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Derechos hereditarios del conyuge viudo

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Title:
Derechos hereditarios del conyuge viudo obra premiada con medalla de oro, en 1912, por el Colegio de Abogados de la Habana
Alternate title:
Derechos hereditarios del cónyuge viudo obra premiada con medalla de oro, en 1912, por el Colegio de Abogados de la Habana
Creator:
Gutiérrez de Célis, Santiago R., 1890-
Place of Publication:
Habana
Publisher:
Libreria "Cervantes" de R. Veloso Galiano y Neptuno
Librería "Cervantes" de R. Veloso Galiano y Neptuno
Publication Date:
Language:
Spanish
Physical Description:
1 online resource (96 p.) : ;

Subjects

Subjects / Keywords:
Inheritance and succession -- Cuba ( lcsh )
Decedents' estates -- Cuba ( lcsh )
Patrimonio -- Cuba ( bidex )
Derecho sucesorio -- Cuba ( bidex )
Decedents' estates ( fast )
Inheritance and succession ( fast )
Cuba ( fast )
Genre:
non-fiction ( marcgt )

Notes

System Details:
Master and use copy. Digital master created according to Benchmark for Faithful Digital Reproductions of Monographs and Serials, Version 1. Digital Library Federation, December 2002.
Statement of Responsibility:
Santiago R. Gutiérrez de Célis.

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Source Institution:
University of Michigan Law Library
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University of Michigan Law Library
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Resource Identifier:
765294881 ( OCLC )
ocn765294881
33100 ( LLMC )
Classification:
KGN701 .G88 1917x ( lcc )

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Santiago R. Guti6rrez de C61is

Doctor en Derecho Civil y en Derecho Pfiblico.
Abogado de Oficio del Tribunal Supremo de Cuba.









Derechos hereditarios



del conyuge viudo

Obra premiada con medalla de o To, en 1912, por el Calegib d Abogados de la Habana














Afho 1917

Librerla "Cervantes", de R. Veloso
GALIANO Y NEPTUNO HABANA






















A la memoria de mi queridisima madre Maria Teresa de
- 6 Cruz de Guti6rrez de Celis.-Habana, Junio de 1917 EL AUTOR














175138







































F-S P(OPIEDAD DEL AUTOR


















1. Objeto del ter a.-2. Attecedentes hist6ricos: a) los germanos; b) Rowa; c) Legislaci6n espafiola hasta el C6digo civil vigeitte; d) C6digo civil italiano.-. Fundamento de los derechos hereditarios concedidos al c6nyuge
viudo.


1. El Colegio de Abogados de ]a IIabana, procediendo con singular acierto en todos sus sus Certfimenes Juridicos, convoca siempre al torneo intelectual a los estudiantes de Derecho de ]a Universidad Nacional, con iel objeto de despertar en ellos el amor al estudio e investigaci6n de los problemas juridicos. Entre los temas presentados a ]a consideraci6n de los estudiantes, encu~ntrase incluido el presente, cuyo desarrollo hemos comenzado. . El estudio de la asignatura de Derecho civil en la Universidad Nacional tiene por principal mira hacer conocer a los estudiantes el texto legal vigente, o s~ase el C6digo civil. Bastara esta simple consideracidn, si no lo indicaran ya las mismas palabras del tema, para comprender que el presente trabajo debe tener por principal objeto y fin que se sefialcn los derechos hereditarios que al conyuge viiido concede ]a vigente legislaci6n civil. Nuestra labor, por lo tanto, tendra, necesariamente, su fuente en el C6digo civil, al cual acudiremos de continue para sefialar los 0arechos hereditarios del c6nyuge viudo en los distintos casos que se puedan presentar: segfin concurra a la herencia con ascendientes; con uno o ms descendientes; con hijos naturales; etc.










Sin embargo, la cuesti6n no se presenta tan sencilla como a primera vista pudiera creerse. Articulos hay, sobre cuya interpretaci6n se han emitido tantas y tan variadas opiniones, que con s6lo ellas podria formarse un volumen de nutridas pf)ginas. Vaya de ejemplo, el art. 834, inicial de 'la ,secci6n "Derechos del c6nyuge viudo" (1).
Nosotros, en tales casos, expondremos aquellas soluciones principales que mfs hayan merecido la atenei6n de los criticos, y en filtino trmino aquella que. a nuestro juicio nos parezea m~is aceptable.
Tambi~n habremos de tratar en el eurso de estas lineas, por ereer que estAin incluidas dentro del objeto de este tema, de enestiones tan importantes como la de la determinaci6n del carActer de la euota vidual; la de si el viudo es o no heredero abintestato; y otras, que han sido fuente y origen de mfiltiples opiniones y eontroversias.
Despu6s de todo, no han de ser tan estrechos los moldes del presente tena, que no nos permitan discurrir sobre cuestiones tan intimnamente ligadas a los derechos hereditarios del e6nyuge viudo. Esta consideraci6n, y la de hacer mAs completo ei trabajo que desarrollamos, es la que ha pesado sobre nosotros para incluir en el sumario del primer capitulo algunas noticias hist6ricas sobre los derechos hereditarios del viudo, y algunas palabras sobre su fundamento.
2. La instituci6n de la cuota usufructuaria concedida tanto al viudo como a la viuda, es decir, tal como lo establece el vigente C6digo civil, es moderna. Ha sido forjada al calor de las nilevas ideas que proclaman la igualdad del marido y de la mujer dentro de la familia, y que reconocen la importaticia de] afecto conyugal como motivo bastante a dar dereeho al suprstite a suceder en los bienes del premuerto.
Sin embargo, si se hurga en los tiempos antiguos de la humauidad, se eneontrarin vestigios de la instituci6n en

(1) Libro III; Tit. III; Cap. II; Sec. VII del C6digo civil.









lats costumbres de los pueblos germanos, que daban a ]a viuda una porei6n en usufructo, igual a la parte de los hijos en la herencia paterna. Tambi~n Roma, en sus postrimerias, concedi6 a la viuda la famosa quarta uxoria, que el legislador de las Partidas, tiempos despu6s, Ilevaba a su C6digo con el nombre de cuarta marital. Con raz6n ha observado Cimbali (1) que: "ninguna Instituei6n ha sufrido tantas vicisitudes y variaciones en el curso de la eivilizaci6n como el derecho de sucesi6n entre c6nyuges, pes se relaejona intimamente a la organizaci6n de la familia y es sit mhs inmediata expresi6n".
a) Los GERMANOS.-Se ha dicho y repetido siempre que Roma es la madre del Dereeho, y que a ella hay que acndir en primer t~rmino cuando de investigar el origen de cualquier instituci6n juridica se trate. Advirtamos que en este easo, tal cosa no se puede afirmar. Porque, en efecto, los origenes de la cuota vidual hay que irlos a buscar el los l)osques frondosos de la Germania, y no en las Ilanuras pantanosas del Latium. Lo cual tiene su explicaci6n. Basta reeordar, en efecto, las palabras del admirado Enrico Cimbali hace poco transcritas: "... el dereeho de sucesi6n entre c6n yuges se relaciona intimamente a la organizaci6n de la familia, y es su mds inmediata expresi~n". Del estudio de ]a organizaci6n de la familia germana, se desprende que la mujer gozaba, dentro de ella, de consideraci6n y de prestigio. Theito (2) observa que la mujer era mirada por los germanos con mucha benignidad. Dentro del hogar, y a los ojos de la Ley goz6 de mfis prestigios que la mujer romana.
in historiador americano, Sheperd (3), ha liamado la atenci6n sobre ese respeto del germano a la mujer, en los tiempos antiguos. "Above all, the domestic virtues that halloved a German home; the respect there shown to the female character, and the pure affection by which that respect was repaid".
(1) 'La nueva fase del derecho civil'.
(2) "De moribus germanorum".
(3) "Germans revolt against Rome" en 'The great events".
--Vol. II. p. 366.










Si por 1o tanto, la situaci6n do la mujer dentro de la sociedad germana y de la farnilia, era hoirosa, se comprenderA perfectamente que se la diera participaci6n en ]a herencia del inarido. Despu6s de todo, esa participacion no era sino el reconocimiento por los germanos, de la consideraci6n a que era acreedora la mujer dentro de aquella sociedad. "En los puellos b~rbaros, dice Manresa (1), en esos pueblos de esplritu franco y apasionado, en los que la mumjer era ]a compafiera del hombre y compartia con 61 la autoridad en ]a familia, apareci6 bien pronto como cosa natural 'y sencilla esa participaci6n de la madre en la fortuna de su esposo y de sus hijos'". Y cumpliendo con la brevedad que nos hemos impuesto al lacer esta resefia hist6rica, terminamos dejando consignado el hecho de que en las costumbres goernianas, y no en las romanas, encontranos el origen de los derechos del c6nyuge viudo en la sucesi6n del premuerto.
b) Rom A. La iiiifestaci6n que aeabanios de dejar consignada, no es dificil confirmarla. En efecto. Basta examinar la familia primitiva romana, a ]a que Jhering (2) ha ilainado graficamente mi undo cerrado, y estudiar las omnmodas atribuciones del pater families y la escasa consideraci6n que dentro de ella disfrutaba la mujer, para explicarse que a 6sta no se le reconocieran derechos a la herencia de su marido. Recurdese que en Roma ]a figura de la mnujer, desaparece, se esfumna, al lado de la gigantesca del pater fa))l;1.;a; po

','Goinentarios al C6digo civil espaliol". Espiritu del Derecho Romano".










cir como el hindo: "yo soy el dios". (Fustel de Coulanges". (I)
No se olvide que la familia romana deseansa en esta palabra: poder. "La familia romana, dice Ortoldn (2), no se hallaba fundada sol)re el matrimonio, sino sobre el poder". ''La mujer, continfia dicho autor, esposa con respeeto al marido y madre con respecto a sus hijos, no se halla comprendida en ella por el hecho solo del matrirnonio: ella da los hijos a la farnilia, pero no es de su familia". En carnl)io, "'uno solo, el jefe de ]a familia, es el sefior, el propietario de todos los derAs y de todo el patrimollio. La propiedad concentrada en cada familia se halla a su libre y entera disposicidn: personas y l)ienes todo es suvo. En cuanto a 61 es independiente'". (Ortolan). (Nol lo dicho, hay lo suficiente para darse idea de la organizacion de la familia romana, distingui6ndola de Ia gel:mana, en la cual la mujer era "]a compafiera del hombre", y explicarse porqu6 la prirnitiva legislaei6n romana 11o di6 dereehos sucesorios a la viuda el ]a sucesidO testadat de su marido. Bajo el imperio de ]a ley de las XII Tablas, el matrirnonio solemne hacia caer a la muje; en mamias del marido, y por tanto loco filiae habebatr, o s6ase lI mujer eutralba en la familia en clase de hija de su marido, y s~lo a titulo de tal era Ilamada en la sucesi6n intestada con los heredes sut. Mas, lo que es indudable, es que hasta los filtimos tiempos del Dereeho Rmano, no se eneuentra disposici6n alguna que d participaci6n a la viuda en la herencia de su marido, cosa que dispuso Justiniano en su famosa Novella 117. (3) "Rona para

(1) "La Ciudad antigua".-P. 107.
(2) "Generalizaei6n del Dereeho Romano"
(3) La Novella" 117 o Constituei6n C.XII trata 'de 'que le sea licito a la madre Y a a abuela Y otros aseendientes, desl)u6s do haberle dejado la porei6n legitirna a sus deseeiidientes, disponer de sus restautes bienes del mode que quisieren, y de otros amuchos capitulos". Se compone de un I)refaeio, de XV Capitulos, y do un Epilogo, y fu6, dada per Justiniano en Constantinopla en Diciembre en el afio deimo sexto de su Imperio. . El Capitulo V de dicha Novella, que contiene la quarta uxoria de Justiniano, dice asi: "''ero como establecimos hace poco una











Ilegar a tal resultado, dice Manresa, tuvo que elevar considerablesneute ]a personalidad de la mujer, sufrir la influencia del Cristianismo, y aun establecer el roee con los llamados pueblos bfrbaros".
e) LEGISLAC1ON ESPANOLA IIASTA EL CODIGO CIVIL VJGENTE.-EI primero de los C6digos espafiloles, o s~ase el Fuero Juzgo, concedi6 a la viuda un usufructo en los bienes del marido, aunque con ]a condicional, para gozar de dicho derecho, de que fuese madre. En otro easo no era lamada a la herencia del marido sino dentro del 7? grado. (3)
Ni ei fuero Viejo de Castilla, ni el Fuero Real, C6digos


ley que dispone que si aiguien hubiese tornado una vez mujer sin instrumentos dotales, con afecto nuptial y la hubiese repudiado sin eausa reconocida por las lyes, reciba ella la cuarta parte de los l)ienes de 61, y despues de esta, hicimos otra ley, quo ordena de si alguno hutiere tomado, indotada, mujer por el solo afeeto, y promuriese habiendo vivido con ella hasta la muerte, recibirA igualmente tarnbi6n ella la cuarta parte de los bienes de 61, pero do suertc que esta no exceda de la cantidad de cien libras de oro, mandamos al presente, disponiendo mejor una y otra ley, que en ambos casos scan legitimos los hijos nacidos de tales matrimonios y sean llamados a la herencia paterna, pero que en uno y otro caso, la mujer si verdaderamente el marido tuviere hasta tres hijos de ella o de otro nmtrimonio recibiera hasta la cuarta parte de los 1ienes del nmarido. Pero si fueran inks los hijos mandamos quo en amlos oasos reciba igualmente la mujer tanto cuanto lo compete a uno solo de los hijos, de suerte ciertamente que en tales bienes tenga la mujer s61o el usufructo, pero el dominio se les reserve a los hijos, que hubiere tenido do las mismas nupoias. Pero si tal njer no hubiere tenido hijos de 61, mandamos que ella tenga tarnbi6n con derecho (10 doninio las cosas, que de los bienes del inarido hernos dispuesto por mnedio de la presente ley que vayan a poder do ella.-Pero la que sin raz6n fu6 repudiada, mandamos quc reciba al mismo tiempo del repudio la parte que so contiene en esta ley.-Pero de todos modos prohibimos que en tales casos reciba el marido la cuarta parte de los bienes de la mujer con arreglo a nuestra ley anterior."
Sobre el particular y para mAs detalles se puede eonsultar la grandiosa obra, escrita a doble texto, "Cuerpo del Derecho civil romano" por Kriegel, Hermann y Osenbriiggen, anotada por Iidefonso Garcia del Corral, y publioada en Barcelona en.1898.
(3) Leyes 15 y 11 del Tit. II; libro IV.










subsiguientes, contienen preeeptos que ilamen al viudo o viuda a ]a herencia del premuerto. Es m~s, el primero de estos Cuerpos legales imponia a la viuda hidalga casada coil plebeyo, la obligaci6n de ir a la fosa del marido cargada con una albarda para gritar por tres veces en la sepultura: "1villano: toma tu villaInia y dame nii hidalguia"'. ( ) 1 Disposici6n infame que demuestra hasta qu6 grado desconoci6 el legislador del Fuero Viejo ]a verdadera naturaleza de las relaciones conyugales, mandando a la viuda ofender tan tremendamente a su esposo ya muerto!
Sig-ue en orden cronol6gico a 6stos, el C6digo de las Partidas, fotografia fiel de la legislaci6n romana, muhas de cuyas disposiciones rigieron hasta ]a promnulgaei6n (del vigente C6digo Civil. Se explica que el legislador de las Partidas, que tanto se dej6 Ilevar de la legislaci6n romana, introdujera en favor de ]a viuda ]a cw(arta warital, a semejanza de la famosa quarta uxoria de Justiiiiano consignada en ]a Novella 117.
Persigui6 el legislador de las Partidas la finalidad de que la mujer viuda no qued- se desamparada. "Paiganse los ones a las vegadas de alogunas inujeres, de manera que casan con ellas sin dote, inaoiier sean pobres, por ende guisada cosa e derecha es, pues que las aman, c las lionrran en su vida, que non finquen desamparadas a sit muerte". (2)
Teniendo en cuenta, pues, el desamparo en que podia quedar la viuda a ]a muerte del marido, las Partidas le concedieron el derecho, s6Io a ]a viuda que no pudiese vivir bien y honestamente de lo suyo, de suceder en la herencia del premuerto; dereeho que se le coneedia en propiedad, con la condici6n de que ]a viuda fuese pobre, y que nunca habria de exeeder de 100 libras de oro. .... pero esta quarta parte non deue montar mas de eient libras de oro, quanto quier que sea grande la herencia del finado", dice la misma ley citada hace poco.

(1) Ley 17; Tit. V, libro I.
(2) Ley 7., Tit. XIII, Partida 6.a-Vase Guti6rrez '"C6digos Fundamentales"'.










A juieio de un autor, (1) esta euota eoncedida por las Partidas, mris que ui dereeho, tenia mejor el caricter de una limosna, para que la viuda guardase con decoro el nombre de su difunto marido. Digase lo que se quiera, lo cierto es que ]a legislaciii de las Partidas representa un paso de avanee dentro de ]a legislaei6n espafiola; porque se ve, en ella. la tendencia franca a dar participaci6n a ]a viuda en los bienes del difunto marido. Cierto es que, como observa Ramos (2), "la ley de Partidas no previ6 mils que un easo, el de la viuda pol)re, cuando el marido sea rico; olvid6 al marido y no previ6 o crey6 dificil la inversa del caso que se propuso tener presente, el del marido pobre y ]a mujer rica". Pero observese que el Derecho no se desenvuelve a grandes pasos, sino pausadainente. A ]a legoislaci6n anterior que no admitia fraicamente la sucesi6n entre c6nyuges, no iba a sustituirla Ia que concediese el derecho de herencia a amnios indistintamente, sino la intermedia, consignada en las Partidas, que daba tal dereeho s6lo a la viuda pobre. Despus vino el C6digo civil dando el derecho a 1h euota usufruotuaria tanto "al viudo o viuda que al morir su onsorte no se hallare divorciado, o lo ostuviere por culpa del difunto".
Y es elaro que asi sueediera. El Dereoho se desenwelve de ul modo gradual; y mus aun el civil, cuya transforma0011 es tan lenta, que a juicio de Cimbali (3) "parece u!o sentir para nada la influencia revolucionaria de los nuevos tiempos". Todas las instituciones juridicas se encadenan unas a las otras al trav~s del tiempo. Ya lo observ6 Sivi"ny (4) : "Si surge unna nueva forma de dereeho es siemlpre en estricta eonexi6n con otra anteeedente, y tiende a la determinaci6n y al perfeecionamiento de la misma'.
A ]a legislaci6n alfonsina, siguen las leyes de Toro y la Novisima Recopilaci6n, y aunque ellas n0 hablaron de los dereclios de ]a viuda, el precepto de la legislaci6n de las Par(1) Falc6n.- 'Exposici6n doctrinal del Derecho civil espafiol".
(2) ."De las Sucesiones'l
(3) Obra - citada.
(4) "Vocaei6n de nuestro Siglo para la Legislaci6un".








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tidas, contentivo de la cuarta marital, se sigui5 aplicando hasta ]a publicaci6n del C6digo civil. Y viene, por filtimo, despues de las dos tentativas para codificar la legislaci6n espailola, ]a de 1851 y la de 1882, la ley de Bases (1) promulgada en 11 de mayo de 1888, con arregl) a ]a cual habria de redactarse poco despu6s el C6dig(o civil vigente. Dispuso esta ley en su Base 17, lo siguiente: "Se establecerh a favor del viudo o viuda el usufructo que algunas de las legislaciones especiales lc conceden, pero limitfndolo a una cuota igual a ]a que por su legitima hubiera de percibir eada uno de los hijos, si los hubiere, y determinando los casos en que ha de cesar el usufructo". La Coniisi6ii desarroll6 dicha Base, en el C6digo civil redaetando los articulos, desde el 834 hasta el 839, inclusive, integrantes de ]a Seeci6n VII, del Capitulo II, titulo y libro III de dicho cuerpo legal. Esta ser, ]a Secci6n sobrc la que, conforme lo exige el tema, versarfi el presente trabajo. Sin embargo, ello no obstarA a que calamo curre0te, para no desviarnos de la linea que nos hemos trazado, indiquemos una euesti6n sobre ]a que se ha escrito mucho y lue ha motivado grandes discusiones. Es ella la que envuelve, la siguiente iregunta: jLos articulos del C6digo civil, del834 a] 839, desenvuelven ]a idea de ]a ley de Bases, es decir, se ajustan a lo que dispuso la Base 17 ? Itabria que estudiar las legislaciones forales de ('atahlifia. Vizcaya, Arag6n y Navarro, para comprender que el usufructo del C6digo civil dista mucho de ser ninguuo de los estil)lecidos en los Fueros. En efecto, las legislaionies catalana y vizeaina no corneeden propiamente dereehos hereditarios a favor del c6nyuge; y iii tampoco la viudedad aragonesa, iii ]a fealdat navarra se parecen al usufructo vidual del C6digo civil. Por ello se ha eriticado aeerbamemnte al legislador del C6digo. Se ha dicho que 6ste no debi6 apartarse de la Base;
(1) Esta ley pronulgada durante ]a Regcneia contiene S artieulos v 27 Bases 'a las cuaies deberian avolnodarse en ]a redaeci6n del C6digo eivil, tanto el Gobierno como la Comisi6n codificadora', y asi sueediO pues esa ley de Bases fu desenvuelta en el C6digo civil vigente.









y que en su consecuencia, debi5 hal)er establccido alguno de los usufructos de las legislaciones forales. A nuestro juicio, ]a critica es injusta: la Base 17 no quiso que se estableciera necesariamente alguno de los usufructos forales, siuo que se introdujeran a favor del e6nyuge sup~rstite derechos hereditarios que hasta entonces ]a legislaci~n castellana babia negado. "En la Base, dice Valverde (1), quiso el legislador tan s6lo reconocerle a los viudos el carhcter de herederos que deben tener en la sucesi6n del c6nyuge premuerto, al igual que lo hacen las legislaciones regionales; traer en una palabra al derecho comfin, no ]a viudedad foral en todos sus detalles, sino finiehmente la eondici6n de herederos forzosos que tienen los c6nyuges". No es, pues, el de las legislaciones forales el usufructo del C6digo. El origen de 6ste lo encontrainos primariamente en la obligaci6n en que se encontr6 el legislador espafiol de evitar la situaci6n deprimente a lie llevaria al c6nyuge sup6rstite una legislaci6n que, desconociendo la verdadera significaci6n de las relaciones conyugales, base principal de ]a familia, le negase derechos a la sucesi6n del premuerto. Sin duda que tambi6n influy6 en el legislador espafiol el ejernplo del italiano, que adelant'indosele, habia ya consignado en el C6digo civil. de Italia dereclios hereditarios a favor del c6nyuge sobreviviente.
d) ' C6DIGO CIVIL ITALIANO.-Cronol6gicameinte precede a~iespafiol; y 'contiene a favor del viudo derechos anfilogos a los otorgados por la vigente'legislaci6n espaiiola' Esto'ha hecho decir a un civilista espafiol, Falc6n (2), que en el C6digo civil italiano esth el ,'rigen del nsufructo espafiol. "No hay sino ver, dice. las profundas analogias, sino identidades, que existen entre el derecho que la ley espafiola les concede y los derechos que les otorga la ley italiana".
Nosotros creemos, en cambio, que, mAs que copia, tal derecho usufructuario, no obedece mis que al moviniento de reacci6n que en amnbos paises se produce eoetaineamente con

(1) "Usufructo Vidual ".
(2) -'El C~digo civil espafiol" .










el objeto de velar por la dignidad de la familia, dando al viudo el derecho de suceder en los bienes del premuerto.
Pecaria de equivocada Ia legislaci6n que s6lo se acordara de los c6nyuges durante ]a vida de ellos, y que creyera que con ]a muerte se disolvian todos los lazos. No; quedan subsistentes los de recuerdo carifioso del desaparecido, que en algunas familias es culto sagrado, al calor del eual se desenvuelven y progresan. Y esto hubiera sido imperdonable que Jo hubieran olvidado los legisladores modernos.
Por eso es de aplaudir. tanto In labor del legislador italiano corno ]a (del espafiol. por haber. como dice Cimbdi, "dado merecida satisfacci~n a las intimas relaciones nacidas de Ia permanencia del vinculo conyngal,' de la comunidad de afectos, de Ia asidna y comfin participaci6n en los trabajos de la vida, de los cuidados diarios Y asidluos, en fill, prestados constantemente a ]a prole comfin".
El C6digo italiano confiere al c6nyuge suprstite, independientcmente de su estado'econ6nico, la cuarta parte o una cuota viril en usufructo, segfin los easos, en la sucesi6n (Tel c6nyuge muerto intestado, cuan'do concurra con hijos legitinios o sas descendrentes; y uni tercera parte en propiedad cuando coneurra con- ascendientes, hijos naturales, hermanos o hermanas'y suis descendientes, del e6iyuge difunto, salvo el caso de concurrencia simultAnea con ascen, dientes e hijos naturales, en el cual: no tendrA derecho m's que a ]a cuarta parte de la'herenea-.: Arts: :75." y 754:del C6digo civil italiano). (1)
(1) Art. 753.-Quando al Coniuge defuIto 'si.a0o st'iperstjti figi legifirni, l'altro coniugle 'ha sul I cr'dditA di lu.i' l'usufrfitto" di una portione ereditaria eguale a quella di eiascun figlio ('mpreso jiel nuinero dei figli an heij coniuge. Concorrendo fig'li. naturali con legitini, lPusuffutto del coniuge 6 di uia porzione egualo a quella que tocea a ciaseun figlio legittimo. Tale pqrzione d h usufrutto nn 1 o niia essere maggiore del quarto dell'ereditAe pleo essere sodisfatta nell modo stabilito dal art. 819.
Art. 754.- "Se non vi sono 'figli legitinii, ma ascendenti o figli naturali o fratelli o-sdrelle, o loro discendent, 6 devoluta en'propietht al coniuge superstite I terza parte dell 'eredit,.-Se pero il coniuge coneorre a un tempo con asendepti legitimni e con figli naturali, non ha diritto che al quarto della ereditfI".









Si el difunto deja otros parientes sucesores en grado ulterior a los referidos, se deficre al c6nyiige por los dos tercios; y el todo, caso de que el difunto no dejase parientes sucesores dentro del sexto grado. (Articulo 755). (t)
En Ia sueesi6n testanentaria se le concedi6 al c6nyuge .sup(rstite una cuota en tisufructo, que nunca podia ser mayor de la cuarta en caso de concurrencia con descendientes o ascendientes legitimos; y solainente el tercio cuando coneurra con personas qie no tengan dereclio a legitima. (Arts. 812, 813 y 814 del C6digo civil italiano). (2,

". El fundamento de los derechos hereditarios del c6nyuge viudo debe irse a buscar en ]a familia misma. Ninguno dudarA, dice Vacca (3). lie, en el orden de las acciones humanas, ]a sociedad conyugal es preferente a toda otra de las relaciones naturalcs por la intinidad y la intensidad del vinculo que ]a cngendra ". " La familia, ha dicho Soler Arqucs (4), 1i intcgran s6lo los padres y los hijos"; y si a los hijos. decimos nosotros, se les da derccho a suceder en los lienes de los padres, por virtud del afecto familiar, no se ve ]a raz6n de que no se d , a los c6nyuges, por idntico motivo, el derecho de succsi~n entre ellos. T6nganse en cucnta las palabras de Vacca: la sociedad conyugal es

(1) Art. 755.--Quando il defunto lasciasse altri parenti suecessibili, t'redith si devolve al coniuge pei du terzi Gli si devolve per intero nel easo ehe il defunto non lasci parenti sueeessibili entro it sesto grado."
(2) Art. 812-I1 coniuge eontro cui non sussista sentenza di separazione I)ersonale passata in giudicato, ha diritto sulla ereditil dell'altro eoniuge, nel (aso che questo lasci figli legittimao o loro discendenti, all'usufrutto di una porzione uguale a quella che spetereblee a eiascun figlio a titolo di legittima, (omprendendo nel numero dei figh anche il coniuge.
Art. 813.-Se il testadore non lascia diseendenti ma asi-endenti ]a parte riservata al coniuge e il quarto in usufrutto.
Art. 814.-La quota di usufrutto dell c-oniuge 6 it terzo quan. (10 il testatore non lascia ne diseendenti n6 aseendenti aventi diritto a legittimna."
(3) "elaci6n -senatoria sobre el C6digo eivil italiano':
(4) "Ideal do la fnanilia".








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preferente a toda otra por la intensidad'e intimidad del vineulo clue la engendra. Y asi es en efeeto: Ambos, el marido y la mujer, prestan su coneurso al nacimiento y afianzamiento de la sociedad familiar; cada uno, en su esfera, eontribuye al progreso, tanto material como moral, de dieha sociedad; comunes son las alegrias y venturas; comunes son tambi6n las tristezas y las amarguras de la vida; comunes son los sentimientos; comunes los intereses ; y eomunes los afectos filiales, porque de ambos son los hijos. Tal es la realidad de la sociedad conyugal, de la familia misma, que no ha podido olvidar el legislador espafiol, coneediendo por ello, al viudo el dereeho de suceder al premuerto. Asi, el espiritu de familia se vigoriza y fortalece; ]a autoridad del padre o de la madre se aerecientd; y ]a viuda o viudo estAn a salvos de caer en el mafiana en una situaei6n de miseria, despu6s de haber vivido en la opuleneia.


















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4. Naturaleza de la cuota ,idal.-5. Existe o no dicha
cuota en la sucesi6n intestada?-;. Requisitos necesarios
para qae tenga lugar el derecho t,idual.

4. Causa de muchas discusiones ha sido la cuesti6n relativa a la determinaciOn del character o naturaleza de la cuota vidual. Asi como ha habido escritores que han sostenido que la cuota vidual tiene el caricter de legitima, tambin ha habido paladines que han mantenido la tesis de que la cuota vidual constituye un simple "derecho de cr~dito", que le concede solamente una actio in persona in al suprstite contra los herederos.
A nuestro juicio, la cuota vidual tiene ha naturaleza de legitima. En efecto, el art. 806 del C6digo Civil dice que "legitima es ]a porci6n de bienes de que el testador no puede disponer por haberla reservado ]a ley a determinados herederos, liamados por esto herederos forzosos". Y a continuaci6n, el art. 807 del mismo C6digo incluye dentro de los herederos forzosos, en el tercer apartado, a] viudo o viuda. (1) Si, por lo tanto, slo tienen derecho a la legi(1) Art. 807.-'Son herederos forzosoc;: 1'2' Los hijos y descendientes legitimos respecto de sus padres Y ascendientes legitimos.-2 A falta de los anteriores, los padres y ascendientes legitimo srespecto de sus hijos y descendientes legitinos.-3o El viudo o viuda, los hijos naturales legalmente reconocidos, y el padre o madre de 6stos, en la forma y medida que establecea los articulos 834, 835, 836, 837, 840, 841, 842 y 846."
El art. 8:34 del C6digo civil, ., su' comentario, pueden verse en el apartado ndin. 6 de esta obra.
Art. 835.-'"La l)orei6n hereditaria asiguada en usufructo al









tima los herederos forzosos, y si el o6nyuo'e viudo tiene la eategoria de heredero forzoso, est fuera de toda duda que ha cuota coneedida al viudo tiene ]a naturaleza de ia legitima.
So ha dioho por los que sostienen que ]a ouota vidual no titne earhter legitimario, que el emyuge no es propiamento eredero forzoso; y ademfs, me la leg'itima consiste en im derecho en propiedad sobre los bienes, nuaea en usufruoto.
El primer argumento oaree a nuestro juicio de consistenoia. En efeeto: si el C(6dioo ineluyo expresamente al vindo o viuda dentro de los herederos forzosos, no se aleanza la raz6n de que lueogo se le nieogue tal earActer invooando el pirrafo 2? del art. 814 del C6digo Civil, malamento interpretado en este oaso. (1) La raz6n del art. 814 estA en ]a defensa del heredero forzoso. De nada hubiera servido que el C6dig-o, despu6s de asegurarle su derecho legitimario, no le hubiera dado un arma para defenderse en los easos en que el testador lo hubiese olvidado injustomente. Por eso le da dereho a pedir la nulidad de Ia instituei6n, para que se defiera entonoes la herenoia por las reglas de ]a sueesi6n intestada, reparando asi Ia ley la injustioia cometida por el testador.
, Es la misma la situaoi6n de e6nyuge ? No; porque iono

e6ayuge viudo deberf sacarse de ]a tercera parte de los bienes destinada a la mejora de los hijos."
El art. 836 del C6digo y so comentario se encuentran en el pArrafo alun. 14.
El art. 837 est-A conmentado en el nun. 15
El 838 estA transeripto Y comentado en el apartado udm. 20 de esta obra.
Y M 839 en el n6o. 16.
(1) Articulo 814. -La preterici6n de alguno o de todos los herederos forzosos en linea recta, sea que vivan al otorgarse el testaniento o sea que nazeall despucs de muerto el testador, anularA la instituci6n de heredero; pero valdrdn las mandas y mejoras en cuanto no sean inoficiosas.-La preterici6n del viudo o vinda no anula la instituci6n; pero ei preterido conservarA los derechos que le conceden los arts. 834, 835, 836 y 837 de este C6digo."










su derecho es usufructuario, siempre perse1guira a los bienes dados en propiedad, sobre los que aqu6l deba recaer, no causindole ningfin perjuicio la preterici6n del testador. Es mis, el propio C6digo sale en defensa del c6nyuge preterido, estatuyendo en el mismo pirrafo que estudiamos, que "el preterido conservari los derechos que le conceden los articulos 834, 835, 836 y 837 de este C6digo". Si, por tanto, los derechos del viudo estfin a salvo siempre, se comprende que el legislador no hubiese dispuesto que su preterici6n anularia la instituei6n, no por negarle el caricter de heredero forzoso al viudo, sino porque a nada prietico hubiera conducido tal disposici6n. Pero afin queda otra consideracin que hacer: no es posible suponer que ]a inconsciencia del legislador espafiol hubiera liegado a] extremo de concederle al viudo el caricter de heredero forzoso en el artieulo 807, del C6digo civil, para quitfirselo despu6s en el 814.
Tambi6n se ha dicho que el einyuge no es heredero forzoso, porque no sucede sino en una cuota usufructuaria. Contestaremos en primer tirmino, que e C6digo no distingue en este punto, al indicar qui6nes son herederos forzosos; y ademis, que no inffive en la ealidad de heredero forzoso el que se conceda el derecho en usufructo o en plena propiedad. "El tener por objeto semejante cuota el usufructo, dice Cimbali (2) es una simple accidencia que implica solamente variaci6n en la materia, no ya en la naturaleza del derecho, el cual, uni6ndose a la universalidad de los bienes, representa un dereeho a titulo universal que I e da indudablemente la cualidad de heredero". "Tanto vale poco mis o menos, que se tenga 61 d6cimo en propiedad, cuanto que se tenga el tereio en usufructo del entero patrimonio dejado por el difunto. La temporalidad del goce en el segundo caso, estd compensada por la amplitud del mismo, que en su valor econ6mico puede tambiin superar a la perpetuidad del dominio". "La consecuencia indeclinable es que deberi reconocerse la cualidad de heredero tanto en el que a titulo universal adquiere una enota minima de pro(2) Obra citada.










piedad, cuanto en el que adquiera una porci6n eualquiera de usufructo, mas siempre a titulo universal".
La otra objeci6n que se ha presentado para negar el Carhieter de legitima a la cuota vidual es la siguiente. La legitima es una porei6n de bienes, al paso que el usufructo consiste en un dereeho; de lo cual se deduce que no es realmente legitima el usufructo vidual. Nada vale tal argumento; porque, no obstante la definici6n que de la legitima, da el C6digo, siendo herederos forzosos los acreedores de la legitima, y estando comprendido dentro de aquellos, el c6nyuge, estA fuera de toda duda que para el legislador Ia cuota vidual es una legitima. Por eso dice con raz6n Morell (1) : "El usufructo vidual, por su naturaleza, es una legitima, o sea una porci6n hereditaria forzosa, de la que el testador no puede disponer por reservarla la ley a favor del c6nyuge sup~rstite no divorciado o separado por culpa del premuerto''
Pero donde esta cuesti6ii se ha debatido extensaimeute ha sido en Italia; y de esos debates hablaremos aquf, aunque brevemente, por la importancia que ellos tienen para nosotros, dada la semejanza que en esta materia guardan la legislaci6n italiana y la espafiola, vigente en Cuba.
Pisaielli, autor del Proyeeto de C6digo civil italiano, sostenia que la cuota del viudo no era una verdadera legitima. Decia asi en su "Relaci6n sobre el libro III del C6digo Civil": ',Aunque la cuota concedida al c6nyuge no es una verdadera leytioia, y aunque tampoco le atribuye la cualidad de heredero, sin embargo estA asegurada con las garantias que gozan los hered~ros que tienen derecho a reserva".
En eambio, Vacca (2), Relator de la comisi6n senatoria, afirmaba que "la cuota vidual, aunque consistente siempre en usufructo, tenia la naturaleza y el valor de wna verdadera y propia legitima".
Segfin Cimbali (3), "la reserva del c6nyuge sup6rstite

(1) Cit. por Mucius Scaevola.-'"C6digo civil".
(2) Obra citada.
(3) Obra citada.








constituye una legitima igua1 en valor juridico a la reservada en favor de los descendientes, de los hijos legitimos y de los hijos naturales, aunque diferente solamente en su entidad econ6mica, porque siempre consiste en una cuota en usufructo. Como tal representa una cuota de herencia y confiere la cualidad de heredero al c6nyuge sup6rstite".
Se ha objetado a esa afirmaci6n de Cimbali, que el usufructuario no viene obligado a satisfacer las deudas que graven la herencia, y sin embargo, el viudo, en su caricter de heredero legitimario, viene obligado a pagar las deudas a prorrata. El brillante jurista italiano destruye esta objeci6n replicando a sus contradictores, que para determinar si un individuo es heredero o legatario del difunto, no es preciso tener en cuenta lo que se hereda, sino el concepto en que se hereda ]a totalidad o la parte de la herencia; y por lo tanto, que el heredero y el usufructuario, omnium boiorum, vienen, si no aceptaron a beneficio de inventario la herencia, obligados a pagar todas las deudas de la persona a quien suceden. "I C6mo negar que el heredero usufructuario, pregunta Cimbali, respondiendo proporcionalmente a su cuota de todas las deudas, no tenga bajo este aspecto la representaci6n del difunto, y aun tambi6n la cualidad de heredero?" Cita, al efecto, como precedentes, textos de Ulpiano, Gayo y Pomponio, de los que se deduce que el usufructuario era heredero, y que, como tal, venia obligado al pago de deudas. Destruye tambi~n los argumentos que le presentan los que sostienen que el c6nyuge no es heredero, dado el carficter temporal de la cuota usufructuaria. "El error nace, dice Cimbali, de que suelen mirarse las cosas en su materialidad, no en su valor econ6mico; y bajo este aspecto puede tenerse mayor valor en una simple cuota de usufructo que abrace un rico patrimonio, que en una cuota de propiedad que comprenda un patrimonio bastante escaso. La cualidad de heredero es un nomen juris y se deriva de la representaci6n del difunto, no de la cantidad de los bienes que se recogen".
"De todo cuanto lievamos dicho, contnfia Cimbali, surge clara e irrefragable la consecuencia, que la reserva del c6n-









yuge sup6rstite adquirida directamente por obra misma de la ley, sin y contra la voluntad del hombre, y consistiendo 6sta en iia euota del universum jus defuncti, aunque en usufructo, que le impone la obligaci6n, proporcionalmente a su naturaleza y a su entidad, de pagar el interns, y la anualidad de las deudas y legados que graven el patrimonio sucesorio, de manera que les d6 una parte de ]a representaci6n del difunto, constituye vita verdadera y propia legitima, y le imprirne por lo mismo el cardeter y la cualidad de heredero." (1)
5. Escritores ha habido quc, dejAndose lievar mrnis bien de arguimentos formales que juridicos, han sostenido que en la sucesi6n intestada no tiene lugar la cuota vidual.
Se ha dicho quo los preceptos que dan derecho a dicha cuota estin colocados en la parte del C6digo que lleva por rubro: "De ]a herencia", donde se regula tan s6lo la sucesi6n testamentaria; que los derechos viduales no se establecen expresamente en los Capitulos III y IV del C6digo civil que tratan de ]a sucesi6n intestada (2) ; que, en cambio, dicho Capitulo III reproduce para la sucesi6 legitima, en el art. 914, (3) cuanto sobre incapacidad para suceder por testamento se legisla en el Capitulo II; que los derechos vidnales en la intestada s6lo se mencionan deliberadamente en el articulo 953 (4) y que, aunque ]a omisi6n de los otros casos

(1) Obra citada. PhIgina 214.
(2) El Capitulo III contiene las siguicntes seeciones: 1 Disposiciones generales; 2 del parentesco y 3t de la representaci6n.
-El Capitulo IV oomprende las siguientes: 1, de la linea recta descendente; 2,, de la Ifnea recta ascendente; 3-, de los hijos naturales reconocidos; 4a, de ]a sucesi6n de los colaterales y de los c6nyugcs, y 5 , do la suecsi6n del Estado.-Ambos Capitulos comprenden los arts. del 912 al 958, inclusives.
(3) Art. 914.-"Lo dispuesto sobre la incapacidad para suceder por testamento es aplicable igualmente a la sucesid intestada. ''
(4) Art. 95:8.-En el caso de existir hermanos o hijos de hermanos, el viudo o viuda tendrA derecho a percibir en condurrencia con 6stos, la paite de herencia en usufructo que le est sefialada en el art. 837.







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es injusta y inuzna con el espiritu del (6digo, no queda mhAs remedio que atenerse a ]a Ietra de la ley, y negarle al viudo sus derechos hcreditarios en la sucesidn intestada.
Tales son los argumentos esgrimidos por los que niegan la cuotaI vidual en ia sucesi6n intestada, entre los que se encuentran Morell v Mucius Seaevola.
Bueno es que advirtamnos (ue no nos conveneen dichos argumentos; y (qie, po' lo tanto, creemos que no hay niotivo nioral ni raz6n juridica, ini de otra indole, para ncgarle al viudo en la suecsidn intestada, derechos que la ley le recoiioe en la, testamentaria.
En efecto: no es verdad que los derechos hereditarios del viudo est6n incluidos en el Cddigo civil dentro del capitulo que trata de la herencia testarnentaria, sino que estAn coinprendidos dentro del capitulo titulado "De la Herencia", que se refiere a la herencia eni general, sin haeer distineidn entre la testada y la legitima.
Tampoco es de fuerza e argumento de que el art. 953, (que da al viudo derecho a la cuota en eoneurrencia con los hermanos o hijos de hermanos) da a entender que el legislador ha tenido la idea de conceder al viudo, s6lo en ese caso, el derecho a la cuota vidual en la sucesi6n intestada, negfindoselo en los otros. No piede dedueirse tal cosa del art. 953. El C6digo da por sabido, pues tal es su espiritu, que siempre que concurran aseendientes y descendientes en la sucesid intestada, se l reservarh al ednyuge su euota a tenor de lo estableeido en los arts. 834 y siguientes. Yen el art. 953 no hay que ver la declaracion implicita, negativa de la cuota vidual en ]a sucesidn intestada, sino mias bien un precepto destinado a regular en la sucesidn intestada el caso de coneurrencia del viudo con otras personas que no fueran ascendientes ni deseendientes. Tal es el significado y extensi6n del articulo; y por eso causa extrafieza ver c6mo se deducen de 61 eonolusiones tan originales. Vaya una muestra. A juieio de Morell, ese artielo' "produec una impresi6n de tristeza, lleva al Aninio cierta creencia de que no quiere uno conveneerse. El Cddigo no da al viudo o viuda porcion aiguma en el haber hereditario de su









difunto eonsorte, cuando quedan aseendientes o descendientes legitimos o naturales". No creemos recta tal interpretaci6n. No s6lo porque, como hemos sefialado, tal cosa no se deduce de la letra de ]a ley, sino porquc, coma observa con raz6n Navarro Amandi (1), el viudo es heredero abintestato por haberse establecido en la Base 17 que el c6nyuge sobreviviente tendria en la herencia del premuerto el usufructo que las legislaciones forales le conceden, ninguna de las cuales admite esa distinci6n entre sneesi6n testada e intestada.
"Infitilmente se busca en el C6digo, dice Morell, (2) un articulo que salve los derechos legitimarios del c6nyuge viudo, o le conceda algo en la sucesi6n intestada de su difunto consorte, cuando quedan descendientes o ascendientes legitimos, descendientes o ascendientes naturales. Tal articulo no se encuentra hasta despu6s de ilamados a la sucesi6n los hermanos y los sobrinos carnales; la Iey se preocupa del orden de suceder marcado en ]a Base 18, y no atiende mgs que a esa Base'". (3)
Este argumento, del que se hace solidario Scaevola, lo contesta de un modo brillante Valverde. "Siendo la legitima del viudo, dice, un usufructo, no necesitaba el legislador, tratdndose de sucesi6n intestada, hacer un llamamiento especial a su favor. En estas clases de sucesiones, 0 quines son los liamados a participar en primer lugar de la herencia ? Se contestarA que los herederos forzosos, encontrhndose entre ellos el viudo o viuda, que entra siempre en la forma y medida que determinan los articulos 834 y siguientes. La

(1) "Cuestionario del C6digo civil".
(2) Cit. por Scaevola en sus "Comentarios al C6digo civil."
(3) Segln la Base 18 el orden de sucesi6n es este: 10, los descendientes; 2o, los ascendientes; 3o, los hijos naturales; 4o, los hermanos e hijos de 6stos; 5?, el e6nyuge viudo.-Y no pasard esta sucesi6n del sexto grado en la linea colateral'.-No es cierta la afirmaci6n de Morell.-El legislador ha desenvuelto en el C6digo las Bases 17 y 18 de un modo harm6nico, y esas Bases no se contradicen, sino que son perfectamente compatibles; y la ley atiende no solo a la Base 18, sino tambi6n a la 17, que contiene, como se ha vist0, el derecho del viudo al usufructo vidual.










ley al liamar a los herederos a ]a herencia, lo hace para que 6stos se adjudiquen los bienes, cuya adjudicaci6n se Ileva a cabo en propiedad".
"El viudo o viuda segfin los articulos del c6digo, tiene finicamente un usufructo, es decir, una porei6n de bienes, que no se adjudica y que a su nuierte, pasa a determinados herederos, los que, por ministerio de la ley, adquieren la propiedad desde el falleciniento del causante. De aqui que si la ley no concede al c6nyuge viudo otra participaci6n que un derecho de usufructo, ; c6mo es posible que lo Ilame a participar en concurrencia con los otros herederos? Lo 16gico y natural es que en la sueesi6n intestada se fije quienes son los Ilamados a heredar e) propiedad y no en usufructo, porque de lo contrario resultaria que a ]a muerte del viudo no -podria saberse a quin correspondian los bienes que hubiese 6l poseido. Por otra parte, el C6digo en su art. 813 establece que sobre los bienes destinados a'legitima no podrA imponerse gravamen, ni condici6n, ni sustituci6n de ninguna especic, salvo lo dispitesto eni cuanto at usufructo del viado, lo que demuestra bien a las claras que cualquier heredero forzoso que tenga dereeho a la cuota legitimaria tendrA constituido sobre ella el usufructo del c6nyuge viudo. El Cddigo al hater los Ilamamientos, no se ocupa del viudo, porque 6ste entra conjuntamente con todos los herederos. Por esta raz6n al regular sus derechos prev los casos en que concurra con descendientes, ascendientes o cualesquiera otros herederos. Asi se puede deeir que esta cuota usufructuaria de los viudos sigue siempre a la herencia como la sombra al cierpo; dondequiera que haya una herencia, sobre deterniinada parte de ella se constituye el usufructo vidual' '. (1)
Scaevola, que dedica gran ininero de pAginas a esta cuesti6n, y muchos de cuyos argumentos quedan ya contestados en las lineas precedentes, por sernos imposible, dada la brevedad que nos hemos impuesto, hablar de todos ellos in exteniso, dice: "Doloroso es confesarlo, mas nosotros nos
(1) Obra citada.










decidimos por el criterio negativo, por la inexistencia del usufructo vidual en la sucesi6n intestada. La soluei6n es dura, cruel, pero no es culpa nuestra; es hija de la omisi6n del C6digo civil". (1) Y preguntamos nosotros a Scaevola: I no cree 61 que por lo mismo que la soluci6n es dura y cruel, y por lo mismo que ella no se deduce claramente del '6digo, es una verdadera atrocidad juridica y moral aplicarla? jAcaso se compadecen la dureza y la crueldad, con los principios de equidad y de justicia en que debemnos suponer informados siempre los C6digos? i, Cree Scaevola que las razones que indujeron al legislador a establecer la cuota vidual en la testada, no existen tratandose de ]a sucesi6n intestada? ,Aeaso la famnilia, que es el fundamento, cono vimos, de esa euota vidual, varia segfin que se trate de una o de otra sucesin ?
AdemiAs Scaevola olvida lamentablemente que el leislador, en la sucesi6n testada, limnita a vountad del testador, en el sentido de qne no disponga de ciertas porciones de la hereneia, reservadas a los herederos forzosos, entre lo. que se encuentra el e6nyuge; y que, por lo tanto, seria verdaderamente absurdo e incomprensible, (jue, despus, e la intestada, en la que la ley suple ]a voluntad del individuo, negase el legislador al vindo los dereehos hereditarios que en la testada le concede.
No opinamos, pues, con Scaevola; a nuestro juieio existe el usufructo vidual en la sucesi6n intestada.

6. Dice asi, el art. 834 del C6digo Civil: "El vindo o viuda que al morir su consorte no se hallare divorciado o lo estuviere por culpa del c6nyuge difunto, tendrd. derecho a una cuota, en usufructo, igual a la que por legitima corresponda a cada uno de sus hijos o descendientes legitimos no mejorados.
"Si no quedare miis que un solo hijo o descendiente, el viudo o viuda tendrd el usufructo del tercio destinado a mejora, conservando aqu6i la nuda propicdad, hasta que por


(1) Obra citada.









fallciniento del cdnyuge superstite se consolide en 61 el dominio.
"Si estuvieren los e6nyuges separados por demanda de divorcio, se esperarA el resultado del pleito. Si entre los e6nynges divorciados hubiere mediado perd6n o reconciliaci6n, el sobreviviente conservari sus derechos''.
Del contesto del articulo transcrito se deduce que el priiner requisito, necesario para tener dereeho a la euota vidual, es el de la existeneia de un matrimonio vAlido; y ademias que "el viudo o vinda no se hIllare divorciado a la muerte de su consorte, o que si lo estuviere, fuese por culpa del c6nyuge difunto".
Examinemos estos requisitos. Dos son las formas de matrimouio que reconoce el C6digo civil, y que acept6 la legislaci6n interventora (1), a saber: la civil y la religiosa. "Los contrayentes podrin celebrar una u otra a sn elecci6n, o ambas", dice el parrafo segundo del Articulo primero de la Orden 140. Como a la cuota vidual s6lo tiene derecho el c6nyuge sup6rstite, es necesario, para probar esta condici6n, justificar la existeneia del matrimonio, con la certificaci6n del Registro civil.
El hecho del matrimonio se harA eonstar en los libros del Registro civil correspondiente. El matrimionio civil se eelebrara ante el juez municipal del domicilio de los eontrayentes, debiendo firmar el acta matrimonial el juez, los contraventes, los testigos y el secretario del Juzg'ado. El matrimonio religioso se celebrarA ante sacerdote, ministro o cl6rigo autorizado para casar, debiendo, aites, presentar los eontrayentes, una solicitud en que prueben su edad, y que estfin en libertad para contract matrimonio; y donde
(1) La Orden aiim. 140 de 1901, reguladora del matrimonio, contiene 8 articulos. El I trata de las disposiciones generales, y define el matrimonio como un contrato civil; el II trata de las disposiciones aplicables al matrimonio civil y al religioso; el III regula el matrimonio civil; el IV estA dedicado al religioso, y a las personas que pueden solemnizar estos matrimonios; el V, de las diligencias preliminares al matiimonio religioso; el VI trata de la celebraci6n del matrimonio; el VII contiee las disposiciones penales, y el VIII las disposiciones finales.










hagan constar, adem~s, los noml)res, apellidos, profesi6n u ocupaci6n, doinicilio o residencia de los contrayentes y de sus padres. A. ]a ceremonia del matrimonio asistirtin dos testigos mayores de edad, que firnarin, juntamente con el clrigo, ministro o sacerdote, la antedicha solicitud. De la celebraci6n del matrimonio se extenderi un certificado, que se Ilevarh a las oficinas del Registro civil correspondiente, para la debida constancia del matrimonio. Tambi~n se exige la inscripci6n, en el Registro, de los matrimonios contraidos in articulo mortis, y de los de conciencia.
La inscripci6n en el Registro civil correspondiente, es requisito indispensable para (lue el matrirnonio surta efectos civiles. "La prueba del matrimonio, dice Manresa (I). la suministran las actas del Registro, por lo que hasta tanto que se inseriba el acto en ese Registro, ante ]a ley civil ese matrimonio no existe.
La ley trae, ademfs, otros casos en que el matrimonio no produce efect6s civiles. Son ellos: los matrimonios nulos del art. 101 del C6digo civil (2). (extendido dicho articulo al matrimonio religioso por la Orden 140 de 1901) ; los contraidos por los menores de edad que no hubieren pedido, en su caso, bien el consentimiento, o bien el consejo que exige la propia Orden; el de la viuda contraido antes de los trescientos un dia siguientes al de la muerte de su marido; el del tutor o sus descendientes con las personas que tenga o haya tenido en guarda antes, de que se aprueben las cuentas de la tutela; y el matrimonio can6nico o civil contrai(1) Obra citada.
(2) "Art. 101.-Son nulos: 1. Los matrinonios celebrados entre las personas a quienes se refieren los arts. 83 v 84, salvos los casos de dispensa.-2o El contraido por error en la persona, o por coacci6n o miedo grave que vicie el consentimiento.-3o El contraido por el raptor con la robada mientras 6sta se halle en su poder.-4o El que se celebra sin la intervenci6n del Juez municipal competente, o del que en su lugar deba autorizarlo, y sin la de los testigos que exige el art. 100.'










do cuando cualquiera de los c6nyuges estuviese ya casado legitimamente. (1)
Sin embargo de que en esos easos el inatrimonio no produce efectos civiles, la ley ha previsto, al tratar de la nulidad del matrimonio, eiertos easos en que hay, efeetos civiles. Son ellos: Que hubiere buena fe en ambos c6nyuves o en uno solo: en el primer easo el matrimonio surte efeetos eiviles para ambos e6nyuges; y si a buena fe es de uno, s6lo surte efeetos civiles respecto del enyuge inocente. Si hubiera mediado mala fe en ambos c6nyuges, el matrimonio s6lo surtirA efectos civiles respecto de los hijos.
Tendrtin derecho a la legitima vidual los c6nyutres eii tales casos? Indudablemente que hay (que distinguir: siendo la legitima conseeuencia de los efectos civiles (pue produce el eonnubio, s6lo tendrtin derecho a ella a(Iuellos c6nyuges para los cuales haya surtido efectos civiles el matrimonio. Asi, en el primer caso en que ha habido buena fe en ambos c6nyuges, los dos tienen derecho a ]a legitima, porque para los dos surte efectos civiles el matrimonio; no asi cn el caso en que s6lo haya habido buena fe en uno de los c6nynges, en el cual caso s6lo tendrA derecho a la legitima el inocente; ni tampoco cuando haya habido mala fe en ambos c6nyuges, porque no produciendo efectos civiles para ninguno de ellos el matrimonio, no tendrAin derecho a Ia cuota usufructuaria.
Continuemos con los (otros casos que indicAbamos un poco nmAs arriba. El art. 45 del C6digo dice: "Esti prohibido el matrimonio: I? Al menor de veinte aios (lue 1o haya

(1) El C6digo penal en sus articulos 456 y 490 vastiga al que contrae segundo matrimonio, sin estar disuelto el anterior. El delito del art. 456 constituye esc'ndalo pfiblico, y el del 490, matrimonio ilegal o bigamia, que so eastiga con mayor pena quo aqu6l.
Segdin la Jurisprudencia del Tribunal Supremo de Cuba la diferencia entre esos delitos estA. en que el del 490 se realiza cuando el culpable hP, contraido dos nmatrimonios que producen efeetos civiles; y en cambio, el delito del art. 456 consiste en contraer, estando casado, matrimonio religioso al quo la ley no reconoce efectos civiles. (Vdanse las sentencias de 18 de febrero 1904; 3 de marzo 1902 y 14 de agosto 1903).










obtenido el consentimiento de las personas autorizadas a prestarlo con arreglo a la ley; y al mayor de veinte afios y menor de veintitr6s que no haya pedido el consejo paterno antes de contraer matrinionio, y si habi6ndolo pedido y resultado desfavorable, no hubiese esperado los tres meses indicados por el C6dig'o civil (1). 2? A la viuda durante los trescientos un dias siguientes a la muerte de su marido, o antes de su alumbramiento si hubiese quedado en cinta; y a ]a mujer cnyo matrimonio hlbiera sido declarado nulo, en los mismos casos y t6rminos a contar desde su separaei6n legal. 3? Al tutor y sus deseendientes con las personas que tenga o haya tenido en guarda hasta que, fenecida ]a tutela, se aprueben las cuentas de su cargo; salvo el caso de que el padre de la persona sujeta a tutela hubiese autorizado el matrimonio en testamento o escritura pfublica". (2)
La sanci6n de estas prohibiciones del 45, Ia encontramos en el art. 50, (jue dice: "Si, a pesar de la prohibici6n del art. 45, se casaren las personas comprendidas en 61, su matrimonio serA valido; pero los contrayentes, sin perjuicio de lo dispuesto en el C6digo penal, quedarin sometidos a las siguientes reglas:
it Se entenderi eontraido el easamiento con absoluta separaei6n de bienes, y cada eSnyuge retendr el dominio y administraei6n de los qie le pertenezean, liaciendo suyos todos los frutos, si bien con la obligaci6n de contribuir proporcionalmente al sostenimiento de las cargas del matrimonio.


(1) HIemos redactado el inciso 1- del art. 45, con arreglo a, las modifieaciones introdueidas por ]a Orden 140 de 1901. Con posterioridad a la feeha de redaceidn de este trabajo, se ha promulgado la ley de 19 de junio do 1916, euvo art. I deelara que la mayoria de edad comienza a los 21 aflos cumplidos. Esta ley ha modificado el art. 45 del C6digo y la Orden 140, en el sentido de que es el menor de 21 afios y mayor de 20, qui~n debe pedir el consejo, ya que el mayor de 21 no necesita solicitarlo.
(2) Las personas que so casan contra lo dispuesto en el artienlo 45 ineurren en responsabilidad penal conforme a los artkoulos 494, 495 y 497 del C6digo penal.









2. Ninguno de los c6nyuges podrAi recibir del otro cosa alguna por donaci6n ni testamento.
Lo dispuesto en las dos reglas anteriores no se aplicarh en los casos del nim. 20 del art. 45 si se hubiere obtenido dispensa.
3. Si uno de los c6nyuges fuere menor no emaneipado, no recibirh la administraci6n de sus bienes hasta que liegue a la mayor edad. Entre tanto s6lo tendrA derecho a alimentos, que no podrfn exceder de ]a renta liquida de sus bienes.
49 En los casos del nfim. 39 del art. 45, el tutor perderf ademnis la administraci6n de los bienes de la pupila, durante la menor edad de 6sta".
Exceptfiase de la prohibici6n de la regla 2. a la viuda que hubiera obtenido la oportuna dispensa. Segfin dicha regla no tendrd, pues, derecho a la legitima el c6nyuge sobreviviente. Sin embargo, mucho se ha discutido acerca de si dicho precepto significa o 1o la p~rdida de la enota vidual.
Pero a nuestro juicio no ha habido motivos para suseitar esta discusi6n, porque los preceptos del C6digo son bien claros. La ley no quiere que se casen los comprendidos en el art. 45, y si lo hacen, contravini6ndola, les impone, entre otras sanciones, la del phrrafo 2. del art. 50; sanci6n que no ofrece duda: ningfim c6nyuge percibirA del otro cosa alguna por testamento; lo que quiere decir que el c6nyuge pierde el derecho a la cuota vidual. "La ley se juzga ofendida, dice Manresa (1), contra los que quebrantan sus prohibiciones; no niega al matrimonio validez aceptando el hecho consumado; pero impone un castigo a los contrayentes, queriendo evidentemente impedir que en caso alguno pueda lucrarse uno de ellos con los bienes del otro. Niega toda disposici6n gratuita voluntaria; L es i6gico que la imponga como forzosa?"
Continuando en el examen del art. 834, observemos que no basta s6lo que haya matrimonio para que nazea el derecho a la cuota vidual; se requiere tambi6n que el viudo o viu(1) Obra citada.












da no se halle divorciado a la muerte de su consorte, o que si lo estuviere fuere por culpa del difunto. Lo cual como observa Scaevola, es la "prueba mfs evidente de que el principio generador, la fuerza vital del derecho a favor del c6nyuge suprstite es la uni6n matrimonial".
El divorcio (1) produce la disoluei6n del matrilnonio, y con ella la extinci6n del derecho a la cuota vidual, la cual se le reservar siempre en caso de divorcio, al e6nyuge inoeente. La demanda de divoreio produce s6lo la separaei6n conyugal. Hay que esperar, por tanto, a la sentencia definitiva para saber cuAl es el e6nyuge culpable, y eudl el inocente, y poder aplicar entonces los preceptos del C6digo relativos a la coneesi6n o negaci6n, en su caso, del dereeho civil de la cuota vidual.
Dice el C6digo que "si estuvieren los e6nyuges separados por demanda de divorcio se esperari el resultado del pleito'". Mucho se ha censurado este precepto. Es opini6n unfnime de los tratadistas que la acci6n do divorcio es personal'-"la mAs personal de todas las aceiones por fundarse



(1) Al hablar aquf del divorcio nos referinios al regulado por el C6digo civil en sus articulos 104, 105, 106 y 107, y no al divorcio absoluto que disuelve el vinculo.
Segdn dichos articulos: "el divorcio s6lo produce la suspensi6n de la vida corinn de los casados" (104). Las causas de divorcio son: el adulterio de la mujer, y el del marido, cuando hay escAndalo; los malos tratos de obra o injurias graves; la violencia del marido sobre la mujer para que cainbie de religi6n; la propuesta para prostituirla; el conato del niarido o de la inujer para corromper a sus hijos, o prostituir a sus hijas; la condena de un c6nyuge a cadena o reclusi61 perpetua (105). "El divorcio solo puede ser pedido por el c6nyuge inocente" (106). Lo dispuesto en -el art. 103 se aplica al divorcio y sus incidencias (107).
Art. 103.-"Los tribunales civiles conocern de los pleitos de nulidad de los natrimonios celebrados con arreglo a las disposieiones de este Capitulo, adoptardn las medidas indicadas en el art. 68. y fallarn definitivamente.''
Estas medidas del art. 68 son: separaci6n de los c6nyuges; deposito de ]a mujer y de los hijos; sefialar alimentos a la mujer e hijos; y dictar medidas para que el marido culpable no dafle a ]a mujer en ia aduiinistraci6n de sus bienes.










en una ofensa que el c6nyunge agraviado puede borrar", dice Laurent (1)-, y por ello, no se ve c6mo pueden los herederos continuar, en representaci6n del difunto, el juicio de divorcio. Ademnis se ha dicho que ese precepto esth en contradicci6n con el art. 106; y que tampoco es posible despu~s de ]a muerte, que produce la separaci6n eterna, pues como dice un autor, "esth por medio un sepulcro", continuar el juicio de divorcio cuyo fin principal es ]a separaci6n de cuerpos.
No se nos oculta el valor de tales argumentos. Pero advi~rtase, sin embargo, que hay algunos exagerados. En efecto: el legislador, al mandar que se espere el resultado del pleito de divorcio, no persigue la idea de disolver el vinculo ya disuelto por la muerte, sino, simple y sencillamente, la de conocer qui6n era el c6nyuge culpable y qui6n el inocente para negarle u otorgarle, en su caso, ei derecho a la cuota vidual. Y en efecto, ic6mo se iba a saber quien era el c6nyuge inocente, si, inmediatamente despu6s de entablada la demanda, muriese uno de los c6nyuges, y no hubiera, por lo tanto, medio de continuar el pleito para lograr la sentencia que hiciese la declaraci6n de inocencia o de culpabilidad? C6mo se cumpliria el precepto del C6digo, que da al c6nyuge inocente el derceho a la cuota vidual, y se lo niega al culpable?
A esto fu6 a lo que provey6 el legislador coii el precepto que comentamos.
El perd6n produce la reniisi6n de las ofensas. Y la reconciliaci6n pone t~rinino al juicio de divoreio y deja sin efecto ulterior ]a sentencia dictada en l, a tenor del art. 74 (2). Por eso es de aplaudir que el C6digo deje intactos, en ambos casos, los derechos del sobreviviente a la cuota vidual.



(1) "Prineipes de droit civil'.
(2) Art. 74.-"La reconciliaci6n pone t~rmino al juicio de divorcio y deja sin efecto ulterior la sentencia dictada en 61; pero
















































los e6nyuges deberin poner aqu6lla en conocimiento del Tribunal que entienda o haya entendido en el litigio.
Sin perjuieio de lo dispuesto en el p~rrafo anterior, subsistirAn en cuanto a los hijos, los efectos de la sentencia cuando 6sta se funde en el conato o la connivencia del marido o la mujer para corromper a sus hijos o prostituir a sus hijas; en cuyo easo si adn continfian los unos y las otras bajo la patria potestad, los Tribunales'adoptarhn las medidas convenientes para preservarlos de la corrupei6n o prostituci6n.''


















7. La. cuota vidual. Su variaci6n segkn las personas con
quienes concurra a la herencia el c6nyuge viudo.-8. Primer caso: cuando concurra con dos o rods hijos o descendientes legitimos. Diversas opiniones emitidas. Grupos en que pueden reunirse.-9. Criterio de Garcia de la Lastra para determinar la cuota vidual en este primer caso.
-10. Soluciones de Alcubilla y de Jareizo.-11. Opiniones de Firmat y de Morell. 12. Ojjini6n de Manresa.

7. Designase con el nombre de cuota vidual a la porci6n de herencia que corresponde al suprstite en la sucesi6n del c6nyuge premnerto. Esta porei6n de herencia, que casi siempre consiste en usufructo, exeepto en el caso del art. 952 (1) en que el viudo, a falta de parientes, hereda en propiedad, varia segfin las personas con quieies coneurre a la herencia el c6nyuge viudo. La euota, pues, no es fija ni finica; y el problena consiste, precisamente, en fijarla en eada uno de los casos que se vayan presentando.
El legislador espafiol, con muy buen acuerdo, ha hecho depender la cuantia de la euota vidual, de la elase de herederos que con el viudo concurran a la herencia. Y no podia ser de otro modo: no habria sido justo que la cuota del viudo hubiera sido la misma, por ejemplo, en el easo de eoncurreneia con herederos voluntarios, y en el de con herederos forzosos. Basta leer la Seeci6n VII del C6digo, contentiva

(1) "Art. 952.-A falta de hermanos y sobrinos, hijos de 6stog, sean o no de doble vinculo, suceder6 en todos los bienes del difunto el c6nyuge sobreviviente que no estuviese separado por sentencia firme de divorcio.''


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de los "Derechos del c6nyuge viudo", desde el art. 834 al 839, para comprender en seguida cufl ha sido la idea del legislador, viendo e6mo aumenta la cuota vidual desde el caso en que el viudo concurre con hijos o deseendientes, en que su porci6n es igual a la de 6stos, hasta aqu6l otro, en que concurre con herederos voluntarios, y en el que la cuota asciende hasta la mitad de la herencia en usufructo.
Y es que, como hemos ya dicho, la cuantia de la cuota vidual esth en raz6n inversa de la calidad de los herederos con quienes el viudo concurre. Tal cosa la observaremos en el examen que de la Secei6nVII vamos a hacer con el objeto de determinar en cada caso, los dereehos hereditarios del c6nyuge viudo. "La justicia de este eriterio, dice Scaevola, no exige para su triunfo recomendaci6n alguna doctrinal; se impone por su virtualidad, y excusa de razo- L namientos, por este motivo, superfluos."
8.-Siguiendo en nuestro trabajo el mismo orden del C6digo, nos eneontramos con el primer caso de determinaci6n de la cuota vidual, o s~ase aquel en que el viudo coneurre a la herencia con dos o m~s hijos o descendientes legitimos. Pero dejemos la palabra al C6digo Civil. Dice asi su art. 834: "El viudo o viuda que al morir su consorte no se hallare divoreiado o lo estuviere por culpa del e6nyuge difunto tendrd derecho a una cuota, en usufructo, igual a la que por legitia corresponda a cada uno de sus hijos o descendientes legitimos no mejorados." Compr~ndese en este primer pArrafo la cuesti6n que m~s se ha diseutido, con el objeto de determinar, en este caso, la ascendencia de la euota vidual. Pero, sin embargo, antes de entrar a estudiar la cuesti6n hagamos una aclaraci6n al pirrafo transcripto filtimamente.
La palabra descendientes empleada por el legislador, en el art. 834, inmediatamente despu~s de la de hijos, induce a errores. En efeeto, la ley emplea esa palabra para referirse a los nietos, biznietos, etc.; pero advirtase que la cuo- I ta de los hijos cuando coneurren con nietos, no es igual a la de 6stos, porque los nietos heredan en representaci6n del padre muerto. Y cuando concurren s61o los nietos, tampo-









co la cuota vidual puede ser igual a la de cada uno de ellos, porque la herencia en este caso no se reparte entre todos los nietos, puesto que 6stos heredan por representaci6n, y se reparten, por tanto, la parte que a sus padres respectivos hubiera correspondido en la herencia, si viviesen. En este caso, la cuota del viudo no serA igual a la de cada uno de los nietos, sino a la correspondiente a cada mno de los hijos, o como dice Manresa, "a la de cada descendencia o grupo de descendientes que representan a un. hijo". "A los efectos de la sucesi6n, dice Scaevola, es como si existiese el padre difunto, cuyo lugar odupan; y como el lugar es uno, como una unidad hay que contarles."
Y entramos a estudiar la cuesti6n mis capital, o s6ase aquella relativa a la determinaci6n de la cuota vidual en este primer caso. Se han" emitido tantas opiniones, se ha escrito tanto acerca de la cuesti6n, que seria tarea de romanos seguir a todos esos escritores a lo largo de sus artieulos, folletos y libros. Notables juristas espafoles, y tambi@n cubanos, entre otros, de 6stos, R6mirez (1), Valverde
(2), Hortsmann (3), han acudido al gran torneo intelectual a quebrar lanzas en pro de sus respectivas soluciones. Es tan abundante la literatura sobre la materia, que, para estudiarla con fruto, no ha quedado otro remedio que reunir todas esas opiniones en varios grupos, atendiendo para ello las afinidades que aqullas guardan entre si.
Aunque el C6digo civil trata desde el art. 834 hasta el 840 de los derechos del c6nyuge viudo, sin embargo, en ninguno de ellos dice elaramente c6mo habrh de determinarse la cuota vidual.
El C6digo en este punto es, pues, deficiente. Ademfs la redacei6n del pirrafo 1? del art. 834 no es todo lo clara .que fuera de desear. En efecto, Iqu6 se entiende por legitima de los hijos no mejorados ? I La legitima a que se refiere el C6digo es la corta o forzosa, como pretenden algunos, o es

(1) Revista general de Derecho. Afio 1890; tomo I.
(2) "Usufructo Vidual".
(3) Revista "Derecho y Sociologia". Afio 1906; nfim. 3.










la legitima integrada por los dos tercios de la herencia, como sostienen otros? j La mejora tiene cardcter de tal, siempre; o es necesario para que ella exista, que el testador de un modo exprcso la haya ordenado? Hay quien sostiene que cuando el testador no mejora, la leg~tima la co stitnyen el tercio de legitima y el de mejora; y esta legitima es la que se divide entre los hijos para obtener sus cuotas legitimarias, y para saber al mismo tiempo la ascendencia de la cuota vidual. En cambio, hay quien afirma que cuando el testador no mejora expresamente a sus hijos, los mejora a to,dos indirectainente, porque la legitima la constituye solamente el tercio forzoso o riguroso, que es el que se debe dividir entre los hijos para obtener la cuota correspondiente al viudo.
Como el art. 834 habla de la igualdad que debe haber entre la cuota del viudo y la de los hijos, se ha suscitado la siguiente cuesti6n: I se debe incluir al viudo entre los hijos a los efectos de obtener la igualdad de cuotas? Esta pregunta ha dado origen a distintas opiniones, que Scaevola reune en dos grupos: 1) partidarios del divisor simple, segfin los cuales Ia legitima ha de partirse por el nfunero de hijos; y 2) partidarios del divisor compuesto, que sostienen, que la cuota legitimaria ha de partirse por el nfimero de hijos m'is el c6nyuge. Cono se vera en su oportunidad, mniguno de estos dos sistemas es bueno de un modo absolIto: a veces habrA (pie apelar a uno de ellos, y a veces al otro, segfin scan los casos que se vayan presentando, puesto que ]a ley no dice el procedimiento que debe seguirse para la obtencion de la cuota vidual. Con lo expuesto se coinprenderd la raz6n que teniamos al anunciar el nfimero de pr6bleimas que suscita el pdrrafo 1? del art. 834.
Tres soluciones diversas, dice Manresa, se han dado acerca de la interpretaci6n del art. 834. "Primera: La legitima del viudo se fija por comparaci6n con la legitimna que de derecho eorresponde en todo caso a cada uno de los hijos no mejorados. La legitima de estos hijos es toda aqueIla parte de los dos tercios del eaudal de que el testador no haya dispuesto para mejoras de un modo expreso. Esta legi-










tima se divide entre los hijos, y una parte igual a la que a cada uno corresponda se le asigna al c6nyuge." "Segunda. La legitima de los hijos no mejorados es toda aquella parte de los dos tercios del caudal de que el testador no ha dispuesto expresamente." Como la cuota del viudo ha de ser igual a la de cada uno de los hijos no mejorados, se divide esa legitima, mientras no se perjudique la porci6n forzosa, entre los hijos y el viudo.
Tercera: La legitima de los hijos es la tercera parte del caudal, exeluido el tercio de mejora. Dividida esa legitima entre los hijos, la cuota del viudo se fija por comparaci6n con la que corresponda a cada hijo."
Tales son las soluciones presentadas, a juicio de Manresa. En realidad, la segunda no es sino una modalidad o variante de la primera, porque en ambas la legitima "es toda aquella parte de los dos tercios del caudal de que el testador no ha dispuesto expresamente para mejoras", y s6lo difieren en la inanera de obtener la cuota vidual, puesto que en la segunda se divide esa legitima entre los hijos y el viudo, siempre que no resulte perjuicio a los hijos, en su porci6n forzosa.
Scaevola, que no s6lo divide las soluciones presentadas, por raz6n del divisor, sino ademds por raz6n del dividendo, segun que 6ste sea fijo o variable, se decide por una de las dos variantes de esta filtima. "Nosotros aeudimos tambi6n al combate, dice, tomando partido por la doctrina del dividevdo variable iaedio." Segfin esta doetrina, que profesa Manresa en ciertos casos, la legitima la constituyen los dos tercios del haber hereditario, si no hay mejora, o habi6ndola, lo que reste de dichos dos tercios, deducido el importe de la mejora, ya absorba 6sta el tercio entero, ya sea inferior a su cuantia.
Nosotros, en vista del inmenso nfniero de opiniones y soluclones dadas, y en la imposibilidad de aitarlas todas, puesto . que dariamos una extensi6n inmoderada a este trabajo, nos Ioncretaremos a sefialar aquellas principales dentro de caIla tendencia, para hablar brevemente de sus fundamentos 1 desventajas, terminando con la soluei6n que da Manresa,










que es a nuestro juicio la mfs aceptable. Por eso, nos referiremos primero a Garcia de la Lastra, euya opini6n es la tipo dentro de las que sostienen que la legitima la constituyen los dos tercios del caudal hereditario; seguidamente indicaremos las opiniones de Alcubilla y Jarefio. segmn las cuales la legitima debe dividirse entre los hijos y el viudo para obtener la cuota vidual; y despus la de Firmat y Morell, que computan la cuota dcl viudo, teniendo en cuenta solamente la tercera parte del haber hereditario, es decir, el tercio de legitima forzosa.

9. El Sr. Jos6 Garcia de la Lastra. Notario, ha defendido su opini6n en un folleto (1), del cual entresacaremos los lugares mds importantes referentes a la cuesti6n, y algunos ejemplos. Dice asi: "La base para determinar la cuota correspondiente al viudo, es el importe de la legitima de cada uno de sus hijos o descendientes legitimos no ,nejorados. Por consiguiente, cuando no hay mejoras, lo mismo que cuando las hay, y salvo el caso de haber un solo hijo o descendiente, previsto en el pdrrafo 20 del art. 834, lo primero que hay que conocer es el importe de la legitima de los hijos o descendientes no mejorados, para lo cual se han de dividir entre 6stos las dos terceras partes de la herencia, y luego que por la divisi6n- se sepa lo que corresponde a cada hijo o descendiente no mejorado, se formari una cuota en usufructo para el e6nyuge viudo, sachndola de la tercera parte de los bienes destinados a mejora de los hijos.'" Para conseguir esto, establece Lastra tres reglas, cuyo contenido es el siguiente: "1. Si no hay mejora, se dividir~n entre los hijos los dos tercios, y despu6s se sacarh por el viudo una cuota igual al importe de lo que a cada hijo corresponda, tom/ndola a prorrata de lo asignado a cada uno de ellos. 2 Si hubiese mejora del tercio integro, entonces el otro tercio, que constituye la legitima rigurosa, se dividirh entre los hijos, sachndose del tercio de mejora,

(1) "De la cuota usufructuaria del c6nyuge viudo conforme al phrrafo I.? del art. 834 del C6digo civil."










para el viudo, una porei6n igual a la de cada uno de los hijos no mejorados. 3 Si la mejora fuese inferior al tercio, se dividira entre los hijos el total que componga el remanente del tercio de mejora con el tercio de legitima rigurosa, y una cuota igual a la que de ese total corresponda a cada hijo eonstituir la porci6n usufruetuaria del viudo, que se sacarA del tercio de mejora en proporci6n a lo que cada hijo Ileve de ese mismo tereio, ya sea en concepto de mejora expresa, ya como parte que hubiera podido serlo; de modo que en el caso de no haber mejora del tereio integro, se buscar siempre su importe dondequiera que el mismo est6, ya en el mejorado, ya en los demfis hermanos, para cargar proporcionalmente, sobre ese tereio, el usufructo respeetivo al viudo. Estas son las reglas invariables para determinar la porci6n usufructuaria de viudedad, que ban de comprenderse mejor e,'n los casos o ejemplos que mds adelante se consignarfin."
Veamos algunos de los ejemplos que sefiala Lastra, que precisamente nos van a demostrar que las reglas indicadas por 61 no se ajustan al precepto legal, porque no existe igualdad entre la cuota vidual y la legitima de los hijos. De los seis casos que presenta Lastra, s6lo el 2? se adapta a la ley; en los otros, como veremos, la cuota usufructuaria siempre es mayor que la que le toca a cada uno de los hijos en plena propiedad.
Para todos esos ejemplos, el caudal es de 12,000 unidades a repartir entre cuatro hijos y el viudo.

CASO PRIMERO (Sin viejora).

Haber hereditario ..... ................ 12,000
Se deducen por la 3. parte de libre disposici6n.. 4,000

Quedan para legitimas.... ................ 8,000

A cada uno de los 4 hijos corresponde esta suma. 2,000 Cuota igual para el viudo ................. 2,000










FORMACION DE HABERES

Haber de los hijos.-Corresponde a cada uno:

1? En plena propiedad por legitima rigurosa. . 1,0(10 2? En plena propiedad de la 3. parte para mejora 500 3? En nuda propiedad de la misma procedencia. 500

Suma de este haber .......... 2,000
Y como son 4 los hijos, tenemos: 2,000 X 4 8,000, que es Ia cantidad que queda para legitimas.

Haber del viudo:
Le corresponde: el usufructo de las cuatro porciones asignadas en nuda propiedad a los 4 hijos, cada una de las cuales importa 500, o sea
500 X 4 ...... .................... 2,000
En este primer caso, seghn se puede notar, los hijos reciben en plena propiedad s6lo 1,500 unidades, y en cambio la cuota usufructuaria del viudo asciende a 2,000; lo cual demuestra que falta la igualdad exigida por la ley.

CASO SEGUNDO (con mejora del tercio).

Haber hereditario ..................... 12,000
3. parte de libre disposici6u que se deduce. . . 4,000

Quedan. . .... ............... 8,000
Importa la mejora ....................... 4,000

Quedan para legitimas ................... 4,000
Distribuida esta cantidad entre los cuatro hijos,
corresponde a cada uno por legitima rigurosa. 1,000 Cuota igual, pero en usufructo, para el viudo. . 1,000











rORMiCl6N DE IIA MEAS

Haber del hijo mejorado:
1? Por mejora en plena propiedad . ... 3,OOOJ 4.000 2? Por mejora en nuda propiedad. . 1,0001 3? Por legitima rigurosa ..... ............ 1,000

Total ..... ............ 5,000

Haber de los otros tres hijos:
Correponde a cada uno: por legitima rigurosa,
1,000X3. . ................... 3,000

Sunwan estos haberes ........ 8.000

Haber del viudo:
La parte asignada en nuda propiedad al hijo mejorado que importa .................... 1.000

Y basta con estos dos ejemplos del Sr. Lastra, para lo que nos proponemos, es decir, para hacer ]a eritica de su soluci6n. Traer todos los seis ejemplos que 61 presenta, a este trabajo, lo estimamos infitil a nuestro prop6sito. Baste saber, que los otros cuatro casos que nosotros no examinamos, adolecen de los mismos defectos que hacen inaceptable al primero. Todo lo que se diga de 6ste puede extenderse, pues, a aquellos.
Advirtamos, sin embargo, antes, que de todos los easos que presenta Lastra, s6lo el segundo se ajusta a los preceptos legales; puesto que en 61 toma el viudo 1,000 unidades, cantidad que es igual a la que toman los bijos en plena propiedad. Existe, por tanto, la igualdad que exige la ley.
No sucede lo mismo en el caso primero, como dijimos. Basta, para convencerse de ello, examinarlo. Alli cada hi-











jo toma en plena propiedad 1,500 nada mies, porque !os otros 500 los toman en nuda propiedad, y pertenecen. por ello, al viudo, quien, segfin se desprende del propio ejemplo, toma 2,000. La situaci6n, pues, de los hijos es inferior en este caso a la del viudo. No existe la igualdad que quiere la ley. En efeeto, mientras el viudo disfruta de su cuota de 2,000, los hijos toman y gozan solamente de 1.500, que es la cantidad que se les adjudica en plena propiedad. No se conteste que ademis tienen los hijos la nuda propiedad de otros 500, que sumados con aqu6llos dan 2,000; porque el legislador no ha querido que la enota de los hijos est6 integrada por una porei6n en nuda propiedad, porci6n de la que no disponen hasta tanto no se consolide en ellos la propiedad por la muerte del sup~rstite. El espiritu de la ley ha sido que la cuota dada al hijo, igual a la del viudo, lo sea en plena propiedad, para que asi puedan disponer de una manera efeetiva de dicha cuota.
Claro esti que en ese primer caso, al hijo se le adjudican 2,000 unidades, pero s6lo puede disponer de 1,500, que son las que se le otorgan en plena propiedad, pues las restantes 500 las tiene s6lo en nuda propiedad, por tener el usufrueto de ellas el viudo, quien, como se vi6, recibe una cuota usufructuaria ascendente a 2,000. La desigualdad es, pues, evidente. Lo mismo acontece en los otros cuatro casos que presenta Lastra, en los que la cuota usufructuaria del sup6rstite es mayor que la euota legitimaria correspondiente a los hijos. No es, pues, de aceptarse la soluei6n de Garcia de la Lastra por estar en pugna con la igualdad que exige el art. 834.

10. Criterios de Alcubilla y de Jareiio.--Ambas opiniones pertenecen al grupo de aquellas que, para obtener la cuota vidual, incluyen al viudo en el divisor eomo otro heredero mcis. Asi, por ejemplo, si han quedado tres hijos, la legitima se divide entre ellos tres y el viudo, esto es. en, tre cuatro. Sin embargo, adelantando ideas, bueno es decir que este sistema s6lo se ajusta a la ley en ciertos y determinados casos; tan es asi. que euando sus mantenedores se











yen imposibilitados de desarrollar su opini6n, adoptan entonces otro sistema distinto.
Dice asi Alcubilla en su notable Diecionario (1): "Lo que ]a ley ha querido al establecer esta igualdad estA claro; el principio a que ha obedecido cuando ha dictado este precepto estfi claro tambi~n; ]a ley ha dicho: Yo igualo la legitima del viudo con ]a de cada hijo; la finica diferencia que establezeo es que la legitima del viudo es una cuota en usufructo; la del hijo una cuota en propiedad. Por ministerio mio heredan una cuota igual el viudo y cada hijo. Si algfin hijo debe algo a la voluntad de su padre, yo al viudo no le quiero igualar con ese hijo; s6lo quiero iogualarlo con los que todo me lo deben; la cuota que por mi mandato disfrute el viudo, serA igual a la que pot mi mindato g'oce cada hijo. Si el padre no mejora a ninguno, yo digo que todos son iguales. Lo que a cada uno le corresponda de los dos tercios de ]a herencia, eso es su legitima. La euota que perciba el viudo en usufructo serh igual a esa legitima." "Esto es lo que ha dicho el art. 834 del C6digo civil; tal es el criterio a que ha obedecido su preeepto."
De los tres casos que trae Aleubilla estudiaremos dos: en el primero su sistema se ajusta a la ley; pero en cambio en el segundo, no, y ya hay que adoptar otro mtodo, porque la legitima forzosa de los hijos queda disminuida.

PRIMER CASO (el testador vo mejora).
"Total de la herencia: 9,000 ptas. Dos hijos y el viudo. Los tres han de tener partes iguales. El problema es sencillo. Dividiendo por tres las 6,000 pesetas, que constitu.yen los dos tercios del caudal, estaril hecha la partici6n. Tocarin a cada hijo 2,000 pesetas en plena propiedad. Al viudo otras 2,000 en usufructo. La nuda propiedad de esta cuota vidual radicarh por igual en los dos hijos."
Se ve, pues, que en este ejemplo, el sistema se ajusta a la ley. En efecto: a cada hijo le toca por legitima forzosa

(1) Anuario de 1894.-Dictamen de Martinez de ]a CQmara.












1,500, y recibe 2,000: no sufre, pues, lesi6n la legftiina corta. Ademis, las cuotas son iguales, y la del viudo est6 saeada, como se vi6, del tercio de mejora. No se pueden presentar, por tanto, objeciones a este ejemplo. Pero, en cambio, si al segundo; y es que la soluci6n de Alcubilla y, de Jarehio no es buena de un modo absoluto, como tampoco. lo es la de Garcia Lastra. En efecto, en ese segundo ejemplo de Alcubilla, si se siguen sus reglas, los hijos saldrhin perjudicados en su legitima forzosa. (1)
Alcubilla lo comprende, y por eso, renegando de su soluci6n, se decide en ese caso por otra que sea mnis adaptada a la ley. VTase si no:

,E6UNDO CASO (mejora de todo el tercio).

"De eualquier modo que se haga la partici6n, dice, resultarh lo mismo. Por eso indicaremos el mfis sencillo. El tereio de legitima rigurosa se divide entre los dos hijos; y una parte igual a la que a cada uno corresponda se le asigna al e6nyuge viudo, abonandosela del tercio de mejora. La nuda propiedad de la cuota del viudo radicarh en este caso solo en el hijo mejorado." VWase, pues, e6mo en este ejemplo no sigue Alcubilla su sistema de dividir la cuota legitimaria entre los hijos y el viudo, porque le falla su opinion, puest0 que los hijos recibirian menos de lo que les alcanzaria por legitima rigurosa.
Y no es en ese solo caso de disposici6n de toda la mejora, en el que no es posible seguir la soluci6n de Alcubilla. No; nosotros vamos a sefialar un ejemplo, de entre muchos que pudieran presentarse, en que tampoco pnede aplicarse el sistema de dicho jurista.


(1) .Segdn el art. 835 del C6digo la porei6n hereditaria del viudo debe sacarse del tereio de mejora.











EJEMPLO (cow mejora del 75 %).

Dos hijos y el viudo:
Caudal ........ ...................... 3,000
Tercio libre que se deduce .... ........... ..1,000

Quedan ............... 2,000
Irejora del 75 por ciento ..... .............. 750

Quedan pars legitimas. . . 1,250

Si se dividen las 1,250 unidades entre 3 (los dos hijos y el viudo), se obtiene para cada uno de los hijos y el viudo el cociente 416.66; con lo cual salen perjudicados los hijos en su derecho, porque a ellos les corresponde por leglitima forzosa 500, legitima que no puede ser disminuida en manera alguna. La soluci6n no se ajusta a] precepto legal, porque los hijos salen dafiados en su legitima, y porque la cuota vidual, en lugar de gravar la mejora, como manda la ley, pesa sobre la legitima forzosa de los hijos.
Trae Alcubila otro ejemplo, que no transcribimos. porque basta con lo expuesto para dar una idea de su opinion, y porque hemos creido haber demostrado claramente que la soluci6n de 61, no es posible aplicarla en todos los easos que se presenten.
El Sr. Jarefio mantiene un punto de vista parecido al de Alcubilla, que ha dado a conocer en unos trabajos publicados en la Revista Gaceta de Registradores y Notarios, de Espafi. Veamos brevemente la opini6n de dieho escritor: "Entendemos coino regla general, que cuando hay dos o mAs hijos, para fijar la cuota del viudo en usufructo, si no ha habido mejora, ha de suponerse un participe mis; si quedan dos hijos deberd hacerse la partici6n, entre tres, de los dos tercios; si deja tres, entre cuatro, y asi sucesivamente, suponiendo una mAs. Se nos dirh tal vez que con ese procedimiento se gravan las leglitimas, por cuanto de los dos tercios que la constituyen, se cercena para el viudo











una parte, tercera, cuarta, quinta o sexta, segun el nfimero de hijos que concurran a la herencia. Y aunque este argumento deslumbra al primer golpe de vista, desaparece luego que se analizan bien todos los periodos del art. 834, y se penetra en su espiritu. Dice el segundo p~irrafo: "que si no quedase m~s que un hijo, el viudo tendrA en usufructo el tercio destinado a la mejora". Este p'rrafo segundo viene a fijar la verdadera inteligencia del primero y a confirmar la regla sentada, de que el viudo ha de sacar en todo caso una cuota igual a la que por legitima corresponda a cada uno de los hijos."
Nosotros estamos conformes con Jarefio en que debe existir igualdad entre la euota del viudo y la de los hijos; pero en lo que disentimos es en que sea su sistema el que mfis se ajnste a los preceptos legales. En efecto, ya hemos visto al tratar de la opini6n de Alcubilla, que su m6todo no es aceptable siempre. Pues lo mismo se puede decir del de Jarefio. Por ello no copiamos sus ejemplos; seria repetir, poco mis o menos, los de Alcubilla. En suma, esta teoria, no es, ni puede ser aceptable en aquellos casos, en que la legitima corta de los hijos sufra disminuci6n.

11. Opiniones de Firm at y de Morell.-Segfin estos antores, la cuota vidual se fija dividiendo entre los hijos el tercio de legitima forzosa, y dando al viudo una cuota igual a la de los hijos, que deberh sacarse del tereio de mejora.
Dice asi Firmat (1): "La legitima, rigurosamente tal, no es mds que un tereio del haber hereditario. El tercio de mejora s6lo de manera impropia puede Ilamarse legitima, por comparaci6n a extrafios, porque no puede salir de los descendientes, pero no con relaci6n a 6stos, puesto que cada uno, por si, tiene finicamente derecho a la participaci6n dcl tereio. Si el padre no dispone del otro a favor de alguno de los descendientes, como puede hacerlo, mejora a todos." "La Comisi6n de C6digos, dice en pdginas poste(1) "Estudios sobre el C6digo civil'.











riores, consideraba el caudal del padre dividido en tres partes iguales: una, la legitima; otra, de libre disposici6n y la restante destinada a las mejoras. Luego, la legitima a que podian referirse los redactores del C6digo en el articulo 834, no es mns que un tercio."
Lo transcrito es lo fundamental de la opini6n de Firmat, y es suficiente para formarse idea de ella. Pero, no es admisible, porque, al igual que la opini6n de Garcia de la Lastra, en la mayoria de los casos que se resuelven con arreglo a ella, se falta 'a la igualdad que manda el C6digo que exista, entre la cuota del viudo y la de los hijos. Precisamente con la ophi1ii de Firmat sucede lo contrario de lo que acontece con la de Garcia de la Lastra. Con las reglas de 6ste, el viudo, en la mayoria de los casos recibe una cuota superior a la de los hijos; con las de Firmat, la porci6n que toca a los hijos es mayor que la que corresponde al viudo. En efecto, vamos a poner un ejemplo para probarlo:
EJEMPLO (cua ado haya dos hijos).
Caudal .......... ........... 3,000
Sc deduce del tercio de libre disposici6n ...... ..1,000

Quedan .............. 2,000
Legitima de cada uno de los hijos ........... .... 500
Cuota usufructuaria del viudo ............... 500
FORMACION DE IIABERES
El de cada hijo:
1? En plena propiedad por legitima rigurosa. . 500 2? En plena propiedad procedente del .13 de
mejora ....... ................... 250
3? En nuda propiedad procedente de dicho tercio
y que corresponde a lo adjudicado al viudo. 250

Total ................ 1.000
(The miltiplieqdos por 2. dan los 2 000 nie nuedaban del ce-U do ].













El del viudo:
10 En usufructo. procedente de la mejora, y pagada la mitad por eada hijo, le corresponde la
cuota. ..................... 500
Del examen de este ejemplo se desprende claramente que mientras al vindo se le dan 500 en usufructo, los hijos reciben en plena propiedad 500 de legitima rigurosa, mas 250 por la parte del tercio de mejora, que hacen un total de 750. La condici6n, pues, del hijo es mejor que la del viudo; y no hay, por tanto, ignaldad. La doetrina de Firmat s6lo se ajusta a la ley, lo mismo que la de Lastra, en los casos en que el testador haya dispuesto del tercio de mejora. Esto hace que, por las mismas razones por las que reehazAbamos la de Lastra, no adnitamos la opini6n de Firmat.
Entre otros, del mismo parecer de Firmat es Morell (1). "Mejora, dice, es, no la porei6n de bienes de que dispone el testador, sino de la que puede disponer, siendo siempre mejora el tercio integro y completo, no una parte del mismo." Y nis adelante: "El C6digo establece una separaci6n entre el tereio de mejora y el tereio de legitinia estricta, como lo prueban la Base 16 y los articulos 782, 806, 808, 813, 814, 815, 816, 819, 824, 831 y 835. Y esta distinei6n arranca, no de que el testador disponga o no del de mejora, que es un mero aceidente, sino de la naturaleza de ese tercio, derivada, no de la disposici6n hecha, ni del gravamen impuesto pot el testador, sino de la posibilidad de que de ella se disponga, o de que sea gravada, de la no neesidad de repartirla por partes iguales entre los hijos; de la facultad de privar de ese tercio a eualquiera de ellos; de la facultad de menguar, de sustituir, de condicionar, de limitar y de gravar." Y en piginas posteriores dice: "El C6digo en aquellos articulos en que habla de legitima y mejora al mismo tiempo, bien puede asegurarse que separa los dos tercios, y entiende, por tanto, por legitima un tereio del caudal, cosa irremediable, toda vez que no debe


(1) Cit. por Scaevola, obra citada.










hablarse de residuos, pues hay que considerar como legitima un tercio o dos tercios integros."
Tales son, en concreto, los fundamentos de La opini6n de Morell. Para 61 la legitima que debe dividirse siempre entre los hijos, con el objeto de determinar la cuota vidnal, es el tereio riguroso. E invoca argumentos que no aceptamos. En primer lugar, no vemos la raz6n de que invoque en su apoyo la Base 16 (1), cuando en esta materia rige no la Ley de Bases, sino el C6digo civil que fu6 posterior a aquella. Ademhis, el C6digo civil en su art. 808, determina de un modo que a nuestro juicio no deja lugar a dudas, lo que debe entenderse por legitima. "Constituyen la legitima de los hijos y descendientes legitimos las dos terceras partes del haber hereditario del padre y de la madre. Sin embargo, podrfin &tos disponer de una parte de las dos que fornata la legitiva, para aplicarla como mejora a sus hijos y deseendientes legitimos. La tercera parte restante ser4 de libre disposicion."
Si, pues, la legitima la constituyen los dos tercios del caudal hereditario, como lo ordena el art. 808, no tiene raz6n Morell al haeer esa distinci6n entre tercio de mejora y tercio riguroso para concluir que la legitima la integra solamente un tercio. No. AdemAs su soluci6n, al igual que la de Firmat, no se ajusta a los preceptos legales en.la mayoria de los casos que se presentan. Con tal criterio de tomar por dividendo solamente el tercio forzoso, resultard que siempre-excepto en los casos en que haya mejora del tercio-los hijos tomarAn una cuota superior a la del viudo, lo cual, como ya hemos indicado, es contrario al principio de igualdad que anim6 al legislador al estatuir el articulo 834.
(1) En la Base 16 se estableci6 la prohibici6n de las sustituciones fideicomisarias mis al1. de la segunda generaci6n. 'El haber hereditario se distribuirh en tres partes iguales: una, que constituirA Ia legitima de los hijos, otra que podrtt el padre asignar a su arbitrio cono mejora, entre los mismos, y otra de que podrft disponer libremente". Se declara en ia Base que a falta do descendientes la mitad de In herencia .es la legitima de los aseendientes; y quo los hijos naturales tambi6n tendrhn derecho a una porci6n hereditaria.











12. Criterio de Manresa.-El Sr. Manresa, distinguido comentarista del C6digo civil, propuso en el afilo 1890 (1), cuando la cuesti6n se discutia ardorosamente, ciertas reglas para determinar la cuota vidual de un modo ajustado a la ley; reglas que afios despuds reproducia en sus Comentarios al Cddigo civil espaitol. Las reglas de Manresa no estin inspiradas en un criterio absoluto y finico, que es imposible tener en presencia de los variados casos que se pueden presentar.
La ley no dice de qu6 manera se ha de obtener la cuota vidual; y el Sr. Manresa se ha encargado de decirnos el procedimiento que habr de seguirse para determinar con arreglo a los preceptos legales, la cuota vidual, en los distintos casos que puedan surgir: segun que no haya mejora; que haya mejora del tercio; de s6lo una parte, etc.
Deciamos que las reglas que da Manresa, no estdn inspiradas en un criterio finico, porque, como veremos, a veces suma el viudo como otro divisor, a veces divide la legitima solamente entre los hijos, etc., segfn los casos.
"Para resolver la duda o cuesti6n de que se trata, dice Mfanresa, y aplicar en su recto sentido el art. 834 del C6digo civil, es preciso combinarlo con lo que se dispone y declara en el 808 y 835.
"De estas disposiciones se deduce con toda claridad que la intenci6n y voluntad del legislador ha sido que los hijos no mejorados reciban integra la tercera parte de la herencia, sin gravamen de ninguna clase. Con este objeto se ordena que la cuota en usufructo correspondiente al c6nyuge viudo se saque del tercio destinado a mejoras, o del de libre disposici6n en su caso; nunca del otro tercio que constituye la legitima forzosa de los hijos y que 6stos han de recibir sin ningfin gravamen, como se ha dicho."
Despu6s de hacer la observaci6n de que en la operaci6n es necesario descontar el tercio libre, pasa Manresa a exponer sus reglas: "Primera: Si no ha sido mejorado ninguno de los hijos, el importe total de esos dos tercios (el
(1) "Revista general de Legislaci6n". Tomo 76.











de mejora y el forzoso) se distribuir por partes iguales entre los hijos y el c6nyuge viudo, puesto que la cuota de 6ste ha de ser igual a la que por legitima, y no en otro concepto, corresponde a cada uno de los hijos o descendientes legitimos no mejorados. Segunda: Si el testador hubiere destinado a la mejora todo el tercio, quedar todo 6ste descartado completamente para determinar la cuota del viudo, y s6lo se tendr en cuenta el otro tercio de los dos que forman la legitima, el cual se dividir6 en tantas partes como hijos entran a heredar por corresponderles exclusivamente, y se darn al viudo una cuota igual a la de los hijos sacfndola del tercio de mejoras; pero si el c6nyuge no hubiere ordenado mejora alguna, los dos tercios que constituyen la legitima, se dividirAn en tantas partes como son los hijos y una mAs para el c6nyuge viudo. En ambos casos, aunque la cuota o parte de herencia que se adjudique el viudo sea diferente, porque esto depende de que haya o no mejora, siempre es igual a la que corresponde por legitima a cada uno de los hijos no mejorados, que es lo que ha dispuesto el art. 834 del C6digo civil en su primer pArrafo. Tercera: Por filtimo, en el caso de que existiera una mejora que no comprenda todo el tercio de que los padres pueden disponer con este objeto, separada la mejora, el sobrante se agregarA al otro tercio que podemos Ilamar de legitima corta, aceptando la denominaci6n ya antigua en nuestro derecho civil, y de todo ello se hace la misma divisin que en los dos casos anteriores, o sea se hacen tantas partes como hijos o herederos legitimos y una mAs que se adjudicarA en usufructo el c6nyuge viudo; pero haciendo el cAlculo de modo que siempre quede integra a los hijos no mejorados la parte que les corresponda del tercio destinado a la legitima corta o forzosa."
Tales son las reglas que da Mranresa para obtener la cuota vidual.
Conforme a ellas, los casos diversos que se presentan se resuelven de un modo ajustado a la ley, tomando el c6nyuge viudo una cuota igual a la que por legitima toman los











hijos. Por eso preferimos el criterio de Manresa a los otros que hemos examinado.
.Pondremos alguios ejemplos para resolverlos con arreglo a las reglas de Manresa, que ios permitan apreciar, al propio tiempo, la conformidad que guardan las operaciones divisorias con los preceptos legales.
Supongamos un caudal de 300 unidades; 4 hijos y el viudo.
PRIMER EJEMPLO (sill mejora).
Se aplica la primera regla:
Caudal hereditario .... .................. ..300
Deducido el tercio libre ..... ............... 100

Quedaiz de legitima ..... ....200 Haber de cada hijo:
En, plena propiedad por su legitima ............. 40
En nuda propiedad por la parte proporcional de lo
daido al viudo en usufructo ................ 10

Suman . ..... ............ 50
Que multiplicado por 4 (nfimero de hijos), da 200.
Haber del viudo:
La suma de lo adjudicado en nuda propiedad a cada
uno-oe los hijos (10 por 4) ................. 40

SEGUNDO EJEMPLO (con mejora del tercio).
Segunda regla:
Caudal hereditario .... ................. ..300
Deducido el tercio libre ..... ............... 100
Resta ..... .............. 200
Mejora que se deduce .................. ...100

Queda para legitimas ..... ..100










Haber del hijo mejorado:
En plena propiedad por leglitima corta ........... 25
En plena propiedad por lo que le resta del tercio
de mejora despu~s de sacada la cuota del viudo. 75 En nuda propiedad correspondiente a la cuota usufructuaria adjudicada al viudo .............. 25
Haber de los otros tres hijos (no mejorados) :
En plena propiedad por sus legitimas (25 por 3). 75

Total de todos los haberes. . . . 200 Que es la cantidad que constituye los dos tercios del caudal.
Haber del viudo:
Le corresponde lo adjudicado en nuda propiedad
al Iiijo mejorado ...... ................ 25

TERCER EJEAIPLO (con mejora de menos del tercio).
Se aplica la tercera y filtima regla:
Caudal hereditario ........... . ....... 300
Tereio libre que se deduce ................ ..100

Resta i ................. 200
Mejora que, se deduce ..... ............... 70

Qiiedan para legitimas ...... ..130
Haber del hijo mejorado:
En plena propiedad por legitima .............. 26"
En plena propiedad por su mejora ............. 70
En nuda propiedad correspondiente a la cuota usufructuaria adjudicada al viudo proporcionalmente 6.5
Haber de los otros tres hijos:
En plena propiedad por sus legitimas (26 por 3). 78 En nuda propiedad por la parte adjudicada proporcionalmente en usufructo al viudo (6.5 por 3). 19.5

Total ........... . ........ 200.0
Que es la cantidad a que ascienden los dos tercios del caudal.









58
Haber del viudo:
Por lo adjudicado a los cuatro hijos en nuda propiedad (6.5 por 4) ...... ................. 26

El examen de estos ejemplos que hemos presentado, basta para comprobar lo que al principio deciamos, esto es, que la soluci6n de Manresa se ajusta a la letra y al espiritu de la Ley. En esos ejemplos, la cuota del viudo es siempre igual a la de los hijos; la legitima forzosa no es nunca afectada; la cuota vidual se saca del tercio de mejora; cumplikidose asi, siempre, con lo dispuesto en el art. 834. Por ello, a nuestro juicio, debe seguirse la opini6n de Manresa siempre que se trate de determinar la cuota del c6nyuge suprstite, cuando 6ste concurre a la herencia del premuerto con dos o mis hijos o descendientes legitimos.
Si concurrieren ademds hijos naturales, las cuotas de-los hijos legitimos y del viudo se obtienen, como queda indicado, y la de los hijog naturales serh igual a la mitad de la de lo% legitimos, sacada del tercio libre, segfin lo dispone el ext. 840 del C6digo civil, sin que haya problema en este easo.


















13. Segundo caso: cuando el viudo concurre a la herencia con un solo hijo o descndiente legitimo.-14. Tercer caso: cuando concurre con ascendientes.-15. Cuarto caso: cuando concurre con herederos voluntarios o con hijor vaturales.-16. Quinto caso: cuando concurre con hijos de dos o mnds matrimonios.-17. Sexto caso: concurrencia del viudo con ascendientes e hijos naturales reconocidos.-18. S~ptimo caso: cuando existen hermanos o hijos de herrnanos.-19. Octavo caso: el viudo hereda
en propiedad.
13. El pArrafo 2? del art. 834 dice asi: "Si no quedare m~s que un solo hijo o descendiente, el viudo o viuda tendrd el usufructo del tercio destinado a mejora, conservando aqu6l la nuda propiedad, liasta que por fallecimiento del c6nyuge sup~rstite se consolide en .1 el dominio." Este es el segundo caso de los que, siguiendo el orden del C6digo, se presenta a nuestra consideraci6n en este trabajo, que desarrollamos con el objeto de determinar los derechos hereditarios del c6nyuge viudo en nuestra legislaci6n.
La determinaci6n de la cuota vidual, en este caso, no ofrece dificultades, porque el precepto del C6digo es bien claro. Ilustraremos, sin embargo, dicho precepto con un ejemplo, que nos permita ver c6mo se obtiene la cuota vidual.
EJEMPLO
Caudal ...... ....................... 300
Tercio libre deducido .... ................ ..100

Quedan ................ ...200


I R52 8 P _ZR4 NO m m M M9 I F R M m m m m m










Haber del hijo:
En plena propiedad por su legitima ............. 100
En nuda propiedad proveniente de lo adjudicado al
viudo en usufructo .............. . . . . 100

Total .................. ...200
Haber del viuido:
Tercio de mejora en usufructo ................ 100
14. Siguiendo el orden del C6digo, liegamos al tercer caso de determinaci6n de la cuota vidual, o s~ase aquel en que el viudo concurre a la herencia del premuerto, con ascendientes. En este caso, "el c6nyuge sobreviviente, dice el art. 836, tendrA derecho a la tercera parte de la lierencia en usufructo". Y a continuaci6n, en el segundo pfrrafo, introduce dicho articulo una excepci6n a la regla general que ya conocemos, segfin la cual la cuota vidual debe sacarse del tercio de mejora, ordenando que "este tercio se saeard de la mitad libre, pudiendo el testador disponer de ]a propiedad del mismo".
Precisa antes de determinar la cuota vidual, conocer cu61 es la legitima de los ascendientes. El art. 809 nos lo dirA: "Constituye la legitima de los padres o ascendientes la mitad del haber hereditario de los hijos y descendientes. De la otra mitad podrin 6stos disponer libremente, salvo lo que se establece en el art. 836."
Ya, pues, con vista de esos dos preceptos, tratemos de sefialar la cuota vidual, presentando un ejemplo para mejor comprender el caso.
Caudal de 300 unidades; dos padres y el c6nyuge.
Caudal hereditario. .................300
Mitad de libre disposici6n ................ ...150

Quedan de legitirnas para los padres. . . 150
Haber del viudo:
-La tercera parte de la herencia en usufructo, sacada
la mitad de libre disposici6n ............... 100












Queda ademhs, de la mitad de libre disposiei6n, un residuo de 50 unidades de cuya propiedad puede disponer el testador; quien puede disponer de la propiedad del tercio adjudicado en usufructo al viudo. En este caso el favorecido entraria a disfrutar de las 50 unidades restantes, y .tendria ademfs ]a nuda propiedad de lo adjudicado al viudo, hasta quc por la inerte de (ste se consolidara en 61 la propiedad plena.
Tambi6n puede sueeder que no haya dispuesto el testa dor de esa mitad libre, en el cual caso los aseendientes he rederfn ese residuo de 50, por partes ignales; teniendo ademas eada uno por mitad, la nuda propiedad de lo adjudieado al viudo en usufructo.

15. En este enarto easo que pasamos a estudiar, recibe el e6nyuge sup6rstite la mayor asignaei6n de enota nsufruetuaria, pues que la ley la hace ascender hasta la mitad de la herencia. "Cundo el testador, dice el art. 837. no dejare deseendientes ni aseendientes legitimos, el c6nyu'e sobreviviente tendrh derecho a la itad de la herenzcia, tambi6n en usufructo.'
En este caso, siempre que no haya hijos naturales reconocidos, el testador puede disponer a su voluntad de la herencia, aunque la ley, velando por el cdnyuge, sale a su defensa ordenando que se le reserve la mitad de aquella cn usufructo; euota la mayor de todas las que la ley le concede, y que tiene su fundamento en la clase de herederos que con el viudo coneurren a la lierencia.
Como la ley habla en el supuesto de que no queden descendientes ni ascendientes legitimos, puede suceder, en este caso, que concurra el e6nyuge a la herencia bien con herederos voluntarios, o bien con hijos naturales reconocidos, euestiones ambas dc las que vamos a oduparnos.
Aunque el precepto es claro, y su aplicaci6n no ofreec lugar a dudas, sin embargo, siguiendo la norma que nos hemos trazado, presentaremos dos ejemplos para mejor ilustrarlo. El primer ejemplo se referird a la coneurren-











cia del viudo con herederos voluntarios, y el segundo a la concurrencia con hijos naturales reconocidos.
PRIMER EJEMPLO
Caudal: 300 unidades. El viudo y A y B; herederos 6stos por mitad.
Caudal .......... ..................... 300
Mitad que se deduce (para el usufructo vidual). . . 150

Quedan ..... .............. 150
Haber de cada uno de los herederos A y B:
En plena Propiedad. .................75
En nuda propiedad por la parte proporcional adjudicada al viudo ...... ................. 75

Total ..... ............... 150
Que multiplicado por 2 (nfimero de herederos), dan los 300 del caudal.
Haber del viudo:
La mitad de la herencia en usufructo ............ 150

SEGUNDO EJEMPLO
El mismo caudal, y concurren a la herencia el viudo y dos hijos naturales reconocidos. Antes de resolver el caso, es necesario conocer la aseendencia de los derechos hcreditarios de los hijos naturales. El art. 842 nos lo dirh: "Cuando el testador no dejare ascendientes ni descendientes legitimos, los hijos naturales reconocidos tendrtn derecho a la tercera parte de ]a herencia." Ya, pues, con vista de este precepto, podemos resolver el caso. Caudal. .. ............... 300
Mitad libre que se deduce .. ......... . 150

Queda para el viudo ........... 150











Haber de cada hijo natural:
Como segfin el art. 842, los dos hijos naturales tienen derecho a la 3. parte de la herencia, se le adjudica a cada uno de ellos la mitad de ese tercio .............. 50
Que multiplicado por 2, da 100, o s~ase el tercio del caudal.
Haber del vido:
Segfin el art. 837, se le adjudica en usufructo la mitad de la herencia. ................ 150
Como el haber del viudo en usufructo asciende a 150, y como los hijos naturales han recibido en nuda propiedad 100, queda un residuo de 50 sin adjudicar en nuda propiedad, y cuya adjudicaci6n puede hacerla a su voluntad el testador. Segfin se habrA tenido ocasi6n de observar, estos ejemplos se ajustan a los preceptos legales. En ambos, tanto en el caso de concurrencia con herederos voluntarios, como en el de con hijos naturales, el viudo percibe siempre su cuota ascendente a la mitad de la herencia en usufructo, como lo prescribe el art. 837.
16. Mucho se discuti6 en el seno de la Comisi6n Codificadora si se debia conceder o no, la cuota usufructuaria al viudo de un segundo matrimonio. Mientras unos vocales, como Morales, se decidian por la supresi6n del usufructo, otros, como Fabi6, buscaban una soluci6n que, no privando al viudo de su cuota, no afectara tampoco a la legitima de los hijos del primer matrimonio. "Surgieron del debate cuatro tesis distintas, dice Alonso Martinez (1), una, negar el usufructo a 1 viudo o viuda de segundas bodas; otra, no hacer diferencia para los efectos de la viudedad entre las primeras y las segundas nupcias, es decir sacar en uno y otro caso, la pensi6n del tercio destinado a las mejoras; la tercera, conservar el usufructo de viudedad en el segundo matrimonio, pero gravando con 61 el tercio de libre disposici6n; y la cuarta, la del Sr. Gamazo, que se sacase la pensi6n de viudedad de los gananciales del segundo matrimonio, y en falta de 6stos o para ilenar su deficien(1) "El C6digo Civil en sus relaciones con las legislaciones forales 1 '.












cia, del tercio libre." "Puestas a votaci6n, ninguna tuvo mayoria absoluta; la que ms votos reuni6, no pasando, sin embargo, de cinco, fu6 la tercera."
Esta tesis, aprobada, cristaliz6 en el C6digo civil en el art. 839, euyo contenido es el siguiente: "En el caso de concurrir hijos de dos o ms matrimonios, el usufructo correspondiente al c6nyuge viudo de segundas nupcias se saearh de la tercera parte de libre disposici6n de los padres. "
El precepto no estA redactado con toda claridad, e induce a muchas dudas. En primer t6rmino: esos hijos dejados, I de cul c6nyuge han de ser: del viudo o del muerto? Adem6s. es necesario que condurran hijos de dos o ms matrimonios para que el c6nyuge viudo de segundas nupcias tenga derecho a la cuota vidual? Y por filtimo: I eiil es la cuantia de la cuota vidual en el art. 839, y cuil serA la manera de obtenerla?
La primera duda que se presenta, a nuestro juicio, se resuelv" prontamente. Como para concurrir a la herencia es necesario tener relaciones de parentesco con el muerto, es indudable que los hijos a que se refiere el art. 839, tienen que ser los del c6nyuge difunto, que son los que con el viudo han de concurrir a la herencia.
La segunda cuesti6n que se nos presenta en el eaxmen del art. 839 procede de la mala relaei6n de 6ste. Dice asi dicho articulo: "En el caso de coticurrir hijos de dos o rnds matrivioios, el usufructo"... etc. Parece deducirse del precepto, y algunos lo har entendido asi, que es necesario para que el viudo de segundas nupcias tenga derecho a la cuota vidual, que concurra con hijos de dos o mas matrimonios. No; no es esa la inteligencia del art. 839. Si asi fuera, se darfan muehos casos en que el viudo, por no concurrir con hijos de dos o m's matrimonios, no tendria derecho a la cuota usufructuaria, lo cual es contrario al espiritu del C6digo. Se aplica, por lo tanto, el art. 839 aunque el viudo no concurra a la herencia, precisamente con hijos de dos o ms matrimonios. En prueba de ello, nosotros vamos a presentar un caso en que no habiendo esa











concurrencia de hijos de dos o 1tiffs matrimonios, el viudo tiene derecho a la cuota, que se saca del tereio libre, como lo ordena el art. 839. En efecto: supongamos que A viudo (con hijos) se casa con B soltera (sin hijos). Este matrimonio se disuelve al eabo de'poco tiempo por la muerte de A; por lo eual vienen a su herei.icia los hijos de su primer matrimonio como herederos forzosos, y. la viuda del segundo matrimonio B, tambi6n con ese caricter. Aqui no hay m's que hijos de un matrimonio (del primero qule contrajo A), y sin embargo no es posible negarle en este caso su cuota vidual a B; debi6ndose aplicar, por lo tanto, el art. 839, que ordena que la cuota se saque del tercio de libre disposiei6n. Lo cual es lo justo, porque no es posible sostener, con fundamento, que en el ejemplo que hemos presentado, en que s6lo concurren hijos de un matrimonio, se aplique el art. 835 y se saque la cuota del tercio de mejora. No; los que tal cosa sostienen sufren un error. Claro osth que el viudo no puede quedarse sin su cuota; pero 6sta se saearA, como lo ordena el art. 839, del tercio de libre disposiei6n, y nunca del de mejora, porque no existe nexo alguno de parentesco entre los hijos del primer matrimonio y el padrastro o madrastra que con ellos concurre a la herencia. Indudablemente, que cuando el c6nyuge sobreviviente es el padre o la madre, nada se opone a que el usufructo vidual se saque de la legitima de los hijos; pero no es la misma ia situaci6n, cuando quien queda es el padrastro o madrastra, en el cual easo se hace muy duro admitir que ese extrafio, disfrute de las rentas provenientes de ia legitima de los hijos del difunto; hijos que, como observa Scaevola, "no tienen lazo alguno juridico con el usufructuario". En el caso, pues, que nosotros hemos presentado, no obstante concurrir solamente hijos de un matrimonio, se aplicarh cl art. 839, y en su consecuencia, la cuota vidual habrA de sacarse del tercio de libre disposici6n.
El otro problema que eheierra el articulo que examinamos es el de la cuantia o ascendencia de la cuota vidual. En efecto, basta leer el art. 839 para convencerse de que en 61 no se fija tipo alguno, con arreglo al cual, poder de-












terminar dicha cuota. A nuestro juicio, no queda, pues, otro remedio que proceder por analogia con los otros ejemplos que hemos examinado, para determinar la ascendencia de la cutta dcl viudo de segundas nupcias. Por tanto, la cuota vidual se fijarA, en nuestra opini6n, por comparaci6n con la que corresponda al hijo no mejorado; pudiendiendo ascender a todo el tercio libre o s6lo a una parte de 6ste, segfin los casos. Presentaremos dos ejemplos en que se vea mejor esto. Supongamos un caudal de 300 unidades; dos hijos del primer matrimonio y la madrastra.
PRIMER EJEMPLO (sin m ejora).
Caudal hereditario .... ........... 300
Tercio libre (que va a ser afectado por la cuota vidual) ...... ......... ...... 100

Quedan para legitimas ......... 200
Haber de cada uno de los dos hijos:
En plna propiedad por legitima .............. 50
En plena propiedad por mejora ................ 50

Total ..................... 100
Haber del viudo:
En usufructo ..... ............. 100
SEGUNDO EJEMPLO (con mejora del tercio).
En este caso, por lo tanto, en que ninguno de los hijos ha sido mejorado expresamente, y en que los dos tercios se han repartido entre ellos dos, la cuota usufructuaria del viudo asciende a todo el tercio libre, de cuya nuda propiedad puede disponer el testador. Caudal ..... ................ 300
Tercio libre (que va a ser afectado por la cuota usu. l...ria. . . ............. 100
Quedan ..... .............. 200
Tercio de mejora que se deduce .............. 100
Qziedan para legitimas ...... ... 100











Haber del hijo mejorado:
Por su legitima, en propiedad plena ............ 50
En plena propiedad por la mejora .............. 100

Haber del otro hijo:
Por su legitima, en plena propiedad ............. 50
La cuota del viudo se fija por comparaci6n con la de este hijo, y se saca, segftn el art. 839, del tercio libre.
Haber ( el viudo:
En usufructo .... ............. 50

En este ejemplo, como el tercio de libre disposici6n asciende a 100 y s6lo se grava la mitad, el testador puede disponer de la plena propiedad de las 50 unidades restantes, y adem~s de la nuda propiedad de lo adjudicado al viudo. VWase, pues, la raz6n que teniamos antes al decir que la cuota vidual podia ascender unas veces a todo el tercio libre, y otras a solo una parte del mismo.
Esa variaci6n de la cuota vidual depende del criterio de analogia que nosotros hemos adoptado para determinar en el caso del art. 839 la ascendencia o cuantia de dicha cuota. Esta se fijard, por lo tanto, con arreglo a lo dispuesto en el art. 834, es decir, por comparaci6n con la cuota del hijo no mejorado.

17. Aunque no frecuentemente, se presenta de vez en cuando en la prActica profesional este caso que pasamos a examinar, referente a la determinaci6n de la cuota vidual cuando el viudo concurre a la herencia con ascendientes e hijos naturales reconocidos. Trataremos, pues, de determinar la cuota del viudo a la luz de los preceptos legales vigentes.
La legitima de los ascendientes, segfin el art. 809 del C6digo civil, la constituye la mitad del haber hereditario de











los hijos. "De la otra mitad, dice dicho articulo, podrAn 6stos.disponer libremente salvo lo que se establece en el articulo 836." El art. 836, del que nos hemos ocupado ya, preceptfia que cuando el viudo concurra con ascendientes tendril derecho a la tercera parte de la herencia en usufructo, que se sacarA de la mitad libre.
Y por filtimo, dice el art. 841 del mismo C6digo: "Cuando el testador no dejare hijos o descendientes, pero si ascendientes legitinos, los hijos naturales reconocidos tendrAn derecho a la mitad de la parte de herencia de libre disposici6n. Esto se entiende sin perjuieio de la legitima del viudo, conforme al art. 836, de modo que concurriendo el viudo con hijos naturales reconocidos, se adjudicarA a 6stos s6lo en nuda propiedad, mientras viviere el viudo, lo que les falte para completar su legitima."
Con vista de estos preceptos legales estamos ya en disposici6n de proceder a determinar la cuota del viudo en el presente caso. A ese objeto presentaremos un ejemplo, que nos permita, ademis, aplicar estos preceptos para mejor comprenderlos.
Supongamos un haber hereditario de 300 unidades, al cual concurren dos ascendientes, dos hijos naturales y el viudo.

Caudal ...... ............... 300
Mitad libre que se deduce .. ......... . 150

Quedan de legitima a los ascendientes. . . 150
Haber del viudo:
Se le adjudica, segfin el art. 836 ......... . 100

Haber de los dos hijos vaturales:
Les corresponde, segfin el art. 841, la mitad de la parte de herencia de libre disposici6n, o s6ase 75, que es precisamente la mitad de 150. Pero como esta mitad libre est& afectada por la cuota usufructuaria del viudo, ascendente a un tercio de la herencia, los hijos naturales no se adju-











dican toda su cuota en plena propiedad, sino del modo siguiente:
En plena propiedad (25 por 2) ............... 50
En nuda propiedad, proveniente de lo adjudicado
al viudo, para completar su cuota (12.5 X 2). . 25

Total ......... ............. 75

Que es precisamente la ascendencia de la cuota de los hijos naturales, segfin el articulo 841.

Haber de los dos ascendientes:
En plena propiedad por legitimas (75 X 2) .... 150 En nuda propiedad procedente de lo adjudicado al
viudo en usufructo (37.5 X 2) .... .......... 75

Total .. .......... . 225
Que sumados a los 75 del haber de los dos hijos naturales constituyen el haber integro, o s~ase 300.

-Como se habrh observado, en el ejemplo presentado se cumple con lo dispuesto por los preceptos legales aplicables al caso. Los ascendientes perciben su cuota legitimaria constitutiva de la mitad de la herencia; los hijos naturales reciben tambi~n la suya, o s~ase la mitad de la parte de libre disposici6n (la mitad de la mitad, porque la parte libre es la mitad de la herencia) ; y finalmente, no obstante la cuota de los hijos naturales, el viudo percibe su cuota usufructuaria ascendente, segfin el art. 836, a un tercio de la herencia, aunque para ello sea necesario, como se vi6, completar la cuota vidual a expensas de la de los hijos naturales.

18. El precepto que regula el s6ptimo caso de los que nosotros venimos estudiando, esth contenido en el articulo 953-que dice: "En el caso de existir hermanos o hijos de hermanos, el viudo o viuda tendrA derecho a percibir, en











concurrencia con 6stos, la parte de herencia en usufructo que le esth sefialada en el articulo 837."
Segfin dicho art. 837, el c6nyuge sobreviviente tiene de recho a la mitad de la herencia en usufructo.
Como se ve, la determinaci6n de la cuota vidual no ofrece dificultades en este caso. Los preceptos legales aplicables son claros y terminantes, no dando lugar a dudas su aplicaci6n.
Se supone que el c6nyuge muere intestado, dejando hermanos y sobrinos, juntamente con el viudo. I Cuil serA en este caso la cuota vidual? El art. 953 lo dice: la sefialada en el 837, o s6ase la mitad de la herencia en usufructo, carga que habrA de pesar por partes iguales sobre los otros concurrentes a la herencia. Pongamos un ejemplo, que aclare lo que dejamos dicho.
Caudal de 300 unidades, al cual concurren dos hermanos, tres hijos de otro hermano muerto (sobrinos) y el viudo:
Caudal hereditario .... ........... 300
Mitad en usufructo para el viudo ........ 150

Quedan ..... .............. 150
Ahora bien, como el caso es de herencia intestada, al difutito lo heredan en todos sus bienes sus hermanos y sobrinos, eoneurriendo 6stos en representaci6n del padre muerto. La herencia, pues, se repartirh entre los hermanos (log s0brinos, por ser hijos de un hermano, forman una unidad a los efectos de la herencia), a cada uno de los cuales tocarh soportar proporcionalmente la cuota usufructilaria del viudo,
El haber, pues, de cada hijo serd:
En plena propiedad ... .......... .. .. 50
En nuda propiedad procedente de lo adjudicado al
viudo por partes iguales ......... 50


Total, ..................... 100










Que multiplicado por 3, que es el nfimero de herederos (puesto que los tres sobrinos toman el lugar del padre muerto), hacen las 300 unidades que forman el caudal hereditario. Tal es, pues, la manera de obtener la cuota vidual en este caso de concurreneia del viudo eon hermanos y sobrinos. Nosotros, por no complicar las operaciones num6ricas, hemos supuesto el caso de que los hermanos que concurran sean todos de doble vinculo; pero advertimos que el procedimiento ser' siempre el mismo, aun cuando coneurran hermanos de doble vineulo y de vinculo sencillo; aunque en este caso precisa tener en cuenta, a la hora de la formaci6n de haberes, el art. 949 (1), con el objeto de adjudicar a los hermanos de doble vineulo una porci6n doble de la que se asigne a los mediohermanos.

19. Hasta aqui no hemos examinado sino aquellos casos en que el viudo hereda en usufructo. Ahora vamos a estudiar el caso en que, en la herencia intestada, el viudo hereda en propiedad.
La legislaci6n vigente modific6 el criterio de la antigua, liamando al viudo, en la herencia legitima, inmediatamente despu~s de los hermanos y sobrinos, dhndose asi exacta cuenta de lo que es y significa la sociedad conyugal dentro de la familia.
Por la ley de 16 de mayo de 1835, los c6ryuges eran Iainados a la sucesi6n intestada despu~s de los parientes colaterales del 4? grado y de los hijos naturales y su descendencia. A nadie se le ocultaba la injusticia de esta ley que colocaba al viudo despuns de los primos.
Una situaci6n de injusticia tan ostensible no podia subsistir por mucho tiempo; y asi sucedi6 que en seguida que se iniciaron los trabajos primeros de codifieaei6n espaflola, se pens6 en darle ai viudo su lugar debido en la sucesi6n intestada del prernuelto.
La ley de Bases de 11 de mayo de 1888, en su Base 18,
(i) Aft. 949.-Si concurribten hermanos d padre y madro con medio hermanos, aqu611os tomarfn doble porei6n que 6atos en la herencia.











dispuso lo siguiente: "A la sucesi6n intestada sertn llaMados: 1?, los descendientes. 2?, los ascendientes. 3?, los hijos naturales. 40, los hermanos e hijos de 6stos. 5?, el c6nyuge viudo." En cste orden de sucesi6n se han vaciado los articulos del C6digo civil referentes a la sucesi6n intestada. Dice asi el art. 952: "A falta de hermanos y sobrinos, hijos de 6stos, scan o no de doble vinculo, sucederi en todos los bienes del difunto el c6nyuge sobreviviente que no estuviese separado por sentencia firme de divorcio."
-Como se ye, el C6digo civil coloca a los c6nyuges despu~s de los hermanos y sobrinos, y delante de los tios y de los primos; con lo cual, hecha la comparaci6n con la ley de mayo de 1835, han ganado los c6nyuges dos lugares en la sucesi6n intestada.
A falta, pues, de descendientes, ascendientes, hijos naturales y hermanos y sobrinos, sucederi el c6nyuge sobreviviente en todos los bienes del difunto. Para ello exige el art. 952 que "cl c6nyuge sobreviviente no estuviese separado por sentencia firme de divorcio".
Esta filtima parte del precepto, da lugar a graves dudas. En efecto, cotejando el art. 952 con el 834, se nota que en aqu6l no sc habla del caso en que el c6nyuge sobreviviente estuviese divorciado por culpa del difunto, sino que exige terminantemente que el sup6rstite no est6 separado por sentencia de divorcio. El silencio de la iey, I significa que el c6nyuge inocente no tiene derecho a suceder en sucesi6n intestada, en el caso del art. 952, si esti separado por sentencia firme,de divorcio? '-Claro est'i que el precepto del art. 952 es terminante: y en su consecuencia, aplicindolo literalmente, no queda mis remedio que negar al c6nyuge inocente divorciado, su derecho a suceder al difunto en el caso que estudiamos. Tal es la opini6n de gran nuimero de comentaristas, quo, esclavos de la letra de los C6digos, no ven m~s allk de lo'que dicen los articulos de los Cuerpos legales.
Nosotros nos permitimos rechazar tal interpretaci6n. Cla' iorestii que cuando en la ley existen preceptos aislados que no guardan relaci6n con ninguno otro del propio' cuerpo











legal; preceptos de vida juridica.independiente, cuyo contenido no se relaciona con el de ninguna otra disposici6n legal; preceptos de cuyo exacto cumplimiento depende la estabilidad de instituciones sociales o politicas, ya que el no aplicarlos literalmente pondria en peligro a aquellas; claro estA, decimos, que entonces no queda m'is remedio que aplicar el precepto legal tal como estA escrito, es decir, sin contemplaci6n alguna, aunque el precepto en determinados casos resulte duro y hasta injusto: ahi esth precisamente el fundamento del conocido aforismo: dura lex, sed lex.
Pero en cambio, cuando en los C6digos se aceptan doctrinas a cuyo desarrollo responden sus articulos; y no obstante, se nota que alguno de 6stos, por su redacci6n, parece contradecir o contradice la doctrina legal o sistema admitido por el C6digo, lo mis recto en tales casos es, no interpretar el articulo ad pedem literae, sino en un sentido amplio, en relaci6n con el espiritu del C6digo. Si nosotros hemos visto que el C6digo civil tiende en todos sus articulos, de un modo sistemAtico, a favorecer al c6nyuge inocente, ordenando que s6lo para 61 produzca efectos civiles el matrimonio nulo; si nosotros hemos visto c6mo en el articulo 834, no obstante la existencia del divorcio, no le niega el C6digo al c6nyuge inocente su derecho a la cuota vidual, 1por que no interpretar el articulo 952 en el sentido de que an l habiendo divorcio, el c6nyuge inocente tiene derecho a la herencia ? Tal seria la interpretaci6n recta, en consonancia con el espiritu que anima al C6digo, en todos sits articulos, de favorecer al c6nyuge inocente; interpretaci6n que nosotros no tenemos eserfipulos en defender por justa y moral.
Segfin el art. 952, el viudo hereda todos los bienes del difunto. La herencia es, pues, para 61 el titulo de dominio de dichos bienes.
Propietario de ellos, su derecho no se reduciri simplemente, como en los casos anteriores, a usar y disfrutar de los mismos, sino que tendrh el "derecho a gozar y disponer de los bienes, sin m6s limitaciones que las establecidas en las leyes".




















V

20. Otras formas de pagar el viudo su cuota.-21. Derechos y deberes del viudo en sit cardeter de usufructuario.
-22. Extinci6n de sit derecho.-23. Labor coronat opus.

20. La regla general congiste en adjudicar al viudo, para pagarle gu cuota, el usufructo de determinados bienes de la hereneia, cuyo valor ascienda precisamente a la parte que le haya correspondido al hacerse la divisi6n del caudal hereditario. Pero puede suceder tambi~n que al viudo se le pague en otra forma. El articulo 838 lo dice: "Los herederos podrhn satisfacer al c6nyuge su parte de usufructo, asignfndole una renta en efectivo, procediendo de mutuo acuerdo, y, en su defecto, por virtud de mandato judicial. Mientras esto no sc realice, estarfin afectos to. dos los bienes de la herencia al pago de la parte do usufructo que corresponda al c6nyuge viudo".
Como se ve, es requisito indispensable, para hacer el pago en alguna de egas formas, que los hetederos y el c6nyuge se hayan pesto de acuerdo, o que, en su defecto, se haga por virtud de Inandato judicial, sin quc la ley diga en este filtimo caso cuil es el procediniento que habrA do seguitse para ilegar a este resultado.
Lo normal es, cotno hemos vistoi qte los bienes ge adjudiquen en uslifructo, no tenieitdo derecho cl c6nyuge a reclamhar de los herederos el pago de la cuota en otra forma, ni tampopo los herederos el de hacer aceptat al "iudo, pago distinto de la cuota usufructuatia. Sin embargO, admite 1i C6digo que, puestos de atuerdo ol c6nyugo y los hdrederos, o bien por mandato judicial, se pueda pagar al











viudo Su cuota en otra forma que no sea la usufructuaria, reconociendo asi sin duda, los perjuicios econ6micos que trae consigo la desmembraci6n de la propiedad. A nadie se le oculta que con el usufructo sufren depreciaci6n los bienes, ya que el usufructuario trata siempre de sacar de ellos el maximum de beneficios, sin preocuparse de mejorarlos. El notable civilista francs Baudry-Lacantinerie (1) apunta, al hablar de la conversi6n del usufructo en Renta viajera, las objeciones que se han presentado al derecho de usufructo:" Une des plus graves objections, dice, qui aient Wt formuls contre la protej de loi attribuant an conjoint survivant un droit d'usufruit, 6tait tire de ce que cette nouvelle legislation engendrarait un nombre consid6rable d'usufruits et cr6erait ainsi une entrave a la libre circulation des biens, et aussi A leur bonne exploitation, les usufruitiers ayant une tendance naturelle A abuser du present san se pr~ocuper de 1'avenir."
Segfin se ha visto, el C6digo civil admite tres formas distintas de pagar al viudo, en sustituci6n de su cuota usufructuaria. Son ellas: A) Asigiznvdole una renta vitalicia. De este modo los herederos quedan obligados a satisfacer al viudo, durante toda su vida, una pensi6n o rdito anual, conservando, en su poder, los herederos, los bienes muebles o iniuebles, o el capital de ]a herencia que han de responder al viudo del pago exacto de su pensi6n. Esta es, las mds de las veces, una forma de pago ventajosa para el viudo, porque asi se evita las dificultades que se presentarlan si usufructuara dichos bienes, y tiene, en cambio, la seguridad de recibir siempre, con fijeza, la misma cantidad sin molestias de ningidn g~nero.
B) Asigndndole los productos de determinados bienies.
-Mediante esta prestaci6n son previamente sefialados ciertos bienes de la herencia, cuyos productos son reservados al viudo. "No encaja exactamente esta prestaci6n, dice Scaevola, en ninguno de los tipos juridicos clasificados en el C6digo." Segfin dicho autor esta prestaci6n no puede considerarse anticresis, porque 6sta se establece en atenci6n
(1). Pr~cis.de droit civil-Tomo 3.











al pago de intereses y despu~s al de un capital, y ademAs se limita a bienes inmuebles; al paso que la prestaci6n del art. 838 no especifica la clase, y puede reeaer ademds sobre bienes muebles (efectos pfiblicos). Tampoco puede considerarse un derecho de uso, dice Scaevola, porque dieho derecho tiene un cardcter gen~rico, al paso que el del articulo 838 se contrae a la mera percepci6n de frutos.
A nuestro juieio, el derecho a los productos de determinados bienes que el art. 838 da al viudo, puede considerarse una modalidad del derecho usufructuario, aunque esto no impide que existan diferencias entre ambos. Cuando al viudo se le da su cuota en usufructo, los herederos se adjudican los bienes correspondientes en nuda propiedad; al paso que en el caso del art. 838 la adjudieaei6n es en plena propiedad, aunque dejfindose la administraei6n al viudo para que perciba, de ese modo, los produetos de los bienes que administre.
C) La entrega de un capital en efectivo.-Esta es la otra forma de pagar al viudo, que admite el C6digo, en slstituci6n de la cuota usufructuaria. Esta forma de pago significa la redenci6n del usufructo vidual, y la extinci6n de las relaciones juridicas entre el c6nyuge y los herederos en lo que a los derechos hereditarios de aqu61 se refiere.
I Cuil serA la ascendencia de lo que se pague al viudo en estos casos que hemos estudiado? Como ya hemos visto que los interesados pueden ponerse de comfin acuerdo, en este caso se estarA a lo que se haya pactado, porque, como se sabe, "pacta sunt servanda". Pero en el caso de que sea el juez el que ordene alguna de esas formas de pago, entonces tendrA el viudo derecho a exigir que la prestaci6n sustitutiva sea equivalente a lo que le corresponda por su cuota usufructuaria.

21. No existen en la Secci6n VII, Libro III, Tit. III del C6digo civil, contentiva de los "Derechos del C6nyuge viudo", preceptos que, de un modo expreso, sefialan los derechos y obligaciones del viudo en su carfcter de usu-











fructuario (1). En vista de este sileneio del legislador, la determinaci6n de los derechos y deberes del viudo usufructuarjo se harA por lo que se dispone en el C6digo civil en la parte relativa al usufructo, o s6ase en el Titulo VI del libro II, Despu6s de todo, dado el carfcter de usufructuario del viudo, no habia necesidad de repetir, al tratar de la cuota vidual, los derechos y obligaciones del viudo, por estar 6stos ya consignados en el titulo que el C6digo dedica a la regulaci6n del "Usufructo". El viudo, pues, en t6rminos generales, tendril los mismos derechos y obligaciones que cualquier otro usufructuario.
Y esos derechos del usufructuario, los encontramos establecidos en los articulos del C6digo civil 471 y siguientes hasta el 490.
"Segn el art. 471 "el usufructuario tendr derecho a percibir todos los frutos naturales industriales y civiles de los bienes usufructuados". Respecto de los tesoros que se hatlasen en la finca serh considerado como extrafio". El viudo tiene, pues, eljus utendi et fruendi.
"Art. 472. "Los frutos naturales o industriales pendientes al tiempo de comenzar el usufructo, pertenecen al'usufructuario. Los pendientes al tiempo de extinguirse, pertenecen al propietario. En los precedentes casos, el usufructuario, al comenzar el usufructo, no tiene obligaci6n de abonar al propietario ninguno de los gastos hechos; pero el propietario estf obligado a abonar al fin del usufructo con el producto de los frutos pendientes, los gastos ordinarios de cultivo, simientes y otros semejantes, hechos por el usufructuario. Lo dispuesto en este articulo no perjudica los derechos de tercero, adquiridos al comenzar o terminar el usufructo.
"Art. 473.-Si el usufructuario hubiese arrendado las tierras o heredades dadas en usufructo, y acabare 6ste antes de terminar el arriendo, s6lo percibirdn 61 o sus herederos y sucesores la parte proporcional de la renta que debiere pagar el arrendatario."
(1) El C6digo civil trata del usufructo en sus articulos desde el 467 al 522, ambos inclusives.











"Art. 474.-"Los frutos civiles se entienden percibidos dia por dia, y pertenecen al usufructuario en proporcidn al tiempo que dure el usufructo."
'Art. 475.-Si el usufructo se constituye sobre el derecho a percibir una renta o pensi6n peri6dica bien consista en metdlico, bien en frutos, o los intereses de obligaciones o titulos al portador, se considerarh eada vencimiento como productos o frutos de aquel derecho. Si consistiese en el goce de los beneficios que diese una participaci6n en una explotaci6n industrial o mereantil euyo reparto no tuviese vencimiento fijo, tendrAn aqu6llos la misma consideraci6n. En uno y otro caso se repartirhn como frutos civiles y se aplicarAn en la forma que previene el articulo anterior.
"Art. 476.-No corresponden al usufructuario de un predio en que existan minas, los productos de las denunciadas, concedidas o que se hallen en laboreo al principiar el usufructo, a no ser que expresamente se le coneedan en el titulo constitutivo de 6ste o que sea universal. Podr6, sin embargo, el usufruetuario extraer piedras, cal y yeso de las canteras para reparaciones u obras que estuviere obligado a hacer o que fueren necesarias."
"Art. 477.-Sin embargo de lo dispuesto en el articulo anterior, en el usufructo legal podrA el usufructuario explotar las minas denunciadas, coneedidas o en laboreo, existentes en el predio, haciendo suya la mitad de las utilidades que resulten despu~s de rebajar los gastos que satisfarA por mitad con el propietario."
"Art. 478.-La calidad de usufructuario no priva al que la tiene del dereeho que a todos concede la Ley de Minas, para denunciar y obtener la coneesi6n de las que existan en los predios usufructuados en la forma y condiciones que la misma ley establece."
"Art. 479.-El usufructuario tendrA el derecho de disfrutar del aumento que reciba por accesi6n la cosa usufructuada, de las servidumbres que tenga a su favor y en general de todos los beneficios inherentes a la misma."
"Art. 480.-Podrd el usufructuario aprovechar por si mismo la cosa usufructuada, arrendarla a otro y enajenar











su derecho de usufructo, aunque sea a titulo gratuito; pero todos los contratos que celebre como tal usufructuario, se resolver~n al fin del usufructo, salvo el arrendamiento de las fincas risticas, el cual se considerarA subsistente durante el afio agricola'."
"Art. 481.-Si el usufructo comprendiera cosas que sin consumirse se deteriorasen poco a poco por el uso, el usufructuario tendri derecho a servirse de ellas, empleindolas segim su destino, y no estarA obligado a restituirlas al concluir cl usufructo, sino en el estado en que se encuentren; pero con la obligaci6n de indemnizar al propietario del deterioro que hubieren sufrido por su dolo o negligencia."
"Art. 482.-Si el usufructo'comprendiera cosas que no se puedan usar sin consumirlas, el usufructuario tendrA derecho a servirse de ellas con la obligaci6n de pagar el importe de su avalfio al terminar ci usufructo, si se hubiesen dado estimadas. Cuando no se hubiesen estimado, tendrA el derecho de restituirlas en igual cantidad y calidad, o pagar su precio corriente al tiempo de cesar el usufructo. ''
"Art. 483.-"E1 usufructuario de vifias, olivares u otros rboles o arbustos podrA aprovecharse de los pies muertos, y a~n de los tronchados o arrancados por accidente, con la obligaci6n de reemplazarlos por otros."
"Art. 484.-Si a consecuencia de un siniestro , ,aso extraordinario, las vifias, olivares u otros Arboles o arbustos hubieran desaparecido en nfimero tan considerable que no fuese posible o resultase demasiado gravosa la reposici6n, el usufructuario podrd dejar los pies muertos, caidos o tronchados, a disposici6n del propietario, y exigir de 6ste que los retire y deje el suelo expedito.
"Art. 485.-El usufructuario de un monte disfrutarA de todos los aprovechamientos que pueda este producir segin su naturaleza. Siendo el monte tallar o de maderas de construcci6n, podrA el usufructuario hacer en 6l las talas o las cortas ordinarias que solia hacer el duefio, y en su defecto las harA acomodAndose en el modo, porci6n y 6pocas a la costumbre del lugar. En todo caso harh las talas












o las cortas, de modo que no perjudiquen a ]a conservaei6n de la finca. En los viveros de Airboles podrA el usufructuario hacer la entresaca necesaria para que los que queden puedan desarrollarse convenientemente. Fuera do lo establecido en los pfrrafos anteriores, el usufructuario no podrA cortar rboles por el pie como no sea para reponer o mejorar alguna de las cosas usufructuadas, y en este caso hard saber previamenfe al propietario la necesidad de la obra."
"Art. 486.-El usufructuario de una acei6n para reclamar un predio o derecho real, o un bien mueble, tiene derecho a ejereitarla y obligar al propietario de la acci6n a que le ceda para ese fin su representaci6n y le facilite los elementos de prueba de que disponga. Si por consecuencia del ejercicio de la acci6n, adquiriese la cosa reclamada, el usufructo se limitarA a solos los frutos, quedando el dominio para el propietario."
"Art. 487.-El usufructuario podri hacer en los bienes objeto del usufructo las mejoras fitiles o de recreo que tuviere por conveniente, con tal que no altere su forma o su sustancia; pero no tendrd por ello derecho a indemnizaci6n. PodrA, no obstante retirar dichas mejoras, si fuese posible hacerlo, sin detrimento de los bienes."
"Art. 488.-El usufructuario podrA compensar los desperfectos de los bienes, con las mejoras que en ellos hubiese hecho.''
"Art. 489.-El propietario de bienes en que otro tenga el usufructo, podrA enajenarlos, pero no alterar su forma ni sustancia, ni hacer en ellos nada que perjudique al usufructuario. ''
"Art. 490.-El usufructuario de parte de una cosa poseida en comfin ejercerA todos los derechos que correspondan al propietario de ella referentes a la administraci6n y a la pereepei6n de frutos e intereses. Si cesare la comunidad por dividirse la cosa poseida en comfin, corresponderA al usufructuario el usufructo de la parte que se adjudicare al propietario o conduefio."
Es de rigor que llamemos la atenci6n sobre un articulo











incluido dentro de los que hemos citado. Es el art. 480, que dice: "Podrt el usufructuari6 aproveehar por si mismo la cosa usufructuada, arrendarla a otro y enajenar su derecho de usufructo, aunque sea a titulo gratuito... etc." En seguida de leido, surge la siguiente pregunta: I tiene ese derecho de enajenaci6n el viudo?, o en otros t6rminos, les enajenable el usufructo vidual?
Se ha sostenido por muchos que no; que el usufructo vidual tiene un caricter especial, que le dA el ser una servidumbre personal, que constituye un derecho personalisimo; y que, ademfs, el art. 480 hace referencia s6io a los usufructos voluntarios, y que, en su consecuencia, siendo el vidual de carActer legal, no le es aplicable tal precepto; por todo lo cual concluyen que no es enajenable.
Nos permitimos opinar de modo opuesto. En primer t6rmino, no vemos en qu6 pueda influir el carActer personal del usufructo para impedir que se pueda enajenar, porque la ley no hace distinciones en este particular. Adem~s, el usufructo terminar siempre con la muerte del viudo, que traerA consigo la consolidaci6n de la propiedad en manos de los herederos, aunque el derecho de usufructo lo estuviese disfrutando otra persona que no fuese el c6nyuge suprstite. A mayor abundamiento, I el mismo C6digo en su articulo 838-que ya hemos examinado-no permite que se pueda dar al viudo en lugar de su cuota usufructuaria, un capital en efectivo? LQu6 significa tal disposici6n sino el reconocimiento por parte del C6digo de la venta que el viudo hace a los herederos de su cuota usufructuaria?
AdemAs, no es cierto que el art. 480 se refiera a los usufructos voluntarios. El precepto es terminante y no hace distinciones al decir que el asufructuario podr6 enajenar su derecho de usufrueto. No es licito, por tanto, al interprete hacer distinciones alli donde la ley es clara y precisa. "Ubi lex Pno distinguit, Pec distinguer debemus".
Por tanto, creemos que, con arreglo al art. 480, se puede afirmar (vne el usufructo vidual es enajenable.
Intimamente ligada a esta cuesti6n que acabamos de estudiar, est6 otra, relativa a si es o no, hipotecable el usufructo vidual.











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Claro estA que a primera vista, atendiendo a que dicho usufructo es enajenable, la soluci6n buena parece ser la afirmativa, es decir, aquella que sostenga que es hipotecable dicho usufructo. Pero a poco que se examinen los textos legales vigentes, se verA' que esa soluci6n es err6nea, y que, por tanto, hay que concluir que el usufructo vidual no es susceptible de hipoteca.
Segfin el pfirrafo 2? del art. 1874 (1), "podrtn ser objeto del contrato de hipoteca: los derechos reales enajenables con arreglo a las leyes". Cierto que este precepto del C6digo civil da a entender que el usufructo vidual, desde el momento que es un derecho real enajenable, puede ser hipotcAdo. Pero vo os menos cierto tambi6n que ese precepto estA derogado, e lo que al usufructo vidual se refiere, por la Ley Hipotecaria de Ultramar de 14 de Julio de 1893-vigente en Cuba,-la cual de un modo terminante dispuso en su art. 108, inciso 7?, que: "No se podrA hi. potecar: El derecho de usufructo concedido por las leyes a los padres o madres sobre los bienes de sus hijos, y al c6nyuge superviviente sobre los del difunto."
Las obligaciones del viudo en su carfcter de usufructua. rio de la cuota vidual vienen establecidas por los articulos del C6digo civil, desde el 491 al 513 que se transcriben a continuaci6n.
Art. 491.-El usufructuario, antes de entrar en el goce de los bienes, estA obligado:
10 A formar, con citaei6n del propietario o de su legi. tilno representante, inventario de todos ellos, haciendo ta. sar los muebles y describiendo el estado de los inmuebles.
2?1 A prestar flanza, comprometi~ndose a cumplir las obligaciones que le correspondan con arreglo a esta secci6n.
Art. 492.-La disposici6n contenida en el nfim. 2? del

(1) .Ese articulo dice: "'S61o podrAn ser objeto del contrato de hipoteea: 1o Los bienes inmuebles. 2? Los derechos reales enajenables con arreglo a las leyes, impuestos sobre bienes de aquella clas. I '
El art. 1875 exige para que sea valida la hipoteca, la inscripci6n del titulo en el Registro de la Propiedad.












precedente articulo no es aplicable al vendedor o donante que se hubiese reservado el usufructo de los bienes vendidos o donados, ni tampoco a los padres usufructuarios de los bienes de sus hijos, ni al e6nyuge sobreviviente respeeto a la euota hereditaria que le eonceden los articulos 834, 836 y 837, sino en el caso de que los padres o el c6nyuge contrajeren segundo matrimonio.
Art. 493.-El usufructuaria, cualquiera que sea el titu lo del usufructo, podrft ser dispensado de la obligaci6n de hacer inventario o de prestar fianza, cnando de ello no resultare perjuicio a nadie.
Art. 494.-No prestando el usufructuario la fianza en los casos en que deba darla, podrA el propietario exigir que los inmuebles se pongan en administraci6n, que los muebles se vendan, que los efectos pfiblicos, titulos de cr6dito nominativos o al portador se conviertan en inscripciones o se depositen en ni Banco o establecimiento pfiblico, y que los eapitales o sumas en meth1ico y el precio de la enajenaci6n de los bienes muebles se inviertan en valores seguros.
El inter6s del precio de las cosas muebles y de los efectos pfiblicos y valores, y los productos de los bienes puestos en adrninistraci6n, pertenecen al usufruetuario. Tambi6n podrA el propietario, si lo prefiere, mientras el usufructuario no preste fianza o quede dispensado de ella, retener en sn poder los bienes del usufrueto en calidad de administrador, y con Ia obligaci6n de entregar al usufructuario su producto liquido, deducida la surna que por dicha administraci6n se convenga o judicialmente se le sefiale.
Art. 495.-Si el usufructuario que no haya prestado fianza reclamare, bajo canci6n juratoria, la entrega de los muebles necesarios para su uso, y que se le asigne habitaci6n para, 61 y su familia en una easa comprendida en el usufructo, podrA el juez acceder a esta petiei6n, consultadas las circunstancias del caso.
Lo mismo se entenderA respecto de los instrumentos, herramientas y demAs bienes muebles necesarios para la industria a que se dedique.
Si no quisiere el propietario que se vendan algtInos mue-











bles por su mrnito artistico o porque tengan un precio de afecci6n, podrA exigir que se le entreguen, afianzando el abono del interds legal del valor en tasaci6n.
Art. 496.-Prestada la fianza por el usufructuario, tendr4 derecho a todos los productos desde el dia en que, conforme al titulo constitutivo del usufructo, debi6 comenzar a percibirlos.
Art. 497.-El usufructuario deberA cuidar las cosas dadas en usufructo como un buen padre de familia.
Art. 498.-El usufructuario que enajenare o diere en arrendamiento su derecho de usufructo, serA responsable del menoscabo que sufran las cosas usufructuadas por culpa o negligencia de la persona que le sustituya.
Art. 499.-Si el usufructo se constituyere sobre un rebaiio o piara de ganados, el usufructuario estarh obligado a reemplazar con las crias las cabezas que mueran anual y ordinariamente o falten por la rapacidad de animales daiinos. Si el ganado en que se constituye el usufructo pereciese del todo, sin culpa del usufructuario, por efecto de un contagio u otro acontecimiento no confin, el usufructuario cumplirA con entregar al duefio los despojos que se hubiesen salvado de esta desgracia.
Si el rebaflo pereciese en parte, tambi~n por un accidente, y sin culpa del usufructuario, continuarh el usufructo en la parte que se conserve.
Si el usufructo fuere de ganado est6ril, se considerar, en cuanto a sus efectos, como si se hubiese constituido sobre cosa fungible.
Art. 500.-El usufructuario estA obligado a hacer las reparaciones ordinarias que necesiten las cosas dadas en usufructo.
Se considerardn ordinarias las que exijan los deterioros o desperfectos que procedan del uso natural de las cosas y sean indispensables para su conservaci6n. Si no las hiciere despu~s de requerido por el propietario, podrfl 6ste hacerlas por si mismo a costa del usufructuario. Art. 501.-Las reparaciones extraordinarias serfn de cuenta del propietario. El usufructuario estA obligado a dar-











le aviso, cuando fuere urgente la necesidad de hacerlas.
Art. 502.-Si el propietario hiciere las reparaciones extraordinarias, tendrA derecho a exigir al usufructuario el interns legal de la cantidad invertida en ellas mientras dure el usufructo.
Si no las hiciere cuando fuesen indispensables para la subsistencia de la cosa, podrA hacerlas el usufructuario; pero tendrA derecho a exigir del propietario, al concluir el usufructo, el aumento de valor que tuviese la finca por efecto de las mismas obras.
Si el propietario se negare a satisfacer dicho importe, tendrA el usufructuario derecho a retener la cosa hasta reintegrarse con sus productos.
Art. 503.-El propietario podrA hacer las obras y mejoras de que sea susceptible la finca usufructuada, o nuevas plantaciones en ella si fuere rfistica, siempre que por tales actos no resulte disminuido el valor el usufructo, ni se perjudique el derecho del usufruetuario.
Art. 504.-El pago de las cargas y contribuciones anuales y el de las que se consideran gravhmenes de los frutos, ser de cuenta del usufructuario todo el tiempo que el usufructo dure.
Art. 505.-Las contribuciones que durante el usufrueto se impongan directamente sobre el capital, serfn de cargo del propietario.
Si 6ste las hubiese satisfecho, deberk el usufructuario abonarle los intereses correspondientes a las sumas que en dicho concepto hubiese pagado y, si las anticipare el usufructuario, deberh recibir su importe al fin del usufructo.
Art. 506.-Si se constituyere el usufructo sobre la totalidad de un patrimonio, y al constituirse tuviere deudas el propietario, se aplicarA, tanto para la subsistencia del usufructo como para la obligaci6n del usufructuario a satisfacerlas, lo establecido en los arts. 642 y 643 respecto de las donaciones. Esta misma disposici6n es aplicable al caso en que el propietario viniese obligado al constituirse eI usufructo, al pago de prestaciones peri6dicas, aunque no tuvieran capital conocido.











Art. 507.-El usufructuario podrh reclamar por si los cr~ditos vencidos que formen parte del usufructo si tuviese dada o diere la fianza correspondiente. Si estuviese dispensado de prestar fianza o no hubiese podido constituirla o. la constitufda no fuese suficiente, necesitarA autorizaci6n del propietario o del juez en su defecto para cobrar dichos cr~ditos. El usufructuario con fianza podrd dar al capital que realice el destino que estime conveniente. El usufructuario sin fianza deberh poner a interns dicho capital de acuerdo con el propietario; a falta de acuerdo entre ambos, con autorizaci6n judicial; y en todo caso con las garantias suficientes para mantener la integridad del capital usufructuado.
Art. 508.-El usufructuario universal deberh pagar por entero el legado de renta vitalicia o pensi6n de alimentos. El usufructuario de una parte alicuota de la herencia lo pagarh en proporci6n a su cuota. En ninguno de los dos casos quedari obligado el propietario al reembolso. El usufructuario de una o m~is casas particulares s6lo pagarh el legado cuando la renta o pensi6n estuviere constituida determinadamente sobre ellas.
Art. 509.-El usufructuario de una finca hipotecada no estarh obligado a pagar las deudas para cuya seguridad se estableci6 la hipoteca. Si la finca se embargare o vendiere judicialmente para el pago de la deuda, el propietario responderh al usufructuario de lo que pierda por este motivo.
Art. 510.-Si el usufructo fuese de la totalidad o de la parte alicuota de una herencia, el usufructuario podrd anticipar las sumas que para el pago de las deudas hereditarias correspondan a los bienes usufructuados, y tendrh derecho a exigir del propietario su restituci6n, sin interns, al extinguirse el usufructo. Neghndose el usufructuario a hacer esta anticipaci6n, podrd el propietario pedir que se venda la parte de los bienes usufructuados que sea necesaria para pagar dichas sumas, o satisfacerlas de su dinero, con derecho, en este filtimo caso, a exigir del usufructuario los intereses correspondientes.











Art. 511.-El usufructuario estarA obligado a poner en conocimiento dcl propietario cualquier acto de un tercero, de que tenga noticia, que sea capaz de lesionar los derechos de propiedad, y responderA, si no lo hiciere, de los dafios y perjuicios como si hubieran sido ocasionados por su culpa.
Art. 512.-SerAn de cuenta del usufructuario los gastos, costas y condenas de los pleitos sostenidos sobre el usufructo.''
Hay que observar que la obligaci6n de prestar fianza, impuesta al usufructuario en los arts. 491, 496 y 507 del C6digo, que dejamos transcriptos, no es aplicable al c6nyuge viudo, sino en el caso de segundo matrimonio. Por lo demis, en esta materia de obligaciones, se aplicar'n al c6nyuge usufructuario, segfin hemos dicho, las reglas generales del C6digo civil.

22. La ley de Bases dispuso en la 17, que se refiere al usufructo del viudo, que en el C6digo civil se determinarian los casos en que cesarfa el usufructo vidual. Y sin embargo, como nosotros hemos tenido ocasi6n de observar, la ley no dice nada acerca de ese particular en la Secci6n destinada a regular los "Derechos del c6nyuge viudo". Tal silencio no significa que el legislador se haya olvidado del particular relativo a la extinci6n del usufructo vidual, sino que, no creyendo necesario sefialar causas especiales para la terminaci6n del usufructo del viudo, ha querido que tal materia se regulara por las causas gencrales de extinci6n del usufructo, consignadas en el art. 513 y siguientes del C6digo civil.
Dice dicho articulo 513: "El usufructo se extingue: 1. Por muerte del usufructuario.-2?. Por expirar el plazo por que se constituy6, o cumplirse la condici6n resolutoria consignada en el titulo constitutivo.-3? Por la reuni6n del usufructo y la propiedad en una misma persona.-4? Por la renuncia del usufructuario.-5. Por la p~rdida total de la cosa objeto del usufructo.-6 Por la resoluci6n dcl derecho del constituyente.-7. Por prescripci6n.'"
La simple lectura del precepto legal transcripto arriba,











da a entender que no todos esos casos de extinci6n pueden aplicarse al usufructo del viudo. Nosotros los iremos examinando uno por uno, y lo haremos notar oportunamente, sirvi6ndonos, para ello, la nocidn qie ya tenemos de que el usufructo vidual es un derecho personalisimo que no se extt'ngue generalmente sino por la muerte del viudo, en favor del cual esth expresamente establecido.
1? Por innerte del isnfruictnario.-Acabamos de decirlo: es la causa mhs general de extinci6n del usufructo vidual, y a ella hace alusi6n el p6rrafo 2? del art. 834, al disponer que el fallecimiento del c6nyuge supdrstite consolida ]a propiedad en el heredero. El derecho de usufructo es personalisimo, estA introducido en favor del viudo; y por ello es l6gico suponer que ]a muerte de 6ste extinga su derecho usufruetuario. "El usufructo, dice pintorescamente Scaevola, no deja posteridad juridica; es el derecho prototipo de la fidelidad, no sobrevive a su duefio, a la persona que de 61 gozaba; muere con ella".
2-Pop expirar el plazo, o cumplirse la conidici6n resolutoria.-Se comprende que el usufructo vidual no puede extinguirse por estas causas. A ello op6nese su propia naturaleza. Ya lo dijimos: el usufructo del viudo dura lo que su vida; por ello se comprender que no sea susceptible de extinguirse por la expiraci6n de un plazo, ni tampoco por el cumplimiento de la condici6n resolutoria.
3? Por la reuni6n del usufruteto y la propiedad en itza misma persoa.-Sucede esto cuando el heredero cede su nuda propiedad en favor del viudo, en el cual caso la propiedad se consolida en manos de 6ste. Puede tambi6n suceder que el nudo propietario muera dejando heredero al c6nyuge usufructuario. En este caso, la confusi6n de derechos en la persona del c6nyuge, tambi6n se verifica, porque se reunen en 61 los caracteres de propietario y de usufructuario, dando lugar esta confusi6n a la extinci6n del usufructo vidual.
4? Por renuncia del, usufructuario.-Advirtamos antes que para que la renuncia ileve consigo la extinci6n del usufructo vidual, es necesario que se haga en favor de los he-











rederos nudo propietarios. Si se hace en favor de una tercera persona extrafia, el usufructo vidual continfia.
Por lo demds, a nadie le ofrece dudas que el viudo pueda renunciar su derecho. "La aceptaci6n y repudiaci6n de la herencia, dice el articulo 988 del C6digo civil son actos enteramente voluntarios y libres". En su consecuencia, el viudo, puede, en su cardcter de heredero, renunciar sus derechos hereditarios en la sucesi6n del premuerto. En este caso la propiedad se consolida en los herederos.
Puede suceder que el viudo renuncie sus derechos despu6s de aceptada la herencia, en el cual caso no se podrd hablar de repudiaci6n, sino mfts bien de donaci6n. Si el art. 480 del C6digo civil da al viudo el derecho de enajenar su usufructo, I por qu6 no ha de tener el de renunciar en favor de los herederos o dc otra persona, su derecho usufructuario? Despu6s de todo, como dice Manresa, "IQu es la renuncia mds que una forma de desprendimiento o enajenaci6n ? "
Sin embargo, no todos los comentaistas creen que el viu do pueda renunciar su usufructo. Scaevola, por ejemplo, vota en contra de la renuncia. "El usufructo es ni mAs ni menos que un derecho a alimentos, un usufructo alimenticio, y el derecho a los alimentos futuros es irrenunciable (art. 151 (1), y estA excluido de la transacci6n." "El usufructo se ha concedido al viudo con igual objeto que se conceden los alimentos al alimentista, para que viva; permitir su renuncia es admitir la idea de la muerte del favorecido con uno u otro derecho."
No seriamos nosotros los que suscribi6ramos las frases de Scaevola, que acabamos de transcribir. Las razones todas que 61 invoca son infundadas e inexactas. En efecto, no alcanzamos a comprender por qu6 Scaevola dice que la

(1) Art. 151. C6digo civil: No es renunciable ni transmisible a un tercero el derecho a los alimentos. Tampoco pueden compensarse con lo que el alimentista deba al que ha de prestarlos. Pero podrfn compensarse y renunciarse las pensiones alimenticias atrasadas, y transmitirse a titulo oneroso y gratuito el derecho a demandarlas.










cuota vidual es un usufrueto alimenticio; y que no es renunciable, dado que los alimentos futuros son irrenunciables. j Qu6 tiene que ver el usufructo vidual con la obligaci6n de dar alimentos? Nada absolutamente: son ellas dos figuras juridicas completamente deslindadas, que no es posible confundir ni relacionarlas. La instituci6n juridica de los alimentos tiene su fundamento en el deber de protecci6n al familiar necesitado, desvalido. Y no hay deber de alimentar cuando quien reclama el derecho, ni estA necesitado ni esth desvalido. No es el usufructo vidual, por tanto, prestaci6n alimenticia, como quiere Scaevola, desde el momento en que el C6digo concede aquel derecho al c6nyuge sobreviviente, sin distinguir si es pobre o rico. El fundamento del usufructo vidual no estA en la protecci6n del c6nyuge viudo, pobre, necesitado. Esa protecci6n podrh ser una de las consecuencias; pero nunca el fundamento de la cuota vidual, desde el momento en que 6sta se concede a-6n a aquellos viudos ricos, opulentos, que no esthn necesitados de protecei6n. El fundamento de los derechos hereditarios del c6nyuge viudo-deciamos nosotros en el nfim. 3 del Capitulo I de esta obra-debe irse a buscar en la familia misma.
Dice Scaevola, adem~s, que la renuncia del usufructo traeria consigo la muerte del favorecido. Error grande. Cuando el viudo renuncia su usufructo, lo hace porque tiene otros medios que le aseguren su subsistencia; de lo contrario, buen cuidado tendria ya 61 de no renunciar su cuota usufructuaria.
Creemos, por tanto, a despecho de las razones de Scaevola, que el viudo puede renunciar su derecho usufruetuario.
5? Por pdrdida total de la cosa objeto del usufructo.A nuestro juicio es indudable que esta causa de extinci6n se puede aplicar al usufructo vidual. El usufructo ha de estar constituido sobre una cosa; si 6sta se pierde, claro esth que el usufructo se extingue.
Scaevola no lo cree asi; y para sostener su opini6n hace afirmaciones verdaderamente inconcebibles en una autori-











dad juridica como 61. Dice asi en su obra ya eitada: "En realidad, en el caso del usufructo vidual, la cosa objeto del mismo es la herencia, porque la cuota recae sobre toda ella; asi que mientras haya bienes hereditarios, el viudo tendrA derecho a que se constituya el usufructo sobre otros. La p6rdida de la cosa sobre la que se localiz6 el usufructo, determinari, una extinci6n parcial del derecho, continuando en la parte de herencia restante. Lo procedente en este caso ser6 reconstituir de nuevo, por ficei6n, el patrimonio hereditario; fijar, en vista de 61, la cuota usufructuaria, que sufrirh una disminuci6n proporcional al importe de ]a cosa perdida, e imponerla sobre otros bienes."
Esto que dice Scaevola es monstruoso. l Reconstituir de nievo el patrimonio para fijar otra vez, con vista de 61, otra cuota vidual ? No; esto es una invenci6n de Scaevola, porque no hay ni puede haber esa reconstituci6n desde el momento en que la ley no lo autoriza. Una vez hecha la divisi6n y adjudicaei6n del caudal hereditario, los herederos entran a disfrutar de los bienes que les han sido adjudicados, y el viudo entra a gozar de la cuota que ha recibido en usufrueto. Si un accidente fortuito cualquiera, destruye totalmente los bienes sobre que estA constituido el usufructo, al viudo, y no a m~s nadie, es al que le toca sufrir las consecuencias de su mala estrella, sin que sea posible admitir que se haga la reconstituci6n del patrimonio, como cree Scaevola, para que se le fije una nueva cuota usufructuaria. La desgracia la sufre aquel sobre quien cae. "Res perit domino".
Con el argumento de Scaevola no habria raz6n para negarle a los herederos, a su vez, el derecho a pedir, en caso de que sus porciones se perdieran, la reconstituci6n de la herencia para que se les fijara una nueva cuota hereditaria. Lo cual es absurdo. El Derecho no puede amparar injusticias, que no otra cosa seria el extender a los herederos las consecuencias desgraciadas de un accidente que s6lo debe sufrir el viudo.
Ei errror de Scaevola procede de la mala interpretaci~n












que da al pdrrafo 2? del art. 838 (1), esgin el cual todos los bienes de la herencia esthn afectos al pago de la cuota usufruetuarin. Asi se explica que diga 61: "En realidad en el caso del itsufructo viudal; la cosa objeto del mismo es la herencia, porque la cuota recae sobre toda ella." No es verdad. El objeto del usufructo vidual no es la herencia toda; eso es un error; sino inicamente los bienes sobre que se constituye dicho derecho usufructuario. Ahora bien, el C6divo quiere que, mientras no se pague al vindo, oueden afectos a la cuota usufructuaria todos los bienes de la herencia; lo cual no significa, como eree Scaevola, que el objeto del usufructo vidual sea toda la herencia, sino que constituye, simplemente, una garantia especial introducida en favor del c6nyuge para la mejor seguridad de sus derechos legitimarios, mientras no le hayan pagado.
Repartidos, pues, los haberes hereditarios, y adjudicados los bienes a los herederos y al vindo, cada uno de ellos sufriri los menoseabos que caigan sobre sus respectivas porciones. Esto es indudable. Y del mismo art. 838 se deduce que pagado el vindo, dejan de seguir afectos los bienes de ]a herencia a su cuota usufructuaria. Por ello creemos que la p~rdida total de la cosa extingue el usufructo vidual. diga lo que quiera Scaevola.
61. Por la resoluci6n del derecho del costituyente.-A
nuestro juicio, no es aplicable este caso de extinci6n al usufructo del viudo.
El usufructo vidual tiene su origen, no en la voluntad del testador, sino en la ley, y no cabe suponer esta forma de extinci6n en dicho usufructo. Adem~s, si hemos visto que ni ei cunplimiento del plazo, ni el de la condici6n resolutoria extinguen el usufructo del vindo, se comprenderh que tampoeo la resoluci6n del derecho del constituyente lo extin(1) Art. 838.-'"Los herederos podrin satisfacer al c6nyuge su usufructo, asign~ndole una renta vitalicia o los productos de determinados bienes, o un capital en efectivo, procediendo de mutuo acuerdo, y, en su defecto, por virtud de mandato judicial.
Mientras esto no se realice, estardn afectos todos los bienes de la herencia al pago de la parte de usufructo que corresponde al c6nyuge viudo. "












ga, puesto que esta resoluci6n no se darA nunca desde el momento en que el usufructo vidual tiene su nacimiento en la ley y no en la voluntad, como se ha dieho.
7? Por prescripcih.-Creemos que este caso de extinci6n es aplicable al usufructo vidual. El Derecho no puede eruzarse de brazos, y ver de un modo indiferente el hecho extraio de que el viudo no use ni disfrute los bienes que se le hian dado en usufructo: de ahi que el usufructo del viudo se extinga por prescripei6n. El tiempo de sta empezarh a contarse desde el dia en que el usufruetuario deje de realizar actos quo demuestren la posesi6n de los bienes que usufructfia.
Los otros articulos aplicables al usufrueto vidual, eomprendidos en la propia Secci6n, son los artioulos 514 al 522, inclusives, que se transeriben a continuaei6n.
Art. 514.-Si la eosa dada en usufructo se perdiera s6lo en parte, continuard este derecho en la parte restante.
Art. 515.-No podrA constituirse el usufructo a favor de un pueblo o Corporaci6n o Soeiedad por mis de 30 afios. Si se hubiese constituido, y antes de este tiempo el pueblo quedara yerno, o la Corporaci6n o la Sociedad se disolviera, se extinguirh por este hecho el usufructo.
Art. 516.-El usufrueto concedido por el tiempo que tarde u-1 tercero en ilegar a cierta edad, subsistiri el nfimero de afios prefijado, aunque el tercero muera antes, salvo si dicho usufructo hubiese sido expresamente concedido s6lo en atenci6n a la existencia de dieha persona.
Art. 517.-Si el usufrueto estuviera constitufdo sobre una finca de la que forme parte un edificio, y 6ste lIlegara a perceor, de enalquier modo que sea, el usufructuario tendrA derecho a disfrutar del suelo y de los materiales.
Lo mismo sucederh cuando el usufructo estuviera constituido solamente sobre un edifieio y 6ste pereciere. Pero en tal caso, si el propietario quisiera construir otro edificio, tendrA derecho a ocupar el suelo y a servirse de los materiales, quedando obligado a pagar al usufructuario, mien-











tras dure el usufructo, los intereses de las sumas corres pondientes al valor del suelo y de los materiales.
Art. 518.-Si el usufructuario concurriese con el propietario al seguro de un predio dado en usufructo, continuari aqu6l en caso de siniestro en el goce del nuevo edificio si se construyere, o pcrcibir6 los intereses del precio del seguro si la reedificaci6n no conviniere al propietario.
Si el propietario se hubiera negado a contribuir al seguro del predio, constituy~ndolo por si solo el usufructuario, adquirirt 6ste el derecho de recibir por entero, en caso de siniestro, el precio del seguro, pero con obligaci6n de invertirlo en la reedificaci6n de la finca.
Si el usufructuario se hubiese negado a contribuir al seguro, constituy6ndolo por si s6lo el propietario, percibirA 6ste integro el precio del seguro en caso de siniestro, salvo siempre el derecho concedido al usufructuario en el articulo anterior.
Art. 519.-Si la cosa usufructuada fuere expropiada por causa de utilidad pfiblica, el propietario estarA obligado, o bien a subrogarla con otra de igual valor y anflogas condiciones, o bien a abonar al usufructuario el inter6s legal del importe de la indemnizaci6n por todo el tiempo que deba durar el usufructo. Si el propietario optare por lo filtimo, deberA afianzar el pago de los rditos.
Art. 520.-El usufructo no se extingue por el mal uso de la cosa usufructuada; pero, si el abuso infiriese considerable perjuicio al propietario podrh 6ste pedir que se le entregue la cosa, oblighndose a pagar anualmente al usufructuario el producto liquido de la misma, despu~s de dedueir los gastos y el premio que se le asignare por su administraci6n.
Art. 521.-El usufrueto constituido en provecho de varias personas vivas al tiempo de su constituci6n no se extinguirA hasta la muerte de la filtima que sobreviviere.
Art. 522.-Terminado el usufructo, se entregarA al propietario la cosa usufructuada, salvo el derecho de retenci6n que compete al usufructuario o a sus herederos por











los desembolsos de que deban ser reintegrados. Verificada la entrega se cancelarA la fianza o hipoteca."
Hay que advcrtir que el articulo 516 es inaplicable al usufructo del viudo, porque no es posible que la duraci6n
de 6ste dependa del tiempo que tarde un tercero en Ilegar a cierta edad.
El art. 522 consagra el derecho de retenci6n, admitido francamente por el C6digo civil, derecho que "tiene por objeto asegurar al acreedor el cumplimiento de una obligaci6n por parte del deudor", segfin Montessori, cuya obra "Il diritto di ritenzione nella materia commerciale". Parte primera, que trata dcl derecho de retenci6n, puede ser eonsultada con fruto.

23. Henos ya al fin de la jornada. Nuestro deseo de corresponder a la invitaci6n dcl Colegio de Abogados de la Habana, hecha a los estudiantes para que concurran a este certamen, y, al mismo tiempo, nuestra afici6n a los estudios juridicos, nos impulsaron a emprenderla; y nuestra voluntad nos ha dado alientos para terminarla, porque la jornada, airida y ilena de dificultades, nos hacia flaquear a menudo.
Obtenga o no este trabajo los galardones de la victoria, siempre nos quedarA el intimo regocijo que product el deber cumplido, puesto que, como estudiantes de Dercebo, estAbamos moralmente obligados a traer a este Certamen un trabajo, no desatendiendo asi la invitaci6n del Colegio do Abogados.
La labor constante ha coronado nuestros empefios, puesto que, como se ve, el desarrollo de la tesis toca a -u fin. Y ahora, que s6lo nos queda enviar nuestro modesto Irabajo al Colegio, para ser juzgado, queremos aprovechar esta oportunidad para felicitarlo por los esfuerzos que anualmente hace con sus certfimcnes, por despertar en nuestra patria la afici6n al estudio de las cuestiones de Derecho, procurando de este modo el adelanto de la Ciencia Juridica.


FIN








INDICE


Dedicatoria ..... .............pag. 3

CAPITULO I.
1. Objeto del tema.-2. Antecedentes hist6ricos: (a) los
gernanos; (b) Roma; (c) Legislaci6n espafiola hasta el C6digo civil vigente; (d) C6digo civil italiano.-3. Fundamento de los derechos hereditarios concedidos al c6nyuge
viudo .... ............ ...... pg. 5

CAPITULO II.
4. Naturaleza de la cuota vidual.-. 6Existc o no dicha
cuota en la sucesi6n intestada?-6. Requisitos necesarlos
para que tenga lugar el derecho vidual .. ..... pag. 19

CAPITULO III.
7. La cuota vidual.-Su variaci6n segfin las personas con
quienes concurra a la herenea el c6nyuge viudo.-8. Primer caso: cuando concurra con dos o md.s hijos o dzscendientes legitimos.-Diversas opiniones emitidas.-Grupos en que pueden reunirse.-9. Criterio de Garcia dl la Lastra para determinar la cuota vidual en este primer caso.10. Solucion!s de Alcubilla y d, , Jarefio.-ll. Opiniones
de Fumat y de Morell.-12. Opini6n de Manresa. . . pdg. 37

CAPjTULO IV.
13. Segundo caso: cuando el viudo concurre a la herenca con un solo hijo o descendifnte legitimo.-14. Tercer caso: cuando concurre con ascendientes.-15. Cuarto caso: cuando concurre con herederos voluntarios o con hijo.; naturales.-16. Quinto caso: cuando concurre con hijos de ,dos o mdts matrimonios.-17. Sexto caso: Concurrenc'a del viudo con ascendientes e hijos naturales reconocidos.---lb.
S6,ptimo caso: cuando existen hermanos o hijos de lizrmanos.-19. Octavo ca.o: el viudo hereda en propiedad. pag. 59

CAPITULO V.
20. Otras formas de pagar al viudo su cuota.-21. Derechos y deberes del viudo en sa car cter de usufructuario.-22. Extinci6n de su derecho.-23. Labor coronat
opus ........ ................. pdg. 75




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