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 Table of Contents
 La frase de hoy: Frank Herbert
 Articulo: Borges y la ciencia ficción,...
 Cuento clásico: El informe de la...
 Cuento made in Cuba: Letras pequeñas,...
 Curiosidades: Máquinas, Alonso...
 Las cosas que vendrán: Jartowe...
 ¿Cómo contactarnos?
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Disparo en Red
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 Material Information
Title: Disparo en Red
Physical Description: Serial
Language: Spanish
Publisher: Disparo en Red
Place of Publication: Havana, Cuba
Creation Date: April 8, 2005
 Subjects
Genre: serial   ( sobekcm )
 Record Information
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
System ID: UF00103496:00011

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    Table of Contents
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    La frase de hoy: Frank Herbert
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    Articulo: Borges y la ciencia ficción, Alberto Chimal
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    Cuento clásico: El informe de la minoria, Philip K. Dick
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    Cuento made in Cuba: Letras pequeñas, Juan Pablo Noroña
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    Curiosidades: Máquinas, Alonso Miranda
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    Las cosas que vendrán: Jartower
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    ¿Cómo contactarnos?
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    Próximo número
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HOY: 8 de ABRIL del 2005


DISPARO EN RED: Boletn electrnico de ciencia-ficcin y fantasa.
De frecuencia quincenal y totalmente gratis.
Editores:
darthmota
Jartower













Colaboradores:
Taller de Creacin ESPIRAL de ciencia ficcin y fantasa.
Proyecto de Arte Fantstico Onrica.
Anabel Enrquez Pieiro
Juan Pablo Noroa Miguel Bonera Miranda
Jorge Enrique Lage Coghan
Vctor Hugo Prez Gallo Ral Aguiar

























0. CONTENIDOS:



1. La frase de hoy: Frank Herbert.
2. Artculo: Borges y la ciencia ficcin, Alberto Chimal.
3. Cuento clsico: El informed de la minora. Philip K. Dick.
4. Cuento made in Cuba: Letras pequeas, Juan Pablo Noroa.
5. Curiosidades: Mquinas, Alonso Miranda.
6. Las cosas que vendrn: Jartower.
7. Cmo contactarnos?
8. Prximo nmero















1. LA FRASE DE HOY:
Has odo hablar de los animals que se devoran una pata para escapar de una
trampa? -dijo la vieja mujer-. Esa es la astucia a la que recurrira un animal. Un human
permanecer cogido en la trampa, soportar el dolor y fingir estar muerto para coger por
sorpresa al cazador y matarlo, y eliminar as un peligro para su especie.
Dune
Frank Herbert.




2. ARTICULO: Borges y la ciencia ficcin
por: Alberto Chimal


1. La lgica del sueo?
Basta ver la television para comprobar que las influencias literarias ms importantes de la
cultural, en este fin de siglo, son las de dos "subgneros", despreciados durante dcadas por
la crtica "seria": la que hoy llamamos literature fantstica, surgida con las primeras novelas
gticas del XIX (y que se ha diversificado hasta abarcar lo mismo a Kajka que a Lovecraft,
lo mismo a Tolkien que a todos sus imitadores) y la ciencia ficcin, que comenz, tambin
en el siglo pasado, como una apologa de las ideas sobre el progress de la Ilustracin, en
medio de la creciente industrializacin de Europa.
Ya en las obras de H. G. Wells, y aun en las ltimas de Julio Verne, se criticaba la nocin
de que la tecnologa iba resolver todas las necesidades y problems de la humanidad, a
terminar con las guerras, etctera. Pero, al igual que con lo fantstico (del que se explotan
slo los rasgos ms escapistas), la ciencia ficcin es, para la gran mayora del pblico,
menos una literature especulativa, como quiso llamarla Harlan Ellison, que fantasas de
poder adolescent con algn ropaje tecnolgico. No es otra la propuesta de grandes
franquicias como Star Wars o Star Trek, que tienen y merecen la desconfianza de los
lectores y espectadores ms atentos.
En Latinoamrica, desde su nombre equivoco (una traduccin literal de sciencefiction,
ficcin cientfica), la CF ha tenido que superar, adems de los obstculos mencionados













arriba, el absurdo aparente de cualquier examen de la tecnologa en pases que no la
produce. Nuestra realidad, se dice con justicia, est lejos de ser la que reflejaban, en sus
cuentos y novelas "clsicos", autores como Hugo Gernsback, Isaac Asimov o Robert
Heinlein, importadores del optimism europeo a los Estados Unidos tras la Primera Guerra
Mundial. Slo a partir de los aos sesenta, cuando escritores de todo el mundo decidieron
aprovechar los elements y motivos de la CF (pero no sus formalidades) para escribir
narraciones de mayores pretensiones literarias, menos interesadas en los detalles de la
tecnologa que en su impact, en sus efectos ltimos sobre los series humans, la CF
comenz a ganarse el respeto que mereca desde precursores como Mary Shelley o Villiers
de l'Isle Adam.
Pero los ms grandes autores de CF en este siglo deben, si no un gran conjunto de obras
dentro del gnero, s una soberbia interpretacin de sus convenciones y premises, as como
un listado enorme de precursores e influencias, a un escritor que no acostumbramos
mencionar al discutir el tema: Jorge Luis Borges.
2. La flor y las mquinas
La obra de Borges, inspirada siempre en una vision del mundo semejante a la de los
filsofos idealistas, y basada en unos pocos temas recurrentes (el sueo, la identidad, el
tiempo, los laberintos, la literature misma), nos parece lejana de la CF y su pretendida
elaboracin lgica de las posibilidades de las ciencias. Pero el 27 de noviembre de 1936, en
la revista argentina El Hogar, Borges public la siguiente resea:
THINGS TO COME, DE H.G. WELLS. El autor de El hombre invisible, de La isla del
doctor Moreau, de Los primeros hombres en la Luna y de La mquina del tiempo (he
mencionado sus mejores novelas, que no son por cierto las ltimas) ha publicado en un
volume de 140 pginas el texto minucioso de su reciente film Lo que vendr. Lo ha
hecho tal vez para desentenderse un poco del film, para que no le crean responsible de todo
el film? La sospecha no es ilegtima. Por lo pronto, hay un capitulo inicial de instrucciones.
Ah est escrito que los hombres del porvenir no se disfrazarn de postes de telgrafo ni
corretearn de un lugar a otro, embutidos en armaduras de celofn, en recipients de cristal
o en calderas de aluminio. "Quiero que Oswald Cabal describee Wells) parezca un fino
caballero, no un gladiador con su panoplia o un demente acolchado. Nada de jazz ni de
artefactos de pesadilla. Que todo sea ms grande, pero que no sea nunca monstruoso." Los













espectadores recordarn que los personajes del film carecen de calderas de celofn y de
armaduras de aluminio, pero recordarn que la impresin general (harto ms important
que los detalles) es de pesadilla, y monstruosa. No me refiero a la primera parte, donde lo
monstruoso es deliberado; me refiero a la ltima, cuya discipline deber contrastar con el
desorden sangriento de la primera, y que no slo no contrast, sino que la supera en
fealdad.
Para juzgar a Wells, para juzgar las intenciones de Wells, hay que recorrer ese libro.
El comentario, adems de mostrar algunas imperfecciones de la pelcula de William
Cameron Menzies, era parte de un examen much ms largo y fructfero: el de la obra
entera de H. G. Wells, que Borges haba emprendido desde su primera juventud. De ella le
gustaban ms las primeras novelas, las de CF, como Los primeros hombres en la Luna,
La guerra de los mundos, La isla del doctor Moreau o El hombre invisible, y por las
mismas razones por las que le disgustaba la version flmica de Lo que vendr, llena de
efectismos y trucos. Borges lo explica as en El primer Wells, un ensayo publicado en
Otras inquisiciones (1952), despus de poner al escritor ingls por encima de Verne,
Cyrano, Luciano de Samosata, Francis Bacon y todos sus maestros:
La mayor felicidad de sus arguments no basta a resolver el problema. En libros no muy
breves, el argument no puede ser ms que un pretexto, o un punto de partida. Es
important para la ejecucin de la obra, no para los goces de la lectura. Ello puede
observarse en todos los gneros.
"En mi opinion, la precedencia de las primeras novelas de Wells se debe a una razn ms
profunda. No slo es ingenioso lo que refieren; es tambin simblico de process que de
algn modo son inherentes a todos los destinos humans.
Es decir, lo important no es el artificio de la sustancia antigravitacional, de la
transparencia elctricamente inducida, de los vehculos para viajar por la cuarta dimension.
No es el asombro por el asombro (la "esttica de la idea", la llaman algunos, de manera
doblemente absurda), sino la forma en la que esas mquinas y tcnicas dicen algo sobre la
condicin de todos los series humans. La soledad del hombre invisible; la animalidad y la
humanidad enfrentadas por el doctor Moreau; la vanidad de los hombres hecha trizas por
los marcianos; sas son las cosas que important de Wells y que lo vuelven perdurable: "Es













un espejo que declara los rasgos del lector", describe Borges, "y tambin es un mapa del
mundo".
En todos sus textos sobre libros y autores de CF, Borges destaca la preeminencia de Wells,
por esta capacidad de ser reledo, interpretado siempre de manera distinta, que se debe a su
calidad literaria, y a la forma en la que viste los temas centrales de todo arte para reflejar las
condiciones de su tiempo. Esto implica, desde luego, una vision de toda la CF como una
actualizacin modern de temas y mitos antiguos, envueltos tan slo en la tecnologa que
estos ltimos siglos se han encargado de endiosar. La prueba est en otro ensayo de Otras
inquisiciones, "La flor de Coleridge", que emparenta a Wells con el profeta Isaas, con
Virgilio y con otros que han descrito el future. Su novela La mquina del tiempo
introduce, tan slo, la innovacin de trasladarse "fsicamente al porvenir", y de unirse con
Samuel Taylor Coleridge, el autor de Kubla Kan, mediante una metfora. Como en una
nota de Coleridge, el personaje de Wells trae una flor como recuerdo de su viaje inaudito:
una flor "cuyos tomos ocupan ahora otros lugares y no se combinaron an".
3. Marcianos, estrellas, imgenes
Otro de los escritores que Borges examine, con este sistema de referencias y conexiones,
fue Ray Douglas Bradbury, cuya coleccin de cuentos y relatos Crnicas marcianas
(1950) fue prologada por aqu en su edicin argentina. En ese prlogo se cita, adems de a
Wells, una vez ms a Luciano, cuya Historia Verdadera est llena de maravillas y
disparates de supuestos viajeros planetarios, pero tambin a John Wilkins, que escribi
sobre la posibilidad de crear aeronaves y enviarlas al espacio, y al
Somniumastronomicum de Johannes Kepler, que describe, por primera vez en la
literature, el vaco y las temperatures extremes del espacio.
Esa mezcla de poesa y plausibilidad cientfica no est en Crnicas marcianas, pero si
otra equivalent: los cohetes, los marcianos, telpatas, armas extraas, se funden con la
vida del medio oeste norteamericano, cuya mentalidad, y su sistema de valores, son los de
Bradbury:
"Qu ha hecho este hombre de Illinois para que episodios de la conquista de otro planet

me llenen de terror y de soledad? Toda literature (me atrevo a conjeturar) es simblica: hay
unas pocas experiencias fundamentals y es indiferente que un escritor, para transmitirlas,
recurra a lo "fantstico" o a lo "real", a Macbeth o a Raskolnikov, a la invasion de Blgica













en agosto de 1914 o a una invasion de Marte. Qu importa la novela, o novelera, de la
science-fiction? En este libro de apariencia fantasmagrica, Bradbury ha puesto sus largos
domingos vacos, su tedio americano, su soledad, como los puso Sinclair Lewis en Main
Street."
Borges insisted una vez ms en el linaje diverso y antiguo de la CF, por igual contra quienes
la desprecian y quienes la alaban como algo esencialmente nuevo, al escribir sobre Olaf
Stapledon. Este escritor britnico, literariamente inferior a Bradbury y Wells, es el autor de
Hacedor de estrellas (1937), una de las obras ms importantes e influyentes de este siglo.
En su prlogo al libro, Borges afirma que la escritura de Stapledon parece la de un
naturalista, rida y precisa, sin detalles tan nimios como vidas o emociones individuals,
pero que al mismo tiempo, en su descripcin amplsima de la vida de este universe y de
todos los concebibles, es de "casi ilimitada imaginacin" y combine dos tradiciones muy
diferentes:
En un studio sobre Eureka de Poe, Valry ha observado que la cosmogona es el ms
antiguo de los gneros literarios. Cabe afirmar que el ms modern es la fbula o fantasa
de carcter cientfico. Es sabido que Poe abord aisladamente los dos gneros y acaso
invent el ltimo; Olaf Stapledon los combine en este libro singular.
Y en una nota aparte sobre Hacedor de estrellas, publicada en El Hogar el 6 de agosto de
1937, Borges agrega: "Baruch Spinoza, gemetra de la divinidad, crea que el universe
consta de infinitas cosas en infinitos modos. Olaf Stapledon, novelist, compare esa
abrumadora opinion".
En cuanto a la CF latinoamericana, Borges la trata poco, y menos an cuando los
escritores que la cultivaban tomaron abierta distancia de sus convicciones polticas. Pero su
actitud ante ella fue la misma. Su prlogo a La invencin de Morel (1940), de su amigo y
colaborador Adolfo Bioy Casares, hace referencia una vez ms a Wells (al doctor Moreau,
que se parece much al Morel de Bioy), y tambin recuerda puntualmente otros
precursores: Orgenes, Dante Gabriel Rosetti, Louis Auguste Blanqui. Pero es ms
important su reticencia a contar el argument, porque es el reverso de su desdn por el
efectismo y los asombros gratuitos: su desprecio, no menos grande, por el verismoo" que
llena de tedio muchas novelas de su tiempo y del nuestro:













Bioy Casares, en estas pginas, resuelve con felicidad un problema acaso ms difcil (que
los de la novela policial). Despliega una Odisea de prodigios que no parecen admitir otra
clave que la alucinacin o que el smbolo, y plenamente los descifra mediante un solo
postulado fantstico pero no sobrenatural.
Para Borges, tal vez, una gran virtud de la ciencia ficcin, de su fantasa razonada, era la
posibilidad de acercarse a temas muy queridos por l sin que su argument se contaminara
de pretensiones naturalistas. En el mismo prlogo, dice que la novela de aventuras "no se
propone como una transcripcin de la realidad: es un objeto artificial que no sufre ninguna
parte injustificada".
4. Los mundos imaginados
Estos casos nos son los nicos en los que Borges se acerca a la ficcin especulativa y
mostr sus fuentes primeras, los sueos antiguos que Bradbury, Wells, Stapledon, Bioy
Casares y tantos ms llevaron al future. Sus libros de ensayos, sus notas periodsticas y
hasta sus poemas tienen todava otras referencias.
Pero antes de terminar, es ms important destacar aqu que en la propia obra narrative de
Borges hay ejemplos de CF. El ms famoso es el cuento que Jorge A. Snchez eligi para
Los universos vislumbrados: antologa de ciencia ficcin argentina (1978): titulado
"Utopa de un hombre que est cansado", pertenece a El libro de arena (1975). En l,
un hombre viaja al future y encuentra a otro, representante de toda la especie, que le
describe el hartazgo final de la humanidad y su bsqueda de alguna forma rpida y segura
de suicidio. Este hombre se dedica a studios literarios e histricos para matar el tiempo,
convencido de la futilidad de todo. Es un reflejo de Borges, ya viejo, que a su vez refleja al
viajero del tiempo de Wells, porque su narrador vuelve al present con un objeto del future,
un cuadro cuyos tomos, en nuestro tiempo, an estn dispersos en muchos objetos y series.
Y otro cuento ejemplar, y much ms important y asombroso, es "Tlin, Uqbar, Orbis
Tertius", publicado por primera vez en 1940, en la revista Sur, y recogido, al cabo, en
Ficciones (1944), su libro de narrative ms celebrado y perfect. La historic es una de las
que consagraron a Borges: la referencia, en una encyclopedia pirtica, a Uqbar, un pas
inexistente, lleva al descubrimiento de otra encyclopedia, secret, en la que se describe a
Tlin, un mundo que no es la Tierra y al que pertenecen Uqbar y un sinnmero de prodigios.
Todo result, de acuerdo con una posdata, un engao perpetrado por un grupo de filsofos













del siglo XVIII, y llevado a trmino por un millonario norteamericano.
Pero esa misma posdata est fechada en 1947, despus de su fecha de publicacin original,
y refiere cmo, poco a poco, ciertos objetos de Tlin aparecen en nuestro mundo y
comienzan a transformarlo. Al final, se nos dice, el mundo ser Tlin, y la humanidad entera
se rendir con entusiasmo a la invasion.
El cuento no es de CF tan slo por el juego de las fechas. Tambin, porque, sin invocar
postulados de las ciencias exactas, examine y especula sobre dos temas centrales que luego
tocaran, entire muchos otros, Philip K. Dick, Ursula K. LeGuin y J. G. Ballard: la
naturaleza cambiante de la realidad, y la forma en la que cada ser human la recrea con el
pensamiento. La gente vuelve falsa la historic "verdadera" al desecharla en favor de la de
Tlin (que Borges llama "armoniosa" y "llena de episodios conmovedores"). El pasado,
dicen los series humans, es lo que creemos que sucedi. Y el que nadie se oponga a la
sustitucin se explica porque Tlin, a pesar de su complejidad, es una obra humana, finita,
aprehensible; una obra, por lo tanto, ms fcil de aceptar que el mundo catico que nos
proponen la ciencia y el racionalismo, y que est ordenado "de acuerdo a leyes divinas -
traduzco: a leyes inhumanas".
Tlin embelesa porque su apariencia de orden permit imaginar sin miedo el Universo.
Toluca, Mxico, febrero de 1999


Alberto Chimal: Nacido en Toluca, Mxico, en 1970, ha desarrollado una obra original y
diverse. En ella ha pasado por la narrative, el teatro y el ensayo, y explorado temas e
intereses de una variedad inusual entire los escritores de su pas: desde la literature de
imaginacin hasta la tradicin clsica.
Ha publicado El rey bajo el rbol florido (1996), El secret de Gorco (1997), Gente del
mundo (1998), El ejrcito de la luna (1998), El pas de los hablistas (2001), La cmara de
las maravillas (2004) y Estos son los das (2004) que mereci el Premio Nacional de
Cuento San Luis Potos 2002. Tambin ha recibido los premios nacionales de cuento
Nezahualcyotl (1996), Benemrito de Amrica (1998) y Kalpa (1999), as como el premio
de narrative Sizigias (2001) y la beca para Jvenes Creadores (1997-1998) del Fondo
Nacional para la Cultura y las Artes. Desde 1993, Chimal imparte cursos y talleres literarios
en universidades y otras instituciones.















3. CUENTO: EL INFORMED DE LA MINORIA
Philip K. Dick
Ttulo original: Minority Report (1955)


El primer pensamiento que tuvo Anderton al ver al joven fue: Me estoy
poniendo calvo, gordo y viejo. Pero no lo express en voz alta. En su lugar, ech el silln
hacia atrs, se incorpor y sali resueltamente al encuentro del recin llegado extendiendo
rpidamente la mano en una cordial bienvenida. Sonriendo con forzada amabilidad,
estrech la man del joven.
Seor Witwer?- Dijo, tratando de que sus palabras sonaran en el tono ms
amistoso possible.
-As es- repuso el recin llegado-. Pero mi nombre es Ed para usted, por
supuesto. Es decir, si usted compare mi disgusto por las formalidades innecesarias.
La mirada de su rubio semblante, lleno de confianza en s mismo, mostraba que la
cuestin debera quedar as definitivamente resuelta. Seran Ed y John: todo ira sobre
ruedas con aquella cooperacin mutua desde el mismo principio.
Tuvo usted dificultad en hallar el edificio? Pregunt a rengln seguido
Anderton, con cierta reserve, ignorando el cordial comienzo de su conversacin instantes
atrs. Buen Dios, tena que asirse a algo. Se sinti lleno de temor y comenz a sudar.
Witwer haba comenzado a moverse por la habitacin como si ya todo le
perteneciese, como midiendo mentalmente su tamao. No podra haber esperado un par de
das como lapso de tiempo decent para aquello?
-Ah, ninguna dificultad-repuso Witwer, con las manos en los bolsillos. Con
vivacidad, se puso a examiner los voluminosos archives que se alineaban en la pared -
No vengo a su agencia a ciegas, querido amigo, ya comprender. Tengo un buen puado de
ideas de la forma en que se desenvuelve el Precrimen.
Todava un poco nervioso, Anderton encendi su pipa.
Y cmo funciona? Me gustara conocer su opinion.
-No mal del todo-repuso Witwer-. De hecho, muy bien.
Anderton se le qued mirando.













Esa es su opinion particular?
-Privada y pblica. El Senado est satisfecho con su trabajo. En realidad, est
entusiasmado. -Y aadi Con el entusiasmo con que puede estarlo un anciano.
Anderton sinti un desasosiego interior, que supo mantener controlado,
permaneciendo impasible. Le cost, no obstante, un gran esfuerzo. Se preguntaba qu era
realmente lo que Witwer pensaba, lo que se encerraba en aquella cabeza. El joven tena
unos azules y brillantes ojos... turbadoramente inteligentes. Witwer no era ningn tonto. Y
sin la menor duda, debera estar dotado de una gran dosis de ambicin.
-Segn tengo entendido-dijo Anderton-usted ser mi ayudante hasta que me
retire.
-As lo tengo entendido yo tambin-replic el otro, sin la menor vacilacin.
-Lo que puede ser este ao, el prximo... o dentro de diez. -La pipa tembl en
las manos de Anderton-. No tengo prisa por retirarme ni estoy bajo presin alguna en tal
sentido. Yo fund el Precrimen y puedo permanecer aqu tanto tiempo como lo desee. Es
una decision puramente ma.
Witwer aprob con un gesto de la cabeza, con una expresin absolutamente
normal.
Naturalmente.

Con cierto esfuerzo Anderton habl con el tono de la voz algo ms fro.
-Yo deseo solamente que las cosas discurran correctamente.
-Desde el principio-convino Witwer-. Usted es el Jefe. Lo que usted ordene,
eso se har. -Y con la mayor evidencia de sinceridad, pregunt-: Tendra la bondad de
mostrarme la organizacin? Me gustara familiarizarme con la rutina general, tan pronto
como sea possible.
Conforme iban caminando entire las oficinas y despachos alumbrados por una luz
amarillenta, Anderton dijo:
-Le supongo conocedor de la teora del Precrimen, por supuesto. Presumo que
es algo que debe darse por descontado.
Conozco la informacin que es pblica -repuso Witwer-. Con la ayuda de
sus mutantes premonitores, usted ha abolido con xito el sistema punitive post-criminal de













crceles y multas. Y como todos sabemos, el castigo nunca fue disuasorio, ni pudo
proporcionar much consuelo a cualquier vctima ya muerta.
Ya haban llegado hasta el ascensor y mientras descendan hasta niveles
inferiores, Anderton dijo:
-Tendr usted ya una idea de la disminucin del porcentaje de criminalidad con
la metodologa del Precrimen. Lo tomamos de individuos que an no han vulnerado la Ley.
-Pero que seguramente lo habran hecho-repuso Witwer convencido.
-Felizmente no lo hicieron... porque les detuvimos antes de que pudieran
cometer cualquier acto de violencia. As, la comisin del crime por s mismo es
absolutamente una cuestin metafsica. Nosotros afirmamos que son culpables. Y ellos, a
su vez, afirman constantemente que son inocentes. Y en cierto sentido, son inocentes.
El ascensor se detuvo y salieron nuevamente haca otro corredor alumbrado con
igual luz amarillenta.
-En nuestra sociedad no tenemos grandes crmenes-continu Anderton-, pero
tenemos todo un campo de detencin lleno de criminals en potencia, criminals que lo
seran efectivamente.
Se abrieron y cerraron una series de puertas, hasta llegar al ala del edificio que se
ocupaba del problema analtico. Frente a ellos surgan unos impresionantes bancos de
equipo especializado, receptores de datos, y ordenadores que estudiaban y reestructuraban
el material que iba llegando. Y ms all, de la maquinaria, los premonitores sentados, casi
perdidos a la vista entire una red inextricable de conexiones y cables.
-Ah estn-dijo Anderton-. Qu piensa usted de ellos?
A la luz incierta de aquella enorme habitacin, los tres idiotas farfullaban
palabras ininteligibles. Cada palabra soltada al azar, murmurada sin ton ni son en
apariencia, era analizada, comparada, reajustada en forma de smbolos visuales y transcritos
en tarjetas perforadas convencionales que se introducan en las ranuras de los ordenadores.
A todo lo largo del da, aquellos idiotas balbuceaban entire s o aisladamente, prisioneros en
sus sillas especiales de alto respaldo, sujetados de forma especial en una rgida posicin por
bandas de metal, grapas y conexiones.
Sus necesidades fsicas eran atendidas automticamente. No tenan necesidades
espirituales en ningn sentido. Al igual que vegetables, se movan, se retorcan y existan.













Sus mentes permanecan nubladas, confusas, perdidas en las sombras. Pero no las sombras
del present. Las tres murmurantes criaturas con sus enormes cabezas y estropeados
cuerpos estaban contemplando el future. La maquinaria analtica registraba sus profecas y
los tres idiotas premonitores hablaban, mientras que las mquinas escuchaban
cuidadosamente.
Por primera vez, la confiada cara de Witwer pareci perder seguridad. En sus ojos
apareci una desmayada expresin de sentirse enfermo, como una mezcla de vergenza y
de shock moral.
-No es... agradable-murmur-. Nunca pude imaginarme que fueran tan... -
Luch con su mente para encontrar la palabra adecuada-. Tan... deformes.
-S, deformes y retrasados -convino Anderton al instante-. Especialmente
aquella chica, Dona. Tiene cuarenta y cinco aos pero el aspect de una nia de diez. El
talent lo absorbe todo: su facultad especial de premonicin del porvenir altera el equilibrio
del rea frontal. Pero, para qu vamos a preocuparnos? Conseguimos sus profecas. Aqu
tienen cuanto necesitan. Ellos no comprenden absolutamente nada de esto, pero nosotros s.
Algo sobrecogido por el espectculo, Witwer atraves la habitacin y se dirigi
hacia la maquinaria. De un recipient tom un paquete de fichas.
Son stos los nombres que han surgido?
-Desde luego que s. -Y frunciendo el ceo, Anderton tom las fichas de
manos de Witwert No he tenido an la oportunidad de examinarlas-explic
guardndose para s la preocupacin que aquello le causaba.
Fascinado, Witwer observaba cmo las mquinas de tanto en tanto expulsaban
una ficha sobre un recipient. Despus continuaban con otra y una tercera. De los discos
que zumbaban con un murmullo constant, surgan fichas, una tras otra.
Los premonitores ven muy lejos en el future? -Pregunt Witwer.
-Slo ven una extension relativamente limitada -le inform Anderton-. Una
semana o dos como much. Muchos de sus datos son intiles para nuestro trabajo...
simplemente sin importancia para nuestra investigacin. Pasamos esas informaciones a
otras agencies. Agencies, que a cambio nos pasan otros informes interesantes. Cada agencia
important tiene su subterrneo de monos guardados como un tesoro.













Monos?-Dijo Witwer mirndole con desagrado. Oh, s, ya comprendo. Es
una curiosa forma de expresarlo.
Muy adecuada automticamente, Anderton recogi las ltimas fichas
expulsadas por los ordenadores-. Algunos de estos nombres, tienen que ser totalmente
descartados. Y la mayor parte de los que quedan se refieren a delitos poco importantes,
como los de evasin de impuestos, asalto o extorsin. Como estoy seguro que usted ya
sabe, el Precrimen ha rebajado las fechoras en un 99 %. Apenas si se dan casos
actualmente de traicin o asesinato. Despus de todo, el delincuente sabe que lo
confinaremos en un campo de detencin una semana antes de que tenga la oportunidad de
cometer el crime.
En qu ocasin se cometi el ltimo asesinato? -Pregunt Witwer.
-Hace cinco aos.
Y cmo ocurri?
El criminal escap de nuestros equipos. Tenamos su nombre... de hecho
tenamos todos los detalles del crime, incluido el nombre de la vctima. Sabamos tambin
el moment exacto y el lugar preciso del planeado acto de violencia que iba a cometerse.
Pero a despecho nuestro y de todo, el criminal consigui llevarlo a cabo. -Anderton se
encogi de hombros -. Despus de todo, result impossible cogerlos a todos. Baraj las
fichas con las manos -. Sin embargo, conseguimos evitar la mayora.
-Un crime en cinco aos -murmur Witwer, en cuya voz se adverta que
retornaba la confianza perdida -. Es realmente un record impresionante... algo para
sentirse orgulloso.
-Yo me siento orgulloso -repuso con calma -. Hace treinta aos descubr la
teora... all en aquellos das cuando los crmenes se producan abundantemente. Vi
proyectado hacia el future algo de un incalculable valor social.
Alarg el paquete de tarjetas a Wally Page, su subordinado a cargo del equipo de
monos.
-Vea usted cules necesitamos -le dijo -. Utilice su propio criterio.
Mientras Page desapareca con las fichas, Witwer dijo pensativamente:
Pues creo que es una gran responsabilidad.













-S, lo es -convino Anderton -. Si dejamos que un criminal se escape -
como ocurri hace cinco aos- tenemos una vida humana en nuestra conciencia. Nosotros
somos los nicos responsables. Si fallamos, alguien puede perder la vida.


Amargamente, recogi tres nuevas fichas acabadas de surgir del ordenador
-Es una cuestin de confianza pblica.


Y no se sienten ustedes tentados a...? -Witwer vacil -. Quiero decir, algunos de
los hombres que ustedes detienen por este procedimiento tendrn que ofrecerles muchas
posibilidades.
En general enviamos un duplicado de las tarjetas del archivo al Cuartel

General Superior del Ejrcito. All se comprueba cuidadosamente. As pueden tambin
seguir nuestro trabajo. Anderton, lanz un vistazo a la parte superior de una de las fichas
recin salidas -. As, aunque nosotros desesemos aceptar un...
Se detuvo de repente, con los labios apretados.
Ocurre algo? -Pregunt Witwer alarmado.
Cuidadosamente, Anderton dobl la ficha y la deposit en uno de sus bolsillos.
-Ah... nada -murmur-. No es nada, nada en absolute.
La dureza de la voz de Anderton puso alerta a Witwer.
-Con sinceridad, a usted le disgusto yo.
-Es cierto -admiti Anderton -. No me gusta. Pero...
En realidad no era aqul el motivo. No pareca possible; no era possible. Algo iba
mal en todo aquello. Perplejo, trat de aclararse su mente confusa.
Sobre aquella ficha estaba escrito su nombre. En la primera lnea. ... Y acusado
de un future asesinato! De acuerdo con las seales codificadas, el Comisario del Precrimen
John A. Anderton iba a matar a un hombre... y dentro de la prxima semana.
Con una absolute y total conviccin, l no poda career semejante cosa.


En la oficina exterior, hablando con Page se hallaba la esbelta y atractiva joven
esposa de Anderton, Lisa. Estaba enzarzada en una animada y aguda conversacin de
poltica y apenas s mir de reojo cuando entr su marido acompaado de Witwer













-Hola, querida-salud Anderton.
Witwer permaneci silencioso. Pero sus plidos ojos se animaron al posar su
mirada sobre la cabellera de la mujer vestida de uniform. Lisa era un official ejecutivo del
Precrimen, pero una vez haba sido, segn ya conoca Witwer, la secretaria de Anderton.
Dndose cuenta del inters que se reflejaba en el rostro de Witwer, Anderton se
detuvo reflexionando. Colocar la ficha en las mquinas requerira un cmplice del interior
del Servicio, la ayuda de alguien que estuviese ntimamente conectado con el Precrimen y
tuviese acceso al equipo analtico. Lisa era un element improbable. Pero la posibilidad
exista.
Por supuesto que la conspiracin podra hacerse en gran escala y de forma muy
elaborada, implicando much ms que el sencillo hecho de insertar una cartulina perforada
en cualquier lugar del process. Los datos originales en s mismos tendran que ser
deliberadamente cambiados. Por el moment, no haba forma de decir de qu modo podra
llevarse a cabo tal alteracin. Un fro nervioso le recorri la espalda, al comenzar a entrever
las posibilidades del asunto. Su impulso original-abrir las mquinas decididamente y
suprimir todos los datos-resultaba intilmente primitive. Probablemente los registros
concordaban con la ficha: no hara sino incriminarse a s mismo en el future. Dispona de
aproximadamente veinticuatro horas. Despus, la gente del Ejrcito deseara comprobar
seguramente las fichas y descubriran la discrepancia. Y encontraran en sus archives el
duplicado de una ficha de la que l se habra apropiado. El slo tena una de las dos copias,
lo que significaba que la ficha que se hallaba doblada en su bolsillo estara a aquellas horas
sobre la mesa de Page a la vista de todo el mundo.
Desde el exterior del edificio le lleg el tronar y los aullidos de una patrulla de
coaches de la polica. Cuntas horas pasaran antes de que fueran a detenerse en la puerta
de su casa?
Qu te ocurre, cario?-Le pregunt Lisa inquieta-. Tienes el aspect del
que ha visto a un fantasma. Te encuentras bien?
-Oh, s, perfectamente.
Lisa se dio cuenta en el acto del escrutinio admirativo de que estaba siendo objeto
por parte de Witwer.
Es este caballero tu nuevo colaborador, querido?-Pregunt.













Un poco distrado y confuso, Anderton se apresur a presentar a su nuevo colega.
Lisa sonri en amistoso saludo. Pas entire ellos como un encubierto entendimiento? No
pudo decirlo. Santo Dios, ya estaba empezando a sospechar de todo el mundo... no
solamente de su esposa y de Witwer sino de una docena de miembros de su personal.
Es usted de Nueva York?, -pregunt Lisa.
-No-replico Witwer-. He vivido la mayor parte de mi vida en Chicago. Estoy
en un hotel... uno de esos grandes hotels del centro de la ciudad. Espere... tengo el
nombre escrito en una tarjeta por aqu en cualquier parte.
Mientras se rebuscaba por los bolsillos, Lisa sugiri:
-Tal vez le gustara cenar con nosotros. Tendremos que trabajar en ntima
cooperacin y pienso que realmente deberamos conocernos mejor.
Asombrado, Anderton se sinti deprimido. Qu oportunidades seran las que
proporcionara la actitud amistosa de su mujer? Profundamente conturbado se dirigi
impulsivamente hacia la puerta.
Adnde vas?-Pregunt Lisa asombrada.
-Vuelvo con los monos-repuso Anderton-. Quiero hacer una
comprobacin relative a unos datos desconcertantes, antes de que el Ejrcito los vea.
Ya estaba fuera en el corredor antes de que ella pudiese pensar en una forma
razonable de detenerlo. Rpidamente se dirigi hacia la rampa del extremo opuesto. Estaba
ya a punto de desaparecer de la vista cuando Lisa apareci jadeante de la carrera
emprendida tras l.
-Pero, qu es lo que te ocurre, hombre de Dios? Tomndole por una manga
y tirando fuerte hacia ella, se sito a su lado -. Sabia que te marchabas-exclamo Lisa
bloquendole el camino-. Qu te pasa? Todo el mundo va a pensar que t...... -Se
contuvo controlndose para aadir: Quiero decir, que te estas comportando de una forma
errtica y extraa.
Una multitud de gente les envolvi, la muchedumbre usual de la tarde. Ignorando
a todo el mundo, Anderton apret el brazo de su mujer.
-Voy a salir fuera-dijo-, mientras que an es tiempo.
-Pero, por qu?













-Estoy siendo tratado de una forma deliberadamente maliciosa. Ese hombre ha
venido a quedarse con mi trabajo. El Senado quiere echarme sirvindose de l.
Lisa le mir asombrada.
-Pero si parece una persona encantadora...
-S, encantadora como una serpiente de agua.
Lisa reflej en su rostro su desconcierto.
-No lo creo. Querido, creo que ests bajo los efectos de un exceso de trabajo.
Sonriendo inciertamente balbuce- No result realmente creble que Ed Witwer est
tratando de minarte el terreno. Cmo podra hacerlo aunque quisiera? Seguramente que
Ed...
Ed?
-Ese es su nombre, no es as?
Los ojos de Lisa se dilataron de asombro y de desconcierto y brillaron en una
muda protest.
-Cielo santo, ests sospechando de todo el mundo. Parece como si creyeses que
yo tambin estoy mezclada en alguna clase de conspiracin contra ti, verdad?
Su marido consider un instant la cuestin.
-Pues... no estoy muy seguro.
Lisa se le aproxim con ojos acusadores.
-Eso no es cierto. Ni t mismo lo crees. Tal vez deberas marcharte de
vacaciones por un par de semanas. Necesitas desesperadamente un descanso. Toda esta
tension y este trauma producido por la llegada de un joven... Ests actuando como un
paranoico. Es que no puedes verlo? Dime, tienes alguna prueba de lo que ests diciendo?


Anderton sac su billetera y extrajo de ella la ficha doblada.
-Examina esto cuidadosamente-le dijo a su mujer.
El color se escap de las mejillas de Lisa, dejando escapar un sonido
entrecortado.
-La trama es claramente evidence -le dijo Anderton-. Esto dar a Witwer un
claro pretexto, legal al mismo tiempo, para suprimirme de aqu inmediatamente. No tendr













que esperar a que yo present mi dimisin. Ellos saben que puedo prestar an unos aos
ms de servicio.
-Pero...
-Y eso acabar con el sistema de equilibrio y de comprobacin. El Precrimen
dejar de ser una agencia independiente. El Senado controlar la polica y despus... -Su
labios se apretaron en un rictus amargo- Absorbern igualmente al Ejrcito tambin. Bien,
eso sera una consecuencia lgica. Naturalmente, siento hostilidad y resentimiento hacia
Witwer, y por supuesto que tengo motivos para proceder as. A nadie le gusta ser
reemplazado por un joven y puesto en la lista de los intiles. En su da eso resultara
totalmente plausible, except que no tengo ni la ms remota intencin de matar a Witwer.
Pero no puedo probarlo. Y as las cosas Qu es lo que puedo hacer?
En silencio, con la cara blanca por una intense palidez, Lisa sacudi la cabeza.
-Pues yo... yo no s, querido. Si solo...
-Ahora mismo-declar abruptamente Anderton-. Me voy a casa y
empaquetar mis cosas. Creo que es lo mejor que puedo hacer.
-Y vas realmente a... Esconderte por ah?
-As voy a hacerlo Me ir aunque sea a las colonies lejanas del sistema de
Centauro si es preciso. Ya se ha hecho antes con xito y an dispongo de veinticuatro horas
para hacerlo. -Se volvi resueltamente-. Vuelve al interior. No hay nada que hablar de
que vengas conmigo.
Imaginaste que lo hara?-Pregunt Lisa.
Sorprendido, Anderton la mir fijamente.
No lo hubieras hecho? No, ya veo que no me crees. Todava piensas que
estoy imaginando todo esto... -Y sacudi nerviosamente la ficha entire las manos-. Ni
incluso con esta evidencia ests convencida.
-No-convino rpidamente Lisa-. No lo estoy. Creo que no has considerado
bien de cerca la cuestin, querido. El nombre de Ed Witwer no esta en ella.
Incrdulo, Anderton tom la ficha de manos de su mujer.
-Nadie dice que t tengas que matar a Ed Witwer -continu Lisa rpidamente
en un tono vivaz-. La ficha debe ser verdadera, comprendes? Pero nada tiene que ver con
Ed Witwer. El no est intrigando contra ti, ni ninguna persona ms tampoco.













Demasiado confuso para responder, Anderton permaneci sin quitar los ojos de la
ficha de cartulina. Ella tena razn. Ed Witwer no estaba catalogado como su vctima.
Sobre la lnea quinta, la mquina haba estampado ntidamente otro nombre:
LEOPOLD KAPLAN
Aturdido, volvi a guardarse la ficha en el bolsillo. Jams haba odo ese nombre
en toda su vida.




La casa se hallaba fra y solitaria y casi inmediatamente Anderton comenz a
hacer los preparativos para su viaje. Mientras empaquetaba las cosas, una series de
frenticos pensamientos cruzaban su mente. Posiblemente estaba equivocado respect a
Witwer, pero, cmo poda estar seguro? En cualquier caso, la conspiracin contra l era
much ms compleja de lo que haba credo a primera vista. Witwer slo podra ser una
marioneta animada por cualquier otro personaje, por algn distant y poderoso element
oculto en la penumbra del fondo
Haba sido un error haber mostrado la ficha a Lisa. Sin duda alguna, ella se lo
contara con todo con detalle al propio Witwer. Nunca haba salido de la Tierra, ni
comprobado qu clase de vida podra llevar en cualquier planet fronterizo.
Mientras se hallaba as preocupado, el piso de madera cruji tras l. Se volvi
rpidamente para enfrentarse con el can azulado de una pistola atmica.
-No le llevar much tiempo-dijo, mirando fijamente al hombretn cuadrado
de hombros, de labios apretados, que, vistiendo un abrigo marrn oscuro, le apuntaba con el
arma atmica- Ni siquiera dud ella un instant?
El rostro del intruso no pareci tener respuesta adecuada.
-No s de lo que est usted hablando-dijo- Vamos, venga conmigo.
Paralizado, Anderton solt una pesada chaqueta de pieles que sostena en la
mano.
-Usted no pertenece a mi agencia. Es usted acaso un official de la polica?
Protestando y a empujones fue llevado a toda prisa hacia un coche cubierto que
esperaba en la calle. La puerta se cerr con estrpito al arrancar el coche, habiendo entrado
previamente tres hombres armados en el interior junto con l. El automvil sali disparado













hacia la autopista que sala alejndose de la ciudad. Impasibles y remotos, los rostros que le
rodeaban permanecan inalterables con los movimientos del vehculo, al pasar los inmensos
campos, oscuros y sombros, que desfilaban rpidamente ante sus ojos.
Anderton an trataba intilmente de captar las implicaciones de lo sucedido,
cuando de repente, el coche se desvi de la carretera general y descendi a un garaje de
aspect sombro con la entrada semioculta. Alguien grit una orden. La pesada puerta
metlica de acceso se descorri y unas luces brillantes iluminaron el recinto. El chofer
apag el motor.
-Lamentarn ustedes esto-protest Anderton indignado-. Sabe usted quin
soy yo? -concluy dirigindose al que pareca ser el jefe de la partida.
-Lo sabemos -repuso el hombre del abrigo marrn,
A punta de pistola, Anderton fue conducido por unas escaleras y despus, por un
corredor alfombrado. Se hallaba, al parecer, en una lujosa residencia privada, construida
ocultamente en un rea devastada por la guerra.
Al extremo del corredor se abra una habitacin, ms bien un studio, provisto de
gran cantidad de libros y ornamentado, por lo dems, con exquisito gusto. Dentro de un
crculo de luz y con el rostro oculto parcialmente por las sombras, un hombre a quien jams
haba visto permaneca sentado esperando su llegada.
Conforme se aproximaba Anderton, aquel hombre se quit unos lentes sin aros,
con cierto nerviosismo, y se humedeci los labios. Era de avanzada edad, tal vez unos
setenta, y se apoyaba en un bastn con empuadura de plata. Su cuerpo era delgado y su
actitud curiosamente rgida. Sus escasos cabellos grises los llevaba peinados muy pegados
al crneo. Sus ojos nicamente denotaban alarma.
Es Anderton? -Pregunt con cierta indiferencia al hombre del abrigo
marrn-. Dnde lo encontr usted al fin?
-En su casa-replic el otro-. Estaba preparando el equipaje... segn
esperbamos.
El anciano del silln se estremeci visiblemente
-Haciendo el equipaje... Mire-dijo dirigindose a Anderton-. Qu es lo que
le ocurre? Es que se ha vuelto loco de remate? Cmo podra usted matar a un hombre a
quien no ha conocido nunca?













Aquel hombre anciano, segn pudo deducir inmediatamente Anderton, era
Leopold Kaplan.
-Primeramente, har a usted una pregunta -repuso Anderton rpidamente-.
Se da usted cuenta de quin soy yo? Soy el Comisario de la Polica General. Puedo
encerrarle durante veinte aos por esto
Iba a continuar diciendo ms cosas, pero una sbita idea le interrumpi.
Cmo lo descubri usted? Pregunt. Involuntariamente, su mano se dirigi
hacia el bolsillo donde tena escondida la ficha doblada-. No habr sido por otra...
-No fui notificado por su agencia-dijo Kaplan interrumpindole, con visible
impaciencia. El hecho de que nunca haya odo hablar de mi no me sorprende demasiado.
Leopold Kaplan, general del Ejrcito de la Alianza Federada del Bloque Occidental, est
retirado desde el fin de la guerra anglochina y la abolicin de la AFBO.
Aquello iba teniendo sentido, pens Anderton, que siempre haba sospechado que
el Ejrcito posea inmediatamente los duplicados de las fichas para su propia proteccin.
Sintindose ms aliviado, pregunt:
-Bien, aqu me tiene usted. Y ahora, qu?
-Evidentemente-repuso Kaplan-, no voy a destruirle, para librarme de lo que
indica una de esas estpidas fichas. Pero siento curiosidad acerca de usted. Me parece
increble que un hombre de su talla pudiese contemplar a sangre fra el asesinato de un
extrao por complete a usted. Tiene que haber aqu algo ms implicado en todo esto.
Francamente me siento embrollado. Si esto represent alguna clase de estrategia de la
Polica... se encogi de hombros-. Seguramente que usted no habra permitido que el
duplicado de la ficha hubiera llegado a nosotros.
-A menos que tal ficha se haya introducido en los ordenadores deliberadamente
-sugiri otro de los hombres.
Kaplan escrut con sus brillantes ojos a Anderton.
Qu tiene usted que decir?
-Esa es exactamente la cuestin-repuso Anderton-. La prediccin de tal ficha
fue deliberadamente fabricada por algn grupo del interior de la agencia de la polica. La
ficha ha sido preparada y a mi se me ha tendido una trampa. As, he sido relevado
automticamente de toda mi autoridad... Mi asistente intervene entonces y afirma que ha













prevenido el crime en la forma usual y eficiente del sistema Precrimen. Ni que decir tiene
que no hay crime ni intent de tal crime.
-Yo estoy por complete de acuerdo con usted en que no habr tal asesinato-
afirm Kaplan autoritariamente-. Estar usted bajo custodia de la polica. Intento hallarme
bien seguro de eso.
Horrorizado, Anderton protest:
Va usted a devolverme all? Si permanezco detenido, jams estar en
condiciones de probar que...
-No me preocupa lo que usted intent probar o no-dijo Kaplan
interrumpindole-. Todo mi inters radica en tenerle a usted fuera de combat. -Y
framente aadi-Para mi propia proteccin.
-Ya estaba dispuesto a marcharse-comenta uno de los hombres.
-As es-ratifico Anderton sudando-. Tan pronto como me echen el guante
ser internado en uno de esos campos de detencin. Witwer se pondr al frente... y ya
puedo considerarme perdido. -Su rostro se ensombreci-. Y mi esposa tambin. Estn
actuando todos de acuerdo, segn las apariencias.
Por un moment Kaplan pareci vacilar.
-Es posible-concedi mirando a Anderton severamente. Despus sacudi la
cabeza-. No, no puedo correr ningn riesgo. Esto es una conspiracin contra usted y lo
lamento, crame. Pero es algo que no me concierne en absolute. -Y dirigindose a sus
hombres les dijo- Llvenlo al edificio de la Polica y entrguenlo a la ms alta autoridad,
Y mencion el nombre del comisario en funciones, esperando la reaccin de
Anderton.
Witwer!-Repiti Anderton incrdulo como en un eco.
Todava sonriendo ligeramente, Kaplan se volvi y conect la radio.
-Witwer ya ha asumido el mando. Ni que decir tiene que formar con todo esto
un buen tinglado.
Se oy un zumbido esttico y despus, de repente, la radio comenz a sonar en la
habitacin a bastante volume. Una voz professional y bastante ruidosa lea un mensaje
informative.













-...todos los ciudadanos tienen la orden estricta de no dar refugio por ningn
concept a ese individuo peligrosamente criminal. Las extraordinarias circunstancias de un
criminal que ha escapado hacia la libertad en condiciones de cometer un acto de violencia,
es un caso nico en estos tiempos. Todos los ciudadanos quedan advertidos mediante este
boletn informative, de que las leyes en vigor implican que tanto individual como
colectivamente tienen la obligacin de cooperar totalmente con la polica para aprehender a
John Allison Anderton, quien, por medio de la metodologa del sistema precriminal es
declarado de ahora en adelante un asesino potential y por tal motivo ha perdido su derecho
a la libertad y a todos sus privilegios.
-Se ve que no ha perdido el tiempo-murmur Anderton, abatido. Kaplan toc
un botn y la radio enmudeci.
-Lisa tiene que haber ido directamente a l -dijo Anderton especulando
amargamente. .
Por qu tendra que esperar?-Pregunt Kaplan-. Usted express sus
intenciones claramente.
El viejo general hizo una seal a sus hombres
-Llvenle a la ciudad. Me siento a disgusto con este hombre en mi proximidad.
En ese aspect, estoy de acuerdo con el Comisario Witwer. Quiero que sea neutralizado lo
ms pronto possible.
Una lluvia fina y helada se abata sobre las calls mientras el coche atravesaba las
oscuras avenidas de Nueva York hacia el edificio de la Polica.
-Puede usted ponerse en su lugar-dijo uno de los hombres a Anderton-. Si
usted estuviese en su puesto habra actuado de igual forma.
Pensativo y resentido Anderton se mantena callado mirando hacia adelante.
-De cualquier forma-continuo aquel hombre-usted slo es uno entire muchos
ms. Miles de personas han ido a parar a esos campos de detencin. No se encontrar solo.
Abrumado por las circunstancias, Anderton miraba a los transentes
apresurndose a lo largo de las aceras mojadas por la lluvia. Slo se daba cuenta de la
tremenda fatiga que senta. Mecnicamente iba comprobando los nmeros de las casas
calculando la proximidad a la estacin de Polica.













-Ese Witwer se ve que sabe aprovechar las oportunidades y sacar ventaja de
cualquiera de ellas-observ uno de los hombres-. Le conoce usted?
-Muy poco
-Deseaba su puesto... y por eso ha conspirado contra usted. Est usted seguro?
Importa much eso ahora?-Repuso Anderton con un gesto.
-Era por pura curiosidad. -Y el hombre suspir lnguidamente-. Entonces,
ahora es usted el ex Comisario jefe de la Polica. La gente que se encuentra en esos campos
estar deseando verle. Y conocer cmo es su cara.
-Sin duda.
-Witwer seguramente que no perder el tiempo. Kaplan tiene suerte... con un
personaje as al frente de la polica. -Y el hombre mir a Anderton casi con lstima-.
Pero usted est seguro de que es un complot, verdad?
-Por supuesto que s.
No habra usted tocado ni un solo cabello de Kaplan, verdad? Por primera
vez en la historic, el Precrimen se ha equivocado. Un hombre inocente perseguido por culpa
de una de esas fichas... Tal vez haya muchas otras personas inocentes, no es verdad?
-Es muy posible-repuso Anderton.
-Tal vez la totalidad de ese sistema se venga abajo. Seguramente que usted no
va a cometer ningn crimen... y tal vez ninguno de los otros tampoco. Es sa la razn por
la que dijo a Kaplan que quera marcharse? Deseaba usted probar tal vez que el sistema es
falso? Sepa que soy un hombre de amplia mentalidad si quiere hablarme de ello.
Otro de los hombres se inclin sobre l y pregunt:
-Entre usted y yo, existe realmente algn complot? Ha sido usted falsamente
acusado?
Anderton suspir. Hasta tal punto vacilaba en su interior. Tal vez se hallaba
atrapado en un circuit sin salida, sin motivo, sin principio y sin fin De hecho, estaba casi
dispuesto a conceder que era la vctima de una fantasa neurtica, excitada por la creciente
inseguridad que le rodeaba. Sin lucha, estaba punto de renunciar a todo. Un enorme peso le
aplastaba dejndole sofocado y sin energas para nada. Estaba luchando contra algo
imposible... y todas las cartas estaban en su contra.













Un repentino chirrido de los neumticos le llam la atencin. Frenticamente el
conductor trataba de controlar el coche en aquel moment, dando golpes de volante y
usando el freno, al mismo tiempo que un enorme camin cargado de pan, surgido de la
niebla, se le venia encima. De haber acelerado, tal vez habra salvado la situacin. Pero era
demasiado tarde para corregir el error. El coche patin, y dio unos bandazos para ir a
estrellarse contra la delantera del camin.
Bajo Anderton, el asiento actu como un resort empujndole hacia la puerta.
Sinti un dolor sbito e intolerable en el cerebro como si fuera a estallarle, encontrndose
de rodillas sobre el pavimento. Cerca de l crey or el crepitar de unas llamas y unas fajas
de luz serpentear entire la niebla dirigindose hacia el coche.
Unas manos acudieron en su ayuda. Poco a poco se dio cuenta de que iba siendo
arrastrado lejos del automvil
A lo lejos se oan las sirenas de los coaches de patrulla.
-Vivir usted-dijo una voz en su odo, en tono quedo y urgente. Era una voz
que jams haba odo antes y le resultaba tan extraa como la lluvia que le bata el rostro-.
Puede or lo que le estoy diciendo?
-S-repuso Anderton. Con la manga acudi en auxilio de un corte que ya le
sangraba abundantemente de la mejilla. Confuso, trat de orientarse-. Usted no es...
-Deje de hablar y escuche. -El hombre que le hablaba era un tipo fornido, casi
obeso. Sus enormes manos le sostenan ahora fuera de la calzada y contra la pared de
ladrillo de una calle adyacente, lejos del fuego y del coche-. Tuvimos que hacerlo de esta
forma. Era la nica alternative. No tuvimos much tiempo disponible. Cremos que Kaplan
le retendra en su residencia por ms tiempo.
-Entonces, esto ha sido preparado previamente?-Pregunt Anderton
parpadeando en su enorme confusion.
-Desde luego. -Y aquel hombretn solt un juramento-. Quiere usted decir
que tambin ellos crean... ?
-Yo pens... -comenz a decir Anderton y se detuvo al darse cuenta de que

encontraba dificultades al hablar, uno de los dientes frontales lo haba perdido en el
accidente-. La hostilidad hacia Witwer... sentirme reemplazado, y luego mi esposa... el
resentimiento natural...













-Deje de engaarse a s mismo-le interrumpi el desconocido-. Lo sabe usted
muy bien. Todo el asunto fue calculado meticulosamente. Tenan cada fase bajo control. La
ficha fue colocada el da en que Witwer apareci. Y ya tienen cuanto desean. Witwer
comisario y usted un criminal perseguido.
Quin hay detrs de todo eso?
-Su esposa.
Anderton sacudi la cabeza.
Est usted seguro?
Aquel individuo se puso a rer.
-Puede apostar por su esposa. -Mir rpidamente a su alrededor-. Aqu viene
la polica. Siga por esa calle estrecha, tome un autobs, y vyase al barrio pobre de los
suburbios, alquile una habitacin y cmprese un puado de revistas para tener algo en que
estar ocupado. Ah, cmprese otras ropas. Es usted lo suficientemente listo como para
ocuparse de s mismo. No trate de salir de la Tierra. Controlan todos los sistemas de
transport. Si consigue escapar durante los prximos siete das estar usted salvado.
Quin es usted?-Pregunt Anderton.
Mi nombre es Fleming
Aquel hombre se apart y con cuidado comenz a andar por la estrecha calle
fuera de las luces. El primer coche de la polica ya haba llegado a la calzada y sus
ocupantes se lanzaron sobre el destrozado coche de Kaplan. En el interior, los ocupantes se
movan dbilmente comenzando a gemir dolorosamente a travs de la maraa de acero,
cristales y plstico bajo la lluvia.
-Considrenos como una sociedad protectora -dijo Fleming sin ninguna
expresin especial en su rostro mojado por la lluvia-. Una especie de fuerza de polica que
vigila a la polica. Queremos que las cosas marchen como deben.
Con su enorme manaza le dio un empujn hacia el interior del callejn. Anderton
se sinti lanzado lejos de l, estando a punto de caer en medio de las sombras y escombros
que medio llenaban aquella callejuela.
-Siga y no se detenga-le repiti Fleming-. Y no desprecie este paquete. -Y
le arroj un abultado sobre que Anderton recogi-. Estudie eso con cuidado y creo que













podr sobrevivir.


La carta de identidad le describa como Ernest Temple, electricista, de paso por
Nueva York, con esposa y cuatro hijos en Buffalo. Un carnet manchado de sudor le daba
autorizacin para trabajar en sitios distintos, viajando constantemente sin direccin fija. Un
hombre que necesita trabajar, debe viajar
Mientras cruzaba la ciudad en un autobs casi vaco, Anderton estudi la
documentacin de Ernest Temple. Sin duda alguna aquellos documents de identidad se
haban hecho a tanteo por todas las medidas y datos que all aparecan. Tras un rato se
pregunt de quin seran las huellas digitales y como habran conseguido la longitud de
onda de su cerebro. Sin duda no resistiran una comprobacin rigurosa. Pero al menos era
una documentacin como principio. Era algo. Con los documents, iban mil dlares en
billetes. Se guard el dinero y los documents y despus se volvi hacia lo escrito
claramente en el sobre que haba contenido los carnets. Al principio no le encontr el
menor sentido. Durante algn tiempo, lo estuvo considerando, realmente perplejo.


La existencia de una mayora implica lgicamente, una minora correspondiente


El autobs ya haba entrado en una vasta region de suburbios pobres de la ciudad
en aquella jungla de hotels baratos y tiendas humildes que haban surgido en aquella rea
tras las destrucciones de la guerra. Lleg a una parada y Anderton se prepare a salir.
Unos cuantos pasajeros observaron al paso su mejilla herida y sus ropas
destrozadas. Ignorando a aquella gente, ech a andar por el borde de la acera bajo la
persistent lluvia.
El conserje del hotel no le prest la menor atencin, despus de haberle cobrado
el dinero de la pension. Anderton subi la escalera hasta el segundo piso y entr en una
habitacin reducida con olor humedad. Era pequea, pero estaba limpia. Tena cama,
armario, tocador, un calendario, silla, lmpara y una radio con contador de tiempo mediante
monedas.













Puso en la ranura una moneda de veinticinco centavos y se dej caer pesadamente
en la cama. Todas las emisoras importantes estaban transmitiendo el boletn de la polica.
Era algo nuevo, excitante, desconocido para las generaciones actuales. Un criminal
escapado de la polica! El pblico estaba vidamente interesado.
...este hombre ha usado la ventajosa posicin de la que gozaba para burlar a la
polica -estaba diciendo el locutor con una indignacin muy profesional-. Debido a su
alto cargo, ha tenido acceso a los datos previous y la confianza depositada en l le ha
permitido evadir el process normal de detencin y localizacin. Durante el perodo de su
mando, ha ejercitado su autoridad para enviar individuos sin cuento, potencialmente
culpables, a los campos de confinamiento, desperdiciando as las vidas de esas inocentes
vctimas. Este hombre, John Allison Anderton, fue el instrument de creacin del sistema
Precriminal, la prediccin profilctica de la criminalidad a travs del ingenioso uso de los
mutantes premonitores, capaces de adivinar el future y transferir oralmente esos datos a la
maquinaria analtica. Esos tres premonitores en sus funciones vitales...
La voz disminuy al entrar en el diminuto cuarto de bao de la habitacin. Una
vez all se despoj de la chaqueta y la camisa y dej correr el agua fresca del grifo del
lavabo. En la pequea vitrina encontr un poco de yodo, esparadrapo, una mquina de
afeitar, peine y cepillo de dientes, amn de otras pequeas cosas que poda necesitar. A la
maana siguiente, tendra que procurarse otras ropas de segunda mano y comprar otros
objetos necesarios, adecuados a su nueva situacin. Despus de todo, ahora era un obrero
electricista en busca de trabajo y no un comisario de polica vctima de un accident.
En la otra habitacin, la radio continuaba sonando. Slo de forma subconsciente
atento a ella, permaneci frente al espejo examinndose el diente roto por el choque.
...el sistema de los tres premonitores mutantes tuvo su gnesis a mediados de
este siglo. Cmo se comprueban los resultados en un ordenador electrnico? Alimentando
la mquina con datos que se insertan en una segunda mquina de idntico diseo. Pero dos
ordenadores no son suficientes. Si cada uno ellos llega a una respuesta diferente es
impossible decir a prior cul es la correct. La solucin, basada en un cuidadoso studio del
mtodo estadstico es utilizar un tercer ordenador que compruebe los resultados de los dos
primeros. De esta forma, se obtiene lo que se llama el informed de la mayora. Puede
presumirse con gran probabilidad que el acuerdo de dos de los tres ordenadores indica cul













de los resultados de tal alternative es el correct. No sera verosmil que dos ordenadores
llegasen a idnticas soluciones incorrectas... Anderton arroj la toalla que tena en la
mano y corri hacia la otra habitacin, volcndose literalmente sobre el aparato de radio
para captar mejor la emisin.
...la unanimidad de los tres premonitores es un fenmeno possible pero muy rara
vez conseguido, segn explica el comisario en funciones Mr. Witwer. Es much ms
corriente obtener un informed de mayora de dos premonitores ms un informed de minora
del tercer mutante, con una variacin muy ligera, referida usualmente al tiempo y al lugar.
Esto se explica por la teora de los futuros mltiples. Si existiese solamente un sendero del
tiempo, la informacin premonitora no tendra importancia, ya que no existira ninguna
posibilidad de alterar el future.
Anderton comenz a recorrer frenticamente la pequea habitacin de un lado a
otro. El informed de la mayora... slo dos de los premonitores mutantes haban coincidido
en el material anotado en la ficha, Aqul era el significado del mensaje del paquete que le
haban entregado. El informed del tercer premonitor, esto es, el informed de la minora, tena
tambin su importancia.
Por qu?
Consult el reloj y vio que era ya pasada la medianoche. Page estara libre de
servicio. No estara de vuelta en el bloque de los monos hasta la tarde siguiente. Era una
dbil oportunidad pero vala la pena aprovecharla. Tal vez Page quisiera encubrirle, o tal
vez no. Tena que arriesgarse a saberlo.
Tena que ver el informed de la minora.






Entre el medioda y la una de la tarde, las calls hormigueaban de gente. Eligi
esa hora, en el moment de ms trfago del da, para hacer su llamada. Eligi una cabina
telefnica pblica del interior de una tienda, marc el nmero tan familiar de la polica y
esper la respuesta. Deliberadamente seleccion slo el canal del sonido, descartando el de
la imagen, pues a despecho del cambio sufrido por las ropas y su atuendo general, poda ser
reconocido.













La persona que recibi la llamada era nueva para Anderton. Con precaucin
deliberada, le dio la extension de Page. Si Witwer estaba cambiando todo el personal y
poniendo en su lugar a sus satlites, podra hallarse hablando con una persona totalmente
extraa.
S?-son la voz de Page, al fin.
Sintindose aliviado, Anderton mir a su alrededor. Nadie estaba dedicndole la
menor atencin, los clients de la tienda merodeaban alrededor de las mercancas en su
rutina diaria.
Puede usted hablar?-Pregunt-. O hay algo cerca que se lo impide?
Se produjo un moment de silencio. Tuvo la certeza de estar viendo al propio
Page luchar con la incertidumbre de lo que tena que hacer en aquel moment. Por fin, lleg
la respuesta:
Por qu... me llama usted aqu?
Ignorando la pregunta, Anderton continue:
-No reconoc la voz del recepcionista. Hay nuevo personal?
-S, de nueva marca-repuso Page con voz ahogada-. Tenemos un gran
maremgnum estos das.
-As lo tengo entendido-repuso Anderton-. Y su trabajo? Contina todava
en pie?
-Espere un moment. -El receptor fue puesto de forma que unos pasos que se
aproximaban llegasen claramente a odos de Anderton. Fueron seguidos por el ruido de una
puerta que se cerraba. Page volvi al telfono-. Ahora podemos hablar mejor. Dgame.
Cunto mejor?
-No much. Dnde est usted?
-Paseando por Central Park-repuso Anderton -. Disfrutando de la luz del sol.
-Por lo que haba supuesto, Page haba ido a asegurarse de que la conversacin se
registraba en cinta magnetofnica. En aquel moment, con toda seguridad, una patrulla
area estara ya en su busca. Pero no tena ms remedio que aprovechar aquella oportunidad
-Ahora trabajo en un nuevo oficio. Soy electricista.
Ah, s?-repuso Page asombrado.













-Pens que tendra usted algn trabajo para m. Si puede usted arreglarlo, podra
dejarme caer por ah y examiner el equipo bsico de computacin. Especialmente los datos
y los bancos analticos del bloque de los monos.


Tras una pausa, Page contest:
-Pues... creo que podra arreglarse, si es tan important para usted.
Lo es-le asegur Anderton-. Cundo sera mejor para usted?
-Bien-contest Page como luchando consigo mismo-. Espero a un equipo de
reparaciones que viene a echar un vistazo al equipo de comunicaciones. El comisario en
funciones quiere que sea mejorado, para que pueda operar con mayor rapidez. Podra usted
venir entonces.
-Lo har. Hacia qu hora?
-Digamos a las cuatro de la tarde en punto. Entrada B, nivel 6. All... le
encontrar a usted.
-Muy bien, gracias-dijo Anderton y comenz ya a colgar-. Espero que
todava est usted en su puesto cuando llegue.
Colg y sali rpidamente de la cabina. Un moment despus, se hallaba
mezclado con la ingente muchedumbre que atestaba las calls y entr en una cafeteria
prxima. Nadie podra localizarle all. Tena por delante una espera de tres horas y media.
Aquello podra ser demasiado tiempo. Sera la espera ms larga de toda su vida.
Lo primero que Page le dijo al verlo fue:
-Est usted loco de remate. Por qu diablos ha vuelto?
-No he vuelto por much tiempo.
Con cuidado, Anderton comenz a deambular alrededor del bloque de los
monos cerrando sistema automticamente una puerta tras otra.
-No deje que entire nadie. No puedo correr ningn riesgo intil.
-Tendra usted que haberse marchado cuando consigui escapar-le dijo Page,
siguindole con el rostro descompuesto y alterado-. Witwer ha revuelto el cielo y la tierra
y ha conseguido que todo el pas est sobre su pista como un lobo rabioso.
Ignorndole, Anderton abri el control principal del banco de la maquinaria
analtica.













Cul de los tres monos dio el informed de la minora?
-No me pregunte a m... Yo me march.
Page pas junto a l, se detuvo un instant y se march cerrando la puerta de la
habitacin. Anderton se qued solo.
El de en medio. Lo conoca bien. Era el de figure de enano que permaneca
sentado entire cables y conexiones desde haca quince aos. Al aproximarse Anderton, ni
siquiera levant los ojos. Con la vista ausente contemplaba un mundo que no exista, ajeno
a la realidad fsica que yaca a su alrededor.
Jerry tena veinticuatro aos. Originalmente haba sido clasificado como un
idiota hidroceflico pero cuando lleg a los seis aos de edad los anlisis psicolgicos
determinaron su talent premonitor, enterrado bajo los tejidos alterados de sus
circunvoluciones cerebrales. Llevado a la escuela especial de entrenamiento del Gobierno,
su talent latente haba sido ampliamente cultivado. A los nueve aos, su talent
premonitor haba alcanzado un nivel utilizable. Jerry, sin embargo, continuaba yaciendo
en el caos sin meta de su idiotez congnita, su especial facultad premonitora haba
absorbido el resto de su personalidad.
Agachndose, Anderton comenz a desarmar los escudos protectores que
guardaban las cintas grabadas y almacenadas en la maquinaria analtica. Utilizando
esquemas, fue siguiendo la pista de los diferentes circuitos de los ordenadores a los que
Jerry y su equipo estaban conectados. Consultando el plano, a los pocos instantes estuvo
en condiciones de seleccionar la seccin del registro que se refera a su ficha en particular.
En sus proximidades, haba montado un aparato magnetofnico. Conteniendo la
respiracin, insert la cinta, active la mquina y escuch. Slo le llev un instant. Desde la
primera declaracin del informed, result claro lo ocurrido. Tena lo que deseaba, poda
dejar ya de buscar.
La vision de Jerry estaba desenfocada, desfasada. A causa de la naturaleza
errtica de la premonicin, estaba examinando un rea de tiempo ligeramente diferente de
la de sus compaeros. Para l el informed de que Anderton cometera un asesinato era un
suceso para ser integrado con todos los dems. Aquella afirmacin-y la reaccin de
Anderton-era un dato ms.

















Sin duda alguna, el informed de Jerry reemplazaba al informed de la mayora.
Habiendo sido informado de que cometera un crime, Anderton habra cambiado de
parecer y no lo habra hecho. La previsin del crime haba evitado su comisin. La
profilaxis haba ocurrido simplemente al haber sido informado. Y se haba creado un nuevo
sendero del tiempo.
Temblando, Anderton volvi a rebobinar la cinta y puls el botn
correspondiente. A gran velocidad, obtuvo una copia del informed. All tenia la prueba de
que la ficha no era valida. Todo lo que tena que hacer era mostrrselo a Witwer...
Su propia estupidez le dej helado. Sin duda alguna, Witwer haba visto el
informed y a pesar de ello, haba asumido el papel de comisario y dado ordenes a la polica.
Witwer no se volvera atrs y le tendra sin cuidado la inocencia de Anderton.
Entonces, qu poda hacer? Quin ms poda estar interesado?
Estpido loco!-Grit con ansiedad una voz a su espalda.
Se volvi rpidamente. Su esposa permaneca de pie en una de las puertas,
vestida con su uniform de la polica y reflejando en los ojos una frentica desesperacin.
-No te preocupes-repuso l brevemente-. Me voy ya.
Con el rostro distorsionado, Lisa se precipit tras l
-Page me dijo que estabas aqu pero no poda creerlo. No debi haberte dejado
entrar. Es que no comprendes quin eres? ,
Quin soy?- Pregunt custicamente Anderton -. Antes de responder sera
mejor que escucharas este registro.
No quiero escucharlo! Quiero que te marches de aqu! Ed Witwer sabe que
alguien anda por aqu. Page est tratando de mantenerlo ocupado... -Ella se interrumpi,
moviendo la cabeza de un lado a otro-. Est aqu! Forzar la entrada para llegar hasta
aqu.
No has logrado ninguna influencia? Vamos, s graciosa y encantadora.
Probablemente se olvide de m.
Lisa le mir con un amargo reproche.













-Hay una nave aparcada en el techo del edificio. Si quieres marcharte lejos... -
Su voz se entrecort y qued en silencio. Despus, aadi- Yo me marchar dentro de un
minuto. Si quieres venir...
Ir- dijo Anderton
No tena otra eleccin. Se haba asegurado aquel registro, su prueba; pero no
haba pensado en la forma de salir de all. Contento, corri tras la esbelta figure de su
mujer, sorteando todos los obstculos del bloque de los monos y despus hacia una puerta y
un corredor.
-Es una nave muy rpida- le dijo ella por encima del hombro-. Est provista
de combustible para casos de emergencia... dispuesta a salir en el acto. Yo iba a supervisor
algunos de los equipos.






Tras el volante del crucero ultrarrpido de la polica, Anderton resumi el
contenido del informed de la minora obtenido. Lisa escuch sin hacer comentarios, con las
facciones contradas y las manos nerviosamente enlazadas en la falda. Bajo la nave
discurra el terreno destruido por la guerra, en un vasto panorama de ruinas y desastre. Un
espantoso paisaje lleno de crteres, como un mapa lunar, moteado de tanto en tanto por
algunas pequeas granjas y fbricas.
-Me gustara saber-dijo Lisa, cuando su marido hubo terminado-cuntas
veces habr ocurrido esto antes.
Un informed de la minora? Muchsimas veces.
Quiero decir, que uno de esos premonitores se haya desfasado. Usando el
informed de los otros como datos..., y reemplazndolo. -Sus ojos se oscurecieron y
aadi- Tal vez una enorme cantidad de personas de las que se encuentran en los campos
de detencin, estn en tus mismas condiciones.
-No-insisti Anderton. Pero ya comenzaba a sentirse incmodo ante tal
pensamiento-. Yo estaba en condiciones de ver la ficha, y poder leer el informed. Eso es lo
que hice.













-Pero... -y Lisa hizo un gesto significativo-. Tal vez todos ellos habran
reaccionado de la misma forma. Podramos haberles dicho a todos ellos la verdad.
-Habra sido un riesgo demasiado grande repuso Anderton con testarudez.
Lisa solt una nerviosa carcajada.
Riesgo? Oportunidad? Incertidumbre? Con los premonitores a mano?
Anderton se concentr en la conduccin de la nave.
-Este es un caso nico-repiti-. Y tenemos ahora un problema inmediato. Ya
discutiremos los aspects tericos ms tarde. He de llevar este registro a las personas
idneas antes de que tu brillante amigo pueda demolerlo.
Quieres hablar de eso a Kaplan?
-Ciertamente que voy a hacerlo. -Y dio unas palmadas sobre el registro que
yaca en el asiento entire ambos-. Estar muy interesado. Es la prueba de que su vida no
est en peligro y eso debe tener una importancia vital para l.
Lisa sac los cigarrillos del bolso.
-Y supones que querr ayudarte...
-Puede que lo haga... o tal vez no. Es un riesgo que vale la pena correr.
Cmo te las arreglaste para desaparecer tan pronto? Un disfraz tan complete
y efectivo es difcil de obtener.
-Con dinero se consigue todo-repuso Anderton evasivamente.
Mientras fumaba, Lisa insisti:
-Probablemente Kaplan te proteger... Es muy influyente.
-Yo cre que slo era un general retirado.
-Tcnicamente, eso es lo que es. Pero Witwer se hizo con su expediente. Kaplan
encabeza una extraa organizacin de veterans. Actualmente, es como una especie de
club, con un nmero restringido de miembros. Altos oficiales solamente... de varias
nacionalidades, procedentes de ambos bandos de la guerra. Aqu en Nueva York mantienen
una sede en una gran mansin, disponen de tres publicaciones y ocasionalmente de
emisiones de television, todo lo cual les cuesta una pequea fortune.
Qu es lo que intentas decir?
Slo esto. Me has convencido de que eres inocente. Es decir, result obvio que
no cometers ningn asesinato. Pero tienes que darte cuenta ahora de que el informed













original, el informed de la mayora no era una falsedad. Nadie lo falsific. Ed Witwer no lo
cre. No existe complot alguno contra ti y nunca lo hubo. Si aceptas ese informed de la
minora como genuino, habrs aceptado tambin el de la mayora.
-Pues... supongo que s-admiti Anderton de mala gana.
-Ed Witwer-continu Lisa-est actuando con una complete buena fe. l cree
realmente que t eres un criminal en potencia... y por qu no? Tiene sobre la mesa de su
despacho el informed de la mayora y t tienes la ficha en tu carter.
-La destru-repuso Anderton con calma.
Lisa se inclin sobre su marido.
-Ed Witwer no ha actuado con la intencin de ocupar tu puesto-dijo-. Ha
actuado con la misma buena fe con que siempre actuaste t. l cree en el sistema
Precrimen. Y desea que continue. He hablado con l y estoy convencida de que dice la
verdad.
Querrs entonces llevar este registro magnetofnico a Witwer?-Pregunt
Anderton-. Si lo hiciera yo... lo destruira.
-No tiene sentido, eso es absurdo -replic Lisa-. Los originales han estado en
sus manos desde el principio. Pudo haberlos destruido en cualquier moment en que lo
hubiera deseado.
-S, eso es cierto-admiti Anderton-. Es muy possible que no lo supiera.
-Por supuesto. Fjate en esto. Si Kaplan consigue hacerse con ese registro, la
polica se desacreditar. No puedes ver por qu? Si t demuestras que el informed de la
mayora fue un error, el sistema est acabado. Tienes que continuar as... si queremos que el
sistema Precrimen sobreviva. T slo piensas en tu propia seguridad. Pero piensa por un
moment sobre del sistema en s Qu significa ms para ti, tu propia seguridad personal o
la existencia del sistema?
-Mi seguridad-repuso Anderton, sin vacilar lo ms mnimo.
Ests seguro?
-Si el sistema ha de sobrevivir encerrando a gente inocente, entonces merece ser
destruido. Mi seguridad personal es important porque yo soy un ser human. Y adems...
Del fondo del bolso Lisa sac rpidamente una pistola. ...













-Tengo-le dijo a su marido huraa-en este moment el dedo puesto en el
gatillo. Jams he usado un arma antes de ahora. Pero tendr que hacerlo si te opones.
Tras una pausa, Anderton pregunt:
Quieres que d la vuelta al aparato? Es eso lo que pretendes?
-S, hacia el edificio de la polica. Lo siento. Si pones tu propio egosmo por
encima del inters general y todo lo bueno del sistema...
Gurdate el sermn-repuso Anderton- Volver. Pero no voy a or la
defense de un cdigo de conduct que ningn hombre inteligente estara dispuesto a
suscribir.
Los labios de Lisa se contrajeron en una delgada lnea. Sosteniendo la pistola
frente a l, no le quitaba la vista de encima. Unos cuantos objetos de la guantera del aparato
cayeron esparcindose en el fondo de la cabina al dar la nave una vuelta en redondo para
volver a la ciudad. Tanto Anderton como su mujer iban sujetos por los cinturones de
seguridad. Pero no as el tercer miembro de la tripulacin.
De reojo Anderton vio un cierto movimiento a su espalda. Un ruido le lleg
simultneamente, el choque de un hombretn que haba perdido instantneamente su
equilibrio y chocaba contra la pared metlica del aparato. Lo que sigui, ocurri
rpidamente. Fleming se incorpor con una increble rapidez, desarmando en un abrir y
cerrar de ojos a Lisa. Anderton se hallaba demasiado asombrado para reaccionar. Lisa se
volvi... vio a aquel hombre y solt un chillido histrico. La pistola le fue arrebatada de un
zarpazo, y empuada por el desconocido viajero.
-Lo siento-dijo Fleming-. Pens que iba a hablar ms. Eso es lo que yo
esperaba.
-Entonces, estaba usted aqu cuando... -comenz a decir Anderton, y se
detuvo.
Fleming y sus hombres le haban vigilado estrechamente. La existencia de la nave
de Lisa habla sido anotada a su debido tiempo y tomada en cuenta y cuando Lisa se debata
con su marido entire marcharse o no para ponerse a seguro, Fleming haba saltado al
departamento posterior de la nave area.













-Tal vez sea mejor que me entregue usted ese registro -dijo Fleming, mientras
que lo tomaba en sus enormes manos-. Tiene usted razn, Witwer lo habra reducido a
cenizas
Entonces, Kaplan...?
-Kaplan est trabajando directamente con Witwer. Por eso su nombre aparece
en la quinta lnea de la ficha. Cul sea el verdadero jefe actualmente es algo que ignoro.
Posiblemente ninguno de los dos. -Fleming tir la pistola a un lado y sac su pesada arma
del Ejrcito-. Hizo usted una complete tontera al salir con su mujer. Ya le dije que ella
tambin se hallaba tras todo este asunto.
-No puedo creerlo-murmur Anderton perplejo-. Si ella...
-No lo comprende bien. Esta nave se dispuso por orden de Witwer. Ellos
deseaban que se marchase usted lejos del edificio para que nosotros no pudiramos dar con
su paradero. Con usted lejos, separado de nosotros, no habra tenido la menor oportunidad.
Una extraa mirada brill en los ojos de Lisa.
-Eso es incierto-farfull-. Witwer jams vio este aparato. Yo iba a
supervisar...
-Casi consigue usted huir con l-interrumpi Fleming inexorable-.
Tendremos much suerte si las patrullas de la polica no se nos vienen encima. No hubo
tiempo de comprobarlo. -Y se agach directamente frente al asiento de Lisa-. Lo
primero que debemos hacer es deshacernos de esta mujer. Page ha dado cuenta a Witwer de
su nuevo disfraz y los detalles habrn sido radiados en todas direcciones.
Todava agachado, Fleming agarr a Lisa. Arrojando su arma a Anderton, la
cogi por la garganta. Horrorizada, Lisa intent araarle frenticamente. Ignorndola,
Fleming cerr sus manazas sobre el delicado cuello de la mujer, comenzando a ahogarla
poco a poco.
-No habr heridas de bala-explic jadeante-. Tendr que parecer... un
accident. Eso suele ocurrir a menudo. Pero en este caso, habr que romperle el cuello
primero.
Pareci extrao que Anderton hubiera esperado tanto. Pero conforme se hundan
las manos de Fleming cruelmente en la suave piel de su mujer, Anderton cogi la pesada
pistola por el can y asest un golpe seco en el crneo de Fleming por detrs de la oreja.













Las monstruosas manos de Fleming se aflojaron. Abatido fulminantemente, la cabeza de
Fleming cay y todo su cuerpo choc contra la pared de la cabina. Trat an de
recuperarse, pero Anderton volvi a golpearle y esta vez se desplom como un fardo.
Jadeando fatigosamente por recobrar el aliento Lisa permaneci un moment
inclinada, con el cuerpo estremecido. Despus, gradualmente, el color volvi a su rostro
Puedes hacerte cargo de los controles?-Pregunt Anderton, sacudindola.
-S... creo que s. -Casi mecnicamente se puso al volante-. Creo que lo har
bien. No te preocupes por m.
-La pistola es un arma de reglamento del Ejrcito coment Anderton-. Pero
no procede de la guerra. Es un ltimo modelo. Creo que tenemos una oportunidad...




Salt hacia la parte trasera del aparato donde Fleming yaca extendido por el
suelo de la cabina. Sin tocar la cabeza del cado, le desabroch la ropa y comenz a
registrarle todos los bolsillos. Un moment ms tarde, la carter manchada de sudor de
Fleming estaba en sus manos.
Tod Fleming, de acuerdo con su identificacin, era un mayor del Ejrcito
agregado al Departamento de Inteligencia Militar. Entre various otros, apareca un
document firmado por el general Kaplan, estableciendo que Fleming se hallaba bajo la
especial proteccin de su propio grupo, la Liga Internacional de Veteranos.
Fleming y sus hombres actuaban a las rdenes del general Leopold Kaplan. El
camin cargado de pan, el accident, todo haba sido deliberadamente preparado.
Aquello significaba que Kaplan le haba sustrado deliberadamente de las manos
de la polica. El plan arrancaba desde el primer contact en su propia residencia, cuando
Kaplan le mand capturar y le encontr preparando su equipaje. Con cierta incredulidad,
Anderton comprendi lo que realmente haba sucedido. Desde el principio, todo haba sido
una estrategia elaborada para tener la seguridad de que Witwer fracasara en su intent de
arrestarle.
-Ahora veo que me estabas diciendo la verdad -dijo Anderton a su esposa, al
volver al asiento delantero-. Podremos hablar con Witwer?













Ella hizo un gesto afirmativo, indicando el circuit de comunicaciones del
tablero.
Qu... encontraste?
-A ver si conseguimos ver a Witwer. Quiero hablar con l tan pronto como
pueda. Es muy urgente.
Lisa marc rpidamente la llamada en el dial, por el canal privado de la polica y
del Cuartel General de Nueva York. Al moment se ilumin la pequea pantalla y las
facciones de Ed Witwer aparecieron en ella.
Se acuerda de m?-le pregunt Anderton.
Witwer se qued mudo de asombro.
Buen Dios! Qu ha ocurrido? Lisa, le trae usted misma? -Enseguida se
fij en el arma que sostena en sus manos y su rostro se endureci. Mire-grit
furioso- No vaya a hacerle dao! Sea lo que sea lo que usted piensa, ella no es
responsible de nada.
-He descubierto algo importante-le contest Anderton-. Puede ayudarnos?
Es possible que necesitemos ayuda a nuestro regreso.
Regreso?-Dijo Witwer mirndole sin dar crdito a lo que oa-. Es que
viene usted aqu tal vez? Viene a entregarse por s mismo?
-As es, en efecto. -Y hablando rpidamente, Anderton aadi- Hay algo que
tiene usted que hacer inmediatamente. Cierre absolutamente el bloque de los monos.
Tenga la certeza de que nadie entra, ni Page, ni nadie. Especialmente gente del Ejercito.
-Kaplan-repuso la imagen en miniature.
Qu pasa con l?
-Estuvo aqu. Acaba... de marcharse.
Anderton crey que se le detena el corazn.
Qu estuvo haciendo?
-Recogiendo datos. Transcribiendo duplicados de los premonitores sobre usted.
Insisti en que lo necesitaba solamente para su propia proteccin.
-Entonces ya lo tiene-dijo Anderton-. Es demasiado tarde.
Alarmado, Witwer casi grit:
Qu es lo que quiere decir? Qu est ocurriendo?













-Se lo dir a usted, cuando est de vuelta en mi oficina.


Witwer sali a su encuentro en el tejado del edificio de la Polica. Mientras la
pequea nave tomaba contact con la terraza, una escolta de policas mantena una estrecha
vigilancia. Anderton se aproxim inmediatamente al joven de cabellos rubios.
-Ya tiene lo que deseaba-le dijo-. Ahora puede encerrarme y enviarme a un
campo de detencin. Pero creo que no ser suficiente.
Los plidos ojos de Witwer parpadearon con incertidumbre.
-Me temo que no comprendo.
-Es culpa ma. Nunca deb abandonar el edificio de la Polica. Dnde est
Wally Page?
Ya le echamos el guante y est a buen recaudo-replic Witwer-. No nos
molestar ms.
-Le ha detenido usted por una razn equivocada. Permitirme entrar en el bloque
de los monos no era ningn crime. Pero pasar informacin al Ejrcito, s que lo es. Ha
tenido usted a todo un regimiento trabajando para el Ejrcito. -Y se corrigi a s mismo,
aadiendo- Es decir, lo he tenido.
-He retirado la orden de capture hacia usted. Ahora los equipos estn tras
Kaplan.
Alguna suerte hasta ahora?
-Se march de aqu en un camin blindado del Ejrcito. Le seguimos, pero el
camin entr en unos barracones militarizados. Ahora tienen una gran cantidad de tanques
gigantes R3 del tiempo de la guerra bloqueando la calle. Ser toda una guerra civil el poder
abrirse paso.
Con lentitud y vacilante, Lisa sali del aparato. An apareca plida y
estremecida, mostrando claramente las seales de violencia de Fleming en la garganta.
Qu le ha ocurrido a usted, Lisa?-le pregunt Witwer. Y enseguida advirti
la silenciosa e inerte figure de Fleming en el interior-. Bien, ahora supongo que ya habr
dejado de career que yo conspiraba contra usted-concluy mirando fijamente a Anderton.













-S.
-No pensar usted que yo... he intrigado para arrebatarle el puesto.
-Seguro que s. Todo el mundo es culpable en este asunto. Y yo estoy
conspirando para evitarlo. Pero hay algo ms... de lo que usted no es responsible.
Por qu afirmaba usted que era demasiado tarde al volver para entregarse?
Dios mo, tendremos que confinarle en un campo. La semana pasar y Kaplan todava
estar vivo.
-Estar vivo, s-concedi Anderton-. Pero puede probar que estara vivo aun
si yo estuviera paseando por las calls libremente. Tiene la informacin que demuestra que
el informed de la mayora no es valido. Puede destruir el sistema Precrimen. S, con las dos
caras de la moneda, cara o cruz, l gana... y nosotros perdemos. El Ejrcito nos desacredita,
y su estrategia sale triunfante.
-Pero, por qu arriesgan tanto? Qu es exactamente lo que quieren?
-Despus de la guerra anglochina, el Ejrcito perdi much de su autoridad. Ya
no era lo que fue en los das de la Alianza del Bloque Occidental, en que lo gobernaban
todo, tanto los asuntos militares como los domsticos. Y tenan su propia polica.
-Como Fleming-murmur Lisa.
-Terminada la guerra, el Bloque Occidental fue desmilitarizado. Los altos
oficiales como Kaplan, fueron retirados y apartados del mando. Y a nadie le gusta eso. -
Anderton hizo un gesto-. Yo puedo simpatizar con l a ese respect. No ha sido el nico.
-Dice usted que Kaplan ha vencido-dijo entonces Witwer-. Hay algo que
pueda hacerse?
-No voy a matarle. Nosotros lo sabemos y l tambin lo sabe. Probablemente
vendr hacia nosotros con algn arreglo especial. Continuaremos en nuestras funciones
pero el Senado abolir nuestra base real de apoyo. No creo que le gustase, verdad?
-Pues yo dira que no, francamente-repuso Witwer-. Uno de estos das estar
a la cabeza de esta agencia. -Y se sonrojo un tanto-. No inmediatamente, por supuesto.
La expresin de Anderton se torn sombra.
-Es una lstima que publicase usted a los cuatro vientos el informed de la
mayora. Si hubiera permanecido callado, lo hubiramos retirado con cuidado. Pero todo el
mundo lo sabe ahora. No podemos retractarnos ya.













-Supongo que no-contest Witwer-. Tal vez yo... no realic este trabajo tan
bien como supona
-Lo har, con el tiempo. Ser usted un gran official de la Polica. Usted tiene
confianza en la bondad del sistema, pero tendr que aprender a tomar las cosas con calma
Anderton se apart entonces de su interlocutor-. Voy a estudiar los datos de los registros
del informed de la mayora. Quiero descubrir exactamente de qu forma tena que matar a
Kaplan. Eso puede proporcionarme ideas interesantes.
Los datos de los registros del premonitor Dona y del premonitor Mike
estaban separadamente archivados. Operando en la maquinaria responsible de los anlisis
de Dona, abri el escudo protector y extrajo el contenido. Como antes, el cdigo le
inform de que los registros eran importantes y en un moment, lo pas por la copiadora.
Result aproximadamente lo que haba sospechado. Aqul era el material
utilizado por Jerry, el desfasado, para hacer su propia premonicin.
En l, los agents de la Inteligencia Militar de Kaplan raptaban a Anderton de su
domicilio. Llevado a la villa de Kaplan, donde estaba el Cuartel General de la Liga
International de Veteranos, a Anderton se le daba un ultimatum: o desmontar
voluntariamente todo el sistema Precrimen o encararse con la hostilidad del Ejercito.
En aquella descartada lnea del tiempo, Anderton, como comisario de polica,
haba acudido al Senado en busca de apoyo. Pero no lo haba obtenido. Para evitar la guerra
civil, el Senado haba ratificado el desmembramiento del sistema de polica y decretado un
retorno a la Ley Militar para Situaciones de Urgencia. Al mando de un grupo de policas
fanticos, Anderton haba localizado a Kaplan y le haba disparado lo mismo que a otros
altos oficiales components de la Liga de Veteranos. Slo Kaplan haba muerto. Los otros
haban sido detenidos. Y el golpe haba tenido un complete xito.
Luego, pas la cinta con el material previsto por Mike. Ambos deban ser
iguales, ambos premonitores se habran combinado para presentar una imagen unificada
de los acontecimientos. Mike comenz por donde Dona: Anderton se haba dado
cuente del complot de Kaplan contra la Polica. Pero algo estaba equivocado. Confuso,
rebobin el registro y lo volvi a pasar de nuevo desde el principio. Incomprensiblemente,
algo no marchaba bien. De nuevo rebobin el registro y escuch atentamente. El informed de
Mike era totalmente diferente del de Dona.













Una hora ms tarde haba terminado su comprobacin, dej a un lado los
registros y abandon el bloque de los monos. Tan pronto como sali de all, le pregunt
Witwer:
-Bien, qu es lo que ocurre? Parece que hay algo que va mal.
-No-repuso lentamente Anderton-. No exactamente mal. -Y se encamin
hacia la ventana mirando al exterior.
Las calls estaban abarrotadas de gente. Marchando por el centro de la avenida
principal, pasaba una masa de tropas uniformadas de cuatro en fondo, con armas
automticas, cascos; soldados en son de guerra, con sus uniforms de combat portando los
estandartes de la Alianza del Bloque Occidental, que flameaban al fro viento de la tarde.
-Un golpe del Ejrcito-explic Witwer con voz dbil-. Yo estaba
equivocado. No van a hacer ningn trato con nosotros. Por qu tendran que hacerlo?
Kaplan va a hacerlo pblico.
Va a leer el informed de la minora?-dijo Anderton sin sorpresa en la voz.
-Aparentemente. Irn a solicitar del Senado que seamos desmantelados y tomar
nuestra autoridad. Van a afirmar que hemos estado arrestando a gente inocente, con los
procedimientos usuales de la Polica: gobernar con el terror.
Y supone usted que el Senado ceder?
-No quisiera suponerlo.
-Pues yo s. Lo harn. Lo que estoy viendo concuerda con lo que me haba
imaginado, con lo que he sabido. Estamos metidos en una trampa y slo hay una direccin
que tomar. Tanto si nos gusta como si no, tendremos que hacerlo. -Y sus ojos
relampaguearon vivamente.
Witwer se sinti sobrecogido por una repentina aprensin.
Hacer qu?
-Una vez que se lo diga, se preguntar que por qu no se le ocurri a usted.
Sencillamente, voy a matar a Kaplan. Es la nica salida que nos queda para evitar que nos
desacredite.
-Pero... -balbuce Witwer-el informed de la mayora ha sido reemplazado.
-Yo puedo hacerlo-le inform Anderton. Est usted familiarizado con las
leyes que tratan del asesinato en primer grado?













-Cadena perpetua.
-Por lo menos. Probablemente, usted podr influir y conmutarla por el exilio.
Yo sera enviado a uno de los planets alejados de las colonies, a la buena y vieja frontera.
Y prefiere usted eso?
Diablos, no! Pero sera en todo caso, el menor de los males. Y tiene que
hacerse. -No veo de qu forma podra usted matar a Kaplan.
Anderton sac el imponente revolver atmico de Fleming
-Usar esto.
Y supone que no le detendrn antes?
Porqu tendran que hacerlo? Ellos tienen el informed de la minora que dice
que yo he cambiado de opinion.
-Entonces, el informed de la minora es incorrect?
-No-repuso Anderton-. Es absolutamente correct. Pero voy a matar a
Kaplan de todos modos.






Nunca haba matado a ningn hombre. Incluso jams haba visto a un hombre
asesinado, an habiendo sido comisario de polica durante treinta aos. Para aquella
generacin, el asesinato deliberado era algo que no exista en la memorial de las gentes.
Sencillamente, es que nunca haba ocurrido.
Un coche de la polica le llev al bloque en que estaba formado el pelotn del
Ejrcito. All, en las sombras, examine con todo cuidado el funcionamiento de su arma,
provista por Fleming sin quererlo. Pareca intacta. Ya no tena dudas de cul haba de ser su
papel y estaba absolutamente seguro de lo que iba a ocurrir dentro de media hora. Se
guard cuidadosamente oculta la pistola y abri la portezuela del coche.
Nadie le dedic la menor atencin. Imponentes masas de gente cruzaban en todas
direcciones, tratando de ponerse cerca para escuchar lo que el Ejrcito iba a hacer pblico.
Los uniforms del Ejrcito predominaban en la zona dispuesta al efecto y una lnea de
tanques desplegados pona su formidable nota de fuerza en el ambiente.













El Ejrcito haba erigido una plataforma con micrfonos, a la que se suba por
unas escaleras. Tras el sitial del locutor, flameaban al viento los orgullosos estandartes de la
Alianza del Bloque Occidental con el emblema de los poderes combinados que haban
tenido en tiempos de guerra. Por una curiosa deformacin del curso del tiempo, la Liga
International de Veteranos reuna en su seno a altos oficiales del campo enemigo. Pero un
general era un general y las sutiles distinciones se haban desvanecido con el curso de los
aos.
Ocupando las primeras filas de asientos apareca el Estado Mayor del mando de
la Alianza. Tras ellos, venan los ms jvenes elements de la organizacin military. Las
banderas regimentales ondeaban en una gran variedad de colors y smbolos. De hecho,
aquello pareca ms bien una exhibicin festival. Rodeados por un cordn de policas, ms a
distancia, aparecan muchos de paisano, manteniendo el orden, aunque ms bien como
informadores. Si el orden tena que ser mantenido, sera el Ejrcito el que se ocupara de
hacerlo.
Un murmullo atronador rode por todas parties a Anderton mientras se esforzaba
por introducirse entire la densa muchedumbre. Un vivo sentimiento de anticipacin le
mantena rgido y tenso, a punto de explotar. La multitud pareca presentir que algo muy
important iba a suceder. Con grandes dificultades, Anderton fue pasando una fila tras otra
hasta llegar a la parte delantera donde se hallaban sentados los altos oficiales de la Liga.
Kaplan estaba entire ellos. Pero, ahora, era de verdad el general Kaplan. El traje,
el reloj de oro de bolsillo, el bastn de plata, sus ropas de estilo conservador... todo haba
desaparecido. Para la ocasin, Kaplan se haba vestido con su antiguo uniform de los das
de gloria y de poder. Rgido e impresionante, estaba rodeado por todos aquellos otros
generals que formaban su Estado Mayor. Sobre su uniform brillaban un sinnmero de
condecoraciones y las estrellas de su rango. Sus botas relucan como espejos y llevaba al
into su decorative espada corta, y sobre la cabeza su gorra de dorada visera.
Dndose cuenta de la presencia de Anderton, el general Kaplan se apart del
grupo de generals y se dirigi hacia l. Su expresin denotaba cun alegremente agradeca
all la presencia del comisario de polica.
-Esto es una grata sorpresa-dijo saludndole y estrechndole la mano-. Tena
la impresin de que haba sido arrestado por el comisario en funciones.













-Todava estoy fuera de su alcance-coment Anderton, indicando el paquete
que le haba sido entregado por Fleming la noche del accident.
A despecho de sus nervios, el general Kaplan pareca de buen humor.
-Esta es una gran ocasin para el Ejrcito-le dijo-. Creo que le agradar or
lo que voy a manifestar en pblico, al relatar los espurios cargos esgrimidos contra usted.
-Me parece magnfico-repuso Anderton.
-Quedar bien claramente establecido que fue usted injustamente acusado-
continu Kaplan, repitiendo lo que ya sabia Anderton-. Tuvo Fleming la oportunidad de
explicarle la situacin?
-Hasta cierto punto. Va usted a dar lectura al informed de la minora?
-Voy a compararlo con el de la mayora-repuso Kaplan, haciendo una seal a
un ayudante que se aproxim en el acto con una cartera-. Todo est aqu... toda la
evidencia que necesitbamos. No le importar a usted servir de ejemplo, verdad? Su caso
simboliza los arrests injustos de incontables individuos. -Con cierto nerviosismo, Kaplan
se mir al reloj de pulsera-. He de empezar ya. Quiere venir conmigo a la plataforma?
Por qu?
Framente, pero con cierta reprimida vehemencia, Kaplan dijo de nuevo
-As el pueblo puede ver la prueba viviente. Usted y yo juntos... la vctima y el
asesino. Permaneciendo uno junto a otro, demostrando la falsedad del sistema, el enorme
fraude con que la polica ha estado actuando.
-Bien, con much gusto-repuso Anderton-. A qu estamos esperando?
Desconcertado, el general Kaplan se dirigi hacia la plataforma. De nuevo, mir
algo inquieto a Anderton, como preguntndose en el fondo, por qu haba aparecido por all
y qu es lo que sabra. Su incertidumbre aument al subir a lo alto de la plataforma y
colocarse en el pdium del locutor.
Comprende usted en su totalidad qu es lo que voy a decir?-le dijo
Kaplan-. La exposicin de los hechos tendr unas repercusiones considerable. Har que
el Senado reconsider la validez bsica del sistema Precrimen.
-Lo comprendo-afirm Anderton con los brazos cruzados-. Adelante.
Un sordo rumor cay sobre la muchedumbre sealando el silencio. Mientras,
Kaplan sacaba de la carter los papeles y los dispona frente a l.













-El hombre que est a mi lado-comenz Kaplan-es familiar a todos ustedes.
Se hallarn sorprendidos de verle, ya que hasta hace pocas horas la Polica le haba
sealado como un criminal peligroso.
Los ojos de la multitud se concentraban en Anderton. vidamente, escrutaron a
aquel hombre denunciado como asesino potential, ocupando un lugar tan destacado junto a
los generals.
-Hace unas pocas horas, sin embargo-continu Kaplan con voz ms fuerte-,
la Polica cancel la orden de arrest. Suponen ustedes que ha sido porque el ex comisario
Anderton ha querido entregarse por s mismo? No, eso no es exactamente cierto. Est aqu
conmigo. No se ha entregado pero la polica tampoco tiene ya inters en su capture. John
Allison Anderton es inocente de todo crime pasado, present y future y las alegaciones
contra l fueron fraudes patentes, diablicas distorsiones de un falso sistema penal basado
en una falsa premisa, corrompido, absurdo y desacreditado, una vasta e impersonal
maquinaria de destruccin que conduce a hombres y mujeres hacia la condenacin.
Fascinada, la multitud miraba alternativamente a Kaplan y a Anderton. Todos
estaban familiarizados con la situacin bsica.
-Muchos hombres-continu Kaplan-han sido detenidos y encarcelados bajo
la estructura del sistema llamado Precrimen, acusados no de crmenes cometidos, sino de
crmenes que habran de cometer. Y se aseguraba como dogma de fe que esos hombres, si
se les permita vivir en libertad, cometeran en el future las felonas predichas. Pero es
mentira que exista ningn conocimiento cierto del future. Tan pronto como se obtiene
cualquier informacin premonitora, queda cancelada por s misma. La afirmacin de que
este hombre iba a cometer un crime, es una pura paradoja. El simple hecho de poseer l
mismo los datos, lo hace totalmente falso. En cualquier caso, sin excepcin, el informed de
los tres premonitores ha invalidado sus propios datos. Si no se hubiesen hecho esos
arrests, es seguro que no se habra cometido ningn delito.
Anderton escuchaba ociosamente aquella sarta de arguments, dedicando apenas
atencin al discurso del viejo general. La muchedumbre, no obstante, estaba atenta con el
mayor inters. El general Kaplan continue haciendo un resume del informed de la minora,
explicando en qu consista y de qu forma se haba obtenido.













Del interior de la chaqueta Anderton sac la pistola y la empu firmemente.
Kaplan estaba ya terminando con el material recogido de Jerry. Con sus delgados dedos,
iba a tomar los informes de Dona y despus de Mike.
-Este fue el informed de la mayora -explic-. La afirmacin, hecha por el
primero de los dos premonitores de que Anderton cometera un asesinato. Y ahora voy a
mostrar a ustedes el material automticamente invalidado. -Se detuvo un instant, se
afirm las lentes sobre la nariz y comenz lentamente a leer los informes.
Una extraa expresin apareci repentinamente en su rostro. Se detuvo, vacil y
dej caer los papeles de la mano. Como un animal acorralado, dio media vuelta, se agach
y quiso apartarse del lugar del locutor.
Por un instant, Anderton observ su faz distorsionada. Levant el arma, dio
rpidamente unos pasos hacia adelante e hizo fuego. Los ocupantes de la primera fila se
lanzaron sbitamente en socorro de Kaplan, atnitos por lo que estaba sucediendo. Kaplan
se estremeci un instant y como un pjaro destrozado, dio vacilante un paso y cay desde
la plataforma hasta el suelo. Kaplan, como afirmaba el informed de la mayora, estaba
muerto. Su delgado pecho era un espantoso agujero humeante, una terrible cavidad llena de
cenizas y vsceras quemadas en un cuerpo que an se retorca en su agona.
Anderton, enfermo de angustia, corri entire las paralizadas filas de los altos
oficiales. La pistola que an sostena en la mano le garantizaba momentneamente el paso,
entire el terrible desconcierto sembrado en la tribune. Baj rpidamente la plataforma y se
mezcl entire la gente, demasiado perpleja para darse cuenta de nada. El incident ocurrido
ante sus mismos ojos resultaba incomprensible. Les llevara tiempo la comprensin que
reemplazara lo que en aquel moment era solamente un terror ciego.
En la periferia de la multitud, Anderton fue detenido por la polica.
-Tiene suerte de haber escapado-le dijo uno, mientras el coche sala disparado
de la zona.
-Supongo que s -repuso Anderton, remotamente. Se sent tratando de
rehacerse. Estaba tembloroso y agitado. De repente, se inclin hacia adelante sintindose
invadido de unas terrible nuseas.
-Pobre diablo-murmur con simpata uno de los policas.













A travs del vrtigo y las nuseas, Anderton fue incapaz de determinar si el
comentario del polica iba dirigido a l o a Kaplan.





Cuatro corpulentos policas atendan a Lisa y a John Anderton en sus preparativos
de march, empaquetando sus enseres y propiedades. En cincuenta aos, el ex comisario de
polica haba acumulado una vasta coleccin de objetos materials. Sombro y pensativo
miraba desfilar el equipaje dirigindose a los camiones que aguardaban.
Con los camiones, se fueron directamente al aeropuerto... y desde all iran a
Centauro X, por el sistema de transport interestelar. Un viaje demasiado largo para un
hombre ya viejo. Un viaje que jams tendra regreso possible.
Lisa se preocup de que cargaran con cuidado todos sus utensilios.
-Supongo que podremos hacer uso de todos estos aparatos electrnicos. Todava
siguen empleando la electricidad en Centauro X.
-Espero que no tengas que preocuparte demasiado-repuso su marido.
-Pronto nos acostumbraremos -replic Lisa, dirigindose una leve sonrisa-.
No lo crees, querido?
-As lo espero. Con toda seguridad no tendrs que lamentarlo. Si yo hubiera
pensado...
-Nada de lamentaciones -le asegur Lisa-. Bien, aydame a cargar todo esto.
En el ltimo instant, Witwer lleg en un coche patrulla.
-Antes de que se marche-dijo a Anderton- tendr que darme una explicacin
sobre lo ocurrido con los premonitores. El Senado me est pidiendo aclaraciones sobre el
particular. Quieren saber si el informed de la minora fue un error... o qu ha sido. -Y
confusamente concluy- Todava no puedo explicrmelo. El informed de la minora estaba
equivocado, no es cierto?
Qu informed de la minora?-pregunt Anderton, divertido.
Witwer parpade confuso.
-Vaya, deb habrmelo figurado. Entonces, ah est la cuestin...













-Hubo tres informes de minora-dijo Anderton al joven, divirtindose con su
azoramiento-. Los tres informes fueron consecutivos-sigui explicando-. El primero
fue el de Dona. En aquella lnea temporal, Kaplan me dijo lo del complot y segn eso, yo
lo habra matado inmediatamente. Jerry en fase ligeramente por detrs de Dona, us su
informed como datos. Integr mi conocimiento del informed. En l, en el segundo sendero del
tiempo, todo lo que yo deseaba era conservar mi puesto. No era a Kaplan a quien quera
matar. Era mi propia posicin y mi vida lo nico que me interesaba.
Y el informed de Mike fue el tercero? Lleg despus del informed
minoritario?-Y Witwer se corrigi a s mismo-. Quiero decir, lleg el ltimo?
-S, el de Mike fue el ltimo de los tres. Encarado con el conocimiento del
primer informed, yo haba decidido no matar a Kaplan. Eso produjo el informed nmero dos.
Pero de cara a ese informed, se produjo la situacin que Kaplan deseaba crear. La
consecuencia fue recrear la posicin nmero uno. Yo haba descubierto lo que Kaplan
estaba haciendo. El tercer informed invalidaba el segundo en la misma forma que el segundo
invalidaba al primero. Aquello nos llevaba a la posicin en que habamos comenzado.
-Bien, vamos, todo est dispuesto-dijo Lisa jadeante.
-Cada uno de los informes era distinto-concluy Anderton-. Cada uno de
ellos era nico. Pero dos de ellos concordaban en un punto. Si se me dejaba en libertad, yo
matara a Kaplan. Eso creaba la ilusin de un informed de la mayora. Y eso es ahora... una
ilusin. Dona y Mike previeron el mismo acontecimiento pero en dos perodos del
tiempo diferentes, ocurriendo bajo situaciones totalmente distintas. Dona y Jerry se
equivocaron y el llamado informed de la minora se insert en medio del de la mayora. De
los tres, Mike estaba en lo correct, ya que no se produjo informed despus del suyo para
invalidarlo. Eso lo resume todo.
Ansiosamente Witwer, en los ltimos moments, mostr una extremada
preocupacin.
Podra ocurrir eso de nuevo? Deberamos entonces repasar todo el equipo?
-Puede ocurrir slo en una circunstancia, explic Anderton-. Mi caso fue
nico, puesto que yo tena acceso a los datos. Podra ocurrir de nuevo pero slo al prximo
comisario de Polica. Por lo tanto, pise con cuidado.
Brevemente se estrecharon las manos por ltima vez.













-Ser mejor que mantenga los ojos bien abiertos-inform al joven Witwer-.
Recuerde que podra ocurrirle a usted mismo en cualquier ocasin.




Philip K. Dick: Philip. K. (Kendred) Dick naci el 16 de diciembre 1928, en
Chicago. De muy joven comenz a leer y escribir ciencia ficcin y en su
adolescencia public regularmente histories cortas en el Club de Autores Jvenes, una
column del Berkeley Gazette. En 1951, Philip K. Dick toma la decision de dedicarse al
oficio de escritor a tiempo complete. Su primer cuento aparece en la revista pulp, Planet
Stories, en 1952 y durante tres aos public ms de dos docenas de cuentos en otras dos
revistas: Galaxy y Fantasy and Science Fiction, incluyendo en estos los mundos psquicos o
paralelos, los androides, las deidades malvolas y los series extraterrestres absurdos.
Como escritor de novelas, su primer xito fue Lotera Solar, en 1954. El punto
lgido de su carrera fue en 1962 cuando obtuvo el premio Hugo con El hombre en el
castillo, la cual es considerada, su obra cumbre. Otras obras como Tiempo de Marte, y Los
tres estigmas de Palmer Eldricht (1964), fueron escritas durante aquel period. Recibi
tambin el John Campbell Memorial por Fluyan mis lgrimas, dijo el polica (1974)
Philip. K. Dick muri en 1982, de un fallo cardiac, a la edad de 53 aos, dejando
un libro inacabado y, sin duda, muchas ideas sin desarrollar. Tampoco lleg a ver el estreno
de la primera adaptacin de su obra al cine; Blade Runner, basada en su novela Suean
Los Androides con Ovejas Elctricas?















4. CUENTO MADE IN CUBA: Letras pequeas.
Por Juan Pablo Noroa.


Eran cuatro y estaban muy molestos. Tambin muy armados. Zelezny cargaba lo que hasta 3
das atrs era para l un taladro pulsar minero, Ebukele se vea satisfecho con su cortador de
plasma graduado a much ms del usual 10% de potencia, y Sobrarbe llevaba su plantador de
cargas de exploracin geolgica, magnfico usado de mortero. Hamma iba ms ligero, con
slo un generador de campos laminares que haca rodajas de basalto.
La puerta al final del pasillo estaba hermticamente cerrada. Los cuatro a la vez
levantaron sus armas, pero la voz de la razn se impuso y dejaron a Hamma solo delante. El
apunt su equipo, lo gradu tentativamente, y lo conect. Entre la punta de la herramienta y la
hoja de la puerta se cre una distorsin ptica. Y una grieta fina pero clara comenz a
formarse en el metaloplast, que protestaba con un siseo rabioso. Hamma manej hbilmente el
aparato, y pronto hubo una entrada como no la haba pensado el arquitecto.
La oficina no esta hecha para personas. Todos rozaban el techo con las cabezas y el
mobiliario era pequeo, con unas formas incmodas y colors molestos. Pero lo mejor estaba
sobre el bur. Una criatura entire simiesca y batracioide de unos 1.20 de alto, vestida con ropas
azules, hunda su cabeza en un hermoso cubo de cermica pintada. Los ruidos de succin
llenaban toda la sala.


A los buket les haba dado nombre su forma de comer. El primer hispano parlante enterado de
cmo se alimentaban los aliengenas dijo inmediatamente: "comencubo". Un euroriental que
se hallaba a su lado se interest, y se ri much al serle traducido. Pronto lleg el chiste a los
anglos, y ellos, como siempre, se lo apropiaron. Otras caractersticas interesantes de los buket,
como su extrema cortesa, su prudencia rayana en lo enfermizo, y su increble sentido del
negocio, no hicieron mella en la imaginacin de la humanidad. Una civilizacin antiqusima,
tan vieja que haba evolucionado para adaptarse a sus utensilios y poder comer en recipients
en vez de en corrientes de agua. Podan ostentar inmensas realizaciones tecnolgicas y
culturales, una sociedad estabilizada, y una expansion espacial impensable para el hombre.













Pero en la Tierra, y en las colonies del Contrato, no eran ms que unos tipos muy avanzados
que coman en cubos.


El buket levant la cabeza del recipient. Nunca la lleg a tener metida por complete.
Sobresalan los haces de tbulos respiratorios de la parte posterior. Visto de frente, no meta
miedo. Si se superaban las cuatro rbitas, la ausencia de nariz, las agallas vestigiales y las
barbas alimenticias, se lo poda invitar a un cctel.
-Alegre encuentro, seores -salud. El habla del buket sonaba como hablar con el
bigote metido en la boca. -Alguna queja, sugerencia o pedido que quieran formular a la
administracin?
-sta! -rugi Ebukele, dejando caer el cortador de plasma sobre el bur,
peligrosamente cerca del cubo de cermica. -No hace much piqu en dos con esto a una
lagartija en armadura que baj de una nave!
-Amiguita de las que horad con esto -intervino Zelezny, agitando su martillo de
micropulsos gravitatorios. -Debieron haberme dicho antes que serva para ms que abrir
tneles.
-T lo dijiste. -Ahora hablaba Hamma, quien aun no haba apagado su generador de
campos y lo balanceaba como al descuido ante el bur. -Debieron habernos dicho antes.
Cunto, est por ver. No, Maestro Sijutif?
El aliengena comenz a balancear la cabeza suavemente. Mostraba as su comprensin
del asunto. -Suceso digno de histories. Creo que los seores acaban de encontrarse cara a
cara con aquellos a quienes nosotros nombramos Jusfug. Puedo, antes que prosigamos a otras
consideraciones, preguntarles algo que, les aseguro, posee una relevancia mayor que cualquier
investigacin que deseen llevar a cabo con mi ayuda?
Todos los humans miraron a Hamma. Este apag su herramienta, la baj, y se acerc al
bur. -Dgame usted, Maestro, qu puede ser para nosotros ms important que saber
quines acaban de matar a 30 de los nuestros.
-Por ejemplo... los vencieron?
Los humans se miraron entire s. Sobrarbe respondi por todos. -S, los vencimos. La
gente de caza de cometas destruyeron sus naves, y nosotros aqu en tierra derrotamos su













desembarco. Pero perdimos cuatro naves y 30 personas contra dos naves y 10 tipos de ellos. Si
a eso se le puede llamar victoria...
-Ah, no se preocupe usted, mi querido amigo -dijo Sijutif-. Ya mejorarn. Les fue
de maravilla. Si yo les contara de nuestras batallas.
-Un moment, un moment. -Hamma tena un tono muy molesto. -Batallas?
Cmo es eso? No hay una confederacin galctica? No hay paz y comercio en todo el
universe conocido? Qu significa esto?
-Por supuesto, amigos mos. Hay paz y comercio en todo el universe conocido.
Ninguna raza ve amenazada su existencia por otra, ni su economa.
-Pues unos xenos acaban de amenazar mi existencia! i Casi la terminan!
-Usted la defendi muy bien. Si tuviera el armamento apropiado, lo hubiera hecho
incluso mejor. A propsito, su existencia no es la de una especie.
-No se me vuelva tramposillo. No estamos sacando balances de produccin. Ha habido
muertos. Esto es una guerra.
-Oh, no. Se equivoca. Usted slo estaba defendiendo nuestra propiedad. Cumpla su
parte del contrato.
-Mi parte de qu? De qu? -Zelezny enrojeca. -Luch por mi pellejo y el de los
mos! No por tu maquinaria, Sijutif!
-Oh, no, seor Zelezny. Usted no tiene derecho a dejar destruir nuestra propiedad.
Usted tiene que defenderla bajo cualquier circunstancia.
-Espera, espera -intervino Hamma-. Cmo es eso de nuestra parte del contrato? Yo
vine aqu a trabajar, y ahora result que vine a pelear con unos Jusfug.
-Su contrato de trabajo inclua, en la clusula 328-78, inciso b, acpite 9, la obligacin
y la responsabilidad de proteger la propiedad de nuestra Compaa de Contrato. Bajo toda
circunstancia, expresaba explcitamente.


Haba contaminacin, y era un problema. Haba hambre y enfermedades, y era un problema.
Haba crime, y era un problema. Haba desempleo, y era EL problema. Llegaba a todos los
pases por igual, y amenazaba las mismas races de la sociedad. El trabajo hizo al hombre,
bien... y si el hombre no tiene trabajo? Entonces aparecieron los bukets, que aun no se
llamaban as. No se aparecieron en la onda conquistador imperial, ni much menos como













hermanos csmicos. Lo suyo fue una aproximacin ms natural. Ms cercano a lo que la
humanidad conoca. Contratos. Vinieron con una oferta de trabajo.
Dijeron que ellos eran pocos para controlar toda su expansion territorial y sus intereses
comerciales y no les alcanzaba la mano de obra para explotar sus posibilidades. Necesitaban
trabajadores dispuestos y rpidos en aprender que extrajesen su mineral y operasen sus
fbricas en el sinnmero de sistemas que haban descubierto y habilitado econmicamente.
Suceda que la automatizacin a gran escala haba salido contraproducente y siempre hace
falta alguna de las herramientas universales que la madre naturaleza cre para razonar y actuar
en consecuencia. Adems, una solucin alternative como la inteligencia artificial estaba
descartada por principio. Prejuicios religiosos, dijeron.


Los hombres se miraban entire s, anonadados. Las implicaciones de lo dicho por el bucket
eran obvias, pero demasiado fuertes para asimilarse de un tirn. Requera tiempo aceptar que a
uno lo haban utilizado much ms de cuanto se imaginaba. Zelezny recuper el habla
primero. -Lo que quieres decir es que nos contrataron no slo para trabajar, sino tambin
para algo as como guardias de seguridad. O sea, dos trabajos por el salario de uno. Chicos, me
han jodido bien. Pero no lo disfrut y creo que nunca voy a hacerlo.
-Oh, usted se equivoca, seor Zelezny -neg Sijutif-. Nada ms lejos de la intencin
de los ejecutivos de la Compaa de Contrato que tener una fantasa reproductive, por dems
intil y aberrante, acerca del hecho de perjudicarlo de algn modo. Creo que eso es lo que
usted quiso decir. No estoy completamente familiarizado con el habla humana.
-No me hagas quedar como tonto hacindote pasar por uno. T sabes ms de un par de
cosas sobre nosotros. T, bicho comencubo sapo culebra de pantano...
-Basta! -lo interrumpi Hamma. -Hazlo hablar. No vas a conseguir nada
insultndolo.
-Realmente, seor Zelezny, su actitud no es la ms apropiada para conducir una
entrevista si desea obtener alguna informacin de su contraparte.
-Malditamente seguro que quiero alguna informacin! -explot Ebukele.-Cmo
es eso de guardias de seguridad?
-Seor Ebukele, eso no es ms que una mala interpretacin que ha hecho el seor
Zelezny.













-Lo que sea! Quiero una explicacin ahora!
Sobrarbe se aclar la garganta. -Creo que lo tengo, Sijutif. Parte de nuestro trabajo es
la proteccin y la conservacin de su propiedad. Pero eso tiene limitaciones. No va ms all de
nuestra calificacin. Recuerdo bien que uno de los puntos ms importantes del contrato tena
que ver precisamente con la calificacin. A nadie se le iba a pedir un trabajo ms all de su
calificacin.
-Seor Sobrarbe, es una delicia hablar con un caballero como usted. S, efectivamente,
parte de su trabajo es proteger y conservar nuestra propiedad. La de la Compaa, por
supuesto. Pero ha de ilustrarme en lo que usted entiende por calificacin.
-Es muy sencillo. -Sobrarbe apoy el plantador de cargas en el suelo. -Mire usted,
Sijutif. Todos nosotros somos hombres de trabajo. De trabajo duro, pero nada ms que eso.
Usted tiene aqu obreros calificados, ingenieros, tcnicos especialistas, algunos cientficos.
Tambin maestros para los nios, personal mdico, y hasta burcratas que valen la pena. Me
sigue hasta el moment?
-Bebo sus palabras -respondi Sijutif
-Sobrarbe, di algo que alguien en esta habitacin no sepa -Zelezny estaba en el
borde de su poca paciencia otra vez. -Adnde quieres llegar, eh?
-Despacio, vamos por parties. Cuando lleguemos a donde voy te va a gustar el lugar.
Sijutif; nos quedamos en una clasificacin del personal. Ahora bien: Me escuchaste decir la
palabra "soldado" en algn moment?
-He de convenir que no, seor Sobrarbe.
Sonriendo satisfecho, Sobrarbe continu.-No s si sabes que para nuestra civilizacin
existe una clara separacin entire los concepts de "soldado" y "trabajador". Adems existe el
concept de "mercenario". Es el soldado que combat en beneficio de extraos a cambio de
una remuneracion.
Sijutif asenta subiendo y bajando los hombros a la vez que se balanceaba ligeramente.
-La separacin entire ambos concepts tambin exista en nuestra civilizacin, mientras el
primero estaba en uso comn. Pero hoy en da una especializacin tal como un soldado no es
considerada relevant. Preferimos usar el trmino "protector", y aclaramos ante qu
circunstancias se aplica esta proteccin.













El hombre neg con la cabeza y agit la mano ante el rostro del bucket. -No, Sijutif, la
semntica no es relevant aqu. Como quiera que lo enuncies, el concept es uno. Soldado o
protector, es el que usa armas para matar y para impedir ser muerto por otros en un
enfrentamiento violent con un objetivo definido.
-Eso es muy vago y amplio, Sobrarbe -intervino Hamma-. No creo que esa sea tu
intencin.
-Esto puede ponerse mejor, muchacho. Mira, el asunto es el siguiente: un soldado es un
professional. Conoce su negocio, cmo moverse en situaciones, cmo reaccionar, tiene un
entrenamiento, un equipo adecuado. Ese es su trabajo. Le pagan por eso. Explcitamente por
eso y nada ms.
-Seor Sobrarbe, me imagine a dnde quiere llegar -dijo Sijutif. -Quiere dejar en
claro que ninguno de los trabajadores humans de este planet es legalmente un soldado
professional.
-Exacto.


El Contrato de trabajo se planted muy claramente de inicio. Hubo una sola oferta, que se
acept casi ntegramente, luego que algunas manifestaciones de millones de gente en paro
laboral barrieran todas las objeciones de quienes pidieron ms tiempo para analizar la
documentacin. Los bucket proporcionaran transport gratis a todos los humans que
quisieran trabajo en sus planets colonia. All los terrcolas aprenderan a manejar y reparar
tecnologa minera y fabril de los bucket para hacer funcionar los yacimientos e industries que
los aliengenas no estaban en capacidad de explotar solos. Por supuesto, tambin se les
proporcionara sin coste lo necesario para una vida decorosa y sin exposicin a peligros
naturales. Todas las colonies estaban bucketformadas, lo cual era perfectamente compatible
con las necesidades humans, y la maquinaria de supervivencia sera la mejor. A los
trabajadores se les aseguraba que podran llevar a sus families tambin sin ningn temor. Por
su parte los humans proveeran trabajadores calificados, o capaces de serlo, por cuotas
geogrficas. Se formara una comisin autorizada responsible por cumplir todo lo relative a
las plazas, los permisos, la categorizacin, segn el Contrato bukets-humanos. Este, que deba
regular todas las relaciones de trabajo entire ambas civilizaciones, incluso en letras pequeas













tena 1026 pginas. Un enorme volume de informacin cuyos detalles las multitudes
desesperadas pasaron por alto.


Todos los humans adoptaron una postura ms relajada y sonrieron.
-Bueno, Sijutif -dijo Ebukele-. Piensa en eso mientras levantas el telfono y llamas
para que vengan a recogernos. En un transport muy grande, porque nos vamos todos. Me
equivoco, muchachos?
-Para nada, amigo, para nada -corrobor Ebukele-. Esas lagartijas pueden volver.
-Por supuesto que van a hacerlo! -rugi Zelezny-. Tan pronto se digan, all de
donde vinieron: "Hey, chicas, me pregunto qu habr pasado con el grupo que enviamos al
planetucho XBFG-456-RT-45A. Quizs se encontraron con alguna clase de resistencia de
parte de alguna clase de patticos humanoides tirados all en ese agujero de letrina gracias a
alguna clase de engao. Vamos a ensearles que con nosotros no se juega, chicas. Muevan sus
colas". No s cmo ni cundo, pero van a venir a por nosotros.
-Me temo no poder dar una respuesta positive a todas sus dudas y necesidades -
anunci Sijutif-. En unos casos habr de asumir una postura negative.
-T no vas a asumir nada -neg Sobrarbe-. Aqu ya se han asumido demasiadas
cosas. Por ejemplo, que yo y mi familiar te vamos a servir de "protectores" para tus fbricas.
No me importa siquiera si en tu interpretacin del puetero Contrato tengo que dejarme matar
por unas lagartijas agresivas.
-Oh, seor Sobrarbe. Usted est adoptando la misma actitud irracional que sus
compaeros.
-Para tu informacin, soy un cabrn hijo de perra irracional, Sijutif
-Usted me haba dado siempre la impresin ms contraria possible.
-Eso es porque nunca antes haban herido a mi hijo, a mi Gustavo, con un puetero
lser. Pero como mismo hice mierda al bicho extrao que lo hizo, har cualquier cosa al que se
ponga en mi camino cuando vaya a sacar a mi hijo del peligro.
-Oh no, seor Sobrarbe!. Usted era mi ltima esperanza de conducir esto como un
dilogo civilizado, como una relacin de negocios productive y mutuamente beneficiosa.
Supongo que tendr que llevar los trminos del intercambio a los niveles en los que ustedes
parecen hallarse ms cmodos.













Hamma dio dos pasos, sobre la march agarr a Sijutif por el cuello de la tnica, lo
levant, y camin con l hasta pegarlo a la pared. -Ah, Sijutuf. Haz precisamente eso.
Sijutif trag en seco. Era una sensacin muy desagradable para Hamma, porque el
aliengena tena tres gargantas paralelas. Pero no lo solt. El bucket tuvo que continuar
hablando desde esa incmoda posicin. -Hamma, seor Hamma. Siempre causando los
mayores problems. Los menos en cuanto al nmero, pero los peores.
-Te doy problems? Feliz de saberlo.


Las relaciones entire los humans y sus patrons bucket nunca haban sido tirantes, pero
siempre carecieron de las mejores virtudes. Para empezar, el afecto estaba descartado por
principio. Eran bichos extraos, venan a hacer negocios, y eran muy serious al respect. La
transparencia se desgast al cabo de algunos balances de produccin, a la hora de calcular
eficiencia, ganancias, sobresalarios, pluses, y todas esas cuestiones donde la verdad poda
costar dinero, much dinero. En cuanto al respeto... fue cayendo bajo, muy bajo. Los bucket
no ocultaron que a una especie empleada no le iban a mostrar much estima porque, despus
de todo, los humans eran subordinados. Tambin estaban atrasados, eran incivilizados, y no
se haban alejado much de su pasado animal, en opinion de los aliengenas. En cuanto a los
colonos terrcolas, hombres y mujeres de trabajo duro, pronto consideraron a sus jefes tipos
trapaceros, marrulleros, melosos y tramposos. No trataban a muchos, porque slo haba un
bucket encargado por planet, pero les bast con esa representacin para hacerse una idea que
en el fondo no se alejaba tanto de la realidad. Adems, muchos humans pensaban
secretamente que en el milln de aos de civilizacin de los bucket su especie hubiese llegado
ms lejos. Tampoco ayud la existencia de otras species inteligentes del mismo nivel de
desarrollo que los bucket, y aun superior.


-A lo que me refera, seor Hamma, es a hablar claramente, poniendo todas las cartas en la
mesa. La violencia es un recurso no explotado por mi especie, muchas gracias.
-No me importa un carajo. Mi especie s recurre a la violencia.
-Esa era una disposicin, y un talent, con el cual contbamos. Ser muy til, tanto
para ustedes como para nosotros.













Sobrarbe se acerc al dilogo. -No est en mis planes serle til a tu especie, Sijutif.
Tan pronto regrese a la Tierra voy a gritar a los cuatro vientos, como si me mataran. Se te cay
el negocio. Si estn en guerra con esos Jusfug, lbrenla ustedes. O hagan otro Contrato. Hay
demasiados profesionales de matar en la Tierra.
-Y cmo planea usted regresar a su hermoso planet natal, seor Sobrarbe?
Hamma apret contra la pared las tres gargantas del buket. -T me llevars de vuelta.
Personalmente.
-No, si usted no est bajo el Contrato -logr articular Sijutif, penosamente, hasta que
Hamma liber presin. -Si lo rompe, se acaban nuestras obligaciones. Entre ellas, la de
proporcionarles transport de vuelta.
-Nos vas a dejar aqu, a merced de las lagartijas?
-No es ese el caso, seor Sobrarbe. Usted luchar. Por su vida o por nuestra propiedad,
e incluso mantendr la produccin.
-Ya le dijimos que no somos soldados. Adems le suger que en la misma Tierra hay
un excedente de personal de ese tipo.
-Usted es un soldado, seor Sobrarbe. Est en excelente forma fsica, tiene el instinto
guerrero de su especie, que creo se exacerba en su sexo, y tiene un magnfico equipamiento.
Todas esas herramientas mineras, las naves cazacometas, la tecnologa de comunicaciones y
sensors, todo eso fue tambin diseado para la guerra, como rpidamente descubrieron y
aplicaron ustedes. De paso, eso demuestra la innata capacitacin de su especie para ser
soldados. Tambin descubrirn que el diez por ciento de la capacidad industrial de todas las
colonies es fcilmente reconvertible a propsitos blicos. Pensamos de antemano en
prepararles para esta hora difcil. Por cierto, todo el equipamiento es susceptible de mejoras. Y
continuando con el concept que usted mismo us, seor Sobrarbe, usted tiene un propsito
definido, que es proteger nuestras instalaciones, y le pagan especficamente por eso, porque
ese propsito est explcito en el Contrato. Sobre esto, deben recorder que parte de su salario
se realize como la transferencia de tecnologa y recursos que ahora mismo est comenzando a
sacar a la humanidad del hoyo fatal en que se meti ella misma. Y respect a sus profesionales
excedentes, digamos que no cubren requisitos indispensables.













La presin en el cuello de Sijutif desapareci y el bucket cay estrepitosamente al suelo.
Hamma dej caer los brazos a los lados del cuerpo. -Estaba previsto. Alabado sea Al, estaba
previsto de antemano.
Sijutif se recompuso las ropas y se arregl su extrao calzado. Cuando termin alz la
vista, y al hacerlo sus ojos tropezaron con los furiosos e inyectados en sangre de Zelezny. -
Por qu no pelean su propia guerra? -gru el centroeuropeo.
-Claro que s -intervino Ebukele-. Ustedes tienen una magnfica tecnologa,
superior a lo que le vimos a las lagartijas, y por supuesto que mejor que la mierda obsoleta que
nos dan.
-La tecnologa no lo es todo en una guerra, seor Ebukele. Carecemos de lo ms
important, la disposicin natural que ustedes poseen. Tambin del nmero. Somos solo ocho
millones, no ms, porque comprometera nuestra estabilidad social y fragmentaria nuestra
cultural. Es insuficiente para contener a una especie tan prolfica como los Jusfug. Y por
ltimo, pero no menos important, solo ponemos en peligro nuestra existencia como ltimo
recurso.
-Pero si yo voy a arriesgar el pellejo por ti, Sijutif, bien podras darme lo mejor que
tengas. Peleo tu guerra con tus armas.
-Nuestros lderes no lo estiman prudent. Yo les aseguro, sin embargo, que con la
tecnologa que ahora manejan pueden derrotar a los Jusfug. Adems, les dejar much
informacin cientfica. Y no es mi guerra. La Tierra est en el camino de los Jusfug.
Sobrarbe dio un puetazo en el bur. -Mierda! Esto es un chantaje y una estafa, todo
junto!
-Al contrario -ripost Sijutif-. Es perfectamente legal.


Todo el tiempo los bucket se haban mostrado muy preocupados respect a la legalidad del
asunto. No era difcil de imaginar por qu. Presentes en toda conversacin y supervisando
cada paso estuvieron delegados de la Confederacin Galctica que supuestamente deban
garantizar a los humans no ser objeto de nada illegal. Cualquiera se daba cuenta que deban
estar mediando cualquier contact entire species para impedirles a las species desarrolladas
"exprimirle el jugo" a las subdesarrolladas, y aprovechar esa entrada extra para romper el

equilibrio intergalctico. Los representantes, miembros de una especie de posicin al parecer













preponderante, dejaron eso bien claro. Aun delante de las sonrisas conciliadoras de los buckets
negociadores y el estupor de los humans. Gracias a esto los terrcolas comprendieron su caso
no era ni remotamente nico. La Confederacin Galctica y las civilizaciones superiores
proporcionaban un marco para relaciones en pie de igualdad entire las razas intermedias y las
inferiores, y eso no poda desaprovecharse.


-Las cartas sobre la mesa, Sijutif -exigi Sobrarbe-. Las cartas sobre la mesa, dijiste.
-Muy bien, seor Sobrarbe. Los Jusfug estn bajo contrato de los Zlomf, otra
civilizacin de nuestro mismo nivel de desarrollo. Solo que su contrato es ms viejo. Ya
consumieron todos los recursos de sus planets iniciales, y para mantener el Contrato y todas
sus ventajas, necesitan mantener el suministro de products a sus contratadores. Su contrato
especificaba en un inicio que la bsqueda y habilitacin de ms sistemas y planets era asunto
suyo. Por eso se mueven de planet en planet. Y como la ley de la Confederacin Galctica
especifica que la propiedad se ratifica slo manteniendo una explotacin productive, y no es
eterna, cuando encuentran previous ocupantes, ceden a sus instintos y conquistan. Claro que se
limitan en el uso de las armas, para no disminuir las potencialidades del planet. Tienden ms
al desembarco armado.
-Entonces los Zlomf estn en una especie de guerra commercial con ustedes -afirm
Sobrarbe.
-No, en lo absolute. No han amenazado nuestra economa ni nuestra supervivencia. Ni
siquiera la de un individuo. Adems, slo los Jusfug son responsables. Las leyes sobre
Contratos eximen a los Zlomf
-Entonces los Jusfug estn en una guerra colonial con nosotros.
-Debo afirmar que eso es un asunto lejano a la incumbencia de la Confederacin
Galctica. Son dos species no miembros.
-Y las civilizaciones superiores? Qu dicen de estos enfrentamientos solapados a
travs de testaferros involuntarios?
-Como ya dije antes, no incumbe en lo absolute a la Confederacin Galctica. Las
leyes slo se arrogan jurisdiccin sobre las species inferiores en lo concerniente a los
Contratos. Cada miembro es libre de reaccionar como quiera ante la violencia de species













como los Jusfug. Nosotros los dejamos a ustedes manejarlo. Y no, seor Sobrarbe, nadie se
refiere a la situacin en esos trminos inadecuados. Y ahora, seores, tengo que dejarlos.
El agua vino de todas parties y en dos segundos llen la habitacin. No dur ni un
moment as, pues enseguida comenz a bajar y a fluir torrencialmente hacia la salida.
-Atrpalo que se va! Lo tienes!?
-Dnde est!?
-Alguien lo tiene?!
- Quieres decir que no lo tienes t!?
-i Cabrona rana de estercolero!


Eran cuatro, y estaban muy molestos. Tambin muy mojados. Sentados a la entrada del tnel,
ni se miraban ni se hablaban. Esperaban a la salida del segundo sol, porque el primero no
calentaba much. Slo Ebukele se mova, revisando su arma. -Caramba -dijo al cabo del
rato-. Suerte que esta nena es a prueba de agua. Slo espero que a la larga result tan buena
para la guerra como dice Sijutiff. Esto, y todo lo dems.
Zelezny suspir profundamente. -Al prximo bucket, disparo a vista. Lo juro.
-No creo que vayas a ver ninguno en much tiempo -le dijo Sobrarbe. -Si viene
alguno, ser en un supercarguero, a recoger la produccin y a dejarnos repuestos y cosas.
Seguro que no se pondr a mano. Para qu? Ya nos trajeron aqu, engaados, manipulados, y
usados en una guerra ajena. Ahora slo nos queda ser buenos en eso, tan buenos que quizs
algn da podamos cambiar la situacin. Hamma, eres norafricano. Te suena la palabra
mameluco? Mameluco. Mamelik.
Hamma se volvi hacia Sobrarbe. Mientras lo haca, el lado izquierdo de su boca se
torci en una cida sonrisa de comprensin.


Juan Pablo Noroa Lamas (1973): Graduado de Letras en la Universidad de la Habana ha
sido incluido en la antologa Reino Eterno, Letras cubanas 1999.
La mayor parte de su obra se encuentra indita.















5. CURIOSIDADES: Mquinas*
Por Alonso Miranda


1
El Golem es un adefesio antropomorfo creado por un rab, animado por la magia y la
cbala. El monstruo de Frankenstein es, propiamente, la mquina-monstruo: parties de
procedencia diverse unidas por ciertas tcnicas de ensamblaje, a las que se agrega un motor,
otra mquina. En este caso luego del motor mtico que anima al Golem (siglo XVIII), viene
un motor tecnolgico, literalmente un motor elctrico (siglo XIX). Entre lo mstico y lo
tecnolgico no haba (no hay) muchas diferencias.
Con impulsos elctricos se poda estimular y provocar movimiento en patas de rana. La
electricidad hace ciento y tantos aos, da vida, es soplo. An hoy es man, flujo energtico
tcnico-mgico. Anima a la mquina, da vida, entire lo explicable y lo inexplicable, entire el
proyecto y lo imprevisible, entire el clculo y el accident, entire el control consciente y el
automatismo pulsional natural.
Una mquina compleja de dar vida tiene como terminal a la mquina-monstruo de
Frankenstein; conexiones y polos lo atan a un complicado ingenio de grandes bobinas, de
cajas negras, de interruptores-palanca -todo, finalmente, fluye hacia el techo, hacia el cielo:
un pararrayos- la otra terminal de la mquina, se estira esperando la descarga. La
electricidad, mientras tanto, agita el cielo; dispara sus fogonazos entire truenos y rfagas de
viento y lluvia -ayuda a escenificar el gtico, la gran mquina natural desatada, la tormenta.
Tormenta del alma: la locura y la psicosis, el desenfreno, la psicodelia y los alucingenos.
Tormenta cerebral: la epilepsia, las narco y las catalepsias de Poe; Frankenstein, cientfico
loco-posedo, incontenible instinto fustico de experimentacin y bsqueda, hibris, desafo
a la mquina trascendente. Cae el rayo. La mquina, acostada en la mesa de disecciones,
abre los ojos.


2
El monstruo de Frankenstein tiene un cerebro pero carece de mente. Tiene material, res
extensa, pero no espritu. El simulacro tecnolgico no puede sino animar a la mquina













antropomorfa. Con espritu de poca, Freud siente lo siniestro en el androide, en el
autmata y por lo tanto en las repeticiones, las compulsiones y los automatismos, puertas
hacia lo otro, pero tambin marcas estilsticas de la locura (psicosis) -experiencia
primordial de la locura: soy una mquina.
Esta experiencia se extiende al olvido, al lapsus, al acto fallido, al sueo, al chiste. Todo
somos cosa, autmata, mquina -los "sntomas cotidianos" estn ah, para que no lo
olvidemos. Esta experiencia maqunica "vive" tambin en la torpeza psicomotriz: monos,
nios, ciertos enfermos, estn much ms cerca de la mquina que los adults humans.
Esta torpeza se "coreografiza" en los androides del cine o la Tv. Hipnotceme, doctor, haga
de m un autmata: la experiencia siniestra como espectculo, gestionada por las
habilidades hipnticas de Tony Kamo o Tu Sam.


3
La enfermedad y la disfuncionalidad orgnica son unos de los moments ms vividos de
experimentacin de la otredad, como maquinidad, en cultures cartesianas. El cuerpo, como
el lenguaje, son mquinas que nuestra cultural hace desaparecer en un ideal de funcionalidad
y obediencia: son mquinas-vehculo, grados cero, no deben verse o notarse -ambos son
recipients eficaces de la res cogitans- del soplo spiritual. Un grano en la espalda, un dolor
de cabeza, los ruidos y los olores, hacen opaco al cuerpo, lo delatan y al mismo tiempo me
arrancan de l, me separan del autmata. Verifico con incomodidad que mi cuerpo hace
cosas que yo no he ordenado, o que yo no quiero que haga.
Mal funcionamiento, depsito de basura, residuo material (dolor, olor, ruido) de la
actividad inmaterial. (Con este dolor de muelas no puedo pensar -concentrarme, leer-; -lo
mejor es distraerme- automatizarme, cocinar, hacer crochet). Todo se vuelve cuerpo,
gallina cartesiana, el pato de Vaucanson. El espritu, plusvalor inexplicado, agregado a la
mquina, desaparece. El monstruo ensamblado empieza a carecer de teoras que lo explican
como un continue unificado y gobernado por la plusvala del espritu.
Cuadrapljicos con electroprtesis internal (estmulos a la pata de rana) guiadas desde
controls con display y men (provistos de algunos movimientos elementales: pararse,
caminar, estirar un brazo), son una experiencia limtrofe de la maquinidad, de la torpeza
tecnolgica para producer plusvala inmaterial en un ensamblaje de material. Pero tambin













son una experiencia de la posibilidad de inventar simulacros cada vez ms perfectos de
espiritualidad. Estos simulacros no son simplemente hardware experimental -pequeos
impulsos elctricos, enviados por un generador al accionar un interruptor instalado en mi
hombro -hacen que mi brazo se levante-, sino tambin software terico.
4
Estos simulacros tericos son en parte, la fabricacin del hombre por la modernidad de la
que hablaba Touraine. Descartes lo disea como material ms espritu (contenidos ideatorios
formales). Kant mejora el diseo sustituyendo el espritu por una inteligencia categorial,
por un sistema operativo -se trata de la primera mquina cognitiva. La revolucin industrial
le agrega un cuerpo, brazos, piernas, fuerza de produccin medicinea, tratados de
anatoma). Las revoluciones polticas le dan existencia jurdica, lo ensamblan a mquinas
externas de regulacin. Marx le agrega una conciencia histrica y social. Freud, un
inconsciente, un pasado y un sexo. La mquina, el monstruo ensamblado, estaba por as
decirlo, complete. El problema es que cada uno de estos ensamblajes en cadena reclaman,
en algn moment, el lugar de teoras explicativas sobre la unidad.
Las fabricaciones parciales tienen que ver con la complejizacin de las distintas parties. La
conciencia histrico-social en Marx debe justificarse y legitimarse dentro de una mquina
ms grande: la gran mquina narrative de la historic. El complejo ensamblaje de la mquina
social, ms un motor, la lucha de classes. Son mquinas externas.
Internas son las mquinas cognitivas (y, ms tarde, lo afectivo-expresivo, vuelto mquina,
al pasar del mbito de rplica romntica al mbito cientfico y clnico). Lo que las ciencias
cognitivas actualmente llaman simuladores, aproximaciones y mapeos del funcionamiento
de la mente humana desde models artificiales, tcnico-computacionales o terico-
formales, son una de las ms viejas aventuras culturales de occidente: similar al hombre
con las prcticas y el saber tecnolgico disponible y dominant -construir el androide.
Simular las "actividades superiores" (cognitivas) resultaba entreverado, digamos, en
tiempos de Russell o de Turing: la gigantesca computadora ENEAC, cintas magnticas,
tarjetas perforadas, inexistencia de pantallas, la reprogramacin a travs de manipulaciones
hechas sobre el hardware, entrando literalmente a la mquina, sustituyendo circuitos,
ajustando y aflojando tornillos. Chafe, de la generacin del personal computer y de la
miniaturizacin, puede proponer un simulador bastante simple, compuesto por un scanner,













ms un procesador digital, ms un sistema de archivo en el que la informacin se archiva
metafricamente (grafos, dibujos, diagramas) o metonmicamente historica, relatos,
adicin).
El problema clsico de la ciencia cognitiva, esto es, dar una solucin simple y verosmil a la
ecuacin mente-cerebro, parece heredar la vieja cuestin cartesiana de resolver la
discontinuidad de la res cogitans y del espritu como plusvala inexplicable de la cadena
material de montaje -conectar la incesante qumica cerebral y la tormenta neuronal del
crtex, con signos, semiosis, categoras, gramticas: en fin, conectar el espritu y la material.
Los niveles de descripcin se han ido afinando al extremo de que el sistema nervioso
central ha desplazado completamente al espritu.
6
Tambin en la produccin de mquinas internal de simulacin ocurren modificaciones
(aditivas, de ensamblaje). La mquina cognitiva, para Kant -gran materialista moderno- era
un DOS, un dispositivo que conecta, categoriza, mide, compare, funcionando en un mundo
de objetos, provisto de ciertos procedimientos de registro (sentidos y memorial, segn la
actitud cognitiva modela en la antigedad clsica: la mirada, la contemplacin, el ocio).
Piaget le agrega, a la mquina kantiana, la capacidad de manipular y actuar sobre el mundo
de los objetos: la mquina categoriza, tematiza y abstrae no objetos puestos a su
contemplacin, sino a sus propias operaciones de manipulacin. Los interaccionistas
modifican menos la mquina cognitiva que el mundo en el que le toca operar (esta
modificacin alterar radicalmente el ensamblaje, el funcionamiento y el sentido del
movimiento de la propia mquina cognitiva): ese mundo ya no es natural, "objetivo", sino
artificial, cultural, propiamiente maqunico. La mquina ya no se enfrenta a objetos sino a
vnculos e interacciones -ensamblaje con otras mquinas y con la mquina social.
La mquina "externa" social y la mquina internal psicocognitiva, luego de esta cadena de
montaje, se reconectan, se envuelven, acompasan sus movimientos. El sentido del flujo
parecera ser externo-interno de afuera hacia adentro; la mquina social inventa, disea y
ensambla a la mquina psico, le permit existir en lugares de retiro, de repliegue. Ya nadie
concibe la mquina social como la vasta sumatoria de las mquinas psicocognitivas -ni
siquiera como su composicin y coordinacin a travs de mquinas intermedias, como las
instituciones.













Ya no hay, en definitive, interno-externo, adentro-afuera. Crculo de la sociognesis. No
much es ya lo que recorta la positividad del hombre sobre un fondo de entidades
(naturaleza, sociedad, objetos, mundo). La modernidad haba construido y animado al
androide. Foucault hablaba de la posibilidad de desaparicin del hombre como un rostro en
la arena, borrado por el mar. ltimamente, aunque no puede decirse que se est borrando en
el sentido del desvanecimiento, o an deconstruyendo o desensamblando, ocurre que se lo
ha descrito y enriquecido tanto como "mquina internal y se lo ha conectado, ensamblado
e hiperensamblado con tantas otras mquinas, otros dispositivos y otros ingenios,
parejamente ricos y pormenorizadamente descritos, que el diseo-hombre como algo
objetivo, provisto de interioridades de exterioridad y lmites, no se reconoce.
De verlo all, en la mesa de disecciones, nadie dira que ese hombre es algo distinto de las
mquinas a las que est conectado -nadie dira de hecho, que eso es un hombre conectado a
otras mquinas.
La mquina de asalto Terminator 101, al igual que el monstruo de Franquenstein, tiene
cerebro pero no tiene mente. Simulador: por una cmara-ojo vemos a travs de la mquina -
en una pantalla sepia o ladrillo se filma el mundo, ordenadas y abscisas grafican y
componen el espacio, focos y crculos residuales ayudan a medir y a calcular el movimiento
y las posiciones futuras de los objetos.
Cuando le toca dialogar e interactuar, la pantalla despliega un set de posibles respuestas; un
cursor las recorre ansiosamente hasta seleccionar una, que queda titilando un segundo,
antes de ser dicha por el monstruo: Fuckyou asshole!. Quin lee "dentro" del androide?
Quin ve e interpreta grficos, o resuelve problems complejos de geometra espacial? El
monstruo es puramente mquina, pero en el espectador que "mira a travs de l" hay un
monto de irreductible espiritualidad (por qu, si no, escribir en la pantalla? por qu
graficar, diagramar, seleccionar con un cursor?). Esta curiosa ecuacin es lo que nos
permit ver a travs de l, mquina transparent, obediente, funcional -yo no veo lo que ella
ve, sino que leo lo que ella hace porque dispongo de registros de su actividad mental.
La mquina mimtica Terminator 1000, acrobacia inexplicable de la future tecnologa del
ensamblaje y la animacin, est hecha de metal lquido. Es un polica, una pared, un flujo
mercurial, las losanjes de un piso. La cmara no puede mostrarme lo que ve. No podemos
meternos y ser la mquina. T-1000 no puede ser simulado -ya no hay animacin













tecnolgica sino mgica: es el Golem. Se invierte el recorrido: vamos de Frankestain al
Golem, del siglo XIX al XVIII. La mquina spiritual Terminator 1000 es otra vez,
dualismo; material y plusvalor de la inmaterialidad que no puede ser explicada sin magia,
sin pensamiento religioso. T-1000 no es una mquina -no ha sido ensamblado. Es como
hombre: cree no haber sido ensamblado, cree que no hay posibilidad de simularlo
tecnolgicamente.


Alonso Miranda: Colaborador de las pginas culturales de Elpopular, en los aos 80, y de
La Repblica de Platn, mientras sta dur, en los 90.


*Publicado originalmente en La Repblica de Platn No 41














7. LAS COSAS QUE VENDRN


CONCILIO DE LORIEN: Festival del Equinoccio de Primavera

En su edicin ESPADA Y HECHICERIA:

Los das 9 y 10 de abril (maana y pasado maana) en la sede provincial de la AHS, La

Madriguera. La direccin es Jess Peregrino (final) e Infanta, Plaza de la Revolucin,

Ciudad de La Habana.


ACTIVIDADES:

1- Conferencias: El sbado 9 desde las 10 de la maana.

2- Exposicin Plstica (pinturas, dibujos, cermica, trabajo en piel): Inauguracin el

sbado 9 en la tarde.

3- Presentacin del Gremio y trovadores: Sbado y Domingo.

4- Juegos y competencias para nios: Domingo 10 en la maana.


El Proyecto ABRAPALABRA
El Grupo de Creacin ESPIRAL
El Grupo ONIRICA

CONVOCAN AL

Concilio de Lorien
estwaCde Equinoccio dea:imarera
ES T7 C1 r EaciCERIA
Del 9all deAbil
LaMad4gueza





La 9adrira Un espacio para los amantes y
y creadores de lo fantstico, lo
Quinta de osi.ofinoas pico y lo artstico.
J~ar(t Gyrino iCnal) e Infanta
Ptaza de 1a Revolucin Ciudadade Lafabana A uspici do por

AHS Centro de Teato y
T~ 879-8175 DaaAHdelHaHAana ACCA UNEAC
. . . . . . . . . . . . . . .-.. . . . _- . . . . . . . . . . . . . . . . .













Aqu les va el program complete del CONCILIO DE LORIEN:


lao, 9 de abril


Palabras de bienvenida.


10:10-10:30 AM

10:40-11:00 AM


11:10-11:30 AM



11:40-12:00 AM

RECESO

1:00-1:20 PM


1:30-1:50 PM

2:00-2:20 PM

2:30-3:50 PM
3:00-4:00PM
4:00- 5:00PM


Conferencia: "Los vampiros: Hijos de la noche descubiertos
historiess, leyenda y evolucin)" por Sheila Padrn.
Conferencia: "Pasos en la oscuridad, literature de horror y
misterio para los odos"por Gerardo Chvez.
Conferencia: "Monstruos, criaturas fantsticas y deidades
malficas de la mitologa griega y romana"por Mara Elena
Morales.
Conferencia: "Rompiendo los arquetipos de la fantasa heroica,
la espada y la hechicera" por Erick Mota.


Conferencia: "Folklore e historic dentro del fantstico" por Eliete
Lorenzo Vila.
Conferencia: "JKRowing carga junto a los rohirrim en los
campos de Pelennor"por Juan Pablo Noroa.
Conferencia: "Asios, Orishas y Valares: Politesmo y Medioevo
en los universos fantsticos." por Anabel Enriquez Pieiro.
Conferencia: "La raza maldita o impossible" por Yoss.
Espectculo artstico e Inauguracin de la Exposicin.
Concierto del Gremio.


emin2o, 10 de abril


10:00-12:00 AM Jugando con la fantasia.
RECESO
3:10 PM Representacin del Essecarme, Ceremonia lfica de imposicin de nombres.


10:00 AM













8. COMO CONTACTARNOS?


S tienes algn comentario, sugerencia o colaboracin escrbenos a:
darthmota@centro-onelio. cult. cu
jartower@centro-onelio. cult. cu
jartower74@yahoo.es
aceptamos cualquier colaboracin seria y desinteresada. Traten de ponerla en el
cuerpo del mensaje.


Advertencia: Los mensajes de direcciones desconocidas que contengan adjuntos
sern borrados.


Para suscribirte envanos un correo en blanco a:
disparoenred@centro-onelio. cult. cu
con la palabra "BOLETIN" en el asunto.


Para desincribirte envanos un correo en blanco a:
disparoenred@centro-onelio. cult. cu
con la frase "NO BOLETIN" en el asunto.













8. PROXIMO NUMERO


Vea en nuestro prximo boletn:


Los cuentos "El juego de Ender", de Orson Scott Card y "Nada que declarar", de Anabel
Enriquez Piero.
Tambin presentaremos "De la socio-ficcin a la ciencia ficcin: Baudrillard y The
Matrix*", un artculo de Fabin Gimnez Gatto.