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 Cover
 Curso rápido de cyberpunk para...
 Made in Cuba: Rafaella, Michel...
 Nano-Bio-Info, Silorgs, Symborgs...
 Prefacio a Quemando cromo, de William...
 Johnny Mnemonic, William Gibso...
 ¿Qué es un Qubit?
 Historia del cine cyberpunk. Los...
 Películas que vienen llegando:...


USF



Qubit
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00103497/00001
 Material Information
Title: Qubit
Physical Description: Serial
Language: Spanish
Publisher: Havana, Cuba
Place of Publication: Cubit
Publication Date: February 2005
 Subjects
Subjects / Keywords: science fiction
Genre: serial   ( sobekcm )
Spatial Coverage:
 Notes
Abstract: Qubit is an online magazine, or e-zine, which emerged in February of 2005, and is freely distributed, published monthly, and sent by email to a list of subscribers who are in general Cuban authors or Cuban fans of science fiction and fantasy. It consists of articles specializing in this genre, stories, accounts and fragments of novels, including sections dedicated to the history of science fiction film with a thematic emphasis on cyberpunk. In the beginning it was directed at the Cuban public, the majority of whom do not have the equipment to surf the Internet; Qubit served as a type of recycler of online material with a desire to help authors, above all, stay current with literary and scientific information beyond the walls and limitations of the island. Qubit’s development can be divided in three stages. The first stage (February, 2005-December 2006) can be considered largely cyberpunk, specializing in works of literature and articles on this genre’s philosophy with a special issue dedicated to its parent publication, Steampunk. The second stage (January 2007-2009) was dedicated to researching literary cyberpunk publications as well as the science fiction in general that was then being created in the Spanish speaking countries of Latin America, including an issue dedicated to Brazil. As a result of this research, an anthology of short stories was created with the same title as the magazine, Qubit, which will be published by Casa de la Americas, one of the most prestigious publishing houses in Cuba. The magazine ceased publication during a sabbatical year in 2009 and returned in February of 2010. In the present third stage, it has a more heterogeneous focus in its themes. It will also, however, have a series of special issues that include, for example, the fantastic in Cuba, the prehistory of Cuban science fiction, and the history of science fiction written by women in Cuba. It may also widen its coverage with the inclusion of three issues dedicated to speculative poetry.-- Raúl Aguiar, Qubit editor
Abstract: Qubit es una revista virtual, o e-zine, surgida en febrero de 2005, de difusión gratuita, con frecuencia mensual y que se envía por correo electrónico a una lista de subscriptores que en general son los creadores o aficionados cubanos al género de ciencia ficción y fantasía. Se compone de artículos especializados en el género, cuentos, reseñas y fragmentos de novelas, así como una sección fija sobre la historia del cine de ciencia ficción, con énfasis en la temática ciberpunk. Como en sus incios estaba destinada al público cubano, que en su mayoría no tienen las facilidades de navegación por internet, Qubit servía como una especie de reciclador del material disperso en las redes, en un afán de mantener actualizados, sobre todo a los escritores, acerca de lo que estaba sucediendo más allá de los muros y limitaciones de la isla en materia de información literaria o científica. Su evolución puede dividirse en tres etapas. La primera (febrero 2005 – diciembre del 2006) puede considerarse eminentemente cyberpunk, especializada en obras de literatura y artículos de pensamiento afines a esta tendencia, con un número especial dedicado a su pariente cercano, el Steampunk. La segunda etapa (enero 2007 – enero 2009) se dedica a la investigación de la producción literaria cyberpunk y de ciencia ficción en general que se escribe actualmente en los países de América Latina de habla hispana, con la inclusión de un número dedicado a Brasil. Como resultado de esta investigación, se crea una antología de cuentos con el mismo título de la revista, Qubit, que próximamente saldrá publicada por la editorial Casa de las Américas, una de las más prestigiosas en Cuba. La revista recesa por un año sabático en 2009 y vuelve a salir en febrero del 2010, en una tercera etapa que continúa hasta el presente, ahora con un enfoque más heterogéneo en sus temáticas, aunque con una serie de números especiales enfocados a la producción fantástica en la isla como por ejemplo, la prehistoria de la CF cubana, la historia de la ciencia ficción escrita por mujeres en Cuba, o ampliando su espectro con la inclusión de tres números dedicados a la poesía especulativa. -- Raúl Aguiar, Qubit editor
 Record Information
Source Institution: University of South Florida
Holding Location: USF Latin American Science Fiction Collection
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
System ID: UF00103497:00001

Table of Contents
    Cover
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    Curso rápido de cyberpunk para impostores
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    Made in Cuba: Rafaella, Michel Encinosa
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    Nano-Bio-Info, Silorgs, Symborgs y Cognotecnología, Alejandra Camberos
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    Prefacio a Quemando cromo, de William Gibson, por Bruce Sterling
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    Johnny Mnemonic, William Gibson
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    ¿Qué es un Qubit?
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    Historia del cine cyberpunk. Los Orígenes. Metrópolis (Primera parte), Raúl Aguiar
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    Películas que vienen llegando: Aeon Flux
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Full Text











































Editores: solo Ral Aguiar (por ahora)
Colaboradores: Todos los que quieran a partir de este nmero.

0. ndice:
1. Curso rpido de ciberpunk para impostores.
2. Made in Cuba: Rafaella, Michel Encinosa.
3. Nano-Bio-Info, Silorgs, Symborgs y Cognotecnologa, Alejandra
Camberos
4. Prefacio a Quemando cromo, de William Gibson, por Bruce Sterling
5. Johnny Mnemonic, William Gibson.
6. Qu es un Qubit?
7. Historia del cine ciberpunk. Los Orgenes. Metrpolis (Primera parte)
Ral Aguiar
8. Pelculas que vienen llegando: Aeon Flux






































Indice:
Introduccin al ciberpunk (cuadro resume)
El ciberpunk como movimiento literario
El ciberpunk como ideologa
El ciberespacio
Biblioteca imprescindible ciberpunk en espaol.


Aqu tienen el nico resume sobre el movimiento ciberpunk que cabra en la
contraportada de un libro o la contratapa de una caja de cereales... Es decir, el nico
resume que un autntico impostor puede usar antes de echar tremenda charla en el bar
de moda alternative o en la Facultad

NOTA: Tambin puede ser utilizado sin menoscabo intellectual por quienes busquen
centrarse en el tema antes de leer su primera novela de Stephenson, Gibson, Sterling,
etc.

Desde el punto de vista artstico: El ciberpunk no es un gnero, sino una corriente
esttica nacida en los 80
Desde el punto de vista poltico el ciberpunk es el heredero de la tradicin libertaria
individualista norteamericana y se define por la desconfianza respect a las
posibilidades de control social abiertas por las nuevas tecnologas.










El CIBERESPACIO aparece como una perspective de unin entire redes telemticas y
realidad virtual.
EL CIBERESPACIO ES UNA ALUCINACIN SOCIAL CONSENSUALDA. LA MATRIZ TIENE SUS
RACES EN LAS PRIMITIVAS GALERIAS DE JUEGO, EN LOS PRIMEROS PROGRAMS
GRFICOS Y EN LA EXPERIMENTACIN MILITARY CON CONEXIONES CRANEALES.
Aparece el trmino por primera vez en el relato de William Gibson QUEMANDO
CROMO y se populariza gracias al activist, fundador de la Fundacin Fronteras
Electrnicas y letrista de los Grateful Dead, John Perry Barlow. Los tres autores ms
relevantes del movimiento son William Gibson, Bruce Sterling y Neal Stephenson.
El ciberpunk ha tenido escasa repercusin en el audiovisual
durante los 80. Ms bien al revs, los paisajes urbanos de
Blade Runner (Ridley Scott, 1982) podran considerarse un
referente esttico influyente en la literature ciberpunk. Desde
mediados de los 90 algunas obras de Gibson pasaron a la
pantalla (como Johnny Mnemonic o inspiraron pelculas
comerciales (como MATRIX).
Aunque no existe una indumentaria ciberpunk, estas pelculas
acabaron generando una cierta asociacin que por otro lado
corresponda bien con el comn del movimiento, quien por
otro lado nunca neg su admiracin por la esttica beatnik en
general (chupas de cuero largas, jerseys de cuello vuelto...). El CP nunca ha
configurado una TRIBU URBANA ni una moda, as que no creo que esto vaya a
trascender. Algo parecido ocurre musicalmente, dnde al margen de imposturas como
la de Billy Idol, podramos establecer una relacin del movimiento con el rock & roll
ms clsico, con grupos como Black Crows. La msica a fin de cuentas baa muchos
de los relatos del gnero. Recordemos Rock on de Pat Cadigan o ZONA LIBRE de John
Shirley. Ambos autores son ellos mismos autnticos rockeros independientes de
esttica clsica una(stones, spreengsting...)y punk el otro, que no se cortan a la hora de
lanzar buenas pullas contra todo lo tecno y sus posibles descendientes.



Casi todas las fuentes citan a Gardner Dozois, uno de los directors de la revista de
Ciencia Ficcin de Isaac Asimov a principios de los 80, como el primero en aplicar el
trmino Cyberpunk a una series de autores y obras literarias. Por otro lado Bruce
Bethke haba publicado ya en 1983 un cuento con este ttulo

En realidad, el MOVIMIENTO CIBERPUNK, naci alrededor de la red personal del
escritor Bruce Sterling. Lo que originalmente era una red de colegas crticos con la
Ciencia Ficcin y su stablisment se fue consolidando a partir de la publicacin de un
boletn virtual: Cheap Truth al que Sterling, Rucker, Shirley y otros autores enviaban
artculos con pseudnimo apoyando las obras de otros miembros del movimiento y
atacando irnicamente al establishment de la ciencia ficcin.

Segn la Enciclopedia Britnica, la literature ciberpunk trata en general sobre
personajes marginales que se desenvuelven en entornos altamente tecnolgicos.

Es cierto que dentro del movimiento ciberpunk hay un tipo de relato negro que se ha
cultivado much, pero ni much menos la cosa queda ah. Basta con tomar










Mirrorshades, la famosa antologa editada por Bruce Sterling, para darse cuenta de
que los elements comunes de los relatos trascienden los gneros. Y sobre todo el
ltimo gran clsico ciberpunk: CRIPTONOMICN, de Neal Stephenson.

Es cierto que en general, los relatos ciberpunk tienen una parte important de fantasa
social o poltica ficcin. El ciberpunk imagine el lado oscuro de las nuevas tecnologas
y es profundamente pesimista sobre sus posibilidades de control social. En el fondo de
muchas de las histories, estados totalitarizantes, grandes corporaciones y mafias
internacionales, configuran un
panorama catico y opresivo que
utiliza las nuevas tecnologas
informticas y mdicas para
consolidar su powder. Sobre este
fondo unos personajes escpticos y
ambiguous, en la mejor tradicin
del cine negro y las novelas de
Philip K. Dick (autor de SUEAN
LOS ANDROIDES CON OVEJAS
ELCTRICAS?) enfrentndose de
algn modo al sistema o sus
dominadores.

Los antecedentes del ciberpunk estn ms en Poe o Lovecraft y en obras literarias que
ya son clsicas como Farenheitt 451 o 1984, que en la ciencia ficcin FUTURIANA
(Asimov, Clark, etc).

Y por lo mismo las conexiones entire autores y obras van much ms all del decorado
o la temtica, para star en cosas ms sutiles pero tambin ms subversivas, como la
actitud y la forma de aproximarse a los nuevos totems tecnolgicos y a esa falacia
decimonnica tan extendida entire los tecnlogos que iguala progress tcnico y
bienestar social.




Inspirados por el movimiento literario, algunos grupos comenzaron a reivindicarse
como ciberpunks a partir de mediados de los 80. El mensaje era que el mundo
totalitario descrito en las novels no perteneca al future, sino que de alguna manera ya
existia y estaba present en la actualidad. El ciberpunk como ideologa es un product
del cruce histrico de:

El underground digital (tipo phreak o http://www.2600.org/)
El movimiento libertario y de derechos civiles norteamericano (cuya
representacin en la comunidad internauta puede ser http://www.eff.org/)
El movimiento esttico ciberpunk

Muchas veces vemos asociados ciberpunk y hacking criptografia esto es porque en
realidad hacking y criptografia son dos caras de un mismo movimiento frente a las
posibilidades totalitarias de las tecnologas de la informacin:










Si el hacking busca liberar la informacin ( LA INFORMACIN QUIERE SER LIBRE!!)
como forma de minar el poder de su concentracin por parte de los grandes grupos de
poder, el cifrado y la criptografa protegen al individuo de estos mismos poderes en su
intent de violar la intimidad para aumentar su poder de control social.



Se ha convertido en un tpico comenzar cualquier definicin diciendo que el creador
del trmino fue William Gibson en Neuromante, la primera obra de su Triloga del
Ciberespacio. No es cierto. El trmino y el concept aparecen por primera vez en un
relato corto del mismo autor: Quemando Cromo. De hecho, el trmino no tiene
verdadera trascendencia hasta que John Perry Barlow, el letrista de Grateful Dead y
activist pro-derechos civiles en la red (fundador de EFF), empieza a utilizar el
trmino para definir al espacio de relacin virtual generado por Internet.

Barlow tuvo la habilidad para identificar lo que era un referente del movimiento con
una realidad nueva por la que la sociedad y los medios de comunicacin se
preguntaban. En cierto sentido l cre el trmino o le dio al menos su actual
significado.

EL CIBERESPACIO ES UNA ALUCINACIN SOCIAL CONSENSUADA. LA
MATRIZ TIENE SUS RACES EN LAS PRIMITIVAS GALERIAS DE JUEGO, EN
LOS PRIMEROS PROGRAMS GRFICOS Y EN LA EXPERIMENTACIN
MILITARY CON CONEXIONES CRANEALES.




BRUCE STERLING

Mirrorshades, una antologa ciberpunk. El
subttulo original (1986) era The cyberpunk antology.
El cambio del artculo determinado al indeterminado
de la edicin espaola no est justificado en
absolute. Sigue siendo "la" Antologa... y de
moment la nica forma de leer en espaol a autores
como John Shirley o Pat Cadigan.
El fuego Sagrado. Polticamente una carga de profundidad. Estilsticamente una
maravilla. Argumentalmente compact. Una de las ltimas joyas del movimiento.


WILLIAM GIBSON

Quemando Cromo. Seguramente el libro ms
melanclico y profundo de Gibson: sus cuentos. De l han
salido adaptaciones cinematogrficas como "Johnny
Mnemonic" (con guin del propio Gibson) o New Rose
Hotel (dirigida por el gran Abel Ferrara). Aparece por
primera vez el trmino ciberespacio. Si Mirrorshades es la
mejor forma de sumergirse en el movimiento, Quemando
Cromo es la mejor forma de descubrir a Gibson.










Neuromante. Primera entrega de la Trilogia del Sprawl (o del ciberespacio). Uno de
los libros ms influyentes estticamente de su dcada y ganador del premio Hugo.
Recoge la reflexin sobre la virtualidad y la humanidad de las mquinas de Philip K
Dick y la coloca en un context de accin trepidante. El estilo de Gibson brilla en sus
frases densas, sonoras y concisas (muchas veces no muy respetadas por la traduccin)
Luz Virtual. Primera entrega de la segunda gran series de novelas de Gibson. Se
desarrolla en un mundo much ms cercano que el de Neuromante. La soledad, el
desgarro social y el absurdo de un poder concentrado, autnomo y tecnologizado
vuelven a ser presentados a travs de una series de shortcuts de accin que confluyen
hacia un final ni siquiera intuido por los personajes.


NEAL STEPHENSON

La era del Diamante. Estilo original, impredecible y
emocionante... slo deslucido por algunas cadas en el tercio
final. Stephenson sabe ser al tiempo Dickens y Carroll y
recorder a Sterling en sus mejores moments. Reivindica
cosas como la educacin, el derecho a elegir la propia vida
ms all de identidades y territories; la libertad y el poder de
la red y la jerarquizacin de valores frente al relativismo
cultural. Decididamente deliciosa la vindicacin victoriana y
confuciana de la hipocresia y las formas...
Criptonomicn. La obra maestra de Stephenson y sin duda
el libro de los mitos fundacionales de la comunidad ciberpunk. La historic novelada de
la informtica, la criptografia, las matemticas computacionales... En fin, la novela del
origen del mundo. Nuestra cosmogona.


(Tomado de www.ciberpunk.info, la biblioteca del movimiento ciberpunk en espaol)






































Sus jeans de sintcuero llamaban a gritos por un cepillo, y en su t-shirt de Corporacin
Medicine cabran dos culturiextremistas del Barrio Sansn Etarra. El t-shirt mostraba a
un beb de cuatro ojos que sorba feliz un nuevo concentrado proteico para
teratognicos de gestacin orbital. Ella luca sin tapujos el tatuaje en su mejilla; luna
llena, gusante sintomtica y registrada. Sus botas militares seguan el fuzza-punka de la
vitrola, araando la seudomadera del piso.
Me sent a su lado y ped una Bavaria ceroetlica. Ella me lanz una pupila desdeosa,
hizo tiquitiqui con las uas sobre la barra, y el barman neutrofactico le puso otro
Termpilas extraseco. Lo baj de un golpe. Yo tragu saliva y contuve un eructo. Ya de
cerca le not el enchufe craneal tras la oreja. No me dio tiempo a pensar si abordarla o
no, porque pag y se larg atravesando la niebla gris del pub, eludiendo a todo
muchomacho que le buscara el codo o la cadera. No perd de vista sus jeans hasta que
sali por la puerta del frente.
Puta indecision, dubitaciones de mocoso.
Intent conectarme a la onda semitxica de dos chicas que me llevaron para el bao. Le
babose a una la oreja, mientras la otra me abra la portauela y empezaba a trabajarme
parada de brazos. Muy sabrosito. Pero la Bavaria se me subi a la garganta y le vomit
toda la entrepierna. No estaban tan cargadas como para tomrselo gracioso, as que
replicaron con ocho bofetadas y se esfumaron. Hund la cara en el lavabo, me quit la
barba y el maquillaje destinados a convertirme en un ejemplar de seor-buena-cama-
un-poco-recortado-de-estatura, y lo tir todo con despecho al inodoro. En la calle agarr
por el cogote a un chiqui de ocho aos que me deba algn dinero y me content de
moment con media docena de dosis de Funcin 69, un nootrpico en goma, genial










para dibujar con volumtricos. Solt al chiqui con dos pescozones adoctrinantes y me
fui mascando goma.
Sent el ruido al doblar la esquina. Atisb hacia el oscuro callejn y descubr a dos
tribales jugando al ftbol con la cabeza de alguien. No era mi fiebre. Pero me adelant
sigiloso cuando vislumbr la carita feliz de un beb con manchas de sangre en su
envase de concentrado.
En discrecin y relamindome le puse a uno de los tribales la boca de mi 4507 en la
nuca: "Jueguito kapputt". Los clichs son buenos para los technicolor del XX. Al
segundo me vi mascando asfalto, con una bota en la cara. Mi 4507 estaba a los pies del
otro, quien hizo ademn de recogerla. Error. Las piernas de Seorita Beb Defectuoso
se enredaron con las suyas y ambos se liaron sobre los desechos. Mi postura no era de
ventaja, as que me limit a contemplar cmo aquellos dos se entraban a puetazos y
mordidas tratando de alcanzar mi arma. Ella la envi hasta mi cara de un certero
manotazo. Mi nariz hizo CRACK. Dispar al azar por sobre mi cabeza y casi quedo
sordo. Vaya modo de estrenar una artillera recin comprada. Pero funcion. La bota
dej de aplastarme el cogote y me levant encaonando a los tipos. Basta de clichs
contraproducentes. Les indiqu la salida del callejn con mi arma y se largaron dejando
en mis botas un par de indignados escupitajos. Creo que en realidad teman que el tiro
se me escapase.
Seorita Beb Defectuoso se chup el labio roto, maldiciendo a sotto vocce :
-La prxima vez apunta desde la cadera. Y baja tu voz un par de octavas. Coo, si
eres un mocoso... -enarc las cejas-. Dnde dejaste la barba?
-Donde otros pudieran cagarse en ella por m. Rajamos?
-A la orden, teniente -hizo una venia military y se arregl la ropa como pudo.
Husmeamos el policromo exterior antes de salir del callejn. Limpio, en apariencias.
Sin palabras, deambulamos un poco, nos metimos por una docena de rincones y
subimos y bajamos algunas escaleras de incendio antes de internarnos en el Bulevar
Matadero. El nombre es perfume de arena, se trata del lugar ms pacfico de Pueblo
Bajo.
-Soy Hellion Forsell -escup, con mundana reverencia.
-Y de qu tmbola azul te sacaron?
-Soy lo que llamaras un bucanero en incubadora. No te parece ir bien el enganche de
escarba-redes, si tus amigos te sacuden as.
-Ah -se toc el enchufe craneal-. Prehistoria. No es galleta que puedas morder.
Ahora gano con el electroviaje. Esos tipos eran mis primeros galgos de carrera aqu en
Ofidia.
-De afuera, t?
-Budapest. Y antes, los puebloperros de Hokkaido. Tengo una katana, original, siglo
XIV -se sonroj de orgullo-. Ni puta idea de cmo manejarla. Traje neurotrans de
factura sudafricana, lo ltimo. Me llamo Rafaella a secas. Olvida el smoking.
-Tibio. Dnde paras?
-Todava. El equipaje en el estratopuerto Kremlin, en una casilla. Pens en algn
hotelucho. Si tienes una idea mejor... -me mir de reojo-. Al fin y al cabo algo te
debo.










Me entomat. Nunca haba liado a una mayor de treinta. Estbamos cansados, as que
bajamos al sub. Al montar en el vagn not que an empuaba la 4507. Es una pieza
grande de verdad, pesada y brillante. Decid echarle cerogel opaco. No en balde las
miradas de los transentes. Si algn legal me vio, habr pensado que se trataba de un
juguete. Mam Beb Defectuoso y su cro con tendencies camorristas. Cochino
Arcngel, cmo odio ser lampio.


-Bonita pocilga privada -sacudi sus cortos y rojos cabellos-. Tus padres ponen la
plata, supongo.
-El perfect parsito familiar -re, tirando mi chaleco sobre un estate lleno de
mnemocristales porno underground-. El bao est por all.
Apenas hizo mutis, me transform en un torbellino, recogiendo desechos y ropa sucia, e
imponiendo un pringoso sucedneo de orden. Me daba igual cuando se trataba de una
de esas putillas gitanas de Pueblo Bajo, pero aquello era distinto. Me senta cohibido.
Fuera de nivel. Las manos me sudaban, cuando ella sali y cruz el cuarto para sentarse
ante mi terminal, sin reparar en el cambio de ambiente. Tampoco era tan evidence, en
realidad.
-Lindo cacharro -sus dedos danzaron, experts y grciles, por el teclado-. No hay
soft de cbersexo interactivo-hizo notar, direct e inquisitiva-. Eres de gustos raros?
Por toda respuesta, me quit el dermoemplasto de la mejilla, revelando mi luna
menguante. Asintomtico an, pero caliente, caliente.
Ri. Espectculo macabro, pareca rer slo con la boca. Efigie digitomodificada, viuda
negra, gorgona. Se arranc el t-shirt con un gesto felino. Yo apagu la luz y rec porque
todo saliese bien.
Varias veces percib el rumor de los servomecanismos bajo su piel, as como las tenues
cicatrices a lo largo de sus miembros y costados. Endoesqueleto sinttico. Pero no me
dio mala impresin. Era preferible a los injertos de piel transparent, las dermis de
species animals y los cibersimbiontes genitales. Pocos das antes, haba ligado a una
locuela con una vagina extra entire los pechos, y otra en la garganta. Una interfase
converta su voz en ronroneo de gata en celo. Nunca sabe uno a dnde lo va a llevar la
voluntariosa intrascendencia.
Rafaella era gil, pero tena el cido lcteo de un da duro en los tendones, as que
dejamos a un lado las presunciones de megastiro y giganinfmana. Se durmi
acariciando mi almohada con el resuello de sus pulmones cibernados.
En contrast, yo me senta descansado. No para liarme a puo libre con veinte
bucaneros, pero s para gastar algo de suela. Eran apenas las 0200, y mi horario de
sueo va de 0800 a 2000. Y eso una vez cada cuatro o cinco das. Soy un tpico Chico
1000millas. Anfetas al galope y alcaloides en los poros. Me quedan pocos aos gracias
al Gusano, y tengo que aprovechar hasta las heces mi pedacito de paraso en la tierra. El
Gusano es un rey muy egosta, y nosotros, sus sbditos gusantes, tenemos que
arrebatarle cuanto podamos, an a costa de nosotros mismos. Qu otra cosa nos
queda?
Le dej a Rafaella un prrafo escueto en la pantalla de mi cacharro, indicando cmo y
con qu prepararse un desayuno. No estaba seguro de encontrarla a mi regreso, pero
tampoco me importaba dejarla a solas con mis cosas. Nada, a excepcin mi 4507, vala










un crdito. Aunque no pareca de sas. Acaso a mi retorno encontrase una cena sobre la
mesa, cubierta por un mantel y un papelito: Adieu, mon garfn. Sal, con la 4507 en el
sobaco, dispuesto a gozar la noche que, en espasmos de nen y holoadds bacteriales, se
me antojaba tan llena de vulnerable primicias y maravillas degradantes como otra
cualquiera.


Toro ocupaba una mugrienta esquina en el Boot Hill. La culata de la Remington,
incrustada con plata mexicana, descansaba sobre sus tejanas, y de su cadera, bajo el
descolorido gabn, colgaban lnguidas en sus funds dos Colts 44. La calibre 12 de dos
caones y culata recortada asomaba por el cuello del gabn, apartndolo, dejando ver la
leontina en el chaleco y la estrellita de cinco puntas rematadas en esferas.
Cuatro botellas vacas y una mediada se disputaban la superficie de la mesa, en precario
equilibrio al vaivn de las rodillas de Toro, cuya diestra sostena un vaso polvoriento, al
tiempo que la siniestra jugueteaba con un viejo peso oro.
Me acerqu. A un paso, su brazo alete, y una pistolita monocapsular de avantcarga y
llave de chispa se pos en mi entrecejo.
-Soy yo, sheriff. Qutame esa mosca de la nariz.
Una bota, con carioso tintineo de espuelas, apart una silla, invitndome.
-Andas sobreartillado -coment, tras pedirle a una camarera desnuda que me trajese
un par de ceroetlicas. Soy un abstemio consagrado. No por vocacin. Cosas de mi
metabolismo, gracias al Gusano.
-Cuelgo malos visos con un puado de neoyuppies del Barrio Esmeralda. Veremos
quin puede a quin, si saltan al ring.
-Uh, uh, Toro. Te conozco bien, camarada. No es tu show. Nunca te has cargado a
nadie, en eso estamos parejos.
-Siempre hay una primera vez -sentenci, con un rictus de catacumba lovecraftiana
en sus rgidos labios.
Le cont de Rafalella. Enarc las cejas media docena de veces bajo las gafas redondas,
y sonri con soma otras tantas, sin olvidar su botella, que remat con un tiro director del
gaznate:
-Ests enamorado.
No recuerdo haber soltado una carcajada tan grande en toda mi vida. Luego me ech a
llorar. Los etilsucedneos que traen las cervezas ceroetlicas son ms fuertes que los
destilados o fermentados de verdad. Y dan una resaca veinte veces peor.


Volv a casa en las espaldas de Toro. Eran las nueve de la maana cuando llegamos, y
ya me senta casi bien.
-Qu es todo esto? -Toro me dej caer, y se adelant hacia los bultos y maletas que
reposaban sobre el piso inusualmente limpio.
Yo los mir desde igual nivel, preguntndome por qu no me habran puesto etiqueta de
aduana, y a ellos s. Una voz desde la cocina me despej al instant las neuronas:
-Es mi equipaje. Quieren desayunar?










Gate hasta un butacn y me trep en l, como un gato months lisiado.
Rafaella sali de la cocina, limpindose las manos en un delantal:
-Acabo de fregarte la vajilla. Quin es ste? Wyatt Earp?
-El nombre es Ovar lodell -mi amigo se cruz de brazos.
-lodell... -ella se rasc la nuca-. Me suena.
-El Presidente de Corporacin Transporte. Mi padre.
-No soaba una pinta cmo esa para el hijo de una Primera Silla Corporada. Qu
cazas; bfalos, indios o bsicos?
Ovar gir su rostro, mostrando su luna menguante, con todo el augusto continent de
sus veinte aos.
-Ya -ella asinti-. Desahuciado de la familiar por asuntos morales. La oveja negra
gusante. Te dan una buena mesada, supongo.
-Suficiente -Toro volvi a mirar el equipaje.
-Bien, ya que estn aqu, por qu no me ayudan a desempacar?
El primer bulto contena una terminal Annie Experta. Lo dems fue surgiendo como
milagros del bolsillo de un mago. Torres de memorial. Paquetes ROM de virus de
intrusion y rompehielos. Holoproyectores. Un ALMA. Todo picotecnologa del sector
nipn, a juzgar por el escaso tamao y peso. Tres o cuatro mudas de ropa barata. Un kit
de autochequeo del endoesqueleto. Un transmisor porttil tierra-rbita, modelo military.
"Lo de escarbaredes es prehistoria; una mierda", me dije. Record que an tena
algunas dosis de Funcin 69 en el bolsillo, y me met una goma en la boca, a ver si el
mundo se enderezaba un poco.
Ella install todo su hardware en mi bur y tres sillas. Mi cacharro fue a parar a un
clset.
En silencio, la miramos sentarse ante su reducto de pirata, y hablar con su ALMA:
-Carrie, llvame el paquete 333 hasta que tengas luz verde. A las 1300 horas me pasas
un report -luego nos encar-. Desayuno, jvenes?
Mastiqu sin apetito los emparedados. En qu coo me haba metido? Qu jodido era
tener diecisis aos y jugar con una mano de cartas bajas en la mesa de apuestas
fuertes.
Tambin Toro callaba, y su expresin era de fro clculo.
Rafaella contaba chistes alemanes y se comportaba como la perfect anfitriona,
vistiendo uno de mis uniforms urbanos.
Mi amigo se levant al cabo de diez minutes, no sin antes teclearme un mensaje
dactilar en la palma de la mano: "En mi casa, a la noche". Cuando se hubo largado,
Rafaella sacudi la cabeza:
-No tienes buena cara. Se ve que no quemas protena como es debido. Vas a dejar
eso? -indic mi plato an rebosante de emparedados-. Pareces el pingino mascota
de una factora penal.
-Te han guardado alguna vez?










-Dos veces, pero en Limbo. Estoy dulce -llev los restos al incinerador-. No te
importa si me quedo unos das, verdad? En beneficio mutuo, claro.
-No hay beneficio sin riesgo -mascull.
-Riesgo he tenido de sobra desde que nac. Mi madre me tir al mundo con el Gusano.
Mi tejido oseomuscular era una gelatina. Anduve con exoesqueleto hasta los veinte
aos, encerrada en un desvn, diseando bombas informticas. Tena dos objetivos en
la vida. El primero era ganar crdito para costearme una ciruga de reconstruccin
internal. Ya eso est cumplido. El segundo es ganar much ms para vivir lo que no he
vivido. Pas tres aos adaptndome a mi nuevo organismo, a ser tratada como una
ciborg. Aqu en Ofidia todo es solecito, pero all en el Medio Oriente, donde me
oper... Redise mi soft para venir a Ofidia, ganar un lugar entire los profesionales y
convertirme en uno de los Diez de la Lista Azul. Y voy a lograrlo, no importa lo que
tenga que hacer. Ahora tengo un contrato, el primero en cinco aos, y es un jugo cido.
Si lo hago bien, mi cuenta de crdito crecer en seis ceros. El sueo de toda mi vida,
Hellion. Me ayudars?
Vino a m y me bes, con terrible ingenuidad:
-Arrastro ya treinta y nueve octubres, nio. Nunca he podido darme el lujo de una
buena comida, ni de un lugar al que llamar mi casa. Los mdicos dicen que el Gusano
me concede cinco o seis aos ms. No es much. Ahora tengo la oportunidad, quizs la
nica, de vivir esos aos.
-Qu puedo hacer? -estruj sus dedos, sintiendo las articulaciones de policarbonos
crujir entire los mos.
-Prestarme tu bur y un lado de tu cama por unos das. Luego me esfumar de tu
disipada existencia.
-Tibio -musit-. Nada ms?
-Slo esto -se intern en mis brazos y bes el recodo entire mis clavculas. Tuvo que
inclinarse bastante, me llevaba diez buenos centmetros en estatura-. A nadie le gusta
acostarse con una muchacha en exoesqueleto. Podra matarla con un solo mal gesto,
sencillamente. Nadie lo hizo. Despus de la operacin, slo poda pensar en el trabajo.
De aqu para all, buscando, aprendiendo, diseando... Bueno, cuando an estaba en
terapia de recuperacin, un supervisor del hospital me viol. Yo no poda moverme
an, y mis empalmes nerviosos no estaban activados. No sent nada, aunque hubiera
querido. Y creme, no lo quise. Oye... Si crees que t, anoche, estabas asustado,
olvdalo. Yo s. Terror pnico. Pero estaba demasiado cansada... Ahora, no tienes que
salir, verdad?
Lo hicimos en la ducha, bajo chorros alternos de agua fra y caliente, con rabia de
animals. Luego en el cuarto, limpios de cuerpo y alma, lenta y concienzudamente. A
media tarde nos liamos sobre el sof, con una urgencia ms emotional que fisica. Claro
que no exhib ninguno de mis truquitos, manuales o mecanos, de sexo extico. Hubiera
sido una chiquillada. Una de las pocas ocasiones en que estuve con alguien sin
cargarme de algo. Fue genial.
Al anochecer, ella puso fibra a su ALMA y sus ingenios. Yo me tir unas anfetas y sal,
muy pagado de m mismo. Cosas de la inmadurez.










Camino a casa de Ovar, husme en tres o cuatro pubs del barrio S. Hussein, una de las
tantas zonas francas entire Pueblo Medio y Pueblo Bajo. Hice caso omiso de las putillas
gusantes y exticas que iban en catico rebao de esquina a esquina. No hubiera dado
una miserable cajetilla de Ducados con filtro por ninguna de ellas.
Toro me recibi como de costumbre; apestando a whisky casero, luciendo una de sus
andrajosas tnicas hogareas, y conducindome muy solcito del brazo hasta su studio,
donde en las paredes se amontonaban cabezas de animals salvajes, en su mayor parte
rplicas sintticas de species extintas. All, en su studio, dos butacones de piel de
leopardo aguardaban confortables y polvorientos junto al fuego de una chimenea por
las posaderas de los amigos; es decir, yo, y los espritus ancestrales con los que Toro
dialogaba en sus raptos de shamanismo alcohlico. Aunque, para ser honestos, pocas
veces se le suba el alcohol a la cabeza. Una vez lo vi vaciar, una tras otra, seis botellas
de caa, para luego acertarle desde cincuenta metros con sus Colt al As de Sotas de una
baraja complete lanzada al aire.
Me hund en el butacn, levantando una dulce niebla de polvo, que se pos cariosa
sobre mis hombros y muslos, mientras Toro nutra su pipa con buena picadura,
mezclada con extract de sndalo, y expela several y aromticas volutas antes de
escupir:
-Rafaella Black, de nacimiento...
-Eso ya lo s.
-Bien, te ahorro lo clnico. Sigo: Rafaella Black, la hcker. Perdularia de la RED.
Contratos del sector nipn, el sudafricano y el indonesio. Algunos errors, como todo el
mundo. Una vez casi le queman el cerebro con un hielo negro military. Su especialidad
es el fraude bancario, traspasar fondos, sembrar crdito fantasma... No gozaba de buena
fama. Sola traicionar a sus contratadores. Mala chica. Uno de sus ltimos clients
quiso asegurarse, y ella tuvo que hacer el trabajo con el exoesqueleto desconectado y el
can de un rifle lser en la nuca. Revolote en las nminas de una Familia de Renacer
Yakuza por unos meses. Despus se oper, y desde entonces anda por la siniestra. Es
duro, sabes, una dcada fuera de este negocio y todas tus herramientas quedan
obsoletas. Nadie la contrata, y se dedica a enganches con neurotrans rajados para ganar
el pan. Siento much no poder darte su psicoperfil. Te ayudara a decidirte si casarte o
no con ella. Era una broma.
Toro guardaba siempre una docena de ceroetlicas para m en su never. Me agenci
una. No pregunt por su fuente de informacin. Hijo de Presidente Corporado al fin...
El controvertido curriculum de Rafaella me daba tres pitos. Este mundo es un carnaval
de ancdotas clonadas. Si conoces una, ya las conoces todas.
-Le quedan aos cortos, Toro -fue todo lo que dije.
-Pues que sea bienvenida al club -mascull l, sombro.
Yo era un gusante de nacimiento, igual que Rafaella. Toro, no.
Se lo haban inoculado unos condiscpulos de mala care, en el Tercer Ao de la
Universidad de Informacin, slo porque no quiso soplarles en un examen de terminal a
terminal. De alguna forma consiguieron una muestra de sangre infectada y se la
pincharon en una fiesta, mientras l dormitaba su segunda botella bajo un sof. Creo
que a ello se debe su resistencia al alcohol; alerta roja constant. Pero no viene al caso.
l envidiaba a Rafaella porque no era como nosotros; parias resignados que dejbamos
pasar los das y las noches en una vacua ilusin de romper las recurrencias, y slo










esperbamos con secret ansia llegar a fase terminal y pudrirnos en una clnica de
desgaste o volarnos la tapa de los sesos. Pero Rafaella luchaba. Batallaba con
desesperada voluntad por su pedazo de cielo en la tierra, y al parecer nada la hara
rendirse.
Ovar se resign a duras penas a los espacios urbanos no cubiertos por el ala paterna, y
all se estanc, en pesadillas sobre su frustrado future de ejecutivo corporado, su mundo
onrico de cowboys y salvaje oeste, al que tan fantico era de adolescent. Y
adolescent se qued por dentro, el tiempo detenido dentro de s.
Yo me resign apenas nacer. Qu remedio. Pero Rafaella no se resignaba. Toro tena
motivos para envidiarla. Quizs yo tambin.
Como de mutuo acuerdo cambiamos de tema y charlamos sobre los tiempos pasados,
que a decir verdad no eran muy extensos. Al amanecer Toro me despidi con rostro
inescrutable:
-Pisa con cuidado y ten tus mierdas empacadas. Cualquier lo, vienes para ac y entire
ambos haremos un banker inexpugnable. T te endrogas hasta el desmayo y yo los
elimino.
-Como siempre -sonre y regres a casa.


-Dibujas bien -fue la acogida de Rafaella, desde su reducto.
Mis acuarelas yacan sobre la mesa. Profusin de delfines cabalgando olas. Uno de mis
sueos recurrentes. Los habra hallado tirados bajo la cama. Mi padre utilizaba various
de ellos en la propaganda de su cafeteria, a tres paradas de sub del apartamento que me
pagaba por aquel entonces.
Recuerdo que una vez escuch a mis padres conversar en la sala de la casa, en la plant
superior de la cafeteria. Mi madre deca: "Sus garabatos son cuanto nos quedar de l
cuando nos deje". Es una mierda que los padres lo sobrevivan a uno, y que hayan de
vegetar en el recuerdo de su retoo cremado. El Gusano haba sido benvolo con ellos,
y deban llegar a los sesenta, con buena medicacin. Yo estoy jodido de verdad, hasta la
mdula, y ningn frmaco puede hacer nada bueno ya por m. Pero para algo estn las
anfetas y los alcaloides, las ceroetlicas, las gomas y los dermos, para rerme de todas
las mierdas de este mundo.
Me interest por un paquete ROM que ella sacaba de su terminal:
-Adivino; un rompehielos de ltima generacin.
-Fro. De ltima generacin, s, pero diez veces mejor y cien veces ms caro que un
rompehielos. Es una PA-ROM.
-Ya -me sent a su lado-. Y qu hay con eso? He odo hablar. Grabas la mente de
alguien y la metes ah, no?
-Ms o menos. Cada persona tiene su mente estratificada en various niveles. Son
muchos, y tan complejamente mezclados que no se puede meter la mente humana en un
soporte artificial. No an. Pero s se puede filtrar un estrato y grabarlo. sta se llama
Deborah. Es una amiga ma, de la RED. La Sexta en la Lista Azul del oficio. Aqu estn
todos sus conocimientos y experiencias del trabajo de intrusion. Slo se estrato. Nada
de recuerdos o emociones. Es casi como una IA. Me da consejos e intervene en mis










operaciones. La copia est muy actualizada, slo tiene dos semanas. Entre las dos
haremos el trabajo.
-Y... Est como viva, ah dentro?
-Ahora, desactivada, se dira que est muerta. Cada vez que la conecto, es como un
despertar. Sin recorder sus despertares anteriores, claro. Recuerda que es ROM, no se le
puede incorporar nada nuevo a lo grabado.
-Oye, y sta podra hablar con la real?
-Es raro que pase. No tendra sentido. Y se dice que hacerlo jode la mente del
original. Un mentalista sabra decirte ms. Por otro lado, a la verdadera Deborah la
eliminaron hace ocho das, as que no s si lo hizo alguna vez.
-Eliminada? -hip con sobresalto.
-No sabes cmo es este mercado, nio. Ahora hay varias copias suyas, como sta, en
la calle. Y si se copiaba dentro de unos meses ms, con nuevas experiencias, ms
expert y exitosa? Las copias viejas seran obsoletas en el mercado del asfalto. Muchos
beneficios bajaran al piso. Este es un negocio muy caro. Y prctico. Para qu
arriesgar tu cabeza contra un hielo, si tienes un escarbaredes estrella de bolsillo que lo
har por ti? Claro, si te lo puedes pagar. Ella misma, por suerte, me regal esta copia.
Ya lo ves; te vendes, y te matan para poderte seguir vendiendo. La idea no es nueva.
Mira a Cristo.
-Ya -me restregu los ojos-. Quizs un da me haga una copia. Ser divertido
contarme a m mismo sobre mis ltimas experiencias sexuales. Y como de todos modos
la copia no recordar nada, se las contar una y otra vez. Sadomasoquismo indirecto.
-Un primor de morbo -ri-. Ahora djame en paz. Tengo trabajo.
-S, mam.
Le di una nalgada y me fui a dormir. Las ojeras me caan a la altura del cinto, pero no
olvid meter la 4507 bajo la almohada.
So con delfines. Sus fuselajes perfectos abran las olas de un mar rojo como la
sangre. Slo despert a medias cuando Rafaella se acost a mi lado, abrazndome.
En el sueo, cabalgu un delfin negro sobre el ocano de sangre, llevando en la grupa a
una jovencita cuyo rostro era el que debi tener Rafaella en sus quince aos. Desde el
sueo, cre escuchar una risilla ahogada en la oscuridad de mi cuarto. Tambin poda
ser la respiracin rtmica de unos pulmones artificiales, en el pecho de un cuerpo tibio y
moribundo.


Despert con el roce de unos dedos en mi espalda.
-Buenos das, mam.
-Hola, Edipo. Esta mamacita tuya es slo piel y cerebro. Lo dems son rganos
sintticos y pseudohuesos accionados por tendones artificiales y servomotores
alimentados por una microbatera atmica, con cinco aos de garanta -bostez-.
Has dormido cincuenta y dos horas.
-Demasiado -salt de la cama-. Me alcanzas...?
Puso un dermo de anfetas bajo mi nariz.










-Gracias. Entonces, hoy es jueves. Tengo que salir.
Me vest y desayun de prisa. Una mirada de reconvencin de Rafaella me oblig, al
menos, a lavarme la cara.
-Bucanero hasta las uas -coment, mientras me pona las botas.
-Es important.
-Para un nio todo es important -sonri a medias-. Bueno, yo tambin he estado
pensando en algo important. No preguntes -me detuvo con un gesto-. Ya lo sabrs.


Julin me mir desde el otro lado del mostrador con sus picaros biolentes:
-Cre que ya no vendras. Casi lo vendo hace unas horas.
-No series capaz -protest.
El esculido parapljico me indic la puerta auxiliar. Entr primero en el cubculo, y l
detrs, en su turboams. Apart unas cajas con sus mecanobrazos, sac un objeto
alargado y envuelto en sedas, y lo revel con ensayada teatralidad:
-Voil! Dos caones, recarga manual, percutores de cuarzo para municiones
irradiantes, double gatillo y seguro. Incrustados de ncar y coral en la culata. Esto -
seal-, son rubes de verdad, bien engarzados. Es la copia exacta del regalo que para
el General Lee tenan unos excntricos simpatizantes del lado federado. Nunca se lo
llegaron a dar... Por supuesto que no sabes de qu mierda hablo -Julin escupi en un
cenicero-. No importa. Los caones son de aleacin estril. Adaptables, tambin.
Desde explosives o perforantes, a mataelefantes de impact. Bien, lo tomas o lo dejas?
-No faltaba ms!
-Bueno, al contado o a tu cuenta? -sonri con malicia.
-Ponlo en la cuenta de Ovar. Al fin y al cabo, es su regalo de cumpleaos. Ya le
comprar algo extra y ms asequible a mi crdito. Lo que cuenta es la sorpresa. No le
importar.
-Eso est bien -Julin me extendi un paquete-. Explosivas, C-18. Son casi
granadas. Obsequio de la casa. Por Ovar. Y qu tal la 4507?
-Mete un ruido que te cagas -re.
Por el camino compr una caja de whisky de primera; veinte botellas. Eso s poda
costearlo. Al llegar a casa me top con dos bultos en cuyos sellos rutilaban ideogramas
de bajos fondos.
-Ms hardware -explic Rafaella-. Qu traes?
-Un regalo, para un amigo -le mostr con orgullo la pieza.
Ella la examine con manos no muy experts, y me la devolvi con todo miramiento:
-Pues parece que no le caigo bien a tu amigo, el sheriff. Alguien ha estado husmeando
sobre m, y creo saber quin es.
-Toro es mi hermano. Ojal un da se entiendan -met la pieza en el clset-. Esta
noche hay festival de exticos en Pueblo Bajo. Vienes? Apuesto a que nunca has ido a
uno. Ser divertido. Vers cosas...


-Esta noche es la noche -dijo-. Puedo pedirte un favor?










-El festival no me echar de menos, por una vez.
-No pido tanto -me sent sobre sus piernas-. Slo que ests aqu cuando yo entire.
Una especie de "hasta luego". Nadie lo ha hecho nunca. Ser a las 0120. Lo hars?
Hund la nariz en su cuello, estremecido.


Panopantallas digitalizadas en cada extremo de la Plaza Octgono Blanco. Los 8000
canales de Corporacin Informacin al unsono. Ritmos disarmnicos violando los
odos. Colores y textures alucinantes violando los ojos. Caricias y empujones violando
la piel. Perfumes y pestilencias violando la nariz. Diluvio de confituras y pastas
sintticas violando el paladar. Reflectores, infrarrojos y sabuesos desde los tejados
infestados de legales y various satlites en rbita geoestacionaria, violando la intimidad
del carnaval. Cmo permanecer virgen de alma?
En silencio, me deslizaba entire los disfraces y morfomodificaciones, sumergido en la
locura que, al menos por esa noche, no poda considerar como propia.
Sobre una tarima, various jvenes rapados exhiban sus instruments de tortura de lujo
sobre cualquier voluntario. Atraves una procesin de holopresencias histricas;
famosos artists, famosos asesinos, famosos personajes de ficcin. Presenci un duelo
entire musculosos melenudos en taparrabos y hechiceros encapuchados. Espadas contra
relmpagos. Un unicornio blanco me husme el ombligo y se perdi en el tumulto.
Ghandi besaba a Mussolinni sobre un can del barco insignia del Almirante Nelson.
Innumerables tabernculos atraan a los espritus extraviados, quienes mediante tiaras
simestim dialogaban con sus dioses o ancestros. Un drakkar surc la plaza de lado a
lado, velas hinchadas por un viento fro. Un Poeta del Martirio era asediado por
lloriqueantes fanticos armados con palos y piedras. Una joven desconocida me abraz,
meti su lengua bfida en mi garganta, y luego se colg del cuello de un Minotauro
cuyo falo rozaba el asfalto entire sus pies. Una Dama Cristal se cruz en mi camino;
todos sus rganos haban sido decolorados y la maraa rojo azul de las venas y arteries
resaltaba sobre un fondo de nieve, bajo la sinttica piel transparent. Un muchacho con
alas de cndor implantadas en la espalda se lanz desde un dcimo piso sobre las
cabezas de quienes aguardaban el milagro de un Icaro renacido. Una mujer se
diseccionaba a s misma sobre una mesa ambulante de operaciones, repartiendo sus
pedazos entire la multitud.
Los legales no se entrometen en estos asuntos, siempre y cuando slo sean gusantes los
involucrados. Estamos muertos de cualquier forma, y tenemos derecho a elegir el cmo
y el cundo de nuestro adis. Hgase la voluntad corporada sobre todos nosotros, tanto
en la RED como en la tierra. Amn.
La estirpe de la luna alcanza su apoteosis en el centro de la plaza. Los exticos de
sangre limpia se agolpan al amparo de los edificios, protegidos por una lnea tanto
virtual como infalible marcada por las mirillas lser de los legales en los techos. Sus
disfraces, implants y locuras son ms comedidos. Son diferentes; ciberyuppies
enfermos de monotona, estudiantes u oficinistas de bajo o medio crdito, adolescents
fugados de casa en busca de emociones y orgasmos no estndar.
Sal del caos y me mezcl con ellos, los diferentes. Unas muchachas vestidas a lo Luis
XV me miraron con recelo y curiosidad. En otra ocasin les hubiera metido los dedos
en el escote, o bajo las faldas insondables, pero me limit a apoyarme en una column
llena de holopsters, grafitti y salivazos, y hundirme en m mismo.










Cada festival me ofrece una oportunidad para el suicidio. Desangrado, acribillado a
plomazos, mis neuronas fundidas con qumica o electrnica. Y cada festival acabo
sentado en una esquina al amanecer, cuando la fiesta ha terminado, y los ltimos
gitanos de la urbe se hacinan sobre el asfalto, agotados por la orga que muchos no
volvern a vivir.
Pero esa noche no pens en el suicidio. Esa noche alguien me esperaba en casa, alguien
a cuyo lado me sentara mientras su mente deambulaba por las profundidades de la
RED, y a cuyo lado podra dormir cuando todo hubiese acabado, para despedirnos a la
maana siguiente con seis o siete orgasmos. Esta vez habra una maana siguiente.
Hermosa, como todo lo triste.
Apenas las once. Tendra tiempo de pasar por casa de Ovar, antes de retornar a la ma.
Nunca me haba sentido tan solo en un festival. Miles de exticos, conocidos o no,
dispuestos a obsequiarme su hermandad protsica. Una mierda.
Me escurr entire los vehculos legales que acordonaban las calls de acceso a la plaza, y
fui en busca de un hermano verdadero con quien pasar al menos media hora de carioso
mutismo. Al tomar el sub, me vino a la conciencia el hecho de que yo era el nico no
disfrazado en la noche de mascarada. Ni falta que haca. Iba disfrazado de todos modos.
Sobre mis ropas llevaba un manto de invisibilidad absolute. No exista, no era real, slo
una sombra de lo que era antes. Me senta casi alegre, de improviso.
Ovar no estaba en casa. O tal vez s, dormitando con beatfica sonrisa una resaca bestial
en su cama con dosel, los Colts 44 en las manos. No sera novedad, pero la decepcin
me hizo entrarle a puetazos a la pared del ascensor, ante la alarma de dos viejecitas
que me acompaaron los siete pisos hacia abajo.
Me fui a casa.
La puerta de mi apartamento se abri viniendo yo por el pasillo. Sali una mujer, con
pinta de Diurna. Sin mirarme, baj por las escaleras. Qued quieto unos segundos,
escuchando el golpe de sus tacones de escaln en escaln. Luego entr, cerrando la
puerta a mis espaldas.
-Quin era esa?
Rafaella se convidaba con una botella de sidra, a sorbos breves. Los escasos vellos de
mi cuerpo se erizaron ante sus ojos:
-Volviste rpido. Esa era una quemadora de PA-ROMs.
Me sent a la mesa, en el extremo opuesto al suyo.
-Te has sacado una copia -susurr, incrdulo.
-Llmalo un seguro, para el porvenir. Me toca un sesenta por ciento de las copias que
venda.
-Pero hay ms -mastiqu las palabras.
-Touch -puso a un lado la botella-. Cmo explicarte, precisamente a ti? Crees
en el alma, Hellion? Yo misma no s si creo... Pero de alguna forma estar ah, en las
copias, si piso en falso y ponen a un saneador en mi huella. Mis aos estn contados,
pero tengo un miedo horrible a morirme del todo. Ahora, de alguna forma, seguir viva,
y haciendo lo que mejor s hacer; romper hielos y escarbar en la RED.
-En pocos meses sers una copia obsoleta. Lo sabes bien.










-Carajo! -descarg su puo sobre la mesa-. Pero es que no tiene una ya ni el
derecho a ilusionarse?
-Al menos, no a jugar con las ilusiones ajenas -tuve ganas de morderle el cuello-.
No va a quedar nada de ti, acostmbrate a la idea. Si acaso, un recuerdo en un imbcil
de catorce aos que tal vez sea llamado por el Gusano el mismo ao que t. Quizs el
mismo da, a la misma hora. Final de holonovela interactive. Squense los lagrimones
en sbanas -me levant de la silla y la pate hasta el otro lado de la sala-. Coo,
coo, coo...!
Tras unos minutes de silencio, ella intent sonrer:
-Puede ser mejor que eso. Pensaba dejarte una copia. Esta copia -sac un paquete
ROM-, en el bolsillo de tu chaleco. Podras hablar conmigo cada vez que lo desearas.
Es mi estrato ntimo, no el tcnico. Es la Rafaella que amas. Sera la misma Rafaella de
hace media hora, antes de que llegaras, con mi voz, mis intentos de ternura y mi deseo.
Con un equipo simestim y una interfase de cibersexo, podras incluso...
-Carajo! -la mir a los ojos-. Me das asco! -rumi la ira por unos instantes, y
mascull-. No podramos mantener un correo o algo as? Contarnos cmo nos va, lo
que hacemos...?
-La opcin de la copia es mejor, creme -mir al techo-. Mi mundo es arena
movediza, no lo sabes bien, mtetelo en la cabezota. No querrs pensar en los hombres
que lleguen a mi cuerpo. Y yo no quiero imaginar tu cuarto lleno de putillas baratas.
Cada cual a su fortune. Y un da recibiras mi ltimo correo, y te picars el corazn
esperando por el siguiente, que nunca llegar. Prefiero que no sepas cundo ocurra, ya
sea por los riesgos que gane, o el Gusano. Te quiero demasiado para desearte eso.
-Ests muy lejos -susurr, sin saber dnde se haba metido mi rabia.
-Eso puede arreglarse -ella se subi a la mesa y gate hacia m, para besarme en la
frente, y luego en los labios.
La botella se hizo aicos en el piso.


Las 0105. Me levant lentamente, para luego mirarla. Ella me pas la mano por el
crneo rasurado:
-Deberas dejrtelo largo. Prometo que te quedar muy bien.
Se sent desnuda ante su terminal, con el enchufe craneal conectado y todo el equipo
listo.
-No estuvo mal para una despedida -abr una ceroetlica y me sent en el brazo de su
silln-. Pero es lstima. An tena unos trucos que ensearte.
-Creo que he aprendido bastante -ri. Luego estall-. Por qu carajo tenemos que
tratar de parecer contentos...!
Me encog de hombros y desvi la mirada. Sent el peso de la suya en mi sien, por un
largo minuto. Slo para matar el silencio, pregunt:
-Es much el jugo?
-Doce comsats y quince lneas de prioridad roja. No preguntes cul es el objetivo. Se
te congelara el culo. Si te preocupa tu cueva, no te calientes; hoy no habr Dios
despierto que me pueda rastrear.










-No me caliento -me arriesgu y toqu su mejilla.
Ella se mordi el labio inferior:
-Voy adentro. Qu tal un beso de despedida, o de buena suerte?
-Odio las despedidas, y la suerte es una puta.
-Bien -cerr los ojos.
Y entr.
Segu a su lado unos segundos, hasta que comprend que me era insoportable, y tras
meterme dos cervezas en los bolsillos sal a callejear con ganas de camorra.


Regres a la media hora, con un ojo morado y dos balas de menos en la 4507. Tambin
perd mi navaja, en algn muslo ajeno.
La puerta del apartamento estaba abierta, el interior a oscuras.
Entr arrastrndome, como una lombriz. Lo primero con lo que tropec fue su cuerpo.


Construya un cuerpo de miel y platino, mordiendo los diseos de algn ferviente de
Mucha, obsquiele una voluntad de IA en fase terminal, dotada de perfectas analogas
de amor y locura, sin olvidar el necesario tacto de ala de liblula, y aada unas tenues
arrugas de cansancio bajo los ojos. Coloque luego ese cuerpo -al que se debe
previamente colmar de angustias, vaco y esperanzas en equilibrio- en el eje de una
maquinaria ciega y somtalo al ir y venir de los mbolos y las ruedas dentadas en su
industrioso afn de desmembracin. Contemple el resultado.
Yo contempl el resultado.
Y llor.


Nunca supe si haba logrado o no su objetivo. Era demasiado buena -lo jurara por la
salvacin de mi alma- como para ser rastreada, as que debieron ser sus contratadores,
para asegurar la discrecin; o la Diurna de las PA-ROM, para garantizar su mercado; o
los traficantes de asfalto de neurotrans, para limpiar el camino. Nunca lo supe.
Antes de salir cog la escopeta y descargu dos explosives sobre los equipos. No
encontr la copia PA-ROM. La hubiera destruido tambin. El apartamento estaba hecho
pedazos. Debi ser una pelea desesperada. De haber estado yo all... Mierda, sin dudas
estara cremado tambin. Estpido mocoso marica que soy.


-Rafaella est muerta -le escup a Ovar en la cara, y ante su fugaz gesto hacia las
Colts no pude reprimir una risa quebrada-. No traigo cola, Toro.
l palp los caones de la escopeta:
-Calientes -me mir, dubitativo.
-Me he cargado una terminal. Demasiado grande como para errarle desde dos metros.
Feliz cumpleaos -dej el arma en sus manos-. Disculpa si la he estrenado. Tambin
olvid el whisky.










Me hund en la polvorienta butaca, imaginando hacerlo en un regazo con mdula de
policarbonos.
Ovar se sent junto a m, soplndome su carioso aliento de alcohol en la oreja. Deb
quedarme dormido en sus brazos. No recuerdo bien. Tal vez pas la noche tomando una
cerveza tras otra, aprendiendo a fumar en pipa, haciendo preguntas a las cabezas
disecadas de animals. No recuerdo.


-Ya me estafaron otra vez, esos infoenganchados -coment Julin, desde su
mostrador.
-Explorando mercados nuevos? -Ovar olisque el nima de un revolver.
-Hay que adelantar -suspir Julin-. La gente cada vez se mata menos a plomazos.
Prefieren quemarse los cerebros. Por la maana me devolvieron una PA-ROM
defectuosa. El tipo dijo que no serva, que la PA no saba ni pueta de RED. Aqu
est... Hey, mira t, tiene algo escrito... Ya me pareca que no era de lote. "A H.F., de
R., no olvides apuntar desde la cadera."
Ovar me mir, muy serio, y luego me pregunt:
-Bueno, cul prefieres? La Magnum o la Luger?
-Da lo mismo -solt un taconazo-. Voy afuera. Aqu hace calor.
Pase por la acera, hasta que Toro sali de la tienda y me dio un paquete:
-La Luger. Confa en mi olfato. Feliz cumpleaos. Lo dems es asunto tuyo -se
larg tras darme un abrazo.
Palp el paquete. La Luger. Y un bulto extra, pequeo y fro.


Llegu a casa de mis padres y me met en el cuarto que me haban dispuesto en la
segunda plant. El suceso de mi apartamento fue reportado como vandalism annimo,
y qued archivado gracias a un contact de Toro. No acud a presenciar cmo retiraban
los restos. Slo conserv las ropas que llevaba aquella noche, mi 4507, y las dosis de
Funcin 69, que termin regalando a los chiquillos del barrio. Mis padres miraron mis
ojeras y me dieron el cuarto, sin hacer preguntas.
Met la copia de Rafaella en una gaveta. Ah est an, entire calcetines, cartuchos de
pistola e interfases de cibersexo. Creo que nunca la activar. Tampoco s por qu no la
he deshecho a pisotones. De alguna forma, ella est ah, en ese muerto pedazo de
hardware, y yo no tengo pinta de shamn invocador de almas.
Pero ya han pasado dos aos, y es cada vez ms frecuente en mis sueos que a lomos de
un delfn, surcando un mar sangriento, unas manos me cian el talle desde atrs, sin que
tenga yo el valor de voltearme o decir palabra alguna.
Bueno, creo que nunca lo activar.
Pero ya han pasado dos aos, repito, y no se puede dormir sin soar. Cualquiera sabe,
as de imbcil que soy, lo que se me pueda antojar. Cosas de mocoso.













Nano-Bio-Info, Silorgs, Symborgs y Cognotecnologa

Alejandra Camberos



Los futurlogos construyen escenarios en los
que la convergencia de Nano-Bio-Info y
Cognotecnologa sern las principles lneas de
negocio. Su pronstico a 20 o 50 aos conjuga
microprocesadores tridimensionales con
memorial, interfaz lingstica, cerebros
sintticos y posthumanos.

Muchos han intentado anticipar lo que
suceder, ya sea con falsas hiptesis o literature
especulativa (Julio Verne, Arthur C. Clark,
Isaac Asimov, William Gibson, Michael
Crichton, Alvin Toffler), pero hoy, las
herramientas de prospective como la Ley de
Moore, la clonacin, las investigaciones sobre
el genoma human, la computacin cuntica, la
criogenizacin y las redes neuronales artificiales permiten predecir cambios profundos
en 20 o 50 aos para construir mejores scenarios.

En 1966, various investigadores y cientficos de Estados Unidos se reunieron para
estudiar el future, realizar pronsticos y analizar las megatendencias en las actividades
econmicas, sociales, polticas y tecnolgicas de la sociedad. Fundaron, entonces, la
World Future Society (WFS), una organizacin de prospective sin fines de lucro, que
actualmente cuenta con ms de 30 mil afiliados (acadmicos, investigadores,
futurlogos) en ms de 80 passes. Luego, en 1997, se form el Captulo Mexicano de
la Sociedad Mundial del Futuro, que preside Julio A. Milln.
Aunque el movimiento futurista apareci institucionalmente hace ms de 35
aos, una de las acciones con ms difusin en nuestro pas ha sido el foro Los Futuros
del Mundo. Alternatives para Mxico, convocado por la WFS Mxico, en noviembre
de 2003.
En la ponencia ?Los Futuros de la Tecnologa?, John Smart, director del Institute
of Accelerating Change, seal que en 20 aos se pensar en la tecnologa como algo
orgnico, como una parte de nosotros mismos. ?Ser como la electricidad o el aire,
slo nos daremos cuenta de su existencia cuando falten".
En su exposicin mencion algunos de los cambios tecnolgicos altamente
probables para los aos 2015-2060, como los microprocesadores tridimensionales con
memorial, la interfaz lingstica para el usuario o la creacin de cerebros sintticos,
proyecto en el que ya trabaja el centro de alta tecnologa de Riken (el Silicon Valley de
Japn) y que espera resultados en 2018.
De acuerdo con la Singularidad Tecnolgica ?cuyo principal autor es John
Smart?, una vez que la aceleracin exponencial de la tecnologa y la inteligencia
artificial logren crear cerebros sintticos, los series humans necesitaremos implants










inteligentes para poder comprenderlos. Se calcula matemticamente que la
singularidad ocurrira entire los aos 2050 y 2060, o quiz antes.
Consider, tambin, que habr un espacio de simulacin. En 30 o 40 aos, el
diseo de videojuegos contemplar ambientes de simulacin y alta resolucin para
adults. En este sentido, ya se vislumbran avances con el lanzamiento de IBM, en
2004, de una supercomputadora con mil microprocesadores que ser empleada para
consolas de videojuegos, en tanto que uno de los primeros clients de los servicios de
grid computing de Oracle es Electronic Arts, el gigante en el desarrollo de videojuegos
(Lord of The Rings, Harry Potter) que cotiza en el Wall Street.
Pases como Estados Unidos, Japn, China y Singapur saben que en el future
todos los negocios estarn relacionados con la convergencia de las tecnologas NBIC
(Nano-Bio-Info-Cognotecnologa). La tecnologa de la informacin (Infotec) supone el
desarrollo de microprocesadores que en 2020 o 2025 alcanzaran el poder operativo
del ser human, mientras que el desarrollo de la nanotecnologa (diseo molecular de
objetos) est dando sus primeros pasos, pues la comunidad cientfica apuesta todo por
la creacin de nanomquinas o mquinas autorreplicantes y los gobiernos destinan
inversiones millonarias en investigacin y desarrollo (I+D).
Adems de la cognotecnologa (ciencias cognitivas), la biotecnologa ser otra
important lnea de negocios en la que Singapur se perfila como primera potencia en
clonacin. Por el moment, los studios se enfocan a descifrar tanto el genoma
human como el mapa del cerebro, as como a las aplicaciones de la medicine del
future a partir de las clulas madre tomadas de los bancos de cordn umbilical.
Como ha ocurrido con los diversos models econmicos, la revolucin de la
tecnologa global conllevar various problems, como el desempleo; sin embargo,
tambin represent la oportunidad para muchos pases subdesarrollados de adoptar las
nuevas tecnologas y saltar la brecha digital, como en el caso de China o frica, que de
no tener telfonos pasaron al uso masivo de celulares; Costa Rica, cuya fuerza
intellectual est exportando software y se ha constituido como un pas con acceso
gratuito a Internet; e India, que cuenta con polticas de I+D para apoyar la
infraestructura y la cultural digital.
Por ltimo, Smart se refiri al transhumanismo como el destino de la raza
humana. En 2050, el incremento acelerado de la tecnologa y la simbiosis de las
mquinas aumentara la expectativa de vida a 150 aos (hoy de 70). ?Trascender las
limitaciones fisicas y mentales del hombre plantea la posibilidad de inmortalidad y la
division de la raza humana, ya que algunos mutaran a una variedad de posthumanos:
homo sapiens v.2.0, cyborgs, silorgs, symborgs, tecnoborgs, cerebro global y otras
species?












PREFACIO A QUEMANDO CROMO,
DE WILLIAM GIBSON


Por Bruce Sterling

Si los poetas son los legisladores no reconocidos del
mundo, los escritores de ciencia ficcin son sus bufones
de corte. Somos Payasos Sabios que podemos saltar, dar
cabriolas, hacer profecas y rascarnos en pblico.
Podemos jugar con Grandes Ideas porque el
extravagant colorido de nuestros orgenes de revista
barata nos hacen parecer inofensivos.
Y los escritores de ciencia ficcin tenemos siempre la
posibilidad de retozar alegremente: ejercemos influencia
sin tener responsabilidades. Son muy pocos los que se
sienten obligados a tomarnos en serio; y no obstante,
nuestras ideas se filtran en la cultural, la recorren,
burbujeantes, invisible, como una radiacin de fondo.
Con todo, la triste verdad del asunto es que la ciencia
ficcin no ha mostrado much alegra ltimamente. Todas las forms de cultural
popular atraviesan depresiones; pescan un resfriado cada vez que la sociedad
estornuda. Que la ciencia ficcin de los setenta haya sido confusa, autorreflexiva y
rancia, es motivo de poca sorpresa.
Pero William Gibson es uno de nuestros mejores heraldos de un tiempo mejor. Su
breve trayectoria ya lo ha consolidado como un incuestionable escritor de los ochenta.
Su asombrosa primer novel, Neuromante, que barri con todos los premios del
gnero en 1985, revel la incomparable capacidad de Gibson para identificar con
precision los nervios sociales. El efecto fue galvnico, y ayud a despertar al gnero de
su sopor dogmtico. Interrumpida su hibernacin, la ciencia ficcin est abandonando
su caverna para salir a la fulgurante luz solar del modern zeitgeist. Y estamos flacos y
hambrientos y no del mejor humor. De ahora en adelante las cosas van a ser diferentes.
La coleccin que tiene usted ahora en las manos contiene todas las obras cortas que
Gibson ha publicado hasta el moment. Es una rara oportunidad para ver el desarrollo
asombrosamente rpido de un escritor de estatura mayor.
El rumbo que se haba propuesto ya era visible en su primer relato publicado,
Fragmentos de una rosa hologrfica, de 1977. Las seas de Gibson ya estaban
presents: una compleja sntesis de la cultural popular modern, high tech, y una
tcnica literaria avanzada.
El segundo cuento de Gibson, El continue de Gernsback, nos lo revela apuntando
conscientemente a la tambaleante figure de la tradicin de la ciencia ficcin. Es una
devastadora refutacin de la scientifiction> en su aspect de tecnolatra estrecha.
Vemos aqu a un escritor que conoce sus races y se prepare para una reform radical.
Gibson encontr su molde con la series del Sprawl: Johnny Mnemonic, Hotel New
Rose, y el increble Quemando Cromo. La aparicin de estos relatos en la revista
Omni mostr un nivel de concentracin imaginative que hizo subir las apuestas por el










gnero en su conjunto. Estos relatos, barrocos, densamente cargados, merecen varias
lectures por su filosa, oscura pasin, y por la intensidad de sus detalles.
El triunfo de estas histories radica en la evocacin, brillante y autnoma, de un future
creble. Es difcil sobreestimar la dificultad de un esfuerzo semejante, esfuerzo que
muchos escritores de ciencia ficcin han eludido durante aos. Tal fracaso intellectual
da cuenta de la ominosa proliferacin de relatos postapocalpticos, fantasas de espada
y brujera, y esos omnipresentes culebrones en los que imperios galcticos degeneran
cmodamente en barbarie. Todos esos subgneros son product de la urgente
necesidad de los escritores de evitar enredarse con un future realista.
Pero en las histories del Sprawl vemos un future que es reconocible y dolorosamente
extrado de la condicin modern. El enfoque es multifactico, sofisticado, global.
Nace de un nuevo conjunto de puntos de partida: no de la gastada formula de robots,
naves espaciales y el milagro modern de la energa atmica sino de la ciberntica, la
biotecnologa y la telaraa de comunicaciones, por nombrar algunos.
Las tcnicas extrapolativas de Gibson son las de la clsica ciencia ficcin dura, pero la
demostracin que hace de ellas es pura New Wave. Ms que los acostumbrados
tecncratas sin pasin y los coriceos Hombres Competentes de la ciencia ficcin dura,
sus personajes son una tripulacin pirata de perdedores, buscavidas, parias,
marginados y lunticos. Vemos ese future desde abajo, tal como se vive, no como una
mera y rida especulacin.
Gibson pone punto final a ese frtil arquetipo gernsbackiano, Ralph 124C41+, un
tecncrata light encerrado en su torre de marfil, que derrama las bendiciones de la
superciencia sobre el populacho. En la obra de Gibson nos encontramos en las calls y
los callejones, en un reino de sudorosa, tensa supervivencia, donde lo high tech es un
incesante zumbido subliminal, como un perverso experiment de darwinismo social,
ideado por un investigator aburrido que mantuviese el dedo permanentemente
apretado en el botn de advance rpido.
La Ciencia Grande de este mundo no es una fuente de pintorescos prodigios a lo
Mister Mago, sino una fuerza omnipresente, que todo lo invade, incuestionable. Es una
sbana de radiacin mutagnica que se extiende sobre las multitudes, un atestado Bus
Global que sube rugiendo como una fiera por una pendiente exponencial.
Estos relatos pintan un retrato instantneamente reconocible de la situacin modern.
Las extrapolaciones de Gibson muestran, con exagerada claridad, la masa oculta de un
iceberg de cambio social. Este iceberg se desliza ahora con siniestra majestuosidad
sobre la superficie de las postrimeras del siglo veinte, y sus proporciones son
tenebrosas e inmensas.
Muchos autores de ciencia ficcin, enfrentados a este monstruo acechante, han
levantado las manos y vaticinado el naufragio. Aunque nadie puede acusar a Gibson de
ver las cosas color de rosa, l ha evitado esta salida fcil. He aqu otra marca distintiva
de la emergente nueva escuela de los ochenta: su hasto del Apocalipsis. Gibson no
pierde much tiempo en agitar el dedo o estrujarse las manos. Mantiene los ojos
decididamente abiertos y, como ha sealado Algis Budrys, no teme el trabajo intenso.
Son virtudes capitals.
Hay otra seal que present a Gibson como parte de un nuevo y creciente consenso en
la ciencia ficcin: la facilidad con que colabora con otros escritores. Tres de esas
colaboraciones honran esta coleccin. La especie es un raro manjar, una oscura
fantasa en la que bulle un luntico surrealismo. Estrella roja, rbita de invierno es










otro relato del future cercano que cuenta con un trasfondo autntico y
apasionadamente detallado; con el punto de vista multicultural tpico de la ciencia
ficcin de los ochenta. Combate areo es una obra de eficacia feroz, brutalmente
retorcida, con la clsica combinacin gibsoniana de bajos fondos y high tech.
En Gibson omos el sonido de una dcada que ha encontrado finalmente su propia voz.
No es un revolucionario fervoroso, sino un reformista prctico. Est abriendo los
estancos corredores del gnero al aire fresco de la nueva informacin: la cultural de los
ochenta, con su extraa, creciente integracin de tecnologa y moda. Siente debilidad
por los ms raros e inventivos afluentes de la corriente principal de la literature: Le
Carr, Robert Stone, Pynchon, William Burroughs, Jayne Anne Phillips. Y es un
devoto de lo que J. G. Ballard ha llamado lcidamente literatura invisible: ese
penetrante flujo de informes cientficos, documents gubernamentales y publicidad
especializada que conforma nuestra cultural por debajo del nivel de reconocimiento.
La ciencia ficcin ha sobrevivido a un largo invierno alimentndose con la grasa
corporal acumulada. Gibson, junto a una amplia ola de nuevos escritores, inventivos y
ambiciosos, ha aguijoneado el gnero hasta despertarlo y ponerlo en march, en busca
de una nueva dieta. Eso nos har much bien a todos.










JOHNNY MNEMONIC

William Gibson


Met el arma en un bolso de mano Adidas y la envolv con cuatro pares de medias de
tenis; no era en absolute mi estilo, pero eso era lo que yo buscaba: si piensan que eres
bruto, s tcnico; si piensan que eres tcnico, s bruto. Soy un muchacho muy tcnico.
As que resolve hacerme lo ms grosero possible. Hoy da, sin embargo, tienes que ser
muy tcnico hasta para aspirar a la grosera.
Tuve que moldear con un torno las dos balas de latn calibre doce, y luego cargarlas
yo mismo; tuve que buscar una vieja microficha con instrucciones para la carga
manual de cartuchos; tuve que fabricar una prensa de palanca para asentar los
detonadores: todo muy complicado. Pero saba que funcionaran.
La reunin estaba programada en el Drome a las 23:00, pero segu en el metro hasta
tres paradas despus de la estacin ms cercana y regres caminando. Procedimiento
impecable.
Verifiqu mi aspect en la pared cromada de un quiosco de caf, un tpico caucasiano
de rostro astuto y una cresta de pelo tieso y oscuro. En el Bajo el Cuchillo las chicas
estaban con la fiebre de Sony Mao, y se haca dificil impedir que agregasen la elegant
insinuacin de pliegues epicnticos. Aquello tal vez no engaase a Ralfi Face, pero
podra llevarme hasta cerca de su mesa.
El Drome consta de un solo espacio angosto, con una barra a un lado y mesas al otro,
atiborrado de rufianes y tratantes, y un misterioso surtido de traficantes. Aquella noche
estaban en la puerta las Hermanas del Perro Magntico, y no me atraa la idea de tener
que pasar junto a ellas al salir si las cosas no llegaban a marchar bien. Median dos
metros de altura y eran delgadas como galgos. Una era negra y la otra blanca, pero










aparte de eso eran casi tan idnticas como la cirugia cosmtica las haba podido hacer.
Eran amantes desde haca aos, y tenan fama de violentas.
Nunca supe con certeza cul de las dos haba sido varn en un principio.
Ralfi estaba sentado a la mesa de siempre. Me deba un montn de dinero. Yo llevaba
cientos de megabytes guardados en la cabeza, en una base informtica del tipo
idiota/sabio, a la que no tena acceso consciente. Ralfi me la haba dejado all. Sin
embargo, nunca haba vuelto para buscarla. Slo Ralfi poda recuperar la informacin,
con una frase cdigo inventada por l mismo.
Para empezar, no soy barato, pero el precio de mis horas extras como depsito es
astronmico. Y haca tiempo que Ralfi brillaba por su ausencia.
Entonces o decir que Ralfi me quera dar un contrato. Qued en encontrarme con l en
el Drome, pero concert la cita bajo el nombre de Edward Bax, importador
clandestine, recin llegado de Ro y Beijn.
El Drome apestaba a negocios, un olor metlico de tension nerviosa. Los musculosos
camorreros, dispersos entire la multitud, se flexionaban parties abultadas unos frente a
otros y ensayaban sonrisas estrechas y fras; algunos estaban tan perdidos bajo
superestructuras de injertos musculares que sus rasgos no eran verdaderamente
humans.
Disculpen. Disculpen, amigos. Es slo Eddie Bax, Rpido Eddie el Importador, con su
bolso de gimnasio profesionalmente soso, y por favor no se fijen en esta abertura,
apenas lo bastante amplia para meter por ella la mano derecha.
Ralfi no estaba solo. Ochenta kilos de care rubia californiana se apoyaban en actitud
de alerta en la silla de al lado, artes marciales escritas por todo el cuerpo.
Rpido Eddie Bax se haba sentado frente a ellos antes de que las manos del montn
de carne se hubieran separado de la mesa. Eres cinturn negro? -pregunt
prontamente. El asinti; ojos azules que realizaron una exploracin automtica entire
mis ojos y mis manos-. Yo tambin dije-. Tengo el mo aqu en el bolso. -Met
la mano por la abertura y quit el seguro. Clic- Can double de calibre doce con los
gatillos unidos.
-Eso es un arma -dijo Ralfi, poniendo una mano gorda y moderadora sobre el tenso
pecho de nailon azul de su muchacho-. Johnny tiene un arma de fuego antigua en el
bolso. -Al diablo con Edward Bax.
Supongo que siempre haba sido Ralfi Fulano o Mengano, pero deba ese apodo
adquirido a una singular vanidad. Con cuerpo de pera demasiado madura, haba lucido
durante veinte aos el antao famoso rostro de Christian White: Christian White de la
Banda Aria de Reggae, el Sony Mao de su generacin, y campen ltimo del rock
racial. Soy un genio de la banalidad.
Christian White: rostro clsico del pop, con la alta definicin muscular de un cantante,
pmulos cincelados. Angelical en un sentido, bellamente depravado en otro. Pero eran
los ojos de Ralfi los que vivan bajo aquel rostro, ojos pequeos y fros y negros.
-Por favor -dijo-, resolvamos esto como hombres de negocios. -El tono de su
voz era de una horrible sinceridad prensil, y las comisuras de su hermosa boca de
Christian White estaban siempre hmedas. Este Lewis -dijo, sealando al chico de
carne con la cabeza- es una albndiga. -Lewis encaj aquello impvido, con aire de
algo armado con piezas. -T no eres una albndiga, Johnny.










-Claro que lo soy, Ralfi, una albndiga atiborrada de implants donde puedes
almacenar tu ropa sucia mientras buscas gente que me mate. Por lo que hay en este
lado del bolso, Ralfi, se dira que tienes algo que explicar.
-Es esta ltima hornada de products, Johnny. -Solt un suspiro profundo. En
mi papel de corredor...
-De traficante -correg.
-Como corredor, tengo much cuidado en lo relative a fuentes.
-T slo les compras a los que roban lo mejor. Entiendo.
Volvi a suspirar. -Trato -dijo fatigosamente- de no comprarles a locos. Esta vez
lo he hecho, me temo. -El tercer suspiro fue una sea para que Lewis activara el
disociador neural que haban pegado bajo mi lado de la mesa.
Puse toda mi fuerza en doblar el dedo ndice de la mano derecha, pero fue como si ya
no estuviese conectado a l. Senta el metal del arma y el acolchado de goma espuma
con que haba envuelto la culata corta, gruesa; pero mis manos eran de cera fra,
distantes e inertes. Esperaba que Lewis fuese una verdadera albndiga, bastante obtuso
como para ocuparse del bolso y quitarme el dedo del gatillo, pero me equivoqu.
-Hemos estado muy preocupados por ti, Johnny. Muy preocupados. Vers, lo que
tienes ah es propiedad de los Yakuza. Se los rob un loco, Johnny. Un loco de atar.
Lewis solt una risita.
Entonces todo cobr sentido, un horrible sentido, como bolsas de arena hmeda que se
apilaban alrededor de mi cabeza. Matar no era el estilo de Ralfi. Ni siquiera Lewis
perteneca al estilo de Ralfi. Pero haba quedado atrapado entire los Hijos del
Crisantemo de Nen y algo que les perteneca; o, lo que quiz era an ms probable,
algo de ellos que perteneca a algn otro. Ralfi, naturalmente, poda usar la frase
cdigo para volverme idiota/ sabio, y yo arruinara su program sin recorder ni una
sola nota. Para un traficante como Ralfi, por lo general eso habra sido suficiente. Pero
no para los Yakuza. Los Yakuza sabran lo de los Calamares, por una parte, y no iban
a molestarse en que alguien me sacara de la cabeza aquellas huellas tenues y
permanentes de
su program. Yo no saba gran cosa de los Calamares, pero haba odo histories, y me
cuidaba much de no repetrselas nunca a mis clients. No, a los Yakuza no les
gustara eso; se pareca much a una prueba. No haban llegado a donde estaban
dejando pruebas por ah. O vivos.
Lewis sonrea. Creo que se estaba representando un punto just detrs de mi frente, e
imaginando cmo podra llegar hasta l por las malas.
-Eh, vaqueros -dijo una voz suave, femenina, desde algn lugar detrs de mi
hombro derecho-, no parecen estar pasndola muy bien que se diga.
-Fuera, perra -dijo Lewis, la cara bronceada muy quieta. Ralfi no tena expresin.
-Clmate. Me quieres comprar base de la buena? -Apart una silla y se sent antes
de que ninguno de ellos se lo impidiese. Apenas entraba en mi campo visual: una
muchacha delgada con lentes espejados, el pelo oscuro, spero y corto. Llevaba una
chaqueta de cuero negro abierta sobre una camiseta cruzada en diagonal por rayas
rojas y negras.- A ocho mil el gramo.










Lewis buf exasperado, y trat de derribarla de la silla de un manotazo. Por alguna
razn no consigui tocarla; la mano de ella se levant y pareci rozarle la mueca al
pasar. Un chorro de sangre brillante salpic la mesa. Lewis se apret la mueca con
fuerza; la sangre se le escapaba entire los dedos.
Pero, no tena ella las manos vacas?
Lewis iba a necesitar un grapador de tendones. Se levant cuidadosamente, sin
molestarse en apartar la silla. La silla cay hacia atrs y l sali de mi lnea visual sin
decir una palabra.
-Debera buscarse un mdico que le mirara eso -dijo la chica-. Es un corte de los
feos.
-No tienes idea -dijo Ralfi, con voz repentinamente cansada- de lo profundo que
es el pozo de mierda en que te acabas de meter.
-De veras? Misterio. Me emocionan los misterios. Por qu estar tan callado tu
amigo, por ejemplo. O para qu ser esta cosa que tengo aqu -y levant la pequea
unidad de control que de algn modo le haba quitado a Lewis. Ralfi pareca enfermo.
-T, eh... tal vez quieras un cuarto de milln por darme eso e irte a dar un paseo. -
Lewis alz una mano gorda y se acarici nerviosamente el rostro plido, delgado.
-Lo que yo quiero -dijo la chica, chasqueando los dedos de modo que la unidad se
puso a girar y brillar- es trabajo. Un trabajo. Tu muchacho se hizo dao en la
mueca. Pero un cuarto de milln bastar como anticipo.
Ralfi exhal explosivamente y comenz a rerse, dejando al descubierto dientes que no
haban sido conservados de acuerdo con la norma Christian White. Entonces la chica
apag el disociador.
-Dos millones -dije.
-se es mi hombre -dijo ella, y ech a rer-. Qu hay en el bolso?
-Un arma.
-Qu grosero. -Bien pudo ser un cumplido. Ralfi no dijo nada.
-Me llamo Millones. Molly Millones. Qu le parece si salimos de aqu, jefe? La
gente empieza a mirar. -Se puso de pie. Llevaba pantalones de cuero color sangre
seca.
Y vi por primera vez que los lentes espejados eran implants quirrgicos; la plata se
alzaba suavemente desde los pmulos y le sellaba los ojos en el interior de los zcalos.
Vi mi nueva cara reflejada dos veces.
-Yo soy Johnny -le dije-. El seor Face viene con nosotros.
Estaba afuera, esperando. Con un aire estndar de turista tech, en pantalones cortos de
plstico y una absurda camisa hawaiana estampada con ampliaciones del
microprocesador ms conocido de su empresa; un hombrecito apacible, de los que con
toda seguridad terminan borrachos de salce en algn bar donde se sirve arroz tostado
con algas marinas. Tena el aspect del que canta el himno de la empresa y llora, el
que estrecha interminablemente la mano del barman. Rufianes y traficantes lo veran
como un conservador innato, y lo dejaran en paz. No daba para much, y cuando
hiciese algo sera cuidadoso con su cuenta.










Como luego imagine, seguramente le habran amputado parte del pulgar izquierdo,
poco antes de la primera articulacin, y se lo habran reemplazado por una punta
protsica, rellenndole el mun y acoplndole una bobina y un cuenco diseados
segn uno de los anlogos romboides de la Ono-Sendai. Luego habran enrollado
cuidadosamente la bobina con tres metros de filamento monomolecular.
Molly se puso a conversar de algo con las Hermanas del Perro Magntico, lo que me
permiti apresurar a Ralfi hacia la salida, presionndole la base de la column con el
bolso de gimnasia. Molly pareca conocerlas. O que la negra rea.
Mir hacia arriba, por algn reflejo pasajero, tal vez porque nunca me he
acostumbrado a eso, a los elevados arcos de luz y a las sombras de las geodsicas de
ms arriba. Tal vez eso me salv.
Ralfi sigui caminando, pero no creo que estuviese tratando de escapar. Creo que ya se
haba rendido. Era probable que ya tuviera alguna idea de la cosa con la que bamos a
enfrentamos.
Baj la mirada a tiempo para verlo explotar.
Una reconstruccin pormenorizada muestra a Ralfi caminando cuando el turista
aparece de no se sabe dnde, sonriendo. Apenas una reverencia insinuada y el pulgar
izquierdo se desprende. Es un truco de magia. El pulgar del hombre queda suspendido.
Espejos? Hilos? Y Ralfi se detiene, dndonos la espalda, oscuras medias lunas de
sudor bajo las axilas de su plido traje de verano.
l sabe. Tiene que haberlo sabido. Y entonces el dedo de tienda de artculos de broma,
pesado como plomo, dibuja un arco en un fulminante truco de yo-yo, y el hilo invisible
que lo une a la mano del hombre atraviesa lateralmente el crneo de Ralfi, just
encima de las cejas, sube y vuelve a bajar para cortar en diagonal el torso de forma de
pera, desde el hombro hasta las costillas. Corta tan finamente que no sale sangre hasta
que las sinapsis fallan y los primeros temblores hacen que el cuerpo ceda a la
gravedad.
Ralfi se desplom en pedazos en medio de una nube rosada de fluidos; las tres parties
desiguales rodaron hacia adelante sobre el suelo de baldosas. En total silencio. Levant
el bolso de gimnasia y se me crisp la mano. El retroceso del arma casi me rompi la
mueca.
Deba de haber estado lloviendo; de una geodsica rota caan cintas de agua que
salpicaban las baldosas a nuestras espaldas. Nos acurrucamos en un estrecho hueco
entire una tienda de artculos quirrgicos y otra de antigedades. Molly acababa de
asomar un ojo espejado y haba informado de la presencia de un mdulo Volks delante
del Drome, con las luces rojas encendidas. Estaban barriendo a Ralfi. Haciendo
preguntas.
Yo estaba cubierto de pelusa blanca chamuscada. Las medias de tenis. El bolso de
gimnasia era un deshilachado puo de plstico alrededor de mi mueca. -No entiendo
cmo diablos no le di.
-Porque es rpido, demasiado rpido. -La chica se abraz las rodillas y se balance
sobre los talones de las botas. Le han acrecentado la sensibilidad del sistema
nervioso. Ha sido fabricado por encargo. -Sonri y solt un pequeo chillido de
placer. Voy a conseguir a ese muchacho. Esta noche. Es el mejor, el nmero uno, lo
mximo, lo ltimo.










-Lo que t vas a conseguir, por los dos millones de este chico, es sacarme de aqu.
Ese amigo tuyo fue hecho casi todo en una probeta en Chiba City. Es un asesino
Yakuza.
-Chiba. S, Molly tambin ha estado en Chiba. -Y me ense las manos, con los
dedos ligeramente separados. Eran delgados, cnicos, muy blancos en contrast con el
esmalte rojo de las uas. Diez cuchillas salieron de sus receptculos bajo las uas, cada
una un fino escalpelo de acero azulado, de double filo.
Nunca haba andado much por Nighttown. No haba all nadie que me debiese dinero
por algo que yo recordaba, y casi todos tenan muchos a quienes pagaban con
regularidad para que olvidasen. Generaciones de finos tiradores haban hostigado tanto
las luces de nen que los equipos de mantenimiento acabaron por renunciar a
repararlas. Incluso a medioda los arcos eran manchas de holln sobre un dbil fondo
perlino.
A dnde vas cuando la organizacin criminal ms rica del mundo te busca a tientas
con dedos tranquilos, distantes? Dnde te escondes de los Yakuza, tan poderosos que
tienen sus propios satlites de comunicacin y al menos tres transbordadores? Los
Yakuza forman una autntica red multinational, como ITT y la Ono-Sendai. Cincuenta
aos antes de que yo naciera, ya los Yakuza haban absorbido las Tradas, la Mafia, la
Unin Corsa.
Molly tena una respuesta: Te escondes en el Pozo, en el crculo ms bajo, donde
cualquier influencia exterior genera ondas rpidas y concntricas de amenaza pura. Te
escondes en Nighttown. Mejor todava, te escondes encima de Nighttown, porque el
Pozo es invertido, y el fondo de su cuenco toca el cielo, el cielo que Nighttown nunca
ve, sudando bajo su propio firmamento de resina acrlica; arriba, donde los Lo Teks se
agazapan en las oscuras grgolas, con cigarrillos del mercado negro colgndoles de los
labios.
Tena otra respuesta, adems.
-Conque ests bloqueado de verdad, eh, Johnny? No hay modo de sacar ese
program sin la contrasea? -Me llev hacia las sombras que aguardaban ms all de
la brillante plataforma del tren subterrneo. Las paredes de hormign estaban
recargadas de graffiti, aos de palabras que se retorcan en un nico metagarabato de
rabia y frustracin.
-Los datos almacenados son introducidos mediante una series modificada de prtesis
microquirrgicas contra-autismo. -Recit una adormilada version de mi discurso de
venta estndar. El cdigo del client se almacena en un chip especial; salvo que
recurras a los Calamares, de los que preferimos no hablar los que nos dedicamos a
esto, no hay forma de recuperar la frase. No puedes sacarla con drogas, ni extirpando,
ni torturando. Yo no la s, nunca la supe.
- Calamares? Cosas rastreras con brazos? -Salimos a un mercado callejero
desierto. Unas figures sombras nos observaban desde una plaza improvisada, llena de
cabezas de pescado y fruta podrida.
-Superconductores que detectan interferencias cunticas. Los usaban en la guerra
para encontrar submarines, para destapar cibersistemas del enemigo.
- S? Material de la Marina? De la guerra? Los Calamares te pueden leer esa
cosa? -Se detuvo, y sent que sus ojos me miraban desde detrs de aquellos espejos
gemelos.










-Hasta los models ms primitivos podan medir un campo magntico con una
millonsima parte de la fuerza geomagntica; es como detectar un susurro dentro de un
estadio en plena euforia.
-Eso ya lo hacen los policas, con micrfonos parablicos y lsers.
-Pero tu informacin sigue a salvo. -Orgullo professional. Ningn gobierno
permitira a la polica el uso de Calamares. Ni siquiera a los peces gordos de seguridad.
Sera demasiado fcil descubrir chanchullos interdepartamentales; demasiado buenos
para destapar watergates.
-Material de la Marina -dijo ella, y su sonrisa brill entire las sombras-. Material
de la Marina. Tengo un amigo por aqu que estuvo en la Marina, se llama Jones. Sera
bueno que lo vieras. Lo que pasa es que es un yunki; as que tendremos que llevarle
algo.
- Un yunki?
-Un delfn.
Era ms que un delfn, pero desde el punto de vista de otro delfn podra haber
parecido menos que eso. Vi cmo se mova pesadamente en el tanque galvanizado. El
agua saltaba por los bordes y me moj los zapatos. Era un excedente de la ltima
guerra. Un cyborg.
Sali del agua, y vimos las costrosas places que le cubran los costados, una especie de
retrucano visual cuya gracia casi se perda bajo una armadura articulada, torpe y
prehistrica. A ambos lados del crneo tena unas deformidades gemelas que haban
sido modificadas para poner all unidades sensors. En las parties descubiertas de la
piel blanco-griscea le brillaban unas lesiones plateadas.
Molly silb. Jones sacudi la cola y arroj ms agua contra el borde del tanque.
- Qu es este lugar? Vi formas difusas en la oscuridad, eslabones de cadena
oxidada y otras cosas cubiertas por lona alquitranada. Por encima del tanque penda un
rstico marco de madera, cruzado y recruzado por hileras de polvorientas luces
navideas.
-Feria de Diversiones. Zoo y paseos de carnaval. Hable con la Ballena de la
Guerra. Esas cosas. Jones es una especie de ballena...
Jones se encabrit de nuevo, y me clav una mirada triste y antigua.
- Cmo hace para hablar? -De pronto tena deseos de irme.
-Ah est lo bueno. Di hola, Jones. Y todas las luces se encendieron
simultneamente.
Titilaban rojas, blancas y azules.
RBARBARBA
RBARBARBA
RBARBARBA
RBARBARBA
RBARBARBA
-Conoce el lenguaje de los smbolos, ya ves, pero el cdigo est restringido. En la
Marina lo tenan conectado a un exhibidor audiovisual. -Molly sac el estrecho










paquete de un bolsillo de la chaqueta. Polvo puro, Jones. Lo quieres? -Jones se
detuvo en el agua y comenz a hundirse.
Sent un pnico extrao al recorder que no era un pez, que poda ahogarse.
Queremos la clave del banco de Johnny, Jones. La queremos ya.
Las luces titilaron, se apagaron.
- Vamos, Jones!
A
AAAAAAAAA
A
A
A
Luces azules, cruciformes. Oscuridad.
-Puro! Es limpio. Vamos, Jones.
BBBBBBBBB
BBBBBBBBB
BBBBBBBBB
BBBBBBBBB
BBBBBBBBB
Un fulgor de sodio blanco ba las facciones de Molly en una monocroma rida; sus
pmulos proyectaron sombras partidas.
R RRRRR
RR
RRRRRRRRR
RR
RRRRR R
Los brazos de la esvstica roja se le retorcieron en los lentes de plata. -Dselo -
dije-. Ya la tengo.
Cara de Ralfi. Falta de imaginacin.
Jones alz la mitad de su cuerpo blindado sobre el borde del tanque, y pens que el
metal iba a ceder. Molly lo pinch de un golpe con la jeringuilla, metiendo la aguja
entire dos places. El mbolo silb. En el marco hubo una explosion de espasmdicos
juegos de luz que luego se desvaneci por complete.
Lo dejamos flotando, girando lnguidamente en el agua oscura. Quizs estuviese
soando con su guerra en el Pacfico, con las ciberminas que habra barrido, hurgando
suavemente los circuitos con el Calamar para extraer la pattica clave de Ralfi del chip
que llevo metido en la cabeza.
-Veo que metieron la pata cuando lo licenciaron, dejndolo salir de la Marina con ese
equipo intacto, pero, cmo se hace para que un delfn ciberntico se vuelva
drogadicto?










-La guerra -dijo ella-. Todos lo estaban. Lo hizo la Marina. De qu otro modo
los haces trabajar para ti?
-No estoy seguro de que esto tenga aspect de buen negocio -dijo el pirata,
buscando un mejor precio-. Especificaciones de objetivo para un satlite de
comunicaciones que no est en el libro...
-Hazme perder tiempo y sers t quien se quedar sin aspect -dijo Molly,
inclinndose por encima del escritorio de plstico rayado para pincharlo con el dedo.
-Entonces ve a comprar tus microondas a otro sitio. -Era un chico duro, bajo ese
disfraz de Mao. Nacido en Nighttown, tal vez.
La mano de Molly le pas como un rayo por delante de la chaqueta, cortndole una
solapa sin siquiera arrugarla.
-Trato hecho, entonces?
-Hecho -dijo l, mirndose la arruinada solapa con lo que esper fuese simplemente
un educado inters-. Trato hecho.
Mientras yo examinaba las dos grabadoras que habamos comprado, ella sac del
bolsillo con cremallera que llevaba en el puo de la chaqueta el pedazo de papel que
yo le haba dado. Lo despleg y lo ley en silencio, moviendo los labios. Se encogi
de hombros. Esto es todo?
-Adelante -dije yo, pulsando simultneamente los botones de record de ambos
tableros.
-Christian White -recit Molly-, y su Banda Aria de Reggae.
Ralfi el fiel, un fan hasta el da de su muerte.
La transicin a la modalidad idiota/sabio es siempre menos brusca de lo que yo espero.
La fachada de la emisora pirata era una fracasada agencia de viajes en un cubculo
color pastel que se jactaba de poseer un escritorio, tres sillas, y un descolorido pster
de un spa orbital suizo. Un par de pjaros de fantasia con cuerpos de vidrio soplado y
patas de lata sorban montonamente agua de un vaso de poliestireno apoyado en una
repisa junto al hombro de Molly. A media que yo entraba en la nueva modalidad, los
pjaros fueron acelerando gradualmente el vaivn hasta que las crestas de plumas
abrillantadas se convirtieron en apretados arcos de color. La ventanilla digital que
marcaba los segundos en el reloj de plstico de pared era ahora un reticulado que lata
sin sentido; Molly y el chico con cara de Mao se nublaron, y los brazos se les
desdibujaron en fantasmagricos ademanes de insecto. Y entonces todo se convirti en
esttica fra y gris, en un interminable poema tonal en un lenguaje artificial.
Pas tres horas cantando el program robado de Ralfi.
El paseo mide cuarenta kilmetros de punta a punta, una desordenada superposicin de
cpulas Fuller que cubren lo que en otro tiempo fue una arteria suburban. Si se
apagan las luces en un da claro, una gris aproximacin de luz solar se filtra a travs de
las capas acrlicas, creando una vision parecida a las imgenes de prisin de Giovanni
Piranesi. Los tres kilmetros del extremo sur cubren Nighttown. Nighttown no paga
impuestos ni presta servicios. Las luces de nen estn apagadas, y las geodsicas han
sido ennegrecidas por el humo de dcadas de fuegos de cocina. En la casi total
oscuridad de un medioda de Nighttown, quin se fija en una que otra docena de
chiquillos locos perdidos en los techos?










Llevbamos dos horas subiendo por escaleras de hormign y de metal con planchas
perforadas, pasando junto a gras abandonadas y herramientas cubiertas de polvo.
Habamos comenzado en lo que pareca ser un taller de mantenimiento fuera de uso,
atiborrado de segments triangulares de techumbre. Todo haba sido cubierto por la
misma capa de graffiti hechos con pintura en aerosol: nombres de pandillas, iniciales,
fechas que se remontaban hasta el cambio de siglo. Los graffiti nos siguieron durante
todo el ascenso, mermando gradualmente hasta que qued un nico nombre, repetido a
intervalos: lo tek. En chorreantes maysculas negras.
-Quin es Lo Tek?
-Nosotros no, jefe. -Molly subi por una temblorosa escalera de aluminio y
desapareci por un agujero practicado en una lmina de plstico corrugado.- Low
technique, low technology, baja tecnologa. -El plstico le amortiguaba la voz. Sub
tras ella, acaricindome la dolorida mueca. A los LoTeks les parecera un gesto
decadente ese truco tuyo de la escopeta.
Una hora ms tarde sub metindome por otro agujero, este ltimo mal abierto con una
sierra en una tabla de madera terciada, y me encontr con el primer Lo Tek.
-No pasa nada -dijo Molly, rozndome el hombro con la mano-. Es Perro. Hola,
Perro.
En el estrecho haz de luz de la linterna de Molly, Perro nos observ con su nico ojo, y
lentamente sac una lengua gruesa y griscea que lami unos caninos enormes. Me
pregunt cmo podan calificar de baja tecnologa el transplant de colmillos de
dberman. Los inmunosupresores no crecen precisamente en las copas de los rboles.
-Mol. -El tamao de los dientes le dificultaba el habla. Del torcido labio inferior le
colg un hilo de saliva. Te o llegar. Hace tiempo. -Podra tener quince aos, pero
los colmillos y un brillante mosaico de cicatrices se conjugaban con la rbita del ojo
para presentar una mscara de total bestialidad. Haba tomado tiempo y un cierto tipo
de creatividad ensamblar aquel rostro, y su actitud me hizo ver que disfrutaba viviendo
tras l. Llevaba unos tjanos gastados, negros de mugre y brillantes en las rayas. Tena
el pecho y los pies desnudos. Hizo algo con la boca que se aproxim a una sonrisa. -
Alguien los sigue.
Muy a lo lejos, en Nighttown, un vendedor de agua pregonaba su product.
- Saltos en red, Perro? -Molly movi la linterna hacia un lado, y vi cuerdas
delgadas atadas a pernos, cuerdas que iban hasta el borde y desaparecan.
-Apaga la maldita luz!
Molly la apag.
- Cmo es que el que los viene siguiendo no tiene linterna?
-No la necesita. se s que es un peligro, Perro. Si tus centinelas se le cruzan,
volvern a casa en pedazos.
- se es amigo amigo, Mol? -Pareca incmodo. Le o mover los pies sobre la
madera terciada.
-No. Pero es mo. Y ste -dndome una palmada en el hombro-, ste s es amigo.
Entendido?










-S -dijo Perro, sin much entusiasmo, caminando pesadamente hacia el borde de la
plataforma, donde estaban los pernos. Se puso a puntear una especie de mensaje en las
cuerdas tensas.
Nighttown se extenda debajo de nosotros como una aldea de juguete para ratas: unas
ventanas minsculas dejaban ver luz de velas; slo unos pocos edificios estaban
chillonamente iluminados por linternas de pilas y lmparas de carburo. Imagine a los
viejos con sus interminables partidas de domin, bajo gotas de agua gruesas y calientes
que caan de ropa mojada colgada en varas entire las paredes de las chabolas de madera
terciada. Trat entonces de imaginarlo subiendo pacientemente en la oscuridad, con las
sandalias y la horrible camisa de turista, suave y parsimonioso. Cmo haca para
seguirnos?
-Bien -dijo Molly-. Nos huele.
- Fumas? -Perro sac un paquete arrugado del bolsillo y ofreci un cigarrillo
aplanado.
Mir la marca mientras me lo encenda con una cerilla de cocina. Yiheyuan filtro.
Beijn Cigarette Factory. Llegu a la conclusion de que los Lo Teks eran comerciantes
del mercado negro. Perro y Molly volvieron a su discusin, que pareca girar en torno
al deseo de Molly de utilizar alguna parte en especial de la propiedad inmobiliaria de
los Lo Teks.
-Yo te he hecho un montn de favors, hombre. Quiero ese piso. Y quiero la msica.
-T no eres Lo Tek...
As transcurri la mayor parte de un tortuoso kilmetro, con Perro guindonos por
pasarelas inestables y escalerillas de cuerda. Los LoTeks fijan sus nidos y escondrijos
al tejido de la ciudad con gruesos trozos de resina, y duermen en hamacas de red.
Viven en un pas tan poco poblado que en algunos sitios no es ms que unos asideros
para las manos y los pies, practicados con sierra en los puntales geodsicos.
El Piso Mortal, lo llamaba Molly. Gateando detrs de ella, resbalando en metal gastado
y madera hmeda con mis zapatos nuevos de Eddie Bax, me preguntaba cmo podra
aquello ser ms letal que el resto del territorio. Al mismo tiempo, tena la impresin de
que las protests de Perro eran rituales, y que Molly ya esperaba conseguir lo que
quera.
En algn lugar debajo de nosotros, Jones deba estar dando vueltas en su tanque,
sintiendo las primeras punzadas del syndrome de abstinencia. La polica estara
aburriendo a los asiduos del Drome con preguntas acerca de Ralfi. Qu haca? Con
quin estaba antes de salir? Y los Yakuza andaran asentando su fantasmagrica moles
en los bancos de datos de la ciudad, buscando tenues imgenes mas reflejadas en
cuentas numeradas, transacciones de valores, billetes de acciones.
Somos una economa de informacin. Te lo ensean en la escuela. Lo que no te dicen
es que es impossible moverse, vivir, actuar a cualquier nivel sin dejar huellas,
pedacitos, fragments de informacin en apariencia insignificantes. Fragmentos que
pueden ser recuperados, amplificados...
Pero a esas alturas el pirata habra puesto nuestro mensaje en lnea para su transmisin
al satlite de comunicaciones Yakuza. Un mensaje sencillo: Consigan que los perros
dejen de molestar o difundimos su program.










El program. No tena ni idea de cul era su contenido. Sigo sin tenerla. Yo slo canto
la cancin sin comprender nada. Probablemente fuesen datos de investigacin, pues los
Yakuza se dedican a formas avanzadas de espionaje industrial. Un negocio elegant:
robar a la Ono-Sendai como si nada y pedir un rescate por la informacin, amenazando
con difundirla y mellar as el filo de las investigaciones del conglomerado.
Pero no haba otra solucin? No estaran ms contents si tuvieran algo que vender a
la Ono-Sendai, ms contents que con un Johnny de calle Memoria muerto?
El program iba en viaje a una direccin en Sidney, donde se guardaban cartas de
clients y donde no se hacan preguntas una vez que se pagaba un pequeo anticipo.
Correo martimo comn.
Yo haba borrado la mayor parte del otro material y grabado nuestro mensaje en el
espacio en blanco, dejando del program apenas lo suficiente para que se lo pudiera
identificar como genuino.
Me dola la mueca. Quera parar, acostarme, dormir. Saba que no tardara en perder
las fuerzas y caer, saba que los zapatos tan elegantes que me haba comprado para la
noche como Eddie Bax no pisaran con firmeza y me llevaran a Nighttown. Pero el
hombre brot en mi mente como un holograma religioso de pacotilla, resplandeciente;
el chip ampliado de la camisa hawaiana pareca una foto de reconocimiento de algn
ncleo urbano sentenciado a la destruccin.
As que segu a Perro y a Molly por el cielo Lo Tek, construido con chatarra y
desperdicios que ni siquiera queran en Nighttown.
El Piso Mortal tena ocho metros de lado. Un gigante haba enhebrado cables de acero
pasndolos de un lado a otro por encima de un depsito de chatarra y los haba
estirado. Cruja al moverse, y se mova constantemente, balancendose y torcindose
mientras los Lo Teks se reunan e instalaban en la plataforma de madera terciada que
lo rodeaba. La madera estaba plateada por el paso de los aos, pulida por el uso
prolongado y surcada de iniciales, amenazas, declaraciones de pasin. Colgaba de otro
grupo de cables que se perdan en la oscuridad detrs del estridente resplandor blanco
de las dos lmparas antiguas que pendan encima del Piso.
Una muchacha con dientes como los de Perro entr en el Piso a gatas. Tena los senos
tatuados con espirales de color ail. Cruz el Piso riendo, forcejeando con un
muchacho que beba un lquido oscuro de una botella de litro.
La moda Lo Tek inclua cicatrices y tatuajes. Y dientes. La electricidad que robaban
para iluminar el Piso Mortal pareca una excepcin a su esttica general, creada en
nombre del... rito, deported, arte? No lo saba, pero vea que el Piso era algo especial.
Tena el aspect de haber sido montado a lo largo de generaciones.
Mantena la intil arma bajo la chaqueta. Esa dureza y ese peso resultaban
reconfortantes, aunque no me quedasen ms cartuchos. Y me di cuenta de que no tena
la menor idea de lo que estaba realmente sucediendo, ni de lo que, se supona, deba
suceder. Y se era mi juego, porque he pasado la mayor parte de mi vida como un
receptculo ciego que se llena con el conocimiento de otras personas, conocimiento del
que luego se me vaca: un chorro de lenguajes sintticos que nunca comprender. Un
chico muy tcnico. Claro que s.
Entonces advert lo quietos que se haban quedado los Lo Teks.










El estaba all, al borde de la luz, observando el Piso Mortal y la galera de mudos Lo
Teks con calma de turista. Y cuando nuestros ojos se encontraron por primera vez con
un mutuo reconocimiento, sent que un recuerdo haca clic en mi cabeza: Pars, y el
brillo del largo Mercedes que se deslizaba bajo la lluvia hacia Notre Dame;
invernculos mviles, caras japonesas detrs del vidrio, y cien Nikons que se
levantaban en ciego fototropismo, flores de acero y cristal. Detrs de esos ojos, cuando
me encontraban, los mismos obturadores, zumbando.
Busqu a Molly Millones, pero se haba ido.
Los Lo Teks se apartaron para dejarlo subir al banco. l hizo una reverencia,
sonriendo, y se sac suavemente las sandalias, las dej juntas, perfectamente alineadas,
y baj al Piso Mortal.
Avanz hacia m, caminando por aquel movedizo trampoln de chatarra, con la soltura
de un turista que camina por la alfombra sinttica de un hotel cualquiera.
Molly salt al Piso, movindose. El Piso chill. Estaba equipado con micrfonos y
amplificadores, con fonocaptores instalados en los cuatro gruesos resorts de las
esquinas y micrfonos de contact pegados al azar en oxidados fragments de
maquinaria. En alguna parte, los Lo Teks tenan un amplificador y un sintetizador, y
ahora vi las formas de los altavoces en lo alto, por encima de las crueles luces blancas.
Comenz un ritmo de percusin, un ritmo electrnico, una especie de corazn
amplificado, tan regular como un metrnomo. Ella se haba quitado la chaqueta de
cuero y las botas; la camiseta no tena mangas, y a lo largo de aquellos delgados brazos
aparecan tenues indicios de circuitos de Chiba City. Los pantalones de cuero le
brillaban a la luz de las lmparas. Empez a bailar.
Flexion las rodillas, pies blancos y tensos sobre un tanque de gas aplanado, y el Piso
Mortal empez a subir y a bajar. El ruido que haca era como el de un mundo que se
acaba, como si los cables que sujetan el firmamento se hubiesen roto y estuviesen
entrechocando y cayendo por el cielo.
El sigui el ritmo durante unos cuantos latidos, y luego avanz calculando a la
perfeccin el movimiento del Piso, como un hombre que salta de una piedra plana a
otra en un jardn ornamental.
Se sac la punta del pulgar con la elegancia de un hombre acostumbrado a los gestos
de sociedad y se lo lanz a Molly. Bajo las lmparas, el filamento fue un refractario
hilo de arcoiris.
Ella se tir al suelo, rod y se levant de un salto despus de que la molcula pasara
casi rozndola con un silbido de latigazo; las garras de acero chasquearon hacia la luz
en lo que debe de haber sido un automtico rictus de defense.
El latido de la percusin se aceler, y ella salt acompandolo: el pelo oscuro
desmelenado sobre las lisas lentes platinadas, la boca apretada, los labios tensos de
concentracin. El Piso Mortal resonaba y ruga, y los Lo Teks chillaban excitados.
El hombre redujo el filamento a un arremolinado crculo policromo y fantasmal de un
metro de dimetro y lo mantuvo girando delante de l, la mano sin pulgar a la altura
del esternn. Un escudo.
Y Molly pareci soltar algo, algo adentro, y se fue el verdadero comienzo de su danza
de perro rabioso. Saltaba, retorcindose, lanzndose de lado, aterrizando con ambos
pies sobre el bloque de un motor de aleacin directamente sujeto a uno de los resorts










de espiral. Me tap los odos con las manos y me arrodill en un vrtigo de sonido,
pensando que Piso y bancos caan, caan hacia Nighttown, y nos vi atravesando las
chabolas, la ropa mojada tendida, explotando en las baldosas como frutas podridas.
Pero los cables resistieron, y el Piso Mortal suba y bajaba como un mar de metal
enloquecido. Y Molly bailaba en l.
Y al final, just antes de que l arrojase por ltima vez el filamento, le vi algo en la
cara, una expresin que no pareca encajar en ese sitio. No era miedo ni era rabia. Creo
que era incredulidad, atnita incomprensin mezclada con pura repulsin esttica por
lo que estaba viendo, oyendo: por lo que le estaba pasando. Acort el filamento; el
disco fantasmal se redujo al tamao de un plato mientras l alzaba el brazo por encima
de la cabeza y lo bajaba de golpe; el pulgar se curv apuntando a Molly, como una
cosa viva.
El Piso llev a Molly hacia abajo; la molcula le pas just por encima de la cabeza; el
Piso dio un coletazo y alz al hombre hasta la trayectoria de la molcula. Tendra que
haberle pasado inofensivamente por encima y regresar a su cuenca, dura como el
diamante. Le amput la mano por detrs de la mueca. Estaba frente a una abertura del
Piso, y pas por ella como un clavadista, con una extraa elegancia deliberada, un
kamikaze derrotado rumbo a Nighttown. En parte, creo, hizo aquel salto para darse
unos segundos de digno silencio. Ella lo haba matado con un shock cultural.
Los Lo Teks rugan, pero alguien apag el amplificador, y Molly hizo callar el Piso
Mortal, esperando, con el rostro blanco e inexpresivo, hasta que el ruido cedi y qued
slo un dbil silbido de hierros torturados y un rechinar de xido contra xido.
Rastreamos el Piso buscando la mano cortada, pero no la encontramos. Lo nico que
encontramos fue una elegant curva en una pieza de acero oxidado, por donde haba
pasado la molcula. Tena el borde tan brillante como cromo nuevo.


Nunca supimos si los Yakuza haban aceptado nuestras condiciones, o si recibieron el
mensaj e.
Hasta donde yo s, el program de ellos sigue esperando a Eddie Bax en un anaquel de
la habitacin trasera de una tienda de regalos en la tercera plant de Sidney Central-5.
Tal vez hayan vendido el original a la Ono-Sendai hace meses. Pero es possible que
hayan recibido la transmisin del pirata, porque nadie ha venido a buscarme hasta el
moment, y ya ha pasado casi un ao. Si vienen a buscarme, les espera una larga
subida en la oscuridad, y pasar por delante de los centinelas de Perro, y ltimamente
no me parezco much a Eddie Bax. Dej que Molly se encargara de eso, con anestesia
local. Y mis dientes nuevos casi han echado raz.
Decid quedarme aqu arriba. Cuando mir por encima del Piso Mortal, antes de que l
llegase, vi lo vaco que yo me senta. Y supe entonces que estaba harto de ser un balde
de agua. As que ahora bajo a visitar a Jones, casi todas las noches.
Ahora somos socios, Jones y yo, y tambin Molly Millones. Molly se encarga de
nuestros negocios en el Drome. Jones sigue en Divertilandia, pero ahora tiene un
tanque ms grande, con agua de mar fresca que le traen una vez por semana. Y tiene su
droga, cuando la necesita. Sigue hablando a los nios con el marco de luces, pero a m
me habla en un nuevo monitor que tiene en un cobertizo que alquil all, un monitor
mejor que el que usaba en la Marina.










Y los tres estamos haciendo much dinero, ms dinero del que haca antes, porque el
Calamar de Jones puede leer las huellas de todo lo que me han almacenado en la
cabeza, y me lo dice por el monitor en lenguajes que entiendo. As que estamos
aprendiendo muchas cosas acerca de mis anteriores clients. Y un da har que un
cirujano me saque todo ese silicio de las amgdalas, y vivir con mis propios recuerdos
y con los de nadie ms, como el resto de la gente. Pero todava no.
Mientras tanto, se est realmente bien aqu arriba, en la oscuridad, fumando un chino
con filtro y escuchando las gotas de condensacin que caen de las geodsicas. Es todo
muy tranquilo aqu arriba... salvo cuando un par de Lo Teks decide ponerse a bailar
en el Piso Mortal.
Adems es educativo. Con Jones ayudndome a descifrar las cosas, me estoy
convirtiendo en el chico ms professional de la ciudad.





Qu es un Qubit?

Qubit es la nueva unidad de informacin en la
-- realidad cuntica. Es el acrnico de "quantum bit".
S Representa una superposicin de los bits 0,1 que se
/ realize en un mundo estrictamente cuntico.

A diferencia de las representaciones digitales un
qubit permanece en un estado indeterminado hasta
que es observado.

Fue demostrado de manera reciente, que la teora de un computador cuntico pudiera
resolver ciertos problems matemticos, tales como una gran produccin de nmeros,
much ms rpido que los convencionales, y que pudiera ser utilizados, por ejemplo,
en un "codebreaking". Sera siquiera, possible emplear propiedades de la mecnica
cuntica en la "accin a distancia" para transportar informacin de manera instantnea
a grandes distancias, sin prdida alguna de informacin.

Esto debe sonar como Ciencia Ficcin, pero los primeros dos portales de cuntica
lgica fueron demostrados a finales de 1995. Si este campo es desarrollado, podremos
ver toda una series de palabras nuevas que comiencen con "qu"


(Extrado de: http://quinion.com/words/tumsofphrase/tp-qub 1.htm)










HISTORIC DEL CINE CIBERPUNK.
(PRIMERA PARTE)
Ral Aguiar

LOS ORIGENES. METROPOLIS.

En la dcada de los ochenta se hizo conocido el
movimiento ciberpunk gracias al filme Blade Runner y a
la novela de William Gibson, Neuromante. A tal punto se
extendi la fiebre "ciber" que, lejos de ser considerada una
Sextravagancia, esta modalidad hoy es un subgnero de la
ciencia ficcin. Las pelculas sobre extraterrestres o
Sguerras espaciales se vieron de pronto desplazadas en el
inters del pblico y de la mayora de los productores por
las posibilidades y los peligros de la informtica. De
pronto bajo el nombre de ciberpunk confluan todas
aquellas obras que trataran sobre la interfaz hombre-
mquina, el cruce entire biologa y tecnologa, el espacio
en que la realidad fisica y la virtual se confunden, las
prtesis cibernticas, el control de la mente mediante
implants: una amalgama que se ha plasmado en la
corriente ms poderosa de la reciente literature fantstica y
que, en el cine, puede incluir desde los replicantes de
Blade Runner a la Nueva Carne de Cronenberg, pasando
por Dark City, Existenz o la triloga de Matrix.
El abuelo cinematogrfico de la corriente ciberpunk, y de
su hermano menor, el steampunk, es tambin el primer
gran film de anticipacin. Me refiero a Metrpolis
(1926), de Fritz Lang, pelcula en la que algunos ven una premonicin del nazismo. El
film se traslada a la Alemania del siglo XXI. Es el ao 2020 y la sociedad que habitat la
futurista ciudad de Metrpolis est escindida en dos classes: una lite que vive
entregada a los placeres y una masa de trabajadores alienados, autmatas humans de
espalda encorvada cuyo nico destino es servir desde que nacen hasta que mueren
ejecutando areas absurdas. Un sabio medio loco fabric un robot idntico a una
muchacha que predica la resignacin entire los obreros y de la cual se ha enamorado el
hijo del jefe. El autmata incita y conduce a los esclavos a la rebelin. Estos,
rompiendo las mquinas, provocan catstrofes cuyas primeras vctimas son ellos
mismos. En un cataclismo el robot ser destruido, el sabio morir, la herona tendr
relaciones con el hijo del jefe y ste se reconciliar con los obreros.
Metrpolis marca sobre todo el conflict hombre mquina. No solo se adelant a su
poca en la descripcin de una problemtica social, sino que tambin predijo con la
intensidad de sus imgenes la vision diablica de las grandes industries y los ejrcitos
de armas sofisticadas. Fritz Lang logr configurar un alegato condenatorio contra los
abusos y excess del progress, contra la alienacin que an padece la civilizacin
actual. Goza tambin de un despliegue tcnico que prefigura muchos de los elements
que luego seguiran vigentes en pelculas posteriores del gnero como Blade Runner,
Brazil, o las sagas robticas de Terminator o Robocop, por solo citar algunas.


(CONTINA EN EL PRXIMO BOLETN)












PELICULAS QUE VIENEN LLEGANDO


Salida: 12 de octubre del 2005
Gnero: Ciencia-Ficcin / Accin
Direccin: Karyn Kusama
Compaa: Paramount Pictures
Msica: Theodore Shapiro
Con: Charlize Theron, Frances McDormand, Johnny Lee Miller, Marton Csokas,
Sophie Okonedo, Amelia Wamer, Caroline Chikezie


La pelcula, basada en la futurstica series animada de MTV creada por Peter Chung se
desarrolla en el ao 2400, cuando la mayora de los habitantes del planet han
desaparecido por una epidemia. Solo una amurallada y protegida ciudad-estado ha
sobrevivido: Bregna, gobernada por un congress de cientficos. Charlize Theron
trabaja en el papel protagnico de "Aeon Flux," la mejor guerrera de la rebelin
"Monican" que se prepare en el subsuelo. Esta rebelin, es lidereada por "el
Negociante", actuado por Frances Mc Dommand. Cuando Aeon es enviada a una
misin para matar al lder del gobierno (Csokas), ella descubre un mundo de secrets
que hacen que cuestione todo lo que crea saber.


AEON FLUX