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HIDE
 Cover
 Table of Contents
 La frase de hoy: Neal Stephens...
 Artículo: La denominación que cayó...
 Cuento clásico: Fuera de este mundo,...
 Cuento made in Cuba: Recordando...
 Artículo: La balada de R’ton, Cristóbal...
 Entrevista: Entrevista con Pablo...
 ¿Cómo contactarnos?


DLOC USF



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Disparo en Red
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 Material Information
Title: Disparo en Red
Physical Description: Serial
Language: Spanish
Publisher: Disparo en Red
Place of Publication: Havana, Cuba
Creation Date: November 2007
 Subjects
Genre: serial   ( sobekcm )
 Record Information
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
System ID: UF00103496:00038

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    Table of Contents
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    La frase de hoy: Neal Stephenson
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    Artículo: La denominación que cayó sobre Sarnath, Henry Armitage Sarnath
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    Cuento clásico: Fuera de este mundo, Alfred Bester
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    Cuento made in Cuba: Recordando a Harvey Davis Millar, Abel Ballester Zuaznábar
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    Artículo: La balada de R’ton, Cristóbal Pérez-Castejón
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    Entrevista: Entrevista con Pablo Capanna, Eduardo J. Carletti
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    ¿Cómo contactarnos?
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HOY: 29 de NOVIEMBRE del 2007


1


#:


N2(kI
2007


IRE


r*,












DISPARO EN RED: Boletn electrnico de ciencia-

ficcin y fantasa.

De frecuencia mensual y totalmente gratis.

disparoenred@centro-onelio.cult.cu


Para descargar disparos anteriores:



http://www.esquinal3.co.nr
http://www.cubaunderground.com


El sitio web del Fantstico Cubano


http://www.cubaliteraria.cu/guaican/index.html

















DISPARO EN RED



disparoenred@centro-onelio.cult.cu


Editores:



Darthmota.


Jartower.


Colaboradores:
Taller de Creacin ESPIRAL de
ciencia ficcin y fantasa.
espiral@centro-onelio. cult. cu,
espiralgrupo@vahoo.es


Anabel Enrquez
Juan Pablo Noroa
Vctor Hugo Prez
Gallo
Eliete Lorenzo


Istvn Bent
Coghan
Leonardo Gala


Ral Aguiar


Portada:
Universo: Ghost in the Shell.


0. CONTENIDOS:


1. La frase de hoy: Neal
Stephenson.

2. Artculo: La denominacin
que cay sobre Sarnath, Henry
Armitage Sarnath.

3. Cuento clsico: Fuera de este
mundo, Alfred Bester.
4. Cuento made in Cuba:
Recordando a Harvey Davis
Millar, Abel Ballester
Zuaznbar.
5. Artculo: La balada de R'ton,
Cristbal Prez-Castejn.


6. Entrevista: Entrevista con
Pablo Capanna, Eduardo J.
Carletti.

7. Cmo contactarnos?















1. LA FRASE DE HOY:


El polvo es ms pesado que el aire, por lo tanto cae hasta dar con el suelo. Eso es todo lo
que es preciso saber sobre el polvo. A los ingenieros les encanta porque les gusta que los
problems estn muertos y crucificados como mariposas bajo el vidrio. A los fsicos les
encanta porque les gusta pensar que lo comprenden todo. Nadie plantea preguntas difciles.
Y ms all de las ventanas, los diablillos de polvo siguen brincando por el campus.


Neal Stephenson
Criptonomicn III.
El cdigo Aretusa.


Al INDICE















ARTICULO: La denominacin que cay sobre Sarnath
por Henry Armitage Sarnath


Publicado originalmente en La Estela de Juvell-Kerapt, revista electrnica
lovercraftiana de la Nueva Logia del Tentculo.


En 1919 H.P. Lovecraft escribi "La maldicin que cay sobre Sarnath" y, de
manera consciente o como mera coincidencia, pone en circulacin el nombre de una
ciudad, que realmente existe. En efecto, Sarnath es un pueblo pequeo que se
encuentra a diez kilmetros de Beranes, en la India. Es uno de los lugares de
veneracin budista, puesto que es el lugar donde Buda pronunci el primer sermn a
sus discpulos. Este sermn que hablaba del dolor human, sus causes y los
caminos para liberarse del sufrimiento, extinguir todo deseo y alcanzar en esta vida
el nirvana -se consider el moment fundacional
del budismo. El sermn tuvo lugar en el Parque de los Ciervos de Sarnath. En este
mismo parque hay ruinas de grandes monasterios con ms de mil quinientos aos de
antigedad, levantados en plena edad de oro del budismo en la India. La utilizacin
del nombre de esta poblacin de la India ha llevado a pensar a algunos estudiosos de
la obra de Lovecraft [1] que podra existir alguna relacin con el budismo, aunque
las referencias que Lovecraft hace de Buda en su Correspondencia [2], junto con los
nombres de Cristo y Mahoma, son ejemplos de su actitud crtica ante cualquier tipo
de concepcin religiosa testa. Hay que destacar el hecho de que, en la poca de
Lovecraft, ya exista en el Museo de Bellas Artes de Boston una enorme coleccin
de Arte Asitico con importantes obras de arte budistas, procedentes de Japn.
Adems, hay que decir que, en los Estados Unidos el nombre de Sarnath se conoce
desde finales del Siglo XIX y es casi seguro que Lovecraft tuviese conocimiento de
su procedencia. A pesar de todo esto, es difcil asociar la Sarnath de la ficcin
literaria con la ciudad santa del budismo, puesto que no hay rastro alguno que
pudiera conducirnos a la ms remota de las referencias y, por lo tanto, habra que
pensar que el nombre lo eligi probablemente para darle un toque extico al relato y













mantener esa tcnica lovecraftiana tan caracterstica de intentar dar una cierta
verosimilitud a sus histories fantsticas colocando en el mismo context datos reales
y datos apcrifos, como hizo no solamente con las ciudades, sino tambin con la
men-cin de dioses, como por ejemplo, el antiguo dios-pez Dagon, divinidad real
del Panten Ebla en el tercer milenio antes de Cristo frente al ficticio gran saurio
acutico Bokrug, que encontramos en "La maldicin que cay sobre Sarnath", o lo
que tambin ocurre en las listas de Libros de Ocultismo en los que se citan ttulos
reales, como Ars Magna et Ultima, Raimundo Lulio, junto con libros ficticios como
El Necronomicn o De Vermiis Mysteriis. A pesar de todo lo dicho arriba, tanto con
las intenciones como con las fuentes de Lovecraft nunca se puede absolutamente
seguro, ya que no podramos dejar de apuntar ciertas similitudes entire esos dioses-
demonios de Ib y los nagas de la mitologa hind, que son espritus acuticos que de
vez en cuando se dejan ver por la tierra con cuerpo de serpiente y torso human. Es
cierto que algunas de las imgenes, criaturas, ambientes
y arguments de las histories de Lovecraft podran encajar en el trasfondo de las
enseanzas del budismo, sobre todo en lo que se refiere a su concepcin csmica,
aunque esto no tenga nada que ver ni con los dogmas, ni con el mundo fsico. Otro
aspect que hay que destacar en el nombre de Sarnath es su similitud con otras
denominaciones lovecraftianas:
Azathoth, Cthulhu, Yuggoth, Yog-Sothoth y otros muchos ejemplos en los que
Vendedoras de alimento para ciervos. La Maldicin Que Cay Sobre Sarnath se
repiten ciertas agrupaciones de letras como la TH que posiblemente correspondea
los caracteres [ID, b] letra del arcaico anglosajn y que correspondan a las runas de
la Antigedad tan relacionadas con la magia, posturas de meditacin y de elements
rituales.
A Lovecraft siempre le gustaron los trabalenguas, aunque en ms de una ocasin
explic que las agrupaciones consonnticas de pronunciacin impossible intentaban
reflejar un lenguaje inhumano. Monasterio Tibetano. Entrada con cartel de denuncia
de la invasion china del Tibet. En todo caso este relato de H.P. Lovecraft supone un
intent de intentar crear una mitologa propia del autor, que supone una cosmogona














particular y que mostrar su vision particular del universe y la posicin de la

humanidad

en ese context.


[1] Esther Rochon Lovecraft and Buddhism: Some Similarities, Lovecraft Studies
No 38.Necronomicon Press, 1988

[2] H.P. Lovecraft, Selected Letters III, 1929- 1931. Arkham House, 1971




Es el seudnimo de uno de los fundadores de la Nueva
Logia del Tentculo, una agrupacin dedicada a la difusin

de la obra de Lovecraft y de los Mitos de Cthulhu, que
cuenta con un sitio en Internet.
(http://orbita.starmedia.com/~lalogia/).


AL INDICE
















3. CUENTO CLASICO: FUERA DE ESTE MUNDO


por Alfred Bester


Cuento esto exactamente del modo que sucedi, porque yo comparto un vicio con
todos

los hombres: aunque disfruto de un matrimonio feliz y sigo enamorado de mi

esposa,
contino enamorndome de mujeres con las que me cruzo. Me paro en un semforo
rojo, miro a la chica del taxi de al lado, y me enamoro desesperadamente de ella.

Subo
en un ascensor y quedo cautivado por una chica que lleva un paquete en la mano.
Cuando sale en el dcimo piso, se lleva con ella mi corazn. Recuerdo que en una
ocasin me enamor de una modelo en un autobs. Llevaba una carta al correo e
intent leer el remite y aprenderlo de memorial.
Las que se confunden por telfono son siempre la tentacin ms fuerte. Suena el
telfono, lo descuelgo, una chica dice:
-Puedo hablar con David, por favor?
No hay ningn David en nuestra casa y yo s que es una voz extraa, pero
emocionante y tentadora. A los dos segundos he tejido la fantasa de citarme con la
extraa, tener una aventura con ella. Abandonar mi casa, huir a Capri y vivir en
glorioso
pecado. Luego digo:
-A qu nmero llama, por favor?
Y luego, tras colgar, apenas si puedo mirar a mi mujer, de lo culpable que me
siento.

As que cuando son aquella llamada en mi oficina, en Madison 509, ca en la
misma
vieja trampa. Tanto mi secretaria como mi contable estaban fuera comiendo, as que
tom la llamada directamente en mi mesa. Una voz emocionante comenz a hablar a

cien por hora.













-Hola, Janet! Consegu el trabajo, querida. Tienen una oficina encantadora just a
la
vuelta de la esquina del viejo edificio de Tiffany en la Quinta Avenida, y el horario
es de
9 a 4. Tengo una mesa y un despachito con una ventana, para m sola...
-Lo siento -dije, tras concluir mi fantasa-. A qu nmero llama?
-Dios mo! Desde luego no pretenda hablar con usted.
-Me lo imagine.
-Siento muchsimo haberle molestado.


-No ha sido molestia. La felicito por el nuevo trabajo.
-Muchsimas gracias -contest ella riendo.
Colgamos. Me pareci tan encantadora que decide que esta vez sera Tahit en vez
de
Capri. Entonces volvi sonar el telfono. Era la misma voz.
-Janet, querida, soy Patsy. Me ha pasado una cosa terrible. Te llam y marqu mal
el
nmero y empez a hablar y de pronto una voz de lo ms sugestiva dijo...
-Gracias, Patsy, pero has vuelto a marcar mal el nmero.
-i Oh, Dios mo! De nuevo usted?
-Eso parece.
-No es ah Prescott 9-3232?
-Ni much menos. Aqu es Plaza 9-5000.
-No entiendo cmo pude marcar eso. Debo de estar especialmente tonta hoy.
-Quizs slo especialmente excitada.
-Perdneme, por favor.
-No se preocupe -dije-. Creo que tiene usted tambin una voz muy sugestiva,
Patsy.
Colgamos y me fui a comer, reteniendo en la memorial Prescott 9-3232... Marcara y
preguntara por Janet y le dira... Qu? No saba. Saba adems que no iba a hacerlo













nunca; pero persisti aquel resplandor de ensueo que se prolong hasta que volv a
la
oficina para enfrentar los problems de la tarde. Luego lo sacud y volv a la
realidad.

Pero estaba engandome, pues cuando volv a casa aquella noche, no le habl de
ello
a mi mujer. Trabajaba para m antes de que nos casramos y an se toma much
inters por todo lo que pasa en mi oficina. Dedicamos ms o menos una agradable
hora

cada noche a discutir y analizar el da de trabajo. Lo hicimos aquella noche, pero yo
ocult la llamada de Patsy. Me senta culpable.
Tan culpable que me fui a la oficina al da siguiente ms temprano de lo normal,
intentando aplacar mi conciencia con trabajo extra. An no haban llegado las
chicas,
as que la lnea telefnica daba directamente a mi mesa. Hacia las ocho y media
son

mi telfono y lo descolgu.
-Plaza 9-5000-dije.


Al otro lado no se oa nada, lo cual me enfureci. Odio a esas telefonistas que te
llaman
y luego te dejan colgado mientras atienden otras llamadas.
-Escuche, monstruo! -dije-. Espero que pueda orme. Haga el favor de no
llamarme a menos que piense comunicarme inmediatamente con quien sea. Quin

se
cree que soy? Un lacayo? Vyase al cuerno!
Cuando estaba a punto de colgar el telfono, una voz
-Perdone.

-Qu? Patsy? Usted de nuevo?
-S-dijo ella.














Mi corazn dio un vuelco porque saba... saba que aquello no poda ser un

accident.

Ella haba aprendido de memorial el nmero. Quera hablar conmigo otra vez.

-Buenos das, Patsy-dije.

-Vaya, veo que tiene usted un carcter terrible.
-Siento haber sido tan spero...

-No. Es culpa ma. No deba molestarle. Pero cuando llamo a Jan sigue saliendo su
nmero. Deben de estar cruzadas las lneas.

-Oh. Qu decepcin. Pensaba que haba llamado usted para or mi sugestiva voz.
Se ech a rer.

-No es tan sugestiva.

-Eso es porque antes fui grosero. Deseo compensarla. La convidar a comer hoy.

-No, gracias.
-Cundo empieza con el nuevo trabajo?
-Esta maana. Adis.

-Mucha suerte, Patsy. Llame a Jan esta tarde y cuntemelo todo.

Colgu y me pregunt si no habra ido a la oficina aquel da ms temprano que de

costumbre con la esperanza de recibir aquella llamada, ms que por deseo de hacer

trabajo extra. No poda acallar mi conciencia. Cuando uno se encuentra en una

posicin

insostenible, todo lo que hace result sospechoso e intil. Estaba irritado contra m
mismo e hice pasar a las chicas una maana espantosa.


Cuando volv de comer, le pregunt a mi secretaria si haba llamado alguien estando

yo
fuera.

-Slo el supervisor telefnico del distrito-dijo-. Tienen problems con las
lneas.

Pens: "Entonces esta maana fue un accident. Patsy no quera volver a hablar
conmigo".














A las cuatro en punto dej irse a mis dos chicas en compensacin por mi actitud de

la

maana... al menos eso fue lo que me dije. Anduve vagando por la oficina de cuatro

a

cinco y media, esperando que llamase Patsy, construyendo fantasas hasta que me
avergonc de m mismo.

Tom una copa de la ltima botella que quedaba de la fiesta de Navidad de la

oficina,

cerr y me dispuse a irme a casa. Cuando pulsaba el botn del ascensor, o que

sonaba el telfono en la oficina. Volv como un rayo, abr la puerta (an tena la

llave en

la mano) y cog el telfono... sintindome un imbcil. Intent cubrirme con un

chiste.

-Prescott 9-3232 -dije, casi jadeando.

-Perdone-dijo mi mujer-. Me he equivocado de nmero.

Tuve que dejarla colgar. No poda explicrselo. Esper a que llamase de nuevo,

intentando determinar qu tipo de voz usara para que ella supiese que era yo y no

pudiese al mismo tiempo relacionarme con la voz que acababa de or. Utilic la
tcnica

de mantener el telfono a cierta distancia de la boca y di varias instrucciones con
voz

spera a la oficina vaca. Luego aproxim la boca y habl.

-Si?

-Vaya, que voz tan distinguida. Como la de un general.

-Patsy?-mi corazn dio un vuelco.

-Eso me temo.

-Me llama a m o a Jan?

-A Janet, por supuesto. Estas lneas son una lata, No cree? Lo hemos comunicado

a

la compaa.

-Lo s. Cmo le ha ido hoy en su nuevo trabajo?














-Muy bien... supongo. Hay un jefe de oficina que ladra exactamente igual que
usted.
Me asusta.

-Le dar un consejo, Patsy. No se asuste. Cuando un hombre grita as, suele ser

para
cubrir su propia conciencia de culpa.


-No comprendo.
-Bueno... puede estar desempeando un cargo que es demasiado grande para l y
l

lo sabe. As que intent cubrirse hacindose el duro.
-Oh, no creo que fuese eso.

-O quizs se siente atrado por usted y teme que eso pueda restarle eficacia en el
trabajo. As que le da voces para no caer en la tentacin de ser demasiado atento.
-Tampoco podra ser eso.
-Por qu? No es usted atractiva?

-No soy la persona adecuada para contestar a esa pregunta.
-Tiene usted una voz maravillosa.

-Gracias, seor.

-Patsy -dije-, yo puedo darle muchos consejos sabios y prudentes. No hay duda
de
que Alexander Graham Bell ha querido juntarnos, Quines somos nosotros para

oponernos al destino? Comamos juntos maana.
-Oh, lo siento, no puedo...

-Va a comer maana con Janet?
-S.

-Entonces, Por qu no conmigo? Aqu me tiene, haciendo la mitad del trabajo de

Jan... atendiendo sus llamadas; y qu saco de eso? Una queja del supervisor de

telfonos. Es esto justicia, Patsy? Podremos hacer la mitad de la comida juntos.

Luego

puede envolver la otra mitad y llevrsela a Jan














Se ri. Fue una risa deliciosa

-Eres un encanto. Cmo te llamas?

-Howard.

-Howard qu?

-Patsy qu?
-T primero.

-No quiero correr riesgos. O te lo digo en la comida o le mantengo annimo.


-Muy bien-dijo ella-. Mi hora es de una a dos. Dnde nos encontramos?

-Plaza Rockefeller. La tercera bandera empezando por la izquierda.

-Qu bonito.

-Tercera bandera por la izquierda. De acuerdo?

-S.
-A la una en punto maana?

-A la una en punto-repiti Patsy.

-Me reconocers por el hueso que llevo atravesado en la nariz. No tengo apellido.

Soy

un aborigen.

Nos remos y colgamos. Yo sal apresuradamente de la oficina para evitar la
llamada de

mi mujer. No fui un hombre honest en casa aquella noche, pero estaba nervioso.

Apenas si poda dormir. Al da siguiente, a la una en punto, yo estaba esperando

frente

a la tercera bandera empezando por la izquierda en la plaza Rockefeller, preparando

frases ingeniosas y procurando mantenerme lo ms erguido possible. Saba que Patsy

probablemente me mirara un rato antes de decidirse a acercarse a m.

Me dediqu a observer a todas las chicas que pasaban intentando imaginar cul

sera.

En la plaza Rockefeller durante la hora de la comida, se ven centenares de mujeres

que

pueden figurar entire las ms encantadoras del mundo. Yo tena grandes esperanzas.













Esper y esper pero ella no apareci. A la una y media comprend que no deba
haber

aprobado el examen. Me haba mirado sin duda, y haba decidido olvidarse de todo.
Nunca en mi vida me sent tan furioso y tan humillado.
Mi contable se despidi aquella tarde, y en lo profundo de mi corazn no poda
reprochrselo. Ninguna chica con dignidad podra haberme soportado. Tuve que
quedarme hasta tarde, y pedir a la agencia de colocaciones otra chica.
Poco antes de las seis son mi telfono. Era Patsy.
-Me llamas a m o a Jan?-pregunt furioso.
-Te llamo a ti-dijo ella, igual de furiosa.
-Plaza 9-5000?
-No. No existe tal nmero, y t lo sabes. Eres un mentiroso. Llam a Jan con la
esperanza de que las lneas siguiesen cruzadas y que salieses t.
-Qu es eso de que no hay tal nmero?


-No entiendo que clase de sentido del humor te crees que tienes, Sr. Aborigen,
pero lo
que s s es que me has jugado una mala pasada hoy... hacindome esperar una hora
sin aparecer. Deberas de estar avergonzado.
-Que esperaste una hora? Eso es mentira. No apareciste por all.
-Estuve all y t no te presentaste.
-Patsy, eso es impossible. Te esper hasta la una y media Cundo llegaste all?
-A la una en punto.
-Entonces ha sido un terrible error. Ests segura de que me entendiste bien?
Tercera
bandera por la izquierda...
-S. Tercera bandera por la izquierda.
-Debimos confundirnos de bandera. No sabes cunto lo siento.
-No te creo.
-Qu puedo decir? Cre que t me habas dado un plantn. Estaba tan furioso esta
maana que mi contable se fue. No sers contable, por casualidad?














-No. Y no estoy buscando trabajo.

-Patsy, comeremos maana, y esta vez nos encontraremos donde no haya

posibilidad

de error

-No s si...

-Por favor. Y quiero aclarar ese asunto de que no hay Plaza 9-5000. Eso es

absurdo.

-No existe tal nmero

-Entonces, Cul es este que estoy utilizando? Un telfono de cuerda?

Se ri.

-Cul es tu nmero, Patsy?

-Oh, no. Es como los apellidos. No te lo dar si no me das el tuyo.

-Pero t conoces el mo.

-No, no lo conozco. Intent llamarte esta tarde y la operadora me dijo que no

exista.

Ella...


-Tiene que estar loca. Lo discutiremos maana. Otra vez a la una en punto?

-Pero no enfrente de una bandera

-Muy bien. Le decas a Jan que trabajabas a la vuelta de la esquina del viejo

edificio

de Tiffany?

-As es.

-En la Quinta Avenida?

-S.

-Estar en esa esquina a la una en punto

-Como no ests...

-Patsy...

-S, Howard?

-Tu voz es an ms maravillosa cuando ests enfadada













Al da siguiente llovi a cntaros. Yo fui a la esquina sureste de la Treinta y Siete y
la
Quinta, donde est el viejo edificio de Tiffany, y esper bajo la lluvia desde las doce
cincuenta a la una cuarenta. Patsy no apareci. Era increble. Era increble que
alguien
fuese tan miserable como para gastar una broma como aqulla. Record luego su
encantadora voz y dese que la lluvia le hubiese impedido salir de casa aquel da.
Esper que hubiese llamado a la oficina para decrmelo despus de irme yo.
Volv en taxi a la oficina y pregunt si alguien me haba llamado por telfono.
Nadie.
Tan disgustado y desilusionado estaba que me fui al bar del Hotel Madison Avenue

y
tom unas copas para quitarme el fro y la humedad. All me qued, bebiendo y
soando, y llamando de hora en hora a la oficina para mantenerme en contact. Pero
de pronto no pude reprimirme y marqu Prescott 9-3232 para hablar con Janet.
Respondi una telefonista.
-Qu nmero ha marcado, por favor?
-Prescott 9-3232.
-Lo siento. Ese nmero no figure en la lista. Quiere usted consultar de nuevo su
agenda, por favor?
As que tambin aquello. Colgu, beb unas copas ms, vi que eran las cinco y
media y
decide ir a dar una ltima ojeada a la oficina y luego marcharme a casa. Marqu el


nmero de mi oficina. Hubo un clic y un rumor y luego Patsy contest al telfono.
Su
voz era inconfundible.
-Patsy!
-Quin es?
-Howard. Qu demonios haces en mi oficina?
-Estoy en mi casa. Cmo diste con mi nmero?













-Yo no s t nmero. Llamaba a mi oficina y sales t. Al parecer las lneas
cruzadas
funcionan en ambos sentidos.
-No quiero hablar contigo.
-Deberas avergonzarte.
-Qu quieres decir?
-Escucha, Patsy, fue una faena darme un plantn como ste. Si queras vengarte
podras haber...
-Yo no te di ningn plantn. Me lo diste t a m.
-Oh por amor de Dios, no empecemos otra vez. Si no te interest, ten la honradez
de
decirlo. Me he puesto perdido en aquella esquina esperndote. An estoy empapado.
-Seguro? Qu quieres decir?
-La lluvia!-grit-. Qu otra cosa iba a querer decir?
-Qu lluvia? -pregunt Patsy sorprendida.
-No te burles. Lleva todo el da lloviendo. An gotea.
-Debes de estar loco dijo ella, con voz apagada-. Ha hecho sol todo el da.
-En la ciudad?
-Claro.
-Fuera de tu oficina?
-Desde luego.
-Sol todo el da en la esquina de la calle Treinta y Siete y la Quinta Avenida?


-Por qu calle Treinta y Siete y Quinta Avenida?
-Porque all es donde est el viejo edificio Tiffany -dije, exasperado-. T ests
a la
vuelta de la esquina de
-Ests asustndome-murmur ella-. Creo... creo que es mejor que cuelgue
inmediatamente.
-Por qu? Qu es lo que pasa ahora?
-El viejo edificio Tiffany est en calle Cincuenta y Siete y Quinta Avenida.













-No, tonta! Ese es el nuevo
-Ese es el viejo. Sabes muy bien que se cambiaron, en
-Que se cambiaron?
-S. No podan reconstruir por culpa de las radiaciones.
-Qu radiaciones? Qu demonios...?
-Del crter de la bomba.
Sent un escalofro, y no por la humedad y el fro.
-Patsy-dije lentamente-. Hablo en serio, querida. Creo que puede que se haya
cruzado algo ms que una lnea telefnica. Cul es tu clave telefnica? No necesito
que me digas el nmero. Dime slo tu clave.
-Amrica 5.
Mir la lista que tena en la cabina ante m: Academy 2, Adrondack 4, Algonquin 4,
ALgonquin 5, Atwater 9... America 5 no exista.
-Es aqu en Manhattan?
-Por supuesto, aqu en Manhattan. Dnde si no?
-En el Bronx-contest-. O en Brooklyn o en Queens.
-Cmo iba a vivir en campos de ocupacin?
Se me cort el aliento.


-Patsy, querida, Cmo te apellidas? Creo que es mejor que seamos sinceros en
esto
porque creo que estamos metidos en algo fantstico. Yo me llamo Howard Carnp.
Ella guard silencio.
-Cmo te apellidas, Patsy?
-Shimabara-dijo al fin.
-Eres japonesa?
-S. T eres yanqui?
-S Naciste aqu, Patsy?
-No. Vine en 1945... con la unidad de ocupacin.
-Entiendo, nos rendimos la guerra... donde tu
dar arreglada. Y quedaremos separados para siempre.














Dile que cargue el imported a tu nmero Patsy.

-Lo siento, seor dijo la telefonista-. No podemos hacerlo. Puede usted colgar y

llamar otra vez.

-Patsy, sigue llamndome, Lo hars? Llama a Janet. Volver a mi oficina y

esperar.

-Su tiempo ha terminado, seor.

-Cmo eres, Patsy? Dmelo. Deprisa, querida. Yo...

El telfono qued muerto, y mi moneda cay en la caja de las monedas.

Volv a mi oficina y esper hasta las ocho en punto.

No telefone, o no pudo telefonear. Mantuve durante una semana una lnea direct

abierta con mi mesa y contest personalmente todas las llamadas. Nunca volv a or

su

voz. En algn sitio, aqu o all, haban reparado aquel cable cruzado.

Nunca olvid a Patsy. Nunca se borr en m el recuerdo de su voz encantadora. No

pude hablar a nadie de ella. Y no te lo dira a ti ahora si no hubiese perdido la

cabeza

por una chica de maravillosas piernas que patina sobre el hielo dando vueltas y

vueltas

mientras suena la msica en la Plaza Rockefeller.




Alfred Bester periodista y escritor de ciencia ficcin,

nacido en Nueva York en 1913 y fallecido en Pensilvania en

1987.

Aunque public su primer relato en 1939, su salto a la

fama vino a comienzos de los cincuenta, despus de una etapa

en la que trabaj como escritor de guiones para radio y

television. Sus relatos, y sobre todo su premio Hugo de 1953

por El hombre demolido le encumbraron a la fama. Sin

embargo, Bester, autor no muy prolfico, abandon el campo

para dedicarse a escribir artculos para la revista Holiday














(de la que lleg a ser redactor jefe).

Su vuelta a la ciencia-ficcin en la dcada de los 70

no result como esperaba, y las novelas escritas por

entonces resultaron un fiasco. Es por ello su fama de autor

"cometa". Desalentado, volvi a abandonar el gnero. En

1987, mora sin haberse enterado de que acababa de recibir

el galardn de Gran Maestro por su corta pero intense

carrera. Dej, adems de sus dos sobresalientes novelas, una

pequea pero exquisite coleccin de cuentos.


Al INDICE













4. CUENTO MADE IN CUBA: Recordando a Harvey Davis Millar.

Por Abel Ballester Zuaznbar.



Hace muchos aos atrs la gente le tema a la daguerrotipia. Esa cajita extraa con un ojo

de vidrio al frente, slo poda ser algo malo. Se comentaba que con la imagen impresa de la

persona fotografiada, quedaba capturada el alma. "La mquina que robaba el alma",

murmuraban por doquier. Decan que aquel que fuese visto por la misteriosa caja, slo tena

un destino: morir.

Estos temores no eran infundados todos. Se basaron, o ms bien, surgieron muchos de

ellos, a raz de los experiments llevados a cabo por el seor Harvey Davis Miller; quien

en el pasado, all en Londres, se esmer por obtener una placa de impresin ms fiable y

econmica que las ya existentes. Necesitaba que las mismas se velaran ms rpido y de esta

forma, el client no tendra que esperar tanto tiempo posando.

Yo estuve a su lado cuando lo consigui y... tambin estuve a su lado cuando muri con el

secret de su invento. Precisamente su nueva placa fue quien le dio muerte, aunque haya

sido yo quien tom la foto esa noche. Nunca olvidar el rostro del seor Miller al fallecer.

Aun me sale en los sueos. Es terrible. Pero... cmo pudimos llegar a este punto?

Un ao antes, yo era un pobre muchacho semianalfabeto. Huyendo de la pobreza de los

campos, escap de casa hacia la gran ciudad. No fue una decision alocada. Me haba

enterado de que el seor Miller, el ms prestigioso relojero, reparador de estufas y

especialista en otros oficios; parta a buscar fortune en Londres. Enseguida me ofrec como

ayudante y partimos sin mirar atrs.

Conseguir un local en la gran ciudad no fue sencillo. Ya casi perdamos las esperanzas

cuando encontramos una residencia que haca esquina en un barrio intranquilo y sucio.













Aunque no luca mal, nos sorprendi que estuviese deshabitada. Al indagar acerca del por

qu, nadie nos quiso decir. Slo cuando el seor Miller habl de comprarla, apareci al

poco rato un hombrecito encorvado, con cara de guila arrugada y se dirigi hacia nosotros

abrindose paso entire los curiosos.

Eso han dicho muchos nos revel dudoso-, pero todos al final, han dado media vuelta y se

han marchado sin siquiera firmar los documents.

Por qu? pregunt el seor Miller intrigado como yo y el hombrecito nos hizo una sea

para que lo siguiramos.

Se aproxim a la puerta principal de la residencia y sac un manojo de llaves. Seleccion

una y abri aquel lugar abandonado. Lo seguimos adentro y entonces nos sorprendi el

inmenso recibidor aun con los muebles de los ltimos propietarios.

Es perfect! exclam el seor Miller- Es lo suficientemente amplio como para montar

mi negocio aqu y tender a los clients.

Mientras l se recreaba con observer lo inmenso que era todo all, yo me fij en la mirada

de los curiosos que se asomaban por la entrada detrs de nosotros. Sus cabezas inquietas

proyectaban sombras balanceantes en el suelo polvoriento. Tambin not la expresin del

hombrecito de las llaves. Estaba parado frente a una pared cubierta por una cortina. El sol

que entraba por la puerta al dar en l, lo haca parecer muy plido. El seor Miller tard

much en darse cuenta de la impaciencia de ste. Cuando al fin se percat, se acerc a m y

mir curioso al cuidador.

Muy bien seor... Cul es el problema con esta residencia? le pregunt.

El hombrecito agarr un extremo de la cortina y nos clav la mirada.

Lo que vern ahora es lo que ha hecho a todos huir. Se los advierto, esto les puede helar la

sangre.













Y le dio un tirn tal a la cortina, que la misma se desliz por su parte superior,

descubriendo a gran velocidad la pared que ocultaba. Juro que di un brinco de pavor al ver

aquel cuadro horrible reflejado all sobre la superficie de esta. Era abominable. Rostros

desgarrados, manos que se estiraban pidiendo clemencia, sollozos, gritos. Unas manchas

espeluznantes. Parecan mujeres y nios que se consuman en las llamas del infierno. Y

eran tan ntidas como el mejor de los retratos.

No hubo forma de borrar estas horribles manchas habl el hombrecito-. Los propietarios

anteriores lo intentaron todo. No sirvi de nada el estuco una y otra vez. Siempre volvan a

surgir cada vez ms grotescas aunque rasparan la pared.

Yo temblaba de pies a cabeza, pero me sorprendi la osada del seor Miller. l avanz

hasta la pared y rasp con la ua el estuco, para luego olerlo.

A qu se debe esto?Cmo es possible? pregunt.

Nadie lo sabe seor. Slo se sabe que en este lugar, hace much tiempo atrs, se quem una

casa de madera y en ella muri una mujer con sus cuatro hijos. Los puede ver ah en las

manchas... Fue en la noche. Dorman todos. Lo ve? Es como cuando sale la gente en una

placa...

Se refiere a los daguerrotipos? se interest el seor Miller.

S, eso mismo seor! Pero es peor, basta que usted recubra la pared con una nueva mezcla

de estuco y sin secarse del todo, las manchas aparecen al moment.

Al momento?Al instant? se interest aun ms el seor Miller.

S seor. Por eso nadie ha comprado la...

Es perfect lo interrumpi sbitamente y todos exclamaron menos yo, que no pude

articular palabra alguna.

El seor Miller volvi a cubrir la pared ante el estupefacto gua y en ese moment me













percat de que las manchas tambin estaban en la tela.

Creo que ser interesante coment sonriente el seor Miller al ver esta curiosidad.



Contrario a lo que pens, la gente si comenz a ir a la casa a pedir los servicios del seor

Miller. Slo que no pasaban de la puerta. Teman acercarse al mostrador aun cuando

habamos cambiado la cortina manchada por una nueva. El seor Miller trabajaba como

relojero y mecnico de ciclos. Yo como ayudante me esforzaba por aprender y no me iba

mal. A veces reparbamos estufas, faroles y cualquier otro cachivache. Tuvimos un buen

empezar y nos podra ir mejor, o mejor dicho, a m me podra ir much mejor; sino fuese

por el miedo que aun me inspiraba esa pared. Adems escuchaba por las noches, ruidos que

no me dejaban dormir. Un da no pude ms... Trabajaba en el mostrador cuando sent una

gran necesidad de volver a ver ese cuadro horrible tras la cortina. No s por qu. Tal vez

una necesidad de asustarme a propsito. As que descubr las manchas y si bien seguan

siendo muy aterradoras, lo eran ms cuando no poda verlas y me las imaginaba. Las

contempl un buen rato y entonces me llam la atencin un sector raspado de las mismas

que no haba notado la vez que cambiamos las cortinas. Los colors eran visiblemente ms

claros en ste lugar. El seor Miller me sorprendi all con la duda.

Qu haces Peter? me pregunt intrigado.

Seor Miller, vea esto. La pared est rayada.

Ah, s. He sido yo. No te alarmes me confes como si no fuese important.

Pero... para qu?

Estoy investigando algo muy prometedor. Ya veras contest con una sonrisa y me mostr

unos libros que traa debajo del brazo-. Estar en el fondo Peter. Puedes cerrar, ya es hora

del t.













Asent levemente y tap nuevamente la pared. No poda entender que se propona el seor

Miller. Acaso exorcizar la casa? Dese que pudiera borrar esas manchas de una vez y para

siempre. Slo eso me haca sentir mal en ese lugar.

Por la noche me despert una pesadilla. No fueron ruidos esta vez, sino imgenes terrible.

El susto fue tal que perd el sueo y decide dar una vuelta por la casa. Al bajar las escaleras

me sorprendi ver luz en el cuarto del fondo. Sin dudas el seor Miller estaba all, as que

me asom con cautela y lo vi en un verdadero laboratorio de alquimista. Maceraba, herva

mezclaba, destilaba varias cosas y recurra una y otra vez a sus libros. Lo espi slo unos

instantes y luego retorn en silencio a mi habitacin. Despus descubr que estuvo muchas

noches as.

Hasta un da en que apareci con una caja extraa y various aditamentos diversos. No era

algo totalmente nuevo para m, ya haba visto una similar de lejos, en la casa de un

retratista. Le pregunt si ste sera tambin nuestro oficio.

S Peter me dijo-. Con esta cmara y mi invencin, unas places que se velan al moment,

los retratos sern ms atractivos para los clients. Para nuestros clients. Todava me falta

reducir ms los granos de la placa, pero casi lo tengo. Ven, te lo mostrar.

Fue ese da que not algo preocupante en todo esto, pero no lo dije por temor a lucir

ridculo. Quin era yo? Slo un chico ignorante. As que me hice el desentendido. Lo

recuerdo todo muy bien. El seor Miller le sac un retrato a un clavel que floreca en una

maceta, y luego de revelar la lmina de vidrio, me la dio con una sonrisa de triunfo.

Lo vez Peter? Todo el process no dura ms de dos minutes y el tiempo de exposicin es

rapidsimo. Prcticamente descubrir el lente y volverlo a tapar.

Yo estaba tan impresionado con esto y ver aquella imagen pegada al vidrio me produjo

tanto nerviosismo, que se me cay la placa y esta se hizo aicos.













Qu torpe soy! Disclpeme seor Miller!

No es para tanto Peter. Pero aun as te castigar. Ven, sintate aqu. Te har un retrato.

Ilusionado con la idea de verme a m mismo, tom asiento frente a la cmara y me hinch

orgulloso. Me senta feliz y el seor Miller dijo que no pestaara siquiera. Pero algo borr

la sonrisa de mis labios tal como lo vi despus en el retrato. Mis ojos se fijaron en el clavel.

ste se haba marchitado de golpe. Creo que el seor Miller tambin lo not, pero le rest

importancia.

Pero tuvo razn, el negocio como retratistas fue un xito y con gran placer dejamos aquella

casa con sus manchas y ruidos. El mtodo de retratar del seor Miller desplaz a los otros

en cuanto a rapidez y nitidez. Su fama comenz a crecer y personalidades importantes nos

visitaban para ser retratados, all en nuestra residencia, en una de las calls ms cntricas

de Londres. Prosperbamos s, y yo, no slo le enviaba dinero a mi madre, sino que

estudiaba y pretenda casarme al terminar estos studios.

Pero todo no puede ser para siempre. Cosas inexplicables comenzaron a suceder con los

retratos. Varios clients regresaron a nosotros con dudas y temores. Alegaban que en las

places surgan figures extraas por detrs o encima de los retratados. Reconocan formas de

ngeles en algunas, en otras parecan aureolas alrededor de todos y se comentaba que

podra ser el alma de las personas. Pero lo ms preocupante para m, fue el hecho de que

una tarde, dos hombres sospechosos que lucan sombreros de copa y bastn; me siguieran

desde la casa de un client hasta la nuestra. Para colmo estuvieron muchos minutes

despus, vigilando desde una esquina cercana. El seor Miller no supo que decir al

respect y por primera vez advert el miedo en sus ojos. La iglesia lo acus, o mejor dicho,

nos acus de atrapar el alma de la gente. Con temor fui a mi habitacin y busqu entire

varias cosas, aquel retrato que me hiciera much antes. Entonces la vi... All estaba ella













con sus hijos parados detrs de mi imagen. Casi no se notaba, pero sus marcas estaban en la

placa.

Al mostrarle esto al seor Miller nos lanzamos en una frentica revision de todos los

retratos que habamos hecho de prueba, antes de dedicarnos en serio a ste oficio. Y era

cierto. Angeles, aureolas, fantasmas. En algunos bien ntidos. El seor Miller tomo una

decision:

Debemos cerrar el negocio de inmediato.

Pero ya era tarde. Habamos sacado cientos de retratos y vendido otro tanto en places de

velado rpido, as que sucedi lo inevitable. Justo cuando me encontraba colgando un cartel

que anunciaba el cierre, lleg el padre Donald Ford, el cual fue uno de nuestros clients.

Sostena una de nuestras places y luca molesto. Muy molesto.

El seor Miller se encuentra? pregunt y con cierto temor lo convid a pasar.

Deb haberle dicho que no estaba. Ese da empez la verdadera pesadilla. El padre Donald

nos mostr las manchas surgidas en su retrato. Eran diablicas y parecan una burla hacia

l.

Muy pocos como yo aceptaron retratarse con el objetivo de darle fe a ste revolucionario

invento. Depositamos much confianza en usted y mire cual ha sido el resultado. Esto es

un insulto! Qu puede decirme al respect seor Miller?

El padre Donald esper en vano una respuesta pues no haba explicacin possible. El seor

Miller agit las manos con desesperacin.

No s qu decirle. Yo mismo no me lo explico padre. Pero... pero podemos devolverle su

dinero.

Yo no quiero su dinero! Por quin me toma? Yo vine aqu por esta ofensa y esto no lo lava

el dinero.













El padre Donald lanz la placa al suelo y ah mismo cay muerto. Lo juro! No logr decir

nada ms. Simplemente muri. No fue un infarto como quisimos dar a conocer. Su rostro se

desfigur horriblemente como un cristal roto. Le record al seor Miller lo sucedido con el

clavel que se marchit al romperse su retrato y comprendimos que si el alma era atrapada

en el vidrio, al ste quebrarse; mora el retratado. Tenamos que huir! Aun la noticia de la

muerte del padre Donald estaba caliente, cuando nos dirigimos a tomar el tren rumbo a

quin sabe donde.

Corramos por el anden hacia la puerta del tercer coche cuando un grito nos detuvo:

Seor Miller!

Lentamente miramos hacia el frente y vimos salir de las cortinas de vapor de la locomotora,

a dos hombres con sombreros de copa y bastones, seguidos por la polica. No haba

escapatoria.

Nos interrogaron durante todo el da hasta la noche. Por ellos nos enteramos de la muerte

de muchos, que molestos con sus retratos, los haban roto. Al principio no entendimos el

inters de ellos. No nos condenaban sino que queran saber el secret de la formula.

Cmo se hace? nos pregunt un hombre de rostro tenebroso.

No fue nuestra intencin que murieran esas personas le dijo el seor Millar -. Fue un

accident. Debe creernos. No fue nuestra intencin hacerle dao a nadie. Ya lo hemos

dicho muchas veces pero no nos creen. De veraz lo sentimos much por esas personas.

No nos interesan para nada esas personas lo cort aquel hombre-. No se da cuenta de lo

que ha creado seor Miller?Se imagine el valor de lo que ha logrado?

No lo entiendo seor...

Imagnese este gran pas amenazado. Otros ambicionan lo que tenemos. Con slo atrapar su

alma podramos, puf, eliminarlos. Incluso aqu en nuestro propio suelo, hay algunos que













han llevado al poder a quien no lo merece. Eso slo ha trado conflicts.

Se refiere a la familiar Real? se interest el seor Miller.

Esta pregunta hizo sonrer con malicia a aquel hombre y de inmediato orden que me

sacaran de all. Ya estaban seguros de que yo no saba nada, as que me echaron a la calle.

Camin dando tumbos hasta llegar a casa, y en esta, prepar algo de comer. Si bien estaba

preocupado por el destino del seor Miller, tampoco perda el apetito por esto.

El sueo me venci y ca rendido recostado a la mesa del comedor. Fue despus de la

media noche que me despert el sonido del llavn en la puerta principal. Prest atencin en

la oscuridad y escuch various pasos y voces en el recibidor.

Recuerde seor Miller. Con esto le prestar un gran servicio al pas y a la corona.

Confiamos en usted. Ser bien retribuido por esto. Tiene hasta maana para volver a

rehacer sus anotaciones. Vendremos a verlo en la tarde.

Si es por el bien de mi patria, no me queda otra opcin que aceptar. No tengo excusa para

negarme.

La puerta volvi a cerrarse y unos pasos solitarios se acercaron al comedor. Slo cuando

estuvieron lo suficientemente cerca, el seor Miller se percat de mi presencia.

Peter?Ests aqu? Gracias a Dios! Cre que no volvera a verte.

Encender las lmparas seor Miller.

No, no, espera. Estn all afuera Peter. Ellos no saben que ests aqu. Es mejor as.

Por qu?Qu le hicieron?Quin era ese hombre?

Un miembro de la familiar Real. Me propuso retratar a varias personalidades de su mundo.

El retrato debe ser furtivo, sin que ellos se enteren, para despus matarlos a su antojo.

Quieren mi secret Peter. Me amenazaron, pero les dije que las notas las haba destruido

junto con las places que no se llegaron a usar. Quieren que fabrique ms y que les revele el













secret para usarlo como arma.

Y qu va a hacer? No puede hacerlo. No puede apoyar a ese traidor.

Lo s Peter, por eso slo queda algo por hacer. Ven, aydame. No les dar ese placer. Les

promet que colaborara si me pagaban bien y me creyeron.

El seor Miller prepare nuevamente la mezcla y obtuvo una nica placa. Yo no entenda el

propsito de esto. Trabajbamos en penumbra y en silencio casi total. En lo que l haca

esto, yo sostena una lmpara cubierta con una lona para que la luz no se notara afuera de la

casa.

Ya est listo me dijo y se acerc a la cmara.

Con dificultad introdujo la placa en esta y despus camin hasta una silla, la tom y luego

de colocarla frente al equipo; se sent en esta. Entonces fue cuando lo comprend todo.

No dije con un ruego-. No seor Miller. No lo haga.

T slo haz lo tuyo Peter, yo me encargo de lo otro.

Ya saba que era eso otro y era por esto que no poda hacerlo.

Comprende Peter. Sabes cuntos ms van a morir? Si mi secret llega a manos como las

de ese seoritingo Real, muchos van a morir. Muchos. Adems Peter... sabes que no

resistir las torturas. Al final hablar.

No quisiera extenderme en contar ese angustioso moment. Slo con decir que durante

media hora discutimos el asunto fue suficiente. Fue doloroso para m, mejor dicho, para

ambos. Pero al final tuve que mostrar el lente y descubrir la lmpara para que todo se

iluminara. Luego le di la placa al seor Miller y este pidi que me escondiera. Hizo bien,

pues de inmediato los agents que vigilaban la casa, tocaron a la puerta intrigados al

escuchar el quejido del seor Miller. Cuando lograron entrar, yo haba conseguido

esconderme y ya l yaca muerto.














No s cuanto tiempo estuve all oculto tras unas cajas que nunca nos molestamos en

acomodar bien. Despus de que se llevaran el cuerpo del seor Miller, volvieron una y otra

vez para registrar la casa. Por suerte se convencieron de que era una bsqueda intil antes

de llegar a mi escondrijo. Su frustracin era tal que ni siquiera se molestaron en recoger los

restos del retrato del seor Miller.

Yo part sin rumbo fijo hacia el norte. Simplemente desaparec. Aun conservo los pedazos

de vidrio de aquel retrato suicide. Ya casi se han borrado pues tienen ms de sesenta aos.

Mi salud fue excelente hasta el mes pasado en que qued postrado en esta silla de ruedas,

luego de que mi bisnieta Elizabeth, encontrara por accident aquella primera imagen que

me tomara y lo rayara completamente. Cosas de los nios inquietos. Este suceso fue el que

me hizo recorder aquellos tiempos ya olvidados y al seor Miller, mi amigo. Si bien nadie

ms recuerda su nombre, muchos aun rememoran el temor a su invencin. Pero ellos no

saben que muri haciendo lo correct y que fue ante todo un patriota. Que en paz descanse.


Comenz a asistir a un taller literario en el
Departamento de Extensin Universitaria de la Universidad de
Matanzas en 1998. Ese mismo ao gano el primer lugar en el
Festival de Artistas Aficionados de la FEU Provincial en
literature. Es miembro de Espiral desde el ao 2002 y uno de
sus cuentos se incluy en la antologa Secretos del Futuro.
Tambin es ilustrador y ha participado con esta
manifestacin, en los events realizados por ste grupo de
creadores.




















Al INDICE















5. ARTICULO: La balada de R'ton
Cristbal Prez-Castejn


Tomado de http://www.bibliopolis.org


En la novela de Paul McAuley Hijo del Rio se nos present un planet, Confluencia,
dotado de una curiosa poblacin. Al principio podemos pensar que nos encontramos ante
una heterognea comunidad humana dotada de algunos individuos peculiares. Sin embargo,
conforme profundizamos en la lectura nos damos cuenta que en realidad los habitantes de
Confluencia no pertenecen a nuestra especie, sino que son hbridos desarrollados a partir de
una mezcla de ADN human y animal para la colonizacin y el desarrollo de ese planet.
Esto podra parecernos una historic de ciencia-ficcin ms si no fuera porque la
gentica es uno de esos campos en los que los avances se suceden a velocidad de vrtigo.
Cada da nos levantamos con noticias que hacen que especulaciones como las de Un mundo
feliz de Huxley o Gattaca parezcan cada vez ms y ms cercanas. Y cuando leemos en la
prensa cotidiana que cientficos de Estados Unidos estn estudiando seriamente la creacin
de un hbrido entire ser human y ratn para experimentar con clulas madre, result difcil
dejar de preguntarse si las especulaciones de McAuley y de tantos otros que le precedieron
no acabaran por convertirse en un element cotidiano de nuestras vidas.
Lo mejor de dos mundos
En realidad la hibridacin, entendida como el process por el cual dos individuos de
diferentes species procrean para dar lugar a un ser que mezcla las caractersticas de sus
progenitores, es un process relativamente corriente en la naturaleza. En el reino vegetal
result bastante comn la polinizacin cruzada entire species relacionadas y lo mismo
sucede con los animals. En ocasiones incluso pueden conseguirse hbridos de species
distintas, como sucede con las mulas, resultado del cruce de caballos y burros.
Una caracterstica interesante de este process es que los hbridos suelen ser mayores
y ms robustos que las species de las que proceden, puesto que la combinacin de los
genes permit reunir dentro de un mismo individuo caractersticas propias de cada uno de
sus progenitores. Esta mezcla se lleva a cabo de acuerdo con las leyes de la gentica, de













modo que las caractersticas en cuestin en ocasiones no aparecen en la primera generacin
sino a partir de la segunda y sucesivas. De hecho, Mendel estableci la base de dichas leyes
a partir de sus studios sobre la hibridacin de dos variantes de guisantes. Sin embargo,
tambin existe un precio a pagar: muchas variantes hbridas, aunque mayores y ms
productivas que sus parientes silvestres, son estriles, debido a que las diferencias
introducidas en los cromosomas son lo suficientemente importantes como para inhibir el
process de reproduccin.
Jugando con los genes
La hibridacin se ha utilizado desde la noche de los tiempos por la humanidad. En
efecto, el cruce de variantes diferentes de una especie en busca de unas caractersticas
determinadas (tamao, mayor cantidad de lana o carne, docilidad) constitute una de las
bases fundamentals tanto de la ganadera como de la agriculture. Histricamente, en el
caso de los animals la tcnica ms utilizada ha sido el apareamiento de un macho de una
variedad o especie con una hembra de la otra. Para los vegetables se usa un procedimiento
semejante, colocando el polen de una variedad en los estigmas de la otra. Tambin se
utilizan much los injertos, que consiste en la implantacin mediante un procedimiento
quirrgico de esquejes de la plant (pequeos tallos que se obtienen a partir de brotes) en
otra plant para former un hibrido. Este procedimiento tiene la ventaja de que la seleccin
de las caractersticas del hibrido no est regulada por la gentica, sino por los atributos de
partida de los progenitores utilizados.
La aplicacin de la gentica ha supuesto un autntico revulsivo en las tcnicas de
hibridacin. Ya los trabajos de Mendel, que ayudaron a comprender los mecanismos de
transmisin de caractersticas entire progenitores y vstagos propiciaron un enorme advance
respect de los mtodos tradicionales. Pero las modern biotecnologia ha ido muchsimo
ms all. Hoy en da pueden cogerse dos clulas y fusionarlas en el laboratorio permitiendo
hibridaciones imposibles en la naturaleza. Estas clulas se pueden cultivar posteriormente
para dar lugar a embriones. Sin embargo, stos no tienen por qu ser viables, ni sus
caractersticas tienen por qu coincidir con lo que estabamos buscando al crearlos. Estos
problems se solucionan actuando directamente a nivel de los genes: la aplicacin de la
tecnologa del ADN recombinante nos permit insertar genes humans en el genoma
animal, de modo que los hbridos resultantes codifiquen esos genes. De este modo se han













conseguido resultados realmente espectaculares: ovejas y cabras en cuya leche se genera
insulina, ratones transgnicos en cuyo semen aparecen protenas humans, vacas que dan
leche maternizada directamente, cerdos cuyos corazones pueden utilizarse para transplants
y ratones en cuyo lomo crecen orejas humanas...
Todo un mundo de posibilidades
Sin embargo, el objetivo del experiment que nos ocupa es diferente. Este consiste
en evaluar diferentes estrategias para utilizar y desarrollar las propiedades de diferentes
estirpes de clulas madre utilizando un ratn como base para el experiment. Al inyectar
estas clulas en un embrin, cuando ste se desarrollara acabara con colonies de clulas
humans repartidas por todo su organismo.
Las clulas madres se han convertido, en cierto modo, en la piedra filosofal de la
modern biotecnologia. Procedentes de las primeras etapas de la division del vulo, tienen
la posibilidad de convertirse en cualquier element de nuestro organismo. En efecto, un
vulo fecundado es una clula totipotente, capaz de general a un individuo complete. En
los cuatro primeros das del desarrollo embrionario el vulo experiment varias divisions.
Cada uno de los resultados de ellas es a su vez una clula totipotente, capaz as mismo de
general un individuo complete (lo que es la causa, por cierto, de la existencia de los
gemelos monocigticos). A partir del cuarto da se forma el blastocito, cuya capa externa da
lugar a la placenta y al resto de tejidos necesarios para el desarrollo del feto. Las clulas de
la capa internal de este blastocito ya no son totipotentes en cuanto que no pueden dar lugar a
individuos separados, aunque todava pueden general todos los tejidos de un individuo en
concrete. Por eso se dice que son pluripotentes. Estas clulas pluripotentes son las que
posteriormente generaran las clulas especializadas para la creacin de los diferentes
rganos y tejidos.
Las clulas madre no son un patrimonio exclusive de los embriones, sino que
tambin aparecen en el organismo adulto. Las ms conocidas son las que resident en la
medula sea y se dedican a la produccin de las diferentes clulas sanguneas.
Recientemente se han descubierto tambin clulas madre en el cerebro y en otros rganos.
El santo grial
Las clulas madre tienen dos comportamientos que las diferencian del resto de las
clulas del organismo. El primero, que tienen capacidad de autogeneracin (es decir,













pueden producer ms clulas madre). El segundo, que pueden producer otras clulas que,
como comentbamos ms arriba, tienen la capacidad de especializarse en la generacin de
cualquier rgano o tejido.
Este comportamiento las convierte en algo extremadamente potente a la hora de
tratar determinadas enfermedades. Por ejemplo, recientemente se ha anunciado que
mediante un tratamiento adecuado se ha conseguido convertir clulas madre inyectadas en
la column vertebral de un ratn en neuronas y tejido nervioso. Si tenemos en cuenta que
hasta no hace demasiado se pensaba que el tejido nervioso no poda regenerarse podremos
darnos cuenta del alcance de este descubrimiento. Estos experiments abren una puerta a la
esperanza para los afectados por enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson o los
que sufren lesiones medulares como las que van asociadas a tantos accidents y que suelen
tener como secuela diferentes niveles de parlisis.
Estas clulas tambin puede utilizarse para tratar el cancer. En otro experiment se
han seleccionado clulas inmaduras de la medula espinal y mediante un tratamiento
gentico se las estimul a producer una protena anticancergena. Asimismo, las clulas
madre procedentes de la placenta y del cordn umbilical han demostrado un enorme
potential a la hora de tratar determinadas formas de leucemia.
Por ltimo, la capacidad de las clulas madre, especialmente de las embrionarias,
para especializarse en la produccin de cualquier rgano o tejido ofrece perspectives
revolucionarias en el tema de los transplants. En efecto, con esta tcnica no solamente
seria possible regenerar in situ rganos daados sino que tambin podran "fabricarse"
rganos a media con vistas a posibles transplants. Por ejemplo, una de las lneas de
investigacin que se sigue actualmente consiste en la utilizacin de estructuras
tridimensionales basadas en polmetros que se siembran con clulas madre que tras un
adecuado process de estimulacin y crecimiento dan lugar a rganos funcionalmente
semejantes a los naturales. Pasado cierto tiempo la estructura polimrica de soporte se
reabsorbe y el rgano quedara listo para su uso. Por este procedimiento se han generado
hgados y otros rganos bastante prometedores y ya se comercializa piel sinttica, formada
por dermis y epidermis desarrollada a partir de clulas madre. Estas tcnicas abren tambin
una gran esperanzas a colectivos como los diabticos, que ven en el empleo de estas clulas
maravillosas una posibilidad de mejorar espectacularmente su calidad de vida.













Oscuros nubarrones
Ante estas perspectives sera de esperar que todos los laboratories del mundo
estuvieran experimentando en este terreno. Y sin embargo, no slo no es as sino que en
muchos pases dicha experimentacin est o bien prohibida o bien severamente restringida.
Una de las razones de este estado de cosas hay que buscarla en los problems ticos y
morales asociados a este tipo de investigaciones. Bsicamente podramos resumir dichas
objeciones en dos grandes temas: los problems relacionados con las fuentes de suministro
de las clulas y los asociados con los protocolos de experimentacin.
Como ya comentamos en su moment, actualmente se han identificado varias
fuentes de clulas madre en nuestro organismo. La mdula espinal de cualquier persona
contiene muchas (aunque de un tipo bastante especializado) y la placenta y el cordn
umbilical de los recin nacidos tambin. Nunca han de faltar voces que pongan reparos al
empleo de estas fuentes, pero en principio no parecen presentar demasiados problems. Sin
embargo, las clulas madre que ofrecen mayores posibilidades teraputicas y tienen unas
lneas de investigacin ms prometedoras son las que estn asociadas a las primeras etapas
del desarrollo del embrin. Lo que quiere decir que la principal fuente de suministro de las
mismas esta en los abortos y en los embriones desechados en las tcnicas de fertilizacin in
vitro. Lo que las coloca, automticamente, en el centro de la polmica.
El caballo de batalla de la discusin aparece a la hora de definir la frontera entire lo
que se consider y lo que no se consider un ser human. Para algunos, la humanidad del
individuo queda fijada en el mismo acto de la concepcin. Sin embargo, otros no comparten
este punto de vista. Desde hace muchos siglos ste ha sido un tema controvertido: las
disquisiciones sobre cual es el punto en que el feto adquiere un alma ocupan miles de
pginas en los tratados de teologa. El problema es que existe una zona nebulosa entire que
el vulo es fecundado por el espermatozoide y el feto comienza a adquirir una cierta
entidad. Las clulas madre proceden de un estadio del desarrollo en que el future ser
human es poco ms que un conjunto de clulas no diferenciadas. Tanto es as que en dicho
estadio ni siquiera se puede hablar de identidad: el vulo puede dar lugar a uno o a ms
series humans dependiendo de como se lleve a cabo su desarrollo. Pero a pesar de esto es
innegable que en ese conjunto de clulas se encuentra implcita la potencialidad de un
future ser human. Y las implicaciones que esa potencialidad conlleva es lo que convierten













este tema de discusin en algo extraordinariamente resbaladizo. Si alguien nos preguntara
si estaramos de acuerdo con experimentar sobre series humans para obtener por ejemplo
un nuevo medicamento, segn se formulara la pregunta incluso podramos llegar a pensar
que nuestro interlocutor era una especie de nazi. Sin embargo cuando se habla de
experimentar con los embriones desechados por las clnicas FIV hay much gente que se
muestra de acuerdo... cuando lo cierto es que cada uno de esos embriones, de haber sido
implantado, podra convertirse en un ser human completamente desarrollado.
Algo parecido sucede con el tema del aborto. Independientemente de que ste es un
tema con unas implicaciones morales especficas, el utilizar el resultado de un aborto en la
experimentacin medical arrastra una series de problems adicionales. Por ejemplo,
imaginemos que se desarrollan tcnicas para la regeneracin de rganos o de clulas del
sistema nervioso mediante implants de clulas madre. Esto, lgicamente, crear una
demand creciente de este tipo de clulas. El problema es que con las caractersticas de la
sociedad donde nos ha tocado vivir no cuesta nada pensar que a alguien podra ocurrrsele
que dicha demand podra ser cubierta, por ejemplo, incentivando el aborto, lo que no deja
de tener unos tintes bastante siniestros. O generando artificialmente embriones (la
tecnologa ya existe) para cubrir este tipo de necesidades. Dnde ponemos entonces el
lmite? Por qu pensamos que una sociedad como la que describe Pohl en su novela
Prtico donde el comercio de rganos es una realidad cotidiana es poco tica? Qu
impedir entonces que pasado maana no lleguemos a situaciones como las que describe
Michael Marshall Smith en Clones o las que usa Lois McMaster Bujold en su saga de
aventuras de Miles Vorkosigan. en la que se cultivan series humans artificiales para extraer
sus rganos? Son preguntas de muy difcil respuesta especialmente teniendo en cuenta que
nos movemos sobre un terreno virgen que hollamos por vez primera.
Jugando con fuego
La otra gran fuente de problems ticos procede de la naturaleza de los protocolos
de experimentacin. En efecto, nuestro conocimiento actual sobre estos temas es muy
limitado. Tenemos una clara idea de la potencialidad de esta tcnica, pero todava no
sabemos cmo utilizarla plenamente en nuestro beneficio. Es necesaria, por tanto, una fase
de pruebas y experimentacin que normalmente se realizara con animals de laboratorio
como el ratn con el que abramos este articulo. Sin embargo, cul ser el resultado final













de estos experiments? ste vuelve a ser de nuevo un terreno muy resbaladizo. Modificar
genticamente una oveja para convertirla en un birreactor de insulina tiene sus
implicaciones, en tanto que el animal en cuestin ciertamente forma un curioso hbrido
entire human y oveja. Pero despus de todo, las modificaciones efectuadas afectan
mecanismos muy especficos: no se trata tanto de crear una oveja con una cabeza humana
(lo que podra fcilmente identificarse con una abominacin) como de crear ganado con la
capacidad de general un frmaco en su leche. Sin embargo en el tema que nos ocupa las
fronteras no estn tan claras. El experiment busca determinar los patrons de dispersin y
crecimiento de las clulas madre al ser inyectadas en una etapa temprana del desarrollo del
embrin. El resultado final ser, sin duda, un ratn por cuyo organismo existirn colonies
dispersas de clulas humans. De este modo, el animal de experimentacin podra tener
rganos como los nuestros, o testculos en los que se fabricaran espermatozoides humans,
o incluso, porqu no, un cerebro que funcionara como el de un human. Porque si, como
algunos defienden, lo que nos hace humans se encuentra en nuestros genes, por qu no
pensar tambin que ese ratn podra, quizs, adquirir consciencia de s mismo debido a los
experiments a los que nos estamos refiriendo?
Pensando el tema con frialdad, es fcil minimizar el alcance de estos reparos. En el
fondo se ha demostrado que las diferencias entire el mapa gentico del ratn y el del ser
human son mnimas, del orden del 1%. Adems, el experiment siempre se va a
desarrollar en condiciones controladas, y el ratn nunca va a abandonar el estado de
embrin, porque toda la informacin que se pretend extraer de este experiment se centra
en torno a este punto. Y no es menos cierto que las ventajas que se obtienen de la
realizacin de experiments de este tipo son tantas y abren las puertas de la esperanza de
tantos series humans que el precio de una hipottica humanizacion del sujeto del
experiment podra incluso pasarse por alto. Pero esto no quita para que las preguntas
planteadas estn ah. Y para que haya que intentar, al menos, buscar una respuesta.
Hbridos de leyenda
Aunque pueda parecer un tema de actualidad, la humanidad lleva sintiendo esta
mezcla de admiracin y temor por la hibridacin y sus consecuencias desde la ms remota
antigedad. Con el advenimiento de la revolucin neoltica y el nacimiento de la ganadera,
el hombre comenz a ser consciente del poder que se esconda detrs de estas tcnicas. Y













esto fue algo que acab reflejndose en sus creencias. Por ejemplo, en muchas antiguas
civilizaciones, como la egipcia, no eran extraos los dioses con caractersticas hbridas de
hombres y animals, como Horus, el dios de cabeza de halcn o Anubis, el dios con cabeza
de chacal.
Ms prximos a nosotros, los griegos tambin tenan su cuota de deidades hbridas.
El panten helnico nunca se caracteriz precisamente por su castidad: en su mitologa
abundan los hijos ms o menos bastardos de dioses y mortales, que compartan atributos de
sus divinos padres junto con la mortalidad procedente de la rama ms humana de la familiar.
Buen ejemplo de estas tendencies lo tenemos en Hrcules, hijo de Zeus. Dotado de una
fuerza sobrehumana desde su ms tierna infancia Hrcules se paso su existencia buscando
infructuosamente el lugar que le corresponda bajo el sol, en pos de la inmortalidad que le
negaba su origen human y al mismo tiempo siendo temido y admirado por sus
contemporneos por su origen divino. Esta dualidad, junto con los superpoderes, ponen a
Hrcules en el origen de muchos de los modernos superhroes. Por ejemplo, Spiderman
adquiri su naturaleza de superhroe a partir de la picadura de una araa radiactiva que le
convirti en un hibrido de araa y hombre. Todos sus superpoderes (el sentido arcnido, su
capacidad de subir paredes, el lanzatelaraas) procedan de su lado lado arcnido. En
cambio, el uso que se daba a esos superpoderes y los problems que dicho uso planteaba a
su conciencia quedaban siempre supeditados a su aspect human.
A la sombra del Minotauro
Adems la de la promiscuidad ya comentada, hay que reconocer que los dioses
helenos tambin tenian una cierta propensin a la zoofilia. Prueba de ello la tenemos en
Pan, dios del pastoreo, con cuernos patas y orejas de macho cabrio, que se dice que era hijo
de los amores del pastor Cratis con una cabra. Algo parecido sucede con los centauros, uno
de cuyos origenes apunta a un hijo de Ixion y Nefela que se uni con las yeguas del valle de
Pelin, en Tesalia, y as dio origen a un pueblo de hbridos mitad hombres y mitad caballos.
Un caso particularmente conocido es el de Asterion, el mtico Minotauro, fruto de los
amores de Pasifae con un toro blanco. El Minotauro tenia todas las caractersticas propias
de los hbridos: vigor sobrehumano y mezcla de la caractersticas ms importantes de sus
progenitores. Pero los hombres lo vean como un monstruo que encerrado en su laberinto
devoraba todos los aos a siete jvenes y siete doncellas atenienses. Sin embargo, el propio













Minotauro quizs tenia otras ideas al respect, tal y como propone Borges en su magnifico
relato "La casa de Asterion".
La monstruosidad del hbrido ha sido un tema que siempre ha dado muchsimo
juego en la literature de todas las pocas. Desde las quimeras medievales, mezcla de len.
cabra y dragn, a la ms clsica literature de terror, la igualdad de hbrido con monstruo es
casi una constant. Recordar al respect el magnifico relato "La sombra sobre Innsmouth",
de H.P. Lovecraft, donde se describe la inquietante existencia de unos oscuros hbridos,
reminiscencias de un pasado remoto, y el terrible destino del protagonista que ve como
poco a poco va perdiendo su humanidad para acabar convirtindose en uno de ellos. Esta
process de deshumanizacin aparece tambin reflejado en La mosca (David Cronenberg,
1986). En esta pelcula, un cientfico est investigando sobre teleportacin con tan mala
fortune que en el moment de llevar a cabo la prueba definitive de su aparato una mosca se
introduce junto a el en la cabina de teletransporte. Aparentemente la prueba se desenvuelve
sin problems, pero al cabo de un tiempo el cientfico descubre que su ADN se ha
mezclado con el de la mosca dando lugar a un hbrido: ms fuerte, con un metabolismo
acelerado y superpoderes como la habilidad de subir por las paredes, pero al mismo tiempo
cada vez menos human. Algo parecido se cuenta en Species (Roger Donaldson, 1995) en
la que una bella hembra hbrida de human y extraterrestre se escapa de un laboratorio de
investigacin. El equipo enviado a perseguirla pronto descubrir que su siniestra misin
consiste en ir aparendose con hombres desprevenidos para engendrar un ejrcito que
destruya a la humanidad.
La semilla de otros mundos
Species plantea una variante del tema de la hibridacin muy del gusto de la ciencia
ficcin: el cruce de ser human con extraterrestre. Un claro ejemplo de esta tendencia lo
tenemos en el personaje de Mr. Spock, de la series Star Trek. Spock es hijo de vulcaniano y
terrestre. Esto le confiere un intelecto superior al de sus compaeros de nave. Pero en cierto
modo tambin le transform en un ser desarraigado que no terminal de ser aceptado ni por la
sociedad terrestre ni por la vulcaniana. Este concept de desarraigo (aparte de una
interesante aplicacin de las leyes de Mendel) aparece tambin en el relato de Dick "Oh, ser
un blobel". Los blobels eran unos series con forma de ameba contra los que combati la
humanidad en una cruenta guerra ya terminada en el moment de la narracin. El













protagonista, veteran de la misma, fue sometido a una transformacin gentica por la cual
durante un cierto period de tiempo su forma humana reverta a la de un blobel. Eso le
convierte en un desarraigado que solo puede encontrar comprensin entire los que son como
l... o al lado de una espa blobel que fue a su vez manipulada por su especie para que
pasara de la forma blobel a la humana. Con el toque cido que le caracteriza, Dick ironiza
tanto con la razn de la existencia de esos hbridos como con el modo en que se adaptan a
la sociedad en que les ha tocado vivir.
Otra pelcula en la que se produce un interesante ejemplo de hibridacin entire
extraterrestre y human es Alien IV (Jean Pierre Jeunet, 1997). A lo largo del resto de
pelculas de la series, una de las dudas ms persistentes en el ciclo de vida de los alien es
cmo despus de ser implantado el embrin ste puede desarrollarse en el interior del ser
human, siendo un ser vivo con una bioqumica radicalmente diferente a la suya. Una
possible explicacin podra proceder de que la fase anterior de la reproduccin del alien, el
facehugger, inyectara junto con el embrin o previamente a ste un virus que modificase
genticamente al husped para hacerlo ms adecuado a sus necesidades. Este
comportamiento, exhibido tambin por algunas avispas de nuestro planet, permitira
explicar la diversidad de huspedes que pueden utilizar los xenomorfos en su process
reproductive.
Alien IV utiliza este supuesto como punto de partida de la pelcula. En la anterior
entrega Ripley muere poco antes de dar a luz a una reina alien. En sta, Ripley es clonada
en una instalacin military a partir de la sangre contenida en el sistema de autodiagnstico
que utiliza poco antes de morir. El problema es que el clon ya no es el de una Ripley
genticamente pura, sino un hbrido sobre el que ya ha actuado el virus del facehugger y
que combine caractersticas de los alien (como la sangre cida y su fuerza superior) con un
aspect human. Curiosamente, la reina alien tambin est contaminada por los genes de
Ripley, adquiriendo la capacidad de "parir" a sus hijos en vez de poner huevos como hasta
entonces. Y el horroroso hijo de la reina tambin es un hbrido que por aplicacin de las
leyes de Mendel tiene uno rasgos much ms humanso" que los de su progenitora.
Explorando los limits
Uno de los elements de la trama que dan ms juego dentro de la saga de Alien es
precisamente la preocupacin por la tica de las empresas a la hora de llevar a cabo













determinado tipo de investigaciones. En cada una de las entregas ste ha sido un factor
primordial a la hora de explicar los hechos que se ven en la pantalla. En la primera, a la
corporacin no le importa sacrificar a la tripulacin de una nave para conseguir un
espcimen aliengena de gran inters para su departamento military. En la segunda, toda una
colonia es sacrificada con el mismo fin. Y en la ltima no dudan en llevar a cabo todo tipo
de siniestros experiments genticos para conseguir un hbrido de Ripley que les permit
desarrollar un espcimen viable de la reina que llevaba dentro.
Como ya hemos visto, esta preocupacin por los lmites de la ciencia es algo que
aparece en numerosas ocasiones ligado al tema de la hibridacin. Por ejemplo, en
Frankestein, de Mary Shelley, nadie puede dudar de las nobles motivaciones del
protagonista. El objeto de su experimentacin es nada menos que devolver la vida
venciendo a la muerte: el ideal de todo mdico. Pero, como se pregunta la novela, es lcito
utilizar cualquier medio para conseguir ese objetivo? Segn la autora, no: al final, el
monstruo, grotesca quimera formada a partir de los fragments de various series humans,
acaba volvindose en contra del creador que con su soberbia y su ceguera ante las
consecuencias de sus actos le ha impulsado a una vida miserable.
Parque Jursico, de Michael Crichton, plantea una interesante variante del mismo
problema. Los cientficos han descubierto el procedimiento para devolver a la vida a
algunos de los grandes dinosaurios, a partir de la sangre atrapada junto a insects fsiles en
el mbar. Y frente a la postura de quienes defienden la resurreccin de estos dinosaurios
como una oportunidad econmica o un desafo del tipo "lo hacemos porque podemos
hacerlo", tambin se alza la voz de uno de los protagonistas que se pregunta qu derecho
tiene realmente el hombre a resucitar a una especie a la que la naturaleza seleccion para su
extincin. Y los hechos vienen a darle la razn cuando el mecanismo de proteccin
introducido en el "diseo" de los dinosaurios resucitados para impedir su reproduccin
acaba fallando debido a la hibridacin que se hizo del ADN recuperado de los fsiles con
ADN de anfibios modernos para cubrir los fallos de secuencia.
La preocupacin por los lmites morales de la ciencia aparece tambin en otro
clsico, La isla del doctor Moreau, de H.G. Wells. Un nafrago es recogido por un barco
que transport un cargamento de animals a una isla perdida del Pacfico, donde el doctor
Moreau lleva a cabo, en medio del ms estricto secret, diferentes experiments en los que













a base de procedimientos quirrgicos crea hbridos de hombres y animals a los que
gobierna con una series de frreas normas y castigos. Moreau al final fracasa y sus hbridos
ser rebelan contra su tirana.
La creacin de hbridos quirrgicos y genticos tambin aparece como un tema de
fondo en La estacin de la calle Perdido, de China Miville, donde la avanzada tecnologa
biomdica de Nueva Crobuzon se emplea, entire otras muchas cosas, en un imaginative
sistema penal donde el castigo de los criminals consiste en dotarles de formas hbridas a
cada cual ms horrenda. Pero una de las obras donde se hace una reflexin ms sentida a la
vez que amena sobre la hibridacin de animals con humans es en la magna Historia de la
Instrumentalidad, de Cordwainer Smith. En ella, el autor nos narra una historic future
donde en un moment dado la humanidad utiliza, para resucitar de sus cenizas, la ayuda de
homnculos creados a partir de animals a los que los humans verdaderos esclavizan y
desprecian. Sin embargo, en relatos como "Alpha Ralpha Boulevard" o "La balada de
G'mell" Cordwainer Smith nos muestra, con la mgica prosa que le caracteriza, cmo los
supuestos series inferiores acaban siendo moralmente superiores a sus amos y creadores.
Conclusion
Del ratn sobre el que se experimentan las tcnicas de utilizacin de las clulas
madre al mgico encanto de G'mell, la mujer gato, hay sin duda un abismo de considerable
proporciones. Sin embargo, no es un abismo menor al que se abra en su da entire los
hbridos quirrgicos de Wells y las posibilidades de la biotecnologa actual. En el fondo,
los problems ticos y morales implcitos en este tipo de experiments son siempre los
mismos. Y slo la cuidada reflexin sobre las implicaciones de nuestros actos y el precio
tico que estamos dispuestos a pagar podr dar, alguna vez, respuesta a los interrogantes
que est despertando nuestra cada vez ms avanzada capacidad tecnolgica en estos
campos.




Nacido en 1962 en Yecla (Murcia), vive en Madrid desde
hace various lustros. Es Ingeniero Superior de
Telecomunicacin y trabaja en una important multinational
alemana del sector.














Sus aficiones principles son viajar, la fotografa, la

astronoma y leer, su autor favorite es Borges. En el campo

de la ciencia ficcin, mas que autores prefiere obras:

Arthur C. Clarke cuando describe relatos, casi todo lo de

Stanilslaw Lem, Philip K. Dick, Pohl, Benford...

Ha escrito un sinnmero de artculos sobre los ms

variados temas de ciencia ficcin. Los links pueden

encontrarse en: http://www.arrakis.es/~cris/articulos.htm






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6. ENTREVISTA: Entrevista con Pablo Capanna.
Por Eduardo J. Carletti.
Publicado en Axxn el 22 de Agosto de 2000


Axxn: Tus primeras aproximaciones a la lectura de CF y el despertar de tu inters por ella
estuvieron relacionados directamente con la revista Ms All?
Pablo Capanna: Cuando sali Ms All yo estaba en sexto grado. Lea historietas de
aventuras, pero mi favorite era Flash Gordon. Tambin las de Oesterheld: Misterix, que ya
haba conocido en Italia y Bull Rockett, un nombre inspirado en Buck Rogers. Adems
estudiaba dibujo de historietas por correo con el mtodo de Alex Raymond, el dibujante de
Flash Gordon. De todos modos, los primeros libros con los que haba aprendido a leer eran
Los viajes de Gulliver y La isla misteriosa de Julio Verne.
Poco antes de que saliera Ms All, la editorial Abril haba publicado algunos cuentos de
CF en Cinemisterio, una revista con fotonovelas de aventuras. Para m fue toda una
novedad enterarme de que haba ciencia ficcin "literaria" fuera de la historieta. Cuando me
trajeron Ms All recuerdo que estaba en cama con fiebre, pero la le en un solo da.
Despus, me acompa durante toda la secundaria, pero no logr contagiar el entusiasmo a
mis amigos. En la revista apareci un aviso de alguien que haba fundado el Club de
Amigos de Ms All (CAMA). Era el proto-fan, y viva en Ramos Meja, a pocas cuadras
de mi casa. Me fui hasta ah, pero no me anim a tocar el timbre, pensando que sera algn
fsico nuclear, pero seguramente era otro mocoso como yo.
AX: Cres que hubo una evolucin de la CF desde un gnero menor, escrito para jvenes
o por lo menos con la nica intencin de entretener y sorprender en sus primeras pocas, a
un tratamiento ms profundo, ms "literario" por los autores actuales?
PC: Nadie puede negar que el gnero ha tenido una larga evolucin a lo largo de un siglo o
ms y que los escritores han ido levantando sus recursos literarios. Pero aquello que
proponamos gente como yo hace treinta aos, era destruir los prejuicios que segregaban a
la cf; la propuesta es que para esta fecha los libros de cf fueran criticados como cualquier
otro tipo de narrative, respetando sus peculiaridades y que un Premio Nobel de Literatura
pudiera escribir cf alguna vez o utilizar sus recursos en otro context.













Nada de eso ha ocurrido. La cf ha sido tolerada, con la condicin de que se mantuviera
dentro de los lmites del gueto donde se la ha encerrado, y es estudiada como "gnero"
subliterario. Ya no es el gueto de los electricistas de barrio, es el gueto de la industrial
editorial, que la condena a gastar cantidades innecesarias de papel.
AX: Qu temas te impresionan e interesan ms?
PC: Me result difcil especificar algn tema en especial. En general, prefiero la variante
"cosmolgica" como en Stapledon o en la ucrona, pero cualquiera de los temas de la cf
puede dar pie a una gran obra o a un mamotreto insoportable, tal como ocurre con cualquier
otro tema.
AX: Qu temas te gustara encontrar en la CF que se describe ahora?
PC: La cf de hoy parece sentirse hostigada por los avances tecnolgicos. Dara la
impresin de que cualquier idea original ya es obsoleta cuando se describe y public.
Adems, los propios cientficos tratan con gran seriedad temas como la teleportacin o el
hiperespacio, que asimilaron en la cf de su juventud, y cuesta plantearles nuevos desafos.
Me gustara que la cf hiciera algn aporte original acerca de cmo resolver los problems
del Nuevo Desorden Mundial y de la exclusion, en otras palabras: "cmo sigue esto?".
Pero si a ningn economist se le ocurre una propuesta inteligente, por utpica que sea,
para combatir la desocupacin, a los escritores de cf no se les puede pedir much ms.
AX: Cul sera la diferencia -o qu causara la diferencia- entire los autores
norteamericanos de CF y los del resto del mundo?
PC: Bsicamente, el acceso a la informacin cientfica de primera mano, y la experiencia
de vivir en una sociedad que ha sido la primera en recibir el impact de la alta tecnologa,
lo cual da un cierto entrenamiento y una cierta plasticidad.
Pero por otro lado, la incapacidad, propia de todos los centros imperiales de la historic, para
entender qu ocurre lejos del centro del poder, o cmo piensan los que viven en la periferia.
AX: Aparte de los autores que ya te he visto analizar, como Dick, Ballard y Smith, qu
autores de CF te impresionan o te impresionaron?
PC: Cuando era muy joven, tuve una debilidad por Lovecraft, que como era de temer, cay
en manos de los ocultistas, de donde por otra parte vena. Casi enseguida, le perd el inters.
Por supuesto, disfrut con Bradbury, Sturgeon, Ursula K. Le Guin y Kurt Vonnegut. De los













menos exitosos, rescato a Clifford Simak y Walter Miller. El ltimo autor que logr
"atraparme", hace bastante tiempo ya, fue Christopher Priest.
AX: Han producido algn cambio impactt, influencia) en la sociedad todos estos aos de
produccin y lectura de literature de CF?
PC: Recin dentro de un tiempo, cuando se tome distancia frente a la historic del siglo XX,
se entender que la cf ha sido responsible de todas las fantasas del imaginario tecnolgico:
contribuy a evitar la guerra nuclear, puso al espacio como frontera, nos dio a los robots y
la radioastronoma, los robots, el SETI y todo lo dems. Incluso muchas ideas cientficas
nacieron en la cf.
AX: Cres en la posibilidad de existencia de civilizaciones extraterrestres con mayor o
igual desarrollo que la nuestra?
PC: Desde el punto de vista de las probabilidades, parecera necesario que hubiera no una
sino muchas civilizaciones. Sin embargo, el fracaso que ha sido el SETI hasta ahora, y las
nuevas perspectives planteadas por el principio antrpico parecen alentar la duda.
AX: Cres que llegaremos a tomar contact alguna vez?
PC: Cuando era chico y lea Ms All soaba con eso y tambin con los ovnis, que
acababan de aparecer. Pero despus de muchos aos de esperar el contact sin xito, de ver
como los ovnis se convertan en una seudorreligin y de entender la poca posibilidad de
que haya vida en nuestro sistema, fui perdiendo el inters. De todos modos, si se produjera
el contact, sera el hecho ms important en toda la vida de la especie.
AX: Teniendo en cuenta que tu formacin y capacidad para expresar ideas parecen ser las
ideales para un escritor, por qu razn no continuaste escribiendo ficcin?
PC: La capacidad de escribir "teora" como se dice ahora (o "ensayo" como dicen los
editors) es bastante distinta a la de narrar. Hay narradores natos y talentosos que
decepcionan cuando uno los conoce decepcionan, por slo son brillantes para escribir, pero
opacos para pensar. Viceversa, hay profundos pensadores que resultan aburridsimos,
porque no saben escribir claro.
El talent para narrar no depend de la cultural, la educacin o la capacidad discursiva. Es
algo como el talent para la msica o para la pintura. En mi caso, despus de algn intent
juvenile a la edad en que todos son poetas, desist porque descubr que eso no era lo mo. La
poca capacidad de persuasion que tena prefer ponerla al servicio de las ideas; tambin me













propuse hacer alguna docencia, para ayudar a otros a disfrutar el talent de los escritores
que admiraba.
AX: El contact cotidiano de hoy con various de los elements que fueron tema de
especulacin en otras pocas, es mejor o peor para los escritores de CF? Qu temas ha
dejado para la especulacin y capacidad de producer sorpresa en la CF?
PC: En el siglo XIX pasaban 50 aos entire un descubrimiento cientfico y sus aplicaciones
prcticas. Hoy, ese plazo va de tres a cuatro aos, de manera que no hay tiempo de pensar.
Creo que el impact ha sido enorme, y en general me parece que inhibe la fantasa. El
margen que queda abierto es el de siempre; la cf no trata de ciencia o tecnologa, sino del
impact que tienen los cambios del context tecnocientfico sobre la vida de la gente.
AX: Te satisface lo que les hoy de la nueva produccin de CF?
PC: Lamentablemente, ya en la poca de El Pndulo haba dejado de leer sistemticamente
cf, y slo de vez en cuanto leo algo que me recomiendan o simplemente lo que cae en mis
manos. Me parece que la peor plaga de la cf fue su xito econmico. Fue el precio de su
marginacin: hacia los aos 50 se dejaron de escribir cuentos porque las novelas rendan
ms, en los ochenta se descubri el negocio de las trilogas, y ahora cualquiera se dedica a
inventar un mundo tras saquear las ideas de los pocos que fueron capaces de hacerlo, y
espera confiado las ventas.
AX: Qu es lo mejor y qu es lo peor de la literature de CF? -No me refiero a obras en
particular, sino a la CF en s misma.
PC: Lo mejor, si encuentra un lector dispuesto, es provocar esa mentada actitud de
asombro, que permit por un instant pensar que lo cotidiano o evidence puede no ser
necesariamente as.
Lo peor: nos tienta a hacernos miembros de un grupo de contencin donde todos hablan de
lo mismo y la realidad no entra. Adems, siempre est el peligro de career en todo lo que
dice, olvidndose de que es literature.
AX: Cmo ves la CF en Argentina y en los pases hispanoparlantes?
PC: De hecho, con la desindustrializacin, el auge de las finanzas, el abandon de la
ideologa desarrollista, y el desaliento a la investigacin, la ciencia y la tecnologa han
pasado a ser juguetes, como se ve en los diarios. En este context, una cf dura no parece ser
una perspective probable. Pero siempre se puede expresar la vision del "otro lado",














imaginando por ejemplo las formas de la fragmentacin en un mundo dividido en countries

y villas, los conflicts que vienen y el rol que jugar en ellos la tecnologa.




Eduardo J. Carletti naci en Buenos Aires, Argentina,

el 17 de abril de 1951, y vive desde 1956 en Ituzaing,

provincia de Buenos Aires. Es Ingeniero en Electrnica

Digital y Hardware de Computadoras, profesin en la que

trabaj desde 1972. Trabaja actualmente en desarrollo de

software.

Ha ganado los siguientes premios Ms All, otorgados por el

Circulo Argentino de Ciencia-Ficcin y Fantasa: por el

cuento "Defensa Interna" (1985); por el cuento "En la

escala" (1986); por la novela Instante de Mximo Quebranto

(1987); por el libro de cuentos Por media eternidad, cayendo

(1991); por su compilacin de artculos Una mirada a la

realidad, en la revista Axxn (1992); por el libro de

cuentos Un largo camino (1992/93); por la antologa Visiones

(como antologista) (1992/93); y en 1990, 1991, 1992, 1993 y

1994 en el rubro "Revista", como director de Axxn. En 1994

recibi el premio "Memoria magntica", otorgado por el

Circulo Puebla de Ciencia Ficcin y Divulgacin Cientfica,

Puebla, MEXICO, por la revista Axxn.

Ha sido Director y luego Editor y asesor literario de la

revista Axxn desde 1989 a la actualidad.


Desde junio de 1999 hasta agosto de 2000 cumpli tareas en

Ediciones Colihue, de Buenos Aires, como asesor y Director

de Coleccin.


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