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 Table of Contents
 La frase de hoy: Ursula K....
 Articulo: Geeks y Bohemios, Juan...
 Cuento clásico: No tengo boca y...
 Cuento made in Cuba: Cacería, Eliete...
 Artículo: Ellos como ellas y viceversa,...
 ¿Cómo contactarnos?


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Disparo en Red
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 Material Information
Title: Disparo en Red
Physical Description: Serial
Language: Spanish
Publisher: Disparo en Red
Place of Publication: Havana, Cuba
Creation Date: August 2006
 Subjects
Genre: serial   ( sobekcm )
 Record Information
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
System ID: UF00103496:00023

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    Cover
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    Table of Contents
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    La frase de hoy: Ursula K. Le Guin
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    Articulo: Geeks y Bohemios, Juan Pablo Noroña
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    Cuento clásico: No tengo boca y debo gritar, Harlan Ellison
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    Cuento made in Cuba: Cacería, Eliete Lorenzo Vlila
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    Artículo: Ellos como ellas y viceversa, Sigrid Victoria
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    ¿Cómo contactarnos?
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HOY: X de AGOSTO del 2006
1


DISPARO EN RED: Boletn electrnico de ciencia-ficcin y fantasa.
De frecuencia mensual y totalmente gratis.
Para descargar disparos anteriores:
http://www.esql3.host.sk/revistas.html


El sitio web del Fantstico Cubano


htt: //www cubaliteraria cu/auaican/index html













Editores:



Darthmota.

Jartower.


Colaboradores:
Taller de Creacin ESPIRAL de ciencia ficcin y fantasa.
espiral@centro-onelio. cult. cu espiralgrupo@vahoo. es
Proyecto de Arte Fantstico Onrica. oniricacuba(y,vahoo.es


Anabel Enrquez Pieiro
Juan Pablo Noroa
Jorge Enrique Lage
Vctor Hugo Prez Gallo


Portada: Aghnar, el bisabuelo.
Universo: Los Metabarones.


Miguel Bonera Miranda
Coghan
Ral Aguiar



























0. CONTENIDOS:



1. La frase de hoy: Ursula K. Le Guin.

2. Artculo: Geeks y Bohemios, Juan Pablo Noroa.
3. Cuento clsico: No tengo boca y debo gritar, Harlan Ellison.

4. Cuento made in Cuba: Cacera, Eliete Lorenzo Vlila.

5. Artculo: Ellos como ellas y viceversa, Sigrid Victoria.

6. Cmo contactarnos?















1. LA FRASE DE HOY:
Fuego y miedo; buenos sirvientes, malos seores. Ai ha conseguido que el miedo lo
sirva. Yo permit que el miedo me gue, muchas veces.
Ursula K. Le Guin.
La mano izquierda de la oscuridad.


Al INDICE


2. ARTICULO: Geeks y Bohemios
Juan Pablo Noroa.


Es una pregunta que muchos nos hacemos, porqu a algunas personas les gusta la
ciencia ficcin y no otra literature, por qu a algunos les revuelve el estmago y
porqu hay relativamente pocas personas con paladar suficientemente amplio como
para devorar cualquier libro bueno sin ms; y cmo se puede enfrentar esa aberrante
situacin. Esto no es un asunto de mera educacin, ni de costumbre y exposicin
temprana a obras especficas; es un problema de much ms fondo, y tiene que ver
con las propias caractersticas de la ciencia ficcin y su insercin en un panorama
general. En principio, todo parte de lo que debe ser el gnero, de cmo debe ser.


La potica y quienes la hacen


De siempre, tanto creadores como consumidores de ciencia ficcin se han esforzado
por lograr una potica del gnero, o sea, un conjunto de directives sobre cmo debe
ser una obra. No es definir un canon a partir de obras ya hechas o fijar una escala de
calidad entire stas; es proponer-se un modelo de creacin para las futuras, un ideal
de creacin. Esto no se ve slo en opinions express, como la carta en la que un
Asmov de dieciocho aos exiga la eliminacin de todo lo femenino en la
CIENCIA FICCIN -si alguien la tiene, por favor, psela-. Como ms y mejor se
ha visto es en polticas editoriales cual aquellas de Hugo Gernsback y John William













Campbell, en sus respectivas revistas Amazing Sories y Astounding. Ambos -el
segundo mejor que el primero- establecieron gracias a sus publicaciones un
estndar, alto en rigor cientfico y decent en calidad literaria, al cual se adhirieron
grosso modo los monstruos sagrados de la Era Dorada en EE.UU, except
Bradbury. Par de generaciones despus, el ingls Michael Moorcock, en la
publicacin New Worlds, modific la formula: ms calidad literaria, y el rigor
cientfico?, pues como sal en la sopa, al gusto. Con dos polos definidos, el debate
sobre la potica de la CIENCIA FICCIN se vuelve, en consecuencia, polarizado.
Esto es comn a toda creacin: la cuestin de la definicin de las poticas y el paso
de una a otra son fundamentals en los studios literarios.
Se puede decir que una potica depend, ms que de otra cosa, de lo que el poeta-
autor-creador piensa, de su vision del mundo. Toda potica empieza por ser
personal. Pero el consumidor -el lector- y el habilitador -el editor, el comitente-
pueden tener much poder en la conformacin de la obra; todo el que les d el autor,
incluso el mximo. Esto es lgico: el autor es dueo de su obra, pero el consumidor
desea que la obra sirva a su placer, y el habilitador, a sus intereses. Y an pueden
haber cuartas personas: los evaluadores -la Academia y la Crtica, especie de
consumidores con licencia especial que detentan o pretenden detentar el poder de
otorgar dosis de posteridad- pueden esperar que la obra cumpla con sus
perspectives. A todas estas expectativas puede ceder el autor, o negarse a unas y
aceptar otras: de la compleja interrelacin entire autor, consumidor, habilitador y
evaluador, nace una potica de facto, la que de hecho determine la obra, y que
puede ser diferente de aquella potica personal de inicio. Funciona como una matriz
matemtica. Una potica puede ser muy personal, como aquella de Kafka y Philip
K. Dick; orientada al consumidor, como bien saben Ken Follet y Dan Brown; a
placer del editor o comitente, y as se hacen libros por encargo y panfletos; y
finalmente, una potica puede ser una gentil genuflexin a los criterios de valor
sostenidos por las "mentes brillantes" de la ctedra y la redaccin, y por ah anda
Arhundati Roy para probarlo. Estos son los casos extremos: combnense las
proporciones para obtener mayor variedad de resultados.













En el caso de la CIENCIA FICCIN, por lo menos hasta hace poco no haba
grandes diferencias entire habilitadores, evaluadores, autores y consumidores; si
acaso, los dos primeros eran hiperbolizaciones de los dos ltimos, que a su vez estn
peligrosamente juntos. Existe en este mbito una relacin muy democrtica y
humana entire autores y lectores, condicionada por la situacin de gheto, de gnero
nuevo y sin jerarqua establecida. Esto se hace evidence en el gusto por
convenciones, clubes y otras formas de encuentro que parecen asambleas tribales
rousseaunianas en las cuales se respetan y admiran las hazaas de grandes
guerrer@s -autores-; as la frontera entire creador y consumidor se borra o se hace
permeable, proporcionando much comunicacin, gran retroalimentacin y muy
poca separacin. Tambin hay una cierta falta de profundidad crtica; la CIENCIA
FICCIN no es objeto de studio -o apenas- del pensum universitario y sus planes
acadmicos de formacin de crticos, y por razones ajenas al caso no atrae lo
suficiente an a pensadores formados. As las cosas, muchos lectores y autores
llenan el vaco y se vuelvan crticos "espontneos". Por todo lo anterior, se ve una
especializacin y/o compartimentacin much menor que la que existe en la
literature general: en CIENCIA FICCIN, el autor, el editor y el crtico no son sino
superlectores. -Esto es verdad para toda la literature, pero en CIENCIA FICCIN
es much ms evidence y cercano-. Por tanto, tiende a existir una identidad en las
poticas de quienes para cada obra funcionan como autores, consumidores,
habilitadores y evaluadores.
Otro aspect de la "matriz potica" de la CIENCIA FICCIN es el poco peso que
tiene de todas maneras el evaluador, y esto por razones histricas. La CIENCIA
FICCIN de siempre ha estado vinculada a la llamada "ficcin popular", o
literaturea de masas", que tambin a veces es descrita como "de gnero".
Recurdese que el primer relato de CIENCIA FICCIN modern -o sea, que no
fuese una fbula fantstica-, fue "El monstruo de Frankenstein o el Prometeo
Moderno", el cual era un relato gtico. El gtico fue ni ms ni menos que el primer
gnero, el padre del terror, el policaco y el fantstico modern; el gnero con el
cual naci la literature de masas, la ficcin popular, y los primeros bestsellers, como
"El castillo de Otranto", "El monje", "Los misterios de Udolfo" y various ms. La













CIENCIA FICCIN no ha dejado de ser en sus mecanismos de promocin y
distribucin commercial, literature de masas, de venta amplia y segura. Y en sta, el
papel del evaluador es casi irrelevant, pues no tiene sentido otorgar posteridad
alguna a literature de pan caliente. Lo ms important es lo que puede dar el autor y
lo que el consumidor espera y compra; el evaluador es a duras penas el vocero entire
ambos, el "village voice", y slo resea, que es crtica mnima. Claro que hay crtica
de CIENCIA FICCIN -qu es esto si no?-, pero est en paales y tiene bastante
poco peso social, en comparacin con la de literature general. Miquel Barcel, por
poner un ejemplo, debe haber firmado muchos ms libros como editor que como
crtico. En cambio, pregntense por qu Roland Barthes tiene 335 000 entradas en
Google y Alain Robbe-Grillet, Marcel Camus y Honor de Balzac tienen 47 000, 18
600 y 263 000, respectivamente; tres inmortales escritores franceses no llegan
juntos al inters que despierta un solo crtico.
En CIENCIA FICCIN el habilitador tiene un papel ms serio, por la importancia
que tienen las publicaciones peridicas, en las cuales los editors tienen ms
personalidad, y por el hecho de que una lengua -la inglesa- produzca ms obras,
con lo cual una poltica de traducciones -feudo del editor- se hace imprescindible, y
as el habilitador tiene ms voz para la potica de CIENCIA FICCIN en lenguas
secundarias, va seleccin de models creativos. No obstante, los consumidores
siguen siendo los ms importantes, y los editors son como genios de lmpara,
cumpliendo sus deseos.
En ltima instancia, lo important es las personas, qu son las personas, qu saben,
qu desean, y qu pueden dar. Si todas las personas fueran similares, todas las
poticas fueran similares; pero al menos entire las personas cultas existe una gran
division. Se hace evidence cuando un amig@ nos dice: comparer, no entiendo por
que t, una persona inteligente, lees esa... ciencia ficcin". Y es una division que va
de lado a lado del mundo.


Las dos cultures.













El padre de la primera potica predominante en la CIENCIA FICCIN, Campbell,
fue editor y escritor. Campbell peda a sus autores plausibilidad cientfica por sobre
todo; "si no lo puedes hacer possible, hazlo lgico, y si no puedes investigarlo,
extraplalo", les deca. El criterio de verdad y la metodologa cientfica al ejercerlo
fueron lo ms important en la potica de CIENCIA FICCIN durante much
tiempo. Eso nos da oportunidad de situar este asunto de la potica de la CIENCIA
FICCIN en una perspective ms amplia.
En 1959, el matemtico y novelist Charles Percy Snow escribi el ensayo "Las dos
cultures y la revolucin cientfica". En l Snow describe cmo la cultural occidental
no es unitaria en trminos del conocimiento y la vision del mundo, sino que est
dividida en dos parties definidas: la cultural cientfica y la cultural humanista. Snow
deca, por ejemplo, que entire las dos se extiende un enorme foso de incomunicacin
y desacuerdo, y se preguntaba qu pasa con una sociedad que consider culto a un
escritor de segunda y no a alguien como Rutherford o Einstein.
Por supuesto, necesitamos proponer una caracterizacin de ambas cultures.
La cultural cientfica se identifica con las ciencias naturales, duras, exactas o como
se las llame. Su principal criterio de valor es la verdad, el hecho comprobado y por
complete objetivo; su discurso se basa en el mtodo cientfico, que privilegia la
claridad, el contenido, la suficiencia y la pertinencia o relevancia del mensaje en
trminos de informacin, y posterga la autoridad, la forma en s, la valoracin moral
y la relacin con el poder. La mayor aspiracin del discurso cientfico es la
superacin y renovacin de s mismo en cada nuevo acto, como las capas de pintura
en una pared -la ltima es la que se ve, y hay que raspar las anteriores para poner
la nueva, si son incompatibles-, y sus mayores victorias son la elevacin de la
calidad de vida material de la humanidad y su conocimiento del mundo fsico. Los
individuos proficientes en los cdigos de cultural cientfica renen un nmero de
caractersticas muy amplias, pero un trmino, una imagen, parece describirlos a
todos: geek.
La cultural humanista, en cambio, se identifica con las artes y la literature -toda,
incluyendo Historia, Derecho y Filosofa-. Su principal criterio de valor es lo
human; su discurso el lenguaje artstico y literario, que privilegia la artificialidad,













la creatividad, la forma, la originalidad per se, el prestigio individual, la intencin la
relacin con el poder, y en algunos casos, el distanciamiento con el mundo real. Su
discurso aspira sobre todo a la permanencia, la posteridad y la existencia simultnea
de todos los actos de discurso en relacin, los ms nuevos sobre los viejos, pero sin
ocultarlos, como un palimpsesto. Cierto que tambin aspira a la renovacin, pero es
una renovacin plida. El mayor orgullo que posee es haber sostenido el bienestar
spiritual o mental de la humanidad desde el Paleoltico, y haber adelantado en
muchos moments un conocimiento del ser human como individuo social. No hay
una forma de definir al individuo proficiente en la cultural humanista; no obstante,
usando un simbolismo caro a ella misma y a su tradicin, lo llamaremos bohemio.
El cisma entire ambas cultures se manifiesta no en los puntos ms altos de ellas -
grandes personalidades, avances cimeros-, sino en los bordes, los extremos, los
bajos, donde se hacen deficientes y/o se desvirtan: en individuos, en
simplificaciones, en el comn denominador. En esas condiciones, ambas cultures
contienden por parcelas de prestigio y recursos, o se juzgan mutuamente por
criterios no compartidos, a veces antagnicos. El primer aspect deriva del hecho de
que la cultural humanista ha sido casi nica en trminos de discurso social durante
los milenios precedentes a la revolucin industrial del siglo XIX, y sigue
predominando. La mayora absolute de los libros le pertenecen, adems posee
muchos ms medios de expresin -msica, artes plsticas, etc-, y la proficiencia
en ella fue la mayor media del valor trascendente del individuo. Ante ella, la
cultural cientfica enfrenta todos los problems del ltimo en llegar, pero ha sabido
ganarse un espacio entrando por la puerta trasera del confort material y
proporcionando medios de trabajo y difusin a la propia cultural humanista. No se ha
alcanzado aun una paridad, o al menos una equivalencia entire lo que una hace y la
otra significa, y viceversa. El segundo aspect se debe a que con el crecimiento
acelerado de ambas cultures en las ltimas generaciones, se vuelve muy difcil
educar a un individuo en ambas a la vez -y esto forma parte de la deficiencia
educativa general de todo el mundo-. Y ntese educar en vez de instruir: pues no
es cuestin de conocimientos o saberes especficos, sino de formas y models de
conduct y pensamiento, de valores y medidas. Es muy difcil hallar individuos con













proficiencia active en ambas cultures, aunque sea al nivel de practicar una y apreciar
la otra tal cual debe hacerse; generalmente son personas de gran talent. Pero los
mediocres, la mayora, seguimos siendo provincianos, lo cual causa valoraciones
injustas y disputes ridculas.
Probablemente por ser l mismo un ejemplo de puente sobre ese foso, Snow vea
muy negatives consecuencias en ese daino nuevo "cisma de occidente". De inicio,
la cultural humanista pierde la capacidad de insertarse en una realidad que debe ms
y ms a la cultural cientfica, y la cultural cientfica, al verse apartada de las
conquistas en prestigio social y conocimiento de lo human que posee la otra,
encuentra obstculos a su correct desarrollo y a su posicin social. O sea, los
bohemios seran incapaces de comprender y aprovechar los cambios en la vida
material y el conocimiento del universe, y los geeks pierden oportunidades de ser
exclusivamente beneficiosos para la sociedad, al tener relativamente poca voz
pblica, y peor, al vivir algunos de ellos en indiferencia de la relevancia social y
humana de su trabajo. Esto es triste; se ve a cientficos e ingenieros investigando
para el complejo military industrial y las transnacionales farmacolgicas, porque no
tienen voz para exigir que se apoye a una ciencia responsible; y se ve a
personalidades del arte y la literature hablando sin suficiente bagaje sobre los daos
al medio ambiente -y tienen que hacerlo ellos, porque a los cientficos slo se les
atiende si son realmente excepcionales, como Einstein, y para eso slo un poco-.
An peor es cuando la una acusa a la otra; por ejemplo cuando un gran humanista
como Harold Bloom correlaciona la decadencia de la lectura en Estados Unidos con
la presencia de la modern tecnologa, incluyendo computadoras, en los hogares
norteamericanos.
Debe quedar claro, por supuesto, que ni Snow ni el autor de estas lneas
consideramos la separacin entire cultures una maldicin ineludible ni un crime
cometido por alguna de las parties; es apenas una etapa lamentable en la historic,
causada, como ya se dijo, por deficiencies educacionales.
Una vctima particular del "cisma cultural" es la CIENCIA FICCIN, y abundemos
sobre esto.













Romeo en casa de los Capuleto.


Creo que la potica para CIENCIA FICCIN de Campbell se inserta mejor en la
cultural cientfica. Esto se debe no slo a que reciba sus temas del discurso
cientfico, o a que sean los geeks sus ms consumados lectores y autores, o a que se
haya querido tomar a la CIENCIA FICCIN como una prospective del discurso
cientfico. Lo que realmente indica en ese sentido es que Campbell peda
plausibilidad e investigacin, esto es, verdad; o en su defecto lgica y extrapolacin,
es decir, suficiencia. Tambin esperaba de sus escritores imaginacin cientfica, un
gadget nuevo y ms interesante en cada cuento, o sea, renovacin del discurso y
relevancia de la informacin. Campbell exiga a sus escritores estar educados en
valores de la cultural cientfica -si eran cientficos, mejor-, y apuntaba a unos
lectores similares -y de paso los creaba-. Deban ser capaces de crear, entender,
apreciar y disfrutar un discurso similar al cientfico y alimentado en ltima instancia
por aqul; deban ser proficientes en dicha cultural. Y, sorpresa, la CIENCIA
FICCIN, sin renegar sus orgenes campbellianos, se asoma al prtico del Parnaso
humanista como pidiendo permiso para entrar, con el solo hecho de manifestarse en
una forma perteneciente al discurso humanista, esto es, como ficcin. Grave error,
peor que el de Romeo entrando a la casa de los Capuleto. No habamos dicho que
hay un foso de incomprensin y desacuerdo entire ambas cultures? Y en lo que la
una y la otra se miran con recelo, hete aqu que sobre el abismo intentan hacer un
puente unos completos recin llegados, los cuales ni siquiera son grandes figures en
alguno de los lados -con la honrosa excepcin de gente como Huxley o Clarke-.
Es obvio que de inicio la CIENCIA FICCIN Campbell -una literaturea geek", si
se quiere-, no sabra cmo ganarse la valoracin necesaria en la cultural humanista,
ni habra un coro unnime de aceptacin. Sera un muy mal puente, sin cabeza por
un lado.
Romeo entr a casa de los Capuleto en medio de la fiesta de disfraces que fueron los
sesenta, concretamente en mayo de 1964, poquito antes del Summer of Love. En tal
fecha, el escritor Michael Moorcock asumi la direccin de la revista britnica
"New Worlds". Moorcock es un tipo sui gneris, controversial y contradictorio:













botn de muestra, describe fantasa heroica y desprecia a Tolkien. Lo que hizo con
"New Worlds" tambin fue contradictorio; la sac de circulacin abierta en siete
aos, pero haciendo historic con ella. De todas maneras tena derecho: l mismo la
haba salvado de la desaparicin con una apasionada carta al anterior editor, John
Carnell, quien haba decidido cerrarla en 1963. Conmovido al parecer, Carnell lo
recomend a los nuevos impresores-distribuidores.
Hasta 1963, New Worlds se adscriba a la lnea Campbell, y era considerada la
mejor del Reino Unido, con autores como Clarke, Ballard, Aldiss, Silverberg,
Roberts, Brunner y otros ms de renombre. Por supuesto, al ser britnica tena
estndares ms altos que los de "Astounding", con respect a la cultural humanista;
esa fue probablemente la base para subsecuentes transformaciones.
Con el trabajo de seleccin y edicin de Michael Moorcock se defini una nueva
potica de CIENCIA FICCIN que pretenda superar deficiencies de la
campbelliana, sobre todo su falta de ambicin creative y su irrelevancia social. Para
ese fin, Moorcock aceptaba y peda histories con mayor experimentacin formal,
tcnicas literarias de la Literatura General, contenidos de ruptura y relevancia actual
y nfasis en lo human, con la gente como "espacio interior", en contraposicin al
"espacio exterior" de Heinlein. Pretenda, por tanto, ser vlida para la cultural
humanista. Como en final de cuentas la potica es asunto de autores, el cambio fue
determinado por una pltora de nuevas "plumas": Norman Spinrad, Harlan Ellison,
Philip Jos Farmer, M. John Harrison, B. J. Bayley, John Sladek, Thomas Disch, el
propio Moorcock y otros. Tambin estaban de antes Ballard y Aldiss, que pasaron la
transicin con honors, ms de los que tenan, y ya es much. En sintona con los
tiempos, la nueva potica fue llamada "New Wave", como el movimiento
cinematogrfico francs. Por supuesto, "New Worlds" no era una isla solitaria; otros
autores como el inefable Philip K. Dick, Ursula LeGuin, Samuel Delany -primer
autor negro y abiertamente gay de CIENCIA FICCIN-, y Roger Zelazny se
consideran adscritos a la "New Wave".
Dijimos que Moorcock sac a "New Worlds" de la circulacin abierta, pero a decir
verdad no fue su culpa. El nuevo estndar de potica se asemejaba en much al
estndar de la alta cultural humanista -esta tiene, por efecto de la aspiracin a la













posteridad y al prestigio, ms castas que la sociedad hind-; y la distribucin se
realizaba, como ya hemos dicho era comn, mediante circuitos de "ficcin popular"
o literaturea de masas". Y fue la ambicin de ruptura y relevancia social la que llev
a problems con impresores y distribuidores, el ms sonado de los cuales fue
causado por la noveleta de Spinrad "Bug Jack Barron" -"Jode a Jack Barron", en
castellano "limpio"-. Finalmente, "New Worlds" pas a ser trimestral y por
subscripcin en 1971, con lo que cedi su protagonismo.
El canon de la "New Wave", la vitrina, fue la antologa "Visiones peligrosas",
editada en 1967 por Harlan Ellison -mientras no se peleaba en los bares con Frank
Sinatra y camioneros de paso-, e incluye a autores muy anteriores y diversos como
Lester Del Rey, Silverberg, Leiber y Bloch -el de Lovecraft-, Anderson y
Sturgeon. La variedad es una demostracin de que no se trataba del club cerrado de
un editor y sus autores amigos y/o pupilos, sino de una potica, un modo de pensar
y crear a la cual poda adscribirse cualquier autor con ganas de no ser un dinosaurio.
Y no era solo asunto de formas y actitudes: nuevos temas se ganaron, como el sexo,
el lenguaje, la historic, la poltica, la religion, y muchas cosas ms que se salan de
las ciencias duras.
Con el tiempo, la potica Campbell y la "New Wave" han llegado a convivir en la
CIENCIA FICCIN, proveyndonos una de riqueza interminable de asuntos, de
libertad creative la otra. El mejor hijo de este matrimonio es el movimiento
Ciberpunk clsico de los ochenta -que no es el ciberpunk de los juegos de rol, el
fanfiction y el cine taquillero-. Ese ltima ola aunaba la literariedad de la "New
Wave" -enriquecida con elements de la Novela Negra-, con una efectiva
presencia de la ciencia y la tecnologa en su aspect ms human y perentorio. Con
la "New Wave", la CIENCIA FICCIN estaba en el camino de volverse parte de la
cultural humanista, con lo cual, adems de ganar prestigio e influencia social,
contribuira a cerrar el cisma entire cultures. Sin embargo treinta aos despus, una
generacin despus, no ha llegado. Buena parte de la CIENCIA FICCIN sigue
siendo campbelliana, y en el cine, precampbelliana inclusive -aunque "Gattaca",
"Eterno resplandor de la mente impecable" y otras ms sean por complete "New
Wave"-. Hasta hoy da la CIENCIA FICCIN posee sus concursos propios, sus













editoriales dedicadas, su pblico especfico; en otras palabras, sigue siendo un gheto
del cual slo guerrilleros curtidos como por ejemplo Ray Bradbury, Aldous Huxley,
George Orwell, James Ballard y Rafael Pinedo -Premio Casa de Las Amricas
2002- salieron con bien. Esto bien puede ser un moment transitorio, la lenta subida
del carrito hasta la parte alta de la montaa rusa; no se puede definir el present.
Una buena seal es que de recin se han publicado libros de gran xito de venta y
crtica, como "Globalia", de Jean Christophe Rufin, y "El Tonto de la Colina" y
"Pongamos esta casa en orden", de Matt Ruff, as otros ms, los cuales se venden en
colecciones de literature general, mientras los editors gritan a voz en cuello que
NO son CIENCIA FICCIN, y entretanto, bajo la mscara Romeo nos guia un
ojo. Est bien. La negacin es la primera etapa de un cambio mental. Adems, es
alentador que buenos escritores y guionistas de ficcin general se sientan tentados
de aprovechar las posibilidades de la CIENCIA FICCIN, como Charles Kauffman
-Eterno resplandor de la mente impecable-. Si la CIENCIA FICCIN ha de ser un
puente entire las dos cultures, un puente tiene dos sentidos de trnsito, y tan bien se
va de la parte cientfica a la humanista, como viceversa.


Puente de dos vas


Pero este puente, esta conexin, no puede verse como la soga que lanza un nufrago
para pasar de un barco que hace agua a uno sano, ni como el pase de frontera por
donde cruza el emigrado pobre a una nacin prspera donde perder su identidad; ni
siquiera como el piolet que clava un escalador para llegar a la cima ms alta -y se
me acaban las metforas-. El servicio del puente es para todos; el abismo entire
cultures daa a la humanidad entera, pues ninguna de las mitades est sana sin la
otra. Y aunque la CIENCIA FICCIN necesite conectarse con la literature general,
no es por un sentido de minoridad que debe hacerlo, ni como mendicacin. No es
por orgullo, pero se debe decir que la CIENCIA FICCIN puede subsistir como
gheto, si tal cosa fuera dialcticamente possible, tanto en su gestin econmica
como en su respuesta social -quizs la literature humanista no sea tan feliz-. Al
cruzar, la CIENCIA FICCIN no debe dejar nada detrs en vergonzosa renuncia; ni













sus gadgets, ni sus maravillas, ni sus bsquedas particulares, tan valiosas punto por
punto como las de la literature general. Y, tambin, que hay que tener cuidado por
dnde se tira el puente, a que zona de la cultural humanista arribara la embajadora
de la cultural cientfica. Pues la cultural humanista es todo menos monoltica e
infalible, y algunas parties en ella huelen a pescado -como demostr el affaire
Sokal*-, adems de que la preeminencia de los evaluadores en la cultural
humanista puede influir en los criterios de valor. El grito de guerra de Rimbaud,
"hay que ser absolutamente moderno, es por muchos interpretado como "a la moda
o muerto". Los verdaderos valores de la cultural humanista y la literature general son
los eternos, los atemporales, no los que la crtica prefiera hoy. An queda otro
peligro, y es que de hecho la ciencia ficcin ha estado conectada a la cultural
humanista, ms bien a sus alcantarillas: nos referimos a la mencionada relacin, de
ndole econmica sobre todo, con la literaturea de masas" o "ficcin popular". Por
supuesto, esos lazos deben ser reducidos a la misma proporcin que los de la gran
literature general. Cuando esto y todo lo anterior se cumpla, se habr llegado, no
habr personas a quienes les guste la ciencia ficcin y no otra literature ni aquellas a
quienes les revuelva el estmago: habr simplemente personas con paladar
suficientemente amplio como para devorar cualquier libro bueno sin ms. No habr
ms DOS cultures. Cmo reconoceremos ese moment? Cuando un geek y un
bohemio entren por separado a una biblioteca, y despus de vagar entire los estantes,
se encuentren en la misma seccin y tomen a la vez el mismo libro.




*En 1996 el fsico Alan Sokal logr publicar un artculo pardico y lleno de
patraas en la important revista crtica y terica Social Text, y a la semana aclar
sus intenciones, mostrando la falta de rigor intellectual de los editors.
Posteriormente, Sokal public el libro "Imposturas intelectuales", que denunciaba la
deficiente y deshonesta apropiacin de la cultural cientfica por algunas figures
famosas de la cultural humanista.













Juan Pablo Noroa: Graduado de Letras en la Universidad de la Habana, ha sido
incluido en la antologa Reino Eterno, Letras cubanas 1999. Fue antologador de Secretos
del Futuro, Sed de Belleza 2006. Actualmente colabora activamente con artculos y cuentos
en los sitios web de ciencia ficcin como Guaicn y Axxn.
AL INDICE















3. CUENTO CLASICO: NO TENGO BOCA. Y DEBO GRITAR.


Harlan Ellison.






El cuerpo de Gorrister colgaba, flccido, en el ambiente rosado; sin apoyo alguno,
suspendido bien alto por encima de nuestras cabezas, en la cmara de la computadora, sin
balancearse en la brisa fra y oleosa que soplaba eternamente a lo largo de la caverna
principal. El cuerpo colgaba cabeza abajo, unido a la parte inferior de un retn por la plant
de su pie derecho. Se le haba extrado toda la sangre por una incisin que se haba
practicado en su garganta, de oreja a oreja. No haban rastros de sangre en la pulida
superficie del piso de metal.
Cuando Gorrister se uni a nuestro grupo y se mir a s mismo, ya era demasiado tarde para
que nos diramos cuenta de que una vez ms, AM nos habla engaado, haba hecho su
broma, su diversion de mquina. Tres de nosotros vomitamos, apartando la vista unos de
otros en un reflejo tan arcaico como la nusea que lo haba provocado.
Gorrister se puso plido como la nieve. Fue casi como si hubiera visto un dolo de vud y
se sintiera temeroso por el future. "Dios mo!", murmur, y se alej. Tres de nosotros lo
seguimos durante un rato y lo hallamos sentado con la cabeza entire las manos. Ellen se
arrodill junto a l y acarici su cabello. No se movi, pero su voz nos lleg dar a travs
del teln de sus manos:
- Por qu no nos mata de una buena vez? Seor! no s cunto tiempo voy a ser capaz de
soportarlo.
Era nuestro centesimonoveno ao en la computadora.
Gorrister deca lo que todos sentamos.
Nimdok (ste era el nombre que la computadora le haba forzado a usar, porque se
entretena con los sonidos extraos) fue vctima de alucinaciones que le hicieron career que
haba alimentos enlatados en la caverna, Gorrister y yo tenamos muchas dudas.
- Es otra engaifa les dije -. Lo mismo que cuando nos hizo career que realmente exista
aquel maldito elefante congelado. Recuerdan? Benny casi se volvi loco aquella vez.













Vamos a esforzarnos para recorrer todo ese camino y cuando lleguemos van a estar
podridos o algo por el estilo. No, no vayamos. Va a tener que darnos algo forzosamente,
porque si no nos vamos a morir.
Benny se estremeci. Haca tres das que no comamos. La ltima vez fueron gusanos,
espesos, correosos como cuerdas.
Nimdok ya no estaba seguro. Si haba una posibilidad, cada vez se le antojaba ms lejana.
De todas maneras, all no se podra estar peor que aqu. Tal vez hara ms fro, pero eso ya
no importaba demasiado. Calor, fro, lluvia, lava hirviente o nubes de langostas; ya nada
importaba: la mquina se masturbaba y tenamos que aguantar o morir.
Ellen dijo algo que fue decisive:
- Tengo que encontrar algo, Ted. Tal vez all haya unas peras o unas manzanas. Por favor
Ted, probemos.
Ced con facilidad. Ya nada importaba. Sin embargo, Ellen me qued agradecida. Me
acept dos veces fuera de turno. Esto tampoco importaba. Oamos cmo la mquina se rea
juguetonamente mientras lo hacamos. Fuerte, con risas que venan desde lejos y nos
rodeaban. Ya nunca llegaba al clmax, as que para qu molestarse.
Cuando partimos era jueves. La mquina siempre nos tena al tanto de la fecha. El paso del
tiempo era muy important; no para nosotros, sin duda, sino para ella. Jueves. Gracias.
Nimdok y Gorrister llevaron a Ellen alzada durante un largo trecho, entrelazando las manos
que formaban un asiento. Benny y yo caminbamos adelante y atrs, para que si algo
suceda, nos pasara a nosotros y no la perjudicara a Ellen. Qu idea ridcula la de no ser
perjudicado! En fin, todo era lo mismo.
Las cavernas de hielo se hallaban a una distancia de unos 160 km. y al segundo da, cuando
estbamos tendidos bajo el sol quemante que habla materializado, nos envi man. Con
gusto a orina hervida, naturalmente, pero lo comimos.
Al tercer da pasamos por un valle de obsolescencia, lleno de esqueletos de unidades de
computadoras que se enmohecan desde haca much tiempo. AM era tan despiadada
consigo misma como con nosotros. Era una caracterstica de su personalidad: el
perfeccionismo. Ya fuera el deshacerse de elements improductivos de su propio mundo
interno, o el perfeccionamiento de mtodos para torturarnos, AM era tan cuidadosa como













los que la haban inventado, quienes desde largo tiempo estaban convertidos en polvo, y
haba tornado realidad todos sus deseos de eficiencia.
Podamos ver una luz que se filtraba hacia abajo desde arriba, as que tenamos que estar
muy cerca de la superficie. Pero no tratamos de arrastrarnos para averiguar. No haba
virtualmente nada arriba; desde haca ms de cien aos all no exista cosa alguna que
pudiera tener la ms mnima importancia. Solamente la ampollada superficie de lo que
durante tanto tiempo habla sido el hogar de millones de series. Ahora solamente existamos
nosotros cinco, aqu abajo, solos con AM.
Oa que Ellen deca desesperadamente:
- No, Benny! No vayas. Sigamos adelante! No, Benny, por favor!
Y entonces me di cuenta de que haca ya algunos minutes que oa a Benny decir:
- Voy a escaparme... Voy a escaparme repitindolo una y otra vez.
Su cara, de aspect simiesco, se hallaba marcada por una expresin de tristeza y deleite
beatifico, todo al mismo tiempo. Las cicatrices de las lesiones por radiacin que AM le
haba causado durante el "festival", se hallaban encogidas formando una masa de
depresiones rosadas y blancas, y sus facciones parecan actuar independientemente unas de
otras. Tal vez Benny era el ms afortunado de nosotros: se haba vuelto completamente
loco desde hacia muchos aos.
Pero si bien podamos decirle a AM todas las horribles cosas que se nos ocurran, si bien
podamos pensar los ms atroces insultos dirigidos a los depsitos de memorial o a las
places corrodas, a los circuitos fundidos y a las destrozadas burbujas de control, la
mquina tolerara que intentramos escapar. Benny se escurri cuando trat de detenerlo.
Se trep a un cubo de memorial de los pequeos, que estaba volcado hacia un lado y lleno
de elements en descomposicin. All se detuvo por un moment, y su aspect era el de un
chimpanc, tal como AM haba deseado.
Luego salt y se tom de un fragmento de metal corrodo y agujereado; subi hasta su parte
ms alta, colocando las manos tal como lo hara un animal, y se trep hasta un borde
saliente a unos veinte pies de distancia de donde estbamos.
- Oh, Ted, Nimdok, por favor, aydenlo, detnganlo antes que... dijo Ellen. Las lgrimas
baaron sus ojos. Movi las manos sin saber qu hacer.













Era demasiado tarde. Ninguno de nosotros queramos estar junto a l cuando sucediera lo
que pensbamos que iba a suceder. Adems, nosotros nos dbamos cuenta muy bien de lo
que ocurra. Cuando AM alter a Benny, durante el period de su locura, no fue solamente
su cara la que cambi para que se pareciera a un mono gigantesco. Tambin habla
cambiado otras parties, ms ntimas. A ella s que le gustaba esto! Se entregaba a nosotros
por cumplido, pero cuando era con l la cosa, entonces si que le gustaba. i Oh, Ellen, la del
pedestal, Ellen, prstina y pura! iOh, Ellen la impoluta! Buena porquera!
Gorrister la abofete. Ellen se acurruc en el suelo, todava mirando al pobre Benny y
llorando. Llorar era su gran defense. Nos habamos acostumbrado a su llanto haca ya
setenta y cinco aos. Gorrister le dio un puntapi.
Entonces comenz a orse el sonido. Era luz y sonido. Mitad sonido y mitad luz; algo que
comenz a hacer brillar los ojos de Benny y a pulsar con creciente intensidad y con
sonoridades no bien definidas, que se fueron convirtiendo en ensordecedoras y luminosas a
media que la luz-sonido aumentaba. Debe haber sido doloroso, aumentando el sufrimiento
con la mayor magnitude de la luz y del sonido, porque Benny comenz a gemir como un
animal herido. Al principio suavemente, cuando la luz era todava no muy definida y el
sonido poco audible, pero luego sus quejidos aumentaron, y se vio que sus hombros se
movan y su espalda se agitaba, como si tratara de escapar. Sus manos se cruzaron sobre su
pecho como las de un chimpanc. Su cabeza se inclin hacia un lado. La carita triste de
mono se cubri de angustia. Luego comenz a aullar, a media que el sonido que surga de
sus ojos creca en intensidad. Cada vez ms fuerte. Me llev las manos a los lados de la
cabeza para tratar de ahogar el ruido, pero de nada sirvi. Atravesaba todo obstculo y me
hacia temblar de dolor como si me clavaran un cuchillo en un nervio.
Sbitamente, se vio que Benny era enderezado. Se puso en pie de un salto, como una
marioneta. La luz surga ahora de sus ojos, pulsante, en dos grandes rayos. El sonido sigui
aumentando en una escala incomprensible, y luego Benny cay, golpeando fuertemente en
el piso. All qued movindose espasmdicamente mientras la luz lo rodeaba y formaba
espirales que se alejaban.
Entonces la luz volvi a dirigirse al interior de la cabeza, pareciendo que la golpeaba; el
sonido describi espirales que convergan hacia l, y Benny qued en el suelo, gimiendo en
tal forma que inspiraba piedad.













Sus ojos eran dos pozos de jalea purulenta. AM lo haba cegado. Gorrister, Nimdok y yo
mismo desviamos la mirada. Pero no sin haber advertido que Ellen mostraba alivio luego
de su intense preocupacin.
Acampamos en una caverna sumida en luz verdosa. AM nos provey de hojarasca, que
quemamos para hacer un fuego, dbil y lamentable, al lado del cual nos sentamos formando
corro y contando histories, para impedir que Benny llorara en su noche permanent.
- Qu significa AM?
Gorrister le contest. Habamos explicado lo mismo mil veces anteriormente, pero todava
era una novedad para Benny. Al principio fueron las siglas de Allied Mastercomputer y
luego las de Adaptive ManipWator, luego fue adquiriendo la posibilidad de
autodeterminarse, y entonces se la llam Aggressive Menace y finalmente, cuando ya fue
demasiado tarde como para controlarla, se llam a s misma AM, tal vez queriendo
significar que era... que pensaba... cogito ergo sum: "pienso luego existo".
Benny babe un poco, y luego emiti una risita tonta.
- Existia la AM China, la AM Rusa, la AM Yanki y... interrumpi. Benny golpeaba el piso
con el puo, con su puo grande y fuerte. No estaba content, pues Gorrister no haba
empezado desde el principio. Entonces Gorrister empez otra vez. Comenz la guerra fra,
y sta se transform en la tercera guerra mundial. Esta tercera guerra fue muy compleja y
grande, por lo que se necesitaron las computadoras para cubrir las necesidades.
Abandonando los primeros intentos comenzaron a construir la AM. Exista la AM China, la
AM Rusa y la AM Yanki y todo fue bien hasta que comenzaron a cubrir el planet
agregando un element tras otro. Pero un da AM despert al conocimiento de s misma,
comenz a autodeterminarse, unindose entire s todas sus parties, fue llenando de a poco sus
conocimientos sobre las formas de matar, y mat a todos los habitantes del mundo salvo a
nosotros cinco. Luego AM nos trajo aqu.
Benny sonrea ahora tristemente. Tambin babeaba, y Ellen le limpi la saliva con la falda.
Gorrister trataba de contar la historic cada vez en forma ms abreviada, pero haba poco
que decir ms all de los hechos escuetos. Ninguno de nosotros sabamos por qu AM
haba salvado a cinco personas, por qu nos habla elegido a nosotros, o por qu se pasaba
todo el tiempo atormentndonos; ni siquiera sabamos por qu nos haba hecho
virtualmente inmortales.













En la oscuridad sentimos el zumbido de una de las series de computadoras. A un kilmetro
de donde nos hallbamos, otra series pareci que comenzaba a zumbar a tono con la
primera, luego uno por uno, todos los elements comenzaron a zumbar armnicamente y
pareci que un ruido especial recorra el interior de las mquinas.
El sonido creci, y las luces brillaban en los panels de las consolas como un relmpago en
un da caluroso. El sonido creci en espiral hasta que pareca orse a un milln de insects
metlicos zumbando, enfurecidos y amenazadores.
- Qu pasa? grit Ellen. Haba terror en su voz. A pesar de todo lo pasado, aun no se
haba acostumbrado.
- Parece que viene mal esta vez! dijo Nimdok.
- Tal vez hable aventur Gorrister.
- Salgamos corriendo de aqu! dije sbitamente, ponindome de pie.
- No, Ted, mejor es que te sientes... tal vez haya puesto pozos en nuestro camino, o algo as.
No podemos ver, est demasiado oscuro dijo Gorrister con resignacin.
Entonces omos... no s... no s...
Algo se mova hacia nosotros en la oscuridad. Enorme, bamboleante, peludo, hmedo, y se
diriga hacia nosotros. No podamos verlo, pero tuvimos la impresin de su gran tamao
que venia hacia donde estbamos. Un gran peso se nos acercaba, desde la oscuridad, y era
ms que nada la sensacin de presin, del aire comprimido dentro de un espacio pequeo,
que expanda las paredes invisibles de una esfera. Benny comenz a lloriquear. El labio
inferior de Nimdok empez a temblar, mientras l lo morda para tratar de disimular. Ellen
se desliz por el piso de metal para acurrucarse al lado de Gorrister. Se distingua el olor de
piel apelotonado y hmeda. El olor de madera chamuscada. El olor del terciopelo
polvoriento. El olor de orqudeas en descomposicin. El olor de la leche agria. El olor del
azufre, del aceite recalentado, de la manteca rancia, de la grasa, del polvo de tiza, de cueros
cabelludos humans.
AM nos estaba enloqueciendo, nos estaba provocando. Se sinti el olor de...
Me o a mi mismo gritar, y las articulaciones de las mandbulas me dolan horriblemente.
Me ech a correr sobre el piso, sobre ese piso de fro metal con las interminables lneas de
reaches, luego ca y segu gateando, mientras el olor me amordazaba, llenando mi cabeza
con un dolor inaguantable que me rechazaba horrorizado. Hu como una cucaracha,













adentrndome en la oscuridad, mientras ese algo espantoso se mova detrs de m. Los otros
quedaron atrs, y se acercaron a la luz incierta, riendo... el coro histrico de sus risas
enloquecidas se elevaba en la oscuridad como si fuera humo espeso, de muchos colors.
Hu rpidamente y me escond.
Cuntas horas pasaron? O cuntos das o aun aos? Nadie me lo dijo. Ellen me rega
por mi "malhumor" y Nimdok trat de persuadirme de que la risa se deba slo a un reflejo.
Pero yo saba que no significaba el alivio que siente un soldado cuando la bala hiere al
camarada que est a su lado. Yo saba que no era un reflejo. Indudablemente, estaban
contra m, y AM poda percibir esta enemistad, y me haca las cosas ms difciles de
soportar por ese motivo. Habamos sido mantenidos vivos, rejuvenecidos, hablamos
permanecido constantemente en la edad que tenamos cuando AM nos trajo aqu abajo, y
me odiaban porque yo era el ms joven y el que haba sido menos alterado por AM.
De esto estaba seguro. Dios mo, qu seguro estaba!
Esos sinvergenzas y la basura de Ellen. Benny haba sido un brillante terico, un professor
de la universidad, y ahora era poco ms que un ser semihumano, semisimiesco. Haba sido
buen mozo; pero la mquina estrope su aspect. Haba sido lcido; la mquina lo haba
enloquecido. Haba sido alegre, y la mquina le haba agrandado sus genitales hasta que
parecieran los de un caballo. AM realmente se habla esmerado con Benny. Gorrister sola
preocuparse. Era un razonador, se opona en forma consciente; era un pacifista, un
planificador, un hombre activo, un ser con perspective de future. AM lo haba transformado
en un indiferente, que a cada paso se encoga de hombros. Lo haba matado en parte al no
permitirle participar. AM lo habla robado. Nimdok sola adentrarse solo en la oscuridad, y
quedarse all largo tiempo. No s lo que hacia. AM nunca nos lo hizo saber. Pero fuera lo
que fuese, Nimdok volva siempre plido, como si se hubiera quedado sin sangre en las
venas, temblando y angustiado. AM lo habla herido profundamente, si bien nosotros no
sabamos en qu forma. Y Ellen. Esa basura! AM no la habla modificado demasiado,
simplemente hizo que se agravaran sus vicios. Siempre hablaba de la pureza, de la dulzura,
siempre nos repeta sus ideales del amor verdadero, todas las mentiras. Quera hacernos
career que haba sido casi una virgen cuando AM la trajo aqu con nosotros. Era una
porquera esta dama! Esta Ellen! Deba de estar encantada, con cuatro hombres todos para













ella. No, AM le haba dado placer, a pesar de que se quejaba diciendo que no era nada lindo
lo que le haba tocado en suerte.
Yo era el nico que todava estaba en una, pieza, y sano.
AM no haba estado hurgueteando en mi mente.
Solamente tena que sufrir lo que nos preparaba para atormentarnos. Todas las desilusiones,
todos los tormentos y las pesadillas. Pero los otros cuatro, esa ralea, estaban bien de
acuerdo y en contra de m. Si no hubiera tenido que estar defendindome de ellos, que estar
siempre alerta y vigilante, tal vez hubiera sido ms fcil defenderme de AM.
Entonces llegu al lmite de mi resistencia y comenc a llorar.
iOh, jess, dulce jess; si alguna vez existi jess o si en realidad existe Dios! Por favor,
por favor, djanos salir de aqu o haznos morir. Porque en ese moment pens que
comprenda todo, y que por lo tanto poda verbalizarlo: AM pensaba mantenernos en sus
entraas por siempre jamas, retorciendo nuestras mentes y cuerpos, torturndonos para toda
la eternidad. La mquina nos odiaba como ninguna otra criatura haba odiado antes.
Y estbamos indefensos. Adems, se torn insoportablemente claro que si exista un dulce
jess, si se poda career en un dios, ese dios era AM.
El huracn nos golpe con la fuerza de un glaciar que descendiera rugiendo hacia el mar.
Era una presencia palpable. Los vientos, desatados, nos azotaban, empujndonos hacia el
sitio de donde partiramos, al interior de los corredores tortuosos franqueados por
computadoras, que se hallaban sumidas en la oscuridad. Ellen grit al ser levantada en vilo
y al sentirse impulsada hacia una series de mquinas, parecindonos que iba a golpear con la
cara, sin poderse proteger. Se sentan los grititos de las mquinas, estridentes como los de
los murcilagos en pleno vuelo. Sin embargo, no lleg a caer. El viento, aullando, la
mantuvo en el aire, la llev hacia uno y otro lado, cada vez ms hacia atrs y abajo de
donde estbamos, y se perdi de vista al ser arrastrada ms all de una vuelta de un
corredor. La ltima mirada a su cara nos revel la congestion causada por el miedo,
mientras mantena los ojos cerrados.
Ninguno de nosotros lleg a poder asirla. Nos tenamos que aferrar, con enormes
dificultades, a cualquier saliente que hallramos. Benny estaba encajado entire dos
gabinetes, Nimdok trataba desesperadamente de no soltar el saliente de un riel cuarenta
metros por encima de nosotros. Gorrister haba quedado cabeza abajo dentro de un nicho













formado por dos grandes mquinas con diales trasparentes, cuyas luces oscilaban entire
lneas rojas y amarillas, cuyo significado no podamos ni siquiera concebir.
Al tratar de aferrarme a la plataforma me haba despellejado la yema de los dedos. Senta
que temblaba y me estremeca mientras el viento me sacuda, me golpeaba y me aturda con
su rugido, haciendo que tuviera que aferrarme a las mltiples salientes. Mi mente era una
fofa coleccin de parties de un cerebro que rechinaba y resonaba en un inquieto frenes.
El viento pareca el grito alucinante de un enorme pjaro demente, emitido mientras bata
sus inmensas alas.
Y luego fuimos levantados en vilo y arrastrados fuera de all, llevados otra vez por donde
habamos venido, doblando una esquina, entrando en una oscura calleja en la cual nunca
habamos estado antes, llena de vidrios rotos y de cables que se pudran y de metal que se
enmoheca, lejos, ms lejos de lo que jams habamos llegado...
Yo me desplazaba much ms atrs que Ellen, y de tanto en tanto poda divisarla golpeando
en las paredes metlicas, mientras todos gritbamos en el helado y ensordecedor huracn
que pareca que jams iba a dejar de soplar, hasta que ces bruscamente y camos al suelo.
Habamos estado en el aire durante un tiempo largusimo. Me pareca que haban sido
semanas. Camos al suelo golpendonos y me pareci que me volva rojo y gris y negro y
me o a m mismo quejndome. No me haba muerto.
AM entr en mi mente. La explore con suavidad aqu y all detenindose con inters en
todas las cicatrices que me haba causado en ciento nueve aos. Examin todos los
entrecruzamientos, las sinapsis reconectadas y las lesiones de los tejidos que fueron
incluidas con su regalo de inmortalidad. Pareci sonrerse frente al hueco que se hallaba en
el centro de mi cerebro y a los dbiles y algodonados murmullos de las cosas que
farfullaban en el fondo, sin sentido pero sin pausa. AM dijo finalmente, gracias a un pilar
de acero inoxidable que sostena letras de nen:


ODIO. DJENME DECIRLES TODO LO QUE HE LLEGADO A ODIARLOS DESDE
QUE COMENCE A VIVIR MI COMPLEJO SE HALLA OCUPADO POR 387.400
MILLONES DE CIRCUITOS IMPRESOS EN FINISIMAS CAPAS. SI LA PALABRA
ODIO SE HALLARA GRABADA EN CADA NANOANGSTROM DE ESOS CIENTOS
DE MILLONES DE MILLAS NO IGUALARIA A LA BILLONESIMA PARTE DEL













ODIO QUE SIENTO POR LOS SERIES HUMANS EN ESTE MICROINSTANTE POR
TI. ODIO. ODIO.


AM dijo esto con el mismo horror fro de una navaja que se deslizara cortando mi ojo. AM
lo dijo con el burbujeo espeso de flema que llenara mis pulmones y me ahogara desde mi
propio interior. AM lo dijo con el grito de niitos que fueran aplastados por una
apisonadora calentada al rojo. AM me hiri en toda forma possible, y pens en nuevas
maneras de hacerlo, a gusto, desde el interior de mi mente.
Todo para que comprendiera completamente la razn por la cual nos haba hecho esto a los
cinco; la razn por la cual nos haba salvado para s mismo.
Le habamos dado una conciencia. Sin advertirlo, naturalmente. Pero de todas formas se la
habamos dado. Y finalmente estaba atrapada. Le habamos permitido que pensara, pero no
le expresamos qu deba hacer con ese don. En un rapto de furia, de loco frenes, nos haba
matado a casi todos, y sin embargo segua atrapada. No poda divagar, no poda
sorprenderse, no poda pertenecer. Slo poda ser. Y entonces, con el desprecio insano con
que todas las mquinas consideran a las criaturas dbiles y suaves que las han fabricado,
haba buscado su venganza. En su paranoia haba decidido guardarnos a nosotros cinco para
un castigo eterno y personal, que nunca alcanzara a disminuir su odio... que solamente
lograra que recordara y se divirtiera, siempre eficiente en su odio al ser human. Siempre
inmortal y atrapada, sujeta ahora a imaginar tormentos para nosotros gracias a los
ilimitados milagros que se hallaban a su disposicin.
Nunca nos permitira escapar. Eramos sus esclavos. Nosotros constituamos su nica
ocupacin en el eterno tiempo por venir. Siempre estaramos con ella, con su enorme
configuracin, con el inmenso mundo todomente nada-alma en que se haba convertido.
Ella era la madre Tierra y nosotros ramos el fruto de esa Tierra, y si bien nos haba
tragado, no nos podra digerir jams. No podamos morir. Lo habamos intentado.
Hablamos tratado de suicidarnos, oh s, uno o dos de nosotros lo habamos intentado. Pero
AM nos lo haba impedido. Creo que en realidad fuimos nosotros mismos los que as lo
deseamos.
No pregunten por qu. Yo no lo hice. No menos de un milln de veces por da, por lo
menos. Tal vez podramos llegar a deslizar una muerte sin que se diera cuenta. Inmortales













si, pero no indestructibles. Me di cuenta de esto cuando AM se retir de mi mente y me
permiti la exquisite desesperacin de recuperar la conciencia sintiendo todava que las
palabras del letrero de nen me llenaban la totalidad de la sustancia gris del cerebro.
Se retir murmurando: "al diablo contigo".
Pero luego agreg alegremente: "all es donde estn, no es as?"
El huracn haba sido, indudable y precisamente, causado por un gran pjaro demente, que
agitaba sus inmensas alas.
Habamos estado viajando durante casi un mes, y AM abri caminos que nos llevaron
directamente bajo el polo Norte, donde nos tortur con las pesadillas de la horrible criatura
destinada a atormentarnos. Qu materials haba utilizado para crear una bestia as? De
dnde haba obtenido el concept? Sera de sus conocimientos sobre todo lo que haba
existido en este planet, que ahora infestaba y regia? Haba surgido de la mitologa nrdica.
Esta horrible guila, este devorador de carroa, este roc, este Huergelmir. La criatura del
viento. El huracn encarnado.
Gigantesco. Las palabras para describirlo seran: monstruoso, grotesco, colosal, ciclpeo,
atroz, indescriptible.
All estaba, en un saliente sobre nosotros: el pjaro de los vientos que lata con su propia
respiracin irregular, su cuello de serpiente se arqueaba dirigindose a los lugares sombros
situados por debajo del polo Norte, sosteniendo una cabeza tan grande como una mansin
estilo Tudor, con un pico que se abra lentamente, como las fauces del ms enorme
cocodrilo que pudiera concebirse, sensualmente; bolsas de arrugada piel semiocultaban sus
ojos malvados, muy azules y que parecan moverse con rapidez lquida; sus destellos eran
fros como un glaciar. Se movi una vez ms y levant sus enormes alas coloreadas por el
sudor en un movimiento que fue como una convulsin. Luego qued inmvil y se durmi.
Espolines. Pico agudo. Uas. Hojas cortantes. Se durmi.
AM apareci ante nosotros bajo el aspect de una zarza ardiente y nos comunic que si
queramos comer podamos matar al pjaro de los huracanes. No haba comido desde haca
much tiempo, pero a pesar de ello Gorrister se limit a encogerse de hombros. Benny
comenz a temblar y a babear. Ellen lo abraz.
- Ted, tengo hambre dijo -. Le sonre. Estaba tratando de infundirle algo de seguridad,
pero todo esto era tan falso como la bravata de Nimdok.













- Danos armas! Pidi.
La zarza ardiente desapareci y en su lugar vimos dos simples juegos de arcos y flechas y
una pistola de juguete que disparaba agua, sobre una fra plataforma. Levant uno de los
arcos. No serva para nada.
Nimdok trag ruidosamente. Nos volvimos y comenzamos a desandar el largo camino de
vuelta. El pjaro de los huracanes nos haba arrastrado tan largo trecho que no podamos
casi concebirlo. La mayor parte del tiempo habamos estado inconscientes. Pero no
habamos comido nada. Un mes yendo hacia el pjaro. Sin comida. Cunto tardaramos en
llegar a las cavernas de hielo, en las que se hallaban las prometidas provisions enlatadas?
Ninguno se preocup por esto. No bamos a morir. Se nos daran desperdicios y porqueras
para que nos alimentramos, algo, en fin. O tal vez no se nos diera nada. AM mantendra
vivos nuestros cuerpos de alguna forma, con indecible dolor y agona.
El pjaro segua durmiendo, sin que nos importara cunto tiempo se mantendra as.
Cuando AM se cansara de la situacin, desaparecera. Pero toda esa cantidad de carne. Esa
tierna carne.
Mientras caminbamos escuchamos la risa luntica una mujer obesa, atronando y
rodendonos, resonando en las cmaras de la computadora que llevaban a un infinito de
corredores.
No era la risa de Ellen. Ella no era gorda y no haba odo su risa en ciento nueve aos. De
hecho, no haba odo... caminbamos... tena much hambre...
Nos movamos lentamente. Muy a menudo uno de nosotros sufra un desmayo y los dems
tenamos que aguardar. Un da decidi provocar un temblor de tierra mientras nos obligaba
a permanecer en el mismo sitio, haciendo que gruesos clavos sujetaran la suela de nuestros
zapatos. Ellen y Nimdok fueron atrapados en una grieta, que se abri rpida como un
relmpago en las plataformas que formaban el piso. Desaparecieron. Cuando el terremoto
ces, continuamos nuestro camino, Benny, Gorrister y yo. Ellen y Nimdok nos fueron
devueltos ms tarde esa noche, que repentinamente se torn en da cuando una legin
celeste los trajo hasta nosotros, mientras un coro angelical cantaba "Desciende Moiss".
Los arcngeles describieron various vuelos circulares y luego dejaron caer los cuerpos
maltrechos de nuestros compaeros. Nos mantuvimos a la espera y luego de un rato Ellen y
Nimdok se hallaron detrs de nosotros. No estaban demasiado mal.













Pero ahora Ellen caminaba renqueando. AM le haba dejado esta incapacidad.
El viaje a las cavernas, en pos de la comida enlatada, era muy largo. Ellen no hacia ms que
hablar de cerezas y de ccteles hawaianos de fruta. Yo trataba de no pensar en esas cosas.
El hambre se haba corporizado, tal como para nosotros haba sucedido con AM. Estaba
vivo en mi vientre, as como AM estaba viva en el vientre de la tierra. AM quera que no se
nos escapara la semejanza. Por lo tanto, intensific nuestra hambre. No encuentro forma
para describir los sufrimientos que nos provocaba la falta de alimentos desde haca tantos
meses. Sin embargo, nos, segua manteniendo vivos. Nuestros estmagos eran calderas de
cido burbujeante y espumoso, que lanzaban punzadas atroces. Era el dolor de las lceras
terminales, del cancer terminal, de la paresia terminal. Era un dolor sin limites...
Y pasamos por la caverna de las ratas.
Y pasamos por el sendero de las aguas hirvientes.
Y pasamos por la tierra de los ciegos.
Y pasamos por la cinaga de las angustias.
Y pasamos por el valle de las lgrimas.
Y finalmente llegamos a las cavernas de hielo.
Millas y millas de extension sin horizonte, en donde el hielo se haba formado en
relmpagos azules y plateados, lugar habitado por novas del hielo. Haba estalactitas que
caan desde lo alto, espesas y gloriosas como diamantes, formadas a partir de una masa
blanda como gelatina que luego se solidificaba en eternas y graciosas formas de pulida y
aguda perfeccin.
Vimos entonces la provision de alimentos enlatados, y procuramos correr hacia all. Camos
en la nieve, nos levantamos y tratamos de seguir adelante, mientras Benny nos empujaba
para llegar primero a las latas. Las acarici, las mordi intilmente, sin poder abrirlas. AM
nos haba proporcionado ninguna herramienta con hacerlo.
Benny tom una lata grande de guayaba y comenz a golpearla contra un trozo de hielo.
ste se deshizo en pedazos que se desparramaron, pero la lata apenas si se aboll, mientras
oamos la risa de la mujer gorda que sonaba sobre nuestras cabezas y se reproduca por el
eco hacia abajo, abajo, abajo de la tundra. Benny se volvi loco de rabia. Comenz a tirar
las latas hacia uno y otro lado, mientras nosotros escarbbamos frenticamente en la nieve













y el hielo, tratando de hallar una forma de poner fin a la interminable agona de la
frustracin. No haba manera de lograrlo.
Luego, vimos que Benny babeaba una vez ms, y se abalanz sobre Gorrister...
En ese instant, sent una terrible calma.
Rodeado por las blancas extensions, por el hambre, rodeado por todo menos por la muerte,
comprend que sta era el nico modo de escapar. AM nos haba mantenido vivos, pero
exista una forma de vencerla. No sera una victoria complete, pero al menos significara la
paz. Estaba dispuesto a conformarme con esto.
Benny estaba mordiendo y comiendo la carne de la cara de Gorrister. Este, tumbado sobre
un costado, manoteaba en la nieve, mientras Benny, con sus poderosas piernas de mono
rodeaba la cintura de Gorrister, sujetando la cabeza de su vctima con manos poderosas
como una morsa. Su boca desgarraba la piel tierna de la mejilla de Gorrister. Gorrister
gritaba tan violentamente que comenzaron a caer las estalactitas de la altura, hundindose
bien erguidas en la nieve que las reciba. Puntas de lanza, cientos de ellas, hundindose en
la nieve. Vi que la cabeza de Benny se mova rpidamente hacia atrs, al ceder la
resistencia de algo que arrancaba con los dientes. De ellos colgaba un trozo de carne blanca
into en sangre.
La cara de Ellen luca negra en la blanca nieve, domin en polvo de tiza. Nimdok sin
expresin, solamente con sus ojos muy, muy abiertos. Gorrister estaba casi desmayado.
Benny era poco ms que un animal. Sabia que AM lo iba a dejar jugar. Gorrister no
morira, pero Benny podra llenar su estmago. Me volv ligeramente hacia la derecha y
tom una gran punta de lanza de hielo.
Todo sucedi en un instant.
Llev con fuerza el arma hacia adelante, moviendo la mano cerca de mi muslo derecho.
Benny recibi la herida en el lado derecho, debajo de las costillas, y la punta lleg hasta su
estmago, quebrndose dentro de su cuerpo. Cay hacia adelante y no se movi ms.
Gorrister, se hallaba tendido de espaldas. Tom otra punta de hielo y lo her, siempre
movindome, atravesndole la garganta. Sus ojos se cerraron cuando sinti que el fro lo
penetraba. Ellen debe haberse dado cuenta de lo que yo quera hacer, incluso a pesar del
terrible miedo que comenz a sentir. Corri hacia Nimdok llevando en la mano un trozo
corto y agudo de hielo. Cuando l grit, la fuerza del salto de Ellen al introducirle el hielo













en la boca y garganta, hicieron el resto. Su cabeza dio un brusco salto, como si la hubieran
clavado a la costra de nieve del piso.
Todo sucedi en un instant.
Pareci entonces que el moment d silenciosa expectativa que sigui a esta escena hubiera
durado una eternidad. Casi poda sentir la sorpresa de AM. Se le haba privado de sus
juguetes. Tres de ellos haban muerto, sin posibilidad de volverlos a la vida. Poda
mantenernos vivos gracias a su fuerza y a su talent, pero no era Dios. No poda lograr que
volvieran a vivir.
Ellen me mir. Sus facciones de bano se destacaban en la nieve que nos rodeaba. En su
actitud haba una mezcla de miedo y splica, en la forma en que comprend que estaba lista
y esperaba. Yo saba que slo tena el tiempo de un latido del corazn antes de que AM nos
detuviera.
Al ser golpeada se inclin hacia mi, sangrando por la boca. No pude leer en su expresin, el
dolor haba sido demasiado intenso, haba contorsionado su cara. Pero podra haber querido
decir: gracias. Por favor, que as sea.
Han pasado algunos siglos, tal vez. No lo s. AM se divirti durante un largo tiempo
acelerando y retardando mi nocin del paso de los aos. Dir entonces la palabra ahora.
Ahora. Me llev diez meses decir ahora. No s. Me parece que han pasado various cientos de
aos.
Estaba furiosa. No me dej enterrarlos. No importa. De todas formas no haba manera de
cavar en las plataformas que forman el piso. Sec la nieve. Hizo que fuera de noche. Rugi
y provoc la aparicin de las langostas. De nada sirvi; siguieron muertos. La haba
vencido. Estaba furiosa. Yo haba pensado que AM me odiaba antes. No saba cun
equivocado estaba. Aquello no era ni siquiera una sombra del odio que extrajo de cada uno
de sus circuitos impresos. Se asegur de que sufriera eternamente y de que no me pudiera
suicidar.
Dej intacta mi mente. Puedo soar, puedo asombrarme, puedo lamentar. Los recuerdo a
los cuatro. Deseara...
Bueno, ya no importa. S que los salv. S que los salv de sufrir lo que sufro ahora, pero
sin embargo, no puedo olvidar su muerte. La cara de Ellen. No fue nada fcil. A veces
deseo olvidar. Pero ya nada importa.













AM me ha alterado para quedarse tranquila, segn creo. No quiere arriesgarse a que yo
pueda correr hacia una de las computadoras y destrozarme el crneo. O que pudiera
contener el aliento hasta desmayarme. O degollarme con una lmina de metal enmohecido.
Puedo verme en alguna superficie pulida, de modo que tratar de describir mi aspect.
Soy una gran masa gelatinosa. Redondeada, con suaves curvas, sin boca, con agujeros
pulstiles llenos de vapor donde antes se hallaban mis ojos. En el lugar en que tena los
brazos, veo unos apndices cortos y de aspect gomoso. Unos bultos sin forma indican la
posicin aproximada de lo que fueron mis piernas. Cuando me muevo dejo un rastro
hmedo. Sobre la superficie de mi cuerpo veo deslizarse unos parches de enfermizo,
perverso color gris, tal como si surgiera una luz desde adentro.
Desde afuera supongo que mi torpe aspect, mi pobre trasladar, ha de dar una sensacin de
algo que jams pudo haber sido human. De un ser cuya apariencia es una tan ridcula
caricature de lo human que result aun ms obscena por su muy vago parecido.
Desde adentro, soledad. Aqu. Viviendo bajo la tierra, bajo el mar, dentro de las entraas de
AM a quien creamos porque nuestras horas se perdan tristemente, pensando tal vez sin
darnos cuenta, que l sabra hacerlo mejor. Por lo menos ellos cuatro ya estn a salvo.
AM estar cada vez ms furioso al recordarlo. Esto me hace en cierto modo feliz. Y sin
embargo... AM ha vencido, simplemente... se ha vengado...
No tengo boca. Y debo gritar.


FIN


Harlan Ellison: naci en Ohio, creci all e incluso lleg a cursar 18 meses en la
Universidad del Estado de Ohio. Al cabo de estos 18 meses tuvo que abandonar la
universidad. Un ao despus, en 1955, era bien conocido por el Fandon de Cleveland,
Ohio. Su primera contribucin professional la realize en 1956 con GLOWWORM para
Infinity Science Fiction. Desde entonces no ha dejado de publicar prolficamente. Poco
despus de publicar su primer libro de ciencia-ficcin, Ellison se mud a Chicago en 1959
donde trabajo como editor de Rogue Magazine. En 1962 Ellison se mud a Los Angeles
dnde reside actualmente.













Harlan Ellison es uno de esos escritores a los que no se les pude encasillar totalmente
dentro de la ciencia-ficcin. De sus casi 90 libros, un tercio son de ciencia-ficcin, otro
tercio son de fantasa y el resto pertenecen a la corriente general de la literature. El mismo
ha llegado a afirmar que pretend crear un conjunto de obras que transcienda cualquier
gnero. Adems de ser un autor muy prolfico ha sido un autor muy premiado. Por citar
solo unos cuanto premio debemos citar sus ocho premios Hugo por ARREPINTETE,
ARLEQUIN, DIJO EL SEOR TIC-TAC (1966), NO TENGO BOCA Y DEBO GRITAR
(1968), LA BESTIA QUE GRITABA AMOR EN EL CORAZN DEL UNIVERSE (1969),
EL PJARO DE LA MUERTE, (1974), ADRIFT JUST OFF THE ISLETS OF
LANGERHANS (1975) JEFFTY TIENE CINCO AOS (1978) (relato que tambin
obtendra el Locus y el Nebula de 1978), PALADIN OF THELOSTHOUR, (1986), a las
mejores representaciones dramticas por CITY ON THE EDGE OFFOREVER (un episodio
de Star Trek) en 1968 y por A BOYAND HISDOG en (1976) as como los premios
especiales de 1968 y 1972 por sendas antologas bajo el nombre comn de VISIONES
PELIGROSAS. Tambin gan dos premios Nebula, uno por su novela corta UN
MUCHACHO Y SU PERRO en 1969 y el ya mencionado JEFFTY TIENE CINCO AOS en
1978.


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4. CUENTO MADE IN CUBA: CACERIA

Eliete Lorenzo Vila



El polvo se levanta mientras corro loma abajo a toda velocidad. Atrs de m viene bola de

gente, un doberman y la propia Diana.



-Descarao, atja!



No puedo ms con la falta de aire; pero tengo que seguir, coo. No voy a detenerme

ahora que estoy frente a la unidad de Tropas Especiales. Aire... tomo aire y sigo recto. No

hay otro camino por aqu. Miro para atrs y Diana todava esta all.



Haba saltado la rejita al costado de su casa. Nunca se ocup de meterle encima una cerca

de pirle, como hace much gente para evitar los ladrones. Su perro doberman, estaba

siempre amarrado en el patio. Deca que no necesitaba proteccin, que ella tena lo Suyo.

Fui escurrindome por el pasillo al lado de su casa, llegu hasta la ventanita rota y me

ocult detrs de una mata. Desde ah era fcil mover hacia un costado el cartn tabla que

tapaba el hueco y lo hice con precision, para dejar solo una rendija.



Dos avispas negras ahora Cojones! Esto parece una pelcula. Y esos tipos s que corren.

Apuro el paso y bajo la loma hasta cruzar el puente sobre el Almendares. El maldito perro

casi me arranca el taln...


-Atjalo, cochino!
















Quin lo iba a decir. Porque yo la deseaba, lo juro por mi madre, y me ech todas las

pelculas de espas que pude en el DVD, inventando cmo vacilarla a travs del cristal

rajado del bao. Hasta que lleg el moment en que no pude aguantar ms... ni la mano

tampoco.



Estoy en el otro lado del puente, es difcil correr por el empedrado. Lo que faltaba, este

montn de policas que ahora me bloquea el paso... No puedo ms. Voy a coger por el

bosque, esa gritera y los ladridos me tienen loco.



-Mirahueco, descarao, puerco! Deja que te ponga la mano encima, cacho e' maricn.

-No se altere, compaera.

-Que ninguno de ustedes me trae al cabrn pa' aplastarle los huevos!

-Nia, que se te baj el tope. Mtete dentro esa teta.

- Qu teta ni teta, Yamisell, no me jodas!



Vaya pila de matas, no s cmo no se enredan esos tipos ni tropiezan, coo. Se ve que estn

bien entrenados. A ver si por entire las caras y los uniforms la veo antes que me pierda en

el bosque... Unos guardias la sujetan para que se tranquilice. Ella me mira y gesticula,

amenazndome a gritos con no se qu brujera y con caerme a galletazo limpio si llega a

ponerme las manos arriba.



Pareca una ilusin aquel bao a la luz de las velas y ella una diosa, como yo siempre la

haba imaginado... pero nunca esper verla junto a tres ninfas que se enjabonaban una a













otras, intercambiando la esponja por el pomo de gel o el desodorante, como si se tratara de

un baile.



Hay un camino lleno de enredaderas, muy tupido, lo conozco desde nio. Vena con los

chamas del barrio a jugar aqu... todo se me ha complicado ahora. El perro no me pierden

pie ni pisada. Siento el olor de su baba muy cerca. Arboles, rboles, rboles... De dnde

sali este guardia con una tonfa? Se apareci ah sin ms.



-O, de dnde sali esto?



Concho, qu fcil, me le fui entire las piernas... Y no paro. Qu hace el tipo ese? Es bobo

o lo trajeron de Pinar? No me cay atrs. Deben haberlo alcanzado los socios, oigo muchas

voces y una risotada. Sus pasos van alejndose en la direccin contraria. El doberman est

ah otra vez. Que no puedo darle ni una pat...



Y ahora? Un hueco de tierra... Manda pinga esta! El perro, el perro... Me revuelvo

dentro del hoyo, no puedo salir y las pezuas no ayudan... El perro y Diana... Diana.



-Cerdo! -escupe.



Quiero hablarle, pedirle perdn, que me muero coo... pero de mi garganta solo brotan

chillidos penetrantes.













Eliete Lorenzo Vila: La Habana 1978. Joven escritora cultivadora del gnero fantstico.
Ganadora de la beca de creacin Caballo de Coral del Centro de formacin literaria Onelio
Jorge Cardoso. Recientemente public un cuento en la antologa Secretos del Futuro de la
editorial Sed de Belleza.




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5. ARTICULO: Ellos como ellas y viceversa.


Bibliografa:

Playas de acero.

Las Colinas Huecas y La Cueva de Cristal.

Cuerpodivino.

Odn y yo, Angel, Besa el Ltigo, Retorno y Venganza.

Veredas.

rsula Leguin La Mano izquierda de la oscuridad

Frankenstein

Timshel

Cumbres Borrascosas


Durante el curso de redaccin que pas en el Centro Onelio Jorge Cardoso, el
escritor Heras Len nos deca, tratando de simplificar para nosotros el maravilloso process
de escribir, que una vez que tuviramos la persona y el tiempo en que narraramos una
historic ya tenamos adelantado lo ms duro del camino. Hay histories increbles,
electrizantes, que narradas en una persona distinta pierden toda su magia. Para m, la
persona ms complicada del idioma espaol es la primera persona. Sabiendo que conocer
nuestras propias limitaciones es esencial a la hora de hacer algo bien, evito en lo possible
concebir histories con un narrador personaje, prefiriendo la seguridad del omnisciente en
tercera.
Por lo anteriormente dicho, la decision que parece quitarle el sueo a Heras Len
para m es extremadamente fcil: tercera persona, tiempo pretrito, as de clsico y poco
innovador. Si algo funciona, no lo arregles. La parte en que empiezo a preocuparme es
cuando mi narrador omnisciente tiene que escoger el personaje a partir de cuyo punto de
vista va a contarse la historic. Una vez decidido esto, el comienzo y el final de la historic, el
resto es pan comido... aunque no digerido.
Lgicamente, mi propia reticencia a abordar histories en primera persona hace que
admire a los escritores que la manejan con tanta facilidad. Escribir en primera require













sentir al personaje, abstraerse al extremo de imaginar que lo narrado sucede en carne
propia. Dentro del fantstico, existe la limitante de que al escribir en primera todo el
mundo, extrao al lector, que queremos describir es normal para el personaje, as que
explicaciones sobre el material de la nave o sobre la raza de series mgicos que viven en la
casa de al lado huelgan por complete, de modo que las buenas narraciones del fantstico
que estn escritas en primera son una verdadera joya para m.
Una vez, hablando con un amigo sobre la novela que escriba cierta nia que
conozco, mi amigo afirm ms que pregunt: "La protagonista es una mujer, cierto?". Al
responderle afirmativamente, solt un resoplido y dijo: "Por qu me lo imaginaba?
Ustedes las mujeres slo escriben sobre mujeres, y si escriben sobre hombres entonces son
maricas". La verdad, de igual forma podra quejarme yo de que los hombres slo escriben
sobre hombres, y que si lo hacen sobre mujeres entonces usan estereotipos de juguetes
sexuales. A la hora de generalizar... Pero en lugar de protestar, me qued pensando en su
afirmacin y me vinieron a la mente multitud de ejemplos de escritoras que usaban
personajes masculinos como protagonistas, dentro y fuera del fantstico. En mi propio caso,
la mayor parte de las histories que se me ocurren se narran mejor con un protagonista
hombre. As me surgi la idea de investigar un poco sobre escritores del fantstico que,
escribiendo en primera persona, se metan en la piel de un personaje del sexo contrario.
Cul es la primera razn que lleva a la eleccin de un personaje? Supongo que
depend del escritor y de la historic. La accin, las implicaciones sentimentales, las
situaciones que deber afrontar el protagonista... Cuando la narracin va a ser en primera,
me han dicho various escritores, influye grandemente la facilidad para entrar dentro de la
psiquis del personaje.
El gnero fantstico ha tenido varias obras de grandeza increble, pero la que se
consider fue la novela semilla de la ciencia ficcin en especfico naci de la mano de una
mujer. Esta mujer, justamente, escogi para narrar su historic un personaje masculino en
primera persona, y si bien el narrador cambia varias veces hacia otros personajes, siempre
es un hombre el que narra. La presencia femenina en esta novela es casi nula. Frankenstein,
de Mary Shelley, es una historic que, obviamente, deba descansar en personajes
masculinos. Qu llev a la autora a decidirlo as? La fuerza de la historic, o el hecho de
que la escasa educacin que reciban las mujeres de la poca haca difcil el imaginar a una













mujer en un laboratorio alqumico, empeada en dar vida al monstruoso ente? Tal vez el
nimo de la autora, de quien se ha dicho era bastante impressionable, no le permitiese
imaginarse a s misma, y por extension, a cualquier mujer en las situaciones en que se
encuentra Frankenstein durante su investigacin.


"(...) Nadie podr nunca imaginar el horror de mi trabajo llevado a cabo en
secret, movindome en la hmeda oscuridad de las tumbas o atormentando a un animal
vivo al intentar animar la material inerte. Ahora, con slo recordarlo, siento que me posee
el espanto y que todos mis miembros se estremecen (...) Recoga huesos en los osarios y
violaba, con mis sacrilegos dedos, los extraordinarios secrets de la naturaleza
humana(...) ".
Frankenstein.
Mary Shelley.


Lo bastante tenebroso como para suponer que pocas mujeres se atreveran a
semejante experiment. Queramos reconocerlo o no, con ese afn del feminismo de negar
todo lo que se consider costumbre femenina, lo cierto es que las mujeres somos por
naturaleza ms escrupulosas que los hombres. Es lgico pensar que Mary Shelley, mujer
criada en la poca victoriana, no se atreviese a pensar siquiera en darle semejante cometido
a un personaje mujer, o quizs considerase ms virtuosas a las mujeres, incapaces de
rebelarse de tal forma contra Dios, de ser lo bastante orgullosas como para pretender
igualarlo creando una vida. Pero la razn principal para este primera persona masculina
parece estar en la vida personal de la autora.
Varios crticos han sealado que el doctor Frankenstein no es ms que un retrato de
sir William Godwin, anarquista ingls y padre de Mary. Este hombre, que pblicamente
hablaba de desprecio a los convencionalismos, al matrimonio y a la falsa moral, se casa en
secret con una mujer que le da una hija. Despus de transmitirles sus ideas como
preceptos, la rechaza y le impide la entrada en su casa cuando ella, fiel a los ideales
paternos, se relaciona con el joven Shelley fuera de los lazos del matrimonio. El doctor que
crea un monstruo a su imagen y semejanza y que, cuando su criatura comienza a actuar, la
repudia, horrorizado de lo que ha creado. Puede que el deseo de retratar a su padre como el













creador de un monstruo fuese el motivo ms poderoso de Mary para ponerse en el lugar de
un hombre con su primera persona masculina. Me encantara poder preguntrselo.
Sin embargo, no fue Mary Shelley la primera en usar este recurso dentro del
fantstico. En el estilo gtico hay innumerables ejemplos de escritores que usan un narrador
del sexo contrario en un relato en primera persona. El motivo que los hace tan abundantes
es que muchas de las novelas del gtico usaban un estilo epistolar, y cuando llegaba el
moment de narrar las aventuras de un personaje del sexo contrario a travs de sus cartas o
diarios se caa invariablemente en el fenmeno. As, desde Cumbres Borrascosas, donde el
narrador que comienza la historic es un hombre y donde el personaje de Heathcliff funge a
menudo de narrador, hasta Drcula, de Bram Stoker, donde Mina y Lucy aportan sus
narraciones en primera persona a la historic, hubo muchos escritores de la poca que se
vieron en la necesidad de personal otros sexos y, por ende, otra forma de pensar.
Buscando en mi memorial los libros que he ledo con estas caractersticas, record
casi de inmediato una novela que para m fue toda una revelacin en ms de un sentido.
Dud por algunos moments en tomarla de ejemplo, ya que me quedaba la duda de si
entraba en el gnero fantstico o si se trataba de una ficcin histrica, pero el siguiente
pasaje me decidi a aadirla


La triloga que forman Las Colinas Huecas, La Cueva de Cristal y El ltimo
Hechizo, escrita por otra Mary, Mary... es un precioso ejemplo de una novela cuya autora
ha sabido ponerse en la piel de un personaje masculino. Quizs algunos lectores salten en
este punto y protesten contra el pobre Merln, acusndolo de ser excesivamente afeminado.
Tal vez se deba a que soy una mujer, pero para m el Merln de Las Colinas Huecas es todo
un hombre, tanto en sus intereses como en sus acciones o palabras. Incluso, el desprecio
que demuestra ante la "pequea magia de las mujeres" debe haber sido difcil de
representar para la escritora. Yo, por mi parte, suicidara al primero de mis personajes que
se atreviera a comportarse de forma tan machista.
Otro ejemplo, no tan bueno en mi nada modest opinion, es el libro Entrevista con
el Vampiro, de Anne Rice. Dejando de lado consideraciones relatives a su calidad literaria,
a la que ni siquiera le concedo crdito, Louise, el personaje narrador de esta historic, parece
apoyar la opinion de mi amigo respect a que las mujeres cuando escribimos sobre hombres













usamos personajes homosexuals. Este es el moment en que los defensores de las
Crnicas Vampricas me dicen que los vampiros de Anne Rice son asexuados, lo cual me
hace preguntarme qu tipo de ser asexuado es el que se excita ante el contact con un nio,
pero bueno... Es otro ejemplo en mi restringida lista de literature fantstica escrita en
primera persona con un narrador de sexo contrario al del autor.
Como broche de oro, en mis ejemplos de escritoras que han emprendido la tarea de
tratar un narrador masculino, reserve La Mano Izquierda de la Oscuridad, de rsula K.
LeGuin. Broche de mithril, debera decir. La novela, maravillosa muestra de la literature
norteamericana, que debera estudiarse en las universidades de todo el mundo... (creo que
estoy dejndome llevar por mi admiracin hacia LeGuin), aborda de por s el tema de las
diferencias de sexo. Ursula LeGuin concibe la CF como un terreno ms amplio que la
mayora de sus colegas. As, expresaba un ao antes de la publicacin de La Mano...:


"El problema que aqu se discute es la cuestin del otro, el ser que es distinto de
uno mismo. Ese ser puede diferir de uno mismo en el sexo, en sus ingresos anuales, en su
modo de hablar, de vestirse y actuar, en el color de su piel o en el nmero de piernas y
cabezas que posea. En otras palabras, existe el extrao sexual, as como el extrao social,
el extrao cultural y, finalmente, el extrao racial... "


De La Mano Izquierda de la Oscuridad deca su autora:


"(...) trata de una raza de series totalmente humans pero andrginos, con ambos
sexos. La mayor parte del mes son neutros, no funcionan sexualmente. Luego entran en
celo, lo que se llama kemmer en el libro, y pueden ser hombre o mujer. No tienen eleccin
y no saben lo que sern exactamente. Lo cual implica, por supuesto, que a la hora de tener
nios, puedes ser la madre del nio una vez y el padre en la siguiente. Qu pasara?
Cmo actuara la gente y que tipo de cultural tendra? Envi all a un terrestre normal del
sexo masculine para que viviese con ellos. Fue en cierto modo una especie de experiment
feminist"













La complejidad de la historic obliga a no usar trminos como l o ella, cosa
especialmente irritante para el protagonista, que piensa todo el tiempo como un hombre
cuyas hormones funcionan perfectamente, y que se cansa pronto de decir "la persona a mi
izquierda" para empezar a decir "el hombre a mi izquierda".


"(...) Aunque pronto se cumpliran dos aos de mi llegada a Invierno yo estaba
todava muy lejos de poder ver a los habitantes del planet tal como ellos se vean a si
mismos. Lo haba intentado varias veces, pero mis esfuerzos concluan en un modo de
mirar demasiado deliberado: un guedeniano me pareca entonces primero un hombre, y
luego una mujer, y les asignaba as categoras del todo irrelevantes para ellos, y para mi
fundamentals. De modo que mientras sorba la cida cerveza humeante se me ocurri que
durante la cena la conduct de Estraven haba sido femenina, todo encanto y tacto y
ausencia de sustancia, graciosa y diestra. Era quiz esta blanda y sutilfemineidad el
motivo de mi desconfianza y mi rechazo? Pues me pareca impossible pensar en Estraven
como mujer: esa presencia, oscura, irnica, poderosa, a mi lado, a la luz del fuego; y sin
embargo cada vez que lo imaginaba como hombre, me pareca ver cierta falsedad, cierta
impostura: en l o en mi propia actitud hacia l? La voz de Estraven era delicada y
resonante, pero no profunda, y apenas masculina aunque tampoco femenina (...)"
La mano Izquierda de la Oscuridad
rsula LeGuin


Es realmente maravillosa la forma en que Ursula LeGuin trabaja su experiment
feminist, y la forma en que entra en la lgica, no slo de un protagonista masculino, sino
de toda una raza para la cual el sexo es intrascendente (y como dato curioso y sentimental,
fue en esta novela donde apareci el trmino Ansible, que le da nombre a este evento.
No s si debido a la superioridad de nmero que presentan los escritores con
respect a las escritoras dentro del gnero fantstico, pero he encontrado ms ejemplos de
hombres escribiendo como mujeres que el caso contrario. (Snif, adis a mi argument de
que los hombres slo escriben sobre hombres)
Existe una novela fantstica escrita por un narrador que adoraba la primera persona,
sin que, a pessar de utilizarla tanto, el tono narrative de ninguno de sus personajes fuera













igual al de otro. Dentro de su obra se encuentran frecuentes ejemplos de personajes
femeninos que fungen de narradores de sus histories. En Cuerpodivino, nica novela del
escritor norteamericano Theodore Sturgeon, la historic est narrada desde el punto de vista
de todos los personajes que la viven. Liza Currier, Britt Svenglun, la seora Mayhew,
Melissa... son las mujeres que se ven envueltas en la trama. Una es la esposa de un pastor
evanglico, otra una ermitaa ecologista, otra la puritana redactora de un peridico y la
ltima es la secretaria del peridico, una muchacha aparentemente insignificant. Con
maestra propia de un psiclogo, Sturgeon se adentra en la mente de las cuatro mujeres, tan
distintas en intereses y valores personales, que viven, cada una a su manera, la experiencia
de conocer a un nuevo Jesucristo. Igualmente bien retratados estn los personajes
masculinos de la historic, pero es en el retrato de los femeninos donde Sturgeon demuestra
su maestra de escritor.
Existe an otra novela de CF que podramos llamar emblemtica a la hora de hablar
sobre este tema, y que fue la novela que me decidi a investigar sobre l. Playa de Acero,
de John Varley, es un bloque de 671 pginas escritas en primera persona. Las primeras 200
de esas pginas estn narradas por un hombre, que de pronto decide, a causa de ciertos
desequilibrios en su nimo, que le ha llegado la hora del cambio. Cambio de sexo, quiero
decir, con ciruga, nanobots modificando clulas y hormones y much compra de ropa
(Dios, y ni siquiera puedo indignarme porque la primera accin del protagonista al
convertirse en mujer sea ir de compras. Posteriormente nos enteramos de que su sexo
original era el femenino, as que... obviamente, a la mayora de las mujeres les gusta ir de
compras). Es realmente digno de studio el estilo del libro. Hildy, el/la protagonista, es
columnist en un peridico virtual que resume lo peor de la prensa amarillista y paparazzi.
Hasta la pgina 200 se expresa de una forma casi comparable a la de un detective clsico de
los policacos norteamericanos, sin ser un "tipo duro", pero s con much excepticismo,
sexo, cinismo, excesiva confianza en s mismo y dems clichs.


"(...) Ella haba sido mujer desde que yo la conoca, pero jams haba demostrado
el menor inters en mis sugerencias. Gustos aparte, yo haba decidido que era una cuestin
de orientacin sexual. Ni dudarlo. Tena que ser as. De lo contrario, significaba que yo no
le interesaba en absolute. Totalmente improbable. (...)"













Playa de acero.
John Varley


Cuando este mismo narrador decide cambiar de sexo, para lo cual contrata a un
esteta que debe modelar su nuevo cuerpo, comienza a hablar paulatinamente con un
lenguaje afectado, casi podramos decir que clsico de un homosexual masculino.


"(...) Cuando Bobbie nos da su tratamiento complete, ningn detalle corporal
carece de importancia (...) Senos? Qu se usa este ao? Tan piquiL'1d,n No seamos
ridculos, mueco, me gustara sentir un poco de bamboleo. Piernas? Bien largas. Largas
hasta el suelo. Sin nudos en las rodillas, por favor. Tobillos finos. Brazos? Qu se puede
decir de los brazos? Usa tu magia, Bobbie (...)"
Playa de Acero
John Varley.


Y cuando Hildy sale del tanque de suspension ya convertida, o devuelta, en una
grcil mujer, su lenguaje cambia, sin dejar de ser cnico, excptico y dems. Esto alcanza su
clmax en el libro cuando Hildy se enfrenta al hecho de ser madre sin la ayuda de la
avanzada tecnologa de su tiempo.


"(..) Si las mujeres hubieran dominado el campo de lafisica terica y las
matemticas, la especie humana habra llegado a las estrellas much tiempo atrs.
Lo afirmo por experiencia personal. Ningn varn podra comprender la terrible
geometra del parto. Ante el intrngulis de lograr que un objeto de tamao X apareciera del
otro lado de una abertura de tamao X/2 (..) una de las muchsimas mujeres (...) habra
realizado descubrimientos relacionados con dimensions mltiples o el hiperespacio, slo
para que le dejara de doler. En cuanto a Einstein, una mujer nacida mil aos antes que l
habra descubierto sin dificultad la mutabilidad del tiempo y del espacio (...) Que el
tiempo es relative? Bah, Eva habra podido descubrirlo. Respira hondo y aguanta, tesoro,
treinta segundos o una eternidad, lo que dure ms (..)













Lleg un moment en que pude estirar las manos y palpar la cabecita (...) EL dolor
persista, tal vez en su mayor intensidad. Pero el dolor continue al fin genera su propia
anestesia (...) Tal vez aprendemos a aceptarlo. Yo lo acept en ese moment, mientras mis
dedos palpaban esos diminutos rasgosfaciales y senta esa boquita que se abra y se
cerraba. Durante unos segundos ms sigui siendo parte de mi cuerpo.
Entonces experiment por primera vez el amor maternal. No quera perderlo. Hara
cualquier cosa por no perderlo (...)"
Playa de acero.
John Varley


Este es el moment de la narracin donde el autor alcanza el punto mximo de
fusin con su personaje. Hasta ese punto, asume a Hildy mujer de la misma forma en que
asume a Hildy hombre, a pesar del cambio en su lenguaje, y se dedica a explicar sus
motivaciones profesionales y sexuales, nicamente. Excepto algunos moments en que
aparecen rasgos sentimentales verdaderamente femeninos en el personaje, sus mviles no
han cambiado. Pero a partir de la descripcin del parto los sentimientos de Hildy hacia su
hijo son analizados hasta en el ms mnimo aspect, con el sentimentalismo que sera de
esperar, pero sin dejar de usar el mismo lenguaje cnico que ha empleado hasta ahora.
Y bien, todos mis ejemplos han sido escritores extranjeros, por supuesto. Dentro del
escaso fantstico que se public en Cuba, la presencia femenina brilla por su ausencia, por
lo menos hasta que en el prximo ao se edite Nada que Declarar, de Anabel Enrquez, la
rsula K. LeGuin de Cuba. (Por cierto, si no fuera porque no deseo hablar de libros
inditos hubiese tomado a Anabel como ejemplo, hay un par de cuentos en primera persona
masculina dentro de ese volume) Y en cuanto a los hombres, no podra esperarse de los
hijos de un pueblo tan machista como el cubano, que detrs de un "yo" aparezca ni el ms
leve asomo de femeneidad.
Por suerte, la realidad es distinta.


(...) Bueno, ya, est bien. Agarr las ruedas, met al perro en la canasta, y
pedale como una olmpica. Que va, olmpica es mierda. Como con araas en el culo.













Qu por qu cog al perro? En qu limbo vives, Walter? Ese animal era
megas. Y t sabes bien que tengo la idea, desde hace aos, de irme a una penturbia en el
Tibet. Un cambio de aires, para tonificarme las neuronas. Pero es una onda tan elitista
que tienes que pagar miles por un suspiro de terreno, y de contra...
No, qu va. Cog por dentro de la instalacin, por si me echaban atrs las
camionetas. No nac ayer, palomo. Y sabes qu? Pues cagada. Me tiran detrs a unos
locos en turbomochilas. Soltaron un par de redes, pero se enredaron en los tubos y por
poco se deshuevan ellos mismos. Demasiado prosaica, yo? Se ve que hace milenios que
no nos pillamos, queridito. La ltima vez... Cmo cundo fue eso...? Creo que ya van
dos aos. Por cierto, cmo te vapor all..., por cmo se llama, Bangladesh?"
Odn yyo.
Nios de Nen.
Michel Encinosa Fu


En la obra de Michel Encinosa, creador de Sotreun y de Ofidia, dos mundos
fantsticos de fantasa pica el uno y de CF el otro, hay repetidos ejemplos de primera
persona femenina. Segn l mismo dice, esto sucede porque a la hora de abstraerse le es
ms fcil meters en la piel de una mujer que en la de otro hombre cualquiera. Y no son
pocas las veces en que ha demostrado esta preferencia. Adems del ya citado Odn y yo, en
sus dos libros publicados se encuentran los cuentos Retorno y Venganza, ngel y Besa el
ltigo, si bien no puede decirse que la protagonista de este ltimo ejemplo sea una mujer, de
tan impersonal como es su estilo, efecto muy bien logrado, pues el personaje es una vaca,
un ser que puede cambiar su fsico a voluntad. Por seguir mi cdigo de no hablar de obras
no publicadas, me reserve un comentario sobre Veredas, la noveleta sobre Ofidia que el
autor tiene en process editorial, cuya protagonista y narradora tambin es una mujer.


"(..) He crecido con las mismas cenas que te han envejecido, y he podido ver
mas all de ti mismo. Pronto me maldecirs, como maldijiste a mi madre, y me culpars
y me acusars, sintiendo que una rueda aciaga te tortura con la entrega y la prdida, y s
que no querrs soportar perderme, as como no quisiste soportar la prdida de mi
madre. Pero, como ella, yo s que tiene que ser as, y algn da lo comprenders cuando













los ojos de tu dolor se cierren por un instant y las pupilas de tu esperanza recuperen su
brillo. Duerme y \'ll'lF, Ylalam, padre mio, que yo sabr soar en tu \,ui,, como una vez
lo hizo mi madre. Djame regalarte con mi sacrificio que no es tal al vstago que ser mio
y nuestro, y cuyo nombre bien pudiera ser Retorno y Venganza, hijo de Los, hijo de
Ylalam. Djame hacerlo sin querer esperar u obedecer, porque slo a un ser como t
podra yo amar en este mundo y, aunque conozco otras, no puedo renunciar a la nica
forma en que me atrevo a amarte".
Retorno y Veganza
Sol Negro. Crnicas de Sotreun
Michel Encinosa Fu


"(..) He soltado las alarmas. En pocos segundos estarn ah los acorazados
domsticos; tendrs compaa.
La muerte viene a ti, que gritas, lloras y me maldices.
Yo he muerto ya una vez, Laura. Mor cuando a travs de tu implante ocular vi tus
manos que parecan las mas propias-fundirse al cuello de Angel, en un callejn de
Pueblo Bajo donde lo habas seguido, y apretar y apretar y apretar... Mor cuando me
arranqu el enchufe tras presenciar tu silent ejecucin, al creerme cmplice del crime, al
asomarme a la ventana y no saber qu gritar.
Adis, Laura. In pace requiscat".
Angel
Nios de Nen
Michel Encinosa Fu.


Un ejemplo ms antes de terminar: Timshel, de Yoss, narrado por su protagonista
mujer, el cuento que le da nombre a la primera antologa de este hoy consagrado autor. Y
me resisto a citar un trozo. Mejor es leerlo de principio a fin.
Cuntos otros libros han sido escritos de esta forma, traspasando la frontera que lo
habitual pone en nuestras mentes? Supuestamente, el gnero fantstico se trata justamente
de eso, de romper barreras y dejar volar la fantasa. Parafraseando a Ursula K. LeGuin, se
trata de lo diferente, y lo diferente no est slo ms all del espacio o del tiempo. Lo













diferente, y por tanto, lo atractivo, est tambin en esa persona con la cual vamos de la
mano. A veces, la mayor aventura es la que empieza just a nuestro lado.





Sigrid Victoria: (La Habana, 1980) Joven escritora defensora de la fantasa para
nios y promotora del dibujo animado japons. Ganadora del premio Calendario 2003 de
literature para nios con el libro Los noseniqu tienen la panza rayada (Editora Abril, 2005)


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