Citation
Exposicion historico-doctrinal de la ley hipotecaria de la isla de Cuba

Material Information

Title:
Exposicion historico-doctrinal de la ley hipotecaria de la isla de Cuba
Series Title:
Biblioteca de "La Propaganda Literaria"
Alternate title:
Exposición historico-doctrinal de la ley hipotecaria de la isla de Cuba
Creator:
Funes y Morejón, Antonio de, 1850-1896
Place of Publication:
Habana
Publisher:
La Propaganda Literaria
Publication Date:
Language:
Spanish
Physical Description:
1 online resource (3 volumes). : ;

Subjects

Subjects / Keywords:
Mortgages -- Cuba ( lcsh )
Mortgages -- Jurisprudence, Cuba
Hipotecas -- Cuba ( bidex )
Mortgages ( fast )
Cuba ( fast )
Genre:
non-fiction ( marcgt )

Notes

System Details:
Master and use copy. Digital master created according to Benchmark for Faithful Digital Reproductions of Monographs and Serials, Version 1. Digital Library Federation, December 2002.
General Note:
Includes appendices.
Statement of Responsibility:
por D. Antonio de Funes y Morejon.

Record Information

Source Institution:
University of Michigan Law Library
Holding Location:
University of Michigan Law Library
Rights Management:
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Resource Identifier:
681549899 ( OCLC )
ocn681549899
33081 ( LLMC )

Full Text


















This volume was donated to LLMC to enrich its on-line offerings and
for purposes of long-term preservation by

University of Michigan Law Library








EXPOSITION HlISTORICO-DOCTRINAL



DE LA





LEY HIPOTECARIA DE LA ISLA DE CUBA,


POR EL LICENGIADO




D. ANTONIO DE FUNES Y MORJON.






















36, WWWGA D LT RURZA
Premiada en la Exposicion de Filadelfia
IMIPRENTA.-LI3RERIA.-PAPELFRIA.--M iSICA.-EN CUADERNACION.
O'REILLY, NUMERO 54 ..880.




























Es propiedad. Queda hecho el dep6sito
que marca la Ley.




















ADVERTENCIA.




Muy distantes estamos de considerar nuestras facultades al nivel de una empresa tan 6irdua como la de formar un comentario A. la novisima Ley Hipotecaria.
Pero tampoco abrigamos semejante pretension. No venimos a ensefiar, sino A. ayudar al estudio. No vamos A. ofrecer un trabajo acabado, -iiio:una obra de modestisimas aspiraciones. No es 6ste un cpmentario, sino un estudio de la Ley; destinado A. amenizar y hacer mais inteligible y f6.cil el ex6hmen de sus antecedentes y de sus concordancias, en si mismo demasiado Arido. Y ese ex6hnen es imprescindible en nuestro caso, porque la nueva Ley no se comprende, sino mirada al travds de las disposiciones legales de la Peninsula. Muchos y muy ilustrados jurisconsultos han comentado 6stas; la nuestra sale ahora por-la vez primera, est. virgen de aventajadas z-plumas, y solo esa consideracion podria decidirnos . emprender la
- tarea que hoy iniciamos.
-4 El entusiasmojuvenil y el amoral estudio nos impulsan. Si alguien
-viene con mejor derecho A. la palestraen que vamos A situarnos, nos
-,haremos un deber de cederle nuestro puesto. " Siendo tales las aspiraciones que nos guian, bien se comprenderi i'.por qu6 no le hemos dado A. nuestra obra el titulo de Comentario. En ,,,una nacion que los cuenta tan numerosos y excelentes sobre todos los cuerpos legales, ese solo nombre pareceria envolver la arrogante presuncion de usurpar un puesto entre jurisconsultos eminentes. Por eso hemos buscado 6. nuestra obra tin titulo sencillo. y que indique simplemente lo que es. La hemos llamado Exposiciao, ya que nuestra tarea no ha de consistir en otra cosa que en exponer la ley y algunas ideas acerca de ella. Y para de-





terminar su naturaleza le hemos agregado el epiteto de histdricodoctrinal, porque encierra parte de historia y parte de doctrina. Y porque estarnos firmemente convencidos de que si en algun estudiojuridico no puede perderse de vista el aspecto hist6rico ni por un solo momento, es en el de la nueva Ley que poseemos.
No nos proponemos, pues, hacer un trabajo de erudicion, sino una obra de utilidad inmediata. Por eso evitar6mos constanternente profundas investigaciones filos6ficas y excursiones deniasiado lejanas por el campo de la_historia; pero tornar6mos] de ambas materias lo suficiente para ilustrar la Ley. Aspiramos i escribir una obra prictica, n6 un tratado magistral.
Y como no creemos que la ciencia pueda vincularse jam~is en una sola persona (y mucho m~nos en la nuestra), oirdmos todas las observaciones que se nos dirijan: y hasta la acerba critica, si por acaso tenemos la desventura de tropezar con ella, nos hallar. serenos y tranquilos. Y donde err6mos, ser por defecto de la inteligencia, no por culpa de la voluntad.
H6 aquf sucinta, pero lealmente expuestas nuestras intenciones y programa. El piblico ilustrado seri juez del acierto con que sepamos realizar las unas y Ilenar el otro.


Mayo de i88o.




















FJORKLITI DE NE1TRO 1TE 1A UILPOTEMARIO,



i.-Difficil seria precisar el origen de la hipoteca; irdua tarea la
de poner en claro cul de los pueblos antiguos fu6 et primero que la arraig6 en sus leyes.6 costumbres, y cufiles fuesen los caracteres que en sus principios ofreciera. Pero nuestro prop6sito actual no ha
* de Ilevarnos tan ljos, que no conduce al fin de nuestra obra ni seria
propia de sus angostos limites una investigacion escrupulosa. Basta i nuestro objeto llegar al origen pr6ximo, ya que no primitivo de la legislacion nacional, y marcar brevemente las vicisitudes de los diversos tiempos, para delinear mejor el sistema que.hoy nos, rige, para comprender todo su alcance; auxiliando con la historia el conocimiento de la importante institucion cuyo estudio nos proponeMos.
2.-No hemos de er, pues, extensos en esta resefia. Enun cuadro
sin6ptico la encerrariamos, si no juzgisemos que algunos detalles son indispensables. Sefialar~mos, pues, las distintas 6pocas. de la institucion hipotecaria, y lo que ha caracterizado A cada una, para legar brevemente al plan moderno, inico que nos ocupari con extension. Dos cosas fijan la atencion al tratar de esta materia: la
hipotecat y el Registro.


ORIGEN DE NUESTRA HIPOTECA,
3.roSinpretender, como ya hemos sentado, elevarnos por la sdrie
de los tiempos hasta la hipoteca primitiva, podemos en cambio designar el pueblo que nos la trasmiti6. Directamente la recibimos de los Romanos, como todo el conjunto de sus leyes; pero si en lo geii neral de estas fueron aquellos maestros, en lo relativo it la hkipoteca






se -iniciaron como imitadores, y ain bajo cierto punto de vista, se les pudiera tachar de malos imitadores. Consta que la tomaron de los Griegos, y la palabra misma revela su procedencia. Los Griegos marcaban las casas que se habian dado en garantia de alguna obligacion con columnas 6 piedras en que inscribian el nombre del deudor, la cantidad de la deuda y el grav6.men de la finca. Por 6sto hemos dicho que d. los Romanos respecto de la hipoteca se les podria acusar de malos imitadores; pues si es dudoso el que en los primeros tiempos adoptasen 6 n6 signo3 externos para dar d. conocer las cargas impuestas sobre los predios, es notorio que des2 pues no los usaban, y que por el contrario su sistema fu6 el de la clandestinidad absoluta, sistema que, por no haberse adoptado en ningun otro pueblo, se designa hoy con el nombre de romano.-Como somos de los que creen que la etimologia, adem6.s de responder d. una necesidad hist6rica, aclara y fortalece los conocimientos, no pasarmos por alto la'de la voz hipo/eca. Compuesta de dos palabras griegas, representa el acto de poner una cosa bajo de otra, idea que expresa con notable exactitud la naturaleza subsidiaria de la hipoteca; celebrada para garantizar y robustecer otra obligacion. En este caso la etimologia sirve, pues, derrotero, y marca ]a acepcion de la palabra.


-HIPOTECA ROMANA.
4.-No conocieron los Romanos de los prirneros tiempos la garantia subsidiaria de la prenda; puesto que nada tienen que ver con ella la Pignoris capio, 6i ocupacion de bienes del deudor, ni el Apremio personal, ni la missio in possessionem 6 prenda pretoria, que consistia en entregar al acreedor ]a administracion del caudal de su doudor.. El Pretor romano, funcionario encargado de la administracion de justicia, y en cuyo oficio se atenia mticho mas d los principios de la equidad que ,4 las severas f6rmulas del derecho de aquellos tiempos;, el Pretor, cuya continua y gloriosisima tarea .fui . la de corregir y mejorar Ia Ley civil, formando d. su lado un derecho consuetudinario, que al fin logr6 sobreponerse; el Pretor fu4, puos, quien motiv6 la introduccion de a hipoteca en Roma
5.-Hay que tener err cuenta que en los tiempos primitivos, el, que para obtener un prdstamo necesitaba ofrecer una garantia, se veia precisado A. observar la severa ritualidad que tuvo el Derecho Romano en sus principios, y sin cuya ritualidad ls actos celebrados eran ineficaces. No tenia pues, en aquella 6poca otro medio de brindar'garantia qie vender al que se hacia su acreedor el todo 6 parte de sus bienes porci ! rito de la mancifiatio, cuya descripcion no es de .ste lu-ar, pero ifiterponiendo la cl6usula defidncia. (confianza) por la que el comprador se bligaba i. restituir la cosa tan luego.-como so le'pagase la deoda.' Una vez" 6torgado el contrato, el acreedor





VII
era considerado como duefio de,la cosa, y atin se le daba ]a reivindicacion;.si bien quedaba obligado A cumplir la cliusula de fiducia, en.el caso A quie ella se contraia. En sustancia, era 6sto lo que conocemos hoy con el nombre de pacto de retroventa.
6.-Propendiendo siempre las costumbres de los'pueblos, cuando, como sucedi6 entre los Romanos, van de dia en dia aumentando los grados de su cultura, A la facilidad y sencillez de las transacciones; lleg6 el acreedor A no exigir el rito de la maucipatio, ni la subsiguiente posesion 6 casi propiedad que se le daba, y A4 contentarse con la entrega : de un objeto que retenia hasta que se le pagara la deuda. H6 aqui el contrato deprenda. Pero el acreedor no tenia accion alguna que. le hiciese recuperar La cosa si por acaso la perdia
(i) Y ent6nces un-Pretor romano, introdujo una accion A la que debe su inmortalidad y que recibi6 su nombre. Llam5base Servio ese Pretor, 4 quien aigunos confunden con el jurisconsulto Servio Sulpicio, contempor5neo -de Ciceron, y otros le distinguen fundin-dose en creer que aquel perteneci6 A una 6poca anterior A la del dltimno. Declar6 pues, el Pretor, que las cosas introducidas en un predio rdstico quedarian afectas al pago delprecio del arrendamiento, con tal que el colono lo hubiese consentido, y que en dicho caso el duefio del predio pudiese reclamarlas- a6n contra terceros poseedores. Esta accion se llam6 Serviana y por interpretacion extensiva '(2) de los jurisconsultos (otra de las grandes fuentes del Derecho Romano) se di6 tambien A todo el que tuviese prenda A su favor por cualquier csusa contra los terceros 4 cuyo poder pasase. Y esta accion se:llam6 cuasi-serviana, porque fu6 una.imitacion 6 exten'sion. de la.Serviana, y tambien /ipotecaria, tom-indola, ent6nces probablernente, del idioma griego, por la exactitud con que expresaba Ia idea, y por la necesidad de distinguir ]a nueva accion de la. pigneraticia, que nacia tambien de la-prenda. Por lo dems, acciones hipotecarias eran en todo rigor las dos denominadas - Serviana y cuasi-serviana aunque la primera, d causa de tener su nombre, propio solia absorver el gen~rico, (..qutod commulne est, sibipropriltmn fecit, bbserva Vinnin el el corn, 6 al par. 7 tit. 6? libro 49 de la Inst.) y asi 4 veces, con la expresion de Servi na se designan las dos especies. De aquif surgi6 pues, la introduccion de la hipoteca en Roma, 6ste fu6 el momento en que hizo su aparicion en el derecho.de aquel pueblo. Es digno de observarse el que esa voz jamss tuvo entre los

(I) El que des6e profundizar esta mnateria puede consultar la magnifica obra de Ortolan titulada E~ipicacion Histdrica de la Instituta y la no m6nos clebre de Vinnio que sirve de Comentario al mismo cuerpo legal, aunque aquella tiene sobre 6sta la ventaja de que, por ser mas moderna, ha podido aprovechar los preciosisimos datos contenidos en las Instituciones de Gayo. ju.isconsilto que floreci6 bajo los Emperadores Antonino Pio y MNArcos Aurelio; y cuya obra, perdida por espacio dV siglos, se descubri6 accidentalmente en los prineros arios del que atravesanos. Hallazgo inapreciable, al que debe nuestra 6poca el exelarecimiento de muchos puntos oscuros y atn completamente ignorados, de la legislacion que fu6 madre de la nuestra.
(2) Vase Vinnio, .com. 6 al citado par. 7 tit. 61 libro 49 Inst.-Ortolan sin embargo presenta la accion euasi serviana como obra de los Pretores que sucedieron i Servio.





VIII
Romanos la acepcion peculiar que hoy la distingue, pero d. fin de que 6sto pueda comprenderse bien; necesario es comenzar por establecer la diferencia que A. partir de ent6nces existi6 entre las acciones pigneraticia 6 Iipotecaria, consecuencias ambas de la prenda.
7.-La palabra prenda, segun nos ensefia Gayo, viene de puaio, porque las cosas dadas en prenda se entregan con la mane. Pignms apellatumi d pugno; quia res qua prignori dantur, manu tradnttur: unde etiam videri potest, verum esse, quod quidam putant, PIGNUS PROPRIE REI MOBILIS CONSTITUI. (par. 2? Iey238, tit. I6. De verborum significa/jone, libro 5.0 Dig. )-P ara hacer comprensible esta etimologia debemosadvertir que del pignusromano (cuyo parentesco con pugnus, el pufio, es f6.cil de comprender) tuvo inmediata derivacion Ia voz antigua castellana peno, 6 como se 16e en las Partidas, pefio, cuyo parentesco con puzo es ya tan claro como el que nos hace ver Gayo en lalengua latinia. De aqui que, seusara esta voz con relacion d lacosa que se entregaba alacreedor, y la de hdpoteca, cuando la garantia se 'conservaba por el deudor en su poder. No habia pues distincion segun la ley entre la cosa mueble y la inmueble; y el signo de la diferencia consistia en que la cosa destinada d servir de garantia pasase 6 no d poder del acreedor. Cuando pasaba se llanaba prenda, si por el contrario la c')nservaba el deudor en su poder, tomaba el nombre de hipoteca. Pero 6sto no era una nomenclatura arbitraria: fundada eh la naturaleza de las cosas, producia consecuencias inmediatas. Ve6.moslas ligeramente.
8.-Cuando ]a cosa se entregaba al acreedor, como 6sto se hacia para asegurarle el pago, era necesario prever y ordenar las consecuencias ulteriores; era preciso, en primer t6rmino, obligar al acreedor 6. la restitucion de la cosa cuando estuviese pagado. De aqum la necesidad de dotar al deudor con una accion. Era indispensable tambien proteger al acreedor en el derecho que le daba el contrato para retener, la prenda, si por acaso, perdidndola volvia 6. poder del deudor; y reconocerle el derecho 6. la indemnizacion, si para conservar la cosa hubiese hecho- algunos gastos. De ambas necesidades surgi6 la accion llamada pigneraticia, voz que se form6 irregularmente del sustantivo pignus, cuyo genitivo pignoris pedia que se hubiera denominado. con m6.s propiedad pignoraticia, como suele usarse en castellano. Y dicha accion se dividi6 en dos clases, 6 mejor dicho, tom6 dos nombres, segun los dos aspectos que podia ofrecer, ya favoreciendo al deudor ya protegiendo al acreedor. Cuando aquel, pagada la deuda, reclama'ba A. su antiguo acreedor la devolucion de la cosa, la accion pigneraticia tomaba el nombre de directa, como que tendia de una manera inmediata al cumplimiento del contrato; y cuando era el acreedor quien la entablaba, ya para recobrar la cosa del detudor, pendiente atin ]a deuda, ya para reclamar el pago de lo impendido en ella, la accion pigneraticia se designaba con la calificacion de contraria, ya por distinguirla de la otra, ya porque no se trataba





Ix
sino de una obligacion accesoria, incidental, y que en sus efectos se oponia realmente . la directa, por cuanto existia marcada contrariedad en los fines respectivos de una y otra. Pero no liabia, propiamente hablando, dos acciones,. sino los dos aspectos de una sola, que por su tendencia d. favorecer alternativamente d. dos partes contratantes, habia de hacer prevalecer, segun el caso, el inter6s del uno 6 el del otro.
9.-Si, por el contrario, quedaba la cosa en poder del deudor, ya se hacia ncoesario fijar los derechos dl acreedor para con el tercero a quien el deudor podia traspasarla, s6 pena de que pudiesen quedar burlados stis derechos, y quebrantada ]a ley del contrato. Pero acabamos de ver que en los primeros tiempos nada se habia legislado acerca de eso, y si algun acreedor se resolvia . dejar la prenda en manos de su deudor, era s6lo por la confianza personal que le inspirase.
io.-Desde los tiempos del pretor Servio, pasaron las cosas de otro mode. Ya ent6nces tuvieron los acreedores en virtud de la ampliacion de que hablarmos d.ntes, accion contra los torceros que estuvieran poseyendo la cosa afecta al crddito, y ,sta accion la adquirian por la mera convencion, sin que se les nubiora dado la posesion de la cosa (Ley 4, tit. i9 lib. 2o Dig.) Introddjose pues, al lado de la antigua accion pigneraticia, la hipotecaria, siendo aplicables respectivamente . la prenda entregada 6 simplemente constituida, sin tomar en cuenta el que fuese inmueble 6 de otra naturaleza. La obligacion pigneraticia, dice Vinnio, no nace de la constitucion de la prenda, sino de su entrega. (Com. 2 al 49 tit. 15 lib. 39 Inst.)
i i.-Distinguiase pues; en esa circunstancia especialmente l'a accion moderna y pretoriana de la antigua y del derecho civil; y adem.s en otra accesoria, aunque constante; en que la accion hipotecaria se extinguia por el pago de la deuda, y ent6nces es precisamente cuandonacia laaccionpigneraticia (Vinnin, com 3 al �. citado.)
I2.-Pero aunque no declarada expresamente en cl derecho constituido la diferencia que hoy hacemos entre una y otra, ella tendia por la naturaleza misma de las cosas, 6. hacerse visible y 6. tomar puesto en la ley. De aqui ciertas frases aisladas que stolen leerse en ella, expresivas de ser lo m6.s frecuente el que la hipoteca recayera sobre inmuebles, y al cQntrario la-prenda; de aqui el que Gayo diga en el p6irrafo citado, pignus proprie rei mobilis conslitui, "con propiedad se establece la prenda en cosa mueble"; lo que indica que no habia tal propiedad en concepto del jurisconsulto, cuando se constituia sobre tin inmueble: de ahi el que tambien nos diga Justiniano en la Instituta: "Con el nombre de prenda .se design a la cosa que en el acto se entrega al acreedor, pirincipalmente citando es mueble," (. .pignoris appellatione .... cotincri dicimnus, quw simnu etiamn tradittr creditori, MAXIME SI MOBILIS SIT).-Y en efecto las cosas inmuebles, como no se prestan 6. la tradicion






material, como por su propia nat'uraleza resisten esa entrega, las m6is de las veces quedaban en poder del deudor; aL rev6s de la prenda, en la que era lo m6.s frecuente 'que pasasen al acreedor por evitar la facilidad con que podian ser sustraidas, y de este modo, circunstancias del 6rden fisico venian A. hacer permanente aquella misma distincion que la Ley no habia querido sancionar.
I3,-No debemos, pasar por alto al tratar de esta materia, una circunstancia importantisima en el 6rden de la historia; un hecho que viene A poner de manifiesto que A. veces el progreso no es sino la reproduccion de lo pasado, y que una ley poco atinada es capaz de hacer retroceder 6. un pueblo por tiempo indefinido en el camino de la civilizacion.-En los tiempos antiguos de Roma, el acreedor hipotecario podia dirigirse contra el tercero poseedor de la cosa, sin necesidad de la pr6via excusion en los bienes del deudor; bastibale cuando mas requerir 6. 6ste, si se hallaba presente, y no pag6.ndole, se dirigia ent6nces contra el poseedor de La coga. Asi Lo ordenan explicitamente diversas leyes anteriores A. Justiniano.
14.-"Si el deudor enajena la prenda, es potestativo del acreedor ejercitar la acci6p personal contra el deudor directo, 6 la accion real contra el poseedor de la cosa." (Distractis a debitore pignoribus, creditores polestatem liabere, utrumne personali obligatos sibi, an pignora possidentes in rem actione convenire velint, non est incerti hiris.)-Ley 14, tit. 14, lib. 89 C6d.
15.-"No puede obligarse al acreedor d. que reclame por la accion personal con'tra el deudor, y omita la persecucion de la prenda." (Perscutione pi-noris omissa, debitores actione personali conven ire creditor urg-eri non potest.)-Ley 24 ib.
1 16.-"Esti en vuestro arbitrio (i) reconvenir A los herederos del
deudor por la accion personal, 6 A. aquel 6 quien ellos entregaron la prenda, por La Serviana; si no es que tiene A. su favor la prescripcion de largo tiempo: 6 bien i. unos y A. otro". (Est in arbitrio vestro, personali debitoris lheredes actione, an eam, qui ab his distracta sibique tradita pignora tenet, in ren Serviana, si non long-i temporis pra'scriptione munitus sit, an utrosque conveniatis.) Ley 14, tit. io9 lib. 49 C6d.
17.-Y en fin la limitacion del requerimiento al deudor, Antes de dirigirse contra el tenedor de la cosa, consta de la ley iO del citado tit. 14, pero s6lo para el caso de que el deudor estuviese presente. Es decir, que cuando 6sto sucedia, era necesario requerirle de pago, porque si Lo efectuaba, no habia para qu6 molestar al poseedor de la cosa; limitacion inspirada en la equidad, y de la que ningun per(i) La presente ley es un rescripto, 6 sea una de aquellas respuestas de los Emperadores 6. las con.ultas que se les dirigian. Las redactaban en t6rminos personales, y ciTindose al punto consultado. La frase vuestro indica que el soberano dirige la palabra 6. los que habian sometido 6. su decision el caso prs.ctico.





Xl
juicio resultaba al acreedor. Justiniano en su Novela (i) cuarta, cap. 29, fu6 el que estableci6 la necesidad de la previa excusion contra el deudor; que segun ver6mos despues, de alli pas6 di nuestro
derecho por haberla reproducido el C6digo de Partidas.
i8.-Tambien es digna de observarse otra circunstancia. En los
prineros tiempos de la hipoteca, ella tenia prelacion sobre todas las demas obligaciones, como quiera que producia accion real, de mejor clase que las acciones personales, y asi se lee en el C6d: "Los acredores con prenda, como que pos6en accion real, tienen preferencia sobre todos los privilegios que emanan de accibnes personales."
(Eos qui acceperunt pignora, cum in rem actionem habeant, privileglis omnibus quw personalibi actionibus competunt, rwferri constat.)-Ley 91 tit. i8, lib 8*-lo mismo, pues, que en nuestros tiempos se ha mirado como upa innovacion de la Ley Hipotecaria, esti en la ley primitiva por ,que se rigi6 la hipoteca y es absolutamente conforme con la naturaleza de 6sta. La historia nos ensenia, pues, que la tal innovacion es una antgltiedad quc resucita, y son ya tres los puntos de contacto, los rasgos de identidad entre el sistema novisimo y el primitivo. En efecto, hemos visto entre los Griegos el sistema de especialidad y publicidad, que en nuestros tiempos ha tomado el nombre de geridinico, usurpsindole d5 aquel pueblo su indisputable primacia; y acabamos de encontrar en las leyes romanas anteriores d Justiniano la reclamacion contra el tercero, sin otro requisito que el requerimiento al deudor, y ain i veces sin 61; y la prelacion de la hipoteca sobre todos los demis cr6ditos.-Y si saliendo del sistema hipotecario, echisemos una ojeada por el conjunto del derecho, encontrariamos en la institucion civil del matrimonio y en el divorcio'romano lo que ha venido i constituir el ideal de algunos pueblos modernos. De aqui pudiera deducirse por'algunos que la ley del progreso no es constante, pues a ocasiones parece volver sobre sus pasos, como si creyera haber marchado con denia' siada rapidez. No nos'envanezcamos, pues, con la teoria de los adelantos modernos, y busquemos siempre con serenidad y reflexion lo que pueda representar el verdadero progreso, escudrifiando lo antiguo como lo nuevo. Todo lo que ha existido tuvo su razon de ser, y solo despues de examinar 6sta imparcialmente, podr6mos decidir
si es de admitirse 6 desecharse una, institucion cualquiera.
i9.-Comenz6 . introducirse el sistema de la hipoteca ticita, por
la presuncion de haber intervenido en ciertos contratos en que era costumbre general establecerla. Y co.mo quiera que -la hipoteca fu6 un pacto pretorio, extendido despues por los jurisconsultos; y tanto aquellos magistrados corno los que ejercian el derecho tendian siem(1) Llam6ironse Aovelas, porque, terminada ya la reunion de las antiguas leyes en el
Cuerpo del Derecho formado por 6rden de Justiniano, publicd este Emperador varias constituciones que, como venian 6. aumentar aquel, y eran recientes, fueron denominadas AXovelre Constit'tiones, nuevas Constituciones, y por ffltimo, les qued6 solo el nombre
de Nov,,ias, castellanizando el de Novela', con que se les designaba simplemente en latin.





XII
pre i destruir el formularismo de la ley extricta; vali~ndose para ello los Pretores de razones de equidad y los jurisconsultos deficcilones legales; habia logrado asi introducirse por la simple convencion un contrato que, por ser constitutivo de un derecho real, exigia dentro de la severidad de los principios, la tradicion, 6 entrega de la cosa. (i) Y del mismo modo, una vez quebrantado ese precepto, fu6 ya ficil dejarlo en el olvido; y presumir ]a constitucion de la hipoteca cuando 6sta no se habia pactado expresamente. De aquf nacieron las hipotecas ticitas., que si en un principio pudieron parecer i sus patrocinadores basadas en la equidad, no puede negarse que el beneficio p6blico, el bien de la colectividad, fu6 olvidado por completo, aunque por un error, no voluntariamente, y no se le tuvo en cuenta para poner su peso en la balanza.
2o.-Por otra parte, las hipotecas generales nacidas de convencion eran tambien conocidas, segun sabemos por lo que dice el jurisconsulto Gayo en un pasage del Digesto (p'r. I9, icy 15, tit. i9, libro 20.) Parece que era ya en aquella 6poca chliusula comun de los contratos; como lo ha venido siendo hasta el presente, en que se ha prohibido su insercion. (2)
21.-Tambien introdujeron los Romanos entre las hipotecas ticitas algunas privilegiadas, tales como la del fisco, la de la mujer por su dote, y otras que por haberse trasmitido hasta nosotros es innecesario enumerar, puesto que son bastante conocidas; y asi vemos que del sistema de especialidad y publicidad de los Griegos, y de la primitiva prelacion de la hipoteca, se viene descendiendo hasta constituir un estado de verdadera perturbacion en la propiedad: un estado en qtie se despoja A. la hipoteca de su cualidad esancial y distintiva, que es la garantia; para convertirla en un verdadero contrato aleatorio, 6, como se ha dicho por 6ilguien, en un jiego de azar;, porque jam6.s podia saber el acreedor si la cosa que se afectaba su cr6dito se halLaba 6 no sujeta A. alguna hipoteca ticita.
22.-Fu6, pues, desconocido entre los Romanos el Registro; medid preventivo eficacisimo contra los fraudes de que los acreedores podian ser victimas. Pero como quiera que no podia ocultirseles en toda su extension el vicio que encerraba aquel sistema, emplearon para evitarlo algunos otros medios. Dos nos han designado los historiadores del Derecho; de efectos meramente civiles el primero, del 6rden criminal el otro. La constitucion del Emperador Leon, quc forma la ley 1 1, tit. 18, lib. 89 del C6digo, orden6 que tuviesen eclcacia los contratos escritos que se otorgaran, ya estuviesen extendidos por los mismos contrayentes, ya por notario, 6 otra cualquier persona; siempre que contuviesen las firmas de los interesados, ora hubiesen intervenido testigos, ora no llenasen ese requisito; pero que, cuando en Lllos se constitu'yese prenda 6 hipoteca, tuviese

(I) Vase el pirrafo IO4 de la obra.
(2) Art. 38 de la Instruccion general sobre doculuentos sujetos al Registro.





XlII
prelacion la establecida en instrumento ptiblico; dsto es, ante tin magistrado 6 Notario ptiblico (tabellia) 6 bien ante tres 6 mas testigos de buena opinion, cuya filtima forma denomina cuasipblica.
(i) Sin ordenar, puesi directamente que para constituir prenda 6 hipoteca se necesitase consignar el contrato en escriLtura pfiblica, limit6se el Emperador Leon i declarar de mejor derecho la que se hubiese hecho constar en esa forma, Lo cual era en verdad estimular fuertemente A que no se eripleara otra. No hay duda que esa disposicion no lenaba el vacio, no impedia el fraude por completo, pues todo Lo que no fuese establecer un Registro pdblico donde se hiciesenl constar los gravimenes era dejar en la facultad del deudor el ocultarlos, 6 simularlos cuando no existian; pero hay que tener en
* cuenta que hasta 6pocas mucho mis inmediatas i la nuestra, y por
tanto mis avanzadas en civilizacion, se vino creyendo que era un mal esa investigacion del estadode las fortunas particulares; y que,
* en tal concepto, los Romanos habian descartado de Id institucion
hipotecaria, al tomarla de los Griegos, los caractres de especialidad y publicidad con que ellos la acompafiaban. (2) La constitucion de 'Leon tendia A hacer el fraude mis dificil, y representa un progreso,
aunque lento, en la materia.
23.-La otra disposicion a que nos referiamos, y que revisti6
car cter penal, fud la que erigi6 en un delito bajo el nombre de esteionzato, el acto de presentar como libres bienes gravados. No era el estelionato nombre especial de ningun delito, sino la designacion generica de toda especie de dolo que no estuviese comprendida en ninguna de las distintas clases de delito. Asi nos lo ensefla el jurisconsulto Ulpiano, (3) y la etimologia de esta voz, que indic6 Cujas, (4) es la siguiente. Habia una especie de lagarto muy astuto, aL que daban los Romanos el nombre de stellio, (acaso por las manchas semejantes 4 estrellas que decoraban su piel) y por e'�tension se aplicd el nombre al individuo astuto y avezado en el fraude, (5) de donde sali6 el nombre de stellionatus, que despues pas6 4 designar con especialidad el hecho de que aqui tratamos, considerado ya como un delito, que se pena en el tit. 34 lib. 9 del C6digo.-Ya veremos, al referir la historia nacional del sistema hipotecario, que una disposicion aniloga fu6 precursora del establecimiento en Espafia del Registro.
24.-Tales fueron, pues, los tinicos mediosempleados por el derecho romano para impedir los males que naturalmente habia de producir la falta de publicidad de las hipotecas. La preferencia concedida aL que las constituia por in strumento ptiblico yla obligacion,
(I) Dicha ley It, y Sala, Digestun Romano Hislanzi, lib. 22, tit. 49', p.r. 2.
(2) Algunos autores creen que lo Romanos usaron al principio los signos exteriores
para marcar los gravimenes.
(3) Pir. I de la ley 3, tit. 20, lib. 47 del Dig.
(4) Vase Sala, D4'estiet Ro/nano-Hisfpanun, pir. I. tit. 20, lib. 47.
(5) Vase stielia, segunda acepcion en el Diccionario latino de Valbuena.





XlV
sujeta 6i sancion penal, de no establecer nuevo grav6.men sin revelar el primero, constituyeron todo el sistema empleado para impedir aquel fraude. Y atn asi se cometi6 tin error en la ley dada por el Emperador Leon, yfu6 la de conceder igual fuei-zapara los efectos de Ia hipoteca al instrumento cuasipniblico que al ptiblio. El primero, cualquiera que fuese el ntimero y respetabilidad de los testikos no podia brindar la garantia del tLtimo, que se hallaba en un archivo ptiblico, segun aparece de la Novela 49, (i) en que se hAce constar esa circunstancia hablando del cotejo de letras, para establecer la mayor garantia que. brindaban bajo ese punto de vista. Pero en el C6digo (2) aparece que tambien para el efecto del cotejo se equiparaba al instrumento ptiblico el otorgado ante tres 6 mas testigos.-De manera que ni atifi ese medio por mas que hubiera sido largo y molesto tenia el prestamista para instruirse de si la finca" estaba 6 no gravada. La clandestinidad era, pues, absoluta, porque lainvestigacion acerca del estado de la propiedad privada se consideraba un mal.
25.-Vamos 6. concluir esta sintesis hist6rica de la hipoteca romana, dando ligera idea de dos instituciones que, sin ser la hipoteca misma, tienen alguna analogia con ella y suelen Ilevar su nombre. Vamos 6 tratar, pues, de lo que fu entre los Romanos lo que hasta nuestros dias ha levado las denominaciones de hipoteca judicial y prenda pretoria.
26.-La segunda, primera en el 6rden cronol6gico, se Ilam6 en el Derecho Romano pignoris capio, y tuvo dos acepciones, segun el distinto 6rden del procedimiento. En al sistema primitivo, en el que se llam6 de fIds acciofies de ley, caracterizado por formas severisimas que Po admitian la m6is ligera modificacion, la pi-toris capio fti6 una excepcion de caricter privilegiado, concedida por ]a naturaleza de ciertos crdditos, y que consistia en apoderarse de una cosa cualquiera del deudor y retenerla hasta que pagase, Tenia de extraordinario que podia ejecutarse dicho acto fuera de la presencia del magistrado (3); pero s6lo tenian lugar respecto de 10 que se debiese 6 tin militar para equipo 6 alimento de su caballo; por razon de impuestos 6. los encargados de cobrarlos, 6 por el precio de compra de una victima empleada en el sacrificio, (4) 6 bien por alguna otra causa muy an6loga.
27.-La pignoris capio tom6 bajo el sistema formulario (llamado asi por lafrrmiwla en que debia dducirse la demanda) un aspecto muy distinto. No fu6 ya una excepcion privilegiada, sino una regla general y comun, n6 un acto extrajudicial y exento de las formas establecidas, sino sujeto . la decision del magistrado y 6 las reglas

(I) Cap. 29 p.r. 29
(2) Ley 20, tit. 21, lib. 49
(3) Insfituciones de Gavo, corn. 49 pAr. 29.
(4) Id. id. pAr. 28,





xv
del procedimiento. Era en una palabra lo que hoy llamanos embargo.-Consistia en la ocupacion por 6rden del magistrado de alguna cosa perteneciente al deudor, cuando habia hecho confesion de la deuda 6 se hubiese dictado sentencia contra 61; y si, pasados dos meses de haberse tornado aquella prenda pretoria (pignus prwtoriwm) no pagaba, se vendia la cosa y se satisfacia con el precio al acreedor, restituyendo al deudor el remanente si existia, (I) 6 adjudic6.ndole la cosa al acreedor si no habia quien'la comprase; y en ette caso no podia ya reclamarle al deudor, nada nri6s, aunque la prenda no cubriese el importe, de la deuda, porque en el hecho de contentarse con la posesion de aquella'se entendia que renunciaba A. toda ulterior reclamacion. (2)
28.-La inissio in possesionem reconocia tambien dos formas. 0 bien era una verdadera prenda pretoria, destinada . garantizar ciertos derechos, y en la que el acreedor no adquiria otra cosa que la custodia y vigilancia de los bienes; 6 ya-era una verdadera ocupacion para obtener el pago y- seguida de la venta si 6ste no se verificaba.-Bajo este tiltimo punto de vista se asemejaba 6. la pignoris capio; que acabamos de explicar, y s6lo se distinguia de ella en que se practicaba con la universalidad de los bienes y por causa de insolvencia: se vendia la persona juridica del deudor; y el que la compraba se convertia en un sucesor universal ni mas ni m6nos que un heredero. Se practicaba contra el deudor que se ausentaba sin dejar defensor y contra los bienes del que fallecia sin dejar heredero., (3) Pero esta forma desapareci6 despues, segun nos dice Justiniano, (4) y ya no se us6 sino la ocupacion y venta, para obtener el pago, de las cosas del deudor, consideradas individualmente, y no de la universalidad que constituia la persona juridica.
29.-Estas formas, verdaderos embargos, 6 medios judiciales de hacer efectivos los cr6ditos contra determinada persona, nada tienen que ver, como dijimos Antes (5), con la prenda 6 hipoteca convencional. Pero la circunstancia de constituirse tambien para asegurar, para garantizar otro derecho, y el haber ilevado por esa misma causa los nombres de prenda pretoria (pignus pretorium) 6 /ipoteca judicia, nos han movido 6. tratar tambien esa materia en este lugar.
LA HIPOTECA EN ESPARIA.

30.-Durante la dominacion de los romanos, !a hipoteca espafiola no podia ser otra que la hipoteca romana. Y con esa dominacion se abre en la Peninsula la historia de dicha institucion, porque se
(j) Ley 31, tit. io, lib. 42 Dig.
(2) Pir. 3 de la iey 15, tit. i. lib. 42 Dig.
(3) Gayo, com. 3. pfir. 78.
(4) Poernio del tit. 12 lib. 39 de las Inst.
(5) Par. 4 de esta Resema.







conoce demasiado poco de los pueblos que primitivamente la poblaron para poder determinar si, en forma mis 6 m~nos imperfecta, les era conocido aquel contrato. Puede decirse, pues, que la hipoteca fu6 romana al nacer en la Peninsula; pues ese pueblo fu6 quien la introdujo, y durante todo el tiempo de su preponderancia, no tuvc, ademrs, ni podia tener caract6res distintivos, peculiares. La hipoteca verdaderamente nacional comienza con ]a expulsion de los Romanos y el establecimiento en Espafia de otros pueblos; esto es, con el reemplazo de la primera civilizacion por otra.-Sabido es que los bArbaros comenzaron por respetar las leyes ycostumbres de los yencidos, sabia prictica que les dict6 la razon natural y coron6 la experiencia, realizando la amalgama de pueblos que ofrecian entre st los rasgos distintivos mras opuestos. El derechopersonal, frase con que se designa aquella Situacion, como, hoy se denomina estatuto personal al conjunto de leyes aplicables al individuo que vive en tierra extranjera y continua sujeto en lo que i su persona se refiere a! derecho constituido en el pais, ese derecho personal, Ilamado tambien de castas; y que consistia en que al Romano se le aplicase siempre la ley romana, y las del vencedor solo sirviesen para sus nacionales; ese derecho f66, pues, la regla al tiempo de establecerse los visigodos en Espafia.-Y A partir de este momento hay que dividir la historia de la hipoteca en tres periodos, que abrazan el sisterna antiguo, que constituyen la 6poca intermedia, porque separan el sistema actual, el sistema implantado por la Ley"Hipotecaria, del sisterna constituido en el Derecho Romano. Esa 6poca intermedia es la que dividimos, pues, en tres periodos,siguiendo el plan de La Serna, que nos parece acertado, por cuantocada uno de ellos ofrece una fisonomia distinta y 'especial.--Son esos tres periodos los siguientes:
3 I.-PRIMERO. Dominacion visigoda.-La caracterizan en su primera 6poca el derecho 'personal, basado al principio en la costumbre,-hija de la necesidad de no exasperar A los vencidos, ronpiendo rudamente con hAbitos seculares, y sancionado mas tarde por la ley, y con doble sancion, puesto que al C6digo del sagaz Eurico, dictado para los visigodos, y solo ellos aplicable, sigui6 A corto intervalo el de Alarico 6 Breviario de Aniano, nombre que recibi6 niucho despues, y que debe '�u origen A considerirsele un compendio de lo. C6digos romanos, y A haberlo suscrito el canciller llamado Aniano; cuyo C6digo no tuvo-mas objeto que el de aplicarse i los stbditos'de procedencia romana. El derecho de castas f66 extinguido por el Fuero Juzgo, primer C6digo que rigi6 en Espafia con carActer de generalidad, y que estableci6, puede decirse, la unidad nacional en el 6rden de la ley. No observaron los visigodos mas leyes que las ya expresadas.-- El derecho de castas al principio, reducido A gobernarse por sus costumbres propias el pueblo conquistador, y por sus leyes escritas el vencido; corroborado despues ese 6rden de cosas por la aparicion de dos C6digos especiales para las





XVII
distintas castas; y por ttimo, la unidad legislativa realizada por el Fuero Juzgo, tales son los caract6res constitutivos del primer periodo.
32.-SEGUNDO.-Invasion 6rabe, 6 6poca de la Reconquista.La caracteriza la completa fractura de la unidad legal, con la creacion de losfiteros especiales. En ese periodo nos concretar6mos 6 examinar las leyes de Castilla, dnica, fuente de las nuestras. Renace en 61 la hipoteca romana, aunque con la sola denominacion de prcnda, como si el amor . la memoria de aquel pueblo hubiese llegddo hasta el punto de olvidar la voz hipoteca, por no ser de filiacion genuinamente romana. Se reproducen en toda su confusa muchedumbre las hipotecas calladas 6 ocultas, y se establece su division en las tres clases de voluntarias, legales y judiciales. Tal es, en restimen, el aspecto del sistema hipotecario en esta 6poca.
33.-TERCERO. Desde la expulsion de los 6rabes hasta el origen del actual sistema, ( sea 6poca de la unidad nacional.-Sus caract6res son: la distincion entre la pi-enda y la hipoteca, y el ESTABLECIMIENTO DEL REGISTRO, con el sistema mixto en cuanto 6. la publicidad. En 61 veremos que se comenz6 por anotar solamente los grav6imenes, y se acab6 por inscribir tambien las traslaciones de dominio.


PRIMER PERIODO.
DOMINACION VISIGODA.

34.-Hemos dicho ya que el derecho de castas fu6 el que rigi6 la monarquia visigoda en los primeros tiempos; que la repugnancia al extranjero, instintiva en el hombre y alimentada adem6.s por el odio del vencido y el desden del vencedor, es parte para hacer dificil el consorcio de los pueblos, que no se allanan con facilidad 6A adoptar ajenos usos. Pero hay un sentimiento que se llama amor, y acorta y suprime las distancias, convirtiendo 6i pueblos enemigos en una sola familia. Asi como las electricidades de una misma especie se repelen, y las de opuestas se buscan y confunden, asi los hombres perpetian el odio h6.cia otros hombres por medio de la guerra, y el enlace de los distintos sexos, obrando i la inversa sus efectos, extingue y borra inveterados rencores. El matrimonio es en el 6rden social el poderoso agente que causa las mezclas y confusiones de las razas, y en todas las 6pocas de la historia se ha dado el espect6-culo de desaparecer el pueblo conquistador y el conquistado, A. impulsos de una nueva generacion, producto de la sangre de uno y otro. Ent6nces queda un s6lo pueblo, que participando de los que le precedieron, no es en todo rigor ninguno de ellos; y no hay nacion en Europa ni en Am6rica que no nos ofrezca ejemplo, y i. veces repetido, de esas renovaciones de las rf.zas. Asi pas6 entre godos y romanos, 6.
IiI






XVIII
despecho de leyes prohibitivas (i) que ni el hijo de los bosques de Germania se mostr6 indiferente A la belleza de la mujer nacida d. orillas del Guadalquivir 6 Manzanares, ni los hijos de Iberia A. los nuevos y especiales atractivos que observaban en las extranjeras. Cuando la ley se empefia en forzar las voluntades, tr6: base una lucha en que aquella es quebrantada, y 6stas prevalecen; porque de nada sirve cerrar obstinadamente la via legal al matrimonio mi'ntras la naturaleza pugna por restablecer su imperio. Por eso cuando el Fuero Juzgo introdujo el derecho de matrimonio entre ambos pueblos, (2) s6lo caus6 innovacion en las ideas; que en el campo de los hechos no hizo sino dar fuerza moral A la realidad que en muchos casos parciales existia.
35.-E Fuero Juzgo no trata de la hipoteca; legisla solo acerca de laprenda, y atin en tal materia, son sus disposiciones diminutas. Enci6rralas en el titulo 69 de su libro 59; y las reduce A. prohibir que el acreedor tome prenda sin la voluntad de su deudor (ley ia del citado tit.); declararladron alque d6 en prenda lo ajeno(ley 2.); conceder una moratoria de diez dias (3) despues de vencido el t~rmino, al deudor; (ley 3A) ordenar la restitucion de lo que sobre del precio de la venta, despues de pagado el acreedor; y establecer prelacion 6. favor del que primero reclamase; ordenando una distribucion proporcional, si se presentaban varios (Ley 5)
36.-EL empleo de cierta frase, . la que se le ha querido atribuir la propia acepcion moderna, ha hecho pensar A. algunos que el Fuero Juzgo aplicaba tambien la palabraprenda A. los inmuebles., Se 16e en la ley 3 lo siguiente: "E si el sennor del penno fuere a rayz, "devel afrontar que pague su debda e tome su penno." En la voz rayz se ha creido ver la designacion de cosa inmueble. La Serna contesta i. esta observacion citando la autoridad del Diccionario de la lengua, de la Academia Espafiola, que interpreta aquella frase por la dejunto d, deduciendo que la ley quiere significar la presencia del duefio en el propio lugar en que el acreedor se encuentre; la propia disposicion sustancialmente que se contiene en el C6digo romano (ley io, tit. 14, lib. 89) y que dejamos citada en el prrafo 17 de esta Resefia.
37 -Inttil para el plan de nuestra obra seria continuar investigando Las declaraciones del C6digo visigodo, en busca de preceptos que pudieran tomarse por precursores del actual sistema. Si hemos hallado notables analogias en el Derecho Romano, el Fuero Juzgo fue demasiado parco en la materia para que pudie"semos abrigar la aspiracion de hallar en 61 mucho m6.s de lo que tenemos indicado.

() La ley prohibia el matrimoni0 entre los dos pueblos, segun la ampliacion dada en ! el C6digo de Alarico . la prohibicion consignada en el de Teodosio del enlace entre mujer romana y soldados extranjeros.
(2) Ley 2? tit. I. lib 39
(3) El mismo plazo se concedi6 i los deudores y terceros poseedores sncesivamente por los articulos 127 y 128 de la Ley Hipotecaria primitiva -El 221 de nuestro Reglamento le sefiala tambien respecto del deudor ausente, pero de un modopotestativo.




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Lo hemos dicho ya; el periodo juridico que actualmente nos ocupa es muy pobre en lo que constituye nuestro estudio. Pasdmos, pues, . otro en que podamos encontrar mayores 'datos.


SEGUNDO PERIODO.
INVASION ARABE, 0 EPOCA DE LA RECONQUISTA.

38.-A despecho de la invasion agarena y dominacion de los A.rabes en casi toda Espafia, continuaron aquellos de sus naturales que se sustrajeron al yugo, en la observancia de sus propias leyes. Y el aislamiento en que se hallaban onos de otros los pueblos cristianos, cada uno entregado . sus propias fuerzas y recursos, di6, con la necesidad de la defensa, origen . ciertas concesiones, que haci6ndose ya . los caballeros, ya . los abades, ya A. los propios pueblos, vinieron . producir lo que s e llama fiteros, y se distinguen hist6ricamente en provi.nciales y municipales, bien que los tltimos han felizmente desaparecido, y los otros no se conservan hoy en su to talidad. No hemos de entrar en el estudio de ellos, que ni unos ni otros hacen . nuestro prop6sito. Hija nuestra legislacion de la de Castilla, si algun punto de semejanza pudiera ofrecer, con la de alguna otra provincia, seria quizis por mera coincidencia.
39.-Hemos visto ya que el Fuero Juzgo no mencion6 la cosa inmueble como sujeta 6. la prenda, auque se la supone incluida en ella. El periodo que ahora examinamos nos brinda m.s claridad en este punto. El Fuero Viejo de Castilla designa ya especialmente las cosas inmuebles, aunque sin usar la palabra hipoteca. La prcAda pasaba siempre 6 manos del acreedor, y se constituia sin solemnidades, bastando la prueba testifical hasta el grado de admitir el dicho de los pecheros contra el de los nobles, sin embargo de que aquel Cddigo tuvo marcada tendencia A aumentar los privilegios y prerogativas de ]a nobleza.
40.-En el Fuero Real, obra ya de Don Alfonso el Sabio, y C6digo precursor del de Partidas, no es de esencia que la prenda pase . manos del acreedor; se admiten, por el contrario, aunque sin darles tal nombre, las /zpotecas legales, garantia de obligacion atn no existente; de obligacion condicional; y que se establece sin convencion alguna, por el s6lo ministerio de la ley, en los bienes de aquellos que administran ptiblicos caudales; como en los del Obispo por los dafios que puedan ocasionarles 6. la Iglesia, y en los del que custodia cosas pdblicas 6 del Rey, sujetas A restitucion. Tambien existia la prenda convencional de todos los bienes, 6 sea lo que- hoy llamamos h/poteca general, la que fu6 de hecho ampliada, llevada A. todas sus consecuencias por una ley del Estilo. [i] Declar6 6sta una verda[ I] Estil, en una de sus acepciones, es el drden y mitodo de acuar, y tambien uso, co s tumbre, pJdctica. De aqui que se larnasen del Estilo las leyes que constituyen la coleccion





xx
dera interdiccion contra el que obligaba sus bienes en general,'ya lo hiciese como principal deudor, 6 bien como fiador; prohibi~ndole enajenar ninguno mi6ntras subsistiese la deuda, y anulando la venta que en dicho caso se hiciera. Pero esta disposicion no se hacia extensiva i la hipoteca legal; y 6. la verdad que en esta hubiera sido duro lo que en aquella podria considerarse como forzoso efecto del convenio.
41.-Aparecid el C6digo de Partidas, y en 61 se defini6 la prenda en la siguiente forma:
Pe7o es propriamenite aquella cosa que un ome em eia d otro, a oderduidole della, e mayormente citando es mueble. fflas. segiind el largo cntendimiento de la ley, toda cosa, quier sea mueble, o rayz que sea empefiada a otri, puede ser dicha Pefio; maguer non fuese 'ntregado della, aquel a quien la empefiasscn.-"Y pasa luego A dividir la prenda en tres clases, que se han denominado convencional, legal y judicial. (Ley f a, tit. 13, P 5?)
42.-Ofrece, pues, esta ley dos acepciones de ]a palabra prenda. Con toda propiedad, ileva ese nombre la cosa que se empeizia y entrega al acreedor, principalmente cuando es mueble vasee pir. 12 de esta Resefia.) En un sentido m6.s extenso (segun ellargo enutendimiento de la ley) toda cosa empefiada, que sea mueble 6 raiz, PUEDE ser diclzapeeTo, aunque no se entregue al acreedor.-Esta dualidad en el significado de un vocablo, tan opuesta A la' propiedad cientifica, es la consecuencia necesaria de no tornarse la voz hipoteca en el sentido que le damos hoy, como ya tuvimos ocasion de observar en la parte de esta Resefza consagrada 6. la hipoteca romana; exagerado ese inconveniente en el C6digo Alfonsino por la exclusion que en 61 se hizo de aquel trmino.
43.-En la prenda judicial quedaron refundidas desde ent6nces las hipotecas pretoria y judicial de los Romanos; y la que entre estos fu6 hipoteca tdcita, y que volvi6 i introducir en Castilla el Fuero Real, aunque como privilegio del fisco y de la iglesia, recobr6 toda su antigua importancia y extension por las leyes de Partidas. No nos detendrdmos en enumerar sus distintas clases y especiales reglas, por cuanto, adem6.s del motivo que para no hacerlo asi manifestamos 6ntes (p6ir. 21); en la parte principal de la obra, y aL exponer el titulo 13 de la novisima ley, hemos de encontrar oportuni.dad m6is propia que la actual para tratar lo que de esa materia importe i nuestro prop6sito.-Dardmos, pues, punto al segundo periodo en este lugar, y pasarmos al tercero, mucho mris rico, mucho m6is fecundo, en la materia que estudiamos.


destinada 6. exponer cl modo dejugar cn los tribunales de la C6rte. Dicha coleccion se componia de dosceintas cinuenta y dos leyes; cr6ese que fu6 publicada en tiempo de Don Fernando 4? y para servir de interpretacion al Fuero Real, 6 ign6rase si con car6.cter offcial, 6 cona trabajo privado de algunos jurisconsultos. Pero muchas de si~s leyes lo son hoy con toda propiedad, por haber sido trasladadas 6. la Novisima Recopilacion.





XXI
TERCER PERIODO.
DESDE LA EXPULSION DE LOS ARABES HASTA EL ORIGEN
DEL ACTUAL SISTEMA.

44.-En este periodo reaparece en nuestros C6digos la voz lipoteca, tan injustamente olvidada en los anteriores, y viene A lienarse asi un vacio y A perfeccionarse la nomenclatura, fijando Ids distintos usos de esa voz y la de prenda. Las leyes de Toro son ]a coleccion legal quc vino A subsanar Ia falta, pues al establecer la 63 (hay 5, tit. 8?, lib. i I de la Nov. Rec.) el t6rmino por que prescriben las acciones, sefiala cl de treinta afios cuando ,,nl la obligacion hiay /ipoteca. Necesario fu6,, pues, en el primer momento admitir esta voz en la acepcion romana, csto es, en la expuesta por nosotros en el pzrrafo 7 de esta ReseiTa, 6 sea, en el de la cosa empefiada que no pasaba 4 poder del acreedor; pero A poco, fiiindose por el uso continuo la atencion en que eso es propio de la cosa inmueble, vino por tiltimo 4 quedar definitivamente estabIccida la propia distincion que hoy conocemos. Y no pequefia parte alcanz6 en tal resultado la institucion del Registro, cuyo estudio nos corresponde hacer ahora.
45.--Fu6 el Registro de origen aleman, y adn arranca del sistema de los feudos, segun opinion autorizada. Cr6ese que lo establecieron los sefiores, para impedir 4 los vasallos el fraude en los traspasos de dominio y constitucion de servidumbres 6 hipotecas; porque perteneciendo A los sefilores feudales el dominio directo'de las tierras, y A los vasallos solamente el titil, les exigian aquellos cierto derecho 6 laudenio por todo acto de enajenacion que efectuasen Y para estar al corriente de los que realmente tuviesen lugar, ordenaron hacer ptiblicas tales enajenaciones, y que de ellas se tomase nota en un registro que se llamaba el Libro del pais, y estaba A cargo de un oficial pfiblico, dependiente de la casa sefiorial.
46.-LlamAbasele el Libro del pais, porque en el estaban consignados todos los duefios de la tierra. Alli se inscribian las circunstancias del feudo 6 finca que se trasmitia, los nombres del vendedor y el adquirente, extension, naturaleza, &c., del predio. Y se guardaba en el tribunal feudal, y sala especialmente destinada A trasmisiones de la propiedad. S61o el que consultaba aquel libro Antes de hacer la compra podia adquirir con seguridad; porque no era vslida laenajenacion sino cuando la efectuaba el que en, dicho registro apareciese con derecho para ello. (I)
47.-Este hecho hist6rico, no controvertido en cuanto al empleo que del registro hicieron los sefiores feudales de Alemania, lo estA, en cambio, respecto 4 si aquel fu6 invencion de ellos, 6 si no hicieron mas que utilizarlo. Pero ya arranque su origen, en efecto, del r6gimen feudal, ya lo tenga en 6poca anterior, es conveniente con(x) Discurso del Sr. Ministro de Gracia y Justicia en la sesion del dia 9 de Enero de i86r, Congreso de los Diputados.





XXII
signar que en los siglos IX y X era el registro de la propiedad una institucion conocida y practicada en el centro de la Europa.
48.-Sentado esto, vedimos ahora su introduccion en Espafia. Las C6rtes reunidas en Madrid en 1528 dirigieron una exposicion al Rey D. Ci.rlos I (V. de Alemania) pidi6ndole ordenase que los que impusiesen censos 6 tributos sobre sus bienes estuviesen obligados dI hacerlo registrar ante el escribano de consejo del lugar donde pasare, dentro de los treinta dias. A esto contest6 el Rey con la disposicion que hoy forma la ley 2., titulo 15, libro i9 Nov. Rec. y por la cual orden6 que los que pusiesen censos 6 tributos sobre fincas ya gravadas con otros, lo manifestasen A. los acreedores, bajo pena de satisfacer el duplo de lo que hubieseni recibido por aquella impoicion.-Esta es la disposicion d. que nos referimos en el p6.rrafo 23 de estaRcseiia.
49-Pero como el medio escogitado per el Rey no remediaba el mal, insisticron las Crtes, y en 1539 dirigi6ronle nueva peticion, en la que, exponiendo que "se cxcusarian muchos pleitos, sabiendo los "compradores los censos y tributos, 6 imposiciones. 6 hipotecas que "tienen las casas y heredades que compran, lo cual encubren y ca"hlan los vendedores," le suplicaban que en cada ciudad, villa 6 Ingar donide hubiera cabcza de jurisdiccion "haya una persona que "tenga un libro en que se rcgi'stren todos los contratos de las cuali"dades dichas, y que no registrandose dentro de un t6rmino, no ha"gan f6, ni pueda, ni se juzgue conforme . ellos ni por ellos sea "obligado 6. cosa alguna ningun tercero poseedor; a unque tenga "causa del vendedor, y que el tal registro nW sC initestre d ningwuna "persona, sino que el rcg, istradorpzueda darf, si hay 6 no algun tri"buto 6 venta anterior 6i pedimento del vendedor."
50.-Esta peticion fu6 ms feliz que la anterior, pues motiv6 lo que hoy es ley ia, titulo I6, libro io del C6digo ya citado, por la que se establece el registro, si bien no en la propia forma que las C6rtes indicaban. Vamos . apuntar ligeramente algunas de las diferencias que se observan entre ]a peticion de dichas C6rtes y la disposicion del soberano.
51.-En ]a ley j, de dicho titulo y libro se transcribi6 casi literalmente la peticion de las C6rtes, i ]a que se hace alusion manifiesta en las palabras con que empieza. Dicha ley fu6 dada 6. nombre de D. C.rlos y Da Juana en Toledo, afio de 1539, y es . la que alude frecuentemente la Comision de C6digos, (i) como origen y raiz de nuestro actual sistema. Dice asi ]a referida ley:
52.-"Pi-quanto noses le/eia re/acion, que se excusarian muchos "pleitos, sabiendo los que compran los cdnsos Y tribulos, los ceusos e "Itipotecas que tienen las casas y heredades que compran, lo qual "encubren'y callan los vendedores, y por quitar los inconvenicntes "que de estes se siguiel, mandamos, que en cada ciudad, villa 6 lu(i) Vase el pi.rrafo 82 de esta obra.






XXIII
"gar donde hubiere cabeza de jurisdiccion, haya una persona que "tenga un libro en que se registren todos los contratos de las qua"lidades suso dichas, y que nose registrando dentro do scis dizs 'despues quefieron Izechos, no hagan fd ni se juzgue conforme A. "ellos, ni sea obligado A. cosa alguna ningun tercero poseedor, aun"que tenga causa del vendedor; y que el tal registro no se muestre "A ninguna persona, sino que el registrador pueda dar f6, si hay 6 "no aigun tributo 6 venta, A pedimento del vendedor."
53.-Excepcion hecha de las palabras que hemos subrayado, la anterior pragm6tica es copia exacta de la peticion hecha por las Cdrtes, salvo algun pequefio cambio material de redaccion que no altera el sentido.
54.-Pero si lo hace rmnnos claro el haberse apartado la pragm.tica de la forma usada por las C6rtes al decir censosy tribulos imposiciones I hiotccas, atendienlo el car6icter gen6rico dc la tercera de dichas voces, omitida en la pragm6.tica. Y el t6rmino de scis dias que se asign6 para registrar los contratos en que se imponian grav6imenes A. las fincas, fu6 sin duda breve y angustioso.
55.-Ocipase La Serna en su Introd(uccion histdorica al estudio de la Ley hipotecaria, en hacer constar que la peticion de que acabamos de hablar se hizo en las primeras C6rtes 6. que fueron convocados solamente los Procuradores de las ciudades y villas, y . que dejaron de asistir ]a nobleza y el clero, para deducir de dicha circunstancia "el origen popular de la ley, y que nada tuvo de feudal, "pues que aqui jamA.s los magnates pensaron en registros para ase"gurar sus derechos sefioriales ni alodiales." (i) Pero si en Espafia fu este el origen del Registro, que se cre6, como dice muy bien aquel autor, "en inter6s puramente civil," la historia no debe prescindir por eso de su anterior existencia, y es indispensable consignar el empleo que de dicha institucion se hizo, A.ntes que el monarca austriaco, 6i instancia de unas C6rtes populares, le expidiese patente de ciudad~inia en las tierras espaiiolas.
56.-En la ley transcrita, con la quo se abre entre nosotros la historia del Registro, se encuentra tambien este vocablo, que luego parece caer en el olvido, juntarnente con los dc registrlador y rCg'istrar, en la prqpia acepcion en que hoy se usan. (2) Y lo mismo podemos decir de la palabra /hipotecas, 6. tenor de lo que ya hemos expuesto. (Par. 44 de esta Resc7a.)
57.-En el precepto de la ley, de que el Registrador pudiese dar f6, s6lo A. pedirnento del vendedor, se observa an la tendencia que hemos hecho notar anteriormente ( � � 22 y 24), en vez del sistema de franca publicidad que impera boy (3), publicidad que, si no absoluta, sino limitada A. los que tengan inter6s en consultar el Regis(i) Alodiales se lainaban los blenes libres y exentos de toda carga Iy derecho.-Respecto al sistemafeudal en Espafia, puede consultarse el titulo 26 de ha P. 4a.
(2) Vdase en nuestra obra el articulo I0 de , Ley y los par. 32 y 16i, accrca de las voces Regislrador, Regis/ro y registrar.
(2) Artfculos 293 y 294 L. H. y 376 y 377 de su Reg.






XXIv
tro, es sin embargo lo que basta 5i realizar los fines de la Ley (I).
58.-El gran defecto de la pragmsitica que examinamos fi6 ]a declaracion de ineficacia que lanz6 contra todo documento registrable que no se llevase al Registro pdblico dentro del plazo fatal quese asign6. La ineficacia entre las partes tiene todos los inconvenientes que enumer6 la Comision de C6digos al limitar surs efectos . terceros. (2) Y quiz5s el acto de injusticia que envolvia, contribuy6 en gran parte 6 su desuso, pues es un hecho evidente que dicha ley cay6 en la inobservancia, segun se demuestra con la nueva peticion que en 1348 dirigian al Rey las C6rtes de Valladolid, en la que, haciendo caso omiso de ]a anterior pragmitica, y sentando como hecho de actualidad el que "muchas personas cautelosamente echan censos sobre sus haciendas una y dos y tres y ms veces," le recuerdan al Rey la 6rden de que "los censos no se puedan echar sino ante los escribanos de los Ayuntainientos," y Ilevando estos un librc; para consignarlos y le piden que haga cumplir dicha 6rden. No parece que se refieran aqui las C6rtes A la citada pragm.tica, pues en ella nada se habla de los escribanos de Ayuntamientos, aunque en la peticion dirigida en 1528 por las Co'rtes de Madrid se inclufa ese punto, que no comprendi6 el Rey en la disposicion que sobre aquella dict6. (Ley 2, titulo 15, libro io?, Nov. Rec., ya citada.)
59.-Pero ni esta peticion fu6 atendida por el Rey, ni alcanz6 mejor suerte la que con igual objeto reiteraron diez afios mss adelante, en 1558; y asi la pragmitica de 1539 sigui6en inobservancia, ya por el inter&s de las personas poderosas y cargadas de deudas en ocultar el estado real de su fortuna, ya por falta de voluntad en satisfacer el derecho de alcabala, que rudamente hacia sentir su peso, y como consecuencia de todo, el sistema de la clandestinidad sigui6 imperando, porque, segun ]a endrgica expresion de La Serna, "la mano fiscal sofot6 la institucion civil de los registros."
6o.-Por auto acordado del Concejo, de 8 de Julio de I617, se orden6 que en los titulos de registros de censos se dijera que los Escribanos tomen la razon y registren todos los censos que se otorgaren dcsde cl dia de la data del tliulo. Pantoja y Lloret, (3) interpretan este auto en el sentido de que desde su promulgacion tenia que hacerse por esci'ito el contrato en que se impusiera algun gravimen, para el que, segun ]a pragmdtica, bastaba la forma verbal ante el encargado del registro. Ftindanse dichos autores en que la pragmstica no habla de documentos, sino s6lo de contratos.
61.-El Concejo de Castilla, en 1713, dirigi6 al monarca, que lo era d Ia sazon Felipe V, nueva excitacion para obtener el alivio de los males indicados, y entre varias medidas de carActer penal que

[i] Mis adelante ver6mos que esta es una ile las diterencias existentes entre los dos sistemas hipotecarios nmodernos, el frances y el aleman.
(2) Wase el par. 87 de la obra.
(3) Introduccion :i su obra Ley Hipolecaria comentada y exalicada, IV.





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proponia contra los jueces y magistrados que descuidaban el. cum. plimiento de la ley, solicit6 tambien que los registros se fijaran en las casas capitulares, y que los escribanos de ayuntamientos fuesen los registradores, nombrados A su cuenta y riesgo por las corporaciones municipales despues de un severo exdmen y prestacion de fianza.
62.-Obtuvo esta prepuesta la aprobacion soberana,- y se expidi6 ent6nces laley 2., tit. i6, lib. io? Nov. Rec., por la que se dispuso el establecimiento del registry en los Ayuntamientos de todas las ciudades, villas y lugates, disposicion que tenia el inconveniente de aumentar las oficinas de un modo muy superior A lo que requeria el servicio p6blico, y de confiarla A manos absolutamente indoctas, como lo eran los escribanos de concejo en una epoca en que no se les exigian conocimientos especiales.
63.-En fin, el mismo Concejo de Castilla elev6 al Rey Cdrlos IIIen 14 de Agosto de 1767 unaconsulta-instruccion que, aprobada por el monarca en 31 de Enero siguiente, fu8 publicada en Madrid A 5 de febrero de 1768, y hoy es la ley 3"? del titulo y libro ya citados de ]a Novisima Recopilacion. Importantisima fu6 esta pragmAtica, por cuanto segun ella se ha venido rigiendo por dilatado periodo el sistema hipotecario.
64.-Comenz6se en ella por alterar el ndmero de registros, pues en vez de los Ayuntamientos de todas las ciudades, villas y lugares, se limit6 i los de las cabezas de partidos (Ntim. I); y orden6 ademis que las Chancillerias y Audiencias formaran listas de las cabezas de partidos d6nde se habian de establecer Oficios de hipotecas, y de las de jurisdiccion en que juzgagen conveniente el instalarlas, aunque no lo fuesen de partido (Ntim. 14).
65.-Se orden6 que se llevasen registros separados de cada uno de los pueblos del distrito, ya en un solo libro 6 en muchos, (i) distribuyendo los asientos por alios, y encuadernlndolos y foli~ndolos en la misma forma qUe los Escribanos lo practicaban con sus protocolos, y que si las hipotecas estuviesen en distintos pueblos, se anotara en cada uno la que'le correspondiese. Ya en ella se hace uso de ]a voz instrumenos, y se sujetan 4 la toma de razon aquellos en que se hacen imposiciones, ventas y redenciones de censos d tributos, venfas de, bienes raices 6 considerados tales, que constare estar gravados con alguna carga. _y en general todos los que tengan especial y expresa 0io/eca 6ravdmen, con expresion de ellos, 6 su liberacion y redencion.-De manera que el R egistro no podia llamar~e en realidad de la propiedad inmueble; era en todo rigor y segun se le denominaba, una oficina'de hipotecas, comprendiendo en esta palabra todos los gravfimenes que pueden afectar la propiedad.
66.-Formula reglas acerca de la manera en que debia efectuarse la toma de razon, y define Io que se habia de 'entender por bienes
0) El artfculo 244 de la Ley vigente lieva mas adelante este precepto, disponiendo quo se abra un libro para cada tnnino municipal





XXVI
raices.(Ntm. 4, 5, 6 y 7.) Tambien prescribe que se Ileve un libro Indice por 6rden'alfabdtico, pero limit6.ndolo A. los nombres de los impanedares, de las hipotecas, 6 de los pueblos 6 distritos en que estdn situadas. Orden6 que se guardasen los libros de registro en las Casas capitulares (segun se habia ordenado por el Rey Felipe V); y declar6 sin eficacia para el efecto de perseguir las hipotecas, aunque la tuviesen para otros fines (N6ms. ,2 y io) los instrumentos que no se registrasen dentro de seis dias si se otorgasen en la capital, 6 de un res, si en pueblo del partido.
67.-'Otras disposiciones se contenian tdmbien en la citada ley, an6logas A. las que rigen hoy, y en cuyo ex6.men hemos de ocuparnos en otra oportunidad.
68.-La disposicion de que acabamos d& hablar, fu6 la que alcanz6 mayor car6cter de generalidad. Limitada la fuerza de las anteriores al' territorio de" los' antiguos reinos de Castilla, extendi6se esta adems 6. los de Aragon, quedando tinicamente Navarra, 6 causa -de sus leyes especiales, exenta de la reforma.-Tmbien en Catalufia se establecieron algunas diferencias, que cir'cunstancias de localidad hicieron necesarias. Consign6ronse en el Edicto de i i de Julio de 1774.
69.-Ocurri6 con la ley . que nos referimos lo propio que con las anteriores; el desuso vino A ser su escollo. Se otorgaron pr6rogas para la toma de razon de los derechos que, segun aquella, caducaban por no ser anotados en termino de-seis dias. En el afio de 1774 se concedieron dos por el Concejo [26 de Febrero y i9 de Julio]; se reiterorori en 1782, 84'y 87, cada vez por dos afios, y la propia medida y por un tdrmino igual se repitid en 1789. En el siglo actual se han dictado otras pr6rogas para los titulos sejetos . lai toma de razon en I816, 1825, 1835, 1850 [marzo y agosto], 1853, 1855 y en fin en j866 [enero, julio y diciembre].
70.-En 1829 se dictaron dos decretos, y.Ambos en 31 de Diciembre, uno imponiendo ciertas cargas A toda clase de sucesiones. ya lo fuese ,i bienes vinculados, ya herencia de bienes libres, gravando en m6is la intestada que la testada, y llamando AI lA Real Hacienda despues de los parientes del cuarto grado, .i heredar 6. los que falleciesen sin testamento. El impuesto se extendia hasta comprender las donaciones, moris casa 6 inter vivos. El otro, que es .el que citan la Serna y Canales [i] fu6 el que estableci6 iuz ligero impuesto de media por ciento [palabras textuales] por las ventas, cambios, donaciones y contratos de todas clases que contuviesen traslacion 'de dominio directa d indireeta de inmuebles. A este impuesto se le design6 en el citado decreto con el nombre de derc/to de /ipatecas. Le acompafi6 una Instruccion de 29 de
[r] El primero en ]a Zntrodztcion /,istdrica de su obra, La Ley iotaecaria comentada y concordada can it legislacion azterior eslafola y extraitgera, que ya hernos citado varias veces; y el segundo en su 1f4 /oria de Iz hipateca en Espafia, que sirve tambien de Introduccion 6. la obra titulada Legislaciaon hipatecaria epagaia.





XXVII
Julio de 1830, por la que se declar6 que bajo la denominacion de bienes inmuebles se comprendian con arreglo i la pragmitica de 3 1 de Enero de i768, 6 sea ley 3.a, tit. 16 lib. iO9 de la Nov. Rec. no s6lo las casas, heredades y otros de esta calidad inherentes al suelo, sino tambien los censos, los tributos, los oficios y otros cualesquiera derechos perpetuos [i] [Art 59] imponia la obligacion de pagar al adquirente' [Art. 69] quedando las propiedades hipotecadas al pago [Art. 79] prohibia la admision en juicio y todo efecto legal . los contratos que, otorgados publica dprivadamezete, careciesen de toma de razon pr6vio el pago del impuesto [Art. 80]; se ordenaba d los escribanos y notarios hacer la prevencion en el instrumento que otorgasen [Art. 14] y en fin daba la Instruccion caracter de generalidad al Real Decreto, demostrando que debia regir tambien en Ultramar,(Art. 15). A partir de esta epoca asumi6 el Registro de la propiedad un caricter fiscal, y comenz6 i depender del Ministerio de Hacienda.
71.-Por Real 6rden de I5 de Julio de -1833 se 6rden6 "que desde luego se proceda i la enajenacion vitalicia de las Contadurias de hipotecas en beneficio de la Real Caja de Amortizacion, segun esti mandado en Real 6rden de I9, de Junio de 1830 para las escribanias "de Rentas que pertenecen.i la Real Hacienda, bq/o las correspon"dientes sguridades por parte de los elegidos,, de probidad, sufi"ciencia, fianza y pago de valimiento, prefirtbidose por el taito,
"supuestas las mismas condiciones, i los escribanos de Ayuntamion"tos, 6 que-los mismos Ayuntamientos, como duefios por la ley de "hacer estas elecciones en sus escribanos de cabildo, satisfagancI "propio servicio de valimiento." Las salvedades que, respecto de las condiciones exigibles i los pretendientes, enumera esta Real 6rden no satisfacen d la Serna porque, segun dice, ni las dependencias de Hacienda, que eran las que habian de decidir, "tenian competen"cia para jiizgar del'm6rito relativode los licitadores, ni estos se so"metian Si ninguna prueba por la que pudieran conocerse:" dice adem~is que "se venia otra vez d eSt4blecer la regla de que debia "ser preferible para obtener los empleos ptiblicos no cl mis id6neo "sino el mis rico" [2] porque para las oficinas de Rentas no habia mayor merito y capacidad que el mayor precio de la subasta;, califica de ipocresia el respeto que parecia darse al derecho de los Ayuntamientos, y el que no podian ejercer sin satisfacer el servicio de valini ito, y concluye endrgicamente con estas palabras: Sensible es que en nuestra /istoria moderna se lea esta pdgiia que ta/i poco le favorece.-Por reclamacion del Ayuntamiento de Barcelona, que se quejaba de las enajenaciones, se les di6 otra forma (R. 0. de 30 de Junio de 1834) admiti6ndose en las subastas posturas de arren(1) As[ lo expresa en efecto la pragm.tica citada al final de su nfmero 4. De'sus disposiciones en general hemos tratado (par. 63 al 67 de ]a presente Reseiia.)
(2) 'Alude d Ia general enajenacion de oficios pdblicos que se denorninan desde ent6nces vendibles y renunciables, y acerca de cuya provision pueden consultarse las reglas en la ley 12, tit. 8? lib. 7? Nov. Rec.





xxvm .i
"damiento anual, porque "se podri quizfs sacar mas ventaja que "con el precio pagadero por una sola vez, facilitindose al mismo "tiempo este alivio 4 los interesados que no cuenten 'al contado con "el total del remate."
72.-Con motivo de no ser ya necesaria la cualidad de escribano en los que desempefiaban los cargos de Secretarios de Ayuntamientos, surgi6 la duda de si deberian'seguir teniendo i su cargo los registros de hipotecas, 6 si habian de confiarse estos, para mayor seguridad, i personas que ejerciesen la f6 pdblica, y se resolvi6 por Real Orden de 7 'de Octubre de 1836 que interin se hiciese el arreglo definitivo de los oficios de hipotecas, en todos los -pueblos donde el Secretario respectivo no fuese escribano, se encargase del oficio el mas antiguo de los escribanos de nthnero.-Otras disposiciones se dictaron sobre el impuesto en afios sucesivos.
73.-De mucho mayor importancia fu6 otro decreto, dado en 23 de Mayo_ de 1845 y que caus6 considerables reformas en ]a materia que estudiamos. Sujetd al derecho de hipotecas, I0: toda traslacion de inmueblcs enpropiedad 6 usufructo, excepto el conocido en Aragon con el nombre de viudedad; 29: todo arriendo 6 subarriendo de K los mismos bienes; 39: toda imposicion y redencion de censos 6 otras cargas sobre los misnios. Declar6 exentas del impuesto las herencias en linea recta de ascendientes 6 descendientes y las adquisiciones 4 nombre y por el inter&s general del Estado. Pero unas y otras sujetas, al registro que ha de Ilevarse para toda clase de traslaciones de propiedad 6 usufructo [Art. i9]; fijaba el importe de los derechos en cada caso [Art. 49 al 13] confiaba i los encargados de los Oficios de hipotecas las oficinas de registro para la cobranza del impuesto (Art. 16) ordenaba que dichas oficinas dependiesen de la Administracion de la Hacienda piblica en cada provincia, pero sujetas 4 la inspeccion de la autoridad judicial del partido (Art. 17); disponia que de todos los actos sujetos al impuesto se tomase razon en la oficina del Registro del partido en que se hallasen las fincas en el tdrmino de ocho dias si se habian celebrado en el pueblo donde existia la oficina, y el de un mes si en otros; y contindose "dichos plazos desde la fecha de la adjudicacion si no intervenia juez, y desde la aprobacion de la fecha y particion si interviniese. (Art. 18.) El mismo plazo se marcaba para presentar 4 la-toma de razon las escrituras hipotecarias, las cuales no devengaban derechos, y los mandatos judiciales de embargos. (Art. 19). Las escrituras en que se consignaran contratos registrables debian contener la clfusula de nulidad si dentro de los plazos fijatdos no se presentasen al registro las copias autorizadas. (Art. 20) Los contratos privados quedaban I tambien sujetos al registro. (Art. 21) El pago del impuesto habia de preceder 4. la toma de razon. (Art. 23). Se dictaban reglas acerca del modo 'de llevar los registros (Arts. 25 al 39) Y se sancionaban todas estas disposiciones con otras de cardcter penal. (Art. 40 al 50).





XXIX
�74.-El decreto de 26 de Noviembre de 1852 hizo extensivo el pago del impuesto al usufructo lamado viudedad [Art. i�] eximi6de l y del registro los contratos de arriendo y subarriendo (Art. 29); exigi6 la escritura ptiblica para el otorgamiento de todo acto sujeto al registro (Art. 17) y efectu6 otras reformas, entre ellas la de disponer que ningun escribano otorgara- documento alguno sin que se le hiciese' constar haberse registrado el anterior, que sirviese de fundamento al contrato pretendido. (Art- I6).-E1 Real decreto de i9 de Agosto siguiente suspendi6 esta ultima disposicion hasta que se revisase la legislacion hipotecaria (Art. 3) restableci6 la inscripcion de los arriendos y subarriendos Art. (59) y dispuso que la escritura pdblica s6lo se exigiese en los casos en que lo requieren las Leyes como re-, quisito de validez. (Art. 6?)
75.-Despues de las disposiciones que hemos ido enumerando, di6se-en 1855 nna Real 6rden por la que se orden6 admitir 6. la inscripcion todos los documentos p6blicos y privados (i) cualquiera que fuese la 6poca de su otorgamiento, puesto que esa circunstancia no altera ni varia el valor legal que puedan tener en juicio; si bien quedaban 1s otorgantes sujetos ,. los derechos.y multas en que hubiesen incurrido. Tres pr6rogas mis se concedieron para el Registro durante el afio de 186o.
76.-Hemos terminado, con la brevedad que nos proponiamos, pero sin omitir, 6 lo que creemos, dato alguno de importancia, el resfimen hist6rico del antiguo sistema de hipotecas. Vamos, pues, 6. entrar en el moderno, refiriendo la formacion en la Peninsula de la Ley Hipotecaria, sus modificaciones y enmiendas, y tiltimamente su aplicacion 6. Ultramar.


LEY HIPOTECAR1IA.


SU FORMACION Y ENMIENDAS POSTERIORES.
77.-Mucho tiempo hace que se echa de m6nos en Espafiaun buen C6digo Civil, y no era posible que semejante falta se olvidase al recobrar la Nacion la plenitud de sus derechos.-Asi fu6 qu6 las C6rtes convocadas en 18 I o formaron el proyecto de adoptar un C6digo civil; la Constitucion de 1812 elev6 i precepto legal ese proyecto, que con alguna variante reprodujeron, las de 1837 y 1845; y aunque no se procedi6 desde el momento i su formacion tampoco se paraliz6 la tarea de- legislar, muy activa en lo que va de siglo. Formironse, pues, el C6digo de Comercio (1829), el Penal [1848], reformado ms adelante por dos veces [1850 y 1870] y por
(I) Aiinque la Serna cita s6lo los d6cumentos ptiblicos al hablar de esta Real 6rden, dada en x8 de Octubre (par. 2o6 de su Intrduccion histdrica), ella comprendi6 las dos clases . que nos referimos en el texto.






fin, el proyecto del anunciado C6digo Civil, en 185 1. Grandes aplausos ha merecido ese proyecto, y se ha escrito acerca de su alcance y de su interpretacion casi tanto como si fuera ley vigente; pero el escollo con que tropez6 y que hasta hoy le ha impedido tomar fuerza, ha sido la legislacion foral.--"Creo, Sefiores (no creo, sino que desde luego afirmo,) decia La Serna en el Senado al discutirse el Proyecto de la Ley Hipotecaria, en la sesion del 22 de Noviembre de i86o, que no hay dos paises en Europa, por opuestas que scan sits costumbres y sus leyes civiles donde estas sean tan divergentes como lo son, por ejemplo, las de Castilla y Aragon."-Sin duda por esto fie que en Real 6rden de I2 de Junio de 1851 se dispuso la publicacion del Proyecto en la Revista jurdica "El Derecho Moderno;" coi el fin, decia, "de que se discuta prdviamente por personas competentes para ello, se ilustre y prepare la opinion", i fin de "introducir en 61 las alteraciones y mejoras de que ain pueda ser susceptible." En la misma se consigna que la legislacion foral constituia la principal dificultad, y . ella se debe todavia el que aquel C6digo no haya liegado
-i regir.
78-Asi fu6 que, aplazada indefinidamente la sancion legalldel Proyecto, y comprendidndose por el Gobierno la urgencia de reformar la legislacion hipotecaria, A la que aquel dedicaba dos de sits tItulos (cl 19 y 20 de su libro 3] [i] dict6 el Real decreto de 8 de Agosto de i855, cuyo preAnmbulo es la mejor y mas clara explicacion del por qu6 la ley especial sobre hipotecas se ha sancionado Antes que el C6dig-o general, de que todavia hoy se carece. Por esta razon, no nos atrevemos A extractarlo, sino que creemos necesario ofrecerlo integro A la consideracion de los que estudian nuestra obra. Dice asf:
79-"Pocas reformas en el 6rden civil y econ6mico son de mas "interds y urgencia que Ia de las leyes hipotecarias. Las actuales se "hallan condenadas por la ciencia y la opinion, porque ni garantizan "suficientemente la propiedad, ni ejercen saludable influencia en la "prosperidad ptiblica, ni asientan en s6lidas.bases el cr6dito territo"rial, ni dan actividad A la circulacion de la riqueza, ni moderan el internss del dinero, ni facilitan su adquisiciofi A los duefios de la "propiedad inmueble, ni dan la debida seguridad A los que sobre "aquella garantia prestan sus capitales. Hubieran sin duda estas "consideraciones provocado hacc, ya tie mpo la reformea, A no haberse "creido queel C6digo Civil era el lugar mas oportuno para verificar(i) El 19 trata de Ia hipoleca, 6 sea parte sustan'tiva del sistema hipotecario, su natura" lez, sus requisitos y sus clases (Disjosiciouesgeuerales); poteca legal (cap. 29); hipsoteca voluntia (cap. 30) efeclos de la hijotea (cap. 4?) y s extincion (cap. 5. 0 )-El 20 trata del eegistropipibico, 6 sea parte adjetiva del sistema y se divide asi: cap.'I: 0 Disfpo, siciones generales,-cap. 2. c De los t1/uos sofetos d inscriJcion,-cap. 3. 0 De las pers nas que deben tpueden reqzerir Ia inscri5cion,-cap. 4 0 modo de hacerla-cap. 5. 0 efeclos de la inscripion -cap. 6. 0 su ex/ineion.--cap. 7. 0 De la ano/acion p rveniva';cap. 8. 0 De las subinsciiciones 6 sea registro de los actos que modifiquen otto acto inscrito. -9. 0 De la teneduria del iegistro. 6 sea quien delbe Ilevarlo.-Disosiciones tranistlias, En el curso de la obra tendrfmos oportunidad para tratar muchas de esasr disposiciones.-





I XXXI
"la y nlida habria que oponer a' esteaserto si la complicacion inevi"table de Ia obra y las dificilisimas cuestiones que tiene qne resolver "en la diversidad de leyes civiles de los antiguos Estados que han "venido . formar la monarquia, permitieran Ilevar en breve tdrmino " las C6rtes el proyecto de C6digo Civil.
8o.-"Pero en la imposibilidad de hacerlo, no debe dilatarse lo "que requiere tan urgente remedio, y que es indispensable para Ia "creacion de los Bancos de cr6dito territorial, para dar certidumbre "al dominioy i los demr6s derechos en la cosa, para poner lImites "A. la mala f6, y para libertar al propietario del yugo de usureros "despiadados. Una ley especial, 6 cuyo proyecto se dedique con "preferencia la Comision que V. M. tiene nombrada para formular "el C6digo Civil, [I] satisfar. necesidad tan apremiante, sin que "este pensamiento altere de modo alguno el de la formacion de los "C6digos, no haciendo mas que anteponer por especiales y podero"sos motivos lo que por de m6.s urgencia no puede dilatarse sin "inconvenientes gravisimos.
8I-"La Comision jilustrada y celosa, estudiar. los trabajos an"teriores, los comparar. con las leyes de las dem6.s naciones, y "preparard sin duda un proyecto digno de serllevado A. las C6rtes I'ap6nas hayan reanudado sus importantes tareas, y de recibir Ia "sancion de V. M.; sirviendo este trabajo de base y punto de partida "para plantear reformas vivamente ansiadas por el pais, algunas "iniciadas 6 reclamadas endrgicamente por sus representantes."
82-Se dispuso, pues, que Ia Comision de C6digos [vease Ia nota del p6.r. anterior] se dedicara con preferencia y brevedad 6. la formacion de un proyecto de ley de hipotecas 6 de aseguracion de Ia propiedad territorial.-Y por R. .0. dada dos dias despues [iO de Agosto de 1855] se dijo por via de instruccion 6. Ia Comision citada: "S. M. desea que Ia nueva ley parta del principio de lapublicidad de "las hipotecas: publicidad pedida por las C6rtes de Toledo de 1539 "y por las de Valladolid de 1555, y elevada 6. ley deI reino; que 'como incompatibles con aquella condicion no se reconozcan para lo sucesivo ziPotecas generales; que establezca formalidades exteriores "para la traslacion de Ia propiedad y de los dem6.s derechos en Ia "cosa y que se medite con detencion sobre Ia conveniencia 6 incon"veniencia de suPrimir las hipoteeas legales; y en el primer caso "que se escojiten los medios de conciliar Ia supresion con los intere"ses que 6ntes protegia el privilegio, y especialmente con los de las "mujeres casadas, los menores y. los in-capacitados."-Cuatro puntos, someti6 pues, el Gobierno con especialidad al estudio de la Comision; proponiendo tres de ellos como bases del Proyecto, y el otro
(I) La cornision general fu6 creada en 19 de Agosto de 1843, y suprimida en 31 de Ju. lio de 1846, Ia seccion del C6digo Civil se estableci6 por real decreto de ir de Setiembre del mismo aiio, y el Proyecto de dicho C6digo fue presentado al Gobierno en 5 de Mayo de 1851. -Pero aqui se refiere el Ministro "a otra Comision, ha nombrada por Real decreto de 21 de Febrero de 1855 para la formacion de ha ley orginica de tribunales y del C6digo de Procedimientos y para la revision del Proyecto del C6digo Civil.





XXXII
simplemente a' la meditacion de aquella. La publicidad de la hipoteca, la supresion de la general; y las formalidades externas para la trasmision de los derechos; fueron las bases designadas por el Gobierno que adem6is recomend6 se meditara *sobre si convendria suprimir las hipotecas legales; aunque dejando bien A. las claras comprender que 61 se inclinaba i. la supresion. Este fu6 en efecto el criterio que adopt6 la Comision.
83-Terminal 6sta el trabajo que se le habia encomendado, y lo present6 al Gobierno acompafiado de una extensa Exposicion de Motivos, en 6 de Junio de i86o. Suscriben dicha exposicion los Sres. D. Manuel Cortina, como Presidente, D. Pedro Gomez de la Serna, D. Manuel Garcia Gallardo, D. Francisco dc Cdrdenas, D. Pascual Bayarri, D. _Yosi de Ibarra, D. _7uan Gonzalez Acevedo y D. Alejandro Diaz Zafra, como Secretario.-El Gobierno lo present6 A las C6rtes en sesion de 4'de Julio de i86o, expresando que, "Como dato importante para ilustrar la discusion, acompafia la ex"posicion de motivos, que estima como el mejor pre6imbulo y mas "autorizado comentario de la ley."-Nombr6 el Senado una comision para emitir su dict6.men, y evacuado comenz6 6. discutirse en aqueli alta C6.mara en 22 de Noviembre de i86o.
84-Pero 6.ntes de hacer la breve resefia que nos proponemos de la discusion 'en C6rtes, resefia que consideramos de importancia, ya por la que en el 6rdert de la ciencia revestian muchos de los que en ella tuvieron parte activa, ya por la naturaleza de los argumentos empleados en pr6 y en contra del proyecto, ya por las manifestaciones que como consecuencia del debate se vi6 obligada 6. hacer la Comision, vamos i presentar un breve ex-men de la exposicion de motivos, puesto que esta precedi6 6. aquella en el 6rden cron6logico y ofrece adem6.s mayor unidad y mas coherencia.
85-En dos partes puede considerarse dividida dicha exposicion. La primera que abraza los motivos fundamentales 6 capitales de la Ley; la segunda las especiales 6particulares de casi todas sus innovaciones. Puededecirse que la una es sintesis yla otra anilisis. La Serna examina la primera, en la parte de su obra que titula "Proleg6menos". No copiardmos prolijamente dicha exposicion; s6lo la reproducirdmos en Io mas sustancial.
86.-Refiere la Comision los inconvenientes del sistema 6 la sazon vigente; la obra emprendida para la reforma, las dificultades de esta, que son causa de que nadie "puede confiar en su trabajo; bastante "gloria es la de emprenderlo y Ilevar una piedra i la grande obra "de la regeneracion del derecho." Agrega que en la materia hipotecaria la ciencia no ha dicho an su filtima palabra, y que las naciones de Europa est6.n divididas en el modo de resolver las grandes cuestiones i que di. lugar, disput6ndose el terreno dos sistemas puestos frente 6. frente; i saber, "el que introdujo el C6digo Civil "franc6s, imitado por otros muchos pueblos; y el que nacido en






XXXIII
"Prusia, ha Ilegado A obtener en sus reglas capitalcs tantos partida"rios y dominado on tantos paises."
87.-Se plantea aqui por la Comision la cuestion de los sistemas, exponiendo los dos que en la actualidad dividen las opiniones. Tres son los conocidos; el romano, 6 de absoluta clandestinidadi que ha quedado expuesto en la prinMera parte de esta Resei7a, y los dos que menciona aqui la Comision. El nacido en Prusia fu el, que se introdujo por la Icy de 1783, 6 sea la ordenanza del gran Federico II, por la que conforme con los principios de publicidad y especialidad dominantes en Alemania, establecid en cada una de las provincias un registro, en el que debian inscribirse todas las propiedades inmuebles.
88.-Y et otro sistema, el "intraducidopor 'el C6digo Civil franc6s," constituia, c-omo dice la Comision, un sistema mixto, que consiste en combinar el de las hipotecas especiales y ptiblicas, que son las que se establccenpor voluntad de los propietarios, con otras constituidas por ministerio de la Ley, y quc subsisten en virtud de ella misma. Las disposiciones del C6digo Civil franc6s A que aqui se hace alusion, son las de los articulos 21oi y 2Io6, por las que sc establecen privilegios entre los acreedores sin el requisito de la iiscripcion: tales eran las costas judiciales, los gastos funerarios, los de la filtima enfermedad, los'salarios de los criados por una anualidad vencida y lo que se deba de la corriente, y las provisiones para la subsistencia del deudor y su familia durante seis meses si eran al por menor, y un afio si al por mayor. Ademas, la del articulo 2135, por la que, se establece hipoteca legal col independcncia de toda inscripcioz A favor dc los menores e incapacitados sobre los bienes raices de sus guardadores, y de las mujeres casadas por sus dotes y pactos matrimoniales, sobre los del marido. Este es, pues, el sistema mixto A que alude la Comision, y que fu6 tambien el vigente en nuestras leyes desde la pragmAtica de 1768, que dejamos sustancia!mente extractada en el par. 64 al 66. Este sistema sc llama mixto, porque es una combinacion del sisterna romazo, 6 de clandestinidad absoluta, y el ilamado gerrndnico (I), 6 de absoluta publicidad. El sistema mixto. se ha Ilamado generalmente sistema francs y vamos .d establecer las principales diferencias entre uno y otro.
89.-Estas son: ia, que el sitema aleman proclama en absoluto la publicidad y la especialidad, y el franc6s acepta por-excepcion las hipotecas tAcitas y generales.
2. En que el aleman solo autoriza ci exlhnen de los libros A los interesados, y A presencia del registrador; y el franc&s permite A todas las personas indistintamente consultarlos y sacar las notas que quieran.
9o.-7No ha seguido, pues, nuestra Ley extrictamente ninguno de los dos sistemas.-En cuanto i lo fundamental, verdad quc adopta

(I1) Wase el pi.rrafo 18 de esta Rese,1a.





XXXIV
el sistema aleman; pero la publicidad no es absoluta por hoy: Ilegari A serlo en el porvenir. Los que tenian hipoteca ticita por la legislacion antigua, y no la tienen legal por la nueva, podian dentro del t6rmino de tin afio pedir una hipoteoa especial [Art. 347 y 353 L.]
(i) y una vez constituida 6 inscrita surte sus efectos desde la fecha en que por la antigua ley comenz6 A existir (Art. 352 L) (2); y adcmAs 'subsisten por. tiempo indefinido, 6 sea mi6ntras no se extingan con arreglo 5 la antigua ley, 6 por un procedimiento especial que s6lo se adoptaria i peticion del deudor, las hipotecas legales constituidas sobre losbienes del marido 6 del padre. (Art. 354 Y 355) (3)
-Por hoy, y mi6ntras el transcurso de largo ndmero de afios no traiga la extincion de esas hipotecas que contintan siendo ticitas, no podri decirse cque impera la publicidad absoluta en nuestra Ley. Hasta ent6nces, serA' ui sistema mixto, por mniAs que lo de tAcito solo exista respecto de derechos que nkcieron Antes ate promulgarse la actual ley.
9I.-Planteada la cuestibn con respecto A los dos sistemas que se disputaban la preferencia, y despues'derecordar que el vigente en Espafla A la.sazon era el sistema mixto, proclama la Comision resueltamense que no ser5 6ste e que se adopte. Aqui debemos reproducir sus palabras:
92,-"Mas la Comision, que por regla general propende en todos, "sus actos A Io hist6rico, A la tradicional; y que no cree que deben "las leyes cambiar las bases del derecho antiguo, sino cuando la "conveniencia de hacerlo asi se halle plenamente justificada, y que "reconoce de buen grado que el legislador debe progresar conser"vando cuando no es notoria y urgente la necesidad de echar A ',tierra la obra de las generaciones que pasaron para levantar otra "mis adecuada A las exigencias de la 6poca, se v6 hoy obligada A "presentarse como innovadora, A pedir que nuestro sistema hipote"cario se asiente sobre nuevas bases, y que para ello se modifiquen "todas las leyes que se refieren a las hipotecas. Profundo debe ser "el convencimiento'de la Comision, cuando A pesar desti religioso "respeto al derecho nacional, propone que esencial y radicalmertte sea reformado."
93.-Asienta despues la Comision que la reforma no debia limitarse al sistema hipotecario, sino hacerse extensivo A "asentar la propiedad territorial y todas sus desmembraciones y modificaciones en bases mas seguras que las en que hoy descansa." Agrega que. no podia ser de otra manera: porque la condicion mis esencial de todo sistema hipotecario, es la fijeza, es la seguridad de la propiedad, y que si no se hacen constar las mutaciones que ocurren con el dominio de los inmuebies desaparecen las garantias que pudiera tener el acreedor hipotecario. "La obra del legislador que no estableciera

(1) 361 y 368 de la nuestra, pero extendiendo el plazo A dos afnos.
(2) 366 de la nuestra.
(3) 368 y 369 de la nuestra.






xxxv
este principio, dice la Comision, no serfa subsistente, porque caeria abrumada con el peso de su descr6dito."
94.-",Asi se ha comprendido entre nosotros, continda, en todos "tiempos el 'sistema hipotecario, desde que D. CArlos y D Juana, "accediendo -A las peticiones del Reino en las Cortes de Toledo (I) "y adelantAndose i lo que mis de ciento treinta afias despues, ide6 "para Francia la inteligencia privilegiada de Colbert, (2) allegaron "en 1539 por primera vez materiales para la obra que ahora se trata "de levantar sobre bases mAs sclidas. Ent6nces con sibia prevision "plantearon el doble problema que se ha agitado en todas las Na"ciones que modernamente han querido reformar la legislacion hi"potecaria; el de adquiiir sin temor de perder lo adquirido, y el de "prestar sobre la propiedad raiz con. la seguridad de que no seria "ineficaz la hipoteca- ..- Que la inscripcion, pues, 6 la transcrip"cion de la propiedad inmueble, debe comp'enderse en el proyecto, "estA fuera de duda: no seria reformar nuestra legislacion hipotecaria "en sentido progresivo, sino empeorarla; 6 mejor dicho, anularla por "completo, si se prescindiese de que la primera base de la Ley fuera "el-registro de la propiedad."
95.-Pasa la Cornision a examinar cuil de los distintos sistemas era de adoptarse, y declara que el antiguo, el de las hipotecas ocultas, hace imposible el crddito territorial "porque equipara la condi"cion de la propiedad gravada con crdditos superiores A su valor a "la propiedad libre de todo gravfimen, y en iltimo resultado desna"turaliza la hipoteca, haciendo que en lugar de buscarse como ga"rantia el crddito real del deudor, se prefiera mas bien su cr~dito "personal. (3) Todas las Naciones modernas y ]a nuestra lo han "anatematizado; por esto puede decirse que su causa esti irremisi"blemente juzgada por la historia, por las leyes y por la con"ciencia."
96.-El sistema mixto no dfrece, A juicio de la Comision, tantos inconvenientes, porque si bien conserva algunas hipotecas ocultas, para proteger el derecho de personas desvalidas, adopta la publicidad como una de sus bases. Sin embargo, no es aceptable. "Amal"gama de dos sistemos que se excluyen, pretende en vano conciliar

(1) Vanse los par. 51 . 58 de esta A'eseia.
(2) Alude aquf Ia Comision al famoso ediclo de 1673, expedido bajo el reinado de Luis XIV por su primer ministro Colbert. En 61 se establecia el registro, y'se declaraba que los acreedores cuyos crdditos hubiesen sido registrados, serian preferidos respecto delos inmuebles, sobre los cuales hubieran hecho sus anticipos, i los demts acreedores, aunque fueran anteriorcs 6 privilegiados. (Art. 21-Este edicto fu6 derogado al afio siguiente, . causa de la obstinada resistencia con que fu6 acogido. No habia sido, sin embargo, el primer ensayo del sistema que se biciera en Francia. En 1581, bajo Enrique III, se sujetaron 6. registro pdiblicolos contratos de ventay arrendamiento y los testamentos. En-16o6, reinandi Enrique IV, el c6lebre ministro Sully renovd la tentativa, pero una y otra vez se estrell6 la reforma en la oposicion de los grandes, . quienes no convenia Ia publicidad de los gravamenrs, porque venia 6 matar el ficticio cr6dito que les servia para mantener el fausto y dar pdbulo ,i su vanidad.
(3) VWase lo que acerca de diclo sistema dejamos asentado en el par. 21 de esta Resefa.





XXXVI
"la prudencia y circunspeccio'n de los a~reedores con los azares que "no pueden prever. Con 61 nunca est. seguro el acreedor; en los "momentos mismos en que contrata, despues de asegurarse por el "Registro de la propiedad de que sus garantias on buenas, despues "de adquirir por el Registro de Hipotecas La conviccion de que nin"gun otro tiene insckipto un cr~dito que pueda anteponerse al suyo, "se encuentra burlado, porqne una hipoteca legal desconocida tal "vez hasta para el deudor mismo, viene i frustrar sus cuidadosas in"vestigaciones, A convertir un contrato calculado con toda prevision "y prudencia en un juego de azar. . , No es esto discurrir sobre "teorias; la experiencia Lo ha puesto bien de relieve en la larga serie "de afios que ha dominado en Espafia: ... puede asegurarse que "hay muchos contratos que siendo, en rigor, por la voluntad de los "contrayentes, pr~stamos con hipoteca, se han otorgado como ven"tas con pacto de retro, origindndose p~rdidas considerables para el "supuesto vendedor, y d6ndose lugar al esc6ndalo de que, bajo el "nombre de un contrato licito, tenga fuerza el reprobado pacto de, "comiso en un pr~stamo con garantia. Y es que dentro de la Ley "no hay medios para que el acreedor se libre del riesgo de que se "convierta en ineficaz la hipoteca, porque el ms detenido y profun"do estudio de la legislacion en materia tan dificil y el ex6men mis "circunspecto de la historia de las fincas, el conocimiento de las per"sonas que las han obtenido, de los cargos ptiblicos que han desem"peilado, de las empresas en que han tenido intervencion, de las res"ponsabilidades que en el 6rden de las familias pueden haber con"traido, no alcanzan A poner al acreedor i cubierto de cr6ditos olvi"dados de todos 6 desconocidos, y cuya existencia no puede sospe"char ni la prevision mis exquisita. Por esto la mayor parte de las "Naciones que,-6 imitacion de Francia, adoptaron el sistema mixto, "o han abandonado, y quizi no est6 lejana la 6poca en que quede "tan desautorizado como el de la hipoteca oculta que tenian los ro"mianos."
97.-"No hay, pues, m6is que un sistema aceptable: el que tiene "por base la publicidad y la especialidad de las hipotecas."
98.-Tales son, pues, los dos caracteres distintivos de la nueva ley segun Ia Comision: la publicidad y la especialidad. Pronto verdmos que el Sr. Ortiz de Z6rate no se mostr6 conforme con esta calificacion, que d su juicio er4 diminuta. Midntras tanto, veamos c6mo explic6 la propia Comision esos dos caracteres fundamentales de su propia obra.
99.-I"Mas como es necesarfo fijar bien las palabras que pueden "ser de distinto modo interpretadas, debe decir la Comision c6mo "entiende la publicidad. Consiste 6sta en que desaparezcan las hi"potecas ocultas, (i) en que no puedan perjudicar al contrayente de "buena f6 ninguna carga que gravite sobre la propiedad si no se halla

(Q) Art. 159 de la L. H., (73 de lanuestra.)





XXXVII
"inscripthi en el Registro; en que quien tenga derechos que haya "descuidado inscribir, no perjudique por una falta que A. 61 solo es "imputable al que, sin haberla cometido, ni podidoconocer, adquiera "]a finca gravada 6 la reciba como hipoteca en garantia de lo que se "Ile debe (I) en que el Registro de la propiedad, en que el Registro "de las Hipotecas (2) se franqueen d. todo el que quiera adquirir Un "inmueble, prestar sobre 61, comprobar derechos que puedan corres"ponderle, y, para decirlo de una vez, al que tenga un interns legiti"mo en conocer el estado de la propiedad y sus grav6.menes. (3) "No son de temer en este sistema pesquisas impertinentes que pue"dan alentar las malas pasiones y convertir en dafio de personas de"terminadas los secretcs de su crddito."
ioO'-Fijada ya la sIgnificacion de la palabrapublicidad, explicado que consiste, I0. en que desaparezcan las hipotecas, ocultas; 29, en que no perjudique al contrayente de buena-fl el descuido de quien, poscyendo un derecho real sobre la finca de que se trate, omiti6 la inscripcion [es decir,'que no hava clandestinidad ni en las hipotecas legales ni en las condicionales]; 39, en que los libros de Registro se pongan de manifiesto A. los interesados; pasa la Comision i exponer las ventajas que ha de producir este sistema, A.ntes de tratar la materia de la especialidad, el segundo de los caracteres de la Ley. T6canos tambien transcribir en este punto sus palabras:
IoI.-"Para conocer la importancia del sistema adoptado pot la "Comision, debe tenerse en cuenta que el fin de la legislacion hipo"tecaria es asentar el crdito territorial en la base de la seguridad "de la hipoteca y del pago de lo ofrecido. El que prsta con hipo"teca, m6,s bien que 6 la persona, puede decirse que presta i la cosa: "cl valor de la finca hipotecada es la causa porque entra en la obli"gacion: el deudor os s6lo el representante de la propiedad; al pres"tamista nada le intereson el cr~dito, el estado de fortuna, las cuali"dades morales de la persona i quien d6. su dinero, porque para nada "las tiene en cuenta; lo que le importa es que la fifca baste 6 reinte"grarle en su dia de lo que le di6. Su crddito no es un crdito Per"sonal, es un crldito real, no depende de la persona del deudor, "tno estA sujeto A sus vicisitudes; lo que importa al acreedor es que "la hipoteca no desaparezca; adherido, pot el contrario, su crdito A "la finca, no se altera pot la p~rdida de crtdito personal de su duefio. "El cr~dito territorial isi queda suficientemente garantido; cada uno "sabe hasta donde alcanza la preferencia que puede tenet sobre los

(i) Art. 23 (31 de lanuestra.)
(2) Laley primitiva, que es A la que se refiere la Cornision, dividi6 el Registro en dos secciones: na titulada de la Propiedad y otra, de las fleoceas. (Arts. 226, 227 y 230.) A esta division se alude en el texto con las palabras el R'eisto de la Propiedad, el Reistro de las flipotecars, teniendo en cuenta al distinguirlos asi que se lievaban en libros diferentes. Antes se observa la propia distincion ( 96.)-La ley Reformada suprimi6 esa division, (Art. 227), en loque le ha seguido la nuestra. (Art. 241.)
(3) A este fin se dirigia la disposicion de los arts. 279 y 28o de la Ley. (293 y 294 de la nuestra.)





XXXVIII
"demis acreedores; esti en el mismo caso que si se hubiese sefialado "una parte del precio de la finca para el dia en que se hiciera el pago, "y esto sin temor privilegivs de hipotecas desconokidas por 61, "puesto que nunca podrA, perjudicarle lo que no constare en el Re"gistro. Con la adopcion de este sistema, los capitales tendr~n un "empleo s6lido y ficil, el propietario gozarA de un cr6dito propor"cionadp' su verdadera riqueza, se activari la circulacion, bajari "iel inter6s del dinero y nacerdn nuevas fuentes de riqueza y pros"peridad."
102.-Ocpase la Comision en el p6rrafo transcrito en describir los beneficios que el nuevo sistema ha de producir; pero es de advertir que esos no existirdn de mornento. Todavia subsistirdn por algunos afios, hipotecas tcitas, y mi6ntras exista una sola de ellas no serd en absoluto una verdad lo que. se asienta por la Comision en las palabras reproducidas. Hasta que desaparezca la tiltima, tenor de lo que en el � 9o de esta Resefi-a hemos espuesto, no serA rigorosamente exacto que para el prestamista el deudor sea s6lo el represetante de la propiedad; que el cr6dito no dependa de la persona ni est6 sujeto A. las vicisitudes del deudor, ni que carla uno sepa hasta donde alcanza la preferencia que puede tener sobre los demos acreedores, 4porque se halle en el mismo caso que si sc lubiese sefialado una parte del precio de ba finca para el aia en que so hiciere el pago. Estos serin los efectos definitivos de la Icy, pero no comienzan con ella su existencia. Los que presten dinero en hipoteca dentro de los dos primeros afios de regir la Ley; van corriendo respecto de hipotecas ticitas los propios riesgos que por la anterior legislacion (� citado); los que lo hagan despues de los dos afios, pueden correr todavia alguno, si sus deudores se hallan en cualquiera de los casos que se refieren las hipotecas ocultas que subsisten.
I03.-Pasa la Comision . tratar de la otra cualidad distintiva del sistema, la especialidad de la hipoteca, y le cedemos tambien acerca de ese punto la palabra:
I04.-"Consecuencia l6gica del sistema de publicidad de las hi"potecas es que desaparezcan de nuestro derecho las generales: si "prevalece el principio de la Comision, quedarin desde luego refor"madas todas las leyes que las prescriben 6 autorizan y nada signi"ficard la cldusula de hipoteca general que en adelante se ponga en "los contratos entre particulares, como de hecho no lo ha significado "desde la creacion de las Contadu'rias de Hipotecas. (I). La hipo(I) La ley 5a, tit. 13, P. 51 permitia expresamente la hipoteca general, y aun de los bienes futuros; pero desde el establecimiento de las Contadurias de Hipotecas, Como dice la Comision, 6 sea dezde la pragmftica de 1768 (hoy ley 3, tit. 16, lib. io9 Nov. Rec.); ces6 realmente de tener foerza de hipoteca ese gravmen,'porque dicha ley dispuso: 9, que se tomase razon en el registro de los instrumentos que tuviesen especialy expresa hipo/tca dgravdmen, de lo que resulta que no estaban incluidas en la obligacion del registro las hipotecas S-enerales; 2?, que los instrumentos no registrados ns hiciesnn f6 para el efecto de perseguir las hipotecas; y por tanto, no podian hacerla las generales, puesto que no se registraban.-De aqui la prdctica de que la hipoteca general convencional no surtiese efecto contra tercero, y . eso se refiere aqui la Comision, diciendo que no eran tales hipotecas.





/XXXIX
"'teca general, aunque'se limite 5i los bienes presentes, y no se ex"tienda, como es muy comun i los que en adelante- puedan adqui"rirse, di por resultado ]a falta de publicidad en la hipoteca, porque "en tanto puede decirse que esta es piiblica, en cuanto est6 inscrip-" "ta en el Registro con individual expresion de la finca -i que afecta "y de la cantidad A que seextienda la garantia. La especialidad,. "pues, dela hipoteca, es el complemento de su publicidad."
I 05.-"Atin sin esta consideracion, que en el sistema adoptado es "decisiva, no hubiera dejado la Comision de suprimir las hipotecas "generales, porque su misma extension las hace ilusorias. Por lo "nismo que comprenden todos los bienes presentes y futuros del "deudor, 6ste tiene que quedar en libertad de enajenarlos, (2) y si "Lo hace con todos, desaparece la garantia, sin que haya derecho A. "reclaniar contra el comprador, viniendo asi i hacer nulo en realidad "el derecho en la cosa, porque hipoteca que no sigue A la finca, cual"quiera que sea su poseedor, no merece llamarse hipoteca."
io6. -Expuesto ya lo relativo i los dos caracteres de publicidad y especialidad, pasa la Conision A otro 6rden de consideraciones, de las que algunas reservarnos para determinados llagares de esta Ley. pues por ahora solo nos proponemos tratar de lo que tenga verdadero car6icter de genoralidad.
107.-Como quiera que la Ley Hipotecaria fu6, por decirlo asi, una rama del C6digo Civil, desprendida con el fin de que no participase de la ru'ina de este cuando la oposicion . que dieron vida los fueros de las provincias hicieron contemplar como inminente su pdrdida, de aquf que fuese necesario llenar aquel vacio con disposiciones que no caben dentro de una ley extrictamente hipotecaria. En los C6digos Civiles la seccion de hipotecas ocupa reducido puesto; como lo ocupaba tambien en el Proyecto de Cddigo de que hemos hablado tantas veces. De aqui que i muchos la extension de la Ley les pareciese tin defecto, y que La censuraran duramente. La Comision se crey6 en el deber de dofenderla, bas~ndose en la necesidad de armonizar sus disposiciones con otras que, debiendo constar en un C6digo, y no existiendo 6ste, fu6 forzoso introducirlas en la propia Ley. H6 aquif como se expresa:
IO8.-"Si la legislacion hipotecaria estuviera coinprendida en un "C6digo Civil cuyas partes guardasen entre si la unidad y corres"pondencia necesarias, sin duda muchas de las disposiciones que es"tin escritas en el Proyecto nose encontrarian en el ttulo del C6"digo, consagrado especialmentc -A las hipotecas, sino que estarian "diseminadas en toda ]a obra. Si existiendo un C6digo civil homo"gdneo en todas sus partes se tratara para completarlo de establecer "una ley especial de hipotecas; tampoco seria necesario dar tanta ex"tension i la obra; en el Cddigo civil se encontraria considerable nd"mero de las disposiciones .i que se dA cabida en el proyecto. Si

(2) VWase, sin embargo, lo dispuesto en las Leyes del Estilo (4 4o dp esta Reefia.






XL
"aun fuera de estos casos, la Comision adoptara los principios esta"blecidos en nuestras leyes seculares, y respetando lo que existe se '.'imitara 6. desenvolver pr6.cticamente las reglas escritas en nuestro "antiguo derecho, seria tambien fundada la censura. Pero nada de "esto sucede; el proyecto cambia profunda y radicalmente en sus "principios cardinales la antigua legislaci6n de hipotecas: casi todas "las disposiciones que hasta aqui han regido respecto A ellas, sufren "en mayor 6 menor escala cambios importantes: el derecho civii ex"perimenta alteraciones trascendentales: apdnas hay una de sus ins"tituciones 6. que no afecte la innovacion: en el 6rden de la familia 6A "la sociedad conyugal y 6. la potestad paterna; en el de tutelas 3 cu"radurias A. las relaciones entre el menor 6 incapacitado y los que es"t6.n encargados de su guarda; en el de la propiedad y los demis "derechos en la cosa A. su adquiqicion, su conservacion, su trasmision "y sus modificaciones; en el de las sucesiones al respeto 6. la voun"tad del testador 6 6. la disposicion de las Leyes; en el de contratos, '. la seguridad del cumplimiento de muchos importantisimos."
IO9.-Despues de demostrar la Comision que la novedad eii las .disposiciones de la Ley y su oposicion con las que ent6nces regian, ha hecho necesaria la adopcion de otras de car6.cter general que se armonicen con la reforma; despues de recordar por medio de una enumeracion met6dica las distintas secciones del Derecho civil que quedan modificadas, pasa 6 indicar otros 6rdenes del derecho que s4fren tambien alteraciones, y designa las leyes de procedimiento y las administrativas [por razon de la hipoteca legal 6. favor del Estado, las provincias y los pueblos, y otras disposiciones.]
I o.-Tambien se ocupa algo la Comision en-defender e metodo �eguido, pero de esta parte de su trabajo tratardmos al exponer algunas de las objeciones que en las Cortes se hicieron al Proyecto.

DISCUSION EN CORTES.-I.-SENADO.

ii i.-Dijimos Antes que la discusion del Proyecto de ley comenzd en el Senado el 22 de Noviembre de i86o, y s6lo nos resta ahora ofrecer una resefia, aunque lijera, de lo que en ella se expuso; pues mucho de lo que se declare es materia digna d. atencion y estudio, y por otra parte, repetir prolijamente cuanto alli se dijo seria impropio de una obra como La presente, en que debe tomarse lo titil de donde quiera que exista, y desecharse lo conocido y trivial.
I 12.*-El 27 de Noviembre termin6 en el Senado la discusion del Proyecto, con la aprobacion del mismo, habidndose interrumpido la discusion tan solo el 25, por ser festivo. Hicieron uso de la palabra los Sres. siguientes por en el 6rden que van nombrados:
Sres. Huelvez.
Gomez de la Serna'[de la Comision de informe.]
Luzuriaga.
Ministro de Gracia y Justicia [Fernandez Negrete.]






Rodriguez Camalefio.
Carramolino [de la Comision de informe.]
Arrazola.
Alvarez [D. Cirilo.]-Tambien de la Comision.
Sierra.
Fernandez Baeza (de la Comision.)
I i3.-El Sr. Huelves se limit6 i formular una peticion destinada A obtener el alivio de los multados por falta de inscripcion, fundada en la disposicion de los arts. 389,Y 39o del Proyccto dc Ley. Rcplic6le el Sr. Gomez de la Serna que eso no incumbia i la comision, puesto que no era de la ley.
I I4.-Tom6 ent6nces la palabra el Sr. Luzuriaga, y habl6 principalmente de la necesidad de un C6digo Civil, de los inconvenientes de formar aislada la Ley de hipotecas; tach6 i 6sta de poco met6dica por anteponer el tratado de inscripciones Al de hipotecas, debiendo ser al contrario, y de tener demasiada extension, como resultaba de sus "cuatrocientos y tantos articulos" (i) siendo asi que "si ocupase la parte que le corresponde en el C6digo civil no pasarian -de ioo sus disposiciones," y que esto es la consecuencia necesaria "de la mala eleccion de sistema, de haber querido aislar esta ley y que 11o figurara en un C6digo." (2) De varios puntos concretos de la Ley trat6 en seguida el Sr. Luznriaga, pero esa parte de su discurso, como todo lo que se refiera A determinadas disposiciones, lo reservamos para el lugar que corresponda segun el respectivo articulo, en laparte principal de nuestra obra.
I 15.-Contestaron al Sr. Luzuriaga los Sres. Ministro de Gracia y Justicia-[que lo era 5i la sazon el Sr. Fernandez Negrete) y Gomez de la Serna. El Ministro defendi6 la urgencia de-reformar la materia de hipotecas, y cit6 el ejemplo de varios Estados que habian promulgado Leyes Hipotecarias separadas de sus C6digos. (3) Im(i) Tenia la L. H. de 186I, 416 articulos.
(2) Al sefialar el Sr. Luzuriaga los graves inconvenientes del sistema A la sazon Vigente, es decir, el de las hipotecas ocultas. pronunci6 ctas notables palabras: .... es hasta temerario, en el estado actual de nuestra legislacion, comprar bienes territoriales. En mi carrera de abogado, nada me ha costado tanto trabajo como decir A una persona que buscara mi dicttmen, que con seguridad adquiriese una finca, y digo ins: nadic puede darlo con. seguridad de no equivocarsc, porque es imposible averiguar si ha habido un tutor, una nujer casada, un empeilo contra el Estado, y otra porcion de cosas: iinposible."-I-ablando despnes de ]a necesidad de un C6digo civil, dijo "que el mas perito no puede estar seguro de que conoce todas las leyes de su pals en ninguna materia," y se referia directamente al Sr. la Serna, quien contest6: "Me ia preguntado S. S. si sabia todas las leyes de mi pals.- No tengo esa pretension; creo que el que la tuviera seria un loco .... "Consecuencia, segun el Sr. Luzuriaga; de encontrarse las Leyes dispersas en mil volimefles.-Hemos creido conveniente reproducir estas palabras pot ]a htz que arrojan sobre to que es nuestra legislacion.
(3) Los Estados que cit6 el Sr. Ministro fueron: Repliblica francesa, ley de ii da Brumario, aiio VII.-Baviera, ley de I.' de Junio de 1822.-Bremen, 'ordenanzas sobre herencias 6 hipotecas de 09 de Mayo de 1834.-Estados "Romanos, reglamento de io de Noviembre de 1834.-Sajonia, 1843.-Friburgo, 19 de Julio de 1834.-Grecia, ii de Agosto de i836.-Lubeck, i818.-Francia, ley de transcripciones e 1,855, qua completa el C6digo civi.-B13lgica, icy de 1851 reformando el C6digo en la materia hipotecaria.-Milan, patente del Lombardo-VWneto, I'826.-Prusia, Ordenanzas de, Federico Ii, I783.--Wurtemberg, ley de 15 de Abril de 1825.-Ginebra, Hanover, Hassa y Ia Baviara Riniana, Con proyectos pendientes de reforma hipotecaria.




XLII
pugn6 la opinion del Sr. Luzuriaga respecto al 6rden de materias, expresando que por ser fa hipoteca una afeccion de la propiedad, era preciso hablar de dsta intes que de aquella.
i i6.-Y en cuanto 6 comprenderse en la Ley disposiciones de caricter general; observ6 el Ministro que asi sucedia "por lo mismo que es una rama desgajada del gran irbol civil," pero que eso significaba tan s6lo que "ahorraremos en-el C6digo civil lo que est6 en ley la hipotecaria."
II7.7--El Sr. Gomez de la Serna!.se extendi6 largamente en lo concerniente al C6digo Civil, cuya aprobacion sostuvo que debia aplazarse; 6 ir preparando la opinion para realizar con m6s oportunidad ese prop6sito.- Sentimos que la ocasion nos.vede reprbducir, siquiera en la parte que 6 ese panto se refiere, el magnifico discurso de que hablamos. Pero si en los debates de las Cortes pudo tratarse con oportuniaad esa materia, y iun fn6 sumamente luminosa aquella digresion; romperia la unidad en nuestra obra, y dara pibulo A una justa critica. La relacion que la Ley Hipotecaria tiene con el C6digo Civil qued6 explicada en el � 8o de esta-Resefia. Volver sobre la idea 6 entrar en sus pormenores serfa un lujo excesivo, ,y como tal, un defecto. Remitimos, pues, A la fuente, esto es, al Diario de las Cortes, 6 los que deseen ilustrarse mds en la materia.
i i8.-Acerca del 6rden seguido por la Ley, tambien contest6 el Sr. Gomez de la Serna 6 Luzuriaga. Despues de explanar la idea ernitida por el Ministro de Gracia y Justicia acerca de ser la hipo-, teca s6Lo una desmembracion de la propiedad, por lo cual 6sta debe preceder A aquella, pues ,'hacer otra cosa seria alterar el 6rden natural de las ideas," cita otra consideracion, de 6rden secundario, atnque no por eso privada de importancia. "Es regla de redaccion de "toda ley, y especialmente de los C6digos, que las referencias se ha- "gan siempre 6 los articulos que han pasado y no i los que han de "venir. 'Algunas veces, creo que son dos, (i) la Comision ha teni"do que faltar 6 est6prop6sito, porque no siempre es posible lievar "estas reglas hasta sus 6iitimas consecuencias.' Pero si en lugar de "seguir las hipotecas 6 . la propiedad y 6. los dem6s derechos en la "cosa los antecediera, el resultado seria que tendrian que hacerse "continuas referencias i articulos de- que no se hubiera tratado."
I I9.g-Tambien se ocup6 en examinar el punto relativo 6. la multitud de referencias que se notan en la Ley, y acerca de 6sto, como nos proponemos no omitir nada de Io que conduzca 6 juzgar del mayor 6 menor mdrito de aquella, le deja'-os la palabra.-Dijo asi: I2O.-"Se repite todos los dias, cuando por omitir referencias in"curren (los redactores de las leyes) en'repeticiones, que sus leyes no

(i) No sabemos cu.les serfan los dos artfculos de la Ley de j861 A. que aludi6 la Serna, pues si en el 20 y 34 se hacfa" refereicia 6. articulos colocados mucho despues, el 397 A 410; tambien el i� se referia A. otro que estaba por venir, que era el 42 (50 en la nuestra); y en el tit. 13 se hacian varias referencias a. los arts. 354 Y 358 (368 Y 372 en la nuestra) intes de insertarse 6stos.




I XLIII
"tienen arte, como algunos han dicho de la de Enjuiciamiento civil; ,:y cuando por evitar repeticiones hacen referencias, se les increpa y "tacha su obra de defectuosa y de dificil lectura, y hasta de incom,,prensible. Cul de los dos sistemas, pues, debemos seguir? A mi ,niodo de entender el de las referencias, porque d6i una forma mi6s "artistica 6. la ley y la hace de m6.s ficil comprension 6 los que la "estudian y meditan: es verdad que hay que buscar las referencias; "pero simplifica el texto, permite generalizar las ideas, evita repe"ticiones innecesarias, disminuye el texto de la ley, le quita el aspecto "de casuistica, y en lugar de producir dudas, las impide. De otro "modo, el que redacta la -Iey tendria que repetir innecesariamente "muchas veces las mismas disposiciones, lb cual, si se hiciera con las "Inismas frases, sobre mon6tomo, seria desagradable, supondria' en "el concepto de algunos pobreza de lenguaje, y si 'se cambiaba el "modo de expresar las prescripciones, d6.ndoles otra redaccion dife"rente, se perjudicaria i la claridad, y i la recta interpretacion sobre "todo, porque seria frecuente que de las distintas palabras emplea"das para. expresar la misma idea, se quisiera deducir diferencia en "iel derecho."
12 i.-Concluyentes son, 6. nuestro juicio, las razones que aqui da La Serna para demostrar la superioridad del sistema de las referencias sobre el de las repeticiones, en la redaccion de las leyes. Cuando en un articulo hay que recordar ]a disposicion mencionada en otro, no debe reproducirse su texto, sino citar el articulo i. que se alude, remitiendo 61 1 al lector. No hay que decir que 6sto hace dificil la lectura, porque-las leyes no se l6en, sino que se estudian y meditan, y 6. los que esto hacen, se les facilita su tarea, y se les inspira confianza demostr.ndoles que el legislador obedece i un plan uniforme, que todas las partes de la obra se completan y explican l6jos de contradecirse, y qtLje responden 6. un mismo fin. La Ley que abunde en continuas referencias lleva en si misma la demostracion de su unidad, y sale al encuentro de cualquiera contradiccion qde pudiera imputairsele. Ljos, pues, de considerar ese sistema defectuoso, creemos que es. el zinico aceptable, y que donde se encuentran los vicios es en eI opuesto.---:El sistema de referetfiias es el adoptado ei la Ley Hipotecaria.
.22.-De otro cargo defendi6 tambien al proyecto el distinguido senaddr cuyas ideas ofrecemos en extracto. Habia dicho 1 Sr. Luzuriaga que era demasiado extensa; y 6. esto le hace observar aquel que en el Proyecto de C6digo Civil, "6. pesar de que en el titulo de "las hipotecas solo este lo que 6. elas especialmente se refiere, 6. pesar "de que no trata de poner en relacion el sistema antiguo con el "nuevo; 6. pesar -de que comprende solamente la parte civil, i pesar "de que no contiene la relativa.al.procedimiento civil y criminal, ni "la relativa al C6digo de Comercio y 6 la administracion, y 6. pesar "de que no establece esa multitud de reglas que se ordenan en el "actual proyecto para pasar del antiguo sistema al nuevo... .6 pesar




XLIV
"de todo esto, en el referido proyecto tenia el titulo de hipotecas "1o8 articulos."-Hemos oido repetir mucho este cargo contra la Ley nuestra, y por esa circunstancia estimamos util la reproduccion de las palabras de la Serna que acaban de leerse. En el Proyecto de C6digo civil, en efecto, los titulos I9 y 20, que tratan de la hipoteca y el Registro -comprendcn lo8 articulos (del 1782 al 1889) y seis disposiciones transitorias. En el Cdigo Civil franc6s contenia el titulo 18, que trataba De los privilegios 6/ lpotecas, I 12 articulos (del 2092 al 2203); y en fin, en el C6digo Civil Mejicano, el titulo 8? del libro 3, consagrado tambien . las hipotecas, y donde se ha aprovechado mucho la Ley Hipotecaria espaiiola, segun se confiesa en la Exposicion que precede. a1 C6digo, y es ademA.s muy fficit de comprobar, abarca la materia 114 articulos [del 194o al 205 3.]-Si nuestra Ley tiene cuatro veces ese ndnmero, d6bese, como dice muy bien la Serna, a. que no la acompafia el C6digo, por lo que se ve en muchos casos precisada 6i suplir su falta; . lo prolija que se muestra en establecer el tr6.nsito del antiguo sistema al nuevo, y en fin, i otras disposiciones que establece en complemento de su sistema.
I23.-Niega la Serna que la ley sea casuistica; imputacion ique atribuye al Sr. Luzuriaga, y empezando por definir el tdrmino dice "que se da generalmente el nombre de casuisticas . las leyes que, "formadas, digdmoslo asi, por aluvion, vienen . resolver casos particulares," (i) cita corno ejemplo la antigua legislacion por rescriptos (2) y agrega: "Pero mintras se den reglas generales, midntras es"tas reglas sean de casos que suelen ocurrir, de casos que diariamente "se presentan en la vida prdctica, -no creo que pueda decirse que hay "casuismo. Yo desde luego declaro, que si se me convence de que "algun articulo de la ley es casuista, dir6 que se borre, pero estoy "firmemente persuadido de que no hay ninguno que lo sea.
124.-El Sr. Rodriguez Camalefio disert6 despues acerca de la necesidad de un C6digo Civil; (3) de lo inconvenienteque sin 61habria de ser la ley hipotecaria, necesitada de 416 articulos, clue ni 6.un bastarian, porque estaba seguro de que cuando llegase 6. ejecucion el Ministro publicaria un reglamento, y que "leyes de esta clase, dic"tadas de esta manera, son el horrible misterio con qu se rodeaban "los sacerdotes del paganismo hablando A. oscuras con los adorado"res .de sus idolos."-Y se extendi6 en consideraciones an6.logas. Los Sres. Ministro deGracia y Justicia y Carramolino fueron los encargados de contestarle.
I 125.-El Sr. Ministro dijo, entre otras cosas; y hacidndose cargo de una observacion que atribuia al Sr. Camalefio, de que los traduc(i) Poar ahjvion dice la Serna que se forman las leyes casufsticas, aludiendo A que se forman separadamente, Ai medida que van ocurriendo los casos particulares 1;r -a que Se dictan, y 6. semejanza del acrecentamiento que paulatinamente dan los rios . las heredades vecinas, que es lo que se llama aluvion.
(2) Vase la nota del � 16 de estar Reseia.
(3) Sesion del dia 24 de Noviembre.




XLV
tores de la ley debieron ser fieles traductores (i) "Yo reto A S. S. " que sefiale el origen de esta ley; de seguro que no acepta S. S. el "reto. Cuil es el origen de esta ley? Es franc6s? No: esto no tiene "nada de franc~s. La Francia acepta principios que esta ley comba"te. (2) Es aleman? Cuil es la ley alemana? En Alemania hay 21 "leyes hipotecarias, si no estoy equivocado, fundadas sobrela tur"quesa, sobre el modelo de la Ordenanza de Federico II de 1783. "Yo reto i S. S. A que me diga: qu6 ley alemana es la copiada? "Ninguna. Naturalmente ]a nuestra se ha de parecer algo ella; "pero nada mas que parecerse. La humanidad se copia reciproca.."mente: la ciencia no nace de repente en una sola cabeza: es preciso "tomar antecedentes. Hay aqjui mucho del sistema aleman: acaso "con el tiempo haya mis todavia; hay del sistema francs, y el sistema "franc6s puede decirse que no es sistema".- -..
126.-Y explanando la propia idea entraba el Ministro en la comparacion'del sistema romano. con el germ6.nico, que lees "completarnente opuesto," y decia que como aquel "estA en la necesidad de "proteger al desvalido, naturalmente la ley por su propio ministerio "concede esos derechos," mi6ntras que el germinico descansa en decirle i ese desvalido; "sean cualesquiera tvs derechos, estos no pueden perjudicar al de un tercero"; y deducia que no habia en la ley copia ni plagio, sino que ella, "teniendo en cuenta los sistemas "que dominan en el mundo, lo que hace es acojer lo mis i prop6"sito para satisfacer las necesidades del pueblo espafiol".
127.-Concluy6 el Ministro encareciendo la necesidad de no proceder con apresuramiento, sino con tino y prudencia, en la reforma de las leyes, y son tan notables sus palabras sobre ese punto que creemos conveniente su exacta reproduccion. Fueron 6stas:
128.-"Seores, los c6digos no se han hecho mas que una so"la vez en el mundo: es verdad que lo que ha hecho la Francia "no se conoce en ninguna nacion del mundo desde que hay historia: "es dificil que vuelva 6. haber otra cosa igual. Hoy se discute sobre "si ha sido bien 6 mal hecho; ya hay sobre eso escuelas: no ser. "malo que nosotros podamos irnos constituyendo poco A. poco sin "necesidad de tener la presuncion de que de una vez salga consti"tuida una nacion que no se constituye revolucionariamente; porque "esa es la cuestign; es m6s f6.cil constituir cuando no hay nada, cuan"do todo se ha echado abajo; pero eso de echar todo abajo, tampoco "ha sucedido mas que una vez en la historia de las naciones.
I29.-" Se constituy6 Roma de una vez? Y no hablemos de toda "su legislacion en .general, sino solo de su legislacion hipotecaria; "si no estoy equivocado, tard6 setecientos afios: desde la primera "resolucion del pretor Servio, que di6 al locador la hipoteca en los
() V'ase lo que consignamos en el 88 de esta Resefla.
(2) Creemos que quiso hacer alusion 6. las siguientes palabras de Rodriguez Camalefio: "I1 abeis adoptado el sistema franc6s? Pues vosotros que lo habeis admitido 6un en lo peor, admitidlo en (lo que m,.s) se aproxima en la prdctica 6. la Contitucion". Referiase el Sr. Camalefto al sistema q'ue se sigue en Francia de discutir las leyes en el Consejo de Estado.




XLVI
"frutos de la finca que arrendaba, (i) hasta Justiniano que di6 la "hipoteca romana, (2) que ha dominado en Europa, pasaron mu"chos afios, y todavia Justiniano no dej6 concluido el sistema hipo"tecirio. (3) Ve S. S. si cuando en un pueblo esencialmente legislador, como lo era el pueblo romano, se necesit6 tan largo periodo "de tiempo para eso, puede exigirse, A no ser en un v6rtigo revolu"cionario, que un pais venga i constituir. su legislacion de una sola "plumada, bien que hoy no seria tan dificil como lo fu6 en Francia, "porque tenemos el ejemplo de otras naciones que desptues de ellas "se han ido constituyendo; pero de todos, modos nunca podria ha"cerse de un modo tan precipitado.".
I3o.-Establece el Ministro dos ejemplos muy diversos respecto al modo de reformar ias leyes, citando 4 Roma, que lo hizo en siete siglos, y A Francia, que se constituy6 en un dia, y hemos creido deber recordar esas palabras, ya por lo elocuente del contraste, ya porque sirven para explicar el por qu6 la Ley, en medio de sus reformas, se muestra ain conservadora, y el por qu6 se respetan todavia los derechos que dejamos citados en el �102 de esta Resefa,. siendo asi una refutacion de las objeciones que por impaciencia pudieran hacerse contra ella.
13I.-El Sr. Carramolino, de la Comision, se limit6 A defender el sistema seguido para la formacion de la Ley, exponiendo qlue por el observado antiguamente en Espafia, venia i resultar que eran los fieles de fechos (4). los que la redactaban; 6 insisti6 mucho en que el Sr. Camalefo no habia impugnado la Ley que se discutia.
132.-Tom6 entdnces la palabra en contra del Proyecto el Sr. Arrazola, si bien consignando que votaria i su favor, pues no trataba de combatir "mils que el error, el embarazo, lo que es un mal, lo que impide sea expedita la ley y la accion del Gobierno" y que, como padre que castigaba i su hijo, [pues votando la ley seria 6sta suya] habia de extenderse algo acerca de sus imperfecciones. Antes de entrar en materia, "disert6 sobre la utilidad de la'codificacion, y sus progresos en Espafia.-El discurso del Sr. Arrazola es sin duda uno de los mis notables que durante aquella discusion se pronunciaron en el Senado. [Sesiones del 24 y 26 de Noviembre.]
133.-Entrando en el eximen del Proyecto de Ley Hipotecaria, hizo acerca de 61 consideraciones genera!es, y otras contraidas af determinados articulos: Tdcanos ahora tratar de las primeras.
134.-Sent6 que la ley era de necesidad urgentisima en Espafia. Y como para no mostrarse injusto con los sibios legisladores de

(I) Vase el � 6 de esta Resefia.
(2) P.rs. 19, 20 y 21 de la misma.
(3) Vase 1o que en los pdr. 13 11 I8 dejamos asentadoal comparar el sistema implan. tado pot ese Emperador, con el anterior . su 6poca.
(4) Segun Escriche se daba ese titulo en Los lugares donde no habia escribano pdblico, al funcionario nombrado por el Ayuntamiento para asistir 6. sus sesiones en calidad de secretario, y auxiliar & la justicia en la de escribano, si bien no podia autorizar las escrituras pfiblicas.




XLVII
otras 6pocas, expuso que tal afirmacion no significaba el que Antes se careciese de toda legislacion .hipotecaria, y que por el contrario, "Nuestra antigua legislacion encierra luminosisimos principios: al"gunas de sus reglas han merecido el elogio 6 el recuerdo honroso "de la Comision, [i] y otras, el de los ilustrados autores del Pro-' "yecto de C6digo Civil." Elogi6 A la Comision por haber tenido "el buen sentido, el tacto delicado, propio de su experiencia y de la suficiencia de sus ilustrados individuos, de no maltratar Ia antigua legislacion," y estableci6 tin paralelo entre la antigua sociedad y la moderna para demostrar que no puede esta acomodarse A. las condiciones de aquella en cuanto A r6gimen territorial.
135.-Sefial6 como elementos de la legislacion hipotecaria el registro, la hipoteca y el impiesto, calificando al ultimo en t6rminos acerbos, y sosteniendo la necesidad de separar el impuesto del registro.
-Despues de ponderar la gran laboriosidad que habia presidido al estudio de la reforma hipotecaria, que sobre ella se habia consultado . todos los tribunales del reino, incluso el Tribunal Supremo, y que la Comision habia celebrado 16o sesiones, pasa 6. designar defectos generales de la Ley, y le sefiala dos: la de ser reglamentaria, y constituir una especie de medio cddigo civil.-Procede luego 6. atenuar Ambos defectos, recordando respecto del primero io dicho por la Comision en su Exposicion de ifbotivos, acerca de no htberse distinguido todavia "lo que es materia de la Iey y lo que lo es de reglamento, "porque unas cosas tienen en si la importancia, y otras la tienen con "relacion . las circunstancias del tiempo, del lugar, y 6. veces sucede "con las circunstancias, con los asuntos, lo que con la vida y nutri"cion de un i.rbol, que tal vez pende de la raiz mAn5 d6bil; y he aqu ""por qu6 esta ley nueva es corho una rama desgajada de un tronco "poderoso que no puede Ilevarse consigo la savia que le alimenfaba, "al traerse v6rias porciones del tronco del c6digo civil." (2)-Respecto del segundo, observ6 que la ley "es en efecto una parte del "c6digo civil que se nos presenta separada de su centro cualrama "desgajada de su tronco," y que como, "Su tiempo ha de llegar al "C6digo civil: ent6nces 6 Ia ley se lo atraerd., 6 61 tiene que atraer"se 6 la ley, porque han nacido para estar juntos." (3)
I3.-Contest6 al Sr. Arrazola el Sr. Alvarez, pero como todo su discurso vers6 ya sobre la codificacion, ya sobre puntos concretos de la Ley, no es compatible con el sistema adoptado, por nosotros el asignarle un puesto en ]a presefite seccion de nuestra obra.
I37.-Declarado suficientemente discutido lo relativo 6. la totalidad del Proyecto de Ley Hipotecaria, pas6se 6. la discusion por ar�ticulos del proyecto de ley de autorizacion al Gobierno para plantear aquel, y tom6 la palabra el Sr, Rodriguez Camalefio para objetar

(I) Por ejemplo, el quc consignamos en el i 94 de esta Resefa.
(2) Alude aqui sin duda cl Sr. Ai'razola . ]a., ranifestaciones de la Cornision que pucden verse en el � 108 de la presente Reseiza.
.(3) Coincide esta idea con la emitida por el Ministro de Gracia y Justicia (116.)





XLVIII
los inconvenientes de la inscripcion respecto de pequefiisimas porciones de tierra que en Galicia es muy frecuente ver formando distintas propiedades. El Sr. Gomez de la Serna le contest6, limit6ndose i. dos puntos, i0, que la Ley no declara obligatoria la inscripcioh sino que la deja al arbitrio de los particulares, y 2?, que el arancel sefialaba para esos casos muy m6dicos derechos. (i) Rectific6 el Sr. Camalefio diciendo que podia darse cl caso de que fuese el duefio de la parte mayor quien inscribiese, sin expresar las pequefias que 6 otros corresponden, usurpindolas de esa manera. Le replic6 su impugnador que habia un art. en la Ley que determinaba c6mo habia de hacerse la inscripcion cuando la cosa correspondiese 6 dos 6 mus, y la facultad del registrador para pedir i cada uno lo que Ie corresponda. Que por tanto, 16jos de perjudicarse el pequefio propietario quedaba beneficiado con la inscripcion que hiciera el de la parte mayor; porque 6ste se veia obligado A inscribir el derecho de los dem6.s al propio tiempo que eI suyo, cuando la cosa estuViese en comunidad; y que no est6ndolo, no seria ya una heredad, sino dos 6 m6s heredades.
138.--A continuacion us6 de.la palabra el Sr. Sierra, pero como sus observaciones se redujeron al empleo de cierta frase que le sonaba mal en el proyecto de autorizacion, no tiene importancia para nuestro objeto lo que dijo. Le contest6 d nombre de la Comision el Sr. Fernandez Baeza, de cuyas palabras por igual razon s61o debemos recordar las que de paso dirigi6 al Sr. Arrazola sobre los perjuicios que la necesidad de la inscripcion ocasionaria d los pequefios propietarios. Sostuvo que, por'el contrario, ellos eran los mAs favorecidos y los mds interesados en el pianteamiento de la ley, porque los crecidos r6ditos que pagaban por los pr~stamos se debia A que los prestamistas procuraban indemnizarse del riesgo que corrian prestando sobre lo que, sin saberlo ellos, estaba muchas veces ya vendido 6 hipotecado; inconveniente que evitaba la Ley nueva.
I39.-Votironse en seguida ambos proyectos, y el de la Ley Hipotecaria fu6 aprobado por 104 votos contra I.I.


DISCUSION EN CORTES.-II.-CONGRESO DE LOS DIPUTADOS.


140-.Mucho m6.s prolongada y sostenida fu la discusion del Proyecto de Ley en la C6.mara popular queen la alta. Comenz6 cn aqudla el dia 2 de Enero de i861, y concluy6 el 14, si bien con interrupciones en los dias festivps que mediaron. Puede dividirse esa discusion en tres partes: la del votoparticular del Sr. Garcia Gomez, la del Dictdmen de la Comision, y la de la Eznienda propuesta por el Sr. Paz.
(i) Nfim. i7 del Arancel que acomnpafi6 A la Ley de i86i.





XLIX
14r.-Los Sres. que tomaron parte en el debate, fueron los siguientes:

SOBRE EL VOTO PARTICULAR.

Sres. Mlinistro de Gracia y Justicia.
Ortiz de Zdtrate.
Garcia Gomez de la Serna (de la Comision de informe y autor del voto.)
Aurioles, (de la misma Comision.)
Saavedra Meneses.

SOBRE. EL DICTAMEN DE LA COMISION.

Sres. Fuente Alcizar.
Garcia Lomas [de la Comision de informe].
Garcia Torres.
Aurioles [de la Comision].
Ortiz de Zdrate. �
Permanyer [de la Comision].
Alvarez Bugallal.
Ministro de Gracia y Justicia.
Fages.
Marichalar.
Ol6zaga.

SOBRE LA ENMIENDA DEL SR. PAZ.

Sres. Paz.
Ministro de Gracia y Justicia.
Permanyer.

142. Abri6se la discusion de la Lcy en el Congreso con ]a del voto particular del Sr. Garcia Gomez, el cual fu6 leido en la sesion del dia 2, junto con el dict~imen de la Comision nombrada, [i] y i causa de haberse 6sta dividido en la cuestion que motivaba aquel.
-Dicho votb particular en su parte dispositiva, fu el siguiente:
(1) Las Comisiones que sucesivamente se nombraron en ambas C~naras para dar dict.men acerca del Proyecto de Ley Hipotecaria, fueron compuestas por los sefiores siguientes:
EN EL SENADO. EN EL. CONGRESO.
D. Antonio Gonzalez. (Presidente). D. Manuel Alonso Martinez, (P, esidente). D. Cirilo Alvarez. D. Rafael Monares. D. Francisco James Hevia. D. Francisco Permanyer. D. Pascual Fernandez Baeza. D. Fidel Garcia Lomas. D. Juan de Sevilla. - D. Estdban Leon y Medina. "D. Juan Martin Carramolino. D. Pedro Nolasco Aurioles. 'D. Pedro Gomez de la Serna, (Secretaiio). D. F6lix Garcia Gomez, (Secietario).
VII






TfTULO ADICIONAL.
Art. 417.-EI fuero comun es el tinico competente para todos los negocios 6 incidentes que puedan promoverse con motivo de la presente ley.
' Palacio del Congreso, 27 de diciembre de I86o.-F6lix Garcia Gomez.

143.-El primero que lo impugn6 fu6 el Ministro de Gracia y Justicia, quien tom6 la palabra tan luego como el Sr. Garcia Gomez hubo terminado el discurso con que le apoy6. Extractaremos esa discusion, porque la materia de los fueros tiene mi.s de general que de especial, pues aun cuando se' refiere i determinados articulos, es colectivamente, esto es, por una circunstancia que i todos ellos comprende, y como no hemos de exponer todA la doctrina al tratar de cada uno, ni tampoco de presentarla por partes, siguese que debemos ofrecerla completa de una vez, y ningun lugar nos parece mtis adecuado que el presente.
144.-El Ministro defendi6 la necesidad de los fueros, tomando como ejemplos de fficil demostracion los delitos contra la disciplina interior de la Iglesia y las ordenanzas militares. Adujo tambien como prueba de esa necesidad la introduccion de otro fuero especial, hijo del sistena constitucional, el fuero parlamentario, declarando que el privilegio de los Senadores de no poder ser juzgados sino por sus iguales, por el Senado erigido en Tribunal, constituye uni verdadero fuero especial; y que los Diputados se les ha dado mis que tin fuero, se les ha dado una inmunidad, que en muchas ocasiones puede ser la impinidad, en la prohibicion constitucional de que ningun Diputado pueda serjuzgado sin la autorizacion pr6via del Congreso. Distingui6 entre los fueros esenciales, que.son los que deja referidos, y los accidentales, que descansan en concesiones hijas de las circunstancias [I] 6 en privilegios; que estos dltimos eran los que podian reducirse 6 suprimirse prudentemente, y que el Gobierno 'tenia el prop6sito de presentar esa cuestion en el proyecto constitutivo de los tribunales. [2] Por cuyo motivo sostuvo que la cuestion debia tratarse de lleno y en la ley de Tribun'ales, y no de soslayo y con motivo de la Hipotecaria.
145.-Tom6 ent6nces la palabra el Sr. Ortiz de Z.rate, tambien
(i) Y trajo comao ejemplo lo dispuesto por el Rey D. C.rlos IV, para que se juzgase por consejos militares i Los que robasen en cuadrilla, [ley 8, tfit. 17, libro 12 de la Nov. Reel. disposicion debida A la inutilidad de los esfuerzos hecha por D. CArlos III para extirpar por los medios comunes sl bandolerismo. [Art. 9 de la ley 5 y leyes 6, y 7. del mismo tit. y lib. ]
[2] Ese prop6sito estA hoy realizado por el tft. 69 de la Ley provisional sobre organizacion del Poder Judicial de 23 de Junio de 1870, vigente en la Peninsula dcsde' 15 de Setiembre del propio afio,-Con apterioridad se habia promulgado el Decreto de 6 de'Diciembre de i868, declarado con fuerza de Ley por la de las C6rtes Constituyentes de 20 de Junio de 1869, por cuya circunstancia suele llamn6.rsele Decreto-Ley, sobre unflcation defueros. Se hizo extensivo . las provincias de Ultramar par Decreto de 9 de Febrero de 1869.





en contra del votoparticular. Dijo que se oponia tan s6lo porque no satisfacia A ninguna de las dos escuelas, A saber, ni la que proclamia la unidad, ni la que sostiene la diversidad de fueros. Lo primero ocurria, por limitarse la enmienda A aplicar el fuero comun en los negocios que se promovieran con motivo de la Ley Hipotecaria. Dijo que el principio de la unidad de fuero requeria m6s detalles de los que contenia el articulo adicional,haceralgunasexcepciones, marcar los casos; que era indispensable unaley mAs extensa, m6.s lata, que comprendiese toda la doctrina y algunas excepciones. Que siendo lo principal el prstamo, la venta 6 la permuta, y el Registro lo accesorio, 6ste debia seguir i aquellos, y no al revs, pretendiendo que todos los documentos siguiesen al registro. [I]
146,-Sostuvo tambien que "si el registro es la causa del fuero, "si no hay excepcion, mafiana que venga un documento que trate "de bienes eclesisticos, de bienes de la administracion, de fianzas "de los empleados, de otra porcion de circunstancias. resultar. que "todos esos pleitos iron al fuero coinun, y eso es imposible admitir"Lo.. - Si maiana un padre quiere que su hijo siga la carrera de la "Iglesia, y le est'i permitido por las leyes el derecho'de fundarle "una capellania, 6 patrimoni6, 6 congrua sustentacion para que sea "eclesiistico, si se suscita un pleito, una cuestion sobre esos bienes, "Qse arrancar, del poder eclesi6istico, de la justicia.eclesiistica, el de"recho de juzgar si es vilida 6 nula aquella fundacion? Se Ilevar. "al juez de primera instancia solo por el hecho de que aquel docu"mento se haya registrado en el oficio de hipotecas? Asi sucederia "si el Congreso admitiera el voto particular tal como ha sido escrito, "nada m6s que establecienido tin principio, anunciA.ndolo con el ma"yor laconismo." [2]
147'-y m6s adelante, dic el Sr. Ortiz de Z6rate lo que, de acuerdo con nuestro prop6sito de referir en esta parte de la Resefia histdrica que hemos emprendido, todo lo que conduzca 6 formal juicio acerca de la Ley, reproducimos A continuacion.
148.-I"Yo creo, sefiores, que -losjurisconsultos que han redacta"tado esta ley hipotecaria debieron poner surno cuidado en declarer: "primero, si admiten la unidad 6 la pluralidad de fueros. Segundo, "si ban admitido, corno parece, la pluralidad die fueros, porque no "han tenido 6. bien abolirlos, han debido marcar cudles son los casos "que dentro de esta ley pertenecen al fuero comun, y curles los "otros que son de la compefencia del fuero privilegiado. Este voto "particular nos proporciona la ocasion m6is f6icilmente que si hubi6"ramos de referirnos 6 explicaciones, tanto por el autor del voto co[I] Esto es, que cuando no se registrasen estuviesen sujetos i la diversidad de fueros que reconocia el derecho comun, y registrindose, entrasen en ]a unidad que pretendia el Sr. Garcia Gomez.
[21 En vez de esto, que temia el Sr. Ortiz de Z~rate, el Decreto sobre unidad de fueros, deque hablamos en una nota anterior, declara que, "Los Tribunales eclesidsticos con"tinuaran conociendo de las causas sacramentales, beneficiales y de los delitos eclesisticos, "con arreglo A lo que disponen los sagrados Ctnones." [Art. 2?]




LII
"mo por la comision y hasta por el Gobierno, para que se exclarez"ca d6nde comienza el limite del fuero comun,y d6nde concluyen "los fueros privilegiados 6 especiales."
149.-"Yo, por el estudio que he hecho de la ley, he podido com"prender que puede fijarse una regla para conocer cutles negocios "son del fuero comun, y cui.les del fuero privilegiado. Para mi, "pertenecen al fuero comun, segun esta ley, todos aquellos breves "juicios que se establecen en la misma; y pertenecen A. los fueros "privilegiados 6 pluralidad de fueros todos los demd.s negocios que no "tienen un juicio sumarisimo, sino que dcben seguirse por todos los "trimites que las leyes han establecido. Esta es la doctrina que yo "infiero se desprende de la ley, y esta doctrina la hallo en perfecta "armonia con lo que disponen nuestras actuales leyes vigentes y aun "las antiguas. Sabido es que los fueros especiales desaparecen en "todo juicio sumario, [i] y de estos hay varios en la ley de hipote"cas. [2] Todos los juicios en que se crea una nueva tramitacion "son sumarios; son mds que sumarios, sumarisimos, y por esta razon "pertenecen al fuero comun."
1 5o.-A continuacion hace el Sr. Ortiz de Zirate un detenido eximen de los casos en que segun su.opinion debia seguirse el fuero comun y de los que en que por el contrario debian observarse los especiales.
i5 i.-Replic6le el Sr. Garcia Gomez de la Serna, pero con mu* cha concision; reservindose para cuando hubiesen impugnado elvoto particular sus compafieros de la comision.
152.-Us6 ent6nces de la palabra el Sr. Aurioles, miembro de la comision, el cual empez6 por manifestarse partidario como el que m~is de la unidad de fueros: combatia sin embargo el voto porque entre otros motivos que impedian su admision resaltaba el de que la idea consignada en 61 era "absolutamente estrafia al objeto de la "Ley Hipoteearia, porque corresponde i ]a de organizacion y atri"buciones de los tribunales- de justicia, y sin grande incoherencia no "podria ingerirse en esta Ley.": Declar6 que en tal caso debia el Sr. Garcia Gomez proponer "como mis urgente, como mis necesa "rio, como mis eficaz para conseguir el objeto de la Ley Hipoteca"ria la refcrma del procedimiento ejecutivo que se instruye con el "fin de obtener el reintegro de los cr6ditos garantidos por hipote"cas;" pues esa reforma seria titil para todos los acreedores hipotecarios, al paso que la del fuero producirfa cuando mzis "pequefia y "aparente ventaja A algunos de los deudores hipotecarios que hayan "de ser demandados por razon de su clase previlegiada en jurisdic"ciones privativas." Esplic6 que la Ley Hipotecaria no hacia alteracion alguna respecto i fueros en la legislacion vigente; que en los [i] Wanse los articulos 636 y 692 de la L. de E. C. referentes al deshauc:o y i los interdictos.
[2] Mis adelante ver~mos que los Sres. Garcia Gomez y Aurioles mencionan con especialidad algunos.




LII I
asuntos en que los jucces procedian como delegados de los Regentes, no habia cuestion de fuero porque se limitaban A ejercer actos de vigilancia 6 inspeccion; que-en los dejurisdiccion voluntaria.tampoco puede haberla y en aquellos en que haya verdaderos juicios contenciosos, si el demandado goza de fuero privativo, 4 61 deber. acudir por necesidad el actor. Manifest6 que el Sr. Ortiz de Zrate. habia padecido una equivocacion al decir que las anotaciones preventivas solo podian decretarse por los jueces ordinarios, puesto que dichas anotaciones7 cuando 'procedan de juicio, no podr4 decretarlas otro juez que el que conozca de la demanda 4 que la anotacion se refiera.
153.-Expuso que el mayor inconveniente 'del voto particular consistia en los t6rminos en que se hallaba concebido, porque de aprobarse, resultaria que en negocios de igual naturaleza y entre las mismas personas habria que acudir 4 lajurisdiccion ordinaria 6 A las especiales, segun el origen de la demanda que se incoara; y demandando A. un militar sobre un cr6dito, cuando no fuese hipotecario, habria que acudir al Juzgado de Guerra, y si6ndolo, A la jurisdiccion ordinaria.
154.-E Sr. Garcia Gomez tom6 la palabra para defender su voto de las impugnaciones que se le acababan de hacer, y refiri6ndose en primer t6rmino A la cuestion de oportunidad, contestando la objecion de que la materia de fueros no pertenecia 4 la ley de hipotecas, sino A la de procedimientos, observ6 quei la ley no era puramente hipotecaria, que comprendia cosas mas importantes que el fuero, como lo era la propiedad, y los modos de adquirirla, de conservarla y de perderla; y los derechos, los intereses de familia, "que "es lo m~s grande y santo de los derechos sociales," por lo que, si se habia introducido en cuestiones de tanta gravedad, bien podia introducirse tambien en la de fueros.-Que de los 416 articulos que contenia el proyecto, resultarian tambien inoportunos los 350, porque la cuestion puramente de hipotecas podria comprender s6lo 70; y si aquellos se habian considerado oportunos, porque en algun modo se rozaban con las hipotecas, tambien ocurria eso con los fueros, y de ahi su proposicion. Agreg6 que aun podria afiadir que la ley
-entera seria inoportuna, porque no debi6 venir sino incorporada en el C6digo Civil, y formando uno de sus titulos. Sostuvo que no era inoportuno hacer reformas poco a poco, pues ese era por el contrario el pensamiento de los autores del proyecto y del Gobierno. Que la cuestion de fueros se habia resuelto en ]a ley de deshiucio, en la de juicros verbales y en el C6digo mercantil. Y con el mismo argumento contest6 4 otra objecion del Sr. Aurioles, relativa A ser la unidad de fueros opuesta al Concordato, que era ley del Reino; manifestando que esa consideracion no habia impedido la aprobacion 'de aquellas leyes. Y que tampoco tenia que ver con la cuestion, "porque no puede darse que un eclesifstico sea dador ni tomador de "hipotecas."




LIV
15 5.-Entrando en seguida i examinar las actuaciones que admitia el proyecto, y discordando.de lo manifestado por el Sr. Aurioles, sent6 lo giguiente:
"Cuatro clases de actuaciones, . mi entender, se introdtucen en ."la ley hipotecaria: una, que puede !Iamarse disciplinaria, que e's la "que se refiere . los registradores y modo y forma de llevar los re"gistros: otra que marca las relaciones del propietario con la ley en "todos los eventos y dem.s circunstancias en que se encuentra fren"te . frente con ella, y podemos lamar interna: otra, que se refiere ". las relaciones de los que van A. inscribir las hipotecas entre si, en"tre estos mismos y los registradores, y entre todos estos y los jue-"ces que pueden preceptuar Las anotaciones 6 inscripciones, que po"demos Ilamar contenciosa; y otra, ditimamente, que se refiere . la "accion real que nace de la hipotecaria, que es la ejecutiva."
i56.-"De estas cuatro clases de actuaciones que reconoce la ley, "las dos primeras esti.n completamente desaforadas; en la tercera se "produce una gran confusion; la cuarta queda tal como ests, y es "extraflo, porque si algo era necesario desaforar para el complemen"to y fin de la ley, es precisamente la cuarta; 'y si hay alguna que "puede tropezar 6. los fueros, es la segunda, que viene desaforada, Ila segunda, que es una cuestion mixta, quiza ms.s personal que "real; la segunda, que obliga al eclesis.stico y . la Igiesia . defender "su justicia ante cl Juzgado ordinarily y aqui, siguiendo los princi"pios de S. S., tropieza, perjudica, obsta al Concordato... "
x57.-Dijo tambien el Sr. Garcia Gomez que, siendo el objeto de la ley el cr6dito territorial, para ello era necesaria la facilidad en el reintegro, y que esta facilidad era mayor cuando dependia de un solo fuero que dependiendo de cada uno de los privilegiados que existian en el pats. Y que esto convenia d los mismos aforados, 6i quienes era dificil nuchas veces conseguir dinero, por el temor de Los prestamistas . los tribunaIes especiales.
i58.-Explic6 que en la actuacion que 61 llamaba interna, 6 sea la referente . liberaciones, [i] y . inscripciones sin titulo; [2] el 6nico juez competente era el ordinario, y que asi el militar, el eclesiastico, la iglesia misma, tendrian que venir ante el juez comun y el promotor . liberar y i. inscribir en dicho caso, y concluia que era m6.s importante ese efecto en la accion real hipotecaria.
i59.-Termin6 su defensa el Sr.' Garcia Gomez con una vehemente excitacion al Ministro de Gracia y Justicia para que declarase que aquella era una cuestion de simple justicia, y en la que no habia intereses del Gobierno que defender.
I6o.-El Ministro reasumi6 los motivos por quo se combatia el voto particular, diciendo que era la razon que el mismo Sr. Garcia Gomez habia confesado; esto es, la de haber en los fueros atribucio[i] Arts. 347 6-388 [tit. i3] de la Ley.de s86i, 361 A.402 [lt. tambien i3] dela nuestra.
[2] Arts. 397 6.410 [en el tit. 14], de la Ley de 1861, 69 A. 1o de la nuestra.




LV
nes esenciales y accidentales, las que no cabia separar sin una discusion dfrecta y amplia, A la manera que no "se descompone un metal compuesto de dos materias distintas sin fundirle intes."
16i,-Volvi6 ent6nces A usar de la palabra el Sr. Aurioles, y aceptando la division hecha ,por el Sr. Garcia Gomez de las cuatro clases de cuestiones que podian surgir del proyecto de ley, sostuvo que no existia desafuero en cuanto A los actos de inspeccion y vigilancia, lo mismo qtie en los de jurisdiccion voluntaria; y que la razon de no exisfir desafuero es que no habia fuero en esa clase de actuaciones, porque el fuero solo tiene aplicacion i las contenciosas. Y que en lo demAs la ley dejaba intacta la cuestion de fueros, no privaba de ellos A los que los disfrutaban, puesto que no podian entenderse derogado sin hacer mencion expresa. Refiri6ndose . los ejemplos citados del C6digo de Comercio y juicio de deshaucio, dijo que el primero no habia suprimido al fuero eclesiAstico, ni hecho otra cosa que confirmar, reproducir y aceptar lo ya establecido por ]a legislacion eclesiAstica y por la civil; puesto que la misma Iglesia habia desaforado A los eclesiAsticos que se dedicaran al comercio, y esas disposiciones de los cAnones fueron consignadas en el C6digo de Partidas; y en cu.nto al deshaucio, era cuestion de policia, y en los asuntos de esta clase no habia fuero para nadie. Contray6ndose, por filtimo, A la inconveniencia de ingerir en la ley hipotecaria la cuestion de fueros, dijo el Sr. Anrioles:
I62.-"Digame el Sr. Garcia Gomez en cual de las leyes hipote"carias de todo el mundo civilizado, porque s6lo en Espafia, vergiien"za es decirlQ, se carece de una ley sobre esta materia, de un siste"ma completo. . existe ingerido un articulo sobre supresion de "los fueros especiales."
163.-EL Sr. Garcia Gomez rectific6, y como hubiese dicho ante.. riormente que A veces era necesario apelar de un juez privilegiado a otro ordinario, lo que neg6 el Sr. Aurioles, para demostrarlo di6 lectura al art. 57 de la ley, [i] que trataba de la manera de obtener la anotacion preventiva en una testamentaria, ante eljuez competente para conocer de ella, y despues de manifestar que ese juez podia ser de los especiales; ley6 la 6itima parte del articulo, que dice: "Esta providencia serA apelable para ante la Audieneia del territorio," con vista de Lo cual sostuv que habia dentrode la ley "negocios de "los que se Laman contenciosos, que empezando en tribunales pri'.vilegiados, tienen que apelarse ante los tribunalas ordinarios." [2]
164.-De nuevo rectific6 el sefior Aurioles, y pronunci6 despues un-breve direuaso el Sr. Saavedra Meneses, poni6ndose inmediatamente A votacion el voto particular.-La indisptitable habilidad
I] 65 de la nuestra.
[2] La unidad de fueros, establecida en estas provincias mucho antes que la Ley Hipotecaria, impide entre nosotros la anomalia que censuraba el Sr. Garcia Gomez en la ley peninsular primitiva; por cuya razon no ha habido para que modificar la redaccion del ar. ticulo 57, que por el contrario se ha copiado textualmente en el 65 de la nuestra,





LVI
con que lo habia defendido -el Sr. Garcia Gomez no le libr6 sin embargo del naufragio, pues fu6 desechado por el Congreso. [i]
165.-Comenz6 entonces la discusion sobre ]a totalidad del dict6imen de Ia Comision, por el que se proponia la promulgacion como ley del proyecto presentado [Art. i.�] yque comenzase At regir el dia que el Gobierno sefialase, dentro del afio siguientei su promulgacion [Art. 2�]
166.-La inici6 el Sr. Fuente Alc6.zar, manifestando que iba d ocuparse de las bases en que se fundaba el proyecto de ley hipotecaria.- Comenz6 por declarar que la reforma intentada era "nece"saria, imperiosa, indispensable, pero hasta cierto 15unto y nada "m6is," porque la legislacion espafiola en esta parte "no satisfacia ni "podia satisfacer las necesidades de Ia situacion actual; legislacion "hija de otros tiempos, producto de sistemas opuestos,.no Ilenaba "las imperiosas exigencias de la riqueza agricola, 6.ntes estancada, "acumulada en poder de manos muertas; hoy desestancada, desa"mortizadalibre de aquellas fuertes ligaduras, y formando el patri"monio rico, pero dividido, de infinitos propietarios y agriculto"res -.- ;" que sin embargo era la reforma sumamente dificil, tras: cendental y complicada, ; el primer obst6.culo que habia de encontrarse estaba en la adopcion del medio para realizarla, i saber, si habia de segairse "el sistema de las leyes especiales, 6 el de las co"dificaciones, el sistena filosdfico 6 el sistema /istdrico" que ambos ,habian sido defendidos siempre "con talento, con valentia, con perseverancia, con acierto." Y plante6 en seguida la cuestion declarando que la Comision habia adoptado el sistema hist6rico 6 de leyes especiales, y que 6i entendia que el que debia adoptarse era el filos6fico 6 de codificaciones.
167.-Sent6 que "el sistema de especialidad]y de publicidad, "tal como se ha aceptado en. el proyecto de reforma, es un "sistemat inadmisible en Espafia por lo radical y exagerado." Y para demostrarlo hizo una brevelresefia hist6ricaide Ia institucion hipotecaria; recordando que esta era conocida en tiempo de Solon y Dem6stenes, y que tenia tin signo visible; "la columna 6 piedra donde se inscribia el nombre del deudor, el cr6dito, Ia cantidad que ese cr6dito importaba, y el gravitmen de la finca;" que ese sistema, que constituia la especialidad y la publicidad [2] se acept6 tambien en Roma, pero de 61 se hizo tin abuso grande y perjudicial 6. los intereses de los pobres, y la consecuencia fu6 que se le reemplaz.ra por el de Ia clandestinidad; que Ia invasion de los godos hizo olvidar todas aquellas instituciones, y ninguno de sus c6digos contiene nada relativo i6 Ia hipoteca propiamente dicha. Que despues de la invasion agarena, reaparece algo en el Fuero Viejo de Castilla y en las Partidas.-Pero entre tanto, en Alemania, donde el feudalisJI] Sesion del dia 3 de Enero.
[2] Vase el par. 3 de esta Resefia.




LVII
[no habia tornado gran desarrollo, los sefiores, en vista de los traspasos 6 imposiciones que hacian los vasallos sobre tierras en que aquellos tenian el dominio directo,, crearo,' un registro ptiblico, y aqui reaparece el sistema de especialidtrd ypublicidad. [I] Que el sistema romano se sigui6 observando en la mayor parte de Francia, en algunas provincias, de Alemania, en toda. Italia y en Espafia, mientras que el germ6.nico imperaba en casi toda Alemania, en algunas provincias de Francia, en los Paises Bajos, en Irlanda y en Escocia. Que despues se estableci6 en Espafia el sistema mixto, y que siendo 6ste sensato y prudente, susceptible de.desarrollarse sobre buenas bases, y aceptado por paises muy civilizados de Europa, no, habia por que preferir otro completamente radical y estrafio -i nuestras leyes y costumbres.
i68.-Declar6 que el sistema adoptado no serviria para desarrollar el cr6dito, porque se oponia 6i una de sus bases mas cardinales,. la buenafe que se oponia A. ella porque era "un sistema de trabas, de requisitos y de procedimientos," y la buena f6 no quiere nada de eso. "La palabra del hombre hon'ado puede muchas veces mis "que todas las leyes de especialidad y de publicidad, y el cr6dito "personal es anterior, precursor al cr6dito territorial y al p6blico de "un pals, y sin cr6dito personal, por mA.s que se haga, no existe ni "puede 6xistir el territorial ni el ptiblico de un pais."-Olvidaba. asi el Sr. Fuente Alc6.zar que ]a palabra del hombre honrado no pierde nada de su valor en el nuevo sistema,puesto que 6. nadie se le prohibe darle cr6dito ni contratar sobre ella: afi.nzase s6lo el credito territorial para que brinde suficiente seguridad A aquellos que lo busquen como la mejor garantia; y en c'uanto al cr6dito personal,. no es susceptible de ser legislado, porque no lo es de sujetarse A. regla, como quiera que esti estrechamente unido al individuo en quien se deposite la confianza.
169.-Dijo que la prohibicion de hipotecas generales perjudicaba al cr6dito territorial, porque era contraria i la libertad de contratar; que se hacia mal en esperar que la Ley acabara con la usura, porque 6sta surgia de causas ajenas al sistema hipotecario; como, entre otras, la decadencia de la agricultura; que con la exposicion universal de la propiedad inmueble de un pais, se consigue s6lo abrir losojos al intern6s, hacer que el hombre de capital comprenda la desgracia del hombre pobre, aunque honrado; y le preste 6. mayor intern6s que el que le hul~iera exigido ignorando su situacion precaria. Que por consiguiente, el sistema de la especialidad y la publicidad, hace la causa de los ricos contra los pobres, es un sistema antipopular, 'es un sistema iilusto.
S170.-.Tach6 tambien el sistena de inmoral, por apoyarse en el impuesto indirecto, porque "trata de matricular toda la propiedad "para que el Gobierno pueda, 'cuando quiera, gravarla con mayoEI] Vase el par. 45 de esta Resetia.
VIII




LVIII
"res contribuciones,';, y porque todo el mundo tiene en 61, derecho de inquirir y averiguar la fortuna 6 la desgracia del propietario, y que "un sistema que se propone estos objetos, tin sistema que acep. "ta estos principios, no es un sistema que lleve A. la moralidad." Y extendi6ndose en consideraciones acerca de dicho impuesto, dijo que 61 seria causa de continuar la ocultacio'nque la ley se proponia extinguir.-Que tambien se contrariaba el sistema de especialidad y publicidad, con la admision que se hacia de hipotecas t6.citas. (i)
- 171,-Concluy6 sosteniendo que el sistema hipotecario propuesto no satisfacia ni A Los partidarios del sistema mixto, ni A. los del radical; . los primeros, porque iba mas all. de lo que debia ir, siendo esencialmente radical en muchas cosas que afectan A la familia; y i los segundos, porque conservaba hipotecas legales, ticitas y generales en algunos casos. Que 61 ignoraba si en el proyecto habia triunfado el principio de la familia 6 el de -Ia sociedad, el tradicional 6 el radical; y que esa "solucion dada al negocio, solucion de ser 6 no "ser A la par, cuadra perfectamente con las dem.s soluciones pro"pias de la union liberal, afirma y niega al mismo tiempo." (2)
172.-Contest6 al Sr. Fuente AlcAzar el St. Garcia Lomas, y sigui6ndole en la resefia hist6rica que del r6gimen hipotecario hizo el primero, neg6 que en Roma se hubiese adoptado nunca el elemento de publicidad que tuvo entre los Griegos, marcando con respect i aquel pueblo tres periodos; el primero, por la venta de bienes muebles 6 inmuebles que hacia el deudor A. su acreedor, bajo la clusula defiducik; (3) el segundo, en que bastaba la posesion, la entrega, ptra adquirir la accion real; y el tercero, que se efectu6 por medio del Pretor, y en que se adquiri6 la accion real sin que lat cosa hubiera estado nunca en la propiedad ni en posesion del deudor. (4) Sostuvo quela reforma hipotecaria es un efecto de la organizacion econ6mica actual; y que aquella-viene 6. ser el complemento de las leyes de desvinculacion, ":porque no solo embaraza 6 la circulacion "de las fincas su vinculacion en determinadas familias, sino tambien "la circunstancia de los grav6imenes ocultos que hacen peligrosa su "contratacion."-Declar6 que la reforma levantaba el cr6dito territorial, porque "ese agente maravilloso de produccion de los tiempos "modernos, en su idea m6.s sencilla y natural, no es sino confianza, "y la confianza no se inspira en 14 oscuridad;" concluy6 con una sintesis brillante de la Ley, en que 6. la par que expuso que la comision no pretendia que aquella fuese la tIltima palabra en, el sentido de la perfeccion, present6 a grandes rasgos los principales efec[I] Vase lo dicho en los p~irfs. 9o y o2 de esta Reseila. [2] Esta marcada alusion politica, en momentos de discutirse una ley de inter&s general, hemos creido conveniente no omitirla, porque quizAs explique una parte de las impu" taciones acumuladas contra el sisteina del proyecto por el Sr. Fuente Alcizar.-Ella, p0.r lo dems, se contrae que en la 6poca de la discusion y aprobacion de la Ley, era Presi� dente del Consejo de "inistros el general O'Donnell, jefe de la Union liberal. [3] Par. 5 de esta Resefia.
[4]. Pars. 6 y io de la misma.





tos que en el 6rden del cr6dito territorial y en el alivio de las clases pobres habia de producir en la prictica. Esa uiltima parte que puede Ilamarse el epflogo de su discurso, es acaso la amas notable 6 importante.
173.-Rectific6 el Sr. Fuente AlcAzar, y entre otras afirmaciones sostuvo que en Roma se practic6 la especialidad y publicidad de la hipoteca.
174.-Us6 luego de la palabra el Sr. Garcia Torres, [i] 'el cual, despues de anunciar que votaria el proyecto de Ley, manifest6 que lo iba A. examinar "bajo el aspecto administrativo," y en tal concepto se limit6 6. defender los intereses fiscales, perjudicados en varias disposiciones de aquel, y pidi6 6. la Comision se sirviera manifestar su opinion acerca de las ideas'que acababa de emitir.
i75.,-Se encarg6 de contestarle por la Comision el Sr. Aurioles, el que manifest6 que la Hacienda'ptiblica, "saliendo de la 6rbita que "Ile correspondia, invadi6 Ia esfera de la: justicia y declar6 en el afio "de I83o absolutamente nulos los contratos en que se devengaba ei "impuesto, como no se verificare su pago, [2] de forma que intro"dujo una novedad, que no califico en este momento, respeoto 6. lo "que dispone la Pragm6.tica de C6irlos 1-- - .. [3] pero de todos mo"dos, es lo cierto que por este proyecto de ley lo que 'se procura es "separar cofpletamente la institucion del registro de todo lo que "concierne 6. la exaccion del impuesto, pero 6sto sin perjudicar ni "desatender los intereses del Tesoro, sino por el contrarioj prestan"do i la Hacienda ptblica todo el auxilio que puede d6.rsele por es"ta ley.". .' - Y pas6 on seguida i las disposiciones especiales de los articulos citados por el Sr. Garcia Torres, y cuyo estudio no es de este momento.
I76.-Tomd ent6nces la palabra el Sr. Ortiz de Z6.rate para pronunciar acerca del proyecto de ley. que se proponia, un discurso en nuestro concepto el m6.s completo, el m6is acabado, el m6is s.6lido de cu6,ntos produjo la discusion de aquel proyecto, pbrque fu6 tambien, A nuestro juicio, aquel en que mas 6. fondo, nm6s concienzudamente se estudi6 ]a Ley en cuestion y todo lo que con ella pudiera relacionarse. Comenz6 ese diputado lamentando lo poco que en el reinado actual, [4] tan fecundo en reformas politicas y administrativas, se habia hecho en lasjurdico-Zegales. Y refiri6ndose al reinado anterior, manifest6 su opinion de que, si Fernando VII hubiese vivido algunos afios mas, habria , publicado los c6digos cuya falta se hacia sentir atin, y "en una 6poca" de gobierno absoluto, la escuela filos6"fica hubiera vencido A. la estuela que vive de la tradicion, 6 sea la "escuela hist6rica." Expuso que en la lucha de esas dos escuelas
(I) Sesion del 4 de Enero.
a (2) Alude aqui el Sr. Aurioles 6 la Instruccion de 29 de Julio de 1830 (ptr. '7o de es. ta %ee). , �
(3) Veanse los pdrs. 63 . 66 de esta Reseia,
(4) El de D ' Isabel 11.





LX
consistia la principal dificultad que habia impedido la gran reforma codificadora, porque "la escuela hist6rica quiere conservar los fueros "especiales, y la escuela filos6fica quiere reasumirlos todos en un so"Lo c6digo, y sujetar la Espafia entera A unas mismas leyes;" [5] Y que 61 no veia inconveniente en confeccionar un c6digo en que est6n representadas ambas, como opinaban el Sr. Paz y otros Diputados, de manera que se refundiesen en la ley comun los fueros de provincias como Vizcaya, Navarra, Aragon y Catalufia, pero s6lo en las cuestiones puramente de forma, y en cuanto -i las de esencia, como la patria potestad, el matrimonio y otras, establecer como excepcion aqiiellos fueros, y luego declarar en el C6digo que los hijos del pais pudieran optar entre la legislacion de su distrito 6 la general; y asi "se pondria i. prueba cuil de las dos leyes era mejor 6. juicio de los "mismos que debian sentir sus efectos." Partiendo de esta idea, sent6 el Sr. Ortiz de Zirate que habia debido empezarse por el C6digo Civil, porque sin 61, "es imposible que se hagan los demis," que actualmente se iba A discutir y aprobar una ley "queno tiene "caracteres que inspiren respeto al pats ni . los Legisladores que sa, "ben que dentro de pocos afios se caerA al suelo por una consecuen"cia natural," al plantearse el C6digo Civil; y agreg6: "Aquf vienen "siempre las cosas por un camino que no es el racional, y como to"do se hac'e de una manera provisional, de 4qui que no tenga fuer"za y vigor lo que se hace.... Es un gran'mal, sefiores, acostum"brar al pais d. que cada cuatro afios cambie de sistema eft las cosas "mas graves, en los asuntos mas importantes. Mas vale conservar "un edificio con algunos defectos por sus afios de existencia, que no "andar construyendo uno nuevo todos los dias. Hacemos con las "leyes lo que haria uno que, teniendo un palacio s6lido, aunque an"tiguo, le echase abajo para levantarle de nuevo, y cuando ya fuese "illegando al tejado, le derribase otra vez; de modo que pasaria la "vida edificando sin tener nunca un salon en que descansar con mas "6 menos comodidad. Yo quisiera que hici6semos algo sdlido y es"table, que pudiera pasar de nuestra generacion y legar 6. las gene"raciones venideras.
177.-Entr6 6n seguida 6. examinar el proyecto, y-dijo que los dos rasgos de especialidad y publicidad en que se habia hecho consistir la Ley Hipotecaria, tanto por la Comision como por el Senado, eran incompletos, porque la ley, 6. su juicio, contenia seis grandes caracteres que foranaban su fisonomia: la publicidad, la especialidad, la tasa, la divisibilidad, la inodificacion dcel sistema antiguo de lipotecas idcitas legales, y la preferencia de los tei'ceros sobre los due iios, 6 sea delposetdor sobre elpropietario.-Y pas6 A. tratar de cada uno de ellos.
I78.--;-Acerca de la especialidad y publicidad dijo que eran muy recomendables, pero que lamentaba una tendencia qui venia "i des(i) Vanse los pe.rs. 77 A- 79 de esta Resefa.




LX1
"truir lo que se esta. decantando en favor de la desamortizacion. Se '.dice que una de las grandes conquistas de la revolucion ha sido la ,desamortizacion, y al propio tiempo que esto' se dice y se realiza "con una mano, se esta amortizando con la otra. Se esti. abusando I'de la hipoteca para todo; se quiere que se haga todo bajo hipoteca, "y los bienes con trabas, con cargas, son bienes muertos. En ]a "tutela, en la curatela, en las fianzas que dan los empleados, y en "otros casos ani.logos, se exige hipoteca sobre finca, y esto es niatar "la propiedad, 6 si' no matarla, herira mortalmente. A qu6 con"duce esto naturalmente? A separar del mercado la mayor parte "de la propiedad, . ponerla en el caso de que no pueda circular, y "hoy se quiere mucha circulacion, y por consiguiente pocas dificul"tades. El, que afecta fincas raices para una hipoteca de un emplea"do 6 de otra cualquiera fianza, ya se ata las manos en t6rminos que "si al dia siguiente encuentra oportunidad de vender con ventaja su "finca 6 de permutarla con gran beneficio, no puede hacerlo.
i~o.-Bosquej6 los males (ue resultan de ese sistema manifestando que . veces-A un inenor se le nombran sucesivamente varios curadores, porque no se encuentra ninguno que preste la fianza, [I] y el menor va gastando sus-bienes en diligenciasjudiciales, y cuando se obtiene, es s6lo imponi~ndole el fiador al curador un interns de 4 6 5 por 100. e 'Y es posible que un tutor y curador que se ve pre"cisado A. pagar ese interns no trate de indemnizarse de alguna ma"nera? Esto es gravisimo, y es menester que se sustituya la verda"dera seguridad, la verdadera fianza, que es la buena reputacion, la "responsabilidad general y la responsabilidad personal, que vale mas "que todo esto. Y no solamente es esto, sino que el primer ban"quero, Rotschil mismo, que tiene millares de milLones, no puede "5er fiador de una miserable tutela de 2,ooo reales, porque no tiene "un pedazo de tierraque presentar al Registro de hipotecas."
I8o.-Sent6 que tal resultado era ridiculo, y que los menores estarian mas protegidos con la fianza personal que con la hipotecaria porque el fiador hipotecario s6lo responde de una cantidad limitada, y el personal de todo, de donde resulta que si un tutor roba $12,000, de eso mismo responde el fiador personal; mientras que con la hipoteca, en cuanto de ella exceda . lo robado, impunemente se quedarA. aquel con el resto; y sent6 la conclusion de que la fianza asi exagerada es inmoral. [2]
18 i.-Y pasando . tratar de los prestamistas, expuso que el crddi(1) Las fianzas, fuera de los casos en que la Ley relevade ella A los guardadores, serdn siemp e hijotecai ias. (Art. 1265 de la L. de E. C.) [2] , Aunque estas reflexiones del Sr. Ortiz de Zrate ao se refieren directamente 4 las disposiciones de la*Ley Hipotecaria, como se contraen , uno de los usos que se hace do la ,ii.oteca, no creemos deber prescindir de recordarlas en esta obra. Presentan ellas algunos de los inconvenientes de la fianza hipotecaria, aunque se quedan my l6jos de la deInostracion que con ellas se intenta, de ser la fianza personal un n~todo preferibk. De que un sistema ofrezca algunos inconvenientes no se sigue que deba adoptarse otro que los presenta mayores.




LXII
to no tiene mas base que la moralidad; y que 6l habia visto acudir un propietario en busca de quien le prestase dinero, ofreci~ndole hipo: teca, y -no aceptarla el prestador, "porque reflexiona que si es hom"bre de probidad le basta su honradez; y si no, de nada. le sirve la "hipoteca porque no pagando 6. la fecha c6nvenida tiene que acudir "d. los tribunales" y "eso de andar con demandas, coil quiebras y d"conicursos no es nada grato. Esto hace que no se quieran fincas y "que se d6 nn niillon bajo la fianza personal del vecin6 con solo co"nocer su probidad, saber que su situacion es buena, y constarle por "lo mismp que ha de pagarle sin juicios y sin ruido.". Concluy6 que, debia ponerse al cridito sobre la hipoteca.-Y aqui viene d.coincidir el pensamiento del Sr. Ortiz de Z6.rate con lo que habia dicho anteriormente el Sr. Fuente Alc6.zar, acerca de cuya opinion dejamos ya expuestas nuestras ideas. [i]
182.-Pas6 luego el Sr. Ortiz 6. tratar de la divisibilidad, cuyo carActer anunci6 que iba 6 combatir,por ser "nuevo y desconocido "hasta. ahora en Espafia." Expuso que hasta ent6nces habia 'sido unprinciipio eterno que el que tenia una hipoteca sobre varias fincas tuviese el mismo derecho sobre -todas y cada una de las diferentes fincas hipotecadas para reclamar el pago de'todo el capital 6 parte de 61 6 los r~ditos (2); y que i la sazon se echaba por tierra ese principio estableciendo que al hipotecarse varias fincas se sefialase 6. cada una de ellas la cantidad de que hubiese de responder. (3)Que esto podria aplicarse 6. los. paises donde hay grandes propiedades, donde hay familias cuya riqueza consiste en una, dos, 6 tres fincas; pero -en Espafia y sobre todo en Galicia y provincias del Norte era imposible, porque no se encontraria en ellas un capital de 4-6 io,OOO reales sin que tenga m6nos de 30 6. 50 fincas; y nadie se conformaria con prestar una cantidad que habria de recibir despues en tantas porciones, y demandando i todos los que poseyesen las distintas-fincas. Que la divisibilidad iba 6. aumentar un mal que ya se hacia sentir, el de sustituirse las hipotecas con ventas en pacto de retro, 6 con un recibo de simple dep6sito en vez de prestamo, recurso inventado por los comerciantes para compeler al pago i sus deudores por el temor de que se les persiga como autores de un delito. (4)-Sent6 ademA.s que en la nueva ley habia ese principio y
I] Psr. I68 de esta Resela.
[2] Ley 43, tit, 13, P. 5.V
[3] Art. I19 de la L. H. peninsular, 133 de la muestra. [4] El que se apropiase 6 distrajese dinero 6 efectos recibidos en dep6sito' incurria en el delito de estafa, penado en el art. 452, inciso i� del C6digo Penal de 185o, vigente en la epoca de la discusion que reseiiamos. Ifoy se dispone lo mismo por el art 559, inciso 5? del que rige en Cuba y Puerto-Rico.-Creemos quq los Tribunales deben tener mucho cuidado cuando se acuse Ta estafa fundada en un simple vale de dep6sito, y no aceptarla en manera alguna cuando no exista -otra prueba, pues la codicia y dureza de un acreedor no puede desnaturalizar los actos privados, ni quebrantar la Ley suponiendo un delito donde s6lo existe falta de cumplimiento de un contrato y convirtiendo asi en pr6 de sus intereses materiales las prescripciones que la Ley s6lo ha creado contra los verdaderos delincuentes. Y el acreedar A quien se le pruebe el empleo de ese medio piede sin duda ser perseguido como autor de calunnia [Art. 471 dc nuestro C6digo Penal].




LXIII
el contra principio de no admitir la divisibilidad posterior al contrato; es decir que hipotecada -una gran porcion de terreno, si despues por razon de herencia 6 por' tra causa cualquiera se hace cuatro 6 seis fracciones, ya la ley no admite esa divisibilidad (i); y que no se comprendia porqu6 se admitia en tn caso y no en. el otro; pues siendo el principio malo, como 6l lo creia, no debia admitirse; y si era bueno, debia por el contrario'llevarse A todas las circunstancias. 183.-Trat6 en seguida dela tasa, "otro de los grandes caracteres de esta icy;" sentando que, en ]a misma 6poca en que se habia suprimido la tasa en los pr~stamos i interns, en que se habia declarado un gran absurdo fijar lirites al inter6s del dinero, venia A establecerse que la hipoteca ha de ser del triple valor de lo que se recibe.
(2). Sostuvo que en ningun caso debia fijarse ese limite,, que era necesario dejar en libertad 4 los capitales, porque aquella circunstancia, "sobre set, de dificil aplicacion, puede traer fatales consecuen"cias." . Que no debia fijarse tasa 4 los que contratan, colocindose la ley entre la yoluntad de las dospartes; y que eso era lievar la centralizacion hasta la familia. Que considerada la cuestion bajo otro aspecto, tampoco el triple capital es bantante garantia, porque el valor de una finca puede variar por lo mismo que depende de muchas circunstancias. "Una fibrica que hoy vale $Io,oo, porejem"plo, mafiana n vale i,ox), porque ofreciendo grandes esperanzas, "despues no se ven realizadas."-Que, la divisibilidad y la tasa tenian el inconveniente gravisimo de que se retrotraian . los contratos ya otorgados, y que no habia bastante claridad acerca de ellas, pues no constaba si se referian s6lo A 16s censos 6 comprendian A todos los contratos, y pidi6 explicaciones sobre ese punto A la comision.
i84-Entro luego A- tratar de la modificacion de las hip/ecas tdcitas legales, manifestando que el sistema seguido no era radical, sino mixto, pues modificaba las hipotecas tdcitas legales sin destruirlas, pues, en su concepto, siendo esta ley sorarnente una ley de tercerias, como habia dicho el Ministro de Gracia y Justicia en una de las reuniones de la comision; no teniendo mAs objeto que dar A los terceros la seguridad de que nadie vendr, 4 arrancarles las hipotecas adquiridas, si las han inscrito en el Registro, fuera de ese caso quedaban las hipotecas como Antes. (3) Quc no solo conservabala Ley la hipoteca ticita, mintras no venga i opondrsele la expresa, sino que tambien conserva la hipoteca tdcita sin registro cn dos caEi] Art. 123de laL.H. de t86i, 137 de I nuestra.
(2) Aludia el Sr. Ortiz de Z.rate, segun aclar6 en la rectificacion que se vi6 obligado i hacer, . la disposicion relativa al que la publicacion de la Ley tuviese gravados diferentes bienes propios con un censo 6 una hipoteca voluntaria cuyo capital no se hubiese dividido entre elos, los que podrian exigir la division entree los que bastasen 6. responder de un triplo del mismo capital [Art. 383 L. 1-. de 1861, 397 de la nuestra]. [3] Declaraba la Ley de i86f, que transcurrido mn aflo no surtiria efecto contra tercero ninguna hipoteca legal no inscrita [Art. 351].-En la nuestra dos ahos (Art. 365.)-Pero hipoteca que no surte efectos contra tercero, no es ya hipoteca; el derecho que supone el Sr. Ortiz de Zirate contra el deudor de hipoteca ti.cita por la ley antigua, seria, si existe, terjonal.




LXIV
sos: en favor del fisco pot las contribuciones de los dos 6ltimos afios; en favor de las sociedades de seguros por las cuotas de las dos 6iitimas anualidades 6 dividendos.
I85.-asando 6. la preferencia del tercero sobre el propictario, sesta de las circustancias caracteristicas que marcaba en la ley, la calific6 de "principio enteramente opuesto A. los principios y . las acciones "legales", y expuso que hasta ent6nces era un axioma que el duefio perseguia la cosa donde quiera que la encontrase, y otro axioma, que nadie podia dar lo que-no tenia; y que en lo sucesivo el dudfio s6Lo podria perseguir la cosa mi6ntras no se pusiese ce por medio el registro; y podria darse lo que no se tiene; pues un poseedor de mala f6 vende 6 regala la finca, y registrada, nadie tiene derecho A. perseguirla. "Aqul, selores,- se levanta sobre la propiedad al'mero "poseedor y vdanse los grandes, los innumerables perjuicios que esto "puede acarrear. El que hoy posee unos bienes con la seguridad "de que no eiran de la persona que se los vendi6, sino que se los ha"bia usurpado 6. otra persona que 6l conoce, que pudo hacerse de "los documentos, pero que teme que algun dia se descubra el frau"de y le arranquen aquella fortuna, qu6 har.? Esta ley le da la "patente mas amplia para que goce aquellos bienes sin cuidado al"guno. Solo con suponer que los grava con millones, puede estar "tranqtjilo, vendr, el dueiio y se le diri; no 1i. lugar 6. reclamacion "ninguna, estos bienes estin registrados. El duefio no es nada ante "el tercer paseedor; es' decir, que 6 una formalidad tan tdnue sele "da mas importancia que al principio de propiedad."
I86.-En seguida entr6 el Sr. Ortiz de Z6.rate en el ex5-men de determinadas disposiciones, de cuya pare de su discurso nos ocupa. remos en los respectivos lugares de nuestra obra.
187.-Le contest6 por la Comision y en defensa del Proyecto de Ley el Sr. Permanyer, (4) comenzando por observar que "desde "que el gran Bossuet .escribi6 su libro inmortal sobre las Va"riaciones, han quedado para siempre en el terreno de la con"troversia y de las luchas, intelectuales perfectamente definidas "las condiciones que son peculiares y caracteristicas de las bue"nas y de las malas causas," que 6l, luego de haber examinado la reforma hipotecaria en proyecto creia en la bondad y excelencia de los prinicipios sobre que estabacimentada; pero si alguna duda pudiera caberie, quedaria desvanecida al ver lo sucedido durante el debate de ella; pues en favor de la.Ley "siempre se ha de"bido observar esa misma unidad en las miras v en los medios de "demostracion."
i88.-Despuesde impugnar la manifestacion del Sr. Ortiz de Z6irate relativa .i los fueros provinciales, sosteniendo cl Sr. Pernanyer que respecto 6. aquellos "viefe A- ser fuero provincial tambien el "que por una aprociacion de las circunstancias, y casi podria decirsc

[I) Sesion del dia 7 de Enero.




LXV
"de localizacion, ha merecido el alto honor de ser designado con el "nombre de Derecho general del reino;" y que era preciso estudiar cuil de esos derechos merecia 'ser privilegiado 6 postergado 6 los demis respecto de cada una de las instituciones del derecho civil, pues proceder de otra manera "seria partir del principio de que de"bia darse preferencia . la institucion, al sistema, al desenvolvimienI'to juridico que es especial de algunos puntos del reino, condenando "los sistemas 6 instituciones de otros puntos, sin m6is razon que la "de haberse dado 6. estos el nombre de provincias y residir en aque"llos la capital y el centro de la gobernacion del Estado;" y negando tambien lo aseverado por el Sr. Ortiz de que la ley hipotecaria viviria poco tiempo, dijo que ella "no desaparecer. cuando se haya san-. "cionado un C6digo civil completo, i m6nos que se quiera calificar "'de derogacion de esa ley, y decirse que equivaldri 4. sepultarla en "el olvido el colocarla en el lugar que la corresponde entre otros va"rios titulos, secciones 6 tratados que comprenda el C6digo general "de la"nacion."
189.-Entr6 en seguida 6 examinar los seis caract6res que el Sr. Ortiz habia sefialado i la Ley, 6 hizo observar que no habia censurado los de especialidady publicidad; pero que si tom6 de elfos ocasion para lamentar que con aquella se pretenda amortizar la propiedad despues de haberla desamortizado en otro sentido. A esto contest6 que la ley no crea las hipotecas, sino las regula, y que si algun abuso existia no seria efecto de la ley, sino de la contratacion particular; y respecto 6 las fianzas por administracion, que no son m6.s frecuentes hoy que en tiempos antiguos, y que por el contrario es caracteristico de nuestro derecho actual la mayor frecuencia con que se apela al dep6sito m6.s bien que 6. la hipoteca, para esa clase de garantias.
19o.-Respecto de divisibiiidadneg6completamente que la Leyla hubiese adoptado, dijo que por el contrario sancionaba la indivisibilidad como car6tcter esencial al derecho de hipoteca, en los articulos., 121 6 129 [I]; que el hecho de ordenarse, cuando se hipotequen varias fincas, que se sefiale 6. cada una la porcion de que ha de responder, no pertenece 6 la indivisibilidad, sino i. la solidaridad, por la que cuando un solo cr6dito se asegura en garantia con varias fincas, han de responder todas y cada una por el todo del cr6dito'asegurado; y esto'es lo que la Ley prohibia en benefi'cio del propietario, y para evitar las exigencias del capitalista, que pide la afeccion de todas cuando con una sola podria bastarle. Y que, por tiltimo, ni aun la solidaridad cesa mi6ntras 16s bienes permanezcan en poder del deudor, pues ent6nces responden todos y cada uno de ellos.
19I.-Respecto de la tasa, neg6 tambien que existiese en la Ley ese caricter, puesto que ninguna limitacion en tal sentido se ponia 6.

(I) Es ms bien en los artfculos 122 A 125 (136 d 139 en la nuestra) donde se sanciona ese principio; el Sr. Permanyer citaba de memoria.
IX




LXVI
las hipotecas convencionales, y que respecto de las legales, reducidas i especiales y expresas, habrin de guardar proporcion con el cr6dito asegurado, porqu2 de otro modo seria imposible llevar i cabo la reforma, y que esa proporcion la reservaba la ley al prudente arbitrio judicial; que una sola vez se hablaba del triplo como medida de proporcion, y esto por razones especialisimas perfectamente expuestas por La Comision de C6digos. [i]
192.-Tambien neg6, en lo ielativo A la modificacion de las /ipotecas ilamadas anteriormente tdcitasy legales, que fuese mixto el sistema implantado por la ley, y sostuvo que por el contrario "la reforma "en este punto es radical cuanito con yenia 9zue lo ftese Subsisten las "hipotecas legales; porque deben subsistir; pero desaparecen d van "d desaparecer por completo las hipotecas generales, las hipotecas "ticitas, los gravimenes ocultos.. "-Las palabras que hemos, subrayado dejan en toda su fuerza la opinion impugnada del Sr. Ortiz de Zirate, que se-armoniza con lo que dejamos expuesto en el par. 102 de esta Resefia.
193.-En cuanto i lapreferencia del tercero sobre el propietario, sesto y tiltimo de los caract6res enumerados por el Sr. Ortiz, manifest6 el Sr. Permanyer que aquel habia confundido la inscripcion conel tftulo mismo. [2] "Supuesto el titulo. la inscripcion es necesaria, por"que sin ella de nada sirve aquel contra. los terceros poseedores. "Pero la inscripcion sin un titulo real y verdadero, legitimo, quc lo "sea en el terreno de la justicia y de las leyes constituidas, tampoco "sirve de cosa alguna. Por manera que ese caso rfmonstruoso, que "de tal exactamente le calificaba el Sr. Ortiz de Zirate, y que 61 "tan justisimamente tambien deploraba, serd imposible que sobre"venga por consecuencia de lo que se dispone en la ley."-En efecto, manifest6 que, si bien era posible que se inscribiese un titulo que no lo sea legitimamsnte hablando, -y que haya dado en la apariencia derechos A tin tercero; y que, reivindicdndose la finca de ese tercero por el verdadero y legitimo duefio, se encuentre 6ste desarmado por ]a falta de inscripcion, 6sto no sucederia "por efecto de "una novedad de la ley, sino que es consecuencia genuina 6 inde"clinable del sistema de publicidad, tal coino se hallaba ya estable"cido por la pragm~itica de C6.rlos III;" puesto que "desde ent6nces "no podia entablarse la accion reivindicatoria, ni la persecutoria del "gravmen en dafio 6 perjuicio de tercero, sino presentando oportu"namente registrado el titulo en que se fundara la reivindicacion." (3) Entr6 luego 6. contestar las observaciones particulares del Sr. Ortiz de Zi.rate acerca de determinados articulos de la Ley.
194. -Rectificando el Sr. Ortiz, sostuvo que 61 no habia inventado la divisibilidad de la hipoteca, sino-que la consignaba la ley, y ley6
(i) Puede verse en la parte de nuestra obra en que se trata de la liberacion.
(2) Vase en el par. 185 el ejemplo propuesto por el Sr. Ortiz de Zirate.
(3)' El Tribunal Supremo limitaba los efectos de la Pragm.tica A hacer ineficaz contra �tercero el titulo no registrado cuando con 6l se tratase de perseguir el gravdme,. (Sents. de 2o de Nov. de 1858, 5 de Junio'de iS6o'y 29 de Set. de 1865.)




LXVII
los artfculos I19 a' 121, (I) 124 (2) y 383 5 388, (3) en los que se usaban las palabras dizision y reduccion aplicadas 5- los casos que 6l habia liamado de divisibilidad y tasa, 6 insisti6 en los inconvenientes prscticos que ofrecian.-Acerca de la prefcrencia del tercero sobre el propietario insisti6 tambien en que, habiendo de sacrificarse A uno de los dos, 6l estaba por sacrificar al que "ante los ojos" de la "justicia y de la razon es mdnos digno de que se le considere," 6sto es, al tercero.-Y en el ex-men de determinados articulos, refirindose A las anotaciones preventiva., dijo que 6l las habia calificado de fuero comun, y el Sr. Aurioles de pluralidad de fueros; y que creia que ambos tenian razon, pues en unos casos eran de fuero comun y en otros de pluralidad de'fueros, Asign6 A esta clase los cinco primeros casos del articulo 42 de la Ley, [4] y i la de fiero comin los cuatro restantes.-Por tres veces m5s rectificaron los Sres. Permanyer y Ortiz de Zirate, y se pas6 luego i discutir el Proyecto de autorizacion.
I95.--E1 Sr. Alvarez Bugallal se concret6 . exponer ciertos inconvenientes de la Ley, que se resuelven en determinados articulos, asentando la proposicion general de que la Ley Ilenaba el principio econ6mico, pero desatendia el principio moral.-Le contest6 el Sr. Aurioles, concretdndose i los puntos indicados por el Sr. Alvarez.
i96.-El Sr. Ministro de Gracia y Justicia traz6 ent6nces un cuadro hist6rico de los cuatro sistemas hipotecarios que seial6, el romano, el germsinico, el frances y el espafiol.
197.-El Sr. Fages se esforz6 en demostrar que existia contradiccion entre los medios y el objeto de la Ley, pero tambien se concret6 . determinados articulos.
198.-Le contest6 el Sr. Aurioles, [5] por enfermedad y ausencia de D. Pascual Bayarri, [6] que era el encargado de hacerlo, y como tambien se redujo puntos concretos, no nos cumple seguirle en este lugar, como tampoco al Sr. Fages en ]a rectificacion que hizo.
199.-HabI6 ent6nces el Sr. Marichalar, manifestando que, tratada la cuestion en el terreno econ6mico, en el filos6fico y en el politico, 6l iba 6 tratarla en el juridico. Se halla este discurso en el propio caso que los anteriores.
2oo.-El Sr. O16zaga discurri6 acerca'del modo de discutir las leyes y de los trabajos de codificacion, y el Sr. Pernianyer contest6 i sus observaciones 6 la vez que i las del Sr. Marichalar.
20I.-Puesto 5i discusion el articulo 29 del Proyecto de autoriza(1 133 6 135 en la nuestra.
.(2) 138 en la misma. .
(3) 397 d 402 en la nuestra.
(4) Art. 5o de la nuestra.
[5] Sesion del dia xs.
[6] Miembro 6. la vez que de la Comision de informe del Congreso, de la de C6digos (v. par 83.)




LXVIII
cidn"[v.: par. 165] se di6 lectura i. la enmienda que proponia el Sr. Paz. [i]-Consistia 'sta en adicionar el proyecto de autorizacion disponiendo que los Cortadores-Registradores que 6. la sazon ejerciesen aquel cargo en virtud de contrato con la Hacienda, continuaran desempefi6.ndolo por toda su vida 6 hasta ser completamente indemnizados (Art. 3?); y que los Contadores-Registradores no incluidos en dicho caso y que debiesen cesar en sus destinos, fuesen admitidos 6. los ejercicios de oposicion para la provision de las va.' cantes (Art. 4)-Con estos dos articulos queria, pues, el Sr. Paz, adicionar el Proyecto de autorizacion, que se componia de dos vasee par. i65 citado.)
202.--La apoy6 el mismo Sr. Paz con un discurso en que encareci6 la injusticia de hundir en la miseria i 50o familias, los derechos sacratisimos de los que ejercian sus cargos 6. titulo, de propiedad 6 de arriendo vitalicio; la anomalia de exigirles i los escribanos conocimientos tan-extensos como requeria la redaccion de las nuevas escrituras, y negarles la capacidad para ser Registradores, exigiendose A6.stos el titulo de abogados.
203.-Contest6 el Sr. Ministro de Gracia y Justicia que siempre que se hacen reformas hay derechos 6 intereses lastimados; que el Gobierno tiene el deber de indemnizar los primeros, pero no los segundos; y.que los actuales contadores de hipotecas servian'sus cargos interinamente pues cuando en 1836 se di6 nueva fuerza 6 las leyes de 3 de Febrero, se juzg6 incompatible e1 cargo de contador de hipotecas con el de secretario de Ayuntamiento (2) y se dispuso que sirviesen aquel cargo los escribanos mis antiguos hasta que se arreglase el sistema hipotecario; que no podian aquellos esperar que el arreglo tardase veinticinco afios, y ese mismo tiempo habia durado su interinidad. Que los compradores de oficios tenian (erecho 4, ser indemnizados, y lo serian.
204.-E1 Sr. Permanyer secund6 al Ministro explanando las consideraciones hechas por el, y aleg6 adem6is la ley de expropiacion forzosa, que la hipotecaria no habia derogado.
205.-'El Sr. Paz rectificd manifestando que la interinidad i que se referia el Ministro, y que se consign6 en la R. 0. de 1836 ces6 en 1845, cuando, al arreglarse el negociado de hipotecas se nombraron en propiedad los Contadores-Registradores. [3]-rPero 6. instancia reiterada del Sr. Permanyer consinti6 en retirar su enmienda, en vista de las manifestaciones de que serian indemnizados los lastimados en sus derechos.

206.-Asi pas6, pues, la Ley:Hipotecaria de 1861 en el Senado y Congreso, sin que llegara 6. introducirse modificacion alguna en el

(i) Sesion del dia 14,
(2) Vase par. 72.
(3) V. par. 73 de esta Resefa.




LXIX
Proyecto formado por la Comision de C6digos. Hemos visto ya que fu6 terminado por la Comision ese proyecto en 6 de Junio de 186o, presentado por el Gobierno . las C6rtes en 4 de Julio del mismo afio, y discutido en ellas en sesiones celebradas desde 22 de Noviembre, hasta 14 de Enero de 186I, habi6ndose promulgado en 8 de Febrero del mismo afio. Tambien manifestamos [par. 165] que por el Proyecto de autorizacion se facult6 al.Gobierno para sefialar el dia en que comenzase . regir, dentro del afio siguiente A st promulgacion. El decreto de promulgacion, dado en 8 de Febrero de 1861, no pudo, pues, contener otra declaracion que esa misma. Restaba, por tanto, determinar ese dia, y aunque en 12 de Junio se aprob6 por la Reina la INSTRUCCION SOBRE LA MANERA DE REDACTAR LOS INSTRUMENTOS POBLICOS SUJETOS A REGISTRO, y se orden6 que todos los notarios y escribanos empezasen 6. observarla desde 0, de Enero de 1862; y nueve dias despues, el 21 de Junio, se aprob6 tambien el Reglamento para la ejecucioiz de la Ley, m6.s tarde, por Real 6rden de 24 de Diciembre, circulada 6. los Regentes de las Audiencias, se dej6 aquella en suspenso por no poderse "fijar aun "el dia preciso en que deba empezar" 6. regir la L. H. que tiene "intima r6lacion con la Instruccion" mencionada'.-En fin, por Real decreto de ii de Julio de 1862 se dispuso que comenzase A. regir la nueva Ley con su Reglamento el dia I� de Enero de 1863, fecha en que efectivamente qued6 planteada.
2o7.-Mi6ntras tanto, dict6ironse diferentes disposiciones intimamente unidas con la gran- reforma inmediata. Ademas del Reglamento 6 Instruccion de que ya hemos hablado, se dictaron, el Real Decreto de 21 de Junio de 1861 estableciendo la Direccion General del Registro de la Propiedad, la Real 6rden de 28 de Junio determinando los pueblos en que habian de quedar instalados los Registros, el Real decreto de 12 de Julio declarando revertidas al Estado todas las contadurias de hipotecas enagenadas del mismo, ]a Real 6rden de 4 de Setiembre sobre oposiciones do aspirantes 6 auxiliares de los Registradores, y la de 2 de Noviembre sobre administracion del impuesto de hipotecas al empezar i regir la Ley. Por dltimo, el R. D. de 31 de Enero de 1862 sobre toma de posesion de los Registradores nombrados.
208.-Surgieron algunas dificultades, como era natural, al plantearse la Ley, y ellas causaron las enmiendas que sucesivamente se fueron introduciendo, y que vamos 6. narrar.

LEY REFORMADA. DE 1869.

209.-El primer obst6iculo con qpe tropez6 la Ley nueva fu6 el de estimarse insuficiente el plazo de un afio concedido para la inscripcion de los derechos que, adquiridos i la sombra de la antigua ley, se deseasen conservar en la nueva; lo que ocasion6 las pr6rogas. primero de dos afios, por R. D. de 29 de Diciembre de I863, y lue-





Lxx
go, hasta que se diese resolucion legislativa, por R. D. de 19 de Di. ciembre de 1865. Tambien se quejaron los propietarios de las di. ficultades con que luchaban para obtener La inscripcion, y de los gastos que 6sta les ocasionaba. En vista de tales reclamaciones, (i) se instruy6 expediente sobre reforma de la Ley, y se oy6 6i los Re. gentes de las Audiencias, como inspectores que eran de los Regis. tros, y la Comision que form6 la Ley de 1861 propuso un proyecto de Ley adicional . La misma, en i i de Abril de 1864, sobre el cual se oy6 tambien A los Regentes. El Gobierno present6 otro en 7 de Abril de I866 sobre proyecto de reforma de la propia Ley, que no lLeg6 6. discutirse, porque fu6 retirado en 4 de Abril de 1867.
21o.-Por ley de 29 de Mayo de 1868 se autoriz6 al Gobierno para plantear el cr~dito territorial, modificando en Ia parte necesaria las leyes hipotecaria y de Enjuiciatriento Civil. La Revolucion de Setiembre trajo al Ministerio de Gracia y Justicia 6 D. Antonio Romero Ortiz, quien se consagr6 con empeflo 6. Ia reforma, procediendo, segun 61 dice, de acuerdo con la Comision Codificadora, y present6 luego su Proyecto 6. las C6rtes Constituyentes en 13 Marzo de 1869.
21 I.-No puede hacerse de la Ley Reformada un an6lisis tan detenido como el-que hicimos de la primitiva. Ni la.Exposicion.de sus motivos ni su discusion en las C6rtes se prestan i grandes detalLes; como que se refieren 6. puntos determinados que se hanl de'reservar para sus respectivos lugares. Har~mos sin embargo un ligero resdmen de la iltima.
'21 2.--Nombrada Ia comision para el exAmen del Proyecto, present6 el dict6imen correspondiente en 4 de Noviembre, con el Proyecto de Ley autorizando al Gobierno para su'planteamiento. Compusieron la comision los Sres. D. Cirilo Alvarez, Presidente, D. Manuel Vicente Garcia, D. _7os6 Hipdlito Alvarez Borbolla y D. Vicente Morales Diaz; Secretario.
213.-Se abri6 Ia discusion el dia 12 de Noviembre con una enmienda propnesta por el Sr. Bueno (D. Juan Andr&s) 6 los articulos 303 y 308. (2) relativos al nombramiento y remocion de los Registradores. No nos corresponde, segun el sistema adoptado, entrar en el anlisis de la discusion de este proyecto de enmienda, pero si indicar~mos que 61 se basaba en proveer todas las vacantes por oposicion, y no solamente aquellas en que no hubiese Registradores aspirantes, como ordena el art. 303 de La Ley Reformada; y que los Registradores que hubiesen obtenido el cargo en virtud de oposicion fuesen los tinicos 6 quienes se aplicase la disposicion del 3o8.-Le contest6 por la Comision el Sr. Morales Diaz, y sostuvo que la oposicion no siempre es dtil,'porque "es medida de

I] Vamos siguiendo on estos datos Ia Exposicion de motivos de la reforma y adicionts de la Ley Hiotecaia, que precede 6. Ia Ley Reformada de 1869.
(2) El 303 es, con algunas diferencias, el 317 en nuestra Ley; y el 308 equivale al 322 en la misma.




LXXI
"capacidad, pero nada m6is," y no todos los puestos exigen s6lo esa medida.-La enmienda fu6 desechada por 83 votos contra 25.
214.-A continuacion se presentaron otras varias enmiendas, (i) habiendo tornado parte en la discusion, adem6.s de los Sres. Bueno y Morales Diaz, ya citados, los Sres. Saavedra, Garcia, y Curiel y Castro; el primero y tercero como opositores, y el segundo por la Comision.-Todas las enmiendas fueron desechadas, y el proyecto de autorizacion qued6 aprobado, (2) y sancionado en 3 de Diciembre se promulgd como Ley en 21 del mismo.
215.-Algunos afios m6.s tarde, en 15 de Agosto de 1873 se di6 una Ley sobre el modo de reponer los libros de Registro inutilizados 6 incendiados.-En sesion de 23 de Marzo de 1876 se declar6 por el Congreso de los Diputados la incompatibilidad entre los cargos de Diputado 6i C6rtes y Registrador de la Propiedad; con vista del art. 12 de la Ley electoral, y no'obstante los esfuerzos que en sentido contrario hicieron los Sres. Gomez Rodriguez y Moragas,
(3) Registradores de la propiedad de Ar6valo y Barcelona.-Y por ley de 21 de Julio del mismo afio se reformaron los arts. 297 y 303 de ]a Ley, referentes al ingreso, vacantes etc. de los Registradores, no sin empefiada-discusion.
216.-Presentada -la mocion en la sesion del 8 de Mayo de 1876, por el Sr. Ministro de Gracia y Justicia, D. Crist6bal Martin de Herrera, y tras cl debate de otra proposicion presentada por el sefior Marquis de Inicio, present6 su dictA.men favorable A. aquella-la Comision nombrada en el Senado, y que se compuso de los sefiores D. _osi Maria Fernandez de la Hoz, Presidente; D. Domingo B. y Guillen; D. Antonio f-urtado,. D. Y7ilian Gomez Inguanzo,, don Amaro Lopez Borregu-ero y D: Policaro Casado; y desfavorable i la segunda por innecesaria; ambos en 26 de Mayo.-Comenz6 6. discutirse el dict6imen de la primera en 29 de Mayo y propuesta una adicion por el Sr. Concha Casta'fieda, que fu aceptada en parte por la Comision, retir6 aquel la otra; y despues de un breve debate eltre aquel, y los Sres. Casado y Ministro de Gracia y Justicia, fu6 aprobado el proyecto. El dict6imen contrario i la proposicion del Sr. Marques de Inicio fu6 tambien aprobado, tras una discusion entre 6ste y el Sr. -Lopez Borreguero, 6. nombre de la Comision, en sesion de 30 de Mayo.
217.-Por tiltimo, en sesion de i6 de Mayo de 1877, y 6. mocion del diputado Sr. Casanueva, se sancion6 la Ley que se ha llamado de 17 de Julio de aquel afio, adicionando, enmendando 6 derogando los articulos 21, 34, 355, 382, 398 y400 i 402 de la Ley Hipotecaria.
218.-A continuacion de cada una de las leyes de que hemos
(2) Sesion del i6.
(3) Sesion del 17.
[2] Autor el primero de unas "Observaciones acerca del Proyecto de Ley Hipoteca. na," que vieron la luz en la Revista generalde Legislacion y .7urisjrudencia, de Madrid, tOmos 17 y I8, y el segundo en union del Sr. Pardo, de un valioso Repertorio de la "Novisima Legislacion Hipotecaria anetada y concordada.'




LXXII
tratado se public6 un Decreto modificando el Reglamento en el sentido de aquellas.



Tales son las reformas hechas en la ley primitiva de 186i, todas las cuales se han tenido presentes al redactar ]a nuestra. Otras muchas pudi6ramos citar, pero como no se refieren . la misma Ley, sino 6. fa manera de aplicarla, pertenecen sin duda al 6rden regla. mentario.




















LA HIPOTECA EN LAS ANTILLAS.


SISTEMA HIPOTECARIO DE CUBA..

21.-No es susceptible la historia del sistema hipotecario.entre nosotros de tan extensa division como la que dejamos consignada al tratar de la Peninsula. Alli distinguimos el sistema antiguo del moderno, y subdividimos aquel en tres periodos, de los'que s6lo el tiltimo puede alcanzar 6i nuestra Isla, descubierta poco despues de la expulsion de los Arabes de Espafia. Basta, pues, con distinguir las 6pocas por los sistemas, y con esto pueden sefialarse tres periodos legales.
IV-Desde el establecimiento de los espafioles en la isla hasta la instalacion de los registros de hipotecas.
2?-Desde dicha instalacion hasta el planteamient0 de la Ley Hipotecaria.
3?-Sistema de la nueva ley.

PRIMER PERIODO.

220.-Descubierta y nuevamente poblada la Isla de Cuba, fu6ronse dictando para ella disposiciones especiales, 6 medida que las circunstancias iban indicando la necesidad de hacerlo. El Emperador Cirlos Y orden6 en 1545 que, en los negocios civiles como en los criminales, se guardasen las leyes de Castilla d falta de especial determinacion dada respecto d Amirica (L. "6, tit. 15, lib. 2?, de la Recopilacion de Indias.) Felipe II reiter6 la disposicion del Emperador su padre,, estableciendo que en el 6rden de observancia de Slos c6digos se siguiese el prescrito por la Ley de Toro, debiendo aplicarse tambien el procedimiento [L.'2, tit. I?, lib. 2?, Rec. citada.]Tenemos, pues, desde los primeros tiempos la legislacion de Castilla como supletoria de la especial de Indias.




LXXIV
22i.-D. Felipe IV sigui6 el ejemplo de sus predecesores, y pro. mulgada en Espafia en 1567 la compilacion de leyes que se conoce con el nombre de Nueva Recopilacion, la mand6 observar i. falta de derecho especial [ley ia, tit., I? lib. 2? R. de I.J-Y poco despues, en 1626, orden6 el propio monarca que "no se ejecute ninguna prag"m6itica de las que se promulgasen -------- si por especial C~dula "despachada por el Consejo de Indias [i] no-se mandase guardar "en aquellas provincias." [L. 40, tit. y lib. citados.]
222.-Tal fu6, pues, el origen de que las l6yes dictadas en la Peninsula no se entiendah aplicables A las Pfovincias americanas, mien. tras no se ordene expresamente; disposicion que, vigente atn, nos ha tenido por mucho tiempo y an nos tiene parcialmente separados del ben6fico influjo' de leyes que, reclamadas imperiosamente por las circunstancias que un pfogreso incesante crea y fomenta, no son por cierto m~nos tiles ni urgentes en Cuba que 6n el resto de la-Nacion. Justa en el fondo esa disposicion por la diversidad de circunstancias que 6 veces hay entre ambos paises, ha tenido en la pr6ictica el funesto resultado que acabamos de indicar.
223.-La multitud de c6dulas, ordenanzas, instrucciones, autos etc. vigentes en los diverios territorios que 'constituian ent6nces los inmensos dominios espafioles en Am6rica, hicieron pensar en una compilacion especial 6 semejanza de la de Castilla. Desde 1552 se dirijieron despachos 6. los Vireyes de Nueva Espafia [Mdjico] y el Pert, encargindoles la recopilacion de las disposiciones que existie-' sen en las Audiencias respectivas; y el ningun resultado que se obtuvo convenci6 al Gobierno, dice tin escritor, de que esa obra habia de 'hacerse en Madrid. Asi 16 dispuso D. Felipe II en 1570, encomendando al Consejo de Indias la formacion del C6digo general de las mismas. Por de pronto, s6lo fu concluido y promulgado el titulo de ordenanzas del Consejo, por Real C6dula de 4 de Setiembre de 1571. En fin, despues de varias interrupciones y accidentes; se llev6 6 t~rmino el trabajo, y fu6 sancionada la Recopilaciorf de Indias por Real C~dula de 18 de Mayo de I68b. ' 224.-Por lo que dejamos dicho se presumir6 que durante este periodo existi6 la hipoteca sin registro, tal como la hemos exami"nado en el segundo periodo de su historia en la Peninsula. Vigentes en nuestro pais, aunque con el-car6cter de supletorios, el Fuero Juzgo, las Partidas y demos C6digos hasta la Nueva Recopilacion, claro es que i ellos habia de hjustarse el contrato de hipoteca, siempre que se celebrase, y con todos los inconvenientes, en efecto, de no existir un registro publico, 6 no haberse dictado en la misnia Habana la disposicion de que inmediatamente hablar6mos.

x) El Consejo de Indias fu6 establecido por D. Fernando el Cat6lico en 1511, y des de ent6nces ces6 el de Caatilla de jutervenir en los asuntos de America. El mismo Rey fund6 en el propio afio (5 de Abril) la Audiencia de la Isla Espafiola 6 Santo Domingo, la primera que se estableci6 en Am6rica.-Felipe II estableci6 despues la Crnara de ndias, . imitacion de la de Castilla, parz asuntos especiales..




LXXV
225.-Heinos visto ya que en la Peninsula se orden6 su establecimiento en 1539 (par. 51) y qued6 definitivamente organizado en 1768 (par. 63). No seria de extrafiar, pues, que hasta despues de esta tiltima 6poca no hubiese tenido lugar su instalacion en Cuba, ya que la Pragmditica de 1539 ni atin en la metr6poli tuvo exacto cumplimiento (pars. 58 y 59). Vamos i tratar, pues, de su fundacion en nuestra Isla..
226.-Al Ilegar i este punto no podemos dejar de consignar tn
hecho importantisimo en la historia de la institucion que examinanlos; y cuya omision en autores peninsulares tan respetables como la Serna, Fernandez Elias, y Galindo y Vera, que al trazar un bosquejo hist6rico de nuestra hipoteca, lo han pasado en silencio, no debe sorprender, si se tiene en cuenta que, i la larga distancia en que escribian, no era posible tener Aila vista todas nuestras disposiciones locale.
227.-El Registro de hipotecas se estableci& en la Habana en ,I ajfo de 1632; segun lo prueba la siguiente

ACTA DE CABILDO.

228.-Cabildo de 31 de Marzo de I632.-"En este cabildo se vi6 la peticion presentada en el Cabildo pasado de 18 de este mes y apio por el licenciado Fernando Felipe de Tovar procurador general, cerca del remedio que pide se ponga en que halla libro, cuenta y razon de los censos 6 hipotecas que tienen las haciendas de los vecinos
para excusar los, fraudes, estelionatos, pleitos y diferencias que se ofrecen por no saber de las dichas hipotecas y censos de las haciendas, que unos compran A otros, para que las puedan poseer los compradores con seguridad, como se contiene en el pedimento que" hizo en dicho Cabildo.-Habi ndolo visto, conferido y tratado de "un acuerdo mandaron que para que lo susodicho tenga remedio y cesen los daffos 6 inconveniehtes propuestos por el dicho procurador general, SE PREGONE PUBLICAMENTE EN LAS PLAZAS Y CALLES PUBLICAS que todas las personas, vecinos estantes y habitantes, monasterios, cofradlas, Iglesias y todas las deinds personias qute tuvieren y poseyeren por sqyos, d como administradores, tutores 6 curadores de menores 6 en otra manera, censos, bienes, tributos en poca 6 en mucha cantidad, los manifiesten dentro de 20 diasprimeros siguientes ante elpresente escribano, declarando la cantidad principal de ellas y los bienes raices sobre que estdn impuestos y quien lasppsee, que el dicho escribano tenga un libro en que asiente las dichas manifestaciones de tributos con declaracion del due fo de a1y delpagador, y de los bienessobre que estdn impuestosy delescribano ante quienpasa el tal'tributo, TODO CON MUCHA CLARID AD. Y para que en lo adelante mejor se asientd, ordenaron y mandaron que ningun escribano pzblico haga y otorgue escritura de venta, ni de tributo, ni hiPoteca de casa, solar, estancia, hato, corral ni otra hacienda de raices




LXXVI
que ante ellos se vaya 6i hacer y otorgar, sin que primero ileven testimonio del escribano de Cabildo 6 de quien destachare su ofi. cio, donde conste que la hacienda que ansi se quisiere vender 6 hipotecar 6 impdner sobre ella algun tributo, tiene otro censo d hipo. teca para que sabida por las partes mejor consiga sus intentos, so pena que el escribano ptblico que de otra manera lo otorgare incu. rra en pena de cienducados, la mitad para la c6imaka de S. M. y la otra mitad para obras y reparos de la ciudad dem6is del inter6s de las partes que en lo susodicho 6 parte de ello fueron dafiificadas, lo cual cuanto A la dicha manifestacion de tributos se pongan los pre. gones al pi6 del auto y las notificaciones A los escribanos p6blicos que son, y para los que en adglante fueren el dicho escribano de Cabildo tenga la obligacion cuando se presenten i ser recibidos al ejercicio de tal oficio, notificarle este auto para que mejor se cumpla, el cual con la peticion del dicho procurador general se pon. ga por cabeza con las notificaciones y pregones enel libro donde se han de asentar los dichos tributos 6 hipotecas, y ansi lo acorda. ron y mandaron, y que para que no haya exceso en los derechos que ha llevar el escribano, se le sefialen de derechos dos reales por cada manifestacion y dos reales por cada testimonio quL diere, y no m6s, so la pena .de cuatro tanto. Y lo firmaron en el libro capitular, con lo que se acab6 este Cabildo lo firmaron.-D. Juan Bitrian de Viamonte.-D. Juan Chirinos.-D. Garcia Fernandez de C6rdoba.
-Juan Sanchez Perera.-Alvaro de Luces Caamafio.-Sebastian Calvo de la Puerta.-Juan de Fuentes.-Ldo. Fernando Felipe de Tovar.-Ante mi.-Tomi.s de Torres, escribano. (i)
229.-F.cil es de observar que el precedente acuerdo, 6 auto, como en el mismo se le llama, abraza dos partes, la primera relati* va i los grav6.menes'existentes en aquella fecha, los cuales se ordena manifestar dentro de los veinte dias primeros ,siguient r ante el escribano de cabildo; y ja otra, referente 6 los que en adelante se constituyesen, y acerca de los cuales ordena que exija pr6viamente el escribano autorizante la presentacion de un testimonio del de cabildo en que consten los grav.menes vigentes sobre la finca en cuestion,' siendo de notar la multa con que se conmina al escribano que 9mitiese tal requisito.-Este auto fu6 promulgado por pz blico

(i) Tomamos este notable documento de las Nemorias de la Sociedad Pa tad/ica de k Habana, tomo 12, 1841, pi.g. 299. Los Editores advierten que deben esa curiosa noti(a al Sr. don Laureano Jos6 de Miranda, qie conserva muchos paieles antiguos y fidedigi pot haber tenido la constancia de tequerir los originales para cercioa se de su exactitud.Esta advertencia, en pluma de personas tan corapetentes, corrobora lo dificil que es en nueS. tro pais la reunion de datos hist6ricos, aunque 6stos emanen de corporaciones que tieneD el deber de guardar y conservar la relacion de sus actos; y alguna experiencia hemos adqurido personalmente en las investigaciones que con motivo de la presente obra, nos hem.s visto en la necesidad de emprender. La falta de colecciones que contengan nuestras dis. posiciones legislativas especiales, hace sumamente penoso y dificil 6, las veces el hillazo 6 comprobacion de un hecho, al contrario de lo que ocurre enlo tocante 14 la Peninsula. ED esa tarea nos han sido muy fitiles los buenos oficios de nuestrolaborioso amigo y conpa" fiero de profesion Sr. D. NicolAs Lluy, quien gracias 6t su continuo esmero en compilar, ha hecho breve y ficil en varias ocasiones la adquisicion del dato que busc,semos.




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pregon, segun revela el mismo, en cuanto 4 la manifestacion que exigia i los poseedores de grav~imenes, y notificado personalmente j los escribanos en lo referente A la obligacion que les imponia, siendo de advertir que A los escribanos que ya fungian se dispuso rnotificarles entdnces, y 4 los que despaes hubieran de recibirse, en.el acto de verificarlo. La toma de razon habia de'comprender la expresion deldte;To del tributo, 6 sea del que tuviese A su favor el derecho, y la del pagador, 6 duefio del fundo gravado; la dL este mismo fundo, cantidad asegurada y la del escribano ante quien se hubiese otorgado, todo con mucha claridad, dice el auto. Por tiltimo se orden6 que.dicho auto con la peticion del procurador general y las notificaciones y pregones que se dispuso insertar al pi6 del mismo, se pusiese por cabeza en el libro donde se habian de asentar las manifestaciones de los tributos 6 hipotecas; medio breve y sencillo [y sin duda el ms expedito, atendida la escasez de los medios de publicidad] de conservar y perpetuar el origen y el texto de la disposicion que acababa de dictarse.
230.-Del acta que precede re~ulta, pues, que A instancia del procuradorgeneral D. Fernando Felipe de Tovar, encareciendo los incQnvenientes y fraudes A. que daba lugar la falta de un registro piiblico en que se consignasen los gravrmeues impuestos sobre toda clase de fincas, (hacienda de raices,) se estableci6 por el Ayuntamiento de la Habana el registro pzlblico de las hipotecas sin que precediera disposicion soberana, anticipindose en ciento cuarenta y seis aFios A la Real c6dula que hizo exterisiva i las provincias del Nuevo Mundo la instalacion de los oficios de hipotecas, realizada por completo en la Peninsula en 1768. [I] Esta pigina, sin duda honrosa, de nuestra historia local, merece ciertamente mencionarse con no menor entusiasmo que el demostrado por la Comision de C6digos al reivindicr para Espafia la iniciativa en Europa de ese mismo registro, liaciendo constar, como hemos manifestado oportunamente, [2] que la pragmitica de D. Cirlos y Da Juana, (qtie desgraciadanente no lleg6 i cumplirse), precedi6 en m~s de ciento treinta aios al proyecto que para la Nacion franicesa intent6 realizar la privilegiada inteligencia de Colbert.-Y ese acuerdo del Ayuntamiento de la capital de Cuba, nos explica satisfactoriamente el por qu6 existen hoy y pueden consultarse en el Registro de la propiedad de la Habana, asientos que datan de una fecha tan remota como la de 1638. (3)

ti) Vase el par. 63 de esta Resefa.
(2) V.ase par. 94 de la misma.
"(3) El primer asiento que sehalla completo en el libro mis antiguo de los que existen 1roy en el Registro, visible al f6lio 3, pues la primera hoja ha desaparecido, es el que i COntinuacion transcribimos, con su misma ortografia:
En veinte y uno de febrero de mil y seiscientos y treinta aflos ante D. Francisco Garcia Escribano pu? de esta ciudad simon fer-




LXXVIII


SEGUNDO PERIODO.

DESDE LA INSTALACION )EL REGISTRO DE HIPOTECAS HASTA EL
PLANTEAMIENTO DE LA LEY HIPOTECARIA.

23I.-Por Real cddula de 9 de Mayo de 1778 se dispuso "que "en todos esos mis dominios (I) se anoten indispensablemente en "los respectivos oficios de anotadores de hipotecas cuantas escritu. "ras se otorgaren con hipotecas expresas y especiales, sin excepcion "de ninguna, como son los censos perpetuos 6 al quitar, reduccion "de ellos, vinculos y mayorazgos, patronatos, fianzas, cartas de "pago de 6stas, empefios, desempefios, obligaciones, trapasos de "bienes raices, de censos 6 juros y de otras cualesquiera hipotecas "que procedan de ventas, cartas de dote, donaciones 6 posesiones, "por herencia 6 sentencia--. ---..." Basada, pues, esta Real c6dula en la Pragmitica de 1768 (v. par. 65) ordenaba la toma de razon de los titulos que se refiriesen A gravdmenes, no de los denis. Y se orden6 establecer en Am6rica el registro, diez afios despues de su instalacion en la Peninsula. iEfecto de la Real disposicion de D. Felipe IV!
232.-Todavia sin embargo no comenzaron i funcionar aquellas oficinas, como lo prueba otra Real ctdula de 16 de Abril de 1783, por la que se dispuso proceder desde hiego al establecimiento de los oficios de hipotecas en todas las cabezas de partidos, (2) encargando A las Audiencias la designacion de los pueblos, 'de los tdrminos para la presentacion de las escrituras con arreglo A las distancias y de los


nandez pleiton vecino della otorgo escriptura de Reconocimiento en favor del Hospital Real de esta ciudad por duefio de un zenco deSim6n ferz. legton trescientos Ducados de principal questan Ympuestos sobreunaestan . a cia dela Granja que juan de vergara, vecino xiesta dicha ciudad
El Hospital RI vendio al dicho simon ferz leiton en el tdrmino de luyano Lindes Conestancia de antonio de figueroa Porlaunaparte yporlaotra cones Estancia tancia de melchorde salasar Yporotro lado estancia de franc? salgado y conotros linderos. Como todo Lo susodicho consta Denn tr.do delaescritura de ReConocimiento original firmado Y signado de di. cho Franc? Garcia que antemi exsivio (aqui variarpalabras q tie no hemos podido descitrar, y que deben componer sen nzdmbre prolio.]
Relixiosso conventual y procurador de dicho Hospital quemeloentrego pa tomar Racon desta (otra jalabra ilegible) el qual le bolvi fho. en la Havana en cinco de juno de mill y seiscientos y treinta y qcho afios.
Franc? Hldalgo
[Sigue una rfibrica].


(I) Los de Am6rica.
(2) Como en la Pragmdtica referida (par. 64)-La Real Cddula de 1778, se public6 en la Habana en 5 de Agosto por el Capitan General D. Diego Navarro Garcia de Valladares, ante el escribano de Gobierno.




LXXIX'
derechos que hubieran de satisfacerse por la toma de razon. Se declar6 tambien que aquellos oficios serian vendibles y lue como tales se rematarian en el mejor postor. 233-Por Real c6dula de 25 de Agosto de 1802 se aprob6 y se circul6 A las provincias ultramarinas la Instruccion que, 6. propues'ta del Fiscal de Hacienda, habia adoptado ]a Audiencia Pretorial de IVEjico en 27 de Setiembre de 1784. En ella se contiene el sistema que nos ha venido rigiendo hasta el planteamiento de la nueva Ley, salvo las ampliaciones que respecto i titulos inscribibles hizo el Reglamento de 1870,' combinado con la instalacion de los Registros de la propiedad en las. dos Antillas. 234.-No se contienen en la citada Instruccion los pueblos en que se creaban los oficios, porque ella se refiere s6lo i lo que era entdnces Nueva Espafia, hoy Repdiblica de los Estados-Unidos Mejicanos. Se dictaban reglas acerca de la provision de los oficios [Arts. I? y 59] demostrando una de ellas [Art. 49] que ya se habia empezado . tomar razon de las hipotecas por los escribanos de Ayuntamiento, por lo mdnos en M6jico; y sobre los libros de regisfro y distribucion de sus asientos [Art. 6?] presentacion y tdrmino para ja toma de razon (79) c6pia de la escritura (89), circunstantancias de la inscripcion, (99) nota de registro (io) cancelaciones
(II) apuntaciones extrajudiciales de cargas (12) indices (3) derechos (14 y 15). Se prevenia 6. los escribanos yjusticias ante quienes se otorgaban escrituras de hipoteca especial y expresa que advirtiesen en los instrumentos la obligacion de registrar'los dentro del tdrmino sefialado, s6 pena de privacion de oficio si omitiesen advertirlo (Art. 16) y A los escribanos-que enviasen relacion anual de las hipotecas especiales otorgadas, para que se guardase en las escribanias de Ayuntamiento (17) que en las casas de estos se guardasen los libros de registro (18) se designaron los jueces para castigar las faltas de los anotadores (i9) se declar6 la ineficacia de los insfrumentos no registrados 6 tiempo, para el efecto de perseguir las hiptecas (2o 6. 23) y la facultad de registrar en cualquier tiempo Antes de presentarlas en juicio, las otorgadas Antes de publicarse la Real ctdula, pero prefiriendo las ya registradas, aunque fuesen posteriores (21) y que s6lo se registrarian las escrituras e' instrumentos en que hubiese hipoteca expresa, especialy seFialada de bienes raices tenidospor tales, y no las que contuviesen hipoteca general (22); se disponia la impresion y circulacion de varias disposiciones (24 y 25).
235.-Si se comparan las dispos'ieiones de esta Real ctdula con las de las Pragm6tica de la Peninsula (Ley 3. tit. i6 lib. IO de la Nov. Rec.) hallartmos que la conformidad entre 6.mbas empieza en el ntlm. 69 de aquella con el jo de esta, aunque dlcho I0 es mas extenso en su redaccion.-Que las disposiciones 7! y 21 de la Real C6dula concuerdan con la 2, de la Pragmitica, aunque sin contenerse en 6sta Ia prelacion que en aquel!a (21) se ordena de las escrituras





LXXX
registradas- Antes sobre las anteriores registradas despues, entre las otorgadas Antes de publicarse la Real cdula.-Que la 8& de la R. C. equivale A la 3! de la Pragmitica, la 9! (con algunas diferencias) Ala4.; la io~-6 la 5. la i a. 6 la6; la 12' Ala 7; la 13! Ala 8';las 16y 20 6 la IO; la 17 i la i i; la 18 Ala 13; la iAla 15; la 22 no estaba expresa en la Pragmitica, y la 23 no hacia mis que ratificar el precepto de la 2o, aunque una parte de su texto se halla en la IO de la Pragmitica. Por fitimo, las 24 y 25 son anilogas A la 14 d'e 6sta.
236.-La Real disposicion de 29 de Julio de 183o de que hemos hablado en el par. 7o, rigi6 tambien en Cuba, gravando las enajenaciones con el medio por ciento. Igualmente se. pagaba la alcabala que, vigente en la Peninsula desde tiempos remotos, lhabia'sido objeto de disposiciones en los de los Reyes Catolicos y de Felipe II; y en 2o de Octubre de 1849 se di6 un reglameno para la exaccion del impuesto. La alcabala estuvo en prictica hasta la reforma del sistema tributario en 1866.
237.-En Auto Acordado de la Audiencia de la Habana de 5 de Octubre de 1846 se dictaron las siguientes disposiciones:
i'.-Que los escribanos de hipotecas cumpliesen puntualmente las leyes recopiladas de la materia, y sobre todo las disposiciones de los articulos de la Real cddula circulada A Indias en 25 de Agosto de 1802, excepto la asignacion de derechos al anotador, que se fegularia por los aranceles vigentes.
2.-Que cesase.absolutamente la prActica de anotar las interdic-, clones de bienes, ajustindose A la,ley las garantias de fianza, embargo y secuestro.-Habiase introducido la costumbre de prohibirse por el Juez las enajenaciones bajo el mis leve pretesto de parte interesada, verdadero abuso, contrario A las leyes, y la Audiencia prohibi6 que se anotasen esas interdicciones.
3.-Que tambien cesase la hipoteca de esclavos, con arreglo o dispuesto por la Real Audiencia de Puerto Principe en su plan de Aranceles de 1838; pero que se siguiesen dando certificaciones de las ya anotadas hasta i. de Enero de 1848. (Art. 59)
4.a-Que, mi~ntras S. M. no tuviese 6 bien dictar las bases que convengan para un registro general de toda clase de instrumentos; el Real Acuerdo no estlma oportuno hacer extensivo el de hipotecas al de simple escrituras de traslacion de dominio, debiendo circunscribirse los anotadores A tomar razon de los grav6menes, y A Ilevar sus libros con 6rden y claridad.
238.-Por otro Auto Acordado, de 22 de Nov. de 1847, se declar6 que las anotaciones hLechas hasta el 5 de Octubre de 1846 subsistian vigentes, y que los anotadores debian expedir, ain despues del i0 de Enero de 1848, Las certificaciones que se les pidiesen, mi6ntras S. M. resolviose la consulta del art. 5�. del Auto de i 846.-Y'por el de 6 de Dic. de 1847 se dispuso que los anotadores arreglasen sus.libros del registro de hipotecas porp eblos.y tirminos d pagos anotando en cada uno las escrituras en que se impongan gravime-




LXXXI
nes . fincas situadas dentro de los mismos; u'nicas de que tamardn razait, cam previenen las leyes recopiladas, y que los escribanos autorizantes cuidasen de expresar con exactitud los linderos y demos sefiales para determinar las fincas gravadas. 239.-En fin, por otro Auto Acordado, de 22 de Febrero de 1849 se resolvieron, de acuerdo con el Ministerio fiscal, las siguientes consultas hechas por el anotador de la Habana.
I..--Se ha de tamar razan de instrumentas atorgados en esta ciudad con renuncia delftera del domicilia, y sumisian de los otorgantes d lasjusticias de la misma, estanda las hipotecas'situadas enjurisdiccion estraiza?-Se contest6 que la toma de razon ha de efectuarse siempre en el oficio en cuyo territorio est6n situadas las fincas que se gravan; porque de otro modo, "los oficios establecidos en las "capitales absorverian las anotaciones de todos los dem6.s distritos, "y que al paso que estos serian improductivos para los anotadores, "se harian los otros tan crecidos y voluminosos que ofreceria gran "dificultad 6 los inpresados su reconocimiento;" y que la sumisian tiene par objeto las cuestianes cantenciasasjudiciales, de ningun mado actos coma el de la tama de razon; medida preventiva establecida principalmente para evitar pleitos y otros inconvenientes.
2.-Cuanda en las escrituras se gravan fincas situadas unas en el territorio de la Habana y atras en jurisdiccion extrafia, se tomar6. razon en el todo, 6 en la parte relativa A aquel territorio, 6 se registrari el instrumento por medio de un extracto ajustado A su tenor?-Se contest6 con la cita del art. i� de la iey 3A, tit. 16, libro io? de la Nov. Rec. que dice:.... "Y si las hipotecas estuvieran situadas en distintos pueblos, se anotardn en cada uno las que le correspondan."
3A, 4a y 5 -Se referian A las hipotecas de esclavos, y se contest6 que sobre los esclavos no cabe constituir hipoteca, 6. no ser considerindolos cama parte de la finca que se hipateca, y entdnces na hay para qui expresar sus n mbres, sina el ntimera.-Pero que s1 debian anotarse las constituidas sobre cr~ditas hipotecarios, capitales puestas d censa, oficias y otros derechos perp~tuos y ain los frutos
6 cosechas cuando, pendientes, se hipotecan junto con la finca.
6 -Cuando los escribanos omiten designar la jurisdiccion en qu6 esti la finca, y sus linderos, se deber. tomar razon? Se contest6 negativ~zmente, pero se hizo recordar 6. los escribanos la obligacion en que estaban de consignar aquellas circunstancias.-He aquf, pues, un caso en que se suspendia la inscripcion en eL sistema antiguo.
1!, 8! y 9.-Sobre modo de Ilevar los libros.-Se resuelve con arreglo al Auto Acordado de 6 de Dic. dce 1847, que coino los anotadores pueden enterarse en las Secretarias de gobierno, de las jursdicciones, partidos, pueblos, y aun terminos y pagos comprendi-, dos dentro de sus Limites, debian formar un libro, 6 bien .mast si xI




LXXXII
por las anotaciones de los afios anteriores no lo creyeren bastante, y abriendo un registro para cada pueblo y colocando estos por el ordcn de partidos yjurisdicciones anoten en el correspondiente d cada uo las cargas que se impongan sobre los bienes raices en d situados. Si algun pueblo se adscribe mafiana A otro distrito hipotecario, se cerrari el registro de 61 en los aflos sucesivos, y le abriri aquel i quien se agregue; si se pasa de una capitania 6 jurisdiccion A otra dentro del mismo distrito, no hay para que hacer alteracion hasta que terminado el afio ilegase el caso de formar nuevo libro. Que los libros de los anotadores no estin comprendidos en el Auto Acordado que se di6 para que los protocolos se formasen por cuadernillos y con los pliegos intercalados;.(I) y encarece la conveniencia de que los libros se lieven en papel blanco en vez del sellado, aunque pidiendo intes informe i la Real Hacienda.
240.-Por Real 6rden circular de i i de Set. de 1849 se declar6: I* que los contadores de hipotecas, en el acto de la presentacion de cualquiera escritura, estin obligados 6 librar el oportuno recibo, con expresion de lafecha y hora, en que aquella se haga; y 2? que el registro y asiento se verificase en el mismo' dia, si fuese posible, sin que por ningun evento pudiera retardarse ma's allA del tercero, bajo la responsabilidad del contador.
24I.-En Circular de la Audiencia de la Habana de 12 de Enero de 1865, (2) con motivo de consulta hecha por un Alcalde mayor de Puerto Principe acerca del 6rden que debiera observarse en las tomas de razon de las escrituras hipotecarias, se dispuso uniformar la prictica del registro y anotacion de hipotecas en los terminos que expresa el art. 3? de la ley 3', tit. I6 lib. io' Nov. Rec., (3) cuyo tenor no da lugar d duda ni interpretacion; sin que en manera alguna se saque la matriz del oficio para la toma de razon, ni esta st efectde por ningnn otro medio que el dinico prescrito en la citada Ley.
242.-Por Real decreto de 8 de Febrero de 1865 (4) se autoriz6 A las compafifas concesionarias de obras ptblicas para la emision de obligaciones hipotecarias, y en r9 de Noviembre se aprob6 el Reglamento para la ejecucion de aquel, (5) fechado 6ste en Madrid i 5 de Agosto de 1866; y con la propia fecha se dictaron las disposi'cones referentes A los estados que habiande formarse.
243.-Por Real Decreto de 12 de Febrero de 1867, (6) se refor(i) La Real cdula de 102 Como la ley recopilada, prevenian que se Ilevasen los libros como los protocolos de escribanos. De ahf el error del anotador.
(2) Publicada en la Gaceta del 14.
(3) Art. 8? de la Real C6eulade 18o2.
(4) Publicado en la Gactta de 15 de Marzo del mismo aflo.
(5) Gaceta de i9 de Noviembre de dicho afto.-Revista de yurisprudencia y Administracion, Habana, tomo 07, (1866)p 6g. 232.
[6) Se mand6 cumplir por e Gobierno Superior Civil en 8 de Marzo de 1867, y fu6 publicado en la Gaceta de 9 de Marzo.-Revista de 7urisprudencia, tomo I? [2a 6poC1] pigina 617.




LXXXIII
m6 el sistema de contribuciones en ]a Isla de Cuba suprimi6ndose las alcabalas, el diezmo etc. (Art. 0�) y reemplaz6.ndolos con otros impuestos (Art. 3) y conservando los derechos procedentes del registro de hipotecas, cuyas disposiciones serian objeto de una medida especial (Art. 40) Acerca del planteamiento del nuevo sistema se dict6 por la Intendencia General una Citcular en IO de Marzo del mismo afio. (I) En 22 de Noviembre de 1867 (2) se dict6 la Instruccion para la investigacion del proyecto liquido imponible de la propiedad territorial y repartimiento del impuesto directo.
244.-En 26 de Junio de 1867, se declar6 por el Sr. Director Ge. neral de Administracion que, mi~ntras no llegase la medida especial ofrecida por el Gobierno de S. M. en el art. 4? del R. D. de I2 de Febrero para las modificaciones del derecho de hipoteca, se observase acerca de ese impuesto el Reglamento de los Reales derechos de 31 de Agosto de 1849, que lo fijaba en el medio por ciento del precio liquido de la cosa vendida 6 permutada. (3)
245.-En 27 de Julio del propio afio se comunic6 por el Ministerio de Ultramar A la Direccion geneial de Admistracion una Real 6rden aprobando el acuerdo que antecede, y otra de igual fecha manifestando "que la modificacion anunciada en la regla 4. del Real "decreto de 12 de Febrero 6ltimo respecto al derecho de hipoteca, "no se har6. esperarpor mucho tiempo, estando en el 6inimo del Go'bierno el que sea tan radical que al hacer desaparecer las trabas "que pesan sobre las traslaciones de dominio, entorpeciendo sin du"da el desarrollo de la propiedad, venga i reducirse el derecho y su "recaudacion, 6 lo necesario para el sostenimiento del Registro. (4)
246.-En 23 de Octubre se circul6 6 los Alcaldes mayores una Real 6rden de 9 de Setiembre (5) pidiendo una nota de los nombres de los anotadores de hipotecas del territorio, con expresion de ser sus cargos vitalicios 6 perp&uos, circunstancias de todos, edad de los vitalicios, dereclios que percibiesen, y ci.lculo de los mismos segun la ley hipotccaria'y arancel de la Peninsula, entendidndose el real de vellon por real fuerte, y i cu6into podria ascender la indemnizacion anul6.ndose las ventas de esos oficios.-Y de 6rden del Regente de la Real Audiencia se pidi6 informe 6. los Alcaldes mayores.-Como es f6.cil comprender, esta Real 6rden tenia en mira la aplicacion i la Isla de la Ley Hipotecaria que venia rigiendo en la Peninsula, y cuyos beneficios no habian sin embargo de alcanzarnos hasta trece a;Tos despues.
247.-Disposicion de mucho mayor importancia que las que preceden fu6 el Reglamento para la imposicion y exaccion del derecho


[I] Vi6 la Iuz en la Gaceta de 12 de Marzo.
[2] Gaceta de 23..-Revista, t. citado, pig. 12i9.
[3] Gaceta del 27 de Junio-Ravista y tomo citados, pig. 775.
14] Gaceta de 28 de Setiembre-Revista y tomo dichos, ptg. U 17.
15] Gateta de 24 de Octubre-Rvista y tomo dichos, pig. 1189.




LXXXIV
sobre traslaciones de dominio de [a propiedad, (i) de lo de Octubre de 1870, y que se dispuso comenzase a regir en i. de' Noviembre inmediato.-Este decreto sent6 las bases del actual sistema, y necesitamos examinarlo con algun detenimiento.
248.-En la Exposicion que le precede se encarece la conveniencia de la "revision y reforma del impuesto hipoteeario, ajustando su "tasa y su legislacion, en cuanto fuera posible, 6 la legislacion vi"gente en la Peninsula. Dos razones muy poderosas habia" para ello: "aumentar los valores del impuesto 6 ir inoculando en la Ad"ministracion econ6mica de esta previncia la legalidad existente en "Ia Metr6poli en cuanto pueda ser adaptable A Cuba sin perturbar las condiciones especiales de su riqueza, las costumbres de sus mo�'radores' las formas ecenciales de los contratos y en general cuanto "pudiera ser contrafio 6. los intereses individuales y colectivos."
249'-El impuesto hipotecario se habia estudiado "armonizndo'1o y relacion6ndolo con el Registro de la propiedad, que es la base 'sobre que descansa esta contribucion y el seguro que garantiza y "perfecciona los contratos, por los cuales se muda, cambia, per"muta 6 transfiere el dominio sobre los bienes inmuebles."
25o.-Se recuerda que en la Gaceta de Madrid de 14 de Setiembre (1870) se ha'publicado el decreto que "ha de servir de fundamento al Registro de la propiedad en esta Isla;" y se declara que las leyes del impuesto y del Registro "coronar.n la obra mas' prove"chosa para el Tesoro y para la riqueza."
25 I.-Y pasando 6 dar una idea del contenido de la nueva disposicion, se dice en el pre6mbulo que la tarifa adoptada para la exaccion del impuesto "representa una escala aplicable 6 las diver"sas maneras de adquirir bienes inmuebles que reconoce y permite "el derecho, segun las condiciones morales que causan la traslacion "del dominio; de tal manera que el contrato de compra- enta que "es el mas frecuente y en general todas las adquisiciones d imposi�'cioues d tttulo oneroso est6.n gravadas desde el uno al cuatro por "ciento, segun los casos, y las donaciones por cualquier tftulo, del "uno al diez por ciento, en razon a que las donaciones propter nup"tias, por ejemplo, no seria justo gravarlas con el mismo tanto por "ciento que las que se hacen entre parientes de grados lejanos 6 en "favor de extraios como no seria justo imponer igual tributo '. las "herencias de los cdnyuges d hkjos naturales legalmente declarados, "que 6. las sucesiones de extra'os."
252.-Esto en lo relativo al impuesto. Respecto del Registro se habian establecido "como ventajas reconocidas en nuestras leyes "econ6micas las premisas siguientes: i -Que las dudas y controversias entre la Administacion y los "interesados no puedan perturbar, entorpecer ni demorar los fines "del registro hipotecario, sino que 6 reserva de la resolucion que en [i] Tal es el titulo con que aparece. Gacita de 18 de Octubre del referido anode 187o. -




LXXXV
"su dia pueda recaer en los respectivos expedientes, se ha consig'nado que los documentos objeto de consulta, se entreguen en el ,"mismo plazo que si no la hubiere, [i] para que surtan los efectos "del derecho que A su duefio correspondan.
2a."-,Que cuando sean varias las oficinas liquidadoras' en cuya "jurisdiccion radiquen los bienes trasinitidos, se deje 6 la eleccion "del co.ntribuyente el presentarlos en la que mas conviniere. [2]
3a-"Que si por defecto 6 demora de la Administracion pasan
"los tdrminos legales sin devolver al interesado los documentos pre"sentados 6. liquidacion, las autoridades locales decreten gubernati"vamente y sin mas tr.mites, la entrega del documento en el acto "dando cuenta . la Superioridad. [3]
4-" Que lo mismo se exija responsabilidad A los funcionarios "pt'blicos por tolerar defraudacion del impuesto hipotecario, como "por exigir que se pague cuando no deba pagarse. []
5.- '"Que se d6 f6 y crddito 6 las declaraciones de los interesados "sobre el valor de las cosas trasmitidas sin perjuicio de la accion gu"bernativa para averiguar si ha habido ocultacion 6 defraudacion. [5]
6 1-"Que en ningun caso ni por motivo alguno pueda la Admi"nistracion postergar las liquidaciones de unos documentos, prefi"riendo 6. otros. [6]
253.-Tales son las bases que como principales en el nuevo Reglamento, que comenzaria 6 regir desde i9 de Noviembre de 1870, se indican en su prembulo.-El exdmen minucioso de sus disposiclones no nos pertenece, por cnanto lo relativo i los derechos fiscales no es el objeto de nuestra obra, y lo poco que se refiere al Registro de la propiedad y deque no queda hecha mencion, encontrarA. lugar mas adecuado en el curso de nuestra obra.
254.-No podemos sin embargo,' prescindir de la indicacion de una circunstaucia, que introdujo notable cambio en la materia de inscripciones.-Dispuso el Reglamento que no se admitiese en los juzgados y tribunales, consejos y oficinas del Gobierno ningun documento otorgado con posterioridad 6. la fecha de aquel, si no se habia tornado en la anotaria hipotecaria razonpreventiva 6 definitiva, (7)Y si por 6l seconstituian, trasmitian, modificaban 6 extinguian derechos sujetos alp ago del impueso.-Y como los derechos sujctos 6. ese pago~eran casi todos los que pudiesen afectar i la propiedad
(i) Art. i i del citado Reglamento.
(2) Cuando la inscripcion de 1os documentos deba verificarse en varios registros de la propiedad, .-.la liquidacion y pago de todos los derechos del impuesto.se hard en la oficina liq uidadora donde n rimei tirmino sepresente el documenlo y la nota puesta por ella ser. vAida para que los anotadores respectivos puedan hacer los registros que correspondan . su demarcacion. (Art. 13 Reg.)
W(3 Art. 9? id.
4) Arts. 35 Y 36.
(5) V. disposiciones de los articulos 9?, 14, 22 y 24.
(6) Art. 89
[7] sLa razonpreventiva era la que debia tomarse por el anotador de hipotecas, inien. tras se resolviese alguna consulta hecha 6 la Administracion sobre pagos de derechos [Art. I.




LXXXVI
inmueble; (V. la Tarifa del impuesto) venia esta disposicion i declarar inscribibles titulos que, con arreglo i la Real C6dula de 1878 y Auto acordado de 1846, (v. pars. 226 y 232 de esta Resen-a) se habian hallado hasta ent6nces excluidos del Registro pdblico.-Esta fu6 una modificacion importantisima en el modo de ser de los Registros.
255.-Declarose ademis que dichos attos 6 contratos s6lo perjudicarian 6. tercero desde la fecha de su inscripcion [Art. 26]; estableciendo asi entre nosotros la base fundamental del moderno sistema hipotecario, .que diez affos mas tarde se nos ha aplicado en todo su desarrollo.
256.-Por Circular de la Audiencia de 31 de Mayo de 1871, que se public6 en la Gaceta de 3 de Junio, despues de transcribirse una comunicacion de la Intendencia general manifestando que el Administrador de Hacienda habia elevado en consulta i. su autoridad un documento en que el Notario ante quien se otorg6 habia puesto la nota de presentacion, [i] sin embargo de no halla-se sujeto al pago del itupuesto hipotecario segun el Reglamento; y como quiera que, si los escribanos lo adoptaban como medida general con todos los documentos, estuviesen 6 n6 sujetos al pago del impuesto, entorpecerian la marcha de la Administracion y causarian peruicios a los particulaes," se les orden6 que observasen extrictamente lo prevenido en los arts. 26 y 27 Reg., poniendo la nota s6lo en los casos en que deba ponerse segun dichos articulos.
257.-En Circular de 29 de Mayo de 1872, publicada en la Gaceta de i� de Junio, con motivo de una consulta hecha por el anotador de hipotecas de Trinidad, se declaran los puntos siguientes:
I�-Que el plazo concedido pa'ra presentar las escrituras hipotecarias 6. la toma de razon ha de empezar 6. contarse desde que est~n llenos todos los requisitos necesarios para su presentacion en la oficina de hipotecas; esto es, "que el plazo para la liquidacion [segun "el decreto de IO de Octubre de 1870] ha de contarse A.ntes que el "concedido para la anotacion" [por la Real C~dula de 1802.]
2�-Que la Anotaduria de hipotecas ha de tomar razon despues de practicada la liquidacion y sin antelacion de ninguna otra dependencia.-Se consultaba si Antes de anotar Las escriturasen el registro "de hipotecas debian anotarse en el de la propiedad.
3? y Ailtimo-Que "debiendo existir ya eri los libros correspon�'dientes, la constancia de los grav6.menes y censos que pesen sobre "cada finca, no es necesario que se exprese Zsta en las escrituras que "hayan de presentarse 6. la toma de razon".
25,8.-Recomendabase al propio tiempo A los anotadores que hiciesen "las inscripciones referentes 6 cada finca en 6rden sucesivo 6 side continuacion, sin perjuicio de que se cumpla adema's lo preve(i) Esto es, la advertencia de presentarlo en la oficina liquidadora (Art. 26 Reg- del impuesto.




LXXXVII
"nido sobre el particular en el art. 16 de la Real Cedula de 25 "de Agosto de 1802, cuando se solicitare inscripcion separada."
259.-Por Circular de la Administracion Central de Rentas y Estadistica de 29 de Julio de 1873, [I] se dispuso que al constituirse loscr6ditos con hipoteca, se pagase, con arreglo al art. i ) de la Tarifa el Y p. 0 si la hipoteca se constituia sobre finca urbana, y el Y4 si sobre ristica, y que en las cesiones de dichos cr6ditos se estuviese al 6rden seguido en los endosos de los pagar6s.-Por otra circular de 27 de Agosto [2] se declar6 que la precedente disposicion era apiicable 6 los documentos anteriores 6 la fecha de la misma, y que con arreglo A ella debian despacharse los que estuviesen pendientes
6 demorados en las oficinas liquidadoras.
26o.-Por circular de la Audiencia de 28 de Abril de 1874, publicada en ]a Gaceta de i� de Mayo, se orden6 que los oficios de hipotecas no diesen de baja en sus registros ningun censo 6 carga con 'que est6 gravado el fundo, ni6ntras el interesado no presente la carta de pago que acredite el ingreso del impuesto de capitalizacion.
TERCER PERIODO.
SISTEMA DE LA LEY HIPOTECARIA.
261.-Ya hemos visto (par. 239) una de las medidas preparatorias para la aplicacion de la Ley . las Antillas. Tambien hemos visto, al exponer el Decreto de 1870, la creacion de los Registros lle la Propiedad. Vamos 6 'tratar, pues, ahora de la instalacion del nuevo sistema.
262.-En 12 de Setiembre de 1870 se expidi6 por el Ministerio de Ultramar, que lo desempefiaba 6 la sazon D. Segismundo Moret y Prendergast un decreto estableciendo en cado una de las Islas de Cuba y Puerto-Rico una Junta informativa para plantear el establecimiento en ellas de la Ley Ifipotecaria; (3) y simult6.neamente un Registro de la propiedad en cada cabeza de partido judicial (Art. 5) declaranda al propio tiempo la reversion al Estado de los dficios de anotadores de hipotecas existentes 6. la sazon (Art. 9�)-"Solamente la primera parte del Dec'reto, es decir, lo referente 6. las Juntas informativas, es lo'que tuvo cumplimiento, no asi lo referente 6i la creacion ce los Registros, supresion de oficios, 6 indemnizacion i los Anotadores, sin duda por no haberse dictado las disposiciones complementarias necesarias al efecto, y que se anunciaban en su lltimo articulo." (4)-En 61 se prometi6, en efecto, que por el Ministerio de Ultramar se dictarian las disposiciones para la elecucion del decreto.
263.-Se.creaba, pues, en cada una de las dos Antillas una Junta
(I) Vi6 la luz en la Gaceta del 30.
[2] Publicada en la Gaceta de I': de Agosto.
(3) Se public6 en la Gaceta de la Habaua, da 25 de Noviembre.
(4) Stuyck y Reig, Legislacion.Hipotecaria y del Notariads tomo V�, pag. XIV.




LXXXVIII
informativa "para plantear el establecimiento de la Ley Hipotecaria "de 8 de Febrero de 1861, con la reforma verificada en la misrna "por la ley de 21 de Diciembre de 1869" [Art. I�); se disponia que se compusiesen \dichas Juntas de los Regentes de las respectivas Audiencias como Presidentes, del'Fiscal y un magistrado de cada una de ellas; de dos Letrados de eada Colegio, nombrados por los Gobernadores superiores civiles, de entre los que pagasen la cuota mas alta de contribucion, del Administrador principal de Hacienda pfiblica, la de la Habana, y del Secretario de la Intendencia de la misma, la de Puerto Rico; y como Secretarios de las Juntas (i) los de las respectivas Audiencias (Art. I0). Las Juntas informarian al Gobierno: I
Sobre las modificaciones aecidentales d de forma que conviniese introducir en ]a citada Ley para acomodarla 5 las condiciones locales.
Sobre la clasificacion de los Registros y fianzas de los Registradores.
Sobre los Aranceles de derechos que estos hubiesen de devengar., Sobre la fec/a en que pudiera ponerse en e/jecucion el nuevo sistema hipotecario con arreglo al estado de los trabajos preparatorios que es indispensable hacer. (Art. 39) 264.--Obtenida la informacion, nombr6 el Gobierno por.R. D. de 15 de Julio de 1876 una Comision dejurisconsultos que, bajo ladependencia del Ministerio de Ultramar redactase los proyectos que habian de aplicarse 5i Puerto Rico. Con posterioridad se ampli6 la disposicion i la isla de Cuba, por R. D. de 22 de Noviembre de 1878. , 265.-Y aqui nos corresponde tratar separadamente de lo que pertenece J cada una de las dos Antillas.

SISTEMA HIPOTECARIO DE PUERTO-RICO.
266.-Las Reales disposiciones de 1778, 1784 y 1802 fueron tambien extensivas A la Antilla hermana, como quiera que cornprendian 5i todos los dominios espafioles en Amrica. Pero se dictaron adenfiis en ella disposiciones particulares que conviene recordar
(U) El Sr. Stuyck y Reig consigna los nombres de los que en ambas islas compusieron las Juntas informativas. Fueron estas:
EN CUBA. EN PUERTO Rico
D. Joaquin Calbeton, P. de la Audiencia. D. Enrique Diaz Otero, P. de la Audiencia D. Cayetarlo Vida, Fiscal de S. M. 1. Jos6 Diz y Romero, Fiscal. D. Segismundo Carrasco y Moret, Magis- D. Pedro 1. Villar, Magistrado. trado. D. Pedro Saez. Abogados.
D. Antonio Nufez, Administrador cen- D. Jos6 R. Becerra. S
tral de H. P. ' D. Luis de Sagredo, 2? Jefe de a Adminis
-D. Jos6 Montoro. A tracion Econ6mica. D. Apolinar del Rato. Abogados. D. Ricardo de Mendoza y Rosell6, SecretaD. Jos6 Giralt, Secretario de la Audiencia. rio de la Audiencia. Se instal6 el 19 de Julio de 1871, y di6 Se instal6 en 2o de Abril de 187, y di6 dicte.men en 13 de Diciembre siguiente. dict6.men en 16 de Octubre de 1874.





LXXXIX
267.-Por Auto Acordado de I6 de Enero de 1838 dispuso la Real Audiencia de la citada Isla que se crearan oficios de hipotecas en varios partidos, ademAs del de la capital; (I) y por decreto del Gobernador Superior de la misma, se orden6 su establecimiento en todas las cabezas de partido, y que los anotadores hubiesen de ser escribanos. (2)
268.-Por otro Auto acordado, de 22 de Diciembre de 1854 circul6 la citada Audiencia reglas que, ajustadas A la Real C6dula de 1802. se referian A los registros de hipotecas, [3] 269.-Por otro de 3 de Febrero de 1857, (4) reencarg6 A los jueces la obligacion de 'visitar en Enero de cada afio los registros de sus distritos, levantando expediente y dando cuenta del resultado A la Audiencia.
270.-Estas son las principales disposiciones que, acerca del sistema antiguo podemos citar relativas iA Puerto Rico.' Pasemos ahora i tratar del nuevo, en que la Antilla hermana nos precedi6, si bien por brevisimo periodo.

LEY HIPOTECARIA DE PUERTO Rico.

271.-La Comision nombrada por el Gobierno, segun lo manifestado en nuestro par. 264, qued6 constituida en 3 de Agosto de 1876, y en i6 de Noviembre de 1878 tenia ya terminado su trabajo acerca de la Ley.de Puerto Rico, segun aparece de llevar esa dltima fecha el Dictimen que formul6 para presentar aquella Ley. Suscriben' dicho Dictdmen D. Salvador de Albacete, Presidente, D. Bienvenido Oliver, D. Victorino Arias, D. Rafael de la Escosura y Escosura,, D. AngelEscobar, D. Apolinar delRato, D. Escoldstico de la Parra, D. Luis Torres de Mendoza, D, Cdrlos Maria Perier, D. Eduardo de Castro y Serrano, el Duque de Veragua, el Conde de'Rascon, el' Vizconde de San _7avier, D. Ednardo -Piera, D. _7uan Stuyck y Reig, Secretario.-Total quince individuos, doble ntimero de los que compusieron la Comision que redact6 la Ley peninsular de 1861 (v. par. 83.)
272.-A semejanza del sistema seguido en la Exposicion de motivos de la Ley de 1861, la Comision de Puerto Rico divide su Dictimen en dos partes, la primera para referir generalidades, y la segunda comprendiendo el eximen analitico de la Ley. Y por tanto,
(1) La Serna, Introduccion HTstdrica i la Ley Hipotecaria, par. 222.-Aguirre y Miramon, en su articuloAplicacion de la numa L. H. d las Arovincias de Ultramar, publicado en la Revista General de Legislacion y _wrisprudencia, Madrid, tomo 19, pag. 61.
(2) El Sr: Aguirre, en el artficulo citado en la nota precedente, atribuye , ese decreto d61 Gobierno Superior.de Puerto-Rico la fecha de 28 de Enero de 1838; el Sr. Fernandez Elias, lade 15 de Febrero del mismo ano, (Ap. 6 su Ley Hipotecaria, pig. 21.) la Serna no menciona fecha. No tenemos . la vista la disposicion de que se trata, pero puede suceder que de las dos fechas citadas por aquellos autores, una sea la de su expedicion y la otra, la de su promulgacion.
(3) Lo citan los tres autores ya nombrados.
(4) AguirreyMiramon. La Serna dice, 3 de Agoxto.






hemos de seguir en su exposicion el mismo plan que adoptamos respecto de la Ley de la Peninsula, insertando en esta 'Reseiza la que tenga'car6.cter de generalidad, y reservando lo particular para sus respectivos lugares.-H6 aquij pues, la primera parte de ese Dict6.men:
273.-"LaComision nombrada por el Gobierno para redactar los "proyectos necesarios d. la aplicacion en Puerto-Rico de la legisla"cion hipotecaria de la Peninsula, al tener hoy el honor de elevar d. "V. M. el'de la ley que en aquella provincia podr. regir, cree de su "deber manifestarle los motivos de las variaciones introducidas res"pecto de la vigente en la mayoria de las provincias del Reino, va"riaciones cuyos detalles podr. V. E. examinar en Las actas de las "sesiones~celebradas por la Comision, que tambien se elevan d. su "superior conocimiento."
274.-"Al constituirse en 3 de Agosto de 1876, se indic6 por la "Presidencia que importaba fijar determinada y precisamente la 6r"bita y limites de sus atribuciones 6i fin de llenar mejor y mi6s cum, "plidamente su cometido. El Gobierno, por medio de su digno re"presentante, el Director de Gracia y Justicia, Administracion y Fo"mento del Ministerio de Ultramar, despues de entregar 6. ]a Comision "el expediente en el que constan todos los antecedentes, diligencias "6 informes obtenidos por dicho Centro de las autoridades y altas "Corporaciones de las provincias de Ultramar, manifest6 que el 'planteamiento de la Ley Hipotecaria en Puerto Rico era de nece"sidad urgente, si bien con modificaciones inspiradas por la condi"cion especial . la manera de ser de la propicdad en aquella provin"cia; habiendo de servir adem6.s como base pr6.ctica para que una "vez terminada la guerra civil en'la isla de Cuba, pudiera llevarse 6i "'6sta la realizacion de tan importante reforma.
275.- "Consultd la Comision al'Gobierno en dicha sesion inau"gural, si habia de tomar por base el planteamiento en condiciones "de analogia con el Registro'de la Peninsula, 6 aceptaria modifica"ciones de importancia, no en la parte sustantiva de la Ley, sino en "la parte de aplicacion; dn la que parecian inminentes ciertas altera"ciones, que, si aqui habrian de hacerse por medio de proyectos de "ley, decretos y otras disposiciones, preferible seria Ilevarlas 6. UL"tramar desde luego en el contexto mismo de la Ley; y autorizada "la7Comision paraintroducir cuantas refoimas c.reyesenecesarias en "inter6s y utilidad de la Isla de Puerto Rico, pues todas ellas como "pareciesen atinadas las aceptarfa el Gobierno, que al nombrar la "Comision no pens6 sino en el afan por el acierto que 6 todos sus "individuos debia animar, comenz6 esta sus tareas examinando mi"nuciosa y totalmente los antecedentes del asunto.
276.-"En sus primeras sesiones se ocup6 del plan que hubiera "de seguir en la discusion, acordando que fuese por articulos, inno"vando en el texto de la Peninsula cuanto condujera 6. perfeccio"narlo, y llevando i Puerto Rico las reformas aconsejadas por la ex-




XCI
"periencia, y encaminadas . mejorar la Ley Hipotecaria vigente, "para lo cual cada uno de los Sres. Vocales, ha propuesto en el cur"so de los debates cuantas enmiendas j uzg6 convenientes, despues "de un detenido estudio y de uu prolijo ex.men de las importantes 'materias objeto de la ley.
277.-"Siguiendo, sin embargo, la idea del Gobierno, de llevar . "las Antillas la legislacion de la madre patria para asimilar en lo "posible A las de 6sta las leyes por que aquellas hayan de regirse, "ha respetado en general el sistema hipotecario que tiene por base "la publicidad y especialidad de las hipotecas, y por fin, asentar el '"cr6dito territorial en la seguridad de las mismas para el pago de lo "ofrecido con su garantia, sistema que aceptado por la Comision de "C6digos en su proyecto de Ley hipotecaria de I86o, que comenz6 "6. regir 6. los dos afios, se practica desde ent6nces con 6xito en la "Peninsula.
278.-"Ha examinado la Comision, no s6lo los antecedentes y "consultas pedidos . Ultramar por el Gobierno, y que se refieren al "modo de ser de la propiedad en Puerto -Rico,' sino tambien todas "las reformas introducidas en la ley tomada por la base desde su pu"blicacion en 8 de Febrero de I861, y su modificacion en 21 de Di"ciernbre de 1869, y todas las alteraciones que desde dicha fecha ha "sufrido por la ley de 21 de Julio de 1876, el Real decreto de 24 "de Octubre del mismo aflo, y 6rdenes y disposiciones posteriores "hasta la ley de 17 de Julio de 1877, tiltima novedad en la ma"teria.
279.-"Con todos estos datos ha formado el proyecto que acom"pafia, despues de larga y detenida discusion, siendo las principales "alteraciones que la han motivado respecto de la vigente en gran "parte del Reino, las siguientes:. ..
280.-En cuanto al Reglamento que habia de regir en la propia Antilla, fu6 el segundo de los trabajos efectuados por la Comision, y el Dict6.men que lo acompafi6 lleva la fecha de I5 de Febrero de 1879. No examinardmos ahora su pre6.mbulo, pues lo reservamos para lugar m6.s oportuno en la parte principal de nuestra obra.

LEY HIPOTECARIA DE CUBA.

28I.-Fu6 el tercer trabajo de la Comision Antillana, y que present6 con fecha 14 deMayo de 1879. Dar~mos del Informe quela precedi6 y del conjunto de la ley una brevisima idea. Yparalo tiltimo, nos bastar. reproducir, en la parte pertinente, un articulo que acerca de ello insertamos en la Revista del Foro de esta ciudad, muy pocos dias i.ntes de que tuviera efecto el planteamiento del nuevo sistema. (I)
282.-"Nunca es m6.s necesario el estudio de lo existente que cuan[I] Afio 2, nfim. 42, correspondiente al i9 deAbril de i88o.




XCII
do lo vemos Ilamado a desaparecer en breve plaza. Una nueva ley jamis borea de tina, ola plumada la ley antigua, que el respeto i los derechos adquiridos les di farina y nueva vida hasta cierto limite en el sistema que reemplaza al viejo; y hicese preciso par esta circunstancia conocer la extension de esos derechos para apreciar hasta qu6 punto deben respetarse, y hasta cudl ha ilevado el legislador ese respeto.
283.-"Pero nosotros hay, en visperas de la gran transformacion que en el 6rden del derecho va A operar la Ley Hipotecaria promulgada para nuestra Isla, cuando contemplamos el vetusto y "vicioso sistema actual, dando, par decirlo asi, sus tiltimas boqueadas, y que va 6i ser ventajosamente reemplazadb par una legislacion adecuada 6 6 s adelantos de la 6poca, casi no tenemios que hacer otra cosa, para calcular esa transformacion que fijar la vista en la que se ha efectuado en la Peninsula.
284.-"Si en otras ocasiones la palabra especialidad aplicada i nuestras leyes, ha significado restriccion, inferioridad, con respecto i las de la Peninsula, en el caso particular de la Ley hipotecaria, esa misma especialidad implica s6lo reforma y progreso. No podemos menos que aplaudir esta vez la obra de la Comision y del Gobierno Supremo. Se nos ha dado Ia Ley hipotecaria de la Peninsula, no cercenada, no mutilada, no empequefiecida, sino par el contrario, revisada, cbrregida, mejorada. Nuestra Ley se compone de la peninsular primitiva da 1861, de las adiciones y reformas iechas en ella par la de 1869; de las enmiendas introducidas despues por Ley de 17 de Julio de 1877; y de numerosas disposiciones del Supremo Gobierno y Resoluciones de la Direccion general del Registro, que han tenido c6moda y provechosa cabida en eltexto legal, enriquecido asi, y colocado A. mayor altura que el de la Ley que hay rige en la Peninsula. Mucho de lo que alli se ha tocado en la pr6ctica coma perjudicial se ha re.movido; todo lo que la experiencia ha sefialado all coma titil y conveniente se ha intercalado en nuestra Ley. A veces hasta el distinto 6rden material de los asuntos responde A. la reforma: declaraciones hay, A las que se ha asignado en nuestra Ley.un lugar mas adecuado-y mas I6gico que el que se les diera en la Ley de la Peninsula.,
285.-"Notables y numerosos cambios produce en nuestro derecho el nuevo r6gimen. Al cuerpo legal de que trafamos le viene muy pequefio el titulo con que se le designa. En esta ocasion, el nombre no dA idea suficiente del asunto. "Bajo el modesto titulo de un contrato, dice Guti'errez en sus Estudiosfundamentales sabre el Derecho civil espaffol, vamos A hablar de la hipoteca, vasta y complicada institucion juridica, que ejerce la mayor influencia sabre el derecho de propiedad." Y la Comision de codificacion, queriendo ofrecer en sintesis el cuadro del trabajo que se habia propuesto realizar, dice en su informe:
286.-" Todo esta.*itimamente ligado con la Ley dehipotecas, a todo




XCIII
"afecta gravemente el nuevo sistema; todo ha sido sujetado A revision, "todo ha sufrido grandes modificaciones.. el derecho civil las ex"perimenta trascendentales: ap6nas hay una de sus instituciones ". qu 'no afecte la innovacion: en el 6rden de la famiLia, 6 la sociedad con"yugal y a' la potestad paterna: en el de tutelas y curadurs, i las relac ones entre el menor 6 incapacitado y los cncai gados de su guar-, ida: en el de la propiedad, 6i su adquisicion, conservacion,.trasmision
-y mo~ificaciones; en el de las sucesiones, al respeto i la voluntad "del testador 6 A. las disposiciones de las leyes: en el de contratos, 6. "Ila seguridad del cumplimiento. . . - Y no son solo las leyes civiles "las modificadas; aunque bajo esta denominacion se comprendan las "prescripciones del C6digo de Comercio; lo son tambien las de pro"ceditnientos. y no est6.n m~nos interesadas las administrati"lvas - .....
287.-"Vasto es, pues, el campo para los estudios y las observaciones en la reforma que hoy se implanta. Filon riquisimo, venero inagotable en el espacio de las investigaciones juridicas; hallarin en la nueva Ley los amantes del Derecho con que alimentar constanternente su afan inextinguible. Pero nosotros nos hallamos en condiciones mucho nmis favorables que los espafioles de la Peninsula al plantearse alli aquel sistema en 1861. No vamos, como ellos, 6. tropezar continuamente con las graves dificultades de una legislacion que emlieza, puesto que gran parte de esas dificultadas han sido ya tocadas y resueltas. Se nos brinda, pues, se entrega A nuestra actividad y 6i nuestra sed de reformas, una Ley perfeccionada en la piedra de toque de la experiencia."

DICTAMEN DE LA COMISION ACERCA DE NUESTRA LEY.

288.-La propia division que hicimos ob~ervar'[par. 85 de esta Resefiez) respecto de la Exposicion de Motivos con que se acompafi6 la Ley de 1861, se nota en el Informe que sirve de preirnbulo y explicacion 6 nuestra Ley, y al exponerlo hemos de seguir, por consecuencia, el propio m~todo que ya hemo adoptado en ocaiones an6logas [par. 133.]
289.-7Empieza la Comision manifestando que,,al cumplir con el encargo que le fu6 confiado, "cree que esti en el caso de consignar los fundamentos de las modificaciones mis importantes que ha in,'troducido en la ley de la Peninsula;" pero como de estas modifica"ciones son ya conocidas .... las que la Comision acord6 cuando "trat6 de aplicar la ley hipotecaria 6. la provincia de Puerto-Rico," "y las mismas razones "que hicieron necesaria la adopcion de aque"llas novedades para la pequefia Antilla existen para que se adop"ten en la isla de Cuba," la Comision expresa que limitari su tarea . las modificaciones especiales que propone "en vista del estado de la propiedad territorial en la isla de Cuba."
290-"Inspirndose la Comision en el elevado criterio que desde





XCIV
i'el principio habia .adoptado para -resolver las cuestiones' juridicas "de las provincias'de Ultramar, y siguiendo las indicaciones que "V. E. [i] se dign6 comunicarle personalmente al reanudar las se"siones para la aplicacion de la ley hipotecaria 4 la grande Antilla, "se ha dedicado con incansable solicituid al eximen de los problemas "de mis importancia que est.n relacionados con este grave asunto, "empleando largas sesiones, como lo demuestran las actas de las "mismas, testimonio fiel del improbo trabajo que en tan breve tiem. "po ha empleado, y del deseo de acierto que la ha animado cons"tantemente.
291.-"La Comision ha creido que interpretaba los elevados pro"p6sitos del Gobierno de S. M., guardando fielmente los principios "fundamentales de ]a especialidad y la publicidad de las hipotecas �'y de los demos derechos reales impuestos sobre los inmuebles, [2] "respetando hasta donde ha sido posible la tradicion, y en los casos "dudosos armonizando sin violencia lo que tienen de nuevo aquellos "principios con las singularidades del pais que han de aplicarse. "Mas cuando esta combinacion y armonias no podian obtenerse fA. "cilmente, inspirada la Comision en el noble prop6sito de aproximar "las 6pocas y no ponerlas en pugna, juzg6 de su deber, despues de "hacer constar que los preceptos de la ley no tienen efecto retroac"tivo, [3] que era preciso salvar las soluciones que iban i quedar en "el trinsito de lo antiguo A lo moderno, con mis laxitud en los tr"minos; y donde esta no era suficiente, por tratarse de instituciones 'illamadas i desaparecer en breve t6rmino como insostenlibles, con "disposiciones transito'ias.
292.-"Como quiera que sea muy dificil que las disposiciones le"gales, Aun las mis sabiamente redactadas, obtengan en su plantea"miento el aplauso de todos, la Comision ha tratado de evitar, si no "susceptibilidades, que hasta este punto no alcanza la prevision hu"maua, cuando m6nos el-de no dar al olvido el respeto 4 los intere"ses creados, procurando que 6stos no resulten sacrificados i la ne"cesidad-generalmente sentida de que concluya el imperfecto sistema "hipotecario que rige en aquella Antilla, A fin de que sus habitantes "puedan optar i las inmensas ventajas que dicha ley ha de propor"cionar d la propiedad y al crddito territorial, no solo por el benefi"cio del mayor valor que va 4 comunicar i los bienes raices 6 in"muebles, sino por efecto de las provechosas mudanzas que, "merced A su influjo, podrin introducirse en la organizacion del tra"bajo y en el sistema de cultivo.
293 -"Condiciones favorables hay en la isla de Cuba para que "con 6xito pueda desde luego asegurarse que el pensamiento de lle(I. Este informe de la Comision va dirigido al Ministro de Ultramar.
(2) Respecto . lo en que consisten ambos caracteres, nos remitimos A lo que. acerca de la Exposicion de motivos de la Ley de 186i, dejamos expuesto en los parrs. IoO, 104 y 1o5 de esta Resefia.
(3) Entendemos que alude aqui la Comision al art. 41o de nnestra Ley, donde en efec to se contiene la doctrina de la no retroactividad de la Ley.




xcv
"var a aquel pais la ley hipotecaria, que es uno de los monumentos "de gloria que mds enaltecen la jurisprudencia e'spafiola moderna, "segun testimonio de propios y extrafios, seri recibida con bene,plicito . . ." El resto de este pirrafo y algunos de los que le siguen se rcfieren d las haciendas comunetas, materia que reservamos para su respectivo lugar en el curso de esta obra.
294.-Concluye la Comision manifestando que nuestra isla puede aprovechar los beneficios de ]a nueva ley sin mas dilacion que la que exigiesen las medidas preparatorias, "teniendo en cuenta la cultura "general de la grande Antilla y los vivos deseos manifestados con '"repeticion por las corporaciones mds respetables de la misma, de "que se extendiese A aquella parte importante del territorio espafiol "una de las reformas mds trascendentales que se han lievado i cabo "modernamente en el derecho civil patrio."

295.-"La tarea, aunque cimentada en trabajos anteriores y pre"cedida por la que di6 origen A la ley publicada para su observancia 'en la provincia de Puerto Rico, tenia, sin embargo, como V. E. "anunci6 muy oportunameite, dificultades quc vencer, y para alla"narlas, se han estudiado detenida y concienzudamente las condi"ciones morales y sociales de actualidad, y el porvenir.de aquella "rica Antilla, salvando derechos existentes y acomodando la nueva "ley al estado de la sociedad en que va i tener aplicacion, para que "sea fructifera en sus resultados. Y la Comision concluye abrigan"do la grata esperanza de que, si V. E. acepta el proyecto que es "adjunto y obtiene la sancion de S. M., se habri realizado un gran "progreso en el estado actual de la familia, de la propiedad y de la "contratacion en la isla de Cuba, y se habri dado un nuevo paso en "el camino de la asimilacion de las leyes de las provincias de Ultra"mar con las de la Peninsula."

296.-Despues de la Ley, formul6 la Comision Antillana el Decreto para la toma de posesion de los Registros en Puerto-Rico (Junio 1i) -el Reglamento generalpara la e'ecucion de la Ley de Cuba (Junio 79) y la Instruccion general para la redaccion de documentos sujetos A registro en ambas islas (Julio 7.)
297.-EL nuevo sistema debia comenzar A regir en i? de Enero de I88o, pero no habi6ndose podido efectuar para ent6nces el nombrmariento de los nuevos Registradores de Cuba, se aplaz6 el planteamiento en ella hasta i� de Mayo, por Real Decreto de I9 de Diciembre de 1879, publicado en la Gaceta de la Habana de 17 de-Enero siguiente-En la expresada fecha de i? de Mayo de 1880 ha comenzado efectivamente A regir en nuestra isla.



















CAPITULO PRIMERO.


DE LOS TiTULOS SUJETOS . INSCRIPCION.

TEXTO DE LA LEY.

ARTiCULO I

En todos los pueblos cabeza de partido judicialde la isla deCuba, se estableceri tin Registro d cargo de funcionarios Ilamados Registradores. No podrdn suprimirse 6 crearse Registros, sino en virtud de Real decreto, con audiencia del Consejo de Estado en pleno. Los Registros comprenderan la misina circunscripcion territorial que el partido judicial en donde se hallen establecidos. En las poblaciones en donde haya ms de un juzgado de primera instancia no se estableceri mis que tin Registro. Para alterarse la circunscripcion territorial que en ]a actualidad corresponde A cada Registro deberA existir motivo de necesidad 6 conveniencia pdiblica, que se hari constar en expediente, y serd oido el Consejo de Estado.
En cada Registro se inscribirin los titulos relativos d las fincas situadas dentro de la circunscripcion territorial. Si dna finca estuviere situada en la circunscripcion de dos 6 nis Registros, se inscribir.1 en todos ellos.

CONCORDANCIAS.


LEY DE 1861.
Arliculk l?

En todos los pueblos cabezas de partido judicial se estableceri un Registro i cargo de funcionarips que se Ilamarin Registradores.


Ley Reformada de 1869.
A rliculo I ?

Subsistirdn los Registros de la propiedad inmueble en todos los pueblos en que se hallan establecidos. No podr6n suprimirse ni crearse Registros sino por una Ley. Para alterarse la circunscripcion territorial que en la actualidad corresponde JA cada Registro, deberd existir motivo de necesidad 6 conveniencia pdblica, que se- hard constar en expediente y serA oido el Consejo de Estado.


Ley de Puerto-Rico,

Arliculo i'.'

(Es igual al de la nuestra, sin mas diferencia que la de leerse firovincia de Pue;to-Rico donde aquel dice, isla dc Cuba.)







i.-Este articulo dontiene varias disposiciones. Aunque hemos de examinarlas separadamente, nos ha parecido que debiamos comenzar por transcribir integramente el articulo, para evitar que se pierda 6 debilite su sentido, ley6ndolo por partes. Cre~mos que ese es el mejor sistema, y lo adoptar6mos tambien en todos los casos an41ogos.
2.-La primera de las disposiciones que comprende, es que se establecer~n Registros en todos los pueblos que sean cabeza de partido judicial 6, lo que es lo mismo, donde quiera que resida tin Juez de primera instancia. Esto fu6 lo mismo que se estableci6 primeramente para la peninsula, y por tanto, dicho precepto esti conforme con el articulo primero de la ley pefiinsular primitiva, 6 sea la de- 86:. El i� de la Reformada, en vez de estas palabras, dice: Subsistirdn los Registros de la propiedad i mnueble en todos los piteblos en que se hallan establccidos. Consiste la diversidad en que, por Real decreto de 17 de Junio de 1867, se suprimieron rios partidos. judiciales, sin'alterarse la circunscripcion de los RIegistros, que, con arreglo i la citada ley de 186 I, se.habian estableciddo en las cabezas de partido judicial. Como la Ley Reformada no crey6 conveniente introducir alteracion; para expresarlo asi, orden6 que subsistieran todos'los que en aquella fecha existian, agregando que no podrian suprimirse sino por una Ley. Y, por consiguiente, no coinciden hoy en la Peninsula los Registros de la propiedad con las cabezas de partido judicial, siendo, por el contrario, mayor el ndmero de aqueles que el de 6stas.-En otro lugar insertamos la enumeracion y clasificacion actual de nuestros Registros.
3.-No podrdn suprimirse o crearse Registros, sino en virlad (le Real decreto, con audiencia del Consejo de Estado cu plcno.
4.-No podrdu suprinmirse ni crearse Re bistros sio POR UNA LELY, .dice en este lugar la Reformada de la P-eninsula.-La razon de diferencia es que, conforme j, un articulo de la Constitucion vigente, el Gobierno puede aplicar Ai la isla de Cuba las leyes promulgadas, 6 que se promulguen en la Peninsula, con las modificaciones quc estime oportunas. Como quiera que este prccepto constitucional impide la aplicacion directa i nuestro pais de toda ley dictada en C6rtes, (I) se ha dado ,i la disposicion de la Ley Hipotecaria Ja forma adecuada A la facultad'que aquel precepto atribuye al Gobierno.
5.-Los Registros comnprendcrdn la misma circunscripcion territorial que el partido judicial en don~de se halilen cstablccidos. En las poblaciones en douide haya ids do unjit.-gado de primera instaneli no se establecerid mas que un Registro.
6.-Nada decia acerca de este punto la Ley peninsular de i861, ni tampoco la Reformada. Y casi hubicra podido suprimirse en la nuestra, pues al decir la Ley, en todos los pueblos cabeosas de partid(e
(i) La de propiedad intelectual, promulgada en io de EnerIo de IS79, se mand6 aplicar sil embargo, 6. Cuba, Puerto Rico y Filipinas por su articulo 56; pero esto no destruye Io que por regla general hemos sentado en el texto.





jIdicial se establecerdn Registros, f6cilmente se comprende que en cada pueblo que tenga esa cualidad se estiblecerd, un Registro. Del nmismo modo es fficil comprender que la circunscripcion del Registro ha de ser la misma que la del partido judicial en que se encuentre, pues no habia de atribuirseles . unos mayor y i otros menor ex'tension que las de sus respectivos partidos, sin que la ley expresamente lo ordenase. La Comision, sin embargo, hizo extensiva Ai nuestra Ley esta aclaracion, con que habia ainpliado ya el texto de ]a de Puerto Rico, para evitar, dice, vaguedades y consultas. Y lo dispuesto respecto de la finca que comprenda territorios de dos o mis Registros, estA. en consonancia con lo que disponia el art. 17 'del Reglamento peninsular. Y por otra parte, tal disposicion es concordante del art. 39, ley 4., tit. 16, lib. Io Nov. Rec.. y de lo dispuesto entre nosotros por auto Acordado de la Audiencia de 22 de Febrero de 1849.
7.-J'ar.a alterarse Za circdnscripcion territorial quie en la actmalidad correspondc d cada Rc. is/ro, dcberd existir motivo de necesidad v convednicncia piiblica, que se hard constar cn expedicnte y serd oido cl Consejo de Estado.
8.Esta disposicion es c6pia fiel de lo que en este lugar ordena la Ley Reformada.-Para la traslacion, definitiva 6 provisional de la capitalidad del Registro, se dict6 en la Peninsula el Decreto de 28 de Marzo de 1874 por cuyo articulo ii se orden6 que dicho Decreto se tuviese como adicional alReglamento general. Y con efecto, se ha insertado en el nuestro, donde forma los articulos 29 al ii, sin mis alteracion quo la de ordenarse en el 7? (69 del Decreto) que tambien se comunique al Ministerio de Ultramar.
9.-Lo coitenido en el tiltimo pd.rrafo de este articulo concuerda con lo dispuesto en el 17 del Reglamento primitivo de la Peninsula, y con el que lleva el mismo ndmero en el Reformado. Entre estos tiltimos media, sin embargo, la diferencia de que el primitivo lo ordenaba respecto de las fincas que radicasen en territorio de dos 6 mts partidosjitdiciales, porque en esa 6poca eran unos mismos los territorios de esos partidos y los de los Registros, segun dijimos ya; midntras que en cl Reformado, cuando ya esa identidad habia desaparecido, se dice: territorio pcr/eneciente d doa d vnds Registros, en cuya locucion ha querido imitarle nuestra Ley, quizits con el fin-de evitar una antinomia, si mafiana sobreviniese entre nosotros igual alteracion.


DISPOSICIONES COMPLEMENTARIAS.

I0.-Los Registros de la propiedad de la isla de Cuba, segun los enumera y clasifica el art. T? de nuestro Reglamento, son los que i. continuacion expresamos, si bien poni&ndolos por el 6rden que se iilsertan en el cuadro oficial que acompafia A nuestro Reglamento.






4

IIREISTROS DE LA PROPIEDAII BE LA ISLA BE CUBA.



(Artioilo 19 de so Rglarmento lipotecario, Real Decreto do 4 de Julio de 1879 y estado oficial adjunto.)


PARTIDO JUDICIAL
QUE COMPRENDE CADA UNO.


AUDIENCIA DE LA HABANA.
HABANA ..........................
BEJUCAL ...........................
Guanabacoa -------_----------------San Antonio de los Bafos ..............
GUines ..........................
.7aruco.. ............................
PINAR DEL RIO .................
GUANAJAY ........................
San Cristibal .........................

MATANZAS ...................
CARDENAS ................--- ...
Colon ..............................
Alacranes ............................

SANTA CLARA ...............
CIENFUEGOS -__-------------- . .
SAGUA LA GRANDE --- -TRINIDAD ..........................
San Juan de los Rernedios ------------Sancti-Spiritus .......................

AUDIENCIA BE PUE11TO PIIINCIPE,
PUERTO PRINCIPE ................
SANTIAGO DE CUBA ...............
Holguin .........................
p'ayamo ..............................
Alanzazillo .........................
i 31an cOa ..............................


Clase del
Registro.




2t. 30

3V ......
2'! ......






2;1 ......


2a ......
4'! -----4 ......
4- -----"2: -----2II .. .











4? ..-.

4.--.....-


Fianza que le esti asignada.


15.000 4,000 3.000
2.000 ,2.000 I.000

10.000 1.000

10.000

2.000 1.000

8. ooo 8 000 5.000 4.000 3.000 3.000


Provincia a que corresponde cada
Registro. IIAPANAP PINAR DEL Rio. ;SATAN CAR.





I


$ 8.OOO PIO. PRiNCIPE.
8.ooo '
2.000 1 SANTIAGO DE
1.000 CUBA
1.000 J ,, .oo


NOTA.-Sefialamos con la letra rots negra los nombres do los Registros do la primera clase; con mayfisoutas los de sogunda; con letra comun lou do tercera, y con bastardilla los do cnarta; cerrando dentro do una Have los que orrcspendcii n misma provinoin.
OTRA.-Sabemos quo ci Exomo. 6 Itino. Sr. Presidente de esta Audienoia hIa resnolto nombrar Juez Dlegado para la Inspecoion del Registro do la propiedad, en las poblaciones dondo haya wns do oe, a! Deosno.

i I.-HabrA casos en que sea conveniente trasladar el Registro de la Propiedad, de la cabeza del partido judicial A otro pueblo del mismo partido; 6, como dice el Reglamento, allerar la capitalidad dcl Registro, y tambien puede ser necesaria ]a traslacion de las oficinas, por circunstancias extraordinarias que impidan al Registrador el libre desempefio de sus funciones. Claro est que en el caso de conveniencia han de observarse reglas m~s escrupulosas, A




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