Obras de la Avellaneda

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Material Information

Title:
Obras de la Avellaneda
Physical Description:
v. : front. (port.) ; 27 cm.
Language:
Spanish
Creator:
Gómez de Avellaneda, Gertrudis, 1814-1873
Aramburo y Machado, Mariano
Publisher:
Impr. de A. Miranda
Place of Publication:
Habana
Publication Date:

Subjects

Genre:
non-fiction   ( marcgt )

Notes

General Note:
"La comisión directora de esta labor editorial compuesta de los Señores Aurelia Castillo de González, José Manuel Carbonell, Carlos de Velasco, doctor José A. Rodríguez García y doctor Mariano Aramburo ha tomado por base y guía para el cumplimiento de su empeño la edición de 1869"--Advertencia preliminar.
Statement of Responsibility:
Ed. nacional del centenario.

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 22612836
ocm22612836
Classification:
lcc - PQ6524 .A1 1914
System ID:
AA00022055:00003

Full Text

















UNIVERSITY
OF FLORIDA
LIBRARIES






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FLORIDA LIBRARIES.




































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OBRAS DE LA AVELLANEDA






















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OBRAS






LA AVELLANED



EDICION NACIONAL
DEL CENTENARIO.



TOMO III.

OBRAS DRAMATICAS












"ABANA
IMPluNITA 0 AURELIO MtRANOA,
TENIrtNT REY, 27,
1914








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LA HIJA DE LAS FLORES
O

TODOS ESTAN LOCOS
COMEDIA ORIGINAL
EN TRES ACTOS Y EN VERSO



Representada por primera vez en Madrid, Teatro del Principe, el 21 de octubre de 1852.


























PERSONAJES ACTORES


FLORA .......................... DORA JOSEFA PALMA.
DOSiA INeS ............. .......... DOA MANUELA RAMOS.
TOMASA, jardinera ........... .... DORA MARIANA CHAFINO.
BEATRIZ, nodriza de doia Inds... DORA CONCEPCION SANPELAYO.
EL CONDE ............. ......... DON JULIAN ROMEA.
EL BARON, padre de dora Ins .... DON ANTONIO DE GUZMAN.
DON LUIS ...................... DON ANTONIO LOZANO.
JUAN, marido de Tomasa.......... DON CALISTO BOLDUN.
CRIADO 1o ........................ DON FERNANDO GUERRA.
CRADno 2 ...... ................. DON JERONIMO GONZALEZ.

CRIADOS QUE NO HABLAN.









La eseena pasa en una casa de campo de las inmediaciones de Valencia,
y a corta distancia del mar.--Ipoca para los trajes, siglo presente, alli por
los aiios de 10 a 20.





















LAS HIJAS DE LAS FLORES

0

TODOS ESTAN LOCOS



ACTO PRIMERO


Jardin espacioso, con grupos de frondosos rosales y otros arbustos floridos. A
la derecha del actor, fachada y puerta de una casa de campo; al fondo,
una verja con puerta que da entrada al jardin; detras de la verja, el cam-
po; delante de la verja, casi en el centro, un poco hacia la izquierda, pero
tambien en el foro, una pequefia glorieta o cenador, cubierto de ver-
dura. Dos bancos de piedra a derecha e izquierda del proscenio, y al-
gunas sillas rfisticas. Al levantarse el tel6n comienzan a: aparecer los
albores matinales.

ESCENA PRIMERA

TOMASA.-JUAN, saliendo ambos de la casa, por la derecha
del actor.

TOMASA. i Jesfis! si amanece apenas.
IA que privarme del suefio
a tales horas?
JUAN. Eh! calla;
que es un potro de tormento
la cama, con calor tanto.
TOMASA. Para mi no; sin objeto,








8 OBRAS DE LA AVELLANEDA


sin motivo madrugar...
JUAN. Mujer, segfin reza el pliego
recebido ayer, 1no vienen
de aquesta finca los dueiios,
hoy veintisiete de junio
TOMASA. Y qu6?
JUAN. i Qu !... seis aposentos
mandan preparar; i es nada!
y hay que tenerles almuerzo
prevenido, y muy temprano.
TOMASA. i Ya! si te tomas a peeho
lo que no es de tu eneumbencia...
somos aqui jardineros
y nada mis.
JUAN. Yo no digo
que no; pero el amo mesmo,
desque muri6 el tio Robles
(que Dios lo tenga en su reino),
de su propio pufio y letra
me escrebi6 en estos conceutos:
-"Juan, en tanto que decido
qui6n ha de ocupar su puesto,
til haras en todo y por todo
las veces del probe muerto."-
De lo dicho ach, dos meses
van corridos, y de nuevo
nada ocurri6; conque, ansi,
soy mayordomo de hecho.
TOMASA. i Pues! i oficio sin salario !
le place al amo, lo creo.
Como te ven un Juan Lanas,
abusan.
JUAN. Que agusen, bueno;
el caso es que yo hablo gordo
y gozo todo el respeuto
de mayordomo. No has visto
que a mi mismo, a Juan Cantueso,
vuelve a escrebirle nuestro amo,
y con letrones tan gruesos? (Saca un papel.)
TOMASA. Dame ac'. Con mi jaqueca
de ayer, casi no recuerdo








OBRAS DRAMATICAS 9

lo que dice la tal carta.
JUAN. Lee y verfs.
TOMASA. Si que leo. (Leyendo.)
"Buen Juan, tu antigiiedad en mi servicio, y las
otras circunstancias que te recomiendan, merecen la pre-
ferencia que hago de ti, para anunciarte que mi hija y
yo hemos determinado pasar algunas semanas en esa
casa de campo, donde almorzaremos, si Dios quiere, ma-
fiana veintisiete de junio."-
JUAN. Ves?
TOMASA. j Qu6 antojo repentino!
JUAN. i Qu hemos de hacer!... lo tuvieron.
TOMASA. (Que continia leyendo.)
-"Acaso antes que nosotros, llegarfn mis amigos el
conde de Mondrag6n y su sobrino don Luis...
Conque, tambien convidados? (Representando.)
pues, sefior, yo me divierto.
iTanta gente a que atender,
sin m6s criada que el trastuelo
de Blasa, que es tan infitil,
tan holgazana!...
JUAN. Pacencia.
El amo...
TOMASA. El amo es un viejo
insufrible, estrafalario.
Ha seis afios por adviento,
que pis6 aquellos umbrales
la vez postrera.
JUAN. Es muy cierto;
un dia estuvo y no mis.
TOMASA. Como es la Corte su anhelo,
alli se fu6 desde entonces
hasta hace poco, que ha vuelto
a Valencia, y-segfin dicen-
mks maniatico y mks terco
que nunca.
JUAN. Vamos, Tomasa,
recuerda que el pan comemos
en su casa, y no te pongas
a murmurar sus defeutos.
Cada uno cual Dios lo hizo.








10 OBRAS DE LA AVELLANEDA


TOMASX. De Io que mis me sorprendo
es de que venga suhija.
JUAN. Por conocerla me huelgo.
TOMASA. Yo, de moza, tuve entrada
en aquel semiconvento
de su tia.
JUAN. En paz descanse.
TOMASA. Como hay algfn parentesco
entre Beatriz, su nodriza,
y mi padre, el privilegio
de visitarla alcanzaba,
y en verdad que era un portento
de hermosura por entonces
dofia Ines; no s6 si luego...
JUAN. i Bah! de aquel tiempo al presente,
veinte afos hay de por medio.
TOMASA. Dime, b y vendr la Beatriz
con dofia Ins ?
JUAN. Volveremos
a ver la carta. (La saca.)
TOMASA. No, hombre.
Si Beatriz viene, me alegro
del antojo'del bar6n;
llegue en buen hora.
JUAN. Tu afeuto
por ella es justo; no hay cosa
mis natural.
TOMASA. (Con ironia.) i Por supuesto!
i como se porta tan bien!...
Ya ves, no rompe el silencio
que guarda, va para un afio;
y aun hace mas no merezco
que, de memoria en sefial,
me haya, mandado un pafiuelo,
una cinta, un alfiler...
i Venga! i venga! Yo prometo
que me ha de hallar una cara,
que, quiera o no, la dB miedo.
JUAN. Mujer, pues no haces justicia;
que a la Beatriz le debemos
el estar doce afios hace








OBRAS DRAMATICAS

en posesi6n del empleo
que nos da el pan.
TOMASA. Me parece
que no estabamos hambrientos
alli en casa del marqu6s,
cuidando su hermoso huerto,
cuando el bar6n nos llam6
-de:.la nodriza al empefio-
para darte plaza igual
a la que dejabas.
JUAN. Niego
la igualdd, que gano aqui
el doble, y a mas campeo
por mi respeuto en la casa.
TOMASA. Y a no ser por mis aumentos,
Shubiera yo a Castell6n
dejado? No, ni por pienso.
El marques era un buen amo,
iy qu6 jardines aquellos!...
JUAN. Alli, Tomasa, hizo Dios
un milagro-en favor nuestro;
pues-a falta de hijos propios-
nos di6 el angel a quien quiero
mas' que a mi alma.
TOMASA. Le hace dafo
de ese carifio el exceso.
JUAN. &Dafio?
TOMASA. No poco: tu primo,
que hoy logra ser nada menos
que capitkn de un buen buque
mercante, con mks dinero
que un judio, y con mas afios
que...
JUAN. De ese asunto no hablemos.
i Mujer! Me tiemblan las carnes,
Squ6 digo carnes? los giiesos,
al recordar que has querido
entregarle mi embeleso
a un extrafio.
TOMASA. A un viejo rico,
solter6n sin heredero,









12 OBRAS DE LA AVELLANEDA


y pariente tuyo.
JUAN. i Calla !
TOMASA. Quiere tener el consuelo
de prohijar a una joven
honrada...
JUAN. Yo no me meto
en lo que 61 quiera.
TOMASA. i Egoista!
SNo ve tu carifo ciego
lo mucho que gana Flora
si, seg-in promete hacerlo,
tu anciano primo la adopta,
y cuando muera...
JUAN. Acabemos.
S Quisieras tfi que mi nifia,
revuelta con marineros,
corriese por esos mundos
siempre al capricho del viento ?
TOMASA. A M6xico va BeltrAn,
y 6ste es su viaje postrero.
Bien sabes piensa fijarse
en aquel tan rico suelo,
donde ya tiene una casa,
y tierras, y...
JUAN. Buen provecho.
TOMASA. Si adopta por hija a Flora,
como anhela...
JUAN. No consiento.
TOMASA. Pues le impides su ventura.
JUAN. iLlevArsela allk, tan lejos!
i No quiero, no! i Voto a cribas!
TOMASA. Conque, 4 no cedes ?
JUAN. No cedo.
TOMASA. No me das gusto ?
JUAN. No doy.
TOMASA. Te rebelas ?
JUAN. Me rebelo.
TOMASA. Saldra del puerto mafiana
la Tisbe.
JUAN. Si? Le deseo
feliz viaje.









OBRAS DRAMATICAS 13

TOMASA. Y por ser til
tan obstinado y tan necio,
pierde la nifia un buen padre
que la deparaba el cielo.
JUAN. Sin padres vino a este mundo,
y se pasarA sin ellos.
TOMASA. Corriente; pero i cuidado
con la lengua!... Te lo advierto.,
No hay que hablar con los sefiores
de Flora, ni del misterio
de su origen.
JUAN. Por qu6 causa?
TOMASA. Primera, porque lo ordeno.
JUAN. iYa!
TOMASA. Segunda, porque a nadie
le interesa aquel secreto;
y tercera, porque basta
para callar un suceso
saber que aunque lo oigan muchos
ninguno habrA de creerlo.
JUAN. i Eso si! que es tan extrafia
la cosa..., pero qu6 debo
responder si ven a Flora
y me preguntan ?
TOMASA. i Mostrenco!
respondes que es hija tuya,
y hete aqui que acaba el cuento.
Ademas, pueden no verla;
bien sabes cuAl es su genio
y c6mo huye de las gentes.
JUAN. Las flores son su universo.
TOMASA. Desde que viste aquel traje
tan rico y tan pintoresco,
que hace que al verla se rian
pescadores y labriegos,
le agrada mis andar sola,
y yo misma apenas puedo
echarla la vista encima.
i Oh! i no sabes lo que peno
con la tal nifia! Es muy mona,
tiene donaire, despejo,









14 OBRAS DE LA AVELLANEDA


buen coraz6n; mas caricter
tan caprichoso y travieso,
no vi jamis.
JUAN. i Vida mia!
me tiene embobado, lelo.
i Es tan relinda! ;
TOMASA. 1 Y t-i eres
tan padrote!
JUAN. Lo confieso.
TOMASA. Me la pierdes con tus mimos,
y te gastas el dinero
por adornarla a su antojo.
En fin, pues hu6spedes tengo,
despertar6 a los criados.
Lo que es ella, ten por cierto
que ya no estara en la cama.
Por mAs que grito y pateo,
no consigo que la aurora
la halle jamfs bajo techo.
JUAN. Bueno es que madrugue.
TOMASA. En cambio
ain estara como un lefio
la posma de Blasa.
JUAN. Escucha...
debe haber alguien dispierto:
me parece que oigo ruido.
TOMASA. Si que lo hay, mas no es adentro.
-i Juan! galope de caballos...
JUAN. (Acercindose a.la verja.)
Serdn el conde y su deudo...
TOMASA. i Ay Dios! i tan de madrugada
se nos vienen!...
JUAN. Dieho y hecho.
Se paran ante la verja...
Echan pie a tierra...
TOMASA. Abre presto.
JUAN. (Abriendo.)
; 1 i QuB guapo mozo es el uno!
TOMASA. El otro tampoco es feo.
Aqui estan.









OBRAS DRAMATICAS 15



ESCENA II

Los MIsMos.-EL CONDE.-DON LUIS

CONDE. i Hola! 1 ya hay gente
levantada?
JUAN. (Haciendo reverencias exageradas.)
El jardinero...
servidor...
CONDE.. Cibrete, amigo.
JUAN. j Yo!...
CONDE. i Cibrete! Hace fresco.
JUAN. (Siempre haciendo cortesias.)
Mas en presencia de usia...
TOMASA. i Obedece, hombre!
JUAN. (Caldndose el sombrero.)
Obedezco.
Esta es mi mujer Tomasa,
y yo soy Juan.
CONDE. Lo celebro.
TOMASA. Dispongan sus sefiorias
lo que gusten.
JUAN. Los dos semos
uno solo a su servicio.
CONDE.. Gracias.-De polvo cubiertos,
cepillos y agua, buen hombre,
nos vendrAn bien.
JUAN. Al momento.
Aqui hay de todo. Nuestro amo
-aunque muy poco lo vemos-
se ha gastado un dineral
en esta finca. Paseos,
jardines, fuentes, y. .-Dime, (A Tomasa.)
I c6mo llama a los mufiecos
de piedra?
TOMASA. Estatuas.
JUAN. (Al conde.) Y estuatuas...
de todo hay.
CONDE. Si, ya estoy viendo
parte de aquesos primores








16 OBRAS DE LA AVELLANEDA

en este vergel ameno.
TOMASA. Si gustan de entrar...
CONDE. La aurora
se ostenta alegre; el arreglo
disp6n de cuartos y bafios,
que el aviso esperaremos
aqui.
TOMASA. Todo por mi misma
va a ser al punto dispuesto. (Saluda y se va.)
JUAN. Si me dan su permisi6n,
tambi6n con ella me ausento.
CONDE. Ve con Dios.
JUAN. (Repitiendo sus cortesias.)
A1 guarde a usia...
y al otro usia... Sus pies beso.

ESCENA III

CONDE.-LUIS. El primero se acerca al segundo, que estd apoya-
do en un banco del jardin, con aire pensativo.

CONDE. Alza esa frente! i alegria!
I Qub es lo que asi te entristece,
cuando sereno amanece
de tu boda el fausto dia ?
LUIs. En silencio me despido
de la dulce libertad.
CONDE. Por servir a una deidad
tan bella cual es Cupido,
se renuncia sin dolor
a esa libertad... tan sosa.
LUIS. Mas dejarla es triste cosa
cuando no se siente amor.
CONDE. Ya vendr&; que no es InBs
dama de m6rito escaso.
LUIS. El hedho es que yo me caso
cuando cumplo veinte y tres
afos, y ella en los cuarenta
est~ frisando.
CONDE. No hay tal.
Treinta y seis tiene,









OBRAS DRAMATICAS 17

LUIS. (Pasedndose agitado.) Es igual;
en fin, no ajusto la cuenta
de la edad de mi futura;
pues la boda a .usted le agrada
y la tiene concertada,
se harA.
CONDE. i Luis! por tu ventura
es todo el anhelo mio;
consejos mi amor te di6,
mas nunca pretendi, no,
forzar tu libre albedrio.
Si a cabo este enlace llevo,
es porque ti has consentido.
LUIS. Al que por padre he tenido,
en todo complacer debo.
CONDE. Tu madre, mi buena hermana,
al pasar a mejor vida
me fi6 la prenda querida
de su ternura, y me afana
miedo pueril de que sea
mi destino contagioso,
y nunca padre ni esposo
feliz y honrado te yea.
Esto explica el ansia mia
por darte familia, hogar...
no quiero verte llegar
solitario a vejez fria;
pues s&-por propia experiencia-
que en maduro solter6n
no hay gozoso coraz6n,
ni acaso pura conciencia.
LUIS. Y 6 s61o en In6s pudiera
hallar yo esposa? 6Se funda;-
en que ella d0la.coyunda,
mi felicidad primera?
CONDE. :Sabes la estrecha amistad
que con su padre me unia...
luego, a In6s no conocia,
y hasta ignoraba su edad.
Por recato, o por capricho,
nunea a Madrid quiso ir;
T. III, 2









18 OBRAS DE LA AVELLANEDA


parece que ama el vivir
solitaria.
LUIS. Me lo han dicho.
En Valencia, en donde mora
por lo comfin, pocos son
los que la han visto.
CONDE. El bar6n,
que-aunque dice que la adora-
casi siempre ha residido
en 'la corte, lejos de ella,
lloraba el verla doncella,
y quiso darla un marido.
Como es en todo extremoso,
aquel enlace de su hija
lleg6 a hacerse idea fija
en 61, y-a fuer de temoso-
alli en su nimia conciencia
casi se forj6 un deber
de no dejar en mujer
celibataria su herencia.
Habl6me de esta mania
mks de una vez, y entendi
que yerno buscaba en mi,
aunque no me lo decia.
LUIS. Y puesto en trance cruel,
dijo usted: Tengo un sobrino.
CONDE. Pensando darle destino
brillante, muy digno de 61.
Unica y noble heredera
es dofia In6s, su recato
ponderaban, y un retrato
me mostr6 ser hichicera.
Quise, pues, tan buen partido
aprovechar para ti;
sanos consejos te di,
Sy tfi luego has decidido.
LUIS. Viendo en usted tanto empefio,
tanto af.n...
CONDE. Era muy justo.
LUIS. Yo quise darle a usted gusto.
CONDE. Mostrando tarde ese cefio!









OBRAS DRAMATICAS 19


LUIs. Ya ha visto usted que obediente
di a Madrid mi despedida,
la novia desconocida
corriendo a ver impaciente.
CONDE. Si, mas apenas llegamos
a Valencia y conociste
a In6s, te ostentas tan triste,
tan sombrio...
LUIS. i Ah! Pues tocamos
ese punto, no es bastante
que-escuchando cuanto escucho-
los enojos con que lucho
s6lo revele el semblante?
Bien sabe usted que la dama
cede del padre al tes6n;
que muy alto su aversi6n
por este enlace proclama;
y casarme sin amor
con quien me muestra desvio...
CONDE. Te adorard, yo lo fio,
al conocerte mejor.
No es posible anhelo amante
en los que apenas se han visto.
LUIS. Lo que es yo, si un siglo existo,
y la veo a cada instante,
de no amarla estoy seguro.
CONDE. i Bah! pensara quien te oyera
que vas a unirte a una fiera.
LUIS. No he dicho...
CONDE. Pues yo te juro...
LUIS. (Interrumpi6ndole con viveza.)
No hablemos mas; i por merced!
CONDE. Me agrada mAs que otra alguna.
LUIS. Pues teniendo esa fortuna,
I por qu6 no se casa usted ?
CONDE. &Yo?
LUIS. Si, sefior.
CONDE. i Qu6 locura!
LUIS. j Locura
CONDE. Delito fuera
que yo pensara siquiera...








20 OBRAS DE LA AVELLANEDA


LUIS. Labrara usted su ventura,
y yo no alcanzo el por que
fuera delito.
CONDE. .Yo .
LUIS. Piensa usted.i:.
CONDE. (Poniendose unr mano sobre el coraz6n.)
SSiento que aqui
no hay ya entisiasifo ni fe.
Al placer por tiempo largo.
vendi mi alma enardecida,
y hoy la copa de mi vida
s6lo guarda el dejo amargo.
En ti tengo un heredero,
que es cuanto puedo anhelar;
para qu6 me he de casar,
si dicha ni amor no espero?
LUIS. (Con ironia.)
Lo que es yo la aguardo inmensa;
no habrh otra que se le iguale.
i Oh! sobre todo, si sale
verdad lo que el vulgo piensa.
CONDE. I El vulgo?
LUIs. De 41 ha nacido,
sin duda cierto rumor...
CONDE. 1 Rumor dices ?
LUIS. Si; senor.
iQu6! I no ha llegado a su oido?
CONDE. Explicate; no s6 nada.
LUIs. Pues ibien circula el tal cuento!
CONDE. De tu novia en detrimento...
LUIS. No es por nadie vulnerada
su virtud.
CONDE. Pues I qu6 se dice?
LUIS. Que si el bar6n adolece
de extravagancia, aun parece
ser la hija mIs infelice.
CONDE. No comprendo.
LUIS. Se asegura... (Acercdndose al conde.)
Muy bajito lo dir6.
CONDE. I Qu6 se asegura? di! 4 qu ?
LUIS. Que esti loca mi futura.








OBRAS DRAMATICAS 21

CONDE. i Loca In6s!
LUIS. Sera mentira,
mas harto cunde en Valencia.
OONDE. Es posible? '
LUIS. En mi presencia
se ha dicho.
CONDE. Mucho me admira,
que hasta hoy me lo hayas calado.
LUIS. Estando. ya en compromi0o 3
tan grave como usted quiso,'
I qu6 hubiera, conde, ganado
con decirlo?
CONDE. (Con viveza.) Ante el altar
que estuvieras, no era tarde.
LUIS. (Con hipocresia.)
Yo no acojo i Dios me guarde!
una calumnia.
CONDE. Observar,
-aunque la tal voz no creo-
por ella ya prevenido,
a Ines hubiera podido.
LUIS. (Con ironia.)
Pues hoy me impone himeneo
su yugo, tiempo sobrado
para saber la verdad
de si es loca mi mitad,
tendr6 despues de casado.
CONDE. i Silencio! que aqui esta el tonto
del jardinero.

ESCENA IV

Los MISMOS.-JUAN.

JUAN. (Haciendo reverencias.)
Usirias...
CONDE. (Con mal humor.)
Ya basta de cortesias.
JUAN. Vengo a decir que esta pronto
todo; cuartos, camas, bafios...
si gustan...









22 OBRAS DE LA AVELLANEDA


CONDE. (A Luis.) Vamos adentro.
LUIS. ,Perfectamente me encuentro;
no estoy cansado.
CONDE. A tus afios
tampoco yo lo estaria.
LUIS. Aqui, entre flores, prefiero
gozar del albor primero
que esparce el naciente dia.
CONDE. Pues hasta luego.
LUIS. En buen hora.
CONDE. Contando ya doble veinte,
s6lo en mi lecho caliente
amo el frescor de la aurora.
LUIS. Afn no es tarde para el suefio.
JUAN. (Seialando al conde la entrada de la casa.)
Por aqui.
CONDE. Marcha delante.
JUAN. & Yo? No, pardiez! muerto ante.
CONDE. Debes guiarme.
JUAN. Vano empefio;
no soy tan palurdo yo.
CONDE. Si no conozco la casa...
SfAN. Pero el siervo nunca pasa
antes que el amo.
,CONDE. Si...
JUAN. (Con fuerza.) i No!
i no pai !,4
CONDE. (Impa~cielte.) Pero...
JUAN. No hay peros...
corteses semos aqui.
CONDE. (Entrando.)
i Que el diablo te lleve!
JUAN. (Siguiendo al conde.) i Ansi!
siempre el primero, primero.








OBRAS DRAMATIOA@ 23


ESCENA V

LUIS.-Despu6s FLORA

LUIS. Pues seior,. si ello ha de ser,
vale mis que 4qui se pase
el mal trago'; que me case
do pocos lo.puedan ver.
Le agradezco a mi futura
pusiese por condici6n
que en aquesta posesi6n
se inaugure mi ventura.
(Se sienta en el banco de la derecha.)
i Mi ventura!... i oh Dios!... i paciencia !
Shay bien, hay dicha en el mundo?
itodo es amargo e inmundo
en esta infausta existencia!
FLORA. (Cantando dentro de la glorieta.)
Bella, es la vida,
bella es la flor,
pues de ambas cuida
su excelso Autor.
Mas es preciso
que haya en las dos,
-pues Dios lo quiso,
sin duda alguna
lo quiso Dios,-
perfume en la una,
y en la otra amor.
i Lo quiso Dios!
i lo quiso Dios!
LUIS. (Levant6ndose.)
Cielos, qu6 voz peregrina
responde a mi pensamiento?...
Es de un querube ese acento ?
(Flora aparece en el jardin, saliendd de la glorieta, con traje ca-.
prichoso y pintoresco, y sin repargr en Luis, acaricia y habla a
las flores.)
iAh! iqu6 aparici6n divina!
FLORA. & Por que, violeta, por que te escondes,








24 OBRAS DE LA AVELLANEDA


visible s6lo del aire vago,
cuando a buscarte con dulce halago,
al par venimos el alba y yo ?
Ella te ofrece sus ricas perlas,
y yo por trono mi pecho amante,
do viento, lluvia, o insecto errante,
no podr6n nunca dafiarte, no.
i Ven a mi! (La arranca.)
i FrAgil-cual ti--y modesta,
'tambien yo tengo secreto asilo,
en donde pueda latir tranquilo
y alegre siempre mi coraz6n!
Sobre 61 descansa, y en torno cunda
tu hAlito puro, que el aura bebe,
y ella en sus alas al par se lleve
de aquestos besos el dulce son. (La besa.)
LUIS. (i Qu6 voz i que gracia i Imposible
imaginar cosa igual!
i Este es un ser ideal!
i Tiene un encanto indecible!)
FLORA. i Rosa!
i qu6 orgullosa!
i qu6 guardada estAs!
i Finas
tus espinas,
me han herido ya!
Si porque eres bella
te muestras tan vana,
yo-siendo tu hermana-
soberbia no soy;
y es mis que tii, fresca
mi boca riente,
que lo vi en la fuente
de los sauces hoy.
iCede!
que asi puede
te perdone yo,
hora
que la aurora
nos rie a las dos. (Coge una rosa.)
LUIS. (Yo saldr6 de este jardin








UBRAS DRAMMICAS 25

pagano, creyejido en Flora,g
y en las Ninfasy en la Aurora,
y en todo el Olimpo, en fin.)
FLORA. iOh, blanca azucena! no esperes
del sol la caricia traidora;
i te deja marchita, inodora, .
y 61 sigue su marcha triuhfial!
Mas es-como el alba-apctible
y suave mi amor, que te llama;
tu aroma en mi seno derrama,
que es puro, cual tf, y virginal.
(Se adelanta al proscenio con las flores en la mano.)
LUIS. (i Se adelanta! i viene aqui !
temblor el gozo me da.)
FLORA. (Sin ver a Luis.)
Violeta, rosa, azucena,
.juntitas hab6is de estar;
que forman bello conjunto
candor, modestia y beldad.
LUIS. (Acercdndose a ella.)
S61o eh ti tantos heehizos
se hallan, i mujer celestial!
(Flora d iun grito y huye por la izquierda, dejando caer las flor s.)
jiTente! si no eres del alba
una emanaci6n fugaz...
i Despareci6!... I Sert un suefio
todo esto?... No, que aqui esthn
sus flores. (Las recoge.)
i Flores preciosas,
que vi a sus l4bios tocar,
y que imitah la freseura
de aquella angelica faz! (Las besa tambign.)
FLORA. (Que apafece otra vez por el fondo, recatdndose.)
I Ay qu6 susto !... se habrA ido ...
No por cierto. Qui6n seri?
Sin ser vista quiero verle;,
de est Qrsales detrAs.
(Se coloca detrds & rls grupo de rosales, y asoma la cabeza pbr
'etre su florido ramaje.)
LUIS. iRosa,: a'g0'q Vbleta!
no me dirjamas. (Vuelve a besarlas.)








26 OBRAS DE.LA AVELLANEDA


FLORA. i Besa mis flores !... i nos ama!
siendo asi, no temo ya.
LUIS. En mi pecho os deposito.
FLORA. i Qu6 bueno es y qu6 galAn!
i Violeta, azucena, rosa,
una compafiera os va!
(Se quita del cabello una heri'osa flor de lis y se la arroja a Luis.)
LUIS. i Cielos!... i esta flor !... es de ella! (La coge.)
i La vi en ella! D6nde estAs
tfi, que el alma me has robado,
angel, silfide o mortal?
.FLORA. Te escucho.
MrIS. i Ah! si: ya te veo!
Squien eres? di, por piedad!
FLORA. Soy Flora.
LUIS. (Sorprendido.) i Flora!
FLORA. Y te amo.
LUIS. (Con asombro.)
g Me amas ?
FLOBA. Pues no te he de amar,
si miro euAnto nos quieres
y qu6 de besos nos das?
LUIS. I A quien ?
FLORA. e Que duda? A nosotras.
SDe tu carifio en sefial,
L no nos guardas en tu seno
con tan solicito afin ?
LUIS. Pero... 'jeres mujer... o flor?...
FLORA. Mujer y flor, I no es igual?
mujer me dicen que soy,
y yo siento sin cesar
que soy flor.
LUIS. (Acercdndose a los rosales, entre los cuales permanece
Flora.)
Flor de los cielos,
pues no eres tfi terrenal,
y hermosura que te iguale
nunca en el mundo veras.
FLORA. Te veo a ti, que me asombras.
Jamas llegu6 a imaginar
que un hombre hubiese en la tierra








OBRAS DRAMATICAS 27

tan diferente de Juan,
Pedro, Pablo, Diego, Antonio,
Benito, Ignacio y Tomis,
que son los que he conocido.
Cuando en el puro cristal
me miraba de las fuentes,
cual piensas, llegu6 a pessar
que era yo lo mis hermoso
del mundo; pero i no hay tal!
I Ves c6mo es bella en Oriente
la luz que creciendo va?
i pues resplandecen tus ojos
con mas grata claridad!
SVes cukn lindas son las flores,
de la vista dulee imn ?
pues tfi mis que ellas me agradas...
i si! i mas que ellas!... i mucho mis!
LUIS. i Ah pues deja que a tus pies...
(Ella desaparece entre las flores, al caer Luis a sus plantas.)
i Flora ... Flora!... ivoto a... !
i Volvi6 a escaparse !... i no hay duda!...
pero gad6nde? ad6nde irds,
lque yo no te encuentre, seas
flor, mujer, duende o deidad?
(Va a salir y se encuentra con Juan.)

ESCENA VI

LUIS.-JUAN.

JUAN. Pues usia no se acuesta,
se puede desayunar
si quiere: no ha de faltar
con quB: Tomasa es dispuesta.
LUIS. iBuen hombre! dime, ipor Dios!
Squ6 mujer habita aqui?
JUAN. Ella; Tomasa.
LUIS. No.
JUAN. Si i!
aqui habitamos los dos.
LUIS. Pero habir en las cercanias








28 OBRAS DE LA AVELLANEDA


dama que aqui tenga entrada.
JUAN. Ramona-la jorobada-
venir suele algunos dias
del Cabafial, y la Bruna,
que es agiiela de la Blasa
que sirve ha tiempo en la casa.
LUIS. Y qu6 otra?
JUAN. I Que otra ?... nenguna.
LUIS. Pues si hace s6lo un instante
que en este sitio otra he visto,
y estoy loco.
JUAN. i Jesucristo!
i loco!.
LUIS. Si, Juan, delirante.
De entre esas flores brot6
la aparici6n seductora...
JUAN. & De entre esas flores ?
LUIS. Y Flora
el nombre fu6 que se di6.
JUAN. i Ah!!
LUIS. g La conoces ?
JUAN. (Con misterio.) Es ella.
LUIS. Quien es ella?
JUAN. Flora.
LUIS. i Juan!
no te buries de mi afhn.
I Qui6n es ?
JUAN. Es... una doncella.
LUIS. Sin duda noble ha nacido.
JUAN. i Chist!... no hablar de nacimiento.
(Mira'ndo con recelo alrededor.)
LUIS. 1 Por que raz6n?
JUAN. Yo no miento,
y Tomasa ha prohebido
que se diga la verdad.
LUIS. 6 La verdad ?
JUAN. Como es la cosa
tan rara y tan milagrosa...
i no quiero hablar!.'..
LUIS. i Por piedad!
JUAN. Tiene un genio mi mujer









OBRAS DRAMATICAS 29

imas malo, mas vengativo!
ansi como esclavo vivo.
LUIS. Pero, 1 qu6 puedes temer
por decirme...
JUAN. iChist! parece
que oigo pasos.
LUIS. No, no es nada.
JUAN. Si atisbara reeatada
Tomasa... i ay Dios! me estremece
esa duda.
LUIS. Nadie escucha;
hablar puedes sin temor.
JUAN. Voy a hablar, pues, si sefior...
pero es imprudencia mucha;
porque si Tomasa llega
a saber que se lo he dicho...
i es mi -mujer muy mal bicho!
Cuando se atufa, me pega.
LUIS. (Impaciente.)
No temas, no.
JUAN. I Pues decia
que en cuanto a lo de nacer,
no le puedo responder
ni bueno ni malo a usia.
Flora, hablando sin primores,
Squi6n puede decir naci6 ?
LUIS. & Pues no lo sabes tf ?
JUAN. No.
LUIS. & No tiene madre?
JUAN. Las flores.
LUIS. A Las flores?
JUAN. i Pues! yo me fundo:
t6ngalo por cosa fija;
si de las flores no es hija,
sin padres vino a este mundo.
LUIS. i Explicate, hombre!
JUAN. Si har6,
contando con el secreto.
LUis. Perdurable lo prometo.
JUAN. Y I no oye naide?
LUIS. No, a fe.








30 OBRAS DE LA AVELLANEDA


JUAN. Digo, pues que el mes pasado
diez y seis afios cumplieron...
a diez y seis ?... i justos!... me dieron
la plaza reci6n casado.
Supongo que ya sabri
lue a cierto marqu6s, servia
por entonces.
LUIS. No' sabia...
JUAN. Pues yo se lo adyierto ya.
En Castell6n jardinero
era del dicho marqu6s,
pero cuatro afos dempues
de casado, un heredero,
como dicen, no lograba,
porque es Tomasa esteril.
LbUIs. 1 Sombre! i Abrevia, por dos mil
santos.
JUAN. Yo a ellos les rogaba
que me alcanzasen consuelo,
pues di en andar caviloso
por aquello, y vergofioso,
siempre entre murria y. desvelo.
LUIS. i Adelante!
JUAN. Pues sefior,
el dia filtimo de mayo,
cuando apenas via un rayo
de luz, al primer albor
del alba, me levant6
tan triste como'solia...
mi mujer largo dormia, -
mas yo siempre madrugu6.
LUIS. i Prosigue!
JUAN. Mi regadera
tomo en la mano, y me voy
-tal parece que fu6 hoy-
a mi obligaci6n primera.
Pero explicar no sabre
cuAl fue mi gozo, mi encanto,
cuando encontre, cielo santo,
lo que anhelaba...
LUIS. Qu6









OBRAS DRAMATICAS 31

JUAN. i Qu6!
alli en mi propio jardin-
que durmi6 muy bien cerrado-
entre flores rebujado
al mis lindo serafin.
LUIS. A Flora?
JUAN. Se sonreia
sinti6ndose en su elemento
como quien dice. Al momento
la tome en brazos; creia
casi casi estar demente;
pero el caso es que pensando
en el c6mo y en el cuAndo
la pusieron, de repente
descubro, sefior don Luis,
que tiene la criatura,
en tal parte, la figura (Sefialdndose un hombro.)
de una hermosa flor de lis.
LUIS. i QuB escucho!
JUAN. Cual la produce
la planta que alli ve usia.
Con esto, qui6n dudaria?...
Bien la verdad se diduce;
y ansi Tomasa bien hizo
lo dije entonces y ahora,
en que con nombre de Flora
la trujesen del bautizo.
Yo en el prencipio pensaba
que era un angel solamente,
que Dios, oyendo clemente
mis sfiplicas, me enviaba;
pero observando mejor
muy claro he visto dempu6s,
que no hay duda, que ella es
revuelta de angel y flor.
LUIS. i Relato extrafo!
JUAN. Al mirar
mi duelo por no haber hijo,
Dios a las flores les dijo:
-"Os toca a vosotras dar,
pues tanto siempre os am6









32 OBRAS DE LA AELLANEDA


y,hoy le veis tan pesaroso
en un fruto milagroso
el bien que a mi me pidi6."-
LUIS. Conque, Flora... iqu6 misterio!
JUAN. (Hacienda 2idemdn de indicar la corta estatura de la
ni'ia.)
Tamafiita ansi, sabia
que de flbres procedia:
ino, no hay aqui gatuperio!
LUIS. Pero las flores...
JUAN. No dude.
Sus madres son, sin falencia.
LUIS. El pensar eso es demencia.
JUAN. No hari que de opini6n mude;
lo que pienso pensar6.
LUIS. Cuarito te escucho me asombra.
JUAN. Ella, cuando a ellas las nbiBr,
dice nosotras.
LUIS. Lo s6.
JUAN. De muy pequefia dormia
como en regazo materno
en el jardin, y en invierno
cuando 61 sus galas perdia
quedaba ella sin colores,
mustia, blanca, cual marfil;
pero en llegando el abril
retofiaba con las flores.
LUIS. i La historia es extraordinaria!
JUAN. Aqui, como en Castell6n,
las flores su mundo son;
porque vive solitaria.
LUIS. Pero...
JUAN. Es cosa lo que existe
entre ellas tal, que enferm6
Flora una vez, y qued6
todo el jardin mustio y triste.
LUIS. Es posible ?
JUAN. i Juan no miente!
LUIS. i QuB pasmosa simpatia!
JUAN. Pas6 un dia y otro dia
sin verlo, mientras doliente








OBRAS DRAMATICAS 33

se hall6 mi nifia...
LUIs. (Sonrienda.) iYa!
JUAN. Luego
la obligaci6n record6,
y fui 41 jardin; mas no halle
flores"a las que dar riego.
LUIS. No lo dudo.
JUAN. Digo! y I sabe
por que cobr6 la sali
la nifia?
LUIS. No.
JUAN. Por virtfi
de sus madres: fu6 muy grave
su enfermedd, muy tirana;
mas todo al punto ces6
cuando el medico mand6
de flores una tisana.
LUIS. &Y jamas has sospechado
que otra madre pueda haber ?
JUAN. & C6mo ? otra madre mujer?
Es pensar en lo excusado.
Naide me quita la idea...
Pero isilencio! oigo ruido
TOMASA.. (Dentro.)
SJuan!
JUAN. i Es Tomasa!
TOMASA. i Marido!

ESCENA VII

Los MISMos.-TOMASA, que sale apresurada.

TOMASA. $ Esths sordo?... en la azotea
he visto venir corriendo
un coche.
JUAN. Seran los amos,
sin duda.
TOMASA. i Pues corre! vamos
a recibirlos.
(Juan hace se~ias a Luis de que no olvide el secreto.)
LUIS. Te entiendo.
T. III,








34 OBRAS DE LA AVELLANEDA


ESCENA VI[I

LUIS.

1Este es un mundo de encantos!
Que estoy sofiando imagino.
SQui6n es el ser peregrino
que envuelven prodigios tantos ?...
Misterioso nacimiento,
con una flor en el hombro!...
De cuanto escucho me asombro...
pero aun mas de lo que siento.
(Besando la flor de lis que le did Flora.)
STfi, que en su tez blanca y lisa
tan raro sello has impreso,
recibe este ardiente beso,
y s6 desde hoy mi divisa! (La pone en su ojal.)

ESCENA IX

LUIS.-EL BARON.-INES.-BEATRIZ.-TOMASA.-JUAN.-
Criados que los siguen y entran en la casa conduciendo ma-
letas y comestibles.

TOMASA. Bien venidos a su casa
hoy, nuestros amos queridos.
JUAN. Que sean muy bien venidos,
como lo dice Tomasa.
BAR6N. Gracias, graeias. iEh! los brazos,
mi amado Luis. No creias (Lo abraza.)
que tan temprano tendrias
aqul a tu novia Los plazos
quiero abreviar; me impaciento
por darte pronto de hijo
el dulce nombre.
JUAN. (Bajo a Tomasa.) 6 Qub dijo 7
TOMASA. (Lo mismo.)
4 Ay Juan! que habra casamiento!
LUIS. (Acercdndosele.)
Amable In6s,.,









OBRAS DRAMITICAS

INts. (Sin mirarle.) Buenos dias,
sefior don Luis.
BAR6N. Esta noche
vend'ri el vicario en mi coche.
Hija, por qu6 te desvias?
mis. Estoy cansada. (Se sienta y queda pensativa.)
BAR6N. (A Luis.) Como es
el buen vicario mi amigo,
sin rogar mucho, consigo
que 61 mismo te una a tu In6s.
Todo lo tiene arreglado.
LUIS. (Suspirando.)
Lo agradezco.
TOMASA. (A Juan.) Aqui es la boda.
BAR6N. Se me alegra el alma toda;
el gozo me ha remozado.
LUIS. Tambi6n yo... (No s6 mentir.)
BAR6N. iFeliz instante! mas jd6nde
se nos oculta el buen conde
de Mondrag6n ?
LtuI. Fu6 a dormir
un rato.
BAR6N. i Qu i dormir hoy?
LUIS. Siempre descansa hasta tarde,
y hoy madrug6.
BAR6N. i Qu6 cobarde!
i Ven! que de la cama voy
a sacarle, y... i voto a tal!
,que de su suefio en castigo,
quiera o no quiera, le obligo
a que os haga un madrigal
epitalfmico.
LUIS. (Con sonrisa forzada.) i Ah si.
BAR6N. (Tomnndole el brazo y llev6ndoselo.)
Ya yo lo tengo empezado.
LUIS. De veras?
BAR6N. Muy delicado...
El borrador traigo aqui.
(Entran en la casa.)









36 OBRAS DE LA AVELLANEDA



ESCENA X

Los MIsMos, menos EL BARON Y LUIS.

TOMASA. Sefiorita, si esta usted
fatigada...
BEATRIZ. (Respondiendo por Inks.) Si; te ruego
S que el lecho prepares luego.
TOMASA. (Con soflama.)
SAh, prima! es mucha merced
que me hables, pues yo pensaba
que olvidada con las glorias
de las antiguas memorias...
BEATRIZ. (Con viveza.)
No, prima; nada olvidaba.
(Rabiando esta por hablar
esta necia.)
TOMASA. Yo temia...
BEATRIZ. (Interrumpigndola.)
Sin fundamento, a fe mia;
mi amor te sabr6 probar
mfs tarde.
TOMASA. (Con intencis6.) i Bien! pues me voy;
si algo quiere dofia Ines...
BEATRIZ. Nada; adi6s.
TOMASA. Hasta despues.
(Se va con Juan.)
BEATEIZ. (De miedo temblando estoy.)

ESCENA XI

INES.-BEATRIZ

BEATRIZ. (Acercnidose a Inks.)
I Qu6 cavilas ?
INES. i Ay, Beatriz!
Por instantes desfallezco.
i Si es tanto lo que padezco!
i Me siento tan infeliz!
BEATRIZ. I Infeliz por ser esposa








OBRAS DRAMATICAS

de un joven bello, elegante?
Hoy no le adoras amante,
mas luego sera otra cosa.
INES. Si en mi juventud primera.
el amor no hall6 cabida,
cuando declina mi vida,
mal abrigarlo pudiera.
BEATRIZ. Es verdad que no has amado,
mas por eso mismo creo
que ilevando al himeneo
un coraz6n no gastado...
INs. Gasta tambi6n el pesar,
y aqui se guarda uno eterno.
(Llevdndose una mano al coraz6n.)
BEATRIZ. Al lado de esposo tierno,
ya te sabris consolar.
INS. No debo unir a otra suerte
mi suerte, por Dios maldita.
BEATRIZ. Que digas eso me irrita.
INS. i Grata me fuera la muerte!
BEATRIZ. Dios no mald.iee jamis
a la inocencia; ies locura !
I No eres como la luz pura,
y lo has sido y lo seras?
INS. Es cierto; nunca en esta alma
cupo delito o flaqueza;
mas del hado la fiereza
rob6 por siempre su calma;
y s6lo en gran soledad
y en retiro religioso
hallar pudiera reposo,,
ya que no felicidad.
BEATRIZ. Si era el ser monja tu anhelo,
y hoy te casan, ten paciencia,
que tambien en la obediencia
encuentra m6rito el cielo.
Pero I a que vino el rogar
que la boda fuese aqui?
INs. Lo que a mi padre pedi
sin escoger el lugar
fuW que en el campo se hiciese,








38 OBRAS DE LA AVELLANEDA


y 61 luego eligi6 esta casa.
BEATRIZ. (iD6nde se encuentra Tomasa!)
INs. g Tepesa ?
BEATRIZ. No es que me pese...
1por qu6 raz6n? mas no hallaba
motivo de preferencia.
INEs. Quise salir de Valencia;
nada mis.
BEATRIZ. Bien.
iNts. Me apenaba
ver gentes y escuchar ruido.
BEATRIZ. Siendo asi, mejor estas
aqui, do a nadie veras
sino a tu padre y marido.
INs. i No! me engafi6 al presumir
que respirando otro ambiente,
pudiera el pecho doliente
con menos pena latir;
pues por instantes-i lo siento!-
su afin se aumenta mas hondo,
y alli se agita en su fondo
no s6 qu6 presentimiento...
BEATRIZ. iVaya extrafias aprehensiones!
No hay quien te pueda aguantar.
i Siempre ese mismo cantar !
INES. Por Dios, no mis reprensiones.
Mira que padezco mucho,
que cuanto miro me enoja,
sufriendo extrafa congoja,
contra la que en vano lucho;
pues la ilusi6n que avasalla
mis sentidos, tanto crece,
que por doquier me parece
ver brotar...
BEATRIZ. Se acercan; i calla!








OBRAS DRAMATICAS 39


ESCENA XII

Los MISMOS.-CONDE.-BARON.-LUIS.

BAR6N. Nada, conde; no hay excusa:
forzosa es la penitencia.
CONDE. Si dicta InBs la sentencia...
BAR6N. La dicta, y serA la musa
inspiradora.
CONDE. (Acercdndose a Ints con galanteria, pero con miradas
observadoras. ) En tal caso,
que quiera o no quiera Apolo,
puede ascender el mis bolo
a la cumbre del Parnaso.
Y el viaje, I fu6 divertido ? (A ella.)
BEATRIZ. (Viendo que distraida Ines no contesta.)
No acostumbra madrugar,
y se ha debido cansar.
CONDE. (Mirando siempre a In6s, como observando,)
Cierto.
BAR6N. (A Luis, con quien hablaba bajo.)
Si; tenlo entendido:
no conejos; mas perdices,
cuantas quieras.
LUIS. Las prefiero.
BAR6N. i Y tengo yo un perdiguero!...
i Oh, momentos muy felices,
querido Luis, nos esperan.
CONDE. (Aparte y siempre mirando a Ings.)
Sera tal vez aprensi6n;
mas le hallo un aire...
BAE6N. (Mirando su reloj.) Ya son
las siete y diez. Cuando quieran
el desayuno... yo siento
un apetito bestial.
i Conde! luego el madrigal;
ahora la mesa.
CONDE. Consiento.
(Aparte, volviendo a Ings, que continua distraida de la conversa-
ci6n y con la mirada fija.)









40 OBRAS DE LA AVELLANEDA


i Qu6 chasco fuera!
BARON. (A Luis.) A Inesita
darns el brazo. (Toma 61 el del conde.)
LUIS. (Acercdndose.) Sefiora...
BEATRIZ. (A Ines.)
Adentro vamos ahora.
LUIS. (Ofreciendo el brazo d Ines, que se levanta como maqui-
nalmente.)
Y espero que usted permita...
INES& Muchas gracias.
(Al mirar a Luis, retrocede espantada, lanzando un grito agudo, y
huye entrando en la casa.)
iAh!!
BEATRIZ. i Dios mio! (Entra en pos de In6s.)
LUIS. $ QuB es esto ?
CONDE. Cielos!
BAR6N. Yo corro.
i Un accidente !... i socorro! (Corre et pos de Inds.)
CONDE. (j Buena la hemos hecho!)
LUIS. Tio!...

ESCENA XIII

CONDE.-LUIS.

CONDE. Nada me digas, i lo veo!
LUIS. i Qu6 le ha dado a esa mujer?
CONDE. Es bien claro, a mi entender.
LUIS. & Usted sospecha...
CONDE. No: creo,
creo, Luis, que era fundado
aquel rumor popular,
y que libre te has de hallar
de un empefio desgraciado.
LUIS. i Ay, conde i quieralo el cielo!
i silveme usted, por piedad!
la perdida libertad
ahora mas que nunca anhelo.
Cuando me obligu6 a aceptar
ese enlace, a nadie amaba,
y a la esposa que me daba








OBRAS DRAMITICAS 41

pens6 poder soportar;
Mas hoy, que abriga mi pecho
una pasi6n viva, ardiente,
justo es que el lazo inclemente
quede por siempre deshecho.
CONDE. iPardiez! 6 que extrafio temor
te ha impedido el decir antes
todo eso? Ha pocos instantes
que aqui hablamos, y ese amor
no inferi ni por asomo.
LUIS. Es que entonces no existia
la pasi6n que al alma mia
subyuga, esclaviza...
CONDE. i C6mo!
Sno amabas hace un momento?
LUIS. No sefior.
CONDE. b Te estis burlando ?
LUIS. Se engafia usted.
CONDE. & Por qui6n, cuando
naci6 ese amor tan violento ?
LUIS. Naci6 aqui.,
CONDE. No puede ser
que haya mujer en la casa
que te inspirase... Es Tomasa?
LUIS. No es Tomasa, ni es mujer.
CONDE. (Retrocediendo.)
i Luis!
LUIS. Enciende mis amores
un ser raro, indefinible,
misterioso, incomprensible...
i una hija, en fin, de las flores!
CONDE. (i Sefior! A si sera epidemia?...)
LUIS. (Con calor y vehemencia.)
Designar con nombre humano
al producto de un arcano
me pareciera blasfemia.
jElla es ella, y nada mAs!
(El conde lo oye y lo mira asombrado.)
S61o esto decirse puede:
a todo lo bello excede;
no tendra copia jamis.








42 OBRAS DE LA AVELLANEDA

i Conde! Ive usted este jardin?...
Spues desde hoy es mi universo!
Si un hado injusto y adverso
me arrastrase hasta el confin
mis remoto de la tierra,
doquier tuviera presente
a los ojos de mi mente
la maravilla que encierra.
Con la impresi6n poderosa
que toda mi alma enajena,
diera culto a la azucena,
me postrara ante la rosa,
y en un 6xtasis divino
cayendo al ver la violeta...
CONDE. iLuis! Luis! Tu lengua sujeta.
i Jesfis! i Cuinto desatino!
LUIS. Le asonbra a usted mi entusiasmo,
que no alcanza a comprender;
mas si usted la llega a ver,
sera mis grande su pasmo.
Y si fija sus miradas
en aquellas lindas hojas,
que brillan frescas y rojas
sobre la nieve grabadas...
(Quitdndose del ojal la flor de lis.)
i Oh tio! ostento en mi seno
la flor celeste que adoro...
ella es mi bien, mi tesoro,
la beso, de encanto lleno.
CONDE. i Sobrino!...
LUIS. Y si logro un dia,
cual 6sta, la otra besar,
me viera el cielo expirar
de placer y de ufania!
CONDE. Pero...
LUIS. (En su entusiasmo, habla como si se dirigiese a la flor
que tiene en la mano.)
Si escucho un te amo
segunda vez en su boca.:.
con tal palabra, una roca
se inflamara cual me inflamo.
i Oh! isi! i pronfinciela!...








OBRAS DRAMITICAS 43

CONDE. Luis!...
LUIS. Y rinda yo el alma amante,
cuando mi labio anhelante
se fije en la flor de lis!
(Se va presuroso y besando la flor.)

ESCENA XIV

CONDE.-Despuds EL BARON.

co0ND. 1 QuB es esto? i Gran Dios! & Qu6 es esto?
I Obra aqui algfin maleficio,
o habra en la falta del juicio
contagio oculto y funesto?
Cuanto ha dicho Luis no tiene
ni apariencias de sentido...
BAR6N. (Saliendo de la casa.)
Pas6 lo de Ines; no ha sido
nada; Un espasmo. Proviene
todo de amor, caro conde.
Ya queda muy aliviada.
Nos ruega que la excusemos,
y asi, pues, almorzaremos
los tres; pero a d6 se esconde
mi yerno? Se habra asustado.
iNo era el caso para menos!
Pronto los dos, mas serenos,
depuesto todo cuidado,
por si mismos la capilla
que hay en casa adornaran,
y en ella se casaran
esta noche: aunque sencilla
y pobre, pienso...
CONDE. i Bar6n!
prudente, preciso creo
diferir este himeneo
para mejor ocasi6n.
BAR6N. g Qu6 ? g Qu6 dice usted ?
CONDE. (Con embarazo.) Padece
Ines, tambien mi sobrino...
si, ya lo dije; yo opino









44 OBRAS DE LA AVELLAEDA

que no es tiempo...
BAR6N. Mie parece,
conde, que usted se chancea.
SFuera de sus males cura
retardarles la ventura
i Pues no era mala la idea!
CONDE. Es que yo llego a creer
que cual las cosas estan,
aun teniendo ellos afan
de unirse, no han de poder.
BAR6N. No han de poder ... Qub raz6n...
CONDE. Amigo... la hay, a mi ver.
BAR6N. Pues decirla es menester.
Si puede impedir la uni6n,
que ya a mi honor interesa,
reticencias no permito,
porque saber necesito
la causa; i la causa expresa!
CONDE. La causa?
BAR6N. i Pronto I
CONDE. Es bien triste.
BAR6N. Yo misterios no tolero;
saberla, saberla quiero
si existe.
CONDE. Digo que existe.
BAR6N. Y j provendrA de usted I...
CONDE. No!
BAR6N. i Entiendo! no diga mis
ime afrenta, se vuelve atris
don Luis!... Y sufrir6 yo...
CONDE. Toda queja es infundada.
Ni yo de ofenderle trato,
ni el enlace desbarato,
ni Luis es culpable en nada.
Quien destruye a su placer
los proyectos de los dos,
qu6jese usted de 61, i es Dios!
BAR6N. jDios?...
CONDE. iQui6n se puede oponer!
BAR6N. Mas & qu6 sucede ?
CONDE. Sucede...










OBRAS DRAMATICAS 45

una desgraeia increible
e inesperada.
BAB6N. Es posible?
CONDE. Un obsticulo que excede
a nuestras fuerzas.
BARON. Dios mio!
pues hable usted... i por piedad!
si lo que dice es verdad...
CONDE, OjalA no!
BAR6N. i Yo estoy frio!
i Conque, oeurre una desgracia ?
CONDE. Hay de ella indicios no pocos.
BAB6N. i Cuil es, conde ?
CONDE. (Al oido del bargn.) Que estAn locos.
BAR6N. i Locos!...
CONDE. Los dos!
BAB6N. i Santa Engracia!
CONDE. Esa es la verdad cruel.
Ban6N. &Locos los dos?:.. iYo fallezco!
coNDE. Amigo, a usted compadezco.
BAR6N. 1 Locos los dos? i Ella y 11 ...
CONDE. Y al ver que es esta mansi6n
de desventuras teatro,
mucho ine temo, bar6n...
BAR6N. Qu6?
CONDE. j Que como dos ahora son,
mafana seremos cuatro!






FIN DEL ACTO PRIMERO.























ACTO SEGUNDO


La misma decoraci6n del primer acto.


ESCENA PRIMERA

CONDE.-BARON, saliendo juntos de la casa.

BAR6N. Nada! inada! i ni un indicio!
CONDE. j Esti usted cierto? Ha observado...
BAR6N. Habl6 con ella dos horas
y la observ6 muy despatio.
CONDE. f Y dice usted...
BAR6N. Digo y juro
que est& su juicio muy sano.
JONDE. Si usted lo afirma de veras...
BAR6N. Y vive Dios, que no alcanzo
en qu6 pudo usted fundar
su opini6n, su anuncio infausto.
CONDE. No faltaban apariencias;
mas, en fin, si fu6 un engafio,
mil gracias al cielo rindo,
y ojalA que tambi6n falso
salga *mi juicio respecto
del pobre Luis.
BAR6N. No dudarlo.
CONDE. iAh! mucho temo, bar6n...
Ya esta usted viendo lo raro
de su conducta; no bien








OBBAS DRAMITICAS 47

Ilegan ustedes, y en tanto
que padece su futura
aquel singular espasmo,
desaparece de pronto,
y en el zenit ya mi.ramos
el sol, sin que haya podido
mi diligencia encontrarlo.
BAR6N. Cierto; nii aun al desayuno
,asisti6; mas dice Pablo
que lo ha visto no distante
de casa. Tal vez los campos,
que son aqui tan hermosos,
quiso admirar paseando
por estos alrededores.
CONDE. De nuevo en su busea salgo,
y plegue a Dios que ust6 acierte.
BAR6N. Si; no hay que ser visionario.


ESCENA II.

BARON.

Si fuera cierto que Luis...
Porque en cuanto a In6s, es elaro
que s6lo la asoci6 el conde
a la desgracia, pensando
que yo mejor guardaria
secreto el suceso amargo,
si me hallaba cual 61 propio
afligido, interesado.
Pero se me hace muy duro
de digerir el fracaso
de mi yerno..., quiza sea
un trastorno momentaneo
que el mismo amor origine,
y despu6s de estar easado
y tranquilo... i Si! yo arrostro
por todo. Setenta y cuatro
cuento, y no quiero vivir
en mi vejez solitario,








48 OBRAS DE LA AVELLANEDA


y descender al sepulcro
sin ver antes que renazco
en dos o tres nietecitos,
que pidan balbuceando
mi bendici6n, y me llamen
Papa grande... i Sin descanso
me tiene ha tiempo este 'anhelo!
Sin cesar pienso mirarlos
tan traviesillos... tan monos...
Mimando al abuelo... ivamos!
i In6s tiene treinta y seis!
i No! Yo no admito retardo.
Bueno es que este preparada
la capilla; que el vicario
vendrf sin falta esta noche,
y si no esta Tematado
Luis, 'bien se puede...
i Tomasa! (Llamando.)
iJuan! ieh! i Jan!


ESCENA III.

BARON.-JUAN.

JUAN. QuQ manda el amo?
BAR6N. Hoy muy tarde comeremos;
asi, que deje el cuidado
de la cocina Tomasa...
JUAN. Ya tiene en el horno el pavo,
y sin plumas los eapones,
y sin escama el pescado...
i Ella todo!... Para nada
le hace falta aquel pelmazo
de cocinero, que usia
como gran cosa nos trajo,
y que s6lo mandar sabe
y estar haciendo arrumaeos
a la Blasa.
BAR6N. Bien; ve y dile
a tu mujer que la mando









OBRAS DRAMATICAL 49

que antes denada se ocupe
de la capilla.
JUAN. Ya estamos.
BAR6N. Que coja abundantes flores
y las ponga en lindos jarros,
y en los grandes candeleros
los ,cirios, que estkn guardados
en aquel escaparate...
JUAN. Ya s6 en cukl; en aquel ancho
de cedro.
BAR6N. Sin duda estf
el crucifijo de mirmol
en el altar ?
JUAN. No se mueve
nunca de uali.
BAR6N. Lo ordenado
ve a cumplir, pues.
(Flora en este momento aparece por la glorieta)
JUAN. Sin demora.
Muy contentos, muy ufanos
nos tiene la boda a todos.
BAR6N. Si?
JUAN. Ya se ve! Y es gallardo
el novio, como no hay muchos.
Lo que me tiene atontado
es ver que en todo este dia...
BAR6N. (Interrwmpigndole.)
iVete a cumplir mi mandato!
JUAN. Al momento; pero es cosa
bien rara, a mi ver, que estando
en dia de casamiento...
BAR6N. i Eh Tendremos comentarios?
Guardar la lengua y servir.
JUAN. Yo... si... pero... pues... pensando...
BAR6N. (Irritado.)
I Y qui6n te ha dado permiso
para pensar, mentecato?
JUAN. Naide... ni yo lo hice ,adrede...
BAR6N. i Qu6 tiempos los que aleanzamos I
i Que hasta esto piense .,.
T. it, 4









60 OBRAS DE LA AVELLANEDA


JUAN. No pienso...
Fu6... que pens6 sin pensarlo.
BAR6N. Pues no vuelva...
JUAN. i Ca! en mi vida.
BAR6N. Respetar es necesario,
como a mi mismo, a mi yerno.
JUAN. Si sefior; asi lo hago.
BAR6N. Y creer que es bueno, y justo,
y racional, y sensato,
cuanto 61 diga o ejecute.
JUAN. Asi serA.
BAR6N. Por lo tanto,
aunque rlo vieres andar
pies arriba y boca abajo,
y decir que el dia es noche,
y que el circulo es cuadrado,
hay que afirmar que es aquello
muy justo y digno de aplauso.
JUAN. Como asi lo ordene usia...
BAR6N. Lo ordeno!
JUAN. Bien.
BAR6N. No olvidarlo.
iVete!
JUAN. Me voy. (Lo hace por la derecha.)
BAR6N. Ver6. ahora
a In6s; ain estA en su cuarto;
mas, pues pas6 su accidente,
debe pensar en su ornato.
Me parece que es prudencia
decirla de un modo vago,
atenuante, la desgracia
del novio. Pudiera acaso
por su conducta ofenderse
no sabiendo...; el sexo flaco
lo linico que no perdona
es la tibieza, y pintando
lo que pasa al pobre Luis,
como un efecto tirano
de su amorosa impaciencia,
no le hago a su causa dafio.
SAy Dios I casar a una hija,









OBRAS DRAMATICAS

segin veo, es mis trabajo
que los doce que nos cuentan
de Alcides.
(Se va por la derecha.)

ESCENA IV.

FLORA

FLORA. (Bajando al proscenio.)
Se fue el anciano
.desconocido; en la casa
hu6spedes hay hoy, y i cuntos!
S quizas por eso seria
que me mand6 muy temprano
Tomasa a ver a la Bruna,
y hacerla no se qu6 encargo.
Ella pensark que estoy
con la vieja...
(Sonriendo con malicia infantil.)
iVaya un chasco
el que se lleva! No fui,
ni siquiera lo he pensado.
Escondida en la glorieta
pas6 la mafiana... al cabo
nada logro, y me fastidio...
i Cada minuto es tan largo!
(Se sienta entre las flores, y dice, despues de un
momento de silencio.)
SCon qu6 esplendor, con qu6 orgullo
os desplegasteis, i oh flores!
del aura al plcido arrullo,
de tibia luz entre albores!
Despu6s, de'l sol los rigores
ajaron vuestra frescura,
y enmudeci6 el aura pura
que-vagando en libres giros--
con amorosos suspiros
cantaba vuestra hermosura.
Tampoco yo vengo ahora
tan ufana y tan riinte









52 OBRAS DE LA. AVELLANEDA

como me encontr6 la aurora
al asomarse en Oriente.
Si aun dais corona a mi frente,
no ya gozo al alma mia;
pues no s6 c6mo, este dia-
que nuestro destino iguala-
cual a vosotras la gala,
me rob6 a mi la alegria.
No acierto, flores, de d6nde
me viene este afin primero,
ni qu6 objeto se me esconde,
que inftilmente aqui espero;
mas no... engafiaros no quiero!...
A un hombre di esta mafana
la flor de lis, nuestra hermana,
y ahora se aleja el cruel...

ESCENA V.

FLORA.-LUIS.

LUIS. (Que entra por el fondo al decir Flora el iltimo verso.)
Oigo su voz... i FloraI
FLORA. (iEs 61!)
(Aparenta no verlo y juega con las flores con aire melancolico.)
LUIS. 6 Por fin te encuentro, tirana!
FLORA. i Ay, flores!
LUIS. PorquB suspiras?
FLORA. Si en olvido nos tuvistes,
del sol sufriendo las iras,
Sporqu6 de hallarnos te admiras
mustias all volver, y tristes?
LUIS. Me dijo Juan que no estabas
en la quinta; que solias
recorrer las cercanias;
que muy tarde regresabas
cuando eran buenos los dias;
y yo-anhelante por verte-
montes, playas he corrido
del calor en lo mas fuerte.
FLORA, (Lleg&ndos0 a 6l.)







OBRAS DRAMATICAS 53

IDe veras .... si! que se advierte
en tu rostro humedecido.
(Le enjuga la frente con las flores que tiene en la mano.)
LUIS. i Angel celeste!... (i Me inspira
tal respeto su candor!...)
FLORA. (Viendo la flor de lis que Ileva en un ojal.)
SConque, conservas mi flor?
LUIS. i Oh, si! en mi pecho la mira,
objeto de ardiente amor.
SNo es igual a la que sella
tu tez pura, alabastrina ?
i Naturaleza, con ella,
por su creaci6n mis bella
te seial6 y peregrina!
FLORA. (Sonriendo con inocente coqueteria.)
I Conque, tan hermosa soy?
Yo, a la verdad, 1o sabia;
mas no con tanta alegria
-eomo al decirlo tfi hoy-
mi coraz6n lo sentia.
b De qu6 sirviera a la rosa
su perfume penetrante
ni su beldad primorosa,
si nadie la viera hermosa,
ni la aspirara fragante ?
Pude ver indiferente
mis ojos y labios rojos
en el cristal de una fuente;
pero hoy los veo en tus ojos...
SY es cosa muy diferente!
LUIS. i Ah! de tu Luis piedad ten,
pues perdera la raz6n
con tales cosas, mi bien.
FLORA. Luis te 1lamas?
LUIs. Si.
PLORA. Tambien
eso mfs!... Mi ooraz6n
lo adivin6. Te ama tanto
porque el cielo lo dispuso,
y como sello me puso
tu nombre easi.








54 OBRAS DE LA AVELLANEDA

LUIS. (Transportado.) iQu6 eneanto! (Reprimidndose.)
(iNo! de su candor no abuso.)
FLORA. (Acerc6ndosele cari4iosamente cuando lt se desvia.)
& Qu6 tienes? I Te has enojado?
LUIS. Padezeo, Flora.
FLORA. Ti?
LUIS. Mucho!
FLORA. Mas porqu6?
LUIS. Soy desgraciado;
me es contrario, injusto el hado.
FLORA. No te entiendo, aunque te escucho.
LTIS. No entiendas; i ah!
FLORA. (Con sensibilidad.) Sin embargo,
s6lo al eco de tu acento
venir a mis ojos siento
lIgrimas de Ilanto amargo.
LUIS. i Es tan grande mi tormento...
(Notando que Ilora Flora.)
Pero no l1ores tfi, no.
FLORA. Pues si desgraeiado eres,
j como, ingrato, c6mo quieres
no lo sea tambi6n yo?
LUIS. i Oh perla de las mujeres!
Si yo a tu lado viviera,
jurfndote a cada instante
eterno amor, fe constante,
Sa qu6 monarea pudiera
tener envidia tu amante ?
FLORA. i Que dudas, pues, si es asi ?
Pues tf quieres y yo quiero,
s6 desde hoy mi compafiero,
no te separes de mi.
LUIS. Preeiso fuera primero
eer tu esposo.
FLORA. Selo pues.
No pienses que yo me asombre;
Tomasa a Juan da ese nombre,
SY dulce, muy dulee que es!
LUIS. (j Que esto escuhe, y calle un hombre!)
FLORA. Seremos inseparables.
LTS. i Flora I...








OBRAS DRAMATICAS 55

FLORA. Los dos gozaremos
plareeres puros y extremos;
goces del alma inefables.
LUIS. i Ah Ii lo s ifueran supremos!
FLORA. Pues 6 qui6n la desgracia nombra?
juntos del monte en las faldas,
juntos del bosque a la sombra,
jflores nos dardn alfombra!
i Flores nos dar&n guirnaldas!
Correremos, Luis querido,
,cual cervatillos gemelos,
por todo el eampo florido...
O cual piehones de un nido,
que al par emprenden sus vuelos.
Juntos nos vera al brillar
la aurora, juntos el sol
su ardiente rayo al lanzar,
y al sepultarse en el mar
tifind alo de arrebol.
Juntos-sin que nos de espanto
de la noche .el rostro austero-
a cada hermoso lucero
de los que bordan su manto,
pondremos nombre hechieero.
Y si te aduerme el freseor,
para arrullarte, Luis mio,
eantar6 un himno de ainor
que aprendi del ruisefior
en una noche de estio.
Pero si placida luna
su pilida faz ostenta,
y alli en las aguas-que argenta-
juega la brisa importuna,
o suspira sofiolienta,
tambi6n los dos-a la par
rompiendo las mansas olas-
las haremos suspirar
y en mil cireulos formar
eapriehosas aureolas;
pues cuando ligera nado
batiendo la blanea espuma,









56 OBRAS DE LA AVELLANEDA

no vuela en el aire pluma
ni pez surea el mar salado,
que aventajarme presuma!
LUIS. Cesa, Flora; me haces dafio
con cuadro tan lisonjero.
FLORA. Pues no lo hallas verdadero ?
LUIs. i Ay! por fatalismo extrafio,
tu enciendes mi amor primero
en el propio infausto dia
en que tal vez...
FLORA. Que sucede
LUIS. De un deber la.tirania,
a aceptar cadena impia
acaso obligarme puede.
FLORA. Cadena
LUIS. Al tender quizas
la noche su opaco velo,
pronuncie a la faz del cielo...
decirte no puedo mis...
se apaga mi voz, y un hielo
por mis venas corre.
FLORA. (Como recordando de pronto.)
SAh! isi!
Lo r4cuerdo en este instante...
El anciano hablaba aqui
con Juan, y todo lo oi,
porque no estaba distante.
Trataron de un casamiento...
jEra el tuyo?...
LUIS. (iSuerte cruda!)
FLORA. 6 Era el tuyo?
LUIS. (i Atroz momento!)
FLORA. Era el tuyo! i si! i lo siento!
No puede quedarme duda.
LUIS. Lo has ,aeertado, no miento.
FLORA. Pues si de otra eres esposo
Spor qu6 decir que soy bella,
y por el campo, afanoso
correr buseando mi huella?
LUIS. iPorque te amo!
FLORA. 1 ientiroso!








OBRAS DRAMVTIAS 7

4 Me amas y haoer compafiia
prefieres a otra mujer
LUIS. i Ah! no ha sido elecci6n mia;.
cediendo a larga porfia,
obligado por deber
tirano..
FLORA. I Te obligan
LUIS. Si.
Un empefio... la opresi6n
que ejercen con su opini6n
los hombres...
FLORA. i Ah! e6mo asi?
i Tan malos los hombres son?
Pues huye de ellos... bqu6 esperas?
ihuyamos! cese tu afin;
dejo a Tomasa y a Juan...
y a mis flores... (Conmovida.) Las postreras
que bese, aquestas serin.
i Ven! idicen que el mundo es grande!
Lejos, muy lejos iremos,
y alli dichosos seremos
porque no hlabr& quien nos mande.
LUIS. Pero...
FLORA. i Corramos! i volemos!
LUIS. Escucha...
FLORA. No tengo oidos.
LUIS. Mas ic6mo vivir los dos
solos, pobres, desvalidos,
por ese mundo perdidos ?...
FLORA. i En todas partes hay Dios! 1
No han allegado un tesoro
flores que viven un dia,
(Sefiala las del jardin.)
y ya ves que el que las cria,
de nfcar, pfrpura y oro,
las viste a su fantasia.
Y oyes en torno del nido
dos pajarillos eantar
con amoroso descuido,
aunque nada han recogido
que los pueda alimentar;








58 OBRAS DE LA AVELLANEDA

pero saben que la mano
que al sol rige a su placer,
y enfrena al rudo Oceano,
es la que cuida del grano
que mafians han menester.
LUIS. i Ah! tus acentos me encantan,
me enloqueee tu ternura,
y por lograr la ventura
que me ofreces, no me espantan
riesgos mil, te lo asegura
mi coraz6n; mas deberes
tienen los hombres honrados,
y hay compromisos sagrados
que hoy impiden lo que quieres.
FLORA. & Lo impiden?
LUIS. Pero me alienta
una esperanza, aunque triste;
no te digo en qu6 consiste,
mas pues ellia me sustenta,
no olvides, Flora, que existe.
FLORA. Nada espero, nada ya,
Ssino un eterno dolor.
LUIS. (Desprendigndola del ojal.)
Testigo sea esta flor...
FLORA. No la invoques; i muerta esti !
(Se la quita, interrumpiendole.)
iYa ves! consume tu amor.
LUIS. Pues yo por 61 te aseguro,
aqui, a presencia del cielo...
FLORA. (Interrumpigndole y seialando las flores del jardin.)
Y yo por ellas te juro
-y el sol las queme, y el hielo,
si muevo un labio perjuro-
que mis no te he de creer,
si aqui no logras probarnos
que no hay para ti deber
que primero deba ser
que el de acogernos y 'amarnos.
(Se va por la isquierda.)








OBRAS DRAMiTICAS 59


ESCENA VI.

LUIS

SFlora! Seguir6 sus pasos...
Mas ba qu6? b con que designio?
Justo es su enojo... 4qu6 puedo
decirla, ni a qu6 me obligo ?
De si es o no loca Ines
hoy despende mi destino...
S61o una causa cual esa
romper puede un compromiso
tan grave. i Si Dios se digna...
i Oh! mi deseo es impio;
mas no alcanzo otro recurso.
Ver, indagar, es preciso...
(En ademdn de dejar la escena.)
Si la vista no me engafia
la trae el cielo a este sitio.

ESCENA VII.

INES.-LTJIS.-BEATRIZ.

INAs. (A Beatriz, al salir.)
Tal vez me libre el Sefior
por ese medio imprevisto.
BEATRIZ. i Oalla! esta 'aqui.
Nis. Lo celebro;
Saber lo que hay determino.
LUIs. (Aparte y observando a Ines con disimulo.)
Ansio y temo el hablaTla.
i Si la hallo euerda, me abismo!
Nis. (A Beatriz, mirando a hurtadillas a Luis.)
i'Si lo hallo loco, .me salvo!
BEATRIZ. i Hablale, pues!
LUIS. (iMe decido!)
(Ings y Luis, que se han observado a hurtadillas, se acercan de
pronto el uno al otro, diciendo al mismo tiempo la palabra si-
guiente.)









60 OBRAS DE LA AVELLAMDA


LUIS. .
Lur Quisiera...
LUIS. Prosiga usted,
sefiora.
IES. No; le suplico
que hable usted...
LUIS. S61o queria,
por el placer que recibo
en ello, escuch'r su acento...
Iis. Tambi6n yo gozo infinito
oyendo al sefior don Inis.
LUIS. De tal dicha no soy digno.
INs. Estando ya tan cereano
el instante decisivo
que enlazar debe per siempre
con el de usted mi destino,
justo es que hablemos los dos
con franqueza, sin testigos
importunos.
LUIS. Yo lo anhelo.
(Apenas tengo resquicios
de esperanza.)
INAs. Si usted gusta...
(Invitdndole a sentarse, y hacigndolo ella.)
LUIS. Con placer y agradecido. (Se sienta.)
(Beatriz se aleja un poco. In6s y Luis se observan mutuamentt
esperando cada uno de ellos que hable el otro.)
BEATRIZ. (I Si yo pudiera a Tomasa
ver entretanto!)
INES. (Principio,
pues 41 call, dar6 yo
a la plitiea on que eifro
mi esperanza.)
LUS. (i Esta turbada!...
a echar la sonda me animo.)
IN. Conque... (A un tiempo.)
LUIS.
(Se detienen ambos.).
INS. i Vamos! Diga usted.
LUIS. Parece que convenimos
el momento de empezar









OBRAS DRAMITICAS 6

siempre a la vez.
nIs. Yo retiro
mi paiabra; a usted le toca
comenzar, claro y explicito,
este coloquio importante.
LUIS. Con deferencia me eximo;
pues saber lo que usted quiere,
lo que espera, es cuanto ansio.
n s. (Como desesperanzada al oir a su interlocutor hablar
razonablemente.)
i Ah, don Luis! no espero nada.
Suerte infausta me ha cabido.
LUIS. (Cobro Animo.) & Conque juzga
usted que tiene mal signo?
Iis. Si, muy malo; no hay quien pueda
quejarse con mAs motivo
del rigor, de la injusticia...
BEATRIZ. (Acercdndose presurosa.)
Querida Ines, te convido
,a dar un corto paseo;
ya ves, el tiempo es magnifico.
LUIS. (Bueno. La nodriza teme
dejarla hablar.)
INIS. No te impido
que vayas a espaciarte;
antes, mIs bien, te lo exijo.
LUIS. Si, corra usted.
BEATRIZ. Pero...
IN9S. i Vete!
BEATRIZ. Pues lo ordenas, no replico.
(Se aleja sin desaparecer de la escena.)
(Dios ponga freno en su bocal)
LUIS. I Conque, acusa usted de impios
a sus hados?
INgs. Y tampoco
juzgara usted que propicios
son los suyos.
LUIS. 1 Yo La causa
no alcanzo; mas ya imagino
cuAl es la que encuentra usted:
saber que no soy querido









62 OBRAS DE LA AVELLANEDA


por quien su mano me otorga...
que, antes bien, horror la inspiro.
INS. j Lo piensa ust6 asi?
LUIS. i Lo veo!
Aquel espanto, aquel grito
que hoy-al brindarle mi brazo-
me mostr6 todo el desvio
que siente por mi...
INES. No acierta
usted: mi espanto provino
4e un objeto que...
BEATRIZ. (Acercdndose nuevamente con prisa y con inquietud.)
Inesita,
suele el aire ser nocivo
a personas delioadas;
yo te ruego...
INS. (Indignada.) Y yo te intimo
que a interrumpirme no vuelvas.
LUIS. ( Es loea! Si! iYa respiro!)
Si un incidente casual
motiv6 lo que he creido
fuera horror a mi persona...
INs. Que se engai6 le repito.
De otro punto hablar debemos
mfs importante, y le pido
me oiga un momento.
LUIS. Ya escucho...
INES. Confieso que no concibo
que en un negoeio tan grave
como es easarse, sumiso
al gusto de otro, se plegue
usted, y acepte unos grillos
que harto le deben pesar.
LUIS. (i Malo!... i Encuentro raciocinio!)
nds. Usted jamAs podrk amarme,
y por respetos mezquinos
torciendo su inelinaci6n,
se ha prestado a un sacrificio.
LUIS. i Saerificio!... i que palabra
tan fuerte!...
mfs. La ratifico,









OBRAS DRAMITICAS 63

No use usted de miramientos,
que hoy fueran intempestivos.
Tanto le oprime y trastorna
aquel enlace maldito
que le imponen, violentando,
seior don Luis, su albedrlo,
que el bar6n lleg6 a creer...
LUIS. Qu6?
INs. L Qu6 ? Me pesa decirlo.
Que estaba usted loco.
LUIS. jYo! (Levantdndose con asombro.)
IAs. Y confieso mi delito;
de nuestro yugo cercano
de tal modo me horrorizo,
que fundA triste esperanza
en hallarle a usted sin juicio.
LUIS. i Cosa mis rara!... Sefiora,
este es un hecho inaudito...
porque...-lo veo-tampoco
es loca usted...
nis. (Levantdndose con asombro tambien.)
i C6mo!
LUIS. Digo
que igual ha sido el engafo
y el crimen;,pues yo he creido
que su raz6n no era sana,
y- por horrible egoismo-
mi libertad fund6 en ello
con odioso regocijo.
imis. La coincidencia es extrafia!
Mas, en fin, lo positivo
es que nos casan, si modo
no encuentra usted de impedirlo.
LUIS. Eso a usted la corresponde.
iss. A mi!... Mi sexo es muy timido;
pero no es justo que a un hombre
se le trate como a un nifio,
y de su suerte futura
otro disponga a su -arbitrio.
LUIS. Ni hay raz6n para que usted,
con su edad, con su atractivo,








64 OBRAS DE LA AVELILANEDA

pudiendo a gusto escogerlo
se deje dar un marido.
INs. Caballero, tengo un padre.
LUIS. Sefiorita, tengo un tio.
nis. Mas, pues yo para que rompa
hoy le estimulo, le aguijo...
LUIS. Hacerlo fuera un ultraje
a su decoro, que estimo
en mucho; fuera prestar
pretexto al vulgo maligno
para suponer patrafias
que manchasen su honor limpio.
Usted si que romper puede
sin desdoro, sin peligro;
pues a los fueros de dama
todo le esta permitido.
Plknteme usted; cuando mis,
lo achaearin a capricho...,
y si ain eso evitar quiere,
diga usted-l4a doy permiso-
que soy tin neeio, un tronera,
que estoy plagado de vicios.
nms. No prosiga usted; primero
que reeurrir a artificios,
a ser por siempre infeliz
me conformo, me resigno.
LUIS. Mas I ah sefiora! por Dios;
no es soportable el martirio
de mirar siempre a eu lado
un objeto aborrecido.
T'ngase usted compasi6n;
rompa su empeiio conmigo
sin -miramiento ninguno.
,Si es menester me arrodillo
demandandole esa gracia,
por su bien, no por el mio.
(Doaba una rodila a los pies de Inis.)
wns. Pero, don Luis...








OBRAS DRAMLTICAS 65


ESCENA VIII.

Los mIsMos.-BARON.-CONDE.

BAR6N. (Al ver a Luis a las plantas de Ines.)
iBravo! ibravo!
No hay que asustarse, chiquillos.
Gozamos el conde y yo
*al veros asi, tan intimos,
tan amartelados.
Its. iPadre!
BAR6N. (A Luis.)
STfi tambi6n, pobre novicio,
te ruborizas ?
LUIs. Sefior...
CONDE. & D6nde has estado, sobrino ?
LUIS. Me perdi por esos campos,
y acaso le habr6 tenido
inquieto a usted; mas perd6n
de su bondad solicito.
BAR6N. Ya no hay en nadie inquietudes,
gracias a Dios; ni aimn vestigios
quedan de ellas. (Al conde) No es verdad
CONDE. Si opina usted...
BAE6N. Lo que opino
es que la boda esta noohe
debe haeerse.
CONDE. Convenimos,
sin embargo, en que se aplace
el suceso apetecido,
si la salud de esta dama
lo exige.
BAR6N. Yo garantizo...
CONDE. A ellos toca el resolver,
y yo, amigo, me eanticipo
a decir que-pues los veo
cabizbajos e indecisos-
desde luego mejor fuera
retardAramos..
BAR6N. No atino
T. Im.







66 OBRAS DE LA AVELLANEDA

por qu6 raz6n, conde. i Eal
hablar vosotros.... prontito!
SQub quereis? I qu6 deseais?
INAs. En todo, padre, suscribo
a lo que diga don Luis...
LUIS. Yo, tie, a Inds me remito.
Hoy o maifana es igual
para mi.
INs. Pienso lo mismo;
si ha de ser, no importa el cuindo.
BAR6N. Pues entonces yo decide
la cuesti6n por lo mis pronto.
SLo apruebas? (A Luis.)
LUIS. (Suspirando.) No eontradigo.
BAR6N. (A Inis.)
AYti?
iNs. (Suspirando.) Prometi obediencia.
BAR6N. i Conde! ya usted los ha oido,
y condesciende sin duda...
OONDE. Si ellos quieren, no replico.
BAR6N. Eh, pues! abraza a tu esposa!
LUIS. Pero. .
INAs. (Apoydndose en Beatriz.)
(iEsto ms !...)
BAR6N. Ve, Luisito!
Abraza y firme... Qu6 esperas ?
Lo oonsiento, lo autorizo.
Las. Obedezco... i Ah!
(En el momento en que Luis se adelanta para acercarse a Inf
que se halla algo desviada hacia la derecha, aperece Flora por la
isquierda, a espaldas del Conde. Luis, que al ir a abrazar a su fu-
tura dirige a su tio una mirada de angustia, ve a Flora y lan-a
un grito; ella corre velosmente y se entra en la glorieta hacien-
dole un gracioso gesto de amenaza; 6l se para turbado, sin llegar
a Ines, con los ojos fijos en la glorieta.)
BAR6N. (a Que le pasa?)
OONDE. (Llegndose a 61.)
ILuis
BAR6N. 6 Acaso te has toreido
un- pie?








OBRAS DRAMATICAS 67

CONDE. Qu6 miras?
(Siguiendo con sus ojos la direccidn de los de Luis.)
LUIS. Yo... nada...
CONDE. jNada!
LUIs. No... En efecto, miro...
Pero no es nada... una flor...
CONDE.
BAR6N. iUna flor!...

LUs. (Turbado y sin saber qug decir.)
iPues!... de improviso
me scord6 que esta mafiana,
ial verla, tuve el designio
de presentirsela a Inks...
y avergonz6me el olvido
de aquel prop6sito.
CONDE. (i Siempre
las flores!)
BAR6N. (Al conde.) 'Serk un marido
ejemplar.
(A Luis.)-Pues Ilega, corta,
y hazle la ofrenda a tu idolo,
que la distracci6n pasada
perdlona a tu amor contrito.
(Luis, siempre kmirando a la glorieta, corta la primera flor que en-
cuentra, que es una de lis.)
CONDE. (Bajo al bar6n.)
Sepa usted que son las flores
su escollo, su preeipicio,
su extrafia monomania...
BAR6N. iBah, Conde!...-De tu carifio (A Luis.)
presenta la linda prenda.
LUIS. (Presentando la flor a Ings.)
S Ruego a usted...
mis. (Retrocediendo con espanto al ver la flor.)
iCielos!... IOh impio!...
i Ella.. otra vez!... ien tu mano !...
SAparta, aparta, vestiglo!...
Ya te comprendo... jsi! basta!
i Soy inocente !... yo espiro.
(Cae desmayada.)








88 OBRAS DE LA AVELLANEDA

BAR6N. Hija
LUIs. i Conde I...
CONDE. Desmay6se I
BEATRIZ. Como un tronco: j Dios bendito!
Si las flores la producen
vapores y parasismos.
CONDE. i Las flores I
BEATBIZ. 'S61o su nombre
basta a saearla de quicio.
BAR6N. i Es posible 1
ONDE. i Cosa extrafia!
BEATRIZ. Tiene espasmos convulsivos
siempre que las ve.
BAB6N. Si hubiera
tal circunstancia sabido...
mas volviendo... i Ins! iHija!
CONDE. ( Sefior! esto es inaudito.)
BEATRIZ. (D6ndole a oler un pomo.)
Con esta sal de Inglaterra...
siempre la traigo conmigo
para un lance.
nds. iAh!
BAR6N. Ya respira.
BEATRIZ. iHija!
BAR6N. i Inesita! 1 Mi hechizo 1
ids. 6 En d6nde estoy ?...
BAB6N. En mis brazos.
BEATRIZ. Con tu Beatriz.
wAs. Neeesito
aire... me falta el aliento...
Tuve un suefio...
BEATBIZ. (Interrumpigndola con viveza.)
SSuefio ha sido;
no hables mas!
BA6N. DarIa reposo.
BsATRIZ. Que me preste el conde auxilio
para llevarla a su marto.
LTIS. Yo tambiin...
BEATRIZ. (RechazSdolo.) No; no es precis.
Entre el conde y yo...
CONDE. Inesita,









OBRAS DRAMITICAS

mi brazo la ofrece arrimo.
Ap6yese usted...
BAR6N. Llevalda!
Yo, con este reumatismo,
no tengo, y mis si me asusto,
ni las fuerzas de un mosquito.
(Se llevan a Ings entre el Conde y Beatriz.)

ESCENA IX

BARON.-LUIS.-Luego JUAN.-TOMASA.-
CRaDO 1 y CREDO 2

LUIS. (0 esti loea muy de veras,
o nada de esto me explico.)
BAR6N. i Malditas las flores sean!
Como yo hubiera previsto...
Pero ni una ha de quedar
con vida en estos dominios.
(Llamando.)
i Antonio! iPablo!
LUIS. ( Qu6 intenta?)
BAR6N. i Eh! i Tomasa! i Juan! i Benito!
JUAN. (Viniendo, y en pos suya los criados.)
SIALama el amo?
TOMASA. (Satiendo de la casa.) & Qub ha pasado I
BAER6. i Eseuehad todos! yo firmo
sentencia de muerte...
JUAN. (Retrocediendo.) iMuerte!...
BAR6N. Contra esos seres dafiinos
que flores tienen por nombre.
Quede al punto destruido
este jardin.
JUAN. (i Santo Dios!)
BA6N. Que ni un resto, ni un vesoigio
eneuentren aqui mis ojos
de que tal cosa ha existido!
(Se entra en la casa.)









70 OBRAS DE LA AVELLANEDA


ESCENA X.

Los MISMOs, menos EL BARON.-Luego FLORA.
(Toda esta escena es muy viva.)

JUAN. Pero las probes...
TOMASA. Nos toca
obedecer, pues servimos.
JUAN. iMis flores!... ay!... i qu6 spponcio!
ToMASA. El amo manda.
JUA. (Llorando.) No impidQ.
Pero...
CRIADO 1 i Eh! manos a la obra.
CRIaDO 2 iA ellas, pues!
(Van a arrancar las plantas y Flora sale de pronto de la glorieta
y los detiene con su ademvn.)
FLORA. i No lo permito!
i Atris todos!
JUAN. (Con tono plaiidero.) ; Flora!
TOMASA. (Con tono de reconvenci6n.) INifia!
LUIS. ( Yo a este impulso no resisto1)
CRIADO 1 i Nada me para! Obediencia
es mi aquel.
c ADO 2 Me encuentro listo.
(Vuelven a av.anzar hacia las flores.)
PLORA. iTened! lo mando!... ilo ruego!
jPor Dios! ipor Dios!...
TOMASA. (Sujetdndola.) iLoea!
FLORA. (Luchando por desasirse de ,omasa.) Inieuos I
Al arrancar la primera,
oir6is mi postrer suspiro!
LUIS. (;Pobre nifia!...).
JUAN. (Sollozando.) iAy!...
TOMASA. Que se haga
lo que el sefior ha prescrito.
LUIs. i Flora (Corriendo a ella.)
FLORA. (Que se suelta de los brazos de Tomasa y v0 a arroja-
se entre las flores.)
IMi tumba seran,
como antes mi euna han sido!









OBRAS DRAMATICAS ,7


LUIS. iSalid; ni una hoja se arranque!
TOMASA. Sefior don Luis.i..
Luis. Lo prohibo!
CRIADO 1? El amo las conden6...
LUIs. Pero yo las patrocino,
porque las amo, y resuelvo
no tolerar desatinos.
FLORA. (Con %gocijo y entusiamo.)
i El nos sma! i1 1nos defiende!
'iAhora al mido desafio!
LUIs. iM bief!.
FLORA. (Bajando al pr6cenio y dirigiindose alas flores quo
hay a uno. y otro lado.)
iNardos! idalias! irosas!
iclaveles! ivioletas! ilirios!
1 1 es nuestro!
(Se echa en los brazos de Luis.)
LUIS. (Transportado.) iPara siempre!
TOMASA. i El novio de In6s!...
JUAN. i Ay Cristo!









FIN DEL ACTO SEGUNDO.






















ACTO TERCERO.


Sala en la casa de campo donde pasa la acci6n, amueblada con elegante
sencillez. Puertas laterales y al fondo. Comienza a anocheeer.


ESCENA PRIMERA.

CONDE.-BARON.

(El primero est& sentado junto a un velador, en actitud pensativa;
el otro de pie junto a l6.)

BAR6N. Vamos, conde, no hay motive
para nna pena tan grave.
coND r. (Sin dejar su actitud.)
Para usted todo es pequefio.
BAR6N. Y para usted todo es grande.
Que In6s s6lo al ver las flores
se atribule, se desmaye,
y declarfndose enferma
la aleoba y el lecho guarde;
que por contrario capricho
a Luis las flores le agraden
tanto, que--oomo usted dice-
pronunciara mil dislates
eneareciendo su afecto,
no es, por Dios, causa bastante
para que usted de tal modo
se acongoje, se anonade.
coNDE. Pero es posible, bar6n,








OBRAS DRAMXTICAS 73

que usted de caprieho trate
lo que he visto ? Que ,aun despubs
de lo que pas6 esta tarde,
juzgue extrafa mi tristeza,
y exagerado me llame ?
BAR6N. Pues j qu6 quiere usted?... 1 que piense,
que divulgue en todas partes
que estan locos
CONDE. Dios me libre
de querer que usted ni nadie
tau grain desgracia divulgue;
pero es fuerza que me pasme
de que asi la deseonozca,
aunque la mire y la palpe.
BAR6N. Por Dios, conde, no persista
en querer atribularme
con sus tristes convicciones,
que es muy posible lo engafien.
En cuanto a Luis, no me atrevo
*a decir, sin mas examen,
lo que es cierto y lo que es falso;
pero salgo aqui garante
de la raz6n de mi hija,
y no hay para qu6 asociarme
a la desgracia de usted,
si aqu6lla efectiva sale.
CONDE. Si usted me fuerza a decirle
la verdad...
BAR6N. Sin temor hable.
CONDE. Pudiera acaso ofenderle
y afligirle.
BAR6N. Nada calle.
CONDE. Pues, bien, bar6n, esa boda
que a usted tanto le complace,
y que yo propio ereia
fausta, acertada, loable,
era para el pobre Luis
-que no es amado ni amante.
de In6s,-atroz sacrificio,
que con interno combate
ha agitado su raz6n









74 OBRAS DE LA AVELLANEDA

hasta dar con ella al traste.
Pero respecto de In6s,
sepa usted, si no lo sabe,
que no es nuevo su inforCtunio.
BAR6N. i C6mo
CONDE. En Valencia se espareen
mnuores que lo acreditan
de antiguo.
BAR6N. Pues es infame,
inicua, torpe calumnina.
CONDE. Asi lo pens6 yo antes.
BAR6N. Y yo Io afirmo ahora y siempre,
pues--aunque ausente me hallase-
no hubo palabra de In6s,
ni acci6n insignificante,
que no fuera conocida
de mi. Si, conde; es en balde
que por amenguar su m6rito
necias patrafas levantent-
pues me consta que ha tenido 4.
muy integras, muy eabales,
en todo tiempo y saz6n
sus preciosas facultades.
CONDE. Plegue *al cielo...
BAR6N. Si acontece,
(iy de ello el cielo me salve!)
si acontece que in trastorno
de sus 6rganos mentales
-se patentice algin dia,
tenga usted por indudable
que en esta casa funesta
comenz6, conde, y que nace
-como usted mismo lo ha dicho-
de un maleficio execrable,
cuyo instrumento visible
las flores son.
CONDE. (iPobre padre I)
BAE6N. De tal verdad conveneido,
la orden di de que se arrase
el jardin; de que no queden
ni reliquits, ni efiales









OBRAS DBAMATICAS

de esas malifieas yerbas.
i Oh! me son tan repugnantes
desde Jaoy, me -son tan odiosas,
que por no verlas delante
de mis ojos, apaz fuera...
capaz, conde, de mareharme
a hundirme alli entre los hielos
de los circulos polares!

ESCENA II.

*Los MIsmos.-JUAN

(Juan entra sin ser visto de los dos interlocutores de la
escena anterior.)

CONDE. Es usted muy extremoso.
BAE6N. Y no hay miedo que me ablande.
SNo mis flores! i no. mas flores!
i Que del sueio se descuajen
para siempte!
VUAN. ( Dios bendito!)
BAE6N. i Son unos seres fatales!
Ya a estas horas no habri una
con vida.
JUAN. ( Virgen del CarmenI
SC6mo deeirle ?...)
BAR6N. Ahora mismo
voy a mandar que preparen
una hoguera, en que las quemen
todas juntas, dando al aire
-despu6s de que hayan ardido-
sus pavesas humeantes.
(Al volverse ve a Juan.)
JUAN. (i Ay)
BAR6N. i Juan! a buen tiempo llegas.
JUAN. (A muy malo.)
BAR6N. iEscueha!
JUAN. (Acercdndose con timides.) Mande
sia. ..
BAR6N. Pr6ndase fuego









76 OBRAS DE LA AVELLANEDA

en las plantas que arraneaste,
hasta volverlas eenizas.
iV6 a ejecutarlo! no tardes.
CONDE. (jVaya un remedio!)
BAR6N. (Con enojo a Juan.) Qu6 esperas?
JUN. Nada, sefor..., no se enfade;
nmas es el easo que todo
se haila lo mesmo, tocante
al jardin; nada arranqu6.
BAR6N. iImb6cil! pues no escuchaste
mi mandato ?
JUN. Sn mandato
fu6 que todo se arrasase;
mas es el easo que usia...
-y en esto por Dios repare,-
si bien aquello me dijo,
tambi&n me orden6 denantes
que el respeuto y la obedencia
naide a su yerno negase. ,
BAR6N. Pero qu6 tiene que ver... .
JUA. Si no me deja que acabe...
BAR6N. Acaba con mil demonios,
o que ellos contigo oarguen.
J.UAN. (Santigu&ndose.)
i Jesus, Maria!
CONDE. Ven, Juan,
explicanos-sin ambajes-
porqu6 la orden no cumpliste,
y qu6 vineulo, qu6 enlace
hay entre eso y mi sobrino.
JUAN. Si que lo har6, Dios mediante.
CONDE. Habla pues.
BAR6N. Pronto y clarito.
JUAN. Pues hablo, y digo que atafie
a la orden que di6 primero
el que a la ultima se falte;
pues como dijo don Luis
que a las flores no tocase
naide, porque eran su amor,
y que daria su sangre
por ellas...
(El Conde y el Bar6n se miram.)









OBEAS. DAMITICAS 77

BsR6N. i Conde!
CONDE. &MAs pruebas
quiere usted?
BAR6N. iDios nos ampare!
JUAN. Alli queda en el jardin,
muy resolute y muy jaque,
preparado a defenderlas
de todos, y a todo trance;
pues como 61 dice que...
CONDE. Basta.
BAR6N. V6, Juan, dile que descanse;
que la sentencia revoco.
SQui6n contradice a un orate? (Al Conde, bajo.)
JUAN. Voy corriendo.
OONDE. Y le diras
tambi6n-si accede a escucharte-
que aqui le espera su tio,
que le llama y quiere hablarle.
JUA. Bien esta.-(Dios no premita
que el don Li*s por diseulparse
nombre a la' hica.)
BAR6N. Aiin no has ido
JUAN. Si sefior.-(Ya est6 con 1lave
por mi mujer encerrada,
y pronto, que chille o rabie,
la llevo a cas de la Bruna
hasta que el otro se marche.)


ESCENA III.

BARON.-CONDE.

CONDE. i Ay Bar6n!
BAR6N. i Ay Conde!
CONDE. Creo
que usted o yo somos culpables
'de algiin horrendo delito,
que hoy quiere Dios que se pague.
BAR6N. Qui6n podia imaginar
que causaran dafios tales








78 OBRAS DE LA AVELLANEDA

esas efimeras yerbas,
lujo infitil de los valles?
CONDE. Cuanto pasa es increfile.
BAR6N. Pero testara de remate
el pobre Luis?
OONDE. jDios no quieral
BAR6N. Pues va a venir, conde, abarque,
mida usted todo el abismo
del mal; que aeaso se alcance
algfn remedio: yo voy
a ver a mi hija al instante,
que en lo que antes observe
no quiero, amigo, iarme.
iDios piadoso, no me quites
la esperanza vacilante
que ain me resta! i Mi hija loea!...
i Caiga este techo y me aplaste
si tal desdicha he de ver,
o el suelo se abra y me trague

ESCENA IV.

CONDE.

I La desgracia es, en efeeto,
extrafra, enorme, espantable!
El mismo infierno parece
que la engendr6 y que la aplaude.
SYo estoy absorto, aturdido....
todas mis fuerzas se abaten.
(Be sienta de nuevo y apoya la frente en una mano.)

ESCENA V.

CONDE.-FLORA,

(Flora aparece a espaldas del Conde, y habla al principio
sin verlo.)
PLORA. i Victoria! logr6 escaparme:
ahora que grite Tomasa,
mi Luis se hospeda en la casa








OBRAS DRAMATICAS 79

y hallhar d6nde oeultarme.
Me arrancaron de eus brazos,
mas de 61 estoy satisfecha,
y por hablarle deseeha...
i Firmes son ya nuestros lazos!
Quiero buscarle... no estt
ni en esta ni en la otra sale...
(El Conde suspira, y Flora, que se ha aproximado a el sin verlo,
dice:)
SQui6n ese suspiro exhala ...
iUn hombre!... isi! iLo halle ya!
(Le toca en el hombro al Conde, que tiene incliiada la cabeza, y
que la levanta y se incorpora sorprendido.)
iLuis!... No es 61...
(Retrocede al encontrarse frente a frente con el Conde.)
CONDE. (Mirdndola con sorpresa.) (iRara hermosura )
Bella nifia... busca usted
a alguien
FLORA. (Con timidez.) Si... me harh mereed
si me indica...
CONDE. Por ventura
el Luis que nombr6 al llegar
serA tal vez mi sobrino?
FLORA. k (Con alegria.)
iQu6 escucho! ifausto destino
SY yo que me iba a marehar
medrosa!... Conque, eres tio
de Luis? Al verte esa cara
tan seria, qui6n lo pensara?
Pero ya no me desvio...
al contrario, te querr--
porque es raz6n que asi sea-
tanto iomo 61.
CONDE. ( Me tutea!...
Su franqueza imitar6.)
1Conque, es Luis tu conocido?
FLORA. iVaya! ipues no lo seria!
CONDE. Disimula... no sabia...
FLORA. i Pues si es mi amigo querido!
CONDE. tDesde cuindo esa amistad-
comenz6, puedo saber?








80 OBRAS DE LA AVELLANEDA


FLORA. (Con gravedad.)
Desde hoy al amanecer.
CONDE. i Respetable antigiiedad!
FLORA. Jur6 ser mi compafiero.
CONDE. No era amargo el compromiso.
FLORA. (En ademan de irse.)
Conque, ya ves que es preciso
que le busque: hablarle quiero.
CONDE. A Cerca de aqui viviras
sin duda?
FLORA. Yo?... soy de casa.
CONDE. i Como I
FLORA. Si; pero se pasa
una semana, y aun mas,
sin que deje la glorieta
del jardin; pues no me agrads
estarme aqui fastidiada
y por Tomasa sujeta.
CONDE. Aunque tal hija no cuadre
a un ristico, el jardinero
es tu padre, a lo que infiero.
FLORA. Te engafias: naci sin padre.
CONDE. i C6mo sin padre!
FLORA. Soy Flora.
CONDE. Seri ese acaso tu nombre,
pero... por fuerza hubo un hombre
que te di6 vida; en buen hora,
pues debe orgulloso estar.
FLORA. (RBindose.)
SVaya! QuB earta de errores!
si son mis madres las flores,
1quB padre puedo nombrar?
CONDE. i Las flores ?...
FLORA. Si hay padre mio,
cual dices ti debe haber,
el sol lo debe de ser...
o el cefiro... o el rocio...
CONDE. (jVamos! iVamos! Se me eae
una venda... ya comprendo...)
FLORA. (Que mira hacia el fondo.)








OBRAS DRAMATICAS 81

No viene Iuis.
(Al Conde.) Voy sintiendo
enojos... 6 Quien lo distrae
lejos de mi?
CONDE. No lo 6e.
FLORA. Pero i cuinto tarda! i Cuanto!
(Va a mirar por un lado y otro.)
OONDE. (Si l1 est& 'loco, no es tanto,
al menos, come pense.
Esta pobre criatura
Si que lo esta de remate!)
FLORA. (Volviendo.)
Pues como mis se dilate...
CONDE. (Mirdndola compasivo.)
iQub6 lfstima de hermosura!
FLORA. i No viene! Y si en tanto sabe
Tomasa que me escap6
del encierro... lay de mi!
CONDE. i Qu (Con intergs.)
&Te encierran?
FLORA. Con doble lave.
CONDE. (Infeliz! Si tendri aecesos
de furor?)
FLORA. Blasa la puerta
me -abri6, mas cuando lo advierta
Tomasa, hard mil excesos.
i Y ya ves! Fuera gracioso
que yo estuviera encerrada,
estando ya desposada
y hallindose aqui mi esposo.
CONDE. Qui6n es 61?
FLORA. ilj uis! Claro esta.
CONDE. i Cierto!
FLORA. Salv6 nuestra vida,
y yo le amo agradecida
porque es obligaci'n ya.
Hombres males le obligaban
a que diera--a su despecho-
a otra mujer el derecho
de amarle, y nos condenaban
a nosotras a la muerte;
T. III.








82 OBRAS DE LA AVELLANED


pero 41 dijo con valor:
-i Todos atras! i Son mi amor --
y se cambi6 nuestra suerte.
CONDE. Estfs hablando en plural.
SSois muchas?
FLORA. i Muchas I
CONDE. (Y todas
tuvieron-como tfi-bodas?
SAlegan derecho igual?
PLoEw IA qu6 cosa?
CONDE. A ser amadas
de Luis.
OiRA&. i Todes!
CONDE. (Rihndose.) i Quin ereyera
que tal poligamia hubiera
bajo este techo!
FLORA. Me enfadas
con esa risa burlona.
CONDE. (i Es archi-loca!... Me excita
lianto y risa... i Pobrecita!)
FLORA. j Piensas que miento
C ONDs. Perdona...
te presto completa fe.
PLORA. Eso si; mas tu sobrino
no viene, y yo determino
ibusearle doquier que est6.
Si el se olvida de nosotras
tan ficilmente...
coNDE. I No tal!
acaso, a fuer de leal,
ahora acompanfe a las otras.
FLORA. Dices bien: siPque estari
con ellas: corro al jardin.
CONDE. Mas dime antes, serafin,
jestan las otras allA?
FLORA. Pues en d6nde ?
CONDE. Yo ignoraba....
FLORA. Las hay muy raras, muy lindas
OONDE. Me pasma que tiu prescindas...
Una rival nunca alaba.
FLORA. Yo las amo con furor.
J *' -








OBRAS DRAATICAS .8

CONDE. Eso es grandeza de abla!
FLORA. Mas Luis se Ileva la pa3na
sobre ellas.
CONDE. j Sublime amor !
FLORA. (Con entusiasmo, y como si a describir las flores as
viese delante.)
Hay an6mones, mosquetas,
camelias pintadas, rojas,
jazmines de dobles hojas,
pensamientos y violetas.
Se mece la francesilla
en faz del humilde acanto,
y junto al rojo amaranto
la tricolor maravilla.
Con la blanca tuberosa
se enlaza la ardiente dalia,
y el Aureo lirio de Italia
con la benghlica rosa.
De la nocturna silena
se alza al par el girasol,
y el purpurado abdbol
junto a la nivea azucena.
1 En fin, alli veras tfi
con la rosa alejandrina,
los claveles de la China
y &eliotropos del Perii!
CONDE. Conque, las otras son flores?
FLORA. Claro!
CONDE. Las suegras dichosas
son entonces, que no esposas
de Luis.
FLORA. Sus tiernos amores
somos todas; Inas ya ves
que no vuelve...
TOMASA. (Dewtro.) i 14ces, Blasa!
FLORA. iAy Dibs! ique viene Tomasa!...
Pero yo apelo a mis pies.
CONDE. "rguarda! yo te defiendo.
FLORA. Es que de ti no me fio.
CONDE. C6mo no, si soy tn tio
FLORA. Ya estoy sus pasos oyendo..,








84 OBRAS DE LA AVELLANEDA

CONDE. i Atiende! (Deteninrdoa.)
FLORA. No puede ser,
porque si llega me atrapa.
OONDE. Pero...
FLORA. iSuelta!
coMNE. i Se me eseapa!
FLORA. (Al salir.)
SNos volveremos a ver.

ESCENA VI.

CONDE.-TOMASA, que despues se va, y s6lo aparece en la
escena para traer luces, porque ya habrd oscurecido.

CONDE. iPobre nifia!... serA hija
tal vez de la jardinera.
TOMASA. (Entrando con las luces.)
Buenas noches.-'
CONDE. Muy felices.
(Mirando a Tomasa con piedad.)
Si es su madre, hablarlasde ella
y de su extrafia locura
fuera acrecentar su pena.
(Tomasa se retira; el Conde se sienta.)
Dicen que un loeo hace cien;
ya estoy mirando la prueba...
y no a cien, a mil podria
trastornarles la chaveta
esa chica eneantadora...
Pero i qu6 extrafia demencial...
SSeri posible que Luis
se imagine?... Mae el 1'ega.

ESCENA VII.

CONDE.-LUIS.

LUIS. Me han dicho que usted me llama.
OONDE. i Hombre, si! con nsia acerba
verte, hablarte he deseado;
y aunque en este instante amengua








OBBAS DRAMiTIOAS

la inquietud que me agitaba,
cierto encuentro y oonferencia
que en esta sala he tenido,
todavia me interesa
mucho, el que expliques tfi propio
la conducta extrafia, necia,
que est5s observando.
LUIS. IYo1...
CONDE. Prescindiendo de la ausencia
tan larga de esta mafiana,
y de otras muchas rarezas,
&quieres decirme a qu6 viene
la predileeei6n que ostentas
por las flores? & Con qu6 objeto,
-desmandado en easa ajena-
su paladin te declaras,
y estorbas que se obedezea
al que orden6 destruirlas? '
iDiscilpate, si es que aciertas!
LUIS. Conde, no niego que estoy
dando muestras dsimpleza
y extravagancia; no niego*,
que puede pensar cualquiera
que soy imb6cil o loco.
CONDE. Jurar& por mi conciencia
lo segundo, hace un instante,
y aun dudo si...
LUIS. Mi cabeza,
gracias a Dios, esta sana;
mas no mi pecho, que incendia
un amor, que apenas naee
cuando ya d6spota reina.
i Tio! adoro a una deidad.
CONDE. A una looa!
LUIS. 1 Qu6 blasfemia I
Si usted conociese a Flora...
CONDE. Sabe que asabo de verla.
Lms. iUsted!
CONDE. iLa he vieto... y ofdol
LUs. iPues bien! qu6 dice, qu6 piensa
de esa divina hermosura;


1 V








88 OBRAS DE LA AVELLANEDA


de esa virginea pureza?
OONDE. Que es Ifstima que se escape
cuando Tomasa la encierra.
iLuis! que admires los enoantos
de una hermosura halagiiefia,
no soy severo censor
que .muy a mal te lo tenga...
ni aun el dia de tu boda,
que a fe no es poca indulgencia.
Pero que esa pobre nifia-
tan insensata cual bella-
te fascine, te trastorne
hasta el punto de que puedas
decir y hacer tonterias,
faltando a las conveniencias
soeiales... no hallo disculpa,
y quiero ver la que alegas.
LUIS. Usted llama insensatez
al candor, a la inocencia,
que mis me eneantan en Flora
que su angeliea belleza.
CONDE. Y & es candidez el que abrigue
la pretensi6n estupends
de ser hija de las flores?
LUIS. La infeliz no halla en la tierra
seres tan puros y hermosos,
ni que mis se le parezean.
Y como ignora su .origen,
y una earicia materna
no ha recibido jamas...
en fin, como impresa lleva
-cual sello que darla quiso
la misma naturaleza-
aquella flor misteriosa...
CONDE. (Levantdndose.)
SQu6 sello, qu6 flor es esa?
LUms. i Ah! conque, no sabe usted...
pues quiero, conde, que entienda
que es la historia de esa nifia
tan misteriosa y poftioa,
que no es posible otra igual









OBRAS DRAMTICAS 87


en fanthstica leyenda.
Le dire cuanto he sabido;
verk usted que coincidencias
tan raras...
CONDE. Vamos adentro,
porque alguien aqui se acerca. (Llevindose a Luis.)
LUIS. Es la insufrible nodriza.

ESCENA VIII.

BEATRIZ.-Despu6s TOMASA.

BEATRIZ. Porque me han visto se alejan;
me adivinan el deseo.
Busear a Tomasa es fuerza
y salir de estas congojas.
Tal parece que penetra
la maldita mis temores,
y en prolongarlos se empefia.
Pues dejo ia In6s con su padre,
corro tal jardin...
TOMASA. (Entrando por otra puerta de la que para salir toma-
ba Beatriz.) (i Qu6 perversa I
i Se escap6! i D6nde habra ido ?)
BEATRIZ. i Tomasa!
TOMASA. i Beatriz! i Que peria
es la nifia!...
BEATRIZ. i Chist!
TOMASA. Decia...
BEATRIZ. Baja la voz. Mi impaciencia
por hablarte era muy grande;
pero secreto, cautela
en todo; existen motivos
poderosos.
TOMASA. Por mi lengua
nadie sabrA...
BEATRIZ. Bien me consta
tu consumada prudencia.
TOMASA. Puedes estar muy tranquila,
pues sabiendo que no peea
por muy reservado Juan,
procure que ni aun sospechas








88 OBRAS DE LA AVELLANEDA


,de la verdad concibiese.
BEATRIZ. 1 Conque, 1l no sabe...
TOMASA. Ni suefia
en saber; como es asi,
tan inocent6n... tan bestia,
por explicarme mas claro,
logr6 que se persuadiera
de que las flores le daban
aquel fruto.
BEATRIZ. Mas no creas
que tal absurdo...
TOMASA. El bendito
se lo trag6 como breva.
BEATRIZ. Pero al ver que recibias
cantidades...
TOMASA. Bueno fuera
que a sus narices llegara.
i Bah! no soy tan inexperta.
Tus regalos, prima mia,
son de mi bolsa secreta.
iPues si 61 es mas manirroto!...
Ademis, que la reserva
que exigiste...
BEATRIZ. Si, Tomasa,
y hoy m6s te la recomienda
tu Beatriz agradecida.
TOMASA. Motivos tengo de quejas,
mas no por eso...
BEATRIZ. Yo espero
que has de quedar satisfecha:
pero dime-antes que todo-
jd6nde la nifia se encuentra?
Sen d6nde habita?
TOMASA. En la casa.
BEATRIZ. (Con ansiedad.)
SEn qu6 casa?
TOMASA. i Toma! en 6sta.
BEATRIZ. iEn esta! i Cielos! &que has dicho
TOMASA. La encerr6; pero es traviesa
como ella sola, y logr6...








OBRAS DRAMATICAS 89


BEATRIZ. Todas las carnes me tiemblan.
TOMASA. A Temes tal vez 9
BEATRIZ. i Yo estoy fria!
TOMASA. iBah! no eres tfi la primera
que...
BEATRIZ. i Tomasa! si, evitar
quieres desdichas inmensas,
es menester que esta noche
la nifia desaparezca.
TOMASA. Pero... Me asustas, Beatriz.
SEs porque el novio...
BEATRIZ. Esta envuelta
en un misterio espantoso
de esa nifia la existencia.
TOMASA. No es tu hija?
BEATRIZ. i Lo es del infierno!
TOMASA. i Santa Virgen!
BEATRIZ. Como puedas
de aqui alejarla, no importa
el modo... apruebo cualquiera
que propongas.
TOMASA. Yo abrigaba,
antes de hoy, la mala idea
de'vengarme de tu olvido,
haciendo que no volvieras
a verla.
BEATRIZ. (Con viveza.) Y ec6mo pensabas
lograrlo? I de qu6 manera?
TOMASA. Muy fAcilmente; mas sabe
que la cosa es como suena;
que si el plan se verifica
jamis volveras a verla.
BEATRIZ. i Ah, Tomasa! i Ese es mi anhelo!
Si separaci6n larga... eterna!
i que nunca este aire respire!
i que nunca a este suelo vuelva!
TOMASA. Pues entonces no hay que hablar:
descansa; la cosa es hecha.
Cuando espese mks su manto
la noche, que ya comienza,
la fragata de Beltrin,








90 OBRAS DE LA AVELLANEDA


la Tisbe, se da a la vela...
BEATRIZ. Y qu ?
TOMASA. & No lo has entendido ?
BEATRIZ. Ese BeltrAn...
TOMASA. Se la Ileva,
la muda el nombre, y jamis...
BEATRIZ. i Ah! i si, tu idea es soberbia!
pero 641 querra...
TOMASA. Lo propuso
61 mismo; ternura extrema
tiene por Flora; adoptarla
promete...
BEATRIZ. i No te detengas!
ves y entr6gasela al punto,
con la condici6n expresa
de que nadie, en ningin tiempo,
-aun euando tf misma seas,-
alcanzark a descubrir
el paraje de la tierra
en que oculte para siempre
a esa chiquilla funesta.
TOMASA. Yo misma ir6 a conducirla;
tus inquietudes sosiega;
y cuando oigas que a distancia
un cafonazo resuena,
sabe que ya va tu Flora
navegando para America.
BEATRIZ. (Dandole un bolsillo.)
Por si ocurriest algfn gasto...
TOMASA. (Tomdndolo.)
Nunca dafia; adi6s.
BEATRIZ. Presteza!


ESCENA IX.

BEATRIZ.

Respiro, en fin; jse dilata
mi coraz6n!... Recompensa
tendra Tomasa muy grande;








OBRAS DBAMATICAS 91

cuanta permita mi hacienda.
Vuelven el conde y don Luis.

ESCENA X..

EL CONDE.-LUIS.-BEATRIZ.

(El conde sale distraido y preocupado.)
LUIS. Si, sefor... (iAqui esta vieja
permanece!...)
BEATRIZ. Advertir6
que cuando el vicario venga...
LUIS. (Impaciente.)
Si, vaya usted, sin tardanza,
y cuanto le plazca advierta.
BEATRIZ. (Resentida.)
Obedezco.-(i Vaya un novio
amable!... Ya no me peta.)

ESCENA XI.

CONDE.-LUIS.

LUIS. Pues si, conde, yo no puedo
mi palabra retirar;
mas no me quiero casar...
ni avanzo, ni retrocedo.
CONDE. (Siempre preocupado.)
I Conque, es una flor de lis
la que tiene Flora impresa?
LUIS. i Perfectisima! Ya es sa
mi estrella polar.
CONDE. i Oh, Luis !...
no hay que ceder imprudente
a una impresi6n pasajera.
LUIS. VMorirh cuando yo muera
la que hoy mi coraz6n siente!
CONDE. A .cada nuevo capricho
la eternidad se le endosa
a tu edad; mas no hay tal cosa.
LUIS. Lo que creo es lo que he dicho.








92 OBRAS DE LA AVELLANEDA ,'


CONDE. Pues es falsa la creencia;
y crimen negro seria
pagase tu error de un dia -
de esa nifia la inocencia.
La bella edad como espuma
se desvanece, mas queda-
sin que nadie huirla pueda-
la conciencia, que nos suma
con tremenda exactitud
cufntas lagrimas costaron
los deleites que volaron
con la loca juventud.
LUIS. Antes que turbar de Flora
la existencia grata y pura,
renunciara a la ventura
mi coraz6n, que la adora.
CONDE. (j La flor de lis!...)
LUIS. S61o anhelo
mi libertad, mi albedrio...
silveme usted, caro tio,
y el premio le guarde el cielo.
En estas manos me pongo, (Tomdndoselas afectuoso.)
mireme usted compasivo;
a fuer de humilde cautivo
nada hago, nada dispongo...
pero aguardo, aguardo ansioso
que usted mis grillos quebrante;
pues tanto cual fino amante
soy sobrino respetuoso.
CONDE. Bien, hombre, si; mas te ruego...
Viene a esta sala el bar6n. (Mirando dentro.)
LUIs. No me hallo en disposici6n
de. soportarlo.-Hasta luego.

ESCENA XII.

CONDE.-BARON.

CONDE. (iUna flor de lis !...)
BAR6N. iAy, conde!
i estoy muerto! i Soy perdido!








OBRAS DRAMATICAS 93


CONDE. Amigo, I qu6 ha sucedido ?
BAR6N. Por mi este duelo responde.
Usted la raz6n tenia,
usted dijo la verdad...
i que horrenda fatalidad!
i qu6 negra estrella la mia!
CONDE. Ines...
BR6N. i Ay! i No queda duda!.
i ya ha entregado la patente!
CONDE. i Conque...
BAR6N. i Demente!... i demente!
CONDE. i Padre infeliz!...
BAR6N. No esta muda
por .desgracia... i habl6 sobrado!
CONDE. Y 1 mostr6 claro...
BAR6N. i Ay de mi!
i si aquello ya es frenesi!
Tr6mulo salgo, espantado.
Grita que siempre delante
tiene aquella infausta flor
de lis, que brot6 en mal hora...
CONDE. tDe lis?...
BAR6N. Y se agita y ilora,
mostrando acerbo dolor.
CONDE. La flor de lis?... i Siempre ella!
i siempre esa misma ... Y yo aqui
(Golpeando su frente con la mano.)
la tengo tambi6n... i si! i si!...
ila veo encarnada y bella!...
(El bar6n mira al conde, espantado.)
&CuAndo?... Ad6nde? ... ino lo se!...
Guardo un recuerdo confuso...
esa flor... I quien me la puso
aqui?... Porque esta... isi a fe!
(Golpedndose en la frente de nuevo.)
BAR6N. (Retrocediendo.)
(iQuB es esto!...)
CONDE. i Tantos han sido
de aquella edad borrascosa
los recuerdos!... pero es cosa
que no ha tragado el olvido








94 OBRAS DE LA AVELLANEDA

completamente.-Aunque vaga,
oscura, aqui la hallo impresa...
y es esa flor... i esa! i esa
BAR6N. (i Jesus divino! qu6 plaga
nos cae!... iEl conde tambi6n!)
CONDE. (Cada vez mas preocupado.)
SEn qu6 ha jugado esa flor ?..
BAR6N. (S61o yo falto, Sefior!
i piedad de mi! i piedad ten!)
CONDE. (Acercindose al bar6n, que le huye medroso.)
Bar6n, oiga usted...
BAR6N. Si... vuelvo...
(Este debe ser furioso.)
OONDE. i QuB recuerdo tenebroso!
AxR6N. (Huir de esta casa resuelvo
sin demora; el maleficio
ya es patente. i Cielos santos!
i que yo al menos, entre tantos,
logre escparme con juicio!) (Se va corriendo.)

ESCENA XIII.

CONDE.-Luego INES.-BEATRIZ.

CONDE. Esa flor hizo un papel
en mi vida de mancebo...
y casi a decir me atrevo
que debe haber mucha hiel
en esa historia...
Its. (Dentro.) iBeatriz,
Sdjapie!...
CONDE. iInbs!...
BEATRIZ. Tente I
INS. i No!
con don Luis he de hablar yo.
(Sale Ines a la escena, desmelenada, el rostro desencajado, y
desordenado el vestido.)
BEATRIZ. i Que vas a hacer, infeliz!
CONDE. (Llegdndose a Ines.)
Sefiora...
INs. i Ah, conde!... I es usted ?







OBRAS DRAMITICAS


yo buscaba a su sobrino...
porque decir determino
a 61 y a todos...
BEATRIZ. (A In6s en tono suplicante.) i Por merced!
Rds. No puedo ya sufrir mis;
i harto he callado por ti !...
El cielo ordena que aqui
rompa el sileneio...
BATRIZ. (Bajo a Ines.) i Jamas!
CONDE. (Acerc4ddole una silla.)
Sosi6guese usted; yo anhelo
complacerla en cuanto mande;
pero su emoci6n es grande
en este momento.
nis. (Sentdndose, toda tr6mula.) i Oh, cielo!
Ssi es tan amarga, tan triste
la historia que a contar yoy!
EATRIZ. (Al conde, bajo.)
No esta en su acuerdo.
Iis. (Que la oye.) Si estoy.
(Con tono solemne, poniendose uw -vaino en el pecho.)
L0-- ,- don .- unseereto existe.
Cuando mi mano otorgu6
al que cual padre le mira,
puedo decir-sin mintira-
que lo hice porque ho hall6
en mi vida dolorosa
falta que la desluciera,
y que a mis ojos me hiciera
indigna de ser su esposa.
Si no le amaba, mi amor
a 61 tampoco le pedia,
de su aprecio me creia
merecedora en mi error.
BEATRIZ. Ines...
CONDE. (Desviando a Beatriz.)
i Aparta !-Prosiga
usted, sefora, con calmi. (Se sienta a su lado.)
lis. Llevaba siempre en el alma
una memoria, enemiga
de mi reposo.








6 OBRAS DE LA AVELLANEDA


BEATRIZ. (i Qu6 empefio!)
INES. (Con agitaci6n creciente.)
Y recatarla pensaba
de quien mi padre me daba
por compaiero, por duefio.
De mi inocencia segura,
un delito no creia
aquella reserva mia;
pero Dios, desde su altura,
la juzg6 de otra manera,
y aqui dispuso que Luis
i dos veces la flor de lis
ante mi vista ofreciera!
CONDE. (COn inter6s muy vivo.)
i La flor de lis ?...
En su pecho
la ostentaba esta mafiana;
yv esta tarde...
BEATRIZ. N i Cesa, insana!
INES. Esta tard-ami despecho
me la present '-h ti -,
como fatidica ofrenda...
i Oh! la impresi6n fu6 tremenda,
mas comprendi el deber mio.
CONDE. (Vivamente.)
Aquella flor...
,INEs. Su atenci6n
presteme, conde, un momento.
CONDE. Hable usted; la escucho atento.
( Por qu6 tiemblas, coraz6n ?)
INAS. Desde muy nifia vivia
siempre en retiro profundo,
y muy ajena del mundo,
en Castell6n con mi tia.
CONDE. & En Castell6n ?...
INES. Alli era
donde el invierno pasaba,
y en donde me fastidiaba
de una vida triste, austera;
mas en la bella estaci6n
.4