Citation
Cuba contemporánea

Material Information

Title:
Cuba contemporánea revista mensual
Place of Publication:
Habana
Publisher:
[s.n.]
Publication Date:
Frequency:
Monthly
regular
Language:
Spanish
Physical Description:
44 v. : ; 24 cm.

Subjects

Subjects / Keywords:
Periodicals -- Cuba ( lcsh )
Cuba ( fast )
Genre:
Periodicals. ( fast )
serial ( sobekcm )
periodical ( marcgt )
Periodicals ( fast )

Notes

Dates or Sequential Designation:
Tomo 1, núm. 1 (enero 1913)-
Dates or Sequential Designation:
Ceased with t. 44 for July/Aug., 1927.

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Holding Location:
UF Latin American Collections
Rights Management:
Permission granted to University of Florida to digitize and display this item for non-profit research and educational purposes. Any reuse of this item in excess of fair use or other copyright exemptions requires permission of the copyright holder.
Resource Identifier:
01565556 ( OCLC )
ocm01565556
Classification:
AP63 .C7 ( lcc )

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1.,~























CUBA CONTEMPORANEA












Tuba











REVISTA MENSUAL




DIRECTOR:

CARLOS DE VELASC6








TOMO I-








DIRECCION:
MANRIQUE 11
HABANA
CUBA











Tuba toutmepor dnea




Tomo 1. Habana, enero de 1913. Ndlm. I.





PROGRAMA



Las p~ginas de CUBA CONTEMPOR1NEA quedan abiertas a todas las orientaciones del espiritu moderno, sin otra limitaci6n que la impuesta por el respeto a las opiniones ajenas, a las personas y a la sociedad, sin mks requisito que el exigido por las reglas del buen decir: he ahi nuestro programa.
Nuestra raz6n de ser parece justificada, ya que no hay en la prensa cubana, fuera de las publicaciones de carfcter oficial y las circunscritas a deterininadas materias, ninguna revista que cada mes d6 al pfiblico trabajos escritos con menos premura que la requerida por las imperiosas exigencias de los peri6dicos diarios y aun por las no menos apremiantes de los semanarios.
Informaci6n general de todo lo que pueda interesarnos en cualesquiera de los mfiltiples aspectos de la inquieta vida de las actuales sociedades; noticia extensa o breve, segfin la importancia de cada libro y las condiciones del momento, de cuantas obras se publiquen en Cuba y fuera de ella, especialmente en lengua castellana y atafiederas a nuestra historia, asi como a la del resto de Am6rica; inserci6n de documentos antiguos y modernos que con la de Cuba se relacionen, y, en particular, expresa dedicaci6n al estudio de nuestros problemas en lo administrativo, en lo politico, en lo moral y social, en lo econ6mico, en lo religioso: tales son los asuntos que preferentemente ocuparfn estas pfginas.









CUBA CONTEMPOR"iNEA


Campo abierto a todos los elevados empefios de buena fe, no habremos de rechazar ning~in trabajo que pugne con nuestras opiniones personales o con pareceres aqui emitidos en trabajos anteriores, porque CUBA CONTEMPORINEA surge sin exclusivismos de ninguna especie, no tiene compromisos de ninguna clase, ni abriga la presunci6n de imponer su criterio. Lo finico que impone es la condici6n, ineludible, de que todos los trabajos sean firmados por sus respectivos autores, ya con su propio nombre o ya con seud6nimo, siempre que, en este caso, la persona del autor se nos d6 a conocer. Y empiezan por dar el ejemplo quienes la fundan: fuera de ciertas breves notas editoriales, el mismo director de ella esth obligado a estampar su firma al pie de los articulos suyos que aqui vean la luz. Que cada cual tenga el valor de responder de cuanto escriba.
La parte puramente literaria y artistica mereeeri tambi~n especial atenci6n, puesto que las manifestaciones de las letras y de las artes son muy alto exponente del grado de cultura de los pueblos. En el nuestro parece que hay, en lo literario, un resurgimiento digno de nota, y muchos cultivadores a quienes faltan estimulos y espacio para exponer sus frutos. Aqui les brindamos los unos y el otro, lo que tambi~n hacemos con los demis escritores de lengua castellana que quicran honrarnos on su colaboraci6n.
Quienes deben y pueden, &corresponderdn a este esfuerzo que realizamos? Creemos que si. De ellos depende, mfs que de nosotros, el buen 6xito de esta revista que aspira, por lo amplio de su programa y de sus tendencias, a emular aquellas inolvidables publicaciones que dirigieron Cortina y Varona: la Revista de Cuba y la Revista Cubana.
Los que acometen esta empresa no tienen la vanidad de creerse preparados como tan ilustres compatriotas; no han pensado, ni por un solo instante, que alcanzan la talla intelectual de esos dos pr6ceres que han dado a Cuba, cada uno en su esfera, honra y fama. Pero s! se consideran con tantas fuerzas como ellos para exponer lo que creen la verdad y tratar de revivir las adormecidas energias de sus conciudadanos; para, con vigor de juventud, sin temores femeniles ni vacilaciones cobardes, seguir el camino que a todos los hombres de buena voluntad sefiala, im-









PROGRAMA


periosamente, la sagrada herencia puesta en grave peligro por la concupiscencia de unos, la mala fe de otros, el alejamiento y el desd~n de muchos, la ignorancia de no pocos y la culpa de casi todos.
Careceremos de conocimientos bastantes, pero s6brannos voluntad y honradez de pensamiento y de acci6n. EstAn nuestras conciencias tan limpias como nuestras manos. Seremos, tal vez, inexpertos; pero abundamos en buenos deseos de ser fitiles a nuestros compatricios y al pals, como creemos que debe ser fltil todo ciudadano a su patria: con la rectitud, la honestidad del prop6sito por norma. Podremos errar, pero no a sabiendas. Y si se nos demuestra el error, no seremos sordos a las advertencias nobles ni desatenderemos el consejo leal de quienes saben mfs que nosotros.
A 6stos, pues, y a cuantos quieran exponer sus ideas en relaci6n con los dificiles problemas interiores y exteriores de nuestro pals, pues la vida internacional de Cuba tiene tambi~n para nosotros excepcional importancia, pedimos apoyo y cooperaci6n; apoyo y cooperaci6n que a la vez impetramos, y esperamos, de quienes constituyen esa esfinge que se llama pfiblico.

LA DiRECCI6N.


















UNA CARTA DEL DR. VARONA





Sefiores Director y Redactores de CUBA CONTEMPORINEA.
Sefiores y amigos:
Emprenden ustedes una noble tarea; mhs meritoria hoy, y mhs necesaria quizhs, que en cualquier otro periodo de nuestra tormentosa historia. Ustedes recuerdan carifiosamente nuestros esfuerzos de antafio. i A! Entonces teniamos enfrente a los obcecados adversarios de nuestra libertad y de nuestro progreso. Hoy somos nosotros mismos los que estamos unos frente a otros, ciegos por la pasi6n y enconados por la lucha. Entonces se pugnaba por ideas; hoy se combate por orgullo o por codicia.
Por otra parte nuestra responsabilidad es ahora inmensamente mayor. No podemos argiiir que vivimos en tutela. Tenemos en las manos la suerte de la patria. De nuestra conducta depende que tanta ruina, tanta sangre y tantos sacrificios no hayan sido est~riles, para vergiienza e ignominia del cubano. Que no yea el mundo que nos empefiamos, ilusos, en levantar una nueva Babel, para caer sepultados bajo sus escombros.
Ustedes, j6venes lenos de ardor y entusiasmo, estudien sin pasi6n, pero con firmeza, las hondas causas de mal que prematuramente nos enervan, y p6nganlas al desnudo. Clamen para que se despierte la conciencia nacional adormecida. Hagan ustedes ver c6mo se enturbia la fuente, que estamos obligados a mantener limpia. Sefialen lo que hemos hecho del sufragio. Combatan sin tregua ese subterfugio criminal, que presume considerar licito en la vida pfiblica lo que se estima vitando en la privada. Repitan que es tan falsa una falsedad en el colegio electoral, como









tNA CARTA DEL DR. VARONA


en una escritura ante el notario. Pongan de manifiesto que no sirve para manejar los intereses colectivos aquel a quien un hombre previsor no confiaria sus intereses personales. Digan en todos los tonos que no es la funci6n del gobierno fomentar parksitos, sino mantener abiertas y sin obstkculos las vias del trabajo, que Ilevan a la prosperidad y al engrandecimiento de la patria.
Despuds que hayan ustedes cumplido con este deber supremo, pueden y deben estudiar todos los otros aspectos de nuestra vida colectiva. Amplia cosecha recogerfn sus esfuerzos. Toda sociedad humanaopresenta en resumen los mismos problemas fundamentales que las otras; aunque 6stas la excedan en grandeza y aparente complejidad. Estudien a Cuba, como parte del mundo actual y con las ideas con que 6ste debe estudiarse. Eviten el error lamentable de pensar que ciertas gravisimas cuestiones, como la social por ejemplo, no existen para nosotros, porque se nos presentan con formas no del todo semejantes a las de otros paises. Recuerden que no hay pueblos nuevos.
Y asi estarfn los redactores de CUBA CONTEMPORINEA en camino de espaciar su vista por el especthculo de nuestra 6poca, en que la ebullici6n constante de las ideas y los intereses humanos parece haber llegado a su maximum. Viejos problemas salen al paso del hombre coetfneo, con los aspectos nuevos que les ha dado el andar irreversible del tiempo; y es necesario buscarles soluci6n adecuada a las circunstancias ya diversas.
Seguro estoy de que la revista y sus colaboradores querrin ser exploradores constantes en tan vasto campo; y de que, puesta la vista en nuestra sociedad, en nuestra patria, sabrhn recoger para ella ejemplo y ensefianzas.
Su amigo y servidor,
ENRIQUE JOSA VARONA.
Habana, 7 de diciembre, 1912.



El sablo Dr. Varona, catedrtico de Filosofia en nuestra Universidad y profundo pensador, electo Vicepresidente do la Repdblica, para el periodo do 1913-17, enlvas eleeciones generales celebradas el 19 de noviembre del afio que acaba de transcurrir, es sobradallente conocido por sus excelentes obras didActicas y numerosos y notables trabajos ilterarios y politicos, entre estos iltimos el cdlebre folleto Cuba contra Espaiia (maniflesto del Partido Revolucionarlo Cubano a los pueblos hispanoamericanos), publicado en Nueva York en












10 CUBA CONTEMPORACNEA

1895 y traducido al inglds el proplo aflo. asi como al frances y al italiano, en 1896, en Troyes y Florencia respectivamente. Orador y escritor sobrio, sint6tico, ha triunfado siempre por la belleza y el vigor de so palabra, por ]a elegancia y justeza de su prosa. Sularga y dtil vida pdblica, es ejemplo muy alto de honradez en el pensar, en el sentir y en el obrar.
MAs de una generaci6n de cubanos le considera como el mentor, el guia de los que quieren
ms luz.
Las patridticas advertencias del Dr. Varona en todo momento de peligro para nuestra
sociedad, el conocimiento exacto que tiene de nuestros vicios y virtudes, y su dedicacidn constante al estudio de nuestros probl-mas sociales y politicos, le ban dado ]a gran autoridad de que disfruta entre nosotros y que ie capacita, en grado eminente, para sefalar rumbos a nuestro pueblo, para dirigirse a todos por igual, como se ha dirigido a nosotros -que aspiramos a continuar las honrosas tradiciones de ]a .Revisla de Cuba, fundada por Jos6 A. Cortina, y de la ,evista Cubana, que dirigid el propio Dr. Varona-en esta hermosa
* y viril carta con que nos ha honrado, en ]a que indica coneretamente muchos de los graves
y complejos as,,ntos que s61u pudimos esbozar en nuestro programa, y los cunles trataremos tal como i nos encarece y era, y es, nuestro propD6sito decidido: -sin pasidn, pero con
flrmeza*.


















RUDYARD KIPLING

(CONFERENCIA PRONUNCIADA POR EL DR. JESfS CASTELLANOS, EL DfA 18 DE
FEBRERO DE 1912, EN LA SOCIEDAD DE CONFERENCIAS.)





Sefioras y sefiores:
Cuando hace unas pocas semanas, en peregrinaci6n cerca de algunos espiritus delicados, pediamos mi compafiero Max Henriquez Urefia y yo colaboraci6n para una serie de conferencias dirigidas a interpretar y divulgar la obra de los m~s c~lebres poetas de la hora actual, sucedi6-cosa fkcilmente explicable en un pals de educaci6n latina, que por carifiosa inclinaci6n toma sus lecciones de derecho en Italia, de arte en Espafia y de literatura en Francia-que quedaba hu6rfana de comentarista y alabardero la poesia inglesa contemporfnea, esa poesia que, segfin Georges Brandes, es la finica forma de arte que entendi6 el pueblo de la vieja Brit~nica y en la cual su originalidad ha sido suprema desde 1579.
No podia existir esta omisi6n dentro del carfcter de trascendente armonia que penskbamos dar a nuestra obra comfin; y he aqui que, interesado ya, con un algo de celoso empresario, en la variedad del programa, acariciado por la esperanza de una segura benevolencia del pfiblico que habia de oirnos, me atrevi a poner al servieio del turno que tocase al nieto de Shakespeare, mis pobres impresiones de lector, sin presunciones criticas, sin cansancio de estas rimas inglesas, vertebradas, duras y 6giles, que devoran hoy cuatrocientos millones de seres esparcidos por todo el planeta.









CUBA CONTEMPORBNEA


Y he aqui, tambi~n, que en la elecci6n dudosa de un rimador
ingl6s de estos filtimos afios, mis ojos han venido a fijarse preferentemente en esa extrafia figura de Rudyard Kipling, a quien todos conoceris seguramente como prosista genial y arrebatador; en Kipling, cuyo trabajo portico coleccionado no pasa tal vez de cinco volfimenes, y al que no puede diputarse como un gran poeta en el sentido rigido de la critica ortodoxa. Kipling, en efecto, no ha ganado todavia por sus versos los sufragios fervorosos de la critica dogmhtica que salud6 a Tennyson, hace .0 medio siglo, como un avatar potente del mismo Shakespeare, y
que aun capitul6 con Swinburne al final de su vida, perdon~ndole su insurrecci6n contra la Academia, en gracia a la intensidad emocional y humana de sus evocaciones antiguas. Kipling no ha sido coronado por regias manos como poeta de corte, y aun hoy reside este alto cargo del s6quito real en Alfred Austin, que de Tennyson hered6 los laureles cuatro afios despu6s de su muerte. Pero, con todo ello, es lo cierto que no existe en la Inglaterra moderna personalidad literaria mts. absolutamente genial y desconcertante que la de este poeta de muelles y cuarteles, ni nadie simboliza tampoco con mds fidelidad el resumen de cualidades y defectos que, con un orgullo de humanidad mejor, exhiben hoy al mundo los activos vasallos de Jorge V. De aqui que, a] mirarse en el espejo de sus bellisimos versos, hayan adorado sfibitamente los ingleses a este angloindio extraordinario, en quien encuentran lo que lamaria Bunge una superioridad concordante: cada viaje de Rudyard Kipling es hoy un acontecimiento que sacude a la City y pone en movimiento un ej6rcito de reporters; pocos afios hace le sorprendi6 una enfermedad, hallndose en Nueva York, y todo el Reino Unido pendi6 una semana de los boletines medicos que se publicaban cada mafiana y cada noche sobre su condici6n; The Times, la hoja austera y tradicional que trata como hermanos a la Torre de Londres y al British Museum, y habla a la Corona de igual a igual, abre graciosamente para el poeta sus columnas de prosa an6nima, y en ellas aparecen las odas de treinta versos que indignan a la prensa alemana y desalientan a William Stead, el ap6stol del pacifismo ingles. Si s6lo fuera por esta repercusi6n politica de su obra, y no tuviera tambin, en su gallarda ejecutoria, un









RUDYARD KIPLING


historial de rudo triunfo sobre todas las escuelas anteriores y un tributo de aplauso casi cerrado de la critica extranjera, ya con ello habria margen para hacer interesante la personalidad de RHudyard Kipling y seria digna de que esta orilla lejana le consagre un breve estudio, escogi~ndolo, entre los tafiedores de la moderna arpa sajona, el mks humilde de sus lectores, el mfis indocumentado de sus hermanos de arte.





La boga de Kipling como poeta, despu~s de haber conquistado la mks rdpida y undnime reputaci6n como autor de alucinantes y crueles narraciones de la India, coincidi6 con el lUnguido ocaso de la poesia inglesa, que sigui6 a la muerte de Tennyson cuando ya el vacio que dej6 el dguila de los Idilios del Rey parecia incurablemente abierto. Hasta entonces la musa ronca del siglo xix no se habia cansado de dar grandes poetas a Inglaterra. Los dos primeros tercios de esta centuria, dichosa para la Gran Bretafia en todos los 6rdenes, la regalaron especialmente con una constelaci6n de luminares porticos cuyo oriente fu6 reconocido del otro lado de la Mancha y al oeste del Atl~ntico, no obstante que casi coetkneamente llenaban tambiin el orbe de armonias los genios arrebatados del romanticismo franc6s.
Y es que los rom~nticos ingleses se manifestaron siempre con un sello de sensibilidad original, que debian a la circunstancia de haber precedido a los franceses en este movimiento de rebeldia contra la frialdad de los chnones clfsicos, conservando hasta tal punto sus potencias de creadores, que en el correr de los afios pudieron salvarse de caer en la esfera de atracci6n de los grandes astros que a la saz6n pasaban por la 6rbita francesa y que imponian al mundo la manera de un Victor Hugo o la manera de un Lamartine. Un critico de Paris, tan celoso de las prerrogativas del genio de su patria como Ren6 Doumic, ha admitido afin que el romanticismo frances fu6 un reflejo natural del que ya hacia treinta afios se desencadenaba del lado opuesto del Canal; y tiende, ,en demostraci6n de su idea, curiosos paralelos de









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Coleridge a Lamartine, de Byron a lusset, de Wordsworth a Hugo. No estimo yo, sin embargo, que exista entre estos poetas mhs parecido que el de hombres de una misma 6poca. Porque el romanticismo inglks y el francs no tuvieron, como relaci6n de familia, otra cosa que el llevar-qui6n sabe por qu6 circunstancias-el mismo nombre. En los franceses todo fu6 principalmente dirigido a independizar y dar nuevos mfisculos a la forma; y la aspiraci6n, ya timidamente esbozada por Chateaubriand, triunf6 por explosi6n junto con las ideas democrticas de 1830.
* En los ingleses fu6 un proceso evolutivo, gradual, que inici6
Wordsworth en 1797, tanto mfs justo y hacedero cuanto que si bien tendia a un aligeramiento del lenguaje ret6rico de Milton y Gray, se referia principalmente a la reconquista del individualismo sentimental, que fu6 en todo tiempo marca del verdadero temperamento anglosaj6n. Los Lake Poets, aquellos grandes liricos que tomaron para horizonte de su musa la verde paz de los lagos de Escocia, s6lo aspiraban, sin hablar mucho de forma, a instaurar sobre las ruinas de la literatura impersonal la pura emoci6n individual; y su avance en esta conquista de los versos para dep6sito del coraz6n, fu6 lento, muy lento, desde las timidas manifestaciones filos6ficas de Wordsworth y Coleridge, y las divagaciones melanc6licas de Moore y Southey, hasta las exaltaciones de Keats y Shelley, aquellos obsesos de la imagen y del ritmo, que morian a los 25 aflos, quemada su juventud en ]a llama de su propio esteticismo; y despu6s, hasta el desenfreno pasional de aquel diab6lico Lord Byron, que insuflaba su magno soplo lirico en los frios cuadros de los extensos poemas; que descarg6 en unos pocos afios lo que en las arcas de Apolo habia para varias generaciones de poetas, y que, incapaz de pulir y acabar lo que su pluma dejaba en maravillosos in promptus, decia que 61 era "como el tigre, que si erraba en el primer salto, dejaba la presa y se volvia grufiendo hacia la selva".
Esta fu6, puede decirse en un juicio de conjunto, la fisonomia comfin de la poesia inglesa a todo lo largo del siglo xix. Una restituci6n del espiritu individualista ingles, que Shakespeare habia fijado para toda una eternidad, y que no podia encontrar mejor via que el canto lirico en que vibran y se amplifican todas las sensaciones del ser intimo: un raudal de emoci6n concentra-









RUDYARD KIPLING


da y terfiisima, que se expande, como a su pesar, en rimas confidenciales escritas en un lenguaje humano y respetuoso de los moldes consagrados; y por sobre ellas, como un vuelo de viejos halcones, .el efluvio milagroso de la antigua fantasia shakesperiana. Cuando se fu6 del mundo esta pl6yade sin par, todavia tuvo Inglaterra la suerte de encontrar un noble heredero de aquellos grandes de la rima, para que hiciera el resumen de su trabajo de ciclopes. Y este poeta fu6 Tennyson, el mfs amable de los bardos y el espiritu de mfs exquisita musicalidad; Tennyson, que vivi6 casi tanto como la reina que lo habia coronado de laurel; y su resumen, dice Taine, fu6 como un suave crepuisculo que, sin variar las lineas del paisaje, sabe dulcificar sus tonos y espiritualizar su conjunto.
En 1892 muri6 Tennyson, pero desde muchos'ailos antes no encontraba la critica inglesa otra figura po~tica que la equilibrase y prometiese su substituci6n. Contemporkneos suyos eran, no obstante, aquellos tres grandes poetas que formaron, hacia el 70, ]a extrafia revoluci6n del prerrafaelismo: Dante Gabriel Rossetti, William Morris y Algernon Charles Swinburne. Pero sus concepciones est6ticas, demasiado complicadas por una congesti6n de diletantismo, demasiado herm~ticas y artificiosas, y, en suma, siempre fluctuantes y disimiles entre si, no prendieron nunea en el alma inglesa, hecha de sinceridad emocional y de sentido prActico. No era ciertamente para admirado por el pueblo brithnico aquel arte nebuloso y desmayado de Rossetti, poeta y pintor que, en una vibraci6n postrera de su genealogia italiana, aspiraba sobre el lodo de Londres el incienso de las obscuras catedrales latinas, y fingia, con pasmosos esfuerzos de imaginaci6n retrospectiva, maneras y expresiones del arte cndido de los primitivos; ni siquiera eran aptas para impresionar sus -ustos honrados y netos, aquellas extrafas fantasias de William Morris, radical en el desenfreno modernista, alma inquieta que no podia con el mundo de redenciones de belleza y de humanidad que Ilevaba en la cabeza, arquitecto, pintor, decorador, impresor y poeta a un tiempo, cuyos versos dedicados a cantar al socialismo, estaban, segihn la frase de su compafiero Swinburne, "mfs inspirados en la literatura que en la vida". Tal vez la musa altisima de Swinburne lleg6 a imponer a toda la familia









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de letrados y artistas su grhcil majestad; habia un raro m6rito de antitesis en aquellos poemas y baladas en que las edades antiguas revivian con enfermizas pasiones modernas; habia en su lenguaje, sobre todo, una frescura de ritmos hasta entonces desconocidos, y el vocabulario po6tico encontr6 en 61 un raudal inusitado de recursos liricos; pero tampoco podia ser Swinburne un poeta nacional, el poeta ingls por excelencia, en cuanto tiene de significativa esta expresi6n; y los no compenetrados muy intimamente con su cerrada parroquia, lo observa* ron siempre como un. gran ser lejano, casi como un poeta extranjero cuyos versos traducidos desconcertaran un poco.
Inglaterra, pues, pedia un ingles y un hombre. Tennyson
babia sido substituido, despu~s de varios afios de llanto inconsolable de la corte, por Alfred Austin, especie de bardo de solemnidades que se inspiraba por decretos y no salia de su academicismo glacial mks que en atgunas rimas de amor a la Naturaleza.
Habia una sed de sinceridad po6tica: el pals del hierro y de la hulla estaba barto de evocaciones griegas, de retablos bizantinos, de alucinaciones medioevales, de estudios del cuatrocientos, de madonas espectrales, de misas negras y de sinfonias en gris...
Y en aquella hora surgi6 Kipling cantando a la Greater
England, a la mfs grande Inglaterra, con unos acentos de musicalidad masculina en que parecia rugir la voz de Mowgli, el hroe de The Jungle Book, educado por las fieras indost~nicas.
Los lectores de versos se sintieron como arrancados de un atafid en que durmieran entumecidos por muchos afios, y gozaron en el despertar de los fgiles mfisculos. Rudyard Kipling fu6 el poeta ideal que concebia Emerson: la boca por donde habla una sociedad cuando tiene algo grande que decir.





Rudyard Kipling naci6 en Bombay en 1865, en el seno de
una de esas familias de funcionarios europeos que en las costas de la India afianzan el predominio ingls manteni6ndose con los nativos a tiro de fusil. Su padre, director del museo de









RUDYARD KIPLING


Lahore, era un dibujante de talento a quien las malandanzas de su destino habian llevado a aquel destierro: Kipling nos habla de 61 como de un hombre de sorprendente imaginaci6n, iniciado en los misterios y en las leyendas extraordinarias de la India, y a cuyas plkticas nocturnas del hogar debi6 despu6s el novelista sus mks impresionantes narraciones. Buen ingl6s Mr. Kipling, padre, envi6 a su hijo desde muy temprano a la metr6poli, y en el North Devonshire le pag6 educaci6n de joven noble, en una instituci6n de indole militar que di6 los primeros temples a su alma de acero. No habia de ser, sin embargo, un militar aquel V hijo de artista, ya dibujante y poeta admirado en los cenculos estudiantiles: seria periodista-periodista sublimado le llama cruelmente Fr6d6ric Loli6e en sus Literaturas comparadas-; y, en efecto, al regresar de nuevo a Bombay a los diez y siete aifios, entr6 a formar parte de la Civil and Military Gazette, de Lahore, en cuyas p~ginas Aridas y oficinescas habian de encontrar asilo las primeras manifestaciones de su genio literario. Tal colaboraci6n, en efecto, di6 origen a sus dos primeros libros, libros de los veintid6s afios, que despu6s encontraron gloriosa carrera: Departmental Ditties, colecci6n de versos, y Plain Tales from the Hills, cuentos tropicales. Otros cuentos siguieron a 6stos en pocos afios, en una labor sin pulimento destinada a la Biblioteca del Ferrocarril, que nutrida de cosas ligeras publieaba la casa de Wheeler. El fecundo cantor de las selvas y los pantanos asi'ticos, el amigo de los soldados nosthlgicos de las brumas brit~nicas, no podia sospechar que aquella obra de ruda improvisaci6n debia merecer muy pronto los honores de la autologia. Para 61 fu6, pues, una sincera sorpresa cuando hacia el 89, al terminar un largo viaje por st tierra nativa, y por la China, el Jap6n y la Am6rica, vino a desembarcar como hombre c6lebre en las pflidas costas de la vieja Albi6n. El Mesias habia llegado: sus tomos de cuentos terrihles, olorosos a sangre y a lodo, cubrian los eseaparates de todas las librerias, se posaban por las calles en todas las manos, eran preferidos aun a los de Robert L. Stevenson, que hasta entonces habia absorbido la atenei6n inglesa en punto a exotismo, con sus impresionantes cuadros del archipi6lago polin6sico. Empezaba Kipling a ser el representante, en el arte, de los formidables apetitos ingleses que comenzaban a aso-










CUBA CONTEMPORXNEA


mar por el Parlamento. Y en aquella 6poca fu6 cuando le salieron alas al joven leopardo bengal~s, cuando el prosista se transform6 en poeta. No fu6 ello, sin embargo, una novedad para el pfiblico ingles: que al trav6s de sus obras en prosa, desde ]a primera, a la cabeza de cada capitulo, en las dedicatorias, como comentario lirico de alguno de sus personajes, ya venian filtrhndose, como briznas de hierba en las grietas de un muro, exquisitas rimas fugaces escritas en forma de cantos y cortadas por nombres propios y alusiones a intimidades religiosas y guerreras de la India. Las mds de ellas aparecian coino epigrafe de articulos con ]a denominaei6n de baladas del cuartel; y 6ste fu6 el titulo, Barrack-Room Ballads, de su primer volumen de versos ya definitivos, publicado en 1892, el mismo afio en que mora Tennyson. Aquel esceuario de siluetas sanguineas y de tipos sin moral y sin ley, venia a objetivar, con una elocuencia terrible, sus ideas de holocausto a la fuerza y de extirpaci6n de los dibiles, ya antes proclamadas, con un nietzscheanismo primitivo, en su pol6inica contra the sheltered life-la vida abrigada-y contra the littl englandism-el pequefio britanismo.
Todo cl enjambre confuso de ideas dominadoras que en la esfera puramente politica propagaban Salisbury y Chamberlain, con relieve de profecia anunciadora de una misi6n divina asignada al pueblo ingles, vibraron al ser encerradas en el prodigio de la nueva rima de Kipling, clara como una mafiana del tr6pico, musical como un canto de pkjaros montaraces, detonante como una descarga de fusileria a campo raso. En aquel volunen se hallaban el c~lebre poema East and West, las baladas del Bolivar y del Clampherdown, el orgulloso canto de la bandera inglesa, el canto de las ciudades que glorificaba la vastedad inconmensurable del imperio que Lord Beaconsfield regal6 a su reina. Desde entonces su producci6n po~tica, hecha apremiante como un t6nico para la ambici6n britAnica, compens6 largamente a sus lectores del marasmo de los teorizantes est~ticos y evocadores de muertas civilizaciones. A las Barrack-Room Ballads-y entre copiosisima creaci6n de novelas y cuentos, de los cuales algunos se hicieron universales como los dos Jungle Books-,siguieron The Seven Seas-los siete mares-y The Five Nations-las cinco naciones-,este filtimo epilogado por el fa-










RUDYARD KIPLING


moso Recessional, oda victoriana segfin su subtitulo, que vol6 en 1897 sobre toda la isla de hierro como un grito de comunicaei6n con el cielo, en ocasi6n del jubilco de la Reina Victoria. A partir de esta filtima colecci6n publicada en 1903, toda la obra encuadernada de Kipling ha sido de prosa. El poeta viajaba, se habia casado en los Estados Unidos, se corria hasta el Africa Austral. Sus enemigos le presentaban como Inspector General del Imperio Brithnico y Consejero Ordinario de los Comandantes en Jefe. Pero las columnas inmortales de The Times le en0
contraron como un nuevo Tirteo, en todo evento de crisis patri6tica, firme, monolitico, con un tropel de slangs en los temblorosos labios. Cuando en el Transvaal anotaban los ingleses la terrible derrota de Spion Kop, su himno a los Highlanders de desnudas rodillas, reanim6 el orgullo saj6n y le oblig6 a la victoria. Cuando infs tarde, y contra la consulta de la Gran Bretafia, cafioneaban los alemanes las indefensas playas de Venezuela, la indignaci6n inglesa encontr6 en sus estrofas de The Rowers la precisa expresi6n para herir al pueblo teut6nico en su vanidad de sociedad culta. Y todavia, para menores manifestaciones del patriotismo ingl6s, ha tenido graves y mel6dicos acordes la lira de Kipling: una nueva tarifa arancelaria concedida a Inglaterra, provoca el bello poema Our Lady of the Snows-Nuestra Sefiora de las Nieves-; Australia, hecha auton6mica por un decreto, le debe sus versos de The Young Queen. Resultan, ciertamente, un poco fuertes estos temas para tratados en verso; hay, por lo menos, derecho a alarmarse presumiendo que lleguemos al madrigal administrativo y al idilio burocr~tico. Pero asi son los poetas del siglo xx...
Tal ha sido, en suma, la vida bien intensa, por cierto, pues s6lo cuenta cuarenta y seis afios, del poeta de El Vampiro. Veamos ahora algunos de estos versos que acabo de citar, y que, si no los mds perfectos, son aquellos en que mfs se revela la emanaci6n formidable de un hhlito colectivo. Perdonadme que, en gracia de la brevedad y, desde luego, para que no sufra con mi pobre pronunciaci6n inglesa la elegancia incomparable de estos versos, lea, por lo general, s6lo las traducciones en prosa que irreverentemente me he atrevido a hacer de ellos:












20 CUBA CONTEMPORXNEA

LA BANDERA INGLESA Izada sobre.el p6rtico, una bandera del Reino qued6 tremolando entre las llamas por algdn tiempo; pero cuando a la postre cay6. ]a multitud Ilen6 el aire con hurras, creyendo encontrar nna significaci6n al incidente.
(Los peri6dicos)

Vientos del lundo, eontestad. Estos hombres se agitan de un rumbo
a otro.
Mas, Iqu6 podr'in juzgar de Inglaterra aquellos que s6lo a Inglaterra
* conocen?
El pobre pueblo do las calles que disfruta, blasfema y alardea
Alza la cabeza en medio del silencio y s6lo sabe gritar a su bandera.
IDebemos tomar prestado un trapo a los Boers, para mancharlo de
barro nuevamente,
La venda a un embustero irlands o la camisa a un ingles cobarde?
Nosotros no podenos hablar de Inglaterra. Su bandera es para vender
y distribuir por el mundo.
jQu6 es, en sintesis, la bandera do Inglaterra? Vientos del Orbe, declaradlo.
El viento Norte sopl6: Desde Bergen, mis vangnardias avanzan con
calzado do hierro;
Desde Disko floe arrojo hacia el terruflo las perezosas barcas balleneras.
Por los grandes luminares del Note que flotan sobre mi, yo cumplo la
voluntad de Dios,
Y asi se hace pedazos el trasatlkntieo sobre los bancos de hielo, o rebosan los pesqueros de fresco bacalao.
Puse a ntis p6rticos barras de hierro, y con llamas conden6 mis puertas, Porque para forzar mis ciudadelas, afluian vuestros barcos de cascos
do nueces.
Quit6 de su vista el sol, los bati con mis huracanes,
Y alli murieron; pero la bandera do Inglaterra flot6 libre antes de que
sus espiritus volasen.
El oso blanco y flaco la ha visto en la larga, larga noche Artica,
El almizelero conoce el estandarte que se mofa de los faros del Norte.
jQu es la bandera de Inglaterral Ya no tennis mds que mis t6mpanos
quo desafian,
Ya no ten6is mds quo mis tempestades que conquistar. Id mds adelante,
que alli estarA.
El viento del Sur suspir6: Desde las islas Virgenes tom6 mi camino sobre el mar,
Al trav6s de un millar de islas regadas por errante mano, Donde el erizo nada sobre los corales, y ]as altas olas Arrullan sus leyendas sin fin al tranquilo charco del escollo.











RUDYARD KIPLING 21

Extraviado entre islotes solitarios, jugando entre los desnudos cayos,
Yo despert6 Ias palmas a la risa y a la suave brisa mezcl6 el turbi6n;
Y no hubo islote tan pequefio ni mar tan apartado
En que sobre el turbi6n y las palmas no tremolase una bandera inglesa.
Yo la he arrancado de las drizas para colgarla como un mech6n sobre el Cabo de Hornos;
Y la he perseguido hacia el Norte hasta el cabo Lizard, en tiras, replegada y hecha pedazos;
Y ]a he desplegado sobre los moribundos, abandonados en un mar sin esperanzas;
Y ]a he arrojado de sfibito al duefio del esclavo, y he visto al esclavo tornarse en hombre libre.
Mi pez-sol la conoce y el albatros rodante,
Allk donde ]a ola solitaria se bafia de luz bajo la Cruz del Sur.
kQu6 es la bandera de Inglaterral Ya no tennis ms que mis riscos que desafiar,
Ya no tennis sino mis mares que surcar. Id mks adelante, que alli estar..
El viento de Levante rugi6: Desde los Kuriles, desde los Amargos Mares vengo,
Y los hombres me Ilaman el Viento de ]a Patria, porque conmigo suspira el hogar ingls.
Cuidad, cuidad bien de vuestros barcos, que con el hdlito de mi loco tif6n
Yo barr vuestro atestado Praya y var6 en Kowloon vuestro mejor velero.
Los juncos piratas en pos de nil, y los encrespados mares por delante, Yo sorprendi vuestras abiertas radas, y he saqueado en dos dias a Singapore.
Y puse mi mano en la corriente del Hoogli, que como una culebra ciega so levant6 de su lecho,
Y lanc4 a vuestros mks anchos navios a descansar en los montes con los asombrados cuervos.
Nunca se cierra el loto, nunca deja el ruido la gallina silvestre,
Si no ha ido en el viento de Levante el alma de uno que muri6 por Inglaterra
Hombre, mujer o nifio, madre, esposa o doncella,
Porque con los huesos de los ingleses se afianza doquiera la bandera inglesa.
El polvo del desierto la ha empaiiado, el fugitivo asno salvaje la conoce, El blanco leopardo la olfatea medroso al travs de la nieve sin manchas.
jQu6 es la bandera de Inglaterral Ya no tennis mks que mi sol a quien desafiar,
Ya no tennis sino mis arenas para viajar. Id mks adelante, que all! estarA.











CUBA CONTEMPORXNEA


El viento del Oeste clam6: En flotas hormigueantes vuelan los insensatos galeones
Que portan el trigo y el ganado para que no perezcan los hijos del arroyo.
De mi efluvio se valen para su rumbo, de mi easa han hecho su camino, Hasta que logro librar mi cuello de su tim6n y los abrumo con mi c6lera.
Yo extiendo la neblina como sc saca a una serpiente de su eueva;
Los lobos de mar se gritan en lo ignoto, las aterradas campanas tafien, Porque el dia es un pavor errante... Y cuando con un soplo levanto el sudario,
Se yen extrafias proas ya encima y abrazados van unos y otros a la muerte.
Pero ya en calma o en naufragio, ya en ]a sombra o en el dia,
Yo los viro en redondo, a capricho, o deshago sus planchas de acero:
Y ]a primera, entre las legiones dispersas bajo un cielo rugiente,
Chapuzando entre los maderos, pasa la bandera inglesa.
La muerta y muda neblina la ha arropado, el helado relente la ha besado, Las desnudas estrellas la han visto como una estrella hermana temblando en el cierzo.
jQu6 es la bandera de Inglaterra? Ya no tennis m~s que mi aliento que desafiar,
Ya no ten6is m6s que mis olas que conquistar. Id m6is adelante, que alli estark.

No es, sin embargo, este el tono general con que ha inflamado Kipling el patriotismo de sus conterrhneos. Este n6mada de los hoteles y los campamentos no se aviene, por lo general, al diapas6n de la arenga ni al 6nfasis del serm6n; y su imperialismo se produce por repercusi6n, por rumia del lector que se embriaga ante el desfile de la procesi6n policroma de soldados, marineros, maquinistas, misioneros, cuanto compone la absorbente legi6n de conquistadores ingleses, enredada, como los anillos de un boa, en torno a la faz del planeta. Nadie como Rudyard Kipling ha podido palpar el poderlo britdnico, porque nadie, tampoco, lo ha conocido como 61 hasta en sus iiltimas avanzadas. En 61, el genio intuitivo del poeta se combina con la experiencia del hombre. Habla del mar, y ningfin otro poeta podria hacerlo con su autoridad: para 61 son espectaculo habitual las turbias olas gigantescas del Atltntico, las costas rosadas y los horizontes turquies del Mediterrfineo; Port Said con sus muelles bajos hendiendo al sol; el canal de Suez, angosto y dificil entre las arenas sin fin, el Mar Rojo de olas tibias, por donde baja el barco hacia









RIJDYARD KIPLING


el Sur, viendo c6mo se pierden las estrellas amigas y nacen otras nuevas; Aden, chata y calcinada, misteriosa puerta del Asia, embrollada por cientos de razas con cientos de idiomas; el Oc6ano Indico con su red de peligros ocultos; Bombay, al cabo, "murmurando por la voz de sus molinos", como 61 la ha descrito, chlida y hormigueante, medio dormida en el suefio religioso, ya devorada por la fiebre que abrasa a toda la peninsula maldita. Este poeta ha sido, en efecto, un hombre que conoci6 la vida; 61 ha dormido, en sus tiempos de corresponsal en campaiia de la Gazette, bajo la misma tienda del soldado de Tommy 0 Atkins-como toda Inglaterra le llama-y con 61 ha tornado su whiskey, y de 61 aprendido los pintorescos slangs, y ante 61 ha adorado la fuerza bruta y la 16gica simple de estos mocetones que velan por la roja bandera de San Jorge. Al ha compartido las horas de ayuno de los brahmanes y se ha iniciado en sus cAbalas emocionantes, y con los babus de redondos espejuelos se ha bafiado en los estanques misticos, y ha seguido con las turbas morenas, muchas leguas, a un mendigo sagrado que las moscas devoran. Y ha visto el Ganges repleto de cadfiveres, y ]as piras en que, defendidos por rifles, queman los ingleses los cuerpos de los col6ricos; y ha visto las hambres y las inundadlones, y "ha absorbido con delicia el olor del imperio cuando por seis meses se transforma en un infierno". De todo lo del Oriente y de todo lo de Occidente sabe este hombre lanzado demasiado r.pidamente a la vida, y ha explorado mfs oficios que Walt Whitman y tiene mhs t6enica de arte que The6phile Gautier.
Versos de la clase m~s popular, donde ha encerrado tambi6n ross delicada sensibilidad, son estos que ahora voy a leer:

TOMMY
Yo fui una vez a una taberna a beber una pinta de cerveza,
Y el tabernero se alz6 y dijo: "No servimos aqui a chaquetas rojas".
Las muchachas, ocultas tras el bar, rieron a punto de morir,
Y yo al ganar de nuevo la calle, dije para mi capote:
Si, ahora es "leste Tommy'' y "'maldito Tommy'' y ''Tommy, largo do aqui! '
Pero luego es ''Gracias Mr. Atkins", cuando empieza la banda a tocar,
Cuando empieza la banda a tocar, mis muchachos, la banda a tocar,
"Oh, gracias Mr. Atkins", cuando empieza la banda a tocar.











CtJBA CONTEMPORANEA


Yo ful a un teatro un dia, tan soberbio como otro no he visto;
Alli se daban palcos a tropas de borrachos, pero no lo habia para mi.
A ml me enviaron a la galeria o me lanzaron al "music hall".
Vaya, que si se tratara de pelear, me hubieran instalado en las lunetas.
Porque ahora, mucho de "ese Tommy", y I'maldito Tommy" y '' Tommy, esp~rate fuera' '...
Y despu6s, "Tren especial para Atkins" cuando baila el transporte en bahia,
Cuando baila el transporte en bahia, muchachos, ya baila en bahia,
I 1iOh!, un gran tren especial para Atkins" cuando espera un transporte en bahia.

1Oh, si, burlarse de los uniformes que guardan el suefio de los ciudadanos,
Es mfis fdcil cien veces que ponrselol
Y empujar a los soldados ebrios cuando van haciendo el camino un poco largo,
Es sin duda mejor negocio que formar en parada con todo el equipo.
Entonces viene aquello de ''este Tommy" y 'maldito Tommy" y "Tommy jc6mo anda tu almal"
Y luego... ''La roja linea de h~roes1", cuando va redoblando el tambor, Cuando va redoblando el tambor, mis muchachos, cuando va redoblando el tambor.
Oh, roja linea de h6roes! "1, si ya estb. redoblando el tambor...

Mas ya no hay roja linea de heroes, ni hay terrible guardia negra,
Sino simples hombres de cuartel, torpes y holgazanes;
Nuestra conducta no es la que vuestra fantasia se pintaba,
Ni nos hemos tornado santos de yeso como soflbais.
Por eso decis: ''este Tommy" y 'maldito Tommy'' y '"Tommy, 6chate atras 11.
Y despu~s... "Sirvase, sefior, pasar al frente", cuando hay ya remolino en el viento,
Cuando hay ya remolino en el viento, muchachos, cuando hay ya remolino en el viento,
"Oh, si, un paso hacia el frente, sefior'', cuando hay ya remolino en el viento.
IIabliis de mejorar el rancho y de escuelas y de fuego y de todo...
Bien esperariamos raciones extras, si como a racionales se nos tratase.
No hablemos, pues, de cosas de cocina, y tentemos a probar
Que el uniforme do la Viuda (1) no es una desgracia para el hombre...
Porque es cruel eso de '' este Tommy I y I I maldito Tommy '' y '' Echen fuera a ese bruto! "


(1) La Reina Victoria, a quien llama siempre el poeta ,the Widow of Windsorm.











ItJDYARD KIPLING


Cuando viene tras aquello de "Salvador de la patria'' cuando empieza el cafi6n a ronear.
1Oh!, dejad al pobre Tommy, que ya liega el tiempo de llaniarlo
Y Tommy no es un tonto, y ya estfi aprendiendo a ver...


MANDALAY
Junto a ]a vieja pagoda, mirando al esto hacia el mar, Hay una mucliacha Burma que yo s6 que piensa en ml,
Pues corre el viento en las palmas y las campanas sollozan:
'Vuelve, soldado britdnico, vuelve, vuelve a Mandalay."
Vuelve pronto a Mandalay
Donde la flotilla duerme.
LNo oyes chapotear los remos, de Rangoon a Mandalay?
0h ]a ruta Mandalay,
Donde hacen malla los peces
Voladores
Y ei alba asciende en un trueno desde China allende el puerto.
Su refajo era amarillo y su caperuza verde,
Su nombre era Supi-yaw-lat, como la reina de Theebaw.
Yo ]a aromaba en el humo de mi gran cigarro indio;
Dhindola cristianos besos junto a un idolo pagano.
Idolo amasado en fango
Que Haman el Gran Dios Buda;
IMucho pensaba ella en idolos, cuando la besaba yo
En la ruta a Mandalay!
Cuando se tendia la niebla sobre los campos de arroz
Y el sol grave iba cayendo,
Ella tomaba su banjo y cantaba Kulla-lo-7o!
Sobre mi hombro su brazo, contra mi cara la suya,
Mirkbamos pasar lentos, los barcos y aqui en la orilla
Los hathis cargando tecas.
Pasaban los elefantes Sobre el arroyo lodoso
Y cala un silencio espeso, que daba miedo al hablar...
Oh, la ruta a Mandalay.
Pero todo eso huy6 lejos, hace tiempo, tras de mi,
Y no hay ya 6mnibus corriendo desde el Banco a Mandalay.
Y ahora comprendo aqui en Londres, por qu6 los viejos murmuran: "Cuando usted vaya al Oriente, ya no hay pueblos para usted".
Y es asi, ya s6lo anhelo
Aque] rudo olor a especias
Y aquel sol y aquellas palmas y aquellas finas campanas
Del eamino a Mandalay.











CUB3A CONTEMPORXNEA.


Enfermo estoy de estas suelas sobre este asfalto lustroso, Y la fiebre arde en mis huesos bajo el crudo cierzo ingl6s;
Las nifieras me sonrien por Chelsea yendo al Strand
Y hablan de amor; de amor cierto j qu6 pueden ellas saber?
Rostros de beefteack y manos Hfimedas j qud ban de saber?
Yo s6 de una fiel muchacha
Que es mds dulce,
Que me espera en una tierra
Que es m/s verde.
En la ruta a Mandalay I

Llevadme a Suez, mds al Este, donde no hay ni bien ni mal,
Donde no hay Diez Mandamientos y el hombre sacia su sed.
Que ya las campanas claman y mi espiritu estk alli,
Junto a la vieja pagoda mirando tedioso al mar.
En la ruta a Mandalay
Donde ia flotilla duerme,
Donde hacen malla los peces
Voladores
Y el alba asciende en un trueno desde China allende el puerto.

Perdongdme si, aun a trueque de molestar vuestros oldos con mi defectuosa pronunciaci6n inglesa, me atrevo a leeros en su idioma original esta misma poesia, que s6lo en ingles tiene la musicalidad que mi pobre traducci6n en prosa no ha sabido darle; pero no puedo resistir al deseo de que escuch6is los versos de Mandalay en la lengua en que fueron escritos. Dicen asi:

By old Moulmein Pagoda, lookin' eastward to the sea,
There's a Burma girl a-settin', and I know she thinks o' me;
For the wind is in the palm-trees, and the temple-bells they say:
"'Come you back, you British soldier; come you back to Mandalay "

Come you back to Mandalay,
Where the old Flotilla lay:
Can 't you 'ear their paddles chunkin' from Rangoon to Mandalay?
On the road to Mandalay,
Where the flyin'-fishes play,
An' the dawn comes up like thunder outer China 'crost the Bay!

'Er petticoat was yaller an' 'er little cap was green,
An' 'er name was Supi-yaw-lat-jes' the same as Teebaw's Queen,
An' I seed her first a-smokin' of a whackin' white cheroot,
An' a-wastin' Christian kisses on an' eathen idol's foot:











RUDYARD IkIPLING


Bloomin' idol made o' mudWot they called the Great Gawd BuddPlucky lot she cared for idols when I kissed 'her where she stud!
On the road to Mandalay...
When the mist was on the rice-fields an' the sun was droppin' slow,
She 'd git 'er little banjo an' she 'd sing "Kulla-lo-Zo!"
With 'er arm upon my shoulder an' 'er cheek agin my cheek
We useter watch the steamers an' the hathis pilin' teak.
Elephints a-pilin' teak
In the sludgy, squdgy creek,
Where the silence 'ung that 'eavy you was 'arf afraid to speak !
On the road to Mandalay...
But that's all shove be'ind me-long ago an' fur away,
An' there ain't no 'busses runnin' from the Bank to Mandalay;
An' I 'm barnin' 'ere in London what the ten-yeast soldier tells;
I IIf you've 'eard the East a-callin', you woon 't never 'eed naught else."
No you won't 'eed nothin' else
But then spicy garlic smells,
An' the sunshine an',the palm-trees an' the tinkly temple-bells;
On the road to Mandalay...
I am sick o' wastin' leather on these gritty pavin'-stones,
An' the blasted Henglish drizzle wakes the fever in my bones; Tho' I walks with fifty 'ousenaids outer Chelsea to the Strand,
An' they talks a lot o' lovin', but wot do they understand?
Beefy face an' grubby 'andLaw! wot do they understand?
I've a neater, sweeter maiden in a cleaner, greener landl
On the road to Mandalay...
Ship me somewheres east of Suez, where the best is like the worst,
Where there are n 't no Ten Commandments an' a man can raise a thirst;
For the temple-bells are callin', an' it's there that I would be-By the old Moulmein Pagoda, looking lazy at the sea;
On the road to Mandalay, Where the old Flotilla lay,
With our sick beneath the awnings when we went to Mandalay!
On the road to Mandalay,
Where the flyin'-fishes play,
An' the dawn comes up like thunder outer China 'crost the Bayl


En esta admirable pieza literaria, que ha sido parangonada, por su cierta analogia de forma, con The rime of the ancient mariner, de Coleridge, asoma por rareza una nota que no es frecuente en Kipling: la nota amorosa. Este profesor de ener-









CUBA CONTEMPORNEA


gia de los anglosajones no se abandona, m~s que por excepcionales fantasias, a las delicias de Capua. Algunas de sus primeras poesias, las publicadas en Departmental Ditties, versan sobre pequefias querellas de amor, sin pasi6n, al modo de amena distracci6n con que lo entendia la lite burocr6tica que cada verano va a Simla, al pie del Himalaya, a jugar al polo y al tennis como si estuviera en Hurlingham o en Brighton. Pero esto no es amor, al menos como debe entenderlo un poeta: es flirt, es decir, parodia, simp6tica desde luego, del amor; Aurelien Scholl 0 puso en claro la cuesti6n diciendo que el flirt es la acuarela del
amor. Asi, pues, de verdadero car~cter amatorio tiene Kipling muy pocas obras: entre ellas se destaca el famoso Vampiro, The Vampire, que en un tiempo sabian de memoria todos los modernistas ingleses. Es el mismo asunto de la leyenda de El hombre del cerebro de oro, de Daudet: la mujer absorbente que poco a poco va bebi6ndose al hombre de genio, hasta desarmarlo para toda brega del mundo. Esta poesia fu6 sugerida por un cuadro de Philip Burne-Jones, cuadro simb6lico de una composici6n muy simple: en una cama yace dormido un hombre, y una mujer reclinada sobre 61 le besa en la frente con un beso que se adivina
largo, dominante, cruel. Oid la poesia:

EL VAMPIRO
Un tonto bubo que sus plegarias haca (acaso como usted y yo)
A un guifiapo, unos huesos y una madeja de pelo.
(Nosotros la llambbamos la hembra sin cuidados).
Pero el tonto la proclamaba su hermosa dama (Acaso como usted y yo).
1Oh los afios y las ldgrimas dilapidadas
Y la brega de nuestra cabeza y de nuestras manos!
fntegros pertenecieron a la hembra que nada sabia (Y ahora comprobamos que ella nunca pudo saber) iNi nada comprendia!
Un tonto bubo que lo mejor de su ser gast6 (Acaso como usted y yo),
Honor y fe, sus mds seguros designios...
(Y no fu6 esto lo finico que necesit6 su dama)
Pero un tonto tiene que seguir su natural pendiente (Acaso como usted y yo).










RUDYARD KIPLING


1Oh, la labor perdida y el perdido botin
Y ]as quimeras excelentes que planeamos!
Por entero los dimos a la hembra que no sabia por qu6
(Y ahora comprendemos que ella mnnca pudo saber por qu6,)
Ni podria sospecharlo.
Aquel tonto desgarr6 en tiras su tonto pellejo
(Acaso como usted y yo)
Y ella pudiera haberlo visto cuando lo arroj6 do si
(Pero no era en tales cr6nicas que aquella dama se engolfaba)
Asi fu6 que algo de 61 vivia, pero lo mejor habia muerto
(Acaso como en usted y yo).
Pero no es la vergiienza ni es la burla ajena
Lo que nos muerde como un hierro al rojo blanco,
Es el confirmarnos en que ella nunca supo nuestro porqu6
(Viendo, ya tarde, que jams hubiera podido saberlo)
Ni comprender de lejos nuestra alma.

En realidad, el amor no es en esta poesia ms que un motivo secundario, con relaci6n a la idea filos6fica que en ella domina, que es la fatalidad de la ley universal que en definitiva somete a un mismo nivel a todos los hombres, la sombria resignaci6n al despotismo inconsciente de las leyes naturales. Ni por El Vampiro ni por Mandalay podria ser clasificado Kipling entre los liricos amorosos.
Su boga le viene, exclusivamente, de haber revelado Inglaterra a los ingleses. El m6rito de Kipling no es el de haber cantado al imperio, sino el de haberlo descrito. Los temas de su prosa y de sus versos eran enteramente nuevos en la literatura: tipos ignorados para la aristocracia de los clubs y las garden-parties, aparecieron con un inter6s inesperado: el maquinista naval, el eabo de cafi6n, el conductor de elefantes, el desertor, el capataz de minas, el ballenero, el explorador, el cazador de focas, el misionero, el mercader de marfil, el fakir hambriento, todo el vasto rodaje de la maquinaria britAnica que 61 habia visto de cerca. Su tipo predilecto es el soldado, el bravo Tommy Atkins, de roja chaqueta y resueltos ademanes, a quien ha seguido por todas partes en su fundaci6n del vasto imperio. Pero no son 6stos los soldados de gran parada de Paul Droulbde, cepillados y elegantes, como estampas de sastreria, en medio de los combates; sino buena y 6,spera gente de cuartel, que ha tornado los hbitos y el









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olor de los sudaneses, tibetanos, zulfies, burmaneses y australianos con quienes tuvieron que habh6rselas. De esos falsos soldados de tcatro se burla 61 en uno de los episodios de su novela The light that failed, en el caso de aquel pintor* que habiendo presentado al editor de una revista una vasta composici6n de bataIla en que un soldado disparaba su filtimo cartucho, "his last shot", fu6, a instancias del editor, embelieciendo poco a poco la guerrera arrugada, el fusil mohoso, los zapatos llenos de lodo, el rostro con diez dias de barba, hasta que sobre las pilas de inuertos, y en medio de las hogueras, vino a quedar el m6s incongruente lindo maniqui militar de los almacenes de la City.
Rudyard Kipling ha sido, en surna, el poeta de los humildes. S61o que no lo ha sido, a ]a manera de Ada Negri o de Franqois Coppe, para levantarlos sobre su miseria y atraer sobre ellos la piedad de los grandes, en una suerte de socialismo incipiente. Su designio es el de realzarlos en cuanto valen como componentes de la gran obra nacional, esforzandose en presentarlos felices y satisfechos, con ser aplastados en pro de la altisima necesidad de conservar s61ida e imperecedera la monarquia de los Brunswick Hannover. Por eso es que no ha cantado nunca a los verdaderos humildes, a los an6nimos heroes de las minas, a los workless-sin trabajo-, a los artistas bohemios faltos de pan y fuego, a las flacas mujeres que a media noche venden peri6dicos, a toda esa espuma de miseria que flota sobre el lujo de Londres.
Esta falta de piedad es el defecto capital de la obra de Kipling. Sus heroes son generalmente inmorales y malvados. Theodor de Wyzewa, el conocido critico franc6s, le reprochaba no tener un alma cristiana; y por ello anuncia que no ha de disfrutar de una boga perdurable en la literatura inglesa. La explicaci6n de este fen6meno, realmente anormal entre los escritores brit6nicos, la ha dado muy finamente otro de sus criticos, Andr6s Chewillon, al recordar que el medio en que naci6 y se educ6 Kipling, no podia dar otra cosa. Kipling habia crecido entre el hormigueo liso y obseuro de las multitudes asifticas, agostadas de calor bajo un sol blanquecino, en las cuales un charco de sangre o el tropezar con un cadaver no es cosa anormal, y la vida le habia aparecido como una cosa abundante y de un precio vil. Y esta misma observaci6n sirve para estudiar









RUDYABD KIPLING


su escepticismo religioso: tantas religiones y morales extrafias habia visto confundidas en aquel continente sembrado de terrores sobrenaturales, que acab6 por no reconocer ni moral ni religi6n. "Las ideas de este joven sobre el hombre y la vida, dice Chewillon, eran singularmente cinicas y a prop6sito para sacudir al respetable lector protestante ingl6s".
Bien que, despu6s de todo, la religi6n de los ingleses, con ser cristiana, dista mucho de ser la expresi6n de una piedad universal. The high church of England, la secta que llamamos anglicana, es un solar aparte en la inmensa familia de Jesfis, con su Dios propio que no se cansa de dar muestras de preferencias al gran pueblo escogido. Dos poesias tiene Kipling que dan muestra de esta anticristiana concepci6n de superioridad. De una de ellas, no muy valiosa como obra de arte, leer6 esta sola estrofa que es caracteristica:

Hermosa es nuestra suerte, iOh, grande es nuestra herencia!
iIumillate pueblo mio y teme en tu alegria.
Porque el Sefior, Nuestro Dios Altisimo,
Ha hecho para ti el oc6ano como si fuera seco,
Labrindonos por 61 secretos caminos a todos los rumbos de ]a tierra.
(El canto de los ingleses).

La otra, la que ha sido calificada como su obra maestra, es esa "oda victoriana" de que antes os hablaba, Recessional, que, publicada por The Times, corri6 como una descarga el6ctrica por toda Inglaterra cuando el jubileo. No existe esta palabra en el diccionario ingl6s, ni su radical, recession, tiene en este caso una traducci6n al castellano. Se refiere al filtimo canto del servicio episcopal, cuando, todavia con los hbitos sagrados, sale del templo, entonando salmos, la procesi6n de sacerdotes y ac6litos; la raz6n del titulo estfi en la oportunidad en que se escribieron esos versos: cuando, terminadas las fiestas regias, se disolvia con destino a sus lejanas tierras todo aquel escenario maravilloso de reyes, capitanes y rajahs que habia arrancado 1fgrimas de orgullo a la reina y asombrado a toda la vieja Europa. He aqui su traducci6n:











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RECESSIONAL

ODA VICTORIANA

Dios de nuestros padres, nuestro viejo amigo,
Sefior de nuestras lineas de batalla lanzadas por el orbe
Bajo cuya terrible mano conquistamos
Nuevos dominios sobre palmas y' pinos.
Dios y Sefior de los Ej6rcitos, s6 todavia con nosotros
No sea que olvidemos, no sea que olvidemos!

Muere el bullieio y se apagan los vifores,
Parten los Capitanes y los Reyes,
Mas todavia erigen tu antiguo sacrificio
Humildes y contritos corazones.
Dios y Sehior de los Ejdrcitos, s6 todavia con nosotros
No sea que olvidemos, no sea que olvidemos!

De lo remoto Ilamadas, nuestras naves se deshacen errantes,
Sobre dunas y acantilados se hunden nuestros fuegos.
Ved, toda nuestra pompa de ayer Es una con ]a de Ninive y Tiro.
Juez de las naciones, sAlvanos todavia,
No sea que olvidemos, no sea que olvidemos...

Si ebrios con nuestra escena de poder, libramos
Las fieras lenguas que ya no te tienen en temor,
En altivas jactancias buenas para gentiles 0 para inferiores razas hu~rfanas de Ley,
Dios y Seflor de los Ej6rcitos, s6 todavia con nosotros,
No sea que olvidemos, no sea que olvidemos...

Parece esto una confesi6n de humildad, y es, sin embargo, el grito del mks insolente orgullo...
i Qu6. terrible desd6n por los otros pueblos vibra en este llamainiento mistico! i Qu6 inquebrantable convicei6n de supremacia en esta aparente humildad! Nadic antes que Kipling habia puesto de este modo los augustos propulsores del arte al servicio de la idea tradicionalista inglesa. Ni el mismo Tennyson, al pedir a la reina, en su dedicatoria de sus primeros versos laureados, "nuevos gobernantes de su propia sangre", habia dado a ]a corona y al pueblo montrquico una mks lirica prueba de lealtadE Los valores del imperialismo de Salisbury y Chamberlain, que 61 habia expuesto brutalmente en su folleto: The Withe Man's Burden-La tarea del hombre blanco-, y que Roosevelt









RUDYARD KIPLING


habia coreado, con aplausos fren6ticos, del otro lado del Atlfntico, dejaron db set una cosa vaga y problemtica y se convirtieron en un t6pico querido al pueblo todo, desde que los puso en sus versos admirables este trompetero del ideal saj6n.
Porque esa es la causa determinante de su grande y r~pido 6xito: no el haber dicho cosas gratas a los ingleses, sino el haber]as dicho bien. En sintesis, el haber sido simple y escuetamente, con o sin imperialismo, un poeta genial. Sus poemas no tienen precedentes: Kipling no' tiene en su g6nero antepasados literarios. El broken language de sus poesias, es decir la jerga popular en que aparecen escritas algunas; el vocerlo salvaje de las tribus africanas y asifticas, adaptado fon6ticamente a la ortografia inglesa; el colloquialismo, o sea, la forma de charla viva y cortada; los neologismos que forja, y a que tanto se presta la dictil lengua inglesa; toda esta broza del lenguaje, que parece incompatible con el hermoso estilo, son en 61 instrumentos eficaces de una ingenua belleza de expresi6n. Y como sucedi6 en los Estados Unidos con Walt Whitman, el vocabulario po6tico se auinenta en sus versos con una flora inmensa de palabras t6cnicas, procedentes de bajos oficios, que 61 s6lo conoce.
Su poder de expresi6n es sencillamente maravilloso. Aprovechando esa facilidad del ingl6s para formar palabras compuestas, pone en un verso todo un caudal de evocaciones y paisajes. En el Recessional hay dos silabas que encierran todo un vasto panorama. Son aquel far-flung del segundo verso: "Lord of our far-flung battle-line." Para decir esto de un modo expresivo, hubicra necesitado otro poeta, aun en el mismo ingl6s, diez, doce palabras de dos o tres silabas. Y sin Ilegar a estos recursos, recudese uno de sus versos musicales de Mandalay: "an'the down comes up like thunder outer China'crost the bay."
"Y el alba asciende como un trueno desde mks allA de la China, cruzando la bahia."
En pocas palabras hay en esta linea toda una sensaci6n forniidable del rosado y rkpido amanecer de los tr6picos.
Sus imhgenes son rectas y simples: van siempre hacia cosas familiares y son breves y concluyentes. En la Balada del Boivar, por ejemplo, hay un curiosisimo tropo sobre los movimientos locos de una brfijula en medio de una tempestad: su cabeza









CUBA CONTEMPORNEA


y su punta se persiguen en la esfera, y 61 piensa en un gato que jugando se persigue la cola. "Watched the compass chase its
tail like a cat at play."
Pero no son 6stos sus recursos acostumbrados: su energia
grhfica, mfs que en la imagen, reside en la fuerza evocadora de
la sola palabra, al modo como la predica D'Annunzio.
Este poder evocador de su verba, este desenvolvimiento de
cada palabra en varios matices, esta sabiduria del adjetivo inesperado, le surten, ademgs, del elemento necesario para po* seer la cualidad envidiable de la concisi6n, la ms estimable en
los escritores de estos tiempos febriles, en que las lecturas del gran pfiblico no pasan del rato del tranvia. En el pais de las novelas de tres tomos y de los poemas biblicos interminables, es sorprendente la obra de Kipling, cuyos cuentos no pasan jams de una docena de piginas, cuyas odas y elegias se encierran a
veces en una sola hoja de papel.
Pero su facultad mhxima es la armonia musical de su verso.
S61o en Swinburne puede encontrarse, entre los contemporkneos, tal dulzura de ritmos, tal riqueza mel6dica. Sin ser un revolucionario de la rima, ha seguido a los insurrectos modernistas en el uso de todos sus moldes nuevos, como recurso de lirismo onomatop6yieo y de sensaci6n musical. En sus versos encontramos a menudo un metro muy familiar a los espafioles: el doble octosilabo, en el cual est6n escritos Mandalay, Our Lady of the Snows, la exquisita narraci6n The Mary Gloster, y otros de sus
mejores poemas.
En los antiguos metros griegos, resucitados por los prerrafaelistas, construye versos de tan suave acento como 6stos:

An 'the pens broke up on the lower deck, an'let the creatures free An 'the lights went out on the lower deck an' no one near but me.
(Mulholland 's Contract).

Lord, Thou i a ma*de "thbi s w'orld" b*el o "the sha'do w of a" adre*,"
An', taught by time, I tak'it so-exceptin'always Steam...
(M' Andrew's Hymn).

Tiene predilecci6n especial por el ritornello, como si escribiera sus versos para que otros los cantaran. Y, en realidad,









RUDYARD KIPLING


diriase que tal ha sido su intenci6n al dar titulo de "cantos" y "baladas" a casi todos sus m~s c~lebres poemas. Su originalidad suprema ha llegado hasta a hacer uso, como subsidiaria, de la gramdtica musical; y asi acompafia a veces sus versos de extrafias acotaciones marginales, que resultan ser signos de fortisimo, piano, maestoso, complementarios de la puntuaci6n. Lo cual supone, desde luego, que el poeta pens6 en que su lector no habria de dovorar para si solo, en voz baja, sus producciones. Se le ha acusado de abuso del ritornello, y en verdad que ha apurado hasta lo enfermizo este placer exquisito, que es, en la mfisica, la repetici6n de un motivo predilecto. En la dedicatoria de The light that failed, por ejemplo, hay una apelaci6n doliente que se repite cada dos renglones: "Mother of mine, oh mother of mine!" i Pero qu6 encanto melanc6lico tiene este leit motiv a lo largo del pequefio poema!


Poned sobre ostas condiciones un fresco humorismo de hombre feliz, una rara soltura de procedimientos que le permite haecr toda suerte de cabriolas ret6ricas con una limpia elegancia de 6cuy~re de circo, una candidez de nifio terrible, expresada, sobre todo, en los cuentos geniales que para sus hijos escribi6 e ilustr6 bajo el titulo de Just so stories, y un tenue vapor de fantasia india envolvi~ndolo todo con un vaho de sobrenatural, apenas sobrenatural; poned todo eso como en una gran olla de bruja, y pensar6is que no estkn errados los ingleses cuando buscan este manjar sobre todos los platos extravagantes, cuando no anodinos, que les sirve la mesa literaria de cada nuevo dia.
Hoy, muerto ya Swinburne, muerto Meredith, acaso es Rudyard Kipling el -inico genio literario que en todos los 6rdenes queda a Inglaterra. Andrew Lang, critico descontentadizo y dogmhtico, que no acaba de capitular con Kipling, describe con delicioso humor ingl6s el horizonte literario de su patria:
"Entretanto, hemos de soportar constantes exhibiciones de toscos y desiguales ensayos y "simbolismos", de fruslerias en metros estrafalarios, de cuentos sin pies ni cabeza ni interns, de groseros intentos de reproducir fon6ticamente rudos dialectos, de un culteranismo afectado, mal llamado estilo, y muchas otras










CUBA CONTEMPORANEA


cosas desagradables, entre ellas un sin fin de imitaciones de cuanto alcanza siquiera una semana de 6xito. Mucho de las producciones de la literatura reciente son, como los animales primitivos, sin experimento de la Naturaleza, que s6lo vivieron mientras la tierra no estuvo en condiciones de que la habitase el hombre. No son ni carne ni pescado ni arenque ahumado, y brotan del fermento mental de gentes dispuestas a ser "nuevas" a todo trance...''
Hay, sin embargo, algo mAs de lo que 6.1 consigna. Junto con el laureado Austin, viven, escriben y suefian, William Yeats, Laurence Binyon, Stephen Phillips y, sobre todo, Arthur Symons, en cuya poesia se determina la mitad complementaria de Kipling, es decir, la suave divagaci6n romntica del anglosaj6n.
Sin embargo, los buenos ingleses, esos que se encuentra uno en las c~maras de todos los vapores que cruzan todos los mares, sin marearse jamfis, calzados con tennis shoes, desenvueltos de maneras y fumando en desmesuradas pipas, seguirhn guardando por mucho tiempo las baladas de Kipling como el m~s qucrido compafiero de la silla de viaje y de la litera del sleeping car. Kipling es para ellos un amable poeta fantasista, pero es, sobre todo, un gran productor de energia. Y esto no puede perderlo de vista un ingl6s.
Fouill6e observa en su boceto sobre los pueblos modernos, que la simple y universal operaci6n de pensar tiene dos aspectos completamente distintos en el franc6s y el ingl6s. El franc6s, malabarista de las ideas, piensa generalmente por el gusto de pensar, como una forma de arte en que gozan todos sus sentidos, aunque para el individuo no tenga el hecho trascendencia. El ingl6s piensa como medio para actuar: la conciencia se absorbe en un trabajo de meditaci6n, y al cabo llega a una f6rmula en el problema planteado; pero esto no es mhs que la mitad del trabajo, y de nada valdria si no trascendiese en seguida en una labor activa y de resultados prhcticos. Y tan fuerte es esta concepci6n de la utilidad del porqu6 del pensamiento, que el idioma mismo, reflejo del genio de una raza, ha fundido en un mismo verbo: to realize, los dos matices diversos del pensar y el realizar. Por eso ha sido aqu6l el pueblo de los investigadores como










iUDYIARD KIPLING


Darwin y Wallace, y el de los fil6sofos experimentales como Spencer y Stuart Mill.
Kipling no podria sofiar en mejor tributo de sus compatriotas, que el de esta apreciaci6n de su obra como un t6nico del cardeter. Tambi6n 61 es un hombre prhctico, como lo son alli todos, como lo son hasta los poetas, como lo fu6 el mismo Shakespeare, que, por los tiempos en que hacia meditar al principe Hamlet sobre este raro suefio que es la vida, invertia su dinero nmy sabiamente en hipotecas al veinte por ciento y se enredaba con jueces y alguaciles para reclamar unos cuantos chelines.
iDichosa, despu6s de todo, la naci6n en que los poetas son un poco hombres pr~cticos y no tienen que ser expulsados como de la repfiblica de Plat6n! Kipling ha surgido en su oportunidad; y tan eficaz ha sido su obra, que ya los alemanes no pueden olvidar, al verlo erigido en el centro de los imperialistas, aquel extrafio simbolo indio de su propia novela Kim: "un toro rojo rodeado de diablos en una pradera verde." Cierto es que la voluntad tambi6n emborracha; cierto es que de cada cualidad del pueblo ingl6s surge un defecto que puede ser la semilla de una decadencia futura; pero en verdad que para retardar el declive postrero y fatal, mks garantias han de tener seguramente estos pueblos de hombres "fuertes en la voluntad de luchar, buscar, encontrar y no ceder", o, dicho en el hello ingl6s de Tennyson:

Strong in will
to strive, to seek, to find and not to yield.



No ya por las bellezas de esta conferencia, la illtaimt pronunciada por nuestro inolvidable amigo y compafiero Jesdis Castellanos, y hasta el presente inddita, sino cual homenaje carifioso que CUBA CONTEMPORiNEA rinde a su nenoria, hemos querido recoger en este primer nibnero la brillante disertacidn que sobre Kipling hizo quien se nos fuW cuando todo en la vida le sonrela...
Era joven, y ]a juventud que forna el cuerpo de redaccifn de esta revista, se honra Pouiendo esta flor de recuerdo en ]a tumba del que tambien pens6 en fundar alglin dia una Publieacidn Que fuese, como queremos que sea la nuestra, vocero de las mAs altas y nobles aspiraeiones, sintesis del pensamiento y del progreso cubanos.



















ASPIRACIONES





No requiere la verdadera democracia que tengan acceso a las funciones pfiblicas todos los ciudadanos, finicamente por serlo. Excluye los privilegios de clase, o de condici6n social, o de herencia, incompatibles de suyo con el principio de la igualdad ante la ley; pero en manera alguna se opone a la fijaci6n de condiciones de aptitud a que todos puedan Ilegar por el esfuerzo de su voluntad y de su inteligencia.
Nunca ser' un monopolio, por ejemplo, que se exija el conocimiento del derecho para la administraci6n de la justicia, si el Estado mantiene abiertas instituciones que lo ensefien, a todos accesibles con escaso sacrificio econ6mico. Tampoco merecerA ese nombre el hecho de que la naci6n confie su guarda y su defensa a los que obtengan la preparaci6n suficiente en escuelas militares, si para entrar y salir de ellas no se requiere otra cosa que perseverancia. en el estudio y aprovechamiento en la instrucci6n.
Un pals democrdtico tiene mks derecho que cualquiera otra organizaci6n politica a demandar aptitudes especiales, y bien comprobadas, en los que desempefien los diversos cargos administrativos de las complicadas burocracias modernas. La funci6n pfiblica, en efecto, debe tener el car~cter de una obligaci6n y no de un beneficio.
El funcionario es, ante todo, un servidor del Estado y del pueblo, que tiene que poner en sus tareas el maximum de eficacia y en sus esfuerzos el mAximum de aptitud. No esth en un puesto administrativo para servir a sus amigos y vejar a sus









AsPIMACIONtS


contrarios; ni para enriquecerse miserablemente, en negocios mks o menos disfrazados, a costa de la riqueza pfiblica o particular; ni para que gocen 61 y los suyos de comodidades, influencias, rango y representaci6n; ni para satisfac6r vanidades y soberbias en impensados e inmerecidos encumbramientos.
Cuando los puestos pfiblicos dependen, en todo o en parte, del favor o de la intriga, se conquistan por medios indecorosos y se mantienen por procedimientos ilicitos. Luchan por ellos los ignorantes, sin mks condici6n que ser audaces, y los poco honrados, 0 sin mks condici6n que su falta de escrfipulos. La administraci6n se desmoraliza rApidamente, y hasta el poder judicial, que por la indole de sus funciones se preserva mks que otro alguno del contagio de ciertas bajezas, acaba por contaminarse parcialmente a la larga o a la corta.
Por natural reflejo, en el medio social, de ese desconcierto administrativo y politico, la cultura individual y comfin desciende inmediatamente. Donde parecen apreciarse mAs y triunfar mks fAcilinente las aptitudes para lucrar de modo ilicito, o sin gran esfuerzo de inteligencia y estudio, que el trabajo mental perseverante con que el hombre se engrandece y mejora, acaba por abandonarse el cultivo serio del espiritu y por morir, falto de estimulos, el progreso mental. Las sociedades moralmente decaidas, decaen tambi6n en el orden intelectual, y legan hasta a desaparecer fisicamente, en cuanto necesita absorberlas o suplantarlas cualquier vecino mks o menos codicioso.
La lcy no es un remedio infalible y absoluto para cierta clase de males, que han tenido quizks una larga gestaci6n hist6rica por falta de libertad, y que, liegados al fin a la libertad, se exacerban temporal o definitivamente, segfin las circunstancias. Pero los preceptos legales que encauzan y dirigen rectamente ]a actividad humana, sirven de medicina adecuada para ciertas enfermedades del organismo social y de higiene acertadisima para prevenir el crecimiento de otras.
Por eso debe irse pensando entre nosotros en exigir demostraciones de competencia para casi todas las funciones pfiblicas. Hemos Ilegado, a impulsos de la intervenci6n norteamericana, a los exAmenes de aptitud para ciertos cargos; lo cual representa










CtBA CON[EMPORXNEA


s6lo una medida intermedia, casi ineficaz, que deja un gran camino al favor y, por ende, a la injusticia.
Hay que ir mIs lejos, y pensar seriamente en la oposici6n pfiblica, difici! y bien organizada, que otorgue, no el certificado de aptitud, sino el derecho al desempeflo inamovible del puesto administrativo y judicial, y al ascenso en su caso. El hombre es naturalmente digno y honrado, y tiene siempre, en el fondo de su ser, aspiraciones nobles y prop6sitos levantados. Cuando puede conseguir por su esfuerzo mental un medio honroso y seguro de librar la subsistencia, no lo pide a la adulaci6n, o al soborno, o a la intriga, ni lo conquista y lo defiende rev6lver en mano, con medioevales guaperias.
Y a ]a vuelta de quince afios de ese r6gimen, la Universidad y las instituciones docentes de toda clase habrhn dado resultados maravillosos; la administraci6n pfiblica, en todas sus ramas, se habrd depurado y enaltecido; el poder judicial no serA para nadie motivo de tristes preocupaciones futuras; las funciones nacionales, con legitima emulaci6n mental y con noble espiritu de cuerpo, se habrkn organizado para el bien comfin y para la prosperidad pfiblica; hasta los puestos electivos cambiarAn de origen y de forma de ejercicio, con insensible y fructuosa transformaci6n; Cuba, en una palabra, habrd avanzado notablemente en el camino de una verdadera y no aparente democracia.
Esta revista, que aspira a ser un exponente y un estimulo de la verdadera alma cubana, noble, generosa, igualitaria, justa, inteligente y alta, puede ayudar vigorosamente para ese resultado. Cuanto mds se difunda la cultura, m~s se comprendera que es necesario darle en la organizaci6n nacional el puesto que le corresponde, no para egoismos intelectuales, sino en provecho comfn. La preparaci6n adecuada, a todos abierta, debe ser el finico titulo para obtener los cargos pfiblicos que ]a requieren. Una democracia necesita, ms que cualquiera otra forma de gobierno, aptos y buenos servidores.
ANTONIO S. DE BUSTAMANTE.
Dic. 17,1912.

Abogado de gran nombradia y bombre de vasta cultura, es el Dr. S'Anchez de Bustamante uno de nuestros m.s celebrados oradores por la fluidez y el aticisino de sus perlodos brillantes y conceptuosos. Es catedr.tico de Derecho Internacional Privado y Pldblico en














ASPIRACIONES 41

nuestra Universidad, Presidente de la Academia Nacional de Artes y Letras, Senador y Presidente de ]a Comisi6n de Relaciones Exteriores del Senado. Asisti6 con los Sres. Manuel Sanguily y Gonzalo de Quesada, en representacifn de Cuba, a la Segunda Conferencia de la Paz, celebrada en El Faya en 1907. Sus principales obras son: El ordee pfiblieo (Habana, 1893), Tratado de Dereeho Internacional Privado (Habana, 18S96). La Segunda Conferencia de la Paz, reinida en El Ilaya en 1907 (Madrid, 1908), traducida al franc6s por Georges Scelle (Paris. l109).
Nos honra coil este valioso trabajo, en que toca precisamente uno de los problenias quo, ha lIlegado a tener mllA; gravedad entre nosotros: la burocracia, en ]a coal ve gran n!imero de nuestros compatriotas-por lo regular no los mejor preparados-una mnanera de vivir n.is o menos c6modamente, muchos de ellos poniendo toda su atenci6n en el dia illtiio de eada ineii, y dedicando la inenor snuma de esfuierzos en beneflcio de quien les paga, que es el pueblo. Alta y valientement lo dice el ilustre Dr. Bustamante en este jugoso articulo, cuyos patrihticos y sanos conceptos debieran ser meditados por los hombres que 0 se proponen eneauzar It administraci6n en Cuba: los empleos deben darse a quienes demusestren competencia, no a los audaces y advenedizos que hacen granjeria de la cosa p1i. blica.



















LA TRAGEDIA OTOMANA





Europa (y con ella el mundo entero) se encuentra en estos dias como suspensa de emoci6n y asombro ante el espect~culo que en su cercano Oriente se desarrolla. Asombro por la rapidez inusitada, inesperada, con que las peripecias del espectAculo se han desenvuelto; emoci6n humana, ante lo tr~gico del especticulo mismo. Cuatro pueblos, hasta ayer vasallos o tributarios de Turquia, se han lanzado-fortalecidos por la libertad, aleccionados por la experiencia, impulsados por un odio de siglos-sobre el imperio turco, y en menos de un mes, ante la acometida formidable, el imperio se bambolea sobre su base de casi cinco siglos.
La sangre corre en las montafias y lianuras del Oriente de Europa, que parecian sedientas de beberla. Bihlgaros y servios, griegos y montenegrinos coligados, han arremetido contra el turco, su antiguo sefior aborrecido e implacable. Y ha sido tan terrible la embestida, y tan mal preparado se hallaba el turco a hacerla frente, que la defensa, si sangrienta, no ha sido para 61 eficaz. Escribo en los primeros dias de este noviembre hurafio; cuando estas lineas sean publicadas, Turquia podrA existir afin en Constantinopla, o haberla perdido tambi~n; pero es seguro ya que habr& perdido, de modo irrevocable, sus tres grandes provincias europeas: la Tracia, Albania y Macedonia.
Lo que por la espada fu6 adquirido, habrA sido arrebatado por la espada. A la conquista de Maometo II responde, al cabo de cerca de cinco siglos, la conquista por los Balkanes. La fuerza ha engendrado la fuerza, y el viejo despotismo el odio cuyo estallar vemos. Los antiguos vasallos desdefiados, se alzan vencedo-










LA TRAGEDIA OTOMA14A


res; y la paciencia y el valor admirables de los pequefios pueblos eslavos y griego, modifican el mapa de Europa ante los ojos at6nitos de 6sta.
Hace cuatro afios, era Bulgaria a-in, si bien aut6noma, tributaria de Turquia. Hace un siglo-lhasta 1812-era Servia una posesi6n turca. Hace un siglo, tambi6n, que Montenegro tiene que estar en lucha (abierta y heroica o disimulada y h~bil) con el imperio musulm~n, para conservar su autonomia. Y hace tan s6lo unos pocos afios que Grecia era aplastada ffcilmente por los ej~rcitos turcos, en las mismas llanuras de Tesalia donde ahora 0 triunfa de ellos y ante los propios muros de Sal6nica por donde ahora penetra para apoderarse de la ciudad, segunda del imperio.
*


L Qu6 ha ocurrido a los turcos en estos afos? Nunca tuvieron ni libertad verdadera ni verdadera organizaci6n, ni previsi6n en sus posesiones, ni piedad; pero si tuvieron siempre, e injusto y parcial seria el no reconocerlo altamente, las virtudes fundamentales y capitales de un pueblo guerrero: el desprecio a la muerte, el valor y la fe. Y el hecho m~s estupendo y desconcertante, en esta tragedia donde los hechos desconcertantes y estupendos se han sucedido con rapidez como de cinemat6grafo, es que los turcos, ante sus adversarios, han huido presas de pfinicos a veces incomprensibles, como de gente hist6rica. Cierto es que han resistido valientemente a veces, pero han huido en Kirkilisia, en Chorlfi; se ban rendido, casi sin combatir, en Sal6nica, entregando decenas de millares de prisioneros; han retrocedido ante los montenegrinos, han ido perdiendo rkpidamente ciudades y provincias, como presa de extraflo estupor o de pasivo fatalismo que les sefiala la djbdcle como inevitable y merecida.
Es 6sta, acaso, la iltima etapa de la que pudiera llamarse la retirada de Europa de los turcos, invasores irresistibles desde 1453, en que se apoderaron de Bizancio, hasta el final del siglo xvii, en que llegaron a las puertas de Viena. Desde entonces comenz6 su retroceso, que fu6 apresurado por Italia con el arrebato de Tripolitania y Cirenaica, las dos provincia: africanas, y










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al que parecen estar a punto de dar el golpe de gracia las pequefias naciones un tiempo tributarias o vasallas.
Y sin embargo, el ej~rcito turco estd amaestrado por instructores alemanes, provisto de armamentos alemanes... Dicese generahnente, y se cree, que es el ej~rcito de Alemania el primero del mundo, y que los mejores cafiones son tambi~n los de Alemania... El Mariscal von der Goltz habia predicho que un ej6rcito prusiano necesitaba tres meses para apoderarse de Kirkilisia. Y en tres dias Kirkilisia sucumbi6...
Por otra parte, hace pocos afios crey6se regenerado y renovado al viejo imperio turco. El antiguo Sulthn fu6 depuesto, y su regimen sustituido por un regimen que se decia de libertad. El pueblo turco no comprendi6 bien, probablemente; la revoluci6n la hicieron los militares. La politica invadi6 todo, el ej6rcito sefialadamente. Las creencias, la fe en el imperio, y aun acaso en el Profeta, se debilitaron... Y he aqui que lo que intent6 ser el comienzo de una nueva era, fu6 el comienzo del fin.


Me parece claro que la causa primaria del desastre turco ha sido ]a falta de cohesi6n producida por la introducci6n de la politica en el ej~rcito, antes casi invencible. El soldado otomano era una admirable mhquina de guerra: sobrio, obediente, sin otra idea-y ahi residia su fuerza y la fuerza toda del Imperioque la profunda, arraigada, y para 61 absolutamente indiscutible, de que el soldado que muere en la batalla, va directamente a la bienaventuranza eterna. Esa convicci6n le comunicaba tal valor, tal audacia, tal desprecio a esta vida trabajosa y dura, donde muchas veces no tenia ni pan, ni mujer, ni lecho donde reposar, que le daban una serenidad irresistible.
El soldado, campesino en su mayoria, comenz6 a oir hablar de cosas que 61 no comprendia: de cambios que le asombraron. Sus jefes destituyeron al Sultin legitimo, y 61 obedeci6 por costumbre, por disciplina, pero sin comprender: Abdul Hamid podia ser criminal, atrasado y sanguinario, pero era el legitimo Sultn para el soldado. Vi6 6ste instalar un Parlamento, vi6 a sus jefes ,liscutir, dividirse despuis de la victoria, hablar de partidos... Y iA cabo, sin salir de su asombro, confundido y sintiendo Ilegar









LA TRAGEDIA OTOMANA


a su cerebro ideas que en 61 no entraban, al eabo, tal vez, en las obscuras profundidades de su conciencia limitada, comenz6 a d(udar.
De ese dia, si mi hip6tesis es cierta, data la derrota turca. Los j6venes turcos, sin quererlo y sin saberlo, la prepararon. La fe absoluta, feroz y agresiva, era la fuerza todopoderosa que, haciendo al soldado sufrido, valiente y deseoso de la felicidad del Paraiso, hacia a Turquia intangible. Al mds ligero embate de la duda, el soldado tenia que vacilar.
He oldo hablar, y leido, de falta de organizaci6n, de escasez de conida o de armamentos, de lentitud en las concentraciones... Sin duda que son esas, todas, causas secundarias que poseen su influencia. Pero la capital no esth en ellas, que son exteriores y pueden ser evitadas. La transformaci6n del alma de un pueblo es lo mds transcendental y hondo, y esa no se puede evitar.
*

... En tanto, los antiguos vasallos, mudos, pacientes, encendidos en odio, estimulados por las quejas de sus connacionales que ann gemian bajo el yugo terrible en Macedonia, se preparaban, se organizaban, se unian...
*

Unos dias mfis, y los ej~rcitos aliados estarain, acaso, a las puertas de Constantinopla, como lo estuvo ya en 811 el Zar Siine6n de Bulgaria, antes de caer el imperio bfilgaro en manos de los turcos, como lo estuvo hace menos de un siglo Rusia. Habr& caido o no Constantinopla cuando estas lineas sean leidas; pero de un modo u otro, la gran tragedia en que miles de heroes, de una y otra parte, han dejado sus vidas, habrh terminado ya. Y con ella habrA terminado tambi6n la otra gran tragedia hist6rica del imperio turco en Europa, y el imperio mismo.
Nuestra generaci6n habrA presenciado tres de los especthculos que, hasta hace algunos afios solamente, eran creidos imposibles: la conquista del aire, la Repfiblica china y la desaparici6n, a manos de los estados balkhnicos, del imperio europeo de Turquia.










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Es iinposible, sin emoci6n humana, contemplar este -iltimo
espeet6culo. Pero a la emoci6n de la solemnidad trhgica de la hora para los descendientes del Profeta-y para el mundo, que mira hacia Europa esperando que se eviten mayores y amenazadores conflictos en el instante de ser repartidos los frutos de la victoria-, y ante el especthculo de la sangre heroicamente derramada, no puede tampoco menos de unirse el pensamiento de la justicia hist6rica, por la cual parece destinado a perderse por la fuerza lo que por la fuerza se obtuvo, y que, una vez obtenido,
9 no se supo ni administrar ni retener.

Luis RODRiGUEZ EMBIL.
Visna, noviembre de 1912.



Cubano joven y laborioso, de los que so ennoblecen por el estudio, desdc 1903 ostenta
el Sr. Rodriguez Embil el cargo do Cdnsul do Cuba on la capital dc Austria. Gil Lna, ortila y La Inssrccci6n, libros suyos, le har dado un puosto distinguido en nuestras letras.
Nos favorece con este interesante trabajo acerca del conflicto croado por la acometividad de los pequefios estados balk'tnicos, conflicto que deja maltrccho el llamado *oquilibrio europpo', mantenido por las grandes potencias a costa do las sumas enorucs quo emplean
en sostener y acrecentar ejdrcitos y armadas.



















LA CARESTIA DE LA VIDA '*)

(TnA DtCcIO DE The North American ReView, DE NUEVA YORK, N MERO DE DICrImEMIM, 1912, POR El, Sii. RAM6N DE ARmAs Y CoL6N.)





FACTORES QUE AUMENTAN LA ESCALA DE PRECIOS

De quince afios a esta parte, a juzgar por las estadisticas que tenemos a mano, los precios han ido en aumento en todos los paises que se rigen por el patr6n oro. Este aumento ha sido, por tPrmino medio, de treinta a cincuenta por ciento, segim el juicio que nos perinite formar la pobreza de la estadistica de que disponemos. Tenemos hoy, por tanto, en el alto costo de la subsistencia, uno de los jeroglificos del mundo, que seguira siendo indescifrable hasta que la investigaci6n mundial prescripta por el "Bill Crawford-Sulzer", nos conduzca, quizks, a una soluci6n nis o menos completa. Esta investigaci6n es una necesidad hondaiente sentida. Nos interesa precisar con mfis exactitud d6nde, cufndo, por qu6, y hasta qu6 punto ha ocurrido esta alza en los precios; si debemos ver en esto la creciente escasez del alimento, o un cambio sutil en la posesi6n del mismo; si se trata de una enfermedad curable o incurable, y si ya ha llegado al punto final de su desarrollo o estk todavia en su periodo inicial. En el presente articulo s6lo


(*) Este trabajo forma parte do una serie do traducciones que nos facilitari nuestro distinguido amigo el Sr. Luis M. P~rez, bibliotecario de la CAmara de Reprosentantes, en virtud de un acuerdo entre dl y el director de CUBA CONTEMtPORXNrA, con el fin de hacet Mihs fAcil a nuestro psiblico el conocimiento de algunos do los articulos mAs importantes que aparezcan en las principales revistas europeas y norteamericanas, relativos a cuestiones econ6micas y sociales.









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he de considerar este filtimo aspecto de la cuesti6n, o sea si los precios en todo el mundo han de continuar o no en la misma escala ascendente. Cuesti6n es 6sta dificil de resolver cumplidamente y con precisi6n estadistica, dada la insuficiencia de los datos asequibles. Y, sin embargo, tanto la estadistica de Europa como la de America, no dejan de presentar claros indicios del verdadero curso de la corriente.
En la edici6n de septiembre de la American Economic Review, he publicado una estadistica que indica que el subido precio de la subsistencia no ha Ilegado todavia a su mAs alto nivel, ni es probable que Ilegue en muchos afios. Los que deseen examinar los mntodos t~cnicos empleados en este estudio y los datos estadisticos con que se relaciona, harian bien en leer ese articulo de la American Economic Review. (*) En el actual, s6lo be de circunscribirme a exponer, a grandes rasgos, la evidencia que de ese estudio se desprende.
No abrigo ]a presunci6n de haber Ilegado a una certidumbre absoluta, y me doy cuenta cabal del riesgo quc entrafia toda predicei6n en la ciencia econ6mica. Creo, no obstante, que bay pruebas terminantes de quc el curso general de los precios futuros serA ascendente y no descendente.
Esta evidencia toma en cuenta todos los factores principales que pueden afectar el nivel general del precio. De nada valen, en ningfin caso, las prediceiones que s6lo se basan en un factor. Asi vemos que a pesar de ser el oro un factor importante del problema, ]as predicciones que s6lo se basan en ]a perspectiva de ]a futura producci6n aurifera, son de muy escaso valor. Hay algiin fundamento para creer que la producci6n de oro llegark al maximum dentro de pocos afios, y que luego ir6 disminuyendo paulatinamente; pero error grave seria saltar de esta creencia a la conclusi6n de que los precios, consecuentemente, tendrdn que descender. Examinada la cuesti6n en este aspecto, pasan inadvertidos muchos otros factores importantes que afectan el nivel del precio. Y hasta en la misma exposici6n de la influencia del oro se pierde de vista el hecho de que no es la producci6n


() [Existente en la biblioteca de la CAmara de Rcpresentantes.]









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anual de dicho metal, ni siquiera su absorci6n en la circulaci6n monetaria del mundo, lo que en realidad afecta los precios, sino la existencia total de dinero en oro. Este caudal puede seguir aumentando mucho despu6s que haya empezado a declinar la producci6n del oro, de la misma manera que las aguas de un lago pueden seguir subiendo mucho, despu~s de que se hayan calmado los impetus del torrente que desde la montafia en 6l se precipita. El lago continfla llenhndose, por mks que se vaya calmando la corriente, mientras la afluencia de las aguas sea mis rhpida que la evaporaci6n y otros medios de agotamiento. El gran lago de monedas de oro del mundo, continuarA llen~n- 0 dose mientras las minas, aun cuando se vayan agotando, continfien engrosando su caudal, adelant~ndose al consumo y a la imerma.
En otros pron6sticos sobre el curso que han de seguir los precios, no se tiene en cuenta para nada el elemento oro. Este es un descuido aun mucho mks grave, puesto que en los paises que se rigen por el patr6n oro, ese elemento se halla presente en todos los precios. Con frecuencia oimos decir que la oferta y la demanda es lo que fija el precio de todas las cosas, y, por lo mismo, debe fijar el nivel del preeio. Pero no debemos olvidar que hay que incluir en esta f6rmula la oferta y ]a deinanda del oro mismo, que nos suministra los t6rminos para ]a medida de todos los demos precios. Verdad es que, en eierto sentido, la oferta y la demanda fijan el precio del trigo en t6rminos de oro; pero, 1la oferta y la demanda de qug cosa? No del trigo solamente, sino tambi6n del oro. Si expreshramos el precio del trigo en trminos de tabaco, tendriamos que estudiar, no solamente la oferta y la demanda del trigo, sino tambi~n la oferta y la demanda del tabaco. Y, sin embargo, no dudo que en los tiempos primitivos de Virginia, cuando el tabaco era la moneda que se usaba, muchas personas dejaban de ver en este articulo uno de los elementos del preeio del trigo, de la misma manera que muchos olvidan hoy que el oro es uno de los elementos del precio del trigo. Si la oferta y la demanda-pongamos por caso--del trigo son los finicos determinantes de su precio, I c6mo es que el precio de ese articulo, al otro lado de la frontera mejicana, en t~rminos de pesos y centavos mejicanos, no es el









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misamo que en Tejas, en t6rminos de pesos y centavos americanos? I C6mo es que el precio del trigo en pesos mejicanos, viene a ser algo asi como el doble del precio del trigo en pesos americanos? No serk, evidentemente, a causa de la oferta y la demanda del trigo. No serA porque el trigo escasee tanto en M6jico, ni porque haya gran demanda y poca oferta de dicho cereal. Es porque, valiendo el peso mejicano nada mhs que la mitad del peso americano, toda la escala de precios en A16jico resulta duplicada en t~rminos de nuestra propia escala de preeios.
Tengo para mi que la debida apreciaci6n del "problema del nivel del precio", seria mfis fAcil para algunas personas, si lo liamAsemos "el problema de ]a escala de los precios". Si los mejicanos tuvieran un peso igual al nuestro, como lo tienen los canadienses, los precios en M6jico serian la mitad de los que marca la actual escala mejicana. Hay quien abriga la ingenua creencia de quc el peso del oro en un peso, no tienen relaci6n ninguna con su valor. Cuando, en el reciente Congreso Internacional de las Chmaras de Comercio, propuse yo un plan para un aumento, virtualmente, del peso en oro, a fin de poner coto al alza de los precios, uno de los delegados se opuso porque creia que el peso del oro en esa moneda, nada tenia que ver con su capacidad compradora. En su oponi6n, el "cuio del gobierno" era la que hacia la moneda, cualquiera que fuese el peso de la misma. He aqul la teoria monetaria del "fiat", cuya falsedad es fAcil de demos'trar. Si fuese cierta, no seria tan alta la escala de precio en M~jico, comparada con la de los Estados Unidos. Nadie se ha atrevido a negar que la gran diferencia entre las escalas de precios de M jico y los Estados Unidos se relaciona con el peso del oro contenido en las monedas; y, sin embargo, esas monedas llevan los cufios de los gobiernos respectivos y se designan con los mismos nombres. Son "pesos" y mfiltiplos de "pesos".
El problema de la escala de precios es el mismo de la relaci6n entre la unidad de oro y las demAs cosas. Para predecir el nivel del precio, tenemos que tomar en cuenta el oro; tomar en consideraci6n tambi6in todas las demks cosas cuyo precio se cotiza en oro; y darnos cuenta, asimismo, de todas las influencias que afecten el valor relativo del oro, por una parte, y todas las cosas restantes, por otra. Aqui debemos advertir que la "capacidad corn-










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pradora" del peso y la "escala general de precios" son frases reciprocas. Decir que la capacidad compradora del peso es alta o baja, es lo mismo que decir que la eseala general de precios es baja o alta, respectivamente. Si se duplica la escala de precios, la capacidad compradora del peso quedarg reducida a la mitad, y viceversa.
Veamos, pues, qu6 perspectiva nos ofrece el porvenir, en lo que atafie a la escala de precios, y, por consecuencia, a la capacidad compradora del peso. Como he demostrado en mi libro La capacidad compradora del dinero (*), las fuerzas que determinan esa capacidad en el peso, pueden clasificarse en dos grupos: primero, la circulaci6n de los medios de cambio (dinero y cheques), y, segundo, el volumen del comercio, o sea las cantidades de mercancias que se compren y se vendan. Todo aumento en el uso del dinero y de los cheques, tiende a inflar los precios, al paso que todo aumento en el volumen del comercio, tiende a rebajar los precios. La expansi6n o contracci6n de la escala de precios, dependen de la delantera que un factor le lieve al otro en esa perpetua carrera en que compiten, por una parte, la circulaci6n del dinero y de los cheques, y, por otra, el volumen del coinercio. En otros t6rminos: si las facilidades para el pago (dinero y cheques) sobrepujan las necesidades del comercio, se elevarA el nivel de los precios; y sucederh lo contrario cuando las transacciones que haya que efectuar, lleven la delantera al dinero y a los cheques mediante los cuales dichas transacciones se verifican. (**) Ajustando la escala de precios en conformidad


(M [Existente en la biblioteca de la C.mara de Representantes.]
(*') Los principios que determinan ]a escala general de precios se describen a veces, inperfectamente, con la frase Ila teorla cuantitativa del dinero-, teoria que, no porque se exponga generalmente con alguna crudeza, deja de contener alguna verdad. Pervertida esta teoria en las discusiones de hace dos ddcadas sobre el bimetalismo y ]a plata libre, boy so halla rodeada de un descrddito no del todo merecido. No deja de ser interesante el hecho d que en Inglaterra, donde no se han tergiversado estos principlos fundameutales para servir los fines de malsanos proyeetos monetarios, hay casi una completa unanimidad de pareceres sobre la verdad de esta teorla en la forma modificada que se emplea, por ejemDlo, en el libro La Capacidad compradora del dinero. Los ingleses adquirieron ideas exactas sobre el asunto, euando se public6 el famoso dietamen liamado Bullion Report sobre el PaPel-moneda que se emitl6 durante la guerra con Napole~n. Tambi4n reviste inter4s la eircunstancia de haber convenido entonces dicha steoria cuantitatival a los prop6sitos del Dartido que sustentaba el principlo del saneamiento monetarlo. En los Estados Unidos, Sin embargo, y (aunque en manor grado) en el continente europeo, todavia se encuentran










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con esta f6rmula, el total de dinero y de cheques que se gaste en mercanclas, se mantendrA exactamente igual al valor de las mercancias que se compren. Claro es, desde luego, que deber6. siempre existir esta "ecuaci6n de cambio" entre el valor de las mercancias que se compren y el valor del dinero y de los cheques que en ellas se gaste.
Hay miles de causas que pueden afectar el nivel general de los precios, pero s6lo en cuanto ileguen a afectar, por una parte, el volumen de los negocios, o la circulaci6n del dinero y los cheques, por otra. Fficil es, por ejemplo, demostrar que un arancel proteccionista tiende a elevar el nivel general de los precios del pals, inflando su medio circulante, por una parte, y disminuyendo, por otra, el volumen de su comercio, sin contar los efectos que produce en los precios relativos de diferentes articulos, segfin est6n o no "protegidos". Por lo contrario, una rebaja arancelaria, como la que se puede esperar para el pr6ximo mes de marzo, surtirh un efecto restrictivo en la marcha ascendente de los precios. Del mismo modo, los "trusts", los gremios de obreros, la pl6tora de poblaci6n en las ciudades, y varias otras influencias, afectan el volumen del comercio y la circulaci6n de los medios de cambio.
No vamos aqui a emprender la refutaci6n de ]a eficacia de estas causas. Unicamente nos importa insistir en que s6lo pueden actuar por conducto de estos dos canales: volumen de comercio y circulaci6n de dinero y cheques. Muchos de los que se han fijado en la influencia de una causa determinada, como, por ejemplo, los gremios de obreros, saltan injustificadamente a la conclusi6n de que esa causa afecta directamente la escala de los precios. Pero no es dable presumir que cuando un precio determinado se eleva, el nivel general de los precios tiene que seguir

huellas del prejuicio que inspiraba una teorla que, segdn creencia general, habia servido para promover los fines de bimetalistas y libreptatistas. Y muy interesante tambi~n es ver cOmo varla on intensidad esta prevencifn en los diferentes palses, segdn hayan side ms a menos ardientes las poldmicas de la politica local, suscitadas por estas cuestiones hace unos tres lustros. Curiosa es ]a sutil influencia que, por lo general, ejerce este prejulcio hasta sobre el criterio de aquellas personas a quienes se supone consagradas al estudlo cientifico del asunto, sin que ellas, par lo comdn, se den cuenta de ello. Cada vez es menor, sin embargo, ei nlmero de los que se oponen faniticamente a la teorla cuantitativa del di nero. Acaba de publicarse una excelente obra ingiesa sobre este tema, escrita par sir David Barbour con el titulo de The Standard of value.










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el mismo movimiento ascendente, ami como seria absurdo suponer que al subir un hombre una escalera, arrastra la tierra consigo hacia arriba. Lo que hace el hombre, en verdad, al subir la escalera, es empujar la tierra hacia abajo. Podriamos, si valiese la pena, demostrar que en aigunos casos (no todos) el alza de un precio dado tiende a deprimir el nivel general de otros precios. Por ejemplo, la escasez del alimento, al paso que tiende a elevar su precio, tiende a disminuir el de las ropas y otros articulos, pues mientras mks se gaste en comestibles, menos dinero habr& para comprar otras cosas que estardn, por lo mismo, en menor demanda.
No hay, pues, manera mfs acertada de considerar el nivel de los precios, que la que nos ofrece la "ecuaci6n del cambio". El factor que hemos llamado la "circulaci6n del dinero y los cheques", puede, evidentemente ,resolverse en dos factores, aunque muy intimamente relacionados el uno con el otro, a saber: ]a "circulaci6n del dinero" y la "circulaci6n de los cheques"; y cada uno de estos factores puede, a su vez, resolverse en otros dos. La circulaci6n del dinero se resuelve en el "volumen de 6ste en circulaci6n, multiplicado por la "velocidad de la cireulaei6n" de ese dinero, es decir, el nfimero de veces que pasa de mano a mano en el trascurso de un aflo. De la misma manera, la "circulaci6n de los cheques" se resuelve en el "volumen de dep6sitos sujetos a cheques" (el total de lo que el pueblo, muy impropiamente, llama el dinero que tiene "en el banco" para pagar las cuentas), multiplicado por la velocidad de la circulaci6n de estos dep6sitos"; o, en otros t~rminos: el nfimero de veces que se transmiten en el transcurso de un afio, o, en balanza mercantil, la "actividad" de las cuentas bancarias.

ESTADiSTICA RECIENTE
Una sola ojeada a los recientes datos estadisticos, nos proporcionarg la mejor demostraci6n de lo que significan estos factores. Yo he calculado que el total de la circulaci6n anual de los medios de cambio en los Estados Unidos (1911) es aproximadamente de $ 442,000.000,000, de los cuales unos $ 34,000.000,000 representan pagos en dinero, y el resto, $ 388,000.000,000, pagos por medio de cheques. Estas cifras demuestran que el dinero




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gastado en los Estados Unidos no constituye mis que un ocho por ciento del total de los gastos nacionales, correspondiendo el noventa y dos por ciento restante, a los gastos por medio de cheques. (*) El gasto de $ 34,000.000,000 en dinero, se hizo con s6lo un volumen de $ 1,640.000,000 de dinero real en circulaci6n (es decir, fuera del Tesoro de los Estados Unidos y de los bancos). Esto prueba que, por t6rmino medio, cada peso de dinero que habia en los bolsillos o en las areas del pueblo, debe haber cambiado de mano unas veintiuna veces en el afio, o sea $ 34,000.000,000 21 X $ 1,640.000,000. De una manera ankloga, los $ 388,000.000,000 gastados por medio de cheques, cuando s6lo habia dep6sitos en los bancos, sujetos a cheques, por valor de $ 7,700.000,000, significan unas cincuenta trasmisiones en el afio, o sea $ 388,000.000,000 50 X $ 7,770.000,000.
Para mayor conveniencia, podemos escoger el afio 1909 como base de comparaci6n, tanto para los precios como para el volumen del comercio. La escala de precios en 1911 era 2 115 por ciento m~s alta que la de 1909, y el volumen del comercio en 1911, sobre la base de los precios de 1909, fu6 de $ 413 billones; de manera que el valor real de este comercio (en los precios de 1911) fu6 un 2 115 por ciento m~s, o sea $ 422 billones, cantidad igual, desde luego, al gasto total ya expresado, es decir, que $ 422,000.000,000 $ 413,000.000,000 X 102 115 %.
Ahora podemos expresar en cifras la ecuaci6n de cambio para 1911 (usando el afio 1909 como base de referencia para el nivel del precio y el volumen de comercio). Para no escribir muchas cifras, presentaremos el siguiente estado, en millares de millones de pesos:

Gire. de dinero (34) + Circ. de cheques (388) = Valor de mercanclas compradas (422).
Dinero X su velocidad + Dep6sitos X su vel. = ComercioXescala de precio.
1.64 X 21 + 7.77 X 50 = 413 X 102 115 por ciento.
Estos seis factores accionan y reaccionan unos sobre otros,

() Puedo agregar, de pasada, que estos clculos son los primeros -que yo sepa- que demuestran, con alguna exactitud, la relativa importancia del dinero en efectivo y el cr6dito, es decir, de los gastos en dinero y en cheques, y que estos cAlculos concuerdan con ia impresi~n general que siempre han tenido los hombres de negoclos.










LA CARESTIA DE LA VIDA 55

pero, en t~rminos generales, lo cierto es que la escala de precios es un efecto de las otras cinco causas, y no una causa independiente que afecte a los demos factores.
Tambi~n en t~rminos generales puede decirse que cualquier aumento de dinero llevark consigo un aumento correspondiente de dep6sitos, porque, por lo comfin, el pfiblico establece una proporci6n bastante definida entre sus pagos en efectivo y en cheques. (Las reservas de los bancos, tambi~n tienden a guardar cierta proporci6n con los dep6sitos). Asi es que cualquiera expansi6n del dinero circulante, tiende a elevar los precios, no s6lo por el aumento en circulaci6n del mismo dinero, sino tambi~n por el de los dep6sitos y su circulaci6n. Pero tambi~n hay, por lo general, en los dep6sitos, cierta tendencia a ir creciendo motu proprio. La extensi6n del sistema bancario entrafia un rdpido creciniento de los dep6sitos, no s6lo de una manera absoluta, sino con relaci6n al dinero.
De quince afilos a esta parte, el dinero circulante en los Estados Unidos ha ido creciendo a raz6n de 4.2 por ciento al afio, que es bastante crecer. Pero los dep6sitos han aumentado con mayor rapidez todavia, o sea a raz6n de 7.3 por ciento al afio. La transmisibilidad del dinero ha aumentado en menos de 1 por ciento al afio, mientras que el aumento de la de los dep6sitos ha sido de un 2 por ciento, tambi6n al afilo. El aumento, en tales proporciones, de los cuatro factores que ocupan el lado izquierdo de la ecuaci6n de cambio, ha determinado un aumento del total de ese miembro de la ecuaci6n, es decir, los gastos totales, de 9.1 por ciento al afio. El miembro derecho, por consecuencia, tuvo que aumentar en la misma proporci6n; y como quiera que el volumen del comercio s6lo aument6 un 5.3 por ciento al aflo, el resultado fu6 que, para igualar las cosas, tuvo que elevarse el nivel del preeio a raz6n de 3.5 por ciento al aflo. Podemos decir, pues, en t~rminos generales, que en los Estados Unidos los precios han ido subiendo a raz6n de ms de 3 por ciento al af-o, a pesar de una gran expansi6n del comercio, y a causa de una expansi6n mayor todavia de las facilidades para el pago. Los siguientes datos nos muestran los actuales promedios de los tipos anuales del aumento, en los Estados Unidos, de los seis factores de la ecuaci6n de cambio:










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Dinero en circulaci6n: 4.2 por ciento al aflo.
Su velocidad de circulaci6n: 0.7 por ciento al afio.
Dep6sitos sujetos a cheques: 7.3 por ciento al ailo.
Su velocidad de circulaci6n: 2.0 por ciento al afio.
Volumen de comercio: 5.3 por ciento al afno.
Escala de precios :3.5 por ciento al aflo.
Desgraciadamente, carecemos de tan buenos datos estadisticos para otros paises. Podemos, sin embargo, calcular aproximadamente el aumento del dinero y los dep6sitos en varios paises, por su estadistica oficial, y el incremento-4el comercio por los datos estadisticos sobre las toneladas de carga transportadas por los ferrocarriles, las cartas trasmitidas por el correo, los barcos, tonelajes, etc. El aumento de la velocidad de circulaci6n de los dep6sitos, puede calcularse por la rapidez con que las liquidaciones bancarias se adelanten al aumento de los dep6sitos. S61o estamos casi a obscuras sobre la velocidad de la circulaci6n del dinero, pero presumo que est6 aumentando a raz6n de medio por ciento al afio, es decir, aproximadamente, con la misma rapidez que en los Estados Unidos. Los clculos sobre el crecimiento de los varios factores, se confrontan y concuerdan reciprocamente mediante el cumplimiento del obvio requisito de que los dos miembros de la ecuaci6n de cambio crezcan con igual rapidez. Este requisito se cumple exactamente en lo que atafie a Inglaterra, y tambi~n al grupo de paises de habla inglesa (Estados Unidos, Gran Bretafia, Canada, Australia, y, dentro de la mitad del uno por ciento, en todos los paises que se rigen por el patr6n oro, comprendiendo a la Europa Continental, Jap6n, India, etc.).
Para los paises regidos por el patr6n oro, en conjunto (comprendiendo ahora todas las importantes naciones comerciales, excepto China), los" cilculos, tal como se ajustan finalmente, indican que la cantidad de dinero en circulaci6n va en aumento a raz6n de 2 1/ por ciento anual; su velocidad de circulaci6n, 1/ por ciento; dep6sitos, 6 2 por ciento; su velocidad, 1 1/2 por ciento; y la circulaci6n total de los medios de cambio, 7 por ciento. Esto es tomar la delantera al comercio, cuyo aumento es s6lo de 4 por ciento al afio. De aqui. que se imponga una expansi6n do la escala de precios, a raz6n de 2 Y2 por ciento al affo.










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En resumen, los precios en el mundo han ido subiendo un 2 por -ciento al aflo, porque las facilidades para el pago se van adelantando, precisamente en esa proporci6n, al crecimiento del comercio.
EL PORVENIR

Pero estos cfilculos se refieren todos al pasado. Surge ahora la cuesti6n de si podemos, sobre esta base, vaticinar el porvenir. Para resolver esta cuesti6n necesitamos considerar, 1.: la perspectiva en cuanto a la expansi6n de la circulaei6n del dinero y de los cheques, y 2.0: la perspectiva en cuanto al volumen del comercio. Veremos que la expansi6n monetaria lleva trazas de continuar casi al mismo paso que ahora, la expansi6n de los cheques con mkis rapidez que en la actualidad, y el crecimiento del comereio en una proporci6n no mayor que la actual.
Diremos, para ser m~s concretos, que hay muy s6lidas razones para creer que en muchos afios venideros la expansi6n del dinero circulante del mundo continuark en una proporci6n no menor de 2 por ciento al aflo (que es 1/ por ciento menos que la actual) ; su velocidad a raz'n de no menos de /2 por ciento al afio; los dep6sitos en una proporci6n de no menos de 6 por ciento ( q por ciento menos que ahora) ; y su velocidad de circulaci6n no menos de 1 por ciento (el tipo actual) ; mientras que el volumen del comercio promete aumentar no mds que 4 1/2 por ciento al aflo (s tipo actual). Sobre la base de estos clculos, liegamos a la conclusi6n de que las facilidades totales para la compra de los articulos, aumentarkn, probablemente, por lo menos a raz6n de 6 1/ por ciento al aflo, mientras que el volumen del comereio aumentarfi, cuando mds, a raz6n de 4 1 por ciento, lo que harh necesario un promedio probable de aumento anual en los precios, por lo menos de 2 por ciento al afio.
No deja de ser un dato interesante, que desde que se hizo este ch1culo ya han subido los precios en Inglaterra y los Estados Unidos en un promedio de un cinco por ciento, comparativamente con el afio pasado. El porvenir, por de contado, nos reserva algunos altibajos en el curso de los precios; en verdad, hay motivos para esperar que la impetuosa carrera de ahqrai










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culmine en una crisis (*) dentro de pocos aflos, seguida de una depresi6n temporal. Pero la tendencia general, en mi opini6n,
serA hacia arriba por muchos afios todavia.
El lector, indudablemente, desearAt saber por qu6 las cifras
anteriores se dan como c~lculos seguros para el porvenir. Las
razones son, brevemente expuestas, las siguientes:
Primeramente tenemos que considerar la perspectiva en
cuanto al caudal de dinero existente en el mundo. La causa principal, en afilos recientes, del aumento del dinero en circulaO ci6n, ha sido la gran producci6n de oro. Esta producci6n ha
venido siendo un tanto por ciento casi uniforme (cuatro y medio) de la existencia de oro en el mundo. Algunos peritos, como De Launay y John Hays Hammond, creen que esto ha de continuar. Otros, como George E. Robert, Director de la Casa de Moneda de los Estados Unidos, creen que las probabilidades indican que se llegarh al maximum dentro de pocos afios. De cualquier modo, y aun prescindiendo de la probabilidad, siernpre existente, de grandes descubrimientos, hay bastante seguridad de que siga siendo excesiva la producci6n durante muchos afios, aunque cese de aumentar o no aumente en la proporci6n
actual.
El Director Roberts, que sobre este asunto es uno de los hornbres mejor informados del mundo y que es, como se ha visto, moderado en sus cii1culos, dice en su informe de 1911:
Ha sido una de las teorlas de los que ban escrito sobre este tema, que el
alza de los articulos y los jornales pondria coto automdticaniente a la producci6n de oro, proporcionando asi su propio correctivo; pero la industria de las minas de oro nos da un ejemnplo de c6mo los inventos, la organizaci6n y el uso del capital pueden realizar una redueci6n en los costos cuando todos los factores del c~lculo indican una tendencia creciente. El costo de

() No hay esaeio aqui para discijtir en todos sus aspectosesta iml)ortante posibilidad
en ha marcha futura de los precios. Los principlos ceon6icos y los datos estadisticos indican de consuno, que cualquier alza prolongada de los precios gencrales, eucierra la probabilidad de quo culnine en una crisis. Mieutras inns rflpida sea el alza, nus cercana estarA la crisis. Esta tendencia se relaciona con el exceso de inversiones en empresas especulativas. Curioso e interesante es el hecho de haberse atenuado en los Estados Unidos esas inversiones excesiicas, por la reciente politica -contra los -trustsv, yes posible, adenins, que se coutenga la marchaascendente de los precios, por la esperadareducci6n araneelaria de la pr6xia primavera. Estas restricciones pueden dar el Lti resultado de posponer la crisis que ha de sobrevenir en este pais. En algunos otros palses parece haberse desarro.
11ado uu exceso de expans6un uiAs peligroso que en los Estados Unidos.










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manipular el mineral y extraer el oro en las minas del Transvaal, por tonelada, ha ido constantemente descendiendo y estableci6 un nuevo "record" mhs bajo en 1910... Aunque no es probable que el Rand nos ofrezca una disminuci6n perceptible en muchos afios, no debe hallarse muy lejos del ifiximum de la producei6n. No ha habido adelanto ninguno en la producei6n del mundo en algunos afhos, si exceptuamos el que hemnos visto en el Rand.
Llegamos, pues, a la conclusi6n de que, en lo que atafie a producei6n del oro, no se puede predecir con seguridad ningfin aumento considerable, aunque todavia seria mes insegura la predicci6n de una merma. Lo finico que con seguridad puede decirse, es 9 que la producci6n del oro no disminuiri ni rtpida ni repentinamente, y que, ya disminuya o deje de disminuir su producci6n, todavia se producirA oro durante muchos afios, en cantidades suficientes para crear una agregaci6n neta al dinero del mundo y a ]as reservas de los bancos, igual casi, si no completamente, a la de los afios recientes; es decir, un dos por ciento al afio, por lo menos, que no es inks que las cuatro quintas partes de la proporci6n actual. Parece improbable que el tipo de aumento de la existeneia monetaria caiga muy por debajo de 6ste.
Y no es el oro la finica fuente de acumulaci6n de la existencia monetaria. Si se llegase a adoptar el plan de la Comision Monetaria Nacional, o cualquier otro plan que tenga probabilidades de ser tornado en consideraci6n para mejorar nuestro medio circulante, el resultado inevitable seria inflar el medio circulante, ya que con esas medidas se pondria fin a nuestro antiecon6mico uso actual de las reservas bancarias, poniendo en circulaci6n las reservas que hoy est~n encerradas. La tendencia de todos estos cambios (por muy deseables que sean desde otros puntos de vista) seria a inflar todavia mfs el medio circulante y hacer subir los precios. Cuando consideramos, pues, todas las posibilidades que tenemos delante: las posibilidades de nuevos descubrimientos de oro o de mayores economias en la explotaei6n de las minas, la certidumbre de que continfie una enorme extracci6n anual de mineral, que en realidad "se halla a la vista"; los probables aumentos en el papel-moneda y, monedas subsidiarias, podemos abrigar la confianza de que la producci6n aurifera no disminuirA lo bastante para paralizar el movimiento aseendente de los precios. A fin de detener este movimiento, seria










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preciso (en igualdad de circunstancias) que de hecho cesase por completo la producci6n de oro, de manera que el dinero en circulaci6n quedase estacionario, puesto que los datos que se han dado demuestran que el dinero va aumentando ahora a raz6n de 2 1/2 por ciento, o sea la misma proporci6n en que van aumentando los precios.
Consideremos ahora ]a perspectiva para la velocidad de la circulaci6n del dinero. Hemos supuesto que la velocidad de la circulaci6n del dinero en el mundo s6lo aumentarA d6bilmente, baskndonos en el cAlculo hecho anteriormente para los Estados Unidos. Puede decirse, sin temor a incurrir en error, que el tipo de aumento no podria ser mks bajo que el que se ha dado, y podria legar a ser un poco mks alto. Hay, en verdad, mucho que decir en apoyo de esta filtima suposici6n. La extensi6n de los transportes rhpidos tender poderosamente en esta direcci6n, con particularidad en los paises retr6grados o que progresan lentamente, como la India. La extensi6n bancaria opera en la misma direcci6n. Donde no hay bancos, el dinero se esconde, es decir, circula lentamente. Creo que nadie negark que, por muchos motivos, la costumbre de amontonar y esconder dinero va disminuyendo constantemente, y una disminuai6n en este sentido significa un aumento en la velocidad de la circulaci6n. No hace mucho que el pueblo franc6s acostumbraba guardar grandes cantidades de dinero en las medias y otros recepthculos dom6sticos. Estas eran sus principales cajas de ahorro, y ahorro era sin6nimo de "hucha". Pero hoy el dinero que no se necesita para el uso inmediato, se deposita generalmente en un banco, ya sea de ahorros o uno ordinario de dep6sito, y de alli es devuelto p6r ese banco a la circulaci6n, o se usa como reserva por varias veces su valor en dep6sitos sujetos a cheques. En uno y otro caso el efecto es, virtualmente, inflar el medio circulante.
Creo que podemos esperar que salgan, en el porvenir, a la circulaci6n los caudales de dinero escondidos en el Oriente. El Director Roberts hace hincapi6 en la sorprendente extensi6n que ha adquirido este hAbito en Egipto y en la India. Dice:
La situaci6n egipcia es algo parecida a la de ]a India... pero hay algo misterioso en la manera de desaparecer el oro. No entra en las areas de los bancos, y es diffeil comprender e6mo un pais de su tamafio y poblaei6n, y










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en el que las masas del pueblo son tan pobres, puede absorber tantas monedas de oro. Alguna luz arrojan sobre ]a situaci6n las siguientes palabras de una alocuci6n de Lord Cromer, pronunciada en Londres en 1907:
"Hace un rato que oi bablar de un caballero egipcio que muri6, dejando una fortuna de 80,000, todo en monedas de oro acumuladas en sus s6tanos. Tambi~n he oldo hablar de un acomodado aldeano que compr6 una propiedad en 25,000. Media hora despu6s de firmado el contrato, se present6 con una recua de burros, que flevaban sobre sus lomos el dinero que el comprador habia enterrado en su jardin. Se me dice que en la ocasi6n de un incendio en un pueblo de provincias, nada menos que 5,000 se hallaron escondidas en vasijas de barro. Ejemplos como 6stos podrian multiplicarse. Es indudable que el hfbito de esconder el dinero de esta manera, se practica en grado excesivo. "-The Statist, noviembre 2.

En estas acumulaciones de dinero escondido, hace hincapi6 Mr. Roberts como prueba de que proporcionan un futuro sumidero para el oro, y tienden de esta manera a absorberlo y quizds a detener el alza de los precios. No cabe dudar que esa prhctica oriental continuarf suministrando durante afios una via de escape para el oro redundante, tendiendo asi a mitigar el alza que resulta de los precios. Pero no hay motivos para creer que semejante causa pueda detener la marcha ascendente de los precios. La debilidad del argumento esth en la tfcita presunci6n de que la influencia de esa prkctica serA mfis potente en el porvenir que en el pasado, cuando lo contrario es lo mfs probable; y cuando ni aun en el pasado ha sido suficiente esa influencia para impedir un alza r~pida de los precios. En lo sucesivo, habrA que tener en cuenta la tendencia a disminuir de esos hfbitos de acumulaci6n, y una tendencia creciente a descargar esas anticuadas "huehas". Del mismo modo que con la introducci6n de los bancos la costumbre desde hace tiempo se extirp6 en Inglaterra, y mfs recientemente en Francia, asi tendrA, aunque sea lentamente, que caer en desuso en la India y en Egipto. La transformaci6n se verificarh a medida que estos pafses vayan gradualmente adoptando el sistema bancario de los paises occidentales. Ya en aquellos paises van los bancos introduci~ndose ripidamente.
El mismo principio es aplicable a la costumbre oriental de atesorar el dinero convirti6ndolo en adornos. Siglos atrfs, los ingleses acostumbraban convertir sus tesoros en "vajilla", que










62 CUBA CONTEMPORXNEA

podria volver a convertirse en moneda en caso de emergencia. Pero con el advenimiento de los mtodos bancarios ,esa costumbre ha desaparecido. Es de esperar que poco a poco, por el mismo procedimiento, se convierta en monedas una parte de los tesoros orientales que se conservan en forma de adornos. Asi, como consecuencia de la introducci6n de la civilizaci6n occidental en el Oriente, tenemos la perspectiva de una nueva adici6n al uso efectivo del dinero del mundo, o sea, virtualmente, una expansi6n del medio circulante. Dice Mr. Roberts:
Existe indudablemente una tendeneia en todos los paises a usar los bancos boy mks que antes, y es probable que la existencia de oro en los bancos hava provenido, no s6lo de la nueva producei6n, sino, basta cierto punto, de los tesoros que hasta aquf ban estado escondidos y en desuso. En todos los paises ]a generaci6n mks joven, heredera de esos tesoros acumulados, se inclina a utilizarlos de algdn modo.
Las acumulaciones anh1ogas del gobierno y hasta de los mismos bancos, irhn declinando en lo sucesivo, o, por lo menos, cesarA el proceso de acumulaci6n. Hace diez afios, o mAs, el oro escaseaba tanto, en comparaci6n con las demandas de que era objeto, que gran parte de las cantidades que primeramente se agregaron a la existencia de ese metal en el mundo, se absorbi6 para reforzar las reservas d6biles y acumulaciones del gobierno y para reemplazar la plata y el papel. Como mil millones en oro se han acumulado por los Estados Unidos, de diez afios a esta parte, al paso que Rusia y Francia ban acumulado como quinientos millones. Ademfs, Jap6n, Argentina, Brasil y M6jico han absorbido mucho oro. La India, M!jico, las Filipinas, PanamA y los "Straits Settlements", han estado demandando oro para sostener su "patr6n de cambio en oro". Escribe un notable economista:
El efecto en los precios hubiera sido en sentido mucho mks ascendente, si los Estados Unidos, Rusia y Egipto no hubieran estado atesorando oro y emplekndolo asi de una manera antiecon6mica.
Estas demandas ya han sido hasta tal punto satisfechas, que en lo adelante cualquiera adici6n a la existencia de oro en el mundo, tendr. mfs libertad para entrar en circulaci6n y de esta manera afectar los precios. La disminuci6n de las acumulaciones, por tanto, tender de varias maneras a elevar los precios. Para que mi c61culo sea prudencial, he supuesto que el efecto sobre la









LA CARESTIA DE LA VIDA


velocidad de la circulaci6n del dinero no serge suficiente para elevarla mks alI de medio por ciento al aflo. No seria sorprendente, sin embargo, que el resultado verdadero fuese varias veces mayor que este ceiculo.
Llegamos ahora al volumen de dep6sitos sujetos a cheques. Desde el momento en que se reconoce que los dep6sitos sujetos a cheques son una forma del medio circulante, cuya funci6n es anfloga a La de billetes de banco (hoy constituyen, en efecto, la forma principal), asume una nueva fase Ia discusi6n del nivel del precio.
En los Estados Unidos las transacciones por medio de cheques constituyen el 92 por ciento de todas ellas. Es probable que en Canadk e Inglaterra est~n en ]a misma proporci6n esas transaceiones. En los paises donde no se habla ingles, sin embargo, la proporci6n es indudablemente mucho menor. Si pudi~ramos admitir que eli volumen de las transacciones por medio de cheques se mantiene en una proporci6n constante respecto de las transacciones por medio de dinero, no habria necesidad de tomar en cuenta La circulaci6n de los cheques como factor independiente. Dia vendrh en que el uso de los cheques league al limite de lo posible, y entonces no serA extrafio que la proporci6n entre ellos y el dinero sea en lo sucesivo casi constante. En La actualidad, sin embargo, el uso de los cheques en substituci6n del dinero, se estk extendiendo con prodigiosa rapidez. Este es el aspecto dominante de la actual situaci~n, y forma la base principal de las predicciones que aqui nos hemos aventurado a adelantar. Todas las naciones-hasta aquellas que durante varias generaciones han venido usando los cheques-esthn continuamente ushndolos con mayor prodigalidad, relativamente al dinero. Los datos demuestran que en todas partes el uso de los mecanismos bancarios aumenta con mucha mks rapidez que el volumen del dinero. Hasta en Inglaterra, donde el uso de los cheques es tradicional, el volumen de dep6sitos continfia todavia en aumento, a raz6n de 3 1/2 por ciento al afio; en los Estados Unidos, 7.3 por ciento; en Canadk, 12 por ciento; y en Australia, 3 1/2 por ciento. Estas son regiones de habla inglesa, en donde, mks que en ninguna otra parte, se podia esperar que hubiese Ilegado al limite el uso de los cheques. Esta aproximaci6n no se









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advierte en los Estados Unidos ni en Canada, y en cuanto a Australia, los datos son demasiado exiguos para que puedan considerarse representativos.
En la Europa Continental y en el Jap6n, no se advierte,
seguramente, tendencia ninguna a disminuir. He aqui una vasta regi6n propicia para que se extiendan los dep6sitos bancarios durante las pr6ximas dkcadas" venideras. No seria sorprendente que en Alemania y otros paises continentales, el uso de los cheques se desarrollase hasta tal punto que todos los hombres de
* negocios empezasen a darse cuenta de que deben emplearlos.
Cuando surja esta situaci6n de fnimo, el uso de los cheques aumentarA con mayor rapidez todavia que ahora. En la actualidad el tipo de aumento en Francia, es 7 por ciento; en Alemania, 13 por ciento; Holanda, 9 por ciento; Dinamarca, 10 por ciento; Noruega, 8 por ciento; Suecia, 5 1 por ciento; Suiza, 5 por ciento; Rusia, 2 1/2 por ciento; Jap6n, 10 por ciento; el Banco Austro-Hfingaro, 17 por ciento. En la atrasada India, donde se acaban de iniciar los bancos de dep6sito, el tipo de aumento es 9 por ciento; en M6jico, 11 por ciento. En ]a actualidad los dep6sitos de los bancos de los Estados Unidos exceden a todos los de los demhs paises combinados; pero los de la Europa Continental y el Jap6n, en el porvenir, se destacaran cada vez ms; y cuando-quizAs de aqui a una generaci6n--empiece a flaquear su tipo de aumento, habrk que tener en cuenta a la India y los demos
paises que hoy Ilamamos atrasados.
Llegamos ahora a la velocidad o "actividad" de los dep6sitos
sujetos a cheques. En los Estados Unidos, este elemento ha revelado una tendencia progresiva al aumento. Siendo asi que cada vez se van pronunciando m~s y mfs en todo el mundo las condiciones que tienden a aumentar esta velocidad, como concentraci6n de la poblaci6n en las ciudades, transportaci6n rkpida, etc., podemos esperar que ese aumento se verifique tambi~n en otros paises. La actividad de los dep6sitos en las ciudades varia casi exactamente con el tamafio de dichas ciudades, siendo bastante grande y sosprendente la escala de estas variaciones. En Paris, Berlin y Bruselas, excede de cien veces al afio, pero no es mis que de diez y seis veces al afio en New Haven, cuatro veces al









LA CARESTiA DE LA VIDA


afio en Atenas, Grecia, y s6lo una vez al afio en Santa Birbara, California.
Estos resultados concuerdan con el hecho de que la velocidad de la circulaci6n de los dep6sitos en los Estados Unidos ha aumentado muy substancialmente, mientras se ha ido concentrando la poblaci6n. En quince afios se ha elevado de treinta y siete a cincuenta veces al afio.
Tenemos el testimonio corroborativo de todo esto, en los datos estadisticos de las clearing-houses o casas de liquidaci6n. La rapidez con que aumentan las liquidaciones, indica la rapidez con que aumenta el uso de los cheques. Las liquidaciones revelan comfinmente un tipo de aumento mucho m6s r6pido que los dep6sitos. Esto indica que ei uso de los cheques va aumentando mnis prontamente que los dep6sitos contra los cuales se expiden, lo que acusa un aumento en la actividad de estos dep6sitos.
Finalmente, Ilegamos al volumen del comercio. Este es el factor cuya acci6n restringe el alza de los precios. El volumen del comercio continuarA aumentando r~pidamente en el porvenir como en el pasado, pero yo no tengo noticias de ninguna prueba de que su expansi6n serh m~s rkpida en los afios sucesivos que en los que acaban de transcurrir; ni s6 tampoco de ningfin indieio o evidencia que est6 liamado a adelantarse a la expansi6n de los medios de cambio, mientras continue el actual desarrollo bancario. Por el contrario, hay algfin fundamento para creer que el comercio, sin dejar de aumentar en volumen, se desarrollarh con m6s lentitud. Con la ocupaci6n cada vez mayor de nuestras tierras y la disminuci6n en el crecimiento de nuestra poblaci6n-disminuci6n que es, en parte, consecuencia de esa ocupaci6n, y en parte consecuencia de la voluntaria depresi6n del tipo de natalidad-se restringirh el desarrollo del comercio.
Despu~s de pesar cuidadosamente toda la evidencia que ha podido llegar a mis manos, no creo improbable que el dinero, su velocidad, los dep6sitos y su velocidad, aumenten en el porvenir con tanta rapidez o mfis r~pidamente que hasta aqui; mas, para no rebasar los limites de lo prudencial, he reducido en una mitad por ciento los ciculos del aumento del dinero y los dep6sitos. Por otra parte, no parece probable que aumente el vclu-









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men del comercio con mayor rapidez en el porvenir que en el
pasado.
Los siguientes chlculos de los tipos futuros de aumento de
los factores.primarios del problema, me parecen, pues, bastante
prudenciales:
Dinero, no menos de 2 por ciento al afio.
Su velocidad, no menos de 1/2 por ciento al afio.
Dep6sitos, no menos de 6 por ciento al afio.
Su velocidad, no menos de 1 1/2 por ciento al afio.
* Comercio, no mks de 4 1/2 por ciento al afio.
De esto resulta el ck1culo adicional de que el uso total del
dinero crecer6, por lo menos, a raz6n de 2 1/ por ciento al an-o, y el de los cheques 7 1/2 por ciento. Siendo 6stos mucho mks importantes que el dinero, puede demostrarse que el crecimiento, por t~rmino medio, de las facilidades combinadas para comprar articulos (tanto con dinero como con cheques), serh probablemente, por lo menos, 6 1/2 por ciento al afio. Como quiera que el comercio parece Ilamado a desarrollarse, cuando mks, a raz6n de 4 1/ por ciento al afio nada mks, considero la diferencia-6 1/ 4 o sea 2 por ciento-como un minimum bastante razonable para el c6lculo del promedio anual futuro de la expansi6n de la escala de precios, aunque, humanamente, siento que piso terreno firme y seguro al predecir que el curso de los precios, por muchos afios, no serd descendente. Como ya se ha dicho, sin embargo, esta conclusi6n no es 6bice para que exista la posibilidad y hasta la probabilidad de una regresi6n temporal de los precios,
como la que sigui6 a la crisis de 1907.

DISCUSI6N

Ya se ha indicado que las causas a que (con mks o menos
raz6n) se atribuye por lo general el elevado costo actual de la subsistencia, como el arancel, los trusts, los gremios obreros, las ganancias de los revendedores, el anuncio, las guerras, los armamentos, los desperdicios de las industrias, etc., etc., pueden solamente actuar sobre el nivel general de los precios, mediante cambios en los factores generales que hemos estudiado. Pero algunas de estas causas, ademfis de ejercer estas influencias in-









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directas sobre el nivel general o escala de precios, afectan tambi6n directamente los precios particulares o grupos de precios. Asi vemos que la presi6n de la poblaci6n sobre la tierra ha hecho mks dificil la industria pecuaria y aumentado directamente el precio de la carne. Causas anklogas pueden operar para aumentar los precios de los productos alimenticios como grupo. Los precios de los alimentos constituyen, desde luego, una parte muy importante del costo de la subsistencia. Y, sin embargo, el estudio de los datos estadisticos revela el hecho sorprendente de que el promedio general del alza en los precios de los alimentos, apenas ha hecho mks que guardar paso con el promedio del nivel general de los precios. Este y otros hechos nos revelan claramente que, principalmente, el alza en el "costo de la subsistencia", no es un alza peculiar a los alimentos u otros renglones especiales de la economia dom~stica, sino parte, meramente, de la general expansi6n que se ha estado verificando y todavia se verifica, debida, primariamente, como se ha explicado, a la expansi6n del oro y la extensi6n de los sistemas bancarios.
Me doy cuenta cabal de lo dificil que serA para muchas personas aceptar esta conclusi6n: "los Arboles no nos dejan ver los bosques". Y, sin embargo, la mayor parte de las explicaciones que comfinmente se dan del alza de los precios, son tan someras, que basta enunciarlas para refutarlas. No es suficiente una explicaci6n que s6lo explique un precio en trminos de otro precio. Decir, por ejemplo, que los "precios" han subido porque tambi6n han subido los jornales, no es mks que decir que los precios de las cosas han subido porque el precio del trabajo ha subido. Y no resulta mks satisfactoria esta frase si se la vuelve del rev s y se dice que el precio del trabajo ha subido a causa de los mks altos precios del atimento, que han impulsado a los trabajadores a declararse en huelga en demanda de un aumento de jornales; o que el costo de los productos acabados ha subido porque el costo de la materia prima tambi6n ha subido, o viceversa. Estos son ejemplos de aquella argumentaci6n circular, tan bien representada en esa caricatura en que figura un grupo de personas dentro de un circulo, acuskndose unas a otras; el consumidor culpa al detallista, el detallista al intermediario o revendedor, 6ste al manufacturero, el manufacturero al pro-









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ductor, el productor al obrero, el obrero al trust, el trust al consumidor, etc. Los precios particulares, por de contado, accionan y reaccionan unos sobre otros de mil maneras. Pero esta pugna entre diferentes articulos no los hace subir todos m6s de lo que subiriamos nosotros si tirhsemos de las correas de las botas. Las causas .que elevan el nivel general de los precios son tan distintas de las que alteran los precios particulares, como las causas que afectan las corrientes lo son de las que afectan las olas particulares. El flujo y reflujo de los precios son, primeramente, el resul0 tado de una expansi6n de una clase u otra.
Siempre que en algfin pais ha ocurrido una expansi6n o congesti6n, de cualquier clase que fuese, ha sido necesario instruir al p-iblico acerca de c6mo se produce esa congesti6n o expansi6n.
No hace mucho que la Am6rica del Sur sufri6 una congesti6n de papel-moneda, como la que todavia estA fresca en la memoria de los que presenciaron la guerra civil. Afortunadamente para los fines que nos proponemos, la mayoria de los americanos tienen conciencia, por lo menos, de que una congesti6n de papelmoneda tiende, positivamente, a elevar los precios. De la expansi6n del papel-moneda a la expansi6n del oro, y de la expansi6n del oro a La expansi6n del cr6dito o de los cheques, la transici6n
es de las mks feiles.
Pero se preguntar6: b qu6 dafo hay, despu6s de todo, en elevar los precios? I No es un nivel de precios tan bueno como otro? Indudablemente uno es tan bueno como otro, pero, al cambiar de un nivel al otro, se afectan todos los contratos lo mismo que todos los planes de los negocios expresados en dinero, y que mientras tanto no pueden, por la ley o por la costumbre, volverse a ajustar f~cilmente. Un obrero que deposit6 cien pesos en la caja de ahorros hace quince afios, ahora se encuentra con que ha "acumulado" ciento cincuenta pesos, representando esos cincuenta pesos el inter6s que corresponde a su dep6sito. Pero estos ciento cincuenta pesos, en vez de ser un verdadero aumento de un cincuenta por ciento-como 61 tiene perfecto derecho a esperar, y como hubiera sucedido si su peso hubiera conservado constantemente su capacidad compradora-, ahora no le sirven para comprar mks de lo que podia comprar con los cien pesos depositados en el banco. En otras palabras: la. merma en La










LA CARESTfA DE LA VIDA


facultad compradora del dinero, en afios recientes, ha ido virtualmente despojando a todos los depositantes de los bancos de ahorros, de los intereses percibidos. De una manera ankloga,. los asalariados y jornaleros han sufrido tambi~n graves p~rdidas. Durante el periodo del deseenso de los precios, se sufren prdidas de una indole enteramente distinta. Lo peor de todo es que los cambios generales y de importancia en los precios, son causa de incertidumbre. La inseguridad perjudica siempre los negocios, y la incertidumbre respecto de la capacidad compradora del peso es la peor de todas las incertidmbres de los negocios, por mks que esto rara vez se sabe apreciar. El hecho de que la mayoria de las personas acaricie la idea de que "un peso es un peso", no es mhs que la prueba de que el peso debe ser siempre el mismo. El peso debe sujetarse a patr6n, del mismo modo que se ha hecho con la vara de medir o con cualquiera otra unidad, medida o peso empleados en el comercio.
Desde el momento en que lieguemos a darnos cuenta cabal de la imperiosa necesidad de someter el peso a patr6n, como protecei6n para los negocios, surgirhn, indudablemente, muchas otras proposiciones para hacer frente al problema de la expansi6n del oro y del crdito. Ie aqui uno de los varios grandes problemas que es de esperar que se estudien en la tan necesitada Conferencia internacional sobre el alto costo de la subsistencia.

IRVING FISHER.



Irving Fisher, economista eininente, es catedrAtico de Econonila Politica en la Universi(lad de Yale desde el afto 1893. FnO director de la Yole Reiiewi, de 1896 a 1910, yes miembro de gran n imero de sociedades cientiflcas. Es antor de las obras siguientes, de ciencia ecoli6mica: Mathenutical investigat ions in the theory of c ale and prices, 1892; The nature oj capital and income, 190 (traducida al castellano con el titulo de: Economia polItica geon trica) ; The rle offinterest, 1907; Nalional vcialiy, 1909; The prT'hasing powerofmoney, 1911, y de gran nil. lacro de articulos y monograflas.















BIBLIOGRAFIA






Jesusa Alfau. LOS DEBILES, novela. Madrid, 1912. Imprenta
artistica de Jos4 Blass y Ca. San Mateo, 1. 8o, 125 p.

De ilustre prosapia intelectual es Jesusa Alfau y GalvAn. Entre sus antepasados no es raro encontrar, coino ponderaci6n de capacidades diversats, nombres que fueran gratos a la pluma o a la espada. Singularmente, su abuelo, fallecido no ha mucho, el eminente escritor dominicano Manuel de .Jesiis Galvfn, parece haber legado a la joven escritora espafiola el raro ion do observaci6n y el amor a los tesoros de expresi6n que encierra el idioma.
No asombra, pues, en Jesusa Alfau, perteneciendo a tal linaje, la dedieion a ]a literatura y el adecuado talento para estas aficiones. En el hogar, do nifia, las ha adquirido, teniendo para encauzar sus gustos la brillante direcci6n que ha podido darle su propio padre, el doctor Alfau y Baralt, ctiyo talento y cultura son envidiables.
Lo que si asombra es que Jesusa Alfau haya puesto en juego, desde tan temprana edad, esas cualidades quo en ella son innatas. Su primer libro es mna corta novela intitulada Los d~biles. Al escribirlo, la autora contaba diez y ocho aios: lo ha publicado cuatro afios despu6s.
En esta novela sobresale el talento de Jesusa Alfau por la observaci6n. Es admirable en la apreciaei6n del detalle, con una sobriedad y una precisi6n pasmosas, dignas de un maestro. Ha sabido comprender cu~n enfadoso es el peligro do ]a enumeraci6n, que no pudieron o supieron evitar escritores coino Balw'nc y Zola. Y ha aprendido a describir todo un paisaje, todo un estado de Animo, todo un cuadro, con s6lo un detalle, con el detalle ,vecesario o indispensable, deseehando toda acotaci6n in-itil o toda explicaloln minuciosa y excesiva.
De ahi que su obra se lea sin esfuerzo, y con creciente agrado. Los paisajes y los personajes se nos hacen familiares, a poco de empezada la lectura, por esa dexteridad de procedimiento que distingue a Jesusa Alfau. Su estilo, por otra parte, seduce. Hay en la forma elegida por la joven escritora una desenvoltura llena de elegancia y de casticismo, que no rehuye el giro a la moderna, y que, sin rebuscamientos ni efectismos, con plausible sencillez, sabe producir en el ,nimo grata y pldcida impresi6n.
Aunque en el libro de Jesusa Alfau hay mucho del alma espafiola, no es entre los escritores espafiloles donde se encuentran los maestros que mfs so le asemejan en lo que toca a la manera. En punto de procedimiento, mfs se acerca, en esa di.fana sencillez y en el empleo estudiado de ciertas imAge-











BIBLIOGRAFIA


nes, a Pierre Loti. Podrd chocar esta afirmaei6n, por el hecho de haberse dedicado Pierre Loti a la descripci6n de climas y costumbres ex6ticos, en tanto que Jesusa Alfau hace su aparici6n en el mundo de las letras con estudios de caracteres espaifoles y de paisajes castellanos, en cuyo contacto ha vivido. Pero la diferencia no es mds que aparente. El mismo procedimiento, de frases cortas; de pocas, pero adecuadas, im6genes; de palabras expresivas, pero, en su mayor parte, sencillas, que emplea Pierre Loti para evocar otras costumbres y otros climas, lo emplea Jesusa Alfau para describir los usos y paisajes de su patria, con evidente maestria.
Bastark poner un ejemplo, para que se yea !a semejanza de procedimiento. Escojamos al azar un trozo de Loti, en una de sus primeras y mfs famosas obras, El Pescador de Islandia:
... "El sol de Islandia tambi~n habia, cambiado de aspecto y de color, e iniciaba este nuevo dia con un amanecer siniestro. Se habia quitado el velo, y lanzaba grandes rayos, que atravesaban el cielo como haces, anunciando el mal tiempo ya vecino.
"Hacia demasiado buen tiempo desde pocos dias ha. Esto tenia que acabar. La brisa soplaba sobre ese concilidbulo de buques, como si experimentara el deseo de diseminarlo, de desembarazar de ellos el mar; y ya cornenzaban 6stos a dispersarse, a huir como uan ejtrcito en derrota, nada m~s qie ante esa amenaza escrita en el aire, la cual no podia dar lugar a engafio. Y soplaba cada vez mds fuerte, haciendo estremecerse los hombres y los navios.''
Y he aqui-Jtcon cuhn distinto colorido, pero con cufnta semejanza do manera!--esta descripci6n que hace Jesusa Alfau de los campos de Castilla:
"Habiamos atravesado los anchos campos del coraz6n de la vieja patria. Est.bamos en agosto, y salpicando la extensi6n amarilla de las mieses ondulantes, que s6lo podia compararse a un mar de oro, velanse los tonos abigarrados do las sayas de las mujeres castellanas dedicadas a la siega. Sentiame conmovido al contemplar de nuevo aquel terrufio amado, aquella tierra liana, de extensi6n serena, do lineas do apacible y solemne quietud, que limitaba lejos, muy ]ejos ]a sierra que entreveian nuestros ojos, ofendidos por el sol; una sierra esfumada, de azul tan pdlido que casi se confundia con el cielo.
"Y bajo el sol que cala sobre la extensa llanura con toda su ignea esplendidez, pasaban lentamente los carros, cargados de gavillas de trigo, do espigas enceradas, de amarilla madurez; carros de ruedas quejumbrosas, tirados por parejas de bueyes de ojos tiernos y humildes, de piel bermeja reluciente y sudorosa.'
hay, pues, en Jesusa Alfau, una sobriedad y elegancia de estilo, comparable en muchos aspectos a las de Loti. Hay, ademds, buenas dotes de observaci6n. Cualidades son estas que se avaloran con la lectura de su primer libro, donde acaso el lector exigente podria reclamar un desarrollo mas amplio y mfs acabado del "asunto". El tema da do si para empefios mi-s altos; en este libro so ve demasiado restringido.
No obstante, el libro es recomendable-y digno de tenerse en cuenta como primer brote de un talento de gran fuerza-, no s6lo por sus bellezas literarias, sino por Ia discreci6n y habilidad con que aborda la autora el











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problema de ]a vocaei6n religiosa mal entendida, y el estudio de las naturalezas d~biles que tuercen el rumbo de su vida sin haber hecho siquiera una consulta con su propio "yo", y sin formular, contra las fuerzas que los guian, un vago gesto do duda o do protesta...



VISLUMI13 RS DE POESfA, por el Dr. Emilio Blanchet... 1912. Imp.
de Tonuis Gonzilez, Manzaneda 43, lMataazas. 89, 118 p.
Una gran correcci6n en cuanto atafie a la t6cnica del verso y a la pureza granatieal de ]a fornia; un espiritu siempre noble y elevado, que se complacc en escogcr, para ensalzarlos en las cuerdas de su lira, aquellos temas quo envoelvan ensefianzas pare la humanidad o grandezas para la civilizaci6n; tales son ]as dos condiciones primordiales que resaltan en Vislumbres de poesia, volunien de versos en el cual el seflor Blanchet ha recogido con amor n manojo de composiciones po6ticas escritas en distintas 6pocas de su vida.
Es tin ejemplo saludable y reconfortante el que ofrece a las nuevas generaciones el sefior Blanchet, el coal, en el apogeo de su ancianidad Preclara, labora, con el mismo tes6n y con el mnismo entusiasmo de sus primeros afios, per cumplir Ia misi6n de cultura a que ha destinado su existencia. No hen podido en 61 ni ci cansancio, ni las decepciones, ni el olvido que a veces preinia estos osfUeryos, dignos siempre de aplauso y de respeto. il tiene fe en Ia virtualidad de su obra, y ojalf quo ejemplos como el suyo pudieran contribuir do manera eficaz a recordar a todos nuestros intelectnales el deber en que estin do no negar a la cultura nacional el concurso de sus actividades; la obligaci6n que tienen, en fin, de escribir para el pfiblico y do pIoner en circulaci6n sus ideas.
En el libro del sefilor Blanchet hay una gran variedad de asuntos, aunquo se nota en el autor marcada preferencia por los que tengan car.cter hist6rico. Asi los bellos romances Cervantes en Argel y El Teniente Hobson, y los sonetos Soiman cl Grande, Napole6n, y la muerte, Grandezas humanas, y otros. hay muchas mls composiciones, de indole filos6fica las unas, deseriptivas las otras, sobresaliendo entre todas la oda Encantos y granzdezas de AWrica, de robusta y armoniosa entonaci6n.
No es frecuente oir esa entonaei6n en nuestros dias.
Vientos de renovaci6n y de exotismo est;remecen la fronda: en ellos vibra el alma del siglo. El volumen del seiior Blaitchet, donde, justo es confesarlo, tan s6lo falta un poco de emoci6n, un poco de sentimiento, se halla ajustado a los nros severos enones de la ret6rica tradicionalista. Por eso no es fftcil quo se publiquen libros asi en nuestros dias; pero a los que tengan buena preparaci6n el~isica, no seri ingrato gnstar este sorbo exprimido de la vid 'fieja.

MAX HENRIQUEZ UREIRA.


IMPRENTA DE AURELIO MIRANDA, TENIENTE-REY 27, HABANA.












Ouba Ton etMpordxo




Tomo I. Habana, febrero de 1913. ff BYTF. i






EL PROBLEMA' NEGRO

'Imposible seria que.... dej semos
de abogar en favor de la colonizacioa
blanca. De ella depende el adelantamiento de Ia agricultura, ]a perfeccion
de ]as artes, en una palabra, Ia prosperitlad cubana en todos ramos, y la
firme esperanza de que el vacilante
edificlo .... se afiance de una vez sobre
bases sdlidas 6 indestructibles.v

Esto escribi6 el gran Jos6 Antonio Saco en 1835, como pue- f/, de verse en la pigina 93, tomo III, de su Colecci6n de papeles...; y aun cuando siempre han sido de actualidad las palabras copiadas, porque desde entonces no ha cesado el clamor pfiblico de pedir e fomento de la inmigraci6n blanca-clamor acentuado, sobre todo, despuds de instaurada la Repfiblica-, lo estkn mns ahora, en que de la aprobaci6n de la Chmara de Representantes pende una ley que regula el servicio de inmigraci6n y prohibe, acertada y patrifticamente, la entrada de elementos negros.
Algunos de estos elementos, que no ha mucho perturbaron el pals con un levantamiento armado que fu6 necesario reprimir fuerte y dolorosamente, se agitan ahora de nuevo y hasta se dice que conspiran, sin que nadie sepa explicarse con qu6 fines, puesto que disfrutan, al amparo de las leyes, de iguales beneficios que los blancos: participan en la administraci6n piblica, en el ejrcito; son senadores y representantes; abogados, rn6dicos, notarios, etc., y los nifios de su raza estfin unidos a los blancos en las escuelas pfiblicas, en los Institutos y en la Uni-










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versidad. Que todo ello es en menor proporci6n que los blancos? Cierto. Pero 6stos son, en primer lugar, m6s; han liegado a un nivel de cultura que pocos de aqu6llos han obtenido auin, acaso no por falta de inteligencia bastante, sino mis bien por el poco tiempo transcurrido desde que ban visto que tienen abiertas todas las puertas a todas las direcciones de la actividad humana. No es, pues, culpa de los blancos la desproporci6n que existe, sino consecuencia l6gica del mayor nfimero y de la mejor preparaci6n.
Y si esto es asi, y si los negros no tienen la intenci6n-como han afirmado reiteradamente-de superponerse a los blancos, 1 por qu6 algunos representantes se oponen encubiertamente, segiin de pfiblico se afirma, a que en la C'mara pase el proyecto de ley, aprobado por el Senado, contentivo del articulo prohibiendo la inmigraci6n negra? Podrk o no ser verdad cuanto se dice; pero si lo es, ha qu6 obedece tal oposici6n? jEn qu6 perjudica a los negros cubanos ese articulo? Antes bien, les beneficia, dado que impedirA la entrada de nuevos elementos heterog6neos, de babla distinta quizds y de costumbres diferentes, que pudieran hacerles, como en los trabajos de las ciudades y en las faenas del campo se la hacen ya los negros jamaiquinos y haitianos, una competencia temible por el menor jornal que cobren o la m~s reducida soldada que perciban 6stos en pago de sus trabajos. Pero aunque asi no fuera, L no tienen los cubanos blancos, principalmente los gobernantes, el derecho y el deber de velar por la tranquilidad y el bienestar de todos los habitantes de Cuba, por los altos intereses de la civilizaci6n, procurando, por cuantos medios licitos est6n a su alcance, que prepondcren siempre aqui los elementos 6tnicos iguales, favoreciendo y estimulando su mayor entrada y restringiendo o impidiendo la de los de pigmentaci6n obscura? Evidentemente que si. Es preciso que esa ley sea aprobada sin demora, no s6lo en ejercicio de aquel innegable derecho y en cumplimiento de ineludible deber, sino en previsi6n de que al negro cubano, inteligente y de costumbres morigeradas por lo comfin, vengan a mezelarse, todavia inks, por deliberada o natural derivaci6n, los de los Estados Unidos de Norteam6rica, Jamaica y Haiti,












EL PROBLEMA NEGRO


que, a juicio de quien esto escribe, no son, salvo excepciones, tan susceptibles de niodificar su ruda naturaleza.
Ya. con motivo de ]a coinentada autorizaci6n que hace poco di6 el Presidente de la Iepiblica a una compafia extranjera para que contrate y traiga 3,000 trabajadores antillanos destinados a las faenas del central "Preston", en la provincia de Oriente, un diario de esta ciudad public6 un sensato editorial titulado imporlaci6n de braccros, del que son estos p6rrafos:

En todas las Antillas, si exceptuamos a Puerto Rico, no hay un solo pals que tenga exceso de poblaci6n apta para asimilarla a nuestra poblaci6n nativa. Pero como la "Nipe Bay Company" no va precisamente a buscar esos trabajadores "antilianos" a Puerto Rico, sino a las Antillas inglesas y a la lepfibliea de Haiti, qne es donde existen en abundancia esos braceros que se contentan con jornales irrisorios, de ahi es de donde vendrin a Cuba los "brazos baratos" que necesitan nuestros hacendados para realizar las faenas de la zafra.
j,So han dado cuenta nuestros lectores de la gravedad del problema? t1fan medido ]a trascendencia que para la futura tranquilidad del pais tiene la concesidn otorgada por el gobierno a la "Nipe Bay Company"
No se trata do la competencia ruinosa que esos trabajadores importados, con manifiesta violaci6n de ]a ley que tal cosa prohibe, puedan hacer a lcs trabajadores nativos, sino de algo mueho m~s grave. De Jamaica y Haiti proeedi6 una parte no despreciable del contingente que sigui6 a Estenoz e Ivonet en Ia rebeli6n racista; de esa procedencia tnica y dotados de los mismos instintos son los trabajadores "antillanos" que importard la "Nipe Bay Company", y ese peligro social es el que nos ha echado encima el general Jos6 Miguel G6mez en las postrimerias de su gobierno, con la eoncesi6n que ha otorgado a la expresada compafila.
Todos los paises j6venes que necesitan aumentar su poblaci6n han tenido sumo cuidado on reglamentar la inmigraci6n, con objeto de eliminar a los elementos no deseabes. Prescindiendo de los Estados Unidos, Australia y Nueva Zelandia, donde esa reglamentaci6n reviste caracteres prohibitivos con respecto a ciertas razas, tenemos el ejemplo de la Repfiblica Argentina, pals que guarda ois analogia con el nuestro y que debe su asombroso desarrollo al concurso aportado por los inmigrantes.
Pues bicn, la Repfiblica Argentina, no obstante el hecho probado de que aquel gobierno no es ajeno al prop6sito de facilitar "brazes baratos" a los hacendados e industriales, pone fuertes restricciones a ]a entrada en aquel pals de los inmigrantes "coolies", gitanos y otros semejfantes, que resultan elementos poco deseables.
Ya que el gobierno del general Jos6 Miguel G6mez ha violado ]a ley de inmigraci6n, permitiendo la importaci6n de trabajadores contratados, toca al pais ponerso on guardia contra el grave conflicto de no muy remo-












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ta probabilidad, que se nos echa encima con la llegada de esos trabajadores "antillanos" contratados por la "Nipe Bay Company" (1).

Saco, que seguramente ha sido el cubano que con mayor competencia ha estudiado este grave problema d&dla pobladi6n de Cuba, en relaci6n con la esclavitud, dijo en la propia obra ya citada:
La coloniracion de Cuba es necesaria y urgente para dar A Ia poblacion blanca una preponderancia moral y nuru6rica sobre, ]a escesiva de,, lor; es necesaria y urgente, para contraponerla en el departamento oriental al millon y doscientos mil haitianos y jaimacanos que desde las costas do las dos islas en que habitan, estfn mirando atentamente ias playas solitarias y los desiertos de Cuba; es necesaria y urgente, para neutralizar hasta cierto grado la terrible influencia de los tres millones de negros que nos rodean, millones que van tomando incremento, y que pudieran tragarnos no en lejano dia, si nos qued6.semos estacionarios. es necesaria y urgente en fin, para romper la palanca peligrosa que manejada per manes enemigas, puede poner 6 Cuba en trance muy amargo, cubri6ndola de luto, 6 inundfudola do sangre (2).

tespecto a lo excesivo de la poblaci6n negra, las circunstancias han variado bastante, pues fuera de que ya ei joven y notable publicista cubano, sefior Luis M\[arino Perez, ha echo notar que
Las dos gLerras del '68 y del '95 hicieron grandes estragos en la poblaci6n de color, en proporci6n mucho may6r que en la blanca; y con la paz, en breves afios, empezaremos 6, sentir en Cuba nuevamente, como antes del '68, "]a necesidad de dar 6 Ia poblaci6n blanca una preponderancia moral y num6rica sobre la excesiva de color", en beneficio de esa misma raza de color y en inter6s de nuestra cultura y civilizaci6n (3),

segfIn los filtimos datos de fuentes oficiales, la total poblaci6pa de Cuba cs de 2.048,433 habitantes, dc los cuales 1.439,466 son blancos y 608,967 de color; por donde se ve que los primeros tienen una mayoria de 830,499 (4). Pero en lo demks a que Saco se



(1) L4 Prensa, Habana, 12 enero 1913.
(2) P. 201, t. IMI.
(3) jEshdio sobre las ideas polilicas de Jost Anftwflo Saco.... Habaua, 1908; p. 33, nota 30.
(4) El diasro La Discusi6,1, de esta ciudad, quo es de donde ho tornado estos datos, public el dia 3 de junio do 1912 el siguientecuadrodenostrativo de los habitantesde Cuba,









'L PRO13LEMA NEGRO


refiere, es posible que no haya gran diferencia, no obstante los afios transcurridos desde 1846, fecha en que 61 ,scribi6 lo antes transcripto, pubicado en 1847.
Claro esth que esa "palanca peligrosa" de que hablaba Saco, "manejada por manos enemigas.", no puede ser una imagen aplicable, sino 6n cierto modo, al aspecto de la situaci6n ahora, puesto que 61 se referia a otras manos que no son las mismas de hsy; pero que no por distintas dejan de laborar contra Cuba, cual si fuesen tambi6n enemigas. Hoy son las manos de muchos que entre nosotros-se dedican a lo que llaman hacer politica, las que-inhdbilnente para los fines patri6ticos de consotidaci6n del pals, pero en sumo grado h6biles para aprovecharse de la sencillez de sus conciudadanos menos instruidos-han manejado a 6stos como antafio nos manejaban los espafioles a todos: utilizando nuestra credulidad para deslumbrarnos con falsas promesas, lalagando nuestra vanidad con la concesi6n de ciertas licencias que aparentemente nos ponian en igual plano, vali6ndose de nuestras debilidades para obtener de nosotros cuanto querian, y dhndonos despu6s la espalda y dejando incumplidos sus ofrecimientos tentadores... Eso es lo que han hecho con los negros no pocos de los llamados politicos cubanos, en mayor o menor grado, en cuantas agrupaciones de tal indole se han sucedido en la vida pfiblica nuestra despu6s de abolida la esciavitud.
Los partidos, especialmente el titulado liberal, en estos filtipor razas, hecho con datos facilitados por ]a Secretaria de Gobernacidn, a cargo de ]a cual estA el departamento del Censo:
Provincias Blancos Negros Di~ferenela
Pinar del Rio ................................ 180,502 59,265 121,297
Habana ...................................... 412,872 122,860 290,012
Matanzas ...................................... 148,725 87,987 60,738
Santa Clara ................................... 331,680 122,114 209,566
Camnagfey .................................... 96,593 21.381 75,212
Oriente ........ ........................... 269,094 195,360 73,734
Totales ............ 1.439,466 608,967 830,499
Las anteriores partidas se descomponen del modo siguiente:
Blancos extranjeros: 203,637.-Blancos cubanos: 1.235,829.-Negros: 334,695.-Mes. tizos: 274,272.









CUBA CONTEMPORXNEA


mos afios han halagado a las masas con promesas irrealizables, han cultivado sus pasiones mds bajas, han contaminado a los no prostituidos, han excitado sus apetitos mis innobles, para obtener de ellas el voto; y con ellas han promiscuado en las ms groseras manifestaciones de incultura social y politica. Y, a cambio de esos votos, han hecho creer a quienes con ellos han subido, que tienen la misma cultura, que estdn en el mismo plano intelectual. De ahi que algunos de los encumbrados no hayan sabido en determinados momentos guardar las distancias, y hayan creido que podian obtener adin mds de lo que les daban y merecen, y que otros hayan apelado, para lograr esos fines, hasta a las armas contra quienes-en este aspecto del problema-tienen gran parte de culpa en la agitaei6n que reina en el pais (5).
Urge quo los directores de la vida pfiblica se den cuenta del peligro que corremos todos; es necesario que cada cual sepa el lugar que le corresponde, y que nadie pretenda, si para ello no tiene titulos y conocirnientos bastantes, conquistar posiciones quo no es posible ceder sino a los convenientemente preparados. No es cosa de vejar, ni de matar, sino de educaci6n, de dignificaci6n individual y colectiva, que serh la regeneraci6n cubana. No es asunto de rebajar ni de suprimir, sino de que cada cual est6 en su verdadero sitio y que todos observemos el respeto que los hombres se deben a si mismos y a la sociedad de que forman parte.
Y si alguien, por desgracia, no quisiere darse cuenta de que es nuestro deber no permitir ]a convergencia de lineas que deben correr siempre paralelas, es de todo punto necesario que demostremos la energia suficiente para hacer comprender que tenernos el derecho de impedirlo.


(5) El 16 d enero, despu~s de eserito este articulo, se celebr5 en casa del Representante sefior Generoso Campos Marquetti, y convocada pot 61, una reunifo do osuchos elementos principales de su raza, seguin publicaron los peri6dicos del din siguiente. El notable peilodista Juan Gualberto Gdnmez concurri6 tambi~n; y expuestos por los; presentes sus senthnientos y opiniones respecto a los blancos, acordaron convocar a una asamblea mnagna do hoinbres do ]a raza negra, en qe est~n representadas todas las provincias cubanas, y tambi6n invitar a ella a miembros signifilados y de accidn do la blanca. OjalA quo este movimiento-que prosenta una nueva fuse del problema-traiga conio consecuencia inica, pero cierta y definitiva, el rostablecimiento de ]a cordialidad y de Ia paz moral en Cuba.









tL PROBLEMA NEGRO 79

Si los blancos no tienen confianza en los negros, o si 6stos no la tienen en los blancos, seria preferible que jugdsemos a car. tas vistas y que no pretendi~ramos engafiarnos mutuamente. Se requiere valor y prudencia en quienes gobiernan el palsque son los mds culpables-para afrontar este grave y complejo problema; pero estA planteado en trminos tales, que absurdo, a mfs de criminal, seria esperar a que la soluci6n nos v'enga sin buscarla. Hay que dar cara al turbi6n, y ver c6mo se deshace pronto y de la mejor manera posible. Para esto es indispensable ser firmes y serenos, sin jactancias ni provocaciones; resolviendo prohibir terminantemente la inmigraci6n negra y acordando facilitar y estimular la blanca. S61o asi cumplirhn con su deber los Ilamados a velar por los supremos intereses de la civilizaci6n, de la cultura y de la patria.

CARLOS DE VELASCO.
Enero, 1913.


















UNA BIOGRAFIA DE

MIGUEL JERONIMO GUTIERREZ





En diciembre del afio anterior recibi, con una dedicatoria excesivamente ben~vola de su autor, el primer ejemplar que acababa de salir de la imprenta "El Siglo XX", de esta ciudad, de la Biografia de Miguel Jer6ninio Gutirrez, en que se traza la vida de este insigne revolucionario cubano considerfndole tambi6n como escritor y como poeta; pero tuve la honra, con la mala fortuna, de que me hiciera el favor de entregtrmelo un distinguido joven que dirige ahora la revista CUBA CONTEMPORNEA, cuyo primer nfimero sac6 a luz al principio del mes corriente; porque lmbo de empefiarse en que escribiera para su repertorio el juicio o la impresi6n que hubiera de producirme la lectura del libro recientemente publicado, aun cuando mis ocupaciones y otros impedimentos me hiciesen demasiado dificil la tarea.
No obstante, son tantos los m~ritos del autor de la Biografia que, siquiera para liamar acerca de 61 y de su filtima obra la atenci6n pfiblica, aprovecho algunos momentos a fin de realizar, con verdadera complacencia, bien que rhpida y muy someramente, un acto de justicia, que es a un tiempo demostraci6n de mi aprecio y de mi afecto, con lo que, de paso, defiero a los deseos del joven y estudioso director de la mencionada revista.
Desde luego puedo adelantar que el libro, antes que la obra espontinea de un critico, que lamenta no poseer cuantos mate-









UNA BIOGRAFfA DE MIGUEL JER16NIMO GUTIERREZ


riales necesitaba, es la inteligente cooperaci6n de un cubano apasionado y competente, en la ofrenda, que es lo que su libro en puridad significa, que tributan hijos tiernos y piadosos a la santa memoria de un padre ilustre y venerando. Creo que el Sr. Luis Marino P6rez, el ilustrado bi6grafo, naci6 en la vecina Isla de Jamaica, de cubanos que emigraron en uno de los afios terribles de nuestra guerra grande. levela que en 61 se desenvuelve, en un cuerpo sano y robusto, un espiritu serio y franco. Por su acento parece un graduado de Universidad americana, que ha aprendido maravillosamente el castellano, bien que denunciando que no fu6 6sta la primera lengua que aprendi6 y cultiv6. Tiene tambi6n, en su aspecto y su manera de mirar de frente y tranquilamente, algo que no es propio nuestro, y lo mismo que su persona aparecen sus escritos, confirmando aquel concepto atribuido a Buff6n, de que "el estilo es el hombre". Una de las producciones suyas que acaso primero conoci, fu6 la breve noticia sobre un libro en ingl6s relativo a la esclavitud en Cuba, que public6 en la secci6n correspondiente de una acreditada revista de los Estados Unidos, allA por 1908. Dos afios antes se habia impreso en Washington un libro suyo, la Guia de materiales d los Archivos Cubanos para la Historia americana, y
que, a mi parecer, es un trabajo tan extraordinario como admirable, por muchas circunstancias que no son del caso exponer, y que deinuestra su grande y verdadera preparaci6n como archivista y bibli6grafo. En la actualidad, y cabalmente en raz6n a estos antecedentes de su especial competencia en asuntos de documentos y de libreria, desempefia el cargo de Bibliotecario de la Cdmara de lRepresentantes, en que ha merecido las alabanzas de cuantos han podido apreciar el brillante 6xito de su labor en el corto espacio en que ha aplicado su inteligencia y su actividad a esas fitiles y honorificas funciones. Por todo esto que acabo de indicar, se comprende que nada sea mhs fhcil para 61 que preparar un libro interesante, ameno e instructivo, como disponga de materiales suficientes; y a eso se debe el que ha consagrado a Miguel Jer6nimo Gutibrrez, a pesar de no haberle conocido sino por sus versos, por relaciones de algunos amigos, por noticias de sus hijos, o por otros medios indirectos. Comp6nese el libro, de la narraci6n propiamente dicha, que estk









CUBA CONTEMPORANEA


dividida en ocho capitulos, en ciento cuarenta y cuatro pdginas, y de un apendice en que se juntan composiciones po~ticas, discursos y algfin juieio critico en CLVIII phginas.
A pesar de no haber "obtenido cartas ni manuscritos de ninguna clase que arrojen luz sobre los incidentes de su vida y su nianera de pensar respecto a los problemas que en su tiempo so plantearon" (p. 8), va siguiendo lo que pudiera considerarse, pues, como la historia externa, la historia dom~stica, o politica, o revolucionaria de Gutirrez-despus de un corto reeuerdo de Fernando Figueredo SocarrAs, consagrado a Guti6rrez durante los dias de la guerra de 1868-, desde que sus remotos antepasados salieron de San Juan de los Remedios entre los primeros de sus emigrantes que fueron los fundadores de Villaclara, hasta ]a fecha luctuosa y de triste recordaci6n en que pereci6 a manos enemigas, vietima de la traici6n, martir de sus ideas, el que habia sido hasta esa hora aciaga, heroico por la abnegaci6n y la fortaleza de su knima generosa y pura. Naturalnente que el autor, en los capitulos intermedios, cuenta la partieipaci6n gloriosa de Guti6rrez desde los dias de la conspiraci6n hasta las juntas animadas de Gu6imaro, en que se fundieron en una comfin organizaci6n las provincias separadas y desacordes. Yo no s6 ahora si exagera o no su influencia y su cooperaci6n en el desenvolvimiento de las ideas de los revolueionarios cubanos, que al cabo culminaron en la creaei6n, en medio de los bosques y entre el ruido de las armas, de la primera Repfiblica; pero si es verdad que actu6 cuanto pudo y como pudo, desde los primeros momentos, propendiendo siempre, y al cabo con 6xito, a que se realizara aquella ineludible y salvadora unificaci6n de las regiones tantos meses, hasta entonces, exclusiva e infecundamente independientes; pues que asi como fu6 uno de los ms activos e impert~rritos patriotas que decidieron, prepararon e iniciaron la Revoluci6n en el territorio de Cinco Villas, y principalmente en su ciudad natal, fu6 tambi~n uno de los mfls fervorosos agentes de la concordia y, por tanto, de la vida revolucionaria, para lo cual di6 el sublime ejemplo de veneerse a si mismo, de renunciar a sus apreciaciones y puntos de vista personales, en aras de la unificaei6n, ya que 6], cuando sali6 al campo de la lucha, pensaba que era con-









UNA BIOGRAFIA DE MIGUEL JERONIMO GUTIkRREZ


veniente la dictadura de Carlos Manuel de Cspedes y, poco despu6s, al conocer la realidad de las cosas y la necesidad de aquellos momentos criticos en que se debatia en pro de los principios democrkticos contra el mando autoritario del iniciador de la revuelta, acept6 con devoci6n y con entusiasmo la idea tan gloriosa y tan combatida de fundar el porvenir sobre la democracia y la Repfiblica, es decir, con el concurso de todos los corzones y de todas las inteligencias, antes que fiarlo a la autoridad y las iniciativas de un solo hombre que hasta aquel morni(ito, en su mando y en sus primeras disposiciones, no habia hecho sino mantener la estructura de la sociedad colonial y copiar Ia autocracia de los Capitanes Generales.
Para volver sobre estas cosas tan interesantes, y ahora ms que nunca melanc6licas, necesitaria escribir un libro; necesitaria, al menos, escribir siquiera un largo capitulo, si fuese mi prop6sito referirme punto por punto a cuanto encierra el sexto del libro del Sr. Luis Marino PNrez, el cual precisamente estA coisagrado casi todo Cl a impugnar un juicio sin importancia que emiti hace muchos afios-y que mds que censura fu6 como un lamento-sobre palabras que el venerable Guti~rrez habia proferido desde una tribuna, en cireunstancias ciertamente exeepcionales. i[antengo, sin embargo, aquel juicio mio sobre aquellas palabras, en la intenci6n y el espiritu que lo dictaron. Estoy persuadido de que tengo raz6n en este punto y de que el Sr. Luis Marino Perez probablemente no ha podido comprenderme, por no haber sido mis expresiones todo lo explicitas o di'fanas que debieron; pero, sea como fuere, hu6lgome por haber provocado todo aquel capitulo, que es, acaso-que resueltamente es-, el mejor del libro, siendo a la vez, por m'is de un concepto, interesante por extremo. Alli se insertan en facsimile tres documentos revolucionarios hasta ahora iniditos, bien que eran bastantes conocidos. Yo misrno, casualmente, fui el primero que hice saber que existian y d6nde existian, en un articulo que conoce el Sr. Luis Marino P6rez, pues que cita su titulo-aunque equivocadamente-en una nota de la p6gina 103 de su libro. Se public6 en La Discusi6n, de la Habana, en 19 de noviembre de 1901, bajo el titulo de Estrada Palma y sus detractores, y es el caso que en 61 ya me referia, entre otros docu-









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mentos, al m~s importante de los que ha publicado el Sr. Luis M\Iarino P6rez: al acuerdo de la C~mara de Guhimaro, sancionado por Carlos Manuel de CUspedes, y aun decia qui6n habia sido el amannense que lo escribiera, asi como quin me lo habia facilitado en Nueva York, que fu el padre ilustre de la misma estimada persona que aqui se lo facilit6 al Sr. Perez. En la pagina 118 dice 6ste, que otro importantisimo documento de la misma CAmara de Representantes, fu "redactado probablemente por Antonio Zambrana". Puede estar seguro de que 6se y los otros fueron obra exclusiva de la pluma de Antonio Zambrana. Ellos, en el fondo, como otros documentos del Comit6 Revolucionario del Camagidey y de ]a que se denomin6 Asamblea de los Representantes del Centro, no expresaban, segiin pretende el Sr. Luis Marino Perez, la sincera devoci6n a un ideal "inferior"-la anexi6n a los Estados Unidos-, antes de que brotara en los pechos cubanos la llama del otro ideal, el de la independencia, que 61 califica de "superior". Los cubanos se alzaron en armas contra Espafia impulsados por el ideal superior: el grito de CUspedes fu "independencia o muerte". Ese ideal se habia afirmado, definido e impuesto en todas las conciencias, desde 1S55, de lo que es buena prueba la proclama o iaanifiesto de Domingo Goicouria, publicado aquel propio afio, y que responde al momento preciso en que rompieron los cubanos con el viejo y gastado partido de la anexi6n esclavista, aspirando ya resueltamente a la independencia, como f6rmula definitiva y suprema del patriotismo desengafiado y de la conciencia moral purificada. Hasta alli el cubano habia pensado en la "anexi6n" y la habia deseado y procurado, mks o menos en~rgicamente, como medio de obtener la libertad armonizhndola o concilikndola con los intereses materiales, esto es, con lo que era por aquel tiempo el fundamento de la prosperidad, la riqueza y la forma de civilizaci6n de la Isla de Cuba, en perfecta analogia con el modo de ser econ6mico y social de los Estados americanos del Norte, que se liamaban o se llamaron "Estados Confederados".
Los documentos que publica el Sr. Luis Marino Perez en el capitulo sexto, eran o venian a ser, por entonces, algo asi como lo que laman en frances un pis-aller; no lo mejor, ni lo mhs alto; sino lo enojoso, lo dificil, un como suceddneo en los temo-










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res y las inquietudes de aquel tiempo en que momentos bubo de verdadera agonia para los revolucionarios. Los insurrectos carecian de recursos; Espafia acrecentaba los suyos: el alzamiento habia quedado reducido a s6lo tres provincias; de la Peninsula aflulan sobre Cuba constantemente nuevos y nuevos batallones: a Dule iban muy pronto, mejor, estaban ya imponiindosele los Voluntarios de la Habana: Valmaseda-en ellos inspirado-iniciaba una era de terror, de devastaci6n y de muerte. A Guirmaro, exactamente al constituirse la Repfiblica, llegaba su espantosa proclama del 4 de enero anunciando la ferocidad de sus prop6sitos: todavia no se habia constituido, o no sabian los insurrectos que se hubiera constituido en los Estados Unidos, un Centro eficiente de eminentes cubanos dispuestos a apoyar pronto y adecuadamente sus esfuerzos. La independencia, es decir, lo que deseaban de veras, era siempre el ideal supremo; pero su realizaci6n parecia nmuy problemdtica y comprometida. Y entonces se volvieron las miradas y los corazones a los Estados Unidos: entonces, como quien juega la filtima carta, se solieit6-primero que sucumbir, primero que caer de nuevo bajo la odiosa dominaci6n espafiola-, el amparo, el auxilio, la protecci6n de los Estados Unidos; lo que implicaba la aceptaei6n del ideal inferior, la substituci6n del ideal superior por el ideal inferior, que, ante la raz6n y el derecho, era siempre, al cabo, inmensamente superior en todos conceptos a la dominaci6n espaiiola. Estas son la explicaci6n y la raz6n de aquellos docurnentos, nacidos accidental y pasajeramente de una necesidad moinentinea, y que, por lo mismo, no significaban ni podian significar un grado mrs bajo en el orden de las ideas, un estado inferior en la evoluci6n de nuestra conciencia politica.
Yo no s6 si en julio de aquel afio 1869, en que se pronunci6 (A aludido discurso de Guti6rrez, se pensaba todavia en la posibilidad de que los Estados Unidos, como sucedi6 para sorpresa de los mismos cubanos en 1898, terciarian entre ambos combatientes. En esta iltima fecha, en visperas ya de la guerra hispanoamericana, muy pocos eran los que no desconfiaban todavia; I c6mo era, pues, posible en aquel estado de las cosas y de la Amdrica, en 1869, que fuese racional siquiera abrigar esperanzas fundadas en un pronta intervenci6n de los Estados Uni-










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dos a favor o en beneficio de las miras de los insurrectos cubanos? Mientras en Cuba el temor y la incertidumbre buscaban una soluei6n apelando al "ideal inferior", sus propios agentes revolucionarios en los Estados Unidos y las mismas autoridades de Washington, promovian una aci6n diplomAtica en pro del "ideal superior"; porque ni aun los americanos mismos creian entonces practicable la anexi6n de Cuba: Cuba era una Colonia sublevada y era, al mismo tiempo, un territorio en que la sociedad quo lo habitaba dependia, en todas las manifestaciones de su vida, de la iustituci6n de la esclavitud. Los tiempos de la posibilidad de esta soluci6n habian, pues, pasado. Ese ideal era ya tan antinatural como irrealizable: aspirar a 61, sin otra consideraci6n circunstancial, como la meta de las aspiraciones nacionaies, naturalmente que habia de pasmarme en un hoinbre coino aqu6l, que todo lo habia sacrificado en aras de algo inus alto, ins en consonancia con la gonerosidad y la pureza de su coraz6n; pero menos habia de sorprenderine en 61 aquel anhelo ya frustrado, que tenian que confundirme los qu( recogieron aquel discurso improvisado, para publicarlo poco despu6s en el peri6dico oficial de la Repfiblica.
El Sr. Luis Marino P6rez recoge una vibrante proclama de Guti6rroz a los villareios, de 1869, para reconocer quo a los pocos nieses de su discurso del mres de julio, "paree ya haberse olvidado enteramente, como los dem6s revolucionarios, de la anexidn".
En esto concepto, que es incontrovertible, nos heios puesto de acuerdo; bien que yo siempre lo habia estado con G-uti6rrez, porquo, como 61 y corno los deifis compafieros de la guerra, habia pensado y pienso que la Revoluci6n de 1868 naci6 a impulsos del "supremo y finico ideal" de los cubanos.
\[ny poco tiempo despues de aquella proclama que consagra su patriotismo, su resoluci6n y su ardimiento, parti6 del Camiagiiey, residencia del Gobierno insurgente, para las Villas, como iniembro de la Chmara de Representantes y con el caricter, que 6stos asumieron siempre, de inspectorss natos" del Ej6reito Revolucionario, animado del generoso empefio de levantar el decaido espi'itu pfiblico en su propia comarca; y on esta generosa empresa encontr6 la muerte. El Sr. Luis Ma-










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rino P6rez ofrece algunas versiones sobre ella, que en el fondo convienen en el hecho de que fu6 traicionado y sorprendido. El asalto, mientras dorlnia rodeado de muy pocos colnpaieros rendidos de fatiga, se efectu6 durante la noche. El ilustre Representante del pueblo cubano armado, fu6 herido gravemente, eayendo asi en poder de los asaltantes. Como muestra de la ferocidad de aquel tiempo, le echaron de bruces sobre una cabalgadura y se lo lievaron de prisa al trav6s del bosque: los pies, las manos, y aquella cabeza en que ardian tan levantados pensamientos, en que se albergaban los mfis dules y tristes recuerdos, fueron desgarrados, destrozados por las malezas y los troncos del vericueto. Fu6 atroz esa larga agonia del cubano inmaculado, y por eso mismo debe ser, para 61, eterno y ardoroso el reconocimiento de ]a patria. Quien debi6 haber vivido largos aos jodavia, para bien de su pals y de la humanidad, sufri6 el suplicio de Mazzeppa, lejos de los seres mros amados, en un rincdn obscuro, en la selva solitaria, como tantos otros comnpaficros suyos, ilustres y desventurados. Ha hecho muy bien el Sr. Luis Marino P6rez en presentarle en toda su belleza moral y la gloria de su nobilisima vida, a la vista de estos contempornneos nuestros, para que puedan conocerle y amarle...
Y pensando en 61, como bajo la impresi6n de algo muy grande, muy distante y muy vago, y tan sublime como triste, no puedo olvidar a ]a que se uni6 a 61 por la vida toda con lazos sacrosantos, y llev6 61 siempre en su corazon y en su mente para engrandecerlo y para desesperarlo: aquella pobre, aquella santa compafiera suya, rodeada de ocho pequefiuelos, que, muy lejos de 61, vivi6 recluida en una pobre habitaci6n y, alegando sus innegables derechos, s6lo pedia al Gobierno espaliol, que habia embargado los bienes de la familia, la devoluci6n de su inaquina de coser de que se habia incautado, ansiando s6lo dormir a sus hijos, trabajando noche y dia, al rumor de ]a incansable rueda, por cuya virtud supo triunfar del dolor y el infortunio, on tanto los alimentaba y educaba, sofiando constantemente, entre suspiros y Ifigrimas furtivas, en el ausente amado quo se fu6 a la guerra para no volver jams a su desolado hogar!...

MANUEL SANGUILY.
Hlabana, enero 18 de 1913.













CUBA CONTEMPORSNEA


El Sr. Sanguily, que nos honra con este juicio acorca deI illtimo libro publicado per uno do nuestros mits laboriosos o inteligentes j6venes, es una figure oninonto por so patrio. tismo y gran cultuira, rovolada onl s prosa tersa y brilliant, en su ainena e instruetiva conversaei61n. Do su oratoria serona y clocuente, custica, y pulera, pausada y vibrant, esto gallardo tribuno cubano ha dado inagistrales prijebas en numorosos discursos, cada ono do los cuales ha sido on triunfo do su i' gica palabra, arrebatada en ocasiones. La c~lebro revistalIojas Litcrarias, (Habana, 1893-91), que fmid6 y dirigi6, guarda bellos trabajos snybs, literarios, politicos y de arte y de historia. Como critico, acaso es el rnis sutil, perspicaz y dolic.danente severo do cuajitos han cultivado y cultivan este dificil g nero entre nosotros. siendo la principal y mis extensa do sus obras de esta clasp, entro otras, un notable estudio titulado Jose de la Ltaz y Caballero (Habana, 1S90). Fu6 iniombro do la Convonci6n Constituyente, Director del Instituto do Ia Habana, Senador por la provincia de Matanzas y Presidente del Senado, asi como Dolegado por Cuba en la Segunda Conforencia do la Paz, colebrada on El Ilaya pn 1907. ]n lit actualidad, y desde lace mn6s do tres aios, os el Socrotario do Estado do la Ropiblica.



















AMERICA





No sabemos basta qu6 punto sea cierta la referencia que se nos da de haberse llamado Amgrica, en la era precolombina, a una montafia de Nicaragua, donde existian ricas minas de oro. Lo que si podemos afirmar es que el nombre que dieron los europeos al Nuevo Mundo, tuvo otro origen.
En el siglo xv fund6 San Deodat un monasterio en el lugar que hoy llamamos ciudad de San Di6, en los Vosges, bautizada en los actuales tiempos con el nombre de madrina de America, la cual ciudad gobernaba de hecho el duque de Lorena, aunque en derecho el papa y el emperador de Alemania. En 1473 gobernaba dicho ducado el rey Renato II, principe de gran cultura, amigo de las letras y las artes y muy adicto a cosas de geografia.
Entre los can6nigos de aquel monasterio, todos hombres de ciencia, se encontraba Vautrin Lud, a mds, capelln y secretario de Renato. Hacia el afio 1507 estableci6 en San Di6 una imprenta, en compaflia de Iartin Waldseemiiller, quien, traduciendo su nombre al latin, se llam6 a si mismo Ilacomilus, con lo que seguia la costumbre de su tienipo.
Estos sabios tenian pasi6n por los estudios geogr~ficos: Lud public6 en aquel mismo afio, 1507, en casa de Grtininger (Strasburgo) un librito donde di6 una pequefia figura de la tierra, con proyeociones polares para marcar las horas, cosa de su invenei6n; y Waldseemillier public6, 1505, una edici6n latina de ]a carta de Amerigo Vespucci a Lorenzo de M6dicis, la cual lie-










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vaba por titulo, dado por el editor primitivo, Giocondo, 1501, Munndus Novns.
Ocupfbanse estos hombres en preparar una edici6n latina de !a geografia de Tolomeo, cuando Renato comunie6 a Lud un compendio, en franc6s, de los cuatro viajes de Vespucci (1), el cual parece, segfin lo demuestra Gallois, haber sido enviado por su corresponsal en Lisboa. Lud lo hizo tradueir al latin por Basin de Sandoucourt, y en abril, 1507, lo publicaba en un vu lumen qie ]lam6 Cosmographi' Introductio, por figurar en 61, precediendo a la narraeiOn de Vespucci, un resurnen de cosmografia y geografia preparado por Waldseemiiller, quien, al mismo tiempo, firm6 la dedicatoria del dicho libro al emperador de Alemania, Maximiliano.
Waldseemiiiler, al encontrarse en presencia de un nuevo mundo, el cual aparecia descubierto por Vespucci (pues, en verdad, fu6 6ste quien, recorriendo toda la costa del Brasil, demostr6 que no se estaba en presencia de la parte oriental de la Ini dia ni de islas, como lo creia Col6n, sino de un nuevo mundo continental), se pregunt6 qu6 nombre podria d~rsele; y enton ces indic6 que se le ilamara Amerige o Amrica, o sea tierras (e Amerigo, recordando, al mismo tiempo, que teniendo Asia y Europa nombres femeninos, bien podria hacerse lo mismo con cl nuevo continente. Dijo asi: Alia quarta pars per Americii (S'utll in (ut in scqiientibus avdietur) inventa est qua non video cur quis imrc vetct ab Ainerico inverlore sagacis ingenii viro Amerigem qnasi Awcrice terrain sive Americam dicen dam: Cur & Europa & Asia a mulieribus sita sortita sunt nomina.
Y no hay que culparle por ello, es decir, de haber tomado el nombre Vespucci en lugar del de Col6n, pues para aquel aflo s~lo se habia publicado la carta de este filtimno narrando su primer descubrimiento de las Indias, donde no habl6 de nuevo mundo. Era ]a versi6n latina de la carta del almirante al tesorero Gabriel Sanchez, de ]a que se publicaron, 1493, cuatro ediciones en Roma y dos en Paris. Tenia la espafiola un encabezarniento que decia: Carta de Crist6bal Colo'n, a quien nuestra


i1) Vespucci. en su juventud, permnaneci6 por largo tiempo en Francia como secretario de Guide Antonio Vespucci, su pariente, embajador de Florencia cerca de Luis XI.










AMRICA


edad debe mucho, acerca de las Islas que hace poco se han encontrado en el mar de las Indias, a cuya busca y descubrimiento habia sido enviado ocho meses ha con el favor y a expensas del invicto Rey don Fernando, Rey de las Espailas.
Ni call6 Vespucci el descubriimiento hecho por Col6n de las islas del Caribe, pues, hablando de 1.9 famosa Antiglia, decia: lq qite ha sido descubierta hace un aiio por Col6n (2).
La Cosmographiw Introductio obtuvo un 6xito extraordinario, pues en agosto, 1507, hubo de tirarse una segunda edici6n; Waldseemiiller public6 otra en Strasburgo, 1509; y en Ly6n hicieron otra en 6poca indeterminada. Pero, como observa Gallois, no fu6 dicho libro el que generaliz6 el nombre de Am6rica, sino el mapa que a 61 se agreg6, donde esta' por primeIa vez.
Presentada asi de bulto la cuesti6n, aparece que WaldseemUller apellid6 Amdrica a todo el Continente, o la parte para entonces descubierta, desconociendo cl cart6grafo lo hecho por Col6n. Esta, es la impresi6n que sentimos al leer los historiadores que del asunto se han venido ocupando, unos por no habrsc detenido suficientemente en el examen, y otros por haber trabajado de segunda o mks manos, cosa que nos ha obligado a ocurrir a las fuentes originales, es decir, al texto de la Cosmographiv (3), 1507, y al mapa de Waldseemiiller (4), descubierto (iltimamente por el profesor alemkn Fischer, quien junto a ci eneontr6 la carta marina de Waldseem-iller, de 1516, donde no llam6 al Brasil Amdrica, sino Brasilia sive terra papagalli. R1az6n tenia M. Federico Masson cuando nos dijo, en cierta ocasi6n, que en materia de documentos todo se encontraba.
Pues bien, en dicho mapa de 1507 todo es correcto. Nuestro cart6grafo traz6 toda la parte del nuevo mundo hasta aquel dia descubierta, de que se tenia conocimiento en Europa, es decir, ]a costa que va desde la actual peninsula de la Goagira hasta la tierra llamada primeramente de Santa Cruz y luego Brasil, toda ]a cual habia sido visitada por Vespucci.


(2) che 6 questa, che discoperse Cristobal Colomb p10 anni fa.
(3) Ejemplar de ]a Biblioteca Nacional de Paris.
(4) Fischer & Wieer.-The World maps of Waldseemiller.










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Nada le quit6 Waldseemiiller a Col6n. Toda aquella costa, hasta el norte del Brasil, se la fij6 asi: Tota ista provincia inventa est per mandatum regis castelle, ateni~ndose asi al encqbezamiento, como se vi6 arriba, de la edici6n de la carta de Co16n al tesorero Gabriel Shnchez. En la parte concerniente a! golfo de las Perlas, hizo constar que dicha regi6n habia sido descubierta por Col6n, pues alli puso, donde estA la isla Trinidad: Iste insule per Columbum genuer sen almirantem ex mada to regis castelle invente sunt. Y Am 6rica llam6 al trozo de tierra del Brasil, considerado descubierto por Vespucci, como nuevo Inundo.
Ciertamente que hubiera podido Ilamar Columba a la tierra del golfo de las Perlas, como a poco propuso Bartolom6 de Las Casas Ilamaran al nuevo continente, pero no lo hizo, tal vez por no advertirlo. Otros propusieron se le Ilamara Colonasia; y el caraquefio Miranda indic6, a fines del siglo xv, el nombre de Colombia, destinado a gran celebridad en las guerras bolivianas. Guillermo de Postel propuso, 1561, que se le diera por nombre Atldntida.
Pero, se preguntarh: I de d6nde tom6 Waldseemiiller sus datos para confeccionar dicho mapa? Gallois afirma que tuvo a ]a vista varias cartas marinas de procedencia portuguesa, coiniicadas a Renato por su agente en Portugal, y por el rey pasadas a nuestro cart6grafo, todas imperfectas, como era na0iral para aquellos dias, no siendo extrafio que contara entre ellas el mapa trazado por Col6n en 1498. Comparfndolos se observa similitud. Sin embargo, los mhs recientes criticos de la cuestidn, los alemanes Fischer y Wieser, se inclinan a creer que so sirvi6 del mapa de Cantino, 1502.
Interesante cosa es ver, en el estudio de la cartografia amerivana de a 6poca, c6rno va desenvolvi6ndose la geografia del Nuevo Mundo, y c6mo asistimos, a ]a aparici6n de cada nuevo mapa, a las etapas de su perfeccionamiento. Parece, escribe M. Scialhk de la Faverie, quo el Creador se complaciera en escondernos aquel imundo, y s6lo quisiera rcvelirnoslo por trozos inforiues...
Y asi fu6.










AMERICA


El mapa de Juan de la Cosa (5), el prinero firmado que se conoce, fechado en 1500, es un verdadero laberinto; un poco de i-AS claridad se observa en el de Waldseemiiller, de 1507, y en el de Ruyseh.(6), que acoinpai!6 la edici6n de Tolomeo, de 1508. En el globo de Sch~ner, 1520, einpieza a verse algo de la foriiia del continente meridional, el cual precisa un poco mfs Lenox en su mapa de 1534, y aparece definitivainente fijado en el globo de Behaim, de 1592; pero Jacques de Vaulx conocia el contorno general cuando traz6 su mapa de 1584. Es ya casi perfecto en el mapamundi del armeniense Schoonebeck, 1695.
Ahora, contray6ndonos al primer mapa que Ileva el nombre de Ame&ica, dir~mos que Mr. Henry Stevens, de Londres, ha eneontrado en estos filtimos afios uno donde se da al nuevo continente, o mejor, al Brasil, el nombre de Am6rica, pero que 61 cree, no obstante atribuirlo a Waldseemiiller, anterior al de 1507, de la Cosrnographi Introductio.

CAR.os A. VILLANUEVA.


El Sr. Villanueva, erudito escritor vcnezolano residente en la capital de Francia, miembro de la Academia do In Historia de su pals y de i Soeitl! de8 Americanisles, do Paris, nos honra con este interesante fragmento de su nuevo libro titulado Resunmen de la I1istoria general de Amrica, que verA ila luz en brave, editado por la casa Garnier, de Paris. El Sr. Villanueva lia dado brillantes conferencias on ]a Sorbona, y es autor, entre otras notables obras histdricas americanas, de ]a curiosa e importante sorie que, con el titulo general do La Monarquia en America, viene publicando la casa parisiense Ollidorff, y que ya consta de tres volimenes: Bolivar y el general San Martli, Fernando VII y los nuevos Estados y La Santa Alianza. Este illtimo acaba de liegar a la Habana, y a ellos pronto seguir. otro titulado El iinperio de los Andes.











(5) Reconocido y publicado per Humboldt en 1839.
(6) Por error se le ha atribuldo a Waldseemtlier.



















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tIarA pr6xiinamente dos afios, en el mes de abril de 1911 tuvo la virtud de mover intensamente la opini6n pfiblica el simple anuncio que, en conversaci6n sostenida con un periodista por el entonces Rlepresentante electo por esta provincia, y en la actualidad Alcalde Municipal de la ilabana, Ldo. Fernando Freyre de Andrade, hizo 6ste en el sentido de que abrigaba el prop6sito de presentar a la Cdmara un proyecto de ley tendiente a convertir el Trmino Municipal de la Habana en un Distrito Nacional. Dicho loable proyecto, que Ilevaba aparejada la consiguiente supresi6n del Ayuntamiento habanero, hizo efecto, como era natural, en todos aquellos que estkn ligados, mls o menos directamente, con la actual orgauizaci6n politico-administratixa de nuestro T\Iunicipio; opusieron a su realizaci6n cuantas razones hailaron o creyeron haliar estos interesados opositores, ., sin que sepamos ]a causa, el referido proyecto de ley no lleg6 a presentarse en la Chmara.
No es el prop6sito de quien esto escribe, entrar en el examen do las muchas, grandes e indiscutibles ventajas que proporeionaria a esta capital, y acaso tambi6u a toda la Repfiblica, ]a transformaci6n del TWrmino Municipal de la Habana en un Distrito Nacional, porque ellas fueron ya sefialadas en un trabajo que publi6, con el titulo de La .upresi6n de 'nuestro Ayuntawiegito, en el nfmero del diario La Discusi6n, de esta ciudad, correspondiente al 16 de abril de 1911. Prop6nese, al contrario, estudiar en su aspecto legal, txclusivamente, el.proyeeto de ley mencionado, ya que el argumento Aquiles, el de










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mayor fuerza aparente y que, por esta raz6n, logr6 impresionar a muchos de los defensores del proyecto, fu6 el aducido por sus adversarios al sostener que la supresi6n del Ayuntamiento de la Habana era una medida inconstituwional, porque-segIn ellos-la Carta Fundamental de la Repabliea establece que el territorio de Cuba se divida en provinciazs y que el de 6stas se subdivida en municipios. 0 en otros t6rinos-segtin dijo en la sesi6n que celebr6 la Chmnara Municipal, el dia 10 de los citados rues y afo, uno de sus mais ilustrados miimbros-:
Dentro de la divisi6n territorial hecha por la Carta Politica de Cuba, no hay er el Estado m6s que Provincias y Municipios. No se reconoce otra forma de subdivisi6n del territorio. Una porci6n del mismo tiene que ser Provincia o parte de Provincia (Municipio), segfin previene su articulo 3.o.
U Dice realmente esto el articulo 3.0 de la Constituci6n? La lectura de su texto nos demuestra lo contrario. He aqui lo que dice el citado precepto:
Art.o 3.,-El territorio de la Repfiblica se divide en las seis Provincias que existen actualmente, y con sus mismos limites; correspondiendo al Cousejo Provincial de cada una determinar sus respectivas denominaclones.
Las Provincias podrdn incorporarse unas a otras o dividirse para formnar nuevas Provincias, mediante acuerdo de los respectivos Consejos I'rovinciales y aprobaci6n del Congreso.
Como puede verse, nada hay en este articulo que se relac(ione con la divisi6n de las provineias en t~rminos municipales, y, Jo que es mas afin: no hay en ]a Constituci6n un solo precepto que la establezca. Al tratar Del r6gimen municipal (Titulo XII), dice finicamente lo que sigue:
Art.o 103.-Los T6rminos municipales serdn regidos ]or Ayuntamieutos, compuestos de Concejales elegidos por sufragio de primer grado, en el nfimero y en ]a forma que ]a Ley prescriba.
Art.o 104.-En cada Tdrmino municipal habrb un Alcalde, elegido por sMfragio de primer grado, en la forma que establezca la Ley.
Esto significa que en todo T6rmino Municipal habr't un Al(alde y habrA un Ayuntamiento; pero, si se suprime el T~riniuo Municipal de la Habana-y el Congreso puede hacerlo, con arreglo a lo dispuesto en el articulo 13 de la Ley Orgnica de











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los Municipios (1)-, no habrh Alcalde ni habr' Ayuntamiento, sino lo que el propio Congreso disponga at convertir dicho T6rmino en un Distrito Nacional.
*

Antes de proseguir en este g6nero de consideraciones, es oportuno recordar lo ocurrido en la Convenci6n Constituyente al discutirse la Base 3.a de la Secci6n primera del proyeeto presentado por la Comisi6n encargada de redactar las bases de nuestra Constituci6n, ]a cual base estaba concebida en los siguientes t~rminos:

El territorio do la Repfiblica se dividirA en seis provincias, cuyos limites y denoiuinaciones serfn los de las que actualmente existen, mientras no sC modifiquen por las ]eyes (2).

A esta base presenthronse tres enmiendas: una suscrita por el General Emilio Nfifiez y el Ldo. Alfredo Zayas, quienes proponian quo quedase redactada en la siguiente forma:

El territorio do ]a Repfiblica se dividirA en provincias, cuyo nfimero, limites y denominaciones serdn los de las actuales, mientras no se modifiquicn por las leyes.

Otra la firmaban los Sres. Martin Morfia Delgado y Rafael A. Portuondo, estando coneebida en los t6rininos siguientes:

La divisi6n territorial serd en nmero no menor de seis Provincias y 6stas conservarin los limites actuales, con la respectiva denominaci6n de Oriente, Camagiley, Villas, Matanzas, Habana y Pinar del Rio.

La tereera enmienda subscribiala el General Jos6 Fernandez de Castro, y decia asi:
El territorio de la Repdblica se dividirk on siete provincias, que se denoininarin: Pinar del Rio, Habana, Matanzas, Santa Clara, Camagiiey, Cauto y Oriente.
Las Cinco primeras conservaran los limites que tienen hoy, y las dos filtimas, los que a cada una corresponda de los que tiene Loy todo Oriente, y entro si los quo separan los t6rminos municipales de Holguin, Jiguani,


(1) Que dice asi: -Articulo 13.-Se reserva al Congreso nacional la facultad de crear o suprimir TUrmInos .Municipales, o segregar, agregar o, de otra manera, variar el territorio de los mismos, oyendo a los Ayuntamientos y Consejos Provinciales respectivos..
(2) Diario de Scsioncs de la Convreci6n Co7istituycnte, p 166.











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Bayamo y Manzanillo, de Canto, con los de Mayarl, Palma Soriano y el Cobre, de Oriente.
Las capitales de las cinco primneras serfn las mismas de hoy, y de las dos orientales las ciudades de Santiago y Bayamo (3).

Abierta discusi6n sobre esta (iltima, por ser la que m" se apartaba del proyecto de Bases, hizo uso de la palabra su autor, defendi~ndola con razones que, si bien no demostraron la bondad de la enmienda hasta el grado de inclinar el Animo de la mayoria a aprobarla en la forma propuesta, fueron suficientes, sin embargo, a demostrar la improcedencia de la Base, tal como en el proyecto de la Comisi6n aparecia.
En contra de esta enmienda y de la Base propuesta, consumi6 el primer turno el Ldo. Alfredo Zayas, defendiendo al propio tiempo la enmienda que en uni6n del General Emilio Nfifiez habia presentado; y entre otras muches cosas, dijo lo que a eontinuaci6n copiamos:

El Proyecto de Bases presentado per ]a Comisi6n dice que el territorio de ]a Repfiblica se dividirA en seis provincias cuyos limites y denominaciones serin los que actualmente existen, mientras no se modifiquen por las leyes; de manera que este precepto constitueional deja abierta la puerta a ]a posibilidad de que se modifiquen los limites de las provincias; en cambio, sin uia inodificaci6n del mismo precepto constitucional no podria modificarse la divisi6n lerritorial de la Isla en provincias. Los seflores Delegados acaban de oir las manifestaciones del senior FernAndez de Castro; ellas s6lo bastarian a demostrar el m6vil que nos guia al seflor Enilio Ndfiez y al que suscribe al hacer la enmienda, para que la Constihtcidn tambi6n permita mediante las leyes correspondientes y en su oportunidad, viodificar el zmero en que est6 constituida la Isla.

A lo cual hubo de agregar luego:

Do modo que por esa razdn estimo que ]a modificaci6n de esta Base debe limitarse, as! como los limites y denominaciones, a quo se puedan alterar en cualquier momento oportuno, por medio de una ley ad hoe, y el nfnero de provincias igualmente par medio de esa otra ley, sin necesidad de anodificar el precepto constitucional; lo cual quizks exija un pro(3) Ademfis del citado Diario de Sesiones, quienes deseen concern todos los pornenores de este asunto y ver que el general Fernandez de Castro todavia insiste en la divisi6n de Cuba en stlete provincias, examinen las 52 p/ginas del opdsculo que con el titulo de Me. moria sobre la divisi6n de Oriente en dos provincias, y subtitulado Oriente o Santiago y Cauto o Bayamo, public6 dicho general en 1911, acompafiado de un pequeflo plano de Cuba.










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cedimiento algo dilatorio, como es consiguiente en las reformas que afeetan al C6digo fundamental de una Naci6n... (4).
El Sr. Manuel Sanguily, al intervenir en el debate, manifest6 lo siguiente:
Yo era de los que creian que el nfmero de provincias debla estar fijado por ]a Constituci6n, pero ]a actitud que ha asumido nuestro compafiero de Oriente, me ha hecho vacilar... Y he tenido que cambiar de opini6n porque esa actitud del seflor Fernandez de Castro al establecer su desacuerdo con las Bases, nos dice que s6lo vmodificando la Constituci6n se puede cambiar el nitinero de provincias, y cometemos un gravisimo error, una falta, y acaso sembremos el germen que quizbs ha de costarnos muy caro; de modo que yo cambio de punto de vista; el punto de vista para m! ahora es que no debe ser copstitucional el ,(imero de provincias y que debe ser iaeteria legislaiva, y, por lo tanto, me inclino a la moci6n del Sr. Zayas.

E1 Sr. Rafael Manduley, hubo de consignar tambi6n su conforiuidad con este criterio, diciendo:
Yo, en ese sentido, apoyo la moci6n del seflor Sanguily, y la hago mia, en el sentido de que limitar cl nfimero de provincias no es precepto constittucional, porque la divisi6n en provi??cias es uva acci6n administrativa. A'.s sme .ntera division trainsiloria, co~no todas las divisiones de esa i.dole.

Las tres enmiendas anteriores fueron deseehadas en votaciones sucesivas, y, lo que es mrns digno de notarse afin: tambien lo fu6 ]a Base 3.V del proyeeto, por entender la Convenci6n, como hubo de demostrarse luego, que no debia fijarse en la Carta Fundamental de la Repfiblica el nfinero de provincias en que so dividia su territorio, porque ello exigir~a la revisi6n constitucional en caso de tenerse que alterar la dixisi6n territorial de ]a Nepfiblica.
Con motivo de haber sido rechazadas todas las enmiendas y tambi6n la Base 3.a del proyecto presentado por la Comisi6n, promovi6se uno de los debates mks interesantes sostenidos en el seno de la Convenei6n Constituyente, interviniendo en 61 los sefiores Giberga, Quesada, Rius Rivera, Zayas, Nfifiez, Gonzhlez Llorente, Sanguily, G6mez (Juan Gualberto), Berriel, Betancourt, Villuendas y Silva.


(4) Diapio (Ie Sesiones de la Conencii6n Constitpyenie, p. 168.










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Acord6se, al fin, declarar nula la votaci6n recaida respecto de la Base 3.a y continuar la discusi6n de 6sta en la pr6xima sesi6n de la Asamblea. Esa sesi6n tuvo lhlgar al siguiente dia, el 25 do enero de 1901. En ella presentaron los sefiores Quesada, Morfia Delgado, Alemhn, Betancourt y Fortfin, la siguiente eninienda que, salvo la adici6n propuesta por el sefior Gonz~lez Llorente, de que en vez de decir "cuyas denominaciones" dijese "cuyas respectivas denominaciones", y de los cambios de estilo necesarios, vino a ser el precepto constitucional hoy vigente, substituyendo a la tan discutida Base 3.a del proyecto. Decia asi dicha enmienda:
El territorio de la Repfiblica se dividirA en seis Provincias, euyos limites serdn los actuales y cuyas denoninaciones las determinari el Consejo Provincial de cada una. Las Provincias podrdn ineorporarse a otras o subdividirse para formar nuevas Provincias, mediante ]a aprobaci6n de los respectivos Consejos Provinciales y la aprobaci6n del Congreso Nacional.

Sometida a votaci6n, despu~s de ampliamente discutida, fu6 aprobada esta eninienda por el voto casi uninime de los Delegados presentes, puesto que el finico voto en contra fu6 el del sefior Giberga, por ir precisamente mks lejos afin que sus compafieros de Asamblea y ser opuesto a que en la Constituci6n figurara la divisi6n territorial de la Rep'Tblica.
*

He hecho esta resefia del debate que precedi6 a la aprobaci6n del articulo 3.0 de nuestro C6digo Politico, para Ilegar a esta conclusi6n, que puede estimarse como incontrovertible: que fu, cl criterio unimme de los Delegados a la Convenci6n Constituyente, y asi lo demostraron al rechazar la repetida Base 3.a substituy~ndola por la enmienda de los sefiores Quesada, Morfia Delgado y otros, que para modificar en cialquier tiempo la diI,isi6it territorial de la Repitblica-aun trat6ndose de variar el iu mero de las provincias-vo fuera necesaria en ning in caso la reuisikn del texto constitucional, y que se reservara al Congreso la facultad de resolver sobre ,dicho asunto, que debia ser materia legislativa.
Sentado este criterio con respecto a la divisi6n en provincias,










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que es la mis importante, la fundamental segfin nuestro C6digo Politico, hhabrA quienes sostengan de buena fe que es preciso modificar la Constituci6n para suprimir un Trinino Municipal, como afirman los defensores de nuestro Ayuntamiento? "Es que no se puede alterar los limites de una provincia, si no es por iniciativa de su Consejo Provincial", dicen algunos. "Es que nuestra Constituci6n no autoriza expresamente la existencia de un Distrito Nacional", arguyen otros.
En primer lugar, no se alterarian los limites de la provincia de la Habana, ni se le mermaria ninguna parte de su actual territorio, al convertir uno de sus t6rminos municipales en Distrito Nacional, puesto que 6ste no dejarja de pertenecer a la provincia en lo administrativo, a los efectos de la Ley Electoral, etc., etc. Y en cuanto a que la Constituci6n no prev6 la existencia de un Distrito Nacional, I acaso la prohibe ? I Hay en ella un solo precepto que se oponga a su creaci6n? 6 No tiene el Congreso, por el articulo 59 de ella, la facultad de "dictar las disposiciones quc regulen y organicen cuanto se relacione con la administracion geizeral, la provincial y la municipal; y todas las derods leycs y resolucioncs que estimare convenientes sobre cualesquiera otros asuidos de interns pi6blico"? Y si el Congreso, al suprimir un Trmino municipal, haciendo uso del derecho que le reconee el articulo 13 de la Ley Org~nica de los Municipios. estima conveniente y de inter6s pfiblico convertirlo en un Distrito Nacional, con el cardcter transitorio o mudable que tienen estas entidades, y s6lo mientras en 61 residan los altos poderes de la naci6n, hno podr& hacerlo?
La Constituci6n de los Estados IUnidos de Norteam6rica, en su Secci6n 8.a, al enumerar las facultades del Congreso Nacio nal, dice que podrd' "ejercer una legislaci6n exclusiva en todos los easos sobre el Distrito, cuya irea no exceder6 de diez millas cuadradas, en que por cesi6n de los Estados particulares y aceptaci6n del Congreso se establezca el Gobierno de los Estados Unidos". Si hoy existe, pues, el Distrito de Columbia, se debe a que el Gobierno de la Uni6n se halla establecido en Washington; pero si 6ste cambiara de residencia, tambi6n se traladaria el Distrito Federal a otro lugar, sin que por ello padeciese la integridad territorial del Estado que lo aceptase dentro de




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a -S p ttiuntrmpnranta REVISTA MENSUAL DIRECTOR: CARLOS DE VELASCO TOMO I DIRECCION: MANRIQUE 11 HABANA CUBA

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hba (outrmporaura Tomo 1. Habana, enero de 1913. Ndm. I. PROGRAMA Las paginas de CUBA CONTEMPORAINEA quedan abiertas a todas las orientaciones del espiritu moderno, sin otra limitaci6n que la impuesta por el respeto a las opiniones ajenas, a las personas y a la sociedad, sin mas requisito que el exigido por las reglas del buen decir: he ahi nuestro programa. Nuestra raz6n de ser parece justificada, ya que no hay en la prensa cubana, fuera de las publicaciones de caracter oficial y las circunscritas a determinadas materias, ninguna revista que cada mes de al pnblico trabajos escritos con menos premura que la requerida por las imperiosas exigencies de los periodicos diarios y aun por las no menos apremiantes de los semanarios. Informaci6n general de todo lo que pueda interesarnos en cualesquiera de los mnltiples aspectos de la inquieta vida de las actuales sociedades; noticia extensa o breve, segnn la importancia de cada libro y las condiciones del momento, de cuantas obras se publiquen en Cuba y fuera de ella, especialmente en lengua castellana y atafiederas a nuestra historia, asi como a la del resto de Am6rica; insercibn de documentos antiguos y modernos que con la de Cuba se relacionen, y, en particular, expresa dedicaci6n al estudio de nuestros problemas en lo administrativo, en lo politico, en lo moral y social, en lo econ6mico, en lo religioso: tales son los asuntos que preferentemente ocuparan estas paginas.

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CUBA CONTEMPORXNEA Campo abierto a todos los elevados empefios de buena fe, no habremos de rechazar ningnn trabajo que pugne con nuestras opiniones personales o con pareceres aqui emitidos en trabajos anteriores, porque CUBA CONTEMPORANEA surge sin exclusivismos de ninguna especie, no tiene compromisos de ninguna clase, ni abriga la presunci6n de imponer su criterio. Lo inico que impone es la condici6n, ineludible, de que todos los trabajos sean firmados por sus respectivos autores, ya con su propio nombre o ya con seudonimo, siempre que, en este caso, la persona del autor se nos d6 a conocer. Y empiezan por dar el ejemplo quienes la fundan: fuera de ciertas breves notas editoriales, el mismo director de ella esta obligado a estampar su firma al pie de los articulos suyos que aqui vean la luz. Que cada cual tenga el valor de responder de cuanto escriba. La parte puramente literaria y artistica merecer tambi6n especial atencion, puesto que las manifestaciones de las letras y de las artes son muy alto exponente del grado de cultura de los pueblos. En el nuestro parece que hay, en lo literario, un resurgimiento digno de nota, y muchos cultivadores a quienes faltan estimulos y espacio para exponer sus frutos. Aqui les brindamos los unos y el otro, lo que tambi6n hacemos con los dems escritores de lengua castellana que quieran honrarnos con su colaboraci6n. Quienes deben y pueden, j corresponderAn a este esfuerzo que realizamos? Creemos que si. De ellos depende, mss que de nosotros, el buen exito de esta revista que aspira, por lo amplio de su programa y de sus tendencias, a emular aquellas inolvidables publicaciones que dirigieron Cortina y Varona: la Revista de Cuba y la Revista Cubana. Los que acometen esta empress no tienen la vanidad de creerse preparados como tan ilustres compatriotas; no han pensado, ni por un solo instante, que alcanzan la talla intelectual de esos dos proceres que han dado a Cuba, cada uno en su esfera, honra y fama. Pero si se consideran con tantas fuerzas como ellos para exponer lo que creen la verdad y tratar de revivir las adormecidas energias de sus conciudadanos; para, con vigor de juventud, sin temores femeniles ni vacilaciones cobardes, seguir el camino que a todos los hombres de buena voluntad senala, im6

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PROGRAM periosamente, la sagrada herencia puesta en grave peligro por la concupiscencia de unos, la mala fe de otros, el alejamiento y el desd6n de muchos, la ignorancia de no pocos y la culpa de casi todos. Careceremos de conocimientos bastantes, pero s6brannos voluntad y honradez de pensamiento y de acci6n. Estan nuestras conciencias tan limpias como nuestras manos. Seremos, tal vez, inexpertos; pero abundamos en buenos deseos de ser tiles a nuestros compatricios y al pals, como creemos que debe ser util todo ciudadano a su patria: con la rectitud, la honestidad del proposito por norma. Podremos errar, pero no a sabiendas. Y si se nos demuestra el error, no seremos sordos a las advertencias nobles ni desatenderemos el consejo leal de quienes saben mas que nosotros. A 6stos, pues, y a cuantos quieran exponer sus ideas en relaci6n con los dificiles problemas interiores y exteriores de nuestro pals, pues la vida internacional de Cuba tiene tambien para nosotros exceptional importancia, pedimos apoyo y cooperaci6n; apoyo y cooperaci6n que a la vez impetramos, y esperamos, de quienes constituyen esa esfinge que se llama pnblico. LA DmEccI6N. 7

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UNA CARTA DEL DR. VARONA Senores Director y Redactores de CUBA CONTEMPORANEA. Senores y amigos: Emprenden ustedes una noble tarea; mals meritoria hoy, y mas necesaria qnizfs, que en cualquier otro periodo de nuestra tormentosa historia. Ustedes recuerdan carifiosamente nuestros esfuerzos de antanio. i Ah! Entonces teniamos enfrente a los obcecados adversarios de nuestra libertad y de nuestro progreso. Hoy somos nosotros mismos los que estamos unos frente a otros, ciegos por la pasi6n y enconados por la lucha. Entonces se pugnaba por ideas; hoy se combate por orgullo o por codicia. Por otra parte nuestra responsabilidad es ahora inmensamente mayor. No podemos argiiir que vivimos en tutela. Tenemos en las manos la suerte de la patria. De nuestra conducta depende que tanta ruina, tanta sangre y tantos sacrificios no hayan sido est6riles, para vergienza e ignominia del cubano. Que no vea el mundo que nos empenamos, ilusos, en levantar una nueva Babel, para caer sepultados bajo sus escombros. Jstedes, jovenes llenos de ardor y entusiasmo, estudien sin pasion, pero con firmeza, las hondas causas de mal que prematuramente nos enervan, y p6nganlas al desnudo. Clamen para que se despierte la conciencia national adormecida. Hagan ustedes ver c6mo se enturbia la fuente, que estamos obligados a mantener limpia. Sefialen lo que hemos echo del sufragio. Combatan sin tregua ese subterfugio criminal, que presume considerar licito en la vida publica lo que se estima vitando en la privada. Repitan que es tan falsa una falsedad en el colegio electoral, como

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UNA CARTA DtL DR. VARONA en una escritura ante el notario. Pongan de manifesto que no sirve para manejar los intereses colectivos aquel a quien un hombre previsor no confiaria sus intereses personages. Digan en todos los tonos que no es la funci6n del gobierno fomentar parasitos, sino mantener abiertas y sin obst6culos las vias del trabajo, que llevan a la prosperidad y al engrandecimiento de la patria. Despu6s que hayan ustedes cumplido con este deber supremo, pueden y deben estudiar todos los otros aspectos de nuestra vida colectiva. Amplia cosecha recogeran sus esfuerzos. Toda sociedad humana-presenta en resumen los mismos problemas fundamentales que las otras; aunque 6stas la excedan en grandeza y aparente complejidad. Estudien a Cuba, como parte del mundo actual y con las ideas con que este debe estudiarse. Eviten el error lamentable de pensar que ciertas gravisimas cuestiones, como la social por ejemplo, no existen para nosotros, porque se nos presentan con formas no del todo semejantes a las de otros paises. Recuerden que no hay pueblos nuevos. Y asi estarin los redactores de CUBA CONTEMPORAINEA en camino de espaciar su vista por el especticulo de nuestra 6poca, en que la ebullici6n constante de las ideas y los intereses humans parece haber llegado a su maximum. Viejos problemas salen al paso del hombre coetAneo, con los aspectos nuevos que les ha dado el andar irreversible del tiempo; y es necesario buscarles soluci6n adecuada a las circunstancias ya diversas. Seguro estoy de que la revista y sus colaboradores querran ser exploradores constantes en tan vasto campo; y de que, puesta la vista en nuestra sociedad, en nuestra patria, sabran recoger para ella ejemplo y ensefianzas. Su amigo y servidor, ENRIQUE JOSE VARONA. Habana, 7 do diciembre, 1912. El sabio Dr. Varona, catedrntico de Filosofia en nuestra Universidad y profundo pensador, electo Vicepresidente do la Repiblica, para el periodo d 1913-17, on las elecciones generales celebradas el 19 de noviembre del ano quo acaba de transcurrir, es sobradamento conocido por sus excelentes obras didttcticas y numerosos y notables trabajos literarios y politicos, entre estos iltimos el c6lebre folleto Cvba contra Epafl manifestoo del Partido Revel ucionario Cubano a los pueblos hispanoamericanos), publicado en Nueva York en 9

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10 CUBA CONTEMPORANEA 1895 y traducido al inglds el propio afno, asi como al frances y al italiano, en 1896, en Troyes y Florencia respectivamente. Orador y escritor sobrio, sintetico, ha triunfado siempre por ]a belleza y el vigor de su palabra, por la elegancia y justeza de su prosa. Sularga y fitil vida pilblia, es ejemplo muy alto de honradez en el pensar, en el sentir y en el obrar. MAs de una generaci6n de cubanos le consider como el mentor, el guja de los que quieren mAs luz. Las patridticas advertencias del Dr. Varona en todo momento de peligro para nuestra sociedad, el conocimiento exacto que tiene de nuestros vicios y virtudes, y su dedicaci6n constante al studio de nuestros probl-mas sociales y politicos, le han dado la gran autoridad de que disfruta entre nosotros y que le capacita, en grado eminente, para sefialar rumbos a nuestro pueblo, para dirigirse a todos por igual, como se ha dirigido a nosotros -que aspiramos a continuar las honrosas tradiciones de la Revista de Cuba, fundada por Jos6 A. Cortina, y de la Rerista Cubana, que dirigi6 el propio Dr. Varona-en esta hermosa y viril carta con que nos ha honrado, en Ia que indica concretamente muchos de los graves y complejos as ntos que s6hL pudimos esbozar en nuestro programa, y los cuales trataremos tal conio 61 nos encarece y era, y es, nuestro prop6sito decidido: osin pasidn, pero con firmezan.

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RUDYARD KIPLING (CONFERENCIA PRONYNCIADA POR EL DR. JEStS CASTELLANOS, EL DfA 18 DE FEBRERO DE 1912, EN LA SOCIEDAD DE CONFERENCIAS.) Seforas y senores: Cuando hace unas pocas semanas, en peregrinaci6n cerca de algunos espiritus delicados, pediamos mi compafero Max Henriquez Urena y yo colaboraci6n para una serie de conferencias dirigidas a interpretar y divulgar la obra de los mars c6lebres poetas de la hora actual, sucedi6-cosa facilmente explicable en un pals de educacibn latina, que por cariiiosa inclinacibn toma sus lecciones de derecho en Italia, de arte en Espana y de literatura en Francia-que quedaba hu6rfana de comentarista y alabardero la poesia inglesa contemporanea, esa poesia que, segun Georges Brandes, es la nnica forma de arte que entendi6 el pueblo de la vieja Britanica y en la cual su originalidad ha sido suprema desde 1579. No podia existir esta omisi6n dentro del carfcter de trascendente armonfa que pensfbamos dar a nuestra obra comin; y he aqui que, interesado ya, con un algo de celoso empresario, en la variedad del programa, acariciado por la esperanza de una segura benevolencia del pnblico que habia de oirnos, me atrevi a poner al servicio del turno que tocase al nieto de Shakespeare, mis pobres impresiones de lector, sin presunciones criticas, sin cansancio de estas rimas inglesas, vertebradas, duras y 6giles, que devoran hoy cuatrocientos millones de seres esparcidos por todo el planeta.

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CUBA CONTEMPORXNEA Y he aqui, tambien, que en la eleccion dudosa de un rimador ingl6s de estos nltimos aios, mis ojos han venido a fijarse preferentemente en esa extrana figura de Rudyard Kipling, a quien todos conocer6is seguramente como prosista genial y arrebatador; en Kipling, cuyo trabajo po6tico coleccionado no pasa tal vez de cinco volnmenes, y al que no puede diputarse como un gran poeta en el sentido rigido de la critica ortodoxa. Kipling, en efecto, no ha ganado todavia por sus versos los sufragios fervorosos de la critica dogmatica que salud6 a Tennyson, hace medio siglo, como un avatar potente del mismo Shakespeare, y que aun capitulo con Swinburne al final de su vida, perdonandole su insurrecci6n contra la Academia, en gracia a la intensidad emocional y humana de sus evocaciones antiguas. Kipling no ha sido coronado por regias manos como poeta de corte, y aun hoy reside este alto cargo del sequito real en Alfred Austin, que de Tennyson hered6 los laureles cuatro anos despues de su muerte. Pero, con todo ello, es lo cierto que no existe en la Inglaterra moderna personalidad literaria mals. absolutamente genial y desconcertante que la de este poeta de muelles y cuarteles, ni nadie simboliza tampoco con mas fidelidad el resume de cualidades y defectos que, con un orgullo de humanidad mejor, exhiben hoy al mundo los activos vasallos de Jorge V. De aqui que, al mirarse en el espejo de sus bellisimos versos, hayan adorado snbitamente los ingleses a este angloindio extraordinario, en quien encuentran lo que llamaria Bunge una superioridad concordante: cada viaje de Rudyard Kipling es hoy un acontecimiento que sacude a la City y pone en movimiento un ej6rcito de reporters; pocos anos hace le sorprendi6 una enfermedad, hallandose en Nueva York, y todo el Reino Unido pendio una semana de los boletines m6dicos que se publicaban cada inafiana y cada noche sobre su condici6n; The Times, la hoja austera y tradicional que trata como hermanos a la Torre de Londres y al British Museum, y habla a la Corona de igual a igual, abre graciosamente para el poeta sus columnas de prosa anonima, y en ellas aparecen las odas de treinta versos que indignan a la prensa alemana y desalientan a William Stead, el ap6stol del pacifismo ingles. Si s6lo fuera por esta repercusi6n politica de su obra, y no tuviera tambi6n, en su gallarda ejecutoria, un 12

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RUDYARD KIPLING historial de rudo triunfo sobre todas las escuelas anteriores y un tributo de aplauso casi cerrado de la critica extranjera, ya con ello habria margen para hacer interesante la personalidad de Rudyard Kipling y seria digna de que esta orilla lejana le consagre un breve estudio, escogiendolo, entre los taiedores de la moderna arpa sajona, el mas humilde de sus lectores, el mas indocumentado de sus hermanos de arte. La boga de Kipling como poeta, despu6s de haber conquistado la mas rapida y unanime reputaci6n como autor de alucinantes y crueles narraciones de la India, coincidi6 con el 1inguido ocaso de la poesia inglesa, que sigui6 a la muerte de Tennyson cuando ya el vacio que dej6 el Aguila de los Idilios del Rey parecia incurablemente abierto. Hasta entonces la musa ronca del siglo xix no se habia cansado de dar grandes poetas a Inglaterra. Los dos primeros tercios de esta centuria, dichosa para la Gran Bretaia en todos los 6rdenes, la regalaron especialmente con una constelaci6n de luminares po6ticos cuyo oriente fu6 reconocido del otro lado de la Mancha y al oeste del Atlantico, no obstante que casi coettneamente llenaban tambien el orbe de armonias los genios arrebatados del romanticismo francs. Y es que los romanticos ingleses se manifestaron siempre con un sello de sensibilidad original, que debian a la circunstancia de haber precedido a los franceses en este movimiento de rebeldia contra la frialdad de los canones clasicos, conservando hasta tal punto sus potencies de creadores, que en el correr de los anos pudieron salvarse de caer en la esfera de atraccion de los grandes astros que a la saz6n pasaban por la 6rbita francesa y que impontan al mundo la manera de un Victor Hugo o la manera de un Lamartine. Un critico de Paris, tan celoso de las prerrogativas del genio de su patria como Ren6 Doumic, ha admitido aun que el romanticismo frances fu6 un reflejo natural del que ya hacia treinta anos se desencadenaba del lado opuesto del Canal; y tiende, -en demostraci6n de su idea, curiosos paralelos de is

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CUBA CONTEMPORXNEA Coleridge a Lamartine, de Byron a Musset, de Wordsworth a Hugo. No estimo yo, sin embargo, que exista entre estos poetas mas parecido que el de hombres de una misma 6poca. Porque el romanticismo ingl6s y el francs no tuvieron, como relation de familia, otra cosa que el llevar-quian sabe por qu6 circunstancias-el mismo nombre. En los franceses todo fu6 principalmente dirigido a independizar y dar nuevos mnsculos a la forma; y la aspiraci6n, ya timidamente esbozada por Chateaubriand, triunfo por explosion junto con las ideas democraticas de 1830. En los ingleses fu6 un proceso evolutivo, gradual, que inici6 Wordsworth en 1797, tanto mas justo y hacedero cuanto que si bien tendia a un aligeramiento del lenguaje retorico de Milton y Gray, se referia principalmente a la reconquista del individualismo sentimental, que fu6 en todo tiempo marca del verdadero temperamento anglosaj6n. Los Lake Poets, aquellos grande liricos que tomaron para horizonte de su musa la verde paz de los lagos de Escocia, s6lo aspiraban, sin hablar mucho de forma, a instaurar sobre las ruinas de la literatura impersonal la pura emocion individual; y su avance en esta conquista de los versos para dep6sito del coraz6n, fu6 lento, muy lento, desde las timidas manifestaciones filos6ficas de Wordsworth y Coleridge, y las divagaciones melancolicas de Moore y Southey, hasta las exaltaciones de Keats y Shelley, aquellos obsesos de la imagen y del ritmo, que morian a los 25 ainos, quemada su juventud en la llama de su propio esteticismo; y despu6s, hasta el desenfreno pasional de aquel diab6lico Lord Byron, que insuflaba su magno soplo lirico en los frios cuadros de los extensos poemas; que descarg6 en unos pocos aios lo que en las arcas de Apolo habia para varias generaciones de poetas, y que, incapaz de pulir y acabar lo que su pluma dejaba en maravillosos in promptus, decia que 61 era "como el tigre, que si erraba en el primer salto, dejaba la presa y se volvia grufiendo hacia la selva". Esta fu6, puede decirse en un juicio de conjunto, la fisonomia comun de la poesia inglesa a todo lo largo del siglo XIX. Una restituci6n del espiritu individualista ingl6s, que Shakespeare habia fijado para toda una eternidad, y que no podia encontrar mejor via que el canto lirico en que vibran y se amplifican todas las sensaciones del ser intimo: un raudal de emoci6n concentra14

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RUDYARD KIPLING da y ternisima, que se expande, como a su pesar, en rimas confidenciales escritas en un lenguaje human y respetuoso de los moldes consagrados; y por sobre ellas, como un vuelo de viejos halcones, el efluvio milagroso de la antigua fantasia shakesperiana. Cuando se fu6 del mundo esta playade sin par, todavia tuvo Inglaterra la suerte de encontrar un noble heredero de aquellos grandes de la rima, para que hiciera el resume de su trabajo de ciclopes. Y este poeta fu6 Tennyson, el mas amable de los bardos y el espiritu de mars exquisita musicalidad; Tennyson, que vivi6 casi tanto como la reina que lo habia coronado de laurel; y su resumen, dice Taine, fu6 como un suave crepusculo que, sin variar las lineas del paisaje, sabe dulcificar sus tonos y espiritualizar su conjunto. En 1892 muri6 Tennyson, pero desde muchos'afios antes no encontraba Ia critica inglesa otra figura po6tica que la equilibrase y prometiese su substituci6n. Contemporaneos suyos eran, no obstante, aquellos tres grandes poetas que formaron, hacia cl 70, Ia extrafia revoluci6n del prerrafaelismo: Dante Gabriel Rossetti, William Morris y Algernon Charles Swinburne. Pero sus concepciones esteticas, demasiado complicadas por una congesti6n de diletantismo, demasiado hermticas y artificiosas, y, en suma, siempre fluctuantes y disimiles entre si, no prendieron nunca en el alma inglesa, hecha de sinceridad emocional y de sentido prictico. No era ciertamente para admirado por el pueblo britinico aquel arte nebuloso y desmayado de Rossetti, poeta y pintor que, en una vibracion postrera de su genealogia italiana, aspiraba sobre el lodo de Londres el incienso de las obscuras catedrales latinas, y fingia, con pasmosos esfuerzos de imaginaci6n retrospectiva, maneras y expresiones del arte cfndido de los primitivos; ni siquiera eran aptas para impresionar sus gustos honrados y netos, aquellas extrafias fantasias de William Morris, radical en el desenfreno modernista, alma inquieta que no podia con el mundo de redenciones de belleza y de humanidad que llevaba en la cabeza, arquitecto, pintor, decorador, impresor y poeta a un tiempo, cuyos versos dedicados a cantar al socialismo, estaban, segnrn la frase de su companero Swinburne, "mas inspirados en la literatura que en la vida". Tal vez la musa altisima de Swinburne lleg6 a imponer a toda la familia 15

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CUBA CONTEMPORXNEA de letrados y artistas su gracil majestad; habia un raro m6rito de antithesis en aquellos poemas y baladas en que las edades antiguas revivian con enfermizas pasiones modernas; habia en su lenguaje, sobre todo, una frescura de ritmos hasta entonces desconocidos, y el vocabulario po6tico encontr6 en 61 un raudal inusitado de recursos liricos; pero tampoco podia ser Swinburne un poeta nacional, el poeta ingl6s por excelencia, en cuanto tiene de significativa esta expresion; y los no compenetrados muy intimamente con su cerrada parroquia, lo observa* ron siempre como un gran ser lejano, casi como un poeta extranjero cuyos versos traducidos desconcertaran un poco. Inglaterra, pues, pedia un ingles y un hombre. Tennyson habia sido substituido, despu6s de varios anos de llanto inconsolable de la corte, por Alfred Austin, especie de bardo de solemnidades que se inspiraba por decretos y no salia de su academicismo glacial mias que en algunas rimas de amor a la Naturaleza. Habia una sed de sinceridad po6tica: el pals del hierro y de la hulla estaba barto de evocaciones griegas, de retablos bizantinos, de alucinaciones medioevales, de studios del cuatrocientos, de madonas espectrales, de misas negras y de sinfonias en gris... Y en aquella hora surgi6 Kipling cantando a la Greater England, a la mas grande Inglaterra, con unos acentos de musicalidad masculina en que parecia rugir la voz de Mowgli, el h6roe de The Jungle Book, educado por las fieras indostanicas. Los lectores de versos se sintieron como arrancados de un atand en que durmieran entumecidos por muchos anos, y gozaron en el despertar de los fgiles mnsculos. Rudyard Kipling fu6 el poeta ideal que concebja Emerson: la boca por donde habla una sociedad cuando tiene algo grande que decir. Rudyard Kipling nacio en Bombay en 1865, en el seno de una de esas familias de funcionarios europeos que en las costas de la India afianzan el predominio ingl6s manteni6ndose con los nativos a tiro de fusil. Su padre, director del museo de 16

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RUDYARD KIPLING Lahore, era un dibujante de talento a quien las malandanzas de su destino habian levado a aquel destierro: Kipling nos habla de 61 como de un hombre de sorprendente imaginaci6n, iniciado en los misterios y en las leyendas extraordinarias de la India, y a cuyas politics nocturnas del hogar debi6 despu6s el novelist sus mas impresionantes narraciones. Buen ingl6s Mr. Kipling, padre, envio a su hijo desde muy temprano a la metropoli, y en el North Devonshire le pago educaci6n de joven noble, en una instituci6n de indole militar que dio los primeros temples a su alma de acero. No habia de ser, sin embargo, un militar aquel 0 hijo de artista, ya dibujante y poeta admirado en los cenAculos estudiantiles: seria periodista-periodista sublimado le llama cruelmente Fr6d6ric Loli6e en sus Literaturas comparadas-; y, en efecto, al regresar de nuevo a Bombay a los diez y siete anos, entro a formar parte de la Civil and Military Gazette, de Lahore, en cuyas paginas aridas y oficinescas habian de encontrar asilo las primeras manifestaciones de su genio literario. Tal colaboraci6n, en efecto, dio origen a sus dos primeros libros, libros de los veintid6s anos, que despu6s encontraron gloriosa carrera: Departmental Ditties, colecci6n de versos, y Plain Tales from the Hills, cuentos tropicales. Otros cuentos siguieron a 6stos en pocos aios, en una labor sin pulimento destinada a la Biblioteca del Ferrocarril, que nutrida de cosas ligeras publicaba la casa de Wheeler. El fecundo cantor de las selvas y los pantanos asiaticos, el amigo de los soldados nostalgicos de las brumas britnicas, no podia sospechar que aquella obra de ruda improvisaci6n debia merecer muy pronto los honores de la antologia. Para 61 fu6, pues, una sincera sorpresa cuando hacia el 89, al terminar un largo viaje por su tierra nativa, y por la China, el Jap6n y la Am6rica, vino a desembarcar como hombre c6lebre en las palidas costas de la vieja Albi6n. El Mesias habia llegado: sus tomos de cuentos terribles, olorosos a sangre y a lodo, cubrian los escaparates de todas las librerias, se posaban por las calles en todas las manos, eran preferidos aun a los de Robert L. Stevenson, que hasta entonces habia absorbido la atenci6n inglesa en punto a exotismo, con sus impresionantes cuadros del archipi6lago polinesico. Empezaba Kipling a ser el representante, en el arte, de los formidables apetitos ingleses que comenzaban a aso17

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CUBA CONTEMPORXNEA mar por el Parlamento. Y en aquella epoca fu6 cuando le salieron alas al joven leopardo bengal6s, cuando el prosista se transformo en poeta. No fue ello, sin embargo, una novedad para el public inglds: que al trav6s de sus obras en prosa, desde la primera, a la cabeza de cada capitulo, en las dedicatorias, como comentario lirico de alguno de sus personajes, ya venan filtrnndose, como briznas de hierba en las grietas de un inuro, exquisitas rimas fugaces escritas en forma de cantos y cortadas por nombres propios y alusiones a intimidades religiosas y guerre0 ras de ]a India. Las mis de ellas apareeian como epigrafe de articulos con la denominaci6n de baladas del cuartel ; y 6ste fu6 el titulo, Barrack-Room Ballads, de su primer volumen de versos ya defnitivos, publicado en 1892, el mismo afio en que moria Tennyson. Aquel escenario de siluetas sanguineas y de tipos sin moral y sin ley, venia a objetivar, con una elocuencia terrible, sus ideas de holocausto a la fuerza y de extirpacion de los d6biles, ya antes proclamadas, con un nietzscheanismo primitivo, en su polemica contra the shellered life-la vida abrigada-y contra the lille cnclandism-cl pequefio britanismo. Todo el enjambre confuso de ideas dominadoras quo en la esfera puramente polhtica propagaban Salisbury y Chamberlain, con relieve de profecia anunciadora de una misi6n divine asignada al pueblo ingl6s, vibraron al ser encerradas en el prodigio de la nueva rima de Kipling, clara como una maiiana del tr6pico, musical como un canto de pajaros montaraces, detonante como una desearga de fusileria a campo raso. En aquel volumen se hallaban el c6lebre poema East and West, las baladas del Bolivar y del Clampherdown, el orgulloso canto de la bandera inglesa, el canto de las ciudades que glorificaba la vastedad inconmensurable del imperio que Lord Beaconsfield regal6 a su reina. Desde entonces su producci6n poetica, hecha apremiante como un t6nico para la ambici6n britanica, compens6 largamente a sus lectores del marasmo de los teorizantes estaticos y evocadores de muertas civilizaciones. A las Barrack-Room Ballads-y entre copiosisima creaci6n de novelas y cuentos, de los cuales algunos se hicieron universales como los dos Jungle Books-,siguieron The Seven Seas-los site mares-y The Five Nations-las cinco naciones-,este ultimo epilogado por el fa18

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RUDYARD KIPLING moso Recessional, oda victoriana seghn su subtitulo, que vol6 en 1897 sobre toda la isla de hierro como un grito de comunicaciun con el cielo, en ocasion del jubileo de la Reina Victoria. A partir de esta nltima colecci6n publicada en 1903, toda la obra encuadernada de Kipling ha sido de prosa. El poeta viajaba, se habia casado en los Estados Unidos, se corria hasta el Africa Austral. Sus enemigos le presentaban como Inspector General del Imperio Britanico y Consejero Ordinario de los Comandantes en Jefe. Pero las columnas inmortales de The Times le en0 contraron como un nuevo Tirteo, en todo evento de crisis patriotica, firme, monolitico, con un tropel de slangs en los temblorosos labios. Cuando en el Transvaal anotaban los ingleses la terrible derrota de Spion Kop, su himno a los Highlanders de desnudas rodillas, reanim6 el orgullo saj6n y le oblige a la victoria. Cuando mis tarde, y contra la consulta de la Gran Bretana, cafioneaban los alemanes las indefensas playas de Venezuela, la indignaci6n inglesa encontro en sus estrofas de The Rowers la precisa expresion para herir al pueblo teutonico en su vanidad de sociedad culta. Y todavia, para menores manifestaciones del patriotismo ingl6s, ha tenido graves y melodicos acordes la lira de Kipling: una nueva tarifa arancelaria concedida a Inglaterra, provoca el bello poema Our Lady of the Snows-Nuestra Senora de las Nieves-; Australia, hecha auton6mica por un decreto, le debe sus versos de The Young Queen. Resultan, ciertamente, un poco fuertes estos temas para tratados en verso; hay, por lo menos, derecho a alarmarse presumiendo que lleguemos al madrigal administrativo y al idilio burocratico. Pero asi son los poetas del siglo xx... Tal ha sido, en suma, la vida bien intensa, por cierto, pues s6lo cuenta cuarenta y seis anos, del poeta de El Vampiro. Veamos ahora algunos de estos versos que acabo de citar, y que, si no los mas perfectos, son aquellos en que mis se revela la emanaci6n formidable de un hilito colectivo. Perdonadme que, en gracia de la brevedad y, desde luego, para que no sufra con mi pobre pronunciaci6n inglesa la elegancia incomparable de estos versos, lea, por lo general, s6lo las traducciones en prosa que irreverentemente me he atrevido a hacer de ellos: 19

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20 CUBA CONTEMPORANEA LA BANDERAINGLESA Izada sobre .el portico, una bandera del Reino qued6 tremolando entree las llamas por algln tiempo; pero cuando a la postre cay6, la multitud llen6 el aire con hurras, croyendo encontrar nna significaci6n al incidente. (Los periddicos.) Vientos del Mundo, contested. Estos bombres so agitan de un rumbo a otro. lis, iqu6 podran juzgar de Inglaterra aquellos que s6lo a Inglaterra tconocen El pobre pueblo de las calles que disfruta, blasfema y alardea Alza la cabeza en medio del silencio y solo sabe gritar a su bandera. ;Debemos tomar prestado un trapo a los Boers, para nancharlo de barro nuevamente, La venda a un embustero irlandes o la camisa a un ingls cobardel Nosotros no podemos hablar de Inglaterra. Su bandera es para vender y distribuir por el mundo. jQu6 es, en sintesis, la bandera de Inglaterra? Vientos del Orbe, declaradlo. El viento Norte sopl6: Desde Bergen, mis vanguardias avanzan con calzado de hierro; Desde Disko floe arrojo hacia el terrufio las perezosas barcas balleneras. Por los grandes luminares del Norte que flotan sobre mi, yo cumplo la voluntad de Dios, Y asi se hace pedazos el trasatlantico sobre los bancos de hielo, o rebosan los pesqueros de fresco bacalao. Puse a mis p6rticos barras de hierro, y con llamas conden6 mis puertas, Porque para forzar mis ciudadelas, aflulan vuestros barcos de cascos de nueces. Quite de su vista el so], los bati con mis huracanes, Y alli murieron; pero la bandera de Inglaterra flot6 libre antes de quo sus espiritus volasen. El oso blanco y flaco Ia ha visto en la larga, larga noche irtica, El alhizelro conoce el estandarte quo so mofa do los faros del Norte. iQu6 es la bandera de Inglaterra? Ya no tennis mias quo mis t6mpanos quo desafian, Ya no tennis mas quo mis tempestades quo conquistar. Id mas adelante, quo alli estara. El viento del Sur suspir6: Desde las islas Virgenes tom6 mi camino sobro el mar, Al trav6s de un millar de islas regadas por errante mano, Donde el erizo nada sobre los corales, y Ias altas olas Arrullan sus leyendas sin fin al tranquilo charco del escollo.

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RUDYARD IIPLING 21 Extraviado entre islotes solitarios, jugando entre los desnudos cayos, Yo despert6 las palmas a la risa y a la suave brisa mezcl6 el turbi6n; Y no hubo islote tan pequefio ni mar tan apartado En que sobre el turbidn y las palmas no tremolase una bandera inglesa. Yo ]a he arraneado de las drizas para colgarla coma un mech6n sobre el Cabo de Hornos; Y la he perseguido hacia el Norte hasta el cabo Lizard, en tiras, replegada y hecha pedazos; Y la he desplegado sobre los moribundos, abandonados en un mar sin esperanzas; Y ]a he arrojado de snbito al duefo del eselavo, y he visto al esclavo tornarse en hombre libre. Mi pez-sol Ia conoce y el albatros rodante, Alli donde la ola solitaria se bana de luz bajo la Cruz del Sur. tQu6 es la bandera de Inglaterra? Ya no tennis mals que mis riscos que desafiar, Ya no tennis sino mis mares que surcar. Id mats adelante, que alli estara. El viento de Levante rugi6: Desde los Kuriles, desde los Amargos Mares vengo, Y los hombres me Ilaman el Viento de la Patria, porque conmigo suspira el hogar ingl6s. Cuidad, cuidad bien de vuestros barcos, que con el halito de mi loco tif6n Yo barrio vuestro atestado Praya y var6 en Kowloon vuestro mejor velero. Los juncos piratas en pos de n, y los encrespados mares par delante, Yo sorprendi vuestras abiertas radas, y he saqueado en dos dias a Singapore. Y puse mi mano en la corriente del Hoogli, que como una culebra ciega so levant6 de su lecho, Y lance a vuestros mias anchos navies a descansar en los montes con los asombrados cuervos. Nunca se cierra el loto, nunca deja el ruido la gallina silvestre, Si no ha ido en el viento de Levante el alma de uno que muri6 par Inglaterra Iombre, mujer o nbio, madre, esposa o doncella, Porque con los huesos de los ingleses se afianza doquiera la bandera inglesa. El polvo del desierto la ha empanlado, el fugitive asno salvaje la conoce, El blanco leopardo la olfatea medroso al traves de la nieve sin manchas. jQu6 es la bandera de Inglaterra? Ya no tennis mas que mi sol a quien desafiar, Ya no tennis sine mis arenas para viajar. Id mis adelante, que all estaria.

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CUBA CONTEMPORANEA El viento del Oeste elam6: En flotas hormigueantes vuelan los insensatos galeones Que portan el trigo y el ganado para que no perezean los hijos del arroyo. De mi efluvio se valen para su rumbo, de mi casa han hecho su camino, Hasta quo logro librar mi cuello de su tim6n y los abrumo con mi c6lera. Yo extiendo la neblina como se saca a una serpiente de su cueva; Los lobos de mar se gritan en Io ignoto, las aterradas campanas tahen, Porque el dia es un pavor errante... Y cuando con un soplo levanto el sudario, Se ven extralias proas ya encima y abrazados van unos y otros a la muerte. Pero ya en calma o en naufragio, ya en la sombra o en el dia, Yo los viro en redondo, a capricho, o deshago sus planchas de acero: Y ]a primera, entre las legiones dispersas bajo un cielo rugiente, Chapuzando entre los maderos, pasa la bandera inglesa. La muerta y muda neblina la ha arropado, el helado relented la ha besado, Las desnudas estrellas la han visto como una estrella hermana temblando en el cierzo. tQu6 es la bandera de Inglaterra? Ya no tennis mas que mi aliento que desafiar, Ya no tennis mas que mis olas que conquistar. Id mfs adelante, que alli estara. No es, sin embargo, este el tono general con que ha inflamado Kipling el patriotismo de sus conterraneos. Este n6mada de los hoteles y los campamentos no se aviene, por lo general, al diapason de la arenga ni al 6nfasis del sermon; y su imperialismo se produce por repercusion, por rumia del lector que se embriaga ante el desfile de la procesi6n policroma de soldados, marineros, maquinistas, misioneros, cuanto compone la absorbente legion de conquistadores ingleses, enredada, como los anillos de un boa, en torno a la faz del planeta. Nadie como Rudyard Kipling ha podido palpar el poderio britanico, porque nadie, tampoco, lo ha conocido como 61 hasta en sus nltimas avanzadas. En 61, el genio intuitivo del poeta se combina con la experiencia del hombre. Habla del mar, y ninglin otro poeta podria hacerlo con su autoridad: para 61 son espectaculo habitual las turbias olas gigantescas del Atlfntico, las costas rosadas y los horizontes turquies del Mediterraneo; Port Said con sus muelles bajos hendiendo al sol; el canal de Suez, angosto y dificil entre las arenas sin fin, el Mar Rojo de olas tibias, por donde baja el barco hacia 22

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RUDYARD KIPLING el Sur, viendo c6mo se pierden las estrellas amigas y nacen otras nuevas; Aden, chata y calcinada, misteriosa puerta del Asia, embrollada por cientos de razas con cientos de idiomas; el Oc6ano Indico con su red de peligros ocultos; Bombay, al cabo, "murmurando por la voz de sus molinos", como 61 la ha descrito, cilida y hormigueante, medio dormida en el sueiio religioso, ya devorada por la fiebre que abrasa a toda la peninsula maldita. Este poeta ha sido, en efecto, un hombre que conocio la vida; 6l ha dormido, en sus tiempos de corresponsal en campana de la Gazette, bajo la misma tienda del soldado de Tommy S Atkins-como toda Inglaterra le llama-y con 61 ha tomado su whiskey, y de 61 aprendido los pintorescos slangs, y ante 61 ha adorado la fuerza bruta y la l6gica simple de estos mocetones que velan por la roja bandera de San Jorge. 1 ha compartido las horas de ayuno de los brahmanes y se ha iniciado en sus c'balas emocionantes, y con los babus de redondos espejuelos se ha bafado en los estanques misticos, y ha seguido con las turbas morenas, muchas leguas, a un mendigo sagrado que las moscas devoran. Y ha visto el Ganges repleto de cadaveres, y las piras en que, defendidos por rifles, queman los ingleses los cuerpos de los col6ricos; y ha visto las haimbres y las inundaciones, y "ha absorbido con delicia el olor del imperio cuando por seis meses se transforma en un infernoo'. De todo lo del Oriente y de todo lo de Occidente sabe este hombre lanzado demasiado rapidamente a la vida, y ha explorado mas oficios que Walt Whitman y tiene ma's t6ecnica de arte que Theophile Gautier. Versos de la clase mas popular, donde ha encerrado tambi6n mis delicada sensibilidad, son estos que ahora voy a leer: TOMMY Yo fui una vez a una taberna a beber una pinta de cerveza, Y el tabernero se alz6 y dijo: "No servimos aqui a chaquetas rojas''. Las muchachas, ocultas tras el bar, rieron a punto de morir, Y yo al ganar de nuevo la calle, dije para mi capote: Si, ahora es "este Tommy'' y "maldito Tommy'' y "Tommy, largo de aqui!'' Pero luego es "Gracias Mr. Atkins'', cuando empieza la banda a tocar, Cuando empieza ]a banda a tocar, mis muchachos, la banda a tocar, "Oh, gracias Mr. Atkins", cuando empieza la banda a tocar.

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CUBA CONTEMPORANEA Yo fui a un teatro un dia, tan soberbio como otro no he visto; Allt se daban palcos a tropas de borrachos, pero no lo habia para mi. A mi me enviaron a la galeria o me lanzaron al ''music hal''. Vaya, que si se tratara de pelear, me hubieran instalado en las lunetas. Porque ahora, mucho de ''ese Tommy", y ''maldito Tommy" y ''Tommy, esperate fuera'... Y despu6s, ''Tren especial para Atkins'' cuando baila el transporte en babia, Cuando baila el transporte en bahia, muchachos, ya baila en bahia, Oh!, un gran tren especial para Atkins'' cuando espera un transporte en babia. S 10h, si, burlarse de los uniformes que guardan el suemo de los ciudadanos, Es mas facil cien veces que ponerselo! Y empujar a los soldados ebrios cuando van haciendo el camino un poco largo, Es sin duda mejor negocio que formar en parada con todo el equipo. Entonces viene aquello de ''este Tommy'' y ''maldito Tommy" y "Tommy gc6mo anda tu alma?'' Y luego... ''La roja linea de heroes'', cuando va redoblando el tambor, Cuando va redoblando el tambor, mis muchachos, cuando va redoblando el tambor. i Oh, roja linea de heroes! '', si ya esta redoblando el tambor... Mas ya no hay roja line de heroes, ni hay terrible guardia negra, Sino simples hombres de cuartel, torpes y holgazanes; Nuestra conducts no es la que vuestra fantasia se pintaba, Ni nos hemos tornado santos de yeso como soniabais. Por eso decis: ''este Tommy'' y ''maldito Tommy'' y ''Tommy, 6chate atras''. Y despu6s... "Sirvase, senor, pasar al frente'', cuando hay ya remolino en el viento, Cuando hay ya remolino en el viento, muchachos, cuando hay ya remolino en el viento, ''Oh, si, un paso hacia el frente, senior' cuando hay ya remolino en el viento. Ilablis de mejorar el rancho y de escuelas y de fuego y de todo... Bien esperariamos raciones extras, si como a racionales se nos tratase. No hablemos, pues, de cosas de cocina, y tentemos a probar Quo el uniforme de la Viuda (1) no es una desgracia para el hombre... Porque es cruel eso de ''este Tommy'' y ''maldito Tommy'' y ''1 Echen fuera a ese bruto!'' (1) La Reina Victoria, a quien llama siempre el poeta "the Widow of Windsorn. 24

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RtTDYARD KIPLING Cuando viene tras aquello de ''Salvador de la patria'' cuando empieza el can6n a ronear. 101!, dejad al pobre Tommy, que ya lega el tiempo de llarnarlo Y Tommy no es un tonto, y ya estd aprendiendo a ver... MA NDALAY Junto a la vieja pagoda, mirando al este hacia el mar, hay una muchacha Burma que yo s6 que piensa en mi, Pues corre el viento en Ias palmas y las campanas sollozan: ''Vuelve, soldado britfinico, vuelve, vuelve a Mandalay.'' S Vuelve pronto a Mandalay Donde la flotilla duerme. No oyes chapotear los remos, de Rangoon a Mandalay? Oh la ruta Mandalay, Donde hacen malla los peces Voladores Y ei alba asciende en tin trueno desde China allende el puerto. Su refajo era amarillo y su caperuza verde, Su nombre era Supi-yaw-lat, como la reina de Theebaw. Yo Ia aromaba en el humo de mi gran cigarro indio; :Ddndola cristianos besos junto a un idolo pagano. Idolo amasado en fango Que laman el Gran Dios Buda; i Mucho pensaba ella en idolos, cuando la besaba yo En la ruta a Mandalay! Cuando se tendia la niebla sobre los campos de arroz Y el sol grave iba cayendo, Ella tomaba su banjo y cantaba Kulla-lo-lo! Sobre mi hombro su brazo, contra mi cara la suya, Mir&bamos pasar lentos, los barcos y aqui en la orilla Los hathis cargando tecas. Pasaban los elefantes Sobre el arroyo lodoso Y caia un silencio espeso, que daba miedo al hablar... Oh, la ruta a Mandalay. Pero todo eso huy6 lejos, hace tiempo, tras de mi, Y no hay ya 6mnibus corriendo desde el Banco a Mandalay. Y ahora comprendo aqui en Londres, por que los viejos murmuran: ''Cuando usted vaya al Oriente, ya no hay pueblos para usted". Y es asi, ya solo anhelo Aquel rudo olor a especias Y aquel sol y aquellas palmas y aquellas finas campanas Del camino a Mandalay. 25

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26 CUBA CONTEMPORANEA Enfermo estoy de estas suelas sobre este asfalto lustroso, Y la fiebre arde en mis huesos bajo el crudo cierzo ingl6s; Las niferas me sonrien por Chelsea yendo al Strand Y hablan de amor; de amor cierto que pueden ellas saber? Rostros de beeftcack y manos Hnmedas Iqu6 han de saber? Yo s6 de una fiel muchacha Que es mds dulce, Que me espera en una tierra Que es ms verde. En la ruta a Mandalay! Llevadme a Suez, mis al Este, donde no hay ni bien ni mal, Donde no hay Diez Mandamientos y el hombre sacia su sed. Que ya las campanas claman y mi espiritu est. allI, Junto a la vieja pagoda mirando tedioso al mar. En la ruta a Mandalay Donde ]a flotilla duerme, Donde hacen malla los peces Voladores Y el alba asciende en un trueno desde China allende el puerto. Perdonadme si, aun a trueque de molestar vuestros oldos con mi defectuosa pronunciaci6n inglesa, me atrevo a leeros en su idioma original esta misma poesia, que solo en ingl6s tiene la musicalidad que mi pobre traducci6n en prosa no ha sabido darle ; pero no puedo resistir al deseo de que escuch6is los versos de Mandalay en la lengua en que fueron escritos. Dicen asi: By old Moulmein Pagoda, lookin' eastward to the sea, There's a Burma girl a-settin', and I know she thinks o' me; For the wind is in the palm-trees, and the temple-bells they say: ''Come you back, you British soldier; come you back to Mandalay!'' Come you back to Mandalay, Where the old Flotilla lay: Can't you 'ear their paddles chunkin' from Rangoon to Mandalay? On the road to Mandalay, Where the flyin'-fishes play, An' the dawn comes up like thunder outer China 'crost the Bay! 'Er petticoat was caller an' 'er little cap was green, An' 'er name was Supi-yaw-lat-jes' the same as Teebaw's Queen, An' I seed her first a-smokin' of a whackin' white cheroot, An' a-wastin' Christian kisses on an' eathen idol's foot:

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RUJDYARD kIPLING Bloomin' idol made o' mudWot they called the Great Gawd BuddPlucky lot she cared for idols when I kissed 'her where she stud! On the road to Mandalay... When the mist was on the rice-fields an' the sun was droppin' slow, She 'd git 'er little banjo an' she 'd sing ''Kulla-lo-lo!'' With 'er arm upon my shoulder an' 'er cheek agin my cheek We useter watch the steamers an' the hathis pilin' teak. Elephints a-pilin' teak In the sludgy, squdgy creek, Where the silence 'ung that 'eavy you was 'arf afraid to speak! On the road to Mandalay... But that's all shove be'ind me-long ago an' fur away, An' there ain't no 'busses runnin' from the Bank to Mandalay; An' I'm barnin' 'ere in London what the ten-yeas soldier tells; ''If you've 'eard the East a-callin', you woon't never 'eed naught else.'' No you won't 'eed nothin' else But then spicy garlic smells, An' the sunshine an' the palm-trees an' the tinkly temple-bells; On the road to Mandalay... I am sick o' wastin' leather on these gritty pavin'-stones, An' the blasted Henglish drizzle wakes the fever in my bones; Tho' I walks with fifty 'ouseinaids outer Chelsea to the Strand, An' they talks a lot o' lovin', but wot do they understand? Beefy face an' grubby 'andLaw! wot do they understand? I've a neater, sweeter maiden in a cleaner, greener land! On the road to Mandalay... Ship me somewheres east of Suez, where the best is like the worst, Where there are n't no Ten Commandments an' a man can raise a thirst; For the temple-bells are callin', an' it's there that I would beBy the old Moulmein Pagoda, looking lazy at the sea; On the road to Mandalay, Where the old Flotilla lay, With our sick beneath the awnings when we went to Mandalay! On the road to Mandalay, Where the flyin'-fishes play, An' the dawn comes up like thunder outer China 'crost the Bay! En esta admirable pieza literaria, que ha sido parangonada, por su cierta analogia de forma, con The rime of the ancient mariner, de Coleridge, asoma por rareza una nota que no es frecuente en Kipling: la nota amorosa. Este profesor de ener27

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C'tBA CONTEMPORANEA gia de los anglosajones no se abandona, mafs que por excepcionales fantasias, a las delicias de Capua. Algunas de sus primeras poesias, las publicadas en Departmental Ditties, versan sobre pequefias querellas de amor, sin pasi6n, al modo de amena distraccion con que 1o entendia la elite burocratica que cada verano va a Simla, al pie del Himalaya, a jugar al polo y al tennis como si estuviera en Hurlingham o en Brighton. Pero esto no es amor, al menos como debe entenderlo un poeta: es flirt, es decir, parodia, simpatica desde luego, del amor: Aurelien Scholl puso en claro la cuesti6n diciendo que el flirt es la acuarela del amor. Asi, pues, de verdadero caricter amatorio tiene Kipling muy pocas obras: entre ellas se destaca el famoso Vampiro, The Vampire, que en un tiempo sabian de memoria todos los modernistas ingleses. Es el mismo asunto de la leyenda de El hombre del cerebro de oro, de Daudet: la mujer absorbente que poco a poco va bebi6ndose al hombre de genio, hasta desarmarlo para toda brega del mundo. Esta poesia fu6 sugerida por un cuadro de Philip Burne-Jones, cuadro simb6lico de una composici6n muy simple: en una cama yace dormido un hombre, y una mujer reclinada sobre 61 le besa en la frente con un beso quo se adivina largo, dominante, cruel. Oid la poesia: EL VAMPIRO Un tonto hobo que sus plegarias hacia (acaso como usted y yo) A un guifiapo, unos huesos y una madeja de pelo. (Nosotros la llamnbamos la hembra sin cuidados). Pero el tonto la proclamaba su bermosa dama (Acaso como usted y yo). ;Oh los anos y las lagrimas dilapidadas Y la brega de nuestra cabeza y de nuestras manos! Integros pertenecieron a la hembra que nada sabia (Y ahora comprobamos que ella nunca pudo saber) iNi nada comprendia! Un tonto hubo que lo mejor de su ser gast6 (Acaso como usted y yo), Honor y fe, sus mas seguros designios... (Y no fu6 esto lo nnico que necesit6 su dama) Pero un tonto tiene quo seguir su natural pendiente (Acaso como usted y yo).

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RUDYARD KIPLING 1Oh, ]a labor perdida y el perdido botin Y ]as quimeras excelentes que planeamos! Por entero los dimos a la hembra quo no sabja por qu6 (Y ahora comprendemos que ella nunca pudo saber por qu6) Ni podria sospecharlo. Aquel tonto desgarr6 en tiras su tonto pellejo (Acaso como usted y yo) Y ella pudiera haberlo visto cuando lo arroj6 de si (Pero no era en tales cr6nicas que aquella damn se engolfaba) Ast fu6 que algo de 61 vivia, pero lo mejor habia muerto (Acaso como en usted y yo). Pero no es la vergiienza ni es la burla ajena Lo que nos muerde como un hierro al rojo blanco, Es el confirmarnos en que ella nunca supo nuestro porqu6 (Viendo, ya tarde, que jams hubiera podido saberlo) Ni comnprender de lejos nuestra alma. En realidad, el amor no es en esta poesfa mas que un motivo secundario, con relaci6n a la idea filos6fica que en ella domina, quo es la fatalidad de la ley universal que en definitiva somete a un mismo nivel a todos los hombres, la sombria resignaci6n al despotismo inconsciente de las eyes naturales. Ni por El Vampiro ni por Mandalay podria ser clasificado Kipling entre los liricos amorosos. Su boga le viene, exclusivamente, de haber revelado Inglaterra a los ingleses. El m6rito de Kipling no es el de haber cantado al imperio, sino el de haberlo descrito. Los temas de su prosa y de sus versos eran enteramente nuevos en la literature: tipos ignorados para la aristocracia de los clubs y las garden-parties, aparecieron con un interns inesperado: el maquinista naval, el (abo de cai56n, el conductor de elefantes, el desertor, el capataz de minas, el ballenero, el explorador, el cazador de focas, el misionero, el mercader de marfil, el fakir hambriento, todo el vasto rodaje de la maquinaria britanica que 61 habia visto de cerca. Su tipo predilecto es el soldado, el bravo Tommy Atkins, de roja chaqueta y resueltos ademanes, a quien ha seguido por todas partes en su fundaci6n del vasto imperio. Pero no son 6stos los soldados de gran parada de Paul D6roulede, cepillados y elegantes, como estampas de sastreria, en medio de los combates; sino buena y 6spera gente de cuartel, que ha tornado los hibitos y el

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CUBA CONTEMPORANEA olor de los sudaneses, tibetanos, zules, burmaneses y australianos con quienes tuvieron que hab6rselas. De esos falsos soldados de teatro se burla 61 en uno de los episodios de su novela The light that failed, en el caso de aquel pintor que habiendo presentado al editor de una revista una vasta composici6n de bataIla en que un soldado disparaba su nltimo cartucho, "his last shot'', fu(, a instancias del editor, embelleciendo poco a poco la guerrera arrugada, el fusil mohoso, los zapatos lienos de lodo, el rostro con diez dias de barba, hasta que sobre las pilas de inuer0 tos, y en medio de las hogueras, vino a quedar el mas ineongruente liundo maniqui militar de los almacenes de la City. Rudyard Kipling ha sio, en suma, el poeta de los humildes. Solo que no lo ha sido, a la manera de Ada Negri o de Franeois Coppne, para levantarlos sobre su miseria y atraer sobre ellos la piedad de los grandes, en una suerte de socialism incipiente. Su designio es el de realzarlos en cuanto valen como componentes de la gran obra national, esforzhndose en presentarlos felices y satisfechos, con ser aplastados en pro de la altisima necesidad de conservar solida e imperecedera la monarquia de los Brunswick Hannover. Por eso es que no ha cantado nunca a los verdaderos humildes, a los an6nimos heroes de las minas, a los workless-sin trabajo-, a los artistas bohemios faltos de pan y fuego, a las flacas mujeres que a media noche venden peri6dicos, a toda esa espuma de miseria que flota sobre el lujo de Londres. Esta falta de piedad es el defecto capital de la obra de Kipling. Sus heroes son generalmente inmorales y malvados. Theodor de Wyzewa, el conocido critico frances, le reprochaba no toner un alma cristiana; y por ello anuncia que no ha de disfrutar de una boga perdurable en la literature inglesa. La explicaci6n de este fenomeno, realmente anormal entree los escritores britanicos, la ha dado muy finamente otro de sus criticos, Andr6s Chewillon, al recordar que el medio en que naci6 y se educ6 Kipling, no podia dar otra cosa. Kipling habia crecido entre el hormigueo liso y obscuro de las multitudes asiaticas, agostadas de calor bajo un sol blanquecino, en las cuales un charco de sangre o el tropezar con un cadaver no es cosa anormal, y la vida le habia aparecido como una cosa abundant y de un precio vil. Y esta misma observaci6n sirve para estudiar 30

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RUDYABD KIPLING su escepticismo religioso: tantas religiones y morales extranias habia visto confundidas en aquel continente sembrado de terrores sobrenaturales, que acab6 por no reconocer ni moral ni religion. "Las ideas de este joven sobre el hombre y la vida, dice Chewillon, eran singularmente cinicas y a prop6sito para sacudir al respetable lector protestante ingls''. Bien que, despu6s de todo, la religion de los ingleses, con ser cristiana, dista mucho de ser la expresi6n de una piedad universal. The high church of England, la secta que llamamos anglicana, es un solar aparte en la inmensa familia de Jesus, con su Dios propio que no se cansa de dar muestras de preferencias al gran pueblo escogido. Dos poesias tiene Kipling que dan imestra de esta anticristiana concepci6n de superioridad. De una de ellas, no muy valiosa como obra de arte, leerd esta sola estrofa que es caracteristica: Hermosa es nuestra suerte, ;Oh, grande es nuestra herencia! Humilate pueblo mio y teme en ti alegria. Porque el Seflor, Nuestro Dios Altisimo, ha hecho para ti el oc6ano como si fuera seco, Labrhndonos por 61 secretos casinos a todos los rumbos de ]a tierra. (El canto de los ingleses). La otra, la que ha sido calificada como su obra maestra, es esa "oda victoriana" de que antes os hablaba, Recessional, que, publicada por The Times, corri6 como una descarga el6ctrica por toda Inglaterra cuando el jubileo. No existe esta palabra en el diccionario ingles, ni su radical, recession, tiene en este caso una traduccion al castellano. Se refiere al nltimo canto del servicio episcopal, cuando, todavia con los hfbitos sagrados, sale del templo, entonando salmos, la procesi6n de sacerdotes y acolitos; ]a raz6n del titulo esth en la oportunidad en que se escribieron esos versos: cuando, terminadas las fiestas regias, se disolvia con destino a sus lejanas tierras todo aquel escenario maravilloso de reyes, capitanes y rajahs que habia arrancado lagrimas de orgullo a la reina y asombrado a toda la vieja Europa. He aqui su traduccion: 31

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CUBA CONTEMPORANEA RECESSIONAL ODA VICTORIANA Dios de nuestros padres, nuestro viejo amigo, Senor de nuestras lineas de batalla lanzadas por el orbe Bajo cuya terrible mano conquistamos Nuevos dominios sobre palmas y pinos. Dios y Senor do los Ej6rcitos, s6 todavia con nosotros No sea que olvidemos, no sea quo olvidemos! Muere el bullicio y so apagan los vitores, Parten los Capitanes y los Reyes, Mas todavia erigen to antiguo sacrificio Humildes y contritos corazones. Dios y Sensor de los Ej6reitos, s6 todavia con nosotros No sea que olvidemos, no sea que olvidemos! De lo remoto llamadas, nuestras naves se deshacen errantes, Sobre dunas y acantilados se hunden nuestros fuegos. Ved, toda nuestra pompa de ayer Es una con la de Ninive y Tiro. Juez de las naciones, sdlvanos todavia, No sea que olvidemos, no sea que olvidemos... Si ebrios con nuestra escena de poder, libramos Las fieras lenguas que ya no to tienen en temor, En altivas jactancias buenas para gentiles O para inferiors razas huerfanas de Ley, Dios y Senor de los Ej6rcitos, s6 todavia con nosotros, No sea que olvidemos, no sea que olvidemos... Parece esto una confesion de humildad, y es, sin embargo, el grito del mats insolente orgullo... 1 Qu6 terrible desd6n por los otros pueblos vibra en este llamamiento mistico 1 Qu6 inquebrantable convicci6n de supremacia en esta aparente humildad Nadie antes que Kipling habia puesto de este modo los augustos propulsores del arte al servicio de la idea tradicionalista inglesa. Ni el mismo Tennyson, al pedir a la reina, en su dedicatoria de sus primeros versos laureados, "nuevos gobernantes de su propia sangre'', habia dado a la corona y al pueblo monArquico una mns lirica prueba de lealtad. Los valores del imperialismo de Salisbury y Chamberlain, quo 61 habia expuesto brutalmente en su folleto: The Withe Man's Burden-La tarea del hombre blanco-, y que Roosevelt 32

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RUDYARD KIPLING habia coreado, con aplausos fren6ticos, del otro lado del Atlntico, dejaron de ser una cosa vaga y problemhtica y se convirtieron en un t6pico querido al pueblo todo, desde que los puso en sus versos admirables este trompetero del ideal saj6n. Porque esa es la causa determinante de su grande y rapido 6xito: no el haber dicho cosas gratas a los ingleses, sino el haberlas dicho bien. En sintesis, el haber sido simple y escuetamente, con o sin imperialismo, un poeta genial. Sus poemas no tienen precedentes: Kipling no tiene en su g6nero antepasados literarios. El broken language de sus poesias, es decir la jerga popular en que aparecen escritas algunas; el vocerfo salvaje de las tribus africanas y asiaticas, adaptado fon6ticamente a la ortografia inglesa; el colloquialismo, o sea, la forma de charla viva y cortada; los neologismos que forja, y a que tanto se presta la dictil lengua inglesa; toda esta broza del lenguaje, que parece incompatible con el hermoso estilo, son en 61 instrumentos eficaces de una ingenua belleza de expresi6n. Y como sucedi6 en los Estados Inidos con Walt Whitman, el vocabulario po6tico se aumenta en sus versos con una flora inmensa de palabras t6ecnicas, procedentes de bajos oficios, que e1 s6lo conoce. Su poder de expresi6n es sencillamente maravilloso. Aprovechando esa facilidad del ingles para formar palabras compuestas, pone en un verso todo un caudal de evocaciones y paisajes. En el Recessional hay dos silabas que encierran todo un vasto panorama. Son aquel far-flung del segundo verso: "Lord of our far-flung battle-line.'' Para decir esto de un modo expresivo, hubiera necesitado otro poeta, aun en el mismo ingl6s, diez, doce palabras de dos o tires silabas. Y sin llegar a estos recursos, recuerdese uno de sus versos musicales de 3iancalay: "an'the down comes up like thunder outer China'crost the bay.'' "Y el alba asciende como un trueno desde mas all de iA China, cruzando la bahia." En pocas palabras hay en esta linea toda una sensaci6n formidable del rosado y rapido amanecer de los tr6picos. Sus imagenes son rectas y simples: van siempre hacia cosas familiares y son breves y concluyentes. En la Balada del BoKvar, por ejemplo, hay un curiosisimo tropo sobre los movimientos locos de una bru'jula en medio de una tempestad: su cabeza 33

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CUBA CONTEMPORXNEA y su punta se persiguen en la esfera, y 61 piensa en un gato que jugando se persigue la cola. "Watched the compass chase its tail like a cat at play.'' Pero no son 6stos sus recursos acostumbrados: su energia grafica, mis que en la imagen, reside en la fuerza evocadora de la sola palabra, al modo Como la predica D'Annunzio. Este poder evocador de su verba, este desenvolvimiento de cada palabra en varios matices, esta sabiduria del adjetivo inesperado, le surten, ademas, del elemento necesario para poseer la cualidad envidiable de la concision, la mss estimable en los escritores de estos tiempos febriles, en que las lecturas del gran plblico no pasan del rato del tranvia. En el pals de las novelas de tres tomos y de los poemas biblicos interminables, es sorprendente la obra de Kipling, cuyos cuentos no pasan jams de una docena de paginas, cuyas odas y elegias se encierran a veces en una sola hoja de papel. Pero su facultad maxima es la armonia musical de su verso. Solo en Swinburne puede encontrarse, entre los contemporineos, tal dulzura de ritmos, tal riqueza mel6dica. Sin ser un revolucionario de la rima, ha seguido a los insurrectos modernistas en el use de todos sus moldes nuevos, como recurso de lirismo onomatopdyico y de sensaci6n musical. En sus versos encontramos a menudo un metro muy familiar a los espafioles: el doble octosilabo, en el cual estin escritos Mandalay, Our Lady of the Snows, la exquisite narraci6n The Mary Gloster, y otros de sus mejores poemas. En los antiguos metros griegos, resucitados por los prerrafaelistas, construye verses de tan suave acento como estos: An'the pens broke up on the lower deck, an'let the creatures free An'the lights went out on the lower deck an' no one near but me. (Mulholland's Contract). Lord, Thou hast made this world below the shadow of a dream, An', taught by time, I tak'it so-exceptin'always Steam... (M' Andrew's Hymn). Tiene predileccion especial por el ritornello, como si escribiera sus verses para que otros los cantaran. Y, en realidad, 34

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RUDYAR.D KIPLING 35 dirfase quo tal ha sido su intenci6n al dar titulo de "cantos'' y "baladas'' a casi todos sus mas c6ebres poemas. Su originalidad suprema ha llegado hasta a hacer uso, como subsidiaria, de la graniftica musical; y asi acompaia a veces sus versos de extra]has acotaciones marginales, quo resultan ser signos de fort isimo, piano, maestoso, complementarios de la puntuaci6n. Lo cual supone, desde luego, quo el poeta pens6 en que su lector no habria de devorar para si solo, en voz baja, sus producciones. Se le ha acusado de abuso del ritornello, y en verdad que ha apurado hasta To enfermizo este placer exquisito, que es, en la misica, la 0 repetici6n de un motivo predilecto. En la dedicatoria de The light that failed, por ejemplo, hay una apelaci6n doliente que se repite cada dos renglones: "Mother of mine, oh mother of mine!'' Pero qu6 encanto melancolico tiene este leit inotiv a To largo del pequeuo poema! Poned sobre estas condiciones un fresco humorismo de hombre feliz, una rara soltura de procedimientos que le permit hacer toda suerte de cabriolas ret6ricas con una limpia elegancia de 6cuyare de circo, una candidez de nino terrible, expresada, sobre todo, en los cuentos geniales que para sus hijos escribio e ilustr6 bajo el titulo de Just so stories, y un tenue vapor de fantasia india envolviendolo todo con un vaho de sobrenatural, apenas sobrenatural; poned todo eso como en una gran olla de bruja, y pensar6is que no estan errados los ingleses cuando buscan este manjar sobre todos los platos extravagantes, cuando no anodinos, que les sirve la mesa literaria de cada nuevo dia. Hoy, muerto ya Swinburne, muerto Meredith, acaso es Rudyard Kipling el inico genio literario que en todos los 6rdenes queda a Inglaterra. Andrew Lang, critico descontentadizo y dogmtico, que no acaba de capitular con Kipling, describe con delicioso humor ingl6s el horizonte literario de su patria: "Entretanto, hemos de soportar constantes exhibiciones de toscos y desiguales ensayos y "simbolismos'', de fruslerias en metros estrafalarios, de cuentos sin pies ni cabeza ni inter6s, de groseros intentos de reproducir fon6ticamente rudos dialectos, de un culteranismo afectado, mal llamado estilo, y muchas otras

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CUBA CONTEMPORANEA cosas desagradables, entre ellas un sin fin de imitaciones de cuanto alcanza siquiera una semana de 6xito. Mucho de las producciones de la literatura reciente son, como los animales primitivos, sin experimento de la Naturaleza, que solo vivieron mientras la tierra no estuvo en condiciones de que la habitase el hombre. No son ni care ni pescado ni arenque ahumado, y brotan del fermento mental de gentes dispuestas a ser "nuevas" a todo trance...'' Iay, sin embargo, algo mas de lo que 61 consigna. Junto con 0 el laureado Austin, viven, escriben y suefian, William Yeats, Laurence Binyon, Stephen Phillips y, sobre todo, Arthur Symons, en cuya poesia se determine la mitad complementaria de Kipling, es decir, la suave divagacion romantica del anglosaj6n. Sin embargo, los buenos ingleses, esos que se encuentra uno en las ctmaras de todos los vapores que cruzan todos los mares, sin marearse jams, calzados con tennis shoes, desenvueltos de maneras y fumando en desmesuradas pipas, seguiran guardando por mucho tiempo las baladas de Kipling como el m's querido compafiero de la silla de viaje y de ]a litera del sleeping car. Kipling es para ellos un amable poeta fantasista, pero es, sobre todo, un gran productor de energia. Y esto no puede perderlo do vista un ingl6s. Fouill6e observa en su boceto sobre los pueblos modernos, que la simple y universal operaci6n de pensar tiene dos aspectos completamente distintos en el frances y el ingles. El francs, malabarista de las ideas, piensa generalnente por el gusto de pensar, como una forma de arte en que gozan todos sus sentidos, aunque para el individuo no tenga el hecho trascendencia. El ingl6s piensa como medio para actuar: la conciencia se absorbe en un trabajo de meditaci6n, y al cabo llega a una formula en el problema planteado; pero esto no es mas que la mitad del trabajo, y de nada valdria si no trascendiese en seguida en una labor activa y de resultados prcticos. Y tan fuerte es esta concepcion de la utilidad del porqu6 del pensamiento, que el idioma mismo, reflejo del genio de una raza, ha fundido en un mismo verbo: to realize, los dos matices diversos del pensar y el realizar. Por eso ha sido aqu6l el pueblo de los investigadores como 36

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RUDYARD KIPLING 37 Darwin y Wallace, y el de los fil6sofos experimentales como Spencer y Stuart Mill. Kipling no podria sonar en mejor tributo de sus compatriotas, que el de esta apreciaci6n de su obra como un t6nico del caracter. Tambi6n 61 es un hombre practico, como lo son alli todos, como lo son hasta los poetas, como lo fu6 el mismo Shakespeare, que, por los tiempos en que hacia meditar al principe IIamlet sobre este raro suefmo que es la vida, invertia su dinero muy sabiamente en hipotecas al veinte por ciento y se enredaba con jueces y alguaciles para reclamar unos cuantos chelines. i Dichosa, despu6s de todo, la naci6n en que los poetas son un poco hombres prActicos y no tienen que ser expulsados como de la repnblica de Plat6n! Kipling ha surgido en su oportunidad; y tan eficaz ha sido su obra, que ya los alemanes no pueden olvidar, al verlo erigido en el centro de los imperialistas, aquel extraio simbolo indio de su propia novela Kim: "un toro rojo rodeado de diablos en una pradera verde.'' Cierto es que la voluntad tambi6n emborracha; cierto es que de cada cualidad del pueblo ingl6s surge un defecto que puede ser la semilla de una decadencia futura; pero en verdad que para retardar el declive postrero y fatal, mars garantias han de tener seguramente estos pueblos de hombres "fuertes en la voluntad de luchar, buscar, encontrar y no ceder'', o, dicho en el bello ingl6s de Tennyson: Strong in will to strive, to seek, to find and not to yield. No ya por las bollezas d( esta confrencia, la diti m pronunciada por nuestro inoividahie amigo y compaflero Jesds Castellanos, y hasta oi presented inita, sino cal homenaje eariiioso que CoBA CONTEM POP.AN VA ride a su memorial, hemos querido recoger en este priler nimero la brillante ti isertaci6jn que sobre. Kipling hizo quien se nos fu6 cuando todo en la vida le sonrela... Era joven, y la juventud que forma el cuerpo de redaceidn de esta revista, se honra P0liendc esta ftor do recuerdo en la tumba del que tambifn pens6 en fundar algdin dia una Dublicacidi que fuese, como queremos que sea la nuestra, vocero de ]as mAs alas y nobles aspiraciones, sintesis del pensamiento y del progreso cubanos.

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ASPIRACIONES No requiere la verdadera democracia que tengan acceso a las funciones pnblicas todos los ciudadanos, nnicamente por serlo. Excluye los privilegios de clase, o de condici6n social, o de herencia, incompatibles de suyo con el principio de la igualdad ante la ley; pero en manera alguna se opone a la fijaci6n de condiciones de aptitud a que todos puedan llegar por el esfuerzo de su voluntad y de su inteligencia. Nunca seri un monopolio, por ejemplo, que se exija el conocimiento del derecho para la administration de la justicia, si el Estado mantiene abiertas instituciones que lo ensefien, a todos accesibles con escaso sacrificio econ6mico. Tampoco merecer6 ese nombre el hecho de que la naci6n confie su guarda y su defensa a los que obtengan la preparaci6n suficiente en escuelas militares, si para entrar y salir de ellas no se requiere otra cosa que perseverancia, en el estudio y aprovechamiento en la instrucci6n. Un pals democratico tiene mas derecho que cualquiera otra organizacion politica a demandar aptitudes especiales, y bien comprobadas, en los que desempefien los diversos cargos administrativos de las complicadas burocracias modernas. La funci6n pnblica, en efecto, debe tener el caracter de una obligaci6n y no de un beneficio. El funcionario es, ante todo, un servidor del Estado y del pueblo, que tiene que poner en sus tareas el maximum de eficacia y en sus esfuerzos el maximum de aptitud. No esta en un puesto administrativo para servir a sus amigos y vejar a sus

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ASPIRACIONtS $9 contrarios; ni para enriquecerse miserablemente, en negocios ma's o menos disfrazados, a costa de la riqueza pnblica o particular; ni para que gocen 61 y los suyos de comodidades, influencias, rango y representaci6n; ni para satisfacer vanidades y soberbias en impensados e inmerecidos encumbramientos. Cuando los puestos pnblicos dependen, en todo o en parte, del favor o de la intriga, se conquistan por medios indecorosos y se mantienen por procedimientos ilicitos. Luchan por ellos los ignorantes, sin mais condici6n que ser audaces, y los poco honrados, sin mas condici6n que su falta de escrnpulos. La administration se desmoraliza rapidamente, y hasta el poder judicial, que por la indole de sus funciones se preserva mats que otro alguno del contagio de ciertas bajezas, acaba por contaminarse parcialmente a la larga o a la corta. Por natural reflejo, en el medio social, de ese desconcierto administrativo y politico, la cultura individual y comin desciende inmediatamente. Donde parecen apreciarse mars y triunfar mas facilmente las aptitudes para lucrar de modo ilicito, o sin gran esfuerzo de inteligencia y estudio, que el trabajo mental perseverante con que el hombre se engrandece y mejora, acaba por abandonarse el cultivo serio del espiritu y por morir, falto de estimulos, el progreso mental. Las sociedades moralmente decaldas, decaen tambi6n en el orden intelectual, y liegan hasta a desaparecer fisicamente, en cuanto necesita absorberlas o suplantarlas cunalquier vecino mas o menos codicioso. La ley no es un remedio infalible y absoluto para cierta clase de males, que han tenido quizes una larga gestaci6n hist6rica por falta de libertad, y que, llegados al fin a la libertad, se exacerban temporal o definitivamente, segin las circunstancias. Pero los preceptos legales que encauzan y dirigen rectamente la actividad humana, sirven de medicina adecuada para ciertas enfernnedades del organismo social y de higiene acertadisima para prevenir el crecimiento de otras. Por eso debe irse pensando entre nosotros en exigir demostraciones de competencia para casi todas las funciones pnblicas. Hemos llegado, a impulsos de la intervenci6n norteamericana, a los examenes de aptitud para ciertos cargos; lo cual representa

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CUBA CONTEMPORANEA s6lo una medida intermedia, casi ineficaz, que deja un gran camino al favor y, por ende, a la injusticia. Hay que ir mas lejos, y pensar seriamente en la oposici6n pnblica, dificil y bien organizada, que otorgue, no el certificado de aptitud, sino el derecho al desempeno inamovible del puesto administrativo y judicial, y al ascenso en su caso. El hombre es naturalmente digno y honrado, y tiene siempre, en el fondo de su ser, aspiraciones nobles y prop6sitos levantados. Cuando puede conseguir por su esfuerzo mental un medio honroso y seguro de librar la subsistencia, no lo pide a la adulaci6n, o al soborno, o a la intriga, ni lo conquista y lo defiende revolver en mano, con medioevales guaperias. Y a la vuelta de quince anos de ese regimen, la Universidad y las instituciones docentes de toda clase habran dado resultados maravillosos; la administraci6n piiblica, en todas sus ramas, se habra depurado y enaltecido; el poder judicial no sera para nadie motivo de tristes preocupaciones futuras; las funciones nacionales, con legitima emulacion mental y con noble espiritu de cuerpo, se habrin organizado para el bien comun y para la prosperidad pnblica; hasta los puestos electivos cambiarin de origen y de forma de ejercicio, con insensible y fructuosa transformaci6n; Cuba, en una palabra, habra avanzado notablemente en el camino de una verdadera y no aparente democracia. Esta revista, que aspira a ser un exponente y un estimulo de la verdadera alma cubana, noble, generosa, igualitaria, justa, inteligente y alta, puede ayudar vigorosamente para ese resultado. Cuanto ma's se difunda la cultura, mis se comprendera que es necesario darle en la organization national el puesto que le corresponde, no para egoismos intelectu ales, sino en provecho comun. La preparaci6n adecuada, a todos abierta, debe ser el nnico titulo para obtener los cargos pnblicos que la requieren. Una democracia necesita, mis que cualquiera otra forma de gobierno, aptos y buenos servidores. ANToNIO S. DE BUSTAMANTE. Die. 17, 1912. Abogado de gran nombradia y hombre de vasta enitura, es el Dr. Sdnchez de Bustamante uno de nuestros mtts celebrados oradores por la fluidez y el aticismo de sus periodos brillantes y conceptuosos. Es catedrAtico de Derecho Internacional Privado y Pflblico en 4o

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ASPIRACIONES 41 nuestra Undversidad, Presidente do la Academia Nacional de Artes y Letras, Senador y Presidente de la Comisi6n de Relaciones Exteriores del Senado. Asistid con los Sres. Manuel Sanguily y Gonzalo de Quesada, en representacidn de Cuba, a la Segunda Con ferencia de la Paz, celebrada en El Hayt on 1907. Sus principales obras son: El orden pnblico (Habana, 1893), Tralado de Derecho Inlernwional Privado (Hahana, 1896), La Segunda C'onferencia de la Par, renida en El laya en 1907 (Madrid, 1908), traducida al francs por Georges Scelle (Paris, 1909), Nos honra con este valioso trabajo, on que toca precisamente uno do los problems q e ha llegado a toner ma gravedad entre nosotr s: la buroeracia, ei la cial ve grand ndmero de nuestros compatriotas-Ipor Io regular no los mejor preparados-una manera de vivir mhs o menos cdmodamente, muchos de ellos poniendo todi su atencidn en el din iiltimu do cada mes, y dedicando la nenor suma de esfuierzos en beneficio de quien les paga, que es el pueblo. Alta y valientemente Io dice el ilustre Dr. Bustamante en este jugoso articulo, cnyos patri6ticos y sanos conceptos debieran ser neditados por los hombres que 0 se proponen encauzar la administration on Cuba: los empleos deben darse a quienes de_ muestren competencia, no a los audaces y advenedizos que hacen granjeria de la cosa pd. blica.

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LA TRAGEDIA OTOMANA Europa (y con ella el mundo entero) se encuentra en estos dias como suspensa de emoci6n y asombro ante el espectaculo que en su cercano Oriente se desarrolla. Asombro por la rapidez inusitada, inesperada, con que las peripecias del espectaculo se han desenvuelto; emoci6n humana, ante 1o tragic del espectaculo mismo. Cuatro pueblos, hasta ayer vasallos o tributarios de Turquia, se han lanzado-fortalecidos por la libertad, aleccionados por la experiencia, impulsados por un odio de siglos-sobre el imperio turco, y en menos de un mes, ante la acometida formidable, el imperio se bambolea sobre su base de casi cinco siglos. La sangre corre en las montanas y llanuras del Oriente de Europa, que parecian sedientas de beberla. Bnlgaros y servios, griegos y montenegrinos coligados, han arremetido contra el turco, su antiguo senor aborrecido e implacable. Y ha sido tan terrible la embestida, y tan mal preparado se hallaba el turco a hacerla frente, que la defensa, si sangrienta, no ha sido para 61 eficaz. Escribo en los primeros dias de este noviembre hurafo; cuando estas lineas sean publicadas, Turquia podr existir aun en Constantinopla, o haberla perdido tambi6n; pero es seguro ya que habra perdido, de modo irrevocable, sus tres grandes provincias europeas: la Tracia, Albania y Macedonia. Lo que por la espada fu6 adquirido, habra sido arrebatado por la espada. A la conquista de Maometo II responde, al cabo de cerca de cinco siglos, la conquista por los Balkanes. La fuerza ha engendrado la fuerza, y el viejo despotismo el odio cuyo estallar vemos. Los antiguos vasallos desdefados, se alzan vencedo-

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LA TRAGEDIA OTOMANA 4 res; y la paciencia y el valor admirables de los pequeios pueblos eslavos y griego, modifican el mapa de Europa ante los ojos at6nitos de esta. Hace cuatro afios, era Bulgaria ann, si bien aut6noma, tri.butaria de Turquia. Hace un siglo-hasta 1812-era Servia una posesion turca. Hace un siglo, tambien, que Montenegro tiene que estar en lucha (abierta y heroica o disimulada y habil) con el imperio musulman, para conservar su autonomia. Y hace tan solo unos pocos anos que Grecia era aplastada fAcilmente por los ej6rcitos turcos, en las mismas llanuras de Tesalia donde ahora 0 triunfa de ellos y ante los propios muros de Sal6nica por donde ahora penetra para apoderarse de la ciudad, segunda del imperio. L Qu6 ha ocurrido a los turcos en estos ahos? Nunca tuvieron ni libertad verdadera ni verdadera organizaci6n, ni prevision en sus posesiones, ni piedad; pero si tuvieron siempre, e injusto y parcial seria el no reconocerlo altamente, las virtudes fundamentales y capitales de un pueblo guerrero: el desprecio a la muerte, el valor y la fe. Y el hecho mas estupendo y desconcertante, en esta tragedia donde los hechos desconcertantes y estupendos se han sucedido con rapidez como de einemat6grafo, es que los turcos, ante sus adversarios, han huido presas de panicos a veces incomprensibles, como de gente histerica. Cierto es que han resistido valientemente a veces, pero han huido en Kirkilisia, en Chorln; se han rendido, casi sin combatir, en Sal6nica, entregando decenas de millares de prisioneros; han retrocedido ante los montenegrinos, han ido perdiendo rfpidamente ciudades y provincias, como presa de extrafio estupor o de pasivo fatalismo que les sefiala la debacle como inevitable y merecida. Es 6sta, acaso, la nltima etapa de la que pudiera llamarse la retirada de Europa de los turcos, invasores irresistibles desde 1453, en que se apoderaron de Bizancio, hasta el final del sign xvII, en que llegaron a las puertas de Viena. Desde entonces comenz6 su retroceso, que fu6 apresurado por Italia con el arrebato de Tripolitania y Cirenaica, las dos prEviucia: africanas, y 43

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44 CUBA CONTEMPORANEA al que parecen estar a punto de dar el golpe de gracia las pequenas naciones un tiempo tributarias o vasallas. Y sin embargo, el ej6rcito turco est5 amaestrado por instructores alemanes, provisto de armamentos alemanes... Dicese generalmente, y se cree, que es el ejercito de Alemania el primero del mundo, y quo los mejores cafiones son tambi6n los de Alemania... El Mariscal von der Goltz habia predicho que un ej6rcito prusiano necesitaba tres meses para apoderarse de Kirkilisia. Y en tres dias Kirkilisia sucumbi6... Por otra parte, hace pocos afios crey6se regenerado y renovado al viejo imperio turco. El antiguo Sultan fu6 depuesto, y su regimen sustituido por un regimen que se decia de libertad. El pueblo turco no comprendi6 bien, probablemente; la revolucion la hicieron los militares. La politica invadi6 todo, el ej6rcito senaladamente. Las creencias, la fe en el imperio, y aun acaso en el Profeta, se debilitaron... Y he aqui que 1o que intent6 ser el comienzo de una nueva era, fu6 el comienzo del fin. Me parece claro que la causa primaria del desastre turco ha sido la falta de cohesion producida por la introducci6n de la politica en el ejercito, antes casi invencible. El soldado otomano era una admirable maquina de guerra: sobrio, obediente, sin otra idea-y ahi residia su fuerza y la fuerza toda del Imperioque la profunda, arraigada, y para 61 absolutamente indiscutible, de que el soldado que muere en la batalla, va directamente a la bienaventuranza eterna. Esa convicci6n le comunicaba tal valor, tal audacia, tal desprecio a esta vida trabajosa y dura, donde muchas veces no tenia ni pan, ni mujer, ni lecho donde reposar, que le daban una serenidad irresistible. El soldado, campesino en su mayoria, comenz6 a oir hablar de cosas que 61 no comprendia: de canbios que le asombraron. Sus jefes destituyeron al Sultan legitimo, y 61 obedeci6 por costumbre, por disciplina, pero sin comprender: Abdul Hamid podia ser criminal, atrasado y sanguinario, pero era el legitimo Sultan para el soldado. Vi6 6ste instalar un Parlamento, vi6 a sus jefes tiiscutir, dividirse despuas de la victoria, hablar de partidos... Y 'al cabo, sin salir de su asombro, confundido y sintiendo llegar

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LA TRAGEDIA OTOMANA 45 a su cerebro ideas que en 61 no entraban, al cabo, tal vez, en las obscuras profundidades de su conciencia limitada, comenzo a ducdar. De ese dia, si mi hip6tesis es cierta, data la derrota turca. Los jovenes turocos, sin quererlo y sin saberlo, la prepararon. La fe absoluta, feroz y agresiva, era la fuerza todopoderosa que, haciendo al soldado sufrido, valiente y deseoso de la felicidad del Paraiso, hacia a Turquia intangible. Al mais ligero embate de la duda, el soldado tenia que vacilar. le oido hablar, y leido, de falta de organizacion, de escasez de comida o de armamentos, de lentitud en las concentraciones... Sin duda que son esas, todas, causas secundarias que poseen su influencia. Pero la capital no esta en ellas, quo son exteriores y pueden ser evitadas. La transformaci6n del alma de un pueblo es lo mas transcendental y hondo, y esa no se puede evitar. ... En tanto, los antiguos vasallos, mudos, pacientes, encendidos en odio, estimulados por las quejas de sus connacionales que ann gemian bajo el yugo terrible en Macedonia, se preparaban, se organizaban, se unian... Unos dias mas, y los ejereitos aliados estaran, acaso, a las puertas de Constantinopla, como lo estuvo ya en 811 el Zar Simen de Bulgaria, antes de caer el imperio bnlgaro en manos de ]os turcos, como 1o estuvo hace menos de un siglo Rusia. Habra caido o no Constantinopla cuando estas lineas sean leidas; pero de un modo u otro, la gran tragedia en que miles de heroes, de una y otra parte, han dejado sus vidas, habra terminado ya. Y con ella habra terminado tambi6n la otra gran tragedia hist6rica del imperio turco en Europa, y el imperio mismo. Nuestra generaci6n habra presenciado tres de los espectAculos que, hasta hace algunos aios solamente, eran creidos imposibles: la conquista del aired, la Republica china y la desaparici6n, a manos de los estados balkanicos, del imperio europeo de Turquia.

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CUBA CONTEMPOR NEA Es impossible, sin emoci6n humana, contemplar este ultimo espectaculo. Pero a la emocion de la solemnidad tragica de la hora para los descendientes del Profeta-y para el mundo, que mira hacia Europa esperando que se eviten mayores y amenazadores conflictos en el instante de ser repartidos los frutos de la victoria-, y ante el espectaculo de la sangre heroicamente derranada, no puede tampoco menos de unirse el pensamiento de la justicia historica, por la cual parece destinado a perderse por la fuerza Jo que por la fuerza se obtuvo, y que, una vez obtenido, no se supo ni administrar ni retener. LUs RODRIGUEZ EMBIL. Viena, noviembre de 1912. Cubano joven y laborioso, de los que se ennoblecen por el estidio, desde 1902 ostenta el Sr. Rodriguez Embil el cargo de Cdnsul de Cuba on la capital de Austria. Gil Lana, artista y La Insurrcci6n, libros suyos, le han dado un puoeto distinguido cn nuestras letras. Nos favorece con este interesante trabajo acerca del conflicto creado por la acometividad de los pequeilos estados b1lkAxnicos, coniHicto que deja maltrecho cl llamado uequilibrio europeon, mantenido por las grarndes potencias a costa de las sums enormes que emplean en sostener y acrecentar ejreitos y armadas. 46

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LA CARESTIA DE LA VIDA (*' (TnRnucIDO iE The North Anmericun Revie, 1)E NUEVA YORK, NdTMElO DE DICII:MKE, 1912, Pox ri SR. RAM6N DE ARMAS y CoLON. FACTORES QUE AUMENTAN LA ESCALA DE PRECIOUS De quince aims a esta parte, a juzgar por las estadisticas que tenemos a mano, los precios ban ido en aumento en todos los paises que se rigen por el patron oro. Este aumento ha sido, por termino medio, de treinta a cincuenta por ciento, segnin el juicio que nos pernite formar la pobreza de la estadistica de que disponemos. Tenemos hoy, por tanto, en el alto costo de la subsistencia, 1no de los jeroglificos del mundo, que seguiri siendo indescifrable hasta que la investigaci6n mundial prescripta por el "Bill Crawford-Sulzer'', nos conduzca, quizas, a una solution mars o menos complete. Esta investigaci6n es una necesidad hondamente sentida. Nos interesa precisar con mis exactitud d6nde, cuando, por qu6, y hasta qu6 punto ha ocurrido esta alza en los precios; si debemos ver en esto la creciente escasez del alimento, o un cambio sutil en la posesi6n del mismo; si se trata de una enfermedad curable o incurable, y si ya ha llegado al punto final de su desarrollo o esta todavia en su period initial. En el presente articulo s6lo () Este trabajo forma parte de una series de traducciones que nos facilitard nuestro distinguido amigo el Sr. Luis M. Perez, hihliotecario de Ia Camara de Representantes, en virtud de un acuerdo entre 61 y el director de CUBA CONTEMPORINEA, con el fin de hacer mhs f4eil a nuestro pilblico el conocimiento do algunos de los articulos msAs importantes que aparezean en las principales revistas europeas y norteamericanas, relativos a cuestiones econ6micas y sociales.

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CUBA CONTEMPORANEA he de considerar este ultimo aspecto de la cuestion, o sea si los precios en todo el mundo han de continuar o no en la misma escala ascendente. Cuesti6n es 6sta dificil de resolver cumplidamente y con precision estadistica, dada la insuficiencia de los datos asequibles. Y, sin embargo, tanto la estadistica de Europa como la de America, no dejan de presentar claros indicios del verdadero curso de la corriente. En la edici6n de septiembre de la American Economic Review, he publicado una estadistica que indica que el subido precio de la subsistencia no ha Ilegado todavia a su mias alto nivel, ni es probable que llegue en muchos aios. Los que deseen examinar los metodos t6enicos empleados en este studio y los datos estadisticos con quo se relaciona, harian bien en leer ese articulo de la American Economic Review. (*) En el actual, s6lo lie de circunscribirme a exponer, a grandes rasgos, la evidencia quo de ese estudio se desprende. No abrigo la presuncion de haber Ilegado a una certidumbre absoluta, y me doy cuenta cabal del riesgo quo entrafia toda predicei6n en la ciencia econ6mica. Creo, no obstante, quo hay pruebas terminantes de quc el curso general de los precios futuros sera ascendente y no deseendente. Esta evidencia toma en cuenta todos los factors principales que pueden afectar el nivel general del precio. De nada valen, en ningnn caso, las predicciones que solo se basan en un factor. Asi vemos quo a pesar de ser el oro un factor importante del problema, las predicciones que s6lo se hasan en ]a perspective de ]a futura production aurifera, son de muy escaso valor. Hay alghn fundamento para creer que la producci6n de oro liegar al maximum dentro de pocos aiios, y que luego ire disminuyendo paulatinamente ; pero error grave seria saltar de esta creencia a la conclusion de que los precios, consecuentemente, tendrn que descender. Examinada la cuesti6n en este aspecto, pasan inadvertidos muchos otros factors importantes que afectan el nivel del precio. Y hasta en la misma exposici6n de la influencia del oro se pierde de vista el becho de que no es la producci6n (*) [Existente en la biblioteca de la CARmara de Represontantes.] 48

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LA CARESTfA DE LA VIDA annual de dicho metal, ni siquiera su absorci6n en la circulaci6n monetaria del mundo, 1o que en realidad afecta los precios, sino la existencia total de dinero en oro. Este caudal puede seguir aumentando mucho despu6s que haya empezado a declinar la producci6n del oro, de la misma manera que las aguas de un lago pueden seguir subiendo mucho, despues de que se hayan calmado los impetus del torrente que desde la montafia en 61 se precipita. El lago continue llenandose, por mas que se vaya calmando la corriente, mientras la afluencia de las aguas sea mis rapida que la evaporaci6n y otros medios de agotamiento. El gran lago de monedas de oro del mundo, continuar6 llenin0 dose mientras las minas, aun cuando se vayan agotando, continien engrosando su caudal, adelantgndose al consumo y a la merma. En otros pron6sticos sobre el curso que han de seguir los precios, no se tiene en cuenta para nada el elemento oro. Este es un descuido aun mucho mas grave, puesto que en los paises que se rigen por el patron oro, ese elemento se halla presente en todos los precios. Con frecuencia olmos decir que la oferta y la demanda es Jo que fija el precio de todas las cosas, y, por Jo mismo, debe fijar el nivel del precio. Pero no debemos olvidar que hay que incluir en esta formula la oferta y a denanda del oro mismo, que nos suministra los t6rminos para la medida de todos los demas precios. Verdad es que, en eierto sentido, la oferta y la demanda fijan el precio del trigo en tirrinnos de oro; pero, la oferta y la demanda de qu6 cosa? No del trigo solamente, sino tambi6n del oro. Si expresaramos el precio del trigo en tirminos de tabaco, tendriamos que estudiar, no solamente la oferta y la demanda del trigo, sino tambien la oferta y la demanda del tabaco. Y, sin embargo, no dudo que en los tiempos primitivos de Virginia, cuando el tabaco era la moneda que se usaba, muchas personas dejaban de ver en este articulo uno de los elementos del precio del trigo, de la misma mantra que muchos olvidan hoy que el oro es uno de los elementos del precio del trigo. Si la oferta y la demanda-pongamos por caso-del trigo son los nnicos determinantes de su precio, i c6mo es que el precio de ese articulo, al otro lado de la frontera mejicana, en t6rminos de pesos y centavos mejicanos, no es el 49

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CUBA CONTEMPORXNEA mismo que en Tejas, en t6rminos de pesos y centavos americanos? I Como es que el precio del trigo en pesos mejicanos, viene a ser algo asi como el doble del precio del trigo en pesos americanos? No sera, evidentemente, a causa de la oferta y la demanda del trigo. No sera porque el trigo escasee tanto en M6jico, ni porque haya gran demanda y poca oferta de dicho cereal. Es porque, valiendo el peso mejicano nada ma's que la mitad del peso americano, toda la escala de precios en M6jico resulta duplicada en terminos de nuestra propia escala de precios. Tengo para ml que la debida apreciaci6n del "problema del nivel del precio'', seria mis facil para algunas personas, si lo llamnsemos "el problema de la escala de los precios''. Si los mejicanos tuvieran un peso igual al nuestro, como lo tienen los canadienses, los precios en M6jico serian la mitad de los que marca la actual escala mejicana. Hay quien abriga la ingenua creencia de que el peso del oro en un peso, no tienen relaci6n ninguna con su valor. Cuando, en el reciente Congreso Internacional de las Camaras de Comercio, propuse yo un plan para un aumento, virtualmente, del peso en oro, a fin de poner coto al alza de los precios, uno de los delegados se opuso porque crefa que el peso del oro en esa moneda, nada tenia que ver con su capacidad compradora. En su oponi6n, el "curo del gobierno" era la que hacia la moneda, cualquiera que fuese el peso de la misma. He aqui la teoria monetaria del "fiat", cuya falsedad es ficil de demostrar. Si fuse cierta, no seria tan alta la escala de precio en M6jico, comparada con la de los Estados Unidos. Nadie se ha atrevido a negar que la gran diferencia centre las escalas de precios de M6jico y los Estados Unidos se relaciona con el peso del oro contenido en las monedas; y, sin embargo, esas monedas llevan los cuiios de los gobiernos respectivos y se designan con los mismos nombres. Son "pesos'' y mnltiplos de "pesos''. El problema de la escala de precios es el mismo de la relaci6n centre la unidad de oro y las demons cosas. Para predecir el nivel del precio, tenemos que tomar en cuenta el oro; tomar en consideracion tambi6n todas las demas cosas cuyo precio se cotiza en oro; y darnos cuenta, asimismo, de todas las influencias que afecten el valor relativo del oro, por una part, y todas las cosas restantes, por otra. Aqui debemos advertir que la "capacidad com50

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LA CARESTIA DE LA VIDA pradora" del peso y la "escala general de precios'' son frases reciprocas. Decir que la capacidad compradora del peso es alta o baja, es lo mismo que decir que la escala general de precios es baja o alta, respectivamente. Si se duplica la escala de precios, la capacidad compradora del peso quedari reducida a la mitad, y viceversa. Veamos, pues, qu6 perspective nos ofrece el porvenir, en lo que atafie a la escala de precios, y, por consecuencia, a la capacidad compradora del peso. Como he demostrado en mi libro La capacidad compradora del dinero (*), las fuerzas que deterininan esa capacidad en el peso, pueden clasificarse en dos grupos: primero, la circulacion de los medios de cambio (dinero y cheques), y, segundo, el volumen del comercio, o sea las cantidades de mercancias que se compren y se vendan. Todo aumento en el uso del dinero y de los cheques, tiende a inflar los precios, al paso que todo aumento en el volumen del comercio, tiende a rebajar los precios. La expansion o contracci6n de la escala de precios, dependen de Ia delantera que un factor le lleve al otro en esa perpetua carrera en que compiten, por una parte, la circulaci6n del dinero y de los cheques, y, por otra, el volumen del comercio. En otros t6rminos: si las facilidades para el pago (dinero y cheques) sobrepujan las necesidades del comercio, se elevara el nivel de los precios; y sucedera lo contrario cuando las transacciones que haya que efectuar, lleven la delantera al dinero y a los cheques mediante los cuales dichas transacciones se verifican. (**) Ajustando Ia escala de precios en conformidad () [Existento en la biblioteca de la CAmara de Representantes.] (*' Los principios que determinan Ia escala general de precios se describen a veces, imperfectamente, con Ia frase ula teoria cuantitativa del dinero, teoria que, no porque so exponga generaimente con alguna crudeza, deja de contener alguna verdad. Pervertida esta teoria en las discusiones de hace dos d6cadas sobre el bimetalisino y Ia plata libre, hoy so hall rodeada de un descrddito no del todo merecido. No deja do ser interesante el hecho de que en Inglaterra, done no se han tergiversado estos principios fundameutales Parn servir los fines de malsanos proyeetos monetarios, hay casi una completa unanimidad de pareceres sobro la verdad de esta teoria en la forma modificada que se emplea, por ejem1)o, en el libro La Capacidad compradora del dinero. Los ingleses adquirieron idens exactas sobre el asunto, cuando se publiC6 el famoso dictamen Ilamado Bullion Report sobre el Papol-moneda que se emitid durante Ia guerra con Napoledn. Tambi6n reviste interns la eireunstancia de haber convenido entonces dicha ateoria cuantitativas a los propdsitos del artido que sustentaba el principio del saneamiento monetario. En los Estados Unidos, sin embargo, y (aunque en menor grado) en el continent europeo, todavia se encuentran 51

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CUBA CONTEMPORkNEA con esta formula, el total de dinero y de cheques que se gaste en mercancias, se mantendra exactamente igual al valor de las mercancias que se compren. Claro es, desde luego, que debera siempre existir esta "ecuacion de cambio" entre el valor de las mercancias que se compren y el valor del dinero y de los cheques que en ellas se gaste. Hay miles de causas que pueden afectar el nivel general de los precios, pero s6lo en cuanto lleguen a afectar, por una parte, el volumen de los negocios, o la circulacion del dinero y los cheques, por otra. F6cil es, por ejemplo, demostrar que un arancel proteccionista tiende a elevar el nivel general de los precios del pals, inflando su medio circulante, por una parte, y disminuyendo, por otra, el volumen de su comercio, sin contar los efectos que produce en los precios relativos de diferentes articulos, segun est6n o no "protegidos". Por lo contrario, una rebaja arancelaria, como la que se puede esperar para el pr6ximo mes de marzo, surtir6 un efecto restrictivo en la marcha ascendente de los precios. Del mismo modo, los "trusts", los gremios de obreros, la pl6tora de poblaci6n en las ciudades, y varias otras influencias, afectan el volumen del comercio y la circulaci6n de los medios de cambio. No vamos aqui a emprender la refutaci6n de ]a eficacia de estas causas. Unicamente nos importa insistir en que s6lo pueden actuar por conducto de estos dos canales: volumen de comercio y circulacion de dinero y cheques. Muchos de los que se han fijado en la influencia de una causa determinada, como, por ejemplo, los gremios de obreros, saltan injustificadamente a la conclusion de que esa causa afecta directamente la escala de los precios. Pero no es dable presumir que cuando un preeio determinado se eleva, el nivel general de los precios tiene que seguir huellas del prejuicio que inspiraba una teoria que, segin creencia general, habia servido para promover los fines de bimetalistas y libreplatistas. Y muy interesante tambien es ver cdmo varia en intensidad esta prevencidn en los diferentes pauses, segdn hayan sido mds o menos ardientes las polhmicas de la politica local, suscitadas por estas cuestiones hace unos tres lustros. Curiosa es la sutil influencia que, por lo general, ejerce este prejuicio hasta sobre el criterio de aquellas personas a quienes se supone consagradas al studio cientifico del asunto, sin que ellas, por lo comnin, se den cuenta de ello. Cada vez es menor, sin embargo, el ndmoro de los que se oponen fanAticamente a la teoria cuantitativa del di nero. Acaba de publicarse una excelente obra inglesa sobre este temna, escrita por sir David Barbour con el titulo de The Standard of value. 52

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LA CARESTIA DE LA VIDA 53 el mismo movimiento ascendente, asI como seria absurdo suponer que al subir un hombre una escalera, arrastra la tierra consigo hacia arriba. Lo que hace el hombre, en verdad, al subir la escalera, es empujar la tierra hacia abajo. Podriamos, si valiese la pena, demostrar que en algunos casos (no todos) el alza de un precio dado tiende a deprimir el nivel general de otros precios. Por ejemplo, la escasez del alimento, al paso que tiende a elevar su precio, tiende a disminuir el de las ropas y otros articulos, pues mientras mas se gaste en comestibles, menos dinero habr para comprar otras cosas que estaran, por lo mismo, en menor demanda. No hay, pues, manera mas acertada de considerar el nivel de los precios, que la que nos ofrece la "ecuaci6n del cambio". El factor que hemos llamado la "circulaci6n del dinero y los cheques", puede, evidentemente ,resolverse en dos factores, aunque muy intimamente relacionados el uno con el otro, a saber: ]a "circulaci6n del dinero" y la "circulaci6n de los cheques"; y cada uno de estos factores puede, a su vez, resolverse en otros dos. La circulaci6n del dinero se resuelve en el "volumen de aste en circulaci6n, multiplicado por la "velocidad de la circulacion" de ese dinero, es decir, el nnmero de veces que pasa de mano a mano en el trascurso de un afno. De la misma manera, la "circulacion de los cheques" se resuelve en el "volumen de dep6sitos sujetos a cheques" (el total de lo que el pueblo, muy impropiamente, llama el dinero que tiene "en el banco" para pagar las cuentas), multiplicado por la velocidad de la circulaci6n de estos dep6sitos"; o, en otros terminos: el numero de veces que se transmiten en el transcurso de un ano, o, en balanza mercantil, la "actividad" de las cuentas bancarias. ESTADISTICA REClENTE Una sola ojeada a los recientes datos estadisticos, nos proporcionara la mejor demostraci6n de lo que significan estos factores. Yo he calculado que el total de la circulaci6n anual de los medios de cambio en los Estados Unidos (1911) es aproximadamente de $ 442,000.000,000, de los cuales unos $ 34,000.000,000 representan pagos en dinero, y el resto, $ 388,000.000,000, pagos por medio de cheques. Estas cifras demuestran que el dinero

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CUBA CONTEMPORANEA gastado en los Estados Unidos no constituye mas que un ocho por ciento del total de los gastos nacionales, correspondiendo el noventa y dos por ciento restante, a los gastos por medio de cheques. (*) El gasto de $ 34,000.000,000 en dinero, se hizo con solo un volumen de $ 1,640.000,000 de dinero real en circulaci6n (es decir, fuera del Tesoro de los Estados Unidos y de los bancos). Esto prueba que, por termino medio, cada peso de dinero que Labia en los bolsillos o en las arcas del pueblo, debe haber cambiado de mano unas veintiuna veces en el ano, o sea S$ 34,000.000,000 = 21 X $ 1,640.000,000. De una manera anloga, los $ 388,000.000,000 gastados por medio de cheques, cuando s6lo habia dep6sitos en los bancos, sujetos a cheques, por valor de $ 7,700.000,000, significan unas cincuenta trasmisiones en el ano, o sea $ 388,000.000,000 = 50 X $ 7,770.000,000. Para mayor conveniencia, podemos escoger el ano 1909 como base de comparaci6n, tanto para los precios como para el volumen del comercio. La escala de precios en 1911 era 21j5 por ciento mafs alta que la de 1909, y el volumen del comercio en 1911, sore la base de los precios de 1909, fue de $ 413 billones; de manera que el valor real de este comercio (en los precios de 1911) fue un 2 115 por ciento mas, o sea $ 422 billones, cantidad igual, desde luego, al gasto total ya expresado, es decir, que $ 422,000.000,000 = $ 413,000.000,000 X 102 1j5 %. Ahora podemos expresar en cifras la ecuaci6n de cambio para 1911 (usando el ano 1909 como base de referencia para el nivel del precio y el volumen de comercio). Para no escribir muchas cifras, presentaremos el siguiente estado, en millares de millones de pesos: Circ. de dinero (34) + Cire. de cheques (388) = Valor de mercancias compradas (422). Dinero X su velocidad + Dep6sitos X su vel. = ComercioXescala de precio. 1.64 X 21 + 7.77 X 50 = 413 X 102 1[5 por ciento. Estos seis factores accionan y reaccionan unos sobre otros, (*) Puedo agregar, de pasada, que estos cfculos son los primeros -que yo sepaque demuestran, con algna exactitud, la relativa importancia del dinero en efectivo y el cr6dito, es decir, de los gastos en dinero y en cheques, y que estos cAlculos concuerdan con la impresi6n general que siempre han tenido los hombres de negocios. 54

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LA CARESTIA DE LA VIDA pero, en t6rminos generales, 1o cierto es que la escala de precios es un efecto de las otras cinco causas, y no una causa independiente que afecte a los demas factores. Tambin en t6rminos generales puede decirse que cualquier aumento de dinero llevari consigo un aumento correspondiente de depositos, porque, por lo comnin, el pniblico establece una proporcion bastante definida entre sus pagos en efectivo y en cheques. (Las reservas de los bancos, tambien tienden a guardar cierta proporci6n con los dep6sitos). Asi es que cualquiera expansion del dinero circulante, tiende a elevar los precios, no s6lo por el aumento en circulacion del mismo dinero, sino tambi6n por el de los dep6sitos y su circulaci6n. Pero tambien hay, por lo general, en los dep6sitos, cierta tendencia a ir creciendo motu proprio. La extension del sistema bancario entrana un r6pido erecimiento de los dep6sitos, no s6lo de una manera absoluta, sino con relaci6n al dinero. De quince afrnos a esta parte, el dinero circulante en los Estados Unidos ha ido creciendo a raz6n de 4.2 por ciento al ano, pie es bastante crecer. Pero los dep6sitos han aumentado con mayor rapidez todavia, o sea a raz6n de 7.3 por ciento al ano. La tranrsmisibilidad del dinero ha aumentado en menos de 1 por ciento al ano, inientras que el aumento de la de los dep6sitos ha sido de un 2 por ciento, tambi6n al ano. El aumento, en tales proporciones, de los cuatro factores que ocupan el lado izquierdo de la ecuaci6n de cambio, ha determinado un aumento del total de ese miembro de la ecuaci6n, es decir, los gastos totales, de 9.1 por ciento al ano. El miembro derecho, por consecuencia, tuvo que aumentar en la mismna proporcion; y como quiera que el volumen del comercio s6lo aument6 un 5.3 por ciento al ano, el resultado fu6 que, para igualar las cosas, tuvo que elevarse el nivel del precio a raz6n de 3.5 por ciento al ano. Podemos decir, pues, en terminos generales, que en los Estados Unidos los predos han ido subiendo a razon de mias de 3 por ciento al ano, a pesar de una gran expansion del comercio, y a causa de una expansion mayor todavia de las facilidades para el pago. Los siguientes datos nos muestran los actuales promedios de los tipos anuales del aumento, en los Estados Unidos, de los seis factores de la ecuacion de cambio: 55

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CUBA CONrEMPORANEA Dinero en circulaci6n: 4.2 por ciento al afio. Su velocidad de circulaci6n: 0.7 por ciento al ano. Dep6sitos sujetos a cheques: 7.3 por ciento al anio. Su velocidad de circulaci6n: 2.0 por ciento al afio. Volumen de comercio: 5.3 por ciento al afio. Escala de precios:3.5 por ciento al afio. Desgraciadamente, carecemos de tan buenos datos estadisticos para otros paises. Podemos, sin embargo, calcular aproximadamente el aumento del dinero y los dep6sitos en varios palses, por su estadistica oficial, y el incrementotdel comercio por los datos estadisticos sobre las toneladas de carga transportadas por los ferrocarriles, las cartas trasmitidas por el correo, los barcos, tonelajes, etc. El aumento de la velocidad de circulaci6n de los dep6sitos, puede calcularse por la rapidez con que las liquidaciones bancarias se adelanten al aumento de los dep6sitos. S6lo estamos casi a obscuras sobre la velocidad de la circulaci6n del dinero, pero presumo que est6 aumentando a raz6n de medio por ciento al afio, es decir, aproximadamente, con la misma rapidez que en los Estados Unidos. Los calculos sobre el crecimiento de los varios factores, se confrontan y concuerdan reefprocamente mediante el cumplimiento del obvio requisito de que los dos miembros de la ecuaci6n de cambio crezean con igual rapidez. Este requisite se cumple exactamente en lo que atafie a Inglaterra, y tambi6n al grupo de paises de habla inglesa (Estados Unidos, Gran Bretaia, Canada, Australia, y, dentro de la mitad del uno por ciento, en todos los pauses que se rigen por el patron oro, comprendiendo a la Europa Continental, Jap6n, India, etc.). Para los paises regidos por el patron oro, en conjunto (comprendiendo ahora todas las importantes naciones comerciales, excepto China), los calculos, tal como se ajustan finalmente, indican que la cantidad de dinero en circulaci6n va en aumento a raz6n de 2 por ciento anual; su velocidad de circulaei6n, '/2 por ciento; dep6sitos, 6 % por ciento; su velocidad, 1 % por ciento; y la circulation total de los medics de cambio, 7 por ciento. Esto es tomar la delantera al comercio, cuyo aumento es s6lo de 4 1/ por ciento al aflo. De aqui que se imponga una expansi6n die la escala de precios, a raz6n de 2 por ciento al afio. 56

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LA CARESTIA DE LA VIDA En resume, los precios en el mundo han ido subiendo un 2 % por ciento al ano, porque las facilidades para el pago se van adelantando, precisamente en esa proporci6n, al crecimiento del comercio. EL PORVENIR Pero estos calculos se refieren todos al pasado. Surge ahora la cuestion de si podemos, sobre esta base, vaticinar el porvenir. Para resolver esta cuestion necesitamos considerar, 1.O: la perspectiva en cuanto a la expansion de la circulaci6n del dinero y de los cheques, y 2.": la perspectiva en cuanto al volumen del comercio. Veremos que la expansion monetaria lleva trazas de continuar casi al mismo paso que ahora, la expansion de los cheques con mas rapidez que en la actualidad, y el crecimiento del comercio en una proporci6n no mayor que la actual. Diremos, para ser mas concretos, que hay muy s6lidas razones para creer que en muchos anos venideros la expansion del dinero circulante del mundo continuari en una proporcion no nenor de 2 por ciento al ano (que es por ciento menos que la actual) ; su velocidad a raz6n de no menos de 1/2 por ciento al afio; los depositos en una proporci6n de no menos de 6 por ciento (2 por ciento menos que ahora) ; y su velocidad de circulaci6n no menos de 1 por ciento (el tipo actual) ; mientras que el volumen del comercio promote aumentar no mds que 4 1/ por ciento al ano (su tipo actual). Sobre la base de estos cAlculos, llegamos a la conclusion de que las facilidades totales para la compra de los articulos, aumentarn, probablemente, por lo menos a raz6n de 6 1/) por ciento al ano, mientras que el volumen del comercio aumentara, cuando mds, a raz6n de 4 por ciento, lo que hari necesario un promedio probable de aumento anual en los precios, por lo menos de 2 por ciento al aio. No deja de ser un dato interesante, que desde que se hizo este calculo ya han subido los precios en Inglaterra y los Estados Unidos en un promedio de un cinco por ciento, comparativamente con el aio pasado. El porvenir, por de contado, nos reserva algunos altibajos en el curso de los precios; en verdad, hay motivos para esperar que la impetuosa carrera de ahora 57

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CUBA CONTEMPORANEA culmine en una crisis (*) dentro de pocos afos, seguida de una depresi6n temporal. Pero la tendencia general, en mi, opinion, serh hacia arriba por muchos anos todavia. El lector, indudablemente, deseara saber por qu6 las cifras anteriores se dan como calculos seguros para el porvenir. Las razones son, brevemente expuestas, las siguientes: Primeramente tenemos que considerar la perspectiva en cuanto al caudal de dinero existente en el mundo. La causa principal, en anos recientes, del aumento del dinero en circula* ci6n, ha sido la gran production de oro. Esta producci6n ha venido siendo un tanto por ciento casi uniforme (cuatro y medio) de la existencia de oro en el mundo. Algunos peritos, COmO De Launay y John Hays Hammond, screen que esto ha de continuar. Otros, como Ceorge E. Robert, Director de la Casa de Moneda de los Estados Unidos, creen que las probabilidades indican que se llegara al maximum dentro de pocos anos. De cualquier modo, y aun prescindiendo de la probabilidad, siempre existent, de grandes descubrimientos, hay bastante seguridad de que siga siendo excesiva la producci6n durante muclios aios, aunque cese de aumentar o no aumente en la proporci6n actual. El Director Roberts, que sobre este asunto es uno de los hombres mejor informados del mundo y que es, como se ha visto, moderado en sus calculos, dice en su informe de 1911: Ha sido una de las teorias de los que ban escrito sobre este tema, que el alza de los articulos y los jornales pondria coto automfticamente a la producci6n de oro, proporcionando asi su propio correctivo; pero la industria do ]as minas de oro nos da un ejemplo de c6mo los inventor, )a organizaei6n y el uso del capital pueden realizar una reduecion en los costos cuando todos los factors del edleulo indican una tendencia creciente. El costo de (*) No hay espacio aqui para tiscutir en todos sus aspectos esta importante posibilidad en la marcha future de los precios. Los principios oeoi6ndicos y los datos estadisticos indican de consuno, que cualquier alza proongada de los precios generals, encierra la probabilidad de que culmine en una crisis. Mientras mnds rmlpida sea el alza, mAs cercana estarft la crisis. Esta tendencia so relaciona con el exceso de inversiones en empresas espeeulativas. Curioso e interesante es .I hecho de haberse atenuado en los Estados Unidos esas inversions excesivas, por In reciente political acontra los trustss, y es posible, ademAs, que se coutenga la marchanscendente de los precios, por la esperadareducci6n arancelaria de la prbxima primavera. Estas restricciones pueden dar el ritil resultado de posponer la crisis que ha ide sobrevenir en este pais. En algunos otros pauses parece haberse desarro11ado un1 excess de expansion mrns peligroso que en los Estados Unidos. 58

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LA CARESTfA DE LA VIDA manipular el mineral y extraer el oro en las minas del Transvaal, por tonelada, ha ido constantemente descendiendo y estableci6 un nuevo "record" mas bajo en 1910... Aunque no es probable que el Rand nos ofrezca una disminuci6n perceptible en muchos anos, no debe hallarse muy lejos del maximum de la producci6n. No ha habido adelanto ninguno en la produceion del mundo en algunos anos, si exceptuamos el que hemos visto en el Rand. Llegamos, pues, a la conclusion de que, en lo que atane a producci6n del oro, no se puede predecir con seguridad ningnn aumento considerable, aunque todavia seria m's insegura la predicci6n de una merma. Lo nnico que con seguridad puede decirse, es que la producci6n del oro no disminuira ni rapida ni repentinaiente, y que, ya disminuya o deje de disminuir su producci6n, todavia se producira oro durante muchos ailos, en cantidades suficientes para crear una agregacion neta al dinero del mundo y a las reservas de los bancos, igual casi, si no completamente, a la de los afios recientes; es decir, un dos por ciento al ano, por lo menos, que no es mis que las cuatro quintas partes de la proportion actual. Parece improbable que el tipo de aumento de la existeneia monetaria caiga muy por debajo de aste. Y no es el oro la nnica fuente de acumulaci6n de la existencia monetaria. Si se llegase a adoptar el plan de la Comision Monetaria Nacional, o cualquier otro plan que tenga probabilidades de ser tornado en consideraci6n para mejorar nuestro medio circulante, el resultado inevitable seria inflar el medio circulante, ya que con esas medidas se pondria fin a nuestro antiecon6mico uso actual de las reservas bancarias, poniendo en circulaci6n las reservas que hoy estan encerradas. La tendencia de todos estos cambios (por muy deseables que sean desde otros puntos de vista) seria a inflar todavia mins el medio circulante y pacer subir los precios. Cuando consideramos, pues, todas las posibilidades que tenemos delante: las posibilidades de nuevos descubrimientos de oro o de mayores economias en la explotaci6n de las minas, la certidumbre de que continue una enorme extraccion anual de mineral, que en realidad "se halla a la vista"; los probables aumentos en el papel-moneda y monedas subsidiarias, podemos abrigar la confianza de que la producci6n aurifera no disminuira lo bastante para paralizar el movimiento ascendente de los precios. A fin de detener este movimiento, seria 59

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CUBA CONTEMPORANEA preciso (en igualdad de circunstancias) que de hecho cesase por completo la producci6n de oro, de manera que el dinero en circulaci6n quedase estacionario, puesto que los datos qua se han dado demuestran que el dinero va aumentando ahora a raz6n de 2 % por ciento, o sea la misma proporcion en que van aumentando los precios. Consideremos ahora la perspectiva para la velocidad de la circulacion del dinero. Hemos supuesto que la velocidad de la circulacion del dinero en el mundo s6lo aumentara d6bilmente, basandonos en el calculo hecho anteriormente para los Estados Unidos. Puede decirse, sin temor a incurrir en error, que el tipo de aumento no podria ser mas bajo que el que se ha dado, y podria llegar a ser un poco mas alto. Hay, en verdad, much que decir en apoyo de esta nltima suposici6n. La extension de los transportes rfpidos tender poderosamente en esta direcci6n, con particularidad en los paises retr6grados o que progresan lentamente, como la India. La extension bancaria opera en la misma direcci6n. Donde no hay bancos, el dinero se esconde, es decir, circula lentamente. Creo que nadie negara que, por muchos motivos, la costumbre de amontonar y esconder dinero va disminuyendo constantemente, y una disminuei6n en este sentido significa un aumento en la velocidad de la circulaci6n. No hace much que el pueblo francs acostumbraba guardar grandes cantidades de dinero en las medias y otros receptculos dom6sticos. Estas eran sus principales cajas de ahorro, y ahorro era sin6nimo de "hucha". Pero hoy el dinero que no se necesita para el uso inmediato, se deposita generalmente en un banco, ya sea de ahorros o uno ordinario de dep6sito, y de alli es devuelto por ese banco a la circulaci6n, o se usa como reserva por varias veees su valor en dep6sitos sujetos a cheques. En uno y otro caso el efecto es, virtualmente, inflar el medio circulante. Creo que podemos esperar que salgan, en el porvenir, a la circulacion los caudales de dinero escondidos en el Oriente. El Director Roberts hace hincapi6 en la sorprendente extension que ha adquirido este habito en Egipto y en la India. Dice: La situaci6n egipcia es algo parecida a la de la India... pero hay algo misterioso en Ia manera de desaparecer el oro. No entra en las areas de los bancos, y es dificil comprender e6mo un pals de su tamano y poblaci6n, y 60

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LA CARESTIA DE LA VIDA en el que las masas del pueblo son tan pobres, puede absorber tantas monedas de oro. Alguna luz arrojan sobre la situaci6n las siguientes palabras de una alocuci6n de Lord Cromer, pronunciada en Londres en 1907: "i Hace un rato que of hablar de un caballero egipcio que muri6, dejando una fortuna de 80,000, todo en monedas de oro acumuladas en sus s6tanos. Tambien he oido hablar de un acomodado aldeano que compr6 una propiedad en 25,000. Media hora despu6s de firmado el contrato, se present con ina recua de burros, que llevaban sobre sus lomos el dinero que el coinprador habia enterrado en su jardin. Se me dice que en la ocasi6n de un incendio en un pueblo de provincias, nada menos que 5,000 se hallaron escondidas en vasijas de barro. Ejemplos como estos podrian multiplicarse. Es indudable que el habito de esconder el dinero de esta manera, se practica en grado excesivo.' '-The Statist, noviembre 2. En estas acumulaciones de dinero escondido, hace hincapi6 Mr. Roberts como prueba de que proporcionan un futuro sumidero para el oro, y tienden de esta manera a absorberlo y quizas a detener el alza de los precios. No cabe dudar que esa practica oriental continuari suministrando durante anos una via de escape para el oro redundante, tendiendo asi a mitigar el alza que resulta de los precios. Pero no hay motivos para creer que semejante causa pueda detener la marcha ascendente de los precios. La debilidad del argument esta en la tacita presunci6n de que la influencia de esa practice sera ma's potente en el porvenir que en el pasado, cuando lo contrario es lo mas probable; y cuando ni aun en el pasado ha sido suficiente esa influencia para impedir un alza r6pida de los precios. En lo sucesivo, habra que tener en cuenta la tendencia a disminuir de esos habitos de acumulacion, y una tendencia creciente a descargar esas anticuadas "luchas". Del mismo modo que con la introducci6n de los bancos la costumbre desde hace tiempo se extirp6 en Inglaterra, y mas recientemente en Francia, asi tendr6, aunque sea lentamente, que caer en desuso en la India y en Egipto. La transformaci6n se verificara a medida que estos paises vayan gradualmente adoptando el sistema bancario de los paises occidentales. Ya en aquellos pass van los bancos introduci6ndose rapidamente. El mismo principio es aplicable a la costumbre oriental de atesorar el dinero convirtiandolo en adornos. Siglos atras, los ingleses acostumbraban convertir sus tesoros en "vajilla", que 61

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CUBA CONTEMPORXNEA podria volver a convertirse en moneda en caso de emergencia. Pero con el advenimiento de los metodos bancarios ,esa costumbre ha desaparecido. Es de esperar que poco a poco, por el mismo procedimiento, se convierta en monedas una parte de los tesoros orientales quo se conservan en forma de adornos. Asi, como consecuencia de la introduccion de la civilizaci6n occidental en el Oriente, tenemos la perspective de una nueva adici6n al uso efectivo del dinero del mundo, o sea, virtualmente, una expansion del medio circulante. Dice Mr. Roberts: Existe indudablemente una tendencia en todos los pauses a usar los bancos hoy mas que antes, y es probable que la existencia de oro en los bancos haya provenido, no s6lo de la nueva producci6n, sino, hasta cierto punto, de los tesoros que hasta aqui han estado escondidos y en desuso. En todos los paises la generacidn mas joven, heredera de esos tesoros acumulados, se inclina a utilizarlos de algnn modo. Las acumulaciones anflogas del gobierno y hasta de los mismos bancos, iran declinando en lo sucesivo, o, por lo menos, cesara el proceso de acumulaci6n. Hace diez anos, o mas, el oro eseaseaba tanto, en comparaci6n con las demandas de que era objeto, que gran parte de las cantidades que primeramente se agregaron a la existencia de ese metal en el mundo, se absorbi6 para reforzar las reservas debiles y acumulaciones del gobierno y para reemplazar la plata y el papel. Como mil millones en oro se han acumulado por los Estados Unidos, de diez anos a esta parte, al paso que Rusia v Francia han acumulado como quinientos millones. AdemnAs, Jap6n, Argentina, Brasil y M6jico han absorbido mucho oro. La India, M6jico, las Filipinas, Panama y los "Straits Settlements'', han estado demandando oro para sostener su patronn de cambio en oro". Escribe un notable economista: El efecto en los precios hubiera sido en sentido mucho mas ascendente, si Jos Estados Unidos, Rusia y Egipto no hubieran estado atesorando oro y empleandolo asi de una manera antiecon6nica. Estas demandas ya han sido hasta tal punto satisfechas, que en lo adelante cualquiera adici6n a la existencia de oro en el mundo, tendra mas libertad para entrar en circulaci6n y de esta mantra afectar los precios. La disminuci6n de las acumulaciones, por tanto, tenderA de varias maneras a elevar los precios. Para que mi cAlculo sea prudencial, he supuesto que el efecto sobre la 62

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LA CARESTfA DE LA VIDA velocidad de la circulacion del dinero no sera suficiente para elevarla mas alla de medio por ciento al aino. No seria sorprendente, sin embargo, que el resultado verdadero fuese varias veces mayor que este calculo. Llegamos ahora al volumen de dep6sitos sujetos a cheques. Desde el momento en que se reconoce quo los dep6sitos sujetos a cheques son una forma del medio circulante, cuya funcion es anAloga a la de billetes de banco (hoy constituyen, en efecto, la forma principal), asume una nueva fase la discusi6n del nivel del precio. En los Estados Unidos las transacciones por medio de cheques constituyen el 92 por ciento de todas ellas. Es probable que en Canada e Inglaterra est6n en la misma proporci6n esas transacciones. En los paises donde no se habla ingles, sin embargo, la proporci6n es indudablemente mucho menor. Si pudieramos admitir quo el volumen de las transacciones por medio de cheques se mantiene en una proporci6n constante respect de las transacciones por medio de dinero, no habria necesidad de tomar en cuenta la circulaci6n de los cheques coino factor independiente. Dia vendrs en que el uso de los cheques llegue al limite de lo posible, y entonces no sera extralo que la proporci6n entre ellos y el dinero sea en To sucesivo casi constante. En la actualidad, sin embargo, el uso de los cheques en substituci6n del dinero, se esta extendiendo con prodigiosa rapidez. Este es el aspecto dominance de la actual situaci'n, y forma la base principal de las predicciones que aqui izos hemos aventurado a adelan tar. Todas las naciones-hasta aquellas que durante varias generaciones han venido usando los cheques-estn continuamente usandolos con mayor prodigalidad, relativamente al dinero. Los datos demuestran que en todas partes el uso de los mecanismos bancarios aumenta con mucha mas rapidez que el volumen del dinero. Hasta en Inglaterra, donde el uso de los cheques es tradicional, el volumen de dep6sitos continue todavia en aumento, a raz6n de 31 por ciento al afno; en los Estados Unidos, 7.3 por ciento; en Canada, 12 por ciento; y en Australia, 3 1% por ciento. Estas son regiones de babla inglesa, en donde, mas que en ninguna otra parte, se podia esperar que hubiese llegado al limited el uso de los cheques. Esta aproximaci6n no se 63

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CUBA CONTEMPORXNEA advierte en los Estados Unidos ni en Canada, y en cuanto a Australia, los datos son demasiado exiguos para que puedan considerarse representativos. En la Europa Continental y en el Japon, no se advierte, seguramente, tendencia ninguna a disminuir. He aqui una vasta region propicia para que se extiendan los dep6sitos bancarios durante las proximas decadas venideras. No seria sorprendente que en Alemania y otros paises continentales, el uso de los cheques se desarrollase hasta tal punto que todos los hombres de 0 negocios empezasen a darse cuenta de que deben emplearlos. Cuando surja esta situaci6n de animo, el uso de los cheques aumentar6 con mayor rapidez todavia que ahora. En la actualidad el tipo de aumento en Francia, es 7 por ciento; en Alemania, 13 por ciento; Holanda, 9 por ciento; Dinamarca, 10 por ciento; Noruega, 8 por ciento; Suecia, 5 % por ciento; Suiza, 5 por ciento; Rusia, 2 por ciento; Japon, 10 por ciento; el Banco Austro-Hngaro, 17 por ciento. En la atrasada India, donde se acaban de iniciar los bancos de deposito, el tipo de aumento es 9 por ciento; en Majico, 11 por ciento. En la actualidad los dep6sitos de los bancos de los Estados Unidos exceden a todos los de los demas pauses combinados; pero los de la Europa Continental y el Jap6n, en el porvenir, se destacaran cada vez mas; y cuando-quizas de aqui a una generaci6n--empiece a flaquear su tipo de aumento, habra que tener en cuenta a la India y los demis paises que hoy llamamos atrasados. Llegamos ahora a la velocidad o "actividad" de los dep6sitos sujetos a cheques. En los Estados Unidos, este elemento ha revelado una tendencia progresiva al aumento. Siendo asi que cada vez se van pronunciando mis y mas en todo el mundo las condiciones que tienden a aumentar esta velocidad, como concentraci6n de la poblaci6n en las ciudades, transportation r6pida, etc., podemos esperar que ese aumento se verifique tambi6n en otros paises. La actividad de los dep6sitos en las ciudades varia casi exactamente con el tamaflo de dichas ciudades, siendo bastante grande y sosprendente la escala de estas variaciones. En Paris, Berlin y Bruselas, excede de cien veces al aio, pero no es mas que de diez y seis veces al aio en New Haven, cuatro veces al 64

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LA CARESTIA DE LA VIDA aim en Atenas, Grecia, y s6lo una vez al ano en Santa Barbara, California. Estos resultados concuerdan con el hecho de que la velocidad de la circulation de los dep6sitos en los Estados Unidos ha aumentado muy substancialmente, mientras se ha ido concentrando la poblaci6n. En quince anos se ha elevado de treinta y siete a cincuenta veces al ano. Tenemos el testimonio corroborativo de todo esto, en los datos estadisticos de las clearing-houses o casas de liquidaci6n. La rapidez con que aumentan las liquidaciones, indica la rapidez con que aumenta el uso de los cheques. Las liquidaciones revelan comnunmente un tipo de aumento mucho ma's rapido que los dep6sitos. Esto indica que el uso de los cheques va aumentando. mas prontamente que los dep6sitos contra los cuales se expiden, lo que acusa un aumento en la actividad de estos dep6sitos. Finalmente, llegamos al volumen del comercio. Este es el factor cuya acci6n restringe el alza de los precios. El volumen del comercio continuara aumentando rapidamente en el porvenir como en el pasado, pero yo no tengo noticias de ninguna prueba de que su expansion serA mas rApida en los anos sucesivos que en los que acaban de transcurrir; ni se tampoco de ningin indicio o evidencia que est6 llamado a adelantarse a la expansion de los medios de cambio, mientras continue el actual desarrollo bancario. Por el contrario, hay algtin fundamento para creer que el comercio, sin dejar de aumentar en volumen, se desarrollara con mais lentitud. Con ]a ocupacion cada vez mayor de nuestras tierras y la disminuci6n en el crecimiento de nuestra poblacion-disminuci6n que es, en parte, consecuencia de esa ocupaci6n, y en parte consecuencia de la voluntaria depresi6n del tipo de natalidad-se restringir el desarrollo del comercio. Despu6s de pesar cuidadosamente toda la evidencia que ha podido llegar a mis manos, no creo improbable que el dinero, su velocidad, los depositos y su velocidad, aumenten en el porvenir con tanta rapidez o mals rapidamente que hasta aqui; mas, para no rebasar los limites de lo prudential, he reducido en una mnitad por ciento los cflculos del aumento del dinero y los dep6sitos. Por otra parte, no parece probable que aumente el vclu65

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CUBA CONTEMPORXNEA men del comercio con mayor rapidez en el porvenir que en el pasado. Los siguientes calculos de los tipos futuros de aumento de los factores.primarios del problema, me parecen, pues, bastante prudenciales: Dinero, no menos de 2 por ciento al aio. Su velocidad, no menos de / por ciento al aio. Dep6sitos, no menos de 6 por ciento al aflo. Su velocidad, no menos de 1 1/2 por ciento al aio. Comercio, no mas de 4 por ciento al afio. De esto resulta el calculo adicional de que el uso total del dinero creeer, por lo menos, a raz6n de 2 por ciento al aio, y el de los cheques 7 por ciento. Siendo 6stos mucho mas importantes que el dinero, puede demostrarse que el crecimiento, por t6rmino medio, de las facilidades combinadas para comprar articulos (tanto con dinero como con cheques), sera probablemente, por to menos, 6 por ciento al aio. Como quiera que el comercio parece llamado a desarrollarse, cuando mas, a raz6n de 4 1 por ciento al afno nada mas, considero la diferencia-6 4 o sea 2 por ciento-como un minimum bastante razonable para el calculo del promedio anual futuro de la expansion de la escala de precios, aunque, humanamente, siento que piso terreno firm y seguro al predecir que el curso de los precios, por muchos aios, no sera descendente. Como ya se ha dicho, sin embargo, esta conclusion no es 6bice para que exista la posibilidad y hasta la probabilidad de una regresi6n temporal de los precios, como la que sigui6 a la crisis de 1907. DISCUSSION Ya se ha indicado que las causas a que (con mas o menos raz6n) se atribuye por lo general el elevado costo actual de la subsistencia, como el arancel, los trusts, los gremios obreros, las ganancias de los revendedores, el anuncio, las guerras, los armamentos, los desperdicios de las industrias, etc., etc., pueden solamente actuar sobre el nivel general de los precios, mediante cambios en los factores generales que hemos estudiado. Pero algunas de estas causas, ademas de ejercer estas influencias in66

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LA CARESTfA DE LA VIDA directas sobre el nivel general o escala de precios, afectan tambien directamente los precios particulares o grupos de precios. Asi vemos que la presidn de la poblaci6n sobre la tierra ha echo mas dificil la industria pecuaria y aumentado directamente el precio de la care. Causas anilogas pueden operar para aumentar los precios de los productos alimenticios como grupo. Los precios de los alimentos constituyen, desde luego, una parte muy importante del costo de la subsistencia. Y, sin embargo, el estudio de los datos estadisticos revela el hecho sorprendente de que el promedio general del alza en los precios de los alimentos, apenas ha hecho mas que guardar paso con el promedio del nivel general de los precios. Este y otros hechos nos revelan claramente que, principalmente, el alza en el "costo de la subsistencia'', no es un alza peculiar a los alimentos u otros renglones especiales de la economia dom6stica, sino parte, meramente, de ]a general expansion que se ha estado verificando y todavIa se verifica, debida, primariamente, como se ha explicado, a la expansi6n del oro y la extension de los sistemas bancarios. Me doy cuenta cabal de lo dificil que sera para muchas personas aceptar esta conclusion: "los irboles no nos dejan ver los bosques". Y, sin embargo, la mayor parte de las explicaciones que comfinmente se dan del alza de los precios, son tan someras, que basta enunciarlas para refutarlas. No es suficiente una explicaci6n que s6lo explique un precio en terminos de otro precio. Decir, por ejemplo, que los "precios" han subido porque tambien han subido los jornales, no es mas que decir que los precios de las cosas han subido porque el precio del trabajo ha subido. Y no resulta mats satisfactoria esta frase si se la vuelve del revs y se dice que el precio del trabajo ha subido a causa de los mafs altos precios del alimento, que han impulsado a los trabajadores a declararse en huelga en demanda de un aumento de jornales; o que el costo de los productos acabados ha subido porque el costo de la materia prima tambi6n ha subido, o viceversa. Estos son ejemplos de aquella argumentaci6n circular, tan bien representada en esa caricature en que figura un grupo de personas dentro de un circulo, acusandose unas a otras; el consumidor culpa al detallista, el detallista al intermediario o revendedor, 6ste al manufacturero, el manufacturero al pro67

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CUBA CONTEMPORXNEA ductor, el productor al obrero, el obrero al trust, el trust al consumidor, etc. Los precios particulares, por de contado, accionan y reaccionan unos sobre otros de mil maneras. Pero esta pugna entre diferentes articulos no los hace subir todos mas de To que subirfamos nosotros si tirasemos de las correas de las botas. Las causas que elevan el nivel general de los precios son tan distintas de las que alteran los precios particulares, como las causas que afectan las corrientes to son de las que afectan las olas particulares. El flujo y reflujo de los precios son, primeramente, el resul* tado de una expansion de una clase u otra. Siempre que en algnn pals ha ocurrido una expansion o congesti6n, de cualquier clase que fuse, ha sido necesario instruir al pnblico acerca de c6mo se produce esa congestion o expansion. No hace mucho que la Am6rica del Sur sufrio una congestion de papel-moneda, como la que todavia esth fresca en la memoria de los que presenciaron la guerra civil. Afortunadamente para los fines que nos proponemos, la mayoria de los americanos tienen conciencia, por To menos, de que una congestion de papelmoneda tiende, positivamente, a elevar los precios. De la expansi6n del papel-moneda a la expansion del oro, y de la expansion del oro a la expansion del credito o de los cheques, la transici6n es de las mals ficiles. Pero se preguntarA: t qu6 dano hay, despu6s de todo, en elevar los precios? No es un nivel de precios tan bueno como otro? Indudablemente uno es tan bueno como otro, pero, al cambiar de un nivel al otro, se afectan todos los contratos To mismo que todos los planes de los negocios expresados en dinero, y que mientras tanto no pueden, por la ley o por la costumbre, volverse a ajustar ficilmente. Un obrero que deposit cien pesos en la caja de ahorros hace quince anos, ahora se encuentra con que ha "acumulado'' ciento cincuenta pesos, representando esos cincuenta pesos el interns que corresponde a su dep6sito. Pero estos ciento cincuenta pesos, en vez de ser un verdadero aumento de un cincuenta por ciento-como 61 tiene perfect derecho a esperar, y como hubiera sucedido si su peso hubiera conservado constantemente su capacidad compradora-, ahora no le sirven para comprar mas de To que podia comprar con los cien pesos depositados en el banco. En otras palabras: la. merma en la 68

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LA CARESTfA DE LA VIDA facultad compradora del dinero, en aios recientes, ha ido virtualmente despojando a todos los depositantes de los bancos de ahorros, de los intereses percibidos. De una manera annloga,. los asalariados y jornaleros han sufrido tambi6n graves perdidas. Durante el perfodo del descenso de los precios, se sufren p6rdidas de una indole enteramente distinta. Lo peor de todo es que los cambios generales y de importancia en los precios, son causa de incertidumbre. La inseguridad perjudica siempre los negocios, y la incertidumbre respecto de la capacidad compradora del peso es la peor de todas las incertidmbres de los negocios, por mas que esto rara vez se sabe apreciar. El hecho de que la mayoria de las personas acaricie la idea de que "un peso es un peso", no es mas que la prueba de que el peso debe ser siempre el mismo. El peso debe sujetarse a patron, del mismo modo que se ha hecho con la vara de medir o con cualquiera otra unidad, medida o peso empleados en el comercio. Desde el momento en que lleguemos a darnos cuenta cabal de la imperiosa necesidad de someter el peso a patron, como proteeei6n para los negocios, surgirn, indudablemente, muchas otras proposiciones para hacer frente al problema de la expansi6n del oro y del cradito. He aqui uno de los varios grande problems que es de esperar que se estudien en la tan necesitada Conferencia international sobre el alto costo de la subsistencia. IRVING FISHER. Irving Fisher, econoimista eninente, es catedrAtico de Economia Politica en laUniversidad de Yale desde el anio 1898. Fu6 director de In Yale Review, de 1896 a 1910, y es miembro de gran ndmero de sociedades cieitifleas. Es autor de las obras siguientes, de ciencia ecoi6miea :Mathematical iniestigationS in the theory of ralue and prices, 1892; The nature of capital and income, 1906 (traducida al eastellano con el titulo de: Economia politia geonatrica); The rate of interest, 1907; National vitality, 1909; The purchasing power of money, 1911, y de gran nilmero de articulos y monografias. 69

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BIBLIOGRAFIA Jesusa Alfau. LOS AfBILES, novela. Madrid, 1912. Imprenta artistica de Josd Blass y Ca. San Mateo, 1. 8o, 125 p. De lustre prosapia intelectual es Jesusa Alfau y Galvn. Entre sus antepasados no es raro encontrar, comio ponderaci6n de capacidades diversas, nombres que fueran gratos a la pluma o a la espada. Singularmente, su abuelo, fallecido no ha mucho, el eminente eseritor dominicano Manuel de Josns Calvn, parece baber legado a la joven escritora espafiola el raro don do observaci6n y el amor a los tesoros de expresi6n que encierra el idionua. No asonbra, pues, en Jesusa Alfan, perteneciendo a tal linaje, la dedie1-i6 a la literatura y el adecuado talento para estas aficiones. En el hogar, de niiiFa, las ha adquirido, teniendo para encauzar sus gustos la brillante direccion que ha podido darle su propio padre, el doctor Alfau y Baralt, civo taileto y Vultura soil envidiablks. Lo que si asombra es que Jesusa Alfau haya puesto en juego, desde tail temprana edad, esas cualidades quo en ella son innatas. Su primer libro (s una corta novela intitulada Los dibiles. Al escribirlo, Ia autora contaba diez y ocho anus: lo ha publicado cuatro afnos despues. Ea esta uovela sobresale el talento de .Jesusa Alfau por It observaci6l. Cs admirable en la apreciacion del detalle, con una sobriedad y una precisi6u pasmosas, dignas de un maestro. Ila sabido comprender euvn enfadoso es el peligro do la enumeraci6n, que no pudieron o supieron evitar escritores como Ialzae y Zola. Y ha aprendido a describir todo un paisaje, todo tin estado de nuimo, todo un cuadro, con s6lo un detalle, con el detalle iecesario o indispensable, desechando toda acotaci6n inftil o toda explica'il minuciosa y excesiva. De ahi quo su obra se lea sin esfuerzo, y con creciente agrado. Los paisajcs y los persouajes se nos hacen familiares, a poco de empezada Ia lectura, por esa dexteridad de procedimiento que distingue a Jesusa Alfau. Su estilo, por otra part, seduce. hay en la forma elegida por Ia oven escritora una desenvoltura liona de elegancia y de casticismo, quo no rehuye el giro a la moderna, y que, sin rebuscamientos ni efectismos, con plausible seneillez, sabe producir en el funimo grata y placida impresi6n. Aunque en el libro de Jesusa Alfau hay mucho del alma espanola, no es entre los escritores espafioles donde se encuentran los maestros que mfis se le asemejan en lo que toca a la manera. En punto de procedimiento, Dnis se acerca, en esa diffana sencillez y en el empleo estudiado de ciertas imf.ge-

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I BIBLIOGRAFIA 71 nes, a Pierre Loti. PodrA chocar esta afirmaci6n, por el hecho de haberse dedicado Pierre Loti a la descripci6n de climas y costumbres ex6ticos, en tanto que Jesusa Alfau hace su aparici6n en el mundo de las letras con estudios de caracteres espaaioles y do paisajes castellanos, en cuyo contacto ha vivido. Pero ]a diferencia no es mas que aparente. El mismo procedimiento, de frases cortas; de pocas, pero adecuadas, imagenes; de palabras expresivas, pero, en sn mayor parte, sencillas, que emplea Pierre Loti para evocar otras costumbres y otros climas, lo emplea Jesusa Alfau para describir los usos y paisajes de su patria, con evidente maestria. BastarA poner un ejemplo, para quo se vea la semejanza de procedimiento. Escojamos al azar un trozo de Loti, en una de sus primeras y mas famosas obras, El Pescador de Islandia: "El sol de Islandia tambi6n babia cambiado de aspecto y de color, e iniciaba este nuevo dia con un amanecer siniestro. Se habia quitado el velo, y lanzaba grandes rayos, que atravesaban el cielo como haces, anunciando el mal tiempo ya vecino. "Hacia demasiado buen tiempo desde pocos dias ha. Esto tenia quo aeabar. La brisa soplaba sobre ese conciliabulo de buques, eomo si experinmentara ei deseo de diseminarlo, de desembarazar de ellos el mar; y ya comeuzaban (stos a dispersarse, a huir como un ej6rcito en derrota, nada mis que ante esa amenaza escrita en el aire, Ia cual no podia dar lugar a engaflo. Y soplaba cada vez mas fuerte, haciendo estremecerse los hombres y los navies.' Y he aqui-icon cuan distinto colorido, pero con euinta semejanza de manera!-esta descripci6n que bace Jesusa Alfan de los campos de Castilla: "iHabiamos atravesado los anchos campos del "orazcn de ]a vieja patria. EstAbamos en agosto, y salpicando la extension amarilla de las misses ondulantes, quo s6o podia compararse a un mar do oro, veoanse los tonos ahigarrados de las sayas de las mujeres castellanas dedicadas a ]a sioga. Sentiame conmovido al contemplar de nuevo aquel terruno amado, aquella tierra llana, de extension serena, de lineas de apacible y solemne quietud, qne limitaba lejos, muy ]ejos ]a sierra que entreveian nuestros ojos, ofendidos por el sol; una sierra esfumada, de azul tan palido quo casi se confundia eon el cielo. "Y bajo el sol que eaia sobre ]a extensa llanura con toda su ignea esplendidez, pasaban lentamente los carros, cargados do gavillas de trigo, do espigas eneoradas, de amarilla madurez; carros de ruedas quejumbrosas, tirados por parejas de bueyes de ojos tiernos y humildes, de piel bermeja reluciente y sudorosa.'' Hay, pues, en Jesusa Alfau, una sobriedad y elegancia de estilo, comparable en mucbos aspectos a las de Loti. Hay, ademis, buenas dotes de observaci6n. Cualidades son estas quo se avaloran con ]a lectura de su primer libro, donde acaso el lector exigente podria reclamar un desarrollo mas amplio y mas acabado del "asunto''. El tema da de si para empenos mas altos; en este libro se ve demasiado restringido. No obstante, el libro es recomendable-y digno de tenerse en cuenta eomo primer brote de un talento de gran fuerza-, no s6o por sus bellezas literarias, sino por la discreci6n y habilidad con quo aborda la autora el

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CUBA CONTEMPORANEA problenia do la vocaciom religiosa mal entendida, y el estudio de las naturalezms d6hiles que tuoreen el rumbo de su vida sin haber hecho siquiera una consulta con su propio 'yo'', y sin formular, contra las fuerzas quo los guian, un vago gesto do duda o de protesta... \'ISumI s 1)E POsfA, por el Dr. Emilio Blanchet... 1912. Imp. do T(Amis Gonzalez, Mafnzaneda 43, MUI(a(mim. 39, 118 p. Uina gran correccion en cuanto atafie a la t6enica del verso y a la pureza gramnuical de la form ; tin espiritu siempre noble y elevado, que se complaCe en escogor, para ensalzarlos en las cuerdas de su lira, aquellos temas quo envuelvan ensonanzas para 1a humanidad o grandezas para la civilizaci6n; sales son hIs dos condicionos primordiales que resaltan en Tislumbres de poesia, volumno de versos en el cual el seflor Bhanchet ha recogido con amor till nminojo de composiciones po'tieas escritas en distintas 6pocas de su vida. Es un ejemplo saludable y reconfortante el que ofrece a las nuevas generaciones el senor lanchet, el cual, en el apogeo de si ancianidad proiapa, labor, con el mism o tes6n y con el mismo entusiasmo de sus primeros anos, por cumplir Ia vision de cultura a que ha destinado su existencia. No han podido en 61 ni e cansanjio, ni Ias decepciones, ni el olvido que a veces premia estos esfueros, dignos siempre de aplauso y do respeto. E] time fe en ]a virtualidad do st obra, y ojali que ejemplos como el suyo pudieran con tribuir de manera eficaz a recordar a todos nuestros intelectliales el deer cn quc est6in de no negar a la cultura national el concurso de sus actividades; la obligaci6n que tienen, en fin, de escribir para el p6blic0 y do poner eI circulaci6n sus ideas. El tl libro del senor Planchet hay una gran variedad do asuntos, aunqlie se rota en el aitor maurada prefereincia por los que tengan caracter hist6rico. Asi los hellos romances Cervantes en Argel y El Teniente Hobson, y los smetos Solmia el Grantie, Napole6n y la muerte, Grandezas huma nas, y otros. hay umuchas mIs composiciones, de indole filos6fica las unas, descriptivas has otras, sobresaliendo cutre todas Ia oda Encantos y grandezas de A/i rica, de robusta y armoniosa eintonaci n. No es frecuente oil esa entonaci6n en nuestros dias. Vientos de renovaci6n y de exotismo estremecen ha fronda: en ellos vibra el a1Ma del siglo. El volume del seofor Blattcet, donde, justo es confesarlo, tan s6lo falta un poco de emoci6n, un poco de sentimiento, se halla ajustado a los mnts severos canones de la returica tradicionalista. Por eso no es facil que se publiquen libros asi on nuestros dias; pero a los que tengan buena preparaci6it eisica, no sera ingrato gustar este sorbo exprimido de la vid MAx HENRQUEZ URENA. IMPRENTA DE AURELIO MIRANDA, TENIENTE-REY 27, HABANA. 72

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( Esto escribi6 el gran Jos6 Antonio Saco en 1835, como puede verse en la pfgina 93, tomo III, de su Coleccion cle papeles...; y aun cuando siempre han sido de actualidad las palabras copiadas, porque desde entonces no ha cesado el clamor pnblico de pedir el fomento de la inmigracion blanca-clamor acentuado, sobre todo, despu6s de instaurada la Repfiblica-, lo estin mas ahora, en que de Ia aprobaci6n de la Camara de Representantes pende una ley que regula el servicio de inmigraci6n y prohibe, acertada y patri6ticamente, la entrada de elementos negros. Algunos de estos elementos, que no ha mucho perturbaron el pais con un levantamiento armado que fus necesario reprimir fuerte y dolorosamente, se agitan ahora de nuevo y basta se (lice que conspiran, sin que nadie sepa explicarse con qu6 fines, puesto que disfrutan, al amparo de las leyes, de iguales beneficios que los blancos: participan en la administraci6n pnblica, en el ejreito; son senadores y representantes; abogados, medieos, notaries, etc., y los niios de su raza esthn unidos a los blancos en Lis escuelas ptblicas, en los Institutos y en la UniI 'I 0 0 Jhba Qhmtvnwordnnt. NVCA Tomo I. Habana, febrero de 1913. INu .0 1-EL PROBLEMA NEGRO "Imposible seria que.... dejdsemos de abogar en favor de la coloni-acion blanca. De ella depende el adelantamiento de la agriculture, la perfection do las artes, en una palabra, la prosperidad cubana en todos ramos, y la fire esperanza de que el vacilante edificio.... se afiance de una vez sobre bases s6lidas 6 indestructibles."

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CUBA CONTEMPORANEA versidad. fQue todo ello es en menor proporcion que los blancos? Cierto. Pero 6stos son, en primer lugar, mas; han llegado a un nivel de cultura que pocos de aqu6llos han obtenido ann, acaso no por falta de inteligencia bastante, sino mas bien por el poco tiempo transcurrido desde que han visto que tienen abiertas todas las puertas a todas las direcciones de la actividad humuana. No es, pues, culpa de los blancos la desproporci6n que existe, sino consecuencia l6gica del mayor nurnero y de la mejor preparaci6n. Y si esto es asi, y si los negros no tienen la intenci6n-como han afirmado reiteradamente-de superponerse a los blancos, i por que algunos representantes se oponen encubiertamente, segfn de pnblico se afirma, a que en la Cimara pase el proyeeto de ley, aprobado por el Senado, contentivo del articulo prohibiendo la inmigraci6n negra? Podra o no ser verdad cuanto se dice; pero si lo es, i a qu6 obedece tal oposici6n? L En que perjudica a los negros cubanos ese articulo? Antes bien, les beneficia, dado que impedir la entrada de nuevos elementos heterog6neos, de babla distinta quizas y de costumbres diferentes, que pudieran hacerles, como en los trabajos de las ciudades y en las faenas del campo se la hacen ya los negros jamaiquinos y haitianos, una competencia temible por el menor jornal que cobren o Ia mias reducida soldada que perciban 6stos en pago de sus trabajos. Pero aunque asi no fuera, ?,no tienen los cubanos blancos, principalmente los gobernantes, el derecho y el deber de velar por la tranquilidad y el bienestar de todos los habitantes de Cuba, por los altos interests de la civilizacion, procurando, por cuantos medics licitos est6n a su alcance, que preponderen siempre aqui los elementos 6tnicos iguales, favoreciendo y estimulando su mayor entrada y restringiendo o impidiendo ]a de los de pigmentaci6n obscura? Evidentemente que si. Es preciso que esa ley sea aprobada sin demora, no s6lo en ejerciuio de aquel innegable derecho y en cumplimiento de ineludible deber, sino en prevision de que al negro cubano, inteligente y de costumbres morigeradas por lo comnn, vengan a mezclarse, todavia mas, por deliberada o natural derivaci6n, los de los Estados Unidos de Norteam6rica, Jamaica y Haiti, 0 0 74

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EL PROBLEMA NEGRo que, a juicio de quien esto eseribe, no son, salvo excepciones, tan suseeptibles de modificar sn ruda naturaleza. Ya, con motivo de la comentada autorizacion que hace poco di6 el Presidente de la. Repniblica a una compania extranjera para que contrate y traiga 3,000 trabajadores antillanos destinados a las faenas del central "Preston'', en la provincia de Oriente, un diario de esta ciudad public un sensato editorial titulado lmporlacion de braccros, del que son estos pirrafos: En todas las Antillas, si exceptuamos a Puerto Rico, no hay un solo pais que tenga exceso de poblacion apta para asimilarla a nuestra poblaein nativa. Pero comno la "Nipe Bay Company'' no va precisameuto a buscar esos trabajadores "antillanos'' a Puerto Rico, sino a ias Antillas inglesas y a la Repnblica de Uaiti, quo es donde existen en abundancia esos braceros que se contentan con jornales irrisorios, de ali es de donde vendrhn a Cuba los "brazos baratos'' que necesitan nuestros hacendados ran realizar les faenas de ]a zafra. ;Se lan dado cuenta nuestros lectores de la gravedad del problema? i Han medido la trascendencia quo pare la future tranquilidad del pals tiene la concesi6n otorgada por el gobierno a Ia "Nipe Bay Company''? No so trata de Ia competencia ruinosa quo esos trabajadores iniportados, con manifiesta violaci6n do la ley que tal cosa prohibe, puedan Lacer a los trabajadores nativos, sino do algo mucho nts grave. De Jamaica y haiti procedi6 una part no despreciable del contingent quo sigui6 a Estenoz e Ivonet en la rebeli6n racista; de esa procedencia tnica y dotados de los mismos mnstintos son los trabajadores "antillanos'' quo importarai la "Nipe Bay Company'', y ese peligro social es el que nos ha echado eneima el general Jose Miguel C6mez en las postrimerias de si gobierno. con la concesi6n que ha otorgado a la expresada compatiia. Todos los pf0ises joveues qu necesitan aUmentar su poblaci 6n han tenido sumo cuidado on reglamentar la inmigraci6n, con objeto de eliminar a los elementos no deseables. Preseindiendo do los Estados Unidos, Australia y Nueva Zelandia, donde esa re-lamentaci6n reviste caracteres prohibitivos eon respect a ciertas razas, teuemos el ejemplo de la Republica A1r-entin, pais que guarda mes analog-ia con el nuestro y quo debe su asonbroso desarrollo al con curso aportado por los inmigrantes. Pues bicn, la Republica Argentina, no obstante el hclho probado do que aquel gob ier1o no es ajeuo al prop6sito de facilitar ''brazos barntos' a los hatendados e iudustriales, pone fuortes restricciones a la entrada en aquel pais de los inmigrantes ''coolies'' gitanos y otros semejantes, quo resultan elementos poco deseables. Ya que ei gobierno del general Jos6 Miguel G6mez ha violado la ley de inmigraci6n, permitiendo la importaci6n do trabajadores contratados, oca al pass ponerso en guardia contra el grave conflict de no muy remo0 0 75

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CUBA CONTEMPORANEA ta probabilidad, quo se nos echa encima con la Ilegada do esos trabajadores ''antillanos'' contratados por la "Nipe Bay Company'' (1). Saco, cque seguramente ha sido el cubano que con mayor competencia ha estudiado este grave problema de la poblacion de Cuba, en relaci6n con la esclavitud, dijo en la propia obra ya citada: La colonizacion de Cuba es necesaria y urgent para dar a la poblacion blanca una preponderancia moral y numerica sobre ]a escesiva de color; es necesaria y urgente, para contraponerla en el departamento oriental al millon y doscientos mil haitianos y jaimacanos que desde las costas de las dos islas en que habitan, estan mirando atentamente las playas solitarias y los desiertos de Cuba; es necesaria y urgente, para neutralizer hasta cierto grado la terrible influencia de los tires millones do negros que nos rodean, millones que van tomando incremento, y que pudieran tragarnos no en lejano dia, si nos quednisemos estacionarios; es necesaria y urgente en fin, para romper la palanca peligrosa que manejada por manos enemigas, puede poner A Cuba en trance muy amargo, cubrikndola do luto, 6 inundindola do sangre (2). Respecto a Jo excesivo de la poblaei6n negra, las circunstancias han variado bastante, pues fuera de que ya el joven y notable publicista cubano, sefor Luis Marino Perez, ha hecho notar que Las dos guerras del '68 y del '95 hicieron grandes estragos en la poblacion de color, en proporein mucho mayor que en Ia blanca; y con la paz, en breves anios, empezaremos I sentir en Cuba nuevamente, como antes del '(;S, '"la necesidad de dar a ]a poblaci6n blanca una preponderancia moral y numerica sobre ]a excesiva do color'', cn beneficio de esa misma raza de color y en iteres de ?uestra cultura y civiliaci6n (3), seghn los ullimos datos de fuentes officials, la total poblaeion de Cuba es de 2.048,433 habitantes, de los cuales 1.439,466 son blancos y 608,967 do color; por donde se ve que los primeros tienen una mayoria de 830,499 (4). Pero en lo demfts a que Saco se (1) La Presa, Hfabana, 12 enero 1913. (2) P. 201, t. III. (:) Eshdio sobre las Icas p'i P Was do Jost AItonio Saco.... Habana, 90S; p. 33, nota 30. (4) El diario La .Diznsitn de esta ciudad, que es de donde he tomado estos datos, publied el din 3 de juiio do 1912 of siguiente cuadro deimostrativo de los habitantesde Cuba, 0 76

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VL PROI3LEMA NEGRO refiere, es posible que no haya gran diferencia, no obstante los anos transcurridos desde 1846, fecha en que 61 escribi6 lo antes transcripto, publicado en 1847. Claro esta, que esa "palanca peligrosa'' de quo hablaba Saco, "manejada por manos enemigas", no puede ser una imagen aplicable, sino en cierto modo, al aspeeto de la situacidn ahora, puesto que 61 se referia a otras manos que no son las mismas de hoy; pero que no por distintas dean de laborar contra Cuba, cual si fuesen tambien enemigas. Hoy son las manos de muchos que entre nosotros se dedican a lo que llaman hacer politica, las que-inhabilmente para los fines patrioticos de consolidacion del pais, pero en sumo grado bnbiles para aprovecharse de la sencillez de sus conciudadanos menos instruidos-han manejado a 6stos como antano nos manejaban los espailoles a todos: utilizando nuestra credulidad para deslumbrarnos con falsas promesas, halagando nuestra vanidad con la concesion de ciertas licencias que aparentemente nos ponian en igual plano, valiendose de nuestras debilidades para obtener de nosotros cuanto querian, y dandonos despu6s la espalda y dejando incumplidos sus ofrecimientos tentadores... Eso es lo que han hecho con los negros no pocos de los llamados politicos cubanos, en mayor o menor grado, on cuantas agrupaciones de tal indole se han sucedido en la vida pnblica nuestra despu6s de abolida la esclavitud. Los partidos, especialmente el titulado liberal, en estos nltipor razas, hecho con datos facilitados por la Secretaria de Oobernacidn, a cargo de la cual estA el departamento del Censo: P1roincias JIlaneos Negros Diferencja Pinar del Rio ................................ 180,502 59,265 121,287 Habana ....................................... 412,872 122,860 290,012 M atanzas...................................... 148,725 87,987 60,738 Santa Clara................................... 331,680 122,114 209,566 Camagiiey...... ............................. 96,593 21,381 75,212 Oriente........................................ 269,094 195,360 73,734 Totales............ 1.439,466 608,967 830,499 Las anteriores partidas se descomponen del modo siguiente: Bl3ancos extranjeros: 203,37.-Blancos cubanos: 1.235,829.-Negros: 334,695.-Mestizos: 274,272. 0 0 77

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CBtA CONTEMPORANEA mos anos han halagado a las masas con promesas irrealizables, han cultivado sus pasiones mas bajas, han contaminado a los no prostituidos, han excitado sus apetitos mafs innobles, para obtener de ellas el voto; y con ellas han promiscuado en las mis groseras manifestaciones de incultura social y political. Y, a cambio de esos votos, han hecho career a quienes con ellos han subido, quo tienen la misma cultura, que estin en el mismo plano intelectual. De ahi que algunos de los encumbrados no hayan sabido en determinados momentos guardar las distancias, y hayan creido que podian obtener ain mis de lo que les daban y merecen, y que otros hayan apelado, para lograr esos fines, hasta a las arnas contra quienes-en este aspecto del problema-tienen gran parte de culpa en la agitaci6n que reina en el pais (5). Urge que los directores de la vida pnblica se den cuenta del peligro que corremos todos; es necesario que cada cual sepa el lugar que le corresponde, y que nadie pretenda, si para ello no tiene titulos y conocimientos bastantes, conquistar posiciones quc no es posible ceder sino a los convenientemente preparados. No es cosa de vejar, ni de matar, sino de educaei6n, de dignificaci6n individual y colectiva, que sera la regeneraci6n cubana. No es asunto de rebajar ni de suprimir, sino de que cada cual est6 en su verdadero sitio y que todos observemos el respeto que los hombres se deben a si mismos y a la sociedad de que forman parte. Y si alguien, por desgracia, no quisiere darse cuenta de que es nuestro deber no permitir la convergencia de lineas que deben correr siempre paralelas, es de todo punto necesario que demostremos la energia suficiente para hacer comprender que tenemos el derecho de impedirlo. (5) El it de enero, dtspues de eserito este articulo, se celebr en casa dl Representanto so or (eneroso Campos Marquetti, y convocada por mi, una reunion de mnhos elementos principa ls de su raza, sogtin publicaron los peri6diCos del di sigieut ..notable periodista Juan Cualberto 6mez oncurri6 Imln ; yn expuestos por los present( Sus s0ntimientos y opinion) yes peto a los blancos, aeordaron convocar a una asamblea maag de hombres de la raiza negra, en que est6n representadas todas has provin1ias eubanas, y tambin invitar a ella a miembros significados y de action de la blanca. OjalA que este movimiento-que prestnta uia nueva fase del problema-traiga como consecntiicia unica, pero cierta y definitive, el restablecimiento de la cordialidad y de ha paz moral en Cuba. a 78

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EL PROBLEMA NEGRP O Si los blancos no tienen confianza en los negros, o si 6stos no la tienen en los blancos, seria preferible que jugasemos a cartas vistas y que no pretendieramios engafiarnos mutuamente. Se requiere valor y prudencia en quienes gobiernan el palsque son los mas culpables-para afrontar este grave y complejo problema; pero esta planteado en t6rminos tales, que absurdo, a tis de criminal, seria esperar a que la solucion nos venga sin buscarla. Hay que dar Cara al turbi6n, y ver c6mo se desbace pronto y de la mejor manera posible. Para esto es indispensable ser firmes y serenos, sin jactancias ni provocaciones; resolviendo prohibir terminantemente la inmigraci6n negra y acordando facilitar y estimular la blanca. S6lo asi cumplirtn con su deber los llamados a velar por los supremos intereses de la civilizaci6n, de la cultura y de la patria. CARLOS DE VELASCO. Enro, 1913. 79

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UNA BIOGRAFIA DE MIGUEL JER6NIMO GUTIERREZ En diciembre del ano anterior recibi, con una dedicatoria excesivamente ben6vola de su autor, el primer ejemplar que acababa de salir de la imprenta "El Siglo XX'', de esta ciudad, de la Biograf a de Miguel Jeronimo Gutitrrcz, en que se traza la vida de este insigne revolucionario cubano considerandole tambi6n como eseritor y como poeta; pero tuve la honra, con Ia mala fortuna, de que me hiciera el favor de entregrmelo un distinguido joven que dirige ahora la revista CUBA CONTEMPOR AEA, cuyo primer numero Sac6 a luz al principio del mes corriente; porque hubo de empenarse en que escribiera para su repertorio el juicio o la impresi6n que hubiera de producirme la lectura del libro recientemente publicado, aun cuando mis ocupaciones y otros impedimentos me hiciesen demasiado dificil la tarea. No obstante, son tantos los meritos del autor de la Biografia que, siquiera para llamar acerca de 61 y de su nltima obra la atencion publica, aprovecho algunos momentos a fin de realizar, con verdadera complacencia, bien que rfpida y muy someramente, un acto de justicia, que es a un tiempo demostraci6n de mi aprecio y de mi afecto, con lo que, de paso, defiero a los deseos del joven y estudioso director de la mencionada revista. Desde luego puedo adelantar que el libro, antes que la obra espontinea de un critico, que lamenta no poseer cuantos mate0

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UNA BIOGR AFIA. DE MIGUEL JERONIMO GUTIERREZ riales necesitaba, es la inteligente cooperacimn de un cubano apasionado y competente, en la ofrenda, quo es lo quc su libro en puridad significa, que tributan hijos tiernos y piadosos a la santa memoria de un padre ilustre y venerando. Creo quo el Sr. Luis Marino P6rez, el ilustrado biografo, naci6 en la vecina Isla de Jamaica, de cubanos que emigraron on uno de los aflos terribles de nuestra guerra grande. lievela quo en 6l se desenvuelve, en un cuerpo sano y robusto, un espiritu serio y franco. Por su acento parece un graduado de Universidad americana, que ha aprendido maravillosamente el castellano, bien quo denunciando que no fue 6sta la primera lengua quo aprendi6 y cultiv6. Tiene tambien, en su aspecto y su manera de mirar de frente y tranquilamente, algo quo no es propio nuestro, y 1o mismo que su persona aparecen sus escritos, confirmando aquel concepto atribuido a Buff6n, de que "el estilo es el hombre''. Una de las producciones suyas que acaso primero conoci, fu6 la breve noticia sobre un libro en ingls relativo a la esclavitud en Cuba, que public en la secci6n correspondiente de una acreditada revista de los Estados Unidos, allay por 1908. Dos anos antes se hlabia impreso en Washington un libro suyo, la Guja de materiales de los Archivos Cubanos para la Historia americana, y quo, a mi parecer, es un trabajo tan extraordinario como admirable, por muchas cireunstancias que no son del caso exponer, y quo demuestra su grade y verdadera preparation Como archivista y bibli6grafo. En la actualidad, y cabalmente en raz6n a estos antecedentes de su especial competencia en asuntos de documentos y de libreria, desempenia ei cargo de Bibliotecario de la Camara de Representantes, en que ha merecido las alabanzas de cuantos han podido apreciar el brillante xito de su labor en el corto espacio en que ha aplicado su inteligencia y su actividad a esas tiles y honorificas funciones. Por todo esto quo acabo de indicar, se comprende quo nada sea mis fhcil para 61 quo preparar un libro interesante, ameno e instruetivo, como disponga de materials suficientes; y a eso se debe el que ha consagrado a -Miguel Jer6nimo Guti6rrez, a pesar de no haberle conocido sino por sus versos, por relaciones de algunos amigos, por noticias de sus hijos, o por otros medios indirectos. Conponese el libro, de la narraci6n propiamente dicha, que est 0 F1

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CUBA CONTEMPORiNEA dividida en ocho capitulos, en ciento cuarenta y cuatro paginas, y de un apendice en quo se juntan composiciones posticas, discursos y algn'n juicio critico en CLVIII paginas. A pesar de no haber "obtenido cartas ni manuscritos de ninguna claso que arrojen luz sobre los incidentes de su vida y sn manera de pensar respect a los problems que en su tiempo se plantearon'' (p. 8), va siguiendo Jo que pudiera considerarse, pees, Como la historic externa, la historia domestica, o politica, o revolucionaria de Gutierrez-despu6s de un corto recuerdo de Fernando Figueredo Socarras, consagrado a Gutierrez durante los dias de la guerra de 1868-, desde quo sus remotos atepasados salieron de San Juan de los Remedios entre los primeros de sus emigrantes que fueron los fundadores de Villaclara, pasta la fecha luetuosa y de triste recordacion en que perccio a manos enemigas, victima de la traici6n, martir de sus ideas, el que habia sido hasta esa hora aciaga, heroico por la abnegacion y la fortaleza de su anima generosa y pura. Naturalmente que el auto, en los capitulos intermedios, cuenta ]a participation gloriosa de Gutierrez desde los dias de la conspiracion hasta las juntas animadas de GuAimaro, en que se fundieron en una comnn organization las provincial separadas y desacordes. Yo no se ahora si exagera o no su influencia y su cooperation en el desenvolvimiento de las ideas de los revolucionarios cubanos, que al cabo culminaron en la creacion, en medio de los bosques y entre el ruido de las armas, de la primera Republica; pero si es verdad que actu6 cuanto pudo y como pudo, desde los primeros momentos, propendiendo siempre, y al cabo con 6xito, a que se realizara aquella ineludible y salvadora unificacion de las regions tantos meses, lasta entonces, exclusiva e infecundamente independientes; pues que asi como fn6 uno de los mas activos e imperterritos patriotas que decidieron, prepararon e iniciaron la Revoluci6n en el territorio de Cinco Villas, y principalmente en su ciudad natal, fu6 tambien uno de los mas fervorosos agents de la concordia y, por tanto, de la vida revolucionaria, para lo cual di6 el sublime ejemplo de vencerse a si mismo, de renunciar a sus apreciaciones y puntos de vista personales, en aras de la unificaci6n, ya que 6], cuando sali6 al campo de la lucha, pensaba que era con0

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UNA nIOGiRAFIA DE MIGUEL JERONII[O GUTIRREZ 83 veniente la dictadura de Carlos Manuel de Cespedes y, poeo despues, al conocer la realidad de las cosas y la necesidad de aquellos mementos criticos en que se debatia en pro de los principios demoeriticos contra el mando autoritario del iniciador de la revuelta, acept con devoci6n y con entusiasmo la idea tan gloriosa y tan conibatida de fundar el porvenir sobre la democracia y la Republica, es decir, con el concurso de todos los corfzones y de todas las inteligencias, antes quo fiarlo a la autoridad y Ias iniciativas de un solo hoibre que iasta aquel momunto, en su mando y en sus priieras disposiciones, no habia lioebo sino mantener la estruotura de la soeiedad colonial y copia la uilocracia de los Capitanes Generales. Para volver sobre estas cosas tan interesantes, y abora mis que nunca meknelicas, necesitaria escribir un libro; necesitaria, al monos, escribir siquiera un largo capitulo, si fuese mi proposito referirme punto por punto a cuanto encierra el sexto del libro del Sr. Luis Marino P6rez, el cual precisamente esti consagrado casi todo 61 a impugnar un juicio sin importancia que emiti bace imuchos aios-y que mis que censure fu6 como un lamento-sobre palabras que el venerable Guttirrez habia proferido desde una tribuna, on cireunstancias ciertamento excepcionades. Mantengo, sin embargo, aquel juicio mio sobre aquellas palabras, en la intenoion y el espiritu quo lo dictaron. Estoy persuadido de que tengo raz6n en este punt y de que el Sr. Luis Marino P6rez probablemente no ha podido conprenderme, por no haber sido mis expresiones todo lo explicitas o diafanas que debieron; pero, sea como fuere, huelgome por Haber provocado todo aquel capitulo, quo es, acaso-que resueltamente es-, el mejor del libro, siendo a la vez, por mns de un concept, interesante por extreno. Ali se insertan en facsimile tres documentos revolucionarios basta ahora ineditos, Men quo eran bastantes conocidos. Yo misio, easualnente, fui el primero quo hice saber que existian y donde oxistian, on un articulo que conoce el Sr. Luis Marino P6rez, pues que cita sn titulo-aunque equivocadamente-en una nota de In pagina 103 de su libro. Se public on La Discusion, de la Habana, en 19 do novieibre de 1901, bajo el titulo de Estrada Patina y si1s detractorcs, y es el caso que en 61 ya me referia, entree otros docu0

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84 CUBA CONTEMPORANEA mentos, al mats importante de los que ha publicado el Sr. Luis Marino P6rez: al acuerdo de la Cfimara de Guaimaro, sancionado por Carlos Manuel de C6spedes, y aun decia quin habia sido el amanuense que lo escribiera, asi como qui6n me lo habia facilitado en Nueva York, que fu6 el padre ilustre de la misma estimada persona que aqui se lo facility al Sr. P6rez. En la pfgina 118 dice ste, que otro importantisimo documento de la misma Ciara de Representantes, fu6 "redactado probablemente por Antonio Zambrana''. Puede estar seguro de que 6se y los otros fueron obra exclusiva de la pluma de Antonio Zambrana. Ellos, en el fondo, como otros documentos del Comit6 Revolucionario del Camagdey y de ]a que se denomin6 Asambica de los Representantes del Centro, no expresaban, segun pretense el Sr. Luis Marino Perez. la sincera devoci6n a un ideal "inferior ''-la anexion a los Estados Unidos-, antes de que brotara on los peclios cubanos la llama del otro ideal, el de la independencia, que 61 califica de "superior". Los cubanos se alzaron en armas contra Espana impulsados por el ideal superior: el grito de Cespedes fue "independencia o muerte". Ese ideal se habia afirmado, definido e impuesto en todas las conciencias, desde 1855, de lo quo es buena prueba la proclama o manifiesto de Domingo Goicouria, publicado aquel propio ano, y que responded al momento preciso en que rompieron los cubanos con el viejo y gastado partido de la anexi6n esclavista, aspirando ya resueltamente a la independencia, como formula definitiva y suprema del patriotismo desenganado y de la conciencia moral purificada. Hasta alli ei oubano habia pensado en la "anexion" y la habia deseado y procurado, mis o menos energicamente, como medio de obtener la libertad armonizandola o conciliandola con los intereses materiales, esto es, con lo quo era por aquel tiempo el fundamento de la prosperidad, la riqueza y la forma de (ivilizacion de ]a Isla de Cuba, on perfecta analogia con el modo de ser econ6mico y social de los Estados americanos del Norte, que se llamaban o se llamaron "Estados Confederados". Los documentos que publica el Sr. Luis Marino P6rez en el capitulo sexto, eran o venian a ser, por entonces, algo asi como lo que laman en francs un pis-aller; no lo mejor, ni lo mals alto; sino lo enojoso, lo dificil, un como sucedineo en los temo0

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UNA BIOGRAFIA DE MIGUEL JER6NIMO GUTINRREZ res y las inquietudes de aquel tiempo en que momentos hubo de verdadera agonia para los revolucionarios. Los insurrectos carecian de recursos; Espafia acrecentaba los suyos: el alzamiento bablia quedado reducido a solo tres provincias; de la Peninsula afluian sobre Cuba constantemente nuevos y nuevos batallones : a Dule iban muy pronto, mejor, estaban ya imponiendosele los Voluntarios de la Habana: Valmaseda-en ellos inspirado-iniciaba una era de terror, de devastaci6n y de muerte. A Guimaro, exactamente al constituirse la Republica, llegaba su espantosa proclama del 4 de enero anunciando la ferocidad de sus propositos: todavia no se habia constituido, o no sabian los insurrectos quo se hubiera constituido en los Estados Unidos, un Centro eficiente de eminentes cubanos dispuestos a apoyar pronto y adecuadamente sus esfuerzos. La independencia, es decir, Jo que deseaban de veras, era siempre el ideal supremo; pero su realizaci6n parecia muy problematica y comprometida. Y entonces se volvieron las miradas y los corazones a los Estados Unidos: entonces, como quien juega la nltima carta, se solicit6-primero quo sucumbir, primero quo caer de nuevo bajo la odiosa dominaci6n espanola-, el amparo, el auxilio, la proteccion de los Estados Unidos; lo quo implicaba la aceptaci6n del ideal inferior, la substitucion del ideal superior por el ideal inferior, quo, ante la raz6n y el derecho, era siempre, al cabo, inmensamente superior en todos conceptos a la dominacion espafola. Estas son la explicacion y la razon de aquellos docurnentos, nacidos accidental y pasajeramente de una necesidad momenta'nea, y que, por to mismo, no significaban ni podian significar un grado mas bajo en el orden de ]as ideas, un estado inferior en la evoluci6n de nuestra conciencia politica. Yo no s6 si en julio de aquel ano 1869, on quo se pronuneio el aludido discurso de Gutierrez, se pensaba todavia en Ia posibilidad de que los Estados Unidos, como sucedi6 para sorpresa de ]os mismos cubanos en 1898, terciarian entre ambos combatientes. En esta iltima fecha, en visperas ya de ]a guerra hispanoamericana, muy pocos eran los que no desconfiaban todavia;vcomo era, pues, possible en aquel estado de las cosas y de Ia America, en 1869, que fuese racional siquiera abrigar esperanzas fundadas en un pronta intervencion de los Estados Uni0 75

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CU3A CONTEMPORANEA dos a favor o en beneficio de las miras de los insurrectos cubanos? Mientras en Cuba ei temor y la incertidumbre busoaban una soluci6n apelando al "ideal inferior", sus propios agents revolucionarios en los Estados Unidos y las mismas autoridades de Washington, promovian una acci6n diplomntica en pro del "ideal superior''; porque ni aun los americanos mismos ereiin entonces practicable la anexion de Cuba: Cuba era una Colonia sublevada y era, al mismo tiempo, un territorio en que la soriedad quo Jo habitaba dependia, en todas las manifestacioPes de sR Vida, de la instituci6n de la eselavitud. Los tiempos de la posibilidad de esta soluci6n habian, pues, pasado. Ese ideal era ya tan antinatural como irrealizable: aspirar a 61, sin otra consideraci6n ircunstancial, como la meta de las aspiraciones nacionales, naturalmente que habia de pasmlarme en un hombre como aqud1, que todo lo habia sacrificado en areas de algo muhs alto, ma'ts en consonancia con la generosidad y la pureza de sr coraz6n ; pero mienos hahia de sorprenderme en 61 aquel anhelo ya frustrado, que tenian que confundirme los q1 recogieron aquel discurso improvisado, paira publicarlo poco despues en el perindico official de la Repn1blica. El Sr. Luis 2farino Prez recoge una vibrant proclama de Gutierrez a los villarenios, de 1869, pam reconocer quo a los poos meses d su diseiiso del mes de julio, "parece ya haberse olvidado cnteramente, como los denmis revolucionarios, de la anexi6n'. En este coneepto, que es incontrovertible, nos hemos pesto de acuerdo; bien que yo siempre Jo habia estado con Guti6rrez, porque, como (1 y como los demnis companeros de la guerra, habia pensado y picnso que i Levoiuci6n de 1868 nacio a impulsos del "supremo y inico ideal'' do Ios cubanos. May poco tiempo despues de aqueila proclama que consagra si patriotismo, su resolucion y si ardimiento, partio del Caiag iiey, residencia del Gobierno insurgents, para las Villas, com1o miembro de la Cihmara de enroesentantes y con el earariter', gne stos aslmicron siempre, de inspectorss natos" del 1E j"rvito Revolueionario, animado del generoso empefto de levantar el decaido espirilt publico on su propia comaroa; y en esta generosa empresa encontr6 la muerte. El Sr. Luis Ma0 86

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UNA BIOGRAFIA DE MIGUEL JERONiMO GUTIERREZ 87 rino P6rez ofrece algunas versiones sobre ella, quo en el fondo convienen en el echo de quo fu6 traicionado y sorprendido. E2 asalto, mientras dormia rodeado de muy pocOS companeros rendidos de fatiga, se efectuo durante la noche. E] ilustre Representante del pueblo cubano armado, fiN herido gravemente, cayendo asi en poder de los asaltantes. Como muestra de la ferocidad de aquel tiempo, le echaron de bruces sobre una calalgadura y se lo llevaron de prisa al travts del mosque: los pies, has manos, y aquella cabeza en que ardian tan levantades pensamientos, en que se albergaban los mas dulces y tristes recuerdos, fueron desgarrados, destrozados por las malezas y los tronccs del vericueto. Fu6 atroz esa larga agonia del cubano inmueulado, y por eso mismo debe ser, para 6], eterno y ardoroso et reconocimiento de la patria. Quien debi6 haber vivido largos anos todavia. para Bien de su pals y de la humauidad, sufri el suplicio de Mazzeppa, lejos de los series mas amados, en un rincn obscuro, en la selva solitaria, como tantos otros companeros suycs, ilustres y desveuturados. Ha echo muy Bien el Sr. Luis Marino P6rez en presentarle en toda su belleza moral y ]a gloria de su nobilisima vida, a la vista de estos contemporaneos nuestros, para que puedan conocerle y amarle... Y pensando en 6], como bajo la impresi6n de algo mnuy grande, muy distant y muy vago, y tan sublime como triste, no puedo olvidar a la que se union a 61 por Ia vida toda con lazos sacrosantos, y llev6 61 siempre en su corazon y en su mente para engrandecorlo y para desesperarlo: aquella pobre, aquella santa compafiera suya, rodeada de ocho pequefinuclos, quo, muy lejos de 6], vivi6 recluida en una pobre habitacion y, alegando sus innegables dereehos, solo podia al Gobierno ospa nol, quo labia embargado los bienes de ]a familia, la devolucion de su im-quifna de coser de quo se labia ineautado, ansiando solo dor:ir a sus hijos, trabajando noche v dia, al rumor de i incansable rueda, por cuya virtud supo triunfar del dolor y el infortunio, en tIanto los alimontaba y educaba, sofiando Constantemnente, entire suspiros y Ingrimas furtivas, en el ausente amado que se 'nl a la guerra para no volver jams a su desolado hogar .. MANUEL SANGUILY. Iiabana, enero 18 de 1918. 0

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88 CUBA CONTEMPORANEA El Sr. Sanguily, que nos honra con este juicio acerca del ltimo libro publicado per uno de nuestrms its laboriosos e inteligentes jdvenos, es una figura eminente per su patriotismno y grand cuItara, rVtvelada en su prosa tersa y brinit te, On su amena e instractiva conversaci6n. De su oratoria serena y elocuonte, custica y pulera, pausada y vimrante, este gallario tribune cubano ha dado magistrales pruebas en nunerosos diS. c usos,cada uno do los cuales ha silo un triun fo de su mlgica palabra, arrebatada en )CnsIon s. La (6lhro rovista frois Lilerari (Habana, 189)1), que ifnd6 y dirigi6, guarda hello tra bajos suyos, litorarios, politicos y de arte y de historic. Como critle, acaso es el ms sutil, persp enz y doliadameito sever) do cunntos han coUtivad y culiUvan oslo diNfici gnero entree nosotros. si0ndo la principal y its extonsa de sus obras de esta case, entre otras, un notable studio titula jut de la Luz y C xdcro (iabnna, 190). F miombro de li Con-co i6n Constituyente, Director del Institto de la ilbana, Senador por la provincia do Matanzns y President Sol (0nado, ats Como Delegado por Cuba en la Sogunda Conferoncia de la Paz, colobrada en El IIayn en 1907. En li actualidad, y de5de hace mats de tres anos, es oi Secrotario do Estado do la Repblica. 0

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AMERICA No sabemos hasta qu6 punto sea cierta la referencia que so nos da de haberse llamado America, en la era precolombina, a una montafa de Nicaragua, donde existian ricas minas de oro. Lo que si podemos afirmar es que el nombre que dieron los europeos al Nuevo Mundo, tuvo otro origen. En el siglo xv fund6 San Deodat un monasterio en el lugar que boy llamamos ciudad de San Di6, en los Vosges, bautizada en los actuales tiempos con el nombre de madrina de America, la cual ciudad gobernaba de echo el duque de Lorena, aunque en derecho el papa y el emperador de Alemania. En 1473 gobernaba dicho ducado el rey Renato II, principe de gran cultnra, amigo de las letras y las artes y muy adicto a cosas de geograffa. Entre los can6nigos de aquel monasterio, todos hombres de ciencia, se encontraba Vautrin Lud, a mas, capellan y secretario de Renato. Hacia el aio 1507 estableci6 en San Pic una imprenta, en compaiiia de Martin Waldseeill er, quien, tradueiendo si nombre al latin, se llam6 a si mismo ilaconibs, con lo que seguia la costumbre de su tiempo. Estos sabios tenian pasi6n por los studios geograficos: Eud piblic6 en aquel mismo aio, 1507, en casa de Griininger (Strasburgo) un librito donde di6 una pequena figura de la tierra, con proyecciones polares para marcar las horns, cosa de su in vencifn; y Waldseemiiller public6, 1505, una edici6n latina de la carta de Amerigo Vespucci a Lorenzo de Mdicis, la cual lle0

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CUBA CONTEMPT RANEA vaba por titulo, dado por el editor primitivo, Giocondo, 1501, 1mudntas Novus. Ocupabanse estos hombres en preparar una edicion latina de la geografia de Tolomeo, cuando Renato comunic6 a Lud un eompendio, en francs, de los cuatro viajes de Vespucci (1.), el cual parece, segnn lo demuestra Gallois, baber sido enviado por su corresponsal en Lisboa. Lud 1o hizo traducir al latin por Basin de Sandoucourt, y en abril, 1507, 1o publicaba en un vo lumen qe I1ai16 Cosmographia' Introduclio, por figurar en 61, preeediendo a la narration de Vespucci. un resumen de cosmografia y geografia prepirado por Waldseemiiller, quien, al mismo tiempo, firm6 la dedicatoria del dicho libro al emperador de Alemania. Miaximiliano. Waldseemii]]er, al eucontrarse en presencia de un nuevo mndo, el cual aparecia descubierto por Vespucci (pues, en verdad, fii 6ste quien, recorriendo toda 1a costa del Brasil, demostr6 que no se estaba en presencia de ]a part oriental de la Ti dia ni de islas, como lo creia Col6n, sino de un nuevo mundo continental), se pregunt6 qu6 nombre podria dtrsele; y entonces indic6 que se le lamara Amerigr o Ambrica, o sea tierras de Amerigo, recordando, al mismo tiempo, que teniendo Asia y Europa nombres femeninos, bien podria bacerse lo mismo con el nlevo continente. Dijo asi: Alia quarta pars per Americ ft Vrs()thitm (ut in sequw otis aadictur) inherI a est qua non vidro cur (vis ir vCtt ab Amcrico iltil 1or sagacis ingenil viro A.mcrig quasi Amcricce terrain side Americam dicendam: C( nut & Europa & Asia a mulieribus sua sortita siunI nomin y no hay que culparle por ello, es decir, de haber tornado el itombre Vespucci en lugar del de Col6n, pues para aquel afo solo se habia publicado la carta de este nltimo narrando su primer deseubrimiento de las Indias, donde no habl6 de nuevo mundo. Era ]a version latina de la carta del almirante al tesorero Gabriel Sanchez, de ]a que se publicaron, 1493, cuatro ediciones en Roma y dos en Paris. Tenia la espafiola un encabezamiento que decia: Carta de Crist6bal Col6n, a quien nuestra (11 Vespucci, en su juventud, permaneci6 por largo tiempo en Francia como secretario de Guide Antonio Vespucci, su pariente, embajador de Florencia cerca de Luis xi. 0 f0o

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AMftRICA edad debe mucho, acerca de las Islas quee hace poco se han en contrado en el mar de las Indias, a cuya busca y descubrimienlto habia sido enviado ocho meses ha con el favor y a expensas del invicto Rey don Fernando, Rey do las Espaihas. Ni call Vespucci el descubrimiento heeho por Col6n de Ias islas del Caribe, pues, hablando de la famosa Antiglia, decia: Na quo ha sido descubierta hace iu aiio por Col6n (2). La Cosmographi v In trodictio obtuvo un 6xito extraordinario, pues en agosto, 1507, iubo de tirarse una. segunda ediei6n; Waldseemiiller public otra en Strasburgo, 1509; y en Ly6n hicieron otra en epoca indeterminada. Pero, como observa Gallois, no fu6 dicho libro el que generaliz6 el nombre de Ain(rica, sino el mapa que a 61 se agrego, donde estt por primera vez. Presentada asi de bulto la cuestion, aparece que Waldseemiiller apellido America a todo el Continente, o la parte para entonces descubierta, desconociendo el cart6grafo lo hecho por Col6n. Esta es la impresi6n que sentimos al leer los historiadores que del asunto se han venido ocupando, unos por no hablrse detenido suficientemente en el examen, y otros por haber trabajado de segunda o mIs manos, cosa que nos ha obligado a acurrir a las fuentes originates, es decir, al texto de hi Cosmographim (3), 1507, y al mapa de Waldseemiiier (4), descubierto filtimamente por el profesor alemitn Fischer, quien junto a ek encontr6 la carta marina de Waldseemiiller, de 1516, donde no llamo al Brasil Amgrica, sino Brasilia sive terra papagalli. RIz6n tenia i. Federico Masson cuando nos dijo, en cierta ocasion, quo en materia de documents todo se encontraba. Pues bien, en dicho mapa de 1507 todo es correcto. Nuestro cartografo traz6 toda la part del nuevo mundo hasta aquel dia descubierta, de que se tenia conocimiento en Europa, es decir, la costa quo va desde la actual peninsula de la Goagira hasta la tierra llamada primeramente de Santa Cruz y lungo Brasil, toda ]a cual habia sido visitada por Vespucci. (2) che c questa, the discoperse Cristobal Colomb pil anni fa. (O Ejemplar de ht Biblioteea Naciona I de Paris. (4) Fischer & Wiesr.-The World mops of Waldscemnller. (11

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CUBA CONTEMPORANEA Nada le quit Waldseemniiller a Col6n. Toda aquella costa, hasta el note del Brasil, se la fij6 asi: Tota ista provincta U?venta Cst per mandatum regis castelle, ateniendose asi al encebezamiento, como se vi6 arriba, de la edicion de la carta de CoIon al tesorero Gabriel Sanchez. En la parte concerniente al golfo de las Perlas, iizo constar que dicha region habia sido descubierta por Col6n, pues alli puso, donde esta la isla Trinidad: Iste insule per Columbum geniter sen almirantem ex mada to reais castelle inente sunt. Y America llamo al trozo de tierra del Brasil, considerado descubierto por Vespucci, como nueVO MUndo. Ciertamente que hubiera podido liamar Columba a la tierra del golfo de ias Perlas, como a poco propuso Bartolom6 de Las Casas llamaran al nuevo continente, pero no lo hizo, tal vez por no advertirlo. Otros propusieron se le ilainara Colonasia; y el earaquefio Miranda indict, a fines del siglo xv, el nombre de Colombia, destinado a gran celebridad en las guerras bolivianas. Guillermo de Postel propuso, 1561, que se le diera por nombre Atldntida. Pero, se preguntarA: I de donde tom6 Waldseemiiller sus datos para confeccionar dicho mapa? Gallois afirma que tuvo a la vista varies eartas marinas de procedencia portuguesa, cominieadns a Renato per su agente en Portugal, y por el rey pasadas a nuestro carttgrafo, todas imperfectas, como era naInral para aquellos dias, no siendo extraijo que contara entre ellas cl mapa trazado por Colon en 1498. ComparAndolos se observa similitud. Sin embargo, los mias recientes criticos de la c(esti6n, los alemanes Fischer y Wieser, se inclinan a creer que so sirvio del mapa de Cantino, 1502. Interesante cosa es ver, en el estudio de la cartografia ameri(ai. e la epoca, como va desenvolviendose la geografia del Nuevo \lundo, y ctmo asistimos, a la aparicitn de cada nuevo mapa, a las etapas de su perfeccionamiento. Parece, escribe M. Sciltnek do la Faveric. quo el Creador se complaciera en escond(rn1 s aqucl lm undo, y selo quisiera revelArnoslo por trozos informes... Y' asi fud. 0 92

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AMPRIA El mapa de Juan de la Cosa (5), el primero firmado que se IonoeCe, fechado en 1500, es un verdadero laberinto; un poco de nt's elaridad se observa en el de Waldseenduller, de 1507, y en 'I de R uyseh.(G), que aconpai6 la edition de Tolomeo, de 1508. En el globo de Sehbner, 1520, empieza a verse algo de la forma del continente meridional, el cual precisa un poco mtis Lenox en su mapa de 1534, y aparece definitivanente fijado en el globo de Behaim, de 1592; pero Jacques de Vaulx conocia el contorno general cuando traz6 su mapa de 1584. Es ya casi perfecto en el mapamundi del armeniense Schoonebeck, 1695. Ahora, contraydndonos al primer mapa que lleva el nombre de Amtrica, dirernos que Mr. Henry Stevens, de Londres, ha encontrado en estos 6ltimos afios uno donde se da al nuevo continente, o mejor, al Brasil, el hombre de America, pero quo el cree, no obstante atribuirlo a Waldseemiiller, anterior al de 1507, de la Cosmographim Jhtroductio. CARITos A. VILLANUEVA. El Sr. Villanueva, erudito escritor venezolano residemte en ]a capital de Francia. miembro de la Academia de la Historia de su pals y de la Soci&tt des Americanistes, de Paris, nos honra con este interesante fragmento de su nuevo libro titulado Resaonen de Ia Historia general de Amtrica, que vert la huz en breve, editado Por la Casa Garnier, de Paris. El Sr. Villanueva ha dado brillautes conferencias en la Sorbona, y es autor, centre otras notables obras histdricas americanas, de la curiosa e importaute serie que, con cl titulo general de La Monarquia en Amtrica, viene Publicando la casa parisione Ollendorf, y que ya consta do tres volemenes: Bolivar y el general San Martin, Fernando VII y los nuevos Estados y La Santa Aliauza. Este iltimo acaba de I legar a la Habana, y a ellos pronto seguir4 otro titulado El imperio de los Andeis. (5) Reconocido y publicado por Humboldt en 1839. (6) Por error se le ha atribuldo a Waldseeuiiiller. 0 193

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EL MUNICIPIO DE LA HABANA Harn pr6ximamente dos ahos, en el mes de abril de 1911 tivo la virtud de mover intensamente la opinion ptblica el simple anuncio que, en conversaci6n sostenida con un periodista por el entonces Representante electo por esta provincia, y en la atualidad Alealde Municipal de la Habana, Ldo. Fernando Freyre de Andrade, hizo este en el sentido de que abrigaba el proposito de presentar a la Cimara un proyeeto de ley tendiente a convertir el Termino Municipal de la Habana en un Distrito Nacional. Diebo loable proyeeto, quo llevaba aparejada la consiguiente supresion del Ayuntamiento habanero, hizo efecto, como era natural, en todos aquellos que estin ligados, mis o memos directamente, con la actual orgauizaci6n politico-admirnistrativa de nuestro Municipio; opusieron a sn realizacioi euailntos razones ballaron o ereyeron hallar estos interesados opositores, ?, sin que sepamos la causa, el referido proyecto de ley no lleg6 a presentarse en la Cimara. No es el prop6sito de quien esto escribe, entrar en el examen de las muchas, grandes e indiscutibles ventajas que proporcionaria a esia capital, y acaso tambieu a toda la Republica, la translormacion del Trmino Municipal de la Habana en un Distrito Naciomnl, torque ellas fueron ya seialadas en un trahajo oue public, con e titulo de La atpresiom de iuestro Ayunaamic to, en el numero del diario La Discusidn, de esta Ciudad, correspondiente al 16 de abril de 1911. Prop6nese, al contrario. estudiar en su aspecto legal, exclusivamente, el provecto de ley mencionado, ya que el argumento Aquiles, el de 0

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EL MUNICIPIO DE LA HABANA 95 mayor fuerza aparente y que, por esta razon, logr6 impresionar a muchos de los defensores del proyeeto, fu6 el aducido por sus adversarios al sostener que la supresi6n del Ayuntamiento de la Habana era una medida inconstitiujonal, porque-seginu ellos-la Carta Fundamental de la Rep Kblica establece que el territorio de Cuba se divida en provincias y que el de (stas se subdivide en municipios. ) en otros termnos--segn dijo en la sesi6n que celebro la Caimara Municipal, el dia 10 de los citados mes y afo, un1 de sus limas ilustrados llillmbrOS-: Dentro de la division territorial heeha por la Carta Politica de Cuba, no hay en el Estado mfis quo Provincias y Municipios. No se reconoce otra forma de subdivision del territorio. Una porci6n del mismo tiene que ser Provincia o parte de Provincia (Municipio), segnn previene su ariiculo 3.o. ; Dice realmente esto el articulo 3." de la Constituci6n? La lectura de su texto nos demuestra lo contrario. le aqui Jo que dice el citado precepto: A rt.o 3.o-El territorio de la Repfiblica se divide en las seis Provineias que existen actualmente, y con sus mismos limites; correspondiendo al Coisejo Provincial de cada una determinar sus respectivas denominaclones. Las Provincias podrfn incorporarse unas a otras o dividirse para fornar nuevas Provincias, mediante acuerdo de los respectivos Consejos Provinciales y aprobaci6n del Congreso. Como puede verse, nada hay en este articulo que se relaeione con la division de ias provincias en t6rininos municipales, y, to que es mis ann: no hay en la Coiistituci6n un solo precepto que la establezea. Al tratar Dl regimen municipal (Titulo XII), dice nnicamente 1o que sigue: Art.o 103.-Los Trminos municipales seran regidos por Ayuntamienios, compuestos de Concejales elegidos por sufragio de primer grado, en el numero y en ]a forma que Ia Ley prescriba. Art.o 104.-En eada T6rmino municipal ]iabrs un Alcalde, elegido por siifragio de primer grado, en la forma que establezca ]a Ley. Esto significa quo en todo T6rmnino Municipal habra tin Al(alde y habra tin Ayuntamiento; pero, si se suprime el T6rmino Municipal de la Habana-y el Congreso puede hacerlo, con arreglo a lo dispuesto en el articulo 13 de la Ley Orgftnica de a

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96 CUBA CONTEMPORANEA los 3Municipios (1)-, no habra Alcalde ni habra Ayuntamiento, sino Jo que el propio Congreso disponga al convertir dicho T6rmino en un Distrito Nacional. Antes de proseguir en este g6nero de consideraciones, es oportuno recordar Jo ocurrido en la Convencion Constituyente al disentirse la Base 3.a de la Secei6n primera del proyecto presentado por la Comisi6n eneargada de redactar las bases de nuestra Constituci6n, la cual base estaba concebida en los siguientes t(rminos: El tcrritorio de la Republica se dividira en seis provincias, cuyos limiies v denoiminaciones seran los de las que aetualmente existen, mientras no se modifiquen por las ]eyes (2). A esta base presentaronse tres enmiendas: una suscrita por el General Emilio Nnnlez y el Ldo. Alfredo Zayas, quienes proponian que quedase redactada en la siguiente forma: 1El territorio de ]a Repnblica se dividirt en provineias, cuyo numero, limits y denominaeiones seran los de las actuales, mientras no se modifiquen por las eyes. Otra h) firmaban los Sres. Martin Morna Delgado y Rafael l. Portuondo, estando coneebida en los t6rminos siguientes: La division territorial sera en numero no menor de seis Provincias y Cstas conservaran los limits actuales, con la respective denominacion de Oriente, Camagiiey, Villas, Matanzas, Habana y Pinar del Rio. La tercera enmienda subscribiala el General Jos6 Fernndez de Castro, y decia asi: 11 territorio de la Republica se dividir en siete provincias, que se denominarnn: Pinar del Rio, labana, Matanzas, Santa Clara, Camaguey, Cauto y Oriente. Las cinco primers conservaran los limites que tienen hoy, y las dos iltiums, los que a cada una corresponda do los que tiene Ioy todo Oriente, Y mntre si los que separan los t6rminos municipals de Holguin, Jiguani, (1) Que dice asi: "Articulo 13.Se reserva al Congreso national la facultad de crear o suprimir Terminos Municipales, o segregar, agregar o, de otra manera, variar el territorio de los mismos, oyendo a los Ayfuntamientos y Consejos Provinciales respectivos.k (2) Dia rio d Sc.ioncs de la Conrenciun Constituycute, p 166. S

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EL MUNICIPIO DE LA HABANA Bayamo y Manzanillo, de Canto, con los de Mayari, Palma Soriano y el Cobre, de Oriente. Las capitales de las cinco primeras serhn las mismas de hoy, y de las dos orientales las ciudades de Santiago y Bayamo (3). Abierta discusi6n sobre esta nltima, por ser la que mis se apartaba del proyecto de Bases, hizo uso de la palabra su autor, defendi6ndola con razones que, si bien no demostraron la bondad de la enmienda hasta el grado de inelinar el animo de la mayoria a aprobarla en la forma propuesta, fueron suficientes, sin embargo, a denostrar la improcedencia de la Base, tal como en el proyecto de la Comisi6n apareefa. En contra de esta enmienda y de la Base propuesta, consumi6 el primer turno el Ldo. Alfredo Zayas, defendiendo al propio tiempo la enmienda que en uni6n del General Emilio Nnnez habja presentado; y entre otras muches cosas, dijo lo que a eontinuaci6n copiamos: El Proyeeto de Bases presentado por la Comision dice que el territorio de Ia Republica se dividirt en seis provincias cuyos limits y denominaciones serAn los que actualmente existen, mientras no se modifiquen por has eyes; de manera que este precepto constitucional deja abierta la puerta a la posibilidad de que se modifiquen los limites de las provincias; e; eambio, sin zon qnodificaci6n del mismo precepto constitucional no podria modifearse la divisi6n territorial de la Isla en provincias. Los senores Delegados acaban de oir las manilfestaciones del senor Fernandez de Castro; ellas s6lo bastarian a demostrar el m6vil que nos guia al seflor Emilio Niniez y al que suseribe al hacer la enmienda, para que la Constituciol tanbi6a permita mediante las lcyes correspondientes y en su oportunidad, mnodilicar el ziumero en pue est6 constitwida la Isla. A lo cual hubo de agregar luego: De modo que por esa raz6n estimo que la modificacion de esta Base debe limitarse, asi como los limites y denominaciones, a que se puedan alterar en cualquier momento oportuno, por medio do una ley ad hoc, y e n-niero de provincias iyualmcnte por medio de esa otra ley, sin necesidad de modificar el precepto constitucional; lo cual quizes exija un pro() Adens del citado Diario de Sesioneq, quiees deseen conocer todos los pormenores de este asunto y ver que el general Ferni'ndez de Castro todavia insisted en la division de Cuba en site provincias, examinen las 52 pdzinas del opisculo que con el titulo do Menoria sobre la dihisi6n de Oriente en dos prorincias, y subtitulado Oriente o Santiago y Cauto a Baynmo, publie6 dicho general en 1911, acompafiado de un pequeflo plano de Cuba. 0 97

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CUBA CONTEMPORANEA cedimiento algo dilatorio, como es consiguiente en las reformas que afectan al C6digo fundamental de una Nacion... (4). El Sr. Manuel Sanguily, al intervenir en el debate, manifesto lo siguiente: Yo era de los que crelan que el nnmero de provincial debia estar fijado por la Constitucion, pero la actitud que ha asumido nuestro companero de Oriented, me ha hecho vacilar... Y he tenido que cambiar de opinion porque esa aetitud del selor Fern~ndez de Castro al establecer su desacuerdo con las Bases, nos dice que sdlo modifacando la Constituci6n se puede cambiar Ni )imebro de provincias, y cometemos un gravisimo error, una falta, y acaso sembremos el germen que quizAs ha de costarnos muny caro; de modo que yo cambio de punto de vista; el punto de vista para mi ahora es pee no debe ser Constitucional el 7umero de provincias y que debe ser nuteria leaislati't, y, por Io tanto, me inclino a la mocion del Sr. Zayas. E;l Sr. Rafael Manduley, hubo de consignar tambien su Conformidad eon este eriterio, diciendo: Yo, en ese sentido, apoyo la moci6n del sefior Sanguily, y la bago mia, eI el sentido de que limitar el numero de provincias no es precepto costitn ionai, porque la diisi6n cu provincias es una acei6a administrative. As ina mera division tranUSiioria, com o todas his divisiones de esa indole. Ims ties enmiendas anteriores rueron desechadas en votacions SuCesivas, y, lo que es mis digno de notarse ann: tambien Jo fu6 la Base 3.n del proyeeto, por entender la Convenei6n, como hubo de demostrarse luego, que no debia fijarse en la Carta Fundamental de la Repnbliea el namero de provineias en que se dividia su territorio, porque ello exigir'a la revision constiturional. e caso de tenerse que alterar la division territorial de la Iep blica. Con motivo de haber sido reehazadas todas las enmiendas y jambien la Base 3.1 del proyeeto presentado por la Comisi6n, promoviose uno de los debates mas interesantes sostenidos en el seno de la Conveneion Constituyente, interviniendo en 61 los senores Giberga, Quesada, Rius Rivera, Zayas, Nfiez, Gonzlea Llorente, Sanguily, G6mez (Juan Gualberto), Berriel, Betaneourt, Villuendas y Silva. (4) Diario de Sesiones de la Com enei6n Constitayente, p. 168. 0 98

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EL MUNICIPIO DE LA HABANA Acord6se, al fin, declarar nula la votaci6n recaida respecto de la Base 3.1 y continuar la discusion de 6sta en la pr6xima sesi6n de la Asamblea. Esa sesi6n tuvo ingar al siguiente dia, el 25 do enero de 1901. En ella presentaron los senores Quesada, Morla Delgado, Alenin, Betancourt y Fortnn, la siguiente enmienda que, salvo la adici6n propuesta por el senor Gonzalez Llorente, de que en vez de decir "cuyas denominaciones" dijese "cuyas respectivas denominaciones", y de los cambios de estilo necesarios, vino a ser el precepto constitucional hoy vigente, substituyendo a la tan discutida Base 3.a del proyeeto. Decia asi dicha enmienda: El territorio de Ia Repnblica se dividiri en seis Provincias, cuyos limnites sern los actuales y cuyas denominaciones las determinar el Consejo Provincial de cada una. Las Provincias podrfn incorporarse a otras o subdividirse para formar nuevas Provincias, mediante la aprobacion de los respectivos Consejos Provinciales y la aprobacion del Congreso Nacional. Sometida a votaci6n, despues de ampliamente discutida, fu6 aprobada esta enmienda por el voto casi unanime de los Delegados presented, puesto que el nnico voto en contra fu6 el del senior Giberga, por ir precisamente mas lejos ann que sus companeros de Asamblea y ser opuesto a que en la Constituci6n figurara Ta division territorial de ]a Rep:blica. ] J hecho esta resena del debate que precedio a la aproblcin del articulo 3.0 de nuestro C6digo Politico, para llegar a esta conclusi6n, que puede estimarse come incontrovertible: que fui cl criterio unanime de los Delegados a la Convenci6n Constituyonte, y asi To demostraron al rechazar la repetida Base 3.a suhstituy6ndola por la enmienda de los sefiores Quesada, Morna Delgado y otros, que para modificar en cualgitier tiempo la dirisiwn territorial de la Repnblica-aun tratidndose de variar el )wmcro de las provincias-no fuera necesaria en ningen caso la ret(ision del texto constitucional, y que se reservara al Congreso ]a facultad de resolver sobre ,dicho asunto, que debia ser inateria legislative. Sentado este criteria con respecto a la division en provincial, 0 99

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CUBA CONTEMPORI'ANEA que es la mas important, la fundamental segnn nuestro C6digo Politico, i habr quienes sostengan de biena fe que es preciso modificar la Constituci6n para suprimir un T6rmino Municipal, cono afirman los defensores de nuestro Ayuntamiento? "Es que no se puede alterar los limites de una provincia, si no es por iniciativa de su Consejo Provincial'', dicen algunos. "Es quo nuestra Constitucion no autoriza expresamente la existencia de un Distrito Nacional'', arguyen otros. En primer lugar, no se alterarfan los limites de la provincia de la Habana, ni se le mermaria ninguna parte de su actual territorio, al convertir uno de sus tarminos municipales en Distrito Nacional, puesto que 6ste no dejaria de pertenecer a la provincia en lo administrativo, a los efectos de la Ley Electoral, etc., etc. Y en cuanto a que la Constituci6n no prev6 la existencia de un Distrito Nacional, l acaso la prohibe? t Hay en ella un solo precepto que se oponga a su creaci6n? l No tiene el Congreso, por el articulo 59 de ella, la facultad de "dictar las disposiciones que regulen y organicen cuanto se relacione con la adminisIracio'n general, la provincial y la municipal; y todas las demds leyes y resoluciones que estimare convenientes sobre cualesquiera otros asuntos de interes piblico"? Y si el Congreso, al supriuir un T6rmino municipal, haciendo uso del dereeho que le reconce el articulo 13 de la Ley Orghnica de los M\unicipios. estima conveniente y de inter's pnblico convertirlo en un Distrito Nacional, con el caracter transitorio o mudable que tienen estas entidades, y s6lo mientras en 61 residan los altos poderes de la nacion, l no podrs bacerlo? La Constituci6n de los Estados Unidos de Norteam6rica, en su Seccion 8.", al enumerar las facultades del Congreso Nacio nal, dice que podr "ejercer una legislacibn exclusiva en todos los easos sobre el Distrito, cuya area no excedera de diez mills cuadradas, en que por cesi6n de los Estados particulares y aceptaci6n del Congreso se establezca el Gobierno de los Estados Unidos''. Si boy existe, pues, el Distrito de Columbia, se debe a que el Gobierno de la Union se halla establecido en Washington; pero si este cambiara de residencia, tambian se traladaria el Distrito Federal a otro lugar, sin que por ello padeciese ha integridad territorial del Estado que Jo aceptase dentro de 100

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EL MUNICTPIO DE LA HABANA sus limites. Y si en la Federaci6n angloamericana se requiere la cesidn por parte de los Estados, para establecer en cualquiera de ellos el Distrito Federal, es porque, segfln la organization politica de la Republica norteamericana, en ella cada Estado es libre y soberano dentro de la Federaci6n; pero en Cuba, cuyo gobierno republicano es, por la Constitucion, maroadamente unitario, y cuyos Consejos Provinciales no legislan, sino que s6lo pueden tomar acuerdos, no necesita contar el Estado con la aquiescencia de las Provincias para establecer en cualquiera de ellas los altos poderes de la naci6n, en la forma y en las condiciones que estime conveniente hacerlo, dentro de los preceptos constitucionales y de acuerdo con las eyes que el Congreso Nacional apruebe. La Constituci6n de Mxico, al sefialar en su articulo 43 las partes integrates de la Federaci6n, menciona el Estado del "Valle de M6xico'', que actualmente no existe, y mas adelante dice en su articulo 46: El Estado del Valle de M6xico se formari del territorio que en ]a actualidad comprende el Distrito Federal; pero la ereccion s6lo tendrs efecto cu:tldo los Supremos Poderes federaTes se trasladen a otro lugar. Lo dicho basta para demostrar quo tanto el Distrito de Columbia como el Distrito Federal de Mexico, y otros que pudieran ser citados, no son nuevos Estados o Provincias que se crean con caraeter permanent y definitivo, sino quo, teniendo su origen en la residencia de los altos poderes de la naci6n, su existencia esta subordinada a la traslaci6n de aquellos poderes de un lugar a otro dentro del territorio de la Republica. Asi, pees, nuestro Distrito Nacional (no Federal, como erroneamente se ha dicho por algunos) s6lo seria una porcion. de territorio, phcrenecienlte a la Provincia de la Habana, que, en vez de ser regida por un Ayuntaniento, estaria sometida a ]a legislacion el Congreso y administrada en forma especial, como corres}Oflde a la capital de un Estado, y s6lo por el tiempo que en ella resida el Gobierno de la Republica. Parece quo esto hasta para convencerse plenamnente de que no seria en modo alguno inconstitucional la conversion del T6rImino Municipal de la Habana en un Distrito Nacional, medida 0 101

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CUBA CONTEMPORXNEA legislativa cuya necesidad y cuya conveniencia hanse encargado de evidenciar y reafirmar recientes ruidosos sucesos, motivados por la situaci6n falsa y ambigua en que se desenvuelve ae-tualmente el Ayuntamiento de esta capital, euyas facultades y atribu.ciones han sido considerablemente mermadas a causa de haber sido substraidos de sn esfera de acci6n-para ser ''nacionalizados'', por decirlo asi-todos los servicios referentes a Instrucci6n Pflblica, Sanidad y Beneficencia, Obras Piblicas, Policia Municipal y, en fecha reciente, el Abastecimiento de Agua de la poblaci6n, quedando convertido asi el Municipio en una organizaci6n politico-burocrtica, cuyo descr6dito e impopularidad se han acrecentado al ponerse de manifesto, recientemente, la desorganizaci6n y el desbarajuste reinantes en las oficinas de la Administracion Municipal, de los cuales son muestras fehacientes y tangibles el incumplimiento y la violaci6n constantes, sisteinticos, de todas las ordenanzas y de casi todos los acuerdos tomados por el Consistorio habanero sobre aquellas contadas materias acerca de las cuales le es dable todavia conocer. MIARIO GUIRAL MORENO. 0 102

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LA BIBLIA DESDE E L PUNTO DE VISTA LINGUISTICO (Co NFE:RECsMl PRONrNCIADA EN LA VNIVEIADV DE LA H1ABANA E1 2 DE ABRIL DE 1910.) Las iuvestigaciones realizadas on el camps de los estudios lingliifsticos, con el objeto de conocer el contenido de las inscripciones halladas en lugares de gran interns historico, se han venido efectuando sin cesar, con 6xito maravilloso; y si a Chompollion Figeae le cupo la gran satisfaccioin de haber descifrado la escritura jeroglifica, sirviendoSe de los monumentos ,y de la lengua; a Rawlinson el explicar la gran inscripcion bilingiie de Dario, a Kaempfer el sensalar un sistema de escritura, ideogrificak en las cuneiformes, a Munter establecer que los tres generos de escritos persepolitanos en has Aquemenides, correspondfon el primero a una lengua alfahetica, el segundo a una silibica y el tercero a otra en gran parte ideogrsfica; si es de Grotefend la gloria de haber descifrado ]as cuneiformes de ]a priimera clase, senalando com-o idiomaa el persa, mientras respecto del idioma de la seguuda columna diseutese aun, sin llegarse a una certeza completa, pues para unos es la lengua escftica, mientras para otros es la medica o la elamitica, tambien a Jorge Smyth corresponde la suerte de haber hecho conocer al mundo el contenido de esas admirables tablillas de la Real Biblioteca Asiria, halladas en el terrapldn de Kuyunyikr, como el de haber advertido en la tablilla K, correspondiente al numero 63 de la eoleccion del Mfuseo Britanico, referencias a la Creaciln que hicieron posible determinar las grandest semejanzas de su contenido con to que sobre ella se nos relata en los versiculos de la 0

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CUBA CONTEMPORANEA Biblia hebraica. Descubrimientos de tal indole han permitido conocer la verdad de los hechos, apreciar en su menor detalle la narraci6n historica, cuando de ella se ha tratado, o comprender hasta donde ha Ilegado el vuelo de la fantasia adjudicando a las combinaciones de los signos grficos ideas que positivamente nunca representaron. Hace unos cuantos aflos, y debido a la bondad exquisita de mi estirmado amigo y compauero el Dr. Espinal, pude leer un juicio admirable que de la obra Babel y la Biblia-demostracion de las recientes pesquisas-public6 en sus columnas el renombrado peridieo norteamericano The Sun. El interns del asunto, ]a autoridad indiscutible de su autor, el eminence orientalista Federico Delitzsch, Profesor de ]a Universidad de Berlin, movieronme a la adquisicion de esa obra formada por dos magistrales conferencias quo hbo de pronunciar en presencia del Emperador, como resultado de las excavaciones realizadas en Babilonia por Ia expedicicn alemana; conferencias circunscritas a las relaciones de la Biblia y los recientes resultados de la investigation cuneiforme. Quo revolucion no habr causado en la fundamental idea de la tradici6n religiosa, habrin de demostrarlo la gran polvareda quo en el campo de los estudios religiosos hubo de producir, las multiples impugnaciones a los prineipios sencillamente expuestos por el gran orientalista, las punzantes diatribas que hubieron de dirigirsole de todas partes, al estimarse sus conclusiones como un ataque direeto a la Sagrada Escritura, al extremo de quo el propio Emperador, en su condition de Swnmnus Episcopus, crey6 de su deer refutar tambien conceptos que en dichas conferencias se mantienen. Y asi como el Profesor Delitzsch, estudiando fragmentos de una primitiva legislacion de la Biblioteca de Asurbanipal, ha dado a lo escrito la exacta significacion de las voices, porque su profundo saber lingiifstico le permitia traducir directamente del hebreo y del griego al alemin, animado el que tiene el honor de dirigiros la palabra, por el estimulo que origina el exito de la labor de los grandes profesores en este orden de sus aficiones, ha creido, al advertir discrepancies entre el texto hebraico de la Biblia con las grandes versions que de la misma se han hecho, conveniente discurrir por breve espacio de tiempo sobre la significaci6n verdadera de la palabra hebraica, analizada hasta en sus ultimos elementos, 0 104

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TEXTO IIEBRAW0 B'reschit BarA Hashshamhyi n Hahhres T6hu Meraj6fet Yom Raqi h Hel-maqom Hammahor Haggadol S LOS 70 iv 4px( l 4 ro TtlrE EKT~frE roV ovpavOv Tipv yT v &dparos 4rEtipero hlipav UrrEpOjaa n'vayw yr ( rbv 4worripa rov p4yav V U LATA in principio creavit celum terram inanis ferebatur diem SIXTINA in principio fecit co1um terrain invisibilis superferebatur diem firmanentumI firmamentum locum luminaria n aj us congregationem luminare majus LUTERO anfang schuf hinunel erde wiiste schwebete tag feste orter lichter grosses GLAIRPE al commencement cr6a le ciel terre informe 6tait porte jour firmament lieu 1' tin plus grand S010 En el principio cri6 el cielo la tierra desnuda era llevado dfa firmamento lugar lumbrera mayor 0 r r H a b t -4 z -4 0 ':

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CUBA CONTEMPORANEA para saber si ha habido fidelidad en la version que de la misma se ha hecho; y en caso negative, d6nde estin las variantes y en qu6 consisten las transformaciones advertidas al travds de los idiomas. Como la materia por si es extensa y no seria posible tratarla en breve espacio de tiempo, pues el estudio de la traduccion hebraica de la Cosmogonia de Moises, no es la obra de una sola conferencia, para quo puedan mis benevolos oyentes foriar juicio exacto del tema elegido, he resuelto tan solo discurrir sobre aqueIlos vocablos quo han ldado origen a las principales discusiones; y para que la labor no resulte fatigosa y se puedan dar una idea mfs completa, he creido conveniente former un cuadro (peg. 105) quo, proyeetado, haga mtis ficil ]a comparacidn de la materia, haciendo unicamente alusi6n a las tablillas descifradas por Smyth, cuando el caso asi lo requiera, ya que ellas sirven bien para demostrar Ia identidad de su texto con el de la Biblia o para seflalar los puntos en quo se mantiene a gran distaucia. Bereshit. El primer versiculo del Genesis dice asi en hebreo: B.ereshit bara hilohin het hasbshadayiim wheet hahdres; en griego : 'Ev apx vrocho-Ev 6 0EOs rv opavbv Ka. Tiv yv; en ]a Vulgata: In principio creavit Deus celmta et terrain; en Lutero: ait anfang schuf Gott Hinnoel und Erde; y en Glaire: Au commencement Dieu creca le ciel et la terre. Para dar a ustedes una idea exacta de Ia significacidn de las voces al traves de esas distintas versiones, comenzar6 estudiando las opiniones emitidas acerca de la correcta interpretacion de la palabra B'reshit, que ha dado origen a criterios distintos sobre el coneepto verdadero quo en la misma se contiene; y analizando el sentido de la particula y la acepcion que corresponde a reschit, para poder formar un juicio exacto de lo que se ha querido decir con ella, se ve c6mo el sentido literal de la voz aparece de comnn acuerdo con la traduccion que de ella se ha hecho en las distintas versiones que se conocen, pues la idea de en principio conviene con la de en el encabezamiento, ya que la forma hebraica rosch: cabeza, est4 relacionada en su constitucidn con la de reschit, pues los elementos grficos que integran aqudlla son los que se seflalan en esta. Las discrepancies advertidas no estriban principalmente en las apuntadas en el cuadro, sino en las que se notan en el criterio sustentado por hombres de inteligencia 0 I0 Qf

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LA BIBLIA DESDE EL PUNTO DE VISTA LINGUISTICO superior, como son Origenes y San Agustin, quienes apartandose del concepto propio del vocablo, concepto mantenido hasta en su ultima expresion, han llegado a suponer que con dicha palabra se ha querido decir otra cosa enteramente distinta, absolutamente opuesta a la verdadera acepeion de los terminos quo constituyen las formas hebraicas, y al discurrir acerca de este asunto lan manifestado ambos que por btreshit debe entenderse in fiio, per Jdim., cuando ni en la acepci6n consignada en el vocabulario, ni en Io que se indica al seflalarse la raiz reschit, se ve punto de coincidencia centre lo dicho por Origenes y San Agustin, y to que los grandes hebraizantes han expuesto sobre el verdadero sentido de btresh it. Si tal hubiese sido la idea quo se hubiera querido expresar, no se hubieran en modo alguno empleado las diCciones seoialadas, sino que hubiera formado part de los signos quo reprosentan la idea, la forma ben: hizo, que es el vocablo quo pudo haberse aplicado. Tal tendencia a dar vuelo a la fantasia, no se concreta a Io expuesto; otros han querido ver en los terminos apuntados, la representacion de la idea de sabidtirin, quo tione su voz en hebreo bi a, y hasta afirmase que todo ello indica iden. No se necesita grand esfuerzo para comprender que esas manifestaciones no son mas quo apreciaciones personales, desco vivisimo de contribuir, ante el ardor intense por el mayor brillo de la casa defendida, a advertir en el sentido de LIs votes una acepcion enteramente adecuada al objeto propuesto; pero el amilisis frio del vocablo, la apreciaci6n de cada uno de los elementos que lo integran, la perfecta fijacion de lo quo indica la raiz, echaan por tierra tales afirmaciones para dar paso franco a la verdad y hacer quo (sta resplandezca como corresponded, y asi pueda ol investigador paciente conocer, en el orden semantico, la acepcion adecuada de cada una de esas voices. Bara. La palabra bara ha motivado discusiones interesantes acerca del concepto que deba expresar; pero es preciso reconocer quoe por mucha que sea la importancia que a dicho termino se haya dado, nunca sera bastante, teniendo en cuenta 10 afirmado por los grande hombres en el campo de lia religion y fuera de ella, sobre io que esta forma dobe representar. Ya Petavio combatio el sentido dado a barn, de contener on si la idea de la creacid ex nihilo, por estimar que dicha acepci6n solo la expresa 107

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CUBA CONTEMPORANEA en forma del todo confusa. Abundando en identicas ideas, no fu6 menor la impugnacion que de ella hizo Rosenmiiller cuando, consignando manifestaciones mis categoricas que las de Petavio, decia que era absolutamente impossible probar la idea de la Creacion, dentro de lo que por tal debe entenderse, por carecer el verbo bara de poder bastante. Otros han llevado sus exageraciones, como se advierte en Burnet y Fiirst, a asegurar quo no existed en hebreo verbo alguno capaz de expresar la creacion cx nihilo; pero frente a opinions como las apuntadas, surgen otras diametralmente opuestas girando siempre dentro de la mas pura verdad; asi se explica que Buxtorfio dijese, en forma categdrica, rotunda, quo barn hace sentido de creacion perfecta, y quo Gesenio, el gran hebraizante, de opinion superior en el caupo de los estudios semiticos y verdaderamente autorizada en la esfera de los estudios hebraicos, de la interpretaci6n de los textos redactados en esta lengua, se expresase en el sentido de que en el primer versiculo del Genesis, bien a las claras se expresa ]a idea de la creacion ex nihilo, al decirse: Bereshit barn helohim et hashshamcdyin wheet hahdres. La forma barn signifiea cre6; cuando se despoja a la palabra de los elementos que concretan la idea y se ve la significacion de su raiz, se advierte asimismo que leva en si la idea de crear en el sentido expuesto al discurrir sobre esta voz. Para llegar a obtener una seguridad plena de si esa idea habia sido bien representada en las diversas versiones, es preciso hacer con los vocablos empleados, exactamente lo mismo que al estudiar el tdrmino bara. Si se examina la Version de los Setenta, se observari quo en ella se emplea la forma 4wotae, pensando los que tal traduccion hicieron, dentro de un verdadero error, quo la fuerza de significaci6n de esta voz era bastante para representar debidamente la acepcidn propia del tdrmino hebraico. Para demostrar bien cud.n equivocados han andado los que de modo tal opinaron, no hay mAs quo analizar el vocablo separando los elementos que se emplean, bien en las formaciones nominales o en las verbales, como en el caso present, para poder afiruar que ]a raiz de donde ha salido el verbo WOLdo, no contiene ni un solo significado que pueda demostrar quo la idea de creacion puede indicarse por ella, sino que esa raiz expresa mas bien la idea de preguntar, en el sentido de 1 qu ?, d6nde?; y como quiera que de esa raiz surgen las 104

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LA BIBLIA DESDE EL PUNTO DE VISTA LINGUISTICO o ttegorias gramaticales y la idea general, al particularizarse, no pierde su esencial significaci6n, de ahi que el verbo rrodw signifique fabricar, ejecatar, confeccionar, y secundariamente pudiera decirse que hasta crear, indicando con ello la realizacion de una obra mediante los materiales que se pongan a disposicion del ejecutante; necesidad, por tanto, de materia prima, que no debe existir cuando se trata de barn. o No habr en griego una palabra que corresponda al mencionado bara ? Indudablemente. La forma EKrLoE, aoristo del verbo iKT(tW, es ei termino que ha debido emplearse, ya que este verbo lieva en si la idea de producir y ademas se ha aplicado con cardeter biblico, representando la idea de crear. Analizando la dicci6n KT(tW, se observarA que procede de una raiz, KTI, que significa fundar; y si esta raiz, dadas las estrechas relaciones que se advierten entre las formas de unos idiomas con las de los otros, y dada la singular importancia del sainscrito en el campo de la gran familia indoeuropea, han servido sus elementos para explicar hechos lingiiisticos en un todo obscurecidos y corresponde dieha raiz a la sanscrita KSHI, que expresa la idea de establecer, fundar, y que equivale, segun el sentir de los lingiiistas, a crear, no hay duda alguna que este vocablo KTLrE cs el que ha debido usarse y no hrotire. Las causas determinantes para e e mpleo de esta voz son en extremo insignificantes, pues si Vigouroux ha consignado en su Diccionario sobre la Biblia que el empleo de br(rCo-E obedeci al hecho de no existir KTUrE, surgiendo las voces por la fuerza incontrastable de las ideas y habiendo sido necesario para expresar In idea de creacion, como los otros conceptos quo indica la forma KT(t4, constituir este vocablo, bueno es que se mantenga un estado de cosas no bueno, hasta tanto que surja otro de mejores condiciones; pero nunca, basaudose uno en verbal magistri, siga aceptando Como bueno aquello que en su esencia es del todo deficiente. La Vulgata haif empleado para traducir a barn el perfecto creavit; tdrmino bien usado, ya que creare lleva en si la propia significacio de bara; y nun cuando el origen de aquella voz es algo obsCUro, consignando los lexic6grafos que procede de cereo, que viene de la forma griega KEp&0, mezclar, nO es aqui donde estriba la raz6n capital de la buena traducci6n, sino en el hecho de que la raiz sanscrita KRI indica los elementos fundamentales del creavit, los 109

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CUBA CONTEMPORANEA verdaderamente resistentes en la gran lucha que se nota en los que forman las voces, las consonantes, que son en latin reflejo de las observadas en sanscrito, y esa raiz KRI indica el acto de hacer, acto, acciin, y, sobre todo, hacer o producir algo de la nada. La Version Sixtina se alej del todo, de la idea capital que encierra en si la forma verbal Zara; y al creavit de la Vulgata hace corresponder el fetci de diela traduccion, que si es de origen tambien obscuro, expresa facere, la idea de hacer, trabatjar, construir, eando, como se ha advertido ya, se han facilitado los elementos para llevar a cabo la fabricacion. Mds acertado resulta en I. interpretacion del concepto de la voz hebraica, el mismo Lutero al emplear a sch'f equivaliendo al bar, porque este preterito de sch/fem convielne en un todo con el tiempo pasado del tdrmino hebraico y con la idea que en el mismo se contiene. Glaire, que ha profundizado las lenguas seiniticas, y que en la Biblia Poliglota de Vigouroux se concreta inicamente a verter al francs la traduccion de la Vulgata, emplea la palabra correspondiente cria; mas no parece natural que se acepte la traduccion de Scio, trio, como equivalente a cree, pues ya los diccionarios se han encargado de cousignar la diferencia que se advierte entre ambas voces. Skeat relaciona la palabra crear con la griega wpaLvw, yo complete, del sanserito KRI, hacer, dando el Karayami, de Ia raiz Kar, hacer. Estudiando las versiones que se han hecho de esta voz, y a titulo de ilustracion, dire que en The Holy Bible, Oxford, editada por la University Press, 1862, se usa created; en ]a Santa Biblia, Sociedad Biblica A mericana, N. York, 1902, cre6; en la Santa Biblia, version de Cipriano de Valera, N. York, y en sucesivas ediciones se tradujo de igual modo, como en La Biblia Sagrada, ediciones estereotipicas de 1850, 1856, N. York; en La Biblia Sagrada, traducida al portugues por el Padre Juan Ferreira de Almeida; en la Holy Bible de Londres; en La Sainte Bible, version Osterwald, Cambridge, 1873; en The Holy Bible de Oxford, 1866; en The First Book of Moses, called Genesis, edited by A. H. Sayce, Londres, y tambien en La Biblia de las familias catolicas de Madrid, 1855. Hashshamayim. De no nenor importancia resulta el anhlisis del t6rmino hashshamdyim, que es una forma plural y que, casi siempre, se traduce por los cielos. t Hay acaso perfecta correlacion 0 110

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LA BIBLIA DESDt EL PUNT DE VISTA LINGUISTICO entre lo que significa la voz hebraica y lo que se advierte al trav4s de las multiples versiones ? Mis bien que haber traducido hashshamdyim por los cielos, han debido esforzarse los traductores por hacer que la idea fundamental del termino hebraico se reflejase al traves de las versiones efectuadas; hashsharndyhn debid traducirse por firmamento, pues analizada Ia voz a ]a luz de la ciencia etimologica, literalmente la palabra significa los fijos, afirmados. Por ello es que estimo equivocada ]a Version de los Setenta al emplear -rv oipav6v, el cielo, y en el ndmero singular, cuando en hebreo se usa el plural. El termino consignado en la Versi6n de los Setenta no es, en puridad de verdad, el adecuado; el propio es 0flplpa, que significa apoyo, todo to qae sirre a consolidar, y cuya raiz ETEP, ser s6lido, duro, tiene relacibn estrecha con Ia idea capital del termino hebraico. Analizando la voz o5pavds, se ve que su genesis hallase en Varuna, derivando la forma griega del terra varana, que expresa to que cubre, rodea, y ctya significaci6n no resulta tan pr6xima al termino hebreo como la que lleva en si rripwp~a. La forma ecelurn, de la Vulgata, usada por el que fu notable hebraizante, Pedro G6mez, de las Escuelas Pias, e igualmente en ]a Versi6n Sixtina, no da idea cabal del pensamiento contenido en ]a forma hashshamayim, pues estudiando la derivacion de la palabra, y visto que si para unos procede de chaos, de donde sale el chaum, de 6ste caron y de aqui cw/iun, mientras para otros viene de cwlo, cincelar, de KotXov, hueco, Ie Katw, abrazar, indicando todos las probabilidades de una raiz sinscrita, KUL o CHIL, cubrir, gira siempre el termino empleado dentro del que usaron los Setenta, alejado, por ello mismo, de la fundamental idea que expresa el hashsharndyir. Firmamentam hubiera silo, sin duda, el adecuado, que tambien debio emplearlo Lutero en su traduccion y no Ia forma himmel, que significa dosel, derivada de la g6tica himan, cubrir. No creo necesario discurrir respecto de las otras versiones indicadas en el cuadro, porque adolecen del mismo defecto, en el que tambien incurre Glaire empleando por hashslamdyim, le ciel. Hahdres. Otro termino digno de especial estudio es el hathares; difiero, en un todo, de la opinion sustentada por los Setenta al emplear la voz griega equivalente a la hebrea. Hahdres, si significa tierra, tiene en su sentido literal una acepci6n que indica los fines para que generalmente se la destina, y en ese sentido vale 0 III

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CUBA CONTEMPORANEA por la rota, tritarada. Esta idea, notada en la constitution completa del vocablo, se advierte tambion cuando aparece en su minima expresion, pues asi como en bereshit se ve en el re, alef y shin los elementos fundamentales de la palabra, el shin en el hashshawdyin, el bet y el re en el bara, el re y el tsade lo expresan en hahdres llevando siempre la idea de lo que se rotura, se tritura. Pero esta idea no ha sido atendida por los Setenta, pues ellos usan riiv jv y no la forma adecuada, como si yf expresara bien el concept de la voz hebraica. Todo 1o contrario se demuestra senalando que yij deriva de la rafz rA y que en ella s6lo los lexic6grafos consignan la idea simple de tierra, sin expresar que envuelva, a su vez, la de cosa rota, tritarada. Asi como existe en griego la forma EKTE para decir cre6, hay el vocablo spa, que es sin duda el adecuado, pues en opinion del gran lingiiista portugues Campos Leyza, dicho termino, en su constitution, puede proceder del semitico arts o del rEpw. La Vulgata usa terrain; esta es la voz propia, como quo Ileva en si la misma idea que la hebrea. Siguiendo a Breal, se nota su curiosa formacion, como otras de igual molde, pues esta palabra latina tiene en su raiz dos formas, terms y tors, que por asimilacion de s en r da terr y torr; ello no es causa determinante para advertir diferencias en la signi ficacion fundamental; la forma causativa torrere, secar, qaemar; el participio torrents, seflalando el corso de agua que permanece seco en el verano, el sustantivo torris, pedazo de 'madera seco, la propia forma terr, mantenida en terra, la seca, reflejan admirablemente el concept conservado en el hahares hebraico. Tambien Lutero, al usar la voz erde, emple6 la que en realidad correspondia. G6mez acepta la voz latina lerram y Vigouroux traduce la hebraica por terre. TOhu. No pocas discusiones han surgido respecto del sentido propio del vocablo tohu, racio, decastado, desolado, y que se traduce en siriaco por desierta. La Versioa de los Setenta es en extreme deficiente; emplea la voz &dparos, invisible, que no responded a la hebrea, pues una cosa puede estar vacia sin necesidad de ser invisible y puede ser invisible sin star vacia, lo que demuestra que no se ha empleado el vocablo correct. La forma KEVI lleva en si la misma idea del tohu, vacfa, que es el termino que debi6 haberse usado. La Vulgata ha hecho una buena traduccion: la forma inatnis indica el concept de la palabra biblica, pues en el analisis 0 112

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LA BIBLIA DESDE EL PUNT DE VISTA LINGUfSTICO de la voz y al apreciar su posible derivaci6n de la griega tvw, vaciar, se ve la idea fundamental, como al estudiarse el valor de los elementos que constituyen a inanis, de in y de la raiz sAnscrita AN, soplar, respirar, o de ana, cire, es decir, sin aire, el vacio. El quo fu talentoso hebraizante, Pedro G6mez, usa vastum, asolado, destriaido, talado, hecho vacio, del radical vast. La Version Sixtina sigue el mismo criterio de los Setenta y pone en correspondencia con tdhu la diccion invisibilis. B6hu. En la traduccion de Didot se usa ]a palabra incomposita, desordenada, desarreglada, quo no guarda relacion con la idea del termino hebraico, pues una cosa puede estar desordenada y no vacia. Esta traduccion ha tratado de parecerse en significacion a la griega, en vez de partir del vocablo hebreo, pues tampoco 4KaTrKUaTos, no equipado, no preparado, irforme, puede satisfacer. La Vulgata, como faicilmente se comprende, ha hecho bien en usar vacua de vacmus, a, um, vacio, vacant, del radical rae *cvac al ] ado de K Fe (K) -'V-OS vacio. Vigouroux emplea la forma nue, que no corresponde ni con la hebrea ni con la Vulgata, ino mis bien se aproxima a la traduccion de Didot y a la de los Setenta con el 4Ka'aTarOUaTS. Examinando The Holy Bible, de Oxford, 1862, se nota el uso de la forma void. Pene: faz, superfteie. En la version de los Setenta no se traduce esta voz, como tampoco en la de la coleccion Didot ni en la part latina; pero no resulta asi leyendo la Vulgata, donde hay la diecidn faciem, que usa asimisno G6mez. Lutero, a su vez, calla el termino hebreo pene, diciendo und es war finster auif der Tiese: y habia tinieblas sobre el abismo. No obstante esta falta, se advierte a fanter en singular correspondencia con el vocablo hebreo, y con la traduccion de la Vulgata, G6mez y Vigouroux. En The Holy Bible, de Oxford, 1862, ss dice the face. Merajefet: se movia. A poco que se estudie comparativamente esta voz, se nota la discrepancia quc existe en 1a traduccion del mWrajefet, participio femenino en forma pihel, de rahaf significando se movi6, se cerno, itncub6, frente al TeE pTO de los Setenta, al ferebatur de la Vulgata, al sapeiferebatur de la Ve'rsidn Sixtina y al focebat de San Agustin. La voz hebraica es mis elevada, mis majestuosa, mas digna, mis propia del concepto tenido de la Divinidad, mas dentro de su gran poder que cuanto puedan indi0 113

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CUBA CONTEMPORANEA car los empleados en las versions dichas. Empezando por el 4ErEtpEro de los Setenta, se observard que no indica la idea contenida en el nirajifet, pues twE4perO vale por era lievado, que no es lo mismo que la manifestacidn de un acto de la voluntad quo expresa la dicci6n hebrea. La Vulgata al usar el ferebatur, da un sentido distinto a la hebrea, como de igual modo se ve en ]a Versi6n Sixtina con el superferebatur, pues era llevado sobre, no puede en modo alguno convenir con se movio, se cerni. Glaire sigue el criterio anterior, pero Lutero, sin coincidir completamente con el tdrmino hebraico, usa el schwebete, de schveben, flotar. Esta voz se aproxima is a] significado de la hebrea, aunque sin poderse afirmar que sea la misma. La Holy Bible, de Oxford, dice moved. Hammayim: las aguas. Esta forma plural aparece de igual modo en la Vulgata en super aquas; mas la Versi6n de los Setenta usa To> {jrros, del agua, com tambien Lutero: auf dent -Wasser, sore cl agua. Vigouroux se refiere a las aguas. Ki-tob: que baena. Los Setenta han traducido quod esset bona, que fuera buena. En el texto hebreo no se emplea el verbo ser. Tamlbin Didot, aunque con otro giro, (lice: quia bona est: porque buena es; pero Gomez, quo ha tratado de aproximar su traduccion lo mis possible al original, pone quod bona. Vigouroux indica etait bonne, utilizando e1 verbo Otre, que no se ve en hebreo; de igual modo traduce Lutero al decir dass das Licht gut ward. En la tiiblia de Oxford hay that it was good. Ben hahor: entre la Iuz. La Vulgata suprime el inter, que pone Didot, llaciendo Jo mismo Vigouroux; pero G6mez mantiene la particular. Los Setenta usan por ben av& a-orv: en medio. Es de creerse que entre representa mejor la idea de ben. Lutero suprime la particula hebrea diciendo das Licht. U-ben: y entre. En el estudio de la Vulgata se nota que todo esto se calla, mientras los Setenta expresan Kat av& pUa-ov: y entre. Didot tampoco hace la traduccion, ni Vigouroux, que se conform con decir des ta'nebres; mts G6mez, en cambio, da a cada palabra su correspondencia latina et initer. Lutero sigue las mismas aguas: con der Finsteriist. Wayyiqra helohim: y llamd Dios. La traducci6n de los Setenta es la correcta: Kml EKaXc-v 0 BeES; en la Vulgata se ve appelavitque, 0 114

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LA BIBLIA DESDE EL PUNT DE VISTA LINGUfSTICO sin referirse al hilohim ; pero Vigouroux usa la forma pronominal ii: et it 'appela. En la version Didot se pone Deus, y Lutero al decir und nannte: y liamaba, emplea el imperfecto de indicativo, quo es tiempo distinto del advertido en hebreo. Yom: dia; derivada de una raiz euya significaci6n primordial us u nidn, reuLnioin, conwjunto. Dios, segin el texto, al crear la luz la separo de las tinieblas, hizo dos estados distintos; pero al formar el dia los reuni6 en un solo periodo; por donde Yom, en su acepcidn primitive, significa reunion de la luz y de la obscuridad; de la tarde y de la mafnana, dos partes, dos mitades que vienel d formar la unidad, es decir la union. Los Setenta dicen -ip4pav; diem la Vulgata y jour Vigouroux, haciendo identica traduccion Didot. Lutero enplea el terinino Tag. Analizando con cuidado las propias Escrituras, se nota que hay lugares quo demuestran que yowt no resulta propiamente dia, slino que se hall empleado en la acepcion de tiempo. No es de opinion Glaire que yor indique tiempo ifndefintido, was, al tdiscurrir sobre el significado de esta voz, Mir dice que mientras yom no salga de los terminos del dia natural, el Hexdmeron estart rodeado de perpetual nieblas. Welaj6shek gra layla: y la tiniebla llamo noche. La version de los Setenta es correcta, pero la Vulgata trae tenebras, es decir, on plural, y ha suprimido cdra, llamo. Taubien Vigouroux dice les tinebres nuit, empleando el plural y callando el verbo, cosa que Gomez no hace, pues traduce bien y pone el sustantivo en singular: caliginenm. Didot usa tenebras, como la Vulgata; por gira ds vocarit. Ldyla, noche, es form que deriva de una redoSlada que es, a su vez, frecuentativa de otra que significa faltar, (eCta,; pees noche es la cesacion del dia, falta del dia, de la luz. La formna griega v6C, es simplificaci6n de avin, de avo-rw, acabar, termninar, faltar. Hereb: tarde. Realnente esta palabra lleva en si in idea de p8sar, franquear, it de un lado a otro. Entre las muchas acepciones estti la de tarde, que, como las otras, no expresa otra idea que In de pase; es el pase del sol por el meridiano, en el punto cuhninauto de su carrera, que es el mediodia, es decir la mitad del dia; despues de este momento viene el descenso, el acostarse del astro del dia; el paseo del meridiano sehala el comienzo de la tarde. No encuentro la significacion que le dan Gesenio y First, de mixtion, 0 115

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CUBA CONTEMPORANEA confusion. Parece que no estin en lo cierto los que suponen que hereb pueda significar noche, porque tal cosa no puede deducirse de este sentido. Partiendo del anlisis etimologico de la raiz, Jarrett, en su New Lexicon of the Hebrew Language, hace corresponder a night, joshe, ldyla, hereb, etc. Los Setenta usan &wrrpa, voz muy bien empleada, pues viene de &olrEpos, de ga-rw, seguir. La Vulgata (lice vespere y G6mez vespera, derivadas de vesper, a su vez de Ia griega &wEpos. La traducci6n latina de Didot emplea vespere; Lutero dice: da 'ward aus Abend, y usa el vocablo correspondiente al hereb. Debo advertir que la Vudgata consigna factum est vespere, mientras en el versiculo ]iebraico se expresa waychi-hireb: y fui la tarde y no fI4 hecha la tarde. Vigouroux usa soir, que es equivalente al hireb. Hejad: urno. Esti bien la traduccion de los Setenta, de hciad por i (a; lo mismo hacen Gomez y la Vulgata al dar ]a version 1atina; pero Vigouroux indica jour unique; y aunque expresa la idea, no resulta el vocablo propio, pues otro es el que corresponde en hebreo al unique frances. Didot sigue a la Vulgata diciendo dies anus, y Lutero, en der erste Tag, emplea el numeral ordinal en vez del cardinal, lo mismo que se advierte en el hebreo y en la Vulgata. Bueno es advertir la forma libre de traducir de Vigouroux, al expresarse asi: et d'mn soir el d'im miatin se fit in jour unique. Raqiah: firmamento; cielo, derivado de Raqab, significando lo tendido, lo extewlido, to adelgazado, to vacio, lo evacitado; es el espacio, el aire, la vtmteria uas ligera y 'ms sutil, la regiont goseosa, area, region (et iter, regiones etircas, el cielo. Todo, como (lice Campos Leyza, representa idea contrnria a la de firmerza y solidez, que generalmente se atribuye a esta palabra. Los Setenta traducen bien usando Q-Ep4Wo a y la Iuldgata por flrmamentum, coino Didot. G6mez emplea expansum, que es la significacion propia de la voz hebrea, y Vigonronx firnameat, sin atenerse a ]a traduccion literal, pues dice qu'un firmament coit fait. Betok hammiayim: en medio de las aguas. Para los Setenta es del aguay tambien para Didot; pero la Vulgata usa el ndimero en que esti la palabra hebrea, lo mismo que Glaire; mas 4ste, en vez de traducir b/tot por en medio, lo hace por entre, que a la postre es lo mismo. Gomez dice aquarum. Bueno es advertir que los Se0 116

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LA BIBLIA DESDE EL PUNTO DE VISTA L[NGTiNSTICO tewa, al terminar el versiculo, anaden Kai yEVErO oirws: y fu6 hecho asi, palabras que no estfn en el hebreo, pues s6lo dice y~1i raqiah betok harmmdyim. Ni la Vulgata, ni Didot, ni Glaire Io traen. Ben hammayim: entre las aguas. Traducen los Setenta esto asl: SLex6po-ev 6 BEOS &v& da-ov roo iSarOS, advirtiendose que si el StEX6pLO-Ev equivale al yab del hebreo, separd, en cambio se aiade o BE&s, Dios, que no tiene la version hebraica y se pone uS8aros, en singular, que en hebreo estA en plural, por Io quo G6mez Io traduce aquas, coma la Vulgata, y Glaire cat. El ben hammdyin resulta traducido por la Vulgata por aquas, suprimiendo el centre que se ve en Didot y G6mez en el inter. Es de notarse quo Didot dice aquam por aquas. Ubin hammiyim: y entre las aguas. En la version de los Setenta se emplea por ben, 4v& -ov y por hamniyim, uSaros. La Vulgata, en vez de repetir aquas, pone ab his quae, como hace el propio Glaire diciendo de celles qui. Las traducciones latinas emplean el verbo ser, callado en hebreo. Wayehi-ken: y fue asi. La version de los Setenta ha suprimido estas palabras. La Vulgata dice et factum est ita, cambiando el tiempo hebreo, pues ychi es forma apocopada del futuro de jaya, ,fud, mientras Didot nada indica y G6mez consigna et faith sic. Glaire resulta bastante esclavo de la Vulgata traduciendo et i fut faith ainsi. Wayyiqra helohim laraqiah shamiyim: y llano Dios al firmameno eielos. Los Setenta han agregado Kat eSEv 6 BecS OTL Kax6V: y rio Dios que (era) bueno. Ni la Vulgata, ni Glaire, ni G6mez aceptaron 6sto; como que no Io trade el texto hebraico; pero Didot dice: et vidit Deus quia bonum est. En lo que respecta al mwayehihlreb, wayehi-b6qer yom sheni: y fue tarde y fu maiuana, dia segundo, que es la hebraica y la de los Setenta Ka 4vETO krwpa, KaLI yvETO Irput hJppa SEur4pa, se nota que Glaire se aparta algo de la traduccion, pues dice: et d'un soir et d'un main se ft un second jour. Didot acepta la version de la Vulgata. Yiqqawu hammiyim mittijat hashshamayim hel-maqom hejad: se jantaron las aguas por debajo los cielos en lugar uno. Estudiada la forma de traduccion, se ve que siendo yiqqawu un futuro de qawaa oen forma niphal, que expresa idea reflexiva o reciproca, Se traduce en los Setenta por rvvaxirw, que es 3a persona de sinS 117

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CUBA CONTEMPORANEA gular del imperativo pasivo expresando idea de mandato, cuando en el texto hebreo es de future; ademAs en hebreo se usa el numero plural y en griego el singular. G6mez ]a traduce por congregentur, que es subjuntivo pasivo en 3a persona de plural: scan juntadas, y su sentido es optativo, diferente del que indica el tiempo hebreo. Didot usa el mismo tiempo que G6mez, incurriendo en el error de emplear el singular por el plural; la Vzdgata coincide con G6mez y Glaire dice: se rassemblent. Respecto al hammayim, forma plural, es de notarse que los Setenta lo traducen por -r iSwp, cl agua, resultando mal usado el numero; error en quo tambi6n incurre Didot al poner aqua. Usa G6mez, con raz6n, aquae, pues mayim es forma plural del inusitado may, agaa; lo mismo pace la Vulgata, y hasta Glaire, diciendo les eaux. Sobre el mittdjat, por debtJo, hay que indicar c6mo se nota alguna deficiencia en las versiones; basta en la de G6mez, que siempre revela su dominio del hebreo, pues dare por equivalencia a .subter, es pensar que dos vocablos constituyen uno solo: Subter vale por deba4jo, bajo de, at pie de, y on la forma hebraica hay dos terminos: mi significant por y ta*jat, debajo de. Tampoco los Setenta guardan la debida correspondencia, pUes -r inok&-ro es lo debajo, aunque al construirse con genitivo corresponded al (m. dessous de. La Vulgata pone soh, debajo de, come Glaire sous; Didot sub. Respecto al termino hashshamdyim., forma plural, los cielos, que es el singular sanscrito scarga y el alemtin himmel, todos los traductores lo ponen on singular, siendo un masculine plural. Hel-maqom, en lugar. Acerca de esta voz se hace necesario decir que los Sctenta no la vierten correctamente, toda vez quo o-uvaywy-i no significa lugar, sino reunion, y la voz hebrea no quiere indicar la idea de reunion, sino de logar. Reunion es en hebreo nojed, como en griego es -wros. De igual defecto adolece ]a version latina de Didot, al emplear el vocablo congregationem que significa coogregaciton, sociedad, jmnta de personas, cuerpo, comiunidad. Tanto la Vulgata como Glaire, al usar locnn y lieu, respectivamente, estan en lo cierto. Weterahe: y aparecerd. G6mez traduce at appareat, dando a ]a conjuneidn significacion de final: para que, a fin de que. Los denas autores la traducen por y, los Setenta por Kal, Glaire por et y Didot de igual modo. Parece quo empleada con future, le corresponde mejor la acepeidn de y. Con respecto a terahe, que viene 0 118

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LA BIBLIA DESDE EL PUXTO DE VISTA LINGPISTICO de rachah, rid, obserru, provey6, en la forma niphal indica fuS risto, aparecio; pero empleado en el futuro, y no en el subjuntivo, como hace Gomez. Los Scienta usan el imperativo pasivo 46Arco, (10 Sdoropa, que no indica aparecer, sino mirar, pesar, (C. Aparecer es en griego +atvopaL. La Vulgata, y Didot traen appareat, y Glaire paraisse. Hayyabbasha: la seca. Los Setenta dicen typ, que corresponded al vocablo hebreo, pues gaip&, que viene de ggpos-&-6v, deriva del radical gtpo, idea de sequedad. G6mez dice arida, la Vulgata io mismo que Glaire y Didot. El mismo G6mez afiade en el Vocabulario de su gramitica hebrea, que yabbasha puede significar tierra, coninente; pero Jarrett indica por tierra, adamah, erej, tebel, (c. La forma latina dr-id-us, a, um, que deriva de ar-e-o, pemar, ser secado, expresa bien la idea del hebreo, porque el adjetivo latino significa seco. Es de notarse en la version de los Sctcnta una adicion que no se lee en el texto hebraico ni en los dends sefialados, pues tras el waqhi-ken, traducido Kal 4ydvEro oSros por los Seten ta; et factwm est ita por la Vulgata, con una pequena variante en Didot: et factumn est sic, y por Glaire et il fat faith ainsi, afaden aqudllos K4C m"V X6' 'rO iSWp TO JrOKA'rW 'rOO &OpavoV Es Tas vvvayyas aTrWiV, KcI 4e1 h 91jp&: y el agua que estaba debajo del ciclo se reCimi en sus litgares de reunion y la parte drida apareci6. Ulemigwe: y a reuoidn. G6mez deja sin traducir 1f, que es a, y dice et congregationeem, mientras Didot vierte la forma hebrea por congrego: et congregata est, cuando se trata de un sustantivo. Los Setenta, al emplear 1a voz r-VOrIaTa, han usado el vocablo propio, pues indica reunion. Ahora bien : la diccion latina congrcgatio, que G6mez usa en el mismo nmiero que en hebreo, mientras en la Vulgata aparece en plural, no resulta el tdrmino adeciado, porque se refiere principahnente a la idea de sociedad, junta de personas, congregacion. Mejor elegida estd la dicci6n francesa amas. He ahu, senoras y senores, unas cuaitas observaciones de as que he anotado al analizar comparativamente la traduccidn de las voces del Genesis. Much nAs podria anadir, si no temiera abusar de la atencion dispensada por ustedes siguisndome con tanto interns en la excursion lingiiistica quo he realizado, hermosa 0 M)9

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CUBA CONTEMPORANEA prineba de los servicios grande que presta la interesante Ciencia del lengaPaje en ol dclarecimiento de la verdad. DR. JUAN M. DIHIGO. Profesor de Lingiistiea y de Filologia en la Universidad de la Habana, donde fund6 el Laboratorio de Fonetica Experimental, primero establecido en Amdrica, y redactor jefe de la excelente Rerista de la Facaltad de Let s y Ciencias, es el sabio Dr. Dihigo Secretario de dicha Facultad y miembro de Ia Academia de ]a Historia de Cuba, de la Sociedad Lin gilistica de Paris. de la Asociaci6n Filol6gico Heldnica de Constantinopla y de la constituida pars e] fomonto de los estudios griegos on Francia. Ha representado a ]a Universidad cubana en M6jico, Espana y Grecia, como delegado oficial del Gobierno, y entre sus numerosos y notables trabajos figuran los siguientes, publicados en la Habana todos: La lenpua drabe y la Iistoria de Espala (1888), Sinopsis de Gramndtiea Griega (1894), Jose Ignacio RodrIgue: (1907), Las races griegas (1908). Roosevelt y la ortograjia inglesa (1909), La fontlica experimental en el Laboratorio de Rousselot (1009), Brtal (1911), Ruftno Jost Cuerro (1911), yJReparos etimalogicos al Diccionario de la Leugua Castellana. Nos distingue con este curioso tra. bnjo, Cn que una vez ms demuestra su erudici6n y vastos conocimientos lingdiisticos. 0 1 0 3*

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r CUBA: CATORCE ANOS DESPUES CapilLcO II DE LA Oml3A El Mediterrdneo AMericano, mA nccIDO V A NoTPA o co'O EI, Du. JUrlo 0 rLIoOA). (') Debemos ser, inherentemente, un pueblo pacifico. Desde hace diez aitos esiamos agazapados en la Bahia de Guantanamo y no hemos levantado un dedo para fortificar lo que los rusos o los japoneses, o cualquier otro pueblo rapaz, hubiera convertido inmediatamente en una gran estaci6n naval y en una fortaleza, denominandola altivamente "La Dominadora del Afar Caribe". A este lugar ban afluido todos los conquistadores de las Indias Occidentales construyendo un lugar seguro de abrigo; aqui vagn los manes de Morgan y Sir Olive Leigh, Cortus, Quevedo y (*) The American Mediterranean. By Stephen Bonsai... New York. Moffat, Yard and Company. 1912. 8.o, xnv-488 p., grabados y mapa -En lo relativo a (nhIjJ conviene que los cubanos conozeamos el contenido de este libro, que cuando vio In luz, al finalizar el aiio 1912, fu6 vivamente comentado por la prensa norteamericana. En la traduccion que aquf aparece, no figura lo que el autor dice en las dos primerns paginas de este capitulo IT, porque en ellas Mr. Bonsal s6lo expresa que regres6 a Cuba "despa6s de una ausencia de diez aos, retenido por Ia hospitalidad de ia marina norteamericana", que su viaje to hizo en el pequefio crucero Tacoma. saliendo de Puerto Rico y navegando a Jo largo de In costa norte d-1 Santo Domingo y Haiti, extendi~ndose en narrar ]as impresiones que le sugiri6 la vista de la bahia de SamanA y del Cabo Francisco. Despuds hnbla de la mole de San Nicolfis y de In Punta de Maisi, so refiere al Paso de los Vientos y a los buques fruteros que desde Jamaica se dirigen a los Estados Unidos; luego ''enpa de la ruta seguida por Ia escuadra norteamericana-en uno de cuyos har.os se encomtrala 61-al navegar hacia ias costas nuestras en 1898, cuando Ins marines angloamericanos "veian buques-fantasnas Ilenos de soldados, que ya no se reunirn miAs por haber pasado a In Historia"; cuenta en seguida sus recuerdos de aquella poca, y entra en Ia materia que nos interesa (p. 32-46), tal como coImicnza la traducci6n esta.-Quienes deseen consultar el libro, pueden hacerlo en In biblioteca de a CnMunra do Representantes. (N. del T.) 0

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122 GEURA CONTEAIF'OR NEA un enjambre mis; aqui, resguardados de los huracanes, esperaban el arribo de los barcos eargados de plata y los galeones de oro; aqui era donde los hombres de Devon carenaban y calafatealn sus corbetas y se preparaban para chamuscar las barbas del rey de Espafia o saquear sus mins valiosas posesiones. Desde aqui, afios despu6s, mas pagado de las apariencias y, por tanto, provisto del permiso del rey, el almirante Vernon parti6 para Puerto Cabello Y mas tarde para Cartagena, con el leal norteamericano como pasajero. Aqui tambien llegamos nosotros en la alborada del 98, siguiendo el ininterrumpido precedent establecido por los dominadores del mar durante tres centurias; aqui lleg6 Sampson a hacer (arb6on para sus barcos, enviando a M'Calla y sus marines a que desembarcaran izando la bandera a la brisa y estableciendo iuostro primer campamento en tierra. Pop un convenio celebrado con los cubanos, el suelo que nuestros marinos conquistaron con su sangre esta en poder nuestro, y aqui, como muchos temen, se estan congregando barcos, hombres y dep6sitos que en su dia nos conducirn y facilitaran Ia conquista del Caribe. Pero que Milk Street disipe sits temores; hemos estado eclucAndonos para la guerra por diez aios. y nos hemos mostrado pacificos y superiores al espiritu del sugar Los pocos caiiones que los espaholes abandonaron han sido distribuidos entre los museos de Casa, y, aparentemente, no han venido otros nuevos a llenar el vacio. Hoy en dia Guantanamo, el Vladivostok del Mediterraneo americano, estf solamente defendido por su alto y antiguo renombre, por uno como especie de pont6n sin coraza, con arbolitos de goma y otras plantas sobre su eubierta, y que parece haber venido no para una empresa de concuista, sino para permanecer varado en el fango por tiempo indefinido. Es verdad quo antes de que nos hubieramos acostumbrado a soportar el peso de las nuevas responsabilidades que la guerra con Espafia ha puesto sobre nuestros hombros, y tal vez inconscientes de ellas, algunos planes de defensa se han trazado e impreso en papel azul, y hombres de aspecto sapiente han venido con extrafios aparatos a medir el agua y la tierra, tra0

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CUBA: CATORCE ANOS DESPUNS yendo libros voluminosos para hacer apuntaciones; llegaron y permanecieron por mucho tiempo acampados detrSs de la estaeada, luchando con los mosquitos en el mismo lugar on donde los marines combatieron contra los espaiioles; pero en el fondo Bran hombres pacificos y borraron los nlltimos trazos del Gunntnnamo guerrero, mandando a cegar las hist6ricas trincheras de los marines, por ser ;de veras! excelentes criaderos do mosquitos. Y los plans cuidadosamente trazados, no han sido llevados a la prfctica. Se dice que debido a que el Congreso no ha votado la necesaria consignaci6n; lo cierto es, sin embargo, que ellos nunca fueron realizados (1). Y respect a las demas obras defensivas recomendadas, con carheter imperativo, por los estrat1gicos, s6lo so ha ejecutado una pequelia excavacion; pero como Pnicamente se ha excavado on aquella reducida porcion del puerto quo est6 abierta y directamente expuesta al fuego de los harcos que vengan del exterior, esta excavaci6n apenas puede considerarse como una medida defensive. El echo de no haber llevado a cabo los planes y fines para los cuales adquirimos esta gran estaci6n naval, se dice quo es debido al desacuerdo que existe entre las autoridades navales y militares acerca de la utilidad de la nisma. El Estado Mayor del ejercito esta decididamente en favor de Panami como base naval y militar. El Gobernador Magoon, que presidi6 durante nuestra segunda intervencion en los asuntos cubanos, era un hombre corpulento, proximarnente de la talla de su inmediato predecesor, el Presidente Taft, y cerca de diez veces mayor que el pequeio Weyler, a quien a menudo vi sentado on su lugar, pero no on su silla, ace afros. El Gobernador no era un hominbre imupulsivo, I no tenia un solo rasgo latino en su complexion. Su tempermlento y el conjunto de su naturaleza eran la inas completa (1) Recientenmente se ha firmado entre el Secretario de Estado de la RepiMica de Cuba y el ministro norteamericano Mr. Beaupr6, el tratado, con fecha 27 de dicienbre de 1912, por el cual se amplia la estaci6n carbonera de GuantfAnamo, a camllio de lo terrenos de Bahia Honda. Y hemos leido en ]a prensa de esta ciudad, que el General Wood so prepara a \mnir a Guanifinamo con el fin de estudiar las grandes obras de fortifieaci6n que han de realizarse en ean estaci6n naval, Have del Canal do Panamf. (N. del T.) 0 ]";

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124 CUBA CONTEMPORANEA antitesis de lo ctue hasta entonces todos los cubanos habian estimado y admirado en sus virreyes (2), y, sin embargo, el Gobernador Provisional fu6 muy popular entre muchas clases de esta extrafla e ingobernable comunidad que presidia. De eso no Cabe duda (3). Me impresion6 profundamente con la sinceridad del (lobernador y con su prop6sito nnico. Se tom6 el mayor interns en Ios esfuerzos que yo hacia para enterarme de la obra administraiiva quoe 61 realizaba; y en la organizaci6n de mi labor tuve ocasion de merecerle favores a los cuales no creia poder corresponder de mejor manera que enterfndole de los cargos que ontra 61 su administraci6n hacian los cubanos desconocidos con quienes yo hablaba en trenes y vapores, en caf6s y en hoteles. No habia duda de que le atribulan al Gobernador Provisional todos los sentinientos de venalidad y corrupcion que eran atribuidos, y creo que merecidamente, al general Weyler en su dia (4). El Gobernador Magoon se mostr6 complacido y agradecido por mi candidez, y, dandome las gracias, me dijo pausadamente: 'De alginos no esperaba justicia, mucho menos gratitud; ciertamente, no contaba con ella por part de nadie; pero debo decir que se me ha prodigado en mueba mayor medida de lo que yo he merecido. Solamente existe uno de estos cargos que me dignar contestar, y es el que se refiere a ]a gracia de indulto, quo algunos de estos criticos consideran excesiva y a la que atribuyen razones venales (5). (2) Mr. ionsal debiera saber quo en Cuba nunen hubo virroyes, sino capitams genernles, v q1 no t'dos los cubnns los admiraron y ostimiron. (N. dcl T. (:) Sobre esta popularidad de Mr. Magoon, hay mucho que decir. Se excedi6 tanto, en virtud do lo amplio de la nroclaiia de 'Taft, que virtualmente suspendiu Ioalas his loves y hasta la Constitucidn, quo a sus pro edimintos delese, en grand parte, el vstado de indiscipline social y political que reina en este pais desde fines de 1906. (N. del 2'.) (4) Aunque Mr. nlonsal lo afirme, no creemos que hubiera gente tan desprovista de sentido comnnPu, que estableciera paralelos entre Weyler y Magoon. Fueron dos (pocas distintas, dos situnciones completamente diferentes. Paede ser que haya tan sl o un punto 4de semejanza: Weyler casi acab6 con Ia poblacion rural do Cuha: Magoon acah6 con of dinero y-, a poco mfrs, acaba tambicn con el principio de autoridad. (N. del 1.) (5) En 15 do agosto de 1909 decia nuestro distinguido amigo Luis M. Pe rez. en el nimoro 2 do su rovista La Opinion Cubana y en un articulo titulado La ,erdad rsprerieo del gobirno prrisOnal. Io siguiente: "1 la d4smoralizaci6n de la ldministraCi6n p1blica y a las rivalidades que dcliberadmente se provocaban y so fomentban entire los prohombres politicos, hay que agregar el escondaloso despojo de que fu6 victima el pals a manos de los 0

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CUBA: CATORCE ANOS DESPUES 1 "Dicen que he indultado cerca de ochocientos condenados. Creo que este nnmero es aproximadamente exacto, pero el resto del cuento es pura invenciGn. ] tenido siempre presente, y parece que 1is criticos lo han olvidado, qtie socedi al Juez Taft, como gobernador provisional de la Isla, cuanUo Vs i n ones r ivles del pueblo estal an a matarse, y cuando las con ib ones del pais, drant e mns de un afto, se aproximaban a la anarquia. 1 listed debe teuer en eulenta tatnbien--y clo que asi lo harft-las turbulentas y desordenadas condiciones politiEas que habian prevalecido ior lms de diez aulos antes de nuestra intervenci6n (U). Mis opositores .eno que nmuclos o una gran mayoria-de los que fueron indultados por mi--hubian sido condenados por delitos que nada tienei que ver con 1:1 politica. Plies bien, lts contesto rotundamente que estin equivocados. No lretendo conocer todo lo relacionado con Cuba-ojal lo supiera-; pero hay algo que conozco, y es que nada ha sucedido en Cuba durante los diez tltimos anos, que fuera del todo ajeno a la political. Todos los casos que ie presentaron tenian un aspecto politico evidente o latente; existian toulires a quienes se les habia condenado por tribunales que no tenian isiento en un ambiente juridico; era una 6poea en que los odios y rencores sectarios se habian exacerbado, y los sentimientos personales y los lazos de partido influyeron en muchos jueces de la Isla, ineonscientemente sin duda, pero no nenos cierta e injustamente (7). Muehas de estas sentencias parecian demasiado extensas, mucbas completanente injustas, y la acritud quo engendraron presagiaba el fracaso de todos nuestros planes do pacificaci6n. La misi6n mia, como usted ve, era pacificar, apaciguar las iras quo se habian despertado. "Creo que los resultados han justificado mi acci6n clemente en casi todos los casos. Lo que se dice de que cerca de la mitad de los indultados estan de nuevo en la efrcel, es una falsedad ultrajante. 261o recuerdo dos representantes en Cuba del gobierno de Washington, al extremo de llegar a ser la Administraci6n Provisional en toda la Isla sin6nimo de venalidad y simbolo de corrupci6 administrative. "Bastaria aducir como ejemnplo los siguientes: el numero excesivo de indultos concedidos a toda clase de criminales vulgares..." (N. del T'.) (6) iA cuail se refiere Mr. Magoon? Si es a la segunda, a li de 61, estA equivocado. Durante la ocupaci6n de 1899 a 1902, y durante el primer periodo de la Republica presidida por don Toms Estrada Palma, la Isla fu6 un ejemplo de orden y de buena administraci6n. 1a historia, en ese sentido, harh cumplida justicia al General Leonardo Wood y al Presidente Estrada Palma. (N. del T.) (7) Muy absoluta y desprovista de verdad nos parece esta afirrnaci6n quo Mr. Stephen Bonsal pone en boca de Magoon. Si esos jueces prevaricaron, como Esle parece indicar, por qu6 no los castigd? Bien pudo hacerlo, dentro do las facultades omnimodas que tenia. Ademfs, las escasas cesantias decretadas per el Gobierno Liberal cuando se hizo cargo del poder, parecen ser el mbs rotundo mentfs a esta ofensiva afirmaci6n de Mr. Charles E. Magoon contra el Poder Judicial de Cuba en aquel entonces. (N. de 1'.) S 1.1,'

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CUBA CONTEMPORANEA casos en que esto fuera cierto; pero puedo recordar cincuenta ejemplos de personas indultadas por mi, que aunque s6lo han estado en libertad por algunos meses, ya ban rendido grandes y valiosos servicios a Cuba'' (8). Ale he tornado la libertad de transcribir toda esta conversacitn, porque -me parece que contesta con 6xito el solo cargo substalicial, entre una lluvia de calumnias, que se ha hecho contra el Gobernador Provisional (9). 'ahlbien la doa conocer, porque pone de manifiesto un aspecto intimo de un hombre muy notable, que bajo criticas(Psi intoleriables-circunstancias, demostr6 altas condiciones aid inistrativas, que no han sido generalmente apreciadas. E.;l vinculo ofici que nos une a Cuba, es la generalmente conocida, pero poco comprendida, Enmienda Platt. Es una importante pieza legislativa, y, sin embargo, siempre quc se la menciona en los circulos oficiales de Washington o de Cuba, provoca un silencio sepuleral. Imr Jo que a mi hace, prop6ngome romper esta conjura del silencio, si ella existe (10). Me parece, si ya no es muy tarde, qle ha llegado la hora de hablar con franqueza. La Enmienda Platt es no solo odiada, sino aborrecida por la g ran ma yoria de los cubanos (11.). Se acepto, nnicamente-y de ese modo llego a former parte de su Constitnci6n y de su derecho puIblieo-, porque los jefes politicos creyeron que, de lo contrario, (8) Seia curioso avriguar los nonmbres de estas personas que han prestado tahes serviCios, porque aqui las desconocemos. (N. del T.) (9) Y d6nde deja Mr. Bonsal "la compra del acueducto del Vedado y de Its pretendidos biene de la Iglesia, transacciones que dejaron estupefactas a todas las personas honradns; cl gran nunmero de contratos celebrados de la manera mns informal... para la construcci6n de carreteras, puentes, etc.; las sumas increiItles quo se gastaron en varias mejoras efectuadas por la Secretaria de Obras PdiMicas, hajo la alta inspecciOn del Coronel W. 14. Black, como, por ejemplo, las reparaeiones eln la Iiniversidad de ]a Habana p en el edificio de la Cftmara de hirpresuin antes; ]a esplandi da concesion con que fu6 obsequiada la "Havana Italilwayt Company", la cul t caus6 asombro a la prensa american;a los contratos para rI alcantarillado de Cienfuegos y pavimentaci6n y alcantarillado de la Ha1ana; cl convene clebrado con el Mintistro Espanol para el pago a Espana de $ 100,010-, que sai-vron de las arras de Cuba para satisfacer a dicha naci6n el pri itil material de guerra abandonado por ella al evacuar la Isla en 18981 Pase el nfnmero de La Opinion Cubana ya citado (p. 23-24). (N. del T.) (it) Si Mr. Bonsal ha leido los periddicos de Cuba, podrA haber visto que tal conjura del silncio s~lo existe en su imaginacidn... o en su pueblo. (N. del .) (11) No es In enmienda la aborrecida, sino In interpretaci6n que los goberunntes norteamericanos le Lan dado y le dan constantemente, unas veces por nuestra culpa, y otras por intereses que ellos deflenden. (A'. del T.) 126

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CUBA: CATORCE ATOS DESPUES se pospondria nuestra evacuacidn de la Isla. No fue aceptada de buena fe por el Congreso cubano (12), y todo intento tendiente a desdefiar el espiritu, si no la letra, de esta ley, se considera como patri6tico. Hay ocasiones en que creo que se debe ser enfftico. Ningin hombre pnblico de Cuba se atreveria a aprobar abiertamente la Enmienda Platt, considerindola como un bello y equitativo nexo de las peculiares relaciones que existen entre el pueblo eubano y el pueblo norteamericano (13). Y no hay que hacer distingos acerca de la actitud de liberales y conservadores en este asunto. En politica, Menocal, que reeibi6 de los Estados Unidos su educaci6n, su primera practiea, su comienzo de la vida y todo lo que posee (14), es tan antiamerieano como G6mez o Zayas, que son tipos latinos mifs mareados. Este lamentable estado de cosas no se debe, como algunos (Teen, a ningnn defecto ingenito de character por parte del pueblo eubano, sino simplemente a que se les ha ensenado a freer, por sus naturales directores y maestros, que la aprobaei(n de la Enmienda Platt por nuestro Senado, fue un monstruoso incumplimiento de Jo ofrecido, que justifica cualquier forma de represalia franca o encubierta. En las mesas de cafes y en las tribunas callejeras, un orador hullicioso, ante una multitud ignorante, puede emitir opiniones muny convincentes sobre este asunto (15), y, sin embargo, (12) No fu6 aceptada, sino impuesta a la Convenci6n Constituyente, como endici6n para dejar el gobierno it los cubanos. (N. (let '.) 13) De lo que protest energicamente el pueblo de Cuba es de que se haya querido dar-y se haya dado-a Ia Enmienda Platt unt interpretaci6n i tods liues injusta. iTiene derecho el actual gobierno norteamericano Para imponer variaciones que favoreZQanI a los contratistas o ia ]us compaiias anigloamericanos? iAcaso fu6 ese el espiritu que anim6 al Senador Platt cuando propuso sit eumienda en di Senjdo norteainericano ? Estas y otras que pudieramos formular, son las preguntas que quisihramos ver c'n1estadas per Mr. Stephen Bonsal. (N. del T.) (14) Mr. Bonsal esta equivocado: el hecho de que Mario Menocal se educara en los Estados Unidos y se graduara de i ngeniero en ese pais, no quiere decir que e to deba todo a esa naci6n. El caracter de Menocal se forin6 en la guerra, en L]s ulas del Ejercito Libertador, luchando par ]a independencia de su patria; cteemos oue esa independencia la sabr defender contra todos: ya sean naturales el pans. a "algfn vecino codicioso", como diria el Dr. Bustamante. (N. del T.) (15) iQu& poco conoce Mr. Bonsal nuestro ambiente! Serla muy buena sefial que nuestro pueblo se preocupara de asuntos de tanta importancia en sus con0 127

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CUBA CONTEMPORANEA como cuesti6n de hecho, la odiada Enmienda tan solo le da una forma concreta a nuestra actitud hacia la Isla de Cuba, que ha sido siempre mantenida desde que en tiempos de Jefferson se reconocio que Cuba dominaba Ia desembocadura del Mississippi y la entrada de nuestros puertos del Golfo, y que, en consecuencia, no podiamos permanecer indiferentes a las condiciones de la Isla y a la forma de gobierno que prevaleciera en ella. Casi, si no todos los politicos y periodistas cubanos, sin exeepei6n, acusan al gobierno de Washington de una gran falta de cunmpimiento de las generosas promesas que hizo cuando se declar6 ]a guerra a Espana. Como prueba de su asevera(i6n senalan Ia Enmienda Platt, sin que puedan senalar otra Cosa (16). Lejos de ser, como los directors de periodicos y los demagogos pretended, la prueba evident de nuestra nala fe, la Emmienda Platt (onfirma lo que las eaneillerias europeas se Complacen en llamar nuestro quijoteseo desinteres en todo el embrollo enano. En este important documento nada se dice de ia nueva condicion creada ni de los derechos derivados a causa de una costosa guerra, y mucho menos reconocidos y consagrados en form de tratado. En la Enmienda Platt no hay nada nuevo, unicamente se establece y describe, con mis precision que antes, nuestra actitud para con la Isla, c6mo se interpretaba en tiempos de la dominacirnn espanola, por Adams y por Everett, y en los dias de la ocupacion por Me Kinley y por John Hay. Exceptuando la petici6n de algunos acres de tierra desierta en los alrededores de la Estacion naval de Guantanamo, regada por la sangre que nuestros marinos vertieron copiosamente para libertar a Cuba, la Enmienda Platt no contiene petici6n o deversacions. Aqui, en puridad de verdad, muy pocas, miy contadas personas son ias que se prcot upan y diseuten aatn cl al ance de la Enmienda Platt. Y bien pucdr ser que a esta indiferencia, a esta ignorancia de ciertos peligros, por part nuestra, se deba Ia irritante interpretaci6n que a esa Enm ienda se viene dando en favor de contratistas poco o nada eserupulosos. (N. del 1.) (16) Si Mr. Bonsal estuviera familiarizado con los asuntos politicos de Cuba -que a nuestro juicio no lo estd-, hubiera notado un heeho muy curioso: que mtuchos de los politicos que en la Convenci6n Constituyente protestaron y tronaron contra la Enmienda Platt, en In actualidad nada dicen en su contra, y, to que es mfs sensible, se han visto constrefiidos a pasar por muchas injustas imposiciones. (N. del '.) 128

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CUBA: CATORCE ANOS DESPUES 129 manda alguna que no se encuentre plenamente mantenida y muy formalmente incorporada en la famosa correspondencia sobre Cuba, sostenida hace setenta y cinco aios entre Lord Malmesbury y Edward Everett. Nuestra actitud, impuesta por inelnuibles razones politicas y geograficas, no ha cambiado un piecec desde aquellos lejanos tiempos hasta la fecha. No establiecemos si los miles de hombres que murieron y los millones de pesos que gastamos en la libertad de Cuba, nos han dado nuevos derechos sobre la Isla, o, mejor dicho, algunos que nos interese fijar. Pero sostenemos que este gasto de hombres y de diner' no ha caneelado los derechos y las obligaciones que ya poseiamos. Cuba, aun en los tiempos de la soberania espafiola, dependia, Rasta cierto punto, de los Estados Unidos, y no debe esperar escapar de cierta supervision, de cierto "control'', ahora que li intervencion norteamericana le ha proporcionado la oportunitlad de gozar de un gobierno propio y de esa medida de autoilomia (17) que tan s6lo esta en manos de ella perder. Con la retirada del Gobernador Magoon y del Gobierno lovisional, se marca una (poca en el periodo de nuestras relriones con Cuba. El general Jose Miguel Gomez ha presidido los destinos de la segunda Republica por tres anos (18), y nos 11lre (cue ya es hora de que nos ocupemos de una situation ',1ie tan de cerca nos atane. La legislacidn del nuevo Congreso s tan tiliertamente hostil a nuestros intereses como le es able sclo nuestros representantes diplomaticos no siempre reeiloii ) consideracion a que son aereedores (19). E" los meses que ban transcurrido, las criticas tan libres y 8tipaloiadamente heehas sobre varios actos del Gobierno Provisional, se han desvanecido. Se conviene ahora en que el tesoro (17) iutonomia, Mr. Bonsai? l.4) El t:8 de enero de este aio se cumpli el cuarto aniversario de si die p0Sosi6n, y por una do esas anomalias engendradas en Cuba por el pro"crt de la polition norteamericana, el Presidente GO6mez ocuparf su alta magistra1r1 Iasi cualro anos y medio, pues hasta el pr6ximo 20 de mayo no entregaa su sucesor el General Mario Menocal. (N. del T.) (19) iDe d6nde ha sacado Mr. Bonsal semejante "story", es decir, ffibula o nto ? Qu6 acto de hostilidad ha tenido el Congreso cubano contra los intereses 1I>rtealxericanos ? iXo ha resuelto el asunto de la carbonera de Guantfnamo, favorablemente a 0

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CUBA CONTEMPORANEA no se vaci6 y que no ha sido necesario acer un empr6stito para atender a las necesidades del Gobierno (20). Los eaminos construidos por el Coronel Black, se consideran cono modelos en todo el mundo, y muchos ingenieros que tienen que construir carreteras similares en otros pauses tropicales, estan visitando a Cuba para tomarlas como modelo (21). No ha habido ningnn levantamiento general en todo el pais, pero no se puede negar que la administration de G6mez ha sido un desengaflo. Por supuesto quo hay que adnitir que el Presidente ha encontrado grandes dificultades en su camino. Sin embargo, salt a la vista que el general G6mez, por sus excesiv:s promesas electorates y los compronisos contraidos durante la campana, fu6 el autor de sus propias dificultades. Los m6todos de su gobierno han sido la simplicidad misma. A todo espiritu inquieto hay que darle un buen puesto. A toda persona que phueda irse al monte, se la coloca en una oficina en donde no trabaje, pero donde se le page bien, o se la manda fuera con Ina lmision a expenses del tesoro. Este sistema de gobierno no puede durar mucho. Ha durdo iigs de lo que lo permiten los recursos de la Republica. F 1 tarifa preferential por la que los azncares cubanos tienen m-e(so a nuestros mercados, ha aumentado el comercio y hecho OrrtOr (1 valor de los campos de cafia; pero esto no ha engenhas nuevas orientaciones norteamericanas? El ministro norteamericano, no ha impuesto si crittrio en cuantos asuntos ha intervenido? Las clfusulas del contrato del alcantarillado, l no se han resuelto siempre a favor de los intereses de los .'miratistas nortemtclrianos v en contra de los intereses cubanos? 8No so ha dicho en plena Cmara de Representantes, por su ma s alta autoridad, que un alto funcionario norteamericano vino expresamente a inponer estas condiciones? Y, por .. tenor, itantas y tamtas otras cosas! (N. del 1'.) (20) Djespus del empr6stito de $ 16.000,000, quo tan bien preparado dej6 Mr. Magoon, y de los escandalosos despilfarros de In situaci6n actual, digna imitadora de su maestro el Gobierno Provisional, ei norteamericano ha interpretado la Enmienda Platt en el sentido de que Cuba ha agotado su fuerza rentistica y no puedo contratar nuevos empr6stitos. (N. del T.) (31) A pesar de to que dice Mr. Bonsal, nuestras noticias son do que muchos de los caminos construidos han sido verdaderos fracasos, tan pronto como empezaron a caer los torrenciales aguaceros de verano. i Sabe, pur ventura, Mr. Bonsal si los arquitectos extranjeros vienen a tomar por modelo la substituci6n de los marmoles y bronces de In actual Clmara de Representantes, por barandajes de cemento, como hizo Mr. Armitage, Jefe de Construeciones Civiles a las 6rdenes de Mr. Black, cuando realiz6 esas obras en el edificio de la antigua Comandancin de Marina ? (N. del 1'.) 130

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CUBA : CATORCE ANOS DESPUEs drado ese sentimiento de seguridad, sin el cual no es possible ningin adelanto estable en las condiciones econ6micas de un pais. (Iomez prometi6 a la poblacion negra, durante su propaganda, oCUparse de sus necesidades; pero como no ha podido darle nn puesto a cada negro votante, las pasiones de raza se estfln exeitando. Recientemente he recibido muchas cartas de prominentes personas espafiolas, y todas estan conformues en un punto: en qhe la guerra de razas, largo tiempo adormecida, esta mnuy pr6ximia a una fase abierta. Uno de estos espafioles, que ha vivido en Cuba durante cuarenta aflos y que ha tenido grandes negocios que lo han puesto en contacto con personas de toda clase y condition, eseribe: "Nuestras vidas no valdrian un peso si vuestros barcos de guerra no estuvieran tan pr6xiinos mns atlf del estrecho. Las divisiones que ahora existen entre los partidos, Los varios grupos de liberales y conservadores, sou ptiramente artificiales. La pr6xima divisi6n serf racial; y asi sera, police los negros insisten en ello (*).' Algunos de los que critican la ocupaci6n norteamericana de Cuba, dieen que nosotros somos direetaiente responsables del notable antagonismo de razas quo ha tenido lugar en la nltima Uleada. Algunos llegan hasta asegurar que se debe al acuarteJamiunto de nuestras tropas blancas y negras en el pals (22) Nada mas err6neo que esta afirmacion; aunque, sin embargo, nuestros soldados, blancos y negros, Ilevaron con ellos a la Isla los proejicios y antagonismos que prevalecen en nuestro pals. PasC, sin embargo, mucho tiempo en Cuba durante los anos tie 1896 y 1897, mucho antes de que la actual intervencion norte*) Despuls de escrito lo anterior, algo parecido a una guerra de razas ha etalIado en la parte oriental de Cuba. Los pruparativos de intervention hechos par la administraci6n de Taft, han -llc I ltuanos. (N. del A.) (22) Esta es la primer vez que leemos semejante aseveraci6n. Hay, si, quien ra Magoon por haberle dado grandes vuelos a Evaristo Estenoz, recor.u incidente con un pobre ordenanza de tel6grafos a quien maltrat6 de obra, au que culmin6 en el procesamiento del "leader" racista, como autor de un deli-' de atentado; acusaci6n que, segtin de ptdblico se dijo en aquel entonces, casi se ni?6 a retirar al Ministerio Fiscal, por el mismo que, seg6n hemos vista, se per'6 dtspues censurar al Poder Judicial. (N. del T.) 131

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CUBA CONTEMPORANEA americana fuera una realidad; ni aun se soflaba en ella; y la question negra y el tenor a la gente de color, eran el tema vidrioso en toda la Isla, lo mismo en las grandes ciudades, centro de civilizaci6n, que en los solitarios ingenios (23). Era una de has condiciones desventajosas con que el movimiento revolueionario tenia que contender. Despu6s de todo, con Espafia, a pesal do sus faltas, habia proteccin contra el peligro negro. Pandillas de negros organizados en sociedides seeretas, goneralmente conoCidos con el nombre de iniigos, ometitaii, nun en aquellos dias, muchos crimenes invariablemente dirigidos contra los blancos, aterrorizando de ese modo muchas locaIidades. Por supiesto que esta progresiva ola de delincuencia, no es Ian s6o peculiar de Cuba, annque ha tornado en ella una forma wuis pronunciada que en otros lugares. Es nna carneteristian propia de todas Is Indias Oceidentales, durante la nltimla mitad de la pasada centuria, y casi idnticas manifestaciones se ha podido observar en las islas francesas, inglesas, holandesas y dihmiarquesas. En esta parte del mundo, el antiguo orden de cosas se ha cambiado y el nuevo no ha sido establecido. Hay Sifluencias en accion, no muy considerables, es verdad, pero siempre activas, sobre el mismo terreno, cuya esperanza se cifra en que nunca llegue a implantarse el nuevo orden. Dnrante el Ines que pas6 en Cuba en epoca de las elecciones, cuando mnuchas cosas que, por Jo general, permanecen ocultas salen a la superficie, cruce y repas6 la Isla desde Santiago a Pinar del Rio, me puse en contacto con bombres de todas clasos y colors, con extranjeros y nativos; y no fabl6 con nadie que no fuera de opinion de que el fermento politico terminaria en una guerra civil antes del dia de las elecciones, a no ser por la presencia del ejCreito norteamericano de ocupaci6n (24). Y esta acci6n pasiva tuvo que traducirse en activa en Cienfuegos, en (23) A nuestro juicio, ese problema no existia en aquella 6poca: ha sido planteado recientemente por la falta de esernpulos, principalmente de ciertos politicos de piel blanca. (\N. del T'.) (^4) Las recientes y antipatri6ticas manifestaciones que di6 recientemente a la prensa una parte de la fracei6n political que sigue al Ldo. Zayas, parece ser Ia confirmaci6n de lo que nos cuenta Mr. Bonsai, refiri6ndose a la campafia electoral de 1907. (N. del T.) 0 133

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CUBA: CATORCE ANOS DESPU 's donde un oficial del ej6rcito norteamericano hubo de hacerse cargo de ]a situaci6n, a peticion de las propias autoridades locales; y en la Habana el Comandante Foltz, del ejercito de ocupaci6n, salv6, con su oportuna aparici6n en el lugar de los desordenes (yo asi lo creo firmemente), la vida del general Menocal, el nuevo hotel Sevilla, en donde 6ste residia, y tal vez todo el barrio extranjero de la capital, que, por lo menos on manifiestos politicos, habia sido condenado a las llamas (25). Ni uno solo de los muchos cubanos de distintos colores y condici6n social con quienes tuve oportunidad de hablar, me expresaron la creencia, ni siquiera la posibilidad, de que Cuba, sola y sin ayuda de nadie, pudiera resolver el problema de su gobierno propio o de permanecer por su cuenta entre las naciolies que la rodean (26). Por lo menos dos terceras partes de las personas con quienes discuti estos asuntos, fueron de parecer qne otra intervencion era s6lo cuesti6n de tiempo. Ninglin hombre, a no ser el Vicepresidente Zayas-y aun 6ste hizo la declaraci6n en forma vaga y oracular-, express la mas ligera esperanza de que el pueblo de Cuba, por sus propias fuerzas y Virtides eivicas, venciese Ias dificultades a quo la oven repnblie(. tine qe hacer frente. La otra tereera parte guard silen'io vonlo contestaci6n a mis interrogaciones; pero me parecio que era Un silencio quo estaba muy lejos de expresar quo no se tenia opini6n (27). Debo decir quo esta falta do confianza, totalmente justifloa(25) Esto ultimo es una burda exageraci6n do Mr. Bonsai: este escritor con;I l l;iHahana con Pekin, Shanhai a otras yiudndos asiftirs, en donde existen rafTrios ddicados exclusivamente a los extranjeros. Y si por desgracia, y por verZdorwa para muehos, las escenas en contra del heroe de Victoria de las Tunas, son rn parte verdad, nadie habl6 ni trat6 de incendiar ningnin barrio, ni siquiera nmiLa rasa. Asf suelen escribir Ia historia gran nnmero de los critics nortennlriranos. (,C. del T.) (2 ) Nos parsece mu}raro que los cubanos, de SuyO rerelosos ran aleunos exa:nipros, fueran tan explicitos y franceos con cl norteamericano Mr. Bonsai. Lo paroe ser una opini6n muy generalizada en Cuba, y de Ia quo participan mdr:d t irons muy eminentes de nuestra Escuela de Derecho Piblico, es que los wnii>% ameriennos quo estin den im de In zona de influencia del Canal de Panama. "fln profundamente perturbados. lConocerA Ia causa Mr. Stephen Bonsal? X. drl T.) (27) Tnmbien podia ser una forma cort s-pues el que calla ni afirma ni nWa--de dar a extender a Mr. Bonsai que era importuno al hacer cierta clase de preguntas y expresar dudas que lastiman (N. del T.) 0 13,

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CUBA CONTEMPORANEA da, segnn mi entender, es la have de una situaci6n tan poco satisfactoria. En su fuero interno, los elementos mas cultos de la poblaci6n de Cuba no tienen la mas ligera esperanza de mantener una forma ordenada de gobierno por cierto espacio de tiempo, y es logico que el mundo del exterior participe de esta opinion (28). Por razones obvias de explicar, 6ste es un punto sobre el cual el norteamericano de tacto nunca debe, y raramente ho hace (29), expresar su opinion; pero los infortunados europeos que tienen, o esperan toner, intereses en la Isla, consideran, y no sin raz6n, la presente parodia de gobierno como enojosa, f6til y de execrable gusto; y, naturalmente, echan la responsabilidad sore nuestros hombros. Me ha parecido que ya que no podemos contentar a los elementos extranjeros del pais, ni quedAndonos en la Isla ni abandonandola, 1o mejor es descartarlos, en tanto que nuestras obligaciones consignadas en la Enmienda Platt nos lo permitan. Hay todavia una gran prosperidad comercial (30) en todt la Isla, particularmente en los distritos azucareros. La construe (ion de ferrocarriles, la afluencia de capitals extranjeros quo atrajo la ocupacion norteamericana (31), el cumplimiento de la ley y la conservation dcl orden, a Io quo siempre ha contri buido-directa o indirectamente-la presencia de las fuerza: norteamericanas; la rebaja de las tarifas en los azncares cubanos, todo esto ha cooperado a esa prosperidad, que llega a los limites de lo maravilloso a lo largo de las lines ferreas. No hay, sin embargo, prosperidad ni riqueza en perspective, que puedlan resistir por cierto tiempo las ineursiones que los politic-s liberales, particularmente los partidarios negros, estafn haciendo sobre el Tesoro, en lo cual consiente el Presidente (28) Muchos do los elementos mhs cultos de Ia poblaci6n de Cuba, st tienen fe en los destinos de su pueblo, a pesar de Ia tristeza que les causa ver a un grupo d descontentos y ambiciosos poner en peligro los altos intereses do la patria. (N. del T.) (39) lEstarfi Mr. Bonsal incluldo, por propia confesiun, entre los "nontact ful Americans"? (N. del T.) (80) El nutor public tables estadisticas sobre la materia en el Ap6ndice de sit libro. (N. del T.) (31) Y la buena y honrada administraci6u de Tomis Estrada Palma. Y muchos mfis capitales ingleses, y alemanes y franceses hubieran venido, si no liters por la resistencia que el Gobierno de Washington ha puesto siempre, porque theme la concurrencia europea. (N. del T.) 0 134

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135 CUBA: CATORCE AIOS DESPUEs Gomez, con aparente alegria, cualesquiera que puedan ser sus reales sentimientos en este extremo. A todo hombre que arma eamorra se le da un puesto, y el desorden se tiene en cuenta, todo lo que es possible, cn ]a distribuci6n de las sinecures (32). En presoniall do estos procediiuientos, a ]a mayoria de los observadores parece que el Presidente G6mez persigue un fin egoista e impropio, aas bien que las normas de un hombre de Estado. Enciende cerillas y juega con fuego, confiando aparentemente en que, caso do estallar una conflagraci6n, nosotros interveiidremos y ]a sofocaremos a nuestras expensas. Nuestra mis in, a los ojos de los politicos cubanos de oficio, parece ser la de ima compaia de seguros, tal come nunca ha existido en este numdo ogoista y rapaz: que utilizara bomberos sin pagarlos, jie nunnca exigiera primas a los asegurados y que hiciera efectivas las perdidas inmediatamente, dando las gracias a los clienies por la oportunidad que Je ofrecian de prestarles un servicio altruista (33). En estos iltimos meses, Al General G6mez ha descendido ripidblnflne la cuenta. Llamando a su Gabinete a Sanguily, para (fle represented a los elementos mas antiaNericanos de la Isla, y a )loria, hombre de color, como vocero de las clases aas bajns de negros de la Habana (34), ha centenido, a no dudarlo, la gran presi6n political y ha prolongado un tanto la tenencia de s1 puesto; pero se ha enajenado la confianza y el respeto de (2 ) Si esto es verdad, iqu6 otra cosa hicieron Taft y Magoon en fecha desacuidamucnip memorable? (N. del T.) (33) Como figure ret6rica, muy bien esta, lpero ha sido eso verdad? La rra de 1898 produj i a los Estados Unidos grandes ventajas: dos carboneras en Cuba, ha isla de Puerto Rico y el Archipielago mias rico del mundo, a mnis de otras aritas materiales y morales. LA primera intervenci6n, es decir, la de 1906, la de Magoon, enriqueci6 a merhos flnionarios y contratistas norteamericanos y sirvi6, segin se dice, para Pagar gastos electorales. Croemos, pues, que se ha pagado a los homberos y se ha exigido prima a los lir-tes. a mas de que los Estados Unidos Ievan una cuenta de los gastos quo les ha ocasionado Cuba, y que presentarAn cuando les parezea oportuno y... nosotros r" pdamos pagarla sino con lo que nos es mas caro: ]a vida y la independencia. A no ser que Mr. Woodrow Wilson observe otra conducla. (N. del 7'.) (34) La llamada de Manuel Sanguily al Gabinete ha sido uno de los aciertos hi1 General Jos6 Miguel G6mez, y este acto tuvo una gran resonancia political y ea! n un banquete celebrado en el Teatro Nacional de esta ciudad, al que conurri6 c10 mejor de la sociedad habanera. Much habri sufrido Manuel Sanguily, el lustre orador y patriota cubano, teniendo que contender con los quo han inter0

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CUBA CONTEMPORANEA muchos de sus partidarios, y parece haber hecho aproximar todavia mas ]a cercana fecha en que la segunda Repnblica eubana, tal como esta constituida, se resolvers una vez mas en los bajos y anarquicns elementos de que se compone (35). Las peticiones del Centro de Veteranos, del cual es jefe el General Nnfhez, durante los primeros meses de 1912, han llenado muchas columnas de los periodicos y engendrado muchas ansiedades que no dejan de estar justificadas; y libremente se vaticina que ya se ve el escollo contra el cual se destruira la nave del Estado. Yo confieso que he simpatizado mucho con Ia actitud de los veteranos. La presencia en las oficinas y en los altos puestos, de tantos cubanos espaiolizados, debia ser muy desagradable para los hombres que contribuyeron a, ganar la contienda y cuyas diezmadas farmilias soportaron todo el peso de los sufrimientos. Ademas, segan mi criterio, la presencia en las oficinas de tantos de esos individuos, no contribuye en manera alguna a obtener para la important y siempre creciente colonial espaflola, esa justicia igualitaria (even-handed justice) a que tiene dereebo (36). Puede decirse con verdad, que el nnico aspecto redentor en ]a administracion de G mez, es que, juzgando por lo que 61 consinti6 que sus oradores prometieran en su nombre desde la tribuna callejera o a su presencia, el General Menocal no hubiera desempefiado el puesto de manera mas concienzuda, si se le hubiera elegido (37). El otro aspecto saliente de la situaci6n, del cual tendremos que ocuparnos con brevedad, es el aumento del sentimiento antiainericano, que se ha operado en toda la Isla en estos nltimos diez afrs. Ha existido desde hace tiempo, pero ha aumentado en viprl tado la Enmienda Platt como protectora de coutratistas rennentes a aiustarse a has clusulas de los contracts. En cuanto a Mortia Delgado, cualesquiera oue hayan sido sus errores politicos. hemos do decir que representaba a parte inis culta de In poblaci6n de color de Ia Isla: todo Io contrario de Io quo afirma Mr. Bonsal. (N. del T.) (:5) Eso es to quo hay que evitar. (.. del T.) (36) lQu6 quiere decir con esto Mr. Bonsai? pAcaso entre nosolros nose trata a los espafioles con mns consideraciones y miramientos quo In hacian los norteanricanos con los ingleses a raiz de su independencia? (N. del T.) (37) A nosotros nos parece quo eso, lejos de ser un "aspecto redentor", es un aspecto perturbador. (N. del T.) 136

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CUBA: CATORCE AIOS DEsPUNS ruleucia y en intensidad, hasta el punto de que puede ser comparado, sin exageracion, con otros odios raciales que han cambiado el curso de la historia, tales como el odio de venecianos y lombardos contra los austriacos, de los eslavos por los turcos y de los coreanos por los japoneses (38). Ambos partidos rivalizaron en amontonar insultos y cargos deshonrosos sobre nuestras cabezas durante la nltima campana presidencial [1907] ; era el grito quo unia al pueblo; y nunca dej6 de provocar centre los fatigados electores indescriptibles explosiones de entusiasmo tropical. Algunos de los discursos de un orador de talento, un tal Suarez Pardo (39), correligionario del General Menocal, a quien of en ]a part oriental de la Isla, fueron obras maestras de invectiva y de mendacidad. Este es un hecho que no debemos perder de vista por un momento: por muy altos que sean nuestros m6ritos, por muy altruistas que pueda parecernos nuestra conduct, y a todo el que este libre de prejuicios,-la sinceridad del odio cubano por los norteamericanos y por todas las cosas de los Estados Unidos, no admit duda. La historia se encargar de decir que salvamos a los cubanos del exterminio, que los limpiamos y los pusimos en pie con granges gastos de hombres y de dinero; pero es cierto que el ilico sentimiento que inspiramos en el corazon de los cubanos m'as influyentes, aunque no los mas respetables, es el del propio Ssta afirmaci6n absoluta de Mr. Stephen Bonsai, no es tan s6lo falsa; ar VUrilamos en califiearla de calumniosa. La Prcnsa cubana, a diario, no se cansa de proclamar, en todos los tonos, el eaindfento a los norteamericanos; y cuando las 6ltimas ceremonias en memorB dl llgine, los cubanos tuvieron particular inter6s en extremar sus muestras do ra'c bien; si Mr. Bonsai tiene interest en sembrar 1a cizaia, puede quo recoja P 'n En cuanto a Mr. Magoon, los propios norteamericanos nos han dado ]a '"2n iQu6 nueva misi6n se le ha encomendado? Kindly answer. Mr. Bonsai. (\. (I? T.) THM Mr. Bonsai so referirti al Sr. Antonio Pardo Suarez, actual Secretario Samara de Representantes. El Sr. Pardo Suhrez, a quien hemos oido hablar 4. mceas ocsiones, siempre se ha distinguido por su correcci6n, y no creemos incurrido en los excesos quo le atribuye Mr. Bonsai, poro versado, por lo
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CUBA CONTEMPORXNEA aborrecimiento que los carbonarios tenian por los austriacos de easaca blanca (40). El Sr, Stephen BonsaI es period :sta; fute correspolisai do The Ac w' I rc ]ferait en In gut. Erra serviobllgarn, y timbien ei las de Macedonia~, Marruecos y Cuba. PertencMd al Cuerpc Diplomatieo do Los Estatos Unidos, cono Secretario de Legaid n y Encargado do Negocios n Pekin, Madrid, Tokio y (boa, de 1800 a. 189. Frecuentemente colnhora en revistas nortanericanas (magazines) con articulos y OuoEtos eortos. Es aitor dte aIs obras siguien. tes: oro as it is, The rel condilio of Cnba, The flh fr in aiao y Thebhn IIruswes ot. (10) Ese ahorrecimiento Io guardamos los cubanos para los escritores extranjeros que, como Stephen Bonsai, feIsean la verdad hist rica. Los cutanos no tie neun In culpa de que In administration de Washington enviara a Cuba, nltimante. homIres que In pusieran en evidencia. IAcaso se ha dicho de los generals Brooke y Wood 1o que do Mr. Charles E. 1a goon? X en cunto a to de quo nos limpiiron, es cierto: el Tesoro de Cuba qucdt UiOm)( cuando ces6 In Administracion Provisional, que cncontr6 $16000,000 gast6, en los dos anios escasos que durd, may cerca o nts de cien millones, tenienda necesidad de dejar preparado un empristito de $ 16.000,000 mks. (N. del I.) 13S

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CUBA CONTEMPORANEA secretary of war, submitting a supplemental report, with accompanying papers, of Hon. Charles E. Magoon, provisional governor of Cuba, for the period from December 1, 1908 to January 28, 1909 ... Washington, Govt. print. off., 1909. 32 p. 23 ems. EsTADOS UNIDOS DE AMERICA.-BUREAU OF THE CENSUS.-Cuba. Population, history and resources: 1907. Compiled by Victor H1. Olmsted, director, and Henry Gannett, assistant director: Census of Cuba, taken in the year 1907. United States Bureau of the Census. Washington, 1909. 275 p. 23 cms. Grabados. Basado en el censo de 1907. ESTADOS UNIDOS DE AMERICA.-DEPT. OF COMMERCE AND LABOR. -Report on trade conditions in Cuba by Charles M. Pepper, special agent of the Department of commerce and labor. Transmitted to Congress in compliance with the act of February 3, 1905, authorizing investigations of trade conditions abroad. Reprinted and distributed by the International Bureau of American republics ... Washington, 1909. 45 p. 23 ems. ESTADOS UNIDOS DE AMBERICA.-GENERAL STAFF, SECOND SECTION. -Military notes on Cuba. 1909. Washington, 1909. 757 p. 23 ems. Mapas y tablas. EsnTADOs UNIDOS DE AMERICA.-GENERAL STAFF, SECOND SECTION. -Road notes. Cuba. 1909. Washington, Govt. print. off., 1909. 610 p. 23 ems. 6 mapas. ESTEr (E. Ralph).--El Toro; a motor car story of interior Cuba. Detroit, Mieh, 1909. 107 p. 20 cms. ITEAPE (Walter).-The proportion of the sexes produced by whites and colored peoples in Cuba. London, 1909. 30 p. (Philosophical Transactions of the Royal Society of London, Series B, Vol 200, pp. 271-330). Con Bibliografia de 67 titulos. IIrrCICOCc (Albert Spear).-Catalogue of the grasses of Cuba. Washington, 1909. Publicaci6n de la Smithsonian Institution. INTERNATIONAL BUPREA U OF AMERICAN REPUBLICS (Washington, S 4-0

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CUBA CONTEMPORANEA PARKER (James).-Rear-admirals Schley, Sampson and Cervera. A review of the Naval Campaign of 1898, in pursuit and destruction of the Spanish Fleet commanded by Rearadmiral Pascual Cervera. New York and Washington, 1910. 333 p. 23 ems. La REPUBLIQUE de Cuba. Habana, Impr. del "Avisador Comercial", 1910. 76 p. 35 ems. Grabados. WRIGHT (Irene A.).-Cuba. By Irene A. Wright. New York, The Macmillan Co., 1910. XIV, 512 p. 19 ems. WRIGHT (Irene A.) .-Isle of Pines. By Irene A. Wright; illustrated by W. H. Wark. Havana, 1910. 127 p. 2 3ems. Grabados. FuC impreso en Beverly, Mass. 1911 CUBA.... Customs tariff of Cuba (Revised to November, 1911). With introduction by Frank R. Rutter, tariff expert of the [U. S.] Department of commerce and labor. Washington, 1911. 89 p. 24 ems. CnrAwiCK (French Ensor).-The relations of the United States and Spain. The Spanish-American War. New York, 1911. 2 t. FORBES-LINDSAY (Charles Harcourt Ainslie).-Cuba and her people of to-day; an account of the history and progress of the island previous to its independence; a description of its physical features; a study of its people; and, in particular, an examination of its present political conditions, its industries, natural resources, and prospects, together with information and suggestion designed to aid the prospective investor or settler. Boston, L. C. Page & Co., 1911. 329 p. 21 ems. FUNSTON (Frederick).-Memories of two wars; Cuban and Philippine experiences. New York, C. Scribner's Sons. 1911. 451 p. 23 cms. HEISER (Victor G.)... .A note on smallpox in the Philippine Islands, by Victor G. Heiser ... Smallpox and vaccination in Cuba. by P. Villoldo ... Washington, 1911. 11 p. 23 cms. iNTERNATIONAL INION OF AMERICAN REPUBLIcs.-Cuba. General descriptive data prepared in June 1911. Washington, 1911. 0 142

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143 OBRAS QUt TRATAN DE CUBA MACMILLAN (Allister).-The West Indies Illustrated. Historical and descriptive, commercial and industrial, facts, figures, & resources. Compiled and edited by Allister Macmillan. London, 1911. 386 p. 28 ems. Grabados. Cuba: pigs. 25-142. SPENCER (Guilford Lawson).-Methods of analysis and chemical control, for use in the factories of the Cuban-American sugar company ... arranged by Guilford L. Spencer. 2d ed. New York, 1911. 32 p. 22 ems. UNITED RAILWAYS OF HAVANA.-Cuba, a winter paradise. [Buffalo, 1911.] Con 80 grabados en colores. WISCONSIN UNIVERSITY.-University extension division. Dept. of debating and public discussion.-Annexation of Cuba, and independence of the Philippines ... Madison, 1911. 16 p. 19 ems. 1912 BoNSAL (Stephen).-The American Mediterranean. By Stephen Bonsal. Illustrated. New York, Moffat, Yard and Co., 1912. XIV, 488 p. 22 ems. Grabados y mapa. Cuba, p. 30-46. BRYAND (Albert Hughes).... Chemical analysis and composition of imported honey from Cuba, Mexico and Haiti. Washington, 1912. 21 p. 23 ems. ESTADOS UNIDOS DE AMERICA.-DEPARTMENT OF COMMERCE AND LABOR.... Cuba as a buyer and seller, by A. G. Robinson, commercial agent of the Department of commerce and labor. Transmitted to Congress in compliance with the act of March 4, 1911, authorizing investigations of trade conditions abroad. Washington, 1912. 32 p. 25 ems. Publicaciones sobre Cuba, p. 32. GARCi%-CALDERON (Francisco).-Les d6mocraties latines de l'Amerique. Pr6face de M. Raymond Poincar6. Paris, 1912. "Une experience politique: Cuba", pigs. 290-299. Este capitulo fu6 traducido al castellano y anotado por el Sr. Carlos de Velaseo, y publicado en La Discusion, Habana, 1.0 agosto 1912. S

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CUBA CONTEMPORANEA O'BRIEN (Jhonny) .-A captain unafraid; the strange adventures of Dynamite Johnny O'Brien as set down by Horace Smith ... New York and London, 1912. 295 p. 19 cms. STANWOOD (Edward).-A history of the presidency from 1897 to 1909. Boston and New York, Houghton Mifflin Co., 1912. 298 p. 21 ems. Trata en algunos capitulos de la guerra de Cuba, 1895-1898, de la guerra hispano-americana, y de la politica cubana de los Estados Unidos con posterioridad a 1898. R. A. C. 0 144

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NOTAS EDITORIALES GRACIAS Muy expresivas gracias damos a cuantos periodicos de esta capital y de provincias han tenido, que sepamos, la cortesia de acusar recibo del primer nnmero de esta revista, y especialmente a aquellos en que hemos leido palabras de aliento, como La Discusi6n, El Mundo, La Prensa, El Comercio, Diario de la Jiarina, El Dia y La Noche, entre los diarios de la Habana; El Fgaro y Letras entre las revistas semanales; El Cubano Libre, de Santiago de Cuba, El Moderado, de Matanzas, El Nacionab, de Sagua la Grande y El Teltgrafo, de Trinidad. En cuanto a Cuba y America, antiguo y tenaz 6rgano de cultura en el pais, y que al saludarnos, tambi6n con afecto, exhala algunas quejas porque cree o quiso ver en nosotros falta de justicia, permitanos su director y amigo muy distinguido, quo le roguemos que lea nuevamente nuestro explicito program. Veri, ley6ndolo bien y sin apasionamientos, que en 61 no hay ingratitudes, pretericiones ni olvidos, sino sencillamente la verdad innegable, la expresi6n leal de un firme convencimiento y el prop6sito nnico de que CUBA CONTEMPORANEA sea como aquellas publiaciones no superadas entre nosotros y que citamos y tomamos como modelo: la Revista de Cuba y la Revista Cubana. 0

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CUBA cONTEMPORXNEA CUBA, ESTADOS UNIDOS Y EL HAYA El tiempo y las circunstancias en que cada pais se encuentra colocado al andar de 61, suelen modificar o confirmar opiniones que probablemente s6lo fueron mantenidas en virtud de un ocasional o interesado criterio. Y v6ase c6mo ha cambiado el de los Estados Unidos de Norteamrica, respecto al Tribunal de Arbitraje del Haya, tan pronto como Inglaterra les planted la question de llevar ante 61 el asunto del paso de los buques extranjeros por el Canal de Panamn: Io encontraban bueno para resolver una reclamaci6n entablada contra Cuba, pero lo estiman "demasiado europeo'' cuando se trata de algo que les afecta por modo director. La Discusion refiere asi este curioso incidence, en su nnmero del 7 de enero, bajo el titulo de Las reclamaciones contra Cuba: Tratase de un cablograma publicado ayer por la prensa de esta ciudad, y on el cual se dice que el Presidente Taft no quiere enviar al Tribunal do Arbitraje de Ia Haya la resolution del conflicto suscitado entre ]a Repnblita que 61 preside e Inglaterra, por considerar a aquel tribunal International ''demasiado europeo'. Se comentaba esta opinion de mister Taft, porque, precisamente, cuando estuvo en Cuba mister Knox, su Seeretario de Estado, en una de Is conferencias que 6ste celebr6 con el senior Sanguily, y de ]a cual existe un neta firmada por los presentes en ella, nuestro Seeretario de Estado insinu6 el mismo temor respect al prop6sito de enviar a dicho Tribunal de Arbitraje las reclamaciones que hacen a Cuba Alemania, Francia e Inglaterra. Mister Knox refut6 la opinion del sefor Sanguily, verbalmente, y luego por eserito. ;y ahora mister Taft, seguramente inspirado por su Secretario Knox, entionde, como entendi6 el senior Sanguily, que el Tribunal de la Haya no puede inspirar plena confianza a las republicas de este continent, que no encntran alli ambiente propicio! El incidente prestase a muchos comentarios y demuestra, por millon6sima vez, que una cosa es ser d6bil y otra poderoso; que nuestros valedores aconsejan de una manera y proceden de otra, segin les toque o no de cerca el asunto y les afecte o no el bolsillo. Y sin que creamos parciales a los Arbitros de El Haya, en0 146

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NOTAS EDITORIALES tendemos que nuestro Secretario de Estado demostr6 prudencia y buen olfato... CUBA Y UN PERIODISTA INGLES Son de tal importancia, reflejan de tal manera la verdad y tan exactamente el sentir de la mayoria de los cubanos, las manifestaciones que ha hecho el periodista ingl6s Mr. Sydney Brooks al periodico neoyorquino The Evening Post en una correspondencia enviada desde Londres, y traducida e inserta por La Discusion en su nimero del 4 de enero, bajo el titulo de inUerprelaci6n abusiva de la Enmienda Platt, que consideramos conveniente recoger aqui lo principal de ellas, no sin recordar que dicho periodista estuvo en Cuba hace poco tiempo y tom6 sus impresiones de buenas fuentes. Dice asi Mr. Brooks: 'Considerando el asunto sencillamente como un ingls impartial quo conoce la Amdrica y ha visitado a Cuba dos veces, parneeme quo las rela(Joues cubanoamericanas necesitan de algo mfs tangible quo meras expresiones de buena voluntad y una indefinida, si bien valiosa, atm6sfera do henevolencia. Si alguna vez han de asentarse sobre una base reahmente satisfactoria, es esencial, hasta donde me es dable alcanzar, quo so acuerde una forma permanent para la interpretation que haya de darse a ]a e(mienda Platt, asi como a los arreglos administrativos on Washington para tratar sobre las cuestiones eubanas. ''Dudo que muchos americanos se den cuenta de ]a extrema incohereneia del presente estado de cosas. Bajo el imperio de los preceptos de la enmienda Platt, los Estados Unidos se reservan el derecho de intervenir con el proposito, para plantear el asunto ampliamente, de precaver dos ealamidades: ]a anarquia y la bancarrota. Pero todo el quo haya estado tras los bastidores de la politica y de ]a administraci6n cubanas sabe, perfectamente bien, que la supervision ejereida actualmente va mucho mfs allki de los t6rminos del convenio formal entre la Isla y los Estados Unidoss; y basta, frecuentemente, se ejeree, en esa medida, aun en asuntos (110 exclusivamente conciernen a los cubanos mismos. De esa manera la administraci6n cubana se ve privada, en gran parte, de la autoridad moral flue debe toner todo gobierno; y de hecho se perpetna ]a inexperiencia Politica cuya remoci6n-segun ereo-desea, sinceramente, el pueblo ameTriano. 0 1417

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148 COBA CONTEMPORANEA ''El hecho es que los cubanos nunca saben, precisamente, d6nde se encuentran o con quin estan tratando. Un dia, por ejemplo, el Ministro americaio en la Habana recibe instrucciones del Departamento de Estado; al dia siguiente puede ser que reciba instrueciones contradictorias del Departamento de la Guerra o del Presidente o bien del Jefe de la Oficina Insular; y el proximo dia ofreeeri todas las apariencias de estar actuando, sencillamente, al latido de sus propios impulses. Y de esa manera ha ido tomiando incremento el hnbito de inezelarse en los detalles de ]a administracion cubana y de embarazar y zarandear al Gabinete cubano de Ministros en el desempefio de ias funciones ordinarias de gobierno; todas 6stas, en su mayoria, para resentimiento de los gobernantes de la Isla y para grave empeoramiento del sentido de responsabilidad que puedan ellos toner, cualquiera 6ste sea. ''Creen los cubanos que esa forma de supervision, inquisitorial y de espionaje, ha Ilegado a hacerse isual sin el conocimiento de la nacibn ni del Congreso americanos... Han liegado a persuadirse de que hay ciertos funcionarios en los Departamentos de Washington y ciertos interests subrepticios que conspiran contra su independencia; y laman la atenci6n, como on verdad pueden hacerlo, sobre el hecho de que el Senador Root, cuando fu6 Secretario de la Guerra, declar6, expresa y oficialmente, que 'la enmienda Platt no era sinonima de entremetimientos en los asuntos ''del gobierno cubano ni oposiciones a sus actos; sino la acci6n formal "del gobierno de los Estados Unidos sobre bases justas y fundamentales''. ''Existe otro aspecto de la cuesti6n que tambien merece ser considerado atentamente. La interpretaci6n, extraordinariamente elfstica, dada a la enmienda Platt por his autoridades de Washington, alienta a todos los que van a caza do concesiones y que han quedado decepcionados con el resultado; a todos los contratistas cuyas cuentas son discutidas en la Habana; a todos los emprendedores o financieros que tienen cualquier clase do agravio con el gobierno cubano, a apelar a los Estados Unidos para llevar a cabo, en su favor, una presi6n diplomdtica. Ayer, precisamente, he leido en el Times de Londres un caso extraordinario de esta clase: y es el de una compania inglesa de ferrocarriles, que funciona en Cuba, la cual ha inducido a la Secretaria de Estado de la Gran Bretaiia a que proteste, ante Washington, contra la concesi6n heeha por el gobierno cubano a una compania americana; y ha invocado la enmienda Platt para justificar si protesta. ''No existe grado de intrusion en sus asuntos domnsticos a que la enmienda Platt no pueda ser aplicada y no haya sido estirada para efectuar esa aplicaci6n; estiramiento ilegitimamente hecho, segun mi leal saber y entender. Y en ausencia de unos intereses pnblicos o Congresistas bien o ampliamente informados en Cuba, existe el hecho, indiscutible, segun ereo, do que los funcionarios de Washington se han mostrado, a veces, ias celosos que discretos en sus tratos con el gobierno cubano y que las

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NOTAS EDITORIALS rotas, las admoniciones, las amonestaciones, han llovido con excesiva y exasperante prodigalidad sobre las antoridades en la Habana.'' Desgraciadamente, todo cuanto dice Mr. Brooks es cierto; y es doloroso tener que confesar que el actual Gobierno cubano ha tenido ]a culpa, en gran parte, de que bayan menudeado esas intromisiones enojosas en nuestros asuntos dom6sticos. PorqUe si no hubieran sido tantos y tan repetidos los hechos eseandalosos, o si se hubiera tenido un poco mas de discrecion pai realizarlos, tal vez las admoniciones no habrian sido tan continuadas y casi pnblicas; porque los mismos que las han hecho, en algunos casos estaban interesados en ciertos asuntos no muy claros... Por ello, al cambiar el alto personal gubernativo en Cuba y en los Estados Unidos, es de esperar no s61o que no habra necesidad de esas irritantes intromisiones, sino que se procurara Jar a la enmienda Platt el alcance que tiene realmente, es decir, que se fijara su interpretaci6n eircunscribiendola a aquellos extremos quo ella misma sefiala; porque ademis del caso do presi6n diplomitica quo Mr. Brooks indica, recuerdese aquel otro, qlue violent6 extraordinariamente el sentimiento cubano, de has exigencias inmoderadas para que cobrara el celebre contratista Hugh J. Reilly. La buena fe y Ia buena amistad se demuestran siempre con hechos, no con palabras y consejos como el referente al Tribunal de El Haya... A LA MEMORIA DE CUATRO CUBANOS Jose de la Luz y Caballero. El dia 24 de este mes, fecha inolvidable para Cuba, sera desCubierta solemnemente la estatua del grand educador cubano don Jos6 de la Luz y Caballero, que por subscripci6n pnblica iniciada por la Sociedad Econ6mica de Amigos del Pais, se levanta ya en el parque de la Punta. Probablemente pronunciaran discursos en ese acto, el Sr. Manuel Sanguily, actual Secretario de Estado y 0 149

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150 CUBA CONTEMPORANEA discipulo que fue de aquel var6n preclaro, y el Ldo. Raimundo Cabrera, Presidente de la Sociedad mencionada. No solamente asi se honra la memoria de nuestras grandes figuras, sino imitando sus virtudes y siguiendo sus altos ejemplos de rectitud y de patriotismo; pero es en sumo grado conveniente que sus efigies recuerden sus ensenianzas, porque asi no se olvidan stas y se aprende a reverenciarlos. Tomas Estrada Palma. La comision de estudiantes que entiende en todo cuanto se refiere a la subscripei6n pnblica iniciada para levantar al priiner Presidente de Cuba una estatua en la Habana, organize y celebr6 una brillante velada el 8 de enero, en el Ateneo de la Habana, para dar cuenta de sus gostiones y honrar la memorial de aquel probo eiudadano. Pronunci6 el Dr. Jos6 Antonio Taboadela un elocuente diseurso acerea de Estrada Palma (publicado integro en La Discusion del 14 de dicho mes), y presidi6 ei acto el Dr. Carlos Manuel de la Cruz, quien abrio la velada con vibrantes y pocas palabras. Vidal Morales y Morales. En la Sociedad Econ6mica de Amigos del Pais tuvo efecto, en la noebe del 9 de enero, una velada en que se rindi6 culto a ]a memoria de este laborioso eseritor sore asuntos hist6ricos cubanos y primer jefe que fu6 de nuestro Archivo Nacionai, quien dej6 libros tan interesantes y tiles como los titulados Tviciadores y Prinros iIadrtires de la Revolucian Cubana (Habana, 1901) y Rafael Morales y Gonzdlez (Habana, 1904). El elogio estuvo a cargo del Dr. Jos6 A. L6pez del Valle, quien llen6 eumplidamente Ia misibn que hubo de confiarle la Sociedad. Joaquin Albarrdn y Dominguez. Ilomenaje merecido rindi6 la Academia de Ciencias I\6dieas, Visicas y Naturales de Ia Habana, en la noohe del 17 de enero, al que fu6 Miembro de Mlrito de ella y m6dico eminentisimo, que lleg6 a ser profesor de la Escuela y miembro de la 0

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NOTAS EDITORIALES Academia de Medicina de Paris, alca.nzando universal renombre por sus estudios acerca de las enfermedades renales y de las vias urinarias y por los aparatos y procedimientos operatorios de su invencion. Nacio en Cuba e hizo aqui sus estudios preliminares, pero desde muy joven abandon la patria y fue a establecerse, despu6s de obtener titulo de licenciado en Medicina en la Universidad de Barcelona, y de doctor en las de Madrid y Paris, en esta nltima ciudad, donde lleg6 a los mias altos puestos por su vasto saber y sus merecimientos personales. Fu6 dis(pulo del gran Guyon. En Sagua la Grande, su pueblo natal de la provincia de Santa Clara, se le erigi6 en vida una estatua pocos anos hace, por iniciativa del Sr. Antonio Miguel Alcover. El panegirico lo hizo brillantisimamente el Dr. Enrique B. Barnet. Su hermoso discurso fue publicado integro en La Discusidn del dia 18. CONFERENCIA DEL DR. CARRERA JUSTIZ "El Derecho Pdblico y el fi'aude de un regimen", fun el tea competentemente desarrollado por el Dr. Francisco Carrora Jnstiz en el Ateneo de esta capital, la noche del 17 de enero, inaugurando con esta conferencia la series de ellas quo ha acordado celebrar la Asociaci6n de Doctores en Derecho P6blico, quo 61 preside. UN COMITE AGITADOR "El Conit6 Parlamentario Liberal acuerda dirigirse al Presidente del Partido Liberal para que convoque al Comit6 Ejecutivo con el fin de preparar una agitaci6n en todo el pals, precursora de las futuras decisiones quo el Partido debe asumir en virtud de los procedimientos que van adoptando los conservadores en la Repnblica, identicos a los qne precedieron a 1os acontecimientos do 1906. T'l es el ultimo, y el mals grave, de los acuerdos tornados por dl Comit6 Parlamentario Liberal en la sesi6n que celebr6 el 15 151

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152 CUBA CONTEMPORAEA de enero en la biblioteca de la Camara de Representantes, con asistencia, segiln la reseila hecha par los peri6dicos diaries, de 14 Representantes euyos nombres fueron publicados. Tan antipatri6tico y extemporaneo es este acuerdo (como perturbadores todos los demas adoptados el dia de referencia por ese Comit6), que nos resistimos a creer que encuentre eco en el pals, que s6l anhela paz, que no quiere mas disturbios. Los senores que lo adoptaron son miembros del partido gobernante, y seria el colmo de 1o insolito que un grupo de parlamentarios se convirtiera en un grupo de vulgares agitadores, con enorme perjuicio para Cuba y con mayor detrimento ann de la situaci6n politica de que forman parte.

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tuba (autrmprdura Tomo I. Habana, marzo de 1913. Num. 3. NECESIDAD DE COLEGIOS CUBANOS Cuba de lo quo est muy necesitada es de un colegio genuinamen/c cubano; de un platel a cuyo frente se ponga una persona que so inspire en el recuerdo de los colegios El Salvador, de esta capital, y La Empresa. de Matanzas, centros docentes en los cuales se fornd aquella noble, culta y patridtien juventud que tanto contribuy6 a la libertad y al progreso do este pueblo. Lo que ha e falta es tin huen colegio cubano en el cual los jdvenes reciban x6i ida instruceion, ens(nianzas Otiles y provechosas y, sobrc todo, que se les inculque ci amory el respeto a ha patria y sus instituciones, oi culto do los heroes y mArtires do nuestras largas y cruentas contiendas, y mAs disciplinay ms espiritu de tolerancia social y polltica. Esto lo public quien estas linear escribe, on el nnmero de La Disc asion correspondiente al 25 de marzo del aio pr6ximo pasado, y lo repite hoy desde las plginas de esta revista que quiere ser el mns alto exponente del sentimiento cubano. Y cada le ha parecido mas propio y oportuno quo tratar la ilportantisima materia de la creaci6n de colegios cubanos, para honrar la memoria de Jos6 de la Luz y Caballero, de ese don Pepe euya estatua habra quedado inaugurada, cuando este articulo aparezea, ante una escogida representaci6n de la sociedad cubana y en el que fu6 hasta hace poco parque de la Punta o de Neptuno, ya designado con el nombre del ilustre y sabio educador cubano. La Sociedad Econ6mica de Amigos del Pais, decana institucin national, debe sentirse satisfecha: la iniciativa de sus dos

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CUBA CONTEMPORANEA nltimos presidents, los licenciados Alfredo Zayas y Raimundo Cabrera, secundada por gran parte de todos los elementos de la Republica, ha permitido a la actual juventud cubana, tan necesitada y falta de ejemplos civicos, poder honrar con una estatua de bronee el recuerdo de aquel bondadoso y sabio mentor que tanto hizo por el progreso y la educaci6n de su pueblo. Pero no bastan marmoles y broncos: algo mas practico, mas tangible, mas trascendental se necesita en estos momentos de prueba, en estos instantes en que, al conjuro de algo misterioso y desconocido, se desencadenan sobre nuestra vacilante nacionalidad pavorosas tempestades en forma de graves problems internacionales y sociales. De cierto tiempo a la fecha, llueven sobre nuestra joven Repnblica desgracias y calamidades sin cuento. A los peligros de una administraci6n poco escrupulosa o imprevisora, se han sumado otros no menos temibles factors: la pr6xima apertura del canal de Panama es una incognita y una inquietud para los que saben ver a distancia; ciertos fermentos 6tnicos, que el ano anterior entenebrecieron la gloriosa fecha del 20 de mayo, siguen siendo motivo de zozobra y de desasosiego; una nefanda e intranquilizadora campana political, continue teniendo sus mas files y violentos voceros en cierta part de nuestra prensa; tres de has grandes potencies europeas, ha tiempo que vienen demandando el pago de indemnizaciones por dafos que nadie sufri6 mas intensamente que la infortunada Isla en lucha cruel y abnegada por su libertad; visitas un tanto inesperadas, hacen abrigar dudas y temores por cierta porci6n insular del territorio nacional; y, mias que nada, un est ado de desenfreno y de indiseiplina social y political que, a poco que se observe, se nota en todas parts, hacen prover dolorosos resultados, si una mano fuerte, a la par que justiciera, no pone coto a determinadas cosas. A juicio de quien escribe el present trabajo, en estos ultimos anos se ha descuidado mucho la educaci6n de gran parte de la juventud cubana; y asi to dijo en el articulo que, con el titulo de Voz de Alarma, public en la ya citada fecha de 25 de marzo del pasado ano: 1,54

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NECESIDAD DE COLEGIOS CUBANOS Toda o casi toda la ensefianza de la juventud cubana estft en manos de las comunidades religiosas. Los jesuitas, escolapios, padres de la Salle y agustinos-a mas de los innumerables colegios de monjas para ninas-, comparten en esta ciudad, y en las principales de la Isla los primeros, la importantisima tarea de educar a los ninos y jovenes que, en un no lejano futuro, serAn los llarados a desempenar las funciones pnblicas. Y nosotros preguntamos a todo el pals: jes posible esperar de esa edueacion algo que beneficie al espiritu national cubano? gEs dable, en buena l6gica, pedir a esos extranjeros amor a la nacionalidad cubana, identificaci6n con su historia, sus costumbres, sus tradiciones y sus ansias de progreso y regeneraci6n? Al espiritu humano no se le puede exigir lo que esti renido con la realidad. Pretender que los catalanes, navarros, castellanos, vascuences, en una palabra, los espanoles que integran las 6rdenes religiosas quo siguen las doctrines y ensenanzas de Jos6 de Calazans y de Ignacio de Loyola; pretender, repetimos, quo estos extranjeros bablen a la juventud cubana de las gloriosas epopeyas de 1868 y de 1895, de sus heroes y inartires, do ]a necesidad de fortalecer el sentimiento patrio, de ]a gran influencia quo ha ejercido sobre los destinos de Cuba la proximidad de los Estados Unidos norteamericanos y, por ultimo, de la imprescindible necesidad en quo estamos de constituir una nacionalidad potente y vigorosa, es vivir fuera do la realidad de la vida. Jamas inculearAn tales ideas en el cerebro de sus educandos. Y lo mismo decimos de los padres do la Salle y de los agustinos, religiosos que no tienen, coro han tenido los otros sin haberlo hecho, ni tiempo ni motivos para haberse compenetrado con el pals. Los agustinos llevan ]a ventaja, hasta cierto punto, do proceder de un foco de civilizacion y eultura tan intenso como los Estados Unidos, en donde los catolicos suelen ser mis liberals que sus 6mulos espanoles. De no ser asi, nunca hubieran podido arraigar on un pats tan propicio a la libertad y a la tolerancia religious como es la nation norteamericana. Si dtisde 1899 se hubiese reflexionado acerca de este problema y se le bubiera estudiado detenidamente; si a raiz del cese de la dominacion espaniola, se hubiese cuidado de crear un plantel o varios centros de ensefianza netamente cubanos, en donde se hubiera formado o fortalecido, con la palabra y con el ejemplo, el sentimiento de la patria y el amor a la independencia reei6n obtenida, otro muy distinto seria el estado de conciencia de una gran parte de la poblaci6n de Cuba. Y por sentimiento cubano, claro esta que no entendemos esa frivolidad y esa chacota que nos corroen, esas despreocupaci6n e indiferencia con que muchos compatriotas nuestros ven todos 0 easi todos los asuntos que exigen nuestra mas complete aten155

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CUBA CONTEMPORANEA cion, ni ese desalentador pesimismo que enerva a gran numero de los llamados "hombres representativos'' y aun a muchos j6venes que temen y rehuyen llevar a la practica empresas de cultura y de regeneraci6n nacionales. No; lejos de eso, entendemos por sentimiento cubano el amor a nuestra nacionalidad, don preciado que torrentes de sangre generosa, pirnmides de huesos y montanas de oro cost a los heroicos patriotas del 68 y dl 95; por espiritu nacional ('ntendemos ese sentimiento de dignidad y de amor propio que debe agitarnos a todos, para que, por nuy pequefios que nos sintamos y veamos, nos haga amar a nuestra patria y a nuestra bandera por encima de todo; para que, lejos de decir, como ha dieho un periodista cubano en 9 de febrero proximo pasado: ''i inmunidad contra el yanqui, contra el aleman, contra el ing]es, contra el francs, contra el italiano, contra el ruso, contra el austriaco, contra el japones! iQu6 guasa!''-digamos como el embajador de Holanda al Kaiser aleman, en ocasi6n en que este soberano insinuaba la posibilidad de la conquista de los Paises Bajos por el ej6roito teuton: ''El dia que V. M. pretendiera tal cosa, de nada serviria la elevada talla de vuestros infantes y coraceros; romperlamos nuestros diques y perecerian todos.'' iNoble y valiente respuesta, quo debieran recordar constantemente los cubanos! Para esto. precisamente, sirven los colegios netamente nacionales: para iniculcar nobles y patri6ticas maximas en la mente de los educandos. De nada, o de muy poco, vale para la patria que sus hijos sepan idiomas, literatura, historia, ciencias exactas, fisicas y naturales, a maravilla; que declamen o aprendan de memoria nagistrales diseursos, ma's o menos sofisticos, escritos por sabios y eruditos profesores, si, careciendo de ese fuego sagrado quo se llama amor a la nacionalidad, no ponen luego tales conocimientos al mejor servicio del pals. Cuba tiene en la actualidad algunos excelentes pedagogos. Las nltimas oposiciones celebradas recientemente en la Universidad Nacional, en la Escuela de Pedagogia, han sido una revelacion para muchos. La profecia del insigne Varona, en su notable carta abierta de 26 de junio de 1900, empieza a cumplir156

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NECESIDAD DE COLEGIOS CUBANOS se. "Si mi plan prospera'"-decia 6l-"y la Universidad le da ealor, saldran de ella m6dicos, farmac6uticos, y abogados, pero tambi6n pedagogos"... Ahora lo que se necesita es lo que deciamos en el articulo ya citado: Muy conveniente seria para Cuba que sus clases acomodadas, saliendo de su egoista y bochornoso retraimiento, se unieran para fundar uno o mns colegios netamente cubanos. Mucho ganaria con ello el pais, cuya juventud, lejos de aprender doctrinas contrarias a la Ciencia y ensenanzas y prActicas impropias de la 6poca, podria adquirir una s6lida cultura que la capacitara para regir con acierto los destinos de la naci6n en el manana. iQu falta hace que los ricos e intelectuales del pais mediten detenidamente sore estos problemas! Y para los muchos que han olvidado o ignorant lo que fu6 El Sadvador, aquel plantel en donde don Jos6 de la Luz y Cahallero form tantos corazones y conciencias cabanos, vamos a transcribir una buena parte del capitulo XIV de la obra Vida de Don Jose de la Luz y Caballero, por Jose Ignacio Rodriguez, egunda edicion, Nueva York, 1879. Dice asi en las plginas 149-150: Estableci6se este Colegio en el barrio del Cerro, que era entonces [1848], cOm tambion lo fu6 despues, uno de los mas bells y aristoeraticos de la npital de Ia isla de Cuba. Phsole por nombre el Senor Luz el muy signifi(ativo de El Salvador, bien fuese porque con 61 quisiera simbolizar las intenciones del Institute, o bien seneillamente por el deseo de aproveehar la designaci6n de la localidad. Todos saben en la Habana que el nombre center de aquel barrio es El Salvador del Cerro... Y agrega poco despu6s: La localidad que escogi6 para el establenimiento fue la hermosa quinta que poseian en aquel barrio los Senores Condes de Casa Lombillo, y quo fle arrendada con ese objeto. Rodeada de extensos jardines y magnificas :uboledas, regada por las aguas de la Zanja Real que atravesaba en part sus terrenos, hallndose en el campo y en la Ciudad al mismo tiempo, llenaba este local, por to menos en gran parte, cuantas ceondiciones podian apetecerse para un Colegio. ilicironse ademns en el edificio los cambios y las reparaciones necesarias: construy6se en un costado un inmenso sal6n de estudio, en cuyo piso superior se estableoi6 tambi6n un dormitorio; y pronto estuvo todo listo para que comenzasen las tareas... 157

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CUBA CONTEMPORXNEA Anade luego, en la pfgina 151, lo siguiente: El Colegio tenia un departamento de instrucci6n primaria, asi elemental como superior, en que se ensefiaban con extension los ramos que sirven de fundamento indispensable a todas las carreras, asi profesionales como cldsicas, con mas el estudio del latin, griego, francs, ingles, italiano, aleman, encomendados a habilisimos profesores. Rodriguez se refiere despu6s al plan de estudios de 1842, al cual tenia que conformarse el Colegio. Transcribe Integros los cuatro cursos en que se dividia, con sus correspondientes asignaturas, y en seguida dice Aunque Don Jos6 de ]a Luz fue siempre partidario de los estudios enciclopedicos, y mas que nadie podia apreciar el ventajoso efecto de cierta universalidad de conoeimientos, encontraba algunas serias objeciones contra este arreglo de la Ley, asi por ei hacinamiento de las materias, como por ei tiempo que se les dedicaba. Y a fin de que pueda notarse la gran bondad que tenia don Jos6 de la Luz para con los alumnos de su colegio, vamos a transeribir esta bella descripci6n que hace Jose Ignacio Rodriguez en las piginas 155-57 de su obra citada: Era un especttculo curioso y conmovedor al mismo tiempo el que presentaban ]as relaciones verdaderamente fraternales del Senor Luz con todos sus discipulos, y Ia confianza y naturalidad con que venian a consultarle en sus dificultades de cualquier g6nero. Nada puede pintar exactamente el respeto con que escuehaban si palabra y atendian a sus explica0l0oes y consejos. El alumno rnos revoltoso o desordenado guardaba inmediatamente la compostura debida, cuando se invocaba el nombre del Senor Luz, o cuando se le llamaba a su presencia. En las revueltas y excitaciones infantiles que de tiempo en tiempo suelen tender lugar en los colegios, bien porque algnin prefecto o profesor no es suficientemente popular, bien por otras causas, La aparicion del Senor Luz en el lugar del alboroto, no importa euhn enardecidos estuviesen los espiritus, bastaba para que en el acto se calmasen todos y para que el arrepentimiento mfs profundo subiese al coraz6n de los que estaban mnas apasionados. Nunca so ha visto un ascendiente mas poderoso que el que ejercia Don Jose de la Luz sobre sus alumnos. Y no era, por cierto, porque 6ste se mostrase severo con ellos, ni porquo acostumbrase castigarlos, aun con las simples penitencias que se usan en los establecimientos de esta elase. Lejos de eso, ni se dio jamnAs el caso de quo el Senor Luz impusiese correccion alguna a los alumnos de El Salvador, ni se le vi6 nunca dejar de ejercitar en vasta escala el derecho de indulto, que siempre se reserve cuidadosamente, aplicfndolo tan luego como con animo contrito se venia a suplicarle que remitiese la pena impuesta por alguno de los profesores. Sin condenar abiertamente los 158

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NECESIDAD DE COLEGIOS CUBANOS eastigos, y sin quitar en ningdn caso la raz6n al profesor, trataba siempre, sin embargo, o de impedir indirectamente que se impusiesen los primeros, o de atenuar su efecto por medio del perdbn. Lo vimos muchas veces tratando de esconder en algfn punto muy fuera de la vista, la llave del ealabozo del Colegio, a fin de que la dificultad de encontrarla, decia 6], disminuyese ]a tentaci6n de usar aquel eastigo. Pero en todo ello se manejaba de tal modo, quo habia logrado, asi de los maestros como de los diseipulos, que mirasen hacia 61 como a una especie de Providencia, justiciera y earitativa al mismo tiempo, y que su presencia solar viniese a ser un elemento educador de gran influjo. Una labor muy semejante practice Manuel Sanguily durante la 6poca en que estuvo al frente del Instituto de Segunda Ensenanza de esta ciudad. Por ello creemos que si ese plantel a que nos referiamos al comieuzo de este trabajo, se hubiera fundado, nadie Dis capacitado que 61 para dirigirlo. i Cuinto hubiera ganado la juventud cubana contemporanea! i Cuintos sinsabores de orden politico se hubiera ahorrado el propio Sanguily Y ya que a 61 nos referimos, bueno sera citar lo que dice en su libro Jos6 de la Luz y Caballero (1890), piginas 187-88: Basta imaginarse aquella predicaci6n anual, elocuente y dignificadora, que recogia conmovida ]a sociedad culta; aquellas fulgurantes platicas; la propaganda convencida y ardiente de principios morales, puros, grandes, evangelizadores, y sera fcil comprender la influencia sorda, casi sin ruido, pero profunda, de aquel hombre superior, ]a majestad permanerte y sencilla de su aetitud, y el culto sincere y merecido quo se le tributaba. El pais entero supo, al fin, que habia en 61 un hombre realmente grande, que era a un tiempo realmente integro, y enorgullecido no hubo quien no aspirase al honor do que sus hijos pudieran Ilamarse discipulos de aquel maestro. El colegio prosper6, de ese modo, y alli estuvo su centre de ac(i0n mhs duradero, mas considerable y mis fecundo. De aquel colegio no podria yo hablar sin apasionamiento:-abna mater de mi espiritu, fu6 tambien mi casa y mi familia. Mas, si bien es cierto que tan excelente instituci6n era lo mis complete de ese g6nero que ha habido nunca en la isla de Cuba y quo alli se estudiaba y se aprendia mucho, asi como se templaba realuente el cardeter-lo que me figure que es hacer de ella el elogio supremo-, no puedo, sin embargo, dejar de reconocer que tenia influencia en el desenvolvimiento intellectual, a pesar de su plan de enseianza, y Y que, en el desenvolvimiento moral, no siempre, en todas las esferas, obedecia a las tendencias de su fundador. Intervenia en ello un factor muy poderoso, que era el espiritu del pais. I1 interpretaba las mdximas y aforismos, las palabras y los discursos, y asi 16gicamente los enderezaba par un rumbo diferente. Los nifios y los j6venes de toda la isla-de Camagey, 159

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CUBA CONTEMPORnNEA de las Villas, de Oriente, de Cuines, de Matanzas-, venian a educarse alli y alli vivian: traian sin saberlo, de los cuatro puntos del horizonte, aspiraeiones generosas y en6rgicas, y animados de ese espiritu deducian las consecueneias analogas que en si misna contenia en potencia, la enseilanza moral, vigil y elevada, de Jos6 de la Luz Caballero. Esta es, precisamente, la vision que tenemos del nuevo plantel uctamente cubano con que sonamos: lugar que centralice, en gran parte, la educaci6n de la juventud nativa del pals; centro adonde afluya una buena porci6n de las fuerzas vivas de la naeion. Hoy planteamos ei problema desde el punto de vista cubano, national. No se nos arguya, pues, las praeticas y procedimientos religiosos de don Jose de la Luz, rayanos ya en el misticismo en la nltima etapa de su vida, por las razones de orden familiar que exponen sus distinguidos bi6grafos. Un plantel cubano del siglo xx, tiene que ser laico, absolutamente laico. Hay en la actualidad-como ya bemos expuesto-graves y complejos problems que exponer al juicio y a la consideraei6n de la juventud cubana. LA qu6, pues, sobrecargar su mente con otras materias euvo conocimiento no habra de contribuir a la mejor comprension y solution do aquellos problems? La ciencia pedagogica avanza de tal suerte, segnn la opinion de muchos que tienen motivos para saberlo, que planes y proeedimientos omy en boga Mace pocos anos, estan ya desacreditados o van desacreditandose. Por la carencia de esos planteles cubanos, y por el teror de que se realize 1o que algunos prev6n sin tratar de evitar, muchos padres cubanos mandan a sus hijos, al comenzar la juventud de (stos, a vecos en la infancia, a educarse en los Estados Unidos del Norte de Am6rica. Veamos lo quo dice sobre este particular nuestro gran Jos6 Marti en la piigina 191 del tomo VI de sus obras, que lieva por titulo el de Iombres, en el eapitulo quo trata del colegio de don Tomas Estrada Palna: El peligro de educar a los nifos fuera de su patria es easi tan grande Como Ia necesidad, en los pueblos ineompletos o infeliees, de educarlos donde adquieran los conocimientos necesarios para ensanchar su pals naciente, o donde no se les envenene el earheter con la rutina de la enseiianza y la moral turbia en que een, por la desgana y ocio de la servidumbre, los 160

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NECESIDAD DE COLEGIOS CUBANOS pueblos que padecen en esclavitud. Es grande el peligro de educar a los nifios afuera, porque s6lo es de padres la continua ternura con que ha do irse regando ]a flor juvenil, y aquella constant mezela de la autoridad y el carino, que no son eficaces, por la misma justicia y arrogancia de nuestra naturaleza, sino cuando ambas vienen de la misma persona. Es grande el peligro, porque no se ha de criar naranjos para plantarlos on Noruega, ni manzanos para que den frutos en el Ecuador, sino que at arbol deportado se le ha de conservar el jugo nativo, para que a ila vuelta a su rineon, pueda eclar raices. Y intts adelante agrega, en las piginas 192-94, lo siguiente: El fin de ]a educacidn no es hacer at hombre nulo, por el desd6n o el aeonodo impossible al pals en que ha de vivir, sino prepararlo para vivir bueno y ntil en 61. El fin de la educacion no es hacer al hombre desdichado, por el empleo dificil y confuso de su alna extranjera en el pals en quo vie, y do que vive, sino hacerlo feliz, sin quitarle, como su desemejanza del pais le quitaria, las condiciones de igualdad en la luia diaria con los quo conservan el alma del pails. Es espeetfeulo lamentable el del hombre cimnmte e initil quo no Ilega jams a asimilarse el espiritu y m6todos del pais extranjoro en grado sufficient para competir en 61 con los naturals, que Io miran siemipre como extrafio, pero que se ha asimilado ya bastante de ellos para bacerle impossible o ingrata ha vida en un pals del que se reconoce different, o en el que todo le ofende la naturaleza inflada y superior. Son hombres sin brnjula, partidos por mitad, nulos para los demas y) para si, que no benefician a1 pals en que han de vivir y quo no saben beneficiarse en (I. Son, en el comercio ardun de Ia vida, comerciantes quobirvlos. Y este peligro de la edcacion de afuera, sobre todo en la edad tierna, cs niycr para el nifo de nuestros pueblos en los Estados inidos, por haI or stos ereado, sin esencia alguna preferible a la de nuestros paises, un "araiter national inquieto y afanoso, consagrado con exceso inevitable al adelanto y seguridad de la persona, y necesitado del estinulo violento de los sentidos y de la fortuna para equilibrar la atencion y vehemencia constaltes de li vida. Un pueblo crea su caracter en virtud de la raza de quo proede, de Ia eomarca en quo babita, de las necesidades y recursos de su t.istencia y de sus hibitos religiosos y politicos. La diferencia entre los Jlu'lIlos fomenta la oposici6n y el desd6n. La superioridad del nfmero y del tamaflo, en consecuencia de los antecedentes y de las oportunidades, cria en Ios pueblos pr6speros el desprecio de las naciones quo batallan en pelrn desigual eon elementos mienores o diversos. La educacion del hijo de uos puelos menores en ui pueblo de earacter opuesto y de riqueza su'erior, pudiera llevar at educando a una oposici6n fatal at pais nativo d4< ei ha de servirse de su educacidn-o a ]a peor y mfls vergonzosa de las desdichas humnanas, at desd6n de su pueblo-si at nutrirlo con las prfcti01s y Conocimientos ignorados o mal desenvueltos en el pals de su euna, 161

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CUBA CONTEMPORSNEA no se lo enseniaran, con atenei6n continua, en lo que se relaciona con 41 y mantienen al educando en el amor y respeto del pais adonde ha de vivir. El agua que se beba, que no sea envenenada. IA que adquirir una lengua, si ha de perturbar la mente y quitarle la raiz al coraz6n? gAprender inglos, para volver como un pedante a su pueblo, y como un extralo a su Casa, o como enemigo de su pueblo y su casa? Y eso es el colegio de Estrada Palna: una easa de familia donde bajo el cuidado de un padre so adquieren los conocimientos y practicas tiles del Norte, sin perder nuestras virtudes, caraeter y naturaleza. Eso es el colegio de Estrada Palma: la continuaei6n de la patria y el hogar en Ia educaci6n extranjera. Alli no camnbian el eoraz6n por el ingles, y entran en la vida nueva del Norte por las virtudes que Jo mantienen, y no, Como en tantos otros colegios, por los vicios quo Jo corroen; alli completan su cultura nativa con nuestra lengua y nuestra historia, a la vez quo aprenden Jo bueno y aplicable de la culturn del Norte... Aquel colegio ya no existe, como tampoco su fundador. Ni hay continuadores de 61 allh ni aquf. iY cuanta falta nos hace que en Cuba tenganos uno o varios establecimientos de ensefianza, donde se inculque al educando el amor por nuestra patria y sus hombres eminentes, para que asi aprenda a amarla sobre todas las tierras y a reverenciarlos sobre todos los hombres! JULIO VILLOLDO. 12 febrero, 1913. 162

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LAS ESPECIALIDADES EN LAS CIENCIAS, Y SOBRE TODO EN MEDICINA La especializaci6n en las ciencias, en las artes, en la industria y el comercio, es Ta caracteristica de la 6poca presented, y ha sido origin de beneficios ruy apreciables; pero, como ourre siempre que se extreman los procedimientos, ha sido motivo, tambien, do deficiencias y de inconvenientes determinados. La especializaci6n ha nacido del convencimiento racional de que ]a inteligencia humana rara vez puede abarcar los conociInientos generates del dia, al grado a que han llegado, sin que se adquieran o se practiquen con notables deficiencias. Esto, que es una verdad indiscutible, trathndose de la aplieaciun o de la prictica de los principios de las ciencias o de las artes, no To es on el sentido de pretender circunscribirse a un punto determinado de las unas o de las otras, sin el conocimiento general o tenico de To fundamental de ambas. )lis quo por To rudimental de la instrucci6n, antes del siglo vin, por la manera de apreciar las especialidades, fueron estas combatidas en Medicina, sobre todo hasta el ultimo cuarto dcl siglo xix, en que la progresista Francia, despu6s de resistir mucho tiempo, se vio obligada a seguir, en oftalmologia, las aguas que easi una centuria antes habia seguido Austria en Viena. No olvidaban los franceses hechos como el ocurrido a Celso, una de las celebridades romanas del siglo de Augusto. Habien-

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CUBA CONTEMPORANEA do quedado ciego el gran m6dico, se le acerc6 uno de los que operaban las cataratas por aquel tiempo, que no eran otros sino aventureros judios, y le ofreci6 devolverle la vista operandole; pero el sabio le dijo: me operar6; mas necesito, antes, que me digas cuantas membranes tiene el ojo; y como el improvisado especialista carecia de todo g6nero de conocimientos, y s6lo de una manera manual o inecAnica, sin darse cuenta de lo que hacia, operaba en los ojos, no pudo contestarle. Y el gran Celso prefiri6 continuar ciego, a correr la aventura de ponerse en manos de quien no tenia la preparation para intervenir en asunto tan delicado, relativo a la salud del cuerpo, y, en este caso especial, a la conservaci6n de organo tan important como el de la vista. En Francia, desde el 27 de febrero de 1802, existe la Instituci6n del internato, y, andando el tiempo, proceden de su seno la mayor parte de los oftalm6logos, de Paris muy especialmente. Abadie, ayudante que fue de De Wecker, es hoy el decano; fu6 interno, compalaero de Grancher, casado ste con una compatriota nuestm y bien conocido en nuestra Academia de Ciencias. Fu6 interno Lapersonne, actual profesor de enfermedades de los ojos, de Ia Facultad de Paris; tambi6n Valude, oculista de Quince-Vingts y director de los Annales d'Ocidistique, y Morax y otros mis. El internato esta compuesto de jovenes estudiantes de Medicina (tue conquistan el titulo de internos antes de recibir el grado de doctor, y suplen a los profesores en la visita de los enfermos en los hospitales. Entre los nuestros, el Dr. Manuel Almagro, de la Habana, quo despues no ejerci6 la profesi6n, fue el primero quo conquist6 ese puesto en 1857; el segundo fu6 el Dr. Juan Bautista Landeta, en 1859, quien se volvio a Cuba en seguida y adquiri6 merecido renombre por su saber y condiciones personals, siendo, con Antonio Diaz Albertini (padre) y Lebredo (padre), una trinidad clinica muy respetada. Posteriormente fu6 investido de esta distinci6n el Dr. Duplessis, de la Habana, en donde disfruta de envidiable reputacidn medica y es un hibil cirujano, y el nltimo interno cubano ha sido el Dr. Joaquin Albarrfn; obtuvo la medalla de oro, que es el mayor desideratum, y lleg6 a profesor de la Es164

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LAS ESPECIALIDADES EN LAS CIENCIAS cuela de Medicina de Paris, puesto glorioso en quo le arrebat6 prematuramente la muerte. Cualquiera de los internos do la Escuela de Paris, despues de recibir el titulo de doctor, estc perfectamente preparado para adquirir en pocos meses la competencia en cada una de las especialidades de la carrera de medico; le basta circunscribir su ateneion por breve tempo a un solo ramo de la Medicina, pues ha aabondado tanto en 6sta, que se encuentra sobradamente preparado para reconeentrar todas las aptitudes en un punto determinado, on la pr'ctica de una especialidad. De esta manera no puede hallarse deficiente en anatomia, fisiologia o bacteriologia, porque ya ha estudiado y practicado estas materias extensamente y puede aplicarlas a la especialidad a quo va a consagrarse. Asi se forma el especialista a la moderna; no se ha de parecer al que por haber estado algun tiempo al lado de un oftalmologo o laring6logo, como podia estarlo un sirviente o enfermero, por haber visto manipular y nada mas, se crea suficiente para adoptar la especialidad, pues en este caso se podria encontrar en las condiciones del quo invite al gran Celso a ser operado. Es tan indispensable el estudio previo para el ejercicio de la profesidn, que conocimos un sujeto, quo entr6 en una sala de disoecion como mozo de servicio a los 16 anos, y despues de haber estado otros tantos, o mns, viendo disecar y disecando, y viendo operar y operando en cadrveres, para ensenar a veces a los estudiantes, se le ocurri6 bacerse imsdico, y se Ilizo pronto, aprovechando la libertad de estudios; pero fue un medico incapaz para el ejercicio de la profesion, porque no Labia tenido la ienor preparaci6n para sta. Hay mas todavia: no basta quo preceda al ejercicio de una espeeialidad, la perfect preparaci6n quo seialamos a los internos u otra aniloga; es necesario que en el curso de aquella, o durante toda la vida, el especialista no desatienda el progreso de la Medicina general, quo avanza cada dia vertiginosamente, ni deje de estar on contacto con sus activos cultivadores, en sociedades de todo g6nero, porque, de otro modo, llevari al ejercicio de la especialidad el aislamiento, quo ha de significar defieiencias, cierto arte necanico como el de los dentistas de antano. 165

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CUBA CONTEMPORANEA Recordamos que cuando el eminente oculista aleman Herman Knapp, establecido en Nueva York durante cincuenta anos y maestro de nuestro colega el Dr. Finlay, actual catedratico de enfermedades de los ojos en nuestra Universidad, nos visit en 1889, advertimos que entre los libros que trafa para entretener los ocios del viaje, habia uno de obstetricia y ginecologia, de reciente aparicion. Y como le dij6semos: Les usted aficionado a estos estudios?, nos contest: No son los de mi especialidad, pero el oculista, si no quiere degenerar en un simple mecanico, necesita conocer el progreso de las otras ramas de la Medicina y de las ciencias en general. Aprovecho la oportunidad de los viajes y la publicaci6n de obras que sean la nltima palabra en la materia, para star al corriente de lo que se hace y relacionarlo con la oftalmologia. La consagraci6n al studio, por el que abraza la carrera de Medicina o una especialidad, llega a tal punto, que, si no quiere convertirse en una momia, ha de estar al tanto del progreso en todas sus manifestaciones, ha de tener cierto enciclopedismo; por eso es mas seria y dificil de los que algunos se imaginan, si es que quiere conced6rsele el prestigio y la elevaci6n que le corresponden y hacen del m6dico no un industrial que, hecha una fortuna, puede sentarse a gozarla, sino un ap6stol que, a medida quo aquella le proporciona recursos, se engolfa mas y mis en penetrar sus secretos y le sorprende la ancianidad, como a Virchow, a Lister y a tantos otros, sin haber puesto fin a sus tareas. El insigne y erudito m6dico catalan Letamendi, catedratico de la Universidad de Barcelona y de la Central de Madrid y autor de varias obras de medicina y de cirugia, opinaba que el m6dico, como todo hombre de ciencia y en todas las edades, habia de consagrar algo de sus facultades intelectuales y efectivas a tal o cual estudio ajeno a su profesion, sobre todo al arte, si es hombre de ciencia, a la ciencia, si se consagraba por entero al arte. El llego a ser un anat6mico o hist6logo de nota, y al mismo tiempo un compositor de mnsica clisica, autor de cuadros al 6leo, de anatomia, presentados en la Exposici6n de Paris de 1867: uno de ellos representaba la historia complete del ojo humano. 166

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LAS ESPECIALIDADES EN LAS CIENCIAS Entendia Letamendi que asi se lograba evitar los vicios te6ricos o practicos que nacen de llevar el especialismo profesional hasta el exclusivismo. El anat6mico, decia, que no es mas que anat6mico, el mnlsico que no es mas que mnsico, el pintor que no es mas que pintor, no pudiendo resistir a la oclusi6n herm6tica de la atm6sfera intelectual en que se encierra, sucumbiri, como sucumbiria si To aislaran dentro de una campana, asfixiado por sus propias exhalaciones. Acaba de morir el sabio profesor de la Sorbona, Enrique Poincar6, que como matematico abord6 los mas difieiles problemas, explic6 un sinnrnmero de fenomenos de mecanica fisica, molecular y astronomica, y no era menos docto en literatura y psicologia humana. Pudo ligar en estrecho lazo las maravillas de la ciencia con los descubrimientos del arte, y creia que el hoinbre de ciencia y el artista, en vez de distanciarse, debieran confundirse en un solo espiritu cuando se lLega a la misma altura en los conocimientos y en el volar de la fantasia. Bien sabemos que las artes todas no son accesibles, en poco ni en mucho, a la mayoria de los hombres, sean medicos o no To sean. Desde luego, los mis son refractarios a ellas; pero en muchos hay, sin duda, siempre una ligera aptitud ing6nita, conntural o como nacida con 61, que florece mas o menos si se la eultiva. Como consecuencia, vemos que aquel que es incapaz de pintar, de cantar, tocar o bailar algo, tiene cierta facilidad Para la ret6rica o para los nnmeros. Esta inclinaci6n se advierte a veces desde los primeros afios; pero como no se atiende, o hasta se combate, se extingue por eompleto en el curso de la vida, cuando el sujeto es atraido por los negocios o por los estudios de distinta Indole; pero si aqueIla manifestaci6n incipiente de la nifez no se abandona, sin dejar, desde luego, de prestar atenci6n principal a lo que ha de ser el objeto primordial de cada persona para la lucha por la vida, al final de 6sta puede revivir, siquiera sea de manera imperfecta, y sirve algunas veces de consuelo y de entretenimiento en medio del constant trabajo de muchos anos, que ha agotado las fuerzas fisicas e intelectuales si la higiene no ha presidido el desempeno de las tareas. Nuestro c6lebre hombre de ciencia, don Felipe Poey, cate167

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CUBA CONTEMPORANEA drttico que fu6 de Historia Natural en nuestra Universidad y autor de la obra mas completa de su 6poca sobre los pieces de las Antillas, con ldminas del tamaiio natural de aqu6llos, casi nonagenario, pero con la animaci6n de un anciano pltcido, public un tomo de poesias que, si no eran-elbsicas, revelaban que aquel genio de las ciencias naturales y notable enciclopedista, tenia, en germen al menos, en su cerebro alguna disposicion para las bellas letras. Entre nosotros pudieramos citar otros que, a pesar de haber conquistado un nombre en la carrera que ejercieron o ejercen, tenian aptitudes marcadas para otros estudics. En primer lugar, nuestro Nicolas Gutierrez, el primer cirujano de su 6poca, mdico afamado quo dej6 preparaciones anat6micas en cera, que pueden admirarse en el Museo de la Academia de Ciencias, asi como numerosos frutos del pais, perfectamente presentados. El Dr. Jos6 Rafael Montalvo, que, como medico, en distintas ramas de la Medicina mostr6 su competencia, tenia predileci6n por las arts y las letras, amaba la oratoria y fiie ferviente cultivador de la esgrima, hasta su muerte relativamente prematura. El Dr. Pedro Albarran, que perdimos no ha mucho, se sentia atraido por la pintura y era un amateur competent, y el Dr. Cabrera Saavedra, quo empez6 siendo un cirujano de altos vuelos y despues abandon la cirugia y se circunscribi6 a la clinica, siendo considerado como el clinico mis autorizado entre los notables que poseemos, tiene una facilidad prodigiosa para el. dlculo, que pudimos apreciar cuando defendiamos en el Centro de la Propiedad la no enajenaci6n del Canal de Albear. El Dr. Cabrera, que habia estudiado esta obra con el insigne ingeniero quo la ejecut6, resolvia en un santiam~n todos los problemas con este asunto relacionados, y, cuando era necesario, nos mostraba los galones de agua que corrian por el canal y los que se distribufan en la ciudad, aqui, all6 y on cada casa; dejando ver con esto, y con otros ealculos relatives al costo y a ]a producci6n do la obra, que en su cerebro existia una disposicion al calculo que lo hubiera llevado a ser gran ingeniero 0 grand hacendista, como ha sido gran medico; pero que el apego a la carrera que estudi6, lo ha mantenido en ella instintivamente. Ha podido hermanar la Medicina con los nmmeros, como 168

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LAS ESPECIALIDADES EN LAS CIENCIAS el c6lebre Echegaray los versos v el teatro con las matematicas. El celebre oculista Liebreich, uno de los discipulos de De Graefe, como Knapp, despues de haber publicado obras notables de enfermedades de los ojos y de haberse colocado al nivel de los mas competentes de su tienipo, por lo que ocup6 el puesto de oculista del Emperador Napole6n III, abandon el ejercicio de la profesion para dedicarse a la pintura. En 1900, durante la ultima Exposici6n francesa, le vimos en una soiree que daba el Dr. Panas, Presidente de la secci6n de Oftalmologia del XII Congreso Internacional de Medicina, todavia joven y revelando, con su asistencia al acto, que si no era ya oculista, recordaba con carino a sus camaradas de otros dias. Podriamos citar muchos ejemplos todavia, en apoyo de nuestra tesis; pero nos hemos extendido mas de lo que intentabamos, y resumiremos nuestro credo sobre el particular en los siguientes t6rminos: I. No se puede ejercer una profesi6n sin los estudios fundamentales de ella; y la Medicina, ma's quo ninguna, exige tal condicional; por lo que la especializaci6n de 6sta, como de las otras, demanda que preceda siempre un conocimiento general perfecto de lo que constituye su fundamento. 2.0 El amor a las letras, a las artes o a las matemiticas, que de modo rudimental germina no pocas veces en los cerebros infantiles, no debe matarse, sino amorosamente conservarlo, para quo en la lucha por la vida tenga el hombre un oasis donde reposar de su trabajo mlis perentorio, y al final de la existencia, si (sta es prolongoda, un arbol a cuya sombra acogerse cuando las fuerzas falten para luchar como antes. DR. JUAN SANTOS FERNANDEZ. Presidento de la Academia de Ciencias Medicas, Fisicas y Naturales do ]a Habana, del Atenoode esta capital y do Ia Asociacidn de la Prensa M6dica de Cuba, es el Dr. Santos Frnidnrcz un oftalmdlogo de reputacidn, que ha tomato part en varios Congresos ciens. nacionales e internacionales, siendo numerosos los trabajos que ha dado a luz en tra& publicaciones medieas, una do las cuales fu6 fundada por CI con cl titulo do CrM> e mLli, Q"irirgica de la Hahana, en 1875, y desde entonces viene publicfindola sin inteun Mlembro de varias sociedades cientificas, en 1907, llamado a Ins Estados Unidos Nore 1 Amrica por la Academy of Ophtalmology Otto-Rino-Laringology, recibi6 thUG de esta instituci6n el titulo de Socio de Honor, s6lo concedido por ella a cuatro cs'los mI&s en el mundo. 1 69

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EL JUICIO ORAL EN LO CIVIL Proscribir en absoluto ]a eseritura de los procedimientos, si no es de todo pinto imposible, porque juicios hubo antes de que la escritura se inventara, si fuera por extreme iuconveniente. LPEZ MOnrENO. A proposito del proyecto de ley recientemente presentado al Senado por el Sr. Regiieiferos, sobre el establecimiento del juicio oral en lo civil, se nos ocurren algunas consideraciones que, aun cuando no tengan la presunci6n de ensefiar, constituyen, por lo menos, un grano mis llevado al acervo formado por los que, antes de ahora, y hoy, despu6s de la presentaci6n al Senado del proyecto a que aludimos, han contribuido de algfn modo a Ia formaci6n de dos nneleos de opinion caracterizados, el uno, por los partidarios del status actual, y por la reforma contenida en el proyecto, el otro. Cada grupo, como es natural, al exponer su opinion, ha precisado los elementos basicos en que la descansaba; y no es oportuno ni propio de la calidad de este trabajo, ni conduciria a finalidad alguna, que resefiaramos aquellos elementos. Nos concretaremos, por tanto, a emitir opinion y, al emitirla, empezarenios por desechar todo lo que, con aspecto marcadamente politico, se ha dicho en mias de una ocasion. No estamos de acuerdo con los que afirman que las reformas en un orden netamente juridico-que es del que vamos a oCuparnos-, sean obra de tal o cual partido politico, m6s o menos radical, mias o menos retr6grado. No hemos olvidado ni un solo niomento que el derebho es un producto social, y que con la sociedad evoluciona ; y que alli donde la necesidad social ha sentido una reforma, tal necesidad se ha manifestado reitera-

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EL JUICIO ORAL EN LO CIVIL damente dando vida a la costumbre, la cual, a su vez, ha engendrado la ley. No son, por ello, los partidos politicos, cualesquiera que sean sus doctrinas y sus procedimientos, los que imponen las reformas de caracter juridico. La influencia del medio es tan eficaz, que cuando 6ste no ha llegado al periodo de desarrolo determinante de la reforma, la reforma no viene; de modo contrario, cuando aquel desarrollo se ha obtenido a pesar de ]a carencia de la regla de derecho escrita, la reforma se impone. Buena prueba de esta afirmaci6n que hacemos, la encontramos entre nosotros en el divorcio. Muchos espiritus timoratos, aferrados ann al dogma catolico que proclama la indisolubilidad del matrimonio, al que considera como un sacramento; algunos de ellos hip6critas que, apegados a las tradiciones, mantienen en pnblico principios que olvidan en privado; convencionalistas no pocos, que necesitan mantener a toda costa aparentes creeneias coio modus vivendi, vociferan a diario contra el divorcio, disolvente del vinculo matrimonial; y nuestros legisladores, no sabeinos si por las manifestaciones de estos defensores, o si respondiendo a las creencias religiosas que ann se atribuyen a nuestro pueblo, permanecen inactivos ante el doble problema-domIstico y social-que plantea la legislaci6n actual; y la sociedad-que ya ha, evolucionado en el sentido de la disoluei6nprescinde del precepto escrito y vienen, en consecuencia, las coinbinaciones que todos conocemos, para dejar sin efecto matrimonios anteriores y celebrar otros nuevos. La sociedad ha evolucionado; la costumbre, que es consecuencia de este grado de evoluion, establece la regla; el derecho, por fltimo, como consecueneia de aqu6lla, ]a lNeva a sus c6digos; y tenemos la Ley. Dnde esti la labor de los partidos politicos? Si la evoluci6n social no hubiera determinado la reforma, los partidos politieos no la determinarian, ni llevandolas a sus programs ni traduciendola en leyes; porque, al contrario de To quo ocurre cuando la necesidad se siente, como en los casos de divorcio, en que la Costumbre comienza su labor hacia la ley, la misma costumre Contra la ley impone, andando el tiempo, la derogacion de de la que resulta inadecuada. Porque no se da en nuestros c6digos la costumbre contra ley, pero se da en las manifestaciones de la vida social. No puede citarse con 6xito, partiendo de la 171

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CUBA CONTEMPORANEA base del derecho constituido, una costumbre contra ley, para que esta pueda estimarse derogada por aquella; pero, de hecho, la sociedad, con su fuerza abrumadora y como tal irresistible, imponese y extingue por propia virtualidad la regla escrita. Es que la sociedad es ]a causa; el derecho, su consecuencia. Los partidos politicos pueden preparar las reformas medianto su labor hacia ellas, porque representan grandes nncleos de opinion, con los cuales y sobre los cuales actian; pueden adelantarlas, si se quiere, nediante una gesti6n constante sobre dichos grupos; pero no pueden iimponerlas, a titulo de partidos, cuando la sociedad las rechace. Es, por tanto, indispensable, segnn hemos asegurado, que la sociedad se halle preparada para la reforma en virtud de la necesidad sentida y reiteradamente manifestada, o que la labor fecunda de los partidos politicos la haya preparado. Y asi como la primera prepa.raci6n, la que la sociedad realiza naturalmente a travss del tiempo, determinada por los multiples factores de raza, medio, intrusion extranjera, imitacion, grandes juristas, atavismo juridico, progenismo, densidad de poblaci6n, accion solidaria de las grandes fuerzas sociales (1)-digase partidos politicos-, necesita un periodo de gestaci6n y otro de desarro]Io generalmente largos, Ia iltima, la que impone, como consecuencia de una compaiia vigorosamente sostenida, un partido o varios partidos politicos, necesita igualmente ambos periodos. El partido politico, como fuerza social de incontrastable eficacia, puede preparar, conscientemente, una reform: no puede imponerla, en un determinado momento, sin aquella preparaeion. Y centre nosotros se ha dicho que el juicio oral en lo civil deberia establecerse, aparte de las bondades preconizadas por guienes lo defienden como el simmum de los adelantos juridicos, como obra del partido de gobierno, del Partido Liberal. Y ante esta afirmacion, preguntamos: Se ha manifestado entre nosotros la necesidad del establecimiento del juicio oral en lo civil? Si se ha manifestado, ; cuando y en que forma? Si no se ha manifestado, I ha hecho el partido de gobierno, el (1) Picard.-El derecho puro. 172

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EL JUICIO ORAL EN LO CIVIL 173 Partido Liberal, la labor necesaria e indispensable para preparar a la sociedad para la reforma que se recomienda? Respecto de lo primero, dejemos hablar al Dr. Miguel Gener, Secretario de Justicia que fu6 durante la ocupaci6n norteamericana, que en 29 de noviembre de 1900 envio al Gobernador Militar un "proyecto de Orden sobre el establecimiento del juicio oral y pnblico en materia civil y reorganizacion de los Juzgados Municipales", de cuyo preambulo es el siguiente parrafo: En tiempo de la dominaci6n espafola se estableci6 en Cuba el juicio oral y publico en el procedimiento criminal, quo antes era eserito y secreto. Entonces no se implants en la Isla el juicio oral y publico en materia civil ,porque no habisndose establecido previamente en Espana, no se quiso ensayar en Cuba una institucian que en aquella naci6n la experiencia io habia acreditado todavia. Y aun cuando el Dr. Gener, mas adelante, en el propio preambulo, asegura que naturales y extranjeros, todos los que tienen que acudir a los Tribunales de Justicia para hacer efectivos sus derechos, se quejan de estos dos defectos capitales del actual procedimiento civil: su lentitud y su carestia, y que despues de encomiar las bondades del sistema que, a mas de la oralidad y publicidad del juicio civil, va a llevar consigo el establecimiento del tribunal colegiado, concluye con estas frases: Puede ser que contra esta sana y vigorosa reforma se levante, por un lado, el espiritu de retina, enemigo implacable de toda innovaci'n; y, Jor otro, algunos intereses personales, que necesariamente han de sufrir con el cambio que va a operarse en nuestro sistema de enjuiciar... es To cierto que en 1.900-segnn las propias frases del Dr. Gener-no se habia establecido ni en Espafa ni en Cuba. Y esta es la mejor demostraci6n de que, hasta entonces, la necesidad social no se habIa manifestado, porque, de haberse manifestado, se habria impuesto. Refiri6ndonos a Cuba concretamente. la mejor y mas concluyente afirmacion en contra de la tesis del Dr. Gener, la hallamos en que, a pesar de sus razonamientos y de contar con la buena voluntad de aquella ocupaci6n norteamericana, para la cual no tendremos nunca todos los elo-

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CUBA CONTEMPORXNEA gios que merecio por su honradez y por sus ensefianzas, el proyecto de Orden Militar no paso de la eategoria de proyecto. Respecto de lo ultimo, g donde esta la obra del Partido Liberal, hecha en el sentido de preparar la que se ha llamado trascendental reforma? Son demasiado recientes y esttn de tal modo de relieve las ensefianzas del partido de gobierno, que no es necesario relatarlas. A los fermentos de descomposicion que necesariamente lievan a todo grupo social ias revoluciones-y nosotros hemos vivido mins de medio siglo en estado constant de revolucion, latente a veces, manifesto en otras-, las ambiciones, los fraudes, los negocios, el alfin inmoderado de riquezas, las costumbres licenciosas-que han sido y son, desgraciadamente, casi todo e1 patrimuonio que a esta sociedad trausmite el Partido Liberal al abandonar el gobierno-, han subvertido de tal mantra el orden social, que lejos de prepararlo a reformas de cuya mayor o men1or importancia nos ocuparemos despu6s, ban anestesiado de tal modo sus sentimientos, que boy constituye un verdadero desecho en todo cuanto no se relacione directa e inmediatamnente con la vida material. Llegamos, por tanto, a la conclusion de que, entre nosotros, ni la necesidad social ha determinado la reform, ni los partidos politicos, Como uno de los factores sociales llamados a producir el movimiento en pro de ella, han realizado gestidn alguna en tal sentido. Negamos, por ello, que el Partido Liberal, sdlo por el nombre "Liberal", tenga virtualidad para imponerla sin aquella necesidad o sin esta preparacion. No somos, sin embargo, contrarios a la reforma. Espiritus abiertos a todas las ideas nuevas, adoradores fervientes de cuanto suponga progreso en todos los 6rdenes de la vida, sin aferrarnos a la rutina de que nos hablo el Dr. Gener en el preambulo de su proyecto y sin sufrir la lesion en "algnn interns de clase o individual", a que el mismo Dr. Gener se refiri6, to que aseguralos es que el juicio oral en lo civil no evitaria "los abusos que a la sombra del actual procedimiento se cometen" (2); que el sistema no es completo, ni conforme al proyecto del Dr. Ge(2) Dr. Gener,-PreAmbulo del proyecto citado. 174

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RL JUICIO ORAL EN LO CIVIL ner, ni conforme al del Sr. Regiieiferos, enmendado por el Sr. Godinez, ni aun en el del Dr. Laguardia, que es el que result nuevo-ya que el del Sr. Regiieiferos parece un calco tan exacto del de Gener, que a veces lo sigue al pie de la letra en muchas partes-y que, por nltimo, la reforma, puesto que se lhace depender fundamentalmente "de la lentitud y carestia del procedimiento actual, de quo la oralidad y publicidad de los debates son condiciones de mejor acierto en la resolucion, de que resolveran los pleitos tribunals colegiados'' (3) ; de que es "demandada no s6lo por la opinion pdblica, sino que vigente en los demos paises de Europa, como un man(iato imperativo nos viene impuesta en nuestro derecho procesal civil y que, desde el punto de vista politico, es una reform pro)etida al pais y dentro de la ciencia juridica, se rinde con ella culto a uno de los mas fundamentales principios de los nuevos borizontes del derecho procesal'' (4) ; de que respondede a los adelantos de la ciencia y a las necesidades de la vida nacional, porque el sistema actual de administrar justicia es anticuado y sacrifica el fondo a la forma; porque la segunda instancia es innecesaria en los actuales tiempos y trade demoras enormes en el procedirniento; porque ofrece mayor garantia al buen juicio, el tribunal colegiado sobre el unipersonal y porque es conveniente el debate oral y publico despu6s de planteada y estudiada la cuestion por las partes, cuando ya de lo que se trata es de la presentacion y examen de las pruebas, de la demostracion de la cxistencia de los hechos'' (5), la reforma-repetimos-pudiera bacerse tratando de evitar los inconvenientes de que adolece el actual procedimiento y de conservar las garantias que ofrece, principalmente, en lo que a la practice de la prueba se refiere. Antes de la prueba, no hay en los juicios otra cosa que una exposieion de hechos por una y otra parte, para que el debate quede planteado; despues de la prueba, la labor del juez o tribunal queda reducida a dictar sentencia, que ha de ser consecuencia (3) Proyeeto del Dr. Gener. (4) Proyecto del Sr. Regieiferos. (,) Informe de la ponencia del Dr. Laguardia al proyecto del Sr. Regflelferos. El Dr. Laguardia, al emplear la frase: acuando ya de lo que se tratax, parece olvidar que to mas important en los pleitos es la demostraci6n de la existencia de los hechos. 175

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CUBA CONTEMPORXNEA necesaria de hechos probados. Es la prueba, por tanto, de capital importancia en todos los juicios: es ella la que debe ofrecer todo genero de garantias. A ella, cualesquiera que sean las modificaciones que se desee hacer, debe consagrarse la mayor atenci6n y el mayor cuidado. Procuremos echar lo malo, pero conservemos To bueno. El nombre no hace la cosa, segnn el adagio francs: evitemos nosotros olvidarnos de la cosa, por rendir culto al nombre. El Dr. Antonio Sanchez de Bustamente ha dicho, con su grand autoridad, que la Ley Procesal Civil no es mala; nosotros, parafrasendole, podriamos decir, en tesis general, que los jueces y tribunales no son buenos, o, como ha dicho un periodista nuestro en estos dias: "Nuestras leyes son buenas, pero dejan mucho que desear los encargados de guardarlas y hacerlas guardar.'' Y no es porque creamos que sean malos: algunos hay cuyo desconocimiento del derecho es casi absoluto; otros se preocupan poco de la funei6n que el cargo les impone, y en un dolce far niwnce se pasan la vida, con perjuicio, desde luego, de la adninistraci6n de justicia y de los que acudimos en su demanda; pero todo esto seria de poca entidad, ante el mal general consistente en el arcaismo que informa las resoluciones de los jueces y tribunales. Se aferran a la letra de la ley, y, con oriterio estrecho y espiritu cerrado a las sefiales de los tiempos y a los progresos sociales, no se toman la molestia de discurrir respecto del criterio y del momento que determinaron la regla de derecho eserita y el eriterio y el momento en que aquella regla ha de aplicarse. Espala, naci6n a la que repetidamente se cita como retrdgrada, acaba de dar, por medio de su Tribunal Suprenmo, dos ejemplos, en este sentido, dignos de imitaci6n: el 11no, reconociendo que en la uni6n de un hombre y de una mujer, extra matrimonio, no existieron los gananciales que la ultima reclamo al fallecimiento del primero, como consenuencia de la union, ya que la sociedad de gananciales la erea el matrimonio contraido 0n alguna de las dos forms que el Codigo Civil de dicha naci6n estableece; pero declarando que hubo una sociedad civil euyas utilidades pertenecian de por mitad a ambos socios; el otro caso, reconociendo y mandando indemnizar el daio moral causado en el honor de una dama, por un periodico en 176

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EL JUICIO ORAL EN LO CIVIL cuyas columnas se public una noticia que dicho Tribunal estin6 lesiva de aquel honor. Y no hay precepto alguno en el derecho espanol que mande indemnizar los daidos morales ni que establezca, como consecuencia de la uni6n extra matrimonio, un contrato de sociedad a base de participaci6n en las ganancias. Es esta una manifestation del empuje social: es que los tiempos son otros: es que la sociedad crea e impone su derecho. Pero no queremos salirnos del tema, y estas consideraciones pudieran llevarnos muy lejos, con perjuicio del que leyere. Concretemonos, pues, al juicio oral en lo civil. No hay, no puede haber, procedimientos netamente orales Ii netamente escritos. Toman aquella o esta denominaci6n, segin que imperen en ellos la oralidad o la escritura. Es absolutamente indispensable el auxilio de ambas (6). Basta considerar la complejidad de los problems que en la amplisima esfera del derecho civil se plantean, para que salt a la vista la neeesidad de que consten pdr escrito, si ha de responder la resoluei6n de los mismos a principios de justicia. Las palabras no dejan huella ; Ia memoria no siempre es field, y el Tribunal ante el cmil varios juicios se han desarrollado en un mismo dia, respecto de materias diferentes y quizas antagonicas, con pruebas complicadas, no es possible que conserve memoria de los mismos hasia el momento de dictar la sentencia, aun en el supuesto-ully violento--de que los siguiera eon verdadero inters y no decay'era en s1 atenei6n un solo mnomento, ya que Ia praetica nos da Ia Ieceion en contrario. Y asi, los proyectos de que venirmos ocupandonos establecen (jie Ia denanda se presentart por escrito y que de ella se dart Iraslado al demandado, por t6rmino de 20 dias, para que la conteste tambi6n por escrito (arts. 15, 16 y 17). En este monento-ya contestada la demanda-es cuando el juicio comienza Entonces, y dentro de un periodo de tiempo que no puede bajar de 10 dies 1i pasar de 20, se celebrant una comparecencia a la cual se llevaran, fornuladas por escrito, las pruebas de todo g6nero de quo intent valerse cada part (art. 18) ; examinadas y admitidas (6) Bocennes.-Siempre serA preciso escribir, presenter los documentos y dar comunicacion de ellos. 177

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CUBA CONTEMPORANEA por el tribunal las pertinentes y las que juzgue necesarias, seijalarf t6rmino para ]a practica de las diligencias que hayan de efectuarse fuera del acto del juicio oral y, una vez practicadas 6stas o las que hubieren de ejecutarse fuera del territorio de la Republica, o decursados los t6rminos fijados para ellas, se celebrara el juicio oral en el cual se practicarin las demas pruebas propuestas, a presencia del tribunal (art. 23), extendiendo el Secretario el acta del juicio, en la cual consignara substancialmente el resultado de las pruebas testifical y pericial, con las aclaraciones que pidieren los letrados defensores. Estas son las mejores consideraciones que pudieran hacerse con referencia a la afirmaci6n de que no hay juicios netamente orales ni netamente escritos. En nuestra Ley de Procedimientos se llama juicio verbal al que se tramita ante los Juzgados Municipales; y lo nnico que tiene de verbal es el ato de ]a comparecencia, que, en extracto, se bace constar despu6s por escrito. Y si es necesario que lo mis fundamental del juicio, lo pedido por el actor, lo argiiido en contra por el demandado y la prueba de las correspondientes aseveraciones de una y otra parto, consten por escrito, I qu6 se persigue con la innovaci6n que se intenta? ; Hacer menos costosos los pleitos? jHacerlos mas rapidos? Nos ocuparemos de ambos aspectos de la question, despues. Iemos asegurado que el sistema no es completo, que con 61 no so evitarian los abusos quo, segin el Dr. Gener, se cometian a la sombra del procedimiento actual, y que la reforma podria hacerse, dentro de lo existente, cuidando de conservar lo bueno y, preferentemente, lo atafiedero a la practice de la prueba. No es completo, porque la condici6n fundamental del sistema-los tribunales colegiados-no se establece para toda clase de juicios, y torque no hay instancia Pnica. Respecto de lo primero, porque se conservan los actuales Jueces IMunicipales en las poblaciones que no sean cabecera de partido judicial, desapareciendo la garantia quo ofrece el tribunal colegiado como base del llamado sistema oral; lo ultimo, porque de las resoluciones del Tribunal Municipal puede apelarse para ante la Audiencia respectiva, ofreei6ndose mayor garantia al litigante que 178

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EL JUICIO ORAL EN LO CIVIL reclama cantidad inferior a $ 1,500, que al que reclama cantidad superior a 6sta. (Proyeeto del Sr. Regiieiferos.) Lo mismo pudieramos decir de la enmienda del Sr. Godinez, en relaci6n con los Jueces de Partido y Jueces Locales. Los primeros substituyen a los Jueces de Primera Instancia, los 6ltimos a los Municipales: igual organizaci6n a la actual, con diferente nombre. De las resoluciones del Juez Local puede apelarse para ante el de Partido: cae la instancia inica. La organizaci6n comprende dos tribunales colegiados: Supremo y Audiencia, y dos unipersonales: Jueces de Partido y Locales. No hay la unidad quo el sistema reclama. Que no se evitarian los abusos, es algo quo no necesita consideracion especial. Los abusos, lo mismo en el procedimiento actual que en el que intenta establecerse, mais son product do la mala fe de los litigantes y de la bondad de algunos jueces, quo consecuencia de las deficiencias de la ley. Al amparo del nuevo sistema, como al del actual, habra abusos siempre quo haya litignntes de uila fe y jueces dispuestos a consentirlos. Los recursos contra las resoluciones y los incidents, no pueden suprinirse: debe lograrse que se admitan nnicamente en los casos en que scan procedentes, y que se resuelvan brevemente. Que la reforma puede hacerse sin modificar substancialmente cl proceduimento actual, quien lo uda? En los juicios verbaIes de nuestra vigente Ley, se celebra un verdadero juicio oral; y ante el Juoz Municipal, en audiencia pniblica, se practica toda i prIeba : en lo substantial, este procedimiento no difiere en nulho del que se establece en los proyectos. En los juicios delarativos de menor cuantia, despues de agregadas a los autos las pruebas practicadas, se convoca a Ias partes a una compareeecia en la cual informan sore los echos origen del pleito y sobre el derecho applicable : estos juicios participan, on cuanto al informed, de una de las caracteristicas que se atribuyen al hlamado juieio oral en ho civil. En los declarativos de mayor cuantia, la part que estime preferente el informe oral al escrito, puede solicitar ]a celebraci6n de vista piblica; y si estin de acuerdo todas, o el Juez lo estimare conveniente, teniendo en eonsideraci6n la indole e importancia del pleito, la vista se celebra (arts. 667-674). Participan tambi6n estos juicios-si las 17.9

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CUBA CONTEMPORANEA partes lo desean-de una de las caracteristicas del sistema oral. Se toma como otra caracteristica, y quizas la de mais importancia, del llamado sistema oral, la publicidad. Pero, g d6nde-preguntamos nosotros-est' el secret de los actuales procedimientos? Todas las pruebas se practican durante las horas de audiencia, que son publicas, y todas las vistas tienen este caracter. El pnlblico no asiste a ellas porque no quiere, o porque nuestros jueces, todos, ban separado su despacho por medio de mamparas que constituyen, en cierto modo, una barrera para las gentes respetuosas por falta de hhbito o de conocimientos; y como los actos tienen lugar en el despacho del Juez, puede creerse que son sceretos; pero no lo son, porque la ley vigente establece la publicidad. Tiene, por tanto, el actual sistema otra de las caracteristicas del que trata de establecerse. De modo que si las caracteristicas de la reforma quo se intenta en lo civil, son: tribunals colegiados, instancia (nica y juicio oral, y, respeeto de la 1a, no es posible establecer, y no establecen los proyeetos, los tribunales colegiados en toda clase de juicios; si la instancia nnica se limita a algunos negocios y no a todos. y si la oralidad de los debates existe hoy, aun cnando no con la extension que quiere dArsele, v d6nde se halla la justificaci6n de la reforma? Si, por otra part, la administracion de justicia, como funci6n del Estado, es gratuita y lo que cuesta en un juicio son abogados, procuradores y mandatarios, y la prueba, cuando es documental o pericial o ha de practicarse fuera del lugar del juicio, y estos gastos no son susceptibles de disminuci6n, que se consigue con la reform? Queda, indiscutiblemente, la brevedad. Convengamos en que en el proyeeto se acortan los t6rminos, y, como se suprimen trmites, se reduce notablemente la duraci6n; pero este beneficio puede lograrse sin apelar a aquel medio y evitando, como hemos expresado antes, quo la prueba se practique sin todas las garantias indispensables para que la sentencia que se dicte en su dia, sea justa. Nosotros aseguramos que el juicio oral en materia criminal, se ha mantenido por estas dos razones: porque realmente trajo una modificacion substantial en el procedimiento antiguo, y 180

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EL JUICIO ORAL EN LO CIVIL porque las pruebas-cualesquiera que sean las manifestaciones que en este sentido se hagan-se practican en el sumario y en 61 queda constancia eserita in extenso. Si esto no ocurriera, si, cuando el sumario se declara concluso y los autos se elevan a ]a Audiencia, la prueba no resultara practicada ya y de manera fehaciente consignada, el juicio oral en materia criminal hubiera sufrido un gran quebranto, porque el extracto ligerisimo, si se hace, de la prueba practicada ante el tribunal, no seria suficiente para dictar el fallo en su dia, y porque la impresi6n recogida por los juices directamente, en el acto del juicio, habria desaparecido con la sucesi6n de otros juicios y con el tiempo transcurrido desde que tuvo lugar hasta que la sentencia hubiera de dictarse. Este peligro en cuanto a la prueba, que, en la nueva orgaiZacidn que quiere darse a los juicios en lo civil, no puede evitarse ni con los extractos de los secretarios, ni con las adiciones de los letrados, hechas despus que el juicio ha terminado, es lo que nos predispone ma's fundamentalmente contra el proyecto; porqne hemos entendido, y entendemos, que todo cuanto tienda a evitar que la prueba se desarrolle dentro de condiciones que ofrezean garantia, no s6lo en cuanto a la forma de practical, sino On cuanto a la manera de consignarla con caraeter invariable, es err6nea y vicia on su base cualquier proyecto, por bueno que sea. ,,De qu6 manera podrian conseguirse la brevedad y la economfia quo se desean, haci6ndolas compatibles con el respeto quo la prueba requiere? A nuestro juicio, dentro de las mismas iifeas generales que informan el proyecto y que, en sintesis, pudiera ser sta: Escrito de demanda, en el cual, al relacionar los hechos, se expresaran los inedios que habrian de utilizarse para probarlos, cuando no resultaran comprobados con los documentos que el actor tuviere obligaci6n de acompafar; traslado por 20, 10, 6 5 dias, segnn el juicio, al demandado, para contestaoi6n en escrito que, respecto de pruebas, deberi llenar iguales requisitos que el de demanda; periodo de 5 a 15 dias para prac181

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CUBA CONTEMPORkNEA ticar en audiencia pnblica, como hoy, todas las pruebas, sin perjuicio de los t6rminos extraordinarios en su caso, y juicio oral en el que las partes, por medio de sus letrados, relacionaran los hechos del debate, estudiaran la prueba practicada e hicieran consideraciones respecto del derecho aplicable. En el acto del juicio podria ampliarse la prueba en cuanto a algnn hecho que hubiere sobrevenido despu6s del periodo de prueba, o que fuera consecuencia de los articulados en la contestaci6n, y, por nltimo, sentencia, que se dietaria en un period corto, y respecto del cual se suprimirian las justificaciones que utilizan hoy los jueces para sentenciar un aflo despu6s de haberse puesto la providencia declarando conclusos los autos y mandando traerlos a la vista para dar su fallo. De las resohiciones de ambos juices, Municipales y de Primera Instancia, se concederia apelaci6n para la Audiencia, ante la cual las partes podrian comparecer dentro do un t6rmino muy breve, y la que, sin dar instruction a las partes ni celebrar vista, porque ni aquella ni 6sta son necesarias, dictaria sentencia en plazo tambien umy corto. Respecto de los recursos de casaei6n, quedarian vigentes las disposiciones del enjuiciamiento actual, y los demas recursos podrian resolverse conforme a las prescripciones del proyeeto. No debemos olvidar que la Ley de Enjuiciamiento Civil, a pesar de su ancianidad, es tan liberal que da derecho a las partes para litigar ante jueces de su elecci6n, como son los arbitrios y los amigables componedores: esto comprueba la manifestaci6n del Dr. Sanchez de Bustamante: "Nuestra Ley de Procedimientos no es mala.'' Y sean nuestras nltimas frases, de aplauso sincero para el Dr. Laguardia por su brillante ponencia, en la cual, enamorado del ideal, con todos los arrestos propios de su espiritu y de su inteligencia perfectamente jovenes, pide y defiende, como posible, para este medio, lo que 61 estima como el desideratum en la administration de justicia: el tribunal colegiado en cada municipio, en cada barrio. R. SARABASA. Febrero 4, 1913. 182

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EL CENSO Como medio de conocer el aunento de poblacion, el censo es una operation costosa e inutil, puesto que los Registros dan con exactitud el nfimero de nacimientos y defunciones. Abarca el censo otros objetos y fines de mayor importancia que suministran informes sobre la evoluci6n de los pueblos y la economia social, considerados en sus aspectos cardinales de trabajo, salud y prole. S6lo de este conocimiento puede colegirse la utilidad del orden establecido por las leyes y el Cxito de la gesti6n administrativa, si es que se espera positive enselianza de tan delicada y minuciosa operation, las mis de las veces confiada a gentes sin praietica, sin instrucci6n y sin tacto para investigar datos individuales y familiares, que en conjunto determinan la vida social y sus diversas modalidades. La habitacion, los gastos de alquiler y manutencion, trajes, mobiliario, salud, desarrollo fisico, talla, jornales, horas de trabajo, paros, huelgas, esterilidad, prole, edad, sexo, son todos elementos indispensables para formar apreciaci6n de los medios de Vida de la colectividad, o sea de economfa social. Entre nosotros van adquiriendo, como en todo pais agricola, capital interns las roturas y cosechas, en cuanto al indice de prodiccion y de jornales de que dependen en general las subsistencias de todas las clases. Carecemos de estadistica que ponga de relieve la cantidad de terreno en cultivo y la suma de jornales que se distribuye; no hay un catastro. Nuestras leyes de sucesi6n, de una parte, y el ausentismo, de

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CUBA CONTEMPORSNEA otra, lan causado la baja de fortuna en muchas families; y a la propiedad individual ha reemplazado la social, nnica forma en quo es viable la industria azucarera, que de tal suerte se substrae a la partici6n testamentaria y al manejo de la ineptitud, hasta ahora causas bien comprobadas de tantas ruinas. Pero se nota, al mismo tiempo, que no es el capital dom6stico el que se asocia, sino el importado, y que la industria vital del pais pasa a manos de trusts que, si bien distribuyen un jornal considerable al nativo, substraen rental enormes a la circulacion national. Ya esto no es signo de enriqueciniento, sino etas bien de flojera y decaimiento. Tambien es cierto que las garantias de toda inversion, en paises de inestabilidad politica, residen en los miembros acreditados de otros paises. De ahM que los ahorros vayan a engrosar las acciones de compaiiias con nombres extranos. De paso, al estudiar el trabajo, inquiriremos el onto de la vagancia y del parasitismo, que, junto con el paro y las huelgas, encarecen la subsistencia y apuran los recursos. Y como corolario del encadenamiento de causas, la esterilidad voluntaria o por miseria corporal, que en paises jovenes impone la necesidad de inmigrantes que desempeien las mnltiples faenas de las industrias. La crisis mundial nos alcanza tanto mis, cuanto que los cambios entree el producto y el consumo divergen por el encarecimiento de los articulos de primera necesidad. Y cuando, como esto ano, el precio del azicar baja a tries y medio reales, teniendo que sernos desfavorable la balanza comercial, con el aumento consiguiente de nuestro debito commercial y acumulacidn de intereses, entonces la crisis econ6mica pone a prueba todas las resistencias y eaemos en la cuenta de que nuestra supervivencia es precaria y de que solo los ativicos arrestos del cubanismo nos pueden dar todavia alientos para mantener una cuasi ficticia personalidad. Agr6guese a esto que los cuarenta y dos millones de pesos que nos rinden los tributes, forzosamente se han de cargar al (nico producto de nuestra industria, y digasenos si de continuar con el experiment en esa forma, sucedi6ndose con frecuencia esas bajas de precio en la riqueza principal, hay salvaci6n posi184

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EL CENSOR ble para un pals agobiado ya por el incremento de los gastos y el infitil laboreo de su administraci6n. Y venga despues el ilustre Collazo con sus "cuentas galanas'' (1) a inculpar a otros agents que no sean nuestras propias tendeucias, y, si se quiere, nuestra imperiosa necesidad de que se nos reparta un gran presupuesto que evite el malestar y la penuria generales. Y diganos si hay motivos para buscar en Nueva Jersey el origen del nuevo capitalismo quo ha venido asentAndose sobre la ruina de la factoria colonial y, de todos modos, a rendir el sebo con que se lubrifica cada ano el engranaje de la trituradora gubernamental. Fuera o no grato a patriotas ver cimentada su einancipacidou por manos extrafias, lo cierto es quo ella se logr6 por Ja con tienda bispanoamericana, y que alguna ayuda ofrecimos al interventor, aceptando en todo sus condiciones; y si despu6s helos impetrado su auxilio para enderezar nuestros conflictos y dar tregua a nuestras pasiones, ; qu6 mucho que nos consideren todavia faltos de garantias para cumplir las estipulaciones del Tratado de Paris, a que nos obligaron y se obligaron? De ahi has notas y las advertencias que han menudeado durante la present administraci6n, muchas veces con motivo de concesion1s fuera de los precepts legales, y a veces para favorecer algunas firmas, norteamericanas unas, nacionales otras. Y de continuar la actual conducta de los cubanos, ese seguiri siendo el proceso de esta nacionalidad restringida y vacilante como un fuego fatuo emanado del osario. 861o energias superiors, al servicio de plCyades de hombres probados en el sacrificio y dedicaci6n al progreso de su pals, podran contrarrestar la ruina econ6mica y evitar el fracaso politico. JUAN ALFREDO VILA. Febrero ce 1913. J) Cosae d Cuba. Cuentas claras. 1912. [Por el general Enrique Collazo, Interventor General del Estado.] Habana, Imp. #La Universals, 1913,8 p. 155

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186 CUBA CONTEMPORXNEA El Dr. Juan Alfredo Vila es medico graduado en IMs universidades de Barcelona y Paris. Ejerci6 brillantemente su profesidn en los Estados Unidos del Norte de America yes orador sereno y convincente. Presidid el Liceo do Cienfuegos, al que logr6 establecer en el suntuoso ediftcio que hoy ocupa esta prestigiosa sociedad de la Perla del Sur, y tambidn la Junta Provincial del Partido Autonomista en Santa Clara. En la actualidad, completamente apartado de las luchas politicas, se dedica al fomento de los importantes intereses que posee cn ]a provincia villarefia.

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UNA VICTORIA NOVELA DE PEDRO BELISARIO GALVEZ Si la novela ha de ser cuadro fiel de la realidad, trozo de verdadera vida objetiva, sin expansions liricas impropias de aquel g6nero literario, que cada dia se caracteriza mss y mss con todas las condiciones de la 6pica, hasta el punto de haber llegado a ser casi la nica forma de epopeya posible en nuestro tiempo, no es dudoso que el novelist ha de tomar por asunto de sus obras la objetividad que conoce, la vida de que participa, presentando una copia artistica de la sociedad a que pertenece, con los elementos peculiares que constituyen su alma propia, personal y vigorosamente diferenciada. Vida vivida en actos, no imaginada en sue5fLs, es lo que del novelista demandan los modernos canons, desde que las huecas fieciones del romanticism fueron excluidas del campo literario por los maestros de las nuevas escuelas. No es esto decir que tenga por cosa nueva el realismo. No olvido su rancio abolengo en la literatura de nuestra lengua, ni a Cervantes, Mateo Aleman, Hurtado de Mendoza y demrs geniakes cultivadores de la novela picaresca, que en el abundante fiorilegio de sus obras nos dejaron modelos insignes de arte intensamente realista. Afirmo s6o como hecho el recobrado predominio de esta manera fundamental de concebir y ejecutar el arte de la novela, que tanto cuadra al sentido positivista de nuestra epoca, de que ha provenido la que juzgo reacci6n saludable. A favor de ella, la novela nacional, y la regional en paises

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CUBA CONTEMPORANEA de rica variedad hist6rica y sociologica, cumplen un fin altisimo de cultura y belleza: retratan las costumbres, los personajes, la idiosincrasia y la conciencia de las sociedades en que beben sus inspiraciones, mejorindolas con los perfeccionamientos del arte, fijando e intensificando con nueva y ma's noble vida el alma del pueblo en que se escriben. A esta especie pertenece Una Victoria. Es novela nacional, o nacionalista, como prefieren decir otros: novela chilena, muy chilena, cuyo fondo comiln humano no trasciende ni se percibe disuelto en la indeterminacion y teorica o fantistica unifornidad de tantas creaciones desdibujadas, que nada fuerte dicen de ningntn suelo, que no huelen a ninguna tierra, que no hablan con amor de ninguna patria, como si tipos, escenas y pasiones se produjeran en el aire, a bordo de algin aeroplano, o en el remoto y probablemente siempre futuro tiempo del futurismo, cuando hayan sido abatidas las fronteras y confundidos los hombres de todos los pueblos en un solo tipo representativo de la especie. En Una Victoria, hombres, cosas, lugares, pasiones, clases y problemas, son frutos genuinos de la tierra de Chile, y el substrahum de humanidad generiea que en ellos reside se revela con todas las substantivas inherencias del alma chilena, particularizadas en firmes y robustas representaciones por los influjos ambientes de lugar, historic y momento, en vivida sintesis plena del color y animada por la energia de la realidad nacional, de que el novelista es a Ia vez coautor y contemplador inteligente. Alli esta la alta sociedad de Santiago, con todos los refinamientos espirituales y suntuarios, mwutatis miulandi, de que puede alardear la de cualquier metropoli europea ; la opulenta aristocracia chilena, con su incontrastable poderio, formado por la acumulacion tradicional de prestigios y riquezas hereditarios en acervo que las virtudes dom6stieas y civicas avaloran y abrillantan con su eticacia. Alli la laboriosa y disciplinada clase media, "lazo de union entree los puntos extremos de la sociedad humana"-como dice con acierto el senor Ghlvez por boca del protagonista, recordando el profundo pensamiento de Emile Paguet-; la clase media, que si por su origen tiende abajo, por sus arrestos y sns brios y su potencia creadora mira arriba, y cuyas fuentes manan la paz y la armonia de que han menester los 188

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UNA VICTORIA honbres en el concierto de la sociedad. Alli las virtudes de una y otra clase: la piedad activa, constructora, de la aristocracia, representada p'or la familia Vadillo, y sobre todo por la gentil Iraeiela, duleemente afanada en el progreso de una obra social (atoliea, Ilena del espiritu eristiano que diet6 las sabias encielieas Rernm novarum y De condilioiw opiftemn; y la valia intelectual y el honesto earaeter de la mesoeracia, personificada en el exitisito espiritu de Rafael G6mez, que por las solas fuerzas de su monte y de su voluntad asistido, Ilega a ejercer con gloria uno de los mas importantes ministerios del mundo moderno: el alto periodismo. Alli la lucha sin odios, mejor diria el antagonismo, o la distincion sin hostilidad, entre las dos clases, que, sin unirse (on las bendiciones del )magno sacrammcnto, saben asociarse fectndaunente en las empresas de la political, de la beneficencia y del iejoramiento national. Ali la armonia chilena, sin ejemplo en toda ]a vastedad de America, por la cual las cases, sin traspasar ninguna su propio circulo, se juntan y conciertan para cooperar con el mismo patriotismo en el desenvolvimiento y adelanto del pueblo por todos igualmente amado... Tambien son chilenos los paisajes, el campo, el fundo, los hAbitos rurales y las hermosuras de la naturaleza, ya solemne y majestuosa como escena de tragedia, ya blanda v risuefa como mnsica de idilio. De aqui el 6xito de esta novela en que el lector chileno sentira el gore fructuoso de ver una parte de su propia vida adornada, Pero no desfigurada, con los espl6ndidos atavios de una forma que es tambi6n suya, en cuanto Io es el habla de los personajes, eon sus vocablos mias usuales y sus acostumbrados modismos, aquellos de que dijo mi llorado maestro, don Marcelino Men6ndez y Pelayo, que son como la salsa del idioma. !,Y qu6 decir, sino alabanzas, de las magistrales descripciones, del dihlogo natural y liviano, acierto que no sorprendera a qien sepa que don Pedro Belisario Gilvez es un primoroso conversador que rinde y cautiva la atencion dondequiera que habla, Y del bello lenguaje, abundante en frases originales y giros de seleetisimo gusto? Esta nltima excelencia tampoco es sorprendente en quien por justos titulos tiene ya voz y voto en el estado mayor del periodismo chileno. 189

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CUBA CONTEMPORXNEA Por ltimo, esta hermosa obra del senor Galvez es una novela de tesis: doy a la frase todo el valor t6cnico con que se usa en las doctrinas y en los debates de las escuelas. Y por eso no deja de ser una buena novela en que el arte queda bien servido y realizado. Si hace mucho tiempo no supiera yo a qu6 atenerme respecto de esta tan falsa como quintaesenciada contradicci6n, la novela de Galvez me habria descubierto el secreto. El arte por el arte es la formula que condena las obras de tesis. Bien aquilatado todo, para ml tengo que se ha querido hacer cuestion de meros tarminos verbales, que no hay aqui sino un problema de vocablos o de frases, y que esta controversia es mis digna de los nominalistas de la edad media que de los positivistas de nuestros dias. Pensando que el arte no es ni puede ser vana forma, huera liturgia, mode vacio o cimbalum tennis, sin contenido substancial, y que no hay obra de arte literario que, filos6ficamente hablando, no pueda ser reducida a tesis dial6ctica, se comprenderi la sinraz6n de la supuesta desarmonfa. Poco importa que la tesis sea el m6vil del artista y la causa de la creacion, o que sin juicio premonitorio la tesis fluya de la obra. Lo esencial es que por ser bella, o capaz de ser emubellecida, no disconvenga el arte, cuyo objeto es toda belleza. MARIANO ARAMBURO. Santiago de Chile, 1912. El Dr. Mariano Aramburo y Machado, nuestro actual Ministro en Chile, que desde aquella lejana Republica del Pacifico nos envia este pequeho e interesante trabajo de critica literaria, es Bien conocido por sus dotes de escritor castizo, reveladas en numerosos articulos y en libros importates. entree los que descuellan su Estadio de las causas que determian, modiican y ey/inguen la capacidad civil, premiado con medalila de oro por el Circulo de Abogados do la Habana; Mndigrajos oratorios, y Personalidad literaria de doila Gertrudis GNmcz do Aclriancda. Esta obra la constituyon las brillantes conferencias que pronunci6 en el Ateneo de Madrid, en 1897, recogidas en volunen al afro siguiente, que fueron donadas al Ayuntamiento de Camagiley para que, al reimprimirlas, aplicara sus productos al aumento de los fonds que se destinasen a In erecci6n de un monumento a la insigne poetisa cubana en aquella su ciudad natal. 190

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EL ESTUDIO DE LA EUGENICA (*) TRADUCIDO DE The Quarterly Reclew, DE LONDEES Y NUEVA YORK, N6MERO DE JULIO, 1912, FOR EL SR. RAMON DE ARMAS Y COL6N. Multiples y varias han sido las causas inmediatas del progreso y de la decadencia de las naciones. En un periodo de viva competencia y en que las diferentes nacionalidades se ban venido disputando tenazmente la supremacia, los azares de la guerra, las oportunidades del dia, el advenimiento del hambre o de ]a peste, han sido suficientes para inclinar la balanza en contra de un pueblo y a favor de otro, alterandose asi el curso de la historia del mundo. En otros casos la forma del gobierno, y la capacidad o incapacidad de los gobernantes, es lo que ha determinado el progress o el retroceso; y no faltan ejemplos en que la nave del estado ha sido lanzada contra las rocas por la ignorancia o la rapacidad de los que manejaban el tim6n. Mas, si bien es cierto que tales factores pueden determinar, y a menudo t*) La Eugenica (que otros donominan Eugenesia, Eugenesica y Eugenesiologia) es et studioo do Ins factores que estfin hajo la accion reguladora del hombre, y que pueden modificar de manera favorable o adversa las cualidades fisicas o mentales do las generaciones futuraso. Asi ]a define Sir Francis Galton, fundador de la Eugenica y autor de la c6lebre obra Hcreditay genius (El genio hereditario), publicada cn 1869, en Ia cual se estudia la herencia fisica y mental en 300 families mAs o menos pron inentes en Ia Historia, entre las que se contaban casi un millar de hombres eminentes y mais de 400 personajes calificados de ilustres.-La voz Eugenica es de origen griego: EbyevAs, bien nacido; de tO, en, bien, y yvos, genos, raza, origen: de V ytv, gen, idea de origen. Este trabajo forma parte de la series de traducciones que ha comenzando a facilitarnos nuestro distinguido amigo el sefnor Luis M. Prez, bibliotecario de ]a Cgmara de Representantes, en virtud de un acuerdo entre 61 y el director de CUBA CONTEMPORANEA, con el fin de hacer mAs Mci a nuestro pfblico el conocimiento de algunos de los articulos mas impor-

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CUBA CONTEMPORXNEA han determinado, la ruina final de una nation, muy raros son los casos en que parecen haber constituido la causa esencial de la decadencia national. La historia de la raza humana nos ensefia que el progreso y ]a decadencia arrancan de un origen mucho mis hondo. El adelanto depended de la evoluci6n gradual de nuevas funciones mediante ]as males se asegura la adaptaci6n a un medio cada vez inhs conplejo; y basta que un pueblo sea fuerte y vigoroso, para que se nos muestre capaz de conservar su potencia progresiva, a despecho de has mis adversas condiciones. Ni la opresibn ni el mal gobierno, ni la peste ni el hambre, ni la sangre ni el fuego, nada, en una palabra, quo no league al verdadero exterminio, impedira que se hove a eabo su desarrollo, tan luego cotmo vuelvan a presentarse condiciones favorables. Por otra parte, la historia nos demuestra que si la vitalidad inherent lega a sufrir una merma material, si un pueblo lega a perder su iniciativa y su fuerza de carhcter, convirti6ndose en un pueblo degenerado, ni su riqueza ni su cultura podran evitar su irrevocable sentencia de muerte como nation. No cable dudar que ]a causa fundamental del buen 6xito o del fracaso national, del progreso o de la decadencia, de ]a supervivencia o de la extincion, consiste, no en la riqueza de una naei6n, ni on su cultura, ni el su comercio, gobierno, eyes, religion o instituciones sociales-ya que todos 6stos no son mns que medios para conseguir un fin-, sino en la potencialidad para ei desarrollo, en la vitalidad y el estado de salud, en lo que podria denominarse la "aptitud biol6gica'' del mismo pueblo. Nunca se podra insistir lo bastante sobre este punto capital, pues si bien es cierto que ya se va reconociendo, al fin, su importancia, todavia no se ha advertido en toda su integridad ]a tantos que aparezcan en las prineipales revistas europeas y norteamerieanas, relativos a cuestioes e(OnomieaiS y sociales. Los doctors Eusebio iern/mdez y Domingo F. Ramos, que han demostrado que se preoCnpan del necesario mejoramiento de nuestra poblacidn en sus estudios sobre Homicultura-cioncia (n la cial, segfim las teorias admirableme ite expuestas por elios, parece comprendida la Eugenica-, expon irm aqui sus puntos de vista en relaciun con ambas, apliendas a nuestro medio, ya que este artlilo, euya lecture recomendarmos con todo encarecimiento a nuestros lectores, se ci ie exclusivamente a Inglaterra, aun cuando tiene machos puntos de contacto con algunas de las causas de nuestra lastimosa desorganizacifn social. 192

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EL ESTUDIO DE LA EUGENICA gran significaci6n que entrana. El importante problema que hoy tiene que resolver toda naci6n es el siguiente: L Da muestras el pueblo de poster capacidad progresiva, o de carecer de ella? j Posee, o no posee, "aptitud biol6gica''? Ante las enseiianzas de la historia y el fin que han tenido todas las naciones que en 'pocas pasadas ejercieron el poder supremo, este problema reviste vital importancia para una que hoy figura en primera ila; y (ste es el motivo que me impulsa a considerar brevemente la condicion actual del pueblo de Inglaterra. La estadistica de la mortalidad suele ser la base en que, por lo general, se pretende hacer descansar la demostraci6n de la \italidad o decadencia de una naci6n; y, por este concepto, es muy probable que la Inglaterra de hoy pueda compararse favorahlemente con la de cualquiera otra epoca anterior. Durante el quinquenio 1861-5, el promedio annual de defunciones en Inglaterra y Gales, por mil personas vivas, fue de 21.4. Desde entonces ha ido disminuyendo constantemente, hasta bajar, en el ano 1911, a 14:6. El mayor descenso es el que se advierte on los mfOs menores de cinco anos; pero el nimero de defunciones ha disminuido en todas las edades hasta los 55 afros, al paso que el promedio de las probabilidades de vida ha aumentado de una mianera considerable para toda la comunidad. Seria, empero, el cohio de la falsedad deducir de una mermin en la cifra do la mortalidad, un aumonto del poder de resistneii a las enfermedades y un ineremento en la vitalidad inherente de in pueblo. No debenos olvidar que de cincuenta afnos a esta parte se han realizado enormes adelantos en la cienein de la medicina preventiva, lo mismo que en el tratamiento mndico y quirfirgico; y del examen de la estadistica de ]a mortalidad, resulta perfectamente claro que a estas causas, antes que a un aumento de vitalidad del mismo pueblo, se debe esa reducida eifra de defunciones. Por ejeinplo, de 1850 a 1908, la proporci6n de la mortalidad causada por in tuberculosis, baj6 hasta un 65 por eietito. De 1871 a 1908, las defunciones debidas a la viruela desrendieron desde 410 a 2 por miiI6n; las producidas por la esearlatina, desde 758 hasta 91; y las causadas por la fiebre tifoiden, desde 373 hasta 78, mientras el tifus se extingula casi por completo. Se observara que todas estas enfermedades pertene193

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CUBA CONTEMPORANEA cen al grupo microbiano; y es incuestionable que precisamente en esta clase de enfermedades es donde se advierte la mayor reduci6n en la cifra de la mortalidad. Este es el campo en que la medicina preventive ha realizado tan enormes progresos; y no (tabe la menor duda de que la mortalidad ha disminuido, no porque la nation ofrezca mayor resistencia a las enfermedades, sino porque la ciencia moderna ha logrado hacer menos frecuente Ia incidencia morbosa, y la habilidad del moderno tratamiento ha disminuido tambi6n el ninero de casos fatales. Podrd argiiirse, sin embargo, que puesto que la enfermedad no s6o mata, sino inutiliza tambi6n a los que sobreviven, la menor incidencia de la misma ha de propender necesariamente a mejorar la vitalidad y eficiencia de una naci6n. Si esto fuese cierto, si en realidad hubiese aumentado la vitalidad del pueblo, habria motivos para esperar menor propension a las enfermedades, y lo contrario es precisamente lo que sucede, resaltando el hecho notable e importance de haber ido constantemente en aumento el promedio de las enfermedades durante las dos Cltimas generaciones, no obstante haber sido menos frecuentes los casos de muchas dolencias. Desgraciadamente, no hay datos del Gobierno sobre la prevalencia de las enfermedades, Como las hay sobre los resultados fatales de las mismas; pero las principales sociedades de beneficencia nos suministran detalles suficientes para demostrar el hecho. La Sociedad Benefica "Hearts of Oak" cuenta con una lista de miembros aseendente a mas de 300,000 adultos. En 1901 el promedio anual de enfermedades, por socio, era de 1.63 dias. En 1910 este promedio fu6 elevandose constantemente, hasta llegar a la cifra de 2.37 dias. Otra sociedad ben6fica, la "National Deposit Friendly Society", cuenta con mis de 200,000 socios. En 1900 el promedio anual de enfermedades, por socio, fu6 de 2.92 dias. En 1911 subi6 a 3.34 dias. La mayor de todas las sociedades de esta indole existentes en Inglaterra, es la "Unity of Oddfellows de Manchester", que cuenta nada menos que con 900,000 socios. En 1886 el promedio de dietas pagadas por enfermedad fu6 de 17 s. 2 i d. Ya en el ano 1910 esta cifra, que habia ido constantemente en aumento, alcanzaba a 1,0 s., 4 3j4 d. Es, desde luego, innegable que las enfermedades son ma's 194

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EL ESTUDIO DE LA EUGNICA frecuentes en los filtimos anos de la vida; y habra, tal vez, quien crea que este aumento se debe meramente a que un nmnero creciente de la poblaci6n ha sobrevivido hasta una edad mis avanzada y, por Jo tanto, mss vulnerable La prueba de que esto no es asi y de que ha habido un aumento constante en el promedio de enfermedad en lodas las edades, la tenemos en la siguiente tabla (en que se muestran los eambios que ha habido en treinta anos, 1866-97), extractada del informe de los actuarios peritos, nombrados con motivo de la Ley de Seguros de 1911: ENrInEREDADEs, POR ADO Y POR MIEMBRO, EN SEMANAS (VARONES) Manchester Ancient Order Friendly Manchester Unity, of Foresters, Societies, Unity, Edades 1866-70 1871-75 1876-80 1893-97 16-19................ ...... .54 1.04 .88 .92 20-24...................... .7. 5 .82 85 .90 25-29....................... 81 .85 .87 .95 30-34....................... .93 .97 1.02 1.06 35-39....................... 1.06 1.15 1.24 1.27 40-44....................... 1.26 1.37 1,47 1.58 45-49....................... 1.64 1.71 1.89 1.99 50-54....................... 2.22 2.27 2.39 2.75 55-59....................... 3.05 3.21 3.36 4.02 G0-64....................... 4.72 4.59 5.17 6.31 G -69....................... 7.24 7.97 8.73 10.59 Los anteriores datos estadisticos se refieren a un grupo mils o menos escogido, puesto que todos los miembros de dichas sociedades tienen que someterse a un reconocimiento medico antes de ser admitidos; pero no hay motivo para creer que la clase de personas que integran esos centros sociales, haya cambiado materialmente; y los datos consignados solo pueden interpretarse coino evidencia de una mayor propension a enfermarse por parte de un nnmero muy extenso de sobrios e industriosos miembros de la coinunidad. Calenlase que entre los obreros del pals, en conjunto, el total de enfermedad es diez veces mayor que en aquella case escogida. El estudio de las causas de la mortalidad entre los ninos de la primera edad, nos revela las mismas indicaciones. Sabido es que desde el aio 1900 se viene advirtiendo un descenso muy marcado en la cifra de la mortalidad infantil. Asi vemos que en 1900, de cada mil ninos que nacian, morian 154 dentro del periodo de un ailo, mientras que en 1909 el nnmero de esas de195

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196 CUBA CONTEMPORANEA funciones solo llegaba a 109. Este descenso se debe, evidentemente, a los progresos de la medicina preventive y a la mayor atenci6n que boy se consagra a las necesidades de la vida infantil; y gran error seria considerarlo como indicaci6n de mejora alguna en la vitalidad inherente de los ninos que hoy vienen al mundo. La estadistica del "Registro General" demuestra, por el contrario, que la proporei6n de defunciones debidas a defectos innatos de constitucion, es hoy tan alta como hace treinta y cinco anos. Tomando debidamente en cuenta las diferencias de nomenclatura, englobando todos estos casos bajo el epigrafe general de "inmaturidad", vemos que de cada mil ninos de los que hoy nacen, son tantos los tiue sucumben por esta causa como in 1873. Y no es muy insigniflcante, que digamos, la proporcion; en la actualidaid se aproxima a Ias dos quintas partes del nmero total de defunciones. Pero es un echo que hoy se crian muchos ninos de delicada constitucion, que antes hubieran perecido ; si vemos, pues, que oeurren todavia tantas defunciones dehidas a esta causa, tenemos que llegar forzosamente a la conclusion de que es hoy mayor ei nnmero de los "inmaturos" que vienen al mundo y que la degeneracion ha ido en aumento. La persistencia de esta elevada cifra de mortalidad debida a lo que hemos llamado "inmaturidad", no es susceptible de ninguna otra interpretaci(n. La inspeccion medica a que son sometidos los ninos que asisten a las escuelas, y (tie es boy obligatoria para todos los alumnos de las escuelas pnblicas elementales, no ha estado en vigor durante un periodo de tiempo suficiente para suministrarnos datos comparativos. No puede, sin embargo, darse nada mas deslavorable que la siguiente informacion contenida en el iltimo informe oficial presentado a la Junta de Educaci6n por el jefe de inspectors medicos: De los seis millones de ninos inseriptos en los libros de las escuelas pablicas elementales de inglaterra y Gales, como un diez por ciento padece de un grave defecto de la vista; de 3 a 5 por ciento no oyen bien; del 1 al 3 por ciento presentan supuraciones en los oidos; del 6 al 8 por ciento padecen de dilatacidn de las amigdalas, hasta el punto de tener obstruidas la nariz o la garganta, necesitando, por lo mismo, el tratamiento quirnrgico; como un 40 por ciento presentan dentaduras muy cariadas; del 30 al 40 por ciento tenian la cabeza y el cuerpo sucios; como el 1 por

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EL ESTUDIO DE LA EUGENICA ciento padecen de tiias; 1 por ciento de tuberculosis en forma fAcilmente perceptible; de 7 a 2 por ciento estin enfermos del coraz6n; y una proporei6n considerable revela, en mayor o menor grado, los efectos de la mala alimentaci6n. Dando ahora de mano al aspecto fisico, examinemos el estado mental del pueblo de Inglaterra. Este es un aspecto de la mayor significaei6n, no s6lo por la inevitable tendencia de la civilizaci6n a imponer cada vez inns exigencias a la capacidad y resistencia del sistema nervioso, sino porque todo indica que el futuro progreso de la raza ha de consistir en el mayor desarrollo de su mentalidad. Inposible es, pues, exagerar la importancia que para una naei6n reviste el vigor mental de sus ciudadanos. Creo que la experiencia de la mayoria de los facultativos ha comprobado que ]as enfermedades del sistema nervioso van, por 1o general, en aumento; no podemos, sin embargo, aducir datos estadisticos en apoyo de esta creencia, y solo podemos valernos de las cifras relatives a la enajenacion mental. Ilasta hace unos cantos anos, el aumento en el nnero de los enajenados, segin consta en los informes de los Comisionados Alienistas, ha sido, en realidad, alarmante. Asi vemos que en 1859 el nimero de casos certificados de enajenaci6n mental, era 36,762, y en 1911 habia llegado a 133,157; on otras palabras: mientras en ese periodo de cincuenta y dos aios la poblacion de Inglaterra y Gales aument6 en 85.8 por ciento, los casos certificados de locura anunentaron en 262.2 por ciento, o sea, de una persona enajenada por cada 586 en estado normal, a una por cada 275. Al eonsiderar estos informes, sin embargo, no dehemos perder de vista el hecbo de quo no se refieren a todas las personas locas, sino ninicamente a aquellas cuyo estado de enajenaci6n mental ha sido certificado y que se hallan bajo la jurisdiccion de los Comisionados. No cabe la menor duda de que hay en Ia actualidad mucha mayor tendencia a utilizar la certification legal de locura, que bace cincuenta alos; por mas que, a mi juicio, no ha habido grandes cambios, por este concepto, de diez anos a esta parte; es asimismo indudable que la baja de Ia mortalidad y de los casos curados ha motivado la acumulaci6n de estos pacientes en los asilos de alienados; causas ambas que han contribuido a 197

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CUBA CONTEMPORXNEA engrosar el nnmero de los que han sido declarados oficialmente locos. Una gran proporci6n de este aumento aparente de los casos de locura es, por lo tanto, ficticia; y es dificil, y hasta podriamos decir imposible, hacer las salvedades necesarias y declarar, definitivamente, que los casos de enajenaci6n mental han aumentado o disminuido. En el informe de 1911 los Comisionados dicen que "los heehos que ha estado a nuestro alcance comprobar, tienden a la conclusion de que si es cierto que van en aumento los casos de locura, este aumento se realiza con mucha lentitud''. Pero cierto es que si no hay aumento, tampoco hay disminuci6n; y la existencia en la actualidad de un enajenado por cada 275 personas en estado normal, no es, a la verdad, muy tranquilizadora. Pero, como ya he indicado, las cifras de los Comisionados Alienistas no comprenden a todas las personas mentalmente afectadas. Fuera de 6stas, hay una clase ann mas numerosa, cuyas condiciones son todavia peores, porque es posible que su incapacidad no sea temporal, sino permanente e incurable. Estos son los individuos de d6bil mentalidad (feeble minded). Hasta hace poco se ignoraba el total de estos casos, pero las investigaciones especiales emprendidas por la Real Comision de 1904, nos permiten ahora acer un chlculo bastante aproximado a la exactitud; y vemos que el pals contiene cerca de 150,000 personas afectadas de tan graves deficiencias mentales como son la debilidad mental, la imbecilidad y la idiotez. Si agregamos este nnero al de locos "oficiales'' que acabamos de mencionar, tendremos hoy, por lo menos, 290,000 personas que padecen de afecciones mentales en Inglaterra y Gales. Pero todavia hay, fuera de 6stas, un cnorme ej6rcito de personas que han sido dadas de alta en los asilos y cuyo estado mental no tiene nada de satisfactorio; y hay, ademas, otro inmenso contingente, que, anque todavia no ha sido recluido en ningnn asilo, es, sin embargo, de una constituci6n mental d6bil e inestable, y euyos componentes caen muy bien dentro de la calificacion de locos on embrion. En conjunto, puede decirse que la proporci6n de los que se hallan mentalmente debiles en toda la comunidad, debe pasar del uno por ciento. Fijmonos ahora en otras condiciones en que con frecuen198

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EL ESTUDIO DE LA EUGkNICA 199 cia se revela la incapacidad para el progreso, a saber, el Pauperismo. Respecto a la incidencia de estos casos, el informe oficial publicado en 1909, dice: El heeho de haberse reducido la proporci6n entre el pauperismo y la poblacibn desde el aflo 70, puede ser causa de alguna satisfacci6n; pero no debe obscurecer otros heclos, cono el de la gradual y r&pida desaparici6n de esa baja proporcibn; el aumento continue de esa proporci6n desde 1901-2 hasta 1905-6; y que el ninmero de personas socorridas ha aunentado considerablemente durante la nltina decada. La siguiente tabla, que extractamos de los Informes de la Junta del Gobierno Local, nos revela el promedio de pobres dentro y fuera de los asilos (sin incluir los casuales y los locos), para cada afio de la nltima d6cada, junto con la proporci6n por mil habitantes. Debe sefialarse que el nnmero de vagos ha aumentado en una considerablemente grande proporci6n: Pobres. Inglaterra y Gales. Proporci6n por Aflo Nimero 1,000 habitantes. 1901.......................... 675,727 21.1 1902.......................... 692,875 21.2 1908.......................... 70 ,178 21.5 1901.......................... 722,207 21.7 1905.......................... 761 ,589 22.7 1906............................ 774,209 22.6 1907............................ 769,16i0 22.4 1410 ............................ 772,316 22.3 1909.......................... 793,8 51 22.6 1910.......................... 790,496 22.3 1911.......................... 759,278 21.2 En la actualidad, hay un pobre por cada cuarenta y cinco personas en Inglaterra y Gales. Y debemos tener en cuenta que estas cifras se refieren nnicamente al pauperismo "oficial''. El o1 de marzo de 1910 habia en Inglaterra y Gales 441,489 ancianos pensionistas, que recibian pensiones por valor de 6.000,000 de libras al aio. Seria err6neo, desde luego, considerar como pobre a la masa de estos individuos; muchos de ellos jamas hubieran podido acogerse a la ley sobre pobres; y la concesi6n de una pension no significa ma's que menos abnegaci6n y menos gastos para los deudos, sobre quienes antes pesaba el pensionista, y que, sin la pension, continuarian manteni6ndolo; pero hay

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CUBA CONTEMPORXNEA muchos casos en quo el pago se efectna por una autoridad en vez de otra, y 6stos indudablemente deben ser calificados como pobres. La descalificacidn por razdn de pauperismo, dej6 de estar en vigor el 31 de diciembre de 1910. Do las personas que reeibieron pensiones en 6 de enero de 1911, nada menos que 121,337 en Inglaterra y Gales habfan estado percibiendo socorros, con arreglo a la ley sobre pobres, con anterioridad inmediata a esa feeha. Ninguna de estas pensiones es contributoria; y no pasa de ser ma's quo un ergotismo o juego de palabras, decir que porque ahora las paga el Tesoro, en vez de hacerlo los patronos nombrados con arreglo a la ley de pauperismo, los beneficiados han dejado de ser pobres. Tampoco debenos perder de vista que hay inuclias formas mis de socorros que hoy se perciben, y quo se pagan de los fondos locales, sin quo se les denomine socorros de pobres. En estos estin comprendidos los hospitales municipals llamados de "fiebro'', los socorros para los que carecen de trabajo, comidas y tratamiento medico y quirlirgico para los nifios de las escuelas, asilos de los condados y otras instituciones anilogas. Las siguientes cifras nos muestran el nnmero de personas admitidas en los asilos nocturnos en ciertas fochas, en Londres solamente, durante un periodo de cinco aiios: Fecha Ninmero de ingresos E nero 29, 1904..................................... 1,797 Febrero 17, 1905.................................... 2,131 N 8, 1907................................... 3,401 E nero 10, 1909..................................... 2,388 Febrero 13, 1910 ................................... .747 Pero por eneima del grupo que acabamos de mencionar, hay una case muy numerosa que recibe socorros extraoficiales de la lilantropia privada y de varias agendas caritativas. Imposible es calcular este numero ; pero si tenemos en cuenta el enorme incremento que han tenido los Ilospitales, Asilos, iefugios, Sociedades y Comit6s Caritativos; si consideramos la continua expansion de agencies caritativas como las de la Iglesia y los Ej6rcitos de Salvaoi6n, forzosamente hemos de llegar a la conclusidn de que ha habido un aumento imy real de personas que 200

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EL ESTUDIO DE LA EUGENICA 201 no pueden o no quieren depender de sus propios esfuerzos para la subsistencia. En una tabla, que no se pretende que sea completa, y que no incluye los llamados actos de beneficencia "espiritual", se demuestra que la cantidad contribuida para la manutencion de varios asilos caritativos debe exceder de 5.000,000 de libras al aiio. Para los tres anlos que terminaron el 31 de marzo 1907-8-9, el montante de las concesiones procedentes de los condos votados por el Parlamento para socorro de los que carecen de trabajo fu6, respectivamente, de 105,420 libras, 124,195 libras y 232,738 libras. Y, sin embargo, a pesar de todas estas distintas formas de socorro, los gastos oficiales inherentes a la ley sobre pauperismo, han aumentado en cuarenta aios desde 8.000,000 de libras hasta mas de 14.000,000 de libras. Muy bien dicen los Comisionados nombrados con arreglo a dicha ley: El pals cstA manteniendo a una multitud do pobres cuyo nnmero no esti nmy por debajo de los que se mantenian en 1871-2, y estA gastando el duplo en cada individuo... El costo absorbe anualmente una cantidad que equivale a casi una mitad de lo que actualmente se gasta en el ej6rcito. El mismo nada satisfactorio estado de cosas se nos presenta cuando consideramos el Crimen. Los mejores datos comparativos que hay sobre esta materia, se encuentran en los volmenes de estadistica criminal que publica anualmente el Ministerio de Cobernaci6n. Estos datos nos prueban quo, si bien hubo desde 1.857 hasta 1899 una disminuci6n constante en el nnmero de personas procesadas por delitos castigados por el c6digo, desde los comienzos de la actual centuria el aumento ha sido notable. Las cifras son las siguientes (anteriores a 1906 y tomadas de has estadisticas criminales) : Ano 1857 1899 1900 1901 1902 1903 \Iimnro de persone"" njuiciadas.... 54,667 50194 53,628 55,453 57,065 58,44 1904 1905 1906 1907 1908 1909 1910 940 61,463 59,079 61.381 68,116 67,149 66,389

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CUBA CONTEMPORANEA Citamos las siguientes palabras del ultimo volumen: Estas cifras demuestran elaramente que, a pesar de la considerable redueci6n que revelan, comparadas con los dos aios precedentes, los crimenes cometidos en 1910 se mantuvieron muy por encima del promedio de los ITOS recientes, tanto en in sentido absoluto como en relacion a ]a masa de la poblacion. No deja de ser interesante el hecho de que la policia calcul6 que habia cerca de 4,000 criminales consuetudinarios fuera de Mns enrieeles y presidios; y que el nnmero total de locos crimina les que se hallaban detenidos al finalizar el ailo, era de 1,089, de los cuales 472 estaban acusados de asesinato o lo habian cometido. Ahora bien: no obstante los hechos que he presentado, yo no dudo que Inglaterra produce hoy muchos ciudadanos que son tan capaces e industriosos, tan robustos y saludables, tan frugales, economicos y emprendedores, en una palabra, tan biologicamente aptos, como jamns los hubo en esta naci6n Si asi no fuese, tiempo hace que habria cesado de ocupar su puesto centre ]as naciones; y el hecho tiene su comprobaci6n adicional en el aumento de los miembros de las Sociedades de Mutua Benefieoncia y del nnmero de depositantes en los bancos de ahovros. Ademnps, la existencia de individuos degenerados en un Estado, no es por si sola un motivo de alarma justificada. A eada paso de avance de la civilizaci6n, surgen forzosamente individuos incapaces de resistir la tension, ramas podridas que se desprenden continuamente del Arbol de la vida; y no hay pats civilizado que no tenga sus locos, sus enfermos, sus pobres y sus criminals. Pero es evidente que si una nacion ha de progresar, si ha de conservar, siquiera, lo que ha conquistado en la via del progreso, necesario es que el nnumero de esos individuos se mantenga dentro de tales limites, que no lleguen a interrumpir o perturbar el desarrollo de los aptos; y no es posible substraernos a la conclusion de que en la actualidad Inglaterra contiene un nnfmero ereciente de personas que dejan de adaptarse a las exigencias de los tiempos, que no guardan paso con las demandas cada vez mayores que la civilizaci6n acarrea, y a quienes falta la capacidad para llevar adelante el progreso de la nacidn y de la raza. Parece probable, en vista de la historia de las 202

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EL ESTUDIO DE LA EUGINICA naciones, que gran parte de la actual inquietud social e industrial, y del movimiento hacia el Comunismo, es tambien una expresi6n de la misma creciente incapacidad fisica y mental y del decaimiento del caricter y la independencia personales. Pero, a mayor abundamiento, el nimero de esa clase parasitaria e incompetente ha lilegado a multiplicarse hasta, tal extremo, que va arrojando una carga muy seria sobre los honbros de los aptos, cohibiendo en no pequena escala su progreso y desarrollo. Esta es una verdad plenamente comprobada por las cifras que ya he citado, y de la cual tenemos ejemplos en las enormes erogaciones ocasionadas, de unos cuantos anos a esta parte, por los pobres y locos indigentes, segnn vemos en los datos siguientes, relativos al anio 1909: ManutenEdi iions, Intereses En manucidn de Salarios reparaciosore Otros Aijo tencidn Socorros dementes etc. nes, etc. pr6stamos gastos 1900.... 2.548,295 2.697,684 1.320,117 2.095,436 925,810 973,118 507.189 1907.... 3.167,734 3.358,102 2.361915 2.512.771 1.001 $e8 1.227.9,! 890,883 Es, a todas luces, de vital importancia determinar la causa de esta creciente deterioraci6n. Las influencias que contribuyen a integrar el organismo de todo individuo son muchas y varias, pero pueden agruparse bajo dos clasificaciones, a saber: la herencia y el medio. Es un hecho generalmente conocido, que el desarrollo de todo individuo arranca de la uni6n de dos celulas-g6rmenes, una derivada del var6n y otra de la hembra; pero la enorme influencia que estas c6lulas ejercen sobre el curso de ese desarrollo, no se ha venido a apreciar debidamente sino hasta hace poco y generalmente pasa inadvertida. Formando, como forman, esas c6lulas el eslab6n que nos liga al pasado, contienen en su interior fuerzas que determinan el desarrollo anat6mico de la prole, no solo a semejanza del orden, especie y raza a que pertenece, sino, particularmente a semejanza de la fanilia o inmediatos ascendientes. Esta relacion o parentesco organico se conoce por herencia; y cuando se dice la herencia de 1n individuo, se quiere decir la suma total de las cualidades que de esta mantra se reciben. Pero no se trata de una mera cuesti6n de recepci6n. El plasma del germen, como lo ha demostrado 2113

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CUBA CONTEMPORANEA Weismann, es continue; y aunque susceptible de variaciones, es un hecho incuestionable que las cualidades o tendencias que en 61 estfn presentes, persisten de una manera extraordinaria y son transmisibles a las generaciones subsiguientes. No es este el lugar ni es la oportunidad de discutir las varias teorias y leyes sobre el modo preciso en que se verifica esta transisi6n ; pero las investigaciones de Galton, Mendel, Weismann y otros, han demostrado ampliamente que esa transmisi6n es un hecho positivo, hasta tal extremo que llega a ejercer una enorme influencia sobre la estructura anat6mica y la vitalidad de todos los 6rganos y tejidos del cuerpo. Por ejemplo, anomaHas como el polidactilismo, el albinismo, la acromatopsia, y otras, se han venido transmitiendo de generacion en generaci6n. Enfermedades como la hemofilia y ciertas formas de paralisis, son, casi nadie lo ignora, hereditarias. La longevidad es un conocido rasgo hereditario; lo mismo puede decirse de la senilidad prematura y de muchas propensiones morbosas; y, como demostrar6 en seguida, sucede otro tanto con ciertas variedades de incapacidad mental y social. La atenci6n que hoy dedican casi todas is empresas de seguros de vida a la propension hereditaria de los que desean asegurarse, indica la importancia que este factor ha llegado a revestir. El vocablo "nedio" abarca todas las influencias fisicas y morales que rodean a la prole durante su crecimiento. En el hombre se divide en dos periodos, uno intra, y otro extrauterino; y es incuestionable que durante cada uno de estos periodos, la naturaleza del medio puede operar de manera que se modifique el curso del desarrollo. La salud quebrantada o enfermedad de la madre durante la gestacion, puede afectar el desarrollo del nio hasta el punto de entorpecer seriamente su futura carrera. Las circunstancias adversas que lo hayan rodeado durante los primeros afios de la vida, como una alimentaci6n impropia o insuificiente, nire impuro, falta de sol, y otras condiciones antihigi6nicas, produce el mismo resultado. Si consideramos, ademis, el estado en sumo grado plastico del cerebro durante los prim eros aflos de la vida, tendremos que tomar tambi6n en cuenta la considerable influencia que la educaci6n moral y la crianza general del nino ejercen sobre su caracter y desarrollo men204

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EL ESTUDIO DE LA EUGENICA tal, y, por ende, sobre el curso de su vida. Creo que aun podemos ir mas lejos. A mi juicio, ciertas formas morbosas, producidas por el medio, pueden mermar la vitalidad del plasma hasta el punto de dar origen a variaciones patol6gicas de caracter transmisible. Pero aqui terminal la influencia del medio. Todas las indicaciones nos llevan a la conclusion de que, si bien puede destruir o contener materialmente el desarrollo de las facultades, hay una cosa que no puede hacer: crear esas facultades. S61o puede dar o quitar oportunidades para la evoluci6n de aquellas tendencias que son inherentes a las c6lulas del germen. La caracteristica esencial de las peculiaridades germinales es su transmisibilidad, mientras que el aspecto esencial de las modificaciones producidas por el medio, es su no transmisibilidad. En otras palabras: en la gran mayoria de los casos, el efecto adverso e inhibitorio del medio, parece limitarse al individuo. Con la excepci6n de aquellos casos a que ya he aludido, y de que proviene a veces la merma germinal, la influencia que ejerce un medio adverso no es mats que transitoria; una vez libre de ese medio, el desarrollo de la celula del germen continna verificandose con la debida normalidad. La cuesti6n que surge ahora es la siguiente: I A cu&l de estas dos condiciones se debe la retrogradacion del pueblo de Inglaterra? ;D6bese a una herencia morbida, germinal y, por lo tanto, transmisible; o es efecto de un medio defectuoso, no germinal y no transmisible ? De lo que se ha expuesto anteriormente, se desprende que el m6todo quo se ha de adoptar para el tratamiento, depender enteramente de la contestaci6n que se de a esa pregunta. Vamos a considerar primeramente el medio. Desgraciadamente, es un hecho que ha habido en los nltimos aflos una tendencia creciente a la disminuci6n de ]a responsabilidad paternal, y esto, junto con otras causas, nos ha levado a cierta relajacion de la discipline paternal y a una alteraci6n considerable del medio dom6stico en que se desarrolla la actual generaci6n. Yo ereo probable que estos cambios no hayan dejado de produeir adversos resultados sobre el earacter y los ideales de muchos individuos de los que integran la actual comunidad. Pero si el cuidado y la responsabilidad de los padres han ido disminu206

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CUBA CONTEMPORXNEA yendo, no puede decirse lo mismo del Estado. Por el contrario, muchos aios hace que el Estado viene dando muestras de una noci6n cada vez rods extensa de responsabilidad ante sus ciudadanos; y la solicita y paternal atencion que hoy les consagra, es mayor que en ninguna otra 6poca anterior. El moderno desarrollo de este paternalismo del Estado, data desde que se adoptaron has varias eyes sobre Sanidad Pnblica, en la antepenultima d6eada de la pasada centuria; y es importante darse cuenta cabal de todas las mejoras que se 1an efectuado en el medio de la nacion desde esa 6poca. Imposible es dar aqui la resefia complete, pero podemos consigner que se hallan incluidos en la lista beneficios como ]a eliminaci6n de las innmndicias, 1a de los desperdicios y desechos domnsticos y del comercio, Ia reparacion de casinos y carreteras, la reglamentaeion para impedir las plagas y molestias pnblicas, la conservacion de terrenos no fabricados o espacios abiertos, la eliminacion de las moradas insalubres y barrios inmundos, proyectos de ensanche y urbanizacion, construcci6n de casas para obreros, reglamentacion de las horas y condiciones del trabajo en fibricas y talleres, particularmente aqu6llos en que trabajan. mujeres; la inspeccion y prohibicion de ciertos oficios peligrosos; la reducei6n en el mfero de licencias concedidas para la venta de bebidas espirituosas; la inspecciou de alimentos y drogas, y de panaderias, lecherias y inataderos; la notificaci6n y aislamiento de Ias enfermedades infecciosas; la fundaci6n de hospitales y de la asistencia medica para los pobres; el nombramiento de inspectores sanitarios y de otro carhcter; de enfermeras de distrito y para las escuelas; el establecimiento de dep6sitos de leche municipales, y otros anflogos beneficios. Cuarenta anos, en suma, ban estado esforzdndose el Estado, los filhntropos, los reformistas socials, los hombres de ciencia, los m6dicos, para mejorar el medio en que vive el pueblo de este pals. Y no han sido vanos esos esfuerzos. No quiero decir que el medio sea perfecto, ni mucho menos; pero en ninguna otra (poca se ha consagrado mas atenci6n que ahora al bienestar de la masa del pueblo, desde la euna hasta el sepulcro; y no puede haber la menor duda de que, en lo que atane a las horns y condiciones del trabajo, al estado sanitario de sus vivien200

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EL ESTUDIO DE LA EUGNICA 207 das, al aire que respira, el alimento que come, a la educaci6n que recibe y la asistencia madica y quirdrgica de que puede disponer, su situaci6n es inmensamente superior a la de cualquiera otra 6poca, desde el gran desarrollo industrial de hace ien aios. Las condiciones econ6micas son, ademas, tambien mejores. Verdad es que de unos cuantos anos a esta parte ha aumentado en t6rminos generales el costo de la subsistencia; pero el precio de los alimentos ha bajado constantemente, y ha habido un alza general, y en muchos casos muy considerable, del tipo de los jornales. Ocurren alternativas periodicas en que falta el trabajo, y de 6stas ha habido varias en afios recientes; pero no han sido ni mayores ni mas prolongadas que en los periodos anteriores. El medio de la nacion, pues, ha mejorado por todos conceptos. Y, sin embargo, como ya hemos visto, con todas estas ventajas, el pueblo de Inglaterra va dando uestras inequivocas de su falta de adptacion a las exigencias del progreso. Se muestra mas propenso a la enfermedad y al quebrantamiento mental; y el nimero de parasitos sociales va en aumento. El siguiente extracto del informe (1909) de los Comisionados nombrados con arreglo a la ley sobre pauperismo es tan pertinente, que merece citarse No es nada grato toner qua consignar que, no obstante nuestro presunto progreso moral y material, y no obstante los enormes gastos anuales, ascendentes a cerca de sesenta millones, en socorros para pobres, edueayion y sald piblica, todavia pesa sobre nosotros tn vasto ejereito de personas ineapaces de ganarse la propia subsisteneia, ej6reito que, seg6ni todas hIs indicaciones, antes va en aumento que en disminucion. Sean cuales fueren las causas a que se deban estas condieiones, no creo que puedan encontrarse en el medio ambiente en que se mueve nuestra poblaci6n. La Junta del Gobierno Local ha publicado recientemente un importante libro azul, La Salud Inlica y las Condiciones Sociales, que contiene una co~mpleta deseripei6n de las mejoras que se han efectuado en el medio que rodea al pueblo de Inglaterra, de cincuenta anos a esta parte. No puede darse prueba mais condenatoria del absoluto fracaso de tales medidas para remediar estos graves defector, y, por

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CUBA CONTEMPORANEA tanto, de que hay que buscar su origen en algo mucho mals profundamente arraigado que el medio. Consideremos ahora el otro factor: la herencia. La prueba mis ostensible de la inminente degeneraci6n del pals la hallamos, principalmente, en el creciente nnimero de individuos pertenecientes a la case parasitaria, clase que se compone, en gran parte, de los que no estan sanos del cerebro y de los que socialmente son incompetentes. La clase enferma del cerebro incluye a los locos, los idiotas, los imbeciles y las personas mentalmente d6biles, comprendiendo tambi6n a las de poca resistencia mental. No existe hoy la menor duda de que una herencia morbosa es la causa a que se deben estas condiciones. Por lo que respeeta al grupo de los mentalmente debiles, ya he demostrado que si bien es cierto que en una proporci6n como de un 10 por ciento, el mal puede haber tenido su origen en algnn acidente o causa externa, el 90 por ciento restante procede de una estirpe marcadamente degenerada, entre cuyos miembros ha habido individuos mentalmente d6biles, locos, epilkpticos, alcoholicos, tuberculosos, criminales, pobres de solemnidad, y otras ruinas sociales. Lo mismo, aunque en grado un tanto menor, sucede con los dementes. Es indudable que algunos casos de locura son producidos por un medio adverso; pero todos los que han estudiado el asunto, estin ahora de acuerdo en atribuir la causa principal a una herencia morbosa, siendo su uninime opinion que, lo mismo que los mentalmente d6biles, la mayoria de los locos son descendientes de una estirpe neuropatica. La c6lula del germen estf enferma; y no hay en toda la cienaia mudica ejemplo mns notable de la transmisibilidad de las enfermedades, que el que nos ofrecen los dementes y los individuos de mentalidad defectuosa. La incapacidad social asume en gran parte la forma de pauperismo; y aqui tenemos nueva y clara evidencia de que, en la gran mayoria de los casos, la causa consiste no en el medio, sino en una debilidad inherente de la voluntad y la fibra moral, en un defecto innato del earActer, que lleva inevitablemente al individuo a seguir la linea de menor resistencia. Lo mismo sucede con la clase de criminales habituales. En estos casos, tambien las recientes investigaciones han demostrado que el defecto es 208

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EL ESTUDIO DE LA EUGtNICA germinal; es hereditario y transmisible; y muchas son las historias de familias que se han publicado, en que se demuestra que tanto el pauperismo como la criminalidad se transmiten de generaci6n a generaci6n. En efecto, muchas de estas estirpes degeneradas nos presentan ejemplos de todos los tipos de ineptitud fisica, mental y civica. La comunidad se compone, en realidad, de dos clases distintas. Hay, por una parte, los individuos de (onstitucidn y vitalidad sanas, intactas, que van ascendiendo y adaptAndose a las demandas de los tiempos: los biol6gicamente aptos. Por otra parte, tenemos individuos que proceden de un plasma germinal tan deteriorado, que se hace impossible esa adaptaci6n y que van descendiendo y salindose de las filas en la marcha de la civilizacion: los biol6gicamente ineptos. Relaciontndolo con este hecho fundamental, un estudio de la proporcion de los nacimientos nos da la plena explicaci6n del retroceso nacional. Como es bien sabido, esa proporci6n ha ido descendiendo continuamente. En el afio 1876, la proporcion de nacimientos en Inglaterra y Gales era de 35 por 1,000 habitantes; desde entonces ha ido bajando constantemente hasta 1911, en que s6lo era de 24.4. Se ha argdido que una proporcion deseendente dOe nacimientos, tal vez no sea una desventaja. Se ha sostenido quo si el nnmero menor de nifios que vienen al mundo, reciben mnas solicita atenci6n, y si esto significa mayor posibilidad de desarrollo, el resultado puede realmente constituir una ventaja nacional; en otras palabras, que la cuestion no es tanto de cantidad como de ]a calidad de los niflos que vienen al mundo. Sin subseribir la declaraci6n de que la cantidad carece en absoluto de significaci6n, podemos, sin reserva alguna, admitir ]a importancia de la calidad. Hicese necesario, por tanto, averiguar qu6 clase de ninos se estan produciendo. El descenso en la proporcion de los nacimientos, (ha sido incidental a todas las clases de la comunidad por igual, o ha afeetado a algunas y a otras no? Hay la mis clara evidencia de que no solo ha sido diferencial esa baja en la proporcion de los nacimientos, sino que se ha verificado precisamente en la direccion que no debia seguir. En primer lugar, no solo consta por la estadistica oficial, sino que se ha demostrado de una manera especial por Mr. David 209

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CUBA CONTEMPORANEA Heron y Mr. y Mrs. Whetham, que esa baja proporci6n se advierte principalmente en las clases mas capaces, mas cultas y mas intelectuales. Mr. Heron, como resultado de una muy escudrifiadora investigaci6n realizada en veintisiete distritos de Londres (*), La llegado a la conclusion de que "las madres en los distritos en que hay menos prosperidad y cultura, son las que tienen proles mats numerosas, y que las clases que a mats bajo grado social y moral han llegado en la comunidad, son las que se estan reproduciendo con mayor rapidez". Posible es que, al menos, por muchos afios haya existido alguna discrepancia de esta indole; pero "las causas que hacen que las estirpes mias pobres de la comunidad se reproduzean en mayor proporci6n que las mejores, han aumentado en eficiencia un ciento por ciento, aproximadamente, de cincuenta afros a esta parte''. Mr. Whetham, adoptando un m6todo totalmente distinto, lega a la misma conclusion general. Este investigador ha demostrado de una manera enfhtica, que no s6lo entre las clases mas altas de la sociedad, sino entre los miembros mas capaces de las profesiones eruditas y de Ias clases oficiales y comerciales, ha habido una baja marcada y seria en el nnmero de los nacimientos. Mr. Sidney Webb ha llegado a una conclusion analoga, analizando los beneficios pagados a ias parturientas por la Sociedad de Benefieencia "Hearts of Oak". Esta sociedad es la mayor de su elase que bay en el reino, y la integran artesanos saludables, indiistriosos y economicos. Puede, en verdad, considerarse como la representacion de la erema de la elase artesana. El reglamento concede un beneficio de 30 s. a las esposas de los socios, en el periodo del alumbramiento. Desde el ano 1866 hasta 1880, hubo un ligero aumento en la proporcion entre estos beneficios y el unmero de socios; pero desde 1880 esta proportion ha ido constantemente disninuyendo. Dice Mr. Webb (**): La proportion de nacimientos en una poblacion de un mill6n y cuarto de personas, que no se distinguen de las restantes, que se sepa, mts que por la earacteristica conun del espiritu del ahorro, ha descendido desde 1881 hasta 1901 nada menos que en un 46 por ciento; o sea un descenso (*) On the seletion of fertility in man to social status (Draper; Company Research Memoirs, p. 15-19). ( **) The decline in the birth rate. tFabian Tracts. NQ 1:1, p. %). 210

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EL ESTUDTO DE LA EUGENICA easi tres veces mayor que el que ocurri6, durante el mismo periodo, en Inglaterra y Gales. Considerando todo el periodo en quo ocurrid el descenso, desde 1880 hasta el nltimo ano acerca del cual tengo datos estadistieos, 1904, el descenso es de mis de un 52 por ciento. Hace unos diez anos, llam6 la atencion hacia el hecho de que, si bien el promedio de ninos en una familia, en la poblaeion entera, era 4.63, el promedio de ninos nacidos en el seno de una familia mentalmente degenerada, era 7.8; hecho que desde entonces ha sido corroborado por otros investigadores. He procurado recientemente determinar si lo mismo sucede entree hIs personas quo no proceden, hasta donde se ha podido averiguar, de una estirpe de dementes, pero que son improvidas, perezosas y no esthn, por lo general, animadas del deseo de abrirse paso en el mundo. Pequefio es el niunero de familias que he podido someter a mis investigaciones, pero he logrado averiguar que en cuarenta y tres matrimonios de la clase trabajadora, tomados como el tipo mi's representative de la incompetencia y dcl parasitismo, se produjeron 322 ninos quo viven todavia, o sea un promedio de 7.4 por familia ; mientras quo en el seno de noventa y una familias competentes de la clase trabajadora, se proerearon 342 ninos, que tambi6n esthn vivos, o sea un promedio de 3.7 por familia. Se ver que estos resultados presentan una sorprendente analogia con los que se obtuvieron al examinar Ias families ateetadns de degeneraci6n mental. No es neeesario, empero, apurar mas la question. Bastante se ha dicho para demostrar que el descenso en Ia proportion de os nacimientos no es uniforme en toda la comunidad, sino quo, do hecho, se halla circunscrito a los mejores elementos; y que los pores, los locos, los mentalmente debiles, los enfermos, los pobres, los impr6vidos,y, en una palabra, toda la clase parasitaria de la nacion, continue propagtndose vigorosamente, sin IImites y sin disminucion. Y no es 6sta la expresion completa de today la extension del mal. Si estos degenerados se aparejasen soLanente entre si, es probable que, aun a pesar de los solicitos enidados con que los rodea la moderna civilization, las condieiones morbosas llegarian, a la larga, a acumularse hasta tal punto, que realizarian su propia destrucion, produciendo la esterilidad y extincidn de sus vietimas. El peligro consiste en que 211

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CUBA CONTEMPORANEA estos degenerados frecuenteinente se ligan con los miembros sanos de la comunidad, y de esta manera arrastran constantemente sangre fresca al v6rtice de la enferinedad, deprimiendo el agregado total del vigor de la naci6n. A esto debe atribuirse, a mi juicio, una parte de ese aumento en la perdida de la vitalidad y en la propensi6n ai quebrantaniento fisico y mental que en ]a actualidad estamos palpando. Sean cuales fueren la indole y la causa final de estas regresivas variaciones germinales, es probable que hayan ocurrido desde los periodos mits remotos, no s6o en el hombre, sino en muclhas otras formal de la vida; hay grandes probabilidades tambien de quo contintien ocurriendo. Pero en las formas inferiores de la vida, el proceso de la selecion natural ha impedido inevitablemente su perpetnacion. S6lo los biol6gicamente aptos lan sobrevivido para propagar si especie; y de aqui que se haya verificado una evolution progresiva. Apenas es possible dudar que la selection natural tambien opero en el caso del hombre primitivo ; 0n un periodo relativamente primitivo, en verdad, es probable que sU action haya sido auxiliada por el hombre, y hoy mismo viven nuchas tribus barbaras quo sistematicamente destruyen toda ]a prole delicada y deforme. Esta practica, adems, no ha sido un rasgo distintivo de los salvages; sabido es (lue estaba decretada por las eyes de la Grecia y Roma antiguas. Pero con el desarrollo del altruismo ha sobrevenido una gran transformation, que ha dado por resultado la supervivencia y la propagation de grandes nimeros de individuos delicados, enfermos y degenerados, que, en tiempos anteriores, hubieran, ciertamente, perecido. Cuando ]a Naturaleza ha querido purificar la raza y ayudar a su evoluoi6n por medio de las enfermedades, el hombre, armado con todo el poder de la ciencia moderna, ha declarado la guerra a la Naturaleza v neutralizado estos esfuerzos. No puede caber duda alguna de que si bien es cierto que los recientes progresos de la ciencia medica, las reformas socials y la filantropia han beneficiado a los biologicamente aptos, no lo es menos que han sido mucho ma's eficaces para facilitar las condiciones de existencia de los biologicarnente ineptos. En efecto, toda ]a tendencia del sentir de estos tienpos y de la moderna 212

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EL ESTUDIO DE LA EUGtNICA 213 civilizacion, se encamina no tanto a auxiliar a los aptos como a favorecer la supervivencia de los que no To son. Nada ma's lejos de mi dnimo que sugerir, ni por un momento, la reversi6n a los m6todos de la Naturaleza o del hombre primitivo. El altruismo es una cualidad que senala una evoluci6n superior de la raza; y yo abogaria, no por su abolici6n, sino por su extension ulterior hasta alcanzar a la posteridad, al bienestar de la humanidad futura. La felicidad y el progreso futuros del hombre, exigen que la raza sea sana y vigorosa; y esto s6lo puede lograrse dando los pasos necesarios para impedir la propagation de los degenerados. Yo dejaria sentado, como principio fundamental, que desde el momento en que el desarrollo de la civilizaci6n y del sentimiento humanitario league hasta el punto de ser causa de la supervivencia de los ineptos, desde ese mismo instante los mas altos intereses de la raza, el mas perfecto altruismo, exigen la adoption de medidas quo impidan la propagaci6n de esta especie de ineptos. Tal es el objeto de la Eugenica: promover el progreso y la felicidad de la raza, estimulando la procreacion de los quo son biol6gicamente aptos y dificultando o irupidiendo la de los quo no Jo son. El eugenista no rive con los quo procuran mejorar el medio de la comunidad; por el contrario, cree que este mejoramiento puede servir para frustar la iniciaci6n de la degeneraci6n futura; pero con respecto a la actual, el efecto causal del medio-si es que algan efecto ha habido-pertenece a la historia del pasado, y ningun mejoramiento posible de dicho medio amnbiente puede servir para extirparlo. Esto s6lo puede hacerse adoptando el principio de la crianza colectiva, m6todo que con senalado buen 6xito se ha aplicado, al trav6s de varias generaciones, a los animals domesticados, a las plantas y a las legumbres. No hay, pues, nada nuevo en el principio de la Eug6nica; al traves de las edades se ha venido aplicando con buen 6xito a otras formas de la vida. Nada nuevo hay en su aplicaci6n al hombre; no es mis que la ciencia de la moderna medicina preventiva, levada hasta su T6gica conclusion. La Eug6nica presenta, desde luego, dos aspectos que se han denominado el "restrictivo'', o sea la prevention de la propagacion de los que no son aptos, y el "constructivo'', que foment

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CUBA CONTEMPORXNEA la propagaci6n del tipo contrario. En el actual estado de nuestros conocimientos, no es posible definir todos los tipos que presenten condiciones que sean claramente el resultado del daio germinal y, por lo tanto, transmisible. Sobre algunos de estos tipos, sin embargo, no cabe duda alguna; y es claro y evidente que a los idiotas, los imbeciles y los mentalmente debiles, lo mismo quo a muchos locos, epil6pticos, pobres cr6nicos, criminales y ebrios consuetudinarios, se les debe prohibir la reproducci6n. Dos m6todos se han propuesto, a saber: la esterilizaci6n y la segregacion. No es posible examinar en este articulo los argumentos que se han aducido en pro y en contra de estas proposiciones; pero cabe consignar la observaci6n de que, aun cuando se lograse veneer la repugnancia que actualmente inspira la idea de la esterilizacion, y se adoptasen las medidas necesarias para resguadarse contra su uso indebido, el m6todo es de tal indole, que s6]o seria aplicable en aquellos casos en que el Estado no tiene nada que temer de la libertad del individuo, sino de la de su reproduccion. Y no concurre esta circunstancia en una gran proporci6n de las cases quo he mencionado. Estas presentan, o una incapacidad tan extrema, o tan marcada propensi6n antisocial, que es necesario someterlas a una vigilancia permanent; ]a esterilizaci6n no bastaria para estos casos, y el mejor remedio es la segregacion en colonias o instituciones adecuadas. Uno de los problems mas urgentes del dia es, a mi juicio, el de la sujeci6n y el cuidado de las personas mentalmente defectuosas, siendo 6sta la clase quo a cada paso entorpece la reform social y el progreso national. En la actualidad hay pendientes en el Parlamento tres proyeetos de ley relativos a este asunto, y no eabe dudar quo el pals ha ilegado, al fin, a apreciar toda la importancia del problema, y est ansioso de hallar la soluci6n. Es de esperar, con la vehemencia que el caso requiere, que el Gobierno se de cuenta de su responsabilidad y tome, sin mats demora, las medidas necesarias para cuidar debidamente de esta clase de la poblaci6n. Antes de intentar dar paso alguno en sentido constructivo, es necesario que los eugenistas comprendan las causas a que (ldbe atribuirse el marcado deseonso en la proportion de nacimientos entree las cases industriosas, capaces y aptas de la na214

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EL ESTUDIO DE LA EUGNNICA cin. Creo que estas causas se resuelven en dos grupos. Por una parte, el nivel de las comodidades de la vida moderna se ha elevado a un alto grado; y esto, junto con cierta dosis de egoismo y una falta considerable de la debida apreciaci6n de las consecuencias, desastrosas para la comunidad en general, ha determinado una restricci6n voluntaria muy extensa; pues es un heeho que nadie podr negar, que esa propagacimn restringida es principalmente voluntaria. Por otra parte, no se puede dudar que el costo que implica en estos dias el vestir, educar y dar una preparacion adecuada para ]a vida a una familia numerosa, es (nusa de una irresistible tirantez econ6niica para mchos miembros de las class obreras y profesionales. La carga de los ineptos. en forma de mayores contribuciones, empieza a pesar demasiado sobre sus hombros; y ellas tambien recurren a la restrie(ioln voluntaria. He hablado sobre este asunto con muchos profesionales, con oficiales del ejercito y con muchos, en suma, de los que generalmente son considerados como el nervio del pals; y todos, invariablemente, han manifestado que no tienen mis hijos porque no pueden sufragar los gastos necesarios para darles una buena preparaci6n para la vida. Al primer grupo de causas debe hacerse frente mediante la educaci6n de la opinion pnblica; y es nmy necesario quo los hechos que he mencionado, y el peligro de que los aptos sean ahogados por los que no lo son, se lleven al hnimo de ]a nacion. El segundo grupo exige algo mats; y no deja de ser digna de seria consideraci6n la proposicion presentada por Galton hace muehos anos. Proponfa este investigador, que en las oposiciones para los nombramientos debase atender a los antecedentes de familia del opositor, no menos que a sus dotes personales. Como indica muy bien en su obra Evquiries into Human Faculty, p. 212: las oposiciones dan una prominencia indebida a j6venes de vivas facultades receptivas y precoz inteligencia. No ofrecen indicio ninguno acerca de las direcciones que han de tomar en el curso del desarrollo, las variaciones de la salud, del earfcter y la inteligencia del joven, al seguir las tendencies ancestrales que esthn latentes en la juventud, pero se manifiestan en periodos posteriores de ]a vida... Esta necesaria orientaci6n puede derivarse, en gran parte, de los antecedentes de familia. 215

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CUBA CONTEMPORENEA No puede dudarse de que si se adoptase esta proposici6n, nos llevaria a prestar mas atenci6n que la que ahora concedemos al matrimonio entre c6nyuges de estirpe sana y robusta, tendiendo de esta mantra a mejorar el vigor y la capacidad de la naci6n. El mismo principio podria, con gran ventaja, aplicarse tambi6n a los aspirantes a cargos de responsabilidad y a las becas en las universidades. Por To que atafie a la condonaci6n de los tributos, el requisito ma's urgente es aligerar la carga de ineptos, cada vez ms onerosa, que pesa forzosamente sobre los hombros de los aptos; y seguro es que si se prestase la debida atencion a la Eug6nica Restrictiva, se ejercerfa indefectiblemente una gran influencia en sentido positivo y constructivo. Si fuere necesario fomentar de una manera mas definida la propagacion de los eug6nicamente aptos, no es el asunto tan complejo que no caiga dentro de las atribuciones y el alcance de un Ministro de Hacienda fertil en recursos y que sea, a la vez, un verdadero hombre de estado. Pero si bien es evidente que, aunn en e ostado actual de nuestros conocimientos, se puede hacer mucho, mediante la aplioaci6n de los principios eug6nicos, para mejorar el vigor y la eficiencia de la nacidn, tambien es cierto que no es posible efectuar ninguna aplicaci6n de estos prineipios al pals en conjunto, mientras no se sepa algo mas sobre el efecto, en la raza, de muchas condiciones hereditarias, y sobre la herencia de la masa general del pueblo. Por estos motivos yo he abogado por la institucion de un sistema nacional de angles o archivos para los antecedentes de familia. A primera vista, podrian parecer invencibles las dificultades o los obsttculos que se oponen a la realizaci6n de este proyecto; Pero-como ya en otro lugar he procurado demostrarno solo es incierto esto, sino quo la proposicion es de un caracter enteramente prAetico. Ya es obligatoria la notificaci6n de muchos detalles sobre la salud y las condiciones fisicas y mentales; existe un Registro Central donde se utilizan algunos de estos datos para fines estadisticos. El desarrollo de estas dos ramas del servicio pnblico, suministraria todos los hechos necesarios y haria posible su tabulaci6n en forma que nos permitiese facilmente determinar la aptitud o ineptitud de todas las personas de la comunidad. De esta manera se iria paulatinamente 216

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EL STUDIO DE LA EUGENICA 217 construyendo un historial de las condiciones del pueblo, que seria de un valor incalculable para medir su eficiencia bioldgica y que arrojaria un torrente de luz sore la incidencia y las cansas de las enfermedades, que daria la solucion de muchos prohlemas relativos a la transmisiin hereditaria, y, transcurridas unas cmuantas generaciones, proporcionaria a los cuerpos legislativos datos fidedignos en qe basar la reglamentaci6n del matrimonio, promoviendo de esta manera el progreso de la nacion y de la raza. En muchos paises civilizados existe la reglamentaciun matrimonial, en una u otra forma; y dia llegard, seguramente, en que cada un Estado, por interns propio, tendrs que ejereer alguna inspcccion, no s6lo sobre sus actuales ciudadanos, sino tambi6n sobre los futuros. Si no se ejerce 'esta intervencion, si la ciencia social no se mueve al mismo paso que el sentimiento humanitario v las indubitadas tendencias modernas a ayudar a la supervivencia de los degenerados, la decadencia y la extinei6n de la nation culpable de tal negligencia seran inevitables. No dejara, por tanto, de revestir interes el primer Congreso International de Eug6nica que en breve ha de celebrarse en la Universidad de Londres. Este Congreso ha sido preparado por la Sociedad de Educaci6n Eug6nica, que ya ha realizado xaliosisimos trabajos; y la lista de vicepresidentes y eminentes hombres de ciencia que concurriran a dicho Congreso, procedentes de ambos hemisferios, es de suyo suficiente para evidenciar la importancia que actualmente se viene dando al asunto. En conclusion, permitaseme declarar, con todo el enfasis debido, que no es la Eug6nica uno de esos frivolos caprichos que la moda suele poner en boga. Como la mayoria de las verdades nuevas, al enunciarse por primera vez no ha escapado a hi mofa y a la ruin critiquilla de los que se dejan dominar por los prejuicios: los superficiales e ignorantes. Cierto es que ali nos Yalta el conocimiento necesario para la aplicacion general de sus principios. Entire los que, a ciencia cierta, son biologicamente aptos, y los que comprobadamente no lo son, hay iodavia un numeroso grupo intermedio que no podemos clasificar sin ulteriores y extensas investigaciones. Pero los principios de la Eug6nica son absolutamente sanos e irrebatibles. Soli los

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CUBA CONTEM PORANEA principios que han guiado todo el progress de la raza y de la nacion en el pasado, y que deben continuar guiandolo en lo sucesivo. Con nuestra aprobacion o sin ella, la vida en este planet esta de tal manera constituida, que s6lo puede progresar mediante la supervivencia y la propagation de los biol6gieamente aptos y la eliminacion de los ineptos. Hemos llegado a un periodo, en el curso de la evoluci6n del hombre, en que este proceso se ha invertido, siendo el resultado que la raza no hace mias que llevar el compas, mientras se verifica el flujo y el reflujo de las sucesivas naciones en un incesante moviniento ascendente y descendente. Creo que esto no es. mis que una fase, y que llegara, seguramente, el dia en que, aplicndose el antidoto de la Eug6nica, continuara el progress del hombre; y no vacilo en decir que la naci6n que sea la primera en comprender y aplicar en toda su extension este principio, adquirirA por este medio tales ventajas de superior eficiencia, que llegara rapidamente a convertirse en la potencia predominante. El tiempo es el inico que podr revelarnos si esta naci6n serA la britanica, o alguna otra. Hase dicho que "quern Deus vult perdere prius dementat''; es un hecho que, por ms que aquellos sobre quienes pesa la responsabilidad del bienestar de nuestro pals, no se han mostrado remisos en promulgar proyectos para beneficiar a la comunidad, hasta ahora han demostrado una carencia en sumo grado extraordinaria y lamentable de la nocion de los principios fundamentales de que depende todo mejoramiento y progreso verdaderos. A. F. TREDGOLD. Mr. A. F. Trodgold es un inuy ce1lebrado escritor ingl&s, que ha producido obras tan importantes como las tituladas Mct/r tfle n'/: Aen/tu (Londres, 190 ), Eugenics and faire human progress (Londres,1912). y que viene pr1stando una interesantisima y notable colaboraeidn, sobre estas material. a The Esgeuics He vier. quo se public en la capital de Inglat rra. 218

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NOTAS EDITORIALES LA ISLA DE PINOS En la revista mensual titulada The Tines of Cuba, quo el primero del aio corriente eomenz6 a publicar en la Habana, n idioma ingl6s, el sefor Edward F. O'Brien, eneontramos la siguiente nota que traducimos: El buen pueblo de la Isla de Pinos no ha abandonado todavia su esperauza de que algnn dia pueda ser cobijado bajo los pliegues de las barras y las estrellas, y los principales residentes de la Isla esperan que su suemo pueda realizarse durante la venidera administration democrAtica de los Estados Unidos y la administration de Menocal en Cuba. Brevemente expuesto, el status de la Isla de Pinos es el siguiente: El Tratado de Paris especific6 que las Filipinas y Puerto Rico debian convertirse en territorio americano, pero no hace menci6n de la Isla de Pinos. Mss tarde, el Subsecretario de la Guerra, Meicklejohn, public un mapa de los Estados Unidos y sus posesiones, incluyendo la Isla de Pinos entire 6stas. Confiados en la fuerza legal de este acto, los americanos afluyeron a la Isla en gran nnimero, estimando que el status de esta era el mismo que el de Puerto Rico. Posteriormente, sin embargo, el Secretario Root negoei6 un tratado en contra de ellos, por el cual el gobierno del territorio quedaba delegado en Cuba hasta ulterior decision. En la actualidad, se asevera que los americanos poseen mas del 99 % de la propiedad inmueble de la Isla y han efectuado el 99 % de las mejoras c inversions. De hecho, son los americanos duefios de todas las lineas de transporte que parten de la Isla y que Ilegan hasta la misma, asi como de aquellas que estfn dentro do sus limites. cloy se insinna el prop6sito, en consideraci6n a que la mayor parte de los americanos que ban formado su hogar en la Isla de Pinos, Io hicieron en la jastificada creencia de que habian adquirido tierras bajo la proteccion de su bandera propia, de quo los Estados Unidos entren en amistosas negociacioies con Cuba, para adquirir titulo de dominio sobre la Isla. Podria flJirsele un precio a 6sta-dando por sentado que ella es realmente territorio cubano-, y ese precio seria deducido del total de lo que Cuba debe a los Estados Unidos, deuda que de vez en cuando ha lastimado el orgullo de algunos cubanos, basta un extremo tal, que hace menos de un ano se propuso seriamente que fuera satisfecha por medio de una stuibscrip(i ln patri6tica.

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220 CUBA CONTEM\PORANEA Eelacionando el primer parrafo de lo que acabamos de trad(lcir, con la reciente visita que en el rnes de febrero hizo a la ilabana y a la Isla de Pinos Mr. William J. Bryan-de quien so dice qe ser el Secretario de Estado en el Gabinete del Preside(t1 Wilson--, ino tendrAn los suspicaces oportunidad de deducir que Mr. Bryan vino a tratar de este asunto (como publico el diario La Prensa, de esta ciudad, en su edicion del 5 de fehrero), puesto que on mnhs de una ocasion mostro su contrarie1ad por no encontrar en la Ilabana al general Menocal, Presidente electo de Cu ba, y fue despues a la Isla de Pinos? Pero teneimos a 9r. Bry'an en el concepto de ser uno de los politicos sinceros, honrados e incalpaces de felonias, de la gran deiocracia angloamericana; creemos que 61 no seria capaz, cono lo serian otros, de manchar su paso por la Secretaria de Estado con el arrebato de una portion de nuestro territorio, de una isla que delde ace mias de tres siglos forma parte de la provincia de la Ilabana y que el propio Tribunal Supremo de los Estados Unidos ha declarado que pertenece a Cuba. Y despu6s de haber manifestado cl ex Secretario de Estado, Mr. Elihu Root, que "la Isla de Pinos se Imlla legalmente sujeta a la jurisdiccion y al gobierno de la Republica de Cuba"; que, a su juicio, "los Estados Unidos no tionen ningn derecho fundamental" sobre dicha Isla, y afiadiendo, con reference al tratado-aun sin ratificar-relativo a esie asunto, que ese convenio "nicamente concede a Cuba lo que es suyo, de acuerdo con el derecho internacional y la justicia", nueo menos es de esperar que la administraci6n de Mr. Wilson, de acuerdo con la del general Menocal, proceda de diverso modo a cuanto queda consignado. Ese es el tratado que The Times of Cuba califica de contrario a los angloamericanos residentes en la Isla de Pinos, cuando s6lo es el reconocimiento de la raz6n que nos asiste; y en cuanto a que era jus/IifIcd i creencia que tenian ellos de que comprabra tieirr's al amparo lie su bandera propia, fera de que el Subsecrefario de ha Gucrra que mand6 a acer el mapa incluyendo a la Isla de Pinos entre las posesiones norteamericanas, fu6 Lesantorizado poco despues, v6ase lo que dice nuestro compatrioht (;onzalo de Quesada on su folleto titulado Los derechos de

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NOTAS EDITORIALtS Cuba a la Isla de Pinos (Habana, 1909), que es de donde tomamos casi todos estos datos: En 16 de febrero de 1903, el Senado de los Estados Unidos pidi6 al Presidente que informara a dicho Cuerpo sobre el status o condici6n legal le la Isla de Pinos en aquel entonces... El Presidente Roosevelt envi6 un informe... con una providencia del General Leonardo Wood,... fechada el dia 20 de febrero de 1903; de la cual form parte lo siguiente: Todos los americanos en la Isla viven exactamente bajo las 'mismas condeijones que los demds extranjeros, y si cumplen con las loyes en vigor, se pacde decir que no tendrdn diflcultad alquna )i necesidad de ninguna proticfion especial. En la tpoca en que estos individuos compraron propiedades, sabin perfectamente que la cuesti6n de la pertenencia de la Isla de Pinos estaba pendiente de arreglo, y al establecerse alli asumieron los riespos naturals de la situaci6n. l D6nde esti, pues, justificada la creencia de que era en territorio propio, norteamericano, donde formaban su hogar ? Pero de esa posesi6n casi completa de la tierra de aquella Isla, de ese dominio que se dice quo tienen los angloamericanos alli, debemos sacar los cubanos esta lecci6n: por la tierra nos ganan; y la tierra debe ser nuestra, como los medios de transporte; no debemos vender la una ni entregar los otros: es preciso que conservemos aqueila a todo trance y que fomentemos con capitales propios, como antes, las vias de comunicaci6n. Porque si asi no Jo hacemos, la tierra sera poco a poco de otros y la patria la tendremos en precario. Defendimosla, pues, aun cuando sea con leyes como aquella que propuso Manuel Sanguily en el Senado, cuando fu6 Senador, y que le vali6 que casi le llamaran loco... HOMENAJES AL DR. LA TORRE Con motivo de haber otorgado recientemente la gran Universidad norteamericana de Harvard el grado de doctor, hotoris Causa, al eminente hombre de ciencias cubano, Dr. Carlos de Ia Torre y Huerta, por sus investigaciones y trabajos cientificos, fueron numerosos los homenajes organizados aqui en honor de Jste y de los profesores de Harvard llegados a la Habana. En nuestra Universidad, el dia 29 de enero, efectu6se una sesi6n 221

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CUBA CONTEMPORANEA soleinne para recibir a los delegados de la norteamericana, doctores Thomas Barbour, W. M. Wheeler, Archibald Coolidge y L. Shaw Agassiz, pronunciandose discursos que fueron recogidos por el diario La Discusion, de esta ciudad, el mismo dia citado; v la Academia de Ciencias celebro tambien otra sesion solemne, e 11 de febrero. en honor del Dr. la Torre y de los dos primeramente citados profesores, que habian permanecido en la Habana. LOS SUCESOS DE MEJICO El Presidente de Mejico, Sr. Francisco I. Madero, cay6 del poder el 19 de febrero, despu6s de rhpidas, sangrientas y horribles escenas en las calls principales de la capital de aquella Rephblica. El coronel F6lix Diaz, a quien los ainotinados dirigidos por el general Mondrag6n, sacaron de la crcel iuilitar el dia 9 de dicho mes, acaudillo la sublevaei6n contra el sucesor de don Porfirio, y a 6] se union a la postre, despu6s de haber jurado fidelidad al gobierno constituido y de haberlo defendido tesoneramente por mais de una semana, el general Victoriano Huertas... El ex Presidente Madero se port como todo un valiente; su hermano don Gustavo fu6 ejecutado, y el general Huertas asumio provisionalmente ]a presidencia de ]a Republica. La noble figura del general Bernardo Reyes, esta vez revolucionario militante, desapareei6 para siempre... ; Cuanta sangre de herinanos derramada, y cu6nto pesar nos producen estos dolorosos acontecimientos en que, segfin las noticias oficiales, tan principal y humanitario papel toc6 a nuestro Ministro senor Manuel MArquez Sterling desempenar, procurando salvar la vida del ex Presidente de M6jico, a quien al fin mataron a tiros en plena calle, y en uni6n del ex Vicepresidente Ldo. Pino Suarez, la madrugada del 23! El gobierno cubano, en vista de la gravedad de aquellos sucesos ,crey6 necesario mandar a Veracruz el crucero "Cuba"; y el de Washington, segin noticias procedentes de nuestra Secretaria de Estado, a pesar de la matanza en pleno centro de la populosa capital azteca, prudentemente se ha abstenido de intervenir en M6jico, deelarando su Presidente, Mr. Taft, que la ex222

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NOTAS EDITORIALES periencia adquirida en las guerras de Cuba y Filipinas, al igual que las intervenciones realizadas en otras replicas latinoamericanas, aconsejaban no lanzarse a una en que serian recibidos como invasores por los quince millones de habitantes que euenta M1jico, unidos contra ellos como un solo hombre. Sin tiempo ni espacio para mis, s6o podemos hacer ahora fervientes votos porque la paz se restablezca pronto y sea duradera en la nacion que por tantos anos rigi6 el complejo Porfirio Diaz, lamentando que la forma en que recibieron la inuerte Madero y Pino Suarez, merezca la reprobaci6n de cuantos hemos condenado y condenamos el empleo de procedimientos renidos con el estado actual de la civilizaci6n. LA SOCIEDAD DE CONFERENCIAS Aquella sociedad que nuestro inolvidable Jesus Castellanos inaugur6 hace dos anos con su brillante conferencia sobre Rodo y sa Proteo, ha revivido con las energias que le presta quien con ,l fu6 fundador de ella: nuestro redactor Max Henriquez Urefla. El domingo 16 de febrero comenz6 en el Ateneo, a las diez de la iafana, la tercera serie de conferencias-sobre Historia de Cuba vstas-, con una bella e interesantisima disertaci6n del Dr. Evelio Rodriguez Lendian, catedratico de Historia en nuestra Universidad, quien desarrollo con gran brillantez, y la competencia que todos le reconcen, este importantisimo tema: La expulsion de los diputados cubanos del Parlamento Espaiol en 1837. Importancia de este hecho en la historia de Cuba. (Un extracto, bastante completo, aparecio en La Discusion del dia 18.) El domingo 23 le sigui6 en turno N6stor Carbonell, uno de los dos j6venes hermanos directores de Letras, la amena revista seimanal, quien ley6 la segunda parte (Marti: su obra) de la vibrante conferencia sobre Marti, sit vida y su obra, que comenz6 en una series anterior y que fu6 celebradisima por la valentia, el vigor y la belleza de varios de sus parrafos. La concurrencia que asisti6 a estas dos primeras sesiones fu6 numerosa y selecta; siendo el prop6sito de los organizadores de .2t-

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CUBA CONTEMPORLNEA esta nueva serie, que el programa acordado siga desarrollandose en el orden siguiente: Marzo 2.-Dr. Max ienriquez Urena: Marti en Santo Domingo. Marzo 9.-Dr. Eliseo Giberga: Ilistoria de las ideas politicas en Cuba durante el siglo XIX. Marzo 16.-Ldo. Alfredo Zayas: La mujer cubana en la Revolucei6n. Marzo 23.-Ldo. Francisco de P. Coronado: La politica interventora de los Estados Unidos, respect de Cuba.-Grant y Mc Kinley. Marzo 30.-Ldo. Rafael i\Iontoro: La Junta de Informaci6n. Abril 6.-Sr. Juan Gualberto Gdmez: Preliminares de la Revoluci6n de 1895. Abril 13.-Dr. Eusebio Hernandez: Periodo Revolucionario de 1879 a 1895. CIPRIANO CASTRO Todt la America parece haber estado pendiente, en estas iltiumas semanas, del litigio sostenido por el ex Presidente de Venezuebi con has autoridades norteamericanas que le impedian desemnharcar en territorio de la Uni6n; porque toda la Amrica recordaba aquella tenaz y saniuda cruzada de que fu6 objeto el general Castro, no hace muchos meses, cuando con su inmenso powder le perseguia por doquiera el gobierno de Taft. Al fin, ha entrado Castro en los Estados Unidos, y ha sido objeto de scfaladisimas distinciones por parte de no pocos funcionarios y entidades; pero esto, nns que significar un triunfo de sus alegatos y de su dereeho, nos parece un triunfo del pueblo angloamericano, de su amplio concept de la libertad, que le ha permitido darse cuenta del atropello que se cometia y del ridlieulo en que ,is autoridades federales estabanle poniendo.. El general Cipriano Castro embarco part in Habana el dia 22 de febrero. IMPRENTA DE AURELIO MIRANDA, TENIENTE-REY 27, HABANA. 224

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0 &nba (Tutmpnrdura Tomo I. Habana, abril de 1913. Ndm. 4. LA FALTA DE PROBIDAD EN LOS GOBERNANTES HISPANOAMERICANOS Afirma Bunge que la falta de probidad es frecuente caracteristica en los gobernantes hispanoamericanos. Y hace radicar la causa de este fenomeno en el atavismo, en el salto atras que dan los hispanoamericanos en virtud de los raudales de sangre india y negra, mulata y mestiza que corre por las venas de grandes masas de sus poblaciones. Estamos de acuerdo con el ilustre soci6logo argentino en su primera afirmaci6n; la falta de probidad es un atributo que se observa en la mayoria de nuestros gobernantes, con desconsoladora uniformidad. Existed tambien la causa que 6l apunta, pero esa preponderancia casi exclusiva del elemento athvico indio y africano, atribuida a la producci6n del fen6meno, es, a nuestro juicio, un error. Esa ausencia de probidad reconoce dos ordenes de causas, que si bien presentan, en sus exteriores aspectos, diversas y distintas posiciones, remonttndonos a sus origenes vemos q1e ambas tienen un nacimiento comnn y unico. Estos dos 6rdcnes son: uno de causas subjetivas, otro de causas objetivas. Las causas subjetivas miran hacia las condiciones 6tnicas, uducacionales, de tradition y sociol6gicas de los individuos que asunen los gobiernos de estos paises americanos y en los que se observa el fen6meno.

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0 226 CUBA CONTEMPORXNEA Las causas objetivas, son las especiales condiciones del medio ambiente en que las tendencias que forman los factores del orden primero se desenvuelven. Estos dos 6rdenes, repetimos, solo divergen en cuanto a la distinta posicion de los factores que componen el cuadro, pero ambos tienen un comnin origen. Para que la falta de probidad pueda existir en esos gobernantes, es necesario que concurran simultaneamente los dos 6rdenes de causas, es necesario que el individuo est6 favorablemente dispuesto en el sentido apuntado, y que el medio ambiente que lo rodea sea favorable a] desarrollo de esas disposiciones. Es verdad quo algo influye en la produccion de esa caracteristica ,la descendencia o mezela africana de gran parte de los pobladores de nuestra America, con su inevitable arrastre bereditario de la rapacidad que se nota en las tribus salvajes del Africa. Pero de reconocer esa causa como iinica, Como parece ser ]a creencia de Tunge, tendriamos que admitir que la falta de probidad es un rasgo tipico no sflo de los gobernantes, sino de todas las clases sociales de la Am6rica hispana; porque 61 no establece que los que tal mezela tengan en su sangre, gocen del gobierno con exclusion de los demns-goce que tenemos necesariamente que suponer como asequible a todas las clases de la sociedad. Y con lo dicho, pasemos a examinar esos dos 6rdenes de factores, subjetivos y objetivos, que hemos seilalado anteriormente. En cuanto a los elementos 6tnicos y hereditarios del tipo de gobernante hispanoamericano rapaz, es un hecho innegable que no s6lo debe su tipica rapacidad a su mezela africana, sino tambien, y en grand parte, a su ascendencia hispana. Si el africano en Africa, sin nocion de avanzadas organizaeiones sociales, sin orientaciones determinadas en el orden moral, reconociendo s6lo la fuerza superior como valladar a sus apetitos, es rapaz por su naturaleza, por sus necesidades y por la fal-

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0 LA FALTA DE PROBIDAD EN LOS GOBERNANTES 227 ta de organizaci6n social, es muy cierto tambi6n que el hispano, de medioeval civilizaci6n, no ha sabido inventar otra organizaci6n political para sus colonias que el regimen del exclusivismo en las ganancias, del maximum de derechos para el conquistador y colonizador, y la negaci6n de todo derecho para los conquistados y para los colonizados. Asi como los romanos, en sus primeros desarrollos sociales, solo consideraban sujeto de derecho al ciudadano, y al extranjero no lo tenian por semejante, negandole hasta el derecho de propiedad, asi tambien los hispanos siempre han considerado que los habitantes de paises conquistados no eran sujetos de derecho; que atentando contra la propiedad de los pobladores de esos paises, no atentaban contra lo ajeno, porque el dueno de la propiedad, en cierto modo, tambien les pertenecia. Sentimiento este tan arraigado, que aun despu6s de la conquista, en pleno periodo de colonizaci6n, los espanoles han tenido ese mismo senlimiento hacia los nativos, aunque esos nativos fuesen sus propios hijos. No hay mas que leer la tetrica historia de la conquista de America por los espanoles: jamas la historia de la humanidad ha registrado mayores horrores ni mayores ni mis repugnantes abusos de fuerza, llevados a cabo para satisfacer un ansia desenfrenada de rapina. Ningnn motivo noble impulse a la mayoria de los conquistadores hispanos; casi todos venian a lucrarse, y a lucrarse a costa del crimen y del despojo. Y aun despu6s de extinguidas o de subyugadas las nativas poblaciones, y reemplazadas on gran parte por criollos descendientes de espanoles puros o de espanoles y negros o indios, todavia persisti6 el concepto de la coloniafactoria, del peninsular explotador y del americano explotado. Esta noci6n, variando, revistiendo las diversas modalidades que exigan los adelantos de los siglos, ha informado siempre el sistema colonial espanol (*). Por eso ha sido en todas partes un fracaso inmenso, en si mismo y en sus consecuencias hist6ricas. () En todos los tempos de la dominatidu espafiola en el Nuevo Mundo, se oyd no olamente o1 incesante elamoreo de los criollos, sino tambi6n se perdleron en el vacio las energicas protests (Ie los espaioles puros, patriotas y honrados, contra ]a inmoralidad gubernamental. 1 En un trabajo bien escrito y Bien razonado, publicado en relacibn con la

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0 228 CUBA CONTEMPORANEA De suerte que, atendiendo a los elementos 6tnicos, Ta iudependencia de los paises americanos solo ha venido a aumentar la falta de probidad en los gobernantes, porque 6sta hizo que a la que se notaba en los gobernantes netamente hispanos, se uniese el elemento de la rapacidad africana, que antes no tenia cabida en las esferas gubernamentales. Y, Como es l6gico, ese sistema de gobierno del imperio colonial espafiol, no solamente opera por herencia para la informaci6n de las cualidades de los gobernantes posteriores, sino tambi6n por la educaci6n politica. Los pueblos de las colonial hispanas vieron siempre en sus gobiernos ricos botines para los hombres afortunados que venian de Espana; los garmenes que como descendientes de tales hombres tenian en sus organismos fisiol6gicos y psicol6gicos, se han visto con elementos educacionales totalmente favorables. Y ese concepto, formado asi por la herencia y por la educaci6n, no ha podido desarraigarse del alma de la Am6rica hispana por un mero cambio en la forma extrinseca de sus gobiernos y en las personas que los asumen. De modo que las masas de poblaci6n hispanoamericanas, por sus razas componentes y por su educacion, son carentes de probidad. Carecen de probidad por ser hispanas, y carecen de probidad por ser africanas. o Podremos afirmar, pues, que en la Am6rica hispana toda la poblacion carece de honradez, y que, por tanto, tambian han carecido de ella todos sus gobiernos pasados y que fatalmente adoleceran de igual falta los que en el future se establezean? ditima colonial espa flola en Am~riea, un aflo antes de In expulsion definitiva de Espaia de estos paises, estamp6 Is sigtientes palabras el indubitado eseritor espaiol Sr. Waldo A. Insua, director del peri6dico no mcnios espanol, titulado El eo de Galicia: al-uede afirmarse quo la paz no trajo meori sensible en la existencia econimica; el despilfarro continue como on los tiempos anterioros, y los presupuestos, enormes e insoportables, saldhbanse todos los arios con in deficit ruinoso. Las dilapidaciones burocrAticas hacianse mAs sensibles cada dia, y los rohos y desIalcos a la administracidi por sus empleados tomaban, no solo el carActer de end6miceos, sinoe monstraosos. Y ms adelainte: *Estas deficiencies quc se sienten con fuerza poderosa en la Peninsula; que no han podido salvar lns gobiernos liberales ni conservadores que se ban sucedido en Ia direcei6n de los negocios del Estado; que, en cierto modo, afectan a todas las naciones del mundo, se han manifestado mAs vivamente en In Isla de Cuba, en donde raras veces ha deiado ]a Administracl6n de ser pAsima, ignorante, detestable, audaz, S Io que es mas triste, ruinosisima para el Estadot, etc. (El Problema Cubano, por Waldo A. Insua, Madrid, 1897. p. 9 y 92.)

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S LA FALTA DE PROBIDAD EN LOS GOBERNANTES 229 No. Hay muchos y muy complejos elementos que contrarrestan, en multitud de casos, esas tendencias organicas y educacionales primitivas, y que las modifican o anulan. El primero de esos elementos es la instrucci6n, que, elevando el nivel de la mente del hombre y seialtndole la naturaleza del lazo que le une a la sociedad, le demuestra que su propio interns estriba en respetar el circulo de las libres actividades ajenas, para que los demnas, a su vez, le permitan libre juego a sus propias facultades. Que el gobierno, en vez de ser patrimonio de conquistadores y premio de audaces arrestos, es necesario organismo para que exista la tambien necesaria unidad en el desempeflo de los servicios que convienen a los asociados en nation. Y que, finalmente, transportndole al mundo en que se vive la vida del espiritu, le hace comprender el verdadero fundamento y la verdadera finalidad de la moralidad social. Otro elemento es el trabajo, que hace comprender el valor inmenso de lo que se obtiene con el esfuerzo honrado. El hombre que trabaja conoce el valor de lo que con su labor obtiene, comprende el dano y la injusticia que con 6l se cometeria privandole de ese fruto de sus trabajos; y de este pensamiento de defensa de lo suyo, forzoso es que se forme el concepto del respeto por lo que en manos de otro se halla en iguales condiciones. El trabajo hace que el hombre tenga un medio de vivir propio, y no anhele con tan imperiosa necesidad los medios de vida ajenos. Y el trabajo tambien forma el orgullo profesional, que tan ben,ficioso es para el desarrollo de las normal de conducta social. y, por Ultimo, de los elementos esenciales y de importancia general que contrarrestan las tendencias hereditarias apuntadas, queremos mencionar otro principalisimo: el roce o contacto con superiores civilizaciones, civilizaciones que han llegado a una mAs alta concepcion social que los espalioles y los hispanoamerieanos, y que habiendola sentido, comprendidndola, vivi6ndola, la han puesto en prActico ejercicio. Los elementos hispanoamericanos que han fortalecido sus pulmones respirando la atm6sfera de las civilizaciones moder-

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CUBA CONTEMPORANEA nas en paises como Francia, Inglaterra, la Uni6n Norteamericana, etc., o que las han comprendido por el estudio de sus literatos, politicos y publicistas, estan mejor preparados para contrarrestar las tendencies organicas de su alma y la educaci6n colectiva de su pueblo. Estas razones que acabamos de exponer, hacen que en la Am6rica hispana haya grandes nncleos de poblaci6n en los que no se observe la traditional falta de probidad de la mayoria o de una gran parte de sus gobernantes. Y, llegados a este punto de nuestro trabajo, bueno es que hagamos un par6ntesis y llamemos la atencion del lector, para que nadie se lame a ofensa, acerca de que la falta de probidad que estudiamos-y todos los factores que a nuestro juicio la producen-, es la falta de probidad en el gobierno; a ella es a la que nos referimos, ya que la falta de probidad individual no hay medios hlibiles de estudiarla, por estar contrarrestada por los medios de coaccion social, o sea por las leyes penales. Estudiaimos la falta de probidad en el gobierno, esa que en nuestros pases parcel menos criminal a los ojos de la mayoria ignorante, porqne no se ve a la victima en care y hueso, sufriendo las consecuencias del despojo. Asi, al hablar de las masas de gentes sin probidad, nos referimos a las masas de gentes que tienen el seniido de que en el gobierno no hay obligaci6n moral de ser probos. Aelarado nuestro concept, sigamos en nuestro estudio. La falta de probidad en el gobierno, est en germen en toda poblacion hispanoamericana: por sus antecedentes 6tnicos afrohispanos y por sus antecedentes educacionales de las organiza(iones coloniales. Pero como esos g6rmenes han sido contrarrestados, en un numeroso contingente de poblaci6n, por la educaci6n-concepto que resume los de la instrucci6n, del trabajo y del contact con superiores civilizaciones-, tenemos que la fatal semilla, hablando, naturahnente, en tarminos generalisimos, s6lo se desarrolla y fructifica en los elementos que no tienen instrucci6n, que no trabajan, que no han estado en contacto con esas superiores civilizaciones. Luego si habiendo en la Am6rica hispana una clase generalmente honrada en sus ideas del gobierno, y otra clase que gene230

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S LA FALTA DE PROBIDAD EN LOS GOBERNANTES 231 ralmente no lo es, sus gobernantes presentan como caracteristica frecuente la falta de probidad, necesario es inferir que ello tiene su origen en la segunda clase y no en la primera. Y en el motivo determinante del echo de que esos gobernantes, por regla general, salen de esa clase y no de la otra, reside, a nuestro juicio, la casa inmediata del fen6meno. En la historia de los paises hispanos de Am6rica, vemos que los cambios de gobierno se deben, en la generalidad de los casos, a revoluciones, y que van al gobierno los elementos de esas revoluciones. Y en esto se confirman nuestras ideas. En esas conmociones, con poquisimas excepciones, los altos ideales o las grandes necesidades que tienen la virtud de mover a todas las clases de un pueblo, brillan por su ausencia; y esto establece la diferencia entre revolucion y revuelta. Los elementos que en abrumadora mayoria integran esos movimientos, son los desheredados de la fortuna, que no teniendo instruccion, ni medios o voluntad de trabajar, y sin ideas de superiores disciplinas sociales, por no baber conocido superiores civilizaciones, nada tienen que perder, ningnn producto de esfuerzo honrado y laborioso que conservar, y si tienen todo por ganar: nada arriesgan y pueden obtenerlo todo. Es ese el elemento que concurre y hace la guerra; es el elemento que siendo, por desgracia, generalmente mats numeroso, obtiene la victoria, va al gobierno, y es el que origina la tipica y triste cualidad del gobernante hispanoamericano que venimos analizando. Y aun cuando en determinados casos los directores de esos movimientos sean hombre educados, ello, a nuestro juicio, en nada altera nuestra asercion. En ellos, la original tendencia pue por educaci6n y herencia residia en sus organismos, que naturalmente ha sido contrarrestada por la educaci6n, ha resurgido por la tentaci6n inmensa que les ha ofrecido el contemplar grandes masas de poblacion ignorante dispuestas a elevarles al poder, arriesgando estnpidamente sus vidas para que el logro de sus insanas ambiciones sea un hecho, sin peligro alguno para ellos. Sin esas masas de poblaci6n ineducadas, con ]a educaci6n ge-

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t 232 CUBA CONTEMPORANEA neralmente difundida, ese resurgimiento no tendria jams lugar. Y despu6s de ser elevados al poder por tales medios, esos directores necesariamente adquirirAn las caracteristicas de la psicologia de aquellas turbas, en virtud de la tambi6n necesaria concordancia, fundamental o aparente, de que nos habla Bunge en su libro Nuestra America. Y una vez que por esos factores 6tnicos, educacionales y sociol6gicos que entrant en la composici6n del caracter de los elementos que suben al poder, esos elementos faltan a la probidad, tenemos otro orden de factores, los que denominabamos objetivos, (tue, si en este aspecto no originan, hacen posible el desarrollo del fen6meno. El gobernante hispanoamericano no es probo; y el medio social quo lo rodea lo tolera. ; Por qu6? Porque en virtud de los mismos elementos que hemos examinado, esa sociedad, en su mayor parte, esta imbuida de las ideas del gobierno-trofeo y del tesoro-botin. Por ello, y por sus antecedentes de monarquia y absolutismo, los componentes de las masas de poblaci6n hispanoamericanas no tienen la idea de la democracia, del gobierno de todos por todos; no tienen cabal idea de que el dinero con que ilegitiiuamente se enriquecen sus gobernantes, es suyo, del pueblo, de su exclusiva propiedad, con la Unica limitacion de que no puede y. disponer de 61, por estar voluntariamente dedicado por 6 a llenar ciertos fines quo le son nitiles y necesarios. Raro sera el hombre de la plebe hispanoamericana que, al pagar una peseta por alimentos que ha de consumir, se d6 cuenta de qne paga el prcio del alimento y deposita un tanto, el de los dereehos de importaeiOn de lo comprado, que sigue siendo Silyo, destinado a llenar fines del Estado, que existen porque le son necesarios a 61 v a los demas ciudadanos. Y no considerando suyo el dinero del Estado ]a mayoria de ]a poblaci6n, no se enardece ni se impresiona cuando el gobernante lo toma para si; y tolera la falta de probidad, porque no estima que esta atenta contra lo suyo.

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LA FALTA DE PROBIDAD EN LOS GOBERNANTES Y veamos la confirmaci6n de nuestra tesis. Examinese la historia de las republicas hispanoamericanas y se vera, por regla general, que los gobiernos pacificamente elegidos son uis probos que los elevados por medio de revoluciones. Tonemos un ejemplo; tomemos a Cuba, ya que en Cuba escribimos y no hay motivo para buscar confirmaciones en lejanos paises, cuando las tenemos tan a mano. Cuba independiente, no se ha substraido al fen6meno general ni a la regla que iemos consignado. En Cuba es un hecho que se ha observado, la falta de probidad en sus gobernantes. Cuba ha elegido pacificamente su primero y su tercer gogiernos; el segundo lo eligi6 la influencia arrolladora de una revuelta triunfante. Pues bien: en el primer gobierno hubo probidad: en el segundo no la ha habido: en el tercero, no hay inas que esperanzas de que la haya y factores, anticipadamente conocidos y pesados, que casi garantizan que la habr. El primer gobierno estuvo principalmente formado por hombres de instrucci6n, de trabajo y que habian estado en contacto con superiores civilizaciones; y esas mismas, en lo general, son las condiciones que en comicios pacificos han hecho triunfar a los hombres del tercer gobierno de Cuba republicana, que asumiran el poder dentro de pocas semanas. En cambio, el segundo gobierno, producto de una revuelta, ha surgido del seno de esas masas que por ser desheredadas de la fortuna, por carecer de instruccion, por no saber o no querer trabajar, por desconocer las disciplinas sociales de las superiores organizaciones humanas, hicieron una guerra; y que por ser niumerosas (y por la intervenci6n de otros factores cuyo studio no cabe en los limits de este trabajo) alcanzaron la victoria. Y Cuba republican ha visto, consternada, el espectaculo de his fam6licas mesnadas caer sobre la naci6n desaforadamente, (1ual gigantesca nube de langostas, no dejando a su paso ni una peseta en el tesoro, imitando al azote de Dios, al rey Atila, que por donde pasaba con sus hunos, no volvia a crecer la hierba. -Otra confirmacion: en muchas republicas hispanoamericanas, con el progreso de sus instituciones, van felizmente escaseando has revoluciones y va aumentando el nnmero de elecciones paci-

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0 234 CUBA CONTEMPORANEA fleas; y cono fendmeno concomitante, se ve aumentar el nnmero de gobernantes honrados y disininuir el de los no probos. La talta de probidad en los gobernantes va desapareciendo con la desaparici6n de las revoluciones: en las canpaias pacificas, aun los etas torpes comprenden o pueden comprender las virtudes de los candidates. Pero por numerosas que sean las huestes que en nuestras republicas entran a saco en el tesoro y con los recursos del pats, despucs de las revoluciones siempre son ma's los que se quedan sin premio a sus interesados esfuerzos; y los que llegan a la opulencia no son sino un grupo, el de los directors. Los demis, aun siendo afortunados, no recogen mis que migajas. Y con esto, repitiendose una y otra vez, y siempre, en forma id6ntica por aiios y aios, los pueblos hispanoamericanos van aprendiendo que esas revoluciones benefician solo a unos pocos. Y esto ya es un important elemento de education practica. Es un elemento de absoluta necesidad para la existencia coleetiva, el sentimiento de probidad en los gobernantes. Sin 61, el gobierno no puede dirigir los destinos del Estado; y no pudiendo 6ste cumplir sus fines, deja de ser un Estado para convertirse en una comunidad regida por la fuerza y por la rapifia: sale de la civilizaci6n para entrar en la categories de sociedad salvaje. Y no son de exponer, porque todos lo saben, las ventajas que tiene la comunidad juridica de los modernos estados sobre las agrupaciones de caracter primitive. Por ello es necesidad de todos, desde el mas rico y poderoso hasta el nis pobre y desprovisto, que los gobernantes del Estado sean probes. Para que ello sea posible en nuestras democracias, se necesita llegar a un triple resultado. Primero: Que los gobernantes sean elegidos en elecciones pacificas, que no sean elevados por el medio de la guerra. Segundo: Que en esas elecciones pacificas, cada pueblo elija a hombres con cualidades e historic que garanticen o, pOr lo menos, hagan esperar la honorabilidad de su gesti6n, y

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S LA FALTA DE PROBIDAD EN LOS GOBERNANTES 235 tercero: Que una vez 6stos en el poder, sean dignos y honrados de verdad, no defraudando las esperanzas de sus electores. t Como conseguiremos esos resultados? Pues haciendo que los factores que hemos examinado, que contrarrestan la falta de probidad colectiva, sean patrimonio de todos. En la America hispana se lograra este resultado con una intensa labor educativa; haciendo que el pueblo todo, o su mayor parte, tenga instrucci6n, sea trabajador y se ponga en contacto con las civilizaciones adelantadas, si no yendo a los pauses en que existe, conociendo las obras que produce. Los gobernantes de nuestras repnblicas serfn honrados siempre, cuando se haya ensenado al pueblo que las revoluciones hispanoamericanas s6lo favorecen a una minoria y perturban y hieren de muerte a la mayoria inmensa; que el Estado no es mias que la organization ideada por el hombre para llenar los fines de la vida en sociedad ; quo los gobernantes no son mis que hombres a quienes se encomienda el desempeiio de servicios que a todos interesan; que el dinero de la nation es la suma de los ahorros de los ciudadanos todos, colocada en sagrado deposito para llenar las necesidades sociales; que para desempeliar esos servicios y para manejar esos dineros, como si fueran servicios y dineros de cada ciudadano en particular, se debe exigir, como indispensables requisitos, la capacidad y la honradez; que elegir a hombres rapaces, s6lo es hacer inb6cilmente un regalo, a un grupo de hombres, de grandes sumas de dinero que podrian emplearse on beneficiar a todos; que el gobernante que adolece de Falta de probidad, no es un habilidoso que merezca elogio, sino un criminall que comete un acto quo mats se asemeja al crimen cobarde del ratero, que al arrojado del salteador de caminos; que ademis de los caracteres del ratero, el gobernante sin honradez es tn traidor, porque vali6ndose de la confianza quo en el se ha depositado, priva a los ciudadanos de lo que es de ellos. Que se ensene todo eso, juntamente con los conocimientos cientificos y las manifestaciones de la vida de los grandes pueblos, en todas parts y constantemente: en las escuelas, en los Institutos, Universidades; en la prensa, en los libros, en las tribunas, en las conversaciones, en los ejemplos; sobre todo, en los ejemplos.

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0 236 CUBA CONTEMPORANEA Y al mismo tiempo que se realiza la obra educational, disponga cada estado hispanoamericano de grandes y poderosos medios de defensa y ataque, para que esa labor sea posible. Disponga cada uno de esos estados de un ejrcito fuerte, numeroso, disciplinado, con perfecto concept del honor militar, para someter a los que careciendo todavia del sagrado alimento del alma: de la educaci6n, quieran imponer sus ativicos apetitos y destruir o impedir la obra del progreso. De esa suerte, los pueblos hispanoamericanos llenarin una esencial necesidad de su vida de sociedad organizada en estado: elegiriAn pacificamente gobernantes honrados, y los gobernantes serin... honrados. Podra haber, a pesar de todo ello, no lo dudamos, entre esos hombres que como probos se elijan, hombres sin probidad que ilegitimaimente se enriquezean con lo que no es suyo, sino del procomfinU ; pero esos hombres saldrin del gobierno para terminar sus dias en presidios y no en palacios. yr el ejemplo contribuir a fortificar el concept social de la probidad necesaria en los gobernantes. JOsI SIXTO DE SOLA. Marzo, 191:1.

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0 LOS NUEVOS ESCRITORES FRANCESES LOUIS DUMUR SU OLTIMO LIBRO: "LA ESCUELA DEL DOMINGO" "Du nouveau! Du nouveau! Et quo chaque intelligence airm memi e pmissagore, sa volont d'etre, et d'Otre disemblable des manifestations at6riures oil ambiutes, ot quo chaque nebuleusc aspire au role d'un astre don't ]a lour suit distincte ot claire entre les autres leurs !D REMY im. GoutMoNr. Hay actuahente en Francia una pl6yade de escritores j6venes, ya famosos en el mundo literario parisiense, pero poco o mal conocidos en el extranjero, y, sobre todo, en los paises de lengua espahola. Muchos de ellos han afirmado personalidades interesantes, han producido obras s6lidas, siendo, por tanto, dignos de representar en el exterior la excelencia tradicional de las letras de su patria. En una serie de estudios, trataremos de presentar a algunos, que henos estudiado y conocido persona' inente, como Paul Fort, Louis Dumur, Sebastien-Charles Leconte, Saint-Georges de Bouhelier, y los jovenes poetas del circulo de la "Abbaye'': Romains, Vildrae, d'Arcos, Duhamel, Mereereau. Hoy hablaremos de Louis Dumnur. Escritor inquieto, en perpetua renovaci6n, Dumur ha segui(1o las diversas corrientes que han empujado las letras en los nltimos veinte afios, y ha asumido la modalidad de los g6neros wns diferentes. Artista y pensador, sus creaciones-como bien dice Gourmont-son "construcciones s6lidas, euya arquitectura ponderada place por la sabia simetria de las curvas, todas diri-

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0 238 CUBA CONTEMPORANEA gidas a un domo central, hacia el cual el ojo es severamente solicitado". El ha sido sucesivamente poeta simbolista, dramaturgo tendencioso y novelista de la realidad. Llegado de Ginebra-Dumur es suizo franess-al Paris de 1885, cuando la poesia simbolista envolvia el Barrio Latino en su nebula azul y embriagante, prend6se de la nueva tendencia y di6 a la publicidad, con corto intervalo, dos volmnenes de poemas: El Neva y Laxitudes, en los cuales hacia gala de dos t6picos caros al gusto imperante: el exotismo y la actitud desesperada; lo primero, product real de un viaje a] pals de las estepas; lo segundo, efecto facticio de un dandysmo mental que le hacia exclamar ritmicamente: L'honine n'a pas d'ideal phis beau que ]a dessperance. IPero 1o que dio boga a esos libros, fu6 cierto intento de reforma metrica, de que eran proclama y eco, cosa que respondia a maravilla al anhelo ambiente de liberacion artistica. El poeta preconizaba en el prefacio y practicaba en los poemas la idea de basar el verso frances en el acento tdnico, mediante "una cadencia de acentos de esa naturaleza, repetidos a intervalos regulares". Ya Baif, Yodelle y sus imitadores habian dicho la primera palabra de la cuesti6n. Se trataba, pues, de una reforma perfectamente i6gica y francesa. Asi lo cree ann Dumur. Y asi nos lo manifesto en una ocasi6n que hablamos del asunto. "'S6lo que para imponer la nueva forma-nos agreg6-, era necesario una cualidad que yo no posefa: el aliento de gran poeta." Esta apreciacion decidi6, tal vez, a Dumur a abordar luego otra manera de manifestaci6n artistica: el teatro. Era aquel el momento en que Antoine y Lugne Poe presentaban al Todo-Paris las creaciOnes, pesadas de ideas y brumosas de misterio, de los grades autores del Norte: Ibsen, Bjrrnson, Strindberg, Hauptman. Los j6venes escritores parisienses aplaudieron esas obras apasionadamente. Dumur debi6 encontrar en ellas una revelaeibn. Ponderado y meditativo, teniendo acaso mis del hombre saj6n que del latino, no podia menos de acoger con entusiasmo esas audaees torres de ideas lanzadas en pleno azur sobre el lodazal de mentiras y convencionalismos de la sociedad contemporanea. Siguiendo tan noble ejemplo, 61 fi6 uno de los primeros

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LoS NUEVOS ESCRITORES FRANCEsES autores que implantaron en Francia el drama de ideas. Asi, cred una serie de piezas delicadas y fuertes, por las que pasa la vida moderna complete, con sus conflictos sentimentales y sus problemas ideol6gicos. No es que en ellas se haga 61 abogado de una tesis; al contrario: deja a la vida la libertad de sus fuerzas misteriosas. Elige solamente los asuntos de que se desprende, de inodo mis perceptible, ese aforismo moral ineludible a todos los fen6menos de la humanidad. De esta manera, di6 a la eseena sucesivamente: La porcion de tierra, La Ntbula, y luego, Rembrandt, Don Juan en Flandes, ii pastora, en colaboraci6n con Virgile Yosz; piezas en las cuales nos expone, de modo humano y viviente, sus vistas personales sobre el mundo de los sentimientos o de las ideas: la dificultad de alcanzar la posesi6n de si mismo y la libertad; la evidencia del progreso del hombre, en ascensi6n hacia el perfeccionamiento y la verdad; la triste condicion del genio, eternamente lapidado; la tirania implacable del anor que no puede ser conquistado, o la crueldad impia de la pasi6n, a la cual no conmueve el sacrificio. Representadas en las escenas de "avant-garde" de la 6poca -el Teatro Libre, la Obra, el Nuevo Teatro...-esas piezas recibieron el aplauso de los j~venes letrados y la aprobaci6n de la critica comprensiva. Era justo. Su autor mostraba en ellas ideas trascendentales y cualidades de dramaturgo autanticas y no comunes. Sin embargo, Dumur abandon6 luego el teatro. I Por que? Por causas exteriores, enteramente. Desde hace algunos aiios, el teatro parisiense no es sino un asunto comercial, un negocio; para representar en 61 es menester aportar fuertes sumas o someterse al gusto lamentable de la multitud. De ahi que los autores, que tienen el orgullo de su arte y no cuentan con mayores recursos, han tenido que renunciar a ese medio de manifestaci6n artistica. Tal le ha ocurrido a Dumur. Asi 61 nos Io ha dicho cada vez que hemos tratado de la cosa. Empero, su fuerza creatriz no podia quedar sin manifestarse. Busc6, pues, una nueva forma: eligi6 la novelistica. Mas si (sta no ofrece las dificultades del teatro, tiene otras no menos enojosas. Al contrario de To que ocurre en los pauses castellanos, en Francia, desde hace cierto tiempo, la novela atraviesa una verdadera crisis. Ello es debido a la producci6n desmesu239

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0 240 CUBA CONTEMPORANEA rada, quo ha democratizado y como desleido las cualidades preciosas do este genero. La pl6yade de grande novelistas, que ha alentado modernamente en ese pais, despertando la admiraci6n apasionada, ha hecho que muchos de sus lectores se conviertan luego en imitadores. De alli el ninmero abrumador de novelistas improvisados que, gracias al ejemplo de los buenos modelos y a la cultura y el gusto ambientes, publican sin cesar obras mas o menos correctas, en quo hay a menudo pfginas hermosas, pero que, naturalmente, no son sino repeticiones de los modelos creados por los maestros. Los verdaderos artistas, a fin de no quedar burlados y alcanzar la primacia que les corresponde, han debido, pues, buscar modes nuevos, a veces menos completos que los existentes, pero, en todo caso, mas personales. Asi, Jules Renard abord6 un procedimiento sencillo y fino: la pintura abocetada y la punta de observacion caracteristica. Louis Dumur ha heho suyo un procedimiento semejante: el dibujo sobrio y el sentimiento ingenuo y field. Cuando escribia para el teatro, Dumur public tambi6n algunas novelas: Alberto, Paulina o La Libertad de amar, Un Pollito de Genio. Son obras sentimentales, ideol6gicas o satiricas, en que el autor toma ma's del mundo de sus ideas o de su est6tica particular, quo de la naturaleza o de la vida. Asi, Alberto es un simbolo del espiritu neorromAntico, inquieto y desolado de la juventud simbolista; Paidina es una demostraci6n de la imperfecci6n de la sociedad, que bace de ]a libertad en amor motivo de infinitas tristezas, y Un Pollito de Genio, una satira acerada de los escritores automaticos o que obran de reflejo. Al hablar de su procedimiento de novelador, no nos hemos referido a esos libros: hemos pensado en sus iltimas novelas, que constituent la parte mis importante de su obra. Forman uin cielo, de que han aparecido tres episodios: Las tres seftorias del padre Maire, El Centenario de Juan Jacobo, y nltimamente, La Escuela del Domingo. En ellas la facultad creadora y la pericia factural del autor se iuestran en su plenitud. La arquitectura y el estilo se ajustan, como hemos dicho, a un procedimiento personal, lo que da a his obras lineas originates y perdurables; el medio en que la accidn se desarrolla es la patria del autor, su tierra de Suiza y su cindad de Ginebra, cosa que agrega ese sabor ca-

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0 LOS NUEVOS ESCRITORES FRANCESES 241 racteristico que s6lo da el suelo nativo; las ideas y los problemas que se agitan son los de la conciencia national fluctuante entre cl fanatismo calvinista y el amplio espiritu moderno, por lo cual aparecen tan naturales cuanto interesantes; el protagonista, en fin, es un personaje infantil, ingenuo y simpatico, que se parece demasiado al autor, cosa quo, sin duda, es origin de muchos asertos, pues es sabido que la mejor novela de un escritor es la de su propia vida. Todo ello da a estas obras, junto con una gran cristalinidad formal y una discreta intensi6n ideolbgica, ese color intenso y verdadero de las cosas autoctonas y esa emoci6n honda y sincera de las historian vividas. En cada uno de los episodios, la simpatica figura del pequeio NicolAs Pecolas se alza viviente y parlante, con su caballo color de azafran y su almita colupleja, lena del espiritu meditativo del hombre del Norte y no eseasa del apasionamiento de la sangre gala; se alza en la vieja ciudad purivana, mitad septentrional, mitad latina, extendida entre lagos azules y horizontes color de perla, y en medio de una sociedad singular, caduca y abigarrada, que idolatry en Calvino y habla en francs. En Las tes sejoritas dcl padre Maire, Nicolas nos cucuta su vida de collegial en la traditional escuela ginebrina, dirigida por un d6mine implacable, que zurra a sus alumnos habituahnente, con sus tires palmetas famosas: las "senoritas". Pariente del senor Consejero de Estado de Instrucejin Pnblica, 61 denuncia al maestro, quien, vi6ndose ainonvstado, se retrae, no asiste a la distribuci6n de premios, enferma y finahuente muere... muere de la pena de no poder zurrar a sits alumnos. En El (Cenwenario do Juan Jacobo, NicolAs nos refiere sus tribulaciones en la ciudad y el colegio turbados, agitados, coniovidos con ocasi6n del centenario de Rousseau; los hombres y los nifios se dividen on dos bandos: el de los que califi(an a Juan Jacobo de impio y el de los quo piensan que celebrar su memoria soria un eseandalo. Acabamos de leer La Escecla dcl Domingo, aparecida nltiniamente, que su autor ha tenido la. gentileza de obsequiarnos. Aqui el pequeflo h6roe nos narra su prinmera aventura sentimental, esa primera impresi6n del amor que deja en nuestro corazdn un como perfume de flores azules inoxtinguible. En la (lase de religion de los domingos, que hacen al mundo infantil

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0 242 CUBA CONTEMPORANEA los pastores de la eiudad, Nicolas divisa un dia a una niflita encantadora, rubia como la miel, fresca como un eapullo, y su visi6n le estremece deliciosamente y pone en su alma extraia turbaci6n. Luego, en un paseo que ofrece a los alumnos uno de los profesores, ]a buena y rubicunda senora Collignon, conoce a la nifa y juega en su compania una alegre partida de croquet, sobre el verde terciopelo del c6sped recortado. --." Es ousted bueno para el croquet?, le pregunta Englantina, con voz que 61 juzga que desciende reetamente del cielo. --No muecho, senorita, responde; pero har6 lo possible por no mostrarme demasindo indigno de la partida en que usted juega." Y a ianera de reflexion: "'D6ecid6ment, Dieu m'inspirait. Je n'aurais jamais trouv6 (a tout seul... Aquella duke criatura era la sobrina del mis austero, rigido e implacable de los pastores de Ginebra: el pastor Babel. De regreso dcl paseo, en el pequeno vapor, por el lago azogueante, bajo la dulzura de la tarde languidescente, Nicolas y su tierna amiga se retiran a la popa solitaria, a fin de sentir la caricia ruda del viento y de ver hendirse el aguna. "Un suave tinte rosa se extendia sobre In cadena de los altos Alpes, e que In cima del monte Blanco bermejeaba como una hoguera celeste... La ciadad se desplegaba hinguidamente entree sus jardines, sus par(4i1es, sus terrazas.L. .a primera estrella brillo dbilmente sobre el Salave... 2Tuy juntitos, inclinados sobre la borda, los infantiles amantes melancolizaban. ... Nuestras cabezas se habian inclinado la una hacia la otra-cuenta el tierno narrador-; un soplo de brisa vino a enrollar en torno de mi cuello un buele de su cabellera. Mi mejilla sinti6 el contacto; la puntita roz6 mi boca. Entonees, loco, perdido, mi cabeza se incline miAs sobre la suya y mis labios tocaron su eutis fino, tibio y aterciopelado... Crel que iba a desmayarme de felicidad." Mas he acui que el "peso de una mano dura" cae implacablemente sobre su hombro: el austero pastor se alzaba ante 6l, rigido e inexorable como una sentencia de la Eseritura. Anonadado, Nicolas entra on su hogar, rendido y enfermo hasta el punto de tener que guardar cama. Sabedores de su peeado, los suyos se desolan: la tia Bobette, admirable tipo de solterona protestante solicita y piadosa, alza la-s manos al cielo; el

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0 LOS NUEVOS ESCRITORES FRANCESES 243 padre, honorable relojero ginebrino prudente y timido, pone los ojos en blanco. S6lo el viejo primo Gobernard, que, babiendo leido algo y viajado mucho, tenia ideas amplias y estaba siempre de "humor verde ", sonrie. A fin de distraer al muchacho, de "cambiarle las ideas" un domingo se To lleva de paseo al Saleve. i Oh, la deliciosa ascension a la montana, apoyfndose en el baston ferrado, a trav6s del audaz sendero suspendido entre el abismo y el inmenso azur En la altura, se detienen a descansar y a gozar de la vista incomparable. Inpresionado por el mutismo del nino, el viejo pariente se cree en el deber de serenar su almita, asegurandole que su peccadillo no aparece castigado en la Biblia y que, aun cuando apareciera, la cosa no tendria importancia. -La Biblia, le dice resueltamente, es un libro como otro. Y como en alguna de sus parts es mis viejo quoe a mayor parte de los otros, esta tambi6n ma's lleno de errores, de falsedades, de contrasentidos, de cuentos, de leyendas, de supersticiones, de los cuales no es posible creer una palabra. Nicolas torna a su casa como ilhiminado de una luz nueva. Dispute con la tia Bobette, interpela a su padre y, finaiuente, se niega a volver a la escuela del domingo. Ante la tempestad que tal actitud promueve entree los suyos, el excelente viejo primo interviene: aconseja al revoltoso la prudeneia y aun el disimulo. --Ioy, le dice, to no tines derecho de tener una voluntad. Tu edad exige que lleves ocultos en lo mas hondo de t coraz6n ciertos sentimientos que despu6s, sin duda, podras cultivar libremente y que, tal vez, un dia llegaran a honrarte. El le promote seguir sus consejos, convencido de que s6lo asi podra vivir en paz en su hogar y volver a ver a Englantina. Se reconeilia, pies, eon los suyos, va a visitar al pastor Babel y tora a la escuela del domingo. Entre las alumnas divisa a la nina, algo mas palida y con un sombrero extrano, las alas caidas sobre las orejas. Al salir, la espera en la escalera y, consternado, ve quo el feo sombrero disimula la mutilacion de sus hellos cabellos. Notando su turbacion, ella sonrie y con un mohin que dice elaramente: ;qu6 importa !, le murmura on el hermoso gesto de la vida quc se alza sobre todas las opresiones:

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CUBA CONTEMPORANEA -is repousseront Al ir a visitar al pastor Babel, Nicolas nota en el viejo jardin de la casa el parterre de Englantina y, en 6ste, un rosal nuevo, floreciente y gentil. "Gallardamente, el arbusto se esponjaba en tres rosas abiertas. Las bellas corolas frescas desenvolvian delicadamente sus patalos satinados. Un olor ligero, dulce, se exhalaba de su intimidad. Sus corazones invisibles se henchian bajo los pliegues crespos de su fino seno. Una media docena de botones rodeaba las flores con su diversa gradaci6n de desarrollo y colorido. Tenian prisa, hondo deseo de tornarse, a 11 vez, flores y de superar a las hermanas mayores p0r su helleza pr6xima" Algo senejante es este libro encantador. Su lectura nos ha dejado esa impresion a la vez dolorosa y (hile de la vida triunfante sobre todas las opresiones: ave gorjeante en jaula de hierro, agua desbordante en saxea compresa, rosal floreciente en la tristeza de un jardin eclesiastico. Luego, ha contribuido, tal vez, a hacernos grata la obra, la elecci6n del protagonista infantil, cosa que coincide con lo que hemos echo en alguna de nuestras "Novelas rimadas", y en otras, que preparmos, y el hecho de ventilar cuestiones que, eon ligeras diferencias, existen tambikn en nuestro medio: la vacuidad de la edueacion religious, la tirania del fanatismo y la necesidad de la hipocresia, para vivir en paz.. Si nos enconti-tramos en Paris, habriamos comunicado esta impresi6n al autor, verbalmente. Buena amistad nos une a Dumur. Le conocimos pace algn tiempo en los salones del Mercure (it Prance, en uno de los "five o'clock" de madame Rachilde. Nos present nuestro amable Director, senor Alfredo Vallette. Al verle, pensamos en la silueta de Remy de Gourmont: "Monsieur Dumur sourit raremient." Es un mozo fuerte y pelirrubio, en la treintena alranzada, con esa pesadez "bon enfant" del hombre del pals de los montes blancos y los lagos azules. Sonrie raramente. Pero siempre es gentil y delieado con sinceridad transparente. Nos habh6 con inters de la literatura castellana, que pude leer en la lengua original, y oy6 con curiosidad las noticias que le dimos sobre las nuevas letras hispanoamericanas. Luego, lc encontramos aqui y all' en las frecuentes ocasiones de l44

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S LoS NUEVOS ESCRITORES FRANCESES 245 los dias del Barrio Latino o de la vida literaria. Varias veces alnorzamos en su compafila, en la pequena "taberna'' del boulevard Saint 1Michel: La Chope Latine, donde se come con excelente cerveza, de que ambos 6ramos clientes retrasados. Al llegar a la salita ya casi desierta, preguntibamos al mozo: -Et Monsieur Dumur? ... Pas encore, Monsieur! Eran las dos de la tarde. Otras veces le encontrabamos en su caf6 de la esquina de la rue Soufflot, donde, desde hace largos aflos, toma invariablemente el caf! del aimuerzo, entre algunos amigos, escritores, poetas, por lo general compatriotas. Una ocasion le visitamos en su departamento del "hotel'' del Mercure de France, departamento de soltero v de artista, ornado de viejos muebles de caoba y lleno de grabados raros, libros hermosos y cuartillas grifoneadas. En las fiestas de la inauguracion del monumento a Verlaine, durante el banquete del "Palais d'Orleans'', nos toc6 sentarnos proxirnamente, y luego pasarnos juntos la "soiree'' en la famosa "Closerie des Lilas'', sal6n de Paul Fort, futuro Principe de los Poetas, a que se acogieron, en su mayor parte, los concurrentes. En tales ocasiones conversamos, charlamos largamente con el interns que inspiran los gustos semejantes y la franqueza que da la camaraderia. Nosotros le hablibamos del movimiento moderno de las letras hispanoamericanas, tratando de darle a conocer sus personalidades eulminantes; o bien, le exponiamos el plan de nuestro libro en preparation: Les Postes modernes Hispano-americains, que ei Mercure acababa de tomarnos. El nos hablaba de su vida literaria, de su entrada en las letras, en los be'los tiempos de la lucha simbolista. )Oh, entonces los escritores jovenes luchaban desinteresadamente S6lo tenian su entusiasmo y su fantasia: las revistas y los diarios les cerraban sus puertas; la critica les silenciaba, cuando no les reia. En esos aios, 61, Edouard Dubus y G.-Albert Aurier echaron las bases del Mercure de France, a fin de tener un drgano del arte verdadero. Desde entonces, 61 ha escrito constantemente en esta revista tornada famosa. Otras veces recordaba a los escritores castellanos que han sido sus amigos: a G6mez Carrillo, a Alejandro Sawa,

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6 246 CUBA CONTEMPORANEA sobre todo a Alejandro Sawa. i Ah !, Sawa era un gran talento Pero era un bohemio incorregible. Nunca haria nada; y asi fu6. Era aqu6i el tiempo de la Bohemia. Hoy los bohemios han pasado... -Pero han llegado los arrivistas... Otras, en fin, nos hablaba de las diversas etapas de su carrera literaria. Nos explicaba su idea de reforma metrica y la causa por qu6 no se habia impuesto, que hemos apuntado. Nos decia los tristes motivos que le habian obligado a abandonar el teatro. Nos informaba acerca de sus novelas actuales: de las ideas, de ]a factura. Los dialogos los escribe espontaneamente, sin esfuerzo, pero las descripciones le hacen trabajar, pensar, modificar... Y con tono melanc6lico: -Es que yo era auto dramntico... ; Oh, querido amigo, no lamente ousted nada Siga cultivando en la buena tierra natal el fresco rosal de Englantina, brotante en la tristeia del viejo jardin eclesiastico, cono un grito de vida entre las asechanzas de la muerte. Asi seguirt usted consiguiendo Jo que debe constituir su ideal supremo: ser gran artista y ser buen ide6logo; rear mucha belleza y hacer un poco de luz. FRANCISCO CONTRERAS. Desde Santiago de Chile nos envia este interesante estudio el seftor Contreras, uno de los mfs brillantes escritores j6venes chilenos; de los que, sin apartarse mucho de los cAnonos que rigen nuestra lengua tan maltratadia, sigune las modernas corrientes literarias y no vacila en formalr y emplear apropi aimont el vocablo que no en cnentra en e l xico academico. Reactor de la (tlebre revista parisicjnse Meroure de France, su buen nombre de escritor culto y amieno estAi me itado en numerosas obras do prosa y ver so, entre 1as que sobresalen Almas y pwaromanas, la titulada Los mdernos, estudios critics de singular merito, y su ultimo volume: Tierja (e Rtliuaats que contiene bellas impresiones de un reciente viaje por Espafia.

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0 EL REGIMEN PORFIRISTA EN MEXICO: SU APOTEOSIS Porque al final, todo gobierno vine A ser el simbolo exacto de su pueblo, con sus triunfos y sus faltas. Podemos, pues, decir: tal pueblo, tal gobierno. CARLYLE. Los sangrientos sucesos acaecidos en la capital de M6xico del 9 al 23 de febrero niltimao, han tenido, forzosamente, que herir en su coraz6n de patriota al viejo general Porfirio Diaz, el ex Presidente de aquella Republica, a quien sorprendieron los luetuosos sucesos ocurridos en su pals, mientras realizaba una exeursi6n por el Nilo, en el Egipto; pero es casi seguro tambi6n que su dignidad ultrajada de gobernante derrocado y proscripto, ha debido sentirse por un momento confortada, aunque no satisfecha, al ver, en los tragicos acontecimientos de su patria infortunada, la rehabilitaci6n de su amenguado prestigio y la justificaci6n plena del sistema de gobierno por 6l impuesto, con energia inquebrantable, durante los treinta y un aiios que rigi6 los destinos de la, lasta hace poco tiempo, rica y pr6spera RepnIlica Mexicana. El estado caotico, de honda perturbaci6n material y moral en que ha vivido el antiguo Anahuac desde el 26 de mayo de 1911, en que Porfirio Diaz hizo entrega del gobierno al electo Presidente provisional de la Republica, don Francisco Le6n de la Barra, hasta la fecha, y Ias horripilantes escenas desarrolladas en las calles de la ciudad de M6xico durante quince dias, escenas que culminaron, primero, en el derrocamiento del Presidento de la Repnblica, don Francisco I. Madero, y en su muerte alevosa despues, son, a juicio de quien esto escribe, la apoteosis

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0 248 CUBA CONTEMPORANEA del regimen implantado en M6xico por el general Porfirio Diaz, y por 61 mantenido durante el prolongado lapso de un tercio de siglo. No se le oculta al autor de este articulo que la anterior afirmaci6n, hecha asi, de una manera escueta y rotunda, ha de provocar, seguramente, protestas mias o menos sinceras, y acaso, tambien, la indignaci6n de muchos que, desconociendo casi por complete la historic de M6xico, s6lo lan oido hablar de la "tirania" y del "despotismo" de Porfirio Diaz, sin conocer a fondo su sistema de gobierno y sin poder, por consiguiente, apreciar el valor inmienso de su obra. Mas I qu6 importa? La verdad debe decirse, sin ambages ni rodeos; sin ropajes que la encubran con hipocresia. El pensamiento debe exteriorizarse, como reza el programa de esta revista, "sin temores femeniles ni vacilaciones cobardes", para que el pfiblico lo conozea en toda su pureza y pueda juzgarlo, si asi le place, sometiendo las ideas expuestas y las frases vertidas, a la discusi6n que casi siempre ilustra, y a la critica que, lejos de deprimir, enaltece. Por otra parts, la afirmaci6n antes consignada no es el producto de una devociun personal al heroe del 2 de abril, ni de la profesiin de principios y convieciones refiidos con la libertad y la democracia.; es, por el contrario, el resultado i6gico de un estudio, hecho a la iuz de la raz6n y con sereno juicio, sobre la fecunda labor llevada a cabo en M6xico por el discutido ex gobernante de aquella Repnblica. Para poder apreciar el verdadero valor de su obra, es preciso conocer lo quo era, lo que habia sido M6xico antes de la feola en que el ilustre caudillo oaxaqueno hizose cargo de su gobierno. El territorio mexicano, que, por estar situado en la zona volenica que cruza de norte a sur la Am6rica Continental, se halla expuesto diariamente a violentas sacudidas, parecia haber comunicado u naturaleza inquieta y convulsiva al pueblo indomito que lo habita. Y desde el 24 de agosto de 1821, fecha en que se firmaron los tratados de Cordoba, en la ciudad de este nombre, entree el Generalisimo del Ejreito mexicano, don Agustin de Iturbide, y el nltimo Virrey de Nueva Espana, don Juan O'DonojP, hasta el anio de 1871, en que, despuss de veneer al efimero Imperio de Maximiliano, fu6 reelecto Presidente de la Repnblica el ilustre indio de Gueletao, don Benito Juarez, Mlxi-

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S EL REGIMEN PORFIRISTA EN MEXICO: SU APOTEOSIS 249 co habia tenido 59 gobernantes en un periodo, relativamente corto, de cincuenta anos. Ninguno de ellos, por otra parte, a excepei6n de don Mariano Arista, de don Ignacio Comonfort, en 1857, y del Benemtrito de las Amtricas, habia llegado al poder por la voluntad, libremente expresada, del pueblo mexicano, sino por ]a violencia kle las arnas, las que durante mas de medio siglo habian tenido de rojo el vasto territorio del antiguo imperio (ie Aloctezuma. Darante ese tormentoso periodo, una sola vez se habia dado el caso extraordinario, unico en la historia de M6xico, de que un Presidente, don Jose Joaquin de Herrera, terminase su period legal y transmitiese el poder a su sucesor legitimo, cl ya citado don Mariano Arista, que tom6 posesi6n de su cargo el 15 de enero de 1851; pero poco tiempo despu6s, en 4 de enero de 1853, tuvo que renunciarlo y salir fugitivo de M6xico al din siguiente, derribado por una revoluci6n que lo arroj6 al ostracismo, siguiendo asi la suerte que el Destino parecia tener reservada a casi todos los gobernantes de Mexico, condenados a pereeer violentamonte en el territorio patrio o a morir expatriados en tierra extranjera. De este dilema pavoroso no pudo sustraerse el recientemente asesinado Presidente de Mexico, don Francisco I. Madero, quien a su vez habia ofrecido la alternative al mismo Pacificador de aquella Repnblica, al general Porfirio Diaz, proscripto al final de la jornada, en los nltimos anos de su vida. El Plan de Ayutla, coneebido por don Ignacio Comonfort y proclamnado el 1.0 de febrero de 1854, tuvo la virtud de agrupar alrededor suyo a todos los liberales de la Republica, que se unieron entonees para derrocar la dictadura de Santa-Anna; pero tambien sirvid de ocasi6n o pretexto para que se despertaran las inns insanas anbifiones entre los jefes militares, cada uno de los cuales se crey6 con prestigio y poder bastantes para levantar una bandera y proclamar Presidente de la Republica a un distinto caudillo. Habiendo renunciado Santa-Anna ia presidencia el 12 de agosto de 1855, ]a que abandon a los pocos dins, emlareandose en Veracruz para esta ciudad, el Ayuntamiento y la giiar1nici6n de la capital secundaron el 13 de dicho mes el Plan d( Ayvitla, proclamando General en Jefe a don R6mulo Diaz de la Vega. Una junta de representantes de la capital, convocada

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0 250 CUBA CONTEMPORANEA por 6l, nombro el dia 14 Presidente interino al general don Martin Carrera; mas, habiendose negado Comonfort a reconocer su autoridad, por estimar que el inico caudillo a quien correspondia ]a presidencia, segfin el Plan de Ayutla, era al general don Juan Alvarez, renuneiO Carrera el 11 de septiembre, substituyendolo provisionalmente el general Diaz de la Vega, quien s6lo duro en dicho cargo unas tres semanas, puesto que el dia 4 de octubre fuc proclamado Presidente interino de la Republica don Juan Alvarez, por una junta de representantes reunida en Cuernavaca; pero habiendose pronunciado en Guanajuato el general Doblado por el general Comonfort, renunci6 Alvarez a la presidencia y nombro en su lugar, por decreto de 8 de diciembre, al general Ignacio Comonfort, que tom6 posesi6n de su cargo el 11 del citado rnes. Se ve, pues, qae en menos de tres meses Mexico tuvo cuatro Presidentes conse(utivos: Carrera, Diaz de la Vega, Alvarez y Comonfort, dandose el easo extraordinario de que el ltimo ocapara la primera magistratura de la naci6n, por nombramiento hecho a favor suyo por su inmediato antcesor. De este caos surgi6, como medida salvadora que llend de esperanzas a much-s patriotas mexicanes, ]a Constitucion promulgada en 5 de febrero de 1857, hecha, desgraciadamente, para un pueblo que estuviese habituado at disfrute y ejercicio de todas las libertades, pero que tenia que ser aplicada a un pueblo rebelde, discolo e inquieto, que no habia podido gozar hasta entonces de ninguna de has grades conquistas de la moderna demoeracia, por haber vivido desde su independencia en absoluto desgobierno y anarquia perpetua. Continuando en ii proposito de dar a conocer, mejor dieho, de recordar lo que era 26xieo hasta poeos afros antes de la fecha cn quo escald el poder Porfirio Diaz, voy a permitirme transcribir los siguientes palrafos en que un ilustre escritor mexicano, Rafael de Zayas Enriquez, pinta la situaci6n de su patria du-

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S EL REGIMEN PORFIRISTA EN MEXICO: SU APOTEOSiS 251 rante el quinquenio de 1856-1861. En su magnifico estudio sobre Benito Juarez. Su vida-Si obra (1) hace constar que El desprestigio de M6xico entre las naciones extranjeras era inmenso, y quizas pocas naciones han tenido tan mal concepto en la opinion public. Verdad que habiamos dado pretexto con nuestra condueta para ello. Casi todos los gobiernos quo se sneedieron desde Ia independencia, habian sido revolucionarios, ineptos, cuando no corrompidos. No habia habido, por lo general, moralidad administrativa, ni respeto a la ley, ni seguridad para la vida iii para in hacienda, como es consiguiente en un pais donde el motin y las revoluciones constituian la earacteristica. Asi se decia en el extranjero, agregando que no habia juicio ni siquiera selntido coming entre nuestros hombres piblicos; que este era un pais de salvajes y de bandidos qiie deshotnraban 6 la humanidad... En aquellos tiempos un e6nsul extranjero era una entidad; un ministro era una potencia, y todos trataban al Gobierno, cualquiera quo fuese, como boy se trata f un reyezuelo de las regiones africanas (2). Por otra part, el Embajador espaflol en M6xico, don Joaquin Francisco Pacheco, dirigi6 a su Gobierno, el 24 de septiembre de 1860, un despacho concebido en los terminos siguientes: Yo estoy conveneido de que aqui no habrt paz sino por la intervention resuelta y armada de Europa... Este pais necesita lo quo se ha hecho con algunos otros. Ha perdido de tal manera toda noci6n de dereeho, todo prilCipio de bien, toda idea y todo habito de subordinaci6n y de autoridad, que no hay en 6l posible, por sus solos esfuerzos, sino la anarquia y la tirania. Es necesario que la Europa no le aconseje, sino que le imponga Ia libertad, la discipline y el orden. Cuando rean que el mundo los obliga It entrar en razdn, y que no tienen medios de eximirse de tales deberes, entonces, pero solo entonces, es cuando se resignarn a cumplirlos. Mientras no, area V. E. que no tiene fin esla vergonzosa historic, escdandalo y baldoa de la humanidad (3). La opinion que tenia sore M6xico el Embajador espaiol, la compartian otros diplomaticos acreditados ante el entonces Gobierno reaccionario de aquella Republica. En efecto: El Ministro ingl6s Mr. Wyke, decia en Mayo de 1861: ''Las facciones (ombatientes luehan para apoderarse del poder a fin de satisfacer su codieia 6 su venganza; entre tanto el pais se hunde mas y mas cada dia, 1) Obra promiada en el Concurso Literario abierto por la Comisi6n Nacional del Olnario de JuArez. Aftxo, 1906. (2) Obra citada, p. 125. (S) Obra citada, p. 127.

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S 252 CUBA CONTEMPOR NEA 'Inientras la poblaci6n se ha brutalizado y degradado hasta un punto que 'causa horror el contemplar' (4). El Ministro francs, Dubois de Saligny, por su lado, escribia con feeha 28 de abril del mismo aio: En el cstado de anarquia, 6 mejor dicho, de descomposici6n social en que se encuentra este desfgIraciado pais, es rniuy dificil prefer el aspecto que lomaran ilos tcontecimienlos... Todo indica que nos acercamos d una nueva revoluci6n. En este cstado, me parece absolutamente necesario que tenganmos en las costas de Mexico una fuerza material bastante para atender, suceda to que quiera, d In proteccio1i de nuestros intereses (5). No menos hostil para A1xico era entonces la actitud de la gran nacion vecina. El Presidente de los Estados Unidos norteamericanos, Mr. Buchanan, en el mensaje que dirigi6 al Congreso en el mes de diciembre de 1859, no vacil6 en consignar estas teorias, dignas, por muchos conceptos, de reflexion: M6xico, decia, debe ser una Republica rica, pr6spera y poderosa. Posee un territories extenso, un suelo f6rtil y una riqueza mineral incalculable. Ocupa una posici6n imuportante entre el Golfo y el Oceano para via de trdnsito y para el comercio. Es possible que un pais como 6ste pueda ser abandonado it la anarquia y d la ruina, sin que nadie haga un esfuerzo por su recobro y seguridad? APermaneceran las naciones comerciales del mundo, que tienen tantos intereses enlazados con 61, del todo indiferentes d tales resultados? gPueden los Estados Unidos, especialmente, que deben participar mads amplianente de sus relaciones cowerciales, permitir d su vecino inmediato qne se (estruya t si mismo y que los perjudique 6 ellos? Pues bien sin auxilio extraflo no es posible comprender c6mo pueda M6xico asumir su posici6n entre las naciones y entrar en una senda que prometa buenos resultados. El auxilio que se requiere y que el interes de todas las naciones comerciales exige que Ienga, le corresponded darlo 6 este gobierno, no s6lo en rirlud de nuestra vencidad con Mtxico, a lo largo de cuyo territorio tenemos vaa frontera de ccrea de mil villas, sino tavbidn en virtud d nuestra political establecida, quce no consiente la intervenci6n de ninguna potencia europea en los negocios domssticos de aquella Repziblica. Los agravios quo hemos sufrido de M6xico esttn patentes al mundo y deben causar profunda impresi6n d todo ciudadano amnericano. Un Gobierno que no quiere 6 no puede satisfacer tales agravios, falta f sus mfs altos deberes. La dificultad consiste en elegir y aplicar el remedio. En vano acudimos al Gobierno constitutional de Veracruz pidiendo la debida reparaci6n, 6 que estd bien dispuesto d hacer justicia. Mientras que su autoridad estf reconocida en todos los puertos importantes y en las costas de la Repnblica, (.) Obra citada, p. 12R. (5) Obra citala p.29.

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S EL REGIMEN PORFIRISTA EN MtXICO: SU APOTEOSIS 253 su poder no se extiende d la ciudad de M6xieo ni ii los Estados quo les son vecinos, en doude ban sido cometidos los ultrajes recientes contra ciudadanos americanos. Debemos penetrar al interior para poder llegar adonde esttn los que nos han ofendido, y esto s6o puede hacerse pasando al trav6s del territorio que ocupa el Gobierno constitutional. El modo mns aceptable y menos dificil de lienar tal objeto, seria obrar de concierto con aquel Gobierno. Creo que su consentimiento y ayuda se podrian obtener; pero si asi no fuese, nuestra obligacion de proteger d nuestros propios ciudadanos en sus derechos asegurados por tratados, no seria menos imperiosa. Por estas razones recomiendo at Congreso que expida una ley que autorice at President, bajo las condiciones que pareozan conveientes, para emplear la fuersa militor suficiente para entrar 4 Mlxico, con objeto de obtener una indemnizacidn por lo pasado y seguridad para to futuro (6). Aunque la cita es larga, no he podido resistir al deseo de copiar casi integramente la parte de dicho mensaje quo con la situaci6n de Mxico se relaciona, para sefialar la contradicci6n existente entree lo que en 61 se consigna y lo declarado recientemente, con motivo de los sucesos de M6xico, por el nltimo ex President de los Estados Unidos norteamericanos, Mr. William H. Taft. Es una nueva demostracion de que la polftica intervencionista de la Uni6n Americana, en 1o atafiedero a AL6xico y a Cuba, ha sido siempre inconsecuente, voluble y ambigua, sin que se note on ella un criterio nnico, definido, como seria deseable, para que estos pueblos supieran a qu6 atenerse. Mientras Mr. Buchanan consideraba, en 1859, un deber moral de los Estados Unidos intervenir en M6xico, para vengar los ultrajes conietidos en las personas de varios enidadanos norteamericanos, y pa ra impedir que aquel pueblo, vecino suyo, siguiera destruy6ndose y aniquilhndose en luchas fratricides, Mr. Taft, en la 6poea actual, sostiene el criterio de la no intervenci6n, por estimar que mayores males traeria a su nation una contienda armada del otro lado del Rio Grande del Norte, quo las p6rdidas de vidas y propiedades ocasionadas por los desordenes domesticos del pueblo mexicano. Ilecha esta digresi6n, que por su oportunidad debe ser exeusada, y volviendo al tema principal, he de advertir que si critica en grado sumo era la situaci6n de M6xico antes de la inter(6) Obra citada, p, 130 y 131.

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0 254 CUBA CONTEMPORANEA vencibn armada de Inglaterra, Espana y Francia en sus conflictos interiores, lleg6 a ser pavorosa desde el mes de enero de 1862, en que arribaron a Veracruz las escuadras combinadas de diehas tres naciones. Baste senalar, desde el punto de vista econ6mico, el echo de que Inglaterra venia a reclamar el pago de los $ 69.994,542 que M6xico le debia; que Francia venia a respaldar la mis inmoral de todas las reclamaciones internacionales: el pago de los calorce millones de pesos que exigia un banquero suizo, Jecker, a cambio de los $ 700,000 escasos entregados por 41, en un moment de apremio, al gobierno reaccionario del general Miguel Miram6n, y que a Espana la guiaba el loco empeno de la reconquista de su antiguo territorio, riesgosa aventura de la que si pudo salir airosa fue porque el talento del general Prim la hizo emprender a tiempo la retirada. Ante un cuadro tan sombrio, no es de extranar que un peri6dico norteamericano, The Tribune, asegurase que nada era mns sabio y humano que establecer en M6xico una monarquia eonstitucional, y colocar en el trono un principe extranjero; pero que como no hbria ninguno que quisiera aceptar esa carga, to mejor seria transladar of Papa a Mexico [ !] y con trtir la Repiblica en Estados Pontificios (7). iA qu6 seguir? Impossible seria esbozar siquiera, dentro de los limites que necesariamente ha de tener un trabajo como el presente, Io que foie para M6xico la cruenta lucha sostenida par el Partido Constitucional en armas, contra los reaccionarios mexicanos y sus aliados, los 35,000 soldados invasores enviados por Francia para apoyar la estafa de Jecker e imponer el gobierno imperial de Maximiliano de Hapsburgo. Lucha sangrienta, lucha titanica; serie inacabable de traiciones y felonias, en la que el genio y el valor de los caudillos mexicanos, resultan empafiados por el vaho malfico de sus ambiciones y rebeldias. De aquella contienda, coronada por el Cxito, que debiendo ser una epopeya, fue un naufragio en el que perecieron los principios del cumplimiento del deber y de la disciplina militar, profundamente quebrantados en el ejreito republicano, se destaca la figura excelsa de la mis grande y mis pura gloria de Mlxico, del inmenso Juarez, cuya entereza moral y euyo acendrado pa(7) Obra citada, p. 133,

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S EL RNtGIMEN PORFIRISTA EN MEXICO: SU APOTEOSIS 255 triotismo lo colocan entre los ma's ilustres superhombres de la Am6rica latina. Ind6mito, tenaz, invencible, no cej6 en su empeilo de derrocar al imperialismo y restaurar la Republica, hasta que vi6 rodar en el cerro de las Campanas, en Quer6taro, el 19 de junio de 1867, las cabezas ensangrentadas de Maximillano y de sus files generales Miram6n y Mejia. Concluida la lucha, en la cual habian sico colaboradores de Juarez generales tan heroicos y aguerridos como Porfirio Diaz, Ram6n Corona y Mariano Escobedo, y hombres civiles tan ilustres como Melchor Ocampo, Guillerino Prieto, Jos6 Maria Iglesias y Sebastian Lerdo de Tejada, no es de extranar que el Partido Liberal triunfante se fraccionara en prupos personalistas. Entonces fu6 cuando, al convocarse al pueblo mexicano para nuevas elecciones, surgieron las tires fracciones jitarista, lcrdisIa y porfirista, deseosa esta nltima de frustrar el prop6sito, atribuido a Jurez, Lerdo de Tejada e Iglesias, de impedir que un military ocupase de nuevo la presidencia. Porfirio Diaz, el que siendo todavia estudiante dej6 las aulas para afiliarse como simple soldado bajo la bandera del Plan de Ayutla, al frente de una pequefla guerrilla en Tlacolula ; el quo, prisionero en Puebla, habiase fugado de su cautiverio para ponerse a las 6rdenes de Juarez, negadose a aceptar el Ministerio de Ia Guerra que aqu6l le ofreeia, porque prefiri6 seguir prestando sus servicios en los campos de batalla ; el que, prisionero otra vez en Oaxaca y conducido a Puebla, logrd evadirse audazmente de su prisi6n, por segunda vez, para inceorporarse nuevamente al ej6reito republicano, conduciendolo a la victoria en Tulcingo, en Miahuatlain y en la Carbonera, y cubriendolo finalmente de gloria en el asalto y tonia de Puebla el 2 de abril de 1867; el que con tantos titulos contaba para disfrutar del carifo de su pueblo, por euya libertad habia afanosamente combatido, fue derrotado por los juaristas, due5os del poder, en las eleeciones de 1871. Pu6 entonces cuando Porfirio Diaz, al expedir el Plan de "La Noria'' (8), levant la bandera de "no reelee(B) Nombre de una pequenia finca rfstica, dondo 61 vivia, en el Estado de Oaxaca.

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0 256 CUBA CONTEMPORANEA ci6n'', bascndose "en el peligro que corrian las instituciones nacionales por la reelecci6n indefinida''. iluerto Juirez y derrocado Lerdo de Tejada, por el triunfo de la doctrina antirreeleccionista, ocup6 la presidencia de la Ieptiblica Porfirio Diaz en 1876, comenzando en esa fecha su obra de pacificaci6n, cuya trascendencia y eficacia tan discutidas han sido en estos altimos tiempos. Roo de ineonsecuencia political, al gobernar durante veintieinco afos consecutivos, quien habia llegado al poder defendiendo el antirreeleccionismo, Porfirio Diaz tiene a su favor, para aminorar ]a virtualidad de ese cargo-que, despu6s de todo, on nada afecta al merito de la obra por 61 realizada-, la circunstaneia de haher respetado los preceptos de la Constituci6n, cuyas modificaciones, para hacer possible la continuidad de su gobierno, fueron hechas dentro de la mis estricta legalidad. Las formas se cubrieron, habilmente si se quiere, pero sin que los preceptos constitucionales sufrieran lesion o menoscabo alguno. Queriendo respetar la bandera que al gobierno de la Repiblica lo habia lievado, a pesar de que el articulo 78 de la Constituci6n-que no habia sido modificado-autorizaba la reeleccion indefinida, Porfirio Diaz entreg6 la presidencia cuando termin6 su primer periodo, en 1882, al general Manuel Gonzalez, que habia sido electo para la primera magistratura; y fuse a oeupar ei cargo de Gobernador del Estado de Oaxaca, para el cual habia sido designado por el voto de sus comprovincianos. Elegido nuevamente Presidente on 1886, ocupd entonces el powder con el decidido prop6sito de mantenerse en 61, cualesquiera que fuesen los resortes que movieran sus adversarios politiCos para derribarlo. En aquellas circunstancias dificilisimas, \6xico necesitaba un hombre de acero, de extraordinaria energia, capaz de dominar a los revoltosos, de imponerse al Ej6rcito, de subyugar a los clementos inquietos y levantiscos. Lograr ese prop6sito fu6, desde un principio, la ambicion personal de Porfirio Diaz, en quien concurrian, a mas de las cualidades antes expuestas, una historia militar brillantisima y un patriotismo bien probado. Ese fil el program que se traz6 y la gloria que se propuso alcanzar: obtener, imponer y conservar una era de paz que permitiera al pals desarrollar sus fuentes de riqueza y

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0 EL REGDIEN PORFIRISTA EN MEXICO: SU APOTEOSIS 257 reponerse de los quebrantos sufridos en sesenta anos de continuas luchas que To habian desangrado y empobrecido. Semejante tarea no podia ser, desde luego, la obra de unos pocos anos, puesto que ella demandaba el auxilio inestimable de un factor del que no es dable prescindir en obras como sta : ese factor, importantisimo, era el tiempo. No es extraio, pues, que el Congreso mexicano, formado en su mayoria por elementos adictos a la politica porfirista, por espontneo impulso o cediendo, acaso, a la presi6n del Ejecutivo, hiciera posible, en 1887, la reeleoci6n por una vez del Presidente do la Repnblica, y que en 1890 autorizara la reeleccion indefinida (9). Porfirio Diaz, a desemejanza de mchos de sus antecesores y de alguno de sus sucesores, no di6 nunca, ni intend' dar siquiera, un golpe de Estado. Tuvo, por el contrario, habilidad bastante para movers siempre dentro de ]a legalidad, inuis o menos real, mis o menos ficticia, pero legalidad al fin. Sus deseos, sus prop6sitos reeleccionistas los ajust6 siempre a la (onstitncion, adaptando 6sta a aqu6los de alguna manera, pero sin violentarla jamns. CuaT fu6 la politica de Porfirio Diaz mientras se mantuvo en el poder? "La de un hlbil gobernante y un gran estadista'', (icn sus partidarios; "la de un dictador y un autocrata'', di'e1n sus adversarios. 6 Cua] de estas aseveraciones es la veridica y en l la incierta? La politica de Porfirio Diaz fu(, ante todo, una politica de atraccion; no fu6, como la generalidad de sus Cmulos, vengativo. -Machos de sus adversaries fueron por 61 encumbrados a has las altas posiciones de la vida pniblica, satisfaciendo, en To jisto y rational, numerosisimas aspiraciones. Propnsose agrupfr alrededor de si, y al fin To consigui6, a los hombres mas ilustres de M6xico y a grand part de los elementos de discordia, (9) El artieulo 78 de lit I onstitneiin de 7 xicod ice u"El 1'ri identp entirJA A cjir' P us un ionos e 19 de Dicimbre y dirari en su nicii rg cuatro aIos+. Este prece to nm miodifiendo Por resnlucion del Coigroso, on :21 de octubre de 1887, en li siguiente forum: El I'rSilnt entrart 11 *joreer su nealgo el lode Diciembre, y durarA en "I cuatro aflos. pu QuQo le leI eIo Para (i periodo conStitucional inmediato; Piro qwdar4 inilitbil en W fiarJ )Oija Oe palr lit PrSidenCia IO!' 1cr1 a &lrtion, no so (j0IIc hubi Sen traileurrido 1 aIi5 O;, itadOA de;l1' el dia -in quo ces en el ejericio de snu Inneion, so. MAs tarde, E d" di iebl re de 1890. Si derog6 la a 'tpri(r iodificaCi n, quIdando desde enitonces btlah)1t1&) el primit iv text costitneJonal quo autoriza la relocrilr ilimltada,

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0 258 CUBA CONTEMPORANEA a los cuales, por otra parte, combati6 saiudamente hasta tenerlos dominados. No encumbr6, como algunos de sus antecesores y como su inmediato sucesor (10), a los miembros de su familia, para sentarlos a la mesa del presupuesto por el solo hecho de toner con el una linea comn n de ascendencia o descendencia, o acaso simplemente un lazo de parentesco o de afinidad. Su padre politico, don Manuel Romero Rubio, a quien hizo Secretario de Gobernaci6n, no ocup6 tan alto puesto a titulo de tal, sino por las exeepcionales condiciones que habia demostrado con anterioridad, al lado precisamente de su adversario el ex Presidente Lerdo de Tejada. En sus nltimos gabinetes figuraron ilustres literatos, como Justo Sierra; prestigiosos generales como Bernardo Reyes; estadistas como Ignacio Mariscal, y eminentes economistas como Jose Ives Limantour, a quien debi6 Mexico, en gran parte, el bienestar econ6mico que llego a alcanzar bajo la quo pudieramos llaiar "dictadura constitucional'' de Porfirio Diaz, quien no solo conjure el desastre financiero que se avecinaba cuando 6l se hizo cargo del gobierno, sino que le permitio legar, al hacer entrega de la presidencia, sesenta y tres millones de pesos existentes en la Tesoreria de la Naci6n, millones que antes de dumplirse los dos anios de su caida, habian ya desaparecido, como desaparecieron tambien en nuestra patria, en lapso semejante, los pruximamente veinte millones que llego a acumular en Ias areas del Tesoro, en s6lo cuatro anos, el gran patriota e integerrimo eiudadano que ocup6 el primero la presidencia de esta Republica, don Tomas Estrada Palma. Quo Porfirio Diaz fu6 cruel; que fue sanguinario; que su administration cost a M6xico muy cerca de 2,000 vidas; que suprimi5 el derecho del sufragio; que ahog6 la libertad. de pensainiento, y otras cosas semejantes, dicen y repiten algunos, sin detenerse a aquilatar la cantidad de verdad que encierra cada uma de esas afirmaciones. Es eierto que Porfirio Diaz reprimi6 con mano dura toda clase de algaradas y revueltas; que persiguio obstinadamente a (10) Segin datos publiendos por la prensa de esta enpital a medinad s del mes prdximo anterior, recogidos de lahios de una damm mexicnna que tomd parte principalisima en los recientes sucosos de aquella Repi blien, el di [unto Presidente don Francisco 1. Madero hizo burderatas a 422 families, parientes y allegados suyos.

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0 EL REGIMEN PORFIRISTA EN MEXICO: SU APOTEOSIS 259 los conspiradores y quo aniquil6 a los elementos de desorden, a los revolucionarios de profesi6n, a los perturbadores de oficio; pero, ?no era 6sta una necesidad para obtener la paz y restablecer la normalidad en M6xico ? v Podr sostenerse que tiene mayores derechos de respeto y de consideraci6n una minoria turbulenta, como la que en casi todos los pueblos latinoamericanos fomenta las revoluciones, que la mayoria del pals, constituida, en lo general, por elementos de orden, de moralidad y de trabajo? 1Dos mil vidas !-exclaman con indignaci6n, mas aparente quo real, sus apasionados juzgadores, sin detenerse a contar cutntas no fueron las sacrificadas por los revoltosos en los sesenta afios que habjan tenido alterada la paz de M6xico. ; Cuhntas no han sido las victims, inocentes en su mayoria, saerifieadas en las calles de M6xico en la decena trgica del mes de febrero nltimo? (11) L No se calcula quo legal a diez mil esa cifra, o sea el quintuplo de las que se suponen sacrificadas por Porfirio Diaz en los treinta y un aiios de su gobierno? Apart de la falsedad, en unos casos, y de la exageraci6n, en otros, de ciertas an6edotas que se cuentan sobre hechos ocurridos durante el regimen porfirista, es justo reconocer que muchos de los hecbos sangrientos que a 61 se le aebacan, fueron realizados, sin su ordcn ni conocimiento previo, por algunos de los elementos que le rodeaban y que con fanftica devoci6n le obedeelan. Un despacho telegrnfico mal interpretado por el General Mier y Teran, Gobernador del Estado de Veracruz en 1879, di6 lugar a los fusilamientos del 25 de junior ; un simple deseo de congratulaci6n, servil y rastrera, motive el asesinato de Arnulfo Arroyo, el supuesto agresor de Porfirio Diaz, por el jefe de la prisi6n de M6xico en 1896. Y aun cuando pudiera argiirse quo tanta responsabilidad cabe al quo ordena y ejecuta un hecho delictuoso, como a aqu6l que, despu6s de conocerlo y pudi6ndolo castigar, lo deja impune, no es justo equiparar y juzgar con igual criterio ambas acciones, ya que la realidad nos deniestra la diferencia que entree una y otra existe. La naturaleza humana nos presenta a menudo casos semejantes. Muy cer(11) En el combat vorifiedo frente al Palacio Nacional de Mexico (A dia 9 de febre ro. murieron 280 ciudadanos PacifiCos y 176 uIjeres y nifios, seglin datos publi cdos por el actual Gobierno de dicha Republica.

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S 260 CUBA CONTEMPORANFA ca de noSotros te(nlis ejemplos de oiombres puros. incoriuptibles, incapaces de cometer ningnn delito contra la propiedad, que retroeeden, sin embargo, ante la necesidad de eastigar a los detentadores de lo ajeno, si estos pertenecen al numero de sus intimos o partidarios, amparando Con su silenCio, con su inaeeion, a los autores de hechos delietnosos que ellos tendrtan a gran deshonoi realizar. 11"n canto al derecho del sufragio, ; es posible su ejereicio pacifico y ordenado en un pueblo cuyas dos terceras parte son, por su ineivilizacion, inapaces de comprenderlo y menos aun de ejercitarlo? No debe olvidarse que la Constitucidn de -1857 fu6, como ha dicho con gran acierto un peri6dico mexicano, El Paladin, "un salto mortal politico', que consagr6 tedricamente uIna sumna de libertades impracticables en aquel medio, en aquela epoca y aun en la actual. Es indiscutiblemente Bello, hermoso, como Jo hace Alfonso Mufioz en su libro en preparaci6n: Narracions de an viaje conlcmpor(nco, del cual ha publieado el dia 19 de febrero ultimo el diario La Discasidn, de esta ciudad, un interesante capitulo sobre ilI.xico actual, disertar desde un punto de vista te6rico, abstracto, easi lirico, sobre los dereehos de los pueblos a disllrutar de la mayor suma de libertades possible y sobre las conquistas de la demoeracia. Ningnn espiritu cultivado ciue haya venido al mundo en el siglo xix, y menos ann si ha nacido en esta poreion americana del globo, donde se rinde pleito homenaje a la Libertad, en el terreno de los principios, aun cuando despues en la prhetica se la ultraje, ningnn hombre que de tal titlo se precise, puede objetar nada a tales disquisiciones mas o menos filosoficas, imas o menos sofisticas. Pero no se trata, en el caso do i)I6xico, de un problema abstraeto, sino concrete; de un caso teorico, sino practiceo. Se trata, simplemente, de Lacer justicia a un regimen que mientras se mantuvo por quien tuvo la entereza y el valor moral de implantarlo y mantenerlo, mereci6 unhnimes aplausos: pero que hoy, caIldo este ultimo y derroeado el primero, s? les anatematiza, aplicandoles los mns duros cnlificativos y pintndose como a un autocrata sanguinario, como a un tiranuelo vulgar. al mismo a quien hasta hace poco anos se le llamaba El salrador d Lsxico.

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0 EL REGIMEN PORFfMISTA EN MEXICO: SU APOTEOSIS 21 Con este titulo public el conocido periodista Francisco Hermida, en el nnmero de la revista El Figaro, de esta ciudad, correspondiente al 24 de mayo de 1896, un hermoso trabajo en el cual exponia, con motivo de una visita que habia hecho a aquehla Republica, la obra admirable alli realizada por el general Diaz, y recogia los juicios favorables, entusiasticos para su administracion, que habia escuchado de labios de un periodista berlines y del ilustre politico espanol Le6n y Castillo; Ilegando a afirmar en conclusi6n, el autor de dicho articulo, que Et mtodo politico del General Diaz, que tal vez a 61 s6o cuadra, es el que salva y engrandece d Mxico, y asi lo ha comprendido esa simpktica y floreciente nacion. Y un escritor y publicist, liberal de abolengo, cuyo juicio no puede mercer tacha alguna, quien en la actualidad desempena el cargo de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de esta Repiblica en M6xico, escribia en 1905 que Un pueblo discolo, con sus millonadas de indios ignorantes y fanticos, uo podia vivir en uni democracia perfecta, al anparo de leyes experimentadas en la dichosa republica de Ginebra. Su porvenir, era la guerra sin (trmino, la eselavitud k todas las tiranins, y solo podia salvarle, en medio Ie la sangre vertida, sobre la huesa insepulta de los heroes, a la vista del desolado paisaje e1 donde cortan ]a riqueza del suelo ]a ruina y los escom1los del odio humano, nil verdadero earheter, una inteligencia, nna voluntii de remover la nacion en sus ciIientos y edificar, sobre emnientos nuXOs, run puelio libre y apto para comprender Ins vent uras ilimitadas de ia demoeracia y ha denoeracia misma (12). 1, sintetizando luego su pensamiento, reconoea que La dicho lieu Tolstoi: Ia democracia es el ideal do Diaz, pero su r6gimen politico es autocratico. MNxico, afirta el eminente escritor eslavo, no puede gozar de ]as mismas libertades que los Estados Unidos y le ha sido menester, para su dicha, un earcter de hierro que lo someta todo a una oluntad. Es el sieflo dorado de los verdaderos libernles que Ilegue la hora t ni en que el ]Imperio comience cederle el puesto a la Repnblica r iad, A la ley verdad, k ]a Constitucion verdad. El Imperio disfrazado de 1(1 bliCa produjo Io que haelia imposible la anarquia disfrazada de libertad: of orden. Y sobrm ins bases de ese orden, surgian de nuevo ]a democracia H uebida por la Constituyente de :1857. Porfirio, k Ini juicio, ha sido la figura inks portentosa de la historic de .N -xi co, porque ha sido grande con todas Ias grandezas, h(roe con todos los I M. M. riuz Sterling, Psiolofh 'fProan, p. 91 y 2.

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0 262 CUBA CONTtMPORXNEA heroismos... Un pueblo discolo, una legion de caciques arrojados y valientes hasta lo inconcebible, una reform de las ]eyes hasta la quinta esencia de ]a libertad y la igualdad, un reconoeimniento de los derechos ciudadanos hasta la utopia, no se convierten ffeilmente en hilos manejables por una sola mano; y ese espectaculo de terror sublime que hace temer los adelantos de ]a especie humana, no se convierte por tn juego malabar en escena de teatro, con actores que jamnas se equivocan ni se salen de su papel!... Esa ha sido en part la tarea de Diaz: conservar la forma, vivir la Repiblica, ostentar las eyes, y en el fondo, en lo mts Intimo, desarrollar los brazos de hierro de su lmperio inconmovible, de suImperio irreductible, de su Imperio brillante y progresista... (13). Esta es la verdad, la pura y noble verdad contra la cual se estrellan los que desean desfigurar la historia para utilizarla, segfln sus conveniencias, en el imprudente halago de las muchedumbres ignorantes e inconscientes. Porfirio Diaz, como todos los gobernantes, como todos los hombres, tuvo sus defectos y cometi6 graves errores. L Quien lo duda? Algunos de estos nltimos los debi6 al Partido Cientifico, en el cual se apoy6 durante los postreros anos de su permanencia en el poder, precisamente para hacer menos personal su gobierno. Alas ; qu6 importa ? No es posible juzgar una obra de conjunto teniendo en cuenta solo algunos de sus detalles, y es innegable que a Porfirio Diaz debe M6xico la grandeza, el bienestar y el estupendo progreso alcanzados durante su administration. La hacienda pnblica de la nation paso de la bancarrota a un estado floreciente, hasta entonces desconocido en la historia de M6xico; la agriculture, las industrias y el comercio desarrollronse de un modo prodigioso; las vias de comunicaci6n se multiplicaron, y la capital de la Republica creci6 y se embelleci6, llegando a ser, como dijo acertadamente Mtlrquez Sterling en su obra ya citada, "un trozo de Europa engarzado sobre pintorescas y fecundas montafias''. Y sefialo estos hechos, porque estimo, a despecho de los que creen que a Porfirio Diaz le falt6 educar a su pueblo para las lies de la politica, como digno complemento de su obra, que a 61 se debe lo principal, lo que tenia que servir de base para esa education y para ese progreso intelectual y moral tan necesarios: la pacificaci6n completa del pais y el fomento de sus grandes riquezas inexplotadas. El valor incalculable y la transcen(13) M. Marquez Sterling. Obra citada, p. 143 y 1-.

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0 EL REGIMEN PORFIRISTA EN MNXIrcO SU APOTEOSIS '2f dencia de estos hechos, por nadie discutidos, podran ser aminorados por quienes consideran que los pueblos son susceptibles de educarse politicamente, en un breve lapso, como pudiera serlo un solo individuo preparado convenientemente para ese fin; pero quien esto escribe entiende, como ha dicho un joven escritor "educado en la escuela positivista del industrialismo moderno", que Grave error es confundir lo esencial con lo secundario, lo transitorio con Io eterno. Eu In vida national, lo esencial es la riqueza, su desarrollo, ]a edueacion del pueblo, Ia economia, el orden; lo secundario es la ambici6n de los partidos, el fin de grupos politicos, las miras de hombres audaces. Transitorios son los gobiernos, transitorias sus faltas, transitorios sus errores. Eterna debe ser la moralidad publica, el patriotismo, el anhelo de grandeza, la fe en el destino. j Porqu6 no sacriflear lo que menos significa a lo que nfs vale? LPorqu6 no preferir el trabajo fecundo, la industria honrada y la labor constante u esa praetica desastrosa de explosiones pnblicas? Las revoiciones triunfan A veces, siempre destruyen... (14). Cutles han sido, en efecto, las consecuencias de la caida del gobierno del general Diaz? El derrumbamiento total, estrepitoso, rapidisimo, de su obra: el empobrecimiento de la hacienda pnbliea, la intranquilidad material y moral del pals, el derramnamiento de sangre, la anarquia, la disolucion. El gobierno de su sucesor, Francisco I. Madero, aun queriendolo, no pudo ser constitutional, liberal ni democrftico; no pudo mantener la paz ui un solo instante, porque los mismos que lo ayudaron a combatir el regimen porfirista, los Vazquez Gomez, los Orozco y los Zapata, lucharon despues para derribarlo a 6l. Por otra parte, como ha dicho acertadamente un redactor de esta revista, Max Henriquez Urena, en su brillante articulo sobre El General Bernardo Reyes, publicado en La Discusion el 25 de febrero ultimo, ... Ese gobierno se distingui6 en todos sus actos por la torpeza y por la ineptitud. Ningn verdadero estadista se hall6 en su seno. Sus componentes eran figuras de segundo orden en el seno de la intelectualidad mexicana. Puede califiearse el ascenso del senor Madero al poder, como ]a irrupci6n de la incultura y de la ignorancia. Asi no se puede gobernar un pais... No es extralo, pues, que semejante desquiciamiento produjera, como resultados, una formidable explosion del sentimiento (14) Mariano AviI6s. Ferza de aeei6n, p. 77 y 78.

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0 2(4 CU.BA CONTEMPORANEA popular, el pronunciamiento del Ejercito, un sangriento espectIAculo en has mismas calles de la capital, la dolorosa destrucci6n de gran niunero de sus mais hermosos edificios, un acto repro(hable de deslealtad, y la alevosa ejeenci6n del ex jefe del Estado y del ex Vicepresidente do la Repnblica, caidos en medio de his sombras de la noche, despuis de haberse asegurado que serian respetadas sus vidas... Ante un cuadro tan borrendo, que here en sus afectos y simpatias a cuantos cubanos emigrados conocimos aquella Republica Itospitalaria, teniendo ocasion de gozar con sus adelanlos y sus triunfos, no puedo dejar de recordar una frase, casi popular, qne of repetidas veces, durante los tres afos que vivi n ?d.xico, de labios de mexicanos ilustres, liberales y patriotas: "El general Diaz--decian-ha restringido, ciertamente, muchas de las liiertades que la Constitucicn garantiza, y ha cereenado nuclios de los derechos que e11a reconoce; pero ha sido una ne(esidad nacional, y ;Dios quiera conservarle la vida por mucos aos, para que podamos seguir disfrutando de la cantidad de libert:id que ci nos ha eoncedido! 2ARlO Gun, AiORENO.

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0 LA EDUCACLON RELIGIOSA EN LA ESCUELA Si se me preguntara eial es, en mi sentir, la mnufs important y tugente de las reformas pedagdgicas que deben introducirse en nuestras escuelas pnblicas, no titubearia un momento en responder: el estableeimeuto de Ia educacidn religiosa, con un plan y eon un espiritu harto diversos de los que infornaban esta ensenanza en la 6poca colonial. T1a1 delicado problenia no solo no esti resuelto, sino que ni siuniera se ha planteado, que yo sepa, en ninguna parte. IndudaFlemente no lo esth en los Estados Unidos ni en ninguna do las si-te naciones europcas que visit cinco aios ha, enando nuestro (4ob ierno mnc honr6 con el encargo de estudiar sus sistemas de 1(duC il. E Cub a la opin ion parece estar dividida-coi po'fls cx(epciones-entre los que aprueban lia esunela sill religi611, ,lo que deseall que ( ella se enselle la catohein. Entire ambos (Xti1ro0s estih lo quo debe hacerse. La escuela sin Dios, ni cultivo a lguno del sentimiento religioso. es incomplete, antisocial y peligrosa; la confesional, sea cual fuere la religion favorecida, es Cosa que queda fuera de los derechos dcl Estado al educar a los h]ijs de ciudadanos quo pertenecen a distinlos credos, auni en el (Ia1s de que uno de ellos constituya la mnayoria. l1 studio de In Religion figura en primer line. cn los hor11ios alenmanes y belgas, y existe tambien en las escuelas franesns. Protestante en Alemania y eatolica en B6lgica, esta enselanza so da en Francia por 11 saeerdote (aumnier), a los estidimites cEatOlieos, por 11 m11 inistro a los protesiantes y por un

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0 266 CUBA CONTEMPORANEA rabino a los judios. Ninguna de 6stas es la verdadera soluci6n del gran problema, que no se ha resuelto porque no se ha planteado convenientemente. Sabido es que problema bien planteado, ya esta resuelto. Antes de plantearlo, importa mucho apuntar el hecho de que en estos tres paises-y en otros, que como ellos figuran entre los inas adelantados del mundo y marchan a la cabeza de la civilizaci6n-no se concibe la educaci6n sin ensenanza religiosa. Algo hay quo acer en nuestra patria para llenar esta laguna, pues me parece que, aun desde el punto de vista puramente literario, es a todas luces injustificable que dejenos salir a nuestros j6venes de los Institutos en la mais completa ignorancia de las bellezas artisticas y poeticas de la Biblia, eterna e inagotable fuente de inspiration para el literato, el escultor, el mnsico y el pintor. El no haberse echo el planteo del arduo problema, ha sido la causa principal del gran malestar que se siente, de lo encarnizado de la lucha en el campo pedag6gico y de lo que se llama "la crisis de ]a segunda ensenanza''. El problema pedag6gico no es una cosa apart que pueda estudiarse en si y por si, sino un aspecto del problema politico, como es 6ste una parte del sociol6gico, el sociologico del moral, y el moral del religioso, si tomamos esta palabra en su acepci6n mas elevada. De aqui la intensidad y el apasionamiento, por no decir ensaiamiento, de la contienda en todas partes, la verdadera fiebre que ha llamado la atencion de tantos observadores. Disctitense ostensiblenente planes de studio, imetodos y programas; pero, en el fondo, lo que realuente se diseute es Ia clase de hombre que se quiere former para un orden politico y social que se juzga deseable. Y no habra paz ni unidad posibles, mientras no nos pongamos de acuerdo en este punto. El paso que hay quo dar en el camino de la concepeion del hombre, meta de la educaci6n, es proponer como ideal al hombrc harmjnico, amante de la verdad y del bien, a ellos dirigiendo su voluntad impulsada por la idea del deber, por una raz6n bien orientada y por los sentimientos generosos que el amor de Dios y del hombre inspiran. El hombre harm nqico implien y, a la vez, explica, completa y supera al "hombre libre'', propuesto como ideal por grandes educadores. Y L como podrs

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S LA EDUCACION RELIGIOSA EN LA ESCUELA 207 ser completo y harmonico el. ser humano, si carece de education religiosa ? La cultura harmonica es, por definici6n, el desenvolvimiento de todas las facultades del hombre. De estas facultades, la mis alta e importance es el sentido de lo sobrenatural, que puede llamarse tambi6n el 6rgano de la fe, que es el que cultiva la educaci6n espiritual o religiosa. La palabra "sobrenatural'' no quiere decir, como muchos screen, innatural. Es, por el contrario, perfectamente natural; no Jo natural bajo, sino Jo natural elevado. Puede decirse que es mis natural que Jo que generalmente llamamos "natural'', puesto que Jo natural, tratndose del hombre, es Jo caracteristico de la naturaleza humana, cuyo distintivo Cs, precisamente, su aspiraci6n a Jo infinito y a Jo eterno, t6rmino y objeto del sentido sobrenatural u 6rgano de la fe, a que lie echo referencia. Lo sobrenatural esti por cima de Jo natural, como toda ley superior est por cima de una ley inferior. El problema es 6ste: hay que suministrar educaci6n espiritual o religiosa a los j6venes en las escuelas del Estado, sin olvidar que el Estado no tiene el derecho de lastimar el sentimiento religioso de los padres que le han confiado la educacion de sus hijos. Es preciso cultivar el sentido espiritual de los educandos, pero sin violentar sus conciencias imponiendoles una determinada religion positiva. Es asimismo necesario que las doctrines religiosas que se les ensefien, no pugnen con los dogmas fundamentales de ninguna de las grandes religiones en que est6 dividida la hurnanidad, ni con las verdades mis admitidas de la ciencia, y no se opongan a la natural evoluci6n del pensamiento humano ni a los progresos y conquistas de la vida y la civilizaci6n modernas, debidas, precisamente, mas que a nada, al Cristianismo, que ilumin6 al mundo. Entre esas conquistas est la de la libertad, sin la cua] no puede haber verdadera vida moral ni religiosa, y de la cual, pese a quien pese, no es possible ya prescindir en cl siglo xx. Planteado asi el problema, es de facil solucion. Indicados quedan en el planteo los peligros, dificultades y condiciones de la reforma, que hay que tener presented si queremos hacerla viable en el estado actual de la ciencia y de la humanidad. La nnica soluei6n posible, en mi concepto, seria la creacion, en las escuelas, de una clase de ensefianza y cultura religiosas, en la cual se

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0 20S CUBA CONTEMPOPANEA estudien per un texto, discrete y cuidadosamente redactado, ademas de las do la religiOn catohica, las concepciones religiosas fundamentales de las otras tres grandes religiones de la raza humaim, que son, precisamente, las que estan esencialmneute de acuerdo con Mas del Cristianismo. Este estudio comparative haria ver, sin dogmiatisno ini iimposici6n, e6tmo la religion de Cristo estaba en germen, digunmoslo asi, en to mejor de las que la precedieron, las cualcs, en este sentido, le prepararon cl camino, muy particularniente Ia judaica, que era la que el Redentor profesaba. Veriase la inimensa superioridad de Jesucristo, al compararle (on (ualquiero de los grandes profetas y filosofos que antes y despues de 61 vinieron, asi como la de su doctrina, estatica, moral y religiosamente eonsiderada. Preveo una objecion. Se me dirm que esto es violentar Ias conciencias. No Io creo asi. Es simplemente presenter Is mnejores doctrines de las mns bells religiones, y dejar ywo el alumno juzgue libremente por si misino. Si e;te se onmora del duloe Jesus, del "Hombre que habl6 como ningni otro ha hablado", tanto mejor para la edueaci6n, para el niflo, para la huinanidad y para el cristianismo. Casi excusado me parece decir que las cuatro grandes religiones a que me refiero, son el Zoroastrianismo, el Budhismo, el Judaismo y el C ristianismo. Bueno seria tambien poner algunos de los pensamientos religiosos de los mayores filosofos y moralistas, incluyendo principalmente los de los admirables pensadores griegos, los mas grandes de los cuales estAn lenos de la idea de Dios, cuya imitaci6n, segnn ellos, eonstitnye la mayor gloria y el supremo deber del hombre. Tesoros hallariamos en Epicteto y Marco Aurelio. Asi ofreceriamos a los espiritus y corazones juveniles sanas doctrines que han side, y siguen siendo, per la inmensa mayoria de los mits egregios pensadores aceptadas, y que no pueden en ningun sentido perjudicar, per ser puras, fortificantes y eminentemente sociales y morales. Enseflanza tal nos permitiria propercionar la indispensable cultura al sentimiento religioso, sin forzar las conciencias imponiendo credo alguno, y sin menoseabo de los derechos de ]a raz6n, del progreso y de la libertad, base do la. vida moral. El texto que propongo sera 1un especie de catecismo univer-

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LA EDUCACTON RELIGIOSA EN LA ESCUELA sal, su glinrs, al cual no s6 c6mo podrian oponerse los hombres inteligentes y de buena voluntad, ya fueran miembros de una iglesia cualquiera, o no lo fuesen de ninguna; y quo, lejos de Lacer dafo ni en parte minima, resultaria altamente beneficioso para los ninos que reciben instrucci6n religiosa confesional en el hogar, o en la escuela parroquial o dominical, y para los que no la reciben en ninguna parte. El 6xito del texto dependeria del tacto y la inteligencia desplegados, respectivamente, en la seleceLion y en la explicacion de los trozos presentados. Ese algo lnico, ese quid divinum de Jesns, resaltaria al ver sus palabras, vibrantes cual ninguna y llenas de vida eterna, al lado de las ms sublimes de los mayores sabios y santos de la listoria. Prueba es sta que s6Io el Cristianismo puede resistir. Luis A. BARALT. Ein cu ompliIIeIitllto del amnpli) program m que (M (UommO M tNl:\NE. so trazA, yL juit ll(1itc la libro exPosicidn do todas ]as opiniones, n mus IWina&, sbgmpre que scan exprosadas (1rrectamente y de buena 14. au cuando estdii 1n pgna con Kis )Prsonales del diretor e 'llu (como en este caso), aparoce a1(ui e artieulodebid a la kihil pluma del doctor Luis A. Ihuma t, clltodrdtie( d1e ingl&s en of I nstit to de segunla eus'fianiza de la 1 lab nit y bion o0I(dW 7 or sus aicion es a ostos studios y n 103 (I litiertIoan inglsa, d (ie ha d'jado bumnu muetra on los notables qie solie hamlat. Ofelia y los principals prsotjes de (st5 j obra de Shakespeare, public) en la R'criwtM Cuba I n)(1nmros (1' mIarzo, abril y may)o d IS2), y que pueden parangonarse con el admirable que el insigne toItorriqtlio don Etugeuio Maria. de Iostos PIbliQ0 en Santiago do Chile' en 1872, aerea de la propia inmortal obra. _'',

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0 EL GENIO DE DOS PUEBLOS A MR. W. J. BRYAN La fe es bolgazana que vive sin trabajo; la duda la irrita, la investigation la mata. JUAN MONTALVO. No os sorprendera seguramente, a vos que estfis acostumbrado a oir con tolerancia las opiniones contraries, que un sencillo ciudadano de Cuba, sin otros merecimientos que su sinceridad, oponga, frente a vuestras convicciones o ideas religiosas, sus puntos de vista, que tal vez puedan ser los de la mayoria de sus compatriotas cultos. Ninglin otro sentimiento, como no sean la admiraci6n y el carifio, al par quo la gratitud, nos inspira vuestra persona. En dias no lejanos, cuando viviamos alli en el Norte bello y triste, fuimos fervientes dem6cratas; y vefamos en vos el simbolo y la encarnaei6n de las doctrinal democraticas. Vuestro retrato, junto con el de Lincoln, engalanaba nuestro modesto cuarto de estudiante. Despu6s, cierto dia, supimos que os disponfais a venir a luchar por nuestra libertad en los campos de batalla, como habiais defendido siempre nuestros derechos. He aqui los titulos por los cuales hab6is penetrado en nuestro coraz6n. Asi es que no os extranar que tan pronto como supimos que est.bais en nuestra tierra y que os disponlais a dar unas conferencias, nos apresuraramos a ir a escuchar vuestra palabra, que ya on otros tiempos habiamos oido llenos de entusiasmo. Verdad es quo aquellos vuestros discursos famosos, por los que tan alta opinion habiamos formado de vos, habjan sido todos sobre temas politicos, socials o econ6micos. No habiamos tenido oportunidad de saber como pensttbais en materias religiosas. Esta opor-

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EL GENIO DE DOS PUEBLOS 271 tunidad nos la bab6is dado aqul, en nuestro primer centro docente, en la Universidad Nacional, el dia 10 de los corrientes. Y b permitir6is que os digamos que casi nos hab6is sorprendido? Ver6is por qu6. Sabiamos que los angloamericanos, como todos los pueblos que de un modo u otro descienden de los germanos, eran profundamente religiosos; pero teniamos entendido, tambi6n, que los hombres de gran mentalidad, asi los de aquellos pueblos como los de cualesquiera otros, llegaban, merced a sus conocimientos, a libertarse de viejos prejuicios que no permiten abrazar francamente las verdades ltimas de la ciencia contemporhnea. Esta regla general en todos los paises, tiene una excepci6n: el atavmsmo. Nosotros hemos tenido-tenemos anncasos notables en este sentido. Pero entre nuestros intelectuales es cosa que ya no merece los honores de una discusion, el suponer o no escrito por manos divinas ese libro de nuestra gran admiraci6n: la Biblia. Para nosotros, la Biblia no es mas que un libro, o varios libros, de aquella 6poca; y no os asornbr6is si os afirmamos que preferimos, a esa obra arcaica, el Fausto de Goethe o un buen tratado de Fisica o una buena Historia Natural. Dispensad la herejia-si asi calificiis nuestra declaraci6n-en gracia a la verdad. Felizmente, no padecemos anin de gazmoneria. Somos los cubanos, por lo general, poco dados al misticismo. La doctrina religiosa, que pretende ensefar la comunicacion directa entre el hombre y la divinidad, en la vision intuitiva o de cualquier otra form, es cosa que no nos atrae. En este sentido no tenemos semejanza alguna con los egipcios, judios y germanos. El Dios nnico, vengativo y terrible de los catolicos, en quien se concentran las fuerzas todas de la Naturaleza, y de quien se babla como si fuera persona de todos conocida, casi familiar, hasta el punto de que se reproducen su cara y su cuerpo por medio de las arts de la pintura y escultura, es creencia que, francamente, no llevamos en el pecho; aunque algunos-no pocos-la evenn siempre en los labios. Y no penseis que desconocemos la Biblia: en nuestra biblioteca tenemos varies edieiones, en latin, espafiol e ingls, que hemos leido, cotejado y estudiado. Sus paginas se eneuentran llenas de notas escritas con nuestra propia mano. Alla, en los Estados Unidos, aprendimos a estudiarla en varios cursos,

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S 272 CUBA CONTEMPORNEA (,nu of mapa a la vista. )'a veis que no hablamos por boca do !i(Iso. como poi' aqui suele decirse. Admiramos, si, en grado sumo, la persona de Jesfs de Nazareth, como apostol, como orador, como hombre de grandes virtues y de gran fe; pero no IcemOS (JUe JTcscs es Dios. Y no lo creemos, torque 61 mismo no ennci, nii por un solo instant, la idea sacrilege de que 61 sei Dios: vrese e relneiin directa con Dios-"bijo de Dios"en el scntido de que Jo son todos los hombres que participan de tales ideas religious. Con una disposicion de espiritu semejante, ya comprendereis fitciinente que no procuramos explicarnos lo inexplicable, es decir, Jo (ie la ciencia todavia no puede demostrarnos, con algo mas inexplicable ain; esto es, como ora y producto de un Ser quo ni conoCemos, ni creemos facil cosa que llegue nunca a ser materia de nuestro conocimiento. Preferimos decir: ignoramos. Somos, en tal sentido, mucho mris modestos que aquellos que nos afirman la existencia de Dios, con tal convicci6n, que diriase quo a su persona se refieren como si se tratara de algon amigo. No nos avergonzamos de nuestro parentesco simiano, porque juzgamos Iaber hecho voluntariamente algo por nuestro mejoramiento. Somos los cubanos hospitalarios, sencillos y buenos, a la ianra quo to fueron los primitivos habitantes de esta tierra; pero 1o somos naturalmente, sin que necesitemos, para serlo, de la patented de bondad que nos expida el ministro protestante o el sacerdote (albiico. No buseamos esa sanci6n. No la necesitamos. La eneontramos en el afeeto, en la estimaoi6n de nuestros amigos, cn el culto que al deer rendimos, en el reconocimiento que de nuestras virtudes puedan Lacer nuestros compatriotas. El mns grande de los cubanos no ha necesitado, para ser por nosotros glorifcado, confesarse a la hora postrera de su vida. Sus acciones, sus buenas obHs, s gran corazon, son lo que to han elevado al primer puesto entre los mejores. Entendemos que las (reencias religiosas-cualesquiera quo ellas sean-son pianos inclinados por donde se precipitan los hombres al abisino insondable de la intransigencia. En tal virtud, iin1imaos que el setarismo-usando esta palabra en su sentido inis amplio-es funesto. No ereemos que pare ser un hombre moral. sea indispensable practicer religion alguna. Asi como no

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S EL GENIO DE DOS PUEELOS 273 comprendemos, tampoco, quo sea menester "mortiflcarse, ayunar v rezar temblando'', para honrar a ningin dios. Consecuentes con estas ideas, no tomamos por antoreha que ilumine nuestra mente, la revelacion, la fe, la gracia divina; sino quo preferimos -alernos de la experiencia de nuestros sentidos, de los razonamientos y de las observaciones que hombres eminentes han ido pacientemente anotando en su larga y fructuosa vida de estudio. No pretendemos poster toda la verdad, sino algunas verdades, que quizes mafana tengamos que desechar por err6neas o equivocadas. lNo importa! Todo se transforma, evoluciona y cambia. Nada hay inmutable y fijo. Esta manera de ver las cosas es la base de nuestra tolerancia. No nos preocupamos de la salvacion &1 las alas. Dejamos a cada cual esa tarea. Tenemos algunos compatriotas que pertenecen a hermandades cuya santidad se eleva al grado superlativo. Otros presiden archicofradias. Tanto mejor, porque de ellos acaso sea el reino de los cielos. No les disputamos el puesto: es mas, ni aun intentamos persuadirlos de (ue deben venir a nuestra compania. No es esta Cpoca, ciertamente, la mias adecuada para cefirse la banda del cruzado. F'rente a este indiferentismo nuestro, vosotros habeis hecho Iasi una instituci6n de la Sunday school. No os censuramos; pero veamos la influencia que tanto el uno como el otro sistema produced en la practice y hacen sentir su predominio en la manera de apreciar y juzgar las producciones artisticas, por ejemplo. Habiamos oldo, sin quererle dar cr6dito, la anecdota aquella de Cutzen Borglum, de que en una ciudad de California habia una bella estatua que representaba una nifa desnuda, que era el enOanto de muchos por lo bien ejecutada que estaba; hasta que in dia vino a la ciudad un buen ministro, que se sorprendio y eseandalizo de aquella desverglenza ( ?). Pronunci6 un serm6n so)re ese tema, y... a ]a manana siguiente alguien vistio la estatna. Si este hecho no fuera rigurosamente hist6rico, nosotros podcemos dar fe de otro no muy remoto. Todos recordaran, seguramlente, la famosa Saturnalia del Signore Ernesto Biondi. Era, c', verdad, una obra notable, de gran mrrito y de una tecnica muaravillosa, al decir de los peritos en Ia material. Su autor habia countratado con el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York,

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0 274 CUBA CONTEMPORXNEA que en aquel lugar seria exhibida por un aio. Pues bien, el Museo se nego a cumplir el contrato, y Biondi intent poner pleito a sus directores pidi6ndoles $ 200,000 de indemnizaci6n por la falta de cumplimiento de lo estipulado. Y, 1por qu6 adopt el Museo esa linea de conducta? Dejamos a una autoridad la pluma, para que lo explique cumplidamente: There is in this country a dull, bloodless, Puritanical circle whose members have had all the feeling icicled out of them, who seem to dominate American ideals... Los seinores de la direccion del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, no encontraron muy de acuerdo con la moral -con la moral tal como ellos la entienden-el soberbio grupo escultorico de Biondi, ante el cual nosotros, pobres pecadores, nos descubrimos con respeto. Pero no es 6ste un caso aislado. Todavia recordamos (siempre Io recordaremos) el combate, la lucha encarnizada, que cost lograr poner en escena el drama Safo, de Alfonso Daudet. Y, sin embargo, el asunto del drama-todos Jo sabemos-es tan real, que resulta la eterna historia de gran parte de los matrimonios. 1Por que alarmarse, pues ? a Es que el realismo y el naturalismo no deben tener cabida en las arts, o es que pretend6is que el arte realice tambi6n misi6n moralizadora? Si asi es, 1 cunn equivocados andiis, oh, americanos del Norte! Olvidais que el arte no es, o no debe ser, moral ni inmoral ; que el arte no debe perseguir ma's que un objeto: la realizacion de la obra bella. No busqu6is, ioh, puritans de nuestros tiempos!, moralidad en el arte, porque con ese criteria matareis la inspiracion, que es libre como los elements. Mientras pensdis de otra suerte, vuestro arte national sera an6mico y raquitico, aunque tenga olor de santidad... En cambio, a los cubanos, en materia de escultura, no nos alarma cl desnudo. No nos ruboriza la forma humana al descubierto. Al contrario: nos encanta. No comprendemos qu6 relacikn puede tener el culto a un dios cualquiera, y la admiracion quo una obra artistica nos inspire. Asi como tampoco se nos alcanza que sea pecaminoso llevar a la escena de un teatro lo que a diario observamos a nuestro alrededor. La hipocresia es yerba que, por suerte, no erece en nuestro patio. Y, pod6is creernos,

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0 EL GENIO DE DO5 PUEBLOS 275 Mr. Bryan: nos sentimos tranquilos; porque, al cabo, por nuestra conducta presente no nos preocupa gran cosa vuestro mas alld. Nuestra vida es ditfana como nuestro ambiente. No tememos un paralelo entre los que pudieran erigirse en jueces y consores de nuestra manera de pensar y sentir, y muchos de los que mantenemos estas ideas. Y es cosa, para nosotros, de dificil explicacion, c6mo seria posible armonizar las creencias religiosas de un pueblo que dice admirar y cumplir los Mandamientos de la ley de Dios, y que, por otra parte, tiene un affn y una sed tal de riquezas, que por conseguirlas sacrifica cuanto para nosotros hay de mas querido en la vida. No es esto una exageraci6n. A Qui6n no sabe que en los Estados Unidos de la Am6rica del Norte se pregunta cuanto vale tal hombre, en el sentido del capital que posee? Es, por consiguiente, natural que se procure tener mucho dinero, para valor tambi6n mucho. Y vos nos hablabais de la importancia de la cducacion moral del hombre... De fijo que vuestra conferencia se le antojaria un sermon a muchos de vuestros compatriotas. Felizmente, hemos llegado-excepto en el orden politico-a la edad adulta. Y si no, juzgadlo en cualquier sentido: en ese cnerpo de profesores, por ejemplo, de nuestra Universidad, varios de los cuales escucharon vuestras palabras. Si supierais de la mentalidad de algunos de ellos, verfais que no los hay mejores en las grandes Universidades de fama universal. No somos del todo incr6dulos, aunque si descreidos de vuestras doetrinas religiosas; porque, creednos: mis beneficio nos harais con la difusi6n de ensenanzas civicas, y con la coopera(10n que poddis prestarnos en extender la pnblica instruccion, que eon pretender inculcarnos lo que no se inculca: la fe. Vuestros Ceompatriotas nos han prestado un servicio inmenso: la higienizaci6n de nuestras ciudades. Y este otro: el plan de nuestr instrueci6n pnblica. Por ambas cosas os estamos profundamente reconocidos; pero la Biblia no encaja en nuestra idiosincrasia. De aqui la manera distinta de concebir la moral, de comPender la naturaleza y de expresar nuestras ideas. Es que proYcdeIros de distintas razas. Por eso, si tomis la religion-cono alguien piensa-para apoyaros en ella a fin de que os sirva

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S 276 CUBA CONTEMPOPIANBA Como medio para desarrollar vuestra politiea-cono lo hac6is con los indios-continuad vuestra propaganda; pero oid nuestra palabra honrada: en cuanto a nosotros, perd6is el tiempo. Y toned cuidado, porque Ia alianza esa con la religion, ha solido ser peligrosa y ha costado muy cara a las naciones que de ella se han servido. En suia, nuestro eartcter tiene que ser, por fuerza, de todo en todo contrario al vuestro ; porque no puede ser mns distinto el suelo donde han nacido ambos pueblos. En el nuestro, se mantienen siempre verdes nuestros campos hermosos donde crece la palmrla esbelta. Aqui no hiela nunca o casi nunca; y ei calor esti templado por la brisa casi constante que nos bana. Es "dulce y elemente'', nuestro china, como decia Euripides que era la atinsfera de Grecia. En consecuencia, vivimos deslumbrados par la contemplacion del 6ter resplandeciente de nuestro cielo siempre azul. En eambio, no se borrarin janhs de nuestra memorial aquellos iniorminables dias grises de vuestros inviernos inclementes, cuancio esperabamos en vano, pensando en la patria distante, que a travcs de las pesadas masas de nubes se abriera, al fin, paso un debil rayo de sol. Como no olvidaremos tampoco nunca aquellos campos sepultados bajo el sudario frio de las espesas capas de nieve. Y claro esta quo pueblos formados en cliinas tan desiguales, se desarrollan de manera diametralmente opuesta. A vosotros el clima os hace sentar junto a la estufa durante algunn tiempo; y ahi, cerca de ella, por fuerza tennis que entregaros por algunas horns a la inercia sofadora que crea Ias ideas del mas alld; nosotros, por nuestra parte, vivimos siempre al aire Libre, quo es poco propicio para las contemplaciones misticas .. El domingo es el dia primero de vuestras semanas. Para nosotros es el Pltimo. Vosotros lo dedicis, desde la maflana a la noche, a prleticas religiosas. Ese dia, en todos o casi todos los Estados de la Union, no se oye par todas partes mats que canticos que entonais al Altisiuo. Today vuestra energia se encuentra en suspenso. Flota en el aire la nota de misticismo. Nosotros, en cambio, einpleamos ei domingo en divertirnos; y mientras vosotros suspendeis en vuestros teatros las representaeiones y aprobis una ley que prohihe los juegos pablieos, nosotros abrimos de

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S EL GENTO DE DOS PUEBLOS 277 par en par las puertas de nuestros coliseos y nos damos cita para acudir a los juegos de pelota. Pensamos y sentimos de modo distinto. Juzgamos quo "la religion moderna la constituye el lazo que nos une a los Grandes Iombres; stos son los santos niodernos; venerarlos y apoyarlos es nuestro culto. Su palabra es el santo Espiritu hecho care; sus obras son obras vitales que nos preparan el Cielo sobre la Tierra. El Cielo no estit encima de nosotros y en otro espacio: esta delante y ac', en el Planeta. Los Dioses son solo idealizaciones de los Hombres superiores''. Tal es nuestro culto. Esa, y no otra, nuestra creencia. F. CORDOVA,. Febrero, 1918. Estilo fcil y claro, sin ampulosidades ni frases altisonantes, e ironla sutilmente transpareiitada en una elegant y sencilla manera de decir, revela este notable articulo con que nos distingue el doctor Federico C6rdova, abogado joven y letrado consultor de la Scretaria de listruccion Pilblica y Bellas Artes, en el cual contesta la inolvidable pr6dica con que el boy Secretario de Estado norteamericano convirtid tior breve tiempo en pilpito, el 10 de febrero pr6xiino Pasado, la cAtedra de nuestra Universidad.

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0 DOMINGO DEL MONTE Y EL GENERAL TACON I En algunas de las correspondencias escritas en Cuba durante los anos del gobierno del general Tacon, se observa que el temor unas veces, y otras la falta de valor civico o la extremada prudencia, han originado que los actos de dicho gobernante no aparezean juzgados con la merecida severidad, y que sus abusos de poder y arbitrariedades no hayan encontrado, en la mayoria de los cubanos contemporaneos, las censuras correspondientes a tan desp6tico sistema de gobierno. Pero la publication de una correspondencia de Domingo del Monte con su hermano politico Jose Luis Alfonso, escrita la mayor parte desde la Habana, duranb largos afros, y entre 6stos los que comprenden el mando de Tacon, ha venido a probarnos que en una 6poca en la que tan pelgroso era emitir juicios severos sobre el gobierno, en la que la correspondencia particular no gozaba de seguridad alguna y la persecuci6n arbitraria era sistematica, habia un hombre que denunciaba al exterior del pals la insufrible tirania del c6lebre gobernante espafol y no temia juzgarlo severamente, a pesar de residir en el territorio. La correspondencia a que nos referimos se ha publicado en la Revista de la Biblioleca Nacional, en los nimeros de julio-agosto de 1909 a julio-diciembre de 1911. Las cartas que la forman no son solamente notables desde el punto de vista politico; tambifn lo son consideradas literariamente, pues con ellas puede seguirse el movimiento intelectual de Cuba y toda la producci6n lite-

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r DOMINGO DEL MONTE Y EL GENERAL TACON 279 raria y artistica. Agreguese que ademas encierran gran nfmero de noticias sociales que les prestan gran amenidad, siendo una especie de cr6nica de la sociedad habanera en los anos que abarca. No siendo otro nuestro intento que mostrar al lector los juicios que a Del Monte merecio el sistema politico del f6rreo general espanol, entresacaremos a continuacion los pasajes de dicha correspondencia en que se hace referencia al mismo, comentandolos ligeramente. La primera carta de la coleccion, en la que Del Monte censura los actos del general, es de 21 de julio de 1836; y en ella, al tratar del retardo que sufrieron las obras del ferrocarril de Bejucal y Giiines, lo hace en los siguientes t6rminos: Lo unico quo ha ocurrido despues de mi tltima, ha sido la oposicion de S. E. Tac6n Bey f que el carril de hierro cruzase por su jardines, advirti6ndote que cuando se hicieron los proyectos de las distintas lineas por donde se podria traer 6. la ciudad el camino de hierro, 61 convino con la Comisi6n y con el ingeniero en preferir la que pasaba por alli. Pero cata que el amor propio del Bey y de su visir Pastor, se resintieron al palpar quo iba a ponerse en contrast la obra utilisima, y rapida y economicaiu.te levada a cabo del ferro-carril, con la ostentosa y costosisima del paseo militar, y se han valido de cuantos necios subterfugios han podido pa oponerse al plan aprobado. Dijeron quo las fortificaciones del castillo se oponian f que a cierta distancia de sus murallas hubiera zanja, edificio, arbolado, muro, & sin recapacitar estos mandrias que el camino de hierro no es nada de esto, y si lo es toda la fantasmagoria del paseo-Tac6n. En fin se ha elevado f Espafla el exped.te y de all vendrs quo se aprueba Io que ha hecho S.E. Entre tanto se ha parado el camino, serif preciso gastar 60.000 p.s mas p.a emprender otra linea p.r el capricho del Cap.n Gral, y el pnblico carecerii quizas ya p.a muchos anlos del beneficio de aquella empresa. A lo que se agrega quo ya el Intend.te ha cobrado 900.000 p.a p.r cuenta del camino de hierro a los prestamistas de Londres, y en el camino no se han gastado mas que 300.000. Con fecha 7 de agosto y volviendo al propio asunto del ferrocarril, escribe: ... Ya sabres que S. E. ha emborricado el camino de hierro; ya sabemos por qu6 no ha querido que paseo p.r sus jardines; la causa es que Pastor v C.a han calculado que prefiriendo la line de la Factoria, podian

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0 280 CUBA CONTEMPORANEA ellos ocupar como rematadores el niuelle y los almacenes y heuchirse de millones de pesos con los 18 6 20 anios quo se les concederfn do privilegio en la contrata. Conocida es la agitaci6n que en la Isla caus6 la jura en Espana (agosto de 1836), de la antigua Constitucion de 1812 y que al conocerse en Santiago de Cuba hubo de dar lugar a la memorable sublevacion del General Lorenzo, Comandante del Departamento Oriental. Pespecto a la aetitud de Tac6n ante el suceso, Del Monte, en 28 de septiembre, escribe a Alfonso lo siguiente: ... Sigue la ansiedad del pueblo, que en mil dudas respecto A lo que pasa en la peninsula, espera la decision de su suerte. El gral. dice que si de IR.1 Orden le inandan jurar la Constitucion del afro de 12, la jurar, p.a que no establecer aqui ninguna de sus consecuencias, antes al contrario establecer5, mil horcas p.a los quo se desmanden y alboroten. Ha tenido varias juntas de Grales para acordar lo quo habia de hacerse en caso de quo tc viniese comunicada la orden de jurar la Constitucion: 61 tambien estft pasando sus apuros, pues no las tne todas consigo, y tome que se le revuelva el ealdo, sin percibir el muy topo quo esto pueblo ni con palaneas se menearh. Las elecciones todavia no se han echo. Al dar cuenta de las medidas tomadas por Tac6n con los afectos a las ideas liberales, o sospechosos de serlo, detalla sin rodeos, en una carta posterior (1), los tirinicos procedimientos del general, diciendo: ... Entretanto este arraez sigue abusando escandalosanente de la dietadura con quo lo ha revestido el estipido gabinete de Madrid. Las prisiones no cesan: se estienden a toda clase de personas, altas, bajas, ricas, pobres, buenas y malas: mas nivelador qua los de la revolution francesa, a todos los empareja con su funesto despotismo. A los Doctores de la Universidad, que estaban presos, p.r que diz que dijeron que no habian do elegir p.a oficios de su Corporacion f ningun godo, despues que no se les pudo probar semejante culpa, que la Comision Militar los declare p.r vonsecuencia, absueltos de este cargo, y quo resultaron inocentes en dos sumarios mas que ilegalrn.te les mando forjar, los ha declarado con consulta de su Asesor Ildefonso Suhrez, reos de estado, y los ha condenado A en(1) De 22 do octubre do 1836.

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n DOMINGO DEL MONTE Y EL GENERAL TACON 281 (ierro en fortaleza de la Peninsula. Entre los Dres. va el padre de uno de ellos, quo no tione mas delito, que el haber defendido p.r si, como abogado quo es, con el mayor ealor, a su hijo, y baberle dicho a S. E. en un escrito, quo no podia juntar su voz a las de los que en la Isla de Cuba elogiaban al Cap.n Gral, p.r que a 61 le habia arrancado mas que la vida, pues que le habia quitado a su hijo. Inmediatam.te Io encarcelaron y pocos dias antes de deportarle en comp.a de los Doctores, los pusieron a todos incomunicados, p.a que ni siquiera tuviesen el triste consuelo de despedirse de sus families ni de recoger entree sus amigos algun socorro p.a aliviar en part los sufrimientos de su presidio. Han preso tambien al Can6nigo Mftrquez, de 70 altos de edad, p.r que dicen que le estaba explicando la Constitucion a un negro. En la Careel nueva hay mas de 900 presos, y ya S.E. ha mandado prevenir nuevos calabozos en la Cabafia. Yo no s6 en lo que parara esto. Mayor tirania no se ba sufrido aqui jamas. Los hechos que relata Del Monte no estan exagerados. Vease ]a forma en que otro contemporaneo describe las desp6ticas medidas de Tac6n: Preni6se la delaci6n y se reglament6 el espionaje mis horroroso, erigi6ronse en principios inconcusos de juzgar, las maximas mis atroces y desorganizadoras y en consecuencias de ellas allanabanse indistintamente la Casa del blanco y del filtimo africano, la hosteleria mas humilde, como la morada del vecino uaas respetable, ocupandose y escudriindose por pequeiios motives los papeles mas sagrados, atestaronse las cfreeles de victimas, decretfbase el destierro sin que precediese juicio de ninguna clase y hermanfndose la injusticia con la inhumanidad vedfbase a los infelices proscriptos el consuelo de recibir el nltimo adi6s de sus familias y los auxilios indispensables para un largo y penoso viaje. Y no se limitaba la persecucion a los que moraban en la Isla. Viles escuchas circulaban por los paises extranjeros y por la Peninsula para espiar la conducta y transmitir lag acciones, los escritos y hasta las palabras mas insignificantes de los i1hanos. Designnbanse quizis las victims que debian ser sacrificadas, y porci6n do honrados y pacificos vecinos, cuando al restituirse al seno de sus familias tras larga y dispendiosa ausencia por motives particulares saludaban las playas de su patria, encontraron, en lugar de los brazos cariflosos de unia madre, de una esposa, de un hijo 6 de un amigo, el cordel de 'n esbirro y los borrores de una hedionda y mortifera bartolina (2). (2) Obsrmincionr. sobre la Menoria pblicada por el General D. Mioucl Tac6n at cut rear el robitrto de Cuba, publicadas en el Boletin del Archivo Nacional, de noviombre-diciembre do 1910. La nota c do dichas Obserrnciones, nos da a conocer el retrato moral de uno do los consejeros y auxiliares do Tac6n en su obra gubernativa, y quo copiamos: uEntre los individuos que rodeaban al General Tac6n merece particular atenci6n D. Jos Ildefonso SuArez, Asesor interino de Gobierno. Nacido de una familia oseurisima, sin edU#ael6n, sin talented, le habia querido dotar, no obstante, la naturaleza de una ferocidad de al-

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0 282 CUBA CONTEMPORANEA Habiendo jurado el General Lorenzo la Constituci6n de 1812, al hablar Del Monte de los actos de Tac6n relacionados con el acontecimiento, lo hace de este modo en carta de fecha 23 de noviembre: El Gral. Lorenzo gob.r de Cuba jur6 la Constitucion y ha establecido el sistema constitucional en su provincia. Tacon ofendido por algunas palabras de la proclama de Lorenzo le comunic6 la R. Orden en que previene Gil de la Cuadra q. en las colonias se siga el sistema desp6tico, y p.r Io tanto que contrajure, 6 que mandaria de lo contrario tropa p.a deponerlo del mando: el otro se ha liecho fire, y lo delata de Carlista, y le dice en sus proclamas que es tan cobarde en el campo, como torpe en el gabinete. Atufado 6ste ha soltado las trancas, y ha levantado un armamento de 3,000 hombres, que ya han empezado a marchar contra Cuba: los dos vapores de Ma-z los han embargado, y en ellos y en goletas de la costa saldri dentro de 3 6 4 dias el grueso del eg6rcito. Entretanto salen en racimos los deportados para Espana, los negocios se van resintiendo de estas caballadas gubernativas: la azucar ha bajado a 8 y 12, y la plaza y nosotros somos los que pagamos el pato. Mandar ]a expedition el Brigad.r Insp r de ing.s Gascue y su segundo serA otro mentecato de cuyo nombre no me acuerdo. Ayer entr6 aqui una fragata inglesa de grra. procedente de Cuba y dicen que dice el Cap.n que aquello es un barullo, que Lorenzo se achispa, que todos claman p.r Tacon, en fin que con una goleta que Ileve 200 homb.s de tropa se concluir todo. Aqui unos temen que se dispare un tiro, p.r que screen q. estallar una guerra civil; otros lo desean p.r que ma do quo la historia ofrece pocos ejemplos. Exaltado independiente en el ano do veinte S dos y delator de sus infelices cdnplices en veinte y tres, abridse de este modo paso A la Asesoria de li Comisidn Militar permanente, en donde ya did palpables muestras de s odioso earActer. Sin embargo, do los mdritos que alli contrajo, nunca consiguid un empleo de mAs importancia, porque sn venalidad, de quo tenla noticias el alto Gobierno, destruia las encareldas recomendaciones de sus favorecedores. No ignoraba el General Tacdn los anteceden. tes de SuArez, pero siguiendo su bell principio de que los malos eran ios qre conocdanlos malos, no dudd un punto de lia marlo A su lado, como el hombre mAs apropdsito para segundar sus miras. La honradez y ]a firmoza eran las cualidades que menos acomodaban al General Tac6n con sus consultores. Bastante se ha dicho en diversos escritos para dar A conocer los principios que servian de norma A SuArez en el desempeno de sn delicado empleo; pero muy poco 6 nada quo ofrezea on siu horrible desntdez la perversidad de su alma, y asi coneluiremos esta nota, refiriendo entre otros que pudieramos citar, un hecho que hard extremecer A nuestros lectores. La madre de tin joven A quien se juzgaba, no sabemos porqu delito, fue A suplicar A SuArez tuviera algiuna consideracidn con su hijo, y recibiendola con aquella hipocresia que tanto le asemejaba A Tiberio, ofrecidla que en la tarde de aquel diaseria puesto en libertad. La madre lena de gratitud se arroj6 A los pies del monstruo, quien repitlendola su oferta la despidid. Admirado uno de los auxiliantes de SuArez de que hubiera dado semejante palabra cuando acababa de ser condenado el reo A diez anos de presidio, llam6 su atencidn hacia esta circunstancia, poro el bArbaro le contest sonrifndose: Lo he hecho de prop6sito, aM sendird mds al saber la senlencia.

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S DOMINGO DEL MONTE Y EL GENERAL TACON 283 estalle, quo al cabo, de ella, dicen, resultar alg.n beneficio, aunque no sea mas que salir de esto estado de opresion espantosa en que vivimos. V6ase ahora c6mo juzga Del Monte a Tac6n, despues del fracaso de Lorenzo, y c6mo considera las medidas de policia del gobernante espaniol: Entretanto como ver6s en los Diarios de Dic.e so desbacen los Ayuntamientos de toda la Isla, in capite el desmoralizado y ruin de la Habana, en exposiciones y plcemes al Lord Protector por la feliz conclusion de la guerra civil, debida a su genio profundo, a sus talentos & pidiendo todos A la reyna Ia perpetuidad en el mando de S. E. Este sigue impavido su carrera dando palos de eiego, com spre. Ahora con el reciente triunfo consider como star. To contar6 solo un hecho de los fresquitos. Montresor tuvo un pique con la Pantanelli, p.r cosas de su arte; la Sra. deoand6 al primo tenore por injurias graves que diz que lo dijo este en la contienda, y sabiendo que Tacon no se anda con chiquitas cuando huele que un hombre piensa como liberal, astutam.to mezcl6 en el capitulo de su querella que Montresor Labia sido desterrado de Milan 6 de Napoles por exaltado liberal, que 1o era tanto que spre. daba mayor 6nfasis a los cantos en que so hablaba de patria y libertad, con objeto de despertar simpatias en el publico &. Apenas lo supo S. E. cuando lo puso en ]a cartel, de donde salia sdlo p.a ir al teatro, y concluido el expediente, se le intim6 que deniro de 3.o dia so embarcase p.a sa tierra. Montresor dijo que so le permitiese ir f N. Orleans, pues estaba desterrado de su pals, y asi se le concedi6. Se cuenta que la primcra vez que sali6 a las tablas despues de estar preso, le dieron un aplauso inmenso, estrepitoso... subversivo; quo despues sali6 Pantanelli, y canto su aria favorita del L er acto de I Alontechi, y quedo el teatro en un silencio sepulcral, hta que algunos alemanes, genie advenediza y sin patria, la aplaudicron solos. Ya que to be mnentado f estos alemanes, to advierto que entree los extranjeros goza Tacon de una nombradia de justo y de sabio, que nace de Io siguiente: antes do legar aqui S. E. la policia era infernal, por supuesto Labia robos y asesinatos a todas horas del dia y do la noche: esto tenia consternados a todos pralm.te f los comerciantes y capitanes y tripulacion.s de buques extranjeros. Ahora se ha corregido este abuso, p.r las medidas do policia de Tacon, y esto basta p.a quo Io considered un geio, p.r qu cmo extranjeros protegidos p.r el respeto de sus respectivas naciones ya se guardara muy bien S. E. de tocarles el polo de ]a ropa p.r sus opiniones politicas. Ademas, como extranjeros quo son, no se ballan al cabo do lo quo pasa on 1o interior do las familiar, p.r que no conocen sino a otros comerciantes, forasteros como ellos, p.r lo regular solterones, quo no se ocupan en otra cosa quo en sus tratos y mercancias. Asi es que ni la question de las elecciones, ni los abusos del poder arbitrario, ni Ias diabluras del camino do hierro, ni hIs mil

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284 CUBA CONTEMPORANEA y una iniquidades parciales y privadas que en los vecinos y habitantes oseuros do la Ilabana que se han cometido y se cometen diariam.te en la ciudad, las saben ni las comprenden, p.r que no estin en estado de comprenderlas y detestarlas. Ellos lo que saben es quo a sus depend.tes no los roban ni los asesinan a las doce del dia, como antes, y esto les basta, aunque el gobierno encarcele y deported a las fortalezas de ]a Peninsula a la mitad de la poblacion de ]a isla. To hago estas explicaciones p.a que asi lo hagas entender A los que to citan las cartas de los comierciantes extrangeros de la Habana, y aun los articulos laudatorios de S. E. de los periodicos norteamericanos, ingleses y franeses (3). En dos cartas, de fechas 29 de abril y 27 de mayo de 1837, describe los preparativos del gran baile que el Ejercito dio a Tacon para conmemorar los titulos de Marqu6s y Vizeonde que el gobierno It otorg6, y es muy curiosa la relaci6n que hace Del Monte; por ella vemos la suntuosidad que la Tlabana de antafo ostentaba en sus fiestas. Dice Del Monte en has dos mencionadas cartas: Para el dia 14 del entrante so prepara un famosisimo bayle dispuesto p.r los nitlitares psA celebrar al S.r Taeon p.r su nuevo titulo de Marques y \Tizeonde. So darn en el teatro pral. y part de la Alameda de Paula, dondo so pondrA una mesa do 400 cubiertos: ya han tumbado los postes aquellos de piedra y esthn levantando el armatoste, p.a foriar una sala de la La section de la dha Alameda, desde las ptas del teatro basta el freito de la Casa de D. Juan Estrada. Un amigo mio al ver este armatoste, dijo que era p.a foriar el catafalco funebre de ntra patria. Se ha calenlado en 14.000 p.s los gastos de la function: cada regim.to da 1.500 p.s y cl recsto to comipleteran los gefes y Plana mayor de esta guarnicion. En los diarios de ayer y hoy verfis el anuncio del famoso bayle quo el Egereito de la isla da al Gral Tacon en celebridad de la gracia de titulo d( Castilla con que S. M. lo ha honrado en premio del triunfo que gan6 en la pacifieacion do Cuba. Se han gastado 17.000 p.s en los preparativos plies el teatro principal y parte de la Alameda de Paula serAn los inmensos salones en que se celebre tan fastuosa funcion. Mas de 100 facciosos han estado trabajando de dia y de noche, en esta semana, p.a concluir los adornos y decoraciones del local. La mesa pa el ambign se ha colocado en el trano de la Alameda que est entre la calle de Acosta y la de Jesus M.a: forma el plano de una fortaleza; los ramilletes serAn haces de fusiles: a tin lado han figurado un jardin, o mas bien dicho, pensil con flores, yerbas y arbustos naturales que amenizaran el lugar y darmn frescura y lozanla a (O Carta do 5 do febrero de 1537.

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S DOMINGO DEL MONTE Y EL GENERAL TACON 285 la fiesta. La sala de bale es el foro y plateau del teatro, todo nivelado con suelo de madera, p.o pintado imitando cuadros de mfrmol. Los palcos estan engalanados con cortinas de tafetan amarillo y carmesi, vistosam.te puestos; los mismos colored, que son los de ]a bandera national, se ven en un grupo de trofeos militares que se ha levantado en el fondo del foro, con dos cafones de a 24, bombas, fusiles, sables, balas, &.-Los techos de la galeria de la Alameda son de banderas espanolas con artesonados de madera dorados y azules. A todo lo cual darn mayor realce y brillantez las innumerables inees, que en vasos, bombas y aranas de cristal estfn repartidos por dentro y fuera del Coliseo y de ]a Alameda. En Ia esquina de la calle de Luz se ha colocado un arco de triunfo, de madera imitando el mfrmol, con pinturas y letras alusivas f los relevantes triunfos del festejado Escelentisimo... II Saco public el ano 1837, en Madrid, su folleto titulado ['aralelo en Ire la isla de Cuba y algunas Coloias inglesas, que tuvo gran resonancia, y en donde algunos han querido ver Inuestras de ideas anexionistas, aun cuando el gran cubano, al final de su trabajo, con gran elocuencia se defienda de quo puedan imputArsele semejantes ideas. Dicho folleto eircul6 por toda la Isla con exito grande. Tac6n se inquieto de tal modo por ei entusiasmo quo el eserito de Saco produjo en las elases ilustradas, quo Con fecha 31 de julio del propio aiio de 1837, en una carta oficial al Ministry de la Gobernaci6n, en sus primeros phrrafos se cxpresa en los t6rrninos siguientes (4): Al ver yo que el club de habaneros desleales quo tantas veces denunci6 a S. M. en mis anteriores comunicaciones como eesistente en Ia Corte misma, ha dejado ya el disimulo, y proelamado franeamente sus principios desorganizadores desde el momento en que perdi6 sus esperanzas de figurar en la representation national, y de llevar en ella f cabo sus inicuos planes; no puedo menos de lamentarme que f la vista misma de los supremos poderes, en imprenta conocida y sin ocultarse con la mascara del andnimo se impriman folletos quo salen de un Centro conocido y se diseminan por esta Isla, valicndose de los inmensos recursos que los disidentes tienen a su alcance.-Cudntase en el nfimero de estas producciones ei Paralelo (nire la Isla de Cuba y alfunas Colonias inglesas por D. .Tose Antonio Saeo e intpreso en Madrid eu la oficina de D. Tonjs Jordan. Desde el (4) Este curioso documento se ha publicado en el Boleln del Archivo Aaeicol correspondiente a septiembre-octubre de 1910.

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0 286 CUBA CONTEMPOR NEA primer parrafo de este cuaderno, manifiesta su autor al punto adonde sc dirije, aseverando con juramento, que al contemplar el estado miserable de esta Isla, trocaria la suerte de su patria por la de las posesiones del CanadA. El folleto contiene un tejido de imposturas; y es un dolor que asi como cesisten hombres p6rfidos 6 incansables en extraviar la opinion, no haya tambien verdaderos espanoles que se propongan refutar 6 imponer silencio A los malvados...'' En su escrito official continna Trae6n analizando la obra de Saco, y despues de calificarla de "folleto incendiario'", dice: En el nltimo phrrafo, hacia el cual llamo mis particularmente Ia atencion, so ballan las siguientes palabras que envuelven una amenaza muy digna de reprimirse: ''Si el Gobierno Espanol llegase alguna vez d cortar lo.s lazos politicos quc unen 6 Cuba con Espana no seria yo tan criminal que propusiese uncir mi patria al carro de la Gran Bretafia. Darle entonccs una existencia propia, una existencia independiente, y si possible fuera, tan aislada en lo politico, como to estd en la naturaleza; he aqui cal seria, en mi humilde opinion, el blanco adonde debieran dirigirse los esfuerzos do todo buen cubano. Pero si arrastrada por las circunstancias tuviera que arrojarse en brazos extrahos, en ingunos podria caer con mds honor ni con mas gloria quo en los de la Gran Confederaci6n Norte-Americana. En ellos encon rarta pa: y consuclo ,fuerza y protection, justicia y libertad; y apoydadose sobre tan solidas bases, en breve exibiria al mundo el portentoso espcectdculo do un pueblo que del mds profundo abatimiento se levanta y pasa con la velocidad del relntpago al mas alto punto de grandeza. Este es el papel quo destiny el Club de Cubanos Disidentes desde la Corte d circ(Mlar por los paises de Ultramar. Las ideas sediciosas que desenvuelve, y las alusiones subversivas que contiene no pueden llevar otro objeto que sublevar este pais y separarle de la dependencia de Espana. iY esto se escribe en la Corte misma! !Esto se publica impunemente y se circula por estos dominos, sin que toda mi vigilancia sea capaz de evitar la introduecion, y sin que el autor tenga reparo en hacer ostentaci6n de su crimen y en insultar al Gobierno de S. M".! La lectura del folleto de Saco, quo de tal modo alarmaba a Tac6n, caus6 tal entusiasmo en Del Monte, que lega a llamar "sublime bayam6s" al autor, en una Carta de 7 de agosto de 1837, agregando: I oy es 61 [Saco] el simbolo de la opinion publica Cubana. iTanto nos ha hecho adelantar el despotismo metropolitano, energicamente ayudado par este arraez! Las contribuciones nnicipales se multiplican, en los diarios verfs que los malojeros por cada caballo pagan 12 p.s anuales, los vendedores por las calles tambien estan pensionados, y se ruge que a los eselavos dom6sticos y rnurales tambien se les impondra un dereeho.

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0 DOMINGO DEL MONTE Y EL GENERAL TACON 287 La exasperacion pfiblica esta ya rebosando y hubiera estallado si no pagaramos el delito de tener esclavos con in pena de serlo nosotros A ntra vez. Por estas lineas se ve que Del Monte pertenecia a ]a clase que Tac6n calificaba de "hombres perniciosos". Segnn sus mismas palabras, Cn dicha clase contaba a la casi totalidad de los abogados, a los graduados de la Universidad, a los literatos y, en fin, a todos los que tenian "en la masa de la sangre el deseo de la independencia que parece ser connatural con sus personas" (5). III En su correspondencia con Jose Luis Alfonso, no dejaba nunca Del Monte de comentar todo suceso que tuviera relaci6n con el Gobernador General; y asi venos que trata del conflicto surgido entre Tac6n y el Conde de Villanueva y da noticias sobre arbitrariedades escandalosas y abusos de poder, en dos cartas de fechas 4 de noviembre y 12 de diciembre de 1837: El Cap.n Gral y el Intendente estfn, p.r fortuna, empefiados en una hcha encarnizada; de lo cual result cierto desaogo (sic) al resto de la poblacion que descansa de tanta tropelia y tanto prurito de gobernar como tiene este camueso. El origen de la desavenencia centre las dos poteneias beligerantes, dicese que viene de muy atras; achacanlo unos a tin desaire quo hizo la Sra de Pinillos al Vizconde del Bayamo; otros opinan que este fu6 el causante de todo por haber faltado a ciertas etiquetas cortesanas; de aqui se asegura que pasaron a mayors, a competencias, a reclamos, a conflictos de jurisdiccion y atribuciones administrativas, hasta quo i8 contienda, en pavoroso crescendo acalorandose, ha llegado a t6rminos tales quo por un tris me zampa ei Vizeonde al Conde on un barco de guerra, y bo envia a Espalia bajo partida de registro, si 6ste no se agacha y "ede. Mariano Romay ha sido depuesto de su empleo en el Hospital, y se halla confinado p.r orden del Gral en el Bejucal, donde se le ha mandado que espere el ukase, que quizAs lo lanzara a ila Isla de Pinos, quo es hoy la Siberia del imperio autocrttico Taconino. (G Frases douna comunicaciOn de Tac6n, de de Julio de 1837, contestando ala Real Orden que disponla que las provincias de Ultranar se rigieran por leyes especiales. Este documento se ha publicado en el Boletn del Arch iro Nacional, do septiembre-octubre de 1910.

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S 288 CUBA CONTEMPORANEA En los diarios de este mes verfs dos muestras de la arbitrariedad incansable de ntro Arraez. Es la una, dar un privilegio esclusivo A uno p.a construir cierta especie de carretones, y obligar ademns k todos los duefios do los quo ahora se usan It desechar %stos dentro de un aio p.a que compren al privilegiado los suyos so pena de una gruesa multa. Es la otra, dcilarar por 4 meses sin valor el privilegio concedido a la Empresa de los vapores de Regla, p.r que faltaron 6 las condiciones de su compromise, y volver ahora f renovarle el privilegio, revocando la providencia anterior, nada mas quo p.r darle enojos al Intendente en su Junta de Fomento... Con fecha 20 de enero de 1838 trata de persecuciones contra cubanos llegados del extranjero, donde Tacon supone quo existen centros revolucionarios: Mucho tememos aqui respecto f Cste, pues ya el Gral. esta advertido quo en Paris bay un foco revolucionario de insurgentes habaneros; por lo cual f los 3 6 cuatro dias de haber saltado en tierra ha prendido al italiano, criado quo fii de Nicolfts, y se estan tomando declaraciones a todos los pasajeros de la Silphide. Por 1o tanto es muy consiguiente quo en cuanto llegue Gutierrez, como babanero, amigo do Escobedo y Saco y tiyo, y como mozo do relevantes prendas capaces de suscitar la ruindad de muchos envidiosos, 1o prendan tambisn, y traten de matarlo f fuerza do encierro 6 incomunicacion en un calabozo: tal ha sido ]a suerte de Laureauo Angulo, quo si no muere, moriren ]a prision. Todos los pacotilleros y mereachifles que van de aqui f Paris, y quo desde sus crapulosas y villanas tabagias los ven f Vds. pasar en elegantes coches y acompanados de gente fna y bien quista, eterno objeto antiptico de toda especie de canalla, se indignan de tal diferencia, y se vengan de ella, en cuanto vuelven a sus mostradores y escritorios de Cuba, chismeando al Visir y sus sat6lites contra Vds y los suyos. Tan repetidos ban sido los chismes que ya el hombre so ha puesto ufias arriba... El relevo de Tac6n, tan deseado por todos los que en aquella epoca sustentaban principios liberales, y, de un modo general, por los nativos del pals, llego por fin. Del Monte comunica la noticia del suceso y comenta la despedida heeha al ex Gobernador General, en los tsrminos siguientes: Mi querido Pepe: lleg6 por fin el correo, y en 61 la deseadisima dimision de ntro tirano. To remito los diarios desde el 12 de 6ste, pues por la Silphide ya to miand6 otra remesita en que verhs los sentidos y Ilorosos l)samies de su partido. Este ha exagerado tanto su dolor, que ya raya en asonada el ziudo con que trata de hacer la despedida de su idolo. Han embargado todos los barcos de vapor de este puerto p.a acompafar a S. E.

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0 DOMINGO DEL MONTE Y EL GENERAL TACON 289 hasta dos 6 tres leguas fuera de la boca del Morro: levan mnsicas y banderolas bordadas al efecto, y opiparo alnuerzo: hoy se dice una misa solemne en S. Agustin p." propiciar el Cielo en favor del ilustre viagero, y en el diario de hoy verns los ululatos dolorosos que han lanzado los C6nsules estranjeros y el comercio de esta ciudad, llegando el de Holanda en la naturalidad de su estilo 6. llamar a S. E. el nuevo Cap.n Gral el 2. tomo del otro... En los diarios verns la despedida de Tac6n, y en un folleto que va dentro de las Mem.s de la Sociedad Patri6tica, leeras una relation de lo que hubo el dia del embarque del dho Gral. Ntra exposition a la Reyna dandole las gracias p.r la oportunidad y sabiduria con que eligi6 a Ezpeleta, sali6 en el correo el dia 5 de este: la firmaron in capite ntro padre politico, y el Marques de R.1 Proclamacion, y despues toda la aristocracia habanera, el alto Comercio, los abogados de mas reputation, los capitalistas mas considerables y toda la juventud: Ia extendi6 Govantes, y Juan Poey y yo fuimos los promovedores del pensam.to: ntro pral objeto fue dar una prueba irrecusable de que la parte smaw de ntra tierra no era' taconista, como lo acababan de asegurar en una representation tumultuaria todos los mozos de tiendas, de fondas y figones, todos los marineros extrangeros, y todos los hombres de partido, capitaneados p.r D.n Joaquin Gomez, Aizpurua y Hornillos, que cran los nnicos que valian algo... Estas citaciones son de dos cartas de fechas 21 de abril y 18 de mayo de 1838, las nltimas que en la correspondencia que examinamos tratan del general Tac6n. IV La protesta en6rgica de Del Monte contra los actos de Tac6n no se encuentra solamente en la correspondencia, de la que hemos presentado algunos fragmentos a nuestros lectores. En 1836 se publie6 en Madrid, sin nombre de autor, un folleto titulado La Isla de Cuba tal cual esta, que es uno de los escritos ma's virorosos qu se Ilan publicado sobre la situation de Cuba en la epoca de quo tratamos. Dieho folleto es obra de Del Monte; lo public para refutar un escrito de Francisco Guerra Bethencourt (6) en el que se defendia con gran entusiasmo el r6gimen espanol en Cuba. (6) Este escrito es el siguiente: Cuatro raxdabras en coutcedacion at brere discan-o del

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0 290 CUBA CONTEMPORANEA Da muestras Del Monte en su escrito de grandes cualidades de polemista y escritor politico, y juzgando el estado de Cuba pinta elocuentemente las arbitrariedades que servian de base al regimen taconiano, fijAndose con especialidad en la administraeion de justicia. Como muestra, transcribamos a continuacion dos f[ragmentos que darmn una idea del m6rito de la obra de Del Monte y del horrible sistema que con tanto vigor anatematizaba: ... La arbitrariedad, por otra parte, no sirve para nada, y mucho menos sirve la del General Tacon, ni aun para escarmentar malvados. Como on la aplicacion de sus castigos no es guiado por ninguna luz de ley ni de raz6n, sino por mero antojo 6 antipatia contra el indiciado, he aqui que, cuando secede que condena a itn verdadero delincuente, sin nrevia formaei6n do causa, no recipe esta pena, asi arbitrariamente aplicada, la sanein general del pfblico, ni menos servir de escarmiento I otros malvados. Y esto nace de que eada vecino de la poblacion, aunque sea un santo, reflexiona que el diN menos pensado haran con 61 Io que hicieron con el otro, y como t aqu6 Io privarhn de defense en juicio, y su suerte sera emejanto 6 la. del malo, y su reputacion quedar tan mancillada como la del perverso; porque el despotismo con su funesto nivel f todos los empareja. *Y quien nos asegura que, andando el tiempo, y viniendo una 6poca do legalidad y de orden, en que se levanten tantos destierros por haber sido torpemente deereta dos, no se a parezean, revueltos entre los sentenciados inocentes, hombres mal volos con aires de triunfates rn tires y de vietimas do la tir'nia, que si hubieran sido juzgados y sentenciados legaluente no nos ofrecerian el escandalo do verlos otra vez ontre nosotros?... ...Y6ase lo que ba helho este IIoward military. En una de las cuadras 6 b6vedas dei fortisimo eastillo de la Cabalna, que esta frontero a esta ciudad, f la otra margen do la hahia, ha mandado encerrar en mont6n a mis de 800 pesos. IDe ellos los lay sentenciados ya; de ellos con causas pendientes, otros meros indiciados, y muchos solamente detenidos: grandes criminals, sospechosos 6 inocentes, con grillos y esposas, todos considerados Como presidiarios, y todos en confusa mezela, como queria tenerlos Howard. Pero 1o mas atroz es que se ignora por qa estan alli mns de ]a cuarta parte de ellos, sin que haya escribanos, ni jueces, Ini fiscales, ni nadie que sepa el motivo de tales prisiones. Estas no son groseras calumnias, Ini voeingieras charlas: on las visitas de cnrcel que al cerrarse el punE.rmo, Sr. Conde de mhnfalo, Procurador Cortrs por la Ila dr Cuba, pronunciado cu in sesi6n drl 15 del ro rront. Madrid. 19 Enero de 136. S I. Gumerra Bethencourt nra canario (de la isla de Lanzarote) y residi6 largo tiempo en Cuba. Fu6 un orador erudito y castizo y a quien el misnm DMl Monte apreciaba mucho, teniendo en grand estimacion sus dotes literarias. Guerra Rethenourt fi6 eolaborador de la 8erista Bimesrc Cubano. En el mimero : (septiembre-octubro be d 11) de dicha c6lebre publicaciidn, hay un estudio critico suyo sore el Atrte de Hablar, de Hermosilla.

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0 DOMINGO DEL MONTE Y EL GENERAL TACON 291 to de esta Semana Santa se celebraron, choe6 tanto al Brigadier Velasco, president de aquel acto por comisi6n de S. E., el oir tan repetidamente a los escribanos, al presentarse muchos presos, quo se ignoraba su causa, quo mand6 se fuesen apuntando, y, como hemos dicho, result6 quo estaban en este caso mias de Ia cuarta parte del total de los presos quo pasaron visita. La causa de este inaudito desorden es el abuso, autorizado por S. E. ( tanto Ie suponen 6 61 los hombres!) de quo cada comisario de barrio, cada capitan de partido, cada mequetrefe de palacio, se encuentra revestido por 61 de nuevo y mixto imperio; los cuales, por minima naderia, y las mks veces por despuntar algtn ruin pique a otra villana pasi6n, zampan en la Cabana a troche y noche al que se les antoja, sin dar despu6s parte a Ia autoridad judicial, ni formarles el correspondiente proceso. iEsta es Ia seguridad quo gozamos! Alli se estkn despu6s estos infelices neses y afios, partiendo pedernales y sacando cantos de los arrecifes de la costa para el eipedrado, al resistero del sol de los tr6picos, aguantando latigaos del c6mitre, y sufriendo todos los malos tratos y las infamias de una g'lera... ('). Por los fragmentos de las cartas de Domingo del Monte a Jose Luis Alfonso y los que hemos reproducido de su folleto La Isla de Cuba tal cual ester, se habr visto que Del Monte di6 inuestras de gran valor civico al expresarse en t6rninos valientes y en6rgicos contra el regimen seguido en Cuba por el General Tacn. Ilay que tender en cuenta, para apreciar su valor, 10 que en aquellos tiempos arriesgaba e1 hombre que, presumiendo una political insensatamente tirAniea, exponia su protesta vigorosa y sus libres opiniones en su correspondencia particular, tan falta de seguridad bajo tal gobierno. Debemos, pues, considerar a Del Monte no solamente como un eminente literato que honr6 nuestras letras y cultura, sino como el var6n honrado y just que protest en su tiempo contra las inedidas ominosas seguidas en el gobierno de su patria adoptiva. L. P. DE A. (7) El que desee conocer por complete el folleto La Isla ale Cuba tal eval sdd. to encontrard reproducido en el tomo SQ de la Rerista Cabana, p, 251-269.

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OCASO (NOVELA CORTA) I Lucrecia Ibor, marquesa de Colatino, e6iebre por la belleza clasica de su rostro, la pureza de sus lineas y el modelado de sus manezuelas ineomparables, era, a los treinta y seis anos, una fruta eargada de iniel, una magnolia quo desfallece on la elegante porcelana, una esplendida puesta de sol. Lucrecia, al regresar del hotel de sus primos los senores de Roeafuerte, con los cmales habia almorzado, se encerro en sus habitaciones, haeiendo saber previamente a la doneella, que no estaba on Casa para nadie ; pero, vamos, absolutamente para nadie. Algo muy serio, algo de mucha gravedad le habia oeurrido a la marquesa, segun io atestiguaba el hechicero semblante, palido y contraido, y, sore todo, la acentuaci6n de sus ojeras deliciosas. Por io pronto, y como el que no dice nada, Lucrecia tenia (Tue dedicarse, alli a solas, nada menos que a reconstruir el mundo moral, heeho afiicos poco antes a su vista estrepitosamente.. Pero, senor, i qu6 tiempos son los quo alcanzamos ? ; D6nde vamos a parar?... La marquesa no io hubiera creido, aunque se lo jurasen... C6mo suponer tanto mundo, tanta perfidia, tanta audacia, en Pcpilo Sagn, moeosuelo de veinte anos, a quien easi Luerecia habia visto nacer?... Y para trazar su inflexible linea de conduct, y atizar la hoguera del odio salvaje, del odio mortal quo, desde hacia unas horas, le inspiraba Pepito, la marquesa, contrariandose, martirizandose, evocaba una y otra vez, punto por punto, io que ha-

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0 OCASo 293 bia ocurrido entre los dos en easa de los senores de Rocafuerte. Evoquemos la pavorosa eseena del mundo moral haci6ndose aiicos... Despu6s del almuerzo, Lucrecia, sentada ante una mesita en el aparatoso despacho de su primo, caballero que, dicho sea entre parentesis, nada tenia que despachar, hojeaba, en compania de Sagan, intimo de la casa, una elegante revista francesa, nutrida de limpidos fotograbados; y ocurri6 que Pepito, fingiendo reconcentrar la atenci6n en la revista, se fu6 apoderando poco a poco, con cautela felina,artera e imperceptiblemente, de la mano ideal de la marquesa... Nuestra heroina-y al llegar a este punto en la remembranza, Luerecia sentia unas ganas atroces de levantarse y empezar a destrozarlo todo-, nuestra heroina no hizo nada, es decir, segnn lo que podia recordar de un modo vago, cual si se tratara de un pasaje de embriaguez, ella, por su parte, oprimi6 suavemente... Aquella complacencia s6o duro un segundo; la marquesa, dejando escapar un leve grito entrecortado, cual si hubiera sentido el pinchazo de un alfiler, retire la mano rtpidamente, observando entonces con el rabillo del ojo, como Pepito, que se habia apoderado del panuelo de encaje, lo besaba afectando hip6critamente la unci6n de quien besara una reliquia, guardandoselo despu6s, con la mayor frescura del mundo, en el bolsillo. Media hora mas tarde, la marquesa, irritada Juno, llamaba aparte al salteador de preciosidades escultoricas y landrozuelo de encajes tibios, para decirle con severo tono y altivo ademttn, substituyendo el tratamiento de ti, que hasta entonces habia dado familiarmente a aquel chiquillo, por el que requeria el (eDojo: -Es usted un atrevido; un insolente... Devuslvame ahora mismo mi paliuelo. i Vamos !. .. Pepito, hasta turbado y todo, se excuse como pudo; pero en cuanto a la devoluci6n, replic6le cinicamente: -No me es posible entregarle a usted el panuelo, marquesa; se lo vendo.. -Devuaivamelo usted ahora mismo. -Se lo vendo por un beso nnico, que sera la dicha suprema de mi vida...

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e 294 CUBA CONTEMPORANEA A esta altura el recuerdo, Lucrecia, palida como un lirio (palida de ira reconcentrada), sonreja nerviosamente, y, llevindose a la nariz el frasquito de sales, se entregaba a ciertas divagaciones filos6ficas. ..i El beso nnico !. ..Esa era una de las mas perfidas artimaiias de cuantas pudieran inventarse... Por cierto que seria altamente instructive una obra acerca de los estragos del beso 6nico a trav6s de los tiempos. .. Que desparpajo, qu6 osadia, qu6 einismo, cutnta desfachatez !. Un beso.. ., un beso para toda la vida... 1 El beso nnico, en fin! ... ;Ah! Como si los besos vinieran solos... II A pesar de ser nuestra heroina, como mujer de mundo y de buen tono, maestra etninente en el arte sutil del disimulo, varios de sus amigos, maestros preclaros a su vez en el de la observaci6n, comenzaron a notar en Lucrecia particularidades que haclan cavilar, llegando hasta producirse cierta alarma en la benemarita falange de los adoradores plat6nicos. La marquesa, que adelgazaba y perdia el color a ojos vistas, solia sufrir, en medio de la conversacion mis animada, distracciones incomprensibles, ensimismamientos hondos, durante los cuales dij6rase que so trasladaba mentalmente a otro planeta.. Aquella mujer de vivacidad encantadora, aquella dama en actividad siempre, afecta al visiteo y el trato, charladora gentil de vena riquisima, se iba retrayendo eada dia mas y mfs; y si con ]a responsabilidad de ello podian cargar las jaquecas, invariable disculpa, no, ciertamente, con la de que Lucrecia abandonara a menudo el brillante paseo de coaches, y apeindose, a la caida de la tarde, de la berlina o el niilord, se perdiera como vision melaneolica a lo largo de las umbrias solitarias... El odio a Pepito lleg6 a tomar en la marquesa caracteres morbosos, a convertirse en una grave enfermedad; y esa era la explicacion de aquellas novedades extraias. El obsesionado pensamiento de nuestra amiga, desasido de la voluntad, trabajando solo febrilmente, desmenuzaba el mismo tema a todas horas y en todas partes. A la vez, i pobre alma emponzofiada por el aborrecimiento !, la imagen horriblemente an-

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S oCaso 295 tipatica del ser detestado, de aquel mozalbete, en cuyas mejillas frescas, en cuya boca que el bozo sombreaba, en cuyos ojos brillantes, y en cuyo cabello vigoroso, se ostentaba la juventud con insolencia insultante, la perseguia, la asediaba, mostribase a Lucrecia de continue. Aquello constitufa un tormento insufrible. i Como no ensimismarse, adelgazar, palidecer, rehuir el trato, y perderse en la hora del crepusculo, cual vision melancolica, a Jo largo de las umbrias solitarias?... i Oh! La vida, amable s6lo en el conveneionalismo huero de ciertas novelas, es un combate sin cuartel, una lucha feroz entre los sees, a dentelladas y zarpazos. La criatura que se ve acorralada, ofendida, torturada diab6licamente, i ah !, tiene derecho a todo... i Si ella pudiera ordenar que matasen a Pepito!... Pero que Jo matasen por un procedimiento que Jo trocara en atomos, que Jo evaporase, que Jo hiciera desaparecer Como si no hubiera existido jamis... Y la muerte absoluta, la muerte de Pepito, por atomizaci6n, tan tremendo disparate, adquiri6 para la marquesa de Colatino, cuya cabeza, seg'n las trazas, se empezaba a descomponer, la ingubre fijeza de un designio vesanico. Cierta noche el diablo jug6 a Lucrecia una pasada infame. La infeliz, en medio de aquel su dormir agitado, escuch6 una voz misteriosa que le indicaba el rec6ndito lugar donde flula el manantial encantado, que brindaba la juventud en un sorbo de agua... Hacia all, cruzando el bosque, se dirigi6 en peregrinaeion la marquesa, cuando al separar el tupido ramaje en flor quo ocultaba la hechizada fuente a su vista, lanz6 un grito y retrocedi6 atropelladamente: al lado del manantial, Pepito, ostentando la ligera indumentaria de un maiuol helenico, dormia en blando reposo, mientras su companera, una blonda ninfa de quince anos, con la aurora en los ojos y tremulo aletear de tortolas blancas en el seno, le ensortijaba los rizos con sus dedos de nacar, y apercibia una corona de laurel y rosas purpnreas... A tal punto lleg6 la turbaci6n de aquel espiritu, que Lucrecia, no pudiendo resistir ins, se fu6 a echar a los pies de su confesor, el P. Acevedo, un fil6sofo y un santo, segun las senoras. Alli, en la penumbra del templo (del templo de moda), de hinojos ante el m6dico del alma (de moda tambi6n), la marque-

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0 296 CUBA CONTEMPORXNEA sa vaci6 su coraz6n, repleto de rencores, como hubiera podido vaciar un saco de ponzonosas viboras. El P. Acevedo, despu6s de escucharla, suspir6 profundamente, cual si resumiera todo un inmenso enmulo de consideraciones filos6ficas, hablando luego a la penitent asi: -i Pobre, pobre hija mia ... El relato que acabas de hacer, me ha lacerado el alma. Tu estado es alarmante, de una gravedad extrema... Estts ya al borde, a dos pasos de la sima, y, para alejarte del abismo que te arrastra hacia sus faces, con la fascinaci6n de cien voices mal6ficas, para curarte y redimirte, es preCiso apelar urgentemente a todos los recursos, desde la oraci6n y las lecturas piadosas, hasta los ejercicios corporales... El que abrasa tu ser es un odio de la peor especie, odio que tiene otro nombre, sin duda mas propio... l Sabes cual, hija mia?... En aquel momento el 6rgano inund6 la nave, aromada de incienso, de suave y quejumbrosa melodia, yLucrecia, desfallecida, desolada, cubriendose el rostro con las manezuelas de marfil, oy6 deslizarse quedamente al oido, filtrada a trav6s de la rejilla del confesionario, ]a frase reveladora: palabra de las palabras, la que roba su fuerza incontrastable al destino, blanda como el plum6n y acerada como el pufial, dulce y amarga, serafica y proterva; este vocablo, en fin: -A mor... III Para argumento disparatado, el de la comedia humana... Cuando Luerecia se consideraba mas segura, mafs firme (todo es relativo), y en la menos pensada coyuntura, son6 la hora fatal, ocurri6 ]a eaida... Cielos santos, y qu6 caida!... De las de la/iguiillo, com0 diCen en las plazas de toros. Iabla llegado ha primavera con su borboteo de vida, su explosi6n de ritmos y colores, su fragancia de claveles y rosas, sus frescas mafianas radiantes, y sus tardes incitadoras, de diafano cielo, tibio ambiente y luz dorada. La marquesa, despu6s de tomar el t6 con su prima y recibir el empalagoso hoinenaje de unos cuantos personajes vetustos, fuse, con un libro en la mano y ansiosa do espacio libre. Camino del jardin; y en 61, ocupando

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0 OCASO 297 entree el follaje un banco rhstico, frente a una fuentecilla ruMorosa, al borde de cuya taza una pareja de palomas niveas se daba el pico impertinentemente, Lucrecia recorria las paginas de la novela, henchidas de escudrinamientos sutiles, no sin abandonar en ocasiones la lectura para entregarse a reflexiones muy amargas... No hay contraste nias crudo que el ofrecido por la naturaleza que sonrie, y una pobre alma que llora... Si; en aquella fastuosa tarde primaveral, todo hablaba de dicha; Unicamente ella, como un ser maldito, se encontraba en semejante rinc6n, sola y triste.. Pero como el diablo, cuando no tiene qu6 hacer, con el rabo espanta las moscas, he aqui que el dichoso Pepito, quien, segun parece, habia ido a las caballerizas, situadas al fondo del jardin, a admirar una magnifica pareja que acababa de adquirir en Francia Rocafuerte; he aqui que el dichoso Pepito aparecio en el extremo de la callecilla de arboles. .. Lucrecia entonces, como soldado desnudo que ve atacado por sorpresa el campamento, se visti6 el espiritu rapidamente, y requiri6 las armas; pero no sin convencerse, a poco de entablar conversaci6n con el reci6n Ilegado, de que estaba fuera de lugar la actitud defensive, desde el momento en que Pepito presentabase cual moro de paz. En efecto, Sagan, tal vez arrepentido sinceramente-i Dios fuera loado !-parecia complacerse en acentuar los comedimientos, sin que por ello careciera de amenidad su charla brillante de joven distinguido. Tan consistent lleg6 a juzgar la marquesa de Colatino la congelacio' interna de aquella plftica, que estim6 el instant pintiparado para obtener, sin riesgo alguno, la devoluci6n de su panuelo. Y alli fu6 Troya, i oh, dioses ... Apenas tocado el tema escabroso, la congelaci6n, que result no ser otra cosa quo una diab6lica artimaina, se deshizo como por encanto... Pepito reiter6 su negative, y Lucrecia, angustiada, comenz6 a notar c6mo de aquellos ojos que cargados de electricidad la miraban apasionadamente, se escapaba algo a manera de magnetismo viril, a;igo que le producia, a contar de las mismas pupilas receptoras, unas cosquillas quemantes, endiabladas... Nuestra heroine intento variar la conversacion, y aun cortarla y huir; pero sinti6 que la voluntad la abandonaba, dejandola en el mayor desam-

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CUBA CONTEMPORANEA paro; la abandonaba como un motor que se paraliza, como un resort que se afloja, como un manto que cae... Aun en su lucha con la fatalidad, procure Lucrecia realizar un esfuerzo ultimo, no consiguiendo, sin embargo, otra cosa que volverse de medio lado, en sofia] de supremo enojo, de muda protesta... Y al punto sobre su hombro se recline blandamente una faz, cuyos labios, wne alentaban fuego, dejando eseapar previamente un profundo suspiro, inurmuraron con frase entrecortada: "Me muero... to idolatro... '', estampandole, acto seguido, un prolongado beso en la nu(fa... Ina rhfaga de calido airecillo, henchida de fragancias, de perfume a floracion, a resina, a savia primaveral, a fronda nueva, entreabrio el ramaje, y el sol, proximo al ocaso, envolvio la pareja en infernales llamaradas de murice ardiente... No pidamos a la marquesa mas analisis psicol6gicos; Lucrecia, bajo la action de aquel excelso vino (que dirfa un execrable epienreo), solo nos podria replicar que, en tal punto, el odio salvaje, con su terrible consecuencia: la muerte por atomizacion, y el P. Acevedo y su terapeutica espiritual, se fueron muy lindamente a freir esparragos... IV La embriaguez, que, dicho sea francamente, fue tremenda, una paPalina amorosa de padre y muy sefnor mio, duro toda la primavera y gran parte del verano, que ya fue durar, dado lo aprisa que boy se vivo... La marquesa palade6 primero su dicha en la core, y cuando los calores apretaron, se traslad6 a una elegante playa del norte, dindose el gusto de restregarle la susodicha felicidad en las narices al fiero Cantibrico... Satan, en fin, requerido el telefono, escuch6 una vez ma's desde lo profundo el himno, a su oido grato, de la pasi6n triunfante... ; Oh, pasi6n, vertiginoso remolino de lumbre que truecas dos almas y dos cuerpos en una sola llama! 1Oh, pasion, torrente tumultuoso de lava encendida, que reduces a humo y pavesas cuanto abriga la vana pretension de resistir tu avance, aun lo mas santo y lo mas fuerte! Dejas en las almas sed de hidrdpico y conviertes el coraz6n en un puiado de cenizas; pero 298

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0 oCASO 299 es tal tu diabblico poder, que transformando lo amargo en dulcisimo, la pena en dicha, el tormento en halago, brindas el goce de la suprema felicidad en un infierno de dolores. Sabes dar a una lora el valor de una eternidad, y a un fugaz instante el de una vida. ..Oh, pasion, paradoja de Lucifer; dichosos, felices los desgraciados que arrebatas en tu vertiginoso remolino de lumbre Lucrecia, lejos de Lacer uso de la cautela exquisita con que en tales andanzas reservan algo las mujeres, a la par que su cuerpo de estatua, ofreci6 per combustible el alma entera; asi es que aquella pasion, a mais de su satanismo rugiente, tuvo para la marquesa otros aspectos; es decir, remansos de entraiiable ternura, horizontes de riente luz, fragancias de pomarada en flor, constituyendo en ocasiones un fantastico viaje de retorno a la floresta virgen, a la ribera encantada, a la lejana isla de ensueiio de la divina juventud... No hay para qu6 decir cuanto engord6 la fiera con aquel devaneo. La murmuraci6n, la cronica picante, extremaron, con tal motivo, la minuciosidad de sus informaciones malignas, el poder t6xico de sus ingenuosidades perversas. Iniciado apenas el run-run, run-run traducido para los interesados en cuchufletilHas veladas, en miradas significativas y en atisbos indiscretos, Lucrecia, la mujer de treinta y seis anos, el perfume que se evapora, el astro poniente, lejos de apresurarse a esconder la materia de escindalo tras velo impenetrable, dijarase que, sin quebrantar por ello en lo mis minimo los canones del buen tono, aplicables asi a la virtud como al pecado, se eomplacio en pasearla ante el mundo, poco menos que triunfalmente... V La escena final, el epilogo, fu6 de una serenidad desgarradora... Luerecia Ibor, aquella dama de caraeter vivaz y trato ameni$;illo, eruzaba por la vida arrastrando una cadena invisible, y haibria que remontarse a la nimez de la marquesa, para hacer la historia de ese tormento intimo, acerca del cual, como de un secreto de secretos, nuestra heroina jams habia hablado a na-

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0 300 CUBA CONTEMPORXNEA die. ..Ay Ella, ni buena ni mala, no era otra cosa en el mundo quo un juguete de la fatalidad, desde la infancia. Cuantas veces, en el curso de la existencia, habia olvidado su condition misera, juzghndose duefia de las propias voliciones, otras tantas la cadena invisible se la habia recordado, dejando sentir su peso abrumador. Lucreia poseia ya la experiencia de una sacerdotisa en aquel rito tenebroso. Cuando el destino iba a promulgar un nuevo faIo, se posesionaba del espiritu de nuestra protagonista inmensa angustia, y luego una clarividencia dolorosa. Entonces terror religioso sellaba sus labios, y presa el alma de infinita desolacion, inclinabase abrumadamente, como al paso del huraean el arbusto. En aquellos dias, Luerecia, uniendo aqui y alla cabos de sutiles hebras flotantes, habia Ilegado a sorprender la inclination mutua, el afecto naciente, que tal vez sin que todavia ellos se diesen euenta, surgia entree Pepito y cierta linda rubia, aun con los Aureos rizos a la espalda. Desde que la marquesa diseurri6 por primera vez sobre aquello, adivino, presintio atribulada, que el poder implacable disponiase a operar nuevamente. Lo que habia de suceder se hallaba escrito... En la imagination de nuestra amiga, la gentil niia rubia trenzaba continuamente, a la claridad del sol, su danza gracil de mariposa de oro ... Pero, senor, 5 d6nde Lucrecia habia visto mucho antes aquella cara ?.. La marquesa, en la soledad de la terraza y a la vista del mar, que murnura misterios, evocaba en rapida sucesion, y sin resultado alguno, escenas y lugares, cuando, al pasar la mirada por un tropel de rosas encendidas que ganaba el barandaje, abrio desmesuradamente los ojos, y, ahogando un grito, se llev6 el pafinuelo a la boca, como si temiese que por ella se le saliera el corazon... Si, no eabia duda-siempre la fatalidad en el camino, haeiendo cumplir sus decretos inexorables !-la nifia rubia era ella ... ella misma y no otra: aquella blonda ninfa con la aurora en los ojos y tr6mulo aletear de t6rtolas blancas en el seno, que en la pesadilla de la fuente hechizada, velaba el sueno de

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0 oCASO 301 Pepito Sagtn, ensortijandole los rizos con sus dedos de nfcar y apercibiendo una corona de laurel y rosas purpnreas... Lucrecia, cual si de pronto el espacio libre le inspirara miedo, se retire al gabinete, y, sentandose en el palida como una miuerta, sufri6 la alucinaci6n de que un gran velo salpicado de piedras preciosas cala flojamente, dejando al descubierto un mundo l6brego, a semejanza de scenario sin luces, es decir, mostrandole su mundo... Cuando, a la media hora, se present Sag'ln alegando, para no detenerse, inexcusables compromisos, Lucrecia no replica palabra, no profiri6 queja ninguna; pero, al despedirse Pepilo, la marquesa, poni6ndose en pie, le dijo adi6s con acento de significado inconfundible, y lo bes6 en la frente... VI ya aquello habja pasado, como todo vuela, como todo muere, como todo pasa... El otono desnudaba las frondas, entenebrecia el espacio cerniendo la luz, hacia silbar ingubremente al vientecillo glacial que serpentea entre el ramaje escueto o huye a lo largo de los viejos muros, y sellaba, en fin, para siempre los labios sin color de los tisicos. En una tarde llorosa, desapacible, encapotada, Lucrecia, que parecia otra mujer, contemplaba desde el gabinete alto de su prima, y a trav6s de los cristales, el jardin desolado, por enyas callecillas el viento arrastraba las hojas secas, que, girando, alejibanse en apresurada dispersion. La marquesa, apoyando en la mano la barbilla y hinmedos y como iluminados por dentro los ojos, escuchaba, silenciosa e inmovil, la minsica dulce y triste del recuerdo... Alli, entre una marafia gris de ramas desnudas, mostrabase vaclo, hlnedo, inhospitalario, el banco rnstico donde, una tarde de primavera, tarde que parecia inmensamente lejana, reson6 por vez nltima en los oldos de Lucrecia el ardiente "Me mucro... te idolatro... '', de la pasi6n que se desborda. ..En su helado sepulcro, aun se entreabria como flor misteriosa el coraz6n, al susurro dulcisimo con que evocaban el pasaje los violines de la orquesta del alma...

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0 302 CUBA CONTEMPORANEA Con esas memorias, la luz crepuscular enviaba su beso nltimo al tremulo velamen de aquella fragil barca de sensualismos y quimeras... Y i oh, profundo simbolismo con que, en ciertas ocasiones, lo condensa todo un detalle trivial! Cerca de la fuentecilla que, intsrprete del alma de las cosas, vertia en la soledad del jardin su manso hilo de lagrimas, se arrastraba moribunda una paloma, enfangado, sin blancura el plumaje... Cuando la realidad se impone, es inntil cerrar los ojos... Cufn desolado es t reino, tristeza sin medida de lo que huye para jamns volver !. ..Desvanecida la poster ilusi6n, rotas las hostilidades por el espejo, servil cortesano de otros dias, oprimido de imponderable angustia el coraz6n, poblado de lngubres sombras el espiritu, nuestra heroina comprendi6 que en aquella Mora solemne, daba el adios eterno a cuanto tiene la existencia de embriagador y amable; e invadida por el aplanamiento de una melancolia sin limites, sinti6 tremendas ganas de llorar... Cubri6se su rostro de intensa palidez, se escape de su pecho un hondo suspiro, y abatiendo la cabeza con lentitud, y llevhndose la mano de la barbilla a los ojos, aquel ser adorable cuya culpa habia sido amar mucho, llor6 silenciosamente largo tiempo, con amargura cruelisima, como la marquesa hasta entonces nunca habia llorado, mientras su prima, que, adivinando la intensidad de aquel dolor, la atisbaba hojeando una novela, escondia el rostro tras el libro, discreta, piadosamente... RAM6N MARIA MENENDEZ. Autor del bollo cuento Turbonada, que en los Juegos Florales celebrados por el Ateneo de la Habana, en 190$, obtuvo el premio que se destin6 al mejor cuento de asunto cubano, es el seflor Men ndez uno de nuestros mAs atildados y correctos escritores jdvenes, como lo pruoban no s6lo sus varios trabajos en distintas publicaciones, y esta delicada novela corta con que nos ha distinguido, sino su libro titulado Cuba-Memorias de un en nncrador, en que refiere con singular colorido Ins impresiones que le produjeron el campesino cubano, sus hAbitos y nuestros Campos, y en que revel6 sus notables dotes de observador y elegante narrador.

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0 r UN AUTOGRAFO DE RICARDO DEL MONTE Hay en el nltimo libro del ilustre Dr. Antonio Zambrana y Vizquez (1) una proposici6n cuya exactitud es innegable. Dice el eminente tribuno acerca de Lord Macaulay: "He aqui un escritor que no tiene desperdicio; cualquier nota suya escrita con lhpiz en el margen de un libro, cualquier recado enviado a un amigo, en breve epfstola, merecen recogerse y estudiarse'' (2). Asi secede respecto de los pensadores que logran sumar a un talento privilegiado una cultura bien cimentada y dirigida. La dedicaci6n a los estudios serios conduce a ello. Y hombres de tamafia fama encu6ntranse, si no en todos, en casi todos los paises, dando a 6stos nombradia y cr6dito muy honrosos. En Cuba no han faltado varones dignos de estimation tan alta. Las producciones de don Jos6 de la Luz y Caballero, verbigracia, se han buscado siempre con interns. Quienes han sabido apreciar su valor exceptional, conservaron manuscritos suyos hechos hasta en sobres de cartas, margenes de libros o de periodicos, etc. (3), y excelente y plausible se ha considerado, con justicia, la labor realizada por el Sr. Figarola-Caneda al publicar una serie de intimas, fraternales epistolas del sabio cubano a Jos6 Luis Alfonso, Marques de Montelo (4). Pero aun tenemos inns (1) Antonio Zambrana, Prensa y tribuna, Quito-Ecuador, 1912, So, 25t p. (2) Ibidem, p.40. (3) ObmasdeDonJos de la Luz Caballcro, coleccionadas y publicadas porAIfredo Zayas Alfonso, Habana, 1890, vol. 1, p. 127. (4) Biblioteca Nacional. Coleccidn de nanuscritos, publicados con anotaciones por Domingo Figarola-Caneda, Director de ]a Biblioteca, Habana, 1909, t. I, p. 1-36. Componen

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n 304 CUBA CONTEMPORSNEA proximo de nuestros dias otro ejemplo elocuente. Refi6rome al concienzudo literato que, segnn se ha apuntado con acierto, lleg6 a ser, por su autoridad en diversas lenguas, en letras, en historia, en filosofia y en ciencias sociales, uno de los escritores de mayor ilustraci6n y prestigious (5), y que alcanz6 en el extranjero votos de la importancia del emitido por el insigne poligrafo Mentndez y Pelayo al comentar la antologia enviada desde la Habana, en 1891, a la Real Academia Espanola: "La discreta noticia preliminar de esta compilaci6n manuscrita, en que se trata de los origenes de la poesia cubana antes de Zequeira y y Rubalcava, fu6 obra del malogrado critico D. Ricardo del Monte" (6). No es de indole id6ntica a la del caso de Luz y Caballero, el que presentar6 de Ricardo del Monte. Ofrece, sin embargo, notable semejanza. La producci6n de este gran maestro del periodismo no qued6 en manuscritos, sino diseminada y, lo que es peor todavia, an6nima, exceptuando determinados trabajos. Con la pluma en la mano durante mis de media centuria, resulta verdaderamente lamentable que para coleccionar sus composiciones haya que recurrir a medios inusitados, cuales son el de senalarlas por el estilo, o el de valerse del testimonio de los que con 61 redactaron El Siglo, El Triunfo. El Trunco, El Pais, El Paisaje, El Nuevo Pais o Cuba. Ilizo mis que otro alguno el ya citado bibli6grafo Sr. Domingo Figarola-Caneda, que, merced a su paso por El Triunfo, El Trunco, El Pais y El Paisaje, y a sus relaciones con Del Monte, sac6 a luz veinte titulos de obras de 6ste, de las que nueve, por haber salido sin su firma, se ignoraba que fuesen suyas (7). Dificil parecer6, de seguro, la tarea de reunir buena parte de tanto papel disperso. Requiere amor y empeiio hasta el presented la (olcroinn dr 1maisritas, cartas de Luz y Cal &lero y de Domingo del Monte. Las do osto inolvidable humanista, precedidas do una substanciosa introduccidn del Sr. Figa rola-Caneda, han toni do fin en el illtino mi mero de ]a Rrista de la Biblio/rea Naional, Habana, 1911, tomo V, p. 56-9, periddieo del cual so van tomando para constituir lia ora antes citada. Las epistolns Cie Luz y Caballero comprenden de 1831 a 1840 y las d Del Monte do 1829 a 1853. Puedo adelantar Ia noticia de que a Pstas seguirAn inmediatamento las do .Jos6 Antonio Saco. ti) Rcris/a de hI Bibliotea Vacional. Habana, 1909. t. p. 66-67. (6) His/oria (1 la pntsiah ispano-amri'ana, por el Doctor Don Marcelino Mendndez y Pelayo, Director do la Real Academia de la Historia, Madrid, 1911, t. I, p. 214. 15) Rcrisa dIe la Bibliotcca -acional, Habana, 1909, t. I, p. 68-69.

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S UN AUTOGRAFO DE RICARDO DEL MONTE 305 extraordinarios, al par que constituye una deuda ineludible. Por respeto a las letras y a la memoria del patriota, ha de levantarse, de todas suertes, con los abundantes materiales asequibles, ese monumento de gratitud. Si centre los mas elementales deberes civicos figura el de contribuir, en la medida de las fuerzas de cada dual, a la realizaei6n de actos de la naturaleza del indicado, conveniente sera dar a conocer, pues estimo esto igualmente provechoso, aquello que solo vienen sabiendo contadisimos eontemporneos. Muy pocos, en efecto, recordaran o tendran noticia hoy de un aut6grafo de Ricardo del Monte, publicado veinticuatro anios ha. Insert6lo El Figaro, Habana, 28 agosto 1888, en la primera pagina de ese nnmero, y harto mereefan tal honor las meditadas lineas que copio: En la guerra, el desertor oculta su deshonra con vergnenza: se le llama cobarde. En ]as contiendas civicas, en la lucha de los partidos, el desertor a veces yergue la frente, orlada con ]a aureola del regencrador. Los hombres no cambian la naturaleza de las cosas, pero por desgracia, iuhnto no influyen para extraviar el juicio del vulgo imb6eil! Sera posible dudar siquiera de la oportunidad con que pueden repetirse en cualesquier momentos, en la propia hora actual, hIs sentenciosas palabras de Del Monte? Participaba el de la opinion, expuesta con motivo de la muerte del Dr. Jose Manuel Mestre (8), de que el patriota estt obligado perpetuamente a obrar para el present y a luchar para el porvenir. Consecuente con tal idea, jams se consider rendido, de continuo labor con energia y cordura en pro de la causa abrazada, y su conducta dej6 al cabo lecciones, enseianzas dignas de toda admiraci6n. Escribi6 mucho, y tan a conciencia, que ni su produccion mas insignificante se halla exenta de mrito. El aut6grafo transcripto es una prueba de que cuanto le pertenecio ha ayudado a foinentar y a fortalecer la reputaci6n de su nombre. EMETERIO S. SANTOVENIA (31. Tcrio). (8) El Rhis, Habana, 31 mayo 1886.

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306 CUBA CONTEMPORANEA El softor Santovenia es un investigador erudito y joven, de los que honran con sus trabajos concienzudos, y tiles para la historic de nuestras letras, a la nueva generaci6n que ya va dando buenos frutos. Es autor de interesantes y bien trabajados estudios biogrAficos acerca de estos tres vueltabajeros ilustres: Tronquilino Sandalio de Aoda (1910), Cirilo 1illarcrde (19111 y ,os15 1ictoriano letaneoiurt (1912), publicados todos en la Habana. Nos distingue con este discreto artieulo en que aboga (y CUBA CONTEMPORANEA Io apoya) porque se recoja la dispersa producci6n de una de nuestras ms grandes figuras en el campo literario: Ricardo del Monte, verdadero maestro de buena prosa castellana y artifice delicado de sonetos impecables.

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BIBLIOGRAFIA El Centenario de 1812. LAS CORTES DE CADIZ EN EL ORATORIO DE SAN PELIPE. Notas historicas por D. Jos6 l3elda y D. Rafael M. de Labra (hijo). Madrid. Imprenta de Fortanet. Libertad, 29. 1912. 8.", 111 p. Mucho agradecemos el envio de este interesante volumen, doude se encuentran recopilados cuidadosamente muchos datos histnricos de importancia, relacionados con el centenario de las Cortes de Cidiz. Es un trabajo digno do todo encomio. II1STOrIA Y FANTASIA, por el Dr. Emilio Blanchet ... 1912. imprenta de Tomas Gonzalez, Manzaneda, 43, latanzas. 8.", 201 p. El distinguido escritor Emilio Blanchet, cuya laboriosidad es incansable, y digna del mayor aplauso, nos remote una nueva obra suya, en la cual se encuentran recogidas quince narraciones de eartceter historico, aunque retocadas discretamente por la fantasia del autor, que ha realizado aqui, aunque dentro de orientaciones distintas, el ideal preconizado por Ega de Queiroz y que se encuentra resumido en esta frase sint6tica, esculpida hoy sobre tumba: ''Sobre la vigorosa desnudez de la verdad, el diAfano manto de la fantasia.'' Marti. ISMAELILLO. VERSOS SENCILLOS. VERSES LIDRIs. Vol. X1. Habana. Imp. y Pap. de Rambla, ]3ouza y Compafifa. Pi y Margall, nnms. 33 y 35. 1913. 8. 279 p. Un volumen mros de las obras del insigne cubano, acaba de editar el

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0 308 CUBA CONTEMPORANEA noble Gonzalo de Quesada. De versos es este volumen XI; y hay en 61 tanto del gran coraz6n de Marti, que s6o queremos ahora dejar constancia de que hemos recibido ejenplares dedicados por nuestro bondadoso amigo el Dr. Gonzalo Arnstegui, y promoter que en breve dedicaremos a los versos del Maestro toda la atenci6n y el espacio que merecen. Jos6 Antonio Ramos. ENTREACTOS. Ricardo Veloso, Editor. Libreria Cervantes. Galiano, 58. Habana. 1913. 8.0, 180 p. EN el libro Einreaclos, recion salido de las prensas, revela Jose Antonio Ramos ln nuevo aspecto de su actividad mental: el del poleniista, el del p umfletario--como hoy se dice, galiparlando-, o sea el eseritor de combate, que no se conforma con librar sn campalia en el peri6dico, sino que apela al folleto, al pamflio, o al libro, para difundir sus ideas. Anteriormente, Ramos solo habia cultivado dos g6neros: el drama y ]a novela. No son escasos sus ensavos de adolescencia en ambos g6neros. Sin renunciar a la paternidad de esos ensayos-cosa que est hoy muy en boga, desde que Diaz Mir6n tuvo un gesto somejante-, los separa del resto de su obrn. Las comedias Nanda y Aimas Bebeldes. los dramas La Hidra y Uma bala p erdid y ]a novela Jfumbcro Fabra, son, segnn declaration que ahora formilia su an tor, ieros cnsayos. Seguramente no le falta raz6n. En esos libros estan esbozadas las brillantes cualidades de observador do Jos6 Antonio Ramos, pero su verdadera obra comienza con ese drama intenso y fuorto quo se Mana Libcrla. En ircactos forma un parentesis en la labor meramente literaria de este escritor, Josh Antonio Ranos quiere predicar a sus conpatriotas su credo nacionalista e iatelectualista, o, si so quiere, su nacionalismo intelectualista, que tal es la tendencia, fuertemente nacional, que se evidencia en su libro. ''Por eso-dice e1--titulo este volumen Entrcactos, traducci6n libre y popular que hago do ]a porobasis del teatro griego, en la que el autor, por boca del corega, daba al piblico si opinion acerca de los asuntos politicos y sociales que proocupaban al pueblo beleno. Jos6 Antonio Ramos baee nn estudio rapido del desenvolvimiento espiritual del pueblo cubano, en consonancia con los azares hist6ricos que ese misno pueblo ha corrido. Con su libro persigue la enmienda de vicios y errores que son inevitables en toda entidad nacional en formaci6n. No quiere, empero, que su honrada voz de alerta pueda ser mal explotada o intorpretada, y por eso, dirigiendose ''al lector no eubano'', dice: ''Aquellos vicios y defectos los echo en Cara a los mios, pero me duelen como si dentro de mi se dividieran en un momento el pensador que acusa y ei cubano que escucha, la cabeza baja. Ante la idea de que mis acusaciones puedan esgrimirse por pluma extranjera, enconada en contra de Cuba, echo de mi al

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0 BIBLIOGRAFfA 809 pensador para quedarme integramente cubano, con todos los vicios y todos los defectos de los mios.'' Y despues de pasar revista, rapida pero firmemente, a esos vicios y defectos, Ramos proclama, al trav6s de cada pngina y de cada frase, el principal remedio: la ospiritualizacion. Si: 61 afirma, con sobrada raz6n, quo s6lo gracias a un impulso espiritual e intelectualista, podrs operarse una reaction saludable en el pueblo cubano. Lo que mejor afianza y robustece el eredito moral de una nation es el relieve que haya podido alcauzar en el orden intelectual. Y, por otra parte, ]a conciencia national s6o se forma e intensifica gracias a la action persuasiva y educadora de sus hombres representativos en el eampo de la inteligencia, siempre que actaen de manera desinteresada y patriotica, situondose por encimna de la esfera de aeci6n do la politica activa. Una de las deficiencies de organization que presentan las repnblicas hispanoamericanas, aun las mrs avanzadas-y Cuba, en el orden de la vida juridica, figure en primera linea-, es el de confiar Ia soluci6n de todos los problems nacionales a la accion de los partidos politicos. Es, por el contrario, fuera de esa accion limitada y limitativa de la politica-que se ejercita generalmente, por mus que lo nieguen los hombres pniblicos y por muy puros que san los prop6sitos que los guien, con vistas a una parte y no a Ia totalidad de la nacion-, es en un campo ajeno al de esa accion enervante, donde hay que ir a buscar la consolidaci6n de la conciencia national. La politica es, en su esencia, una ciencia elevada y noble, cuyo objeto es obtener ]a mayor suma de bienestar national. Pero ese es el concepto abstracto: la realidad es otra. La acei6n politica ro resulta ser, en ]a prtctica, educadora. Problemas de interns directo para los partidos, de equilibrio interior, de indole personal a veces, absorbed todas o casi todas las actividades de los que a la politica se consagran. Pasemos revista, si se quiere un ejemplo, a la labor realizada por las ehmaras cubanas en ocho anos de existencia, y veremos que no se ban aprobado diez ]eyes de carneter national, notoriamente beneficiosas y tiles, a cambio de aprobarse otras muchas de interns particular y de haberse perdido lastimosamente el tiempo en debates politicos de ocasi6n,-no obstante no existir en Cuba el r6gimeu parlamentario, que de existir (ste, ni siquiera esta escasa labor habria podido realizarse. "Lo quo Cuba demanda'', dice Ramos, "son intelectuales de acci6n, hombres de gobierno a la vez intelectuales y energicos.'' Yo no se si ese es precisamente el remedio. Vivir es lo primero, y los hombres de gobierno, expuestos a todos los azares y vaivenes de la politica, necesitan estabilidad en las posiciones conquistadas por su esfuerzo, y todas sus energias so consumen estdrilmente en mantenerlas. Si algunas energias les restan, se las consumer los intereses de su partido o la necesaria labor administrative, que es el eje de la mAquina gubernamental. Administrar, bien o mal, pero administrar, en suma, realizar esa funcion elemental para la vida de las instituciones del Estado: a eso se reduce, muchas veces, in labor de los partidos do gobierno.

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a 310 CUBA CONTEMPORXNEA Hay que buscar, sin embargo, soluciones. Uno de los cargos mas grayes que se han echo a la democracia es el de haber levantado an culto a la incptitud, negando o desconociendo las superioridades legitimas. No se culpe al sistema, sino a la mantra de aplicarlo. La verdadera democracia tiene mucho do san-simonismo. Es precise buscar la manera de que en cada problema que preocupe a la conciencia nacional, tengan intervenci6n, ya asesorando a los politicos, ya prevaleciendo sobre ellos, los que posean mayor aptitud tcnica en cada un ramo de la funci6n de gobierno. Legal o extralegalmente, es esta la 6nica manera de gobernar sabiamente un pueblo; y per eso prospera cada vez mas la tendencia de crear cuerpos de asesores de la sidministraci6n pniblica, que ya en forma de Academias, de Institutos, de Juntas o Consejos o Colegios, intervienen de manera decisiva en la solueidn de arduos problemas que ponen en penosisimo trance la incompetencia do los politicos. En Francia, naci6n quo ha ofrecido ejemplos muy felices en este sentido, se ha llamado a formar parte de la comisi6n que redact6 diversos proyeetos de reformas sociales, a dos o tires de los novelistas y dramaturgos que mejor habian observado y analizado en el campo de experimentation de la vida real, ciertos problems de ]a 6poca contempornea. Debe, sin embargo, garantizarse de manera mas efectiva, en cada ramo de la administracidn pftblica, la intervenci6n de aquellos que posean el mayor caudal de aptitud. S61o el amor a molds arcaicos, ya en descr6dito evidente, puede hacer pensar que los pueblos no pueden gobernarse inns que en obediencia a las eyes que emanen del congreso. El congreso, que Jo hace todo, suele ser el templo de los ineptos. Sea cual sea la soluei6n que se adopt a la postre, ya que a alguna soluci61 serf forzoso llegar, hay que impedir que sean sometidos a la Tlnica san&i6n de los ineptos, ciertos problemas quo requieren singular preparaci6n y especial estudio para que se les pueda encontrar soluci6n adecuada. De todos modos, y dejando a un lado esas digresiones, a los hombres de nns alto relieve intellectual en Cuba les importa darse cuenta de ]a misi6n que deben realizar. A requerirlos para que cumplan ese empeoio viene el libro de Ramos. Ojahl que la voz de Ramos encontraso eco, tanto en la esfera de la iniciativa privada como en la do la iniciativa oficial! Es preciso dar un earheter mas marcadamente nacional, ms genuinamonte cubano, a las instituciones de Cuba. Es precise crear en la Universidad y en los Institutos entedras de ilistoria de Cuba y de Literatura Cubana: en todos los paises, aun los mhs humildes, se afianza sobre esas bases el sentimiento de la nacionalidad. Es precise llevar a la prhetica la creaei6n de ''colegios cubanos'', necesidad sobre la cual habl6 tan acertadamente en CUBA CONTEMPORANEA el doctor Julio Villoldo. Es precise que se -onozca y so estmdie mejor la historic de Cuba, y que se l]even a cabo estudios completes sobre el desenvolvimiento cultural de Cuba en las letras, las artes y las eiencias; y para ello, en vez de obstaculizar su marcha y discutir el origin y la formaci6n que tuvieron, es precise dar alientos y vida a

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0 BIBLIOGRAFIA 311 ]a Academia de la Historia y a la Academia de Artes y Letras. Es preciso compietar y perfeccionar la fundaci6n del Museo Nacional, en lugar de ponerle reparos. Es preciso amparar y sostener todas aquellas instituciones culturales que scan genuinamente cubanas, como el Ateneo de la Habana. Es precise fundar institutes especiales-triste es que no los haya con cardeter oficial-, para la ensenanza de las Bellas Artes. Es precise divulgar la obra de los mas ilustres escritores cubanos del pasado siglo, dando a luz ediciones criticas de cada uno de ellos, poni6ndolas al alcance de todas las manos. Es precise ampliar la esfera de la extensi6n universitaria, organizando universidades populares, en las cuales la ensenanza vaya aunada al prop6sito de difundir ei culto de los ideales nacionales. Es precise, para favorecer todo este movimiento, y siguiendo el ejemplo de las naciones mis cultas de nuestro tiempo, tratar de fundar un teatro national que eduque el gusto y purifique el sentimiento pnblico, ya que en el memento oportuno no adquiri6 el Estado esa reliquia hist6rica que se llam6 un tiempo Teatro Tac6n, y que hoy ya ha perdido su fisonomia propia y traditional, al pasar a formar part del vasto edificio del Centro Gallego, que lo cubre y envuelve. Es precise mantener y ensalzar el cult de los h6roes, de los educadores y fundadores de la patria, prodigando sus efigies en el bronco o el m6rmol, para que el ciudadano, vi6ndolas a diario on parques y paseos, las tenga mis grabadas en el espiritu y en el coraz6n. Es precise, en fin, proclamar en toda circunstancia y en todo tiempo, vali6ndose de todos los medios y reeursos que ha consagrado ]a civilizaci6u, un credo de sano y honrado nacionalismo, que no sea el nacionalismo patriotero y efectista que, envuelto en palaces promesas, predica el politico en el mitin. Es asi como se forma o intensifica ]a conciencia national; es asi como se consolida el espiritu national; es asi como se mantiene y se dignifica el alma national. El libro de Ramos es un paso dado en firm, dentro de esa tendencia, y por ello merece los ms sinceros parabienes. JosE PE LA Luz CABALLERO. Discurso... por Manuel Sanguily. Suplemento a "El Figaro''. Habana, Febrero 23 de 1913. Habana, Imp. Charles Blasco y C.a, O'Reilly 6. 8. 38 p. La important revista El Ffgaro ha repartido a sus lectures, como valiosisimo obsequio, el discurso pronunciado por el ilustre orador Manuel Sanguily, en la velada que celebr6 la "Asociaci6n de maestros, maestras y amantes de ]a ninez cubana'', el 22 de febrero de 1900. El tema de este discurso: Jos6 de la Luz y Caballero, y la voz autorizada de quien fu6 su discipulo y supo apreciar sus altas dotes y virtudes, nos hacen comprender claramente que no podia El Figaro ofrecer mejor tribute al sabio educador, con motive de Ia inauguracion de su estatua en la Habana, que la publicaci6n de trabajo tan hermoso, quo de esta suerte podr conser-

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r 312 CUBA CONTEMPORANEA varse mejor ,ya que hasta el presented s6lo habia sido publicado en los diarios de la 6poea en quo se pronuncio. Dr. Jose Varela Zequeira. I3oCEToS ACADZMICOs. Prefacio del Dr. Enrique Jose Varona. Habana. Imp. "La Universal", Obispo 34. 1913. 4.1 menor. IX-268 p. El libro quo acala de dar a la estampa el doctor Jos6 Varela Zequeira, ponc d relieve una vez mas la estudiosa y distinguida personalidad de su autor. No es Varola Zequeira uno de nuestros intelectuales mas activos en lo quo a produccinn literaria so refiere. Otras atenciones, las de su profesin y las de su ctedra principalmente, le roban el tiempo que a ello pudiera dedicar. No obstante, Varela Zequeira figura, honrosa y dignamente, en el grupo de intelectuales cubanos quo tienen relieve propio y que a nadie ban pedido prestados sus titulos do honor, sino quo los han conseguido tras fire esfuerzo en la hermosa brega del estudio, gracias a una seria y efectiva (tonsagraclon a las mas altas disciplinas del espiritu. El libro quo ha publicado ahora el doctor Varela Zequeira con el titulo de Bocecos Acadmicos contiene varios importantes trabajos de distintas (pocas. El autor coloca en primer lugar su conferencia sobre Cuba y los Estados Unidos, pronunciada en la Universidad como discurso inaugural del curso academico de 1902 a 1903. Le siguen en importancia el estudio sobre La adaptaci6n, leido hace muchos afios en In ya extiNta Sociedad Antropol6gica de Ia Isla de Cuba, y Ia conferencia pronunciada en ]a Sociedad de Conferencias sobre El ritmo psLQU iCo. Los restantes trabajos del libro son igualmente sobre temas de positivo inter6s cientifico y social: el elogio de tres eminencias cientificas de Cuba: los doctors Federico llorstmann, Finlay y Torralbas; ei importante estudio sobre El Garrote en Cuba, el hermoso y sintetico discurso en ]a velada coumemorativa del fusilamiento de los estudiantes en 1871, y un reciente articulo de oportunidad sobre Ciia y Ia politica americana, donde aparecen ratifieados los puntos de vista quo eligiu el author en 1902. Merece sinceros pleemes el doctor Varela Zequeira por haber publicado este libro, que nos permite tenor compilados algunos de los studios valiosisimos que ha escrito on 6pouas diversas, y es de sentirse que no haga lo misuo con sus restantes trabajos y con sus versos, contrarrestando el vulgar prejuicio que quiere exigir a los profesionales en el eampo de Ia ciencia, quo no seau productores de arte o literatura. MAx IENRIQUEZ URENA.

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0 NOTAS EDITORIALES HONRANDO A NUESTRAS GRANDES FIGURES La estatua de Luz y Caballero. El dia 24 de febrero ultimo, aniversario de la Revoluci6n libertadora que estall6 en Baire el afio 1895, fu6 solemnemente inaugurada en el antiguo parque de la Punta, la estatua, en bronce, del maestro de la juventud cubana de su 6poca, el gran Jose de la Luz y Caballero. Obra del joven escultor franees, Julien Lorieux, la estatua descansa sobre un pedestal de granito, encargado al arquitecto frances Charles Cousin. El costo de la estatua y del pedestal, en Paris, fu6 de 52,000 francos. Descorrio el velo del monumento el Presidente de la Repnblica, general Jos6 Miguel G6mez, ante todo el elemento oficial, el Cuerpo Diplomatico y Consular acreditado en Cuba y numerosisimo pnblico, quienes oyeron, a pesar de la lluvia que caia, el elocuente discurso inaugural pronunciado por el Vicepresidente de la Repnblica, Ldo. Alfredo Zayas y Alfonso. Como recuerdo de este bello acto civico, la Sociedad Econ6mica de Amigos del Pais distribuy6 entre determinadas personas unas preciosas medallas conmemorativas, acufiadas en oro, plata y bronco y dibujadas por el artista colombiano seor Marcos Tob6n Mejia, y entre el publico una Memoria que contiene todos los antecedentes relativos a los trabajos llevados a cabo por la patriotica Sociedad iniciadora del proyeeto, realizado siendo su Iresidente el Lco. Raimundo Cabrera, quien en persona dirigi6 todo lo relacionado con la subscription pnblica national, elecci6n de escultor y colocacion e inauguration del bello monumento quo hoy adorna unos de nuestros parques pnblicos.

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n 214 CUBA CONTEMPORANEA Asi so contribuye a fortalecer el sentimiento national, y asi es como se honra la memoria de nuestros grandes hombres, a mis do initar constantemente sus virtudes. La estatua de Francisco V. Aguilera. Tambisn el 24 de febrero fue inaugurada con toda solemnidad, en la capital de la provincia de Oriente, Santiago de Cuba, la estatua de uno de los mis insignes pr6ceres de nuestra independencia: Francisco Vicente Aguilera, millonario que sacrifice sit cuantiosisima fortuna en aras de aquel supremo ideal, y que muri6, pobre y desterrado, en los Estados Unidos de la America del Norte. El discurso inaugural (publicado en La Discusion del 1.1 de marzo) estuvo a cargo del Dr. Antonio Zambrana, una de nuestras glorias tribunicias. Santiago de Cuba ha hecho bien levantando esa merecida estatua al puro Aguilera, y da un buen ejemplo resolviendo, como ha resuelto, la colocaci6n de 20 bustos o pequenos monumentos, en distintos lugares pnblicos, para honrar la memoria de otros tantos cubanos dignos de que si recuerdo viva siempre en el corazOn y en la mente de sus compatricios. El monumento a Mdximo Gmez. El glorioso caudillo que tantas veces llevo a la victoria al Ejreito Libertador de Cuba, el Generalisimo Mitximo G6mez, tambien tendrs dentro de poco en la Habana un monumento digio de su gloria, de nuestro pueblo y del Ejereito que 61 comand6. Tiempo era ya de que el viejo guerreador mostrara en brouce su cuerpo, que la muerte finicamente pudo inclinar para siempre hacia la tierra; tempo era ya de que nuestro Libertador huese honrado como 6l lo merece. El Consejo Nacional de Veteranos acogio6, y dio form en una moci6n, a la idea lanzada desde el diario La Discusidn por tres de quienes redactan esta revista, v se ha constituido una Comision Gestora que aspira a reunir, por subscription popular national, la suma de cien mil pesos para dieha noble y patri6tica obra. CUBA CONTEMPORANEA sabe agradecer el honor que se le ha disponsado en las personas de tres de sus redactores, los senores Dr. Julio Villoldo, Dr. Max Henriquez Urena e Ingeniero Ma-

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S NOTAS EDITORIALSS u15 rio Guiral Moreno, quienes han sido nombrados vocales de dicha Comisi6n, y en la de su Director, que fun designado Secretario. HONORES A UN CUBANO Nuestro compatriota el ilustre literato don Jose de Armas y Cardenas, ha sido nombrado miembro correspondiente de The Hispanic Society of America, rica y famosa instituci6n cultural radicada en Audubon Park, en la ciudad de Nueva York, presidida por el culto millonario angloamericano Mr. Archer M. Huntington y fundada por 6l en 18 de mayo de 1904. La honrosa distinci6n otorgada al Sr. Armas, es no s6o merecida, por ser una prueba mas del reconocimiento de sus relevantes meritos literarios, sino que constituye un titulo preciado que solo ostentan muy contadas personas. El Sr. Armas, que ha dado a la estampa varias importantes obras, centre ellas algunos encomiados estudios cervantistas, es, ademis, individuo de nnmero de la Academia de ]a Historia de Cuba y miembro correspondiente de la Real Academia Espanola de la Lengua. CUBA CONTEMPORIANEA, que le debe publica demostraci6n de gratitud por los elogios que de ella hizo on una correspondencia poco ha enviada desde Madrid a La Discusion, de esta ciudad, correspondencia valiosisima por su interns hist6rico-literario, da sus umas cumplidos parabienes al conpatriota que tan alto sabe poner el nombre de Cuba y el suyo propio en el extranjero. CONFERENCIAS DE EXTENSION UNIVERSITARlIlIA La Universidad de la Habana, al igual que en ainos anteriores, en este viene celebrando interesantisimas conferencias de extension universitaria, centre las que debemos mencionar la notable del Dr. Alfredo M. Aguayo, publicada ya en folleto, sobre Los laboratorios de paidologia y las clinicas psicoldgicas (el 15 de febrero) ; la isnportante del Dr. Jos6 Cadenas, sobre La agricultura acional y sus medios de fomnento (el 22 de febrero) y la muy amena y erudita del Dr. Juan M. Dihigo, sobre Como puede conocerse la Historia por las moneidas (el 8 de marzo), que se

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0 16 CUBA CONTEMPORANEA refiri6 particularmente a las medallas conmemorativas de acontecimientos notables en Cuba, y de la cual se public un extracto en La Discusion del 10 de dicho mes. LA SOCIEDAD DE CONFERENCIAS Conforme al programa que en nuestro nflrnero anterior publicamos, la Sociedad de Conferencias ha rendido en el Ateneo tires jornadas mias: una el 2 de marzo, on que nuestro companero MIax Iienriquez Urena disert6 brillantisimainente sobre Marti en Santo Domingo; otra el 9 de marzo, en quo el Dr. Eliseo Giberga pronuncio su magistral conferencia acerca de la Historia de las ideas politicas en Cuba durante el siglo XIX, y la otra el 16, en que el Ldo. Alfredo Zayas ley6 su vibrante y hermoso trabajo sobre La muijer cabana en la Revohtcion. La del dia 23, que estaba a cargo del Ldo. Francisco de P. Coronado, Secretario de la Academia de la Ilistoria, fu6 suspendida. LA SOCIEDAD FILOMATICA Fundada por jovenes, esta agrupacion acaba de efectuar una labor digna de todo encomio. En el Aula Magna de nuestro Instituto dejaron oir su voz juvenil, exponiendo ideas propias en relacion con nuestra literature, los senores Jose M. Chac6n, Presidete de la Sociedad, con una meditada y elegante disertacion acerca de Los origenes de la poesia en Cuba; Gustavo Sinchez Galarraga pronuncio una bella y aplaudida conferencia sobre El Romnanticismo; Salvador Salazar otra, interesantisima, acerca del Clasicismo en Cuba (recogida en un volumen de 57 ptginas) ; Salvador Massip otra, Bien documentada, sobre Los didacticos; Emilio Roig de Leuchsenring, una, muy celebrada y valiosa, sobre Nuestros escritores de costumbres, y otra el senor J. Ml. Chac6n, titulada Ensayo de una epopeya indigena. CUBA CONTEMPORANEA les aplaude con efufti6n y les excita para que continuen esa labor cubana, until y hermosa que han emprendido bajo los mejores auspicios.

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S INDICE DEL TOMO PRIMERO POR MATERIAS PNiginap AMERICA.Carlos A. Villanueva................................... 89 ASPIRACIONES.-AntoniO S. de Bustamante......................... 38 BIB lIOo RA FIA.-Max Henrfquez Urefia: Jesusa Alfau.Los debiles..................................... 70 Jos6 Belda y Rafael M. de Labra (hijo).-Las Cortes de Cddiz en cl Oratorio de Saa Felipe..................................... 307 Dr. Emilio Blanchet.-listoria y fantasita ....................... 307 ---Vislumbres de poesia..................... 72 M artf.Isn aelillo............................ ....... ...... 307 Jos6 Antonio Ramos.-Entreactos............................. 308 Manuel Sanguily.-Jos de la Luz y Caballero (Discurso)........ 311 Dr. Jos6 Varela Zequeira.-Boetos academicos ...... ............. 312 CUBA: CATORCE ANOS DESPUL1s.-Stephen Bonsal..................... ]21 DOMINGO DEL MONTE Y EL GENERAL, TAC6N.-L. P. de A............ 278 Er, CENso.-Juan Alfredo Vila .... ............................ 183 EL ESTUDIO DE LA EUGEN ICA.-A. F. Tredgold.................... 191 EL GENIO DE DOS PuIEILOS.-F. C6rdova............................ 270 EL JU[CIo ORAL. EN Lo CivI..-R. Sarabasa............................ 170 EI, MuNICIPIO iE LA H ABANA.-Mario G uiral Moreno ............... ...94 EL PROBLEMA NEGRO.-Carlos de Velasco........................... 73 EL REGIMEN PORFIRISTA EN MXICO: Su APOTEOSIS.-Mario Guiral M oreno ...................................................... 247 ERRIATAS IMPORTANTES. .............................................. 320 LA BIILIA DESDE EL PUNT DE VISTA LINGUISTICO.-Dr. Juan M. Dihigo. 103 LA CARESTfA 1E LA vIDA.Irving Fisher............................ 47 LA EDUCACI6N RELIGIOSA EN LA ESCUELA.-LUiS A. Baralt............ 265 LA FALTA DE PROBIDAD EN LOS COBERNANTES nISPANOA MERICANOS.-JOs6 Sixto de Sola............................................... 225 LAS ESPECIALIDADES EN LAS CIENCIAS, Y SORE TODO EN MEDICINA.-Dr. Juan Santos Fernfndez.......................................... 163 LA TRAGEDIA OTOMANA.-Luis Rodrfgnez Embil..................... 42 Los MODERNOS ESCRIJORES FRANCESE.-Francisco Contreras.......... 237 NECESIDAD DE COLEOIOS CUBANOS.-JUliO Vill61do.................... 153 NOTAS EDITORIALES: A la memoria de cuatro cubanos (Luz y Caballero, Estrada Palma, Vidal Morales, Joaquin Albarran)..... ....................... 149

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CUBA CONTEMPORANEA Cipriano Castro............... ....... Dr. Carrera Jtstiz... extension universitaria Lidus y El IHaya..... Caba y an periodista inglfs......... Gracias........................... IHoIaena es al Dr. La Torre......... ilonrando a nuestras randes figi'ras AlAximo G mez)................ lfonores a tin cabano............... La hIN de Pinos................... La Sociedad e Conferencias........ La Sociedard Filomdtict............. Los sucesos de Mejico .............. Un comi agiado................ OBRAS QUE TRATAN DE CUBA.-R. A. C. OcAso.-Ramon Marfa Menendez...... 1HOUliAMA.-La Direcei6n............. RiUDYARD (i'uPrN.--Jesls Castellanos.. UINA BloCFiA VIE 1uIEr. JERON[ mo GU Luz J'"iRREZ. IJNA CARTA DEL Dn. VAUONA.-EnriQUe Jose Va iJN AUTOGRAFO DE RICARDO DEl, MONTE.-Em (if. Trio) .............................. 1Tx. VICTORIA. -2ariano ArambhlUr0............ Caballero, Agailera, ..................... 223y -a.uel Sanguily.. ona................ ..eri. S. Santovenia .................... .................... POR AUTORES A mu uRO, M ariano.-Una rictoria................................. RARAIl, Luis A.-La edacaciOn religious c la escuela................ BoNs.AL, Stephen.--Cuba: Catorce anos despues....................... BusTmrAMcE, Antonio S. de.-Apiraciones......................... CASM.LANos, Jcss.-Rudyard Kipling ............................ CONTRERAS, Francisco.-Los nodernos escriores franceses............. C6unov A, F.7El genio de dus tcblo ............................... DnoD, Dr. Juan M.-La Biblia desdce cl punto de rista lingiiistico.... FisntE Irving.La arestia de la uida........ ..................... nVIlAL MoiENo, Mario.-El lmicipio de la Habana................ ---E5 regimen olirita en Pliei> C: Sa apoteosis. H xaieruaz UnRE&A, Mlax.-Bibliograjla: Jesusa Alfan.--Los d(bils..................................... Jose Belda y Rafael 21. de Labra (hijo).-Las Codes de Cddiz en el Oratorio dC San Felipe.... ................................ 0 .313 Conferencia del Cbn/verciias de Cuba, Estlos piginas ................. .... 224 1a1 315 146 147 144 221 313 31.5 219 i16 11 222 151 139 292 5 11 80 8 308 187 187 265 121 38 11 237 270 103 47 94 247 70 307

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0 INDUCE Dr. Emilio Blanchet.-Historia y f/ntasit.....a.................. ---T'islmbres de poesia..................... M arti. -Ism aelello............................................. Jos6 Antonio Ramos.-Eulreactos .............................. Manuel Sanguily.-Jos6 de la Luz y Caballero (Discurso)........ Dr. Jose Varela Zequeira.-Bocetos academicos .................. L. P. DE A.-Domingo del Monte y el General Tacon .................. Li DIRECCI6N.-Notas editoriales: A la memoria de cuatro cubanos (Luz y Caballero, Estrada Palma, Vidal Morales, Joaquin Albarr6n)........................... Cipriano Castro................................................ Conferencia del Dr. Carrera Jstiz........ ...................... Conferencias de extension u niersitaria............................ Cuba, Estados Unidos y el Haya................................ Cuba y un periodista inglIs..................................... Gracias....................................................... Homenajes al Dr. La Torre.................................... Honrando a nuestras grande figuras (Luz y Caballero, Aguilera, MA6 xim o G 6m ez).............................. ............. ilonores a un cubano........................................... La Isla de Pinos...................................... La Sociedad de Conferencias.............................. 223 y La Sociedad Pilomdtica......................................... Los sucesos de M jico................................ ......... Un com Wit agitador........................ .................... LA DiRECCJ6N.-Programa. ....................................... MENENDEZ, Ram6n Maria.Ocaso................................. R. A. C.-Obras que tratan de Cuba ................................ RODRiGUEz EMBIL, Luis.-La tragedia otomana.. SANGUILY, Manuel.-Una biografia de Miguel Jeronimo Gutierrez ..... SANTOS FERNANDEZ, Dr. Juan.-Las especialidades en las ciencias, y sobre todo en M edicina.......................................... SANTOVENIA, Emeterio S. (M. Terio).-Un avtografo de Ricardo del M onte ..................................................... .. SARABASA, R.-El juicio oral en to Civil ................. ........... SOLA, Jos6 Sixto de.-La faita de probidad en los gobernantes hispanoamericanos.................................................. TREDGOLD, A. F.-El estudio de lai Eugenica...................... VARONA, Enrique Jos6.-Una carta del Dr. Varona..... ............ VELIASCO, Carlos d.-El problema negro............................ VILA, Juan Alfredo.-El Censo .................................... VILLANUEVA, Carlos A.America.................................. VILLOLDO, Julio.-Necesidad de colegios cubanos..................... 319 Nigin s 307 72 307 308 311 312 278 141) 224 151 315 146 147 144 221 313 315 219 316 316 151 5 292 139 42 80 163 303 170 225 1.91 8 73 183 89 153 ...................

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E RRATAS IMPORTANTES Debe decir 82 5 10-11 34 10 41 (nota) Chewillon Chewillon dedicion Norte, enero Teatro Nacional Chervillon Chervillon dedicacion Norte abril teatro Politeama S MIRANDA, TENIENTE-REY S Pag. Linea Dice 30 31 70 84 85 185 IMPRENTA DE AURELIO 27, HABANA.

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07 tuba Qhxtrmpnnnura REVISTA MENSUAL DIRECTOR: CARLOS DE VELASCO TOMO 11 0 DIRECC6ON: MANRIQUE II HABANA CUBA

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0 &uha Qjatmprdura Tomo II. Habana, mayo de 1913. Num. I. JOSE MARTf Afio tras afia, la piadosa, filial devoci6n de Gonzalo de Quesada-su discipulo muy amado-, entrega al pnblico un nuevo volumen en el cual se resume una parte de la obra del Maestro. Ya ha visto la luz la parte ma's importante de esa labor, hasta poco ha dispersa. Dos tomos contienen los principales trabajos de Marti sobre Cuba. Un tomo posterior, con el titulo de Hombres, se refiere tambi6n, casi en su totalidad, a temas cubanos. Much mas produjo Marti sobre su patria, pero Aha sido posible conservarlo? No. No se conservan, ni la improvisaci6n, casi diaria, de su propaganda fervorosa por la causa de la libertad; ni el trabajo an6nimo, escrito para muchos periodicos de aquellos paises por donde pasaba, defendiendo el mismo punt de vista sobre el problema cubano; ni tampoco, en fin, algo ann mas dificil, si no imposible, de conservar: sus frases vehementes y persuasivas, su conversaci6n arrebatada y elocuente, conquistando almas y corazones en favor de su patria, de la patria por venir... iLabor titfnica la suya! Peregrino viril, iba de pueblo en pueblo, proclamando su empeiio generoso, predicando el huracan que habia de arrastrar en sus rffagas impetuosas el dominio colonial. Yo soy una paloma, decia, que lleva bajo el ala timida el coraz6n de un aguila De esa labor incesante y continua de propaganda, acaso lo nnico que pueda salvarse para la

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S f; cURA CONTEMPORANEA posteridad, aparte de cuanto ya se encuentra compilado, sean algunos documentos y proclamas, y las expresivas cartas que eseribi6 Marti abogando por el ideal en euyas aras ofrend6 la vida. Hermoso volumen, que seguramente publicara Gonzalo de Quesada algnn dia, sera su Epistolario, al trav6s del cual cono(eremos mejor y mis intimamente el noble coraz6n del apostol. Sus cartas son 1o nnico que puede darnos un fiel trasunto de e6mo se expresaba Marti en el trato diario, y de c6mo seducia su acento persuasivo y cordial. "El que no oy6 a Marti en la intimidad-dijo Diego Vicente Tejera-, no se da cuenta de todo el poder de fascinacion que Cabe en la palabra humana''. Otros dos volnmenes de los que ha publicado Gonzalo de Quesada, esthn dedicados a los Estados Unidos, y contienen las er6nicas que desde Nueva York dirigi6 Marti a El Partido Libcral, de -M\Txico, y La Nacion, de Buenos Aires, y en las cuales asombra el acabado analisis que al correr de la pluma hace el escritor, de las costumbres y del caracter de los norteamericanos. Un volumen mas, intitulado Norleamericanos, completa, con trahajos de la misma indole, los dos anteriores. La Edad dc Oro, revista para ninos, fundada, dirigida y escrita integramente por Marti, y de ]a cual s6lo llegaron a publicarse cuatro nfuneros, forma otro volumen. Una novela, Amistad fines/a, publicada en folletin en El Latino Americano, ha sido tambien salvada del olvido. Conocidas son, por otra parte, sus traducciones, publicadas por la Casa de Appleton; la quo hizo de la vulgar novela Misterio, de Hugh Conway, trabajo que realiz6 Marti en obediencia a exigencies editoriales; y la version, en cambio, de la sugestiva e interesante Ramona, de Hellen Hunt Jackson, hecha eon amor y esmerado celo por Marti, a quien complacin hondarmente la labor de poner en castellano ese Bello libro. Dos volumenes han sido dedicados tambi6n a Nicestra Am rica, comprendiendo artiulos -discursos hechos*por Marti sobre temas hispanoamerieanos. En los demns paises de nuestra Ameriae es Marti mas conocido y admirado como escritor y literato, que en su propia patria. Dij6rase que su figura de agitador y de ap6stol eclipsa en Cuba las otras fases de su personalidad. Ademns, Marti vivi6 fuera de Cuba cuando florecia su

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0 JOSN MARTEN i intelecto de manera brillante, y se puso en mas estrecho contacto to con los demas pueblos del continente. No era posible que bajo el domino colonial, se difundiera en Cuba su literatura vibrante, donde las palabras parecen montafias cargadas de simbolos y donde en cada imagen palpitaba una patria por nacer, un pueblo por libertar y una raza por redimir. El mas reciente de los voldmenes publicados por Gonzalo de Quesada, es el que contiene tres recueils de composiciones po6ticas del Maestro: los Versos Libres, hasta ahora ineditos; los famosos y sentidos Versos Sencillos, que habian visto la luz en un pequeno volumen, e Ismaelillo, poemita intimo, lleno de suave encanto, que tambi6n habia publicado en esa forma. La critica ha asignado, y no de ahora, a Jose Marti, un puesto entree los cuatro fundadores del modernismo en Am6rica, junto con Gutierrez Najera, Rub6n Dario y Julian del Casal. Al llamarlo fundador del modernismo, no es ocioso aclarar una vez mas que esta palabra no tiene la estrecha significaci6n que quieren darle, no s6o el vulgo semiliterato, sino tambien los sicofantes del arte, los pseudo-modernistas, que van por ahi luciendo a veces melenas grasientas y trajes raidos y barajando las palabras de "simbolismo'', "decadentismo'' y "modernismo" ante el ara del disparate. Mas de una vez se ha querido precisar el coneepto. Aun mis: una revista fundada por G6mez Carrillo y desaparecida en mala hora del estadio de la publicidad-El Nuevo Mercurio-, convoco a los eseritores, en una encuesta, para saber el criteria que cada cual tenia del modernismo. Y, Como siempre sucede en las encuestas, lo nnico que se obtuvo con ello fu6 aumentar la confusi6n reinante. El modernismo bien entendido, por lo que respecta a Amnrica, y aun a Espana, que hoy ha entrado de lleno en el movimiento, seducida por el ejemplo de nuestro continente, ha tenido entre sus caracteres principles tres modas de resurreecion: la Grecia antigua, el Renacimiento y los siglos de oro espalioles, dieho sea en plural, que es lo mis exacto. Por consecuencia de este ultimo aspecto, que evoca la buena tradici6n clasica espaiola, se han resucitado combinaciones m6tricas que el romanticismo-esto es, la escuela romantica del siglo xix-habia desecha-

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0 S CUBA CONTEMPORfANEA do, utilizando unicamente los metros mas monotonos. Eu rigor, la irrupeidn del modernismo no fu6 contra el clasicismo, como algunos estultos han aseverado, sino contra las limitaciones que quiso introducir la escuela romantica. Al prurito de escuelas, sucedi6 el reconocimiento del arte libre. Por tales causas, no es, precisamente, una escuela el modernismo, a pesar de las innovaciones y creaciones quo en justicia se le atribuyen. No tiene reglas ni impone canones: caben en 61 todos los que no sustenten bandera sectarista alguna. Y aun 6sos suelen, segdn la donosa frase de un escritor, "viajar de incognito por los campos del modernismo... Error comnn es el de muchos cuando entienden que, en Am6rica, el modernismo es importado de Francia. No pocos de sus aspectos revelan, indiscutiblemente, la influencia de la nueva literatura francesa. Esto se nota principalmente en la expresi6n de las emociones complicadas de nuestra 6poca: la forma de sugerir esas emociones suele ser importada de Francia. Pero aun en aquellos modernistas que en Am6rica se han hecho notar por su amor a las letras francesas, como Ruben Dario, se encuentran muchos aspeetos marcadamente espaioles, si es que para apreciar la verdad de esta afirmaci6n nos remontamos a los siglos de oro de la literatura castellana. Valga un solo ejemplo: la flexibilidad de los acentos ritmicos, resucitada por Rub6n Dario, principalmente por Io que se refiere al endecasilabo, se encuentra en todos los grandes clasicos espafioles. Tal sucede, por mis de un concept, con Jos6 Marti. Por eso observa muy bien el erudito Juslo de Lara, que es un error considerar a Marti un escritor de corte francs: "Su castellano-objeta-, aunque sembrado de neologismos, tiene un sabor arcaico que denuncia constantemente la lectura de los grandes prosistas espafioles del siglo xvfi. Las entrafias de su pensamiento tambi6n eran espaniolas.'' Esta case de literatura es, en suma, o pretence ser, la continuaci6n constantemente renovada de aquella tradicion clasica de buena cepa, sin los falseamientos que le imprimiera la revoluei6n romantica, pero si con las novedades de lenguaje y de pensamiento que reclamaban las postrimerias de la pasada centuria. Donde mejor se evidencian ias cualidades portentosas del

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0 .TOSE MA RTn ingenio de Jos6 Marti, es en el car6eter verdaderamente irresistible de su oratoria. iMuy pocos son los oradores que en nuestros tiempos hayan tenido o tengan el don tribunicio, en realidad excelso, del Maestro. Otros habra que le superen en la conferencia, en los discursos aeademicos o en los parlamentarios, pero son pocos los que le igualan como agitator, como tribuno. La oratoria de Marti era netamente visual: un relampagueo de imagenes sefiala sus periouos estupendos. Sus palabras valen mta por lo que sugieren que por Jo que dicen literalmente. Como escritor en prosa es el misnio orador, con menos impetu y fogosidad, pero orador al fin. 1 Hasta en sus versos predomina el instinto oratorio! Sus discursos, aun leidos, aun privados del calor que les prestaban su acento arnonioso y su gesto mesurado, dejan la impresion de ingentes bloques de mtnol que se elevan al cielo bajo una lluvia de centellas.. Marti era un sublime revolucionario y un divino redentor: lo fu6, tanto en el campo de la politica, como en el de las letras. En su credo politico entraban, como parte esencialisima, una aspiracion remota y un empeno inmediato. Aqiella aspiraci6n remota era la confederation antillana, que fu6 tambien el suemo de Hostos, Betances y Baldorioty de Castro. Este empeno inmediato era la independencia de Cuba. En alma y euerpo se entrego a este empeno, que una vez realizado, podria dar margen a aquella aspiraci6n. "Las Antillas libres, decia e1, salvarin la independencia de nuestra Amriea y el honor, ya dudoso y lastimado, de la America Inglesa, y acaso aceleraran y fijaran el equilibrio del mundo.'' En pos de su ideal fiue a busoar la nuerte. "Para mi, ya es Nora'', dijo, exelamando a seguidas: "Yo alzar6 el mundo." Y el mundo se levant6, ruodo de asombro. ante Ia luha titAnica que consagr su sacrificio. La palabra de Marti, arrulladora v celeste, no tuvo para (1 mayor significaci6n que la de ser la mensajera alada que eneerraba e1 rayo con que estallan las grades desesperaciones. Dondequiera que pudo, Marti encendi6 con el fuego de su palabra la virtualidad de su ideal, y asi lo hizo en la prensa, en la tribuna, en la poesia, en el hogar y en la carta amistosa, y ann lie-

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0] In CUBA CONTEMPORANEA vaba su pr6dica a los ninos, a quienes, en la preciosa revista La Edad de Oro, ensenaba a amar la libertad como "el derecho cue tiene el hombre a ser honrado y a pensar y a hablar sin hipocresia". Fuerza es reconocer que, de los cuatro fundadores del modernismo en America, durante el ultimo cuarto del siglo xix, Marti fu6 el que menos contribuyo a esa labor puramente literaria, porque empefios mas altos e ideales mas levantados reclamaban su tiempo y nos arrebataron su vida cuando aquel intelecto privilegiado llegaba a su madurez. En sus Versos sencillos se nota el ansia misma de libertad quo le guiaba a morir por su patria : rompia todas las barreras del retoricismo falso y rigorista, y dejaba al verso que surgiera impetuoso y natural. De haber vivido s6lo para las letras, Marti hubiera dejado una asombrosa y maciza labor literaria. Pero aunque no tuvo tiempo para consagrarse a la literature, que en 61 no era sino un medio de propaganda por la libertad, nos ha legado una inmensa labor fragmentaria que, ahora quo podemos apreciarla en conjunto, bien merece considerarse como uno de los mas preciados tesoros de la literature hispanoamericana. Siempre quo pensemos en Marti, el politico, el ap6stol, el redentor, el heroe, y comparemos la obra de la Republica en la realidad que nos brinda esta nltima tormentosa d6cada, con el suemo que 61 coneibid de la nacion independiente, acaso encontremos anin mas glorioso su destino, ya que a Marti le toc6 morir llevandose la vision inmaculada de su ideal, sin limitaciones, sin cortapisas, sin dudas y sin interrogaciones. Pero si, por el contrario, volvemos la mente hacia el pensador y el artista que anidaban en aquel maravilloso cerebro, y medimos Ia obra estupenda que, de haber subsistido, hubiera podido llevar a cabo para gloria eterna de su patria y de su Am6rica; si calculamos todo el bien que aun le quedaba por realizar y toda la luz quo debia derramar a su paso ese valiente espiritu, debemos sentirnos lo bastante egoistas para desear quo no hubiera muerto todavia, aunque las mias amargas decepciones hubieran sacudido su entidad moral con la misma furia con que derriban las tempestades a los robles enhiestos! MAx HENRIQUEz URENA.

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0 EL GOBIERNO PROVISIONAL DE LA REPUBLICA DE CUBA A LAS REPUBLICAN DE LA AMERICA LATINA El 24 de febrero de 1895 tomaron de nuevo las armas los patriotas cubanos, para romper definitivamente el vinculo politico que sujeta e pueblo de Cuba a la monarqufa de Espafia. En el mes inmediato de septiembre, sus armas victoriosas habian llevado ]a bandera de la libertad desde el extremo oriental de la Isla a los linderos de la provincia de Matanzas. Las tres cuartas partes del territorio de la colonial estaban en armas contra vI poder espanol; y sus habitantes eligieron delegados para constituir un gobierno, como primera expresi6n de su soberania. En los historicos campos de Jimaguayni se reuni6 la Asam blea Constituyente, que redactd una constitucion provisional, adecuada a las necesidades de la guerra, y declare constituida la Repnblica de Cuba. El poder supremo del. nuevo Estado se confiri6 a un Consejo de Gobierno, compuesto de un Presiden() Nuevamente honra nuestras pAginas la firma pr6cer del doctor Enrique .os6 Varona, Vicepresidente de la Repdblica, y ahora puesta al pie de un documento importantismo par la historic de Cuba, ya que de su lectura se deduce que no se omitid esfuerzo alguno tendiente a evitar ]a ruina del pais por causa de ]a Revolneidn libhrtadora do 1S95. Esto documento fu6 escrito por el senior Varona, despues de efectuar su maravillosa marcha invasera el Ej6reito Libertador en 1896, por encargo del Ldo. Rafael Portuondo, en aquella saz6 socretario de Relaciones Exteriores del Gobierno Provisional de Cuba, quien debi6 remitirlo a los goiernos de las repilblicas latinoamericanas. El Dr. Varona ignore si esto fu6 hecho, y tampoco tiene noticias de que este liamamiento haya sido publicado en Cuba. En La flcpttbliea Cubana, peri6dico revolucionario fundado y dirigido en Paris por el hoy Director y tambi6n fundadordenuestraBibliotecaNacional, Sr. Domingo Figarola-Caneda, se public6 on el ntimero del 10 de diciembre de 1896, en castellano y on francs, firmado por Salvador Cisneros Betancourt como Presidente de Ia Republica, y por Rafael M. Portuondo, Secretario de Relaciones Exteriores. CUBA CONTEMPORINEA estima en alto grado la cortesia del Dr. Varona, que nos ha facilitado los originates de este notable docinmento, y so complace en Ilamar la atencibn acerea de la hermosa doctrina de solidaridad latinoame-

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0 12 CUBA CoNTEMPORlANEA te, un Vicepresidlente y euatro secretarios encargados del despacho de los asuntos de Guerra, Hacienda, Interior y Relacioties Exteriores. Para llenar estos cargos fueron electos los ciudadanos Salvador Cisneros Betancourt, Presidente; Bartolom6 Mas6, Vicepresidente; General Carlos Roloff, Secretario de la Guerra; Licenciado Severo Pina, Secretario de Hacienda; Dr. Santiago Garcia Cahizares, Secretario del Interior; y Licenciado Rafael Portuondo y Tamayo, Secretario de Relaciones Exteriores. Para el mando en jefe de las fuerzas cubanas fue designado el General Miximo Gomez, y el General Antonio Maceo para lugarteniente. La representation del Gobierno de la Repnblica en el extranjero se encomend6 al ciudadano Tomas Estrada Palma, con el titulo de Delegado Plenipotenciario. Despies de estos sucesos, el 6xito militar de la revoluci6n ha superado todas las esperanzas. Los ejercitos de la Republica invadieron con incontrastable empuje las provincias de Matanzas, Habana y Pinar del Rio, desbaratando las fuerzas espaiolas, burlando los planes de sus generales, y en pocos dias llegaron al extremo occidental de la Isla, sublevando el pals en masa. La marcha del Ej6rcito invasor por el territorio de Occidente, fu6 un verdadero paseo triunfal. Las poblaciones se precipitaban al encuentro de nuestros soldados, y la adhesion del pueblo, en las comarcas que se estimaban el baluarte de la soberania de Espana, ha coronado el 6xito militar con el mis completo triunfo politico. Ante este resultado, que seria asombroso si no estuvieran patentes las causas que lo han producido, es impossible desconocer que el pueblo de ]a colonia tiene la firm voluntad de cambiar de condici6n political, completando su desarrollo hist6rico, cual in su dia lo completaron las naciones hermanas del Continente, y elevhndose a ]a dignidad de Estado. Asi como ha demostrado S rivana en i1 rXphsta q tue tantos y tan (Ist tin uid on paladines tiene hoy en Ametri'a y fura do ella. Al propio tiempo, es 'urioso seimlar of hecho de quo poo antes, n na earta fechada en Guayaquil il 19 d diciembre do ISI., el entonctS Presideite del EcUador, general Eloy Alfaro, se dirigiera a la RPina 11,gnnte de Espafia, dofla Maria Cristina, interponiendo sus huenos oficios para 1a terminacI(n de In guorra mediante el reconociminto de la independencla do Cuba. Esa Carta del Presidente Alifaro se public en el citado perlddieo La Re. public' Cuana, nnmmero correspondiente al 19 de marzo de IS96.

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S EL GOBIERNO PROVISIONAL DE LA REPUBLICA DE CUBA 1R del modo ma's energico, quo no retroceder ante ningnn sacrificio por mantener su personalidad y su independencia politicas. Teniendo esto presente, el Gobierno de la Republica de Cuba ha ereido deber suyo dirigirse a los otros Estados americanos, que tienen su mismo origen, para exponerles los graves motivos queo lo han llevado a apelar a la guerra a fin de constituirse; y para expresarles sus gratas esperanzas de que encontrara en ellos una gran fuerza moral que lo ayude eficazmente a poner t6rmino al sangriento conflicto en que est empenado. De la sabiduria de los pueblos libres de la America Latina espera el reconocimiento de que, por encima de las fronteras nacionales, se extienden vinculos anteriores a las formas political y mias permanentes, constituidos por la comunidad de origen, de historia y de idioma, y por la semejauza de costumbres y creencias que de esa comunidad se deriva. De ellos resulta que la tranquilidad y la prosperidad de un pueblo americano son factores importantes en la vida de todos, haciendo que no sea un concept vaclo el de la solidaridad americana. Hay una especie de deber international en el mantenimiento de la paz. Cuando un pueblo apela a la guerra, no ha de sor sino en el caso de que pueda justificar su conducta a los Ojos y ante la conciencia de los demts pueblos, en tal manera que ninguno pueda negarle la raz6n que le ha asistido para valerse de ese recurso extremo de demandar el derecho. Cuba se encuentra en este caso. La organization politica que le ha impuesto Espafa, lejos de responder a los fines fundamentales y permanentes de la constituci6n del poder pnblico, la depaupera, la degrada, la desmoraliza y la entrega a incesantes convulsiones y trastornos, quo son amenaza perpetua para su fomento y cultura. Espana niega al cubano el ejercicio del poder politico en si propio pals. Solo el 3 % del total de sus habitantes disfruta del derecho de stiragio, y dentro de esta risible proporci6n, todavia, por amanos de la ley, logra que la inmensa mayoria de los elce tores sean los inmigrantes peninsulares. Estos, en consecuencia. representan a Cuba en el Congreso espauol, y se han apoderado del manejo exclusivo de los asuntos municipales y provinciales eu todo el pals. Ademits del poder politico, Espafa ha puesto la fuerza militar en manos de estos inmigrantes, que constitu-

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0 14 CUBA CONTEMPORANEA yen un verdadero ejercito de ocupacion. La Metr6poli, a su arbitrio, mantiene ademis en la colonial las fuerzas de mar y tierra que estima convenientes, y hasta la policia de las ciudades y de los campos la pone en manos de institutos armados que, en tiempo de paz, disfrutan de las mismas facultades arbitrarias que en tiempo de guerra. La administration de justicia es una maquina de opresion, y no una garantia para la hacienda, la honra, la seguridad y los derechos del ciudadano. La judicatura, casi en su totalidad; esti en manos de los espaiioles, y los jueces se consideran meros instrumentos de gobierno. Con el poder politico, el poder militar y el poder judicial en sus manos, la Metr6poli ha impuesto a la colonia una administracion burocrAtica, que es un pillaje organizado, y la ha sometido a la mas completa servidumbre mercantil. Los impuestos que han pesado sobre Cuba, sin verdadera representacion del contribuyente, desde la terminaci6n de la guerra en 1878 hasta la fecha, pasan de quinientos millones de pesos fuertes. Y como si esto fuera poco, todavia el Gobierno espaiol ha hecho gravitar sobre Cuba una deuda superior a la de los demas paises del mundo. A esta explotaci6n desapoderada, con forma legal, se une la explotaci6n ilegal de los empleados, gente extrafia al pais y completarnente irresponsable. S6lo en el ramo de aduanas, se ha caleulado que desde 1878 a 1894 se habian robado los agentes del fisco DOSCIENTOS MILLONES. Espafia ha echo de los aranceles de Cuba una apretada malla, que cierra el paso al comercio extranjero. A fines del siglo xix, y en un pais cuyo regimen industrial demanda imperiosamente la libertad de coinerCio, nos impone el gobierno metropolitico el abominable sistema colonial, que fu6 una de las principales causas de la guerra de emiancipacion del Continente. A la sombra de este arancel monstruoso. el comerei% de algunas provincias de Espana impone la ley en el mercado cubano; y, Como si no le bastara el monopolio, se enriquece anadi6ndole el fraud, en perjuicio del fisco y en contra. directa e indirectamente, de nuestros consumidores. Un pueblo que no dispone del produeto de su trabajo, que no interviene en la gesti6n de su hacienda propia, que recibe to-

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EL GOBIERNO PROVISIONAL DE LA REPUBLICA DE CUBA das sus leyes de un pueblo extrano y tiene toda su administraci6n en manos de gente forastera, es un pueblo completa y radicalmente esclavo. Jams ha existido, ni se concibe que pueda existir, tirania mas cabal. Dado ese regimen, a nadie puede sorprender que en Cuba no exista la seguridad personal y que no haya garantia alguna para los derechos del ciudadano. Ni tampoco que, a pesar de la extraordinaria laboriosidad y del espiritu de empresa de sus hijos, las crisis economicas se sucedan en Cuba y la hayan reducido a lo bordes de la ruina. Era necesario que el pueblo cubano hubiera caido en total degradation y hubiese perdido todo incentivo a mejorar de estado y aspirar al progreso, para presumir que pudiera tolerar, sin rebelarse, regimen tan asfixiante, ruinoso y desmoralizador. No ha sido asi, por suerte. Ni los llamamientos de la dignidad ni cl ejemplo de America han sido perdidos para 61. iace mats do cincuenta anos que Cuba lueha, de todas las maneras, con la exhortacion, con la pluma y con la espada, para derrocar la tirania de Espana y sustituirla por un gobierno propio, que sea garantia de orden y de libertad. Esta lucha no ha de cesar mientras Espana no desista de su temerario empeno de ahogar por la fuerza y estorbar nuestras legitimas aspiraciones. De este modo, Cuba, y no por culpa suya, ha sido y es hoy todavia un factor de desorden y un peligro en el concierto de los pueblos americanos. El interns supremo de America, de la Am6rica hispano-lusitana, ante todo, consiste en que cese de ser Cuba cameo sangriento, donde est6n peri6dicamente en pugna ]a libertad americana y el despotismo europeo. Lejos de fortalecerse, se quebranta nuestra raza en Am6rica con estas guerras tremendas. Espafia tiene quo ser mirada con recelo y disgusto por sus antiguas colonias, mientras la vean empenada en mantener en tierra americana el mismo regimen opresor que le enajen6 la voluntad de las naciones del Continente y las oblige a romper los lazos politicos que en un tiempo las unian. Cuba libre y prospera, sera un elemento de prosperidad y seguridad para los pueblos americanos de su mismo origen. Cuba desangrada y arruinada, puede ser presa ffeil para razas, si no antag6nieas, diversas. 15

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0 16 CUBA CONTEMPORANEA Aqui aparece claro el gran interns de los pueblos latinoamericanos en intervenir, con su consejo e influencia, para apresurar la hora de nuestra constituei6n definitive como Estado. Si se decided a poner su fuerza moral al servicio de esta gran obra, habran prestado un valioso servicio a Cuba y Espana, y habran sido previsoras en provecho propio. El momento es propicio y oportuno. Entregadas a si mismas las naciones americanas, libres del despotismo espanol, han podido cultivar con su antigua Metropoli, sin desagrado ni indignidad, las relaciones materiales y mentales que son siempre ms ffciles entree pueblos de la misma cepa y procedencia. Las pasiones hostiles se han suavizado. Espana ha reconocido, al cabo, que sus antiguas colonias procedieron cuerda y legitimamente al constituirse en naciones soberanas. Llega la hora en que estas vean cutl es el peso de su voz y de su influencia en los consejos de Espana, en una cuesti6n esencialiente americana y esencialmente id6ntica a la que se planted cuando ellas mismas completaron sn evoluci6n politica. Al intervenir para que Espana reconozca la independencia de Cuba, poniendo t6rmino a la efusion do sangre y a la destrucci6n de propiedades, que depauperan y debilitan una porcion importante de la Am6rica latina, affirmarin una vez mnas su adhesion al principio a quo deben su existencia como Estados, y su derecho a ser oidas en un asunto internacional, quo toca tan de cerca al porvenir de la raza que las puebla y cuya representaci6n llevan en el Nuevo Mundo. Al mismo tiempo darn muestras de verdadero interns por Espana y de confraternidad respecto a Cuba. No puede concebirse acto de politica mns elevada, previsora y Iumana. Cuba, por su part, esth resuelta a conquistar su independencia, aunque para ello tenga que apelar a las mis terribles extremidades. Pero, en estos moments en que sus armas se pascan vietoriosas por toda la Isla y euenta con la adhesion de todos sus hijos para nutrir sus ej6reitos y proveerlos de todos los elementos do guerra, aun a costa de los mayores sacrificios, quiere demostrar a los pueblos hermanos de la America Libre su disposicion a la paz, e invita a sus gobiernos para que interpongan sus buenos oficios con Espana. a fin de poner t6rmino a

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0 EL GOBIERNO PROVISIONAL DE LA REPOBLICA DE CUBA 17 la guerra, en condiciones que nos aseguren a nosotros nuestra soberania y a Espafa las compensaciones que puedan hacerle menos gravosa la pardida territorial que de todos modos ha de sufrir. No nos toca mas que hacer estas sumarias indicaciones. A la gran cordura y amor a la libertad de los representantes de las lepublicas hispano-latinas nos confiamos, seguros de que sabran apreciar la alteza de nuestras intenciones, la firmeza de nuestro derecho, y la mutua conveniencia, para tantos pueblos afines y solidarios, de que la independencia de Cuba, cimentada con la sangre y los esfuerzos de los cubanos, se corone por la intervenci6n y acuerdo de todos los Estados de nuestra propia raza. ENRIQUE JOSE VARONA.

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0 SIMON BOLIVAR, LA REVOLUTION DE HISPANO-AMERICA Y LA POLITICA ESPANOLA EN 1821 i Cuil era el estado de la revolucin americana y de la polltica espanola para 1821, el aio de Carabobo? Veamoslo: Insurreccionado, en Cadiz, el ejercito que debia pasar a Am6rica, tanto por influencia de las ideas emancipadoras y liberales quo soplaban del Nuevo Mundo, como por repugnancia de ir a suenmbir centre los horrores de la guerra a muerte, con el principal objeto de conservar los dominios de un odioso tirano como Fernando VAl, los liberales, apoyados en ese ej6rcito insurreeto, subieron al poder. Ya en ejercicio del gobierno, los constitueionalistas peninsulares enviaron comisiones a Am6rica, a las colonias en revoluci6n, a los generates triunfadores, para tratar de paz. Se queria oir la voz de America, saber en definitive a qu( aspiraba, y se la convidaba, no con la independencia, sino con la libertad, con una libertad relativa, restrict, valetudinaria, de que la misma metr6poli, sin la eadena del coloniaje, iba a gozar bien corto tiempo. Solo se ofrecla a los americanos la constituwitn de 1812. Esos mismos liberals espanoles nos hahian tratado de rebeldes, ouando no lo 6ramos nis que ellos, cuando s61o nos constitulamos en juntas auton6micas, como ellos. Era poco ofrcer. ofreeernos la constituein cimlo va hab]inMns conquistado la independencia. Sin embargo, cual fu el resultado de Ias delegaciones pacifistas ? En toda America, con la innica exeepcion de Colombia, se convino en conservar la forma montrquica y, en una u otra manera, someterse a Espana. iMbxico llamaba abiertamente a Fernando VII a que oeu-

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0 SIMON BOLIVAR 19 para el trono de Moctezuma y, en su defecto, a alguno de los infantes de Espana. En el Per6, el general San Martin, en las celebres confereneis de Punchauca, no solo acepto reconocer la forma monarqtu ca, que babia preconizado y defendido toda su vida, como la fnica viable en America, sino que se someti6 al general espanol La Serna, reconociendolo como regente del Peru, y hasta ofreci6 personahnuente ir a Espana en solicitud de un principe. He aquf, sin comentarios, las proposiciones que suscribi6 el general San Martin: ].o El general La Serna sera reconocido presidente de una regencia, eompuesta do tres individuos; 2.0 El mismo general o el que 61 elija, mandarin los ej6rcitos de Lima y patri6tico como una sola fuerza; 3.0 Quedara sin efecto ]a entrega pretendida y convenida del Castillo del Peal Felipe y demns fortifieaciones del Callao; 4.( El general San Martin marcharn a ]a peninsula, en compania de los demnhs que se nombren, para negociar con el soberano de Espafia; 5.o Las cuatro provincias pertenecientes al virreinato de Buenos Aires quedarin agregadas a la monarquia del Perfi; 6.o El grande objeto de estas proposiciones es el establecimiento de una monarquia constitucional en el Peru: el monarca sera elegido por las Cortes generates de Espafia y la eonstitucidn a que quede ligado sern la que former los pueblos del Pern; 7.o So cooperaria a ]a union del Per4 con Chile para que integraso Ia monarquia y se harian iguales esfuerzos respecto de las provincias del Rio de ]a Plata. Cuanto a ]a Argentina, donde reinaba el espiritu monhvquico en la inmensa mayoria de los personages influyentes, convinieron estos en someter Ias Provincias Unidas al gobierno espanol. Posteriormente se ha negado ia aiteniicidad del documento ('P que tal consta; pero de todas snertes, seo o no fidedigno el doeumento en cuesti6n, el espiritu nacional, o mejor diebo, el espiritu de los cigarcas dirigentes. estaba por el avenimiento con T:spana, a cualquier precio, como lo estuvo, todavia en 1824, Rivadavia, y por Ia aceptaci6n de un principe extranjero. Chile abundaba en las propias ideas monftrquieas que Argentina. E] dietador military que gobernaba no os6 apellidarse presidente sino director, como el jefe del gobierno en las Provincias

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S 2( CUBA CONTEMPORANEA Unidas; y cono Argentina mand6 a Valentin G6mez, a Rivadavia, etc., a solicitar en Europa momarcas extranjeros, Chile, bajo el gobierno de O'Higgins, comision6 a Irisarri con el Illismo objeto. Aunque hubiera tenido Chile ulteriormente veleidades republicanas, ho que no era presumible dado el espiritu reinante y la acci6n do los dirigentes, su situaci6n entre Argentina y Peri, ya monarquizados, con principes espanoles a la cabeza, lo obligaba a someterse, y el propio general San Martin lo hubiera probablemente sometido. Chile, en este caso, pensarian los comisionados espanoles, no juega papel importante. Lo cierto es que no se dignaron ir a Santiago. Quedaba Colombia. En Colombia tom6 otro aspecto la gestion de los comisionados y el resultado de la gesti6n fu m.uy otro. Desde luego Bolivar se neg6 a tratar sino sobre la base de la independencia absoluta, y sin mencionar siquiera principes espanoles para Colombia. Cuando los comisionados de Espana propusieron a los delegados de Colombia que 6sta jurase la cons1itucion peninsular de 1812, ofreciendo que su majestad conservaria a los actuales jefes con los mandos que ocupaban, respondieron los delegados de la repnblica cue "no estaban autorizados para sellar los males de Colombia, sometiendola a Espana, sino para promover sus intereses y derechos, constituy6ndola libre, independiente y soberana''. Bolivar hizo ints: lleg6, por su intransigencia, hasta la groseria. Al gobernador espanol de Cartagena. Torres, que le escribi6 insistente en la jura de la constituci6n y en el envio de diputados a las Cortes de Madrid, el Libertador repuso, en un instante de arrebato: Es el colno de la dementia, y aun mss, de Io ridiculo, proponer a la repuhlica do Colombia su sumisiwn a la Espa-ia; a una nacion siempre dotestablemente goberada; a nuna naci6n que es el ludibrio do la Europa y in exerreidu de la America por sus primeras degollaciones y por sus posteriores atroeidades. iC6mo! ;Podriamos olvidar centenares de victorias obtenidas contra hIs armas espafiolas? tPodriamos oividaj nuestra gloria, nuestros derechos y el heroism de nuestros soldados? 3Cree vuestra senorin, senor gobernador, que la vieja y corrompida Espafia puede gobernar anun el Nuevo Miundo? I Cree vuestra selioria que el gobierno de esa naci6n que ha dado el ejemplo ms terrible de cuanto puede ser absurdo al espiritu humane, logre formar la dicha de una sola aldea del universe? Diga vuestra senoria a su rey y a su nacion, senor gobernador, que el pueblo de Colombia est6 resuelto, por no sufrir la mancha de ser espanol, a combatir por

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0 sIM6N BOLIVAR 21 silos y siglos contra los peninsulares, contra todos los hombres y aun contra los inmortales si estos toman parte en la causa de Espana. Esa energia desaforada que a la vuelta de cien anos nos ehoca por injuriosa a la madre patria, no deja lugar a duda; a esa energia desaforada se debieron la patria y la repnblica en Colombia; esa energia desaforada hizo viable en toda la Am6rica la independencia, y, en mucha parte, para no prescindir tie otras coneausas, la democracia republican que hoy impera desde el cabo de Hornos hasta Mejico. Las negociaciones continuaron. Bolivar fu$ tratado en los docunentos por Morillo, como Presidenie de la repiblica de Colombia. La independencia y la republica quedaban reconocidas en principio por Espafia, que aprobo los tratados. Asi lo cornprendio Bolivar. Asi lo comprendi6 la diplomacia europea. El ministro de Francia en Madrid escribi6 a su gobierno: "Las ilusiones, sin embargo, deben cesar. El primer sacrificio, el mis doloroso al orgullo nacional, esta hecho cuando se entra a tratar de igual a igual con la Repiblica de Colombia.'' (Fernando VII y los )iuCvos Estados, pag. 30.) Pero no se detiene aqui Bolivar en sus trabajos politicos y diplomticos. Manda comisionados a Espana, escribe a Fernando VII, envia una legaci6n a Mdjico y otra al Peru. En las instrucciones a los comisionados a Madrid se lee: 2.o Aceptada y recibida ]a misi6n de los sefiores Revenga y Echeverria, como esta convenido en el armistieio, activarin sus conferencias eon el o los miuistros que su majestad eeshrea nombre al intento, y tratartn de abrevi r de todos modos la conclusi6n de un tratado de paz, honrosa y gloriosa, cuya base fundamental debe ser el reconocimiento por ]a Espaia do la absoluta independencia, libertad y soberania de Colombia como Repablica o Estado perfeetamente igual a todos los demns Estados soberanos e independientes del mundo, con Ia renuncia expresa y bien significada de la Espimna, su pueblo y gobierno, por si y sus sucesores, a cualquier titulo, derecho o pretension 41e propiedad o soberania sobre el todo y cada una de las partes que forman la Repiblica de Colombia. Las demis provincial americanas, de acuerdo con lo pactado con las comisiones respectivas, llegadas de la peninsula, enviaron tambi6n agentes a Madrid; pero todos ellos iban, mas que a aceptar, a pedir principes espafioles para Am6rica. Los mejieanos proponian al infante don Francisco de Paula para que

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S 22 CUBA CONTNMPORANEA fuera a hacer la felicidad de Mejico. Los comisionados del Pera, o digase de San Martin, se contentaban con el duque de Luca, como no hubieran encontrado rev en Inglaterra, Alemania, Austria, Rusia, Francia o Portugal. Y la Argentina, que desde el principio de la revoluiun babia buscado, sin eneontrar, un principe port ugnes, ingles, brasileno, frances o espaiiol, ofreoia ahora, seglin aparece de un doelimento celebre, enya autentieidad se niega, revolver eI insurrecionado virreinato al senior don Fornando V 1. D todos iodos, en la Argentina no se pensalba sino en soli(itar un principe de cualqnier pais, coino puede verse en la obra del argentino Adolfo Saldias: La evolutcion republicana. Alli pueden apreriarse (voluinen pag. 92) los extreinos de vileza adonde descendio livadavia, el mulato improbo, presuntuoso v mediocre, destituido de todo sentido de las realidades sociales, en esta bnsea de un amo extranjero para su patria. Colombia, o digase Bolivar, iba a desentonar en este concierto de rains que pedian rey. Montnoreney-Laval, ministro de Prancia ante la corte de Madrid, escribia el 24 de mayo de 1821 al ministro de Relaciones de Prancia, barn de Pasquier: "Como no hay duda de que los plenipotenciarios de Bolivar vienen a Madrid a negociar bajo la base de la independencia absoluta, ocurre preguntar: ;no vendran a complicar la question y dar un mal ejemplo a los que silo aspiran a salir de la tutela y a gozar de una independencia adniinistrativa, sin separarse de la corona de Espaia?'' (V6ase Fernando VII y los nuevos Estados, por C. A. VILLANUEVA, pagina 70.) Pero Bolivar no se content con salvar para Colombia la independencia y la repnblica ; sino las quiso, y lo obtuvo, para toda la Am6rica. El ministro de Colombia en M6jico, Santa Maria, conspir6 con los liberales mejicanos contra el trono de Iturbide. Una reuni6n de republicans de aquel pals fu6 descubierta en la Casa del ministro colombiano y el senor Santa Maria fu6 desterrado. A Buenos Aires escribi6 el Libertador el 4 de febrero de 1821, dirigi6ndose al "Director supremo de los ESTADOS UNIDOS del Rio de la Plata". El documento es importantisimo. Conociendo

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S SIMON BOLIVAR 2$ los sentimientos, ideas e intereses politicos que reinaban entonces a las orillas del Plata, se advertira lo discreto del documento y el m6vil que lo inspiraba. Este no era otro sino el de influir para que se fortificaran los principios republicanos en Argentina y porque esta obrase de acuerdo con los demas estados de Am6rica para la consecueion de la absoluta independencia. Bolivar expone: La Espaia se muestira decidida a contribuir por si parte a ]I grande obra de nuestra emancipacion, y solo opone como unica dificultad la insubsisrencia de los principios sobre que intentamnos establecer nuestros gobiernos y mfis que todo hI falta de uni6n y firmeza en los ya constituidos y Ins freeuentes variaeiones y trastornos a que se hallan expuestos. No se podia, con auas sutileza, tocar el punto institucional ni insinuar mhs discretamente ]a nevesidad de un gobierno estable: era precisamente entonces la Argentina el Pais que Espana, negandose a reconocer la independencia, indicaba como ejemplo de la inconsistencia de los gobiernos, al punto de que el conde de Toreno dird en 13 de febrero de 1822, cuando se dispute en las Camaras espaiiolas la emancipaci6n: "Pero, senores, si estos gobiernos no dejan de sucederse unos tras otros, como sucede en Buenos Aires, i no demuestra un estado de anarquia ?" El Libertador continue: Ligadas mutuamente entre si todas las Repeiblicas que combaten contra la Espaia, por el pacto implicito y a virtud de la identidad de casa, principios e intereses, parece que nuestra conduct debe ser uniforme y una misma. Nada influirft tanto en su concepto [de Espana], como vernos iroeeder de acuerdo en las negociaciones de la paz, aprovechando la ocasi6n en que, ocupada la Espaia en su propia restauraci6n, no puede atender a la coutinuacion de nuestra guerra, por los riesgos a que se expondria por su actual estado de debilidad, y porque seria contradecirse a si misma. Rivadavia, ministro influyente a la sazon en Buenos Aires, no reconocia por patria sino la provincia de este nombre, con prescindenci& hasta de las demns provincial argentinas, como Santander no reconocia por patria sino a Cundinarnarca y PAez sino al Apure. A estos hombres les chocaba que Bolivar hablara de America. Aqui se advierte el esfuerzo diplomatico del Libertador para que Argentina no se separase de las demas secciones del continente y negociara junto con ellas la independencia co-

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S 24 CUBA CONTEMPORANEA Bnn. Rivadavia no crey6 que el interns de su patria, y el de Ainrica toda, era el mismo. Bien pronto, sin embargo, en el conflieto con Brasil, iba el gobierno argentino a impetrar el apoyo de Colombia y del Peru y a solicitar de Bolivar la direcci6n de los ejereitos rioplatenses. Bolivar no toleraba por entonces oir hablar de monarquia, aunque no fuera, apart todo otro sentimiento, sino por no borrarse tras de nn trono, "imposible posici6n para hombre semejante'', segn parecer de Lorain Petre (A life of Simon Bolivar, phg. 434). Pero es Bis: no contento Bolivar con arrancar a Espafia el reconociniento de Colombia, por medio del pacto con Morillo, no contento con enviar comisionados a Espana a tratar de paz sobre la base de la independencia, con enviar ministros de la repiblica a los demds pauses americanos que ya no eran virreinatos y lodavia no eran republicas, como M6jico y Pero, que no se habian decidido por ninguna formula conereta de gobierno, y mensajes a otros pauses que estaban en el mismo caso, como Argentina, que fluctuaba entre la monarquia y la repfiblica, sin haberse decidido, en diez aflos de revolucion, a aceptar franeamente la democracia republicana, que tampoco existia en Chile, Bolivar, president de Colombia, nnica verdadera repniblica existente en ia Am6rica espanola, se decidi6 a oponerse primero diplomdticamente y, en nltimo caso, por la fuerza a la monarquizacion de los demds Estados, empezando por el Peru. Con este objeto escribi6 las instrucciones terminantes que van a leerse, para que por ellas se manejase el coronel Ibarra, su edecfn, despachado en comisi6n cerca del general San Martin, que estaba en Lima. 1.o Que debe vuestra sefioria proceder eon la mayor circunspeccion hasta informarse de la verdad de estas noticias (e pac10 (IC Punchonca, por e1 chaL se cntregoba ci ejrcil o patriola a La Sen a, so reconoeia a estc general pen)inslar por re ento del Peru y se 1lamaba a. n fincipe espatol par/ cantrcgarle (l pais), y proturar saber lo que haya de cierto relativamonte a ellas, para que lo participe a su excelencia con todos los detalles extension possible, de modo que pueda formarse un juicio exacto de este negocio, sus antecedentes, estado presente y resultados probables. 2.o Que si resultare verdadero el tratado, en los tOrminos en que se dice concluido, procure vuestra sefioria sondear y penetrar el Annimo del ge-

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0 SIMON BOLIVAR 25 neral San Martin y persuadirle a que desista del proyeeto de erigir un trono en el Peru: por el eseandalo que causarA. esto en todts las repfiblicas estableeidas en nuestro continent; pwr las niuras divisiones quo producirna en su ejircito y on el pais la proelamaci6n de los principios ionhrquicos, despu6s de haberse pronunciado todos los republieanos; por el alieuto que esto inspiraria a los espanoles para continual la guerra en todos los Estados imsurrectos, contando siempre con el apoyo del Peri y con las divisiones intestinas, o pretendiendo que siganos el mismo ejemplo; y ultinamlente por el peligro quo hay de que halle aqui la Europa un pretexto para mezelarse en nuestras discusiones con ia Espana y trate de decidirla a imjonernos I ley de la arbitrariedad del trono y su absoluto poder sobre el pueblo. Si despucs de hater vuestra senoria expuesto todas estas razones, con las explicaciones que su prudencia y conocimientos le sugieran, no acanzare vuestra senloria a disuadir del plan al general San Martin, protestaro ruestra seinoria de un modo posit io y terminal t, que Colombia no a.ionte a dl, torque es contra nuestras instituciones, contra el objeto de ncestra contieda, contra los vehemenites deseos y votos de los pueblos por sit libertad. (Memorias de O'Leary, vol. XVIII, pag. 497.) Asi defendi6 e hizo triunfar Bolivar, contra propios y extraflos, la independencia y la repnblica en la America del Sur. Por eso, la posteridad reconocida, la posteridad que no se engana, la posteridad que no se mueve por pasiones ni intereses, llama al padre de Colombia, al fundador de Bolivia, el Libertador de Am6rica. R. BLANCO-FOMBONA. Paris, 1913. EI renombrado litorato venezolann Rufluo Blat nco-Pmbona nos faVorece matidA(ImdnoMr4 t esde Paris, do(de reside, esta interesantisima part' it sus apntt (omentt(do (,Pistolas del gloriosa Libirtiador, que PunblicarM en b reve en on libro titulado Curna de BotCor. B1lanco-Fombouna, admirado en toga la Amrica do habia casto1an a por su pluma reholdo, aliente y vigorosa, ha puesto su nombre entre Ins mis altos aultivadoros de las etras am ericanas. Mudhos de sus brillantes trabajos, en que se muestra siompre americanista decidido y ardoroso, han visto la luz en revistas principals de Am6rica, fn cesas y espaiiolas. Sus libros, inmerosos y do ui fuerte sello personal, son, ontre otros tie verso, Paria y Cantos de la priin y/ drl dest ierro: Y de Proswq: Cuiel: de por/a, 1ids alld de Ins horlamles, Cuet/os americtn5s (traducidos al francs estos dos). El hobebr dr hierro y Lelras y S/trado dl, Nispurtahfmtriea. Ufitimam1ote ha publicao notables studios eu La Rlerista de .1m Ieria, de Paris, entreollos nuno acera del insigne Juan Montalvo, sobre quien potm a 1111-stro egregio Marti.

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0 LA INDISCIPLINA EN LOS PUEBLOS La discipline es un elemento constitutivo de la vida colectiva, como de toda asociacidn para fines comunes (1) (familia, tribu, nation, gobierno, iglesia, escuela, ej6rcito, etc.). La disciplina es 1o quo hace al individuo apto para la sociedad, es la garantia de la libertad y del orden, y la fuerza que sostiene la integration de los elementos componentes de la sociedad y de sus instituciones (2) ; cuando se pierde o se quebranta la disciplina, se produce, inevitablemente, la anarquia o la desintegraeidn, mas o menos visible, de las instituciones, con su secuela, la corrupeion de las costumbres (3). La indiscipline, por su parte, es la madre de la discordia, o acaso ambas no sean sino dos aspectos de un mismo fendmeno; y tan graves son ]as consecuencias de la discordia en los pueblos, quo un autor muy erudito ha llegado a sostener que a ella se ha debido, en todos los tiempos, la ruina de las naciones (4). La indisciplina di6 al traste eon la independencia de los estados de (1) li relacioin coil ste conptIo, os interesantte recordar Ia teoria del contrato social, nun euando no soa actpt abl como una oxplicaciorl del origen de iI sociedad o del estado. () La disiplinat, siendo la. Ierza centripeta qje mantiene la unidad y la cohesidn dui organismao social, reviste una importance inalculable desde el pnto de vista del progreso tunano, i so acepta la teoria de Spencer y de easi todos los soeid9gos modernos, de quo lta sociedad evOlutiont ha1ia ti1l estado calda vI z m s bterogLIneo y complejo. (:) 1.as apreCiaciones de este pnarrafo constituyen lit base dogm Ltica del presented estudio, ya que li0 es posibl 4I1 cste trabajo, ntcesariammnt reve, hacer atna profuda investig acin sociol6dgic sobre el orison dg la 0rganIzaci dn hum anta, a tin do establecer de ese mIodo la teoria que exp0 1111e0 ierca dol papAi que la diIciplinadesempefilu en ]a sociedad. (1) Adolfo t inrras o y Sa yz. La liscou i a en os os/ tlos politiens. N1scursos lcidos ante la liini Acaie mia de la listoria rn ce io pti n Iblica del Exemo. Sefnor D. Adolfo ('arrasco y Sayz, general de division. of die 19 de julio de 19W). Madrid, 1900.

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0 LA INDISCIPTINA EN LOS PUEBLOS la Grecia. "Tal fue la vida agitada de los pueblos helenicos''dice el autor antes aludido-"que les impidi6 constituir una fuerte nacionalidad con el desarrollo y omnipotencia que podian haberles proporcionado sus especiales condiciones'' (pag. 15). Citamos el caso de Grecia, entre tantos ejemplos antiguos y modernos como nos ofrece la historic, porque ello demnestra que ]a indisciplina puede apoderarse de una sociedad, a pesar de haber llegado 6sta a un alto grado de inteligencia y cultura colectiva, o, en otras palabras, que la indisciplina no es necesariamonte peculiar en los pueblos de deficiente desarrollo mental y escasa civilizaci6n (5). La discordia es, sin duda, la forma mins patente de la indisciplina; los paises en que son frecuentes o cr6nicos las revoluciones y los pronunciamientos, son paises esencialmente indisciplinados. Pero hay tambi6n otras muchas manifestaciones caracteristicas de la indisciplina, que si bien no produced un estado perenne de discordia y convulsion political, sin embargo, impiden o retardan ei desenvolvimiento complete del hombre en su capa(idad colectiva. En este trabajo senalaremos algunas de las formas que toma la indisciplina en los pueblos. El sociologo Gustavo Le Bon (6) afirma que: La incapacidad de prever las consecuencias lejanas de las acciones y la tendencia a no tener mis guia que el instinto del moment, condenan al individuo, lo mismo que a la raza, a permanecer en un estado bastante inferior. S6lo a Imedida que han podido ir dominando sus instintos, es decir, que han adquirido volontad, y, por consiguiente, el imperio de si mismos, los pueblos han ido coniprendiendo la importancia de ]a disciplina... Si hubierainos de evaluar con una medida fnica el nivel social do los pueblos en la historia, yo tomaria con gusto como tal medida el grado de su aptitud para dominar sus impulsos primarios. Los romanos, en ]a antigiiedad, y los angloamericanos, son los pueblos que han mostrado toner esta cualidud mIs desarrollada. El profesor Rafael Gar6falo expresa una idea parecida, con(:) (1rec oro ( itJ)l o intructivo de este feodmeno, ia suerte de Is ciuldades-repibieic s italianws (: la
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0 28 CUBA CoNTEMPOr ANEA trastando ]a sociedad italiana con la inglesa, cuando dice (7) Nuestra eseasa discipline deriva de cierto espiritu de falso individualismo que nos inpide comprender que el orden es la garantia de la libertad de todos, y, por consiguiente, de la nuestra. Los ingleses, que saben esto, respetan la ley y la autoridad, siquiera sean el pueblo mals individualista de Europa. Nosotros, por el contrario, llegamos hasta jactarnos de nuestra indiseiplina. Nuestro espiritu rebelde propende a manifestarse siempre, en eualquier ocasi6n, con cualquier pretexto. El propio autor agrega: La impulsividad es otro caracter nuestro, confundido a veces con un signo de energia, empero que, por el contrario, s6lo denota insuficiencia de equilibrio moral... La impulsividad es un caraeter comnn a los niiios y a los salvajes, que son los seres mas afines del reino animal, en que la impulsividad donina como reina soberana, porque la sensaci6n que repercute en los nervios determina inmediatamente la acci6n. En el hombre adulto, la reflexi6n impide este movimiento instantineo; pero reflexionar vale tanto como acordarse, ra-o nar, pensar, prefer, y estas son cualidades del hombre civilizado. Lo son asimismo de los individuos y de las sociedades disciplinados. El hombre impulsivo, exaltado, a quien la pasi6n domina, abunda en los paises indisciplinados, o, por lo menos, es en estos paises donde encuentra un medio favorable para desenvolverse e imponerse. El caracter impulsivo es arbitrario, capriehoso, por lo mismo que es indisciplinado. La impulsividad de un pueblo le impide, seglin Garofalo, guardar la justa inedida en la alabanza como en el vituperio (pig. 125), y be aqui una evidente manifestacion de indisciplina mental o psicologica. Los pueblos que han formado el habito de juzgar apasionadamente a los hombres y los hechos, dan muestras de una falta de disciplina,--que no otra cosa es el pesinismo y la inconformidad en que se agitan eternamente tales pueblos. Las sociedades disciplinadas, por el contrario, huyen de los extremes de la alabanza y del vituperio, y se guardan hien de entregarse a un es(7) Mkodos flhIcativo de la3 oivilizainries latina y iritaniea. En La E.paiu jfwgertm. Madrid, Sep. de 1912. pi'g. 121. Eati artii lo formal el cap. So de la obra del mismuo antor, titula a Ja ri!a y rirrlt:rid. (D adrid. Lia Eswptin pt Moderw. 1912K.

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LA INDISCIPLINA EN LOS PUEBLOS 29 eepticismo sistematico. El mal a que nos referimos lo describe un escritor espanol en los t6rminos siguientes (8) El desmedido afan de decir a todas horas y proclaniar en todos los tonos quo lo quo nos rodea es malo y absurdo, y la costumbre suicida de negar virtud y eficacia a todo, sin emprender al propio tiempo una labor saludable y bienhechora quo frente a tantas negaciones, injustas unas y peligrosas otras, levante y aliente las esperanzas en una direcei6n conveniente quo nos lleve a trabajar con n6todo, con clculo y con espiritu reiexio por cosas mejores, nos mantendran siempre en un escepticismo enervanto y letal. Mucha part de culpa de la postraci6un de Espana radica en la inactividad del espiritu, que se sumerge en las negruras de tantos y tantos pesimi.smos y de tantas y tantas negacion es, sin lograr salir de ahli. No so daria este fen6mneno si el pueblo espanol fuese un pueblo disciplinado. Veamos c6mo, segffn el autor citado, es todo lo contrario. Dice 6ste: Aqui puede decirse quo nada se respeta y que no se obedeee a nadie; la anarquia nits profunda impera en todas las esferas y tiende a destruir is mas potentes organizaciones... (prg. 231). Ocurre por desgracia que somos demasiado rebeldes, y todo cuanto suponga esfuerzo y disciplina entra dificilmente en nuestra manera de ser y en nuestras costumbres... Seguimos eon la misma falta de cohesion y con la misma rebeldia do siempre... La citada rebeldia, ingenita en la raza, nos disgrega en lugar de agru. pornos, y lo mas triste del easo es que en Espaia, segun reconocen propios y extranios, la materia prima es una gran y excelente materia, suma monte maleable, pero quo tiende a disgregarse, en vez de unirse para former do las mol6culas dispersal un euerpo fuerte (pag. 241). En igual sentido se expresan, respecto a la indisciplina del pueblo espaiol, otros autores quc pudieramos citar; pero basta transcribir lo que sobre este particular dice Alfred Fouillee (9) El espaiol nos ha ofrecido un individualismo replegado sobre si mismo y un asombroso espiritu de rebelion contra la disciplina social. La raza, dice la senora Pardo Bazin, tiene un instinto de anarquia 6 individualista quo "impide togla obra colectiva'' y que no se debe confundir con el instinto de independencia. Si este instinto ha contribuido a voces A ]a defensa del suelo, con mfrs frecuencia ha ''hecho ineficaz la ley, ha encendido ]a discordia y ha dispersado las fuerzas nacionales'' (p. 641). (5) Gustavo La Iglesia y Garcia, Obshaulos QIa se opnue en Espa ia al desarrio de las inicia/ias indiridualts j socials. (Madrid, 190s), ,tg. 215. (9) Bosquejo psicol6gico d los paeblos euvropcos. (Madrid, 1903),

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CUBA CONTEMPORANEA ... no sdlo se nego it Espana buenos gobernantes, sino tambi6n, y con excesiva frecuencia, gentes que se dejaran gobernar. Fernando el Cat6lico so quejaba de esto A Guichardin, embajador en su Corte. ''Naci6n muy propia para las arnas'', deeia, "pero desordenada, en que los soldados son mejores que los capitanes, y en la que se sabe mns de combatir quo de mandar y gobernar.'' Y Guichardin afiade, en su Relazione di Spagna: 'Quizs es porque la discordia estf en la sangre espanola, nation de espiritus inquietos, pobres y dados a la violencia.'' Este retrato, en nuestros diac, no ha perdido ain toda su versiad. iHenos hecho esta digresion sore la indisciplina del pueblo espafiol, porque el fenomeno se ha reproducido en casi todos los paises colonizados por espanoles, donde la indisciplina se palpa en todo, Jo cual no significa que sea debida a la raza, sino a una education deficiente, Jo mismo en el hogar que en la eseuela, lo mismo en la vicla privada que en la publiea. Por el concepto que tienen algunos pueblos del sufragio, y por el uso que hacen de 61, se conoce que carecen de discipline. En tales paises el sufragio se mistifica por todas las artes positles, a a par qne se estudian los medios para garantizar la pureza del voto, sin lograr nunea este designio (Garofalo, p. 131). Nada de esto-observa Garofalo-acaece en Inglaterra. Durante las eleceiones, que tanto apasionan al pais entero y que tan encarnizadas son, no se comete una violencia ni se tiene noticia de ninguna irregularidad. Un ingics quedariase estupefacto si otro supiera solamente que podia alterar el resultado del sufragio. La sinceridad, la honradez del voto es un dogma para todos los partidos (p. 131). En Cuba, fuerza es decir que no se ha liegado todavia a este estado de disciplina. Aqui parece que la consigna de todos los partidos es el triunfo por cualquier medio. Nada revela mas claramente la indisciplina en la esfera political que el "refuerzo" electoral, sistema de alterar el resultado del sufragio, traicionando al propio partido. Garofalo senlala Ia tendencia a reiir y a haer uso de armnas ('011 cunalqier pretexto; la frecuencia del agravio y de la injuria seguidos de duelos, como caracteristica de ciertos pueblos, lo que sin duda es una manifestaci6n de indisciplina. La sociedad en que se produzean con exceso estos hechos, debe tenerse por indisciplinada e insociable. Sobre este punto escribe Garofalo: (1

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0 LA INDISCIPLINA EN LOS PUEBLOS 31 La pendencia, tal cono se manifiesta entre nosotros, ign6rase casi en absoluto en el pueblo ingles, donde, aun en las contiendas, son harto raras las injurias. Aunque se venga alguna vez a las manos, no se hace uso de armas. Un ingl6s no esgrimiri armas contra quien le insulate; se limitar a dare una lecci6n, a derribar en tierra a su adversario-pull him down. Por qu6 no matarle? Tal idea ni siquiera viene a su nlente. No Cable, en verdad, decir que se educa al pueblo para que aborrezca el derramamiento de sangre, cuando se le invita a ello por el ejemplo del duelo (10), costumbre derivada de los barbaros, y que el mundo clhsico ignoraba... Ahora bien; en Inglaterra no existed el duelo. Hace casi dos lustros que desapareei6 en absoluto de ahi. Aqui precisa. notar una observailn paralela. iTambien ha desaparecido la pra(tiea de las injurias! Suprimidas (stas, ;abolido el duelo! Hablemos ahora de la mentira. Este habito, muy difundido un algunos pueblos, no puede arraigar sino en sociedades donde hay poca discipline, en el sentido en que venimos empleando esta palabra. Sobre este punto, harto interesante, hace Garofalo algunas observaciones que vamos a transeribir: Ciertos vicious nuestros son ern absolute independientes, asi do la influentia 6tniea o de raza, como del temperamento, y tambion del grado medio de cultura intelectual de la poblaeioi ; vicios que, en cambio, se vinculan intensamente con los m6todos de education. Tal es, por ejemplo, la mentira habitual. Este vieio, harto comun en la infancia, debe extirparse durante esta teimprana edad; de otra suerte, degenera en easi un instinto. En ]a juvonI ud, y todavia mys en la edad adulta, el habito contraido de no expresar los propios verdaderos sentimientos, sino otros extranos, afectados o rebuseados retbricamente (11), conduce a menudo al histrionismo, a la falsedad y a la supresi6ni de todo eserpulo... La mentira habitual rev6laso a veees en la primera juventud por los esfuerzos que afectan los escolares, no para estudiar, sino para que ss profesores crean quo ban estudiado; y mis tarde, en la propensi6n do Iran parte de nuestra juventud a dedicarse a aquellas profesioues en que el histrionismo puede intervenir y acaso agradar... Y en Inglaterra? No se miente ali? iAh!, en Inglaterra es peligroso mentir, porqu# descubierto el embustero, merece universal desprecio. Desde la infaucia, lejos de tolerarse la mentira con indulgente sonrisa de los (10) En algunas partes el duelo produce muy rara vez el derramainioto de sangre. Ai la hubiera siempre, no serian tan frecuentes los "lances de honor". (11) Donde es muy senalado este 'hAbito0 es en los casos (n qoe el tema del discurso es el pariotismo o algunas de sus formal. Entre las palabras del orador, si Este es on politio, y sus actors, suele existir grand discrepancia.

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0 12 CUBA CONTEMIPORANEA padres y educadores, que la reputan como signo de una inteligencia avisada, castigasela como una culpa grave. La existencia de un unimero excesivo de tabernas, caf6s y "bodegas", como se ve en algunos poises. indica cierto habito de vida que es caracteristico de la indiscipline social. Pensamos que en ningnn pais, dice Garofalo, refiri6ndose a Italia, gozan de tanta libertad las tavernas (12). Su nfrmero acrece de dia en dia; bajo la forma de loteria, bar, buvette, despacho de licores, trafican unas junto a otras. Y, sin embargo, todas son tan escuelas de la vagancia y de Ia degeneraci6n como la taberna, que consume la mayor parte de los jornales, y cuyos continuos amnentos, logrados con tanto esfuerzo y tanta lueha, en casi nada benefician al trabajador. Ellas al6janle de la familia, que permanece eternamente en la miseria; ellas son los medios que favorecen la propagaci6n del alcoholismo, con todas las enfermedades que integran su siniestro cortejo; ellas son, por ultimo, los antros donde frecuentemente suscitanso ias pendencias que, ventiladas en el arroyo, acaban en el homicidio. Nadie 1o ignoraba. Entretanto, se promulg6 una nueva ley que debia ser beneficiosa, porque garantizaba a los obreros un dia de descanso semanal. lmpero, quien In ereyera?, esta ley, que impone la clausura de todas las oficinas y de todos los negocios, admit una excepci6n, casi itnica, a favor de ]a taberna. De esta suerte, la misma ley impulsa hacia el vicio al trabajador; porque, forzado 6ste a vacar durante un dia entero, y no teniendo ocupaciones intelectuales, ni posibilidad de otros recreos, acude naturalmente a Ia taberna (13), que la amorosa solicited de la autoridad le hace encontrar a dos pasos de su casa. Asi, ademnts del vicio obligatorio, siempre en nombre de la libertad, disfruta tambi6n de la taberna obligatoria. No obstante, en otros paises, no menos fervorosos de la libertad que nosotros, prohibese en los dias festivos la yenta de todo g6nero de licores: hosterias, tabernas, burettes, cierran con todo rigor sus puertas. Una instituci6n que quebranta la vida domrstica, porque sustrae al hombre del hogar ; que favorece la vagancia, la pereza y la frivolidad en todas las clases sociales, y frecuentemente condue a la embriaguez y al vicio, no estaria tan difundida si existiera un fuerte sentimiento de responsabilidad social, de disciplina. 0 "La sistemnftica indulgencia por los malhechores, de que los (12) E to es tan ciertn on ('nba como on Italia. 1:) Lksc en f y en fe-antina, y teneimos ci hecho aplieado a Cuba, donde florecen extraordinariament en c y 1 a "o ega ". 'stablcimientos qu favorecen ]a vagancia, la embriaguez y eA ju.go. Aqui, como en Italia. se ha heelho una excepeiOn en favor de los cnfes y caf6-cantinas, autoriz udolos para estar abiertos los dias festivos y despnus de las seis de In tarde.

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S LA INDISCIPLINA EN LOS PUEBLOS ''I jueces y jurados dan prueba en Italia", la consider Garofalo un "signo de la falta de solidaridad" (pfg. 124). Pero la solidaridad social no puede existir donde se carezca de disciplina, ya que ambas no son mss que dos formas en que se manifiesta ]a integraci6n de los elementos componentes de la sociedad; y tanto la falta de solidaridad como la indisciplina, acusan un estado de desintegraci6n social. Igual carencia del sentimiento de solidaridad y de disciplina social puede asegurarse que existe, si los que muestran por los malhechores una indulgencia sistematica, mediante frecuentes amnistias e indultos, son los poderes p blicos de una naci6n. Todo pais en el cual los malhechores encuentran favor e impunidad, ya por parte de los jueces, ya por parte del pueblo, o de los poderes publicos, es un pals en que no s6lo esta poco desarrollado el sentimiento de la solidaridad, sino en que hay, adems, un evidente relajamiento de la disciplina social. Los pueblos indisciplinados se distinguen siempre por su incapacidad para las empresas colectivas, para el esfuerzo en comnn (14). Las asociaciones que en tales pauses se constituyen, llevan generalmente una vida lnguida ; las sociedades filantropicas, cientificas y patri6ticas, se agitan esterilmente; y cuando no so disuelven al cabo de poco tiempo, se petrifican. i Cuan distinto Jo que acontece en pauses como Inglaterra y los Estados Unidos! En estas naciones la uni6n, la action colectiva, es el instrumento mis poderoso del progreso y del engrandecimiento social. Eu estos pauses hay una fuerte integraci6n social, mientras que en los paises indisciplinados no hay una verdadera sociedad, sino grupos. El grupo es una colectividad con una cohesion inferior a In de ]a sociedad. "El hecho fundamental en la psicologia del grupo, es que el individuo conserva su personalidad, no se ha verificado todavia la operaci6n mental que funde su voluntad dentro de la masa colectiva. El grupo tiene algo de contrato bilateral por las reciprocas y voluntarias concesiones que se hacen sus asociados para un objeto fijado de antemano, y sin abdicar su autonomia... En el grupo, la vinculaci6n esti en la analogia del prop6sito, cualquiera que sea la heterogeneidad de (14) Vease Fouill~e, Op."cit., p. 197.

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CUBA CONTEMPORSNEA su organization moral, mientras que en la sociedad es la semejanza de estructura mental mas que la mancomunidad de los fines lo que los atrae entre si" (15). El despilfarro en los recursos econ6micos es una sefial, lo mismo en los pueblos quo en los individuos, de indisciplina y desequilibrio (16). Es ella antitesis de la prevision y del orden, siendo muy probable que los pueblos que derrochan est6rilnente sus rentas y fortunas, demuestren, a ]a vez, muchos de los sintomas de indisciplina a que antes nos hemos referido. Seria ffcil enumerar otras manifestaciones diversas de indisciplina en los pueblos, pero no pretendemos agotar el tema. Nos parece que se ha dicho lo suficiente para que el fen6meno se conozca cuando se manifiesta en una sociedad determinada. Solo agregaremos, en conclusion, las manifestaciones que sobre este tema ha hecho muy recientemente el distinguido publicista americano, Mr. Elihu Root (17): Para que un pueblo pueda gobernarse a si mismo, preciso es que se halle dotado de independencia de carficter y de valor, cualidades que nosotros sabemos que no nos faltan. En toda la extension de nuestro territorio, la actitud de los americanos es la de no reconocer superior politico ni social, teniendo cada hombre la conciencia de ser igual en virilidad a todos los demrs, con valor suficiente para proclamar sus opiniones y sostenerlas; y por ello damos gracias a Dios. Pero eso no basta; eso no es todo. Todas Ias historias de los pueblos indomestieados y salvajes, todas las historias de los hombres indisciplinados y sin ley, todas las historias de discordias y de luchas que interrumpen la marela progresiva de la civilizaci6n y mantienen a un pueblo en el estancamiento, hasta hacerlo descender en vez de ascender, nos advierten quo no basta ser independientes y valerosos. Los pueblos quo se gobiernan a si mismos, deben estar poseidos del espiritu del dominio propio, que da a cada hombre competencia y voluntad para gobernar sus impulses, en conformidad con las reglas de los principios declarados. Y aun bay mas: los hombres en una democracia de gobierno (15) .Ios6 M. Ramns Mejin. Las mltitu'les arqcntinas. Madrid 5 Bucnos Aires, 1912, p. 44. En la tra nscripeidn hemos puesto la palabra "sociedad" en lugar de "multitud", que .s la que escribid el autor, ya que 61 contrasta el grupo con la multitud y nosotros lo contraponemos a lI sociodad. (16) La Iglesia. Op. cit., p. 233, y Fouille. Op. cit., p. 213. (ti) The spirit of sdf-government. An address delivered at the ltth anniversary banquet of the Chamber of Commerce of the State of New York. November 1, 1912. (International Concilintion. Published monthly by the American Association for International Conciliation. New York. January, 1913, NQ 62,. 34

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LA INDISCIPLINA EN LOS PUEBLOS 35 propio, deben profesar un amor a la libertad que signifique no 861o la propia libertad, sino tambi6n la libertad ajena. Debemos respetar las opiniones y IS libertad de las opiniones de nuestros conciudadanos. Ese espiritu excluye el odio a nuestros adversaries. Ese espiritu excluye el deseo de abusar, de vilipendiar, de destruir... Luis MARINE PfREZ. Es uno de los j6venes que ms vale do la generation a que pertenecomos. Dedicado a estudios series, ha producido obras que le hacen figurar centre nuestros mAs notables publicistas contemporAneos : tales son sus Apuntes de libros y folletos... que tra/an expresamente de Cuba, desde principios del siglo XVII hasta 1812... (Habana. 1907) : Guide to the materials for American Histori in Cuban Archives (Washington, 1907), publicada por In Carnegie Institution, que le encomend6 este trabajo; Estudio sobre las ideas poltUicas de Jost Antonio Saco (Habana, 1908), premiado por el Ateneo de esta capital; Bibliografia do la Revoluci6n de Yara (Ilabana, 1908), aun no terminada, y Biograjia de Migucl Jer6nimno Gutitrrez (Habana, 1912), libro acerca del cual escribi6 un interesantisimo articulo nuestro ilustre Sanguily en el mdmero de febrero de CUBA CONTEMPORAEA.-Acaba de dar a la estampa un detallado informe de su gesti6n como Bibliotecarlo de Ia CAmara de Representantes, cargo quo desempena desde hace poco mAs de un ano, pudiendo decirse que 61 ha sido el creador de esa boy valiosa Biblioteca, ya que en diciembre de 1911 Ia recibiO eon 2,023 vohimenes, y en la actualidad cuenta mAs de 13,000.-El senor P~rez fund6 en 1909, en union del director do esta revista, In bilingno titulada La Opinidn Cubana, y nos favorece con este inportante estudjo acerca de una de nuestras mAs peligrosas y perjudiciaies caracteristicas: la indisciplina individual y colectiva. 0

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0 EVOCACION DEL ASEDIO DE SANTIAGO DE CUBA Los ecos de aquellos tres cafionazos propagaron por la ciudad el terror. Despu6s de haberlos esperado mucho, habian liegado a olvidarse, y al oirlos, un espanto donde habia algo de ingenua protesta, salia al rostro de todos. Era muy de maiana, y la muchedumbre que llenaba los mercados se desband6 despavorida, cual si los tires disparos anunciadores de que el enemigo se divisaba tambisn por tierra, augurasen el inmediato peligro de un asalto, la irrupci6n de una horda a fuego y cuchillo. Aqui y allA velanse corner soldados; oficiales sin concluir de vestir dejaban presurosos las casas, algunos con los sables desnudos. De tiempo en tiempo, en las esquinas, la generala tocada por los cornetines de 6rdenes, llamaba a los deseosos de defender las trincheras, aquellas trincheras cavadas de prisa, como si se hubiera tenido el presentimiento de que s6lo habian de servir de fosas. Desde el comienzo de la guerra international, las emociones se sucedian con tan cortos intervalos, que s6lo algnn que otro impedido, sujeto a su silln, tenia tiempo de clasificarlas. Los demas vivian el presented con avidez: laxos por efecto de una canicula perenne, tomaban de los acontecimientoj provision de recuerdos con quo animar despuss el letargo de aquella vida sedentaria. En un dia, en una hora, mudaban los horizontes de probabilidades, y a muy pocos la conciencia del riesgo quitaba el ineentivo de la rapidez. Los que la tarde antes aseveraron, con datos teenieos, en la tertulia del Casino Espafol o en la sombra somnolente de alguna trastienda, que el enemigo no podria ja-

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0 EVOCACION DEL ASEDIO DE SANTIAGO DE CUBA 37 mas desembarcar sin ser barrido por las baterias de Punta de Sal y la Socapa, hoy, olvidando el fracaso de las profecias de la vispera, demostraban, con pruebas tambi6n, que si los yanquis habian tomado tierra a favor de un descuido, no tendrian otro camino que el que habia de llevarlos de nuevo a sus barcos, dejando en la fuga gran parte de su impedimenta de cadfveres, de armas y de care de cerdo. En el puerto, las siluetas adustas de los seis navios espanoles se duplicaban en el espejo del agua, a la cual daba la falta de oleaje un aspecto de densidad. Frente a las colinas que cierran la bahia hasta ocultar el canal tortuoso, velanse en primer lugar un muelle de hierro, mas aca, la fortaleza de Punta Blanca, luego los desembareaderos y despues la playa bordeada por un camino, al t6rmino del cual hay una gran tapia blanca donde se abren tres puertas: el cementerio. Los muelles estaban de continuo llenos de gente; a menudo se destacaban de la escuadra, anclada en una fila que el viento hacia oblicuar sin destruir el paralelismo entre los buques, canoas conduciendo marinos a tierra. En la muchedumbre se abria un camino para dejarles paso, y un murmullo respetuoso los segula. Los oficiales llevaban uniformes azules largamente galoneados... Todo se esperaba de aquellos hombres, y por eso, tal vez, al sentir la mirada de la multitud, ellos bajaban las cabezas, Como si no pudieran soportar tantas esperanzas. El poderio integro de Espana estaba para los sitiados en los seis buques negros que una mafiana entraron triunfalmente, brunidos por el sol, al aire banderas y oriflamas, entre gritos de jnbilo, comunicando, solo con la trepidaci6n que sus salvas produjeron, un escalofrio heroico a la multitud que los contemplaba desde tierra. Por las tardes, en los corrillos de la Plaza de Armas, algan erudito abatia el postrer pesimismo de los espiritus dados a la duda, exhibiendo un periodico de Madrid en el que, comparadas las flotas beligerantes, vejase cuin en favor de Espana, el Destino y la Industria habjan acumulado toneladas, canones, pericia: los agentes de la victoria... Los nombres de los navios evocaban un perfume lejano de patriotismo y de poder: Infanta Maria Teresa, Cristobal Colon, Almirante Oquendo, Vizcaya, Furor, Plut6n... Y eran en aquel puerto, insignificante hasta entonces, donde los azares de la contienda habian puesto la atenci6n del

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0 38 CUBA CONTEMPOR ANEA mundo, acorazadas garantias: las seis unas de una de las garras del lean, tendidas hasta alla para salvaguardar la presa, sobre la cual el 6guila, certera hi vista, certero el pico, describia ya las espirales de su vuelo... Hubo fiestas, brindis; tumultuosas manifestaciones recorrieron las calles, animandolas con las antorchas de resina y con los gritos; solo los marinos acogian los homenajes sin aquella ciega confianza con que les eran prodigados... Luego sobrevino un lapso de calma. El semaforo, que reproducia junto a la Capitania del puerto las seinales del Castillo del Morro, principi6 a anunciar los barcos norteamericanos que bloqueaban el puerto; cada dia eran mas-acorazados, transported, torpederos-, pero no amedrentaban; dij6rase que no preocupaban siquiera. Transcurrieron varios dias. Una idea sonriente de la guerra tendiase sobre la ciudad... Y aquellos trees canonazos disparados inesperadamente por las fortificaciones que defendian la plaza contra las asechanzas que del Campo pudieran venir, eran las tres primeras voces de duda. Pero habia detris de esa poblaci6n official formada por los defensores y sus familias, otra poblaci6n, la autoctona, que ocultaba sus deseos en el fondo de las viviendas: la que tenia hijos, hermanos, deudos en el campo; la que no podia remontar atras el recuerdo sin hallar abuelos fusilados o deportados, la que antes de la ingerencia norteamericana, enviaba a los revolucionarios quinina, ropas y hasta armas. Una larga 6poca de conspiraciones la habia hecho discreta, una hiperestesia constante habia templado su impulsivismo, tornfndola habil para el disimulo; y ya era muy dificil discernir culpa en cada uno de sus actos, a pesar de saberse que todos constitulan un esguince rebelde bajo la f6rula. Por justificado temor a la intransigencia safiuda de los voluntarios, contenia las palabras; cuando dos hombres se encontraban en la calle, al preguntarse por la salud, sonreoan; pero esa sonrisa, inexpresiva en aparienvia, era interpretada mutuamente como un vivido temblor de esperanza. En las reuniones muy intimas habia cuchicheos, frases convenidas que tenian un sentido oculto; y las manos femeninas, aptas para todo ademAn hospitalario, las manos que habian hecho hilas y bordado escarapelas tricolores, iban a veces a cerrar las puertas con cautela, antes de que una conversation se entablara... Y

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EVOCACION DEL ASEDIO DE SANTIAGO DE CUBA estas dos porciones antag6nicas de la ciudad, mezoladas por imposici6n de la vida en comnn, vivian aquellos dias de angustia, sostenida cada una por sus ideales, con la misma concordia superficial que los soldaba, sin fundirlos, desde que el primer grito de independencia vibr6 en el Campo sagrado de Yara. Cada mafiana, en la alameda, los muchachos enviados por sus families a contar el numero de gallardetes que flameaban en el semaforo-para saber el numero de buques norteamericanos a la vista-, jugaban a polieias y ladrones. Y en estas partidas infantiles, en donde s6lo un observador sagaz hubiera ido a inquirirlo, el misterio de la ciudad haciase transparente: porque el juego de ladrones y polieias era el juego de espafioles y cubanos; los ninos se daban en el juego nombres que habian tenido la virtud de apasionar a sus mayores: tal era Ma'ximo G6mez, tal Marti, tal Santocildes, esotro, Weyler. Los golpes menudeaban y las profesiones de fe se mantenian ardientemente, con los punos. S6lo un nifio obeso, de ojos muy claros, con algo ondulante en los ademanes, respondia a las preguntas de los demas con un tono cazurro que merecia el desprecio de los belicosos: -Yo no soy ni mambi ni espafiol; yo defiendo mi vida. Seguramente aquel nifio ha llegado, por lo menos, a concejal. Una noche, rasgando el aire lo mismo que si fuese una gran pieza de raso que se sesgara, pas6 una granada; luego otra, otras; cada una con un silbido diferente, ya agudo, ya bronco, trepidante, apresurado o lento, segnn el calibre... Las pequefias recibieron el remoquete de "pepinillos''; eran cilindro-c6nicas, y en el apuntamiento un poco truncado, sobre el oro de la espoleta, relueian grabadas cifras misteriosas; parecian juguetes, y era menester un esfuerzo de imaginaci6n para pensar, al verlas, en la muerte y en el estrago. Rumores anonimos recorrian con frecuencia la ciudad, rumores que en la marcha de boca a boca, se com pletaban, se deformaban. Un dia se habl6 de un artillero tuerto que en el fuerte de Santa rrsula hacia prodigios de punteria; otro, se asegur6 que en el patio del Parque de Artilleria habia caido una bomba, y que otra habia torcido las cuatro columnas de hierro que sostenian el soportal de la casa de Bacardi; se habl6 de una escuadra espafola salida de Cabo 39

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S 40 CUBA CONTEMPORIANEA Verde; se dijo que un dinamitero yanqui llamado Vesuvius, cada noche, en punto de las once, se acercaba, abria con su reflector un camino de luz hasta la playa, y luego, acaso por ese mismo camino, iba un proyeetil formidable que estallaba socavando ]a costa y alzando del mar un torbellino hirviente. Es posible que algo de todo eso fuera verdad, mas la verdad, celada por la censura, llegaba al traves de elementos intermediarios quo la impurificaban con pormenores imaginativos. Nadie sabIa nada y cada uno tomaba de su deseo la razon de sus pronosticos. .. A veces patrullaban por las calles jefes rodeados de jinetes. La fusileria erepitaba lejana, con un ruido de liquido bullendo a borbotones; de noche tornabase mals viva, y, dominando su ruido, sin extinguirlo, las granadas pasaban sobre la ciudad con estremecido clamor. En los primeros dias se tomaron precauciones: se dormia en el suelo, obligabase a los niiios a tenderse cabe las paredes mas bajas... Despues, como todo aquello exigia tension de la voluntad, y el clima, unido a lo cotidiano del peligro, inducia a abandonarse a un fatalismo muelle, el miedo tom6 forma de confianza. Balas extraviadas y frias cafan en las calles, en los tejados, en los patios, sin causar mal. El tiempo pasaba. Las tomas de San Juan y del Caney fueron comentadas de cien maneras; ya nadie se preocupaba de comprobar los heehos: cada cual vivia de su propia ilusion. .. Desde los corredores y las puertas velase pasar soldados conduciendo camillas, de las quo a veces salian miembros exangiies y gemidos. Al mediodia, en las calles pinas y desiertas, una franja de sol casi roja, contrastaba con otra de sombra easi ardiente tambien. Las lineas quebradas de las calles, con sus dos hileras de construcciones de un solo piso, oprimian el animo; y esta infinita lexitud del calor y de la soledad, se sumaba a la laxitud de la lucha en la quo cada soldado era, a la vez, una victima y un h6roe, que luchaba sin esperanza, sin saber ciertamente por gu6, famelico, turbado por la nostalgia de su tierra, en tierra hostil. El entusiasmo morboso de los reductos se aniquilaba en la ciudad. Y a la hora del crepnsculo, las formas rectangulares de los buques en la quietud de la bahia, el toque de oraci6n en las iglesias, el abandono de las calles, intensificado por algnn que otro espectro vestido con uniforme de rayadillo azul cuyo tono se esfumaba

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S EVOCACION DEL ASEDIO DE-SANTIAGO DE CUBA 41 en el azul vesperal, todo, en fin, arrebataba del espiritu el b6lico ardor, dejando en su lugar un cansancio, una piedad, un anhelo de paz angustiosos... En unos dias de armisticio se pudo ver de la parte del campo, desde la llanada donde estaban el Hospital y el Cuartel Reina Mercedes, la linea envolvente de las tropas norteamericanas... El hambre anuncio su aparicion, y las galletas enormes que crujian entre la dentadura como algo siliceo, y el pan de arroz, se tuvieron por selectos manjares. El acueducto fu6 cortado, y en las casas donde no habia pozos, el agua comenz6 a ser administrada con parsimonia. Los soldados no ocultaban ya la fatiga: pilidos, claudicantes, solo se caldeaban cuando con palabras encendidas se les hacia ver a esa deidad magica que se llama Patria, despojada y vueltos hacia ellos los ojos.... Y el tiempo pasaba, pasaba sin que su curso sintiera la necesidad de precipitarse, midiendo con el mismo indiferente sosiego con que midi6 los dias felices, aquellos dias olientes a p6lvora, prefiados de victims, de hombres jovenes mutilados, de ese cortejo de calamidades que escolta el corcel de Marte y sirve de pedestal al milenario fantasma de la Gloria. Un general fue herido y decline la responsabilidad del mando; otro general asumi6 la direccion de la plaza; tal fortin fue destruido, tal posicion estrategica fue disputada y defendida con denuedo. Removiase la espuma, dejando inmutable el fondo del conflicto... El tiempo pasaba, pasaba... Una mariana, los marinos que en columnas de desembarco habian ido a reforzar el contingente de las trincheras, fueron llamados a sus bordos. Bajaron en direcci6n a los muelles, formados en una columna de cuatro filas que de trecho en trecho flanqueaban oficiales. El ritmo acordado de los pasos resonaba en las calles mal empedradas, anunciandolos desde lejos; y las genes salian a verlos pasar. Iban a pasos largos, sin una vacilaci6n, sin ua sonrisa, con ese gesto que tiene tanto de la heroieidad como de la inconsciencia. En una ventana un viejo dijo a una mujer que estaba a su lado: -Van a morir... Lo dijo en voz baja, pero un oficial debi6 oirlo, porque volvi6 el rostro y mir6 al anciano, sin acortar la marcha, con una mirada henchida de mansedumbre. Todavia, antes de desaparecer en

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0 42 CUIA CONTEMPORANEA Pi Angulo que trazaban dos calles, volviose a mirar. Y despues. cuando traspuestas versiones de triunfo y de salvaci6n en la fuga, se supo la terrible verdad, el anciano recordaba ann la mirada de aquel teniente tan joven, casi un nino. y tuvo la certeza de que babia muerto. Desde la explanada anterior a los muelles, muy poca gente presencio la salida de la flota. Era media manana. De las chimeneas de los buques salian columnas de humo que luego se fundian, formando un gran palio. Al iniciarse el movimiento, un silencio tragico se impuso; dijarase que las cosas muertas y las vivas permanecian suspensas por la misma ansiedad. El sol, que ponia la ilusi6n de una hoguera en las aguas, di6 su violencia a los colored de las banderas de combate, flameantes a popa; y suscit6 en la de uno de los cruceros-en la del Vizcaya-, relampagos de topaeio y rubi. Cuando, de snbito, el navio almirante se aventur6 en el primer recodo del canal, un vivava" conmovi6 el espacio. Fue un solo viva !'' largo, fren6tico; y despues todo volvi6 a enmudecer. Ni una ola turbaba la mar, ni una rifaga la atm6sfera, ni una nube el aflil del cielo. Habia en la quietud algo de plegaria; el silencio era inmenso. Uno tras otro, los buques se fueron ocultando y la bahia qued6se desierta... S61o un canoneo precipitado y distant, daba la certidumbre de que en aquella hora un pleito trascendental se dirimia, con horror de destrueci6n y muerte, tras de las montafias serenas, doradas por la luz. La marcha de los acontecimientos se aceler6 de pronto. Sin duda habia entre el interior v los sitiadores, al traves del cordon de tropas espafolas, comunicaciones secretas, porque antes de que la noticia official fuera recibida por el Gobernador militar y comunicada a los c6nsules, se supo que los norteamericanos decidian bombardear la ciudad, concediendo a los pacificos cuarenta v ocho horas para salir al campo y refugiarse en zonas inmunes. I'Tna gran efervescencia alter entonces hasta los caracteres mnis cantos. Comenzaron a bacerse los preparativos. El dia del 6xodo clare6 al fin, despu6s de una noche de pavor, en la que la explosiou del crucero Reini Mercedes, hundido adrede para interceptar la entrada del puerto, hizo creer que los espanoles

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0 EIVoCACI6N DEL ASEDIO DE SANTIAGO DE CUBA 4:1 deseaban cerrar, con un ataque extempordneo, la nnica puerta que se abria a la vida. Y hubo gritos, denuestos, blasfemias; y en el fondo de las casas, punos impotentes se crisparon y madres e hijos se dieron el beso de adi6s. La calma volvi6 con el dia. Tres caminos dieron salida a la poblaci6n aborigen, que, bajo la mirada vigilante de soldados y voluntarios, se expansion hacia los parajes designados. Al principio cada cual quiso llevar todo, pensando en el saqueo y en la destruccion de la ciudad; mas las dificultades de transporte restringieron la ambici6n. Los muebles fueron abandonados, las grandes cestas de ropas tambien; se renuncio a llevar las reliquias familiares, y en muchas casas quedaron soterrados dinero y joyas. Otros, con la desesperaci6n del hogar deshecho, ni siquiera ocultaban las cosas queridas que se veian forzados a dejar. La ley suprema del instinto puso en primer t6rmino lo que habja de ser until en la vida n6mada que s6l Dios sabia cuanto iba a prolongarse... En la extension de los casinos, bajo una luz de fuego, la muchedumbre formaba un reguero lastimoso: carretillas colmadas, hombres llevando a cuestas grandes fardos, mujeres que portaban sillas de mimbres, cacerolas, sacos de ropa, cartuchos de provisiones, niflos de pecho. Los muchachos cargaban paquetes sobre las cabezas o colgados de una vara que llevaban a hombros, entre dos. El desfile era lento. Perros hambrientos iban y venian por el amino. Una mujer tullida arrastrabase rodeada de sus hijos, y de tiempo en tiempo se detenia como si quisiera abandonarse a la adversidad en el borde de aquel via crucis; hasta que sus hijos, negandose a seguir adelante sin ella, la obligaban a continuar. El sedimento de las almas, removido por el infortunio, subia a la superficie: actos de egoismo y de abnegaci6n se sucedian. Los amigos se llamaban desde lejos, preguntandose por otros que babian tornado distintos rumbos. El desaliento era tan general, que sadie hubiese podido separar a los intr6pidos de los pusilfnimes. Se hablaba poco... Un arroyo que marchaba largo trecho paralelo al camino, puso el optimismo de sus aguas limpias, rumorosas y frescas, en la caravana; luego, desviandose, fu6 a perderse en la manigua hosca. Las palmeras, nostAlgieas de una brisa que sacudiese sus penachos, se ergulan por grupos, inmoviles, como atentas al drama. El calor hacia crujir

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S 44 CUBA CONTEMPORANEA los matorrales. El sol era cada vez mas cruel; los niios lloraban; un polvo acre se alzaba del sendero. El letargo del mediodia cafa ya sobre el campo; aun la primera zona de albergue estaba distante... De repente, en la desembocadura de varias veredas en el camino, aparecieron jinetes del ejercito cubano, y hubo abrazos, preguntas, contestaciones, silencios, lagrimas. .. Y la multitud, sinti6ndose ya menos desamparada, sigui6 desfilando, puestos ojos y pensamientos en aquellos jinetes bronceados del sol, enjutos, sonrientes, que llevaban sobre la "guayabera'' en harapos, en bandolera, una correa done fulgian una o varias estrellas de plata. Dispersos en torno de los pueblecitos designados, unidos ya en familias, ya en sociedades sin otro nexo quo la amistad o la necesidad, los fugitivos fueron poCo a poco instalandose. Primero, una vez abarrotadas las casas, fu6 a ]a intemperie, luego en barracas, on bohios, bajo techumbres improvisadas, sobre cuatro troncos, con ramas de cocotero y guano. En cada grupo un hombre, may's en6rgico que los demas, dirigia, tratando de poner algo de m6todo en lo anormal. Mas eran vanos los prop6sitos de prodigar por igual el socorro, de nivelar las privaciones: la eterna desigualdad se entronizaba aun alli, done todo parecia sometido al rasero de la escasez. En la promiscuidad de los dormitorios, uu sitio donde dormir a. cubierto era envidiado con esa envidia amarilla que no consiente gozar ni lo que se desea ni 1o que se tiene; y cuando las preferencias no existian, la imaginaei6n complaciase inventandolas para, en vez de suavizarlas, haeer mas rudas las asperezas. Emprendinronse excursiones en husca de frutas, y fu6 precise andar dos y tres leguas para encontrar unos caimitos, un racimo de platanos, algunas piflas agrias, o mangos verdes:-hambre no saciada y enfermedad segura. Cuando se conseguia una eaja de galletas, en los nncleos mejor organizados se hacia el reparto empezando~por los ninos y dando a los viejos despues. Algunos niios, pocos, en vez de comer avidamente como los demas, iban a instar a sus padres para quo compartieran la raci6n. Y hubo-z c6mno no habia de haberlos en tal bacinamiento de personas de distintos grados de 1ultura, de diversos antecedentes de egoismo o de fraternidad ?-, hubo el que se oculta para devorar sin quo le pidan, y

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0 EVOCACIN DEL ASEDIO DE SANTIAGO 'DE CUBA 45 el que finge haber comido para que le sea aceptado Io que ofrece. ..A campo traviesa se establecieron entre los pueblecitos vias por donde iban noticias y descontentos del acomodo hallado en un lugar, ganosos de buscar ilusorias ventajas en los otros parajes. En Cuabitas, la primera tarde del 6xodo, un toro escapado produjo tal pavor, que hizo desbandar a la multitud, siempre temerosa de un ataque. Oficiales del ej6rcito cubano descendieron de sus campamentos para restablecer la calma. Entre ellos un anciano recio, vestido de blanco, con una honda cicatriz en la frente, iba dejando tras si, por el solo prestigio do su figura y de sus ademanes serenos, harm6nicos y paternales, una estela de confianza. .. Transcurri6 un dia, transcurrieron dos, varios dias alargados por la incertidumbre, sin que nada nuevo sucediera, sin quo el bombardeo causa de la huida, se hubiese efectuado. En el fondo de las colinas que la rodeaban formando un embudo gigantesco, la ciudad se entrevia diminuta, indecisa, velada durante las maiianas por una bruma algodonosa. Algunas veces, de la umbria que la circundaba, braves llamaradas cardenas surgIan, y mas tarde ojase el coo de las detonaciones, propagado y multiplicado por las anfractuosidades de los montes... Despu6s de haber sido movida por dos de los impulsores cong6nitos de la humanidad: el miedo y el hambre, una resignaeion que tenia mucho de bestial, asomaba a todas las cars. Por fin, una tarde se supo que Santiago de Cuba habia capitulado, y se inici6 el regreso. El cansancio no permiti6 que se exteriorizara el jnbilo de encontrar indemnes las casas que los proyectiles y la codicia respetaron. S6o algunos establecimientos y pocas viviendas fueron teatro de un pillaje timido, easi met6dico. Se dijo quo de una tienda llamada "Las site puertas'', habia sido sustraida la eaja, pero lugo se comprob6 que era mentira. Cuando la poblacion recobr6 su ciudad, ya los primeros buques cargados de viveres estaban en el puerto; y hubo un lapso pantagruelico lono de gallinas, de pan candeal, de leche condensada, de latas de roast beef y de chocolate. La existencia se volvi6 a nivelar en el el cauce del que la guerra la habia desbordado; pero un sentimiento de sorpresa preponderaba, como si el echo de suceder

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S] 46 CUBA CONTEMPORANEA 1o l6gico fuera extrano... La bandera estrellada ondeaba sobre los edificios pnblicos. Al realizarse la entrega de las provisiones de guerra, hubo escenas dolorosas, rozamientos. Algunos de los vencidos sentian la triste importancia de entregar las nltimas armas que habian defendido en Am6rica la dominaei6n espafiola, y las quebraban contra las rodillas, en un ademan conmovedor que tenia tanto de tristeza como de altivez. Los hombres fornidos y rubios del Norte, animaban las calies. Y las necesidades de una raza habituada a la vida c6moda, erearon en seguida industrias no conocidas hasta entonces. La ciudad se estremeci6 bajo el trlfico; las calles, muertas desde el tiempo de Diego Velazquez, el fundador, trepidaron al paso de las ambulancias; y las gigantescas mulas norteamericanas arrancaron chispas de las piedras. La pobre ciudad con aspecto de factoria, en donde nadie osaba mejorar nada porque eada cual creia estar de paso, sinti6 que algo del milagro de la civilizaci6n se acercaba a ella y se regocij6 con la esperanza de renovarse. Todo tomaba formas inusitadas: creyerase que los solares repletos de basura, las euestas casi inaccesibles bordeadas de casas disparejas, las escarpadas calles por cuyo centro corria un hilo de agua sucia, se alegraban lo mismo que seres nocivos deseosos de morir. Se organizaron repartos de alimentos y medidas sanitarias. Una cordialidad demasiado viva enlazaba los cuatro elementos heterogeneos de la poblaci6n. Los pilluelos, que fueron los primeros en aprender el valor de la nueva moneda, vendian a los soldados norteamericanos botones, sables rotos, pedazos de uniformes, galones, toda suerte de insignias espanolas, que ellos pagaban a buen precio, dejando traslueir el proposito de Ilevar a las mis rec6nditas comarcas de la Uni6n, trofeos de luchas y hazanas que habrian sido hom6ricas si hubieran existido. Al pasar por una calle angosta varios carros del ej6rcito norteamericano, dos mulas resbalaron sobre unas nondaduras de fruta, y como cayeran a tierra, fu6 necesario desengancharlas. El convoy entero se detuvo, y el official que lo custodiaba tuvo quo bajar del eaballo para darse cuenta de la importancia del pereance. De una de las ventanas a que se habia asomado la gente atraida por el suceso, una voz grit6 dirigi6ndose al official:

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0 EVOCACIOS DEL AsEDIO DE SANTIAGO DE CUBA 47 -L Ousted por aqui, Mister Wallis?... i Qu6 alegr6n !. .. ; Quien iba a pensar !. .. Entre, entre un moment y le presentar6 a mi familia. ALFONSO HERNANDEZ CATA. Es C6nsul de Cuba on Birmingham, y desdo esta ciudad de Ia Gran Bretaha el senior HernAndez Cat1 tiene la delicadeza de romitirnos esta hella evocacidn sentimental del asedio de Santiago de Cuba, do que 61 fu6 testigo cuando alboreaba su juvontud, durante la guerra hispanoarnericana que termind con nuestra emancipacidn. Estas pAginas, on quo ha sabido revivir aquellos dias de fuertes emociones, son el prdlogo-que como primicias nos envia-de su nuevo libro titulado La Estrella, pr6ximo a er la luz on Madrid. El senor Hernandez Catri, quo colabora en nuestras principals publicaclones literarias y en algunas revistas extranjeras, ha conquistadoen las letras cubanas merecido nombre con libros emno Cuaen/os pasiwnales, Norela cr6lica, P/ayo Gonzdlez y La Juventnd de Aurelio Zaldfrar, donde ha puesto su alma de artista, las sutiles observaciones de su amplio espiritu amante de la belleza y suavemente impregnado de cierta filosofia melanc6lica y amable. 0

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0 EL DOCTOR JUAN GUNDLACH APUNTES BIOGRAFICOS (TRABAJO PRESENTADO EN LA ACADEMIA DE CIENCIAs DE LA HABANA, EN S SESI6N )E1 14 r MAiZO I)E 1913. Pon i. Dit. FEDERICO TORRALBAS.) La Academia de Ciencias de ]a Habana, cumpliendo con un deber de gratiud y de justicia, enriquece su galeria de retratos incluyendo en ella el cuadro que reproduce la figura austera del sabio naturalista Dr. Juan Gundlach (1) ; ofreciendo de ese modo un homenaje a ]a memoria de quien con su intensa y productiva labor supo elevar, de manera tan efeetiva como brillante y generosa, el prestigio de esta instituci6n y enlazar, una vez mas, la historia de la minsma con la de todas las manifestaciones que se relacionan con el bienestar, progreso, cultura y civilizaei6n de nuestra patria. No soy yo, ciertamente, el llamado a ocuparme de la vida meritisima del eximio profesor, ni mucho menos a intentar una eritica severa de los trabajos minuciosos por 61 legados a la ciencia y a nuestro pals, puesto que