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Épocas y contenidos de la Revista de la Biblioteca Nacional de Cuba

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Material Information

Title:
Épocas y contenidos de la Revista de la Biblioteca Nacional de Cuba
Physical Description:
Article
Language:
Spanish
Creator:
Carranza, Araceli García
Publisher:
Biblioteca Nacional de Cuba José Martí
Place of Publication:
Habana, Cuba
Publication Date:

Record Information

Source Institution:
Biblioteca Nacional José Martí
Holding Location:
Biblioteca Nacional José Martí
Rights Management:
Applicable rights reserved.
System ID:
AA00019221:00001

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Épocas y contenidos de la Revista de la Biblioteca Nacional de Cuba
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Spanish
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Carranza, Araceli García
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Biblioteca Nacional de Cuba José Martí
Place of Publication:
Habana, Cuba
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Biblioteca Nacional José Martí
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Biblioteca Nacional José Martí
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AA00019221:00001


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27I L a historia de las publicaciones peridicas cubanas constituye uno de los captulos ms brillantes de nuestra cultura nacional. Publicaciones que como parte del patrimonio bibliogrfico de la nacin son atesoradas con orgullo por la Biblioteca Nacional Jos Mart, fuentes de conocimiento enraizadas en la tradicin decimonnica fundadora de revistas que han enriquecido y enriquecen el mundo cientfico y artstico del hombre cubano. En general, la Biblioteca las atesora, conserva, organiza, y, en especial, custodia, produce y publica desde hace 100 aos su Revista. Don Domingo Figarola Caneda, sabio cubano de acendrado patriotismo, quien haba perdido a su nico hijo en la manigua redentora, y despus sufri estoicamente los aos de las dos intervenciones norteamericanas, fund la Revista de la Biblioteca Nacional en 1909 inspirado en los ms nobles sentimientos de amor a Cuba. Confiado en la restauracin republicana, saluda desde las pginas del primer nmero de la nueva Revista lo que consider con ingenuidad el afianzamiento definitivo, en nuestro suelo patrio, de los principios revolucionarios de Libertad, Igualdad y Fraternidad. Era entonces director de la Biblioteca y de su Revista con lo que se propuso una publicacin consagrada a la institucin y a la socializacin de las diversas ramas relacionadas con la ciencia del libro y de las bibliotecas. El 18 de octubre de 1901 haba sido Portada del primer nmero de la publicacin pocas y contenidos de la Revista de la Biblioteca Nacional de Cuba Araceli Garca CarranzaInvestigadora y bibligrafaA mi hermana Josefina, quien tambin hizo suya la Revista.

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28nombrado director de la institucin, y siete aos despus cre este rgano con el propsito de responder a las necesidades de este “[…] centro docente […] propagador de aquellos conocimientos que, desempeando cada uno su funcin propia, concurren todos al adelantamiento de la Bibliografa y la Biblioteconoma”.1Propsitos que slo se cumplieron a plenitud cinco dcadas despus cuando la Biblioteca logra un verdadero desarrollo docente y cientfico relacionado con el libro y las bibliotecas. Por aquellos aos, don Domingo Figarola Caneda reconoca a la bibliografa como una disciplina con personalidad propia y con carcter de ciencia verdadera, teniendo en cuenta su presencia en las publicaciones de muchos pases, en centros consagrados al estudio y progreso de todas las ramas del conocimiento, y en congresos, certmenes y exposiciones que, por esta poca, se celebraban en el mundo. Este reconocimiento y la indiscutible vida intelectual de Cuba llevaron entonces al primer director a fundar su Revista, a sabiendas de los inconvenientes de tal empresa. No obstante, a ella consagr sus fuerzas con el fin de contribuir al desarrollo cultural de su patria. La primera tarea resultara la adquisicin de una imprenta, solicitada ya como donativo desde unos aos antes, exactamente en 1904. Ante este reclamo, la seora Pilar Arazoza de Muller, bisnieta de un impresor de principios del siglo XIX entreg, casi de inmediato, un taller de composicin tipogrfica con capacidad suficiente para responder a los servicios de la Biblioteca. Sin embargo, diversos inconvenientes retardaron la aparicin de la publica cin, hasta que por la tenacidad de su director sale a la luz cinco aos despus. Cada nmero constara de seis a 12 pliegos, o sea de 48 a 96 pginas de texto con la misma cubierta. En 1909 apareceran los nmeros uno y dos, en cuya portada se lee “publicacin mensual dirigida por Domingo Figarola Caneda, director de la Biblioteca, Ao I, Tomo I, 31 de enero y 28 de febrero, Imprenta de la Biblioteca Nacional”. Aunque siempre se anunci como mensual, su periodicidad vari. En 1910 apareci tres veces y en los aos 1911 y 1912 result ser anual. De las mil y tantas pginas que la conforman en esa primera poca (1909-1912), Figarola casi las escribi todas, slo cont en 1910 con la colaboracin de Carlos de Velasco, el cual da a conocer la creacin de la Academia de la Historia de Cuba y breves biobibliografas de los acadmicos de nmero, los cuales resea en orden alfabtico; en 1911 con la nota necrolgica que escribiera Juan Miguel Dihigo sobre el filsofo colombiano Rufino Jos Cuervo; y en 1913 con las “Memorias inditas de La Avellaneda (1836-1838)” y un texto inconcluso sobre el desarrollo del griego en Cuba. En el primer nmero, su sabio director discurre sobre el triste destino de los manuscritos en general, y en particular de los cubanos, y se pregunta por los de Tranquilino Sandalio de Noda, los de Salvador Betancourt Cisneros, el Lugareo ; los del licenciado Jos de Jess Quintiliano Garca; los del educador Juan Francisco Chaple; los del musicgrafo Serafn

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29Ramrez, y por el tomo dos de las Obras de Ramn de Palma, nunca llegado a la Imprenta de El Tiempo, sin olvidar los trabajos biobibliogrficos del doctor Eusebio V alds Domnguez. Sabe lo penoso y difcil que resulta reunir una coleccin de manuscritos cubanos y pretende ir dando a conocer los que ha podido adquirir. Entre ellos escoge la coleccin “Del ms sabio y mejor de las cubanos”,2 cartas de don Jos de la Luz y Caballero dirigidas a Jos Luis Alfonso, luego marqus de Montelo3 en el perodo comprendido entre 1831 y1840, durante su primera estancia en Europa y despus de su regreso a La Habana (1909, pp. [11]-24). Ms adelante apoya el proyecto de erigir un monumento de mrito a Luz y Caballero (1909, pp. 48-51). Del valioso epistolario del marqus, la Revista, o ms bien la revista de don Domingo Figarola Caneda, publicara en los nmeros de 1910 y 1911 las cartas de Domingo del Monte (1829-1853), y en 1912 las de Jos Antonio Saco (1836-1871). Pero sus preocupaciones desbordan los intereses de una Biblioteca Nacional y lamenta la ausencia en el pas de un Museo Nacional, por lo cual reflexiona sobre la necesidad y urgencia de crear uno, porque para l una capital sin museo “[…] es capital que carece de uno de los centros indispensables de civismo y cultura […], es capital que […] favorece en mucho la prdida irreparable de lo que en toda poca evidenciara nuestra civilizacin”,4 y relaciona los objetos histricos que atesoraba la Biblioteca inspirado en la salvacin del patrimonio cultural. Como bibligrafo compila una noticia biobibliogrfica sobre el doctor Ramn Meza y Surez Incln5 (1909, pp. [31]47). Confiesa su satisfaccin por la exactitud de las descripciones bibliogrficas, no as por la exhaustividad, inalcanzable an ms en nuestros tiempos. La necrologa fue tambin una constante en la Revista. En este nmero publica el “Catlogo de Cartas Necrolgicas” que posea la institucin gracias a su gestin personal: una coleccin de invitaciones para entierros y honras fnebres, organizadas en orden alfabtico (1909, p. [52]-60). Otros breves estudios biogrficos bajo el ttulo de “Necrologa” dedicara en 1911 a Enrique Pineyro, Jos Joaqun Palma, Jos Dolores Poyo, Flix Varela Morales y Ramn Meza y Surez Incln (1911, pp. 107-116), y en 1912 a Ildelfonso Estrada y Zenea (1912, pp. 169-173). En 1910 inicia la “Seccin Oficial”, donde aparece el “Informe de los trabajos efectuados en la Biblioteca Nacional en el ao 1909”, el cual sera presentado al entonces secretario de Instruccin Pblica y Bellas Artes, Mario Garca Kohly. Este informe destaca el canje internacional que sostuviera la institucin con los Estados Unidos, Amrica Central y del Sur, Europa, Asia y Australia (333 volmenes procedentes de 140 centros e instituciones); las adquisiciones de libros por compra (503 volmenes); el estudio realizado sobre el Anobium Bibliothecarum, cuyas larvas amenazaban las colecciones; y la Galera de Retratos con la que la Biblioteca le rendira homenaje a grandes figuras de la intelectualidad cubana.6Y en los nmeros siguientes de ese ao 1910, el director incluira en esta

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30histrica “Seccin Oficial” el movimiento del centro durante el primer semestre del ao (nmero de lectores e impresos consultados, publicaciones peridicas recibidas, canje internacional, adquisiciones de libros) y el informe de los trabajos efectuados durante el ao, presentado al secretario de Instruccin Pblica y Bellas Artes (movimiento de lectores e impresos consultados; publicaciones peridicas recibidas; canje internacional; adquisiciones por compra; y trabajos para el catlogo, inventariados unos y catalogados otros). Esta seccin cesara, sin pretenderlo, en 1911 cuando aparece en ella el Decreto 2247 por el cual la Secretara de Instruccin Pblica y Bellas Artes divide las bibliotecas en tres clases: Nacional, Pblicas, y de las escuelas, institutos y otros. La Biblioteca Nacional y las pblicas estaran regidas por un Consejo Superior nombrado cada tres aos segn el Decreto 225 firmado por el presidente Jos Miguel Gmez y por el secretario de Instruccin Pblica y Bellas Artes, Mario Garca Kohly.8En secciones ms breves como “Bibliografa” (1909-1911) y “Polibiblion” (1909-1912), Figarola Caneda dara a conocer libros de autores cubanos publicados en Cuba y de autores extranjeros representativos de la cultura universal, as como noticias del pas y del mundo sobre libros y bibliotecas. La Revista, a partir de 1910, tambin reproduce documentos valiosos velando por la salvaguarda de los fondos que atesora la Biblioteca. Entre otros, la carta indita de Felipe Poey al director de El Mercurio, a quien agradece la publicacin de su correspondencia con el sabio Tranquilino Sandalio de Noda sobre el pez ciego de Cuba; rescata del olvido el texto “Historiadores de Cuba”, de Jos Antonio Echevarra, publicado por la revista El Plantel (1838), y que 42 aos despus reprodujera la Revista de Cuba (1880); y por ltimo, las “Instrucciones para la formacin de un diccionario geogrfico-histrico de Cuba” (1813), acuerdo de la Sociedad Patritica. En 1911 reproduce el prlogo y el captulo uno de la Historia de Cuba de Nstor Ponce de Len. En estos 12 memorables nmeros de 1910 publicados en tres tomos, se incluyen adems la “Cartografa Cubana del British Museum”, catlogo cronolgico de cartas, planos y mapas de los siglosXVI al XIX, 128 piezas que este museo ya posea desde 1901; el Decreto 772, por el cual se crea la Academia de la Historia de Cuba, firmado por el presidente Jos Miguel Gmez y su secretario de Instruccin Pblica y Bellas Artes, y la biografa de Jos Ramn Guiteras Gener escrita con los datos facilitados por su padre, el escritor y educador cubano Antonio Guiteras, que tambin facilitara una foto de su hijo fechada en febrero de 1868. En 1911, Figarola Caneda no olvida en su Revista la conservacin de documentos al agrupar en su “Bibliolitia Moderna” los factores destructores de papeles e impresos y ofrecer detalles del mal uso del cartn amarillo y engrudo, la costura de alambre y remaches, los peridicos enrollados, los paquetes mal hechos y la direccin y franqueo sobre los impresos (1911, pp. 9-19). A continuacin, salva la errnea interpretacin de un texto de don Felipe Poey, quien no aconsej nunca impedir el de terioro dejando empolvados libros e impresos.

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31Muy escasos haban sido hasta la fecha los donativos recibidos por la Biblioteca Nacional, y en los tomos de 1911 y 1912, Figarola Caneda no slo agradece la generosidad del doctor Antonio Snchez de Bustamante, sino que compila las obras que este donara sobre Derecho Internacional y las describe en estricto orden alfabtico, segn las remisiones recibidas el 13 de noviembre y el 18 de diciembre de 1911.9 Este catlogo quedara inconcluso al no continuar la Revista en esta primera poca. En el tomo de 1912, Figarola publica “Escudos primitivos de Cuba”, erudita contribucin histrica que incluye las ilustraciones correspondientes, y las reales rdenes, reales cdulas y actas relacionadas con los blasones concedidos por Espaa a Cuba en los siglos XVI-XIX (1912, pp. [5]-123). Y en 1913 logr un pequeo nmero de 64 pginas que no se imprimi completo. La parte impresa contiene las “Memorias inditas de Gertrudis Gmez de Avellaneda (1836-1838)”, apuntes de viajes desde su salida de La Habana hasta su llegada a Sevilla, dedicados a su prima y amiga Helosa de Arteaga y Loins (sic), y un texto inconcluso titulado “El movimiento lingstico en Cuba”, sobre el desenvolvimiento del griego en nuestro pas, estudio que diera a conocer su autor Juan Miguel Dihigo y Mestre en la Universidad Nacional de Grecia con motivo del Congreso Internacional de Orientalistas, celebrado en Atenas, y que en los aos 1914 y 1916 fuera publicado completo por la Imprenta Siglo XX. El sabio director de la Revista logr en esa, su primera etapa, una publicacin digna de una Biblioteca Nacional, consagrada a salvar manuscritos, reproducir documentos, compilar bibliografas y necrologas biobi-bliogrficas, as como a dar fe de su impecable y premonitoria labor en la institucin a travs de la “Seccin Oficial”, puerta abierta al futuro desarrollo de la gestin bibliotecaria del pas e imprescindible documento para la historia de la Biblioteca y de su Revista. Una verdadera proeza en medio de las penurias de esos aos marcados por la Ley Arteaga, la cual sancion el presidente Jos Miguel Gmez prohibiendo pagos con signos representativos de la moneda (1909), la Ley de Canje de Villanueva por el Arsenal, nociva a los intereses nacionales (1910), y la ley que favoreca a la Compaa de Puertos de Cuba, verdadero escndalo nacional (1911). Mientras tanto, se suspendan por 18 meses las leyes que garantizaban la inamovilidad de los empleados pblicos (1911), estallaba la Guerra de los Independientes de Color, y el Presidente de la Repblica autorizaba la entrada de braceros antillanos para trabajar en la United Fruit (1912). En esos aos de miseria atroz causada fundamentalmente por el desempleo, el segundo emprstito de la Repblica y el auge de las propiedades norteamericanas en nuestro suelo, la ofensiva contra la Revista no se hizo esperar. Orestes Ferrara, como presidente de la Cmara de Representantes, en la discusin del captulo del presupuesto de Instruccin Pblica, declara no reconocer revistas salidas de oficinas pblicas. La decadencia cultural que propici no haca posible la existencia de ninguna publicacin peridica. Hasta su propia

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32revista, La Reforma Social, pronto cesara y mucho menos podra subsistir Cuba Contempornea. Es cancelado entonces el pequeo crdito que permita a la Biblioteca Nacional tener su propia Revista, y dos aos despus Figarola Caneda se ve despojado de sus prensas. La indiferencia oficial ante los problemas de la cultura y de la nacin le impedira resucitar su Revista durante el resto de su mandato, y slo resurgira 36 aos ms tarde. II Don Domingo Figarola Caneda fue sustituido en la direccin de la Biblioteca Nacional por Francisco de Paula Coronado. En ese perodo, el intelectual y dramaturgo Jos Antonio Ramos funge como asesor tcnico, y en 1946 Carlos Villanueva, un extraordinario referencista, sustituye a Coronado. Ninguno de ellos pudo hacer renacer la Revista. Fue durante la direccin de Lilia Castro de Morales cuando la publicacin consigue vivir su segunda poca (19491958). Por esos aos, el presidente Carlos Pro Socarrs declar que se propona la institucionalizacin del pas, mientras el senador Pelayo Cuervo Navarro denunciaba al gobierno de Ramn Grau San Martn por la malversacin de 74 millones de pesos (1949). Un nuevo emprstito ensombrece la economa cubana (1950). Fulgencio Batista, tras el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952, hace que Cuba padezca la ms sangrienta tirana de su historia mientras la guerra se desencadena en la sierra y en el llano. La nueva directora, desde su torre de marfil, compromete al mdico y erudito doctor Rodolfo Tro y al entonces joven historiador Manuel Moreno Fraginals a asesorar el trabajo intelectual y editorial necesarios para que los propsitos publicados en el primer nmero de la Revista (abril, 1949) se cumplieran: la crtica de libros recientes, artculos que dieran a conocer aspectos ignorados de nuestra cultura, la reproduccin de documentos inditos, y la redaccin de noticias y textos relacionados con la institucin. La direccin retoma de su primera poca los intereses de don Domingo Figarola Caneda. En los 35 nmeros de esta poca su directora logr dichos propsitos. Las portadas de la Revista fueron idnticas hasta enero de 1954: ilustradas con vietas tipogrficas del sigloXVI, y en la contraportada el mapa de Cuba de Benedetto Bardonne (1528). En sus primeras pginas, rinde homenaje al Maestro de Juventudes, Enrique Jos Varona, en su centenario. Francisco de Paula Coronado

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33Moreno Fraginals publica algunos documentos de Jos lvarez de Toledo,10y en el segundo nmero los manuscritos de Anselmo Surez y Romero, los cuales an conserva la Biblioteca Nacional (166 descripciones bibliogrficas numeradas con indizacin onomstica y un ndice de artculos de Surez y Romero, que aparecen en esta coleccin). Al final inicia dos secciones imprescindibles para el estudio de la bibliografa cubana de la poca: “Relacin de libros recibidos de la Propiedad Artstica y Literaria remitidas a la Biblioteca Nacional en conformidad con lo dispuesto en la Orden N 54 del Gobierno Interventor” y “Bibliogrficas”, con comentarios y crticas de libros recientes firmados por prestigiosas personalidades de la cultura cubana, tales como Marcelo Pogolotti, Julio Le Riverend, Elas Entralgo, Emilio Roig de Leuchsenring, entre otras.11En el nmero de febrero de 1950, Lilia Castro de Morales perfila los propsitos y funciones de nuestra Biblioteca de manera que esta constituya el gran depsito de la produccin intelectual de la nacin y la suministradora del trabajo bibliogrfico necesario para el conocimiento y divulgacin de la cultura cubana. Punto de partida que justifica la publicacin de “La prensa cubana en Estados Unidos durante el siglo XIX” (febrero, 1950), relacin de peridicos cubanos editados en los Estados Unidos en esa centuria y atesorados por la institucin; “Cuba. Viajes y descripciones (1493-1949)”, repertorio compilado por el doctor Rodolfo Tro (mayo, 1950) con una bibliografa anotada en orden alfabtico, la cual seala en cada caso la ubicacin de los documentos de quienes, al visitarnos, nos revelan datos, hechos y costumbres de nuestro pas, informacin hasta esa fecha desconocida por los estudiosos (617 asientos bibliogrficos); y “Balance del indigenismo en Cuba”, de Julio Febres Cordero (agosto, 1950), erudita obra bibliogrfica que podra considerarse piedra angular sobre el tema (136 notas y 739 asientos). Y si bien en el ao 1950 la Revista es casi invadida por estos slidos repertorios bibliogrficos, tambin celebra el centenario de nuestra bandera con el ensayo “Historia y simbolismo de la Bandera Cubana” de Francisco J. Ponte Domnguez. En 1951, Lilia Castro de Morales, a modo de editorial incluye su discurso pronunciado en la Feria del Libro, el 30 de noviembre de 1950, en donde aboga por una Biblioteca Nacional vinculada al trabajo educativo, poseedora de un personal inamovible, una ley de depsito obligatorio sobre toda obra impresa y un poderoso instrumento de conservacin en beneficioLilia Castro de Morales

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34del libro. El doctor Rodolfo Tro traduce “La poesa negroide reciente de Puerto Rico”, de Lawrence S. Thompson; Manuel Isidro Mndez relaciona los documentos necesarios para interpretar con acierto lo sucedido en la Mejorana y Dos Ros; Jos Rivero Muiz publica su ensayo de una bibliografa tabacalera; Signe A. Rooth se hace eco del centenario de la visita a Cuba de Fredrika Bremer, novelista sueca e iniciadora del movimiento feminista, quien nos leg una objetiva visin de la vida y las costumbres de La Habana (se incluyen algunos de sus dibujos y acuarelas); y el doctor Luis Felipe Le Roy y Glvez da a conocer el documento fundacional de la Universidad de La Habana, “Breve Apostlico de Su Santidad Inocencio XIII”. Antes, en el nmero de abril-junio de ese ao, Le Roy haba publicado una breve resea de la primera Ctedra de Qumica en Cuba y del primer qumico cubano. Y ya a fines de 1951, en el nmero correspondiente a octubre-diciembre, Emilio Ballagas sita a nuestra poesa afrocubana dentro del movimiento de la poesa afroamericana surgida en los Estados Unidos y en pases de Amrica Latina y del Caribe. Adems, la Revista reproduce el contrato entre el pintor Perovani y el mandatario del obispo Espada, en relacin con los frescos que adornan la Catedral de La Habana, y el primer documento cubano en relacin con la constitucin de la “Hermandad de los Plateros”, uno de nuestros ms antiguos sindicatos, a pesar de su ropaje religioso. Entre otros temas de inters histrico, “Los ltimos aos” del doctor Toms Romay, Rodolfo Tro y Rodolfo Prez de los Reyes, el “Repertorio teatral cubano”, de Jorge Antonio Gonzlez, y la monografa histrica “Lecturas de tabaqueras”, de Jos Rivero Muiz cierran las pginas del tomo dos, abarcador de los cuatro nmeros del ao,12 el cual devela aspectos olvidados y otros ignorados de nuestra cultura. En 1952, la Revista celebra dos centenarios: el nacimiento de don Domingo Figarola Caneda, quien al decir de nuestro Jos Mart “[…] tena su fuerza en el corazn”,13 y el del bibligrafo chileno Jos Toribio Medina con un imprescindible ensayo sobre este enciclopedista al cual se aade la relacin de sus obras en los fondos de la Biblioteca Nacional. En el nmero uno aparece la primera colaboracin del profesor Salvador Bueno: “Pars en la literatura cubana”; en el numero dos, la tesis de grado de Antonio Nez Jimnez sobre la cueva de Bellamar; en el tres, el proyecto del edificio que hoy ocupa nuestra institucin de los arquitectos Govantes y Cabarrocas,14 la biografa del cafetal Angerona de Manuel Isidro Mndez, y la cartografa del trmino municipal de San Antonio de los Baos, de Rosario de Crdenas; y en el nmero cuatro, la monumental “Bibliografa cafetalera (1790-1952)” de Francisco Prez de la Riva. Se incluyen a partir de este tomo tres, los documentos sacramentales de Rafael Nieto Cortadillas, que se publicaran hasta octubre-diciembre de 1956, y los documentos para la historia colonial de Cuba, de Arturo G. Lavin. En el ao del centenario de nuestro Jos Mart, la Revista dedica ntegramente su primer nmero al Apstol de nuestra independencia.15 Entre otros es-

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35tudios se encuentran “Entraa y forma de Versos Sencillos”, y “Sugerencias martianas”, de Manuel Isidro Mndez; “Las dos Espaas de Mart”, de Emilio Roig de Leuchsenring y “Mart y los tabaqueros”, de Jos Rivero Muiz, los cuales ocupan un lugar selecto en la bibliografa martiana de la poca. Del nmero dos podran ser antologables “Breves consideraciones alrededor de la accin de San Pedro”, de Luis Felipe Le Roy y Glvez, y “Las cosas de Noda” de Julio Febres Cordero. Este ltimo, un extenso ensayo biobibliogrfico con 155 asientos complementados por una clave de siglas, una addenda y una cronologa. Repertorio que demuestra que “La vida de Noda no puede escribirse sino por las cosas de Noda”, segn sentenciara Francisco Calcagno acerca del “sabio ms laborioso de Cuba”, palabras ciertas de Jos Mart. Pero algunos cambios sufrir la Revista en beneficio de su estructura interna, a partir del nmero tres, al organizar sus contenidos en secciones: “Vigencia del Ayer” con estudios del pasado como lecciones de presente; “Temas e Indagaciones” con investigaciones ms recientes, y “Vida de los Libros” con un activo panorama de lo publicado en Cuba bajo el subttulo de “Bibliogrficas”, ttulo usado anteriormente con el mismo propsito. A esta ltima seccin se aaden “Notas e Informaciones”, “Estadsticas de la Biblioteca Nacional”, y la acostumbrada “Relacin de obras inscriptas en la Propiedad Intelectual”. Ese nmero recuerda en “Vigencia del Ayer” el centenario de la muerte de Flix Varela Morales y los 50 aos del fallecimiento de Eugenio Mara de Hostos, en medio de otros aportes al estudio de la vida y la obra de Jos Mart. De Flix Varela aparece el prlogo a su obra Instituciones de Filosofa eclctica para el uso de la juventud y su disertacin segunda “De los principios de los cuerpos” (edicin de 1814); de Jos Mart, “Catecismo democrtico”, crnica sobre la obra homnima de Hostos publicada en El Federalista de Mxico, el 5 de diciem bre de 1876, as como “Ante la tumba de Varela”, otra crnica publicada en Patria el 6 de agosto de 1892; y de Eugenio Mara de Hostos, “Por la memoria de Aguilera”, carta que dirigiera a Diego Vicente Tejera aparecida en la revista habanera El Fgaro el 10 de agosto de 1902, bajo el ttulo de “En honor de Aguilera”. Y en el nmero cuatro, esta seccin se hace eco del centenario de la muerte de Domingo del Monte con su resea crtica a Poesas de Jos Mara Heredia, dada a conocer originalmente en El Revisor Poltico y Literario en 1823. En “Temas e Indagaciones” de esos ltimos nmeros de 1953, otros textos completan la bibliografa martiana del ao del centenario: “Mart y su amor a los libros” de Gonzalo Quesada y Miranda, la bibliografa martiana de don Federico Henrquez y Carvajal publicada durante 50 aos, y “Mart, el Paraguay y la independencia de Cuba”, estudio de Juan J. Remos que da a conocer dos cartas inditas del Apstol dirigidas al ilustre paraguayo Jos S. Decoud. En 1954, la cubierta de la Revista incluye un dibujo del edificio de la Biblioteca Nacional en construccin y los contenidos se organizan en las sec ciones

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36antes descritas.16 “Vigencia del Ayer” celebra el centenario del nacimiento de Juan Gualberto Gmez con “La cuestin de Cuba en 1884”, artculos que publicara en El Progreso de Madrid, sobre la situacin de su pas; y “La Convencin y la Enmienda Platt”, documento histrico de altos valores jurdicos. En “Temas e Indagaciones” se incluyen algunas resonancias del centenario del Apstol: “El culto a Mart en la Argentina”, de Manuel Pedro Gonzlez, y “Coloquio de los hroes”, dilogo entre Jos Mart y los libertadores ms all de los datos y los documentos. Vuelve a su portada anterior17 en 1955 y aade la seccin “Testimonios”, que incluye opiniones a su favor de instituciones y personalidades cubanas y extranjeras. En “Vigencia del Ayer” reproduce documentos relacionados con Cuba procedentes de otros pases: “La Habana vista por un mexicano en 181729”, pgina del diario de A. Lpez Matoso, documento indito aparecido en los fondos de la Universidad de Tulane, Nueva Orleans, con introduccin y notas del ilustre hispanista norteamericano Daniel Wogan; y “Las letras espaolas en los Estados Unidos”, de Antonio Flores, estudio extrado de las Memorias de la Academia de la Lengua Ecuatoriana (Quito, 1884), el cual contiene un juicio crtico sobre Ismaelillo Esta seccin aade “La clava del indio”, texto prohibido por la censura en 1844, donde su autor, Pedro Santacilia, ensayara la leyenda como nuevo gnero literario cuando slo contaba 14 aos de edad, y “Los humanistas del Renacimiento”, de Jos de Armas y Crdenas (Justo de Lara), parte de un ambicioso proyecto del autor sobre este tema. En “Temas e Indagaciones”, Salvador Bueno publica su segundo trabajo: “Ascenso y afirmacin de las letras hispanoamericanas”, anlisis aclaratorio del desarrollo de las letras en la gran familia americana de lengua espaola; Rafael Nieto Cortadellas incorpora a sus genealogas “Una rama cubana de los Roca de Togores”;18 Enrique Gay-Calb, “Las crnicas de la guerra de Cuba”, dos cuadernos publicados por la revista El Fgaro verdadera rareza bibliogrfica, con objetivos relatos de los incidentes y vicisitudes de la contienda; y Antonio Martnez Bello comenta las cartas inditas de Jos Mart frente a la tesis del suicidio dadas a conocer por Ral de Crdenas en el rotograbado del Diario de la Marina. El autor desmiente con textos del propio Jos Mart la hiptesis del suicidio en Dos Ros. Entre otros “Temas…”, se publican las palabras de Alfonso Reyes al recibir en la Capilla Alfonsina de su residencia, el 26 de noviembre de 1955, el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de La Habana, y “La autenticidad de un grupo histrico”, de Mario Guiral Moreno, trabajo presentado en el 11 Congreso de Historia celebrado en Trinidad (2730 mayo, 1955) sobre la fotografa en donde aparecen Mart y Gmez tal como eran en 1894. Otros temas histricos integran esta seccin: el proceso de nuestra historiografa desde el siglo XVIII; los primeros viajes de los espaoles a La Florida, y la influencia de El Revisor Poltico y Literario en el surgimiento de la nacin cubana.

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37Del desenvolvimiento de la Biblioteca Nacional, la Revista informa sobre la celebracin del Da del Libro Cubano, el 7 de junio, fecha del nacimiento del primer bibligrafo cubano, Antonio Bachiller y Morales, por iniciativa del doctor Csar Rodrguez Expsito. En esa ocasin la institucin expuso la labor realizada por Jos Antonio Fernndez de Castro y public un folleto contentivo de su bibliografa. En 1956,19 “Vigencia del Ayer” contina sus lecciones del pasado. Esta vez con la tesis de grado de Manuel Valds Rodrguez titulada Lo bueno, lo bello y lo verdadero para realizar los fines de la esttica (editada por la Universidad de La Habana, en 1888) y “Menudencias”, de Manuel Mrquez Sterling. Este ltimo texto con referencias a Frutos coloniales de Francisco de Paula Coronado, por lo que la Revista aade, en esta misma seccin, parte de dicho libro con vistas a que el lector juzgara con mayor exactitud la crtica de Mrquez Sterling. La seccin “Temas e Indagaciones” incluye del ciclo sobre revistas cubanas del siglo XIX, organizado por el Ateneo de La Habana, las conferencias “ El Almendares ”, de Jos Mara Chacn y Calvo, revista que fuera expresin del romanticismo predominante en nuestras letras a mediados del XIX; “ El lbum biografa de una revista”, de Jos Manuel Prez Cabrera, y “ La Revista de Cuba ”, de Mario Guiral Moreno. Otros trabajos completan lo ms selecto de “Temas…”: un extenso estudio sobre nuestros primeros habitantes y sus principales poblaciones, de Carlos A. Martnez Fortn y Foyo; “Mercedes Matamoros: la poetisa del amor y del dolor”, documentado estudio por los 50 aos de la desaparicin fsica de esta poetisa, de Hortensia Pichardo, quien en 1952 haba publicado “Mercedes Matamoros: su vida y su obra”, y “El proceso de demolicin de la Parroquial Mayor” de Luis Felipe Le Roy y Glvez y Santiago Arvalo, tema que originara una polmica con Manuel I. Mesa Rodrguez, en nmeros posteriores. En 1953 la Revista de esta segunda poca logra por ltima vez sus cuatro nmeros.20Transcribe en “Vigencia del Ayer” la historia de Matanzas realizada por Francisco Jimeno Fuentes, manuscrito indito que ya por esos aos figuraba en los fondos de la Biblioteca Nacional. A pie de pgina aparece una nota biobibliogrfica del autor, escrita por el bibligrafo mayor de Cuba, Carlos Manuel Trelles y Govn. “Temas e Indagaciones” contina publicando el ciclo de revistas del siglo XIXque organiz el Ateneo de La Habana. Esta vez, las conferencias sobre el lbum Cubano de lo bueno y lo bello de Gertrudis Gmez de Avellaneda, La Habana Elegante y la Revista Habanera y como complemento ofrece un estudio, no perteneciente a ese ciclo, sobre El Nuevo Regan de La Habana Las secciones fijas en general no varan, pero en los nmeros uno y cuatro “Notas e Informaciones”, no aparece como “Vida de los Libros”, en forma independiente. Y dentro de “Notas … ” se presenta, nada menos, que “La lengua de Mart”, de Gabriela Mistral, conferencia pronunciada por la poetisa chilena en la Institucin Hispano-Cubana de Cultura, en 1930. Antes

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38haba sido publicada por la Direccin de Cultura del Ministerio de Educacin, el 19 de mayo de 1934 por iniciativa de Jorge Maach, secretario de Educacin en esa fecha. El ltimo nmero de 1957 aparece en abril de 1958, dedicado en su totalidad al nuevo edificio de la Biblioteca Nacional, el cual tuvo un costo de dos millones 800 000 pesos y fuera inaugurado el 24 de febrero de 1958. Dicho nmero incluye el programa de celebraciones correspondiente a los das entre el 21 y el 24 de febrero, as como los textos de los discursos inaugurales. Este edificio, situado en la Calzada de Rancho Boyeros (hoy Avenida de la Independencia), frente al monumento al Apstol Jos Mart, se debi a la noble gestin de la Junta de Patronos, organizacin que hizo posible que la Biblioteca lograra, despus de su fundacin en 1901, un lugar digno de su gestin como depositaria, conservadora y promotora del tesoro bibliogrfico de la nacin cubana. En 1958, la lucha en la sierra y el llano arrasa con la tirana batistiana, que da sus ltimos y sangrientos zarpazos. En ese ao, la Revista slo logra un nmero, correspondiente a octubre-diciembre, el cual se distribuye despus del triunfo de la Revolucin cubana. Finaliza as “Vigencia del Ayer” con las cartas de amor de Luis Alejandro Baralt y Celis a Nieves Peoli y Mancebo, editadas y anotadas por el profesor Luis A. Baralt y Zacharie. “Temas e Indagaciones” ofrece sus ltimos y siempre nuevos aportes, entre otros, “Mximo Zertucha y Ojeda, el ltimo mdico de Antonio Maceo”, de Luis Felipe Le Roy y la actualizacin de la bibliografa del caf, de Francisco Prez de la Riva. “Vida de los Libros” cierra este nmero con la “Relacin de obras cientficas y literarias inscriptas en el Registro de la Propiedad Intelectual”, informacin iniciada en el nmero cuatro de 1950, publicada anteriormente como “Relacin de libros recibidos de la Propiedad Artstica y Literaria” en los ltimos trimestres de los aos 1948 y 1949. En esa, su segunda poca, la direccin de la Revista pretendi una publicacin trimestral, periodicidad que casi siempre logr. Desde su primer nmero anunci su inters por la crtica de libros recientes, la publicacin de textos que dieran a conocer aspectos ignorados de nuestra cultura, y la reproduccin de documentos y obras inditas o la reedicin de las que por su rareza lo merecieran, as como noticias referentes al desenvolvimiento de la Biblioteca Nacional. Con una rigurosa seleccin de contenidos la direccin de la publicacin cumpli estos propsitos, diversos en apariencia, pero unidos en la raz. Estudios histricos y literarios, genealogas, documentos inditos y raros, y repertorios bibliogrficos sirven an en nuestros das a un mejor conocimiento de la cultura cubana. En opinin del sabio cubano Juan Prez de la Riva, la Revista de esta segunda poca fue “[…] lo menos malo de esta gran Biblioteca subdesarrollada”.21 Un juicio ms objetivo sera decir que fue lo mejor de nuestra Biblioteca Nacional en la dcada del 50. Y como digna sucesora de la poca que la precediera abri puertas a los aos que vivira a partir de 1959.

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39III Profundas transformaciones polticas, sociales y econmicas trae consigo el triunfo de la Revolucin cubana. En febrero de 1959 ocupa la direccin provisional de la Biblioteca Nacional la doctora Mara Iglesias Tauler, quien con acierto y generosidad propone para este cargo a la doctora Mara Teresa Freyre de Andrade, experta bibliotecloga, que se empea en la refundacin y recreacin de una nueva institucin hasta lograr que respondiera a las exigencias de la poltica cultural revolucionaria. A mediados de 1960, la nueva directora logra, entre otras y mltiples tareas, la publicacin del primer volumen de la Revista, correspondiente a su tercera poca, y abarcador de los cuatro nmeros de 1959. A partir de ese ao, se denominara Revista de la Biblioteca Nacional Jos Mart, pues la Biblioteca, a propuesta del doctor Fernando Ortiz, ya haba adoptado este nombre desde la inauguracin del edificio el 24 de febrero de 1958. Con un nuevo formato cuadrado y muy moderno para su tiempo, la Revista tuvo como secretaria de redaccin a la doctora Graziella Pogolotti, y su edicin estuvo al cuidado de la doctora Marta Vesa. Nuevamente la publicacin se propuso ofrecer a los investigadores un buen acopio de documentos relacionados con los antecedentes histricos, artsticos y literarios de nuestra cultura, as como estimular el estudio y la interpretacin de nuestro pasado De izquierda a derecha Jos Antonio Portuondo, Maruja Iglesias, Mara Teresa Freyre de Andrade y Miguel ngel Asturias

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40con vistas a desarrollar una slida conciencia nacional. En su primer volumen publica la “Resolucin” dictada por la doctora Freyre el 13 de diciembre de 1959, segn la cual la Biblioteca fungira como nacional y como pblica, adems de servir como gua a las bibliotecas pblicas del pas. En este documento aparece ya trazada la estrategia seguida en estos ltimos 50 aos. Al final, un “Informe” complementario detalla las funciones del centro en cada uno de sus departamentos, as como sus servicios, la necesaria superacin de los bibliotecarios, y la campaa en pro de la cultura y de la lectura. Lneas estratgicas que siguen favoreciendo el desarrollo de la primera institucin bibliotecaria del pas, la cual desde entonces ha sufrido las modificaciones y transformaciones necesarias en consonancia con los nuevos tiempos. La Revista de esa tercera poca impuso la tradicin de don Domingo Figarola Caneda y ello lo demuestra la seleccin de sus contenidos. La doctora Aleida Plasencia da a conocer los manuscritos de Jos Mara Heredia adquiridos por el propio Figarola para la Biblioteca Nacional y ms adelante aparecen fragmentos de la correspondencia de Miguel Tacn y Rosique.22Resea Argeliers Len obras musicales del siglo XVIII y Severo Sarduy comenta Isla de Cuba pintoresca de Federico Mialhe, donde La Habana de Cecilia Valds vuelve desde las maderas con las calesas y los anchos paseos. Una amplia bibliografa de la Revolucin cubana (1952-1959) y otros textos histricos y literarios aseguran los sumarios propuestos desde 1909.1960-1969A partir de 1960 y hasta 1963 la Revista se publica en volmenes anuales, abarcadores de cuatro nmeros cada uno, y aunque no aparece el nombre de Cintio Vitier como su director, los nmeros de 1959 y 1960 se honraron con su ejecutoria. En el volumen de 1960 aparece el primer Consejo de Redaccin presidido por la doctora Freyre.23 Su cubierta azul plido recuerda el color favorito de los insurgentes de antao, y una ventana ideada por Argeliers Len permite ver un detalle del grabado que aparece en la portadilla, distinguindose as un nmero de otro. En ese ao, la Revista se adelanta al bicentenario de la Toma de La Habana por los Ingleses (1762-1962) y reproduce la “Dolorosa mtrica, expresin del sitio y entrega de La Habana escrito en 1762”, versos precedidos por un erudito estudio de la doctora Aleida Plasencia.24 Segn Carlos Manuel Trelles y Govn,25 este poema haba sido escrito por N. Cruz, posible seudnimo de la primera poetisa nacida en Cuba.26 Sin dudas, es uno de los primeros poemas de nuestra literatura, con estrofas en dcimas de escaso valor literario, pero con un extraordinario valor histrico. Completan este nmero una bibliografa compilada por Juana Zurbarn y con grabados de Elas Durnford y de Dominique Serres relativos a este acontecimiento histrico, as como textos de Eliseo Diego sobre Charles Dickens y Henry David Thoreau; con motivo de los centenarios de la muerte de ambos poetas. El Departamento Coleccin Cubana fue el crisol donde se fragu la Revista a partir de ese ao hasta que en 1979,

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41el desarrollo alcanzado por la Biblioteca Nacional, y por este departamento, dinamiz sus funciones con una nueva estructura. A partir de entonces, la publicacin continu a cargo del Departamento de Publicaciones, posteriormente convertido en Departamento de Ediciones. Entre los aos 1961 y 1964, la Revista es dirigida por Rene Mndez Capote, quien al unsono escribe y lee a sus compaeros de trabajo cada captulo de sus memorias Una cubanita que naci con el siglo Nuevas personalidades se aaden al Consejo de Redaccin: Manuel Moreno Fraginals y Eliseo Diego. Entre otros significativos aportes, Rene logra publicar el “Diario de Mart como documento caracterolgico”, estudio indito de Ezequiel Martnez Estrada (incisos del captulo “El regreso”, de su obra mayor Mart revolucionario ); aparece la primera colaboracin de Cintio Vitier, en la Revista, titulada “Un cuento de Tristn de Jess Medina”; “Notas sobre las monedas utilizadas en la costa de frica durante el siglo XVIII” de Juan Prez de la Riva, quien tambin inicia su clebre Contribucin a la historia de las gentes sin historia ; dos crnicas de nuestro Jos Mart donadas a la Biblioteca Nacional por Nstor Carbonell;27 el “Diario de Juan Castro”,28 dado a conocer completo por Amalia Rodrguez; “Oda a Julin del Casal”, de Jos Lezama Lima; “Iglesia e ingenio”, de Manuel Moreno Fraginals; “El baratillero ambulante”, de Miguel Barnet; y los ndices de revistas del siglo XIX tales como El Plantel (1838), La Cartera Cubana (1838) y El Colibr (1847), compilados por Feliciana Menocal. Y tras las ventanas de las cubiertas, las vistas de los conventos de Santo Domingo y de San Francisco de La Habana; y en el volumen de 1963 un trapiche de un ingenio durante la molienda ilustra el estudio antes citado de Manuel Moreno Fraginals, antecedente de su monumental obra El ingenio.29A partir del nmero dos de 1964, es dirigida por el sabio demgrafo Juan Prez de la Riva, ya que Rene Mndez Capote se dedicara a la produccin literaria en el Instituto del Libro. No obstante, ella deja consolidada la publicacin. Prez de la Riva y su secretaria de redaccin, Luisa Campuzano, publicaran tres nmeros anuales, aunque por excepcin la direccin de la Revista lograra cuatro nmeros en 1966. Por esos aos, su director inicia la publicacin de una valiosa seleccin de textos de viajeros extranjeros que nos visitaron en el sigloXIX y continuara sus “Documentos para la historia de las gentes sin historia” referidos al trfico de cules chinos;30 Jos Felipe Le Roy y Glvez da a conocer a partir de 1965 “La historia de la Real y Pontificia Universidad de San Jernimo” (I-II), “La Real y Literaria Universidad de La Habana en su etapa republicana” (I-II), y “La Universidad de La Habana en su etapa republicana” (I-II); y Pedro Deschamps Chapeaux su “Historia de la gente sin historia”, captulos de una obra mayor,31 los cuales apareceran en distintos nmeros. Ya slo con estos enjundiosos y novedosos estudios la Revista hubiese ocupado un lugar trascendente dentro de la bibliografa cubana de la dcada

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42del 60, pero a ello aadi los documentos de Carlos Balio; “ La Piragua y el siboneyismo” (ensayo que present el ndice de esta revista); “Placidiana”, con motivo del 120 aniversario del fusilamiento de Gabriel de la Concepcin Valds (Plcido); el ensayo sobre Manuel de Zequeira y Arango (I-II), de Fina Garca Marruz;32 la conferencia ofrecida por Ezequiel Martnez Estrada en la Biblioteca Nacional en ocasin del sesquicentenario del nacimiento de don Domingo Faustino Sarmiento, versin taquigrfica de la grabacin que el gran ar gentino no lleg a revisar y, en donde, a pesar de ello, se aprecia la fluidez de su pensamiento, y los trabajos de Filiberto Ramrez Corra y de Juana Zurbarn, con motivo del cuarto centenario lascasiano. Otros estudios de Elas Entralgo, Graziella Pogolotti, Julio Le Riverend Brusone, Mario Snchez Roig, Hortensia Pichardo y Jorge Ibarra hacen de la Revista de esos aos una publicacin notable. Muy tiles resultaron tambin las secciones “Crtica Bibliogrfica” con reseas de libros de reciente publicacin; los “Libros del trimestre extrados de la bibliografa nacional” cuya compilacin continuara la Biblioteca Nacional desde 1959, y “Crnica”, esta ltima con comentarios y noticias culturales, la cual se hace cada vez ms estable a partir de fines de ese decenio. En enero de 1967, Luisa Campuzano cesa como secretaria de redaccin al ganar una ctedra de Lengua y Literatura Clsicas en la Universidad de La Habana, y la sustituye Siomara Snchez Roberts, quien se convertira en una de las de ms larga ejecutoria en dicho cargo. Ya a fines de ese ao, aparece un ltimo nmero doble con ventana, que deja entrever la firma del Che, recin asesinado en Bolivia. La Revista incluye una bibliografa activa y pasiva del Guerrillero Heroico, seguida por una cronologa de su vida, compilada por Juan Prez de la Riva, la cual mereci ser reeditada en Mxico por Cuadernos Rocinante. En 1968, cambia de portada, aunque no sus contenidos eruditos, crticos y medulares. En los tres nmeros publicara de Jos Antonio Portuondo, “Retratos infieles de Mart”; de Roberto Segre, “La evolucin tipolgica de las fortificaciones coloniales”, y de Zoila Lapique, “La msica en las revistas del siglo XIX”.33 En 1969 vuelve Jos Antonio Portuondo con un estudio sobre el contenido poltico y social de las obras de Jos Antonio Ramos; Juan Prez de la Riva, con “Los das de Guimaro”; Csar Garca del Pino da a conocer el diario de un deportado a Fernando Poo en 1869; Tadeusz Lepkowski y Jorge Ibarra polemizan en torno a una historia integral de Cuba; Ivan Schulman estudia la influencia de Mart en la prosa madura de Daro, y la direccin de la Revista decide publicar el trascendental discurso del Comandante Fidel Castro, pronunciado el 10 de octubre de 1868, donde el lder cubano declara como nica la Revolucin que inici Cspedes y la que el pueblo cubano lleva adelante 100 aos despus del Grito de Yara. En el nmero tres de ese ao, otros estudios aseguran que la publicacin se empea en dar a conocer novedades de nuestra historiografa y de nuestra literatura. En el sumario encontramos “Psicoanlisis de una generacin

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43(19401959)”, de Francisco Lpez Segrera; “Para una vida de Santiago Pita”, de Octavio Smith;34 “Estudios delmontinos”, de Fina Garca Marruz, y “La Reforma Universitaria de los aos 20 y la rebelin estudiantil de nuestros das”, de Ladislao Gonzlez Carvajal.35Durante esa dcada, nutrida de estudios que ms tarde integraron obras fundamentales de nuestra cultura,36 la Revista cumple sus primeros 60 aos. Recibe como homenaje perdurable su indizacin analtica37 y la publicacin en separatas de sus mejores textos.1970-1979En la dcada del 70, se lograran tres nmeros cada ao, y como secciones fijas, “Crnica” y “Miscelnea”. La primera con textos breves, atendiendo a las exigencias de esta forma literaria, y la segunda muy til para conocer la intensa vida cultural de la Biblioteca Nacional. Investigaciones histricas, literarias y bibliogrficas, verdaderos aportes y nuevas perspectivas constituyen los contenidos de estos aos. Del Ciclo Vida y Obra de Poetas Cubanos organizado en aquellos das por la institucin, se publican las conferencias magistrales de Flix Pita Rodrguez, ngel Augier, Jos Cid, Nicols Guilln, Regino Pedroso y Roberto Fernndez Retamar, as como ensayos literarios que, sin lugar a dudas, podran formar parte de una antologa del gnero en Cuba: “Sobre nuestra crtica literaria” y “La correspondencia cubana de Len Tolstoi”, de Juan Marinello; “Bcquer o la leve bruma”, de Fina Garca Marruz; “El hombre de Sal Bellow”, de Roberto Friol; “Landaluce y el costumbrismo en Cuba”, y “Galds y Valle Incln, espejos de la vida espaola”, de Jos Antonio Portuondo; “Aproximaciones a Luis Cernuda”, de Octavio Smith; “El poderoso caballero Francisco de Quevedo”, de Luis Suardaz, y “En torno a la autenticidad de Espejo de Paciencia ”, de Enrique Sanz. Nuevamente, como en el decenio anterior, la Revista publica estudios previos que despus integraran obras imprescindibles de nuestra historia, nuestra literatura y nuestra cultura: “La primera imprenta litogrfica en Cuba”, de Zoila Lapique, Juana Zurbarn y Guillermo Snchez Martnez;38 “Los cobreros y los palenques de negros cimarrones (esquema de dos libros pendientes de publicacin)” de Jos Luciano Franco;39 “Los romances cubanos de Juan Francisco Manzano”, encontrados por Roberto Friol en el peridico matancero El Pasatiempo 1834;40 “Flor oculta de poesa cubana (aviso preliminar, y pasajes del prlogo)” de Cintio Vitier y Fina Garca Marruz,41 y los estudios de Luis Felipe Le Roy y Glvez sobre el 27 de noviembre de 1871.42Y como en pocas anteriores se da a conocer el patrimonio documental de la nacin depositado en la Biblioteca Nacional mediante repertorios bibliogrficos: “Bibliografa del teatro cubano”, con una breve introduccin del entonces director de la institucin, Sidroc Ramos;43 un “Esquema bibliogrfico de Gertrudis Gmez de Avellaneda”; la “Bibliografa de Juan Marinello”, homenaje de la Biblioteca y de la Revista por su 75 cumpleaos;44 “Bibliografa de una exposicin”, documentos exhibidos en el centro con motivo del 70 aniversario

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44de Alejo Carpentier; “Esta Revolucin comenz en Yara”, seleccin de documentos expuestos con motivo del XXII aniversario del Asalto al Cuartel Moncada; “Bibliografa Exposicin Homenaje al XV aniversario de la Federacin de Mujeres Cubanas”, y un suplemento a la Bibliografa de Nicols Guilln.45 El ndice de nuestra publicacin correspondiente a los aos 1970-197545 y una cronologa de la Revolucin cubana (1959-1979) completan el universo bibliogrfico de esa dcada. Este ltimo repertorio publicado en el nmero dos de 1979, rinde homenaje a los 20 aos de la Revolucin cubana, con recuentos de lo sucedido en esas dos dcadas en el campo de la bibliografa, el diseo grfico, la urbanizacin, la danza, la artesana y la escultura, precedidos por el discurso pronunciado por Fidel Castro el 1 de enero de 1979 bajo el ttulo “Nos enfrentamos al porvenir con la experiencia de 20 aos y el entusiasmo del primer da”. Significativos aportes historiogrficos como el estudio de Alberto Muguercia sobre Teodora Gins; “El campamento de San Pedro”, de Francisco Prez Guzmn; los temas desarrollados por Csar Garca del Pino sobre aspectos ignorados de nuestra historia anteriores al siglo XIX, y los estudios demogrficos de Juan Prez de la Riva, hacen de la Revista de esos aos fuente de consulta imprescindible para repensar nuestra historia. En 1973, Guillermo Snchez Martnez inicia sus aportes a la histo ria y la cultura del arte cubano, entre ellos los antecedentes de su “Diccionario de las Artes Plsticas en Cuba”, obra monumental, an indita. La Revista de la dcada del 70, como rgano de la Biblioteca Nacional, incluye tambin documentos relacionados con los Encuentros Nacionales de Biblio tecas Pblicas; ofrece un recuento de las caractersticas tipolgicas de la institucin de Cuba en el perodo 1959-1976; contribuye a la historia del libro en nuestro pas con estudios sobre nuestros incunables, el primer libro cientfico cubano y los impresores y talleres del sigloXIX, y reproduce el “Diario del Rancheador”, de Cirilo Villaverde, imprescindible documento para el estudio de la esclavitud en Cuba. Ya avanzado el decenio, exactamente el 4 de diciembre de 1976, fallece Juan Prez de la Riva, sabio director que desde 1964 logr una Revista … erudita y siempre en ascenso. A partir de 1978 lo sustituye Julio Le Riverend Brusone, se estrena Salvador Bueno como jefe de redaccin, y contina Siomara Snchez como secretaria de redaccin.1980-1989En la dcada del 80, la direccin de la Revista lleva a sus pginas aspectos diversos de nuestra historiografa, estudios enriquecedores y develadores de nuevos conocimientos relacionados con grandes figuras de nuestra cultura y hechos histricos significativos de la historia patria. En los nmeros uno y tres de 1980 celebra el centenario del nacimiento de Ramiro Guerra, con valoraciones de Ernesto Garca Alzola y Julio Le Riverend; y el centenario de la ley que inici el proceso de abolicin de la esclavitud africana en Cuba terminado en 1886, con textos que abordan ideas y suge rencias

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45para trabajos futu ros, pre sidido por “Los cimarrones en el Caribe”, de Jos Luciano Franco.47El discurso del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz pronunciado en el acto de clausura del Segundo Congreso del Partido Comunista de Cuba, publicado bajo el ttulo de “Los principios no son negociables”, da inicio al ao 1981, en el cual temas diversos (filosofa, paleografa, historia, crtica literaria y pintura cubana, entre otros) conforman el macizo sumario; el segundo nmero es un documentado homenaje con motivo del 80 aniversario de la Biblioteca Nacional Jos Mart, que recuerda el pasado de la institucin, da fe de su presente, y garantiza su respuesta a los nuevos requerimientos que el desarrollo cultural del pas le impone como centro de difusin y promocin cultural y cientfica,48mientras el ltimo conmemora el centenario de don Fernando Ortiz con reveladoras interpretaciones en torno a la obra del sabio cubano. Aparece en 1982 un nmero doble, abarcador en gran medida del ao, que contiene el discurso pronunciado por el entonces ministro de Cultura Armando Hart Dvalos, en la inauguracin del Encuentro de Intelectuales por la Soberana de los Pueblos de Nuestra Amrica, as como investigaciones sobre filosofa, urbanismo, cultura africana, esclavitud, arqueologa, crtica literaria, pintura, y otros temas de inters literario e histrico. El ltimo nmero del ao evoca con exquisita y vibrante prosa la presencia de Ral Roa, “aquel hombre de gesto rpido que rubricaba al vuelo su palabra centellante”, y conmemora adems el 130 aniversario del natalicio de Jos Mart, el centenario de la primera edicin completa de Cecilia Valds, y el 80 cumpleaos de Nicols Guilln. La crtica literaria se impone en el primer nmero de 1983, sumario que ofrece adems, entre otras cuestiones, un anlisis marxista de las clases sociales en Cuba frente a la necesaria revolucin martiana, de Eduardo Torres Cuevas. La segunda entrega honra los 70 aos de Carlos Rafael Rodrguez, “digna y plenamente vividos”, al publicar un artculo de sus aos jvenes y dos de sus discursos ms sabios; realza tambin los 60 aos de Cintio Vitier con la compilacin de y sobre su obra potica y crtica. Otras investigaciones sobre la arquitectura tradicional cubana, el Partido Socialista Obrero Espaol y su relacin con la Guerra del 95, los transportes habaneros de los siglos XVIal XIX, y la nueva seccin “Notculas” tambin se encuentran en dicha edicin. Un captulo del libro Bolvar y la independencia de Cuba de Francisco Prez Guzmn; unas pginas que recuerdan a esa “cronista de la cultura” que fue Lol de la Torriente; un documentado estudio sobre las primeras villas cubanas, de Hortensia Pichardo; otra vez don Fernando Ortiz con su correspondencia mexicana; el problema arancelario dentro de la poltica cubana del siglo XIX, y por ltimo, “Crnicas” y “Reseas de Libros” resumen a grandes rasgos el ltimo ndice. A partir de 1984 se publica por captulos la obra “Problemas de la formacin agraria de Cuba”, del doctor Julio Le Riverend, estudio que, sin dudas, llena un vaco en la historia econmica de Cuba.49

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46El segundo nmero del ao dedica ms de 30 pginas a ese cubano universal que fue Alejo Carpentier, con motivo del 80 aniversario de su nacimiento. Una ilustracin tomada de la Historia General de las Indias Occidentales de Antonio de Herrera (Amberes, 1728), que representa la aceptacin de la empresa de Cristbal Coln por parte de los reyes Fernando e Isabel de Castilla aparece en la cubierta del ltimo nmero del ao. Este grabado en metal anuncia su conteni do, dedicado casi en su totalidad al estudio de hechos histricos que corresponden por igual a la historia de Cuba y a la de Espaa: solidario y justo precedente con el cual la Biblioteca Nacional se sum a los trabajos preparativos para la celebracin del quinto milenio del encuentro de ambas culturas. Bajo el ttulo “XXV aos de Historiografa Cubana” (I-II) aparece esta seccin en los primeros nmeros de 1985, positivo recuento a favor de la investigacin histrica en el perodo 1959-1984. Constituye una acertada valoracin e inventario de fuentes de la historia de Cuba, probatorios de que la historia no es un conocimiento fijado de una vez y por todas. Las experiencias vividas en esos aos per mitieron que un mayor caudal de mentalidades lograra un desarrollo extraordinario en la historiografa cubana. El ltimo nmero de ese ao incluye temas de inters para la historia de la msica y la literatura cubanas, la mitologa indoantillana, la arquitectura colonial en Cuba y el Caribe, y el libro en Cuba. Aspectos diversos que no desdibujan el perfil de la publicacin, sino que acentan su unidad de contenido y el rigor investigativo que la ha caracterizado. Durante ese primer lustro de la dcada del 80, cesa Siomara Snchez Roberts como secretaria de redaccin, y la sustituye Josefina Garca Carranza en los dos primeros nmeros de 1983; a partir del siguiente, se inicia como redactora Carmen Surez Len. Es notable la reincorporacin de “Reseas de Libros”, desde 1979, seccin bibliogrfica continuadora de otras de tanto inters para el conocimiento del movimiento editorial en Cuba, como “Bibliografas” (1964-1966). En cuanto a otras secciones, las “Crnicas”, en su mayora conmemorativas de efemrides cubanas y extranjeras, resultan en ocasiones serios aportes a la investigacin de los temas tratados; tambin abarca, en menor medida, los propsitos de la “Miscelnea” (1970-1981), histrica seccin que recogi por ms de un decenio la intensa labor de promocin cultural y cientfica realizada por la Biblioteca Nacional de Cuba. Asimismo, comienza otra seccin en esos aos: “Lista de Documentos Adquiridos en el Extranjero” (nmero tres, 1983) contentiva de listas bibliogrficas selectivas de los documentos recin adquiridos por la institucin. En el nmero que abre el ao 1986, la direccin de la Revista anuncia el Tercer Congreso del Partido Comunista de Cuba, y recuerda el XX aniversario del memorable arribo a la playa Las Coloradas de la expedicin del Granma (2 de diciembre de 1956). Pero como pasado y presente se conjugan y se proyectan al futuro, la publicacin no olvida el centenario de la abolicin de la esclavitud y aparece para esta ocasin

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47“Esclavitud y relaciones interraciales en Cecilia Valds ”, de Salvador Bueno, y en el segundo nmero, un texto de Rodolfo Sarracino sobre Inglaterra y las rebeliones esclavas cubanas. En este mismo ejemplar tambin se inicia la celebracin del 150 aniversario del nacimiento de Mximo Gmez, y por ello Ramn de Armas presenta el casi desconocido texto del Generalsimo “El porvenir de Las Antillas”, donde Gmez concibe para esta regin americana una gran revolucin, y prev nuevas formas de unidad antillana. “Mximo Gmez y la esclavitud” y “Pertenencia tnica de los esclavos de Tiguabos (Guantnamo)” de los investigadores Roberto Friol y Rafael L. Lpez Valds, respectivamente, resultan rigurosos estudios que ponen fin, en el nmero tres de 1986, a las conmemoraciones del centenario de la abolicin oficial de la esclavitud, y del 150 del nacimiento de Gmez. Adems se tiene presente el 85 aniversario de la Biblioteca Nacional Jos Mart, y termina la publicacin del libro Problemas de la formacin agraria en Cuba (siglos XVI-XVII) del doctor Julio Le Riverend Brusone, obra en 17 captulos que enriquece sobremanera la historiografa cubana, y muy en especial la agraria. Otros estudios crticos y bibliogrficos completan el contenido de estos tres nmeros. Sus cubiertas exhiben una litografa del precioso libro de Samuel Hazard, Cuba a pluma y lpiz el logotipo conmemorativo del 150 aniversario del nacimiento de Mximo Gmez, y un exlibris de la coleccin de la Biblioteca Nacional de Cuba. Investigaciones acerca de grandes figuras de la literatura y la cultura cubanas tales como don Fernando Ortiz, Jos Mara Heredia, Carlos Manuel Trelles y Govn, Luis Felipe Rodrguez, y Juan Marinello Vidaurreta; una indagacin sobre Ramn Emeterio Betances, de Emilio Godnez, historiador cubano que fuera tambin historiador puertorriqueo (fallecido en octubre de 1986), y “De la Enmienda Platt a los emprstitos”, una ojeada a la dominacin imperialista sobre Cuba durante los aos republicanos, del investigador Pedro Pablo Rodrguez, conforman, entre otros estudios, el primer nmero de 1987. El segundo nmero, casi monogrfico, fue dedicado al XX aniversario de la cada en combate de Ernesto Che Guevara, donde Carlos Tablada y Rolando Garca Blanco interpretan el pensamiento del Guerrillero Heroico; Mario Menca hace historia de sus primeros aos revolucionarios; Israel Echevarra y Miriam Martnez detallan su presencia en la legislacin revolucionaria publicada por la Gaceta Oficial de Cuba, y Carmen Surez Len se acerca a su potica e interpreta “Che Comandante”, de Nicols Guilln. El cuerpo bibliogrfico hace historia de la insurrec cin armada en Las Villas; compilado por especialistas de la Biblioteca Mart, de Santa Clara, cierra en el nmero tres el homenaje de esta Revista al comandante Ernesto Che Guevara. Adems aade a su contenido estudios de inters al conocimiento de la dominacin inglesa en La Habana, la presencia africana en los carnavales de Santiago de Cuba, y el primer ferrocarril de Cuba; reflexiones sobre Ral Roa y Lol Torriente; la temprana obra histrica de Luis Toledo Sande, exigida con razn por la Tribuna Enrique Jos Varona, y las hazaas descritas

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48por Cristbal Coln en su Diario de navegacin. Estos testimonios colombinos dan inicio a la seccin “Hacia el Medio Milenio del Encuentro entre las Culturas Americanas y Europea”. Por ltimo, grabados de libros valiosos del siglo XVIII atesorados por la Biblioteca Nacional Jos Mart, y una composicin tipogrfica que es homenaje al Che, ilustran las cubiertas de los tres nmeros de 1987. Un fragmento del mapa de Piri Reis, que ilustra la cubierta del nmero uno de 1988, anuncia la inclusin de la introduccin a dicho documento, escrita en 1935, por Yusuf Ackura, presidente de la Sociedad para las Investigaciones Histricas sobre Turqua. Segn este cientfico, el mapa que Coln confeccion despus del descubrimiento, encuentra en este su reflejo de s, por lo que resulta una indiscutible fuente de informacin con respecto al primero, y una prueba de la contribucin de los turcos del siglo XVI a las ciencias de su poca. Este texto aparece incluido en la seccin “Hacia el Medio Milenio del Encuentro de las Culturas Americanas y Europea”. Otras contribuciones al estudio de grandes figuras de la historia, la literatura, y la cultura de Cuba y Amrica enriquecen las bibliografas secundarias de Flix Varela Morales, Manuel Gonzlez Prada, Pedro Henrquez Urea, Alicia Alonso, Rafaela Chacn Nardi, Elas Entralgo, Salvador Bueno y Alejo Carpentier. Y a mediados de 1988 la Revista de la Biblioteca Nacional Jos Mart logra un nmero antolgico al publicar una parte de los papeles inditos o parcialmente inditos de la coleccin del poeta Jos Lezama Lima. Una de las ms valiosas colecciones atesoradas por la Biblioteca Nacional de Cuba: prosa, poesa, cartas y parte de un diario aseguran al especialista nuevas perspectivas y mltiples revelaciones dentro del universo lezamiano. El ltimo nmero de 1988 da fin dentro del ltimo lustro (1986-1990) a la seccin “Hacia el Medio Milenio…” al incluir la “Expedicin en canoa del Amazonas al Caribe” del doctor Antonio Nez Jimnez, experiencia cientfica inspirada en el “Quinto Centenario del Descubrimiento, encuentro de dos mun dos”, y acertada cruzada para redescubrir, con ojos propios, lo que hasta ahora haban realizado investigadores europeos, intencin que aclara el autor y jefe de dicha memorable expedicin. A continuacin, se cierra el homenaje al vigsimo aniversario de la cada del Che, con “Acotaciones acerca de El socialismo y el hombre en Cuba: la autoeducacin”, del doctor Julio Le Riverend; se celebra el 150 aniversario de Eugenio Mara de Hostos con “Hostos, el angustiado”, de la investigadora de Puerto Rico Loida Figueroa, y hace posible que la tambin investigadora de ese pas, Carmen Vsquez, d a conocer en Cuba el “Retrato de un dictador”, de Alejo Carpentier. Incluye adems trabajos crticos sobre poesa cubana, la prosa reflexiva de Flix Pita Rodrguez, la poesa surgida de la lucha revolucionaria, y las afinidades poticas entre Jos Mart y Vctor Hugo, este ltimo de la profesora Ana Cairo, y otro sobre el concepto de cultura en Jos Mart, de Carmen Surez Len, aaden nuevos

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49ttulos a la bibliografa martiana divulgada por la Revista. Al cumplir 80 aos, puede afirmarse que la publicacin ha conquistado su tiempo, en medio de obstculos, y se empina con todos sus contenidos, como enciclopedia de la cultura cubana. Quien posea su coleccin desde 1909 conserva una parte de lo mejor de la creacin espiritual de pas. Y en su primer nmero de 1989 celebra sus ocho dcadas de vida con testimonios de queridos colaboradores, quienes en pocas lneas recuerdan parte de su historia: Israel Echevarra da a conocer sus documentos fundacionales; Alberto Vargas Bosh nos acerca a la vida y obra de Mara Villar Buceta, poetisa y maestra de bibliotecarios, y Araceli Garca Carranza expone sus experiencias bibliogrficas referentes a la teora, el mtodo y la estructura en esta disciplina. Otros trabajos histricos y literarios, entre ellos el diario de campaa de Julio Morlans, dado a conocer por Gerardo Snchez Robert, y “Andrs Eloy sobre la Rosa de los Vientos” de Luis Suardaz, hacen de este primer nmero un homenaje digno a 80 aos de vida til. Cultura, historia, filosofa, estudios sobre figuras universales como Jos Mart, Alfonso Reyes, Jos Lezama Lima y Alejo Carpentier, y homenajes a la querida profesora Hortensia Pichardo y al poeta Flix Pita Rodrguez, por sus 85 y 80 aos de vida, respectivamente, conforman, entre crnicas y otras reseas, el segundo nmero del ao. En el ltimo nmero de 1989 se hace notar la investigacin bibliogrfica al dar a conocer la bibliografa cubana de la Revolucin Francesa, y un anlisis crtico de la biobibliografa de Flix Varela, realizada por Josefina Garca Carranza y publicada en Nueva York por Senda Nueva de Ediciones en 1991. El “Diario de Jos Lezama Lima”, publicado en el segundo nmero de 1988, da lugar, en este ltimo de 1989, a una interpretacin filosfica basada en la cultura del poeta. Mientras, la investigadora norteamericana Evelin Picn Garfield interpreta Guatimozn, de Gertrudis Gmez de Avellaneda, y Carlos del Toro hace historia de los memorables congresos nacionales que organizara el historiador Emilio Roig de Leuchsenring. Las cubiertas de estos tres nmeros exhiben en distintos colores la misma composicin tipogrfica, en homenaje al 80 aniversario de la Revista. En 1989 Carmen Surez Len obtiene la categora cientfica de investigadora y cesa como redactora en el nmero uno de ese ao. Vuelve a este cargo, por sustitucin, en los nmeros dos y tres, la bibligrafa Josefina Garca Carranza. Nuevamente en esa dcada la Revista cumple sus propsitos al publicar rigurosas investigaciones inditas, en su mayora histricas, literarias y bibliogrficas, las cuales hacen an ms amplio su espectro como fuente de conocimientos de la cultura cubana.1990-1993La dcada del 90 se presenta sombra para la Revista, son los aos de la peor crisis econmica enfrentada por nuestro pas, se inicia el llamado Perodo Especial, que exige heroicidad y sacrificio cotidianos. Vuelve a cambiar la redaccin en 1990, esta vez a manos de Edilio Torres

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50Miranda, y entre 1991 y 1993 asumira el cargo Rafael Acosta de Arriba, quien realiz denodados esfuerzos porque la publicacin no desapareciera. En esos cuatro aos se lograran dos nmeros en 1990 y otros tres corresponderan a los aos entre 1991 y 1993. El primer nmero de 1990 incluye apreciables indagaciones sobre nuestra historia ms reciente: las huelgas de la Secretara de Comunicaciones posteriores a la cada de Gerardo Machado, la personalidad jurdica de la Confederacin de Trabajadores de Cuba, y realidades y perspectivas de la historiografa regional en Cuba. De nuestra historia pasada se muestran la concurrencia naviera de Cuba y Filipinas en la Espaa del siglo XIX, el sector comercial en las matrculas de 1833, y el testimonio de una camageyana que viviera la guerra de 1868, y los aos de la tregua fecunda, bajo el ttulo “La vida pblica y secreta de Encarnacin de Varona”.50Y de nuestra historia presente la Revista saluda el 30 aniversario de la fraterna y muy prestigiosa Casa de las Amricas con palabras de su presidente, el doctor Roberto Fernndez Retamar. En el nmero dos y ltimo de 1990 se hace valer una vez ms la utilidad de la ciencia bibliogrfica en general, y en especial del desarrollo bibliogrfico alcanzado en nuestro pas con los trabajos de Siomara Snchez y de Toms Fernndez Robaina sobre Trinidad y el Valle de los Ingenios, y un panorama crtico de la bibliografa de la literatura cubana, respectivamente. La erudicin, la experiencia profesional y el dominio de la tcnica han sido demostrados en la publicacin hasta esa fecha, en el campo de esta disciplina. Otro bibligrafo cubano, en este caso Emilio C. Cueto, nos lleva de la mano en busca de nuestras races, y de las lminas del Paseo pintoresco de Cuba una de las ms bellas ediciones del siglo XIX cubano. Y una vez ms Luis Suardaz da fe de su afinada crtica con “ Gallegos: la novela y la historia en el vasto paisaje”. En ese ltimo lustro (1986-1990), “Crnicas”, “Reseas”, “Libros adquiridos en el extranjero”, y “Relacin de colaboradores” no son nuevas secciones, sin embargo, an despiertan el inters de nuestros lectores al aadir apreciable informacin sobre efemrides nacionales y extranjeras, el movimiento editorial en Cuba y en otros pases, y datos biogrficos y bibliogrficos de sus colaboradores. Y con la nueva seccin “Para una Nueva Lectura del Pasado”, la Revista traslada la literatura, la historia y la cultura de otros tiempos con lecturas portadoras de una herencia espiritual siempre enriquecedora de nuestro presente. Tambin transporta a nuestros das el recuerdo de una de sus secciones ms antiguas: “Vigencia del Ayer”, que desde 1953 hasta 1957 cumpli idnticos propsitos, y reedit lo mejor del pensamiento cubano del siglo XIX. Los esfuerzos por publicar la Revista se duplican, y en 1991 se logra un nmero abarcador del ao. En el “Editorial” se recuerda el 90 aniversario de la Biblioteca Nacional y resalta sus logros profesionales, docentes y editoriales, adems anuncia el congreso de la International Federation of Library (IFLA) que se logr llevar a cabo en La Habana, exitosamente, en 1994. Literatura, religin, urbanismo, historia y bibliografa integran los contenidos

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51de este nmero que compite en buena lid con los mejores nmeros logrados en la dcada del 80. En “Para una Lectura del Pasado” incluye “La Biblioteca y la Revolucin”, leccin siempre vigente de la doctora Freyre de Andrade. En 1992, el nico nmero logrado conmemora el quinto centenario del descubrimiento de Amrica inspirado en variadas y debatidas aproximaciones y juicios sobre este hecho. Es una edicin de rasgos mltiples que aparece precedida por el poema “El navegante”, de Luis Suardaz, le siguen una prosa potica de Rafael Acosta, y estudios muy variados sobre el tema, de Jos Antonio Garca Molina, Csar Garca del Pino, Francisco Prez Guzmn, Rafael Cepeda, Luis ngel Argelles y Carlos del Toro, entre otros historiadores. Se cierra esa tercera poca con el nmero uno de 1993, dedicado a la provincia de Matanzas, lo presenta Rafael Acosta, quien en su “Prlogo a la ciudad” testifica que Matanzas-ciudad y Matanzas-provincia, piedra y tierra, es la gran protagonista de este monogrfico. Al final se le rinde homenaje a Alejo Carpentier por su 90 aniversario, con una bibliografa sobre la vanguardia en la obra del autor de El siglo de las luces y un itinerario editorial de sus libros desde ¡EcuYamba-"! hasta El arpa y la sombra IV Despus de unos aos vacos, plenos de las dificultades econmicas enfrentadas durante el actual Perodo Especial, iniciado tras la cada del cam po socialista, la Revista reaparece en su cuarta poca. Hasta nuestros das ha demostrado fidelidad a su pasado y compromiso con su presente y ha satisfecho el conocimiento que sobre la cultura cubana demandan sus asiduos lectores en la Biblioteca Nacional, y en otras tantas bibliotecas e instituciones cubanas y extranjeras. El director de la entidad entre 1997 y 2007, y de esta cuarta poca, Eliades Acosta Matos, rompe lanzas con disciplina y rigor y hace reaparecer la publicacin.51 En el editorial correspondiente al nmero uno de 1999 reafirma la vocacin de servir de la Revista 90 aos despus de su nacimiento. Con un primer nmero impreso en nuestra Biblioteca, como lo hiciera en su poca don Domingo Figarola Caneda, la direccin muestra y demuestra que quien bien nace nunca muere. En su sumario Carlos del Toro se refiere a la primera etapa de la Institucin Hispano-Cubana de Cultura (1926-1932); Csar Garca del Pino contina develando nuestro siglo XVIII; Roberto Fernndez Retamar interpreta el Mart de Ezequiel Martnez Estrada, y Carmen Vsquez El Reino de este mundo de Alejo Carpentier, con motivo de su 50 aniversario. Se aade la conferencia “Yo poeta”, de Jos Zacaras Tallet, pronunciada en el ciclo Vida y obra de poetas cubanos organizado por la Biblioteca Nacional en 1969, del cual la Revista public en su tercera poca otras de las conferencias magistrales que lo integraron. En “Pginas Antolgicas” aparece una conferencia que pronunciara Julio Le Riverend en el centro el 10 de abril de 1962, sobre la penetracin econmica en Cuba, parte del ciclo El pueblo de Cuba y su historia; y en “Crnicas”, Virgilio Lpez Lemus refiere la plenitud

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52alcanzada por Roberto Friol, desde Alcin al fuego a Tramontana. Eruditos artculos y ensayos constituyen la columna vertebral del volumen siguiente correspondiente al nmero dostres: “Una extravagancia cartogrfica” del abogado cubano, re sidente en los Estados Unidos, Emilio Cueto, poseedor de la ms completa coleccin de documentos sobre Cuba, especialmente publicados en el extranjero; “El sabio Felipe Poey, latinista”, del profesor Amaury B. Carbn Sierra; el ensayo “Cuba ante los retos del nuevo mileno” del doctor Armando Hart Dvalos; mientras, la historiadora Elena Alavz abre puertas al decisivo ao 1927, el doctor Jos Lpez Snchez nos enorgullece con su “Pasin heroica de Gandhi”, y el director Acosta Matos nos permite la lectura de su “Bill Gates y los abuelos de Saramago”, anlisis de las palabras de este Premio Nobel referidas a esos dos gremios que se nutren mutuamente: los escritores y los bibliotecarios. Se cierra el ao con un nmero dedicado por completo a Alejo Carpentier con motivo de su 95 cumpleaos. Un amplio y antolgico sumario convierte este volumen en obra imprescindible dentro de la bibliografa de este cubano universal, uno de los mximos artfices de la prosa castellana, quien a partir de 1972 donara, en vida, su papelera a la Biblioteca Nacional. Presiden los contenidos un texto de la doctora Graziella Pogolotti sobre ese retablo de maravillas que trajera an indito Carpentier a Cuba en 1959, despus de sus aos venezolanos: El siglo de las luces y el Festival del Libro Cubano. Le siguen relevantes estudios sobre su Historia de lunas El reino de este mundo, El siglo de las luces Los advertidos y El acoso A ello se suma la interpretacin de temas especficos desprendidos de su obra: los cdigos clsicos, el teatro griego y la recepcin de los textos clsicos, la fraseologa en su obra, su visin postmodernista, un proyecto de diccionario, una aproximacin a la fundacin que lleva su nombre, reseas de libros y el segundo suplemento a su inmensa bibliografa.52 Adems, se renen los cuatro trabajos que dedicara Carpentier a Lydia Cabrera para rendirle homenaje a una de las grandes investigadoras cubanas del siglo XX, en su centenario. Con este nmero, la Revista logra un mejor diseo de cubierta, realizado por Luis Juan Garzn, quien la contracubierta inicia la seccin “Del Patio…”, en la cual se reproducen hasta hoy obras plsticas de jvenes creadores y de otros consagrados. A partir del ao 2000 se publican dos nmeros dobles al ao, pues por excepcin, en 1999 se lograron tres. Un merecido homenaje se le rinde a Roberto Fernndez Retamar con motivo de su cumpleaos 70. El volumen correspondiente al nmero uno-dos del 2000 le felicita y le agradece el donativo que de su coleccin hiciera al patrimonio bibliogrfico de la nacin diez aos antes. Profesores y estudiosos de la cultura cubana que con orgullo siempre sern sus alumnos, crticos cercanos a su contemporaneidad, amigos y admiradores, entraables todos, dejan constancia en sus trabajos del respeto y admiracin que merece y merecer siempre esta figura imprescindible de nuestra literatura. El segundo y ltimo volumen del 2000 (tres-cuatro) festej

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53 los 90 aos de Jos Lezama Lima y el centenario del pintor Carlos Enrquez. La seccin “En los 90 aos de Lezama Lima” incluy estudios sobre su espiritualidad martiana, su “Oda a Julin del Casal”, su casa de la calle Trocadero 162, su presencia soterrada en la novela El vuelo del gato de Abel Prieto Jimnez, reseas de libros sobre su obra, y el control bibliogrfico que complementa la bibliografa primera.53En el centenario de Carlos Enrquez la doctora Graziella Pogolotti se refiere a las afinidades electivas entre el pintor y su padre Marcelo Pogolotti, “[…] quienes vivieron la aventura de la vanguardia y soaron con un mundo ms justo”. Luz Merino nos presenta al Carlos Enrquez, crtico de arte, con una seleccin de seis textos del archivo personal del pintor. El primer nmero del ao 2001 (enero-junio) homenajea a uno de los ms ilustres colaboradores de la Revista, a Cintio Vitier, quien tambin hizo posible su existencia, junto a la doctora Freyre, a partir de 1959. De principio a fin este nmero es totalmente monogrfico, desde el “Umbral” hasta la “Bibliografa” reveladora de sus ms de 60 aos con la poesa, cuerpo bibliogrfico que sostiene y contiene la obra extraordinaria de un hombre extraordinario. Estudios y testimonios de crticos, amigos y compaeros de trabajo reconocen al poeta, al investigador, y al autor de Ese sol del mundo moral mientras en el editorial, el director lo califica como “[…] testigo virtuoso de su tiempo […]. Va por el mundo recordndonos los altos deberes que se contraen por el solo hecho de nacer en este suelo, donde todos venimos de abuelo mamb y de padre maestro”. El segundo volumen, tambin monogrfico, celebra el centenario de la Biblioteca Nacional de Cuba con dos secciones: “En Busca del Tiempo Perdido” y “Los Trabajos y los Das”. La primera incluye documentos fundacionales, testimonios y recuerdos de quienes debieron y deben a la institucin sus razones de ser. La Revista vuelve a publicar, entre otros materiales, la historia de la institucin escrita por su segundo director Francisco de Paula Coronado,54 el acta de colocacin de la primera piedra del edificio,55 firmada por Antonio Mara Eligio de la Puente, y la “Resolucin”56 dictada por la primera directora, en la etapa revolucionaria, la doctora Mara Teresa Freyre de Andrade. Su subdirectora, Maruja Iglesias Tauler, nos lega con su testimonio la prueba ms contundente del renacimiento de la centenaria Biblioteca,Portada de la Revista en homenaje al centenario de la Biblioteca Nacional de Cuba Jos Mart. 2001

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54en 1959. En “Los Trabajos y los Das” se incluyen estudios sobre el control bibliogrfico de las colecciones del sigloXIX; el patrimonio documental, su difusin, proteccin y defensa; la adqui sicin y la bibliografa de fondos personales de grandes figuras de la cultura cubana, y un recuento histrico de los primeros 100 aos de la Biblioteca Nacional, ensayo de Eliades Acosta Matos, quien demuestra que la venerable institucin ha perdurado porque desde sus orgenes ha tenido el inmenso poder de servir a su pueblo. Este nmero sobre tiempos pasados con ganancias inestimables, en medio de tantos trabajos y tantos das febriles, ser siempre documento de consulta imprescindible para la historia de nuestra Biblioteca y de su Revista, sin olvidar el nmero de su 80 aniversario,57 ambos complementarios como fuentes histricas inapelables. Desde el ao 2002 hasta nuestros das la estructura interna de la Revista, nacida de sus contenidos, se perfila en secciones fijas: “Aniversarios” y/o “Centenarios”, “Meditaciones Histricas y Literarias”, “Crnicas”, “Documentos Raros”, “Libros” (reseas), y “En la Biblioteca”. La primera seccin no olvida a grandes figuras y hechos histricos significativos; la segunda, plena de enjundiosos y reveladores textos cambiara su nombre por “Meditaciones” a partir del primer volumen del 2004; “Crnicas”, vieja seccin aparecida tambin como “Crnica” en la dcada del 60; “Documentos Raros” a cargo del profesor Amaury B. Carbn Sierra, responsable de la seleccin de textos y de las traducciones del latn al espaol, quien hizo posible los viejos propsitos de esta Revista desde este volumen, hasta ms all de su muerte acaecida en el ao 2007; “Libros”, denominada tambin “Reseas de Libros” o “Crtica Bibliogrfica” o “Bibliogrficas”, la ms antigua de las secciones; y “En la Biblioteca”, tan cercana a la “Miscelnea” de la tercera poca, incluye testimonios, proyectos y realizaciones, relativos a la vida cultural de la Biblioteca Nacional. Tres aniversarios celebra el primer volumen del ao 2002: los centenarios del Poeta Nacional Nicols Guilln y del pintor Marcelo Pogolotti, y de la Repblica de Cuba. Los estudios sobre Guilln de Nancy Morejn, Luis Suardaz, Salvador Bueno, Virgilio Lpez Lemus, Ana Cairo y Elina Miranda Cancela interpretan diversas facetas del poeta que supo elevar lo popular a lo ms alto de la cultura cubana, y expresar nuestras esencias hacindolas trascender a planos universales. Y de ese grande de la pintura cubana, Marcelo Pogolotti, escribe su hija, la doctora Graziella Pogolotti, refirindose a la mirada del pintor hacia la historia y su contemporaneidad, y hacia dentro de s cuando su memoria “se convirti en fuente de vivencias renovadas”. El centenario de la Repblica de Cuba mereci objetivos anlisis de sus luces y sombras, necesario conocimiento de este pedazo de nuestra historia que es preciso estudiar para entender mejor los aos que le antecedieron y los que le sucedieron. Temas diversos como cultura, historiografa, arte, bibliografa, filosofa y cine y el prlogo de Eliades Acosta Matos a la obra Noticias de la Repblica58 conforman este dossier En las pginas finales, la “Bibliografa de Csar

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55Garca del Pino” compilada por Josefina Garca Carranza en homenaje a sus 70 aos y publicada con motivo de su 80 cumpleaos. Garca del Pino ha colaborado en nuestra Revista desde 1968 con ms de 15 enjundiosos textos. El segundo volumen del ao celebra los centenarios de tres grandes de nuestra cultura: Dulce Mara Loynaz, Wifredo Lam y Enrique Labrador Ruiz. Luis Suardaz nos narra cmo recorri la poesa de Dulce Mara Loynaz, en especial sus Juegos de agua hasta llegar a su poema “El agua rebelada” donde “el amor se hace violento como los golpes del agua que destruye los sembrados”. En el spero jardn de la Loynaz, la tambin poetisa y ensayista Mercedes Santos Moray nos presenta a la mujer de fe profunda y sinceramente cristiana, capaz de doblarse ante un huracn, pero asimismo de mantenerse firme sobre su alma. En “El amor desteje el tiempo dorado por el Nilo”, de Ivette Fuentes de la Paz, leemos que la “Carta de amor al Tut-Ank-Amen” de la Loynaz nunca tuvo reclamo de respuesta, porque fue como hablarle al silencio. Los 100 aos de Wifredo Lam son celebrados con crnicas de Alejo Carpentier, Jorge Maach y Lisandro Otero, y por el 40 aniversario de la muerte de J. A. Baragao y el 50 de su primer poemario Cambiar la vida aparecen algunas pginas de su libro Lam publicado en 1958. Y con un ensayo de Adis Barrios titulado “El laberinto en la esttica personal de Enrique Labrador Ruiz”59 y una seleccin de sus crnicas, ms otros textos ensaysticos, compilados por Ana Cairo, la Revista recuerda el centenario de este novelista. La seccin “Meditaciones Histricas y Literarias” guarda espacios para Carlos Manuel de Cspedes, Jos Mart, Luis Rogelio Nogueras, Ambrosio Fornet, y Alba de Cspedes, entre otros. Adems, en una eventual seccin titulada “Vigencias” aparece el discurso de Ricardo Alarcn de Quesada al recibir Cintio Vitier la Orden Jos Mart, y las palabras del homenajeado en esa ocasin. El primer volumen del 2003 fue dedicado al 80 cumpleaos de la poetisa y ensayista Fina Garca Marruz, al sesquicentenario del Apstol Jos Mart y al centenario del periodista y diplomtico cubano Luis Amado Blanco. Le precede el siempre imprescindible “Umbral” de Eliades Acosta Matos. Un ensayo indito da a conocer Fina Garca Marruz: “En torno a un cuento y una novela de Garca Mrquez: Un seor muy viejo con unas alas enormes” y El amor en los tiempos del clera” En el cuento la poetisa ve al soterrado poeta que dej atrs el singular novelista, y en la novela el amor como nica poltica verdadera. Cintio Vitier, en “Sobre la poesa de Fina…” recuerda lo que escribiera en su antologa Diez poetas cubanos en 1948. Otros colaboradores como monseor Carlos Manuel de Cspedes, Jorge Luis Arcos, Rafael Almanza, Carmen Surez Len, Mercedes Santos Moray, Mayern Bello, Ivette Fuentes, Elina Miranda y Susana Cella interpretan la obra potica y ensaystica de quien es ejemplo de sencillez y grandeza. Testimonios de Rafael Cepeda, Caridad Atencio, Araceli Garca Carranza y Adolfo

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56Ham, las reseas de algunos de sus libros, y la “Bibliografa” compilada por Josefina Garca Carranza y Araceli Garca Carranza favorecen an ms el conocimiento de la ms grande poetisa del siglo XX cubano. Adems, esta Revista celebra el 150 aniversario del nacimiento del Apstol Jos Mart con estudios de Nydia Sarabia, Amaury B. Carbn Sierra y Jess Dueas. Y con un ensayo de Luis Suardaz y crnicas seleccionadas por Germn Amado Blanco la publicacin celebra el centenario de Luis Amado Blanco. En “Meditaciones”, un estudio sobre el Papel Peridico de la Havana y otro acerca de Paradiso de Jos Lezama Lima, ambos relacionados con la obra ensaystica y potica de Fina Garca Marruz. Las secciones “Documentos Raros”, “En la Biblioteca” y “Libros” contienen dos elegas dedicadas al obispo Espada, traducidas del latn; la valoracin de Francisco Prez Guzmn sobre el Premio Nacional de Ciencias Sociales concedido a Zoila Lapique, y tres reseas de libros a cargo de Ana Cairo, Enrique Lpez Mesa y Jess Dueas. El 2003 es ao de volmenes excepcionales. En una segunda oportunidad se logra un nmero imprescindible para el estudio del Asalto al Cuartel Moncada. Un texto del lder cubano Fidel Castro titulado “El Movimiento 26 de Julio”60abre puertas a las investigaciones que le suceden: Marta Rojas, testigo excepcional del hecho, ofrece un extenso testimonio sobre el Asalto y La historia me absolver; Natalia Revuelta titula su texto, tambin testimonial, “Tres madrugadas”; Csar Gmez Chacn se acerca a la biografa de Ral Gmez Garca; Julio Garca Oliveras establece las relaciones entre Jos Antonio Echevarra y el Movimiento 26 de Julio; Jorge Renato Guitart da a conocer reveladoras cartas entre Ren Guitart y Hayde Santamara; Maril Uralde presenta los hechos del Moncada ante la tinta oficialista; Jos M. Leiva Mestres, el 26 de Julio en las efemrides de Cuba, y Servando Valds Snchez y Federico Chang Pon, sendos textos sobre las relaciones militares Cuba-Estados Unidos (1952-1956) y el militarismo batistiano, respectivamente. Elena Alavz y Ana Cairo reflexionan, en textos independientes, sobre la juventud ortodoxa; y la “Bibliografa del Asalto al Cuartel Moncada. Suplemento 19872002” de Josefina Garca Carranza y Araceli Garca Carranza, ofrece una informacin casi exhaustiva al complementar repertorios anteriores.61Este volumen no olvida el bicentenario de Jos Mara Heredia con textos exegticos de Salvador Bueno, Carmen Surez Len, Amaury B. Carbn Sierra, Salvador Arias y Mercedes Pereira Torres. Por ltimo, una crnica de Mercedes Santos Moray sobre el film Suite Habana, y una resea de Marta Beatriz Armenteros sobre La novela de mi vida de Leonardo Padura. En enero del ao 2004 la Revista cumpli su 95 aniversario y lo celebra al publicar en su primer volumen del ao un estudio de Jos Antonio Garca Molina sobre el poema “La Florida” del fraile franciscano Alonso Gregorio de Escobedo, escrito sobre Cuba, una dcada antes que Espejo de Paciencia (1608). Singular aporte de los intelectuales espaoles lvaro Salvador y ngel Esteban del Campo hallado en la

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57Biblioteca Nacional de Espaa, y publicado en el primer volumen de la antologa de poesa cubana preparada por ambos investigadores. En “Aniversarios” aparece una evocacin del 13 de marzo de 1957 en la voz de Juan Nuiry Snchez, uno de sus protagonistas, mientras ngel Augier recuerda a Enrique Loynaz en su centenario. La seccin “Meditaciones” ofrece los argumentos de Paul Estrade contra los “errores” cometidos por Mart, en opinin de Daniel Romn, y estudios sobre Harold Gramatges, Jos de la Luz y Caballero, Joaqun Mara Machado de Asss, Salvador Bueno, don Fernando Ortiz y Alberto Mndez. “Crnicas” exalta el mundo interior del Guerrillero Heroico, visto por Jess Dueas; y otros colaboradores como Nydia Sarabia, Martica B. Armenteros, Roberto Casanueva y Newton Briones evocan figuras y hechos de nuestra inmensa cultura cubana. “Libros” resea los repertorios bibliogrficos: La Habana: puerto y ciudad, y la Biobibliografa de Lisandro Otero; y otros ttulos como La maleta perdida, de Marta Rojas; y Grandes momentos del ballet romntico en Cuba de Francisco Rey Alfonso, entre otros. La pluralidad de temas literarios e histricos y culturales, y de grandes figuras estudiadas por un grupo selecto de colaboradores siguen garantizando el universo cultural de la Revista. El segundo nmero del 2004 no poda olvidar el centenario de Alejo Carpentier y se nutre con algunos estudios presentados en el Seminario Internacional Alejo Carpentier y Espaa celebrado en la Universidad de Santiago de Compostela, en abril de ese ao, y con otros presentados en la Jornada Cultural que tuvo lugar en la Biblioteca Nacional de Madrid, en esa misma fecha. Celebra as nuestra publicacin este centenario con textos sobre Carpentier y Espaa: de Eliades Acosta Matos, Luis Racionero, Jos Buscaglia, Araceli Garca Carranza, Jos Antonio Baujn, Luz Merino y Ana Cairo, precedidos por el “Umbral” del director de la Revista sobre “Alejo Carpentier y el canon occidental de Harold Bloom”. Otros textos, como el prlogo de Ambrosio Fornet a la coleccin Relato Licenciado Vidriera, de la Universidad Nacional Autnoma de Mxico (UNAM); la lengua en la obra carpenteriana, de Marlen A. Domnguez; un erudito texto sobre La aprendiz de bruja, de Elina Miranda Cancela; ruptura, crisis y continuidad en El acoso de Leonardo Padura; la relacin de Carpentier con Eliseo Subiela y su film La conquista del paraso (1980), de Luciano Castillo; la admiracin de Mercedes Santos Moray al volver a Alejo en su centenario; y el homenaje de la Biblioteca Nacional, de Martica Beatriz Armenteros, forman parte de este nmero que desde su aparicin es uno de los documentos crticos imprescindibles dentro de la bibliografa carpenteriana. En “Meditaciones” se encuentran las palabras pronunciadas por Eliades Acosta Matos en la apertura del ciclo terico de la exposicin Mirar a los 60, organizado por el Museo Nacional de Bellas Artes, y el estudio de Marcia Medina sobre lectura y libertad en Cuba. Cierran este volumen los “Documentos Raros” de Amaury B. Carbn Sierra, reseas de libros y las crnicas de Mercedes Santos Moray y Nydia Sarabia.

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58Bajo el ttulo “Y en memoria de quienes siempre estarn presentes” el “Umbral” correspondiente al primer volumen del 2005 recuerda al ex director de la Biblioteca Nacional, Luis Suardaz, recientemente fallecido, quien haba escrito para ese nmero un estudio titulado “La Florida un poema cubano del sigloXVI?”, ensayo que complementa al de Jos Antonio Garca Molina publicado en el primer volumen del 2004. En la seccin “Aniversarios”, la Revista celebra el 400 aniversario de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha (1605-2005) con una acotacin bibliogrfica acerca de Cervantes en Carpentier; un comentario a una edicin olvidada de esta obra publicada en Cuba, en 1905, y la presencia del caballero de la triste figura en el alma cubana. El centenario de la muerte de Mximo Gmez se recuerda con los ensayos magistrales de Eliades Acosta Matos y del intelectual dominicano Emilio Cordero Michel, as como el cincuentenario de El Mgano, “[…] punto de giro en la historia del cine cubano”, tal como expresa la autora de este texto, Mercedes Santos Moray. Y como ecos del centenario de Alejo Carpentier, esta seccin publica dos ensayos, uno, sobre Concierto barroco y otro acerca de “Espaa en El siglo de las luces”, de Roberto Mndez, y Graziella Pogolotti, respectivamente. Un amplio espectro ofrece la seccin “Meditaciones” con textos sobre msica cubana, la Guerra del 95, la gran figura del Padre de la Patria, Carlos Manuel de Cspedes, y un hallazgo revelador sobre la visin poltica de don Fernando Ortiz. Tambin se aborda la ensaystica de Juan Marinello, los aos americanos de Mercedes Pint, la experiencia del Teatro Escambray, y las palabras de Pablo Pacheco en la entrega del Premio Nacional de Investigaciones Culturales 2003. En el segundo volumen de ese ao, el director de la Revista recuerda el centenario del natalicio de Jean Paul Sartre y en “Aniversarios” resuenan los ecos de los 400 aos de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, con los ensayos de Leonor Amaro Cano y Miguel Romero Saz. La Revista no olvida los 75 aos de Roberto Fernndez Retamar y lo celebra con el texto “La Itaca de Roberto Fernndez Retamar”, de Elina Miranda Cancela. “Meditaciones” desentraa, una vez ms, novedosos aspectos de nuestra historia y nuestra literatura mediante estudios sobre relevantes figuras como Jos Lezama Lima, Juan Marinello, don Fernando Ortiz y Jos Mara Chacn y Calvo. Aade tambin textos con temas referidos a la identidad cultural, los escudos cubanos, y el deporte universitario. Un interesante trabajo de Csar Garca del Pino sobre el agente secreto Juan de la Cosa; un certero comentario del doctor Armando Hart Dvalos sobre El Apocalipsis segn San George, de Eliades Acosta, y un ensayo sobre la revista Pensamiento Crtico de Vilma Ponce Surez completan esta seccin diversa, pero siempre plena de novedosas propuestas. El volumen primero del 2006 est dedicado al 70 aniversario de la muerte del poeta Bonifacio Byrne, el 30 de la muerte del tambin poeta Jos Lezama Lima, y al 80 cumpleaos del lder cubano Fidel Castro. Por ello, ins-

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59pirado en estos aniversarios, su “Umbral”el director lo titula “Lo esencial invisible de la patria”: “[…] abrazo profundo […], donde se entrelazan el logos de la poesa y el logos de la historia, que son uno y lo mismo”. Dos profesoras de la Universidad de La Habana, Denia Garca Ronda e Iraida Rodrguez, se refieren a la posicin de Bonifacio Byrne ante la intervencin y a Byrne como poeta, respectivamente. En “Meditaciones” aparecen estudios sobre la emigracin cubana en Cayo Hueso, de Consuelo Stebbins; sobre el tema indgena en publicaciones peridicas cubanas del siglo XIX, de Jos Antonio Garca Molina; los esclavos cubanos en la fbrica de El Pedroso, de Antonio Villalba; Julin del Casal, de Carmen Surez Len, y otros textos acerca de la arqueologa, la msica en Jos Mart, el rotarismo en Cuba, Pablo de la Torriente en Nueva York, una pea de pera en La Habana, la controversia del siglo entre Jess Orta Ruiz ( El Indio Nabor ) y Angelito Valiente, y las palabras de Pablo Pacheco al recibir el Premio Nacional de Edicin 2005, as como una aproximacin bibliogrfica a la recepcin de Cuba en los pases de habla alemana. En su segundo volumen, la Revista recuerda el dcimo aniversario de la muerte del doctor Jos Antonio Portuondo con un ensayo de Armando Cristbal Prez, en torno a su obra sobre el herosmo intelectual y con testimonios de alumnos y amigos entraables. En el “Umbral”, el director de la reconoce al escritor de raigambre cubana, y al hombre sabio y sensible, siempre al servicio de las mejores causas. Investigadores del Instituto de Historia de Cuba reconstruyen el desembarco del Granma (1956) con motivo de los 50 aos de este hecho histrico. Los cincuentenarios de La recurva de Jos Antonio Ramos, y del poema “Las voces”, de Luis Suardaz son tambin recordados por la profesora Iraida Rodrguez, y el poeta Luis Marr, quien presenta el poema antes citado. “Meditaciones” incluye el prlogo de Virgilio Lpez Lemus a Biografa del tiempo, de Suardaz; el ensayo “Almendra, las identidades culturales y el choque de civilizaciones”, de Eliades Acosta; un texto indito de Julio Le Riverend sobre Cristbal Coln; un ensayo sobre el fenmeno bibliogrfico, de Emilio Setin; la verdadera historia de Cayo Confites, de Elena Alavz; los intelectuales y la poltica en Cuba (1959-1961), de Julio Csar Guanche; la refutacin de Jess Dueas al errneo libro de Daniel Romn sobre nuestro Jos Mart; la historia de la Ctedra Mara Villar Buceta, de Vilma Ponce, investigadora que hace realidad este homenaje de la Biblioteca Nacional, y la tarea de integracin y unidad de Nuestra Amrica, vista por Roberto Valds. En “Crnicas”, la Revista celebra el 85 cumpleaos de Cintio Vitier con un texto de Mercedes Santos Moray, y se nos presenta otro de Zoila Lapique, el cual recuerda al historiador Francisco Prez Guzmn. A fines del ao 2006, la direccin y su redaccin proyectaron los dos nmeros del ao 2007, dedicados a los centenarios de Ral Roa Garca y a Eduardo Chibs Ribas. Para el primero, dedicado al Canciller de la Dignidad, la Revista cont con la estimable colaboracin de su hijo, el doctor Ral Roa

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60Kour, quien publica en el volumen correspondiente “Los cien aos de Roa”, breve ensayo biogrfico en donde recuerda con sano orgullo el ejemplo combativo, culto y revolucionario de su padre. En el extenso sumario figuran ensayos de Fina Garca Marruz, Juan Nuiry Snchez, Julio A. Garca Oliveras, Lisandro Otero, Ana Cairo, Carmen Gmez Garca, Juana Rosales y Francisca Lpez Civeira, entre otros, as como testimonios de familiares, amigos y colaboradores cercanos. El breve e inmenso poema de Cintio Vitier titulado “Ardiendo pura”, inspirado en la intervencin de Roa en las Naciones Unidas, en abril de 1977, completa esta bibliografa-homenaje al imprescindible combatiente en la historia de la diplomacia cubana. Se aaden a esta seccin “Aniversarios”, textos de Caridad Massn Sena sobre Juan Marinello y la repblica espaola, a 70 aos de la Guerra Civil, y “El Manifiesto Avancista de 1927”, de Ana Surez Daz, con motivo de los 80 aos de la Revista de Avance En “Meditaciones”, aparece un ensayo sobre el neolenguaje como estrategia de dominacin imperial, de Eliades Acosta Matos; un estudio sobre el general Alberto Nodarse, del profesor Pedro Mndez Daz, y una interpretacin literaria de la doctora Mara Dolores Ortiz, sobre la poetisa Dulce Mara Loynaz. Entre las “Crnicas”, Mercedes Santos Moray celebra el Premio Neruda que recibiera Fina Garca Marruz, as como la maestra de Zoila Lapique; Jess Dueas Becerra responde al artculo “Enterrar a Mart”, publicado en el diario The Miami Herald y Amaury B. Carbn Sierra nos lega el recuerdo de su vida y su obra ejemplares. En el “Umbral”, de ese nmero uno-dos del 2007, el director de la Biblioteca Nacional y de la publicacin, Eliades Acosta Matos, se despide despus de diez aos de impecable ejecutoria, orgulloso de haber trado de vuelta la Revista despus de seis largos aos. El segundo volumen del ao fue dedicado a la memoria de Eduardo Chibs Ribas. Encabezan este homenaje las “Reflexiones” del lder cubano Fidel Castro, aparecidas en distintas publicaciones cubanas el 25 de agosto de 2007, da del centenario del nacimiento del fundador del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxos), y el poema “De donde crece la palma”, de Pablo Armando Fernndez. En la seccin “Aniversarios”, textos escogidos de quienes vivieron el chibasismo, de quienes lo han estudiado desde una perspectiva histrica moderna, y de los que por sus aos jvenes lo valoran desde nuestro presente. Entre otros colaboradores: Armando Hart Dvalos, Elena Alavz, Juan Nuiry Snchez, Faustino Prez, Natalia Revuelta, Francisca Lpez Civeira, Jess Dueas, Mario Antonio Padilla, Leonel Mazas y Lourdes Castelln, logran una antologa necesaria para el estudio de esa breve etapa de nuestra historia que lidereara un hombre de vergenza. Esta seccin de “Aniversarios” tambin recuerda los 40 aos de la desaparicin fsica de Ernesto Che Guevara con la evocacin al Guerrillero Heroico desde las revistas cubanas de la dcada del 60, de Vilma Ponce Surez. En “Meditaciones”, pueden leerse las palabras de Fina Garca Marruz al recibir el Premio

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61Neruda; el discurso de Eusebio Leal Spengler sobre Francisco de Miranda pronunciado en el Colegio Universitario de San Gernimo de La Habana, ante la presencia de Hugo Chvez Fras, presidente de la Repblica Bolivariana de Venezuela. Adis Barrios interpreta dos crnicas de nuestro Jos Mart; Nydia Sarabia se refiere a la Guerra Hispano-Cubano-Americana; Carmen Surez Len recuerda la trayectoria cubana de Vicente Rocafuerte; Flix Julio Alfonso, la condicin humana de Eduardo Torres Cuevas, y Newton Briones reflexiona sobre la infame tirana de Fulgencio Batista. Vuelven, para quedarse, los “Documentos Raros” a cargo de Amaury B. Carbn Sierra, quien legara algunos textos ms antes de su prematura muerte; y en “Crnicas”, el doctor Dueas nos recuerda a ese crtico mayor que fuera Salvador Bueno, inolvidable jefe de redaccin de esta Revista, y Mercedes Santos Moray evoca a esa “proeza viva” que fuera Samuel Feijo, a 15 aos de su muerte. En el “Umbral” del nmero trescuatro del 2007, el nuevo director de la Biblioteca Nacional y de su Revista, Eduardo Torres Cuevas, confiesa cmo traspasaba el umbral de la institucin y cmo hoy lo cruza con pudor, sobrecogido por su historia y por su Revista. Torres Cuevas recuerda la impronta de Eliades Acosta Matos, quien queda ya como parte de esta historia y al referirse a la publicacin nos dice que constituye, desde su fundacin, un referente que no podr ser obviado por aquellos que, ms que buscar la moda intelectual, aspiran a nutrir su proyecto de vida y su pensamiento, y cmo con cada una de sus ediciones, la Revista ha creado conocimiento actual, ha expandido cultura y ha contribuido a la formacin de la memoria histrica sobre la base de los fondos documentales, bibliogrficos y sonoros de la Biblioteca, y sobre la base de las inves tigaciones de todos los que alguna vez trabajaron en sus salas o en cualquier otro centro o fondo documental del pas o de otras partes del mundo. El nuevo director la valora a las puertas de su centenario. Y en el ao 2008, la Revista recuerda la ofensiva revolucionaria de 1958, otra vez con la colaboracin de los investigadores del Instituto de Historia de Cuba, y en su segundo volumen del ao homenajea a la Universidad de La Habana en su 280 aniversario. Cuatro etapas o pocas ha vivido la Revista de la Biblioteca Nacional en sus primeros 100 aos. Por sus contenidos, verdaderos aportes al conocimiento y promocin de la literatura, la historia, la bibliografa y la cultura cubanas, ha sido calificada con justeza como una publicacin peridica enciclopdica. Y as ha sido y es la Revista de la Biblioteca y de sus trabajadores, la Revista de sus directores don Domingo Figarola Caneda, Lilia Castro Morales, Mara Teresa Freyre de Andrade, Cintio Vitier, Rene Mndez Capote, Juan Prez de la Riva, Julio Le Riverend Brusone, Eliades Acosta Matos y Eduardo Torres Cuevas, la Revista de sus jefes de redaccin, y de sus secretarias y secretario de redaccin o de sus redactores, la Revista de todos los colectivos que la hicieron posible en los aos 1909-1913, 1949-1958, 19591993 y 1999-2009. En fin, la Revista

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62de la Biblioteca Nacional Jos Mart, ya convertida en una venerable institucin de la cultura cubana, con razones ms que suficientes para seguir viviendo otros cientos de aos ms. Notas1 Figarola Caneda, Domingo. Proemio. Revista de la Biblioteca Nacional (La Habana) 1(1):s.p.; 31 en.-28 febr. 1909.2 De la elega a la muerte de don Jos de la Luz y Caballero de Joaqun Lorenzo Luaces.3 Correspondencia familiar escrita por un joven de treinta y tantos aos (Jos de la Luz y Caballero haba nacido en 1800) a un amigo muy querido nacido diez aos despus.4 Figarola Caneda, Domingo. Para el Museo Nacional. Revista de la Biblioteca Nacional 1(1):[25]-30; 31 en.-28 febr. 1909.5 Escritor y novelista cubano. En 1884 publica sus primeros artculos de costumbres en la Revista de Cuba y en La Habana Elegante bajo el anagrama R. E. Maz. Apenas tres aos despus su novela Mi to el empleado (Barcelona, 1887) recibira favorables crticas nada menos que de Cirilo Villaverde, Jos Mart, Manuel de la Cruz y Enrique Jos Varona.6 En esta Galera ya existan desde 1908 los leos de Antonio Bachiller y Morales, Jos Antonio Cortina, Domingo del Monte, Francisco Jimeno, Jos Silverio Jorrn (donativo de su nieto, el seor Leonardo Zorzano Jorrn), Vidal Morales y Morales (donativo de su hijo el doctor Vidal Morales y Flores de Apodaca) y Nstor Ponce de Len (donativo de sus hijos). Y desde 1909 se haba enriquecido con los retratos de Ricardo del Monte, Eduardo Machado y Jos Manuel Mestre.7 Gaceta Oficial, 4 de abril de 1911, pp. 37133714.8 dem.9 El doctor Bustamante, obedeciendo a tradiciones bibliogrficas, adopt un ex libris propio y pidi que su donacin fuera conservada como un conjunto propio provista de un catlogo particular.10 Transcribe dos folletos que consultara en el Archivo General de Indias, Seccin Audiencia de Cuba, legajo 1826, as como varios manuscritos referentes a J. A.T. Vase Trelles, Carlos M. Un precursor de la independencia de Cuba: Don Jos lvarez de Toledo. Discurso ledo en la recepcin pblica de 11 de junio de 1926. La Habana: Imprenta El Siglo XX, 1926.11 En 1949 la Revista publica un nmero correspondiente al tomo uno con 72 pginas, y en 1950, los nmeros dos-cuatro tambin correspondientes a este tomo con paginacin independiente.12 Este tomo apareci con paginacin consecutiva (272 pginas).13 Palabras en la dedicatoria que le escribiera Jos Mart al obsequiarle su traduccin de la novela Ramona, de Helen Hunt Jackson.14 La ceremonia de la colocacin de la primera piedra de la Biblioteca Nacional tuvo lugar el 28 de enero de 1952. Vase nmero dos de la Revista de ese ao.15 Los cuatro nmeros de 1953 corresponden al tomo cuatro de esta segunda poca.16 Los cuatro nmeros de 1954 corresponden al ao cinco o tomo cinco de la Revista de esta segunda poca.17 Los cuatro nmeros de 1955 corresponden al ao seis o tomo seis de la Revista de esta segunda poca.18 Nieto Cortadillas recibi por este trabajo el Premio Jos Pellicer que otorgaba el Instituto Internacional de Genealoga y Herldica de Espaa (17 de marzo de 1956).19 Otra vez la Revista logra cuatro nmeros correspondientes al ao siete o tomo siete.20 Correspondientes al ao ocho o tomo ocho.21 Prez de la Riva, Juan. “Introduccin”. En Garca Carranza, Araceli. ndice de la Revista de la Biblioteca Nacional Jos Mart. La Habana, 1975.22 Tacn y Rosique, Miguel. Correspondencia reservada del Capitn General Don Miguel Tacn, con el gobierno de Madrid: 1834-1836. El General Tacn y su poca / Introd., notas y bibliografa por Juan Prez de la Riva. La Habana: Biblioteca Nacional Jos Mart, Departamento de Coleccin Cubana, 1963. 434 p.: il.

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6323 Consejo de Redaccin: Mara Teresa Freyre de Andrade, Argeliers Len, Mario Parajn, Eliseo Diego, Juan Prez de la Riva, Aleida Plasencia, Amalia Rodrguez, Cintio Vitier. Secretaria de Redaccin: Graziella Pogolotti. Publicacin al cuidado de Emilio Setin.24 Este poema prcticamente indito parece haberse publicado en Mxico en 1763 bajo el ttulo de “La Amrica dolorosa” y permaneci desconocido para los cubanos hasta que Francisco Prez de la Riva lo compr en Madrid, unido a un grupo de documentos del siglo XVIII que ms tarde se dieran a conocer en Cuba con motivo del bicentenario de la toma de La Habana por los ingleses.25 Trelles, Carlos Manuel. Ensayo de bibliografa cubana. Matanzas: Imprenta El Escritorio, 1907.26 Segn Aleida Plasencia, esta autora no fue otra que la marquesa de Jstiz de Santa Ana.27 Mart, Jos. Zig-Zags neoyorquinos. La Nacin (Buenos Aires) 18 dic. 1884; El carbn. Su importancia y su obra. La Nacin (Buenos Aires) 8 en. 1885.28 Carlos Manuel Trelles incluy fragmentos de este diario en su El sitio de La Habana y la dominacin britnica, 1925.29 Moreno Fraginals, Manuel. El ingenio. La Habana: Comisin Nacional Cubana de la UNESCO, 1964. t. 1.30 Estudios que posteriormente dieran lugar a su obra Los cules chinos en Cuba: 1847-1880: contribucin al estudio de la inmigracin contratada en El Caribe. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 2000. 468: il. (Sociologa)31 Deschamps Chapeaux, Pedro. El negro en la economa habanera del siglo XIX. 1 ed. La Habana: UNEAC, 1971. 202 p. Premio UNEAC de Ensayo Enrique Jos Varona.32 Garca Marruz, Fina. “Manuel de Zequeira”. En Estudios crticos. La Habana: Departamento de Coleccin Cubana de la Biblioteca Nacional, 1964. pp. [41]-100.33 Lapique Becali, Zoila. Msica colonial cubana en las publicaciones peridicas (1812-1902). La Habana: Editorial Letras Cubanas, 1979. t. 1.34 Smith, Octavio. Para una vida de Santiago Pita. La Habana: Editorial Letras Cubanas, 1978. 145 p. (Coleccin Crtica)35 Gonzlez Carvajal, Ladislao. El Ala Izquierda Estudiantil y su poca. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, Instituto Cubano del Libro, 1974. 528 p.36 Vanse las descripciones en las notas 22 y 29-35.37 Garca Carranza, Araceli. ndice de la Revista de la Biblioteca Nacional Jos Mart (19091969). La Habana: 1975. 379 p.38 Lapique Becali, Zoila. La memoria en las piedras. La Habana: Ediciones Boloa, 2002. 217 p.39 Franco, Jos Luciano. Los palenques de los negros cimarrones La Habana: Departamento de Orientacin Revolucionaria del Comit Central del Partido Comunista de Cuba, 1973. 117 p. _______. Las minas de Santiago del Prado y la rebelin de los cobreros 1530-1800. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1975. 153 p.40 Friol, Roberto. Suite para Juan Francisco Manzano. La Habana: Editorial Arte y Literatura, 1977. 236 p.41 Flor oculta de poesa cubana: siglos XVIII y XIX/ escogida y presentada por Cintio Vitier y Fina Garca Marruz; vietas de Samuel Feijo. La Habana: Editorial Arte y Literatura, 1978. 350 p.: il. (Biblioteca Bsica de Literatura Cubana)42 Le Roy y Glvez, Luis Felipe. A cien aos del 71: el fusilamiento de los estudiantes. La Habana: Instituto Cubano del Libro, Editorial de Ciencias Sociales, 1971. 449 p.: il.43 Sidroc Ramos mientras fue director de la Biblioteca Nacional no ocup nunca la direccin de la Revista, sino que integr su Consejo de Redaccin.44 El nmero tres de 1974 fue dedicado ntegramente a Juan Marinello. Dos trabajos precedieron a la bibliografa: un homenaje de la Revista, de Juan Prez de la Riva, y las palabras de la doctora Vicentina Antua ledas en el Aula Magna de la Universidad de La Habana cuando se le confiriera el grado de profesor emritus.45 Antua, Mara Luisa y Josefina Garca Carranza. Bibliografa de Nicols Guilln. La Habana: Instituto Cubano del Libro, Editorial Orbe, 1975. 379 p. El Suplemento citado abarca los aos 19721977.

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6446 Revista de la Biblioteca Nacional Jos Mart (La Habana) 67(2):96-160; mayo-ag. 1976.47 En este nmero tres de septiembre-diciembre de 1980 se incluyen adems dos textos de la Reunin Cientfica sobre la esclavitud en Cuba celebrada en septiembre de 1979 en el Departamento de Historia del Instituto de Ciencias Sociales de la Academia de Ciencias de Cuba.48 En este nmero se publica el ndice de la Revista de la Biblioteca Nacional de los aos 1976-1980, el perodo 1981-1985 aparece en su nmero tres de 1986, y el correspondiente a la etapa 1986-1990 en el nmero uno de 1990. Vase tambin notas 37 y 46.49 Le Riverend Brusone, Julio. Problemas de la formacin agraria en Cuba: siglo XVI-XVII. La Habana: Biblioteca Nacional Jos Mart, Ministerio de Cultura, 1987. 196 p. Otra ed.: Editorial de Ciencias Sociales, 1992.50 Las dos primeras partes de este texto dado a conocer por Modesto Gonzlez Sedeo fueron publicadas en los nmeros uno, tres-cuatro y cuatro de 1990, y las dos ltimas partes en los nmeros correspondientes a abril-septiembre de 1999 y enero-junio de 2001.51 En esta cuarta poca, Araceli Garca Carranza funge como jefa de redaccin y Marta Beatriz Armenteros como secretaria de redaccin y redactora.52 Garca Carranza, Araceli. Biobibliografa de Alejo Carpentier. La Habana: Editorial Letras Cubanas, 1984. 644 p. _______. _______. Suplemento I. La Habana: Biblioteca Nacional Jos Mart, 1989. 235 p.53 _______. Bibliografa de Jos Lezama Lima. La Habana: Editorial Arte y Literatura, 1998. 281 p.54 Texto publicado en esta Revista, en febrero de 1950, por quien fuera el director de la Biblioteca Nacional desde 1920 hasta su muerte acaecida el 30 de noviembre de 1946.55 Publicado en la Revista de la Biblioteca Nacional… en abril-junio de 1952.56 Resolucin que aparece en el nmero correspondiente a enero-diciembre de 1959.57 Nmero de mayo-agosto de 1981.58 Domnguez, Julio. Noticias de la Repblica. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 2003. t. 1.59 Primer captulo de su libro Labrador Ruiz en su laberinto. La Habana: Editorial Letras Cubanas, 2007. 141 p.60 El original de este documento fue donado a la Biblioteca Nacional por el escritor Lisandro Otero, Premio Nacional de Literatura.61 Hernndez, Miriam. Bibliografa del asalto al cuartel Moncada. La Habana: Editorial Orbes, 1975. 361 p. Garca Carranza, Araceli. Bibliografa del asalto al cuartel Moncada: suplemento 1973-1987. La Habana: Editora Poltica, 1989. 125 p.