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 Cover
 Table of Contents
 La frase de hoy: Aldous Huxley
 Artículo: El taoísmo en los universos...
 Cuento clásico: Espigadores, Clifford...
 Cuento made in Cuba: Mr. Truman...
 Entrevista: Julián Díez
 ¿Cómo contactarnos?


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Disparo en Red
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 Material Information
Title: Disparo en Red
Physical Description: Serial
Language: Spanish
Publisher: Disparo en Red
Place of Publication: Havana, Cuba
Creation Date: June 2, 2008
 Subjects
Genre: serial   ( sobekcm )
 Record Information
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
System ID: UF00103496:00045

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    Cover
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    Table of Contents
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    La frase de hoy: Aldous Huxley
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    Artículo: El taoísmo en los universos de Ursula K. Le Guin, Anabel Enríquez Piñeiro
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    Cuento clásico: Espigadores, Clifford D. Simak
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    Cuento made in Cuba: Mr. Truman y Dr. Lewis, Abel Ballester
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    Entrevista: Julián Díez
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    ¿Cómo contactarnos?
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HOY: 2 de JUNIO del 2008


w


II










DISPARO EN RED: Boletn electrnico de ciencia-

ficcin y fantasa.

De frecuencia mensual y totalmente gratis.

disparoenred@centro-onelio.cult.cu


Para descargar disparos


anteriores:


http://www.esquinal3.co.nr
http://www.cubaunderground.com


El sitio web del Fantstico Cubano


http://www.cubaliteraria.cu/guaican/index.html























Editores:



Darthmota.


Jartower.


Colaboradores:
Taller de Creacin ESPIRAL de
ciencia ficcin y fantasa.
espiral@icentro-onelio.cult.cu,
espiralgrupo@yahoo.es


Anabel Enrquez Istvn Bent
Juan Pablo Noroa Coghan
Leonardo Gala Ral Aguiar


Portada: Deunan y Briareos.
Universo: Applessed.


0. CONTENIDOS:


1. La frase de hoy: Aldous
Huxley.

2. Artculo: El taoismo en los
universos de Ursula K. Le
Guin, Anabel Enrquez
Pieiro.

3. Cuento Clsico: Espigadores,
Clifford D. Simak.

4. Cuento made in Cuba: Mr.
Truman y Dr. Lewis, Abel
Ballester.

5. Entrevista: Julin Diez.

6. ;,Cmo contactarnos?


DISPARO EN RED


3AOS DISPARANDO
Ir
CIENCIA FICIX`10N












1. LA FRASE DE HOY:


La felicidad es un patrn muy duro, especialmente la felicidad de los dems. Un patrn
much ms severo, si uno no ha sido condicionado para aceptarla, que la verdad.
Aldous Huxley.
Un Mundo Feliz.


Al INDICE












ARTICULO: El taoismo en los universos de Ursula K. Le Guin.
Por Anabel Enriquez Pieiro


Este breve articulo intent acercarse a la obra y el pensamiento de una de voces y las
plumas ms slidas de todos los tiempos y lugares en el gnero fantstico, tanto desde la
mirada acuciosa y extrapolativa de la ciencia ficcin como desde la fabuladora y
proyectiva de la fantasia. Brevemente, porque las palabras son siempre fuente de mal
entendidos, o para expresarlos en trminos taoistas: "el tao que puede ser expresado no es
el verdadero Tao", hablaremos sobre la literature escrita por rsula K. Le Guin, autora
californiana que ha dado a los lectores ttulos como La mano izquierda de la oscuridad, El
mundo de Roccannon, Los desposedos, El relato, y la pentalogia de la saga de Terramar,
entire muchos otros memorables.
Ursula Kroeber naci en Berkeley, California, el 21 de octubre de 1929. Hija de
antroplogo y maestra, inclinados a los studios de etnologa, creci en un ambiente
imaginative, de bsqueda y comprensin de las diversas cultures, de indagacin y respeto
al otro. En 1951 se gradu en Artes y obtuvo una maestra en Literatura del Renacimiento
Francs e Italiano en la Universidad de Columbia, de la que se gradu un ao despus.
Viaj a Francia, donde conoci a Charles A. Le Guin, professor de Historia Francesa en el
Portland State College, Oregon, y se cas con l. Tuvo tres hijos: Elizabeth, Caroline y
Theodore, y various nietos. Actualmente, a sus 78 aos vive en Oregn, donde imparte
talleres literarios en un bosque cerca de su casa. (19,21)
He ledo various artculos sobre la presencia del Taoismo en la obra de Le Guin. La mayora
de las aseveraciones se sustenta en las propias declaraciones de la autora; en el hecho de
que, a finales de los noventa, diera voz anglosajona a una nueva y muy complete traduccin
del Tao Te King de Lao Ts, en la que trabaj por ms de 40 aos; o incluso en los aspects
estilisticos: la cadencia de su ritmo, el lirismo de su lenguaje o la serenidad de su prosa. De
cualquier modo, aunque todos arguments vlidos, se quedan en una interpretacin de lo
formal y lo externo, muy lejano, a mi entender, del autntico pensamiento taosta de rsula
Le Guin. Pocos logran entender que el viaje de su mano es un viaje que no bordea el muro,
sino que lo traspasa, busca la otra orilla, los opuestos, los contrarios: sea el anarquismo y el










capitalism, lo femenino y lo masculino, la sombra y la luz, el bien y el mal. Sus obras
narran ms que el enfrentamiento, la complementariedad. No es extrao entonces, que a la
hora de ubicar libros como "La mano izquierda de la oscuridad", "Los desposedos" o "El
relato", las palabras resulten imprecisas : "utopa ambigua", "utopa distpica", o cualquier
otro trmino que fracasa en atrapar un concept que se refiere a un process, un constant
intercambio, unidad y lucha de contrarios. Y es que despus de todo, "Es bueno que el viaje
tenga un fin, pero al fin es el viaje lo que importa".(8)
Le Guin, por otra parte, ha declarado su inspiracin en la historic de la civilizacin china y
en ms de una ocasin. Su novela "El relato", publicada en el ao 2000, bebe directamente
de las experiencias sociales ocurridas a los seguidores de taosmo durante la revolucin
cultural china, sin burdas e innecesarias extrapolaciones.(10) Su obra, "Los
Desposedos"(9), una obra profundamente taosta, no estuvo concebida en el inicio con esa
intencin consciente por parte de la autora. La fuente principal de la que UKL se nutre para
general la historic son sus studios sobre el anarquismo o la utopa pacifista-anarquista de
Paul Goodman- a quien dedica un relato vinculado a la novela- y fue esta la base de la
filosofia Odoniana. Cito a la autora, en el prefacio al cuento "El da antes de la revolucin":
"El odonianismo es anarquismo. No el que roba llevando un bomba en el bolsillo, el que -
cualquiera sea el nombre con que el quiera darse lustre es terrorism puro y simple; ni el
libertarismo socio-darwinista de derecha; sino el anarquismo prefigurado en el primer
pensamiento taosta, y anticipado por .\l//l'y y Kropotkin, por Goldman y Goodman. El
principal enemigo del anarquismo es el Estado autoritario, sea capitalist o socialist; su
principal component prctico-moral es la cooperacin (solidaridad, apoyo mutuo). De
todas las teoras polticas es la ms idealista y para mi la ms interesante. Introducirlo en
una novel, cosa que en principio no era mi intencin, fue para mi un trabajo duro y largo,
y me absorbi completamente por various meses. Cuando lo termin me sent perdida,
exiliada: una persona sin patria. Porque fue muy gratificante cuando Odo sali de las
sombras brumosas de la probabilidad y quiso que escribiese un relato no sobre el mundo
de la ley realizada sino sobre su ley misma". (3) Los Desposeidos es, por otra parte, una
novela escrita en plena efervescencia del movimiento pacifista, contra la guerra de Viet
Nam, que sacudi los cimientos de la sociedad norteamericana y su capitalism industrial.










En la obra de Le Guin la construccin del universe, aunque coherente y sinrgica, es ms
scenario que protagonista, tanto en la saga de los Hainish, como en Terramar. Sus
personajes, son el eje del relato. Pero sus personajes no filosofan largamente sobre el
taosmo, o un similar en los diversos mundos del Ecumen o en las mltiples islas de
Terramar, no tratan de atraparnos en una doctrine expuesta en dilogos asimovianos. El
pensamiento taosta est en la semilla misma de las histories, en la construccin del viaje
interior de cada protagonista, est en la esencia y no en la apariencia, pues "Desde el no-ser
comprendemos su esencia; y desde el ser, slo vemos su apariencia".(12) Algo que todava
muchas personas que escribimos para el gnero, o para la literature en general, no hemos
aprendido a hacer, porque inteligencia y sabidura en ocasiones, no solo pueden ir
divorciados por la vida, sino que incluso pueden llegar a ser antnimos. Sabidura, y una
sabidura muy antigua, como los mismos Hainish, es lo que brota de cada historic de Le
Guin.
Seducida por la bsqueda de la puerta de toda maravilla, sus libros intentan revelar una
parte de esa identidad misteriosa que atesora el nombre autntico del universe. ("Su
identidad es el misterio. Y en este misterio se halla la puerta de toda maravilla" (12) )
Cuando leemos "El poder los nombres", "La palabra que liberal" amboss de 1964), o
cualquiera de las novelas de Terramar se hace muy perceptible en la construccin del
mundo y en la concepcin de la magia, el acercamiento de la autora una de la primeras
expresiones del Tao Te King: "El nombre que se le puede dar no es su verdadero nombre."(
12), pues justamente en el valor arquetpico de los nombres, falsos o verdaderos, se centra
el poder mgico en Terramar: "Saber el nombre de algo o de alguien en la Lengua
Verdadera es tener el control sobre ese alguien o ese algo..." ("El poder de los nombres"
(13)) Este tema del nombre aflora en sus obras de ciencia ficcin. Recordemos en "Los
Desposedos" la presencia de una mquina que pone nombre a los anarrestis, para que
nunca hubiera dos con igual designacin hasta que su portador muriese, porque el nombre
define la singularidad. Hay tambin en "Los Desposedos" un axioma taosta que Le Guin
integra a la fbula y lo personifica. El concept de vaco. "Se moldea la arcilla para hacer la
vasija, pero de su vaco depend el uso de la vasija. Se abren puertas y ventanas en los
muros de una casa, y es el vaco lo que permit habitarla. En el ser centramos nuestro
inters, pero del no-ser depend la utilidad."(12) Es tal vez por ello que Shevek, viene y










vuelve de Anarres con las manos vacas. No es solo por lo aparente de lo que no posee; sino
porque en la esencia, el vaco de sus manos est lleno de utilidad. (9)
En "La mano izquierda de la oscuridad" la autora traza una sociedad determinada por la
dualidad sexual de los habitantes de Gueden/Invierno. Feminismo, enfoque de gnero,
actitud anti-homofbica? Todo eso ha sido subrayado por crticos y lectores. "La mano..."
sin embardo, es principalmente la puesta en escena del principio Taosta sobre la unidad de
los opuestos, capaces de dar cabida a ambos: Ying-Yang, en un solo cuerpo. "Quien conoce
su esencia masculina, y se mantiene en el principio femenino, es como el arroyo del
mundo".(12) La mente terrestre, representada en Genli Ai, limitada a la lgica formal,
imposibilitada de asumir la existencia dentro de su consciencia de ambas naturalezas, queda
emplazada en esta novela cuando se hace externo y corpreo una limitacin de nuestro
pensamiento racional occidental. (8) El ttulo de esta obra es ya una declaracin filosfica,
pues, "Para los grandes acontecimientos el sitio de honor es la izquierda" (12)
Nadie a acusado nunca a Lao Ts de que su pensamiento fuera femenino, o de que en
ltima instancia era una mujer y no un hombre quien escribiera el Tao Te King. Sin
embargo su presencia en la obra de Le Guin es un argument para escritores del gnero que
declaran que Le Guin hace una ciencia ficcin feminist, una ciencia ficcin que por
dems, debe ser evaluada aparte. Por supuesto que no estamos hablando de los autores que
realmente han trascendido para el gnero, ni de los investigadores y universidades que han
tomado seriamente el studio de la ciencia ficcin y la literature fantstica, para quienes la
presencia de Le Guin dentro del gnero no es imprescindible por correccin de gnero,
como detalle extico o por benevolencia patriarcal, sino porque su obra es un hito
ineludible (por supuesto que no el nico) sin el cual no fuera la ciencia ficcin actual lo
que es. Las declaraciones de la autora sobre su intencin de escribir como mujer,
especialmente a partir de la cuarta entrega de Terramar es lo que han dado el espaldarazo a
la teora de la ciencia ficcin femenina literaturea, si es possible, an ms menor) como una
derivacin poco important del "cuerpo robusto y central de la ciencia ficcin- lase
entonces masculina?-". Le Guin explica el cambio as: "Lo que pas entire La costa ms
lejana y Tehanu fue que renaci el feminismo y pasaron diecisiete aos. Aprend a escribir
como mujer, dej de imitar a los hombres. Terramar es un lugar muy diferente desde el
punto de vista de una mujer. Todo lo que tena que hacer era describir el archipilago desde










los que no tenan poder: mujeres, nios y un mago que haba perdido su poder para
convertirse en un hombre comn". (1)
No es de extraar por tanto que Ursula K. Le Guin y Hayao Miyazaki se hayan encontrado
en sus respectivos viajes y en ese punto de encuentro hayan intercambiado sobre sus obras
y su filosofia. Y que a l confiara ella la realizacin audiovisual de la saga de Terramar
(algo que UKL solo haba tenido como experiencia en "The Lathe of Heaven", en 1979, y
con la poco exitosa y deformada version de Terramar hecha por SciFiChannel ).
Adaptacin que finalmente fue llevada a va de hecho por el hijo del director japons, Goro
Miyazaki. Si bien el resultado de tal intercambio tampoco fue el esperado por los fanes de
Terramar, y much menos por los de Miyazaki (o viceversa?), tampoco es de extraar que
un realizador oriental escogiera como lnea central de su guin, de entire las 5 novelas de
esta saga, aquella ms introspective y densa (Tehanu), algo que acordemos, no es asunto
que se sienta muy a gusto con la animacin, ni siquiera con el audiovisual en general. (17,
14)
Tras 6 libros de poesia, 20 novels (varias de ellas fuera de los dos grandes ciclos como es
el caso de "La Rueda Celeste" (1971), "El Ojo de la Garza" (1983) y "El Eterno Regreso
a Casa" (1985)) ms de 100 cuentos cortos recogidos en 11 volmenes, 11 libros
infantiles, donde su saga de "Alas de Gato es la preferida de muchos de los lectores ms
jvenes y 4 colecciones de ensayos. Tras la experiencia de ser tres veces finalist en el
American Book Awardy el premio Pulitzer, y ganar en varias ocasiones el National Book
Award, 5 premios Hugo, 5 premios Nbula, el Grand Master de la SWFA, el Kafka
Award, el Pushcart Prize, el Howard Vursell Award de la Academia Americana de las
Artes y las Letras, y el premio Robert Kirsch Award del L.A. Times, Ursula K. Le Guin
declara que cada da se aleja ms de los que piensan que el arte es una competencia por la
fama, el dinero y los premios. Lo nico que importa es el trabajo". (14) Como el principio
taosta de "destacar porque no se exhibe, brillar porque no se guard, merece honors,
porque no se ensalza (...) Y retirarse de la obra acabada, del renombre conseguido, como
demand la ley del cielo."(12)


Bibliografa consultada:
1-Enrquez, Mariana. "La utopa segn rsula", en Diario Pgina 12, Argentina, 09/07/04










2- LeGuin, Ursula K. "Cuentos de Terramar", Ediciones Minotauro, 2002
3- -----------------"El da antes de la revolucin", cuento, edicin digital. Sadrac
4- -----------------"El nombre del mundo es bosque", Antologa de Premios Hugo 1973-

1975, Martnez Roca, 1988
5- ---------------- "El otro viento"- Ediciones Minotauro, 2004
6- ----------------------"Historias de Terramar I Un mago de Terramar- Las tumbas de

Atuan-" Ediciones Minotauro, 2003.
7 ---------------- "Historias de Terramar II La costa ms lejana- Tehanu"
Ediciones Minotauro, 2005.
8- -------------- "La mano izquierda de la oscuridad", Ediciones Minotauro, 2002
9- --------------- "Los desposedos". Ediciones Minotauro, 2002
10-Pestarini, Luis. "EL RELATO, de Ursula K. Le Guin", artculo digital publicado en
Revista Cuasar
11- Pieiro, Gustavo. "Cronologa del universe Haini", artculo digital publicado en blog
Asimovia Guinea, 25/01/2006.
12- Lao Tse "Tao Te King" Fragmentos- Librosdot.com
13- Los mejores relatos de fantasia II. Edicin digital de Umbriel. Junio de 2002.
14- Informativo Estronia # 33, 2006.
15- http://www.ursulakleguin.com
16-http://www.ciencia-ficcion.com/
17- http://www.espejosdelarueda.org/
18- http://www.tercerafundacion.net/
19-http://es.wikipedia.org/wiki/La mano izquierda de la oscuridad"
20- http://eltaodeintemet.blogspot.com/2004/03/ursula-le-guinthe-lathe-of-heaven.html,
21- http://laliteraturadelofantastico.bloespot.com/2007/07/ursula-k-le-euin.html
















Licenciada en Psicologa, cursa el Master en Ciencia de la

Comunicacin Trabaja como especialista de Marketing y

Publicidad. Miembro de la Asociacin Hermanos Saiz. Miembro

fundador del Taller de Creacin Literaria Espiral de Ciencia

Ficcin y Fantasa, hoy Grupo de Creacin ESPIRAL del gnero

Fantstico. Ha cursado el Taller de Narrativa Fantstica

Qusar Dragn y el Curso de Tcnicas Narrativas del Centro

Onelio Jorge Cardoso (2004-2005). Es ganadora de los premios

Calendario de Ciencia Ficcin 2005 y Juventud Tcnica 2005.




AL INDICE












3. CUENTO CLASICO: ESPIGADORES
Por Clifford D. Simak.


1


Pas subrepticiamente ante la puerta.
Los caracteres grabados en la placa atornillada al batiente anunciaban:
Vicepresidente Ejecutivo a Cargo de los Proyectos.
Y en el ngulo inferior izquierdo, en letras muy pequeas: Hallock Spencer.
El era Hallock Spencer.
Pero, por supuesto, no iba a pasar por aquella puerta. Ya tena bastantes problems.
Haba gente esperando al otro lado; nadie en particular... pero gente trayendo cada uno de
ellos su problema consigo.
Dobl una esquina del corredor y dio un par de pasos hasta detenerse ante otra
puerta rotulada: Privado.
No estaba cerrada con llave. Entr.
Un individuo con aspect de espantapjaros, vestido con una descolorida y
polvorienta toga, estaba sentado en un silln, con los pies, calzados con unas sandalias,
puestos sobre el escritorio de Hallock Spencer Su pelado crneo estaba cubierto con un
gorro de lana color gris rata, del que emergan unas orejas parecidas a alas. Una espada
colgaba del cinturn que cerraba la toga, con la punta apoyada en la moqueta. Las uas de
sus dedos, bastante largas, estaban de luto, y no se haba afeitado en various das. En
conjunto ofreca una horrorosa impresin.
Hola, E.J. dijo Spencer.
El hombre de la toga no retir sus pies de la mesa. Ni siquiera hizo el menor gesto.
Siempre entrando de incgnito dijo.
Spencer coloc su carter portadocumentos sobre la mesa y colg su sombrero.
La sala de espera es un verdadero barullo observ. Se install en el silln que
haba tras el escritorio y tom el program de proyectos para echarle una mirada.
-Qu es lo que no funciona, E.J., para que estn tan pronto de regreso? inquiri.










An no he empezado. Todava faltan dos horas.
Aqu dice Spencer seal el program con su dedo ndice que eres un
negociante romano.
Exactamente respondi E.J.- Al menos, eso es lo que afirman los chicos de
Vestuario. Espero que estn en lo cierto.
Pero la espada...
Muchacho exclam E.J.-, en la Bretaa romana, llevando un montn de animals
llenos de mercaderas, cualquier hijo de vecino necesita la proteccin de un buen trozo de
acero.
Se inclin para tomar la espada y la situ entire sus piernas, mirndola con aire
disgustado.
Pero no te ocultar que, como arma, no es que sea lo mejor del mundo.
Imagino que estaras much ms a gusto con una metralleta.
E.J. asinti con la cabeza.
T lo has dicho.
A falta de nada mejor dijo Spencer -, hacemos todo lo que podemos. Puedo
asegurarte que llevas encima el mejor acero de todo el siglo II, s eso te tranquiliza.
E.J. segua sin moverse, con la espada entire sus piernas. Pareca a punto de decir
algo... se lea en su rostro. Su aspect no era de los mejores, con su poblado bigote, sus
largas orejas y los pelos que surgan de ellas.
Hal dijo por fin -, quiero dejar esto.
Spencer se envar en su silla.
-No puedes hacerlo! El Tiempo es la esencia misma de tu vida. Hace aos que
ests nadando en l!
No estoy hablando de dejar el Tiempo, sino el Arbol Genealgico. Estoy harto.
-No sabes lo que ests diciendo! protest Spencer -. El Arbol Genealgico no
tiene nada de malo. Has hecho cosas much ms difciles. Todo lo que tienes que hacer es
retroceder, charlar con la gente y quiz consultar algunos archives. Ningn peligro.
No es esta parte la que me fastidia explic E.J.-. De acuerdo, el trabajo es fcil.
Lo malo es cuando vuelvo.
-Quieres decir la Wrightson-Graves?










Exactamente. Despus de cada viaje me llama a sus choza de Gresus, y hace que
se lo cuente todo sobre sus antiguos antepasados...
Tiene un contrato important con nosotros. Debemos llevarlo a cabo.
No lo podr soportar much tiempo ms insisti tercamente E.J.
Spencer inclin la cabeza. Saba exactamente a lo que se refera E.J. Experimentaba
casi los mismos sentimientos,
Alma Wrightson-Graves era una vieja y aristocrtica viuda de engolado porte que
crea, equivocadamente por supuesto, haber conservado lo mejor de su encanto de
jovencita. Forrada de dinero, siempre iba repleta de joyas demasiado caras y ostentosas
como para ser de buen gusto. Desde haca aos avasallaba con gritos y dinero a todos
aquellos que la rodeaban, con la autoconviccin de que no haba nada en el mundo que no
pudiera conseguir... pagando su precio.
Y pagaba a manos llenas por su rbol genealgico. Spencer se preguntaba a menudo
por qu deseaba tanto conocerlo. Retroceder hasta la Conquista bueno... era algo que tena
al menos un cierto inters. Pero no hasta la edad de las cavernas. No se trataba de que
Pasado & Ca. no pudiera ir tan lejos como eso, mientras ella pagara la tarifa. Pens con
una perverse satisfaccin que no deba estar muy orgullosa de los ltimos informes, ya que
su antigua familiar haba cado en un abyecto servilismo.
Transmiti sus pensamientos a E.J.
-Qu es lo que est buscando? pregunt -. Qu espera?
Creo que tiene esperanzas de encontrar alguna rama de su rbol entire los romanos
- dijo E.J.-. Confio en que no logremos probrselo, ya que de otro modo la cosa no va a
tener fin.
Spencer gru algo por lo bajo.
Nunca se puede estar seguro de nada advirti E.J.-. Con la falta de moralidad de
los oficiales romanos, no apostara nada en contra.
Si ocurre esto, te prometo relevarte de este proyecto. Pondr a algn otro en las
investigaciones en Roma. Le dir a la Wrightson-Graves que no ests preparado para ir a
Roma, que tienes algn tipo de inhibicin o una alergia psquica que escapa a todo
adiestramiento.
Muchas gracias dijo E.J., sin el menor entusiasmo. Quit, uno tras otro, sus










polvorientos pies de encima del pulido escritorio y se levant.
-S, Hal?
Hay una pregunta que quera hacerte. No has encontrado nunca ningn lugar en
el que te hubiera gustado vivir? No te has preguntado nunca si deberas quedarte all y no
regresar?
Si, imagine que s. Una o dos veces quiz. Pero nunca he cedido a la tentacin
Ests pensando en Garson?
En Garson, s. Y tambin en los dems.
Quiz le haya ocurrido algo. A veces uno se encuentra metido en algn lo. Basta
con cometer algn desliz grande. O que lo cometa el operator.
-Nuestros operadores no cometen nunca errors! dijo secamente Spencer.
Garson era un buen element dijo E.J. con un deje de tristeza.
-Garson! No se trata slo de Garson! Todos los dems... Spencer se interrumpi
bruscamente, ya que tropezaba de nuevo con el mismo escollo. No importaba el punto de
vista que adoptara, jams llegara a adaptarse a aquella idea... la disparidad del Tiempo.
Se dio cuenta de que E.J. le miraba fijamente, con un ligero fruncimiento de los
labios que no era exactamente una sonrisa.
No te dejes roer por eso dijo E.J.-. No eres el responsible. Cada uno de nosotros
corre con sus riesgos. Si no valiera la pena...
Oh, cllate!
De acuerdo prosigui E.J.-, pierdes algunos de nosotros de tanto en tanto. Pero
no es peor que en cualquier otro trabajo.
No se trata exactamente de tanto en tanto respondi Spencer -. Han sido tres en
los ltimos diez das.
Veamos... dijo E.J., pensativo -. Me pierdo. Garson fue hace dos das. Y Taylor...
cundo fue Taylor?
Hace cuatro das
-Cuatro das? repiti E.J., impresionado -. Tan slo cuatro das?
-Para ti, puede que haga tres meses o ms! gimi Spencer -. Y recuerdas a Price?
Para ti quiz fue hace un ao, pero para m fue apenas hace diez das!
E.J. se rasc los pelos de la barba con su sucia mano.










-Dios, cmo pasa el tiempo!
Escucha dijo Spencer con tono lastimero -, todo esto ya es bastante feo. Te
agradecera que no bromearas.
-Acaso Garside te est reprochando algo? El perder demasiados hombres?
-No! grit Spencer amargamente -. Siempre pueden encontrarse nuevos hombres.
Son las mquinas lo que le preocupan. No deja de recordarme que cada una de ellas vale un
cuarto de milln de dlares.
E.J. emiti un ruido ofensivo con los labios.
-Lrgate! aull Spencer -. Y trata de volver!
E.J. esboz una sonrisa y sali, haciendo ondular su toga con un movimiento de
caderas marcadamente femenino al cruzar el umbral.


2
Spencer se dijo que E.J. estaba equivocado. Si alguien poda reprocharle algo, este
alguien era l mismo, Hallock Spencer, el responsible. Era l quien diriga aquel trabajo
infernal. El estableca los programs y los horarios. Los adjudicaba a los viajeros, y luego
los expeda. Cuando se produca algn fallo, algn problema, l era quien tena que
responder de l.
Empez a pasear arriba y abajo por el despacho, las manos a la espalda.
Tres hombres en los ltimos diez das. Qu les haba ocurrido?
Quiz Garside no estuviera tampoco completamente equivocado... Christopher
Anson Garside, coordinator en jefe. Un tipo dificil de tratar, con su bigote gris cortado al
milmetro, su voz gris y cortante, sus pensamientos grises de hombre de negocios.
Ya que los hombres representaban no solamente vidas sino tambin el potential de
instruccin y de experiencia que les haba sido proporcionado. Spencer pens que en el
mejor de los casos no duraban ms que un corto lapso de tiempo antes de hacerse matar en
alguna parte del pasado o decidir establecerse en una poca que les pareciera ms agradable
que la actual.
Y haba que tener en cuenta tambin las mquinas.
Cada vez que un hombre no volva, se perda al mismo tiempo un transportador. Y
era cierto que los transportadores valan un cuarto de milln cada uno... un pequeo detalle










impossible de olvidar por complete.
Spencer se sent de nuevo ante su escritorio y consult otra vez el program del da.
Estaban E.J., en ruta hacia la Bretaa romana para el proyecto Arbol Genealgico.
Nickerson, hacia principios del Renacimiento italiano, para obtener una vez ms
informacin acerca del tesoro desaparecido del Vaticano. Hennessy, siempre en busca de
documents perdidos en la Espaa del siglo XV. Williams, que esperaba terminara por
echarle mano al Picasso perdido, y una media docena ms. No era un program muy
cargado. Pero bastaba para alimentar una buena jornada de trabajo.
Control los hombres que no figuraban en la lista de proyectos. Dos de ellos estaban
de vacaciones. Otro en Readaptacin. Adiestramiento se encargaba de los dems.
Y, por milsima vez, se pregunt qu efecto causaba realmente el viajar por el
Tiempo.
Tena algunas nociones al respect por mediacin de los viajeros, pero nada ms.
No hablaban much de ello. O quiz lo hicieran a solas, entire ellos, sin testigos. O tal vez
simplemente no hablaran. Como si nadie pudiera describirlo exactamente. O tal vez como
si se tratara de una experiencia de la que no se deba hablar.
Una sensacin de irrealidad, el sentimiento de hallarse desplazado, de no pertenecer
al universe, de hallarse de algn modo sobre la punta de los pies en el ms lejano borde de
la eternidad.
Una sensacin que iba pasando un poco con la costumbre, por supuesto, pero que
pareca que nadie estuviera exento de ella. Ya que el pasado, bajo la misteriosa accin de
un principio an desconocido, constitua un mundo de salvaje encanto.
S, l haba tenido tambin su oportunidad, y haba fallado.
Pero algn da, se prometa, se sumergira en el Tiempo. No como un viajero
professional, sino como turista... si consegua alguna vez reunir el dinero necesario para
preparar una expedicin. El viaje en s importaba menos que el Adiestramiento.
Observ de nuevo la lista para echarle una ltima ojeada. Todos los que partan
aquel da eran profesionales cualificados. No tena que preocuparse por ellos.
Coloc a un lado las listas y llam a la seorita Crane.
Era una secretaria perfect, aunque la naturaleza no la hubiera agraciado
excesivamente. Ya mayor, de piel apergaminada... actuando siempre a su modo y










permitindose el lujo de mostrarse a veces duramente reprobadora.
Spencer no la haba escogido por s mismo, sino que la haba heredado, quince aos
antes. Estaba ya al servicio de Pasado & Ca. antes incluso de la creacin de la Oficina de
Proyectos. Y pese a su fisico poco llamativo, a su actitud seca y a su vision ms bien
pesimista de la vida, era indispensable.
Conoca la naturaleza de los proyectos tan bien como l mismo. A veces se lo daba
a entender. Pero jams olvidaba nada, jams perda nada, jams cometa errors. La oficina
funcionaba a la perfeccin: cumpla con todos sus trabajos, y siempre en los plazos fijados.
Spencer, que soaba de tanto en tanto en una sustituta ms joven y apetecible, saba
muy bien que aquello no era ms que un sueo. Jams podra realizar su trabajo sin la
presencia de la seorita Crane en la habitacin contigua.
Ha entrado de nuevo sin que le vieran acus apenas hubo cerrado la puerta.
Imagino que hay alguien en la sala de espera.
Un tal doctor Aldous Ravenholt, de la Fundacin para la Humanidad.
Hizo una mueca. No haba peor manera de iniciar la maana. Un pretencioso
funcionario de la Humanidad. Aquella gente imaginaba siempre que se les deba algo.
Y un tal Stewart Cabell. Un candidate enviado por la Oficina de Personal. Seor
Spencer, no crea...
No, yo no creo cort Spencer -. S que Personal est content. Pero hasta ahora
he aceptado sin ms a todos los que me han enviado, y ya ve lo que est ocurriendo. Tres
hombres desaparecidos en los ltimos diez aos. A partir de ahora examinar
personalmente a todos los que se presented.
Ella buf. Un bufido de lo ms desagradable.
-Y eso es todo? pregunt Spencer, dicindose que no poda tener tanta suerte...
tan slo dos.
Hay tambin un tal seor Boone Hudson. Un hombre ya mayor, que parece
enfermo e impaciente. Quiz debiera recibirlo el primero.
Spencer poda haberlo hecho, pero nunca despus de lo que ella acababa de decir.
Recibir primero a Ravenholt dijo -. Tiene alguna idea de lo que quiere?
No, seor.
Bueno, hgalo entrar. Probablemente intentar sacarme una tajada de Tiempo.










Los marrulleros, pens. No saba que hubiera tantos.
Aldous Ravenholt era un hombre presuntuoso, satisfecho de s mismo e incluso
presumido. El pliegue de su pantaln hubiera podido servir para cortar mantequilla. Su
apretn de manos era professional, y su sonrisa automtica. Se sent en el silln que le
seal Spencer con una irritante seguridad.
He venido a hablarle anunci de la investigacin sobre los orgenes religiosos
que actualmente es objeto de una proposicin official.
Spencer hizo mentalmente una mueca. Aquel tema tocaba uno de sus puntos
sensibles.
Doctor Ravenholt respondi -, se trata de un asunto al que he dedicado toda mi
atencin. Y no solamente yo, sino tambin todo mi servicio.
He odo decirlo observ secamente Ravenholt -. Este es el motivo de mi
presencia aqu. Creo comprender que usted ha decidido provisionalmente no darle curso.
No provisionalmente respondi Spencer -. Nuestra decision ya ha sido tomada. Y
me pregunto cmo lo ha sabido usted.
Ravenholt agit afectadamente su mano, como para indicar que haba muy pocas
cosas de las que l no estuviera informado.
Presumo que el asunto puede ser an discutido.
Spencer neg con la cabeza.
Ravenholt adopt un tono glacial.
No acabo de comprender cmo puede usted interrumpir tan sumariamente una
investigacin tan motivada y tan esencialmente interesante para toda la humanidad.
No sumariamente, doctor. Le hemos dedicado much tiempo. Hemos procedido a
sondeos de opinion. Hemos hecho establecer un studio en profundidad por nuestro
Servicio Psicolgico. Hemos tenido en cuenta todos los factors.
-Y sus conclusions, seor Spencer?
En primer lugar dijo Spencer, que iba irritntose gradualmente -, nos ocupara
demasiado tiempo. Como usted sabe, nuestra licencia estpula que debemos conceder un
diez por ciento de nuestro tiempo a proyectos de inters pblico. Nos doblegamos
meticulosamente a esta norma, aunque debo confesarle que nada nos causa mayores
quebraderos de cabeza.










Pero ese diez por ciento...
Si adoptramos el proyecto sobre el que usted insisted, doctor, ocuparamos todo
nuestro tiempo de inters pblico al menos durante various aos. Lo cual eliminara
cualquier otro program.
Pero debe reconocer usted que le ser difcil encontrar alguna otra propuesta que
comporte un ms amplio inters pblico.
No es esa nuestra conclusion observ Spencer -. Hemos procedido a sondeos de
opinion en todas las regions de la Tierra, a todos los niveles posibles. Y hemos llegado a la
nocin de... sacrilegio.
-Est usted bromeando, seor Spencer!
En absolute. Nuestras listas de opinion muestran de forma clara que toda tentative
de investigacin sobre los orgenes de las religiones mundiales sera considerada por el
gran pblico como sacrilegio. Usted y yo podramos ver sin lugar a dudas tan slo una
investigacin. Conseguiramos eliminar todas nuestras dudas sosteniendo que no
buscbamos ni ms ni menos que la verdad. Pero las poblaciones del mundo las gentes
sencillas, ordinarias pertenecientes a todas las fes, a todas las sectas del mundo, no desean
conocer la verdad. Temen que esto altere un montn de tradiciones antiguas y cmodas.
Califican esto de sacrilegio, y en parte es exacto, por supuesto, pero tambin es una
reaccin instintiva de defense contra cualquier alteracin de su modo de pensar. Tienen una
fe a la que agarrarse. Hace muchos aos que les sirve, y no quieren que nadie la toque.
-Sencillamente, no puedo creerlo! dijo Ravenholt, alterado ante aquel ciego
chauvinismo.
Tengo las cifras a su disposicin.
El doctor Ravenholt hizo ondular su mano en un gesto condescendiente.
Desde el moment en que usted lo dice, lo creo.
No quera correr el riesgo de que le demostraran que estaba en un error.
Otra consideracin prosigui Spencer -: la objetividad. Cmo elegir a los
hombres que habra que enviar para estudiar los hechos?
Estoy seguro de que los encontraramos. Existe un gran nmero de miembros de
las congregaciones, de todas las fes y creencias, que estaran ampliamente cualificados...
Esos son precisamente a quienes primero eliminaramos. Necesitamos objetividad.










Idealmente, el hombre que necesitaramos no debera tener el menor inters en la religion,
no poseer la menor instruccin religiosa, no estar ni en pro ni en contra... y por lo tanto no
sabramos cmo emplear un tal hombre, aunque lo encontrramos. Ya que, para
comprender su trabajo, necesitara una formacin lo suficientemente avanzada como para
inculcarle la idea de lo que debera buscar. Una vez formado, perdera evidentemente su
objetividad. De todas las religiones se desprende algo que obliga a adoptar una postura.
Bueno, usted est hablando de una investigacin ideal, no de la nuestra dijo
Ravenholt.
Bien, si usted lo quiere as admiti Spencer -. Digamos que decidimos realizar un
trabajo superficial. A quin enviamos? Le hago a usted la pregunta: hay un solo cristiano
- por fro que sea en material de religion al que podamos enviar con seguridad a la poca
en que Jesucristo viva sobre la Tierra? Cmo podramos tener la seguridad de que incluso
los ms mediocres cristianos no haran nada ms que observer los hechos? Se lo repito,
doctor Ravenholt, es un riesgo en que no querramos incurrir. Qu cree usted que ocurrira
si de pronto nos encontrramos con trece discpulos en lugar de doce? Y si alguien
intentara salvar a Jess de la cruz? Pero an: y si Jesucristo fuera realmente salvado? Qu
le ocurrira entonces a la cristiandad? Sin la Crucifixin, la religion habra sobrevivido?
Existe una solucin sencilla a su problema dijo framente Ravenholt -. No enve
usted a un cristiano.
Bien, estamos llegando al punto lgido observ Spencer -. Enviemos a un
musulmn a recoger los hechos cristianos, y a un cristiano a retroceder hasta la vida de
Buda... y a un budista para investigar la magia negra en el Congo.
Eso podra funcionar dijo Ravenholt.
Podra efectivamente funcionar, pero usted no conseguira la objetividad. Habra
parcialidad y, peor an, interpretaciones errneas pero perfectamente sinceras.
Ravenholt tamborileaba nerviosamente con los dedos sobre su rodilla.
Comprendo su punto de vista concedi con una cierta irritacin -. Pero omite
usted un detalle. Se puede muy bien no dar a conocer enteramente al pblico las
conclusions obtenidas.
Pero se trata de algo de inters pblico: as al menos est escrito en nuestra
licencia.










-Arreglara las cosas el que yo le ofreciera algunos fondos para ayudar a cubrir los
gastos? pregunt Ravenholt.
En tal caso respondi cndidamente Spencer no cumpliramos con las
condiciones. O algo es de inters pblico, y consecuentemente sin el menor gasto, o es un
contrato commercial firmado en las condiciones habituales.
Lo ms evidence es que rehusa usted ejecutar este trabajo declar claramente
Ravenholt -. Es mejor que lo reconozca.
Con gran placer dijo Spencer -. No lo tocara ni con pinzas. Lo que me preocupa
por ahora es la razn de su visit.
Pens que el proyecto estaba a punto de ser rehusado explic Ravenholt -, y que
tal vez yo podra actuar como mediador.
Dicho de otro modo, pensaba usted que podra comprarnos.
-En absolute! respondi colrico Ravenholt -. Tan slo he admitido que el
proyecto rebasaba sin duda un poco el cuadro de su licencia.
Exacto.
No comprendo completamente sus objeciones insisti Ravenholt.
Doctor, le gustara a usted incurrir en la responsabilidad de demoler una fe? -
pregunt suavemente Spencer.
Pero... eso no es posible... ahora, Ravenholt balbuceaba.
-Est usted seguro? Hasta qu punto? Incluso en el caso de la magia negra en el
Congo?
Bien, yo... esto... bajo este aspecto...

-Comprende lo que quiero decir? pregunt Spencer.
De todos modos protest Ravenholt -, se podran ocultar algunos hechos...
-Vamos, vamos! Cunto tiempo cree usted que podra guardar el secret? De
todos modos prosigui firmemente Spencer -, cuando Pasado & Ca. se encarga de un
trabajo es para extraer la verdad. Y cuando la conocemos, la ofrecemos a los dems. Esta es
la nica justificacin de la existencia de la firma. Tenemos entire manos un cierto proyecto,
de naturaleza privada, a plena tarifa, para el cual hemos retrocedido cerca de dos mil aos
para confeccionar un rbol genealgico. Nos hemos visto en la obligacin de revelar a
nuestro client algunos aspects desagradables del mismo. Pero no hemos ocultado nada.










-Eso es exactamente lo que estoy intentando hacerle comprender! grit
Ravenholt, desprovisto finalmente de su calma -. Est usted dispuesto a embarcarse en un
asunto de Arbol Genealgico, pero rehusa mi proposicin!
-iY usted confunde dos proyectos completamente distintos! Esta investigacin sobre
los orgenes de las religiones es un asunto de inters pblico. El Arbol Genealgico es
financiado por fondos privados, y nosotros somos pagados.
Ravenholt se puso en pie, furioso.
Reanudaremos la discusin en otro moment, cuando ambos nos hallemos en
situacin de contenernos.
Esto no cambiar nada declar Spencer con tono cansado -. Mi decision ya est
tomada.
Seor Spencer, tengo apoyos... dijo amenazadoramente Ravenholt.
Es possible. Sin duda puede pasar usted por encima de mi resolucin. Pero si esta
es su intencin, quiero decirle algo: tendr que pasar por encima de mi cuerpo para realizar
su proyecto. Doctor Ravenholt, me niego a traicionar la fe de ningn pas del mundo
-Ya lo veremos! lanz venenosamente Ravenholt.
Est imaginando usted que puede hacer que me echen de aqu observ Spencer -.
Es possible. No tengo la menor duda de que sabe usted de qu hilos debe tirar. Pero esto no
va a ser una solucin.
A mi modo de ver, sera la solucin perfect dijo Ravenholt en tono cortante.
Continuar combatindole como ciudadano privado. Llevar el asunto a las
Naciones Unidas si es necesario.
Estaban ahora ambos de pie, frente a frente, a cada lado del gran escritorio.
Lamento que las cosas sean as dijo Spencer -. Pero mantengo todo lo que le he
dicho.
Yo tambin respondi Ravenholt, dirigindose hacia la puerta.


3


Spencer volvi a sentarse lentamente en su silln.
Un buen modo de comenzar el da, pens.










Pero aquel tipo lo haba sacado de sus casillas.
La seorita Crane apareci en el umbral con un fajo de papeles en la mano.
Seor Spencer, hago pasar al seor Hudson? Hace ya much que espera.
-Es el candidate?
No, el candidate es el seor Cabell.
Entonces quiero ver a Cabell. Trigame su dossier.
Ella buf algo por lo bajo y sali.
Que se vaya al diablo, se dijo Spencer. Ver a quien quiera y cuando quiera.
Estaba sorprendido por la violencia de sus pensamientos Qu era lo que no
marchaba? Nada marchaba correctamente. Se haba vuelto incapaz de comunicarse con
cualquiera que fuese?
Demasiada tension nerviosa, pens. Demasiadas cosas que hacer, demasiados
problemas.
Quiz debiera dirigirse al Servicio de Operaciones y embarcar en un transportador
para unas vacaciones prolongadas. Un retroceso a la buena vieja Edad de Piedra que no
exiga ningn Adiestramiento. No habra demasiada gente, quiz incluso nadie. Tan slo
mosquitos. Y los osos de las cavernas. Y el tigre dientes de sable, y tal vez un montn de
otras criaturas peligrosas. Tendra que reunir un buen material de acampada y... iOh, al
diablo!
Pero la idea no era mala.
La haba acariciado a menudo. Un da se dara el gusto. Mientras esperaba, tom el
montn de papeles dejado por la seorita Crane sobre su escritorio.
Era el cotidiano paquete de futuras misiones planteadas por el Servicio de
Proyectos. Siempre surgan de all montones de dificultades. Sinti que se le contraa el
estmago mientras coga los dossieres.
El primer caso se refera a una misin bastante comn: una investigacin sobre los
tributos entregados a los godos por Roma. Pareca que, segn una leyenda, el tesoro haba
sido enterrado en alguna parte de los Alpes. Poda ser que jams hubiera sido descubierto.
La bsqueda de tesoros ocultos era algo corriente.
Pero el segundo dossier...
-Seorita Crane! aull. Estaba llegando en aquel moment, con el dossier de










Cabell en la mano. Su rostro permaneci impasible pese al grito de Spencer. Estaba
acostumbrada.
-Qu ocurre, seor Spencer? pregunt con un tono much ms calmado que de
costumbre.
Spencer dio un puetazo sobre el montn de papeles.
-No pueden hacerme una cosa as! No la soportar! Llame a Rogers por telfono!
S, seor...
-No, un moment! cort Spencer con tono desairado -. Ser mejor que me
encargue yo personalmente. Ir a verle. Adems, as podr hacerle pedazos con mis
propias manos!
Pero hay gente esperando...
-Bien, que esperen! Eso les ensear humildad!
Tom la Hoja de Misin y sali a grandes zancadas. Desde el ascensor, subi de
dos en dos los peldaos que separaban ambos pisos y abri violentamente una puerta
rotulada Evaluacin.
Rogers estaba reclinado en su silln, los pies sobre el escritorio, la mirada fija en el
techo.
Ech una ojeada vagamente inquieta a Spencer y se inclin hacia adelante.
-Y bien? Qu ocurre?
Esto respondi Spencer, metindole la hoja bajo las narices.
Rogers la toc delicadamente con los dedos.
Nada excesivamente dificil. Nada que un poco de ingenio no pueda...
-Nada excesivamente dificil! gimi Spencer Filmar el incendio de Roma por
Nern!
Rogers suspir
Esa sociedad cinematogrfica va a pagarnos un buen pellizco
-Y eso no es nada! Uno de mis hombres metindose por las calls en llamas de
Roma e instalando una cmara en una poca en la que nadie haba ni siquiera soado en el
principio de la fotografia!
-Y? Ya he dicho que se necesita un poco de ingenio respondi Rogers -. Escucha,
habr montones de gentes corriendo por todas las calls en todos sentidos, intentando salvar










sus bienes y sus vidas. Ni siquiera prestarn atencin a tu hombre. Adems, puede camuflar
la cmara de modo que parezca...
Ser una maldita multitud cort Spencer -. No se mostrar alegre viendo su
ciudad incendiada. Habr rumors para imputar el fuego a los cristianos. Los ciudadanos
estarn al acecho de gente de aspect sospechoso.
El element peligro existe siempre observ Rogers.
-Pero no un peligro como ste! dijo Spencer, excitado -. No hay que buscar el
peligro. Y an hay ms cosas!
-Por ejemplo?
Por ejemplo introducir en el pasado una tcnica perfeccionada. Si esa multitud
matara a nuestro hombre y encontraran la cmara...
Rogers se encogi de hombros.
-Qu cambiara eso? No comprenderan nada de ella.
Quiz. Pero lo que ms me inquieta es lo que dira el grupo de censura viendo
nuestros registros. Tendra que haber de por medio una buena suma de dinero para que yo
me atreviera a correr este riesgo.
Creme, hay una buena suma de dinero. Y adems, esto nos abrira un nuevo
campo de actividades. Esto es lo que ms me ha gustado de esta propuesta.
Vosotros, los chicos de Proyectos dijo amargamente Spencer no tenis la menor
preocupacin. Os agarris a la primera cosa que se os presenta...
No a la primera cosa protest Rogers -. El Servicio de Ventas nos ha presionado
malditamente en este caso.
-Ventas! escupi Spencer, con voz cargada de desprecio.
El otro da recibimos a una mujer dijo Roger -. Quera enviar a sus dos hijos a la
granja de su tatarabuelo en el siglo XIX. Para que pasaran all sus vacaciones, adems. Un
verano en el campo, en un siglo distinto. Pretenda que sera algo instructivo y muy
relajante para ellos. Segn ella, sus antepasados comprenderan perfectamente y se sentiran
felices de albergar con ellos a los chicos una vez les hubiramos explicado. Rogers
suspir.- Pas un mal rato con ella. No le importaba en absolute nuestro reglamento.
Deca...
Dejaste escapar un buen asunto observ Spencer sarcsticamente -. Esto nos










hubiera abierto un nuevo campo de actividades... las vacaciones en el pasado. Es como si lo
estuviera viendo Reuniones familiares con viejos amigos y vecinos reunindose a travs de
los siglos...
-Crees acaso que eres el nico que tiene dificultades?
Mi corazn sangra por ti dijo Spencer.
Una cadena de television quera una series de entrevistas con Napolen, Csar,
Alejandro y todos los grandes hombres de los siglos pasados. Los cazadores desean volver
al salvajismo de las primeras pocas para darle gusto al dedo. Y las universidades quieren
enviar equipos enteros de exploradores...
Sabes bien que no se trata de todo esto interrumpi Spencer -. Los nicos a
quienes podemos enviar al pasado son los viajeros formados por nosotros mismos.
Hemos aceptado algunas excepciones.
Por supuesto, algunas. Pero tan slo despus de haber obtenido un permiso
especial. Y hemos enviado al mismo tiempo tantos viajeros que aquello se converta en una
expedicin y no en un simple grupo de studios.
Spencer se levant.
Entonces, este ltimo hallazgo?
Rogers estruj la hoja de papel y la tir a una papelera llena a rebosar.
Ir a Ventas, con lgrimas en los ojos...
Te lo agradezco dijo Spencer, dirigindose hacia la puerta.
4


De nuevo en su despacho, tom el dossier relative a Cabell.
El interfono dej or un zumbido. Apret el pulsador de comunicacin.
-S?
Aqu Operaciones, Hal. Williams acaba de regresar. Todo va bien. Ha recuperado
el Picasso sin la menor dificultad. No ha necesitado ms que seis semanas.
-Seis semanas! grit Spencer -. Tena tiempo de pintarlo l mismo!
Hubo complicaciones.
-Y cundo no las hay?
Es un buen cuadro, Hal, no cuatro pinceladas. Y vale un montn de dinero.










Est bien. Llvalo a la Aduana para que registren la entrada. Hay que pagar los
derechos a nuestro buen viejo gobierno. Y los dems?
Nickerson saldr dentro de un moment.
-Y E.J.?
Est preocupado por el punto temporal elegido. Le est contando a Doug...
-Escucha! interrumpi irritadamente Spencer -. Dile de mi parte que el punto
temporal es asunto de Doug. Sabe ms sobre la material de lo que E.J. pueda aprender en
toda su vida. Cuando Doug diga que ha llegado el moment de saltar, E.J. saltar con su
estpida gorra y todos sus dems andrajos.
Solt el pulsador y se enfrasc en el dossier de Cabell. Permaneci sentado para
dejar que su presin sangunea volviera a lo normal.
Se lanzaba tan fcilmente, pens. Se irritaba demasiado a menudo. Pero no haba
ningn trabajo que no trajera complicaciones!
Abri el dossier y ley los informes que contena. Stewart Beimont Cabell, 27 aos,
soltero, excelentes referencias, doctor en sociologa por una de las viejas universidades.
Resultados uniformemente elevados en todos los tests, incluidos los de comportamiento, y
un cociente de inteligencia sorprendentemente alto. Recomendado para el empleo de
viajero sin la menor reserve.
Spencer dej el dossier sobre la mesa tras haberlo cerrado de nuevo.
Haga entrar al seor Cabell le dijo a la seorita Crane.
Cabell era un hombre delgado, cuyos desmaados movimientos le hacan parecer
ms joven de lo que era. Sus modales revelaban una cierta timidez cuando Spencer estrech
su mano y le indic un asiento.
Cabell se sent, esforzndose sin xito en mostrar seguridad.
As pues, desea usted unirse a nosotros comenz Spencer -. Supongo que sabe a
dnde le llevar esto.
S, seor respondi el joven Cabell -. Lo s exactamente. O quiz debera ms
bien decir... se puso a tartamudear, y se call.
Est bien dijo Spencer -. Si comprendo bien, usted desea hacer este trabajo
Cabell asinti con la cabeza.
S lo que es esto dijo Spencer -. Da usted la impresin de que no se recuperar










nunca si no lo consigue.
Recordaba lo que haba experimentado l mismo cuando estaba sentado en aquel
mismo lugar... el desgarrador, el lacerante dolor en su corazn cuando supo que haba sido
rechazado como viajero... y tambin cmo se haba sobrepuesto a su pena y a su decepcin.
Primero en calidad de operator, luego de director de operaciones, y finalmente en aquel
despacho, con todos los rompecabezas que ello comportaba.
Y yo nunca he viajado por m mismo aadi.
Lo ignoraba, seor.
No era lo suficientemente adaptable. Mi psiquismo no era adecuado.
Y reconoci su vieja esperanza, su antiguo deseo, en los ojos del joven... y algo ms
tambin. Algo inquietante.
No es una partida de placer continue, con una voz ms dura de lo que hubiera
querido -. Por supuesto, primero hay la aventura y las emociones, pero eso pasa pronto. Y
no queda ms que el trabajo. Perfectamente rido.
Se interrumpi para examiner a Cabell, aquel extrao e inslito brillo segua an en
sus ojos.
Debe usted saber dijo, esta vez con un tono voluntariamente duro -, que si entra
en la firma habr muerto de vejez probablemente dentro de cinco aos.
Cabell inclin la cabeza, con aire indiferente.
Lo s, seor. La gente de Personal me lo ha explicado todo.
Bien. A veces sospecho que Personal no da ms que explicaciones ms bien
rudimentarias. Dicen lo suficiente para parecer convincentes, pero nunca todo. Se
preocupan much en aprovisionamos de viajeros. Siempre nos faltan: los quemamos
demasiado aprisa.
Se interrumpi para mirar de nuevo al joven. Su apariencia no haba cambiado en
absolute.
Observamos ciertas reglas le dijo Spencer -. No son establecidas por Pasado &
Cia., sino por el trabajo en s. Ser impossible que lleve usted una vida normal. Vivir a
pequeos fragments, como un traje de arlequn, saltando de un lugar a otro, aunque estos
lugares estn separados por montaas de aos. No existe prohibicin al respect, pero
ninguno de nuestros viajeros se ha casado nunca. Sera impossible. En menos de cinco aos,










el hombre morira de vejez, mientras que su mujer sera an joven.
Creo haber comprendido, seor.
En realidad prosigui Spencer es un simple asunto de economa no menos
sencillo. No podemos permitirnos el ver a nuestras mquinas o nuestros hombres
inutilizados durante un tiempo, por breve que sea. Mientras que el viajero puede
permanecer ausente durante una semana, un mes, o incluso aos, la mquina regresa con l
en su interior sesenta segundos despus de la partida. Esos sesenta segundos son un perodo
arbitrario: lo mismo podra ser un solo segundo, o una hora, o un da, no importa la
duracin que eligiramos. Pero un minuto nos ha parecido la formula ms prctica.
-Y si la mquina no regresa en ese lapso de un minuto? se inform Cabell.
Entonces ya no regresar nunca.
-Eso ocurre a veces?
Por supuesto que ocurre. Los viajes por el Tiempo no son excursions. Cada vez
que un hombre remonta la corriente se juega la vida contra la posibilidad de desenvolverse
en un medio que le es totalmente extrao y, en algunos casos, tan desconocido como pueda
serlo otro planet. Nosotros lo ayudamos de todas las formas posibles, por supuesto. Nos
encargamos de darle una instruccin detallada, inculcarle los conocimientos necesarios y
equiparle del mejor modo possible. Se le ensean las lenguas que va a necesitar realmente.
Se le proporcionan ropas adecuadas. Pero hay casos en los que ignoramos los pequeos
detalles esenciales que permiten sobrevivir. A veces los aprendemos demasiado tarde,
cuando nuestro hombre regresa y nos informa. Y hay cosas que no llegamos a descubrir
nunca... cuando el viajero no regresa.
Se dira que intent usted asustarme dijo Cabell.
-Oh, no! Intento tan slo hacerle comprender claramente una series de detalles para
evitar cualquier malentendido. El entrenamiento de un viajero cuesta caro. Debemos
recuperar nuestros gastos. No queremos hombres que se queden con nosotros tan slo un
tiempo. No le pedimos a usted uno o dos aos en su vida, sino la totalidad. Le tomamos y le
exprimimos hasta extraer de usted todos los minutes de vida...
Puedo asegurarle, seor...
Le enviaremos a donde queremos prosigui Spencer -. Y aunque no tengamos
ningn control sobre usted una vez partido, contamos de todos modos con usted para no










cometer tonteras. No que no regrese en el lapso previsto de los sesenta segundos... si es
que regresa. Lo que queremos es que vuelva usted lo ms joven posible... que pase el menor
tiempo que pueda en el pasado. Pasado & Ca. es una empresa commercial. Queremos
sacarle a usted el mayor nmero possible de viajes.
Comprendo todo esto dijo Cabell -. Pero en Personal me han dicho que sera
igualmente ventajoso para m.
Exacto. Naturalmente. Pero no necesitar usted much tiempo para descubrir que
el dinero tiene poca importancia para el viajero. Como usted no tendr familiar, o al menos
esperamos que no la tenga, para qu lo va a necesitar? La nica diversion que tendr usted
sern sus seis semanas de vacaciones anuales y, en uno o dos viajes, ganar usted lo
suficiente como para pasarlas en el mayor lujo o en la peor depravacin.
Sin embargo, la mayor parte de nuestros hombres no eligen ni una cosa ni la otra.
Simplemente se van a trabar conocimiento con la poca en la que nacieron.
El vicio y la lujuria del present siglo tienen para ellos muy pocos atractivos
despus de las locuras a las que se han dedicado en los siglos pasados, a cargo de la
empresa.
-Exagera usted, seor?
Oh, quiz un poco. Pero, en algunos casos determinados, es la pura verdad.
Spencer mir fijamente a Cabell.
-Nada de todo esto le inquieta? pregunt.
Nada hasta ahora.
Hay todava un detalle del que debe ser usted informado, seor Cabell. Es la
necesidad, la imperiosa y chillona necesidad de la objetividad. Cuando vaya usted al
pasado, no jugar all ningn papel. No se mezclar. No deber intervenir en absolute.
Eso no debe ser dificil.
Le advierto que exige una gran fuerza moral, seor Cabell. El hombre que viaja
por el Tiempo detenta unos poderes terrible. Y el sentimiento de estos poderes empuja
vivamente a cualquier hombre a hacer uso de ellos. Y mano a mano con estos poderes
march la tentacin de modificar el curso de la historic. De manejar un pual justiciero,
para hablar claramente. De salvar una vida que, con algunos aos ms, hubiera hecho
avanzar a la raza humana un gran paso hacia su grandeza.










Puede ser algo dificil de resistir admiti Cabell.
Spencer inclin la cabeza.
Que yo sepa, nadie hasta ahora ha sucumbido a estas tentaciones. Pero vivo en el
terror de que algn da alguien se deje vencer.
Y, mientras afirmaba aquello, se preguntaba hasta qu punto poda ser aquello
inexacto, si no estaba hablndole al vaco... ya que ciertamente alguien haba tenido ya que
intervenir.
Sin la menor duda algunos haban encontrado all la muerte. Pero otros se haban
quedado seguramente en aquel lugar. Y quedarse, no constitua acaso la peor forma de
intervencin? Qu consecuencias poda tener el nacimiento de un nio fuera del tiempo...
de un hijo que no haba nacido nunca antes, que no hubiera tenido que nacer jams? Los
hijos de este hijo, y los hijos de estos otros hijos... todo aquello amenazaba con former una
cadena de interferencia temporal a travs de los siglos.


5


-Ocurre algo, seor? pregunt Cabell.
No. Pensaba tan slo que llegar un da en que encontraremos una formula para
influir sin peligro en el pasado. Y, si esto se produce, nuestras responsabilidades sern an
mayores que ahora. Ya que entonces tendremos licencia para intervenir, pero tendremos
tambin la ms estricta obligacin de no utilizar nuestro poder de intervencin ms que
para lo mejor. Comprndame, no tengo la menor idea del principio que entrar en juego.
Pero estoy seguro de que lo lograremos algn da.
Y quiz descubramos tambin una formula que nos permit aventurarnos en el
future.
Spencer agit la cabeza y pens: te pareces a un viejo cuando mueves
resignadamente la cabeza ante una pregunta sin respuesta. Sin embargo, l no era viejo... no
al menos tan viejo.
De moment prosigui -, tan slo somos algo as como espigadores. Vamos al
pasado para recoger los despojos... las cosas perdidas o desechadas. Hemos establecido una
series de reglas para garantizar que jams tocaremos el trigo molido, tan slo tomaremos las










espigas olvidadas en el suelo.
-Como los manuscritos de Alejandra?
Bueno, si... imagine que s... aunque el apoderarse de todos esos libros y
manuscritos haya sido inspirado por las ms srdidas ideas del beneficio. Hubiramos
podido igualmente copiarlos. Lo hemos hecho con algunos; pero los propios originales
tenan un fantstico valor material. Prefiero no decirle lo que nos pag Harvard por esos
manuscritos. Aunque, reflexionando, no estoy convencido de que no valieran realmente esa
suma hasta el ltimo cntimo. Fue preciso trazar minuciosos plans y organizer una
coordinacin casi a la dcima de segundo, y empleamos para ello todos nuestros hombres.
Porque, entienda, no podamos apoderarnos de estos objetos sino en el preciso instant en
que iban a quemarse. No podamos quitarle a nadie la oportunidad de echar aunque fuera
tan slo una ojeada a esos manuscritos. No tenemos derecho a llevarnos ningn objeto
salvo desde el moment en que pueda considerarse como realmente perdido. Es una regla
absolute.
Piense por ejemplo en los tapices de Ely. Hemos consagrado aos enteros a
retroceder en el pasado para adquirir la certeza de que no quedaba la menor huella de ellos.
Sabamos que se perderan algn da, por supuesto. Pero no podamos tocarlos antes de que
esto hubiera ocurrido irremediablemente. Tan slo fue entonces cuando los tomamos agit
una mano -. Pero estoy hablando demasiado. Le estoy aburriendo.
Seor Spencer protest Cabell -, una conversacin como la suya no podr
aburrirme nunca. Es algo en lo que he soado toda mi vida. No podra expresarle la
alegra...
Spencer levant una mano para imponer silencio.
No tan aprisa. An no ha sido aceptado.
Pero, en Personal, el seor Jensen me ha...
S lo que le ha dicho. Pero es a m a quien compete la decision definitive.
-He cometido algn error? pregunt Cabell.
No ha hecho nada que pueda serle reprochado. Vuelva esta tarde.
Pero, seor Spencer, si tan slo quisiera usted...
Necesito reflexionar. Nos veremos despus del almuerzo.
Cabell se levant de su silln. Pareca incmodo.










El hombre que estuvo aqu antes que yo...
-S?
Pareca muy irritado, seor. Como si tuviera intencin de causarle problems.
Spencer se exalt.
-Nada de eso le concierne a usted!
Cabell no se amilan.
Slo quera decirle que lo reconoc, seor.
-Y?
Si acaso le trajera problems, seor, tal vez le fuera til informarse acerca de sus
relaciones con una de las chicas del Golden Hour. Se llama Silver Starr.
Spencer mir a Cabell sin decir nada.
El joven se dirigi hacia la puerta.
Puso la mano en el picaporte, luego se gir.
Este tal vez no sea su verdadero nombre observ -, pero pblicamente se la
conoce por l... Silver Starr, del Goden Hour. El Golden Hour se encuentra en...
Seor Cabell, conozco el Golden Hour. Aquel pequeo imprudente! Qu era lo
que esperaba? Que le diera las gracias por su informacin?
Luego que Cabell se hubo ido, permaneci sentado unos instantes para calmarse.
Haba algunas preguntas al respect que rondaban por su cabeza. Haba algo extrao en
aquel hombre. Aquella expresin en su mirada, por ejemplo. Y su torpeza, as como su
timidez, no parecan enteramente naturales. Y si todo se tratara de una especie de
comedia? Pero, en nombre del cielo, para qu adoptar aquella actitud que iba fatalmente
en contra de sus intereses?
La psicosis est galopando hacia ti, se dijo Spencer. Te sobresaltas a la vista de
cualquier sombra, a la presencia de una silueta apareciendo bruscamente en cualquier
lado.
Ya hemos pasado a dos, y queda an otro, pens. A menos que hubiera llegado
alguien ms mientras tanto.
Tendi la mano hacia el pulsador de llamada pero, antes de que hubiera podido
tocarlo, la puerta del despacho contiguo se abri de golpe Un hombre de alocados ojos
franque el umbral. Llevaba en brazos algo blanco que pareca estremecerse. Lo dej sobre










el escritorio, y Spencer se ech hacia atrs, sintiendo un escalofro.
Era un conejo... un conejo blanco con una cinta rosa alrededor del cuello, rematada
con un elegant lazo.
Spencer dirigi unos aterrados ojos al hombre que le haba trado el conejo.
-Ackermann! exclam -. Por los cielos, Ackermann! Qu te ocurre? Todava
no es Pascua!
Ackermann movi dificultosamente los labios, y por unos instantes su nuez de Adn
pareci un elevador. Pero no pudo pronunciar ninguna palabra
Vamos, vamos, muchacho, qu ocurre? Finalmente, Ackermann encontr su voz.
-Nickerson! exclam.
Bueno, veamos. Nickerson se ha trado un conejo.
-No! No lo ha trado, seor. Ha venido solo! Spencer palideci.
-Y Nickerson?
Ackermann agit la cabeza.
Slo estaba el conejo, seor.
Spencer, que se haba levantado a medias, se desplom de nuevo en la silla.
Seor, hay una carta atada al lazo.
Ya la he visto dijo Spencer como si no le diera excesiva importancia. Pero senta
que algo fro le iba ganando.
El conejo se gir y se situ frente a Spencer. Agit una oreja, frunci su rosado
hociquito, inclin gravemente la cabeza y levant una de sus patas traseras para rascarse.
Spencer se reclin en el silln, sin nimos para decir nada. Tres hombres perdidos
en los ltimos diez das. Y ahora, un cuarto.
Claro que esta vez al menos haban recuperado el transportador. O ms bien el
conejo lo haba recuperado. Cualquier ser vivo, una vez montado el mecanismo, llevaba por
su sola presencia al transportador a su lugar de origen. No era necesario que se tratara de un
hombre.
Pero Nickerson! Uno de los mejores! Si no se poda contar con Nickerson, no se
poda contar con nadie.
Se gir de nuevo hacia su escritorio y adelant una mano hacia el conejo. Este no
intent escapar. Spencer tom la hoja doblada y rompi el sello de cera. El papel era tan










grueso y basto que cruja entire los dedos.
La tinta era de un negro desvado y la escritura torpe. No haba sido escrito con
bolgrafo ni con pluma, pens Spencer... sino ms bien con una pluma de oca.
La nota iba dirigida a l:
Querido Hal:
No tengo ninguna disculpa lgica, y no intentar explicarme. He descubierto el
sentir de la primavera, y ya no puedo seguir escapando a l. Aqui tienes tu transportador...
es ms de lo que han hecho todos los dems. El conejo no pondr ninguna objecin. Los
conejos ignoran el Tiempo. S bueno con l, ya que no tiene nada de las liebres salvajes de
los bosques sino que es ms bien un animalillo gentil y cordial
NICK.
Insuficiente, pens Spencer, contemplando la nota, con aquellos jeroglficos
negros que parecan ms bien un cabalistico grimorio que una comunicacin sensata.
Haba descubierto el sentir de la primavera. Qu entenda por aquello? La
primavera del corazn? La primavera del espritu? Era possible, ya que Nickerson haba ido
a la Italia de principios del Renacimiento. Una primavera del espritu y el sentir de los
grandes comienzos. Y no existira adems un cierto sentido de seguridad en aquel mundo
ms reducido... un mundo que no jugaba con el Tiempo, que no anhelaba alcanzar las
estrellas?
El zumbador reson suavemente.
Spencer puls el botn.
-S, seorita Crane?
El seor Garside al aparato.
El conejo empez a mordisquear el cable del telfono. Spencer lo apart un poco.
Adelante, Chris.
Hal pregunt una voz cortante -, qu le ha dicho usted a Ravenholt? Me ha
hecho pasar una maldita media hora.
Se trata del proyecto Dios.
Lo s. Me lo ha dicho. Me ha amenazado con levantar la poblacin contra la
inmoralidad de nuestro proyecto de revista.
No puede hacerlo protest Spencer -. No tiene el menor fundamento. Este asunto










es perfectamente legal. La Oficina Jurdica y la de Etica han dado su okay, y el Consejo de
Examen le ha dado su bendicin. Se trata de simples reportajes histricos. Un testigo ocular
de la batalla de Gettysburg, anotaciones sobre la moda en tiempos de la reina Victoria... El
ms important proyecto que hayamos emprendido hasta ahora. Su valor publicitario,
aparte el dinero que nos proporcionara...
S, ya s dijo Garside con tono cansado -. Todo eso es exacto. Pero no quiero
problems con nadie... y sobre todo con Ravenholt. Hemos metido bastantes castaas en el
fuego como para dejar surgir una reaccin. Y Ravenholt puede ser terriblemente desleal en
la lucha.
Escuche, Chris, puedo encargarme de Ravenholt.
Lo imaginaba. Bueno, entindase con l.
-Qu quiere decir con entindase con l? dijo Spencer, a la defensive.
Bueno, hablando francamente, Hal, su palmars no es muy brillante. Tiene usted
dificultades...
-Est pensando en los hombres que hemos perdido?
Y en las mquinas dijo Garside -. Usted olvida siempre... que una mquina vale
un cuarto de milln de dlares.
-Y los hombres? pregunt amargamente Spencer -. Quiz los consider usted
baratos en comparacin?
No creo que se le pueda atribuir un valor mercantil a la vida humana respondi
Garside sin inmutarse.
Acabamos de perder a otro hace un moment le anunci Spencer -. Imagino que
le tranquilizar saber que era leal ms all de sus obligaciones. Nos ha enviado un conejo, y
la mquina est en perfect estado.
Hal dijo severamente Garside -, hablaremos ms tarde de esto. De moment me
preocupa Ravenholt. Si le presentara usted sus excusas para arreglar un poco las cosas...
-Mis excusas! estall Spencer -. Conozco otro medio mejor. Se acuesta con una
de las chicas del Golden Hour. Cuando haya terminado con...
-Hal! rugi Garside -. No puede usted hacer eso! No puede mezclar Pasado &
Cia. con una historic as! Sera una indecencia!
Querr decir usted una inmundicia rectific Spencer -. Pero no ms repugnante










que el propio Ravenholt. De quin es el hombre de paja?
Eso no importa. Joven...
-Y no me llame joven! gru Spencer -. Ya tengo bastantes problems sin su
paternalismo!
Quiz esos problems sean demasiado pesados para usted cort secamente
Garside -. Quiz debamos buscar a alguien para sustituirle.
-Bien, hgalo! grit Spencer -. No se quede diciendo tonteras! Venga y cheme
de patitas a la calle!
Colg violentamente, temblando de irritacin.
Al diablo Garside, pens. Al diablo Pasado & Ca. Ya estaba harto.
Sin embargo, era una forma muy triste de terminar despus de quince aos. Era una
maldita cosa lo que le estaba ocurriendo. Quiz hubiera tenido que dominar su lengua,
aguantar su irritacin, jugar el juego de los dems.
Hubiera podido actuar muy bien de otra manera, asegurarle a Garside que se
ocupara de Ravenholt sin mencionar a Silver Starr. Y por qu haba aceptado tan aprisa lo
que le haba revelado Cabell un moment antes de irse? Qu poda saber Cabell al
respect? Tena que informarse acerca de si haba realmente una Silver Starr en el Golden
Hour.
Mientras esperaba, deba seguir trabajando. Ahora le tocaba el turno a Hudson, se
dijo.
Tendi la mano hacia el conmutador.
Pero su dedo no lleg a tocarlo. La puerta del despacho se abri una vez ms
bruscamente, y un hombre se precipit en la estancia. Era Douglas Marshall, el operator de
la mquina de E.J.
-Hal! resopl -. Ven aprisa! E.J. se ha pasado realmente de la raya!


6


Spencer no hizo ninguna pregunta. Una ojeada al rostro de Doug fue suficiente para
comprender que las noticias eran tremendamente malas. Salt de su silln y ech a correr
por el pasillo tras los talones del operator.










Giraron a la izquierda al final del pasillo, hacia la sala de Operaciones, donde los
macizos transportadores se alineaban contra las paredes.
Al fondo, una pequea multitud de operadores y mecnicos hacan crculo, y de su
centro surga una cancin de borracho. Sus palabras eran ininteligibles.
Spencer avanz, dominado por la clera, y se abri camino. En el centro del crculo
se hallaban E.J.... y otra persona: un sucio brbaro, barbudo, envuelto en una curtida piel de
oso y con una enorme espada colgando de su cintura.
El brbaro inclinaba contra su boca un barrilito. El barril haca gl-gl mientras el
hombre beba, pero una parte del lquido se escapaba formando hilillos de un color marrn
plido por las comisuras de su boca y goteaba a travs de su barba hasta su pecho.
-E.J.! aull Spencer.
Ante aquel grito, el brbaro baj bruscamente su barrilito y lo sujet entire sus
brazos. Se limpi boca, barba y bigotes con una sucia mano.
E.J. avanz titubeante y pas sus brazos alrededor del cuello de Spencer, sin dejar
de rer.
Spencer se solt bruscamente y apart a E.J., que trastabill hacia atrs.
-E.J.! exclam -. Qu es lo que te result tan divertido?
E.J. consigui mantener el equilibrio. Se esforz en serenarse, sin conseguirlo
enteramente. Su risa era aguda y estridente.
El brbaro avanz y puso el barrilito entire las manos de Spencer, gritndole algo en
tono jovial y hacindole comprender por gestos que dentro haba buena bebida.
E.J. apunt un pulgar en direccin al caballero de la piel de oso.
-Hal! exclam -. Despus de todo, no era en absolute un official romano! y se
ech a rer con una risa aguda.
El brbaro se ech tambin a rer estruendosamente, la cabeza echada hacia atrs, y
sus rugidos hicieron retemblar toda la sala.
E.J. avanz, titubeante, y cayeron uno en brazos del otro, dominados por la
hilaridad, palmendose mutuamente la espalda. Sus pies se enredaron, perdieron el
equilibrio y se derrumbaron al suelo, donde quedaron sentados, mirando alegremente a los
hombres que los rodeaban.
-Y bien? gru Spencer.










E.J. asest un resonante golpe a la peluda espalda del hombre de la piel de oso.
Muy sencillamente, le traigo a la Wrightson-Graves a su antiguo antepasado.
Estoy impaciente por ver la cara que pondr cuando se lo present!
-Oh, Dios mio! se deshinch Spencer. Se gir para pasarle a alguien el chorreante
barrilito, y luego grit -: No les dejis salir de aqu! Metedlos en algn rincn donde
puedan dormir su curda!
Una mano lo sujet por el brazo. Era Douglas Marshall, con el rostro cubierto de
sudor.
Hay que enviarlos de nuevo, Hal dijo -. Es preciso que E.J. lo lleve de nuevo.
Spencer agit la cabeza.
Ignoro si podemos. Voy a plantear el asunto al Servicio Jurdico. Mantnlos aqu y
avisa a los muchachos. Si alguno de ellos cuenta algo de lo ocurrido aqu...
Har todo lo que pueda. Pero no s... con esa pandilla de charlatanes...
Spencer se gir bruscamente y ech a andar a largas zancadas hacia el pasillo.
Qu da!, pens. Qu maldito da!
Recorri el pasillo a paso de carga, y vio que la puerta rotulada Privado estaba
cerrada. Se detuvo unos instantes, con la mano puesta en el picaporte, y entonces la puerta
se abri. La seorita Crane sali como un vendaval.
Chocaron de lleno. Ambos cayeron al suelo a causa del impact, y las gafas de la
seorita Crane escoraron de una forma inslita.
-Seor Spencer! gimi lastimeramente -. Seor Spencer, ha ocurrido algo
horrible! Recuerda usted al seor Hudson?
Se levantaron, y ella se apart para dejarle paso. Spencer se meti en el despacho y
cerr la puerta a sus espaldas.
-Cmo puedo olvidarlo? dijo amargamente.
Pues bien declar la seorita Crane -, el seor Hudson est muerto!
Spencer se qued helado.
La seorita Crane estaba furiosa.
-i Si lo hubiera recibido usted cuando yo se lo dije! Si no le hubiera hecho esperar
ah tanto tiempo...!
Un moment, escuche...










Al final termin por levantarse prosigui ella y vino hacia m. Estaba rojo de
clera, seor Spencer. Y yo no poda reprochrselo...
-Quiere decir que ha muerto aqui?
Vino hacia m y me dijo: Digale a su wi,'r/ Spencer... y no pudo decir nada ms.
Lanz una especie de gemido y se agarr con una mano en el borde de mi escritorio para
sujetarse, pero la mano resbal y l se derrumb, y...
Spencer no oy nada ms. Atraves su oficina de tres zancadas y entr en la sala de
espera.
El seor Hudson estaba tendido sobre la moqueta.
Se pareca de un modo sorprendente a una mueca de trapo. Una mano de azuladas
venas estaba tendida ante l, como araando el suelo. El maletn portadocumentos que
haba estado sujetando estaba ahora fuera de su alcance, muy cerca de sus engarfiados
dedos, como si ante la muerte inminente el seor Hudson hubiera intentado sujetarlo. Su
arrugada chaqueta estaba abierta, y Spencer pudo observer que el cuello de su camisa
blanca estaba muy rozado.
Atraves la estancia para arrodillarse lentamente junto al hombre muerto. Peg su
oreja al pecho del seor Hudson.
Ni el menor latido.
-Seor Spencer? la seorita Crane estaba de pie en la puerta, an asustada, pero
gozando del moment. En toda su carrera de secretaria nunca le haba ocurrido nada
parecido. Ni en toda su vida. Aquello alimentara sus conversaciones durante various aos.
Cierre la puerta dijo Spencer -. Que nadie entire aqu. Luego llame a la polica.
-La polica!
-Seorita Crane! dijo secamente Spencer.
Ella entr en la estancia, pegndose a las paredes para permanecer lo ms alejada
possible del cuerpo.
Avise tambin al Servicio Jurdico aadi Spencer.
Permaneca arrodillado en el suelo, contemplando a aquel hombre y preguntndose
qu le habra ocurrido. Un ataque cardiaco sin duda. La seorita Crane haba dicho que
pareca enfermo... y haba insistido para que lo recibiera el primero, antes que a los otros
dos.










Si se quera encontrar un responsible a lo ocurrido, pens, no tendran muchas
dificultades para imputrselo a l.
Hudson se haba arrastrado hasta aquella sala de espera, enfermo e impaciente, y
por fin se haba irritado... Qu era lo que esperaba de l?
Spencer estudi aquel cuerpo envejecido, los pocos cabellos que brotaban de la
parte posterior de su crneo, las gafas de gruesos cristales deformadas por la cada, las
huesudas manos de azuladas venas. Se pregunt qu esperaba conseguir un hombre as de
Pasado & Cia.
Fue a levantarse y perdi el equilibrio. Apoy su mano izquierda hacia atrs para
sujetarse.
Y, bajo su palma, sinti una superficie lisa y blanda. Sin mirar hacia all, supo que
se trataba del maletn portadocumentos de Hudson
Quiz la respuesta se encontrara all.
La seorita Crane estaba junto a la puerta, cerrndola. No haba nadie ms all.
Con un rpido gesto, Spencer envi el maletn en direccin a la puerta de su
despacho privado.
Se levant gilmente y se puso en pie. El portadocumentos haba quedado
atravesado en el umbral. Dio una zancada y empuj el objeto fuera de la vista, con el pie.
Oy el pestillo encajar en su alojamiento y luego la voz de la seorita Crane,
mientras sta se giraba:
-A quin llamo primero, seor Spencer, a la polica o al servicio Jurdico?
A la polica, imagine.
Entr en su despacho y cerr la puerta, dejndola entreabierta tan slo un par de
centmetros. Luego recogi apresuradamente el maletn y alcanz su escritorio.
Abri los cierres y vio tres legajos de papeles, cada uno de ellos sujeto por una
pinza.
El primero llevaba un ttulo en su primera pgina:
Estudio de la Moral en las Incidencias sobre los Viajes por el Tiempo. A
continuacin, pgina tras pgina de una caligrafia apretada, con largos prrafos subrayados
y correcciones hechas con lpiz rojo.
El segundo, sin ttulo estaba compuesto por hojas cubiertas de notas garabateadas.










Y el tercero, igualmente manuscrito, con diagramas, llevaba por ttulo: Un nuevo
Concepto de la Mecnica de los Viajes por el Tiempo.
Spencer inspir profundamente y se inclin sobre las hojas, esforzndose en hacer
galopar sus ojos a lo largo de las lneas, demasiado aprisa para captar por complete su
sentido.
Deba devolver inmediatamente el portadocumentos al lugar donde lo haba tomado,
y sin hacerse ver. No tena derecho a tocarlo. La polica poda poner objeciones si se daba
cuenta de que l haba tocado el maletn. Y cuando lo devolviera a su sitio, deba haber algo
dentro. Aquel hombre no acudira seguramente a verle con un maletn vaco.
Oy hablar a la seorita Grane en el despacho contiguo. Tom rpidamente su
decision.
Desliz el segundo y tercer legajos en el cajn superior de su escritorio. Dej el
primero, el que trataba de la moral de los viajes por el Tiempo, en el portadocumentos, y lo
cerr.
Aquello bastara para la polica. Tom el maletn con la mano izquierda, dejando
colgar el brazo a lo largo de su cuerpo, y se dirigi a la puerta, procurando abrir de modo
que ocultara la parte izquierda de su cuerpo y el portadocumentos.
La seorita Grane telefoneaba, con el rostro vuelto hacia otro lado.
Dej el maletn en el suelo, fuera del alcance de los dedos del muerto, just donde
estaba antes.
La seorita Grane colg y lo vio de pie all.
La polica viene inmediatamente dijo -. Ahora voy a llamar al seor Hawkes, de
Jurdica.
Se lo agradezco dijo Spencer -. Mientras esperamos, voy a examiner algunos
documents.
7


Sentado ante su escritorio, eligi el legajo titulado Un nuevo Concepto de la
Mecnica de los Viajes por el Tiempo. El nombre del autor era Boone Hudson.
Inici su lectura, primero con una creciente sorpresa, luego con una extraa y fra
impaciencia..., ya que el document expona lo que eliminara definitivamente la dificultad










esencial con la que tropezaba Pasado & Cia.
Ya no habra que sufrir ms la pesadilla de ver a los buenos viajeros quemndose en
pocos anos.
Ningn hombre volvera a partir, nunca ms joven por el Tiempo para regresar al
cabo de sesenta segundos con las primeras amigas de la edad en su rostro. Ya no habra ms
la pena de ver a los mejores amigos de uno envejecer de mes en mes.
Porque ya no se tratara de hombres, sino ms bien de la imagen de esos hombres.
Transferencia de material, se dijo Spencer. Al menos, esa era la expresin que mejor
poda emplearse. Se enviara a un hombre al pasado, por supuesto; pero el transportador no
se desplazara materialmente por el Tiempo como actualmente, sino que proyectara un
diseo de s mismo y de su ocupante, los cuales se materializaran en el objetivo elegido. Y
en el interior del transportador del transportador de base, del primer transportador, del
transportador-padre -, que permanecera en el present, habra otra imagen, un double de la
imagen del hombre enviado a travs del Tiempo.
Y cuando el hombre regresara al Tiempo present, no sera tal como era en aquel
moment del pasado, sino como la imagen encerrada en el transportador a la espera dira
que haba sido cuando haba partido en su viaje por el Tiempo.
Saldra del transportador exactamente tal y como haba entrado, ni un segundo ms
viejo... sino ms bien un minuto ms joven de lo que le correspondera!, ya que los sesenta
segundos transcurridos entire la partida y el regreso no intervendran.
Durante aos, los servicios de investigacin de Pasado & Ca. haban buscado la
solucin a aquel problema sin aproximarse nunca a ella. Y he aqu que un desconocido
haba llegado inesperadamente y se haba sentado, con las espaldas encorvadas, en la sala
de espera, con su maletn sobre las rodillas. Tena la solucin en sus manos, pero haba
tenido que esperar.
Y haba esperado y esperado, y finalmente haba muerto.
Llamaron a la puerta de la sala de espera. Oy a la seorita Grane levantarse y
acudir a abrir.
Spencer meti apresuradamente los papeles en un cajn. Luego se levant, rode el
escritorio y acudi a la oficina contigua.
Ross Hawkes, jefe del Servicio Jurdico de Pasado & Ca., estaba de pie junto al










cuerpo tendido en la moqueta.
Hola, Ross dijo Spencer -. Una enojosa historic.
Hawkes levant hacia l unos ojos intrigados. Sus pupilas azul plido brillaban tras
sus inmaculadas gafas, y su rostro lvido haca juego con su pelo, de un blanco de nieve.
-Pero qu estaba haciendo aqu Dan'l? pregunt.
-Dan'l? repiti Spencer -. Creo que se llama Boone Hudson.
Oh, si, ya s dijo Hawkes -. Pero los chicos le llamaban Dan'l... Comprendes?:
Daniel Boone! A veces le molestaba que le llamaran as. Trabajaba en Investigacin.
Tuvimos que echarlo hace unos quince o diecisis aos. Lo he reconocido porque intent
creamos dificultades. Quiso presentar una demand contra nosotros.
Spencer inclin la cabeza.
Gracias. Si, entiendo dijo.
Estaba a mitad de camino hacia su despacho cuando se gir.
Una pregunta, Ross. Por qu fue despedido?
No lo recuerdo exactamente Dej a un lado el trabajo que le haba sido
encomendado para avanzar por una tangente. Algo sobre transferencias de material, creo.
Aj dijo Spencer. Entr en su despacho, cerr sus cajones con llave y sali por la
parte de atrs.
En el parking, subi a su coche, hizo march atrs y sali con precauciones a la
calle. Un coche de polica estaba aparcando ante el edificio, y dos agents salieron de l.
Una ambulancia se detuvo tras el coche de polica.
As, pens Spencer, Hudson fue despedido hace quince aos porque tena una idea
loca acerca de la transferencia de material y no quera dedicarse al trabajo que le haba sido
impuesto. Y hoy en da Investigacin segua dndole vueltas y ms vueltas intentando
hallar una solucin, que Hudson les hubiera proporcionado bien cocida y calentita muchos
aos antes si tan slo lo hubieran escuchado.
Spencer intent imaginar lo que deban haber sido aquellos quince aos para
Hudson, que los deba haber consagrado enteramente a su tranquila mana. Y finalmente
haba encontrado lo que buscaba, haba procedido a las verificaciones, y haba venido a
Pasado & Cia, para restregarles su xito por las narices.
Exactamente como l mismo, Hallock Spencer, iba a hacer ahora mismo.










La calle Greenwich estaba situada en un tranquilo barrio de una elegant miseria,
con pequeas casas antiguas. Pese a las pocas dimensions y la edad de las casas y en
algunos casos su mal estado de conservacin -, se desprenda de la zona una impresin de
reposado orgullo y respetabilidad.
En el manuscrito, el domicilio sealado era: calle Greenwich, 241. La casa, de
ladrillo oscuro, era baja, rodeada de una decrpita vala de madera. Subi los chirriantes
peldaos de la entrada y, al no encontrar el timbre, golpe con los nudillos la cerrada
puerta.
Ninguna respuesta. Tante el picaporte, y observ que la puerta no estaba cerrada
con llave. La entreabri y se desliz al silencioso vestbulo.
-Hay alguien? llamo.
Esper. No haba nadie.
Pas al saln, y contempl las pruebas de la existencia espartana, casi monacal, que
haba llevado el hombre que haba vivido all.
Evidentemente haba vivido solo, ya que la estancia tena toda la apariencia de
provisionalidad de la morada de un soltern. Un camastro en un rincn, con una camisa
sucia tirada encima. Dos pares de zapatos y unas zapatillas alineados bajo el camastro. Un
puado de corbatas colgando de una barra. Una mesita colocada en el rincn ms cercano a
la cocina. Una caja de galletas y un vaso sucio an de leche encima de la mesita. A pocos
pasos de ella, un enorme escritorio sobre el que tan slo haba una antigua mquina de
escribir y una foto enmarcada.
Spencer se acerc y empez a abrir los cajones. Estaban casi vacos. En unos de
ellos encontr una pipa, una caja de clips, una mquina grapadora y una nica ficha de
pker. Los dems le mostraron un amasijo de cosas sin importancia En uno de ellos haba
un paquete casi entero de hojas de papel... pero en ninguno ni una sola lnea escrita. En el
ltimo cajn de la izquierda descubri una botella cuadrada medio llena de buen whisky.
Eso era todo.
Revolvi en la cmoda. Tan slo camisas, ropa interior y calcetines.
Inspeccion la cocina. El hornillo, la never y los armarios. No encontr ms que
algunas provisions.
Y las habitaciones haba dos estaban vacas, vrgenes de todo mueble, con una










delgada capa de polvo en el suelo y en las paredes. Spencer se inmoviliz en el umbral de
cada una de ellas, sintiendo una fuerte impresin de tristeza. No entr.
De regreso al saln, tom la fotografa del escritorio. Era una mujer de sonrisa
cansada pero animosa, con un halo de blancos cabellos y un aire de infinita paciencia.
No haba nada que descubrir en aquella casa, se dijo. A menos que tuviera tiempo
de escudriar todos los rincones, demolerla pieza a pieza, ladrillo a ladrillo. E, incluso as,
probablemente no habra nada de lo que pudiera sacar provecho.
Abandon la casa para regresar a su oficina.
Ha almorzado aprisa observ la seorita Grane con un tono cido.
-Todo va bien? pregunt l.
La polica ha sido muy amable. El seor Hawkes y el seor Snell estn
impacientes por verle. Y el seor Garside ha telefoneado.
Dentro de unos instantes. Ahora tengo trabajo. No quiero que nadie me moleste.
Se meti en su despacho y cerr la puerta con gesto decisive.
Tom los papeles de Hudson del cajn y empez a leerlos atentamente.
El no era ingeniero, pero conoca lo bastante sobre el tema como para comprender
en su conjunto el principio, aunque a veces tuvo que hacer march atrs para releer algn
que otro prrafo o para estudiar un diagrama pasado demasiado aprisa. As lleg hasta el
final.
Todo estaba all.
Naturalmente, iba a hacer falta que los ingenieros y los tcnicos procedieran a las
oportunas verificaciones. Sin duda se presentaran pequeas dificultades de construccin,
pero el concept, tanto terico como aplicado, estaba enteramente expuesto en el
document.
Hudson no se haba guardado nada para s... ni un solo punto esencial, ni una sola
clave.
Aquello era una locura, pens Spencer. Siempre deba conservarse una ventaja para
negociar. No se poda confiar en nadie, y menos an en una firma, como sin embargo
pareca que Hudson haba estado a punto de hacer. En particular, no se poda confiar en una
empresa que haca quince aos lo haba despedido a uno precisamente por haber
emprendido por iniciativa propia un studio sobre aquel mismo concept.










Era a la vez trgico y ridculo, reflexion Spencer. Pasado & Ca. jams hubiera
visto el fin que persegua Hudson. Y el propio Hudson estaba por aquel entonces sin ningn
argument vlido que ofrecer, ya que an no haba conseguido afianzarse ni en la validez
de su concept ni en s mismo. Y si hubiera intentado hablar de l, se le habran redo en las
narices porque no posea la reputacin necesaria para aventurarse a fantsticos sueos.
Spencer record la casa de la calle Greenwich, aquella vida acurrucada en una sola
habitacin, con las otras dos completamente desnudas y toda la casa desprovista del ms
mnimo confort, y pens que probablemente todo el mobiliario de aquellas habitaciones,
todo lo que haba ido acumulando a lo largo de los aos, haba ido siendo vendido, pedazo
a pedazo, para permitirle sobrevivir.
Un hombre consagrado a su sueo, se dijo Spencer, un hombre que viva con aquel
sueo desde haca tanto tiempo que se haba convertido en su propia vida. Quiz l mismo
haba sabido que no iba a tardar en morir,
Lo que poda explicar su impaciencia ante aquella prolongada espera.
Puso a un lado el manuscrito de Hudson y tom las notas. Las pginas estaban
repletas de misteriosas lneas escritas a lpiz, largas secuencias de abstracciones
matemticas, de croquis apenas esbozados. Aquello no le iluminaba nada.
Y el otro documento, se pregunt Hudson. Aquel que haba dejado en el maletn y
que trataba de la moral. No estara en estrecha relacin con todo el concept? No
encerrara algo important que tuviera una fuerte incidencia en el propio concept?
Forzosamente, los viajes por el tiempo estaban regidos por un declogo tico
esencialmente compuesto por prohibiciones.
No transportars a un ser human del pasado.
No rescatars ningn objeto a menos que est irremediablemente perdido.
No informars a nadie del pasado de la posibilidad de viajar por el tiempo.
No te mezclars en ningn caso en la evolucin del pasado.
No intentars en absolute ir hacia el futuro... y no preguntes por qu, la pregunta
seria indecente.
8
El interfono dej or su llamada. Apret el pulsador.
-S, seorita Grane?










El seor Garside est aqu y quiere verle. El seor Hawkes y el seor Snell lo
acompaan.
Crey captar en su voz un claro acento de satisfaccin.
Est bien. Dgales que pasen.
Recogi los esparcidos papeles y los meti en su propio maletn portadocumentos
luego se reclin mientras entraban.
Oh, caballeros, esto es una verdadera invasion.
Mientras deca aquello, se dio cuenta de que haba cometido una equivocacin. Ni
siquiera sonrean. Y comprendi que la situacin era desfavorable. Cada vez que Jurdica y
Relaciones Pblicas se reunan era de mal agero.
Se sentaron.
Hemos pensado comenz Snell con su ms educada voz de R.P.- que si nos
pusiramos a discutir conjuntamente...
Hawkes lo interrumpi bruscamente, dirigindose a Spencer con tono acusador:
Ha conseguido usted colocarnos en una posicin sumamente embarazosa.
Oh, si, lo s dijo Spencer -. Enumeramos sus distintos elements. Uno de mis
hombres ha trado consigo a un ser human del pasado. Un hombre ha muerto en mi
oficina. He olvidado mostrarme corts con un pretencioso que ha llegado a paso de carga
para ayudarnos a dirigir nuestros asuntos.
Me parece que se est tomando usted todo esto muy a la ligera observ Garside.
Es possible Vayamos pues un poco ms lejos. Todo esto me importa un rbano. No
podemos permitir a un grupo cualquiera que presione para la formulacin de la doctrine de
la empresa.
Por supuesto, se est refiriendo usted en este moment al asunto Ravenholt dijo
Garside
-Chris! grit Snell, entusiasta -. Acaba de meter el dedo en la llaga! He aqu una

ocasin para atraemos verdaderamente el favor del pblico. No creo que el pblico nos
haya otorgado realmente su confianza hasta el present. Formamos una empresa que para el
individuo medio huele a brujera. Y, naturalmente, se mantiene apartado de ella.
Ms exactamente dijo Hawkes impaciente -: si rehusamos este proyecto...


entonces...










Proyecto Dios murmur Spencer.
No estoy seguro de que me guste esta designacin.
Encuentre usted mismo otra dijo framente Spencer -. As es como lo llamamos.
Si no le damos va libre, se nos acusar de atesmo...
-Y cmo sabr el pblico que no le hemos dado va libre? pregunt Spencer.
Puede estar usted seguro de que Ravenholt se ocupar personalmente de divulgar
que hemos rehusado el proyecto observ amargamente Snell.
Spencer dio un fuerte puetazo sobre la mesa, repentinamente encolerizado.
-iYa les he dicho como podemos desembarazamos de Ravenholt! grit.
Hal, eso es sencillamente impossible dijo Garside con voz moderada -. Existe algo
llamado dignidad.
Por supuesto que es impossible Concedi Spencer -. Pero tienen la solucin de
ceder ante Ravenholt y los que le apoyan, sean quienes sean. Pueden iniciar el studio del
origen de las religiones. Pueden falsificar los informes. As mantendrn su dignidad.
Permanecieron los tres silenciosos, estupefactos. Spencer se sinti bruscamente
sorprendido de haberse atrevido a decir algo semejante. Se supona que nadie hablaba as a
sus jefes.
Pero haba algo que aadir.
Chris dijo -, no va a hacer ningn caso del informed que le entregu y va a dar va
libre al proyecto, no es as?
Fue Garside quien respondi, con una aplicada educacin:
Temo que debemos hacerlo as.
Spencer mir uno tras otro a Hawkes y a Snell, y vio las secrets sonrisas que
afloraban a sus labios... la despectiva y burlona sonrisa de la autoridad que se afirma.
Aadi lentamente:
S, veo que van ustedes a aceptar. Bien, el proyecto es suyo desde ahora. Es a
ustedes a quienes corresponde encontrar las soluciones.
Pero eso incumbe a su servicio.
Ya no. En este moment acabo de presentar mi dimisin.
-Veamos, Hal, usted no puede hacer eso! Sin preaviso! Por una simple discusin!
De acuerdo que tenemos nuestras pequeas divergencias en nuestros puntos de vista, pero










esto no justifica...
He decidido que debo detenerles de una u otra manera dijo lentamente Spencer -.
No puedo dejarles proseguir con ese Proyecto Dios. Les advierto que si le dan va libre, voy
a desacreditarles. Proporcionar a pblico las pruebas exactas e indudables de todo lo que
hayan hecho. Y, mientras aguardo, tengo intencin de instalarme por mi propia cuenta.
-En los viajes temporales tal vez?
Se estaban burlando de l.
Estaba pensando en ello. Snell sonri despectivamente.
Ni siquiera va a conseguir la licencia.
Me temo que s.
Y Spencer saba que tena razn. Con un concept enteramente nuevo en sus manos,
no iba a tener la menor dificultad.
Garside se levant.
Bien dijo a Spencer -, ya ha tenido usted su pequea rabieta. Cuando se haya
calmado un poco, venga a verme.
Spencer neg con la cabeza.
Adis, Chris dijo.
No se levant. Permaneci sentado mientras salan.
Era curioso, pero ahora que todo haba terminado o que apenas acababa de
empezar no experimentaba la menor tension nerviosa. Se senta calmado, muy calmado. Y
saba que aquella calma sera duradera.
Ahora tendra que preocuparse por encontrar capital, contratar tcnicos e ingenieros,
entrenar viajeros, y una montaa de otras cosas.
Mientras reflexionaba sobre todo aquello sinti al aguijonazo de una duda pasajera,
pero se encogi de hombros. Se levant para dirigirse a la oficina anexa.
Seorita Grane, el seor Cabell deba volver esta tarde dijo.
No lo he visto, seor.
Por supuesto que no.
Porque, de repente, todo se iba aclarando Si tan slo pudiera career en ello!
Habla habido una expresin sorprendentemente extraa en los ojos del joven Cabell
durante toda la entrevista. Y ahora, de pronto, comprenda lo que significaba exactamente










aquella expresin.
Era adulacin!
El tipo de expresin reservada a alguien que forma parte de la leyenda.
Y deba estar equivocada, se deca Spencer, ya que l no perteneca a ninguna
leyenda... al menos an no.
Haba habido otra cosa an en los ojos del joven Cabell. Y tambin lo adivin.
Cabell era un hombre joven, pero sus ojos eran viejos. Eran unos ojos que conocan la vida
mejor de lo que cualquier hombre de treinta aos tena derecho a conocer.
-Qu le digo si vuelve? pregunt la seorita Crane.
No importa. Estoy seguro de que no volver dijo Spencer.
Puesto que el trabajo de Cabell haba acabado. Cul haba sido realmente la razn
de este trabajo? Era acaso una violacin de la moral, pens, una interferencia en estado
puro, o simplemente una concesin a las tentaciones de jugar a ser Dios?
O quiz, se pregunt, todo haba sido previsto?
Seorita Crane continue -, tiene la bondad de escribir una carta de dimisin? A
partir de ahora mismo. En una forma muy official. Dirigida personalmente a Garside.
La seorita Crane ni siquiera parpade. Meti una hoja de papel en la mquina.
-Qu motivo debo aducir? pregunt.
Puede decirle que pienso instalarme por mi cuenta.
Haba existido algn otro Tiempo donde las cosas no haban ocurrido as?, se
pregunt. Un Tiempo en el que Hudson haba conseguido hablar con l y no haba
muerto? Haba existido un Tiempo donde l haba entregado el concept de Hudson a
Pasado & Cia en lugar de tomarlo para su propio provecho?
Si Cabell no se hubiera presentado, era muy probable que finalmente hubiera
recibido a Hudson antes de que fuera demasiado tarde. Y si hubiera hablado con l, lo ms
probable es que hubiera transmitido el concept por los conductos ordinarios.
Pero, an admitiendo esto, se sorprendi, cmo podan tener (fueran quienes
fuesen) la certeza de que no recibira primero a Hudson? Recordaba claramente que la
seorita Crane haba insistido para que lo recibiera en primer lugar.
Exacto, eso era, pens excitadamente. Se habra entrevistado con toda seguridad
primero con Hudson si la eFi,,i ,ia Crane no le hubiera insistido tanto en que lo hiciera.










Y, de pie ante su escritorio, pens en todos aquellos aos a travs de los cuales la
seorita Crane deba haberse estado esforzando... condicionndolo hasta el punto de
adquirir la conviccin de que hara irremediablemente lo contrario de lo que ella le
sugiriera.
Seor Spencer dijo la seorita Crane -, la carta ya est hecha. Y hay otra cosa que
he olvidado decirle.
Rebusc en uno de sus cajones, y tom algo que coloc sobre su mesa.
Era el portadocumentos de Hudson.
La polica no ha demostrado el menor inters por l dijo -. Realmente, son
negligentes en grado sumo. He pensado que tal vez pudiera serle a usted til
Spencer contempl el portadocumentos con aire alucinado.
Lo que hay en su interior completar, sin duda alguna, el resto de sus dossieres -
aadi ella -. Recuerde: la moral es siempre important.
Un apagado ruido en el suelo hizo que Spencer se girara. Un conejito blanco, de
largas y colgantes orejas, saltaba por la moqueta en busca de una problemtica zanahoria.
-Oh, qu encantador! exclam la seorita Crane, salindose de su personaje
habitual -. Es el que nos ha enviado el seor Nickerson?
Exactamente Lo haba olvidado por complete
-Puedo quedrmelo?
Seorita Crane, me pregunto...
-S, seor Spencer?
Spencer call. Qu poda decirle?
Poda comunicarle sin ms que ahora saba que ella era tambin uno de ellos?
Exigira tantas explicaciones, y tan y tan complejas! Adems, la seorita Crane no
era el tipo de persona al que uno pudiera hacer confidencia de sus sentimientos.
Trag saliva.
Seorita Crane, me preguntaba si aceptara usted el trabajar para m. Necesito una
secretariat.
La seorita Crane neg con la cabeza.
No, seor. Me voy haciendo vieja. Estoy pensando en retirarme. Y creo que, ahora
que usted se va de aqu, lo mejor que puedo hacer es sencillamente desaparecer










-Pero seorita Crane, la voy a necesitar terriblemente!
Cualquier da... muy pronto dijo la seorita Crane -, cuando necesite usted

realmente una secretaria... tendr una candidate al puesto. Levar un traje de un color azul
verdoso y gafas ltima moda, y traer en brazos un conejito blanco con un lazo al cuello.
Quiz le de la impresin de ser una chica excesivamente desenvuelta... pero la aceptar.
Contrtela sin la menor vacilacin.

Lo recordar dijo Spencer -. La esperar. El puesto no ser para nadie ms.
No se me parecer en absolute le advirti la seorita Crane -. Ser ms
agradable... como usted siempre ha querido.
Muchas gracias, seorita Crane dijo Spencer, un poco estpidamente.

Y no olvide usted esto aadi ella; tendindole el portadocumentos.
Spencer lo tom y se dirigi hacia la puerta. Ya en ella, se gir.
Nos volveremos a ver afirm.
Por primera vez en quince aos, la seorita Crane le sonri.







3 de agosto de 1904- 25 de abril de 1988, periodista y
escritor de ciencia ficcin nacido en, Millville, Wisconsin
(EE.UU.) .
Tras estudiar en la universidad de Wisconsin, se traslad a
Minneapolis (Minnesota), donde ejerci el periodismo durante
bastante tiempo antes de convertirse en escritor, trabajando
para diversos peridicos del Medio Oeste. En plena poca
"pulp" public su primer relato El mundo del sol rojo

(1935). No volvera a publicar hasta la Edad de Oro, donde
form parte del llamado circulo de Campbell.
A l se deben dos de las obras ms significativas del
gnero: Ciudad (1952), con la cual obtuvo el premio
International Fantasy Award; y Estacin de trnsito (1963),











con la que obtuvo un Premio Hugo a la mejor novela en 1964.

En 1976 recibi el prestigioso galardn Gran Maestro de la

SFWA, premio en reconocimiento a la labor de toda una vida

dedicada a la ciencia ficcin.

En 1988 fallece en Minneapolis a la edad de 84 aos.



Al INDICE










4. CUENTO MADE IN CUBA: Mr. Truman y Dr. Lewis.

Por Abel Ballester Zuaznabar.

I Mr. Truman y Dr. Lewis

Aquel da, cuando el Dr. Lewis se acerc a m para comentarme en secret sus planes, deb
haberle advertido los peligros que entraaban. Tuve miedo, much miedo de perder una
oportunidad nica como esa por una tonta preocupacin. Ya l era famoso por descubrir la
sensibilidad de los tejidos humans a los campos etreos y por disear y poner a punto una
cmara de clulas, para ver las energas invisibles a los equipos convencionales. Su xito
con los fantasmas lo inspir a seguir sus investigaciones, pero sta vez con el concurso de
mis conocimientos.
-Mr. Truman me dijo -. El hombre ha estado creando todo tipo de sensors mecnicos o
electrnicos para medir todo en el universe, pero ha olvidado el mejor, natural y ms
complete de todos.
-Cul Dr. Lewis?
-El cerebro humano... Le explico, el cerebro tiene la gran ventaja de traducir todas las
sensaciones en imgenes. Se imagine usted? Si logramos ver esas imgenes podramos
ver much ms all de las energas invisibles. Veramos la informacin asociada a ellas.
Podramos escuchar y tal vez hasta sentir.
-Leer la mente?
-Yo tengo un gran adelanto en mi campo, pero necesito a alguien como usted, un estudioso
del cerebro human que me asesore.
Quise decirle del peligro, pero yo tambin era ambicioso. Creo que an lo soy. En fin,
luego de tres aos de studio concluimos con rotundo xito un lector de mentes de alta
resolucin. Podamos ver los sueos, escuchar y ver a los fantasmas tan ntidamente en
nuestras computadoras que incluso los podamos reconocer. Conocimos de la telepata, la
levitacin. No haba nada que no pudisemos estudiar, slo era llevar a nuestros
laboratories a las personas con esas facultades y ya. Pero faltaba algo que yo haba
olvidado en ese tiempo, el temor inicial que no me atrev advertirle al Dr. Lewis. Este
temor retorn a m debido a un asistente que al final de una jornada coment:










-Con esto podemos probar si realmente existe dios not que el Dr. Lewis lo mir y se le
iluminaron los ojos.
-Cierto! exclam con much alegra -. Sera el fin del debate.
Entonces no pude aguantar ms y se lo dije.
-Eso sera peligroso ellos me miraron con dudas -.Imagnense que comprobamos que no
existe? Nos harn pedazos, adems los creyentes de otras religiones querrn probar que
sus dioses son los verdaderos. Ocurrira una guerra. Si por el contrario, probamos que
existe, muchos querrn probar que los de otras cultures no existen, y aquellos que s. Sera
igual una guerra. No viviremos para contarlo.
Pero esto no concientiz a nadie y se comenzaron los preparativos. Yo termin pensando
que no tena que ser tan grave como dije.
Se buscaron a decenas de personas que decan poder hablar con l. La mayora result ser
unos farsantes, otros resultaron estar posedos por extraas entidades. Al menos quedaron
suficientes como para un studio estadstico. Todo era muy sencillo, los mensajes recibidos
por stas personas seran analizados conjuntamente con autoridades eclesisticas y si
resultaban lo suficientemente coherentes, se podra tener la certeza de que era l. Con un
poco de suerte se podra ver su rostro, o escuchar su voz.
Afuera el mundo esperaba los resultados del experiment. Yo nunca quise que eso saliera
de las paredes del laboratorio, pero antes de lograr convencer a los obispos y cardenales que
nos asesoraban, estos divulgaron nuestros planes y ahora todos conocan al Dr. Lewis y
peor an, a m.
En esos das retornaba a mi hogar muy tarde, a veces de noche. Una de esas tuve un
encuentro desagradable al parquear el auto. Alguien se me aproxim al salir del mismo y
realmente cre que sera mi ltimo da.
-Mr. Truman?- su llamado fue una advertencia para mis sentidos.
-S seor?
-Cuando prueben su artefacto no digan nada de si existe o no, slo que el equipo no
funcion.
Asustado mir hacia la casa y al retornar la vista a l, ya no estaba. Corr hasta el umbral
y al entrar, Tania me esperaba con los pequeos. No notaron nada raro en mi hasta que les
expliqu que deban marcharse. Le dije que fuera a casa de sus padres all en Colombia










por un buen tiempo y no estuve tranquilo hasta que despus de un process de
convencimiento los vi partir esa misma noche. Al otro da daran los resultados de la
investigacin, haba sido advertido, tal vez fuese un fantico, un hombre de bien, o tal vez
... l. A la maana siguiente cuando llegu al institute, un cardenal me cont que alguien
los contact a todos, incluso al Dr. Lewis para que no revelaran nada, pero fue intil.
Haba llegado tarde y ya ste estaba frente a las cmaras con todas las pruebas. El cardenal
sonriente me dijo
-Nunca dud.


Ese fue el da ms tenso en mi vida. Bueno, recientemente he tenido otros peores, pero al
menos la lucha por la supervivencia me ha distrado ms que el temor de que se cumplan
mis predicciones. Todo se desat en poco tiempo. Un grupo de gente con politicos a la
cabeza quiso probar que nuestro dios es real y los dems, pura invencin. Unos europeos
quisieron probar si los rabes tenan en que career, fueron secuestrados y ejecutados. Un tal
Omar, prob la existencia de Mahoma y puso en dudas nuestras investigaciones con un
lector de mentes similar. Por esos das asesinaron al Dr. Lewis, yo tuve que huir y alguien
que tal vez nunca logre conocer, descubri a mi familiar y los desapareci a todos.
Los cabezas de trapo nos volaron un estadio de baseball lleno de aficionados y se les
declar la guerra. Los fanticos aprovecharon para realzar el odio y la sed de demostrar que
los dems dioses son falsos. Al debate se unieron los latinos por un lado y los africanos por
otro. A las dos semanas todo el mundo estaba implicado, se sucedieron los asesinatos por
doquier. Los inmigrantes rabes, los judos, los budistas, los catlicos, hasta los adoradores
de Elvis Presley, pelearon unos contra otros. Las guerras fueron internal y externas, los
ejrcitos multinacionales de algunas naciones se volvieron una mezcla de grupos enemigos.
No ha quedado casi nadie para hacer el cuento. Si tropiezas con alguien entire los
escombros, tratas de no hablar para que no identifique tu filiacin. Cerca escucho el rugir
de un tanque, es de mi pas pero no s si es de mi bando. Que tal si salgo de mi escondrijo
donde me agobia el hambre y la sed en busca de su ayuda y lo que me pregunten al verme,
no sea mi nombre, o que hago aqu, sino: "Crees en Al?". Y qu si contest que "no"?
Y qu si contest que "s"?










II. La ltima pltica.


Llevaba ya tres das escondido en un agujero entire los restos del hotel Embajador, ltimo
de los refugios que busqu durante la gran guerra. El hambre y la sed me agobiaban, pero
no poda salir pues los francotiradores podran estar acechando. Me mantena sentado
sobre un bulto de cables y cabillas retorcidas que cedan con mi peso a modo de colchn. El
lugar era muy estrecho, lo haba hallado tanteando a ciegas luego de recuperarme de la
explosion que ech abajo al edificio. Estando all lo volv a ver, era el hombre que se me
apareci una noche y me advirti. Estaba just frente a m, mirndome como con lstima.
Al principio pens que alucinaba pero luego me convenc de que no.
-Mr. Truman?- me dijo -. Se encuentra bien?
No supe que contestar.
-Se lo advert. Lo recuerda? Era cuestin de lgica que el invento del Dr. Lewis conducira
a esto. Usted lo saba, usted pudo evitar lo sucedido, pero no hizo nada aun teniendo
tiempo.
-S, pero al otro da cuando fui a hablar con l ya era tarde...
-Qu era tarde dice? Por qu no lo hizo esa misma noche?
-Es que yo...- no saba como justificarme. l tom los restos de un telfono aplastados por
los escombros y se llev el auricular al odo.
-Halo. Es el Dr. Lewis?... Oooh que gusto me da escucharlo! Mire soy yo, Truman.
Quera decirle que hoy.. .Cmo? Ahora mismo?... Igual que a m! Ooaah s Dr. Lewis!
Eso mismo me advirti a m. Bueno Dr. Lewis, no cree que con una advertencia como sta
no sera mejor suspender el experiment y decir que no funcion como ste hombre
sugiere?.. Cmo Dr. Lewis? Qu no se dejar intimidar? Wow! Pues sepa usted que no
estoy dispuesto a asumir la responsabilidad de lo que ocurra. Si usted dice que el
experiment funcion, yo lo desmentir... Cmo Dr. Lewis? Qu yo soy qu Lo propio
Dr. Lewis! Tenga usted una buena noche! Clan!
No pude menos que bajar la cabeza avergonzado.
-Usted prefiri dormir, enviar a su familiar a Colombia donde los hallaron y los mataron a
todos -las lagrimas se me salieron a borbotones -. Usted pudo impedirlo al moment, pero










esper al otro da. La suerte del mundo estuvo todo el tiempo en sus manos y en una
cabrona llamada telefnica.
-Yo no quera esto. Yo soaba con lograr algo...en un moment pens, cuando dijeron lo
de hablar con dios, que podramos alcanzarlo. Estar a su altura... ser...
-Superiores?- me interrumpi como si supiese lo que iba a decir -. No tema decirlo. Yo no
soy l. Era lgico que ustedes terminaran revelndolo todo pues el hombre siempre ha sido
as. Siempre ha querido ser libre. El ser human es corrupt por naturaleza. Siempre
necesita en que career y vindose rodeado de mortales lo busca a l que siempre est ah, es
superior y no merma con el tiempo. El que precisamente ustedes queran demostrar si
exista o no. Usted es creyente Mr. Truman?
-S...lo soy- contest intrigado.
-Es creyente y aun as quera demostrar si l exista? Qu clase de fe es esa? Una fe en
la que hay que demostrar si realmente hay en que career? Es ridculo! Cuando se tiene fe se
cree y punto. Es absurdo. Eso es irrespetuoso. Se imagine que pensara l de usted
cuando muestra ese escepticismo, esa desconfianza? Era el difunto Dr. Lewis creyente?
Yo asent muy apenado.
-Corruptos! No le son fieles a nadie. A nadie! No me extraa nada de ustedes. El ser
human al career se vuelve ms unido y a la vez pierde algo de miedo. Por eso se sienten
incomodos a la vez. Ya veras por que te digo todo esto.
Yo no poda decir nada.
-Por ser l un ser superior no tiene que dar explicaciones de sus actos, nunca se asume que
les halla fallado en algo. Es lo que todos ustedes asumen. Sencillamente si lo que se
deseaba no se logr, no fue por el hecho de que l no existiera, sino por que no le dio la
gana de cumplir vuestros caprichos y no tiene que justificarse. El es superior y punto. Sin
embargo...y es a lo que iba hace un moment, ustedes siempre han mostrado una
naturaleza altanera e irrespetuosa para con l, en la forma en que le piden que os conceda
algo. Y la forma en que ustedes se comportan y se atribuyen el derecho a interrogarlo
cuando no cumple. Con qu derecho ustedes le preguntan por que hizo esto o lo otro?
-Nadie ha sido castigado por eso. No hay nada...
-Los siervos de un seor feudal no se atreveran jams a eso pues tenan ante s, a un
superior de carne y hueso. Pero no sucede lo mismo con El. Al no verlo el hombre no










siente igual respeto y por ende realize actos ofensivos para cualquier dios. No es lo mismo
la ira de un dios que la ira de un mortal.
-Yo siempre lo he respetado y nunca hara algo contra l. Sin embargo hay much gente
interesada en dasaparecerlo para siempre. Mi equipo no estaba entire ellos as que tengo
derecho a preguntar el porque de sus muertes. Nuestro equipo siempre mantuvo el debido
respeto en su labor.
-Mientes...tambin se pierde respeto cuando se ha obrado mal. Alguien miente como hizo
usted ahora, roba o mata y no recibe castigo alguno. Al ver que no sucede nada lo vuelve ha
hacer, y otra vez, y otra vez. Un da se siente fuera del alcance de la ley de El, es decir, se
siente superior y por lo tanto no debe rendirle cuentas. Muy pocos lo hacen. Usted lo ha
hecho recientemente?
No me atrev a mentirle de nuevo y al parecer se dio cuenta pues sonri.
-Quienes observan pasivamente esta actitud y sus resultados se les va quebrantando su fe,
su miedo o respeto al Seor. El hombre sigue bajando la cabeza ante l pero se da cuenta
de que ste le estorba, que es un element que le impide la total libertad. A ustedes no les
gusta estar por debajo de nadie aunque sea un ser celestial. La naturaleza humana lo
prohibe.
-Veo que pretend generalizar y debe saber que todos no somos iguales. Discrepo seor.
-Con todo su derecho pero no me negar que cuando el hombre es un pelagatos no tiene
ms remedio que seguir bajando la cabeza. Pero en cuanto tiene algo de dinero comienza el
irrespeto y los retos al Seor, comprobando que l no hace nada ante tales provocaciones.
El dinero es la fuente que hace al hombre sentirse por encima, que lo tiene a sus pies como
siempre ha deseado y lo logra.
-Quin eres t? Quin eres?- le pregunt en vano y ste sonri.
-La mayor forma de irrespetarlo son las representaciones de l como un viejo cuando no es
ms que un mocoso. Es joven, un hombre joven como lo vieron en sus computadoras.
-Quin eres t?- volv a insistir intilmente mientras l soltaba una carcajada.
-El hombre siempre ha hecho con l lo que le viene en gana. Y vos lo sabis? Usted
tambin fue rico y la gente adinerada son los ms fieles y son los que ms contribuyen con
grandes sumas a la iglesia. Ja! Como si estuviesen comprando propiedades en el cielo. El
castigo divino es slo para los que no lo hacen por tacaos.










Ya comenzaba a cansarme de l y cuando no pude ms le mostr mi clera.
-T debes ser Satans dije ponindome de pie -. Fuera!
-Sintate! su orden fue tan fuerte que la ejecut automticamente -. Usted es un
cientfico Mr. Truman y usted provoc esto. Durante siglos el hombre busc la forma de
librarse de l de una vez y para siempre.
-Las ciencias son un instrument para entender mejor cual es nuestro lugar. No hay peligro
en ellas mientras se use para el bien. Nunca se nos a negado el conocimiento.
-Ahora muchos que se dicen fieles al Seor pero con much plata han encontrado en ella el
arma perfect para enfrentrsele.
-Eso no es del todo as.
-No lo es? Puede explicarme entonces esto? Si tenemos en cuenta que el noventisis
porciento de la poblacin es creyente comprender que muchos cientficos o personas
vinculadas a las ciencias son creyentes como usted. Financiados por la gente de dinero que
busca derrocarlo. No demostrando que l no exista como quisieron hacer ustedes, sino
demostrando que son superiores, que el alumno sobrepas al maestro con creces. Quines
apoyan la clonacin en humans? Los retadores.
-Yo no tengo que ver nada con eso. Estoy en contra de la clonacin humana. La veo mal.
-Lo s. Pero hay personas como usted, que en su afn de retarlo, por que quieren ser libres;
son los primeros que financial todas las investigaciones que demuestren que pueden hacer
lo mismo que l.
-Ya le dije que nada he tenido que ver en cosas semejantes deje de tocarme el maldito
tema.
-S tiene que ver. Tanto como los involucrados en la clonacin humana quieren demostrarle
que tambin pueden crear vida, ustedes quisieron demostrarle que podan espiar sus
mensajes. Lo atraparon en videos, CDs y computadoras. Humillante! La naturaleza
humana no es muy complicada. Todo es pura lgica.
-Te fijaste? Felicidades es usted un genio.
-Parece hacerte much gracia esto.
-Sabe? Escucharlo durante media hora lamentndose me hace sentir que no estoy tan mal.
Que mi esposa y mis hijos murieran, ya para m es una ...boberiiita al verlo a usted
lloriqueando.










-Deberas prestar atencin a lo que digo
-Por qu? Tal vez slo seas una alucinacin.
-Recuerda que al estallar el monte Santa Helena en el ochenta, el primero en morir fue
Harry Truman. Truman como usted. Escuch todo lo que le dijeron que le podra suceder
de quedarse en las faldas del volcn y no hizo nada. Al igual que usted. Parece ser un
problema de los Truman el no hacer caso. Por qu Harry Truman autoriz el uso de la
bomba atmica aun cuando le advirtieron que no era convenient? No hizo caso. Lo que
hicieron los japoneses en Pearl Harbor no era suficiente motivo. Otros crearon la bomba,
pero l la uso. Como le deca, la naturaleza humana es pura lgica. Teniendo en sus manos
un arma con una fuerza destructive tal, l no poda dejar de ver que sucedera al probarla.
Cmo no comprobar que el hombre contaba con una replicadora de Sodomas? Qu
vuestras armas eran superiores a las de l. Qu si se atreve le patearan el trasero y lo
pondrn a vuestros pies. El comportamiento del president Truman y sus seguidores fue
compatible con el de todo aquel que quiere sentirse superior.
-Mientras ms gente muera, ms grande eres.
-Ustedes le llaman a los genocidas, emperadores, reyes, dioses, porque en el fondo todos
desean ser como ellos. Libres. Porque el ser human es corrupt. Siempre lo fue.
-Hablas muy a la ligera para ser quien seas. Adn era perfect.
-Y pec.
-S pero l...
-Pec Mr. Truman. Pec. Y no lo hizo por intervencin de nadie.
-Ah no? No hubo intervencin de nadie?
-Sencillamente iba a suceder y tal vez, l lo saba. Si tenemos un hijo y ste compete una
falta grave, mata a alguien, roba o algo peor y sabemos que todo es por un defecto suyo.
No le decimos que eso sucedi porque l no sirve o porque es defectuoso. Tratamos de
decir que no fue su culpa, incluso uno tiende a culpar a alguien como responsible de lo que
halla hecho, a veces la propia vctima. En el caso de Adn se culp a Satans, pero lo
cierto es que l minti. S fueron ellos los culpables, pero l no quiso decrselos para no
herirlos.
-Prueba que nos ama. l nos ama. Sabe lo que es el amor?










-Amor? No sea tonto Mr. Truman. El es superior, el amor es de dbiles o de aquellos que
no tienen tanto poder. Con su actitud perjudic a otros para salvar a dos criaturas que luego
fueron el motivo de su desprecio. l les ocult la verdad y sta es que el ser human no
sirve, que vinieron al mundo con defects de fbrica, de mano de obra. Tal vez el barro no
era el mejor, tena much azufre tal vez. Esas dos criaturas jams fueron castigadas,
pasaron el resto de sus das tan felices que tuvieron ms de un hijo. Dar a luz es una
bendicin para las mujeres y el trabajo hace al hombre independiente y mejor. Dnde est
el castigo? Mentir, mentir, mentir y culpar a otros siempre ha sido su estrategia, su forma
de juego. Por desgracia el hombre aprendi sta mala costumbre de culpar a Satans por
todo y no aceptar que ustedes son responsables de sus actos. Eso le juro que me est
agotando. Durante siglos he tratado de ser su amigo. Aun as el hombre no viene a m,
prefiere seguir bajando la cabeza ante l.
-Lo saba dije ponindome de pie -. T eres Satans. T eres l. Pero no entiendo cual era
su inters en que no probramos nuestro invento. En todo caso podra salir beneficiado si se
probaba que no exista.
-Y beneficiarme con el caos? Mr. Truman, no sea idiota. Es esto precisamente lo que
quise evitar. El caos human es incontrolable, ingobernable, imparable. Ni siquiera El
puede contra el caos human. Cmo podra yo controlarlo? Durante siglos fuimos
enemigos y hubo armona, pero ahora todo est cabeza abajo. Yo fui rpido y sabio al
aparecerme ante usted aquel da y advertirle. Yo confi en usted pues fue el nico que se
dio cuenta del peligro y ya ve. Ya se ve as mismo dentro de ste sucio agujero. Por su
culpa l ha sido derrotado y yo lanzado al olvido. Pasaran aos antes de que alguien vuelva
ha hablar de l con respeto y de m. Aunque no lo crea no slo le he envidiado, sino que
tambin lo he admirado. Su cada,... es la ma.
Afuera escuche el sonido de unas esteras y luego voces.
-Quines son?- le pregunte con temor.
-Estn buscando supervivientes. Pero no temas, son de su misma creencia religiosa. No le
matarn.
Esto me calm y esper confiado por ellos que no tardaron en hallarme, pero luego cuando
al fin uno se asom por el agujero, me di cuenta de que me haba mentido. Sus rasgos
rabes me lo dijeron todo.










-Por qu? le pregunt. Otros hombres me sacaron de all mientras l caminaba a mi
lado. Me bajaron de los escombros y me llevaron casi a rastras rumbo a un blindado.
-Por qu? Si no eres el desgraciado bastardo que todos dicen por qu no me ayudaste?
Por qu me mentiste? Te ruego que me ayudes!
Los hombres no me hablaban, slo me llevaban como autmatas. l segua caminando a
mi lado y le insist de nuevo.
-Contstame! -le implor -.Por qu no me ayudas ahora? No es suficiente mi
arrepentimiento? Por qu no me ayudas?
Ellos me pararon junto a otros supervivientes y se alejaron preparando las armas.
-Le juro que har lo que sea si me ayuda. Usted tiene poder, usted puede parar esto. No
quiero morir.
l me miro por unos segundos y en sus ojos vi cierta compasin. Entonces dijo:
-Ests siendo altanero e irrespetuoso como todos. Recuerda que no somos iguales. Soy
superior. No tengo porque darte explicaciones de mis actos.
Entonces desapareci, simplemente desapareci. El poda, yo no.


Coln, 1975. Graduado de Ingeniera Qumica. Trabaja en el
rea de Control de la Calidad. Ilustrador y pintor
autodidacta. Ha expuesto sus obras en las galeras de la
Universidad de Matanzas y en la sede de la AHS- Ciudad
Habana. Es miembro del Taller Espiral de Creacin de Ciencia
Ficcin y Fantasa. Cuentos suyos han sido incluidos en la
antologa "Secretos del Futuro" Sed de Belleza 2007


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5. ENTREVISTA: Julin Diez.


18 de Marzo de 2003
Tomado de http://www.elmundo.es/


1. Cules son tus prximos proyectos a medio y largo plazo?


Buenas tardes a todos. Por el moment, estoy bastante liado con la promocin de la
Antologa Espaola de Ciencia ficcin, que est mereciendo una gran atencin por parte de
Minotauro. Adems, sigo con la edicin de las antologas Artifex. Para fin de ao tal vez
haya un nuevo libro, y quiz una coleccin de ensayos para el siguiente. Y, como siempre,
ando tocando muchas teclas simultneamente para llevar a cabo actividades que difundan al
mximo la cf entire los lectores generals.


2. Qu te ha parecido la II Antologa de relatos del Melocotn Mecnico?


En Espaa se hacen numerosos fanzines con mayor o menor fortune. En el caso de El
Melocotn Mecnico, sera de agradecer un mayor cuidado en la edicin. Sus publicaciones
no resultan presentables fuera del mbito de los muy aficionados, y eso siempre es algo a
mej orar.


3. Se vender ciencia-ficcin espaola algn da fuera de nuestras fronteras?


Se est vendiendo. Juan Miguel Aguilera ha publicado ya novelas en Francia, y ha vendido
su ltima obra directamente a ese mercado. Tambin van a salir publicados escritores
espaoles de cf en Polonia. Es un moment excelente y creo que podemos empezar a
recoger frutos, aunque reconozco que mi ambicin sigue siendo conseguir algn
mecanismo para abrir el mercado anglosajn.










4. Julin, qu opinas de que siempre se asocie al rol, a la ciencia-ficcin y a los comics
con la adolescencia o, directamente, con el crime, como en los ltimos tiempos?


Existe un enorme desconocimiento de estas formas de literature popular. Supongo que eso
cambiar a media que las personas que nos hemos criado en esos mundillos nos hagamos
adults y pasemos a ocupar puestos de referencia en los medios de comunicacin. En
cualquier caso, se agradecera que, al menos, algunos ignorantes no se ufanaran tanto de su
desconocimiento de lo que son algunas de las fuerzas motors ms representatives de la
cultural contempornea. En resume, el tiempo nos dar la razn.


5. Que opinas de Gallego y Sanchez? Por que si son de lo mejor que hay en este pas no
estn en la antologa?


Por las opinions que voy recogiendo, lo de haber hecho una antologa me recuerda a lo
que siempre dicen los entrenadores de ftbol acerca de que hay cuarenta millones de
seleccionadores en Espaa... Mi criterio ha sido el de escoger los autores que puedan
satisfacer ms a un lector culto por su calidad literaria, los ms ambiciosos, dejando a un
lado aquellos que se conforman con satisfacer las necesidades de un grupo reducido de
incondicionales. Mi idea era hacer una antologa respectable para "el exterior", y a tenor por
la forma en que ha sido recibida en los medios de comunicacin generals, ha funcionado.


6. Cinecia-ficcin espaola, s, pero dnde estn los 1984, Un mundo feliz o Fundacin
espaoles?


Pruebe "El crculo de Jeric, de Csar Mallorqu; Viaje a un planet Wu-Wei, de Gabriel
Bermdez Castillo; Lgrimas de luz, de Rafael Marn; o Mundos en el abismo, de Aguilera
y Redal. El que no sean tan conocidos como los ttulos que cita no har ms que reforzar la
sorpresa que obtendr cuando los lea.


7. Usted trabajaba en la seccin de Deportes de Diario 16? Cmo fue aquella
experiencia?












Muy enriquecedora en el plano personal. Tuve la fortune de aprender al lado de periodistas
excelentes, a los que recuerdo con muchsimo cario. Por las urgencias que supone y la
obligacin de escribir cotidianemente, un peridico es la mejor escuela que puedo concebir
para cualquier profesin relacionada con las letras.


8. ELIJA A UNO DE LOS AUTORES DE SU ANTOLOGIA COMO SU PREFERIDO


No puedo. Muchos son amigos, adems de gente a la que admiro.


9. A veces la vida real no le parece ciencia-ficcion? Saludos!


Uno de los problems que tiene la ciencia ficcin es que la realidad la ha atrapado en
muchos sentidos. S, a veces tengo la sensacin de vivir en el future. O en una pesadilla
distpica, tipo 1984 o Limbo, en la que los poderes pueden manipular los medios de
comunicacin a su antojo. Y a las pruebas actuales me remito.


10. Hola, Julin, aqu una admiradora tuya que lee Gilgamesh de cabo a rabo escribir cf en
Espaa es llorar a lgrima viva o a moco tendido? Porque doy por hecho que es llorar sin
ninguna duda. Un abrazo.


Era a moco tendido, pero poco a poco podemos hacer cambiar la situacin entire todos. Los
escritores espaoles de cf han ido abandonando progresivamente el campo dadas las
escasas compensaciones econmicas que les reportaba, pero es una situacin que creo que
va a cambiar. Veo sntomas de normalizacin, de aceptacin de la cultural general, cada vez
ms significativos. Y es un fenmeno dificil de parar. Slo falta que algn escritor espaol
despunte con un best-seller, y el resto ir rodado. Gracias por leer Gigamesh.


11. Usted dirigi Gigamesh durante muchos aos, haciendo una labor excelente. No le
picar el gusanillo de dirigir otra revista, en el future?










Todo es possible. Especialmente si es un proyecto a gran escala de promocin, que respond
de forma exacta a lo que a m me gustara: muchos relatos, periodicidad mensual exacta y
cosas as.


12. Dgame un autor no incluido en su antologa (y que no sea Javier Negrete, ni otro por
problems de espacio) que mereciera estar sin dudarlo.


Dos: Flix Palma y Carlos Castrosn.


13. Cree que los fanzines contribuyen a former autores, o a deformarlos?


Yo mismo he publicado fanzines, y las antologas Artifex en cierta forma lo son. Nosotros
trabajamos con los autores, rechazamos cuentos, sugerimos correcciones, incluso
procuramos que los autores reenven cuentos a otras publicaciones en las que puedan
obtener una mayor compensacin econmica. Intentamos, pues, formarlos. Hay fanzines
que publican el material tal cual, sin correccin, y que no aportan nada positive al
acostumbrar a los escritores noveles a la palmada fcil. Como muchas otras cuestiones
relacionadas en la ciencia ficcin, es algo consustancial a tener un ncleo de seguidores que
lo lee y lo compra todo: hacen possible proyectos disparatados, que pueden espantar a un
lector cultivado y que nos dan un poco de mala fama. Pero las cosas, con todo, tambin
estn mejorando en este aspect.


14. Por qu el establishment crtico no admite de una vez que muchos autores
"importantes" se han acercado a la CF, caso de Orwell o de Huxley, en vez de decir que
hacan "fantasas de corte borgiano"?


En Espaa, desafortunadamente -y esto enlaza con otra pregunta posterior-, el establishment
crtico da la sensacin de ser ms cultureta que culto. Es como si tuviera que demostrar a
cada moment su profunda formacin, negando la posibilidad de cualquier reconocimiento
a la lectura popular. Afortunadamente, existe un creciente nmero de lectores
verdaderamente cultos -pienso en gente como Luis Alberto de Cuenca, Fernando Savater o










Fernndo Snchez-Drag- que no temen descubrir sus pequeos vicios. Ser un ejemplo
que ir cundiendo a media, como deca ms atrs, que la gente que nos hemos formado en
esta cultural contempornea se encuentre en puestos de influencia.


15. Es possible una edicin electrnica de fanzines y revistas de gnero?


Existen publicaciones electrnicas de inters, como The Plague, Axxon o las novelas que
edita la Asociacin espaola de Fantasa y Ciencia Ficcin. Y tambin pginas web con
contenidos y noticias que son en s mismas pequeas revistas, como www.bibliopolis.org,
www.cyberdark.net, www.ciencia-ficcion.com, www.pasadizo.com...


16. Por qu en Francia se vende tan bien la literature popular y el comic y en Espaa no?


En Francia existe una prolongada tradicin de respeto hacia los gneros literarios, plasmada
en la veneracin que siempre sintieron hacia el polar, la novela negra. La ciencia ficcin
tambin tiene ah cabida regular en cualquier medio de comunicacin normal; es curioso
que a Juan Miguel Aguilera, por ejemplo, se le hayan hecho entrevistas en Le Monde y no
haya aparecido en ningn medio de comunicacin national espaol... En Italia, Inglaterra o
Estados Unidos la situacin es tambin muy diferente a la que vivimos aqu, donde hasta
hace cuatro das pareca que slo podan estar en los suplementos culturales novelas que
tuvieran sugerentes ttulos incluyendo palabras como nada, aburrimiento o soledad. Todo
eso ir cambiando aun ms a media que el pblico y los medios conozcan la cf de calidad
que se est escribiendo.


17. Usted escribi algn relato interesante, como "los abominables sucesos de la casa
Figueroa". Dada su formacin como periodista, no le pica el gusanillo de escribir ficcin
ms a menudo?


La verdad es que en la actualidad tengo mis esfuerzos orientados hacia el ensayo y la
crtica, y de alguna manera tengo la sensacin de que compartir ambas cosas no sera jugar
del todo limpio; por muy bien que lo hiciera, sera buena idea incluirme en una antologa










que recopilara yo mismo? En el future, cuando termine de hacer las cosas que me apetece
hacer en el terreno del ensayo y la crtica, es possible, pero tampoco me lo planteo ahora
mismo. Y, aunque escriba, me falta el gusanillo de ver mis cosas publicadas, la ambicin,
ese tipo de cosas que en cambio intent insuflar en los autores espaoles.


18. Apueste por un autor espaol y otro extranjero poco conocidos en la actualidad pero
que vayan a triunfar en los prximos aos.


Espaoles, al margen de los incluidos en la antologa, citara a Vctor Conde y Jos Antonio
del Valle. Extranjeros, tal vez China Miville y Ted Chiang, si es que describe algo ms que
relatos estupendos.


19. Hola, Julin. En tu etapa de director de Gigamesh, planteaste la conveniencia de crear
un canon de la cf, en el que consider uno de los debates ms interesantes de la historic del
gnero en Espaa. Crees que, en cierto modo, esta antologa puede marcar el canon de la
cf espaola de los ltimos veinte aos?


Creo que s, con la inclusion de Negrete, Castrosn y Palma. En cuanto a obras, la seleccin
debera aumentar: aqu slo inclu un cuento por escritor y para ser justos habra que poner
ms de casi todos ellos.


20. Hola Julin... Cmo crees que puede afectar al mercado que Planeta haya comprado
Minotauro y que se acerque as al mercado de la CF? Abrir puertas y mercados vetados?


De moment, una prueba de que es possible que s es la promocin que se est dando a esta
antologa. Es una apuesta muy fuerte, pero razonada: al fin y al cabo, lo que Planeta intent
con Minotauro es que la ciencia ficcin tenga una presencia normalizada en el mercado
espaol, equivalent a la que tiene en otros pases.


21. Hola Julan. Un gran saludo de Francia por parte de Sylvie Miller. Tengo una pregunta
sobre la CF espaola. A tu parecer, cuales son los tmas si los hagan ms










particularmente espaoles tratados en la CF espaola ? Por ejemplo, aspects politicos o
geogrficos, o sociales...


Saludos, Sylvie, recuerdos para los amigos de la cf espaola en Francia. Creo que se estn
tratando todo tipo de temas, y que se cubre un abanico que va desde la ciencia ficcin de
temas cientficos con Juan Miguel Aguilera hasta la aventura espacial sofisticada con Javier
Negrete o Rodolfo Martnez, la experimentacin literaria con Rafael Marn y


Elia Barcel, y sin olvidar una creciente presencia de temtica social y de ucrona, es decir,
historic alternative. No hay muchas caractersticas comunes entire los autores, salvo una
comn ambicin literaria creciente y el desprendimiento de los models anglosajones
imperantes.


22. Me alegro de que haya publicado este libro, pero creo que en su etapa como crtico
foment un estilo bronco que siguieron otros muy partidarios de establecer "cnones"
restrictivos al gnero (no dir nombres)


Bueno, obviamente yo no lo creo as... Lo que s es cierto es que como crtico he sido
sincero, y en ocasiones eso supone ser duro, con el fin de separar el grano de la paja.
Especialmente, como en el caso de este chat, porque lo que digo puede tener acogida fuera
del crculo de los lectores habituales, y ante lectores nuevos, es necesario cumplir unas
exigencias suficientes de calidad literaria. No tengo una vision restrictive del gnero, al
contrario: me gustan todos los subgneros, si son abordaos con criterios de calidad.


23. No soy lector asiduo de ciencia-ficcin, pero he tropezado con Philip K. Dick y me ha
enganchado. En gran media, porque sus personajes son pura "humanidad" (un modesto
empleado con sueos de grandeza, un tipo con estrecheces econmicas que le impiden
comprarse un animal autntico, hombres desconcertados en sus relaciones conyugales, ...);
en tu opinion, es sta una de las claves del xito de este autor?. Gracias por tu tiempo.










Sin duda, como tambin el hecho de que toque pulsiones presents en el inconsciente del
individuo contemporneo: la sensacin de irrealidad, la certeza de que existen
circunstancias externas que se nos escapan, el temor a los cambios... Dick es uno de los
autores que van siendo respetados poco a poco por la crtica general, gracias precisamente a
que con esa capacidad para la parbola fue capaz de hablar ms claramente acerca de
nuestro entorno que casi todos los autores realistas.


24. Crees que faltan editoriales que se lancen a publicar CF y F o que con las que hay es
suficiente porque el mercado no lo soportaria?


Veremos cmo reacciona el mercado a la actual cantidad de editoriales publicando cf. Por
el moment, creo que nuevas entradas slo seran beneficiosas si suponen proyectos serious,
y no faltos de respeto o que slo sirvan para robar espacio en libreras a las buenas
iniciativas que desarrollan Minotauro, Gigamesh, La Factora, Biblipolis, Nova de
Ediciones B, Pulp Magazine o Espiral.


25. Cree usted que lo que describe J.J. Bentez es literature de ficcin?


La verdad es que no le he ledo. Las ciencias ocultas me ponen de los nervios... soy muy
descredo.


26. Como ves la idea de incentivar una cultural de CF europea como contrapunto a la
dominacin anglosajona?


En general, creo que es necesario incentivar una cultural europea en cualquier actividad.
Resulta fatigoso ver las pelculas que nos llegan de Hollywood en el noventa por ciento de
los casos... Creo que el propio Hollywood demostr que la diversion inteligente es una
posibilidad cierta, y Europa debera apostar por ese camino y no limitarse a obras elitistas.
En la cf es el mismo caso: la cf francesa, por ejemplo, est dejando de ser tan plmbea
como resultaba en los sesenta y estn escribiendo todo tipo de cosas, desde novelas cultas
hasta aventuras espaciales, y con muy buen tino. Y en Italia tenemos el mismo caso.












27. Hola Julian... soy martin. Una cosa que siempre me ha parecido curiosa la "eterna"
dicotomia entire forma literaturea de ideas" y "FONDO"


Saludos, martin. Esa dicotoma tan caracterstica de la ciencia ficcin es una falacia total,
que habra que desmontar de una vez. Como literature que es, a la ciencia ficcin debera
exigrsele una bsqueda de la excelencia literaria. Como subgnero que es con unas
caractersticas temticas especficas, para que sea buena la cf debe tener contenidos de
inters "de cf'. Una cosa u otra por s solas estarn vacas.


28. Hay una cierta corriente anti-intelectual en el fandom. Cmo se explica usted que
personas unidas por la literature acaben renegando de parte de sta como "pajas mentales"?


Cualquier mundillo pequeo acoge a un pequeo sector de gente que intent convertirlo en
su reino de Taifas particular. En el caso de la ciencia ficcin, hay muchos escritores,
editors y lectores que se sienten populares en el mundillo y sienten la inseguridad de
enfrentarse a un entorno de mayor tamao, en el que perderan cualquier protagonismo. Es
algo que ha perjudicado a la ciencia ficcin en el pasado, pero cada vez hay ms escritores
y crticos con una buena preparacin que pueden dejar en un segundo plano a esos grupos
ms cerrados.


29. Antes ha hablado del desconocimiento de la ciencia ficcin, los comics y el rol. Pero los
dos ltimos gneros parecen much mas conocidos, existen jornadas, salones, etc, y tienen
asistencia de pblico. Existe algn acontecimiento semejante relacionado con la ciencia
ficcin, o los aficionados estn limitados a leer en su casa?


S, anualmente se celebra la Hispacn, una convencin itinerante que este ao se celebra en
Alcal de Henares. Adems, existen actos pblicos como los que organize la Semana Negra
de Gijn -que este ao traer a excelentes autores extranjeros como Richard Calder, Tim
Powers, Andrezj Sapkowski o China Miville- o la Universidad Politcnica de Catalunya
en su entrega annual de premios.












Despedida

Ha sido un placer charlar con vosotros. Para los lectores habituales, un abrazo, y para los

que se puedan incorporar a la ciencia ficcin, que le den una oportunidad a la antologa de

cf espaola o a alguno de los buenos ttulos que hemos mencionado por aqu. Un saludo






Julin Diez es un expert en la literature de ciencia
ficcion espaola. Ha sido coordinator de Las cien mejores
novelas de ciencia ficcin del s.XX ha creado las
antologas Visiones de la Asociacin Espaola de Fantasa y
Ciencia Ficcin y dirigido la revista Gigamesh. Su ltima
aportacin, la Antologa de la ciencia ficcin espaola
(1982-2002)


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