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La Despolitizacion de Baldomero Sanin Cano: Lectura de Elites Letradas desde la Regeneracion


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LA DESPOLITIZACIN DE BALDOMERO SANN CANO: LECTURA DE LITES LETRADAS DESDE LA REGENERACIN By ALEJANDRO QUIN A THESIS PRESENTED TO THE GRADUATE SCHOOL OF THE UNIVERSITY OF FLOR IDA IN PARTIAL FULFILLMENT OF THE REQUIREMENTS FOR THE DEGREE OF MASTER OF ARTS UNIVERSITY OF FLORIDA 2005

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Copyright 2005 by Alejandro Quin

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Le dedico este trabajo a Mayra Daniela por ser mi compaera, mi amor, mi mejor amiga, y por siempre estar a mi lado.

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TABLE OF CONTENTS page ABSTRACT.........................................................................................................................v CHAPTER 1 INTRODUCCION...........................................................................................................1 2 SANIN CANO Y SUS LECTORES...............................................................................6 La silueta imperfecta de una figura cannica...............................................................6 Descosiendo tejidos interpretativos: lecturas de Sann Cano en Colombia................17 La perspectica continental..........................................................................................30 3 RIGIDEZ INSTITUCIONAL Y RETOS DISCURSIVOS: SANIN CANO EN LA CELDA DE LA REGENERACION..........................................................................41 La formacin de una nueva idea de nacin................................................................46 Sann Cano: el credo esteticista y la apertura de fronteras culturales.........................60 La lucha por la democratizacin de la palabra...........................................................76 4 CONCLUSIONES........................................................................................................91 LIST OF REFERENCES...................................................................................................94 BIOGRAPHICAL SKETCH.............................................................................................99 iv

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Abstract of Thesis Presen ted to the Graduate School of the University of Florida in Partial Fulfillment of the Requirements for the Degree of Master of Arts LA DESPOLITIZACIN DE BALDOMERO SANN CANO: LECTURA DE LITES LETRADAS DESDE LA REGENERACIN By Alejandro Quin May 2005 Chair: Alvaro Flix Bolaos Major Department: Romance Languages and Literatures Baldomero Sann Cano has traditionally been labeled as the essayist who modernized Colombias intellectual life by pu tting the country in constant dialogue with European literary and philosophical currents of the late nineteenth and early twentieth centuries that ultimately shaped the Colombian modernista literary movement. His intellectual exchange and friendship with Jos Asuncin Silva and Guillermo Valencia (the two most prominent modernista poets in Colombia) are of ten cited as vivid examples of Sann Canos powerful influence in the development of Colombian turn-ofthe-century litera ry currents. The canonical reception of Sann Cano s work tends only to emphasize the important role he played in the emergence and consolidation of Colombian and Latin American modernista aesthetic. This excl usive interpretation, however, has obscured more politically committed aspects of his intellectual production. In fact, the modernista reception of Sann Canos work was the path through which the essayist v

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became a national icon easily assimilated to the Hispanic-Catholic ideology of Colombian hegemonic elites. The purpose of this thesis is to explore those political aspects in Sann Canos work that have been left out by the canonical critique in Colombia and to re-examine the significance of his modernizing ideas within the context of the countrys intellectual elites of the nineteenth and twentieth centuries, after the 1886 consolidation of the ultra-conservative project of modernization known in Colombian historiography as La Regeneracin. This work will challenge conventional conceptions about the impact of Sann Cano in Colombias lettered culture and show that he was one of the few intellectuals of the time capable of articulating a coherent political and cultural discourse that represented an important instance of opposition to the anti-democratic premises of La Regeneracin. vi

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CHAPTER 1 INTRODUCCIN En mayo de 1999 la Revista Credencial de Bogot lanz un nmero especial en el que aparecan los que a juicio de sus editores eran los diez personajes colombianos ms importantes en ciencia y cultura durante el siglo XX. Entre los nombres seleccionados estaba el de Baldomero Sann Cano, sobre quien el profesor Gonzalo Catao escribi un breve comentario que daba cuenta de la significacin de su obra. Siguiendo el texto de Catao, la inclusin de Sann Cano en dicho nmero conmemorativo se habra justificado por ser l . .el legtimo iniciador de la moderna crtica literaria en Colombia, aunque tambin sea de lamentar el hecho de que . . sus posturas son a veces tan indecisas que el lector hecha de menos la falta de arrojo y osada de sus crticas (3). El juicio de Catao sobre quien se han dado en llamar como el mximo ensayista colombiano contiene algunos lugares comunes que, conviene sealar, no dejan de ser ciertos por el hecho de ser comunes. Casi no hay estudio consagrado a Sann Cano en el que no aparezca una mencin implcita o explcita a su papel de modernizador, no ya slo de la literatura sino, digamos, de la cultura colombiana o hispanoamericana. Tambin es frecuente encontrarse con alusiones a lo que Catao resiente como sus posturas indecisas, que otros celebran como producto de un tolerante relativismo o de un diletantismo erudito. Reconociendo que hay siempre algo de verdad en los lugares comunes, conviene tambin tener presente que su continua repeticin tiende a vaciar los juicios de todo contenido y a convertirlos en meras etiquetas cuya justificacin con frecuencia se olvida. 1

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2 Decir que Sann Cano fue un modernizador o un relativista puede ser cierto, pero la constante repeticin de estos juicios sin sus bases justificatorias los hacen afirmaciones huecas fcilmente manipulables. Considrese el siguiente ejemplo. Lo que se conoce como el proceso de modernizacin en Colombia, es decir, los cambios mediante los cuales se inician la industrializacin, la urbanizacin y la racionalizacin de todos los procesos econmicos y sociales en el pas, junto con su incorporacin al sistema capitalista mudial, se llev a cabo durante la llamada Repblica Conservadora (1886-1930). Sin embargo, este proceso fue puesto en marcha desde instituciones que hoy y entonces consideraramos pre-modernas: estado confesional, estructura social jerrquica, sistema educativo fundado en dogmas religiosos y censura a las libertades bsicas de expresin. Pese a esto, resulta completamente legtimo llamar modernizadores a los intelectuales de la Repblica Conservadora, pues fueron ellos los que iniciaron los procesos de racionalizacin econmica y social en el pas, aunque paradjicamente lo hicieran de espaldas a las instituciones y libertades consagradas por la Modernidad. En el caso de Sann Cano es innegable que el ensayista cumpli un papel de modernizador en muchos aspectos, pero esta generalizacin, sin los soportes y las diferenciaciones necesarias, podra utilizarse tambin para asimilar su labor a la de los intelectuales modernizadores conservadores, con quienes ciertamente tena marcadas diferencias. Lo mismo valdra para las recurrentes referencias a su relativismo o a sus posturas indecisas a lo cual el mismo Sann Cano habra dado pie con algunas afirmaciones sueltasque fuera de contexto podran ser fcilmente empleadas para suavizar posturas crticas que resulten incmodas. 1 1 La ms insistentemente citada es aquella que Sann Cano tomaba de Remy de Gourmont para invalidar argumentos que le parecan dogmticos, diciendo: lo que usted afirma es tan cierto, que la opinion

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3 Se ha trado a cuento el mencionado nmero de la Revista Credencial porque all aparecen algunas de las estrategias de lectura comnmente empleadas en torno a Sann Cano y su obra. El propsito celebratorio de la publicacin, aunado a su amplia difusin popular y a las generalizaciones arriba sealadas, dan una idea de lo que representa Sann Cano dentro del mbito literario y cultural colombiano: una figura cannica, altamente ponderada como orgullo nacional que no ofrece mayor resistencia para ser asimilada al status quo intelectual del pas. Esta visin, sin embargo, contrasta fuertemente con las posturas crticas y anti-hegemnicas que Sann Cano lleg a asumir en su momento. El objetivo general de este trabajo es revaluar la significacin de la obra ensaystica de Sann Cano dentro del contexto de las lites intelectuales colombianas de los siglos XIX y XX, atendiendo a aspectos tanto de produccin como de recepcin de sus escritos, para de esta manera entrar a disputar el lugar que la cultura oficial del pas le ha asignado dentro del canon nacional. Con ello buscamos, a la vez, hacer una crtica de las prticas discursivas e ideolgicas con que esa cultura se ha impuesto en Colombia, homogeneizando, y en ocasiones excluyendo o silenciando, las voces de amplios sectores de la poblacin que difieren de su proyecto poltico-cultural. El trabajo consta de dos captulos. En el primer captulo se har una contextualizacin para ubicar la obra ensaystica de Sann Cano dentro de lo que Angel Rama defini como cultura modernizada internacionalista para as evitar los problemas relacionados con su periodizacin. La ventaja de utilizar este concepto sociolgico es que permite aproximarse a la produccin ensaystica de Sann Cano en toda su amplitud, contraria es perfectamente sostenible. Tambin en una encuesta de 1930, en la que Luis Lpez de Mesa le preguntaba a varios intelectuales hispanoamericanos cul era el principio filosfico de ms influencia en su vida, Sann Cano respondi lo siguiente: Todas las filosofas me parecen plausibles desde el punto de vista de sus autores. Ninguna ha infludo en mi espritu con exclusin de las otras (Lpez de Mesa 152).

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4 evitando al mismo tiempo recepciones reduccionista, las cuales suelen catalogarla como exclusivamente modernista. Luego haremos un estudio comparativo de la recepcin que el autor tuvo dentro y fuera de Colombia. Analizando varios textos representativos, desde 1930 hasta 1999, se intentar primero mostrar el proceso de despolitizacin a que fue sometido Sann Cano en Colombia, donde lleg a ser hbilmente asimilado a los intereses de las lites hispano-catlicas nacionales a travs de una lectura exclusivamente modernista de su obra. En segunda instancia, veremos que la recepcin hecha por algunos intelectuales hispanamericanos durante los aos 30 y 40 difiere de la que se hizo en Colombia por su intento de desligar a Sann Cano del modernismo, lo mismo que por un tmido rescate de sus posiciones progresistas, aunque resemantizando su obra en consonancia con los ideales de unidad hispanoamericana. En el segundo captulo, ms extenso que el primero, exploraremos los mecanismos discursivos a travs de los cuales Sann Cano desmonta las bases ideolgicas del nacionalismo ortodoxo y elitista que se inicia en 1886 con la Regeneracin en Colombia. Conviene anotar de paso que la obra de Sann Cano lleg a ser quizs la nica voz disidente coherentemente articulada contra las polticas culturales de la hegemona conservadora en el pas. Para mostrar esto, haremos una reconstruccin de todas las transformaciones socio-polticas que se ponen en marcha con la Regeneracin y analizaremos algunos de los ensayos de Sann Cano en dilogo permanente con textos escritos por los faros y lderes de la nueva lite en el poder. Veremos que a travs de temas como la defensa de la autonoma del arte, la crtica a la nocin esencialista de literatura nacional, la creencia en la necesidad de abrir las fronteras culturales y el cuestionamiento de las bases que sostenan el gramaticalismo nacional, Sann Cano logr

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5 deslegitimar, o por lo menos relativizar, la cultura oficial promovida por la oligarqua hispano-catlica del pas. Como la obra de Sann Cano se encuentra dispersa en archivos de peridicos y revistas de difcil acceso, este trabaj se basa solamente en los libros publicados en vida del autor y en algunas compilaciones recientes de ensayos no recogidos en libros (ver bibliografa).Otro inconveniente es que ninguno de los libros de Sann Cano (salvo quizs Letras Colombianas y Divagaciones filolgicas ) presenta unidad temtica y, lo que es peor, muchos contienen ensayos no fechados de pocas distintas, por lo cual es difcil establecer una cronologa exacta para algunos de sus ensayos. En lo posible, trataremos de fechar todos los ensayos citados en este trabajo, pero es importante que se tenga en cuenta que el criterio principal de esta investigacin no es cronolgico sino temtico. Para evitar la repeticin de ttulos y hacer ms agradable la lectura, utilizaremos a lo largo de este trabajo las siguientes abreviaturas para citar los libros de Sann Cano. AR ( Administracin Reyes 1905-1909 ), CM ( La civilizacin manual ), II ( Indagaciones e imgenes ), CA ( Crtica y arte ), E ( Ensayos ), DVOV ( De mi vida y otras vidas ), DF ( Divagaciones filolgicas ), HPH ( El humanismo y el progreso del hombre ), LC ( Letras colombianas ), OF ( El oficio de lector ) y IC ( Ideologa y cultura ).

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CHAPTER 2 SANIN CANO Y SUS LECTORES En este captulo analizaremos las estrategias de lectura que han posibilitado en Colombia la canonizacin y consiguiente amansamiento de Sann Cano por parte de ciertos sectores intelectuales hegemnicos. Luego contrastaremos los resultados de este anlisis con un recorrido somero que d cuenta de la recepcin de Sann Cano por intelectuales hispanoamericanos fuera de Colombia, e intentaremos introducir las bases para una aproximacin diferente a su obra que incorpere como criterio de interpretacin su dilogo con la cultura letrada de la Regeneracin, y con sus legados ms prominentes. Pero antes convienen hacer una resea de su vida y de las dificultades relacionadas con la periodizacin de su produccin intelectual. La silueta imperfecta de una figura cannica Sann Cano nace en 1861 en Rionegro y muere en Bogot en 1957. El simple hecho emprico de su extensa vida de casi cien aos hace difcil ubicar su obra utilizando las periodizaciones convencionales por escuelas o por generaciones. Ms an si se considera que su produccin intelectual se mantuvo constante desde la penltima dcada del siglo XIX hasta el ao de su muerte. Podramos afirmar que su primer radio de accin tuvo lugar en el marco de la renovacin modernista que comienza en la dcada del ochenta del siglo XIX y se extiende hasta el segundo decenio del XX. Sin embargo, este radio de accin se ampla considerablemente, llegando a abarcar otros momentos de las letras hispanoamericanas. Rubn Sierra Meja sostiene, por ejemplo, que Sann Cano . . pertenece a la generacin de los modernistas. . [p]ero su obra tambin puede 6

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7 inscribrsela, y con mayor propiedad, en la generacin posterior, en la misma de Alfonso Reyes y Pedro Henrquez Urea. Con estos tiene mayores afinidades que con Rod. . (Baldomero... 5-6). Una opinin un tanto similar es la expresada por Jos Miguel Oviedo, para quien Sann Cano ...shares the general concerns that preoccupied the essayist of the first third of the twentieth century [although] the most significant aspects of his work clearly diverge in another direction (380). Si bien Oviedo no se molesta en sealar cules son esos significant aspects, su interpretacin le permite concluir que [t]here is a direct line, not well observed, connecting Sann Cano to Reyes, to Jorge Luis Borges, to the youngest essayist of today (381). Estas opiniones pueden dar una idea general de la dificultad que existe en la clasificacin de la obra de Sann Cano dentro de las corrientes literarias hispanoamaricanas a partir del modernismo. Achicando el espectro, el problema es exactamente el mismo en el marco de las periodizaciones literarias en Colombia. Sann Cano llega por primera vez a Bogot en 1885 y al ao siguiente conoce a Jos Asuncin Silva, precisamente el mismo ao en que se inicia la hegemona conservadora conocida en la historiografa colombiana como la Regeneracin. En 1896 Silva se suicida y Guillermo Valencia llega a Bogot, donde inmediatamente entra en contacto con Sann Cano. La relacin del ensayista con los dos poetas ms importantes del modernismo colombiano lo inscribe ciertamente dentro del inicio de esa corriente en el pas. Aunque no fue muy copiosa su produccin literaria durante estos aos, su aporte se cifr en la labor tutelar que ejerci sobre Silva y Valencia, entre otros literatos, la cual consista en la divulgacin y discusin de autores en boga en Europa por ese entonces, tales como HippolyteTaine, Paul Bourget, Ernst Renan, Friederich Nietzsche, George Brandes o los

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8 simbolistas alemanes. Sann Cano tena subscripcin con algunas revistas literarias europeas en las que vena la informacin que luego transmita a sus amigos, con quienes tambin llevaba a cabo sesiones de traduccin literaria. Sann Cano fue siempre un defensor entusiasta de la nueva sensibilidad literaria iniciada por el modernismo, al que todava en 1944 defina como . . una renovacin de tan hondo significado que seal el fin de un perodo en las letras castellanas y el alba de transformaciones fundamentales (LC 165). No obstante, hay que reconocer que su relacin con este movimiento se limita a sus aos de residencia en Bogot (1885-1909). Despus Sann Cano se ausenta de Colombia, fijando primero su residencia en Londres hasta 1922 y luego en Buenos Aires, donde residir entre 1925 y 1936. Durante esos aos en el exterior, el nfasis en la esttica modernista dio paso a anlisis de corte ideolgico y cultural, en los que al dilogo con la literatura se unan reflexiones sobre poltica, filosfia y asuntos de actualidad. El caso es que en 1935, poco antes de regresar definitivamente a Colombia, el nuevo grupo de intelectuales nacionales, reunido bajo el nombre de Los Nuevos, le rinde un homenaje de reconocimiento que bien puede interpretarse como la asimilacin de Sann Cano a los ideales de esta nueva generacin. En Los Nuevos militaban poetas tan dismiles como Rafael Maya, Len De Greiff o Luis Vidales, pero en lneas generales el grupo intentaba tmidamente incorporar en su produccin literaria las nuevas corrientes vanguardistas lo mismo que distanciarse de los modernistas (Charry Lara 22). 1 El aparente rechazo de la esttica modernista no le 1 En relacin con los vanguardistas, las lecturas de Los Nuevos dan buena cuenta de dicho intento. Vicente Huidobro, la Generacin del 27, Ezra Pound, Vladimiro Maiakovsky y Andr Gide, entre otros, estaban entre los autores ms ledos por los integrantes de este grupo. Para un estudio detallado, vase el ensayo de Charry Lara Los Nuevos.

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9 impidi entonces a este grupo congraciarse con Sann Cano, en un gesto que pretenda crear una cierta comunidad de intereses con el ensayista. Algo similar sucerer en 1957, a pocos meses de la muerte de Sann Cano, cuando las ediciones de la recientemente fundada revista Mito publican pstumamente el libro de ensayos y cuentos titulado Pesadumbre de la belleza y otros cuentos y aplogos. Un crtico surgido alrededor de Mito, Hernando Tllez, escribi entonces una breve resea sobre el citado libro en las Lecturas Dominicales de El tiempo ; all menciona Tllez cmo la mayora de los lectores de Sann Cano oscilaba entre la frialdad y la indiferencia, y arremete contra quienes criticaban a Sann Cano por no haber exaltado en sus escritos los valores nacionales (Sann Cano 1). Detrs del gesto editorial de la revista Mito y de la apologa de uno de sus afiliados ms importantes encontramos nuevamente la intencin de crear una comunidad de intereses entre Sann Cano y el nuevo grupo de intelectuales. La revista fundada por Jorge Gaitn Durn, que vio la luz entre 1955 y 1962, fue uno de los intentos ms claros de las lites intelectuales por modernizar la vida cultural colombiana, todava dominada por rezagos decimonnicos y anquilosada en el tradicionalismo erudito y provincial. All colaboraron con escritos Gabriel Garca Mrquez, Alvaro Cepeda Samudio, Gerardo Molina, Marta Traba, Rafael Gutirrez Girardot, los nadastas, Julio Cortzar, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Alejo Carpentier y muchos otros. Mito intentaba abrir la vida cultural colombiana al mundo, y para ello se vio en la necesidad de criticar los valores nacionales sobre los que descansaba la pacata intelectualidad hegemnica. Se entiende entonces la defensa que hace Tllez de la labor de Sann Cano y el valor simblico que tuvo el que la publicacin de su ltimo libro estuviera a cargo de Mito: por medio de estos actos el ensayista era

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10 acogido pstumamente en el seno del proyecto transformativo de los nuevos intelectuales. Reconociendo entonces lo difcil que resulta clasificar a Sann Cano recurriendo a esquemas generacionales o a escuelas literarias en Colombia e Hispanoamrica, valdra la pena intentar otro camino que brinde un criterio firme de interpretacin, pero evitando el reduccionismo. Para esto puede ser til la nocin de cultura modernizada internacionalista introducida por Angel Rama, la cual da una explicacin en conjunto de la participacin de los intelectuales hispanoamericanos en los procesos de modernizacin que van desde 1870 hasta la segunda mitad del siglo XX. 2 De acuerdo con Rama, la modernizacin en Hispanoamrica no surge de . . una autnoma evolucin interna sino de un reclamo externo (Las mscaras. . 32) que en ltima instancia denota el rasgo de dependencia y subordinacin que caracteriza su ingreso en el capitalismo mundial. Dada esta circunstancia, los pases hispanoamericanos debieron reacomodar sus estructuras sociales y econmicas para cumplir los requerimientos de las metrpolis. La clase intelectual, obviamente, tuvo que atender en variadas formas las demandas planteadas por las nuevas condiciones. Rama divide en cuatro momentos la participacin de los intelectuales hispanoamericanos en la consolidacin de la cultura modernizada internacionacionalista. El primero sera el de la cultura ilustrada que se inicia en 1870 y ejerce su influencia hasta bien entrada la dcada siguiente, e incluye a hombres plurifuncionales que eran a la vez literatos, polticos y educadores como Ignacio Altamirano o Eugenio Mara de Hostos. El segundo momento, llamado de cultura democratizada, comienza a mediados de los 80 y es el que corresponde a la renovacin 2 La reconstruccin del argumento de Rama que sigue se basa en el captulo II El arte de la democratizacin, de su libro Las mscaras democrticas del modernismo

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11 modernista, donde la especializacin literaria har que la cualidad de literato prime sobre la de intelectual (44). La cultura pre-nacionalista conforma el tercer momento de esta serie, y surge ya en pleno siglo XX acogiendo las preocupaciones americanistas heredadas de Jos Mart y del segundo Rubn Daro. Figuras como Manuel Ugarte y Rufino Blanco Fombona seran representativas de esta nueva tendencia. El ltimo momento se inicia en la segunda dcada del siglo y es, en palabras de Rama, . . un macroperodo de la cultura latinoamericana, que abarcar otro medio siglo llegando por lo tanto hasta nuestros das (48), al cual el crtico uruguayo denomina cultura modernizada nacionalista. Lastimosamente Rama no entra en detalle sobre este ltimo momento, pero es de suponer que el mismo tiene su punto de inflexin en la generacin de Alfonso Reyes y Pedro Henrquez Urea, extendindose hasta el estallido del Boom e incluso del Post-boom. Lo que me interesa rescatar de la propuesta de Rama es que logra reducir a un solo concepto sociolgico (cultura modernizada internacionalista) lo que en principio se muestra como una serie de perodos ms o menos autnomos. Tales perodos vendran entonces a ser distintos momentos en la lgica de un solo proceso de modernizacin dependiente liderado o conceptualizado por las lites intelectuales hispanoamericanas. Esto resulta particularmente til para situar a Sann Cano sin tener que reducirlo a los rtulos de educador continental, modernista, americanista o lo que fuere, dejando al mismo tiempo que fluyan y se encuentren los rasgos que de cada una de estas posturas intelectuales aparecen en sus escritos.De hecho, es posible sostener que Sann Cano comparte atributos con los intelectuales de todos los momentos que componen el perodo general de la cultura modernizada internacionalista. Un rpido repaso de su vida

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12 pblica sirve para confirmar esto. Como los intelectuales de la cultura ilustrada, Sann Cano fue, en sentido literal, educador, y complement esta labor con espordicas intromisiones en la poltica. Fue director de una escuela en Titirib (1880), profesor de pedagoga en dos colegios de Medelln (1881), profesor de lengua y literatura espaola en la Universidad de Edimburgo (1919-1920), rector de la Universidad del Cauca en Popayn (1942); se desempe durante veinte aos como subgerente del tranva de mulas de Bogot (1889-1909), fue subsecretario del Ministerio de Hacienda y ministro interino de hacienda durante la dictadura de Rafael Reyes (1905-1908); cnsul de Colombia en Londres (1911), representante a la Cmara (1924) y ministro plenipotenciario de Colombia en la Argentina (1933-1935). Sin embargo, como suceda con los modernistas de la cultura democratizada, en Sann Cano prima el componente literario (como crtico, ensayista y difusor de autores) sobre el de educador y poltico. Sus primeros ensayos en defensa de la autonoma del arte y su inters por la difusin de autores europeos son su aporte ms significativo al modernismo. Tambin en esta lnea hay que interpretar su estrecha relacin con el desarrollo de la prensa y las revistas literarias en el Continente. Sann Cano fue colaborador de La consigna de Medelln, el diario fundado por Fidel Cano (1881-1884), jefe de redaccin de la efmera Revista Contempornea en Bogot (1904-1905), colaborador de Hispania la revista fundada en Londres por Santiago Prez Triana donde escriban algunos los intelectuales espaoles e hispanoamericanos ms visibles de la poca (1912-1915); 3 fue tambin corresponsal de La Nacin de Buenos Aires en Londres 3 Entre los colaboradores regulares de Hispania, por ejemplo, se encontraban Miguel de Unamuno, Ramiro Maeztu, Jos Martnez Ruiz (Azorn), Ramn Prez de Ayala, Luis Araquistan Jos Ingenieros y los hispanistas ingleses Roberto Cunninghame Graham y James Fitzmaurice-Kelley. Vase DMOV 83-110 y OF 436.

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13 y Madrid (1918-1924) y jefe de la seccin de poltica internacional del mismo diario en Buenos Aires (1925-1935); colaborador regular de El Tiempo (1927-1954) y de El Espectador en Bogot. No sobra decir que en Sann Cano la labor de periodista se compaginaba con la de educador, pues era a travs de sus artculos periodsticos como el ensayista expresaba, no slo sus ideas estrictamente esttico-literarias, sino tambin sus concepciones sobre la poltica y la educacin. En cuanto a la filiacin de Sann Cano con lo que Rama llama cultura pre-nacionalista y cultura modernizada nacionalista, tambin sus vnculos son notorios. Aunque con ciertas reticencias, Sann Cano abraz en determinados momentos, por medio de sus escritos, los ideales de unidad hispanoamericana, especialmente en momentos crticos del avance imperialista de los Estados Unidos sobre el Continente, como el caso de la independencia de Panam (1903) o la resistencia de Sandino y los campesinos nicaraguenses durante la ocupacin norteamericana en ese pas (1926-1933). A esto puede aadirse su participacin como representante de Colombia en la octava Conferencia Panamericana (Lima, 1938) y representante de Hipanoamrica en las reuniones de la Comisin Nacional de Cooperacin Intelectual (Ginebra, 1931). 4 Sin embargo, el componente telrico que subyace a la mayora de los discursos americanistas o de unidad hispanoamericana es practicamente inexistente en los 4 Con todo, es preciso no sobrevalorar la tendencia americanista de Sann Cano, quien a pesar de los ejemplos sealados sola ser bastante escptico con respecto a la idea de que toda Hispanoamrica estaba ligada por unos mismos valores culturales. Un ejemplo de esto se encuentra en el ensayo de 1932 Existe una literatura hispanoamericana? (OF 71-75). Tambin, en su libro de memorias, precisamente comentando su trabajo en la Comisin Nacional de Cooperacin Intelectual, critica las expectativas de los delegados europeos que crean que se poda dar cuenta unificadamente de los valores y aspiraciones intelectuales de los pueblos hispanoamericanos (DVOV 215-216). Importa no perder de vista esto, para suavizar y contextualizar interpretaciones como la de Otto Morales Bentez, quien sostiene que Sann Cano llev a cabo . . una bella e intensa tarea de rescate de lo colombiano y lo indoamericano (137) inspirada en la idea de la unidad de Indoamrica (158).

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14 escritos de Sann Cano, quizs debido a su obstinado inters por hurgar en la produccin intelectual de los pases europeos para ponerla en dilogo constante con la de los hispanoamericanos. En conclusin, ver a Sann Cano como un intelectual del perodo general de la cultura modernizada internacionalista tiene la ventaja de poder articular sus distintas facetas en el marco de un criterio firme y flexible a la vez. Tal vez el nico aspecto ideolgico de Sann Cano que siempre se mantuvo constante, y que si cambi fue para agudizarse an ms, fue su filiacin liberal. Esta no consista tanto en la militancia en un partido poltico como en la conviccin total acerca de los principios del liberalismo. El joven Sann Cano se educ cuando imperaba en Colombia la Constitucin surgida de la Convencin de Rionegro en 1863. Dicha constitucin fue la ms radicalmente liberal de las que hubo en Colombia durante el siglo XIX y en ella se consagraban los principios fundamentales del liberalismo decimonnico: federalismo (en aquella poca la nacin se llamaba Repblica de los Estados Unidos de Colombia), laissez faire, abolicin de los monopolios, libertad absoluta de imprenta y palabra, libertad religiosa, libertad de industria y comercio, sufragio universal, disminucin de los poderes del Ejecutivo y aumento de los del Legislativo, etc. 5 Sin embargo, la produccin intelectual de Sann Cano se da durante el perodo de la hegemona conservadora en Colombia que a partir de la nueva Constitucin de 1886 consagra la repblica unitaria y centralista, el catolicismo como religin oficial, otorga amplios poderes al Ejecutivo y restringe las libertades de expresin. Su oposicin a los 5 Obviamente todos estos principios obedecan a los intereses de la nueva clase comerciante que buscaba desmontar los monopolios econmicos, que la clase terrataniente haba heredado desde la colonia, para as beneficiarse con el ingreso al comercio internacional. Pero en realidad haba ciertas restricciones. El sufragio, por ejemplo, slo lo podan ejercer los hombres poseedores de un determinado capital. Las reformas jurdicas y econmicas, por otra parte, buscaban tambin incorporar a sectores subalternos (indgenas, negros) como fuerza laboral. Vase Tirado Meja (338-343).

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15 nuevos principios rectores de la nacin fue siempre firme y esto incluso lo llevaba a idealizar la Constitucin de 1863. En su libro de memorias, por ejemplo, todava habla de ...la ilustre y tan agria como injustamente combatida constitucin de 1863 (DVOV 69); y en un artculo de 1943 sobre educacin, escrito para el El Tiempo comenta: [e]n Colombia la educacin primaria tuvo carcter de obligatoria, gratuita y laica hasta el ao de 1886 cuando nuevas instituciones empezaron a regir coercitivamente (IC, iv, 230). Su anhelo por las instituciones modernas y laicas que regan antes de la Regeneracin es una constante en sus escritos. 6 Cabe aqu mencionar que Sann Cano vio las contradicciones inherentes al liberalismo, especialmente en lo que tiene que ver con la no intervencin estatal en la distribucin de la riqueza y la consiguiente proletarizacin del trabajador asalariado. Este es un punto interesante porque de ah se derivan sus acercamientos al socialismo y sus crticas al positivismo. Es muy probable que ello est relacionado con el hecho de que Sann Cano pudo seguir en Gran Bretaa, durante sus aos de residencia en ese pas, el surgimiento del Partido Laborista ingls. De ah sacara enseanzas que luego aplicara al contexto colombiano e hispanoamericano. En 1927, con motivo de una crtica a la negligencia de la empresa privada colombiana en la administracin del sistema de transportes, arremete contra los economistas que apoyan la no intervencin estatal: Nuestras universidades fueron siempre ncleos para la formacin de espritus dogmticos...despus de que la experiencia ha hecho ver claramente cmo la intervencin cautelosa del Estado es necesaria para evitar la explotacin inclemente de unas clases por otras; despus de que una prctica funesta de siglos ha probado 6 Otro ejemplo de la presencia constante de los principios constitucionales del 63 en Sann Cano aparece en otro artculo de prensa de 1928, donde afirma: [l]a federacin no es en Colombiaun problema de poltica doctrinaria . [u]n pueblo es federalista porque as se lo imponen el relieve de su territorio, la extensin de sus costas y la altura de sus montaas. . Colombia es, geogrficamente y por tradicin, un pas federalista (IC, i, 267-268).

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16 que la absoluta libertad del comercio tiende a engendrar el monopolio en sus formas... ms perturbadoras de la justicia social...nuestros economistas de las viejas escuelas invocan con fervor religioso la ley de la competencia derogada por los grandes trusts, y el juego libre de la oferta y la demanda...(IC, i, 200-201). Sin duda fueron afirmaciones como esta las que por la misma poca llevaron a Jos Carlos Maritegui a reconocer en Sann Cano a uno de los representantes del neoliberalismo, es decir, del liberalismo que aceptaba que . . la realizacin de la idea liberal es en nuestro tiempo misin del socialismo y las clases obreras (Maritegui, Signos y obras 133). Con los aos su posicin habra de radicalizarse an ms. En un ensayo de 1942, curiosamente titulado La esclavitud presente, establece un paralelo entre las civilizaciones esclavistas y las condiciones laborales de los obreros en la poca moderna, sealando cmo tras la abolicin legal de la esclavitud en los pases occidentales ...las costumbres, las necesidades de la industria y del comercio se confabularon de instinto para conservar los esclavos de otra forma. Durante un largo perodo de tiempo en el siglo XIX la esclavitud se conserv en Europa bajo las formas del obrero asalariado. . (IC, iv, 24). En el mismo texto aprovecha para lanzar dardos contra el evolucionismo positivista spenceriano y su propsito de legitimar la explotacin de los pobres bajo el supuesto de que la civilizacin retrocedera si se evitaba el cumplimiento de las leyes de la competencia (IC, iv, 25). A la sombra de esta creeencia, esparcida tanto en Europa como en Hispanoamrica, comenta en otro ensayo que . . se desarrollaron los privilegios, los monopolios, las fortunas descomunales, al lado y por encima de los proletarios y de la miseria en sus varias y repugnantes formas (IC, iv, 358). Pese a que es posible rastrear en muchos de los escritos de Sann Cano crticas al positivismo de Auguste Compte o Herbert Spencer, lo mismo que crticas al utilitarismo de filsofos tan altamente ponderados por las lites colombianas del siglo

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17 XIX como Jeremy Bentham y Destutt de Tracy, es curioso notar la presencia de ciertos rasgos positivistas en algunos de sus escritos. Esto es un producto de su formacin juvenil anclada en el liberalismo decimonnico. Por ejemplo, en su apologtico informe (1909) acerca del perodo presidencial de Rafael Reyes tiende ligeramente a dar cuenta de los problemas del pas apelando a supuestos positivistas como la influencia del clima y la geografa en el temperamento de las personas. 7 Ideas similares aparecern tardamente en sus memoras de 1949: all intenta explicar la actitud contemplativa de los habitantes de Coutances, en Francia, precisamente a partir de las condiciones climticas de la regin (DVOV 231-232). Descosiendo tejidos interpretativos: lecturas de Sann Cano en Colombia La discusin del apartado anterior tena como objetivo mostrar las complejidades que presenta Sann Cano como intelectual y lo difcil que resulta situar su produccin ensaystica. Esto nos debe servir como marco comparativo para el anlisis que sigue, en el cual se intentar hacer una descripcin general de la recepcin de Sann Cano por parte de la lite intelectual colombiana y el lugar que sta le ha asignado dentro del canon literario del pas. Utilizaremos algunos casos representativos que den cuenta de las distintas etapas en dicho proceso de recepcin y canonizacin. Para ello es bastante til la nocin de comunidades interpretativas acuada por Stanley Fish en Interpreting the Variorum. De acuerdo con Fish, las comunidades interpretativas . are made up of those who share interpretive strategies not for reading (in the conventional sense) but for writing texts, for constituting their properties and assigning their intentions. In other words, these strategies exists prior to the act of reading and therefore determine the shape of what is read rather than,. . the other way around (2087). 7 Vase para esto la introduccin a Administracin Reyes (1904-1909 ).

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18 Siguiendo a Fish, una comunidad interpretativa se compone de lectores que ponen en prctica el mismo tipo de estrategias interpretativas cuando leen un texto. Pero este ejercicio de lectura se convierte ms bien en la escritura del texto mismo, ya que su significado es establecido a priori por tales estrategias. Esto sugiere que, en cierta forma, el ejercicio de interpretacin textual no slo pone en marcha el proceso de significacin de los textos, sino que dice mucho tambin de quienes los interpretan, porque pone en evidencia sus intenciones e intereses como miembros de una determinada comunidad interpretativa. Aplicando esta nocin a nuestro anlisis surgen entonces dos preguntas: 1) Cules son las estrategias interpretativas utilizadas por algunos intelectuales colombianos en su lectura/escritura de la obra de Sann Cano? 2) Qu se busca legitimar mediante la utilizacin de tales estrategias interpretativas? Dejando de momento a un lado la segunda pregunta, la respuesta para la primera es que existen al menos tres estrategias interpretativas en torno a la obra de Sann Cano, las cuales estn cifradas en la celebracin de su dilentantismo erudito, la reduccin modernista de su obra y los intentos de alinearlo intelectualmente con la tradicin gramtico-conservadora colombiana. Las dos primeras estrategias generalmente aparecen ligadas y su funcin postrera ha sido allanar el camino para el surgimiento de la tercera. Intentaremos a continuacin describir el funcionamiento de estas estrategias y su vnculo con la configuracin de una comunidad interpretativa que desde hace mucho ha ejercido un control semntico sobre el grueso de la produccin intelectual de Sann Cano. Para el inicio de la dcada del 30 todava no haba un consenso entre los intelectuales colombianos sobre el puesto que deba asignrsele a Sann Cano en el cnon nacional. Ya por entonces el ensayista gozaba de fama entre la lite intelectual

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19 hispanoamericana y haba publicado tres libros de ensayos con algn xito. 8 Tres textos sirven para ilustrar el estado de la recepcin durante estos aos: la Introduccin a la historia de la cultura en Colombia de Luis Lpez de Mesa (1930), Los contertulios de la gruta simblica de Luis Mara Mora (1932) y el homenaje que las Lecturas dominicales de El Tiempo le rinde a propsito de la publicacin reciente de Crtica y arte (1932). El texto de Lpez de Mesa sita a Sann Cano dentro de lo que el autor llama Generacin del 85, cuya principal caraterstica habra sido . . la universalidad de la cultura que lleva a sus representantes a consultar las literaturas del norte y centro de Europa. . (90). A esta generacin apareceran vinculados tambin Jos Asuncin Silva, Guillermo Valencia, Carlos Arturo Torres, Max Grillo y otros ms. Curiosamente Lpez de Mesa hace una distincin entre la intelectualidad emergente y la poltica oficial liderada por los nacionalistas seguidores de Rafael Nez y el ala ms intransigente del conservatismo: La generacin que pudiera llamarse del 85, por cuanto esta fecha constituye etapa fundamental en la vida de Colombia, merecera el ingrato ttulo de delicuescente si slo se contemplara en ella su accin poltica oficial. Mas es justo ver la entereza con que reaccion ante las instituciones asfixiantes. . que implant con su triunfo la parcialidad poltica del doctor Nez y la muy poco decente administracin de sus colaboradores (90). Con esta afirmacin Lpez de Mesa defina el aporte de Sann Cano y su generacin en trminos de oposicin a la poltica del rgimen regeneracionista liderado por Nez. Esta apreciacin se ir diluyendo en la recepcin siguiente de Sann Cano y en cambio se le dar prioridad a la celebracin de la universalidad de su cultura; rasgo ste que fuera del contexto poltico-cultural colombiano de aqul momento, caracterizado 8 Estos libros eran, hasta 1932, La civilizacin manual y otros ensayos (1925), Indagaciones e imgenes (1926) y Crtica y arte (1932).

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20 por el autoritarismo y el culto a los ideales hispano-catlicos, degenera en la adulacin y el folclorismo anecdtico. Esta ruta la inicia el homenaje de las Lecturas dominicales de El Tiempo Se trata de una edicin compuesta de ensayos escritos tanto por colombianos como por extranjeros. En el prlogo el entonces director del suplemento, Jaime Barrera Parra, seala que el objetivo del homenaje es rodear la publicacin del ltimo libro de Sann Cano, Crtica y arte de un ambiente de importancia y simpata (2), lo cual, por supuesto, colocaba el tono adulatorio como marco general para toda la publicacin. Seran los ensayos de dos importantes intelectuales, Max Grillo y el jven Hernndo Tllez, los que de alguna manera inauguran la recepcin celebratoria de Sann Cano como intelectual diletante. Tllez comienza haciendo un semblante biogrfico y menciona como dato de gran importancia la publicacin en 1893 del ensayo de Sann Cano escrito con motivo de la muerte de Taine; luego aade lo siguiente: [e]l artculo causa gran revuelo. Las gentes estn asombradas de que ese seor tan serio. . sepa tantas cosas sobre un escritor francs que jams se haba odo nombrar (Breve noticia. . 4). Tllez recuerda cmo fue este texto el que lanz a la fama a Sann Cano. 9 Ciertamente el ensayo sobre Taine es un ejemplo interesante y hasta pintoresco del trabajo de Sann Cano como divulgador de autores europeos en una ciudad andina alejada y casi incomunicada con el resto del mundo. All, tambin un poco afectado por la adulacin, 9 Hay toda una leyenda en torno al ensayo sobre Taine que tiene que ver con los precarios sistemas de comunicacin que haba en Colombia a finales del siglo XIX. Tanto as que se volvi a publicar en uno de los ltimos libros de Sann Cano salido en 1955 con una nota aclaratoria que relata las circunstancias de su aparicin. Debido a que en 1893 los diarios bogotanos no tenan servicio propio de noticias internacionales, el gobierno a veces les daba alguna informacin de las cien palabras diarias que reciba por cable. Fue as como lleg la noticia de la muerte de Taine a Bogot y como surgi el ensayo de Sann Cano (Vase HPH 46). El caso es que la alabanza de este ensayo es uno de los lugares comunes ms visitados entre quienes escriben sobre el ensayista.

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21 Sann Cano hace una breve sntesis de las principales ideas del pensador francs e intenta ubicarlo en las periodizaciones de la cultura europea. Pero convertir este ensayo en la muestra representativa de su trabajo, como hace Tllez, es una gran reduccin que vende la imagen jocosa de un intelectual tan erudito como inofensivo polticamente. Ms an si se considera que para la fecha Sann Cano haba publicado algunos de sus libros ms importantes y, peor todava, que el texto sobre Taine es contemporneo con algunos de sus ensayos ms destacados, como Nez, poeta o De lo extico, donde asume posiciones realmente anti-hegemnicas con respecto a la poltica cultural colombiana del momento. Tambin adoptando una tnica semejante, Max Grillo comenta en su texto que Sann Cano . . ley en Colombia a Nietzsche veinte aos antes que los crticos ingleses (6) y resalta su total desinters en las escaramuzas polticas. Nuevamente las posibilidades polticas que pudiera ofrecer el discurso de Sann Cano son subordinadas al apunte anecdtico sobre su erudicin, y su potencialidad contestataria es hbilmente ocultada tras una bruma laudatoria que poco a poco se ir haciendo ms densa. 10 Hacia otra direccin apunta el texto de Luis Mara Mora, un intelectual perteneciente al grupo literario La Gruta Simblica, cuyos feroces comentarios pueden ser considerados como la reaccin de la intelectualidad conservadora tradicional a la labor intelectual ejercida por Sann Cano en Colombia. Para Mora las crticas de Sann Cano a Miguel Antonio Caro, el intelectual regeneracionista por excelencia, son signo de que tiene muy pocos cimientos filosficos, ya que en su concepto Caro representa . . los pursimos ideales catlicos, los postulados de la Escuela, las elevaciones de la sagrada 10 Con estas crticas no pretendo tanto restarle importancia al hecho sobresaliente de la recepcin de autores europeos en Colombia en la cual Sann Cano tuvo un papel destacado, sino poner en evidencia los juicios parcializados de unos intelectuales que sentaron las bases de una interpretacin que desconoce de lleno otros aportes crticos del ensayista.

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22 Teologa, y el culto ardoroso de los autores clsicos latinos. . (24). Sostiene que Sann Cano [d]e fillogo y lingsta tiene muy poco. . por faltarle el conocimiento de las lenguas sabias, y aade que . . algunos de sus escritos no [tienen] mucha consistencia y. . [carecen] de lgica (135). Pero es especialmente en el plano poltico donde Mora encuentra ms repudiables sus ideas: . . con ser mucho lo que ha trajinado con los libros Sann Cano, en materia poltica no ha dado un paso desde que tuvo uso de razn (138); le parece que es un radical del ao 50 todava petrificado en sus ideas polticas y cegado por sus odios puros, los cuales lo habran llevado a blasfemar contra Nez y Caro (138). Tampoco cree que la juventud colombiana pueda hallar en l una orientacin o un principio que la gue hacia el futuro. Y finalmente Mora concluye sus invectivas con una sentencia que entre intelectuales como l deba ser indicio de la ms provecta perversin: Sann Cano, que en poltica parece socialista, vino a ser en Colombia el padre del comunismo literario (147). Tanto Lpez de Mesa como Mora, ubicados polticamente en puntos opuestos, convergen sin embargo en una interpretacin netamente poltica del papel desempeado por Sann Cano en la vida intelectual colombiana; interpretacin que contrasta con la propuesta adulatoria de Tllez y Grillo. En particular, las crticas de Mora son interesantes porque dan cuenta del dao causado por Sann Cano al cerco discursivo impuesto por la hegemona intelectual conservadora. Pero no sera la interpretacin poltica la que habra de prevalecer. La despolitizacin de la obra de Sann Cano tomara un nuevo y definitivo impulso a partir de su muerte en 1957, el cual al mismo tiempo hara posible su alineacin (o por lo menos el intento de alineacin) con la vieja intelectualidad tradicional gramtico-conservadora. La estrategia que hizo posible este

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23 inusitado proceso de recepcin fue la lectura reduccionista de Sann Cano como autor exclusivamente modernista, la cual a su vez encontr un magnfico punto de apoyo en el discurso que celebraba su diletantismo. Se trata de un proceso de recepcin bastante complejo cuyas partes se desarrollaron simultneamente, pero que por razones metodolgicas y de claridad expondremos aqu por separado. A finales de los aos 50 y principios de los 60 se consolida la reduccin de Sann Cano al modernismo. En 1957, a pocos meses del fallecimiento del ensayista, Jos Ignacio Gonzlez escribe un texto elegaco donde circunscribe su influencia al perodo modernista, aclarando que [su] misin se cifr en difundir la nueva sensibilidad de los simbolistas franceses que hacan su aparicin despus de la derrota del naturalismo (275). En otro texto del mismo autor, escrito en 1961 como conmemoracin del natalicio de Sann Cano, se refrenda esta idea invocando la filiacin del ensayista con Silva y Valencia, y se aade que . . como gnero ms o menos puro [el ensayo] fue el tipo de prosa que mejor respondi al llamado modernismo. . (568). Con lo cual Sann Cano queda enmarcado como intelectual modernista tanto por sus relaciones personales como por el gnero de escritura que habra elegido para expresar sus ideas. Todava ms importante en esta lnea interpretativa es el texto de Rafael Maya sobre la historia del modernismo en Colombia. Primero por ser Maya un poeta y crtico de gran renombre en Colombialo que da un indicio del peso que pudieron tener sus afirmacionesy segundo porque a pesar de reconocer que la filiacin modernista de Sann Cano se limitaba a sus aos de permanencia en Bogot antes de 1909, slo le interesa valorarlo en funcin de la esttica de ese movimiento en Colombia. En su libro de 1961, Maya ya da por sentado que Sann Cano . . [h]a pasado a la historia literaria del pas como crtico del

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24 modernismo ( Los orgenes . .10) y solidifica este criterio sentenciando que . . nos interesa Sann Cano como crtico del modernismo y divulgador y propulsor de todas las escuelas, teoras y sugestiones que...entraron a formar parte esencial o transitoria del movimiento modernista ( Los orgenes . 12). Diez aos despus, en un texto ledo en la Academia Colombiana de la Lengua, Maya habra de repetir las mismas ideas pero recogiendo la herencia dejada por las interpretaciones de Tllez y Grillo. All habla del ensayista como de un profesor del relativismo y de un dilentante (La proyeccin 56-57) que buscaba el conocimiento por s mismo sin querer darle ninguna utilidad, y concluye que Sann Cano no pertenece a... la lnea clsica de la cultura colombiana...fue hombre de mentalidad ms europea que hispanoamericana, de aficiones cosmopolitas...Fue ms germnico que latino (La proyeccin 65-66). As se consolida entonces la unin entre la estrategia que promociona a Sann Cano como intelectual diletante y la interpretacin exclusivamente modernista de su obra. De esta forma Maya -con la autoridad que podan tener sus opinionesle aseguraba a Sann Cano un lugar definitivo aunque marginal en el canon nacional, fcilmente ubicable bajo los rtulos de modernismo, diletantismo o cosmopolitismo. Para la dcada siguiente la reduccin modernista de Sann Cano estaba tan cimentada que en 1977 Ren Uribe Ferrer escribi un estudio de cierta extensin titulado Sann Cano, crtico del modernismo, en el cual nuevamente se repasan la influencia del ensayista sobre Silva y Valencia junto con su papel de divulgador de autores extranjeros y de los postulados estticos del movimiento. E incluso en 1992 el crtico David Jimnez, en uno de los mejores estudios que se han hecho sobre Sann Cano hasta el momento, insiste en que [e]l crtico modernista no desaparece del todo en ninguna fase del

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25 desarrollo intelectual de Sann Cano (77). 11 La lista podra extenderse, pero suponemos que los textos mencionados dan una idea precisa del alcance de esta interpretacin. Ahora bien, mi intencin aqu no es ni restarle importancia al vnculo de Sann Cano con el modernismo colombiano, ni minimizar el impacto de su papel como divulgador cultural, sino llamar la atencin sobre la forma como estos rasgos se vuelven estrategias de lectura que intencionalmente o no ocultan otros aspectos de su obra y la descargan de su contenido poltico. Sin una contextualizacin detallada, por ejemplo, la propaganda de Sann Cano a Taine o Nietzsche en la Bogot de finales del XIX pierde toda su fuerza contestataria y degenera en simples ancdotas celebratorias. Esta despolitizacin paradjicamente hizo posible un intento de re-politizacin de su obra en los mismos trminos de la intelectualidad gramtico-conservadora que Sann Cano combati, y que se desarroll de modo simultneo a la reduccin modernista. Esto deja en claro que ambas lecturas no han sido sino estrategias de una sola comunidad interpretativa. Cmo se explica que dos lecturas visiblemente contrarias como la modernista y la gramtico-conservadora puedan tener un proyecto de recepcin comn en torno a Sann Cano? Donde mejor se percibe la comunin ntima entre ambas tendencias es en el libro de Nstor Villegas Duque Sann Cano, viajero del espritu escrito a mediados de los aos 60. All el autor logra crear una especie de continuidad entre un Sann Cano modernista y otro asimilado a la cultura de los gramticos regeneracionistas. En el captulo segundo, por ejemplo, hace una sntesis de las relaciones de Sann Cano con el modernismo en Colombia y sostiene que [f]ue l el abanderado del nuevo credo 11 Es justo anotar que si bien Jimnez utiliza la recepcin modernista de Sann Cano como marco general, su estudio goza de una perspectiva amplia que no desconoce las implicaciones polticas de su discurso, ni tampoco oculta las otras caras de la produccin intelectual del ensayista. Sin embargo, lo cito slo como un ejemplo ms de la constante presencia que tiene en Colombia la interpretacin modernista de Sann Cano.

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26 esttico y tal vez hasta de la filosofa del Modernismo (62). Pero en el captulo sexto no tiene ningn problema en afirmar que . . no consideramos muy sobrado [el] concepto de que Don Baldomero estaba a la altura de Bello, Caro y Gmez Restrepo en sabidura de las letras espaolas; y agrega que Sann Cano comparti la preocupacin gramatical de varios autores ayudando a crear . .a fines del siglo pasado y comienzos del presente un ambiente gramatical verdaderamente valioso y manifiesto (121). Villegas Duque lleva a cabo, va reduccin modernista, la incorporacin de Sann Cano a la prctica discursiva ms recurrente entre los intelectuales regeneracionistas: la escritura de estudios y tratados de gramtica. Conviene recordar que esta prctica estuvo siempre ligada al proyecto de repblica unitaria hispano-catlica inaugurado por la Constitucin del 86. El culto a la lengua adquiri en ese contexto una importancia capital como vehculo de unificacin nacional y como instancia propagandstica de los valores de la clase hegemnica conservadora. Es cierto que Sann Cano escribi sobre gramtica y filologa, pero lo hizo generalmente para desmontar los argumentos dogmticos y ortodoxos de los gramticos regeneracionistas. 12 Si el propsito de stos era dictar las reglas para el uso correcto de la lengua y para protegerla del influjo extranjero, Sann Cano se encargara de denunciar el carcter arbitrario de esas reglas y de defender la libre circulacin de las influencias lingusticas. Pero Villegas Duque esconde estas diferencias fundamentales y ello le permite asimilar a Sann Cano con gramticos como Miguel Antonio Caro, Jos Manuel Marroqun o Marco Fidel Surez, postulando as una especie de proyecto intelectual comn entre ellos. Por medio suyo la reaccin de la 12 El libro donde mejor aparecen reunidas las ideas de Sann Cano sobre gramtica y filologa es Divagaciones filolgicas All el autor le hace fuertes crticas al supuesto derecho de los gramticos y las academias para legislar sobre los asuntos relativos a la lengua, postulando al pueblo como legtimo artifice y depositario de sta. En el segundo captulo analizaremos este tema con ms detalle.

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27 intelectualidad gramtico-conservadora expresada en los aos 30 por Mora dejaba de tener fundamento; ya no era necesario hacerle crticas hostiles a Sann Cano porque ahora el ensayista comparta los mismo valores y ejerca el mismo tipo de prcticas discursivas de los intelectuales regeneracionistas. No sobra decir que esta lectura jams habra sido posible sin la despolitizacin llevada a cabo por la celebracin diletante y la reduccin modernista de su obra. Todava quedaba un asunto por resolver en este proceso de encuadramiento conservador y era el del presunto atesmo del ensayista. Este parece ser el objetivo de Jaime Serna Gmez en el prlogo a una edicin conmemorativa auspiciada por la Academia Antioquea de Historia en 1973, donde no ahorra esfuerzos por presentar a Sann Cano como catlico fervoroso. Serna comienza diciendo que la impresin de escepticismo religioso que dejan los escritos de Sann Cano es slo aparente, porque en verdad el ensayista siempre haba conservado sus creencias de nio. Luego relata cmo el Arzobispo de Popayn visit a Sann Cano en 1955 y conversando le pidi una opinin sobre Jesucristo, a lo cual el ensayista habra respondido: yo creo en Jesucristo y en todas las verdades de la fe (13). Tambin cuenta Serna que en Bogot el padre Flix Restrepo lo confes dos veces en su lecho de agona y luego le aplic el Vitico y la Extremauncin. El padre Flix Restrepo dice que le manifest a sus familiares que nunca haba sido masn. Que eso era ridculo (14). Es obviamente imposible comprobar la veracidad de estas afirmaciones y en realidad eso no importa. El tema de la religiosidad de Sann Cano o de sus confesiones en el lecho de agona es algo que no me interesa escarbar en este trabajo. Lo que si es significativo en los comentarios de Serna es el esfuerzo institucional, hecho en el marco de una publicacin oficial destinada a tener una

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28 difusin amplia, por deshacerse definitivamente de aquellos elementos que trababan su asimilacin completa a los ideales de las lites catlico-conservadoras colombianas. En otras palabras, lo que aqu estaba en juego no era si Sann Cano crea en Dios o no. Lo que estaba en juego era todo un complejo institucional que deba incorporar a un escritor cannico de manera tal que su figura, depurada de todo contenido subversivo, continuase reproduciendo los principios ideolgicos de la lite tradicionalmente dominante. Se trata de una de las estrategias de recepcin ms bruscas y quizs menos justas con Sann Cano, quien fue un abanderado de los ideales seculares. 13 Ahora estamos en condiciones de responder a la segunda pregunta planteada al inicio de esta seccin: qu se busca legitimar mediante la utilizacin de las estrategias interpretativas que hemos analizado? Primero conviene recalcar que estas estrategias (celebracin del diletantismo de Sann Cano, reduccin modernista de su obra, asimilacin a la tradicin gramtico-conservadora colombiana) son utilizadas por una misma comunidad interpretativa, pues son evidentes la interdependencia entre ellas y el hecho de que todas apuntan hacia una meta compartida: la parcial o completa despolitizacin de la obra de Sann Cano para que pueda entrar en el canon de glorias nacionales sin verse en la obligacin de modificar ni las polticas culturales ni los presupuestos ideolgicos que sostienen dicho canon. Es precisamente esto lo que esta comunidad interpretativa, compuesta curiosamente por intelectuales tanto liberales como conservadores, ha logrado legitimar exitosamente con su lectura selectiva del ensayista. 13 As tambin lo interpreta David Jimnez, para quien Sann Cano . . representa la mentalidad secular por excelencia en el pensamiento colombiano (100).

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29 No obstante y pese a lo anotado, la incorporacin de Sann Cano al Olimpo de las glorias nacionales no ha sido tan completa como muchos hubieran querido; esto indica que de alguna manera su figura causa cierto malestar en las instituciones reproductoras de los valores culturales nacionales. A un ao de la muerte del ensayista, por ejemplo, Rafael Posada Franco propona una edicin completa de sus colaboraciones en El Tiempo y la creacin de la Ctedra Sann Cano en las universidades (11). Pero al parecer sus propuestas no hallaron eco. 14 Tan es as que en 1992 la Biblioteca Pblica Piloto de Medelln hizo una publicacin con motivo de los 35 aos de su muerte en la cual el editor lamentaba el injusto olvido a que haba sido condenada la obra de Sann Cano por parte de . . los programas de literatura en colegios y universidades (Baena, sin nmero de pgina). Cuando menos sintomtico resulta el hecho de que a pesar de ser un autor cannico consagrado, Sann Cano no haya sido difundido en Colombia al nivel de las instituciones educativas. Muchos saben de su fama, pero muy pocos lo han ledo. Esta contradiccin entre la excesiva celebracin de su nombre y la poca circulacin de sus textos ha sido otra estrategia efectivsima en la publicitacin de un Sann Cano inofensivo ante las polticas culturales exclusivistas y las injustas condiciones sociales del pas. Para el homenaje pstumo que la Academia Colombiana de la Lengua le rindi en 1971, el entonces director de la institucin, Eduardo Guzmn Esponda, se refiri a l en los siguientes trminos: [t]engo el ms grato recuerdo de Sann. Sus obras de crtica literaria y de observaciones lingusticas, con ser tan importantes, resultan de vez en cuando 14 Slo hasta 1998 se inici en Colombia la publicacin de las colaboraciones de Sann Cano en El Tiempo de Bogot a cargo del Departamento de Publicaciones de la Universidad Externado de Colombia y bajo la coordinacin de Otto Morales Bentez. Los seis volmenes que componen esta publicacin son sin duda el esfuerzo ms importante que se ha hecho en Colombia por reunir sus escritos dispersos.

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30 inferiores a su valapersonal. Su conversacin, sin ser caudalosa, se converta en fuente de encantadoras sorpresas intelectuales. . (71). El nfasis deliberado en los encantos personales de Sann Cano fue sin duda una tctica que le sirvi a Guzmn Esponda para poner amablemente a un lado las ideas del ensayista, que probablemente le incomodaban, sin tener por ello que echar a perder el homenaje. Este ejemplo es una muestra perfecta de hasta qu punto Sann Cano poda llegar a ser molesto incluso para las instituciones que le hacan propaganda a su nombre. Pero, entonces, si Sann Cano resultaba a veces incmodo en determinados contextos, por qu se le hacan sin embargo tantos homenajes y conmemoraciones? La respuesta a esto tiene que ver con la manera como en Colombia se han incorporado muchos valores nacionales: a travs del reconocimiento internacional. 15 La gran fama que Sann Cano tuvo entre los intelectuales ms importantes de su poca (hispanoamericanos en su mayora, pero tambin europeos) haca de l una figura que obligatoriamente haba que acomodar en algn lugar del selecto canon nacional. Lastimosamente, como ya vimos, esto se hizo a partir de estrategias interpretativas que hicieron una lectura extremadamente selectiva y cuyo resultado fue la completa despolitizacin de su obra. La perspectica continental La lectura que los intelectuales hispanoamericanos hicieron de Sann Cano ofrece interesantes contrastes con respecto a la que se hizo en Colombia. El afn por circunscribir su obra a un perodo especfico es suavizado, pero en cambio se le da una importancia capital a su papel de divulgador y a su coincidencia con los ideales de unidad cultural hispanoamericana. Como consecuencia de esto ltimo hay un nfasis 15 Ejemplos de esto son precisamente las dos novelas ms famosas y cannicas de la literatura colombiana: Mara y Cien aos de soledad.

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31 notable en la significacin poltica de su obra. A continuacin haremos una rpida incursin por la recepcin de la obra de Sann Cano entre intelectuales hispanoamericanos, primero para que sirva de contraste a lo expuesto en la seccin anterior y sea ms notoria la parcialidad con que ha sido leda su obra en Colombia, y segundo para dar una idea amplia de lo que lleg a representar el autor en el contexto de los ideales de las lites letradas del Continente. Como en el caso de la recepcin colombiana, ser necesario limitarnos a algunos casos representativos para no extendernos demasiado. De gran importancia por la manera como subvierte algunas de las estrategias interpretativas utilizadas por los intelectuales colombianos, es un ensayo de Maritegui escrito para Lecturas Dominicales de El Tiempo en 1927. El ensayo lleva el sugestivo ttulo de Sann Cano y la Nueva Generacin, y su objetivo general es ponderar la labor periodstica y difusora del ensayista. Maritegui comienza haciendo una crtica al periodismo hispanoamericano, puntualizando que ste ha sido tradicionalmente ejercido por una multitud de diletantes carentes de toda preparacin cultural o literaria (65). Para el escritor peruano al periodista de su poca . . lo sostiene una confianza excesiva en que la ignorancia de sus lectores sea an mayor (65). Sann Cano, para l, representa un movimiento de rectificacin por haber contribuido a . . elevear el comentario y la crtica periodsticos, con visible influencia en la educacin del pblico, y en especial del que no llega al libro (65). Hay obviamente un dejo de elitismo ilustrado tambin compartido por Sann Canoen el comentario de Maritegui que define muy bien lo que los intelectuales hispanoamericanos del momento esperaban del periodismo. El deber ser de esa profesin no sera la simple informacin transmitida por pseudo-pensadores,

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32 sino un gran proyecto de educacin de las masas semi-iletradas, liderado por educadores de grueso calibre, que finalizara con la incorporacin activa de stas en los procesos socio-polticos del Continente. Ello requera obligatoriamente una toma de posicin poltica concreta que en el caso de ambos intelectuales invocaba el pensamiento progresista y las reivindicaciones sociales. De ah que Maritegui -en franca oposicin a una opinin muy generalizadasostenga sobre Sann Cano que [n]o cre[e] mucho en su escepticismo, e incorpora al ensayista como precursor de su proyecto generacional, al cual le corresponde segn l la hora de la violencia (66). Es entonces en trminos estrictamente polticos y de alcance continental -sin minucias de periodizaciones y desvirtuando el lugar comn de diletante, escptico o relativistacomo Maritegui interpreta el aporte intelectual de Sann Cano. No es por tanto gratuito que su escrito finalice en una semblanza con marcado acento poltico: [a] Sann Cano sus psteros le reconocern el mismo mrito de haberse conservado fiel al pensamiento liberal y progresista, en una poca en que, turbados por la atraccin reaccionaria, lo renegaban la mayora de sus ms veteranos militantes (66). Menos entusiastas y quizs un tanto contradictorias resultan las opiniones de Pedro Henrquez Urea expresadas en dos ensayos de 1932 y 1936 respectivamente. En el primero el dominicano controvierte con el argentino Roberto Giusti por haber llamado a Sann Cano maestro en un discurso de recibimiento en Buenos Aires. 16 Para Henrquez Urea, el ensayista colombiano no pertenece al mismo campo de accin de autores como Juan Montalvo, Jos Mart o Jos Enrique Rod: . . no lo veo en la cuadrilla de maestro que se lanzan al campo...sino acechar estrellas y nubes, sealar las 16 El discurso fue pronunciado por Giusti en 1925 como homenaje de bienvenida para Sann Cano. Segn Giusti, muchos de sus compatriotas se impresionaron al escuchar el generoso calificativo de maestro aplicado a Sann Cano. Vase Giusti (12).

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33 horas, predecir el tiempo (3). La oscura metfora deba sin duda referirse a la falta de unidad temtica y al carcter disperso de la obra de Sann Cano, porque ms adelante sostiene que ...sus conceptos mejores ocurren de paso [y] rara vez reciben desarrollo en trabajo especial (3). Luego la comparacin de Sann Cano con los grandes Arquitectos de Amrica era cuanto menos excesiva, ya que su trabajo no mostraba ni la claridad en los fines ni la coherencia del de aqullos. Adems, el dominicano parece descubrir (y rechazar) un cierto pesimismo en el ensayista, ejemplificado por su inteligencia desconfiada con la sociedad y a veces con la vida entera (3). Siendo Henrquez Urea uno de los abanderados del discurso americanista-para la poca ya haba publicado sus famosos Seis ensayos en busca de nuestra expresin -, sus comentarios parecen llevar la casi imperceptible denuncia a la falta de compromiso de Sann Cano con los ideales de unidad cultural continental. Sin embargo, estas opiniones seran parcialmente modificadas en el ensayo de 1936. All curiosamente habla de Sann Cano como de un valor hispanoamericano que no se complace con pensar nada a medias sino que penetra hasta la raz de los problemas (131), y celebra de paso las que considera sus convicciones inalterables que no cambian . . ni con la edad ni con los fracasos ni con los xitos (133). Reluce nuevamente la negacin del supuesto carcter escptico y desligado de compromiso poltico adjudicado a Sann Cano. El juicio final de Herquez Urea hara carrera entre los intelectuales de mediados de siglo, para quienes Sann Cano, ahora sin reserva alguna, entraba con derecho propio en el selecto crculo de los maestros de Amrica, y su obra comenzara a interpretarse de acuerdo con las coordenadas ideolgicas del discurso de unidad hispanoamericana.

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34 El ejemplo ms sobresaliente de este boom interpretativo es sin duda el homenaje que la Revista Iberoamericana le hizo a Sann Cano en el nmero 26, de febrero de 1948. En esa ocasin las figuras ms visibles de la intelectualidad hispanoamericana le rindieron al ensayista un tributo de reconocimiento por los que habran sido sus continuos aportes a la consolidacin de los valores de nuestra Amrica. 17 El acto, sin embargo, tiene una historia que se remonta diez aos atrs y que hunde sus races en los orgenes del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana y de la Revista Iberoamericana En 1939, al ao de la fundacin del Instituto y de su rgano de difusin, sus organizadores lanzaron una campaa para rendirle un homenaje continental a Sann Cano que deba consistir en la publicacin de sus obras completas. Debido a la dispersin en que se encontraban (y todava se encuentran) los escritos de Sann Cano, y a los altos costos que ello implicaba, se hizo directamente una peticin al presidente Eduardo Santos para que el gobierno colombiano financiara la empresa. La carta dirigida a Santos fue firmada por todo el estrellato intelectual de la poca (tanto de las dos Amricas como de Europa), entre quienes figuraban Alfonso Reyes, Rmulo Gallegos, Mariano Azuela, Arturo Uslar Pietri, Pedro Salinas, as como tambin profesores de varias universidades norteamericanas y europeas. De acuerdo con la carta, el homenaje se justificaba porque... La Amrica vive un momento decisivo de su historia, y, en la paz y en el honor, busca con afn la manera de afirmar categricamente su unidad espiritual y cultural. Por eso la Amrica entera sabe que es preciso rendirle ahora el homenaje 17 En la lista de colaboradores para el homenaje figuraban Germn Arciniegas, Jos A. Portuondo, Francisco Romero, Mariano Picn Salas, Gabriela Mistral, Roberto F. Giusti, J. Garca Monge, Luis Emilio Soto, Juan Marinello, Max Henrquez Urea, Jorge Maach, Marcos A. Mornigo, Luis Rodrguez-Embil, Jos Mara Chacn y Calvo, Andrs Iduarte, Hernando Tllez y Manuel Pedro Gonzlez.

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35 debido a....don Baldomero Sann Cano...maestro insigne si los hay por su sabidura y por la sencilla autoridad pursima de su mensaje de liberacin...(335). 18 No obstante el entusiasmo, la propuesta no fue tenida en cuenta por el gobierno colombiano y el homenaje de 1948 intentaba compensar en algo esta inconveniencia. Importa reparar en el prrafo citado porque en l aparecen rasgos tpicos de la retrica americanista dentro de la cual se recepciona la obra de Sann Cano, cuyas dos grandes coordenadas seran la unidad espiritual y cultural del Continente y el mensaje de liberacin. La ventaja de esta interpretacin radicaba en que daba alientos a una recepcin poltica (aunque slo a nivel formal) del ensayista, pero tena la desventaja de que lo ligaba demasiado con esa homogeneizacin inclemente que se esconde tras la celebracin de la supuesta unidad espiritual americana. Sin embargo, se justifica en parte porque para esa poca Sann Cano, a tono con los ideales del momento, coqueteaba bastante con el sueo de una Hispanoamrica fuerte y unida. Era por supuesto el mismo ideal que promova la Revista Iberoamericana en sus primeros aos y por lo tanto el reflejo de las aspiraciones de la lite ilustrada continental.Como recuerda Gerald Martin en un reciente nmero conmemorativo, fue la misin latinoamericana lo que dio impulso a la revista en sus primeros aos (511). Pese a las brechas ideolgicas que haba entre los colaboradores las cuales iban desde el comunismo mlitante de Portuondo hasta las ensoaciones humanistas de Giusti-, la convergencia en torno a Sann Cano era poco ms que unnime. Y esto puede explicarse no slo apelando al proyecto de unificacin cultural continental que actuaba como transfondo capaz de absorber los discursos ms dismiles, sino tambin a las varias 18 Como estamos analizando en conjunto el mencionado nmero de la R evista Iberoamericana no haremos referencias individuales en la bibliografa final, aunque en el texto se harn explcitos el nombre del autor y el nmero de pgina de donde se toman las citas.

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36 facetas de la obra de Sann Cano, las cuales permitan la formacin de diversas comunidades interpretativas en torno suyo. La resea de cada uno de los ensayos excede el espacio con que contamos aqu, pero el breve repaso de algunos resulta til para hacerse una idea del abismo que por la misma poca separaba la recepcin colombiana de la que se haca fuera del pas. En primer lugar sobresale la insistencia por desligar a Sann Cano del modernismo. Para Portuondo la asimilacin que Sann Cano hizo de Jos Erique Varona y Brandes ...le ayud[] a superar el limitado aunque brillante impresionismo modernista (241), miestras que para Picn Salas [l]a superabundancia ornamental ya nos aleja de algunos de los escritores de la generacin modernista, y mrito de Sann Cano es vencer todo lmite generacional en el testimonio de una prosa precisa. . (256). Era obvio: para la generacin que sigui a los modernistas stos haban mantenido la mirada demasiado atenta a lo que aconteca en Europa y descuidaron la reflexin sobre los problemas inherentes a Hispanoamrica. Lo que importaba ahora del intelectual no era su capacidad para ejecutar transformaciones formales en la literatura, sino su aporte a la educacin del pueblo hispanoamericano y su coraje para ayudar a trazar el camino que culminara en una cultura contiental original, independiente y democrtica. Sann Cano pareca encajar bien en este marco ideolgico. Francisco Romero elabora toda una teora del ensayo como expresin de la cultura democrtica para precisamente presentar al ensayista colombiano como ejemplo del giro ideolgico que se estaba gestando. El ensayista, cuando lo es genuinamente, es el gran seor de la cultura, ese aristcrata cuya multiplicacin es necesaria para cualquier democracia autntica. . (251). Si Romero no vea contradiccin alguna entre la alabanza de este aristcrata y la

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37 formacin de una cultura democrtica, era porque, al igual que Maritegui, confiaba todava en la figura elevada del intelectual educador de las masas. Sann Cano viene a ser para el filsofo argentino ...nuestro ensayista mximo, entre los vivientes (250) y por derivacin, entonces, la figura herldica de una Hispanoamrica democrtica y unida. Por eso lo llama maestro americano que . . ha sido fiel a su patria nacional y a su ms extensa patria americana, siendo fiel a la cultura de occidente (252). Esto ltimo da en parte una idea de hasta qu punto la bsqueda de las races culturales hispanoamericanas estaba ligada, paradjicamente, con la incorporacin continental a la cultura hegemnica occidental. El maestro americano deba ante todo ser fiel a la cultura de occidente para poder dar verdadera expresin a la cultura americana. Y esto era as porque, segn Romero, ...la universalidad es una de las vocaciones de nuestra Amrica (252), lo que implicaba inmediatamente que Occidente era la cultura universal. Opiniones semejantes eran las que hacan tan atractivo a Sann Cano para los intelectuales de la poca. Su apostolado como escritor de divulgacin era obviamente un esfuerzo por acortar las distancias que separaban a Hispanoamrica del Occidente hegemnico. Por eso en su ensayo Jorge Maach sostiene que con su labor Sann Cano hizo sentir a Amrica parte del mundo y comenta que l ...[c]ompensaba as nuestra soledad continental, nuestro vasto provincialismo, nuestro frvolo contentamiento con meros ecos (293). De igual forma, Juan Marinello se atreve a afirmar que Sann Cano es la . . conciencia rectora de Hispanoamrica que est de vuelta de los sirenismos europeizantes de moda, por lo mismo que su concepcin del Nuevo Mundo y de su destino se nutre de lo mejor de la cultura occidental (276). La idea de que Hispanoamrica, su cultura y su destino dependen de su incorporacin definitiva a la

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38 cultura occidental es pues una constante en los intelectuales que colaboraron para este nmero. La labor divulgativa de Sann Cano fue siempre entendida en funcin de esta idea, la cual est a la base de las constantes denominaciones que se le aplicaron en este homenaje, tales como seminario ambulante y continental (Mistral 259), publicista (Garca Monge 270), misnistro de comunicaciones (Maach 296) o escritor civilizador (Marinello 283). Es indiscutible que Sann Cano asumi como tarea personal la transmisin de ideas de los pases hegemnicos occidentales en terrotorio americano y que con ello refrendaba la concepcin de que los valores continentales se deban construir a partir del dilogo constante con lo que se produca en Europa y Norteamrica. Sin embargo, hay que reconocer que el ensayista llev a cabo esta labor de manera polmica, guardando siempre una distancia crtica frente a ideas y pensadores en boga, y llegando en momentos a poner en entredicho valores fundamentales de la cultura occidental. 19 Sin tener esto en cuenta se corre el peligro de ver en Sann Cano a un simple publicista cultural que dinfunda nombres y teoras a lo largo y ancho de Hispanoamrica, sin aportar ninguna perspectiva crtica y aceptando humildemente todo lo que sala de los centros metropolitanos. Tambin en consonancia con la idea de unidad hispanoamericana (o quizs, esta vez, panamericana) se le realiz al escritor otro homenaje en julio de 1961, en la ciudad de Washington, a cuatro aos de su muerte. La celebracin fue auspiciada por la OEA y por la Embajada de Colombia en los Estados Unidos; meses ms tarde aparecieron publicados en la Revista Interamericana de Bibliografa (organo cultural de la OEA) los 19 Un ejemplo de esto es el ensayo titulado Una grande aventura: el arte (E), en el cual Sann Cano, partiendo de la distincin arielista entre civilizacin y cultura, logra cuestionar de manera indirecta conceptos fundamentales de la civilizacin occidental como los de razn instrumental, progreso y Modernidad.

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39 textos ledos en aquella ocasin. Esta vez, como era de esperarse, muchos de los colaboradores eran colombianos, pero su objetivo era dar cuenta de Sann Cano en trminos de significacin continental. El ensayo de Armando Correia Pacheco es un buen compendio de todas las ideas que hemos discutido en esta seccin y en cierta manera cierra la que podramos llamar etapa dorada de la recepcin de Sann Cano fuera de Colombia. Haciendo eco del homenaje de 1948, Correia Pacheco compara a Sann Cano con Varona, Mart y Rod por mantener vivo el ideal de unidad hispanoamericana (315), recordando lo que en varias ocasiones el ensayista haba afirmado sobre la necesidad de crear institutos de cooperacin intelectual entre los pases de la regin, lo mismo que incentivar la publicacin a grande escala de obras literarias representativas y organizar sistemas de becas e intercambios estudiantiles entre los principales centros universitarios del Continente. El texto de Correia Pacheco finaliza con lo que parece ser el dictamen definitivo sobre el aporte de Sann Cano a la cultura hispanoamericana: haber servido de puente entre sta y la cultura europea, y, por esta va, haberla ayudado a definir su propia identidad (317). Tras este ltimo homenaje el inters por Sann Cano entre intelectuales hispanoamericanos fue decayendo gradualmente hasta practicamente desaparecer. Como afirma Oviedo en su repaso del ensayo hispanoamericano del siglo XX: Sann Cano has met the curious destiny of becoming a prestigious and venerable American classic, yet is hardly read today outside his own country (380). A veces se cita su nombre, muy rpidamente, en estudios sobre el modernismo para referir algunas de sus opiniones sobre los escritores de ese perodo; curiosamente es menos frecuente encontrarlo en estudios

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40 sobre ensayo o pensamiento hispanoamericano, campo ste mucho ms apropiado para ubicar su produccin intelectual. Nuestro propsito en el captulo siguiente es adelantar una interpretacin de Sann Cano que, alejndose de periodizaciones tradicionales y de las formas de recepcin hasta aqu discutidas, muestre aspectos de su obra silenciados tanto por la imagen inofensiva y piadosa que se divulg de l en Colombia como por la rimbombante celebracin de su nombre en relacin con la idea de unidad cultural continental. Ello se har relacionando su papel de divulgador cultural con la configuracin de un discurso de resistencia en el contexto de la Regeneracin y la hegemona conservadora en Colombia. Rafael Gutirrez Girardot sostiene que la principal caracterstica del ensayo hispanoamericano de la primera mitad del siglo XX fue cumplir el papel de literatura informativa; esta caracterstica la comparten los ensayos de Sann Cano con los trabajos de otros ensayistas del momento, como es el caso de Carlos Arturo Torres, Rubn Daro, Alfonso Reyes, Pedro Henrquez Urea e incluso de Jorge Luis Borges (Gutirrez Girardot 115,119). El reto del escritor de literatura informativa estaba en saber interpretar la produccin intelectual europea para luego explicarla crticamente a un pblico vido de las novedades que venan del otro lado del ocano. Fue en un proceso semejante que Sann Cano logr configurar un verdadero discurso anti-hegemnico para atacar el autoritarismo poltico y epistemolgico que se implant en el pas a partir de 1886.

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CHAPTER 3 RIGIDEZ INSTITUCIONAL Y RETOS DISCURSIVOS: SANIN CANO EN LA CELDA DE LA REGENERACION En este captulo haremos una reconstruccin de los cambios polticos y sociales que hicieron posible la consolidacin del nacionalismo regeneracionista en tanto proyeccin ideolgica de las lites letradas en el poder; luego presentaremos un anlisis detallado de algunos ensayos de Sann Cano pertenecientes a pocas diferentes donde se incia un proceso de deconstruccin de dicha proyeccin ideolgica; finalmente, contrapondremos las reflexiones filolgicas de Sann Cano al proyecto gramatical nacional que impulsaron los intelectuales hegemnicos. Conviene, sin embargo, mencionar algunas cuestiones preliminares que sirvan para contextualizar la discusin que nos proponemos en este captulo. Cuando en 1878 Rafael Nez pronunci su clebre frase regeneracin administrativa o catstrofe pocos hubieran podido imaginar en ese momento que el maniquesmo explcito de la sentencia se cristalizara ocho aos ms tarde en una Carta Constitucional que habra de cambiar radicalmente la vida poltica, social y cultural colombiana. Las palabras de Nez estaban de hecho inaugurando un perodo decisivo en la historia del pas, cuya influencia se sentira durante practicamente todo el siglo XX, llegando sin duda a convertirse en la base sobre la que se levantara la Colombia moderna. La Constitucin de 1886 apelaba al dogma religioso y a los conceptos de autoridad y jerarqua como fundamentos ltimos de legitimacin del poder. Fue as como 41

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42 a finales del siglo XIX Colombia vino a convertirse en una repblica unitaria gobernada por intelectuales de una alta erudicin que impulsaban reformas desde arriba y sofocaban sin vacilacin cualquier levantamiento o protesta que viniera de las clases populares. Esto no quiere decir que el perodo anterior a la Constitucin de 1886, el correspondiente a la hegemona del liberalismo radical, hubiera sido particularmente democrtico y favorable con stas. El federalismo ayud tambin a fortalecer las lites regionales, quienes frecuentemente abusaban de los que se encontraban en la base de la pirmide social. Sin embargo, la rigidez anti-democrtica se agudiz con las reformas adelantadas por Nez y sus colegas del Partido Independiente. Curiosamente, el talente anti-democrtico que se implanta con la Regeneracin fue el mecanismo a travs del cual las lites impulsaron las condiciones que consideraban necesarias para la incorporacin definitiva del pas al mercado capitalista mundial, lo cual requera acelerar dramticamente los procesos de modernizacin econmica y social. Pero esta meta slo poda concretarse ejerciendo estricto control y autoridad sobre un pueblo que, a sus ojos, era proclive a las revueltas y anrquico en extremo. De ah que hayan acudido a la paradjica solucin de impulsar la modernizacin y el desarrollo capitalista desde instituciones y prcticas polticas pre-modernas. Su ideal fue nada menos que el de la modernizacin sin modernidad cultural. Tradicionalmente la Regeneracin suele situarse entre 1886 (ao en que la nueva Constitucin entra en vigencia) y 1904, cuando Rafael Reyes efecta algunos cambios constitucionales e implanta la dictadura. 1 Esta cronologa, sin embargo, es demasiado estrecha si tenemos en cuenta que la Constitucin de 1886 es simplemente el resultado de 1 Otros, como Marco Palacios, sostienen que la Regeneracin comprende el lapso entre 1878 y 1900 (Palacios 269).

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43 cambios sustanciales que venan ocurriendo en la vida poltica colombiana en los aos previos, y, ms importante todava, que la influencia ejercida por las instituciones regeneracionistas en Colombia abarcar casi todo el siglo XX, dando forma y definiendo muchas de las prcticas polticas, sociales y culturales del pas. Tan slo hasta 1991 se escribira en Colombia una nueva Constitucin en la que, al menos en el papel, se consagran la calidad laica del Estado y el reconocimiento a las diferencias culturales, religiosas y lingsticas de los ciudadanos colombianos. Cuando Sann Cano llega a Bogot en 1885, estalla una revolucin liberal que el gobierno de Nez sofoca sin mucha dificultad y sobre cuya victoria hallar la justificacin para poner en marcha el proyecto de nacin que las lites emergentes demandaban. Desde entonces y hasta por lo menos la mitad del siglo XX los intelectuales colombianos se van a definir en relacin con ese proyecto, bien sea para respaldar sus postulados ideolgicos o bien para oponerse a ellos. Sus principales defensores eran obviamente los intelectuales del rgimen regeneracionista, representantes de la alta cultura, conservadores convencidos y catlicos militantes cuyas prcticas discursivas reunan el culto a los clsicos greco-latinos y espaoles, la constante resimbolizacin de la patria a travs de creaciones textuales como la Constitucin y el Himno Nacional, y la escritura de gramticas prescriptivas. 2 Sus mximos representantes eran Rafael Nez y Miguel Antonio Caro, quizs el intelectual conservador ms polmico y combativo de la poca en Colombia. Del lado de la oposicin se encontraban los intelectuales del 2 La preocupacin por la correccin idiomtica no era, sin embargo, exclusiva de los intelectuales conservadores ni del perodo en que se inicia la Regeneracin. Tambin muchos liberales, incluso radicales, se dieron a la tarea de escribir tratados de gramtica prescriptiva, entre ellos el revolucionario radical Rafael Uribe Uribe, y los polticos Santiago Prez y Csar Conto (Deas 30-31). Esto da una idea precisa de la gran importancia que tena el conocimiento de la lengua y del buen decir entre quienes se disputaban el poder poltico en Colombia durante las ltimas dcadas del siglo XIX y las primeras del XX.

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44 liberalismo radical, insurgentes, defensores de los postulados constitucionales de 1863 y enemigos feroces de la Iglesia, quienes a veces elegan el camino de las armas, como fue el caso de Rafael Uribe Uribe, o quienes eran condenados al exilio, como les sucedi a Juan de Dios Uribe y a Jos Mara Vargas Vila duante el gobierno de Miguel Antonio Caro. Los radicales, sin embargo, podan a veces ser tan dogmticos e intransigentes como los regeneracionistas. De hecho, ambos grupos sostenan una concepcin esencialmente maniquea de los valores polticos y sociales, la cual hasta cierto punto supona que la nica solucin al conflicto consista en . . el extremismo o la desaparicin fsica de uno de los contrarios (Gmez Ocampo 91). Sann Cano comulg abiertamente con los ideales del radicalismo e hizo pblica durante toda su vida su oposicin a las instituciones polticas que se pusieron en marcha con la Regeneracin. La profunda admiracin que profes por caudillos como Uribe Uribe o escritores panfletarios como Juan de Dios Uribe, as como su continua defensa de los principios constitucionales de 1863, son claro testimonio de su simpata por la causa radicalista. No en valde Luis Mara Mora, su ms tenaz detractor, lo identificaba con el radicalismo dogmtico de los liberales de mediados del siglo XIX (138). Sin embargo, como sostiene Hilda Soledad Pachn Faras, Sann Cano estaba ms estrechamente ligado a un tipo de discurso intermedio que buscaba la superacin del dogmatismo excluyente de liberales y conservadores. 3 Dicho discurso, segn la autora, . . sealaba la urgencia de aplacar las pasiones, abandonar la especulacin y la cultura como ornato y, ms bien, convertirla en una herramienta que permitiera estudiar los hechos framente y preparar el pas para su integracin al mundo (Pachn Faras 38). Esto no quiere decir que Sann 3 Otro intelectual conectado con este tipo de discurso en Colombia fue el ensayista Carlos Arturo Torres (Pachn Faras 38).

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45 Cano se hubiera mantenido en un eclecticismo facilista que le permita moverse sin peligro entre ambos bandos, o que buscaba una conciliacin armnica entre posiciones tan dismiles; por el contrario, lo que su discurso intermedio planteaba era un enfoque diferente que superase las pasiones del dogmatismo bipartidista y que permitiese una aproximacin ms crtica y libre a los hechos analizados. Por lo mismo, es muy diciente que su medio natural de expresin haya sido el ensayo, un gnero tradicionalmente relacionado con la fragmentariedad, el tanteo y la desconfianza hacia las verdades absolutas. Como sostiene Adorno, el ensayo es el gnero crtico por excelencia y su misin ltima no es otra que la crtica de la ideologa: The essay devours the theories that are close to it; its tendency is always to liquidate opinion, including the opinion it takes as its point of departure. The essay is what it was from the beginning, the critical form par excellence; as immanent critique of intellectual constructions, as a confrontation of what they are with their concept, it is a critique of ideology (18, cursivas mas). Importa matizar esta relacin entre el ensayo y la crtica de la ideologa dentro del contexto que estamos trabajando. En una poca en que en Colombia abundaban las formas discursivas monolgicas, tales como el tratado, la poesa patritica y la novela panfletaria, todas fuertemente ancladas en intereses partidistas, la labor ensaystica de Sann Cano signific una instancia crtica radical que intentaba desenmascarar las construcciones ideolgicas que, como toda ideologa, se presentaban bajo el aspecto de lo obvio y lo natural. La construccin ideolgica decisiva de la poca fue, sin lugar a dudas, la llevada a cabo por los intelectuales regeneracionistas, quienes se encargaron de poner en marcha todos los cambios polticos, econmicos y culturales del nuevo rgimen. En lo que sigue de este captulo exploraremos los mecanismos discursivos a travs de los cuales Sann Cano desmonta las bases ideolgicas del nacionalismo ortodoxo y elitista que se implanta con la Regeneracin. Se intentar tambin mostrar cmo su obra articula

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46 una voz disidente que lleg a representar una constante amenaza para las polticas culturales de la la hegemona conservadora en Colombia, y para sus legados. La formacin de una nueva idea de nacin A finales del siglo XIX, la clase dirigente colombiana seore la idea de un estado fuerte y centralizado con la esperanza de que con ello se dara fin a las convulsiones polticas, las guerras civiles, los levantamientos y, en general, el clima de inestabilidad que se respiraba en todo el territorio nacional desde el inicio del rgimen radical en 1861. El principal obstculo para llevar a cabo dicho proyecto eran las instituciones ultra-liberales promulgadas en la Constitucin de 1863, las cuales consagraban el federalismo, el libre cambio, el estado mnimo y laico, y un nmero importante de libertades individuales y colectivas que en la prctica eran a veces negadas a los sectores polticos de la oposicin Lo que ms atemorizaba a las clases dirigentes era el efecto retardante que la constante agitacin social tena sobre el sueo de poner al pas en la ruta del progreso y de la integracin definitivamente al mercado capitalista mundial. El federalismo no le otorgaba al poder central las facultades necesarias para mantener el orden pblico, sin lo cual era imposible despertar el inters de los inversionistas extranjeros e incentivar el desarrollo industrial. De hecho, a finales de los aos 1870 la economa nacional se hallaba en un punto muy bajo y la fe en los beneficios del libre cambio se haba desplomado por completo entre los grupos empresariales y los sectores populares. Para entonces todava no haba aparecido en Colombia un producto de exportacin que le diera al pas estabilidad en el mercado internacional; las exportaciones de quina, ail y tabaco haban tenido un auge slo momentaneo que pas sin dejar beneficios sustanciales en la economa nacional (Melo 603). Pero paralelamente al descontento con este estado de cosas, se iba formando entre la clase dirigente . . un

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47 nuevo tipo de empresario rural y urbano ms ilustrado que el terrateniente tradicional, partidario del progreso tecnolgico, dispuesto a ensayar nuevos cultivos, nuevas actividades productivas (Melo 607). Este grupo habra de ejercer una influencia decisiva en los cambios polticos que se avecinaban. La nica salida para hacer viables sus inquietudes consistira en remover las instituciones existentes e implantar unas nuevas. Rafael Nez sera el personaje encargado de materializar los intereses de estas lites emergentes y la Regeneracin sera su respuesta. Nez perteneca a la generacin de quienes haban implantado el federalismo en Colombia, pero su relacin con el liberalismo radical fue siempre distante, a lo cual contribuy ciertamente su residencia de trece aos en Liverpool donde desempe la funcin de cnsul. Al regresar al pas en 1874 se hace jefe del ala disidente del liberalismo y a partir de ese momento los conservadores comienzan a verlo como la nica esperanza para acceder al poder y derrocar al rgimen radical. As se termina creando el Partido Independiente, entidad en la cual militaban tanto liberales descontentos como conservadores nuistas, y bajo cuya bandera Nez ocupara la presidencia del pas durante varios perodos sucesivos ( 1880-1882, 1884-1886 y1887-1894). Una vez en el poder, Nez agudiza su campaa de desprestigio hacia el partido liberal y las instituciones del radicalismo, al tiempo que afianza sus vnculos con los sectores ms intransigentes del conservatismo. En un escrito de 1882, por ejemplo, acusa al partido liberal de ...perseguidor y exclusivista a cara descubierta (Nez, Artculos polticos, 53) y emprende una defensa de su Partido Independiente en la que lo presenta como moderado y como fruto de designios naturales y divinos: ...Ella [la corriente poltica independiente] estaba como en la naturaleza de las cosas; y el dedo de la Providencia se

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48 mostraba palpable en el curso de los acontecimientos (55). El mismo ao afirma en otro escrito que slo la constitucin conservadora y rigurosamente centralista de 1843 haba logrado afianzar el orden en toda la nacin ( 43); en 1883 el partido conservador ya se haba convertido para Nez en el mejor ejemplo a seguir, dada su . . incontrastable lealtad a su doctrina, superior a todo inters pasajero (91). Como ya fue mencionado, el triunfo militar sobre la revolucin radical de 1885 dio al gobierno de Nez la ocasin perfecta para iniciar la reforma constitucional que iba a consolidar definitivamente los ideales regeneracionistas. Tras la victoria, el Partido Independiente es rebautizado con el nombre suprapartidista de Partido Nacional y al ao siguiente se expide la nueva constitucin, en cuya redaccin Miguel Antonio Caro logr imponer los rasgos generales de su ideario filosfico, poltico y religioso. Las lites emergentes haban logrado finalmente producir el cambio institucional que necesitaban para afincarse en el poder y consolidar su hegemona. Desde ese momento la sociedad colombiana comienza a vivir una serie de modificaciones profundas que operan simultneamente tanto al nivel de la base como de la superestructura y cuya instancia de unificacin ser la ideologa de la clase dominante. En la reinterpretacin de la teora marxista del estado que hace Louis Althusser aparecen distinciones muy aptas para comprender los cambios que se produjeron durante este perodo de la historia colombiana. Segn Althusser, es necesario diferenciar el poder estatal (que es asunto de quin tiene a su disposicin toda la maquinaria del estado) de los aparatos estatales (que son las instituciones por medio de las cuales se asegura el poder estatal). El poder estatal puede ser ejercido por diferentes grupos o clases sociales sin que haya necesariamente una modificacin en los aparatos estatales (140-141). Ahora bien,

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49 Althusser divide los aparatos estatales en represivos e ideolgicos. Los primeros operan mediante el uso de la violencia e incluyen el gobierno, el ejrcito, la polica, las cortes, las prisiones, etc., en tanto que los segundos funcionan por ideologa a partir de instituciones como la Iglesia, el sistema educativo, la familia, las comunicaciones, la cultura, etc. (143-145). 4 Al nivel de los aparatos represivos del estado la Constitucin de 1886 llev a cabo reformas radicales que agudizaron el poder represor. Se aprob un sistema de gobierno autoritario y rigurosamente centralista en el que la rama ejecutiva tena un poder casi absoluto que haca depender del presidente de la repblica a todas las autoridades judiciales y administrativas de la nacin. Adems, el jefe de estado poda suspender a su propia discrecin las garantas constitucionales en caso de conmocin interior (Melo 613). En trminos administrativos esto implicaba la restauracin del modelo colonial de gobierno, ya que la reduccin del poder presidencial haba sido un elemento importante del desmonte del estado colonial en las constituciones radicales de 1853 y 1863 (Tirado Meja 347). Por otro lado, el triunfo de 1885 haba dejado un ejrcito numeroso que inmediatamente fue oficializado para el mantenimiento del status quo. Este cambio es significativo dado que antes de 1886 el gobierno central slo contaba con una Guardia Nacional para desfiles y ceremonias pblicas, mientras que cada estado tena su propio ejrcito. La necesidad de contar con una fuerza represora unificada y profesionalizada se vio reflejada en la fundacin de la Escuela Militar en 1891, con asesora norteamericana. 4 Conviene recordar que el uso de la violencia o de la persuacin ideolgica es comn tanto a los aparatos estatales represivos como a los ideolgicos, solo que, dependiendo de su funcin, va a predominar el elemento represivo o el elemento ideolgico. Segn Althusser. . . (Represive) State Apparatus funtions...predominantly by repression. . while functioning secondarily by ideology. . [i]n the same way, Ideological State Apparatuses function. . predominantly by ideology, but they also function secondarily by repression, even if...this is very attenuated and concealed, even simbolic (145).

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50 Fortalecido con un ejrcito que ya no era fruto de la improvisacin, el gobierno pudo imponerse con cierta facilidad durante la guerra de 1895 y la Guerra de los Mil Das de 1899 a 1902 (Tirado Meja 381). En otro plano, se sancionaron restricciones considerables dentro del sistema de derechos individuales. Se restableci la pena de muerte y se introdujeron decretos que permitan mantener a raya a la prensa de oposicin. Igualmente, un sinnmero de argucias legales hicieron imposible la participacin poltica de la oposicin liberal, lo cual permiti que el poder estatal se mantuviera dentro de una selecta clase dirigente que lo administrara a su antojo hasta 1930, cuando cae la llamada Repblica Conservadora. En cuanto a los aparatos ideolgicos del estado, los cambios ms significativos se dieron en relacin con la posicin predominante de la Iglesia y las reformas educativas. La Regeneracin devolvi a la Iglesia el inmenso poder que sta haba perdido durante el perodo radical, lo cual afect directamente el estatus civil de los ciudadanos, el sistema educativo y la produccin cultural. Luego de consignar en la Constitucin que la religin catlica era la religin oficial del pueblo colombiano, el gobierno firma un Concordato en 1887 con el cual se regularizan las relaciones del Estado con la Santa Sede. La Iglesia queda entonces a cargo de la vida civil de las personas al ser dejado en sus manos . . el registro de nacimientos, matrimonios y defunciones, privilegiando los actos eclesisticos sobre los civiles (Tirado Meja 380). Del mismo modo, se estableci que la organizacin y direccin de la enseanza en las escuelas, colegios y universidades estara a su cargo. Los textos de enseanza utilizados en dichas instituciones deban primero ser aprobados por las altas jerarquas eclesisticas. El gobierno, por su parte, se comprometa tambin a

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51 impedir la proliferacin de ideas que fuesen contrarias a la fe catlica, dando apoyo total a las desiciones de la Iglesia. Como en tantas otras cosas, el combativo y ultramontano Miguel Antonio Caro era quien ms abogaba por la revitalizacin del poder omnipresente de la Iglesia en el sistema educativo. A diferencia de Nez, a quien poco interesaban las cuestiones religiosas a pesar de ser consciente de la utilidad que la religin tena para su proyecto poltico, Caro pareca actuar siempre guiado por profundas convicciones religiosas. Su pelea contra las instituciones laicas del perodo radical la libr con acciones concretas como la fundacin del Partido Catlico y la publicacin del diario El Tradicionista (1871-1876), desde donde promova su doctrina y atacaba sin tapujos al liberalismo. 5 Para Caro todo conocimiento, includo el cientfico, deba subordinarse al dogma religioso. Este axioma justificaba la reduccin descarada de libertades bsicas individuales y por ende la censura en la prensa y el sistema educativo. En su programa catlico de 1871 sostena que [e]n un pas catlico la libertad de cultos, y las de enseanza e imprenta en sus relaciones con el orden religioso, son injustas e inconvenientes (Obra selecta, 251). No es por ello extrao que en el mismo documento Caro abogase por un ajuste en la educacin: [e]ntre nosotros las enseanzas de filosofa y de ciencias morales y polticas demandan importantes reformas en sentido catlico. Es necesario que los maestros catlicos empiecen a ajustar sus doctrinas a las doctrinas implicadas en el Syllabus (251). 5 De hecho, hay grandes similitudes entre el programa del Partido Catlico publicado en El Tradicionista en 1871 y los lineamientos generales de la Constitucin de 1886. Este es un indicio de hasta qu punto Caro logr imponer su fanatismo en la asamblea constitucional encargada de crear y expedir el documento. Sola expresar su odio al liberalismo en trminos puramente religiosos, calificndolo de hereja y de doctrina satnica (Caro, Obra selecta, 249).

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52 Podra pensarse que las reformas solicitadas estaban destinadas solamente a la comunidad catlica, pero esta es una interpretacin ingenua si se recuerda que Caro conceba al pueblo colombiano como esencialmente catlico, lo cual implicaba que en ltima instancia ese ajuste estaba pensado a escala nacional. Tampoco es gratuita la referencia al Syllabus. En dicho documento, expedido por el papa Po IX en 1864, se condenaba con espritu restaurador y contrarreformista a todas aquellas doctrinas consideradas dainas para el mantenimiento de la unidad de la Iglesia, tales como el utilitarismo, el racionalismo, el liberalismo, el socialismo y la teora de la evolucin. Caro se hizo cruzado de esta causa en Colombia y asumi su tarea como una lucha a muerte contra el pensamiento moderno (Sierra Meja, Miguel Antonio Caro . ., 20); en sus escritos nunca perda la oportunidad de atacar alguna o todas estas doctrinas, que calificaba de sensualistas, oponindoles al mismo tiempo su teora sobre el origen del conocimiento humano a patir ideas innatas otorgadas por Dios. De ah sus constantes ataques a la instruccin laica, ya que dado su origen divino todo conocimiento deba acomodarse primero al dogma religioso: Nosotros... afirmaba en 1875civilizados por el cristianismo, no podemos mirar con indiferencia que se vuelva al paganismo. . que se considere enseanza fundamental la de las operaciones de la aritmtica, y secundaria y aun inconveniente la de la religin (Obras completas, I, 1353). La instruccin laica era para Caro . . un instrumento de que se han apoderado. . los fracmasones, para corromper la sociedad (1355), un sistema infanticida (1356), que se opona a su sueo de formar una gran repblica catlica; sueo que finalmente la Regeneracin hizo realidad y en el que su participacin fue fundamental, primero como el constituyente ms influyente de la asamblea que llev a cabo la modificacin

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53 constitucional, y luego como jefe de estado entre 1892 (precisamente el mismo ao en que se ratifica el Concordato con el Vaticano) y 1898. Un ejemplo del carcter confesional que adquiere la educacin superior en Colombia con la Regeneracin lo da monseor Rafael Mara Carrasquilla, secretario de instruccin pblica durante el gobierno de Caro y rector del Colegio Mayor de Nuestra Seora del Rosario, quien en un discurso de clausura en la mecionada institucin declaraba lo siguiente: Terminada la guerra civil de 1885, el ilustre jefe de la Regeneracin comprendi que uno de sus deberes ms imperiosos, como presidente de la repblica y como patrono del Colegio del Rosario, era mirar por el engrandecimiento de la cuna intelectual de los fundadores de la patria [. .] Volvieron a orse en estas aulas lecciones de la vivfica sabidura tomista; tornaron a cultivarse los clsicos latinos; se celebraron de nuevo en la vetusta y desmantelada capilla los tradicionales oficios religiosos (7-8). El discurso, pronunciado en 1893, pareca ya estar recogiendo los frutos de la reformas educativas inicidas en la dcada anterior. Las teoras utilitaristas de Benthan y De Tracy, tan popularizadas por los radicales durante su hegemona, haban sido reemplazadas por la pa escolstica tomista y los libros de oraciones. De igual modo, el culto a la antigedad clsica adquiri una importancia capital como smbolo de la alta cultura. Con ello desembocamos en otro gran aparato ideolgico estrechamente ligado a la educacin, el de la produccin cultural, que entre los intelectuales regeneracionistas tuvo tres componentes bsicos: la preocupacin por la correccin idiomtica, la celebracin de los valores hispnicos y la constante remisin a los cdigos de heroicidad del mundo greco-latino. Los tres componentes nutran otro discurso de mayor amplitud: el de la patria como macroentidad esencializada cuyos rasgos (y lmites) eran perfectamente identificables. La lengua, la raza y la Roma Imperial, junto con la religin, eran las columnas que sostenan una aristocrtica idea de nacin constantemente

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54 reproducida por las lites intelectuales para el mantenimiento de su posicin hegemnica y para justificar la existencia de rgidas jerarquas sociales. El discurso de la patria funcionaba por principio de exclusin, pues slo era accesible a un selecto grupo de mandarines altamente eruditos, mientras que el grueso de la poblacin, formada por comunidades empobrecidas, mestizos, indgenas y negros, casi siempre habitantes de zonas rurales y analfabetas en su mayora, quedaba automticamente excluda. 6 Durante la hegemona conservadora hubo cuatro presidentes que escribieron sendos tratados de gramtica o estudios sobre el latn y la cultura clsica. Miguel Antonio Caro, el ms prolfico de todos, escribi una obra exegtica sobre la gramtica de Andrs Bello, un extenso Tratado del participio (1870), infinidad de ensayos sobre lengua y filologa, a ms de una Gramtica de la lengua latina (1867) y reputadas traducciones de las obras de Virgilio. Jos Manuel Marroqun, presidente entre 1900 y 1904, haba publicado unos aos antes el clebre Tratado de ortologa y ortografa castellanas (1858), texto didctico que se utilizaba en las escuelas para ensear las reglas de escritura a los nios (Deas 29). Marco Fidel Surez, hombre de orgen humilde, a quien sin duda sus conocimiento gramaticales ayudaron en su ascenso a la mxima magistratura, que ejerci entre 1918 y 1921, tambin escribi largos estudios gramaticales y dedic anlisis a la gramtica de Bello. Por ltimo, Miguel Abada Mndez, con cuyo perodo presidencial (1926-1930) se cierra la hegemona conservadora (aunque no su influencia), public en 1893 un texto sobre prosodia latina de cierta popularidad entre los eruditos. El dominio de los secretos de la lengua y las excursiones por el mundo clsico se constituyeron en una especie de 6 A finales del siglo XIX Colombia, como muchos otros pases de Amrica Latina, era un pas mayoritariamente rural con cerca de un 80% de analfabetismo. Segn estadsticas, el total de la poblacin para la poca era de tres millones aproximadamente, de los cuales slo ciento cuarenta mil vivan en los principales centros urbanos de Bogot, Medelln y Barranquilla (Melo 606).

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55 antesala para el ejercicio del poder; la proliferacin de estas prcticas discursivas en los crculos de poder, en medio de una poblacin altamente iletrada, es un ejemplo claro del exclusivismo con que los regeneracionistas ejercan la poltica. En ntima conexin con la gramtica estaba tambin la publicidad hispanista. El recurso ms extendido consista en interpretar la Guerra de Independencia como una guerra civil que no haba roto la unidad espiritual entre Espaa y los pases de Hispanoamrica. Dicha unidad reposaba en la lengua, la religin las costumbres y las formas del pensamiento que se trasplantaron al suelo americano a raz de la Conquista. Subyaca a esta idea la superioridad intrnseca de la cultura ibrica sobre cualquier otra cultura. Llama la atencin que la publicitacin del hispanismo tuviera lugar muchas veces en el contexto de fechas o eventos celebratorios de la Independencia nacional. Por ejemplo, en 1882 Nez publica un artculo conmemorativo del 20 de julio, donde instaba a sus lectores a ...hacerse con espritu fraternal respecto de la nacin espaola, que nos dio su incomparable lengua, su fe religiosa, eminentemente civilizadora, y tambin el imperecedero y alentador ejemplo de su herosmo (Artculos polticos, 81). Cosas simililares dira monseor Carrasquilla en 1919 con ocasin del centenario de la Batalla de Boyac: [p]usieron los conquistadores la fe catlica en nuestras mentes, la lengua de Cervantes en nuestros labios, la hidalgua castellana en nuestros pechos; y los libertadores completaron la tarea dndonos patria independiente... (113). En otras palabras, la Independencia era la continuacin del proyecto colonizador inaugurado por la Conquista. Carrasquilla era explcito sobre esto: . . [se] une as la gloria de Quesada a la de Bolvar; el homenaje que rinde a la colonizacin, al que tributa la independencia; la glorificacin de Colombia a la de Espaa. . (112). Tambin Nez haba hecho una

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56 lectura similar en el artculo mencionado: [e]ntre Quesada y Bolvar no hay, por tanto, antagonismo, sino...solidaridad (80). Caro, por su parte, sostena que la Guerra de Independencia no era ms que una lucha domstica que haba tenido efectos lamentables como la popularizacin del liberalismo y el utilitarismo, y los ataques a la Iglesia. En 1868 declaraba que [n]osotros. . solemos ver asociada la causa de nuestra independencia a la de la impiedad (Ideario..., 109) y propona . . conciliar el amor de nuestra independencia con el de nuestra raza y geniales costumbres (Ideario. . 115). Su propuesta conciliatoria buscaba la completa restauracin de los valores socio-culturales de la Espaa Imperial y su poltica de expansin territorial e ideolgica. No es coincidencial que uno de los aspectos ms importantes de su programa catlico fuera la contratacin de misioneros para evangelizar a las tribus salvajes y ...restaurar en todo su vigor las austeras prcticas y tradiciones de la Iglesia Romana (Obra selecta 250). Como ideologa institucionalizada, el hispanismo era un poderoso muro de contencin que prevena el flujo contaminante del pensamiento moderno y las convulciones democrticas que ste poda provocar en la poblacin. Todo aquello cuyo origen no estuviera en la ms pura tradicin castiza o en la antigedad clsica (que por extensin perteneca a la tradicin hispnica) era repudiado como inferior, o, en el mejor de los casos, como ajeno a los valores nacionales. La estrategia de los intelectuales regeneracionistas consisti en cerrar las fronteras lingusticas y literarias para preservar la pureza de la lengua de Castilla y la presunta tradicin literaria del mundo hispnico. Esto era evidente en la profunda desconfianza que entre ellos causaban los extranjerismos y las literaturas de origen transpirenaico.

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57 Los cambios que la Regeneracin produjo al nivel de los aparatos ideolgicos quedaron todos resumidos, condensados y hasta sublimados en un smbolo que tuvo larga duracin dentro del imaginario de las lites capitalinas. Me refiero al bautizo de Bogot como Atenas suramericana: una autntica ciudad letrada dominada por clrigos, gramticos y latinistas que fue el orgullo de los intelectuales hegemnicos. El origen del prestigioso nombre es pre-regeneracionista, pero fue en la dcada de 1880 que se lo comenz a incorporar ruidosamente en sintona con las reformas que se estaban poniendo en marcha. Como recuerda Carlos Rincn, la primera vez que se habl de Bogot como Atenas suramericana fue en 1864 en la Revue de Deux Mondes de Pars, en un artculo de Elise Reclus, gegrafo y escritor de guas tursticas. De joven Reclus haba participado en un proyecto de exploracin de la Sierra Nevada de Santa Marta en Colombia, aunque irnicamente no se tiene noticia de que haya pasado por Bogot. En el artculo Reclus haca referencia al anhelo de todo continente por contar con su propia Atenas como nexo con la cultura universal: . Anglo-Saxon America demonstrates its Athens in Boston. The Colombian continent is proud of having many, among them the two principal ones, one in the middle and the other one in the north, Buenos Aires and Bogot (citado en Rincn 37). 7 En 1881 Caro, defendiendo la unidad lingstica continental, incluy esta misma cita en su clebre ensayo Del uso en sus relaciones con el lenguaje, no sin antes corregir lo de continente colombiano por continente hispanoamericano (Obra 7 Durante el siglo XIX estaba bastante extendido el deseo de establecer conexiones cuasi-genealgicas con la Atenas clsica. As, a comienzos de siglo Berln era proclamada la nueva Atenas europea mientras que al otro lado del Atlntico Boston era bautizada la Atenas de Amrica. Segn Rincn, estas nominalizaciones intentaban responder a la crisis de legitimidad por la que estaban atravesando estas ciudades todava pre-industriales en su trnsito hacia el establecimiento de instituciones modernas (Rincn 36). Bogot como Atenas suramericana, por el contrario, es un caso de distanciamiento deliberado del influjo de la Modernidad.

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58 selecta, 39). Sin embargo, para cuando monseor Carrasquilla utiliza el seudnimo de Atenas suramericana, en 1895, la asociacin con el gefrafo francs haba desaparecido por completo. Probablemente la omisin se deba a que Reclus, . who meanwhile had become a world class geographer and has gotten mixed up in the workers movement, had been jailed after the Paris Commune. The name no longer corresponded to the people of Bogot (Rincn 38). Tambin se olvid, convenientemente, la posible existencia de otras Atenas en el continente americano, erigindose a Bogot como la nica aspirante digna a ese ttulo. En la ltima dcada del siglo XIX, el smbolo de Atenas suramericana ya haba sido completamente asimilado al proyecto de repblica unitaria hispano-catlica de las lites regeneracionistas de la capital. Lo que justificaba tan preciada denominacin era la nutrida tradicin de gramticos, latinistas y escritores de la ciudad. En realidad, la Atenas suramericana era el eptome de un sistema de representaciones, surgido de las profundas modificaciones provocadas por la Regeneracin en los aparatos ideolgicos, con el que se buscaba legitimar el autoritarismo estatal y la neutralizacin de cualquier movimiento democrtico. El ensimismamiento de las clases dirigentes con esta metfora urbana tuvo su correlato en el absoluto desprecio y la ineptitud con que gobernaron el pas. Totalmente ajenos al pas real, presidentes como Caro y Marroqun se ufanaban de slo haber salido unos cuantos kilmetros fuera de Bogot y de no conocer el mar. No es entonces casual que ambos hubieran estado involucrados en la comedia poltica que condujo a la separacin de Panam en 1903. De igual modo, Abada Mndez mostr su falta de capacidad negociadora cuando estall la huelga bananera de 1928, que por el desdeo del gobierno hacia los reclamos de los trabajadores, culmin en una masacre. El

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59 sueo neoateniense de las lites intelectuales se converta con frecuencia en la pesadilla de la clase trabajadora. Bogot como Atenas suramericana fue una construccin ideolgica que cohesion exitosamente el modelo social jerrquico necesario para adelantar los proyectos modernizadores de la Regeneracin. Aun a finales de la dcada del veinte esta construccin gozaba de vitalidad plena, como lo atestigua el discurso elegaco que monseor Carrasquilla pronunciara con motivo de la muerte de Marco Fidel Surez, donde afirmaba con orgullo: . . [t]odava nuestra ciudad no ha desmerecido su ttulo de Atenas suramericana (154). 8 Hay que convenir en que si bien la Regeneracin reinvindic los principios tradicionales de la agenda del conservatismo, en su origen y en su desarrollo confluyeron una increble (y contradictoria) variedad de doctrinas y tendencias. La Regeneracin comienza como un movimiento de liberales disidentes y termina imponiendo el conservatismo ms intransigente; concilia el dogma catlico y el culto romano-hispanista con los ideales del progreso y la modernizacin; implanta la dictadura monopartidista y reprime libertades bsicas en el marco de un rgimen constitucional liberal; convierte a Bogot en Atenas suramericana en medio de una poblacin con uno de los ndices ms altos de analfabetismo en Hispanoamrica. En palabras de Marco Palacios, la frmula regeneradora es sorprendente . . puesto que amarr principios de liberalismo econmico, intervencionismo borbnico, antimodernismo catlico y un nacionalismo cultural de corte hispanista (273). Todo este complejo discursivo fue puesto al servicio 8 El smbolo de Atenas suramericana ha mantenido cierta continuidad dentro de la conciencia popular bogotana. Un ejemplo de esto puede verse en Po pular de lujo (www.populardelujo.com/index.htm), una pgina web lanzada recientemente cuyo objetivo es rescatar la memoria popular colectiva de Bogot, donde hay secciones que recrean con cierta nostalgia los aos en que el smbolo tena ms resonancia. Sin embargo, tambin han surgido expresiones populares que intentan contrastar la carga idealizante del seudnimo con la catica realidad actual de la ciudad, como aquella de que Bogot era la Atenas suramericana y ahora es la tenaz suramericana.

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60 de la utopa de la modernizacin y de los requerimientos del mercado capitalista mundial. Lo cual pudo ponerse en marcha gracias al posicionamiento del caf como base de la economa nacional y a la construccin de vas frreas que agilizaron el comercio con los centros capitalistas de Europa y Norteamrica. Sann Cano: el credo esteticista y la apertura de fronteras culturales Los primeros ensayos que Sann Cano publica en Bogot son un intento por romper el estricto control discursivo ejercido por las instituciones culturales de la Regeneracin. Esta labor la desarroll el ensayista de manera polmica, en constante confrontacin con los idelogos del nuevo rgimen y sus paradigmas en materias de arte y cultura. Para ello Sann Cano se convertira, en principio, en el adalid del credo esteticista que propona la autonoma del arte. Como es bien sabido, esta idea fue un elemento fundamental en la configuracin del primer modernismo, y en Colombia represent una postura diametralmente opuesta a la que sostenan los intelectuales hegemnicos. Se dice que con Nez, poeta (1888) Sann Cano inaugura la crtica modernista en Colombia (Jimnez 75). El ensayo se publica el mismo ao en que aparece Azul de Rubn Daro, lo cual demuestra hasta qu punto exista ya una conciencia clara de la renovacin por la que comenzaban a atravesar las letras hispanoamericanas. El objetivo de Sann Cano en este texto es doble: primero, reducir al absurdo la esttica del poeta-presidente cartagenero y, segundo, justificar la nocin de la autonoma del arte, precisamente con motivo de (y a partir de) la crtica a la poesa de Nez. Esto da una idea clara de la grave tensin que exista entre la tradicin potica que Nez sintezaba, es decir, la alta cultura promovida por los intelectuales regeneracionistas, y las ideas de que comenzaba a nutrirse la emergente esttica modernista colombiana, tambin perteneciente a la alta cultura, aunque en un principio portadora de ideales progresistas.

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61 Sann Cano comienza la desarticulacin de la esttica nuista sealando su carcter artificiosamente cientfico: [p]rofundizando un poco el estudio de esta poesa con ribetes de cientfica que ha cultivado casi exclusivamente el seor Nez, salta desde luego a la imaginacin el punto culminante que al famoso poeta le toca entre los especuladores del lugar comn (OF 17). Eran la duda superficial y el escepticismo insincero lo que Sann Cano criticaba en su poesa. Con esta postura, Nez se haba granjeado gran catidad de admiradores y su nombre gozaba de cierto favor entre literatos y crticos de la poca. 9 Pero el ensayista explicita la curiosa continuidad que hay entre el poeta-filosfico cuyo escepticismo proviene de una . . cultura cientfica superficial y de teoras mal digeridas (OF 17) y ...el poltico que ha desarrollado vastos planes reaccionarios (OF 19). Nez haba pasado de la duda pseudo-cientfica, anclada en un liberalismo inspido y refrendada por el contacto somero con el evolucionismo spencerista, a la conviccin dogmtica de la Regeneracin que celebr el Concordato e implant un sistema de gobierno autoritario. Nuestro paisano ha saltado sin gran trabajo el abismo que se extiende entre la duda que lleva en la mano el escalpelo, y la fe ciega que rechaza los datos de la ciencia si no concuerdan con lo que el dogma ensea (OF 19). Ambas posiciones, en apariencia contradictorias, son para Sann Cano parte de una totalidad. De hecho, la superficial esttica nuista prepara el terreno para el advenimiento del poltico regenerador. 9 Por ejemplo, Rubn Daro public una semblanza adulatoria de Nez en 1892, y para el ao de su muerte, ocurrida en 1894, le compuso un soneto de despedida. Lo propio haran personalidades como Jos Asuncin Silva y Antonio Rubio y Lluch con motivo de su muerte. Vase Nez, Poesas, 369-402. Al final del texto se recogen varios ensayos sobre Nez.

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62 La poesa temprana de Nez est toda permeada por una postura escptica y por la conviccin de que es imposible para el hombre descifarar el significado de su destino. Se trata de un tema que aparece una y otra vez en sus poemas. En Que sais-je (1861), quizs el ms difundido de todos, Nez habla del corazn humano como de un arcano inescrutable, slo para luego introducir su propio estado de duda e indecisin: Ignoro si mejor es el verano /De la existencia que el invierno cano, /Ser titan o pigmeo, hombre o mujer; /Si es mejor ser humilde que irascible; /Si es mejor ser sensible que insensible /Creer que no creer (Poesas, 7-8). Ms adelante la misma incertidumbre se hace extensiva a los mbitos moral y epistemolgico, incluyendo las verdades de la ciencia, con lo cual lo que en principio apareca como una duda subjetiva adquiere despliegues ontolgicos de duda universal: No s si la ignorancia y la pobreza /Dan al pecho del hombre ms tristeza . /Si es la ciencia dudosa que aqu hallamos /Escala vacilante en que pasamos /De un error a otro error. . /A veces la avaricia es la largueza, /Reserva y disimulo la franqueza, /La inocencia y candor, malignidad; /El intrpido arrojo, cobarda; /La prudencia, denuedo y osada; /Impiedad la piedad (9-10) La atmsfera de confusin en que habita el yo potico y el sentimiento de desolacin que lo embarga por la imposibilidad de saber algo con absoluta certeza, culminan patticamente en un quejumbroso anhelo: De lo cierto y lo incierto quin un da / Y del bien y del mal, conseguira /Los lmites fijar! (10). El leitmotiv de Que sais-je reaparece en otros poemas ms o menos contemporneos. As, en Lo inescrutable el poeta manifiesta que . . de la sed de ciencia devorante / Repsase mi pecho reprimido / Por la sierpe implacable de la duda (21); mientras que en El mar muerto, otra composicin muy popularizada, sostine resignadamente: Ni al bien ni al mal doy en mi sr sustento, / Y ni aun el vendaval de las pasiones / Turba este inexorable abatimiento (49). En Dulce ignorancia ya el poeta conmina a un lector ideal a que renuncie a encontrar verdad alguna: !Oh! dja, dja esa labor ingrata / que busca la verdad, / Y en

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63 vez de iluminarnos, nos envuelve / En nueva oscuridad (90-91). El carcter artificioso y reaccionario que adquiere la duda en la poesa de Nez es patente en que el componente conflictivo de sta se resuelve, no en la necesidad de superarlo mediante la investigacin concienzuda, sino en la intencin de evadirlo para aceptar resignadamente la ignorancia como paradigma de felicidad: Y es ms feliz el hombre cuando nada / De lo secreto ve (91). Si tradicionalmente la duda y el escepticismo han servido para impulsar la investigacin cientfica y filosfica (el slo s que nada s de Scrates era una aptitud escptica positiva que exiga la superacin de la ignorancia), para Nez ambos elementos tienen el efecto inverso de impotencia ante la vida y el mundo. Por eso Sann Cano encuentra que su duda no es sincera (OF 18) y tilda de menjurje indigesto sus pretensiones esttico-filosficas (OF 26). Una concepcin tan inapropiada de la duda y del escepticismo tena por fuerza que resolverse en el dogmatisno. No es raro entonces que con estas ideas Nez haya desembocado en las convicciones absolutas que fueron caldo de cultivo del proyecto regeneracionista. Su ars poetica dara tambin un giro de ciento ochenta grados en esta direccin. Sann Cano lo muestra citando un par de versos de A Cartagena rodeada de bandidos, poema escrito en 1885, donde Nez ataca a los liberales que durante la revolucin de ese ao haban intentado sitiar su ciudad natal. El lenguaje del poeta-presidente est ya lejos del vago escepticismo de la juventud. El poema est repleto de invectivas contra sus enemigos polticos: Ellos, los viles del botn sedientos, / Cual camada de lobos, han osado /Acercarse a tu umbral, cara matrona.../Ellos, que la Maldad aun no han saciado, /Intentan estampar su inmunda planta /Donde naci Bolvar a la gloria.../ A ellos los viles! negra infamia alienta /Cacos que invocan liberal doctrina /Mientras roba su mano y asesina, /Su mismo crimen aterrado cuenta /De cada paso la siguiente ruina...(Poesas 117).

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64 Nez haba asumido una verdadera actitud de combate. Los calificativos con que peyorativamente se refiere a los liberales (viles, camada de lobos, cacos) causaron sin duda gran consternacin en Sann Cano (para entonces firme defensor del liberalismo de mitad de siglo), pues debi sentirse directamente aludido. Su reaccin fue tomar esos cumplimientos galantes como excusa para denunciar irnicamente la censura de que estaba siendo objeto la prensa de oposicin por esos das: . el vate de Cartagena ha usado sus versos para propagar sus ideas filosficas, diga usted polticas, y para escarnecer a sus enemigos. .a pesar de la cordura que predica en el uso de la prensa y de las limitaciones que por ciertos escrpulos le ha puesto (OF 19). En el ensayo, Sann Cano salta constantemente de la crtica esttica a la denuncia poltica, mostrando con respecto a Nez la interdependencia de ambas esferas. Es importante reparar en esto porque, de cierto modo, con Nez y la Regeneracin sucede algo similar a lo que tuvo lugar en los aos 1930 y 1940 con los movimientos fascistas europeos, los cuales, como seal Walter Benjamin, acudan a la estetizacin de la poltica para asegurar su hegemona La Regeneracin, sin tener el componente populista del fascismo (pues era un proyecto de lites letradas a quienes poco importaban las opiniones de las masas), fue un movimiento que apel frecuentemente a la sublimacin esttica como plataforma de autolegitimacin poltica. De esto es ejemplo la idealizacin de la patria como repblica unitaria hispano-catlica, herica, monolingue y orgnicamente jerarquizada que haca de marco general para todas las reformas. Esto es evidente en el Himno patritico que Nez compuso en 1887, y que poco despus iba a ser adoptado como Himno Nacional de Colombia. All aparecen, primero, el arsenal de firmes convicciones que nutra su nueva poesa, y, segundo, la resemantizacin de la patria en trminos picos y religiosos. Algunos versos, recogidos aqu sin seguir un orden

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65 especfico, sirven para mostrar esto. La primera estrofa del Himno se inicia con la confirmacin enftica de un triunfo: Ces la horrible noche / La libertad sublime..., el cual es revalidado en trminos universales recurriendo a la figura de Cristo: La humanidad entera / Que entre cadenas gime / Comprende las palabras / Del que expir en la cruz (Poesas 211). Luego aparecen las referencias a la campaa libertadora -tema principal del texto-, concebida a veces como continuacin de la Conquista: Independencia grita / El mundo americano / Se baa en sangre de hroes / la tierra de Coln (211), o como contienda con las resonancias picas de la antigedad: Bolvar cruza el Ande / Que riegan dos ocanos / Espadas cual centellas / Fulguran en Junn / Centauros indomables / Descienden a los llanos / Y empieza a presentirse / De la epopeya el fin [. .] La patria as se forma / Termpilas volando / Constelacin de Cclopes / Su noche ilumin. . (212-213). Como texto pico, el Himno celebra el triunfo militar; pero curiosamente lo hace slo con respecto a la campaa libertadora, sin que aparezca ninguna mencin a las convulsiones polticas de la dcada del 80, que son su contexto de produccin inmediato. La Regeneracin brilla por su ausencia en el texto, lo cual es hasta cierto punto una forma de presencia. Segn Gilberto Gmez Ocampo, esto se debe a que en el Himno la Regeneracin est implcitamente posicionada como heredera legtima de la campaa libertadora y, por lo tanto, hace parte de una misma fuerza purificadora cuya obligacin es continuar con la expulsin de los enemigos de la patria, en este caso la oposicin liberal (22). Contrariamente a lo que pudiera parecer, el texto refrenda en el plano simblico la victoria militar e ideolgica de la Regeneracin, y, como tal, es una muestra fiel del carcter dogmtico que impera en la poesa tarda de Nez.

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66 Es contra este marco de ideas esttico-polticas que Sann Cano contrapone la concepcin del arte como entidad autnoma: El arte verdadero, sin mezcla de tendencias docentes ni exageraciones de escuela no es cosa, segn se ve de sus versos, muy conocida y respetada por Nez. Para l, el arte, ms que otra cosa, es un utensilio poltico de que ha hecho uso con muy buena pro. No hay para qu censurar una tendencia que est hoy tan extendida como es reducido el nmero de los que hoy adoran el arte por el arte (OF 18). Que sea Nez el motivo que conduce a Sann Cano a afirmar el arte por le arte le da a esta idea un fundamento histrico preciso que la hace operar en forma de oposicin y de resistencia a la poltica autoritaria de la Regeneracin. Sin duda esta concepcin nos parece hoy banalmente ingenua e inofensiva, pese al carcter revolucionartio que tuvo en los crculos intelectuales de fin de siglo. Inicialmente esbozado por Thophile Gautier en el contexto del romanticismo tardo europeo, el credo esteticista fue adoptado por los simbolistas franceses, y ms tarde, por esta ruta, vino a incrustarse en el emergente movimiento modernista hipanoamericano. Para los defensores del esteticismo, las obras de arte tenan un valor esttico intrnseco que no requera ninguna clase de validacin externa. De esta manera, sus postulados se oponan a las concepciones instrumentalistas que, por lo menos desde Platn, haban visto en el arte un elemento ancilar de la poltica, la moral o la religin. Sin embargo, pensar que el arte puede estar desligado de los juegos de poder y autovalidarse en un supuesto reino independiente de lo bello es una posicin en extremo idealista cuyas posibilidades como discurso anti-hegemnico slo pueden ser advertidas atendiendo a los contextos especficos de circulacin. En el caso de Sann Cano, su formulacin de la autonoma del arte, precisamente a propsito de Nez y del proyecto poltico regeneracionista, tena como objetivo principal sentar las bases de un discurso de oposicin claro, enunciado en principio como manifiesto esttico, pero con evidentes repercusiones en la esfera poltica.

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67 Esto se ir perfilando mejor en ensayos posteriores que analizaremos ms adelante en este trabajo; con todo, en este punto conviene recordar que si para Nez el valor de la poesa se condensaba en su funcionalidad como utensilio poltico para la restauracin de un orden neocolonial puesto al servicio de la utopa moderna del progreso, Sann Cano se hace vocero de el arte por el arte para hacer contrapeso al poder omnipresente que la nueva lite reproduca a travs de sus instituciones culturales y sus prcticas discursivas. Su experiencia con la poesa comprometida del Nez tardo, y con el orden social que sta legitimaba, daban razn a su disidencia esteticista y le otorgaban a este discurso un marcado acento poltico. 10 En un ensayo posterior, El impresionismo en Bogot (1904), Sann Cano emprende una especie de justificacin cientfica de la pintura impresionista con ocasin de una exposicin del pintor Andrs de Santamara en Bogot. El carcter apologtico del ensayo sugiere que la nueva esttica presentada por Santamara no tuvo mucha acogida entre el pblico bogotano. Esto le dio ocasin al ensayista para replantear sus ideas estticas: Cuando los impresionistas vinieron a representar las cosas como ellos las vean, ya era tiempo de que la pintura se atreviese a ser lo que no haba sido sino pocas veces y eso a manera de ensayo. Era tiempo de que la pintura fuese sencillamente la pintura. Haba sido tantas cosas! La haban usado para ensearnos. La haban sometido a torturas extraas para que representase sistemas filosficos oenmaraadas concepciones teolgicas. Sirvi para transmitir al futuro lahazaas de los hroes(OF150-151). En otras palabras, el impresionismo viene a representar para Sann Cano la tan esperada liberacin del arte de las ataduras pedaggicas, religiosas y patriticas que lo 10 La opinion de Sann Cano sobre Nez nunca se modific ni se hizo ms condescendiente, como algunos errneamente han sugerido. Todava en 1944 el ensayista sostena lo siguiente: [h]an sido exageradamente alabados por sus admiradores la erudicin de Nez y sus conocimientos cientficos. El mismo lleg tal vez a dejarse convencer por el tono elevado de estas alabanzas. No fue, sin embargo, un hombre de ciencia, ni un filsofo versado en las disciplinas de la investigacin y del anlisis (LC 102).

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68 mantenan subordinado. Pero, adems, esta reformulacin del credo esteticista incluye la valoracin del criterio individual sobre las creencias colectivas. Para Sann Cano la nica instancia legtima de enunciacin del juicio esttico est en las condiciones subjetivas de la percepcin; es el punto de vista del individuo, siempre relativo en su relacin con el mundo, y no la tradicin, ni la historia, ni la fe, lo que importa en la apreciacin de la obra de arte que realmente apela a la sensibilidad del hombre moderno (OF 151). Por lo mismo desecha el criterio de verdad como adecuacin en el juicio esttico, pues al arte moderno no le incumbe la representacin de la realidad tal cual es: [s]abemos nosotros cmo es el mundo real? Hace falta que sepamos eso para representarlo con viveza, con frescor, con hermosura? (OF 152). En esto Sann Cano segua de cerca las reflexiones de Charles Bauderlaire y Friederich Nietzsche sobre la independencia entre arte y verdad (Jimnez 87). El arte es falso en sentido estricto, . . pero nosotros sabemos que el ser una cosa falsa no quiere decir que carezca de aptitudes para realzar los valores vitales. . (OF 152). Tal concepcin inclua tambin la modificacin de los calificativos que usamos para juzgar las obras de arte: [l]lamar buena o mala una obra de arte nada tiene que ver con ella: eso no es sino un dato sobre la inteligencia de los jueces (OF 154). El acento en el individualismo, el subjetivismo y el relativismo contrastaba poderosamente con la esttica de quienes, como Caro, derivaban todo del dogma religioso e imponan el respeto irrestricto a la tradicin. En especial, al rescatar el criterio individual y las funciones de la subjetividad, Sann Cano pona en circulacin un paradigma discursivo anti-hegemnico que iba en sentido contrario al ideal de sociedad orgnica, homognea y estratificada que, con el papa a la cabeza, los regeneraconistas anhelaban para Colombia.

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69 La etapa puramente esteticista de Sann Cano es la que estuvo en ms estrecha relacin con el surgimiento del modernismo hispanoamericano, y en particular del colombiano. Con todo, conviene no tomar esto como signo de un talante exclusivamente modernista en el ensayista (cosa que desafortunadamente ha sido la regla); primero porque, como lo vimos en el captulo anterior, la recepcin modernista de Sann Cano condujo en Colombia a un complejo paralelismo entre su obra y los ideales de las lites hispano-catlicas nacionales; y segundo porque el modernismo colombiano, por s solo, desemboc prontamente en posturas reaccionarias. Entre las dos ltimas dcadas del siglo XIX y la primera del XX surgieron en Bogot varias tertulias o grutas, compuestas en su mayora por jvenes intelectuales que simpatizaban tmidamente con la esttica decadentista importada de Europa recientemente. En su libro de memorias, Sann Cano recuerda algunas de estas grutas, tales como la Gruta Simblica, la Gruta de Zarathustra y la Sociedad Gutirrez Gonzlez. A esta ltima confiesa haber asistido una noche a leer un escrito, pero con respecto a las dems niega cualquier contacto: [j]ams estuve en esas reuniones ni figur entre los nombres de quienes las componan (DVOV 61). Es comprensible el intento de Sann Cano por desligar su nombre de las grutas. Estos grupos literarios -que se juzgaban a s mismos modernos por incorporar en sus prcticas literarias ciertas innovaciones simbolistasprocuraban en realidad no alejarse demasiado de los paradigmas culturales regeneracionistas, siendo en ocasiones abiertos defensores de stos. De hecho Luis Mara Mora, cronista oficial de la Gruta Simblica, profesaba una veneracin casi religiosa por Caro (124); adems, el grupo sola extenderle generosas invitaciones al presidente Marroqun para que fuera a animar sus tertulias, pese

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70 a que se consideraba un grupo intelectual de oposicin (40). En trminos literarios, deca Mora, la Gruta Simblica . . se atemperaba en las formas de la genuina y castiza literatura castellana (134). Sann Cano, por otra parte, s se reuna constantemente con Jos Asuncin Silva y Guillermo Valencia, pero sin que ello supusiera la existencia de una tertulia o gruta entre ellos (de hecho Valencia y Silva nunca se conocieron). La renovacin modernista colombiana sali, no de aquellos grupos literarios, sino del intercambio intelectual entre Silva, Valencia, Sann Cano y algunas otras figuras. 11 Los grupos como la Gruta Simblica estaban completamente asimilados a la ideologa dominante casi desde sus inicios; el modernismo colombiano, en cambio, tuvo que pasar por un proceso de transformacin que lo llev del progresismo moderado de Silva al tradicionalismo neoclsico de Valencia (Camacho Guizado 543). En su conjunto la obra de Silva expresa las tensiones de una sociedad que se est transformando por el influjo de los procesos de modernizacin y por la lenta incorporacin del pas al capitalismo mundial. La muerte de Dios, o la secularizacin, y el descentramiento del hombre moderno dentro de la mercantilizacin industrial, son algunas de las elaboraciones temticas que aparecen en sus poemas filosficos de Gotas amargas, o en su nica novela, De sobremesa (Zuleta 113). Estos conflictos tpicos de la modernidad, estas tensiones, son luego superados en la poesa de Valencia mediante un retorno firme a los temas clsicos y a la seguridad de la fe religiosa -cosa que el poeta logr sin renunciar a los avances formales de la esttica modernista. Poemas como Los camellos, Pax Nobis, San Antonio y el Centauro y especialmente Anarkos, son buenos ejemplos de la vuelta al tradicionalismo que le 11 Entre las que se encontraban, por ejemplo, Vctor Manuel Londoo, Ricardo Hinestroza Daza y Javier Acosta (Mora 134).

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71 permiti a Valencia empalmar el modernismo colombiano con la alta cultura clsica. Por lo mismo, no es extrao que Valencia fuera altamente ponderado entre los sectores intelectuales ms tradicionales del pas. Es importante, entonces, diferenciar el esteticismo de los primeros ensayos de Sann Cano (que fueron una especie de manifiesto del modernismo progresista) del reaccionarismo en que desemboc el movimiento con la poesa de Valencia, y esto a pesar de la slida amistad que hubo entre ambos personajes. No obstante, con el tiempo el credo esteticista fue perdiendo importancia para el ensayista. Su contacto con la obra del crtico dans Georg Brandes lo llevara a formular explicaciones del fenmeno esttico a partir de sus relaciones con los procesos sociales. De ah, por ejemplo, que en sus juicios posteriores hubiera sealado que el aporte fundamental de los poetas modernistas haba sido ...introducir en la poesa los modos corrientes del decir, las expresiones y frmulas usuales en la conversacin ordinaria (LC 168). En otras palabras, Sann Cano vea el modernismo como una expresin de la cultura popular. Angel Rama interpret este juicio como una certera lectura que el ensayista colombiano haba hecho de los procesos de democratizacin y modernizacin econmica internacionalista que operaban en Hispanoamrica desde 1870 (183). Pero volviendo a los primeros ensayos de Sann Cano, el otro asunto que llama la atencin, y cuyos vnculos con el esteticismo son claros, es la insistencia por abrir las fronteras culturales del pas. Se trata de un dilogo que, de nuevo, tiene a las polticas culturales de la Regeneracin como interlocutor principal. Ya en Nez, poeta el ensayista haba hecho gala de una particular pedantera juvenil que lo llev a incluir varias citas de autores europeos en su lengua original como corolario de su crtica a la

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72 esttica del poeta-presidente; gesto este con el cual buscaba obviamente la reaccin de sus contrincantes y la afirmacin de la cultura internacional y multilingue por la que abogaba (Jimnez 83). En De lo extico (1894), Sann Cano emprende una deconstruccin completa del concepto de literatura nacional para luego justificar el libre flujo de influencias culturales. Comienza afirmando que no son las obras, sino los crticos, quienes se encargan de darle nacionalidad a la literatura y arguye que es imposible mantener una literatura libre del influjo extranjero (OF 85). Para probar su punto polemiza con el hispanista Rubi y Lluch, quien haba hecho pblica su molestia porque los jvenes escritores catalanes imitaban literaturas extranjeras en detrimento de los valores literarios espaoles. Sann Cano sostiene que a una obra no la hace nacional el tema de que trata porque . . el escribir uno sobre Colombia o sobre Espaa, sobre las maravillas histricas y naturales de ambas regiones, no es, en rigor, enriquecer la literatura nacional; y para demostrarlo da un ejemplo: Alejandro de Humbolt no aument [con sus escritos] el caudal literario de estas comarcas (OF 88). Considera ridculos los argumentos de quienes sostienen que una obra es nacional porque difunde las cualidades nacionales o porque el autor condensa en s las que se consideran cualidades nacionales, ya que en su opinin ...tales cualidades dominantes no son ms que una bella ilusin antropomrfica (OF 88). Las tradiciones literarias nacionales, para Sann Cano, no son otra cosa que una ilusin creada por sus defensores, a quienes los ha ofuscado el amor patrio (OF 90). La idea de una literatura nacional, como afirma Raymond Williams, comienza a fortalecerse en Europa a partir del Renacimiento y est firmemente ligada al concepto de tradicin y a la celebracin de la grandeza de la lengua patria (51). Con el

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73 Romanticismo, nacin y lengua llegan a convertirse en entidades abstractas interdependientes que hallarn concrecin en las obras del genio individual, el nico capaz de interpretar el espritu nacional. Los intelectuales regeneracionistas fueron firmes defensores de estas ideas, aunque por lo general desconfiaban del Romanticismo por sus continuos deslices subversivos. La frase con la que Caro inicia el discurso de fundacin de la Academia Colombiana de la Lengua es bastante diciente: [l]a patria es la lengua! (Ideario. ., 81). Pero hay que convenir en que lo que Caro entenda por patria era igualmente extensivo a los conceptos de hispanidad y latinidad, por medio de los cuales la nacionalidad colombiana (y por su puesto sus productos culturales) se entroncaba con las tradiciones de la Roma Imperial y la Espaa monrquica. Para conservar tan preciada tradicin nacional, Caro propona el rechazo enftico al . . poderoso torrente de ideas ultramarinas que por desgracia nos inunda..., lo mismo que a la . . poesa neorromntica que arranca aplausos a la inexperta y mal adoctrinada juventud..., y al . . afrancesamiento y ridculo neologismo (Ideario. ., 111). La crtica de Sann Cano al concepto de literatura nacional est ligada a una preocupacin por la utilizacin del arte en general como utensilio poltico para dominar y discriminar: [l]a patria y la raza no tienen ya por qu ver en ella [el arte] ni un arma contra las otras razas, ni un recurso de dominacin o exterminio. El arte se basta a s mismo (OF 92). Y lo mismo sucede con respecto a la continua reproduccin de los ideales hericos de la cultura clsica, la cual para l se caracteriza por . . las rencillas de tribu [y] los odios de pueblo; guerras civiles que hoy seran mengua de los pueblos que las provocasen, a eso y al hervir continuo de la envidia tenaz y corrosiva se reduce, en su mayor parte, la bella historia de Grecia (CM 36-37). Por eso el ensayista concluye que, en lugar de seguir

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74 venerando las obras literarias de la antigedad, . . ya es tiempo de someter a consideracin de los que sufren, el interrogante de si la cultura clsica...es la mejor manera de preparar el porvenir (CM 39). 12 Contra quienes, como Caro, se atrincheraban en en un tradicionalismo intransigente, Sann Cano esboza su concepcin de lo extico, entendida como la renovacin constante del pensamiento y la sensibilidad a travs del contacto con las ideas de otras culturas (OF 91). Es miseria intelectual dice esta a que nos condenan los que suponen que los suramericanos tenemos que vivir exclusivamente de Espaa en materias de filosofa y letras (OF 92). La necesidad de ampliar las fronteras culturales era un ataque directo a las formas de autoridad que los aparatos ideolgicos de la Regeneracin reproducan para el mantenimiento del status quo. De estos mismos postulados se desprenden sus crticas a la institucin universitaria, la cual le parece a Sann Cano que en lugar de promover el flujo de conocimientos se anquilosa en la monumentalizacin de los paradigmas tradicionales. De hecho, en El espritu nuevo y las universidades (1903), el ensayista tilda a las renombradas universidades europeas de Oxford, Cambridge, La sorbona o Boloa de medievales y de museos de la antigedad por lo que juzga como su innecesario afn por preservar la tradicin (II 37-38). Para esta poca su ideal educativo se cifraba en lo que llam universidad libre, un utpico espacio para el autodidacta donde se dictasen conferencias gratuitas, donde las colecciones cientficas 12 Otro ensayo donde Sann Cano arremete contra la continua celebracin de los valores de la cultura clsica es en La claridad latina. All desvirta la idea, ampliamente extendida entre los intelectuales hegemnicos, de que el latn y las lenguas derivadas de ste gozaban de una claridad que las haca ms aptas que ninguna otra para expresar pensamientos elevados. La idea de la claridad latina proceda del erudito espaol Marcelino Menndez Pelayo. Sann Cano, con ejemplos y conocimiento de causa, muestra la inmensa ambiguedad que exista en la sintaxis latina y el beneficio que represent para las lenguas romance el contacto con las lenguas germnicas, de las cuales adoptaron las preposiciones. Ver (E 174-184).

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75 y las bibliotecas estuviesen siempre abiertas para el pblico general, y donde hubiese un contacto apenas ocasional entre profesores y discpulos (II 43). La idea puede parecer ingenua y soadora; pero hay que tener en cuenta que esto lo deca Sann Cano tras las reformas adelantadas por la Regeneracin en el sitema educativo, las cuales operaban por principio de autoridad. De ah que ms tarde se refieriera tambin a las universidades colombianas como ncleos para la formacin de espritus dogmticos y centros propagadores del pensamiento sacerdotal (IC, I, 200). La apertura de fronteras culturales tambin inclua el ataque directo a los faros que iluminaban las aspiraciones intelectuales regeneracionistas, entre los que ocupaba lugar prominente Marcelino Menndez Pelayo. Para la muerte del polgrafo espaol, ocurrida en 1912, Sann Cano escribi un texto en el que pretenda restarle importancia a lo que en los crculos acadmicos de Colombia se haba recibido como una especie de catstrofe nacional. En la alocucin de monseor Carrasquilla, pronunciada ese mismo ao en la Academia Colombiana, se habla de Menndez Pelayo como de un talento nacional . . ya que era nuestro, ms nuestro que muchos nacidos en suelo colombiano (236). Su deceso, para el dolido prelado, era semejante al . . hundimiento del Titanic, la muerte del mayor ornamento de la raza espaola, tal vez de la gente latina. . (243). Menndez Pelayo, quien en su libro sobre los heterodoxos espaoles hizo iracundas defensas de la Inquisicin y de la superioridad de la tradicin latina, condensaba los ideales castizos, latinfilos y contrarreformistas de las lites letradas de la Atenas suramericana. En su ensayo, Sann Cano polemiza con un discurso ledo para la ocasin por Antonio Gmez Restrepo, panegirista que interpretaba el suceso como . . un eclipse en los dominios espirituales del Castilla, y termina juzgando como ridculo el que se

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76 intente persuadir al pblico de que con la ausencia del erudito espaol se haban perdido . . altos valores morales de curso universal (OF 157). Adems, las continuas alabanzas a su estilo de escritura le parecen exageradas: [e]l frasear de Menndez Pelayo, a pesar de la extensin inmoderada de los perodos, es pobre hasta producir a veces la impresin de lo insustancial, y similar al de los escribas de las oficinas pblicas (OF 159). Pero el peor defecto que Sann Cano encuentra en la obra del polgrafo es precisamente que . . [haya puesto] todo el vigor de su inteligencia, todo el empuje de sus hombros atlticos en contra de la renovacin (OF 160). La lucha por la democratizacin de la palabra Fernando, el protagonista de La Virgen de los sicarios, es un gramtico que tras aos de ausencia retorna a una Medelln hundida en la violencia del narcotrfico. All se ve envuelto en un romance con un joven sicario, Alexis, con quien recorre la ciudad matando a personas que le causan molestia, las cuales suelen ser gente del comn: taxistas, mimos, mujeres embarazadas, defensores de derechos humanos, nios de la calle, etc. Mientras el gramtico elige a las vctimas, el sicario se encarga de eliminarlas. En un pasaje, Alexis le pide a Fernando que consiga una mini-Uzi (una sofisticada ametralladora), a lo cual ste se niega, pero slo por la falta de insistencia de su compaero: Si hubiera insistido un poquito, yo me conozco, hubiera ido adonde el mismsimo general comandante en jefe a comprarle su mini-Uzi. El ltimo gramtico de Colombia, que tuvo tantos y tan famosos, no puede andar con menos que con una mini-Uzi para su proteccin personal, o no, mi general? (Vallejo 50). El hipottico argumento ilumina la conexin directa que ha habido en Colombia entre la letra y la violencia. Por algo el personaje, como ltimo representante de la casta de gramticos nacionales, arguye tranquilamente que el complemento natural a su

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77 profesin es un de exterminio masivo. Su forma de protegerse consiste en el exterminio directo de sus opositores, o de aquellos sospechosos de serlo. Esto es sintomtico de la manera como se han entrelazado en Colombia la gramtica, el poder, y las polticas de exclusin y silenciamiento. No es casual, como ya se mencion en otra parte, que a partir de la Regeneracin y durante toda la Repblica Conservadora cuatro de los presidentes que hubo en Colombia fueran gramticos y tuvieran estrechas relaciones intelectuales entre s. Caro y Marroqun fundaron en 1871 la Academia Colombiana de la Lengua, la primera de este tipo en suelo americano; la institucin habra de convertirse en paso obligado para la mayora de los intelectuales hegemnicos, especialmente si tenan aspiraciones presidenciales. Tambin fue Caro el creador de la Librera Americana en 1878, rgano a travs del cual Marroqun, Surez y Abada Mndez difundieron algunos de sus enrevesados tratados gramaticales. 13 Resulta llamativo que cuatro hombres que en su momento alcanzaron el mximo cargo poltico de la nacin hubieran estado igualmente vinculados por dos instituciones desde donde se reproduca el rgimen de la letra. Los tratados de gramtica hacen parte de lo que Beatriz Gonzlez-Stephan identifica como escritura disciplinaria, que al lado de las constituciones y los manuales de urbanidad tuvieron en hispanoamrica la funcin de . . incorporate and shape social groups and to expel those who could not adapt to the norm (191). Tales prcticas discursivas, surgidas de las aspiraciones de las minoras letradas, estaban en la base de los 13 Como dato curioso Marroqun comentaba que el nmero inicial de miembros de la Academia se haba fijado en doce, como conmemorativo de las doce casas que los conquistadores, reunidos en la llanura de Bogot el 6 de agosto de 1538, levantaron como ncleo de la futura ciudad (citado en Deas 32). La institucin obedeca obviamente a la reproduccin del status quo colonial iniciado con la Conquista. Por otra parte, la Librera Americana de Caro funcion regularmente hasta el 9 de abril de 1948, cuando fue destruda por las llamas del bogotazo (Deas 51).

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78 proyectos de construccin de nacin; su funcin especfica era docilizar a la poblacin para hacer viables los ideales de modernizacin estructural. La nacin misma emerge de una realidad puramente escrita (Gozlez-Stephan 190) y como tal ser alrededor de la letra, del grado de cercana o distancia que se tenga con respecto a ella, que se definirn los roles de poder y los mecanismos de pertenencia o exclusin a lo que Angel Rama identific como la ciudad letrada. Cmo opera la escritura discplinaria, y especialmente la gramtica, en el cuerpo social? Partiendo de que su funcin primordial es la transformacin de espacios barbricos en instancias aprovechables para los intereses civilizatorios de las lites, la escritura disciplinaria funciona internalizando la represin normativa de la ley en los individuos: Constitutions, grammars, and manuals...move into the area of prohibition and systematic threat to instill in every individual an adecuate dose of fear of possible exclusion from or discrimination by the areas deemed legal by state authorities (Gonzlez-Stephan 192). La modernizacin requera estabilidad poltica y homogeneidad social, para lo cual era indispensable erradicar las costumbres brbaras de la poblacin ineducada, lo mismo que las irregularidades y desviaciones de la lengua, instrumento irremplazable para la transmisin del credo ilustrado. Por eso la importancia de las gramticas: en ellas descansaba la viabilidad de un proyecto civilizatorio que dependa de la letra. Segn Gonzlez-Stephan, mientras que las constituciones delimitan el espacio pblico y el orden legal, los manuales de urbanidad hacen lo propio en el espacio privado y familiar, imponiendo normas de comportamiento e higiene. La intervencin de las gramticas, por otro lado, es omniabarcante en tanto stas cumplen una funcin bisagra que articula los espacios pblico y privado a travs del lenguaje correcto (194-195). De

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79 esta forma, la letra invade todas las esferas de la vida creando fronteras, lmites, bordes; diferenciando lo legal de lo ilegal, la barbarie de la civilizacin. Pero sobre todo, la letra, en su incapacidad para incorporar la heterogeneidad del medio donde circula, crea la categora de lo otro, donde se concentra todo aquello que no se amolda a su tendencia homogeneizante, y cuya sola existencia justifica las polticas de eliminacin y silenciamiento que refuerzan el poder del status quo (199). Se trata pues de un proceso circular de autolegitimacin. A la vez, slo aquellos familiarizados con los misterios de la letra tienen derecho a sancionar las leyes y a normativizar todo el espectro social. Importa analizar con ms detalle cmo la escritura disciplinaria en su variante gramatical logr configurarse en Colombia, donde sin duda alcanz una de las manifestaciones ms radicales y coherentes de toda Hispanoamrica, precisamente por su sincrona con los cambios polticos de la Regeneracin. Es probable que Sann Cano haya sido la nica voz disidente que lograse articular un discurso de oposicin congruente, capaz de deconstruir los fundamentos del gramaticalismo nacional (esto lo analizaremos ms adelante). Ni siquiera Uribe Uribe, quien eligi el camino ms radical de la oposicin armada, pudo librarse de estas tentaciones eruditas. Estando preso tras la contienda de 1885, se dedic a escribir un diccionario de galicismos, provincialismos y correcciones gramaticales de extensin considerable. Se cuenta adems que tom secretamente clases de latn para poder enfrentarse a Caro en el congreso (Deas 25-26). Es evidente que estos conocimientos eran carta de presentacin para poder ser escuchado en los crculos de poder. Las ms altas figuras del discurso gramatical en Colombia fueron Rufino Jos Cuervo y Miguel Antonio Caro. El primero public en 1872 unas Apuntaciones crticas

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80 sobre el lenguaje bogotano obra que lleg a tener buena resonancia nacional e internacional, siendo reeditada varias veces, una de ellas en Pars en 1885. En el prlogo Cuervo pone mucho cuidado en relacionar la pulcritud lingstica con la distincin social, dado que [e]s el bien hablar una de las ms claras seales de la gente culta y bien nacida. . (I), e inmediatamente establece las infaltables conexiones entre lengua y patria: [n]ada, en nuestro sentir, simboliza tan cumplidamente la patria como la lengua: en esta se encarna cuanto hay de ms dulce y caro para la familia y el individuo. . (II). Lo que llama la atencin es que con estas afirmaciones Cuervo empleaba un curioso silogismo para circunscribir la idea de patria al mbito reducido de la gente culta y bien nacida. Si la patria es simbolizada por la lengua y sta alcanza su mayor esplendor en el bien hablar de las lites, entonces tal grupo social viene a condensar los ms altos ideales de la nacin y, por derecho natural, se hace merecedor a los privilegios del poder. El argumento dependa adems de un postulado que refrendaba la vigencia del status quo colonial, puesto que la norma lingstica a que la gente culta y bien nacida deba apegarse era la lengua que nos vino de Castilla, cuya autoridad para Cuervo haba ya sido sancionada por los siglos y el consentimiento universal (III). El territorio imaginario de la patria, cuyos bordes y fronteras se definan por va de la correccin idiomtica, quedaba reducido al grupo de los criollos descendientes de los conquistadores que por su condicin social fueran capaces de acogerse a las formas ms sofisticadas de la lengua de Castilla. En trminos ms amplios, Cuervo sugiere tambin que la lengua confiere a la idea de patria una extensin supranacional, abarcando a todas las naciones hipanoamericanas (entindase a todas las lites nacionales del continente). Con miras a la consolidacin de

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81 la unidad continental, Cuervo sostiene que la importancia del gramtico es slo segunda a la del sacerdote, ya que al . . conservar la pureza de la lengua, [destruye] las barreras que las diferencias dialectales oponen al comercio de las ideas (III). La homogeneidad lingstica es entonces la condicin indispensable para la realizacin de los ideales de progreso y modernizacin continentales, los cuales no se oponen, sino que ms bien son el complemento, del elitismo hispanfilo que Cuervo reivindica en su estudio gramatical. Dnde quedaban ubicados todos aquellos grupos sociales cuyo lenguaje no se amoldaba al modelo de la gente culta y bien nacida, o que no segua de cerca la norma de la lengua de Castilla? Fuera de la patria: en las tierras baldas de la barbarie, que para las lites criollas era terreno de re-colonizacin, bien mediante la asimilacin forzada (y siempre en condicin subordinada) a los modos de la cultura hegemnica, o bien recurriendo a mtodos directos de exterminio fsico. Es esto lo que se esconde tras la aspcia aparentemente benfica de las Apuntaciones. Cuervo pretenda con su obra erradicar las corruptelas y abusos del habla bogotana -que en su opinin reuna los defectos lingusticos de todo el paspara as . . [vincular] el lenguaje culto entre las clases elevadas, y [mejorar] el chabacano de aquellos que, por la atmsfera en que han vivido, no saben otro (VI). 14 Pero su celo por la pureza del lenguaje obedeca tambin a preocupaciones de tipo ms inmediato, como por ejemplo las constantes guerras y revoluciones que se haban librado en el pas despus de la Independencia, las cuales en ocasiones posibilitaban el ascenso social de ciertos sectores de la poblacin, poniendo en peligro los privilegios de que gozaban las lites. Por eso advierte que 14 Las corruptelas y abusos de la lengua eran de tal gravedad para Cuervo que segn l bien podran formar parte de los tratados de urbanidad, pues no pueden despreciarse sin dar indicios de vulgaridad y descuidada educacin (V). Esto confirma las relaciones existentes entre las distintas variantes de lo que Gozlez-Stephan llama escritura disciplinaria.

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82 . los trastornos y dislocaciones de las capas sociales por los sobrelevantamientos revolucionarios, que encumbran aun hasta los primeros puestos a los ignorantes e inciviles, pueden aplebeyar el lenguaje generalizando giros antigramaticales y trminos bajos (IX). No es de subestimar entonces la insistencia en la pulcritud del lenguaje. Ello era signo de que las jerarquas sociales se mantenan intactas y de que los sectores subalternos de la sociedad, los ignorantes e inciviles, estaban bajo estricto control. Ideas semejantes expresara ms tarde Miguel Antonio Caro en Del uso en sus relaciones con el lenguaje, quien haciendo eco de lo dicho por Cuervo sostena que [e]l furor revolucionario es otro enemigo y perturbador del lenguaje; porque con hombres y cosas, alza asimismo y rebaja las palabras, no por escalas sino a saltos, trastornndolo todo (Obra selecta 44). En este conocido ensayo, Caro emprende una profunda discusin filosfica cuyo objeto es desvirtuar la creencia de que el uso, y no la norma, deba ser el rbitro en cuestiones relativas a la lengua. La discusin se enmarca dentro de la cruzada de Caro contra las corrientes utilitaristas y sus premisas epistemolgicas fundadas en el empirismo y la induccin. Como poderoso defensor de las jerarquas, Caro considera que la defensa del uso conduce al fatalismo terico: Sera la historia del lenguaje una mera sucesin de usos igualmente buenos, o mejor dicho,ni buenos ni malos: no cabra en el lenguaje perfeccionamiento alguno, ni tampoco decadencia: no habra principio filosfico por donde pudiese el crtico, siguiendo a la lengua patria en su marcha y variaciones, sealar sus altibajos, sus pocas de mayor pureza o de corrupcin... (9). Estas ideas exigan que hubiese reglas fijas para el lenguaje, que permitiesen el establecimiento de jerarquas y criterios de prioridad definitivos. El nico uso que para Caro puede erigirse en rbitro absoluto de la lengua es el que se da en el habla de la gente educada (13). Con ello no haca ms que seguir de cerca la doctrina de la gramtica de Andrs Bello, lo mismo que las ideas de Horacio en el Arte Potica, a quienes Caro cita

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83 constantemente en su ensayo. De hecho, para Caro la lengua se modifica siempre desde arriba, es decir, a partir de las reformas terminolgicas y estructurales introducidas por escritores y pensadores, mientras que al vulgo slo le corresponde el papel pasivo de depositario del uso (17), sin derecho a ejecutar transformaciones relevantes en el lenguaje. Antes bien, cualquier modificacin que tenga origen en las clases populares es para Caro signo de decadencia o desviacin; por lo mismo, en su doctrina el uso debe ser dirigido por quienes tienen sobre l indisputable autoridad, como lo son los gramticos, los escritores y las academias (22). Con ello Caro introduca en la discusin su herramienta argumentativa favorita: el principio de autoridad, sobre cuya validez no estaba dispuesto a entrar en negociaciones, pese al gusto enorme que experimentaba con las polmicas. Al gramtico le corresponde entonces identificar las leyes de la lengua y dictar fallos sobre el uso (29); el latn y los escritores clsicos se erigen en modelos estticos que deben seguirse y respetarse religiosamente (37); y las academias se convierten en las corporaciones encargadas de proteger . . la lengua nacional, custodiada por solcitos guardianes, [de] los dialectos y subdialectos que amenazan, con sus desmanes, a la vida de la madre (40). El papel de las academias ilustra de manera interesante el sistema de jerarquas con que opera el pensamiento de Caro. La capital de cada nacin hispanoamericana es para Caro centro o metrpoli de la lengua escrita o literaria (39) y cada una debe contar con una academia que legisle la lengua en todo el territorio. A su vez, . . la capital de Espaa, mientras la civilizacin siga su curso natural, mantendr siempre la preeminencia que le corresponde en materia de buen lenguaje. .(39), al igual que a la Academia Espaola deben subordinarse todas las academias correspondientes del continente americano, dado que ella es el . .

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84 depositario ms calificado de las tradiciones y tesoros de la lengua (40). Todo esto con el fin mantener la tan preciada unidad de la lengua, pues para Caro todos los pueblos donde se hablaba el castellano formaban una sola patria literaria (40). El proyecto gramatical de Cuervo y de Caro estaba destinado a crear bordes civilizatorios que condenaban a amplios sectores de la poblacin a la exclusin. Su elitismo ayud a agrandar la brecha entre alta y baja cultura, consolid el autoritarismo y la jerarqua como normas, y fue, en sntesis, el correlato de las variadas formas de violencia que las lites ejercan sobre una masa popular que despreciaban, pero con la que tenan que contar para mantener sus privilegios. Cmo se enfrent Sann Cano a esta retrica de la exclusin? La reflexin sobre la naturaleza del lenguaje fue uno de sus intereses constantes. No obstante, hay que tener cuidado en no igualar sus inquietudes filolgicas con el proyecto gramatical a que hemos hecho mencin, pues su aproximacin al tema era completamente diferente de la de intelectuales como Caro y Cuervo. Importa no perder esto de vista para evitar caer en las interpretaciones hechas por la recepcin hegemnica de Sann Cano en Colombia, donde se buscaba crear una especie comunidad entre el ensayista y los gramticos tradicionales, bajo el argumento superficial de que uno y otros se mostraron interesados por cuestiones relativas a la lengua. Donde mejor aparecen reunidas las ideas de Sann Cano sobre el lenguaje es en su coleccin de ensayos titulada Divagaciones filolgicas El libro fue publicado en 1952, pero recoge textos de distintas pocas, algunos de los cuales datan de finales del siglo XIX. Desafortunadamente, los ensayos no aparecen fechados, por lo cual no nos es posible dar una referencia cronolgica exacta de su contexto de produccin. Bstenos, sin

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85 embargo, con recordar que el referente principal de tales reflexiones no podra ser otro que el gramaticalismo colombiano, cuya nefasta influencia se mantuvo intacta hasta bien entrado el siglo XX. En el escrito inaugural de la coleccin, El porvenir del castellano, Sann Cano discute algunas ideas del novelista espaol Juan Valera, quien haba manifestado en cierta ocasin su molestia con aquellos intelectuales que ponan en peligro la unidad del castellano al adoptar extranjerismos y giros ajenos a la ndole de la lengua. La queja estaba obviamente dirigida a los propugnadores de la emergente esttica modernista. Pero ms que una defensa de stos, los ataques de Valera le dan a Sann Cano la oportunidad de plantear sus propias concepciones sobre el desarrollo de las lenguas y la naturaleza de las academias. No es en los tratados de los acadmicos, sino en el habla del pueblo, donde la lengua se valida y permanece viva: Don Juan es acadmico. . La mentira vital de los acadmicos...es la conviccin en que estn de que ellos son los depositarios de la lengua. Al pensar as el acadmico es vctima de una ilusin. . El acadmico se antepone en este caso, se sobrepone al pueblo que es el verdadero y el nico depositario de las lenguas: en ste viven ellas mientras duran; cuando el pueblo las deja, no hay corporacin, ni tirano, ni principios que las salven (DF 8). Como complemento, Sann Cano hace una comparacin metafrica entre la vitalidad de la lengua que est en uso y la aridez de aquella que conservan los gramticos: [e]l melocotn en la plenitud de su madurez es la lengua que usan el artistas escogido y el pueblo; uno conservado en alcohol es la lengua que se deshace y que las academias tienen con amor superfluo y estril bajo su cuidado (DF 10). Pero la idea misma de que una lengua pueda deshacerse o corromperse parece no tener mucho sentido, pues para el ensayista cuando una lengua se transforma no est precisamente muriendo, sino reforzando su vitalidad, amplindose. Son ms bien los pruritos acadmicos los que la marchitan, como le pareca a Sann Cano que estaba sucediendo con el castellano erudito

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86 de su tiempo: [a]l espaol acadmico y universitario de nuestros das le viene a las mil maravillas el llamarlo decadente: carece de iniciativa y est encenegado en la imitacin de los viejos modelos. . (DF 15). Las lenguas deben cambiar y esto no slo es natural, sino deseable. Tratar de frenar este proceso es una actividad superflua, pues ninguna persona, aisladamente, puede tener influjo sobre el idioma (DF 18). Si con el tiempo el castellano que se habla en Mxico, por ejemplo, se vuelve inentendible para los argentinos, habr que aceptarlo como el resultado de una evolucin natural; no es muy razonable pretender mantener la unidad del idioma, ya que ningn individuo tiene derecho a legislar sobre l (DF 17). El propsito de Sann Cano con estas afirmaciones era democratizar la lengua; sacarla del escondite en que los gramticos la tenan guardada para provecho propio y retornarla a las personas que se valan de ella, y que con todo derecho la modificaban, en un determinado momento histrico de su evolucin. En Correcciones del lenguaje hace explcita, con respecto a la lengua, la transferencia de poder desde las altas esferas sociales hasta las capas populares: En materias de idioma y en otras cosas, el poder desptico de los viejos monarcas ha venido a quedar en manos del pueblo. .De manera que desde el momento en que un disparate. . est en boca de todo el mundo y es entendido por quienes lo usan y lo oyen, deja, lingusticamente se entiende, de ser disparate y pasa a incorporarse en el idioma (DF 77) Sann Cano invierte los trminos de validacin idiomtica con que operaban los gramticos nacionales. Si para Cuervo y Caro sta se daba slo desde arriba, es decir, en el crculo reducido de la gente educada y bien nacida, o en el modelo dejado por escritores clsicos y sabios eruditos, Sann Cano rectifica el orden para mostrar que el proceso se lleva a cabo desde abajo. Slo cuando no se respeta la manera como la gente habla comnmente podemos hablar de deformaciones del idioma: . . es justamente la

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87 labor de los eruditos...la que ms ha contribudo a deformarlo (DF 79). La idea se repite en otros lugares, como por ejemplo en De cmo se modifican las lenguas, donde sostiene que . . la prensa y las academias nos han querido hacer olvidar que el idioma es creacin del pueblo y...hemos olvidado que las fealdades de que adolecen las lenguas de hoy, antes proceden de la deformacin erudita que del sabio instinto popular (DF 45). La aversin de Sann Cano a la dictadura idiomtica de gramticos y eruditos se fundaba tambin en la simple y llana evidencia de que es imposible que unas cuantas personas puedan abarcar una lengua en toda su extensin. Esto lo discute en Nociones y vocabularios, un ensayo escrito en reaccin a la edicin de un diccionario de la Academia Espaola. Sann Cano asume all el papel de abanderado de la lingstica moderna en Colombia, indicando que la labor del estudioso del lenguaje no es prescribir la manera correcta de hablar, sino describir cmo habla la gente en un momento determinado, siendo este modo de hablar el que debera aparecer reflejado en los diccionarios (DF 48). Por eso el mecionado diccionartio de la Academia Espaola le produce desconfianza, dado que en su elaboracin haban participado nicamente eruditos de dicha institucin: ...la ciencia de cuarenta. . fillogos. .no bastara para hacer un buen diccionario. Es una ficcin de consecuencias dolorosas imaginar que, pues un acadmico es escritor, ha de tener aptitudes para hacer un buen diccionario (DF 49). Y agrega con respecto a los acadmicos de Madrid lo siguiente: . se pueden formular dudas sobre el hecho de que hayan sido nominativamente designados por la providencia, o por el consentimiento de los pueblos de habla espaola para hacer el vocabulario de nuestra lengua. Principalmente los incapacita el hecho de no estar en contacto con el pueblo (DF 59). Desautorizando la labor de los eruditos y de las academias, Sann Cano estaba al mismo tiempo abriendo grietas profundas en el edificio de jerarquas superpuestas que

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88 Caro haba elaborado desde su concepcin exclusivista del lenguaje, y cuyo correlato era una forma de gobierno que todo lo derivaba del principio de autoridad, y que operaba por exclusin. La crtica filolgica de Sann Cano tiene por ello amplias implicaciones polticas y debe ser lea como reaccin directa contra el contexto poltico-cultural de la Regeneracin y sus legados. 15 En otra parte el ensayista refiere cmo en Colombia los errores gramaticales tenan la carga condenatoria de graves faltas morales: [l]as cuestiones de acentuacin entraban casi en la categora de las verdades que era necesario saber para salvarse, y los errores de concordancia y rgimen descalificaban a las personas, como las infracciones clasificadas en el cdigo penal (DF 41). La excesiva preocupacin de los intelectuales colombianos por la pureza de la lengua creaba una cultura del miedo; el miedo a ser excluido de la sociedad; el miedo incluso a ser castigado por no hablar correctamente y a ser tildado por ello de inmoral. El purismo que barbarizaba al grueso de la poblacin colombiana de ese entonces y la despojaba de sus derechos polticos, sociales y culturales, le pareca a Sann Cano una lamentable poltica que iba ...en contra de la lgica y del sentido comn (DF 267). Si el proyecto gramatical nacional estaba al servicio de la creacin de bordes civilizatorios, de la subordinacin y el silenciamiento de la poblacin y del mantemiento de los privilegios de una lite desptica, la oposicin discursiva de Sann Cano apuntaba a la inclusin de las capas populares a travs de una frrea lucha por la democratizacin de la palabra. El otro absoluto que en los textos de Cuervo y Caro apareca fuera del mapa simblico de 15 En noviembre de 1927 el ensayista publica dos ensayos en los que condena el largo perodo de hegemona conservadora, que para entonces ya llevaba en Colombia cuarenta aos. Los ensayos llevaban el ttulo de La casta, y en ellos arremete contra el sistema de lealtades polticas, jerarquas aceptadas y violencia a que el pueblo colombiano se haba acostumbrado. La crtica al espritu de casta del sistema poltico vigente, era una derivacin de su desmonte del proyecto grammatical nacional. Ver (IC, I, 236-242).

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89 la patria, se diluye en el discurso de Sann Cano al ser incorporado en calidad de legtimo artfice del idioma, como tambin se resquebraja la idea de patria sustentada en la lengua pulcra de las lites hegemnicas. Malcolm Deas sostiene que los grandes gramticos colombianos eran los herederos regionales de la burocracia del imperio espaol (42). Provenan de familias que desde su llegada a la Nueva Granada estaban acostumbradas a gobernar, y por eso vean el ejercicio del poder como un derecho natural. 16 Como burcratas, su relacin con el lenguaje era fra y prescriptiva. La burocracia no dialoga; ella ordena, descalifica, sanciona y es insensible a especificidades y contextos. Fue este espritu de la orden y el dictamen el que impregn su actividad intelectual y poltica. Por eso en sus manos se perdi la utilidad de la palabra como instrumento de negociacin y debate, siendo remplazada por el no-lenguaje de la violencia en sus distintas manifestaciones: fsica, social, sicolgica, etc. Si la funcin primordial de la palabra, de la lengua, es la comunicacin y con ello la ampliacin de nuestros horizontes de comprensin, la violencia es la negacin misma del lenguaje en tanto su fin ltimo es imponer, excluir y destruir. Incluso cuando es ejercida con palabras, como en el caso de las gramticas prescriptivas, la violencia descarga al lenguaje de sus propiedades comunicativas y por eso es un no-lenguaje. Es muy probable que, como sugiere Erna von der Walde Uribe, todos los ciclos de violencia que los colombianos hemos vivido hasta el da de hoy tengan una de sus causas en que . . perdimos la palabra cuando sta se amurall tras las gramticas y los 16 Llama la atencin, por ejemplo, que las familias a que pertenecan Cuervo, Caro o Marroqun no fueran poseedoras de grandes riquezas, aunque siempre haban estado relacionadas de una u otra forma con los asuntos de gobierno y con la educacin (Deas 42).

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90 diccionarios, la moral critiana y el principio incuestionado de autoridad del Estado y la Iglesia (83). La resistencia discursiva de Sann Cano fue un intento por romper esa muralla y sacar a la palabra de all, para que fuera utilizada como instrumento de dilogo y de construccin democrtica. Al hacerlo, tambin mostraba las incongruencias de un programa de modernizacin capitalista que paradjicamente rechazaba la modernizacin de las estructuras sociales (es decir, el reconocimiento real de los derechos de toda la poblacin en trminos de igualdad) y cuyo usufructo slo beneficiaba a las lites letradas que lo haban puesto en marcha.

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CHAPTER 4 CONCLUSIONES Este trabajo ha sido el producto de una sospecha. La sospecha de que los cnones culturales son siempre el resultado de tensiones discursivas que legitiman intereses particulares, y que luego tienden a solidificarse hasta el punto de aparecer como cosas obvias y universales, como el nico horizonte de interpretacin posible. El avance de este proceso de monumentalizacin del canon es consustancial con el acallamiento de otros discursos, con la homogeneizacin y la violencia epistmica. El caso de Baldomero Sann Cano es paradigmtico para entender los mecanismos de accin de las instituciones colombianas encargadas de crear, posicionar y reproducir el canon poltico-cultural de la nacin. La lectura que se ha hecho en Colombia de este autor (con las excepciones de siempre) es el claro reflejo de los intereses particulares de una clase poltica que en su diseo del mapa cultural de la nacin logr imponerse con firmeza, cometiendo entre tanto no pocos abusos sobre una poblacin heterognea, que todava hoy est condenada al silencio, cuando no a la desaparicin fsica. Ms que sacar a Sann Cano del canon nacional, el objetivo de este trabajo ha sido cuestionar el modus operandi del canon nacional a partir de las lecturas que se han hecho de Sann Cano. Ello requera lgicamente desandar la narrativa con la cual el ensayista fue incorporado en esa construccin ideolgica y poner en entredicho el lugar que se le asign en ella. En cierto sentido, este propsito implicaba confrontar a Sann Cano con Sann Cano; enfrentar al ensayista silenciado con el autor ruidosamente celebrado por las lites como smbolo nacional. El inters de este estudio no fue la postulacin de un 91

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92 nuevo dolo, ni la consagracin del autor desde otra faceta, sino el inferir las enseanzas que se pudiera del espectculo puro del choque, tras lo cual fueron quedando al descubierto algunas de las argucias discursivas que han nutrido a las polticas culturales en Colombia. Habiendo sido Sann Cano uno de los abanderados del pensamiento laico y progresista en el pas, llaman la atencin las estrategias de lectura utilizadas por las lites intelectuales para lograr un encuadramiento conservador del autor, a tono con el ideal de repblica hispano-catlica que se puso en marcha a partir de la Regeneracin y cuyos legados todava hoy pueden percibirse. Frente a este panorama, las lecturas que hicieron de su obra algunos intelectuales hispanoamericanos de los aos 30 y 40 fueron un intento por rescatar el contenido poltico y progresista de la obra del ensayista, aunque asimilndola a los ideales poltico-culturales de unidad continental, lo cual desafortunadamente implic un retroceso hacia el esencialismo americanista que Sann Cano sola ver con bastante reticencia. Se destaca, sin embargo, la lectura de Maritegui, quien al rescatar el aporte poltico de la obra de Sann Cano y al incorporarlo dentro de su propio proyecto generacional de compromiso con la emancipacin de las clases sometidas, ilumina una faceta que ha permanecido completamente olvidada en la escasa literatura crtica sobre el ensayista. Quizs profundizando en esa lnea interpretativa abierta por Maritegui, se podra llegar a una mejor comprensin de lo que Sann Cano represent realmente para Colombia e Hispanoamrica. En relacin con el perodo de la hegemona conservadora en Colombia, el cual ha sido nuestro principal marco de interpretacin, es importante recordar que Sann Cano fue quizs el nico intelectual de la poca capaz de articular un discurso de oposicin

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93 coherente contra las prcticas culturales y discursivas de dicho perodo. El credo esteticista, la lucha por abrir las fronteras culturales, y las crticas a la poesa de Rafael Nez y a la creencia de que la literatura tiene nacionalidades fueron temas con los cuales Sann Cano produjo una fuerte tensin discursiva en los crculos de las lites letradas a las que l mismo perteneca, pero con las cuales no comulgaba ideolgicamente. Es probable, sin embargo, que la tarea mejor lograda en su lucha contra la hegemona conservadora haya sido el desmonte del proyecto gramatical nacional, precisamente por la estrecha relacin que ha habido en Colombia entre gramtica y poder. Sus crticas a las premisas del discurso gramatical son tambin una crtica al poder poltico que se justificaba y se reproduca desde la gramtica. Al argumentar que el nico depositario legtimo de la lengua son las personas del comn, y no las academias ni los gramticos, Sann Cano no slo puso en entredicho una concepcin elitista del lenguaje o un sistema poltico autoritario y jerrquico, sino que intent democratizar la palabra en un pas donde sta era propiedad privada de unos pocos que la utilizaban solamente para excluir o silenciar.

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BIOGRAPHICAL SKETCH Alejandro Quin started his studies in the Universidad Nacional de Colombia where he completed his Bachelor of Arts in philosophy in 2001. In 2002, he entered the Department of Romance Languages and Literatures at the University of Florida and completed a Master of Arts in Spanish and Latin American literature. 99


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Title: La Despolitizacion de Baldomero Sanin Cano: Lectura de Elites Letradas desde la Regeneracion
Physical Description: Mixed Material
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LA DESPOLITIZACION DE BALDOMERO SANIN CANO: LECTURA DE ELITES
LETRADAS DESDE LA REGENERACION














By

ALEJANDRO QUIN


A THESIS PRESENTED TO THE GRADUATE SCHOOL
OF THE UNIVERSITY OF FLORIDA IN PARTIAL FULFILLMENT
OF THE REQUIREMENTS FOR THE DEGREE OF
MASTER OF ARTS

UNIVERSITY OF FLORIDA


2005

































Copyright 2005

by

Alejandro Quin

































Le dedico este trabajo a Mayra Daniela por ser mi compafiera, mi amor, mi mejor amiga,
y por siempre estar a mi lado.
















TABLE OF CONTENTS

page

A B S T R A C T .......................................... .............................. v

CHAPTER

1 INTRODUCCION .............. ................. ..................................... 1

2 SANIN CANO Y SU S LECTORES......................................... .......................... 6

La silueta imperfecta de una figure can6nica................................. .. ...............6
Descosiendo tejidos interpretativos: lectures de Sanin Cano en Colombia................17
L a perspectica continental ................................................ .............................. 30

3 RIGIDEZ INSTITUTIONAL Y RETOS DISCURSIVOS: SANIN CANO EN LA
CELDA DE LA REGENERACION ........................................ ...................... 41

La form aci6n de una nueva idea de naci6n ..................................... .....................46
Sanin Cano: el credo esteticista y la apertura de fronteras culturales.........................60
La lucha por la dem ocratizaci6n de la palabra ................................. ............... 76

4 CONCLUSIONES .................................... ... .......... ............... 91

L IST O F R E FE R E N C E S ......... .. .................. ............................................................... 94

BIOGRAPH ICAL SKETCH ...................................................... 99













Abstract of Thesis Presented to the Graduate School
of the University of Florida in Partial Fulfillment of the
Requirements for the Degree of Master of Arts

LA DESPOLITIZACION DE BALDOMERO SANIN CANO: LECTURA DE ELITES
LETRADAS DESDE LA REGENERACION

By

Alejandro Quin

May 2005

Chair: Alvaro Felix Bolahos
Major Department: Romance Languages and Literatures

Baldomero Sanin Cano has traditionally been labeled as the essayist who

modernized Colombia's intellectual life by putting the country in constant dialogue with

European literary and philosophical currents of the late nineteenth and early twentieth

centuries that ultimately shaped the Colombian "modernista" literary movement. His

intellectual exchange and friendship with Jose Asunci6n Silva and Guillermo Valencia

(the two most prominent "modernista" poets in Colombia) are often cited as vivid

examples of Sanin Cano's powerful influence in the development of Colombian turn-of-

the-century literary currents.

The canonical reception of Sanin Cano's work tends only to emphasize the

important role he played in the emergence and consolidation of Colombian and Latin

American "modemista" aesthetic. This exclusive interpretation, however, has obscured

more politically committed aspects of his intellectual production. In fact, the

"modernista" reception of Sanin Cano's work was the path through which the essayist









became a national icon easily assimilated to the Hispanic-Catholic ideology of

Colombian hegemonic elites.

The purpose of this thesis is to explore those political aspects in Sanin Cano's work

that have been left out by the canonical critique in Colombia and to re-examine the

significance of his modernizing ideas within the context of the country's intellectual

elites of the nineteenth and twentieth centuries, after the 1886 consolidation of the ultra-

conservative project of modernization known in Colombian historiography as La

Regeneraci6n. This work will challenge conventional conceptions about the impact of

Sanin Cano in Colombia's "lettered culture" and show that he was one of the few

intellectuals of the time capable of articulating a coherent political and cultural discourse

that represented an important instance of opposition to the anti-democratic premises of La

Regeneracion.














CHAPTER 1
INTRODUCTION

En mayo de 1999 la Revista Credencial de Bogota lanz6 un numero especial en el

que aparecian los que ajuicio de sus editors eran los diez personajes colombianos mas

importantes en ciencia y cultural durante el siglo XX. Entre los nombres seleccionados

estaba el de Baldomero Sanin Cano, sobre quien el professor Gonzalo Catafio escribi6 un

breve comentario que daba cuenta de la significaci6n de su obra. Siguiendo el texto de

Catafio, la inclusion de Sanin Cano en dicho numero conmemorativo se habriajustificado

por ser el ". .el legitimo iniciador de la modema critical literaria en Colombia", aunque

tambien sea de lamentar el hecho de que ". .. sus posturas son a veces tan indecisas que

el lector hecha de menos la falta de arrojo y osadia de sus critics" (3). El juicio de

Catafio sobre quien se han dado en llamar como el "maximo ensayista colombiano"

contiene algunos lugares comunes que, conviene sefialar, no dejan de ser ciertos por el

hecho de ser comunes. Casi no hay studio consagrado a Sanin Cano en el que no

aparezca una menci6n implicita o explicit a su papel de "modernizador", no ya s6lo de

la literature sino, digamos, de la cultural colombiana o hispanoamericana. Tambien es

frecuente encontrarse con alusiones a lo que Catafio resiente como sus "posturas

indecisas", que otros celebran como product de un tolerante relativismo o de un

"diletantismo" erudito.

Reconociendo que hay siempre algo de verdad en los lugares comunes, conviene

tambien tener present que su continue repetici6n tiende a vaciar los juicios de todo

contenido y a convertirlos en meras etiquetas cuya justificaci6n con frecuencia se olvida.









Decir que Sanin Cano fue un "modemizador" o un "relativista" puede ser cierto, pero la

constant repetici6n de estos juicios sin sus bases justificatorias los hacen afirmaciones

huecas facilmente manipulables. Considerese el siguiente ejemplo. Lo que se conoce

como el process de modernizaci6n en Colombia, es decir, los cambios mediante los

cuales se inician la industrializaci6n, la urbanizaci6n y la racionalizaci6n de todos los

process econ6micos y sociales en el pais, junto con su incorporaci6n al sistema

capitalist mudial, se llev6 a cabo durante la llamada Republica Conservadora (1886-

1930). Sin embargo, este process fue puesto en march desde instituciones que hoy y

entonces considerariamos pre-modernas: estado confesional, estructura social jerarquica,

sistema educativo fundado en dogmas religiosos y censura a las libertades basicas de

expresi6n. Pese a esto, result completamente legitimo llamar "modernizadores" a los

intelectuales de la Republica Conservadora, pues fueron ellos los que iniciaron los

process de racionalizaci6n econ6mica y social en el pais, aunque parad6jicamente lo

hicieran de espaldas a las instituciones y libertades consagradas por la Modernidad.

En el caso de Sanin Cano es innegable que el ensayista cumpli6 un papel de

modernizador en muchos aspects, pero esta generalizaci6n, sin los soportes y las

diferenciaciones necesarias, podria utilizarse tambien para similar su labor a la de los

intelectuales modernizadores conservadores, con quienes ciertamente tenia marcadas

diferencias. Lo mismo valdria para las recurrentes referencias a su "relativismo" o a sus

"posturas indecisas" -a lo cual el mismo Sanin Cano habria dado pie con algunas

afirmaciones sueltas- que fuera de context podrian ser facilmente empleadas para

suavizar posturas critics que resulten inc6modas.1


1 La mds insistentemente citada es aquella que Sanin Cano tomaba de Remy de Gourmont para invalidar
arguments que le parecian dogmhticos, diciendo: "lo que usted afirma es tan cierto, que la opinion









Se ha traido a cuento el mencionado numero de la Revista Credencial porque alli

aparecen algunas de las estrategias de lectura comunmente empleadas en torno a Sanin

Cano y su obra. El prop6sito celebratorio de la publicaci6n, aunado a su amplia difusi6n

popular y a las generalizaciones arriba sefialadas, dan una idea de lo que represent Sanin

Cano dentro del ambito literario y cultural colombiano: una figure can6nica, altamente

ponderada como "orgullo national" que no ofrece mayor resistencia para ser asimilada al

status quo intellectual del pais. Esta vision, sin embargo, contrast fuertemente con las

posturas critics y anti-hegem6nicas que Sanin Cano lleg6 a asumir en su moment. El

objetivo general de este trabajo es revaluar la significaci6n de la obra ensayistica de

Sanin Cano dentro del context de las elites intelectuales colombianas de los siglos XIX

y XX, atendiendo a aspects tanto de producci6n como de recepci6n de sus escritos, para

de esta manera entrar a disputar el lugar que la cultural official del pais le ha asignado

dentro del canon national. Con ello buscamos, a la vez, hacer una critical de las praticas

discursivas e ideol6gicas con que esa cultural se ha impuesto en Colombia,

homogeneizando, y en ocasiones excluyendo o silenciando, las voces de amplios sectors

de la poblaci6n que difieren de su proyecto politico-cultural.

El trabajo consta de dos capitulos. En el primer capitulo se hara una

contextualizaci6n para ubicar la obra ensayistica de Sanin Cano dentro de lo que Angel

Rama defini6 como culturala modernizada internacionalista" para asi evitar los problems

relacionados con su periodizaci6n. La ventaja de utilizar este concept sociol6gico es que

permit aproximarse a la producci6n ensayistica de Sanin Cano en toda su amplitud,


contraria es perfectamente sostenible". Tambidn en una encuesta de 1930, en la que Luis L6pez de Mesa le
preguntaba a various intelectuales hispanoamericanos cuil era el principio filos6fico de mis influencia en su
vida, Sanin Cano respondi6 lo siguiente: "Todas las filosofias me parecen plausibles desde el punto de vista
de sus autores. Ninguna ha influido en mi espiritu con exclusion de las otras" (L6pez de Mesa 152).









evitando al mismo tiempo recepciones reduccionista, las cuales suelen catalogarla como

exclusivamente modernista. Luego haremos un studio comparative de la recepci6n que

el autor tuvo dentro y fuera de Colombia. Analizando various textos representatives, desde

1930 hasta 1999, se intentara primero mostrar el process de despolitizaci6n a que fue

sometido Sanin Cano en Colombia, donde lleg6 a ser habilmente asimilado a los intereses

de las elites hispano-cat6licas nacionales a traves de una lectura exclusivamente

modernista de su obra. En segunda instancia, veremos que la recepci6n hecha por algunos

intelectuales hispanamericanos durante los afios 30 y 40 difiere de la que se hizo en

Colombia por su intent de desligar a Sanin Cano del modemismo, lo mismo que por un

timido rescate de sus posiciones progresistas, aunque resemantizando su obra en

consonancia con los ideales de unidad hispanoamericana.

En el segundo capitulo, mas extenso que el primero, exploraremos los mecanismos

discursivos a traves de los cuales Sanin Cano desmonta las bases ideol6gicas del

nacionalismo ortodoxo y elitista que se inicia en 1886 con la Regeneraci6n en Colombia.

Conviene anotar de paso que la obra de Sanin Cano lleg6 a ser quizas la unica voz

disidente coherentemente articulada contra las political culturales de la hegemonia

conservadora en el pais. Para mostrar esto, haremos una reconstrucci6n de todas las

transformaciones socio-politicas que se ponen en march con la Regeneraci6n y

analizaremos algunos de los ensayos de Sanin Cano en dialogo permanent con textos

escritos por los faros y lideres de la nueva elite en el poder. Veremos que a traves de

temas como la defense de la autonomia del arte, la critical a la noci6n esencialista de

literature national, la creencia en la necesidad de abrir las fronteras culturales y el

cuestionamiento de las bases que sostenian el gramaticalismo national, Sanin Cano logr6









deslegitimar, o por lo menos relativizar, la cultural official promovida por la oligarquia

hispano-cat6lica del pais.

Como la obra de Sanin Cano se encuentra dispersa en archives de peri6dicos y

revistas de dificil acceso, este trabaj6 se basa solamente en los libros publicados en vida

del autor y en algunas compilaciones recientes de ensayos no recogidos en libros (ver

bibliografia).Otro inconvenient es que ninguno de los libros de Sanin Cano (salvo quizas

Letras Colombianas y Divagaciones filol6gicas) present unidad tematica y, lo que es

peor, muchos contienen ensayos no fechados de epocas distintas, por lo cual es dificil

establecer una cronologia exacta para algunos de sus ensayos. En lo possible, trataremos

de fechar todos los ensayos citados en este trabajo, pero es important que se tenga en

cuenta que el criterio principal de esta investigaci6n no es cronol6gico sino tematico.

Para evitar la repetici6n de titulos y hacer mas agradable la lectura, utilizaremos a

lo largo de este trabajo las siguientes abreviaturas para citar los libros de Sanin Cano. AR

(Administraci6n Reves 1905-1909), CM (La civilizaci6n manual), II (Indagaciones e

imagenes), CA (Critica y arte), E (Ensayos), DVOV (De mi vida y otras vidas), DF

(Divagaciones filol6gicas), HPH (El humanismo v el progress del hombre), LC (Letras

colombianas), OF (El oficio de lector) y IC (Ideologia v cultural .














CHAPTER 2
SANIN CANO Y SUS LECTORES

En este capitulo analizaremos las estrategias de lectura que han posibilitado en

Colombia la canonizaci6n y consiguiente "amansamiento" de Sanin Cano por parte de

ciertos sectors intelectuales hegem6nicos. Luego contrastaremos los resultados de este

analisis con un recorrido somero que de cuenta de la recepci6n de Sanin Cano por

intelectuales hispanoamericanos fuera de Colombia, e intentaremos introducir las bases

para una aproximaci6n diferente a su obra que incorpere como criterio de interpretaci6n

su dialogo con la cultural letrada de la Regeneraci6n, y con sus legados mas prominentes.

Pero antes convienen hacer una resefia de su vida y de las dificultades relacionadas con la

periodizaci6n de su producci6n intellectual.

La silueta imperfecta de una figure can6nica

Sanin Cano nace en 1861 en Rionegro y muere en Bogota en 1957. El simple

hecho empirico de su extensa vida de casi cien afios hace dificil ubicar su obra utilizando

las periodizaciones convencionales por escuelas o por generaciones. Mas aun si se

consider que su producci6n intellectual se mantuvo constant desde la penultima decada

del siglo XIX hasta el afio de su muerte. Podriamos afirmar que su primer radio de acci6n

tuvo lugar en el marco de la renovaci6n modernista que comienza en la decada del

ochenta del siglo XIX y se extiende hasta el segundo decenio del XX. Sin embargo, este

radio de acci6n se amplia considerablemente, llegando a abarcar otros moments de las

letras hispanoamericanas. Ruben Sierra Mejia sostiene, por ejemplo, que Sanin Cano "..

pertenece a la generaci6n de los modernistas... [p]ero su obra tambien puede









inscribirsela, y con mayor propiedad, en la generaci6n posterior, en la misma de Alfonso

Reyes y Pedro Henriquez Urefia. Con estos tiene mayores afinidades que con Rod6. ."

(Baldomero... 5-6). Una opinion un tanto similar es la expresada por Jose Miguel Oviedo,

para quien Sanin Cano "...shares the general concerns that preoccupied the essayist of the

first third of the twentieth century [although] the most significant aspects of his work

clearly diverge in another direction" (380). Si bien Oviedo no se molesta en sefialar

cuales son esos "significant aspects", su interpretaci6n le permit concluir que thereee is

a direct line, not well observed, connecting Sanin Cano to Reyes, to Jorge Luis Borges, to

the youngest essayist of today" (381).

Estas opinions pueden dar una idea general de la dificultad que existe en la

clasificaci6n de la obra de Sanin Cano dentro de las corrientes literarias

hispanoamaricanas a partir del modernismo. Achicando el espectro, el problema es

exactamente el mismo en el marco de las periodizaciones literarias en Colombia. Sanin

Cano llega por primera vez a Bogota en 1885 y al afio siguiente conoce a Jose Asunci6n

Silva, precisamente el mismo afio en que se inicia la hegemonia conservadora conocida

en la historiografia colombiana como la Regeneraci6n. En 1896 Silva se suicide y

Guillermo Valencia llega a Bogota, donde inmediatamente entra en contact con Sanin

Cano. La relaci6n del ensayista con los dos poetas mas importantes del modernismo

colombiano lo inscribe ciertamente dentro del inicio de esa corriente en el pais. Aunque

no fue muy copiosa su producci6n literaria durante estos afios, su aporte se cifr6 en la

labor tutelar que ejerci6 sobre Silva y Valencia, entire otros literatos, la cual consistia en

la divulgaci6n y discusi6n de autores en boga en Europa por ese entonces, tales como

HippolyteTaine, Paul Bourget, Ernst Renan, Friederich Nietzsche, George Brandes o los









simbolistas alemanes. Sanin Cano tenia subscripci6n con algunas revistas literarias

europeas en las que venia la informaci6n que luego transmitia a sus amigos, con quienes

tambien Ilevaba a cabo sesiones de traducci6n literaria.

Sanin Cano fue siempre un defensor entusiasta de la nueva sensibilidad literaria

iniciada por el modernismo, al que todavia en 1944 definia como ". .. una renovaci6n de

tan hondo significado que sefial6 el fin de un period en las letras castellanas y el alba de

transformaciones fundamentals" (LC 165). No obstante, hay que reconocer que su

relaci6n con este movimiento se limita a sus afios de residencia en Bogota (1885-1909).

Despues Sanin Cano se ausenta de Colombia, fijando primero su residencia en Londres

hasta 1922 y luego en Buenos Aires, donde residira entire 1925 y 1936. Durante esos afios

en el exterior, el enfasis en la estetica modernista dio paso a analisis de corte ideol6gico y

cultural, en los que al dialogo con la literature se unian reflexiones sobre political,

filos6fia y asuntos de actualidad. El caso es que en 1935, poco antes de regresar

definitivamente a Colombia, el nuevo grupo de intelectuales nacionales, reunido bajo el

nombre de "Los Nuevos", le rinde un homenaje de reconocimiento que bien puede

interpretarse como la asimilaci6n de Sanin Cano a los ideales de esta nueva generaci6n.

En "Los Nuevos" militaban poetas tan disimiles como Rafael Maya, Le6n De Greiff o

Luis Vidales, pero en lines generals el grupo intentaba timidamente incorporar en su

producci6n literaria las nuevas corrientes vanguardistas lo mismo que distanciarse de los

modernistas (Charry Lara 22).1 El aparente rechazo de la estetica modernista no le




1 En relaci6n con los vanguardistas, las lectures de "Los Nuevos" dan buena cuenta de dicho intent.
Vicente Huidobro, la Generaci6n del 27, Ezra Pound, Vladimiro Maiakovsky y Andr6 Gide, entire otros,
estaban entire los autores mds leidos por los integrantes de este grupo. Para un studio detallado, v6ase el
ensayo de Charry Lara "Los Nuevos".









impidi6 entonces a este grupo congraciarse con Sanin Cano, en un gesto que pretendia

crear una cierta comunidad de intereses con el ensayista.

Algo similar sucerera en 1957, a pocos meses de la muerte de Sanin Cano, cuando

las ediciones de la recientemente fundada revista Mito publican p6stumamente el libro de

ensayos y cuentos titulado "Pesadumbre de la belleza y otros cuentos y ap6logos". Un

critic surgido alrededor de Mito, Hernando Tellez, escribi6 entonces una breve resefia

sobre el citado libro en las Lecturas Dominicales de El tiempo; alli menciona Tellez

c6mo la mayoria de los lectores de Sanin Cano oscilaba entire "la frialdad y la

indiferencia", y arremete contra quienes criticaban a Sanin Cano por no haber exaltado en

sus escritos los "valores nacionales" ("Sanin Cano" 1). Detras del gesto editorial de la

revista Mito y de la apologia de uno de sus afiliados mas importantes encontramos

nuevamente la intenci6n de crear una comunidad de intereses entire Sanin Cano y el

nuevo grupo de intelectuales. La revista fundada por Jorge Gaitan Duran, que vio la luz

entire 1955 y 1962, fue uno de los intentos mas claros de las elites intelectuales por

modernizar la vida cultural colombiana, todavia dominada por rezagos decimon6nicos y

anquilosada en el tradicionalismo erudito y provincial. Alli colaboraron con escritos

Gabriel Garcia Marquez, Alvaro Cepeda Samudio, Gerardo Molina, Marta Traba, Rafael

Gutierrez Girardot, los nadaistas, Julio Cortazar, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Alejo

Carpentier y muchos otros. Mito intentaba abrir la vida cultural colombiana al mundo, y

para ello se vio en la necesidad de critical los "valores nacionales" sobre los que

descansaba la pacata intelectualidad hegem6nica. Se entiende entonces la defense que

hace Tellez de la labor de Sanin Cano y el valor simb6lico que tuvo el que la publicaci6n

de su ultimo libro estuviera a cargo de Mito: por medio de estos actos el ensayista era









acogido p6stumamente en el seno del proyecto transformative de los nuevos

intelectuales.

Reconociendo entonces lo dificil que result clasificar a Sanin Cano recurriendo a

esquemas generacionales o a escuelas literarias en Colombia e Hispanoamerica, valdria la

pena intentar otro camino que brinde un criterio fire de interpretaci6n, pero evitando el

reduccionismo. Para esto puede ser util la noci6n de culturala modernizada

internacionalista" introducida por Angel Rama, la cual da una explicaci6n en conjunto de

la participaci6n de los intelectuales hispanoamericanos en los process de modernizaci6n

que van desde 1870 hasta la segunda mitad del siglo XX.2 De acuerdo con Rama, la

modernizaci6n en Hispanoamerica no surge de ". .. una aut6noma evoluci6n internal sino

de un reclamo externo" ("Las mascaras. ." 32) que en ultima instancia denota el rasgo

de dependencia y subordinaci6n que caracteriza su ingreso en el capitalism mundial.

Dada esta circunstancia, los paises hispanoamericanos debieron reacomodar sus

estructuras sociales y econ6micas para cumplir los requerimientos de las metropolis. La

clase intellectual, obviamente, tuvo que tender en variadas formas las demands

planteadas por las nuevas condiciones. Rama divide en cuatro moments la participaci6n

de los intelectuales hispanoamericanos en la consolidaci6n de la culturala modernizada

internacionacionalista". El primero seria el de la culturala ilustrada" que se inicia en 1870

y ejerce su influencia hasta bien entrada la decada siguiente, e incluye a hombres

plurifuncionales que eran a la vez literatos, politicos y educadores como Ignacio

Altamirano o Eugenio Maria de Hostos. El segundo moment, llamado de culturala

democratizada", comienza a mediados de los 80 y es el que corresponde a la renovaci6n

2 La reconstrucci6n del argument de Rama que sigue se basa en el capitulo II "El arte de la
democratizaci6n", de su libro Las miscaras democriticas del modernismo.









modernista, donde la especializaci6n literaria hara que la cualidad de 'literato' prime

sobre la de intellectual (44). La culturala pre-nacionalista" conforma el tercer moment

de esta series, y surge ya en pleno siglo XX acogiendo las preocupaciones "americanistas"

heredadas de Jose Marti y del segundo Ruben Dario. Figuras como Manuel Ugarte y

Rufino Blanco Fombona serian representatives de esta nueva tendencia. El ultimo

moment se inicia en la segunda decada del siglo y es, en palabras de Rama, ". .. un

macroperiodo de la cultural latinoamericana, que abarcara otro medio siglo llegando por

lo tanto hasta nuestros dias" (48), al cual el critic uruguayo denomina culturala

modernizada nacionalista". Lastimosamente Rama no entra en detalle sobre este ultimo

moment, pero es de suponer que el mismo tiene su punto de inflexi6n en la generaci6n

de Alfonso Reyes y Pedro Henriquez Urefia, extendiendose hasta el estallido del Boom e

incluso del Post-boom.

Lo que me interest rescatar de la propuesta de Rama es que logra reducir a un solo

concept sociol6gico culturala modernizada internacionalista) lo que en principio se

muestra como una series de periods mas o menos aut6nomos. Tales periods vendrian

entonces a ser distintos moments en la l6gica de un solo process de modemizaci6n

dependiente liderado o conceptualizado por las elites intelectuales hispanoamericanas.

Esto result particularmente util para situar a Sanin Cano sin tener que reducirlo a los

r6tulos de "educador continental", "modemista", "americanista" o lo que fuere, dejando

al mismo tiempo que fluyan y se encuentren los rasgos que de cada una de estas posturas

intelectuales aparecen en sus escritos.De hecho, es possible sostener que Sanin Cano

compare atributos con los intelectuales de todos los moments que componen el period

general de la culturala modernizada intemacionalista". Un rapido repaso de su vida









public sirve para confirmar esto. Como los intelectuales de la culturala ilustrada", Sanin

Cano fue, en sentido literal, educador, y complement esta labor con esporadicas

intromisiones en la political. Fue director de una escuela en Titiribi (1880), professor de

pedagogia en dos colegios de Medellin (1881), professor de lengua y literature espafiola en

la Universidad de Edimburgo (1919-1920), rector de la Universidad del Cauca en

Popayan (1942); se desempefi6 durante veinte afios como subgerente del tranvia de mulas

de Bogota (1889-1909), fue subsecretario del Ministerio de Hacienda y ministry interino

de hacienda durante la dictadura de Rafael Reyes (1905-1908); c6nsul de Colombia en

Londres (1911), representante a la Camara (1924) y ministry plenipotenciario de

Colombia en la Argentina (1933-1935).

Sin embargo, como sucedia con los modernistas de la culturala democratizada", en

Sanin Cano prima el component literario (como critic, ensayista y difusor de autores)

sobre el de educador y politico. Sus primeros ensayos en defense de la autonomia del arte

y su interest por la difusi6n de autores europeos son su aporte mas significativo al

modernismo. Tambien en esta linea hay que interpreter su estrecha relaci6n con el

desarrollo de la prensa y las revistas literarias en el Continente. Sanin Cano fue

colaborador de La consigna de Medellin, el diario fundado por Fidel Cano (1881-1884),

jefe de redacci6n de la efimera Revista Contemporanea en Bogota (1904-1905),

colaborador de Hispania la revista fundada en Londres por Santiago Perez Triana donde

escribian algunos los intelectuales espafioles e hispanoamericanos mas visible de la

epoca (1912-1915);3 fue tambien corresponsal de La Naci6n de Buenos Aires en Londres


3 Entre los colaboradores regulars de Hispania, por ejemplo, se encontraban Miguel de Unamuno, Ramiro
Maeztu, Jos6 Martinez Ruiz (Azorin), Ram6n P6rez de Ayala, Luis Araquistain, Jos6 Ingenieros y los
hispanistas ingleses Roberto Cunninghame Graham y James Fitzmaurice-Kelley. VWase DMOV 83-110 y
OF 436.










y Madrid (1918-1924) yjefe de la secci6n de political international del mismo diario en

Buenos Aires (1925-1935); colaborador regular de El Tiempo (1927-1954) y de El

Espectador en Bogota. No sobra decir que en Sanin Cano la labor de periodista se

compaginaba con la de educador, pues era a traves de sus articulos periodisticos como el

ensayista expresaba, no s6lo sus ideas estrictamente estetico-literarias, sino tambien sus

concepciones sobre la political y la educaci6n.

En cuanto a la filiaci6n de Sanin Cano con lo que Rama llama culturala pre-

nacionalista" y culturala modernizada nacionalista", tambien sus vinculos son notorious.

Aunque con ciertas reticencias, Sanin Cano abraz6 en determinados moments, por

medio de sus escritos, los ideales de unidad hispanoamericana, especialmente en

moments critics del advance imperialista de los Estados Unidos sobre el Continente,

como el caso de la independencia de Panama (1903) o la resistencia de Sandino y los

campesinos nicaraguenses durante la ocupaci6n norteamericana en ese pais (1926-1933).

A esto puede afiadirse su participaci6n como representante de Colombia en la octava

Conferencia Panamericana (Lima, 1938) y representante de Hipanoamerica en las

reuniones de la Comisi6n Nacional de Cooperaci6n Intelectual (Ginebra, 1931).4 Sin

embargo, el component telurico que subyace a la mayoria de los discursos

"americanistas" o de unidad hispanoamericana es practicamente inexistente en los



4 Con todo, es precise no sobrevalorar la tendencia "americanista" de Sanin Cano, quien a pesar de los
ejemplos sefialados solia ser bastante esc6ptico con respect a la idea de que toda Hispanoamdrica estaba
ligada por unos mismos "valores" culturales. Un ejemplo de esto se encuentra en el ensayo de 1932
"iExiste una literature hispanoamericana?" (OF 71-75). Tambidn, en su libro de memories, precisamente
comentando su trabajo en la Comisi6n Nacional de Cooperaci6n Intelectual, critical las expectativas de los
delegados europeos que creian que se podia dar cuenta unificadamente de los "valores y aspiraciones
intelectuales" de los pueblos hispanoamericanos (DVOV 215-216). Importa no perder de vista esto, para
suavizar y contextualizar interpretaciones como la de Otto Morales Benitez, quien sostiene que Sanin Cano
llev6 a cabo ". .. una bella e intense tarea de rescate de lo colombiano y lo indoamericano" (137) inspirada
en la idea de "la unidad de Indoamerica" (158).









escritos de Sanin Cano, quizis debido a su obstinado interest por hurgar en la producci6n

intellectual de los paises europeos para ponerla en didlogo constant con la de los

hispanoamericanos. En conclusion, ver a Sanin Cano como un intellectual del period

general de la culturala modernizada internacionalista" tiene la ventaja de poder articular

sus distintas facetas en el marco de un criterio firme y flexible a la vez.

Tal vez el unico aspect ideol6gico de Sanin Cano que siempre se mantuvo

constant, y que si cambi6 fue para agudizarse aun mis, fue su filiaci6n liberal. Esta no

consistia tanto en la militancia en un partido politico como en la convicci6n total acerca

de los principios del liberalism. El joven Sanin Cano se educ6 cuando imperaba en

Colombia la Constituci6n surgida de la Convenci6n de Rionegro en 1863. Dicha

constituci6n fue la mis radicalmente liberal de las que hubo en Colombia durante el siglo

XIX y en ella se consagraban los principios fundamentals del liberalism decimon6nico:

federalismo (en aquella epoca la naci6n se llamaba Republica de los Estados Unidos de

Colombia), laissez faire, abolici6n de los monopolies, libertad absolute de imprenta y

palabra, libertad religiosa, libertad de industrial y comercio, sufragio universal,

disminuci6n de los poderes del Ejecutivo y aumento de los del Legislativo, etc.5 Sin

embargo, la producci6n intellectual de Sanin Cano se da durante el period de la

hegemonia conservadora en Colombia que a partir de la nueva Constituci6n de 1886

consagra la republica unitaria y centralista, el catolicismo como religion official, otorga

amplios poderes al Ejecutivo y restringe las libertades de expresi6n. Su oposici6n a los


5 Obviamente todos estos principios obedecian a los intereses de la nueva clase comerciante que buscaba
desmontar los monopolies econ6micos, que la clase terrataniente habia heredado desde la colonia, para asi
beneficiarse con el ingreso al comercio international. Pero en realidad habia ciertas restricciones. El
sufragio, por ejemplo, s6lo lo podian ejercer los hombres poseedores de un determinado capital. Las
reforms juridicas y econ6micas, por otra parte, buscaban tambidn incorporar a sectors subalternos
(indigenas, negros) como fuerza laboral. VWase Tirado Mejia (338-343).









nuevos principios rectores de la naci6n fue siempre firme y esto incluso lo llevaba a

idealizar la Constituci6n de 1863. En su libro de memories, por ejemplo, todavia habla de

"...la ilustre y tan agria como injustamente combatida constituci6n de 1863" (DVOV 69);

y en un articulo de 1943 sobre educaci6n, escrito para el El Tiempo comenta: "[e]n

Colombia la educaci6n primaria tuvo caracter de obligatoria, gratuita y laica hasta el afio

de 1886 cuando nuevas instituciones empezaron a regir coercitivamente" (IC, iv, 230). Su

anhelo por las instituciones modernas y laicas que regian antes de la Regeneraci6n es una

constant en sus escritos.6

Cabe aqui mencionar que Sanin Cano vio las contradicciones inherentes al

liberalism, especialmente en lo que tiene que ver con la no intervenci6n estatal en la

distribuci6n de la riqueza y la consiguiente proletarizaci6n del trabajador asalariado. Este

es un punto interesante porque de ahi se derivan sus acercamientos al socialismo y sus

critics al positivismo. Es muy probable que ello este relacionado con el hecho de que

Sanin Cano pudo seguir en Gran Bretafia, durante sus afios de residencia en ese pais, el

surgimiento del Partido Laborista ingles. De ahi sacaria ensefianzas que luego aplicaria al

context colombiano e hispanoamericano. En 1927, con motivo de una critical a la

negligencia de la empresa privada colombiana en la administraci6n del sistema de

transportes, arremete contra los economists que apoyan la no intervenci6n estatal:

Nuestras universidades fueron siempre nucleos para la formaci6n de espiritus
dogmaticos...despues de que la experiencia ha hecho ver claramente c6mo la
intervenci6n cautelosa del Estado es necesaria para evitar la explotaci6n inclemente
de unas classes por otras; despues de que una practice funesta de siglos ha probado


6 Otro ejemplo de la presencia constant de los principios constitucionales del 63 en Sanin Cano aparece en
otro articulo de prensa de 1928, donde afirma: "[1]a federaci6n no es en Colombia...un problema de
political doctrinaria ... [u]n pueblo es federalista porque asi se lo imponen el relieve de su territorio, la
extension de sus costas y la altura de sus montafias... Colombia es, geogrificamente y por tradici6n, un
pais federalista" (IC, i, 267-268).









que la absolute libertad del comercio tiende a engendrar el monopolio en sus
formas... mas perturbadoras de lajusticia social...nuestros economists de las viejas
escuelas invocan con fervor religioso la ley de la competencia derogada por los
grandes trusts, y el juego libre de la oferta y la demanda...(IC, i, 200-201).

Sin duda fueron afirmaciones como esta las que por la misma epoca llevaron a Jose

Carlos Mariategui a reconocer en Sanin Cano a uno de los representantes del

"neoliberalismo", es decir, del liberalism que aceptaba que "... la realizaci6n de la idea

liberal es en nuestro tiempo misi6n del socialismo y las classes obreras" (Mariategui,

Signos y obras 133). Con los afios su posici6n habria de radicalizarse aun mis. En un

ensayo de 1942, curiosamente titulado "La esclavitud presente, establece un paralelo

entire las civilizaciones esclavistas y las condiciones laborales de los obreros en la epoca

modern, sefialando c6mo tras la abolici6n legal de la esclavitud en los paises

occidentales "...las costumbres, las necesidades de la industrial y del comercio se

confabularon de instinto para conservar los esclavos de otra forma. Durante un largo

period de tiempo en el siglo XIX la esclavitud se conserve en Europa bajo las formas

del obrero asalariado. ." (IC, iv, 24). En el mismo texto aprovecha para lanzar dardos

contra el evolucionismo positivista spenceriano y su prop6sito de legitimar la explotaci6n

de los pobres bajo el supuesto de que la civilizaci6n retrocederia si se evitaba el

cumplimiento de las "leyes de la competencia" (IC, iv, 25). A la sombra de esta

creeencia, esparcida tanto en Europa como en Hispanoamerica, comenta en otro ensayo

que ". se desarrollaron los privilegios, los monopolies, las fortunes descomunales, al

lado y por encima de los proletarios y de la miseria en sus varias y repugnantes formas"

(IC, iv, 358). Pese a que es possible rastrear en muchos de los escritos de Sanin Cano

critics al positivismo de Auguste Compte o Herbert Spencer, lo mismo que critics al

utilitarismo de fil6sofos tan altamente ponderados por las elites colombianas del siglo









XIX como Jeremy Bentham y Destutt de Tracy, es curioso notar la presencia de ciertos

rasgos positivistas en algunos de sus escritos. Esto es un product de su formaci6n

juvenile anclada en el liberalism decimon6nico. Por ejemplo, en su apologetico informed

(1909) acerca del period presidential de Rafael Reyes tiende ligeramente a dar cuenta

de los problems del pais apelando a supuestos positivistas como la influencia del clima y

la geografia en el temperament de las personas.' Ideas similares apareceran tardiamente

en sus memories de 1949: alli intent explicar la "actitud contemplative" de los

habitantes de Coutances, en Francia, precisamente a partir de las condiciones climaticas

de la region (DVOV 231-232).

Descosiendo tejidos interpretativos: lectures de Sanin Cano en Colombia

La discusi6n del apartado anterior tenia como objetivo mostrar las complejidades

que present Sanin Cano como intellectual y lo dificil que result situar su producci6n

ensayistica. Esto nos debe servir como marco comparative para el analisis que sigue, en

el cual se intentara hacer una descripci6n general de la recepci6n de Sanin Cano por parte

de la elite intellectual colombiana y el lugar que esta le ha asignado dentro del canon

literario del pais. Utilizaremos algunos "casos representatives" que den cuenta de las

distintas etapas en dicho process de recepci6n y "canonizaci6n". Para ello es bastante util

la noci6n de "comunidades interpretativas" acufiada por Stanley Fish en "Interpreting the

Variorum". De acuerdo con Fish, las comunidades interpretativas

... are made up of those who share interpretive strategies not for reading (in the
conventional sense) but for writing texts, for constituting their properties and
assigning their intentions. In other words, these strategies exists prior to the act of
reading and therefore determine the shape of what is read rather than,. the other
way around (2087).


VWase para esto la introducci6n a Administraci6n Reves (1904-1909).









Siguiendo a Fish, una comunidad interpretativa se compone de lectores que ponen

en practice el mismo tipo de estrategias interpretativas cuando leen un texto. Pero este

ejercicio de lectura se convierte mas bien en la escritura del texto mismo, ya que su

significado es establecido a priori por tales estrategias. Esto sugiere que, en cierta forma,

el ejercicio de interpretaci6n textual no s6lo pone en march el process de significaci6n

de los textos, sino que dice much tambien de quienes los interpretan, porque pone en

evidencia sus intenciones e intereses como miembros de una determinada comunidad

interpretativa. Aplicando esta noci6n a nuestro andlisis surgeon entonces dos preguntas: 1)

iCuales son las estrategias interpretativas utilizadas por algunos intelectuales

colombianos en su lectura/escritura de la obra de Sanin Cano? 2) iQue se busca legitimar

mediante la utilizaci6n de tales estrategias interpretativas?

Dejando de moment a un lado la segunda pregunta, la respuesta para la primera

es que existen al menos tres estrategias interpretativas en torno a la obra de Sanin Cano,

las cuales estin cifradas en la celebraci6n de su dilentantismo erudito, la reducci6n

modernista de su obra y los intentos de alinearlo intelectualmente con la tradici6n

gramitico-conservadora colombiana. Las dos primeras estrategias generalmente aparecen

ligadas y su funci6n postrera ha sido allanar el camino para el surgimiento de la tercera.

Intentaremos a continuaci6n describir el funcionamiento de estas estrategias y su vinculo

con la configuraci6n de una comunidad interpretativa que desde hace much ha ejercido

un control semantico sobre el grueso de la producci6n intellectual de Sanin Cano.

Para el inicio de la decada del 30 todavia no habia un consenso entire los

intelectuales colombianos sobre el puesto que debia asignarsele a Sanin Cano en el canon

national. Ya por entonces el ensayista gozaba de fama entire la elite intellectual









hispanoamericana y habia publicado tres libros de ensayos con algun exito.8 Tres textos

sirven para ilustrar el estado de la recepci6n durante estos ahos: la Introducci6n a la

historic de la cultural en Colombia de Luis L6pez de Mesa (1930), Los contertulios de la

gruta simb6lica de Luis Maria Mora (1932) y el homenaje que las "Lecturas dominicales"

de El Tiempo le rinde a prop6sito de la publicaci6n reciente de Critica y arte (1932).

El texto de L6pez de Mesa situa a Sanin Cano dentro de lo que el autor llama

"Generaci6n del 85", cuya principal carateristica habria sido ". .. la universalidad de la

cultural que lleva a sus representantes a consultar las literaturas del norte y centro de

Europa. ." (90). A esta generaci6n aparecerian vinculados tambien Jose Asunci6n Silva,

Guillermo Valencia, Carlos Arturo Torres, Max Grillo y otros mis. Curiosamente L6pez

de Mesa hace una distinci6n entire la intelectualidad emergente y la political official

liderada por los nacionalistas seguidores de Rafael Nufiez y el ala mas intransigente del

conservatism:

La generaci6n que pudiera llamarse del 85, por cuanto esta fecha constitute etapa
fundamental en la vida de Colombia, mereceria el ingrato titulo de delicuescente si
s6lo se contemplara en ella su acci6n political official. Mas es just ver la entereza
con que reaccion6 ante las instituciones asfixiantes. .. que implant con su triunfo
la parcialidad political del doctor Nfifez y la muy poco decent administraci6n de
sus colaboradores (90).

Con esta afirmaci6n L6pez de Mesa definia el aporte de Sanin Cano y su

"generaci6n" en terminos de oposici6n a la political del regimen regeneracionista liderado

por Nfifez. Esta apreciaci6n se ira diluyendo en la recepci6n siguiente de Sanin Cano y

en cambio se le dara prioridad a la celebraci6n de la "universalidad de su cultural ; rasgo

este que fuera del context politico-cultural colombiano de aquel moment, caracterizado



8 Estos libros eran, hasta 1932, La civilizaci6n manual y otros ensavos (1925), Indagaciones e imagenes
(1926) y Critica v arte (1932).









por el autoritarismo y el culto a los ideales hispano-cat6licos, degenera en la adulaci6n y

el folclorismo anecd6tico.

Esta ruta la inicia el homenaje de las Lecturas dominicales de El Tiempo. Se trata

de una edici6n compuesta de ensayos escritos tanto por colombianos como por

extranjeros. En el pr6logo el entonces director del suplemento, Jaime Barrera Parra,

sefiala que el objetivo del homenaje es rodear la publicaci6n del ultimo libro de Sanin

Cano, Critica y arte, de un ambiente de "importancia y simpatia" (2), lo cual, por

supuesto, colocaba el tono adulatorio como marco general para toda la publication.

Serian los ensayos de dos importantes intelectuales, Max Grillo y el j ven Hernando

Tellez, los que de alguna manera inauguran la recepci6n celebratoria de Sanin Cano

como intellectual "diletante". Tellez comienza haciendo un semblante biografico y

menciona como dato de gran importancia la publicaci6n en 1893 del ensayo de Sanin

Cano escrito con motivo de la muerte de Taine; luego afiade lo siguiente: "[e]l articulo

causa gran revuelo. Las gentes estan asombradas de que ese senior tan serio. .. sepa tantas

cosas sobre un escritor frances que jams se habia oido nombrar" ("Breve noticia. ." 4).

Tellez recuerda c6mo fue este texto el que lanz6 a la fama a Sanin Cano.9 Ciertamente el

ensayo sobre Taine es un ejemplo interesante y hasta "pintoresco" del trabajo de Sanin

Cano como divulgador de autores europeos en una ciudad andina alejada y casi

incomunicada con el resto del mundo. Alli, tambien un poco afectado por la adulaci6n,



9 Hay toda una leyenda en tomo al ensayo sobre Taine que tiene que ver con los precarios sistemas de
comunicaci6n que habia en Colombia a finales del siglo XIX. Tanto asi que se volvi6 a publicar en uno de
los filtimos libros de Sanin Cano salido en 1955 con una nota aclaratoria que relata las circunstancias de su
aparici6n. Debido a que en 1893 los diaries bogotanos no tenian servicio propio de noticias intemacionales,
el gobiemo a veces les daba alguna informaci6n de las cien palabras diarias que recibia por cable. Fue asi
como lleg6 la noticia de la muerte de Taine a Bogota y como surgi6 el ensayo de Sanin Cano (VWase HPH
46). El caso es que la alabanza de este ensayo es uno de los lugares comunes mhs visitados entire quienes
escriben sobre el ensayista.









Sanin Cano hace una breve sintesis de las principles ideas del pensador frances e intent

ubicarlo en las periodizaciones de la cultural europea. Pero convertir este ensayo en la

muestra representative de su trabajo, como hace Tellez, es una gran reducci6n que vende

la imagen jocosa de un intellectual tan erudito como inofensivo politicamente. Mas aun si

se consider que para la fecha Sanin Cano habia publicado algunos de sus libros mas

importantes y, peor todavia, que el texto sobre Taine es contemporaneo con algunos de

sus ensayos mas destacados, como "Nufiez, poeta" o "De lo ex6tico", donde asume

posiciones realmente anti-hegem6nicas con respect a la political cultural colombiana del

moment. Tambien adoptando una t6nica semej ante, Max Grillo comenta en su texto que

Sanin Cano ". .. ley6 en Colombia a Nietzsche veinte afios antes que los critics

ingleses" (6) y resalta su total desinteres en las "escaramuzas political". Nuevamente las

posibilidades political que pudiera ofrecer el discurso de Sanin Cano son subordinadas al

apunte anecd6tico sobre su erudici6n, y su potencialidad contestataria es habilmente

ocultada tras una bruma laudatoria que poco a poco se iri haciendo mas densa.10

Hacia otra direcci6n apunta el texto de Luis Maria Mora, un intellectual

perteneciente al grupo literario La Gruta Simb6lica, cuyos feroces comentarios pueden

ser considerados como la reacci6n de la intelectualidad conservadora traditional a la

labor intellectual ejercida por Sanin Cano en Colombia. Para Mora las critics de Sanin

Cano a Miguel Antonio Caro, el intellectual regeneracionista por excelencia, son signo de

que "tiene muy pocos cimientos filos6ficos", ya que en su concept Caro represent "..

los purisimos ideales cat6licos, los postulados de la Escuela, las elevaciones de la sagrada


10 Con estas critics no pretend tanto restarle importancia al hecho sobresaliente de la recepci6n de autores
europeos en Colombia en la cual Sanin Cano tuvo un papel destacado, sino poner en evidencia los juicios
parcializados de unos intelectuales que sentaron las bases de una interpretaci6n que desconoce de lleno
otros aportes critics del ensayista.









Teologia, y el culto ardoroso de los autores clasicos latinos. ." (24). Sostiene que Sanin

Cano "[d]e filologo y linguista tiene muy poco. .. por faltarle el conocimiento de las

lenguas sabias", y afiade que ". algunos de sus escritos no [tienen] much consistencia

y... .[carecen] de 16gica" (135). Pero es especialmente en el piano politico donde Mora

encuentra mas repudiables sus ideas: ". .. con ser much lo que ha trajinado con los

libros Sanin Cano, en material political no ha dado un paso desde que tuvo uso de raz6n"

(138); le parece que es un "radical del afio 50" todavia "petrificado en sus ideas political"

y cegado por sus "odios puros", los cuales lo habrian llevado a blasfemar contra Nfifez y

Caro (138). Tampoco cree que lajuventud colombiana pueda hallar en el una orientaci6n

o un principio que la guie hacia el future. Y finalmente Mora concluye sus invectivas con

una sentencia que entire intelectuales como el debia ser indicio de la mas provecta

perversion: "Sanin Cano, que en political parece socialist, vino a ser en Colombia el

padre del comunismo literario" (147).

Tanto L6pez de Mesa como Mora, ubicados politicamente en puntos opuestos,

convergen sin embargo en una interpretaci6n netamente political del papel desempefiado

por Sanin Cano en la vida intellectual colombiana; interpretaci6n que contrast con la

propuesta adulatoria de Tellez y Grillo. En particular, las critics de Mora son

interesantes porque dan cuenta del daho causado por Sanin Cano al cerco discursivo

impuesto por la hegemonia intellectual conservadora. Pero no seria la interpretaci6n

political la que habria de prevalecer. La despolitizaci6n de la obra de Sanin Cano tomaria

un nuevo y definitive impulso a partir de su muerte en 1957, el cual al mismo tiempo

haria possible su alineaci6n (o por lo menos el intent de alineaci6n) con la vieja

intelectualidad traditional gramatico-conservadora. La estrategia que hizo possible este









inusitado process de recepci6n fue la lectura reduccionista de Sanin Cano como autor

exclusivamente modernista, la cual a su vez encontr6 un magnifico punto de apoyo en el

discurso que celebraba su diletantismo. Se trata de un process de recepci6n bastante

complejo cuyas parties se desarrollaron simultaneamente, pero que por razones

metodol6gicas y de claridad expondremos aqui por separado.

A finales de los afios 50 y principios de los 60 se consolida la reducci6n de Sanin

Cano al modemismo. En 1957, a pocos meses del fallecimiento del ensayista, Jose

Ignacio Gonzalez describe un texto elegiaco donde circunscribe su influencia al period

modernista, aclarando que "[su] misi6n se cifr6 en difundir la nueva sensibilidad de los

simbolistas franceses que hacian su aparici6n despues de la derrota del naturalismo"

(275). En otro texto del mismo autor, escrito en 1961 como conmemoraci6n del natalicio

de Sanin Cano, se refrenda esta idea invocando la filiaci6n del ensayista con Silva y

Valencia, y se afiade que "... como genero mas o menos puro [el ensayo] fue el tipo de

prosa que mejor respondi6 al llamado modemismo. ." (568). Con lo cual Sanin Cano

queda enmarcado como intellectual modernista tanto por sus relaciones personales como

por el genero de escritura que habria elegido para expresar sus ideas. Todavia mas

important en esta linea interpretativa es el texto de Rafael Maya sobre la historic del

modernismo en Colombia. Primero por ser Maya un poeta y critic de gran renombre en

Colombia-lo que da un indicio del peso que pudieron tener sus afirmaciones-y segundo

porque a pesar de reconocer que la filiaci6n modemista de Sanin Cano se limitaba a sus

afios de permanencia en Bogota antes de 1909, s6lo le interest valorarlo en funci6n de la

estetica de ese movimiento en Colombia. En su libro de 1961, Maya ya da por sentado

que Sanin Cano ". .. [h]a pasado a la historic literaria del pais como critic del









modernismo" (Los origenes... 10) y solidifica este criterio sentenciando que ". nos

interest Sanin Cano como critic del modernismo y divulgador y propulsor de todas las

escuelas, teorias y sugestiones que...entraron a former parte esencial o transitoria del

movimiento modernista" (Los origenes... 12). Diez afios despues, en un texto leido en

la Academia Colombiana de la Lengua, Maya habria de repetir las mismas ideas pero

recogiendo la herencia dejada por las interpretaciones de Tellez y Grillo. Alli habla del

ensayista como de un professorr del relativismo" y de un "dilentante" ("La proyecci6n"

56-57) que buscaba el conocimiento por si mismo sin querer darle ninguna utilidad, y

concluye que "Sanin Cano no pertenece a... la linea clasica de la cultural colombiana...fue

hombre de mentalidad mas europea que hispanoamericana, de aficiones

cosmopolitas...Fue mas germanico que latino" ("La proyecci6n" 65-66). Asi se consolida

entonces la uni6n entire la estrategia que promociona a Sanin Cano como intellectual

diletante y la interpretaci6n exclusivamente modemista de su obra. De esta forma Maya -

con la autoridad que podian tener sus opiniones- le aseguraba a Sanin Cano un lugar

definitive aunque marginal en el canon national, facilmente ubicable bajo los r6tulos de

"modernismo", "diletantismo" o "cosmopolitismo".

Para la decada siguiente la reducci6n modemista de Sanin Cano estaba tan

cimentada que en 1977 Rene Uribe Ferrer escribi6 un studio de cierta extension titulado

"Sanin Cano, critic del modernismo", en el cual nuevamente se repasan la influencia del

ensayista sobre Silva y Valencia junto con su papel de divulgador de autores extranjeros

y de los postulados esteticos del movimiento. E incluso en 1992 el critic David Jimenez,

en uno de los mejores studios que se han hecho sobre Sanin Cano hasta el moment,

insisted en que "[e]l critic modernista no desaparece del todo en ninguna fase del









desarrollo intellectual de Sanin Cano" (77).1 La lista podria extenderse, pero suponemos

que los textos mencionados dan una idea precisa del alcance de esta interpretaci6n. Ahora

bien, mi intenci6n aqui no es ni restarle importancia al vinculo de Sanin Cano con el

modernismo colombiano, ni minimizar el impact de su papel como "divulgador

cultural", sino llamar la atenci6n sobre la forma como estos rasgos se vuelven estrategias

de lectura que intencionalmente o no ocultan otros aspects de su obra y la descargan de

su contenido politico. Sin una contextualizaci6n detallada, por ejemplo, la propaganda de

Sanin Cano a Taine o Nietzsche en la Bogota de finales del XIX pierde toda su fuerza

contestataria y degenera en simples anecdotas celebratorias.

Esta despolitizaci6n parad6jicamente hizo possible un intent de re-politizaci6n de

su obra en los mismos terminos de la intelectualidad gramatico-conservadora que Sanin

Cano combati6, y que se desarroll6 de modo simultaneo a la reducci6n modernista. Esto

deja en claro que ambas lectures no han sido sino estrategias de una sola "comunidad

interpretativa". iC6mo se explica que dos lectures visiblemente contrarias como la

modernista y la gramatico-conservadora puedan tener un proyecto de recepci6n comun en

torno a Sanin Cano? Donde mejor se percibe la comuni6n intima entire ambas tendencies

es en el libro de Nestor Villegas Duque Sanin Cano, viajero del espiritu, escrito a

mediados de los afios 60. Alli el autor logra crear una especie de continuidad entire un

Sanin Cano modernista y otro asimilado a la cultural de los gramaticos regeneracionistas.

En el capitulo segundo, por ejemplo, hace una sintesis de las relaciones de Sanin Cano

con el modernismo en Colombia y sostiene que "[f]ue el el abanderado del nuevo 'credo


" Es just anotar que si bien Jim6nez utiliza la recepci6n modernista de Sanin Cano como marco general,
su studio goza de una perspective amplia que no desconoce las implicaciones political de su discurso, ni
tampoco oculta las otras caras de la producci6n intellectual del ensayista. Sin embargo, lo cito s61o como un
ejemplo mis de la constant presencia que tiene en Colombia la interpretaci6n modernista de Sanin Cano.









estetico' y tal vez hasta de la filosofia del Modernismo" (62). Pero en el capitulo sexto

no tiene ningun problema en afirmar que ". .. no consideramos muy sobrado [el]

concept de que Don Baldomero estaba a la altura de Bello, Caro y G6mez Restrepo en

sabiduria de las letras espaholas"; y agrega que Sanin Cano comparti6 la preocupaci6n

gramatical de various autores ayudando a crear ". .a fines del siglo pasado y comienzos

del present un ambiente gramatical verdaderamente valioso y manifiesto" (121).

Villegas Duque Ileva a cabo, via reducci6n modernista, la incorporaci6n de Sanin Cano a

la practice discursiva mis recurrente entire los intelectuales regeneracionistas: la escritura

de studios y tratados de gramitica. Conviene recorder que esta practice estuvo siempre

ligada al proyecto de republican unitaria hispano-cat6lica inaugurado por la Constituci6n

del 86. El culto a la lengua adquiri6 en ese context una importancia capital como

vehiculo de unificaci6n national y como instancia propagandistica de los valores de la

clase hegem6nica conservadora. Es cierto que Sanin Cano escribi6 sobre gramitica y

filologia, pero lo hizo generalmente para desmontar los arguments dogmiticos y

ortodoxos de los gramiticos regeneracionistas.12 Si el prop6sito de estos era dictar las

reglas para el "uso correct" de la lengua y para protegerla del influjo extranjero, Sanin

Cano se encargaria de denunciar el caracter arbitrario de esas reglas y de defender la libre

circulaci6n de las influencias linguisticas. Pero Villegas Duque esconde estas diferencias

fundamentals y ello le permit similar a Sanin Cano con gramiticos como Miguel

Antonio Caro, Jose Manuel Marroquin o Marco Fidel Suarez, postulando asi una especie

de proyecto intellectual comun entire ellos. Por medio suyo la reacci6n de la

12 El libro donde mejor aparecen reunidas las ideas de Sanin Cano sobre gramitica y filologia es
Divagaciones filol6gicas. Alli el autor le hace fuertes critics al supuesto derecho de los gramiticos y las
academias para legislar sobre los asuntos relatives a la lengua, postulando al pueblo como legitimo artifice
y depositario de 6sta. En el segundo capitulo analizaremos este tema con mis detalle.









intelectualidad gramatico-conservadora expresada en los afios 30 por Mora dejaba de

tener fundamento; ya no era necesario hacerle critics hostiles a Sanin Cano porque ahora

el ensayista compartia los mismo valores y ejercia el mismo tipo de practices discursivas

de los intelectuales regeneracionistas. No sobra decir que esta lecturajamas habria sido

possible sin la despolitizaci6n Ilevada a cabo por la celebraci6n diletante y la reducci6n

modernista de su obra.

Todavia quedaba un asunto por resolver en este process de encuadramiento

conservador y era el del presunto ateismo del ensayista. Este parece ser el objetivo de

Jaime Serna G6mez en el pr6logo a una edici6n conmemorativa auspiciada por la

Academia Antioquefia de Historia en 1973, donde no ahorra esfuerzos por presentar a

Sanin Cano como "cat6lico fervoroso". Serna comienza diciendo que la impresi6n de

escepticismo religioso que dejan los escritos de Sanin Cano es s6lo aparente, porque en

verdad el ensayista siempre habia conservado sus creencias de nifio. Luego relata c6mo el

Arzobispo de Popayan visit a Sanin Cano en 1955 y conversando le pidi6 una opinion

sobre Jesucristo, a lo cual el ensayista habria respondido: "yo creo en Jesucristo y en

todas las verdades de la fe" (13). Tambien cuenta Serna que en Bogota el padre Felix

Restrepo lo confess dos veces en su lecho de agonia y luego le aplic6 el Viatico y la

Extremaunci6n. "El padre Felix Restrepo dice que le manifest a sus familiares que

nunca habia sido mas6n. Que eso era ridicule" (14). Es obviamente impossible comprobar

la veracidad de estas afirmaciones y en realidad eso no importa. El tema de la religiosidad

de Sanin Cano o de sus confesiones en el lecho de agonia es algo que no me interest

escarbar en este trabajo. Lo que si es significativo en los comentarios de Serna es el

esfuerzo institutional, hecho en el marco de una publicaci6n official destinada a tener una









difusi6n amplia, por deshacerse definitivamente de aquellos elements que trababan su

asimilaci6n complete a los ideales de las elites cat6lico-conservadoras colombianas. En

otras palabras, lo que aqui estaba enjuego no era si Sanin Cano creia en Dios o no. Lo

que estaba en juego era todo un complejo institutional que debia incorporar a un escritor

can6nico de manera tal que su figure, depurada de todo contenido subversive, continuase

reproduciendo los principios ideol6gicos de la elite tradicionalmente dominant. Se trata

de una de las estrategias de recepci6n mas bruscas y quizas menos justas con Sanin Cano,

quien fue un abanderado de los ideales seculares.13

Ahora estamos en condiciones de responder a la segunda pregunta planteada al

inicio de esta secci6n: ,que se busca legitimar mediante la utilizaci6n de las estrategias

interpretativas que hemos analizado? Primero conviene recalcar que estas estrategias

(celebraci6n del diletantismo de Sanin Cano, reducci6n modemista de su obra,

asimilaci6n a la tradici6n gramatico-conservadora colombiana) son utilizadas por una

misma "comunidad interpretativa", pues son evidentes la interdependencia entire ellas y el

hecho de que todas apuntan hacia una meta compartida: la parcial o complete

despolitizaci6n de la obra de Sanin Cano para que pueda entrar en el canon de "glorias

nacionales" sin verse en la obligaci6n de modificar ni las political culturales ni los

presupuestos ideol6gicos que sostienen dicho canon. Es precisamente esto lo que esta

"comunidad interpretativa", compuesta curiosamente por intelectuales tanto liberals

como conservadores, ha logrado legitimar exitosamente con su lectura selective del

ensayista.



13 Asi tambidn lo interpreta David Jim6nez, para quien Sanin Cano "... represent la mentalidad secular
por excelencia en el pensamiento colombiano" (100).









No obstante y pese a lo anotado, la incorporaci6n de Sanin Cano al Olimpo de las

"glorias nacionales" no ha sido tan complete como muchos hubieran querido; esto indica

que de alguna manera su figure causa cierto malestar en las instituciones reproductoras de

los valores culturales nacionales. A un afio de la muerte del ensayista, por ejemplo,

Rafael Posada Franco proponia una edici6n complete de sus colaboraciones en El Tiempo

y la creaci6n de la "Catedra Sanin Cano" en las universidades (11). Pero al parecer sus

propuestas no hallaron eco.14 Tan es asi que en 1992 la Biblioteca Publica Piloto de

Medellin hizo una publicaci6n con motivo de los 35 afios de su muerte en la cual el editor

lamentaba el "injusto olvido" a que habia sido condenada la obra de Sanin Cano por parte

de ". .. los programs de literature en colegios y universidades" (Baena, sin numero de

pagina). Cuando menos sintomatico result el hecho de que a pesar de ser un autor

can6nico consagrado, Sanin Cano no haya sido difundido en Colombia al nivel de las

instituciones educativas. Muchos saben de su fama, pero muy pocos lo han leido. Esta

contradicci6n entire la excesiva celebraci6n de su nombre y la poca circulaci6n de sus

textos ha sido otra estrategia efectivisima en la publicitaci6n de un Sanin Cano inofensivo

ante las political culturales exclusivistas y las injustas condiciones sociales del pais.

Para el homenaje p6stumo que la Academia Colombiana de la Lengua le rindi6 en

1971, el entonces director de la instituci6n, Eduardo Guzman Esponda, se refiri6 a el en

los siguientes terminos:

[t]engo el mas grato recuerdo de Sanin. Sus obras de critical literaria y de
observaciones linguisticas, con ser tan importantes, resultan de vez en cuando



14 S61o hasta 1998 se inici6 en Colombia la publicaci6n de las colaboraciones de Sanin Cano en El Tiempo
de Bogota a cargo del Departamento de Publicaciones de la Universidad Externado de Colombia y bajo la
coordinaci6n de Otto Morales Benitez. Los seis volimenes que componen esta publicaci6n son sin duda el
esfuerzo mis important que se ha hecho en Colombia por reunir sus escritos dispersos.









inferiores a su valiapersonal. Su conversaci6n, sin ser caudalosa, se convertia en
fuente de encantadoras sorpresas intelectuales... (71).

El enfasis deliberado en los encantos personales de Sanin Cano fue sin duda una

tactica que le sirvi6 a Guzman Esponda para poner amablemente a un lado las ideas del

ensayista, que probablemente le incomodaban, sin tener por ello que echar a perder el

homenaje. Este ejemplo es una muestra perfect de hasta que punto Sanin Cano podia

llegar a ser molesto incluso para las instituciones que le hacian propaganda a su nombre.

Pero, entonces, si Sanin Cano resultaba a veces inc6modo en determinados contextos,

ipor que se le hacian sin embargo tantos homenajes y conmemoraciones? La respuesta a

esto tiene que ver con la manera como en Colombia se han incorporado muchos "valores

nacionales": a traves del reconocimiento international.15 La gran fama que Sanin Cano

tuvo entire los intelectuales mas importantes de su epoca (hispanoamericanos en su

mayoria, pero tambien europeos) hacia de el una figure que obligatoriamente habia que

acomodar en algun lugar del select canon national. Lastimosamente, como ya vimos,

esto se hizo a partir de estrategias interpretativas que hicieron una lectura

extremadamente selective y cuyo resultado fue la complete despolitizaci6n de su obra.

La perspectica continental

La lectura que los intelectuales hispanoamericanos hicieron de Sanin Cano ofrece

interesantes contrastes con respect a la que se hizo en Colombia. El afan por

circunscribir su obra a un period especifico es suavizado, pero en cambio se le da una

importancia capital a su papel de "divulgador" y a su coincidencia con los ideales de

unidad cultural hispanoamericana. Como consecuencia de esto ultimo hay un enfasis



15 Ejemplos de esto son precisamente las dos novelas mis famosas y canonicas de la literature colombiana:
Maria y Cien afios de soledad.









notable en la significaci6n political de su obra. A continuaci6n haremos una rapida

incursion por la recepci6n de la obra de Sanin Cano entire intelectuales

hispanoamericanos, primero para que sirva de contrast a lo expuesto en la secci6n

anterior y sea mas notoria la parcialidad con que ha sido leida su obra en Colombia, y

segundo para dar una idea amplia de lo que lleg6 a representar el autor en el context de

los ideales de las elites letradas del Continente. Como en el caso de la recepci6n

colombiana, sera necesario limitarnos a algunos "casos representatives" para no

extendernos demasiado.

De gran importancia por la manera como subvierte algunas de las estrategias

interpretativas utilizadas por los intelectuales colombianos, es un ensayo de Mariategui

escrito para Lecturas Dominicales de El Tiempo en 1927. El ensayo lleva el sugestivo

titulo de "Sanin Cano y la Nueva Generaci6n", y su objetivo general es ponderar la labor

periodistica y difusora del ensayista. Mariategui comienza haciendo una critical al

periodismo hispanoamericano, puntualizando que este ha sido tradicionalmente ejercido

por una multitud de "diletantes" carentes de toda preparaci6n cultural o literaria (65).

Para el escritor peruano al periodista de su epoca ". .. lo sostiene una confianza excesiva

en que la ignorancia de sus lectores sea aun mayor" (65). Sanin Cano, para el, represent

un movimiento de "rectificaci6n" por haber contribuido a ". .. elevear el comentario y la

critical periodisticos, con visible influencia en la educaci6n del public, y en especial del

que no llega al libro" (65). Hay obviamente un dejo de elitismo ilustrado -tambien

compartido por Sanin Cano- en el comentario de Mariategui que define muy bien lo que

los intelectuales hispanoamericanos del moment esperaban del periodismo. El "deber

ser" de esa profesi6n no seria la simple informaci6n transmitida por pseudo-pensadores,









sino un gran proyecto de educaci6n de las masas semi-iletradas, liderado por

"educadores" de grueso calibre, que finalizaria con la incorporaci6n active de estas en los

process socio-politicos del Continente. Ello requeria obligatoriamente una toma de

posici6n political concrete que en el caso de ambos intelectuales invocaba el pensamiento

progresista y las reivindicaciones sociales. De ahi que Mariategui -en franca oposici6n a

una opinion muy generalizada- sostenga sobre Sanin Cano que "[n]o cre[e] much en su

escepticismo", e incorpora al ensayista como precursor de su proyecto generational, al

cual le corresponde segun el "la hora de la violencia" (66). Es entonces en terminos

estrictamente politicos y de alcance continental -sin minucias de periodizaciones y

desvirtuando el lugar comun de "diletante", "esceptico" o "relativista"- como Mariategui

interpreta el aporte intellectual de Sanin Cano. No es por tanto gratuito que su escrito

finalice en una semblanza con marcado acento politico:

[a] Sanin Cano sus p6steros le reconoceran el mismo merito de haberse conservado
fiel al pensamiento liberal y progresista, en una epoca en que, turbados por la
atracci6n reaccionaria, lo renegaban la mayoria de sus mas veterans militants"
(66).

Menos entusiastas y quizas un tanto contradictorias resultan las opinions de

Pedro Henriquez Urefia expresadas en dos ensayos de 1932 y 1936 respectivamente. En

el primero el dominicano controvierte con el argentino Roberto Giusti por haber llamado

a Sanin Cano "maestro" en un discurso de recibimiento en Buenos Aires".16 Para

Henriquez Urefia, el ensayista colombiano no pertenece al mismo campo de acci6n de

autores como Juan Montalvo, Jose Marti o Jose Enrique Rod6: ". .. no lo veo en la

cuadrilla de maestro que se lanzan al campo...sino acechar estrellas y nubes, sefialar las

16 El discurso fue pronunciado por Giusti en 1925 como homenaje de bienvenida para Sanin Cano. Segin
Giusti, muchos de sus compatriotas se impresionaron al escuchar el generoso calificativo de "maestro"
aplicado a Sanin Cano. VWase Giusti (12).









horas, predecir el tiempo" (3). La oscura metafora debia sin duda referirse a la falta de

unidad tematica y al caracter disperse de la obra de Sanin Cano, porque mas adelante

sostiene que "...sus concepts mejores ocurren de paso [y] rara vez reciben desarrollo en

trabajo especial" (3). Luego la comparaci6n de Sanin Cano con los grandes "Arquitectos

de America" era cuanto menos excesiva, ya que su trabajo no mostraba ni la claridad en

los fines ni la coherencia del de aquellos. Ademas, el dominicano parece descubrir (y

rechazar) un cierto pesimismo en el ensayista, ejemplificado por su "inteligencia

desconfiada" con la sociedad y a veces "con la vida entera" (3). Siendo Henriquez Urefia

uno de los abanderados del discurso "americanista"-para la epoca ya habia publicado sus

famosos Seis ensayos en busca de nuestra expresi6n-, sus comentarios parecen Ilevar la

casi imperceptible denuncia a la falta de compromise de Sanin Cano con los ideales de

unidad cultural continental. Sin embargo, estas opinions serian parcialmente

modificadas en el ensayo de 1936. Alli curiosamente habla de Sanin Cano como de un

"valor hispanoamericano" que no se complace con pensar nada a medias sino que penetra

hasta "la raiz de los problems" (131), y celebra de paso las que consider sus

convicciones inalterables que no cambian ". .. ni con la edad ni con los fracasos ni con

los exitos" (133). Reluce nuevamente la negaci6n del supuesto caracter esceptico y

desligado de compromise politico adjudicado a Sanin Cano. El juicio final de Heriquez

Urefia haria carrera entire los intelectuales de mediados de siglo, para quienes Sanin Cano,

ahora sin reserve alguna, entraba con derecho propio en el select circulo de los

"maestros de America", y su obra comenzaria a interpretarse de acuerdo con las

coordenadas ideol6gicas del discurso de unidad hispanoamericana.









El ejemplo mas sobresaliente de este "boom" interpretative es sin duda el

homenaje que la Revista Iberoamericana le hizo a Sanin Cano en el numero 26, de

febrero de 1948. En esa ocasi6n las figures mas visible de la intelectualidad

hispanoamericana le rindieron al ensayista un tribute de reconocimiento por los que

habrian sido sus continues aportes a la consolidaci6n de los valores de "nuestra

America".17 El acto, sin embargo, tiene una historic que se remonta diez afios atras y que

hunde sus raices en los origenes del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana y

de la Revista Iberoamericana. En 1939, al afio de la fundaci6n del Instituto y de su 6rgano

de difusi6n, sus organizadores lanzaron una campafia para rendirle un homenaje

continental a Sanin Cano que debia consistir en la publicaci6n de sus obras completes.

Debido a la dispersion en que se encontraban (y todavia se encuentran) los escritos de

Sanin Cano, y a los altos costs que ello implicaba, se hizo directamente una petici6n al

president Eduardo Santos para que el gobierno colombiano financiara la empresa. La

carta dirigida a Santos fue firmada por todo el estrellato intellectual de la epoca (tanto de

las dos Americas como de Europa), entire quienes figuraban Alfonso Reyes, R6mulo

Gallegos, Mariano Azuela, Arturo Uslar Pietri, Pedro Salinas, asi como tambien

profesores de varias universidades norteamericanas y europeas. De acuerdo con la carta,

el homenaje se justificaba porque...

La America vive un moment decisive de su historic, y, en la paz y en el honor,
busca con afan la manera de afirmar categ6ricamente su unidad spiritual y
cultural. Por eso la America entera sabe que es precise rendirle ahora el homenaje




1 En la lista de colaboradores para el homenaje figuraban German Arciniegas, Jos6 A. Portuondo,
Francisco Romero, Mariano Pic6n Salas, Gabriela Mistral, Roberto F. Giusti, J. Garcia Monge, Luis Emilio
Soto, Juan Marinello, Max Henriquez Urefia, Jorge Mafiach, Marcos A. Morinigo, Luis Rodriguez-Embil,
Jos6 Maria Chac6n y Calvo, Andr6s Iduarte, Hernando T6llez y Manuel Pedro Gonzalez.









debido a....don Baldomero Sanin Cano...maestro insigne si los hay por su sabiduria
y por la sencilla autoridad purisima de su mensaje de liberaci6n...(335).18

No obstante el entusiasmo, la propuesta no fue tenida en cuenta por el gobierno

colombiano y el homenaje de 1948 intentaba compensar en algo esta inconveniencia.

Importa reparar en el parrafo citado porque en el aparecen rasgos tipicos de la ret6rica

"americanista" dentro de la cual se recepciona la obra de Sanin Cano, cuyas dos grandes

coordenadas serian "la unidad spiritual y cultural" del Continente y el "mensaje de

liberaci6n". La ventaja de esta interpretaci6n radicaba en que daba alientos a una

recepci6n political (aunque s6lo a nivel formal) del ensayista, pero tenia la desventaja de

que lo ligaba demasiado con esa homogeneizaci6n inclemente que se esconde tras la

celebraci6n de la supuesta unidad spiritual americana. Sin embargo, se justifica en parte

porque para esa epoca Sanin Cano, a tono con los ideales del moment, coqueteaba

bastante con el suefio de una Hispanoamerica fuerte y unida. Era por supuesto el mismo

ideal que promovia la Revista Iberoamericana en sus primeros afios y por lo tanto el

reflejo de las aspiraciones de la elite ilustrada continental.Como recuerda Gerald Martin

en un reciente numero conmemorativo, fue la "misi6n latinoamericana" lo que dio

impulse a la revista en sus primeros afios (511).

Pese a las brechas ideol6gicas que habia entire los colaboradores -las cuales iban

desde el comunismo mlitante de Portuondo hasta las ensofiaciones humanistas de Giusti-,

la convergencia en torno a Sanin Cano era poco mas que unanime. Y esto puede

explicarse no s6lo apelando al proyecto de unificaci6n cultural continental que actuaba

como transfondo capaz de absorber los discursos mas disimiles, sino tambien a las varias


18 Como estamos analizando en conjunto el mencionado nimero de la Revista Iberoamericana, no haremos
referencias individuals en la bibliografia final, aunque en el texto se harin explicitos el nombre del autor y
el niunero de pigina de donde se toman las citas.









facetas de la obra de Sanin Cano, las cuales permitian la formaci6n de diversas

"comunidades interpretativas" en tomo suyo. La resefia de cada uno de los ensayos

excede el espacio con que contamos aqui, pero el breve repaso de algunos result util

para hacerse una idea del abismo que por la misma epoca separaba la recepci6n

colombiana de la que se hacia fuera del pais.

En primer lugar sobresale la insistencia por desligar a Sanin Cano del modemismo.

Para Portuondo la asimilaci6n que Sanin Cano hizo de Jose Erique Varona y Brandes

"...le ayud[6] a superar el limitado aunque brillante impresionismo modemista" (241),

miestras que para Pic6n Salas "[l]a superabundancia ornamental ya nos aleja de algunos

de los escritores de la generaci6n modernista, y merito de Sanin Cano es veneer todo

limited generacional en el testimonio de una prosa precisa. ." (256). Era obvio: para la

generaci6n que sigui6 a los modernistas estos habian mantenido la mirada demasiado

atenta a lo que acontecia en Europa y descuidaron la reflexi6n sobre los problems

inherentes a Hispanoamerica. Lo que importaba ahora del intellectual no era su capacidad

para ejecutar transformaciones formales en la literature, sino su aporte a la educaci6n del

"pueblo" hispanoamericano y su coraje para ayudar a trazar el camino que culminaria en

una cultural continental original, independiente y democratic.

Sanin Cano parecia encajar bien en este marco ideol6gico. Francisco Romero

elabora toda una teoria del ensayo como expresi6n de la cultural democratic para

precisamente presentar al ensayista colombiano como ejemplo del giro ideol6gico que se

estaba gestando. "El ensayista, cuando lo es genuinamente, es el gran senior de la cultural,

ese arist6crata cuya multiplicaci6n es necesaria para cualquier democracia autentica. ."

(251). Si Romero no veia contradicci6n alguna entire la alabanza de este "arist6crata" y la









formaci6n de una cultural democratic, era porque, al igual que Mariategui, confiaba

todavia en la figure elevada del intellectual educador de las masas. Sanin Cano viene a ser

para el fil6sofo argentino "...nuestro ensayista maximo, entire los vivientes" (250) y por

derivaci6n, entonces, la figure heraldica de una Hispanoamerica democratic y unida. Por

eso lo llama "maestro americano" que ". .. ha sido fiel a su patria national y a su mas

extensa patria americana, siendo fiel a la cultural de occidente" (252). Esto ultimo da en

parte una idea de hasta que punto la busqueda de las raices culturales hispanoamericanas

estaba ligada, parad6jicamente, con la incorporaci6n continental a la cultural hegem6nica

occidental. El "maestro americano" debia ante todo ser "fiel a la cultural de occidente"

para poder dar verdadera expresi6n a la culturala americana". Y esto era asi porque, segun

Romero, "...la universalidad es una de las vocaciones de nuestra America" (252), lo que

implicaba inmediatamente que Occidente era la culturala universal".

Opiniones semejantes eran las que hacian tan atractivo a Sanin Cano para los

intelectuales de la epoca. Su apostolado como escritor de divulgaci6n era obviamente un

esfuerzo por acortar las distancias que separaban a Hispanoamerica del Occidente

hegem6nico. Por eso en su ensayo Jorge Mafiach sostiene que con su labor Sanin Cano

hizo sentir a America parte del mundo y comenta que el "...[c]ompensaba asi nuestra

soledad continental, nuestro vasto provincialismo, nuestro frivolo contentamiento con

meros ecos" (293). De igual forma, Juan Marinello se atreve a afirmar que Sanin Cano es

la ". .. conciencia rectora de Hispanoamerica que esta de vuelta de los sirenismos

europeizantes de moda, por lo mismo que su concepci6n del Nuevo Mundo y de su

destino se nutre de lo mejor de la cultural occidental" (276). La idea de que

Hispanoamerica, su cultural y su destino dependent de su incorporaci6n definitive a la









cultural occidental es pues una constant en los intelectuales que colaboraron para este

numero. La labor divulgativa de Sanin Cano fue siempre entendida en funci6n de esta

idea, la cual esta a la base de las constantes denominaciones que se le aplicaron en este

homenaje, tales como "seminario ambulante y continental" (Mistral 259), "publicista"

(Garcia Monge 270), "misnistro de comunicaciones" (Mafiach 296) o "escritor

civilizador" (Marinello 283). Es indiscutible que Sanin Cano asumi6 como tarea personal

la transmisi6n de ideas de los paises hegem6nicos occidentales en terrotorio americano y

que con ello refrendaba la concepci6n de que los valores continentales se debian construir

a partir del dialogo constant con lo que se producia en Europa y Norteamerica. Sin

embargo, hay que reconocer que el ensayista llev6 a cabo esta labor de manera polemica,

guardando siempre una distancia critical frente a ideas y pensadores en boga, y llegando

en moments a poner en entredicho valores fundamentals de la cultural occidental.19 Sin

tener esto en cuenta se corre el peligro de ver en Sanin Cano a un simple "publicista

cultural" que dinfundia nombres y teorias a lo largo y ancho de Hispanoamerica, sin

aportar ninguna perspective critical y aceptando humildemente todo lo que salia de los

centros metropolitanos.

Tambien en consonancia con la idea de unidad hispanoamericana (o quizas, esta

vez, "panamericana") se le realize al escritor otro homenaje enjulio de 1961, en la ciudad

de Washington, a cuatro afios de su muerte. La celebraci6n fue auspiciada por la OEA y

por la Embajada de Colombia en los Estados Unidos; meses mas tarde aparecieron

publicados en la Revista Interamericana de Bibliografia (organo cultural de la OEA) los


19 Un ejemplo de esto es el ensayo titulado "Una grande aventura: el arte" (E), en el cual Sanin Cano,
partiendo de la distinci6n arielista entire civilizaci6n y cultural, logra cuestionar de manera indirecta
concepts fundamentals de la civilizaci6n occidental como los de raz6n instrumental, progress y
Modernidad.









textos leidos en aquella ocasi6n. Esta vez, como era de esperarse, muchos de los

colaboradores eran colombianos, pero su objetivo era dar cuenta de Sanin Cano en

terminos de significaci6n continental. El ensayo de Armando Correia Pacheco es un buen

compendio de todas las ideas que hemos discutido en esta secci6n y en cierta manera

cierra la que podriamos llamar "etapa dorada" de la recepci6n de Sanin Cano fuera de

Colombia. Haciendo eco del homenaje de 1948, Correia Pacheco compare a Sanin Cano

con Varona, Marti y Rod6 por mantener vivo el ideal de unidad hispanoamericana (315),

recordando lo que en varias ocasiones el ensayista habia afirmado sobre la necesidad de

crear institutes de cooperaci6n intellectual entire los paises de la region, lo mismo que

incentivar la publicaci6n a grande escala de obras literarias representatives y organizer

sistemas de becas e intercambios estudiantiles entire los principles centros universitarios

del Continente. El texto de Correia Pacheco finaliza con lo que parece ser el dictamen

definitive sobre el aporte de Sanin Cano a la cultural hispanoamericana: haber servido de

puente entire esta y la cultural europea, y, por esta via, haberla ayudado a definir su propia

identidad (317).

Tras este ultimo homenaje el interest por Sanin Cano entire intelectuales

hispanoamericanos fue decayendo gradualmente hasta practicamente desaparecer. Como

afirma Oviedo en su repaso del ensayo hispanoamericano del siglo XX: "Sanin Cano has

met the curious destiny of becoming a prestigious and venerable 'American classic', yet

is hardly read today outside his own country" (380). A veces se cita su nombre, muy

rapidamente, en studios sobre el modemismo para referir algunas de sus opinions sobre

los escritores de ese period; curiosamente es menos frecuente encontrarlo en studios









sobre ensayo o pensamiento hispanoamericano, campo este much mas apropiado para

ubicar su producci6n intellectual.

Nuestro prop6sito en el capitulo siguiente es adelantar una interpretaci6n de Sanin

Cano que, alejandose de periodizaciones tradicionales y de las formas de recepci6n hasta

aqui discutidas, muestre aspects de su obra silenciados tanto por la imagen inofensiva y

piadosa que se divulg6 de el en Colombia como por la rimbombante celebraci6n de su

nombre en relaci6n con la idea de unidad cultural continental. Ello se hara relacionando

su papel de "divulgador cultural" con la configuraci6n de un discurso de resistencia en el

context de la Regeneraci6n y la hegemonia conservadora en Colombia. Rafael Gutierrez

Girardot sostiene que la principal caracteristica del ensayo hispanoamericano de la

primera mitad del siglo XX fue cumplir el papel de literaturea informative"; esta

caracteristica la comparten los ensayos de Sanin Cano con los trabajos de otros ensayistas

del moment, como es el caso de Carlos Arturo Torres, Ruben Dario, Alfonso Reyes,

Pedro Henriquez Urefia e incluso de Jorge Luis Borges (Gutierrez Girardot 115,119). El

reto del escritor de literature informative estaba en saber interpreter la producci6n

intellectual europea para luego explicarla criticamente a un public avido de las

novedades que venian del otro lado del oceano. Fue en un process semejante que Sanin

Cano logr6 configurar un verdadero discurso anti-hegem6nico para atacar el

autoritarismo politico y epistemol6gico que se implant en el pais a partir de 1886.














CHAPTER 3
RIGIDEZ INSTITUTIONAL Y RETOS DISCURSIVOS: SANIN CANO EN LA
CELDA DE LA REGENERACION

En este capitulo haremos una reconstrucci6n de los cambios politicos y sociales

que hicieron possible la consolidaci6n del nacionalismo regeneracionista en tanto

proyecci6n ideol6gica de las elites letradas en el poder; luego presentaremos un analisis

detallado de algunos ensayos de Sanin Cano pertenecientes a epocas diferentes donde se

incia un process de deconstrucci6n de dicha proyecci6n ideol6gica; finalmente,

contrapondremos las reflexiones filol6gicas de Sanin Cano al proyecto gramatical

national que impulsaron los intelectuales hegem6nicos. Conviene, sin embargo,

mencionar algunas cuestiones preliminares que sirvan para contextualizar la discusi6n

que nos proponemos en este capitulo.

Cuando en 1878 Rafael Nufiez pronunci6 su celebre frase "regeneraci6n

administrative o catastrofe" pocos hubieran podido imaginar en ese moment que el

maniqueismo explicit de la sentencia se cristalizaria ocho afios mas tarde en una Carta

Constitucional que habria de cambiar radicalmente la vida political, social y cultural

colombiana. Las palabras de Nfifez estaban de hecho inaugurando un period decisive

en la historic del pais, cuya influencia se sentiria durante practicamente todo el siglo XX,

llegando sin duda a convertirse en la base sobre la que se levantaria la Colombia

modern.

La Constituci6n de 1886 apelaba al dogma religioso y a los concepts de

autoridad y jerarquia como fundamentos ultimos de legitimaci6n del poder. Fue asi como









a finales del siglo XIX Colombia vino a convertirse en una republican unitaria gobernada

por intelectuales de una alta erudici6n que impulsaban reforms "desde arriba" y

sofocaban sin vacilaci6n cualquier levantamiento o protest que viniera de las classes

populares. Esto no quiere decir que el period anterior a la Constituci6n de 1886, el

correspondiente a la hegemonia del liberalism radical, hubiera sido particularmente

democratic y favorable con estas. El federalismo ayud6 tambien a fortalecer las elites

regionales, quienes frecuentemente abusaban de los que se encontraban en la base de la

piramide social. Sin embargo, la rigidez anti-democratica se agudiz6 con las reforms

adelantadas por Nufiez y sus colegas del Partido Independiente. Curiosamente, el talent

anti-democratico que se implanta con la Regeneraci6n fue el mecanismo a traves del cual

las elites impulsaron las condiciones que consideraban necesarias para la incorporaci6n

definitive del pais al mercado capitalist mundial, lo cual requeria acelerar

dramaticamente los process de modernizaci6n econ6mica y social. Pero esta meta s6lo

podia concretarse ejerciendo estricto control y autoridad sobre un pueblo que, a sus ojos,

era proclive a las revueltas y anarquico en extreme. De ahi que hayan acudido a la

parad6jica soluci6n de impulsar la modernizaci6n y el desarrollo capitalist desde

instituciones y practices political pre-modernas. Su ideal fue nada menos que el de la

modernizaci6n sin modemidad cultural.

Tradicionalmente la Regeneraci6n suele situarse entire 1886 (afio en que la nueva

Constituci6n entra en vigencia) y 1904, cuando Rafael Reyes efectua algunos cambios

constitucionales e implanta la dictadura.1 Esta cronologia, sin embargo, es demasiado

estrecha si tenemos en cuenta que la Constituci6n de 1886 es simplemente el resultado de

1 Otros, como Marco Palacios, sostienen que la Regeneraci6n comprende el lapso entire 1878 y 1900
(Palacios 269).









cambios sustanciales que venian ocurriendo en la vida political colombiana en los afios

previous, y, mas important todavia, que la influencia ejercida por las instituciones

regeneracionistas en Colombia abarcara casi todo el siglo XX, dando forma y definiendo

muchas de las practices political, sociales y culturales del pais. Tan s6lo hasta 1991 se

escribiria en Colombia una nueva Constituci6n en la que, al menos en el papel, se

consagran la calidad laica del Estado y el reconocimiento a las diferencias culturales,

religiosas y linguisticas de los ciudadanos colombianos.

Cuando Sanin Cano llega a Bogota en 1885, estalla una revoluci6n liberal que el

gobierno de Nufiez sofoca sin much dificultad y sobre cuya victoria hallara la

justificaci6n para poner en march el proyecto de naci6n que las elites emergentes

demandaban. Desde entonces y hasta por lo menos la mitad del siglo XX los intelectuales

colombianos se van a definir en relaci6n con ese proyecto, bien sea para respaldar sus

postulados ideol6gicos o bien para oponerse a ellos. Sus principles defensores eran

obviamente los intelectuales del regimen regeneracionista, representantes de la Altaa

cultural conservadores convencidos y cat6licos militants cuyas practices discursivas

reunian el culto a los clasicos greco-latinos y espafioles, la constant resimbolizaci6n de

la patria a traves de creaciones textuales como la Constituci6n y el Himno Nacional, y la

escritura de gramaticas prescriptivas.2 Sus maximos representantes eran Rafael Nufiez y

Miguel Antonio Caro, quizas el intellectual conservador mis polemico y combative de la

epoca en Colombia. Del lado de la oposici6n se encontraban los intelectuales del


2 La preocupaci6n por la correcci6n idiomitica no era, sin embargo, exclusive de los intelectuales
conservadores ni del period en que se inicia la Regeneraci6n. Tambidn muchos liberals, incluso radicales,
se dieron a la tarea de escribir tratados de gramitica prescriptiva, entire ellos el revolucionario radical
Rafael Uribe Uribe, y los politicos Santiago P6rez y CUsar Conto (Deas 30-31). Esto da una idea precisa de
la gran importancia que tenia el conocimiento de la lengua y del "buen decir" entire quienes se disputaban el
poder politico en Colombia durante las filtimas d6cadas del siglo XIX y las primeras del XX.









liberalism radical, insurgentes, defensores de los postulados constitucionales de 1863 y

enemigos feroces de la Iglesia, quienes a veces elegian el camino de las armas, como fue

el caso de Rafael Uribe Uribe, o quienes eran condenados al exilio, como les sucedi6 a

Juan de Dios Uribe y a Jose Maria Vargas Vila duante el gobiemo de Miguel Antonio

Caro. Los radicales, sin embargo, podian a veces ser tan dogmaticos e intransigentes

como los regeneracionistas. De hecho, ambos grupos sostenian una concepci6n

esencialmente maniquea de los valores politicos y sociales, la cual hasta cierto punto

suponia que la unica soluci6n al conflict consistia en ". .. el extremismo o la

desaparici6n fisica de uno de los contrarios" (G6mez Ocampo 91).

Sanin Cano comulg6 abiertamente con los ideales del radicalismo e hizo public

durante toda su vida su oposici6n a las instituciones political que se pusieron en march

con la Regeneraci6n. La profunda admiraci6n que profess por caudillos como Uribe

Uribe o escritores panfletarios como Juan de Dios Uribe, asi como su continue defense de

los principios constitucionales de 1863, son claro testimonio de su simpatia por la causa

radicalista. No en valde Luis Maria Mora, su mas tenaz detractor, lo identificaba con el

"radicalismo dogmatico" de los liberals de mediados del siglo XIX (138). Sin embargo,

como sostiene Hilda Soledad Pach6n Farias, Sanin Cano estaba mas estrechamente ligado

a un tipo de discurso "intermedio" que buscaba la superaci6n del dogmatismo excluyente

de liberals y conservadores.3 Dicho discurso, segun la autora, ". .. sefialaba la urgencia

de aplacar las pasiones, abandonar la especulaci6n y la cultural como ornato y, mas bien,

convertirla en una herramienta que permitiera 'estudiar los hechos friamente' y preparar

el pais para su integraci6n al mundo" (Pach6n Farias 38). Esto no quiere decir que Sanin

3 Otro intellectual conectado con este tipo de discurso en Colombia fue el ensayista Carlos Arturo Torres
(Pach6n Farias 38).









Cano se hubiera mantenido en un eclecticismo facilista que le permitia "moverse" sin

peligro entire ambos bandos, o que buscaba una conciliaci6n arm6nica entire posiciones

tan disimiles; por el contrario, lo que su discurso intermedio planteaba era un enfoque

diferente que superase las pasiones del dogmatismo bipartidista y que permitiese una

aproximaci6n mas critical y "libre" a los hechos analizados. Por lo mismo, es muy

diciente que su medio natural de expresi6n haya sido el ensayo, un genero

tradicionalmente relacionado con la fragmentariedad, el tanteo y la desconfianza hacia las

verdades absolutas. Como sostiene Adorno, el ensayo es el genero critic por excelencia

y su misi6n ultima no es otra que la critical de la ideologia:

The essay devours the theories that are close to it; its tendency is always to
liquidate opinion, including the opinion it takes as its point of departure. The essay
is what it was from the beginning, the critical form par excellence; as immanent
critique of intellectual constructions, as a confrontation of what they are with their
concept, it is a critique of ideology (18, cursivas mias).

Importa matizar esta relaci6n entire el ensayo y la critical de la ideologia dentro del

context que estamos trabajando. En una epoca en que en Colombia abundaban las

formas discursivas monol6gicas, tales como el tratado, la poesia patri6tica y la novela

panfletaria, todas fuertemente ancladas en intereses partidistas, la labor ensayistica de

Sanin Cano signific6 una instancia critical radical que intentaba desenmascarar las

construcciones ideol6gicas que, como toda ideologia, se presentaban bajo el aspect de lo

obvio y lo natural. La construcci6n ideol6gica decisive de la epoca fue, sin lugar a dudas,

la llevada a cabo por los intelectuales regeneracionistas, quienes se encargaron de poner

en march todos los cambios politicos, econ6micos y culturales del nuevo regimen. En lo

que sigue de este capitulo exploraremos los mecanismos discursivos a traves de los

cuales Sanin Cano desmonta las bases ideol6gicas del nacionalismo ortodoxo y elitista

que se implanta con la Regeneraci6n. Se intentara tambien mostrar c6mo su obra articula









una voz disidente que lleg6 a representar una constant amenaza para las political

culturales de la la hegemonia conservadora en Colombia, y para sus legados.

La formaci6n de una nueva idea de naci6n

A finales del siglo XIX, la clase dirigente colombiana sefiore6 la idea de un

estado fuerte y centralizado con la esperanza de que con ello se daria fin a las

convulsiones political, las guerras civiles, los levantamientos y, en general, el clima de

inestabilidad que se respiraba en todo el territorio national desde el inicio del regimen

radical en 1861. El principal obstaculo para llevar a cabo dicho proyecto eran las

instituciones ultra-liberales promulgadas en la Constituci6n de 1863, las cuales

consagraban el federalismo, el libre cambio, el estado minimo y laico, y un numero

important de libertades individuals y colectivas que en la practice eran a veces negadas

a los sectors politicos de la oposici6n Lo que mas atemorizaba a las classes dirigentes

era el efecto retardante que la constant agitaci6n social tenia sobre el sueho de poner al

pais en la ruta del progress y de la integraci6n definitivamente al mercado capitalist

mundial. El federalismo no le otorgaba al poder central las facultades necesarias para

mantener el orden public, sin lo cual era impossible despertar el interest de los

inversionistas extranjeros e incentivar el desarrollo industrial. De hecho, a finales de los

afios 1870 la economic national se hallaba en un punto muy bajo y la fe en los beneficios

del libre cambio se habia desplomado por complete entire los grupos empresariales y los

sectors populares. Para entonces todavia no habia aparecido en Colombia un product

de exportaci6n que le diera al pais estabilidad en el mercado intemacional; las

exportaciones de quina, afiil y tabaco habian tenido un auge s6lo momentaneo que pas6

sin dejar beneficios sustanciales en la economic national (Melo 603). Pero paralelamente

al descontento con este estado de cosas, se iba formando entire la clase dirigente ". .. un









nuevo tipo de empresario rural y urban mas ilustrado que el terrateniente traditional,

partidario del progress tecnol6gico, dispuesto a ensayar nuevos cultivos, nuevas

actividades productivas" (Melo 607). Este grupo habria de ejercer una influencia decisive

en los cambios politicos que se avecinaban. La unica salida para hacer viables sus

inquietudes consistiria en remover las instituciones existentes e implantar unas nuevas.

Rafael Nufiez seria el personaje encargado de materializar los intereses de estas elites

emergentes y la Regeneraci6n seria su respuesta.

Nufiez pertenecia a la generaci6n de quienes habian implantado el federalismo en

Colombia, pero su relaci6n con el liberalism radical fue siempre distant, a lo cual

contribuy6 ciertamente su residencia de trece afios en Liverpool donde desempefi6 la

funci6n de c6nsul. Al regresar al pais en 1874 se hacejefe del ala disidente del

liberalism y a partir de ese moment los conservadores comienzan a verlo como la unica

esperanza para acceder al poder y derrocar al regimen radical. Asi se terminal creando el

Partido Independiente, entidad en la cual militaban tanto liberals descontentos como

conservadores nufiistas, y bajo cuya bandera Nufiez ocuparia la presidencia del pais

durante various periods sucesivos ( 1880-1882, 1884-1886 y1887-1894). Una vez en el

poder, Nufiez agudiza su campafia de desprestigio hacia el partido liberal y las

instituciones del radicalismo, al tiempo que afianza sus vinculos con los sectors mas

intransigentes del conservatism. En un escrito de 1882, por ejemplo, acusa al partido

liberal de "...perseguidor y exclusivista a cara descubierta" (Nufiez, "Articulos politicos",

53) y emprende una defense de su Partido Independiente en la que lo present como

"moderado" y como fruto de designios naturales y divinos: "...Ella [la corriente political

independiente] estaba como en la naturaleza de las cosas; y el dedo de la Providencia se









mostraba palpable en el curso de los acontecimientos" (55). El mismo afio afirma en otro

escrito que s6lo la constituci6n conservadora y "rigurosamente centralista" de 1843 habia

logrado afianzar el orden en toda la naci6n ( 43); en 1883 el partido conservador ya se

habia convertido para Nufiez en el mejor ejemplo a seguir, dada su "... incontrastable

lealtad a su doctrine, superior a todo interest pasajero" (91).

Como ya fue mencionado, el triunfo military sobre la revoluci6n radical de 1885 dio

al gobiemo de Nufiez la ocasi6n perfect para iniciar la reform constitutional que iba a

consolidar definitivamente los ideales regeneracionistas. Tras la victoria, el Partido

Independiente es rebautizado con el nombre suprapartidista de Partido Nacional y al afio

siguiente se expide la nueva constituci6n, en cuya redacci6n Miguel Antonio Caro logr6

imponer los rasgos generals de su ideario filos6fico, politico y religioso. Las elites

emergentes habian logrado finalmente producer el cambio institutional que necesitaban

para afincarse en el poder y consolidar su hegemonia. Desde ese moment la sociedad

colombiana comienza a vivir una series de modificaciones profundas que operan

simultaneamente tanto al nivel de la base como de la superestructura y cuya instancia de

unificaci6n sera la ideologia de la clase dominant.

En la reinterpretaci6n de la teoria marxista del estado que hace Louis Althusser

aparecen distinciones muy aptas para comprender los cambios que se produjeron durante

este period de la historic colombiana. Segun Althusser, es necesario diferenciar el poder

estatal (que es asunto de quien tiene a su disposici6n toda la maquinaria del estado) de los

aparatos estatales (que son las instituciones por medio de las cuales se asegura el poder

estatal). El poder estatal puede ser ejercido por diferentes grupos o classes sociales sin que

haya necesariamente una modificaci6n en los aparatos estatales (140-141). Ahora bien,









Althusser divide los aparatos estatales en represivos e ideol6gicos. Los primeros operan

mediante el "uso de la violencia" e incluyen el gobierno, el ejercito, la policia, las cortes,

las prisiones, etc., en tanto que los segundos funcionan "por ideologia" a partir de

instituciones como la Iglesia, el sistema educativo, la familiar, las comunicaciones, la

cultural, etc. (143-145).4

Al nivel de los aparatos represivos del estado la Constituci6n de 1886 llev6 a cabo

reforms radicales que agudizaron el poder represor. Se aprob6 un sistema de gobierno

autoritario y rigurosamente centralista en el que la rama ejecutiva tenia un poder casi

absolute que hacia defender del president de la republica a todas las autoridades

judiciales y administrativas de la naci6n. Ademas, el jefe de estado podia suspender a su

propia discreci6n las garantias constitucionales en caso de conmoci6n interior (Melo

613). En terminos administrativos esto implicaba la restauraci6n del modelo colonial de

gobierno, ya que la reducci6n del poder presidential habia sido un element important

del desmonte del estado colonial en las constituciones radicales de 1853 y 1863 (Tirado

Mejia 347). Por otro lado, el triunfo de 1885 habia dejado un ejercito numeroso que

inmediatamente fue oficializado para el mantenimiento del status quo. Este cambio es

significativo dado que antes de 1886 el gobierno central s6lo contaba con una "Guardia

Nacional" para desfiles y ceremonies publicas, mientras que cada estado tenia su propio

ejercito. La necesidad de contar con una fuerza represora unificada y profesionalizada se

vio reflejada en la fundaci6n de la Escuela Militar en 1891, con asesoria norteamericana.


4 Conviene recorder que el uso de la violencia o de la persuaci6n ideol6gica es comfin tanto a los aparatos
estatales represivos como a los ideol6gicos, solo que, dependiendo de su funci6n, va a predominar el
element represivo o el element ideol6gico. Segfin Althusser. "... (Represive) State Apparatus
funtions...predominantly by repression .., while functioning secondarily by ideology... [i]n the same
way, Ideological State Apparatuses function. .. predominantly by ideology, but they also function
secondarily by repression, even if...this is very attenuated and concealed, even simbolic (145).









Fortalecido con un ejercito que ya no era fruto de la improvisaci6n, el gobierno pudo

imponerse con cierta facilidad durante la guerra de 1895 y la Guerra de los Mil Dias de

1899 a 1902 (Tirado Mejia 381). En otro piano, se sancionaron restricciones

considerable dentro del sistema de derechos individuals. Se restableci6 la pena de

muerte y se introdujeron decretos que permitian mantener a raya a la prensa de oposici6n.

Igualmente, un sinnumero de argucias legales hicieron impossible la participaci6n political

de la oposici6n liberal, lo cual permiti6 que el poder estatal se mantuviera dentro de una

select clase dirigente que lo administraria a su antojo hasta 1930, cuando cae la llamada

Republica Conservadora.

En cuanto a los aparatos ideol6gicos del estado, los cambios mas significativos se

dieron en relaci6n con la posici6n predominante de la Iglesia y las reforms educativas.

La Regeneraci6n devolvi6 a la Iglesia el inmenso poder que esta habia perdido durante el

period radical, lo cual afect6 directamente el status civil de los ciudadanos, el sistema

educativo y la producci6n cultural. Luego de consignar en la Constituci6n que la religion

cat6lica era la religion official del pueblo colombiano, el gobierno firma un Concordato en

1887 con el cual se regularizan las relaciones del Estado con la Santa Sede. La Iglesia

queda entonces a cargo de la vida civil de las personas al ser dejado en sus manos "... el

registro de nacimientos, matrimonios y defunciones, privilegiando los actos eclesiasticos

sobre los civiles" (Tirado Mejia 380). Del mismo modo, se estableci6 que la organizaci6n

y direcci6n de la ensefianza en las escuelas, colegios y universidades estaria a su cargo.

Los textos de ensefianza utilizados en dichas instituciones debian primero ser aprobados

por las altas jerarquias eclesiasticas. El gobierno, por su parte, se comprometia tambien a









impedir la proliferaci6n de ideas que fuesen contrarias a la fe cat6lica, dando apoyo total

a las desiciones de la Iglesia.

Como en tantas otras cosas, el combative y ultramontano Miguel Antonio Caro era

quien mas abogaba por la revitalizaci6n del poder omnipresente de la Iglesia en el

sistema educativo. A diferencia de Nfifez, a quien poco interesaban las cuestiones

religiosas a pesar de ser consciente de la utilidad que la religion tenia para su proyecto

politico, Caro parecia actuar siempre guiado por profundas convicciones religiosas. Su

pelea contra las instituciones laicas del period radical la libr6 con acciones concretas

como la fundaci6n del Partido Cat6lico y la publicaci6n del diario El Tradicionista (1871-

1876), desde donde promovia su doctrine y atacaba sin tapujos al liberalismo5

Para Caro todo conocimiento, incluido el cientifico, debia subordinarse al dogma

religioso. Este axioma justificaba la reducci6n descarada de libertades basicas

individuals y por ende la censura en la prensa y el sistema educativo. En su programa

cat6lico" de 1871 sostenia que "[e]n un pais cat6lico la libertad de cultos, y las de

ensefianza e imprenta en sus relaciones con el orden religioso, son injustas e

inconvenientes" ("Obra selecta, 251). No es por ello extraho que en el mismo

document Caro abogase por un "ajuste" en la educaci6n:

[e]ntre nosotros las ensefianzas de filosofia y de ciencias morales y political
demandan importantes reforms en sentido cat6lico. Es necesario que los maestros
cat6licos empiecen a ajustar sus doctrinas a las doctrinas implicadas en el Syllabus"
(251).




5 De hecho, hay grandes similitudes entire el program del Partido Cat6lico publicado en El Tradicionista en
1871 y los lineamientos generals de la Constituci6n de 1886. Este es un indicio de hasta qu6 punto Caro
logr6 imponer su fanatismo en la asamblea constitutional encargada de crear y expedir el document. Solia
expresar su odio al liberalism en t6rminos puramente religiosos, calificindolo de "herejia" y de doctrinea
sat~nica" (Caro, "Obra selecta, 249).









Podria pensarse que las reforms solicitadas estaban destinadas solamente a la

comunidad cat6lica, pero esta es una interpretaci6n ingenua si se recuerda que Caro

concebia al pueblo colombiano como esencialmente cat6lico, lo cual implicaba que en

ultima instancia ese "ajuste" estaba pensado a escala national. Tampoco es gratuita la

referencia al Syllabus. En dicho document, expedido por el papa Pio IX en 1864, se

condenaba con espiritu restaurador y contrarreformista a todas aquellas doctrinas

consideradas dafiinas para el mantenimiento de la unidad de la Iglesia, tales como el

utilitarismo, el racionalismo, el liberalism, el socialismo y la teoria de la evoluci6n.

Caro se hizo cruzado de esta causa en Colombia y asumi6 su tarea como una lucha a

muerte contra el pensamiento modern (Sierra Mejia, "Miguel Antonio Caro.. .", 20); en

sus escritos nunca perdia la oportunidad de atacar alguna o todas estas doctrinas, que

calificaba de "sensualistas", oponiendoles al mismo tiempo su teoria sobre el origen del

conocimiento human a patir ideas innatas otorgadas por Dios. De ahi sus constantes

ataques a la instrucci6n laica, ya que dado su origen divino todo conocimiento debia

acomodarse primero al dogma religioso:

Nosotros... -afirmaba en 1875- civilizados por el cristianismo, no podemos mirar
con indiferencia que se vuelva al paganismo. .. que se consider ensefianza
fundamental la de las operaciones de la aritmetica, y secundaria y aun
inconvenient la de la religion" ("Obras completes", I, 1353).

La instrucci6n laica era para Caro ". un instrument de que se han apoderado. ..

los fracmasones, para corromper la sociedad" (1355), un "sistema infanticida" (1356),

que se oponia a su suefio de former una gran republica cat6lica; suefio que finalmente la

Regeneraci6n hizo realidad y en el que su participaci6n fue fundamental, primero como

el constituyente mas influyente de la asamblea que llev6 a cabo la modificaci6n









constitutional, y luego como jefe de estado entire 1892 (precisamente el mismo afio en

que se ratifica el Concordato con el Vaticano) y 1898.

Un ejemplo del caracter confesional que adquiere la educaci6n superior en

Colombia con la Regeneraci6n lo da monsefior Rafael Maria Carrasquilla, secretario de

instrucci6n public durante el gobiemo de Caro y rector del Colegio Mayor de Nuestra

Sefiora del Rosario, quien en un discurso de clausura en la mecionada instituci6n

declaraba lo siguiente:

Terminada la guerra civil de 1885, el ilustre jefe de la Regeneraci6n comprendi6
que uno de sus deberes mas imperiosos, como president de la republica y como
patrono del Colegio del Rosario, era mirar por el engrandecimiento de la cuna
intellectual de los fundadores de la patria [. .] Volvieron a oirse en estas aulas
lecciones de la vivifica sabiduria tomista; tornaron a cultivarse los clasicos latinos;
se celebraron de nuevo en la vetusta y desmantelada capilla los tradicionales oficios
religiosos (7-8).

El discurso, pronunciado en 1893, parecia ya estar recogiendo los frutos de la

reforms educativas inicidas en la decada anterior. Las teorias utilitaristas de Benthan y

De Tracy, tan popularizadas por los radicales durante su hegemonia, habian sido

reemplazadas por la pia escolastica tomista y los libros de oraciones. De igual modo, el

culto a la antiguedad clasica adquiri6 una importancia capital como simbolo de la alta

cultural. Con ello desembocamos en otro gran aparato ideol6gico estrechamente ligado a

la educaci6n, el de la producci6n cultural, que entire los intelectuales regeneracionistas

tuvo tres components basicos: la preocupaci6n por la correcci6n idiomatica, la

celebraci6n de los valores hispanicos y la constant remisi6n a los c6digos de heroicidad

del mundo greco-latino. Los tres components nutrian otro discurso de mayor amplitud:

el de la patria como macroentidad esencializada cuyos rasgos (y limits) eran

perfectamente identificables. La lengua, la raza y la Roma Imperial, junto con la religion,

eran las columns que sostenian una aristocratica idea de naci6n constantemente









reproducida por las elites intelectuales para el mantenimiento de su posici6n hegem6nica

y parajustificar la existencia de rigidas jerarquias sociales. El discurso de la patria

funcionaba por principio de exclusion, pues s6lo era accessible a un select grupo de

mandarines altamente eruditos, mientras que el grueso de la poblaci6n, formada por

comunidades empobrecidas, mestizos, indigenas y negros, casi siempre habitantes de

zonas rurales y analfabetas en su mayoria, quedaba automaticamente excluida.6

Durante la hegemonia conservadora hubo cuatro presidents que escribieron sendos

tratados de gramatica o studios sobre el latin y la cultural clasica. Miguel Antonio Caro,

el mas prolifico de todos, escribi6 una obra exegetica sobre la gramatica de Andres Bello,

un extenso Tratado del participio (1870), infinidad de ensayos sobre lengua y filologia, a

mas de una Gramatica de la lengua latina (1867) y reputadas traducciones de las obras de

Virgilio. Jose Manuel Marroquin, president entire 1900 y 1904, habia publicado unos

afios antes el celebre Tratado de ortologia y ortografia castellanas (1858), texto didactico

que se utilizaba en las escuelas para ensefiar las reglas de escritura a los nifios (Deas 29).

Marco Fidel Suarez, hombre de origen humilde, a quien sin duda sus conocimiento

gramaticales ayudaron en su ascenso a la maxima magistratura, que ejerci6 entire 1918 y

1921, tambien escribi6 largos studios gramaticales y dedic6 analisis a la gramatica de

Bello. Por ultimo, Miguel Abadia Mendez, con cuyo period presidential (1926-1930) se

cierra la hegemonia conservadora (aunque no su influencia), public en 1893 un texto

sobre prosodia latina de cierta popularidad entire los eruditos. El dominio de los secrets

de la lengua y las excursions por el mundo clasico se constituyeron en una especie de

6 A finales del siglo XIX Colombia, como muchos otros paises de America Latina, era un pais
mayoritariamente rural con cerca de un 80% de analfabetismo. Segni estadisticas, el total de la poblaci6n
par la 6poca era de tres millones aproximadamente, de los cuales s6lo ciento cuarenta mil vivian en los
principles centros urbanos de Bogota, Medellin y Barranquilla (Melo 606).









antesala para el ejercicio del poder; la proliferaci6n de estas practices discursivas en los

circulos de poder, en medio de una poblaci6n altamente iletrada, es un ejemplo claro del

exclusivismo con que los regeneracionistas ejercian la political.

En intima conexi6n con la gramatica estaba tambien la publicidad hispanista. El

recurso mas extendido consistia en interpreter la Guerra de Independencia como una

guerra civil que no habia roto la "unidad spiritual" entire Espafia y los paises de

Hispanoamerica. Dicha unidad reposaba en la lengua, la religion, las costumbres y las

formas del pensamiento que se trasplantaron al suelo americano a raiz de la Conquista.

Subyacia a esta idea la superioridad intrinseca de la cultural iberica sobre cualquier otra

cultural. Llama la atenci6n que la publicitaci6n del hispanismo tuviera lugar muchas veces

en el context de fechas o events celebratorios de la Independencia national. Por

ejemplo, en 1882 Nufiez public un articulo conmemorativo del 20 dejulio, donde

instaba a sus lectores a "...hacerse con espiritu fraternal respect de la naci6n espafiola,

que nos dio su incomparable lengua, su fe religiosa, eminentemente civilizadora, y

tambien el imperecedero y alentador ejemplo de su heroismo ("Articulos politicos", 81).

Cosas simililares diria monsefior Carrasquilla en 1919 con ocasi6n del centenario de la

Batalla de Boyaca: "[p]usieron los conquistadores la fe cat6lica en nuestras mentes, la

lengua de Cervantes en nuestros labios, la hidalguia castellana en nuestros pechos; y los

libertadores completaron la tarea dandonos patria independiente..." (113). En otras

palabras, la Independencia era la continuaci6n del proyecto colonizador inaugurado por la

Conquista. Carrasquilla era explicit sobre esto: ". .. [se] une asi la gloria de Quesada a

la de Bolivar; el homenaje que rinde a la colonizaci6n, al que tribute la independencia; la

glorificaci6n de Colombia a la de Espafia. ." (112). Tambien Nufiez habia hecho una









lectura similar en el articulo mencionado: "[e]ntre Quesada y Bolivar no hay, por tanto,

antagonismo, sino...solidaridad" (80). Caro, por su parte, sostenia que la Guerra de

Independencia no era mas que una "lucha domestic" que habia tenido efectos

lamentables como la popularizaci6n del liberalism y el utilitarismo, y los ataques a la

Iglesia. En 1868 declaraba que "[n]osotros... solemos ver asociada la causa de nuestra

independencia a la de la impiedad" ("Ideario...", 109) y proponia ". .. conciliar el amor

de nuestra independencia con el de nuestra raza y geniales costumbres" ("Ideario. ."

115). Su propuesta conciliatoria buscaba la complete restauraci6n de los valores socio-

culturales de la Espafia Imperial y su political de expansion territorial e ideol6gica. No es

coincidencial que uno de los aspects mas importantes de su programa cat6lico" fuera la

contrataci6n de misioneros para evangelizar a las "tribus salvajes" y "...restaurar en todo

su vigor las austeras practices y tradiciones de la Iglesia Romana" ("Obra select" 250).

Como ideologia institucionalizada, el hispanismo era un poderoso muro de

contenci6n que prevenia el "flujo contaminante" del pensamiento modern y las

convulciones democraticas que este podia provocar en la poblaci6n. Todo aquello cuyo

origen no estuviera en la mas pura tradici6n castiza o en la antigtiedad clasica (que por

extension pertenecia a la tradici6n hispanica) era repudiado como inferior, o, en el mejor

de los casos, como ajeno a los valores nacionales. La estrategia de los intelectuales

regeneracionistas consisti6 en cerrar las fronteras linguisticas y literarias para preservar la

pureza de la lengua de Castilla y la presunta tradici6n literaria del mundo hispanico. Esto

era evidence en la profunda desconfianza que entire ellos causaban los extranjerismos y

las literaturas de origen transpirenaico.









Los cambios que la Regeneraci6n produjo al nivel de los aparatos ideol6gicos

quedaron todos resumidos, condensados y hasta sublimados en un simbolo que tuvo larga

duraci6n dentro del imaginario de las elites capitalinas. Me refiero al bautizo de Bogota

como "Atenas suramericana": una autentica ciudad letrada dominada por clerigos,

gramiticos y latinistas que fue el orgullo de los intelectuales hegem6nicos. El origen del

prestigioso nombre es pre-regeneracionista, pero fue en la decada de 1880 que se lo

comenz6 a incorporar ruidosamente en sintonia con las reforms que se estaban poniendo

en march. Como recuerda Carlos Rinc6n, la primera vez que se habl6 de Bogota como

"Atenas suramericana" fue en 1864 en la Revue de Deux Mondes de Paris, en un articulo

de Elisee Reclus, ge6grafo y escritor de guias turisticas. De joven Reclus habia

participado en un proyecto de exploraci6n de la Sierra Nevada de Santa Marta en

Colombia, aunque ir6nicamente no se tiene noticia de que haya pasado por Bogota. En el

articulo Reclus hacia referencia al anhelo de todo continent por contar con su propia

"Atenas" como nexo con la cultural universal:

... Anglo-Saxon America demonstrates its Athens in Boston. The Colombian
continent is proud of having many, among them the two principal ones, one in the
middle and the other one in the north, Buenos Aires and Bogota" (citado en Rinc6n
37).7

En 1881 Caro, defendiendo la unidad linguiistica continental, incluy6 esta misma

cita en su celebre ensayo "Del uso en sus relaciones con el lenguaje", no sin antes

corregir lo de continente colombiano" por continente hispanoamericano" ("Obra


7 Durante el siglo XIX estaba bastante extendido el deseo de establecer conexiones cuasi-geneal6gicas con
la Atenas clasica. Asi, a comienzos de siglo Berlin era proclamada la nueva "Atenas" europea mientras que
al otro lado del Atlfntico Boston era bautizada la "Atenas de America". Segfin Rinc6n, estas
nominalizaciones intentaban responder a la "crisis de legitimidad" por la que estaban atravesando estas
ciudades todavia pre-industriales en su trinsito hacia el establecimiento de instituciones modernas (Rinc6n
36). Bogota como "Atenas suramericana", por el contrario, es un caso de distanciamiento deliberado del
influjo de la Modernidad.









selecta, 39). Sin embargo, para cuando monsefior Carrasquilla utiliza el seud6nimo de

"Atenas suramericana", en 1895, la asociaci6n con el ge6frafo frances habia desaparecido

por complete. Probablemente la omisi6n se deba a que Reclus, ... who meanwhile had

become a world class geographer and has gotten mixed up in the workers' movement,

had been jailed after the Paris Commune. The name no longer corresponded to the

'people of Bogota'" (Rinc6n 38). Tambien se olvid6, convenientemente, la possible

existencia de otras "Atenas" en el continent americano, erigiendose a Bogota como la

unica aspirante digna a ese titulo.

En la ultima decada del siglo XIX, el simbolo de "Atenas suramericana" ya habia

sido completamente asimilado al proyecto de republica unitaria hispano-cat6lica de las

elites regeneracionistas de la capital. Lo que justificaba tan preciada denominaci6n era la

nutrida tradici6n de gramaticos, latinistas y escritores de la ciudad. En realidad, la

"Atenas suramericana" era el epitome de un sistema de representaciones, surgido de las

profundas modificaciones provocadas por la Regeneraci6n en los aparatos ideol6gicos,

con el que se buscaba legitimar el autoritarismo estatal y la neutralizaci6n de cualquier

movimiento democratic. El ensimismamiento de las classes dirigentes con esta metafora

urbana tuvo su correlato en el absolute desprecio y la ineptitud con que gobernaron el

pais. Totalmente ajenos al pais real, presidents como Caro y Marroquin se ufanaban de

s6lo haber salido unos cuantos kil6metros fuera de Bogota y de no conocer el mar. No es

entonces casual que ambos hubieran estado involucrados en la comedia political que

condujo a la separaci6n de Panama en 1903. De igual modo, Abadia Mendez mostr6 su

falta de capacidad negociadora cuando estall6 la huelga bananera de 1928, que por el

desdefio del gobierno hacia los reclamos de los trabaj adores, culmin6 en una massacre. El









sueio "neoateniense" de las elites intelectuales se convertia con frecuencia en la pesadilla

de la clase trabajadora. Bogota como "Atenas suramericana" fue una construcci6n

ideol6gica que cohesion exitosamente el modelo social jerarquico necesario para

adelantar los proyectos modernizadores de la Regeneraci6n. Aun a finales de la decada

del veinte esta construcci6n gozaba de vitalidad plena, como lo atestigua el discurso

elegiaco que monsefior Carrasquilla pronunciara con motivo de la muerte de Marco Fidel

Suarez, donde afirmaba con orgullo: ". .. [t]odavia nuestra ciudad no ha desmerecido su

titulo de Atenas suramericana" (154).8

Hay que convenir en que si bien la Regeneraci6n reinvindic6 los principios

tradicionales de la agenda del conservatism, en su origen y en su desarrollo confluyeron

una incredible (y contradictoria) variedad de doctrinas y tendencies. La Regeneraci6n

comienza como un movimiento de liberals disidentes y terminal imponiendo el

conservatism mas intransigente; concilia el dogma cat6lico y el culto romano-hispanista

con los ideales del progress y la modernizaci6n; implanta la dictadura monopartidista y

reprime libertades bisicas en el marco de un regimen constitutional liberal; convierte a

Bogota en "Atenas suramericana" en medio de una poblaci6n con uno de los indices mas

altos de analfabetismo en Hispanoamerica. En palabras de Marco Palacios, la formula

regeneradora es sorprendente "... puesto que amarr6 principios de liberalism

econ6mico, intervencionismo borb6nico, antimodemismo cat6lico y un nacionalismo

cultural de corte hispanista" (273). Todo este complejo discursivo fue puesto al servicio

8 El simbolo de "Atenas suramericana" ha mantenido cierta continuidad dentro de la conciencia popular
bogotana. Un ejemplo de esto puede verse en Popular de lujo (www.populardelujo.com/index.htm), una
pigina web lanzada recientemente cuyo objetivo es rescatar la memorial popular colectiva de Bogota, donde
hay secciones que recrean con cierta nostalgia los afios en que el simbolo tenia mis resonancia. Sin
embargo, tambidn han surgido expresiones populares que intentan contrastar la carga idealizante del
seud6nimo con la ca6tica realidad actual de la ciudad, como aquella de que Bogota era la "Atenas
suramericana" y ahora es "la tenaz suramericana".









de la utopia de la modernizaci6n y de los requerimientos del mercado capitalist mundial.

Lo cual pudo ponerse en march gracias al posicionamiento del cafe como base de la

economic national y a la construcci6n de vias ferreas que agilizaron el comercio con los

centros capitalistas de Europa y Norteamerica.

Sanin Cano: el credo esteticista y la apertura de fronteras culturales

Los primeros ensayos que Sanin Cano public en Bogota son un intent por romper

el estricto control discursivo ejercido por las instituciones culturales de la Regeneraci6n.

Esta labor la desarroll6 el ensayista de manera polemica, en constant confrontaci6n con

los ide6logos del nuevo regimen y sus paradigmas en materials de arte y cultural. Para ello

Sanin Cano se convertiria, en principio, en el adalid del credo esteticista que proponia la

autonomia del arte. Como es bien sabido, esta idea fue un element fundamental en la

configuraci6n del primer modemismo, y en Colombia represent una postura

diametralmente opuesta a la que sostenian los intelectuales hegem6nicos.

Se dice que con "Nufiez, poeta" (1888) Sanin Cano inaugura la critical modernista

en Colombia (Jimenez 75). El ensayo se public el mismo afio en que aparece Azul de

Ruben Dario, lo cual demuestra hasta que punto existia ya una conciencia clara de la

renovaci6n por la que comenzaban a atravesar las letras hispanoamericanas. El objetivo

de Sanin Cano en este texto es double: primero, reducir al absurdo la estetica del poeta-

presidente cartagenero y, segundo, justificar la noci6n de la autonomia del arte,

precisamente con motivo de (y a partir de) la critical a la poesia de Nfifez. Esto da una

idea clara de la grave tension que existia entire la tradici6n poetica que Nfifez sintezaba,

es decir, la Altaa cultural" promovida por los intelectuales regeneracionistas, y las ideas de

que comenzaba a nutrirse la emergente estetica modernista colombiana, tambien

perteneciente a la Altaa cultural aunque en un principio portadora de ideales progresistas.









Sanin Cano comienza la desarticulaci6n de la estetica nufiista sefialando su caracter

artificiosamente cientifico: "

[p]rofundizando un poco el studio de esta poesia con ribetes de cientifica que ha
cultivado casi exclusivamente el senior Nufiez, salta desde luego a la imaginaci6n el
punto culminante que al famoso poeta le toca entire los especuladores del lugar
comun" (OF 17).

Eran la duda superficial y el escepticismo insincero lo que Sanin Cano criticaba en

su poesia. Con esta postura, Nufiez se habia granjeado gran catidad de admiradores y su

nombre gozaba de cierto favor entire literatos y critics de la epoca. 9 Pero el ensayista

explicit la curiosa continuidad que hay entire el "poeta-filos6fico" cuyo escepticismo

proviene de una "... cultural cientifica superficial y de teorias mal digeridas" (OF 17) y

"...el politico que ha desarrollado vastos planes reaccionarios" (OF 19).

Nufiez habia pasado de la duda pseudo-cientifica, anclada en un liberalism

insipido y refrendada por el contact somero con el evolucionismo spencerista, a la

convicci6n dogmatica de la Regeneraci6n que celebr6 el Concordato e implant un

sistema de gobierno autoritario. "Nuestro paisano ha saltado sin gran trabajo el abismo

que se extiende entire la duda que lleva en la mano el escalpelo, y la fe ciega que rechaza

los datos de la ciencia si no concuerdan con lo que el dogma ensefia" (OF 19). Ambas

posiciones, en apariencia contradictorias, son para Sanin Cano parte de una totalidad. De

hecho, la superficial estetica nufiista prepare el terreno para el advenimiento del politico

regenerador.





9 Por ejemplo, Rub6n Dario public una semblanza adulatoria de Nufiez en 1892, y para el afio de su
muerte, ocurrida en 1894, le compuso un soneto de despedida. Lo propio harian personalidades como Jos6
Asunci6n Silva y Antonio Rubio y Lluch con motivo de su muerte. VWase Nfiiez, "Poesias", 369-402. Al
final del texto se recogen various ensayos sobre Nufiiez.









La poesia temprana de Nfifez esta toda permeada por una postura esceptica y por la

convicci6n de que es impossible para el hombre descifarar el significado de su destino. Se

trata de un tema que aparece una y otra vez en sus poemas. En "Que sais-je" (1861),

quizas el mas difundido de todos, Nfifez habla del coraz6n human como de un "arcano

inescrutable", s6lo para luego introducir su propio estado de duda e indecision:

Ignoro si mejor es el verano /De la existencia que el invierno cano, /Ser titan o
pigmeo, hombre o mujer; /Si es mejor ser humilde que irascible; /Si es mejor ser
sensible que insensible /Creer que no career ("Poesias", 7-8).

Mas adelante la misma incertidumbre se hace extensive a los ambitos moral y

epistemol6gico, incluyendo las verdades de la ciencia, con lo cual lo que en principio

aparecia como una duda subjetiva adquiere despliegues ontol6gicos de duda universal:

No se si la ignorancia y la pobreza /Dan al pecho del hombre mas tristeza /Si
es la ciencia dudosa que aqui hallamos /Escala vacilante en que pasamos /De un
error a otro error. .. /A veces la avaricia es la largueza, /Reserva y disimulo la
franqueza, /La inocencia y candor, malignidad; /El intrepido arrojo, cobardia; /La
prudencia, denuedo y osadia; /Impiedad la piedad (9-10)

La atm6sfera de confusion en que habitat el yo poetico y el sentimiento de

desolaci6n que lo embarga por la imposibilidad de saber algo con absolute certeza,

culminan pateticamente en un quejumbroso anhelo: "De lo cierto y lo incierto iquien un

dia / Y del bien y del mal, conseguiria /Los limits fijar!" (10). El leitmotiv de "Que sais-

je" reaparece en otros poemas mas o menos contemporaneos. Asi, en "Lo inescrutable" el

poeta manifiesta que ". .. de la sed de ciencia devorante / Rep6sase mi pecho reprimido /

Por la sierpe implacable de la duda" (21); mientras que en "El mar muerto", otra

composici6n muy popularizada, sostine resignadamente: "Ni al bien ni al mal doy en mi

ser sustento, / Y ni aun el vendaval de las pasiones / Turba este inexorable abatimiento"

(49). En "Dulce ignorancia" ya el poeta conmina a un lector ideal a que renuncie a

encontrar verdad alguna: "!Oh! deja, deja esa labor ingrata / que busca la verdad, / Y en









vez de iluminarnos, nos envuelve / En nueva oscuridad" (90-91). El caracter artificioso y

reaccionario que adquiere la duda en la poesia de Nufiez es patente en que el component

conflictivo de esta se resuelve, no en la necesidad de superarlo mediante la investigaci6n

concienzuda, sino en la intenci6n de evadirlo para aceptar resignadamente la ignorancia

como paradigma de felicidad: "Y es mas feliz el hombre cuando nada / De lo secret ve"

(91). Si tradicionalmente la duda y el escepticismo han servido para impulsar la

investigaci6n cientifica y filos6fica (el "s6lo se que nada se" de S6crates era una aptitud

esceptica positive que exigia la superaci6n de la ignorancia), para Nufiez ambos

elements tienen el efecto inverso de impotencia ante la vida y el mundo. Por eso Sanin

Cano encuentra que su duda "no es sincera" (OF 18) y tilda de "menjurje indigesto" sus

pretensiones estetico-filos6ficas (OF 26).

Una concepci6n tan inapropiada de la duda y del escepticismo tenia por fuerza que

resolverse en el dogmatisno. No es raro entonces que con estas ideas Nufiez haya

desembocado en las convicciones absolutas que fueron caldo de cultivo del proyecto

regeneracionista. Su arspoetica daria tambien un giro de ciento ochenta grades en esta

direcci6n. Sanin Cano lo muestra citando un par de versos de "A Cartagena rodeada de

bandidos", poema escrito en 1885, donde Nufiez ataca a los liberals que durante la

revoluci6n de ese afio habian intentado sitiar su ciudad natal. El lenguaje del poeta-

presidente esta ya lejos del vago escepticismo de lajuventud. El poema esta repleto de

invectivas contra sus enemigos politicos:

Ellos, los viles del botin sedientos, / Cual camada de lobos, han osado /Acercarse a
tu umbral, cara matrona.../Ellos, que la Maldad aun no han saciado, /Intentan
estampar su inmunda plant /Donde naci6 Bolivar a la gloria.../ A ellos ilos viles!
negra infamia alienta /Cacos que invocan liberal doctrine /Mientras roba su mano y
asesina, /Su mismo crime aterrado cuenta /De cada paso la siguiente
ruina...("Poesias" 117).









Nufiez habia asumido una verdadera actitud de combat. Los calificativos con que

peyorativamente se refiere a los liberals ("viles", "camada de lobos", "cacos") causaron

sin duda gran consternaci6n en Sanin Cano (para entonces fire defensor del liberalism

de mitad de siglo), pues debi6 sentirse directamente aludido. Su reacci6n fue tomar esos

"cumplimientos galantes" como excusa para denunciar ir6nicamente la censura de que

estaba siendo objeto la prensa de oposici6n por esos dias:

... el vate de Cartagena ha usado sus versos para propagar sus ideas filos6ficas,
diga usted political, y para escarnecer a sus enemigos. .a pesar de la cordura que
predica en el uso de la prensa y de las limitaciones que por ciertos escrupulos le ha
puesto (OF 19).

En el ensayo, Sanin Cano salta constantemente de la critical estetica a la denuncia

political, mostrando con respect a Nufiez la interdependencia de ambas esferas. Es

important reparar en esto porque, de cierto modo, con Nufiez y la Regeneraci6n sucede

algo similar a lo que tuvo lugar en los afios 1930 y 1940 con los movimientos fascistas

europeos, los cuales, como sefial6 Walter Benjamin, acudian a la estetizaci6n de la

political para asegurar su hegemonia. La Regeneraci6n, sin tener el component populista

del fascismo (pues era un proyecto de elites letradas a quienes poco importaban las

opinions de las masas), fue un movimiento que apel6 frecuentemente a la sublimaci6n

estetica como plataforma de autolegitimaci6n political. De esto es ejemplo la idealizaci6n

de la patria como republica unitaria hispano-cat6lica, her6ica, monolingue y

organicamente jerarquizada que hacia de marco general para todas las reforms. Esto es

evidence en el "Himno patri6tico" que Nufiez compuso en 1887, y que poco despues iba a

ser adoptado como Himno Nacional de Colombia. Alli aparecen, primero, el arsenal de

firmes convicciones que nutria su nueva poesia, y, segundo, la resemantizaci6n de la

patria en terminos epicos y religiosos. Algunos versos, recogidos aqui sin seguir un orden









especifico, sirven para mostrar esto. La primera estrofa del Himno se inicia con la

confirmaci6n enfatica de un triunfo: "Ces6 la horrible noche / La libertad sublime...", el

cual es revalidado en terminos universales recurriendo a la figure de Cristo: "La

humanidad entera / Que entire cadenas gime / Comprende las palabras / Del que expire en

la cruz ("Poesias" 211).

Luego aparecen las referencias a la campafia libertadora -tema principal del texto-,

concebida a veces como continuaci6n de la Conquista: "Independencia grita / El mundo

americano / Se bafia en sangre de heroes / la tierra de Col6n" (211), o como contienda

con las resonancias epicas de la antiguedad:

Bolivar cruza el Ande / Que riegan dos oceanos / Espadas cual centellas / Fulguran
en Junin / Centauros indomables / Descienden a los llanos / Y empieza a
presentirse / De la epopeya el fin [... .] La patria asi se forma / Term6pilas volando /
Constelaci6n de Ciclopes / Su noche ilumin6... (212-213).

Como texto epico, el Himno celebra el triunfo military; pero curiosamente lo hace

s6lo con respect a la campafia libertadora, sin que aparezca ninguna menci6n a las

convulsiones political de la decada del 80, que son su context de producci6n inmediato.

La Regeneraci6n brilla por su ausencia en el texto, lo cual es hasta cierto punto una forma

de presencia. Segun Gilberto G6mez Ocampo, esto se debe a que en el Himno la

Regeneraci6n esta implicitamente posicionada como heredera legitima de la campafia

libertadora y, por lo tanto, hace parte de una misma "fuerza purificadora" cuya obligaci6n

es continuar con la expulsion de los enemigos de la patria, en este caso la oposici6n

liberal (22). Contrariamente a lo que pudiera parecer, el texto refrenda en el plano

simb6lico la victoria military e ideol6gica de la Regeneraci6n, y, como tal, es una muestra

fiel del character dogmatico que impera en la poesia tardia de Nufiez.









Es contra este marco de ideas estetico-politicas que Sanin Cano contrapone la

concepci6n del arte como entidad aut6noma:

El arte verdadero, sin mezcla de tendencies docentes ni exageraciones de escuela
no es cosa, segun se ve de sus versos, muy conocida y respetada por Nfifez. Para
el, el arte, mas que otra cosa, es un utensilio politico de que ha hecho uso con muy
buena pro. No hay para que censurar una tendencia que esta hoy tan extendida
como es reducido el numero de los que hoy adoran el arte por el arte (OF 18).

Que sea Nffiez el motivo que conduce a Sanin Cano a afirmar "el arte por le arte"

le da a esta idea un fundamento hist6rico precise que la hace operar en forma de

oposici6n y de resistencia a la political autoritaria de la Regeneraci6n. Sin duda esta

concepci6n nos parece hoy banalmente ingenua e inofensiva, pese al caracter

revolucionartio que tuvo en los circulos intelectuales de fin de siglo. Inicialmente

esbozado por Theophile Gautier en el context del romanticismo tardio europeo, el credo

esteticista fue adoptado por los simbolistas franceses, y mas tarde, por esta ruta, vino a

incrustarse en el emergente movimiento modernista hipanoamericano. Para los

defensores del esteticismo, las obras de arte tenian un valor estetico intrinseco que no

requeria ninguna clase de validaci6n externa. De esta manera, sus postulados se oponian

a las concepciones instrumentalistas que, por lo menos desde Plat6n, habian visto en el

arte un element ancilar de la political, la moral o la religion. Sin embargo, pensar que el

arte puede estar desligado de los juegos de poder y autovalidarse en un supuesto reino

independiente de "lo bello" es una posici6n en extreme idealista cuyas posibilidades

como discurso anti-hegem6nico s6lo pueden ser advertidas atendiendo a los contextos

especificos de circulaci6n. En el caso de Sanin Cano, su formulaci6n de la autonomia del

arte, precisamente a prop6sito de Nfifez y del proyecto politico regeneracionista, tenia

como objetivo principal sentar las bases de un discurso de oposici6n claro, enunciado en

principio como manifiesto estetico, pero con evidentes repercusiones en la esfera political.









Esto se ira perfilando mejor en ensayos posteriores que analizaremos mas adelante en

este trabajo; con todo, en este punto conviene recorder que si para Nufiez el valor de la

poesia se condensaba en su funcionalidad como "utensilio politico" para la restauraci6n

de un orden neocolonial puesto al servicio de la utopia modern del progress, Sanin Cano

se hace vocero de "el arte por el arte" para hacer contrapeso al poder omnipresente que la

nueva elite reproducia a traves de sus instituciones culturales y sus practices discursivas.

Su experiencia con la "poesia comprometida" del Nufiez tardio, y con el orden social que

esta legitimaba, daban raz6n a su disidencia esteticista y le otorgaban a este discurso un

marcado acento politico.10

En un ensayo posterior, "El impresionismo en Bogota" (1904), Sanin Cano

emprende una especie dejustificaci6n cientifica de la pintura impresionista con ocasi6n

de una exposici6n del pintor Andres de Santamaria en Bogota. El caracter apologetico del

ensayo sugiere que la nueva estetica presentada por Santamaria no tuvo much acogida

entire el public bogotano. Esto le dio ocasi6n al ensayista para replantear sus ideas

esteticas:

Cuando los impresionistas vinieron a representar las cosas como ellos las veian, ya
era tiempo de que la pintura se atreviese a ser lo que no habia sido sino pocas veces
y eso a manera de ensayo. Era tiempo de que la pintura fuese sencillamente la
pintura. iHabia sido tantas cosas! La habian usado para ensefiarnos. La habian
sometido a torturas extrafias para que representase sistemas filos6ficos
oenmarafiadas concepciones teol6gicas. Sirvi6 para transmitir al future lahazafias
de los heroes(OF150-151).

En otras palabras, el impresionismo viene a representar para Sanin Cano la tan

esperada liberaci6n del arte de las ataduras pedag6gicas, religiosas y patri6ticas que lo

10 La opinion de Sanin Cano sobre Nufiez nunca se modific6 ni se hizo mis condescendiente, como algunos
err6neamente han sugerido. Todavia en 1944 el ensayista sostenia lo siguiente: "[h]an sido exageradamente
alabados por sus admiradores la erudici6n de Nufiez y sus conocimientos cientificos. El mismo lleg6 tal
vez a dejarse convencer por el tono elevado de estas alabanzas. No fue, sin embargo, un hombre de ciencia,
ni un fil6sofo versado en las disciplines de la investigaci6n y del anhlisis" (LC 102).









mantenian subordinado. Pero, ademas, esta reformulaci6n del credo esteticista incluye la

valoraci6n del criterio individual sobre las creencias colectivas. Para Sanin Cano la unica

instancia legitima de enunciaci6n del juicio estetico esta en las condiciones subjetivas de

la percepci6n; es el punto de vista del individuo, siempre relative en su relaci6n con el

mundo, y no la tradici6n, ni la historic, ni la fe, lo que importa en la apreciaci6n de la

obra de arte que realmente apela a la "sensibilidad del hombre modern" (OF 151). Por lo

mismo desecha el criterio de verdad como adecuaci6n en el juicio estetico, pues al arte

modern no le incumbe la representaci6n de la realidad tal cual es: "i[s]abemos nosotros

c6mo es el mundo real? iHace falta que sepamos eso para representarlo con viveza, con

frescor, con hermosura?" (OF 152). En esto Sanin Cano seguia de cerca las reflexiones de

Charles Bauderlaire y Friederich Nietzsche sobre la independencia entire arte y verdad

(Jimenez 87). El arte es falso en sentido estricto, ". .. pero nosotros sabemos que el ser

una cosa falsa no quiere decir que carezca de aptitudes para realzar los valores vitales. .."

(OF 152). Tal concepci6n incluia tambien la modificaci6n de los calificativos que usamos

para juzgar las obras de arte: "[l]lamar buena o mala una obra de arte nada tiene que ver

con ella: eso no es sino un dato sobre la inteligencia de los jueces" (OF 154). El acento en

el individualism, el subjetivismo y el relativismo contrastaba poderosamente con la

estetica de quienes, como Caro, derivaban todo del dogma religioso e imponian el respeto

irrestricto a la tradici6n. En especial, al rescatar el criterio individual y las funciones de la

subjetividad, Sanin Cano ponia en circulaci6n un paradigma discursivo anti-hegem6nico

que iba en sentido contrario al ideal de sociedad organica, homogenea y estratificada que,

con el papa a la cabeza, los regeneraconistas anhelaban para Colombia.









La etapa puramente esteticista de Sanin Cano es la que estuvo en mas estrecha

relaci6n con el surgimiento del modernismo hispanoamericano, y en particular del

colombiano. Con todo, conviene no tomar esto como signo de un talante exclusivamente

modernista en el ensayista (cosa que desafortunadamente ha sido la regla); primero

porque, como lo vimos en el capitulo anterior, la recepci6n modemista de Sanin Cano

condujo en Colombia a un complejo paralelismo entire su obra y los ideales de las elites

hispano-cat6licas nacionales; y segundo porque el modemismo colombiano, por si solo,

desemboc6 prontamente en posturas reaccionarias.

Entre las dos ultimas decadas del siglo XIX y la primera del XX surgieron en

Bogota varias tertulias o "grutas", compuestas en su mayoria por jvenes intelectuales

que simpatizaban timidamente con la estetica decadentista importada de Europa

recientemente. En su libro de memories, Sanin Cano recuerda algunas de estas grutas,

tales como la "Gruta Simb6lica", la "Gruta de Zarathustra" y la "Sociedad Gutierrez

Gonzalez". A esta ultima confiesa haber asistido "una noche" a leer un escrito, pero con

respect a las demas niega cualquier contact: "[j]amas estuve en esas reuniones ni figure

entire los nombres de quienes las componian" (DVOV 61).

Es comprensible el intent de Sanin Cano por desligar su nombre de las "grutas".

Estos grupos literarios -que sejuzgaban a si mismos "modemos" por incorporar en sus

practices literarias ciertas innovaciones simbolistas- procuraban en realidad no alejarse

demasiado de los paradigmas culturales regeneracionistas, siendo en ocasiones abiertos

defensores de estos. De hecho Luis Maria Mora, cronista official de la Gruta Simb6lica,

profesaba una veneraci6n casi religiosa por Caro (124); ademas, el grupo solia extenderle

generosas invitaciones al president Marroquin para que fuera a animar sus tertulias, pese









a que se consideraba un grupo intellectual "de oposici6n" (40). En terminos literarios,

decia Mora, la Gruta Simb6lica ". .. se atemperaba en las formas de la genuina y castiza

literature castellana" (134).

Sanin Cano, por otra parte, si se reunia constantemente con Jose Asunci6n Silva y

Guillermo Valencia, pero sin que ello supusiera la existencia de una tertulia o gruta entire

ellos (de hecho Valencia y Silva nunca se conocieron). La renovaci6n modernista

colombiana sali6, no de aquellos grupos literarios, sino del intercambio intellectual entire

Silva, Valencia, Sanin Cano y algunas otras figures.11 Los grupos como la Gruta

Simb6lica estaban completamente asimilados a la ideologia dominant casi desde sus

inicios; el modemismo colombiano, en cambio, tuvo que pasar por un process de

transformaci6n que lo llev6 del progresismo moderado de Silva al tradicionalismo

neoclasico de Valencia (Camacho Guizado 543). En su conjunto la obra de Silva expresa

las tensions de una sociedad que se esta transformando por el influjo de los process de

modernizaci6n y por la lenta incorporaci6n del pais al capitalism mundial. La "muerte

de Dios", o la secularizaci6n, y el descentramiento del hombre modern dentro de la

mercantilizaci6n industrial, son algunas de las elaboraciones tematicas que aparecen en

sus poemas filos6ficos de Gotas amargas, o en su unica novela, De sobremesa (Zuleta

113). Estos conflicts tipicos de la modemidad, estas tensions, son luego superados en la

poesia de Valencia mediante un retorno firme a los temas clasicos y a la seguridad de la

fe religiosa -cosa que el poeta logr6 sin renunciar a los avances formales de la estetica

modernista. Poemas como "Los camellos", "Pax Nobis", "San Antonio y el Centauro" y

especialmente "Anarkos", son buenos ejemplos de la vuelta al tradicionalismo que le

1 Entre las que se encontraban, por ejemplo, Victor Manuel Londofio, Ricardo Hinestroza Daza y Javier
Acosta (Mora 134).









permiti6 a Valencia empalmar el modernismo colombiano con la alta cultural clasica. Por

lo mismo, no es extrafio que Valencia fuera altamente ponderado entire los sectors

intelectuales mas tradicionales del pais.

Es important, entonces, diferenciar el esteticismo de los primeros ensayos de

Sanin Cano (que fueron una especie de manifiesto del modernismo progresista) del

reaccionarismo en que desemboc6 el movimiento con la poesia de Valencia, y esto a

pesar de la s6lida amistad que hubo entire ambos personajes. No obstante, con el tiempo

el credo esteticista fue perdiendo importancia para el ensayista. Su contact con la obra

del critic danes Georg Brandes lo llevaria a formular explicaciones del fen6meno

estetico a partir de sus relaciones con los process sociales. De ahi, por ejemplo, que en

sus juicios posteriores hubiera sefialado que el aporte fundamental de los poetas

modernistas habia sido "...introducir en la poesia los modos corrientes del decir, las

expresiones y formulas usuales en la conversaci6n ordinaria" (LC 168). En otras

palabras, Sanin Cano veia el modernismo como una expresi6n de la cultural popular.

Angel Rama interpret este juicio como una certera lectura que el ensayista colombiano

habia hecho de los process de democratizaci6n y "modernizaci6n econ6mica

internacionalista" que operaban en Hispanoamerica desde 1870 (183).

Pero volviendo a los primeros ensayos de Sanin Cano, el otro asunto que llama la

atenci6n, y cuyos vinculos con el esteticismo son claros, es la insistencia por abrir las

fronteras culturales del pais. Se trata de un dialogo que, de nuevo, tiene a las political

culturales de la Regeneraci6n como interlocutor principal. Ya en "Nufiez, poeta" el

ensayista habia hecho gala de una particular pedanteriajuvenil que lo llev6 a incluir

varias citas de autores europeos en su lengua original como corolario de su critical a la









estetica del poeta-presidente; gesto este con el cual buscaba obviamente la "reacci6n de

sus contrincantes" y la afirmaci6n de la cultural internationall y multilingue" por la que

abogaba (Jimenez 83). En "De lo ex6tico" (1894), Sanin Cano emprende una

deconstrucci6n complete del concept de literature national para luego justificar el libre

flujo de influencias culturales. Comienza afirmando que no son las obras, sino los

critics, quienes se encargan de darle nacionalidad a la literature y arguye que es

impossible mantener una literature libre del influjo extranjero (OF 85). Para probar su

punto polemiza con el hispanista Rubi6 y Lluch, quien habia hecho public su molestia

porque los j6venes escritores catalanes imitaban literaturas extranjeras en detrimento de

los valores literarios espafioles. Sanin Cano sostiene que a una obra no la hace national el

tema de que trata porque "... el escribir uno sobre Colombia o sobre Espafia, sobre las

maravillas hist6ricas y naturales de ambas regions, no es, en rigor, enriquecer la

literature national"; y para demostrarlo da un ejemplo: "Alejandro de Humbolt no

aument6 [con sus escritos] el caudal literario de estas comarcas" (OF 88). Consider

ridiculous los arguments de quienes sostienen que una obra es national porque difunde

las cualidades nacionales o porque el autor condensa en si las que se consideran

cualidades nacionales, ya que en su opinion "...tales cualidades dominantes no son mas

que una bella ilusi6n antropom6rfica" (OF 88). Las tradiciones literarias nacionales, para

Sanin Cano, no son otra cosa que una "ilusi6n" creada por sus defensores, a quienes los

ha "ofuscado el amor patrio" (OF 90).

La idea de una literaturea national", como afirma Raymond Williams, comienza a

fortalecerse en Europa a partir del Renacimiento y esta firmemente ligada al concept de

tradici6n y a la celebraci6n de la "grandeza" de la lengua patria (51). Con el









Romanticismo, "naci6n" y "lengua" Ilegan a convertirse en entidades abstractas

interdependientes que hallaran concreci6n en las obras del "genio individual", el unico

capaz de interpreter el "espiritu national". Los intelectuales regeneracionistas fueron

firmes defensores de estas ideas, aunque por lo general desconfiaban del Romanticismo

por sus continues "deslices" subversivos. La frase con la que Caro inicia el discurso de

fundaci6n de la Academia Colombiana de la Lengua es bastante diciente: "j[l]a patria es

la lengua!" ("Ideario. .", 81). Pero hay que convenir en que lo que Caro entendia por

patria era igualmente extensive a los concepts de "hispanidad" y "latinidad", por medio

de los cuales la nacionalidad colombiana (y por su puesto sus products culturales) se

entroncaba con las tradiciones de la Roma Imperial y la Espafia monarquica. Para

conservar tan preciada tradici6n national, Caro proponia el rechazo enfatico al "...

poderoso torrente de ideas ultramarinas que por desgracia nos inunda...", lo mismo que a

la ". .. poesia neorromantica que arranca aplausos a la inexperta y mal adoctrinada

juventud...", y al ". .. afrancesamiento y ridicule neologismo" ("Ideario. .", 111). La

critical de Sanin Cano al concept de literature national esta ligada a una preocupaci6n

por la utilizaci6n del arte en general como utensilio politico para dominar y discriminar:

"[l]a patria y la raza no tienen ya por que ver en ella [el arte] ni un arma contra las otras

razas, ni un recurso de dominaci6n o exterminio. El arte se basta a si mismo" (OF 92). Y

lo mismo sucede con respect a la continue reproducci6n de los ideales her6icos de la

cultural clasica, la cual para el se caracteriza por "... las rencillas de tribu [y] los odios de

pueblo; guerras civiles que hoy serian mengua de los pueblos que las provocasen, a eso y

al hervir continue de la envidia tenaz y corrosiva se reduce, en su mayor parte, la bella

historic de Grecia (CM 36-37). Por eso el ensayista concluye que, en lugar de seguir









venerando las obras literarias de la antiguedad, ". .. ya es tiempo de someter a

consideraci6n de los que sufren, el interrogante de si la cultural clasica...es la mejor

manera de preparar el porvenir" (CM 39).12

Contra quienes, como Caro, se atrincheraban en en un tradicionalismo

intransigente, Sanin Cano esboza su concepci6n de lo "ex6tico", entendida como la

renovaci6n constant del pensamiento y la sensibilidad a traves del contact con las ideas

de otras cultures (OF 91). "Es miseria intellectual dice esta a que nos condenan los que

suponen que los suramericanos tenemos que vivir exclusivamente de Espafia en materials

de filosofia y letras" (OF 92). La necesidad de ampliar las fronteras culturales era un

ataque director a las formas de autoridad que los aparatos ideol6gicos de la Regeneraci6n

reproducian para el mantenimiento del status quo. De estos mismos postulados se

desprenden sus critics a la instituci6n universitaria, la cual le parece a Sanin Cano que

en lugar de promover el flujo de conocimientos se anquilosa en la monumentalizaci6n de

los paradigmas tradicionales. De hecho, en "El espiritu nuevo y las universidades"

(1903), el ensayista tilda a las renombradas universidades europeas de Oxford,

Cambridge, La sorbona o Bolofia de "medievales" y de "museos de la antiguedad" por lo

que juzga como su innecesario afan por preservar la tradici6n (II 37-38). Para esta epoca

su ideal educativo se cifraba en lo que llam6 "universidad libre", un ut6pico espacio para

el autodidacta donde se dictasen conferencias gratuitas, donde las colecciones cientificas


12 Otro ensayo donde Sanin Cano arremete contra la continue celebraci6n de los valores de la cultural
clasica es en "La claridad latina". Alli desvirtfia la idea, ampliamente extendida entire los intelectuales
hegem6nicos, de que el latin y las lenguas derivadas de 6ste gozaban de una claridad que las hacia mhs
aptas que ninguna otra para expresar pensamientos elevados. La idea de la "claridad latina" procedia del
erudito espafiol Marcelino Men6ndez Pelayo. Sanin Cano, con ejemplos y conocimiento de causa, muestra
la inmensa ambiguedad que existia en la sintaxis latina y el beneficio que represent para las lenguas
romance el contact con las lenguas germnnicas, de las cuales adoptaron las preposiciones. Ver (E 174-
184).









y las bibliotecas estuviesen siempre abiertas para el public general, y donde hubiese un

contact "apenas occasional" entire profesores y discipulos (II 43). La idea puede parecer

ingenua y sofiadora; pero hay que tener en cuenta que esto lo decia Sanin Cano tras las

reforms adelantadas por la Regeneraci6n en el sitema educativo, las cuales operaban por

principio de autoridad. De ahi que mas tarde se refieriera tambien a las universidades

colombianas como "nucleos para la formaci6n de espiritus dogmaticos" y centros

propagadores del "pensamiento sacerdotal" (IC, I, 200).

La apertura de fronteras culturales tambien incluia el ataque director a los faros

que iluminaban las aspiraciones intelectuales regeneracionistas, entire los que ocupaba

lugar prominent Marcelino Menendez Pelayo. Para la muerte del poligrafo espahol,

ocurrida en 1912, Sanin Cano escribi6 un texto en el que pretendia restarle importancia a

lo que en los circulos academicos de Colombia se habia recibido como una especie de

catastrofe national. En la alocuci6n de monsefior Carrasquilla, pronunciada ese mismo

afio en la Academia Colombiana, se habla de Menendez Pelayo como de un talent

national ". .. ya que era nuestro, mas nuestro que muchos nacidos en suelo colombiano"

(236). Su deceso, para el dolido prelado, era semejante al ". .. hundimiento del Titanic, la

muerte del mayor ornamento de la raza espafiola, tal vez de la gente latina. ." (243).

Menendez Pelayo, quien en su libro sobre los "heterodoxos espafioles" hizo iracundas

defenses de la Inquisici6n y de la superioridad de la tradici6n latina, condensaba los

ideales castizos, latin6filos y contrarreformistas de las elites letradas de la Atenas

suramericana. En su ensayo, Sanin Cano polemiza con un discurso leido para la ocasi6n

por Antonio G6mez Restrepo, panegirista que interpretaba el suceso como ". .. un eclipse

en los dominios espirituales del Castilla", y terminajuzgando como ridicule el que se









intent persuadir al public de que con la ausencia del erudito espahol se habian perdido

"... altos valores morales de curso universal" (OF 157). Ademas, las continues alabanzas

a su estilo de escritura le parecen exageradas: "[e]l frasear de Menendez Pelayo, a pesar

de la extension inmoderada de los periods, es pobre hasta producer a veces la impresi6n

de lo insustancial", y similar al de los "escribas de las oficinas publicas" (OF 159). Pero

el peor defecto que Sanin Cano encuentra en la obra del poligrafo es precisamente que ". .

. [haya puesto] todo el vigor de su inteligencia, todo el empuje de sus hombros atleticos

en contra de la renovaci6n" (OF 160).

La lucha por la democratizaci6n de la palabra

Fernando, el protagonista de La Virgen de los sicarios, es un gramatico que tras

afios de ausencia retorna a una Medellin hundida en la violencia del narcotrafico. Alli se

ve envuelto en un romance con un joven sicario, Alexis, con quien recorre la ciudad

matando a personas que le causan molestia, las cuales suelen ser gente del comun:

taxistas, mimos, mujeres embarazadas, defensores de derechos humans, nifios de la

calle, etc. Mientras el gramatico elige a las victims, el sicario se encarga de eliminarlas.

En un pasaje, Alexis le pide a Fernando que consiga una mini-Uzi (una sofisticada

ametralladora), a lo cual este se niega, pero s6lo por la falta de insistencia de su

compafero:

Si hubiera insistido un poquito, yo me conozco, hubiera ido adonde el mismisimo
general comandante enjefe a comprarle su mini-Uzi. El ultimo gramatico de
Colombia, que tuvo tantos y tan famosos, no puede andar con menos que con una
mini-Uzi para su protecci6n personal, ,o no, mi general? (Vallejo 50).

El hipotetico argument ilumina la conexi6n direct que ha habido en Colombia

entire la letra y la violencia. Por algo el personaje, como ultimo representante de la casta

de gramaticos nacionales, arguye tranquilamente que el complement natural a su









profesi6n es un de exterminio masivo. Su forma de protegerse consiste en el exterminio

director de sus opositores, o de aquellos sospechosos de serlo. Esto es sintomitico de la

manera como se han entrelazado en Colombia la gramitica, el poder, y las political de

exclusion y silenciamiento. No es casual, como ya se mencion6 en otra parte, que a partir

de la Regeneraci6n y durante toda la Republica Conservadora cuatro de los presidents

que hubo en Colombia fueran gramiticos y tuvieran estrechas relaciones intelectuales

entire si. Caro y Marroquin fundaron en 1871 la Academia Colombiana de la Lengua, la

primera de este tipo en suelo americano; la instituci6n habria de convertirse en paso

obligado para la mayoria de los intelectuales hegem6nicos, especialmente si tenian

aspiraciones presidenciales. Tambien fue Caro el creador de la Libreria Americana en

1878, 6rgano a traves del cual Marroquin, Suarez y Abadia Mendez difundieron algunos

de sus enrevesados tratados gramaticales.13 Resulta llamativo que cuatro hombres que en

su moment alcanzaron el maximo cargo politico de la naci6n hubieran estado

igualmente vinculados por dos instituciones desde donde se reproducia el regimen de la

letra.

Los tratados de gramitica hacen parte de lo que Beatriz Gonzalez-Stephan

identifica como "escritura disciplinaria", que al lado de las constituciones y los manuales

de urbanidad tuvieron en hispanoamerica la funci6n de ". .. incorporate and shape social

groups and to expel those who could not adapt to the norm" (191). Tales practices

discursivas, surgidas de las aspiraciones de las minorias letradas, estaban en la base de los


13 Como dato curioso Marroquin comentaba que el numero inicial de miembros de la Academia se habia
fijado en doce, "como conmemorativo de las doce casas que los conquistadores, reunidos en la llanura de
Bogota el 6 de agosto de 1538, levantaron como nficleo de la future ciudad" (citado en Deas 32). La
instituci6n obedecia obviamente a la reproducci6n del status quo colonial iniciado con la Conquista. Por
otra parte, la Libreria Americana de Caro funcion6 regularmente hasta el 9 de abril de 1948, cuando fue
destruida por las llamas del bogotazo (Deas 51).









proyectos de construcci6n de naci6n; su funci6n especifica era docilizar a la poblaci6n

para hacer viables los ideales de modernizaci6n structural. La naci6n misma emerge de

una realidad puramente escrita (Gozalez-Stephan 190) y como tal sera alrededor de la

letra, del grado de cercania o distancia que se tenga con respect a ella, que se definiran

los roles de poder y los mecanismos de pertenencia o exclusion a lo que Angel Rama

identific6 como "la ciudad letrada". iC6mo opera la escritura discplinaria, y

especialmente la gramatica, en el cuerpo social? Partiendo de que su funci6n primordial

es la transformaci6n de "espacios barbaricos" en instancias aprovechables para los

intereses "civilizatorios" de las elites, la escritura disciplinaria funciona intemalizando la

represi6n normativa de la ley en los individuos:

Constitutions, grammars, and manuals...move into the area of prohibition and
systematic threat to instill in every individual an adequate dose of fear of possible
exclusion from or discrimination by the areas deemed legal by state authorities
(Gonzalez-Stephan 192).

La modernizaci6n requeria estabilidad political y homogeneidad social, para lo cual

era indispensable erradicar las "costumbres barbaras" de la poblaci6n ineducada, lo

mismo que las "irregularidades" y "desviaciones" de la lengua, instrument

irremplazable para la transmisi6n del credo ilustrado. Por eso la importancia de las

gramaticas: en ellas descansaba la viabilidad de un proyecto civilizatorio que dependia de

la letra.

Segun Gonzalez-Stephan, mientras que las constituciones delimitan el espacio

public y el orden legal, los manuales de urbanidad hacen lo propio en el espacio privado

y familiar, imponiendo normas de comportamiento e higiene. La intervenci6n de las

gramaticas, por otro lado, es omniabarcante en tanto estas cumplen una funci6n bisagra

que articula los espacios public y privado a traves del lenguaje correct (194-195). De









esta forma, la letra invade todas las esferas de la vida creando fronteras, limits, bordes;

diferenciando lo legal de lo illegal, la barbarie de la civilizaci6n. Pero sobre todo, la letra,

en su incapacidad para incorporar la heterogeneidad del medio donde circula, crea la

categoria de lo "otro", donde se concentra todo aquello que no se amolda a su tendencia

homogeneizante, y cuya sola existenciajustifica las political de eliminaci6n y

silenciamiento que refuerzan el poder del status quo (199). Se trata pues de un process

circular de autolegitimaci6n. A la vez, s6lo aquellos familiarizados con los misterios de la

letra tienen derecho a sancionar las leyes y a normativizar todo el espectro social.

Importa analizar con mis detalle c6mo la escritura disciplinaria en su variante

gramatical logr6 configurarse en Colombia, donde sin duda alcanz6 una de las

manifestaciones mis radicales y coherentes de toda Hispanoamerica, precisamente por su

sincronia con los cambios politicos de la Regeneraci6n. Es probable que Sanin Cano haya

sido la unica voz disidente que lograse articular un discurso de oposici6n congruente,

capaz de deconstruir los fundamentos del gramaticalismo national (esto lo analizaremos

mis adelante). Ni siquiera Uribe Uribe, quien eligi6 el camino mis radical de la

oposici6n armada, pudo librarse de estas tentaciones eruditas. Estando preso tras la

contienda de 1885, se dedic6 a escribir un diccionario de galicismos, provincialismos y

correcciones gramaticales de extension considerable. Se cuenta ademis que tom6

secretamente classes de latin para poder enfrentarse a Caro en el congress (Deas 25-26).

Es evidence que estos conocimientos eran "carta de presentaci6n" para poder ser

escuchado en los circulos de poder.

Las mis altas figures del discurso gramatical en Colombia fueron Rufino Jose

Cuervo y Miguel Antonio Caro. El primero public en 1872 unas Apuntaciones critics









sobre el lenguaje bogotano, obra que lleg6 a tener buena resonancia national e

international, siendo reeditada varias veces, una de ellas en Paris en 1885. En el pr6logo

Cuervo pone much cuidado en relacionar la pulcritud linguistica con la distinci6n social,

dado que "[e]s el bien hablar una de las mas claras sefiales de la gente culta y bien nacida.

." (I), e inmediatamente establece las infaltables conexiones entire lengua y patria:

"[n]ada, en nuestro sentir, simboliza tan cumplidamente la patria como la lengua: en esta

se encarna cuanto hay de mas dulce y caro para la familiar y el individuo. ." (II). Lo que

llama la atenci6n es que con estas afirmaciones Cuervo empleaba un curioso silogismo

para circunscribir la idea de patria al ambito reducido de la gente "culta y bien nacida". Si

la patria es simbolizada por la lengua y esta alcanza su mayor esplendor en el "bien

hablar" de las elites, entonces tal grupo social viene a condensar los mas altos ideales de

la naci6n y, por derecho natural, se hace merecedor a los privilegios del poder. El

argument dependia ademas de un postulado que refrendaba la vigencia del status quo

colonial, puesto que la norma linguiistica a que la gente "culta y bien nacida" debia

apegarse era "la lengua que nos vino de Castilla", cuya autoridad para Cuervo habia ya

sido "sancionada por los siglos y el consentimiento universal" (III). El territorio

imaginario de la patria, cuyos bordes y fronteras se definian por via de la correcci6n

idiomatica, quedaba reducido al grupo de los criollos descendientes de los conquistadores

que por su condici6n social fueran capaces de acogerse a las formas mas sofisticadas de

la lengua de Castilla.

En terminos mas amplios, Cuervo sugiere tambien que la lengua confiere a la idea

de patria una extension supranacional, abarcando a todas las naciones hipanoamericanas

(entiendase a todas las elites nacionales del continente. Con miras a la consolidaci6n de









la unidad continental, Cuervo sostiene que la importancia del gramatico es s6lo segunda a

la del sacerdote, ya que al ". .. conservar la pureza de la lengua, [destruye] las barreras

que las diferencias dialectales oponen al comercio de las ideas" (III). La homogeneidad

linguistica es entonces la condici6n indispensable para la realizaci6n de los ideales de

progress y modernizaci6n continentales, los cuales no se oponen, sino que mas bien son

el complement, del elitismo hispan6filo que Cuervo reivindica en su studio gramatical.

iD6nde quedaban ubicados todos aquellos grupos sociales cuyo lenguaje no se

amoldaba al modelo de la gente "culta y bien nacida", o que no seguia de cerca la norma

de la lengua de Castilla? Fuera de la patria: en las tierras baldias de la "barbarie", que

para las elites criollas era terreno de re-colonizaci6n, bien mediante la asimilaci6n

forzada (y siempre en condici6n subordinada) a los modos de la cultural hegem6nica, o

bien recurriendo a metodos director de exterminio fisico. Es esto lo que se esconde tras la

asepcia aparentemente benefica de las "Apuntaciones". Cuervo pretendia con su obra

erradicar las "corruptelas" y "abusos" del habla bogotana -que en su opinion reunia los

defects linguisticos de todo el pais- para asi ". .. [vincular] el lenguaje culto entire las

classes elevadas, y [mejorar] el chabacano de aquellos que, por la atm6sfera en que han

vivido, no saben otro" (VI).14 Pero su celo por la pureza del lenguaje obedecia tambien a

preocupaciones de tipo mas inmediato, como por ejemplo las constantes guerras y

revoluciones que se habian librado en el pais despues de la Independencia, las cuales en

ocasiones posibilitaban el ascenso social de ciertos sectors de la poblaci6n, poniendo en

peligro los privilegios de que gozaban las elites. Por eso advierte que


14 Las "corruptelas" y "abusos" de la lengua eran de tal gravedad para Cuervo que segmn 61 "...bien podrian
former parte de los tratados de urbanidad, pues no pueden despreciarse sin dar indicios de vulgaridad y
descuidada educaci6n" (V). Esto confirm las relaciones existentes entire las distintas variantes de lo que
Gozilez-Stephan llama "escritura disciplinaria".









... los trastornos y dislocaciones de las capas sociales por los sobrelevantamientos
revolucionarios, que encumbran aun hasta los primeros puestos a los ignorantes e
inciviles, pueden aplebeyar el lenguaje generalizando giros antigramaticales y
terminos bajos (IX).

No es de subestimar entonces la insistencia en la pulcritud del lenguaje. Ello era

signo de que las jerarquias sociales se mantenian intactas y de que los sectors

subaltemos de la sociedad, los "ignorantes" e "inciviles", estaban bajo estricto control.

Ideas semejantes expresaria mas tarde Miguel Antonio Caro en "Del uso en sus

relaciones con el lenguaje", quien haciendo eco de lo dicho por Cuervo sostenia que "[e]l

furor revolucionario es otro enemigo y perturbador del lenguaje; porque con hombres y

cosas, alza asimismo y rebaja las palabras, no por escalas sino a saltos, trastornandolo

todo" ("Obra select" 44). En este conocido ensayo, Caro emprende una profunda

discusi6n filos6fica cuyo objeto es desvirtuar la creencia de que el "uso", y no la

"norma", debia ser el arbitro en cuestiones relatives a la lengua. La discusi6n se enmarca

dentro de la cruzada de Caro contra las corrientes utilitaristas y sus premises

epistemol6gicas fundadas en el empirismo y la inducci6n. Como poderoso defensor de

las jerarquias, Caro consider que la defense del uso conduce al "fatalismo" te6rico:

Seria la historic del lenguaje una mera sucesi6n de usos igualmente buenos, o
mejor dicho,ni buenos ni malos: no cabria en el lenguaje perfeccionamiento alguno,
ni tampoco decadencia: no habria principio filos6fico por donde pudiese el critic,
siguiendo a la lengua patria en su march y variaciones, sefialar sus altibajos, sus
epocas de mayor pureza o de corrupci6n..." (9).

Estas ideas exigian que hubiese reglas fijas para el lenguaje, que permitiesen el

establecimiento de jerarquias y criterios de prioridad definitivos. El unico uso que para

Caro puede erigirse en arbitro absolute de la lengua es el que se da en el habla de la gente

educada (13). Con ello no hacia mas que seguir de cerca la doctrine de la gramatica de

Andres Bello, lo mismo que las ideas de Horacio en el Arte Poetica, a quienes Caro cita









constantemente en su ensayo. De hecho, para Caro la lengua se modifica siempre "desde

arriba", es decir, a partir de las reforms terminol6gicas y estructurales introducidas por

escritores y pensadores, mientras que al "vulgo" s6lo le corresponde el papel pasivo de

"depositario del uso" (17), sin derecho a ejecutar transformaciones relevantes en el

lenguaje. Antes bien, cualquier modificaci6n que tenga origen en las classes populares es

para Caro signo de decadencia o desviaci6n; por lo mismo, en su doctrine el uso debe ser

"dirigido" por quienes tienen sobre el "indisputable autoridad", como lo son los

gramaticos, los escritores y las academias (22). Con ello Caro introducia en la discusi6n

su herramienta argumentative favorite: el principio de autoridad, sobre cuya validez no

estaba dispuesto a entrar en negociaciones, pese al gusto enorme que experimentaba con

las polemicas. Al gramatico le corresponde entonces identificar las leyes de la lengua y

dictar fallos sobre el uso (29); el latin y los escritores clasicos se erigen en models

estaticos que deben seguirse y respetarse religiosamente (37); y las academias se

convierten en las corporaciones encargadas de proteger "... la lengua national,

custodiada por solicitos guardianes, [de] los dialectos y subdialectos que amenazan, con

sus desmanes, a la vida de la madre" (40). El papel de las academias ilustra de manera

interesante el sistema de jerarquias con que opera el pensamiento de Caro. La capital de

cada naci6n hispanoamericana es para Caro centroo o metr6poli de la lengua escrita o

literaria" (39) y cada una debe contar con una academia que legisle la lengua en todo el

territorio. A su vez, ". .. la capital de Espafia, mientras la civilizaci6n siga su curso

natural, mantendra siempre la preeminencia que le corresponde en material de buen

lenguaje. ."(39), al igual que a la Academia Espafiola deben subordinarse todas las

academias correspondientes del continent americano, dado que ella es el "...









depositario mas calificado de las tradiciones y tesoros de la lengua" (40). Todo esto con

el fin mantener la tan preciada unidad de la lengua, pues para Caro todos los pueblos

donde se hablaba el castellano formaban una sola "patria literaria" (40).

El proyecto gramatical de Cuervo y de Caro estaba destinado a crear bordes

civilizatorios que condenaban a amplios sectors de la poblaci6n a la exclusion. Su

elitismo ayud6 a agrandar la brecha entire Altaa" y "baja" cultural, consolid6 el

autoritarismo y lajerarquia como normas, y fue, en sintesis, el correlato de las variadas

formas de violencia que las elites ejercian sobre una masa popular que despreciaban, pero

con la que tenian que contar para mantener sus privilegios.

iC6mo se enfrent6 Sanin Cano a esta ret6rica de la exclusion? La reflexi6n sobre la

naturaleza del lenguaje fue uno de sus intereses constantes. No obstante, hay que tener

cuidado en no igualar sus inquietudes filol6gicas con el proyecto gramatical a que hemos

hecho menci6n, pues su aproximaci6n al tema era completamente diferente de la de

intelectuales como Caro y Cuervo. Importa no perder esto de vista para evitar caer en las

interpretaciones hechas por la recepci6n hegem6nica de Sanin Cano en Colombia, donde

se buscaba crear una especie comunidad entire el ensayista y los gramaticos tradicionales,

bajo el argument superficial de que uno y otros se mostraron interesados por cuestiones

relatives a la lengua.

Donde mejor aparecen reunidas las ideas de Sanin Cano sobre el lenguaje es en su

colecci6n de ensayos titulada Divagaciones filol6gicas. El libro fue publicado en 1952,

pero recoge textos de distintas epocas, algunos de los cuales datan de finales del siglo

XIX. Desafortunadamente, los ensayos no aparecen fechados, por lo cual no nos es

possible dar una referencia cronol6gica exacta de su context de producci6n. Bastenos, sin









embargo, con recorder que el referente principal de tales reflexiones no podria ser otro

que el gramaticalismo colombiano, cuya nefasta influencia se mantuvo intacta hasta bien

entrado el siglo XX. En el escrito inaugural de la colecci6n, "El porvenir del castellano",

Sanin Cano discute algunas ideas del novelist espahol Juan Valera, quien habia

manifestado en cierta ocasi6n su molestia con aquellos intelectuales que ponian en

peligro la unidad del castellano al adoptar extranjerismos y giros ajenos a la indole de la

lengua. La queja estaba obviamente dirigida a los propugnadores de la emergente estetica

modernista. Pero mas que una defense de estos, los ataques de Valera le dan a Sanin

Cano la oportunidad de plantear sus propias concepciones sobre el desarrollo de las

lenguas y la naturaleza de las academias. No es en los tratados de los academicos, sino en

el habla del pueblo, donde la lengua se valida y permanece viva:

Don Juan es academic. .. La mentira vital de los academicos...es la convicci6n en
que estin de que ellos son los depositarios de la lengua. Al pensar asi el academic
es victim de una ilusi6n... El academic se antepone en este caso, se sobrepone al
pueblo que es el verdadero y el unico depositario de las lenguas: en este viven ellas
mientras duran; cuando el pueblo las deja, no hay corporaci6n, ni tirano, ni
principios que las salven (DF 8).

Como complement, Sanin Cano hace una comparaci6n metaf6rica entire la

vitalidad de la lengua que esti en uso y la aridez de aquella que conservan los gramiticos:

"[e]l melocot6n en la plenitud de su madurez es la lengua que usan el artists escogido y

el pueblo; uno conservado en alcohol es la lengua que se deshace y que las academias

tienen con amor superfluo y esteril bajo su cuidado" (DF 10). Pero la idea misma de que

una lengua pueda "deshacerse" o "corromperse" parece no tener much sentido, pues

para el ensayista cuando una lengua se transform no esti precisamente muriendo, sino

reforzando su vitalidad, ampliindose. Son mis bien los pruritos academicos los que la

marchitan, como le parecia a Sanin Cano que estaba sucediendo con el castellano erudito









de su tiempo: "[a]l espahol academic y universitario de nuestros dias le viene a las mil

maravillas el llamarlo decadente: carece de iniciativa y esta encenegado en la imitaci6n

de los viejos models. ." (DF 15). Las lenguas deben cambiar y esto no s6lo es natural,

sino deseable. Tratar de frenar este process es una actividad superflua, pues ninguna

persona, aisladamente, puede tener influjo sobre el idioma (DF 18). Si con el tiempo el

castellano que se habla en Mexico, por ejemplo, se vuelve inentendible para los

argentinos, habra que aceptarlo como el resultado de una evoluci6n natural; no es muy

razonable pretender mantener la unidad del idioma, ya que ningun individuo tiene

derecho a legislar sobre el (DF 17).

El prop6sito de Sanin Cano con estas afirmaciones era democratizar la lengua;

sacarla del escondite en que los gramaticos la tenian guardada para provecho propio y

retomarla a las personas que se valian de ella, y que con todo derecho la modificaban, en

un determinado moment hist6rico de su evoluci6n. En "Correcciones del lenguaje" hace

explicit, con respect a la lengua, la transferencia de poder desde las altas esferas

sociales hasta las capas populares:

En materials de idioma y en otras cosas, el poder desp6tico de los viejos monarcas
ha venido a quedar en manos del pueblo. .De manera que desde el moment en
que un disparate. .. esta en boca de todo el mundo y es entendido por quienes lo
usan y lo oyen, deja, "linguisticamente" se entiende, de ser disparate y pasa a
incorporarse en el idioma (DF 77)

Sanin Cano invierte los terminos de validaci6n idiomatica con que operaban los

gramaticos nacionales. Si para Cuervo y Caro esta se daba s6lo "desde arriba", es decir,

en el circulo reducido de la gente "educada y bien nacida", o en el modelo dejado por

escritores clasicos y sabios eruditos, Sanin Cano rectifica el orden para mostrar que el

process se lleva a cabo "desde abajo". S6lo cuando no se respeta la manera como la gente

habla comunmente podemos hablar de deformaciones del idioma: ". .. es justamente la









labor de los eruditos...la que mas ha contribuido a deformarlo" (DF 79). La idea se repite

en otros lugares, como por ejemplo en "De c6mo se modifican las lenguas", donde

sostiene que "... la prensa y las academias nos han querido hacer olvidar que el idioma

es creaci6n del pueblo y...hemos olvidado que las fealdades de que adolecen las lenguas

de hoy, antes proceden de la deformaci6n erudita que del sabio instinto popular" (DF 45).

La aversion de Sanin Cano a la dictadura idiomatica de gramaticos y eruditos se

fundaba tambien en la simple y llana evidencia de que es impossible que unas cuantas

personas puedan abarcar una lengua en toda su extension. Esto lo discute en "Nociones y

vocabularies", un ensayo escrito en reacci6n a la edici6n de un diccionario de la

Academia Espafiola. Sanin Cano asume alli el papel de abanderado de la lingiistica

modern en Colombia, indicando que la labor del estudioso del lenguaje no es prescribir

la manera correctt" de hablar, sino describir c6mo habla la gente en un moment

determinado, siendo este modo de hablar el que deberia aparecer reflejado en los

diccionarios (DF 48). Por eso el mecionado diccionartio de la Academia Espafiola le

produce desconfianza, dado que en su elaboraci6n habian participado fnicamente

eruditos de dicha instituci6n:

...la ciencia de cuarenta. .. fillogos. .no bastaria para hacer un buen diccionario.
Es una ficci6n de consecuencias dolorosas imaginar que, pues un academic es
escritor, ha de tener aptitudes para hacer un buen diccionario (DF 49).

Y agrega con respect a los academicos de Madrid lo siguiente:

... se pueden formular dudas sobre el hecho de que hayan sido "nominativamente
designados" por la providencia, o por el consentimiento de los pueblos de habla
espafiola para hacer el vocabulario de nuestra lengua. Principalmente los incapacita
el hecho de no estar en contact con el pueblo (DF 59).

Desautorizando la labor de los eruditos y de las academias, Sanin Cano estaba al

mismo tiempo abriendo grietas profundas en el edificio de jerarquias superpuestas que









Caro habia elaborado desde su concepci6n exclusivista del lenguaje, y cuyo correlato era

una forma de gobierno que todo lo derivaba del principio de autoridad, y que operaba por

exclusion. La critical filol6gica de Sanin Cano tiene por ello amplias implicaciones

political y debe ser leia como reacci6n direct contra el context politico-cultural de la

Regeneraci6n y sus legados. 15

En otra parte el ensayista refiere c6mo en Colombia los errors gramaticales tenian

la carga condenatoria de graves faltas morales:

[l]as cuestiones de acentuaci6n entraban casi en la categoria de las verdades que era
necesario saber para salvarse, y los errors de concordancia y regimen
descalificaban a las personas, como las infracciones clasificadas en el c6digo
penal" (DF 41).

La excesiva preocupaci6n de los intelectuales colombianos por la pureza de la

lengua creaba una cultural del miedo; el miedo a ser excluido de la sociedad; el miedo

incluso a ser castigado por no hablar correctamente y a ser tildado por ello de "inmoral".

El purismo que "barbarizaba" al grueso de la poblaci6n colombiana de ese entonces y la

despojaba de sus derechos politicos, sociales y culturales, le parecia a Sanin Cano una

lamentable political que iba "...en contra de la l6gica y del sentido comun" (DF 267). Si el

proyecto gramatical national estaba al servicio de la creaci6n de bordes civilizatorios, de

la subordinaci6n y el silenciamiento de la poblaci6n y del mantemiento de los privilegios

de una elite desp6tica, la oposici6n discursiva de Sanin Cano apuntaba a la inclusion de

las capas populares a traves de una ferrea lucha por la democratizaci6n de la palabra. El

"otro" absolute que en los textos de Cuervo y Caro aparecia fuera del mapa simb6lico de

15 En noviembre de 1927 el ensayista public dos ensayos en los que condena el largo period de
hegemonia conservadora, que para entonces ya llevaba en Colombia cuarenta afios. Los ensayos llevaban el
titulo de "La casta", y en ellos arremete contra el sistema de lealtades political, jerarquias aceptadas y
violencia a que el pueblo colombiano se habia acostumbrado. La critical al "espiritu de casta" del sistema
politico vigente, era una derivaci6n de su desmonte del proyecto grammatical national. Ver (IC, I, 236-
242).









la patria, se diluye en el discurso de Sanin Cano al ser incorporado en calidad de legitimo

artifice del idioma, como tambien se resquebraja la idea de patria sustentada en la lengua

pulcra de las elites hegem6nicas.

Malcolm Deas sostiene que los grandes gramaticos colombianos eran los herederos

regionales de la burocracia del imperio espahol (42). Provenian de families que desde su

Ilegada a la Nueva Granada estaban acostumbradas a gobernar, y por eso veian el

ejercicio del poder como un derecho natural.16 Como bur6cratas, su relaci6n con el

lenguaje era fria y prescriptiva. La burocracia no dialoga; ella ordena, descalifica,

sanciona y es insensible a especificidades y contextos. Fue este espiritu de la orden y el

dictamen el que impregn6 su actividad intellectual y political. Por eso en sus manos se

perdi6 la utilidad de la palabra como instrument de negociaci6n y debate, siendo

remplazada por el no-lenguaje de la violencia en sus distintas manifestaciones: fisica,

social, sicol6gica, etc. Si la funci6n primordial de la palabra, de la lengua, es la

comunicaci6n y con ello la ampliaci6n de nuestros horizontes de comprensi6n, la

violencia es la negaci6n misma del lenguaje en tanto su fin ultimo es imponer, excluir y

destruir. Incluso cuando es ejercida con palabras, como en el caso de las gramaticas

prescriptivas, la violencia descarga al lenguaje de sus propiedades comunicativas y por

eso es un no-lenguaje.

Es muy probable que, como sugiere Erna von der Walde Uribe, todos los ciclos de

violencia que los colombianos hemos vivido hasta el dia de hoy tengan una de sus causes

en que ". .. perdimos la palabra cuando esta se amurall6 tras las gramaticas y los


16 Llama la atenci6n, por ejemplo, que las families a que pertenecian Cuervo, Caro o Marroquin no fueran
poseedoras de grandes riquezas, aunque siempre habian estado relacionadas de una u otra forma con los
asuntos de gobierno y con la educaci6n (Deas 42).









diccionarios, la moral critiana y el principio incuestionado de autoridad del Estado y la

Iglesia" (83). La resistencia discursiva de Sanin Cano fue un intent por romper esa

muralla y sacar a la palabra de alli, para que fuera utilizada como instrument de dialogo

y de construcci6n democratic. Al hacerlo, tambien mostraba las incongruencias de un

program de moderizaci6n capitalist que parad6jicamente rechazaba la modernizaci6n

de las estructuras sociales (es decir, el reconocimiento real de los derechos de toda la

poblaci6n en terminos de igualdad) y cuyo usufructo s6lo beneficiaba a las elites letradas

que lo habian puesto en march.














CHAPTER 4
CONCLUSIONS

Este trabajo ha sido el product de una sospecha. La sospecha de que los canones

culturales son siempre el resultado de tensions discursivas que legitiman intereses

particulares, y que luego tienden a solidificarse hasta el punto de aparecer como cosas

obvias y universales, como el unico horizonte de interpretaci6n possible. El advance de este

process de monumentalizaci6n del canon es consustancial con el acallamiento de otros

discursos, con la homogeneizaci6n y la violencia epistemica. El caso de Baldomero Sanin

Cano es paradigmatico para entender los mecanismos de acci6n de las instituciones

colombianas encargadas de crear, posicionar y reproducir el canon politico-cultural de la

naci6n. La lectura que se ha hecho en Colombia de este autor (con las excepciones de

siempre) es el claro reflejo de los intereses particulares de una clase political que en su

disefio del mapa cultural de la naci6n logr6 imponerse con firmeza, cometiendo entire

tanto no pocos abusos sobre una poblaci6n heterogenea, que todavia hoy esta condenada

al silencio, cuando no a la desaparici6n fisica.

Mas que sacar a Sanin Cano del canon national, el objetivo de este trabajo ha sido

cuestionar el modus operandi del canon national a partir de las lectures que se han hecho

de Sanin Cano. Ello requeria l6gicamente desandar la narrative con la cual el ensayista

fue incorporado en esa construcci6n ideol6gica y poner en entredicho el lugar que se le

asign6 en ella. En cierto sentido, este prop6sito implicaba confrontar a Sanin Cano con

Sanin Cano; enfrentar al ensayista silenciado con el autor ruidosamente celebrado por las

elites como "simbolo national". El interest de este studio no fue la postulaci6n de un









nuevo idolo, ni la consagraci6n del autor desde otra faceta, sino el inferir las ensefianzas

que se pudiera del espectaculo puro del choque, tras lo cual fueron quedando al

descubierto algunas de las argucias discursivas que han nutrido a las political culturales

en Colombia.

Habiendo sido Sanin Cano uno de los abanderados del pensamiento laico y

progresista en el pais, llaman la atenci6n las estrategias de lectura utilizadas por las elites

intelectuales para lograr un encuadramiento conservador del autor, a tono con el ideal de

republica hispano-cat6lica que se puso en march a partir de la Regeneraci6n y cuyos

legados todavia hoy pueden percibirse. Frente a este panorama, las lectures que hicieron

de su obra algunos intelectuales hispanoamericanos de los afios 30 y 40 fueron un intent

por rescatar el contenido politico y progresista de la obra del ensayista, aunque

asimilandola a los ideales politico-culturales de unidad continental, lo cual

desafortunadamente implic6 un retroceso hacia el esencialismo "americanista" que Sanin

Cano solia ver con bastante reticencia. Se destaca, sin embargo, la lectura de Mariategui,

quien al rescatar el aporte politico de la obra de Sanin Cano y al incorporarlo dentro de su

propio proyecto generacional de compromise con la emancipaci6n de las classes

sometidas, ilumina una faceta que ha permanecido completamente olvidada en la escasa

literature critical sobre el ensayista. Quizas profundizando en esa linea interpretativa

abierta por Mariategui, se podria llegar a una mejor comprensi6n de lo que Sanin Cano

represent realmente para Colombia e Hispanoamerica.

En relaci6n con el period de la hegemonia conservadora en Colombia, el cual ha

sido nuestro principal marco de interpretaci6n, es important recorder que Sanin Cano

fue quizas el unico intellectual de la epoca capaz de articular un discurso de oposici6n









coherente contra las practices culturales y discursivas de dicho period. El credo

esteticista, la lucha por abrir las fronteras culturales, y las critics a la poesia de Rafael

Nfifez y a la creencia de que la literature tiene nacionalidades fueron temas con los

cuales Sanin Cano produjo una fuerte tension discursiva en los circulos de las elites

letradas a las que el mismo pertenecia, pero con las cuales no comulgaba

ideol6gicamente. Es probable, sin embargo, que la tarea mejor lograda en su lucha contra

la hegemonia conservadora haya sido el desmonte del proyecto gramatical national,

precisamente por la estrecha relaci6n que ha habido en Colombia entire gramitica y

poder. Sus critics a las premises del discurso gramatical son tambien una critical al poder

politico que se justificaba y se reproducia desde la gramitica. Al argumentar que el unico

depositario legitimo de la lengua son las personas del comun, y no las academias ni los

gramiticos, Sanin Cano no s6lo puso en entredicho una concepci6n elitista del lenguaje o

un sistema politico autoritario y jerarquico, sino que intent democratizar la palabra en un

pais donde esta era propiedad privada de unos pocos que la utilizaban solamente para

excluir o silenciar.
















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