Citation
Revista de la Biblioteca Nacional

Material Information

Title:
Revista de la Biblioteca Nacional
Added title page title:
Revista de la Biblioteca Nacional (Havana, Cuba)
Creator:
Biblioteca Nacional (Havana, Cuba)
Biblioteca Nacional José Martí
Place of Publication:
Habana, Cuba
Publisher:
La Biblioteca
Publication Date:
Language:
Spanish
Physical Description:
50 v. : ill. ; 26 cm.

Subjects

Subjects / Keywords:
Bibliography -- Periodicals.
Cuban literature -- Bibliography -- Periodicals.
Cuba -- Bio-bibliography -- Periodicals.
Genre:
serial ( sobekcm )

Notes

Citation/Reference:
Also, Biblioteca Nacional "José Martí". Revista de la Biblioteca Nacional "José Martí" (OCoLC)2454556
Bibliography:
Indexes: T. 1-4, 1949-53 with t.4.
General Note:
Title from cover.

Record Information

Source Institution:
Biblioteca Nacional José Martí
Holding Location:
Biblioteca Nacional José Martí
Rights Management:
Copyright La Biblioteca. Permission granted to University of Florida to digitize and display this item for non-profit research and educational purposes. Any reuse of this item in excess of fair use or other copyright exemptions requires permission of the copyright holder.
Resource Identifier:
2459262 ( OCLC )

Downloads

This item has the following downloads:


Full Text
14-



N.

A
-A




Z 7j
X, kV
nj K
W ... ...
Al '112
aNo
v a
x",

WO V% RX
LA



A MM%,,v Z. MY,
TT
14C v
AR 0 "tF.


pp-1
frm A `ME f


1.4- o
g





4.5
gg N::kk:,


x,
Y.
jm
A V
V1,
S
A N'
im f, qg
M -


A I


. . . . ...
'N N
14

4,1 W
'Y
W 7'r .
E kti J, 4


A y
8XV,
FrAw.


q

N-




4g,
A
Mnwuey.
r
ke, N7 N
P
4w .
Ac


w
'Y
:V
jo.

_Vr.V'N
W,

4-
AX F.


:7f
A











Z



2%
Al
V.1



W-, Na
45 .
WOW Nl
M V

5









_41 'XI
z V,:,IfF
y a
N.


vo
r
v
V.
Aik
J"


15ko 44

































ILI


~.1v
2,... '. : **" "" : : ::.. ..'..

., : .... ... *..'. .:" :'w.' "" '- 2 k,..-, '. ::'" :. :::; ":-..i?


.- ,: . .: j." ,' . ..- ,- ^, , .,, .' .= : : : *:: :
^^ ^ -^ ^ ^ '^ -s ^ .":* 'p *: --*:

















Ij 4-c 14 AJ
*:. *, ;::,, ....,.... : . ,: :* . o. ,A.. .. . .,
,:: ^ ^ ..^ .^^.* ,-" ,; ,^ ,'.. "'" *'"' A '. :^ .; ni ^ ^'* l.: _b ; .- "^ ;.''* ." .* '-:, ^*.*' ^. .
. .:, ,. . , ., L 7W, ,: ,: ,, ., .

...." ,*-. --,v I .. w. .' .. .w _.. k ^ y ,, t. W L. ..: "I
e ',.';',-+-, *,'-'i" A I**,-.,,.. .. . e I.lse,* .; 1,.. K..4iw.-" $ .x " 'q e~. . . .
'*' *,'=: {-. : .*'L. .z- '. . . .* j=*.':.-.. ' ,*. ,,"e .. 77 1. ... .:
: "' ":. '." .. ... ".--,,-e -.. -..'. ,::,::.' .'.%" .-'- '' ''' .';," ...:,'. .. ... .; . .. ... f ",
-" .-; ,, ,. .,,, ,. .K .V.. ... .. ..... .. . ..--' , . ,.'.:
. -.. ,. .. .... : E.-1,,2',, A.,,, I .A... ,,U"R.I, A'"-







,'. 1.. ".
a: *ib.-
4441
((av b I

& Iia^hb1


a Nac~on;~]


os; C


hII


AfiLo 56
j o9:5


I 1
(I Vd 2 *
I. V tdrl

Nuincro .I
ct .-Die.


(.'.ida- autwt;: so: r'c's!c.n-. .-bilizj
con ss opijiiOnes-







TABLA DE CONTENII)O

Elias Entrat9o. Las grandcs corrientes poli-,
ticas en Cuba basti el Autonomis'mo ...

Miguel Barnet. Dos poem; .. .. .. .. .


Grazielta


Po qo!ot~i.


El expresiomismo en la


pintura cubana .. ... .... ....


Luis F. LeRoy y Gdlvez.
Universidad de La H.


La Rcal y Literaria
abana .... .. .


La Isla de Cuba en el siglo XIX vista por ls
extranjeros . .. .. .... .. .....


Juan Perez de ia Riva.


Duvergici- dc Hdauran-


ne. un oven fran.ey vsiLti el ingenio Lac
C a-'. as co 1 -R65; . . . . .. .. .. .. .. .

Cuba y las Antillas. Tra1i6 d: A U.
Cortes y Ludjia Cfimpza .\,, Nr,& s po5 JJu'ri


Perez de


la R~v:


bibliog:M'fice ...................


Pig.


85


.3.. m. po".i--V.


Critical


I V

















DIRECTOR: JUAN PEREZ DE LA RIVA


CONSEJO DE REDACCION:

Maria Teresa Freyre de Andrade, Salvador Bueno, Argeliers Leon,
Manuel Moreno Fraginals, Mario Parajon, Aleida Plasencia, Gra-
ziella Pogolotti, Amalia Rodriguez.

Secretaria de la Redacci6n: Luisa Campuzano.


Canje: Aida Quevedo.


ADMINISTRATION Y REDACCION:

3er. Piso de la Biblioteca Nacional "Jos6 Marti'. Plaza de la Revo-
luci6n. La Habana. Cuba.


Publicacion a! cuidado de Emilio Seti6n.






Las grandes corrientes political

en Cuba hasta el autonomismo"



Elias Enlralgqo
(Decano de la Facultad de Hu-
manidades de la Unwiersidad de
la Habana)


El pueblo cubano desde que empez6 a tener concidencia hist6-
rica en las postrimerias del siglo XVIII, ha sido un pueblo de una
gran sensibilidad political. Muy various y complejos factors han
determinado ese fen6meno: la condici6n insular en primer ter-
mino, la ubicacion geografica en el crucero de dos grandes ma-
nifestaciones culturales, la misma evoluci6on political que le
permiti6, como a ninguna otra nacion de la America Latirla, est0a-
blecer los mas variados contrastes, porque, por aquel dicho po-
pular de que no hay mal que por bien no venga, al pueblo cubano,
quien sabe si lejos de perjudicarle el haberse independizado tres
cuartos de siglo despues de haberlo hecho todas las otras nacio-
nes del centro y del sur de America, eso mismo Ie permiti6 esta-
blecer contrastes, ver altibajos muy variados en sus relaciones
internacionales con Espania, con Inglaterra y con los Estados
Unidos.
En terrminos historicos, no se pueden juzgar fen6menos de
ayer, con criterios, con ideas de tiempos muy posteriors. Cuba
empieza a ser ahora un pais influyente fuera de sus fronicas o
mas propiamente que de sus fronteras, de sus costas" pero ha sido
un pais influido y situado dentro de lo que en terminros histiri-
(1) Conferencia pronunciada en la Biblioteca Naional Jos Marti,
como part del ciclo El pueblo de Cuba y su historic; el dia 23 de
agosto de 1961. Texto revisado sobre la tranrcripclon de la cinta mag-
netoffnica por el Departamento de Coieccikn Cubana.







cos se conoce con el nombre de cultural occidental. Estas corrien-
tes political cubanas del siglo XIX, tienen antecedentes en la
revoluci6n inglesa del siglo XVII, en su liberalism, en su par-
lamentarismo, en su constitucionalismo; en la ilustraci6n o el
despotismo, como queramos llamarlo; en la revoluci6n por la
independencia de los Estados Unidos; en la revoluci6n francesa;
en la independencia de Haiti y en la de las otras naciones latino-
americanas.
Hay, fundamentalmente, tres grandes corrientes political en
nuestro siglo XIX: el reformismo, el anexionismo y el indepen-
dentismo; el autonomismo podemos considerarlo como una deri-
vaci6n, si bien ancha, caudalosa del reformismo; un afluente
caudaloso del reformismo.
El reformismo tiene sus precursores en las postrimerias del
siglo XVIII y comienzos de la centuria decimo-nona, en Francisco
de Arango y Parrefio y Jose Agustin Caballero. Son dos tipos in-
teresantes, interesantes en el orden universal de las ideas e inte-
resantes tambien en el orden local de las mismas. En lo univer-
sal, Francisco de Arango y Parrenio esta hecho en gran media
por el liberalism ingles y por las ideas econ6micas de Adam
Smith. Jose Agustin Caballero es mas product de la filosofia
francesa, del iluminismo, aunque tambien recibe la influencia
del liberalism ingles. En lo local o en lo national, ninguno de
los dos represent todavia el sentimiento de patria y la concien-
cia de naci6n, no se les puede llamar propiamente cubanos, sino
criollos, entendiendo por este vocablo, esa definici6n que da el
diccionario de la Academia en el sentido de hijo de europeo, o
mas propiamente, descendiente de europeo nacido en America;
ninguno de los dos por limitaciones de su tiempo, pudo llegar a
encarnar ese sentimiento de patria y esa conciencia de naci6n.
Los dos, en parte por la influencia iluminista y en parte tambipn
por la influencia enciclopedica, trataron de muy diversas cues-
tiones; pero ya aqui hay que senialar una diferencia: Arango, tipo
mas individualista que Jose Agustin Caballero, se dedic6 a es-
cribir monografias y escribi6 una crecida cantidad de ellas, reco-
gidas en dos tomos voluminosos. Trato de problems politicos,
de problems econ6micos, de problems sociales; se interest, al
igual que Jose Agustin Caballero, por la reform de la ensefian-
za superior; pero, en cambio, Jose Agustin Caballero ampli6 mas









el radio de sus curiosidades intelectuales: no solo se preocup6
por estas cuestioncs por las que se habia preocupado Arango, sino
que tambien se preocupo por problems mas de ideas, por pro-
blemas de cultural. Ahora bien, si a Arango lo tenemos ya per-
fectamente ubicado en obras que llevaron su firma, a Jose Agus-
tin Caballero todavia hay que adivinarlo en articulos del Papel
Periodico, hay que rastrearle el estilo, hay que ver d6nde puede
estar su figure a traves de un pseudonimo o a trav6s del an6nimo
mnismo.
El reformismo del uno y del otro present tambien sus va-
riantes. Arango, quien sabe si por su mejor posicion econ6mica,
pudo ser no s6lo un pensador, sino un hombre de acci6n, un ges-
tionador, un institucionador. El logra, por ejemplo, la creaci6n
del Real Consulado de la Habana; este Real Consulado es una
de las tantas medidas de la .6poca que tiende y que algo mas que
tiende, procura, transformar la factoria en colonia; este Real Con-
sulado permit ya que el Consejo de Indias y aquella legislaci6n
tan several, tan estricta, que parecia intocable cuando salia de la
Peninsula, sufrieran variaciones en la Isla; y las medidas restric-
tivas del comercio y los impuestos que las complementaban -im-
puestos de averia, impuesto del almirantazgo, impuesto de almo-
jarifazgo, etc.-, sufren modificaciones en este Real Consulado
de la Habana como consecuencia de las ideas de Arango, ideas
principalmente impuestas en el primer document econ6mico
de importancia con que contamos los cubanos: su discurso sobre
la Agriculture en la Habana. Jose Agustin Caballero tiene una
sensibilidad political un poco mns aguda que la de Arango y es
tambien un institucionador, pero un institucionador frustado; no
logra como Arango, ver la realizaci6on de sus empefios, lograr, por
ejemplo, que el proyecto de Constituci6n auton6mica que conci-
bi6 para Cuba se implantase en la realidad; estos son los dos pre-
cursores del movimiento reformista entire nosotros, o de la
corriente reformista. Despu4s, vienen otros que se afilian al
reformismo transitoriamente, el propio Padre Varela, por ejem-
-plo, hasta que llega a diputado a Cortes, pero la figure central,
la- mas sefiera, es Jos6 Antonio Saco.
Saco es ya un tipo de dimensions intelectuales mas amplias;
no describe solamente titulos aislados, Papeles -como e1 les Ila-
mn6-, monografias; sino que describe obras de mas extension como








la Historia de la Escavitud y ya en Saco -a su manera, dentro
de criterios evolutivos- si aparece, en contrast con ArangQ y
Parreio y con Jose Agustin Caballero, el sentimiento de patria
y la conciencia de naci6n. Tipo eminentemente polemico, tipo
enciclopedico de una gran vastedad de conocimientos y de una
enorme variedad de curiosidades, el mismo ardor polemico, el
mismo hecho de estar ubicado en tan dispares moments de Ia
historic de Cuba, ha dado lugar a que no se le juzgue siempre
con acierto. Por ejemplo, se ha hablado de las contradicciones.
de Saco, pero algunos de los que las han apuntado, no se han
fijado en el extremo de que han puesto un Saco de cartas priva-
das -que se vienen a publicar despues de la independencia de
Cuba, despues de la separaci6n de Espafia- frente a un Saco.
de documents publicos; y un desahogo expuesto en una carta a
un amigo, se ha querido tomar como idea definitive del pensa-
miento de Saco.
Estos reformistas de algo mis del primer tercio del siglo XIX;
ponen sus esperanzas en la representacion parlarentaria antelas
Cortes espafiolas y acuden a aquellas elecciones de un sufragio
muy restringido, por vias muy indirectas; y van a representar a
Cuba ante las Cortes de Espafia en 1812, en 1822, en 1834. Pero a
trav6s de esa epoca se estA produciendo el fenomeno de las luchas
por Ia independencia en Hispanoamerica y es el afino de 1824 en
que tiene lugar la batalla de Ayacucho, el que se suele seiialar
como la fecha cimera, la fecha mas representative de la inde-
pendencia continental. El 1824 produce, por una parte, la indepen-
dencia del continent, pero produce tambien el hecho de que el
ejercito espafiol tenga que replegarse a las colonies que le que-
dan: Cuba, Puerto Rico, Filipinas, y a la propia metr6poli; no se
le reduce en la proporci6n en que se le debi6 reducir en buena
teorfa, en lo que ya iba a representar, y pasa por lo tanto, a ser
un ejercito hipertrofiado, desorbitado, que saca la discipline ml-
litar de los cuarteles y la mete en el maremAgnum de la politca;
y muchos de ellos son resentidos, tienen que rendir su espsd*
ante los libertadores de America; y Cuba viene a pagar las con-1
secuencias de este resentimiento: los llamados "ayacuchos" -bur-
lescamente se les llamaba asi a los militares que tuvieron que
rendirse en las batallas de la independencia de Hispanoamerica--
son los que vienen a gobernar Ia Isla y los que se vuelcan sobre la








lia a trav6s de las famosas reales 6rdenes de facultades omni-
modas de comandante de plaza sitiada; vienen a volcar sobre la
Isla ese resentimiento politico que les habia nacido en las otras
tierras del continent; y Tac6n es el tipo mas representative de
estos.
Tac6n, asociado a figures de la administraci6n public de la
colonia, tiene como principal enemigo a Saco. Y entonces se urde
una concesi6n muy curiosa -arma qui6n sabe ya no de double
filo, sino de mas filo todavia- quo fue aquella exclusion de los
diputados cubanos del Parlamento espafiol en 1837. Los que la
hicieron, no midieron cabalmente el alcance de aquella media;
se les ocurri6 probablemente como un expediente para salir del
paso, pero no pudieron invocar un pretexto mas infortunado.
La doctrina political que habia regido las relaciones entire la me-
tr6poli y las factorias, habia sido la llamada doctrine civilista
contenida en una de las leyes de Indias, en la tey decimo tercera,
por virtud de la cual, las colonies debian asimrnilarse a la metr6-
polh dentro de todo lo possible y dentro de su ser y de sus circuns-
tancias, pero al excluirse a los diputados cubanos del Parlamento
espafiol por complacer a Tac6n, por temor a la celada dialectica
de Jos6 Antonio Saco, se esgrimio como pretexto el de que estas
colonies debian de ser gobernadas por leyes especiales de acuerdo
con su situaci6n y circunstancias. Es decir, se estaba dando,
quien sabe sin pretenderlo, acaso sin quererlo, un vuelco en re-
dondo a la doctrine civilista, que sentaba una base muy firme pa-
ra todas las corrientes separatists,
Uno de los fenomenos de los que puede enorgullecerse mas
el pueblo cubano es el de no haber tenido un solo pensador po-
litico al cual se le puede Ilamar propiamente reaccionario, es
decir, hombre que quisiera volver hacia atras las agujas del reloj
de la historic. Todos fueron separatists, entendiendo por sepa-
ratismo la tendencia a separarnos de Espafia en mayor o menor
media. Sin embargo, a las alturas de nuestros tiempos, no debe-
rnos confundir separatismo con independentismno; el indepen-
dentismo, lo veremos luego, es lo mas radical del pensamiento
politico cubano del siglo pasado y como tal no comportaba so-
lamente la separaci6n de Espafia, sino la independencia absolute.
Y la exclusion de los diputados cubanos abrio un par6ntesis en
Cuba que no vino a tratarse de cerrar sino despues de 1860; du-








rante todo ese tiempo, durante mas que lustros, decadas, Espafia,
la metr6poli, no cumplio aquella promesa que le habia servido
de pretexto para excluir a los diputados cubanos del Parlamento
espaniol.
En la decada que se abre en 1860, se produce en los Estados
Unidos la guerra de Secesi6n. La historic de los Estados Unidos,
desde la independencia misma hasta esa fecha, es una historic
interesante porque es la historic de un gran equilibrio politico;
sabemos que van surgiendo estados al norte, estados al sur, que
hay una pugna a traves de todo ese tiempo para crear un mayor
numero de estados, para tener representaci6n en el poder legis-
lativo y una pugna entire las dos grandes vertientes economicas
que dividian a los Estados Unidos, el Norte -industrial, con
mano de obra de asalariados- y el Sur -agricola, con mano de
obra eselava. El Sur, por esa raz6n, puede producer a mas bajo
precio y se convierte en perenne rival, en perenne competitor
del Norte. Es interesante observer esa situacion a la luz de la
historic, ver c6mo ese equilibrio politico se rompe al producirse
el estallido de la guerra civil y este estallido, en el orden interna-
cional, significa una suspension de la doctrine de Monroe, por lo
que surgeon o resurgen entonces las apetencias de los imperios
europeos por reconquistar tierras en America: es la epoca del
imperio de Maximiliano en Mexico, es la epoca de la guerra
del Pacifico en que Espafia quiere reconquistar tierras en el sur.
Y mrnientras esto se esta produciendo, mientras Espafia esta en
una plena lucha de reconquista, por una concepci6n muy rara y
muy curiosa, tiene Espania un ligero parentesis, un breve paren-
tesis de habilidad political en su dominaci6n en Cuba. Esta habi-
lidad consiste en enviar capitanes generales- liberals, algunos
de ellos casados con cubanas, y tratar de atraerse al patriciado
cubano de la epoca, llevarlo al palacio de los capitanes generates,
oir sus opinions, tender sus sugerencias y permitirle organi-
zarse en un movimiento politico. Este movimiento politico no
lega a ser un partido propiamente dicho, eso no ocurriria, como
veremos luego, sino despues del Pacto del Zanj6n; pero tampoco
es aquella cosa dispersa, aislada, que habfa sido el incipiente re-
formismo del comienzo del siglo XIX.
Por Io pronto, se integra este movimiento en torno a un pe-
ri6dico. El peri6dico no surge de buenas a primeras; ya se venia


10








publicando El Siglo, dirigido por Jos6 Quintin Suzarte, y lo que
hacen los reformistas es adquirir el peri6dico y transformarlo
y convertirlo en el vehiculo de ese 'movimiento.
Por otra parte, la tribune political, que siempre habia estado
vacant en Cuba, -Cuba habia conocido nada mais que la tribune
sagrabda o eclesiastica y la tribune academica-, surge tambien
incipientemente, no en los grandes mitines, no en las grande
asambleas, sino en los banquets; y hay un hecho muy interesan-
te, revelador de hasta qu6 punto los cubanos estaban ansioosos de
hablar en puiblico: cuando so e da un banquet a Eduardo As-
querino, director del peri6dico La America que representaba a
los reformistas en Espafia, hay vcinte discursos; claro esta que
esus brindis son discursos braves, pero asi y todo hay algunos que,
dentro de la brevedad de su exposition, permiten ver ya algunos
de los latidos que estaban vibrando en la conciencia polfitica de
la 6poca; por ejemplo, el de Jos6 Antonio E}c-hevcrria, que se
pronuncia por medidas liberales en materials economicias, por el
establecimento o el acercamiento al libre cambio y que sostiene
que las medidas economicas son mas dificiles de iimplantar que
las political, porque a las political se oponen nada mas que los
prejuicios, las pasiones, los errors, mientras que a las economi-
cas se oponen intere-es muy arraigados; y Jose Ignacio Rodrigucz,
que no deja de tener tambien sus aspects positives, lanza ci
brindis mas valiente y mas audaz de ese banquet, al p,-dir, pa-
ra la epoca, la instrucci6n puiblica gratuita, obligatoria, sin dis^
tineion de ricos ni de pobres, de blancos ni de negros.
Por aquella epoca, los reformistas tambien celebraron otros
banquetes, pero exhibieron mas su mayor y su mejor disposicion
en la redacci6n del perl6dico El Siglo.
Los peri6odicos cubanos del siglo pasado -no hablo de aque-
lHas revistas de carActer exclusivamente literario o estctico- tie-
nen caracteristicas muy distintas a las de los peri6dieos actuales;
por una parte, el papel que se producia entonces era mucho mas
escaso que el quo se produce hoy, por otra parte, e! niumcnero de
leetores era much menor; de aqui que estos periodicos no tienen
nada mas que cuatro paginas: una primera y una cuarta paginas
dedicadas, por regla general, ambas totalmente a anuncios, y una
segunda y una tercera dedicadas a Ia parte informative y a la
parte forimativa. En la parte informative pues, estaban los cables.








publicando El Siglo, dirigido por Jos6 Quintin Suzarte, y lo que
hacen los reformistas es adquirir el peri6dico y transformarlo
y convertirlo en el vehiculo de ese 'movimiento.
Por otra parte, la tribune political, que siempre habia estado
vacant en Cuba, -Cuba habia conocido nada mais que la tribune
sagrabda o eclesiastica y la tribune academica-, surge tambien
incipientemente, no en los grandes mitines, no en las grande
asambleas, sino en los banquets; y hay un hecho muy interesan-
te, revelador de hasta qu6 punto los cubanos estaban ansioosos de
hablar en puiblico: cuando so e da un banquet a Eduardo As-
querino, director del peri6dico La America que representaba a
los reformistas en Espafia, hay vcinte discursos; claro esta que
esus brindis son discursos braves, pero asi y todo hay algunos que,
dentro de la brevedad de su exposition, permiten ver ya algunos
de los latidos que estaban vibrando en la conciencia polfitica de
la 6poca; por ejemplo, el de Jos6 Antonio E}c-hevcrria, que se
pronuncia por medidas liberales en materials economicias, por el
establecimento o el acercamiento al libre cambio y que sostiene
que las medidas economicas son mas dificiles de iimplantar que
las political, porque a las political se oponen nada mas que los
prejuicios, las pasiones, los errors, mientras que a las economi-
cas se oponen intere-es muy arraigados; y Jose Ignacio Rodrigucz,
que no deja de tener tambien sus aspects positives, lanza ci
brindis mas valiente y mas audaz de ese banquet, al p,-dir, pa-
ra la epoca, la instrucci6n puiblica gratuita, obligatoria, sin dis^
tineion de ricos ni de pobres, de blancos ni de negros.
Por aquella epoca, los reformistas tambien celebraron otros
banquetes, pero exhibieron mas su mayor y su mejor disposicion
en la redacci6n del perl6dico El Siglo.
Los peri6odicos cubanos del siglo pasado -no hablo de aque-
lHas revistas de carActer exclusivamente literario o estctico- tie-
nen caracteristicas muy distintas a las de los peri6dieos actuales;
por una parte, el papel que se producia entonces era mucho mas
escaso que el quo se produce hoy, por otra parte, e! niumcnero de
leetores era much menor; de aqui que estos periodicos no tienen
nada mas que cuatro paginas: una primera y una cuarta paginas
dedicadas, por regla general, ambas totalmente a anuncios, y una
segunda y una tercera dedicadas a Ia parte informative y a la
parte forimativa. En la parte informative pues, estaban los cables.








-como tambien empez6 siendo muy liberal Antonio Maura y
despues pas6 a ser muy conservador- y cuando ya se habia he-
cho una propaganda bastante active, se habian recogido millares
de firmas y parecia hecho iun estado de opinion a traves de los
mismos gobernadores generals de la Isla, en el sentido de la con-
vocatoria a Cortes para los cubanos, es decir, de renovar la tra-
dici6n de la representaci6n parlamentaria cubana en Cortes, Ca-
novas del Castillo idea un procedimiento mas restringido, el d,
la convocatoria de una Junta de Informaci6n. Esta Junta de In-
formaci6n venfa a ser algo asi como una especie de Consejo de
Estado para las colonies, para Cuba y para Puerto Rico. Se pen-
so en 44 representatives quo debian de ser 16 por Cuba, 6 por
Puerto Rico y despueS, una double reprcsentaci6on de los que hu-
bieran sido (esto por designacion, no por elecci6n) gobernadores
generals de estas islas o hubieseon tenido altos cargos en la ad-
ministraci6n colonial. Habia por lo tanto una doble representa-
cion, una de la colonia y otra de la metr6poli, en la misma pro-
porcion. Se convocaron las elecciones, y como se sabe, una vez
mas intent la metr6poli una burla en el process electoral; habia
lo que podria llamarse los estamentos, para recordar el termino
traditional: las elecciones por tres grupos, el grupo de los profe-
sionales y de las llamadas capacidades, ese grupo era eminente-
mente cubano, habia el otro grupo de la propiedad ru'stica y ur-
bana que tambien era, en gran media, cubano y el tercer grupo
del comercio y de la industrial en el que, en el del comercic, pri-
vaban con much los espafnoles. Se produjo entonces un cuarto
grupo, se separ6 el comercio de la industrial con la mira puesta
en ganar las elecciones, pero a pesar de eso, los cubanos, de 0los
16 representatives que tenian que elegir, pudieron elegir 12 y
ganaron por lo tanto con amplia mayoria. Ahora bien, al llcgar
a Espafia se encontraron con otras limitaciones, las sesiones de-
bian de ser a puerta cerrada, el president les fue impuesto, no
habia taquigrafos y a cambio de todas estas limitaciones, se les
dijo que habrfa libertad en las discusiones. Otra burla consisti6
en los cuestionarios, se alter el orden de los cuestionarios, estaba
puesto en primer orden el cuestionario politico, no obstante, se
pas6 primero al cuestionario social, seguramente queriendo no
dar una definici6n political o una aceptaci6n poiltica en los pri-
meros instantes. Los cubanos trabajaron con seriedad; hay urn li-


13








bro bastante voluminoso que recoge todos esos informes y que
fue despues, como decia Rafael Montoro, la gran cantera en que
se inspiraron los reformistas de tiempos posteriores, es decir, los
autonomistas.
Pero un cambio ministerial en Espafia determine la disolu-
cion dc esta Junta de Informacion, y para afiadir a este hccho
una burla sarcastica, no se recogio ninguna de las mcdidas de
indole political o social propuestas por aquellos delcgados cuba-
nos, sino solamente recogieron una media de indole economic:
el impuesto sobre la renta, y no en la proporcion en que aquellos
lo habian solicitado, sino aumentandolo en un 10%. La historio-
graffa nuestra ha encontrado en este factor economic una de las
grandes causes del estallido insurreccional del 10 de octubre de
1868. En el orden politico fue indudablemente una causa porque
revel6 que al menos, por el moment, una vez mas las aspiracio-
nes cubanas puliticas, en el orden evolutivo, no encontraban aco-
gida en la metropoli y, en el orden economic, esta misma implan-
tacion de ese impuesto revelaba cabalmente cua!cs eran las
intenciones de la metropoli con respect a la colonia.
Ahora bien, conviene tener en cuenta como la naci6n cubana
va siendo el product de una constant influencia de Ia evolucion
y de la revoluci6n; various de estos reformistas pasaron despues
a former parte de la revolucion iniciada el 10 de octubre de 1868.
Su representative diplomatico mas important, el propio Morales
Lemus co'mo sabemos, procedia de esa fila y hasta habia sido
president de esc movimiento y otros de ellos, Jose Manuel Mes-
tre, Jose Antonio Echevorria, etc., se trasladaron a la emigraci6n
y defendieron la causa revolucionaria; pero hay rmas todavia, y
si se analiza con detenimiento el manifisto del 10 de octubre, se
ve c6mo muchas de las aspiraciones que ahi se concretan, son
las mismas aspiraciones que habian lanzado durante los anios
inmediatamente anteriores, los reforrmistas. Estamos ya, por lo
tanto, en los lindes de la otra gran corriente political cubana que
es la del independentismo.
El independentismo se remonta a los finales de la primera
decada del siglo; ya sabemos que Roman de la Luz y Joaquin
Infante entire otros, militan en esta primera conspiraci6n. Esta
primera conspiracion no es un movimiento faccioso, no lo fueron
nunca los movimientos independentistas cubanos del siglo pa-


.4








sado; hay el hecho interesante sobre el cual luego subrayaremos
algo mas, de que exceptuando a la Guerra Chiquita, todos los
demas movimientos insurreccionales se concretan en un proyecto
de constituci6n o a veces, en una constituci6n que rige dentro de
una republica en armas. Esta primera conspiraci6n independen-
tista tiene tarmbien su constituci6n, claro esta que es una consti-
tuci6n que dista much de la que habea de promulgarse en
GuAimaro, o de las que habra en Jimaguayii y en la Yaya; es una
constituci6n que afiade a los tres clasicos poderes de Montesquieu
-el poder legislative, el ejecutivo y el judicial- un cuarto poder,
un poder military en una constituci6n que admite la subsistencia
de la esclavitud; pero de todas maneras, es necesario recorder
que los cubanos, en esa etapa en que estan surgiendo los movi-
mientos independentistas de America -y quien sabe si yendo
mas lejos que algunos de ellos-, inician las conspiraciones por la
independencia en esa fecha tan remota de 1810.
Despues, la otra nota important que hay que registrar en
el independentismo es el pensamiento y el ideario del Padre Va-
rela. El Padre Varela empieza siendo reformista, es elegido dipu-
tado a Cortes y aunque tambien formado en las ideas liberals
-y mas todavia que en el liberalism ingles, en el propio libe-
ralisrTno frances- que pone de relieve en sus classes, en la catedra
de Constituci6n y en el pequefio libro que escribi6 sobre esa ma-
teria, al Padre Varela, que alienta en los primeros tiempos espe-
ranzas con el reformismo, le fueron precisos el impact de su
presencia en Espafia y la disoluci6on de las Cortes, fue necesario
el establecimiento del absolutismo, tuvo que pasar por la perse-
cuci6n implacable de Fernando VII, para que con esta dura y
adversa experiencia, se convenciera de que por la via del refor-
mismo no se podian resolver las necesidades, los intereses ni las
aspiraciones de los cubanos; al exilarse en los Estados Unidos, es
cuando madura su pensamiento revolucionario, y la expresi6n
mas cabal del mismo, es el peri6dico que dirigi6: El Habanero.
,Cuades son los ingredients fundamentals del ideario in-
dependentista del Padre Varela? En primer termino, una nota
que si es traditional en el pensamiento hispanico en general, la
nota etica. El Padre Varela ve la independencia como un antido-
to contra Ia corrupci6n de la factoria y de la colonia. Le preocupa
-antes que nada el problema moral, el problema de la conduct y


15








asienta por lo tanto, los principios politicos en principios mora-
les. No estaba muy cerca de Maquiavelo, sino por el contrario,
muy cerca de Platon. Otro aspect interesante del Padre Varela
es el de la critical, pues no se limita a lanzar ideas favorables a
la independencia, sino que tambien critical la forma en que Be
esta organizando la independenrcia y las manifestacioncs que pre-
sentan ciertos indcpendentListas. No es parco en sefialar los de-
fectos de algunos revolucionarios de la epoca, no silencia los erro-
res, los vicios que cometen, y los denuncia con absolute claridad,
le molesta la farsa: censura, denuncia abiertamente al que pasa
por patriot y es en el fondo un patriotero, al que cambia de
colors, y asi titula uno de sus articulos; y en esto tenemos otra
caracteristica del pensamiento independentista y revolucionario
del Padre Varela: sus arraigadas convicciones. Notemos ademfs
que no oculta en ninguin momento que esa independencia ha de
ser absolute y que Cuba ha de estar absolutamente separada
de cualquiera otra nacio.
En estos tanteos de revolucionarismo independentista de es-
tas primeras decadas del siglo, aparecen varias conspiraci.lones.
No nos vamos a detener ahora en lo que hay en ellas de anecdo-
tas, recordando la distincion tan sutil de Eugenio d'Ors, sino que
vamos a echarle mano rapidamente a lo que hay en ellas de ca-
tegorias. Lo important, lo central o esencial de estas conspira-
ciones es, por una parte, que estAn inspiradas por la masoneria
y, por lo tanto, por ideas revolucionarias francesas; por otra par-
te, que tambei4n estan vinculadas con los movimientos indepen-
dentistas de America Latina, particularmente con Mexico y con
Colombia. Ya sabemos que desde las conspiraciones de los Rayos
y Soles de Bolivar y del Aguila Negra, la Junta promotora de
la libertad cubana, que se fund en Mexico, esta intimamente
vinculada a estos movimientos. Cuba sure la adversidad de su
situacion geogrifica y de la presencia de un regimen economnico
social fundado en la esclavitud. Inglaterra, que ayuda decisiva-
mente a las colonies espafiolas en la lucha por la independencia
frente a Espaiia, no Ie brinda igual proteccion a Cuba, sino sola-
mente a la parte social que estos movimientos pudieran tener
en lo referente a la supresion de la trata y a la consigiiente
desaparicion de la esclavitud; pero lo hace por moviles eminente-
mente econamicos, porque Inglaterra tuvo 6pocas en que de-


16








fendi6 ardientemente la esclavitud, pero cuando ya tenia an
imperio muy extendido y cuando ese imperio tenfa que comerciar
entire si y comerciar con la propia Inglaterra, entonces Inglate-
rra descubre que no le conviene mantener la esclavitud y empie-
za a implantar medidas lentas de abrogacdon de la trata hasta
que per cltimo, en el Congreso de Vie-na, en 1815, al finalizar
las guerras napolednicas, Inglaterra que eu ia az I Utrecht
habia defendido la esclavitud, se constituy en lai c.ttpeona de
la desaparici6on de la esclavitud y firna aquellos dos tratados con
Espaha de 1817 y 1835, tomando facultades hasta para supervisar
los barcos que se dedicaban al negocio de Ia trata. Y en cueanto a
los Estados Unidos, no habian favorecido cl movlmrniento indepen-
dentista de la America Latina -basta recorder aquella famosa
expresi6n de Bolivar sobre ese extreme. En este memento y mu-
cho menos ann favorece la iadependencia de Cuba. Y asi, el in-
dependentismo cubano no tiene nada m.as que obstaculos en esas
primeras decadas dcl siglo. Las conspiraciones sin embargo, con-
tindan y van apareciendo un martirologio cubano por la indepen-
dencia y una tradici6on cubana independentista que ha de quedar
latente en el subsuelo politico para reaparecer aiios mas tarde.
Entre ese independentismo incipiente y el reformisrno y el
autonomismo, brota el anexionismo; brota por lo que a Cuba se
refiere, porque en lo que podriamos llamar su parte ex6gena, es
muy anterior. De los movimientos, de las corrientes political Cu-
banas del siglo pasado, es la unica que naca en el extranjero; ya
Benjamin Franklin, 20 afios antes de producirse la independencia
de las 13 coionias, Ianza aquella afirmaci6n de la necesidad de
construir un grupo con lo que 61 llama las Sugar Islands en las
Antillas, y former en torno a ellas un mnonopolio que engrosara
los intereses econ6micos de los Estados Unidos. He ahi a un padre
de la independencia norteamericana que muestra sin reparos su
afan imperialista. Pero hay nmas todavfa, otro padre do la inde-
pendencia norteamericana, el mas caract.ristico de ellios: Jeffer-
son -al que siempre, en un clasico paralelo, se pone frente a
Hamilton, Hamilton el hombre de espfritu conservador, Jefferson
el hombre de espiritu liberal, avanzado, progresista- que pri-
mero como Secretario de Estado, despues como Vice-Presidente,
mas tarde como Presidente y despu6s, ya en su retire de Mon-
ticello, como Consejero de los presidents que le sucedieron en







ei gobierno, no ocuita tampoco su aspiraci6n de incorporar la
isla de Cuba, de anexarla a los Estados Unidos y lanza aquella
expresi6n de: Non plus ultra, que colocaria al sur de nuestra isla,
es decir, el no mas alla de su expansiones territoriales. Esto nos
leva comno de la mano a considerar ciertos extremos, el extreme
de que cstos hombres -Franklin y Jefferson- se sintieron mas
norteamericanios que democrats y liberals; y esto como de la
mano, nos 'leva tambien a ver el hecho de que lo mismo le ocu-
rri6 a Cuba con los espafioles. Los espanioles muy liberals, desde
el divino Arguelles hasta los republicans de la primera repibli.
ca del 73, se proclamaban muy dem6cratas, liberals, muy repu-
blicanos pero cuando se trataba de las colonies y cuando se trata-
ba particularmente de Cuba, se sentian mas espafioles que
dem6cratas, republicans y liberals.
Este anexionismo por lo tanto, nace en el exterior; es una
corriente que se distingue fundamentalmente de las otras dos
porque, mientras que la corriente reformista responded a trad-
clones de moral y cultural y la corriente independentista respon-
de a una afirmaci6on de la personalidad national cubana, el ane-
xionismo no responded sino a una fatalidad telurica, a una mera
proximidad geografica, a un anticipo de lo que despues los pen-
sadores germanicos de nuestro siglo llamarian la geopolitica.
Este anexionismo, por lo tanto, brota en los Estados Unidos y es
una corriente de la political norteamericana que va a encontrar
eco en nuestra isla. En Cuba, el fen6mcno se vuelve complejo
porque hay siempre que distinguir dos tipos de anexionismo, los
anexionistas liberals que piensan en las libertades de los Esta-
dos Unidos -libertades para los blancos-, y los anexionistas
conservadores que piensan no en los Estados Unidos en general,
sino en el sur de los Estados Unidos. Para conservar la esclavi-
tud en tiempos en que la cancilleria inglesa ha estado presionan-
do fuertemente a la cancilleria espafiola para que abrogue la
trata y suprima la esclavitud, los duefios de esclavos piensan que
por Ia posici6n geogiffica de Cuba, ubicada al sur, no se habra
de ineorporar a los Estados Unidos como un estado aparte o
distinto o general, sino como un estado del sur y por lo tanto,
un estado que mantenga la esclavitud. Esa diferencia se advierte
entire los hombres civiles o de pensamiento del anexionismo: los
camagiieyanos, por ejernmplo, que representan Ia corriente liberal,


18








y ei propio Lugareno, que no oculta su definici6n, aquella de-
finicJ6n tan breve, tan sencilla y tan contundente del anexionis-
to, de que no es un sentimiento, de que es un calculo y por otra
parte el liamrado; los camagueyanos ademas, por una raz6n que
ya yo he expuLSto el otras ocasiones y no se si en este mismo
!ugar ta bien, tienen en material social una tradici6n que pro-
venia de sus propios fundamentos econ6micos. Camaguey em-
pieza a ser una region azucarera ya en el siglo XX; en la epoca
que estudiamos era una region eminentemente ganadera; para
cuidar ganado hace falta muy poca gene y no es un trabajo tan
fuerte, tan duro comno el de cortar caria; por lo tanto, Ia esclavi-
tud no era tan necesaria para cuidar el ganado como lo era para
cortar la cafna y de ahi esa tradici6n liberal en material social de
los camaguieyanos, de ahi que este grupo de camagueyanos, Joa-
quin Agiiero, El Lugarefio, etc., militen en la corriente liberal
del anexionismo, en tanto que el Club de la Habana milita en la
corriente conservadora.
El hombre que llega a resultar Ia gran figure de acci6n del
movimiento es Narciso L6pez. A Narciso L6pez lo cubre amplia-
mente, con exceso para interpretarlo de una Tnanera muy tole-
rante, el hecho de haber intervenido en la confecci6n de la
bandera cubana, la que ha de ser bandera national, pero humrna-
namente, el tipo deja much que desear; ya sabemos que nace en
Venezuela y sin embargo, no se suma a la corriente independen-
tista, sino milita en el ejercito espafiol, combat a sus propios
compatriotas, no tiene inconvenientes en estar al lado de hombres
tan siniestros como Morillo o como Bobes. En Espania esta vincu-
lado a toda esa corriente de militares facciosos; vinculado a
los pronunciamientos, tiene sus altibajos, es hombre de palacie-
gos, y cuando viene a Cuba, viene en un instant en que, cornmo
pasaba siempre en esas etapas -digamoslo con un simbolo- es
el cachumbambe de los pronunciamientos espanioles; es enviado
a Cuba porque en ese moment el partido faccioso military, el
suyo, no esta en el poder y lo remiten a Cuba. Aqui, ya sabemos
tambien c6mo estando de Gobernador de Trinidad, lanza una
proclama muy ardorosa en defense de Isabel II; por uiltimo, lo
declaran en situation de reemplazo y entonces quiere dedicarse
a various negocios, pero fracasa en todos; entonces se le ocurre
meterse a revolucjonario: es un revolucionario product del re-








sentimiento, no es un revolucionario product de la convicci6n;
y este revolucionarismo lo inclina a ese anexionismo; hay que
fijarse en que en las expediciones en que 61 viene, los cubanos
estan en una reducida minoria, son expedicionarios generalmente
mercenaries, desembarcan en la Isla y nunca encuentran eco, ni
grande ni pequefio, en los desembarcos que realizan. Es verdad
que aparece patrocinando una constituci6n y que en esa consti-
tuci6n se proclama la independencia, pero no perdamos de vista
un ejemplo hist6rico muy aleccionador al respect, el caso de Te-
xas: tambi.n en Texas se lanz6 una constituci6n, tambi6n en
Texas se haboi6 de una independencia, pero despuds se produjo
un boycot econ6mico y al cabo, Texas, por un plebiscito amafia-
do, apareci6 pidiendo su incorporaci6n a los Estados Unidos. Este
hubt&ra sido seguramente, sin lugar a dudas, el destino de Cuba
si los intentos de Narciso L6pez hubieran logrado tri.nfar.
El anexionismo tiene otras repercusiones, tiene adema-s a
cosa compleja de quo no deja tambien de estar vinculado a mo-
vimientos independentistas: los camaguieyanos y los trinitaric.3
no pueden ser catalogados como tipicos anexionistas en esos ins-
tantos. Este movimiento queda como aletargado, como esas uil-
ceras que se adormecen, y viene a reapiarecer ya despues de la
independencia, durante la primera intervenci6n militaryr norte-
americana y mas que nortearnericana y mas que con el primer
gobenador military, con Brook, con Wood. Brook era de aquellos
militares norteamericanos procedentes de la guerra civil, que
habfa peleado a favor del norte y que tenia cierto espfritu roman-
tico y crey6 en la Joint Resolution y so puso a sentar las bases
para tratar de ilegar lo mas pronto possible a la independencia,
pero precisamente por este motive, no !o dejaron estar en la
Isia nada mas que justamente un anio; inmediatamente lo trasla-
daron a los Estados Unidos y lo sustituyeron por Wood. Wood
habia sido gobernador de Santiago de Cuba, y en una explora-
ci6n que habia hecho el poder ejecutivo de los Estados Unidos,
mas particularmente el State Department, en torno a la indepen-
dencia, dos de los gobernadores se produjeron en contra de la con-
cesi6n de la independencia de Cuba. Uno, el de Matanzas, Wilson;
otro el de Santiago de Cuba, Wood. Wood era ademais hombre
ambicioso, tenia aspiraciones presidenciales y vio en la posibili-
dad de una anexi6n de Cuba a los Estados Unidos, uno de los
29








puntos principles de una possible plataforma presidential. Su
politica (stuvo ende-'ezada a eso; ahora bien, se encoutr6 con
quc ya el sentimiento indcpendentista y la conciencia indepen-
dentista habian arraigado much en el pueblo de Cuba. Tuvo
tropiezos mnuy series con los niambises, con los miembros del
cjercito libertador: ]os tuvo con Juan Guaiberto G6mez cuando
quiso dividir el ejercito en dos parties, situar en una a los negros
y en otra, a los blancos; los tuvo tambi6n con el propio Juan Gual-
berto G6mez, cuando quiso separar a los ninhos en las escuelas
por uno u otro color; los tuvo tambien cuando convoc6 las pri-
meras elecciones municipales con un sufragio muy restringido,
quitandole el voto a todos los que no sabfan leer y escribir o sea,
a gran parte de los que habian formado las masas del cjercito
libertador. Estos hechos pues, fueron ydndose por encima de sus
deseos, de sus verdaderas aspiraciones y, al cabo, de ese anexio-
nismo, y no pudo realizar plenamente sus deseos.
El tralado de Paris habia dejado la soberania de Cuba en una
situacion muy rara y muy nueva en el derecho international.
Era un pais que tenia una soberania en prestamo y que se le
dejaba en pr6stamo a otra potencia para que en definitive deci-
dicra sobre esa question y esa soberania en prestamo; esa sobe-
rania con un interrogante abierto, estaba pesando much en
todas las actividades quo se fueron deseavolviendo desde el pri-
mero de enero de 1899 hasta que se verifico la election de dele-
gados a Ia Convencion Constituyente. Pero despues, la Enmienda
Platt no vino a ser sino una especie de recrudecimiento de aque-
Ilos debates del tratado de Paris, porque Espaia -que demostro
en aquella occasion, como casi siempre, una total carencia de
sentido politico- llev6 su resentimiento donde precisamnente no
debfa meterlo; Espania debia haberse constituido en la mais ardo-
rosa defensora de la independencia de Cuba, viendo en ese nuevo
Estado, un pais que debia continuar sus tradiciones de idioma y
de cultural; sin embargo, sc empeMo en quoe la Isla no pasase a
ser independiente, sino que pasase a ser un estado rnoss de los
Estados Unidos y ai cabo. surgi6 esa transaccion rara de una so-
beranie1 en prestamo, que encontro despucs su cauce en un estado
semi-soberano o protegido bajo la Enmienda Platt. En la segunda
intervancion norteamericana no dejo de haber otras manista-
ciones ya bastante decadentes del anoxionismo pero, por una


21








parte, ya la primera habia desacreditado much la capacidad
political o el respeto a ciertas normas political de los norteame-
ricanos en Cuba, y esto en conjunto hizo crisis definitivamente
con el gobierno de gran irresponsabilidad y de gran corrupci6n
de Magoon.
Volvamos ahora al otro independentismo que nos toca exa-
minar; habiamos hablado de aquellos prolegomenos de la pri-
mera decada del siglo, y habiamos llegado hasta los lindes mis-
mos del 10 de octubre de 1868; habfamos mencionado c6mo el
manifiesto del 10 de octubre recogia algunas de las aspiraciones
de los reformists. Esta conspiraci6n se produjo dentro de la
Isla; las logias mas6nicas le dieron tambien gran acogida y al
frente de ella figuraron grandes terratenientes, terratenientes de
Oriented y de Camagiey principalmente, y algunos de Las Villas.
La insurrecci6n comienza, daLndole el jefe insurrecto la libertad
a sus esclavos: es decir, el gran terrateniente se da cuenta de
que el grupo de amigos y de partidarios que lo rodea puede acaso
constituir un grupo dirigente, que es lo que venian sosteniendo
los reformistas, pero ademas, de hecho, otorga la libertad absolu-
ta de sus esclavos. Este process, en el orden social, va teniend&
algunas etapas a trav6s del ayuntamiento libre de Bayamo, hasta
que por fin, desemboca en el articulo de la constituci6n de Guai-
maro que declara totalmente libres a todos los cubanos.
Los insurrectos carecen de experiencia military, son terrate-
nientes y son profesionales y nunca han intervenido en una lucha
de esta clase, y eso se pone de manifiesto en el primer enfrenta-
miento que tienen con las fuerzas espafiolas en Yara. Se le ha
llamado desde entonces -y hasta el propio Marti cay6 en eso-
insurrecci6n de Yara; en Yara, como sabemos, lo que hubo fue
una derrota, un fracaso, una desbandada de los cubanos, y a un
chusco espaniol seguramente fue al que se le ocurri6 burlesca-
mente llamarle insurrecci6n de Yara. Pero al cabo, la insurrec-
ci6n se rehace utilizando la experiencia de aquellos dominicanos
que estaban en la Isla, que habian formado parte de las reserves
dominicanas del ej6rcito espafiol: los Marcano, Modesto Diaz,
Miximo Gamez. Y Maximo G6mez, principalmente, se constitu-
ye en el maestro de todos estos grandes guerreros cubanos de la
insurrecci6n de los 10 anios, con la unica excepci6on de un auto-
didacta, de Ignacio Agramonte que se hizo soldado por si misro.


22








La insurreccion brota como una series de movimientos provincia-
les, el de Oriente primero, el de Camaguiey despues, el de Las
Villas rnmas tarde. Cada uno de estos movimientos va esbozando
aspiraciones political propias y al cabo, logran su unidad en la
constituci6n de Guaimaro; constituci6n que, estando muy influi-
da por un fenomeno del siglo XIX, eCI romanticismo, sin embar-
go, present un aspect practice muy interesante: el de ser una
constitucion muy breve, de un reducido nu'mero de articulos;
pero este romanticismo, -al que politicamente hay que irle a
buscar antecedentes en Juan Jacobo Rousseau-, que concibi6
una actuaci6n political perfect dentro de las urgencias de una
guerra, de una insurrecci6n; convirti6 este cuerpo legal en un
document algo dogmatico en el que hasta los empleados subal-
ternos tenian que ser nombrados y aprobados por el poder legis-
lativo. Ya en esto se ve una de las causes del fracaso de este
movimiento: no se puede decir que la guerra de los Diez Anios
la ganaron los espanioles, sino que la perdieron los cubanos. Es-
pafia vivia en esa epoca una etapa muy convulsiva de su vida
public: tenia problems internos que la absorbian extraordina-
kiamente, no podia preocuparse de la situaci6n de las colonies.
Si en aquel moment los cubanos no hubieran puesto tan alta
su aspiraci6n political, si no hubieran visto con un sentido tan
romantico el problema de una guerra y si, por otra parte, por
inexperiencia no se hubieran dividido en grupos, lo mismo den-
tro de la manigua insurrecta que en las emigraciones, aquel mo-
vimiento hubiera podido triunfar porque cont6 con esa expe-
riencia de aquellos extranjeros o cubanos que habian militado
en ejercitos en los Estados Unidos o en Mexico. Tuvo su estra-
tegia y sus tacticas, logro sobrepasar las provincias orientales y
llegar hasta la provincia de Matanzas, al sur, hasta los alrededo-
res de la Cienaga de Zapata y hasta la llanura de Col6n. Ese era
el pensamiento estrategico y politico de Maximo Gomez; la rea-
lizaci6n de la invasion de las provincias occidentales hubiera
podido llevar esta contienda al triunfo final y definitive. El ro-
manticismo la inspire, el romanticismo venia inspirando todos
estos movimientos politicos cubanos del siglo pasado. El roman-
ticismo que provenia de distintas vertientes, pero particularmen-
te, el romanticismo frances -Rousseau por una parte, con su
gran idea de la Volonte Generale y Victor Hugo por otra- ins-


23








pir6 la Asamblea de Guaimaro y la actuaci6n toda de la canara
legislative. El romanticismo como sabemos, no fue solamente
una corriente literaria ni aun estetica, sino todo un sentido de la
vida, un sertido de la vida basado en el sentimiento, las exalta-
ciones del sentimiento, la emoci6n, la pasi6n que dominaban a
todas las facultadcs del hombre, y este romnanticismo caracteriz6
en much a esa insurrecci6n que, por las razones que acabo de
apuntar, terrnin6 con una transacci6n.
El Pacto del Zanj6n -Sanguily esclarecio much este pun-
to- fue una transacci6n entire dos potencias, ni Espafia podia
aplastar la insurreccion, ni los cubanos podian expulsar a los
espafioles de Cuba, y entonces surgio el pacto. El pact venia a
poner fin a diez anios de lucha, de ilusiones, de anhelos, de espe-
ranzas, de trabajo muy duro; los cubanos de entonces considera-
ron el pacto como un document negative, pero en el andar del
tiempo, el pacto tuavo un buen reivindicador en un buen critic
de la historic: en DominLgo Mendez Capote. Domingo M6ndez
Capote en la Academia Nacional de Artes y Letras demostr6
cumplidamente q-gc el Pacto del Zanjon no habia sido ese docu-
mento negative que se habia pensado por entonces; que el Pacto
del Zanj6n habia abierto una nueva era, que la Cuba de 1878 -la
Cuba inaugurada por el Pacto- era muy distinta a la'Cuba de
1868, lo que significo much en muy varies sentidos. En el orden
politico, signific6 la aparici6n de los partidos, fenomeno nuevo
en Cuba done con anterioridad nunca habian existido propia-
mnente partidos politicos; significo la aparicion de ciertas liber-
tades piblicas -ri bicn restringidas-, la tribune political, la
reaparicior6n de la tribune parlamentaria y la aparici6n sostanida
de la prensa political -aunque tambien limitada por un tribunal
de imprenta--; sigiiificd el que aquellas tertulias literarias que
habian existido en Cuba en la decada anterior a la guerr-a de los
Dicz Afios, so tradujeran en sociedades de mas amplio desarrollo.
De costa mna:-cra, el Lyceum de Guanabacoa -que habia sido
fundado el 16 de junio de 1861- dio cabida a actividades que antes
no habia podido rcalizar, como, por ejemplo, un debate sobre e]
origen del hombre en que se cscindieron los dos campos: el de
]a gente conservadora que mantuvo Ia tradici6n biblica y el de la
gente liberal qute sc i,.spir6 en cl evolucionismo de Darwin. En
otro orden, hasta para el mrntenimiento de la tradici6n revolu-

24








cionaria, el Pacto inici6 tambi6n una nueva era, la de las prime-
ras manifestaciones hist6ricas cubanas: la aparici6n de estudios
historicos de Juan Gualberto G6mez, de Manuel de la Cruz, de
Enrique Collazo, data de esa epoca.
Tambien entonces se funda uno de los dos grandes partido.
politicos que van a contender en Ia vida publica: el Partido Li-
beral Autonomista. El Partido Liberal Autonomista nace con un
grupo complejo, en el que hay espafioles liberates, como P6rez
de Molina -que funda el peri6dico El Triunjfo- revolucionarios
independentistas, como Juan Bautista Spotorno, que habia pre-
sidido la Repfiblica en armas, el coronel Luaces, Miguel Bravo y
Sentics, y una nueva generaci6n formada generalmente de pro-
fesionales, algunos que otros medicos y una crocida cantidad
de abogados formnados en las universidades espafiolas o en la
Universidad de la Habana. El partido lanza primero una consig-
na y un lemna, posibilistas, relativistas: la mayor descentralizacion
possible dentro de la unidad national, y establece un program
breve, concrete y precise, en torno al cual han de desenvolverse
todas sus actividades en los tiempos posteriores. Logra algo rmuy
dificil en Cuba: logra tener organizacion y logra tener discipline.
Es iun partido aristocratico que no va de abajo a arriba, sino de
arriba hacia abajo; su junta central intervene en las mas varias
actividades del partido en la Isla: las designaciones, las postu-
laciones, etc.; y emrpieza a utilizar con much habilidad y con
much talent, las posibilidades que le brinda el Pacto del Zanj6n,
sacandole provecho a aquellas circunstancias. Partido de aboga-
dos, partido de una crecida cantidad de abogados que vieron Ia
vida public como pleitos, pero estos pleitos muchas veces se
resolvieron en transacciones, porque siempre se encontraror. con
unia situaci6n inuy dificil; ellos creian en las posibilidades evolu-
tivas reformnistas y siempre tropezaban con el hecho cierto de
que las concesiones que hacia Ia metr6poli, eran concesiones de
una gran tacafieria.
Los dos moments culininantes del partido fueror" 1886 y
1893; en 1386 -por esto que yo apuntaba antes, de que la naci6on
cubana es product de la confluencia de la evoluci6n y de la
revoluci6n- le toca al Partido Liberal Autonomista ser el que
ponga el u ltimo punto en la desaparicion de la csclavitud en


25








Cuba y un famoso discurso de Miguel Figueroa en el Parlamento
espaianol es el que lo determine; y despu6s, en 1893, cuando An-
tonio Maura inicia sus actividades en la vida puiblica espafiola
como Ministro de Ultramar de un gobierno liberal, y propone
unas reforms bastante amplias -reformas a las cuales inmedia-
tamente se opone el integrismo espaiol-, Cuba mueve sus re-
sortes en Espafia hasta lograr que 6sta fracase, y ahM esta ya otro
fracaso de la evoluci6n o de la reform, que hay que tomar como
un antecedente del sentimiento revolucionario que ya estaba or-
ganizado en el Partido Revolucionario Cubano, pero que encuen-
tra un caldo de cultivo para desenvolverse. Los juicios mais aca-
bados sobre el Partido Liberal Autonomista no hay que irlos a
buscar en los propios autonomistas, sino en documents que
datan de fechas muy distintas pero que son todos de revolucio-
narios del 95. Juan Gualberto G6mez, en La Cuestion de Cuba en
1884 (2), dice:
"Bajo otro aspect, el partido autonomrnista es un partido cu-
bano. Primeramente, porque la mayoria de sus hijos son del pais;
luego, porque en el orden econ6mico y administrative sostiene
principios especiales, y, finalmente, porque su tendencia marcada
se dirige al reconocimiento de la personalidad de la Isla de Cuba
para cierto numrnero de cuestiones que en la Peninsula s6lo tienen
la facultad de resolver los Poderes Supremos.
"Entre algunas gentes de la Peninsula, y, sobre todo, entire
los reaccionarios de las Antillas, el partido autonomista esti
sospechado y casi condenado, precisamente por aquellos motives
que le hacen recomendable en el moment actual. Se dice: es el
partido de los cubanos: -Singular objecion, como se ve, pues
equivale a decir, que para gobernar acertadamente en Cuba no
se debe hacer con, sino contra sus naturales.- Nosotros somos
bastante osados para afirmar que s6lo en un pais en que se haya
perdido el concept de la justicia y de la 'moral, se podria inspi-
rar un sistema politico en el proposito de hacer guerra sin
tregua a la colectividad a que se aplica. Esto no se comprende ni

(2) La Cuesti6n de Cuba en 1884. Madrid, Imprenta de Aurelio J. Ala-
na, 1885. p. 95-96.


26








se tolera mas que en casos exeepcionales; cuando se trata de una
conquista, por ejcmrnplo."
Manuel Sanguily, en Cespedes y Marti (1), discurso pronun-
ciado en Nueva York el 10 de octubre de 1895, dice esto:
'El factor mas poderoso de la Revoluci6n, bien que partien-
do de principios opuestos a los que inspiraban a los conspiradores
cubanos, y con tendcncias muy diversas, el auxiliar mas eficiente
de la propaganda apostolica de Marti, -y no os asombre como
una novedad lo que testifican la razon y los hechos hist6ricos-
fue sin duda la constant y magnifica propaganda autonomista.
"Yo s6 que el Partido Autonomista protestaria rechazando
con violencia esa solidaridad indiscutible, esa labor comun en que
todos pusimos nuestras manos, su evidence y decisive participa-
cicn en la obra revolucionaria; pero la verdad es que ambas in-
fluencias se completaron y tenian que completarse, produciendo
una sola resultante. Partido de oposici6n, el Partido Autonomista
ha sido tambien y muy esencialmente un partido revolucionario.
Fijaos bien, y habreis de convenir en que su program implica-
ba un cambio radical, la transformacion intima de la estructura
misma del pals cubano, a par y como derivaci6n de la transfor-
maci6n intima del espiritu espaniol; ..- la propaganda autono-
mista tIenia que ser y fue positivamente est6ril en cuanto a esa
sofiada e impossible transformaci6n del espiritu espafiol; pero fue
en sumo grado eficaz para transformar, auin sin quererlo, el espi-
ritu cubano, por obrar en el primer caso en oposici6on inuitil a la
historic y a la naturaleza de las cosas, y en el segundo conform
a Ia naturaleza de las cosas y a la historic. Porque la propaganda
autonomista se ejercitaba inmediatamente sobre el scntimiento
y la inteligencia de los cubanos. Bajo el dosel de la bandera es-
pafiola encendi6 un foco de luz ardiente que habria de consumirla
al poner al descubierto, comrno un bald6n, sus manchas imborra-
bles. El pueblo inconforme e impacientado se amontonaba conti-
nuamente alrededor de ]a tribune autonomnista, y la gran inteli-
gencia y Ia palabra prodigiosa de aquellos eximios oradores de-
rramaba claridad tan viva que todos pudieron ver con horror

(3) Cespedes y Marti. New York, Impr. de "El Porvenir", 1895. p.15-16,
17-18.


7








c6mo aquel organismo estaba gangrenado en sus entrafias mis-
mrnas; mas para convencerse de que los remedies indispensabies
eran urgentes, y no podian consistir en paliativos tardios, sino
en extirpaciones radicales y heroicas. El anAlisis tremendo, la
disecci6on implacable a que el Partido Autonomista consagro du-
rante dieciocho anos los esfuerzos de su patriotismo y los recur-
sos do su cultural, produjcron en el auditorio aieccionado, que era
la inmensa mayoria de la poblacion, el convencimiento de que
Espafia explotaba, desangraba, arruinaba a !a isia de Cuba -fria,
calculada, tenaz, inqucbrantablemente.
Y Mendez Capote, en el Pacto del Zanj6o (-), discurso pro-
nunciado en la Academia Nacional de Artes y Letras, el 14 de
abril de 1929 -al que hemos hecho referencia-, dice esto:
"Fue vcrdaderamente admirable la propaganda autonomista
en lo que yo me permit llamar 'su perfodo heroico'. El partido
autonomnista dio unidad al pueblo cubano, lo organize, Ie impri-
mi6 una fuerte discipline y lo dirigi6 en una campafia, ruda, fir-
me, inteligente y resuelta, en sus primeros anos, contra el inte-
grismo, el eterno y verdadero enemigo de las aspiraciones cuba-
nas. En los escritos incontables de sus grandes escritores y en los
discursos niaravillosos de sus oradores eximios, los autonomistas
hablabanr a los cubanos de Cuba, en lenguaje cubano y en senti-
do cubano. Hacian calida enumeraci&n de los agravios eternos
del pueblo cub-mano; dc las injusticias de que era victim; de las
expoliaciones a que se le habia sometido y -egua sufriendo; de
las injustificadas preferencias concedidas al elernento peninsular;
de la scparaci6n y alejamiento de los cubanos de los cargos pu-
blicos; de Ia parcialidad manifiesta conque se les trataba; y de
los peligros inminentes que se cernian sobre la situaci6n de Cuba
de continuarse por esa via, en la que iban enlazados de mano el
integrismo y las autoridades. Hablaban los oradores constante-
mente, en alta voz y con sentido acento, con elocuencia arreba-
tadora, de los dolores inconsolables de los cubanos; de sus grandes
desgracas; de sus 'esp.ranzas sin ocaso'; y de la exigencia urgen-
t; de cambios radicales que diesen al cubano ol derecho indis-
cutible a vivir en su pais como hombre libre.
(4) El P.:cto del Zanj6n. La Habana, -Mohina y Ccmpaaiiia, 1929. p.
~4.44


r i








"Los efeetos de esas predicaciones, en aquellas reuniones con-
curridisimas y plenas de entusiasmo que se sucedian en toda la
Isla, sobre la juventud de entonces, la generaci6n de mi tiempo,
eran inmensos y duraderos. Ibhan derechos a clavarse en el alma
cubana, para dejar alli huellas imborrables. Yo fui testigo, es-
pectador y actor de aquellas fiestas political inolvidables, a ellas
me uni en cuerpo y alma, aunque fui siempre separatist irre-
duetible, porque alli se alimnentaba ampliamente mi espiritu cu-
bano y me saciaba de puro, elevado y legitimo cubanismo.
"Despu6s... iah! al period heroico sucedi6 lo que yo llamo
'el period pusilamnime'; el de la paz por la paz y para la paz. La
paz como medio y como fin. La paz como unica aspiraci6n y el
respeto de la legalidad espafiola como supuesto indispensable.
Pero ya el efecto de la propaganda cubana estaba hecho y no
podia borrarse. Segufamos asistiendo a las reuniones political
del partido para aplaudir a sus oradores por su gran elocuencia,
y entusiasmarnos con las frases vibrantes, con los periods 'ca-
lientes' con que eramos siempre obsequiados a cambio de nuestra
estruendosa ovaci6n en esos precisos moments, y no poniamos
la menor atenci6n a las elucubraciones pacifistas, que estimaba-
mos como de necesidad para la official y elevada galeria.
Y hay por altimo, un testimonio que ya es de 1943, cuando
el general Piedra -no sabemos si estuvo en el Estado Mayor de
Antonio Maceo-- escribi6 sus memories en Mis primeros treinta
Gos (5).
"El Partido Autonomista, antes Partido Liberal Cubano, le-
n6 con su existencia una de las etapas mas interesantes de nuestra
vida colonial, y en sus diecisiete afios de historic, defendi6 con
gran tes6n y honradez mais amplios postulados que aquellos que
se habian convenido en la Paz del Zanj6on. Quien al recorder
sus generosos esfuerzos por mejorar la suerte de la patria comun,
sus brillantes actos publicos, sus reuniones y 'meetings', no evo-
ca con gratitud y respeto los nomrnbres de Rafael Montoro, Jos6
Antonio Cortina, Miguel Figueroa, Rafael Fernandez de Castro,
Ehliseo Giberga, Antonio Govin, etc.? Ellos elevaron nuestra tri-
(5) Mis primeros treinta anos; memorias... La Habana, Minerva,
1944. p. 88.


29








buna a un nivel de elocuencia que no ha sido superado en lengua
espaniola."
Dire como corolario final de este aspect de esta conferencia,
que al partido autonomnista le sucedi6 lo que a todos los partidos
centristas que estan entire la espada y la pared; estaba entire la
espada del independentismo y la pared del integrismo y por eso
se quedo en esa situation entire dos aguas, porque tanto una par-
te como la otra le pedian la cabeza.


0so












Dos poemas de Migue! Bamet



Todos estos dias
se llenan de luces y mascaras
y alguien diria que alabanzas

Todos estos dias
en que el olor a lluvia permanece
y nadie destruye al pez
que brama en la tinaja

Todos estos dias en que es tan simple
ser un hombre
un disfraz, algo que nace

Toda esta fecha de vivir en muchas parties

Lo que vuelve del tiempo
como un rito en medio de la calle

Un dia mfis en que la gente
canta y se confunde
Un ruido de tambores bajo el agua

Y ocurren cosas que yo tambien recojo

"La sangre del chivo tiesa en el asfalto"

'"La vieja del cangrejo azul detras de mi
fumando"

Son ciertas las memories
y la soledad








La vida es cierta
y el olor a lluvia

Todos estos dias son ciertos

Es cierto el pez (c6mo no lo dije antes)
y el deseo de cambiar las cosas

Entrar en los cafes
es cierto
Y salir al mundo
Agarrarse de 61 un solo instant


El amuleto


Pude haberlo dejado caer
en un descuido
hablando o repitiendo distraido la misma historic

Pude haberle arrancado la corteza
la piel como iun espejo
sin embargo
lo atrape con fuerza
y te lo puse al cuello
para mirar Ma noche, el Arbol que es lo mismo,
un solo dios tremendo y solitario

Pude haberlo dejado caer
mirando al sol
-las letras de tu nombre sobre su piel-
pero espere que fueras
una sola palabra
un gesto
un par de labios contra mis labios
y lo tire en el mar
para que sobreviviera limipio
entire destellos y ruinas
entire olores sangrantes y lanchones hundidos


32











11 expresionismo en la

Pintumra Cubana*


Graziella Pogolotti



JPuede hablarse de tendencia expresionista en la pintura
cubana? Son muy pocos, al parecer, los cuadros cubanos que se
inscriben de manera franca y total en esa linea de creaci6n. Por
lo menos, si adoptamos la definici6n mas estricta del termino.
Claro, que a veces se habla, en forma bastante vaga, de "defor-
mnacion expresionista", reuniendo asi, bajo una misma etiqueta
todas las manifestaciones del arte figurativo contemporaneo que
se alejan de la copia fotografica o del academicismo traditional.
En este sentido, una buena parte de la pintura producida en Cuba
en los ultimos 35 afios podria adoptar esa denomination, harto
difusa, por cierto.
Conpultando iun diccionario (Les peintres franvais, Seghers,
1961) se advierte que los seguidores de esa tendencia aspiran a
obtener el maximo de intensidad expresiva siguiendo dos m6to-
dos. El primero consiste en acentuar el dibujo, lo que conduce a
una simplificaci6n de las lIfneas. El segundo tiende a la elimina-
ci6n de matices en provecho del color puro. Aunque sefiala algu-
nos de los caracteres del expresionismo, la definici6n recien
transcrita no result del todo satisfactoria. Quizas la mejor ma-
nera de hallar un camino en este laberinto sea la evocacion de
algunos grandes mnaestros del expresionismo europeo: Goya, Dau-
mier, Munch, Rouault. En todos ellos, predominio marcado del
contenido sobre Ia forma. Y ese contenido surge siempre de una
onterencib pronunciada el 13 de mayo de 1965 conmo parte del
eclo Tendencias de la Pintura Cubana Contempordnea ofrccido por
el Departamento de Arte de la Biblioteca Nacional "Jose Marti".


S3








protest. Es un grito, muchas veces aislado, que manifiesta el
rechazo de un conjunto de circunstancias de orden social que
tienden a negar los valores humans. Goya expresa el dolor de
los desvalidos de Espafia. Orozco vera al indio crucificado en su
miseria. Y ellos, como Daumier, se acercan a la satira.
Pero si se pueden senialar rasgos expresionistas en pintores
aislados de distintas epocas y paises, esta actitud se convierte en
escuela en la Alemania de los afios 1903 a 1922. Precusor inme-
diato del expresionismo modern, Van Gogh habia sentido de
nianera muy aguda la miseria de los mineros del Borinage, entire
los que ejercio su "ministerio de pastor. Su angustiada protest
individual repercute en Alemania, donde las contradicciones de
la epoca adquirian su forma rmas aguda y, por lo tanto, la cri-
sis spiritual se hacia mas profunda. Nietzsche y Schopenhauer
fueron, por aquel entonces, pensadores a la vez caracteristicos e
influyentes. Strindberg rechazaba en el teatro la 'moral burguesa,
convertida en tradicion de respetabilidad. En Alemania, dice
De Micheli, "el regimen imperial, feudal y militarista de Gui-
llermo II acentuaba todas las contradicciones sociales y political
modernas... El filisteo se vestia de ropaje heroico, el pequefio
burgu6s adoraba Ia casta militarista de los junkers (Mario
de Micheli, Le avanguardie artistiche del novecento, Miln,
Schwartz, 1959). Estrechamente ligado a todo un movimiento de
ideas, el expresionismo tiene, segun el citado De Micheli, los
siguientes elemrnentos caracteristicos: (1) desencadenamiento de
las potencias liberadoras instintivas, frente al filisteismo de la
burguesia wilhelmina (en literature, la obra de Frank Wede-
kind); (2) necesidad de sustraerse a la vulgaridad, a la dureza
de la sociedad civil buscando refugio en el "reino inalienable del
espiritu" (en literature, Georg Trak); (3) oposici'n active, con
objetivos especificos (en literature, El subdito de Heinrich
Mann).
Se trata, pues, de algo que sobrepasa la simple caracteriza-
cion formal de un estilo artistic. Es una de las manifestaciones
artisticas que reflejan con mayor intensidad la crisis spiritual
de nuestro tiempo, crisis que result, en ultirna instancia, de la
etapa <ima del desarrollo capitalist. Como los jansenistas del
siglo 17, los expresionistas contemporaneos otorgan a su angus-
tia personal una dimension tragica. Su protest dolorosa va di-


34









rigida a la propia condici6on humana. Los horrores de la guerra
acentuaran ese sentimiento de angustia, de soledad, de impoten-
cia que crece en la Alemania pre-nazi. Nada tiene de raro que en
los Estados Unidos, pais que al cabo de dos guerras se situia a la
cabeza del mundo capitalist, en el que el peso de una moral
burguesa conformista se hace sentir con una fuerza e-traordina-
ria, haya surgido, hace algunos afios, mTnuy mitigado en su conte-
nido de protest, puesto que la sociedad norteamericana tiene
la capacidad de domesticar a sus artists, el expresionismo abs-
tracto.
Protesta, reaccion individual mAs o menos violent, tal es
el valor del expresionismo en los pauses capitalistas mas indus-
trializados, mas altamente desarrollados. Muy otra era la situa-
ci6n de Cuba y, por ende, bien distinta ha de scr la situaci6n de
nuestra plastica y el papel representado en ella por el expresio-
nismo.
En los anos dificiles de la primera Repuiblica, la situacion de
Cuba era bien distinta. A la guerra habia sucedido la falsa inde-
pendencia platista. La poblacidon desangrada se iba reconstruyen-
do, se reestructuraba el sistema de educaci6n, mientras la vida
poliftica empieza a adquirir su rostro de entreguismo y corrupci6on.
El dcstino de Cuba, sometida a Norteamerica, depend de un
solo product y los sobresaltos del mercado international se ha-
rAn sentir aqui con extraordinaria violencia. Al principio, los
intelectuales han optado por la adusta critical de las costumrnbres.
En poesia subsiste el modernismo. Pero muy pronto, con el arri-
bo del primer cuarto de siglo, las cosas comienzan a cambiar. La
evoluci6on puede seguirse de manera mas clara en las distintas
etapas del dibujo humoristico, apegado al acontecer cotidiano.
Primero ha sido el esceptico Torriente, luego la forma refinada
de Vails. Despues vendra la hora de Blanco y Abela: amargo el
uno, muchas veces conmovedor el otro, que escoge centre sus per-
sonajes al maestro que recuerda a Marti y mantiene la presen-
cia de la banderita cubana.
Puesto que precisamente de eso se trataba. Habia que des-
provincianizar a Cuba, pero habia que recobrar valores naciona-
les menoscabados en medio del afan rastacuero, ya muy evidence,
de imitaci6on a lo norteamericano. Esa tendencia general -que
puede advertirse en todas las ramas de la cultura- se manifies-


35








ta de manera palpable en la pintura. Para las artes plhsticas, esos
bran afios de verdadero nacimiento. Y, es que a no dudarlo, gra-
badores y pintores del siglo XIX valen para nosotros hoy en la
media en que supieron mirar a su alrededor. En muchas oca-
siones los valoramos sobre todo por su ingenuidad: representan
la prehistoria en relaci6n con un movimiento que se inicia ver-
daderamente alrededor de 1925.
Fue actitud casi generalizada entire los pintores de aquella
generacion, conocer las conquistas de la vanguardia europea pa-
ra poder, a su vez, intentar con mayor eficacia la recuperaci6n
de una realidad national. No se trata, pues, de disentir, sino de
acopiar un conjunto de elements disimiles y construir con ellos
una realidad coherente y artisticamente valedera.
Una rapida revision de la obra de los principles represen-
tantes de esta primera generacion de pintores modernos, nos per-
mite advertir en todos ellos un rasgo comun, la actitud esencial-
mente antiexpresionista. Victor Manuel, en sus gitanas y en sus
paisajes, ofrece una vision arm6nica, Entre unos y otros, entire
la figure humana y los rios placenteros existe el mas estrecho
acuerdo, establecido por lineas y colors. Los Guajiros de Abela
-tipicos tambien de este primer momento- revelan sobre todo
un gran afin constructive, unido al deseo de presentar una ver-
sion tipificada -con lo que implica de idealizaci6n- y poderosa
del campesino cubano. La presencia humana domina, pero el
paisaje no le es hostile. De manera semejante, de las composicio-
nes mas caracteristicas de Amelia Peltez, anteriores a la d"cada
del '50 se desprende una sensaci6n de equilibrio surgida de las
formas plenas de las frutas y los mediopuntos coloniales. Es en
los uiltimos quince afios que se manifiesta de manera muy clara
un cambio de contenido en el caracter obsesivo que adquieren
a partir de ese moment las lines concentricas, destinadas a
aprisionar el espacio. Con otras preocupaciones y una tematica
mas universal, Pogolotti se interest por los problems derivados
de la relaci6n entire el hombre y la maquina y el consiguiente
sometimiento de aquel a esta en los pauses capitalistas. Es la
maquina, por tanto, la que impone las formas en un mundo ra-
cionalmente organizado para la explotaci6n,,en que solamente
el color denuncia la dureza del sistema. De haber podido alcanzar
un desarrollo mayor, la pintura de Aristides Fernandez hubiera


36








contribuido posiblemente a introducir un expresionismo tempra-
no, con una actitud que asemeja a la del Picasso azul: preocupa-
cion dolorosa por la miseria humana que se refleja en la acen-
tuaci6n de los Angulos y en un colorido sordo. En este sentido
result muy sugestivo comparar La familiar se retrata de Aristi-
des Fernandez con los Guajiros de Abela. En ambas composicio-
nes, los personajes se aglutinan al centro de la tela con la mirada
fija en un supuesto fot6grafo. Pero mientras en Abela la sensa-
ci6n de plenitud se desprende de los rostros rozagantes pucstos
en relieve por la blancura de los traces y se traduce en una suerte
de fuerza expectante, en Aristides Fernandez la familiar estb
aislada en medio de un paisaje que nada tiene de acogedor. Un
acercamiento mas marcado al expresionismo se produce en la
obra de Fidelio Ponce, manifestacion de una angustia vaga, mal
localizada, apenas referida a la miseria y a la soledad de esas
figures anonimas, de ojos vacios, que se disuelven en una atmos-
fera indeterminada, de la que parecen former parte. Nada mAs
alejado de la denuncia, del grito de protest, sin embargo. Som-
bras perfectamente intercambiables, estas figures no individuali-
zadas, que ya ban perdido su forma corporea se integran, sin
resistencia, al ambiente que las rodea.
Todo el movimiento social y politico que se va gestando en
Cuba lentamente a partir de la independencia, pero de manera
much mas evidence desde 1923 y del cual la actividad artistic
y literaria de esos afios no puede ser separada, culmina en la
lucha antimachadista que tiene, ademas un caracter antiimpe-
rialista definido y concente. Frustrado por la mediacion Wells
y por el entreguismo de buena parte de la burguesia cubana, se
produce el primer batistato con Ia consiguiente reorganizaci6n
de las fuerzas revolucionarias en condiciones harto dificiles. Se
inicia entonces un ciclo que habra de cerrarse con el triunfo
revolucionario de enero de 1959. Al margen de la segunda guerra
mundial, Cuba vivira moments de bonanza aparente: fabulosos
negocios para los hombres de la political y de los negocios que
acarrean un relative bienestar para ciertos sectors de !a bur-
guesfa. Acrecentamiento de la penetraci6n norteamericana, no
solo en lo economic, sino tambi6n en el modo de vida. La bur-
guesia, con Ia mirada fija en el Norte, se vuelve cada vez mas
"ajena a las realidades nacionales. La corrupcion se acrecienta y


,T?








se acentua la represi6n de las organizaciones democraticas. Todo
culmina en el segundo batistato, con si secuela de asesinatos y
torturas.
Es aqui precisamente donde se advierten las dificultades de
la historic contada a trav6s de las generaciones, muy c6moda por
lo demais. Porque en la media que el panorama national se va
oscureciendo, se puede notar una evoluci6n general de la pintu-
ra tendiente a acentuar el contenido dramatico, aunque se adop-
ten los mas diversos estilos. Es la influencia de una epoca dificil
que se hace sentir en artists de todas las edades, pero que incide
sobre todo en los mas j6venes.
En la decada del treinta, los artists prosiguen la tarea ini-
ciada en los anos anteriores: se sigue volviendo hacia las tradi-
ciones nacionales, mientras utilizan un lenguaje pictorico venido
de las modernas tendencies europeas. Pero la actitud que se
asume ante esa tradici6n national va variando de una manera
muy sutil. El pasado fs motivo de evocaci6n, ofrece muchas veces
el escape para el reencuentro, a traves de una series de valores
cubanos de un equilibrio que falta en la relacion del individuo
con la realidad contemporanea. Ante el cumulo de esperanzas
fallidas, el pasado es un refugio, propio para la evocaci6n poeti-
ca, muchas veces idealizada y, al propio tiempo, la bfisqueda de
los valores permanentes de la cubania permit alcanzar una in-
dispensable sensaci6n de estabilidad. La labor de poetas, criticos
y pintores anda por cauce semejante.
La evoluci6n de Mariano Rodriguez es bastante caracteristi-
ca. Las mujeres gigantescas de su primera etapa, su Gallo pintado
algo mas tarde establecen la continuidad con Ia obra de los pin-
tores de la generaci6n anterior. Actitud afimativa, equilibrio,
tendencia a la monumentalidad, unidos a la voluntad de llevar
a una dimension epica temas de la vida cotidiana. Sin embargo,
con el andar del tiempo los gallos de Mariano se transforman.
Abandonan el inconmovible asiento en la tierra, abren las alas
y se convierten en fetiche. En este caso, el gallo se ha vuelto
expresi6n de tragedia. Pero en los alrededores del '50 el artist
se interest por Ia abstracci6n y con ello se aparta del camino has-
ta entonces emprendido, construye fragilcs estructuras, aunque
una tendencia mas dramatica aflora a veces, tal como sucede
en el mural destinado al Edificio del Retiro Odontol6gico (actual


38








Ministerio del Interior). Hay que esperar los anos inmediatamen-
te posteriores al triunfo de la Revoluci6n, para advertir una
vuelta a la linea de desarrollo original, en que la sensualidad se
abre paso sin ataduras.
En cambio, Cundo Berm udez en su fidelidad a un mismo
mnodo expresivo es pintor caracteristico de un moment, de ese
que puede situarse un poco antes y despues de 1940. Busqueda
de lo cubano, unida a una actitud entire ir6nica y bonachona, en
que Ia tragedia se deja a un lado y Ia realidad inmediata se pro-
yecta hacia un pasado que esti dejando de existir. Asi La Habana,
en el moment de empezar a devenir en gran ciudad, es vista
entonces como suma de barrios, en los que se conserve un mar-
cado caricter provinciano. Tal es el caso de La Barberia, no so-
lamente en lo que se refiere al tema, que no rehuye un caracter
costumbrista, sino en los elements seleccionados y en la forma
en que estan dispuestos en la tela. Siempre fiel a cierto volunta-
rio puerilismo y a una temAtica muy cubana, la composici6n do
Cundo Bermurdez evolucionari hacia un progresivo esquematis-
mo, sin perder en su concepci6n los rasgos tipicos de esta primera
epoca.
Es en la obra de Rene Portocarrero donde con mayor exac-
titud puede seguirse Ia evoluci6n de estos afios, Si toma'mos como
punto de partida los interiores del Cerro, advertimos que en ellos
se funde la evocaci6n amorosa del pasado cubano con el recuerdo
de la infancia. Ternura, idealizacion, melancolia se manifiestan
en este barroquismrno que concede primacia a los objetos: mosai-
cos del piso, jarrones de flores, decorado que se transform en
tapicerfa y que en un juego constant de lines y volutas envuel-
ve la figure, la subordina en un horror al vacio que, sin crear
sensaci6n de angustia, tiende a impedir la presencia de elements
ajenos, inquietantes, que puedan minterrumpir la armonia pacien-
temente obtenida aqui. Por ello en el barroquismo "a lo Porto-
carrero", en ese horror al vacio se halla la rafz del expresionismo
que en el future encontraremos en su obra.
Por la abundancia de su obra, por la riqueza de sus motives,
por el gran nuimero de fases que atraviesa y por el enriquccimien-
to que ese analisis puede aportar al problema del expresionismo
en la pintura cubana, Portocarrero merece un studio aparte.
Valga decir por ahora que a pesar de ese horror al vacio que ya


39







se advierte en fecha temprana, la primera etapa de su obra tiene
un caricter predominantemente lirico y que es sobre todo por su
significado poetico -no debe olvidarse su vinculacion con los
poetas del grupo Origenes- que angeles y virgenes penetran en
ella. Vendra m&s tarde la tentaci6n abstract y una suerte de rito
de primavera -amor a las cosas de la naturaleza, las frutas y los
objetos esenciales a la vida del hombre- que culmina en el mu-
ral del Habana Libre, pero cuya evoluci6n pudo seguirse con
mucha exactitud en una retrospective de dibujos presentada en
la Biblioteca Nacional hace algunos anios. Y, sin embargo, otra
realidad, otro mundo se han hecho presented en la colecci6n de
las mascaras. Porque es a traves del intermediario del arte afro-
cubano, o mejor de los mitos que constituyen buena parte de
nuestro folclor que cierta concepci6n expresionista comienza
a introducirse en la obra de Portocarrero. Via de escape y medio
de union para los oprimidos de ayer, el rito afro introduce ahora
entire nosotros el dolor y la angustia en la pintura.
No hay contradicci6n entire el aspect lidico y sensual -el
amor a las cosas- y la tension dramatica -que conduce al hie-
ratismo- en la obra de Portocarrero. En pocos artists se da
entire nosotros como en 61 ese extraordinario poder de receptivi-
dad, esa capacidad intuitiva de andar por la calle catando el am-
biente, percibiendo canciones, trajes, colors, gestos que se inte-
gran a la material prima de su trabajo creador que se convierte
de esa manera en expresi6n de una situaci6n ambiental en un
moment dado. El artist no estA hecho de una sola pieza y esa
realidad contradictory -alegria y sensualismo, presencia drama-
tica en la vida cotidiana- forman parte de nuestras caracteris-
ticas nacionales.
Pero lo que varia es el acento que se pone en uno y otro
aspect. La trayectoria de Portocarrero puede seguirse en sus
catedrales y en sus ciudades. Al principio domina en ellas la
linea, inquieta, juguetona, de inspiraci6n barroca, los motives
decorativos se convierten en espina dorsal del cuadro y las ciu-
dades parecen estar edificadas en el aire. Fuertemente enraizadas
en la tierra se hallan, en cambio las ciudades mas recientes, he-
chas de empaste abundante y construidas con color. Son ciuda-
des amenazadas y al mismo tiempo llenas de vida. Por lo demas,
la descendencia de las mascaras prosigue. Los rostros parecen


40







fetiches. Figuras, diablitos y aun grupos estan aislados, en nedio
de un espacio no determinado. El horror al vacio ha desapare-
cido, pero es precisamente de ese espaclo, sucbitaenrite liberado,
que nace una presencia inquietante. En medio del rostro se abre
otro espacio, el de la gran desmosura de los ojos abiertos, sin
mirada. No importa que desconozcamos el significado mitologico
do los diablitos. Para el espectador poco informado, resultan la
representaci6n de una humanidad desarticulada, clavada en me-
dio de la tela. Paralelamente, el artist pinta mujeres con som-
brillas en que deja en Ubertad su vena un poco juguetona, ir6nica,
siempre algo cruel, en medio de las volutas. Todo confiuye en
la series de dibujos de mujeres guerreras, de frente y de peifil.
en los que se reencaentran la linea interminable y el hieratismo,
el espacio nuevamente devorado por el horror al vacio, la dureza
de la mascara en esas figures que conservan su misterio al no
ser retrato de persona conocida. Desde hace rato, el ser human.
amenazante, se ha vuelto fetiche.
El expresionismo en la obra de Rene Portocarrero esta siemn-
pre referido a una "situaci6n ambiente", a un moment hist6rico,
A pesar de que por exceso de cercania, por estar viviendo toda-
via ese instant, no podamos determinar la verdadera natura-
leza de ese vinculo con toda exactitud. Los sintomas de una
evoluci6n son evidentes y el pintor respira junto a una colecti-
vidadL Muy otro es el punto de partida de Rauil Milian, figure
aislada dentro de la plastica cubana, situado al margin de ge-
neraciones, corrientes y escuelas. Su obra nace de la necesidad
spiritual de construir un mundo otro, hecho del afin que el
artist como individuo siente de hallar valores absolutos, de la
nostalgia de una armonia nunca encontrada, al tiempo que de-
manda hallar salida a su angustia personal. De ahi, por una
parte, sus admirables flores, uinico testimonio de belleza salvado
en un mundo al que por otra parte pertenecen los paisajes ape-
nas esbozados, en blanco y negro, en el limited entire la abstrac-
ei6n y el expresionismo, entire el recuerdo de una realicdad perci-
bida alguna vez y la fantasmagorfa y esos rostros desencarnadios,
un poco concentracionarios, reflejo de la angustia nacida de lza
obsesoi6n de la muerte y la soledad.
Pero, volviendo a Portocarrero, los anios han pasado a travel
de su obra. Vision lirica, Ilena de afioranza, del pasado cubano.







en los finales de la d6cada del '30 (no hay que olvidar los encan-
tadores paisajes transformados en jardin interior), breve tenta-
ci6n abstract al terminar la decada siguiente, predominio del
expresionismo en la vuelta entire el termino de los '50 y el inicio
de la que corresponde a 1960. Ya entonces, una nueva promoci6n
se ha incorporado al quehacer artistic cubano. Su aparicion coin-
cide con los afios punteros del abstraccionismo y asi comenzaron.
Conocieron los anios dificiles de la vida political cubana, vivieron
el batistato y su madurez coincide con el triunfo de la Revolucion
cubana y con el unico moment de important presencia expresio-
nista en Cuba. Entre el fen6meno politico y el artistic existe un
nexo evidence, una raiz semejante. Los afios de la tirania batistia-
na fueron los de un intent sistematico de rebajar la dignidad hu-
mana con la utilizacion del miedo y la tortura, mientras, por otra
parte, la rebeldia encarnaba esa dignidad reconquistada. La vio-
lenta agudizaci6n de las contradicciones habia dejado poco sitio
para el juego, para el simple escarceo intellectual. Claro que los
ejemplos se buscaron fuera, se popularize la tematica existencia-
lista -soledad, angustia, compromiso- y se hizo sentir la influen-
cia de las formas extremes de la abstraccion. Algunos afnos mas
tarde se hablaria de "expresionismo abstracto.
Todos nos hemos preguntado en algun moment cual es el
sentido de la supervivencia -o mejor, del continuado auge- del
expresionismo en los anos inmediatamente posteriores al triunfo
de ]a Revoluci6n. Seria aventurado pretender haber hallado des-
de ahora una respuesta definitive. No debe olvidarse, sin em-
bargo, lo lento de la transformaci6n del acontecer hist6rico en
conciencia. Asi, por ejemplo, hace algun tiempo, comentaba un
critico, no recuerdo si a prop6sito de la obra de Lebenstein, la
existencia al margen de las diversas escuelas pictoricas, de una
obsesiva "atmosfera concentracionaria" en buena parte de la
pintura polaca de nuestros dias. Hecho que coincide con la vuelta
peri6dica a la tematica de guerra, sobre todo en los paises que la
vivieron con mayor intensidad y que sufrieron la ocupacion.
A !o que debe afiadirse la vertiginosa rapidez con que se han
producido los acontecimientos en los ultimos anios: triunfo revo-
lucionario, primeras eyes destinadas a transformar la economiia
national, enfrentamiento con el imperialismo, grandes naciona-
lizaciones, movilizaci6n popular a trav6s de las milicias, ruptura


42








de relaciones con los Estados Unidos, grandes campafias masi-
vas -alfabetizaci6on primero, zafras del pueblo, despu6s-, series
de sabotajes que van de La Coubre hasta la invasion de Giron,
declaraci6n del carActer socialist de la Revoluci6on, bloqueo,
crisis del Caribe.
Todo ello determine para el artist, como part integrante
del pueblo y participe de los acontecimientos como cualquier
hijo de vecino dos fen6menos de conciencia. Haber vivido bajo
una tension extremrna, derivada de la amenaza siempre latente
-"vivir en peligro" llama Hugo Consuegra a una series de sus
cuadios- y del esfuerzo creador que en todos los 6rdenes nunca
ha alcanzado grado de intensidad semejante: desarrollo educa-
cional, transformadoi6n economic y hasta en lo que salta menos
a la vista, creaci6on y difusi6n cultural. En el orden moral, se
ha producido un acrecentamiento de la dignidad humana, nacido
de la emancipaci6n de las classes oprimidas, del nuevo valor que
va cobrando el trabajo del hombre, de la recuperaci6on plena de
Ia nacionalidad, de una moral que se va forjando en la tarea
diaria de edificacidon. Pero, en estos afnos la lucha de classes se
ha agudizado y los artists cubanos -insertados en su gran ma-
yoria de manera conciente y active en el process revoluciona-
rio- procedentes casi siempre de la pequena burguesia han sen-
tido de cerca el contragolpe de esos desgarramientos. No olvide-
mos, por otra parte, que un gran ntmero de prejuicios burgue-
ses permearon todas las classes sociales y que vemos frecuente-
mnente supervivencias de la vieja sociedad mezcladas a elemen-
tos surgidos de la nueva. Eso crea, desde el seno mismo de la
revoluci6n, un motive a la critical y aun a su manifestaci6n mAs
aguda, la sAtira. De ahi Ia posibilidad dc un expresionismo "go-
yesco", de acento social.
Coincidiendo con este auge del expresionismo entire nosotros,
un grupo de nuestros pintores expuso bajo el nombre comun de
expresionistas abstractos". El parentesco era mas bien de acti-
tud y sus obras tomadas en conjunto pueden decirnos las dife-
rencias que habia entire ellos. Tapia Ruano construye en sus
textures un mundo arm6nico en el que la angustia tiene poco
sitio. En cambio, la Aspera textura de las telas de saco, el colo-
rido y los costurones a los que Antonio Vidal es tan afecto sugie-
ren la presencia de utin sentimiento hostile en la relaci6on hombre-


43








mundo. Mas complejo es el itinerario seguido por Hugo Consue-
gra, quien dejando a un lado su gusto por la obra bien hecha,
empieza por buscar composiciones de equilibrio cada vez mis
inseguro, experiment con materials, parece enfrentarse direc-
tamente a la tela y dando al cabo un gran salto en el vacio,
reintroduce la figure en su obra. (Adi6s a los condes de Fernan-
dina, exposici6n colectiva, Galeria de la Habana, julio-agosto
1965). En nota escrita con motivo de una retrospective de Rald.
Martinez, apuntaba yo las tapas de una evoluci6n sumamente
significativa: busqueda de armonia en agradables composiciones
abstractas, introducci6n de la violencia en obras posteriores al
triunfo revolucionario y presencia del hombre que se hace sen-
tir en la tela aranfiada. Luego el cuadro es invadido por un blanco
cremoso y el artist se interest por la escenografia y el disefio
tipogrifico, todo lo cual prepare el camino al abandono del abs-
traccionismo. Los objetos reingresan en el cuadro, sin aderezo,
directamente. Son fotograffas o letreros de la calle. Mas tarde,
unas fotos perfectamente integradas al cuadro se denominaran
La Sagrada Familia, en un intent por resumir las races y el
conformismo implicito en la moral burguesa.
Todo esto conlleva un cambio mas profundo de lo que a
primera vista parece. El injerto expresionista en la abstracci6n
ha conducido a una actitud fundamentalmente antiesteticista. El
Pintor renuncia al acabado perfect, a la obra definitive, conce-
!bida para hoy y para el porvenir y situada al margen de la his-
toria. El contenido, Ia critical pasan al primer piano. Es la voz de
un francotirador. Actitud semejante encontramos en Ajtonia
Eiriz, la mas plenamente expresionista de nuestros pintores.
Aqui todo anda junto: la desmesura, la violencia, la satira, el
anticonformismo mas implacable. Entre 1961 y 1962 fue una gale-
nria de personajes, en la linea Goya-Daumier, togados, academi-
cos, burgutieses, retratos de una especie, en que lo human adquie-
re rasgos de animal. La tendencia se acentua y de la tinta pasa
al cuadro. Las supervivencias de ese pasado se descubren en la
vida contempora'nea, donde subsisten agazapadas las voraces
Piranas y donde el conformismo a veces establece alianza con el
oportunismo. Tambien los convencionalismos de ayer. En la
Anunciacion, la costurera junto a su maquina ve llegar uri Angel
mortifero. Pero al mismrno tiempo reaparece uno de los grandes


44








temas del expresionismo, el de la muerte, en 'o que ya puede
Ilamarse "la series de los enterrados". El color negro devora buena
parte de la tela, atravesada por costurones y en la zona inferior,
unos cuantos rostros devorados por agujeros, son verdaderas mas-
caras de muerte.
Hasta aquif el e-presionismo ha signiaicado divcrgencia, crin-
tica, angustia, obsesi6n de la muerte. Pero puede advertirse cierta
"'deformaci6on expresionista" unida a una semrnejante preocupa-
cion por el contenido en obras que como la de Servando Cabre-
ra MIoreno alrededor del afio 196! esta destinada a exaltar al conm-
batiente de aquellos dias. En el ano de Giro6n, el artist no relata
un echo, sino que utilizando lo- recursos de la composicion,
el dibujo y el color, destaca en la austeridad del rostro, enjuto
y marcado de arrugas y en la fuerza del muisculo, la hazafia de
?a ilici" .
Creo que unas cuantas conclusions so me van imponiendo.
Mais que a traves de una sucesio6n de generaciones organizada a
manera de carrera de relevo, la historic de la pintura cubana
puede estudiarse a traves de una series de moments, en que una
actitud determinada indica la nota dominant -aunque coexis-
ten otras tendencies en contrapunto-. Los nexos de ese aconte-
cer con la historic de esos aiios son evidentes, aunque nos encon-
tremos todavia necesitados de mias amplio analisis de la evoluci.on
de las class sociales en los afios de la Republica para conocer
mejor la naturaleza verdadera de ese vitculo. Debe sefia!arse
que no pueden establecerse limits definidos entire esos distintos
moments y que en muchos casos se superponen obras inspira-
das en distintas etapas. Asi se produce una pri.mera etapa de
recuperacidon de valores nacionales, coincidente con el surgi-
miento del arte modern en Cuba. A los pintores mencionados
en otra parte do este trabajo dcben afiadirse los que se relacio-
naron con el surrealismo: recreaci6n lirica de la naturaleza y,
de personajes legendarios en Carlos Enriquez, incorporacion d&
un mundo magico procedente de la tradici6n afro en Wifredo
Lam. Si afiadimos la nueva dimension adquirida por el objeto
cotidiano en la obra postrevolucioaria de Angel Acosta L6n,
todo ello nos conduciria a plante.irnos el problema del signifi-
cado del surrealismno en Cuba. A este acopio de valores nacio-
raiks sccr -nmuy cstrechamrnente jigada a 61- una recreacion







melanc6ohca del pasado, que conlleva una actitud evasiva ante
la desdichada circunstancia hist6rica contemporinea. Mas tarde,
ya en estrecha consonancia con el movimiento pict6rico interna-
cional de la postguerra, el predominio abstract, que alcanza su
moment culminante en la decada del '50 al que sigue, sin solu-
ci6n de continuidad un predominio expresionista. Esta tendencia,
o mas bien, esta "actitud" permea una extensa zona de la pintura
cubana desde los afios finales del batistato hasta los primeros del
triunfo revolucionario y determine una impostaci6n en el con-
tenido de la obra de arte.
































46?











La Real y Literaria Universidad

de la Habana: sintesis hitoria*



Luis F LeRoy y Gadlvez


I

Desalojada la Comunmidad de los dominicos de su Convento
de San Juan de Letran desde el dia 31 de octubre de 1842 en que
se traslado por orden del gobernador y capitAn general don Ger6-
nimo Valdes a la villa de Guanabacoa; entregado el edificio del
Convento a la Universidad en la persona del Bedel Mayor don
Tomas Matias Causi, bajo inventario, el dia 2 de noviembre;
y dispuesta la apertura del curso en la nueva Universidad para
el dia 19 de dicho mes, festividad onomastica de la Reina de
Espafia todavia menor de edad, Isabel II, tomaronse las ultimas
disposiciones para que todo estuviese preparado y dispuesto para
esa fecha, incluyendo la limpieza y remozamiento del viejo
edificio.
Como primera providencia el Gobernador Valdes le remrniti6
M Rector de la Universidad, Oidor Sierra, con fecha 8 de no-
viembre de 1842, cuarenta ejemplarcs de los Estatutos y Regla-
mento de la Universidad y otros cuarenta de los capituJos mas
interesantes del Plan de Estudios, interin se imprimian con las
pequefias modificaciones que fuera necesario hacerles. Dichos
El present trabajo es una sucinta exposici6n de lo que en for-
ma extensa y detallada constitute el tomo segundo de una Historia
Documentada de la Universidad de la Habana, de la que es autor el
que suscribe y que ain se halla inddita. Este verdadero resume viene
a ser la continuacio6n de lo que ya ha sido publicado en esta- misma
Revista de la Biblioteca Nacional en los dos nuirmeros que preceden in-
mediatamente a este.


47







ejemplareo esLaban destinados a ser distribuidos entire los cate-
draiticos, para su inteligencia y gobierno. Asimrnismo, el Goberna-
dor Valdes enviaba doce ejemplares al Secretario de la Inspec-
ci6n Interina de Estudios, y diez a cada uno de. los Regentes de
las dos Audiencias entonces existentes en la Isla, a saber, la Pre-
torial de la Habana y la radicada on Puerto Princp.e, que era
la mas antigua. Y por el Diario de la Habana del dia 10 de no-
viemrnbrc, se citaba para ese mismo dia a los catedraticos nom-
brados por el Gobernador, para las juntas p-'eparatorias que ha-
brian de celebrarse. En estas se determinarian los horarios de
clauses y m6todo de ensefianza en el curso academico 1842-1843
con quo habria de inaugurarse la nueva Universidad.
El dia 15 de dicho mes, veinticuatro presidiarios limpiaban
el cdificio del ex-ccnvento de Santo Domingo, sede de la Uni-
versidad, y se convocaba a Claustro G-..eral para el dia 19 a
las nueve de la marnfiana para la solcmne apertura del curso en
la instituci6n secularizada. La Comisi6n que habia de presidir
el acto estaba integrada por el Regente de la Real Audiencia
Pretorial de la Habana y Vice-Presidente de la Inspecci6n de
Estudios, don Juan Ramon Llorente, el cual la presidia, y los
sefiores don Jose Guerrero, don Evaristo Carrillo, don Tomas
Romay y don Gaspar Palacios.
"El dia 19 de noviercbre de 1842 -narra Bachiller y Morales
en el tomo primero de sus Apuntes & (1859)- amaneci6o ame-
nazando ser do los mas lluviosos: el cielo estaba cubierto de nubes
y rnais de uno de lo ienemigos de la reform concibi6 la halagiie-
fia esperanza de que no pudiera solemmnizarse la apertuLira dispues-
ta: pero el tiempo fuc aclaraindo y a la hora seiialada, a pesar
de la lluvia sc presantaron en el Aula Magna los senores de la
Conision do la Junta Superior de Instrucclon Publica, recibida
por scis catadraticos y las mazas de la Universidad; la compo-
nian don Evaristo Carrillo y Arango, don Tomas Romay, don
Jo~e Gucrrcro y don Gaspar Palacic..s. Presidio el acto el senior
Rector d- la Universidad, a cuya derecha se sent el senor Regen-
te do Ia" al- Audiencia Pretorial. La mrnusica miiitar ocupo los
moments de espera que esta vez los ocasionaron los catedraticos.
Luego que todos cstuvicrcn reunidos pronunci6o cl senor Regente
un discurso elocuente y analogo, como lo inspiraba la situaci6n
llena de esperanzas para el pais. Se retire la Comisi6n y consti-

48






tuidos los catedraticos en Claustro ordinario se procedio a la
elecci6n de los que habian de componer las Juntas de Hacienda,
Discipline y ExAimenes de Adrmnisi6n que quedaron instalados en
el mismo dia.
"Si estuvo nebuloso el tiempo al instalarse la nueva Univer-
sidad preciso es reconocer que el pais no acept6 en su imnportan-
cia a esta; aun personas entendidas creyeron que iba a producer
males y fueron pocos los que aplaudieron las formas dadas a la
ensefianza. Criticabase precisamente lo nmas notable del Plan:
la ensefianza simultanea y enciclopedica dada a la Filosofia; la
admisi6n en la Universidad de las asignaturas de ciencias natu-
rales; la amplitud dada a las fisico-matematicas. Crey6se por los
mas que los conocimientos primaries que se exigfan eran para
sabios y no para escolares; y fue que crelan que eran lo mismo
rudimentos y elements que nociones maduras y extensas en las
ciencias, y no se conocia ningun Manual de ensenianza elemen-
tal primaria y superior. La novedad fue otro de los motivos que
se alegaron y todo esto estuvo hibilmente explotado por los que
tenian interns en que no apareciera una tan considerable mejora
para la instrucci6n. El tiempo se encarg6 de hacer justicia al
honrado General Valdes cuyo retrato honrara siempre el edifi-
cio de la Real Universidad".
Esto escribia Bachiller y Morales en 1859, habiendo sido tes-
tigo presencial de lo que narra, ya que fue uno de los catedrati-
cos nombrados en 1842 por el Gobernador Valdes, designandosele
para ocupar en la Facultad de Filosofia la citedra de Derecho
Natural y Religion. El retrato del General Valdes, que esta hecho
al 6leo, se encuentra hoy en dia, admirablemente restaurado, en
uno de los locales de la Escuela de Letras y de Arte, en el Edifi-
cio "Dihigo" de la Universidad de la Habana. Debe puntualizarse,
para poner las cosas en su lugar, que la participacion que tuvo el
General Valdes en la secularizacion de la Universidad y la im-
plantacion del nuevo Plan de Estudios, se redujo a que le cupo
en suerte el que estos hechos tuviesen lugar durante su mando.
Ei realmente nada tuvo que ver en la genesis de todo ello, que
se origin6 y desarrollo durante el gobierno de su predecessor,
don Pedro Tllez Gir6n, Principe de Anglona. Este culto gober-
nante, en 28 de agosto de 1840, nombr6 una Comision formada
por el Oidor de la Audiencia Pretorial de la Habana, don Jaime

49








Maria de Salas y Azara; don Vicente Maria Vazquez Queipo, Fis-
cal de la Real Hacienda; y el doctor en Medicina don Jose de
Lletor Castroverde, a cuya Comisi6n se uni6 mas tarde el medico
don Gaspar Palacios. Dicha Comisi6n que se titulaba a sf misma
Junta de arreglo de los Estudios Mayores de esta Isla, corri6 con
la confecci6n del nuevo Plan de Estudios, y tenia bien adelanta-
dos sus trabajos, cuando el General Valdes sustituy6 al Principe
de Anglona en el gobierno y capitania general de la Isla, el 6 de
marzo de 1841. No obstante, es tambien necesario puntualizar
que el General Valdes prest6 todo su calor a los trabajos de la
Comisi6n, y result el digno gobernante, de grata recordaci6n,
que dio cima y corona Ia obra iniciada y dejada casi concluida
por Anglona.
En el bello y sensato discurso inaugural que pronunci6 el
Decano de la Real Audiencia Pretorial, nombrado Rector de la
nueva Universidad, don Jose Maria Sierra, exhortaba a los cate-
draticos y estudiantes al cumplimiento de sus deberes, senialAn-
doles a unos y a otros cuales eran estos, y en que consistian. Esa
breve oraci6n de apertura de curso, tanto por la sencillez con
que esta expuesta, como por la honestidad que preside todo su
contenido, es digna de figurar entire las de mejor espiritu uni-
versitario que se hayan pronunciado en analogas circunstancias
en la Universidad de la Habana. Su.texto puede leerse integro
en el Diario de la Habana del lunes 21 de noviembre de 1842, en
su primera plana. Y en el ya referido edificio "Dihigo" de nues-
tra Universidad, se conserve tambien un esplndido retrato al
6leo de este benemerito primer Rector de la Universidad de ia
Habana secularizada.
Aunque la apertura del curso academico tuvo lugar en la
nueva Universidad el 19 de noviembre de 1842, las classes no se
abrieron sino hasta el 22 de diciembre de ese afno. Dicho inter-
valo de tiempo fue ocupado en la matrfcula, en sesiones de la
Junta de Examen para la admisi6n de alumnos, despacho de soli-
citudes, aprobaci6n de los textos que habrian de servir durante
ese primer curso academico, y otros detalles de tipo administra-
tivp y docente propios de una instituci6n de mas de un siglo
que comenzaba a funcionar bajo un regimen academico y docente
totalmente nuevo.

50








Las personas nombradas por el Gobernador Valdes para for-
mar el cuadro de gobierno de la Universidad, individuos todos
de su confianza, eran peninsulares, con excepcio6n del Vicerrec-
tor, presbitero Manuel Echeverria y Peialver, que era habanero.
Dicho cuadro de gobierno no podia ser mas sencillo, estando
compuesto de un Rector, un Vicerrector, un Secretario, un Ofi-
cial 19, un Tesorero y un Bodel. La nueva Universidad como se
le dio en llamar a la antigua y extinguida Real y Pontificia Uni-
versidad de San Ger6nimo, fue denominada en lo sucesivo, por
acuerdo dc la Inspecci6n Interina de Estudios y disposici6n del
Gobernador Valdes, simplemente Real Universidad, y no Real
Universidad Literaria como fue despues muy cominmente cono-
cida. Esta ultima denominaci6n, no official, pero si sandcionada
por la costumbre, aparece inclusive en los membretes de pape-
les contentivos de oficios y disposiciones oficiales universitarios
de aquella kpoca.
El resultado que tuvo en la practice el nuevo Plan de Estu-
dios fue, al parecer, muy bueno. Refiriendose a esto, manifestaba
Bachiller y Morales en sus Apuntes & (1859) ya citados, que
"Apenas corrido el primer aflo ya se conocio por los que dudaron
del 6xito de la ensefianza la posibilidad y conveniencia del siste-
ma; celebraronse lucidos examenes en los que nuestra precoz
juventud dio a entender que lo que era possible en Europa y en
los Estados Unidos podia verificarse a pesar del calor y de la
supuesta indolencia del clima".
Nada digno de especial menci6n tuvo lugar durante el rest
del period rectoral del Oidor Decano de la Real Audlencia Pre-
torial don Jose Maria Sierra. Su gobierno de la Universidad coln-
cluyo el 19 de junior de 1844 en que tom6 posesi6n del cargo el
presbitero don Domingo L6pez Somoza, Can6nigo Penitenciario
de la Catedral de la Habana, segundo Rector de la nueva Univer-
sidad, nombrado por el Gobernador O'Donnell. Jose Maria Sierra
ceso en el Rectorado al ser elevado a Regente de la Real Audien-
cia Pretorial por Su Majestad, y al anio siguiente, en 15 de octu-
bre de 1845 -exactamente a los tres anios justos de haber tornado
posesion del Rectorado de la Universidad para el que habia sijdo
nombrado por el Gobernador Valdes- embarcaba Q,
su tierra natal, seguin noticia dada en el Diario de oana del
dia siguiente a su partida. /








E1 Rectorado del cano6nigo Lopez Somoza dur6 menos de
cuatro afios, y al igual que en el final del rectorado de Sierra,
nada digno de mencion ocurri6 durante su mando universitario.
La Real y Litcraria Universidad continue su vida aeademnica ca-
rente de altibajos, y desprovista totalmente de sucesos de relie-
ve, tanto en el ambiente universitario como en el de la ciudad,
donde indudablernente la Universidad ocupaba un rango desta-
cado y de gran privilegio y prestigio intellectual. De lo anodino
diel rectorado del can6nigo y segundo Rector don Domingo L6-
pez Somoza da una idea precisa la Memoria presentada por dicha
autoridad universitaria al entregar el cargo, cumplimentando
lo dispuesto en el Reglamento de la Real Universidad, la cual se
encuentra en el Archivo Central de la Universidad de la Habana.
A L6pez Somoza le sucedi6 en el Rectorado el Areediano
titular de la Catedral de la Habana, presbitero don Manuel G6-
mez Marafion, nombrado por Real Orden de 20 de febrero de
1848, tomando posesion del cargo en Claustro extraordinario ce-
lebrado a las diez de la mafiana del dia 26 de abril del propio
afio en el Aula Magna de la Universidad.
Vizcaino de origen y hombre decidido y fire en sus inicia-
tivas, su paso por el Rectorado fue fecundo y de positive bene-
ficio para la Universidad. Durante su gobierno universitario se
form la Biblioteca de la Universidad, se adecent6 el Aula Magna,
los gabinetes de Fisica y Quimica se trasladaron de los locales
que ocupaban a otros mais adecuados y mas amplios, enriquecien-
dose y aumentandose en la proporci6n que permitian las mez-
quinas asignaciones del presupuesto universitario, y puede decir-
se que el Museo de Historia Natural casi fue creado y formado
durante su period rectoral, que abarco de 1848 a 1852.
Durante casi todo el anio de 1849 -desde el 28 de febrero
hasta el 3 de noviembre- desempenio interinamente el Rectorado
el Can6nigo Doctoral don Bonifacio Quintin de Villaescusa por
nomnbramiento del Gobernador Vice Real Patrono, en virtud de
que el Rector en propiedad, doctor G6mez Marafi6n, tuvo que
trasladarse a Mexico. A su regreso del vecino pais volvio a hacer-
se cargo del Rectorado y lo continue desempefiando hasta el
8 de febrero de 1852, es decir, cerca de un anio mas de los tres
a que se limitaba la duraci6n de dicho cargo por disposici6n del


52








Plan General de Instrucci6n Pdblica para las islas de Cuba y
Puerto Rico aprobado en 1842.
En el tiempo en que fue Rector el doctor Gomez Maranoi6n,
ademas de las mejoras introducidas en la Biblioteca, gabinetes
de Fisica y Qufmica, y fomento del Museo de Historia Natural,
se atendio a la indumentaria de los universitarios, en cumpli-
miento de un Real Decreto de 2 de octubre de 1850 relative al
traje y las insignias academicas que debian de usar los gradua-
dos y catedraticos de todas las universidades e institutes de se-
gunda ensefianza del Reino. Dicho Real Decreto pormer:orizaba
en su articulado las caracteristicas del traje acadnmico segin
los grades, categories, y actos puiblicos. Este asunto no era nievo
en la Universidad de la Habana, existiendo constancia documen-
tal de que venia tratAndose desde los tempos de la U.iversidad
pontificia, y concretamente desde el afio 1803, seguni consta en
un curioso expediente sobre cllo que se conserve .In el Archivo
Central de la minstitucion, donde inclusive se repr.cducen dibuja-
dos y colcreados en acuarela el traje academic'c ordinario del
Rector, el traje de este uiItima en actos solemnecs, y los trajis de
Catedr.ticos, Secretario, y Catedratico sin grado acamico,c
En lo politico, de escasa repercusi6n en la Universicdd, se-
grin todas las apariencias, debe consignarse que en el perlodo
rectoral del doctor G6mcz Maranon tuvie.ori lugar las fru21.ra-
das invasiones de Narciso Lope., a la Is]a. En relac6n con TI la
'ltirno de 6stas, que le cost la vida al bravo general, se conser-
va en el Archivo Nacional de Cuba, un expedicnte inst.ruido con
motive de haber sido fijado en la puerta de la Biblioteca de la
Real Universidad un dibujo subversive, resultando suspechas so-
bre dos estudiantes de la Facultad de Filosofia. El expediente
Ileva fecha 30 de mayo de 1851 y contiene el original del docu-
mento subversive ocupado, que era un simple pGp%l con la ban-
dera de Narciso Lopez, hoy nuestra ensefia nacional, toscamente
dibujada con laipices de colors y la leyenda i|Viva Narciso L6-
pezHi! iiMuera Espania!H En este hecho que consignamos puede
verse la realizaci6n de una travesura estudiantil, pero constitute
a la vez sintoma del repudio a la Madre Patria y de simpatia a
quien trataba de libertarnos de su dependencia. La manera opre-
siva y drastica con que se pretendia de modo absurdo ganar la
simpatia de los cubanos hacia Espafia, se revela claramente


53








en la comunicacion con que el gobernador y capitan general
don Jose Gutierrez de la Concha, contestaba una Real Orden de
17 de mayo de 1851, informando sobre el estado de la opinion
pUblica en Cuba. En este document, que se encuentra en el
Archivo Nacional de Cuba, dicha primera autoridad de la Isla
recomendaba, entire otras cosas, para que la mayoria, por lo me-
nos, de los naturales del pais se unieran cordialmente al Gobier-
no: "suprimir tambien por ahora los studios universitarios,
creando en su lugar colegios para las carreras especiales". Esta
recomendaci6n, por fortune, no fue tomada en consideraci6n por
el gobierno de la metr6poli, para quien la Universidad conti-
nuaba en el buen concept de ser fiel y leal a la Corona de
Espanfia.
Al concluir el period reetoral del Arcediano de la Catedral
habanera, doctor G6mez Marafion, le sucedi6 en el Rectorado el
Provisor y Vicario General del Obispado de la Habana, don
Francisco Hereter Izquierdo, nombrado por Real Orden de 30
de diciembre de 1851, quien tomo6 posesion del Rectorado el 9 de
febrero de 1852. Nada digno de mencion especial tuvo lugar
durante su gobierno universitario, y por no encontrarse el In-
forme que cuimplimentando el Reglamento universitario debi6
redactar, no result possible conocer, aunque s6lo fuese a titulo
informative, lo mas salicnte de su actuaci6n universitaria. Este
personaje, que fue el cuarto Rector en propiedad que tuvo la
Universidad secularizada, abarco un extenso periodo rectoral de
casi cuatro afios.
Por Real Orden de 6 de noviembre de 1855 fue nombrado
Rector el catedratico de Jurisprudencia de la Universidad, doc-
tor Antonio Zambrana y Valdes, el cual tom6 posesi6n del cargo
el 20 de enero de 1856. Tres afios dese'mpeno el Rectorado el
doctor Antonio Zambrana. Designado para otro trienio por Real
Orden de 8 de marzo de 1859 tom6 nuevamente posesi6n el 14
de abril de ese anio y de los progress realizados durante su di-
reccion de la Universidad, informaba 61 mismo en la Memori
que ley6 en dicho lugar en el acto solemne de su nueva toma de
posesi6n. Dicha extensa Memoria se public integra en el Dmarw
de Ia Habana en la segunda quincena del mes de abril de 1859,
tambien en folleto, y parcialmente por Bachiller y Morales en
sus Apuntes & (1859).


54








La referida Memoria del Rector Zambrana constitute una
pieza documental de inestimable valor hist6rico para conocer el
estado de la Universidad -desde todos sus aspectos- en esa
etapa de su desenvolvimiento en tiempos de la colonia. Califi-
caba Zambrana el estado en que hall a la Universidad: "si no
decadente, estacionario al menos... casi al parecer sin remedio,
porque al visitar las oficinas de Contabilidad, me habia impre-
sionado de una manera tristisima, la inspeccion del ultimo pre-
supuesto que se habia formado para aquel aio, y el cual a pri-
mera vista presentaba un deficit ascendente a $13,000". Extrac-
tado de su extensa Memori lo mas esencial, el autor seniala como
progress realizados en lo material, mejoras en la Sala del des-
pacho del Rector, en el Aula Magna, donde se coloc6 un nuevo
retrato de Su Majestad, la habilitaci6n de otra Aula menor para
grados y otros ejercicios, la ampliaci6n de las demas aulas espe-
cialmente en lo referente al mobiliario "colocAndose en ellas
-se expresa en la Memoria- 6rdenes de bancos fijos, y Catedras
decentes para los profesores, que hoy las ocupan, en lugar de las
pequefias mesas en que daban antes las lecciones". Y consigna a
continuacion la ampliaci6n y decorado de los museos y gabine-
tes, enriquecidos con nuevo material y la atenci6n dada a "el
arreglo, c6modo, seguro y decent de toda la servidumbre de la
Universidad para la mayor comrnodidad de profesores, empleados
y alumnos, por la conveniencia que result, de que la asistencia
a estas casas no sea en ningun sentido repugnante ni desagra-
dable". En lo academico y docente sefiala la cristalizaci6n de la
iniciativa, tomada en 1857 por el Rector G6mez Marani6n, de la
reform de las llamadas Academias Dominicales, caidas en des-
credito, y que bajo su gobierno -el de Zambrana- fueron con-
vertidas en ejercicios llamados de Sabatina, por verificarse los
sabados, y en los que bajo un Reglamento especial "y con noble
emulaci6n aprenden los alumnos a discurrir y disertar, a discu-
tir las materials en orden y metodo, a fijar las cuestiones, a esco-
ger la buena doctrine, a ser tolerantes respect a las opinions
de los dcmas y respetarse, considerarse y amarse mutuamente"'.
Tras la correspondiente autorizaci6n de rigor, implants el pro-
gresista Rector la norma de conferir los grados de Licenciado
en el mismo orden public y solemne con que se practicaba en
la Universidad Central de Madrid. Los Decanos, que hasta enton-


55








ces no gozaban m"as distinci6n en las reuniones del Claustro uni-
versitario, que ocupar el primer asiento en los bancos de los
profesores, vinieron, por iniciativa y peticion del Rector, a ocu-
par asientos laterales, bajo dosel, quedando el Rector autorizado
para delegar en ellos la presidencia de los actos y ejercicios
en que no fuese indispensable su presencia. Bajo su gobierno uni-
versitario se restableci6 el cargo de Vicerrector, que con caracter
honorlfico y gratuito vino a ocupar el Decano de la Facultad de
Medicine, doctor Angel Sose Cowley y Alvirdes. Asimismo, el
Rector Zambrana, advirtiendo la antigiedad del traje profesio-
nal logr6 del Gobierno la autorizaci6n para que en la Universi-
dad de la Habana se parmitiese el uso del que estaba concedido
a la Universidad Central de Madrid. Consecuentemente qued6
implantada dicha indumentaria acad 'mica, "con el uso de la
medalla todos los profesores, y el de bast6n con borlas el Rector
y los Decanos de las Facultades, debiendo usarse la toga y la
medalla en todos los actos universitarios, especialmente en la
cttedra". La matricula aument6 considerablemente a consecuen-
cia de las facilidades que en cuanto a tiempo y forma de pago
introdujo en la administraci6n universitaria el Rector Zambrana,
y como consecuencia, en los tres anios de su pericdo rectoral el
numero de nuevos Doctores excedio en much al de los gradua-
dos en todo el period anterior desde la reform universitaria.
En lo referente a los fondos de la Universidad, el deficit de
$13,000 que encontro Zambrana al hacerse cargo del Rectorado,
no solamente se enjugo sino que al concluir su primer mando
qued6 una cantidad considerable en las Arc2s Reales, explicable
por la pod2rosa influencia del credito de la Universidad. Reco-
nocia el Rector en una parte de su Memoria que: "Pocas son sin
duda las mejoras que en la ensefianza y en los fondos se han
conseguido hasta ahora -(1859)- pero ellas --continuaba-
deben dejarnos contents y satisfechos porque a nadie hemos
atacado, ningun derecho legitimo hemos invadido, ningucn inte-
res ajeno hemos defraudado; todo lo hemos hecho con nuestros
propios limitados recursos, dentro de nuestra esfera sin mas
proteccion que la de Dios y la del Gobierno de Su Majestad que
nos ha permitido hacer lo que hemos credo mas conveniente..."
Del segundo trienio del doctor Antonio Zambrana en el Rec-
torado se dispone de muy escasas noticias, pues a lo que parece


56








no se lleg6 a redactar la Memoria correspondiente. Tenemos ra-
zones para pensar que sus iniciativas chocaron con la incuria
official, tan comuin en Cuba en muchos periods de su historic
colonial. De ello es buena prueba la no aprobaci6n de un proyecto
de mejoras y reforms en el edificio de la Universidad, propues-
to a mediados de 1860 y que fue informado en un Claustro Gene-
ral celebrado en 13 de mayo de dicho afio. En la certificaei6n de
dicho Informe, cuyo original se conserve entire los legajos del
Archivo National de Cuba, se consignan tantos extremos inte-
resantes que permiten imaginar como era en lo material la Uni-
versidad de la Habana en aquel entonces, que no vacilamos en
transcribir lo esencial de su contenido, que es del tenor siguiente:
"La Secretaria y Tesoreria de esta Universidad, con el nuevo
sistema de contabilidad deben de estar contiguas la una de la
otra si no se quiere molestar al ptblico haciendole ir y venir de
una a otra oficina. Ademas es convenient que tengan entrada
y salida a la calle por otra puerta que no sea la principal, para
que las comadronas, y otras personas que se hacen extrafias a los
estudiantes, puedan gestionar sus negocios sin atravesar por el
interior del establecimiento, excitando la hilaridad y la burla
de aquellos. El Aula Menor es demasiado pequefia y no basta
muchas veces para contener a los concurrentes que asisten a
ciertos actos. Y por estar contigua al patio de los ingenieros,
a menudo se oyen, a la vez de los discursos cientificos, sacar
agua del pozo, silbar y cantar a los asistentes, etc. El Museo de
Historia Natural no corresponde a! objeto a que esta destinado,
ni por la construccion de su estanteria, ni por la capacidad del
local. Tambien seria convenient que las explicaciones no se
diesen en e1, ni en ningun otro gabinete donde hubiese objetos.
Estos, los que se necesitasen para la lecci6n del dia, podrian ser
lievados a las catedras respectivas por los Ayudantes con la de-
bida anticipacion. El Gabinete de Fisica esta muy bien construi-
do, pero es pequefio porque la localidad no da para mas. Dificil-
mente se podran colocar en e1 todas las maquinas y aparatos quo
dentro de poco poseera la Universidad, y mas dificilmente se
podrA maniobrar entonces cuando ahora ya no puede resolverse
apenas el Ayudante. En el mismo caso se encuentra el Laboratorio
de Qufmica. Este y el Gabinete de Fisica, deberian estar juntos,
o cuando menos en locales contiguos y que se comunicasen, por-


A"








que sabida la analogia que tienen estas asignaturas, pudieran
Lprovecharse reciproca-nente algunos de sus utensilios. El Ayu-
dante de u.ia catedra tambien lo es do la otra. Los negros ocu-
pan un cuarto que sirve tambl6n para guardar trastos. El aspect
sucio y repugnante de este local, situado en un punto visible de
]a Universidad demand imperiosamente que se rcforme. En
igual caso se encuentra iel lugar excusado. Hay dias que no pue-
den soportarse los olores que despite no solo el de la Universidad
sino el inmediato de los Sacerdotes Congregados que aian esti
mas inrmundo. Diganlo los vecinos de la calle de San Ignacio. Hay
otro foco do infecci6n entire la pared del Gabinete de Fisica y el
almacen de muebles, cuyos operarios han establecido alli una
letrina por si y ante si, y que ademas de la pestilencia, causa
much perjuicio a las paredes. La verja del patio, que cuenta
ya muchos afios, se va poco a poco destruyendo, sin que pueda
evitarse porque las maderas estan ya podridas. Los tejados se
hallan llenos de goteras, siendo la principal causa el hallarse la
Universidad en comunicaci6on con otras dependencias, cuyos ve-
cinos andan con frecuencia por ellos. Ahora acaba de fabricarse
en el local perteneciente al Credito Mobiliario y las azoteas es-
tan a igual altura de los tejados de la Universidad. La manzana
que ocupa este ex-convento de Santo Domingo, esta pues dividida
en diversas porciones: una corresponde a la Universidad, otra a
los Ingenieros, otra a los Padres Congregados, otra al Credito Mo-
biliario, y otra a various inquilinos. Casi todas estas padres se co-
munican entre si, especialmente las tres primeras, que a manera
de confederaci6n germanica, tienen enclavadas sus pertenencias
las unas dentro de las otras. Consecuencia de esto: disgustos,
estafas, robos, etc. Mas de una vez se trato de establecer una
complete independencia entire tan heterogeneas classes, pero nun-
ca se ha realizado." El total de todas las obras que debian hacer-
se, para incomunicar los locales, abrir nuevas vias de access,
reparar las demIs e.-istentes en el edificlo se evaluaban en diex
rmil o doce 'mil pesos. El juicioso proyecto fue elevado al Gober-
nador, Vice-Real Protector de la Universidad don Francisco Se-
rrano y Dominguez por el Rector Antonio Zambrana, pero la
Subdireccion de Obras Phblicas de la Direccion de Administra-
ci6n del Gobierno Superior Civil, consider inuitil en esos mo-


58








mentos former el proyecto de reforms en el local, y estas, por
consiguiente, no se Ilevaron a cabo.
El edificio universitario desde que pas6 a ser dependencia
del Estado sufri6 todos los inconvenientes propios de esa condi-
eion. Asi, por ejemplo, y adelantandonos cronol6gicamente al cur-
so de la historic universitaria, puede senialarse, sintetizando, que
en junio de 1876 se ordeno por el Gobernador General que las
oficinas del llamado Monte de Piedad, especie de casa de pres-
tamos del Estado, se trasladasen al edificio que ocupaba la Uni-
versidad, a cuyo efecto se dispuso de las habitaciones de la
galeria alta, contiguas al gabinete y catedra de Fisica, ocupadas
entonces por el Instituto de Segunda Ensefianza. A fines de oc-
tubre de 1881, el Rector de la Universidad en esa fecha, el doctor
Fernando Gonzalez del Valle, pidi6 al Gobernador General el
local ocupado por el referido Monte de Piedad, por ser necesario
para aulas; pero no fue sino hasta fines de noviembre de 1883
que se le devolvi6 el local a la Real Universidad de la Habana.
El Monte de Piedad radic6, pues, durante site largos afnos -des-
de 1876 hasta 1883- en la galeria alta del ala oeste del edificio
de la antigua Universidad.
Por Real Orden de 28 de octubre de 1861 fue nombrado para
sustituir al doctor don Antonio Zambrana en el Rectorado, el
licenciado en leyes don Jose Gregorio Valdes Fauli, mas cono-
cido en la historic universitaria simplemente como don Jose Val-
des Fauli. Este sexto Rector en propiedad que tuvo Ia Universidad
secularizada, tomo6 posesi6n del cargo el 21 de diciembre de 1861, y
Ie cupo en suerte que durante su period rectoral se estableciera
en la Isla un nuevo Plan de Estudios, que fue el segundo que se
puso en vigor en la literaria Universidad y el tercero de los que se
hicieron desde que esta se fund en 1728. Durante su gobierno
universitario, ademas de la implantaci6n del nuevo Plan de Estu-
dios, se propusieron y llevaron a cabo algunas -muy pocas- me-
joras en el edificio y en el funcionamiento de las distintas depen-
dencias de dicho primer centro docente de la colonia. Una de estas
fue la iniciativa, de la que fue promoter Jos6 Ignacio Rodriguez,
de trasladar el local de la Biblioteca del sitio en que se encontraba,
a otro lugar mAs adecuado del edificio, y aunque del examen del
expediente que sobre este asunto se conserve en el Archivo Cen-
tral de la Universidad, no se consigna si ello lleg6 a efectuarse,


59








en cambio ha quedado constancia en aquel, de las suscripciones
que se hicieron a partir del iro. de enero de 1863 a las mejores
revistas cientificas y literarias que se publicaban en Europa.
Respecto al Plan de Estudios de 1863, que se implant en la
Isla en el segundo semestre de dicho anio, debe sefialarse que se
origin con motivo de la ley de instrucci6n piblica de 9 de sep-
tiembre de 1857 dictada para la Peninsula, con la que el Plan
de Estudios de 1842, vigente en Cuba, resultaba falto de unidad.
En consecuencia, y porque resultaba patente la conveniencia de
ampliar el numero de escuelas profesionales que habian sido
creadas en la Isia en 5 de febrero de 1855, el entonces Ministro
de Ultramar, don Jose Gutierrez de Ia Concha, elevo a la Reina
el proyecto de Real Decreto contentivo del Plan de Instrucci6n
Puablica de la Isla de Cuba, que fue aprobado y rubricado de la
Real mano, en San Ildefonso, a 15 de julio de 1863.
Este Plan de Estudios que fue el tercero que tuvo la Univer-
sidad de la Habana y el segundo de los correspondientes a la
instrucci6n puiblica de la Isla, tuvo como objetivo principal situar
toda la ensefianza bajo la dependencia inmediata de un organis-
mo official que se llamo6 Junta Superior de Instrucci6n Publica
de la Isla de Cuba. La mas destacada mejora que introdujo este
plan especial, fue segregar de la Universidad todos los studios
generals que correspondian a la Segunda Ensefianza, los cuales,
desde que se fund la Universidad por los dominicos, en 1728, y
tambien despues de su secularizaci6n en 1842, se cursaban en
dicho primer centro docente de Cuba. A ese efecto, el plan suso-
dicho estableci6 los Ilamados Institutos de Segunda Ensefianza
en La Habana, Santiago de Cuba, Matanzas y Puerto Principe,
hoy Cainagiiey, y autorizaba a crearlos en aquellas poblaciones
donde el Gobierno Superior de la metr6poli lo estimase oportuno.
Se fundaron los de La Habana, Santiago de Cuba, Matanzas y
Puerto Principe, siendo el de la capital el que primnero comenzo
a funcionar. En todos ellos se expedia el titulo uinico de Bachiller
en Artes, que constituia el requisito indispensable para matricu-
larse en los studios de Facultad, los cuales se cursaban en la
Universidad y que habilitaban para obtener en ella, y dentro de
la Facultad a que perteneciese el alumni, los grades de Bachiller,
Licenciado y Doctor. En la creacion de este plan para la Isla de
Cuba, que uniformaba coherentemente la ensefianza que se


60








impartfa en ella con el plan general de studios aprobado para
la Peninsula por la ley de instrucci6n publica de 9 de septiembre
de 1857, se ve claramente la participacion del ex-gobernador y
capitan general don Jose Gutierrez de la Concha, que si bien en
lo politico sigui6, como gobernante, en los moldes de Taco6n y
Vives, demostr6 siempre especial celo por el progress de la ins-
truccion public en esta isla.
El Plan de Estudios de 1863 se implants en Cuba durante
el primer mando del gobernador don Domingo Dulce y Garay,
quien en general ha merecido de la posteridad que se le consider
como un espfritu liberal y generoso, que procure -sin lograrlo-
llegar por medios conciliatorios a soluciones de paz. El referido
Plan de Estudios que fue dado a conocer mrnediante su publicacion
en la Gaceta de la Habana de los dias 26 y 27 de agosto de 1863,
empezo a regir, de inmediato, en el curso academico de 1863 a
1864, el cual se inauguro6 el dia 10 de octubre, cumpleafios de la
Reina Isabel II. A fin de que el Rector de la Universidad, don
Jos6 Valdes Fauli, pudiera organizer los studios de una manera
conforme a lo establecido por el Plan de Estudios, el gobernador
Dulce Ie comunic6 por Decreto de 28 de septiembre de 1863 una
series de disposiciones transitorias encaminadas a la adaptacion
del nuevo Plan de Estudios a los que se hallasen cursando en-
sefianzas por el plan antiguo. Asimismo, y para reorganizar la
Universidad conforme al nuevo plan, por otro Decreto de igual
fecha, quedaba suprimida la antigua Facultad de Filosofia, parte
de cuyos studios pasaban al Instituto de Segunda Ensefianza
de la Habana, instalAndose en lugar de aquella, las ensefianzas
correspondientes a las des nuevas Facultades creadas en el Plan
de Estudios, es decir, Ia Facultad de Filosofia y Letras, y la Fa-
cultad de Ciencias con sus tres secciones, explicitamente estable-
cidas, a saber: Ciencias exactas, Ciencias fisicas y Ciencias na-
turales. Las ensefianzas que se cursaban en una y otra, se exigian
como preliminares para el ingreso de los alumnos en los studios
de Facultad, por lo que se crearon nuevas catedras para esas en-
senanzas, las cuales se explicaban en lo que vino a conocerse con
los nomnbres de Secciones de Ampliaciun, y tambien Periodo Pre-
liminar.
En lo que respect a la instalacion de los Institutos de Se-
gunda Ensefianza, otro Decreto del gobernador Dulce, fechado


61








igualmente en La Habana, a 28 de septiembre de 1863, regulaba
el establecimiento de dichos centros de ensefianza secundaria
creados por el Plan de Estudios de 15 de julio de 1863, y porme-
norizadamente quedaba dispuesto el alcance de las ensefianzas
que en ellos habrian de impartirse. El Instituto de Segunda En-
senianza de la Habana fue el primero que so install, comenzando
a funcionar en el curso academico de 1863 a 1864. En el referido
Decreto del gobernador, se especificaba que el mencionado Insti-
tuto de la capital se estableceria en la part sur del ex-convento
de Santo Domingo, es decir, por la parte de este que daba a la
calle del Obispo. Se especificaba tambien en la iljtima disposi-
ci6n del Decreto, que conforme a las ensefianzas determinadas en
61, se refundian en el Instituto de la Habana los studios genera-
les analogos que hasta ese moment se cursaron en la extinguida
Facultad de Filosofia de la Universidad, asi como los elements
de aplicacion que constituian la Escuela General Preparatoria
de la capital, que quedaba suprimida, y se refundian en las Es-
cuelas Profesionales los propios de esas carreras. Por otro Decreta
de la misma fecha, el gobernador Dulce nombraba Director del
Institute de ila Habana al ilustrado Antonio Bachiller y Morales,
quien se hallaba desempefiando el Decanato de la Facultad de
Filosofia de la Universidad al ser extinguida, y para Secretario
al licenciado don Paulino Alvarez Aguifhiga, Vice-Secretario de la
Universidad.
La aplicaci6n del Plan de Estudios de 1863 a la Universidad
de la Habana, quedo regulada asimismo por el correspondiente
Reglamento, aprobado provisionalmente por el Gobierno Supe-
rior Civil y sancionado por el gobernador Dulce con fecha 29
de septiembre de 1863, en el que se determinaba todo lo concer-
niente al gobierno de la Universidad, a la ensenianza, a los alum-
nos, a los grados, y a la administraci6n econ6omica de dicho cen-
tro. Tres afios may's tarde, por una Real Orden de 5 de abril de
1866, quedaba aprobado por Su Majestad el referido Reglamento,
con las modificaciones propuestas. Y al afio siguiente se aproba-
ba por Real Orden, dada en San Ildefonso a 7 de julio de 1867,
el Reglamento para la provision de las catedras de la Universidad,
Escuelas Superiores y Profesionales, e Institutos de Segunda En.
senanza, y para las traslaciones, ascensos y jubilaciones de los
catedraticos de la Isla de Cuba. Finalmente por Real DecretQ








dado en Madrid en 9 de abril de 1871, se armonizaban los dere-
chos del profesorado official de la Isla de Cuba con los de la
Peninsula.
Al licenciado don Jos6 Valdes Fauti sucedi6 en el Rectorado
don Francisco Duran y Cuervo, nombrado por Real Orden de 15
de junio de 1864, el cual tomo posesi6n del cargo el 30 de julio
siguiente. El Rector Duran y Cuervo dosempef6 el puesto nada
mas que un aiio, ya que en 19 de julio de 1865 comenz6 a hacer
uso de una licencia que le concedio el Gobernador y Capitein
General Vice-Real Protector de la Universidad, para que se tras-
ladara a la Peninsula por motivos de salud. Le sustituyo en el
cargo, interinamente, el Vicerrector, doctor don Francisco Cam-
pos y L6pez, quien tom6 posesi6n en esa misma fecha y termin6
el tiempo reglamentario correspondiente al Rector Duran, toda
vez que este altimo present su dimrnisi6n, estando en Espania, la
cual le fue aceptada. En el perfodo rectoral de Duran y Cuervo
fue que se inici6 la publicaci6n de las Memorias Anuarios de
la Universidad, la primera de las cuales, correspondiente al cur-
so 1864 a 1865, vio la luz en enero de 1865, continuandose despues
su publicaci6n ininterrumpidamente.
En 18 de abril de 1866 fue nombrado Rector por Real Orden
de esa fecha, don Jos6 Peligero de Lama, cargo que ocup6 en
comisi6n, por ocupar la plaza de Magistrado de la Real Audien,
cia de la Isla de Cuba. Tom6 posesion del Rectorado en 4 de junior
de 1866, en el que permaneci6 tan solo mes y medio, pues por Real
Orden de 13 de junio del propio afio, recibida en La Habana el
13 del mes siguiente, fue declarado cesante con sujeci6n a lo
dispuesto en el Reglamento de las Carreras Civiles de la Admi-
nistraci6n de Ultramar. Le sustituy6 como Rector interino el Vi-
cerrector, don Francisco Campos L6pez.
Por Real Decreto de 11 de septiembre de 1866 se nombro
Rector de la Universidad al ex-magistrado de la Audiencia de
Santo Domingo, don Francisco Lope de L6pez Garcia, el cual
tomo6 posesi6n en 18 de octubre de 1866, cesando en el cargo el 21
de diciembre de ese mismo afno al designarsele Magistrado do la
Real Audiencia de la Isla de Cuba. Ocup6 pues el Rectorado es-
casamente potr dos meses, siendo sustituido interinamente por el
Vicerrector don Francisco Campos y Lopez.


63








El siguiente Rector en propiedad lo fue don Juan Bautista
UstAriz e Ibarra, natural de Guadalajara, Mexico, y Consejero
cesantc de la Administraci6n de la Isla de Cuba. Fue nombrado
por Real Decreto de 27 de noviembre de 1866, tom6 posesi6n el
28 de encro de 1867 y ces6 en el desempenio del cargo ano y medio
despu6s, el 27 de julio de 1868. Le sustituy6 interinamente duran-
te tres dias el Vicerrector don Francisco Campos y L6pez hasta
la toma de posesi6n del nuevo Rector.
El que le sigui6 en turno fue don Martin Alvarez y Ortiz de
Zarate, Presidente de Sala, cesante, de la Audiencia de Puerto
Rico, nombrado Rector por Real Decreto de 25 de junio de 1868,
tomando posesi6n el 30 de julio del propio ano. Este Rector en
propiedad, que fue el d6cimo primero en el orden sucesivo de
ellos despues de la secularizaci6n de la Universidad, desempenoi6
el cargo por casi tres anios, es decir, por el tiempo normal de un
Rectorado. Por haliarse enfermno se le concedi6 licencia para
pasar a la Peninsula a restablecerse. Allii por su estado de mala
salud logr6 que se le renovara la licencia, y finalmente, por su
inposibilidad ffsica de volver a Cuba present su dimisi6n, la
cual le fue aceptada. Durante todo ese tiempo ocup6 el Rectorado
minterinamente el Vicerrector don Francisco Camnpos y LUpez, des-
de el 15 de junio de 1871 hasta el 21 de abril de 1873.
El 22 de abril de 1873 tomo6 posesi6n otro nuevo Rector en la
Real Universidad de la Habana. Este senior, que se l1amaba Jose
Montero Rios era Senador del Reino y Catedratico Decano de
la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Madrid,
habiendo sido nombrado para el Rectorado por Real Orden de 15
de diciembre de 1872. Su permanencia en el cargo dur6 solamente
un ano, pues en 30 de abril de 1874 se traslad6 a la Peninsula
en comisi6n del servicio. Por estar en uso de licencia en Espania
el Vicerrector don Francisco Campos y L6pez, se encarg6 del
Rectorado el Decano mas antiguo de la Universidad, doctor Fer-
nando Gonzalez del Valle y Cafiizo, de la Facultad de Medicina.
En la Peninsula el Rector en propiedad Montero Rios present
su renuncia al cargo, la cual le fue aceptada.
En 12 de febrero de 1875 y por Real Decreto de esa fecha,
fue nombrado Rector por segunda vez el Director General de Ad-
ministraci6n Civil de la Isia, ex-Rector don Juan Bautista Usta-
riz e Ibarra, y tom6 posesi6n del cargo en 11 de marzo del propio


64








anio. Casi cuatro anios despues y por enfermedad del Rector Us-
tAriz, volvio a hacerse cargo del Rectorado el entonces Vicerrec-
tor, doctor Fernando Gonzalez del Valle y Caflizo. Tres dias mas
tarde, el 30 de enero de 1879 moria aquel, siendo pertinente sefia-
lar que era el segundo Rector que fallecia en el cargo, debiendo
recordarse que el primero lo fue fray Miguel Morej6n y Biedma,
en epoca de la pontificia Universidad, quien fallecio el 16 de ju-
lio de 1803.
En tanto que en la Universidad la vida academica se desen-
volvia sin altibajos de significacion, el ambiente politico-social
de la poblacion se iba tornando cada dia mas inconforme con el
modo como Espafia gobernaba la Isla a traves de sus gobernado-
res capitanes generals. El desarrollo de la corriente reformista
iniciada en tiempos del gobernador don Francisco Serrano y con-
tinuado despues durante el mando del general Domingo Dulce,
se vio bruscamente suprimido al nombrar el gobierno de la me-
tr6poli para regir los destinos de la Isla al general don Francisco
Lersundi, individuo de francas tendencies reaccionarias, quien
comenzo por prohibir las reuniones que tuviesen matiz politico
y proscribio la lectura de libros y periodicos en las tabaquerias,
talleres y demas centros de trabajo.
Fue precisamente en ese period de nuestra historic colonial
que por primera vez comenzaron a recaer sospechas en la mente
de las autoridades locales respect a la fidelidad de la Real Uni-
versidad hacia el regimen de gobierno existente en la Isla y por
consiguiente a la propia nacion espaniola. En el acto de la aper-
tura del curso academico de 1866 a 1867, asistio el gobernador y
capitan general Lersundi acompafiado del brigadier Ceballos.
Despues de oir la oracion inaugural que estuvo a cargo del pro-
fesor auxiliar de la Facultad de Farmacia, doctor Fernando Val-
d6s Aguirre, que verso sobre la vida y la obra del quimico sueco
Carlos Guillermo Scheele, y sin esperar el discurso del Decano
de la Facultad de Medicina, pidio hablar en privado con las au-
toridades universitarias, trasladandose con el Rector y los De-
canos a un sal6n contiguo al Aula Magna, dejando al brigadier
Ceballos presidiendo el acto. La escena que tuvo lugar, narrada
por el historiador espafiol Justo Zaragoza en el tomo segundo
de su obra Las Insurrecciones en Cuba (Madrid, 1873) da una
impresi6n viva de la atmosfera de tension political que flotaba


65







en todo el ambiente de la capital. Lersundi censure tacitamente
a las autoridades universitarias las tendencies que alli se seguian,
y refiriendose concretamente al discurso inaugural, manifesto
su extrafieza de que no se hiciera menci6n en e1, de Espafia, ni
de la Reina, ni de su gobierno. Y al replicarle uno de los Deca-
nos que se sirviera leer la contestaci6n, que si bien adolecfa de
las mismas omisiones abundaba en frases aduladoras a la perso-
na del Gobernador, este se irrit6 doblemente, y en mayor grado
atn cuando se le dijo, pretendiendo apaciguarlo, que era costum-
bre del Claustro terminar siempre aquellos actos con tres vivas
a la Reina. "Disculpa tan ineficaz --dice Zaragoza- que como
las otras explicaciones, ni convencieron al general, ni suavizaron
la actitud de su arenga." Y comenta dicho autor en una nota
relative al pasaje citado: "Los estudiantes de la Universidad de
la Habana, dando una cuchillada al retrato de Isabel If, demos-
traron hasta d6nde llegaba el amor patrio, que de sus maestros
aprendieron, y justificaba la actitud several del general Lersun-
di". Este mismo acto del acuchillamiento del retrato de la Reina
lo menciona el capitan de Voluntarios don Ramon de Ayala -el
que mand6 el piquete de fusilamiento que ejecuto a los estu-
diantes de 1871- en una carta a su hermano Adelardo, Ministro
de Ultramar, y que en forma de nota de pie de pagina reproduce
el historiador espafiol Antonio Pirala en el tomo segundo de sus
Anales de la Guerra de Cuba (Madrid, 1896, situandose el hecho
antes del gobierno de Lersundi, o en su mismo tiempo, y en el
local de la Universidad.
Estos actos hostiles hacia el gobierno colonial, nacidos en el
seno de la masa estudiantil no eran nuevos ni surgian por pri-
mera vez en ese periodo de incubacion de la insurreccion de Yara.
Ya en 1841 un grupo de doscientos o trescientos estudiantes del
Colegio Seminario de San Carlos en esta capital habian promovi-
do un fuerte escandalo, que dio lugar a una Orden de la Regencia
provisional, dada en Madrid a 17 de febrero de 1841, mandando
castigar a los que hubiesen contribuido a la asonada. Y en el texto
de la resolucion, que puede verse en la Coleccion Legislativa de
Espana, se menciona que el ano anterior (1840) con otros moti-
vos y pretextos se falto abiertamente y en tropel, dentro del
mismo establecimiento de San Carlos, a cuanto la discipline aca-
defmica, y la sociedad tenian derecho a que siempre fuese res-


66








petado. Aunque en la citada Orden no se menciona que fue exac-
tarnente lo sucedido, ni el cariz que tomaron los hechos, no es
improbable que se tratara de una protest de caracter politico,
pues de lo contrario no es verosimil que hubiera temdo tal re-
percusi6n en Espania como para que se dictara una Orden del
gobierno de la metr6poli. Ese afio de 1841 fue cuando se aplicaron
en Cuba las leyes de Mendizabal extinguiendo las 6rdenes re-
ligiosas, exclaustrando a los frailes pertenecientes a ellas, y dan-
doles forma a las ultimas disposiciones para la secularizaci6n
de la Universidad. Diez afios mas tarde, despu6s de la frustrada
expedici6n a Cardenas de Narciso L6pez en 1851, tuvo lugar el
incidente que ya se ha narrado en paginas anteriores, del papel
subversive fijado en la puerta de la Biblioteca de la Universidad,
en que aparecia pintada toscamente con lpices de colors la ban-
dera de Narciso L6pez, y la leyenda i i -Viva Narciso L6pez! !!
Muera Espafia! Y en este hecho que constitute en si una trave-
sura de muchachos, se revela, no obstante, por el contenido de
ella, la simpatia de algunos escolares hacia la figure del heroe
considerado como libertador, y el odio a Espania claramente for-
mulado.
En 10 de octubre de 1868 estallo6 la primera de nuestras gue-
rras por la independencia. En esa fecha memorable Carlos Manuel
de Cespedes y del Castillo lanz6 el grito de la insurrecci6n en su
finca La Demajagua, situada pr6xima a Yara, provincia de Orien-
te. Este habria de ser el comienzo de una guerra sangrienta que
duraria diez alios, con enormes repercusiones en la poblaci6n
civil indefensa y en la Universidad de la Habana. Apenas inicia,
da la insurreeci6n de Yara, como dio en llamArsele comunmente,
se fund en la Habana el Casino Espafiol, que en vez de centre
de reunion y recreo era un verdadero club politico, donde tenia
su sede la direcci6n del partido integrista, constituido por espa-
fioles acaudalados, esclavistas fuertes y hombres de negocios pe-
ninsulares; aquellos cuyos intereses y lucro descansaban precisa-
mente en el mantenimiento del antiguo regimen de tirania
gubernamentaL Al propio tiempo se organize nuevamente elI lla-
mado Cuerpo de Voluntarios, que habia tenido su origen como
defense contra la temida invasion de Narciso L6pez a la Isla y
que se habia disuelto al reanudarse la tranquilidad en el pais.
Al estallar la insurrecci6n de Yara el gobernador y capitan ge-


67








neral Lersundi -ahora en su segundo mando- lo reorganize
eficazmente, llegando a ser ellos con el tiempo los amos de Cuba.
Desde el 13 de diciemnbre de 1870 se hizo cargo por segunda
vez de la gobernacion de la Isla don Bias Villate de las Heras,
Conde de Valmaseda, hombre sin escruipulos, que en lo military
intent literalmente ahogar en sangre Ia insurrecci6n cubana, y
en lo civil tomo6 cuantas medidas consider pertinentes para so-
focar todo lo que no propendiese al mayor auge del integrismo
national, Una de estas medidas fue la llamada Reforma de 1871
al Plan de Estudios de 1863, que se verific6 en dos tiempos: pri-
meramente se modificaron los studios de segunda enseianza y
profesionales por sendos Decretos del Gobernador Valmaseda de
15 de septiembre de 1871; despu6s, por otro Decreto gubernamen-
tal, de 10 de octubre del propio afio, se reformaron los studios
de la Universidad. Los tres referidos DecreLos del Gobernador
Valmaseda se publicaron en Ia Gaceta de Ia Habana en toda su
extension. Debe sefialarse -como digresi6n incidental- que la
fecha de expedici6n del Decreto de reform de los studios uni-
versitarios el 10 de octubre de 1871, en el tercer aniversario del
Grito de Yara, parece haber sido escogida intencionalmente, ya
que dicho Decreto, que materialmente ahogaba los studios en la
Universidad, iba dirigido precisamente contra ese centro, al que
ya entonces se le consideraba como un foco de insurrecci6n de
los cubanos, segun explicit y concretamente se seniala en el
preambulo de dicho Decreto. No se puede suponer que Ia fecha
del 10 de octubre de 1871 fuese escogida para festejar el cum-
pleafios de Isabel II, porque ya en esa fecha esta habia sido des-
tronada y expulsada de Espafia (26 de septiembre de 1868), e
inclusive habia abdicado la corona en favor de su hijo Alfonso
XI1 (25 de junio de 1870).
Lo mAs saliente de la Reforma de 1871 en lo tocante a los
studios superiores, consisti6 en la supresion de los studios pro-
pios del Doctorado en las Facultades de Derecho, Medicina, y
Farmacia, de la Universidad de la Habana, los cuales tendrian
que cursarlos en lo sucesivo los que aspiraszn a dicho grado, en
las Universidades de la Peninsula; la prohibicion de conferir
en la Universidad de la Habana el titulo de Doctor, excepto en
Teologia; y finalmente, el establecimiento, en la Universidad,
de los studios propios de la Facultad de Filosofia y Letras, y de








la Facultad de Ciencias, nada mas que hasta el grado de Bachiller,
debiendo cursarse en las Universidades de la Peninsula los co-
rrespondientes a Ia Liceneiatura y al Doctorado, especificAndose
que quedaba absolutamente prohibido conferir en la Universidad
de la Habana los referidos grados en dichas Facultades.
El autor de la Reforma de 1871 al Plan de Estudios de 1863,
tanto en los studios de segunda ensefianza y profesionales como
en los correspondientes a los studios superiores o universitarios
propiamente diehos, lo fue el Secretario de Gobierno don Ramo6n
Maria de Araiztegui, quien solicit del gobernador Valmaseda
que le autorizase para ello, segun ei mismo lo declara en el pa-
rrafo final de la exposiei6n o preambulo al Decreto de reform
de los studios de segunda ensefianza. Este meneionado pritmbu-
1o, constitute una pieza documental de extraordinaria importan-
cia hist6rica por las cosas que alli se dieen, y puede leerse en
la Gaceta de la Habana del domingo 17 de septiembre de 1871.
La actitud que asumi6 el Claustro de Profesores de la Uni-
versidad ante el Decreto de Reforma de 1871, vista en terminos
de hoy, no pudo ser mas servil ni mas villana. Sin embargo, un
enjuiciamiento como este constituiria una err6nea interpretacion
del moment hist6rico, ya que los catedriticos y estudiantes
amantes de la libertad de Cuba se habian separado de la Umniver-
sidad, quedando en el profesorado aquellos que por miedo a
perder sus catedras, o bien por su comodidad y conveniencia, o
en fin, por verdadera y sincera conviccion political, eran afectos
al regimen colonial. Lo cierto es que de modo solemne se pre-
sent6 todo el Claustro universitario como cuerpo docente en el
Palacio del Gobernador para hacerle entrega al sanguinario Val-
maseda de un escrito altamente encomiastico y adul6n en que se
le felicitaba por la Reforma que habia decretado. El document
lo firmaban casi todos los profesores, desde don Felipe Poey hasta
los hermanos Gonzalez del Valle. La resefia que de este acto
aparece en la Gaceta de la Habana del domingo 22 de octubre de
1871 result muy ilustrativa; en ella se describe con lujo de deta-
Iles c6mo a las doce del dia anterior se present "el Claustro de
la Real Universidad con sus mazas y en traje academic con su
digno Rector a la cabeza, el Excmo. Sr. D. Francisco Campos y
L6pez..." El texto de Ia Exposicion de la Real Universidad, que
tambien se reproduce en el nuimero referido de dicho peri6dico,


69








constitute un manifesto de adhesion al regimen, y de servil
aduloneria al gobernador y capitain general.
Mientras el profesorado universitario aceptaba complacido
la Reforma de 1871, la insurrecci6n ardia fieramente en los cam-
po. orientales ensangrentados ya desde hacia tres afios en la lucha
por la independencia. La capital se hallaba literalmente a merced
de los Voluntarios, a quienes cada advance de los insurrectos exa-
cerbaba y disponia a mayor despliegue de violencia en sus ma-
nifestaciones hacia la poblaci6n civil no afecta incondicionainen-
te al integrismo espafiol. Precisamente en esos dias habian tenido
lugar dos hechos conducentes a caldear los animos de esta clase
tosca y primitive, sugestionable y fAcil instrument de los achu-
dalados miembros del Casino Espanol que la manejaba hAbil-
mente, Estos dos hechos habian sido, el sonado rescate del bri-
gadier insurrecto Julio Sanguily por Ignacio Agramonte y un
corto pufiado de valientes el 8 de octubre de 1871; y el otro, el
descubrimiento por la fuerza puiblica el dia 20 del proplo mes
y anio de tries insurrectos llegados a la capital con la supuesta
mission de incendiarla. En su choque con la autoridad uno result
muerto. Otro logr6 escapar y el tercero fue sometido a sumari-
simo Consejo de guerra verbal y ejecutado. Los Voluntarios en-
furecidos arreciaron en su campafia de persecusion a todos los
sospechosos de separatismo o desafecto al regimen. Se detuvieron
a mas de sesenta sospechosos y el gobernador Valmaseda teme-
roso de que los fanAticos Voluntarios exigieran el fusilamiento
en masa de todos ellos los mand6 deportados a la Isla de Pinos,
en evitaci6n de un desacato a su autoridad.
En ese ambiente de violencia y terrorism se produjo un
hecho que conmovi6 hasta sus cimientos la sensibilidad de la
poblaci6n y provoco el asombro y repulsa de todos los pauses ci-
vilizados, empezando por la propia Espafia. Con motive de una
pueril travesura de estudiantes cometida en la tarde del 23 de
noviembre de 1871, el gobernador politico don Dionisio LUpez
Roberts fabric la impostura contra todo el primer curso de Me-
dicina, de haber profanado la tumba de don Gonzalo Castafi6nn,
Director que habia sido del peri6dico integrista La Voz de Cuba,
muerto en Cayo Hueso, en el hotel Russell House el 31 de enero
de 1870 en algo asi como un duelo irregular. Lo que se inicio, sin
duda, con miras interesadas por parte de] indigno e infame go-


70








bernador politico, degenero en un sangriento suceso al escapar-
sele la trama de las manos desde el moment que intervinieron
en ella los Voluntarios. La falta de autoridad del segundo cabo
en funciones de gobernador y capital general, Ramualdo Crespo,
hizo possible que se consumara uno de los mas bochornosos epi-
sodios de la historic de Cuba bajo la colonia, en que ocho estu-
diantes del primer curso de Medicina, cuyas edades fluctuaban
entire los dieciseis afios y los veintiuno, fueron pasados por las
armas y del resto de sus companeros, doce fueran condenados a
seis afios de presidio public, diecinueve a cuatro anios, y los
cuatro ultimos a seis meses de reclusi6n carcelaria. Los nombres
y edades de los ocho estudiantes fusilados eran: Alonso Alvarez
de la Campa y Gamba, 16 afios; Jose de Marcos y Medina, 20 anios;
Juan Pascual Rodriguez y Perez, 21 afios; Anacleto Bermudez y
Pifiera, 20 afios; Angel Laborde y Perera, 17 afios; Eladio GonzA-
lez y Toledo, 20 afios; Carlos Verdugo y Martinez, 17 aiios; Car-
los de la Torre y Madrigal, 20 anios. Debe sefialarse que la acu-
saci6n de haber profanado la tumba del periodista idolo de los
Voluntarios era falsa, absolutamente falsa, pura invenci6n del
celador del Cementerio de Espada, quien no pudo imaginarse
seguramente que su delaci6n mentirosa fuera a provocar una
tragedia de la magnitude de la que tuvo lugar. Los detalles de
este suceso repugnante de los Voluntarios de la Habana y del
gobierno colonial se hallan pormenorizados en el libro de Fer-
min Valdes Dominguez -uno de los estudiantes condenados a
presidio- que con el titulo de El 27 de Noviembre de 1871 alcan-
z6 seis ediciones, la uiltima publicada en 1909 y al que remitimos
al lector. Tras muchas gestiones que se llevaron a cabo, el Rey
de Espania, entonces Amadeo de Saboya, firm el indulto de los
treinta y un condenados a presidio, pero sin rehabilitarles de la
calumniosa acusaci6n que se formula contra ellos.
En todo este triste episodio de nuestra historic universitaria
la conduct de la Universidad no pudo ser mas cobarde. Sabedo-
ra, como lo era, de la inocencia de los acusados y de la absolute
falta de verdad en la repugnante acusaci6n que se les hacia de
profanadores de tumbas, no dio paso alguno para defenderlos,
o para influir con el peso de su autoridad, como primer centro
de ensenianza de la Isla, en el curso de los acontecimientos que
se desarrollaban a su vista. El Rector de la Universidad, que en-


71








tonces lo era con caracter interino el doctor Francisco Campos y
LUpez, se mantuvo al mas absolute margen de todos los sucesos,
y no fue sino hasta abril de 1872, cuando ya todo peligro habia
pasado, que fue a visitar a los detenidos al Presidio, y en el tono
mas official que pudo -narra Fermin Valdes Dominguez- los
convoco y dijoles que la Universidad no se habia deshonrado te-
niendoles por alumnos, que ella se habia dolido de los sucesos
que tuvieron lugar en noviembre, pesandole que las circunstan-
cias terrible de aquellos dias no le hubieren permitido hacer
nada en obsequio de ellos.
Esta postura de la Universidad en un hecho tan doloroso
y que tan directamente atafia a sus hijos solo es concebible por
la falta de entereza moral de su claustro de profesores y el es-
piritu de rebafio de su alumnado. Ciertamente el profesorado
estaba constituido por lo mas select de la poblacion en el orden
literario, cientifico, y profesoral de la epoca en la Isla; pero dis-
taba much de hallarse a la altura de la integridad de principios
que hubiera necesitado tener para alzar la voz y hacerle frente
a toda aquella ignominia. Por otra parte la Universidad tenia
tantos enemigos entire los fanaticos integristas y la plebe de Vo-
luntarios, que no es de extrafiar, situados en ese moment his-
torico, que los profesores, temerosos de la perdida de sus cargo
y de las represalias de aqu6llos y de la turba de facinerosos, se
abstuvieran de cualquier gesto en defense de los estudiantes
inocentes. Analoga consideracion, salvando las distancias, es apli-
cable igualmente a la actitud del estudiantado.
Si pasiva y sumisa fue la Universidad durante los sucesos
del 23 al 27 de noviembre de 1871, igualmente continue siendolo
una vez que se hubo consumado el crime del dia 27 y la condena
ignominiosa de los demais estudiantes enviados al presidio. En
vano se pretenders buscar en los documents oficiales universi-
tarios mencion alguna sobre aquellos dolorosos acontecimientos.
En la oracion inaugural leida en la apertura del curso academi-
co de 1872 a 1873 en la Universidad no se hace en su introduccion
la mas leve alusion a lo acaecido. Asimismo no ha quedado cons-
tancia alguna de que el fusilamiento de los estudiantes haya
tenido repercusion alguna en el curso normal de la vida univer-
sitaria en esos moments --ni tampoco despues de ellos- excep-
cin hecha quizs, de las circunstancias que rodearon el triaslado


72








de las ensenianzas impartidas en San Dionisio, edificio contiguo
al antiguo Cementerio de Espada, para el local situado en la
calle de San Isidro entire Compostela y Habana segun veremos
mas adelante al hablar de los locales extra-universitarios de Ia
Real Universidad.
Mas de un lustro habia atun de durar la ilamada guerra de los
Diez Afios iniciada en 1868. Nada de especial interns tuvo lugar
en la Universidad durante esos duros afios de prueba. Sin em-
bargo, como curiosidad que pinta a lo vivo las facultades casi
omnimodas de los gobernadores capitanes generals de la Isla,
cabe senialar que no obstante estar suprimido el Doctorado en la
Universidad de la Habana en virtud del Decreto de Valmaseda
que instaur6 la Reforma de 1871, el propio autor de ella, cuando
por segunda vez gobern6 en Cuba, a titulo de gracia de excep-
ci6n autoriz6 la investidura de tres grados de Doctor en la Fa-
cultad de Medicina en el mes de enero de 1876. Los tres indivi-
duos agraciados por el gobernador Conde de Valmaseda eran en
primer lugar peninsulares, y dos de ellos tenian hechos los ejer-
cicios de grado de Doctor en Medicina en la Universidad Central
de Madrid y satisfecho el deposito correspondiente para la expe-
dici6n del titulo. En esas condiciones instaron ante el gobernador
Valmaseda para que se les permitiera, como gracia especial,
realizar en la Universidad de la Habana la ceremonia de la in-
vestidura, es decir, Ia colacion del grado. En ambos casos la
instancia fue denegada por el gobernador. Sin duda influy6 en
ello el dictamen del Decano de la Facultad de Medicina, doctor
Fernando Gonzalez del Valle y Cafizo, y el comentario final del
doctor Juan Bautista Ustariz e Ibarra, que entonces ocupaba el
Rectorado por segunda vez, al informar en uno de estos expe-
dientes, que se conservan en el Archivo Central de la Universidad
de la Habana. Decia el Decano Gonzalez del Valle "que no de-
be conced6rsele lo que solicita puesto que en esta Real Univer-
sidad no existe el grado de Doctor por haberlo suprimido el
Gobierno Superior de esta Isla con aprobaci6n de la Metropoli".
Y concluia a continuaci6n el Rector UstAriz "... que en el con-
cepto del Rector que suscribe sera de malisimo efecto el revivir
la ceremonia del Doctorado en esta Universidad, estando supri-
mido ese grado y sus studios por orden del Gobierno". Debe
sefialarse, de pasada, que el final del parrafo citado del Decano


73








Gonzalez del Valle es inexacto. El gobierno de Madrid jams
aprobo el Decreto de Valmaseda de 1871 por el que se establecia
la Reforma al Plan de Estudios de 1863, segfin se vera mas ade-
!ante.
Curiosamente, el tercero de los que instaron, y que al con-
cedersele la gracia hubo que hacerla extensive a los dos ante-
riores, no tenia los quilates de estos. No habia hecho -como
aquellos- los ejercicios de grado del Doctorado en la Universidad
Central de Madrid, ni pagado en ella los derechos correspondien-
tes a la expedici6n del titulo. Incluso le faltaba por examinar la
iltima asignatura correspondiente al period del Doctorado. Pe-
ro el suplicante en cuesti6n, que se llamaba Casimiro Roure y
Bofill, era Medico Mayor del Cuerpo de Sanidad Militar, y Se-
cretario de la Comision de la Direcci6n de Sub-Inspeccion del
mismo. En la fecha en que se public el Decreto de Valmaseda
de 10 de octubre de 1871, en cuyo articulo decimo se fijaba un
plazo improrrogable de seis meses para poder obtener el Docto-
rado, el solicitante se hallaba en campana con su batallo6n, en
la ruda lucha que Valmaseda sostenfa contra las fuerzas de los
insurrectos. El citado Roure Bofill expresaba su petici6n y osten-
taba sus meritos, pidiendo a continuaci6n que se le permitiera
realizar los ejercicios del Doctorado para despues de aprobados
hacer la investidura cuando sus recursos econ6micos se lo per-
mitieran, a menos --continuaba- que la benevolencia de Su
Excelencia se extendiera hasta dispensarle los derechos de dicho
grado "per los servicios que ha prestado en la present cam-
pafia.
Donde no tuvo exito una petici6n por meritos academicos,
lo hall la que se solicitaba a tenor de servicios castrenses contra
los insurrectos; y el gobernador y capitan general que entonces
se hallaba en operaciones de guerra en el poblado de Cruces en
la hoy llamada provincia de Las Villas, concedi6 la gracia pedi-
da por el medico peninsular military. Hubo mas aim. Una vez que
hubo aprobado la ulItima asignatura que le quedaba por examiner,
el supradicho Roure Bofill insto de nuevo ante el gobernador Con-
de de Valmaseda para que Ie concediese poder hacer gratis la
investidura del grado de Doctor, a lo que accedi6 su colega en lo
military. Y en 14 de enero de 1876 recibi6 la investidura de Doc-
tor en Medicina en ]a Universidad de la Habana, siendo su pa-


74








drino en el ceremonial de dicho acto el catedratico de Anatorrmia
General de la Facultad de Medicina y Cirugia, don Felipe Fran-
cisco Rodriguez y Rodriguez. Despues de otorgArsele a este me-
dico military el privilegio del Doctorado, no hubo modo de evitar
conced6rselo a los otros dos que lo solicitaban, y por esta via.
don Candido Gonzalez Conde de Arellano y don Anastasio Saa-
verio y Barbales, que era como se llamaban los otros dos aspiran-
tes, obtuvieron sus respectivos grados de Doctor en Medicina; el
primero el 14 de enero de 1876, al mismo tiempo que el medico
castrense, y el segundo el dia 26 del propio mes. En la solemne
ceremonia de Ia investidura de este ultimo, actuo como padrino
el doctor don Domingo Fernandez Cubas. Llama la atencion que
este catedratico, que tan virilmente se comporto en los luctuosos
sucesos del 23 al 27 de noviembre de 1871 manteniendo y decla-
rando la complete inocencia de sus alumnos, se prestara, no obs-
tante, a servir de padrino en un acto que constituia una gracia
de excepcion, vedada a los oriundos del pais, a quienes se les ha-
bia suprimido la distincion de doctorarse en su propia Universi-
dad. Pero no hay que olvidar que el profesorado universitario
nunca brillo por una postura mambisa durante las guerras de
Cuba por su independencia. El hecho en si es comprensible den-
tro del espiritu de la epoca, si se piensa que la Universidad, y
por lo tanto su profesorado y alumnado dependian en definitive
del gobierno de la Isla, y en superior instancia del gobierno de la
metr6poli. Si bien el Doctor Domingo Fernandez Cubas se ma-
nifesto valientemente en defense de los estudiantes de Medicina
de 1871 proclamando su inocencia, por lo que fue detenido junto
a sus alumnos, su conduct es congruente en no haberse sefialado
en contra de una disposici6n emanada de la autoridad. Eran es-
feras de acci6n muy distintas, sobre todo, vistas a la luz de los
tiempos de la colonia y de su inevitable repercusi6n en la vida
universitaria. Los detalles de la concesi6n del Doctorado a estos
tres individuos resultan curiosos y a la vez ilustrativos del am-
biente en que se desenvolvian las cosas de la Universidad en esa
epoca. Es por ello por lo que hemos relatado este hecho, an6oma-
lo y arbitrario, pero tambien intrascendente en si mismno, tan
pormenorizadamente.
Por Decreto del Gobierno General de la Isla de Cuba de fe-
cha 10 de septiembre de 1878, durante el mando del gobernador


75








y capitan general don Arsenio Martinez Campos, y cuando ya
habia pasado afo y medio de firmada la Paz del Zanj6n que pu-
so termino a la Guerra de los Diez Afios, se restablecia el Docto-
rado en las Facultades de Derecho, Medicina y Farmacia, en-
trando en vigor dicha disposicion desde el curso acad6mico de
1878 a 1879. La restituci6n del Doctorado en las tres Facultades
susodichas, se debio fundamentalmente a las gestiones del Rec-
tor de la Universidad, que ocupaba el cargo por segunda vez, don
Juan Bautista Ustariz e Ibarra, secundado por el Claustro Gene-
ral, el Consejo Universitario y la opinion publica segun se ma-
nifestaba en la Prensa de la e poca. En el parrafo tercero del cita-
do Decreto se sefialaba que el restablecimiento del Doctorado
se hacia "en bien de la juventud estudiosa y en obsequio a la
Univcrsidad, que desde su creaci6n estuvo en posesion del dere-
cho de confcrir grados de Doctor, hasta el 10 de octubre de 1871
en que perdi6 esta facultad que constituia uno de sus timbres
mas estimados".
Tanto el Decreto de Valmaseda en 1871 suprimiendo el
Doctorado como 6ste de Martinez Campos en 1878 restituy6ndolo,
obedecieron a razones political. Las disposiciones del Decreto de
Martinez Campos, de 10 de septiembre de 1878, fueron aproba-
das por Real Orden de 22 de febrero de 1879, en la que, al hacer
referendcia a la restituci6n del Doctorado en las Facultades de
Derecho, Medicina y Farmacia, de Ia Universidad de la Habana,
se reconocia "que con ella se devuelve a dicha Universidad el
ejercicio de un Derecho, que desde hace mAs de un siglo
constituja el mas estimado de sus gloriosos timbres, que
fue respetado por el plan de studios vigente de 15 de julio de
1863 y del cual le privo la reform dictada por ese Gobierno en
10 de octubre de 1871, aunque con el mejor deseo, sin el detenido
studio quo su importancia requeria". Este comentario hecho en
una Real Orden, implicaba una critical a la festinaci6n y falta
de asesoramiento en las modificaciones propuestas por el Secre-
tario del Gobiorno General don Ram6n Maria de Araiztegui, y
aceptadas y hechas ejecutivas por el Conde de Valmaseda; pero
trat.ndose de una disposici6n official del gobierno de la metro-
poll, nada podia dejar traslucir respect al verdadero m6vil de
la Reforma de 1871, que no fue otro que una vulgar reacci6n
vengativa del gobierno de la Isla frente a la insurrecci6n quo


76








ardia por todas parties. El Plan de Estudios de 1863, reformado
en 1871 y vuelto casi a su formna primitive por la Real Orden
de 1879, continue en vigor hasta el aiio siguiente de 1880, en que
se establecio en la Isla el cuarto y filtimo plan de studios que
tuvo la Universidad de la Habana durante su epoca colonial,
El Plan de Estudios de 1880, como dio en llamarsele, se
inplant6 durante el Rectorado del doctor don Nicolas Jose Gu-
tierrez y Hernandez, que lo ocupaba desde el 19 de mayo de 1879,
despues del fallecimiento de su predecessor el doctor Juan Bau-
tista Ustkriz e Ibarra. Don Nicolas Jose Gutierrez, que fue un
notable cirujano en su epoca, tenia entire otros quilates el haber
sido el propulsor y fundador de la Academia de Ciencias Medi-
cas, Fisicas y Naturales de la Hiabana (1861) y su primer Presi-
dente, cargo que desempeni6 hasta su muerte. El referido Plan
de Estudios de 1880, vino a formarse como consecuencia obligada
del Real Decreto dado en Madrid en 18 de junio de 1880, hecho
expresamente para Cuba, por el cual se implantaba en la Isia
el orden y regimen de studios que existia en la Peninsula por
virtud del Decreto del general don Francisco Serrano y Domin-
guez, Presidente del Poder Ejecutivo, de fecha 29 de septiem-
bre de 1874, que reorganizaba en Espafia los studios de segunda
ensenianza y ensefianza superior y de Ia Real Orden de 25 de
septiembre de 1875, que dictaba reglas para prevenir las dudas
ocurridas en Ia aplicacion del Decreto anterior, en punto a exa-
menes de ingreso en la segunda ensefianza y prelaci6n en el
studio de asignaturas. Este Real Decreto de 18 de junio de
1880 iba precedido de una exnosici6n que suscribia el Ministro
de Ultramar, don Cayetano SFinchez Bustillo, donde hacia un
recuento sint6tico de las distintas fases por las que habia pasado
la instruccion piblica a partir de la secularizaci6n de la ense-
nianza en 1842. Su texto, que puede leerse en la Gaceta de la
Habana del 22 de julio de 1880, tiene pasajes de much interest
para la historic universitaria, y entire estos hay uno en que con
tAcita censura a la facultad que se tomo el gobernador Valma-
seda al implantar la Reforma de 1871 expresa que: "La insu-
rrecci6n de 1868 empeor6 el estado de la ensenianza en Cuba,
aumentando el nfumero de vacantes e interinidades; y el reme-
dio aplicado por el Gobernador superior politico en 1871, dic-
tando por si disposiciones que al Gobierno correspondian, que


77







no fueron aprobadas, y que sin embargo, rigen en gran parte,
hizo mayor la confusion. Abundan hoy, por tales causes, las
anomalias, las contradicciones y lagunas en la enseiianza supe-
rior cubana much mas de lo que puede soportar una regular
organizaci6n".
Los puntos mis salientes de este Real Decreto de 18 de
junio de 1880, eran: la sujecion de los studios de segunda ense-
fianza y los de Facultad en la Isla de Cuba, al orden y regimen
establecidos para los de la Peninsula por el ya n mencionado De-
creto de 29 de septiembre de 1874, y la Real Orden de 25 de
septiembre de 1875; la ampliacion en la Universidad de la Haba-
na, hasta el grado de Licenciado inclusive, de los studios de la
Facultad de Filosofia y Letras, y los de la Facultad de Ciencias
exactas, fisicas y naturales; la integracion de dos sccciones en
la Facultad de Derecho, una de Derecho Civil y Canonico hasta
el grado de Doctor, y otra de Derecho Administrativo hasta la
Licenciatura solamente, continuando adscritos a la dicha Facul-
tad los studios que con arreglo al Plan de Estudios de 1863
comprendifa en Cuba la carrera del Notariado, y abarcando las
Facultades de Medicina y Farmacia, como la de Derecho Civil
y Canonico, los studios correspondientes al Doctorado; poder
simultanear los studios del afio preparatorio o de ampliaci6n
de studios exigidos en Cuba para matricularse en las Faculta-
des de Farmacia, Medicina y Derecho, con los de las referidas
Facultades; supresion en la Universidad de la Habana del grade
de Bachiller en Facultad, en armonia con lo establecido en la
Peninsula donde ya habia sido abolido desde 1870, por conside-
rarse que no era en rigor necesario; la supresion, sin perjuicio
de los derechos adquiridos, de las plazas de catedraticos super-
numerarios de Facultad establecidas por el Plan de Estudios
de 1863, creando en su lugar otras de profesores auxiliares en
la proporcion de una para cada tres citedras que hubiere en
cada Facultad; la provision por concurso u oposici6n de todas
las catedras que resultasen vacantes en los establecimientos de
ensefianza de la Isla, teniendo lugar las oposiciones una en la
Habana y otra en Madrid, por riguroso turno; autorizaci6n para
que cada provincia de la Isla de Cuba pudiera establecer en su
capital de provincia respective, un Instituto de Segunda Ense-


78








nianza con las sujeciones apuntadas para los que creaba el Plan
de Estudios de 1863.
Para aplicar el Real Decreto de 18 de junio de 1880 sobre
instrucci6n pdblica de la Isla de Cuba, el gobernador y capitAn
general, don Ram6n Blanco y Erenas, dispuso, con fecha 26 de
septiembre de 1880, un Plan de Estudios para la primera y se-
gunda ensefianza, y los de Facultad, superior y professional; un
Reglamento de la Universidad de la Habana; y un Reglamento
de los Establecimientos de Segunda Ensenianza. A estas disposi-
ciones provisionales del gobernador, siguio una Real Orden de
7 de diciembre de 1880, la cual establecia siete cuadros en los
que se determinaban las asignaturas que camprendian los estu-
dios de segunda enseianza, los profesionales y superiores, con-
firmando a Ia vez, o nombrando en propiedad, segdn correspon-
diese, a los profesores que en cada cuadro aparecian para la cate-
dra que en ellos les estuviese asignada, y con la categoria o
haber que en los mismos se les sefialaba. Otra Real Orden dc
igual fccha establecia el Plan de Estudios para la Isla de Cuba;
el Reglamento de la Universidad de la Habana; el Reglamento
de los Establecimientos de Segunda Ensenianza; y et Reglamento
para el mingreso en el profesorado piblico y para las traslaciones,
ascensos y jubilaciones de los catedraticos de la Universidad de
la Habana, y de las escuelas superiores, profesionales, e institu-
tos de segunda ensefianza de la Isla de Cuba. Todas estas dispo-
siciones gubernamentales y Reales Ordenes se publicaron en la
Gaceta de la Habana y alli puede encontrarlas el lector ea los
numeros correspondientes al 30 de septiembre, y 2 y 5 de octubre
de 1880, y los de 11, 19, 26, 28 y 30 de enero de 1881.
Mucho se podria decir sobre el progress que represents, en
cuanto a la ensenianza universitaria, el Plan de Estudios de 1880,
comparado con el que le precedi6 en 1863. Una vez dado el pri-
mer paso hacia la asimilaci6n de los studios hechos en la Uni-
versidad de la Habana con los de la metropoli, y establecidas
las bases para la organizaci6n del profesorado universitario y
su unificaci6n con el de la Peninsula en los escalafones corres-
pondientes -todo lo cual se debio al Real Decreto de 18 de ju-
nio de 1880- qued6 allanado el camino que condujo a la forma-
ci6n definitive del nuevo Plan de Estudios para la Isla de Cuba,
que como ya se ha dicho fue aprobado por la Real Orden de 7


79







de diciembre de 1880. En la formaci6n de este Plan de Estudios
'de 1880, se tuvo en cuenta las modificaciones introducidas en el
Plan de Estudios de las Universidades de la Peninsula, por Ia
aplicaci6n del Real Decreto de 13 de agosto de 1880. En el Plan
de Estudios de 1880 para la Isla de Cuba, una de las innovacio-
nes mas notables consisti6 en la conversion de las tres Secciones
en las que por el Plan de 1863 se dividia la Facultad de Ciencias,
a saber, ciencias exactas, ciencias ffsicas, y ciencias naturales,
en las correspondientes Secciones de fisico-matematicas, fisico"
quimicas, y naturales. En este punto, la modificaci6n introdu-
cida era consecuencia del Real Decreto de 13 de agosto de 1880
que establecia reforms en el Plan de Estudios de la Peninsula.
Este citado Real Decreto fue aplicado a la Isla de Cuba por Real
Orden de 14 de septiembre de 1881, publicada en la Gaceta de a
Habana del 20 de octubre de ese afio, en el sentido de que a
partir del comienzo del curso academico 1881-1882, los studios
generals de segunda ensefianza en la Isla fuesen los mismos
aprobados para la Peninsula por el ya mencionado Real Decreto
de 13 de agosto de 1880, y en la misma forma que alli estaba
previsto; especificaba, ademas, que habria de observarse aque-
llas prescripciones que establecian la agrupaci6n normal de di-
chos studios y los de Facultad, excepci6n hecha de los corres-
pondientes al period del Doctorado en Filosofia y Letras, en
las tres Secciones de Ciencias, y en Derecho Administrativo, que
no estaban atn establecidos en la Universidad de la Habana.
En lo tocante al gobierno de la Universidad, el Plan de
Estudios de 1880 introdujo algunas modificaciones que afecta-
ban directamente a la direcci6n de ese centro docente. Entre
estas se hallaba la que establecia que el Rector de la Universi-
dad tenia que ser nombrado entire los catedrAticos de termino
de las Facultades. Al no concurrir esta circunstancia en el doc-
tor don Nicolas Jose Gutierrez, que desempenaba el Rectorado
de la Universidad dcsde mediados de 1879, fue declarado cesante
en el cargo por Real Decreto de 10 de diciembre de 1880, y por
otro Real Decreto de la misma fecha se nombr6 en su lugar
al doctor don Fernando Gonzalez del Valle, de la Facultad de
Medicine, el cual tomo poscsi6n solemnnemente en el Aula Magna
de ]a Universidad ante el Claustro General de profesores, el 14


80








de enero de 1881. Afios mas tarde, por Real Orden de 26 de junio
de 1885, esta disposici6n fue suprimida en vista de lo improce-
dente de ella.
El Decreto del gobernador Martinez Campos de 10 de sep-
tiembre de 1878 y Real Orden subsiguiente, de 22 de febrero de
1879, que restitufan el Doctorado en las Facultades de Derecho,
Medicine y Farmacia, fueron complementados despues por una
Real Orden de 23 de agosto de 1883, publicada en la Gaceta de la
Habana del 21 de septiembre de ese afio, por Ia que se ampliaba
hasta el grado de Doctor inclusive en los studios de la Facul-
tad de Filosofia y Letras, en la de Ciencias, y en la de Derecho
en su secci6n de Administrativo. Y para proveer las nuevas cate-
dras destinadas a impartir la ensenianza de las asignaturas pro-
pias del Doctorado en estas tres Facultades, se expidieron en la
misma fecha otras Reales Ordenes a ese efecto. Estas disposicio-
nes empezaron a regir en el curso academico de 1883 a 1884.
Por Real Orden de 7 de junio de 1883 publicada en la Gace-
ta de la Habana del 13 de julio del propio afio, se estableci6 el
llamado Distrito Universitario de la Habana, para el regimen
de ensefianza piblica, a semejanza de los distritos universitarios
de la Peninsula, en los que se dividia el territorio espafnol en
tantos distritos como UTniversidades existian en Espafia. Acorde
con esto, el Distrito Universitario de la Habana comprendia las
beis provincias de la Isia y quedaba bajo la inmediata dependen-
cia del Rector de la Universidad. El establecimiento se efectu6
a solicitud del Claustro General universitario, siendo presentada
la instancia en las Cortes por el Senador por la Universidad, don
Jose Gtiell y Rente. Y en 19 de julio de 1883 qued6 constituido
el Consejo Universitario del Distrito, iniciAndose desde esa fecha
el nuevo regimen acordado para la ensefianza puiblica en la Isla.
A dicho Senador por la Universidad de la Habana, don Jose
Giiell y Rente, se debi6 tambien Ia aprobaci6n del proyecto de
ley relative a la construcci6n de on edificio adecuado donde ubi-
car la Universidad. Dicho proyecto de ley fue presentado por
aqufl en el Palacio del Senado, en Madrid, el 29 de enero de
1883, y la ley ordenando la construcci6n de un edificio destinado
a la Universidad e Instituto de Segunda Ensefnanza de la capi-
tal, fue votada por las Cortes Espafiolas y sancionada por el
Rey el 24 de marzo del propio ano, publicandose en la Isia en


81








la Gaceta de la Habana del 5 de mayo de 1883. A partir de esta
fecha se inici6 el expediente para darle cumplimiento; y a las
nueve de la mariana del 23 de enero de 1884, con asistencia de
las autoridades y representaciones de las instituciones cultura-
les y corporaciones de la ciudad, el gobernador general Castillo
y Gil de la Torre coloc6 por su inano la primera piedra del edi-
ficio que habria de construirse destinado a la Universidad, exten-'
diendose el acta de rigor la cual se puso en una caja de plomo
que se situ6 en un hueco practicado en dicha piedra. Esta filtima,
segun ila cr6nica de la epoca, habia sido cxtraida de los cimien-
tos del antiguo convento de Santo Domingo, que es donde se
hallaba instalada la Universidad. El presbitero Te6filo Marti-
nez de Escobar, catedratico de Metafisica de dicho primer centro
docente, bendijo el lugar, delimitado exactamente en aquel en-
tonces, segun aparece en un piano existente en un expediente
del Archivo Central de la Universidad, por las calls Monserrate,
Zulueta, Carcel y Refugio, comprendiendo dentro de su area a
la calle Genios. En la revista La Ilustraci6n Cubana, del 20 de
octubre de 1887, se encuentra un esple6ndido grabado obtenido de
una fotografia tomada entonces, del acto de ila colocaci6on de la
primera piedra. Por la falta de fondos y por las reclamaciones
que se hicieron sobre los terrenos en los que debia levantarse el
edificio, 6ste no se pudo construir. Aquella primera piedra no
tuvo ni segunda ni tercera: quedo6 siendo la primera -al decir
ir6nieo y festive de don Ram6n Meza y Suarez IncaIn. Hoy en
dia ocupa ese lugar la Avenida de las Misiones, situada al fondo
de la legendaria iglesia del Santo Angel Custodio en esta capi-
tal. En algun lugar de esa gran extension de terreno se halla
auin enterrada bajo el pavimento de la calle o de la avenida dicha
primera piedra.


82














Cuba


en el


sigl


XIX


vista


por


los


extranjeros


La


Isla


de

































Ip^^ 1 Vow.ya J.-
y ^. /..1.. ^, '. ** *^ ^y ,, -E 3
.y . **.*. .). .-.-.'" '.-" '.".y '.'.'. .B B
.* .... ..:v'. '::- ..:. *. *:': ..:. *: 'i'-^ f f
,, ; ::..:. *: ..... :::: ..:!..... .M
K -<" :. !.u c -:.... .. ...:.*..* **. :: .*f -f ***-j j
?<:*:. *.:...:. ::.ii:......-- -: *. H
ii;.:i::.,!:.':: :i::. :... .* lir.- ff



f^ :.:. :.:" ,^ ,.!
". .. . .. ,: .. : i- ^ :? ^..




. ?/. .:": . : :* : .:. .....:........:c.' .: *..... s
.' ..-; y .. ** .* *.*... . :..j:... ....-.. :.: E j~ l f

"" ;":'.: :: ;: : '." :; :':""! ': ;|;/ i |
* v .. . *; '.. . '. '; ';.-.* ; '^ f r
,'/* .::^* ..; :. : ..: .... *. i^

:.' i :' ':'' i :'. : !:' : : "'il K
; .' .. '. : . :: "- u f w ,m'

.-..... '.... ... -... ..
*'.\ :




.* *^ K . 'ji *" *' .. "v f

-p?, :t :.:.- |
.-55


".. ~ ~ ~ in Q,.. ..:




CC 1.


V


X' l*' i

not*.. wf
, r- '


C










Duvergier de Hauranne:

un oven frances ita el

ingento Las Caflas en 1865


Juan P&rez de k Riva


Las pdginas que se leerdn a continuacion estdn tornads
del segundo de tres articulos publicados en septiembre-octubre
de 1866 en la Revue des Deux Mondes, de Paris, bajo el itulo
Cuba et les Antilles y que sepamos, no han side traducidas
ni reproducidas hasta ahora. En realidad merecerian una tra-
ducci6n integral; estdn escritas en un estilo dgil, a veces inci-
siv, y siempre alerta. El joven viajero recorre con dvida
curiosidad las calls y plazas de la Capital, sus teatros y Sus
cafes; visita comercios y casas de familiar, se inquiere de mitl
detalles y los consigna todos. La obra es una mina para el estwh
dio de la sociedad y la economic colonial, es muchao ms anali-
tica, hay mayor preocupacion por comprender, por llegar mds
al fmondo de la reaidad circundante, que en Ia irnayorfa de los
otros relates de los viajeros anglo-sajones.
Cuando Ernest Duvergier de Hauranne lleg6 a La Habana
-el 21 de febrero de 1865, pasajero del Morro-Castle- era un
joven de veinte y dos anios, que venia de Estados Unidos, a don-
de se habia dirigido ocho meses antes, con el prop6sito bien
definido de escribir un libro sobre los resultados de la guerra
civil. s Entre la gran burguesia liberal de Francia era ya casm de
(1) Premier septembre 1866, p. 140-176; Premier octobre, 1866, p.
619-682; qulnze octobre 1863, p. 852-892.
(2) Huit moits en Amerique, lettres et notes de voyage 1864-1865, par
Ernest Duvergier de Hauranne. Paris. Lacroix et Verboeckhoven;
1866, 2 vols. 16-1/2 cm.


85








tradicin enviar a viajar a los j6venes dotados para las letras
o la political, despues de terminados sus studios. Estos viajev
#olian dar ocasion a libros, o cuando menos articulos, que la
familiar se encargaba de que fueran bien acogidos por la critical,
abriendo asi al "talentoso joven" las puertas de la diplomacia
o de cualquier otro ministerio. En el caso que nos ocupa todo
esto se realize; y algo mds, pues la familiar gozaba de posiciOn
relevant, en la capital francesa.
No deja de tener interns decir en breves lineas quienes cran
estos Duvergier de Hauranne: el abuelo Jean Marie (1771-1831)
-comerciante de Rouen, retirado del negocio con buenas ren-
tas- fue diputado en 1815, en la c6lebre chambre entrouvable
de Luis XVIII; pero luego, sintiendo venir el viento, defendi6
a Ia monarquia liberal y critics a los "cien mil hijos de San
Luis", 3 despues de to cual, asegurado el porvenir politico de su
heredero, se retiro6 a su native Normandia, pasazndo sus ufltimos
anos dedicado a escribir, y a publicar, numerosas obras sobre te-
mnas politicos. El padre de nuestro viajero, Prosper (1798-1881),
Iego6 a ser uho de los prohombres de Ia burguesia liberal, sus bi-
grafos sefialan "su talent de escritor y su singular habilidad para
intervenir en las intrigas parlamentarias". Diputado a los
33 anos por el distrito de Sancerre (Departamento del Cher) se
'distinguio en la Cdmara por sus ataques al gobierno absolutista
de Carlos X y por sus panfletos politicos. En 1824 se manifesto
como partidario de la abolicion de la esclavitud en las colonias
francesas. Esta actividad hacia presuponer a un future republi-
cano, mas, sin embargo, la Revolucion de febrero lo convirti6
en Orleanista y en 1851 fue arrestado por la policia de Na-
poleon III; seis semanas bastaron para tranquilizarlo por el
resto de su vida.
Como su padre, emple6 los ocios de Ia vida hogarena -en
su castillo d'Herry (Cher)- en escribir sin tregua; un primer
fruto de esta actividad, fue la historic parlamentaria de Francia
de 1814 a 1830, en 10 grandes volumenes. Obra tan considerable-
mente aburrida no podia menos que abrirle las puertas de la
Academia francesa, y asi fue, el 19 de nmayo de 1870,
(3) La expedici6n que al mando del duque de Angouleme tue enviada
a Espaiia para restable.er a Fernando VII en ei gobierno absolute
(abril-noviembre de 1823).


80








Su hijo, Ernest Duvergier de Hauranne (1843-1877), serda
heredero politico, pero con un matiz mds izquierdista. Despues
del viaje que mencionamos, se lanzo de lleno en las luchas que
la oposicion libraba contra el segundo Imperio, todavia no libe-
ralizado por Emile Ollivier. Un nuevo articulo sobre los Estados
Unidos, publicado en 1867 y dos panfletos sobre la situaci6n
political en Francia, impresos en 1869 , lo convierten ya en un poli-
tico de brillante porvenir. Movilizado en la reserve durante la
guerra franco-prusiana, una providencial herida en un encuen-
tro con el enemigo le anadio el prestigio que aun le faltaba,
y los fieles electores de Sancerre lo envian como diputado a la
Asamblea Nacional (febrero de 1871). Alii sostuvo sin reserves
al siniestro M. Thiers, auin fresca la sangre de los treinta mil
1communards asesinados en las calls de Paris, pero, pasado el
peligro record sus convicciones liberales y combati6 al "Orden
Moral" de Mac Mahon (1873-4). Mds tarde contribuy6 a la apro-
baci6n de la hibrida constitucion de 1875. Reelecto de nuevo por
Sancerre en 1876 -al mismo tiempo que su padre era derrotado
en una eleccion senatorial-, fue en ocasion de la jornada del
16 de mayo uno de los 363 diputados que le negaron su con-
fianza al ministerio mondrquico del duque de Broglie. De no
haberle sorprendido la muerte al afo siguiente, no cabe duda
que hubiese continuado representando en la Cdimara durante
largos anos a los confiados campesinos del Berry. Y si el des-
tino le hubiese concedido nietos y biznietos que continuasen la
tradicion familiar de un paso mds a la izquierda por cada gene-
racitn, nos es dable pensar a que partido representaria hoy, en
ese mismo Palais de Bourbon, teatro de sus triunfos oratorios.
Duvergier de Hauranne s6lo estuvo en Cuba del 21 de febrero
al 25 de marzo, pero estos treinta y dos dias le alcanzaron para
escribir 125 pdginas lienas de amenas reflexiones e interesantes
datos que un dia habrd que traducir y publicar integros. Por
ahora no podemos seguirlo en todas eus correrias desde el hotel
Inglaterra, donde se hospedaba. Sefialemos, sin embargo, alguo-
(4) Les Etats Unis, un an de guerre politique. Revue des Deux Mondes,
p. 47-b17.
(5) Le gouvernement personnel, Paris 1869 in 320; La Coalition Ube-
rale, Paris, 189, in 30.


87








nas de sus ideas sobre la situaci6n political de la isla: el gobierno
espanol, como es l6gico no le inspire otra cosa que desprecio y
repulsion, aunque acepte que por to menos el general Dukce es
una persona decent, y un gobernante honrado, aunque lo
encuentre mal educado (sauvage), dspero y torpe en political.
La burguesia cubana le sorprende y le inquieta. Seniala su pro-
gresiva americanizacion, Ia reconoce culta y refinada, en oposi-
cion a los espanoles, bdrbaros analfabetos, adivina en los grande
burgueses que frecuenta la talla de los Capitanes de Industria
que en el Viejo Mundo, y en Norteamerica, estdn moldeando el
destiny de las pr6ximas generaciones. Pero -en tanto que
franc's, cartesiano de veja cepa- le sorprende y ie inquieta el
desarrollo de este capitalismo insolente, sin case obrera y en
realidad, aunque se niega a decirlo, no ve otra salida que la
anexion. Treinta anos antes se dijo en el parlamento espaniol,
que Cuba seria espanola o africana; Duvergier piensa ahora que
el dilema es entire el capitalism industrial y la anexion, o la
mediocridad y la corrupci6n espanola, basada en un regimen
commercial agrario, con o sin esclavitud, pero siempre con dis-
criminaci6n racial.
En cuanto a la esclavitud en si, no podia menos que repu-
diarla, pero su abolicionismo volteriano result cast una burla.
Si describe

"que en Cuba, como en el sur de los Estados Unidos, las
consecuencias economics de la esclavitud son semejantes:
el ocio de los blancos, el alto precio de la mano de obra y,
al mismo tiempo, su excesiva abundancia en los centros
de trabajo rurales; tambien la falta de artesanos, mano
de obra calificada, para la industrial y, como resultado
a todo esto, la necesidad imperiosa de una economic de
importaci6n que puede conducir a graves crisis",

no quiere ver por otra parte, al negro mds que como a un
ser inferior, definitivamente degradado y embrutecido. Racista
hasta sus tiltimas fibras, condena la esclavitud porque menos-
caba la dignidad del blanco, pero no muestra mds que indife-
rencia y desprecio hacia el destino del hombre de color.


88







Pero es ya hora que Duvergier de Hauranne nos conduzca
a la mansion de D. Juan Poey, el hacendado cuyo ingenio
visitara:

"...la familiar es sencilla y distinguida, y se percibe la
influencia francesa del duenio de la casa. Sus hijas, 6 que
sin embargo conocen various idiomas, ignoran precisamente
el franc s y es en ingles solamente que puedo conversar con
ellas. En cuanto a P.- educado en Francia hasta la edad
de 14 afios, tiene toda la petulancia del meridional, sin la
gravedad algo pesada del espaniol. No hay asomo de solem-
nidad en su cortesia, ni afectacion en su cordialidad. Es
duefio de una de las mas importantes plantaciones de la
Isla, en la cual emplea 400 negros esclavos y no s6 cuantos
trabajadores indios. (sic) Amigo indulgente de la esclavi-
tud, puesto que le beneficia, no es menos por ello enemigo
de la trata, y sobre esto por lo menos podemos estar de
acuerdo. Se le acusa de pertenecer al partido espaniol y
sin embargo le ofs expresarse en terminos que no reflejan
una gran estima por el domino abusivo y corrompido que
ejerce la metr6poli. "Espafia, me dice, chupa nuestra mejor
sangre, no somos para ella mas que una vaca lechera".
Pero aunque opuesto al actual gobierno de la colonia, no
es de aquellos que por odio hacia el nombre espafiol se
arrojarian de buen grado en brazos de los Estados Unidos".

Tal vez interesen al lector algunos datos mrds sobre el ha-
cendado, y el ingenio que vamos a visitor; el hombre primero:
Juan (Francisco) Poey y Aloy nacio en la Habana el 8 de
marzo de 1800, murio en la propi a ciudad en 1876. Era hijo de
Sim6n Poey y Lacasse, natural de Oleron en el Beamrn (Francia),
y herumno de Juan Andr6s, padre de Felipe Poey y Aloy, el
celebre naturalista cubano. El hacendado y el sabio eran pues
primos y no hermanos como se ha dicho en mds de una ocasian.
(8) Rosa, casada en 1855 con Joaquin A. Martin Arrieta; Clara, viu-
da de Jose Fernmandez de Castro, casada en segundas nupcias (1882)
con el critic y escritor Enrique Pifieyro; Matilde, la mis joven, casa-
da en 1864 con Jos6 Andre Lima y Parra.


89








Sus respectivos padres habian casado con dos hermnanas, Maria
del Rosario y Juana Josefa Aloy y Rivera, ambas habaneras
e hijas de un rico cataladn radicado en Cuba desde fines del
siglo XVIII. Juan Poey, abogado, cas6 en 1830 con otra prima
suya, Rosa Herndndez Aloy. Regidor del Ayuntamiento de
Ia Habana de 1862 a 1868. Teniente alcalde en 1862 y 1866. Es
conocido tambien por sus trabajos sobre la agronomia y su
impugnacion al proyecto de Suarez Argudin para traer africanos
contratados 7. En su lugar, Poey se manifiesta como un entusias-
ta .patrocinador de la trata amarilla, Conocida es tambien su
acalorada pugna con la familiar Aldama, a proposito del control
del ferrocrril de Guiines a Matanzas, Ilegando a acusarlos pil-
blicamente de malversacion de fondos. s8 Poey poseia 401 accio-
nes del ferrocarril1 y controlaba 136 rnds, de un total de 4,267,
pero la familiar Aldama disponia de Ia mayoria absoluta: 2,370
acciones. Estd soberbia "pelea de demonios" aguarda aun a su
cronista.
Millonario 9 y duenio de uno de los mws grandes y eficientes
ingenious de su tiempo era, al decir de Sudrez y Romero, "hom-
bre de una voluntad de hierro, absorbido par los negocios, hasta
el punto de que cuando habla sobre literature y bellas artes,
a las cuales y a otras ramas no cortas en numero, alcanza su
saber, se conoce desde luego que antes piensa que siente y que
atiende con preferencia to itiI, aun en los objetos puramente

(7) Informe presentado at Excmo. Sr. Capitdin General (etc.) sobre el
proyecto de colontzacs6n africana por D. Juan Poey. Haoana, 1862,
73 p.
Informes presentados al Capitdin General (etc.) sobre el proyecto
de colonizacion africana y al Intendente de Hacienda [,..] sobre de-
rechos de los azucares. Madrid, 1862, 161 p.
(8) Informe sobre la cuest16n.,. relative a la compraventa del ferro-
carril de GCiines a Matanzas por Juan Poey, Habana, 1864, 83 p. Pero
sobre todo es interesante la: Comnunicacon aet acczomn.sta D. Juan
Poey... sobre la incompatbilidad de los Sres. Marques de Montelo y
Juan Clemente Casas para el desempefio de los cargos de presidente...
y consiliario... de la Junta Directiva. Habana, 1872, 27 p. La respuesta
la tenemos en: Contestaci6n que da dla Junta Directiva de la Compa-
nia de Caminos de hierro de la Habana a la comunicacion del acic-
nista D. Juan Poey... La Habana, 1872, 20 p.
(9) En 1865 su fortune personal sobrepasaba los tires millones de
pesos, Io que en moneda actual equivaidnia a mis de diez miilones de
do6iares.


90









bfellos". Como sus vecinos Francisco Diago, Joaquin Ayestardn,
Jos6 M. Morales, Ignacio Arrieta, Julidn de Zulueta y varies
mds, era el prototipo del burgues conquistador del siglo XVIII;
su capacidad operative, tanto como su conocimiento del mercado
mundial del aziticar y la enorme riqueza que habia acumulado,
sorprendia a los viajeros que lograban conocerlo. La oposicion
entire la vision que tenian de la realidad cubana estos grande
burgueses realistas y tenaces, y las ideas utopicas y nebulosas
del Conde de Pozos Dulces, ofrecen un contrast total, pero la
aguja de la historic marcaba ya el rumbo hacia la concentracin
capitalist, la industrializacion del azucar y la plantacion lati-
fuiidiaria. A ellos se debe'el extraordinario desarrollo econ6mico
de la segunda mitad del siglo cuando Cuba llego6 a producer .la
tercera part del azucar mundial 10 y a elaborar, en 1894, zafras
de' nmds de un million de toneladas con una poblacion de apenas
un poco mins de un million y medio de habitantes.
Sometiendo a negros y chinos a una explotacion, no potr ms
cientifica mends implacable, lograron levar la acumulacwn
Qriginaria a niveles que- hacian palidecer de envidia a sus cole-
,gas ultrarmarinos. La correspotdencia de Poey con los conocidos
corredores de New York: Henry Coit y Mosses Taylor, -aligu-
nas de cuyas' copias se conservan en la Biblioteca Nacional Jose
Marti- es una fuente documental de primordial interns para
el studio de la mentalidad esclavista azucarera y el desarrollo
del capitalism en Cuba.
En el ingenio Las Cafias, como en otros various de su misma
categoria, el capital constante subio a niveles tales que la corn-
posicion orgdnica lleg6 a ser desfavorable al hacendado, condu-
ciendo a la industrial azucarera a un verdadero impasse, dentro
del sistema esclavista. Poey era uno de los que ddndose cuenta
de esta contradiccion antagAnica trato de vencerla aumentando
Ia productividad del trabajo esclavo y mejorando el rendimiento
de sus canaverales; los resultados fueron, como veremos, intere-
santes pero infructuosos4
(10) La zafra de 1865 fue de 620,000 toneladas m6trlcas, Ia de 1868 de
-749.000 y la de 1873 de 775.000. uumparndcioa con la produccion remo-
lachera de Alemania, el mayor productor fuera de Cuba, tenemos:
1869, 215.382 ti y 1873, 289.244 tm. Faue s6lo en la d6cada del ochenta
j ue Alemania pudo alcanzar a Cuba.


91








El ingenio Las Cam if situado en el partido de Alacranes,
jurisdiccion de Giiines, tenia 101 caballerim, 1,366 ha., cuya dis-
tribuci6n era la siguiente:

Batey, caminos y construcciones diversas ...... 107 ha.
Siembras de cana .................... ...*. a 630 ,
Cultivos de viandas para alimentar a los trabaja-
dores (la dotacian) ...................... 174
Montes, reserve de lefa ...................... 93 ,
Potreros .. .. . .. . . ..... ................ 361 V

La extension de tierra dedicada a potrero, unas 28 caballe-
rias, el 28% del total, era la minima necesaria para eli manteni-
miento de los 500 bueyes y 40 caballos necesarios para el acarreo
de la cana al batey, en una epoca en que aun no se utilizaba el
ferrocarril para el servicio interno del ingenio.
La fuerza de trabajo estaba compuesta, en 1868, por 27 ope-
rarios blancos, 450 negros esclavos de todos sexos y edades y
230 culies chinos. La energia mecdnica instalada era de 864 caba-
Ilos de vapor y la produccidon, anadiendo las canas que se corn-
praban y que representaban unas 134 ha. (10 caballerias) suple-
mentarias, ascendia a la fabulosa cantidad de 18,000 cajas, 3,519
toneladas metricas, unos 30,000 sacos de 250 libras. Un ingenio
median produce hoy diez o quince veces mds, pero pensemos en
el desarrollo de la tecnologia hace cien anos, cuando los ins
grandes buques mercantes eran veinte veces mds chicos que los
petroleros gigantes de hoy.
En cuanto al rendimiento de los campos, era comparable al
actual, cuando no superior. En la zafra de 1877/8 el Ingenio Las
Cafias obtuvo un rendimiento de 60,000 a 90,000 arrobas de caiia
por caballeria en el 57% de sus caiaverales y de 100,000 a
130,000 en el 37%. Estas extraordinarias cosechas se obtenian
sin riego y con poco abono; pero utilizando terrenos nuevos cada
(11) Estos datos han sido tornados de ROSILLO Y ALQUIER, FERMIN
(.,.) Noticia de dos ingenios y datos sobre la produccion azucarera de
la 1. de Cuba, Habana, 1873. (Comisi6n provincial.., para la exposi-
ci6n de Viena). Ingenio Las Caffas del Sr. D. Juan Poey p. [5]1-29. Tam-
bien PEZUELA. Diccionario geogrdfico estadistico, etc. t. 1, p. 9. MO-
RENO FRAGINALS, MANUEL. El Ingenio: lRI complejo econ6mico so-
cial cubano de l azucar. La Habana, 1964, p. 94, 111, 132 y 135.


92








vez aue se sembraban los'caiaverales. Moreno Fraginals estima
que el rendimiento en azgcar de Ia cana no era superior ai 7%,
contra 12.5% a 13.5% en la actualidad, cifras que nos dan, sin
embargo, una idea del adelanto tecno6logico a que habia llegado
la industrial azucarera en las provincial de La Habana y Matan-
zas, entonces la mds eficiente del mundo.
Siete anos despues otro extranjero, italiano ahora, visito6 a
Don Juan Poey en su ingenio: veamos tambien lo que dice An-
tonio Gallenga t2, periodista de profesidn, revolucionario por
vocaci6n, trotamundos por necesidad.

[Del paradero de La Uni6n] la volanta o quitrin nos
transport a la finca de Don Juan, recorriendo en dos horas
un camino pedregoso [...] atraveso un paisaje poco
interesante, a derecha y a izquierda corren bosques bajos,
pastizales raidos o infinitos campos de caria, nada interrumpe
la monotonia de una region totalmente lRana salvo la alta
chimenea del batey del ingenio. Estos bateyes con sus diver-
sos edificios son todos parecidos, aunque algunos esten cons-
truidos en mayor escala que otros. Los cubanos, como los
espafioles y las otras razas latinas, no sienten carinfo por el
campo, tienen en sus fincas s61o un pied a terre una casa
cornmn y corriente, todas del mismo tipo con un minusculo
jardin en derredor. No estan concebidas para residencia
permanent sino s6lo para estancia del dueno en las visits
que ocasionalmente hace para inspeccionar su propiedad.
Los hacendados no suefian mas que con las ganancias
del azucar y les disgusta desperdiciar aunque sea media he-
tarea de tierra para la sombra y el placer de la vista [...]
Don Juan Poey posee sin embargo una biblioteca con buenos

(12) The Pearl of Antilles, London, 1873, p. 9495, 98-99. VWase tamblen
el retrato de Juan Poey, p. 102.
Antonio Carlo Napoleone Gallenga (1810-1895) particip6 en las
luchas de los nar.ionalistas contra la dominaciAn austriaca r tuvo
que exilarse en 1830. Residi6 gran parte de su vida en-Inglaterra cuya
nacionalidad adopt en 1846. Fue miembro de la redaccion del Times,
y enviado a Cuba por este peri6dico en 1872 para investigar sobre las
consecuencias de una possible abolicion de la esclavltud. Traia cartas
de recomendacio6n para Julian Zulueta que lo trat6 a cuerpo de rey
y para el cual, a pesar de su pasado esclavista, este carbonarlo arre-
pentido tuvo siempre frases de elogio.


9$








libros y nos hizo pasear a traves de un jardin de una hecta-
rea en donde, entire otras maravillas botanicas, nos mostro
no menus de 26 species diferentes de naranjos.
Esclavistas tales como Zulueta y Pocy estan orgullosos
de habersc servido de la habilidad de los constructores de
maquinas de Europa y America para ahorrar el trabajo que
antes era realizado por esclavos, reduciendo asi el numero
de "sus brazos" por cientos y miles, y dejando a los restan-
tes empleados una tarea no mas dura que la de los obreros
de Manchester, Sheffield o Newcastle. [...] Lo que agrava
las condiciones del trabajo en los ingenios es la naturaleza
del clima tropical, y esto es lo que le da al negro, verdadera
salamandra para el calor, su superioridad sobre todos los
otros trabajadores. El negro es, en general, indolente y pe-
rezoso pero con apropiados estimulos, que pueden ser tanto
el incentive pecuniario como el temor al latigo saca fuerzas
de su flaqueza [...]
Pero en los ingenios de los sefiores Zulueta y Poey, como
en muchos otros, segu'n yo creo, no parecen ser necesarios
tales medios coercitivos. Los trabajadores estAn gordos y les
brilla la piel y a ciertas horas se manifiestan alegres y bu-
liciosos, contrastando su amplia sonrisa con el aspect triste,
abatido y herme6tico del cull chino [... ]

Intencionalmente hemos procurado llevar al lector hasta es-
ta imagen "zoologica" de un esclavo alegre y bullicioso -gordo
y satisfecho. .. Los cimarrones, los palenques, el cepo y el 1l-
tigo no aparecen por ninguna parte y, sin embargo, existieron,
aun en Las Cafias. Es necesario insistir en que para los burgue-
ses que nos visitaron el siglo pasado, hasta para los rmds libe-
rales" de ellos, como el frances y el italiano citados, el negro
era siempre algo menos que un semejante, y si eran abolicionis-
tas, lo eran por conciencia de que la esclavitud menoscababa la
dignidad del blanco y, ademds, resultaba anti-econ6mica; pero
eran racistas por todas las fibras de su conciencia burguesa. Hay
aqui una postura clasista que es importance senalar, y si publi-
camos sus relates, aparte de su innegable valor literario, es por-
que pensamos que contribuyen a precisar la postura de una case
que neg6 siempre nuestra razon de ser como nacion.


94







Cubanos, franceses, italianos, ingleses y yanquis, los bur-
gueses de todas parties, concordaron siempre en el desprecwi
comgn al hombre de color. S6lo mns tarde, en los campos de
Cuba libre, fue cuando, lentamente, se fue forjando la naci6n
cuya apoteosis culmin6 en la Sierra.
Pero ya es hora sobrada de que Duvergier de Hauranne
nos conduzca al ingenio las Caias.


95














.- . :: . .:.. . .. .-: . -... .: .i..: ..;..;:.,i.: : ... ........



.... . ...... ..- ... ..
.*:. I-, ,;.^ : *::*:* C.^ :::?.:i :--;:;::'^ ^ :^ -^r
.. :... : : :-.. -.-. : ...-. :. :. .... .... .-: .-.:.:..:: -.::: . ...
.:-'.:. o: .' .' '. -. : :' ...:^ :i -:: : -.: .....:'^ ? .: ." ".'. :;...... -..- ,.. -. .-.. .







".... ........
.... ..:- :. . .:.. . . ..... ...... -.. :i : : . .... :
..... .i...... .i"." ."..- .i.. ... .." -i "- ...
?:.i' "; ':" :;* : :.: -:*./ .'::.-- ..:.:.^ ... **:, .: :.' :::." : :': *: ..::::.: -*.,: -:;: :..:... :/ "." : :" ;:;.f^ "




,:,. ... .. .... .. 'i ... .:....,. 'i :.. ." .. ., : ".



.. .y .'r .ot CYX .. .. . .. ...



i':;;."""'..... """: "M f t !:."...:-.':-" .'. : -' .e : : : ":." ^."^..'^ i 'ci :












...... ... . ^**'^ L ' . ...... .'..'.... '....._-. ...
-: . .. : ~ ~ : . : : . :. : ::. i. : :. : -. ." : : . : :

























Z's k


































...... .. ,. .. .. .:. .


^
ffW^PA
'. .: .*'. .,
I .*.**** I











Cuba y las Antillas


Traducci6n de Aurelio Corts y Luna Campuzano
Notas de Juan Ptrez de la Riva


Las Cafias, 3 de marzo.

Levantado esa mnaniana al rayar el dia, atravieso la ciudad
dormida [Matanzas] y llego corriendo a la estaci6n de trenes.
Voy al este, al centro de la Isla, hacia la extensa y f6rtil llanura
donde se encuentran las plantaciones mas ricas del pals. Los alre-
dedores de Matanzas, cubiertos en otra epoca por cafetales fio-
recientes, se han vuelto casi salvajes. El cafeto es una plant deli-
eada que se marchita y languidece en las llanuras; no se encuen-
tran bien mas que en las alturas, en un suelo pedregoso al que
fatiga rapidamente. Cuando el suelo de un cafetal se agota, es
necesario establecerlo mas lejos. Es possible que los Asperos
bosques que atravesamos bordeando Ia costa fueran, hace pocos
afios, hellos jardines alegres, floridos y perfumados.i)
Despues de una rapida ascension al lado de la colina, la
linea del ferrocarril desemboca en una planicie. Descubro una
vasta llanura ondulada, sembrada de cultivos plantados al azar,
tan lejos como la vista puede extenderse, de palmas agrupadas
o solitarias, que hacen medir la inmensidad. A la derecha apare-
cia una montafia azulada, tendida sobre el ancho horizonte que
hacia mayor una niebia luminosa. Este gran paisaje mon6tono,
sin accidents, sin limits, tiene una belleza noble, pero austera
que hace mas alegre la oportuna luz joven y fresca de esa rnmafia-
na sin nubes. A media que se avanza, la region toma mas y mas
ese triste carActer de la llanura, y cuando, al cabo de tres horas,
(1) VWase WILLIAM CULLLN BRYANT, Cartas de un vialero. En:
Revista de la Biblioteca Naclonal "Jose Marti". Afio 56, No. 1-2.


97








el tren se detiene en la estacion de La Uni6n,(2) el ojo busca en
vano la menor montafia en el horizonte.
La Uni6n es un caserio de apariencia miserable, situado en
una region poblada en la conjunci6n de dos lines de ferrocarril.
Sin palacios, sin importancia propia, es el lugar de cita general
y la unica salida de todas las plantaciones de la vecindad. A pe-
sar de este papel de capital, La Uni6n tiene, como todos los pobla-
dos del pais, el aire de una hosterfa de negros y de arrieros.
Las casas son algo asi como establos bajos sin ventanas, cons-
truidas con tablones sin pulir, donde los animals y las perso-
nas se amontonan en el mismo fango y la misma miseria.
Estas sordidas casuchas estan pintadas exteriormente de
colors chillones -azul celeste, verde mar, rojo ladrillo, ama-
rillo mostaza-; es tanto lo que atrae al coraz6n de los nativos
el af "an de pintarrajear.(3) Las mins bonitas estan adornadas por
una especie de galeria cubierta, sostenida por unas vigas toscas,
donde la familiar se recoge en la sombra a la hora mias calurosa
del dia; algunas tienen suspendida en la fachada la rama de
verdor marchito que indica que allf se vende aguardiente, pla-
tanos fritos, y es possible que puerco salado; pero el hueco abierto
de esta especie de cueva y el olor que sale de alli harian huir a
un hotentote o a un cosaco. Una calle inica, pomposante lla-
mada la calle real, conduce a una plaza llena de beaches, donde
las mulas y las carretas de bueyes deseargan cajones y bultos
sobre el mismo anden de la estaci6n.
Ali es donde debia bajar y encontrarme con el gula envia-
do a buscarme a fin de conducirme a Las Cafias. C6mo reco-
(2) Uni6n de Reyes, en el t6rmino municipal de Alacranes, al sur de
la actual provincia de Matanzas. Se llam6 primeramente Reyes, nom-
bre de la taberna del pueblo. Despues de la construcci6n de los cami-
nos de hierro de la Habana y Matanzas, comenz6 a conocerse como
La Uni6n, porque alli confluian estas lines de ferrocarril. Esta situa-
do entire los 23 48' de latitud norte y los 81 21' de longitud oeste.
Pezuela-Diccionario geogrdfico estadistico, etc.- le adjudicaba, en
esta fecha, 115 habitantes y 18 casas "en una de las cuales hay esta-
blecida una regular fonda".
(3) Los colors con que se pintaban entonces las casas correspondian,
en general, a la iubicaci6n de sus duefios dentro del esquema de la
sociedad colonial: azul y blanco y verde y blanco a los cubanos, mas
tarde esto fue considerado como signo de desafecci6n a Espania; rojo
ladrillo y amarillo mostaza a los espafioles y luego a sus partidarios.
Amarillo y blanco fue el color official de todos los edifticoios pflblcos
hasta el cese de la colonla, y afin much despuds..-


98








nocerlo entire la muchedumbre confusa que se apresura bajo .1
cobertizo de la estacion? Los vendedores de frutas, de dulces,
de chucherias, plantaron alli sus puestos y proponen sus mer-
cancias a todo el que llega. Los mozos negros, muy gallardos y
atl6ticos, con sus piernas desnudas, vestidos con calzones de
lienzo y camisas desabrochadas que dejan ver sus pechos muscu-
losos, se pasean fumando tabaco y me molestan con sus ofreci-
mientos de servicios. Algunos con botas, espuelas, la fusta en la
mano, son esclavos de grandes casas que esperan a sus amos
hacienda ostentacion de sus ropas galonadas.4) Caminaba sin
soltar mi maleta, interrogando todos los rostros y meditando con
que frase espafnola llegaria al fin a hacerme comprender, cuan,
do mis ojos cayeron sobre tin grueso joven mofletudo, cubierto
con un gran sombrero de paja, que tenfa los brazos colgando,
los ojos desencajados, la boca abierta, con una expresi6n de per-
plejidad comica en su bonachona cara negra. Haciendo gala de
mi elocuencia, pronunci6 el nombre de "Las Caias" "Las
Cafias, si senior", (5) me respondio con una voz nasal y alegre son-
riendo y haciendome un profundo saludo; despues, se hizo cargo
de mi equipaje, me pidio que le siguiera y me condujo a la plaza.
La plaza estaba Ilena de caballos y mulos, ensillados o enal-
bardados, listos para recibir su carga, en fila a todo lo largo de
las casas. Algunas yuntas de bueyes rumiaban bajo el yugo,
dos volantas enganchadas con elegancia esperaban sin duda a
algunas sefioras (5) de los ingenios vecinos. Mi caballerizo me
present un caballo gris enjaezado con una silla inglesa; 61 mis-
mo se monta en un caballo pequefno ensillado con una albarda
de mulo; toma mi maleta, la coloca sobre el cuello de su cabal-
gadura y Ie pica el vientre con la dnica espuela sujeta a su pierna
desnuda, y partimos a galope.
Eran mas o menos las diez y el sol, que ya brillaba, cala a
plomo sobre nuestras cabezas. Seguiamos caminos sin sombra y
tan escabrosos que no podia darme cuenta de la march ficil
con la cual nuestros caballos atravesaban los huecos y las piedras
(4) Los caleseros, qu e se escogian entire los esclavos de maenor talla,
Ilevaban una librea muy vistosa guarnecida con galones bordados con
las armas o el monograma de sus duefios, motivos que tamnbln se
repetian en los grandes botones de plata de la chaquetilla.
(5) En espafiol en el original.


99








que les obstruian el paso. Sobre los caballos de Europa, esta ea
rrera rApida bajo un cielo abrasador hubiera sido el ejercicio
mis fatigoso, pero estos que nosotros montabamos tenian una
manera curiosa de alargar su march y de trotar ripidamente
por los peores caminos sin imprimir la menor sacudida al jinete.
Caminaba comiendo naranjas y tratando de conversar con mi
guia. Este, desgraciadamnente, tenia el oido duro y se quedaba
con la boca abierta a mi mas insignificant falta de pronuncia-
ci6n; cuando casualmente me habia comprendido, me sonrefa
con amabalidad y me rectificaba con un aire protector. Cambia-
mos, como es lo6gico, algunas reflexiones profundas acerca del
calor y del tiernpo, le pregunte a que distancia estAbamos de
Las Cafias, el me contest preguntAndome la hora, y cuando se
la di, nos retrajimos al silencio, habiendo sin duda agotado todo
lo que teniamos de ideas comunes. Tuve tiempo para poder juz-
gar la region que atravesabamos, siguiendo los asperos caminos
trazados a lo largo de las vallas por las carretas de bueyes: era
una fertil 11anura sembrada de algunos bosquecitos' de gigantes-
cas palmas. Aqui y al1a, una guardarraya de cedros, grande
Arboles extranlos con inmensas ramas y raro follaje, indicaba la
entrada de una finca o de una plantaci6n. Una vez distinguimos
los techos rojos y el pequefino campanario blanco de un pueblo;
por lo demas, ni un huerto, ni una choza, ni una de esas casas
rusticas que brindan un aspect tan hospitalario a nuestros cam-
pos. Algunas veces nos tropezabamos con una carreta pesada
tirada fatigosamente por dos o tres parejas de bueyes; un negro,
parado sobre la tosca maquina, picaba las indolentes yuntas. Vi,
con sorpresa, que los bueyes de delante tiraban de la punta de
un grueso cable de veinte pies de largo, por lo menos, lo que
daba a las yuntas una extension desmesurada. Se me explic6
que esta disposicidn singular era muy fitil en la estaci6n de las
lluvias, cuando todos los camninos se llenan de beaches y las carre-
tas corren el riesgo de quedarse atascadas algunos mess: as(,
si la mitad de las yuntas se atasca en el fango, la otra mitad
puede buscar a distancia un terreno fire y ayudar a salir del
mal paso.
Lo que mAs me gustaba era la figure grotesca de mi compa-
fiero, que galopaba al frente sobre su potro salvaje al que con-


100




Full Text


xml version 1.0 encoding UTF-8
REPORT xmlns http:www.fcla.edudlsmddaitss xmlns:xsi http:www.w3.org2001XMLSchema-instance xsi:schemaLocation http:www.fcla.edudlsmddaitssdaitssReport.xsd
INGEST IEID EIUJRSP81_G30BG1 INGEST_TIME 2014-06-11T22:12:14Z PACKAGE AA00019219_00075
AGREEMENT_INFO ACCOUNT UF PROJECT UFDC
FILES