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Apuntes biográficos de la célebre cantatriz sueca, Señorita Jenny Lind

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Title:
Apuntes biográficos de la célebre cantatriz sueca, Señorita Jenny Lind conocida generalmente por el ruiseñor sueco : acompañados de un retrato, sacado del original en New-York, y grabado en acero espresamente para esta publicación
Creator:
F. S. M
Place of Publication:
Habana
Publisher:
Imprenta del Faro
Publication Date:
Language:
Spanish
Edition:
3a ed.
Physical Description:
27 p. : port. ; 23 cm.

Subjects

Subjects / Keywords:
Lind, Jenny, 1820-1887 ( fast )
Genre:
non-fiction ( marcgt )
individual biography ( marcgt )

Notes

Citation/Reference:
Trelles, C.M. Bib. cubana s. 19, v.3, p.201
Statement of Responsibility:
arreglados por F.S.M.

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
52414887 ( OCLC )
ocm52414887

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RARE BOOKS
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II -, ii --.'C~e =~ Irr i I


I I IC-IT I I'I




























































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Life-size portrait of Jenny Lind, painted during the American tour,
artist unknown
Sewanee Collection










APUNTES BIOGRAFICOS
S DE LA


JENNY L1ND, :
'ONOOZfA SZRKRAIMMZNEz
PuR
EL R1lISEAOR SI'EC'O,

ADORNADOS CON UN.MAGNIFICO RETRATO GRABADO EN ACERO .)


(TERCE.R.\ EDICION.)



I HABANA.
IMPRENTA DEL FARO.
141500,
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APUNTES BIOGRAFICOS
DE LA






JENNY LIND,

001O00DA GIqER.Az.cMENTE
i POR

3BM3r-a XERVWBrjC&5JBfi3KroJME X 3E04=40a0


Acompanados de un retrato, sacado del original en
New-York, y grabado en acero espresamente pa-
ra esta publication.



[ARREGLADOS POR F. S. f,]


(TERCERA EDICION.)

HABANA:-1850.

EIMPRENTA DEL FA.O.











I










AL PUBLIC DE LA HABANA.




A ti, ilustrado public, dedico estos breves apun-
tes biograficos de la gran artist, que pronto se ha-
llard entire nosotros; esa sublime artist adornada
contodas las cualidades que hacen encantadora y ama-
ble nuestra humana naturaleza. Las conquistas he-
chas por la que es el objeto de esta memorial, han sido
las de millones de corazones, eneadenados por su na-
tural modestia, su ilimitada caridad y su incompara-
ble mirito.
No desconozco con cuanto entusiasmo corres-
ponden tus generosos corazones a esas gracias cuan-
do se hallan reunidas en una persona, y much mas
cuando esa persona pertenece al bello sexo, que con
tanta razon cautiva tus simpatias: y por eso, al de-
dicarte este tribute de respeto hdcia la gran can-
tatriz, confio merecer de tu reconocida generosidad
una benevola acojida.
F. S. M.











I


























La gloria del hombre pertenece A la filosofia, la de la muger
A la moral, la del artist A su epoca. La filosofia es el hombre, la
religion es una sublime verdad, cuya esencia reside en el cora-
zon de la muger virtuosa, el artist represent su 6poca, la mis-
ma naturaleza con toda su santidad y sus encantos, Considerada
niestramadre comun como representante de la voluntad divina,
no puede mbnos de resistirse al exacto anAlisis del hombre. Junto
al cardo nace la rosa, el sol sorprende A las tinieblas y la triste
blancura .de los campos se transform en una bordada alfom-
bra de esmeraldas, que entretege una mano poderosa, sin mas
mecanismo que algunas gotas de rocio.
Entre el artist y el hombre comun existed una inmensiT
dad; aquel es el espiritu, este la material. Cada artist represent
un en6rgico mentis contra la incredulidad; si no hubiera mas
alla, si los hombres fueramos como las plants, unos mismos sen-
timientos. dominarian a la especie humana. El artist es el ser
privilegiado por escelencia; 6l nos recuerda constantemente la






-6-
virtud de nuestra alma. iYo rindo culto a las artes poramor ADios!
Entre las flores, la que mas nos brinda contemplacion es la rosa;
entire los series animados, la muger. Si un soplo divino ha infla-
mado su pecho, si la muger es artist, ella es la rosa de la socie-
dad. Contemplemos esta bella flor en JENNY LIND.
Naci6 el 6 de Octubre de 1821 en Estokolmo, capital de Sue-
cia, de padres pobres y honrados, que ganaban el sustento de su
vida por medio de una escuela de primeras letras, regenteada por
su madre, A quien ayudaba en sus faenas su padre, hombre enten-
dido en idiomas. Como carecian de toda clase de bienes de for-
tuna, se veian obligados a egercer su profession con asidua cons-
tancia.
Pas6 Jenny su nifiez dedicada A studios muy diferentes de
aquellos para los cuales su imaginacion fuera creada, pues su si-
tuacion, pecuniariamente considerada, no la permitia entregarse
al cultivo del premature desarrollo de su gusto por la misica,
que se manifestaba en ella desde la temprana edad de tres afios.
Su genio se revelaba desde su infancia: siempre que llegaba i
sus.bidbb u~n melbdia que lamase su atencion, la repetia ton tal
ptpiedad, qute exitaba la admiracion general. Su talent mu-
sio e ae auentaba tan sus anios, y sin conocerlo ella ni sus pa-
die, zu fturo destiny se descubria en todas las acciones de su
vida. Nada hacia que no fueseacompaiada de sutelodioso canto,
y apesar de le much que padeciera en su juventud,jamas ufrti-
miento alguno la afligi6 hasta el estremo de impedirle cantar,
unico placer y solaZ de esta j6ven, qtie A no ser ast hubiera vis-
to~torrer lis diiai de'sU vida pbr un sendero triste, cual taminante
que abandon su ruta desconfiado de sus mismas fuerZas. Impo-
bible espenetrat ai inucho m6nos descubrir Jos dorados rayos
que t'ruzah ptAr Ia mente de una juvenile criatura, caya vista es-
ta siempre fija ei la Gloriaa! Es tan ardub el examen de los su-
blimes sebtimientos del alma, que solamente puede compararse
fthn lt ttmeMad del havegante que dirige Ja proa de su nave
hicia el precipicio en la noche d tempestad. LQu6 se deja a Dios?







-7-
6 por mejor decir 1qu6 se reserve ent6nce a la Divinid4a, pare
poner A salvo del atrevido conato del hombre aquellos divinos
privilegios que concedi6 4 ciertas y deternminadas almas? Sin
duda que el Hacedor quiso en su Omnipotencia former el claro-
oscuro de este gran cuadro que llaamamos mupdo, regalando sus
sacrosantos favors con un comedhniento digno do tan alta
emanacion.
Ella levantaba su modest frente para contemplar su porve-
nir, y el rubor de la inocencia hacia inclinar su cabeza, para
ocultar sus mejillas matizadas de rosicler repentinamente por
una lucha spiritual, per un presentimiento mgano, Jenny Lind
participaba ent6nces de todo el candor de upa virgen, y sin em-
bargo en su pecho ardia una llama divine. El horizonte se en-
sanchaba A su vista, cuanto la rodeab4 la ofrecia aquel hastio
natural que siempre infunde en las almas elevadas todo lo que
de prosaico nos rodea en la vida material; emperor como Dios
cuando en sus altos juicios se propone regar con su divina gracia
el alma de un mortal se sirve siempre adornarla con los atribu-
tos mas grandiosos, compatibles con el corazon human, Jenny
Lind profesaba a sus adorados padres un amor tierno y respe-
tuoso. iSublime perspective digna de la posteridadl jUna virgen
suspirando per la gloria para compartirla dulcemento con unos
padres ancianos!
Naturalmente reservada y pensativa, parecia que la nMsica
era el solo medio que la Providencia habia concedido 4 la me.
lanc6lica y sensitiva criatura, para conquistarse las simpatias de
sus semejantes. De este modo lleg6 Jenny Lind & los nueve ailos:
precoz en entendimiento, observadora 6 instruida, mas de lo
que debia esperarse a su edad; pero sus dotes fisicas por el con-
trario no sufrieron un desarrollo notable.
Una actriz sueca, despues madame de Lupdberg, oy6 ca.
sualmente cantar a la estraordinaria niiia y asonMbrada de la vos,
ejecucion y gusto de esta artist en embrion, si se nos permit
la frase, visit a sus padres con el fin de hacerles conocer la vo-








cacion de' la niia para el canto, y les suplic6 que no' abandon,
sea el tesoro que poseian, tratando de persuadirles & que la dedi-
casen al teatro. La madre que como otras muchas mugeres de la
clase' media en su pais, estaba dominada por esa preocupacion
contra todo lo que es teatral, choc6le al principio la idea; pero
la resuelta actriz, convencida del bien que iba i hacer 6 aquella
honrada y digna familiar, combati6 con firmeza todas las objecio-
nes que le opusieron los padres, y por u i imo les indujo a que con-
fiaran la inteligencia y temprana decision de la nifia la 'elec-
cion de siu carrera future; dudando no obstante la actriz, que la
pacifica y reseriada nifia tuviera energia y valor suficiente pa-
ra dedicarse a este trabajo. Oy6 Jenny atentamente la proposi-
cion, y al moment consinti6 en dedicarse 6f seguir la carrera
lirico-dramatica, como si un presentiniento de su gloria venidera
Tiubiese influido en su decision. jEs tan dulce el amor 6 la gloria!
Han 'creido muchos materialistas que la gloria del porvenir es
tuna quimera, y que el anhelo por conseguir el honor del apbteo-
sis es una de las efervescencias del cerebro human. jPobre Jen-
n3y! Su d6bil planta debia pisar el templo de Euterpe y de Talia,
y ho'obstante el dulce presentimiento que agitaba sai alma, el
respeto debido al piblico y los conatos de artist luchaban en el
cihdido pecho de aiuella virgen, sefialada por el dedo del des-
tino para former uno de los mejores adornos de la escena lirica.
iEs tan poderosa la voz del Omnipotente que hasta las plants la
oyen! Jeniny Lind:habia sofiado plicidamente con la gloria del
arte encantador, con su inmortalidad y con la felicidad de sus
pobres padres; iDios es grande!
Mad.Lundberg, cuya penetracion'y amoral arte abri6 elca-
mino la fortune de Jenny, la llev6 A casa del anciano Croelius,
afamado maestro de m6sica en Estockolno, quien al ver la mara-
Villosa facilidad que tenia para aprender, no pudo Irhno' de pre-
sentarla'al conde Pucke, ert6nces director del teatro de la corte,
supliciahdole encarecidamente que la oyese y si le agradaba su
voz la pioporcionase su salida al piublico. El conde Pucke mir6







-9-
de arriba abajo la pilida y candida j6ven, y despucs volvi6n-
dose d Croelius le pregunt6, qu6 esperaba que pudiese hacer
con semejante criatura, que parecia no poseer ni una sola dote
teatral? El digno maestro no se desanim6 y suplic6 de nuevo al
conde que la oyese dntes de juzgarla,y si no laencontraba digna de
ser admitida, ent6nces 1l mismo la instruiria a sus propias espen-
sas, porquejuzgaba como una falta punible ver el gdnio demos-
trarse por si mismo, y no patrocinarlo y protegerlo. El director
al oir tantas s6plicas de un hombre perito y entusiasta, consinti6
al fin en oir A la nifia, cuya voz poseia desde ent6ncesese encan-
to peculiar y esa dulzura arrobadora, que con tanta facilidad
atrae y fascina hoy hasta loscorazones mas tibios. Escuch6la con
atencion, y no bien la hubo oido cuando se desvanecieron todas
sus preocupaciones respect de ella, y al concluir esclam6 con
entusiasmo: "ella gozarf de todos los privilegios que disfrutan
las pupilas de la academia de Estokolmo."
Poco despues apareci6 Jenny en el teatro representando pa-
peles adecuados A su edad,y produciendo una impression igual t la
sensation que caus6 Leontina Fay en Paris. Compusidronse mu-
chos vaudevilles para la genial y j6ven actriz; su buen humor, lo-
zana concepcion y sorprendente originalidad, la hicieron un pro-
digio juvenile, que bien merece este titulo. Al siguiente afio el
anciano Croelius confi6 su pupila al cuidado de un maestro mas
j6ven, Herr Berg, misico consumado que se dedic6 con igual ce-
lo i su instruction, y i quien debe ella esa ciencia mdsica que
forma la s6lida base de su m6rito indisputable.
Incansable en sus esfuerzos, halagada por los innumerables
aplausos que la multitud entusiasta le prodigaba en sus represen-
taciones, bien recibida en la primera sociedad por la sencilla
dulzura de su caricter, lleg6 a la edad de doce aflos; ent6nces
joh! se desvanecieron los dorados ensue'ios de su juventud y al
despertar se convenci6 de una triste realidad, viendo que su edad
no le permitia ya salir en los papeles que acostumbraba desem-
penar, y que sin embargo no se hallaba apta para hacer otros
3







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de mas importancia. Para mayor desgracia, ademas de esto, per-
di6 repentinamente el timbre delicioso de sus notas altas, que-
dandoleuna voz desigual; siendo infructuosos todos los esfuer-
zos que su digno maestro hizo por revivir los argentinos tonos de
su favorite pupila; al parecer los habia perdido para siempre, y
tuvo.que abandonar la 'speranza de prepararla para la grande
6pera.
lQu6 es de mi dulce voz? esclamaba la privilegiada nifia.
iC6mo !legar al t6rmino deseado, envuelta en las tinieblas de la
noche eterna? JAnte mis ojos, se present un horizonte confuso!....
los cambiantes colors del arco-iris representaban la gloria de
lainspirada criatura, mas ahora, Iqu6 quedapara sus ojos mas que
ligrimas?.... ................... ......................

Hasta el mismo ruisenor sucumbe tristemente cuando se v6 pri-
vado de la dulcisima facultad de dar A los aires sus inspira-
ciones y sus trinos. Jenny Lind Iloraba, y la diosa de Ilas
armonias se cubria con el ligubre cresp6 que revela una tris-
te desgracia!
Sin embargo, en el entusiasmo de su g6nio veia siempre en
lontananza una hoja de laurel, cual el ramo de oliva que en el
pico de una cfndida paloma anunci6 al hombre que la vida ter-
renal no habia perecido bajo el inexorable castigo del Altisimo.
Rara vez salia A cantar, y aun en las que lo hacia era en pa-
peles insignificantes. Como amenudo sucede en esta clase de fen6-
menos, el pfblico bien pronto olvid6 la impression que le habia
causado, sintiendo solamente que tan bellas esperanzas se hubie-
sen fustrado.
Una de las cosas mas dignas de refleccion es el buen es-
piritu de un pfblico en favor de la vida de un ente privilegia-
do; Jenny Lind habia demostrado un radiante destello, de su ge-
nio con la rapidez del meteoro; el arte se habia sonreido al con-
templarla, y su patria se prometi6 ent6nces una gloria mas. To-
do parecia perdido desgraciadamente; emperor la diva cantatriz






-11-
con aquella fuerza de voluntad queDios concede al g6nio, luch6
abiertamente con tan ingrato destino.
La j6ven cuyo mayor deleite era la m6sica, sufri6 tan repen-
tina como inesperada p6rdida con resignation. Aparecer como
Agatha en Der Frieschatz de Weber habia sido el ideal de su ju-
venil ambicion, y conseguirlo era su noble deseo; mas todo se
desvaneci6 por tan terrible p6rdida, y su ardiente mirada solo
distinguia en el horfzonte de su vida las oscuras nubes de la de-
sesperacion. Desesperanzada, la abandon su elevado espiritu
y no cant6 mas, aunque siempre continue sus estudios musicales.
Cuatro afios pasaron asi, hasta que sucedi6 que un dia en un con-
cierto en que debia cantarse el cuarto acto de Roberto el Diablo,
se necesitaba quien cantase la parte de Alice, que dnicamente de-
bia ejecutar un solo, poco conocido por ent6nces en Alemania.
Nadie quiso aceptar el-insignificante solo cuando Herr Berg acor-
dindose de su desgraciada pupila como un "pis aller" deter-
min6 aventurar su buen 6 mal 6xito en sus manos.
Jenny recibi6 su solo con marcadas muestras de gozo mez-
clado de tristeza y emprendi6 con asiduidad su studio, hacienda
todo lo possible por cumplir bien con su cometido, al parecer in-
superable para sus actuales fuerzas.
Lleg6 la noche sefialada para la representation y por uno
de esos milagros inesplicables, vi6 que habia recobrado su voz
por tan largo tiempo perdida; el pdblico sorprendido reconoci6
las notas de su antigua favorite y un aplauso unanimertumultuo-
so y fren6tico reson6 por todo el salon al concluir el solo que
otros habian despreciado. Quien podri describir las emociones,
el regocijo de aquel g6nio por tanto tiempo oprimido, el dulce
gozo de la paciente pupila, al ver restaurada su esperanza, al
oirde boca de su propio maestro entusiasmado, decirle que se pre-
parase'para representer la parte de Agatha y hacer su pronta
aparicion en la 6pera! iEse papel que tantas veces habia deses-
perado de hacer y que otras tantas habia torado parte en sus
inocentes suefos! La p6rdida temporal de su argentina voz fud






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para ella, lo que para la luna-algunas de esas nubecillas que de
cuando en cuando cubren su brillante fulgor, para hacerla apa-
recer despues con mayor brillo.
Aun nohabia representado ninguna parte trigica, ni tam-
poco habia recibido instrucciones para ello, y necesariamente
revelaba en los ensayos la ignorancia del noviciado en lo que
t6cnicamente se llama "trabajos de bastidores." Al principio no
se movia, ni aun siquiera intentaba accionar, sin embargo pres-
tabaatencion estremada h las advertencias que se lehacian acer-
ca de como debia ser la egecucion de cada escena. Por grades
iba comprendiendo el modo de accionar que le correspondia. Al
fin Ileg6 la noche en que debia salir y sus amigos, algo dudosos,
temblaban por el buen 6xito.
La primer aparicion de Jenny Lind representando el pa-
pel de Agatha, fu6 una de aquellas ostentaciones estraordinarias
y sublimes del poder del genio sobrepujando las mas Arduas difi-
cultades. Sorprendi6 ; los mejores actors por su esquisito gusto
en la manera de accionar, asombr6 t sus amigos por la perfect
facilidad con que ejecut6 su papel, obligando a la orquesta que
no iba tiempo, Ilevando el allegro con lentitud, a que se apre-
surase. No bien hubo concluido su aria primer, cuando un
murmullo de aprobacion dentro de bastidores y un aplauso unh-
nime de entusiasmo de parte del public, la saludaron: una apro-
bacion general coron6 en la entrada de su carrera de fama d la
inteligente j6ven de diez y seis afios.
Jenny Lind habla hoy de la.Agatha de Weber, con una
sencilla veneracion, como la piedra fundamental de su fortune.
Inmediatamente fu6 comprometida como una de las parties pri-
marias, para una temporada de diez y ocho meses. En las subse-
cuentes 6peras trabaj6 causando cada vez mas admiracion y en-
tusiasmo. Sin embargo, aunque cantaba en todas las 6peras con
general aceptacion del pdblico, Jenny Lind y su maestro lucha-
ban con empeiio por dominar la inflexibilidad de su voz. iQui6n
que oiga ahora, estasiado, sus granadas fioritures creeria que en







-13-
aquel tempo, apenas podia, despues de muchos esfuerzos conse-
guir hacer las mas ligeras y simples cadencias? Mi6ntras que asi
continuaba en tan ardua prActica interpret los papeles de Alice,
Eurianthe y la Vestal. A su corta edad no se le podia pedir mas.
Pronto lleg6 a ser la predilecta de su ciudad natal.
Pero apesar de tantas ovaciones, no se escap6 a su pene-
trante imaginacion que aun no estaba todo vencido: veia que su
maestro habia hecho todo lo que pudo en su instruction y que
sin embargo necesitaba como si se dijese, la Altima mano, si in-
tentaba conseguir la reputation a que la daba derecho el desarro-
Ilo de sus facultades para el divino arte, que despues le ha con-
cedido el envidiable nombre de artist.
Vivia por ent6nces en Paris, Garcia, afamado maestro de
canto, reputado por el mejor en Europa, y un deseo que no po-
dia dominar, la impelia a que fuese a buscarle A la capital del
mundo fashionable. Pero jcomo conseguirlo sin faltar A su con-
trata? Si abandonaba su compromise, icon que medios contaba
para vivir uno 6 dos afios en un pais estrangero? Habia estado
acostumbrada a tratar y vivir en los mejores circulos de la socie-
dad mas escogida, querida y admirada de todo el que tenia la
dicha de tratarla: con el verdadero y noble orgullo del g6nio se
resisti6b mendigar protection y guardando sus dignos deseos en su
corazon resignado, esper6 hasta poderse proporcionar los me-
dios para llevar A cabo su objeto con su propio trabajo.
Asi que se concluy6 la temporada teatral, viaj6 con su
padre por todas las grandes y pequenias poblaciones de Suecia
y Noruega, con infatigable energia arregl6 numerosos conciertos,
atrayendo en todas parties la atencion, que le proporcionaban re-
cursos pecunarios para efectuar su laudable prop6sito. A su vuel-
ta a Estokolmo manifest A la empresa su determination, de re-
tirarse a Paris para continuar sus studios bajo la direction del
maestro Garcia, fundandose en tan buenas razones, que no pu-
dieron los empresarios m6nos de acceder A sus s6plicas, conce-
diendole el permiso para ausentarse. Sus padres no mostraron







-14-
la menor oposicion a que diese este paso; conocian k su hija, y
convencidos de su pureza y de la resolution de su caracter no du--
daron dejarla que siguiese los impulses de su g6nio.
Ellos no podian acompafiarla durante csta larga ausencia,
sin abandonar las faenas que le proporcionaban su propia sub-
sistencia, y asi ]a j6ven de diez y ocho ahios, sola, sin mas pro-
tectores que su firmeza, su inocencia y su sagrado amor por el
arte se puso en camino para la gran capital, que habia ya pro-
ducido tanta grandeza y destruido tanta nobleza y virtud.
Llegado que hubo d Paris, inmediatamente fu6 A visitar a
Garcia para quien habia traido las mejores cartas de recomen-
dacion. Ni el largo viage, ni la tristeza natural que le causaba
]a separacion de sus amantisimos padres, protectores y compa-
fieros, ni el melanc6lico recuerdo de su patria, que la agobiaba
de la misma manera que la agonia que devora al Suizo cuando
se halla "ljos del nevado dosel de rocas y nubes de su pais
natal," pudieron hacerla retardar la important entrevista. Con
ansiedad febril atraves6 el quicio de la puerta y pronto se vi6
en presencia del professor, en cuya decision cifraba su. future
destiny. Fu6 recibida por Garcia con amabilidad; la oy6 cantar
sin dar muestra alguna de aprobacion 6-desaprobacion y despues
que hubo concluido le dijo con much calma "Hija mia, no
teneis voz". Terrible palabra para Jenny. "0, afiadi6 61, tratan-
do de corregirse, habeis tenido voz, y estais 6 punto de perderla.
Probablemente habeis cantado much, 6 empezasteis muy tem-
prano, porque vuestro 6rgano esta gastado y Aspero; no puedo
instruiros al present. No canteis ni una sola nota por espacio
de tres meses y asi que haya transcurrido ese t6rmino, haced-
me otra visita" Con esta inesperada despedida, la chasqueada
aspirante abandon la casa del hombre, en quien habia fundado
todas sus esperanzas.
Jenny pas6 tres meses en profundo retire, en aquella total
soledad en que solo se aprende a pensar con justicia en las
grandes capitals. "Vivia de mis lIgrimas y la agonia del mal de







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pays," decia ella una vez hablando de su residencia en Paris.
Sin embargo nada pudo inducirla 6 volverse a su pais natal sin
conseguir otra prueba de Garcia. Transcurridos los tres meses
sefialados, nuestra j6ven se acerc6 temerosa por segunda vez A
Garcia que la oy6 de nuevo. Mand6le este que cantase una pie-
za y concluido que hubo, diriji6 una mirada espresiva a su
maestro, esperando su juicio; en esta vez fu6 mas afortunada
pues Garcia le dijo; "Hija mia; podeis empezar inmediatamente
vuestras lecciones." Volvi6 Jenny de la segunda visit radiante
de alegria al ver que podia cantar, y al instant los dulces tonos
de su melodiosa voz encantaron su corazon y su oido, trans-
portados de gozo,
El tiempo corria, el g6nio se regocijaba al ver su propia fuer-
za: que aumentaba diariamente, venciendo por grades las dife-
rencias conocidas y desarraigadas por la consumada esperiencia
de Garcia.
Ensefiaba tambien Garcia por ent6nces a una compatriota de
Jenny, Madlle. Nissen, que poseia una magnifica y bien nutrida
voz; pero que carecia de dotes mentales. Jenny Lind confiesa,
que amenudo se desesperaba al ver que Garcia le ponia su con-
discipula como egemplo que debia seguir, creyendo ella, Jenny,
que comprendia mejor, y esperando llegar 6 un fin, el cual A su
modo de ver jams podria alcanzar su compafiera. Garcia decia
algunas veces, que si Jenny tuviera la voz de la Nissen, 6 esta
la inteligencia de Jenny, una de ellas legaria k ser la mejor can-
tatriz de Europa.
Aunque Jenny acostumbraba arreglar las eadencias yfiori-
tures con su gusto peculiar, A las piezas que aprendia, lo. que
agradaba tanto h Garcia que las copiaba, sin embargo nunca
crey6 61 que ella fuese mas que una median cantatriz. Amenu-
do recuerda que despues de ella a nadie causaban mas admira-
cion sits asombrosos adelantos que a su anciano maestro.
Jenny permancci6 un aiio en Paris entregada al mas pro-
fundo studio y aprovechamiento, al terminar el cual uno de sus/







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conciudadanos, autor de talent, vino 6 recordarla sa prometida
vuelta a Estokolmo; aprovechandose de la oportunidad de en-
contrarse A la sazon Meyprbeer en Paris, la present a este cele-
bre compositor, cuyo esperimentado oido pronto reconoci6 la
mdjica dulzura de su voz con marcadas demostraciones de en-
tusiasmo y aprobacion, dudando solo si el peculiar encanto de
]a argentina pureza de su voz podria sentirse y lucir en nn
largo espacio. Para convencerse de la fuerza y extension de
esta, arregl6 un ensayo d toda orquesta en el teatro de la
Grande 6pera, en el cual Jenny ejecut6 tres de las principles es-
cenas de Roberto el Diablo, Norma y Der Freiscritz, consiguien-
do un 6xito tan brillante que Meyerbeer la hizo inmediatamente
proposiciones para el teatro de Berlin, las que no admiti6 por-
que ansiaba ver a su patria y ademas habia empefiado su pala-
bra, que consideraba sagrada, de volver & Estokolmo, donde apa-
reci6 poco despues.
Fu6 recibida alli con much entusiasmo, demostrando que se
habia aprovechado de sus studios durante su ausencia; di6
pruebas de ser escelente actriz, perfect mtisica y que poseia
un 6rgano que mientras mas se egercitaba, parecia mas puro y
mas bello. La que en un tiempo fu6 la favorite lleg6 ahora A ser
el orgullo de su ciudad natal, admirada por los talents mas bri-
Ilantes y respetada de todos por su intachable conduct.
En lasiguiente primavera, Meyerbeer renov6 sus ofertas pa,
ra la apertura del teatro de Berlin y aunque dud6 much antes
de decidirse, por la repugnancia que tenia i abandonar su pais,
sin embargo, fu6 necesario obedecer la lamada del gran maes-
tro, aceptando por fin el compromise bajo condition de que
pudiese volver t Estokolmo para cuando se celebrara la corona-
cion del Rey.
Aunque era muy sentida su separacion de Estokolmo, no obs-
tante se reconocia generalmente que Jenny Lind necesitaba
conquistarse una reputation europea, juii ndose una crueldad
interrumpirla en su gloriosa carrera.






-17-
Parli6 nuestri artist en Agosto para Dresden, donde se
hallaba ent6nces Meyerbeer escribiendo una 6pera, con el fin de
concluir los arreglos necesarios y tambien para dedicarse el
tiempo possible al studio del aleman.
Despues de un res de ausencia, accediendo a las slplicas
del empresario en Estokolmo, volvi6 a esta ciudad para cantar
en las fiestas con quese celebraba la coronacion del Rey, segun se
habia comprometido. Al concluirse las fiestas, como era necesario
que volviese A Berlin donde debia estar todo el invierno, empeza-
ron A sentirsu partiday various banqueros de los masric6s, propu-
sieron la j6ven artist que depositarian anualmente cierta su-
Ma' par espacio de diez afios, de manera que A la espiracion de
dicho tiempo se encontraria en posesion de una fortune conside-
rable, si ella en recompensa se comprometia A no abandonar &
Estokolmo.
Jenny Lind se conmovi6 much con esta generosa prueba
del profundo interns que sentian por ella sus conciudadanos; pe-
r0 como ya su palabra estaba empefiada, no pudo acceder. La
noche en que se despidi6 prevaleci6 un sentimiento general; el
pfCblto Iloraba mas que aplaudia, tanto era el amor que la te,
titan. El dia de su partida fu6 un dia de luto: las calls estaban
Ilehas de la multitud que ansiaba asistir A su despedida.
SA fines de Octubre de 1844 lleg6 A Berlin. Ap6nas sabia
ent6nces el aleman; pero despues de dos meses de asiduo estu-
dio, todos admiraron en ella lo correct de su pronunciacion ad-
quirida en tan corto tiempo. iTal es su comprension yla facilidad
y memorial que tiene para retener lo que aprende! Al aparecer
alli ante el pdblico, llen6 completamente las esperanzasdel gran
compositor, produciendo el mismo entusiamo que en,su pais, au-
mentandose diariamente durante su permanencia que fue de cua-
tro meses. Pronto se estendi6 su fama por toda la Alemania y
fuera de ella tambien, y los empresarios de L6ndres y Paris se
esforzaronipor contratarla; pero estaba obligada i regresar a Sue-
cia porun compromise anterior. Mientras estuvo en Berlinse pre-
3






-18-
sent6 en la Norma, Sondmbula, el Campo de Silesia ylaHija del Re-
gimiento. La iltima noche le dirigieron las mas sefialadas mues-
tras de aprobacion que quizd ninguna artist, escepto ella, hare-
cibido en las tablas. No fueron esos tumultuosos aplausos que tan-
to se prodigan a los talents musicales, no; un profundo silen-
cio demostraba el intense interns. Asi que se hubo corridor el
telon, un aplauso unanime la llam6 fuera y al salir fu6 saludada
con los mas entusiastas bravos.
Antes de su retorno A Estokolmo, visit casi todas las prin-
cipales ciudades del norte de Alemania, conquisthndo en todas
inmarcesibles laureles. En Hamburgole fu6 presentada f su par-
tida una hermosa corona de laurel, de plata. Todo su viage fua
un triunfo no interrumpido.
En el verano de 1845 fu6 invitada por el Rey de Prusia pa-
ra cantar en la festividad preparada en las mirgenes del Rhin
en honor de los soberanos de Inglaterra, en cuya 6poca apareci6
tambien en Frankfort y Colonia. Aqui la oy6 la condesa de Ros-
si (Henrietta Sontag) y dijo que era la primera cantatriz del dia,
Desde Noviembre de 1845 hasta fines de Marzo de 1846
cumpli6 otro contrato para el teatro Real en Berlin, concluido,
el cual sali6 para Viena, en donde hizo su aparicion el 22 de
Abril en la Norma, en el teatro An-Der-Wien, ante ese piblico
6 quien pertence en Alemania el fall decisive en materials musi-
cales, y apenas apareci6 conquist6 sus simpatias.
Su salida tuvo efecto en presencia de una concurrencia in-
mensa, entire la cualsehallaba probablemente todoel pueblo filar-
m6nico de Viena. Las noticias que la precedieron, las exageracio-
nes de los Ilamados "entusiastas de Lind," y el inaudito precio de
las localidades, habian levantado A tal grado las esperanzas del
pfblico, que Jenny Lind manifest que dudaba tener un buen 6xi-
to y asegur6 que a no ser por haber dado su palabra no saldria.
Con visible temor, con la inspiration y dignidad de unasacerdo-
tiza,aunque sin embargo con humildad espresiva, seacerc6al trbol
Druida: reinaba un silencio tan imponente, que cualquiera se







-19-
habria imaginado que oia los millares de corazones que ansiosos
palpitaban, mientras que el puiblico esperaba oir los primeros
tons de su voz; pero no bien hubo empezado, apenas habia el
genio de su arte revivido en su pecho, cuando toda aquella in-
mensa concurrencia arrobada por la migia atrayente de su me-
lodiosa voz, prorumpi6 en un aplauso undnime de bravos que de-
cidi6 su destiny en Viena. Present6se once veces en el teatro y
dos en conciertos pdblicos, estos tiltimos para objetos caritativos.
Jenny dej6 6 Viena para asistir A la festividad musical de Aix-
La-Chapelle: de aqui parti6 para Hannover, Bremen, Hambur-
go, Stuttgard, Munich, y despues volvi6 h Viena, presentindose de
nuevo ante el pfiblico, el jueves 7 de Enero de 1847, en la Hija
del Regimiento, de Donizetti, que fu6 repetida virias veces ante
una concurrencia estraordinaria.
Habiendo seguido su carrera triunfal por el continente, don-
de fu6 recibida con un entusiasmo que no tiene paralelo en la
historia'del arte, la bella cantatriz solo necesitaba el fallo de
aprobacion del.piblico del teatrode Su Magestad en L6ndres: de
ese pdblico; compuesto en su mayor parte de las personas mas
refinadas y mejor educadas intellectual y socialmente, en cuyose-
no; se encuentranmuchos amateurs adornados con tan buenas do-
ztes misicas, que los elevarian almas alto range como artists si
se quisieran dedicar a trabajar publicamente, de ese p6blico,
en fin, que constitute indudablemente el mejor tribunal de gusto
en Inglaterra.
El 4 de Mayo de 1847 hizo su primera aparicion en la ope-
ra deRoberto el Diablo. El teatrq estaba leno como suele decir-
se de bote en bote, pues no habia un solo lugar en que no estu-
viesen apifiados los espectadores.
Alz6se el telon y principi6 la 6pera; mudos los espectadores,
casi sin respirar esperaban la salidade Jenny, que apareci6 al fin tr6-
mulay vacilante pues su estremada modestia siempre lahacia des-
confiar. El ardiente aplauso con que el auditorio ]a salud6 al pre-
sentarse, se confudi6 con la timida mirada que ella ech6 6 su derre-






-20-
,dor, y en seguida las primeras notassalieron desus labios.Nada se
oia en todo el ambito del teatro a no ser su arrobadora vocaliza-
cion y el acompafiamiento de laorquesta. Asiqueconcluy6suaria,
todo el pdblico prorumpi6 en un estrepitoso aplauso, que palpa-
blemente demostraba lo much que habia gustado. Su buen exi-
to fu6 complete 6 instantdneo. Se reconocia que una nueva can,
tatriz estaba entire ellos; la mejor que existia. Ent6nces tambien
tuvo efecto un cimbio en Jenny; el fuego sagrado de artist bri-
116 en susojosy corri6 por todo sucuerpo, conocia que habia triun-
fado y desplegando las alas del g6nio estasi6 a la multitud con sus
gorgeous; recobrada la confianza, la abandon su timidez natural
quedandola solo su interesante modestia..
Cuando hubo concluido el primer acto los espectadores la
lamaron fuera del telon. Tres veces la aplaudieron y tres veces
se incline colocada su mano sobre su agradecido corazon, para
contener sus vivos latidos.
Desde aquel moment & nadie se le prestaba atencion en la
6pera.sino a ella, y al final fu6 llamadade nuevo por el auditorio
que se levant6 para demostrarlesu admiration. La arrojaron
millares de bouquets. Hasta la orgullosa aristocracia, olvidada de
su habitual lasitud, la aplaudia con ardor y entusiasmo. Su trius-
fo fu6 tan complete, que desde ent6nces qued6 reconocida corn o
la mejor de las modernas vocalistas que habia pisado la escena
lirica de Inglaterra.
El 28 del propio mes la Reina di6 un gran concerto en el
palacio de Buckingham, al cual la simpdtica Jenny fu6 invitada
y en 61 form el principal objeto de la fiesta, recibiendo el
homenage de lamisma Reina.
Su pr6xima salida en la 6pera fue en la representation de
la Hija del Regimiento, en la cual como de costumbre entusias-
m6 a todos.
El 11 de Junio siguiente Mlle. Lind ejecut6 su interesante
parte de Alice en Roberto el Diablo, eseedi6ndose si es possible a
la.primera vez que la represent.






-21-
El 14del misnio upareci6, por la primeravez, en el pupel
de Norma. La ansiedad que reinaba por oirla en esta 6pera era
grande, porque se deseaba compararla con la Grisi, que se
habia considerado sin rival interpretando A la sacerdotiza
Druida. Los amigos y admiradores de Jenny temieron por ella en
esta prueba; sin embargo su egecucion le asegur6 un triunfo
envidiable,
Jenny Lind continue repitiendo la Norma por muchas no-
ches, consiguiendo en cada representation nuevos triunfos. Su
egecucion del papel de Norma no tan solo es superior a la de to-
dos los demas caracteres que hainterpretado, sino que forma una
6poca en el arte lirico; es el triunfo del espiritu sobre la material
y ha esterdido el dominio del verdadero g6nio, exhibiendo sus atri-
butos y aumento de poder en su estensa variedad, que es su ca-
rActer distintivo. Norma en vez de ser una Medea 6 de parecerse
A alganotro ente fabuloso, semejante, es unser en quien vemos los
mas:dulces sentimientos de muger, a cada paso luchando con los
imp.ulsos de negras pasiones,,ilosque vence con generosidad; por
que ~o solo le falta valor para asesinar A sus hijos 6 matar A la
quele ha echotraicion, sino que perdona A su rival y muere Antes
que sacrificarla. En los moments de morir, todas sus facultades
se dirigen no A manifestar los sufrimientos que va a esperimen-
tar, sino suplicar A su padre que proteja su prole. Jenny Lind
concibe 6 interpreta tan notablemeate este character, que todos
los espectadores sienten un intense inter6s por la descarriada
sacerdotiza. La espresion que da Jenny Lind A su papel en esta
.pera, sobrepuja a todas las que la han precedido; pues aun supo-
niendola privada de la voz, el pintor, el escultor y el actor en-
contrarian que estudiar en la variedad y belleza de sus posi-
ciones y la maravillosa espresion de su rostro. La Malibran estu-
di6 las acciones mudas entire los sordos y mudos, para adquirir la
pantomima necesaria A dichas escenas, y ha dicho que el mayor
cumplimiento que recibi6 en su carreraartistica sali6 de boca de
un gran pintor, que aborrecia la espresion vocal y el que vi6ndo-







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la egecutar cierta escena, esclam6, "jque desgracia que semejan-
te actriz cante!" Y sin embargo Jcuanto no la escede Mile. Lind
solo en su dramatic accionar? Desde el principio hasta el fin,
mantiene fija su atencion en lo que debe hacer. En las acciones
mas pequefias descubre nuevas dotes de su raro talent; aun al
modo de Ilevar su manto, este molesto y, pudi6ramos afiadir, em-
barazoso accesorio, tan dificil de usarlo con gracia y dignidad
para la mayor parte de las actrices, y que fu6 el orgullo de Talma
yDuchesnois, de John Kemble y Siddons, le comunica la vocalista
sueca:una elocuencia peculiar, ya dejandolo caer sobre sus formas
en momentosde'venganza, ya arrojdndolo almaldecir, ya cubrien-
do su rostro cuando se convince que las facciones humanasno
bastan para espresar la intensidad.de su angustia. Sus posicio-
nes, ya de reposo ya deagitacion,son igualmente espresivas; por
tiltimo, su g6niodramttico, incansable, nunca duerme. Sus pau-
sas interesan. Siempre que hay algun int6rvalo bien al bajar el
telon, bien al final de alguna escena, permanece en una actitud
esquisita, imitando el studio clasico de una antigua estftua, tan
perfect y tan natural que pudiera animarse, si tal fuera, con el
mas ligero soplo vital. Casi impossible es sefialar alguna escena
en la cual sobresalga mas que en otra; sin embargo, respect a
acciones mrdas, es digna de notarse aquella en que como Norma
atenta contra la vida de sus hijos: su mirada y position cuando
entra yse deja caer en el asiento apoyandose sobre la mesa, son
altamente elocuentes: ciindo jlnrio al leeho donde reposan sus
hijos levanta la mano para llevar a cabo su proyecto, y luego
arrepentida retrocede, desplega una accion dram6tica tan impo-
nente, tan nueva y original, tan profundamente concebida como
jamas 1o ha hecho ninguna actriz, de las que la han pre-
cedido. Su voz en sus mas dulces entonaciones es penetrante,
espresa sus emociones, las mas ligeras y mas d6biles, trasportin-
dolas 6 la vez del oido al alma; cada nota despierta el deseo de
oir otra, porque en cada una hay espiritu, passion, melodia.
La temporada sc cerr6 con la Sondmbula el 3 de Agosto; pe-







-23-
ro las representaciones continuaron por quince dias mas, tales
eran los deseos que el p6blico tenia de oirla.
Hemos seguido a Jenny Lind en toda su primera temporada
en Inglaterra, y ahora solo nos resta decir, que su carrera desde
ent6nces ha sido marcada con la misma s6rie de no interrumpidos
triunfos, donde quiera que se ha presentado. Desde que dej6 .
Inglaterra ha buscado constantemente el retiro, habiendo conse-
guido aparentemente, lo bastante para gratificar sus deseos y su
ambicion. Pero el puiblico de la 6poca amigo, de satisfacer sus de-
seos, no podria sufrir que talents como el suyo, se durmiesen en
la oscuridad; por lo tanto se vi6 precisada 6. aparecor en virios
puntos del continent.
Unespectador perteneciente A una r6gia familiar le regal
como prueba de admiracion una magnifica copar de oro, Ilena de
menudas perlas que imitaban huevos de hormigas, alimento de
ruiseiores; otrola arroj6 durante una representation, un. par
de hermosas palomas blancas que cayeron & sus pies enlazadas
con una guirnalda de flores, tejida con rubies, esmeraldas y dia-
mantes; y la misma reina de Ilglaterra regal6 i la hermosa can-
tatriz un soberbio ruisefior, hecho todo deo piedras preciosas.
Ahora hablaremos de esta grande y estraordinaria artist
presentandose en conciertos, 16jos de las bajas ficciones y de las
ostentaciones hip6critas, de las asociaciones desiguales y de la
chismografia de bastidores, 6 estas siempre se opuso.su modesto
character. Al contratarse para cantar en los Estados-Unidos
del Norte de America, una de los principles articulos de.la
contrata fu6 que no habia de cantar en ninguna 6pera sino en
conciertos.
Para hacer esto di6 razones bastante convineentes al encar-
gado por Mr. Barnun para firmar el compromise.
Despues de su fatigosa temporada en L6ndres, Mlle. Liid
descans6 por algunos meses. El 22 y 23 de Enero del siguiente
afio principi6 en Norwich una s6rie de conciertos, que continue
dando en las principles ciudades de Inglaterra. Estos dos pri-







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meros conciertos fueron dados con el caritativo fin de former un
fondo permanent, a beneficio de los pobres de aquella ciu-
dad, y en ellos se prest6 h cantar gratuitamente el Ruisefior
Sueco.
Atraia en todas parties la atencion y sobre todo las simpa-
tias de las poblaciones, agradecidas al ver el generoso despren-
dimiento con que se ofrecia 6 cantar, siempre que fuese f bene-
ficio de los pobres.
En el bello corazon de Jenny Lind, como muger privilegiada"
uno de los mas dulcesatributos es el de la caridad. iParece in-
creible que cn una 6poca en la cual se confunden el amor 6 la
gloria con el del interns material, se destaque, del cuadro de los
mas-famosos artists del mundo, una j6ven angelical con tan de-
cidida inclinacion por hacer.penetrar los rayos de luz que se
desprenden de la brillante aureola que circuye sucabeza, hasta
los oscuros rincones donde jime la miseria humana bajo el peso
de su abatimiento! En todos los paises donde Jenny Lind se ha
echo admirar por su encantadora habilidad, ha tendido una ma-
no generosa t la desgracia, destinando sumas considerable al
socorro de la pobreza. Dignos sentimientos de una dawia del
gran mundo!
AlIa por los meses de Julio y Agosto del present afio, Mr.
Barnum, duefio del museo de New-York, enVi6 su agent ; L6n-
dres, donde A la sazon se hallaba Mlle, Lind, f fin de contrataria
para que vinieseaf cantar en losEstados-Unidos delNorteAmnri-
ca. Di6 Mr. Barnum a su agent 6rdenes para que la hi'iese las
mas brillantes proposiciones. Se acerc6 el agent A la compla-
ciente artist y cumpliendo las 6rdenes que tenia, ]e hizo entire
otras la proposition de darle, por ciento cincuenta noches en que
debia comprometerse a cantar por cuenta de 61 en conciertos,
ciento cincuenta mil pesos, esto es, a razon de mil pesos ca-
da noche.
Lleg6 la sublime cantatriz sueca h la ciudad de New-York-
el dia 6 de Setiembre de 1850, en un paquete de vapor, proce-







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dente de Liverpool. Un recibimiento r6gio le tenian preparado
los filarm6nicos de aquel pais, digno obsequio para una virtuosa
estrangera, la mas notable en su g6nero de todos los principles
teatros de Europa. Infinitas personas de Ambos sexos y de todas
edades, salieron A recibir t la bella cantante, produciendo su
presencia tal entusiasmo, que hasta su mismo coche fu6 Ilevado
poco menos que en andas porla multitud. En aquella ciudad bri-
116 ese astro del divino arte mas alli de lo que nuestra pluma pu-
diera describir, cuya minuciosa pintura omitimos por que la cree-
mos prolija, toda la vez que la sonora voz de la fama ha esparcido
yA por el mundo entero la relacion de los repetidos triunfos que
la inspirada Jenny ha merecido del piblico de N.-York y B6ston.
Los billetes de entrada en estos puntos como en L6ndres, jams
se vendieron A menos de cinco pesos uno, subiendo muchas
veces hasta veinte y cinco.
Convencido Mr. Barnum, al ver la estraordinaria acojida
conque fu6 recibida en New-York, de Jo much que iba a ga-
nar, generosamente la ofreci6, en vez de la suma de mil pesos
convenida por cada noche, la mitad de los products de cada
concerto, si6ndole responsible en las .noches que dicha mitad no
alcanzase A la suma convenida. Admitio Mile. Lind esta ofer-
ta, que destiny religiosamente para fundar escuelas de pobres
en su pais natal, y para aumentar los fondos de muchas institucio-
nes ben6ficas.
Ya es tiempo de que concluyamos esta breve biografia
bien A nuestro pesar, pues quisieramos que nuestra pluma
no cesase de correr sobre el papel, consagrando siempre las
mayores alabanzas A la celebrada artist que ha sabido her-
manar A la brillante centella de su genio, la armonia mas.
conmovedora, y unir en un estrecho lazo la guirnalda de oro
y de laurel que resplandece sobre su frente, con la aureola de
una santa caridad que la conducirA A los cielos. Pero no lo hare-
mos sin dejar consignado en estas liheas su vivo retrato, segun
lo ha trazado un c6lebre escritor, ageno si se quiere, de las galas
4







--26-
6 del colorido que sabe comunicarle la suave dulzura de un de-
licadb pincel, mas no desnudo de verdad y semejanza.
"Jenny Lind es j6ven y de median estatura: el sol dor6 sus
cabellos, y el firmamento di6 a sus ojos su limpido color azul: ni
es robusta ni delgada, siendo por lo tanto bien proporcionada; asi
es que no carece de donaire, al mismo tiempo que puede servir
de heroin de romance: su fisonomia es apacible'cuando se hall
tranquila, pero lena de animacion y de energia cuando repre-
senta: se asemeja al Iado cuando frunce las cejas; es el Amor
cuando se sonrie; es en suma, la virgen de los suefios del poeta
aleman, el jungfrau del ideal de Schiller. Jeny Lind ni es alta-
nera ni sencilla, ni hermosa ni fea; pero hay en ella algo que, se-
mejante a la abeja que vuela en torno de las flores estrayendo
solamente la escencid que encierra, gira en torno de las cuali-
dades abstractas de todo, tomando solo una parte de ellas, sin que
A ellas se parezca. Su semblante es como el agua, variando
siempre su espresion segun la influencia que su alma recibe de los
objetos esteriores, pero es mas bello que el agua, porque el espi-
ritu que le anima es un espiritu inefable, movible 6 inconstante
ademas: espiritu que ora danza en su ojos, ora retoza en sus lIbios
semejante f un placer incorp6reo, ora descansa dulcemente en Jos
hoyuelosde sus mejillas y de su barba. iLocura seria pretender des-
cribir lo que lamente comprende, pero que la pluma no trazal iSeria
querer contar los rayos del sol, seria intentar contener una ola que
corre k desvanecerse sobre las tendidas playas! Jenny Lind es una
cosa de la cual nadie puede darse cuenta. Las espresion de su sem-
blante se asemeja a las efimeras formas que toman las doradas
nubes al ponerse el sol: mirddlas y si sois un Turner, trasladadlas
Sal lienzo A media que las veais: pero si dais una vuelta y vol-
veis k mirar las nubes, las formas anteriores habrfn desapareci-
do para dar lugar & otras diferentes, y solo quedarin impresas
en la memorial.
Incompleta como es esta breve description de la c6lebre
cantatriz, justamente Ilamada el Ruisefior Sueco, al presentar-







-27-
la al:p6blico, nos cabe una satisfaction: tal es 'la de contribuir
dAndola fi luz en este pais, la creation del monument en que
la fama ha de colocar i esa grande artist, cuyo noble corazon
acoje las virtudes que otros de su esfera rechazan.
















































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eDAPOR 4 ELTIEO UC FAM,, 1851

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-Ex, LIB~jis UNIVERSITY of FLOIZIDA Special Collections RARE BOOKS Iff

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'0 Ar. t -A aft .1 7 Life-size portrait of Jenny Lind, painted during the American tour, artist unknown Sewanee Collection y. E is ;mow 'rh L

PAGE 9

APUNTES BIOGIRAFICOS DE LA JENNY LIND, POR EL RUISENOR SACECO, ADORNADOS CON UN;MAGNIFICO RETRATO GRABADO EN ACERO, (TERCERA EDICION.) 3
PAGE 10

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APUNTES BIOGRAFICOS DE LA giforita JENNY LIND, CONOOIDA GENERAMENTE FOR E'.si To n Acompanados de un re New-York, y grabado ra esta publication. trato, s!!1 .cco. sacado del original en en acero espresamente pa[ARlEGLADOS POR F. S. L] (TERCERA EDICION.) HABANA:-1850. ::L rA.-0 M224diGl3es L7 0"=2122 103=9

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AL PUBLIC DE LA HABANA. A ti, ilustrado publico, dedico estos breves apuntes biograficos de la gran artista, que pronto se hallar6 entre nosotros; esa sublime artista adornada con todas las cualidades que hacen encantadora y amable nuestra humana naturaleza. Las conquistas hechas por la que es el objeto de esta memoria, han sido las de millones de corazones, encadenados por su natural modestia, su ilimitada caridad y su incomparable merito. No desconozco con cuanto entusiasmo corresponden tus generosos corazones a esas gracias cuando se hallan reunidas en una persona, y mucho mas cuando esa persona pertenece al bello sexo, que con tanta razon cautiva tus simpatias: y por eso, al dedicarte este tributo de respeto hlcia la gran cantatriz, conflo merecer de t reconocida generosidad una bencvola acojida. F. S. M.

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La gloria del hombre pertenece a la filosofia, la de la muger 6 la moral, la del artista a su epoca. La filosofia es el hombre, la religion es una sublime verdad, cuya esencia reside en el corazon de la muger virtuosa, el artista represent su 6poca, la misma naturaleza con toda su santidad y sus encantos. Considerada nuestra madre comun como representante de la voluntad divina, no puede menos dc resistirse al exacto analisis del hombre. Junto al cardo nace la rosa, el sol sorprende 6 las tinieblas y la triste blancura de los campos se transforma en una bordada alfombra de esmeraldas, que entretege una mano poderosa, sin mas mecanismo quo algunas gotas de rocio. Entre el artista y el hombre comun existe una inmensidad; aquel es el espiritu, este la materia. Cada artista representa un energico mentis contra la incredulidad; si no hubiera mas alla, si los hombres fueramos como las plantas, unos mismos sentimientos. dominarian a la especie humana. El artista es el ser privilegiado por escelencia; el nos recterda constantemente la

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-6virtud de nuestra alma. 1Yo rindo culto a las artes por amor a Dios! Entre las flores, la que mas nos brinda contempacion es la rosa; entre los seres animados, la muger. Si un soplo divine ha inflamado su pecho, si la muger es artista, ella es la rosa de la sociedad. Contemplemos esta bella for en JENNY LIND. Nacio el 6 de Octubre de 1821 en Estokolmo, capital de Suecia, de padres pobres y honrados, que ganaban el sustento de su vida por medio de una escuela de primeras letras, regenteada por su madre, a quien ayudaba en sus faenas su padre, hombre entendido en idiomas. Como carecian de toda clase de bienes de fortuna, se veian obligados a egercer su profesion con asidua constancia. Paso Jenny su ninez dedicada a estudios muy diferentes de aquellos para los cuales su imaginacion fuera creada, pues su situacion, pecuniariamente considerada, no la permitia entregarse al cultivo del prematuro desarrollo de su gusto por la mnsica, que se manifestaba en ella desde la temprana edad de tres anos. Su genio se revelaba desde su infancia: siempre que llegaba sus oidos una melodia que llamase su atencion, la repetia con tal propiedad, que exitaba la admiracion general. Su talent mdsico se aumentaba con sus anos, y sin conocerlo ella ni sus padres, su futuro destino se descubria en todas las acciones de su vida. Nada hacia que no fueseacompafnada de sumelodioso canto, y apesar de to mucho que padeciera en su juventud,jamas sufriiniento alguno la afligi6 hasta el estremo de impedirle cantar, thico player y solaz de esta joven, que a no ser asi hubiera visto correr los dias de su vida por un sender triste, cual caminante que abandona su ruta desconfiado de sus mismas fuerzas. Imposible es penetrar ni much msnos descubrir Jos dorados rayos que cruzan por la mente de una juvenil criatura, cuya vista esth siempre fija en la gloria! Es tan arduo el examen de los subliines sehtimniettos del alma, que solamente puede compararse con 1a temeridad del navegante que dirige la proa de su nave hbcia el precipicio en la noche de tempestad. iQu6 se deja a Dios?

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6 por mejor decir jqu6 se reserve ent6nces a la Divinidad, para poner a salvo del atrevido conato del hombre aquellos divinos privilegios que concedio A ciertas y determinadas almas? Sin duda que el Hacedor quiso en su Omnipotencia formar el clarooscuro de este gran cuadro que Ilamamos mundo, regalando sus sacrosantos favores con un comedimiento digno de tan alta emanacion. Ella levantaba su modesta frente para contemplar su porvenir, y el rubor de la inocencia hacia inclinar su cabeza, para ocultar sus mejillas matizadas de rosicler repentinamente por una lucha espiritual, por un presentimiento magno. Jenny Lind participaba entonces de todo el candor de una virgen, y sin embargo en su pecho ardia una llama divina. El horizonte se ensanchaba a su vista, cuanto la rodeaba la ofrecia aquel hastio natural que siempre infunde en las almas elevadas todo lo que de prosaico nos rodea en la vida material; empero como Dios cuando en sus altos juicios se propone regar con su divina gracia el alma de un mortal se sirve siempre adornarla con los atributos mas grandiosos, compatibles con el corazon humano, Jenny Lind profesaba a sus adorados padres un amor tierno y respetuoso. iSublime perspectiva digna de la posteridad! ;Una virgen suspirando por la gloria para compartirla dulcemente con unos padres ancianos! Naturalmente reservada y pensativa, parecia que la mdsica era el solo medio que la Providencia habia concedido A la me. lanc6lica y sensitiva criatura, para conquistarse las simpatias de sus semejantes. De este modo lleg6 Jenny Lind a los nueve aiios: precoz en entendimiento, observadora 6 instruida, mas de lo que debia esperarse a su edad; pero sus dotes fisicas por el contrario no sufrieron un desarrollo notable. Una actriz sueca, despues madama de Lundberg, oy6 ca, sualmente cantar a la estraordinaria nina y asombrada de la voz, ejecucion y gusto de esta artista en embrion, si se nos permite la frase, visit6 a sus padres con el fin de hacerles conocer la vo-

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cacion de la nifia para e: canto, y les suplic6 que no abandona sen el tesoro que poseian, tratando de persuadirles a que la dedicasen al teatro. La madre que como otras muchas mugeres de la clase media en su pais, estaba dominada por esa preocupacion contra todo lo que es teatral, chocole al principio la idea; pero la resuelta actriz, convencida del bien que iba 6 hacer a aquella honrada y digna familia, combatia con firmeza todas las objecioties que le opusieron los padres, y por nltimo les indujo a que confiaran a la inteligencia y temprana decision de la nifia la eleccion de su carrera futura; dudando no obstante la actriz, que la pacifica y reservada nifia tuviera energia y valor suficiente para dedicarse a este trabajo. Oy6 Jenny atentamente la proposicion, y al momento consintio en dedicarse a seguir la carrera lirico-dramntica, como si un presentimiento de su gloria venidera hubiese influido en su decision. jEs tan duice el amor a la gloria! Han creido rnuchos materialistas que la gloria del porvenir es una quimera, y que el anhelo por conseguir el honor del apoteosis es una de las efervescencias del cerebro humano.;Pobre Jenny! Su debil planta debia pisar el templo de Euterpe y de Talia, y no obstante el dulce presentimiento que agitaba su alma, el respeto debido al pnblico y los conatos de artista luchaban en el eandido pecho de aquella virgen, sefialada por el dedo del destino para formar uno de los mejores adornos de Ia escena lirica. iEs tan poderosa la voz del Omnipotente que hasta las plantas la eyen! Jenny Lind habia sofiado placidamente con la gloria del arte encantador, con su inmortalidad y con la felicidad de sus pobres padres. 1Dios es grande! Mad.,Lundberg, cuya penetracion y amor al arte abri6 el camino .la fortuna de Jenny, la llev6 .casa del anciano Croelius, afamado maestro de mdsica en Estockolmo, quien al ver la maravillosa facilidad que tenia para aprender, no pudo monos de presentarla al conde Pucke, ent6nces director del teatro de la corte, suplicandole encarecidamente que la oyese y si le agradaba su voz la proporcionase su salida al pnblico. El conde Pucke mire

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de arriba abajo i la plida y cAndida joven, y despucs volvi6ndose a Croelius le pregunto, qu6 esperaba que pudiese hacer con semejante criatura, que parecia no poseer ni una sola dote teatral? El digno maestro no se desanimo y suplico de nuevo al conde que la oyese 6ntes de juzgarla, y si no la encontraba digna de ser admitida, ent6nces 61 mismo la instruiria a sus propias espensas, porque juzgaba como una falta punible ver el g6nio demostrarse por si mismo, y no patrocinarlo y protegerlo. 1E1 director al oir tantas shplicas de un hombre perito y entusiasta, consinti6 al fin en oir atla nina, cuya voz poseia desde entoncesese encanto peculiar y esa dulzura arrobadora, que con tanta facilidad atrae y fascina hoy hasta los corazones mas tibios. Escuch6la con atencion, y no bien la hubo oido cuando se desvanecieron todas sus preocupaciones respecto de ella, y al concluir esclam6 con entusiasmo: "ella gozar de todos los privilegios que disfrutan las pupilas de la academia de Estokolmo." Poco despues aparecio Jenny en el teatro representando papeles adecuados a su edad,y produciendo una impresion igual a la sensation que caus6 Leontina Fay en Paris. Compusi6ronse muchos vaudevilles para la genial y j6ven actriz; su buen humor, lozana con'epcion y sorprendente originalidad, la hicieron un prodigio juvenil, quo bien merece este titulo. Al siguiente ano el anciano Croelius confio su pupila al cuidado de un maestro mas joven, Herr Berg, mfisico consumado quo se dedico con igual celo f su instruction, y f quien debe ella esa ciencia misica que forma la s6lida base de su m6rito indisputable. Incansable en sus esfuerzos, halagada por los innumerables aplausos que la multitud entusiasta le prodigaba en sus representaciones, Bien recibida en la primera sociedad por la sencilla dulzura de su caracter, lleg6 f la edad de doce afios; ent6nces ;oh! se desvanecieron los dorados ensueflos de su juventud y al despertar se convenci6 de una triste realidad, viendo que su edad no le permitia ya salir cn los papeles que acostumbraba desempear, y que sin embargo no se hallaba apta para hacer otros 2

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-10-. d mas importancia. Para mayor desgracia, ademas de esto, perdi6 repentinamente el timbre delicioso de sus notas altas, queddndole una voz desigual; siendo infructuosos todos los esfuerzos que su digno maestro hizo por revivir los argentinos tonos de su favorita pupila; al parecer los habia perdido para siempre, y tuvo que abandonar la esperanza de prepararla para la grande 6pera. Qu6 es de mi dulce voz? esclamaba ]a privilegiada nifa. 1C6mo llegar al termino deseado, envuelta en las tinieblas de la noche eterna? ;Ante mis ojos, se presenta un horizonte confuso!.... los cambiantes colores del arco-iris representaban la gloria de lainspirada criatura, mas ahora, jqud quedapara sus ojos mas que ldgrimas?.... ............................................. ................... SS**S*S*5 .......... .....:. Hasta el mismo ruisenor sucumbe tristemente cuando se v6 privado de la dulcisima facultad de dar 6 los aires sus inspiraciones y sus trinos. Jenny Lind Iloraba, y la diosa de 'las armonias se cubria con el higubre cresp6 quO revela una triste desgracia! Sin embargo, en el entusiasmo de su genio veia siempro en lontananza una hoja de laurel, cual el ramo de oliva que en el pico de una cdndida paloma anunci6 al hombre quo la vida terrenal no habia perecido bajo el inexorable castigo del Altisimo. Rara vez saliaft cantar, y aun en las que lo hacia era en papeles insignificantes. Como amenudo sucede en esta clase de fen6menos, el publico bien pronto olvid6 I, impresion que le habia causado, ?!ntiendo solamente quo tan bellas esperanzas se hubiesen fustrado. Una de las cosas mas dignas de refleccion es el buen espiritu de un publico en favor de la vida de un enter privilegiado; Jenny Lind habia demostrado un radiante destello de su g6nio con la rapidez del meteoro; el arte se habia sonreido al contemplarla, y su pftria se prometio nces una gloria mas. Todo parecia perdido desgraciadamente; emporo la diva cantatriz

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-11con aquella fuerza de voluntad quo Dios concede al g6nio, luch6 abiertamente con tan ingrato destino. La juveL -uyo mayor deleite era la musica, sufri6 tan repentina como inesperada perdida con resignation. Aparecer como Agatha en Der Frieschtz de Weber habia sido el ideal de su juvenil ambition, y conseguirlo era su noble deseo; mas todo se desvanecio por tan terrible p6rdida, y su ardiente mirada solo distinguia en el horizonte de su vida las oscuras nubes de la desesperacion. Desesperanzada, la abandon su elevado espiritu y no cant6 mas, aunque siempre continue sus estudios musicales. Cuatro aios pasaron asi, hasta que sucedi6 que un dia en un concierto en que debia cantarse el cuarto acto de Roberto el Diablo, se necesitaba quien cantase la parte de Alice, que unicamente debia ejecutar un solo, poco conocido por entonces en Alemania. Nadie quiso aceptar el insignificante .olo cuando Herr Berg acordandose de su desgraciada pupila como un "pis aller" determin6 aventurar su buen 6 mal 6xito en sus manos. Jenny recibi6 su solo con marcadas muestras de gozo mezclado de tristeza y emprendio con asiduidad su estudio, haciendo todo lo posible por cumplir bien con su cometido, at parecer insuperable para sus actuales fuerzas. Lleg6 la noche sefialada para la representation y por uno de esos milagros inesplicables, vi6 quo habia recobrado su voz por tan largo tiempo perdida; el publico sorprendido reconoci6 las notas de su antigua favorita y un aplauso unanime, tumultuoso y frenetico reson6 por todo el salon al concluir el solo que otros habian despreciado. lQuien podra describir las emociones, el regocijo de aquel g6nio por tanto tiempo oprimido, el dulce gozo de la paciente pupila, al ver restaurada su esperanza, al oir de boca de su propio maestro entusiasmado, decirle que se preparase-para representer la parte de Agatha y hacer su pronta aparicion en la 6pera! lEse papel quo tantas veces habia desesperado do hacer y quo otras tantas habia tomado parte en sus inocentes sueios! La perdida temporal de su argentina voz fue

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--1~ -para ella, to que para la Juna algunas de esas nubecillas que de cuando en cuando cubren su brillante fulgor, para hacerla aparecer despues con mayor brillo. Aun no habia representado ninguna parte tragica, ni tampoco habia recibido instrucciones para ello, y necesariamente revelaba en los ensayos la ignorancia del noviciado en to que tecnicamente se llama "trabajos de bastidores." Al principio no se movia, ni aun siquiera intentaba accionar, sin embargo prestaba atencion estremada i las advertencias que se le hacian acerca de como debia ser la egecucion de cada escena. Por grades iba comprendiendo el modo de accionar que le correspondia. Al fin lleg6 la noche en que debia salir y sus amigos, algo dudosos, temblaban por el buen 6xito. La primera aparicion de Jenny Lind representando el papel de Agatha, fue una de aquellas ostentaciones estraordinarias y sublimes del poder del genio sobrepujando las mas arduas dificultades. Sorprendio a los mejores actores por su esquisito gusto en la manera de accionar, asombro i sus amigos por la perfecta facilidad con que ejecut6 su papel, obligando a la orquesta que no iba a tiempo, llevando el allegro con lentitud, a que se apresurase. No bien hubo concluido su iria primera, cuando un murmullo de aprobacion dentro de bastidores y un aplauso uninime de entusiasmo de parte del pdblico, la saludaron: una aprobacion general corona en la entrada de su carrera de fama a la inteligente joven de diez y seisanos. Jenny Lind habla hoy de la Agatha de Weber, con una sencilla veneration, como la piedra fundamental de su fortuna. Inmediatamente fue comprometida como una de las partes primarias, para una temporada de diez y ocho meses. En las subsecuentes operas trabajo causando cada vez mas admiration y entusiasmo. Sin embargo, aunque cantaba en todas las operas con general aceptacion del pnblico, Jenny Lind y su maestro luchaban con empeno por dominar la inflexibilidad de su voz. lQuien que oiga ahora, estasiado, sus granadas fioritures creeria que en

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-:3-aquel tiempo, apenas podia, despues de niuchos esfuerzos cons(guir hacer las mas ligeras y sirnples cadencias? Mientras que asi continuaba en tan ardua practica interpret los papeles de Alice, Eurianthe y la Vestal. A su corta edad no se le podia pedir mas. Pronto lleg6 a ser la predilecta de su ciudad natal. Pero apesar de tantas ovaciones, no se escape a su penetrante imagination que aun no estaba todo vencido: veia que su maestro habia hecho todo lo que pudo en su instruction y que sin embargo necesitaba como si se dijese, la altima mano, si intentaba conseguir la reputation a que la daba derecho el desarrolo de sus facultades para el divino arte, que despues le ha concedido el envidiable nombre de artista. Vivia por entonces en Paris, Garcia, afamado maestro de canto, reputado por el mejor en Europa, y un deseo que no podia dominar, la impelia a que fuese 6. buscarle a la capital del mundo fasionable. Pero icomo conseguirlo sin faltar a su contrata? Si abandonaba su compromiso, icon que medios contaba para vivir uno 6 dos afros en un pais estrangero? Habia estado acostumbrada 6 tratar y vivir en los mejores circulos de la sociedad mas escogida, querida y admirada de todo el que tenia la dicha de tratarla: con el verdadero y noble orgullo del g6nio se resistio a mendigar protecion y guardando sus dignos deseos en si corazon resignado, espero hasta poderse proporcionar los medios para llevar 6 cabo su objeto con su propio trabajo. Asi que se concluy6 la temporada teatral, viaj6 con su padre por todas las grandes y pequeias poblaciones de Suecia y Noruega, con infatigable energia arreglo numerosos conciertos, atrayendo en todas partes la atencion, que le proporcionaban recursos pecunarios para efectuar su laudable prop6sito. A su vuelta a Estokolmo manifesto a la empresa su determination, de retirarse a Paris para continuar sus estudios bajo la direction del maestro Garcia, fundandose en tan buenas razones, que no pudieron los empresarios menos de acceder 6 sus snplicas, concedisndole el permiso para ausentarse. Sus padres no mostraron

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-14la menor oposicion a que diese este paso; conocian a su hija, y convencidos de su pureza y de la resolucion de su carfcter no du daron dejarla que siguiese los impulsos de su g6nio. Ellos no podian acompafiarla durante esta larga ausencia, sin abandonar las faenas que le proporcionaban su propia subsistencia, y asi la joven de diez y ocho anos, sola, sin mas protectores que su firmeza, su inocencia y su sagrado amor por el arte se puso en camino para la gran capital, que habia ya producido tanta grandeza y destruido tanta nobleza v virtud. Llegado que hubo a Paris, inmediatamente fus a, visitar a Garcia para quien habia traido las mejores cartas de recomendacion. Ni el largo viage, ni la tristeza natural que le causaba la separacion de sus amantisimos padres, protectores y companeros, ni el melanc6lico recuerdo de su patria, que ]a agobiaba de la misma manera que la agonia que devora al Suizo cuando se halla "Idjos del nevado dosel de rocas y nubes de su pais natal," pudieron hacerla retardar la important entrevista. Con ansiedad febril atraves6 el quicio de la puerta y pronto se vio en presencia del profesor, en cuya decision cifraba su futuro destino. Fu6 recibida por Garcia con amabilidad; la oy6 cantar sin dar muestra alguna de aprobacion 6-desaprobacion y despues que hubo concluido le dijo con mucha calma "Hija mia, no teneis voz". Terrible palabra para Jenny. "0, anadi6 61, tratando de corregirse, habeis tenido voz, y estais a punto de perderla. Probablemente habeis cantado mucho, 6 empezasteis muy temprano, porque vuestro drgano esta gastado y aspero; no puedo instruiros al present. INo canteis ni una sola nota por espacio de tres meses y asi que haya transcurrido ese termino, hacedme otra visita." Con esta inesperada despedida, la chasqueada aspirant abandon6 la casa del hombre, en quien habia fundado todas sus esperanzas. Jenny pas6 tres meses en profundo retiro, en aquella total soledad en que solo se aprende a pensar con justicia en las grande capitals. "Vivia de mis lagrimas y la agonia del mal de

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--15pays," decia ella una vez hablando de su residencia en Paris. Sin embargo nada pudo inducirla a volverse a su pais natal sin conseguir otra pruelba de Garcia. Transcurridos los tres meses sefialados, nuestra joven se acerc6 temerosa por segunda vez a Garcia que la oy6 de nuevo. Mandole este que cantase una pieza y concluido quo hubo, diriji6 una mirada espresiva a su maestro, esperando su juicio; en esta vez fue mas afortunada pues Garcia le dijo; "Hija mia; podeis empezar inmediatamente vuestras lecciones." Volvi6 Jenny de la segunda visita radiante de alegria al ver que podia cantar, y al instante los dulces tonos de su melodiosa voz encantaron su corazon y su oido, transportados de gozo, El tiempo corria, el g6nio se regocijaba al ver su propia fuerza que aumentaba diariamente, venciendo por grados las diferencias conocidas y desarraigadas por la consumada esperiencia de Garcia. Enseiaba tambien Garcia por ent6nces 6 una compatriota de Jenny, Madlle. Nissen, que poseia una magnifica y bien nutrida voz; pero que carecia de dotes mentales. Jenny Lind confiesa, que amenudo se desesperaba al ver que Garcia le ponia su condiscipula como egemplo quo debia seguir, creyendo ella, Jenny, que comprendia mejor, y esperando llegar a, un fin, el cual a, su modo de ver jams podria alcanzar su compafiera. Garcia decia algunas veces, quo si Jenny tuviera la voz de la Nissen, 6 esta la inteligencia de Jenny, una de ellas llegaria a ser la mejor cantatriz de Europa. Aunque Jenny acostumbraba arreglar las cadencias yfioritures con su gusto peculiar, 6 las piezas que aprendia, lo. que agradaba tanto a Garcia quo las copiaba, sin embargo nunca crey6 6! que ella fuse mas que una mediana cantatriz. Amenudo recuerda quo despues de ella a nadie causaban mas admiracion sus asombrosos adelantos quo a su anciano maestro. Jenny permaneci6 un auo en Paris entregada al mas profundo estudio y aprovechamiento, al terminar el cual uno de sus

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-16conciudadanos, autor de talento, vino a recordarla su prometida vuelta a Estokolmo; aprovechandose de la oportunidad de encontrarse a la sazon Meyerbeer en Paris, la present a este c6lebre compositor, cuyo esperimentado oido pronto reconocio la mfjica dulzura dle su voz con marcadas demostraciones de entusiasmo y aprobacion, dudando solo si el peculiar encanto de la argentina pureza de su voz podria sentirse y lucir en nn largo espacio. Para convencerse de la fuerza y extension de esta, arregl6 un ensayo a toda orquesta en el teatro de la Grande opera, en el cual Jenny ejecut6 tres de las principales escenas de Roberto el Diablo, Norma y Der Freischatz, consiguiendo un sxito tan brillante que Meyerbeerla hizo inmediatamente proposiciones para el teatro de Berlin, las que no admiti6 porque ansiaba ver a su patria y ademas habia empenado su palabra, que consideraba sagrada, de volver a Estokolmo, donde aparecio poco despues. Fue recibida alli con mucho entusiasmo, demostrando que se habia aprovechado de sus studios durante su ausencia; di6 pruebas de ser escelente actriz, perfecta misica y que poseia un organo que mientras mas se egercitaba, parecia mas puro y mas bello. La que en un tiempo fue la favorita Ileg6 ahora a ser el orgullo de su ciudad natal, admirada por los talentos mas briIlantes y respetada de todos por su intachable conducta. En la siguiente primavera, Meyerbeer renovo sus ofertas para la apertura del teatro de Berlin y aunque dud6 mucho antes de decidirse, por la repugnancia que tenia a abandonar su pais, sin embargo, fue necesario obedecer la Ilamada del gran maestro, aceptando por fin el compromise bajo condition de que pudiese volver a Estokolmo para cuando se celebrara la coronacion del Rey. Aunque era muy sentida su separation de Estokolmo, no obstante se reconocia generalmente quo Jenny Lind necesitaba conquistarse una reputation europea, juzg(indose una crueldad S1!terru1mpirla en u gIoriosa carreri.

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-17-Partio nuestra artista en Agosto para Dresdcn, donde se hallaba ent6nces Meyerbeer escribiendo una opera, con el fin de concluir los arreglos necesarios y tambien para dedicarse el tiempo posible al estudio del aleman. Despues de un mes de ausencia, accediendo a las sdplicas del empresario en Estokolmo, volvi6 a esta ciudad para cantar en las fiestas con quese colebraba la corona on del ar-, segun se babia comprometido. Al concluirse las fiestas, coma era necesario que volviese f Berlin donde debia estar todo ei invierno, empezaron a sentirsu partiday varios banqueros de los masricos, propusieron A la joven artista quo depositarian anualmente cierta suma por espacio de diez aijos, de mantra quo f la espiracion de dicho tiempo se encontraria en posesion de una fortune considerable, si ella en recompensa se comprometia a no abandonar a Estokolmo. Jenny Lind se conmovio mucho con esta generosa prueba del profundo interns quo sentian por ella sur conciudadanos; pero como ya su palabra estaba empeiada, no pudo acceder. La noche en que se despidio prevalecio un sentimiento general; el pnblico lloraba mas quo aplaudia, tanto era el amor quo la tenian. El dia de su partida fu6 un dia de luto: las calles estaban llenas de la multitud que ansiaba asistir f su despedida. A fines de Octubre de 1844 Ileg6 6 Berlin. Apanas sabia entonces el aleman; pero despues de dos meses de asiduo estudio, todos admiraron en ella lo correcto de su pronunciation adquirida en tan corto tiempo. iTal es su comprension yla facilidad y memoria que tiene para retener to quo aprende! Al aparecer alli ante el pnblico, lleno completamente ]as esperanzas del gran compositor, produciendo el mismo entusiamo que ensu pais, aumentandose diariamenK! durante su permanencia quo fue de cuatro meses. Pronto se estendi6 su fama por toda la Alemania y fuera de ella tambien, y los empresarios de L6ndres y Paris se esforzaron por contratarla; pero estaba obligada a regresar 0. Suecia porun compromise anterior. Micntras estuvoen Berlin se pre3

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-18sent6 en la Norma, Sonambuda, el Campo de Silesia y la Hija del Regimiento. La dltima noche le dirigieron las mas sefialadas muestras de aprobacion que quiza ninguna artista, escepto ella, ha recibido en las tablas. No fuwron esos tumultuosos aplausos que tanto se prodigan a los talentos musicales, no; un profundo silencio demostraba el intenso interns. Asi que se hubo corrido el telon, un aplauso unanime la llam6 fuera y al salir fu6 saludada con los mas entusiastas bravos. Antes de su retorno a Estokolmo, visit casi todas las principales ciudades del note de Alemania, conquistando en todas inmarcesibles laureles. En Hamburgo le fue presentada a su partida una hermosa corona de laurel, de plata. Todo su viage fu6 un triunfo no interrumpido. En el verano de 1845 fu6 invitada por el Rey de Prusia para cantar en la festividad preparada en las margenes del Rhin en honor de los soberanos de inglaterra, en cuya 6poca aparecio tambien en Frankfort y Colonia. Aqui la oy6 la condesa de Rossi (Henrietta Sontag) y dijo que era la primera cantatriz del dia. Desde Noviembre de 1845 hasta fines de Marzo de 1846 cumplio otro contrato para el teatro Real en Berlin, concluido el cual sali6 para Viena, en donde bizo su aparicion el 22 de Abril en la Norma, en el teatro An-Der-Wien, ante ese pablico a quien pertence en Alemania el fallo decisivo en materias musicales, y apenas aparecio conquist6 sus simpatias. Su salida tuvo efecto en presencia de una concurrencia inmensa, entre la cualse hallaba probablemente todo el pueblo filarmonico de Viena. Las noticias que la precedieron, las exageraciones de los llamados "entusiastas de Lind," y el inaudito precio de las localidades, habian levantado 6 tal grado las esperanzas del piblico, que Jenny Lind manifesto que dudaba tender un buen exito y aseguro que 6 no ser por haber dado su palabra no saldria. Con visible temor, con la inspiracion y dignidad de una sacerdotiza,aunque sin embargo con humildad espresiva, se acerco al Arbol Druida: reinaba tin silencio tan imponente, que cualquiera se,

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-19habria imaginado que oia los millares de corazones que ansiosox palpitaban, mientras que el publico esperaba oir los primeros tonos de su voz; pero no bien hubo empezado, apenas habia el g6nio de su arte revivido en su pecho, cuando toda aquella inmensa concurrencia arrobada por la magia atrayente de su melodiosa voz, prorumpio en un aplauso unfnime de bravos que decidi6 su destino en Viena. Present6se once veces en el teatro y dos en conciertos pdblicos, estos dltimos para objetos caritativos. Jenny dejo a Viena para asistir a la festividad musical de AixLa-Chapelle: de aqui parti6 para Hannover, Bremen, Hamburgo, Stuttgard, Munich, y despues volvi6 a Viena, presentandose de nuevo ante el pdblica, el ju6ves 7 de Enero de 1847, en la Hija del Regimiento, de Donizetti, que fue repetida varias veces ante una concurrencia estraordinaria. Habiendo seguido su carrera triunfal por el continerte, donde fue recibida con un entusiasmo que no tiene paralelo en la historia del arte, ]a bella cantatriz solo necesitaba el fallo de aprobacion del pdblico del teatro de Su Magestad en Londres: de ese pdblico, compuesto en su mayor parte de las personas mas refinadas y mejor educadas intelectual y socialmente, en cuyo seno se encuentranmuchos amateurs adornados con tan buenas dotes mdsicas, que los elevarian al mas alto rango como artistas si se quisieran dedicar a trabajar publicamente, de ese p6blico, en fin, que constituye indudablemente el mejor tribunal de gusto en Inglaterra. El 4 de Mayo de 1847 hizo su primera aparicion en la 6pera de Roberto el Diablo. El teatrq estaba lleno como suele decirse de bote en bote, pues no habia un solo lugar en que no estuviesen apifados los espectadores. Alzose el telon y principio la 6pera; mudos los espectadores, casi sin respirar esperaban la salida de Jenny, que apareci6 al fin tremulayvacilantepues su estremada modestia siempre la hacia desconfiar. El ardiente aplauso con que el auditorio ]a salud6 al presentarse, se confudio con la timida mirada que ella ech6 6 su derre-

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--20-dor, y en seguida las primeras notassalieron desus lIbios.Nada se oia en todo el Ambito del teatro a no ser si arrobadora vocalizacion y el acompaniamiento de laorquesta. Asiqueconcluydsufria, todo el piblico prorumpi6 en un estrepitoso aplauso, que palpablemente demostraba Jo mucho que habia gustado. Su buen 6xito fu6 complete 6 instantaneo. Se reconocia que una nueva can-, tatriz estaba entre ellos; la mejor que existia. Entdnces tambien tuvo efecto un cfmbio en Jenny; el fuego sagrado de artista bri116 en susojosy corrie por todo su cuerpo, conocia que habia triunfado y desplegando lasalas del g6nio estasi6 ala multitud con sus gorgeos; recobrada la confianza, la abandon su timidez natural quedandola solo su interesante modestia. Cuando bubo concluido el primer acto los espectadores la Ilamaron fuera del telon. Tres veces la aplaudieron y tres veces se incline colocada su mano sobre su agradecido corazon, para contener sus vivos latidos. Desde aquel moment f nadie se le prestaba atencion en la opera sino a ella, y al final fu6 llamadade nuevo por el auditorio que se levanto para demostrarle su admiration. La arrojaron millares de bouquets. Hasta la orgullosa aristocracia, olvidada de su habitual lasitud, ]a aplaudia con ardor y entusiasmo. Su triunfo fue tan completo, que desde entonces qued6 reconocida corn o la mejor de las modernas vocalistas que habia pisado la escena lirica de Inglaterra. El 28 del propio mes la Reina dio un gran concierto en el palacio de Buckingham, al cual la simp6tica Jenny fu6 invitada y en 61 form el principal objeto de la fiesta, recibiendo el homenage de la misma Reina. Su pr6xima salida en la 6pera fu6 en la representation de la Hija del Regimiento, en la cual como de costumbre entusiasm6 a todos. El 11 de Junio siguiente Mlle. Lind ejecut6 su interesante parte de Alice en Roberto el Diablo, escediendose si es posible a la primera vez que la represents.

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El 14 del mismo apareci6, por la primera vez, en el papol de Norma. La ansiedad que reinaba por oirla en esta 6pera era grande, porque se deseaba compararla con la Grisi, que se habia considerado sin rival interpretando a la sacerdotiza Druida. Los amigos y admiradores de Jenny temieron por ella en esta prueba; sin embargo su egecucion le asegur6 un triunfo envidiable. Jenny Lind continue repitiendo la Norma por muchas noches, consiguiendo en cada representacion nuevos triunfos. Su egecucion del papel de Norma no tan solo es superior a la de todos los demas caracteres que ha interpretado, sino que forma una epoca en el arte lirico; es el triunfo del espiritu sobre la materia y ha estendido el dominio del verdadero g6nio, exhibiendo sus atributos y aumento de poder en su estensa variedad, que es su caracter distintivo. Norma en vez de ser una Medea 6 de parecerse a algunotro ente fabuloso, semejante, es unser en quien vemos los mas dulces sentimientos de muger, a cada paso luchando con los imnpulsos de negras pasiones, a los que vence con generosidad; por que no solo le falta valor para asesinar a sus hijos 6 matar .la que le ha hecho traicion, sino que perdona a su rival y muere antes que sacrificarla. En los momentos de morir, todas sus facultades se dirigen no .manifestar los sufrimientos que va a esperimentar, sino a suplicar a su padre que proteja su prole. Jenny Lind concibe e interpreta tan notablemente este caracter, que todos los espectadores sienten un intenso interns por la descarriada sacerdotiza. La espresion que d6 Jenny Lind a su papel en esta 6pera, sobrepuja d todas las que la han precedido; pues aun suponiendola privada de la voz, el pintor, el escultor y el actor encontrarian que estudiar en la variedad y belleza de sus posiciones y la maravillosa espresion de su rostro. La Malibran estudi6 las acciones mudas entre los sordos y mudos, para adquirir la pantomima necesaria 6 dichas escenas, y ha dicho que el mayor cumplimiento que recibio en su carrera artistica sali6 de boca de un gran pintor, que aborrecia la espresion vocal y el que vi6ndo-

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]a egecutar cierta escena, esclanm6, "jque desgracia que semejante actriz cante!" Y sin embargo icuanto no la escede Mlle. Lind solo en su dramatico accionar? Desde el principio hasta el fin, mantiene fija su atencion en lo que debe hacer. En las acciones mas pequenas descubre nuevas dotes de su raro talento; aun al modo de llevar su manto, este molesto y, pudisramos anadir, embarazoso accesorio, tan dificil de usarlo con gracia y dignidad para la mayor parte de las actrices, y que fue el orgullo de Talma yDuchesnois, de John Kemble y Siddons, le comunica la vocalista suecasuna elocuencia peculiar, ya dejindolo caer sobre sus formal en momentosdevenganza, ya arrojnudolo al maldecir, ya cubriendo su rostro cuando se convence que las facciones humanas no bastan para espresar la intensidad de su angustia. Sus posiciones, ya de reposo ya deagitacion,son igualmente espresivas; por nltimo, su g6nio dramatico, incansable, nunca duerme. Sus pausas interesan. Siempre que hay algun intervalo bien al bajar el telon, bien al final de alguna escena, permanece en una actitud esquisita, imitando el estudio clasico de una antigua estatua, tan perfecta y tan natural que pudiera animarse, si tal fuera, con el mas ligero soplo vital. Casi imposible es sefialar alguna escena en la cual sobresalga mas que en otra; sin embargo, respecto a acciones mudas, es digna de notarse aquella en que como Norma atenta contra la vida de sus hijos: su mirada y posicion cuando entra y se deja caer en el asiento apoyandose sobre la mesa, son altamente elocuentes: cuando junto al echo donde reposan sus hijos levanta la mano para lievar a cabo su proyecto, y luego arrepentida retrocede, desplega una accion dramntica tan imponente, tan nueva y original, tan profundamente concebida como jamas lo ha echo ninguna actriz, de las que la han precedido. Su voz en sus mas dulces entonaciones es penetrante, espresa sus emociones, las mas ligeras y mas debiles, trasportandolas a la vez del oido al alma; cada nota despierta el deseo de -ir otra, porque en cada una hay espiritu, pasion, melodia. La temporada se cerr6 con la Sondnibula el 3 de Agosto; pe-

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ro las representaciones continuaron por quince dias mas, tales eran los deseos que el publico tenia de oirla. Hemos seguido a Jenny Lind en toda su primera temporada en Inglaterra, y ahora solo nos resta decir, que su carrera desde ent6nces ha sido marcada con la misma s6rie de no interrumpidos triunfos, donde quiera que se ha presentado. Desde que dej6 f Inglaterra ha buscado constantemente el retiro, habiendo conseguido aparentemente, lo bastante para gratificar sus deseos y su ambition. Pero el publico de la 6poca amigo, de satisfacer sus deseos, no podria sufrir que talentos como el suyo, se durmiesen en la oscuridad; por lo tanto se vid precisada a aparecor en varios puntos del continent. Un espectador perteneciente a una regia familia le regal como prueba de admiration una magnifica copa de oro, llena de menudas perlas que imitaban huevos de hormigas, alimento de ruisehores; otro la arrojo durante una representation, un par de hermosas palomas blancas que cayeron a sus pies enlazadas con una guirnalda de flores, tejida con rubies, esmeraldas y diamantes; y la misma reina de lIglaterra regal a la hermosa cantatriz un soberbio ruisehor, hecho todo de piedras preciosas. Ahora hablaremos de esta grande y estraordinaria artista presentindose en conciertos, Iejos de las bajas fieciones y de las ostentaciones hip6critas, de las asociaciones desiguales y de la chismografia de bastidores, a estas siempre se opuso su modesto caracter. Al contratarse para cantar en los Estados-Unidos del Norte de Amrica, una de los principales articulos de la contrata fu6 que no habia de cantar en ninguna 6pera sino en conciertos. Para hacer esto dio razones bastante convincentes al encargado por Mr. Barnun para firmar el comprorniso. Despues de su fatigosa temporada en L6ndres, Mlle. Lind descanso por algunos meses. El 22 y 23 de Enero del siguiente ano principio en Norwich una s6rie de conciertos, que continue dando en las principales ciudades de Inglaterra. Estos dos pri-

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'p 1 meros conciertos fueron dados con el caritativo fin de formarun fondo permanente, a, beneiicio de los pobres de aquella ciudad, y en ellos se presto a cantar gratuitamente el Ruisenor Sueco. Atraia en todas partes la atencion y sobre todo las simpatias de las poblaciones, agradecidas al ver el generoso desprendimiento con que se ofrecia ft cantar, siempre que fuse a beneficio de los pobres. En el bello corazon de Jenny Lind, como muger privilegiada, uno de los mas dulces atributos es el de la caridad. iParece increible que cn una 6poca en Ia cual so confunden el amor a la gloria con el del interns material, se destaque, del cuadro de los mas-famoso: artistas del mundo, una joven angelical con tan decidida inch>cion por bacer penetrar los rayos de luz que se desprenden de la brillante aureola que circuye su cabeza, hasta los oscuros rincones donde jime la miseria humana bajo el peso de su abatimiento! En todos los paises donde Jenny Lind se ha echo admirar por su encarttdora habilidad, ha tendido una mano generosa a la desgracia, nestinando sumas considerables al socorro de la pobreza. Dignos sentimientos de una dama del gran mundo! Alli por los meses de Julio y Agosto del presente ano, Mr. Barnum, dueno del museo de New-York, envi6 su agente a6L6ndres, donde a la sazon se hallaba Mille. Lind, 6. fin de contratarla para que viniese6. cantar en losEstados-Unidos delNorteAmerica. Di6 Mr. Barnum a su agent 6rdenes para que la hitiese las mas brillantes proposiciones. Se acerc6 el agent a la complaciente artist y cumpliendo las 6rdenes que tenia, le hizo entre otras la proposition de darle, por ciento cincuenta noches en que debia comprometerse a cantar por cuenta de 61 en conciertos, ciento cincuenta mil pesos, esto es, a razon de mil pesos cada noche. Lleg6 la sublime cantatriz sueca a la ciudad de New-York el dia 6 de Setiembre de 1850, en un paquete do vapor, proc"-

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--25tiente de Liverpool. Un recibimiento r6gio le tenian preparado los filarmonicos de aquel pais, digno obsequio para una virtuoso estrangera, la mas notable en su gnnero de todos los principales teatros de Europa. Infinitas personas de 6mbos sexos y de todas edades, salieron a recibir A la bella cantante, produciendo su presencia tal entusiasmo, que hasta su mismo coche fu6 llevado poco menos que en andas porla multitud. En aquella ciudad bri116 ese astro del divino arte mas alli de lo que nuestra pluma pudiera describir, cuya minuciosa pintura omitimos por que la creemos prolija, toda la vez que la sonora voz de ]a fama ha esparcido ya por el mundo entero la relation de los repetidos triunfos que la inspirada Jenny ha merecido del public de N.-York y Boston. Los billetes de entrada en estos puntos como en L6ndres, jams se vendieron a menos de cinco pesos uno, subiendo muchas veces hasta veinte y cinco. Convencido Mr. Barnum, al ver la estraordinaria acojida conque fue recibida en New-York, de Jo mucho que iba a ganar, generosamente la ofreci6, en vez de la suma de mil pesos convenida por cada noche, la mitad de los productos de cada concierto, si6ndole responsible en las noches que dicha mitad no alcanzase a ]a suma convenida. Admitio Mile. Lind esta oferta, que destiny religiosamente para fundar escuelas de pobres en su pais natal, y para aumentar los fondos de muchas instituciones ben6ficas. Ya es tiempo de que concluyamos esta breve biografia bien a nuestro pesar, pues quisieramos que nuestra pluma no cesase de correr sobre el papel, consagrando siempre las mayores alabanzas a la celebrada artista que ha sabido hermanar a la brillante centella de su genio, la armonia mas. conmovedora, y unir en un estrecho lazo la guirnalda de oro y de laurel que resplandece sobre su frente, con la aureola de una santa caridad que la conducir 6 los cielos. Pero no 1o haremos sin dejar consignado en estas lineas su vivo retrato, segun to ha trazado un celebre escritor, ageno si se quiere, de las galas 4

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a -266 del colorido que Babe comunicarle la suave dulzura de tin delicado pincel, mas no desnudo de verdad y semejanza. "Jenny Lind es juven y de mediana estatura: el sol dor6 sus cabellos, y el firmamento di6 .sus ojos su limpido color azul: ni es robusta ni delgada, siendo por Io tanto bien proporcionada; asi es que no carece de donaire, al mismo tiempo que puede servir de beroina de romance: su fisonomia es apacible cuando se halla tranquila, pero llena de animation y de energia cuando representa: se asemeja al Iado cuando frunce las cejas; es el Anzor cuando se sonrie; es en suma, la virgen de los suefios del poeta aleman, el jungfrau del ideal de Schiller. Jeny Lind ni es altanera ni sencilla, ni hermosa ni fea; pero hay en ella algo que, semejante a la abeja que vuela en torno de las flores estrayendo solamente la escencia que encierra, gira en torno de las cualidades abstractas de todo, tomando solo una parte de ellas, sin que a ellas se parezca. Su semblante es como el agua, variando siempre su espresion segun la influencia que su alma recibe de los objetos esteriores, pero es mas bell que el agua, porque el espiritu que le anima es un espiritu inefable, movible 6 inconstante ademas: espiritu que ora danza en su ojos, ora retoza en sus lIbios semejante a un placer incorp6reo, ora descansa dulcemente en los Loyuelos de sus mejillas y de su barba.lLocura seria pretender describir to que la mente comprende, pero que la pluma no traza! iSeria querer contar los rayos del so!, seria intentar contener una ola que carre a desvanecerse sobre las tendidas playas! Jenny Lind es una cosa de la cual nadie puede darse cuenta. Las espresion de su semblante se asemeja a las efimeras formas que toman las doradas nubes al ponerse el sol: mir6dlas y si sois un Turner, trasladadlas al lienzo a medida que las veais: pero si dais una vuelta y volveis a mirar las nubes, las formas anteriores habran desaparecido para dar lugar a otras diferentes, y solo quedaran impresas en la memoria. Incompleta como es esta breve description de la celebre cantatriz, justamente Ilamada el Ruiseiior Sueco, al presentar-

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--27-la al pablico, nos cabe una satisfacion: tal es Ia de contribuir dandola a luz en este pais, a la creacion del monumento en que la fama ha de colocar a esa grande artista, cuyo noble corazon acoje las virtudes que otros de su esfera rechazan.

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