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Crisol historico español y restauracion de glorias nacionales

Material Information

Title:
Crisol historico español y restauracion de glorias nacionales
Creator:
Ferrer de Couto, José, 1820-1877
Place of Publication:
Habana
Publisher:
Imprenta del Tiempo
Publication Date:
Language:
Spanish
Physical Description:
210 p., 1 l. : pl. ; 23 cm.

Subjects

Subjects / Keywords:
Indians of South America ( lcsh )
History -- Spain ( lcsh )
Colonies -- Administration -- Spain ( lcsh )
Discovery and exploration -- America ( lcsh )
Columbus, Christopher ( fast )
Sánchez de Huelva, Alonso. ( fast )
Garay, Blasco de, active 16th century. ( fast )
Pita da Veiga, Alonso. ( fast )
Discoveries in geography ( fast )
Spanish colonies ( fast )
America ( fast )
Spain ( fast )
Descubrimientos geográficos ( qlsp )
Colonias españolas ( local )
España ( bidex )
Genre:
non-fiction ( marcgt )
History ( fast )
Historia ( qlsp )

Notes

Statement of Responsibility:
por don Jose Gerrer de Couto.

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
13412808 ( OCLC )
04030701 ( LCCN )
ocm13412808
25381613 ( ALEPH )
Classification:
DP72 .F38 ( lcc )

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Biblioteca


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ALBERTO PARRENO


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CRISOL HISTORIC ESPA1'OL.


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CRI80I HISTORIC E8PANOI







RESTAURACION DE GLORIES HIACIOHALES,

'POR


DON JOSE FERRER DE COUTO,

Cballleo del b5bito de Ssatiago, por m.e d do S. M. Pidldeoima: Comeodador eu la Pol. Orden Amoerioan do
lsabel 1. atdica Cabaollero de a1. eal y ditdguida d .en. Espaola do Carlo II: Miembro honorario do a
Booloedaddo Geografla y Eotadtloda do Mjio: Indiiduo de oa OoIs iooa do Hisltod do a Infonterfa E.paiols,
do 14 Real Aoadftid do Alqmuolog oy Gogofm do MadKid yd do a.d edoad Econlba iV.WMatet & o. .












HABANA.
IMPRENTA DEL TIEMPO,
CABLE DA CUBA, NUM. 71, ANTES 37.
1862.

































Esta obra es propiedad de
su autor.

















AL EXOMO. SER.



DON JUST GERMAN CANTERO,


GENTILE HOMBRE DE CAMERA DE S. M. CON EJERCICIO: GRAN CRUZ DE LA
REAL 6RDEN AMERICANA DE ISABEL LA CAT6LICA, Y MERCED BE HABITO
DE LA MILITARY DE MONTESA: CONSEJERO DE S. M.,: REGIDOR ALFEREZ
REAL BE LA CIUDAD DE TRINIDAD DE CUBA, ETC. ETC. ETC.





Mi querido amigo: Aunque ha dicho un fil6sofo,
con bastante buen juicio A mi modo de ver, que por
losibeneficios privados no se debe gratitud pfiblica, yo
que soy extremoso en todos mis sentimientos, sin po-
derlo remediar, he resuelto de esta vez apartarme
de la regla comun establecida en el susodicho precep-
to. A obrar asi muevenme dos consideraciones, que
son: la del cariao con que V. me brind6 su linda casa
de Buena Vista en el valle de los Ingenios, la prime-
ra vez que yo vine A estas tierras de Cuba, para que
el mio se ejercitase en sus studios cuotidianos, sin te-
mor a la fiebre amarilla, y la de haberse escrito la ma-
yor parte de los capitulos que componen esta obra en
aquella deliciosa vivienda.









Desde ent6nces aca, siempre he tenido fijoen la
mente el deseo de consignar mi gratitud, por aquel sin-
gularisimo favor, en la primera hoja de uno de mis li-
bros: mas como, por circunstancias inherentes & las es-
peculaciones de mi vida, en todos los que he escrito y
publicado hasta ahora ha dominado una tendencia po-
litica de varia interpretation, crel que debia aplazar
el cumplimiento de mi deseo, hasta que la indole de
la obra fuese extrana por aquel concept A enojosas
disputes.
Que las que sobre este libro se entablen no han de
dividir las voluntades, ni perturbar la paz de genes
amigas, bien fAcilmente se echarA de ver; por cuyo
motivo, y porque A todos los afectos del corazon hu-
mano les llega un instance propicio para manifestarse,
alla va este mio envuelto en las formas de una dedi-
catoria, y lleno de la amistad que profesa 4 V. su mas
carinoso servidor,


Jfasag fiejeg de ^aouta.














PROEMIO.




La historic anda por entire el juicio de los hombres
definida y considerada segun la sensatez de cada uno.
LlamAronla fuente de verdades y espejo de lo por-
venir, fil6sofos y pensadores que en ella vieron el
libro de la experiencia escrita. Otros sAbios, m6nos
escrupulosos 6 mas sueltos de conciencia, creyeron
que la historic debia limitarse A un simple apunta-
miento de cosas pasadas, para recrear 4 los curiosos;
y algunos hubo, en fin, hombres eminentes, cercanos
a nuestra propia edad, que calificaron la historic de
fdbula conventional; no sabemos si por hacer alardes de
un escepticismo original, cuando el 6rden de las ideas
comenzaba A pervertirse entire los enciclopedistas, 6
por dar celebridad A su nombre con tan singular ex-
travagancia.
Nosotros, acomodando al sentimiento puiblico nues-
t.ro propio sentimiento, sin violencia ni artificio, por-
que depend, en la exposition de su doctrina, de las
mas profundas y arraigadas creencias, no definiremos
la historic una vez mAs, despues de tantas definicio-
nes como para ella se han escrito; ya que en la pre-
sente obra, y en otras que de este ramo de la literatu-
ra y de la ciencia hemos dado A la luz, quedan aque-
llas consignadas.
ZQu6 necesidad tendriamos, en efecto, al tratar es-
tas pnaterias de la historic, nosotros que hemos 'con-









sagrado del primer tercio de nuestra vida todos los
afios Atiles a esclarecer la de las armas e-! ni ola. de
mar y tierra, desde la mas remota antigiie'lad hasta
nuestros dias; qu6 necesidad tendriamos de escrilirt y
consignar la veneracion que tenemos por hi histiria,
diciendo si es el primer vagido de gloria que han exa-
lado los pueblos en su infancia: los griegos en sus
poemas: los ejipcios en sus monumentos: en sus anales
los romanos: los judios en la Sagrada Biblia: en el
Nuevo Testamento los Ap6stoles: las naciones moder-
nas en sus romances, y hasta los indios de este Nue-
vo 1hI.l:) en sus Te,".:,i'-fk y en sus areitos?
No es necesario,; no, que con nuevas definiciones y
mas robustos arguments salgamos A defender las ex-
celencias de la historic escrita 6 traditional, cuando
en todos los pueblos y cu todos los estados de la vida
social, se ha proclamado monument de gloria y esti-
mulo de hechos her6icos.
Esa aberracion del entendimiento, salida de una ca-
beza ilustre en la historic de las ciencias, pero en
tiempos de tanta confusion y des6rden que hasta se ne-
gaba a nuestra pobre humanidad el libre albedrio, ba-
se de todo buen proceder, y fundamento de nuestra
propia civilizacion, no ha encontrado pros6litos ni se
ha hecho sectaria. Porque si los enciclopedistas que
han querido proclamarla, asimilando nuestras creen-
cias al fatalismo islamico, y sumiendo toda idea de
espontaneidad en ese caos de horrorosa inaccion que
ha' condenado a la nulidad a naciones poderosas, no
comprendieron que por tal camino todo iba A corifun-
dirse y perecer entire las sombras del ateismo m,,.iitl
y religioso; los pueblos, con mejor instinto y ma4s alto
concept de la razon humana, invocada y deificada en-
t6nces para grandes extravios, volvieron, sobre lo's pa-
sos de la verdadera fe, A tomar por norma de sus a'.-
ciones las acciones consignadas en la historic de las
generaciones que les habian precetdido; y rechlazaropu,








la celebre frase de Marmontel como enemiga de todo
priogri-eso human, de todo sentimiento generoso y de
today acc.ii herdica.
Por e-to. pues, y por otras muchas razones que omi-
timos en obsequio a la brevedad de este preambulo,
no se ha de extraaar que, celosos de la reputation de
nuestra patria, salgamos a la palestra critical para es-
clarecer algunos puntos dudosos, mal definidos, 6 tor-
cidamente interpretados de su historic.
Espana, fuera torpeza quererlo negar, ha ocupado
muchos aros entire las naciones antiguas y modernas,
un puesto privilegiado. Ella did a Roma emperadores,
cuando de las demas colonies apenas se escogian al-
gunos series predilectos para la modest categoria de
ciudadanos, donde todos los subyugados eran siervos.
De Espana fu4 natural el piritmnr extranjero que reci-
biW los honors del triunfo ePi a'tiella famosa capital
del mundo politico a la sazon, y hoy del mundo per-
fectamente religioso. A Italia y a Paris fueron sus
hombres cientificos de la baja edad a fundar la ense-
ianza universitaria, alla apenas conocida ent6nces.
De Espana sali6 el primer c6digo maritime mercantil
*que sirvi6 de fundamento para la contratacion univer-
sal, cuando las mas rudas nociones de la fuerza y el
pillage se aplicaban en la mar y en los puertos a este
ramo de la vida pfiblica. Espana abri6 la mano y di6
franca protection A un extranjero ilustre, para realizar
el descubrimiento mAs grande y mas ben6fico de to-
dos los siglos; y EspaVa, en fin, cientifica 6 guerrera,
agresora ui ofendida, di6 al mundo los m4s grandes
ejemplos de dominio y de resistencia, de esplendor y
de resignacion que se han consignado en la historic.
Y como Dios, en su infinite sabiduria, no estorb6
que prevaleciesen en el mundo los descendientes de
Cain, ni siquiera despties del diluvio universal; An-
tes bien parece cotio que los propag6 y extendid por
todas las regionea de la tierra, para mejur experimen-
2








-10-,
tar el temple de las buenas ahnas que entire aquellos
vviiesen, al contemiplar, en la historia y en los he-
chos visible A una nacion tan generosa y maguauniia
.en su p,',),peridaii, como noble y sufrida en sus tiem-
pos i:;.iLmituso-, la envidia se ceb6 bastarda en su
gloiria. la critical penetr6 disolvente en sus htzafias,
para ponerlas al nivel de los procedures mas comunes;
y a ponzona de todo mal, introduci6ndose en los ele-
mentos de nuestro poderio, no solamente quiso negar
y neg6 lo que la civilization del mundo nos debiera;
sino que, dando tortura al ingenio y pAbulo A las na-
turales tuirminiraciioues de nuestra misma caridad, aca-
b6 por formular contra nuestras virtudes los mis ter-
ribles cargos que pudieran hacerse A los crimenes mas
horrorosos.
Tal es la historic de Espaaa, estudiada con espiri-
tu de verdadera imparcialidad, bajo el punto de vista
moral y filos6fico; y aunque algunos hombres justos,
escritores veridicos, merecedores de toda fe, se ban
dado ya A combatir con su elocuencia tantas y tales
injuti'ias. todavia porque el espiritu de hostilidad se
reproduce y multiplica a media que nuestra patria
eomienza A regenerarse, hemos creido que no era in-
dignna, sin( muymeritoria, latarea de ayudiar los que
nos ban precedido en este noble sentimiento.
No descollarA, ciertamente, en nuestro libro un es-
piritu local de patriotism exagerado; creyendo, como
creemos, que en todo sano juicio debe valer mas que
el individuo la familiar; Ia familiar menos que la patria,
y mas que la patria la humanidad. Pero en cuanto sea
just dar a cada cual lo suyo, fuera del sentimiento
profNundauieute religioso que nos haga ver en cada
hombre, en cada pueblo y en cada nacion, uno 6 mAs
series rel tivk.- y comunes al pensamiento universal
de la obra de Dios, nuestro criterio se someterA A las
eyes de verdladera justicia, en esos pobres discursos
con que este libro se ha compuesto.
















RESUME HISTORIC


DE LAS HERMANDADES DR CASTILLA, DESDE SU ORIGIN HASTA
LA EPOCA EN QUE SE EXTINGUIERON.

La manera de ser political y socialmente estos' rei-
nos, cuando el sefiorio feudal apenas consentia k la
corona mayor poder que el de otro cualquier poten-
tado: las discordias civiles en que se consumieron largo
tiempo las provincias de Castilla, cuando las huestes
y mesnadas apenas daban treguas A la obra de com-
batir al enemiuwo comun, como 4 soldados cristianos
cumplia; y el gran caudal de intiural;ida que derra-
maron por todas las ciudades, villas y lugares del reino
los soldados del de Leon y los armados partidarios de
Castros y Laras, cuando todavia era d6bil la mano de
Alfonso IX para regir el cetro de Sancho III; fuerbn
causes suficientes para que arraigaran hondamente en
Espana las semillas de todo malestar, y para que 4ste
se derramara con pasmosa velocidad y escAndalo inau-
dito en cuantas parties se hallaban A la sazon iuf-stadiiias
de tan perniciosas influencias.
En vanq fueron los lamentos y las reclawaciones de
los buenos contra abuses y escAndalos, tawaeos; que
impotence la corona- para alejarlos, 6 interesada la no-
bleza en el comun desconcierto por particulares fines,
ni e! honrado patricio tenia voz de derecho ante ga-
villas dc gent.e crimininal, ni powder la justicia para cas-
tigarlas y extinguirlas,.









Escasamente servian ent6nces con carActer de tro-
pas permanentes mas que las 6rdenes de Santiago y
Calatrava, creadas poco antes; pero su objeto, acomo-
dado A extender las fronteras, del cristianismo, no las
permitia dedicarse A menos honrado ejercicio que el
de pelear con los moros, si bien alguna vez tomaron
active parte en las civiles discordias.
En semejante estado no hay duda que bien podrian
los hombres de ancha conciencia dar libre rienda 4
sus vicios, como en efecto lo hicieron; ya acometiendo
en despoblado A peregrines y transeuntes, 6 bien en-
trando A viva fuerza en los pequeios lugares y A ve-
ces en las mas pobladas villas de sus respectivas
confarcas.
Repiti6ranse, sin duda, los edictos y cedulas reales
contra tamanos crimenes, si otros inmas grandes no em-
bargaran los Animos de los tutores del Rey, olvidkn-
dose de los males que agoviaban A los pueblos. Porque
antes que la cosa piblica, en cuanto al sosten de la
propiedad particular, estaban las usurpaciones politi-
cas de unos, las venganzas de otros y la ambicion de to-
dos los que, bajo el manto de un rey nirio, alimentaban
siniestras miras, y nutrian punibles desafueros. Asi,
pues, 4 la iniciativa local hubo de encomendarse el
remedio de los males que se padecian; y es natural
que cada individuo procurase atajarlos por los medios
que ocurriesen a su entendimiento 6 que por sus ma-
teriales recursos alcanzase.
Lo cierto es que la historic ha conservado escasos
recuerdos de lo que se provey6 en general para resta-
blecer el 6rden, ent6nces tan atropellado en estos rei-
nos; y unicamente A una parte bien escasa de ellos,
aunque era de las mas prinIcipales como cabecera de
la corte, debemos exactas noticias y no despreciables
relaciones de lo que alli se obr6, para conjurar en lo
possible la catAstrofe social que A todas las classes es-
taba amenazando.








-13-
lra A la sazon una de las mayores riquezas de la
ciudad y t6rminos de Toledo el beneficio de las col-
menas que en sus monites se cuidaban; y como tanto
se prestaron 4stos en todos tiempos a la impunidad
de los delitos, ya se deja considerar cuantos alli se co-
meterian en 6poca tan calamitosa, asi como los peligros
que correria la propiedad, encomendada A sus circuns-
tancias naturales. Para garantizarla en lo possible jun-
. t4ronse en la ciudad todos los colmeneros; no sin invi-
tar A la vez 4 aquellos otros propietarios cuya hacienda
estuviese asi mismo amenazada del peligro comun; y
unos y otros tuvieron por convenient proveer de tal
manera, que no pudiese m6nos de ser eficaz el remedio
que 4 tanto dano se aplicara.
Acordaron, ante todo, segun los consejos del derecho
natural, repeler la fuerza con la fuerza, asociandose en
tropas honradas que asegurasen la vida y resguardasen
la propiedad, dentro y fuera de poblado, contra los gol-
fines y malhechores que en todas parties marcaban sus
huellas con robos, muertes y otros escandalos de tras-
cendencia: y todos los miembros de aquellas tropas,
unidos por los lazos de la propia seguridad como los
mAs poderosos, se bautizaron, para mas garantia de
amor y defense reciproca, con el modesto pero elo-
cuente titulo de hermanos.
Bien quisieramos consignar en este punto la verda-
dera fecha en que se verific6 la primera junta de la
Hermandad Viefa de Toledo; pero el tiempo y el des-
cuido han consumido los primitives pergaminos de sus
actas, y unicamente A las confirmaciones reales de sus
fueros y privilegios habremos de atenernos, para de-
ducir de ellas su antigiiedad, y fijar aproximadamente
la epoca de su origen; la cual no pudo ser otra que la
ya indicada, si A la razon natural y A los aconteci-
mientos probables hemos de atenernos.
Fuera de lo que consta en la cr6nica de don Alfon-
so IX, relabtivo la existencia de la mencionada Her-








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mandad en tan apartados tiempos, haremos m4rito, en
primer lugar, del document official mas antiguo efitre
los que su archive conservaba; el cual es una c4dula ex-
Spedida por el Santo rey don Fernando III, doia Beatriz
sun mujer, el infante don Alonso su hijo, y dona Beren-
guela su madre, fecha en Toledo a 3 de marzo, era de
1258, que corresponde 4 los anos 1220 de Jesucristo.
En ella se confirmaban los privilegios que gozaban los
caballeros de dicha Santa Hermandad, por concession
Sdel rey don Alfonso IX, abuelo de don Fernando. (1)
Partiendo, pues, ,de este principio, y no olvidando
los malos tiempos que acababan de pasar, no hay duda
que tendremos averiguada la data de la institution a
que nos referimos dentro de una 6poca entera; y no li-
mitada a dia fijo ni ano determinado, no pudiendo ha-
llar, como no hemos hallado, la lrimt-ira acta,,c dula
6 acuerdo que produjo la primitive junta.
Ni para consolidar nuestra opinion pudiera servir de
estorbo lo que dijo el cabildo de la propia Hermandad
en su memorial al senor rey don Felipe V, A saber:
que ella se habia constituido en el tiempo de las alte-
raciones de estos reinos irrupcion de los moriscos (2):
Antes bien parece como que afirma cuanto dejamos ex-
puesto en las primeras lines de esta memorial, respec-
to A que efectivamente se verificaron alteraeiones por
las causas ya expresadas; y que la vecindad de los mo-
ros A los t4rminos de la ciudad imperial, facility mas
de una occasion para que sus armas introdujeran la
consternation en las tierras ya libres del yugo sarra-
ceno, aprovechAndose de las civiles discordias en que
los cristianos gastaban sus fuerzas.
A ejemplo de lo obrado en Toledo, y p)r lo que de

(1) Archivo de la Hermandad Vieja de Toledo: legajo de papeles anti-
guos.-Lo registry en el gobierno politico de aquella ciudad el aiio de 1849.
(2) Este y otros documents de los queen el present trabajome sirven,
los debo a un vecino de Toledo, cuyo noinbre no recuerdo, que fue cuadrille-
ro de la Santa Hermnandad, hasta la extinction absolute que se verific6 eon
nuestros tiempos.







-15-
comun tenian las propiedades que en los montes y en
sus linderos se beneficiaban, tambien las villas de Ta-
lavera y la Real (hoy Ciudad Real) se asociaron en
Santa Hermandad: poniendose desde luego de acuerdo
con la de Toledo, parajuntarse las tres secciones en un
solo cuerpo, como asi se verific6 inmediatamente.
SPara conocer con exactitud el estado civil de Casti-
lla en aquellos tiempos, nada presta m"s luces que el
establecimiento de la Santa Hermandad, por las omni-
modas facultades que sus miembros se abrogaron; de-
sentendiendose de las leyes que regian, y del 6rden
social que en las mismas estaba marcado.
En efecto: para que ninguna consideration pudiera
estorbar la garantia de la propiedad, primero y casi
exclusive objeto de aquella asociacion, comenzaron los
hermanos por emanciparse completamente de la justi-
cia ordinaria, erigi6ndose en tribunal exclusive, con
el derecho tan conocido ent6nces de vidas y hacien-
das: y como si semejante arbitrario proceder fuera el
uinico remedio contra los males que destruian el cuer-
po enfermo de la sociedad, por propios y extranos
combatida, los reyes descendieron de su alto puesto
para confirmar unos acuerdos que, si amenguaban el
poder juridico y el municipal, no atacaban m4nos el
derecho de los Sefioresy la autoridad de la Corona.
* Dieronse los hermanos A perseguir ladrones y gen-
te de mal vivir, armados tan completamente como 4
su oficio convenia; nombraron entire si alcaldes, uno
para cada ciudad 6 villa de las asociadas; cuadrillero,
mayor, que era como jefe principal de las fuerzas, y
cuadrilleros ordinarios, quiere decir, jefes subalternos
de cada tropa 6 cuadrilla; mas, alguaciles, escribanos
y otros oficios de justicia. Retiraron su obediencia a
los ayuntamientos, subordinAndolos mas bien a su mi-
licia, puesto que los obligaron 4 prestarla favor y ayu-
da en todo caso; torcieron el derecho peculiar de los
tribunales ordinaries, sustanciando la Hermandad, las








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causas de infinitos reos que sujet6 a su jurisdiccion,
6 mas bien de casi todos; habiendose abrogado la fa-
cultad de juzgar por si misma los casos de robos, fuer-
zas, incendios y homicidios ejecutados en caminos,
montes, caserios y lugares poblados: y finalmente, pa-
ra cubrir los gastos necesarios al entretenimiento y
oficio de la Hermandad, y como si 6sta quisiera cobrar-
se de los bienes que su existencia reportaba, obtuvo
para sus individuos la sanction real A su acuerdo de no
ir a la hueste en la guerra, aun cuando por el rey fue-
sen llamados: libraronse de infinitos pechos, tributos
y eargas de concejo, y hasta llegaron a imponer la
cuota de una asadura por cada hato 6 piara de ganado
que en sus terminos existiese 6 por ellos transitase;
entendi6ndose esto asi cada vez que alguna tropa de
la Hermandad pasara cerca de aquellos en el desempe-
Ro de su servicio. (1)
El objeto de la Hermandad no hay duda que fuV6 no-
ble en su origin, y fitiles tambien los resultados en
sus primitivas 6pocas. Pero A la sombra de aquellas
prerogativas comenzaron a despuntar los abuses: y
lo que Antes hubiera podido considerarse como celo,
desinteres y patriotismo, adquiri6 despues cierto ca-
racter de ambicion, al parecer justificada, pero que
male la institution, desvirtuando su objeto. El tribunal
especial de la Hermandad lleg6 A torcerse, como todos
los tribunales que no se cioen extrictamente al mas
severo rigor de lajusticia: pues dando A sus intereses
mayor calto del que era legal, no se content con per-
seguir los delitos para castigarlos, sino que se hizo Ar-
bitro de secuestrar a su antojo los bienes de los cri-
minales; adquiriendo asi fondos y rentas lii*itsit t-. pa-


(1) Privilegios concedidos 4S confirmados por los reyes desde Fernan.ii
III en adelante. Constan algunos en el memorial ya citado que se elev6 al
Sefior Don Felipe V, y muchos en las Ordenanzas de la Hfermandad, impre-
sas el afio de 1740.








-17-
ra satisfacer con holgura los gastos de sus servicios y
correrias, hechas con el obj,-to de conservar sus pro-
piedades.
Sus procedimientos en materials de justicia eran tani
rApidos 4 irregulares como no se han visto jams en
los tribunales ordinaries; tanto que, por acuerdo de
unajunta general, celebrada en las Navas de Estepa,
se resolvi6: que siempre que algun cuadrillero prendie-
se un malhechor que mereciese muerte, la ejecutase por
si y sin anuencia del alcalde, en el caso de que este no
pudiera 6 no quisiera ir A sustanciar la causa (1). Con
lo cual ya se deja considerar las extorsiones y desafue-
ros que se comneterian, funcionando de una manera tan
irregular la justicia y el derecho; cuantos-inocentes
purgarian agenos delitos; cuAntas families quedarian
arruinadas para satisfacer sus dietas arbitrarias a
los que en pro de la causa, comun se daban, sin em-
bargo, A liviandades y atropellos. Pero eran tales los
tiempos y tantos los crimenes sociales que en todas
parties se cometian, que la Santa Hermandad, viciada
y todo como estaba entonces, era un bien de much
precio.
A tales causes fu6 debida, sin duda, cierta indiferen-
cia y aun ojeriza con que las municipalidades Ilegaron
a mirar A la Santa Hermandad durante la menor edad
del Senor Don Juan II: como si los pueblos, arrepen-
tidos de haberla alentado con manifiesto empefio en
los revueltos tiempos de una minoria, quisieran de


(1) Lnnes 4 de Setiembre afio del nascoimiento 1485, juntitos los colmne-
neros de Toledo, Talavera y Villa-Real, en las Navas de Estepa, ordenaron
que los alcaldes destos tres logares, cada uno en sujurisdiccion, den licencia
a sus cuadrilleros para andar por los mnontes y poner recabdo en ellos, para
mejor servicio del Rey y pro de la tierra. Que si prendiesen algun malhe-
chor, den cuenta a su resp'.>t;r, .il..:jlde; y si oste no pudiere 6 no quisiere
ir a conoce la causa, I,, ',b ',rlr, ,,r'< la conozoan, y si mereciere fauerte
lo maten por ello; y si le hallaren bienes robados los garden para hacer re-
cabdo A sus duenios: y si assi no lo hicieren, pechen... --- maravedis para la
Hermandad.-Bibliteoa Naciotatl est. Dd., c6dice 49; Libro de acuerdos.
3







-18-
otra iniiom,'Vt aprovecharse para desvirtuar stu ml pre-.
eit:,,i-da obr.. Mr., la reini a'oberinailorni expidid uqa
c6dula A todas las justicias de sus reinos para robus-
tecer l!a santa iuittii',:in:u; y aun que :xuas tarit-de tuvo
que ,'-IiiluiIa el rey, r 'Iriue Mlegablan los desl':--o-
tentos para no cumplirl.i, el absurdo de no tnQaer fiir-
z, de ley una carta real que el miismo rey no habia
Airmado,no. se \i\e'e negar que a1.uella ri:>l)iIteCuei 1$
(1d0:-i i1: autoridad de- los heim-ii u,,' ' sus atril.iii-ioiies y derech:'o.. se hicieron mns conside-
rabies, cada dia. (1)
Ate-i.lieulo al objeto de su crea,;iin debemos supo-
ner que los rpequisitos idlis1wivsablv-s para entrar en
la Iermandad on sus primieros tiempos serian escasos
6 niugull,,i-' : pero mas adelante, en virtud de los mu-
ChI.,s 1privil,,iis logrados, y de la abundaacia de elien-
tes,, Vubo necesidad de inventar pretextos .para que
no eii-isen ella e *. ,trias personas que las que 1iiulie-
ran ahorrarla gastos y rei.i'rtairlI beneficios.
A sus juiinta generales, que se verificabau todos los
iit,_,1-.. el priner a,,iur,o ,le sotiewlibre. en la. N:i \as de
Estepa, tenian obligacion de acudir aquellos he-rmanos
que ,-:m,[aiatu suyas propias de treinta colmenas arri-
ba (2). Porque saliendo de cada junta los auiuerlos iiu'
h i1i;itn .1 re:ir a la Hprmandad hI.it:t igual dia del si-
guiente ano, y'vertifi,_.-'d,..ve tambien alli, la election
de los cargos, pues todos participaban del .-araier de
elegiblt.-, no pli.i encopmendarse a una es.'asa por-
cion de los hermanos, lo que se trataba y resolvia en
comun para el bien de todos.
Los perjuicios que necesariamente causaria este de-
ber aquellos, iulividuivis cuyos habeirs no fuesen so-

() La prruera de d;eb'i. c6&ulas soe expidi6 en 1417: la segunda en 1423,
,ii-i bhi,, ii. eei.Jil ,t& u na tercerq :. v.,,, ip.? ip, ]linientit. y penhi, ,rarm v "
io q',f on adelante desobedecieren.-Bi.-ion .c Na iotnal: ,stnre Dd,. e6-
dwe 40J. VI-'.hs 123 3 P4.
SZ, Bit. Nac.: Etint, Di., c6dce 49Of.41iQs 123j 1!4.







-19-
brado.il para destinarlos a un viaje excusado, siquiera
6ste fuese ;inui;Il, dieron occasion a que de ellos se tra-
tara en un primer domingo de setiembre' a sli.-itud
de las, parties interesadas en el propio alivio, resol-
vi6ndose en comun: que asi como hasta eit6no es el de-
ber de asistir A la junta general era extensive a todos
los que- tuviesen de treinta colmenas para arriba, en
adelante se limitase a un nfimero determinado' y con
a.r._1o A turno: ,lebit'nidose costear los gastos del via-
je de los fni:'dl:, de la institution, para mayor como-
didad de los hermanos (1). En dicho acuerdo de-
,k i i. nro .ise las armas de que habian de ir provistos los
que a la junta acudiesen: los salaries que habian de
gozar para asistir liuntuialuiente y sin excusa A tan
sagrado debher, y las penas que se habian de imponer
A los morosos: con 1o cual quedaron a cubierto los in-
tereses particulars, y ;iseguraui:, el cumplimiento de
tan ;antiguit y.vetineiaun'a costumbre.
A ."[Qej:-ite acuerdo es de suponet que seguirian
las restricciones tanto' rnas exigeut'-q. eu;int,: mayor
'eguriiidad llegaron a ofrecer 1hs tiempos; asi fue que,
en los'-mas losterire's, ya no se admitaan hermanos
mks que eu junta, geniierial. por votaceion secreta, y es-
ta por miiuiniii.1nl, sin faltar ni un solo voto. En las
circunstanias de los aspirants se' multiplicaron tam-
bien las exigencias, en especial las pecuniarias; de
suerte que, no creyendo suficiente la posesion de cier-
to nfimero de colmenas y otras propiedades, se impu-
sieron, por via de propinas, fuertes sumas que debian
satisfacer los aspirantes al tiempo de Su ingreso: una
ritad pa j. los fondos de la Hermandad, y otra pa-
ra distribuirla entire los hermanos por igtiles par-
tes (2).


(1) Archivo de la Hermandad vieja de Toledo.-Legajos de papelesan-
ti) Ordos. aa dt la Htinandad. ipreaa n 174.
(!) Ord,,'aii.:as de la Htunandait. iwfpaCoaBe 17U.







-.20-
:'Si hebnos de ateniernos A lo que de si arrojan algu-
nas provisions reales, delbeiuos supbner, por referen-
Siia, que la S1 nta. Hermandad no estuvo asegurada
con el carActi, .le perp4tua hasta los timipus, de Fer-
nin-lu IV. Asi lo pruelei. en efecto, una c4dula expe-
S dida por dichio monarca en Toledo A 13 dejulio, tra
de I'":: en la cual, despues'de confirnar todos los
privil egi'. y exenciones que tenian de sus predeceso-
r 'es los colneneros y ballesteros de Toledo, Villa-Ileal y
Tl,,,ii.,'t. por cierto tempo que se ctoilb',z por el mes de
S setiembre, manda que no se deshaga la Hermandad en
ninguna manera; antes bien que continufie, para bien
Ale la tierra y castigo de los delincuentes (1).
Asi lleg6 la institution A adquirir una importancia
tal como ninguna otra la habia logrado en elterreno
de la justicia; hasta que, amenazada otra vez la mo-
n:iriuia castellanatii por iuas furiosas tempestades, en
los1 calamiito,:,s tiempos de Enrique IV, fu6 preciso
pl:,iar al mal ui riimetiio: proporcionado A, sus ten-
dencias dlestructoras. Sabido es de todos el escasd res-
peto que A las veces inspiraba aquel Ipoder ejecutivo,
al cual att',i)ell;ibau con frecuencia, p1or s debilidad,
todos los demAs poderes: y no se ignora tampoco cuAn-
to volvi'o a :u.irrow Iiee la moral publica, asi en las ciu-
dades mAs piipti.uisasi como en las mas infimas aldeas.
Si una s4rie de no intterr-iimpiijlas glorias y bonda-
des, de prudencia y discretion, de virtudes y acier-
'- tis, no hubiese marcado con brillantes colors el rei-
.nado de lh primera Isabel, sin duda que la regenera-
cion -oc'\ih obrada en sus tiempos en los, limits de
Castilla, seria mas que sufficient para designar.una
epoca notable en la historic de los pueblos.
La pintura que pudiera hacerse de los robos, incen
dios y atropellos c9metidos por hombres de mal vivir

(1) Se halla en mi poder el traslado de delia cetLla, entire los papelek de
ue me hizo merced el cuadrillero de Toledo,







-21-
durante la minoria de Alfonso IX, no puede :onsidle-'"
rarse mas que como una pAlida inrli:-,;iti:m,. iut' iIlaralda
&la in4s espantosa que retrfnt la ,p.,.ii det Eriqtiue IV.
Jimntat lron. pues, h.s l iieiri,, iiIr ,r ,el reino. pIr in-
dicacion del monarca, para tr;:itir'los uedios que con-
venii, ia. oponer a tantas calamidades; y todos, como
uno solo, adhiriendo su wluntad 4 la cosa publica,
r,,.li ,nriIII salvarla del peligro comun, aun a c,:.'ta de
]os Inuyoi'-.s saUrifivios. Al efecto tuvieron pori: Cn'Ve-,
nient.e deci-etar la Hermandad G.a.rfd eu a ,mbLo_ reino's
de Leon y Castilla; dando al acuerdo tal carActer de
indispensable, que no vacilaran en dw1berirs-e A 461 ni ;
aun 16s m4s indiferentes que criminals noftiera i.
Establecieron, ante todas cosas, y como remedio ca-
pital que habia des.uavizar la ferocidad die l'es tun-
didos, la reverencia a Dios yelrespetoal rey, porque
Ambas v.lli.-,ii.ioiies mn-laliaon olvidadas; y seialiron
penas corporales y lIunIriiis a'i los que bia'femasen,
y A los que faltasen como traidores aLcU-imipliniiento de
los renies mandates.
Despues, entrando mas directamente en el acuerd&
principal dq la asamblea, clasificaron las poblaciones
segun el nuimero de sus vecinos; tanto para marcar
cuAntos alcaldes de la Heriiai;, l,, habia de tener ca-
da una, cuhnto para senalar el contingente de hombres
con que habia de estar siempre dis.n-iUeLia para la per-
secucion de i-hllievrl-,re..
Tambien fijaron las atribuciones que por su elricto)
concedian A las classes respectivas de la 1'elma'iiu il
General; y para perfeccionar el acuerdo fierni,_tain alli,
qe,.hasta trazaron limits A los procedimientos judi-
ciales de los que a la nueva institution correspondian.
A las justicias ordinarias encargaron el nombramien-
t':, persoiial de los alcaldes de la Hermandad; cuyo n&-
niei:, no podia pasar, de dos en las poblaciones que
tuviiesenti mwas di cien vecinos, asi como tampoco de uno
en las qie legarian a ciento y no bajaran de treintita:







-22-
dieron' Amplias fthcuttaides paria determiaar ezii ntos
cuadrilleros hbabian dei nombrarse en cada luIgar. y los
li.i,:I':uir, riP,.,i'unsables imiiuv foni r 'Atlente de eualquieta
S omision 'qi -ii0 el cumnpiiiuientii Ile la nueva l]-y li:-
..: gaseA exleri uetiUr.-_.
S;"Mandaron que eada lugar doe 15 A 30 vecinos con-
? urriera a la Hermandad con cineo hombres, de veinto
aiii, arrilbr y no mas de sesenta; de 31 A 60 yecinos,
.con 10 hombres; de 61 A4 100, con 15; de 110 a 150,
con 20;, de 160 4 200, con 3i.; de 220 hasta 500, con
40; de._'.O hasta 1.,00, con 60; desde 1,100 A 1,500,
con 1001; de 1,t'-00 a 2,21(1, con 120; y de(Ie 2,.,i eln
adelante cbn 150 hombres, queo fu6 el maximum mar-
cado A. las pi:i:lai:iiune de mayor 6rden, iiailqiiera;i qUe
fuese el nfimero de sus habitantes.
Es tos hombres habian de relevarse cada cuatro me-
ses, y no habian de ser otra vez obligados A4 servir,
en tanto' ue no hubiera pasado un ano despues de su
relevo. 6 que noi h:ubieran servido todos los otros que
en cada lugar estuviesen comprendidos enel ener:l
edicto. ,
Su oblio'aciou era la de perseguir, desde sn lugar
hasta el mas pr6ximo, cuatitos ladrones 6 iin;al1he(ih-
res se ir.sentaraiin d,-utro de los t6rminos de sus tier-
ras; y en ,el caso de que, por omision 6 malicia, en el
dicho lugar ma4s pr6ximo no estuviese A4 punto el re-
levo que habia de continuar la persecucion del fora-
gill. los que ya la habian omeirjzadlo tenian obliga-
cion de cuiititiuuarla. y la justicia el derecho de reclih-
mar coinra lo, omisos ciertas c-i;ta. que 4 los perju-
dicados d':-beri;in entregdrse. (1) *
No es de suponer que, siendo tan'generalA' nalita-
iieuto popular, correspondiesen los privilegios y exen-
ciones a los que gozaba ya e-ntonceit- la vieja Iterman-
dad de Toled Villa-Real y Talavera, s,:1lre cuvNis

(1) Biblioteca Nacioaal: estante D&., cu'drt- 49,







-23-
bhises .e habia l'evtu:t;lo> aiiuelln:i otra: pQrque en tal
caso todo el pais seria de exentos, y el tesoro pt'idi.o
sufriria grandes extorsiones y mayores escaseces; pe-
ro no hay duda de que en lo ':a':.il,:.iiiitte 4 fuerog
y atribuciones personales, tarnbien I':,Q. :-tiiierio'in en
,i1iuijlin',ia los individuos de la nueva Hermandad, y
que I']pi- ,11o, abusaron en mas de una oviasi,:,i. casi
seiiri:', de la impuiiil:id que el exclusivismo de su
jiiri..ld ioin les prometia.
Es evidence que si en la baja edad hemos de ir
buscar el origen de la organization permanent de tro-
pas re.iila:r- en la ITIet inIuda,1 General decretada por
;ip'ii'llt:, cdrtes hemos dle encontrarlo, al m6nos com-
1: iril i la analogia que todas sus circunstancias guar-
daron con las milicias locales de nii.,tri: pais en no tan
apartados tiempos. Tampoco podemos dudar que las
fAciles disposiciones que el cardenal Cisneros encontr6
enl estos reinos, cuando,decret6 el armamento general
al comenzarse el siglo XVI, 4 esta mas que a otra ins-
titaucion fueron debidas, por mAs que ya ent6nces la
existencia de las Guardas de C;(Htill;:i iailii:.rz:,, servir
de base mas regular a su atrevido pensamniento. Por-
que de todos modos, si la milicia general se foment
en gran manera con las mismas reglas que servian a
la or.,nizi,:n y discipline de la modern creacion de
los reyes Ct-,'1lico,.` es evidence que 4sta se habia ce-
ui,] ,n irns de una circunstancia A las que caracteri-
zaban ;i h Hermandad General de Enrique IV. Asi he-
mos tenido o.ain de observer mas tarde en las mili-
cia.s 1. r+1., del siglo XVII, cuando en las fronteras de
I,'tLu-_, a1 N ea las fragosidades de Cataluaa impetuo-'
.,':_ ion-s amenazaban destrozar la corona de Fe-
lipe IV, como hacian, el servicio personal en Ia propia
forma que de la Hermandad General se habia a iiren-
dido; esto es, concurriendo cada pueblob con un nfimero
de I.aiuill, para servir en la campLaii, del ano respec-
tivo, y relevando, desliie- de concluida iaqtella, 4 di-








-24--
chos soldados, para que no volvieran a servir en tanto
que todos los hombres habiles y no exentos del mismo
lugar, no hubiesen hecho igual -'r i'. 1:. segun les iba
Crn ,-."i,:,r,,1ii-.n,~:l,:. ',
Tatiiilieu piii.uiera atribuirse 4a lainstitucion que nos
ocupa el origen de la particular jurisdiccion que las
fuerzas militares han disfrutado siempre en ni.ie st ia
Iatriit. A no ser anteriores las Ordenes de Caballeria;
las cuales, como la Himitia:l; dl. gi:z.iron en todos tiem-
pos parecidas inmunidades, fiuer,, yprivilegios.
En el aio de 1487, y por las propias causes que la
habian motivado en Castilla, las comunidades de Ara-
gon establecieron tambien en sus respectivas poblacio-
nes la Hiermandad General, seguro.baluarte ,.ontra el
desconcierto puiblico; y en el propio a!io, el rey don
Fernando no vacil5 en sancionar aquella ,l_-termin.i-
cion, dispuestoC'omo estaba a robustecer el poder po-
pular, para asegurar por este. medio su aiitoid'ii:t que,
tanto quisieron amenguar los nobles, (como .in todas
las n-m,',uairiia - ia ;i'juella 6poca estaba i:;:,dlieiil1,, (1).
Per'.i pu,,r >liiti ,/te la piblica aceptacion y los reales
intereses fuesen bastantes para asegurar la existencia
e una fuerza creada con el santo objeto de garantizar
las propiedades y las vidas, sin que en la apariencia
su costo pudiera perjudicar los fondos reales ni muni-
cipales, tan pronto cornmo fu4 rla'illriz4nd, f lIa '.:;rti-
nizacion del pais, con la robustez d.- hi corona. la Stintt
Hermandad en sus verdaderas y x,.-I.i.-ivas '.,,rili,.io-
nes fue -haciendose mas nociva qne necesaria; ha~sta
.que, cuando se creyeron mas 'irisa las l uerzas mi-
litares que las iii,.,,iai,. recbi6 el guolp,- de gri:.i;, a*,
la institution de la milicia general del reirno, ',l..r- Iii h
en 1517, y perfeccionada sucesivamente hasta los uil-
timos tiempos de su vida (2).
(1) Zurita: Anaies de Aragon; tomo IV.-Mariana, Hiqtoria de Espaia:
libro 25. oapituh XlI.-Pulgar; Reyoes Cat6icqls: part 'II, cap, 95, etc.
(2) P,.rwl.im. Coleccion dpe Ordenanzas Militates,







-25-
En tal easo, y por lo que de Qagrado tenia una ins-
titucion que habia obteniido como uinuguua otra el titulo
de Santa por la cdrte de Roma en sus primitivos anos,
se respet6 su existencia en la forma anterior a los de
Euriqitie IV: de suerte que la Vieja Hermandad de To-
kedo, C(hdtiJ-Reid 3y Tth/crra volvi6 a ser ex:.lisiva-
mniente arbitra de Irseguir A los mialhechores, sustan-
ciar suis cautisa 4 imponer por si sola las penas y cas-
tigos que tuvo por coiivei,'i-ntes. sin compartir su auto-
ridad con tribunal alguno: antes bien i.-ji'tando, con
admirable teson y de.iliia constani.ia. todos los casos
que la pertenecian, por mas que sus genes no hubiesen
doncurrido 4 la aprehenion de los criminals.
Los monarcas, 6 porque en efecto creyeran en la
boadad de aquel tribunal, 6 por no siiplii.ar de Roma
una bula de d]erogacioui, 6 porque nada les estorbase
aquella fuerza, cuando las de la corona tenian harto
mas en que ocuparse que en perseguir ladrones y otras
genes de jmal vivir, continuaron siempre confirmando
los fheros y privilegios -l, que la Vieja THerinianlad go-
zaba, por mas que sus servicios no fuiesen ui t-un ne-
cesarios en las ocasiones, ni tan puntuales cuando pu-
dieran ser conVenientes; porque la Santa Hermandad
Uell6 eonvertirse con el tempo en una milicia de lu-
jo. Pn ia cual iinicamente se permiti6 ingresar A los
hoinmbres de iej',r position social; que si en ella se ins-
cril.ian, hacienlo costosas'pruebas de intereses mate-
riales y morales, era niAs bien que por favorecer la cosa
pbliea cuando estuviese amenazada, por escudarse
contra Oiertos tributes y cargas concejiles y reales, y
mas qye todo, para obrar con absnlnt'i independencia
ule tribiiiml.is y jurisdicciones que no fuesen con ellos
muy tolerantes.
Por lo dicho hubo ocasiones en que los reyes tuvie-
ron necesidad de recorder A la santa institution los
deberes que en su creaicon y sue.-sivos tiempos se ha-
bia impuesto, en virtud del escAndale e' imipiiniladl con







-26--
que muy famosas partidas de malhechores discurrian
por la comarca encomendada 4 su vigilancia. Tal su-
cedi6 el aio 1644, en que el rey D. Felipe IV ex-
pidi6 una c6dula muy apremiante al cabildo de lw di-
cha Hiermandad, por consecuencia de los machos de-
litos que se cometian en los caminos y pueblos de cor-
to vecindario, per las gavillas que en los motuLes de
Toledo se guarecian, en especial la de 'Pedro Andre's,
con e.;railali v peligro de toda la gene honrada. (1)
El rey don CArlos IV por dos reales 6rdenes, fecha
la primera a 18 de Setiembre de 1798, y la' segunda
1 24 de marzo del afiosiguiente, concedi65 todos los
indiyiduos de la Santa Hiermandad el use de grande
y pequeao uniform; y fueron tantos los aspirantes
que a la novedad acudieron, que los hermanos de Ta-
lavera tuvieron necesidad de suplicar al rey confirma-
se el articulo 49 de las ordenanzas que regian a los
de Toledo, relative 6 la admission de aquellos por una-
nimidad absolute, segun en otro tiempo se ,habia de-
cretado; peticion que fue escuchada, atendida y re-
suelta segun su letra, en virtud de informed que di6 A
la magestad .1l Carlos IV su real consejo. (2)
Sin las novedades que los modernos tiempos han in-
troducido en el regimen politico de nuestra monarquia,
sin duda la Santa Hermandad unida de Toledo, Ciu-
dad-Real y Talavera, habria continuado en la wismzi
forma que existi6 durante tantos 4i-lts. itciu,-,' el
primer terci'o del present; pero en el es.it:lo actual
de la organization civil tambien es cierto que no po-
dria considerarse mAs que como un anacronismo perju-
dicial a la mas recta administration de justicia. .
Por otra parte, sus pasados hechos tampoco la da-
ban importancia alguna para que debiera tolerarse su


(1) Biblioteca Nacional: estate Dd., c6dice 49.
(2) Constan dichos instrumentos en los papeles cedidos por el anciano
cuadrillero de Toledo.








-27--
continuacion como un monument de glorias pasadas;
y la nivelacion de derechos, consignada en el c6digo
politico que sirve de pauta A nuestra present orga-
nizacion, tampoco pudiera consentir, sin manifiesta
infraccion de sagrados deberes, la existencia de un tri-
bunal aforado, que en nada podia contribuir al bienes-
tair (comuu ni 4 los adelantos de la cultural, ni A la tran-
qihilidad pfiblica.
Su historic relative A los fundamentos de las mili-
cias locales, puede decirse que termin6 al comenzar-
se el siglo XVI; y por esta circunstancia no la hemos
seguido en adelante con el detenimiento que lo hemos
hecho en esta memorial, por lo respective A su prime-
ra epoca.





















0-
















PROYECTO

DE T)NA VINDICACION GENERAL DE LOS HECHOS Y ADMINISTRA-
CION DE LOS EL-PANOLE0 EN EL NI.'EV 0-M1UNDo, DESDE SU DES-
CtBRIMIENTO HASTA NUESTROS DIAS. (1)

Muicli tiempo hace ya que el amor A deseutraiiar
las verdades historical de los mas rec6nditos archives,
nos ha puesto en la mano pormenores harto curiosos,
y voluntad en la mente de publicarlos, para just de-
Sagrnvio de las glorias naoionales.
Tuvo comioenzo esta tarea, laudable siquiera por la
iiitenc-ion, cuando la inexperiencia, siempre osada, nos
dit idieutous para escribir el Album del Ejlrcti/ Espagol;
primer ensayo de historic general military que vi6 la
luz public de nuestro pais en los tiempos que vamos
at ra ves nUiio.
Alauz6 diclio trabajo tauiitcts bondades de S. M,
que en poco tiempo se dign6 recomendarlo dos veces
a todas las elases oficiales del Estado;, y aunque no es
possible suponer que al Album del E',vri',u se debiese
el pIensamiento de rear la comision que habia de es-
cribir Ja historic de nuestra infanteria, es lo cierto que
laReina imauifest6 su deseo de que dicha oomision se
creara, y que en ella tuvimos part official muy supe-
rior A nuestros Conocimientos.

(1) Es program extenso y analitico de una obra harto. volmiimioa qlue
teoimov eritm-t hace ya altwguno aoeb, y que se ha de puhlicar pot cuenta
del Gobierno.








-30-
Dos aaos apenas habian transcurrido de asiduas
tareas, cuando A las de nuestro empeio official nos vi-
mos como forzados A aiadir otras mayores; y no por-
que nuestras fuerzas intelectuales fuesen bastantes
para abarcar trabajos de tamafia responsabilidad, sino
para evitar mayores desvari'os.
Trat6se nada menos que de escribir y publicar una
Historia de la Marina Real Espanola; y como la anar-
quia literaria de la 6poca no permitiese ver A ciertas
capacidades las dificultades de semejante empresa,
apercibiase A ella tan escasa inteligencia, que nuestra
aceptacion, bien que atrevida, fu4 una ventaja visible
para la obra mencionada.
A lo m4nos en el-Album del Ejrrcito habiamos he-
cho ya algunos ensayos sobre la historic naval de nues-
tra pAtria; poseiamos tambien varias nociones de las
ciencias nAuticas, pues tales habiaii sido los studios
de nuestra carrera primitive; y en las bibliotecas nos
habiamos familiarizado con ciertos conocimientos ge-
nerales, que A lo m6nos nos ponian en el caso de saber
por d6nde habriamos de comenzar el nuevo compro-
miso, para llevarlo a cabo dignamente, siquiera como
ensayo, que no como obra perfect.
Considerando la multitud de libros y documents
que para aquellos trabajos era preciso registrar, y afia-
diendo que, con todo el fruto que seopuede recoger en
ocho aios de una vida laboriosa, no habiamos cesado
un solo dia en la investigation de los archives gene-
rales de Simancas y la Corona de Aragon, y en los
particulares de Toledo, Valladolid y Barcelona: en las
bibliotecas Real de Madrid, San Isidro y Escorial; en
la de la Real Academia de la Historia, y en el Dep6-
sito HidrogrAfico del Ministerio de Marina, donde,
para eterna fama de sus compiladores, se custodia la
mAs preciosa coleccion de datos que puede apetecerse
para la historic naval de nuestra p~tria, y mAs espe-.







-31-
cialmente para la del descubrimiento, conquista y ad-
ministracion. espafiola en el hemisferio Occidental, fA-
cil es suponer la diversidad de nociones adquiridas,
y cuanto pesaria sobre nuestra conciencia el conven-
cimiento de la responsabilidad inherente A una obra
para cuyo desempeno no puede bastar incompetent
pluma, ni es possible escribirla al mismo tiempo que se
va estudiando.
Abandonamos, pues, la HIistoria de la Marina, cuan-
do ya habia salido el primer tomo de nuestras manos,
A otras mas habiles, que a la sazon ya podian haberse
adiestrado en su escritura; y cambiando la responsa-
bilidad general por otra mas concrete, nos dedicamos
A reconocer en el terreno de la Mritica las mAs atrevi-
das acusaciones que, desde una epoca siempre gloriosa,
la de los seiores Reyes Cat6licos, se nos dirigei con
la mayor tranquilidad, y A sabiendos casi siempre de
su inexatitud, por los escritores mas reputados de to-
das las naciones del mundo.
Agresivos en el campo de la inteligencia, quisieron
negar y negaron al pais clAsico de la civilization cuan-
ta alcanz6 y supo derramar en las aulas de la sabidu-
rna. Porque anhelando desvirtuar nuestra grandeza, 6
no se dedicaron a explorer el origen de las verdaderas
fuentes de su ilustracion, 65 aprovechandose de la vul-
gar ignorancia, familiarizaron las creencias de la mu-
chedumbre hasta en la propia Espafia, y lAstima es
decirlo, con la idea absurda de un atraso national, pro-
ducto, segun ellos, de nuestra poca cultural en todos
tiempos.
A la abundancia de comprobantes, mas bien que :
la relacion de los hechos, se ha de concretar el traba-
jo de la vindicacion, aun limitandola la historic de
las naciones modernas; pues si por desviados y remo-
tos pudieran olvidar los autores extranjeros, que 6
Espania se debieron los talents del gran Trajano; de
S6neca y Constantino; de Quintiliano y Pomponio Me-







-32--
la; de Lucatno, Marcial, Columela y Epitecto, no serA
tan disculpable su ignorancia cuando deola propia ma-
nera hayan perdido la memorial de esos famosos g6-
nios de mas recientes edades, que nutrieron, con Q1
jugo de su inspiration, todo human saber, para cultu-
ra universal de los ,siglos.
Ifrancia 6 Inglaterra, por ejemplo, que son las mas
pertinaces en amenguar nuestra gloria, habrin de con-
fesar, la primera, que si en ciencias fisico-matemAti-
cas tuvo un Ge-lit., fue porque E,-p.'i le di6 su doc-
trina: como que las escuelas.monasticas, asi como la
famosa universidad de Paris, hubieran brillado much
m4u1os sin la concurrencia de los Siliceo, G6lida, Ci-
ruelo, Perez de la Oliva, Juan Oliver y otros sa.bios
e.0'1iole.4, que fueron 'a tomar mano en ellas de la pu-
blica ensenanza.
Y en cI;, ato a la segunda, hoy tan aventajada en
toidas las ciencias ,ie1 se rozan con el primer elemen-
to de su vida, que, es la navegacion, debe saber tam-
bien que A los .i'i,.ii'.i., de su renacimiento camin6
muy r,]z:ti,,1,.ie la nacion espanola. Porque si con
jisti.Ai. puede hacker alarde de sus G-rostet, Adam de
Miriin.), B.,,o, y el de Sacro Bosco, estos no hicieron
mas queo trill:ir la senda ya abierta en Espaiia por el
astr6nomo Lupito y los famosos Josef y Alton, mate-
maticos consumados. Que cuando el c6lebre Nicolas
A1l:0 ;1I, alcanz6 eintre los ingleses el epiteto de griego,
por la familiaridad que tenia con el idioma de los sa-
biou-, y cuanido el Venantodunense di6 mi6(itiple gloria
A la propia nacion, por el esmero con que se dedic6 al
bonoeimiento de las lenguas, ya uiue-t') arzobispo D,.
R,.idrig, Jinmenez h.iN;i. ;--iiiirl'rio a todos los prelados
del orbe cat6lico en el cuarto Concilio Lateranense;
no tan solo haciendo uso del latifn, con una elegancia
digiia de los iuejitres tfilmpii., sino tatibieu hablando
a fn(.+.e.-, alemanes, ingle'-i: y castellanos, con tal
propii edad en -cada lengua enual si fuese la d su nlatal







-33-
origen. Pues vitinI.,Io 6 tiemposjmas avanzados, tam-
poco titvien.riii que ,-nvi'liair nada A sus ],:ei::l:1ta,. An-
tes los aventajaron grandemente nuestros Abulense,
Nebrija, Cisneros y Arias Montano. '
Las ciencias geograficas habian hecho asimismo en
EspaSa r6pidos progress, mucho antes que los sAbios
de otras naciones se hubiesen i1,i:i1i:1, siquiera: a con-
siderarlas. Es verdad que espanol habia sido el mAs
reputado autor que como original descollara en los pa-
sados tiempos; como que '6 la preciosa obra de Situ
Orbis, escrita por nuestro Pomponio Mela, siguieron,
subordinados Plinio, Sexto Julio, Finiiii.-i, Arriano
de Nicomedia, Solino Polihistor, Dionisio de Bizancio,
Pausanias, Festo Avieno y aun el' mismo Ptolomeo;
bien que sucesivamente progresando la ciencia, a me-
dida que se iba ensanchando la esfera de los conoci-
mientos fisico-naturales.
Mas como quiera que a la historia- intellectual de
los siglos del renacimiento debamos concretarnos en
esta resenia, porque la obra que vamos A publicar en
nuestra vihdicacion no se ha de remontar mas alla de
su objeto, todav'ia se puede asegurar que nadie prime-
ro que los 6.rabes espaioles puso mano en la giIrn-
fia para mejoraria con aplicaciones astron6micas; y qae
much Antes de que los maestros fran6eses situasen
en sus cartas A Jerusalen en la mitad de la tierra, y A
Alejandria tan prdxima como Nazaret a la propia Je-
rusalen: primero que en Alemania escribiesen Muns-
tery Apianq, en Holanda Ortelio, y M h'.,i'.r, ,Dem-
bigth en Inglaterra, y. en Italia Caboto, Silvano y
Castaldo, ya D. Alonso el SAbio habia enmendado sus
tablas al mismo Ptolomeo, y dado A la aritmktica las
cifras arAbigas: Raimundo Lulio habia perfeccionado
el istpim de los calculos astfron6micos, subordinman-
dolos a leyes fisicas, hasta e1 desconocidas de los sa-
bios, y aventurando otras 'nuevas que con el tiempo,
fue-rorn intaciaia.-. ppr las. observaeiones imas perfec-







-34-
tas: Gabriel de Valseca y Jaime Ferrer, mallorquines
como el anterior, habian ensefiado la construction y el
uso de las, cartas. 'hidrbgraficas, asi como tambien el
de otros instruments de propia inyencion, que sirvie-
ron de gran auxilio a las ciencias nauticas; cabiendo
al segufido la honra de dirigir el cougreso lusitauo de
Sagres, bajo los aLu-iii, del celebre infante D. Enri-
que; y finalmente, los mariners espai1oles habian
puesto en evidencia las propiedlades magneticas de la
aguja.imantada, para seialar los rumbos, de la nave-
gacion, much Antes tambien del origin con que los
italianos se atribuyen las primicias de este de,-iuhi1ii-
miento.
En la quimica, tan escasamente aplicada A los co-
nocimientos fitiles hasta los tiempos actuales, tuvo
Espafa ocasiones de hacer ensayos notorious antes que
otra nacion de las modernas; siquiera extranjeros co-
diciosos aleguen derechos que estan muy lejos de 'me
recer y que en manera alguna les correspondent. En
virtud de aquellos, el arte de la guerra, rudo y feroz
durante la edad media, recibi5 entire nosotros, para
difundirlas despues en toda Europa,'las humanitarias
consecuenicias del uso de la p61vora. Y pues tanta glo-
ria cabe en este ramino de la vida social a los que, cam-
biando el regimen y organization de las masas para
.facilitar el estrago de sus enemigos, verificaron, sin
embargo, unaalteracion be'nefica en los resultados ab-
solutos de las grandes catastrofes militares, A los Fer-
nandez de C6rdoba, Navarros y Leiv'as se habra de'
mostrar reconocida la humanidad, y subordinados to-
dos los otros reformadores de la ciencia belica.
Es verdad que, para colocar nuestra nacion en, se-
mejante lugar, es forzoso ceder A la empresa de las
Cruzadas todo el merito que le toca en la civilizacion
de los pueblos europeos. Pero aun en virtud de seme-
jante reparo, podranse sacar favorable consecuencias
en pro de los espanoles; como que de la misma suer-









te, y aun en mayor nimero que ellos, concurrieron a
la Tierila Santa ingleses, franceses 6 italianos; y so-
brado's arguments ofrece la historic para demostrar
que, aparte el de los uiltimos, ningun otro pais sac6
mAs partido que el nuestro en beneficio de la cultural
universal; sustituyendo inmediatamente A los secula-
res derechosde naufragio y extranjeria, grpsera ex-
presion del 'carActer de la epdca, las rentas naturales
de la contratacion, que en aquel famoso acontecimien-
to tuvieron su nueva infancia. ,
' -La mano de hierro que oprimid6, el g6nio de los es-
panoles, harto mas tiempo del que se hiciera sentir
el yugo de los longobardos en Italia, fu4 causa de que
nuestras, ciudades maritimas se rezagaran algunos aios
en el comercio que desde el siglo XI* habian comen-
zado a hacer las repuiblicas de Pisa, G6nova y Vene-
cia con los pueblos del Oriente. Pero escaso de no-
ciones hist6ricas ha de estar quien no sepa hasta qu6
grado nuestras provincias del Mediterraneo se antici-
paron a derramar la civilizacion de una nueva era, A
esas naciones que mas nos han ultrajado en nuestra
reciente decadencia,.
Por consecuencia de aquella santa empresa que la
politica ent6nces dominant, simbolizada en el Cris-
tianismo, promovi6 con anuencia de todos los Estados
cat6licos, comenzaron las naves de nuestras costas
orientales a empeienarse activas en la Ardua operation
de sacudir el yugo sarraceno que pesaba sobre la ma-
yor parte de la Peninsula; de manera que, entire el
tumulto de las armas y el fiero rigor de la pelea, los
Pedros, Sanchos y Alfonsos, Jos Fadriques y Jaimnes
se hicieron famosos por toda la extension del mundo
conocido; en tanto que ingleses y franceses, no esti-
mulados con semejante motivo, se contentaron con lo
hecho'en causa propia, que fu6 bien poco, y esperaron
inactivos lag ventajas del cambio social que en Euro-
pa iniciaban sus vecinos mas osados 6 initeligentes.








-36-
En aquella escuela de media tinfas, en t re la auro-
ra de un sistema benefico y la ferocidad de las razas
septentrionales, se formaron esclarecido nombre ,omn
nAuticos y guerreros los Marquet, Niid, Malritel .y
Bocanegra: los Queralt,'Yaiez, Bonifaz y Cabrera: los
Perell6, Zacarias, Lauria, Loaisa y Vilamari: los Te-
norio, Eniiquez, Tobar y Avendafio. Al impulso de
sus armas, se humillaron los Ieoplari.1, ingleses en
L6ndres y la Rochela: las lises de Francia en NApo.
les y Sicilia: las juinas de Portugal en Saltes y Lis-
boa: la cruz roja i.le Genova en Alguer, y las media,
lunas agarenas en Sevilla, Algeciras y Mallorc:. iDes-
pojos de nuestras armadas fueron las Islas Balear-ei,,
arrancadas a los moros del centro del Mediterraneo,
as como a italianos los reinos de Sicilia, 06reega y
NApoles. Turquia y la antigua Grecia tambien rindie-
ron tributo 6los monarcas espafioles;y de todas las
naciones, en fin, que los mares surcaban con sus baje-
les, sirvieron de trofeos a,la gloria de nuestros almi-
rantes, magnificos caballeros, barones, condes, duques,
p1rinuipeL y monarcas.
Es verdad que mi6ntras los otros dormian en la
molicie, 6 torpes 6 ignorantes hasta del poder que
ejercian, apenas se cuidaban de velar por sus persona-
les intereses, los reyes espafioles armaban soberbias
escuadras y las montaban animosos; de suerte que en-
tre los de Aragon apenas hubo uno, desde el primer
conde de Barcelona, que no entrgra m's 6 m6nos ve-
ces en las camparias maritimas' de sus subditos; si-
.uiendo tan ilil.- i-jepwii,, en Castilla el famoso Don
Redro, D. Fernando el Cat6lico y el gran Eilretdor
CArlos V; mientras que de Francia solo tres pusieron
la plant en sus bajeles para conducir armamentos, ca-
si siempre compuestos de auxiliares espafioles; y en
tanto que los monarcas ingleses, permanecieron inac-
tivos 6 subordinados al escaso poder de sus, i;a(rtietila-
res armadores: como que lwi;ta el ano de 1502 no se







-37-
coisitiuy6 en sus astilleros nave alguna por cuenta
del Estado.
Como es de suponer, tan gran supremacia en el ra-
mnio de la navegacion debia ser consecuencia natural
del desarrollo, que en nuestras provincias hubiese te-
nido el comercio, y, asi fu6 'efectivamente. Ya en el
primer tercio del siglo XIII era muy considerable la
exportacion que hacian los catalanes de sus manufac-
turas y productos naturals. Asi las pieles y las sales:
la miel, el vino,, la pez y el sebo: el alquitran y lajar-
cia; las maderas, el hierro y el vidriado:.las cotonias,
el bermellon y las piedras de molino: el azafran, las
harinas, el zumaque y las frutas secas: el coral, las
estifas de lana y seda, y no pocos artefactos, nutrie-
ron abundantemente aquellas ,:.iitrit;n:ues que hi-
cieron tan famosa y preponderarite la marina. ie Ara-
gon en los postreros siglos de la edad media.
SSus fAbricas,. no m6nos reputadas, hacian concur-
rencia A las manufactures extranjeras, en especial A
la de paaos finos, a los que daban en Bairct-;hau tinto-
reros y pelaires'ia filtima mano: de suerte que, si 4
esta breve idea del )rilhinte estado de las artes en
Catalufia afiadimos la pfiblica fama que al propio tiem-
po gozaban los tejidos de Sevilla, Valencia, MAircia,
Granada,. Toledo y Segovia, &c.,; asi como las obras de
oro y platai, brocade y piedras preciosas que fierouo
admiracion de franceses 6 ingleses en la corte de Al-
fonso VIII y en la de Fernando III: si recordamos las
al1haijas. tambieti dE. fi'tbri,-i espanola, con que el rey
D. Pedro de ('rastilli sign i fi:i.' su buen gusto y su pro-
teccion a las artes,,y cuyo catrlhg,) forma en su tes-
tamento la pagina mAs elocuente de la historic (d el liu-
jo durante su reinado; y fiualluente, si teniemnos en
cuenta 'la enorme importancia que entire todos los mer-
cailos del mundo lograron las f6rias de Melina del
Campo, ,como centre absolute del comercio universal,
advertiremo.l que ningun otro pais llev6 al nuestro de-







--38--
lantera en el desarrollo de sus elements :.i\ ilizadoi :e,
no obstante las desolaloras guerras que se vi5 tf'rz.i-
,do I mantener con los moros, y aun las 1i vinl.i'is
unas contra otras, por el largo espacio de ocho siglos.
En efecto: por mas que busquemos en la lii-tii:,
mercantile de esas grandes nacioaes algun dato que
justifique su actual importancia, como consecuencia
de la que debieran haber tenido en los primeros si-
glos del renacimiento, la mas complete segaridad acu-
de A manifestarnos que Inglaterra, A pesar de su tra-
tado commercial con Haquin, Rey de Noruega, el pri-
mero de sus colecciones que se firm por los aios de
1217, y de los" esfuerzos que hicieron algunos arma-
dores para enviar ciertas naves mercantes los plIr-
tos de nuestras provincias del Norte, es 16 cierto que
hasta ya entrado el siglo XVI no hizo formal comer-
cio en ninguna plaza de Europa: que apesar de la cos-
tumbre, much Antes generalizada en Espaila, Italia
y ciudades Hanseaticas, no consta que en sus puertos
y niercados se hayan admitido c5nsules extranjeros,
hasta que Enrique VI expidi6 su primer nombramien-
to en 1486 A favor del que habia de '.representar los
intereses de su limitado, comercio en la repuiblica ,'1o
Pi.-a: iuh por no tener industrial propia, -;uw laiu, y
products naturales se vendian A flamencos, espano-
les y lombardos, para que los beneficiasen con sus in-
dustrias respectivas; y por ultimo, que mi4ntras el de-
sarrollo de las artes en Espafia hacia tremolar ii.-i;'
bandera mercante por tilos 11:ls mares conocido-', 1 i'a
contratar en el Norte de E'olp;t. teniamos que envai;rI
en conserve nuestras flotas, y armadas en guen'r;, ;'ti
fin de repeler con la fuerza los bruscos ataques que
solian dirigir contra ellas los suibditos ingleses e <:1i
Canal de la Mancha: como que los puertos de ;:|tielki
nacion ent6nces no podrian considerarse en jstii:'a
mas que como guaridas de pirates, sin que sus riYe-,
tuviesen bastante fuerza moral para impedirlo.







-39--
.El aI ,.I, de nuestra importancia commercial y poli-
tica, necesariamente habia de estar basado en la orga-
nizacion civil de todos los-reinos que ahora componen
la monarquia espanola; y pues'nada revela mejor el
verdadero estado de un pais que la historic de su le-
gislacion, fAcil nos sera, comparando, sacar por conse-
;uencia absolute queEspafia supo colocarse a la ca.
beza de todas ltas naciones en la obra de laregenera-
ci&n universal, 4 pesar de haber entrado en su send
con notorias desventajas. .
Aunque a la mano no tuVieramos, que si tenemos,
pruebas irrecusables con que demostrar el origen es-
paiol del primer c6digo mercantil de la edad media;
aquel que comenzando a funcionar entire nuestros con-
tratadores de la costa de Levante, tuvo la gloria de
servir de base a las leyes de Oleron, a las de la Ha n.a.
Teut6nica, las que se hicieron para el active mercado.
de la ciudad de Wisbuy; y a todas, en ,fin, las que re-
gularizaron el 65rden del comercio maritimo hasta los
tiempos mAs cercanos: aunque, por su remota proce-
dencia g6tica, echAramos a un lado la fuerza que dan
A nuestros arguments las leyes del Fuero Juzgo; y
aunque de escasa trascendencia supongamos los c6di-
gos municipales y hasta el Fuero vie)o de Casilla, las
Ordenanzas de D. Jaime I, el Setenario de San Fernan-
do, y el Speculo de su hijo; todavia con el famoso li-
bro de las Partidas, ordenado por el sabio D. Alfonso
en el corto periodo de diez anos, podemos presentar-
nos en legal y muy iiveuntajaila competenpia con las
mAs adelantadas naciou,-; 4if l miundo, seguros de alcan-
zar el triunfo que merece su autor inmortal, como po.
litico legislator y como habil jurisconsulto; puesto que
ni en su epoca,' ni siquiera en otras harto mas avanza-
las, fu6 possible obtener otro cuerpo de derecho tan
general y complete, con arreglo a las necesidades de
los tiempos, ni much m6nos de tan universal tras-
cendencia.







-40-
Es verdad que, para .alcanzar tales ventajas en J
camino de la civilization,, Epai i: quiz" fu4 el priiir
pueblo, centre los modern'os, que comenz6 A, componer
sus lengu:i, vulgares, muchos aios A4ntes de la cat'lica
e fiJ I resa de las Cruzadas. Y no han de limitar la faerza
de ;t:i verdad las usurpaciones que se nos hacen; ]I,,..
aunique tio concedamos con 'toda la f4 necesaria su pro-.
diio+:;, -tr1tii ai'ad 'a las loas rimadas que sirvieron ,1-
prerAio 4 ciertos caballeros gllegos, por su energica
oposicion al tributo de las cien doncellas; y aunque n'.s
parezcan ,le mas reciente data las octavas de arte m, vr
que se suponen hechas inmediatamente de la ctt.,it_',,fH
que larnentan, esto es, de la perdida de Es1'anii ,por la
iuvansi:ii de los sarracenos; todavia podemos preseritar
evidentes pri:>inz:;is le c6mo pertenecen h la lengua
vilh-;ar de Catilln, que no 'a fl'a"iiii,.;i. segun preten-
den sus historiadores, aquellas dos traducciones, 'd la
Biblia una, y otra de las Morales de San Gri','i,,'. que
hize Grimaldo, monge de San Millan en Espafia; ai,
como la 'R,.l,,i,' .h' la'toma de Ei,, en 1095. que otro
minongoe de Selva Mayor escribi6.en romance castellano,
cinumu.la. todavia las dem4s lenguas, except la italiana,
habiaa d.,lo) escasas muestras de vida.
SIinj;tntes trabajos y otros nro m*nos famosos ,iw
dieron A'.iu-is4' ni.-i 4 nuestro idioma, por conduct,, W,1
las T,-,',,, s'de Gonzalo Hermniquez, del Poema del C';I,
de la 'iIstoria de la Iglesia Iriense y de la Cr6nie, l'
_lJfr,.i1 VI, ;triIl.muil;i. no sin fii,1:minntu,, 'a don Pedro,
obispo de Leon, que la compuso '4 los priricipios (d-1
,., XII, pref,:l .:i r: -ii sin d ifiii til la elegancia, flli-
.1iz 'h,,,ilt. y riquteza del gran _c6digo de D. All,",i,;i
de manera que por 61.y por la perseverancia 1,1 rI.v.
en mrpI..'iN:ir la ]ii..ii castellana, apareci6 6st;i .le-'it
entudncs magestuosa y grave en las Sagradas E-crit,-'
ras, enla juri-}pru'l-,:iu. en la filosofia, en la quili,".
en las matemiticas, en la astronomnia, en la pio>i:_i:i y
en l14 histori:i" 7uiere decir, en todas las niatfria 1,110







*-41-
Sla ? .azon fr:iriu.):in1 la m's alta ciencia del s;1lter hu-
Wtl 11.
Pues si todo lo dicho, y harto mgs que omitimos,
prt-p. I el brillante estado de la epoca en que flore-
cieron los Reyes Cat6olicos, sin que a estorbar el de-
senvolvimiento de la civilization fuesen parte los tur-
bulentos tiempos de los Sanchos, Pedros, Enriques y
Juanes: si es cierto asi mismo que, 'a la capacidad-de
Fernando V se debieron los fundamentos de la actual
diplomacia, ciencia ben'6fica por ctyo influjo se modi-
fic6 en el terreno de la political la eterna apelacion al
tribunal de las arms, y en el ;iiwpmoi'de la guerra se
-'aai'zaroni tambien los rudos procedures de la edad
media: si no puede negarse, porque la inteligencia y
la verdadera instruction lo aceptan y proclaman, que
al termninarse el siglo XV de-.i._,lia, en los reins de
Es.~|ai;io los hombres mas eininentes enpolitica, enad-
ministracion, en ciencias morales,, en artes nobles y
'mecanicas, en el cominercio, en la navegacion y en la
militia: porqu6 no hemos de sacar a luz los compro-
bantes de semejante estado, y popularizarlos tanto co-
mo fuerzas humans lo permitan, 'a fin de que la em-
bozada maldad &la entonada igriorante ojeriza de au-
tores extranjeros no explote en contra de la reputacion
e-lt ,.,lIa la natural insuficiencia de las classes mal aco-
modadas 6 m6nos estudiosas; Alas cuales se las repre-
senta la' Esp:ii,-t de todos los, tiermpos coino el pais
mas incivil e inculto, y por lo tantoel m6nos digno de
alcanzar la gran preponderancia que tuvo en la histo-
ri4 d6 las naciones modernas?,
En estos y otros ,]i.-,-, iri;imim nos entretenia-
mas con singular atoncion, cuando acudieron a hacer-
los m4s s61idos nuestros studios relatives al descu-
brirmiento de las l[ierr;ia de Occidente. De antemano
aiiiim,.s ya que un suceso umrailti1..,i habia cambia-
ho a. lfaz del (-*i:miiiri. universal, dando mayores limi-
tis ia gografia:' -a his8toria natural muy vasto te-
-6








-42-
soro de (oioiimipentos iftiles: la quimica nuevo can-
dal' de combinaciones extraias: A la fisica larga ex-
tension de opuestos fen6menos: la astronomia nne-
vos h6misferios y otros sistemas planetarios: 4 la agri-
cultura f6rtil campo de products ben6ficos: a la me-
dicina y a la botanica ricos manantiales de ciencia: a
la navegacion multiple estimulo: a Espafia inmensa
lri, infinito pbder: A,la Religion millones de almas
que estaban sumidas en una ignorancia lastimosa, y
& la civilizacion aida m6nos que el descubrimiento de
un Nuevo-Mundo.
No ignorAbamos tampoco que Ila novedad habia au-
mentado los recelos de las otras naciones euiropeas,
que ya miraban de reojo la grandeza de Espafia, des-
de que nuestra unidad national, comenzara a realizar-
se; antes bien, nos constaba que, por consecuencia de
tan important suceso creciendo las inalas pasiones
contra nuestra preponderancia, los'pueblos todos del
viejo continent se dispusieron a minarla; confiando
a sus malas artes, y al tempo sobre todo, el triunfo que
sus armas les negaban. Y sabiamos tambien que, des-
pues de una.lucha moral de tres largos siglos, cuando
el edificio de nuestra grandeza se habia desplomado
por efectos ,de su propio peso, la intriga y la occasion,
que no la-voluntad y la fuerza, aprovechandose de
nuestras desdichas- locales, y con armas fabricadas en
el arsenal de la calumnia, pusieron t6rmino Ial.domi-
nio espanol en f'oh-, aquellas partiess donde'tantos bie-
nes habiamos'derramado.
Lo que ap6nas alcanzaba nuestra mente era los ma-
quiavelicos medios que a tan infeliz 6 xito se haliat,
concertado; que si en verdad no se ocultaban a la pers-
picacia,mAs vulgar los sordos trabajos de una bastar-
da political: si aleccionados por la -historia de siempte,
escasas dudas ppodriamos'abrigar sobre la envidia que
habia de devorarnos, y si ap6nas, en fin, nos hubiera
ilamado la atencion el que armas extranjeras', sin ca-







-43-
raieteri national, perp pr6digamente auxiliadas por sus
gobiernos respectivos, apoyAran la insurreccion de
alucinados patricios; nunca, hasta que en largas vigi-
lias nos lo ensenaron irrecusables testimonios, pudi-
mos abrigar, ni siquiera presumir la idea, de que en
nuestros propios arguments, y en los her6icos hechos
de los descubridores y pobladores de aqiellas remotas
tierras, afilaran sus hijos las. armas de la odiosidad,
para relegar A la execracion universal la gloria de sus
padres, por fortune imperecedera.
De precipitados 6 inocentes discursos, por el carac-
ter sacerdotal de su autor y por su caridad evangeli-
ca, arfanc6 la eterna declamacion de nuestros calum-
niiadores mAs sistemAticos., Para hacer fAcil la odiosi-
dad contra una nation poderosa que, despues de ha-
ber orientado A las demas en el camino de la c6ultura,
pusiera 4 devocipn del antiguo un rico y vasto conti-
nente; para. estorbar la infiuencia legal que natural-
mente habiamos de ejercer en todo comercio sueesivo,
y para preparar, en fin, la ruina de nuestra adminis-
tracion en aquellos paises que, por legitimos contra-
tos,. naturales herencias, autorizadas concesiones 6 ex-
traordinarios sacrificios de ciencia y caudal habiamos
adquirido, comenzaron A labrar con singular eficacia
el campo del descredito, segando ante todo la historic
de nuestros adelantos.
Sin conciencia propia y con audaz convencimiento
de la agena ignorancia, negaron la accion moral de los
espafioles en el descubrimiento del hemisferio occiden-
tal, por el carActer de extranjero que tenia el hombre
extraordinario que lo propuso A los Reyes Cat61icos:
ycomp, esto solo no bastase para ,acreditar tan absur-
da negative, fingieron y comentaron a su placer ridi-
culos temores y-rebeliones exageradas, que, de haber
sido hechos verdaderos, resultaria la permanencia del
Nuevo-Mundo algunos siglos mas envuelta en las ti-
nieblas de la ignorancia.








-44-
Como los r':.-ilti'1os evideiite.? de la investigation
no 1poi;lit autorizar semejinte, discursos, i rci tion.,
los de nuestros enemigos al terreno mzateril de unil
ju6ri sprui-.enit incivil y biit;air,1;,. Porque, sin ateuder
A las ventajas morales del suceso, condenaron el ,le-?eu-
brimiento ylos esfuerzos del caitoliciis.,i;, cdnmo contra-
rios al'bienestar de una, riza I iij,,leite y'(leoridada; ini,
p,-rqlit su filantropia llevara A -,.iej;ante alieif.,:'iu,ii
las exageraciones de uni estado social senifj;inte al de
los primeros silvje:its .1l4 mundo; sino porqwe espaio-
les eran, y no otros, los que ze haliaian encargailo de
dar A aqu,-.llis infinitas gerites la digiiidil1 de hombres,
que al 'parecer les habin iii:. -,ado ulttu ralezo.
Tehui-ii':, en cuenta los tii:6ip1-.0; y el character pecu-
liar de cada 4poca, fAcil-es preiimir que no arraiga-
rian tampoco.las nuoevas inculpaclones en el espiritu
de las masas.' Tratabase, sobre todo, de ititrotili wir en
un pais desconocido los tiriuvipiis. de una; ieiigioiu
universal, y ademAs participa la empresa de ierti>,
carActer belic"so y aventurero, que todavia ent6nces
domninaba on el corazon de todos los pueblos. A.i fu&
qie el derecho de l- ,.iii4i;- idtitlis qeiltIe iiud6
sancionado por el tribunal de la puiblica opinion; y los'
espa.oles, in vest ilos h:azt con la autoridad pontifiei:a,
continuarnn requiriendo a los hombres del nuevo he-
misferio para introducirlos de paz en la Iglesia Cat,'i-
lica, y abrir al inismo tiempo las puertas de sus go-
seros mercados al general comercio del(6 ii 1n '.
'Desgr:ii':,a'ial:iuient rid er:Al las mansas ovejas del
pastor de Chiapa, aquellas 'iv-e.sa.; razas qile unestrog
'.i1,1:,l.,, hallaron en el camino de sus ilesetbritunien-
tos; Antes los mas `iim;iis uinilst'ti, desde lueg,
su fiera condition; de suerte qu fue ue-slujiola y "no
in'ligeu, la primera 'aum'ie que se .l-'raii, en el Nde-
v.o Miii,,.0). Y como ha sucedido siemlrIe, y han pi.;ii-
ticado i lIs uiqnistadoires de todas las naciies, A hi
bArbara y feroz oposicion de las tribes antrop6ta&ga.:3







-45-
4tf alli tanto albundaban, ti ivierou quoe onitesttr los
rudos acentos de los calones, y los .Iutiles discursii
de las e.ptadas y las picas.
Apegalto a sus creen:.ias, vehemente eni sus discuir-
sos, exagerado en sus quejas, y active en It proiIaga'i-
da de su modo de' ver, no siempi'e claro niequitativo,
acert6 A andar entre' nuestros dg( l'iidr'es cierto
cl6rigo, que siendd harto re.':,:.t:ibile pori su carActer, y
-iiiiA, ticuo por s us tii nt'. iais humanitarian, habia sido,
lo oljstrtnt, uno de los primeros que pusieru A4 con-
ditri-,i de es..lavitu, los humans .Preseuites del des-
(iuriiei-nt4o, traidos por C6olon la Peninsula.
Diera libertabid al.pobre indio de que en S'ilaiii ic;t
ge habia servido ,el estudIiante Bartolom6 Casaus 6
Las-Casas, que ji l1se refiere lo dirho, cierta 6rden
henufica de la gran reina de Castilla dofia I-Aiiel I; y
desde entdnces, coimoquien viuelve en si-de un letar-
go se di6 A la declamacion, no ya sla i1 iente contria la
esclavitud, que de echo y de derecho (queld6 abolidrit,
por repetidas c6dulas, sino contra todo paso ique coni-
dujera A molestar A los indios, siquiera fuese para sa-
carlus del estado salvaje en que los.infelices vegetia-
,ai, dados a hunanis 'saerificios, en nefandos crime-
nes .ngreidos, 6 ignorantet de toda religion que tuvie-
se el IIA. pequefio roce con la q(ie el famoso cl6rigo
estabA sirviendo tan aluciniado.,
BastArale much menos at Chiapense que alguna ac-
cioin foi'rzosuatiieute sostenrida por niuestras tropas en las
nuevas tierras, para clamtnar y reclamar c':n'utra los e-
pi)MIole.s, y hasta cierto punt canonizar 4 1o0- indioiJ'.
Nada 1e imiport6 que 6stos fueran ibs agresores; ni tu-
vo en cuenta el veneno do sus flechas, ni se par6 A
cousidilerair sus bA4rbaros pr'Oi.eleres con los infelices
cristiauos que por acaso irenLdiian. Los a'lelantos de
Ia ,eivilizacion que rei:-lamnaban la (oiicrtreCfii. de
aquellas genes, tampoco influyOroii en Su Animo; ii
nietios hiz,- caso ie los intereses generals del ciomer-







-46-
celo, verdadero elemehto de toda sociedad, para iuav.
. zar sus discursos.
La vehemenciacon que los expuso llegi A fij:-r I
atenicion de los monarchs espanoles; pe-ro l1s onziiy,).
que se hicieron por consejo del P. Las-CUs:. sirmlcr,
,fueron preludios de 'may sangrientas biti t i-h Ln
infelices 1abra':'i:re" que fueron Cumana: lo. nmifrti-
res dominicos y franciscanos de Cubagua, y aqulI,
que en la Florida tuvieron id6ntico fin por ,la har1)AiriH
de los indios; asi como las alteraciones del Darien, y
los escandalos del Peru entire Pizarros y Alvarados,
patentizaron siempre la exageracion de los disieuis-o..
y la ineficacia de los planes con que el Chiapense se
habia propuesto alcanzar la conversion de los p,.ie.ilo.
salvajes de Occidente. Pero aunque alguna.yez, con-
vencido de sus errors, lleg6 a separarse del apo0 tol,-
do que emprendiera, todavia vuelto A desorientar, vol-
vi6 tambien 4 emplearse en nuevas cruzadas contra
los descubridores; y lo que no logr6 con el cr6dito d
Su persuasiva, quiso obtenerlo A fuerza de la arWiitiii-
tacion' mAs agresiva y virulenta.
Sostuvo en pfiblicas controversias, como fun.llaWeL-
to de todos susdiscursos, la injusticia y la ilegialiiadl
de los descubrimientos; que no le condujo el exee",
de su caridad A idea m4nos peregrina: de suerte que,
segun su sentir, el mundo intellectual del siglo XV nn
debia avanzar nunca mas ni un solo paso en el ter,'-
no de los'co#pcimientos humans. Y como este. .rii-
cipio lo apoyabaen los. excess naturales de una guerra
de conquista, atribuy6 tantos y tales crimenes i l'II
conquitadores, que para aceptarlos por veridicos er:i
necesario suponer que la nation espanaola no tenia re-
ligion, ni discipline .civil, ni organization social, ni ge-
rarquias militares, ni respetos intimos que guardar, ni
'siquiera series racionales de muger nacidos y en la do6-
trina catflica amamantados. ,
A los caudillos que mas se. distinguieron por su jiu-







-47-
liticai conciliadora, lo mismo que ', los de opuestos prin-
cipios, nunca cita el Chiapense por sus nombres, sino
que a todos indistintamente llama tiranos. A juzgar
por sus escritos, fu6 tirano D. Grist6bal Colon, tirano,
Bobadilla y tirano el bomendador Ovando: tiranos Die-
go Velazquez y Hernando de Soto, y tiranos tambien
Grijalva y Hernandez de C6rdoba. Al infeliz Vasco
Nuaez de Ralboa no-le sirvi6 de escudo su desdicha
contrA estos y otros epitetos; y al gran Hernan Cort6s
le llama el tirano mayor de la Nueva Espania; aven-
turAndose hasta decir que sobre el incendio de Cholu-
la cantaba el h6roe de Mejico, comno Neron al contem-
plar la sangrienta llama que iluminaba los siete colla-
dos de la iutitu.ti Roma. I I .
Si alguna vez mAs' imparciales historiadores le sa-
lieron al paso, con' Ainimo de corregir sus arguments,
con esta oficiosidad no lograron mAs que afiadir com-
bustibles a la hoguera de su fanatismo. Al doctor Se-
pfiulveda no tuvo reparo en dirigir inmerecidos cargo
ante la magestad del emperador Carlos V: a Oviedo,
elhombre mAs puroy Veridico 'de cuantos administra-
ron publicos intereses, 6' iluminarbn el camino de la
historic, apostrofa con'palabras tales, que el decoro no
permnitiria repetir; y para que, aun rebajando muchos
quilates al caudal de su extremosa caridad, pudieran
,t^iitlen pi6 acusaciones bastantes para hacer odioso
hasta el fin de los siglos un pals que tales m6nstruos
aborta, exagerd, como dicen sus mismos apologistas;
el nfimero de los indios de las Antillas, y luego di6
por absolutamente extinguida la raza, sin quedar uno
siquiera; catequizando el buen religioso la puiblica cre-
dulidad con rigores de su especial invent y fatidicas
escenas jams ocurridas, quo atribuy6 a natural per-
versidad de los conquistadores esparioles.
Es verdad que todo lo dicho no es mas que un pa-
lido bosquejo de los innumerables datos que han de
poner en evidencia el verdadero carA4cter del P. Las-








-48-
C t...s, y nadia en oeiuparaionti de sits errors en algv.-
nis nre.,o-s die arrebato). Mas para que no se atribuyA
a iutetncionala npt is oi el inli'ie Ile aquiiellos, -.in il.
guna l.,prtei;t que lo j.i stifiiiue, iieni.i ser6 e.har el
.sello A la res.'poiluabiliila,.l moral dl Od l bispo. haciendil)
Siberl': p.Ie ritani:lt. Ie inf-,r'uuiru 'l:e la iert tlte .le H -
iuaundo S'oto, que aconte'io en la Fi,,rida, liijo: alque el
alma die aii'uel les'raeiadlo e-,tnlh euo lIos infieruos n.I,
mo mlere.-ia, pues eI 'iuerlpo hliabia ii ierto infelizui'ente
sim 'outel.simiii ,le .- is eu'orin.- lper;tilo.,q).. Con que
Aeiindlo p vblii.u v .ontai ulo A to'as liuees que el iufe-
liz Adlel;iutanlo, enut.re- sn alulm ;l tribunal ':le Dios,
le-puies de haber testai.lo y recibiulu en sain.? jui:.io loI
flltiuios s ac'ramIeutos 'i, ia 2'lesia,. ;teu'lrewos polr vet-
tura ueo.sidladl 'ie aliontonar aqii.i. .oi' o auxilia'nes d],
niitestra opiniuin. otr'.ts p.robn iz;t izasle la-i' iinu, inetilealis
que se encueutraii eu las i.-iri;, .-.lel Imeuuiouai.lo obisinu,
.ilemlpi' qili-e se analicen t'it '.uparen ,on e..iiritn itl,-
l'arcitl Y C'. O jliit'i,,S>o critetrio. I i


'D n ht lt. .-..1~.. ......t.....' ..i .. r I*J..gi. ....... u'~a'' pt
I l lIril. i ri 'Ie .ltJ'' r.1iii i iitu .'ii.. 'ri, el si. 0.1 F 'ipu[. l.'..|
tpdi.i ov y i'illIiitis di.;:u',. l*.l P. Lao i.',-6, ul I i11 ill .,tiill '. pid. *.I.-
t'.ilr i r' piiti t.i.in ,lt II'' prn''i_,'o .l i', ,rdl.,r-- p3i l r lir-, d,- I.I An,-
r.i_& -,II* -,J.. ']- I". d .i I.. .. '- ii. l. ".l1 ri 1*tlj 116r b i j '.ll,' ." y nu litl
p'r el 'h-i.. ,iite h" I I i ,i'-'.,' i'.! _.r]h '' quI' a p[ '[ ,rli l .tb i I1i fi.-
inpn h'l i t.tll & h, -it l I'M . ii h.l,-l iii .. |I ," I .3 l,..lti I- d e gh l ] ',nl pa 1-
n eir" h'l t ,]..l, i 'A l .1"0 1 I. i + i,', i? S' il i.']' I t.,'la"o 'i' :' 1,1,ui" .1 I._,.: ,,
-.tri' h.,rr.t, |reii < ,i': t 2, .rd,. i i 11 1i-u1 'utL1 I i'.,l Itl .'] l 'sr. D F -rn' n-i.. V
:l., pi-A hl, .i /1 I.-A -.ii. ,'i ~'+. -t it.'- .-I N ii i.' 1 [ ,] ..M Ipj ..,, \"
pl,.,t r ioa m illt. 3 0.1 J,.r'r. .|,: ,I ',." 1.. .i .., ; 'II tLIIi.' f' i.ihido 1'11 "I--
P L---'- .i ,litr- o.., *\,- .1 -.ii.r bl., tl i-i .'. ." n .t .ipr..r ,.hii.
, i.. nI' iu.w wo, &]I ti ',.i,, ,I .. :ll.., i l.l.,.'.. ., ,-i bh r,,,.. v P,.,.ri.' do
e I ji 1e;,, 1 ,h ;in r.. ., Im pr- .:,ip .. "t I l i peri '....' ..... h ,i.,. fil ",.J, *1 -" '
,r.-. I, 'ienerti,.- u i.d ": ;. p,..l.ni],. ,qiie .1 ,"I r ;d al e'r.-t, rir 3 m." d'J uni.'ln I"
Prr.:-.li.'il-r i .eril '.ir .r di t11 nflr" ql' e ii'llrt n '.jll, -,IdW i.' -n iplr ol '.
' 1- fl. ttll It] w.ou. j', .'i iai".J.,re.- t ..I 1.-'1.i].:lt., r1i/,.1ii1vrt, IIo i, t il rlh p-u.
' "irifl aeni. 'i E l ,I',,I jEj!l'.,,t.Jui I .ntI .u ., '...... tl'r' .l i'I.. 'i.: .-I ltjlll l ,].I:
.wi'Iiti n r i iir 1 pur d -r I I t-. In C .- it I I" Sefit i r. vr x f p r-i"ir''in""
I" f In .Iit.. I t'" k-"vtid.l ill," ill- mi"]iiprr, i [iji ^.in~i~p l''" -"
;t'r d-- d.,[t -u'nlj -r p'iri i-.tll :r u.-lji, 1'., r i,,r -. d- ,. b b..' E ll,- ul'I,
ii PA p .1.m, q-.i .. d.- &-I f,.o ... .", -i cur tz"l: ,ale nt-ra h-I p-iq nw *irdi,-
.j1 pp .,'h -I m n..r >, 1 ,.- -t, ,l- Il ,-.p.i: ...l'. d Jipr- .- V 1 de( ell-,. la I, "
In fI it. ,ipr" eb'i i ,l; u_. tilalit,< I. i\pi .. r.. T t.W.l., ].. O%\igler" I
d'Jp fi-Io-' ." I B' -.- V/ Prue., l.iii s,,ai t'.,,ip'ir.,l., a'.l Il t_'a'nlrnI'.im : o.i-
i 1h. I T il I ,. .,l.' ,,.IeII.'i p M.: j J,'nl, ,-uj t e "I P L .-('.'"- .,_ y ,.".
,t t,+ i,,ilal<>r .. I,, 1 f l, -jI"'. euidti6 ++t,+ eiiew go;o de It gloria d& Eqpahe







-49-
Coino k tales extrmin' lIlegaron las injuries de los
propio.' de suerte que aim a vxces por causa de ellas
se enendkier." iutestiii. sangrientas discir.1ias, fAcil
f. presimiiir el tono levantado con que continuarian
sms eterilo..- <.l im i-ol"es l)4 ait,',.-. extiranjerii,. pudiendo
.loyl-,, con el testiiimiinii:i le L:i,-('Cas. que desde
Seit(,i',ies hasi,'lo, iii,.eitr- oc-.si,. el fundanmento de to-
(]its las ,aumnias iu ,iit;,his contra el honor de nues-
ti-.\ 1pta'ia. .* *
Sigtiil",. tal vez poirexceso de piedady faltade exa-
' men, el Ohlisip:i D. Fr. Agustin de Padilla: I'6.14 e-n-
cendid,, en 6la :nil:d de su corazon, que hizo',.iuipeime-
trables a su inteligencia las exageraciones I ll (Clhi:;-
pense. Mas -in l,..;ir de su propio siglo y i,'llu kslois.
sightiele, clamaron contra la injusticia de taU ilio-
nos cargos Bernal Diaz del Castillo, Francisco Lopez
de Gomara, Gonzalo Fernandez de Oviedo, Gregorio
Lopez, el'P. Juan de Torres, Antonio de Herrera, Fr.
Prudencio 'de Sandoval, el inca Garcilaso,, el P. Feli-
pe Britz, So]orzano, Pizarro y Orellana, con otros mu-
chos; y aun en nuestros dias el sabio Navarrete, y el
que de la cr6nica de Indias tiene mano, por comision
de la Real Academia de la Historia, ilustre literato y
respectable amigo nuestro Sr. D. Jos6 Amador de 16s
Rios. Mas como quiera que la verdad justificada
raras *veces se someten los discursos de.la envidia,
vu6lvese 4 repetir que de tan siniestras declamacio-
nes- levantaron acta los escritores extranjeros; ceban.-
dose en nuestra deshonra por el mismo camino del
Chiapense, Benzon, Bocalini, Simot Mayolo,. Surio,
Bry, Uvistet, Ramusio, Rossi, Fleurieu, Robertson,
Reynalt, Irving y otros; siendo lo mas singular que
de los nuestros, algunos por falta de estudio, y otros
por hacer alarde de modernas tendencies, no tuvieron
reparo en afirmar 0lo que aquellos erraron, para men-
gua y baldon de la patria en que hemos nacido.
Como de nuestr:i propia casa salieron los primeros
'' 7 a:,







-50-
ataque.s contra los l)rocederes espaioles, ,linddose a
fMbulas'gro.seris. cuando la vierdad no se prestaba al
objeto, uei.'esar'i:uiite el mal habia de ser iontairi-'sc.
y aun se hizo entelmico en todos los paises que mo-
r;iltinnt' nos eran contrai,-;,. y pues tan des(ea,' oIti-
niente se habian abordado las vias de la calumnia, los
que l:ii.ir ellas fiiudL.iba;i en el descr6dito de los espa-
ioles el 6xito de ulteriores inira-s. siguieron comen-
tando a su placer todos los actos de nuestra adminis-
traciori en las tierras occidenfltales; de, manera que la
buena fe algunas veces, pero la ignorancia casi siem-
pre, en intk-c.sa'ilo consorcio con la maldad, se creye-
ron, al fin, relevadas de toda responsabilidad political
y mori1, en cuantas agresiones cometieron contra nues-
tr(os legiie.-" y positives intereses; y asi, donde por acaso
hallaban algo que examiner como dudoso, desde luego
lo condenaban por inicuo; y si nada encontraban en la
conduct de vireyes y gobernadores que fuera censura-
, ble, inventabana lo que mejor cuadraba a sus tendencies,
Antes que consentir en la historia una s,,a I'i,! [ u'i, don-
de no apareciesen gravisimos cargos contra., nosotros.
De aqui tomaron arranque, puvs., las iirniterias que
ingleses, franceses y flamencos ejecutaron sobre nues-
tras 'costas tras-atlAnticas, aun estando en paz abso-
luta con E,-paa ia: porque habiendose presentado tan
odioso el (c;traie:ter de nuestras gentvs a los ojos de la
buena moral, los reyes no se cuidaron de poner coto
#. los desafueros de los armadores sus a-alls; y estos
por su part tampoco anduvieron muy. eh,:ios para
sofocar todo sentimiento ile g'euero il,] y cometer en
los .sjr ;oles que por ,deNgricia prendian, todos l.os
excess, y mu,:1i'.: mas ,le 1o, ,-l\ se atribuian ejecu-
b;i.,:<, en los indi'is: excess que en realidad no habian
Pei-;ti.lo. hasta que de su barbarie dieron muestras los
infinitos pirates de licha.s n;i-iones que infestaron los
mares de Ocidente..
Este y:no otro ifu6 el resultado iue produjeron los







S -. -51-
escritos del P. Las-Oasas; pues ti'mando en I.onside-
racion sus piadosas exageraciones, liegaron gin 6rden
ni razon A sentar la. plant franceses en Ia Florida y
en las islas Tortuga y Espanola; holandeses en Cura-
zao 6 ingleses en Jamaica; sin hacer mnrito de la par-
te de continente que con el tiempo senorearon en el
hemisferio del Norte. Y como sotnijante invasora ve-
cindad no pudiera haberse arraigado en buena paz, por-
que nuestros derechos adquiridos necesariamente ha-
bian de estorbarlo, los nuevos establecimientos toma-
ron tin caracter de sangrienta agresion, que di6 la
Immnidaild el escandaloso espectaculo de los Forban-
tes, Bucanieres y Filibusferos, dignamente capitanea-
dos por Drake, Pierre le Grand, Lolonois, Pi6 de Pa-
lo, Morgan, Pedro Francisco y otrds, cuyos nombres
no se pronuncian jams sin que los efectos del terror
hielen la sangre, 65 los de la indignacion nos la encien-
dan .y den brios hasta contra la memorial de semejan-
tes criminals.
Por escasa impor'tancia que se diera en pecho espa-
Rol al conociiniento de tantos y tan gravisimos erro-
res, es evidence que a lo m6nos se habia de desear otra
vindication en el templado campo del raciocinio; como
que en el de las armas no podrian caber, por grande
que fuese, los innumerables contendientes que se ne-
cesitarian para tomar cuenta de todas y cada una de
Jas injuries que a Espafia se han hecho de algunos si-
glos A esta parte.
En tal virtud comenzamos nuestras areas, y como
ensayo de ellas sacamos de la estampa un libro en el
cual, segun autorizadas opinions, nada omitimos para
dar, a conocer el verdadero estado moral y material,
pivlitico y administrative de la nation espanola, con
arreglo A las diversas fases que tuvo durante el filti-
mo siglo: por manera que, coucurriendo en un punto
dado todos los discursos de dicha obra, pusieron espe-
viallilente en evidencia las fuerzas, solidez y adelau-








-52-
tos, y hasta los defects organicos de nuestra Marina
en los primeros anos d6 la present centuria; y con
ellos el irreusable testimonio de sti anrrl- iilo proce-
der en.las campaaas navales que por entonces se.hi-
cieron en los mares de ambos hemisferios (1).
Los alientos que con este trabajo nos infundieron
aquellos jueces de la institucioh A quienes de antema-
no debiamos los mas positivos datos, animAronnos A
dar la filtima mano A la vindicacion general de nuestro
pais; que ya tehiamos muy adelantada. Mas como
quiera que en esta descollase, como principal objeto,
la de la administration espafiola en el Nuavo M ,miiid,
porque reproduci6ndose los cargos Ide sesenta aios
atrAs, con mengua de la modern civilizacion, era pre-
ciso cruzar las armas con las armas y los arguments
con los arguments, nos embarazaba la falta de cono-
Scimiento prActico que necesitAbamos tener de aquellos
praises; y por lo tanto nos dimos al mar para visitarlos
y examiner el espiritu de sus pasadas y presents con-
diciones; lo cual conseguimos obseivando, inquiriendo
y registrando sus archives mas antiguos; sosteniendo
una correspondencia active 6 ilustrada con todos los
gobernadores de aquellos puntos donde no pudo Ile-
gar nuestra vista por falta de tiempo 5 importancia; y
por ultimo asistiendo personalmente en las ciudades,
en las villas, en los partidos, en los ingenios y en to-
do linage de haciendas rurales; de modo que nuestra.
razon no se torciese y el juicio se orientase, para co-
nocer a fondo la verdadera indole de aquellos territo-
rios y de aquellos pueblos.
Como nuestro carActer particular nos ponia al al-
cance de todos los pareceres y opinions; oimqs y com-
paramos los various arguments que alli se emplean A


(1) Rtfi6rome fa la Historia del combat 'naval de Trafalgar, precedida
por la del renacimiento de la Marina espanola durdnte el siglo XVIII.








-53-
diversos fines por bocas amigas y contrarian; y esti-
mando el valor' intrinseco de cada uno, hallamos tales
sofismas en el nuiw-ro mentor, tan pocos elemientos pa-
ra la defense de sus errors en los Rh s, y tan exce-
lente criterio en .i--ii todos, que desde luego compren-
dimos toda la importaniicia de nuestra obra, si lograba-
mios popularizarla lo miismo entire las genes de reco-
nocida ilustracion como entire las masas proletarias
del campo.
La antigiedad de los principal's archives que se
custodian en la isla de Cuba, alguno de los cuales da-
ta nada m6nos que del siglo XVI, nos ha facilitado
muy bien templadas armas para rebatir uno de los
m6s severos cargos que de largo tiempo se nos hacen,
por lo que se roza con los efectos de la humanidad,
en cuyo terreno tan impiamente se nos trata. (1)
iHemos dicho ya la desgraciada insistencia con que
el Chiapense escribi6 sobre la supuesta ferocidad de
nuestros mayores, y tambien consta que sus discursos
siryieron grandemente para enagenar a Espafia las vo-
l1iutlvts de sus siubditos del nuevo hemisferio. Y en
efecto: con incalificables impresiones de un. resenti-
miento contrario A los vinculos de la naturaleza, ale-
garon filtimamente los criollos del hemisferio Occiden-
tal los exagerados excess de los primeros descubri-
dores y pobladores de dichas tierras, cuando los in-
dios las serioreaban; y no sabemos si por olvido de los
m4s, 6 por un vertigo de locura en casi todos, conde-
naron a los hombres que jams habian atravesado el
AflAntico, de los crinienes que A sus propios padres,
y no a los nuestros, debian en todo caso y siempre in-
justamente atribuirse. Los espauoles del viejo conti-
nente; dando al mnundo un espectaculo de generosidad


(1)' Es el archivo municipal de Trinidad de Cuba; acaso el ainico de la
isla donde so comservan las actas de los primeros cabildos, aunque no, en
muy buen estado.







-54-
nrinva visto, en vez de atribuir La diureza de nuestro
gobierno A los iantecedentes de lo; primeroi e< j :, il;s
que tuerc',n ii, poblar aquellas tier.-'is. if, I[.iresurl,zni
A evidtencir Ilos hechos pasa ,s en e l ,i:.ilio dle 4n If-
galidad, siquiera en desagravio de hla hienr6ia mem',,ri:,
de Pizarro, Velatzqtiuez, Ponce y urt,-is. 1ue i sius nie-
tos a'i:ritlmiii.,:ui: porque siendo ciert 't iii.e lh.s in;is 'ii-
tinguidos patricios del Peru y MWjic', dle (Cuhai v
Puerto-Rico, &c., se precian conjusta razotu ide la sa,-
gre que por-sus venas corre tramniti'la 'le aiuiellos
hres, no parecia bien que la extranjer;i mLilicii iu-
teresara, con siniestra inclinacion. Ilo, i miu tile 1ii-
chos naturales, preiiannientt en ,..,tra ,le sus mi.-),,s,
ejecutorias, y de la glhrio.a fania Ie t-.- los siiu- m;iv: -.*
res; y uinicameute para halagar eni todi c.'as: lo; ins-.
tintos salvages de los Atuey y Can;i:bi: ile i,, (_itj-
canagary y Ponca.
'*as como quiera que el prel'ad.)o de C'hi liii: hubieN
dado por ab-soliutaimeute extinguidla ;t ra;z:, de I ; In-
dios en las islas Antillas y Lucay:is pr hi, ;it,, o ,1:
1543, cuanido su mAs agresivo tratadlo e.seribhia sbrr
estas'materias (1), pusimos todo ,.uidlado, en averi:t.ir
el credito que semejante cargo mierecie.e: peru c0r1
sorpresa ar ilail'e y natural, nos persuadim o n1.,-
lo de la existencia y perfect i-,r.anizairion de los il-
dios en la isla de Cuba, por los misim,, ;ii,'i- y In rt.1,
posteriores A la epoca en que el P. La.)-(. a,,;Lt 1u ,ou-
triari, escrihia, sino t6ml.ieni de sut actual p.erimIrtivuu
en los mismus partidos donde la belit'fii:';a iwuo dle luv
espanoles los reuni6 en los primero. tieupos i-h la Ci'O-
quista, para co:mpartir con ellos losi produitos I(- li


(1) El que titul6 La destruicion de las India.u. p i-, el hali *ie a-.,lnr"1,
los epitetos contra Espafia y los dicterios contra I." ep.-iirl1.. Lo udrpiep''J
dientes de Am6rica en 1820 hicieron en Cadiz un.a r lmpi.'rIn : it''ui I,"
lleto, con l u py.. ,, alu,, ii,,i u[ust. IIt.oi dr buena V1Ir y ,
liiii,.itu gauib ri.vu; p 'rij mwy put eunucedorea de ntiletia histur;a rfIAl
Ner.. Mmuudu.







-55-
teir.. los beneficios de la instriieciou general y hasta
In, h,.nores del pfiblico gobierno.
La influenciaprotectora que'sirvi6d.e norte i fodlo's
los acuerdos, eyes y (ordue;nzas emanadas de la au-
toridad real, para ;rre.glaIr la administration civil y
e',ii'1,iili, '.le ,+aqikiello iaies, no podia tiiw[P oeo lleva r
en si tendencies ceintra ii-is al bienestar ,-,eneril (ite
por ella se procuraba. Los 'Reyes Cat6licos hahiau idla-
do el 1rrilner paso en el (?auiii,:, del pro'tector;ilo.: para
mantener devotas a la corona de Castilla las diversas
razas in1i,-'eiIas de los nuevos territories, y t:I nbin-'
para dar A los regimientos y municipios toda la fuer-
za nutritiva'que nec-esitabati, por las vias de la frater-
nidad, el deskirr,'llo de la poblacion y los adel.nts de
su miutuo comercio. Sigieron las proil.pias tendencies
los monarcassucesivos hasta los tempos atiuial.-,[ IperI,
con tal ;al:,munl;tui;,. de beneficios en pr6 de los natu-
rales, y con tan meditadas precauciones para v'ata'uti-
zaj el buen trato de las nuevas razas iiIp)rhiti-s do
muy lejanos cIinwas, que la may's leve. comparacion le-
gislativa es suficiente para rihr las ventajas quo al-
canzaban en nuestros territories, sobre todas las otras
genes subordinadas las demas naciones.
En tal concept' lleg6 A suceder 16 que era de espe-
ra.l, en virtud de la regilarida'.] quie sustitufy al de-
s6rden natural de las primeras contrataciones; quiere
decir, que alli donde la poblacion indigena llevaba a
los colonos espanoles.una superii'ii'l1 numerica real
y efectiva, no solamente no se extingui6, sino que hu-
bo de multiplicarse con asombrosa rapidez; pi',r efecto
de los auevos products alimenticio; imiportfir's sus
tierras, y del 6rdea que so introdujo en su organiza-
cion, en sus costumbres y hasta en las condiciones
naturals de su germen y de su vida. Es verdad que
en las islas avanzalans al Este del nutevo Ciutlineite.
donde estan encilavadilas las po-,esi,-.ue- que aun entire
ellas eonuservanios. se verific6, sin dispute, una disni-







-56-
nucion muy inar:aida en los indios que antes las hihi-
taban: pero aunque se ha de probar, con datns :ifi.i-
les y convincentes testimpnios, que eLnimero primi-
tivo no era tal como supone el mal informado Chia-
pense, ni su extincion tan rApida y absolute como ase-
guran sus continuadores, todavia las causes naturales
de dicha disminucion han de saltar tana la vista, que
al fin se convenzan, aun los mas incre"dulos, de la glo-
ria que nqs toca en Ael nejoramiento de la raza ,lip
ahora compone la poblacion de nuestras islas.
Ni otra cosa podia .suceder, en- virtud de la legis.
lacion especial que para el Nuevo Mundo se fuW copi.
lando, hasta componer el famoso c6digo de Indias; cu-
yo contenido, en la parte que corresponde A los extre-
mos apuntados, ha sido objeto de grades alabanzas
para cuantos se han' dado A comentarlo, sin exceptuar
A los mismos autores que mas Agriamente censuran la
administration espaaola en aquellos territories.
No hay duda, y just es confesarlo, que algunoS 4u-
nares, efecto de las epocas infantiles por donde carn-
n6 A su estado actual la cieficia econdmica, motivaron
en ciertos tiempos de larga duracion el V U'iI:,Linient,
a que llegaron a reducirse nuestras contrataciones en
el nuevo hemisferio; siendo causa de la i'"i1peri, ,,
que, por vias ilegales, adquirieron ciertas I-ojp;i',
extranjeras, con notable menoscabo de los intereses
de Espaia.' Pero no hemos de negar que asi que los
ensayos de nuevos y luminosos principios concurrie-
ron, con un resultado uniform, A elevar a ciencia po-
sitiva la que constituye 'la gloria de Colvert, Pombal,
Benthan, Filangieri, Flores Estrada, Bona y otr:'.- sa-
bios economists de los tiempos modernos, ninguna
reform ben6fica se neg6 a los adelantos de nues-
tras provincias tras-atl;nticas, y el comercio y la ci-
vilizacion ensancharon la esfera de su .vida, hasta el
mayor grado de prosperidad que las circunstancias lo-
cales y los tiempos permitieron 4 los espaioles de







:, -- 7- '
;1u1bs muudos. La abolition de las fltas y la habili-
taci,,u de toilos los puertos tiles al trafico: la si'pre-
sion die los registros y la di.riiuui,,u de IQS dere-
dhos: el, fomento de. la agrivIiiltit';I y de la iIId Lst.iati:
la costruceipon' de c6modas vias:, el aumento de la po-
ahi.nl y iodas las demas circunstancias trie dieron
tan, singular aspect A los glurio,-s, reinados de Fer-
nando VI y Carl6s 'III, ,t'ei2iran con, sobrada .elo-
cuencia los desvelos del gobierno ,i;l,*I;t ,,. I"atia mejo-
rarla indole de todps los 1iue1bl:uis quo i a-ii itflijo be-
n6fico estaban subordinados.
Aunque no dij6ramos nada, que si diremos much,
del impulse que recibieron en, los elemientos de su
vida n:ItuI'al nuestros dominios del Nuevo ,M0Iwi':.1,
nos bastaria hacer uso de los numeros p6r lo t,:,,int:-.'
4 a1 isla de .Cuba para, probar: que la 1rll;t-cvion que
a los iltnios del siglo XVII ho contaba mas airiba
de 15,000 almas de gene blanca: que al comenzarse
el fitiiao tercio del siglo 'XVIII apefas llegaba' su
total ,de todaslas razas a 172,000, ,y que hoy arroja
de su estadistica cerca de, 1.400,000' habitantes, "no
puode menos de hallarse' regida por un sistema alta-
mente favorecedor, A pesar de cuanto digan, en con-
tra esos declamnailoresrutinario.s, que ni siquiera se
aivergUenzan. por ignoriiite', de la vi.iloarilhn 0 de sus
airgunientos.
Patra llevar 4 oabo el pensamiento flue de aligunos
aos atrAs nos preocupa, regularizamos, al fin, nues-
tros trabajos; y. asi de los que hemns referid:,,como
de los coleecionados en virtue de lhis postreras inva-
siones, reunimos eji un solo cuerpo de do.erinia tanto
caudal de ilitstrtecion cuanto basta para poner al ni-
vel de toda caluminia la defense de nuestra hionrai.
an eh la mas. limitada inteligencia. Y torque el r-
den es el primer elmento de todas las ciencias de la
vila, pata que por su falta no se trastornen las ideas,
con perjuicio del objeto a que aspirant, Seepai'rairouse
8 ,







-58-
las &6pocas naturales de la vindicacion general en trec
parites relativas, de suerte que cada una de por. si 6
todias juntas puedan funicionar en el- terreno diiil
los cargos se nos hagan.
Oomprende la primera todo lo concerniente al. .s-
tado de la civilizacion europea, desde su 'euniiK.,ii-
to hasta la 4poca en, que. se- descubrieron las tierras
i,(cidentali-.: 'porque habiendose Iii t;i- I, de ainenguar
las circunstancias sociales, cientificas y political en
que se hallaba nuestra patria cuatido se verifico tan
portentoso suceso, buefio sera, comparando, sacar las
consecuencias favorable que nos toquen, con arreglo
a' lo que ent6nees existia, y ver si p9r ventura 6ra-
nios nosotros a la sazon l'6s mas aptos y dignos de
llevarlo a. cabo
La segunda parte de la obra susodicha comienza
con la higtoria del descubrimiento del Nuevo M,..
no para seguirla en todos sus hechos y ",.'if,,.i,.,r,.-.
sino para aclarar en ella los mas dudosos, y aquellas,
manifiestas usurpaciones con Ique se trata de rebajar
la inmensa gloria qpie nos toca por tan maravilloso
episodio de i liistoria del universe.
A los que nos arguyan conr la supuesta ihilliai.i.,.
de nuestros navegantes, les contestaremos con lds
viajes di vizcainos A las parties mas avanzadas del
N. 0. de Europa. y de anridaluces, mallorquines y ca-
talanes a. los mas abrasados e incdgnitos climax del
hemisferio austral, aun antes que purtioit e .-; y si
por vent uira nos quisieren salir al paso de' la realidad
con los descubrimientos verificados' por normandos
en'los siglos de la edad media, iio.tro.- a:.-arr'D,:,"
mayor .derecho de .primacia; ya presentando las pro1ii-
bilidades que existen relatives al conocimiento que tu-
vierondel Nuevo Mundo-los espa6oles maji el dominion
de Cai tago. 6 bien aduciendo como irrecistalile prueba
la profecia de S4neca, espaiUol, por cuanto pudiera es-
tar basada en los 'onoeiuiento:.: etntii,:.e- xiteiitt.-.







-59--
E: esta subdivision do los trabajos indiciidois for-
zoso sera entrar en consideraciones filos6ficas, por si
la antoreha de la raz,'u consigu6 disipar las tinieblas
de la i,.tirania agresiva que, por un exceso de ab-
surda filantropia, se atreve calificar el descubri-
iniento de dichas parties de America como contrarin .4
laW conveniencias sociales de amberis'lieisf-rios. Tam-
bien se patentizarAn los beneficios que, resultaron a'
hha l-ninidad de '._mijuit sii,:.,.-i; y, aun se expon-
drAn con datos justificatiyos las aplicaciones fitiles, y
los importantes in'eiit-os que si ,]npoy"rin por lo es-
u.ii,,l,-, y selexplotaron en los demas paises i.ivilizn-
dos,, en virtud de las mayores niecesidades que inme-
litiitjiloiitim. sinrtieron, para poner al nivel de los des-
'cubrimientos modernos el i-i, id;l de las c i(.-i.ias co-
nocidas, y de las que nuevamente se.ofrecier.,n a la
liiteligeniii'a; humlana.
Como centro general y mayor c.uerp'o que es de la
obra, se anotaran asimisimo en dicha segunda parte
todas las especies.injuriosas que se hallon esparcidas,
en los historiadores extranjeros contra la administra-
cion (e-p; ii)l,. en sus tierras oi.-identales; y por si el
espiriti nos ayuda-y el juicio no nos abandon, inten-
taremos probar las equivo, n -I.i? en que llegaron A
,incurrir aquellos de InuestrIS ei-ritores qu.e, por os-
-e iitatr crcencias mal liriueidtah v allieaciones extem-
ioi.)liina:., 6 pbr descuidar absolntamente el exAmen
.I. l.i \ei',lad, in-iit;aron la i:?,iiUela de .enciclopedistas y
lil;i.,)f' ultramontanos., en el acto de condenar nues-
tra mission civilizad,,ira en el liemiisferii ori',-i:h-i.l: 6
,:,- se dejaron ir'or las sells ildl inal, sin cornm-
ljirender lOs.falsos intereses de que, incautos, se ha-
cian tan- d6ciles icstrumentos.
L,, que constitrye ]a tel.era y uiltima parte .de las
mencionadas areas es cuanto concierne A. las cuestio-
nes de actualidad que .furtivamente se discuten; p)ero
:.irluqute esta sea la parte .,mAs accidental y aceesoriiia









de nue.tro trlabajo, no pporeeso dejara tie anilizar fia-
s6dficamente todo lo quie, se refiere A la insui"ii'eeiorj
inidependencia de las que eirau en otro ,tiempo nii?-
tras pr:IOVmeia-s tras-athinticas.
Considerando los heclios en las' mas elevadas esfe.
r:hs de la political, ya se debe suponer que res.petiU:1-
mos 1.,,i exiktente. Pero aunque alguna vez 'entremos
en coimparaciones posiivas, para scar legitiim;i c.,r[-
secuencias eontra la realization de fant4stico \in\-
que en otras comarcas se 'aarician, tddavi4 el diA,:,i
ylos. nieins. deseos que naturalmente nios animman eii
favor de la sangre esabiohli, que eircula por el nuevo'
continente, pondrxn just limited al discurso; a fin do
no agravar con odiosos recuerdos el estatdv, ,ifliitiv,
de un cou.siderai:bl imer, de nuestros liermin,,';1. E:
verdad que semejante conduct resaltarA en i
todos los capitulos de nuestro desagravio. Quien'die-
fiende la propia honra es porque sabe re-ipetairla age-
na; y los ina4s duros a iustrofes, sobre s.-ti iiidignos, no
aihadiianu un solo quilate a la verdad, donde quiera
que la expongamos con pruebas indes1tructibiles.
Endrando en las diferencias que pueden existir, dis-
cutibles entre el goh;iiiri, esaiiol y'algunos de, sus
s-6ubditi,- del INuevo Mundo, el derecho, y la conve-
niencia de ambas parties, exptiestos con franqiieza y
lealt:id, harAn la apologia de nuestri.st prioceileres. La
historic de los h.liios, con felihaientes (latos couiprn'-
bada: ra comparacion de las '4ppcas mas 6 m4nos ?x-
.pansivas en el terreno irioliti econdmico en que ahora e lihallau nuestras Antillas;
libressus, moradores detodlo vejiiiei y participe d.
todo benefii.io': con la nua. aruaplia intlten(.ia moral eil
la pfibliea adwinis't racin. y3 siempi'e ateud-idos en 1,.i
mas altos consejos, por 0oiluetio de sus juntags. muni-
cipalesy econ6micas, uos han de iproporionar, .s-i
grand esfulerzo, argumieuto.) Lurero-soU para dstrdir
1o:I siniestros cargos ilue diariamente se V69 hatceii









oer escritores altahnene intere.ados en nijestro des-
credito. (1) .
El c-hmulo de viciog que se supone ari-igado ei
los ramos'do la economic y del derecho judicial I, ro-
ducireimo_ a la itulidad, i:'omi.araiino nuestros errores
oilu los que.se adv ierten cada dia en t,:.i:,s los ,lema.
puebllos del mundo,, si4 esceptuar I ]a l.ri.pia Espa;i a
Pii su natural territorio. Y por loque haco A la des-
igualdad de los dorel:.h,,,.' politicos, tan iniauta meiit'.
:Ileg;-ti: por algiiiii.1, tuiny pocos, para evideini(Jr el
emoslosiriivi:rde la madre lpatria, tambien ;iUliittair.-
ri os los rog utinetitos naturals que, por ulnsiileraciu,-
nes de utilidad local y por los mas dtos, principioi de
t,-iii a justicia, noShan d-le relevit r del que. parece,
sin pI:reovio examen; el ,laIrgjo iAs roizinialie entke to-
,oo; lhs que de l:tiinos afos A esta part senos ban
,]iri.rihl -
N'o -e t4es>.ondh1ri ipor eso 'A. una inteligencia clara
que, aun despiies de lo dicho, quedan en pie esas
,leslunii rautite: teorias con que los modernos fil'soffots
li;iu queriido encargarse.de lo que se llama airreglo u-
niversal de las uniciotnalidaides natuiriles. MIas' como
,ilera que la indeiieiden(:ia de los pueblosl,pequehos
es una vana quiineimi, si por desdicih a otroI mIas l:,odero-
,., lie,:en servir de u t ilidai rico- nocila; V ,o1 otra par-
te his anexines lian sinjl.ihlizado de ordilnaio la conm-
pleta i'renuncia de todos, los derechos, iniluso el de la
misnma natmu'aleza lietn' podra ser que el caudaal de
ueitr"-, discursos, dedica,,', {\ esta parte de la ubra',
l's haga rebosar del paipel: y -altar la iiteligenciht, siii
necesidad de que todos queden escrit:s, ni siquiera
pra ilustrar sobre ol astnt, las gpner;cio:nes que
haii de sucedeniios. .
*'* .1b ,n,'IT~ r* v ,n r., *. ~ ,'ho
7 + .

,It'.-ls.:lu lae U1ltramur basta b.o.v de~de .qUe ,d ev.1rib1ilfstAa Wl-rf..:r :la; I cri cu IF.9 v lap qu-
'P at e r-,lu,'l.. para baTtr ltmblt.,n. d.'tnneirlr la bueuR 1'6 'Je ue,'?6tmuN h.rgumnDt:h y
I', .elk r.-i d-i.v. dr:a. l rIa *i ...t.i,- clrta mat.rAa prfmildi el z rie troen la Metrkiprl.







-62-
Aunqiiiiiue una experiencia. general no sea el norte ab-:
soluto de nuestros trabajos, puesto que para ordonar-
los se hayan gasti.'?lo algunos anos iiHle.-. sinomitir
studio ni consulta que pudieran concurrir su. perfec-
i-.uaiuninti-e_. tambien en ellos se darA cuenta de los
ilesrl,-,s que el podei ha tenido, y sigue teniendo, pa-
ra ,uuci.erti- rel:sistema nimAs uitil la'ldmiiactriii,
de, nuestras provincias uiltriaiiminii.. La ujeai-iun de
un consejo 'especial, enf que mas particiilarmente se
traten las necesidades de nuestras Antillas: apiieil,.i-
proyectos de suma traLeeii'ewi:ti que la ciencia eeo-
n.6mica ha presentado al pfhblico eNAmen, como prelu-
dia de infinitos bienes para uno de los mas imhnportan-'
tes ramos de la agriculture cubana: el singular cui-
dado con i',e diiaiameintIe se estimula el fi.iiint,: i]I
la poblacion, eximiendo las idustris de toda clause de
thiuit".'-, y facilitando a los nuevos pbbladbres las ma-
yor0s _arinatias: y la gravedad con que se ha a.,it,1',
yaeen el gobierno muperion, el pensamiento de rear un
mihisterio especial de Ultramar, si por acasp. fuese
,: :rl,:. todo ha de v:.i:,ni.i.ri en un punto dado, larvi
rechazarili'iai-rntte losgritos de la i.lilii:.wia. (1)
Finmlmeiwit-, cerrara las postreras.columnas de 6los
trabajos enuu,.iiuhq.: un. re .na hist6rica de las ulti-
mas agresiones que a iniiuo ariinada bi' iicierni en la
isl1( ile Cuba; y pues familiarizados (staiios .-i,1a fli-
josofia deo 1h) tii.rra, no "limeft,. se analizaran den-
'tro de Ia ciencia las ioperaciones ya pr$1tic;itla-, 1 no
que tam1lin habran.de exponerse l6s sistemas de do-
fensa ma4s adaltilte- 4A los recursos y fi m nuii t mt'.i-
ral de dicha isla. ,
Examianido con ilipai,.i;,iUl .i l elespiritu y- ca-
racter ieeuiinr de ,suz ttiiihsle sQ pondra en evi-

1'," ..r.)t. ,r, ,-.ui .i .-r. T ..... ;,, .. ,.1 i. el MinisteriadeUltranlar en t
-i,,i'. , ua u .d a. .- ir _. -,l .j. r. .1 u r itaw.. .rfectaunent, .%. .i d;., i
.;,il.l tr-ri- i..-.:i- r ia.la CPUI C.. ..,4 .. 1 C'.r tltramar '" .ii *.







-63-
dencia la escasez de- meidios con que cuenta la ambi-
cion extranjera dentro del pais codiciado, en'virtud
del cort9: nu'niero de sus adeptos, yde .las favora-
bles ,fii', i'-ii :. de los otros en pr6 de lo existente; y
thmbien se hard ver a la luz de la razon, aunque el
fanatismo do unos y el receld de .,otrnsno permitan
la mayor claridad ta la inteligencia de todos, cuan
,ip :'-ili: es ,que, por la action agresiva de tal. 6 cual
i:ui'rir', de irisurgentes, pueda vacilar en aquela is-
la la existencia del gobierno espaiol, hoy que el, es-
ti.l", politico .y. econ6mico de la Pentisutla nbs coloca
como nacioen' Auna altura no muy v illfi;i.lil.
En virtud del important encargoque hqu ,i.- ,u-.n-
tar en el public p'alenque de nuestra mw::inialidad
una obra de- semejante caracter, fuera oficioso, enume-
rar las ventajas que sus iloi.-tihia! han 'de reporter 'a
la, salud moral de nuestras provincias del. Nuevo
Mundo. La hii"iii-, que desde Herodoto hasta La
Martiie viene .-:iwl:o el libro de la eqXierleciai cs-
crita, y como tal considerada antorcha de la mente,
saldra a disputar palmo a',l.cni eltorreno de' la
verdad aY nuestros calumniadores:, y pues no setrata
de vanas declamnaciones y argumeitos filos6ficos, si-
nb de hechos probados, con irrecusables testimonios,
la claridad que se difunda por las masas populares se-
ri6., el mejbr preservativo eontra las i-,.,ctinas que se
afananpoir hace-Ia revolution m ,orl, y 1poiner expedi-
to 1 ea:p'i:i de la guerra.
Por fortune l's 1,'niifi,, han profesado
siempre la maxima de prevenir y estorbar eL-xtra-
vio de la razon, antes que sea iiee.-.ari,: el castigo; y
en Espaiia, donde todo sentimiento human ha fruv-
tificado, por los mayores grados de reli-giosidad que
nos han distinguido entire todos los pueblos del orbe,
cuantos monarcas contamos, desde una .;aotra Isabel,
han tenido especial cuidado de facilitar la publicidad
a las ideas ben6ficas, y despertar con elas el patrio-








tismo de4 sm kijos, cuando el discurso quiso apartar.
se de la$ vias conei1iadoras. :
La protection que esta obra ha; merecido 4 los ph-
blicos poderes. es un testimonio irrefragable de tai
cousoladora do, trina; y aunque la insignificancia dpi
nouibre que va la pi6 de esta Memoria no piudiera ga-
ran'tizar el desemnipeio do los trabajos. es lo eierto
quo, habiendose emprendido con el beneplicito del go-
bierno de S. M. y continuado alla eni Occidente con
el m6s decidido apoyo de la primera autoridad de la
isla de'Cuba, parece en v erdad comi que se continfia
la action benfiea de los Felipes con los Padilla, Estra-
da, Mendoza. Melo y3 Moneada; la de los CArlos, bon
los Becattini, Flores Feij6o& y Vargas Poliee; y la de
los Fernaudos con los Ulloa, Juan, Capmany y Na.
varrete' que no. A m6nos alta protection pudiera de-
berse el brillo de tales g6nios.
Pero atiunque los Limites do nuestra inteligencia no
puedain abarcar la ancha extension de tan espinsa
tarea: por m's q(ue I.a inexperiencia de los anios y la
distancia a'que se hallain tile nuestra vulgaridad las
esferas del poder administrative, nos estorben con fre-
cuencia 1 inspiration de mejores discursos, todavia
con los que esten a nuestro alcance habremnos presta-
do un, servicmio inmenso 4 la pat ria de ambos ,iunidos;
y animados y satisfechos con el bien quer pueda cau-
sar a la hiumind id la pureza de nutestra doctriua. con-
cluiremos honran.lo ]a alta vision de nuestro; aposto-
ltdo, por el brillante camino de la verdad y de la jus-
tieiaeterna.

















S / / "

COLON Y ALONSO $ANCHEZE

S A i iAunque parece clard el c-a-n de I&a
m-r.i .1 i l. p .rq.i' los h.l'brel di-
_, / 11 !,f .. 't?",U Y l1. &J,? IO1V-plnj1..
. 1...:~. -ri *.... .I l. p.r,,er iF .o.ranrL- Ba.)
r ii *in 5i n .-['I ra..
Ilnio. Lib. V. cap. II de Hfst. .at.

Cierto es (que si la proposition del ..hio fi.l6sofo y
iainralist;ia pudiera muy bien poner. 4coiitriliuiciOn
rde just arrelipentinlieuto el caudal de mi iusiufi'.iencia.
todavia por lo que hace. '4 las (caiusi.n.. fldoiile qiiell.
40 afirma. apelo al trihibnial de la iinj'ircitilidad,. con
los te-timionin, de nliai conciencia: lues auutiIiie de la
i, pefliipiez de mi ing6nio y cortas letros'que ,lecaizo
se, er"fif 1ue, bien a mi pesar, la primera iarte del
lir-u"iento, Pti lQ de la el e giuda. agents probauzfi? a-
,ul.irdiAn en ri a; quoi; e no por los campos e1 la
libu'v imoJginacion ha dOP correr i dlis:-iir.'-o.; antes., Su-
jeto al ,yugo de la historia, en cuanito errare decliuara
s5u ii(voluntario delito, en las' autoridades que oIn ha,
yanm ctivado. ,
En virtud deo dibcho, yporque el asunto especial
de este capitulo no admit dlilacionles, que hartas pa-
decid el hb6roe que, lo inspira, tiempo es ya de poner
la vista en el descuLirimiento de estas uIndias"OOc-
cideutales: no, para Irel)roiducir cansadas uoticias, :ie
9







-66-
el mundo olvida ya por no hastiarse; sino para de'
lindar los, derechos que en la gloria del suceso nos,
tocan, entresacandolos iguhluiente del floridojardin
del entiiuiasmo patrio, y del eseInbroso terren6 de la
Omnlacion y de Ia envidia., "
Bien s% yo que -entre el va'iveu de opinions c,,i-
trarias que se exponen cada dia para dar calor ai vul-
gares afectos, flaco lie de andar con la mi:i., por ,-
crIdito que ya muy justameiite gozan las bt ras; uta1.
porque ellas- no van conformes, antes caminan iauj
sueltas y .tpartadas 'corn si entire si niniiugm ri..l tuviesen, aun llego A fiigurarimeque podr6 entrar c-'1
ventajas muy marcadas por entire la confusion de'a-
quellas que asi se tropiezan discordes; para -i.,:.iii
a c<;1l una sus verdaderos limits, y ver si en lo p-
sible 6stA el lierni:tnar]i-; aunque much recelo que
han.de continu'ar en 10o sucesivo tan torcidas qomo
ahora: que en verdad, de tan heterogeneas (oiiniron.
mal se polra formuar in ar",niento -on.luvyente y,
gusto de todos.
Ypara que se vea cuin so.alidien.te apoyad (i rv
(n l0o que llevo dieho, conviene si:,er: que por ]o re-
peetivo al descubrimiefito deesta-cuarta lparte dil
mundo,m4s generaliiente atribuido a (C'ristuhal C"-
ion, que con ayul.a de espanoles lo hizoJ no -olait6i-
te se encuentran doetisimioslibiros que tratan de r-
bajar su rnmrito. atriluyc'ndniob en su propia epoca i
dlistinta persona; sino que tambien se ha querido ,ls-
virtuario -or entero, deniunmiando a la historic los
viaje, ai estas partes de -muy antiguos argonuutit,
de-se las ms septentrionalesde'Europa. y no e,
anteriores quL le de quinientos anos a aquellos en t uo,
por las capitulaciones de Santa Fe, vino la de Jesiu-
cristo A arraigarse en 'el nuevo hemisferio de O-
cidente.
Tambien, para que en el atrevido despojo detanta
gloria no isaliera el Urroe principal en peor estado quii







_67-
sus generosos piretctoires, la injusta parcialidad se es-
e'r enn amontonar gran caudal de falsa erudicion y
torpe filosofia, lretendieiindo,. menguada, destruir, no
ya solamente la ciencia del saber que en nuestros ma-
rineros del siglo XV concurria, ni el'm4rito de su es-
pontinea y entusiasta adlhesioii A un p.royecto cuya
]fdihida,1 sospechaban, aunque su teoria. no les fuese
iiniliari: sino hasta el valor de tantos 'i 2los helreih-lo
en Eu';iia icondiarios experiments de su temple.
, fin de proceder separadamente en el esclareci-
iiiPnti- ile las diversas parties que couipo.Ien estas in-
vestigaciones, par6ceme cou yen lent e em inpeza r escudri-
,.ri1 n-i) las.verdaderas causes que inspirar'ii a Colon tsu
Iorhiusa hazaia; -pues est,, no solamente es cuniplide-
ro y just a la fama iilpereeeilera de tan hlibil descu-
btidor, sino que tambien ha. de fIortificar la (queILe S, de-
e. se pfeteni
i i ieiiestro n- avegantes, cuyo des'reilit se preteri-
de; pues cuanta mayor -scnriilal aparezca'en la expo-
sicion de la eiipresia, tant, in-,i se evidencearo.el valor
de, los que A ella se entregaron por la opinion de un
solo hombre y extranjero.
NI) cumple A mi objeto deslindar en este lilro
o16s trminos mas -eridicos de .la patria de Colon, tan
'.ien tie FlPIutadi',, cuiiind,, inn'S teriniuiintes se de-
,inblara eiinsu testamento (1); ni m6nos ocuparme
de su vida mas al14 de los lugares en que se identi-
fi.a c,-, la historic de nuestra patria. Mas piorque 4
la iiaio se me yiene Iierta noticia que en el archive
gfii ra] de la Corona-de Aragon hube de adquirir en
Bareolona el ari' de 185.0, por indieacion de mi ami-
D. Jos6 Maria Mayolas, ofi,:ial del mnsmo, la
cual no he visto citada enningun itrIJ, lil,'ro, quie-
ro que se sepa:que-l;a irofesiion de marinerosen los
a4cendientes del Almirante no data. de aquel otio


[1] Nuvarrete: Coleceion de viajes.








-68- ,
Colon, tio del que vultganrmente llanmiban el6. oo, y
cou el cual salih5 a la mar nuestro D. Cri'stobal much
aute q dejque iaqluel andii vieiee al servicio del rey de
Francia .(1); pues ya en'el me- de setiembre de,.1390
an lhIa oftro Coloh- doe-G4nova mandando una nave que.
hacia el comercio entire las eiudades de Levante, co-
mb se evideincia por la mencionada notitia qupe aasi di-
ce: txMArfes, A 12 de 'setiimbre partid la nave d'eii
Sola para Alejandria y arrib6 de .GenoVa lade'N..
Colon (2):)) y mAs 'adeante,, en las noticias del 7 de
nivicuiflre 'se habla de otro del. nmismo apIelldo que
venia deAlgner. y 6ste sele distingue enel propio
diario municipal con el adjetivo de el mior;ide suer-
te que no pudiera suponerse ser el mismo con quie
mAs-d6.setenta anos despues navegaba el Almirante.
Dejaiiu A un ldo esta ,otici.ia, no tan indiferente
que no. pruebe la intimidad qu-e' esta fim ilia de los,
Colbnes tenia ya de 1.1rgo- t iemjios cc-n nUestra pAtria,
vuelvo al asuntb principal 'del D. C'isto6'1" l. que'por
s:u bitnia f:ortiuua tuvo oI:.-aision de avecindarse tempo-
ralmente en las islas de la ML, deia y Puerto-Santo, de
port-iigupes.. hasta hoy sefioren,:l; s: en las eial es, co-
uiO quiera qu6 entdnces se agi'tae mas 'que nunca la
cuestjon de loqs descubrimientos, por la situation geo-
griii.a que tenian respect a ellos en la-" aiguas del
: o -ha An da- Ll d e o
Athilntiic, no hay duda tit-e delji iiuestri, hermoico
ietinure'o :.i:inunicar, con hiAbiles pilots y ejereita-
dos mariuiero, aei.icianulo el lproyecto que habia de
dar tanta fama /a su ,-mil:ir-, como gloria impereeede-
rai-la corona Ile Castillait 1 .
Si'l1e0i:, de .lar CredtitI- ;Il imiy levantado con que
el .Almniranti:- se ilisli in'.'u, ii Uin-1te su vida, no hay du-
da en ,ue tolos li.s fnnilamtientos desu empresa, des-


XJ.r D. Fernando Colon: Historiadel -Almirantey cap. I.-Zurita: Anales de Aragon, lib.
[2] Dimars 12 de septembre partich lanan d' 4r Sl, prr n.r Al ad .dia. r arriba de .
G6nova la nau de N. Colom. (Dietariis del Archivo lMwtI. 'p-4 d, Bir 1- ".' 1









-69-
pues del estiminulo natural, que la coQmun novedad de la
6poca despertaria en Animo tan metitorio y aficionado
6,navalges pe'l'n:.iones, se hallan apoyados en elcau-
dalde suQ estu'lios. Porque habiendo cursado.las cien-
cias naturales en la famosa universidad de Pa-via (1),
y salido de ella tan a ficionalo a las buenas letras como
docto en sn interpretacion, sobradamente oscura en-
t6nces por lo que se pponia lo mis veri'licio A los coio-
cimientos existentes, tuvo o.-asi.ion de aprender en S&
neca sunl.i ines profecias; en 'Pittii ,-, ,, Arist6teles,
Etrl-il'on y otros muchos hasta REziil1unido Liili.i, Ii es-
f i iii dt--, ,l globo terraqueo: en Plinio, Nearco Helia-
coy Julio Gapitolino la proximidad de las costas o-
puestas. de Eiroplai y Asia (2); finalmente, en los an-
teriores y en otros fil6sofos hasta el maestro Pablo
Tosc;auelliy en sus propios viajes. lais r'eg'iotne' hi-
perb6reas'del Norte y A las t6rridas de la zona equi-
nocial' la posibilidad' de surcar' la gran extension



lj Apr-iJ,,'-1 11.-ir,,-. w- r o,.li. P viI..a I qu1 i i. I.4 par., .-nteider los cosm6gra-
i,,s IT 1 l- rrt,,i ,ii l ,,I .ii. r,,11 ;.,' .i ,*-, .; , 1'.**| IIl I "
1. -.' ->:L ,11, i M b i ;,.. -m ,.- ,, ,i.l],r i. et Mundi, lib. 1I, dice
i,,I....-l Iii.-. r..-. ., 1 : .,i. . t,,- .-r...a Decomnoegraplice, lib.r
I *irirl, *'1 ,.i.-'.*.rj ,*,.uirj~t, r.-j, i i,-rrn. ,l-, .I ,)r,, u.... rj la In'dia yal Occiden-
', *j L [,r _,rji. *' .* ll.. :=f.1 ',~l .i. [...j..- t11 rle / D .r z .1 I [lU .[... ,: .\.-i'i i rui *.:t:,n .,i:, *I' t-fi'r -
'.I. I ,[ M ,i1-, t,. .1. .." ,.I,,- I. '. ,.-,- I l ,:,- ,ir.,< ., r Il ; ,1, t L,. uI .
hay cuarenta -. ,- r, -.-. .,.: r- -I nir i'rL t-. I..- il l,.. Ih .!ri- 1 ., w '-
108 tu'vopor < i rt f l.i 41- i '. ^IN 1-to hao: t- I. l .. [rif, u E' rf -D H .'* ; .I/-ir.
S.-IF YII]-Nearco y el mismo Plinio lib. VI,. cap. XVII, sostienen que en las fultimas
ir.1. Asia, antes de llegar Ala'costs de la Mar, faliaba tanta tierra por descubrir que
(i- .i i,,-,ri DLi-r 1r, 'r A':, i i-. i, .-,i i- -1-1 :lobo.-Pedro Eliaco, en su Tr-atado
11. i .I d. i .,-, ,, \ Ill. ii-" 11i- I in.J..- est6 vecina al Africa y Espafa por
Occidente.L-Julio Capitolino, en'su Cosografia, gap. XIX, se expresa 'Je este mode "-Segun
los flbsofos y Plinio, el Octano que se extiende entire losfines de Espagiay del Africa op-
1.-t: i...r T.i.n .e|rr .. .. J ,- *| e i.tll. I i tl- n *l "-1 ; .1... u r j ,.1. r t.. J [ii --Tl [....-'... .l,.li *..'.1- 1 r.-5 l t
1'.1-. i ,+.,-ri [.,Tr I.'. iliial *:! |.T.ri .ipi *-1" I iL.. I..i[ r " '.. 'hi .j .. -l+ i."-,itar lhrr b ". .1+1 nnl i.1.
ri ,lh h. 1. l -[i t .l.r-i. v ...r i., .1rr- .1 I*- .11 JS .h.- h: .-rr .-i --6- 0..-% r


( i' 1,.r Id. ri, -..- ,,-- r-iii,, ri un grande'arco de agua, cuyos extremosse
apoyap'en las pbstas ocpidentales de'Europa y Africa uno, y otro en-un continente que sn-
r. iha. I., .i- i wn I i- r. i... m i-.1 -t .. *. -1-- t [- *..1 -" I h1'.l., 1, -I-, ,'m ..Iz-r~t ]a tierra, se
b,,ll;iAB hliii~r ,ri,- I n lilr.. t;,- ,tl i I- r .1 .1. -1 prin- i K.,r 15 .1 fl luj,'.. v a la hlum edad
b- li, i', ,*],,:--ii. ,:*.1 it. .1-i.. 1.r.)ducir en tan vast superficie estasal era-
.,. . -'-'t'l" -- I.I.: ..0 -. M-.ii-rr j..-.. p)or ser muy corta Ia-extension de su ar-
3,. 1 a -aj-r [*..I d, Ih ul, 1 1 h' ., I Il lll I oll [r }i hllu-Ln id i. u i.,- ,la i Y a-
fujr *1d "iLAD.'l.. et -IIcD*lUri r'il-I oll'.1 -D-1- Ji~ DE'-4.4 0i- 11 1-JZ (1-1 V-1-. BOn-
i i.r.- l:s iujs qu- rn I:,- pifri,,:.,-,, 1 .. -.siempre lods accidents locales de tieroas y
costas. (Questiomie per Artem denostrativan solubiles: Quwest. CLIT).








-70-
del Oceano Atlantico, y aun de .irviunnaveoar todut
la faja del mundo .(1). -
En medio de todo este caudal y otro no m6nos
cientifico de que se aprovech6 Colon para levc"iitar el
gran monument de su ii ii'.irta-lda'l, viene 1' tiioe r el
discurso aquella noticia, por el vulgo acariciada-y de
muy graves autores reibi'la, que tiene relation con el
pilot AJohso Sanchez, natural de la ciudadl dil 11iii-
va; el cual, segun lo que de -puiblico glegi A i5 iurwu-
rarse, parece comIo que di6 4 Colon ciertas relaciones
de lejanas tierras, a la ventura descubiertas por 41, en
las regions de Occidente. Ypara que se vean. y pue-
dan'compararse con exaotitild loQS funi1;iiieiit:,i de tan
importance suceso, caso de qu talnombreineri.'ie.:',
digo: que el cronista Gonzalo' Fernandez de Ovie-
do, cuyo credit tan levantado anda entire anticuarios
y eruditos, fue el primero que. apunt6 la especie, como
recibida del vulgo; exporninlolt;i tal como a sus oidos
habia llegado, y no muy recomendada la p0blica
credulidad, pues dice, "Quiereot decir algunos que una
carabela que desde Espana passaba ,para Incl" tern;,
cargada de mercadurias 6 bastimentos.., i ;ii.ei,: que I.
obrevinieron tales e. tan forzosos tiempos 6 tan con-
trarios, que ovo necesidad de correr al Poniente tantos
dias, que reconoci6 una 6 mas de las islas destas par-
tes 6 ITn-li.i: 6 -i1i, en tierra e vido gente desnuda,



(1) Es curiosotodo el siguiente pirrafo de una'carta dirigioiY p.r l I. r .., i '
tlicos el a~io de 1,501, el cual inserta-D. Fernando en la historic i ,,ir, \ i .. i ,
Sereni:... r'......... t.,o ,, .-,,'.,, n -l ar, demuy ,-ua. --.h1. .. L. h i :.-.h
mnuadoh-,. i ".. ,. .,, -.-,,, ,, ,,.-t. lasiguen d-. .* i . -r i. *- i.\s...
de este ti', .1.. I T-' h '. u .-.. i. . .i i. estoy uga Ji o .-"o E. ,*,J- I, r .lI
hoy se I. 'i, r .r...; i .. ... ,. -,,,, o con gene sabia, latinos, griegos,
indlos, r ... ; . .1 .. .. r,.. i ., n ..t. ... l.. i. i.. i.[. r ...
aeste deseo mio, y ...... .......- I.... n-1.. .. -I. -. i u.r ',ll;i. .-i.-.D-j r Mi,., i.. .
S_1 .. ..... h,, u .,- i Ei.. .; .... .... Ir
rios, islas y todos los puertos en los sitioy c6fvenients de ella. Rn este tiemnpo he visto y es-
tudiado en ver todos I.. ., ... . .. ri. historic y filosofia y (o.n.. ; -. ii. d,- ,i,1iu.-
: u .*u. D, i. r. loi..r a- ,i.[,,. -r ,.%', adimiento con rhano iI,.l..ld \,i qai- q .
1 1 ... '" Indias y me puso gran voluntaden ejecutarlo. I .1. .4..' r,,.
cap. IV.) ,







_-71-
Sdea IImI;_rI, que aca la hay; y que ,cesados los vien-
,tos que contra su v,,l nthi1 aca ltIe'rii xeii,).i tom6 agua
y leria para vdlver a su 81pririnr.i ,;iMin,:i... 6 que des-
pues le hizo tiempo a su propdsjto y torn a dar la
vuelta... Y en este iiempo s? muri6 casi toda la gente
.l1 nai io. -61 ni, olieron en Portugal- sino el piloto con '
tfes 6 Vun raii6 a6lguno :mAs de los mariners, 4 todos
ellos tan dolientes que en breves dias despues de lle-

*Dicese junto con et'i) que estepiloto era muy in-
timo amigo de Christobal Colon, y q-u'i'entendi italgu-
na cosa de Ias Ilturaos, y marco aquella tierra que ha-
116 de'oa forma que es dicho; y en mucho secreto dio
part de ello a Colon, e lo rog6 que le ficiese una car-
La y assentase en ella aquella tierra 'que havia visto.
Dicese que 61 le reioei.", il su casha como 0,ii'-.iI y 1e
hizo eurar, .porque tambien venia muy enfermo; pero
que- tambien se muri6 como los otros; :e que asi qued5
informado Colon de la tierra 6 navegacion destas
parts, yen 61 solo se resunni6 este secret. Unos di-
con qie e'ste'maestre 6& piloto era andaluz;' otros Ie
hacen 1)(1,rtug"iis; otros yizcayno, otros dicen que el
Colon estaba ent6nces en la isla de la Madera, ,6 otros,
quieren df.i qui- en las de Cabo Verde, y que all'
.,.poi ti l .carabdla que'he dicho, y e61 ovo por esta
forma noticia desta tierra., Que esto pasase assi 6 no,
ninguno con verdad lo puede afirmar; pero aquesta no-
vela assi. anda 1,:, (el i unido entire la gene vulgiir de
la manera que es dicho." .
P, ara mi yo o tei2,o por falso; ecomo dice el Au-
gustino: .e ,h,, ,1eo, l/ h,;utq *l o1f. 'tuan litugare de
incertis. Mejr es ,lia-r en lo que no sabemos, que
porfiar lo que no est dleterminiilo" [1]. ,
En verdad que 4 la primera lectura de la anterior


(4) Historia gene-ral y natural 'dIndinso 'ib. III, cap. II.







-72-
1notiii",'nadie puede excusarse de entrar en sospe-
chas de sigpor ventura pudiera haber sido ciertolo que
de inv'eridico, 6 por 16 menos de'dudoso, tachaconjuii-
tarazon el fmiuoo cronista de I'Ls Ilndias; pero ainqi(Ie,
siguiendo el exlmnei de otrs libros N otras tradiiii:-
nes, no, piarie:e faciL reprrobar vii:ti:iriosamieute n',itici:,
de tal importancia, todavia. se lleg6 A desvirtuar la
present, cotinsideraildo cuantas coincidencias eran ne-
cesariaslpanra iut, por laimuerte de iodos los tripulan-
tes de'la dicha nave, quedara Colon por tantos anos
,init,. diilfio,- del secreto,
Comino quiera que sea, no hay duda airiginu. que tras
de Oviedo acudi65 Francisco Lopez -le GCumara a for-
tificar la itiueva y aun, por ella A rebajar alguriuxs qui-
t ltes al indisputable mierito del Almirante (1). Mas
,como (quiera, quge ni este histiriid'r, ni el P.Joseph de
Acosta que tambien lo sigue (2,), ni Gregorio Lopez
Madevra (3), ni el portuguk Freitas (4), ni el nis-.
mo padre MIariana (5) adilanten cosa alguna en los,
po1enenores de la anterior notieia, habremos de supo-
ner. que t6odos la tomaron de 0Ovido.. y por lo tanto
ser4 bieu dejar a hasta ellos con el, propiodesmr6dito
que 6ste la atribuye.
Mucho placer me hulijera causado que. en lo dicho
terminara. a porfia, relativa al pilot Sanchez d'.Huel-
va, para sacar al D.Crist6dbal triunfante en elh. sin ge-
nero de emp.acho ii descoinfianza; puties al cabo, yo 1o
creo que hL.ya gran merito en aquellos descubriimien-
tos que al azar, y n6 la ciencia, debe el nimundo; y es-
te que voy tratando bien sO que algunos no lo han de
ver tan claro como yo quisiera por el prisma de la in-



[l] H. ..,'.. i.'7 r.' C, p. .X TT.
2] I,'.r,,i Vijt ,at ,: 'I 1, ,'.v Lit.. I.. aFr.. [ y XIX.
/[41 I aEJi f,.nr r. L. ', ,'' .'1.. IV.
E [5 Historia dI! E p.z,.i. Lib. XXVi.N ,p. i V i.








-73-
kbligeniai., 6 nd6is bien del g'nio, sin conceler cos-a al-
guna de aquellas que tienen relation con el buque per-
dido de nuestros anidaluces. Mas oomo qiliera que to-
dos los grandes sucesos estane'iiden'-intdos 4ii.frir; con
mas 6 mio,- sa. alos tiros de la envidia, que esto
hi diida conden6 San Ciriaii, ,.uanilo dijo: (C'itv;/uirf.
sine ;rem'edio est bdisse foelicen (1), resultH la insisten-
cia en trasmitir aqiuiell,,s iiiiitivos vulgares rumores
que' el buerio de Oviedo,.-siempre, anhelarndo esclari.-
cer la verdad, dej6 denunciados como dudosos; y he
aquique andando los tiempos, otro historiador de ve-
rndico ;1rwlobado, selanz,.4 en lacuestion con el testi-
mDonio de su paire, que habia servido A-los Reyes Ca-
t6licos, tratado con los p.rim1r, s'd(s cublridores. y
aun 4sistido 4 varias conquistas en el Nu-\Vo Mumdo;
y por dicho escritor viehe 4 saber Ia hi.toria el nom-
bre, del pilot en cuesfiun, que'hasta enfi<6ces habia si-
do iiic6gnito; el lugar de su natur'aleza, iguialtuient,
dudoso,- yel paraje de su arribada, que entire todos
andaba ',desconocido; el cual se acab6 de fijar, en la
isla Espanola, y no conl alisoluta invero-iosiimilitudi, por
lo qie se dira mas adelunte (I2). '
Desde este punto en que el Inca formaliz6 la cues-
tion con referenicia A testigo coetAneo y de gran cr6-
dito, por el que A su autoridad se debe, los hombres
mas. cursados en las letras y de i'ej:1r juicio califica-
,los. entraron en .ella por el camino de las nacionales
fretensionies: diituaner'aqiue en a ,:,yo le Ga rcilaso :.:,ii-
currieron, cada cual. con su voto, el anticuario ,T 110
Bernardo Alderete (3), el erudito Rodrigo Caro (4),
Solu'zan'b y Pereira., el jurisconsulto (5), el Pa-
.(2 P L t. IT
,* +

() D, Ccaeh ft u-m'. ' i*
(2) .li ill'. C. Pm 1, ,,. r. ,> .'l 1 .1rl P ..n Lib. t. ..,p ITT
(8) lr n ,)r ,;. ,,.,.,,.',1. E '..,.., LtI IV, I ,-..F.. .
) .liti'l,,;.# .ia, '. Lit.. Ill.. -!p LXXV% I *
(6) ff'lmr, .rt. f-.Trm I,. lib. I. h:. V.











-h'e" O-.vhlk;j ,'j fuTvO'& llm*." rnd nr4Asi.,'it .sii.e lI.,
leH Tiklt' ^0)'.' -Fit AtnA twdhL-oiBgmvhiwtt (2h), av .
IY -qUiet&,Aw it*ios el ecomendador don Ferna nio Pi-
iihI.'nl.y t{r'eh1ah;.gA cual se afirm6 tanto en el suce.-,'
d,'-pi f o Alouso Sanchez de Huelva, que despues d.
i-i'rtavrl integro. con arreglo a las noticeias del IN.
ca, ;iinI aiaile tuua nota itmarginal t11e asi ii-e: Ei E-i
., Ia verdadera relaii'ii,. ,liga lo (tque quisiere Benzon,
q.pe en lhi:., ,sas ;itiguas ile las Inldias tuvo 11m) fil-
*;' 'iitias (3'a .
En yirtud deiantas;y tan justificadas autoridadles,
.muchas vecesi he intenitaid.) ac.meter la question co-
"i? f f j-i .' 14 O' i [,"ys *tv"t'egalP t-\.:!p'utiia^ ^ t4 s,,at, ii.
re~off,>ylm '^an' mt ,a _- m~xe^^;?he :.}em'o'.mghli^^9,,l t, l,
1*/'t'liiP 4.'ilc'ils',' Y ii' iV6 *|-i', xlii is' eIK uoitpft? 'IA i'rtlsii.
siuIirp li he retiro.,lii., ,iildilil:i n inxilio i;ra 1 mi IlJi-
queza "t hi atutiii atil' i.'ihi; v siiiieei' lo lost fnilaihtii_-
t o yN' ex.[.l-st's del gran C'l]on, los h, hall,'1., il,
niny buen temple para resistir ald 'm:,;it.p de ,la .pia-
cialidai:l, y harto mejore. qiie Iel tesHimonio I:e Ganci-
laso para el apoy)o ile la emirpma. ,.
Con todo, no he dejado 'd.c extrafiar el liteaI




i .1 T1.1 m...I. P fi lr ol... T. u t,.. T
S[I Ad .-nml i- d r- I:, .' .I .:r r.. it ..J.l i n r j i. [1oln1 ..lh.i'!--i ...n 'rI-
,nl". n..I-.0%. 1. 19 I, rqiiu-. '-llr.,I D.. l..,r'ri p r alr .to -.1 l..ra.J,.ri 1.,-o h'-i. I ,- .'in y 'ir.
i-rvD .-.- r-. *i.i rt., RA r. 'ir .:-.n ,'j -,,.r.-.r.,' I., *.it 1.li ..r ar .3 -I I
....f .:'.. ai.; lk. .]ju (..rIr.i.i 'ol -:eiLFie J.I1u tU*j q, 5jJbU n ... t*nl n ,A-n -r. t t h.'i,
''.i rJudj'r,2. r,'L,[ninnit I. rinml ipaliri I I-,'l.rr, rfil rlul irarI Dj 'Jf C.., l.[I m d -uI rI
,a dprr- ' '
-.' = ) .'.A t-.-br-' pertgriDn:- hr-.p ij,'a, y '
hnd'.,.l-- d& I. rw.:o 'ut i-ni. "'-
Y entree ellm hosped6 con pia mano
lIOar u on ,1flc'aIdillant..'"
"LI .hal era lamb!An prat, nrai.:auit-.
Porn wcgun fpniD-4e se dsica,
Tempeostnoso viento de Levanto
Lo hizo navegar do r.) *iu-rt'..
rrFrzlnJl,, a p6a r Ian adlan'e
Qni d r.) poder rrl.sr duda leni.. 0
Cn.-riendo bAaio r liormo nhn:i e-rI<.
Ni pufqla fp. r asgun,.'s cor,.nival." '
(Elegta de Varoms Ilurrre de I ,d~a;. EI-gs 1, cantL,)
10







-75-
aon v:alificadts 'como 19s que dejo dichos, hubiesen
.icefptado sin particular exAimen noticia de tan grave
jilportanhia. asi legal como hNst6rica; siendo algunos
de aquielh, i.uaimente peritos en ambas materias;
y asi recrri'endo lo.s 1dema, aituores, coetaneos, pqoyr
iiil-ac-ion reclihtla del iluist re 'Washington Irving*
(1), ,.iilio en-ue loiie loell di c ertifiarme del aibsolu-
toisilencio que sobre :tan singular y pirefilecta rnoticin
gaardan4, cmino quien de:ella nada sabe. Sabelieus.
Pedru.Mafrtir. Giustiniani, el cura i de lus Palaciou,. don
Htiaiimmio (l'ulci y el eronista Antonio de Herrera.
Nu po"ilre decir lo mismo del P. Fr. Bartolomn de
Las1Casa,-. peiesar de que lo cita Irving eitre los
iie ,aidIa di'en ule .-Semiejante piloto; plues si bien es
ciert,:, que al ,Ie Hntlv a n, lo menu.ioih. no lo es m6-
]U,,'-lite d;'l ntiria de h,-v marineros- que di'Sdalddtimen-
iv Ih abIaruon,. nolu en Murria y oNa1tro,el Puerto du
.:iiit--Ma 'ia. de cierto viaje qiuelha'iann hecho '4-Irlan-
da.:.l',- c t; al Norte, quue al filn avistaro nna tierma. sliue;staI
l.i, ell''s ser ila Tartaria. N no era ,otra -:lue Terran,,-
V4;.i i'11ara Afirmiur seiejninte especie. sobrailaninite
;,vrentuir;tda. uadie el Cliiaperise: (que lpos primeros
,lue fueron a destiuhhri poblar :I i.la Espaiiola
(,'queiiees el tra't6) hal:ian oilo A. lov, naturales conw1
tadr que lalgunos aiuos Aintes del primer viaje deCQo-,i
1:in. lial.ia'n aportadlo alii otros hotinlbres bilanuuos y liar-
c, :omo ellos (2 1. i;
Bien e vo ,que este pasaje hist'l-6i:o del ibislpo Fr.
Bairtolonie' han de rechliazarilo como inveridico t.iua'itas
personas de buien sentido Io lean:, no porque no pudie-,
ra veri icarse el extravio del buque doud1e aqiiellos
iiariueros lnavegaliaan, pues esto comunin es entQdoslolO


(1") i',.t i ,, a,,'. .' ."1r i r.1. .. .."Apf6ndicenfim, 11.
(2) H ,L.r.. f' hid,', L.. 1. ',.. XIII y XIYr.-Navarretet Cokedion de viajei: to-
mo I. Introduccion. , . .,. '








minare y tiempos; ni mwnos porlo de los hlmbn.ret.
blgincos y.barbados de la islai EsIj..aiili. conlos.cuales
habria que proclamar.-muy cierta In n,:ticia del pHi'loto
Alonso Smliii.-,z;sifb. tan por aiquello que dice de
1it, 'r supuesto dos rudos marine-r,'-,, tan~rudos e in.-
,ig m ~fi ,:a n te ,q u e m n i r,:n > ii i rel es ui s,,i i es.'c iiliir el C h'l i:,.
pn7i, en apyo'o de Ia ii(:otii:i, ie- h-ia I.ian llegailo ,
ve' 1a T .tnria ii,, ,r Or..i,,iit,; plies` ,.-t, qiiere .tdecir',
quoea,1iuell,:,s lioul.iro'e_ sluarI a lo me-nuI I. tanto del
mundo'.bomo el ,propi Ci-:I:n. en aquello de la posible
cir,:.iuil veaiOu qui geIttos riuy (.lifi'.u'la. le a .i-
ban int itra'liciendi. '
Cjii~i-elo h,,u, de hallar, y no .poco,;,er la false-
dad de esta epi.,e,.-i los que ain ap;iiu arailos somos de
la gloriadel Almirante; pues con ella nosolanmente se
jiitifi, ,i los motives que tuvieron nue.tro. histi-
riadores y comenta'dprs para' dar (;Aior zi li n:ti,:ii
de aque pilot que pretendenl hiter dejaid.: 'C dlol
los fundiunent,, i .iu f'unpresa, i.ino que vini,-|,,t0 a-
baj, fitr u.f i,'Ti,, ,hi. ,.uiu -:to s la l';i, del edificio, -es
l u- e r, 11q"ue t St die d les :1: Ill 1 u ip : to da las mat erias
con qut:e lIhbia iiquii'i.l,. un lai ri-'i,:nes ,l e hi critical
muiy ,-'lidia iliri .,rtuicia. quedatlo uui,- niiuente? en il
la fiKn;: inper,'eceil.ra del g6nio. Y por lo que t A. a l6
buena i i],tliu.l,,l que de eiiteudil]o v-et:dTidei',, ha
u.,gr;ido el Chiapense hasta li,,i'i;a, I.i hay que escan-
dalizarse;' que cierto, si .Dios no me priva.antes de la
Sfacultad de argUiir dentro de, los limits trazados A la
sana razon y c'onvenierite filosofia, tengoQIara mi que
en' otros m'ns importantes 1]i..ii'. de i.tp lilr,- iii ha
d6 salir mejor lilbuad,: y;ique en sii,, i.-ritos no qui-
,-, tnier la mano ej precepts de Rirm,,ni. qIdortii ne-
mo est auetor tua credulitate ne alas: que diijo Titu Li-
bio (1); y porque es y ha sido en todos tiempos un


[I] Histor.: .Lib. XIE







:- -7 7- -
axioma indestructible aquello de tempus omnia re-
1'dat (1).
Coi-haber pasado ya iiiis detres siglos desde ique
la piimnera vez, por boca de Ovif.iTo. se hizo extetindler
esta piretension' eu los t-rminos que hemos visto,
quiC.n diria que aun ahora no se halla tan claray
dilucidada la verdad, que deje d~e inspirarrecelos por
diverso.s caminos A vatios e seritores; de manera que:
todavia se puede ise-urair que permanece envuelta en
las propias duldas, y *ziyores que cuando hubo de salir
al inundo lo irlos honrosos conduetos de la imprenta?
T(omo )priel)ia irrefiragabl)e de qijue asi es. puedo vita I,
siin salir de losnuiestros. A dos autores eonteuipora-
neos, ambos de enviiliable talent, aunque no igial-
mente slibios y famb7pos. El primer y mas eonocido
ri el immiio de la inteligenciai era. ,el Sr. D. MarIitin
Fernandez de Navarrete; que aparte de' los honrosos
tituulos que en su larga carrera marinera y *cieniitificai
sae alihia conquistador. leg6 A poseer por muchos afios
el eminentisimi: (l de presiienite delaReal Academia de
la Hiistoria. Este privilegimdo y singular erudito se
inclin6 a sUlliier fabuloso el suces6 del piloto Aloniso
Saucliez (2); p)ero sin'dar, como hlia solido siemilreen
otras cuestiones, aquella grave autoriNdad a suopi-
nion, que hacia onsistir. iols isit en e! respeto.debi-
do a sus palnh)ras. en el torrente dle sus pruebas; antes
parece como que, al retirar su apoyo A, ]a persona del
.le Huelva, no quiere negi6rselo, nuestra pAtria; de
suerte que. i guiarme ciegamente por el camiino de su
Ieliutacion. vedi, e iaai-s a pjarir en adhfierirnos .A lo
quen muchQs afirinimron con sus discursos, y los deimas
otorgaon con.su silencio.


'(1) Tertuiliano: Apoe. Cap- 1.
(2) Seio de v'jes: Tomo I. Itroducion,







78_^* __
-ElN W' (ot .'t1rj 'l o:, .menclin 11,u 1111, P1 D.. Ra.mnon
Piuiz idN Eouiilaiz. l,:.'na de varia eru'Mdioi'if itii'
i,1I.4. at 'h, letritas. ",ie ell etlsi' l(,OI i 4- los atf i \Dl.ri
^ ii];, Iorz~iirik; 'stE delictidiil nul'ttl'aileza. i&,rijt? me
iiiiill' t;'itI h ll ti io justicio: ,loe, i]12,n dieleiuoS A.
]Il'':;i I A: ictu di I,, uti..i-. Io, qil.e leiifins Sio) te&-
tiL`.'-. dle zu ilte,--ri,1] :1. ,nt a lh.i;a,:.-ion .v .-1. virtue: s.
Puil.ii-6 ,-ii 1PS41t vii,-'ti' fo:llet:, 1., iji: 4ltitliilo d-e Br,.ex
I ll E -11 n t I v/v I X d i le i f / i. % v i nteI n i dl it al
Ao.: l .i < i li. d ,t E.p, ii-v: -fl i i,'llas e ouia2 'del ii i' -'
Saii:-lit:'x iule HIuelv:i o:,iibttt'nohe s. ],irii ,: atii ili.ifuri:'

Ii~'i..st't 'i
,:'S v''r -lai1 i1[ii-_ ii 1 rel er' ii' ia iii'-t nin'2uiia oiiad l .
In,, lu',ii. ii',:. 1iiint ila,, ( I11,s no tu ? ii ,;,i: tiei'tti :iu,
ie',.; 1; iI .1i' :4'a ,, OilUni,,ne ft h, -sazitai da nifesstahl;i-. 3-,
i[i.ie Il.di, ,.:,i ] ;ii r'-l,:, ai s :,:,i' iii eia -i;. D e-)it l ol.il'as ,i le.[
;'ilii, N ilY:i.'i'-,te 11: -'>l'] no, i'.tatl.ia iyii-ira te; Situ,. anil-
\ iert,:,' i, ie .- e S 'ale el' n niin-hiioi' 'i,.-;,ije' 'I: suit i'ie'?rta-"
t.iniies. V Wii I, vit- eli i .itt'il'o,'j ide a-tltoi'es lli.iL]-
h ,, (2r1: 1.11.-ir 1,, (t e h jire q jli,.- inu tii 1i'v1 ij .7.iel
i;''s fili:irte v ,h in .-teii 'i.]m il lI glrii'ili i l A l'0 -
Iiti tie. Iie uelio oafi rnr ique lo i:., I>niia uin -inm iliUii4udil
itneii,. i.l;iil li' i I 7',1 1i /'ufit._ r1' (',kol ijile *l tiav
ve.-,e ,1'h- citae l'o,: piun st, qule Iill.SI o Ii) e ,' i'.l i en' .'r 1a-
ri,;I ,:tasiM,'i' i.iirait ,,Il tultarhlo elh -lii tri: i,,. mi,
ejqi,:milah 'l qle tei,,o ,ie lai trailucio:n de, n iliestri', talfl-'
liien itialon'r;i:o (larinf de Villhdta. ,.I
'Palarz I' q1e 1-*',linilis se uinestren contri el'e1e-asi
ent4i1.;- iuo ipi- piudierat alt il.uirse A quie-nes.del' eritlle.
dle Ins ei'iii-i- ii ciiilliri, |i:ies asi pudi(;lin Ciali-
l:i,.lrt- ,, U1 : ti:,ji ei-i p reti- uin gulM'ria naci-ioial. .que enll
riallii:l no inteligo viniaudo iel q'n.-iso, ail triinrif d'
laiildiiii in.teligen cia, qUier'v de"teiier ine, r ,fin Lf.,


* (I1:


,,.l~ ., .I I A '.. ',r . lru. I '.. Y ,, > A O . I' art-








,I!uthalizar LcJ& .Dis isimpiruiale-; r'.loxiones? los vlec'tlu.s
.le su3i a1 rivi. Ye.n veid;ld qii'. para liacerlas valedc-
ri no time fi4lia. razon: anItes yo ,creo ,-' qu, rehosa hia
,4u1 teugo pat a onm'eIni.,r ,i los mass. profuanos ': i l;s
,.i~incias fmli titds; ,puesto que, no adolaient.. &t [as,
plero ttMinbien las l'eys .naturales acuden en miuavula,
r,.-ta' jst.ifi'ar, lla Iosibiliula, Ile qte ,.liun liei l A-
ii:iiii .:ll piluto tnil luiz:se hIiubiese Verifietiluo.
A 'los qu. ..d. cosm-,ira fa D3Q .*pa.in, 'onvine io ;r-
iftfestar que.Oil Jas re._,i)unes trotpicales, esto es. puOr tli'i
c.sptacio db l,4.. y 5 G' de N, A S. courtnudidus entru
los 2':"' de J'il: hemisferio septentrioiira], Ils miisrnos
i.te Ia pj.te...dY.:j.AU.stro1(. is ;i.s"llhi le Ia li'lea,pjr .egla
eo,':r.L T pllphw O.n.istaiites l's vientos del Pirirnero y
.-..,tu n mil.' .rta:h'autes. qri, los hlouibresde itmar han baiu-
ii,,u:i cuii el numlure ie' brimas, y. lastiericais geogtr-
li.i'ls I]:.imin ic'teos. No :luiiere deyir est, jut' algiinasiI
\i,' 1it ley natural nI tuerza, pues de esta coni:li-
ion,. 1ii la misma; nlituralezai se hilla reile\avax : i; de tma-
aerat .liec suce4 iy.no ..:on a.omliro, ,lesatarin'e en .se-
mnejantes lattitt.lei niuv ,furiosos Nortes v aun vendu-
'vales 6 Vienf-os il S. 0.; v aunque en realidadl con
to's ilh: ,are:i alli 1n s templorales, tambien suce-
,le,:.eglta. lis edt'ciones, ,ile las brisas por 1o regular
del N. E.'-.seanu i1iulentas y alterosas.; de'. suerte q.ue
por ella..- los b:i vqe.- tienen 'ilie correr e a la. prolpia
fi.!'m rni lU: co.01 ,tkr,: c(,1 lquier \iento. Esto sab.ld, no
_halk,.re',p:ir,-, esCitUlinuer qrIe a Ia. nav-i dollnle ihlia el pi-
,lot' 'e Iluelvir, j.,iQ_, .olri.dlr i] correr polr la"inmensida1 ui'el Ocf:t-
11 liasta dar en las islas.av'sanzadas de este occidental
,hemisferico; y torque no taltar quien haga reparos
sobre la extrafia oircunstancia Ide Ial-,ir lleado tan '
]iMacita eSiir liuqui: imnp6lido por las brisas, pulies con5
pc~aj4&.,[,tr,*Iviento ya so .:aJie quo ciienudo p.Iliti
halerse riia iteni'do'eri las propias alturas' y aun ar'--
bado .4 las ti'i'ras- del inunido eonlcida;s, no estarA de







-80-
mnis repetir que las brisas legitimas soplanu del N. E,
y asi corriendd en popa, tal vez por no ir A caer sobre
las parties de lalinea equinocial, se-verificaria sin difi-
cu tad la arribad;a aluns grad'.- ars albajo del lugar
done 10,s rriumbos -onv'einiintes eniepezara*n tor-

No metnos .-f:ic.inl, y n.it.. l, f;iril explicacion
cuerse.dre
1 irl ,Ile darse al a.ripI reiit, f~eriniiiin., de" la i:.ri.'ii ,i;.-'i ,,
* y muerte de tio', el i:,l ;il.i.j au,1.,i pre,"initiiil', 'deila
iiitlwiai-'i 'iqiu e'jfrcri.i, s obr,r- la part fisica, la moral
de unos h':iinll *s que tan- larga ilistaicia iesi .i inim -
do 1lhia c':'n.-il'iil 'ir .e al,'-ol ii tam e eirih,.-'.. Pa a
caminarn*As acorde enla explicacion que indico. no fue-
ramalo aiv, rig enref qu6 estacion del afio pudo veri-
ficar~e la r;.-i,1,.-ntia d '.. iquIll.., desdichados en estas
is-las de Occide.nte; yet, ':' ,iig.,i 1-,orquijl cuando Co-
lon hiz., su primer viaje, sin duda por haberau.,irt;'1,:
a estas regiones cuando ya era ii',ladi,., el mes de oc.
tubre (1), y mas bien por no lhair hecho residencia
sino provisional fuera de aus caraelas. no tuvo que
lameritar sensible desgracias cn la uorlinari;t salud de
'us co-imlaieros. Mias tiiaiidlj \erifi,:. el segurndo, por-
r1e1 inniediatamente. se di6 A polhhil. y A traer a lJos
e ,x)edicionarios en las faenas y, vida dela ti-i'ra, a nt,
que el invierno' pasara ya d,1 (1.uc(uta alos Reyes Ca-
t6lhyis de como todos o la mayor part de los pobla-..
,dores.habian enfermado (2); lo cuial quiso atribuir .
la variedad de aguas, aires y alimentos;y entranio el
veraipno siguiente fui tan lastimioso el estado de la Qo-
lIonia, y tantos de ella ])erecieron, que para vorverla a
poblar H bo necesidad'de, expedir aquellos indultos 4



[1] Loafirmantodos I.:, lir i.n i".r--. incluso elmigmo Oolon en diveroa lugares; y
m i fu.'a w.<; R-&r.v & iar .-..) i ,-adauno para dar aulorildkd n na ndici nier5al-
renD'" BsDu'irnin.
21 Navarr.:',e ,, -od: 1. m 1. eL, cl m m..,iiird del Almir lIr'i -u j ..li. A Ia
.,rt -por An.,uii. d& TOcr-.P










81-. Y
favor de gene criminal, sobre los cuales algo dire
mAs adelante (1). '
Pues -onsidcrando lo dicho y lo que la experiencia
(le nuestros dias en estas materials 0 nos ensena, y te-
niendoben cuenta asimismo la falta de m4dico 'lue
i'juel buque tendria, pues aun,.hoy en nuestros mer-
,auntes no se lleva,. bien quo los capitauns suelenn ser
.,ir iiclos en el arte de curar, de lo cifhl puedo yo
hablar como te-tigo (2), p6co trabajo debe costarnos
rreeria focil posibilidad de aquellas muertes, sin que
, 1iigiiii quedara para contarlas-; .quQ ain on el tienm-
1,o que vamos corriendo se ha verificado en la mar de
estas Ant.illas algun caso semejante (3).




i1 Ir :,)ArJ.i HCit. 'i-i. ,i. ,.. ,/. i.-!,il,a- L.b.. ji ..7T -H-Fprrpri. T)cadc 1. %, lib-
/i. -cap.. 'iy it --N -,Lr. C i... pl. .-im. i..,. i.- raImE. (. rIl, rtJ-riy C.*1''.
i':, Dt..:. -el. trCu-t.i.. i.' .i-rr .i i,1. i.ra. I.-:.a .'u an Matheo, de la fragata .Manueda
.:r'-,ir. piit, v InL .1' rri-'iia Cal.. I i i .:r'a.enfermedad deconsideracionque
ii,.. rniiii'l lurali' la F rr-.iq .r-1 -i, I r'r,,.:. pa-r.. .i -le la Habana, no escase6 de su bien
Ir-l.,i[<. r.-.qIq.-. r.,i i-i- 3 ii.,. i .:r -m r 1i, t 'tencia, cuantobasto para volverme
la ,t'Jl.t,-".:,"'a .-,. I. l.aI, r!.11 bii r._. H I .r..r ..J. I .,. r!
(3) A la singular consideration con que me ha distinguido el Excelentisimo Sr. D. 'Jo-
si6 Maria de Bustillo, Comandante General de Miarina del apostadero de la Habana, cuando
.:el rI-. ,,...rir D .-..l.- I., r'-.b;- .. .r- ,ql-rIld T A.1. .: ,-rji ud -. he debido la, siguienfite
',r..,.. a n.i.. J.D 'Al .-L- i-w.:.r.i pirn.-:h., .ira ;i.:-.r.z. I' ,-i. r a oque esta nota so refiere.
E,: .1.-1 Cir.1r9il P.DraJ ,l. IPlr .1.4 1& :&.'i.t~ aJ.. 1Lx.'i-.. r. G.O.rr U1 ,&e M *nrnnj i..:- ,ts,:
"LExi'm.-. rt- l a u- l ni C _--url.ml i*h. r.iriibli. francesaen' f;- i .ii.'olI. Sr. Ii. MT1 iir.ii'i
Wll' o'uri ;. me dir.-,,n i'-hi ,J- i'-r 1i I%"r H ,-n'nai .-- r. O'.,,tpr '- -r.-i l.--ii. i-. xj 1.l-
i', Forir-. irl'.iilt .1. li mrxhint Lnii -:ri .aipB l..I. 'IrnlJ. p.r un eIn E i -', ..I- y
I, 1. a- hi. pr-Aiularl.-I r i flida &.. -.. -O l .'..lll.l.:. cI'r.rlicb i .p- r i in. l .iJ -..-
will-fl'.. a ii..'ho .FlU, iA 1l A i F r.'.ma e Ii lI'M rro.l *.,. tria-mirir a V. V". A.r, ,i-r .,.,ara
-,n *.] rin ali.iin r -a:D l1a I o.. ,i a .-ii- .1- I.:.a *. c-;_ i- L in-. nia-- %l F..rr-r ir-6 .-I,
IOt at,..:."rd d-1 q\-'r alajir.,-tnro .'..r ;... a-i ., L-;[. .-:,0.- r1[ A...? fi-ti i:..-.'i. ,-? LAit:-.
a', -P . ia r la In .atiru.l .:. 1,' y a..L_-u.I 1' *If' i i .r.d .i.'. j.r. .. .. -ri,.:.rir. i. ul
-are.,' mrlrc aDie .1u- ,1'. ibi b .l pahl '-j i. 'i-. ia mrn ..l i-It. lrii.m ).1 I:. t, _.t l- [.ii
jli-Ir I-, r '. A1 p-'-p.. i O iJbr .i.. -f 'i., L-'Ir. I. f, Df,..." [i,-i.? ,.1 r p..r anli-ri.a-
1..,. -..n r-)i rlin -l p.io .. ila oIL t,-r.i tr ,a [i..-.or; ,- -i ii.p.jl "...-. .ci paw- i'i E.'
'-fii.'., p'.r sIac .-nmhl.i i.. canin nil"--3i-i i-OL-l'. Lii.... Pi:r.- ii.t - a*-rr:1. LPi.-rui. -
lif..d-) c.n dJifLihul-a la.i man ., r.-:.,ii r. 4"L. i i t-iii,.r. .." j.r ar i-r- iib.. 1- 1 i- ir.,J ..-*
id&',, fwri a r,,orii diriirir El L..l1 i-- .1. -V Up..- -r k.r- tr .'-- 1 r.., -j. 1-: lI1 r -pui.:.-..
na F-..: 'ri."rma p-.r-.j .- -, n Aria-uiii r tr... -u .iri.- ..a:-.,n hl r .nr- p.,r i., tiL.'0 .
D.,i ..& It imtra. Cf jy.-., 'tu- -I l'q.1-? '-ra.] ,J. V, rj.'r.- % ..%lv .% p r.< 'a.-, 1. -I 'arpr.ln
ll v4p.-.r .irn'-n.-'i .-. 'a:, r-i I1- .J-:.:..' i.-- r'' r -.p.. i; .li-. p. -i. L'. i l'. -r'-JL --
I t.,)r A .l .r.t l-l, r ntju-.- *I gr t *:l i?- .1. .-,..::.i., \ .t.' \ -l', p.,. 'r. a J,|riD'.. "
,',ri. i j..i -0 : i.n.an..:; *l-i.>c ., l b.i.. lj- ft'al-i .ni 3 *1iir c 1i T oni.r' it n 1, ,-la- riz .Ho."- .
L .'..ih. p[5na r.-r rc..1n'i in'i-..it.. d- f V. E. p-F -i iia.' j i. p : -p'.. I!-. r--. c n'r, rj 'l,..[J.'-:iLi [1-
1i, ,30 I ,'..rt-.n-.:. .p .r on-'- 6_ 6n il- .l'u." un.:. ,J- ii.- p...r-s *J-: S P_. 6-.l-, .:-j ,u-nc d-I t.m-
l'j'. ".. i d .' L '11 nr -n i [ fI ,:li..:, i .r. .'..hI. V 'ri-,: ,. ,h' ttJ i [ i. ari.l..ii.. inn, irr..,,c .] .- ,"
au-n, .-n rrn A .u h,-,r.- -D i.. L.ib-t [ 1 .?.'i .ll:.r .: l''! "
No son d- i-a- i u ir- >. -'n..j.c'. i,.i., a.. I .,-.,l .i,, li r m-n *-. rn virtud de la -salvaje
iahun,'rin id,.l d'-I >r-par.iD .1-1 "-,.'rr t pdici.- q-. ,J- *r.;r,. .'..,,, ii-3..i.:.- rpar-rid].:. h- .e & i.
- i it a la ,.Iri, | v rc-li- r i-c-r I I.- r *rjk..-- L.- .u.. J-h.- it ..JA.r hl ni.-Dc-r'-dii
I'l-0'. i .,1.] p-,r Ml ,sli'>, a 1i ,r tn vw p-.r w J- d. l trr'i f' p, -1 i] l tut.] I 1, rl.:bi j] 6rue' D-
r'r l I'n lr,- l I'rino'i rri y .'.iI.ii:.rli 9i p &a-r-i -,i I, BIa'.ini. SutIipL.flb3,i -i -O ii iif-tiaLda
*I-la 1A -i., aianrilln, pr.-,dr'Fr- dn, V- ,ra.'rni. y cai. t.-,ia oiacumbi6 A lo0 a9iragos del v-
uto negro.











Mayores diri-ulItad'es presentan las circunstancias
naturales de la mar y de los vientos, para hacer que
4 su impulso fuesen ilevados hasta las playas del Ar-
chipielago Atlaitico in:- ,eros labrados,troncos de ar-
boles y gresas calas, yaun almadias 6 eanoas tripu-
ladas por una espe.lei de gene de quienja ias seha-
bia ,iidlo hali r,, Iy algunos.hombres muertos, desde las
1i:rt.-is de este*Nuevo Muado; y sin embargo, la mAs
esmierada critical de hi-t,:iato :s y apologistas .ha
aceptado semejantes probanzas como buenas, tansolo
porque a la gloria de Colon no perjudicaban (1).
Poco sabe de hidrografia tocante ,a estosarchipi6la-
gos, quien pueda suponer que haya it.hs-ili';nd en. que
desde sus aguas vayan flotando a las de Europa los
objetos que en ellas se derramen; pues no ya solamen-
te se ,6p6nen constantes los vientos del E., pero tam-
bien las corrientes de la mar llamaii siempre hacia el
Norte y'Occidente; de manera que para ir un buque al




I1I D ) -, I. 11',...i.. C-i-1 .i. I *... *.. ,, I4,- i 4.l-.. pbrdonde rero-
4 .'. r-1i- .. I Iri ,iJ-1 i -I I.. ,, r ,r -,,.1,-. L. I,,i r-r:..r, r i ir. pilot llamado
Ml.,rr~r, v,.- .. 1 ,I1,.. Iv, D, 1-, .]... 4'.-- ,.o.j,,- Bi ., -).1 i.. .1- 5i._. Vicente, al que
,M I . 1 . ,..., an [ .r,, ..... ,. .j.- Europa; y yo hnllo 4,-I ... i i ] ... .... -.... .r.|u,.
U .. ,-,,i, ,l ..n ai .. .1.1 rT- r :. ,..j,,. 1 engolfasen tanto p(.-.. I .. I ,., I---. r. ,
qu6 no tenian,'hay qu. 1r.-r.-r .'u. '; ,,1, -1. I f. 1 .1 M ;,ri; 'o Ticente forado por
los yvientos, y en tal .- -.. r,-. ,..o.. Iir, 6r r...r,. ..,.. maderb los tuviera
distintos de los que . 4.. .r., ,r, .,,... ,,,..,-... 1 ,. ... ,..,,m. PI, ]r.,. -r :r1
.I~i d l r i :.. .^ j |i h,~ r. I.-, I r ,. ll.., X 1 .1- 0-;' ~
';* y'.. 4lJj'J I .4 I 0 :'4. '. .,,r''r li. .4 ., jr. *r* *c .- .- ,: .,1.1-- '.. I. L 4.I_,..43 i,':.,


' .l t .. rI,' ..... .. rt a. II . rs d a u i...' -. 4 ... .l aq u i,, ,. r. n.F .l ..ir- .,'l. ,4
i E-r r ;i" F i !-d t .i i,., ii t" .** :-., i r1.1. r,' 1.: 1. .- 1. ---w Ij* -'
^ Jl.h iri~ I nj.r .| l !|"l ,I .. .1, h. % .r- .... il i. l itjI~ i rj ; .\i h h i.>
i.-i... ~ ~ ~ .l id. **', r 11Nas Cie iirI -i p f.,:*.. -7. 'e-r-i le quien -." I i. r-i in ....l -I..Iild 'r
~ Iff r , 'j .l ,,,,, , ,, ,[ V I I I ]. T o: .., . -.., ... .ln I ... ; i I.. .J i II, E. !. t.r... l. .
bles, 1. h I r :. j. i,..;'. I. ... y deI Las-Casas el ,.1 1 A ... de Herrera, tales co-
mo -.. ..q 'n,, ,n ..r- .. .1; 4i Occidente desde las Az6res; que otrOs las habian divisado
4in-i1i,.Ii.l.,.i,: At .. *-j, ,y aun hubo quien t0m6 tierra de ellas y hall que tenia
-r". (H.rr-r, [P.-".,. .. I .,.. 11 y III]. Por n.-,- .t ...-a,1-.1. 'r r.,..,, el ilus-
"r irri,.. n -i ,, ij-. w \ ',. artado en guardar ,,t..1,r,. Lr . .i ,, I-. ..lar today
mencionigpbre lasque parecen mas probables, t -4.. r I r,,r .-r..n -i, r.. r,, buques
quehayan podi1o.aproximarse y.r, .. i ,r,, r,. I. ,1 ..,.,1 ,(, ( -. ... ,,. uso de
las otras, y las acepta, bien que c-..n ,.i-. n.,a,- .,. n,-I.,) en A.-bi.".Jai ,,Iri-,M y no diguas
d( 1 1..: I 1,o r.r- ,.,' i,r-...r. i,,J. .n, .. I r,.r. i , ,. i.... h.. 4.1. [..
3,11 EI b 1:. rr. I ,r,- A ) ,.. ..] u .r ,--'r h..i.: , .1 .i.. -.. Rrhh,,. | l r ..r.
dI ,r r ,.,1",, .,i ..u .1,:,j 11i. i',, ii ,,,,* ,, b ,'-" ,'ii- r' t,,j, .^ij" *,'1 I,.',J-l pil,:,r,:, M :*rLiD \ i' ,:.Fr -" ,Je
]. .t-l .& ufl-.].:..1, C..I..o t- T .-.'i:. a lI, ,: i :i ,1. Ir..l.,,..I. ,,.] I [., .J.'.* i 'mtj t" Y d1 i..
d... L':. iLrA- Fucr, : ...... .l.:. [ .r k I m, _i,,r .-u !., r.l.. i 'jA Ina Fl.,rz. (IH f' r..i ,, .r. .,A
rzca, lhb. 11J.







- -83-
frili1ierio del Sur en estas tie,'a.s ii.cei deietales desde
ias Antillas, tiene con frecuencia que corner ,iuchos
grados al E. N. E., hasta eludir las dificultades de ,es-
tas mareas, y luego tortcer por entero hAcia el S. S.
0., como siefectivamente navegara desde las parties
de Europa: deliien'1i.d adver-ftir, para mayor inteligencia-
delo dicho, y mAs descr4dito de la noticia que' o0mo
prueba de seguridad A Colon se habia dado, que a
Liii;ir'a funicamente por la estima'losbarcos que 4 estas
l .irte. se dirigen ya entrados en la inifluencia de las
mencionadas corrientes, se verian gobre la tierra mu-
cho Antes de lo qu'e les iu:iva-r;imi sus calculos; pues
yo hetenido' occasion de (.,'Iiirmir nada mengs 'de 15
mi1illas e una sola singladura; advirti6ndose muy pa-
recidas ifereicias siempre que el eftaid,- de la atm6s-
fera nos permitia hacer las observaciones meridia-
nas.
EIn lo que se refiere A los cuerpos muertos, todavia
el absuido es Ams notable;- pues no solamente se' opo-
neflo dicho a toda posibilidad, pero aunnparece como
que.asi losinventores desemejante especie como los
.'1,ii- hi, siguieron y a'doptaron sin mas exAmen, dandola
por veridica, pusierontodo su conato en olvidarse de las
iioiii:;idi-- iiilieentt- al C.UII I,:,' human. No importa
que al estudio de la naturalezadel hombre no se haya
ili:.- 41,-pi quienii del inanimado cuerpo escribe,para corn-
prender la inmediata iLtrLef-ciii:inii de un cadaver que
no se embalsama; pero aunque por las circuiiistai'inr;
fisicas de la mar pudiera tolerarse la suposicion de
que n|i,:l'0 se c',:,lsi-iaian enteros mliuante muchos
dias; 6qui6n puede career quie la natural monstruosidad
de un cuetpo ,ahogado p'?iitiria distinguir sus fac-
ciones, para calificarlas de' diferente organization que
las de-los liiiliie. buiie'.,? Ademas, ',qu no se ha
de suponer el naufragio de aqnellos cuerpos extraor-
-iiaiii, tan al Oriente que 1.itsii'ai algmi-IIs dias para
arroiarlos en las playas de las islas Tien-eras; i4utes








-84-
bien hemos de career que se verificaria cei ca Ade: sus
propias costas. 6 euanido muAs algunas, muy pocas mi-
las eiing,:lfadot : y siun buqtue regular y bien alparejado
,con natural g(obiei'l,. e.-?-aiaeiitte l:puede hiater la tra-
vesia desde las islas Lucayas A las. Tereeras en m6nos
de quince dii-., .con v-ierto pr6spero y no, moderado,
,c6mo es possible que dos cuerpos flotando A merged de
las olas, sin mAs direccion que la caprichosa de acc.i-
dentes encontrados, 1ti r iivi t hacer la travesia en me-
nos demuchos meses, v:.ao dle 'oie los v ienitos la mar
les fueran siempre favorables? Yafin asi, -quiin es ca-
paz 'de asegurar que el inis ii[ choque de las olas no los
deshiciera A cierto tiempo; ya que se pretend de'spo-
blar el golfode tiburones y toninas y de todo. gnero
de peces de los que gustan especialmente de carnme
humana? En verdad que, llegando A este lugar de mi
pobre discurso, no acierto a comprender tanta indolen-
cia de parte de la sana razon de autores tan justifca-
dos como lo son cuantos en la historiia de esto, lisi,'
me han precedido; mas ya qiue sus libros no me enga-
iian, y ,iUe su- distraida razon ha pasado por alto tan
-.onsiderales iiinfluventes a.isu'd,1,; d4base a la ver-,
dad mi insiifiet, objecion; y si algun peso tiene en
la balanza del 1.,iel rrituri'. arroj.en.se para siellpred
lahistoria del, Almirante esas ridiculas- inveiciunes.-
quie tanto ofenden a su reputation como inllfltau al
buen seutio. '
En lo de las islas ,iue I"<'r una iltusioInoptica seapa-
recian a,los lib.it:itt-s de las Azoires lihAcia las parties
del Occident, h'.emi,, de stipuiier: 6 que aquellas gen-
tes estaban muy fiuiliarizidas con'la idea de iuevas
tierras, y 4stp no porN c'iusa.s iIijip-,?,ilescoiho las ya
tacliadas, sino por _,-;:esivas rilaioiies de 11arinierosy
pilotos,llevflIs inas leJo? ile lI q'ue Iubierari querido,
6 bien que fui uina i:it.i-ente iuve.ionii aconsejada al
Almirante, Ipara dar A Su lroyeet, toduls los visos de
realidad que neceesitaba eu suapoyo. 'Acaso esta mis-








-S5-
ma refiexiou sirva de argumoentio 4 algunos para recha-
zar como supuesto cuaii'o se refieoal pilot le Huel-
va; pues es claro que 4 haber tenido Colon en su niano
los coiprouliantes de semeja'nte noticia,, se 'hibuiera
presuirado a hacerlos'piblicos. cuiando tantos reparos
,oiii dicen seo ponian ; su e'mpfesa. Esto, sin embar-
go, seria desconocer el icurazon y las pretensiones del
hombre en todos los tiempos y (irunstancia ;.iles
n6 hay duda, que 9i en semiej-iijante proceder fundara
Colon el trmino de aijuella, a su gloria de descubridor
habria que rebiajar grande quilates: pues no. soy yo
ile lois q uie creen ser ya un lpriucipio admuiitido el no con-
Widerar ciorn de riil.iidor de ina cieucia 6 de utria cosa,
itl primiero que anunci6 sn existeutia: sino alque la po-
ne demanifiesto de talmnitnera. que no puedan nieuos
de reconoqerla coimo un axioma todos los lihonimbres.
Resulbta de lo. dicho, queentr6 todas las noticias
untidamuentales de que se tiene conocimiento por lo
reospectivo A la hazafia de Colon, fuera de las cieuti-
ficas, ninguna alcanza tantbs _grzidos de probabilidad
como la del piloto Alonso Sanchez ui otro semejante;
jori mAs 'ue esta sea la unica que generalmente se
recihaza, y no snu visos de jfusticia. El entendido Was-
hington Irving viene a hacer-la question de fechas; y
porcierio, Dios me lilbre do queA tan dbhil agumnien-
to comino el suyo la solucion quedra 'fiada; p-es aun-
.qye es verdad que de lts anios 1471 data ya una car-
la del sabio.cosnimografo y erudito Pablo Toscanelli.
Floreutino (1), A quien D, Crist6bal consuilt6 desde


nj T.a carta d- T.-"ai-llU la tradnjo d'l- lantin al.castMlnnuo P. Hernindo (Colon para
Ial-j'orlA i ,:o_'1 i .1[ I, i .ri .t. .in r.l tsr.',r,. I I [: .y i,. 1-Ur .-a au- I a irjlui. -D
'i 1 ~~ '." -I sinL.. N..aarrc'v. .n- II iJ-'rFu a pr 'l :-pi.
Mlr lr~irz. t .,p i. IT1. I.l. .. I .. I...r I:.. .11 Ie i- : m-i. La -.Jrlh- P,,. r.. i, tanil.-it Ia
Ihi'rrK- *... ., : iD. in :-i L r H, s t I,. I. I . 1 i i R Ts A. 'i l'"/ lir.. I. L, ita .: ihr :".) .jL- hay'
4' <'al F, Ou -U r rl'-.Ih I',D'..-rrFi.1 1 ..D-n I F. .r.lt; 11 IAIn- lbr.b -: "1-. d-I. I i. a. Eia gl-
Il 411. .J s.' r. (ios .. Is i il..,. a is ..ri.u..... J.. L-L....a p., i i:1 r,.y ,i.- P.,rltur.l. ni.
F-uiUi n,: C,.l..i Il uia' rru,.... ra [,:,j L. n .ii. -.r F n..r 1. d i.-:.' i n r a .ti in a I a i ..-lbiu
Ir rla re ., p...., a6.l, 1u is 1 II p.-lLihiJiu d iJt. ats, i Z ,jr I,% Iadl. n.)r ai dIl L,.a,-ga du b1 01 i c,.
stFa Eit e sEae I r1 -:*.rab [rr aJm i r uniciru.I d.1- Iu Dr iji u..."rlda dira. L 'iI T lJSea l ,iIs-inP
si.iAw Ea-ia. por ,r r -sar l ias ,, lui luar,- ,,r- s- pu,-sIlE vcria hi l.6 s cLuikuj lii.







-86-
Lisboa su proyectq; y, que la 'noticia del Inca, rblativa
al piloto andaluz pAece que no es anterior al de 14-84;
todavia a la buena critical no se esconde iUian vaga-A,
iin:ir';;i quedariai la probanza, pori el car'Acter especial
de las palabras del dicho Inca. I
En efecto,. Garcilas rnio ,lit ilit-q lo del pilot har
y,A sucedido el ;i'i, de 1484, sino cerca del ,,-, de
1484; lo ciial con las nismas palabras respite D.
Francisco Pizarro, uno y otro en los lugares ya re-
feridos. .
Y porqtie A la buena critical, .cuando por el camino
de 1la im -ririthida camina, no deben' ocultarse los
mAs pequenos accidents que puedan conducir a la
verdad de los hechos, bien dl.-ia haber considerado el
eminente escrit6or de los Estado.s-Unidos, que Colon
vino 4a E jpwri; 1,r,;,i.-eriitft en el aiio que como a-
proximado, y no en ail',,lit, cita el Inca; y por lo
tarto, quoe la fechBa esta, fundada en esta circunstmn-
cia. mas bien que en 1i que pudiera -]i;i.e.>r r_-leiliila -i-
su padre el historiador que denunbia el descubrimien-
to casual de la isla'Espai ola. '
Tal vez si Garcilaso hubiera tornado notaa para sus
comehtarios'de los pasos, anteriores. 'de Colon en las
demas, na-i,:..., habria tc-.rito algo mas antigua la
citada fecha; sin faltar por 'e6T1 a la grave madurez de '
la historic, ni aun ponerse en desacuerdo con lo qule
ha' ,iil,; pues el.adverbio -iue. como de tiempo, ha
empleadb en lo de',la noticia, viene a hacerla amoviP
ble hasta -Ajlos iniut antiguos lpreliiiinl;ires del desdu-
brimiento. PI I it r:It part, nada habria de particular
en que fuese ciertala. noticia y equivocada la fecha;
1ial.iieitili.-,;'d,:,itantos ini,-, desde que el ,Inca la su-
po, hasta itlie estuv'o en occasion de publicarla; y asi
vue -h i 4 r-i-ptirv qhe, Dios me libre de dejar la just
famn4 de Colon enitregada a tan debil arguminto.
SL, '11Ue pgr su 1i;izaina letributa el mundo, al va-
ir die sti corazon, a la sabiduria de su entendimiento







_-87-. .
y a pJer;ev(.eiin-ia de'su voluntad hemos j"e firl;i.
En la antigiiedad no hay here que se le pueda igua-
lar por lo tocant'e al primer punto; piue- ademas de
que tbdavia no eran conocidas.las genes y naciones
de lomas ,inital del Asia sino porrelaciones oscuras,
su l1ravirira selanza A luchar con elemento rodeado
de ficciones en extremo fantasticas y, io'rril-pla: pu-
lindo,.'se decir qpe, nuevo Icaro, preteJii" escalar el
in iplo de la iurnirtali-l;(d. c6n la buena dicha de que
el'ol re.let-, in sus alas; 6 bie. que, como el filo6sofo,
e entr(-e6 al mar pl-ra que lo, confundiese, si I'or. des-
ili,.ha 'I no habia llegado.a patentizar sus secrets
(1). Como ,_1bi,: y fildsofo nadie supo/ coordinar Lnr-
ror caudal y mas exquisite doctriin, sin quedarse
ceon nadade lo aIn'-1o: nates creo que Seneca, Arist4-
teles, Platon, Ptojlome-., y Plinio, ,o lograron el precio
de su bbndad hasta 'que Colon lo puso en evidencia.,
Fit.dieitte, su perseverancia deja muy atras cuarito
de .hombres consecuentes se halla escrito en las pro-
fanas histories, y no.va rezagada de lo que nos en-
sedan las divinas; pues nadie mejor que Colon supo
apreciar .las palabras del Ap6stol en la defimnicionde la
f6, como ..N .4,t',wiz de las cosas que se expresan, y argu-
w'f'to :de las que no aparecen (2); ni ofro alguno.tuvo
inms i.:tienta de las creencias religiosas, p.ira alcanzar
ei fin deosu nimr.i ixh.--,, do'scuiirimiiento.
El mas modern de sus historiadores y mas entu-
-i;sthi de sus apologistas, justamente afamado Was-
iti,:t,:,n Irving, dice con motivo de su perseverancia:
,Los que sientan desfallecer su animno y desvahecerse
su voluntad, cuando graves dificultades se opongan a
la proseccion de un objeto. grande y digno, acu6r-



[1] Qua noa possum caperete capias me. [D8 Regimine Vite hmunwiie: de Arist6teIe
et ejus morte. Chp. XXI].
[2] San Pablo a los hebreos. Cap. VI.' vers. I. '









dense de que sepasaron iiez y ocho largos Iiios des-
de que Colon concibi6 sn piove'to, hasta el dia en
que se vi6'habilitado para llevarlo 6, cabo (1). No
dice mal el erudito historiHgrnfo; antes yo creo que
anida corto en el elogio, si se lia de teller cnenta con
las contradicciones que la 4poca, mAs que io16 h)m-
bres, amontono en conitra.de su proyeeto; pero el tem-
ple de su alma juistifical' la sentenmia ,dl fitisofo,
haciendo vet c6mod di6omvm ridad se enyrandece, vi sc idimida con la des.gi'ava (2);
y no parece gino que con su persona y empresa ie-
xian rlacion las mIAs ealificadas y subblimes de las
profocias evangel Par qu*e nida hwl, ei
que. no se kaya de sde.scbrir, ni ociulo vi1e no se I"ia .h
saber (3).







S r '


(1) r ?,., , ;.. :i ,; .-.:.. L,r 11 cap; VHI.
(2) n..,.. [I,... L,r. \, \\ II
(3) ,,n MIii.. (ECaoEil..-i J ,p. X, ver XXV1.


I I I -





















ORIGEN DE LOS INDIOS,

S DtELNUEVO-MUNDO. (1





Otro Viernes, el segundo notable en esta famosal
expedicion. loA doce dias de octubre de 1492 afios,
arnaneci6 f, la vista de nuestros mariners un Eden
neCantado Lin verdadero Paraiio: quo tal debi6i pa-
recer a los ojos mros excudriiiiresaquella isla que
dlelante tenian: verde como I: primavera, fresca coino
*l rocio de la aurora y cubierta de unos Arboles
tan frondosos como en Europa no se habian visto.
nrunca.
A la par ique la luz del crepfisculo se levantaba
perezosa del ancho mar que la expedition habia cru-



[I E. ti .'.,piq.'l.. .:l p.nmrr Iumr..1v 1, fi. yrta la f Marn'v Re.il '.T..ftoa escrIta
l)r ml bhere mret,' sfo: S u.]Q I lUiem rfa p'...r A 1 j23







-90-
zalo,la isla iba ofrecieido' 'a la vista mas .,rnln:1e,
atractivos, y despertando: mayeres deseos de po.-
seerla en el Animo de aquellos navegantes, sus des-
cubridores. Porque viendo pri.meramente que suncir-
cuito no era escaso, 1o cual para desembarcarles brin-
daba las seguridades mas apetecidas, advirtieron tam-
bien que era 'de tierra llana, y que tenia dilatadas flo.
ret-;tis ay inte tan excelente perspective no pudieron,
.re~ni:,- ,1, Iortificar siis oreencias, respect al hallazgo"
le 1i1-. Ptisi-'s que buscaban. Ademas, que cuando el
tor-edlir de la duda comenzaba a exagerar en la'fan-
tasia, cou' natural recelo, las cualidades 'le los habi-
tantes de aquell ,eg]iu I .descoli ,iil, empez;.in',_,
distingtuirse solbre la playa ailgun,', Iihiu-.res, iai, 1111t'
la desnudez de sus cuerpos no pudieron ocultar mas
la sencilez 'le sus costumbres.
Nada, '.,'ues, habia que rf-uelar en ire-.-.IIi;I ,Ie tan
suave espectAgulo. La isla .estaba habitada; ofrecia,
mas bien que c6modo, delichso ;dl:ier gie; y el tsjer.-
to inIofeI.iIvo de los naturales convidaba 4 no. perder
moment, para tocar con la planta la tierra uie ti nitais
ve:.-s enalta mar habia fin'id,' la vista. '
SEn tal situ,.i:,n iiian:l''',l dar fi-:iu,, el Alhiriartet a
las tres c;ra't-, iaa., y 'liispuinerlos botes:.anir ira tie'rr;,
en son de conquista;. con las armas bien nade-'ezadas y
el animo dispuesto alas e-tiuit,,le.,- de ti aconte-
Scimiento tan tr:, dii,..Pero bien pronto lihubieron d''
cambiarse las di:[i.i,:nes ,lic,-tile-: pues ;i si cnio -S.-
dirigieron a la playa a.jiuell;s lan.lizis. inns reluiein-
tes que la luz del sol, cuyos rayos r&fl.-:latn en lias
aceradas armaduras, como si; quisiesen n,.,strair A lous
indios'en caila huesped un ser sobrenatural,, ,lierous,
aquellos A huir para ocultarse en la espie'-sui' de sus
bosques; y/los espanoles saltaron a tierra sin opo(i-
cion ni contratiempo. '
El pjeiudon d'e Castilla ylas banderas de la empre-
sa se huuiillaron ante el Dios de la creacion, a cuya'








-91-
infinita bondad de tantas mercedes eran deudores los
expedicionarios en aquel instante sublime; y era de
ver como tan osados aiventluir'eros regaban'con h'lgrilliIlS
de gratituid'la tierra virgin que pisaban, elevando 4
la mansion celestial imiiprovi-sadtuos hiiiu' de infinito
reconochnimiento (1).
Asi que los consielos de la religion satisfecha die-
ron paso al logro de expeculaciones uiindana. Colon
Y 'sus ,i.,1a'i fiei-ros levantaron del suelo las rolilla.s, y
el pensamiento mas alto que a los fines de ja expedi-
cion cumplia. Por cnya razon'el fii:,ioso Almirante,
vestido ricamente de escarlata, tom6 el estandarte
real en la tiuit trt mano, desenvainando su espada
con la derecha; yasi en ademan tan solemne, hacien-
do concurrir a su alrededor 4 los Pinzones y a los
hombres de guerra que d'esehibarit do:, habian, tom6
posesion"de la isla en niimilre de la reina Isabel, ante
el escribano de la flota Rodrigo de Escovedo; el
1'1ul1 autoriz6 el acto ,suficientemente, para darle una
v.ilidcz tan grande como convenia A los sucesivos pa-
,'ii,.,,s derechos que sobre, aquellas regions pudo a-
legar en adelante la iiacinl espanola.;
L'-. isleAi'h, que en un prinipii no habian podido
' ini-i'is 'ib- aterroiizarse A4 la vista de unas 'naves tan
grandes 'omo ellos no habian jams ideado, y que se
liovian ,in :iugul;:;ir '1eh'tr'z.i y facilidad A iiiev.ed de
nimen-as Alas, que tales se lesfiguraron las velas.
iumiinttln,-i-.e su ,0ii:') ;i-l ver los series que de-ellas
liail p;"lra :iin-terl, sin duda; cuaiido obse'rvaron
Sque los espanioles, en vez de perseguirles, se entrete-
^ .


(1) En las Tablas cronol4gicas de los ', 1. .. ,:. d1.-ad&,w prim-.i .1,:l P Claudio
r,,.-[. ... a, a ..r; t.-* se dicehabel i.,h h .. ..l..,rI r- h,-:-- y id- p-:.r orde ude
I- mn,- 1. r u, 1 m L- ,-b 3 Balboa, Cor i, y .v |',: ,ir,. a .,-A, i- rm.l -. ; .f. La tal
.... .i.. r-- V -I.,, ,. / .s ost eiW e c j-'." ', 1 1 r. i." .i iri I..rt.; !, *I
mar ereasti _enedicatur ifet or .ic namem tuum, 4audetur tpam..,. ,. vpa dyihia
eet Ver heumilem servum tuumn, et ejus 'sacrui'.nomem agnosCatUr t' prodg.:t, r IM /i..
alter mundi part. i I ,ir., Viajes de Cto lio Ub. IV, ap. I.)







--92--
nian sobre la playa en ceremonies que ellos rn'o ppdian
comprender, fueron poco A poco desechando sus rece-
los;,y al cabo venciendo al miedo la curiosidad,, se, a-
cercaron tanto A sus hu6spedes, que hasta llegaron A
manosearlos, tocAndoles las. barbas y ad'mirando la
blaocura de sus rostros y manos, y la brilla,;tez de
sus armaduras. Tomnbanles, las espaidas desnudas
por las oj is con tan simple nattiralidaiii qie uilgunos
se e'ortaioin las manos; y oomo al mismo tiempo reso-
nase en sus oidos: el estampido de los cariones que
disparabah las carabelas en accion de ,gracias al To-
dopoderoso, aquellas ruisticas gentes llegaron 4 career
q(uie ls et,;aiiules eran hijos de-la b6veda cele.te 6 del
mundo de cristal que cerrabaS los luiizonties:; y que A
su voz se agitaban los elements, retumbaban los
truenos y los rayos se laiiza;tl:;iu por entrenubes en.
cendidas. Muchos caian de rodillas-y alzaban las ma-
nos en seal de ad.1oracii il 'los recien llegados;6 Infi-
riendo Colon por-semejantes setales, que habia enellos
algunas ideas, siqiiiera fuesen oscuras, acerca de la
Divinidad, did nuevas graoias 4 Dios por las 'mercedes
que le otorgaba, proporcionAndole la dicha de mostrar
las verdades del Evangelio y afiliar bajo las banileras
de Jesucristo nuevos pueblos y A naeiones euteran s.
Quienes fueran 6 A, que raza pertenecian', autiellys
indigenas que asi se apartabarin de las saoradias reve-
lahciones consignadas en 1 G6nesis, motivo- ha sido
de /ar .i.simi, examen y'de discordes opinions. Nos-
otros .no habremos de ri,,m'lvpr comu'letamente el
problema teol6gico; por que tal vez al hia:erlo dentro
de la razon natural, tendriamos que lastiaii;ir en ciert'i
modo arraigadas creencias; y nonos apiartariainos me-
nos delo que 4 las ciencias exa'ctas'se debe, si, con-
cretAndonos 4 la luz de la religion, despreciAramos
los-profanos respilandores. En cambio exttractareios.
en lu possible cuaunto acerca de esta'cuiestion han dicho
los escritores m&s doctors.







-9"3-
Segun lo, queA la conquista de America asistie-
ron, eran los indies de regular estatura y no desagra-
dable fisonomia, salyo que el color era cobrizo, y
la cabeza un htnto aplanada, con el pelo cerdoso, pe-
ro no rizado; la frente ancha, abultada la nariz y los
ojos vivos y hermosos (1).
Hay quien supone, sin bastante copia de argumen-
tos, que en la antigiledad se poblaron las; indias de
0cciidente A favor de algunas flotas que se envinrouii
allA desde el vipjo mundo (2); pero no hay m4s pro-
banzas en los que tal' dicen, que el deseo de acertar
la verdad sin profundizarla. ',Con qu6 elements, si-
no,, contaban los suphestos nautas para engolfarse
por el Ockano, antes de que el iman tuviese en la.na-
vegacion el use importanite Aque hoy, se acomoda?
MIis fi.il seria en tal case suponer que la coeunica-
cionm habia tenido ,fet.t., por el estrecho, de Bi'in'
desde los tiemipos mAs remotos; por que en tal case
no podria amenguarse la proposition con los estimulos
de una duda scientific harto peligrosa, siquiera jus-
tificada.
Es verdad que al acaso podrian atribuirse, come se
han atribuido ya, tradiciones hasta nosotros conser-
vadas de peligrosisiinmos viajes llevados A.cabo mas
por la inclemencia de los vienrito;. que per la intencion
de los navegantes; pero tales aventuras, aun cuando
se hubieran uconoido en Europa a favor de milagro-
sos regresos, no seria flAcil repetirlas con los escasos
medios que poseia elarte de navegar fuera de cabota-
je; pues una sola cuarta en que el rumbo pudiera va-



(1) Vtl N arrt,:, Cbleccionde T,. ;; ,.,oi,,T.--i I;I|L 1V,"., j 1'ij,: de Colo.-Acosta:
tistria .,taf,.r de las Indias u.. ,r.w. --:I. i,[D. Hrnando)i Eistoria dA Almi-
Ninte etc. ' ,
(2) SolS6rzanq., De Jure Indiar, lib, I.-Hornius: Dc Orr. .I ,.., l.: T -Garcila
8o: Corn. Real lib.I cap. II.-Torquemada: Monarquia ra r ir,, litb I. cap. V 'U.







-94-
riarse sin el uso de la brujula, seria mas que suficien.
te para engolfar en un mar sin limites al niiurjie ine@jf!
gobernado. .
En fabulosos acontecimientos cimentan otros las
probanzas que como irrecusables aduc'en, para .legar
al conocimiento practice de las regiones ii-..intti-1.
antes que las teorias de Colon proporcionasen A las
.ciencias naturales el mAs 1.iiil;into de sus descubri.
mientos. Pero 4que f6 habremos de dar a las .expedi.
ciones de las naves salom6nicas respect al continent.
'te.americano, donde algunos colocan la c6lebre Ofir
(1), 6'no ser que aprobemos con toda seguridad 1:
existencia de la, famosa AtlAntida de Platpon, despues
de examiner sus particulares circunstancias?
Las armadas de los cartagineses H-imilcon y Han-
non, nodejan de ofrecer A la mente alguna puerta por
done pudieran introdatcirse aquellas creenci;:, tanto
, mas teniendo en cuenta lo que Platon ii,, firmlyl res-
pecto 4 ls isla (C-i:1iri]i6i'20 ?itua;'1a fl'ente A las costas
de Africa, como. -ii ivilo, de escala a un vast con-
tinente que A la.banda occidental se levantaba (2).
Tampoco dejan de ser notables ciertas esli::.-'e ver-
tidas por Festo Rufo Aviwe:,. ,.1 i,.ual ha tim-ilti',, ala
posteridad -.tll' ',O- fi'ai:-(.'-iit,, relatives A tqueli,:-.
viajes; en cuyo caso bien pieirlie' Ldesvanecerse las
dudas que se amnontonan sobre la invetci impro-
].,,li(. ,.-1.los-supuestos primeros pobladores; no ois fit ii-
e ,que..a n- q,,,t,:t c.^tra Cesas, mas frtiles de Pr,.-
ticar a lh vista de esos archipi6lagos6 de esas'islas ftii-
tasticas que aho6ra no existu. no les concedamos tanl-
poco el dereeho absolute de fijar la 6poca en que
dibi-1.i' poblarse con los descendientes de Adan el nue-
vo continent.

(1) Batzol: in &olii.-Arias Montano:De PhaZeg cap. IX- : t., .' .. .
lib. II cap. III.-Marino: 'Area de .Vo&.-Pomario: Lexicon.-J... ,a.- I.' *'.
V, etc.
(2) Plgton:z n 'meo et in Crtias.




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V CRISOL ilISTORILO ESPANOL Y RESTAURACION DE GLORIES NACIONILES, POR DON JOSE FERRER DE COUTO, Cbaloro del hfbito de Santiago, por merced des. M. Fidelisima: Comendador en 1a Real Orden Americana do Isabel la Cat6lica: Caballero de Ia Real y distinguida Orden Espaiola de Ckrlos III: Niembro bonorario de Ia Soiedad do Geograffa y Estadistica do Mjico: Individuo de In Comision de Historia de la Infanteria Espadola, de Real Academia de Arqueologia y Geografa de Madrid y de Io. Sociedad Econnmica Matritenoe &c. &c. HABANA. IMPRENTA DEL TIEMPO, CALLE AE CUBA, NUM. 71, ANTES 37. 1862.

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Esta obra es propiedad de su author.

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AL EXOMO. SR. DON JUSTO GERMAN CANTERO, GENTILE HOMBRE DE CAMARA DE S. M. CON EJERCICIO: GRAN CRUZ DE LA REAL ORDEN AMERICANA DE ISABEL LA CATOLICA, Y MERCED DE HABITO DE LA MILITAR DE MONTESA: CONSEJERO DE S. M.: REGIDOR ALFEREZ REAL DE LA CIUDAD DE TRINIDAD DE CUBA, ETC. ETC. ETC. Mi querido amigo: Aunque ha dicho un fil6sofo, con bastante buen juicio a mi modo de ver, quo por los beneficios privados no se debe gratitud pnblica, yo que soy extremoso en todos mis sentimientos, sin poderlo remediar, he resuelto de esta vez apartarme de la regla comun establecida en el susodicho precepto. A obrar asi muevenme dos consideraciones, que son: la del carinio con quo V. me brind6 su linda casa de Buena Vista en el valle de los Ingenios, la primera vez quo yo vine a estas tierras de Cuba, para que el mio se ejercitase en sus estudios cuotidianos, sin temor a la fiebre amarilla, y la de haberse escrito la mayor part de los capitulos quo componen esta obra en aquella deliciosa vivienda.

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Desde ent6nces aca, siempre he tenido fijo en la mente el deseo de consignar mi gratitud, por aquel singularisimo favor, en la primera hoja de uno de mis libros: mas como, por circunstancias inherentes 4 las especulaciones de mi vida, en todos los que he escrito y publicado hasta ahora ha dominado una tendencia politica de varia interpretacion, crei que debia aplazar el cumplimiento de mi deseo, hasta que la indole de la obra fuese extrana por aquel concepto 4 enojosas disputas. Que las quo sobre este libro se entablen no han de dividir las voluntades, ni perturbar la paz de gentes amigas, bien fAcilmente se echar4 de ver; por cuyo motivo, y porque a todos los afectos del corazon humano les llega un instant propicio para manifestarse, all va este mio envuelto en las formas de una dedicatoria, y lleno de la amistad que profesa a V. su mas carinoso servidor, jas 9eiatet ide y a/to.

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PROEMIO. La historia anda por centre el juicio de los hombres definida y considerada segun la sensatez de cada uno. Llam6ronla fuente de verdades y espejo de lo porvenir, fil6sofos y pensadores que en ella vieron el libro de la experiencia escrita. Otros sabios, m6nos escrupulosos 6 mas sueltos de conciencia, creyeron que la historia debia limitarse a un simple apuntamiento de cosas pasadas, para recrear a los curiosos; y algunos hubo, en fin, hombres eminentes, cercanos a nuestra propia edad, quo calificaron la historia de fdbula conventional; no sabemos si por hacer alardes de un escepticismo original, cuando el 6rden de las ideas comenzaba a pervertirse entree los enciclopedistas, 6 por dar celebridad a su nombre con tan singular extravagancia. Nosotros, acomodando al sentimiento pnblico nuestro propio sentimiento, sin violencia ni artificio, porque depende, en la exposition de su doctrina, de las mas profundas y arraigadas creencias, no definiremos la historia una vez mas, despues de tantas definiciones como para ella se han escrito; ya que on la presente obra, y en otras que de este ramo de la literatura y de la ciencia hemos dado a la luz, quedan aqueHas consignadas. 2Qu6 necesidad tendriamos, en efecto, al tratar estas materias de la historia, nosotros que hemos con-

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sagrado del primer tercio de nuestra vida todos los anos tiles a esclarecer la de las armas espanolas de mar y tierra, desde la mas remota antigliedad hasta nuestros dias; que necesidad tendriamos de escribir y consignar la veneration quo tenemos por la historia, diciendo si es el primer vagido de gloria quo han exalado los pueblos en su infancia: los griegos en sus poemas: los ejipcios en sus monumentos: en sus anales los romanos: los judios en la Sagrada Biblia: en el Nuevo Testamento los Ap6stoles: las naciones modernas en sus romances, y hasta los indios de este Nuevo Mundo en sus Teocalis y en sus areitos? No es necesario, no, que con nuevas definiciones y mas robustos argumentos salgamos 4 defender las excelencias de la historia escrita 6 traditional, cuando en todos los pueblos y en todos los estados de la vida social, se ha proclamado monumento de gloria y estimulo de hechos her6icos. Esa aberration del entendimiento, salida de una cabeza ilustre en la historia de las ciencias, pero en tiempos de tanta confusion y des6rden que hasta se negaba a nuestra pobre humanidad el libre albedrio, base de todo buen proceder, y fundamento de nuestra propia civilization, no ha encontrado proselitos ni se ha hecho sectaria. Porque si los enciclopedistas quo han querido proclamarla, asimilando nuestras creencias al fatalismo islimico, y sumiendo toda idea de espontaneidad en ese caos de horrorosa inaction que ha condenado a la nulidad 4 naciones poderosas, no comprendieron que por tal camino todo iba a confundirse y perecer entre las sombras del ateismo social y religioso; los pueblos, con mejor instinto y mas alto concepto de la razon humana, invocada y deificada ent6nces para grandes extravios, volvieron, sobre los pasos de la verdadera fe, a tomar por norma de sus acciones las acciones consignadas en la historia de las generaciones que les habian precedido; y rechazaronu

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-9la celebre frase de Marmontel como enemiga de todo progreso humano, de todo sentimiento generoso y de toda accion her6ica. Por esto, pues, y por otras muchas razones que omitimos en obsequio a la brevedad de este preimbulo, no se ha de extranar que, celosos de la reputacion de nuestra patria, salgamos a la palestra critica para esclarecer algunos puntos dudosos, mal definidos, 6 torcidamente interpretados de su historia. Espana, fuera torpeza quererlo negar, ha ocupado muchos anos entre las naciones antiguas y modernas, un puesto privilegiado. Ella di6 i Roma emperadores, cuando de las demias colonial apenas se escogian algunos seres predilectos para la modesta categoria de ciudadanos, donde todos los subyugados eran siervos. De Espana fue natural el primer extranjero que recibi6 los honores del triunfo en aquella famosa capital del mundo politico a la sazon, y hoy del mundo perfectamente religioso. A Italia y a Paris fueron sus hombres cientificos de la baja edad 4 fundar la ensenanza universitaria, a114 apenas conocida ent6nces. De Espana sali6 el primer c6digo maritimo mercantil tque sirvi6 de fundamento para la contratacion universal, cuando las mas rudas nociones de la fuerza y el pillage se aplicaban en la mar y en los puertos 4 este ramo de la vida pnblica. Espana abri6 la mano y di6 franca proteccion 4 un extranjero ilustre, para realizar el descubrimiento mias grande y mis benefico de todos los siglos; y Espana, en fin, cientifica 6 guerrera, agresora n ofendida, di6 al mundo los mis grandes ejemplos de domino y de resistencia, de esplendor y de resignacion que se han consignado en la historia. Y como Dios, en su infinita sabiduria, no estorb6 que prevaleciesen en el mundo los descendientes de Cain, ni siquiera despues del diluvio universal; antes bien parece cowo que los propag6 y extendi6 por todas las regions de la tierra, para mejor experimen2

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-10-tar el temple de las buenas ahnas que entre aquellos viviesen, al contemplar en la historia y en los hechos visibles 4 una nacion tan generosa y magnanima en su prosperidad, como noble y sufrida en sus tiempos calamitosos, la envidia se ceb6 bastard en su gloria; la critica penetr6 disolvente en sus hazanas, para ponerlas al nivel de los procederes mias comunes; y la ponzona de todo mal, introduciendose en los elementos de nuestro poderio, no solamente quiso negar y neg6 lo que la civilization del mundo nos debiera; sino que, dando tortura al ingenio y pabulo 4 las naturales murmuraciones de nuestra misma caridad, acab6 por formular contra nuestras virtudes los mas terribles cargos que pudieran hacerse 4 los crimenes mas horrorosos. Tal es la historia de Espana, estudiada con espiritu de verdadera imparcialidad, bajo el punto de vista moral y filos6fico; y aunque algunos hombres justos, escritores veridicos, merecedores de toda fe, se han dado ya 4 combatir con su elocuencia tantas y tales injusticias, todavia porque el espiritu de hostilidad se reproduce y multiplica a medida que nuestra patria comienza a regenerarse, hemos creido que no era indigna, sin6 muy meritoria, la tarea de ayudar a los que nos han precedido en este noble sentimiento. No descollarA, ciertamente, en nuestro libro un espiritu local de patriotismo exagerado; creyendo, como creemos, que en todo sano juicio debe valer mas que el individuo la familia; la familia menos que la patria, y mas que la patria la humanidad. Pero en cuanto sea justo dar 4 cada cual lo suyo, fuera del sentimiento profundamente religioso que nos haga ver en cada hombre, en cada pueblo y en cada nacion, uno 6 mas seres relatives y comunes al pensamiento universal de la obra de Dios, nuestro criterio se sometera a las leyes de verdadera justicia, en esos pobres discursos con que este libro se ha compuesto.

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RESUMEN HISTORICO DE LAS HERMANDADES DE CASTILLA, DESDE SU ORIGEN HASTA LA EPOCA EN QUE SE EXTINGUIERON. La manera de ser politica y socialmente estos Teinos, cuando el senorio feudal apenas consentia 4 la corona mayor poder que el de otro cualquier potentado: las discordias civiles en que se consumieron largo tiempo las provincias de Castilla, cuando las huestes y mesnadas apenas daban treguas A la obra de combatir al enemigo comun, como A soldados cristianos cumplia; y el grand caudal de inmoralidad quo derramaron por todas las ciudades, villas y lugares del reino los soldados del de Leon y los armados partidarios de Castros y Laras, cuando todavia era debil la mano de Alfonso IX para regir el cetro de Sancho III; fueron causas suficientes para que arraigaran hondamente en Espana las semillas de todo malestar, y para que 6ste se derramara con pasmosa velocidad y escandalo inaudito en cuantas partes se hallaban A la sazon infestadas de tan perniciosas influencias. En vano fueron los lamentos y las reclamaciones de los buenos contra abusos y escandalos tamanos; que impotente la corona para alejarlos, 6 interesada la nobleza en el comun desconcierto por particulares fines, ni el honrado patricio tenia voz de derecho ante gavillas de gente criminal, ni poder la justicia para castigarlas y extinguirlas.

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Escasamente servian ent6nces con caracter de tropas permanentes mas que las 6rdenes de Santiago y Calatrava, creadas poco antes; pero su objeto, acomodado 4 extender las fronteras del cristianismo, no las permitia dedicarse a mnnos honrado ejercicio que el de pelear con los moros, si bien alguna vez tomaron activa part en las civiles discordias. En semejante estado no hay duda quo bien podrian los hombres de ancha conciencia dar libre rienda a sus vicios, como en efecto lo hicieron; ya acometiendo en despoblado 4 peregrinos y transeuntes, 6 bien entrando a viva fuerza en los pequenos lugares y a veces en las mas pobladas villas de sus respectivas conarcas. Repitieranse, sin duda, los edictos y cedulas reales contra tamaios crimenes, si otros mias grandes no embargaran los 4nimos de los tutores del Rey, olvidandose de los males que agoviaban 4 los pueblos. Porque antes que la cosa pnblica, en cuanto al sosten de la propiedad particular, estaban las usurpaciones politicas de unos, las venganzas de otros y la ambicion de todos los que, bajo el manto de un rey nino, alimentaban siniestras miras, y nutrian punibles desafueros. Asi, pues, a la iniciativa local hubo de encomendarse el remedio de los males que se padecian; y es natural que cada individuo procurase atajarlos por los medios que ocurriesen 4 su entendimiento 6 que por sus materiales recursos alcanzase. Lo cierto es que la historia ha conservado escasos recuerdos de lo que se provey6 en general para restablecer el 6rden, ent6nces tan atropellado en estos reinos; y unicamente 4 una parte bien escasa de ellos, aunque era de las mas principales como cabecera de la corte, debemos exactas noticias y no despreciables relaciones de lo que alli se obr6, para conjurar en lo posible la catastrofe social que 4 todas las class estaba amenazando.

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-13Era 4 la sazon una de las mayores riquezas de la ciudad y terminos de Toledo el beneficio de las colmenas que en sus montes se cuidaban; y como tanto se prestaron 4stos en todos tiempos 4 la impunidad de los delitos, ya se deja considerar cuantos alli se cometerian en 4poca tan calamitosa, asi como los peligros que correria la propiedad, encomendada 4 sus circunstancias naturales. Para garantizarla en lo posible juntironse en la ciudad todos los colmeneros; no sin invitar a la vez a aquellos otros propietarios cuya hacienda estuviese asi mismo amenazada del peligro comun; y unos y otros tuvieron por conveniente proveer de tal manera, que no pudiese menos de ser eficaz el remedio que 4 tanto daio se aplicara. Acordaron, ante todo, segun los consejos del derecho natural, repeler la fuerza con la fuerza, asociandose en tropas honradas que asegurasen la vida y resguardasen la propiedad, dentro y fuera de poblado, contra los golfines y malhechores que en todas partes marcaban sus huellas con robos, muertes y otros escandalos de trascendencia: y todos los miembros de aquellas tropas, unidos por los lazos de la propia seguridad como los mas poderosos, se bautizaron, para mas garantia de amor y defensa reciproca, con el modesto pero elocuente titulo de hermanos. Bien quisieramos consignar en este punto la verdadera fecha en que se verific6 la primera junta de la Hermandad Vieja de Toledo; pero el tiempo y el descuido han consumido los primitivos pergaminos de sus actas, y nuicamente 4 las confirmaciones reales de sus fueros y privilegios habremos de atenernos, para deducir de ellas su antigUedad, y fijar aproximadamente la 6poca de su origen; la cual no pudo ser otra que la ya indicada, si 6 la razon natural y a los acontecimientos probables hemos de atenernos. Fuera de lo que consta en la cr6nica de don Alfonso IX, relacivo a la existencia de la mencionada Her-

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mandad en tan apartados tiempos, haremos m6rito, en primer lugar, del documento oficial mas antiguo entre los que su archivo conservaba; el cual es una c6dula expedida por el Santo rey don Fernando III, dona Beatriz su mujer, el infante don Alonso su hijo, y dona Berenguela su madre, fecha en Toledo a 3 de marzo, era de 1258, que corresponded a los anos 1220 de Jesucristo. En ella se confirmaban los privilegios que gozaban los caballeros de dicha Santa Hermandad, por concesion del rey don Alfonso IX, abuelo de don Fernando. (1) Partiendo, pues, de este principio, y no olvidando los malos tiempos que acababan de pasar, no hay duda que tendremos averiguada la data de la institution 4 que nos referimos dentro de una 6poca entera; y no limitada 4 dia fijo ni ano determinado, no pudiendo hallar, como no hemos hallado, la primera actacedula 6 acuerdo quo produjo la primitiva junta. Ni para consolidar nuestra opinion pudiera servir de estorbo lo que dijo el cabildo de la propia Hermandad en su memorial al senor rey don Felipe V, 4 saber: que ella so habia constituido en el tiempo de las alteraciones de estos reinos I irrupcion de los moriseos (2): Antes bien parece Como que afirma cuanto dejamos expuesto en las primeras lineas de esta memoria, respecto a que efectivamente se verificaron alteraciones por las causas ya expresadas; y que la vecindad de los moros 4 los t6rminos de la ciudad imperial, facilit6 mas de una ocasion para que sus armas introdujeran la consternation en las tierras ya libres del yugo sarraceno, aprovechkndose de las civiles discordias en que los cristianos gastaban sus fuerzas. A ejemplo de lo obrado en Toledo, y por lo que de (1) Archivo de la Hermandad Vieja de Toledo: legajo de papeles antiguos.-Lo registry en el gobierno politico de aquella ciudad el aiio de 1849. (2) Este y otros documentos de los que en el presente trabajo me sirven, los debo a un vecino de Toledo, cuyo nombre no recuerdo, que fu6 cuadrillero de la Santa Hermandad, hasta la extincion absoluta quo se verific6 en nuestros tiempos.

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-15comun tenian las propiedades que en los montes y en sus linderos se beneficiaban, tambien las villas de Talavera y la Real (hoy Ciudad Real) se asociaron en Santa Hermandad: poniendose desde luego de acuerdo con la de Toledo, para juntarse las tres secciones en un solo cuerpo, como asi se verific6 inmediatamente. Para conocer con exactitud el estado civil de Castilla en aquellos tiempos, nada presta mas luces que el establecimiento de la Santa Hermandad, por las omnimodas facultades que sus miembros se abrogaron; desentendiendose de las eyes que regian, y del 6rden social que en las mismas estaba marcado. En efecto: para quo ninguna consideration pudiera estorbar la garantia de la propiedad, primero y casi exclusivo objeto de aquella asociacion, comenzaron los hermanos por emanciparse completamente de la justicia ordinaria, erigidndose en tribunal exclusivo, con el derecho tan conocido ent6nces de vidas y haciendas: y como si semejante arbitrario proceder fuera el unico remedio contra los males que destruian el cuerpo enfermo de la sociedad, por propios y extranos combatida, los reyes descendieron de su alto puesto para confirmar unos acuerdos que, si amenguaban el poder juridico y el municipal, no atacaban menos el derecho de los Senores y la autoridad de la Corona. Di6ronse los hermanos a perseguir ladrones y gente de mal vivir, armados tan completamente como a su oficio convenia; nombraron entre si alcaldes, uno para cada ciudad 6 villa de las asociadas; cuadrillero, mayor, que era como jefe principal de las fuerzas, y cuadrilleros ordinarios, quiere decir, jefes subalternos de cada tropa 6 cuadrilla; mas, alguaciles, escribanos y otros oficios de justicia. Retiraron su obediencia a los ayuntamientos, subordinandolos mas bien a su milicia, puesto que los obligaron a prestarla favor y ayuda en todo caso; torcieron el derecho peculiar de los tribunales ordinarios, sustanciando la Hermandad las

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-16causas de infinitos reos que sujet6 4 su jurisdiccion, 6 mas bien de casi todos; habiandose abrogado la facultad de juzgar por si misma los casos de robos, fuerzas, incendios y homicidios ejecutados en casinos, niontes, caserios y lugares poblados: y finalmente, para cubrir los gastos necesarios al entretenimiento y oficio de la Hermandad, y como si 6sta quisiera cobrarse de los bienes que su existencia reportaba, obtuvo para sus individuos la sancion real 6i su acuerdo de no it i la hueste en la guerra, aun cuando por el rey fuesen llamados: librironse de infinitos pechos, tributos y cargas de concejo, y hasta llegaron 4 imponer la cuota de una asadura por cada hato 6 piara de ganado que en sus t6rminos existiese 6 por ellos transitase; entendidndose esto asi cada vez que alguna tropa de la Hermandad pasara cerca de aquellos en el desempeno de su servicio. (1) El objeto de la Hermandad no hay duda que fu6 noble en su origen, y tiles tambien los resultados en sus primitivas 6pocas. Pero 4 la sombra de aquellas prerogatives comenzaron a despuntar los abusos: y lo que intes hubiera podido considerarse como celo, desinteres y patriotismo, adquiri6 despues cierto carieter de ambicion, al parecer justificada, pero que male la institucion, desvirtuando su objeto. El tribunal especial de la Hermandad lleg6 a torcerse, como todos los tribunales que no se cinen extrictamente al mis severo rigor de lajusticia: pues dando a sus intereses mayor culto del que era legal, no se content6 con perseguir los delitos para castigarlos, sino que se hizo irbitro de secuestrar a su antojo los bienes de los criminales; adquiriendo asi fondos y rentas bastantes pa(1) Privilegios concedidos 6 confirmados por los reyen desde Fernando III en adelante. Constant algunos en el memorial ya citado que se elevd al Senor Don Felipe V, y muchos en las Ordenanzas de la Hermandad, impresas el ano de 1740,

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-17ra satisfacer con holgura los gastos de sus servicios y correrias, hechas con el objeto de conservar sus propiedades. Sus procedimientos en material de justicia eran tan ripidos e irregulares como no se han visto jams en los tribunales ordinarios; tanto que, por acuerdo de una junta general, celebrada en las Navas de Estepa, se resolvi6: que siempre que algun cuadrillero prendiese un malhechor que mereciese nuerte, la ejecutase por si y sin anuencia del alcalde, en el caso de que Este no pudiera 6 no quisiera ir a sustanciar la causa (1). Con lo cual ya se deja considerar las extorsiones y desafueros que se cometerian, funcionando de una manera tan irregular la justicia y el derecho; cutntos inocentes purgarian agenos delitos; cuantas familias quedarian arruinadas para satisfacer sus dietas arbitrarias 4 los que en pro de la causa comun se daban, sin embargo, a liviandades y atropellos. Pero eran tales los tiempos y tantos los crimenes sociales que en todas partes se cometian, que la Santa Hermandad, viciada y todo como estaba entunces, era un bien de mucho precio. A tales causas fu6 debida, sin (uda, cierta indiferencia y aun ojeriza con que las municipalidades llegaron a mirar 4 la Santa Hermandad durante la menor edad del Senor Don Juan II: como si los pueblos, arrepentidos de haberla alentado con manifesto empeno en los revueltos tiempos de una minoria, quisieran de (1) Lunes 4 de Setiembre aijo del nascimiento 1385, juntos los coineneros de Toledo, Talavera y Villa-Real, en las Navas de Estepa, ordenaron que los alcaldes destos trees logares, cada uno en su jurisdiccion, den licencia i sus cuadrilleros para andar por los montes y poner recabdo en ellos, para mejor servieio del Rey y pro de la tierra. Que si prendiesen algun malhechor, den cuenta i su respectivo alcalde; y si este no pudiere 6 no quisiere ir 6 conocer la causa, los cuadrilleros la conozean, y si mereciere nuerte 1o maten por ells; y si le hallaren bienes robados los guarden para hacer recabdo 6 sus dueios: y si assi no Io hicieren, pechen.--roaravedis pan la Hermandad.-Biblipteca Naciona: est. Dd., c6dice 49; Libro de acuerdos. 3

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-18otra minoria aprovecharse para desvirtuar su mal premeditada obra. Mas la reina gobernadora expidi6 una c6dula a todas las justicias de sus reinos para robustecer la santa institution; y aun que mas tarde tuvo que reproducirla el rey, porque alegaban los descontentos para no cumplirla, el absurdo de no tender fuerza de ley una carta real que el mismo rey no habia firmado, no se puede negar que aquella robusteci6 la decaida autoridad de los hermanos cuadrilleros, y que sus atribuciones y derechos se hicieron ma's considerables cada dia. (1) Atendiendo al objeto de su creation debenos suponer que los requisitos indispensables para entrar en la Hermandad en sus primeros tiempos serian escasos Sningunos; pero mias adelante, en virtud de los muchos privilegios logrados, y de la abundancia de clientes, hubo necesidad de inventar pretextos para que no entrasen en ella otras personas que las que pudieran ahorrarla gastos y reportarla beneficios. A sus juntas generales, que se verificaban todos los anos, el primer domingo de setiembre, en las Navas de Estepa, tenian obligation de acudir aquellos hermanos que contaban suyas propias de treinta colnenas arriba (2). Porque saliendo de cada junta los acuerdos que habian de regir a la Hermandad hasta igual dia del siguiente aio, y verificandose tambien alli la election de los cargos, pues todos participaban el caracter de elegibles, no podia encomendarse a una escasa porcion de los hermanos, lo que se trataba y resolvia en comun para el bien de todos. Los perjuicios que necesariamente causaria este deber a aquellos individuos cuyos haberes no fuesen so(1) La primera de dichas c6dulas se expidi6 en 1417: la segunda en 1423, y an hibo necesidad de una tercera, con apercibimiento y penas graves a los que en adelante desobedecieren.-Biblioteca National: estate Dd c6dice 49, folios 123 y 124. (2) Bib. Nac.: Estante Dd., cdice 49, f61ior 123 y 124.

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-19brados para destinarlos a un viaje excusado, siquiera 6ste fuese anual, dieron ocasion a que de ellos se tratara en un primer domingo de setiembre, a solicitud de las partes interesadas en el propio alivio, resolviendose en comun: que asi com hasta ent6nces el deber de asistir a la junta general era extensivo 4 todos los que tuviesen de treinta colmenas para arriba, en adelante se limitase 4 un numero determinado, y con arreglo a turno: debiendose costear los gastos del viaje de los fondos de la institucion, para mayor comodidad de los hermanos (1). En dicho acuerdo designtronse las armas de que habian de ir provistos los que a la junta acudiesen: los salarios que habian de gozar para asistir puntualmente y sin excusa a tan sagrado deber, y las penas que se habian de imponer a los morosos: con lo cual quedaron a cubierto los intereses particulares, y asegurado el cumplimiento de tan antigus y veneranda costumbre. A semejante acuerdo es de suponer que seguirian las restricciones tanto inns exigentes, cuanto mayor seguridad llegaron a ofrecer los tiempos; asi fue que, en los mas posteriores, ya no se admitian hermanos mas que en junta general, por votacion secreta, y esta por unanimidad, sin faltar ni un solo voto. En las circunstancias de los aspirantes se multiplicaron tambien las exigencies, en especial las pecuniarias; de suerte que, no creyendo suficiente la posesion de cierto numero de colmenas y otras propiedades, se impusieron, por via de propinas, fuertes sumas que debian satisfacer los aspirantes al tiempo de su ingreso; una mitad para los fondos de la Hermandad, y otra para distribuirla entre los hermanos por iguales partes (2). (1) Archivo de la Hermandad vieja de Toledo.-Legajos de papeles antiguos, (2) Ordenanzas de la Hermandad, impresas en 1740.

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--20Si hemos de atenernos a lo que de si arrojan algunas provisiones reales, debemos suponer, por referencia, que la Santa ilermandad no estuvo asegurada con el caracter de perpetua hasta los tiempos de Fernando IV. Asi lo prueba, en efecto, una cedula expedida por dicho monarca en Toledo a 13 de julio, era de 1353; en la cual, despues de confirinar todos los privilegios y exenciones que tenian de sus predecesores los colmeneros y ballesteros de Toledo, Villa-Real y Talavera, por cierto tiempo que se cumplia por el mes de setiembre, manda que no se deshaga la Hermandad en ninguna manera; antes bien que continue, para bien de la tierra y castigo de los delincuentes (1). Asi lleg6 la institution a adquirir una importancia tal como ninguna otra la habia logrado en el terreno de la justicia; hasta que, amenazada otra vez la monarquia castellana por m's furiosas tempestades, en los calamitosos tiempos de Enrique IV, fu6 preciso aplicar al mal un remedio proporcionado 6 sus tendencias destructoras. Sabido es de todos el escaso respeto que 4 las veces inspiraba aquel poder ejecutivo, al cual atropellaban con frecuencia, por su debilidad, todos los demos poderes: y no se ignora tampoco cu/nto volvi6 a corromperse la moral pnblica, asi en las ciudades m's populosas como en las mias infimas aldeas. Si una serie de no interrumpidas glorias y bondades, de prudencia y discretion, de virtudes y aciertos; no hubiese marcado con brillantes colored el reinado de la primera Isabel, sin duda que la regeneracion social obrada en sus tiempos en los limites de Castilla, seria mas que suficiente para designar una 6poca notable en la historic de los pueblos. La pintura que pudiera hacerse de los robos, incendios y atropellos cometidos por hombres de mal vivir (1) Se halla en mi poder el traslado de dicha cedula, entre los papeles de que me hizo merced el cuadrillero de Toledo.

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-21durante la minoria de Alfonso IX, no puede considerarse mas que como una pAlida indication, comparada 4 la mas espantosa que retrata la 4poca de Enrique IV. Juntaronse, pues, los procuradores del reino, por indicacion del monarca, para tratar los medios que convendria oponer a tantas calamidades; y todos, como uno solo, adhiriendo su voluntad 4 la cosa pnblica, procuraron salvarla del peligro comun, aun 4 costa de los mayors sacrificios. Al efecto tuvieron por conveniente decretar la Hermandad General en ambos reinos de Leon y Castilla; dando al acuerdo tal car/tter de indispensable, que no vacilaran en adherirse a e1 ni aun los mas indiferentes que criminales no fueran. Establecieron, ante todas cosas, y como remedio capital que habia de suavizar la ferocidad de los bandidos, la reverencia a Dios y el respeto al rey, porque ambas obligaciones andaban olvidadas; y senalaron penas corporales y pecuniarias 4 los que blasfemasen, y 4 los que faltasen como traidores alcumplimiento de los resales mandatos. Despues, entrando mas directamente en el acuerdo principal de la asamblea, clasificaron las poblaciones segun el nnmero de sus vecinos; tanto para marcar cuantos alcaldes de la Hermandad habia de tener cada una, cuanto para sefalar el contingente de hombres con que habia de estar siempre dispuesta para la persecucion de malhechores. Tambien fijaron las atribuciones que por su edicto concedian 4 las closes respectivas de la Hermandad General; y para perfeccionar el acuerdo fueron tan ally, que hasta trazaron limites 4 los procedimientos judiciales de los que 4 la nueva institution correspondian. A las justicias ordinarias encargaron el nombramiento personal de los alcaldes de la Hermandad; cuyo numero no podia pasar de dos en las poblaciones que tuviesen mas de cien vecinos, asi como tampoco de uno en las que llegaran 4 ciento y no bajaran de treinta:

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-22dieron 4mplias facultades para determinar cuantos cuadrilleros habian de nombrarse en cada lugar, y los hicieron responsables muy formalmente de cualquiera omision que en el cumplimiento de la nueva ley llegase a experimentarse. Mandaron que cada lugar de 15 a 30 vecinos concurriera 6 la Hermandad con cinco hombres, de veinte anos arriba y no mas de sesenta; de 31 a 60 vecinos, con 10 hombres; de 61 a 100, con 15; de 110 4 150, con 20; de 160 a 200, con 30; de 220 hasta 500, con 40; de'550 hasta 1,000, con 60; desde 1,100 a 1,500, con 100; de 1,600 6 2,200, con 120; y desde 2,300 en adelante con 150 hombres, que fu6 el maximum marcado a las poblaciones de mayor 6rden, cualquiera que fuese el nnmero de sus habitantes. Estos hombres habian de relevarse cada cuatro meses, y no habian de ser otra vez obligados a servir, en tanto que no hubiera pasado un ano despues de su relevo, 6 que no hubieran servido todos los otros que en cada lugar estuviesen comprendidos en el general edicto. Su obligacion era la de perseguir, desde su lugar hasta el mas pr6ximo, cuantos ladrones 6 malhechores se presentaran dentro de los t6rminos de sus tierras; y en el caso de que, por omision 6 malicia, en el dicho lugar mAs proximo no estuviese a punto el relevo que habia de continuar la persecucion del foragidd, los que ya la habian comenzado tenian obligacion de continuarla, y la justicia el derecho de reclamar contra los omisos ciertas costas que 6 los perjudicados deberian entregarse. (1) No es de suponer que, siendo tan general ei alistamiento popular, correspondiesen los privilegios y exenciones 4 los que gozaba ya ent6nces la vieja Hermandad de Toledo, Villa-Real y Talavera, sobre cuyas (I) Biblioteca Nacional: estante Dd., c6diee 49.

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-23bases se habia levantado aquella otra; porque en tal caso todo el pais seria de exentos, y el tesoro pnblico sufriria grande extorsiones y mayors escaseces; pero no hay duda de que en lo correspondiente a fueros y atribuciones personales, tambien los adquirieron en abundancia los individuos de la nueva Hermandad, y que por ellos abusaron en mias de una ocasion, casi seguros de la impunidad que el exclusivismo de su jurisdiccion les prometia. Es evidente quo si en la baja edad hemos de ir a buscar el origin de la organizacion permanente de tropas regulares, en la Hermandad General decretada por aquellas c6rtes hemos de encontrarlo, al m6nos comparando la analogia que todas sus circunstancias guardaron con las milicias locales de nuestro pais en no tan apartados tiempos. Tampoco podemos dudar que las fAciles disposiciones que el cardinal Cisneros encontr6 en estos reinos, cuando decret6 el armamento general al comenzarse el siglo XVI, a 6sta mas quo a otra institucion fueron debidas, por mias que ya entonces la existencia de las Guardas de Castilla pudiera servir de base iAs regular A su atrevido pensamiento. Porque de todos modos, si la milicia general se foment6 en gran mantra con las mismas reglas que servian a la organizacion y discipline de la moderna creacion de los reyes Cat6licos, es evidente que sta se habia cenido en mias de una circunstancia a las que caracterizaban a la Hermandad General de Enrique IV. Asi hemos tenido ocasion de observar mas tarde en las milicias locales del siglo XVII, cuando en las fronteras de Portugal y en las fragosidades de Cataluna impetuosas agresiones amenazaban destrozar la corona de Felipe IV, como hacian el servicio personal en la propia forma que de la Hermandad General se habia aprendido; esto es, concurriendo cada pueblo con un numero de soldados para servir en la campana del ano respectivo, y relevando, despues de concluida aquella, a di-

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-24chos soldados, para que no volvieran a servir en tanto que todos los hombres habiles y no exentos del mismo lugar, no hubiesen hecho igual servicio, segun les iba correspondiendo. Tambien pudiera atribuirse a la institucion que nos ocupa el origen de la particular jurisdiction que las fuerzas militares ban disfrutado siempre en nuestra patria, a no ser anteriores las Ordenes de Caballeria; las cuales, como la Hermandad, gozaron en todos tiempos parecidas inmunidades, fueros y privilegios. En el ano de 1487, y por las propias causas que la habian motivado en Castilla, las comunidades de Aragon establecieron tambien en sus respectivas poblaciones la Hermandad General, seguro baluarte contra el desconcierto pnblico; y en el propio ahno, el rey don Fernando no vacil6 en sancionar aquella determinacion, dispuesto como estaba a robustecer el poder popular, para asegurar por este medio su autoridad (11e tanto quisieron amenguar los nobles, cono en todas las monarquias de aquella epoca estaba sucediendo (1). Pero por mas que la pnblica aceptacion y los reales intereses fuesen bastantes para asegurar la existencia de una fuerza creada con el santo objeto de garantizar ]as propiedades y las vidas, sin que en ]a apariencia su costo pudiera perjudicar los fondos reales ni municipales, tan pronto como fue regularizandose la organizacion del pais, con la robustez de la corona, la Santa Hermandad en sus verdaderas y exclusivas condiciones fu6 haciendose mas nociva que necesaria; hasta que, cuando se creyeron mas precisas las fuerzas ni1litares que las urbanas, recibi6 el golpe de gracia con la institution de la militia general del reino, decretada en 1517, y perfeccionada sucesivamente hasta los nltimos tiempos d.e su vida (2). (1) Zurita: Anales de Aragon; tomo IV.-Mariam, Historia de Espana: libro 25. capitulo XII.-Pulgar: Reyes Cat6iicqs. parte III, cap. 95, etc. (2) Portugu': Coleccion de Ordenanzas Militares.

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-25-En tal caso, y por lo que de sagrado tenia una institucion que habia obtenido como ninguna otra el titulo de Santa por la c6rte de Roma en sus primitivos aios, se respet6 su existencia en la forma anterior a los de Enrique IV: de suerte que la Vieja Hermandad de Toledo, Ciudad-Real y Talavera volvi6 4 ser exclusivamente Arbitra de perseguir 4 los malhechores, sustanciar sus causas 6 imponer por si sola las penas y castigos que tuvo por convenientes, sin compartir su autoridad con tribunal alguno: antes bien disputando, con admirable teson y decidida constancia, todos los casos que la pertenecian, por mis que sus gentes no hubiesen concurrido 4 la aprehension de los criminales. Los monarcas, 6 porque en efecto creyeran en la bondad de aquel tribunal, 6 por no suplicar de Roma una bula de derogation, 6 porque nada les estorbase aquella fuerza, cuando las de la corona tenian harto ms en que ocuparse que en perseguir ladrones y otras gentes de mal vivir, continuaron siempre confirmando los fueros y privilegios de que la Vieja Hermandad gozaba, por mas que sus servicios no fuesen ni tan necesarios en las ocasiones, ni tan puntuales cuando pudieran ser convenientes; porque la Santa Iermandad Heg6 a convertirse con el tiempo en una militia de lujo, en la cual anicamente se permiti6 ingresar a los hombres de mejor position social; que si en ella se inscribian, haciendo costosas pruebas de intereses materiales y morales, era mis bien que por favorecer la cosa pnblica cuando estuviese amenazada, por escudarse contra ciertos tributos y cargas concejiles y reales, y mas que todo, para obrar con absoluta independencia de tribunales y jurisdicciones que no fuesen con ellos muy tolerantes. Por lo dicho hubo ocasiones en que los reyes tuvieron necesidad de recordar a la santa institution los deberes que en su creation y sucesivos tiempos se habia impuesto, en virtud del escandalo 6 impunidad con 4

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-26que muy famosas partidas de malhechores discurrian por la comarca encomendada su vigilancia. Tal sucedi6 el ano 1644, en que el rey D. Felipe IV expidi6 una c6dula muy apremiante al cabildo de la dicha Hermandad, por consecuencia de los muchos delitos que se cometian en los caminos y pueblos de corto vecindario, por las gavillas que en los montes de Toledo se guarecian, en especial la de Pedro Andres, con escandalo y peligro de toda la gene honrada. (1) El rey don Carlos IV por dos reales 6rdenes, fecha la primera a 18 de Setiembre de 1798, y la segunda 4 24 de marzo del ano siguiente, concedi6 4 todos los individuos de la Santa Hermandad el uso de grande y pequeno uniform; y fueron tantos los aspirants que a la novedad acudieron, que los hermanos de Talavera tuvieron necesidad de suplicar al rey confirmase el articulo 49 de las ordenanzas que regian 4 los de Toledo, relativo 6 la admision de aquellos por unanimidad absoluta, segun en otro tiempo se habia decretado; petition que fu6 escuchada, atendida y resuelta segun su letra, en virtud de informe que di6 4 la magestad de Carlos IV su real consejo. (2) Sin las novedades que los modernos tiempos han introducido en el regimen politico de nuestra nionarquia, sin duda la Santa Hermandad unida de Toledo, Ciudad-Real y Talavera, habria continuado en la misma forma que existi6 durante tantos siglos, incluso el primer tercio del presente; pero en el estado actual de la organization civil tambien es cierto que no podria considerarse mas que como un anacronismo perjudicial a la mats recta administration de justicia. Por otra parte, sus pasados hechos tampoco la daban importancia alguna para que debiera tolerarse su (1) Biblioteca Nacional: estante Dd., codice 49. (2) Constan dichos instrumentos en los papeles cedidos por el anciano cuadrillero de Toledo.

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-27continuacion como un monumento de glorias pasadas; y la nivelacion de derechos, consignada en el c6digo politico que sirve de pauta a nuestra present organizacion, tampoco pudiera consentir, sin manifiesta infraction de sagrados deberes, la existencia de un tribunal aforado, que en nada podia contribuir al bienestar comun ni a los adelantos de la cultura, ni a la tranquilidad pnblica. Su historia relativa a los fundamentos de las milicias locales, puede decirse que termin6 al comenzarse el siglo XVI; y por esta circunstancia no la hemos seguido en adelante con el detenimiento que lo hemos hecho en esta memoria, por lo respectivo a su primera epoca.

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-30Dos anos ap4nas habian transcurrido de asiduas tareas, cuando A las de nuestro empeno oficial nos vimos como forzados A anadir otras mayores; y no porque nuestras fuerzas intelectuales fuesen bastantes pata abarcar trabajos de tamana responsabilidad, sino para evitar mayores desvarios. Tratse nada m6nos que de escribir y publicar una Ilidoria de la Marina Real Espanola; y como la anarquia literaria de la 6poca no permitiese ver A ciertas capacidades las dificultades de semejante empresa, apercibiase A ella tan escasa inteligencia, que nuestra aceptacion, bien que atrevida, fu6 una ventaja visible para la obra mencionada. A 1o m6nos en el Album del Eereito habiamos hecho ya algunos ensayos sobre la historia naval de nuestra pAtria; poseiamos tambien varias nociones de las ciencias nAuticas, pues tales habian sido los estudios de nuestra carrera primitiva; y en las bibliotecas nos habiamos familiarizado con ciertos conocimientos generales, que A lo menos nos ponian en el caso de saber por d6nde habriamos de comenzar el nuevo compromiso, para Ilevarlo A cabo dignamente, siquiera como ensayo, que no como obra perfecta. Considerando la multitud de libros y documentos que para aquellos trabajos era preciso registrar, y anadiendo que, con todo el fruto que se puede recoger en ocho anos de una vida laboriosa, no habiamos cesado un solo dia en la investigacion de los archivos generales de Simancas y la Corona de Aragon, y en los particulares de Toledo, Valladolid y Barcelona: en las bibliotecas Real de Madrid, San Isidro y Escorial; en la de la Real Academia de la Historia, y en el Dep6sito ridrogrfico del Ministerio de Marina, donde, para eterna fama de sus compiladores, se custodia la mAs preciosa coleccion de datos que puede apetecerse para la historia naval de nuestra patria, y mAs espe-

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PROYECTO DE UNA VINDICACION GENERAL DE LOS HECHOS Y ADMINITRACION DE LOS ESPANOLES EN EL NUEVO-MUNDO, DESDE SU DESCOBRIMIENTO HASTA NUESTROS DIAS. (1) Mucho tiempo hace ya que el amor 4 desentranar las verdades hist6ricas de los mIs rec6nditos archivos, nos ha puesto en la mano pormenores harto curiosos, y voluntad en la mente de publicarlos, para justo desagravio de las glorias nacionales. Tuvo comienzo esta tarea, laudable siquiera por la intencion, cuando la inexperiencia, siempre osada, nos di6 alientos para escribir el Album del EjLreito Espanol; primer ensayo de historia general militar que vi6 la luz pnblica de nuestro pais en los tiempos que vamos atravesando. Alcanz6 dicho trabajo tantas bondades de S. M., que en poco tiempo se dign6 recomendarlo dos veces 4 todas las clases oficiales del Estado; y aunque no es posible suponer que al Album del Ercito se debiese el pensamiento de crear la comision que habia de escribir la historia de nuestra infanteria, es lo cierto que la Reina manifest6 su deseo de que dicha comision se creara, y que en ella tuvimos parte oficial muy superior a nuestros conocimientos. (1) Es programa extenso y analitico de una obra harto voluminosa que tenemos escrita hace ya algunos aios, y quo se ha de publicar por cuenta del Gobierno.

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-30Dos anos ap6nas habian transcurrido de asiduas tareas, cuando a las de nuestro empeno oficial nos vimos como forzados a anadir otras mayores; y no porque nuestras fuerzas intelectuales fuesen bastantes para abarcar trabajos de tamana responsabilidad, sino para evitar mayores desvarios. Trat6se nada m6nos que de escribir y publicar una Historia de la Marina Real Espanola; y como la anarquia literaria de la 6poca no permitiese ver a ciertas capacidades las dificultades de semejante empresa, apercibiase a ella tan escasa inteligencia, que nuestra aceptacion, bien que atrevida, fu6 una ventaja visible para la obra mencionada. A lo menos en el Album del Efjrcito habiamos hecho ya algunos ensayos sobre la historia naval de nuestra patria; poseiamos tambien varias nociones de las ciencias nAuticas, pues tales habian sido los estudios de nuestra carrera primitiva; y en las bibliotecas nos habiamos familiarizado con ciertos conocimientos generales, que A lo m6nos nos ponian en el caso de saber por d6nde habriamos de comenzar el nuevo compromiso, para llevarlo a cabo dignamente, siquiera como ensayo, que no como obra perfect. Considerando la multitud de libros y documentos que para aquellos trabajos era preciso registrar, y aTadiendo que, con todo el fruto que se puede recoger en ocho anos de una vida laboriosa, no habiamos cesado un solo. dia en la investigacion de los archivos generales de Simancas y la Corona de Aragon, y en los particulares de Toledo, Valladolid y Barcelona: en las bibliotecas Real de Madrid, San Isidro y Escorial; en la de la Real Academia de la Historia, y en el Dep6sito Hidrografico del Ministerio de Marina, donde, para eterna fama de sus compiladores, se custodia la mAs preciosa coleccion de datos que puede apetecerse para la historia naval de nuestra patria, y mas espe-

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-31cialmente para la del descubrimiento, conquista y administracion espanola en el hemisferio Occidental, facil es suponer la diversidad de nociones adquiridas, y cuanto pesaria sobre nuestra conciencia el convencimiento de la responsabilidad inherente a una obra para cuyo desempeno no puede bastar incompetent pluma, ni es posible escribirla al mismo tiempo que se va estudiando. Abandonamos, pues, la Historia de la Marina, cuando ya habia salido el primer tomo de nuestras manos, 4 otras mas habiles, que a la sazon ya podian haberse adiestrado en su escritura; y cambiando la responsabilidad general por otra mas concreta, nos dedicamos a reconocer en el terreno de la critica las mas atrevidas acusaciones que, desde una 6poca siempre gloriosa, la de los senores Reyes Cat6licos, se nos dirigen con la mayor tranquilidad, y a sabiendos casi siempre de su inexatitud, por los escritores mas reputados de todas las naciones del mundo. Agresivos en el campo de la inteligencia, quisieron near y negaron al pais clasico de la civilization cuanta alcanz6 y supo derramar en las aulas de la sabiduria. Porque anhelando desvirtuar nuestra grandeza, 6 no se dedicaron a explorar el origen de las verdaderas fuentes de su ilustracion, 6 aprovechandose de la vulgar ignorancia, familiarizaron las creencias de la muchedumbre hasta en la propia Espana, y lastima es decirlo, con la idea absurda de un atraso national, producto, segun ellos, de nuestra poca cultura en todos tiempos. A la abundancia de comprobantes, mas bien que a la relation de los hechos, se ha de concretar el trabajo de la vindication, aun limitandola a la historia de las naciones modernas; pues si por desviados y remotos pudieran olvidar los autores extranjeros, que a Espana se debieron los talentos del gran Trajano; de 86neca y Constantino; de Quintiliano y Pomponio Me-

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-32la; de Lucano, Marcial, Columela y Epitecto, no ser4 tan disculpable su ignorancia cuando de la propia manera hayan perdido la memoria de esos famosos genios de mias recientes edades, que nutrieron, con el jugo de su inspiracion, todo humano saber, para cultura universal de los siglos. Francia e Inglaterra, por ejemplo, que son las mas pertinaces en amenguar nuestra gloria, habran de confesar, la primera, que si en ciencias fisico-matematicas tuvo un Geberto, fu6 porque Espana le di6 su doctrina: como que las escuelas monasticas, asi como la famosa universidad de Paris, hubieran brillado much menos sin la concurrencia de los Siliceo, G6lida, Ciruelo, Perez de la Oliva, Juan Oliver y otros sabios espanoles, que fueron a tomar mano en ellas de la pnblica ensenanza. Y en cuanto a la segunda, hoy tan aventajada en todas las ciencias que se rozan con el primer elemento de su vida, que es la navegacion, debe saber tarnbien que a los principios de su renacimiento canin6 muy rezagada de la nacion espanola. Porque si con justicia puede hacer alarde de sus Grostet, Adam de Marino, Bacon y el de Sacro Bosco, estos no hicieron mas que trillar la senda ya abierta en Espana por el astr6nomo Lupito y los famosos Josef y Aiton, matematicos consumados. Que cuando el celebre Nicolas Albano alcanz6 entree los ingleses el epiteto de griego, por la familiaridad que tenia con el idioma de los s4bios, y cuando el Venantodunense di6 multiple gloria a la propia nacion, por el esmero con que se dedic6 al conocimiento de las lenguas, ya nuestro arzobispo D. Rodrigo Jimenez habia asombrado 4 todos los prelados del orbe cat6lico en el cuarto Concilio Lateranense; no tan solo haciendo uso del latin, con una elegancia digna de los mejores tiempos, sino tambien hablando a franceses, alemanes, ingleses y castellanos, con tal propiedad on cada lengua cual si fuese Ia de su natal

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-33origen. Pues viniendo 4 tiempos mas avanzados, tampoco tuvieron que envidiar nada 4 sus poliglotas, Antes los aventajaron grandemente nuestros Abulense, Nebrija, Cisneros y Arias Montano. Las ciencias geograficas habian hecho asimismo en Espana rapidos progresos, mucho antes que los sabios de otras naciones se hubiesen dedicado siquiera a considerarlas. Es verdad quo espanol habia sido el mas reputado autor quo como original descollara en los pasados tiempos; como que 4 la preciosa obra de Situ Orbis, escrita por nuestro Pomponio Mela, siguieron subordinados Plinio, Sextc Julio, Firmicio, Arriano de Nicomedia, Solino Polihistor, Dionisio de Bizancio, Pausanias, Festo Avieno y aun el mismo Ptolomeo; bien que sucesivamente progresando la ciencia, a medida que se iba ensanchando la esfera de Los conocimientos fisico-naturales. Mas como quiera que 4 la historia intellectual de los siglos del renacimiento debamos concretarnos en esta reseha, porque la obra que vamos a publicar en nuestra vihdicacion no se ha de remontar mas all4 de su objeto, todavia se puede asegurar que nadie primero que los Arabes espanoles puso mano en la geografia para mejorarla con aplicaciones astronomicas; y que mucho antes de que los maestros frandeses situasen en sus cartas 4 Jerusalen en la mitad de la tierra, y 4 Alejandria tan pr6xima como Nazaret a la propia Jerusalen: primero que on Alemania escribiesen Munster y Apiano, en Holanda Ortelio y Mercator, Dembigth en Inglaterra, y on Italia Caboto, Silvano y Castaldo, ya D. Alonso el Sabio habia enmendado sus tablas al mismo Ptolomeo, y dado 4 la aritmntica las cifras arabigas: Raimundo Lulio habia perfeccionado el sistema de los calculos astronormicos, subordinandolos a eyes fisicas, hasta 61 desconocidas de los sabios, y aventurando otras nuevas que con el tiempo fueron sancionadas por las obssrvaciones mas perfec5

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-34tas: Gabriel de Valseca y Jaime Ferrer, mallorquines como el anterior, habian ensenado la construction y el uso de las cartas hidrograficas, asi como tambien el de otros instrumentos de propia inyencion, que sirvieron de grand auxilio a las ciencias nauticas; cabiendo al segundo la honra de dirigir el cougreso lusitapo de Sagres, bajo los auspicios del celebre infante D. Enrique; y finalmente, los marineros espanoles habian puesto en evidencia las propiedades magn6ticas de la aguja.imantada, para seialar los rumbos, de la navegacion, mucho antes tambien del origen con que los italianos se atribuyen las primicias de este descubrimiento. En la quimica, tan escasamente aplicada a los conocimientos tiles hasta los tiempos actuales, tuvo Espana ocasiones de hacer ensayos notorios antes que otra nacion de las modernas; siquiera extranjeros codiciosos aleguen derechos que estan muy lejos d& mherecer y que en manera alguna les corresponden. En virtud de aquellos, el arte de Ia guerra, rudo y feroz durante la edad media, recibi6 entre nosotros, para difundirlas despues en toda Europa, las humanitarian consecuencias del uso de la pdlvora. Y pues tanta gloria cabe en este ramo de la vida social a los que, cambiando el regimen y organization de las masas para facilitar el estrago de sus eniemigos, verificaron, sin embargo, una alteracion benefica en los resultados absolutos de las grandes catastrofes militares, a los Fernandez de C6rdoba, Navarros y Leivas se habra de Ynostrar reconocida la humanidad, y subordinados todos los otros reformadores de la ciencia belica. Es verdad que, para colocar nuestra nacion en, semejante lugar, es forzoso ceder a la empresa de las Cruzadas todo el mrrito que le toca en la civilization de los pueblos europeos. Pero aun en virtud de semejante reparo, podranse sacar favorables consecuencias en pro de los espanoles; como que de la misma suer-

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to, y aun en mayor nnmero que ellos, concurrieron a la Tierra Santa ingleses, franceses 6 italianos; y sobrados argumentos ofrece la historia para demostrar que, apart el de los LIltimos, ningun otro pais sac6 ms partido que el nuestro en beneficio de la cultura universal; sustituyendo inmediatamente 4 los seculares derechos de naufragio y extranjeria, grosera expresion del caracter de la epoca, las rentas naturales de la contratacion, que en aquel famoso acontecimiento tuvieron su nueva infancia. La mano de hierro que oprimi6 el genio de los espanoles, harto mas tiempo del que se hiciera sentir el yugo de los longobardos en Italia, fu6 causa de que nuestras ciudades maritimas se rezagaran algunos anos en el comereio que desde el siglo XI habian comenzado a hacer las republicans de Pisa, G6nova y Venecia con los pueblos del Oriente. Pero escaso de nociones histdricas ha de estar quien no sepa hasta que grado nuestras provincial del Mediterraneo se anticiparon a derramar la civilizacion do una nueva era, a esas naciones que mas nos han ultrajado en nuestra reciente decadencia. Por consecuencia de aquella santa empresa que la politica entdnces dominance, simbolizada en el Cristianismo, promovi6 con anuencia de todos los Estados cat6licos, comenzaron las naves de nuestras costas orientales 4 empenarse activas en la Ardua operacion de sacudir el yugo sarraceno que pesaba sobre la mayor parte de la Peninsula; de mantra que, entre el tumulto de las armas y el fiero rigor de la pelea, los Pedros, Sanchos y Alfonsos, los Fadriques y Jaimes se hicieron famosos por toda la extension del mundo conocido; en tanto que ingleses y franceses, no estimulados con semejante motivo, se contentaron con lo hecho en causa propia, que fu6 bien poco, y esperaron inactivos las ventajas del cambio social que en Europa iniciaban sus vecinos mas osados 4 inteligentes.

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-36En aquella escuela de medias tintas, entre la aurora de un sistema benefico y la ferocidad de las razas septentrionales, se formaron esclarecido nombre como nauticos y guerreros los Marquet, Nino, Martell y Bocanegra: los Queralt, Yanez, Bonifaz y Cabrera: los Perell6, Zacarias, Lauria, Loaisa y Vilanari: los Tenorio, Enriquez, Tobar y Avendano. Al impulso de sus armas se humillaron los leopardos ingleses en L6ndres y la Rochela: las lises de Francia en NApoles y Sicilia: las quinas de Portugal en Saltes y Lisboa: la cruz roja de G6nova en Alguer, y las medias lunas agarenas en Sevilla, Algeciras y Mallorca. Despojos de nuestras armadas fueron las Islas Baleares, arrancadas a los morose del centro del Mediterraneo, asi como a italianos los reinos de Sicilia, C6rcega y Napoles. Turquia y la antigua Grecia tambien rindieron tributo a los monarcas espanoles; y de todas las naciones, en fin, que los mares surcaban con sus bajeles, sirvieron de trofeos a la gloria de nuestros almirantes, magnificos caballeros, barones, condes, duques, principes y monarcas. Es verdad que mi6ntras los otros dormian en la molicie, 6 torpes 6 ignorantes hasta del poder que ejercian, apenas se cuidaban de velar por sus personales intereses, los reyes espanoles armaban soberbias escuadras y las montaban animosos; de suerte que entre los de Aragon apenas hubo uno, desde el primer conde de Barcelona, que no entrara mas 6 mnos veces en las campanas maritimas de sus sabditos; siguiendo tan noble ejemplo en Castilla el famoso Don Pedro, D. Fernando el Cat6lico y el gran Emperador Crlos V; mi6ntras que de Francia solo trees pusieron la planta en sus bajeles para conducir armamentos, casi siempre compuestos de auxiliares espanoles; y en tauto que los monarcas ingleses, permanecieron inactivos 6 subordinados al escaso poder de sus particulares armadores: como que hasta el ano de 1502 no se

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-37construy6 en sus astilleros nave alguna por cuenta del Estado. Como es de suponer, tan gran supremacia en el rawo de la navegacion debia ser consecuencia natural del desarrollo que en nuestras provincial hubiese tenido el comercio, y asi fue efectivamente. Ya en el primer tercio del siglo XIII era muy considerable la exportation que hacian los catalanes de sus manufacturas y productos naturales. Asi las pieles y las sales: la miel, el vino, la pez y el sebo: el alquitran y la jarcia; las maderas, el hierro y el vidriado: las cotonias, el bermellon y las piedras de molino: el azafran, las harinas, el zumaque y las frutas secas: el coral, las estofas de lana y seda, y no pocos artefactos, nutrieron abundantemente aquellas contrataciones que hicieron tan famosa y preponderant la marina de Aragon en los postreros siglos de la edad media. Sus fabricas, no m6nos reputadas, hacian concurrencia a las manufacturas extranjeras, en especial a la de panos finos, a los que daban en Barcelona tintoreros y pelaires la filtima mano: de suerte que, si 4 esta breve idea del brillante estado de las artes en Cataluia ahadimos ia pnblica fama que al propio tiempo gozaban los tejidos de Sevilla, Valencia, Murcia, Granada, Toledo y Segovia, &c., asi como las obras de oro y plata, brocado y piedras preciosas que fueron admiration de franceses e ingleses en la corte de Alfonso VIII y en la de Fernando III: si recordamos las alhajas, tambien de fabrica espanola, con que el rey D. Pedro de Castilla signific6 su buen gusto y su proteccion a las artes, y cuyo catalogo forma en su testamento la pagina mis elocuente de la historia del lujo durante su reinado; y finalmente, si tenemos en cuenta la enorme importancia que entree todos los mercados del mundo lograron las ferias de Medina del Campo, como centro absoluto del comercio universal, advertiremus que ningun otro pais llev6 al nuestro de-

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-38lantera en el desarrollo de sus elementos civilizadores, no obstante las desoladoras guerras que se vi6 forzado 4 mantener con los moros, y aun las provincias unas contra otras, por el largo espacio de ocho siglos. En efecto: por mas que busquemos en la historia mercantil de esas grandes naciones algun dato que justifique su actual importancia, como consecuencia de la que debieran haber tenido en los primeros siglos del renacimiento, la mias completa seguridad acude 4 manifestarnos que Inglaterra, 4 pesar de su tratado commercial con Haquin, Rey de Noruega, el primero de sus colecciones que se firm6 por los anos de 1217, y de los esfuerzos que hicieron algunos armadores para enviar ciertas naves mercantes 4 los puertos de nuestras provincias del Norte, es 1o cierto que hasta ya entrado el siglo XVI no hizo formal comercio en ninguna plaza de Europa: que apesar de la costumbre, mucho antes generalizada en Espana, Italia y ciudades Hanseticas, no consta que en sus puertos y mercados se hayan admitido consules extranjeros, hasta que Enrique VI expidi6 su primer nombramiento en 1486 4 favor del que habia de representar los interests de su limitado, comercio en la repnblica de Pisa: que por no tender industria propia, sus lanas y productos naturals se vendian a flamencos, espanoles y lombardos, para que los beneficiasen con sus industrias respectivas; y por nltimo, que mi6ntras el desarrollo de las artes en Espana hacia tremolar nuestra bandera mercante por todos los mares conocidos, para contratar en el Norte de Europa teniamos quo enviar en conserva nuestras flotas, y armadas en guerra, a fin de repeler con la fuerza los bruscos ataques que solian dirigir contra ellas los snbditos ingleses en el Canal de la Mancha: como que los puertos de aquella nacion ent6nces no podrian considerarse en justicia mas que como guaridas de piratas, sin que sus reyes tuviesen bastante fuerza moral para impedirlo.

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-39El apogeo de nuestra importancia comercial y politica, necesariamente habia de estar basado en la organizacion civil de todos los reinos que ahora componen la monarquia espanola; y pues nada revela mejor el verdadero estado de un pais que la historic de su legislacion, ficil nos sera, comparando, sacar por consecuencia absoluta que Espana supo colocarse a la cabeza de todas las naciones en la obra de la regeneracion universal, a pesar de haber entrado en su senda con notorias desventajas. Aunque a la mano no tuvieramos, que si tenemos, pruebas irrecusables con que demostrar el origen espanol del primer c6digo mercantil de la edad media; aquel que conenzando 4 funcionar entre nuestros contratadores de la costa de Levante, tuvo la gloria de servir de base 4 las leyes de Oleron, 4 las de la Hansa Teut6nica, a las que se hicieron para el activo mercado de la ciudad de Wisbuy; y a todas, en fin, las que regularizaron el 6rden del comercio maritimo hasta los tiempos ma's cercanos: aunque, por su remota procedencia g6tica, echaramos a un lado la fuerza que dan a nuestros argumentos las leyes del Fuero Juzgo; y aunque de escasa trascendencia supongamos los c6digos municipales y hasta el Fuero viefo de Castilla, las Ordenanzas de D. Jaime I, el Setenario de San Fernando, y el Speculo de su hijo; todavia con el famoso libro de las Partidas, ordenado por el sabio D. Alfonso en el corto periodo de diez anos, podemos presentarnos en legal y muy aventajada competencia con las mas adelantadas naciones del undo, seguros de alcanzar el triunfo que merece su autor inmortal, como politico legislador y como habil jurisconsulto; puesto que ni en su 4poca, ni siquiera en otras harto mias avanzadas, fu4 posible obtener otro cuerpo de derecho tan general y completo, con arreglo a las necesidades de los tiempos, ni mucho menos de tan universal trascendencia.

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-40Es verdad que, para alcanzar tales ventajas en el camino de la civilization, Espana quizt fu6 el primer pueblo, entre los modernos, que comenz6 a componer sus lenguas vulgares, muchos aios antes de la catolica empresa de las Cruzadas. Y no han de limitar la fuerza de esta verdad las usurpaciones que se nos hacen; pues aunque no concedamos con toda la f6 necesaria su prodigiosa antigiiedad a las loans rimadas que sirvieron de premio 4 ciertos caballeros gallegos, por su energica oposicion al tributo de las cien doncellas; y aunque nos parezean de ma's reciente data las octavas de arte mayor que se suponen hechas inmediatamente de la catastrofe que lamentan, esto es, de la pdrdida de Espana por la invasion de los sarracenos; todavia podemos presentar evidentes probanzas de c6mo pertenecen a la lengua vulgar de Castilla, que no a la francesa, segun pretenden sus historiadores, aquellas dos traducciones, de la Biblia una, y otra de las Morales de San Gregorio, que hizo Grimaldo, monge de San Millan en Espana; asi como la Relacion de la toma de Njea en 1095, que otro monge de Selva Mayor escribi6 eli. romance castellano, cuando todavia las demis lenguas, excepto la italiana, habian dado escasas muestras de vida. Semejantes trabajos y otros no menos famosos que dieron consistencia 5 nuestro idioma, por conducto de las Trovas de Gonzalo Hermiquez, del Poema del Cid, de la Historia de la Iglesia Iriense y de la Cr6nica de Alfonso VI, atribuida, no sin fundamento, a don Pedro, obispo de Leon, quo la compuso a los principios del siglo XII,. prepararon sin difcultad la elegancia, fluidez, armonia y riqueza del gran c6digo de D. Alfonso; de manera que por 61 y por la perseverancia del rev en propagar la lengua castellana, apareci6 4sta desde ent6nces magestuosa y grave en las Sagradas Escrituras, en la jurisprudencia, en la filosofia, en la quimica, en las maternticas, en la astronomia, en la poesia y en la historiaKiuiere decir, en todas las material que

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-414 la sazon formaban la mas alta ciencia del saber humano. Pues si -todo lo dicho, y harto mis que omitimos, prepar6 el brillante estado de la 4poca en que florecieron los Reyes Cat6licos, sin que i estorbar el desenvolvimiento de la civilizacion fuesen parte los turbulentos tiempos de los Sanchos, Pedros, Enriques y Juanes: si es cierto asi mismo quo a la capacidad de Fernando V se debieron los fundamentos de la actual diplomacia, ciencia benefica por cuyo influjo se modific6 en el terreno de la politica la eterna apelacion al tribunal de las arnas, y en el campo de la guerra se suavizaron .tambien los rudos procedures de la edad media: si no puede negarse, porque la inteligencia y la verdadera instruction lo aceptan y proclaman, que al terminarse el siglo XV descollaban en los reinos de Espana los hombres mas eminentes en politica, en administracion, en ciencias morales, en arts nobles y mecinicas, en el comercio, en la navegacion y en la milicia: yporque no hemos de sacar a luz los comprobantes de semejante estado, y popularizarlos tanto como fuerzas humanas lo permitan, 4 fin de que la embozada maldad 6 la entonada ignorante ojeriza de autores extranjeros no explote en contra do la reputacion espanola la natural insuficiencia de las clases mal acomodadas 6 m6nos estudiosas; a las cuales se las representa la Espana de todos los tiempos como el pais mis incivil e inculto, y por Jo tanto el menos digno de alcanzar la gran preponderancia que tuvo en la historia de las naciones modernas? En estos y otros discursos parecidos nos entreteniamos con singular atencion, cuando acudieron 4 hacerlos mis s6lidos nuestros estudios relatives al descubriiniento de las tierras de Occidente. De antemano sabiamos ya que un suceso maravilloso habia cambiado la faz del comercio universal, dando mayores limites A la geografia: a, la historic natural muy vasto te6

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-42soro de conocimientos tiles: A la quimica nuevo caudal de combinaciones 'extraias: a la fisica larga extension de opuestos fendmenos: a la astronomia nuevos hemisferios y otros sistemas planetarios: a la agricultura f4rtil campo de productos benficos: a la medicina y a la botanica ricos manantiales de ciencia: a la navegacion multiple estimulo: a Espana inmensa gloria 6 infinito powder: a la Religion millones de almas que estaban sumidas en una iguorancia lastimosa, y a la civilizacion nada menos que el descubrimiento de un Nuevo-Mundo. No ignorabamos tampoco que la novedad habia aumentado los recelos de las otras naciones europeas, que ya miraban de reojo la grandeza de Espana, desde que nuestra unidad nacional comenzara a realizarse; antes bien, nos constaba que, por consecuencia de tan importante suceso creciendo las inalas pasiones contra nuestra preponderancia, los pueblos todos del viejo continente se dispusieron a minarla; confiando a sus malas artes, y al tioinpo sobre todo, el triunfo quo sus armas les negaban. Y sabiamos tambien que, despues de una lucha moral de tres largos siglos, cuando el edificio de nuestra grandeza se habia desplomado por efectos de su propio peso, la intriga y la ocasion, que no la voluntad y la fuerza, aprovechaIndose de nuestras desdichas locales, y con arenas fabricadas en el arsenal de la calumnia, pusieron termino al dominio espanol en todas aquellas partes donde tantos bienes habiamos derramado. Lo que ap6nas alcanzaba nuestra mente era los maquiavelicos medios que a tan infeliz 4xito se habian concertado; que si en verdad no se ocultaban a la perspicacia mss vulgar los sordos trabajos de una bastarda politica: si aleccionados por la historic de siempre, escasas dudas podriamos abrigar sobre la envidia que habia de devorarnos, y si ap6nas, en fin, nos hubiera lamado la atencion el quo arras extranjeras, sin ca-

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-43racter national, pero pr6digamente auxiliadas por sus gobiernos respectivos, apoyaran la insurrection de alucinados patricios; nunca, hasta que en largas vigiHas nos to ensenaron irrecusables testimonios, pudimos abrigar, ni siquiera presumir la idea de que en nuestros propios argumentos, y en los her6icos hechos de los descubridores y pobladores de aquellas remotas tierras, afilaran sus hijos las, armas de la odiosidad, para relegar 6 la execracion universal la gloria de sus padres, por fortuna imperecedera. De precipitados e inocentes discursos, por el caracter sacerdotal de su autor y por su caridad evangelica, arranc6 la eterna declamacion de nuestros calumniadores mas sistematicos. Para hacer facil la odiosidad contra, una nation poderosa que, despues de haber orientado a las demas en el camino de la cultura, pusiera a devotion del antiguo un rico y vasto continente; para estorbar la influencia legal que naturalmente habiamos de ejercer en todo comercio sucesivo, y para preparar, en fin, la ruina de nuestra administracion en aquellos pauses que, por legitimos contratos, naturales herencias, autorizadas concesiones 6 extraordinarios sacrificios de ciencia y caudal habiamos adquirido, comenzaron 4 labrar con singular eficacia el campo del descredito, segando ante todo la historia de nuestros adelantos. Sin conciencia propia y con audaz convencimiento de la agena ignorancia, negaron la action moral de los espanoles en el descubrimiento del hemisferio occidental, por el caracter de extranjero que tenia el hombre extraordinario que lo propuso a los Reyes Cat6licos: y como esto solo no bastase para acreditar tan absurda negativa, fingieron y comentaron a su placer ridiculos temores y rebeliones exageradas, que, de haber sido hechos verdaderos, resultaria la permanencia del Nuevo-Mundo algunos siglos mas envuelta en las tinieblas de la ignorancia.

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-44Como los resultados evidentes de la investigation no podian autorizar semejantes discursos, torci6ronse los de nuestros enemigos al terreno material de una jurisprudencia incivil y bastarda. Porque, sin atender A las ventajas morales del suceso, condenaron el descubrimiento y los esfuerzos del catolicismo, como contrarios al bienestar de una raza indolente y degradada; no porque su filantropia llevara A semejante aberration las exageraciones de un estado social semejante al de los primeros salvajes del mundo; sino porque espanoles eran, y no otros, los que se habian encargado de dar A aquellas infinitas gentes la dignidad de hombres, que al parecer les habia negado naturaleza. Teniendo en cuenta los tiempos y el caracter peculiar de cada 6poca, facil es presumir que no arraigarian tampoco las nuevas inculpaciones en el espiritu de las masas. Tratabase, sobre todo, de introducir en un pais desconocido los principios de una religion universal, y ademas participa la empresa de cierto character belicdso y aventurero, que todavia ent6nces dominaba en el corazon de todos los pueblos. .Asi fue quo el derecho de las conquistas occidentales qued6 sancionado por el tribunal de la pnblica opinion; y los espanoles, investidos hasta con la autoridad pontificia, continuaron requiriendo a los hombres del nuevo hemisferio para introducirlos de paz en la Iglesia Cat6lica, y abrir al mismo tiempo las puertas de sus groseros mercados al general comercio del mundo. Desgraciadamente no eran las mansas ovejas del pastor de Chiapa, aquellas diversas razas que nuestros soldados hallaron en el camino de sus descubrimientos; antes los mas sumisos manifestaron desde luego su fiera condition; de suerte que fue espanola y no indigena la primera sangre que se derram6 en el Nuevo Mundo. Y como ha sucedido siempre, y han practicado los conquistadores de todas las naciones, a la bArbara y feroz oposicion de las tribus antrop6fagas,

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-45que alli tanto abundaban, tuvieron que contestar los rudos acentos de los canones, y los sutiles discursos de las espadas y las picas. Apegado 4 sus creencias, vehemente en sus discursos, exagerado en sus quejas, y activo en la propaganda de su modo de ver, no siempre claro ni equitativo, acert6 a andar entre nuestros descubridores cierto cl6rigo, que siendo harto respetable por su caracter, y sinpatico por sus tendencies humanitarian, habia sido, no obstante, uno de los primeros que pusieran a condicion de esclavitud los humanos presentes del descubrimiento, traidos por Colon a la Peninsula. Diera libertad al pobre indio de quo en Salamanca se habia servido el estudiante Bartolom4 Casaus 6 Las-Casas, que a 41 se refiere lo dicho, cierta 6rden ben6fica de la gran reina de Castilla dona Isabel I; y desde entdnces, como quien vuelve en si de un letargo se di6 4 la declamacion, no ya solamente contra la esclavitud, que de hecho y de derecho qued6 abolida por repetidas c6dulas, sino contra todo paso que condujera 4 molestar a los indios, siquiera fuse para sacarlos del estado salvaje en que los infelices vegetaban, dados 4 humanos sacrificios, en nefandos crimeties engreidos, 4 ignorantes de toda religion que tuviese el mAs pequeho roce con la que el famoso cl6rigo estaba sirviendo tan alucinado. Bastarale mucho m4nos at Chiapense que alguna accion forzosamente sostenida por nuestras tropas en las nuevas tierras, para clamar y reclamar contra los dspanoles, y hasta cierto punto canonizar 4 los indios. Nada le import que 6stos fueran los agresores; ni tuvo en cuenta el veneno de sus flechas, ni se par6 a considerar sus barbaros procedures con los infelices cristianos que por acaso prendian. Los adelantos de la civilization que reclamaban la concurrencia de aquellas gentes, tampoco influyeron en su animo; ni m6nos hizo caso de los intereses generales del comer-

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-46cio, verdadero elemento de toda sociedad, para suavizar sus discursos. La vehemencia con que los expuso lleg6 a fijar la atencion de los monarcas espanoles; pero los ensayos que se hicieron por consejo del P. Las-Casas, siempre fueron preludios de muy sangrientas catastrofes. Los infelices labradores que fueron a Cumana: los mfrtires dominicos y franciscanos de Cubagua, y aquellos que en la Florida tuvieron identico fin por la barbrie de los indios; asi como las alteraciones del Darien, y los escandalos del Peri entre Pizarros y Alvarados, patentizaron siempre la exageracion de los discursos y la ineficacia de los planes con que el Chiapense se habia propuesto alcanzar la conversion de los pueblos salvajes de Occidente. Pero aunque alguna vez, convencido de sus errores, lleg6 4 separarse del apostolado que emprendiera, todavia vuelto a desorientar, volvi6 tambien a emplearse en nuevas cruzadas contra los descubridores; y lo que no logr6 con el cr6dito de su persuasiva, quiso obtenerlo 4 fuerza de la argumentacion mas agresiva y virulenta. Sostuvo en pnblicas controversias, como fundamento de todos sus discursos, la injusticia y la ilegalidad de los descubrimientos; que no le condujo el exceso de su caridad 4 idea menos peregrina: de suerte que, segun su sentir, el mundo intelectual del siglo XV no debia avanzar nunca mas ni un solo paso en el terreno de los conocimientos humanos. Y como este principio lo apoyaba en los excesos naturales de una guerra de conquista, atribuy6 tantos y tales crimenes 4 los conquistadores, que para aceptarlos por veridicos era necesario suponer que la nacion espaniola no tenia religion, ni disciplina civil, ni organizacion social, ni gerarquias militares, ni respetos intimos que guardar, ni siquiera seres racionales de muger nacidos y en la doctrina cat6lica amamantados. A los caudillos que mas se distinguieron por su po-

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-47litica conciliadora, lo mismo que a los de opuestos principios, nunca cita el Chiapense por sus nombres, sino que a todos indistintamente llama tiranos. A juzgar por sus escritos, fi6 tirano D. Crist6bal Colon, tirano Bobadilla y tirano el'comendador Ovando: tiranos Diego Velazquez y Hernando de Soto, y tiranos tambien Grijalva y Hernandez de C6rdoba. Al infeliz Vasco Nunez de Balboa no le sirvi6 de escudo su desdicha contra estos y otros epitetos; y al gran Hernan Cortes le llama el tirano mayor de la Nueva Espana; aventurAndose hasta decir que sobre el incendio de Cholula cantaba el heroe de Mejico, como Neron al contemplar la sangrienta llama que iluminaba los siete collados de la antigua Roma. Si alguna vez mas imparciales historiadores le saHeron al paso, con inimo de corregir sus argumentos, con esta oficiosidad no lograron mas que aniadir combustibles i la hoguera de su fanatismo. Al doctor Sepfilveda no tuvo reparo en dirigir inmerecidos cargos ante la magestad del emperador Carlos V: 4 Oviedo, el hombre mis puro y veridico de cuantos administraron pnblicos intereses, e iluminaron el camino de la historic, apostrofa con palabras tales, que el decoro no permitiria repetir; y para que, aun rebajando muchos quilates al caudal de su extremosa caridad, pudieran quedar en pie acusaciones bastantes para hacer odioso hasta el fin de los siglos un pais que tales m6nstruos aborta, exager6, como dicen sus mismos apologistas; el nnimero de los indios de las Antillas, y luego di6 por absolutamente extinguida la raza, sin quedar uno siquiera; catequizando el buen religioso la piblica credulidad con rigores de su especial invento y fatidicas escenas jams ocurridas, que atribuy6 4 natural perversidad de los conquistadores espanoles. Es verdad quo todo lo dicho no es mis que un palido bosquejo de los innumerables datos quo han de poner en evidencia el verdadero caracter del P. Las-

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-48Casas, y nada en comparacion de sus errores en alpnos accesos de arrebato. Mas para que no se atribuya a intencionada oposicion el indice de aquellos, sin at guna prueba quo los justifique, bueno sera echar el sello a la responsabilidad moral del Obispo, haciendo saber: que cuando le informaron de la muerte de Hernando Soto, que aconteci6 en la Florida, dijo: aque el alma de aquel desgraciado estaba en los infernos como merecia, pues el cuerpo habia muerto infelizmente y sin confesion de sus enormes pecados. Con que siendo pnblico y constando 4 todas luces que el infeliz Adelantado entreg6 su alma al tribunal de Dios, despues de haber testado y'recibido en sano juicio los 4ltimos sacramentos de la Iglesia, 4tendremos por ventura necesidad de amontonar aqui, como auxiliares de nuestra opinion, otras probanzas de las innumerables que se encuentran en las obras del mencionado obispo, siempre que se analicen y comparen con espiritu imparcial y con juicioso criterio? (1) (1) Muchas veces sAtes do ahora hemos creido ver en los impremeditados y virulentos discursos del P. Las-Casas, an plan sistematico para destruir la reputation de los primeros descubridores y pobladores de la Amrica espaliola, de los cuales descienden sus actuales habitantes; y no tanto por el sontimieuto de la caridad evangehca quo a primera vista y sin examen bastante so le debe atribuir, cuanto por el disgusto quo le causaron prmero la esdula real que le priv6 en Salamanca del esclavo que tenia, y luego otra harto previsora y extraordinariamente moral del Sr. D. Fernando V que prohibia a los cldrigos residents en oi Nuevo Mundo ocuparse on ex" plotar las minas y criaderos de oro con los indios; cuando es sabido que el P. Las-Casas, entro otros de si sagrado ministerio, so estaba aproveehando grandemente del trabajo de aquellos infelices. Sin embargo, y porque ol juicio humane siempre camina a La perfection, so ha modificado el nuestro en cierto mode; suponiendo que do caridad cristiauna, y no de malafk. procedieron sus discursos; de manera que nunca mejor aplicacion qne al Cea so actual puede acomodarse el siguiento razonarmiento de un eminent pensador. "Pero no es in mismo, dice, Ilorar un mal, que senalar y analizai sn influencia. El varon justo que levanta su voz contra el vicio: el minister del iantuario, devorado por el celo de Ia Casa del Senor, se expreaucon acento tan alto y tan sentido, tue no siempre sas quejas y gemidos puedon servir de dato seuro para estimar el justo valor de los hechos. Ellos sultan una palabra. quo sale del fondo de sn corazon: sale abrasada porque arde en sus pechos el amor y el celo do lajusticia; pero viene en poS de ellos Ia mtla f6, interpreta f su maligno talante las expresiones, y todo lo exagera y desfigura." (Balnes; El Protestantismo comparado con el Catolicismo: 0, pitulo 11). Tal fu4 In que sucedi6 exactamente entre el P. Las--Casis y Wli tomentadores, los extraujeros euvidiosos y enemigos do la gloria de Espaia.

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-49Como a tales extremos llegaron las injurias de los propios, de suerte que aun a veces por causa de ellas se encendieron intestinal sangrientas discordias, facil es presumir el tono levantado con que continuarian sus eternos clamores los autores extranjeros, pudiendo apoyarlos con el testimonio de Las-Casas, que desde ent6nces ha sido, inocente acaso, el fundamento de todas las calumnias iventadas contra el honor de nuestra patria. Sigui6lo, tal vez por exceso de piedad y falta de examen, el Obispo D. Fr. Agustin de Padilla; todo encendido en la bondad de su corazon, que hizo impenetrables a su inteligencia las exageraciones del Chiapense. Mas sin pasar de su propio siglo y andando los siguientes, clamaron contra la injusticia de tat indignos cargos Bernal Diaz del Castillo, Francisco Lopez de Gomara, Gonzalo Fernandez de Oviedo, Gregorio Lopez, el P. Juan de Torres, Antonio de Herrera, Fr. Prudencio de Sandoval, el inca Garcilaso, el P. Felipe Britz, Solorzano, Pizarro y Orellana, con otros muchos; y aun en nuestros dias el sabio Navarrete, y el que de la cr6nica de Indias tiene mano, por comision de la Real Academia de la Historia, ilustre literato y respetable amigo nuestro Sr. D. Jose Amador de los Rios. Mas como quiera que a la verdad justificada raras veces se someten los discursos de la envidia, vuelvese 4 repetir que de tan siniestras declamaciones levantaron acta los escritores extranjeros; cebn,dose en nuestra deshonra por el mismo camino del Chiapense, Benzon, Bocalini, Simon Mayolo, Surio, Bry, Uvistet, Ramusio, Rossi, Fleurieu, Robertson, Reynalt, Irving y otros; siendo lo mis singular que de los nuestros, algunos por falta de studio, y otros por hacker alarde de modernas tendencies, no tuvieron reparo en afirmar Jo que aquellos erraron, para mengua y baldon de la patria en que hemos nacido. Como de nuestra propia casa salieron los primeros 7

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-50ataques contra los procederes espanoles, dandose a fAbulas groseras, cuando la verdad no se prestaba al objeto, necesariamente el mal habia de ser contagioso, y aun se hizo endemico en todos los paises que mo. ralmente nos eran contrarios; y pues tan descaradamente se habian abordado las vias de la calumnia, los que por ellas fundaban en el descredito de los espanoles el 6xito de ulteriores miras,, siguieron comentando a su placer todos los actors de nuestra administracion en las tierras occidentales; de manera que la buena f6 algunas veces, pero la ignorancia casi siempre, en interesado consorcio con la maldad, se creyeron, al fin, relevadas de toda responsabilidad politica y moral, en cuantas agresiones cometieron contra nuestros legales y positivos interests; y asi, donde por acaso hallaban algo que examinar como dudoso, desde luego lo condenaban por inicuo; y si nada encontraban en la conducta de vireyes y gobernadores que fuera censurable, inventaban lo que mejor cuadraba a sus tendencias, Antes que consentir en la historic una sola pagina donde no apareciesen gravisimos cargos contra nosotros. De aqui tomaron arranque, pues, las piraterias que ingleses, franceses y flamencos ejecutaron sobre nuestras costas tras-atlanticas, aun estando en paz absoluta con Espana: porque habiendose presentado tan odioso el caracter de nuestras gentes a los ojos de la buena moral, los reyes no se cuidaron de poner coto a los desafueros de los armadores sus vasallos; y estos por su parte tampoco anduvieron muy rehacios para sofocar todo sentimiento de generosidad, y cometer en los espanoles que por desgracia prendian, todos los excesos, y muchos mias de los que se atribuian ejecutados en los indios: excesos quo en realidad no habian existido, hasta que de su barbaric dieron muestras los infinitos piratas de dichas naciones que infestaron los mares de Occidente. Este y no otro fu6 el resultado pue produjeron los

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-51escritos del P. Las-Casas; pues tomando en consideracion sus piadosas exageraciones, llegaron sin 6rden ni razon a sentar la planta franceses en la Florida y en las islas Tortuga y Espanola; holandeses en Curazao 6 ingleses en Jamaica; sin hacer mrrito de la parte de continente que con el tiempo senorearon en el hemisferio del Norte. Y como semejante invasora vecindad no pudiera haberse arraigado en buena paz, porque nuestros derechos adquiridos necesariamente habian de estorbarlo, los nuevos establecimientos tomaron un caracter de sangrienta agresion, que di6 a la humanidad el escandaloso espectaculo de los Forbantes, Bucanieres y Filibusteros, dignamente capitaneados por Drake, Pierre le Grand, Lolonois, Pi6 de Palo, Morgan, Pedro Francisco y otros, cuyos nombres no se pronuncian jams sin que los efectos del terror hielen la sangre, 6 los de la indignation nos la enciendan y d6n brios hasta contra la memoria de semejantes criminales. Por escasa importancia que se diera en pecho espafbi al conocimiento de tantos y tan gravisimos errores, es evidente que 4 Jo m6nos se habia de desear otra vindication en el templado campo del raciocinio; como que en el de las armas no podrian caber, por grande que fuese, los innumerables contendientes que se necesitarian para tomar cuenta de todas y cada una de .as injurias que a Espana se han hecho de algunos siglos 4 esta parte. En tal virtud comenzamos nuestras tareas, y como ensayo de ellas sacamos de la estampa un libro en el cual, segun autorizadas opiniones, nada omitimos para dar a conocer el verdadero estado moral y material, politico y administrativo de la nacion espanola, con arreglo 4 las diversas fases que tuvo durante el nltimo siglo: por manera que, coucurriendo en un punto dado todos los discursos de dicha obra, pusieron especialmente en evidencia las fuerzas, solidez y adelan-

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-52tos, y hasta los defector organicos de nuestra Marina en los primeros anos de la presente centuria; y con ellos el irrecusable testimonio de su arreglado proceder en las campanas navales que por ent6nces se hicieron en los mares de ambos hemisferios (1). Los alientos que con este trabajo nos infundieron aquellos jueces de la institution a quienes de antemano debiamos los ma's positivos datos, animironnos a dar la nltima mano a la vindication general de nuestro pais; que ya teniamos muy adelantada. Mas como quiera que en esta descollase, como principal objeto, la de la administration espaiola en el Nuevo Mundo, porque reproducientdose los cargos de sesenta anos atrAs, con mengua de la moderna civilization, era preciso cruzar las armas con las armas y los argumentos con los argumentos, nos embarazaba la falta de conocimiento pr6ctico que necesitabamos tener de aquellos paises; y por lo tanto nos dimos al mar para visitarlos y examinar el espiritu de sus pasadas y presented condiciones; lo cual conseguimos observando, inquiriendo y registrando sus archivos mas antiguos; sosteniendo una correspondencia activa e ilustrada con todos los gobernadores de aquellos puntos donde no pudo ilegar nuestra vista por falta de tiempo 6 importancia; y por nltimo asistiendo personalmente en las ciudades, en las villas, en los partidos, en los ingenios y en todo linage de haciendas rurales; de modo que nuestra razon no se torciese y el juicio se orientase, para conocer a fondo la verdadera indole de aquellos territorios y de aquellos pueblos. Como nuestro caracter particular nos ponia al alcance de todos los pareceres y opiniones, oimos y comparamos los varios argumentos que alli se emplean 4 (1) Refierome 6 ]a Historia del combate naval de Trafalgar, precedida por la del renacimiento de la Marina espanola durante el siglo XVIIL

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-53diversos fines por bocas amigas y contrarian; y estimando el valor intrinseco de cada uno, hallamos tales sofismas en el ntmero menor, tan pocos elementos para la defensa de sus errores en los mas, y tan excelente criterio en casi todos, que desde luego comprendimos toda la importancia de nuestra obra, si lograbatios popularizarla lo mismo centre las gentes de reconocida ilustracion como entre las masas proletarias del campo. La antigiledad de los principales archivos que se custodian en la isla de Cuba, alguno de los cuales data nada m6nos que del siglo XVI, nos ha facilitado muy bien templadas armas para rebatir uno de los mas severos cargos que de largo tiempo se nos hacen, por lo que se roza con los efectos de la humanidad, en cuyo terreno tan impiarnente se nos trata. (1) Hemos dicho ya la desgraciada insistencia con que el Chiapense escribi6 sobre la supuesta ferocidad de nuestros mayores, y tambien consta que sus discursos sirvieron grandemente para enagenar 6 Espana las voluntades de sus snbditos del nuevo hemisferio. Y en efecto: con incalificables impresiones de un resentimiento contrario a los vinculos de la naturaleza, alegaron nltimamente los criollos del hemisferio Occidental los exagerados excesos de los primeros descubridores y pobladores de dichas tierras, cuando los indios las senoreaban; y no sabemos si por olvido de los mas, 6 por un vertigo de locura en casi todos, condenaron 6 los hombres que jamas habian atravesado el Atlantico, de >los criienes que a sus propios padres, y no a los nuestros, debian en todo caso y siempre injustamente atribuirse. Los espaholes del viejo continente, dando al mundo un espectAculo de generosidad (1) Es el archivo municipal de Trinidad de Cuba; acaso el inico de la isla donde so ceonservan las actas de los primeros cabildos, aunque no en muy buen estado.

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-54nunca visto, en vez de atribuir la dureza de nuestro gobierno 4 los antecedentes de los primeros espanoles que fueron 6 poblar aquellas tierras, nos apresuramos a evidenciar los hechos pasados en el campo de la legalidad, siquiera en desagravio de la her6ica memoria de Pizarro, Velazquez, Ponce y Cortes, que sus nietos acriminaban: porque siendo cierto que los mis distinguidos patricios del Peru y Mejico, de Cuba y Puerto-Rico, &c., se precian con justa razon de la sangre que por sus venas corre trasmitida de aquellos heroes, no parecia bien que la extranjera malicia interesara, con siniestra inclinacion, los 4nimos de dichos naturales, precisamente en contra de sus mismas ejecutorias, y de la gloriosa fama de todos sus mayores; y nnicamente para halagar en todo caso los instintos salvages de los Atuey y Caonab6; de los Guacanagary y Ponca. Mas como quiera que el prelado de Chiapa hubiese dado por absolutamente extinguida la raza de los indios en las islas Antillas y Lucayas por los anos de 1543, cuando su mas agresivo tratado escribia sobre estas materias (1), pusimos todo cuidado en averiguar el credito que semejante cargo mereciese; pero con sorpresa agradable y natural, nos persuadimos no solo de la existencia y perfecta organizacion de los indios en la isla de Cuba, por los mismos anos y muchos posteriores a la 6poca en que el P. Las-Casas lo contrario escribia, sino tambien de su actual permanencia en los mismos partidos donde la benufica mano de los espanoles los reuni6 en los primeros tiempos de la conquista, para compartir con ellos los productos de la (1) El quo titul6 La destruicion de las Indias, para el cual se agotaron los epitetos contra Espana y los dicterios contra los espanoles. Los independientes de America en 1820 hicieron en Cadiz una reimpresion de aquelfolleto, con el apoyo de alganos espanoles ilusos, llenos de buena fM y de sentimientos generosos; pero mcoy poco conocedores de nuestra historia en el Nuevo Mundo.

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-55tierra, los beneficios de la instruction general y hasta los honores del publico gobierno. La influencia protectors que sirvi6 de norte a todos los acuerdos, leyes y ordenanzas emanadas de la autoridad real, para arreglar la administration civil y econ6mica de aquellos paises, no podia tampoco llevar en si tendencies contraries al bienestar general que por ella se procuraba. Los Reyes Cat6licos habian dado el primer paso en el camino del protectorado, para mantener devotas 4 la corona de Castilla las diversas razas indigenas de los nuevos territorios, y tambien para dar 4 los regimientos y municipios toda la fuerza nutritive' que necesitaban, por las vias de la fraternidad, el desarrollo de la poblacion y los adelantos de su mntuo comercio. Siguieron las propias tendencies los monarcas sucesivos hasta los tiempos actuales; pero con tal abundancia de beneficios en pro de los naturales, y con tan meditadas precauciones para garantiza; el buen trato de las nuevas razas importadas de muy lejanos climas, que la mss leve comparacion legislativa es suficiente para probar las ventajas quo alcanzaban en nuestros territorios, sobre todas las otras gentes subordinadas a las demas naciones. En tal concepto lleg6 a suceder To que era de esperar, en virtud de la regularidad que sustituy6 al desordeiin natural de las primeras contrataciones; quiere decir, que alli donde la poblacion indigena llevaba 4 los colonos espaloles una superioridad num6rica real y efectiva, no solamente no se extingui6, sino que hubo de multiplicarse con asombrosa rapidez; por efecto de los nuevos productos alimenticios importados 4 sus tierras, y del 6rden que se introdujo en su organizacion, en sus costumbres y hasta en las condiciones naturales de su germen y de su vida. Es verdad que en las islas avanzadas al Este del nuevo Continente, donde estan enclavadas las posesiones que aun entre ellas conservamos, se verific6, sin disputa, una dismi-

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-56nucion muy marcada en los indios que antes las habitaban: pero aunque se ha de probar, con datos oficiales y convincentes testimonios, que el nnmero primitivo no era tal como supone el mal informado Chiapense, ni su extincion tan rapida y absoluta como aseguran sus continuadores, todavia las causas naturales de dicha disminucion han de saltar tan a la vista, que al fin se convenzan, aun los mas incredulos, de la gloria que nqs toca en el mejoramiento de la raza que ahora compone la poblacion de nuestras islas. Ni otra cosa podia suceder, en virtud de la legislacion especial que para el Nuevo Mundo se fu4 copilando, hasta componer el famoso c6digo de Indias; cuyo contenido, en la parte que corresponde 4 los extremos apuntados, ha sido objeto de grandes alabanzas para cuantos se han dado 4 comentarlo, sin exceptuar 4 los mismos autores que mas Agriamente censuran la administration espanola en aquellos territorios. No hay duda, y justo es confesarlo, que algunos Junares, efecto de las 6pocas infantiles por donde camin6 a su estado actual la ciencia econ6mica, motivaron en ciertos tiempos de larga duracion el apocamiento 4 que llegaron a reducirse nuestras contrataciones en el nuevo hemisferio; siendo causa de la prosperidad que, por vias ilegales, adquirieron ciertas companies extranjeras, con notable menoscabo de los intereses de Espana. Pero no hemos de negar que asi que los ensayos de nuevos y luminosos principios concurrieron, con un resultado uniforme, 4 elevar 4 ciencia positiva la que constituye la gloria de Colvert, Pombal, Benthan, Filangieri, Flores Estrada, Bona y otros sabios economists de los tiempos modernos, ninguna reforma benefica se neg6 a los adelantos de nuestras provincial tras-atlanticas, y el comercio y la civilizacion ensancharon la esfera de su vida, hasta el mayor grado de prosperidad que las circunstancias locales y los tiempos permitieron A los espaholes de

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-57ambos mundos. La abolicion de las flotas y la habilitacion de todos los puertos tiles al trafico: la supresion de los registros y la disminucion de los derechos: el fomento de la agricultura y de la industria: la construccion de c6modas vias: el aumento de la poblacion, y todas las demas circunstancias que dieron tan singular aspecto A los gloriosos reinados de Fernando VI y Carlos III, atestiguan con sobrada elocuencia los desvelos del gobierno espaiol, para mejorarla indole de todos los pueblos que a su influjo ben6fico estaban subordinados. Aunque no dijeramos nada, que si direinos mucho. del impulso que recibieron en los elementos de su vida natural nuestros dominion. del Nuevo Mundo, nos bastaria hacker uso de los nlneros por lo tocante 6la isla de Cuba para probar: que la poblacion que a los nltimos del siglo XVII no contaba mas arriba de 15,000 almas de gente blanca: que al comenzarse el 'iltimo tercio del siglo XVIII apenas llegaba su total de todas'las razas a 172,000, y que hoy arroja de su estadistica cerca de .1.400,000 habitantes, no puede m6nos de hallarse regida por un sistema altamente favorecedor, a pesar de cuanto digan en contra esos declamadores rutinarios, que ni siquiera se avergiienzan, por ignorantes, de la vulgaridagl de sus argumentos. Para llevar a cabo el pensamiento que de algunos anos atrAs nos preocupa, regularizamos, al fin, nuestros trabajos; y asi de los que hemos referido, como de los coleccionados en virtud de las postreras invasiones, reunimos ep un solo cuerpo de doctrina tanto caudal de ilustracion cuanto basta para poner al nivel de toda calumnia la defense de nuestra honra, aun en la mas limitada inteligencia. Y porque el 6rden es el primer elemento de todas las ciencias de la vida, para que por su falta no se trastornen las ideas, con perjuicio del objeto a que aspiran, separAronse 8

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-58las 6pocas naturales de la vindicacion general on trees partes relativas, de suerte que cada una de por si o todas juntas puedan funcionar en elterreno done los cargos se nos hagan. Comprende la primera todo 1o concerniente al cstado de la civilizacion europea, desde su renacimiento hasta la 6poca en que se descubrieron las tierras occidentales: porque habiendose tratado de amonguar las circunstancias sociales, cientificas y politicas en que se hallaba nuestra patria cuando se verific6 tan portentoso suceso, bueno sera, comparando, sacar las consecuencias favorables quo nos toquen, con arreglo A lo que entonees existia, y ver si por ventura 6ramios nosotros a la sazon los mets aptos y dignos de llevarlo a cabo La segunda parte de la obra susodicha comienza con la historia del descubrimiento del Nuevo Mundo: no para seguirla en todos sus hechos y pormenores, sino para aclarar en ella los mas dudosos, y aquellas manifiestas usurpaciones con quo se trata de rebajar la inmensa gloria quo nos toca por tan maravilloso episodio de la historia del universo. A los que nos arguyan con la supuesta ignorancia de nuestros navegantes, les contestaremos con los viajes de vizcainos a las parts mas avanzadas del N. 0. de Europa, y de andaluces, mallorquines y catalanes A los mas abrasados 6 incognitos climas del hemisferio austral, aun antes que portugueses; y si por ventura nos quisieren salir al paso de la realidad con los descubrimientos verificados por normandos en'los siglos de la edad media, nqsotros alegaremos mayor derecho de primacia; ya presentando las probabilidades que existen relativas al conocimiento quo tuvierondel Nuevo Mundo los espaniolesbajo el domino de Cartago, 6 bien aduciendo como irrecusable prueba la profecia de Seneca, espahol, por cuanto pudiera estar basada en los conocimientos entonces existentes.

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-59En esta subdivision de los trabajos indicados forzoso serA entrar en consideraciones filos6ficas, por si la antorcha de la razon consigue disipar las tinieblas de 1a ignorancia agresiva que, por un exceso de absurda filantropia, se atreve a calificar el descubriiniento de dichas parts de America como contrario A las conveniencias sociales de ambos hemisferios. Tambien so patentizarAn los beneficios que resultaron a la humanidad de semejante suceso; y aun se expondran con datos justificativos las aplicaciones fltiles, y los importantes inventos quo se ensayaron por los espaholes, y se explotaron on los demas paises civilizados, en virtud de las mayors necesidades que inmediatamente sintieron. para poner al nivel de los descubrimientos modernos el caudal de las ciencias conocidas, y de las que nuovamente se ofrecieron A la inteligencia hunmana. Como centro general y mayor cuerpo que es de la obra, se anotarin asimismo en dicha segunda parte todas las especies.injuriosas que se hallon esparcidas en los historiadores extranjeros contra la administracion espaiola en sus tierras occidentales; y por si el espiritu nos ayuda y el juicio no nos abandona, intentaremos probar las equivocaciones en que llegaron a incurrir aquellos de nuestros escritores que, por ostentar creencias mal dirigidas y aplicaciones extemporAneas, 6 por descuidar. absolutamente el examen de la verdad, imitaron la escuela de enciclopedistas y fil6sofos ultramontanos, en el acto de condenar nuestra mision civilizadora en el hemisferio occidental; 6 ciegos se dejaron ir por las sendas del mal, sin comprender los falsos interests de que, incautos, se hacian tan d6ciles instrumentos. Lo que constituye la terceia y nltima parte de las mencionadas tareas es cuanto concierne A las cuestiones de actualidad que furtivamente se discuten; pero aunque esta sea la parte mis accidental y accesoria

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-60de nuestro trabajo, no por eso dejara de analizar filos6ficamente todo lo que se refiere a la insurreccion 4 independencia de las que eran en otro tiempo nuestras provincias tras-atlanticas. Considerando los hechos en las mas elevadas esfe. ras de la politica, ya se debe suponer que respetaremos lo existent. Pero aunque alguna vez entremos en comparaciones positivas, para sacar legitimas consecuencias contra la realizacion de fantAsticos planes que en otras comarcas se abarician, todavia el dolor y los buenos deseos que naturalmente nos animan en favor de la sangre espaflola que circula por el nuevo continente, pondran justo limite al discurso; a fin do no agravar con odiosos recuerdos el estado aflictivo de un considerable nnmero de nuestros hermanos. Es verdad que semejante conducta resaltara constant en todos los capitulos de nuestro desagravio. Quien defiende la propia honra es porque sabe respetar la agena; y los mAs duros ap6strofes, sobre ser indignos, no ahadirian un solo quilate a la verdad, donde quiera que la expongamos con pruebas indestructibles. Entrando en las diferencias que pueden existir discutibles entre el gobierno espaiol y algunos de sus subditos del Nuevo Mundo, el derecho y la conveniencia de ambas partes, expuestos con franqueza y lealtad, haran la apologia de nuestros procederes. La historic de los hechos, con fehacientes datos comprobada: la comparacion de las 6pocas mas 6 menos expansivas en el terrenp) politico, y el estado social y econ6mico en que ahora se hallan nuestras Antillas; libres sus moradores de todo vejamen y participes de todo beneficio: con la mas Amplia influencia moral en. la pnblica administracion, y siempre atendidos en los mas altos consejos, por conduct de sus juntas municipales y econ6micas, nos han de proporcionar, sin gran esfuerzo, argumentos numerosos para destruir los siniestros cargos que diariamente se nos hacen

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-61por escritores altamente interesados en nuestro descredito. (1) El cfmulo de vicios que se supone arraigado en los ramos de la economia y del derecho judicial To reduciremos 4 la nulidad, comparando nuestros errores con los que-se advierten cada dia en todos los demas pueblos del mundo, sin esceptuar 4 la propia Espaia en su natural territorio. Y por lo que hace a la desigualdad de los derechos politicos, tan incautamente alegada por algunos, muy pocos, para evidenciar el exclusivismo de la madre pAtria, tambien apuntaremos los argumentos naturales que, por consideraciones de utilidad local y por los mas altos principios de eterna justicia, nos han de relevar del que parece, sin previo examen, el cargo mas razonable entre todos los que de algunos anos 6 esta part se nos han dirigido. No se esconder4 por eso 4 una inteligencia clara quo, aun despues de lo dicho, quedan en pie esas deslumbrantes teorias con que los modernos fil6sofos han querido encargarse. de lo que se llama arreglo universal de las nacionalidades naturales. Mas' como quiera que la independencia de los pueblos pequenos es una vana quimera,si por desdicha a otro mas poderoso pueden servir.de utilidad reconocida; y por otra parto las anexiones han simbolizado de ordinario la completa renuncia de todos los derechos, incluso el de la misma naturaleza, bien podra ser que el caudal de nuestros discursos, dedicados 4 esta parte de la obra, les haga rebosar del papel y saltar 4lainteligencia, sin necesidad de que todos queden escritos, ni siquiera para ilustrar sobre el asunto 4 las generaciones que han de sucedernos. (1) Muchas reformas administrativas political y econbmieae se han heebo en nuestras ptovineias de Ultramar hasta hoy, desde quotsi escribjhesta Memoria; lag cuales yla que ebtin en estudio para hacerse tambien, demuestran la bueua f6 de nuestros argumentos y los eXcelentes deseos de acertar que sobre estas materias presiden siempre en la Metrbpoli.

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-62Aunque una experiencia general no sea el norte absoluto de nuestros trabajos, puesto que para ordenarlos se hayan gastado algunos anos tiles, sin omitir estudio ni consulta que pudieran concurrir a su perfeccionamiento, tambien en ellos se darn cuenta de los desvelos que el poder ha tenido, y sigue teniendo, para concertar el sistema nias until a la administracion de nuestras provincias ultramarinas. La creacion de un consejo especial, en que mas particularmente se traten las necesidades de nuestras Antillas: aquellos proyectos de suma trascendencia que la ciencia econ6mica ha presentado al pnblico eximen, wOmo preludio de infinitos bienes para uno de los mas importantes ramos de la agriculture cubana: el singular cuidado con que diariamente se estimula el fomento de la poblacion, eximiendo las idustrias de toda clase de tributos, y facilitando a los nuevos pobladores las mayores garantias; y la gravedad con que se ha agitado ya en el gobierno superior el pensamiento de crear un ministerio especial de Ultramar., si por acaso fuse oportuno, todo ha de concurrir en un punto dado, para rechazar dignamente los gritos de la maledicencia. (1) Finalmente, cerrara las postreras columnas de los trabajos enunciados, una resena hist6rica de las nltimas agresiones que a imano armada se hicieron en la isla de Cuba; y pues famiiiarizados estamos con 1I filosofia de la guerra, no solamente se analizaran dentro de la ciencia las operaciones ya practicadas, si no quo tambien habran de exponerse los sistemas de defensa mas adaptables A los recursos y fisonomia natural de dicha isla. Examinando con imparcialidad el espiritu y caracter peculiar de sus naturales, se pondrs on evi(1) Como se anunciaba en esta Mbemoria. 8e cre6 l tin el Ministeri 1 Ultramar en Eu paIta, 6 sea una Direccien general de todos sus ramos, perfeetamente comnprendida y admirablemente desempetada. Con oste motivo el Consejo de Ultramar que antes ilustraaag gobierno, qued definitivamente siprirnido.

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-63-dencia la eseasez de medios con que cuenta la ambi(ion extranjera dentro del pais codiciado, envirtud del corto nmnero de sus adeptos, y de las favorables tendencias de los otros en pr6 de lo existent; y tainbien se Lara ver a la luz de la razon, aunque el fanatismo dti unos y el recelo de otros no permitan la mayor elaridad a la inteligencia de todos, cuan impossible es quo, por la accion agresiva de tal 6 cual mnnero de insurgentes, pueda vacilar en aquella isla la existencia del gobierno espaiol, hoy quo el estado politico y econ6mico de la Peninsula nos coloca como nation a una altura no muy vulnerable. En virtud del important encargo quo ha de sustentar en el pnblico palenque de nuestra nacionalidad una obra de semejante caracter, fuera oficioso enumerar las ventajas quo sus doctrinas han de reportar A la. salud .moral de nuestras provincial del Nuevo Mundo. La historia, quo desde Herodoto hasta La Martin viene siendo el libro de la experiencia escrita, y como tal considerada antorcha de la mente, saildrA A disputar palmo a palmo el t-rreno de la verdad a nuestros calumniadores: y pues no se trata de vanas declamaciones y argumentos filos6ficos, sino de hechos probados con irrecusables testimonios, la claridad que se difunda por las masas populares seri.i J mejor preservativo contra las doctrinas que se afinan por hacer la revolucion moral, y poner expedito el campo de la guerra. Por fortuna los gobiernos benaficos han profesado siempre la maxima de prevenir y estorbar el extravio de la razon, antes que sea necesario el castigo; y en Espana, done todo sentimiento humano ha fructificado, por los mayores grados de religiosidad que nos han distinguido entree todos los pueblos del orbe, cuantos monarcas contamos, desde una a otra Isabel, han tenido especial cuidado de facilitar la publicidad a las ideas beneficas, y despertar con ellas el patrio-

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-67sus generosos pretectores, la injusta parcialidad se esmer6 en amontonar gran caudal de falsa erudicion y torpe filosofia, pretendiendo, menguada, destruir, no ya solamente la ciencia del saber que en nuestros marineros del siglo XV concurria, ni el merito de su espontanea y entusiasta adhesion a un proyecto cuya realidad sospechaban, aunque su teoria no les fuese familiar; sino hasta el valor de tantos siglos heredado en Espana con diarios experimentos de su temple. A fin de proceder separadamente en el esclarecimiento de las diversas partes que.componen estas investigaciones, pareceme convenience empezar escudrinando las verdaderas causas que inspiraron a Colon su gloriosa hazana; pues esto no solamente es cumplidero y justo a la fama imperecedera de tan hAbil descubridor, sino que tambien ha de fortificar la quese debe a nuestros navegantes, cuyo descredito se preteride; pues cuanta mayor oscuridad aparezea en la exposicion de la empresa, tanto mas se evidenciary el valor de, los que a ella se entregaron por la opinion de un solo hombre y extranjero. No cumple A mi objeto deslindar en este libro los terminos mas veridicos de la patria de Colon, tan locamente disputados, cuando mfs terminantes se declaraban en su testamento (1); ni mnos ocuparme de su vida mas ally de los lugares en que se identifica con la historia de nuestra patria. Mas porque a la mano se me viene cierta noticia que en el archivo general de la Corona de Aragon hube de adquirir en Barcelona el ano de 1850, por indicacion de mi amigo D. Jos4 Maria Mayolas, oficial del mismo, la cual no he visto citada en ningun otro libro, quiero que se sepa: que la profesion de marineros en los ascendientes del Almirante no data de aquel otro [11 Navarrete: WLecdion de tiajes.

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-64tismo de sus hijos, cuando el discurso quiso apartarse de las vias conciliadoras. La proteccion que esta obra ha merecido a los pnblicos poderes, es un testimonio irrefragable de tan consoladora doctrina; y aunque la insignificancia del nombre que via al pie de esta Memoria no pudiera garantizar el desempeno de los trabajos, es Jo cierto que, habiendose emprendido con el beneplacito del gobierno de S. M. y continuado allA en Occidente con el mas decidido apoyo de la primera autoridad de la isla de Cuba, parece en verdad como que se continna la action ben6fica de los Felipes con los Padilla, Estrada, Mendoza, Melo y Moncada; la de los Carlos, con los Becattini, Flores Feijdo y Vargas Ponce; y la de los Fernandos con los Ulloa, Juan, Capmany y Na. varrete: que no a menos alta proteccion pudiera deberse el brillo de tales genios. Pero aunque los limits de nuestra inteligencia no puedan abarcar la ancha extension de tan espinosa tarea: por mas que la inexperiencia de los anos y la distancia a que se hallan de nuestri vulgaridad las esferas del poder administrativo, nos estorben con frecuencia la inspiracion de mejores discursos, todavia don los que esten A nuestro alcance habremos prestado un servicio, inmenso a la patria de ambos mundos; y animados y satisfechos con el bien que pueda causar la humanid:td la pureza de nuestra doctrina, concluiremos honrando la alta mision de nuestro apostoLAdo, por el brillante camino de la verdad y de la justicia eterna.

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COLON Y ALONSO SANCHEZ Aunque parece claro el camino die ]a verdad es dific l: porque'los hombres diligentes se cansan y enojan de investigar Io cierto, 6 por no parecer ignorantes no se avergdienzan de sus mentiras. Plinio. Lib. V. cap. II de Hist. Nat. Cierto es quo, si la proposition del sabio fil6sofo y naturalist pudiera muy bien poner a contribution de justo arrepentimiento el caudal de mi insuficiencia, todavia por lo que hae a las causas donde aquella se afirma, apelo al tribunal de la imparcialidad, con los testimonios de mi conciencia: pues aunque de la pequenez de mi ing6nio y cortas letras que alcanzo se verifique, bien a Ini pesar, la primera parte del argumento, en lo de la segunda agenas probanzas acudiran en mi ayuda; que no por los campos de la libre imagination ha de correr mi discurso; wntes, sujeto al ,yugo de la historia, en cuanto errare declinarA su involuntario delito en las autoridades quo lo hayan motivado. En virtud de lo dicho, y porque el asunto especial de este capitulo no admit dilaciones, que hartas padeci6 el h6roe que lo inspira, tiempo es ya de poner la vista en el descubrimiento de estas Indias -Occidentales: no para reproducir cansadas noticias, que 9

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-66el mundo olvida ya por no hastiarse; sino para deslindar los derechos que en la gloria del suceso nos tocan, entresacandolos igualmente del florido jardin del entusiasmo patrio, y del escabroso terreno de la emulacion y de la envidia. Bien s6 yo que -entre el vaiven de opinions contrarias que se exponen cada dia para dar calor a vulgares afectos, flaco he de andar con la niia, por el credito que ya muy justamente gozan las otras; mas torque ellas no van conformes, antes caminan tan sueltas v apartadas Como si entre si ninguna relacion tuviesen, aun llego A figurarme que podr6 entrar con ventajas muy marcadas por entre la confusion de aquellas que asi se tropiezan discordes; para selialar a cada una sus verdaderos limites, y ver si en Jo posible est6 el hermanarlas; aunque mucho recelo quo han de continuar en lo sucesivo tan torcidas como ahora: que en verdad, de tan heterog6neas opiniones mal se podrA formar un argumento concluyente y 4 gusto de todos. Y para que se vea cuan solidamente apoyado voy en Jo que llevo dicho, conviene saber: que por lo respectivo al descubrimiento de esta cuarta parte del mundo, mas generalmente atribuido a Cristobal Colon, que con ayuda de espanoles Jo hizo, no solanente se encuentran -doctisimos libros que tratan de rebajar su merito, atribuyendolo en su propia epoca 4 distinta persona; sino que tambien se ha querido desvirtuarlo por entero, denunciando a la historia los viajes a estas partes de -muy antiguos argonautas, desde las mis septentrionales de Europa, y no m6nos anteriores que de quinientos anios a aquellos en que, por las capitulaciones de Santa F6, vino la de Jesucristo a arraigarse en el nuevo hemisferio de Occidente. Tambien, para que en el atrevido despojo de tanta gloria no saliera el h6roe principal en peor estado quo

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sus generosos pretectores, la injusta parcialidad se esmer6 en amontonar gran caudal de falsa erudicion y torpe filosofia, pretendiendo, menguada, destruir, no ya solamente la ciencia del saber que en nuestros marineros del siglo XV concurria, ni el merito de su espontanea y entusiasta adhesion a un proyeeto cuya realidad sospechaban, aunque su teoria no les fuse familiar; sino hasta el valor de tantos siglos heredado en Espana con diarios experimentos de su temple. A fin de proceder separadamente en el esclareciiniento de las diversas parts que.componen estas investigaciones, pareceme convenient empezar escudrinando las verdaderas causas que inspiraron a Colon su gloriosa hazara; pues esto no solamente es cumplidero y justo a la fama imperecedera de tan habil descubridor, sino que tambien ha de fortificar la que se debe i nuestros navegantes, cuyo descredito se pretende; pues cuanta mayor oscuridad aparezca en la exposicion de la empresa, tanto mAs se evidenciarA el valor de los que a ella se entregaron por la opinion de un solo hombre y extranjero. No cumple A mi objeto deslindar en este libro los terminos mas veridicos de la patria de Colon, tan locamente disputados, cuando mas terminantes se declaraban en su testamento (1); ni menos ocuparme de su vida mas alla de los lugares en que se identifica con la historia de nuestra patria. Mas porque a la mano se me viene cierta noticia que en el archivo general de la Corona de Aragon hube de adquirir en Barcelona el ano de 1850, por indication de mi amigo D. Jos6 Maria Mayolas, oficial del mismo, la cual no he visto citada en ningun otro libro, quiero que se sepa: que la profesion de marineros en los ascendientes del Almirante no data de aquel otro [1] Navarrete: Veeceion de viajes.

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-68Colon, tio del que vulgarmente llamaban el mozo, y con el cual sali6 a la mar nuestro D. Crist6bal mucho Antes de que aquel anduviese al servicio del rey de Francia (1); pues ya en el mes de setiembre de 1390 andaba otro Colon de Genova mandando una nave que hacia el comercio entre las ciudades de Levante, como se evidencia por la mencionada noticia que asi dice: (Martes 4 12 de setiembre parti6 la nave d'en Sola para Alejandria y arrib6 de Genova la de N. Colon (2):)) y mas adelante, en las noticias del 7 de noviembre 'se habla de otro del uiismo apellido que venia de Alguer, y a 6ste se le distingue en el propio diario municipal con el adjetivo de el major; de suerte que no pudiera suponerse ser el mismo con quien mAs de setenta anos despues navegaba el Almirante. Dejando 4 un lado esta noticia, no tan indiferente que no pruebe la intimidad que esta familia de los Colones tenia ya de largos tiempos con nuestra patria, vuelvo al asunto principal del D. Crist6bal, que por su buena fortuna tuvo ocasion de avecindarse temporalmente en las islas de la Madera y Puerto-Santo, de portugueses hasta hoy senoreadas: en las rcuales, como quiera que ent6nces se agitase mas que nunca la cuestion de los descubrimientos, por la situacion geogrAfica que tenian respecto a ellos en las aguas del Atlantico, no hay duda que debi6 nuestro heroico aventurero comunicar con habiles pilotos y ejercitados marineros, acariciando el proyecto que habia de dar tanta fama a su nombre, como gloria imperecedera 4 la corona de Castilla. Si hemos de dar credito al muy levantado con que el Almirante se distingui6 durante su vida, no hay duda en que todos los fundamentos de su empresa, des[I] D. Fernando Colon: Historia del Almirante, cap. L-Zurita: Anales de Aragon, lib. xIx. [2] Dimnars 12 de septembre partich la nau d' 6n Sold per nar Alexandia, y arribft de Genova la nan de N. Colom. (Dietaries del Archivo Atzviczpal de Barcelona.)

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-69-pues del estimulo natural que la comun novedad de la 6poca despertaria en animo tan meritorio y aficionado 4 navales expediciones, se hallan apoyados en el caudal de sus estudios. Porque habiendo cursado las ciencias naturales en la famosa universidad de Pavia (1), y salido de ella tan aficionado 4 las buenas letras como docto en sii interpretation, sobradamente oscura ent6nces por lo que se oponia lo mss veridico a los conocimientos existentes, tuvo ocasion de aprender en S6neca sublimes profecias; en Pitagoras, Arist6teles, Estrabon y otros muchos hasta Raimundo Lulio, Ia esfericidad del globo terraqueo: en Plinio, Nearco Heliaco y Julio Capitolino la proximidad de las costas opuestas de Europa y Asia (2); finalmente, en los anteriores y en otros fil6sofos hasta el maestro Pablo Toscanelli, y en sus propios viajesa las regiones hiperb6reas del Norte y a las t6rridas de la zona equinocial, la posibilidad de surcar la gran extension [1] "Aprendib las letras y estudi6 en Pavia Io que le bast6 para entender ls cosm6grafos." [D. Hernando Colon, Vida del Almirante. cap. III.] [2] Seneca: in Medea: "Venient annis, etc.-Aristuteles; De Celo et Mundi, lib. 11, dice que desde las Indias se puede pasar i Ciidiz en pocos dias.,-Estrabon De cosmographie, lib. I, afirma que el Oc6auo circunda toda la tierra, y que al Oriente baba Ia India y al Occidento A Espaha; y quo si no lo impidiese Ia grandeza del Atlantico, pudiera navegarse de un siti i otro por el mismo paralelo: y esto Io repite en el libro II.-Plinio De Histor. Natur. lib. VI, cap. XXXI, dice que desde las islas Gorgoneas, que se cree" ser las de Cabo Verde," hay cuarenta dias de navegacion per el mar Atliitico haste las islas Hesperides; las cmales tuvo par ciert, Colon que fuesen las de las Indias. [D. Hernando: -Tstoria del Alrnirante, cap. VIIj-Nearco y el mismo Plinio lib. VI. cap. XV1I, sostienen quo en las tltimas pirtes de Asia, antes do llegar A la costa de la mar, faltaba tanta tierra per descubrir que casi pudiera conslderarse ser Asia la tercera part del globo.-Pedro Eliaco, en su Tratado de In irndgen del mundo, cap. VIli, quiere que la India est6 vecina al Africa y Espaila por Occidente.-Julio Capitolino, en su Cosmografla, cap. XIX, se expresa je este modo: "Segun los fildsofos y Plinio, el Oc6auo que se extiende entre ls fines de Espaha y del Africa opcidental, y entre el principio de la India hlcia Oriete, no tiene muy largo intervals; y se time por muy cierto que se puede navegar de una parte A otra en poceos dias con viento prespero; par Io cual el principio de la India par Oriente no puede distar much del fin de Africa par Occidente.' -Haymundo Lulio, cuya cieucia y doctrina tan conocidas debieron ser del Almirante, par el cr6dito que alcanzaron sus obras, asi en Espaha coma en Franeia 6 Italia, explica su sistema de las mareas por medio de ia esfericidad de la tierra; suponiendo queel flujo y reflujo tienen cause natural en im grande arco de agua, cuyas extremos se apoyan en Ins costas occidentales de Europa y Africa uno, y otro en un continent que supenia haber en Ins regiones opuestas; de suerte que, gravitando las aguas sobre Is tierra, se hallan alternativamente expuestas al calr del sal, causa principal del flujo, y a la humedad de la luna que dice serlo del refliujo: debiendo producir en tan vast superficie estas al eraciones,imperceptibles apenas en el Mediterrineo por ser muy corta ia extension de su arco, y no tener toda la curvatura necesaria para sentir la influcucia de ambos astros. Y ailade: qa cuando en Ls novilunios recibe la luna mnos cantidad do Ia luz del sol, sonmi.yores ls flujos que en ls plenilunios; sa vu siempre los accidentes locales de tierras y costas. (Quastiones per Artem demostrativam solubiles: Quast. CLIV). ,t

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--70del Oc6ano Atlantico, y aun de circunnavegar toda la faja del mundo (1). En inedio de todo este caudal y otro no menos cientifico de quo se aprovech6 Colon para levantar el grand monumento de su inmortalidad; viene i torcer el discurso aquella noticia, por el vulgo acariciada y de muy graves autores recibida, que tiene relation con el piloto Alonso Sanchez, natural de la ciudad de Hnelva; el cual, segun lo que de publico lleg6 4 murmurarse, parece coino que di6 a Colon ciertas relaciones de lejanas tierras, a la ventura descubiertas por 61, en las regiones de Occidente. Y para que se vean, y puedan compararse con exactitud los fundanentos de tan importante suceso, caso de quo tal nombre mereciese, digo: que el cronista Gonzalo Fernandez de Oviedo, cuyo credito tan levantado anda entre anticuarios y eruditos, fu6 el primero que apunt6 la especie, como recibida del vulgo; exponi6ndola tal como i sus oidos habia llegado, y no muy recomendada a la piblica credulidad, pues dice, "Quieren decir algunos quo una carabela que desde Espana passaba para Inglaterra cargada de mercadurias 6 bastimentos.., acaesci6 que le sobrevinieron tales 6 tan forzosos tiempos 6 tan contrarios, quo ovo necesidad de corner al Poniente, tantos dias, que reconoci6 una 6 mis de las islas destas partes 6 Indias: 6 sali6 en tierra 6 vido gente desnuda, (1) Es curoso todo el siguiente p rrafo de una carta dirigida por Colon A los Reyes Catulicos el aiio de 1501, el cual inserta D. Fernando en la historia de sn padre, y dice asi: Serenisimos Principes: "Jetre I navegar en el mar de muy tierna edad, y lo he continuado hasta hoy, pues el mismo arte inclina I quien la sigue i desear saber los secrets du este mundo, y ya pasn de cuarenta los a'os quo lo estoy usando en todas las partes quo hoy se navegan. Mis tri ficos y conversaciones han sido con gente stbia, latinos, griegos, indios, morse y otras diferentes sectas, y siempro he hallado h mestro Senior muy propicio a este deseo nio, y se-sirvio de darme espiritu do inteligencia: hizome entender mucho de la navegacion, dime a entender lo que bastaba eu astrologia, geometria y aritmtica, me di6 el iaimo ingenioso y las manos habiles para pintar la eslera y las ciudades. montes, rios, islas y todos los puertos en los sitioa convenientos de ella. En este tiempo he visto y estudiado en ver todos los libros de cosmografia, historia y filosolia y otras ciencias, de manera que Dios nuestro Seflor me.. abrib el entendimiento con mano palpable para que yo vaya de aqui w las Indias y ine puso gran voluntad en ejecutarlo" (I-ida del Almirante, cap. IV.)

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-71(e la mianera que aca la hay; y quo cesados los vientos quo contra su voluntad aca le truxeron, tom6 agua y lela para volver a su primero camino... 6 que despues le hizo tiempo C su prop6sito y torn6 a dar la vuelta... Y en este tiempo se muri6 casi toda la gente del navio, 6 no salieron en Portugal sino el piloto con ties 6 cuatro 6 alguno mats de los marineros, 6 todos llos tan dolientes que en braves dias despues de lleirados murieron." cDicese junto con esto quo este piloto era muy intimo amigo de Christobal Colon, y que entendia alguna cosa de las alturas, y marc aquella tierra que ha116 do la forma que es dicho; y en mucho secreto di6 part de ello a Colon, 6 Jo rog6 que le ficiese una carLa y assentase en ella aquella tierra que havia visto. Dicese que 61 le recogi6 en su casa como amigo y le hizo curar, porque tambien venia muy enfermo; pero que tambien se muri6 como los otros; 6 que asi qued6 informado Colon de la tierra 6 navegacion destas parts, y en 61 solo se resumi6 este secreto. Unos dicen que este maestro 6 piloto era andaluz; otros le hacen portugu6s; otros vizcayno, otros dicen que el Colon estaba ent6nces en la isla de la Madera, 6 otros quieren decir quo en las de Cabo Verde, y que alli aport6 la carabela quo he dicho, y 61 ovo por esta forma noticia desta tierra. Que esto pasase assi 6 no, ninguno con verdad Jo puede afirmar; pero aquesta novela assi anda por el mundo entree la gente vulgar de la mantra que es dicho. "Para mi yo lo tengo por falso; 6 como dice el Augustino: Meius est dubitare de ocultos, I'uan iit gare de iiwertis. Mejor es dudar en lo que no sabemos, quo porfiar lo que no esta determinado" [1]. En verdad quo a la primera lectura de la anterior (4) Historia general y natural de Idias. Lib. III, cap. IL

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-72noticia, nadie puede excusarse de entrar ~en sospechas de si por ventura pudiera haber sido cierto Jo que de inveridico, 6 por Jo menos de dudoso, tacha con justa razon el famoso cronista de las Indias; pero aunque, siguiendo el examen de otrds libros y otras tradiciones, no parece facil reprobar victoriosamente noticia de tal importancia, todavia se lleg6 a desvirtuar la present, considerando cuantas coincidencias eran necesarias para que, por la muerte de todos los tripulantes de la dicha nave, quedara Colon por tantos aflos unico dueno del secreto. Como quiera que sea, no hay duda ninguna que tras de Oviedo acudi6 Francisco Lopez de Gomara a fortificar la nueva; y aun por ella a rebajar algunos quilates al indisputable nierito del Almirante (1). Mas como quiera que ni este historiador, ni el P. Joseph de Acosta que tambien Jo sigue (2), ni Gregorio Lopez Madeyra (3), ni el portugues Freitas (4), ni el mismo padre Mariana (5) adelanten cosa alguna en los pormenores de la anterior noticia, habremos de suponer quo todos la tomaron de Oviedo,, y por Jo tanto sera bien dejarla hasta ellos con el propio descredito que 4ste la atribuye. Mucho placer me hubiera causado que en Jo dicho terminara la porfia relative al piloto Sanchez delHuelva, para sacar al D. Crist6bal triunfante en ella, sin g6nero de empacho ni desconfianza; pues al cabo, yo no creo que haya gran m6rito en aquellos descubrimientos que al azar, y no 4 la ciencia, debe el mundo; y esto que voy tratando bien se que algunos no Jo han de ver tan claro como yo quisiera por el prisma de la ini] Historia de las Indias: Cap. XII. ] SJ istoria Natural de las Indias: Tib. I, cap. VIII y XIX. 3). EMee~sAonarchica Uispanics. [4] Dle Jasto lInper. Lusitanor. cap. TV. [5] Ifistoria de Espa~ca. Lib. XX VI, cap. III.

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-73teligencia, 6 mas bien del genio, sin conceder cosa alguna de aquellas que tienen relacion con el buque perdido de nuestros andaluces. Mas como quiera que todos los grandes sucesos estan condenados 4sufrir, con mas 6 menos sana, los tiros de la envidia, que esto sin duda conden6 San Cipriano cuando dijo: Calarnitas szne remedio est odisse fnlicen (1), result6 la insistencia en trasmitir aquellos primitivos vulgares rumores que el bueno de Oviedo, siempre anhelando esclarecer la verdad, dej6 denunciados como dudosos; y he aqui que andando los tiempos, otro historiador de veridico aprobado, se lanz6 en la cuestion con el testimonio de su padre, que habia servido a los Reyes Cat6licos, tratado con los primeros descubridores, y aun asistido a varias conquistas en el Nuevo Mundo; y por dicho escritor viehe 4 saber la historic el nombre del piloto en cuestion, quo hasta ent6nces habia sido inc6gnito; el lugar de su naturaleza, igualmente dudoso, y el paraje de su arribada, que entre todos andaba desconocido; el cual se acab6 de fijar en la isla Espanola, y no con absoluta inverosimilitud, por 1o que se dir4 mas adelante (2). Desde este punto en que el Inca formaliz6 la cuestion con referencia 4 testigo coetineo y de gran cr6dito, por el que a su autoridad se debe, los hombres mas. cursados en las letras y de mejor juicio calificados, entraron en ella por el camino de las nacionales pretensions; de manera que en apoyo de Garcilaso concurrieron, cada cual con su voto, el anticuario don Bernardo Alderete (3), el erudito Rodrigo Caro (4), Solorzano y Pereira, el jurisconsulto (5), el Pa[1) De Caeto et livore. (2) Garcilaso: Cornentarios reales de PerA. Lib. I, cap. IlL. (3) Varias antigiledades de Espafna. Lib. IV, cap. XVII. (4 Antigiledades. Lib. III, cap. LXXVI. (6) Indiaronjure. Tomo I, Ub. I, cap. V. 10

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-te O v&ei4 t Pio~& eI% f4l Ati*crt8 sobre las dlei TnEb gT f oFiAgit rd o tWne6 t (2) y anSii etoe urtii 6s el comendador don Fernando Pi. irc'j 'reIanaf 4 cual se afirm6 tanto en el suceso 4Jpto Alonso Sanchez de Huelva, que despues de Y h i~egaAb integro, con arreglo A las noticias del Inca, aun anade una nota marginal que asi dice: (Es hi es ia verdadera relacion, diga lo quo quisiere Benzon, que en las cosas antiguas de las Indias tuvo muy fhlsas noticias (3).a En virtud de tantas y tan justificadas autoridades, muchas veces he intentado acometer la cuestion co-t b fivosaff42fltecaEA t 1tihi $~idl iks>Llas nimef -par; nestt's g te erefitci &l1 SieifaAyto 't1& aino Aieu =akh i edxd siempre he retrocedido pidiendo auxilio para mi flaqueza la antigwa filosofia; y siguiendo los fundanentos ya expuestos del gran Colon, los he hallado de muy buen temple para resistir al embate de 'i pareialidad, y harto mejores que el testimonio de Garcilaso para el -apoyo de la empresa. Con todo, no he dejado de extranar el que literatos (1) Uistoria de Chile, Cap,V. (2) Teatro mjicano.' Parte III, tratado I, Cap. I. (3) Varones ilustres del Nuevo. M/undo: vida del Alii rate D. Cristobal Colon. CGap II. Adenias de los dihs otros oscritores quo auduvieron por las Indias admitieron some, jante noticia; mas porque ellos no logran plaza do historiadores, bien que to sean y iuy voridicos, no quiero afirmar con su testimonio o quo dicen por agena referencia. Do elos Toy A copiar aqui lo que escribi6 el cklebre Juan do Cstaellanoao tilya obras coqno*ria verdadera, solanrente Ia rima'pudiera tacharse; elcual tratando de Goln y de su empe si.dice: .._. : ,. t pro pergrinos hospedaba Dhndoles de Io poco quo -tenia, Y elitre ellos hospedo con pia mano Una vez un piloto castellano." "El cual era tambien gran navegante; --Pero segun entbnces se decia, Tempestuoso viento de Levante Lo bizo navegar do no queria, ForzAndolo k pasar tan adelante Que de poder volver duda tenia, Corriendo'hasta ver tierras nunca vistas) Ni puestas por algunos coronistas." (Elega de I arones Ilustres de Indias: Eleg. 1, cant. L) "3

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~75A. tanm alificados como los que dejo dichos, hubiesen aceptado sin particular exAmen noticia de tan grave importancia, asi legal como hist6rica; siendo algunos de aquellos igualmente peritos en ambas material; y asi recurriendo A los demas autores coetaneos, por indicacion recibida del ilustre Washington Irving (1), mucho consuelo me di6 el certificarme del absoluto silencio que sobre tan singular y predilecta noticia guardan, como quien de ella nada sabe, Sabelicus, Pedro. MArtir, Giustiniani, el cura de los Palacios, don Hernando Colon y el cronista Antonio de Herrera. No podr6 decir lo mismo del P. Fr. Bartolome de Las-Casas, a pesar de que lo cita Irving entre los que nada dien de semejante piloto; pues si bien es cierto que al de Huelva no lo menciona, no lo es m6nos que da noticia de dos marineros que aisladamente le hablaron, uno en Murcia y otro en el Puerto de Santa-Maria, de cierto viaje que habian hecho a Irlanda: los cuales, desviados de su derrota, navegaron tanto al Norte, que al fin avistaron una tierra, supuesta por ellos ser la Tartaria, y no era otra que Terranova; y para afirmar semejante especie, sobradamente aventurada, aniade el Chiapense: aque los primeros que fueron a descubrir y poblar la isla Espanola (4 quienes 61 trat6) habian oiao a los naturals contar que algunos aios Antes del primer viaje de Colon, habian aportado alli otros hombres blancos y barbados como ellos (2). Bien se yo que este pasaje hist6rico del obispo Fr. Bartolom6 han de rechazarlo como inveridico cuantas personas de buen sentido lo lean: no porque no pudiera verificarse el extravio del buque donde aquellos marineros navegaban, pues esto comun es en todoslos (1Vida y viajes die Criot~bal Colon:Ap~ndiee ufim. 11. stoia de Indian: iA. 1, cap. XIII y XI V -Navarrete: Coleccion de viajes: tomo I. Introduccion.

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-76mares y tiempos; ni m4nos por To de los hombres blancos y barbados de la isla Espanola, con los cuales habria que proclamar muy cierta la noticia del piloto Alonso Sanchez; sino tan solo por aquello que dice de haber supuesto dos rudos marineros, tan rudos 6 insignificantes que ni sus nombresquisoescribirel Chiapense en apoyo de la noticia, que habian llegado A ver la Tartaria por Occidente; pues esto quiere decir que aquellos hombres sabian' a To menos tanto del mundo como el propio Colon, en aquello de la possible circunnavegacion quo gentes muy calificadas le andban contradiciendo. Consuelo hemos de hallar, y no poco, en la falsedad de esta especie, los que tan apasionados somos de la gloria del Almirante; pues con ella no solamente se justificin los motivos que tuvieron nuestros historiadores y comentadores para dar calor a la noticia de aquel piloto que pretenden haber dejado a Colon los fundamentos de su empresa, sino que viniendo abajo por sus propios defectos la base del edificio, es claro que tambien se descomponen todas las mat erias con que habia adquirido en las regiones de la critica muy s6lida importancia, quedando tnicamente, en pi6 la fama imperecedera del genio. Y por To que toca a la buena reputacion que de entendido y verdadero ha logrado el Chiapense hasta ahora, no hay que escandalizarse; que cierto, si Dios no ime priva antes de la facultad de arglir dentro de los limits trazados a la sana razon y convenience filosofia, tengo para mi que en otros mas importantes lugares de este libro no ha de salir mejor librado; ya que en sus escritos no quiso tender A la mano el precepto de Rumores quorun nemo est actor tua credulitate ne alas: que dijo Tito Libio (1); y porque es y ha sido en todos tiempos un [I] Histor.: Lib. XMI-

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-77axioma indestructible aquello de tempus omnia revtlat (1). Con haber pasado ya mas de tres siglos desde que la primera vez, por boca de Oviedo, se hizo extender esta pretension en los terminos que hemos visto; 4qui(n diria que aun ahora no se halla tan Clara y dilucidada la verdad; que deje de inspirar recelos por diversos caminos a varios escritores; de manera que todavia se puede asegurar que permanece envuelta en las propias dudas, y mayores que cuando hubo de salir al mundo por los honrosos conductos de la imprenta? Como prueba irrefragable de que asi es, puedo citar, sin salir de los nuestros, a dos autores contemporaneos, ambos de envidiable talento, aunque no igualmente sabios y famosos. El primero y mas conocido en el mundo de la inteligencia era el Sr. D. Martin Fernandez de Navarrete; que aparte de los honrosos titulos que en su larga carrera marinara y cientifica se habia conquistado, lleg6 a poseer por muchos anos el eminentisimo de president de la Real Academia de la Historia. Este privilegiado y singular erudito se incline 4 suponer fabuloso el suceso del piloto Alonso Sanchez (2); pero sin dar, como ha solido siempre en otras cuestiones, aquella grave autoridad a su opinion, que hacia consistir, inas que en el respeto debido a sus palabras, en el torrent de sus pruebas; antes parece como que, al retirar su apoyo a la persona del de Huelva, no quiere negarselo a nuestra patria; de suerte que, 4 guiarme ciegamente por el camino de su reputation, vendriamos a parar en adherirnos a lo que muchos afirmaron con sus discursos, y los demas otorgaron con su silencio. (1) Tertuliano: Apoe. Cap1. (2) Colecdion de iajes: Tomw I, Initroduccion.

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-8 El otro d&etiehao tnencion ted ih D. Ranon Ruiz de Eguilaz, persona de varia erudicion, 'y tan dado 4 las letras, qu en ehs' consumi6 los an.os yrla vida, forzando 's delicada naturaleza. Prque me fu& familiar su trato le hagojusticia: que algo debemos i la fanm pistuna de los otros, los que hemos sidotestigos de su integridad, su aplicacion y sus virtudes. Public6 en 1849 cierto folleto bajo el titulo de Breves disertaciones sobre algunos deseubrimientos 6 invencionem debidos 6 lit Espaoa; y en ellas se ocupa del piloto Sanchez de Huelva prestandole su apoyo; y aunque es verdad que en su referencia cosa ninguna anade a los lugares apuntados (1), no es r9Anos cierto que pes) las diversas opiniones A la sazon manifestadas, y quo fall6 con arreglo a su conciencia. De las obras del sAbio Navarrete no solo no estaba ignorante, sino advierto que se vale en muchos pasajes do sus disertaciones, y aun lo cita en el catalogo de autores consul tados (2); y por lo que hace a Washington Irving, el mns fuerte y digno sostenedor de la gloria del Almiratite, puedo afirmar que lo conocia con singular minuciosidad por la Vida y viqies de Colon que otras veces he citado; puesto que yo mismo le cedi en varias ocasiones, parm consultarlo en sus trabajos, im ejemplar que tengo de la traducion der nuestro tai bien malogrado Garcia de Villalta. Para los que safiudos se muestren contra cl escasw entusiasmo quoe pudiera atribuirse A quienesdelcr&Iito de las eiencias no se cuidan, pues asi pudieran calificarse los que prefieren una gloria nacional que en realidad no lo seria viniendo del acaso, al tritnfo de la humana intelige icia, quiero detenerme, a fin de 1] En el prOlogo, pfrrafo V, y en LI disertacion 1., pfi 9y ,orj [21 Prulogo, pij. X.t: Disertac. L. phjtt 8 '9y 'o; y ellbtos hiogare

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<79~ieuttalmzar konIs imparciales ref ?xio2e is efentos de su agraVioi Y:en verdad quo para haberlas valedetas no i faltirazon; antes yo ereo que rebosa la que tengo Paa:onvencer 6 los inns, profanos en las ciencias nauwias; puesto que, no solamente stas, pero tambien las eyes naturales acuden en mi ayuda, para justificarla posibilidad do quo algun hecho pareido aldelpiloto andaluz se hubiese verifiwdp A los que ele4osmografia no sepan, convione manifestar qge.
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-80mas repetir que las brisas legitimas soplan del N. E, y asi corriendo en popa, tal vez por no ir a caer sobre las partes de la linea equinocial, se verificaria sin dificultad la arribada algunos grados mas abajo del lugar donde los rumbos convenientes enipezaran i torcerse. No menos sencilla y naturalmente facil explicacion puede darse al aparente fen6meno de la enfermedad y muerte de todo el equipaje, aun prescindiendo de la influencia que ejerceria sobre la parte fisica, la moral de unos homl*es que a tan larga distancia de su mundo debian considerarse absolutamente perdidos. Para caminarmris acorde enla explicacion queindico,no fuera malo averiguar en que estacion del. ano pudo verificarse la residencia do aquellos desdichados en estas islas de Occidente; y esto lo digo porque cuando Colon hizo su primer viaje, sin duda por haberaportado a estas regiones cuando ya era mediado el mes de octubre (1), y nias bien. por no haber hecho residencia slino provisional fuera de sus carabelas, no tuvo que lamentar sensibles desgracias en la ordinaria salud de sus companeros. Mas cuando verific6 el segundo, porque inmediatamente se di6 a poblar y a traer 4 los expedicionarios en las faenas y vida dela tierra, antes que el invierno pasara ya d16 cuenta a los Reyes Cat6licos de como todos 6 la mayor part de los pobladoresthabian enfermado (2); lo cual quiso atribuir a la variedad de aguas, aires y alimentos; y entrando el verano siguiente fu6 tan lastimoso el estado de la colonia, y tantos de ella perecieron, que para vorverla a poblar hubo necesidad de. expedir aquellos indultos 4 [1] Loafirman todos los historiadores, incluso el mismo Colon en diversos lugares; y asi fuera ociosa rareacitar d todos y h cada uno para dar autoridad Auna no. icia universalmonte sancioa Cda. [2] Navarrete aleccion de viajes.. Tomo 1, e a el memorial del Almiraute remitido A Ia corto per Antouio de Torres.

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favor de gente criminal, sobre los cuales algo dire ins adelante (1). Pues considerando lo dicho y 1o que la experiencia de nuestros dias en estas materias nos ensena, y teniendo en cuenta asimismo la falta de medico quo aquel buque tendria, pues aun hoy en nuestros mercantes no se lleva, bien quo los capitanes suelen ser practices en el arte de curar, de lo cifal puedo yo hablar como testigo (2), poco trabajo debe costarnos ereer la flcil posibilidad do aquellas muertes, sin quo ninguno quedara para contarlas; quo aun en el tiempo quo vamos corriendo se ha verificado en la mar de estas Antillas algun caso semejante (3). (1) Oviedo Hist. nat. y gener. de Indias Lib. II, cap. X.I.-Herrera, D6cada 1. B, lib II, cap. XIySXIZ-Navar: Colec. Diplom. tomo IL--nflms. CXVI, CXVII y CXX (2) Debo este recuerdo de gratitud al capitan don Juan Matheo, de la fragata Manuela, correspondiento A la matricula de CAdiz; el cual en cierta enfermedad de consideracion que me castig6 durante la travesia desde el citado puerto al de la Habana, no escase6 de su bien provisto botiquin ni de su especial acierto y esmerada asistencia, cuanto bastb para volverme la salud, come si toda su vida hubiese cursado la ciencia. (3) A la singular consideracion con quo me ha distinguido el Excelentisimo Sr. D. Jos6 Maria de Bustillo, Comandante General de Marina del apostadero de la Habana, cuando en el reconocimiento de los archives de aquella Isla me entretuve, he debido la siguiente comunicacion oficial quo ahora aprovecho pars vigorizar la idea A que esta nota se refiere. Es del Capitan General de la Isla al mencionado Excmo. Sr. General de Marina, y dice asi: "Exemo. Sr.-El Consul general de la reptblica francesa en esta ciudad, Sr. D. Mauricio D'Hauterive,'me dicecon fecha de ayer 17 lo siguiente:-Sr. Capitan General.-D..Maximino Ferrer, capitan de la marina mercante espaiola, impulsado per un sentimiento noble y loable, se ha preseutado en el dia de hoy en el consulado franc6s a poner en mi conocimiento un echo quo 6 ml vez me tomo la libertad de trasmitir a V. E., sin saber si estarA en su mano aliviar en algun tanto la suerte de los desgraciados marines. i. Ferrer iba de pasaje abordo del vapor americano Georgia, de los Estados-Unidos. Ete buque se ballaba antes de ayer en la latitud 260 15' y longitud 850 13' de Greenwich, cuando se encontr6 un barco mercante quo arbolaba el pabellon francs a media asta, aproximado lo bastante para poder leer en su popa el nombre de Fragata Laura, de Burdeos. Desde el vapor americano se vieron en el puerte de la Laura tres hombres de su tripulacion, quo parecian enformos per sus semblantes amarillos y estar envaeltos en man as. Pedian socorro. levantando con dificul'ad las manos, como personas extenuadas. Evidentemente no tenian bastanto fuerza pare dirigir el buque; debiendo suponer y creer que el rest de la lripulacion es'uviese enfermo, porque e veian alguuos hombres que asomaban las cabezaspor la ventana de la camara. Crey6se quo el buque venia de Veracruz y voivia para Europa. El capi'an del vapor americano, con'ra los deseos de los pasajeros espailoles, impresionados fuertemento per ial espec iculo, rebus6 dar ninguna clase do socorro A aquellos pobres marines, y con' inu6 su camino; dejando al buque francs flotar A la venrura con las velas rizadas."Lo que pongo en copot imiento do V. E. para quo, si es posible y no encuensra inconveniente, d6 las brdenes opor' unas a fin de quo uno de los vapors de S. M. salga en busca del buque quo se cita en el oficio del Sr. C6nsul, y Irate de salver A los desgraclados marinos que se encuen ran A su bordo.-ios etc. Habana I8 de octubre de 1861." No son de es-e lugar las consideraciones q io saltaa Ala menwe, en virtud de la salvaje inhumanidad del capitan del Georgia, puesto quo de 6ste y otros hechos parecidos he de sacar ala evidenci tel vordadero carActer de los yankees. Lo quo debo affadir al mencionado oficio es que por 61 sali6 A la mar el vapor do guerra Colon: el cual tuvd la dicha de encontrar lafragatafrancesa y conducirla al puerto de la Habana. Su tripulacion venia infestada dela fiebre amarilla, procedente de Veracruz, y casi toda sucumbib a los extragos del v6mito negro. 11

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-82Mayores dificultades presentan las circunstancias naturales de la mar y de los vientos, para hacer quo a su impulso fuesen llevados hasta las playas del Archipielago Atlantico maderos labrados, troncos de arboles y gruesas caas, y aun almadias 6 canoes tripuladas por una especie de gente de quien jams se habia oido hablar, y algunos hombres muiertos, desde las partes de este Nuevo Mundo; y sin embargo, la mas esmerada critica de historiadores y apologistas ha aceptado semejantes probanzas como buenas, tan solo porque a la gloria de Colon no perjudicaban (1). Poco sabe de hidrografia tocante a estos archipielagos, quien pueda suponer que haya facilidad en que desde sus aguas vayan flotando a las de Europa los objetos que en ellas se derramen; pues no ya solamente se oponen constantes los vientos del E., pero tambien las corrientes de la mar laman siempre hacia el Norte y Occidente; de manera que para ir un buque al (1) Don Hernando Colon, quo divide) en trees parts los fundamentos potr donde reconocia su padre la seguridad del descubtimiento, dice en in tercera: que un piloto llamado Martin Vicente hall un madero labrado, 450 leguas al O. del Cabo de San Vicente, al quo impelian los vientos hicia unestras costas de Europa; y yo hello absurda la especie, porque no siendo comun el que nuestros buques se engolfasen tanto por el Oceano, pues para qu6 no tenian, hay que suponer que A tal altura llegaria el de Martin Vicente forzado pot los vientos, y on tal caso, no s6 c6mo podria verificarse qie dicho madero los tuviera distintos do los quo al buque habian forzado on tan opuestas direcciones. Pedro Correa, cuhado del Almhirante, tambien ho indic6 el hallazgo en la mar de ciertas cahas tan gruesas, quo de nudo k undo cabian on ellas siete garrafos de vino; las cuales supuso Colon serian aquellas de ha India Oriental de que habl6 Tolonieoo en cl lib. II, cap. XVI1 de su Cosmografia. En las islas do las Azores le contaron que con el viento do Poniento venian a sus playas algunos pinos que no habia en ellas: ailadian que en lag islas de las Flores se hallaron sobre sus playas dos hombres muertos, cuya cara y traza oran diferentes de los habitantes de dicha Isla; y los moradores del Cabo do ia Verga se alargaban hasta afirmar que habian visto almadias cubiertas, Ilenas de una especie de gente do quien jams habian oido hablar. [Historia del Abmirante, cap. VIII]. Todavia sobre estas noticiasa todas ollas tan reprochables, hay otras quo c4pi6 de Colon y de Las-Casas el cronista Antonio do Herrera, tales como do quo se veian otras islas al Occidente desde las Azores; que otros las habian divisado mAs inmediatas desde alta mar; y an hubo quien tomO tierra de ellas y hall quo tenia or. [Horrera Decad. lib. I, cap. 1 y III]. Por cierto que al comentar estas noticias el ilistre Irving, no anduvo muy acertado on guardar absoluto silencio, y aun desechar toda moncion sore las quo parocen mAs probables, f 'saber: las quo bacon referencia i buques quo bayan podido aproximarse y aun visitor estas tierras de Occidente; y solo hace uso de las otras, y las acepta, Bien quo con desconfianza, siendo en realidad absurdas y no diguas del apoyo quo parece les presta su claro entendimiento. [Vida y viajes de Colon, lib. I, cap. III]. En esto no hace mks quo seguir por las huellas quo dej6 trazadas eleminente historiador Mr. Robertson; el cual tampoco hace mbrito mks que de lo del piloto Martin Vicente, de Jo del cuilado de Colon respecto a las caimas de Indias, do aquello de las almadias, y de los dos hombres muertos, depositados por Ia iar on la playa do las Flores. [Historia de Am6rica, lib. II].

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-83hemisferio del Sur en estas tierras occidentales desde las Antillas, tiene con frecuencia que correr muchos grados al E. N. E., hasta eludir las dificultades de estas mareas, y luego torcer por entero hAcia el S. S. 0., como si efectivarmente navegara desde las partes de Europa: debiendo advertir, para mayor inteligencia de lo dicho, y mAs descredito de la noticia que como prueba de seguridad a Colon se habia dado, que a guiarse nnicamente por la estima los barcos que 4 estas parts se dirigen ya entrados en la influencia de las mencionadas corrientes, se verian sobre la tierra mucho antes de lo que les indicaran sus calculos; pues yo he tenido ocasion de corregir nada menos de 15 millas en una solar singladura; advirtibndose muy parecidas iferencias siempre que el estado de la atm6sfera nos permitia hacer las observaciones meridianas. En lo que se refiere 4 los cuerpos muertos, todavia el absurdo es mas notable; pies no solamente se opone lo dicho 4 toda posibilidad, pero aun parece como que asi los inventores de semejante especie como los que la siguieron y adoptaron sin mas examen, dandola por veridica,pusierontodosu-conatoenolvidarse de las propiedades inherentes al cuerpo humano. No importa quo al estudio de la naturaleza del hombre no se haya dedicado quien del inanimado cuerpo escribe, para comprender la inmediata putrefaccion de un cadaver quo no se embalsama; pero aunque por las circunstancias fisicas de la mar pudiera tolerarse la suposicion de que aquellos se conservaran enteros durante muchos dias; 6quidn puede creer que la natural monstruosidad de un cuerpo ahogado permitiria distinguir sus facciones, para calificarlas de diferente organizacion que las de los hombres europeos? Adenas, que no se ha de suponer el naufragio de aquellos cuerpos extraordinarios tan al Oriente que bastaran algunos dias para arrojarlos en las playas de las islas Terceras; antes

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-84bien hemos de creer que se verificaria cerca de sus propias costas, 6 cuando mks algunas, muy pocas miHas engolfados: y si un buque regular y bien aparejado *con natural gobierno, escasamente puede hacer la travesia desde las islas Lucayas 6 las Terceras en menos de quince dias, con viento pr6spero y no moderado, c6mo es posible que dos cuerpos flotando 6 merced de las olas, sin mas direction que la caprichosa de accidentes encontrados, pudieran hacer la travesia en menos de muchos meses, caso de que los vientos y la mar les fueran siempre favorables? Y ann asi, Zquien es capaz de asegurar que el mismo choque de las olas no los deshiciera a cierto tiempo; ya que se pretenda despoblar el golfo de tiburones y toninas y de todo genero de peces de los que gustan especialmente de fta care humana? En verdad que, llegando a este lugar de mi pobre discurso, no acierto a comprender tanta indolencia de part de la sana razon de autores tan justificados como lo son cuantos en la historic de estos paises me han precedido; mas ya que sus libros no me enganan, y que su distraida razon ha pasado por alto tan considerable 6 influyentes absurdos; debase a la verdad mi insuficiente objecion; y si algun peso tiene en la balanza del buen criterio, arr6jense para siempre de la historia del Almirante esas ridiculas invenciones, que tanto ofenden a su reputation como insultan al buen sentido En To de las islas que por una ilusion6ptica se aparecian A los habitantes de las Azores hacia las partes del Occidente, hemos de suponer: 6 que aqupllas gentes estaban muy familiarizadas con la idea de nuevas tierras, y esto no por causas imposibles como las ya tachadas, sino por sucesivas relaciones de marineros y pilotos, llevados mas lejos de To que hubieran querido, 6 bien que fu6 una inocente invention aconsejada al Almirante, para dar a su proyecto todos los visos de realidad que necesitaba en su apoyo. 'Acaso esta mis-

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-85ma reflexion sirva de argumento a algunos para rechazar como supuesto cuanto se refige al piloto de Huelva; pues es claro que 4 haber tenido Colon en su mano los comprobantes de semejante noticia,. se' hubiera apresurado a hacerlos publicos, cuando tantos reparos como dicen se oponian 4 su empresa. Esto, sin embargo, seria desconocer el corazon y las pretensiones del hombre en todos los tiempos y circunstancias; puds no hay duda que si en semejante proceder fundara Colon el t6rmino de aquella, & su gloria de descubridor habria que rebajar grandes quilates: pues no soy yo de los que creen ser ya un principio admitido el no considerar como descubridor de una ciencia 6 de otra cosa, al primero que anunci6 su existencia; sino al que la pone de manifesto de tal manera, que no puedan m6nos de reconocerla como un axioma todos los hombres. Resulta de la dicho, que entre todas las noticias fundamentales de que se tiene conocimiento por lo respective a la hazana de Colon, fuera de las cientificas, ninguna alcanza tantos grados de probabilidad como la del piloto Alonso Sanchez u otro semejante; por mas que esta sea la nnica que generalmente se rechaza, y no sin visos de justicia. El entendido Washington Irving viene a hacer-la question de fechas; y por cierto, Dios me libre de que A tan d6bil argumento como el suyo la solucion quedara fiada; pues aunque es verdad que de los anos 1474 data ya una carta del sabio cosm6grafo y erudito Pablo Toscanelli, Florentino (1), a quien D. Crist6bal consult6 desde [1] La carta de Toscanelli la tradujo del latin al castellano D. Hernando Colon para insertarla integra en Ia Historia del Almirante, cap. VII; y en nuestros dias la incluy6 en su Coleccion diplwmdtica el sfbio Navarrete, tomo II. Despues se aprovech6 de esta copia Mr. Irving, cap VI, lib. I; y yo, por 1o que con las ciencias naturales se roza, tambien la insert6 como nota'en mi Historia de la Marina Real Espaola lib. I. Lo mis curioso que hay en esta carta es an perfecta conformidad con las te..rias del Almirante; siendo lo mAs singular que so ator, cuando la escribib A on canonigo de Lisboa para el rey de Portugal, no tenia de Colon la mls remota nbticia. La mayor parte de su doctrina esti tomada de la obra -de Marco Polo, salvo lo de la posibilidad de alcanzar Ia India Oriental =navegando al Occidente; que este es el caricter mins original de la mencionada carta. Su 1ntegra inserciore omito aqui, per haber sefalado los lugares donde pueden verla los mis curiosos.

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-86Lisboa su proyecto; y que la noticia del Inca, relativa al piloto andaluz pavece que no es anterior al de 1484, todavia a la buena critica no se esconde cuan vaga 4 incierta quedaria la hrobanza, por el carmeter especial de las palabras del dicho Inca. En efecto, Garcilaso no dice que lo del piloto haya sucedido el ano de 1484, sino cerca del ano de 1484; lo cal con las mismas palabras repite D. Francisco Pizarro, uno y otro en los lugares ya referidos. Y porque A. la buena critica, cuando por el camino de 1ia imparcialidad camina, no deben ocultarse los mias pequenos accidentes que puedan conducir i la verdad de los hechos, bien debia haber considerado el eniinente escritor de los Estados-Unidos, que Colon vino a Espana precisamente en el ano que como aproximado; y no en absoluto cita el Inca; y por lo tanto, que la fecha estA fundada en esta circunstancia. mas bien que en la que pudiera haber recibido de su padre el historiador que denuncia el descubrimiento casual de la isla Espahola. Tal vez si Garcilaso hubiera tornado nota para sus comentarios de los pasos anteriores de Colon en las demas naciones, habria escrito algo mas antigua la citada fecha; sin altar por ello a la grave madurez de la historia, ni aun ponerse en desacuerdo con lo que ha dicho; pues el adverbio que, como de tiempo, ha enpleado en lo de Ia noticia, viene i hacerla amovible hasta a los mas antiguos preliminares del descubrimiento. Por otra parte, nada habria de particular en que fuese cierta la noticia y equivocada la fecha; habiendo pasado tantos anos desde que el Inca la supo, hasta que estuVo en ocasion de publicarla; y asi vuelvo a repetir que, Dios me libre de dejar la just fama de Colon entregada a tan debil argumento. La que por su hazana le tributa el mundo, al valor de su corazon, a la sabiduria de su entendimiento

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y 4 la perseverancia de su voluntad hemos de fiarla. En la antigiiedad no hay heroe quo se le pueda igualar por lo tocante al primer punto; pues ademas de que todavia no eran conocidas las gentes y naciones de lo imis oriental del Asia sino por relaciones oscuras, su bravura se lanza a luchar con un element rodeado de ficciones en extremo fantksticas y. horribles; pudiendose decir que, nuevo Icaro, pretendi6 escalar el templo de la iinmortalidad, con la buena dicha de que el sol respetara sus alas; 6 bien que, como el fil6sofo, sd entreg6 al mar para que lo confundiese, si por desdicha 61 no habia llegado 4 patentizar sus secretos (1). Como sabio y fil6sofo nadie supo coordinar mayor caudal y mas exquisita doctrine, sin quedarse con nada de lo ageno; antes creo quo Seneca, Arist6teles, Platon, Ptolomeo y Plinio, no lograron el precio de su bondad hasta que Colon lo puso en evidencia. Finalnente, su perseverancia deja muy atras cuanto de hombres consecuentes se halla escrito en las profanas histories, y no va rezagada do lo que nos ensenan las divinas; pues nadie mejor que Colon supo apreciar las palabras del Ap6stol en la definition de la fe, como sustancia de las cosas que se expresan, y argumento de las que no aparecen (2); ni otro alguno tuvo mas cuenta de las creencias religiosas, para alcanzar el fin de su maravilloso descubrimiento. El mas moderno de sus historiadores y mas entusiasta de sus apologistas, justamente afamado Washington Irving, dice con motivo de su perseverancia: uLos que sientan desfallecer su 4nimo y desvanecerse su voluntad, cuando graves dificultades se opongan a la prosecution de un objeto grande y digno, acu6r[Ij Quit ola 1 )oss lia coapere le cajpias mac. [De Ecgivnine Vide humaute: de Arist6tel3 o 2 ejus more. gap. XXI]. [2] Saga Pablo los hecbres. 6ap. VI vers. L.

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-92* nian sabre la playa en ceremonias que ellos no podian comprender, fueron poco 4 poco desechando sus rece. Ios; y al cabo venciendo al miedo la curiosidad, se acercaron tanto a sus huespedes, que hasta liegaron A manosearlos, tocAndoles las barbas y admirando la blancura de sus rostros y manos, y la. brilla'.tez de sus armaduras. Tom6banles, las espadas desnudas por las ojts con tan simple naturalidad qe algunos se cortaron las manos; y como al mismo tempo resonase en sus oidos el estampido de los canones que disparaban las carabelas en accion de gracias al Todopoderoso, aquellas rfsticas gentes llegaron a creer que los espanoles eran hijos de la b6veda cele:;te 6 del mundo de cristal que cerraba los horizontes; y que a su voz se agitaban los elementos, retumbaban los truenos y los rayos se lanzaban por centre nubes encondidas. Muchos caian de rodillas y alzaban las manos en senal de adoracion A los recien llegados;6 infiriendo Colon por semejantes senates, que habiaen ellos algunas ideas, siquiera fuesen oscuras, acerca de la Divinidad, di6 nuevas gracias a Dios por las mercedes que le otorgaba, proporcionandole la dicha de mostrar las verdades del Evangelio y afiliar bajo las banderas de Jesucristo 4 nuevos pueblos y A naciones enteras. Quienes fueran f 4 que raza pertenecian aquellos indigenas que asi se apartaban de las sagradas revelaciones consignadas en ql Genesis, motivo ha sido de larguisimo examen y de discordes opiniones. Nosotros no habremos de resolver comgletamente el problema teol6gico; por que tal vez al hacerlo dentro de la razon natural, tendriamos que lastimar en cierto modo arraigadas creencias; y no nos apartariamos mnos de lo que A las ciencias exactas se debe, si, concretandonos a la luz de la religion, despreciAramos los profanos resplandores. En cambio extractaremos en lo posible cuanto acerca de esta cuestion han dicho los escritores mAs doctos.

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-88dense de que se pasaron diez y ocho largos anos desde que Colon concibi6 su proyecto, hasta el dia en que se vi6 habilitado para llevarlo a cabo (1).)) No dice mal el erudito histori6grafo; Antes yo creo que anda corto en el elogio, si se ha de tener cuenta con las contradicciones que la 6poca, mas que los hrmbres, amonton6 en contra de su proyecto; pero el temple de su alma justificaba la sentencia del fil6sofo, haciendo ver c6mo el dnimo del sdbin ni con la prosperidad se engrandece, ni se intimida con la desgracia (2); y no parece sino que con su persona y empresa ten-ian relacion las mas calificadas y sublimes de las profecias evangelicas. Por que nada hay encubierto que no se haya de descubrir, ni oculto que no se haya de saber (3). (1) Vida y viajes do Colon. Lib. II, cap. VIII. (2) Libio: ( gietor. )Ab. XXVII. (3) San Mateo (Evang~1io de) Gap. X, vern. XXVI.

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ORIGEN DE LOS I NDIOS DEL NUEVO-MUNDO. (1) Otro viernes, el segundo notable en esta famosa expedition, 6 los doce dias de octubre de 1492 alos, amaneci6 A la vista de nuestros marineros un Eden encantado; un verdadero Paraiso: que tal debi6 parecer A los ojos mAs excudrinadores aquella isla que delante tenian: verde como la primavera, fresca como el rocio de la aurora y cubierta de unos Arboles tan frondosos como en Europa no se habian nunca. A la par que la luz del c perezosa del ancho mar que visto repnsculo so levantaba la expedicioni habia cru[1] EstA copiado del primer tomo do la Historia de la Marina Real Espaola escrita por mi hace tiece aflos: y agui be insert por ser cumplidero al object de li obra. 12

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-90zado, la isla iba ofreciendo a la vista mas grandes atractivos, y despertando mayores deseos de poseerla en el animo de aquellos navegantes, sus descubridores. Porque viendo primeramente que su circuito no era escaso, To cual para desembarcarles brindaba las seguridades mas apetecidas, advirtieron tambien que era de tierra llana, y que tenia dilatadas florestas; y ante tan excelente perspectiva no pudieron menos de fortificar sus creencias, respecto al hallazgo de los paises que buscaban. Adema.s, que cuando el torcedor de la duda comenzaba a exagerar en la fantasia, con natural recelo, las cualidades de los habitantes de aquella region desconocida, empezaron a distinguirse sobre la playa algunos hombres, que por la desnudez de sus cuerpos no pudieron ocultar mas la sencillez de sus costumbres. Nada, pues, habia que recelar en presencia de tan suave espectaculo. La Isla estaba habitada; ofrecia, mas bien que c6modo, delicioso albergue; y el aspecto inofensivo de los naturals convidaba 4 no perder momento, para tocar con la planta la tierra que tantas veces en alta mar habia fingido la vista. En tal situacion mand6 dar fondo el Almirante a las tires carabelas, y disponer los botes. para ir 4 tierra en son de conquista; con las armas bien aderezadas y el animo dispuesto alas eventualidades de un acontecimiento tan grandioso. Pero bien pronto hubieron de cambiarse las disposiciones hostiles; pues asi como se dirigieron a la playa aquellas lanchas, mas relucientes que la luz del sol, cuyos rayos reflejaban en. las aceradas armaduras, como si quisiesen mostrar a los indios en cada huesped un ser sobrenatural, dieronse aquellos 4 huir para ocultarse en la espesura de sus bosques; y los espanoles saltaron 4 tierra sin oposi= cion ni contratiempo. El pendon de Castilla y las banderas de la empresa se humillaron ante el Dios de la creacion, 4 cuya

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-91infinita bondad de tantas mercedes eran deudores los expedicionarios en aquel instante sublime; y era de ver como tan osados aventureros regaban con lagrimas de gratitud la tierra virgin que pisaban, elevando a la mansion celestial improvisados himnos de infinito reconocimiento (1). Asi que los consuelos de la religion satisfecha dieron paso al logro de expeculaciones mundanas, Colon y sus companeros levantaron del suelo las rodillas, y el pensamiento mss alto que a los fines de la expedicion cumplia. Por cuya razon el famoso Almirante, vestido ricamente de escarlata, tom6 el estandarte real en la siniestra mano, desenvainando su espada con la derecha; y asi en ademan tan solemne, haciendo concurrir a su alrededor 4 los Pinzones y 4 los hombres de guerra que desembarcado habian, tom6 posesion de la isla en nombre de la reina Isabel, ante el escribano de la flota Rodrigo de Escovedo; el cual autoriz6 el acto suficientemente, para darle una validez tan grande como convenia a los sucesivos pacificos derechos que sobre aquellas regiones pudo alegar en adelante la nacion espanola. Los islenos, que en un principio no habian podido inenos de aterrorizarse a la vista de unas naves tan grandes como ellos no habian jamAs ideado, y que se inovian con singular destreza y facilidad 4 merced de inmensas alas, que tales se les figuraron las velas, aumentAndose su pAnico al ver los seres que de ellas salian para aaometerles sin duda; cuando obsorvaron que los espailoles, en vez de perseguirles, se entrete(1) En las Tables cronoltgicas de los descubrinientos, decada primer del P. Claudio Clemente, hay una oracion que se dice haberla hecho Colon ent6nces; y que por 6rden de los monarcas la usaron despues Balboa, Cortds y Pizarro en sus descubrimientos. La tal oracion dice asi: Domine Deus cterne et omnipotens sacro tuo verbo exlum et terram et mare creasti benedicatur et glorifzcetur nomem tuum, laudetur tua mqjestas que dignata est per humilem servum tuum, et ejus sacrum nomem agnoscatvr et predicetur in hac altera mundi part. (Irving, Viajes de Olon: lib. IV, cap. I.)

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-92nian sobre la playa en ceremonial que ellos no podian comprender, fueron poco A poco desechando Pus recelos; y al cabo venciendo al miedo la curiosidad, se acercaron tanto A sus huispedes, que hasta llegaron A manosearlos, tocandoles las barbas y admirando la blancura de sus rostros y manos, y la brillantez de sus armaduras. Tomabanles las espadas desnudas por las ojts con tan simple naturalidad que algunos se cortaron las manos; y como al mismo tiempo resonase en sus oidos el estampido de los canones que disparaban las carabelas en accion de gracias al Todopoderoso, aquellas rnsticas gentes llegaron A creer que los espaloles eran hijos de la b6veda cele:te 6 del mundo de cristal que cerraba los horizontes; y que A su voz se agitaban los elementos, retumbaban los truenos y los rayos se lanzaban por entre nubes encendidas. Muchos caian de rodillas y alzaban las manos en seal de adoration A los reoien llegados;6 infiriendo Colon por semejantes seiales, que habiaen ellos algunas ideas, siquiera fuesen oscuras, acerca de la Divinidad, die nuevas gracias a Dios por las mercedes que le otorgaba, proporcionandole la dicha de mostrar las verdades del Evangelio y afiliar bajo las banderas de Jesucristo a nuevos pueblos y A naciones enteras. Quienes fueran 6 a que raza pertenecian aquellos indigenas que asi se apartaban de las sagradas revelaciones consignadas en el G6nesis, motivo ha sido de larguisimo exAmen y de discordes opinions. Nosotros no habremos de resolver comiletamente el problema teoldgico; por que tal vez al hacerlo dentro de la razon natural, tendriamos que lastimar en cierto modo arraigadas creencias; y no nos apartariamos menos de lo que A las ciencias exa etas se debe, si, concretAndonos A la luz de la religion, despreciAramos los profanos resplandores. En cambio extractaremos en lo posible cuanto acerca de esta'cuestion han dicho los escritores mAs doctos.

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-93Segun los que 6 la conquista de Amdrica asistieron, eran los indios de regular estatura y no desagradable fisonomia, salvo que el color era cobrizo, y la cabeza un tanto aplanada, con el pelo cerdoso, pero no rizado; la frente ancha, abultada la nariz y los jos vivos y hermosos (1). Hay quien supone, sin bastante copia de argumentos, que en la antigiedad se poblaron las indias de Occidente a favor de algunas flotas que se enviaron all6 desde el vipjo mundo (2); pero no hay mas probanzas en los que tal dicen, que el deseo de acertar la verdad sin profundizarla. 2Con qu6 elementos, sino, contaban los supuestos nautas para engolfarse por el Ocano, antes de que el iman tuviese en la navegacion el us0 important 4 que hoy se acomoda? Mas fAcil seria en tal caso suponer que la comunicacion habia tenido efecto por el estrecho de Bering desde los tiempos mrs remotos; por que en tal caso no podria amenguarse la proposition con los estimulos de una duda cientifica harto peligrosa, siquiera justificada. Es verdad que al acaso podrian atribuirse, como se han atribuido ya, tradiciones hasta nosotros conservadas de peligrosisimos viajes llevados a cabo ma's por la inelemencia de los vientos, que por la intention de los navegantes; pero tales aventuras, aun cuando se hubieran conocido en Europa 4 favor de milagrosos regresos, no seria facil repetirlas con los escasos medios que poseia el arte de navegar fuera de cabotaje; pues una sola cuarta en que el rumbo pudiera va(1) Navarrete: Golecciond & iajes, torno .-Irving: Vida y Viajes de Woon.-Acosta: Histwria Natural de las Indias Occidentales.-Colon (D. Hlernando): Historia del' 44mirante etc. (2) Sol5rzano. De Jure Indiar, lib, I.-Hornius: Die Oreg. Amerie., libro T.-,GarcilaSo: Corn. Real. jib. I cap. 1I.-Torquemada: Mlonarpdia Indiana, lib. I, cap. VIII.

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-94riarse sin el uso de la brnjula, seria mas que suficiento para engolfar en un mar sin limits al buque mejor gobernado. En fabulosos acontecimientos cimentan otros las probanzas que como irrecusables aducen, para llegar al conocimiento practice de las regiones occidentales, intes que las teorias de Colon proporcionasen a las ciencias naturales el mas brillante de sus descubrimientos. Pero que f6 habremos de dar a las expediciones de las naves salom6nicas respect al continente americano, donde algunos colocan la celebre Ofir (1), a'no ser quo aprobemos con toda seguridad la existeneia de la famosa Atlintida de Platon, despues de examinar sus particulars circunstancias? Las armadas de los cartagineses Himilcon y Hannon no dejan de ofrecer 4 la mente alguna puerta por donde pudieran introducirse aquellas creencias; tanto mas teniendo en cuenta lo quo Platon nos afirma respecto a is isla cuadrilonga situada frente 4 las costas de Africa, como sirviendo de escala a un vasto continente que 4 la banda occidental se levantaba (2). Tampoco dejan de ser notables ciertas species vertidas por Festo Rufo Avieno, el cual ha trasmitido a la posteridad algunos fragmentos relativos a aquellos viajes; en cuyo caso bien pudierah desvanecerse las dudas quo se amnontonan sobre la investigation improbable de lossupuestos primeros pobladores; no obstante quo a sus hipoteticas travesias, mas faciles de practicar a la vista de esos archipielagos 6 de esas-islas fantasticas quo ahora no existen, no les concedamos tampoco el derecho absoluto de fijar la 6poca en que debi6 poblarse con los descendientes de Adan el nuevo continente. (1) Batzol: in Scofis.-Arias Montano: De Phaleg, cap. IX.-Bozius: De Signis Ecleg. li. II cap. II.-Marino: 'Area de No6.-Pomario: Lexicon.-Josevino: Biblioteeca, cap, (,) Platmn: in Ttneo et in CI/P4'.

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-90En efeeto: todas las probabilidades relativas la coinunicacion mas frecuente entre ambos mundos, estan inclinadas a favor de los antiguos orientales; no solo considerando la mayor facilidad del transito, sino tambien en virtud de 1o cjue las leyes naturales y recientes descubrimientos nos ensenan. Apenas tiene doce leguas de extension el estrecho de Bering quo separa su cabo oriental del territorio amlericano; y como el mar intermedio est6 helado frecuentemente, y ademas en los dias serenos no es bastante la distancia para impedir que la vista alcance la tierra desde una parte a otra, ya se deja considerar cuan posible es que arrojados aventureros hayan llevado su natural curiosidad desde uno a otro continent. Luego, en virtud de las frecuentes alteraciones del globo terraqueo Lpodria dudarse en absoluto que en tiempos mas remotos semejante estrecho no existiera, siendo asi quo las leyes fisicas de la naturaleza se adaptan perfectamente a la ligazon de los cuerpos homogeneos; y por lo tanto quo todas las partes de latierra hoy separadas hayan formado en los primeros siglos del mundo un solo continente? Nosotros, lejos de retirar nuestro debil apoyo a semejante hip6tesis, queremos robustecerla con la mas complete adhesion que concedemos a su verdad natural y sencilla; por que si asi no fueratendriamos queperdernos en ese mar de conjeturas donde tantos autores han fracasado, con imperdonable ignorancia, cuando no faltan ya preciosos datos con que robustecer nuestras creencias. Empezando por los que la naturaleza suministra, harto sabido es que de veinte, y ann de treinta siglos a esta part, tienen escasisima importancia las alteraciones acaecidas en el globo terraqueo, si se comparan con las infinitas que debieron verificarse en los primeros tiempos de nuestro planeta. Y esta diferencia se funda en la facilidad con. que se puede demostrar, segun las eyes fisicas, quo no habiendo adquirido su solidez

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-96todas las materias terrestres sino por la action continua de la gravedad y demas funciones naturales, que identifican, reuni6ndolas en un solo cuerpo, las particulas de la materia, la solidez de la superficie del globo no debi6 ser tan considerable ent6nces como despues se ha hecho; de donde result el corolario de que las mismas causas quo en el discurso de muchos siglos no produced ahora sino alteraciones casi imperceptibles, en la antigiedad debieron causar mayores trastornos en muy pocos anos. Antes de que el estrecho de Bering se hubiese descubierto y reconocido en el primer tercio del siglo XVIII, creiase generalmente que la Am6rica Septentrional distaba cuatrocientas .6 quinientas leguas de las costas mAs orientales de la Siberia; y a pesar de tan larga travesia, que 4 la sazon se reputaba harto escasa comparada con los condcimientos anteriores, no faltaron algunos jesuitas y otros misioneros que aventuraron la proposition de que ambos continentes debian estar unidos por el Norte. Quiz4 les inspiraba semejante aserto la circustancia patente 6 irrecusable de la direction que toman ambos mundos como para concurrir A un punto dado; pues vemos que la extension septentrional del antiguo se inclina al Oriented, del propio modo quo la Am6rica rusa vA a rematar en el mencionado estrecho de Bering a 950 de longitud mas al Occidente que la punta meridional en donde estan fronterizas las islas del Fuego. Y si por ventura habian observado en uno y otro continentes que a muy cortas porciones de tierra se debe el que cada cual no est6 dividido en otros dos absolutamente separados, el antiguo por el istmo de Suez. y el recien descubierto por el de PanamA, no hay duda en quo sus opiniones estaban s6lidamente cimentadas, y quiza tengan un fondo de verdad que podria acreditarse con futuros descubrimientos. Si apartandonos ahora de razonables congeturas

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-97buscamos la verdad en sus legitimas condiciones, habremos de fijar muy particularmente la atencion en innegables fragmentos histdricos quo sucesivamente se han enjontrado en el suelo americano; para acreditar all4 la pasada existencia de una cultura muy superior 4 la que hoy conocemos en la mayor parte de aquellas regiones, y de todo punto estrana al estado en que las hallaron nuestros descubridores. Haremonos cargo, ante todas cosas, de las grandes Te6callis 6 suntuosas piramides, de prodigiosa elevaion alguna de ellas y no diferentes en su construcion y su materia de las mas famosas que se admiran en Ejipto. Entre todas las que en el territorio de Mejico pudieron reconocer los conquistadores, no seria facilque otrasquelas de Teotihuacan pudiesen servirnos mejor para las comparaciones que habremos de establecer relativas A la antigua, cultura del Oriente; bien que sean menos conducentes en sus caracteres principals que las de Papantla, Cholula y otras que se hallan enclavadas en el Nuevo Mundo. Formando un conjunto tan sorprendente como sim6trico, se elevan las de Teotihuacan sobre el-valle de M6jico, a diez leguas N. E. de la capital; descollando por entre algunas calles do pequenas. pirimides de escasas ditensiones las dos de Tonaliuk y Ileztli, como si dij6ramos del Sol y de la Luna. La primera, quo es la mas austral, tiene una base de ciento cuarenta y cinco pies en cuadro, y ciento setenta y uno de elevacion perpendicular: la segunda tiene treinta pies m6nos de elevacion que aquella, y tampoco su base es tan considerable. Las caras de ambos monumentos estan, con 52' de diferencia, perfectamente orientadas de Norte 4 Sur y de Este a Oeste, Cada pirAmide tenia cuatro altos 6 cuerpos sucesivos, bien que hoy las huellas del tiempo y la incuria de les hombres las tengan desposeidas del que formaba la cuspide de ca13

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4 -98da' una de aquellas montaiias artificiales, a la cual se subia por escaleras de grandes piedras labradas. Scgun las relaciones quo han quedado de autores que han visto completos aquellos soberbios templos del Sol y de la Luna, parece que sobre la cfspide de ambos se hallaban colosales estatuas de falsos idolos, cubiertas con laminas de oro: esto por lo que se refiere 6 las de Teotihuacan; pues en las de Tenoxtitlan, Cholula, y Papantla, cuyas descripciones omitimos por la semejanza de todas, se sabe positivamente que descollaban modestos templos como el de Jupiter Belo en Babilonia, descrito por Estrabon, y aborrecidos altares destinados al sacrificio de Jos hombres (1). Si con todo lp dicho hasta aqui no hubiesemos logrado demostrar la gran armonia que existed entre loi monumentos americanos y los ejipcios, sin duda la circunstancia del uso igual a que se dedicaban unos y otros, para sepulcro de hombres distinguidos, acabaria por borrar todo linage de reparos. Y en efecto: pocos ignoran que on las piramides de Djyzen y Sakharah se conservaban venerandos restos de r6gias dinastias que habian ilustrado su nombre, llevando con la guerra la civilizacion de los ejipcios a las regiones mas orientales del mundo; ni tan desconocido es ya por olvidado el celebre mausoleo conico de Calixto en la Arcadia; el cual sin dejar de ser en Ikalidad un tnmulo.cinerario, servia a la par de base a un templo dedicado 6 Diana: robusteciendose la relacion que entre si guardan y tienen senales tan caracteristicas, con los cdlebres monumentos a que el valle de Mejico da paso por el ecamino de los muertos. Es verdad que la inmensa distancia que separa (1) Ilernan Cortes: acrtas Cc la Mlagestad del Sr. Rey y .Emperador Cd6rlos .,Be" Dal Diaz del Uasiilo: amn uista die Micjieo-Cesar Cauttr Historia. Universal.-Buffon: Hfistoria .Katural.-Presoott: Ctnquista die Mfjico-Humboldt: Easayo critico die Nueva &s pafta.-dex: Fue dies eordileres et mnunens die P~Am~rique, etc,

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-99ambos pueblos, el ejipcio.y el mejicano, en la historic y en la geografia, aun suponiendo que en los primitivos tiempos fuese un axioma la presupuesta hip6tesis de un solo continent, engendra muy grades dudas respecto a la comunicacion que pudiera facilitarles una misma cultura. Pero sabiendose, por todas las relaciones de los tiempos antiguos, lo mucho que avanz6 hacia las costas orientales y por el Septentrion el invicto Sesostris, catorce siglos antes de Jesucristo, dichas dudas se desvanecen con las probabilidades de que, habiendo atravesado algunas gentes por aqueHas partes donde hoy existe el estrecho de Bering desde el viejo al Nuevo Mundo, se asentaran para poblar en el territorio que sirvi6 de fundamento 4 la invasora nacion de los Aztecas; que era de unas gentes del Norte 4 quienes se atribuyen las laces que se derramaron por el suelo mejicano, al parecer en los ,siglos IX y X de nuestra era, y 4 las cuales se atribuye tambien la construccion de las teocallis 6 piramides a que nos estainos refiriendo. Por lo demas, la comunicacion entre ambos mundos mantenida por el Norte 4 la banda de Oriente, es un axioma que no pudieran destruir los is sutiles argumentos; pero no una comunicacion efimera y casual, sino constante y por largos tiempos sostenida; como al parecer lo indican ciertas mezelas que en su lengua, costumbres y organizacion civil y religious conservaban los mejicanos, at verificarse la invasion de los espanoles. La palabra Perd, por ejemplo, es hebrea, y significa tierra firtil, segun afirman autores de conciencia (1); y no falta quien pretend encontrar en el mismo idioma la etimologia del nombre propio Mixico, con no desproporcionada alegoria (2). Por otra par[1I Tostado: Super (Genesis cap. 10.-Garcilaso: 7Omentarios Realas, jib. 1. 2 TFr Esteban de Salazar: Discurs. XVT.

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s -100-te, el obispo de Avila, mAs vulgarmente dicho el Tostado, y con 41 varios autores de reconocido m6rito, encuentran y sehalan en muchos casos de la construccion framatical gran afinidad entree las lenguas hebrea y peruana, identificando ademas muchos bocablos con la asiria (1); y por cierto que semejante correspondencia, 16jicamente examinada, no pudo verificarse por parte alguna que 4 donde se hall el estrecho de Bering no estuviese cercana. Y ahora, prescindiendo de la afinidad de las palabras, habiala igualmente en trages y costumbres respecto A los pueblos de Asia. Acosta, Garcilaso y Torquemada demuestran clara y distintamente quo en ciertas partes de las Indias usaban los naturales tanica y sandalias como las de los ejipcios; y a estos atribuye Herodoto el origen de la circumcision, quo tambien seoperaba en las criaturas de la Nueva Espaha, algunos dias despues del nacimiento (2). Los ritos y ceremonies religiosas tambien participaban del character que distingue las primeras edades conocidas de nuestro continente. La adoracion a los idolos, el culto a los dioses de la gentilidaa, y los sacrificios humanos en sus altares; asi como el recato de las virgenes y hasta el fuego sagrado de Vesta; todo existia y se reconoci6 entre los pueblos del nuevo continente, antes de que Hernan Cortes y los demas conquistadores los sometiesen a Ja purisima religion de Jesucristo. La organizacion civil de dichos pueblos, tan arm6nicamente igual 4 la que habian sustentado en la antigiledad las naciones de Oriente, y en tiempos mnos remotos las quo ahora viven con nuestras costumbres, era una prueba Xis de la opinion que sostenemos. [2] Tostado: Idem cap. I.-Bustorf: Gramdtica hebrea.-Fonseca: De Vita Christ Torquemada: Monaquia Indiana, lib. V1. [1] flerodoto: lib. II.-Qarilaso: Cbment. Real.

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-101Alli, en efecto, tropezaron los espanoles con el imperio en todo su splendor, y con la repfiblica en todo su auge; en 6sta concediendo a la ancianidad el don de la sabiduria, como et los tiempos patriarcales; en aquel cediendo el cuidado directivo de los negocios A la election 6 4 la herencia, lo mismo que entree nosotros se acostumbra: de donde resultan en ambos contiuentes las mismas ideas orgAnicas; no por tendencia natural de dificil explicacion, sin6 por un principio de constantes y largas relaciones, que no se podria negar con los mAs refinados argumentos. Ni en los restos de una ciencia mejor cultivada en tiempos anteriores, ni en el uso que de la pintura y de los geroglificos hacian los mejicanos, dejaban de asimilarse a las naciones orientales de nndstro continente. Ellos tenian su almanaque perfectamente comprendido. y habilmente manejado, con sus divisiones lunares y sus signos zodiacales;'tan semejante al almanaqud de los ejigcios, al de los griegos y a los de los otros pueblos cultos de la antigiiedad, que por esto rasgo de la comun civilization se echa de ver, sin gran dificultad, hasta que punto fueron tambien unanimes sus relaciones y su trato. Y aun despues de regenerarse la humanidad por medio del santisimo sacrificio del Hombre Hijo de Dios, todaviala comunicacion entree ambos mundos de tal maneradebi6 de subsistir, que hasta reminiscencias de nuestra propia religion se pueden observar aunenla America anti-colombiana, en sus ruinas mas antiguas, y en la cientifica aplicacion de sus observaciones astron6micas. (1) Con lo'dicho en el pArrafo anterior no intentamos destruir las relaciones que una erudicion mas modern atribuye a los pueblos de la America Septentrional (2] V6ase A Humboldt, en su Atlas general, y en su libro intitulado, Wsta de las cordilleras y mmnhentos clebres de Amrica, pariiculrmente al tratar d las ruins de Palenque, y del caleudaria de los mejicanos.

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,102= con los europeos de la Escandinavia en los siglos IX y X de nuestra era: por que si bien A. estos no podrian en buena ley atribuirse en todo ni en parte los monumentos ni las ciencias de los mejicanos, porque su cultura estaba muy distante de la que ya ent6nces habia en Naeva-Espana, tampoco hay para que despojar nuoes zos normandos de la verdad de unos viajes que ni aumentan sus glorias ni multiplican su fama, sin embargo de la importancia que les atribuyen mgdernos comentadores. Referimonos al voluminoso libro que en diversos idiomas ha publicado ahora poco en Copenhague, con el titulo de Antiquitates Americane una Sociedad de anticuarios del Norte: tratando de demostrar, y sin duda consiguiendolo, que en la 6poca aludida algunos aventureros impelidos por la tempestad llegaron a las regiones de la America Septentrional, haciendo escalas en Islandia y Groenlandia. Estos viajes lograron tan pocos resultados para el mundo de las ciencias geogrAficas y naturals, que su noticia lleg6 a perderse por complete; hasta que la mas exquisite investigacion en el siglo estudioso que atravesamos, desenterr6 los escasos recuerdos que de ellos quedaran: y no para arrebatar a sucesos mas recientes su imperecedera gloria, como al parecer en la citada obra del Norte se pretend; sino para convencernos mas y mas de la facilidad con que, por las regiones comprendidas dentro del circulo polar, era facil a la ventura la comunicacion centre ambos mundos. A esto y nada mas pudieran extenderse nuestras concesiones respecto a un acontecimiento tan inesperado, y no despues repetido mis quo vagamente, segun las susodichas memorias; pero clamando siempre contra las pretensiones de aquellos que, por un suceso tan somero y trivial, se atreven A poner las lenguas de su escrutinio en la inmensa fama de Colon, tratando de eclipsar la novedad de su herdico descubrimiento.

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-103Puds qu6; tienen igual importancia en la esfera de la sana razon los acontecimientos debidos al acaso, y los que se verifican por medio de la mas brillante combinacion y de la aplicacion mas perfecta de todas las ciencias exactas? Luego, que si hemos de apreciar debidamente al sabio y juicioso Malte-Brun, que se hizo cargo con particularidad de algunas memories de las publicadas, vendremos a parar en que los antiguos dinamarqueses 6 escandinavos llevados a America contra su voluntad, no descendieron mias que hasta el estrecho de Bella Isla (1), a lo menos en sus viajes averiguados; por mas quo los Anticuarios sus comentadores pretendan hacerlos llegar, sin datos justificativos, hasta la altura de la Florida, quiere decir: hasta los 300 de latitud en el hemisferio del Norte. Si, como parece por el resnmen de los trabajos compendiados en una ingeniosa memoria escrita por Carlos Cristiano Rafn, secretario de la Sociedad de Anticuarios, los viajes de los escandinavos fijaron la atencion de sus compatriotas y se reprodujeron hasta colonizar alguna parte de la Anierica Septentrional, todavia concederemos alguna influencia 4 sus costumbres, respecto a las quo en ciertas cosas militares tenian los mejicanos en tiempo de la conquista; por ser muy facil la comunicacion insensible de distintas razas, cuando en un mismo continente se juntan 4 la ventura; mas no por eso concederemos que ellos fuesen los aztecas del siglo IX; los cuales, como se supone por algunos historiadores de conciencia, descendieron del Septentrion a civilizar por entonces la mayor parte del Nuevo-Mundo. A pesar de lo dicho, no nos obstinaremos en negar (1) Geografa Universdl.

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-104la hip6tesis de los Anticuarios del Norte Vlativa Ala extension que desean dar en las citadas memorias a los viajes de sus nautas de la edad media; porque si ben se examina con detenimiento la historia anti-colombiana del hemisferio occidental, no sera extralo averiguar que, sin ser los escandinavos los aztecas a que la tradicion geroglifica de M6jico se refiere, hubiesen descendido hAcia el Austro y a la par mezeladas ambas razas: que no de otro modo tendria facil explicacion la presencia de la 2ruz latina descubierta en las ruinas de Palenque, ni la ciencia herAldica del Blason, producto de la edad media, en el escudo de armas con que se engalanaba la puerta imperial del palacio de Motezuma (1). Lo que queremos mantener y afirmaremos siempre, con el credito que nuestros d6biles trabajos span conquistar en el palenque de la filosofia hist6rica, es: que tuvo otro nombre y fu6 mas antigua en el Nuevo-Mundo que la raza de los escandinavos, aquella otra que con su aparicion en lo mas bajo de la Am6rica del Norte, sembr6 aquellos campos de suntuosos monumentos, 6 ilustr6 aquellos pueblos con una civilizacion oriental de mas remotas edades. (2) Humboldt: iNoeva Emoac. -MaltelBrun: (kograf~a Universal.-Bernal Diaz del Castiflla Cbnquista de~djico,-Scllbs, idem, idem.

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CUMBATE NAVAL BATALLA DE TABASCO. La conquista de Mejico con todos sus episodios y caracteres, es uno de los acontecimientos mas grandes del mundo en el terreno de la politica, de la civilizacion y de la guerra. Por esto las elocuentes plumas de Bernal Diaz y Pedro Martir: de los Oviedo, Gomara ylHerrera: del inspirado Solis, y delos cultisimos, bien. que apasionados, Robertson y Prescott, se han ocupado de ella para dar fama A sublimados nombres, mas que con la elegancia del estilo, con la aureola de gloria que circunda tan portentosos sucesos: y por esto tambien, aunque otras razones no militaran en abono de la conveniente economia que nos imponemos al tratar dicha conquista; nos veriamos precisados A callar, porque contrario pioceder no acudiese, forzado 14

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-106del asunto, en descredito de nuestra humilde tarea. (1) El insigne Cortes, hasta alli considerado nada nis que como un aventurero atrevido 6 afortunado, sale de la esfera comun del vulgo tan pronto como sienta la planta en las fronteras del imperio mejicano, y se remonta leno de gloria al templo do los heroes. No eran ya incultas masas de seres degradados, sin politica ni disciplina: sin fuerza ni organization: sin razon ni inteligencia, las que en adelantehabian de oponerse A los soberbios planes de una fabulosa conquista. El pais de los aztecas, lieno de una citltura superior a la de todas las naciones del nuevo continente, estaba organizado sobre los fundamentos de las antiguas repnblicas en algunas parted, y en otras coi arreglo a las mas recientes monarquias. En lo politico tenia sus emperadores y reyes: tribunales de justicia: jueces de categorias variadas, y todo aquello que constituye una administration recta y solida, cimentada sobre las eyes del mas escrupuloso derecho. En lo religioso, rindiendo culto al mas antiguo pa(1) Para la narration de las cosas do Mejico tratadas aqui, lie consultado.las obras siguientes: Gartas de Hernan Cortes a la Magestad del Emperador Crlos V.: edition de Roma, 1532.-Pedro Martir do Angleria: Opus epistolaruin et Decadas.--Oviedo: Historia general y natural de las Indias, islas y tierrafwrme del mar Oceano. Sevilla; 1635, y la preciosa edition dla Academia de la Historia, que debo k la fina amistad de on erudito individuo el Sr. D. Jos6 Amador de los Rios: Madrid 1851.-Bernal Diaz del Castillo: Conquista dt djico, Madrid 1632.--Tortuemada: Monarquia Indiana, Sevilla 1615.-Acosta: Historia natural y moral de las Indias: Salamanca 1589. Cisneros: Sitio de Atjtco: 1618.-Herrera: Description de las Indias Occidentales, mas vulgarmente conocida per Decadas de Indias: Madrid 1730--Las Casas: La destruicion de las Indias. CAdiz 1820, y an Historia ge'neral, indlt a.----Sol6rzano: Politica Indiana: Madrid 1647.-Pizarro y Orellana: Varones ilustres del Nuevo Mundo, Madrid I639.-Remesal: Crdnica de Chiapa y Guatemala, Madrid 1619.-BetancourC: Teatro Mejicano, M6jico 169.-Robertson: The History of Andrica: New-York, 1798.-Nuix: IReftleiones imparciales sobre la humanidad de los esparloles en las Indias. Es obra italiana; mas yo poseo la traducion hecha en 1782.-Navarrete: Coleccion de $rajes y descubrimientos que liieronpar mar los espaioles: Madrid 1825 y siguientes.Humboldt: Vista de los monumentos y cordilleras de los pueblos indigenas de Amdrica, Paris 1816-El mismo: Ensayo sobre la Nueva Espafa, Madrid 1818.-Prescott: Historia de la anquista de .Mjico, Madrid 1850.-Ademas he consultado copioso nrimero de crnics 4 historias de los Reyes Catelicos, del Emperador Carlos V, do Hernan Cortes, y otras cnya relacion es harto conocida; y asi mismo gran portion de memories y documents in6ditos, registrados on la'coleccion de los Sres. Navarrete, Salvit, y Baranda: en losarchivos generales de Simancas 6 Indias, y en los c6dices de la Biblioteca Naoional de Madrid, de la Acadernia de la His toria y del Depbsito Hidrografico.

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x-107ganismo, hacia alarde de sus templos, con distintas divinidades simbolizadas por idolos repugnantes y inonstruosos, que ain por serlo tanto, no eran mnos reverenciados de aquellos pueblos de gentiles: y en esta part acaso, era donde mAs aparecia flaca la civilizacion de los mejicanos; los cuales, tributando el mas profundo respeto a ciertas reminiscencias de la primitiva sociedad de los ejipcios, de los que tal vez eran oriundos (1), asi perfumaban sus dioses con la mirra y el incienso de Jerusalen, como con lag abluiones humanas de sangie inocente, sacrificada en los altares impuros de tan falsas divinidades. Por lo demas, el sacerdocio tambien estaba considerado como el brazo mas poderoso de la sociedad; saliendo de su seno en las ocasiones algunos monarcas, entre otros el mismo Motezuma; y a sus reglas y preceptos subordinado el conjunto, tenia sus eyes especiales, de las que se derivaban la continencia de los monges, la reclusion de las virgenes, y hasta el sagrado fuego del mas famoso templo de los paganos. No manos prevenidos y amaestrados en la guerra, su arte primitivo, del que se habian servido, procedentes del Norte como nuestros scitas, para senorear la tierra en quo moraban, la ley de la subordinacion, principio fundamental de los ejercitos mas poderosos, estaba alli cultivada con todo el esmero quo se usa en los actuales tiempos. Su espiritu de conquista, en constant ejercicio contra lastribus fronterizas, tenia en perp6tua escuela, a muy experimentados caudillos; que ya que al atraso de sus armas no debieran las mas ligeras nociones de una tactica conveniente, para resistir la agresion (1) Sobre esto dejo expuestos algunos datos en el capitulo anterior, que trata del origen de los indict.

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-'0sde los espaioles, por lo m6nos estaban conlas leyes de la natural estrat4gia tan familiarizados, que en ocasiones A su espiritn y marcialidad debieron muy no. tables ventajas. Dados al culto de sus idolatries por medio de sacrificios humanos, los cautivos se ofrecian en holocausto al Dios de la guerra; ytanto mas crecidos suponian que habian de ser los favores de aquella divinidad en las futuras campanas, cuanto mayor fuese en los altares el numero de las victimas. El fanatismo de los mejicanos rayaba tan alto en esto, que cuando su mala fortuna no les propor ionaba cantidad de prisioneros suficiente A su gusto, tenian A dicha hacerse matar en compensasion de sus escasos merecimientosi de manera que, por semejante desprecio de la existencia propia, y por el afan de hater cautivos, que no muertos, on el campo de batalla, ya se deja comprender el valor con que se entrarian en la lucha por los escuadrones de sus contrarios. Todavia, para mayor dificultad de la conquista, el gran imperio de Motezuma abunlaba en otros medios de defensa no menos poderosos que la religion y la guerra. Las ciencias, las artes y la agricultura, cultivadas alli con esmero por todas las clases de la sociedad, hacian del pueblo proximo a ser invadido por nuestras gentes. no una raza de idiotas que A la supe rioridad sucumbe de la inteligencia, despues de la, primera defensa; sino un todo compacto y animoso, que A una derrota contesta amontonando los mayores esfuerzos aunados del pensainiento y de la materia: al ultimatum de una conquista inevitable, con el sacrificio espontaneo de los mis caros objetos, inclusa la vida, en el altar santo de la patria y en las aras de su moribunda independencia. En grande almanaques de piedra tenian escrito, por mano de entendidos astr6nomos, la revolution de los tiempos, el acompasado transcurso de las edades, y la

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-109revelacion de un misterioso futuro. En los areitos 6 cantares, compuestos por los mis habiles poetas, estaban consignadas las glorias de sus guerreros, la historic de sus mayores, y la alcurnia de sus reyes: y no faltaban i la vez diestros pintofes que daban al lienzo, con suficiente verdad, aquellos hechos que de la fr4gil memoria pudieran borrarse (1). En los templos de sus dioses se descubrian algunas nociones de la arquitectura piramidal de los ejipcios; y en la permanent lumbrera de su culto no se echaba de menos el sagrado fuego que las virgenes alinentaban en el famoso templo de Vesta. Los palacios de sus reyes, grandes y faustuosos, ricamente tapizados con primorosos tejidos de algodon y plumas preciosas, y sembrados de oro y pedreria, daban a la magestad real toda la importancia que tiene en las naciones civilizadas del viejo continent: y en suma, cuanto constituia la vida moral, material y recreativa de aquellas naciones en los tiempos de su conquista, harto daba 6 conocer que, para conseguirla, mayores aprestos eran necesarios que aquellos con q'ie Hernan Cortes podia contar en los momentos de arrojarse 4 ella. Los que constituian su poder antes de dar al viento las lonas de su armada, cuando ya se disponia I abandonar la isla de Cuba desde el Cabo de San Antonio, eran once naves; una de cien toneladas de porte, tres de 4 ochenta y el rested carabelas y berganlines de mas moderado buque; y por lo respectivo it fuerza personal, al pasar muestra en dicho cabo, hall que tenia 4 sus 6rdenes ciento y diez hombres de mar y quinientos y cincuenta soldados en la forma si(I) Cuando la expedition so in ernu por la costa y bubo de sentar la planta sobre la parts de Veracruz. varies indios, de los miu dies ros en la noble ar e de la pintura, Ilevaron A M) ezuna tielns trasladus de nustras gentes. con las armas, trages y demas atributos, Btu olvidarse de las naves ,y buques de la escuadra.

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-110guiente: treinta y dos ballesteros, trece arcabuceros, diez y ocho hombres de armas, que eran soldados de A caballo, y el resto gente de picas y espadas. Llevaba tambien diez lombardas 6 piezas de grueso calibre, y cuatro falconetes (1); y por complemento de su poder, le acompanaron hasta doscientos indigenas de la isla y algunas mujeres; los cuales voluntariamente se ofrecieron, y Cortes acept6 como prendas de seguridad y quietud para las nuevas poblaciones donde iba a sentar la planta. El dia 18 de febrero de 1519 fu4 el senalado para que la flota partiese del cabo de San Antonio de la isla de Cuba, con rumbo directo a la costa de Yucatan, como objeto privilegiado de la empresa; pero contrarios vientos quo del N. soplaron con fuerza, causaron a 6sta los mismos efectos que la de Grijalva habia padecido, y la isla de Cozumel sirvi6 de escala y comienzo. a la famosa conquista de Nueva Espana. A io dudar, si Cort4s hubiera podido calcular las ventajas que semejante arribada habia de proporcionarle, Antes de pensar en poner las proas a la tierra firme se habria esmerado en dirijir sus naves a la mencionadada isla; porque habiendo en ella logrado la conversion de sus naturales, hubo de alcanzar i la vez gratas nuevas de ciertos espanoles, que en la costa fronterizade Yucatan se hallaban perdidos de algunos aos antes; y el mAs singular regocijo de estrechar entree sus brazos al nnico de aquellos infelices que pudo sobrevivir i sus penas y desventuras. Por mas que la humanidad se interesara en primer t6rmino por la salvation de aquella victima del infortunio, pinblicamente considerado el suceso tuvo una (1) Los autores citados varian eniel ntmero y calidad do las gentes y aprestos que Hernan Cort6s llevaba; per yo, comparando, me he ceflido Alo rids probable. con arreglo A las noticias de aquellos que, como Bernal Diaz fueron testigos de vista, 6.bebieron en mejres fbentes el. caudal que derramaron en sue obras.

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-iiiimportancia de alta consideracion para los adelantos que debian alcanzarse en la conquista; pues hallandose enterado el recien venido, quo era un cierto Jer6niino de Aguilar, natural de Ecija, de todos los usos civiles, militares y religiosos de las gentes de la Nueva Espana, sus nociones sirvieron de fundamento a la exquisita prudencia do Cortes, para conducirse en las ocasiones de mayor riesgo y empeno. No tardaron en llegar 6stas mas tiempo quo el quo ia expedicion se entretuvo en la isla de Cozumel, fortificando las semillas de la doctrina recientemente alli sembrada, y dando vigor a las amistades convenidas entre sus naturales y los espanoles. Al' cabo el dia 4 de marzo abandon Hernan Cortes con su fiota aquella tierra hospitalaria; y costeando la de Yucatan con rumbo al N. E., consigui6 en breve montar el cabo Catoche, e internarse con pr6spera fortuna por la boca ,del Seno Mejicano. El famoso caudillo iba animado de muy lisonjeras esperanzas respecto a la cordialidad y franco recibimiento que anhelaba obtener de los habitantes de aquellas tierras donde ya Grijalva habia comerciado; pues aunque a dste y a su antecesor Hernandez de C6rdova no escasearon las ocasiones de la guerra, todavia las inteligencias llegaron 4 asentarse con senales ciertas de reciproca armonia, y los cambios y rescates se habian hecho con beneplacito de forasteros' y naturales. En tal concepto, al llegar a la confluencia de cierto rio dicho do Tabasco, sobre cuyas margenes, 4 corta distancia de la mar, existia una poderosa ciudad de indios, y al cual Grijalva habia puesto su nombre, el Capitan General de la empresa, ansioso de sentar la planta en las tierras de sus belicas ilusiones, mand6 dar fondo en la boca del rio: y echando al agua los betes se diponia a ir de paz, cuando una multitud de indios, con gestos y alaridos amenazadores, y para la

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-112guerra mejor armados que cuantos hasta alli habian peleado con nuestras gentes, hubieron de advertirle el peligro que corria de ir 6 tierra, si con fuerza bastante y bien apercibida no lo verificaba. Ent6nces Cortes hizo guarnecer de soldados sus botes, hasth que ma's en ellos no cabian; y asi bogando hacia tierra, tuvo que sostener sobre la mar, un terriblecombate contra iifinidad de canoas bien tripuladas deindios guerreros; de suerte que lleg6 4 padecer hnrtos trabajos. hasta conseguir la victoria, merced a los arcabuces; matando a varios enemigos, echando a pique grand portion de sus fragiles buques, y dispersando a todos, tras de algunas horas de muy reoido combate. Aunque la tactica desplegada en aquella ocasion por los indigenas no alcanzaba un grado tal de perfeccionamiento que pudiera hacerse temible 4 los esl a ioleos, ni sus armas eran bastantes para competir, siquiera pareadas, con las de nuestras gentes; con la mayor cultura, destreza y regular ordenanza que alli se manifest6 de la parte enemiga, tambien se mostraron al claro entendjmiento de Cort6s los mayores peligros que habia de atravesar, intes de que m s tiles progresos le facilitasen una absoluta seguridad para el 6xito de su empress. En efecto: los indios que 4 la mar se habian lanzado sobre d6biles canoas para rechazar la invasion de su territorio, lo hicieron, ante todo, con una decision imponente; y su obstinacion en la pelea acredit6 bastante, que el amor a la independencia y la conservation integra de su territorio, tenian en sus corazones levantada influencia para no ceder, ni siquiera 6 los extragos, nunca vistos alli, de las armas de fuego. Las canoas, no como en otros parajes y ocasiones acometieron 6 nuestros bajeles confundidas y apelotonadas; sino alineadas cuanto elalcance del rio permitia, y tendidas en buena ordenanza. El aspecto de

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-113aquellos feroces combatientes tampoco daba 'a los nuestros la anticipada seguridad de la victoria con que en otras empresas. habian contado; porque vestidos sus cuerpos de pintadas mantas, y defendidos sus pechos y espaldas con algodonados arneses; ostentando en sus cabezas levantados penachos de brillante pluinaje; blandiendo en sus manos terribles mazas de reJos troncos, con pedernales incrustados, y arrojando dardos-y flechas con una agilidad portentosa, la misma quo desplegaron constants on el manejo de sus canoas y en los abordajes que a veces intentaron sobre nuestros barcos; aunque a mAs no se atendiera quo 6 la influita muchedumbre con que a cada momento se reforzaba. de su parte la lucha, hubieran sido causas bastantes para quo los Animos vacilaran y la victoria fuese indecisa. La que por mar alcanz6 la singular armada de los espanoles no fu6 part para evitar que nuevos gritos y mas feroces alai'idos anunciaran 4 Hernan Cortes, que todavia quedaba mucho por hacer, 4ntes de que pudieran considerarse echados en part segura los fundamentos de aquella conquista. Quiz6 porque las tendencias de su politica se oponian al ruo choque de las armas, mejor hubiera querido separarse de aquel distrito, para it a otro cuyos habitantes le recibieran menos belicosos; pues la prudente economic de la sangre era el predilecto cuidado de nuestro h4roe, siquiera no fuese mss que en virtud de las instrucciones recibidas en la isla de Cuba, y de la poca gentle que llevaba (1). Pero contra su retirada de aquel punto, donde una reciente ventaja podia mejo(I) Tenemos b la vista c'pia autorizada de INs tales instruccioues, dadas en Ia ciudad de Santiago a 23 de Octubre do I518; en las que Diego Velazquez prevenia 6. Hrnan Cort6s que usara con los indios el mss humario trato: cuidando en especial do su con version A la Iglesia Catulica. por las via.s de los halagos y los argumentos del raciocinio, acoma dados A su iteligencia por condu t > do los int6prtes. Trat6hase en las mismas de los cambios y rescates; y onvuelto en muy suaves expresiones, algo se trasluce de la obediencia quo los indigenas deberian ofrecer a los Reyes de Espafla. Pero ni una sola palabra se conslgn6 on a15

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--114rar la segunda acometida, gritaba la reputation de nuestras armas, y acaso tambien el 6xito definitivo de la empresa. Si se ha de pelear hubo de discurrir llernan Cortes, sea donde ya nos conoden; que el suceso Dios cuidard de que se incline venturoso a nuestra banda. Luego, que bien podemos contar con semejante recibiniento donde quiera que vayamos; y para no escandalizar, bien serd seguir la empresa por do la habemos comenzado con una victoria. lecha tan prudente resolution, alt dia siguiente dispuso Cort6s el desembarco de su ejercito; pero aunque los indios no se arrojaron a las canoes como en el anterior combate, defendieron a palmos su terreno desde las margenes del rio hasta la pr6xima ciudad; la cual abandonada totalmente por los indigenas, fue seioreada por nuestras gentes, la primera de cuantas por su traza y edificios, atestiguaron en el Nuevo Mundo la pasada existencia de mis superiores y cut tos habitantes. En efecto: no l6jos de alli el investigador espiritu de muy recientes tiempos ha descubierto los restos grandiosos de la maravillosa ciudad de Palenque, cuyas ruinas monumentales han servido de estudio a infinitas corporaciones; abriendo vasto campo a la mAs alta filosofia de la historia, para cuando alguna nueva revelation, salida como 4sta de las entranas de la tierra, ponga de manifesto la verdad de tan portentosos descubrimientos. El completo silencio que reinaba en torno de la ciudad de Tabasco, luego que los espaholes estuvieron de ella posesionados, hizo sospechar al caudillo que quellas relativa i esclavitud, ni mucho m6nos se dijo nada que & la crueldad de las armas conviniose. El uso de-6stas habia de ser una consecuencia legitima do los procederes de log indios, en el recibimienro y trato quo hicieran & los espafloles; y esto no pudiera condenarse en buena l6jica, mucho menos tratndose de aquella 6poca, porque seria querer cegar log ojos de la inteligencia con las declamaciones de una moderna civilization quo nuestros detractores no han sabido respetar de sn parte, ni siquiera en los cultostiempos quo vamos atravesando.

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-115alguna empresa estrategica estaban combinando los naturales, para conseguir la ruina de sus molestos huespedes: y a fin de despejar en lo posible tan oscura situacion, mand6 salir, bien aparejados en armas y cuidado, varios destacamentos exploradores; los cuales, tras de alguna escaramuza, volvieron a informarle de como todas las gentes de aquella provincia se hallaban en son de guerra, resueltas 4 dar batalla decisiva 4nuestros soldados, hasta lograr su reembarco 6 exterminio. La gravedad de semejante noticia hizo discurrir 4 Cortes los mejores medios de afrontar el suceso con hxito venturoso; y por lo que a su prudente consejo, mis que 4 su experiencia debia, calculando razonablemente que siempre en los asuntos de la guerra el agresor reune de su parte toda la influencia moral, que no se puede conseguir sin poderosas ventajas 4 la defensiva, se determine A salir al campo con su pequeno ej6rcito, e ir a dar impetuoso sobre las robustas haces de sus infinitos enemigos. Para mejor disponer en favor de sus armas el resultado de la batalla, orden6 en tres porciones las diversas de que sus fuerzas se componian; pues, para que nada faltase 6 la funcion, habia hecho desembarcar la artilleria de sus naves; y dando encargo de 6sta a un soldado-que en Italia la habia servido con aprovechamiento, por nombre Francisco de Mesa,y la infanteria, en once companies ordenada con sus respectivos capitanes, al mando en jefe de Diego de Ordax, reserve para si la direccion de la caballeria; teniendo cuidado en el comienzo de la batalla de ir a cqj er por retaguardia los escuadrones contrarios. Terrible fu6 el empuje de los indios en sus repetidos ataques sobre las lines de los espanoles. Ordenada su muchedumbre en cinco imponentes masas como de a ocho mil hombres cada una, su arrojo apenas cedia ante los terribles extragos que en ella causaban los ca-

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-f1enones: Antes por el contrario, lleg6 el caso de que se confundieran en la pelea indigenas y espanoles en tal disposicior, que ni las lombardas ni los arcabuces podian tener uso, sin manifiesto peligro de los mismos que los manejaban. HallAndose en tal estado la plea, fAcil es considerar el extremo a que estaban expuestos los espanoles; pues at menor desman quo en cualquier flanco hubiese, por desmayo 6 inevitable rotura, aquellas terribles imponentes masas hubieran rematado en muy cortos momentos 4 tan pequeino ejercito. Mas de pronto una griteria atronadora y una nube de polvo que ocultaba los rayos del sol, se hicieron sentir por las espaldas de los indios; y a trates de algunos claros que 4 la luz daban paso, las relucientes corazas de los caballeros y sus largas espadas, derrribando cuanto a su paso se oponia, brillaron como un meteoro de esperanza en las tinieblas de la duda. Desde este momento vari6 por completo el aspecto de la batalla: los indios que creyeron ver un ser compacto e indivisible en cada ginete con su caballo respectivo, no pudieron sufrir ni el impetu ni la vista de semejantes monstruos: de suerte que, dindose a la fuga en todas direcciones, facilitaron de nuevo su interrumpido fuego 4 las lombardas, y a la infanteria dieron lugar para quo volviera a hacer uso conveniente de los arcabuces; no quedando mas ociosas de su par to las picas ni las ballestas. La caballeria absteniendose de herir, al ver la completa dispersion de tanta inuchedumbre, corri6 en todas direcciones, dando a los peones infinidad de prisioneros; los cuales mas heridos en la imagination que en sus cuerpos, escondian los rostros horrorizados, y como a espiritus sobrenaturales que a su arbitrio manejaban los truenos, relampagos y rayos de la tempostad, vinieron a rendirse sin ms oposicion a nuestras gentes.

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-117Esta fu4 dice el P. Las Casas, la primer predieacion del Evangelio por Cortss tn la Nueva Espa?-a: y tan imprudence sarcasmo, dando pi6 a los enemigos del nombrevespanol para aumentar los cargos y recriminaciones con quo soafananpor empahar nuestra gloria, fu causa primitiva de cuantos hasta el dia no ban cesado de dirijirse 4 nuestra administration en el hemisferio de Occidente. Incauto el piadcso clrigo suponia que las mansas doctrines de la religion podrian bastar, sin oportunos escarmientos, para sembrar las dulzuras del Evangelio entre aquellas naciones ateas 6 paganas; y sin curarse de los altos fines a que iba encaminada aquella expedition, condenaba todos nuestros hechos de arnas; como si entre las naciones civilizadas no se conociesen ya los oficios de la guerra, 6 como si los indios, que siempre fueron agresores en aquellas partes, se entretuviesen en disparar a nuestras gentes flechas de cera derretida (1). Ignoraba, por ventura, el P. Las Casas, que alli donde al trafico se abrian las puertas 4 los espanoles sin alardes guerreros, callaban siempre los argumentos (1) La piedad quo se concede en Io general al P. Las Casas, no impidi6 quo sus apologistas le censurasen, y quo 61 nismo A veces no tuviese f6 on Io que decia. Yo, que be leido con mucho detenimiento sus obras. he llegado A dudar muy formalmente de su autenticidad, por el espiritu inmoderado 6 irascible que en ellas Be nota. Mu hos autores coetAneos suyos, 6 pr~xinos A su edad le han apps rufado de inveridico en odas sus relaciones, y esto no se debe extranar; pues es muy fAcil leyendo las obras del P. Las Casas, hallar cargos inverosimiles contra los espaioles, y contradicciones manifies as y tvidentes. Se me figura quo para conserver incGlume la fama de que goza el P. Las Casas, seria necesario no reimprimir innca sus obras, y recojer el mayor nfamero posible de los ejemplares quo circulan impresos. Su norhbre venerable es monument de gloria national, por Is piedad que se ls atribuye, merced A las exageraciones de gen es extranjeras, in eresadas e i desacreditar la reputacion de Espafia con argument os de espanoles, de los cuales hen encontrado muchos y muy opor unos Af su fin, en las obras del P. Las Chsas. Si 6stas se vulgarizasen, no en compendio ni ex ractadas, sino Integras y tales cono las produjo s an.or, La fama del obispo de Chiapa comenzaria A ser de vdria interpretacion. y es posible quo el tiempo y el anflisis juicioso, desanasionado. lbgico y de buena f6, acabaran por borrar esta lumbrera del catAlogo de nuestros hombres eminent s. Par lo pronto ya la sfbia perita corporacien. Real Academia do Ia His aria en Espana. ha comenzado it combat ir los escri os de P. Las Casas, coma improcedentes para la verdad hist rica; y es o despues de maduro eximen y profunda meditacion, con todos los datos quo en Ila se conservan referentes & aquellos tiempos. V6ass sino ]a in roduccion que ha es ampado al frente de la magnifica edition becha en 1851, de la Historia natural y general de las Indias, oscrita por Gonzalo Fernandez de Oviedo, contemporaneo de Las C4sas, que obtuvo on el Nuevo Mundo oficios ouy importantes. Pues si tal sucede con corporation .an meta oria y profunda. y an acostumbrada t discurrir sobre el valor do tantos ,y tan opuestos argumentos con quo la historia se compone, gqu6 sucederia

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-118de las armas; 6 pretendia condenar a la perp4tua ignorancia de su estado salvaje e irreligioso, el asceti co ministro, a tantos millares de alnas, cuya conversion estaba reclamando el Dios de las misericordi.as, nnicamente por el buen Padre condenada para acrimmar nuestra conducta? Hernan Cortes, cuya sAbia politica y rectos proce deres han proclamado todos, hasta los enemigos de su nombre, antes de entrar en formal campana habia requerido de paz a los indios de Tabasco, como en Co. zumel hiciera. Sus pacificas y repetidas intimaciones fueron contestadas con una nube de flechas: de suer. to que, siguiendo el principio mas conveniente para no herir los sentimientos humanitarios, es verdad, pero nada politicos del P. -Las Casas, debiera haberse alejado de aquellas tierras, donde la presencia de los espaloles era un obstAculo a la continuation de la idolatria, de los sacrificios humanos, y de los mas sangrientos procederes. Nohizo tall herdico caudillo: retadoen campoabierto 'en una 6poca esencialnente guerrera y religioso, admiti6 el desafio, porque otra cosa hubiera sido manchar los blasones de la corona entonces mas poderosi fuesen al vulgo las obras del P. Las Casas, tales come 61 las escribi6, sin seductores comentarios, y sin las alabanzas, sabre todo, de sus apologistas? Los dahos y perjuicios, y aun muertes injustas que inocentemente caus6 con sus escritos el P. Las Casas, hobo de conocer los, sin duda, para salvation de su alma, cuando estaba A punto de dar t la tierra el cuerpo; do manera que, sospechoso de sus propios escritos, coando se iba acercando aquel solemn instante, los quiso purificar en el crisol del tiempo: estampando en los dos primeros volfim& nes una nota de su puo y letra, per la quo hacia depositarios de ellos t los frailes de in Or den de San Gregorio de Valladolid; encargando que no los diesen A la estampa hasta despues do haber pasado Alo mdnos cuarentafanos despues de so muerte; ni siquiera los permitieson ver A los colejiales que on el mencionado convent se educaban en las prActicas religiosas. Todos los extremes de esta proposition los airman, con otros erudittos, el P. Fr. Antonio de Remesal on su Historia de Chiapa y Guatemala: el sabio D. Martin Fernandez de Navarrete en so Cbleceion de viajes y deseubrimientos etc., mi respetable amigo el Sr. D. Jos Aniador de los Rios en su elegant Discurso sabre la vida y escritos de, Gonzalo Fernandes de Oviedo, edition do la Academia de la Historia, y el mismo P. Las Casas en unas notas aut6grafas que escribi6 poco Antes de morir en los dos primeros tomes ineditos de s. Ris toria general de Indias, que aun los posee la susodicha Academia. Pos lo dems, los mAs entusiastas admiradores del P. Las Casas no ban podido excusarse de censurar algmos rasgos de su carfcter, per la indole de sus escritos. El Dr. Robertson en su Historia de Arnica, lib. V. califica en una nota las opinions del Obispo de maniftestamente exagerw das: el P. Charlevoix qne lo elogia per sus virtudes y erudicion, dice que tenia una imaginacion demasiado ezaltada y que se dejaba dominar de ella con exceso; (lib. II, pfgil 263) y en general los quo no han Nlevado una mira determinada al ensalzarlo en absolute, ban comprendido iguales 6 may parecidos, y aun peores defector.

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-119sa quo en el mundo cenia inonarca; y ordenando su pequeno ejercito de quinientos hombres contra cuarenta nil, quiere decir: teniendo cada espanol ochenta indios en su contra, segun los datos de aquellos autores quo inas rebajan el nunmero de los indigenas combatientes, se arroj6 a la empresa mas aventurada quo hombre alguno habia acometido. La buena combinaion de sus dotes marciales, mejor que el influjo de nuestras armas, pues ya se sabe que muy pocas eran de fuego, puso en sus manos la victoria, cuando el 6xito era mis dudoso; pero asi que el derramamiento de sangre no fu6 indispensable, dej6 de verterla; y cuando la retention de los prisioneros no pudiera servir mas que como alarde de lujo, tambien di6 a todos libertad, para dejar de ser conquistador y hacerse sudirector y su amigo. Quien semejante conducta tach6 de cruel no estaba ala altura del pensamiento que combatia; y los publicistas extrahos que, dando una importancia siniestra a las ironias del obispo de Chiapa siguen las vias de su recrimination, 6 son embozados enemigos que a siniestros fines conspiran, 6 escritores fan6ticos cuyo juicio subordinado a principios abstractos de caracter absoluto, no hacen distincion de lugares y tiempos convenientemente definidos, segun la fiilosofia de la historic. Cuando por la superioridad moral de nuestros soldados, y la generosa conducta del capitan que los gobernaba, los principales caudillos enemigos tuvieron rendida la voluntad, tanto como conquistada su fortaleza, enviaron al genio sobrenatural de las armas invasoras ciertos mensajeros vestidos de negro, que era senal de sumision 6 vencimiento. Cortes recibi6 la embajada y contest6 a su espiritu por conducto de los interprotes; despidiendo 4 aquellos con grande presentes, bien que con cierta dignidad que obligaba, por su especial mandato, a quo los mias altos caciques vinie-

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-120ran a su presencia. No tardaron 6stos en llegar con excelente comitiva 4 los reales del h6roe vencedor; y despues de cruzados de una y otra banda los cumplimientos mas extraordinarios, acabaron por manifestar los caciques que deseaban la paz por su culpa desechada; y en prueba de ello se verificaron, con la mayor armonia, pnlb]icos carmbios y general mercado de toda clasw de productos indigenas. Para asegurar las amistades alli cimentadas, recibi6 Hernan Cort6s de los caudillos vencidos hasta veinte doncellas; tributo codiciado por moros y gentiles, pero contrario entre las naciones cultas a los vinculos de la religion cat6lica. Con todo: por lo que la influencia de la muger suaviza las costumbres de los pueblos ns feroces, aquel presente fu6 aceptado por el jefe de la expedicion con tan buena fortuna, que una de aquellasbautizada inmediatamente con el nombre de Dona Marina, fu6 de mucha parte despues para llevar adelante nuestras armas hasta latoma de posesion que verificaron del grande imperio de Mejico. Asi que nada qued6 por hacer en las matuas manifestaciones de sincera amistad, Hernan Cort6s, atento siempre al principal objeto de la mision impuesta por la 6poca 6 los espaioles, y ansioso de pasar adelante en sus investigaciones, porque deseaba conocer aquella poderosa nation de los aztecas de quc Grijalva habia hablado, se esmer6, ayudado de los capellanes de la empresa, en alumbrar con los divinos rayos de la religion cristiana, los entendimientos ofuscados de aquellos pueblos infelices. No era la ocasion oportuna para que los indigenas dejaran de convencerse con los argumentos de sus conquistadors; pues si alguna vez la duda 6 la supersticion se oponian a la complete extincion del paganismo, nuestro h6roe se encargaba de llevar a cabo su cometido, derribando intrepido los idolos a la espantada vista de sus adoradores. Por este medio tra*

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-121taba de probar A la ruda inteligencia de los tabascanos, cuan poco valian divinidades que asi permitian su destruction, sin desatar todas las furies de los elementos que representaban contra sus profanadores; pero si tal prueba se aceptase constantemente como buena, la religion de los cat6licos, herida igualmente en sus imagenes y en sus mis altos misterios medio siglo despues, sobre las margenes del Rhin y en las costas de Holanda, al impulso desolador de los sectarios de Lutero, Zcuanto detrimento no hubiera padecido, con escAndalo de la f6 y descredito visible de sus mas reconocidas verdades? Por suerte de las piadosas doctrines, esta vez en Tabasco fu46 complete la impresion quo hubo de causar la indolente conformidad de aquellos idolos extravagantes: de manera que, viendo Cort6s asi dispuestos los animos para entrar por la senda de la verdadera religion, erigi6 altars a la Virgen en los propios templos del paganismo, como en nuestras conquistas peninsulares se acostumbraba durante las guerras contra moros: practice algunas grandes ceremonies, tales como misas cantadas y procesiones, con asistencia de los indios, que arrobados y enternecidos escuchaban con pasmosa veneration las cantigas de la Iglesia Cristiana; y finalmente; confiado en quo sus oficios habian triunfado ya en pro del Evangelio, se despidi6 de aquella nation con las mas sentidas protestas de eterna amistad, y vuelto a sus naves, se dispuso para dar la vela con rumbo a las costas quo se divisaban mAs remotas al Occidente. Por poco que se dilate la consideration a vista de los sucesos que quedan referidos, no puede menos de rear en la mente las mas lisonjeras esperanzas para los ulteriores resultados, en virtud de las brillante s prendas con que Hernan Cort6s comenzaba a manifestarse en la gran empresa que iba acometiendo. Sus prudentes manifestaciones a los indios do Ta16

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-127vamente, Como puntos mas aproposito desde donde acudir a Cataluna, Valencia 6 Andalucia, segun fuese menester por los movimientos de la armada mahometana. Tales fueron los proyeetos con que inaugw' el turco su campana naval en 1540 contra las costas dol Mediterraneo, y. tales las medidas tomadagpara contrariarlos, por el mas diestro de nuestros generales. Veamos como correspondi6 Ali-Amet a las esperanzas quo de 61 y de su auxiliar Caramani habia concebido Barba-Roja, ydespues -referiremos tambien. como cumpli6 con su oficio el Sr. D. Bernardino de Mendoza, capital general de las galeras de Espana. Pues como ihamos diciendo, el dia de San Bartolom6 sali6 de Argel la armada de los turcos en el numero de buques que sha mencionado, y tan bien provista de gente como convenia a la empresa que con su lugar teniente habia tratado Barba-Roja. Eran las tres galeras de d tires remos, las mayors de aquella armada, y tales como las solian llevar las escuadras mas poderosas (1): de las cinco galeotas dos eran de a veintidos bancos, una de a veintiuno, y las otras dos de 4 veinte: las seis fustas variaban en sus portes. desde el mayor al mediano y no m6nos del respectivo 4 dichos buques; y los bergantines no muy livianos, segun los quo se usaban en los mares de adentro el tstrecho. En 1a galera mayor, que por cierto no era la capitana, venian ciento y cincuenta sobresalientes, conforme 4 la expresionde entdnces,y hasta ciento y cuarenta en cada una de las otras, la mayor parte turcos, y (1) De Ire., rentos quiore decir do treyi 6rdaee do renma 6 sean trirenvs (JolIa nonmnclatura naval de lom romanos. VWage Mmrin ,y .Mendoza: istdoria de lai Mi!icia upaftota.

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-122basco, Antes de romper en franca guerra con ellos por sus tendencias agresivas: la firmeza de su caracter, cuando hubo que sustituir a los sentimientos de la generosidad los aprestos del combate: su valor en las ocasiones de la sangrienta pelea, que al cabo no se pudo evitar entree espanoles y tabascanos: y sobre todo, su clemencia en la victoria, y sus inmediatos oficios para aprovecharla en pro de los intereses de Espana, tomando por base la propaganda de la religion, como lazo indisoluble que identifica y atrae unas a otras las naciones mis distantes y opuestas en caracteres y costumbres, hubieran en todos tiempos y sin mejores pruebas descubierto al g6nio, donde la administracion gubernativa nnicamente habia puesto al hombre. Hernan Cortes acababa de echar los cimientos al gran pedestal de su gloria; pero tan robustos, que ni el anatema con que hoy amenaza la humanidad A guerreros y conquistadors sera capaz de destruirlos, por lo que aquellas circunstancias que en e1 sobresalian fueron unidas al gran principio de cultura y universal civilization que aquellas partes estaban reclamando, para entrar de lleno en la comunion de la gran familia humana.

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SORPRESA DE GIBRALTAR, y EN EL MAR MEDITERRANEO: ARO 1540. Divididas se hallaban en dos armadas poderosas las fuerzas maritimas de Espana al comenzarse el segundo tercio del siglo XVI. Era una la delas galeras que surcaban las aguas mediterrAneas y que tan famosos hicieron los nombres de D. Bernardino de Mendoza, Andrea Diria y D. Juan de Austria en aquella bri1lante centuria; y otra la de naos y galeones, en el Oc'ano, donde tambien se hicieron celebrar el heroismo de los marqueses de Santa Cruz, y el g4nio de nuestros mas insignes navegantes. No vamos A hacer un relato de los muy gloriosos triunfos que ent6nees logramos por mar con la ciencia y con las armas. El-mas pequeno episodio de nuestra historia naval del siglo XVI daria materia para mu,

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-.124-. chas columnas, por lo que se prestan todos y cada uno de ellos a largos comentarios de provechosa ensenanza. Unicamente en lo que concierne a nuestro fin, queremos apuntar los rasgos mas caracteristicos de la victoria naval de Alboran, donde el celebre D. Bernardino de Mendoza, hijo del segundo conde de Tendilla marques de Mondejar, y descendiente del primer marques de Santillana, dando nuevo lustre 6 su familia, consolid6 la grand reputacion que ya gozaba de estrategico y valiente, entre todos los cabos y generales de mar del gran Emperador CArlos V. Corria a la sazon el aho de 1540, y el insigne marino que ahora nos ocupa habia militado como uno de los mejores en la famosa empresa de Tunez, que se verific6 cinco ahos 4ntes. Tuviera el Emperador con tal motivo oportunidad de reconocer sus cualidades; y hallandolas de buena ley para el servicio naval, tras de algunos otros expe. rimentos, lleg6 A nombrarle, al fin, capitan general de las galeras de Espana; titulo ya ent6nces preeminente y de gran reputacion, por mas que se concretase 4 las operaciones del Mediterraneo, en los limites precisos de nuestras costas y fronteras. Los enemigos mas contumaces de Espana por aquelbos tiempos eran turcos y franceses; pero ent6nces descansaban las armas de los segundos, ya que no sus rencores contra nosotros, y nnicamente los primeros se esmeraban en invadir nuestras playas y asolarlas, a& la mas leve ocasion que la fortuna les ofrecia, Es verdad que esto no era mias que responder 6 los hechos evidentes de la politica espanola; la cual, despues de haber conseguido la unidad nacional, arrojando de sus nltimos reductos a los sectarios del Profeta, trataba de consolidarse, por medio de una cadena de fuertes en la propia tierra de los enemigos, desde la plaza de Tunez hasta 'a punta meridional del estrecho gaditano.

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-125Cuanto importase 4 los infieles sentar en6ste ei pi6 y fortificarse otra vez en la Peninsula, como nosotros lo haciamos en Africa, no hay para qu6 demostrarlo. Aquel g6nero de guerra naval era de sorpresas y rebatos; y un puerto seguro en las playas espanolas habria dado 4 las operaciones de nuestros enemigos las mayores garantias, para neutralizar la importancia y desvanecer, en gran parte, las consecuencias naturales de los triunfos iltimamente logrados en Tnnez y la Goleta, por el Emperador Carlos V. Barba-Roja, el mas terrible adversario de la Cristiandad, y el que con escuadras poderosas habia puesto mas de una vez en gran peligro 4 Cerdena, Sicilia, Calabria y la Italia entera, destac6 en el verano de 1540 contra Gibraltar 4 uno de sus mas diestros capitanes, el virey de Argel Ali-Amet, renegado de la isla de Cerdena; al cual di6 de los mejores buques que en sus armadas se hallaron hasta diez y seis, bien provistos de gente de mar y guerra, artilleria y todos los otros tiles consiguientes 4 la calidad de tal empresa. No habia de acometerse 6sta en toda forma, segun los preceptos de la ciencia militar; pues para ello mayor caudal de recursos necesitarian los agresores, tratandose de una plaza como Gibraltar, cuya fortaleza es y ha sido en todos tiempos tan famosa; antes bien para tomarla era forzoso valerse de la astucia: y al efecto di6se a Ali por auxiliar un cierto Caramani, esclavo que habia sido en Gibrartar del Sr. D. Alvaro de Bazan, y el cual se habia hecho notar en las ocasiones por los ardides de su particular estrategia. De suerte que, segun la importancia del hecho meditado, y aun con arreglo a las fuerzas respectivas, la escuadra de Ali-Amet, compuesta de tres galeras, cinco galeotas, seis fustas y dos bergantines, sali6 de Argel el dia 24 de Agosto con rumbo a las costas de Espana hacia Poniente, y con el fin de apoderarse de

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-126Gibraltar por un golpe de imano, siempre que el descuido 6 la traicion lo consintiesen. Muchos dias [ntes, 4 saber: en los postreros de junio, y a favor de las buenas confidencias que ent6nces velaban en todas partes por los intereses de la nacion espanola, supo D. Bernardino en Mallorca que desde Turquia bajaban refuerzos de navios 4 los Argelinos; y deduciendo, como experimentado que era, el intento enemigo de acometer alguna empresa en nuestras costas, avis6 al Emperador la novedad, y vino 4 reforzarse de galeras a los puertos de Andalucia, para salir al encuentro a los infieles. A diez llegaron y no mas las que pudo juntar en Malaga a sus 6rdenes (1); asi de las armadas por su inmediato ejecutivo impulso, como de las que militaban bajo la conducta del Sr. D. Enrique Enriquez de Guzman que le estaba tambien subordinado, siquiera no le fuese muy adicto (2). Con ellas, combinando su plan de operaciones, se di6 a la mar la costa arriba hasta Denia, para de alli irse 6 las aguas de las islas Baleares; tomando puerto en Ibiza 6 enMallorca, nue(1) No hemos podido hallar en el archivo de Simancas la relation de los buques que entraron en aquel comnbate; mas el una carta doD. Bernardino, entre otras, donde dice que fueron diez las galoras que pelearon. (2) Para la mayor claridad de algunos hechos que se referirin despues, conviene aaher: quo el Sr. D. Enrique Enriquez de Guzman, por defectos de su carfcter, habia dado mis de un motive de disgusto i sujee superior el Sr. D. Bernardino de Mendoza, por cuya razon no se hallaban ambos en la mejor'armona. Asi se colige del pfrrafo de una carta escrita al Sr. Francisco de Ledesma, secretario'de S. M., por un tal Gimeno, que servia de oficial on aquella armada, el cual se explicaba de este modo. "El Sr. D. Enrique viene bueno, sino qne, con cuanto yo le soy servidor no basto i ponerle on camino de lo que conviene hater para quo so pueda sufrir. Tiene terminos que no tienen cura, y yo muero por quo sean muy amigos y se traten may Biet, y D. Bernardino me ha prometido que por 61 no quebrar6, mfs 'pe, las cosas de D. Enrique no tienen remedio, y quo si saliamos de invernar lo veria. Y fu6 la ventura que el dia que salimos do Gibraltar silese D. Enrique del puerto, y vise la vuelta de Mtlaga con sus dos galeras, sin pedir licencia A D. Bernardino ni hablarle palabra; y salimos dende A ni rato, y alcanziimosle en el camino solo con la galera on que 61 iba, y la otra habiala euviado A Marbella, y tirb por oi camino dos golpes de artilleria. D. Bernardino me dijo que si me parecia que eran cosas de sufrir; yo le templo y soy el nedianoro pare quo no vengan i romper. D. Bernardino tiene razon, que es Capitan General, y quiere S. M. que 61 solo guie la danza, y D. Enrique piensa quo no es m6nos, y esth en error; porque no se puede sufrir, ni so podri compadecer, porque D. Bernardino dice que esti harto de sufrirlo." Esta carta se balla en el Archivo general de Simnancas, negociado de Estado, legajo 47, y tiene la fecha en Mflaga h 6 do abril de I640.

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-_127vamente, como puntos mis aproposito desde donde acudir 4 Cataluila, Valencia 6 Andalucia, segun fuese menester por los movimientos de la armada mahometana. Tales fueron los proyeetos con que inaugur6 el turco su campaiia naval en 1540 contra las costas del Mediterraneo, y. tales las medidas tomadaspara contrariarlos, por el mas diestro de nuestros generales. Veamos como correspondi6 Ali-Amet 4 las esperanzas quo de 61 y de su auxiliar Caramani habia concebido Barba-Roja, y despues referiremos tambien como cumpli6 con su oficio el Sr. D. Bernardino de Mendoza, capital general de las galeras de Espana. Pues como ibamos diciendo, el dia de San Bartolom6 sali6 de Argel la armada de los turcos en el numero de buques que sha mencionado, y tan bien provista de gente como convenia a la empresa que con sa lugar teniente habia tratado Barba-Roja. Eran las tres galeras ce c' tres remos, las mayores de aquella armada, y tales como las solian llevar las escuadras mas poderosas (1): de las cinco galeotas dos eran de a veintidos bancos, una de a veintiuno, y las otras dos de a veinte: las seis fustas variaban en sus portes desde el mayor al mediano y no m6nos del respectivo a dichos buques; y los bergantines no muy livianos, segun los que seusaban en los mares de adentro el Estrecho. En la galera mayor, que por cierto no era la capitana, venian ciento y cincuenta sobresalientes, conforme a la expresionde ent6nces,y hasta ciento y cuarenta en cada una de las otras, la mayor parte turcos, y (I) De tres rents quiere decir do tries ardoues de remuos. 6 sean triremes de Ia nomenclatura naval do los romanos. V6ase Marin y Mendoza: Historia de la Milicia espahola.

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-128algunos moros de Valencia. Traian por capitanes de mar, como practicos que eran en la costa, 4 un arraez de Velez, otro de Tetuan y algunos caballeros de Fez repartidos entre toda la armada; en la cual, asi mismo, iban al remo sobre novecientos cautivos espanoles, y mas de dos mil hombres de combate. Para bajar hasta las cercanias del Estrecho y burlar la vigilancia de Don Bernardino, no diremos que aquella armada tuvo que hacer grandes evoluciones estrat6gicas; pues al cabo la de los espaholes, situada en las islas Baleares, tenia puesta la vista, en las costas de Espana, y Ali--Amet naveg6 siempre desde Argel hasta Oran al abrigo de las de Berberia. Tuvieron que hacker aguada los infieles, 6 renovar alguna cantidad de la que traian tras de algunas singladuras, y con este motivo arritaron a las Halhalibas y se proveyeron en el Verjelete, a pocas millas de Oran; de cuya plaza fueron descubiertos. SenoreAbanla ent6nces los soldados del Emperador; y D. Alonso de C6rdova, que era su capitan, despach6 inmediatamente uno de los barcos sutiles quo tenia 4 su servicio, para quo fuse a dar cuenta del suceso, buscAndolas por todas partes, a las galeras de Espana. Por desgracia el aviso no lleg6 en sazon, 6 mas bien no Ileg6 nunca a donde nuestras fuerzas navales se encontraban: con lo cual la armada enemiga continu6 su rumbo hAcia Poniente hasta el cabo de Entre-Folcos, que es en la costa de Africa delante de Melilla, el cual estaba destinado 4 ser mas tarde el cabo 6 fin de su mala fortuna. DemorAronse alli siete dias, no sabemos si para tomar lenguas del estado de Gibraltar y del paradero de Don Bernardino, que esto es lo mas probable, 6 acaso para esperar a cierto moro llamado Abeiiamar, quo el rey de Fez puso A sus 6rdenes con algunos caballeros de refuerzo, Lo cierto es que los cristianos de Tarifa descubrieron la armada turca, y que sin p6rdida

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-129de tiempo avisaron de la novedad 4 los proveedores de Milaga; los cuales a su vez trasmitieron el parte, con diferentes corredores de tierra y mar, por toda la costa de Levante. Desdicha fu6 la de los gibraltarenos, 6 consentimiento de Dios por sus pecados, el que ninguno de los avisos fuese a dar a las islas Baleares; de manera que D. Bernardino, igualmente interesado por todos los puntos de nuestra costa oriental, no atreviendose 4 inclinar sus fuerzas 4 una banda mas que 4 otra, por temor de enganarse en sus calculos, siempre se mantuvo entree Ibiza y Mallorca, como puntos equidistantes de ambos extremos de la Peninsula. .Con esto Ali--Amet hizo en paz su correria, descansando, segun se ha dicho, en el cabo de Entre-Folcos; desde cuyo punto naveg6 hacia Gibraltar, haciendo writes escalas en Xolito, que esta del Peion 4 treinta millas. Lleg6 aqui un ju6ves que se contabtel noveno dia de tetiembre; y sea por quo en efecto Jo creyese, en virtud de alguna falsa confidencia, 6 por despertar con ih codicia el valor de sus soldados, y esto es lo mas probable, envi6 4 decir por un esquife a todos los buques de su armada que la de D. Bernardino estaba en la bahia de Gibraltar, y que con el favor de aquella misma noche habian de caer sobre ella. Prometi6 tres cristianos de recompensa al primero de sus navios que embistiese i otro de los espanoles, dos al segundo y uno al tercero, y ademas dos piezas de pane; y con esto todos cobraron animo, por la codicia 6 la honra, para no quedarse atras en la pelea. Llegada quo fu6 la noche pusose la armada en movimiento; y bogando 4 todo poder, arrib6 la vuelta del monte, hasta ponerse por debajo de los Tarfes cuando ya estaba amaneciendo. Dice al llegar aqui alguno de nuestros mas graves historiadores, que los buques enemigos se acercaron 4 dicho punto con bandera espanola; y quo los vigias de 17

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-130alli fueron advertidos por todos los capitanes turcos de que aquellas eran las galeras de D. Bernardino; en cuyo caso no podrian ser verdad el anuncio y ofrecimientos hechos por Ali a los mismos capitanes la noche anterior, ni 1o que se dira mas adelante. Nosotros, sin embargo, creemos mas verdadera esta nueva relation: por que separandonos de la rutina de los que nos precedieron, nos guiamos por una carta que D. Alvaro de Bazan envi6 al Emperador sobre el suceso, como alcaide propietario que era de la plaza de Gibraltar, bien que en aquella sazon hubiese estado ausente de ella. Hecha esta salvedad, para satisfacer a los lectores escrupulosos que por acaso hayan visto lo que dice en su Historia de Gibraltar el sabio Lopez de Ayala, continuareinos nnestra narration diciendo: que asi como la armada turca se acerc6, sin ser vista ni sentida de espanoles, hasta la playa de los Tarfes, lo cual sucedi6 al cuarto del alba, hallandose durmiendo los vigias, fu6 el primer cuidado de su -caudillo examinar si efectivamente estaban en el puerto las galeras de D. Bernardino; enviando con este motivo un bergantin bien provisto y aderezado, con las armas de Castilla en las banderas, y tripulado con renegados espanoles y algunos turcos y moros de los que hablaban nuestra lengua. Poco dur6 el encargo del citado bergantin para dejar convencidos a los turcos de que aun no era llegada la hora del exterminio que se les preparaba, puesto que la armada espanola no se hallaba en la bahia; en cuyo caso, y tomando por buena seal el descuido de nuestros centinelas, resolvi6se'Ali-Amet a echar en la playa hasta dos mil hombres de guerra, repartidos en cuatro banderas y un grueso destacamento. De aquellas una penetr6 en la ciudad hasta la Iglesia por la calle de la Turba; otras dos, fuertes de quinientos soldados y conducidas en persona por

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-131el atrevido Carainani, avanzaron por la falda del monte hasta las puertas de la misma fortaleza; la cuarta qued6 de reserva en los Tarfes, y el destacamento susodicho se estuvo a la puerta de la ciudad, para asegurar la presa y encaminarla a los navios, si el castillo no pudiese ganarse. Despuntaba ya el sol por la cumbre del monte; y con esto los habitantes de Gibraltar, bien ajenos de la desgracia que A sus puertas tenian, salieron como de costumbre a las faenas del campo. Era ent6nces la 6poca de la vendimia, de nIanera que hombres, mugeres y nifios, todos marchaban gozosos a sus majuelos, saliendo por las partes del Norte y del Este afuera; en tanto que desde Nuestra Senora de Europa, que estA al Sur, avanzaban en regular ordenanza los soldados contrarios por tierra, y los buques por la mar al nivel de ellos. Hasta ent6nces los vigias no advirtieran la novedad; pero cuando la pregencia de los turcos en su propia atalaya se la hizo conocer y quisieron dar cuenta de ella, corriendo a todo escape A la ciudad, ya no pudieron impedir que los enemigos entrasen a la par, sin hallar por las calles la mas d6bil resistencia. Toc6se, sin embargo, a rebato desde la fortaleza, cuando a sus puertas se acercaron las dos banderas que'A ella iban; con lo cual Gomez Balboa, que alli gobernaba las armas como teniente de D. Alvaro de Bazan, logr6 reunir hasta cien hombres de defensa, centre ellos quince de a caballo, cuyo mando tom6 un nobilisimo vecino llamado Andres Duazo de Sanabria, para hacer en aquella jornada los buenos efectos que se dirin mas adelante. De censurar seria y no poco, la escasa vigilancia de, los gibraltareos en aquella ocasion, si no la justificarg hasta cierto punto la paz concertada con los marroquies el ano anterior de 1539. Por ella no solamente

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-132estaban de vagar las fuerzas respectivas de aquende y allende el Estrecho, mas empleadas en los benefit cios de la contratacion que en los destrozos de la guerra, sino que hasta lleg6 el caso, felicisimo si se atiende 4 la intolerancia de ent6nces, de arrendar y labrar los espanoles en Africa dehesas y otros terrenos, con tanta seguridad como si estuviesen bajo el canon de sus propias fortalezas. Esto advertido para mejor inteligencia del caso, tambien sera conveniente hacer una resena de la ciudad, en los t6rminos que a ia sazon y casi siempre hasta ent6nces, estaba repartida. Y esto decimos, porque aquella se componia de dos grandes barrios; uno el de la Turba, habitado por gente pobre hacia el Sur, y otro de la Barcina, que era el que constituia la verdadera ciudad, y como tal estaba amurallado. Habia ademas la Villa-Vieja, ent6nces de corta poblacion, tambien con muro propio y mas que los otros barrios al amparo de la fortaleza, Ia cual estaba situada al Nord-Este de todo el pueblo. Fue por consiguiente en el de la Turba donde primero penetraron los infieles; dando lugar y tiempo para que aquel hidalgo de la Barcina Andres Duazo de Sanabria, ayudado por un hijo suyo, gallardo mozo de veinte primaveras, y por el regidor Francisco de Mendoza, dispusieran ho mas urgent para conjurar aquella desgracia. Los primeros cuidados se redujeron 4 la salvacion de la gente indefensa, ancianos, ninos y mugeres que el buen Sanabria acomod6 en su casa misma, fuerte por su naturaleza y por Una torre con que dominaba todas las otras; despues de lo cual y de coronar con ballesteros, aunque en escaso numero, los muros de la ciudad, mand6 a su hijo que se pusiese al frente de aquellos quince hombres de a caballo que pudieron reunirse, para atajar en su march A los iafieles.

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-133Hizolo asi el buen Juan de Sanabria; pero con tan visible desdicha, que en la primera arremetida, cerca del convento de San Francisco ya saqueado por los turcos, cay6 mortalmente herido bajo una nube de flechas. Arrastr6lo el caballo hacia la Barcina, de suerte que aun lleg6 vivo 4 la casa de su padre; pero este visible favor del cielo no le salv6 de la vida mas que el peligro de perderla entree la algazara de sus enemigos, quo aun habrian pedido rescate por su cuerpo. Tambien en la arremetida del valeroso escuadron cay6 muerto en el acto el escudero de Juan de Sanabria: a Francisco de Mendoza, de quien se ha hecho ya memoria, mataron el caballo que montaba, y con esto e1 qued6 cautivo de los turcos. No fue sin quebranto de 6stos aquella sangrienta refriega, pues no menos de siete murieron al primer empuje de nuestros caballeros; con lo cual retrocedieron espantados hasta el peloton que a la entrada del arrabal habia quedado de reserva; y aunque luego volvieron a avanzar con mayor impetu, ya algunos peones de la ciudad que se habian reunido bajo la mano de un presbitero llamado Sebastian de Fontalva, les disputaron a palmos el terreno hasta su definitiva retirada; la cual oblig6 A practicer el regidor Juan de Esquivel, puesto a la cabeza de nuevos refuerzos que de la gente del campo se habian reunido. Mientras esto sucedia en el barrio de la Turba, no peleaba Caramani con mejor fortuna al pi6 de la fortaleza; pues aanque marchando hacia ella habia logrado cautivar a una muchedumbre fugitiva de nifos y mugeres, de los cuales algunos perecieron por imprevision 6 mala dicha, tampoco logr6 su intento ni mucho menos; antes bien, corrido de los excesos de su arrogancia, volvi6 A la armada cubierto de ignominia. Uno de sus alfereces intentara clavar un pergamino en la puerta del castillo, ya que no su bandera so-

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-134bre los adarves, to cual habria sido mas honroso; peo aun esta hazaila ha defendi6 la ballesta de un mozo llamado Alonso el Suelto; pues al dispararse contra el infiel 1o dej6 muerto en el acto; repitiendose el hecho y la fortuna con otro que le sustituy6 en el cargo y la intencion, y logrando 4 duras penas retirarse un tercero mal herido. Con esto Caramani se convenci6 de que el proyecto de la toma de Gibraltar habia fracasado por completo, en especial cuando supo que los invasores de la ciudad tambien habian sido rechazados; con cuyo motivo reuni6 fuera del arrabal, al Sur de la ciudad, toda la gente turca, y satisfecho de la presa lograda en tres horas de saqueo, volviose a las galeras con setenta y tres cautivos y todo linaje de despojos; dejando muertos de los suyos veinte hombres y prisioneros cerca de cuarenta. No digamos. que a tan cortas ventajas hubiera encomendado su vanidad ni acomodado su codicia; pues al cabo los gastos de la empresa habian sido muchos, y el 6xito con extremo desgraciado. Pero fue el caso que, por un acuerdo tomado en tiempo de las Comunidades, contra ellas y contra todo genero de enemigos, habian hecho hermandad los reinos de C6rdova, Granada y Sevilla, y entree si los lugares respectivos de cada jurisdiccion; y con este motivo, ap6nas se supo el caso de Gibraltar por aquellas comarcas, volaron en su ayuda todos los magnates, las banderas de la milicia y cuantos hombres se hallaron tiles para el manejo de las armas. De diez mil no bajaron los que en buena ordenanza acudieron 4 la ciudad; habiendo llegado de los primeros al mediodia el socorro de Ximena, fuerte de seiscientos entre ginetes y peones, y despues el de Jerez con cuatrocientos de los primeros y tres mil de los segundos. Supo Ali-Amet o que pasaba mAs pronto de lo

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-135que a nuestra fortuna hubiera convenido; y recojida su gentle a las embarcaciones, todavia perinaneci6 en la bahia de Gibraltar hasta la madrugada del dia 13, so pretesto de ajustar el rescate de los cristianos prisioneros. No anduvieron sobre e1 tan acordes que bastasen para realizarlo los tres dias pasados en regateos de parte a part; por lo cual, suponiendo AliAmet que se trataba de armarle una celada dentro del puerto con las galeras de D. Bernardino, 6 con la escuadra de galeones del Oc6ano, sali6se la punta de Europa afuera; no sin haber antes puesto fuego a una soberbia galera de cinco remos quo habia inventado y hecho construir como modelo, el Sr. D. Alvaro de Bazan, y de haber desbalijado hasta cuarenta buques de mercaderes que se hallaban 4 su entrada en la bahia, 6 que arribaron a ella durante su estancia. Zarp6 finalmente la armada turca del puerto de sus fechorias el lanes 13 de setiembre; y habiendo caminado algunas villas con rumbo hacia el Sur para remontar la punta del Estrecho, torci6 despues al S. E. a la costa fronteriza, arribando a Velez de la Gomera, donde al cabo realiz6, por una gruesa suma que no baj6 de site mil ducados, el rescate de los cautivos espaioles. El escandalo producido en la cristiandad por tan arriesgada empresa, y la vanagloria do haberse aventurado a ejecutarla con menoscabo de las armas imperiales, reputadas 4 la sazon por invencibles, hubieran sido, aun sin las conveniencias del botin, bastanto galardon para Ali-Amet, y de gran satisfaccion para Barba-Roja. Mas no permiti6 su mala estrella que del hecho se gozasen arrogantes; pues aun no habian comenzado a recibir los parabienes del triunfo, cuando el castigo de Dios cay6 sobre ellos en los t6rminos que vamos a referir seguidamente. Erase ya mediado el setiembre, y por lo tanto muy adelantada la 6poca natural de las operaciones

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-136navales, cuando D. Bernardino perdi6 en las Baleares la esperanza de recibir noticias certeras de sus enemigos. El silencio de los barcos mercantes que topaba en la mar 6 que arribaban a los puertos de aquellas islas, y la absoluta carencia de avisos oficiales, si pudieron en realidad tranquilizarle a los principios de la campana, llegaron por nltimo a ponerle muy sobre si, y hasta en sospecha de sus propios confidentes. Sabia a no dudar que de Turquia llegaran refuerzos de galeras 4 Barba-Roja; y conociendo el temple de este famoso caudillo, y los odios que alentaba contra Espana, no podia creer en su quietud durante todo un estio, cuando ya estaban a punto de caer sobre la mar los irregulares tiempos del otono. Vacilante en cuanto al acierto quo necesitaba para no dejar abandonada ninguna portion de nuestras costas Orientales, habiase situado con laudable precaucion frente al centro de todas ellas; esto es, en las islas Baleares, 'segun Antes hemos dicho; mas este cAlculo razonable de exquisita estrat6gia pudiera ser a su vez inconveniente, si por acaso se prolongase hasta la exageracion, cuando de los buques enemigos no fuse al archipi6lago mediterraneo la mas oscura noticia; porque ent6nces aquellos podrian recorrer 4 mansalva por toda su extension de levante la Peninsula espanola, y nuestras galeras contribuir a la impunidad por los propios medios con quo procuraban evitarla. En caso tan especial ocurri6sele a D. Bernardino de Mendoza Io que tan en armonia se hallaba con su singular talento y sabia prevision;, que fu46 arribar sobre la costa de Espana hicia el puerto de D6nia, montando en seguida los cabos de San Antonio y de la Nao, para hacer rumbo 4 Cartagena. Gan6 este puerto 4 los diez y ocho de setiembre, y sus recelos se convirtieron en asombro cuando le

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-137tefirieron el caso de Gibraltar y las diligencias que se habian hecho para comunicarselo inmediatamente. Quiere decir, que los avisos andaban i la sazon desorientados por las islas Baleares, y quo toda la culpa de aquella situation era debida al azar, mas bien que 4 una punible falta de precaution 6 4 un criminal exceso de indolencia. Curado, pues, de un remordimiento intempestivo, y solo dando treguas al furor que' le inspire lo sucedi lo, para combinar la manera de castigar i los agresores, volvidse D. Bernardino a la mar con toda su armada, compuesta de los diez buques que hemos dicho; dejando antes sus instrucciones al corregidor de Cartagena para que le avisase de cualquiera novedad, y disponiendo su derroterro de tal modo quo al fin lograse avistar 4 los enemigos, si por acaso no habian aun regresado a sus guaridas ordinarias. Calculando que aquellos, tras la alarma causada, no se atreverian a navegar al amor de nuestras costas, puso D. Bernardino las pros de sus buques hacia Argel desde el puerto de Cartagena; quiere decir: al E. S. E., acercandose 4 la plaza enemiga cuanto pudo, para bajar desde ella, hasta el Estrecho de Gibraltar por la costa de Africa. Y para que A 'favor de este, movimiento no repitiesen los turcos sus fechorias en otras poblaciones espanolas con la misma impunidad que en Gibraltar, encarg6 al susodicho corregidor de Cartagena le enviase 4 Oran aviso de cualquiera novedad, por haber de recalar en este puerto y en el de Velez de la Gomera, para tomar en ambos lenguas de las naves enemigas. (1) Revolvi6, con efecto, hacia Occidente tan luego co(I) "Y par quo me parece quo par costa costa no volverAn estos navios, pues son tan pocos, he acordado do ir por la de Berberia. porquo por ella tengo par cierto que se toparAn, i e tiempo no en tan con rrario quo nos estorbe do hacsr a quo tango pensado, quo es i ]o nscerca do Argel quo el tiezmpo consintiere. y votar hasta Oran; donde deja dicho al carregidor de aqul quo me avise si en asta costa se mostrasen los navios; y si no hubiere nueva 18

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-138mo reconoci6 la ensenada de Argel, a bastante distancia para no ser visto de sus atalayas; y siguiendo la nueva derrota en los terminos que la habia combinado, entr6 en el puerto de Oran sin el mas leve contratiempo. Contradictorias fueron las noticias quo alli se le comunicaron; y aunque las mas contextes eran que hasta trece buques de la armada enemiga habian remontado con rumbo hacia Argel, todavia por no acomodar a sus deseos, 6 por venir de lenguas de moros no quiso creerlas, y volvi6 nuevamente a la mar, costeando camino del Estrecho. Las paces concertadas a la sazon con los reyezuelos de la costa fronteriza facilmente habrian consentido a la armada espanola arribar a Velez; pero D. Bernardino, siempre. receloso y previsor, temi6 quO en una parte lo vendieran como en otra lo habian enganado; y asi anticip6 la maniobra en la noche del 27 de setiembre sobre el cabo de Entre-Folcos, despues de haber orzado la mar adentro diez leguas antes de Melilla, para que los moros no pudiesen denunciarlo. Pero era el caso que en dicho cabo de Entre-Folcos no habria sido fAcil averiguar el paradero de los turcos, por la misma razon que aseguraba el secreto de nuestra armada, quiere decir: por falta de habitantes; y puesto que nada podia resolver D. Bernardino sin adquirir algunas noticias positivas, despach6 a Melilla, de alli dos leguas al S. E., uno de sus bergantines; el cual regres6 algunas horas despues, en la manana del 28, con la fausta nuova de hallarse Ali-Amet con todas sus fuerzas en Velez de la Gomede ellos, vendr6 por la misma costa hasta Velez do Ia Gomera y do alli al Estrecho, doude no habiendo nueva de ellos sera cierto son vueltos a Argel; y si en esta hora no son llegados tengo. esperanza quo so ha do hacer alguna buena coga. Dios lo encamnine pues la causa es suya." Arehivo general de Simancas: Estado, legajo 47: carta del Sr. D. Bernardino do Mendoza al Emperador, fecha en Cartagena 6 19 de Setiembre de 1540.

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-139-ra; que es al Poniente de donde estaban las galeras espanolas, obra de veinticinco leguas poco mAs 6 m6nos; y que se entretenian en vender la presa de Gibraltar con una tranquilidad imperturbable. Semejante noticia colm6 los deseos de nuestro famoso capitan, asi como los hechos positivos coronaron el 6xjto de sus operaciones. Para que 6stas no resultaran al cabo infructuosas, ech6 en tierra algunos exploradores, con 6rden terminante de prender a cuantds morose se acercasen y pudieran descubrirlas. Mas como quiera quo la vigilancia no estuviese olvidada tampoco de parte de los enemigos, (stos enviaron el 29 dos corredores a caballo, para que situdydose durante el dia precisamente en la punta del cabo de Entre-Folcos, como la que mis sobresale hacia el Norte en toda aquella costa desde Velez hasta Oran, diesen aviso instantaneo de cualquiera novedad que sobre el mar se percibiese. Tuvieron-los soldados de D. Bernardino la mala fortuna de no prouder mas que a uno de ambos moros; y aunque a oste regalaron y pusieron en libertad, a ver si por la codicia volvian los dos, puesto que no sucedi6 tal, se vi6 forzado el general de nuestra armada a salir a la mar y ponerse en franquia, por lo que pudiesen intentar los enemigos. El 30 en la manana abandonaron, pues, las galeras de Espana el cabo de Entre-Folcos; y con las proas al Norte no tardaron en arribar a la isla de Alboran, 6 Arbolan como D. Bernardino la nombraba, en la cual pernoctaron, no bien penetradas del triunfo que el nuevo sol habia de alumbrarlas. Puesta en los 280 56' de latitud septentrional, y A los 39' de longitud al E. del meridiano de Madrid (1), (I) No es frecuente mnedir las zonas mairitirnas por este Meridiano; ni siquiera en Espaila; pero como esta relacion se escriblb.en la Metrupoli, 6. su situacion quisimos acompodar las otras. La' novedad sin embargo no trastornarft el chliculo geogrftfico al lector quo quiera hacerlo por el mneridiano do Cftdiz. >

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-140estA la isla de Alboran, pudirase decir equidistante de ambas costas; la de Espana por donde el Adra cae al mar, y hi de Africa por el cabo de EntreFolcos. Dirigi6se a ella D. Bernardino, desde el ultimo punto donde habia recalado, por dos razones A cual mas poderosa, a saber: que si los turcos tenian noticia d# su proximidad y trataban de esquivar un encuentro, naturalmente habrian de apartarse del cabo susodicho, inclinandose hkcia las costas espanolas hasta reconocer el cabo de Gata; con lo cual ya podrian torcer al Sud-Este y ganar el .puerto de Argel sin gran peligro: y sino sabian que las galeras de Espana andaban por alli, era muy facil que, habiendo realizado el importe de los cautivos y despojos sacados de Gibraltar, trataran de no abandonar aquellos mares sin dejar nuevas huellas de sus piraterias. En el primer caso, y puesto que navegando por rumbos directos desde Velez de la Gom-era hasta el cabo de Gata era forzoso pasar rozando con la isla de Alboran por el Norte de ella, es evident que la situacion elegida por D. Bernardino no podia ser mas estrategica: y en el segundo, suponiendo que la armada turca procuraria ganar terreno hacia el punto de su retirada, aun tratando de dar un nuevo golpe de mano en las costas espaolas, tanto para tender aquella mias expedita cuanto para no tropezar con la alarma que en todos los puertos al Occidente de Milaga habia causado ya, timbien la isla de Alboran tenia que ser punto de recalada forzosa, 6 4 lo menos de observation, en semejantes operaciones. Unicamente en el caso de no haber sabido Ali-Amet que D. Bernardino y las galeras estaban en el cabo de Entre-Folcos, y de querer retirarse sin mas ruidos, pudiera haber sido conveniente la permanencia de los espanoles en este punto; mas como aquello no era probable, ya se echa de ver que el cambio realizado

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-141no podia ser mas oportuno, ni mejor acomodado 4 las reglas de la estrat4gia (1) Con todo, y para no someterse absolutamente a una sola proposition, puesto que en el animo del caudillo espanol estaba el deseo de buscar a los turcos y pelear con ellos, todavia, apenas amaneci6 el primer dia de octubre, volvidse a dar 4 la mar D. Bernardino con toda la escuadra de su mando; y sin intento de abandonar la isla, se puso a cruzar enfrente de ella con rumbos alternados de la una A la otra costa, inclinAndose mas particularmente al lado de la de Africa. Navegando 6 un largo las fuerzas espanolas de N. E. a S. 0. con viento S. E., descubrieron la armada turca desle las gatas respectivas los vigias de todas las galeras, la cual venia de vuelta encontrada, segun D. Bernardino lo habia previsto. Ni la superioridad de los turcos, asi en buques como en gente y armamento, ni la ventaja de tender el barlovento a su favor cuando avistaron a los espanoles, de manera que procuraron siempre conservarlo, mudaron la resolucion de D. Bernardino ni influyeron en el animo de nues as gentes. La primera ventaja la habian anulado siempre los espanoles en todos los encuentros tenidos con los turcos, y la segunda era entOnces de poca monta, en virtud del uso que se hacia de los remos. A si pues, el caudillo'de los cristianos solo pens6 en arrojarse al combate con la seguridad del triunfo, para satisfacerse de la reciente injuria de Gibraltar, y al efecto dispuso sus buques en linea de batalla; tomando e1 para si el centro del escuadron, como ent6n(1) "Y como vi que 6ramos descubiertos, otro dia jueves en la mafiana me puse n la mar. la vuelta de una ista que se llam Irbman. qu. stsi treinta millas del cabo de EntreFolcos: por que me pareci5 que teniendo nu.va de ml los enemigos, se habian de apartar del cabo. y no teni6ndola habian de qu r-r' atrtvesar A nuestra costa h hicer alguna cosa." Archivo general de Simancag: Estado, legajo 47. Carta del Sr. D. Bernardino de Mendoza al Coinendador de Leon, fecha en sa galera al die. signiente de la batalla.

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-142ces hacian de ordinario los capitanes generals de las armadas, encomendando el cuerno derecho a D. Enrique Enriquez y el izquierdo a D. Pedro de la Guerra, caballero de calidad y muy estimado de D. Bernardino, por la pericia y el valor con que en tales ocasiones solia distinguirse. El alborozo de los turcos, fiados en la superioridad de sus buques, trAjolo el viento hacia las galeras espanolas con los sonidos de sus tambores y anafiles; que no de otra manera solia arengarse ent6nces desde la capitana 4 todos los navios de un armamento en las funciones de la guerra. Hicieronse, pues, los zafarranchos en ambas escuadras, y enderezando los rumbos una a otra, poco tardaron en disparar la artilleria que llevaban losbuques en sus castillos de proa. Adelantaronse los turcos en esta operation, como menossegurosde susventajas personales, y asi las galeras espaolas reservaron los tiros de sus lombardas hasta que estuvieron 4 punto de afdrrarse conl las enemigas. Ent6nces una rociada general, que inici6 la capitana y repitieron las demas, cay6 como granizo sobre la armada de los turcoQ y A boca de jarro; de manera que fule de harta consideracion el dano que con ella recibieron, no habiendose .desperdiciado un solo tiro. Toc6se acto continuo al abordaje, siempre seguido instantaneamente a la primera descarga segun la tactica de ent6nces; 6 inmediatamente se aferraron unos a otros los buques de ambos armamentos, para hacer de cada cubierta un campo de batalla donde se luchase cuerpo a cuerpo. A la galera de D. Bernardino abordaron con impetuosa furia las dos principales de la armada contraria; A saber: la capitana donde estaba Ali-Amet, y la mAs temeraria de todas que el famoso Caramani guiaba como caudillo; y pues del exito de este combate parcial estaba pendiente la victoria, ya se debe suponer

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-143el encarnizamiento con quo se pelearia de uma y de otra parte. A los forzados espanoles que andaban al remo por sus culpas, hizolos desherrar D. Bernardino para aumentar el nhmero de sus combatientes, puesto que la multitud de sus enemigos To tenia harto oprimido; con to cual algo se reanimaron los de nuestra capitana, y no poco sinti6 quebrantar su osadia la soldadesca de los turcos. En el primer empuje entrAronse a la vez unos y otros combatientes por la respectiva galera contraria; pero ya restablecida la accion, fueron los enemigos arrojados de la nuestra y entrada la de Caramani por los soldados espanoles. La resistencia quo infundia con su ejemplo aquel valiente capitan, y los certeros disparos de flechas y arcabuces que por estribor hacia sobre la galera de D. Bernardino la fuerza quo AliAmet tenia en la suya, pusieran 4 la nuestra en gran aprieto, si la experiencia del caudillo cristiano no hubiese hecho cargar todo el peso de sus fuerzas a la banda de babor, inclinando hacia este lado la galera, y levantando asi una muralla contra los disparos enemigos con la obra muerta de la opuesta banda. Con esto multiplicronse los esfuerzos quo se hacian para rendir la galera de Caramani, cuando quiso la buena fortuna de D. Bernardino que una saeta, disparadade su mano, fuse 4 herir mortalmente al enemigo. Remataronlo de dos arcabuzazos los soldados espanoles, 6 inmediatamente la bandera cristiana sustituy6 en el alcazar de popa y en los topes do su galera al pendon de la media luna. Era, pues, aquella la ocasion mas oportuna y el momento favorable para lograr, con los sucesos posteriores, la victoria inaugurada ya tras tan dudosa plea; y comprendiendolo asi D. Bernardino, sin dar treguas al furor de los combatientes ni descanso 4 las fatigas de la chusma, revolvi6 prontamento sobre la capitana de los turcos, y la entr6 con tal impetus que en breve la gan6 hasta el arbol.

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-144Hay qwe hacer justicia a Ali-Amet en esta primera parte de la accion, diciendo que supo mandar como experimentado capitan y luchar como soldado valeroso; pero es lastima que las alabanzas no puedan ser mas extensas; pues al sentirse herido y con pocas esperanzas de defender su galera, ya casi rendida al poder de los cristianos, prefiri6 arrojarse al mar, huyendo como el mas miserable de la plebe, antes que mantenerse en el puesto dehonor ylograr gloriosa muerte donde su oficio de capitan general se :o imponia. Es verdad que en esto procedi6 con arreglo a su calidad y circunstancias anteriores; pues como ya se ha dicho, era un renegado de la isla de Cerdeia, de tan bajos principios como el echo mismo que se ha relatado. Tras la fuga de Ali-Amettoda la galera fue senoreada de espaholes y abatidas sus insignias; con lo cual los buques enemigos que aun peleaban, desm-yaron hasta el punto de rendirse, y los que pudieron zafarse de los nuestros encomendaron su salvacion a una huida vergonzosa, para lo cual no les fu6 de poco fruto el barlovento que siempre habian conservado. No se consigui6 este senalado triunfo sin harto duelo de los soldados espanoles; pues ademas de los muchos y muy buenos que murieron en la encarnizada lucha de los dos abordajes sucesivos, sali6 el capitan general de nuestra armada con una herida de arcabuz en la cabeza, que hizo temer por su vida algunos moments, y fu6 cailsa de que no se hiciese con vigor y oportunidad la persecucion de los buques fugitivos (1). (I) En una carts que escribib al Emperador D. Bernardino de Mendoza desde MAlags A 22 do octubre, justificando Ia quieted de sus galeras despues de la victoria, dice asi: "....porque algunas dell's quedaron de manera quo en adelante no podrAn servir, y sera necesario mudallas; y que la mayor part de la gente de todas ellas fu4 herida 6 muerta, especialmento la gente de bien y principal, como V. 1S. verl por un memorial quo envio."... ."Los navies quo huyeon de la batalla fueron de manera quo habran menester muchos dins para adere* zarse del datlo que recibieron; y si mis diez galeras no estuvieran tan embarazadas y asidas unas con otras, y yo no fuera tan mal h&rido, fuera excusado tener cuidado de to quo SstoS navios ban de hacer." Archivo general de aimancas: Estado, legajo 47.

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-145Pero antes de terminar con esta circunstancia los varios caracteres de la batalla, mejor sera completer su relation, toda ella curiosa por el valor de los soldados espanoles y la fortuna de las armas cristianas. El mayor nervio de la fuerza enemiga carg6 sobre el centro de la linea de combate, tanto para resguardar 4 sus principales caudillos, cuanto por que desde luego se conoci6 que era en el propio lugar de nuestras fuerzas donde se alzaba la insignia de D. Bernardino de Mendoza. Tenia este general a su izquierda una galera mandada por D. Pedro de la Guerra, a cuyo cargo, como ya se ha dicho, estaban sometidas todas las que hacia aquella banda peleaban; y asi como vi6 cercana la ocasion de combatir. dispar6 con tal acierto su artilleria contra una galeota enemiga que se le puso enfrente, que acto continno la ech6 a pique, pudiendo revolverse contra otra que alli venia cercana. Gan6la tras esfuerzos poderosos, de manera que fueron dos 4 las que di6 cabo aquel insigne capitan en todo el curso de la pelea; logrando asi estorbar que acudiesen en ayuda de la de Caramani aquellas que mas estaban en sazon de ampararla cuando sucumbia. Con la intention fija en el mismo objeto respecto 4 la de Ali Amet, sobre el ala derecha de nuestra capitana, estuvo 4 punto de sucumbir a los ataques de dos buques enemigos, otro de los espanoles; la galera Santa Bdrbara, mandada por un tal Pedro Benitez, esforzado capitan que no solamente peleaba por la gloria de la cristiandad,sino tambien para vengar las injurias recientes hechas A su patria. Era natural de Gibraltar: y con tanto calor se arroj6 4 lo postrero de la lucha por entre los pelotones de sus contrarios, ya casi rendidos, que su furia fue causa de su propia muerte. Di6sela, de un mosquetazo 4 boca de jarro, cierto moro de calidad, en los momentos de rendirse su galera; por cuya razon muri6 el matador tambien acto continuo, hecho pedazos por los snbditos de nuestro malo19

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-146grado capitan, sirviendo de escarmiento a los otros colgado de una entena. Otras tres galeras espanolas prolongaban el ala izquierda do la linea de combate, y de ellas una paso a retaguardia por no contar mas gentle de plea que diez 6 doce espanoles. Al capitan se le form6 causa cuando llegaron 4 puerto, y to mismo al de otra galera sutil que desde el cuerno izquierdo cay6 tambien Li retaguardia; pero ambos probaron su inculpabilidad, y asi vino 4 ser acto meritorio de prudente cautela, Jo que a los principios se atribuyera a consejos de la cobardia. Las dos restantes pelearon gallardamente, rindiendo 4 una cada cual y poniendo a otras tres fuera de combate, tan desmanteladas por la artilleria, quo no habiendose aferrado con las nuestras, tuvieron por conveniente escapar a toda boga. Esto baste, pues mas no podriamos decir sin ser difusos por to respectivo al cuerno izquierdo de la batalla. En el derecho y rozando con la galera capitana, ya hemos visto como se port6 cl malogrado Benitez, resguardando a Don Bernardino de toda nueva agresion, cuando tan empenado se hallaba con los dos bastimentos mas poderosos de los caudillos musulmanes. Veamos ahora lo quo por la prolongation de aquel costado sucedi6 con las demas galeras. Una de ellas, la mayor llamada Santa Ana, que era de las que corrian a cargo del D. Enrique Enriquez, arremeti6 contra una galeota turca muy gruesa y bien armada; y habi6ndola entrado hasta el arbol y teniendola ya casi rendida, vi6se con otra encima por la popa que la abord6 furiosamente. Este percance hizo revolver 6 la mayor part de los soldados contra sus nuevos enemigos, para rechazar el abordage; y a favor de la novedad logrando zafarse la primera galeota, no sin notable quebranto, marc por el ala derecha de nuestra line de combate, acompanada de un ber-

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-147gantin, la vergonzosa retirada que otras tres por la izquierda estaban al mismo tiempo ejecutando. Con esto la galera Santa Ana qued6 desembarazada para echar toda su fuerza sobre aquella de los turcos que por la popa la habia acometido; dandose tan buena traza en la funcion, que al cabo logr6 rendirla, despues de perder once soldados muertos, y heridos treinta y seis, incluso el capitan de dos flechazos en una pierna. Eran de escaso porte y no bien tripulados los otros dos buques restantes de nuestra linea, en uno de los cuales, el pennltimo, flameaba la insignia del Sr. D. Enrique Enriquez; obedeciendo el otro tambien a tan ilustre capitan, por ser de los que corrian a su cargo. El primero parece que se aferr6 con una galeota de los infieles cuando el combate comenzaba; teniendo la buena fortuna de rendirla sin mucha oposicion, y vi6ndose asi desembarazado para continuar en ayuda de los buques ma's cercanos al extremo de su ala. Sucedi6 entonces el triunfo de la galera Santa Bdrbara, de la cual habia podido zafarse una de las galeotas que la combatian cuando la otra se rindiera; y con esto D. Enrique salid al paso 6 la fugitiva y la tom6, trash cortisima pelea, por mAs que en ella se hubiese refugiado Ali-Amet, quien desde aquel instant se declar6 cautivo. Pero es el caso que habiendo infundido dicha circunstancia excesivos alientos en el animo harto fogoso de D. Enrique Enriquez, avaro de gloria y con menos prudencia que arrojo, eg6se a toda boga a la galera Santa Bdrbara, cuando los soldados se entretenian en desbalijar la infiel que habian rendido. Supuso el alteroso caudillo que aquello era pelear;. y dando oidos a su fantasia antes que la debida atencion A la realidad del caso, mand6 disparar su artilleria con tan siniestra fortuna que sus tiros fueron 6.. herir a los soldados espanoles. Quedaron siete muertos y

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-148diez 6 doce heridos de este percance, del cual se apercibi6 D. Enrique cuando ya el da~no estaba hecho. (1). Con tan lamentable accident di6se por terminada la batalla; pues al rendir D. Enrique aquella galeota en que Ali-Amet trataba de fugarse, ya solo quedaba tremolando el pendon de la media luna en los cinco buques que desde Antes se habian puesto en retirada a vela y remos, aprovechando el viento favorable, y toda la fuerza de su chusma. El triunfo no pudo ser mas completo, puesto que de los diez y seis buques de que constaba la armada enemiga, quedaron diez prisioneros y uno se fu6 A pique; muriendo en la lucha gran cantidad de turcos y moros, los mis practicos en aquella navegacion, asi como todos los arraeces 6 capitanes de alguna nota, incluso (1) Varian mucho en su relation respectiva cada uno de los generales espaioles; y esta diferencia, producto del desacuerdo que reinabaentre log dos, introduce alguna confusion en nuestro Animo parajuzgar con imparcialidad aquel hecho y calificarlo con justicita. El Sr. D. Enrique Enriq-ez, por ejemplo, en no memorial quo envi& al Emperador sobre aquella victoria dice: "Quo ya V. M. sabe como en esra batalla que con los turcos hobieron 61 rindi6 (habla de si mismo) con su galera capitana una galeota, la primer que en dicha batalla se tom6; y luego quo la hubo pacificado, socorrib a la galera Santa Bdrbara, ques del cargo do D. Bernardino; la cual habia ya rendido y muerto al capitan della y Ala mfs gento de plea que traia, de manera que los turcos Ia tomaron sin ninguna resistencia; mas como la victoria parecia ya por nosotros, ]a galeota quo con ella estaba embestida Ia dejb y so huia con ol capilan Daliamat (All-Amet quiso decir), que habia pasado do Ia galera bastarda A esta dicha galeota por ser tan buena para huir: eutbnces allege el dicha D. Enrique y embisti6 la dicha galeota, y pele con ella y la riudib y en ella tomb al dicho capitan Daliamat, al cual trujo A su galera......" D. Bernar ino, a quien sin duda el Emperador consult las quejas del otro capitan, no esquivb la respuesta con Ia franqueza natural de su carfcter, en los t6rminos siguientes: "En lo quo D. Enrique dice quo lo he hecho agravio, no me maravillo que se queje de los cristianos, pues tan poco so pueden quejar de 61 los turcos; y es cosa de maravillar y de agradecelle que con tan poca genre como traia haya hecho tanto como dice y quedado todos sanos. Doy gracias i Dios quo conmigo ni con mis galeras no quiso hacer este milagro: y si todos nos diuramos tan buena maBa como 61 dice quo so dib, mis navios tomfiramos de los quo traian los turcos en su armada; mas como le ha ido bien de quejarse otras veces, no puede dejar do hacello agora. Lo quo on es o pasa es que 61 tom6 una fusta de diez y siete bancos, quo fu6 Ia menor de las quo se tomaron; y algunos dicen que cuando la embistib so habian echado los i urcos 6 la mar 6 la mayor par o do ellos: come eso es coas que no vi, no lo afirmo. Lo quo vi es, que habiendo rendido A los enemigoo, lleg6 con s galra cerca de la galera Santa Bdrbara quo estaba A mi banda derecha; y porque le parecib que los soldados que andaban saqueando una galeota quo tenta tomada peleaban, di6 un caftonazo a la dicha galera que matb site cristianos y hirib diez 6 doce. Fuera bien cuando escribib esotras coas que no se le olvidara esto, pues era mas notable hazafta." Como so echa do ver, nofalta pasion ni encarnizamiento en la carta de D.. Bernardino, siquiera est6 escrita con sol ura literarla y notable gallardia; mas come quiera que todos los datos relatives A aquella batalla jus ifican la verdad de su informe, no nos ex enderemos en otros comeutarios sobre este pasaje de Ia hist oria. Las carts cuyos pirrafos hemos trascrito hflanse en el Archivo general de &mancas, legajo 47 de los negocios de Estado.

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-149Caramani, el mas afamado y temido entre todos ellos. Tambien entre los cautivos,cuyo nnmeroascendi66cuatrocientos veinte y site, y cuya importancia levant6 la de su capitan general Ali-A met, quedaron muchas personas de cuenta: de manera que como decia muy bien el D. Bernardino de Mendoza a S. M. el Emperador, dificilmente podria bajar nueva armada de turcos por aquellos mares hasta mucho tiempo despues, por la falta de capitanes que necesariamente habria de notarse. De los cristianos que andaban al remo en los buques enemigos rescataronse ochocientos treinta y siete, sin mis estipendio que el de nuestra buena fortuna: de manera que, aparte el natural sentimiento que caus6 a los espanoles la p6rdida de ciento y treinta que murieron en el combat, muchos de ellos personas de calidad y casi todos los mejores, el de Alboran, tan glorioso en los fastos de la Marina espanola, y tan important A la fama imperecedera del seor D. Bernardino, fu6 celebrado entree toda la cristiandad como uno de los triunfos mis completes que, durante todo el siglo XVI, lograron nuestras armas en los mares de Levante.

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$ -156la duda, 6 es forzoso relevarles A todo trance del bochorno de desvanecerla por si mismos, y esto con tes. timonios irrecusables. Cuanto lo sea el entendido Sr. D. Manuel Garcia Gonzalez, actual archivero de Simancas, no hay para qu4 demostrarlo ahora; el cual en el parrafo de la carta i que aludo, dice asi: "Cuando se di6 la noticia de que Garay habia aplicado el primero la fuerza del vapor para dar moviiniento a las galeras, hice observar al que la daba que no era cierta, pero no hizo case de mi advertencia; y como tenia relaciones extensas dentro y fuera de Espana, fu6 su indicacion bien acogida, etc." La carta de Garay que sirve como de complement a cuanto va dicho hasta aqui, para demostrar quo en todo habia pensado aquel famoso ingeniero menos en .descubrir la fuerza motora del vapor que el can6nigo se permiti6 atribuirle, no necesita mss apoyo que el de su previo registro para confirmarse como buena. Sustancialmente hAllase ya publicada esta pieza, como todas las demas que forman el expediente de Blasco de Garay, en los articulos ya citados; de manera que poco nuevo ensenara a los que los hayan leido con algun detenimiento. MAs como quiera que la duda esta sembrada en la impugnacion que se ha escrito despues en otro peri6dico de mucho credito 6 importancia, y que por negativas se han tenido las probanzas de que abundan en sus relaciones los reputados literatos que han revjndicado nuestra honra de una imposture inconveniente, todavia sera bien dar 4 luz el documento integro, para que en adelante no se vuelvan a crear obstaculos a la verdad, por el prurito de mantener una gloria que no nos pertenece. H aqui, pues, la carta de Blasco de Garay al Emperador, tal y como existe en mis colecciones diplom6ticas, la cual se halla original en el archivo de Simancas, legajo 47 de los papeles de Estado.

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BLASCO DE GARAY. OBSERVACIONE* IMPORTANTES SORE SU INGENIO, FUNDADAS EN LA MAS NOTABLE DE SUS CARTAS AL SENOR REY Y EMPERADOR CARLOS V. Mejor es, y mas valiente el quo conflega 8uR faltas por conyencimientd, quo el quo par vanidad persevera en eus errores. Con el permiso competente registraba yo el famoso archivo de Simancas, satisfaciendo los deberes de una vasta comision literaria, el ano de 1848; y queriendo aprovechar las diversas curiosidades histdricas que por ventura se me viniesen A las manos, hube de tropezar con aquellos, sobre el ingenio de Blasco de Garay, documentos curiosos, que el erudito Sr. D. Tomas Gonzalez habia denunciado, adulterando su espiritu, y de los cuales el sabio Navarrete di6 cuenta en su famosa Coleccion de viajes y descubrimientos que hicieronpor mar los espanoles, etc., para reclamar en favor de Espana las primicias del mas famoso invento que en los tiempos que corren se ha logrado. La diferencia que desde luego adverti entre Jo quo

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-152se atribuia a Blasco de Garay y la realidad de los hechos, me estimul6 a recojer sobre el asunto cuantos datos existiesen; con cuyo motivo no solamente he copiado para mis colecciones diplomaticas hasta cuarenta y tres documents relativos a dicha novedad, sino que anhelando restablecer la verdad en una cuestion hist6rica de tanto bulto, me dispuse A publicarlos sin p6rdida de tiempo. Hubi6ralo hecho en efecto, por amor a la justicia, si el encargo que inmediatamente recibi de escribir la Historia de la Marina espanola no me aconsejara reservar aquellos diplomas, para acomodarlos en dicha obra como en lugar mAs competent; pero abrumado con la responsabilidad que esta echaba sobre mi, y obligado por otros compromises que me hicieron viajar al Nuevo Mundo, abandon a mas peritas manos el tomo segundo de la referida Historia de la Marina, Antes do que el 6rden de los sucesos y las reglas de la cronologia me hubiesen permitido satisfacer la verdad y arrojar de nuestra conciencia el baldon de la impostura. No entr6 en mi prop6sito el de renunciar para siempre al que de antemano habia acariciado; porque celoso de nuestra honra, y comprendiendo la facilidad con que podria ser lastimada por cualquier extranjero curioso de los que estAn autorizados para registrar nuestros archivos, si por acaso daba en el de Simancas con los citados documents, siempre tuve por mAs noble el que nosotros mismos deshici6ramos nuestros propios errors, que el que la gente de fuera nos los echase en cara un dia, apostrofAndonos a la vez de presuntuosos y falsarios. En este concepto, y aprovechando la primera ocasion que a la mano se me vino, hace ya algunos ano8 que publiqu6 en Lisboacierto opfisculo, donde al hablar de los trAmites que habia seguido el descubrimiento del vapor aplicado A la mecAnica, y mAs especialmen-

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-153to 4 la navegacion, me explicaba en los t6rminos siguientes: "Hlabrase echado de m6nos el nombre de Blasco de Garay entree los mas famosos que han adelantado las experiencias der vapor, hasta la perfecta aplicacion que de Este se hace en nuestros dias; y la omision parecer4 tanto ms notable, cuanto que siendo espanol nuestro escrito, deberia ser mayor el cuidado de mencionar al ilustre ingeniero, colocandolo al frente de todos los modernos descubridores. "De, autorizada pluma parti6 el er'dito de Blasco de Garay hasta el mundo de los sabios; como quo pregon6 su peregrino invento el Excmo. Sr. Navarrete en el tomo primero de la Coleccion de viajes y descubrimientos, etc., nada menos que apoyado en una carta del Ilmo. Sr. D. Tomas Gonzalez, tan docto en las preciosidades hist6ricas del archivo de Simancas; como que fu6 el encargado de su arreglo por el Sr. D. Fernando VII, despues del escandaloso traslado quo de 61 hicieron los franceses cuando la guerra de la independencia. "Pero aun asi mi conciencia de historiador, y la veneracion que tengo a la fama universal del Sr. Navarrete, no me permiten disimular la impostura que sorprendi6 su buena f6, siquiera deje mal parada la veracidad del can6nigo. La carta de Este en que se apoy6 aquel ilustre escritor, para reclamar 4 favor de Espana las primicias del descubrimiento del vapor, es absolutamente positita; pero su contenido se debe declarar 4 todas luces inexacto. "No un experiment en Barcelona, sino hasta cuatro se hicieron sobre naves de distinta magnitud en dicha ciudad y en la de MAlaga Antes; resultando de todos que el ingenio de B asco de Garay se reducia 4 un aparato de ruedas semejantes a las quo hoy usan los barcos de vapor, el cual se movia 4 fuerza de brazos, bien que economizandose muchos de los 20

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-154quo ordinariamente necesitarian para andar a remo unos buques de tanto porte. "Recuerdo bien que en una de sus cartas dice Blasco de Garay al Emperador Carlos V. que le remite adjunto el plano de su ingenio; y es lastima por cierto que en el trasiego que hicieron los franceses de nuestro archivo general, 6 tal vez antes, se haya extraviado aquella traza. Posible es que sobre ella se hayan perfeccionado las aplicaciones del vapor a la navegacion, si como dice mi ilustrado amigo el Sr. D. Jerdnimo Lob6, consul general de los Paises-Bajos en la Habana, algunos documentos relativos al invento de Blasco de Garay anduvieron en manos extranjeras (1).; pero siempre conviene asegurar que al buen ingeniero espanol se le ha atribuido una gloria superior a sus conociinientos fisicos, la cual rebaja en gran manera cuanta le corresponde por el extraordinario impulso que di6 4 la mecAnica "Yo siento no tender a la mano mis colecciones diplomaticas ni mis libros, de suerte que estoy haciendo de memoria este insignificant trabajo; mas no renuncio a la idea de publicar en la primera oportunidad algunos de aquellos documentos, para que sobre datos mas ciertos se conjure toda adulteration, y sea equitativo el repartimiento de la gloria." Es muy posible que la intention manifestada en el nltimo parrafo del escrito anterior no hubiese dejado de serlo hasta que el tiempo y la fortuna me permitiesen dar 4 luz, ordenadas por material, mis ya erecidas colecciones de documentos ineditos: salvo si algun arranque de exagerada nacionalidad no me provocaba 4 la polemica antes de sazon, 6 si tareas impre(1) Mi segundo viaje d Europa, pAgina 74, donde dice de este modo: "Si es cierto quo Fulton fu6 el primero quo on 1807 aplfc eli vapor 6 la navegacion fluvial, abriendo Ia comunicacion eutro Albany y New-York en el rio Hudson, no tiobo duda tampoco -quo ci c6lebre ingeniero espallol Betancourt, quo servia en Francia Antes de aquel afio, comunic6 en Paris el ppnsamiento de Garay y los pianos perfeccionados 6 unos norte-americanos, quo muy probabtemonto fueron do quienes Fulton los obtuvo."

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-155vistas no me obligaban a ampliar aquellas indicaciones. Pero es el caso que habiendo caido el restablecimiento de la verdad en las habiles manos de mis amigos los distinguidos literatos Ferrer del Rio y Ribot y Fontser6, hicieronlo con tanto primor que toda anadidura parece excusada; y bastaria leer una sola vez, 6 trasladar como autorizados comprobantes sus excelentes escritos sobre Blasco de Garay, publicados en el ntmero 4 de La America el primero, y en los 19, 20, 22 y 23 del Museo Universal el Segundo, para creer cuanto dicen como articulo de fP, si por desgracia, un espiritu harto apasionado y entusiasta, no se opusiera a la marcha natural de la justicia, con argumentos improcedentes. A juzgar por la replica que da a 6ste el celoso historiador de Carlos III y de las Comunidades, y del silencio en que el segundo se qued6, parece como que no tienen 4 la mano de los documents relativos a Garay, puesto que no creyeron necesitar otra cosa, mas que algunos apuntes. Por esta razon, y porque los que rendimos culto a las letras, descartando los hechos positivos de los que no lo son ni siquiera lo parecen, tenemos en mucho la verdad y no pecamos de vanidosos, hme parecido conveniente terciar en este litigio con las mejores probanzas que pueden ofrecerse; las cuales consisten en la copia aut6ntica de una de las cartas que Blasco de Garay dirigi6 al emperador Carlos V desde Malaga en 1540, y en un parrafo de otra que, sobre el propio asunto, me escribi6 el actual archivero de Simancas el 24 de agosto de 1849. Este voy a anticipar, para que se vea hasta qu6 punto andan errados los que aceptan como buena la inventive del can6nigo Gonzalez, para poner en tela de juicio las intachables relaciones de 'Ribot y Ferrer del Rio; los cuales tan esclavos de la verdad procedieron en ellas y tan reputados estan como escritores de conciencia, que 6 no merecian las ofensas de

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-156-la duda, 6 es forzoso relevarles A todo trance del bochorno de desvanecerla por si mismos, y esto con testimonios irrecusables. Cuanto Jo sea el entendido Sr. D. Manuel Garcia Gonzalez, actual archivero de Simancas, no hay para que demostrarlo ahora; el cual en el parrafo de la carta a que aludo, dice asi: "Cuando se di6 la noticia de que Garay habia aplicado el primero la fuerza del vapor para dar movimiento 4 las galeras, hice observar al que [a daba que no era cierta, pero no hizo caso de mi advertencia; y como tenia relaciones extensas dentro y fuera de Espana, fu6 su indicacion bien acogida, etc." La carta de Garay que sirve como de complemento a cuanto va dicho hasta aqui, para demostrar que en todo habia pensado aquel famoso ingeniero m6nos en descubrir la fuerza motora del vapor que el candnigo se permiti6 atribuirle, no necesita mAs apoyo que el de su pr6vio registro para confirmarse como buena. Sustancialmente hallase ya publicada esta pieza, como todas las demas que forman el expediente de Blasco de Garay, en los articulos ya citados; de maner que poco nuevo enseiara a los que los hayan leido con algun detenimiento. Mas como quiera que la duda estA sembrada en la impugnacion que se ha escrito despues en otro periddico de mucho credito 6 importancia, y que por negativas se han tenido las probanzas de que abundan en sus relaciones los reputados literatos que han revindicado nuestra honra de una imposture inconveniente, todavia ser bien dar a luz el documento integro, para quo en adelante no se vuelvan a crear obstculos a la verdad, por el prurito de mantener una gloria que no nos pertenece. H6 aqui, pues, la carta de Blasco de Garay al Emperador, tal y como existe en mis colecciones diplomsticas, la cual se halla original en el archivo de Simancas, legajo 47 de los papeles de Estado.

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-157'S. 0. C. M.-Yo, Blasco de Garay, fui por mandado de V. M. A Malaga a entender en cierto ingenio de hacer andar los navios en tiempo de calma; y a cuatro de octubre de 1539 anios, hice la primer experiencia en una nao de doscientos y cincuenta toneles, vieja y muy pesada, y anduvo la dicha nao con diez y ocho hombres que traian el ingenio, casi una legua.por hora; y porque en esta experiencia se quebraron algunas cosas, y otras parecia que embarazaban mucho el navio por de dentro, yo dije que las enmendaria todas, y asi acordaron los proveedores de S. M. que yo enmendase solas dos ruedas, una para cadi banda del navio, y quo en estas se veria lo que podia ser; porque por dos juzgarian lo que se andaria llevando seis, como en la primer experiencia, que llevaba el navio tres ruedas por banda, que eran seis. Yo aparej6 las dichas dos ruedas y lo de dentro que embarazaba mucho, por razon de unas vigas largas con que se movia, recojido en tan poco espacio que casi es nada el lugar que ocupa; porque quit las vigas y segui otra mantra de. movimiento, y pnselo en una nao de cien toneles cargada de trigo, y a eada rueda puse tres hombres que la moviesen, que por todos eran seis; y con esto anduvo media legua por hora, medida por sus ampolletas que llevaron los proveedores de V. M.; y la misma media legua que habia andado quisieron que la tornase luego a volver 4 andar, para ver si en la mar habia habido corriente quo la ayudase, y volvi6 la misma media legua puntualmente en otra hora. Despues truj4ronla por la marina de una part a otra, y trujeronla hasta la puerta de las A tarazanas, casi tan cerca de tierra como Regan las galeras; y hizo muchas veces ciaboga mas presto que una galera. Esta experiencia se hizo 4 2 de julio de 1540: iban dentro los proveedores de V. M. como ellos escriben, y metieron consigo mas de cien hombres, capitaues de naos, pilotos, marineros y otras personas

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--158hfbiles para que diesen su voto, centre los cuales iban especialmente Gracian de Aguirre y Noblezia, hombres experimentados en las cosas de la mar, sin otros muchos bateles de gente que iban Ala redonda de lanao para ver, y en concordia de todos se di6 por la ma's ftil cosa del mundo y sin inconveniente alguno, tanto quo con ser la primera experiencia harto ingeniosa, esta postrera la hizo parecer mala, por ser mas fAcil y ocu par tan poco lugar, quo con muy poquitas tablas se podria encubrir el arte de dentro que nadie la viese; demaide otras muchas ventajas que hizo A la primera en ser de menos costo y menos violent, y que durara mas que el navio donde fuere; porque este inge-, nio se podrA quitar y poner ligeramente cuando fuse menester, 6 para ir A la bolina, 6 por algun tiempo fuerte que entrase. Los proveedores de V. M. pienso que embian la information de todo esto: Yo embio d V. M. una traza de esta tltima experiencia, que es una media nao con solas dos ruedas a la proa; no s6 si por ella se entendera algo; y porque los dichos proveedores no quieren testificar de mAs de To que vieron, dejan a mi cargo lo demAs, asi de lo que pienso hacer en el mismo ingenio, acrecentandole algunas cosas que le pueden ayudar, como la cuenta y razon de lo que pienso que andaran los navios que fueren mas gruesos que 6ste en que vieron la experiencia; y para dar esta cuenta ha de presuponer V. M. que para solo este efecto de andar los navios podrian bastar seis hombres, como se vido en 6sta 6ltima experiencia, y cuatro como yo ofreci en la petition que a V. M. dien Toledo; y sino hubiese mas de dos hombres, 6stos creo que la menearian en una calma; mas para andar cosa de cuantidad quo pudiese servir en una navegacion, ha menester mas gente, y tanta mrds, cuanto hubiere de andar mds. Por eso dar6 aqui a V. M. dos suertes de navios, que cualquiera de ellas es de harto provecho, y se puede con ellos navegar una larga navegacion en

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-159tiempo de calma: y puesto quo anadiendo la gente y las ruedas se podria anadir en el andar, par6ceme que por el embarazo de los navies no es menester anadir en los ingenios ni en la gente, sino fuese sobrada; porque a no mirar este miedo, se podria anadir; pues tomando lo razonable habiendo respecto a todo, me parece quo se podrs hacer lo siguiente: Primeramente, para que un navio ande mas de legua por hora y quo este mas sea una conocida ventaja, ha menester la gente siguiente: Para una nao de cien toneles, doce hombres. Para una nao de ciento y cincuenta toneles, diez y seis hombres. Para una nao de doscientos toneles, veinte hombres. Para una nao de doscientos y cincuenta toneles, veinte y cuatro hombres. Para una nao de trescientos toneles, veinte y ocho hombres. Para una nao de trescientos y cincuenta toneles, treinta y dos hombres. Para una nao de cuatrocientos toneles, treinta y seis hombres. Aqui hade notar V. M. que no doy mas gente para mover estos navios de la que suele ser menester para los battles de los mismos navios. Pues para que estos navios anden mas de legua y media por hora y quo este mas sea una conocida ventaja, han menester la gente siguiente: Para una nao de cien toneles, diez y ocho hombres. Para una nao de ciento y cincuenta toneles, veinte y cuatro hombres. Para una nao de doscientostoneles,treintahombres. Para una nao de doscientos cincuenta toneles, treinta y seis hombres. Para una nao de trescientos toneles, cuarenta y dos hombres.

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-160Para una de trescientos y cincuenta toneles, cuarenta y ocho hombres. Para una de cuatrocientos toneles, cincuenta y cuatro hombres. Aqui ha de considerar V. M. que aunque va crecido el numero de los hombres mis que en los navios de mas de legua, no es tanto el crecimiento que en cualquiera navio no haya gente para ello de solos marineros y grumetes que los dichos navios han menester para solo navegar; cuanto mas que siempre van otras gentes en los navios, que holgaran de ayudar en tiempo de necesidad, como ayudan a la bomba y al cabestrante, porque para este ingenio no son menester hombres diestros como para el remd; y habiendo abundancia de hombres podran andar 4stos navios mucho mas que aqui he puesto. Y asi mesmo si faltasen hombres de los necesarios, con pocos 6 muchos, los que hubiese, navegaria mals 6 menos, segun el nnmero de los hombres; que no es pequena comodidad que habiendo muchos hombres todos puedan servir en una necesidad, Jo cual en los navios de remo no se puede hacer, en especial en la galera, que no caben mis remeros de los que van, y esos han de ser muy diestros como dicho tengo. Asi mesmo ha de entender V. M. que esto que he dicho que andardn estos navios con los hombres que d cada uno he puesto, ser yendo ea gene trabajando i loda furia, como cuando la gentle de una galera va dando caza 4 una fusta; .y porque este trabajo no le podrdnsufrir sino en un apreton de dos a tres horas para caminar de esta manera, 6 serd menester gene de remuda, 6 que descansen como hacen las galeras; mas queriendo trabajar lo razonable, y aquello que podran sufrir todo el dia, no andarin tanto como arriba he puesto, aunque creo que caminarAn bien; y esto ser4 segun quisieren trabajar poco 6 mucho, como en todos los otros trabajos, porque en este ingenio pueden trabajar mucho 6

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-161poco como quisieren, porque no obliga a poner siempre macha fuerza como los que suben peso; en fin, en edt? caso es como el remo. Asi mesmo esto que he dicho que andaran estos navios, se ha de entender en cahna y sin corriente de mar; porque puesto quo contra la corriente pueden navegar-como ya se ha experimentado, todavia pierden de su navegacion, por causa de la corriente, mas 6 menos segun la corriente fuere; aunque ha de saber V. M. quo estos navios resisten mejor a la corriente que al viento contrario; al reves de la galera que resiste mejor al viento contrario, sino es mucho, que a la corriente: porque la galera tiene mas debajo del agua que encima, y la nao tiene mas volhmen encima del agua que debajo, por ser alta de borde, y de popa y proa, donde hace mucha fuerza el viento; aunque si el viento no es mucho todavia proejan contra 61; y mas proejaran las que anduvieren 4 mAs de legua y media, que las que anduvieren 4 ms de una. Dejado, pues, ya aparte esto de los navios de alto bordo y viniendo A las galeras, que son navios largos y mas dispuestos 4 hinder el agua que las naos, A lo que yo alcanzo, por las experiencias hechas asi p6blicas, como otras que yo he hecho particulars que de buena razon no me pueden faltar, se podra hacer en ellas lo siguiente. Una galera de las que al presente reman veinto y cuatro bancos por banda, que ha menester ciento y cuarenta y cuatro hombres de remo, ha menester de estotra manera solamente la cuarta parte, que es treinta y seis hombres, y ganarse ha todo esto; lo primero quo de una galera se hacen cuatro; 1o segundo que la galera que llevare este ingenio andarA mas'que ninguna otra al remo, que es cosa de grande importancia, porque ella alcanzara a otras, y las otras no a ella; lo tercero esta galera podrA llevar medios caliones por las bandas, y muchos mas soldados que lleva y mas libres para pelear, porque no 21

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-162llevara bancos ni cursia, que es grandisimo embarazo, sino una hermosa plaza descubierta, desembarazada de popa a proa mucho mas que al presente esta, lo cual no creo que sera poco alivio para una necesidad; lo cuarto la chusma de esta galera se podra despedir hecho el viaje, y no sera menester invernar con ella, porque el mas grosero hombre que tornaren 4 tomar, sabra traer este ingenio tan bien como el mas diestro, porque no es mds de traer una cigonuela d la redonda, y ahorrarse ha V. M. de los gastos del invierno de las galeras y de Animas que estan alli contra justicia penando, que V. M. no lo puede saber; las cuales claman siempre justicia contra los que alli las detienen malamente; lo quinto es lo que arriba dijimos en las naos, que los soldados que alli hubiere podran ayudar a traer el dicho ingenio para que ande mucho mas, lo cual puede aprovechar mucho en una necesidad contra un viento recio y contra una recia corriente, y contra otros muchos desastres de mar, y para alcanzar otros navios; y esto no es de tener en poco cuando el tal caso se ofreciese, lo cual no puede hacer yendo al remo.-Y porque aqui podran algunos decir que estos treinta y seis hombres no bastaran a subir el entena. yo dar6 ingenio conque la suban aunque fuesen menos; cuanto mas que mucha otra gente hay en la galera que podria ayudar cuando la quisiesen subir a manos, como agora la suben. Y porque todo esto es tan gran cosa como ya V. M. puede ver, porque tiniendo V. M. ingenios aparejados para trees 6 cuatro suertes de navios, podra cuando fuere servido tomar los navios que hubiere menester y mandarles poner los ingenios, que se ponen ligeramente, y puesto todo a panto y hecha la gente de guerra que ha de ir en ellos, puede V. M. mandar a la postre de todo, tomar la gente que ha de mover el ingenio, y pagandoles por el tiempo que fuere atenester, llevara V. M. una armada de navios de alto bor-

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-163do artillados que hasten 6 hundir el mundo, sin las galeras que podrs llevar como corredores del campo, que no se les escape cosa que por la mar saliere; y hecha la jornada cuando se despidan los soldados, despedir los movedores del ingenio, para que otra vuelta vengan alegremente al mandado de V. M.; y de esta manera excusarse han muchos gastos, y V. M. sera Senor absoluto de mar y tierra, y servido prestamente; y no como agora, que para meter un hombre que reme en galera se escandaliza el mundo, porque entra para nunca salir sino es por ventura; y porque en esto se le apareja 6 V. M. un gran servicio, y 4 mi un trabajo incomportable, como de lo experimentado se me figura, porque la2 cosas nuevas se hacon con gran dificultad y cuidado, asi como con admiracion y casi incredulidad, suplico 4 V. M. que para que con mas ainmo yo vaya por fatiga tan intolerable, y tema m4utos los golpes de los envidiosos, y de aquellos que contraminan la ventura de los quo Dios favorece, que V. M. sea servido de senalarme las mercedes que me ha de hacer cuando yo haya cumplido lo sobredicho, y sean de esta manera: que V. M. tome un navio de los que arriba van puestos, cual 4 V. M. mas agradare, 6 de los de 4 mas de legua, 6 de los de 4 mas de legua y media; y yo me profiero con la gente que a cada uno arriba puse, de hacer que ande lo que tengo dicho, y asi mesmo de hacer en una galera lo que tengo dicho; y que no cumpliendo yo lo dicho, V. M. no sea obligado de hacerme mercedes ningunas por ello; pero que cumpliendo yo en la dicha nao que V. M. tomare, y en una galera todo' lo que dicho tengo, y de tal arte que no tenga falta por donde se deba dejar de usar de ello, V. M. sea obligado ha hacerme luego las mercedes que me prometiere por ello; y no pido esto por dejar de entender despues en los ingenios de otros navios que arriba he puesto, sino porque en estos dos primeros, asi en la nao como en la galera, entiendo

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-164descubrir muchos mas primores, que de miedo de hombres que andan a hurtar agenas invenciones para disfrazallas y llamallas suyas, he callado hasta aqui; y as! mesmo de miedo de envidiosos, que de que ven que lo tienen todo en poder, no consienten que nadie medre por ellos; y de estos, asl los unos como los otros, he hallado gran copia todas las veCes que he deseubierto algo de mi pobre ingenio (1); por eso suplico a V. M. sea servido que yo conozca mi galardon, y aquello en que tengo de servir, porque de esta manera sera mucho mas servido V. M. y mejor. Y entender6 en todos esotros g6neros de navios, y en cuanto mars V. M. mandare, despues de hecho esto, como hombre que ya no temerA 1o que podran hacer envidiosos y ruines, porque no tern mas de un cuidado, de servir A V. M. no solamente con esto, mas con otras muchas cosas que Nuestro Senor me ha dado a entender en ventura de V. M., que todo 1o quiero para su servicio; y suplico a V. M. que en las mercedes que me senalare haga el mismo respecto A mis hijos y descendientes que a mi, y que sea cosa honrosa; que pues el hecho ha de ser nombrado por todo el mundo, de quien espero en Dios que V. M. sera presto Senor, se sepa el favor y honra que V. M. di6 al que en su servicio 1o invent6, quo no sera pequena gloria 4 V. M.; y si suplico esto, es porque ya esta cosa va fuera de dudas; y cuando no saliere Jo que prometo, sera may poco menos lo que saliere, aunque en verdad yo pienso que saldra antes mas que m6nos, segun las experiencias hechas me prometen; y sino, saliere tanto, V. M. quedart sin obligacion, y si algunas mercedes me hiciere llamarse (1) En verdad que si el excelente mecinico Blasco de Garay no revela en esta Carta los conocimientos fisicos que ban querido atribuirle, no so le podr& negar de propia lamentable experiencia, un grand conocimiento del corazon humano. Las frases sub-rayadas y el mayor nfimero de los parrafos que siguen hasta el fin do la carta de Blasco de Garay, bien pueden escribirlos y hacerlos suyos, como de propia cosecha, todos los grande pensadores que, por cualquiera via de las del entendimiento, so han distinguido ontro los bomb rem de an 6poca.

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-165han de pura gracia. Dajado, pues, esto aparte, es menester que V. M. se sirva de este ingenio con brevedad, Antes que la invencion pueda extenderse por los enemigos; aunque pienso quo ella es de cualidad que no tan fAcilmente se podrA entender, porque lleva mucha razon y cuenta; mas por si 6 por n6, no puede dainar la brevedad, y si esta quiere V. M., es menester que yo sea proveido en Malaga de la misma manera que yo dare por un memorial, cuando se hubiere de entender en ello; porque de otra mantra ir4 la cosa tan 4 la larga, que V. M. no pueda ser bien servido; y por aventura mi vida puede faltar, que soy hombre delicado y algo enfermo, y quedarse y ha tan gran secreto por efectuar; puesto que con solo lo efectuado habria oficiales que en alguna manera sirviesen a V. '., aunque en comparacion de lo que queda todo 1o echo es poco, y menos lo quo sin mi sabrian hacker. "No quiero cansar a V. M. con mas razones, sino que de todo esto espero el mandamiento de V. M., cuya Imperial Persona y Seioria Nuestro Senor guarded y acreciente en su santo servicio; de Madrid a 10 de Setiembre de 1540.-Humilde vasallo, que los Reales pies de V. M. besa.-Blasco de Garay." Si despues de Lo dicho todavia alguna inteligencia metafisica se entretuviese en argiiir contra la verdad de las cosas, empenindose en sostener lo que el buen criterio rechaza, y la buena f6 de la historia condena, no sere yo quien vuelva otra vez por los fueros de la justicia, ya invulnerables en la present cuestion; Antes, dejando a cada cual con sus creencias, si por ventura puede haberlas contraries a tan autenticos datos, me concretare a lamentar en silencio los extravios que causa la pasion, alli donde la critica se subordina a la propia voluntad, y la historic se ajusta A los preceptos de la fantasia.

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-173para Jo que se expidi6 la real carta de nobleza que ya dejamos transcrita. Mas aparte de aquella, hay otros pormenores de percances tan curiosos, que bien merecia la pena dicho documento de haberse considerado y analizado Antes de ahora por la buena critical. Hasta aqui, que nosotros recordemos, ningun historiador ha dicho que en los trances de aquella bataHa se hubiese perdido, momentaneamente y por muerte del Alf6rez Real que l conducia, el estandarte del Serenisimo Infante D. Fernando, hermano del Emperador y su heredero con el tiempo en la corona de los Cesares. Semejante caso, por la elevation del personaje representado en 61, inicamente podia quedar oculto por la fama del gran suceso que descoll6 sobre todos en aquella batalla, esto es, por la prision del Rey Francisco. Mas aun asi, siemprE habria convenido consignarlo en la historia, aun cuando no fuera con mAs objeto que para manifestar hasta que extremo se habia encarnizado la lucha, cuando asi andaban igualmente comprometidos los guiones de los Principes y las personas de los Reyes. Tambien por el documento susodicho hemos averiguado que el monarca francs expuso alli con su persona una santisima reliquia del madero de nuestra redencion donde Jesucristo Senor nuestro fue enclavado: que no otra cosa pueden significar aquellas palabras con que se refiere el Emperador en su cedula al Cruczfjo de la Vera-Cruz que tom6 a S. M. Cristianisima el soldado Pita da Veiga. Lo que haya sido de aquella gloriosa reliquia no es ficil averiguarlo, aunque bien nos consta que no Jo conserv6 el afortunado guerrero que se la tom6 al Rey, puesto que sus descendientes no la poseen, ni de ella dan noticia alguna los papeles de su casa. Tampoco est6 averiguado que se halle vinculado en la corona real de Espaia; y no siendo licito presumir que

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ALONSO PITA DA VEIGA EN LA BATALLA DE PAVIA. Desde el an< de 1525 en que se did la famosa batalla de Pavia, hasta la fecha de hoy, son muchas las historias que se han escrito, las relaciones que se han ordenado, y las referencias que se han hecho de aquella gloriosa jornada. Pero introducido el error 6 sostenida la negligencia de los que entrando en pormenores cambiaron algunos nombres y omitieron otros de los soldados espanoles que mas se distinguieron en la accion, todavia hasta nosotros no se habia podido averiguar con certeza a qui6n se deben en realidad las primicias del triunfo, en cuanto a la prison del rey Francisco I de Francia, alli rendido al esfuerzo de nuestras gentes. Cnpole en suerte 4 nuestro buen amigo y reputado escritor el Sr. D. Manuel Juan Diana, tropezar con el privilegio de nobleza que, poco tieipo despues de la batalla, otorg6 el .emperador Carlos V al hombre de armas Diego DAvila; andaluz de la ciudad de Granada, y el primero que obtuvo prendas del monarca frances en seal de rendimiento.

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-168Es verdad que de este soldado, asi como de algunos otros quo al acto de la prision asistieron, ya varios historiadores 6 coronistas habian dado cuenta por sus nombres: pero tambien lo es que los servicios no quedaron bien definidos por ent6nces; y aun hoy, en la Historia general de Espana que v6 la luz pnblica, tampoco se hace de ellos la distincion que se merecen y podrian obtener; en especial, despues de haberse publicado aquel privilegio de hidalguia por el citado escritor D. Manuel Juan Dana, primero en el Semanario Pintoresco Espanol, y luego en su obra titulada Oapitanes lustres y revista de libros militares. .Resalta y se hace tanto mss notable la omision de esta cita, cuanto que el ilustrado autor de la sobredicha Historia general, se entretuvo algunos meses registrando los papeles del archivo de Simancas, donde el privilegio original se custodia. Es verdad que no meses, sino anos y muchos se necesitan para coleccionar los diplomas indispensables al buen desempeno de semejante obra; y que un historiador, para escribir una historia general, no puede entretenerse en todas las minuciosidades que el examen de los archivos le suministre, aun cuando concurran al fin de aclarar hechos dudosos 6 desvanecer errores manifiestos. Tal vez A esta consideration se subordin6 el distinguido escritor de la Hisloria de Espana; por mis que la especialidad del caso le relevase de estimarla: que no se ganan en cada campana victorias como la de Pavia, ni es frecuente tampoco la rendition de un Soberano. Mas como quiera que sea, y aun A trueque de parecer difusos, A nosotros se nos figura que la historia no perderA nada, y que la gloria local ganarA mucho con que se sepa quienes fueron los primeros soldados del ej6rcito espanol que rindieron al rey de Francia y lo tomaron en calidad de prisionero. Y puesto que ya el Sr. Diana en los lugares cita-

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-169dos ha hecho memorias del hombre de armas andaluz, publicando su carta de hidalguia, cumple hoy A nuestra buena fortuna dar A la estampa la que, por el mismo servicio y en los terminos quo mas adelante se verAn, otorg6 tambien el Emperador a un Alonso Pita da Veiga; gallego de nacion, reputado ya por envidiables hazanas en el ej6rcito de Italia, y ascendiente de una ilustre familia de militares distinguidos, que ha realzado mas de una vez los altos merecimientos del real cuerpo de artilleria de marina. H4 aqui el privilegio, en los t6rminos quo lo otorg6 el Emperador a los cuatro anos despues de la batalla, y el cual se conserva en el Archivo general de Simaneas, legajo 388, rotulado de "Mercedes y Privilegios." "D. Carlos por la divine clemencia Emperadorsiempre augusto, Rey de Alemania; doiia Juana su madre, y el mismo D. CArlos por la gracia de Dios, Reyes de Castilla, etc. Acatando los buenos y leales servicios que vos, Alonso Pita da Veiga, gallego, nuestro vasallo, nos habeis hecho en todas las guerras que se han ofrecido, ansi en Espana como en Italia, done os habeis hallado, especialmente en la batalla de Bicencio, que D. Ramon de Cardona visorey y capitan general que fu6 del Cat6lico Rey nuestro abuelo y Senor, que haya santa gloria, en el Nuestro reino de NApoles di6 contra Bartolo de Albiano, capitan general de venecianos, donde os hallastes y seoalastes muy bien, y to mismo en la. batalla que Pr6spero Colona, que fhA Nuestro capitan general de Italia, hubo en la Vicoca, con Mr. de Escur, capitan general del Rey de Francia y de su ej6rcito; y ansi mismo en la que D. CArlos, duque de Borbon, Nuestro capitan general que fue de Italia, y D. CArlos de Lanoy, Nuestro visorey de Napoles y D. Francisco Hernando DAvalos de A quicio, marquis de Pescara, Nuestro capitan general de infanteria, dieron en Gatinara al ej6rcito de franceses, de que era capitan general el Almi22

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-170rante de Francia, donde os hallastes y senalastes, como hombre de buen Animo y esfuerzo, de todo lo cual soy informado y certificado por cartas de los dichos Nuestros capitanes generales de Italia, y de otras personas que de all han venido: y dems dello nos consta y es claro y notorio quo en la batalla sobre Pavia, que los dichos duque de Borbon y D. Carlos de Lanoy y marques de Pescara, hubieron con el Rey de Francia, donde le desbarataron y prendieron, vos, continuando vuestra lealtad y esfuerzo, y el deseo que tennis de nos servir, peleastes como valiente hombre, y cobrastes de poder de franceses el estandarte del Serenisimo Infante D. Fernando, que agora es Rey de Ungria, Nuestro muy caro y muy amado hijo y hermano, en el cual iba la insignia del Nuestro ducado de Borgona, y 1o tomaron los dichos franceses, habiendo muerto al alferez que Jo traia, en prueba de la cual hazana, os ficimos moerced de seiscientos ducados de oro; y en la misma batalla ficistes tanto que allegastes a la misma persona del dicho Rey, y fuistes en prenderle, juntamente con las otras personas que le prendieron, y vos le quitastes la manopla izquierda de su arnes y una banda de brocado que traia sobre las armas, con cuatro cruces de tela de plata y un crucifijo de la Veracruz, de lo cual el mismo Rey de Francia hizo f6 y testimonio por una c6dula firmada de su propia mano, y Nos vos hicimos moerced por ello de treinta mil maravedis cada ano para todavuestra vida, allende de vuestro salario ordinario de hombre de armas; en memoria de lo cual, y porque los Emperadores, y Reyes,y Principes,acostumbran honrar y hacker mercedes a los que bien les sirven, para que en sus linajes y sucesion quede de ellos perpetua memoria, y otros 4 ejemplo dellos se esfuerzen y animen a bien servir. "Por la presented, de -Nuestro propio motu y ciencia cierta y poderio Real absoluto, de que en esta parte

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-171queremos usar y usamos como Reyes y Senores naturales, es Nuestra merced y voluntad de os hacer merced, y conceder y dar por armas un escudo cuarteado, el campo del cuarto de encima colorado de color de sangre, y en 61 una manopla en seal de la que tomaste al dicho Rey de Francia, y una corona real de oro un poco mas arriba de la dicha manopla; y del cuarto de abajo el campo azul con tres flores de lises de oro, que son las verdaderas armas de los Reyes de Francia; y el cuarto derecho tenga el campo colorado como el cuarto de arriba, y en e1 la banda subsodicha con sus cruces; y el campo del cuarto siniestro asi mismo colorado, y en 61 el dicho estandarte del Serenisimo Rey de Ungria con las armas de Nuestro ducado de Borgona, y timbrado dicho escudo segun y como y de la manera que va puesto y pintado aqui. "Las cuales dichas armas vos damos y concedemos para vos, y para vuestros hijos y descendientes nacidos y por nacer, y sus descendientes de ellos perpetuamente para siempre jams, para que las podais y puedan traer y poner por vuestras armas y suyas en vuestros reposteros y suyos, y en las otras partes donde las quisiereis y quisieren traer y poner libremente; sin que por ello ni por ninguna causa ni razon que sea 6 ser pueda, vos sea ni pueda ser puesto embargo ni impedimento alguno a vos ni a los dichos vuestros hijos descendientes, y 4 los suyos perpetuamente para siempre jams; y por esta Nuestra carta 6 por su traslado signado de escribano pablico, mandamos al Ilustrisimo Principe D. Felipe, Nuestro muy caro y muy amado hijo y nieto, y a los Infantes, perlados, duques, marqueses, condos, ricoshomes, maestre de las 6rdenes, priors, comendadores, subcomendadores, alcaides de los castillos y casas fuertes y llanas, y a los del nuestro consejo, president, oidores de las nuestras audiencias, alcaldes, alguaciles de la nuestra casa y corte y chancillerias, y 4 todos los

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-172-concejos, y A sus tenientes, gobernadores, merinos prebostes, y otras cualesquier nuestras justicias y jueces destos reinos y senorios, y a cada uno y cualquier dellos on sus lugares 6 jurisdicciones, que vos dejen y consientan a vos, y A los dichos vuestros hijos nascidos y por nascer,, y a sus descendientes para siempre jams, traer y tender y poner por vuestras armas las subsodichas, segun como dicho es; y que en ello ni en parte dello embargo ni contrario alguno vos no pongan ni consientan poner; y vos guarden y cumplan esta dicha Nuestra carta y la merced en ella contenida; y contra ella ni contra cosa alguna ni parte de ella no vayan ni pasen, ni consientan ir ni pasar en tiempo alguno ni por alguna manera, sopena de la Nuestra merced y de didz mil maravedis para Nuestra cAmara a cada uno quo lo contrario hiciere; 6 demAs mandamos al home que les esta Nuestra carta mostrare, quo les emplace que parezean ante Nos en la Nuestra corte del dia para que los emplazaren fasta quince dias primeros siguientes, so la dicha pena; so la que mandamos A cualquier escribano phblico, que para esto fuere llamado, que d6 ended al que se la mostrare testimonio signado, con su signo, porque Nos sepamos como Nuestro mandado se cumple.-Dado en Barcelona a 24 de julio, ano del nacimiento de Nuestro Senor y Salvador Jesucristo de 1529 aaos.-Yo el Rey.-Yo Pedro de Casasola, secretario de Sus CesAreas y Cat6licas Majestades, la fice escribir por su mandado.-Idiaquez." Como se habrA echado de ver, no nnicainente por lo que concierne a la asistencia del soldado Alonso Pita da Veiga en la prision del Rey Francisco, es curiosisimo y notable este documento para la historia. La part que tuvo aquel ya famoso individuo en acontecimiento tan trascendental como glorioso para el cr6dito de las armas espanolas, resalta sin duda algana en primer t6rmino: como que para perpetuarlo fu6

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-173para lo que se expidi6 la real carta de nobleza que ya dejamos transcrita. Mas aparte de aquella, hay otros pormenores de percances tan curiosos, que bien merecia la pena dicho documento de haberse considerado y analizado Antes de ahora por la buena critica. Hasta aqui, que nosotros recordemos, ningun historiador ha dicho quo en los trances de aquella batalla se hubiese perdido, momentaneamente y por muerte del Alf6rez Real quo lo conducia, el estandarte del Serenisimo Infante D. Fernando, hermano del Emperador y su heredero con el tiempo en la corona de los C6sares. Semejante caso, por la elevacion del personaje representado en 61,.fnicamente podia quedar oculto por la fama del grand suceso que descoll6 sobre todos en aquella batalla, esto es, por la prision del Rey Francisco. Mas aun asi, siempre habria convenido consignarlo en la historia, aun cuando no fuera con mas objeto que para manifestar hasta que extremo se habia encarnizado la lucha, cuando asi andaban igualmente comprometidos los guiones de los Principes y las personas de los Reyes. Tambien por el documento susodicho hemos averiguado que el monarca frances expuso alli con su persona una santisima reliquia del madero de nuestra redencion donde Jesucristo Senor nuestro fu6 enclavado: que no otra cosa pueden significar aquellas palabras con que se refiere el Emperador en su cedula al Crueifjo de la Vera-Cruz que tom6 a S. M. Cristianisima el soldado Pita da Veiga. Lo que haya sido de aquella gloriosa reliquia no es facil averiguarlo, aunque bien nos consta quo no To conserv6 el afortunado guerrero que se la tom6 al Rey, puesto que sus descendientes no la poseen, ni de ella dan noticia alguna los papeles de su casa. Tampoco estA averiguado que se halle vinculado en la corona real de Espana; y no siendo licito presumir que

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-174-por ninguna de las partes se tuviese en poco, enaquellos tiempos esencialmente catdlicos, cuando los monarcas de la cristiandad no habian aflojado aun el sagrado lazo con que estaban sujetos a la Iglesia de Dios, ni los snbditos dejaban de invocar a la Santisima Virgen en los trances de la guerra, casi puede tenerse como cierto que el mismo Rey Francisco la rescat6 en seguida de las manos que en buena ley la habian tenido. Mas dejando aparte este exceso de curiosidad, y volviendo a nuestro fin en to quo concierne 6 los otros pormenores de la bataila de Pavia, creemos haber hecho un servicio a la historia nacional publicando el anterior documento; y esperamos quo en los trabajos sucesivos de aquella indole no se volver A prescindir de datos tan interesantes.

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BATALLA DE VILLALAR. En la historic de las alteraciones populares, cuyo numero va haci6ndose tan crecido en los tiempos que corremos, con harta desdicha nuestra, descuella como mAs famosa la de las Comunidades de Castilla que se levantaron el ano de 1520; la cual dur6 hasta poco despues de la jornada de Villalar, ocurrida un martes 4 23 de Abril de 1521. Didronse a comentar aquel suceso con torcido juicio, si es que no con danado intento, fil6sofos mal avenidos con todo principio de autoridad, y partidarios extremosos de las inmunidades de la plebe; de manera que el espiritu de rebelion alli dominante lo convirtieron en civica virtud, y los sangrientos crimenes en quo las turbas se cebaron, los sancionaron como buenos. Para dar este sesgo 4 su discurso, alegan no s6 yo que tiranias y arbitrariedades cometidas por el senor rey D. CArlos I, cuando en Santiago de Galicia junt6 las Crtes de toda la nacion, a fin de suplicarlas el servicio de cada un ano, antes de ir 4 cenirso la corona del imperio.

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-176Lo cierto es que la mayoria de aquellos procuradores vot6 dicho servicio, como era natural; y que si fue verdad, como algunos alegaron despues y aun hoy afirman, que la venalidad, no la justicia, habia presidido al acuerdo de las C6rtes, todavia es mrs evidente la sin razon de los populares que, habiendo elegido A los mejores de entre si para representarlos, se dieron luego a escandalizar, revolviendo contra el Emperador las iras de quo solo eran merecedores sus propios representantes (1). De cualquier modo, puedese asegurar quo el alzamiento de las Comunidades no fue tan unanime y general como muchos lo suponen y casi todos lo afirman con el fin de justificarlo; pues no solamente toda la nobleza y la gente letrada en su mayor part se puso al lado de la majestad real para defenderla en su ausencia, sino que muchos lugares levantaron pendones contra semejantes alborotos; y no fueron pocos los vecinos honrados de Toledo, Madrid, Segovia, Rirgos, Salamanca, Valladolid y Medina que se dieron por tiranizados de la chusma popular, como To dicen sin rebozo todos los historiadores mismos comuneros (2) Las tendencias manifiestas de coetAneos, aun los aquella alteration, (1) "Entretanto, dice un historiador moderno al hablar de aquellas C6rtes, Be cruzaban en las antesalas do palacio plAticas pretadas de soborno y roc6nditos manejos, para torcer ]a intention de log procnradores, mks 6 m6nos firms on votar, segun so 1o habiai encarecido las ciudades. Al uno se promotion mercedes personales; dfibanse al otro ventajagpara en familia 6 para el luger donde moraba; Ete se ablandaba con honored; aquel se von dia per dinero; y on tan escandaloso mercado A todo se ponia precio m~nos A la felicidad do Espaba. "Agregados los quo asi traficaron con en veto, A Ios que sinceramente creian On la necesidad d^l viaje del rey y on el beneficlo quo traeria A la nation ser goberuada por el soberano del imperio, formaron una mayoria visiblemente contraria A la voluntad de todas las ciudades do Castilla." IEsta mantra de discurrir del Sr. Ferrer del Rio, tan poco amkloga A los principios legal, les del sistema quo deflende, no amengua lun solo quilate A la justicia del Emperador, ni A la culpa do los que se alzaron contra sn autoridad sancionada por las C6rtes. (2) Fn Andalucia todis las ciadades importantes. comb Sevilla, C6rdoba, Granada Ctdiz, Gibral %r, etc., y sus distritos respectlvos, no solamenee no hicieron causapropla la de he Comwniitdes, gins qus por A contrari, establecieron una liga general contra ellau. (V S 4 Ltnge d3 Ayila en gn Mstor;z de Gibralt'r, y A todos los historiadores de aque]los tiempos que Be han ocupado do dichas alteracionos.)

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-177por mas que la metafisica de los modernos apreciadores trate de hacerlas razonables, no podian ser peores; como que conspiraban contra la monarquia, una vez que 4 sus prerogativas violentamente atacaban, e iban 4 herir de muerte en el corazon de la justicia. La ciudad de Segovia, por ejemplo, comenz6 sus hazanas ahorcando 6 dos infelices alguaciles, per el nnico delito del oficio que honradamente desempenaban; y el mismo Juan Bravo, uno do los desdichados capitanes de Villalar, que hacia de cabeza en Segovia, cuando le comunicaron la primera intimacion quo hizo el alcalde Ronquillo a dicha ciudad para que entrara en 6rden, dicen que dijo: "Que ya habia pasado el tiempo de los leguleyos, cuando unos alcaldes insignficantes, apoyados en sus varas, hacian tembflar a la miserable plebecilla." Lo cual, celebrado 6 disculpado siquiera por los sectarios de la moderna escuela, es contradiccion palpable de sus protests contra la fuerza armada, y manifesto desprecio detodaideade justicia. De la que se hizo de los comuneros antes y despues de la jornada de Villalar, todavia no han cesado de renegar fil6sofos e historiadores; atribuyendo 4 excesiva crueldad algunos castigos saludables quo impuso el Emperador, cuando regres6 de Alemania; porque no comprenden quo ent6nces afn no se habian adulterado las ideas, ni pervertido la verdadera nomenclatura de los hechos: como que los comuneros no fueron tan disculpables en la mantra de solicitar justicia, que no la mereciesen Antes por su rebelion que por las tiranias de quo se quejaban; ni estuvieron tan exentos de alguna nota ignominiosa contra la pAtria, que nohubiesen aclamado como protector a Francisco I, y entendidose con el caudillo frances que entr6 en armas por Navarra. Mas dejando apart las reflexiones quo se agolpan a la mente relatives a aquellos escAndalos, hoy celebrados como virtudes, y concretandome al objeto que ha 23

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-178-motivado estas lineas, shame licito publicar la carta oficial que envi6 al gran Carlos V el senor conde de Haro, caudillo de los imperiales; la cual se halla al f6lio 235, legajo primero de los siete que componen el negociado de las Cornunidacles de Castilla en el Archivo general de Simancas, y dice asi: "Sacra Cat6lica Cesarea Majestad.-A V. M. escribi con D. Pedro de la Cueva y despues con otros correos la victoria que Dios habia dado al ej6rcito do V. M., y creo que a D. Pedro y a todos los que despues han ido han prendido en Francia, que asi me Jo han certificado; por lo cual torno a dar larga cuenta a V. M. de lo que aca ha pasado. El Condestable y el Almirante se juntaron en Penaflor domingo 21 de abril, y luego el lines les vino nueva quo Juan de Padilla salia de Torte y salieron con toda la gente al campo, y los de Torre se estuvieron quedos en las eras, y con esto se torn6 toda la gente 4 Penaflor:' solamente se gast6 aquel dia en ir.6 venir al campo, y en pasar el Comendador mayor de Castilla y D. Beltran de la Cueva y Rui Diaz de Rojas y Garci Alonso de Ulloa y el Sr. de Deza y el Comendador Santa Cruz y D. Francs de Beamonte a ver donde se asentaria el real sobre los de Torre. "Otro dia martes, a 23 de abril, dia de San Jorge, fueron el conde d'Alba de Liste, y el Comendador mayor de Castilla, el capitan Herrera y el Senor de Deza, y el Comendador Santa Cruz, maestro de campo, 4 tornar 4 ver donde se asentaria el real, y hovieron nueva que se levantaban los de Torre; y luego cabalg6 toda la gentle para ir tras ellos, y fu6 adelante I detenellos el conde de Alva, y luego se juntaron con el conde de Castro y el conde de Osorno, y el Adelantado de Castilla, y el prior de San Juan, y otros muchos caballeros, y Rui Diaz de Rojas y D. Pedro de la Cueva, y fueron escaramuzando un rato con los enemigos: y luego lleg6 Herrera, capitan del

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artilleria, la cual iba delante de todos tirando, y trash ella iba la batalla real y el Almirante, y conde de Benavente y duque de Medina-Celi y marques de Astorga y otros muchos grandes y caballeros, y la avanguardia que llevaba D. Diego de Castilla. "El Condestable y el conde de Miranda y el Comendador mayor de Castilla andaban con 61 por todas las batallas, y yo por otra part. Entre la avanguardia y la batalla andaban otros muchos caballeros sueltos; y ya que llegaban cerca de Villalar passed el conde de Benavente con su gentle A tomar la una punta del lugar; el Condestable se puso delante de la batalla real, y yo con la avanguardia; y en haciendo la punta que hizo el conde de Benavente, rompi con la avanguardia por mitad de los escuadrones de los enemigos, y en los que quedaron a la. mano derecha, rompieron el Condestable y el Conde de Miranda y el Comendador mayor de Castilla y los continos y los otros grandes y toda la otra gente que alli venia; y en los que quedaron a la mano izquierda rompi6 el conde de Benavente. Yo pas6 en el alcance tras los que se acogieron 4 Toro, y llegu6 a Villaster, que es una heredad de D. Gutierre de Fonseca a dos leguas de Villalar, y como ya era de noche recogi alli toda la gente y volvime. "Serian los muertos y heridos obra de 1000 hombres, de los cuales mat6 muchos el artilleria. Luego otro dia mircoles a 24 de abril degollaron A Juan de Padilla y. A Juan Brabo y a Francisco Maldonado, all' en Villalar, y de alli vinieron el Condestable y el Almirante y el ejercito 4 Simancas, dondevino a rendirse Valladolid, la cual se perdon6, aunque se esceptaron doce personas; y la misma 6rden se llev6 en todas las otras cibdades. En Medina del Campo esceptaron quince, y en Abila diez y siete, y en Salamanca otras tantas, y en Segobia otras diez y site y cuarenta desterrados.

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-180"Viniendo de Medina del Campo llegaron dos 6 tres correos del duque de Najera, A pedir que se socorriese Navarra porque entraba ejercito del hijo del rey D. Juan; y aunque esta ciudad/estaba por redu cir y Toledo en su seta, todavia se di6 alguna gentle a D. Pedro Velez de Guebara y alguna artilleria; y pareceme que ya cuando lleg6 era salido el duque de Najera de Navarra, y con pensar que tendria tiempo para todo, vino aqui por postas para que se le diese gente, y asi lleva toda la que puede ir luego, y tras aquella va todo ho demas. "Esta ciudad ha ofrecido mil infantes de escopeteros y cuatrocientos piqueros; y Medina del Campo dice que da quinientos escopeteros: crese que Valladolid tambien darA gente; y por sacalle mas, se van por alli el Cardenal y el Condestable y el Almirante; y por acA por Aranda va toda la otra gente y artilleria; pero toda 6 la mas va muy descontenta, porque con todas las diligencias que el licenciado Vargas ha hecho, no se tieno lo que seria menester para pagalla; y como A V. M. he escripto otras veces, Ala mayor necesidad de acA, despues que esto quo anda se ha comenzado, es la quo hay de dineros. Por esto de cualquier part que V. M. los pudiere haber, procure de habellos, y sobre todo suplico A V. M. quo venga para el tiempo quo ha ofrecido; que en ninguna otra cosa esta el bien y remedio destos reinos, sino en ser breve la bien aventurada venida de V. A., cuya muy real persona guard Dios y prosper con muchos mas rhinos y senorios. "De Segovia 4 24 de Mayo. De V. S. C. C. M. mas cierto servidor y criado que sus muy reales manos besa.-El conde de Haro." Tales fueron los pormenores de aquella celeberrima funcion, y tales los resultados, harto conocidos ya por andar en lenguas de todos, bien que no rectamente interpretados. A ser ms extensos en este lu-

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-181-gar, fAcilmente probariamos el desconcierto que reinaba entre los comuneros, y la timidez con que procedieron en las operaciones militares, tal vez asombrados de su propio delito. Mas lo dicho baste para dar A conocer la calidad de aquella gente, asi coino el oficio que hicieron los mds altos pr6ceres de la nacion, y los mis interesados por lo tanto en su felicidad, durante el curso de aquellas alteraciones.

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LA BARCAZA ESPIN, O BATERIA FLOTANTE CON CORAZA. Porque no somos amigos de la falsa gloria, ni andamos 4 caza de trivialidades, para darles una importancia superior a sus merecimientos y engalanar con ellas el ingenio espaiol, vamos hoy a sacar 4 la luz de la fama que merece el invento de un D. Juan de Ochoa, oficial de marina por los anos de 1727; el cual 1o bautiz6 con el primero de los dos titulos que van a la cabeza de este memorial, al remitirlo para S. M. al marques Scotty, su secretario del despacho. Los lectores no habrin olvidado aun el sentimiento de dignidad nacional que nos hizo rechazar la impostura, en cuanto quiso manchar con alardes mentidos el, por si mismo harto glorioso, ingenio de Blasco de Garay; con cuyos antecedentes, como preliminar y garantia de nuestra buena f6, par6cenos que se desvanecera cualquiera sospecha que asome contra la indole de nuestro entusiasmo en el presente caso. Des-

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-184pues de To cual, y para dejar a cada cosa su mbrito, y su lugar oportuno a cada explication, vamos a insertar, sin inns comentarios, este feliz expediente, incluyendo en e1 los documentos quo ahora ha producido para que se custodie en el Museo Naval y el p&blico lo conozca. "N. 1 -Carta misiva sobre el hallazyo de estos papeles y su envio para el JMuseo Naval.--Excmo. Sr. marquis de Sierra Bullones, Ministro de Marina.Madrid 27 de junio de 1861.-Exemo. Sr.-Hace ochenta aiios ahora que un ingeniero frances, Mr. D'Arzon, empleado en el sitio de Gibraltar, concibi6 el pensamiento de arrimar contra la plaza, desde la bahia, cierto genero de baterias flotantes con que se apresurase la rendition de aquella. Di6las como cosecha de su discurso, y por ser bien parecidas a todos los jefes del asedio se celebr6 la ocurrencia del autor, y acto continuo pusieron manos a la obra carpinteros y calafates, hasta que construyeron tree de dichas baterias. "No se ha podido averiguar si por el nttmero de 6stas, 6 por ser id6ntico el de la fecha en que el fuego de la plaza las incendi6, dejaron de existir al primer dia de servicio. Su fama prevaleci6 muebo tiempo, sin embargo, y el nombre del ingeniero francs se ha perpetuado en el catalogo de los inventores. "Otro francs mas ilustre, y que de cierto no necesitaba hacker alardes de ingenioso en ciencias fisicomatemAticas, por dedicarse tanto A las politics, el Emperador Napoleon III, buscando la manera patri6tica y laudable de hacer que sea la primera marina militar del mundo su propia marina de guerra, ha inventado el blindaje de los buques, con planchas de hierro de hasta cinco pulgadas de grosura. "Con estas ha salido ya a la mar, y anda en las operaciones del servicio una fragata denominada La Gloria, como simbolo de la quo debe adjudicaise 4

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-185quien intenta convertir cada buque de los suyos en una bateria invulnerable. "Ahora bien, Exemo. Sr.; un oficial espanol, D. Juan de Ochoa, que sirvi6 en la. armada national durante el primer tercio del fltimo siglo, disen6 en 1727 un modelo de Barca:za espin forrada de hierro; en la cual se reunian todas las circunstancias de la bateria flotante de Mr. D'Arzon, y de los blindajes 6 corazas navales de Napoleon III. "Tuve yo la fortuna de adquirir los documentos originale3 en donde esto costa, cuando a fuerza de diligencia y voluntad, puse todo el caudal de la mia en el deseo de ilustrar la historia de nuestra marina de guerra. "El hallazgo no me sorprendi6, por mas que me diera gozo; pues la experiencia me habia demostrado no ser esta la primera vez que los verdaderos inventores quedaban pospuestos 4 la nombradia de descubridores mas afortunados. Asi, por ejemplo, Mr. Gautier, otro ingeniero frances tambien del siglo XVIII, se apropi6 y puso en planta como suyas las reformas quo en la construction naval habia apuntado como necesarias, en una obra in6dita que algunos anos 4ntes compusiera, nuestro insigne D. Juan Jose Navarro, primer marques de la Victoria. "Con todo, y porque es regular que cada pais recupere lo que le toque y sea suyo en la historia del ingenio humano, antes de que otras centurias pasen y los testimonios se consuman con el tiempo, he resuelto, con la venia de V. E., elevar 4 sus manos los adjuntos diplomas, a saber: el diseno de la Barcaza espin, original de D. Juan de Ochoa quo la invent6, con la explication correspondiente y una dedicatoria 4 S. M., mas la carta misiva y anunciadora del propio diseno, escrita al marques Scotty, para que por tal conducto supiese de la obra el Sr. D. Felipe V. "Al hacer este gracioso donativo toda mi ambition 24

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-186se limita 6 quo ambos objetos no se extravien jamAs, salvo en el caso imprevisto de algun suceso extraordinario; por cuya razon, y para que aun Este si ocurriese alguna vez, no pueda borrar la memoria de los susodichos documents, he determinado tambien formar entre ambos un memorial con mi pobre discurso, par que se imprima y publique, al mismo tiempo que los originales se depositan en el Museo Naval para gloria de V. E. y del ilustre inventor D. Juan de Ochoa. "Ruego a V. E. se digne acojer con amor patio esta humilde solicitud, y por ello le vivira agradecido eternamente su respetuoso servidor Q. B. S. M.Excmo. Sr.-Sigue la firma." "Mm. 2.-Carta de D. Juan de Ochoa al marques Scotty, enviandole el diseno de su Barcaza espin. -"Exemo. Sr.: recibi la muy favorecida de vuestra excelencia de 24 de enero pr6ximo pasado, porla cual doy infinitas gracias por el sublime favor que tan benignamente es servido usar con este su mas infimo 6 indigno criado. El correo anterior no pude responder, por ser corto el tiempo para obedecer la 6rden conforme Su Majestad me manda y yo deseo, y lo hago este correo con el incluso diseno. Lo cierto es que estimaria yo mas hacerlo personalmente, quo es mucho mas acertado por todos caminos; mas la falta de medios sera causa de privarme de tan alto bien, si Su Majestad no fuese servido de ordenar se me d4 alguna asistencia para hacer tan largo viaje con mi familia; y yo desearia mucho, como asi es importante, hallarme sobre la obra; en la cual creo no se pondr4 dilacion, siendo tan importante y clara que no me parece se puede ofrecer duda ni replica, salvo que no sea el de algun obstinado objeto, que nunca faltan en las c6rtes; mas como esta es obra de Dios, del servicio de mi amado Rey y PAtria, y coadyuvado del muy cat6lico y alto favor de V. E. no temo de ningun mal

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-187sticeso, rnayormente sit Deus pro me quidquid contra me; y siendo cosa tan justa y 6 favor de nuestra santa f6, nadie pondrs dudas sobre una cosa tan clara; y si yo asistiese personalmente no se puede ofrecer ninguna, ni en la fibrica ni en las operaciones que se ofreciesen hacker contra los enemigos; por lo que estoy notablemente deseoso 'de ejecutar y tender la honra de que por mi medio restaure Su Majestad sus dos usurpadas plazas sin perdida de sangre; porque esta embarcacion es un inexpugnable fuerte m6vile y navegable, segura de todo fuego militar; y teniendo en la bahia de Gibraltar tres 6 cuatro mfs, pueden echar a pique toda una armada entera; y no dejando entrar naos ni otras embarcaciones que socorran la plaza, en braves dias es tomada, porque se entregarAn y. no tienen otro remedio; y asi mismo se tomarin todos los navios que alli se hallasen, y lo mismo sucedera de Mahon; y yendo alli con algunas otras embarcaciones, y en cualquier parte que convenga hacer hostilidad, se puede hacker; y con la bala tenaza, la cual llevaran todos los navios, es maravilloso, porque a pocos tiros se desarbola una nao, y es fAcilmente tomada; pero conviene ocultar lo mias que se pudiere este secreto: pu6dese usar en los puertos de mar contra naos enemigas, y asi mismo dicha embarcacion, y no tenemos que temer de enemigos. "Suplico a V. E. de calor 6 Su Majestad para que mande poner luego esto por obra sin omision alguna, que es el pecado que ordinariamente padecemos en Espana; y estimar6 que V. E. no me abandone con su protection y la respuesta de 6sta, para no estar con cuidado de si lleg6 6 no a sus Excmas. manos, las que beso, mientras quedo rogando A Dios guarded AV. E. muchosy dilatados anos. Lisboa occidental y febrero 11 de 1727.-B. L. P. de V, E. su mAs humilde 6 indigno criado.-Juan de Ochoa. -Al Exemo. Sr. marques Scotty, mi Senor.

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-188Nnm. 3.---Diseno de la Barcaza espin con los pro yectiles adjuntos, y su explicacion por signos alfab&ticos. En el diseno campea, ante todas cosas, una dedicatoria que dice Jo siguiente: "Mi Rey y Senor:-Dedica A Vuestra Real Majestad esta obra D. Juan de Ochoa, de todo corazon. En seguida estAn las figuras que representan la bala tenaza Antes y despues de disparada: dos modelos de tacos de madera, y otro del atacador proporcionado A aquel invento. Viene despues la Bareaza espin, 6 bateria flotante como se llam6 en Gibraltar, que es ni mas ni menos, el casco de un buque de los ordinarios, navio 6 fragata, con ocho canones por banda y otros tantos remos, ca la uno entree porta y porta; estando ademns defendido contra los abordajes de otros buques por grandes espolones de hierro, uno de superior tamanoen la proa, y ocho en cada costado, precisamente debajo de los canones. Tiene este buque un como tinglado comruesto de grandes portas, que arrancando de los costados van a unirse sobre el centro, formando un Angulo como de 900 poco mas 6 menos, y asi queda cerrada su cubierta; completAndose esta fortificacion, que tal es el objeto de dichas portas, con otras que nacen en la proa y en la popa respectivamente, y van a unirse con los extremos de la linea que forma sobre el buque el vertice del Angulo. Y para que se entienda mejor la obra, por si no hemos sido afortunados en la explicacion que se acaba de hacer, vease la adjunta lamina, que es copia fiel del orijinal que hemos regalado al ministerio de marina, y confr6ntese en ella la que hizo su propio autor en la forma siguiente: "A.-Cubierta de la Barcaza, la cual se compone de dos medias puertas que cierran y unen al medio

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N CRIISOL HISTORICO ESPANOL P AThhP 0 P A R {K 'H Bar o aza-lsnin 6 Baleia. flolanie con coraza,inventalajorR Juande0choaano l727 I map

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del buque, con sus goznes de hierro desde el borde de ella, conform demuestra la figura. "B.-Demostracion de las dos medias puertas con sus aldabones, que cierran de la parte de adentro y aseguran, la una levantada y la otra caida. Y deben de quedar descansando sobre el borde de la barca, y no sobre los goznes. "C.Cubiertas de popa y proa, que se component de dos medias puertas unidas que ajusten con las de los costados como se ve. "D.-Espolon de la Barcaza como el delas galeras, de hierro para su defensa. "E.-Espolones de los costados, todos de hierro, puestos de modo quo no embaracen los remos. "F.-Ventanas por donde se han de usarlos remos, de los cuales estarA siempre para funcion bien proveida. "G.-Canoneras de la artilleria, la cual ha de ser de batir de 24 para arriba, del calibre que se quisiere. "H.-Remos de la Barcaza, los cuales han de ser como los de las galeras, y manejados asimismo; y si entre canon y canon se pudiesen meter dos remos ser6 mejor, pudiendose usar sin embarazo. "La dicha Barcaza espin, si-se fabricase exprofesamente, se debe de hacer muy fuerte, y las costillas de ella lo mas unidas que el arte de esta fAbrica permitiere sobre una quilla bien fuerte, con solo una cubierta al tenor que resista el peso de el artilleria; hacisndole los servicios necesarios que se sabe, para el gobierno de la gente quo fuere en ella, que no van apuntados por no ser esto necesario. Despues de tener fabricada dicha Barcaza, se ha de cubrir con planchas de hierro, de un dedo de grosura; empezando desde la mesma quilla de el principio de su fabrica, que por esta razon se han de unir las costillas para que no queden en hueco las planchas de hierro y con las alas se doblen, lo que no sucederA quedando senta-

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4 1I90das sore madera fuerte, siendo libre de todo fuego y peligro de guerra; por 1o cual se lograran grandes efectos por ella, con escAndalo de los enemigos y seguridad de nuestros puertos; y abriendo las cubiertas se puede navegar con ella y conducirla A donde se quisiere, arboldndola con sus velas. Puddense aprovechar algunas embarcaciones viejas al present, para mayor brevedad, con el estilo referido. "M.-Bala tenaza, la cual sirve para desarbolar los navios de mar 6 de tierra; se mete en la pieza, como se demuestra en la figura; pu6desele dar toda la largura que tiene el canon, porque cuanto mas larga sea es mas segura en la obra. "N.-Demostracion conforme sale del canon; y con este genero de bala no se ha de disparar segunda vez hasta que 61 este frio. "O.-Ha de ser la barra triangular como se demuestra, con el c6rte a la parte del peso de la bala. "P.-Taco de madera en dos mitades con sus c6ncavos para atarlas autes de acabar de meter la bala, y quo ajuste al canon. "Q.-Atacador, el cual ha de tener las tries variHas de hierro largas quo no den en la bala y no estorbe el atacar, y el rodete de palo, 6 de hierro todo; si hallasen ser mejor, atacaran con 61 dos personas." Como se echa de ver por la demostracion de las figuras que se citan, resulta que la bala tenaza era un proyeetil compuesto de cierta bala dividida on dos mitades, cada una adherida a un extremo de To que llamaba tenaza el ingenioso inventor: y que esta era una barra angular con un gozne a la mitad de ella para abrirse y cerrarse a mantra de compAs; de suerte, que juntandose en sus dos extremidades, al unirse por medio del gozne, las dos medias balas para introducirlas en el canon, resultaba una sola, prolongAndose con una palanqueta, 6 sea la tenaza. Esta se forraba ent6nces con los dos pedazos de madera que

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-191componian el taco, ligeramente atados, para quo en el acto de disparar y salir el proyectil del canon, no impidiesen la abertura de la palanqueta, Ilevandose media bala a cada una de sus extremidades. Muchos defectos se advierten a la simple vista en las circunstancias de este proyectil para su uso; mas no cable duda que es verdaderamente ingenioso, y que a lo mnos contra la jarcia y cabulleria de los buques enemigos seria de un 6xito maravilloso, en especial cuando el disparo no fuese desde muy 16jos; pudiendose comprender tambien sin dificultad, quo con perseverante estudio y atenta meditacion en el uso practice de dicho proyectil, acaso podria haberse convertido ent6nces en un gran instrument de combate; y tambien la Bareaza 6 bateria con arreglo al estado que tenia ent6nces el arte de la guerra naval en ambas cualidades de construccion y balistica. Como quiera que sea, no se puede negar que el buque a que nos referimos debe considerarse como fundamento de las baterias flotantes ensayadas contra Gibraltar cincuenta y tantos anos despues, con 6xito muy desgraciado; el cual no habria sido sin6 muy feliz, a no haberse prescindido en la construccion, del forro 6 planchas de hierro que el D. Juan de Ochoa proponia para la defense de su buque, y con los cuales no habria sido tan facil el incendio que consumi6 nuestras trece canoneras en la bahia de Gibraltar, por las balas rojas que les enviaron las baterias de la plaza. A otro adelanto de nuestros tiempos se anticip6 tambien el ingenio de D. Juan de Ochoa, que es el de la coraza de los buques; y aunque aquel marino no di6 mas nociones sobre la resistencia de ellas quo la de aconsejar simplemente el forro de su Bareaza con planchas de hierro de un dedo de grosura, cuando las corazas que hoy se construyen no tienen m6nos de cinco pulgadas de espesor, hase de considerar

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-192para la igualdad del caso y la primacia del invento en Espana, que para lo que ent6nces se usaba en materias de artilleria, aquella plancha era de tanto efecto A Jo menos como la de ahora; estando el buque a una regular distancia de las baterias enemigas. Y ahora, para quo no quede en el aire y solamente bajo la f6 de mi palabra, que en todo caso seria suficiente, la autenticidad de los diplomas susodichos, v4ase el justo aprecio que de ellos hizo el Sr. ministro de marina en la siguiente carta: "Sr. D. Jose Ferrer de Couto.,-Muy senor mio: Con su carta del 27 del pasado, he recibido el diseno de la Bareaza espin original de D. Juan de Ochoa, oficial de la marina espanola en el primer tercio del siglo pasado, que la invent6, mas la carta misiva y anunciadora del propio diseno; y como esta invencion, mejorada despues por Mr, D'Arzon cuando el sitio de Gibraltar en 1782, y posteriormente por el Emperador Napoleon III, ha dado mArgen A la construccion de los magnificos buques blindados que hoy ostentan orgullosas las principals marinas de Europa, conviene quede consignado de la manera oficial, que uno de nuestra armada fu6 el que primero inici6 esta atrevida idea. Como espanol y ministro del ramo aprecio sobremanera que V. S. haya hecho donacion de tales documentos, los cuales serAn remitidos para su custodia A la biblioteca del Museo Naval establecida en esta C6rte: y al manifestar A V. S. lo expuesto, debo significarle Jo agradecido que queda el cuerpo de la armada 4 este servicio que aumenta el nnmero de los que tiene V. S. prestados, haciendo conocer sus pasadas glorias, y defendidndola de apasionados 4 injustos ataques de escritores extranjeros.-Soy de V. S con este motivo atento servidor Q, B. S. M.-Juan de Zavala. -4 de Julio de 1861." No se yo hasta que punto habr6 sido feliz en estas

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-193mis observaciones. Como espanol las hetratado bajo la primera impression de su originalidad, y 4 mejores juicios las someto con el mayor gusto; esperando que 4 favor de la patria se recupere lo que tengan de ingeniosos los inventos 4 que se han referido, en cuanto coincidan con esos otros de Mr. D'Arzon y de Napoleon III, que tanto se parecen a los de nuestra desde hoy edlebre BARCAZA ESPIN 6 BATERIA FLOTANTE CON CORAZA: LA CUAL, COMO. YA SE HA DICHO Y RhEPETIMOS AHORA, FUE INVENTADA POR UN MARINO ESPANOL LLAMADO D JUAN DE OCHOA EL ANO DE 1727. 25

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-202pujaba con tanta rapidez como yo queria para dar libre curso a mas variadas emociones; pero las que en el resto de aquella tarde me ocuparon con los objetos sucesivos de la costa, ap6nas merecen los honores del recuerdo. Si mi pobre imagination fuese accessible a las concepciones de la fabula, quiza no sentaria mal improvisar en este punto algun cuento de los Mil y un fantasmas, A lo Dymas, 6 entretener agradablemente a mis lectores con los grotescos dialogos de la gente de mar, que tanto ayudaron al ciego Arag6 en la ostentosa narration de su Viaje al rededor del mundo. Precisamente las sombras del crepnsculo que avanzaban sobre nosotros 4 pasos gigantescos, y el tornasol que reflejaban las olas con la pr6xima ausencia del dia; y las estrellas que despues tachonaron el firmamento, para revelarnos en sus giros eternos la existencia de otros mundos fisicos y la armonia de todo Jo creado; y los palidos rayos de la luna que por la ancha extension de Occidente dibujaban una equinocial de plata sobre la blanca superficie del Oc6ano; y el fosf6rico oleage que saltaba en torno del buque Como una falange de graciosos espiritus iluminando nuestra march: toda la poesia, en fin, de una noche serena sobre el mar, se ofreci6 risuena a los sentidos, para elevar la inspiration a las sublimes esferas del entusiasmo. Pero es verdad que las arideces de la investigation estan divorciadas de la fantasia, y una vida consagrada a los arcanos de la historia se aviene mal con las exigencies de la novela. Yo admiro con religiosa veneration las brillantes creaciones de Chateaubriand en Am6rica;los asc6ticos cantos de Lamartine en la Tierra Santa. Cautivanme con singular curiosidad aquellos auriferos palacios de Marco Polo en Oriente, y el heroismo de los companeros de Mendez Pinto ante el fabuloso ej4rcito de los

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DE OPORTO A LISBOA. Muy nino era yo todavia cuando azares de la fortuna me hicieron surcar las ondas del Oc6ano: ap6nas habia cumplido el primer lustro de mi existencia. Fu6 aquel viaje maritimo a lo largo de la costa occidental de la Peninsula, desde Ferrol, mi querida patria, hasta la famosa ciudad de las columnas de H6r cules. En la infancia de mi vida practiqu6, pues, los rudimentos de la navegacion, tambien por el camino de su infancia; quiere decir: sin perder de vista la tierra. Pero ent6nces ya una historic no interrumpida de mAs de cuatro siglos habia rasgado el velo de la fantasia que ocultara la verdad 4 los antiguos navegantes. Las encrespadas olas del Atlantico, abiertas al trAfico y A la contratacion de todos los hemisferios, habian dejado de. ser el Mar Oscuro de Ptolomeo; y las gigantescas estAtuas del rey Hirakl no senalaban ya A traficantes y pilotos los hltimos confines de su derrota.

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-196La brnjula, importada a la moderna civilization por ignotos caminos (1), diera brios al entendimiento y norte a la sabiduria: de manera que Raimundo Lulio y Jaime Ferrer; Juan de Betancourt y Gabriel de Valseca; el infante D. Enrique, Bartolom6 Perestrello, Gonzalves Zarco, y cuantos iluminaron con su ciencia 6 con su arrojo la cosmografia y la historia de los archipi6lagos europeos, ya habian despejado las sombras de una cultura superior, 'y preparado el descubrimiento maravilloso de todo un vasto continente. Por entre los abismos de un golfo insondable se habia levantado triunfante la profecia de S6neca: y sino pudiera confirmarse la existencia de aquella Atlantida que Platon sumerji6 para siempre, despues de inventarla tan hermosa, todavia el Jardin de las Hesp6rides, y las Bienaventuradas, y la mistica region de San Brandano, y las Gorg6nidas, y todas aquellas islas donde la antigiedad penetr6 6 la ventura y los limites de la ciencia vedaron al trafico, habian depuesto, al fin, su character mitol6gico, al reaparecer evidentes en esos preciosos archipielagos que sirven como de vigias al antiguo mundo por toda la extension del Ocano (2). Mucho tiempo despues de aquel primer viaje, cuando el trascurso de los anos me acababa de remon(1) Bien s6 yo scales son los que atribuye la generalidad A esto magnifico compl+mento de Ia nuitica; pero tengo motives para creer que en Europa era conocido, Antes que Giotta nos revelara el misterioso portmnto do Ia btssola con la aguja imantada. A lo minnos ya es indulable que los chinos la usaban on sus navegaciones desde la mis remota antigiledad, y D. Alfonso X de Espafia la cita en el gran c6digo de las Partidas como cosa corrieute y al alcance de todos; lo coal no podria haber hecho si en efecto se debiese so invencion al famoso italiano: esto tambien Jo observe y objeib asi el sabio D. Martin Fernandez do Navarrete en su Historia de la Niutica. (2) No es mi Aimo heir susceptibilidades nacionales ni provocar enojosas pol6micas. A fuerza de estudio profundo y curiosas investigaciones, he consolidado ya mis creencias sobre los eternos debates que sosliene In erudition en cuanto A la prioridad de los descubrimientos. Creo de buena f6 quo el de los escandinavos en el siglo IX no puedo rebajar ni un solo quilate de la inmensa gliria de Colon, siquiera aquellos hubiesen Ilegado hasta las Theocalis de M6jico; como n los viajes mis 6 mnnos fabulosos do los magrhurinos lisbonenses pueden afectar en manera alguna A aquellos sibios que, desde la famosa academia de Sagres, extendian sis conocimientos geogrificos por medio ae s empresas mis her6icas.

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-19 7tar hasta el cenit de la vida, 4 otro mAs investigador se lanz6 mi espiritu, corriendo por toda la extension occidental del AtlAntico hasta la isla de Cuba. Con la imaginacion exaltada por el estudio de los descubrimientos geograficos, no pude resistir al deseo de visitor el sepulcro donde reposa el g6nio inmortal de los descubridores; y cuando los ojos adivinaron, 6 trav4s do la urna cineraria, aquel simbolo imperecedero de una nueva edad y un nuevo mundo, la fantasia tarmbien resumi6 en la historia de mi vida un curso complete del arte de navegar, desde las confusas exploraciones de Himilcon y Hannon, hasta la divina antorcha quo iluminO en su camino al mins famoso de los almirantes. Con esto escasa novedad pudiera ofrecer A mis ohservaciones navales la corta travesia de Oporto A Lisboa. Hubiera, pues, preferido el viaje por tierra; quo al cabo no era para desperdiciada la ocasion de rendir un tributo de respeto a la celebre universidad de Coimbra; 6mula, por los insignes varones que produjo, de las tan celebradas de Paris y Pavia; de Osca y Palencia; de Alcali y Salamanca. Que si licito habia sido a mi curiosidad, siempre reprimida por azares del tiempo, penetrar en las aulas 6 adivinar los lugares donde aprendieron y practicaron la varia leccion de su ingeniosa doctrina los Gelidas y Siliceos: los Olivas y Gebertos; Montano y Pedro Mairtir de Angleria; el Cardenal Cisneros y Santo Tomas de Villanueva; y Cervantes. y Mariana y Feijdo y el Padre isla, mas natural debia ser ahora ir 6 respirar la sublime atm6sfera donde se nutre aqui toda humana civilizacion inseparable de la ciencia narrative de Fernuo Lopez, Juan de Barros, Diego de Couto y Garcia de Resende: de la profunda filosofia de Brito, Biira, Barbosa y Herculano: del estro portico de los Arcades lusitanos, en cuya especie de juegos florales Gargio, Quita y Dionisio; Bocage,

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-198Araujo y Macedo se celebraban amigos 6 se apostrofaban sarcAsticos: de la divina inspiracion, en fin, del gran Camoes, trasmitida A la actual generacion por los sublimes cantos de Castilho y del autor inmortal de Dona Branca. Misterios de la proscripcion, forzados preceptos de la imposibilidad liinitaron esta vez mi entusiasmo en estrechisimo circulo: y el sentimiento que tuve al moderar aquellos impulsos no se concret6 solamente A las privaciones de un instinto literario mas 6 m6nos exaltado; sino que penetr6 hasta el amor de la gloria, que en mi organismo singular vive inseparable de la propia existencia. El insigne monasterio de Santa Maria de la Victoria 6 de la Batalia Real habria absorvido toda mi veneracion, y aumentado la sagrada llama del patriotismo que me alienta. Yo hubiera contemplado sin celos mezquinos aquel glorioso padron del sentimiento mas intimo de las naciones; aquella brillante pagina del heroismo portuguds, en unos tiempos esencialmente belicosos. Y si al evocar la gigantesca sombra del afortunado Condestable empailara mi mente alguna ligera nube, no la engendraria, ciertamente, espiritu de rivalidad, ni mucho m6nos un arranque del orgullo nacional ofendido; sino solamente el grand principio de la fraternidad universal, todavia mAs grande cuanto mas estrechos eran los naturales vinculos de los dos ej6rcitos que en aquel campo pelearon, con tan diversa fortuna, con tan igual heroismo. No es de Animo levantado el que con envidias miserables profana los mas bellos sentimientos de otras naciones y otras 6pocas, por mas que de ellos no salgan inc6lumes los quilates del patriotismo natural y aun los propios intereses. Ante esa poetica manifestacion del entusiasmo local deben inclinarse sumisas todas las demas pasiones; siquiera considerando que ap6nas se hallarA un solo pueblo en el mundo que no

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-199imponga i los otros igual tributo de veneration en semejantes monumentos. Nosotros tenemos tambien nuestra gloria martial levantada sobre las cnpulas de San Lorenzo; y los campos de Bailen no inspiran m6nos entusiasmo en Espana, quo aqui en Portugal las sangrientas llanutras de Aljubarrota. Subordinado, pues, i Ios preceptos de la necesidad, me resignA i embarcarme en el vapor D. Pedro V; buque aseado, elegante y construido para esta navegacion con todas las comodidades inherentes i su porte. Mide cuatrocientas toneladas, y su maquina de ruedas tiene la fuerza de doscientos sesenta caballos. Era el dia 24 de octubre quo estaba como el que mas sereno, la mar liana y limpios los horizontes. La naturaleza entera se esmeraba en derramar sobre mi espiritu los mas brillantes dones, y el placido aspecto de las ondas, apenas rizadas en la superficie, secundaba la grata expansion con que la juventud literaria portuense salia a tributarme la nltima prueba de su generosa simpatia. Al comenzar la marcha del buque multitud de panuelos se agitaron sobre el muelle para despedirme: yo desplegu6 el mio tambien; y al corresponder, profundamente afectado, 4 tan carinosa bondad, de los ojos salt6 una lagrima de ternura, y Avido el mar la recogi6 en su seno. ;Quien sabe si un dia, petrificada centre los nAcares del Oceano, sera emblema de amor en la purisima frente de una virgin! Tras una legua de andar atravesamos la barra del Duero, abundante de bajos y escollos, y tan estrecha y peligrosa, que 4 la mas leve alteration de la mar se corren en ella muy serios peligros. Todavia los orespones de una terrible noche, pocos anos antes pasada alli entree los horrors de un furioso temporal, enlutan el trage y anublan el corazon de muchas familias de Oporto, que alli vieron perecer, sin possible socorro,

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-200-6 los mis caros objetos de su alma. Fu6 la del 29 de marzo de 1852, que ocupa ya una pagina siniestra en la terrible historic de los naufragios. 1QuA de esperanzas en flor: cuantos amorosos afectos alli se ahogaron, y cukntas lagrimas a la par se vertieron! ;Oh! si el mar creciese con el eterno llanto de la humanidad, hacc ya muchos siglos que el mundo no seria mis que un vasto Ocdano!...... Afortunadamente, para quo el animo no se apocara con el lngubre recuerdo de aquella noche, las risuenas playas de San Juan de Foz, al N. E. de nuestro ru,mbo, se mostraron ent6aces salpicadas de graciosos edificios y de magicas tiendas de lino, 6 cuyas plantas las olas del mar mimosas jugueteaban. Y para que nada faltase 6 los encantos de aquella preciosa vista, ondulantes melenas, que al par se rizaban de las olas, materializaron ante mis ojos, avaros de ilusiones, los fantasticos cuentos del mar de las sirenas, y el poetico lago de las hadas. Con once mills que ibamos navegando cada hora no era facil gozar mucho tiempo del panorama quo tan agradablemente me habia entretenido. Al alcance natural de nuestra curiosidad se hicieron puntos imperceptibles las virginales cabezas de mis nereidas; y una columna de humo, al acaso interpuesta, envolvi6 entre los misterios de la ilusion la nivea blancura de sus barracas, y todos los atractivos de aquella playa voluptuosa. (1) Los que sucesivamente iban apareciendo en la costa, A cuyo largo navegkbamos de N. A S., todavia (1) Prolbngase en aquella costa de Portugal la temporada de los baos de mar hasta any entrado el mes de noviembre; y en la playa de Foz se reuno lo Lus culto de las provines do entre Duero y Mille, con una franqueza do costumbres y ua libortiad oncan'adoras. LOe miemo sncde on Lisboa bh a Belen, en cuyo punto conoct In. prinbera vez a malogrp, do rey de Portugal, Sr. D. Pedro V, ca el acto do tirarse al ana doUndo, para nadar corn e Il mts hfbil mariners.

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--201llevaron la mente mas all de las imptesiones naturales de un viaje ordinario. Es verdad que el transito le la ria habia sido delicioso; porque sus quintas y sus florestas; sus brisas perfumadas y sus arboles frondosos; sus matizados colores, y hasta las vagas misteriosas sombras de la ilusion excitada con tanta novedad, me habian conducido imaginariamente por los encantados jardines de Armida, hasta las mansiones sagradas del Paraiso. De pronto una linea divisoria se present6 en la mar que hasta ent6nces habiamos surcado por ondas cenicientas. Y era que i tres millas, poco mas 6 m6nos, de la barra, se desvanecian los residuos que el turbio Duero arrastraba en sus corrientes, y el Oceano comenzaba a ostentar alli su mate de esmeralda y su nitida trasparencia. Ent6nces, herido snbitamente por el recuerdo de mi proscripcion, todas las imagencs se evaporaron, y la realidad se ofreci6 al pensamiento desnuda y sin atractivos. Pareci6ronme las heces del rio manchadas con los disturbios de la sociedad; con las funestas pasiones que me lanzaban de mi patria: y en tal caso ni el Duero podia continuar siendo en mis ilusiones el Tigris 6 el Eufrates de la Escritura, ni las frondosas riberas que me habian sublimado eran mas que un retrato de los excesos de la vanidad, decorados por el arte y alimentados por la naturaleza. Bien hacia el mar en poner limits 6 semejantes senales. Los disturbios de la tierra no deben extender su influjo desastroso mas ally de la tierra misma. El Oc6ano ap6nas reconoce senorios, ni estA subordinado 6 sistemiaticos preceptos; y por lo tanto debe ser campo neutral, donde no tengan cabida los rencores de los partidos ni los desmanes de los hombres. Escaso tiempo habia concedido el espiritu A las reflexiones de la triste realidad, cuando se desvanecieyon en lontananza aquellas sefiales. El vapor nos em26

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-202pujaba con tanta rapidez como yo queria para dar libre curso a mAs variadas emociones; pero las que en el resto de aquella tarde me ocuparon con los objetos sucesivos de la costa, ap6nas merecen los honores del recuerdo. Si mi pobre imagination fuese accesible a las concepciones de la fabula, quiza no sentaria mal improvisar en este punto algun cuento de los Mil y unfanlasmas, a lo Dpmas, 6 entretener agradablemente A mis lectores con los grotescos dialogos de la gente de mar, que tanto ayudaron al ciego Arag6 on la ostentosa narration de su Viaje al rededor del mundo. Precisamente las sombras del crepnsculo que avanzaban sobre nosotros a pasos gigantescos, y el tornasol que reflejaban las olas con la pr6xima ausencia del dia; y las estrellas que despues tachonaron el firmamento, para revelarnos en sus giros eternos la existencia de otros mundos fisicos y la armonia de todo Jo creado; y los palidos rayos de la luna que por la ancha extension de Occidente dibujaban una equinocial de plata sobre la blanca superficie del Oc6ano; y el fosf6rico oleage que saltaba en torno del buque como una falange de graciosos espiritus iluminando nuestra march: toda la poesia, en fin, de una noche serena sobre el mar, se ofreci6 risuena a los sentidos, para elevar la inspiration a las sublimes esferas del entusiasmo. Pero es verdad que las arideces de la investigation estAn divorciadas de la fantasia, y una vida consagrada a los arcanos de la historia se aviene mal con las exigencies de la novela. Yo admiro con religious veneracion las brillantes creaciones de Chateaubriand en Am6rica;los ascticos cantos de Lamartine en la Tierra Santa. Cautivanme con singular curiosidad aquellos auriferos palacios de Marco Polo en Oriente, y el heroismo de los compaBeros de Mendez Pinto ante el ftbuloso ej4rcito de los

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4 -203veinte y siete reyes ally en la Persia. Pero siempre esclavo de la verdad, me extasio todavia mAs con los mon6tonos derroteros de Crist6bal Colon y de D. Juan de Castro. Devoran con avidez mis Ojos las descripciones geogrtficas, delineadas 6 escritas, de Martin Behem, de Cadamosto, de Bartolom6 Diaz y de Juan de la Casa. Gozo en las toscas narraciones de Pedro Alvarez Cabral y de Sebastian Elcano, de Bugainville y de Cook inefables placeres. Mi espiritu se eleva prodigiosamente al repasar los trabajos cosmogrAficos sobre la medicion del Ecuador, hechos por D. Jorge Juan y D. Antonio de Ulloa; y el entusiasmo crece de punto cuando una verdad cientifica corona las observaciones astron6micas de Mazarredo; hace universales los logaritmos de Mendoza; ensancha la fama de Navarrete y de Maceto, los sabios acad6micos de nuestros dias, por los secretos que roban A la historic de los tiempos oscuros, y circunda de gloria la existencia del gran Humbold, principle do los modernos viajeros, y perfecto expositor de las maravillas del Nuevo Mundo. Por esto las sombras quo limitaban los horizontes no fueron parte A despertar mi inventiva. Sus tinieblas reconcentraron el pensamiento en los objetos visibles de la navegacion; y entdnces los adelantos de la nAutica y los secretos robados Alas ciencias naturales para perfeccionarla, fueron el blanco de mis pensamientos, subordinados a los accidentes del viaje. Aunque en 6ste los vientos dormian, y las olas del mar apenas se rizaban, todavia acudi6 A mi memoria el recuerdo de una furiosa tormenta que habia sufrido al remontar las Canarias, cuando mi expedicion A la isla de Cuba. Sin la perfeccion alcanzadaen el arte de navegar; ;qu6 hubiera sido entonces de nosotros! Porque el sol se habia oscurecido por entre los fragores de la tempestad: de las siniestras alas que batia el huracan sobre nuestro frAgil buque, torrentes de agua

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-204se desprendian; y elmar, levantado hasta las nubes, nos estrechaba en un abismo sin salida, como si pretendiera cerrarnos el camino de toda evasion contra la muerte. Aun recuerdo la candidez de un pasajero que ante aquel horroroso espectaculo, ptlido y casi sin voz, murmuraba: ";y ahora quien sera capaz de adivinar el camino que llevamos!" Habia comprendido vagamente que las senales reguladoras de nuestro rumbo solo podian hallarse en un cielo despejado; y en aqueIlos momentos de sublime terror apenas algunos destellos de luz hacian mas siniestras las tinieblas que nos rodeaban. No tenia de la brujula las mas leves nociones, ni podia adivinar que con ella se hubiesen desvanecido las dudas que un lago inmenso ofreciera, poblado de tantasmas, a los antiguos marineros. Sin embargo: es evidente que los secretos de la naturaleza poco babrian adelantado sin el humamo ingenio, para asegurar, tan completamente como hoy lo esta, el exito de las expediciones navales. La brujula, es verdad, habia podido fijar el verdadero rumbo de los buques pr6ximos 6 lejanos 4 la tierra; pero son tantos los accidentes que componen el todo de la navegacion, que dificilmente por el solo conocimiento de aquella, habria logrado esta perfeccionarse. Por fortuna iniciaron la marcha de los adelantos cientificos, tras de Lulio y Ferrer, mallorquines, aquelbos sabios portugueses maestros Rodrigo y Josef; los cuales asociados al insigne Behem y bajo los auspicios de su rey D. Juan el Segundo, inventaron un astrolabio para navegar por la altura del sol, y las tablas de sus declinaciones. Desde ent6nces, como si un espiritu regulador hubiese inspirado por igual 4 todos los maestros de aqueIla ciencia, Colon observ6 las variaciones de la aguja magnetica, y las di6 a conocer por principios exactos: Alonso de Santa Cruz invent6 las cartas esfericas,

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-205mejorando el conocimiento descriptivo de los continentes y de las islas; de los bajos y de los escollos; de los rumbos y de las distancias: Quir6s provey6 a otra gran necesidad de la navegacion, logrando los medios para hacer potable el agua de la mar; y Diego Rivero introdujo sus magnificas bombas de achicar, contra los deterioros irremediables del fondo de los barcos. Pedrarias Davila se precavi6 de los efectos de la broma, inventando los forros de plomo, que despues fueron sustituidos por planchas de cobre: Gaztaneta y Navarro introdujeron grandes reformas en la construecion naval para aligerar el movimento de los navios, sin disminuir su resistencia; y una multitud de sAbios, en fin, penetrando en las regiones de la astronomia y de las matemticas, se hicieron Arbitros del arte de navegar; fijando con toda exactitud la verdadera situacion de los buques, y mejorando las observaciones hasta el grado perfecto que ahora tienen, con el auxilio de los cron6metros, y con el uso del sextante. Emulas de tan famosos adelantos acudieron la mecanica y la fisica a dar la iltima mano a las modernas invenciones; y llevando mas ally del humano discurso los arranques de su combination, produjeron los barcos de vapor que asombraron al mundo de los sabios y que dieron tan portentosa velocidad al comercio de todos los hombres. La situation que yo ocupaba en el instante de fijarse mis ideas sobre esa maravilla del entendimiento, no podia ser mas oportuna. Placidas sombras reconcentraban el pensamiento; refrescabanlo agradables brisas; y la suledad que me habia propuesto disfrutar sobre la toldilla del buque, se prestaba a la contemplacion como las tinieblas al misterio: como el aire a las armonias: como la novedad al fil6sofo: como al poeta el entusiasmo. ZEn qu6 frente privilegiada, esclam6 ent6nces, se introdujo el aliento de Dios, para desentralar de las

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-206ciencias naturales tan sorprendente secreto? ZFu6 por ventura el poder de una capacidad humana quien di6 vida a un objeto inanimado y propio movimiento a la materia bruta? No: no fu6 producto de una sola comprension ese gigante pensamiento que rectifica las distancias de la tierra y hiende los vientos a su antojo; porque todo el caudal de la ciencia de Dios no se ha aglomerado jamAs en un solo individuo, fuera de Jesucristo; y las maquinas de vapor, segun hoy las conocemos en el uso de la navegacion, son el producto de veinte siglos de experiencias. Millares de generaciones, ocupadas en despejar las tinieblas de su propia rusticidad, ar rancaron este secreto mas a la sabia naturaleza, y lo empujaron hasta su perfeccion, casi siempre con los arranques del g6nio; 4 veces por los inocentes caminos de la casualidad, y no sin frecuentes intervalos de tiempo centre uno y otro adelanto. Hieron de Alejandria, el sabio alumno Ctesibus, inici6 los arcanos de semejante novedad ciento veinte anos antes de nuestra redencion; y desde ent6nces hasta hoy no logr6 verse coronada la obra de un 6xito complete. Pero en esa distancia secular no reposaron los entendimientos, ni el ingenio permaneci6 extasiado. Auyentaronse las tinieblas, y el sol de una nueva cultura penetr6 los misterios de la antigua civilizacion por entre los arcanos de la comun ignorancia. El admirable experiment del famoso alejandrino se hizo, pues, notorio a la curiosidad de otros pensadores; y Scappi en Italia, y en Francia Salomon de Cos comenzaron 4 desentraiar la novedad, aplicando la fuerza expansiva del vapor a varies usos domesticos. El marquis de Worcester y Samuel Moreland, sin adelantar gran cosa 4 los ingenios anteriores, indicaron, no obstante, su possible aplicacion a los artefactos: el gran fisico Papin de Blois ya encontr6 el se-

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-207creto de dar movimiento propio al 6mbolo encerrado en un cilindro; y Mr. Amontos, de la Academia de ciencias de Paris, quiso hacer funcionar el nuevo motor sobre grandes ruedas de molino. Desde la cumbre de tanta meditacion se extendieron los rayos de aquella nueva luz por las esferas de otros ingenios ma's modestos: de manera quo no solamente el herrero Newcome y el vidriero Caule perfeccionaron aquellos 6mbolos movientes y contribuyeron a veneer el peso atmosferico por la fuerza del vapor condensado, sino quo tambien el aprendiz Porter, aplicando un cordel para simplificar su trabajo en la imperfecta maquina de Chavary, inspir6 a Beigton sus famosas bombas de fuego, con las valvulas corredizas y las mangas alimentarias. Para ent6nces ya el celebre Mr. Wat, dedicandose a aprovechar todo lo posible la fuerza elastica del vapor, habia logrado condensarlo fuera de los cilindros, de la propia manera que hoy se hace; y despues de tantas mnejoras el ingenioso Washbrough convirti6 el movimiento rectilineo 6 de vaiven, en movimiento de rotacion 6 giratorio; acabando de resolver el problema de la perfect aplicacion del vapor a todas las industrias manufactureras. Vinieron despues los caminos de hierro, inspiracion del fil6sofo Evans, americano, y las maquinas para la navegacion ensayadas por Rumsey, de la misma procedencia: y desde ent6nces por los Ambitos de esa ciencia bienhechora, quo son todos los del mundo, un eco permanente repite los nombres de Botelho, Wolf, Trevishick, Blenkinsop, Darlington, Cecil y otros, cuya generosa aplicacion concurri6 al perfeccionamiento que aquella ha logrado, desde el estrecho mecanismo del autor de los clepsydros de agua, hasta las maquinas de helice que tanto se estan multiplicando. Y entre tanto el espiritu universal de todos los tiempos y de todas las naciones, reuni6 su caudal con

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-208los esfuerzos del arte; saliendo de este invento tan inc6lume la unidad del entendimiento humano, como de todas las demos especies que componen la ciencia de la vida. Por que la inspiracion, hija del mismo Dios, no conoce naciones predilectas, ni hace distincion de pueblos 6 razas; y esa combination sublime de causas coherentes, que acaban, al fin, por desentrailar una verdad civilizadora, es el producto de la meditation universal: es la historic progresiva de todo el genero humano. A la luz que distribuian por la mente estos principios inmutables, sustituyeron en los ojos dos nuevas antorchas que desde la superficie del mar se fueron levantando. Genios ben6ficos de la falange de Dios me parecieron, destinados a alumbrar nuestro camino; pero a medida que la proximidad los hizo perceptibles, distingui los faros de Peniche y las Berlingas que 4 la media noche montamos tranquilamente. De sus brillantes reverberos otro secreto desentranlaron las ciencias naturales: y no importa que la prevision divina haya velado 4 las modernas generaciones el mas terrible misterio de la luz refractaria. Sobrados adelantos hace el g6nio del mal sobre la tierra para la mas rApida destruction de nuestra especie, y nada se ha perdido con la ignorancia que nos hace suponer mitol6gicos aquellos espejos c6ncavos, donde el gran Arquimedes reconcentraba todo el -fuego del sol, para abrasar 4 su antojo escuadras enteras. Basta a celebrar las victorias del entendimiento esa apacible bienhechora luz que guia al navegante en su rumbo y le advierte a larga distancia los peligros de su derrota. Sobre el prodigio de la Grecia antigua descol16 esta vez triunfante la humanitaria inspiracion de Ptolomeo Sotero: aquella de las siete maravillas que admir6 el mundo sobre el islote de Pharos, cuyo nombre

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-209conserva para eterna conmemoracion del que ahuyentaba las sombras de la noche en la soberbia ciudad de Alejandro. Traspuesta aquella luz densosvapores se levantaron del mar, y meembarg6 los sentidos un sueno misterioso yagitado. Errantes visions presentaban a la mente sublimes recuerdos que se atropellaban y desaparecian, y de nuevo se amontonaban, como las rugidoras olas del mar sobre las rocas impasibles. Y era que los albores de una nueva aurora iban a herir los ojos de mi investigation, con los lugares de otras generaciones; con la memoria de otros heroes. La po6tica ciudad del Tajo: la corte de D. Juan II: el martial campamento de D. Sebastian: el puerto de las grande armadas exploradoras; la patria de Camoes, en fin, iba a exponer a mi avara curiosidad la magia de sus encantos: la excelsitud de su grandeza: el indomable espiritu de sus monarcas: la osadia de sus conquistadores, y la gloria imperecedera de su g6nio. Principles que anaden nuevas coronas al escudo de sus armas, y reyes que devastan ant'guas monarquias: navegantes que extienden el comercio y la civilization por ignotos hemisferios, y capitanes quo doman con su valorinmensosterritorios: pilotos que descorrenA otros mundos el velo del misterio con que recelosos se ocultaban A la luz del Evangelio; y soldados que Ilevan las banderas del Redentor a todos los extremos de esos mundos. Y poetas que cantan; y monumentos que se elevan; y una monarquia que perece angustiada, y otra que se levanta por entree los escombros de su caduca Seffora; y una ciudad que se extreniece y cae empujada por la mano de Dios, y otra ciudad que la mano del hombre improvise mfs hermosa, disputando Ala divinidad su omnipotencia......... Todos estos recuerdos y muchos mAs agitan mi espiritu, y lo sofocan, y lo abaten, y lo hacen al fin 27

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-210 caer en la postracion, bajo la influencia benefica del suefio mas profundo. Dejemosle reposar midntras el sol visita otros hemisferios y alumbra otras historias. El vigia de la ampolleta ha picado ya la iltima ho'ra del 24 de octubre, y es necesario descansar, hasta quo la luz de un nuevo dia vuelva a decorar con sus brillantes rayos esta porcion del universe.

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C INDICE DE LAS MATERIAS QUE CONTIENE ESTA OBRA. PAGS. PR6LOGO-DEDICATORIA.-Al Excmo. Sr. D. Justo German Cantero................................... 5 PROEMIO........................................ 7 RESUMEN HIST6RICO de las hermandades de Castilla, desde su origen hasta la 6poca en que se extinguieron...... 11 PROYECTO de una vindication general de los hechos y administracion de los espanoles en el Nuevo-Mundo, desde su descubrimiento hasta nuestros dias.............. 29 COLON Y ALONSO SANCHEZ........................ 65 ORfOEN DE LOS INDIOS DEL NUEVo-MUNDO........... 89 COMBATE NAVAL Y BATALLA DE TABASCO............. 105 SORPRESA DE GIBRALTAR, y combat naval de Alboran, en el mar Mediterraneo: anol 1540.................. 123 BLASCO DE GARAY.-Observaciones importantes sobre su ingenio, fundadas en la mAs notable de sus cartas al Senor Rey y Emperador Carlos V................... 151 ALONSO PITA DA VEIGA en la batalla de Pavia......... 167 BATALLA DE VILLALAR.......... ...... .......... 175 LA BARCAZA ESPIN, 6 bateria flotante con coraza........ 183 DE OPORTO A LISBOA.................. .......... 195

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Se plar, en Obispo, Del hall e venta este p Jr .dosPESOS FUERThS cada e 5Pn la libreria de los SREs. .CARLAIN Y FERNANDEZ, calle d1 en Ia administration deLA PIENSA 11 TA IIABANA. 1 mnismo autor hay tambien ejemrpares deL :, o bra s siAMEIQcA Y ESPA3A, ell Sus intereses de ra a, ante1k) republican de osrEstadosUnidos del Norte... .. 1. CU sT:ONESIlON i tf rwo; Yene te la :1Arica en general.-Infornes a 8. M: cartas a vtios.Ministros: conferencias con algunos personajes enParis Londres, Madrid y Americaarticulos de.pol mica y otros documentos iuportantes; con una rela cion aclaratoria de las eausas eue s wesiva nente los Lan I do inoti Vando.. """. r ra ...."r" "" ."""... BINCORPORACJON de la republic de Santo Domingo A Espafi.--Breves consideraciones/sobre este aeonteciniie ento................................ .*, .......*,.... ., ,2 (OwTIETRos sobre-lacuestion de e Para adquirir estas obras los que las deseexa 4irijas e 1a autor, calle de O-Reilly, Hotel dela Unioz -Fera debIa bana tambien se remitiran, francas de porte, simpre :e se Iibre su precio sin descuento al hacerse .,1 pedido. y; a: Fr/ ., ,. F-. 4 ::, =s. ,, is ::./rts'

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