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HIDE
 Cover
 Table of Contents
 Quote of today: Dan Simmons
 Artículo: Asimov y las Leyes de...
 Cuento clásico: El Puente del Troll,...
 Cuento made in Cuba: Cibersex,...
 Cuento made in Cuba II: Prologo:...
 Entrevista: Sergio Gaut vel...
 ¿Cómo contactarnos?


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Disparo en Red
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 Material Information
Title: Disparo en Red
Physical Description: Serial
Language: Spanish
Publisher: Disparo en Red
Place of Publication: Havana, Cuba
Creation Date: August 2008
 Subjects
Genre: serial   ( sobekcm )
 Record Information
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
System ID: UF00103496:00047

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    Table of Contents
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    Quote of today: Dan Simmons
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    Artículo: Asimov y las Leyes de la Robótica, o la conciencia cibernética, Ricardo Potts
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    Cuento clásico: El Puente del Troll, Terry Pratchet
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    Cuento made in Cuba: Cibersex, Javier Rabeiro Fragela
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    Cuento made in Cuba II: Prologo: El niño inapropiado, Yoss
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    Entrevista: Sergio Gaut vel Hartman
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    ¿Cómo contactarnos?
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HOY: 4 de AGOSTO del 2008


Disparo enr Red
#48












DISPARO EN RED: Boletn electrnico de ciencia-

ficcin y fantasa.

De frecuencia mensual y totalmente gratis.

disparoenred@centro-onelio.cult.cu


Para descargar disparos anteriores:



http://www.esquinal3.co.nr
http://www.cubaunderground.com


El sitio web del Fantstico Cubano


http://www.cubaliteraria.cu/guaican/index.html


























0. CONTENIDOS:


2EI- Darthmota.



SJartower.


Colaboradores:
Taller de Creacin ESPIRAL de
ciencia ficcin y fantasa.
espiral@centro-onelio. cult. cu,
espiralgrupo@vahoo.es


Anabel Enrquez
Vera in havana
Leonardo Gala


Istvn Bent
Coghan
Ral Aguiar


Portada: Muerte de Boromir.


1. La frase de hoy: Dan
Simmons.

2. Artculo: Asimov y las Leyes
de la Robtica, o la conciencia
ciberntica, Ricardo Potts.

3. Cuento Clsico: El Puente del
Troll, Terry Pratchet.

4. Cuento made in Cuba:
Cibersex, Javier Rabeiro
Fragela.

5. Cuento made in Cuba II:
Prologo: El nio inapropiado,
Yoss.

6. Entrevista: Sergio Gaut vel
Hartman.


7. Cmo contactarnos?


Universo: Seor de los anillos.


DISPARO EN RED


3AOS DISIDARANDO
CIENCIA FICIX`110N
L:--- C -- i r d (:-. t_ 1 1 t_ ,- -1


Editores:















1. LA FRASE DE HOY:




Mientras ests cantando, oh, Musa, canta tambin la clera de esos series pensativos
sintientes, serious pero no del todo humans que soaban bajo los hielos de Europa, moran

en la ceniza sulfurosa de Io y nacan en los fros pliegues de Ganmedes.

Ilin.

Dan simmons.


AL INDICE















ART I CULO: Asimov y las Leyes de la Robtica, o la conciencia ciberntica.
Por Ricardo Potts.


Tomado de http://www.sld.cu/sitios/bibliodigital


Durante las primeras dcadas del siglo XX, los robots de los inicios de la narrative de CF
eran presentados a menudo como monstruos amenazadores, que intentaban escapar al
control de sus inventories para lanzarse a una orga de muerte y destruccin. Pero a media
que la sociedad se fue acostumbrando a la presencia de los mecanismos automticos en la
vida cotidiana, los robots comenzaron a ser tratados con ms tolerancia. El cambio fue
reflejado en la literature principalmente en la obra del desaparecido escritor norteamericano
Isaac Asimov, inventor de dos importantes jalones en la historic de la CF:
El cerebro positnico y las Tres Leyes de la Robtica. El primero condujo a la creacin
literaria de robots humanoides, descartando la nocin de monstruosidad. Las segundas
sentaron los "principios ticos" del robot, que le hacen impossible rebelarse o causar dao a
los series humans. Ambas invenciones han tenido gran xito no slo entire el pblico, sino
tambin entire los escritores del gnero, que las han utilizado en sus narraciones dndoles
"carcter official" en el mundo de la CF. Asimov personifica tambin una caracterstica
bastante extendida entire los escritores contemporneos de esta narrative, pues era un
cientifico "de verdad", con un doctorado en Bioqumica y un empleo en la Universidad de
Boston, que mantuvo durante much tiempo antes de dedicarse totalmente a la literature.
Una obra prolfica y variada. Para quienes solamente lo conocen por la CF, debe agregarse
que Asimov logr escribir ms de 300 libros, de los cuales unos 180 son obra de
divulgacin sobre temas tan diversos como geografa, astronoma, mitologa, literature y
biografa. Entre ellas figuran una historic de las religiones, un voluminoso ensayo sobre
Shakespeare, un diccionario biogrfico de sabios y cientficos desde la antiguedad hasta
nuestros das, y dos obras sobre la posibilidad de vida extraterrestre y el contact con otras
civilizaciones.
Los ms de cien libros restantes son de CF, entire ellos una cincuentena de antologas y
recopilaciones de otros autores, comentadas por Asimov. Los dems, escritos totalmente













por Asimov, incluyen ms de 20 libros de cuentos y otras tantas novelas. Los lectores
estarn de acuerdo en que, de toda su prolfica obra, estos son los que le han ganado mayor
popularidad.
El propio Asimov afirm que muchas de sus ideas las obtuvo a partir de logros cientficos
reales, sobre los cuales operaba su imaginacin. As surgieron los temas de los robots y las
computadoras, cuando an eran algo desconocido para la mayor parte de la humanidad, con
el cuento "La Ultima pregunta" y la novela satrica "El Sentido del Poder."
De Karel Kapek a "Yo Robot." Dos temas han sido los ms famosos entire las narraciones
de Asimov: La saga de la Fundacin y los robots. En este ltimo aspect, las dos primeras,
"Yo Robot" y "El descanso de los robots" fueron seguidas por "Las Cavernas de Acero" y
"El Sol Desnudo", en las cuales tambin se anot otro tanto estelar, como su propia
contribucin a ese delicioso hbrido que es la Ciencia-Ficcin policaca, mezclando con
singular maestra elements y recursos de ambos gneros literarios, con un Sherlock
Holmes del future pipa incluida- asistido esta vez por un Watson ciberntico.
No obstante, algunos historiadores de la CF afirman que el concept del robot humanoide
no fue inventado por Asimov, pues desde las primeras dcadas del siglo XX, alrededor de
1925, el dramaturgo checo Karel Kapek estren en Praga su obra "Robots Universales
Rossum", que tambin terminaba con la rebelin de los androides contra su creador. A
Kapek se le adjudica tambin la creacin de la palabra "robot", del checo "rabotchki", que
significa "trabajador." El dato es verdadero, pero lo cierto es que Kapek abandon su idea
original y qued para Asimov desarrollarla y perfeccionarla, hasta que no slo enunci las
Leyes de la Robtica, sino que tambin invent la "robotpsicologa", personificada en la
doctor Susan Calvin, esa especialista de la mtica corporacin US Robots que prefera la
compaa de los robots a la de los series humans. La voz de la conciencia ciberntica.
En realidad, las leyes de la robtica no slo definieron el cdigo de tica robtico, sino que
adems le hicieron en algunos sentidos mejor que sus creadores. Vanse las palabras de
Susan Calvin en una de las primeras narraciones sobre el tema, "Evidencia", cuando
afirma: "Es difcil distinguir por sus actos a un robot del ms decent y honest ser
human, si lo hubiera."
Otra caracterstica interesante de las leyes robticas es que son de obligatorio
cumplimiento, so pena de la destruccin del cerebro positnico, programado













irremediablemente para obedecerlas. Lo cual no puede decirse de los humans, pues desde
las tablas de Moiss hasta las leyes modernas, las personas decide en ltima instancia si
las acatan o no, arriesgndose a afrontar las consecuencias.
El tema puede prestarse a interminables debates y el propio Asmov lo reconoci en su
libro "Robots e Imperio", cuando su inolvidable personaje ciberntico R. Daneel Olivaw se
plantea un dilema filosfico: Debe actuar para proteger a personas individuals, si esto
pone en peligro la existencia de la "persona universal", es decir, de toda la humanidad?
Para solucionarlo, el buen doctor aplic una licencia literaria y como autor original de las
tres leyes, se tom la libertad de aadirle otra ms: la "Ley Cero", deducida por el propio
Olivaw en la susodicha novela y que reza: "Un robot no puede perjudicar a la Humanidad,
ni por omisin, permitir que la humanidad sufra dao." Esa premisa est por encima de
todas las dems, y sobre su base Olivaw contino actuando "en beneficio de la humanidad
y no de los individuos", no ya durante aos ni siglos, sino durante milenios.
Punto y aparte de las creaciones literarias, lo cierto es que los robots industriales, las
computadoras y los mecanismos automticos de todo tipo son hoy parte inseparable del
present y el future de la humanidad. Su creacin y desarrollo se est desplazando de las
obras de los escritores a las computadoras de laboratorio y las creaciones de los ingenieros.
Sin embargo, siempre queda terreno para la especulacin imaginative, y ahora que los
microcircuitos, la nanotecnologa y la electroptica parecen promoter que la creacin del
robot humanoide puede llegar a la vuelta de algunas dcadas, vuelven a tener vigencia las
visions del buen doctor en las aventuras de sus personajes cibernticos.
Mirando a la bola de cristal.
El propio Asimov, en entrevista con la periodista francesa Catherine David, expuso pocos
aos antes de fallecer que "llegar un da en que los robots sern capaces de ver, or, sentir
mediante el tacto, hablar, entender, y poco a poco les ensearemos a imitar todos los gestos
humanss"
Interpelado sobre lo que para algunos es una perspective inquietante, respondi: "Todos
estamos profundamente marcados por un prejuicio idiota, que nos hace considerar el acto
de Creacin como perteneciente al dominio de la Providencia, como si estuviramos
autorizados a reproducir imitaciones, pero no dotarlas de "alma", cualquiera sea la cosa que
implique esa palabra. Esa es la razn por la cual inventamos monstruos sin alma que nos













dan miedo. Nunca entend por qu el crear una vida artificial es una blasfemia para muchos,
cuando otros no han tenido jams el menor escrpulo en destruir la vida verdadera."
Al intentar definir la lnea divisoria entire hombres y robots, Asmov respondi: "nos vemos
obligados de nuevo a recurrir al concept de "alma". Se puede alegar que el robot tiene un
comportamiento idntico al nuestro, que tiene un aspect inteligente... pero nosotros
tenemos alma y l no. Realmente, no se puede estar muy seguro de que el robot no tenga
tambin alma, ya que ni nosotros mismos estamos bien seguros de tenerla."
Interesantes palabras. Tal vez por eso, en la obra del doctor Asimov hay una irona supreme
que no todos han captado, al final de la tetraloga de la Fundacin (Fundacin y Tierra),
cuando en su bsqueda obsesiva del planeta-origen de la humanidad, el protagonista
Trevize -curiosamente, un poltico tronado por los manejos del gobierno de la Fundacin-
logra encontrar la mtica Tierra, y en ella, miles de aos despus de su creacin, un
superviviente del pasado: el robot R.Daneel Olivaw.
Daneel, quien fu el primero entire los robots humanoides creado por Asmov, tambin es el
ltimo, pues asiste a la reestructuracin de un Imperio Galctico human que ha proscrito
los robots de su tipo y slo utiliza models menos perfeccionados en tareas rudimentarias.
Al recibir a Trevize, Olivaw cuenta su historic que es la misma de toda la era espacial
humana-, al principio como asistente de Elija Bahley (el investigator human de "Las
Cavernas de Acero"), y explica que hubo una vez otro robot, R.Giskard Reventlov (Robots
e Imperio) que tena la facultad de influenciar en las mentes humans. Antes de dejar de
funcionar, consigui transmitirle este poder a Olivaw y encargarle que "cuidase de la
Galaxia."
Sin embargo, el propio Daneel admite que no tuvo much xito en la tarea, pues aunque
distribuy copias de sus semejantes robots por toda la galaxia, "nunca pudieron ajustar a las
mentes humans como queran, pues estas a menudo se resistan y exista la posibilidad de
daarlas, lo cual est prohibido por las Leyes de la Robtica."
Encantador Asmov. De manera que las leyes elaboradas por el hombre, 20 mil aos atrs,
para protegerse de una possible rebelin de los robots, impiden a estos influir sobre la
humanidad benficamente, en busca de un cosmos ms ordenado, racional y just. Un
toque de irona supreme en este final de la series.













Ms an, el robot admite como su mayor dilema que una vez enunciadas las leyes, incluida
la Cero, cmo aplicarlas acertadamente? "En teora la Ley Cero era la solucin a nuestras
dudas -admite- pero en la prctica nunca podamos decidir, pues el ser human es un ente
concrete, la humanidad es un concepto"
Para resolver esta dificultad, Asmov invent "Gaia", el planet pensante donde todas las
cosas tienen conciencia es decir, son "animados", integrados en una especie de "mente
planetaria" que busca extenderse por toda la Galaxia (si esto les recuerda a "Solaris" de
Stanislaw Lem, a m tambin). Anteriormente, enfrentado a la decision de escoger entire la
Galaxia-Gaia o la Galaxia-Fundacin, Trevize escogi Gaia, pero ni l mismo saba porqu.
El misterio se aclara al final: Los gaianos son humans, pero se utilizaron tcnicas
genticas para inculcarles firmemente en el cerebro el equivalent human de las leyes de
la robtica, que los obliga a darle valor de verdad a la vida Recuerdan la citada frase de
Susan Calvin? Hombres y robots se funden as en un complejo donde unos aportan su
perfect tica ciberntica y otros su imperfecta humanidad y poder de tomar decisions
Cul ser el resultado?
Volvamos de nuevo a las propias palabras del buen doctor: "Para ningn bilogo est bien
definida la lnea entire lo animado y lo inanimado. Las fronteras no son demasiado claras y
el mundo est lleno de matices. Nunca se puede saber con total seguridad hasta qu punto
una cosa est viva o no, si tiene inteligencia o no. En el crepsculo, el da se esfuma
lentamente y se vuelve noche, pero no existe un moment en que se puede determinar como
el punto exacto en que se produce el cambio. Pero eso no impide que el da sea da, y la
noche, noche."














Las tres leyes de la Robtica
lera.- Un robot no puede hacer dao a un ser human, ni permitir que por su inaccin un
ser human sea perjudicado.

2da.- Un robot debe obedecer todas las rdenes dadas por los series humans, except

aqullas que produzcan conflict con la primera ley.
3era.- Un robot debe proteger su propia existencia, siempre que no entire en conflict con la
Primera y Segunda ley.


AL INDICE


Escritor de CF, periodista, secretario del capitulo cubano
de la Asociacin Iberoamericana de Periodistas
Especializados y Tcnicos y miembro de la Asociacin
Iberoamericana de Periodismo Cientfico.















3. CUENTO CLASICO: El puente del troll
Por Terry Pratchet




El viento soplaba en las montaas y llenaba el aire de diminutos cristales de
hielo.
Hacia demasiado fro para nevar. Cuando el tiempo estaba as, los lobos bajaban
a los pueblos y, en el corazn de los bosques, los rboles explotaban al
congelarse.
Cuando haca un tiempo as, la gente sensata permaneca en sus Casas, frente al
hogar, y se contaban histories sobre hroes.
Eran un viejo caballo y un viejo jinete. El caballo pareca una tostadora
empaquetada al vaco; el hombre tena el aspect de que el nico motivo por el
que no caa de su montura era que no poda reunir las fuerzas necesarias para
ello. A pesar del cortante viento helado, slo iba vestido con una corta falda
de piel y un vendaje sucio en una rodilla.
Se quit una empapada colilla de los labios y la aplast contra la otra mano.
-Est bien, vamos a hacerlo -dijo.
-Para ti es muy fcil -contest el caballo-. Pero y si tienes uno de tus
ataques de vrtigo? Y ltimamente tienes la espalda fatal. Cmo me sentir, si
nos devoran porque tienes un tirn en la espalda en un mal moment?
-Eso no pasar -asegur el hombre.
Se desliz hasta las heladas piedras y sopl sobre sus dedos. Luego sac del
fardo una espada con un filo que pareca una sierra mal conservada y asest unos
mandobles en el aire con escasa conviccin.
-Todava conservo mi viejo estilo -coment.
El hombre hizo una mueca y fue a apoyarse en un rbol.
-Jurara que esta maldita espada es ms pesada cada da.
-Tendras que volver a guardarla -le aconsej el rocn-. Ya basta por hoy.
Hacer estas cosas a tu edad! No est bien.













El hombre puso los ojos en blanco.
-Jodida subasta! Esto es lo que me pasa por comprar algo que perteneci a un
mago -maldijo, dirigindose al fro mundo en general- Te mir los dientes y los
cascos, pero no se me ocurri escuchar.
-Quin crees que estaba pujando contra ti? -replic el equino. Cohen el Brbaro
sigui apoyado en el rbol. No estaba totalmente seguro de poder volver a
enderezarse.
-Debes de tener muchos tesoros escondidos -supuso el caballo-. Podramos ir
hacia el Lmite. Qu te parece? Es bonito y hace calor. Un bonito y caluroso
lugar, con una playa, eh? Qu me dices?
-No hay ningn tesoro -declar Cohen-. Me lo gast todo. En bebida. Lo di todo.
Lo perd.
-Debiste haber guardado algo para la vejez.
-Jams pens que llegara a la vejez.
-Algn da morirs -dijo el caballo-. Podra ser hoy.
-Ya lo se'. Por qu crees que he venido aqu?
El equino se gir y mir hacia el barranco. All, el camino era tortuoso y
difcil de seguir. Unos rboles jvenes se abran paso entire las piedras. El
bosque estaba apiado a ambos lados. En unos aos ms, nadie sabra que all
haba habido un sendero. Por su aspect, tampoco lo saba nadie ahora.
-Has venido aqu a morir?
-No. Pero hay algo que siempre he querido hacer. Desde que era un muchacho.
-Ah, s?
Cohen intent incorporarse. Los tendones lanzaron mensajes candentes por sus

piernas.
-Mi padre... -chill. Luego recuper el control-. Mi padre me dijo... -Pugn por
tomar aire.
-Hijo... -trat de ayudarlo el caballo.
-Qu?
-Hijo. Ningn padre llama a su chaval hijo a menos que est a punto de
impartirle algo de su sabidura. Todo el mundo lo sabe.













-Son mis recuerdos.
-Perdn.
-Me dijo: Hijo.... S, vale. Hijo, cuando venzas a un troll en combat
singular, podrs hacer cualquier cosa.
El caballo parpade. Luego volvi a examiner el sendero entire los les hasta la
profundidad del barranco. All haba un puente de piedra
Tuvo un horrible presentimiento.
Pate nerviosamente el suelo con los cascos.
-Vamos hacia el Lmite -insisti-, Es bonito y hace calor.
-No.
-Qu ganamos matando a un troll? Qu conseguirs con eso?
-Un troll muerto. De eso se trata. En cualquier caso, no es necesario matarlo.
Basta con vencerlo. Uno contra uno. Mano a... troll. Si no lo intent, mi padre
se revolver en la tumba.
-Me dijiste que te expuls de la tribu cuando tenas once aos.
-Lo mejor que pudo haber hecho jams. Me ense a volar con las alas de otros.
Ven aqu, quieres?
El caballo se puso a su lado. Cohen se agarr a la silla y se incorpor.
-Y t quieres luchar hoy con un troll... -rezong el equino.
Cohen rebusc en el saco y extrajo la bolsa de tabaco. El viento sacudi el
papel de fumar mientras enrollaba un cigarrillo.
-Eso es -asinti.
-Y hemos hecho todo este camino para eso.
-Tenamos que hacerlo -dijo Cohen-. Cundo fue la ltima vez que viste un
puente con un troll debajo? Cuando yo era un chaval, haba a cientos. Ahora hay
ms trolls en las ciudades que en las montaas. La mayora, gordos como cerdos.
Para qu combatimos en tantas guerras? Ahora... cruza ese puente.
Era un puente solitario sobre un ro poco profundo, espumoso y traicionero en un
hondo valle. La clase de lugar donde uno se topa con...
Una figure gris salt sobre el parapeto y cay con los pies separados frente al
caballo. Blanda un garrote.













-Est bien -gru.
-Oh... -empez el caballo.
El troll parpade. Incluso los cielos fros y nubosos del invierno reducan
seriamente la conductividad del cerebro de silicon de un troll. Tard todo este
tiempo en darse cuenta que no haba nadie en la silla
Parpade de nuevo, porque sinti de pronto la punta de un cuchillo en el cogote.
-Hola -salud una voz junto a su oreja.
El troll trag saliva. Pero con much cuidado.
-Mira, esto es una tradicin, vale? -dijo a la desesperada-. En un puente como
ste, la gente tiene que esperar que aparezca un troll.
Por cierto -aadi, cuando otro pensamiento lleg a duras penas cmo es que no
te he odo acercarte?
-Porque esto lo hago bien -repuso el viejo.
-Eso es verdad -confirm el rocn-. Se ha acercado sigilosamente a otros hombres
ms veces de las que t has asustado a tus cenas.
El troll se arriesg a mirarlo de reojo.
-Por todos los demonios! -susurr-. Te crees que eres Cohen el Brbaro, no?
-Y t qu crees? -dijo Cohen el Brbaro.
-Escucha -intervino el caballo-, si no se hubiese envuelto las rodillas con
vendas, lo habras descubierto por el crujir de sus huesos.
El troll necesit un cierto tiempo para entenderlo.
-i Oh, vaya! -exclam jadeante-. En mi puente! Vaya!
-Qu? -pregunt Cohen, El troll se zaf de la presa y agit las manos
frenticamente.
-iEst bien! Est bien! -grit mientras Cohen avanzaba-. Ya me tienes! i Ya me
tienes! No voy a resistir! Slo quiero llamar a mi familiar, de acuerdo? De lo
contrario, nadie me creer. Cohen el Brbaro! En mi puente!
Su pecho, enorme y duro como una piedra, se hinch aun mas.
-Mi jodido cuado siempre est fardando de su jodido puente de madera -aadi-,
y mi mujer no sabe hablar de otra cosa. Ja! Me gustara verle la cara ahora...
i Oh, no! Qu vas a pensar de m?













-Buena pregunta -dijo Cohen.
El troll solt el garrote y estrech la mano a Cohen.
-Me llamo Mica -se present-. Qu gran honor! -Se asom al parapeto y
vocifer-: Berila! Sube! Y trae a los nios!
Cuando se volvi hacia Cohen, el rostro del troll estaba resplandeciente de
felicidad y orgullo.
-Berila siempre dice que tendramos que mudarnos, encontrar algo mejor; pero yo
le contest que este puente ha sido de nuestra familiar durante generaciones.
Siempre ha habido un troll bajo el Puente de la Muerte. Es la tradicin.
Una enorme mujer troll con dos nios a cuestas subi por la ribera arrastrando
los pies, seguida de una fila de trolls ms pequeos. Todos ellos se alinearon
detrs de su padre y observaron a Cohen con grandes ojos.
-Te present a Berila -dijo el troll. Su mujer mir ceuda a Cohen-. Y ste...
-empuj hacia adelante a una copia ms pequea y enfurruada de s mismo- es mi
chaval, Pedregal. Una lasca de la vieja roca. Ser el que se encargue del puente
cuando yo ya no est, verdad, Pedregal? Mira, este seor es Cohen el Brbaro!
Qu te parece, eh? En nuestro puente! No slo tenemos mercaderes ricos y fofos
como tu to Piritas -aadi el troll, hablando todava a su hijo mirando por el
rabillo del ojo a su mujer-: tenemos hroes de verdad, como en los viejos
tiempos.
La mujer del troll mir a Cohen de arriba abajo.
-Es rico, ste? -pregunt.
-El dinero no tiene nada que ver -contest el troll.
-Vas a matar a pap? -inquiri Pedregal, suspicaz.
-Pues claro que s! -afirm Mica con severidad-. Es su trabajo. Y luego ser
famoso y me mencionarn en canciones y en cuentos. Este es Cohen el Brbaro,
comprendes?, no un gilipollas del pueblo. Es un hroe famoso que ha hecho todo
este viaje para vernos, as que mostradle ms respeto.
Lo siento, seor -se disculp despus ante Cohen-. Ya sabe cmo son los chicos
de hoy.
El caballo empez a rerse con disimulo.













-Bueno, escucha... -empez Cohen.
-Recuerdo que pap me cont cosas de usted cuando yo era un guijarrito -dijo
Mica-. Monta sobre el mundo como un "closo", me deca.
Se produjo un silencio. Cohen se pregunt qu era un closo y sinti6 la ptrea
mirada de Berila clavada en l.
-No es ms que un viejo -coment ella-. No me parece un hroe. Si es tan bueno,

por qu no es rico?
-Bueno, escucha... -intent contestar Mica.
-Esto es lo que hemos estado esperando todos estos aos? -lo interrumpi la
troll-. Por esto hemos estado bajo un puente con goteras? Esperando a gente
que no venia nunca? Esperando a viejos con las piernas vendadas? Tendra que
haber hecho caso a mi madre! Y ahora quieres que deje a mi hijo quedarse
sentado bajo el puente esperando a que venga otro viejo a matarlo? Esto es ser
un troll? Bueno, pues ni hablar!
-Quieres escucharme?
-Ja! Piritas no tiene viejos! Consigue mercaderes ricos y gordos! Es alguien.
Debiste haber ido con l cuando tuviste la ocasin!
-Antes comera gusanos!
-Gusanos, eh? Desde cundo podemos permitirnos comer gusanos?
-Podemos hablar en privado? -intervino Cohen.
Ech a andar hacia el otro extremo del puente, haciendo oscilar la espada. El
troll lo sigui, caminando sin hacer ruido.
Cohen busc la bolsa de tabaco. Mir al troll y sostuvo la bolsa en alto
-Fumas? -le pregunt.
-Eso puede matarte -repuso el troll.
-S. Pero no hoy.
-No te quedes todo el da charlando con tus amigotes! -vocifer Berila desde su
lado del puente-. Hoy te toca ir al aserradero! Ya sabes que Chert dijo que no
podra guardarte el empleo si no te tomabas el trabajo en serio!
Mica sonri a Cohen con un gesto de disculpa.
-Se preocupa much por m -le explic













-No voy a recorrerme el ro otra vez para sacarte del lo! -rugi Berila-.
Cuntale lo de los machos cabros, seor Gran Troll!
-Machos cabros? -se extra Cohen.
-No s nada de esos machos cabros -dijo Mica-. Siempre est hablando de los
machos cabros, y yo no s nada de ellos. -E hizo una mueca.
Observaron cmo Berila se llevaba a los jvenes trolls por la ribera hasta la
oscuridad que se extenda bajo el puente.
-La cuestin es que no pretenda matarte -declar Cohen cuando quedaron a solas.
El troll qued decepcionado.
-No?
-Slo quera tirarte desde el puente y robarte los tesoros que tuvieras.
-S?
Cohen le dio unas palmadas en la espalda.
-Adems -aadi-, me gusta la gente con... buena memorial. Eso es lo que necesita
el pas: buena memorial.
-Hago cuanto puedo, seor -repuso el troll, ponindose firmes-. Mi chaval quiere
ir a trabajar a la ciudad. Le he dicho que ha habido un troll bajo este puente
durante casi quinientos aos...
-As que, si me entregas tu tesoro, seguir mi camino -prosigui Cohen.
El rostro del troll se crisp en un sbito ataque de pnico.
-Tesoro? No tengo ninguno.
-i Oh, vamos! Con un puente como el tuyo?
-Si, pero ya nadie baja por el sendero -dijo Mica-. La verdad es que has sido el
primero en various meses. Berila dice que tendra que haberme ido con su hermano
cuando construyeron la nueva vereda por su puente, pero -levant la voz- yo
dije: ha habido trolls bajo este puente...
-Ya, ya -lo cort Cohen.
-El caso es que el puente se est cayendo -continu el troll-. Y no tienes idea
de lo que cobran los albailes. Sern cabritos esos enanos! No puede uno
confiar en ellos. -Se inclin hacia Cohen y agreg en tono confidencial-: Para
ser franco, tengo que trabajar tres das a la semana en el aserradero de mi













cuado para llegar a fin de mes.
-Crea que tu cuado viva bajo un puente.
-Uno de ellos. Pero mi mujer tiene tantos hermanos como los perros tienen pulgas
-explic el troll, y mir hacia el torrente con desolacin-. Uno de ellos es
maderero en Aguas Agrias, otro tiene el puente, el tercero es un gordo
comerciante en Pica Amarga. Te parece trabajo para un troll?
-Pero uno est en el negocios de los puentes.
-El negocio de los puentes? Sentado sobre una caja todo el da haciendo pagar
una pieza de plata a los viajeros que quieren cruzar-La mitad del tiempo ni
siquiera est en su sitio! Paga a un enano para que le haga de recaudador. Y se
llama troll! No puedes distinguirlo de un human a menos que lo mires de cerca!
Cohen asinti, comprensivo.
-Sabes que tengo que ir a cenar con ellos cada semana? -prosigui el troll-.
Con los tres? Y tener que escucharles que hay que adaptarse a los tiempos...
-Qu hay de malo en ser un troll bajo un puente? -agreg, mirando con tristeza a
Cohen-. Me cri para ser un troll bajo un puente, y quiero que Pedregal sea un
troll bajo un puente cuando yo ya no est. Qu hay de malo en eso? Si no, qu
sentido tiene todo? Para qu vivimos?
Se recost en el parapeto con gesto abatido, mirando hacia las espumosas aguas.
-Sabes? -dijo Cohen despacio-, recuerdo la poca en que un hombre poda
cabalgar desde aqu a las Montaas Afiladas y no ver ningn otro ser vivo.
-Pase los dedos por la espada y aadi-: Al menos, ninguno en un largo trecho.
Tir la colilla al agua y continue:
-Ahora, todo son granjas. Pequeas granjas dirigidas por gente pequea. Y vallas
por todas parties. Mires donde mires, vers granjas, vallas y gente pequea.
-Ella tiene razn -dijo el troll, continuando su conversacin anterior-. No hay
future en seguir saltando de debajo de un puente.
-No tengo nada contra las granjas, por supuesto -prosigui Cohen-. Ni contra los
granjeros. Tiene que haberlos. Lo malo es que antes estaban muy lejos, en los
lmites. Ahora esto es el lmite.
-Siempre hacia atrs -declar el troll-. Siempre cambiando. Como mi cuado













Chert. Un aserradero! Un troll dirigiendo un aserradero! Y tendras que ver
el lo que est organizando con el bosque de las Sombras Cortadas!
Cohen, sorprendido, levant la mirada.
-Cul, el de las araas gigantes?
-Araas? Ya no hay araas all. Slo tocones de rbol.
-Tocones? Tocones? Me gustaba ese bosque. Era... bueno, era oscuro Hoy en da
ya no se encuentra un bosque sombro. En un bosque como se se saba lo que era
sentir terror.
-Quieres sombras? Lo est replantando con abetos rojos -dijo Mica
-Abetos!
-No es idea suya. No distingue un rbol de otro. Todo se le ocurri a Arcilla.
l lo enred.
Cohen sinti un mareo.
-Y quin es Arcilla?
-Te he dicho que tengo tres cuados, no? Este es el comerciante. Dijo que, si
se replantaba, sera ms fcil vender el terreno.
Se produjo una larga pausa mientras Cohen asimilaba la informacin.
-No se puede vender el bosque de las Sombras Cortadas -dijo por fin-. No
pertenece a nadie.
-As es. Dice que por eso puede venderlo.
Cohen descarg el puo sobre el parapeto. Una piedra se desprendi y cay al
barranco.
-Perdn -se excuso.
-No te preocupes. Ya te he dicho que se est cayendo a pedazos.
Cohen se revolvi.
-Qu ocurre? Recuerdo todas las grandes guerras del pasado. T no? Debiste de
luchar en ellas tambin.
-Llevaba un garrote, si'.
-Se supona que todo era por un nuevo y brillante future basado en la ley y todo
lo dems. Eso era lo que deca la gente.
-Bueno, yo combata porque un troll grandulln con un ltigo me obligaba -dijo













Mica con cautela-. Pero s lo que quieres decir.
-Quiero decir que no lo hicimos por los granjeros y los abetos rojos, no?
-Y aqu estoy yo reivindicando este puente -filosof Mica, con gesto abatido-. Y
t has hecho todo este camino...
-Y haba un rey o algo as -continu Cohen vagamente, contemplando el agua-. Y
creo que haba hechiceros. Pero seguro que haba un rey. Estoy casi seguro.
Jams lo conoc. Sabes? -Sonri al troll-. No logro acordarme de su nombre. No
creo que me lo dijeran nunca.
Una media hora despus, el caballo de Cohen sali de los sombros bosques a un
pramo desolado y azotado por el viento. Sigui caminando con paso cansino por
un tiempo hasta que dijo:
-Muy bien... Cunto le has dado?
-Doce piezas de oro -contest Cohen.
-Por qu le diste doce piezas de oro?
-Slo llevaba doce.
-Debes de estar loco.
-Cuando empec en este negocio de ser brbaro -dijo Cohen-, todos los puentes
tenan un troll debajo. Y no se poda atravesar un bosque como el que acabamos
de cruzar sin que una docena de trasgos intentase cortarte la cabeza. -Suspir-.
Me pregunto qu ha sido de todos ellos.
-T sabrs -insinu el caballo.
-Bueno, vale. Pero siempre cre que habra ms. Siempre pens que habra nuevos
lmites.
-Cuntos aos tienes?
-Ni idea.
-Entonces eres lo bastante viejo para no llamarte a engao.
-S, tienes razn.
Cohen encendi otro cigarrillo y tosi hasta que se le humedecieron los ojos
-i Se te est ablandando el cerebro!
-S,.
-Darle hasta tu ltima moneda a un troll!













-S -confirm Cohen, y lanz una voluta de humo al sol poniente.

-Por qu?
Cohen contempl el cielo. El resplandor rojizo era fro como las laderas del
infierno. Un viento helado cruz la estepa y sacudi los restos de su melena.
-Por la forma como deberan ser las cosas -respondi.
-i Ja!
-Por las cosas como fueron antes.

-Ja!
Cohen agach la cabeza. Y sonri.
-Y por tres direcciones. Algn da morir -dijo-, pero creo que hoy, no.
El viento soplaba en las montaas y llenaba el aire de diminutos cristales de
hielo. Haca demasiado fro para nevar. Cuando el tiempo estaba as, los lobos
bajaban a los pueblos y, en el corazn de los bosques, los rboles explotaban al
congelarse. Pero cada vez quedaban menos lobos, y menos bosques.
Cuando haca un tiempo as, la gente sensata permaneca en sus casas, frente al
hogar.
Y se contaban histories sobre hroes.


Nacido el 28 de abril de 1948, en Beaconsfield, Gran
Bretaa. Orient sus studios al periodismo, dejando la
escuela en 1965 para trabajar en Bucks Free Press y aprob
el curso del Nacional Council para la Formacin de
Periodistas. En 1987 decidi dedicarse nicamente a
escribir. Ritos Iguales (1987), Mort (1987) y Rechicero
(1988) serian las siguientes novelas en aparecer.
Es el autor vivo de ficcin ms vendido de los aos 1990 en
el Reino Unido. Gran parte de su produccin literaria
consiste en la series del Mundodisco, de la que lleva
escritos 36 libros. Actualmente vive cerca de Stonehenge en














Salisbury con su mujer Lyn y su hija Rhianna Pratchett,

tambin escritora.



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4. CUENTO MADE IN CUBA: Cibersex.


Por Javier Rabeiro Fragela.

El present cuento result ganador del tercer lugar del concurso Juventud Tcnica
2007 convocado por la revista de igual nombre de la Editora Abril.




Andrexa camina con su vestido de novia por el pasillo del Cibersex. Hace
dos minutes que entr y todava se pregunta por qu los sensors de deseo no han
captado su voluntad real.

Varias chicas desfilan cerca de ella, entornando miradas y luces de
reconocimiento. Andrexa sin embargo sigue recto, sin observarlas, atravesando con
los dedos los hologramas y los dgitos que caen formando anuncios de sexo
transgresivo.

Bien pudiera abrir otro espacio, entrar en un sitio Hard, donde todo se ofrece
de un modo ms especfico, donde los anuncios caen en forma de fibrilaciones y
gemidos, donde la bsqueda se transfigura en una experiencia obscena. Bien pudiera
buscar en los cdigos de gnero, pero no, prefiere deambular en calma con su
vestido de novia, envindole seales a los sensors de espacio, giles captando-
situaciones a velocidad supersnica, pero endebles al interpretar-intenciones en
tiempo real.

Afuera ya habr empezado a caer la noche, habrn transcurrido quiz otros
dos minutes; Andrexa lo sabe, por eso deja de caminar, comienza a teletransportarse
hacia un ngulo ms abierto. Los censores, en una especie de duda, lanzan giros
azules contra el vestido de novia, proponen alternatives de voz. Andrexa de todas
formas permanece callada, reprimiendo una sonrisa de burla para los sensors locos,
que finalmente le recomiendan otro sitio y desmontan el entorno de chicas
depiladas. Luego el espacio se va llenando de smbolos, de vibraciones gruesas, los
dgitos se dislocan hacia los costados formando exhortaciones de bienvenidas, las
superficies adquieren cierto nfasis de liberalidad, de sonrisa, la msica progresiva













es de aceptacin y frente a Andrexa comienza a perfilarse la figure tranquila de un
hombre desnudo.

Ella suspira, las manos en el pecho, y pregunta Cmo te llamas?, l explica
que su nombre es secret pero que puede llamarle como ella quiera. Te dir
Manson, le dice Andrexa, y le muerde una oreja. El hombre se repliega, con los ojos
cerrados, y emite un sonido de dolor. Por qu haces eso?, le pregunta a Andrexa
limpindose la sangre con los dedos. Quera saber si eras real: muchas veces nos
engaan con androides o robots; quera estar segura. En este sitio no hay engao,
todo es legal, dice l mientras Andrexa se inclina para libar la sangre. Eres extraa,
aade al tiempo que siente cmo una boca se desliza por sus msculos, cmo
Andrexa lo besa, le roza las mejillas, las orejas, el pelo, y musita Manson, Manson.

El hombre desespera, pues Andrexa es bella y a los lados divagan imgenes
subliminales de caricias, de eyaculaciones; siluetean mensajes morbosos, se
mezclan diversas variantes de jadeos en la msica. Dice Ven, ven, pero Andrexa se
resisted al desnudo, a dejarse explorer por el hombre que la sacude, le rompe el
vestido. Djame!, gime ella, totalmente excitada, y el hombre la voltea, le aprieta la
cintura en lo que Manson aparece y empiezan a desvanecerse los mensajes, las
imgenes, el vestido de novia. Djame!, vuelve a gemir Andrexa, mientras Manson
la empuja contra una pared y desconecta de un puetazo la mquina de Cibersex,
que deja abierto por various segundos su gran hoyo blanco de entrada y se apaga,
despidindose en various idiomas. Djenme!, grita con ms fuerza Andrexa cuando
los robots comienzan a arrastrarla hacia la calle, cuando se eleva la msica y en la
pista de baile las personas siguen saltando, inmersas en el humo alucingeno que
escapa de los inciensos flotantes.

Manson camina delante, con las manos en la espalda, luego se para en la
puerta de salida, espera que la acerquen y le dice: lo siento, Andrex, aqu est
prohibido el Cibersex. Entonces los robots de vigilancia hacen fuerza y lo lanzan a
la calle, al tiempo que Manson rompe con lentitud la pequea mquina y la arroja al
suelo. Andrex zarandea los brazos, se ajusta los pantalones de vaquero, camina
hacia la puerta. Los robots lo golpean, lo lanzan de nuevo a la calle. Andrex se













levanta dos o tres veces ms, intent prolongar la pelea hasta que Manson, hastiado
del innecesario altercado, de los observadores curiosos, le dispara con su

descontinuador de robots. Andrex resisted otro poco, suelta un chillido de mujer y
cae finalmente al suelo, mientras sus crculos de energa comienzan a agotarse y en
la pantalla de sus ojos se reflejan a intervalos cada vez ms lentos las luces de
entrada del Manson Disco Club.


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Matanzas 1978, egresado del centro de Formacin Literario
Onelio Jorge Cardoso. Premio Farraluque 2006. Premio Alfredo
Torruella 2006. Premio Hemingway 2007













6. CUENTO MADE IN CUBA II: PROLOGO: EL NIO INAPROPIADO
Por Yoss



Para Hayde, que me escuch esbozar verbalmente la historic.

Aunque ya no seas mi cosititruchi...



Tras florecer tan exuberantemente en la Tierra que durante todo el siglo XX y la mitad del

XXI muchos pesimistas temieron que, escapando a todo control, acabara por causar la

desaparicin de la vida en el planet entire horribles cataclismos blicos, sobrevino un

tiempo dorado en que la ciencia, domada y obediente, trajo la gloria pacfica para el

hombre, abrindole las sendas del cosmos gracias a su descubrimiento del hiperespacio.

Ya la relatividad einsteiana no era el limited. Y la semilla de la humanidad se extendi

gozosa y ampliamente por el cosmos, primero en naves tan rpidas que dejaban atrs a la

misma luz, luego a travs de la magia tecnolgica de los ansibles y teleportales, cuyo

principio de funcionamiento pocos entendan, pero casi todos usaban para comunicarse o

viajar entire mundos cada vez ms lejanos de la Tierra o entire si.

Tambin coloc la prspera ciencia en las vidas manos del hombre la antigravedad que

sustituy a las ruedas, hlices y reactors como clave del transport; como mismo haba

hecho antes con la ingeniera gentica que mejor a las plants y animals que lo

alimentaban y vestan hasta que la qumica sinttica le permiti pasar sin ellas... y con

muchas otras maravillas que mejoraron inmensamente su entorno y su vida.

Por desgracia, algo que la ciencia jam logr cambiar fue el modo de pensar del hombre,

que desde siempre ha temido instintivamente la diversidad y la tolerancia, an cuando

racionalmente pueda ver sus ventajas.













As, incluso cuando el Dominio Humano ya llevaba un par de siglos siendo una realidad

econmica, social y poltica y pareca que las ltimas fronteras de la distancia y la

diferencia estaban a punto de esfumarse de forma definitive, que la humanidad estaba en

los albores de una nueva era en la que dejara para siempre de importar lo que era ser

blanco o negro, ruso o cetiano, budista o mormn, quedaban todava algunos

recalcitrantes aferrndose tercamente a los pi'queL', detalles de color, origen o fe por los

que crean estar definidos.

Pese a que por sus diferencias eran enemigos irreconciliables, todos ellos coincidan en

algo, an sin saberlo: no queran vivir en una galaxia donde todos fueran iguales. Donde

tuvieran que soportar que vecinos con otra fe, color de piel o sistema politico no solo se

consideraran, sino que fuesen de hecho tan ricos, libres o respetados como ellos... si no

ms.

As que, antes de que fuera demasiado tarde, actuaron para evitar que lo que se

imaginaban como el peor de los infiernos se impusiese sin remedio a todo lo largo y ancho

de la galaxia.

Nunca intentaron ponerse de acuerdo... ni tampoco result muy probable que hubieran

podido hacerlo, de proponrselo. Con el tiempo, se ha terminado por aceptar que todo no

fue un nico complot cuidadosamente planeado a escala csmica, como muchos crean en

los primeros aos tras el desastre, sino una larga series de acciones aisladas... aunque

extraamente simultneas, eso s.

Los conspiradores eran pocos, pero decididos. Grande era su odio y su fanatismo.

Respetados, poderosos e influyentes, lderes por muchos seguidos eran todos en sus

respectivos mundos. Y casi sin excepcin, tambin fueron mortalmente hbiles.

Jugaron bien sus cartas. Tomaron a la galaxia por sorpresa, y una escalada de motines y













sublevaciones, de rabia, odio y destruccin se extendi como un reguero de plvora

ardiente por el Dominio Humano. En menos de tres meses, como quien dice de la noche a

la maana, las oleadas de siervos del caos, sabiamente dirigidas desde la sombra,

superaron toda contencin e hicieron colapsar cualquier poder central supraplanetario.

Aquellos obtusos fanticos volcaron especialmente su ira contra las tecnologas que

haban abolido el tiempo y la distancia. Sabotearon, desactivaron o desmontaron miles de

ansibles y teleportales, y hasta inutilizaron "prudentemente" millones de las entonces ya

casi obsoletas naves ms veloces que la luz. Cortaron as los hilos invisibles de la gran red

de comunicaciones que una entire si a los muchos mundos por los que se haba dispersado

la humanidad, hasta volver realidad el \'L,',, egosta de sus oscuros lideres: que cada

planet quedara abandonado a su propia suerte, para que sus ideas aislacionistas,

racistas, intolerantes y chovinistas pudieran imponerse en ellos, uno por uno.

En muchos mundos, por desgracia quizs hasta en la mayora, ocurri justamente as. Y

hubo absurdas pero cruentas limpiezas tnicas, cruzadas religiosas y persecuciones

polticas, hasta que una raza, un credo o un partido lograron imponerse... o en la batalla

sin cuartel contra adversaries tan fanticos como ellos, destruir la civilizacin y hasta la

vida en el planet, que tambin sucedi no pocas veces.

Ese fue el Ocaso.

La miriada de pequeas guerras intestines en que se multiplicaron y convirtieron los

motines y revueltas iniciales cobraron un alto precio a la humanidad. Alejadas de los

mundos en los que haban surgido y que las producan, muchas tecnologas se perdieron

para siempre? en los conflicts, ms sangrientos cuanto ms locales. Mucho ms an de

aquella frtil ciencia que las sustentaba desapareci, cada vez que alguna de los miles de

facciones en pugna prefiri destruir algo antes de permitir que sus enconados adversaries













lo aprovecharan.

Y lo mismo ocurri con sus sacerdotes del conocimiento, los cientficos. Unos pocos sin

escrpulos ofrecieron sus valiosos servicios a efmeros y ambiciosos seores de la guerra.

Otros escogieron morir antes que prostituir su ciencia. La mayora, simplemente, sin ser

tan interesados ni tan estoicos, pero negndose a ser considerados, ms que hombres, una

posesin preciada, renegaron de su saber para confundirse con las annimas hordas

combatientes...

Aquello dur casi un siglo. Luego llegaron los largos Siglos Tristes.

Porque cuando finalmente el cansancio, el remordimiento y el hambre se impusieron al

odio y la irracionalidad, y algo ms o menos parecido a la paz rein en cada mundo, con

el triunfo definitivo? de una u otra tendencia, ya en casi todos quedaba bien poco del

antiguo esplendor de gemas con el que haban brillado juntos en la gran diadema enjoyada

del Dominio Humano.

Casi todos eran ahora sociedades o cultures "puras" tal y como las haban querido los

artfices del Ocaso, para entonces en su mayora muertos. Puras, pero empobrecidas, sin

ciencia ni tecnologa propias, sobreviviendo solo a costa de las remanentes de aquel

mismo pasado de unin y tolerancia que con tanta saa haban combatido.

Por suerte, como nada es absolute en el cosmos, algunos ansibles haban escapado al

frenes destructor del Ocaso, y gracias ellos unos pocos mundos volvieron a comunicarse,

al principio recelosos y avergonzados, luego curiosos al ir recordando?

redescubriendo? que haba otros modos de vivir diferentes del suyo, pero igual de

vlidos, y ansiosos por conocerlos para aprovechar lo mejor de ellos.

Tambin unos pocos teleportales, pese al insidioso y especial cuidado conque planearon

eliminarlos hasta el ltimo los reaccionarios responsables del Ocaso, escaparon













milagrosamente? al frenes antitecnolgico de sus secuaces, y entire algunos mundos

sigui siendo possible moverse sin naves... si los viajeros eran valientes y de mente abierta

y no teman al shock cultural que los esperaba al otro lado.

Sobre todo, escap de la oleada de aniquilacin aislacionista un notable nmero de naves

ms rpidas que la luz, especialmente los models ms viejos y lentos. Sin posibilidad de

repostar en astropuertos adecuados ni de comunicarse entire si o con sus bases, muchas se

perdieron para siempre? en el cosmos. O, al quedarse sin combustible, tuvieron que

descender en mundos an inexplorados.

Por supuesto, la mayora eran inhspitos, pero otros, en cambio, resultaron lo bastante

acogedores como para permitir a las tripulaciones nufragas fundar colonies de

emergencia. Muchas perecieron pronto... pero otras sobrevivieron convirtindose a veces,

a fuerza de asilamiento y privaciones, en sociedades muy extraas...

Sin embargo, la mayora de las tripulaciones navales se transformaron: dejaron de

obedecer a jerarquas convencionales para convertirse en una especie de families,

autnticos clanes, minitribus obligatoriamente endogmicas, sacrilegamente multitnicas y

multiculturales, necesariamente nmadas. Ellos fueron los primeros que, pasando por

encima de los mutuos recelos y diferencias de una edad de suspicacias, decidieron que la

alternative ptima era cooperar entire s, aunque fuese de modo limitado. De comn

acuerdo, adoptaron todos el antiguo nombre genrico de ziingari: serian los nuevos

gitanos del cosmos.

Por largos siglos, ferozmente independientes aunque cada vez con ms rasgos comunes,

los ziingari vagaron por la galaxia de mundo en mundo, guindose por sus viejos mapas

informticos de abordo, que muchas veces los conducan a mundos muertos y asolados por

guerras locales, otras a sociedades degeneradas y ferozmente xenfobas que no los













aceptaban y a veces los agredan con rabia y/o miedo... pero tambin, y por suerte

bastante a menudo, a cultures que tras sobrevivir al hambre y la degeneracin \,,,hlin

con renacer. A pueblos que, de adorar fanticamente los nombres de los
Ocaso, haban pasado a maldecirlos entire dientes o de viva voz, y de tener la intolerancia

como credo, a desear que de nuevo se estableciese el Dominio Humano con toda su

prosperidad.

Los ziingari eran comerciantes y contrabandistas. Traficaban con todo: combustible,

artesanas, piezas de recambio, armas, drogas... Pero apreciaban muy especialmente tres

classes de articulos: tecnologa, ciencia... y cientficos. Fue gracias al valor que ellos les

daban que algunos de los pocos sabios que haban sobrevivido al Ocaso ocultando su

condicin pudieron abandonar sus coberturas y regresar sin peligro a sus investigaciones,

y as lentamente ir recuperando el aprecio y respeto de sus conciudadanos, mientras iban

sentando las endebles bases de una segunda Edad de la Ciencia.

De ese modo, durante los Siglos Tristes, lenta, laboriosa y pacientemente, los ziingari

fueron tejiendo con sus naves, sin siquiera ser conscientes de lo que hacan, una nueva,

sutilisima, lenta yfrgil telaraa de relaciones comerciales.

Hasta que sucedi lo que deba suceder. Aunque, al contrario de como haba acontecido

con el Ocaso, fue solo tras largas negociaciones y complejos pacto. Porque el hombre

llega al caos fcilmente ypor instinto pero al orden nicamente con dificultad y tras largos

razonamientos...

Las fuerzas de muchos mundos que queran el retorno de la Edad de Oro del hombre y la

galaxia se unieron... y de esa alianza surgi Reconstruccin: a la vez religion, causa,

sociedad, liga, ejrcito y secta.

Al principio eran pocos sus adeptos, dbiles, aislados y con ideas confusas, escasos sus













recursos y conocimientos... pero muy pronto, contando con la valiosa (aunque no siempre

desinteresada ni tampoco voluntaria) ayuda de los ziingari, sus nexos se entretejieron

fuertemente por toda la galaxia, su program se concrete y su poder comenz a crecer.

Adems de cientficos, otra de sus primeras estrategias fue recuperar, robar o comprar

cuantas naves ms veloces que la luz pudieron encontrar. Unas pocas funcionales, muchas

inoperantes. Las repararon todas, hasta llegar a tener tan potente Armada que solo era

segunda en nmero y experiencia de la de los ziingari, aunque por su discipline

centralizada y poder de fuego la superaba con creces en capacidad combative.

Con astucia y valor, por la diplomacia o por la fuerza, unas veces con la simple amenaza

de guerra y otras tras cruentas batallas, fueron expandiendo su influencia, conquistando

mundo tras mundo, sobre todo aquellos que posean an los codiciadsimos teleportales y

ansibles operatives.

Era una autntica cruzada y su hermoso superobjetivo terminar con los Siglos Tristes y

acelerar el retorno del Dominio Humano... pero tambin impedir, con su mano frrea de

controladores envuelta en el guante de seda de amantes del progress, que nunca ms

disidentes reaccionarios o anarquistas cortos de miras hicieran caer a la humanidad en

otro Ocaso.

En tal credo altruista? educaron los iluminados y fervientes fundadores de

Reconstruccin a sus millones de entusiastas seguidores: los agents, la nueva clase de

pacientes paladines que invadi el cosmos, mintiendo, matando, muriendo y e~'ng,'i Iifild

alegremente, en nombre de aquel elevado ideal que los trascenda. Todo era vlido, todo

con tal de ganar tecnologa tras tecnologa, sabio tras sabio, planet tras planet para su

just causa, seguros de que la pureza del fin justificaba cualquier deslealtad de los medios.

Fue una epopeya gloriosa y terrible, en la que se alcanzaron extremos inauditos tanto de













sacrificio como de bajeza.

Claro que a veces hasta los ms fanticos agents flaqueaban ante ciertos dilemas ticos, o

simplemente no eran lo bastante hbiles como para convencer de las ventajas de la alianza

con Reconstruccin a un gobierno planetario o lo suficientemente fuertes para conseguir

que un seor de la guerra local bien armado les entregara (de buena o mala gana, casi

daba igual) a su valioso primer consejero, un fsico nuclear o un genetista.

Por eso, en el segundo siglo de su existencia, los siete miembros el Consejo Supremo de

Reconstruccin acudieron a la ciencia con la misma peticin que por siglos le haban

hecho tantos gobernantes: queran que les fabricaran el seguidor perfect. El soldado

ideal; fuerte y astuto, resistente y desinteresado, creativo... y sobre todo, disciplinado y

obediente.

Eugenesia humana, concept difcil e incmodo. Incluso en su moment de mximo

splendor antes del Ocaso los magos de la ingeniera gentica se haban declarado

impotente en la prctica o negado de plano a siquiera intentarlo por confusos motivos

ticos.

Pero esta vez no ocurri as. Haba un genetista especialmente hbil y soberbio... un

doctor que no solo se crea capaz de poder hacerlo, sino que estara encantado de

demostrar que as era, en nombre del hermoso ideal de restablecer el Dominio Humano en

toda su gloria.

Su nombre era David Rabinoch, y aunque era un gran sabio, no es just que cargue con

toda la gloria, ni con toda la culpa, porque no lo hizo todo l solo. Pero l y el equipo

trabajando a sus rdenes lograron el milagro: al cabo de unos pocos aos de frentica

investigacin, de los teros metlicos del ultrasecreto proyecto Homo Bellicus comenzaron

a brotar lo mismo series inmensamente tiles a Reconstruccin, como los Forjados, que













otros absolutamente sorprendentes...



-Todo en regla, Rabinoch, puedes pasar. Shalom- el viejo Aaron, sargento al mando de la

guardia a la entrada a la Sala Suprema, concluy al fin con el engorroso ritual de la triple

identificacin: huellas digitales, escners de retina y ADN.

Era pura rutina, claro; como si no bastara para confiar el uno en el otro el que ambos fuesen

oriundos del mismo planet, Samaria, y compartieran por tanto la ascendencia y la religion

hebreas que all haban triunfado al final de cruentas luchas tras el Ocaso, el genetista y l

eran adems amigos desde la infancia.

Acto seguido, el suboficial pas del galctico estndar a su cerrado dialecto natal, lleno de

arcaicos giros tomados del extinto yiddish terrano, con la clara intencin de que ni sus tres

hombres ni los pequeos que venan con el doctor comprendieran nada -Pero y esos

nios? No creo que en la base de datos figure entire los autorizados a pasar a esta Sala...

-Shalom, Aaron. T siempre tan agudo. No, no lo estn... todava- respondi el doctor

David, alto y delgado, con cierto vago aspect de garza o de grulla, igualmente en dialecto

samario, y palmeando cariosamente las cabezas de los cinco chiquillos que lo

acompaaban, cada uno absorto en un juguete distinto. Todos vestan overoles semejantes,

diferentes tan solo en su color -Pero confio en que lo estarn despus de esta entrevista con

los jefes. Y ni siquiera un paranoico professional como t creer que estas criaturas podrn

ser un peligro para el Consejo de los Siete no, Aaron Goldberg?

-No s... todos se ven un poco raros; esos dos parecen muy despiertos, y los tres de los

monos grises son muy grandes y fornidos son uno de tus experiments genticos, David?

clones, acaso, de ese proyecto supuestamente tan secret, Homo Bellicus? Qu edad

tienen?- dud el sargento Goldberg, dndose reflexivos golpecitos con su guantelete













blindado sobre la frente del yelmo de su armadura de impacts, just donde bajo su nmero

de fila haba pintado una pequea estrella de David.

Sin entender ni media palabra de la charla de su jefe con el cientfico, pero sin otra cosa que

hacer, los tres hombres de la escuadra del sargento observaban con inters al pequeo

grupo de infants a travs de las viseras de sus yelmos. Los dos que manejaban los pesados

lsers de pulso que flanqueaban la puerta se haban incluso inclinado por encima de los

gruesos parapetos de blindaje reactivo para ver mejor a los chiquillos y al doctor. Su visit

era el primer incident que vena a animar su tedioso cometido de centinelas en lo que

llevaba de transcurrido el da.

Los tres chiquillos mayores, cuya piel tena un singular tono de arrabio recin fundido muy

similar al gris sucio de la tela de sus ropas, llegaban ya con sus cabezas al nivel de los

hombros del veteran sargento hebreo, que con su robusto metro ochenta no era

precisamente un hombre pequeo.

Sin tampoco entender por lo visto nada de la charla que sobre ellos sostenan el military y el

cientfico samarios, los nios estaban abstrados en sendos juegos de habilidad: uno en

hacer bailar un yoyo, el otro en ensartar en su pa la esfera perforada y atada a su cordel de

un boliche, el tercero en hacer girar y saltar el diavolo manipulando una cuerda que penda

entire dos varas.

Su coordinacin era excelente, e incluso ocultos por la tupida tela de los overoles, sus

miembros, sobre todo las piernas, parecan asombrosamente gruesos, musculosos y de

slida estructura sea, clara promesa de la poderosa contextura que tendran al llegar de

mayores. Llamaban tambin la atencin sus facciones, que al carecer prcticamente de esa

adiposidad caracterstica de la infancia resultaban curiosamente duras... a la vez que casi

idnticas entire s.













-S, son clones... y hasta ahora han sido mi mayor xito eugensico- se enorgulleci David

Rabinoch, doctor en gentica por la prestigiosa Universidad de Samaria, la ms avanzada

en ciencia biolgicas del Dominio Humano -Logre estabilizar la lnea, ya no se presentan

regresiones. Estos son tres la semilla de una nueva raza de guerreros... Les llamo Forjados,

por el color de su piel. Y sabes? lo mejor es que tienen solo dos aos.

-Solo dos aos?- el veteran sargento silb y luego chasque la lengua, traditional

demostracin de asombro samaria que el sensible micrfono interno y el potente altavoz

externo de su armadura convirtieron en un estruendoso eco.

Espero a que se apagara la reverberacin y continue, siempre en su ininteligible dialecto

natal -Pues parecen de diez. Cmo sern entonces una vez adults?

-Tendrn entire tres y cuatro metros de alto y pesarn unos doscientos o trescientos kilos de

hueso y puro msculo... inclu en sus cromosomas bateras de genes que les garantizan

menos del 5% de grasa corporal- explic el genetista, desdeando jactancioso la privacidad

del ininteligible samario por la claridad de la lengua franca de la galaxia -Adems, notars

que su coordinacin fsico motora es fantstica; sus reflejos llegarn a ser el double de

veloces que los de un hombre comn... incluso hoy ya podran rivalizar con los

quirrgicamente aumentados de los gladiadores araxas. Smale a eso un sentido innato de

la discipline de grupo, una fuerte tendencia a obedecer la autoridad superior sin cuestionarla

jams, y tendrs que admitir que he logrado los guerreros ideales...

-Ser un placer mandarlos en combate- asinti Aaron, ya tambin en galctico estndar y

entrecerrando los ojos como si se lo imaginara, para mirar luego de reojo a sus

subordinados y rebufar con exagerado disgusto -Ya no hay soldados como los de mis

tiempos... pero estos nios... no s, me dan un poco de miedo. Y los otros dos?- volvi al

samario por pura cortesa con los infants aludidos, a los que seal brevemente con su rifle













mser de reglamento -son tambin clones? Esos al menos s tienen aspect de tener dos

aos, y se parecen bastante, pero como sus ropas no tienen el mismo color...

-S y no- aunque en galctico, la respuesta de David fue enigmtica, y luego se qued un

largo moment observando a los otros dos pequeos con expresin indefinible.

Ambos tenan el mismo cabello abundante, lacio y negrsimo, y los ojos casi igual de

oscuros. Aunque, en efecto, apenas si alzaban un metro del suelo, exhiban una

coordinacin fsico-motora y una capacidad de concentracin sorprendentes.

El de overol azul estaba enfrascado resolviendo un hipercubo de Dirac, pero lo curioso era

que no pareca dudar ni por un instant: los pequeos cubos de colors rotaban y se

desplazaban entire sus deditos regordetes con la hbil regularidad de una danza y la

seguridad de una compleja estrategia trazada de antemano.

El del overol negro, en cambio, jugaba a hacer girar a su alrededor un flotidisco... una de

las pocas aplicaciones ms o menos prcticas de los dbiles y primitivos generadores

antigrav que la humanidad era capaz de fabricar tras el Ocaso. La tecnologa que permitiera

a sus felices antecesores sostener ciudades enteras en vuelo se haba perdido durante los

Siglos Tristes... como tantas otras cosas.

El flotidisco era un curioso juguetito, capaz de reaccionar a los menores movimientos de su

usuario. Y la habilidad con la que el nio vestido de negro los controlaba para guiar las

evoluciones del pequeo objeto era impresionante.

Con casi imperceptibles encogimientos de hombros y tensions de su msculos, lo haca

girar en torno a su cintura y hombros como si fuese una abeja amaestrada, pasar bajo sus

axilas y por entire sus piernas, con la misma seguridad que si lo condujese con un

radiocontrol oculto.

-No s muy bien a qu atenerme con estos dos. Les llamo proyecto Homo Plus. El resto de













mi equipo cree que son peligrossimos. Pero yo confio en ellos, aunque tambin tengo

muchas dudas. Podran superar incluso a los Forjados, ser el mayor xito de mi vida... o mi

mayor fracaso... -aadi el genetista, tan misterioso como antes -Claro que si te explicara

en qu son diferentes estos nios de los dems, luego tendra que matarte, viejo amigo.

Aaron y l rieron a coro, imitados mecnicamente por los otros tres centinelas, siempre

dispuestos a congraciarse con su rudo sargento, aunque no entendieran una palabra del

cerrado dialecto nativo en el que dialogaba con el cientfico visitante.

-Basta. Los pases estn todos en regla y s reconocer cuando algo trasciende mi autoridad-

dijo al fin el sargento Goldberg, repentinamente serio- Pasa, David Rabinoch... el Consejo

de los Siete te espera- y apartndose, accion un mando oculto dentro de su voluminosa

armadura, y les franque el paso a la gran puerta blindada, cuyas hojas se abran ya con

mayesttica lentitud.

David hizo un gesto y los tres pequeos? Forjados penetraron en la estancia.

Cuando iba l mismo a seguirlos, el nio del overol azul lo detuvo tirndole del cinturn, y

en perfect samario, le dijo muy serio: -Pap... yo nunca voy a ser el fracaso de nadie!-

antes de adelantrsele corriendo.

El genetista se qued de una pieza, y su amigo el viejo sargento sonri divertido:

-Vaya con el chiquillo! Le enseaste nuestro dialecto? Para qu?

-Nunca... tiene que haberlo aprendido solo, escuchndome murmurar durante la

secuenciacin de cromosomas... a veces lo hago- admiti aturdido David -Bueno, ya te

dije que son inteligentes, pero en que tiempo pudo...?

-Pues ya veo a que te referas con eso de "tu mayor xito o tu mayor fracaso"-

prudentemente, el sargento se alz un par de centmetros la visera de cristalacero de su

yelmo para poder silbar y chasquear la lengua sin que micrfono interno y amplificador













externo generaran un nuevo estruendo -Los enanos son peli... i garf!

El pequeo flotidisco sali disparado de su boca cuando escupi, asqueado. El contact del

campo antigrav del juguete con su lengua le haba producido la caracterstica y

desagradable sensacin de estar lamiendo pelo.

Los tres hombres de la escuadra centinela bajaron las armas que por puro reflejo haban

apuntado al darse cuenta de quin era el causante del incident. Definitivamente, dos

pesados lsers de pulso y un rifle mser de reglamento eran demasiada potencia de fuego

para enfrentarse a un simple chiquillo.

-Yo no ser el xito ni el fracaso de nadie ms que de m mismo! Y tampoco soy enano!-

chill en perfect kumalio y con cmica indignacin el pequeo del overol negro, mientras

recoga su juguete antigrav y entraba corriendo en el Saln.

Esta vez los soldados s rieron sinceramente aunque no entendieran el samario.

-Jov... ea... oado- escupi an el sargento, con la lengua medio adormecida por el efecto

del campo antigrav ... io!- y los soldados volvieron a rer estentreamente: nada agrada

tanto a un subordinado como los malos ratos de su superior.

-Loado sea Jehov. Este es tan listo como el otro, pero creo que tiene un pequeo problema

con la autoridad- trat de excusarse David, l tambin conteniendo la risa a duras penas.

-Mierda radiactiva!- bram el sargento Aaron en cuanto recuper el pleno uso de sus

facultades vocales -un pequeo problema? acaba de ir con ellos antes de que vuelvan loco

al Consejo de los Siete!- y cuando su connacional hubo entrado en la sala y la puerta se

cerr, rugi de nuevo -Y ustedes, basta ya! al que vuelva a rerse, una noche de guardia

extra!

Con lo que los soldados guardaron silencio... al menos aparentemente. Y, con las viseras

del casco hermticamente cerradas y los micrfonos internos desactivados, al sargento no le













quedaba ms remedio que crerselo.



Con ocasionales gritos de jbilo, los cinco nios jugaban encantados a nadar y hundirse en

el estanque de pelotas, que deba de parecerles el paraso. Y al estar cubierto con una

cpula audio-hologrfica de transparencia unidireccional, desde fuera se les poda ver y

escuchar a la perfeccin, pero ellos no podan ver ni or nada de lo que suceda afuera.

-Son esplndidos de veras. Homo Bellicus ha sido un xito total. Lo felicitamos por su

glorioso triunfo sobre la carne- dijo pomposamente uno de los Siete Consejeros, su rostro,

cuerpo y voz irreconocibles gracias al Neutritraje.

La ms reciente y utilsima incorporacin al arsenal tecnolgico de Reconstruccin

difuminaba cara y silueta convirtiendo al que lo usaba en una sombra de imprecisos

contornos aunque todava ms o menos antropomorfa. Por el estilo haca tambin con los

tonos de la voz, logrando as que algunos agents pudieran tener lo que hasta entonces

haba sido solo un sueo: una vida privada fuera de la organizacin.

De moment los Neutritrajes eran tan caros que solo los jefes y los agents de ms

confianza podan usarlo, pero se esperaba comenzar pronto su produccin en gran escala.

-Hemos seguido muy de cerca todos sus progresos- intervino otro de los Siete, y tras dudar

un instant, seal explcitamente hacia el foso de pelotas donde jugaban absortos los cinco

nios.

Uno de los pocos problems del Neutritraje era que, a no ser que se tratase de un ademn

muy evidence, los gestos que ejecutara el que lo usaba resultaban casi siempre atenuados

y/o deformados hasta volverse irreconocibles -Nos satisfacen e interesan much sus cmo

los llam? Forjados, pero esos otros dos...

-Algunos opinamos que ha desperdiciado valiosos recursos de Reconstruccin en un













proyecto personal... y para no lograr nada- intervino un tercer Consejero.

O Consejera, pues pese a todo el enmascaramiento del traje, lo grcil de su figure y agudo

de su voz traicionaban inequvocamente su sexo. Tena entonces que ser la turania Naya

Svetskaya, nica mujer de los Siete.

-Nada no- acot rpido David Rabinoch -Pueden decirse muchas cosas sobre mi proyecto

Homo Plus, salvo que no haya obtenido nada.

-Usted mismo admiti que no saba a qu atenerse con esos dos... ejemplares- intervino

nuevamente uno de los Consejeros que ya haba hablado antes -Y comprender que, en

nuestra posicin, no podemos correr riesgos.

-No podemos... o no quieren?- puntualiz David, y luego bajando la voz, aadi: -S que

me vigilan de cerca, no soy tan idiota. La mitad de mis supuestos tcnicos de laboratorio no

saben diferenciar un cromatgrafo de gases de un ansible. Homo Bellicus es un xito

innegable; los Forjados son exactamente lo que me pidieron: fuertes, rpidos, obedientes,

sin lealtad hacia madre o padre, y conscientes de ello. Pero Sal y Solomon...

-Sal y Solomon?- lo interrumpi uno de los Siete que hasta entonces haba guardado

silencio -se atrevi a ponerles nombre? Los Forjados solo tienen nmeros...

Aquel deba ser el tikalio Ul-Medor, siempre tan puntilloso en cuestiones de

procedimiento...

-Sal y Solomon son ms que cualquier Forjado- haba un inconfundible entusiasmo en la

voz del doctor Rabinoch al referirse a sus creaciones -qu queran, que les llamara

simplemente Azul y Negro? No son tan fuertes como los otros, pero s un poco ms que

cualquier human comn, con el que pueden confundirse, mientras que los otros no. Y sus

reflejos s que igualan los de los Forjados. Pero es sobre todo su inteligencia, su memorial y

su creatividad lo que los hace superiores. Por eso llam al proyecto que los gener Homo













Plus- mir de hito en hito a los lderes de Reconstruccin, sentados en semicrculo en lo

alto del estrado que presida la sala, flanqueados por various centinelas con armadura de

combat, amn de otros agents envueltos en el anonimato de sus Neutritrajes -Me pidieron

el soldado ideal, y se los di; pero quise ir todava ms lejos, hacer an ms: darles el

ciudadano del maana, el que disfrutar de la prosperidad del Dominio Humano y

mantendr los logros de Reconstruccin sin permitirse caer en la barbarie de un nuevo

Ocaso. Un nuevo tipo de hombre, con discernimiento privilegiado, capaz de distinguir entire

el bien y el mal por s mismo, de no dejarse arrastrar por lderes demaggicos, de crear su

propia senda cuando ninguna de las que se le ofrece lo satisfaga...

-Bella palabras- intervino impaciente la Consejera Naya -pero en nuestro poder obran

informes de que al menos uno de sus pequeos superhombres tiene... ciertos problems a la

hora de socializar.

-La gentica, dgase lo que se diga, no es una ciencia exacta- suspir Rabinoch,

aceptndolo tcitamente -Entran demasiados factors en juego, tantos que a veces hasta lo

mejor concebido acaba sometindose a una ecuacin catica. No son perfectos, no.

Ninguno de los dos, por cierto. Pero supongo que les habrn contado de Solomon. S, el

chico muestra una casi incontrolable tendencia a ir siempre en contra de la autoridad. No es

hurao ni dominant, solo... anrquico. No le interest obtener la aprobacin de sus

superiores, ni de sus iguales. Sabe lo que quiere, y le importa poco que lo quieran o lo

aprecien los dems si lo consigue. Es el ms despierto de los dos, pero, con esa rebelda,

consideramos que difcilmente pueda alguna vez trabajar en equipo o integrarse a un

colectivo... claro que quizs supere ese incmodo rasgo con los aos, an es pronto para

decirlo.

- Dijo que ninguno de los dos era perfect. Y... Sal? se llama as, no?- inquiri otro de













los Consejeros que haba callado hasta aquel instant -Cul es su problema?

-No estamos seguros- confes renuente el doctor David -De moment no se manifiesta de

forma clara en su comportamiento, pero segn algunas de las bateras de test psicomtricos

que le hemos aplicado, Sal podra ser exactamente lo opuesto de Solomon... las relaciones

sociales se le dan de maravilla, le encanta el reconocimiento social, la aprobacin de la

autoridad y ascender en cualquier escala de jerarqua... pero curiosamente, no ser el lder.

Lo malo es que a menudo cuando un nio tan pequeo muestra ya esa tendencia claramente

definida, es muy probable que se convierta en un trepador y un oportunista sin remedio

cuando llegue a adulto...

-Perfecto, entonces. Nos quedaremos con l- habl entonces uno de los dos Consejeros que

no haban pronunciado palabra, y aunque el Neutritraje impeda identificarlo con claridad,

la clara deferencia con que lo miraron los dems, hizo a David suponer que se trataba del

terrano John Carlos Jacubois, fundador de Reconstruccin y por eso mismo lder de facto

del Consejo. -Y veremos cmo se comporta este Sal a media que va creciendo... Quizs

tengamos a un future miembro del Consejo de los Siete entire las manos.

Los otros consejeros se removieron en sus asientos, incmodos. Era evidence que Jacubois

planeaba mantenerse eternamente al frente de los Siete... era joven, y los nuevos

tratamientos de regeneracin cellular, administrados desde edades tempranas ampliaban

notablemente el plazo de vida de cualquiera. Pensara quizs en dirigir en el lejano future

un Consejo Supremo formado por tteres complacientes, como podra ser ese tal Sal?

Peligroso, muy peligroso... algo habra que hacer al respect en el future.

-Me alegro de que lo encuentren til. Yo preferira hacerle algunas pruebas ms, pero si

ustedes lo decide as...- acept a regaadientes David, pero acto seguido inquiri, con una

horrible sospecha germinando en su mente -Y Solomon? qu pasar con l?













-Una manzana podrida puede echar a perder todo el barril- dictamin nuevamente John

Carlos Jacubois -Bien est pensar con cabeza propia, pero en Reconstruccin no podemos

permitirnos anarquistas indisciplinados. Sera... inapropiado. Hay que deshacerse de l...

-Bien, podemos darlo en adopcin o...- empez a sugerir Ul-Medor.

Pero Jacubois fue tajante -Ni hablar. Si ese nio, con sus inmensas potencialidades

genticas, llegara a adulto, su tendencia natural de seguro lo llevara a convertirse en un

lder contrabandista, en un seor de la guerra o quin sabe qu otra terrible amenaza que

luego nos costara much neutralizar. No fui lo bastante claro: cuando dije "deshacernos"-,

deb decir "eliminar". No se trata de pasar la papa caliente de la responsabilidad, sino de

asumirla. Reconstruccin se encarga siempre de sus propios errores...

-Quieres decir... sacrificar?- la voz de la consejera Naya son espantada e indignada

cuando se enfrent a su lder-Pero... nosotros no matamos nios. Ni aunque sean cmo lo

llamaste? Inapropiados...

-No es solo un nio- insisti Jacubois -sino un experiment, y fallido. No podemos dejarlo

vivir. Y, por otro lado, ninguna madre lo echar de menos... los teros metlicos no lloran,

por lo que s. Tenemos que llevarlo a votacin, acaso, Naya?

Naya Svetskaya an pareci querer aadir algo, pero luego neg, aunque casi

imperceptiblemente. Jacubois solo la llamaba por su nombre cuando estaba a punto de

perder la paciencia.

-Entonces estamos de acuerdo- dijo otro de los Consejeros -Y quin se encargar de...?

-Lo har yo mismo- se adelant David -A fin de cuentas, eutanasia es una palabra muy

similar a eugenesia no? Y como si algo parecido a un padre o una madre ha tenido

Solomon durante estos dos aos soy yo, me parece just que sea tambin yo quien me

encargue de que se duerma, sin dolor... y para siempre- suspir profundamente antes de













agregar -usar un veneno y un sedante, ni siquiera se enterar, claro, pero va a ser duro

saben? Aunque indisciplinado y rebelde, a veces sabe ser adorable... pero, en fin, todo sea

por Reconstruccin, por la causa. Puedo retirarme ya?

-Como desee, doctor- concedi Jacubois -Supongo que tiene much trabajo por hacer. Pero

no olvide llevarse a sus... especmenes.

El genetista hebreo obedeci, atravesando la cpula audio-hologrfica y pescando uno a

uno y sin contemplaciones a los nios del estanque de pelotas. Aunque no sin algunas

protestas... especialmente del pequeo Solomon.

Apenas el bullicioso grupo hubo abandonado el Saln, fue nuevamente Jacubois quien dijo,

con toda la tranquilidad del mundo:

- Ha aceptado demasiado fcilmente. Un doctor nunca se deshace as como as de sus

experiments, ni aunque sean fallidos. Y si le queda una mnima esperanza de que no lo

sean, muchsimo menos. Viglenlo ms de cerca que nunca; podra estar tramando algo...



-Parece un nio completamente normal. Y bien sano.- observ Grigori Sussmann.

Su recia y barbuda faz se dulcific de modo notable ante la vista del infante que dorma

tranquilamente en su cuna antigrav, sujeta a la mesa del reservado en el segundo piso de la

taberna Almas de Metal, la ms grande y concurrida del astropuerto central de Nemedia -Si

parece un angelito...

-A los dos aos todos parecen ngeles... cuando duermen- coment el doctor David

Rabinoch, aunque irreconocible tras el enmascaramiento del Neutritraje que haba "tomado

prestado" por un rato -Deje que se despierte y ya ver qu clase de diablillo es.

-En fin, siempre me han gustado los muchachos inquietos- arguy el capitn del crucero de

carga ziingari Dama de Pique, acaricindose su protuberante barriga por debajo de su













curiosa chaqueta con galones, que tras generaciones de copias de copias haba acabado por

parecerse muy poco a la del uniform original de las Lineas de Carga Sussman, la

compaa a la que perteneciera su nave antes del Ocaso -Yo mismo lo fui bastante, de

pequeo- entrecerr los ojos, soador -Y es lindo... tiene algo, creo que mi Elizabeta se

enamorar de l con solo verlo. Por qu quiere Reconstruccin deshacerse de un chiquillo

as?

-Sera complicado de explicar, y no tenemos much tiempo- desech la pregunta Rabinoch,

impaciente -digamos que lo consideran... inapropiado para sus fines. Entonces lo quiere o

no? Su aviso en la red del astropuerto deca que estaba interesado en adoptar...

-No s...- el expert hombre del espacio mir en derredor, suspicaz: pese a la privacidad

extra que les garantizaba la cpula audio-hologrfica del reservado, dentro de la ya catica

semipenumbra del populoso Almas de Metal, tena la extraa sensacin de que todos los

miraban.

Quizs fuera porque al menos all no se vea muy a menudo a todo un capitn ziingari

conversando con un agent de Reconstruccin lo bastante important como para ocultar su

identidad tras uno de los nuevos Neutritrajes... y todava much menos frecuente era que el

agent llegara con un nio de dos aos dormido en una cuna antigrav.

-Hay algo muy raro en todo esto- insisti el capitn de la Dama de Pique.

-Cre que lo raro era el fertilizante que haca florecer las fascinantes vidas de ustedes los

ziingari- ironiz David -Lo que los pona por encima de la aburrida rutina de nosotros los

simples planetarios.

-No se burle. Hay otras naves ziingari en este astropuerto, ahora mismo- tozudo y

desconfiado, el hombre del espacio intent fijar la vista en la imprecisa sombra que era el

agent de Reconstruccin, pero al cabo de pocos segundos los ojos ya le dolan, as que













apart la vista y cont con los dedos: Est la fragata Cateto Prohibido, el

portacontenedores Venganza de Anubis y la nave exploradora Que no me cojan vivo... y si

es urgencia por deshacerse del chico lo que tiene, sabr que todas despegaremos pronto. A

los ziingari nos gusta viajar en buena compaa... a veces. Adems, todos los capitanes

aceptaran encantados a un chiquillo como este. Nunca somos suficientes, a bordo de las

naves. Por qu me eligi a m, entonces? No creer todas esas histories de que robamos

nios de un planet para venderlos en otro como esclavos, por casualidad?

-No todas son histories. La lnea divisoria entire comercio y piratera ha sido siempre tenue.

Algunos de los suyos han hecho cosas terrible, en el pasado... pero me consta que nunca

su gente ni su nave- reconoci Rabinoch -Me he informado bien. Fue as como supe que su

esposa Elizabeta, no? no puede concebir, y que por eso busca usted un heredero...

-Como la tcnica de la fecundacin in vitro fue olvidada durante los Siglos Tristes y se

recuper hace muy poco tiempo, todava result pasmosamente cara, y ms si el client es

uno de nosotros. Adems, ninguna autoridad planetaria nos confiara a un nio en

adopcin- admiti tristemente Grigori, mesndose su poblada barba -Pero el caso es que si

no present a un sucesor en el prximo cnclave de capitanes, podra perder la jefatura de

mi propia nave. Necesito un hijo, s. De mi sangre o adoptado, da igual, pero mo.

-Ya ve: yo lo ayudo y usted me ayuda- concluy orondo Rabinoch -Nuestros intereses

coinciden plenamente. Negocio redondo.

-No tanto. Me gustan las cosas claras- terci an Sussmann -Yo tendr un heredero, s, y

me gusta la idea, pero qu gana usted?

-Digamos que... me interest especialmente que este nio viva- admiti el doctor David,

fingiendo hacerlo de mala gana -Y tambin saber dnde est. Digamos que,

probablemente, en los prximos aos, alguna que otra vez me ponga en contact con usted













para ver qu... progress ha realizado- y alz la mano para contener cualquier possible

rplica del ziingari -pero no tema; nunca se lo reclamar. Si se lo lleva hoy, ser para

siempre su hijo ante todos los hombres y nadie menos que yo intentar impugnar esa

paternidad.

-Hum... no s- recel todava el capitn Grigori, mesndose una vez ms la barba, que

como muchos lderes de nave ziingari, llevaba larga y bien recortada como emblema de

autoridad -qu edad me dijo que tena? dos aos? recordar algo de esto? de lo que

vivi con usted? me acosar a preguntas? Los nios son muy curiosos...

-Ahora est dormido... solo le di un sedante ligero, no tema. Pero ya le dije que no es un

nio como los dems; tampoco lo es su memorial. Recordar todo lo que le ha sucedido

desde su primera semana de vida... aunque no entienda muchas cosas- asinti David,

aliviado ante la ya evidence aceptacin del trato por parte de su interlocutor Por eso ser

mejor que usted sepa lo menos possible. As no tendr que mentirle. Dgale solo la verdad;

que un da un agent de Reconstruccin enmascarado tras un Neutritraje se lo entreg en un

reservado del bar Almas de Metal del planet Nemedia, y le pidi que se lo llevara para

salvarlo. Con el tiempo, l atar cabos y sabr. Eso espero, al menos. No es ni much

menos important que usted sepa.

-Bueno, quizs se vuelva important cuando este nio crezca para convertirse en el prximo

capitn de la Dama de Pique- dijo muy serio Grigori Sussmann, y tendi su enorme mano

para liberar la cuna flotante de su sujecin a la mesa del reservado. Solo entonces pregunt:

-Le ha dado ya algn nombre o puedo llamarlo como yo quiera?

-Se llama Solomon- dijo escueto David Rabinoch.

-Vaya- sonri el capitn ziingari -Solomon Sussmann. Me gusta. -e hizo ademn de

retirarse con el nio dormido.













-Espere, Grigori- el genetista enmascarado tras el Neutritraje llam por primera vez a su

interlocutor por su nombre -Falta esto- y tendi su fina mano de imprecisas sombras para

dejar caer en la manaza del otro una cadena con un colgante.

Grigori Sussmann observ curioso el pendiente: una pequea estrella de plata, de seis

puntas, pero curiosamente irregular y como tejida en una fina filigrana de celdillas.

-Una estrella de David... Hebreo?- pregunt, con una luz de entendimiento en sus

estrechas pupilas azuladas.

-Samario, s- confes David Rabinoch -pero esta no es una estrella de David comn. En

ella est encriptado el secret del origen de Solomon... el hijo de David. Procure que

siempre la lleve encima. Quizs algn da l sea capaz de descifrarla y seguir la pista hasta

su mismo principio...

-As lo har- prometi sinceramente el ziingari, deslizando con inesperada suavidad la joya

en torno al cuello del nio dormido -Puede contar con eso... doctor Rabinoch.

David no se sorprendi al ser identificado. Por el contrario, desactiv un instant su

Neutritraje para confirmrselo al capitn de la Dama de Pique y luego, conectndolo

nuevamente, explic: -Mucho se comenta sobre lo bien informados que estn los ziingari,

de lo espesas que son las redes de sus espas y simpatizantes en cada planet. Si despus de

revelarle mi planet de origen y mostrarle ese signo an no era capaz de saber quin era,

habra valido la pena reconsiderar si le entregaba o no al pequeo Solomon. Usted es una

buena persona, capitn... pero tambin un hombre astuto. Por suerte; me temo que

necesitar ms la segunda cualidad que la primera para poder cuidar a su hijo adoptivo

hasta que llegue a adulto.

-Conque un chico especial, eh? Hijo de David. Ingeniera gentica, supongo, si est

implicado usted. Significa que Reconstruccin me seguir de cerca el rastro no?- Grigori













Sussmann se encogi de hombros -pues que lo intenten. El cosmos es nuestro, y he

olvidado la localizacin de ms escondrijos en la galaxia de los que ellos nunca conocern.

Adems, aqu entire nosotros, doctor- se inclin, confidencial -ya su gente no nos caen tan

bien como antes a los ziingari. Mucho que los ayudamos en sus inicios, s, porque

pensamos que sera bueno para los hombres... pero ahora, ya no estamos tan seguros de

haber hecho bien. Han concentrado demasiado poder en sus manos, y ya sabe lo que se dice

sobre el poder absoluto... que corrompe absolutamente. Muchos de nosotros pensamos que

hemos creado un monstruo...

-Muchos de nosotros tambin- reconoci suspirando el doctor Rabinoch, y luego

cambiando de tono, apremi: -Vamos, Grigori... se hace tarde. Despist a mis vigilantes un

rato, pero despus de todo no soy un ziingari ni este palneta es el hiperespacio. No creo que

tarden much en localizarme de nuevo. Y me gustara que cuando lo hicieran ya usted y

Solomon estuviesen lejos.

-Partiremos lo antes possible. Digamos en diez minutes. Todas las naves- sonri el capitn

ziingari, y tras breve vacilacin, tendi su mano al cientfico, gruendo -Buena suerte,

doctor... y espero que tocar ese traje de sombras suyo no me electrocute...



Quince minutes ms tarde, un aparatoso operativo cerraba todas las salidas del Almas de

Metal. En menos de treinta segundos, con las armas listas, enfundados en armaduras de

combat completes, los hombres de Reconstruccin se abrieron paso entire los atnitos

parroquianos hasta rodear por complete el reservado en el que el doctor David Rabinoch,

impertrrito, beba un t con ron al double amparo de la cpula audio-hologrfica y de su

Neutritraje todava activado.

-Dnde est?- inquiri un agent tambin en Neutritraje que se desliz hacia el interior del













reservado por entire los corpachones blindados de los soldados de asalto.

-En el espacio. Y hace al menos cinco minutos- respondi el genetista, sin alterarse, pero

desconectando su propio y ya intil Neutritraje. -Me sorprende lo poco que tardaron en

encontrarme saben?

-Muy gracioso... cambiaste los identificadores de los Neutritrajes, no?- con un ademn, el

agent recin llegado orden a la tropa que bajara sus rifles mser, aunque siguieron

apuntando a los clients del bar, que apenas si se atrevan a respirar, ni entendan lo que

estaba ocurriendo.

-Un pequeo truco, s- admiti David con una sonrisa casi traviesa -Saba que hoy a esta

hora estaras al mando t, Ul-Medor... y con tu pasin por el orden y por seguir los

procedimientos, supuse que as demoraras un poco ms en llegar hasta m. En fin, veo que

te subestim... solo una hora y me encontraste. Ya podemos regresar a los laboratories?

-Regresar?- incluso deformada por el Neutritraje, la voz del consejero son sarcstica -

quin te dijo que regresars?

-Soy demasiado valioso para que se puedan permitirse el lujo de deshacerse de m- opin

muy tranquilo el genetista -el Proyecto Homo Bellicus ya has dado resultados increbles...

y solo est en sus comienzos. Y en cuanto al Homo Plus...

-El proyecto Homo Plus ha sido cancelado- inform vengativo el tikalio -el Consejo de los

Siete se dar por satisfecho con los logros que ha arrojado hasta ahora el Homo Bellicus.

En lo adelante, doctor David Rabinoch, sus servicios no sern requeridos... el resto de su

equipo basta para emprender la fabricacin en series de Forjados, as que...

-As que tambin me van a eliminar- la voz de David tembl, pero por lo dems mantuvo la

calma -qu bien. Lo harn aqu, delante de todos esos testigos, o me llevarn a donde

nadie pueda saber lo que hace Reconstruccin con su gente?













-Nos interest que todos vean lo que hacemos con nuestros traidores- recalc Ul-Medor -as

que ser aqu y ahora... pero no seremos nosotros. Ni se ir solo. Triganlos!- orden, casi

ladrando, y hubo un frentico movimiento de armaduras de combat.

Menos de un minuto ms tarde, dos corpulentos soldados de asalto regresaron y atravesaron

la cpula audio-hologrfica sosteniendo fcilmente por las axilas el cuerpo desmadejado de

un hombre de tan recia contextura como ellos, solo que desarmado y con un curioso

casquete en la cabeza.

Era el sargento Aaron Goldberg, natural de Samaria. O lo que quedaba de l.

Tanto su rostro como el resto de su poderoso cuerpo se estremecan en incontrolados

espasmos de dolor. Se morda los labios para no gritar. An as logr sacar fuerzas de su

sufrimiento para mirar frente a frente a su amigo, compatriota y compaero de religion y

murmurar, con contrito aire de excusa: -Lo siento... David... quise... darte tiempo... pero

ya sabes... que nadie resisted mucho... a un cepo... solo neural... solo resist... media

hora... se lo... llevaron?

-S, amigo... y vivir, no te preocupes, tu dolor no ha sido en vano- respondi David,

conmovido ante el espectculo de aquel poderoso veteran reducido a una piltrafa

estremecida por obra y desgracia de otro de los ms recientes "adelantos" tecnolgicos de

Reconstruccin.

El cepo neural era la ltima palabra en interrogatorios por dolor. No daaba al cuerpo, sino

que afectaba directamente a las terminales nerviosas del "paciente", que se retorca de puro

dolor sin tener siquiera la esperanza de morir a consecuencia de las heridas de la tortura,

pues no haba heridas... ni propiamente hablando, tampoco tortura, porque todo estaba en

la mente.

-Ya veo cmo llegaron tan aprisa. El no tiene la culpa de nada... solo de ser demasiado













buen amigo. El Neutritraje lo rob yo solo. Por favor, sultenlo- rog Rabinoch, plido -

Sultenlo y har lo que quieran, les dir incluso en qu nave est el nio...

Prepotente Ul-Medor se adelant y abofete casi cariosamente el rostro del genetista -Esta

no es para que hables, sino para que te calls, doctorcito. O es que no comprendes que ya

no te necesitamos para nada? Llvense al sargento! Ya nos ocuparemos luego de l- sise

casi como una serpiente, mientras dos soldados se alejaban sosteniendo a su antiguo

suboficial -cuatro naves ziingari abandonaron este astropuerto hace cinco minutos... tu

pequeo rebelde solo pude estar en una de ellas. No ser difcil encontrarlo, y encargarnos

de su eliminacin... definitive. Jacubois se ha obsesionado con eso, y no conviene llevarle

la contraria a Jacubois, ya sabes. Pero por ahora, nos conformaremos con sacarte a ti de

circulacin...- y manipul algo en la cintura de su Neutritraje.

Al instant siguiente el doctor David Rabinoch comprob con sorpresa que su propio

Neutritraje haba vuelto a activarse... por decirlo de algn modo, porque ahora, adems de

envolverlo en una silueta de sombra imprecisa, le impeda tanto el movimiento como el

habla.

-Veo que esta funcin de los trajes ni siquiera t la conocas- se burl Ul-Medor -Ah,

ustedes los cientficos, siempre tan petulantes, siempre creyendo que lo saben todo. Una

buena regla de seguridad es que toda arma tenga siempre un control oculto que solo los

jefes sepan usar. Y ya sabes lo meticuloso que soy con las reglas... Creo que encontrars

una cierta justicia potica en tu ejecucin. Traigan a Sal!- orden tan enrgicamente

como antes.

Ahora los corpachones de los soldados de asalto se apartaron para permitir el paso a otra

figure que, incluso envuelta en la sombra imprecisa de su Neutritraje, no poda ser sino la

de la consejera Naya Svetskaya.













Pero no vena sola. De su mano, obediente, llegaba el pequeo Sal, an vestido con su

overol azul, y mirndolo todo con ojos muy abiertos de puro asombro.

La Consejera se arrodill junto al infante, y sealando al inmvil conglomerado de sombras

que era David Rabinovich, le dijo: -Sal, s que ests asustado, y quieres ver a Pap David,

pero antes queremos que hagas algo por nosotros entiendes? Toma este mser y dispralo

contra aquel hombre. Es malo y debe morir- y con estas palabras extrajo de una funda en su

cintura una pistola de microondas como las que usaban los oficiales y se la entreg.

-Y si lo hago me llevarn con pap David?- pregunt esperanzado el nio -Y me darn el

hipercubo nuevo que me enseaste?

-De acuerdo- prometi Naya -Ese y todos los dems que te gusten.

El nio tom la pistola mser, que pareca a la vez inocente y enorme entire sus manitas, y

apunt cuidadoso al impotente David Rabinoch. Luego la baj, pensativo:

-Pero tambin quiero que me dejen jugar con l cada vez que yo lo pida- negoci todava,

pcaro -aunque pap David diga que tengo que hacer otra cosa...

-Muy bien, pequeo chantajista- dijo la Consejera, aunque con la voz temblorosa -

Entonces, tenemos un trato. Y ahora, cumple tu parte...

Con la misma precisa elegancia con la que lo haca todo, y casi con alegra, Sal tir del

gatillo del mser...



Fue a raz de lo que luego se conocera como Incidente Nemedio que las ya tensas

relaciones entire Reconstruccin y sus antes ms seguros aliados, los ziingari, se

estropearon definitivamente. Y aunque nunca se hicieron pblicas las verdaderas causes

del asunto, lo que si qued claro es que haba algo o alguien que los agents queran y que

estaba en poder de los gitanos del cosmos... y que adems estos no tenan la menor













intencin de entregrselo o devolvrselo.

A partir de entonces los agents pusieron buen cuidado de revisar hasta el ltimo tornillo

de cada nave independiente y someter a pruebas de ADN a toda su tripulacin... cuando

lograban dar con una, porque muy pronto corri la voz de su prepotente actitud y los

gitanos del espacio empezaron a huir de tales inspecciones con la escurridiza habilidad

que los haba caracterizado desde el Ocaso.

Pero si durante los largos Siglos Tristes solo haban tenido que escapar de las limitadas

flotas de este o aquel seor de la guerra o liga planetaria local, ahora se enfrentaban a

una institucin organizada y con grandes recursos. Enorme era ya la Armada de

Reconstruccin, magnfica su red de comunicaciones y bases de reabastecimiento. No

haba forma de escapar por much tiempo.

Una a una, mes tras mes, las naves ziingario fueron cayendo. Algunas fueron decomisadas

al amarar en el astropuerto de un mundo que crean neutral... pero cuyos gobernantes

temblaban de pnico ante la sola idea de indisponerse con la poderosa Reconstruccin.

Muchas ms, perseguidas salto a salto por las naves de patrulla a travs del hiperespacio,

terminaron por agotar el combustible y tuvieron que optar por luchar... o rendirse y

resignarse a ser abordadas.

Haba una cierta diferencia entire ambas opciones, claro: la primera significaba casi

siempre que una nave ziingari, por bien que se batiera, resultaba al fin superada por el

nmero y armamento de sus perseguidores y en consecuencia total o parcialmente

destruida... lo mismo que su tripulacin.

La segunda, menos cruenta, se resolva con algunas decenas de prisioneros que iban a

parar a las crceles del mundo ms cercano, acusados de "comercio illegal "trfico

ilcito" o algn cargo por el estilo... y con otra nave con capacidad de hipertrnsito que













iba a engrosar la Armada de sus captors.

Reconstruccin, no obstante, pag un elevado precio de impopularidad por aquella

cruzada extremist contra quienes, por siglos, haban sido la nica esperanza de

comunicacin entire los miles de planets del antiguo Dominio Humano. En algunos mudos

hubo motines y revueltas contra "los nuevos tiranos" pero casi todas fueron velozmente

sofocadas por las flamantes y feroces tropas de disciplinados gigantes clnicos, de los que

Reconstruccin pareca poder disponer en nmero ilimitado: los Forjados. Y en los pocos

planets donde el resentimiento de sus moradores amenaz con degenerar en autnticas

guerras civiles, bast con la amenaza de ser dejados a su suerte para calmar a las turbas

enardecidas... o ms bien a los ambiciosos lderes locales que las empujaban y

manipulaban.

Otras naves ziingari desaparecieron para siempre.

No hay modo de saber si se perdieron en el hiperespacio, ya fuese por el fallo definitive de

sus vetustos motors de trnsito fabricados antes del Ocaso y mil veces remendados, por

deficiencies en los igualmente vetustos mapas informticos de a bordo... si simplemente,

sus tercos capitanes, sabiendo que no resistiran much tiempo en un combat contra sus

implacables enemigos, prefirieron llevarse sus naves a donde estos ni siquiera pudieran

aprovecharlas como chatarra... o si, comprendiendo que los das de libre vagabundeo por

la galaxia haban terminado para siempre, sus tripulaciones en pleno eligieron el mismo

camino por el que siglos antes haban optado tantos de sus camaradas: descender en un

mundo alejado de toda ruta y ms o menos apropiado para los hombres, y fundar all una

colonia.

Pero ni siquiera eso funcion, porque, ya fuesen las naves de combat de la Armada de

Reconstruccin, en su incansable rastreo del cosmos, ya fuesen las much ms ligeras pero














veloces naves de los Exploradores, recientemente creados para concluir la asimilacin de

la galaxia, el caso es que unos u otros tardaron solo unos pocos aos en encontrarlos a

todos. Tanto a los asentamientos ms antiguos, que databan de los mismos das del Ocaso

y se haban torcido en curiosisimas sociedades, como a las colonies ms recientes de

ziingari fugitivos recalcitrantes.

Fue, en efecto, una nave de los Exploradores la que, doce aos despus del Incidente

Nemedio, lleg casi por error al olvidado planet Canes, y su tripulacin la que descubri

a sus singulares moradores, para rescatar a Solomon Sussman... o ms bien ser rescatados

por l, segn otras versions.

Pero esa es otra historic.




La Habana, Cuba (1969) Licenciado en Ciencias Biolgicas

por la Universidad de La Habana en 1991. Comenz a escribir

a los quince aos, con su incorporacin a los Talleres

Literarios. Entre otros a obtenido el Premio de cuento de

ciencia ficcin de la revista cubana Juventud Tcnica,

1988, el Premio David de ciencia ficcin 1988 con el libro

de cuentos Timshel (publicado por Editorial UNION, 1989), el

Premio Plaza de ciencia ficcin, 1990, el Premio Luis

Rogelio Nogueras de ciencia-ficcin 1998, con Los pecios y

los nafragos, (publicado por Ediciones Extramuros, 2000),

el Premio Calendario de la AHS en ciencia ficcin 2004 por

el libro de cuentos Precio just (publicado por la Editorial














Abril, 2006). Es miembro de la UNEAC desde 1994.

Correo electrnico (E-mail):: yoss00@hotmail.com


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6. ENTREVISTA: El retorno de Sergio. Muecas rusas
Entrevista con Sergio Gaut vel Hartman




Tomado de Revista sinergia No 13

http://www.nuevasinergia.com.ar/numero_13/_entrevistas_stocco.htm




STOCCO: Querido Sergio, bienvenido de nuevo a The Uchronicles. La ltima vez
que lemos tus opinions hiciste referencia a la situacin de la narrative fantstica y de
gnero en Argentina y Sudamrica. Pero ahora algo est cambiando: en primer lugar la
antologa Schegge di Futuro, que se propone introducir en Italia el mundo fantstico
latinoamericano. Por qu has aceptado participar?

GvH: Yo apuesto fuerte a todas las formas de difusin de la literature fantstica.
Una antologa de escritores latinoamericanos en Italia, del mismo modo que un puado de
escritores italianos en Axxn, conformando una suerte de antologa dinmica, son jugadas
positivas en ese sentido. Antes de poder demostrar el valor intrnseco de un grupo de
autores y de obras es necesario algo tan simple como ponerlas al alcance de los lectores.
Desde esta perspective, el paso ms important es haber empezado. Muy pocos conocan a
Malaguti, Aldani, Bellomi o Turconi entire nuestros lectores, y se han sorprendido
gratamente, han descubierto que los temas y enfoques son much ms afines a los nuestros
de lo que suponan. Tal vez ocurra algo parecido con Schegge di Futuro.

STOCCO: Schegge es un e-book. Cmo evalas esta opcin? Direccin obligada
o un experiment de cara a un pblico potencialmente mayor que aquel que frecuenta las
estanteras de la librera traditional?

GvH: Creo que en un principio el mejor recurso es poner el material al alcance de la
mayor cantidad de lectores que sea possible. Hay que instalar los nombres de los autores
antes que ninguna otra cosa. Un comprador potential de un libro dudar ante una antologa













de escritores desconocidos y jams dar el primer paso. En cambio, de esta manera, ser
possible ir avanzando y maana, cuando se publique una novela o una coleccin de cuentos
de un autor al que ya leste, no dudars tanto si se trata de comprar el libro.

STOCCO: En tanto uno de los "productores" de Axxn y entire ellos el que ha
permanecido ms tiempo activo en Sudamrica en el gnero fantstico, cmo juzgas la
eleccin propuesta por el compilador de la antologa, Gianluca Turconi?

GvH: Ante todo es una buena eleccin porque traza un mapa del fantstico en
Latinoamrica y pone sobre el scenario a escritores de siete pases distintos. Muchos de
ellos son muy jvenes y tienen un brillante porvenir por delante. Todos son muy activos y
trabajadores y por sobre todo inquietos y originales. Los lectores podrn notar que la
bsqueda de nuevos esquemas y enfoques para los temas clsicos est por delante de
cualquier otro asunto. Y lo ms interesante: casi todos ellos tienen menos de 40 aos,
algunos poco ms de 30. El nico viejo que desentona soy yo...

STOCCO: Cules son los autores ms inslitos en la seleccin que se propuso para
Schegge?

GvH: Es muy difcil tipificarlos en dos palabras. Si debo elegir a los ms "inslitos"
me inclino por Yoss y Dobrinin. Saavedra, De Bella y De Abreu toman temas clsicos y los
"trabajan" reflexivamente, acompaando la evolucin de la trama con apuntes ricos,
construyendo personajes bien definidos, visiblees. Ferreras y Novoa Castillo tienen una
percepcin especial de lo cotidiano y saben "torcer" la realidad como un trapo y sacar
lquido de lo que pareca seco. Zrate es todo un professional, a pesar de que es muy joven,
muy eclctico y capaz de los registros ms variados...

STOCCO: Si tuvieses que describir tu cuento "Muecas rusas" en pocas palabras,
qu tipo de interpretacin le sugeriras al lector italiano?

GvH: Ser mejor que lo lean. Pero una simplificacin rpida dir que es uno de mis
relatos "dickianos". La realidad no es lo que parece ser y en los pliegues de lo aparente se
ocultan muchas sorpresas. Incluso se ocultan sorpresas en las sorpresas. A eso alude el
ttulo.













STOCCO: Cules son tus fuentes de inspiracin? Aparte de la mencin a Philip K.
Dick, se advierten referencias a la literature externa al gnero. Te lo he ya preguntado antes,
ests seguro de que Borges no tiene nada que ver?

GvH: He sido y soy lector de Dick. Ni siquiera siento pudor al meterme en sus
universos, que son realidades alternatives que ni siquiera l explore ms que mnimamente.
En cambio nunca he sido un lector atento de Borges y en todo caso s un lector desprolijo.
Mi principal fuente de inspiracin son los viajeros de los siglos XV y XVI, que se
internaban en el ocano sin mapas, confiando en una suerte de intuicin ciega. Me gusta
inventar el territorio y luego cartografiarlo, si viene al caso. Por otra parte, todo lo que he
vivido, que no es poco, me sirve como punto de referencia. A falta de algo mejor, la
experiencia. Confo que siempre queda algo en un repliegue de la memorial que, llegado el
caso, puede ser utilizado como material prima.

STOCCO: Qu asunto en particular has querido expresar a travs del universe
creado para "Muecas rusas?

GvH: Tal vez remarcar, por si hiciera falta, que no existen verdades slidas como
rocas, que todo puede ser diferente de lo que uno se imagine, que de lo nico que se puede
estar seguro es que nada conserve su forma para siempre. Vivimos al borde del abismo y ni
siquiera sabemos qu es exactamente un abismo. Y se puede vivir con eso como se vive
sabiendo que uno se va a morir.

STOCCO: Schegge mira al pblico italiano: cunto se parecen y en qu se
diferencian los lectores de nuestros respectivos pases en lo que se refiera a ciencia ficcin
y fantstico?

GvH: Si me guo por lo que leo de uno y otro lado del Atlntico, las similitudes
entire lo que se describe en Italia y, por lo menos, en Argentina, son mayores que las
diferencias. Hay una preocupacin anloga por los temas sociales y una audacia poltica
que nos hermana. Cuando leo a Aldani, a Turconi, a Gallo, a Ricciardiello (o por lo menos
lo que he ledo de ellos) me permit pensar: "esto lo podra haber escrito un argentino". Y
Carletti, Gardini, Castrilli podran fcilmente pasar por italianos, verdad? Quiero decir, no
slo por los apellidos... Tal vez esto mismo sea aplicable a toda la literature













latinoamericana, aunque no quiero que se pierdan los matices individuals por hacer una
simplificacin. Lo que s se puede generalizar es que, a pesar de que Italia est en Europa y
forma parte del Primer Mundo, los escritores italianos parecen reaccionar de un modo
semejante a nosotros en lo que se refiere a la forma en que afectan a los series humans los
grandes cambios que estamos viviendo en nuestros das.

STOCCO: Qu ests preparando para los prximos meses?

GvH: En lo personal, estoy terminando un libro de difusin histrica, un trabajo
professional. Escribo una novela corta que presentar en el prximo UPC -el ao pasado
qued finalista y la novela se publicar en Espaa en abril- y tengo tres cuentos en
marcha... En Axxn habr muchas novedades. Cuentos de escritores muy conocidos,
nuevas voces de gran nivel, entrevistas, ensayos. Imposible hacer una sntesis. Lo nico
seguro es que sigo apostando a la diversidad. Hace un moment respond a un mensaje de
una escritora de Letonia. Espera respuesta un escritor de la India. Hemos "descubierto"
media docena de escritores anglosajones que nadie conoce porque jams se los tradujo.
Esto no se detiene...


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