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 Table of Contents
 Pequeño comentario de los realizadores...
 La frase de hoy: J R. R. Tolki...
 Articulo: ¿Harry Potter, un producto...
 Cuento: Arenas, de Frederic...
 ¿Cómo contactarnos?


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Disparo en Red
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00103496/00001
 Material Information
Title: Disparo en Red
Physical Description: Serial
Language: Spanish
Publisher: Disparo en Red
Place of Publication: Havana, Cuba
Creation Date: November 10, 2004
 Subjects
Genre: serial   ( sobekcm )
 Record Information
Source Institution: University of South Florida
Holding Location: University of South Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
System ID: UF00103496:00001

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Table of Contents
    Cover
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    Table of Contents
        Page 2
    Pequeño comentario de los realizadores de este Disparo
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    La frase de hoy: J R. R. Tolkien
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    Articulo: ¿Harry Potter, un producto exitoso del marketing?
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    Cuento: Arenas, de Frederic Brown
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    ¿Cómo contactarnos?
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Full Text







HOY: 10 de Noviembre del 2004















|# DISPARO EN RED #0 NOV200 | |

|# FAZN ELECTRONICO | |

| DE CINI FICIO |# |# # ## #

| # Y FATAI | |## # # #





DISPAR EN RED: Boei elcrnc de cini-ic y fantasia.


De ~ ~ ~# freueci qunea oalet rts

Editores:
darthmota#
Jartower
Colaboradores











tISallr de creaci Blt ESPRLecrn de ciencia ficci6n y fantasia.















0. CONTENIDOS:





1.Peque0 comentario de los realizadores de este Disparo.

2.La frase de hoy: J.R.R. Tolkien.

3.Articulo: Harry Potter, un product exitoso del marketing?

4.Cuento: Arenas, de Frederic Brown.

5.C6mo contactarnos:












1. PEQUENO COMENTARIO DE LOS REALIZADORES DE ESTE DISPARO



Yo no te conozco, t no sabes nada de 10 que yo hago por la ciencia-ficci6n o la

fantasia. Pero yo te voy a hacer un disparo. Si no te gusta, bueno... sigues tu

vida como si nada. Si tienes algo en comn con lo que tengo que ofrecerte, me

doy por satisfecho.


Esta es una publicaci6n a modo de fanzine, hecha por aficionados, personas como

t, que se interesan por leer, ver, escribir o dibujar ciencia-ficci6n, fantasia

u horror. Personas que estan en el limite de 10 real -0 mas alla-. En nuestro

boletin podras ver siempre un articulo y un relato, o dos relatos. No hay nada

formal en esto, los articulos no siempre seran articulos; en algn moment solo

veras la lista de los premios nebula 0 la bibliografia de algn escritor,

director o dibujante. Trataremos de que siempre haya un trabajo hecho en Cuba,

porque de eso se trata: Promover el genero fantastico aqui.

Siempre hablara de fantasia (algn tipo de fantasia) siempre trataremos que sea

del agrado de todos los que poseen imaginaci6n y creen todavia que riendo y

aplaudiendo puedes resucitar un hada. (yo an 10 creo)

Siempre te ofreceremos un relato dentro del genero de la literature fantastica.

Oscilaremos entire los autores extranjeros y los de nuestro pais, hayan sido

publicados o no. Ignoraremos el copyright porque no nos ganamos un kilo con esto

(ni nos interest) no encontraras aqui nada que no pueda ser bajado de internet o

que el propio autor no te pueda dar a titulo personal.


El objetivo fundamental de este Disparo que hacemos en Red es que t te leas 10

que no has podido comprar o que nunca te quiso prestar el taca0 de tu socio.

Que descubras cosas nuevas en el cine fantastico, el manga 0 los juegos de rol.

Que si estas del lado de la fantasia te coloques un poco mas allay (o aca) de la

linea divisoria con la realidad. Que no te preocupes (al menos mientras recibes

el Disparo) por poner los pies en la tierra y te dejes llevar por las corrientes

del sue0 que llevan a las nubes.

Si una sola de estas cosas se cumple, me doy por satisfecho.















2. LA FRASE DE HOY:



Todos viven sin aliento,

y frios como los muertos;

nunca con sed siempre bebiendo,

todos en cota de malla, siempre en silencio.

J.R.R. Tolkien.

El Hobbit .

(adivinanza hecha por Gollun a Bilbo Bolson)














3.ARTICULO:



"El fen6meno Harry Potter: Aproducto exitoso del marketing?"


Por Anabel Enriquez Pieiro






Hay un principio axiomatico en el Marketing que expresa que una publicidad que
exalte ventajas inexistentes de un product no lograra con ello que este sea

mejor, y much menos que mediante la mentira sea mejor aceptado. La gente

comprara la primera vez pero al comprobar que le han pasado "gato por liebre",
no solo dejara de comprar el product adulterado por la publicidad, sino que

asumira una actitud de desconfianza, irradiandola a todos los products que

vengan de esa misma fuente, acuando su descredito y produciendose 10 que se ha

dado en Ilamar efecto boomerang".

Este principio afecta a todo lo que pueda ser objeto de la publicidad: unas

zapatillas, un auto, un politico, un grupo musical...un libro.


Por otra parte, existe un tactica sugestiva dentro de la publicidad conocida

como "generalizaci6n radiante", que no es otra cosa que la influencia positive

que ejerce una marca, una personalidad, un nombre para hablar de forma mas

general sobre aquellos products o personas que se encuentran relacionados con

el; es decir la conceptualizaci6n te6rica de aquel viejo refran: el que a buen

arbol se arrima..." Y no cabe duda que la publicidad de hoy hace uso y abuso de

esa tactica. Y que ultima instancia, toda la parafernalia de merchandising,

publicidad digital, promoci6n de ventas y demas recursos desplegados por las

editoriales, las librerias y la Warner Brothers sobre los cuatro libros de la

saga de Harry Potter y sus dos primeros filmes, aprovechan y potencian (y en

ultimo caso refuerzan) las ventajas que como product literario para el segment

infanto-juvenil tiene la obra de la escritora escocesa Joanne Kathleen Rowling.


"Todo lo que tiene exito y genera dinero siempre result sospechoso.

Especialmente cuando se relaciona con la literature infantil", decia la autora

argentina Gabriela Cabal, al referirse a las opinions negatives a prop6sito de
las ventas millonarias de los libros de Harry Potter. Las aventuras del peque0

mago que vieron la luz con del primer libro en 1997, traducidas ya a 54 idiomas

y hechizando a nios, j6venes y adults en mas de 140 pauses, son objeto de

polemica en circulos de lectores, escritores, criticos, pedagogos, y

especialmente religiosos. Y no es para menos.











Harry Potter es un suceso sin precedentes en el mundo editorial y para la
literature infantil. Se han vendido hasta el 4to. tomo un total de 110 millones

de copias, en la Red de redes 1 960 000 paginas hacen alusi6n a su nombre. La

venta de Harry Potter y el Cliz de Fuego es considerada hasta el present el

mayor record de ventas on-line no solo de libros, sino de toda la historic de

comercio electr6nico. La Amazon.com, quizas la mas fuerte y conocida libreria

electr6nica, Ileg6 a recibir un pedido de 400 000 ejemplares de la primera

edici6n antes de su lanzamiento, el 8 de julio, en Inglaterra. Ante este suceso

los ejecutivos de Amazon.com, reconocieron que "el mayor lanzamiento de un

product unitario en nuestra historic" los habia llevado a desplegar "planes

logisticos (que) para algo de este tamao eran muy dificiles de ejecutar". Los
miles de nios esperaron en las afueras de las librerias ese 8 de julio en

Inglaterra hasta que a la media noche, hora muy propicia para la magia y la

hechiceria, estas abrieron sus puertas simultaneamente con la oferta del aorado

tomo cuarto. Pero sucedi6 no solo en Londres o en Bristol, la ciudad natal de JK

Rowling, sino tambien en Estados Unidos, donde los ejecutivos de la editorial

Scholastic, reconocieron que nunca en E.U.A se habia impreso un libro ni para

nios ni para adults, a tal escala. Y el fen6meno alcanz6 Paris, el 29 de

noviembre, y mas tarde Madrid y luego en Buenos Aires... En el primer fin de

semana se vendieron 3 millones de ejemplares. Ni0s y adolescents de diferentes

cultures y regions geogrficas ,que nunca habian logrado leer un libro

complete por muy simple que fuera, devoraban con avidez la historic su nuevo

heroe literario, y vale decir que el 4to tomo "Harry Potter y el Cliz de

Fuego", supera las 650 paginas, por no hablar de aquellos adults que en aos no

habian leido una novela complete y quedaron desvelados hasta altas horas de la

madrugadas siguiendo las peripecias de peque0 mago. La revista Time le dedic6

una portada a Harry Potter; la saga ha ganado 42 premios literarios y su autora

cuenta gracia a el como la mujer con la 3era mayor fortune de Gran Bretaa,

aunque yo me atreveria a decir que la forma que la ha obtenido deberia sentirse

como la primera de todo el Reino Unido. Pareciera cuesti6n de magia... 10

cuesti6n de marketing?


La avalanche de publicidad pocas veces vista en este tipo de products, que

sucedi6 al exito del primer libro alcanz6 dimensions insospechadas, delirantes

con la publicaci6n del 4to., y ridiculos con la aparici6n de la dos primeras

peliculas. Desde la propia Warner, que ha adquirido todos los derechos sobre los

nombres, marcas y personajes que aparecen en los filmes hasta la ya centenaria

Ford, que declara en cuanto souvenir aparezca, desde un poster hasta un lapiz o

una goma de borrar, su propiedad y licencia sobre la marca Anglia, (marca del

viejo auto que hechizado con anterioridad por el Sr. Weasley, Ilevara a Harry
Potter y su amigo Ron hasta el colegio de Hogwart en el segundo libro "Harry

Potter y la Cmara de los Secretos", y tambien por supuesto en la pelicula

hom6nima) han aprovechado sin recato la sombra de este suceso commercial. Este











despliegue ha hecho surgir la duda de que realmente ha determinado el exito.


Tratemos de responder a la pregunta planteada como titulo de esta presentaci6n

acerca de si la Pottermania es un fen6meno del marketing. Me atreveria a

responder con toda seguridad que si ...y que no. Porque si bien no hay que

dudar que las estrategias de marketing aplicadas en torno a los libros y los

filmes lo han impulsado y difundido a todos los rincones del planet, tambien

debemos recorder que solo porque cumple con las condiciones de ser un libro

fascinante y "magico" en todos los sentidos, ha sido aceptado por los nios y

adolescents e incluso por los adults que llegan a el con reticencia y caen

bajo su inevitable embrujo.


No todo el mundo, claro est, ve con buenos ojos al pequeo Harry. Los

religiosos mas ortodoxos abogan por la supresi6n de los libros que consideran
culto al oscurantismo y a 10 satnico, otros mas moralistas los consideran

antipedag6gico y ruin como el clerigo y professor de la Universidad de Yale
Harold Bloom, quien ubica en el mismo saco a JK. Rowling y a Stephen King como

si la primera fuera la encargada por Satanas de preparar el publico que comprar

en el future los libros del segundo. En Penilvania se han producido quemas

inquisitoriales de los tomos de Harry Potter; el columnist de la revista
brasilea Catolicismo, Rentato Vasconcelos arremete en una ciber-cruzada

antipotter con un articulo titulado: "Harry Potter, el siniestro y diab61ico

anticuentos de hadas", sumandose a opinions similares de www.poderenlinea.com.

En C6rdoba, Argentina, impidieron la puesta en escena de una obra basada en el

primer libro Harry Potter y la Piedra Filosofal", en un colegio religioso por
considerar que no respetaba los principios bsicos de la iglesia cat61ica. Y hay

quienes a desarrollado una "guia de padres" para mostrar a estos como censurar

la lectura de Harry Potter a sus hijos.


Y en medio de este debate entire partidarios y detractors la leyenda crece, el

negocio prospera, y la realidad, mas rica que cualquier creaci6n humana, esta

convirtiendo a la obra de esta madre soltera de 35 a0s, en una deidad ya

inamovible del pante6n de la Literatura Universal.


No falta el quienes han tratado de explicar el exito por derroteros

sociopsicol6gicos. Fabiola Beltran, en su articulo para la revista Diners

refiere que "El fen6meno Harry Potter pasa del exito editorial mundial a

convertirse en un fen6meno de analisis sociol6gico y psicol6gico, revelador del

estado animico de la sociedad contemporanea. Las explicaciones de su acogida

incondicional ocupan hoy a profesores de las mas importantes universidades del

mundo. Los arguments del triunfo varian para cada region del globo. Seduce a

los angl6fonos porque responded a la idealizaci6n romantica de la literature

britnica y de Estados Unidos, donde dejar la infancia sigue siendo dificil,











analiza la escritora Alison Lurie. Gana a los lectores latinos e hispanos por el

sentido del humor, comentan los espaoles. Es una metafora de la ansiedad de

nuestro mundo, seala el traductor frances Jean-Francois Menard: J. K. Rowling

sabe responder a una generaci6n de nios cuyos padres tienen una vida emotional,

professional y geografica inestable." Sin obviar la dimension sociohist6rica de

cualquier obra literaria, creemos que es simplista considerar que son solo los
criterios de este tipo los que han determinado este fen6meno que nos ocupa hoy.



Pero tampoco puedo evitar sentir la tentaci6n de intentar dar una respuesta, mi

sencilla opinion, acerca del por que un libro infantil de 256 paginas en

apretada letra, sin ilustraciones, sin concesiones a la simplificaci6n facilona

de arguments y personajes, en una epoca donde la TV y la PC dominant el horario

de recreo de nios y adolescents, triunf6 sobre las medias en 1997 y continue

triunfando, subyugando a personas de diferentes edades y latitudes.



Creo que deberiamos comenzar por hablar de literature, antes de volver a retomar

el marketing.



*Argumento y estructura narrative.
La historic es la historic casi todos los heroes desde Arturo hasta Peter Pan.

Es la epica tal como la asumimos hoy, con su probada formula, combinando tres

ingredients recurrentes para construir un heroe como Tolkien o Ende mandan:

la orfanda, el desconocimiento inicial de su origen/ misi6n y la singularidad.

Harry es un nio huerfano, flaco, debilucho y con anteojos, criado por tios

antipaticos y crueles que 10 desprecian. Harry desconoce su verdadero origen y
el de la cicatriz en forma de rayo que tiene en la frente, asi como la verdadera

historic de sus padres. Al cumplir los 11 aos, recibe una carta con la admisi6n

por el Colegio de Magia y Hechiceria de Hogwart, pues Harry es un mago y hay un

espacio para el en el mundo muy diferente a la alacena bajo la escalera donde
duerme en la casa con el No 4 de la calle Privet Drive. Esta revelaci6n abre

para Harry y para los lectores, la puerta a un extraordinario mundo paralelo

donde impera la magia sobre la leyes de la naturaleza y la tecnica. En la

busqueda de su identidad Harry enfrenta los poderes malignos de magos negros y

al temible Lord Voldemort, su encarnizado antagonista.

Harry contara con amigos y aliados, con profesores mas o menos favorables a su

causa, durante la vida en el Colegio Hogwart donde transcurre el nudo de la

aventura en cada libro. Cada tomo corresponde a un ao lectivo en la escuela y a

su vez a una series de aventuras que Harry correra para eludir la trampa que
Voldemort le tender.

Este esquema es reiterado pero gradual. Cada ao Harry estara mas maduro. Cada

ao le dara a su lector la alegria de poder sobreponerse a las maldades

familiares y perfeccionar sus artes para convertirse en el mago mesianico que

todos aguardan.











La estructura narrative no da espacio a ambiguedades. Las formulas de apertura y

cierre, de relato marco y relato enmarcado, caracteristicos de los cuentos de

hadas, se cumplen en cada libro. Tambien se cumplen las tres leyes epicas

enunciadas por Alex Olrikh: concentraci6n en el personaje principal, ley del

contrast (polarizaci6n bueno-malo) y unidad de la trama.

Esta estructura simple y repetida, que hace que la lectura de cada historic sea

mas sencilla recuerda no s610 a los cuentos de hadas, sino tambien a la

estructura de la Alicia de Lewis Carroll. El personaje parte del mundo real y

concrete -que es aburrido, triste, mon6tono y habitado por adults malos,

estpidos e incompetentes como los parientes de Harry- para adentrarse en el

mundo magico, como en un sueo. Y luego regresa nuevamente al mundo real que le

toca en suerte, en el caracteristico ciclo partida-regreso, caracteristicos de

los cuentos de hadas. En esta figure encontramos representada una de las

funciones primordiales de la literature maravillosa: su funci6n liberadora, que

nos permit soar con algo mejor, que nos permit pensar en un mundo magico

donde es possible alcanzar el bien y la verdad, en un mundo donde los nios son

los que resuelven los problems de los adults.

Rowling derrocha habilidad para conducir el hilo argumental, redondear la

historic dentro de cada aventura, e interconectar los cuatro libros manejando

eficazmente el suspense. Es cierto, como refiere la critica mas mordaz, que es

una obra que privilegia la historic sobre la escritura, pero ello no significa

que su estilo director, mas apropiado para el public al que esta destinado (ru:

olvidemos que Harry Potter es un libro para nios, seores criticos de

mainstream) lastre la calidad literaria. Rowling sabe contar histories, pero

tambien las sabe escribir.

Como novela de aventuras, Harry Potter, reune todos 10 ingredients: acci6n,

intriga, suspenso, humor, y mas tarde romance. A ello se suma la progresi6n no

solo en complejidad argumental, sino en evoluci6n psicol6gica de los personajes

protag6nicos, en la media que avanzamos en la saga.

Como novela de fantasia contiene el imprescindible sentido de la maravilla.

Combina recurrentes y antiguos elements magicos y personajes mitol6gicos con

otros totalmente nuevos creados por la autora, o vistos desde una 6ptica

totalmente original. Tal es el caso de los elfos y elfinas domesticos, tan

distantes de la soberbia y belleza de Elron y Galadriel, pero igualmente

cautivantes, los gnomos que invaden los jardines de las casas de los magos y que

es preciso retirar mediante el simpatico process de desgnomizaci6n, la

reinterpretaci6n extraordinariamente divertida del mito de la mandragora, y todo

ese conjunto de elements que recrean el mundo magico de Hogwart: los cuadros y

fotos m6viles y traviesos, los fantasmas-padrinos de cada Casa, etc. Y por

ltimo la mas llamativa de todas las creaciones de JK.Rowling el famoso juego

de quidditch, el ftbol de los magos que se juega montado en escobas voladoras

con 7 jugadores por equipo y 4 pelotas muy singulares.

El ambiente obtenido result organico y verosimil en su interrelaci6n. Tratado











con un estilo director, cargado de humorismo y frescura, que desecha tonos

afectados y ret6ricos en el tratamiento de los temas fantasticos y de las

criaturas mas idealizadas de la mitologia europea, acerca al lector con

naturalidad a los mas antiguos y variados mitos constituyendo uno de los

principles motivos de exito de Harry Potter.


*El Equilibrio Acci6n-Personajes



Las narraciones de Rowling, en tanto novelas de aventuras centradas en la

acci6n, exigen personajes capaces de llevar a cabo actos extraordinarios,

proezas. Gran parte del interns despertado por estas histories depend de la

figure protagonista, por un lado, a raiz de sus actos; por el otro, por su
misma personalidad. Harry no es el modelo arquetipico del heroe clsico. Son

varias las ocasiones donde Harry falla 0 est a punto de cometer un error

imperdonable, sorteando la autora con gracia y dignidad esas situaciones de

forma que Harry no cometa un error que otros autores desarrollarian mediante una

extensa redenci6n del personaje que ademas seria innecesaria: Harry compete los

errors justos y necesarios y tambien posee las dudas justas y necesarias

(despues de todo, el lector tiene que poder identificarse con el personaje,

aunque sea un mago de destino evidence) y aprende de ambos 10 just y necesario.

Pero no solo Harry atrapa la atenci6n, porque todos y cada uno de los personajes

principles o secundarios tienen un halo de singularidad. Desde la

perfeccionista y estudiosa Hermione, todos y cada uno de los miembros de la

familiar Weasley, numerosa y pobre, pero llena de alegria, generosidad, y amor

verdadero, a pesar de no tener el ultimo modelo de escoba voladora 0 vestir con

la vieja tunica gastada, heredada de los hermanos mayores; hasta Neville

Longbottom, torpe y desmemoriado pero honest e incondicional, o el engreido y

prepotente Draco Malfoy, el Profesor Lupin, el misterioso Sirius Black, por

intentar hacer una selecci6n, poseen cualidades para hacerse de un espacio

permanent en la mente y el coraz6n de los j6venes lectores. He ahi otro de sus

mayores aciertos.

Por otra parte, el tratamiento del bien y el mal no es estereotipado y simple en

Harry Potter. De hecho este es uno de los temas mas polemicos para sus

detractors, que consideran que Rowling 10 maneja con ambiguedad y temen que los

adolescents no sean capaces de discernir entire cualidades buenas y perversas

mezcladas en la trama. Los buenos y malos en Harry Potter no lo son

predeterminadamente, se expresan asi como resultado de las decisions que toman

estos al ceder o no a sus pasiones, ser coherentes o no con los anhelos mas

elevados y nobles. La linea entire el bien y el mal no esta trazada pues en el

mundo sino en el centro del coraz6n del hombre. La muestra mas clara de que para

la Rowling el bien y el mal tienen un mismo origen, lo expresan las varitas

magicas de Harry y Lord Voldemort, pues ambas contienen las plumas de mismo

Fenix, ambos magos hablan el lenguaje de la serpientes, ambos derrochan ingenio











El trabajo del escritor de fantasia consiste en conducir al lector dispuesto

-"modelo" enunciaria Eco- de 10 mundano a lo magico. Es una proeza de la que

s610 las imaginaciones superiores son capaces, y Rowling posee dicho atributo.

Por consiguiente, la construcci6n de un mundo paralelo al cotidiano, con reglas

diferentes pero verosimiles, tratados con frescura, humor y exquisite coherencia

es a mi entender uno de los secrets fundamentals del exito de estos libros.



Podemos aceptar que Harry Potter no es quizas una historic demasiado original,

como ya hemos analizado aqui, pero est construida sobre la base de detalles

originales, que acercan 10 maravilloso a lo cotidiano con naturalidad y
verosimilitud.



Harry Potter es un clasico de la literature infantil. Lo es ya, y ni el

marketing ni el merchandising pasaran a la historic, al no ser como anecdota

para las classes de comercializaci6n en carreras afines, pero no son ellos los

que han fabricado la obra de arte. El ejemplo mas palpable, tal vez, de que

Harry Potter vale por si mismo, es el suceso cubano.



Aqui no ha llegado ni por asomo la publicidad entorno a Harry Potter. Quizas no

pasan de various cientos los que han leido los cuatro tomos. La mayoria de estos

no ha visto nunca un pul6ver con el nombre de sus personajes, ni Ilevan en la

frente una calcomania con una cicatriz en forma de rayo como la del protagonista

de la saga; no tienen idea de c6mo son los escudos de las Cuatro Casa de

Hogwart, y ni han pasado el Test del Sombrero Seleccionador en la pagina official

de la Warnerbros... Pero cabe destacar que si ha funcionado aqui uno de los mas

antiguos y el mas eficientes canales de comunicaci6n empleado desde los inicio

de las relaciones mercantiles: el canal boca-oido. De cada 1 persona que recibe

un mensaje 9 pueden estar expuestas mas tarde al mismo por la comunicaci6n via

oral. Y asi se ha transmitido en Cuba, solo por el criterio positive de quienes

10 leen y que desean que sus amigos, conocidos, vecinos mas peque0s interactuen

con este mundo extraordinario aunque sea a traves de ediciones caseras; sin

caratulas a todo color y encuadernaciones de lujo, sino en copias impresas con

cinta y en papel continue. Creo que nuestra aceptaci6n a la obra es quizas la

muestra mas clara de c6mo sin publicidad y marketing Harry Potter puede ser

leido y disfrutado, y de c6mo la pottermania esta mas allay de la dimension

digital.




Ciudad de la Habana, 27/12/02















4.CUENTO:

ARENA

Autor: Fredric Brown





Carson abri6 los ojos y se encontr6 con la vista levantada hacia una fluctuante

oscuridad azul.



Hacia calor, estaba tendido sobre la arena, y una puntiaguda roca incrustada en

la arena se le clavaba en la espalda. Desplaz6 ligeramente su cuerpo hacia un

lado, lejos de la roca, y despues se incorpor6 hasta sentarse.



Estoy loco>> pens6 -, loco, o muerto, o algo asi.>> La arena era azul, de un

azul intenso. Y ni en la Tierra ni en ningn otro planet existia algo parecido

a una arena de color azul intenso.



Arena azul.



Arena azul bajo una cpula azul que no era el cielo ni una habitaci6n, sino un

espacio limitado. Sabia que era limitado y finito a pesar de no ver su parte

superior.



Cogi6 un puado de arena y dej6 que se deslizara entire sus dedos. Cay6 encima de

su pierna desnuda. LDesnuda?



Desnudo. Estaba completamente desnudo; su cuerpo destilaba sudor a causa del

enervante calor, y estaba teido de azul en los lugares donde la arena le habia

tocado.



Pero el resto de su cuerpo era blanco.



Pens6: Entonces, esta arena es realmente azul. Si s610 pareciera azul debido a

la luz azul, yo tambien estaria azul. Pero estoy blanco, de modo que la arena es

azul. Arena azul. No hay arena azul. No existe ningn lugar como este en el que

ahora estoy.>>



El sudor se le introducia en los ojos.



Hacia calor, mas calor que en el infierno. S610 que, segn la creencia general,

el infierno el infierno de los antiguos era rojo y no azul.











Pero si aquel lugar no era el infierno, Eque era? S610 Mercurio, entire todos los

planets, tenia un clima tan caluroso, y aquello no era Mercurio. Mercurio
estaba a unos seis mil millones de kil6metros de...



Entonces se acord6; se acord6 de d6nde habia estado. En el peque0 vehiculo de

reconocimiento con capacidad para un solo hombre, explorando a un mill6n y medio

de kil6metros escasos de donde estaba la Armada Terrestre, formada en orden de

batalla para interceptar a los Intrusos.



Aquel subito, estridente y desgarrador sonido de la alarma cuando el vehiculo de

reconocimiento enemigo la nave intrusa habia entrado en el campo de sus

detectores...



Nadie sabia quienes eran los Intrusos, c6mo eran, de que lejana galaxia

procedian, aparte de que estaban en la direcci6n general de las Pleyades.


Primero, ataques esporadicos a las colonies y avanzadas de la Tierra. Batallas

aisladas entire patrullas terrestres y peque0s grupos de naves espaciales

intrusas; batallas que a veces se ganaban y otras se perdian, pero que nunca

habian dado como resultado la capture de una nave enemiga. Tampoco habia

sobrevivido ningun miembro de las colonies atacadas para describir a los

Intrusos que habian abandonado sus naves, si realmente lo habian hecho.



Al principio no se consider una amenaza demasiado grave, pues los ataques no

fueron muy numerosos ni destructivos. E, individualmente, las naves se revelaron

algo inferiores en armamento a los mejores cazas terrestres, aunque un poco

superiores en velocidad y maniobrabilidad. En realidad, esta pequea ventaja

proporcionaba a los Intrusos la posibilidad de elegir entire la huida 0 la lucha,

a menos que estuvieran rodeados.



Sin embargo la Tierra se habia preparado para 10 peor, para una confrontaci6n

decisive, construyendo la flota mas poderosa de todos los tiempos. Esta flota

habia estado aguardando much tiempo, pero al fin se vio que la confrontaci6n

era inminente.



Las naves de reconocimiento que patrullaban a treinta mil millones de kil6metros

habian detectado la aproximaci6n de una poderosa flota una flota de ataque -

que pertenecia a los Intrusos. Esas naves de reconocimiento no volvieron jams,

pero sus mensajes si. Y ahora la Armada Terrestre, con sus diez mil naves y su

medio mill6n de astronauts, estaba alli, fuera de la 6rbita de Plut6n,

esperando para interceptar al enemigo y luchar hasta la muerte.


Y seria una batalla muy igualada, a juzgar por los informes previous que se











habian recibido desde la avanzada linea de piquetes, cuyos hombres habian dado

la vida para informar antes de morir acerca del tamao y la potencia de la

flota enemiga.



Una batalla total, con la supremacia del sistema solar en juego, en la que las

fuerzas estaban igualadas. Una ltima y nica oportunidad, pues la Tierra y

todas sus colonies estarian a merced de los Intrusos si estos vencian...



Oh, si; Bob Carson 10 recordaba.



Nada de esto le explicaba la arena azul y la oscilante luz azulada. Pero aquel

estridente sonido de la alarma y su esfuerzo por llegar al cuadro de mandos, su

frenetica torpeza al atarse al asiento, el punto de la visiplaca que aumentaba

de tamao...



La sequedad de su boca. La horrible certidumbre de que era eso. Por lo menos,

para el, a pesar de que las flotas an estuvieran fuera del radio de acci6n de

sus armas respectivas.



Su primer contact con la batalla. Al cabo de tres segundos habria alcanzado la
victoria o seria un mont6n de cenizas. Estaria muerto.



Tres segundos: eso era lo que duraba una batalla espacial. El tiempo de contar

hasta tres, lentamente y despues habias vencido o estabas muerto. Un solo

disparo bastaba para aniquilar la pequea nave escasamente armada y blindada que

servia para los reconocimientos.



Freneticamente mientras, inconscientemente, sus labios resecos articulaban la

palabra Uno>> manipul6 los controls para mantener centrado aquel punto cada

vez mayor en las lineas entrelazadas de la visiplaca. Mientras hacia esto con

las manos, tenia el pie derecho sobre el pedal que dispararia el rayo. El unico

rayo de infierno concentrado que daria en el blanco... o no. No habria tiempo

para un segundo disparo.


-Dos. No se dio cuenta de 10 que habia dicho. El punto centrado en la

visiplaca ya no era un punto. A pocos miles de kil6metros de distancia, la

ampliaci6n de la placa 10 mostraba como si s610 estuviera a unos centenares de

metros. Era una brillante y rapida nave de reconocimiento, aproximadamente del

mismo tamao que la suya.



Y tambien una nave enemiga.



Brrr...>> Apoyo el pie en el pedal que dispararia el rayo...













Y, en aquel moment, el intruso gir6 sbitamente y desapareci6 de los hilos del

reticulo. Carson apret6 freneticamente varias teclas, para seguirlo.



Se mantuvo completamente fuera de la visiplaca durante una decima de segundo y

despues, cuando la proa de su nave gir6 tras el enemigo, volvi6 a verlo, cayendo

en picado hacia tierra.



Hacia tierra?


Era una ilusi6n 6ptica de alguna clase. Tenia que serlo, aquel planet o lo

que fuera que ahora llenaba la visiplaca. Fuera lo que fuese, no podia estar

alli. Era impossible. No existia ningn planet mas cercano que Neptuno, y este

se encontraba a cuatro mil quinientos millones de kil6metros..., con Plut6n

orbitando al otro lado del distant Sol.



;Sus detectores! No habian descubierto ningn objeto de dimensions planetarias,

ni siquiera, un asteroide. Seguian sin hacerlo.



De modo que no podia estar alli, aquel objeto sin identificar hacia el cual se

dirigia, a unos centenares de kil6metros por debajo de el.



Y, en su repentina ansiedad por evitar la colisi6n, incluso lleg6 a olvidarse de

la nave enemiga. Accion6 los cohetes de freno delanteros y, aunque el sbito

cambio de velocidad le lanz6 hacia delante y tens las correas del asiento,

prepare 10 necesario para un giro de emergencia. Los apret6 y sigui6

apretndolos, pues sabia que necesitaria todo lo que la nave diera de si para no

estrellarse y que un giro tan repentino le haria perder momentaneamente el

conocimiento.



No perdi6 el conocimiento.


Y eso era todo. Estaba sentado sobre una ardiente arena azul, completamente

desnudo pero indemne. Ni rastro de su nave espacial y en cuanto a eso ni

rastro de espacio. Aquella curva que habia sobre su cabeza no era el cielo, y no

sabia que podia ser.


Se levant con esfuerzo.



Parecia haber algo mas de gravedad que en la Tierra. No much mas.



La arena se extendia hacia el horizonte, se veian unos cuantos escualidos

matorrales aqui y allay. Los matorrales tambien eran azules, pero su tonalidad











variaba, ya que algunos eran mas claros que la arena, y otros mas oscuros.



Una pequea criatura sali6 de debajo del matorral mas cercano, algo parecido a

una lagartija, aunque con mas de cuatro patas. Tambien era azul. De un azul

intenso. Le vio y se apresur6 a esconderse nuevamente debajo del arbusto.



Carson volvi6 a alzar la mirada para tratar de descubrir que era lo que se

extendia por encima de su cabeza. No podia decirse que fuera exactamente un

techo, pero tenia forma de cpula. Fluctuaba y resultaba dificil de observer.

Pero, evidentemente, describia una curva descendente hasta el suelo, hasta la

arena azul, en torno a el.



Estaba casi baj6 la cspide de la cpula. Aproximadamente, se hallaba a unos

cien metros de la pared mas cercana, si es que era una pared. Era como si un

hemisferio azul de algo, de unos doscientos metros de diametro, estuviera

invertido sobre la llana extension de la arena.



Y todo azul, salvo un objeto. Encima de una alejada pared curvada se veia un

objeto rojo. Toscamente esferico, parecia medir un metro de diametro. Demasiado

lejos para que 10 viera claramente a traves de la oscilante luminosidad azul.

Pero, inexplicablemente, se estremeci6.



Se enjug6 el sudor que perlaba su frente, O intent hacerlo, con la palma de la

mano.



LAcaso era un sueo, una pesadilla? LEste calor, esta arena, esa imprecisa

sensaci6n de terror que experimentaba cuando miraba hacia aquel objeto rojo?



LUn sueo? No, uno no se quedaba dormido y soaba en plena batalla espacial.



LLa muerte? No, ni hablar. Si existiera la inmortalidad, no seria una cosa

absurda como esta, una cosa hecha de calor azul, arena azul y horror rojo.



Entonces oy6 la voz...



La oy6 en el interior de su cabeza, no con sus oidos. No procedia de ningn

sitio y procedia de todos los sitios a la vez.



A traves de los espacios y las dimensions recite la voz en su mente -, y en

este espacio y este tiempo, encuentro a dos pueblos dispuestos a enfrentarse en

una guerra que exterminaria a uno y debilitaria tanto al otro que retrocederia y

nunca cumpliria su destino, sino que degeneraria y volveria al polvo de donde

sali6. Y yo digo que esto no debe ocurrir.













LQuien... que es usted?>> Carson no lo dijo en voz alta, pero la pregunta se
form en su cerebro.



No lo entenderias completamente. Soy... Hubo una pausa, como si la voz

buscara en el cerebro de Carson una palabra que no estaba alli, una palabra que

el no conocia -. Soy el final evolutivo de una raza tan antigua que el tiempo no

puede expresarse con palabras que tengan un significado en tu mente. Una raza

fusionada en una sola entidad, eterna... >>



Una entidad igual a la que podria llegar a ser tu primitive raza volvi6 a

producirse la busqueda de una palabra dentro de un tiempo. Tambien podria ser

el caso de la raza que tu llamas, en tu mente, los Intrusos. De modo que

intervengo en la inminente batalla, la batalla entire dos flotas tan igualadas

que causaria la destrucci6n de ambas razas. Una de ellas debe sobrevivir. Una de

ellas debe progresar y evolucionar.>>



LUna? penso Carson -. La mia 0...?>>


Esta en mi poder impedir la guerra, devolver a los Intrusos a su galaxia. Pero

ellos regresarian, o tu raza los seguiria, tarde 0 temprano. Unicamente

quedandome en este espacio y este tiempo para intervenir constantemente, podria

evitar que se destruyeran una a la otra, y no puedo quedarme.>>



Asi que intervendre ahora. Destruire completamente una flota sin causar da0s a

la otra. De este modo, sobrevivira una civilizaci6n.>>



Una pesadilla. Esto tenia que ser una pesadilla, pens6 Carson. Pero sabia que no
lo era.



Era demasiado absurdo, demasiado impossible, para que no fuera real.



No se atrevi6 a formular la pregunta: cual? Pero sus pensamientos lo hicieron

por el.


Sobrevivira la mas fuerte dijo la voz -. Esto no lo puedo ni lo quiero

cambiar. Yo s610 intervengo para convertir la victoria en una victoria absolute,

no volvi6 a buscar no una victoria pirrica para una raza quebrantada.>>



Desde los alrededores del future campo de batalla he atraido a dos individuos,

a ti y a un Intruso. Por tu mente veo que en vuestra temprana historic de los

nacionalismos las batallas entire campeones, para resolver diferencias entire

razas, no eran desconocidas.>>













Tu y tu oponente estais aqui; enfrentados el uno contra el otro, desnudos y

desarmados, en condiciones igualmente desconocidas para los dos, igualmente

desagradables para los dos. No hay un limite de tiempo porque aqui no existe el

tiempo. El superviviente es el campe6n de su raza. Esa raza sobrevivira.>>


Pero...>> La protest de Carson fue demasiado inarticulada para poder

expresarla, pero la voz la contest.



Es just. Las circunstancias son tales que el accident del vigor fisico no

decidira completamente la cuesti6n. Hay una barrera. Ya lo entenderas. La

capacidad intellectual y el valor seran mas importantes que la fuerza. En

especial el valor, que es la voluntad de sobrevivir.>>


Pero mientras esto tiene lugar, las flotas se...>>



No; estas en otro espacio, en otro tiempo. Mientras te encuentres aqui, el

tiempo se habra detenido en el universe que conoces. Veo que te preguntas si

este lugar es real. Lo es, y no lo es. Tal como yo para tu limitado

entendimiento soy y no soy real. Mi existencia es mental y no fisica. Tu me

has visto como un planet; podria haber sido como una mota de polvo o un sol.>>



Pero ahora, para ti, este lugar es real. Lo que aqui sufras sera real. Y si

mueres aqui, tu muerte sera real. Si mueres, tu fracaso significara el fin de tu

raza. Ya sabes suficiente.>>



Y la voz dej6 de oirse.



Volvia a encontrarse solo, pero no solo. Porque cuando Carson alz6 la vista, vio

que el objeto rojo, la esfera de horror roja, que ahora sabia que era el

Intruso, rodaba hacia el.


Rodaba.



Daba la impresi6n de no tener brazos ni piernas que el pudiera ver, ni

facciones. Rodaba sobre la arena azul con la fluida rapidez de una gota de

mercurio. Y delante de ella, de una manera que no lograba comprender, avanzaba

una paralizante oleada de nauseabundo, repugnante y horrible odio.


Carson mir6 desesperadamente a su alrededor. Una piedra, medio enterrada en la

arena a pocos metros de el, era 10 mas parecido a un arma que se hallaba a su

alcance. No era grande, pero tenia afilados bordes, como una lamina de pedernal.











La cogi6 y se agach6 para recibir el ataque. Se acercaba con rapidez, con mas

rapidez de la que el corria.



No tenia tiempo para pensar c6mo iba a combatir, ni c6mo podia atacar para

vencer a una criatura cuya fuerza, cuyas caracteristicas y cuyo metodo de lucha

no conocia. Rodando a tanta velocidad, parecia mas que nunca una esfera

perfect.


A diez metros de distancia. Cinco. Y entonces se detuvo.



Mejor dicho, fue detenida. De repente, su parte mas cercana se aplan6 como si se

hubiera adherido a una pared invisible. Rebot6, rebot6 hacia atrs.



Despues volvi6 a rodar hacia delante, pero mas despacio, con mas prudencia. Se

detuvo nuevamente, en el mismo sitio. Avanz6 otra vez, unos cuantos metros hacia

un lado.



Alli habia un obstculo de alguna clase. Entonces se hizo la luz en la mente de

Carson. Aquel pensamiento introducido en su mente por la entidad que les habia

llevado alli: <<...el accident del vigor fisico no decidir completamente la

cuesti6n. Hay una barrera.>>



Un campo de fuerza, naturalmente. No era el Campo de Netz, conocido por la

ciencia de la Tierra, pues aquel brillaba y emitia un sonido crujiente. Este era

invisible, silencioso.



Se trataba de una pared que iba de una parte a otra del hemisferio invertido;

Carson no tuvo que verificarlo por si mismo. La esfera lo estaba haciendo;

rodaba lateralmente a lo largo del obstculo, buscando una brecha que no

existia.



Carson avanz6 una docena de pasos, con la mano izquierda extendida ante el, y

entonces su mano tropez6 con la barrera. Era suave al tacto, blanda, mas

parecida a una hoja de goma que a un cristal. Estaba tibia, pero no mas tibia

que la arena extendida bajo sus pies. Y era completamente invisible, incluso de
cerca.



Dej6 caer la piedra y apoy6 las dos manos en ella, empujandola. Dio la impresi6n

de ceder, s610 un poco. Pero no fue mas que un poco, a pesar de que despues

empuj6 con todas sus fuerzas. Parecia una lamina de goma respaldada por otra de

acero. Elasticidad limitada y despues firme resistencia.



Se puso de puntillas y estir6 los brazos todo lo que pudo, pero la barrera











seguia alli.



Vio que la esfera volvia, tras haber llegado a un lado de la arena. Carson

sinti6 nauseas otra vez y se apart de la barrera mientras pasaba. No se detuvo.



Pero terminaba el obstculo al nivel del suelo? Carson se arrodill6 y escarb6

en la arena. Era suave, ligera, fcil de cavar en ella. A sesenta centimetros de

profundidad la barrera seguia alli.


La esfera regresaba nuevamente. Al parecer, no habia encontrado una abertura en

ninguno de los lados.


Tenia que haber algun modo de atravesarla, pens6 Carson. Algun modo de entrar

mutuamente en contact; si no, aquel duelo era absurdo.



Pero ahora no habia prisa en descubrirlo. Primero tenia que intentar una cosa.

La esfera ya habia vuelto y se detuvo just enfrente de el, a s610 dos metros de

distancia. Parecia estar observandole, aunque Carson no pudo ver ninguna

evidencia externa de 6rganos sensoriales en la criatura. Nada que pareciera ojos

ni orejas, ni siquiera boca. Sin embargo, ahora lo veia, tenia una series de

hendiduras, quiza una docena en total, y vio que surgian repentinamente dos

tentaculos de dos de las hendiduras y se hundian en la arena como para probar su

consistencia. Tentaculos de unos dos centimetros de dimetro y quiz treinta

centimetros de longitud.



Pero los tentaculos eran retractiles y se introducian en las hendiduras, de

donde no salian mas que cuando se utilizaban. Permanecian contraidos cuando la

criatura rodaba y no parecian tener nada que ver con su metodo de locomoci6n.

Este, por 10 que Carson podia juzgar, se basaba en cierto cambio no podia

imaginarse exactamente c6mo de su centro de gravedad.


Se estremeci6 mientras observaba a la criatura. Era extraa, sumamente extraa,

horriblemente distinta de todo 10 conocido en la Tierra o de cualquiera de las

formas de vida encontradas en los otros planets solares. Instintivamente, de

alguna manera, el sabia que su mente era tan extraa como su cuerpo. Pero tenia

que intentarlo. Si no poseia ninguna clase de poderes telepticos, la tentative

estaba condenada al fracaso, pero el opinaba que si poseia esos poderes. En todo

caso, habia habido una proyecci6n de algo que no era fisico cuando hacia s610

unos minutes, se habia dirigido por vez primera hacia el. Una oleada de odio

casi tangible.



Si era capaz de proyectar tal cosa, quiza tambien pudiera leerle el pensamiento,

suficientemente para sus fines.











Pero su voz, en aquel silencio total, son6 muy ridicula, incluso para el mismo.

Entonces se le ocurri6 que aquello era a muerte. No s610 su propia muerte o la

del objeto esferico de color rojo con el que ahora identificaba al Intruso, sino

la muerte de toda una raza, la de una o la del otro. El fin de la raza humana,

si fracasaba.



Pensar esto le hizo sentirse repentinamente muy humilde y muy asustado. Mas que

pensarlo, saberlo. De algun modo, con una seguridad que incluso estaba por

encima de la fe, sabia que la Entidad responsible de aquel duelo habia dicho la

verdad acerca de sus intenciones y sus poderes. No estaba bromeando.



El future de la humanidad dependia de el. Era una idea espantosa, y la alej6 de

su mente. Tenia que concentrarse en la situaci6n inmediata.



Tenia que existir un medio de atravesar la barrera; o matar a traves de ella.



LMentalmente? Confiaba en que este no fuera el unico sistema, pues era evidence

que la esfera tenia unos poderes telepaticos mas fuertes que los primitivos y

poco desarrollados de la raza humana. LO no era asi?


Habia conseguido borrar de su mente los pensamientos del Intruso. Podria el

borrar los suyos? Si su capacidad de proyecci6n era mas fuerte, Eno era possible

que su mecanismo receptor fuera mas vulnerable?


Lo observe fijamente y trat6 de concentrar todos sus pensamientos en el.


<>



Prob6 diversas variaciones y escenas mentales. El sudor humedeci6 su frente y se

encontr6 temblando por la intensidad del esfuerzo. Pero el Intruso prosigui6 su

investigaci6n del matorral, tan absolutamente impavido como si Carson estuviera

recitando la tabla de multiplicar.



Asi que aquello no servia.


El calor y su titanico esfuerzo para concentrarse le hicieron sentir muy debil y

mareado. Se sent en la arena azul para descansar un poco y concentrar toda su

atenci6n en observer y estudiar a la esfera. Era possible que, por medio de un

detenido examen, pudiera juzgar su fuerza y detectar su debilidad, enterarse de

cosas que tal vez le resultaran tiles si Ilegaban a combatir.



Estaba arrancando ramitas. Carson le observe atentamente, procurando descubrir

si le costaba much hacerlo. Despues, pens6, buscaria un arbusto parecido en su











propio lado, arrancaria ramitas de igual grosor, y podria comparar la fuerza

fisica de sus propios brazos y manos con aquellos tentaculos.



Las ramitas se quebraban con dificultad; vio que el Intruso tenia que luchar con

cada una de ellas. Vio que los tentaculos se bifurcaban en dos dedos en el

extremo, dedos rematados por una ua o garra. Estas no parecian especialmente

largas ni peligrosas. No mas que sus propias uas, si se las dejaba crecer un

poco.



No, en conjunto, no daba la impresi6n de ser demasiado robusto para vencerlo

fisicamente. A menos, desde luego, que aquel arbusto estuviera hecho de una

material muy fuerte. Carson mir6 a su alrededor y, si, cerca de el habia otro

arbusto del mismo tipo.



Se acerc6 y arranc6 una rama. Era quebradiza, fcil de romper. Naturalmente, el

Intruso podia haber estado simulando deliberadamente, pero el no lo creia asi.



Por otra parte, en que consistia su vulnerabilidad? EC6mo podria matarlo, si

tenia la ocasi6n? Volvi6 a estudiarlo. La piel externa parecia muy resistente.

Necesitaria un arma puntiaguda de alguna clase. Cogi6 otra vez la piedra. Debia

medir unos treinta centimetros de longitud, era estrecha, y bastante afilada en

un extremo. Si se astillara como el pedernal, podria convertirla en una

utilisima navaja.



El Intruso seguia sus investigaciones en el matorral. Volvi6 a rodar, hasta el

mas cercano de otro tipo. Una pequea lagartija azul de muchas patas, como la

que Carson habia visto en su lado de la barrera, sali6 rpidamente de debajo del
arbusto.



El Intruso dispar6 uno de sus tentaculos y la atrap6. Apareci6 otro tentaculo y

empez6 a arrancar las patas de la lagartija con frialdad y calma, como si
estuviera arrancando las ramas del arbusto. La criatura se debatia

freneticamente y emitia un agudo chillido, el primer sonido que Carson habia

oido alli aparte del de su propia voz.



Carson se estremeci6 y quiso apartar la mirada. Pero se oblige a seguir

observando; cualquier cosa que pudiera aprender respect a su oponente le

resultaria util. Incluso este conocimiento de su innecesaria crueldad. En

especial, pens6 con un subito y perverso acceso de emoci6n, este conocimiento de

su innecesaria crueldad. Seria un placer dar muerte a la criatura, cuando se le

presentara la ocasi6n.


Se fortific6 para observer el desmembramiento de la lagartija, por este mismo











motivo.



Pero sinti6 una gran alegria cuando, con la mitad de sus patas arrancadas, la

lagartija ces6 de luchar y chillar y yaci6 inerte y muerta en las garras del
Intruso.



Este no continue con el resto de las patas. Tir6 desde0samente la lagartija

lejos de el, en direcci6n a Carson. El animal muerto describi6 un arco en el

aire y aterrizo a sus pies.



;Habia atravesado la barrera! ;La barrera ya no se levantaba entire ellos!


Carson se puso en pie de un salto, agarr6 fuertemente el cuchillo y se lanz6

hacia delante. ;Eliminaria a aquel ser en seguida! Habiendo desaparecido la

barrera...



Pero no habia desaparecido. Lo descubri6 de la manera mas penosa, golpendose la

cabeza contra ella y casi desmayndose del dolor. Rebot6 hacia atrs y se cay6.



Y cuando se incorporaba, sacudiendo la cabeza para despejarse, vio que algo

volaba hacia el y, para esquivarlo, volvi6 a tenderse rpidamente sobre la

arena, hacia un lado. Consigui6 apartar el cuerpo, pero sinti6 un repentino y

agudo dolor en la pantorrilla de su pierna izquierda.


Retrocedi6 a gatas, haciendo caso omiso del dolor, y consigui6 levantarse.

Entonces vio que 10 que le habia golpeado era una piedra. Y la esfera estaba

cogiendo otra en aquel moment, lanzando hacia atrs los tentaculos que la

aprisionaban para darle impulso, y a punto de disparar nuevamente.


Plane en el aire hacia el, pero pudo esquivarla fcilmente. Al parecer, el

Intruso era capaz de tirar con punteria, pero no demasiado fuerte ni demasiado

lejos. La primera piedra le habia alcanzado porque estaba sentado y no la habia

visto venir hasta que se hall sobre el.



Mientras esquivaba este debil segundo disparo, Carson lanz6 el brazo derecho

hacia atrs y 10 agit6 sin soltar la piedra que aun tenia en la mano. Si los

missiles, pens6 con subita alegria, podian cruzar la barrera, no habia

inconvenient en que fueran dos los que jugasen a lanzarlos. Y el brazo derecho

de un terricola...



No podia errar a una esfera de noventa centimetros de radio a una distancia de

s610 cuatro metros, y no err6. La piedra silb6 por los aires, y con una

velocidad much mayor que la de los misiles disparados por la esfera. Dio











exactamente en el blanco, pero desgraciadamente lleg6 plana, en vez de hacerlo

de punta.


Pero dio en el blanco, y, evidentemente, a juzgar por el ruido que hizo, tuvo

que causar dolor a la victima. El Intruso estaba buscando otra piedra, pero

cambi6 de opinion y se alej6 de alli. Cuando Carson pudo encontrar y tirar otra

piedra, la esfera estaba a cuarenta metros de la barrera y seguia alejandose.


Fall el segundo disparo por escasos metros, y el tercero fue corto. El Intruso

estaba fuera de su alcance..., por 10 menos, fuera del alcance de un misil lo

bastante pesado para ser efectivo.



Carson sonri6 con ironia. Aquel asalto lo habia ganado el. A menos que...



Dej6 de sonreir mientras se agachaba para examinarse la pantorrilla. El

puntiagudo extremo de la piedra le habia hecho un corte bastante considerable,

de various centimetros de profundidad. Sangraba much, pero no crey6 que fuese

tan profundo como para haberle afectado alguna arteria. Si dejaba de sangrar por

si solo, tanto mejor. Si no, tendria que enfrentarse con un problema grave.



Sin embargo, habia algo mas important que el corte. Averiguar la naturaleza de

la barrera.



Se acerc6 nuevamente a ella, esta vez con las manos extendidas frente a el. La

encontr6; apoy6 una mano en el obstaculo y lanz6 un puado de arena con la otra.

La arena pas6 a traves de ella. Su mano, no.



LMateria organica contra material inorganica? No, porque la lagartija muerta la

habia atravesado, y una lagartija, viva 0 muerta, era ciertamente organica. La

vida vegetal? Arranc6 una ramita y la lanz6 contra la barrera. La ramita la

atraves6, sin resistencia, pero cuando los dedos que sostenian la rama llegaron

a la barrera, fueron detenidos.



El no podia atravesarla, y tampoco el Intruso. Pero las piedras, la arena y una

lagartija muerta...



LY una lagartija viva? Empez6 a buscar, debajo de los matorrales, hasta que

encontr6 una y la atrap6. La lanz6 suavemente contra la barrera y vio que

rebotaba y se escabullia por la arena azul.



Esto le dio la respuesta, por 10 menos hasta donde el podia determinar. La

pantalla era una barrera para los series vivos. Los muertos y la material

inorganica podian atravesarla.













Una vez hecha esta comprobaci6n, Carson volvi6 a observer su pierna herida.

Sangraba menos; lo cual indicaba que no tendria que hacerse un torniquete. Pero

seria convenient encontrar agua, si es que alli habia, para limpiar la herida.



Agua... Esta sola imagen le hizo darse cuenta de que tenia much sed. Tendria

que encontrar agua, en caso de que aquella contienda se prolongara.



Cojeando ligeramente, se alej6 para hacer todo el circuit de su mitad del

ruedo. Guiandose con una mano a lo largo de la barrera, avanz6 hacia su derecha

hasta llegar a la curvada pared lateral. Era visible, de un opaco gris azulado a

corta distancia, y su superficie era igual que la de la barrera central.



Realize el experiment de lanzar un puado de arena contra ella; la arena lleg6

a la pared y desapareci6 al atravesarla. El cascar6n hemisferico era tambien un

campo de fuerza. Pero este era opaco, y no transparent como la barrera.


Fue rodendolo hasta llegar nuevamente a la barrera, y sigui6 andando a lo largo

de la barrera hasta el punto desde donde habia comenzado.



Ni rastro de agua.



Ya preocupado, inici6 una series de zigzags de ida y vuelta entire la barrera y la

pared, cubriendo absolutamente todo el espacio intermedio.


Nada de agua. Arena azul, matorrales azules y un calor intolerable. Nada mas.



Su imaginaci6n debia ser la causa, se dijo airadamente, de que tuviera tanta

sed. Cunto tiempo hacia que estaba alli? Desde luego, nada de tiempo, de

acuerdo con su propia estructura de tiempo y espacio. La Entidad le habia dicho

que el tiempo se detendria en el exterior, mientras el estuviera alli. Pero sus

process corporales seguian desarrollndose alli, exactamente igual. Y de

acuerdo con los calculos de su cuerpo, Ecunto tiempo hacia que estaba alli?

Tres o cuatro horas, quiza. Desde luego, no lo suficiente para tener tantisima

sed.



Pero la tenia; notaba la garganta seca. Probablemente se debiera al intenso

calor. ;Era un calor sofocante! Supuso que la temperature sobrepasaba los

cuarenta grados centigrados. Era un calor seco, desprovisto del mas ligero

movimiento de aire.



Cojeaba bastante y estaba agotado cuando terming la inutil exploraci6n de sus
dominios.













Mir6 hacia la inm6vil esfera y esper6 que se sintiera tan mal como el. Con toda

seguridad, tampoco 10 estaba pasando bien. La Entidad habia dicho que las

condiciones eran igualmente desconocidas e igualmente desagradables para los

dos. Quiza el Intruso viniese de un planet donde reinaba una temperature media

de setenta grados centigrados. Quiz se estuviese helando mientras el se asaba.



Quiz el aire fuese demasiado denso para su enemigo, mientras que para el era

demasiado tenue. Porque el ejercicio de sus exploraciones le habia dejado

jadeante. Entonces se dio cuenta de que la atm6sfera que alli habia no era much

mas densa que la de Marte.


No habia agua.



Eso significaba un plazo de tiempo, por 10 menos para el. A menos que

descubriera el modo de cruzar la barrera 0 matar a su oponente desde este lado

de ella, la sed le mataria a el.



Esto le confiri6 una sensaci6n de desesperada urgencia. Tenia que apresurarse.


Pero se sent un moment para descansar, para reflexionar.



Que habia por hacer alli? Nada, y al mismo tiempo, muchas cosas. Las diversas

variedades de arbustos, por ejemplo. No tenian un aspect demasiado prometedor,

pero tenia que examinarlos, por si acaso. Y su pierna..., tendria que hacer algo
con ella, aunque no tuviese agua para limpiar la herida. Reuniria municiones en

forma de piedras. Encontraria una piedra que le sirviera de cuchillo.



La pierna le dolia bastante, y decidi6 que esto era 10 primero. Una variedad de

matorral tenia hojas o algo muy parecido a hojas. Arranc6 un puado y, despues

de examinarlas, decidi6 correr el riesgo. Las utilize para limpiar la arena, el

polvo y la sangre reseca; despues hizo una almohadilla con hojas frescas y la
at6 sobre la herida con zarcillos del mismo arbusto.



Los zarcillos se revelaron inesperadamente fuertes y resistentes. Eran delgados,

blandos y flexibles, pero no pudo romperlos. Tuvo que aserrarlos con uno de los

afilados extremos del pedernal azul. Los mas gruesos debian medir unos treinta

centimetros de largo, y el archive en su memorial, para futuras referencias, el

hecho de que un manojo de los gruesos, convenientemente atados, podian

constituir una utilisima cuerda. Quiza se le ocurriera un empleo para la cuerda.



Despues, se fabric un cuchillo. El pedernal azul si que se astillaba. A partir

de una esquirla de treinta centimetros de longitud, se hizo un arma tosca pero











mortifera. Y con los zarcillos del arbusto se fabric un cintur6n de cuerda en

el cual podria introducir el cuchillo de pedernal, a fin de no abandonarlo ni un

instant y seguir teniendo las manos libres.



Continue estudiando los matorrales. Habia otros tres tipos. Uno de ellos no

tenia hojas, era seco, quebradizo, y se parecia a una plant rodadora seca. Otro

era de una madera blanca, desmenuzable, similar a la yesca. Daba la impresi6n de

ser un excelente combustible para hacer una hoguera. El tercer tipo era el mas

parecido a los terrestres. Tenia unas hojas fragiles que se marchitaban al

tocarse, pero los troncos, aunque cortos, eran rectos y fuertes.



Hacia un calor horrible, insoportable.



Se acerc6 cojeando a la barrera y la palp6 para asegurarse de que aun estaba

alli. Estaba.



Se qued6 observando un rato al Intruso. Se mantenia a una distancia prudencial

de la barrera, fuera del alcance de las piedras. Estaba muy ocupado, haciendo

algo. El no pudo descubrir que hacia.


Una vez dej6 de moverse, se aproxim6 un poco y pareci6 concentrar su atenci6n en

el. Carson tuvo que repeler nuevamente una oleada de nauseas. Le tir6 una piedra

y el Intruso retrocedi6 y volvi6 a su actividad anterior.


Por lo menos, podia mantenerlo a distancia.


Para lo que eso le servia..., pens6 amargamente. De todos modos, pas6 una o dos

horas recogiendo piedras del tamao adecuado para tirarselas, y haciendo various

ordenados montones, cerca de su lado de la barrera.



La garganta le ardia. Le resultaba muy dificil pensar en algo que no fuera agua.


Pero tenia que pensar en otras cosas. En atravesar la barrera, por debajo o por

encima de ella, en atrapar aquella esfera roja y matarla antes de que aquel

reino de calor y sed le matara a el.



La barrera se extendia hasta las paredes de ambos lados, pero hasta que altura

y hasta que profundidad bajo la arena?


Durante s610 un moment, Carson se sinti6 demasiado aturdido para pensar en c6mo

averiguaria alguna de esas cosas. Ociosamente, sentado en la ardiente arena a

pesar de que no recordaba haberse sentado observe a una lagartija que se

arrastraba desde su refugio debajo de un matorral hacia otro cercano.













Cuando estuvo debajo del segundo matorral, le mir6.



Carson esboz6 una sonrisa. Quiza estuviera empezando a perder la raz6n, porque

subitamente record la vieja historic de los colonizadores del desierto de

Marte, extraida de una historic del desierto aun mas antigua que se contaba en

la Tierra... No tardas en sentirte tan solo que empiezas a hablar a las

lagartijas, y aun tardas menos en descubrir que las lagartijas te contestan...>>


Naturalmente, tendria que haberse concentrado en la forma de matar al Intruso,

pero, en lugar de eso, sonri6 a la lagartija y dijo:


- Hola.



La lagartija dio unos pasos hacia el.



- Hola dijo, a su vez.



Carson se qued6 estupefacto, pero casi en seguida lanz6 la cabeza hacia atras y

estall6 en carcajadas. Esto no le produjo el dolor de garganta que era de

esperar, asi que no tenia, tanta sed como pensaba.



LPor que no? Por que la Entidad que ide6 aquel lugar de pesadilla no podia

tener sentido del humor, aparte de sus otros poderes? Lagartijas parlantes,

capaces de contestarme en mi idioma, si yo les hablo... Es un bonito detalle.>>


Sonri6 a la lagartija y dijo:






Pero la lagartija gir6 y se escabull6, deslizandose de un matorral a otro hasta

perderse de vista.


Volvia a tener sed.



Y tenia que hacer algo. No podria ganar el combat si permanecia sentado,

sudando y compadeciendose de si mismo. Tenia que hacer algo. Pero Eque?



Atravesar la barrera. Pero no podia atravesarla, ni pasar por encima de ella.

Sin embargo, Lestaba seguro de que no podia pasar por debajo? Y pensandolo bien,

Lacaso no se encontraba agua algunas veces con s610 cavar un poco? Seria matar

dos pajaros de un tiro...











Con grandes dificultades, Carson se acerc6 a la barrera y empez6 a cavar,

sacando arena con las dos manos a la vez. Era un trabajo lento y pesado, pues la

arena se derrumbaba en los bordes y cuanto mas profundo era el agujero, mayor

diametro debia tener. No habria podido decir cuantas horas invirti6 en la tarea,

pero toc6 una superficie dura a un metro de profundidad. Una superficie seca; ni

rastro de agua.


Y el campo de fuerza de la barrera llegaba hasta la superficie rocosa. Nada que

hacer. Nada de agua. Nada de nada.



Sali6 a duras penas del agujero y se tendi6 en el suelo, jadeando; entonces

levant la cabeza para mirar al otro lado y ver 10 que hacia el Intruso. Debia

de estar haciendo algo con las ramas de los arbustos, que ataba con zarcillos.

Un armaz6n de forma muy extraa y cerca de un metro veinte de altura, toscamente

cuadrado. A fin de verlo mejor, Carson se encaram6 al mont6n de arena que habia

excavado del agujero; y 10 observe detenidamente.



En la parte posterior habia dos largas palancas que sobresalian, y una de ellas

tenia un objeto con forma de copa en el extremo. Parecia una especie de

catapulta, pens6 Carson.


Efectivamente, el Intruso se disponia a poner una roca de considerable tamao en

el recipient. Uno de sus tentaculos subi6 y baj6 la otra palanca varias veces;

despues movi6 ligeramente la maquina como para afinar la punteria y la palanca

con la piedra avanz6 a toda velocidad.



La piedra describi6 un arco a various metros por encima de la cabeza de Carson,

yendo a caer tan lejos que ni siquiera tuvo que agacharse, pero calcul6 la

distancia que habia recorrido, y silb6 admirativamente. El no podria tirar una

piedra de ese peso ni a la mitad de esa distancia. Y aunque retrocediera hasta

el fondo de su terreno, seguiria estando dentro del radio de acci6n de La

maquina, si el Intruso la empujaba hasta la barrera.


Otra piedra zumb6 por encima de el. Esta vez no cay6 tan lejos.



Lleg6 a la conclusion de que aquel aparato podia ser peligroso. Quiza fuera

mejor hacer algo al respect.


Yendo de un lado a otro a lo largo de la barrera, para que la catapulta no

pudiera horquillarle, lanzo una docena de piedras sobre ella. Pero vio que esto

no serviria de nada. Tenian que ser piedras pequeas, o no podria tirarlas tan

lejos. Si tocaban el armaz6n, rebotaban sin hacerle nada. Y el Intruso no tenia

dificultades, a esa distancia, para apartarse de las que caian cerca.













Ademas, tenia el brazo muy cansado. Le dolia todo el cuerpo. Si por 10 menos

pudiera descansar un rato sin tener que esquivar las piedras lanzadas por

aquella catapulta a intervalos regulars de quiza treinta segundos cada uno...


Retrocedi6 dando tumbos hasta el fondo del ruedo. Entonces comprendi6 que eso

tampoco servia de nada. Las piedras tambien Ilegaban hasta alli, s610 que los

intervalos entire una y otra eran mas largos, como si se necesitara mas tiempo

para levantar el mecanismo, fuera lo que fuese, de la catapulta.


Se arrastr6 nuevamente hacia la barrera. Se cay6 varias veces y le cost much

levantarse y continuar. Comprendi6 que estaba casi al limite de sus fuerzas. Sin

embargo, no se atrevia a dejar de moverse, hasta que lograra inutilizar la

catapulta. Si se quedaba dormido, no volveria a despertarse.


Una de las piedras disparadas le dio la primera idea. Cay6 sobre uno de los

montones de piedras que habia reunido cerca de la barrera para usar como

munici6n y lanz6 chispas.



Chispas. Fuego. Los hombres primitivos hacian fuego a partir de las chispas, y

con algunos de aquellos arbustos secos como combustible...



Afortunadamente, habia un arbusto de ese tipo muy cerca de el. Lo arranc6, lo

llev6 junto al mont6n de piedras y, pacientemente, frot6 una piedra contra otra

hasta que una chispa toc6 la rama del arbusto parecido a la yesca. Ardi6 en

llamas con tal rapidez que le chamusc6 las cejas y qued6 reducido a cenizas en

cuesti6n de segundos.



Pero ahora ya tenia la idea, y al cabo de unos minutes habia conseguido encender

una pequea hoguera al abrigo del mont6n de arena que habia hecho al cavar el

agujero hacia una o dos horas. Los arbustos de yesca la habian comenzado, y

otros arbustos que ardian, pero mas lentamente, mantuvieron una llama continue.


Los resistentes zarcillos no ardian facilmente; eso facilitaba la labor de hacer

y tirar bombas incendiarias. Un haz de ramas atadas a una pequea piedra para

que pesaran mas y un zarcillo largo a modo de cuerda para lanzarlo.


Hizo media docena antes de encender y tirar el primero. Err6 el blanco, y el

Intruso inici6 una apresurada huida, arrastrando la catapulta tras de si. Pero

Carson tenia los otros preparados y los tir6 en rapida sucesi6n. El cuarto cay6

sobre el armaz6n de la catapulta, y logr6 su prop6sito. El Intruso trat6

desesperadamente de apagar las llamas tirando arena, pero sus tentaculos s610

cogian un minusculo puado cada vez y sus esfuerzos eran inutiles. La catapulta











LUn arco y flechas? No; intent disparar con este sistema en una ocasi6n y

reconoci6 en seguida su ineptitud. Incluso con un perfeccionado modelo de

deportista, diseado para no errar jams el blanco. Con un aparato tosco como el

que lograria construir alli, dudaba que pudiera disparar a mayor distancia de la

que podia alcanzar con una piedra, y sabia que no afinaria tanto la punteria.


LUna lanza? Bueno, eso si que podia hacerlo. Seria intil como arma arrojadiza a

distancia, pero podia servirle a poca distancia, si es que alguna vez conseguia

estar a poca distancia de su enemigo.



Fabricar una le proporcionaria algo que hacer. Le ayudaria a no seguir

divagando, como estaba empezando a hacer. Habia llegado a un punto en que a
veces necesitaba concentrarse un rato para recorder por que se encontraba alli,

y por que tenia que matar a la esfera.


Afortunadamente, aun estaba junto a uno de los montones de piedras. Las removi6

sin cesar hasta que hall una que parecia tener la forma de una punta de lanza.

Se puso a astillarla con una piedra de tamao menor, e hizo unos afilados

salientes en los lados para que no volviera a salir si lograba penetrar.



LComo un arp6n? Era una buena idea, pens6. Quiza un arp6n fuera mas apropiado

para aquel absurdo combat. Si conseguia clavarlo en el cuerpo del Intruso, y

ataba una cuerda al arma, podria arrastrarlo hasta la barrera y la hoja petrea

de su cuchillo atravesaria esa barrera, aunque sus manos no lo hicieran.



La pertiga result mas dificil de hacer que la cabeza. Pero tras romper y unir

los tallos principles de cuatro de los arbustos, y atar las junturas con los

finos aunque resistentes zarcillos, consigui6 una pertiga de un metro y medio de

longitud, a cuyo extremo at6 la punta de piedra en una muesca.


Era tosca, pero fuerte.


Y la cuerda. Con los finos y resistentes zarcillos se fabric seis metros de

cordel. Era ligero y no parecia fuerte, pero estaba seguro de que aguantaria su

peso e incluso mas. At6 uno de los extremos a la pertiga del arp6n y el otro en

torno a su mueca derecha. Por lo menos, si lanzaba el arp6n mas allay de la

barrera, podria recuperarlo en caso de que fallara.



Despues, cuando hubo hecho el ltimo nudo y no le qued6 nada mas que hacer; el

calor, el agotamiento y el dolor de la pierna, asi como la horrible sed, le

parecieron sbitamente cien veces peores que antes.


Trat6 de levantarse para ver 10 que hacia el Intruso en aquel moment, pero vio











que no podia ponerse en pie. A la tercera tentative, consigui6 arrodillarse y

volvi6 a caerse cuan largo era.



<
hacer nada. Si e1l 1 supiera, podria acercarse y matarme tranquilamente. Tengo

que recuperar fuerzas.>>


Lentamente, laboriosamente, se alej6 a rastras de la barrera. Diez metros,

veinte. ..



El ruido sordo de algo que chocaba contra la arena no lejos de el le arranc6 de

un sueo confuso y horrible para enfrentarle con una realidad mas confusa y

horrible todavia, y abri6 nuevamente los ojos al resplandor azul que reinaba

sobre la arena azul.



LCuanto rato habia dormido? Un minuto? Un dia?


Otra piedra se estrell6 cerca de el y le salpic6 de arena. Puso las manos debajo

del cuerpo y se incorpor6. Volvi6 la cabeza y vio al Intruso a veinte metros de

distancia, junto a la barrera.



Se alej6 apresuradamente cuando el se incorpor6, sin detenerse hasta llegar 10

mas lejos que pudo.



Comprendi6 que se habia quedado dormido demasiado pronto, cuando aun estaba
dentro del radio de acci6n del Intruso. Al verle tendido e inm6vil, se habia

atrevido a acercarse a la barrera y dispararle. Afortunadamente, no se habia

dado cuenta de 10 debil que estaba porque, de 10 contrario, hubiera permanecido

alli y seguido tirando piedras.



Habia dormido much? No 10 creia, pues se sentia igual que antes. Nada

descansado, ni mas sediento, ni diferente. Lo mas probable es que s610 hiciera

unos minutes que estaba alli.



Empez6 a arrastrarse de nuevo, pero esta vez se oblige a continuar hasta

alejarse 10 mas possible, hasta que la opaca e incolora pared de la concha

exterior del ruedo no estuvo mas que a un metro de el.


Entonces, volvi6 a perder el mundo de vista.



Cuando se despert6, nada de 10 que le rodeaba habia cambiado, pero esta vez

comprendi6 que habia dormido largo rato.











Lo primero que not6 fue que tenia la boca seca y pastosa; ademas, su lengua
debia de estar hinchada.



Comprendi6 que algo iba mal, mientras recobraba lentamente la plena conciencia

de las cosas. Se sentia menos cansado, el estado de maximo agotamiento habia

pasado. El sueo se habia encargado de ello.


Pero experimentaba un gran dolor, un irresistible dolor. Hasta que trat6 de

moverse no se dio cuenta de que estaba concentrado en su pierna.



Levant6 la cabeza y la mir6. Estaba horriblemente hinchada desde la rodilla

hacia abajo y la hinchaz6n era visible hasta la mitad del muslo. Los zarcillos

que habia utilizado para atar la almohadilla de hojas protectora se le clavaba

profundamente en la carne hinchada.


Meter el cuchillo por debajo de esa cuerda incrustada habria sido impossible.

Afortunadamente, el ltimo nudo estaba sobre la espinilla, delante, donde el

zarcillo estaba menos hundido que en ninguna parte. Al final, tras un doloroso

esfuerzo, consigui6 desatar el nudo.



Una mirada bajo la almohadilla de hojas le revels 10 peor. Infecci6n y

envenenamiento de la sangre, ambas cosas muy avanzadas y en vias de empeorar.



Y sin medicines, sin vendas, sin agua, no podia hacer absolutamente nada para

remediarlo.



Absolutamente nada, except morir, cuando la infecci6n hubiera invadido todo su

cuerpo.


Entonces comprendi6 que todo era intil, y que habia perdido.



Y con el, la humanidad. Cuando el muriera en aquel lugar, en el universe que

conocia, todos sus amigos, todo el mundo, tambien moririan. Y la Tierra y los

planets colonizados se convertirian en el hogar de los rojos, rodantes y

extraos Intrusos. Criaturas salidas de una pesadilla, cosas sin ningn atributo

human, que descuartizaban lagartijas por mero placer.



Fue este pensamiento lo que le dio el valor de empezar a arrastrarse, casi

ciegamente a causa del dolor, en direcci6n a la barrera. Ya no podia arrastrarse

sobre las manos y las rodillas, sino nicamente con ayuda de los brazos y las

manos.



S610 existia una posibilidad entire un mill6n de que cuando llegara alli, le











quedara la fuerza suficiente para lanzar su arp6n una sola vez, y con efecto

mortal, si otra posibilidad en un mill6n el Intruso se acercaba a la

barrera. O si la barrera ya habia desaparecido.



Le hizo el efecto de que transcurrian aos antes de que pudiera llegar.



La barrera no habia desaparecido. Era tan inexpugnable como la primera vez que

la habia tocado.



Y el Intruso no estaba junto a la barrera. Incorporandose sobre los codos, 10

divis6 al fondo de su parte del ruedo, trabajando en un armaz6n de madera que

era un duplicado casi terminado de la catapulta que el habia destruido.


Se movia con lentitud. Indudablemente, tambien se habia debilitado.



Pero Carson dudaba de que llegase a necesitar esta segunda catapulta. El se

habria muerto antes de que estuviera terminada, pens6.



Si lograra atraerle hasta la barrera, ahora, mientras aun vivia... agit6 un

brazo e intent gritar, pero su garganta reseca no emiti6 ningn sonido.



O si pudiera atravesar la barrera...



La mente debi6 fallarle unos instantes, pues se encontr6 golpeando la barrera

con los pu0s en un acceso de intil rabia, y se detuvo en seguida.


Cerr6 los ojos, procurando calmarse.



- Hola dijo la voz.



Era una voz debil y aguda. Sonaba como...



Abri6 los ojos y gir6 la cabeza. Era una lagartija.



<
no es cierto que hables. Vuelvo a imaginarme cosas.>>



Pero no pudo hablar; la sequedad de su garganta y su lengua le impedian

pronunciar una sola palabra. Volvi6 a cerrar los ojos.


- Herido dijo la voz -. Matar. Herido..., matar. Ven.



Abri6 nuevamente los ojos. La azulada lagartija de diez patas an estaba alli.











Corri6 un poco a lo largo de la barrera, retrocedi6, volvi6 a avanzar y

retrocedi6 otra vez.



- Herido dijo -. Matar. Ven.



Volvi6 a alejarse un poco y regress. Evidentemente, queria que Carson la

siguiera a lo largo de la barrera.


Volvi6 a cerrar los ojos. La voz sigui6 hablando. Las mismas palabras, tres

palabras sin sentido. Cada vez que el abria los ojos, la lagartija se alejaba

unos pasos y regresaba


- Herido. Matar. Ven.



Carson lanz6 un gemido. Aquella maldita criatura no le dejaria en paz a menos

que la siguiera. Es lo que queria de el.


La sigui6, arrastrandose. Otro sonido, un chillido muy estridente, Ileg6 a sus

oidos y aument6 de intensidad.



Algo yacia en la arena, retorciendose, chillando. Algo peque0 azul, que parecia

una lagartija y, sin embargo no...



Entonces vio lo que era: la lagartija cuyas patas habia arrancado el Intruso,

hacia tanto tiempo. Pero no estaba muerta; habia vuelto a la vida y se retorcia

y chillaba en su agonia.


- Herido dijo la otra lagartija -. Herido. Matar. Matar.



Carson comprendi6. Extrajo el cuchillo de pedernal de su cintur6n y mat6 a la

atormentada criatura. La lagartija viva se escabull6 rapidamente.



Carson regress junto a la barrera. Apoy6 en ella las manos y la cabeza y observe

al Intruso, muy apartado, mientras trabajaba en la nueva catapulta.



<
incluso podria triunfar. El tambien parece estar muy debil. Yo podria...>>



Y entonces experiments otra reacci6n de negra desesperanza, cuando el dolor min6

su voluntad y le hizo desear estar muerto. Envidiaba a la lagartija que acababa

de matar. Ella no habia tenido que seguir viviendo y sufriendo. Y el, si.

Pasarian horas, quiza dias, antes de que el envenenamiento de su sangre le

matara.













Si pudiera usar aquel cuchillo contra si mismo... pero sabia que no lo haria.

Mientras se encontrara vivo, habia una posibilidad entire un mill6n...



Hizo fuerza, empujando la barrera con la palma de las manos, y se dio cuenta de

10 delgados y huesudos. que tenia ahora los brazos. Ya debia de hacer much

tiempo que estaba alli, various dias, para adelgazarse tanto.



LCuanto tiempo mas transcurriria antes de que muriera? ECuanto calor, cuanta sed

y cunto dolor podia resistir la carne?


Se hundi6 nuevamente en el histerismo, al que sigui6 un periodo de calma, y una

idea que resultaba asombrosa.



La lagartija que acababa de matar. Habia atravesado la barrera, aun con vida

Habia venido del lado del Intruso; el Intruso le habia arrancado las patas y

despues la lanz6 desde0samente hacia el, y habia atravesado la barrera. El

crey6 que 10 hizo porque la lagartija estaba muerta.


Pero no estaba muerta; s610 inconsciente.



Una lagartija viva no podia atravesar la barrera, pero una inconsciente, si. Asi

pues, la barrera no era un obstculo para la carne viviente, sino para la carne

consciente. Era una proyecci6n mental, un obstculo mental.



Y con este pensamiento, Carson empez6 a arrastrarse a lo largo de la barrera

para jugar su ultima y desesperada carta. Una esperanza tan remota que s610 un
moribundo se hubiera atrevido a intentarlo.



No servia de nada calcular las posibilidades de exito. En especial cuando, si no

lo intentaba, esas posibilidades quedaban reducidas a cero.



Se arrastr6 a lo largo de la barrera hasta la duna de arena, de casi un metro y

medio de altitude, que habia hecho al intentar Ahacia cuantos dias? cavar por

debajo de la barrera 0 encontrar agua.


Ese monticulo estaba justamente en la barrera; su ladera mas alejada caia la

mitad a un lado de la barrera, y la mitad en el otro.



Tras coger una piedra del mont6n cercano, trep6 hasta la cima de la duna y mas

allay de esta, dejndose caer junto a la barrera, y apoyando todo su peso en ella

a fin de que, si la barrera desaparecia, el rodara por la pequea ladera, hasta

territorio enemigo.













Comprob6 que aun Ilevaba el cuchillo, en el cintur6n de cuerda, que el arp6n

estuviera en la curva de su brazo izquierdo, y que la cuerda de seis metros de

longitud siguiera atada al arma y a su mueca.



Despues, con la mano derecha, alz6 la piedra con la que se golpearia a si mismo
en la cabeza. La suerte tendria que acompaarle en ese golpe; debia ser 10

bastante fuerte como para hacerle perder el conocimiento, pero no lo bastante

fuerte como para que tardara demasiado en recobrarlo.



Tuvo la corazonada de que el Intruso le estaba observando, de que le vera

atravesar la barrera y se acercaria para investigar. Confiaba en que creyera que

estaba muerto; pens6 que probablemente habria hecho la misma deducci6n que el

acerca de la naturaleza de la barrera. Pero se acercaria con cautela. El

dispondria de unos minutos...



Se golpe6.


El dolor le hizo recobrar el conocimiento Un dolor repentino y agudo en la

cadera que era distinto del dolor en la cabeza y en la pierna.



Pero incluso habia previsto ese dolor; al estudiar todos los aspects de la

situaci6n antes de golpearse, Ileg6 a desearlo, y se habia fortalecido para

evitar despertar con un movimiento brusco.


Permaneci6 inm6vil, pero abri6 ligeramente los ojos, y vio que sus suposiciones

habian sido acertadas. El Intruso se estaba aproximando. Se hallaba a veinte

metros de el y el dolor que le habia despertado se debia a la piedra que acababa

de lanzarle su enemigo para saber si estaba vivo o muerto.



Permaneci6 inm6vil. La esfera sigui6 acercandose; se hallaba a quince metros de

el, y se detuvo nuevamente. Carson apenas se atrevia a respirar.


Dentro de los limites de 10 possible, mantuvo la mente en blanco, por temor a que

las facultades telepaticas de la esfera detectaran su estado consciente. Y como

tenia la mente casi anulada, el impact de los pensamientos de su enemigo sobre

su propia mente fue casi irresistible.


El horror se adue6 de el ante esos pensamientos tan extraos y tan diferentes.

Eran cosas que el sentia, pero no podia entender y jams podria expresar, porque

ningun idioma terrestre tenia palabras, ni ninguna mente terrestre tenia

imagenes para describirlas. La mente de una araa, pens6, o la mente de una

mantis religiosa 0 una culebra marciana, provistas de inteligencia y puestas en











contact teleptico con las mentes humans, serian algo conocido y familiar, en

comparaci6n con aquello.


En este moment comprendi6 que la Entidad estaba en 10 cierto: Hombre o Esfera,

ya que el universe no era un lugar que pudiera albergarlos a los dos. Mucho mas

separados que Dios y el diablo, jams podria existir un equilibrio entire ellos.


Mas cerca. Carson esper6 hasta que s610 estuvo a un par de metros, hasta que sus

tentaculos se alargaron...



Sin acordarse de sus tormentos, se incorpor6 y tir6 el arp6n con toda la fuerza

que le quedaba. Por lo menos, esto fue lo que el pens6; se sinti6 invadido por

una sbita fuerza, junto con un sbito olvido de su dolor, tan claros como algo

tangible.


Mientras el Intruso, gravemente herido por el arp6n, se alejaba rodando, Carson

trat6 de ponerse en pie para ir tras el. No pudo hacerlo; se cay6, pero sigui6

arrastrandose.



El Intruso lleg6 al final de la cuerda, y Carson fue impulsado hacia delante por

el tir6n de su mueca. Le arrastr6 unos metros y despues se detuvo. Carson

sigui6 avanzando, agarrandose a la cuerda con una mano tras otra.



Su oponente permaneci6 alli, retorciendo los tentaculos en un vano intent de

quitarse el arp6n. Pareci6 estremecerse y temblar, y de pronto debi6 comprender

que no lograria escapar, porque se lanz6 rodando hacia el, con los tentaculos
extendidos.



Con el cuchillo de piedra en la mano, Carson se aprest6 a hacerle frente. Lo

apual6, una y otra vez, mientras aquellas espantosas garras le desgarraban la

piel, la carne y los msculos de su cuerpo.



Lo apual6 y acuchill6, hasta que al fin yaci6 inm6vil.



Oy6 el repiqueteo de un timbre, y hasta un rato despues de abrir los ojos no

supo d6nde estaba ni que pasaba. Se hallaba atado al asiento de su nave de

reconocimiento, y la visiplaca que habia frente a el s610 mostraba el espacio

vacio. Ninguna nave intrusa y ningn planet impossible.



El timbre era la seal de la placa de comunicaciones; querian que conectara el

receptor. Una acci6n puramente refleja le hizo mover el brazo y bajar la

palanca.











El rostro de Brander, capitan del Magellan, la nave escolta de su grupo de

reconocimiento, apareci6 en la pantalla. Tenia la cara muy palida y sus ojos

brillaban de excitaci6n.



-Magellan a Carson exclam6 -. Adelante. La batalla ha terminado. ;Hemos
vencido!



La imagen se desdibuj6; Brander debia de estar avisando a las demas naves de

reconocimiento bajo su mando.



Lentamente, Carson manipul6 los controls para el regreso. Lentamente,

escepticamente, desat6 la correa que le mantenia fijo al asiento y se levant

para beber el agua helada almacenada en el dep6sito. Por alguna raz6n, estaba
increiblemente sediento. Bebi6 seis vasos.



Se apoy6 en la pared, e intent pensar.



Habia sucedido realmente? Disfrutaba de buena salud, estaba sano, de mente y de

cuerpo. Su sed era mas mental que fisica; no tenia la garganta seca. La

pierna...



Se subi6 la pernera del pantal6n y observe la pantorrilla descubierta. Alli

habia una larga seal blanca, pero perfectamente cicatrizada. Era una cicatriz

que antes no tenia. Baj6 la cremallera de la camisa y vio que unas minusculas y

casi imperceptibles cicatrices, tambien perfectamente curadas, le surcaban el

pecho y el abdomen.


Habia sucedido realmente.



La nave de reconocimiento, impulsada por el piloto automatico, trasponia las

compuertas de la nave escolta. Los rezones la introdujeron en su antecamara

individual, y al cabo de un moment un zumbido le indict que la antecamara

estaba llena de aire. Carson abri6 la compuerta y sali6, para dirigirse a la

double puerta de la antecamara.



Fue directamente al despacho de Brander, entr6 y salud6.



Brander aun tenia una expresi6n aturdida.



- Hola, Carson dijo -. ;No sabes 10 que te has perdido! ;Que espectaculo!



- Que ha ocurrido, seor?











- No lo se, exactamente. Disparamos una salva, ;y toda la flota enemiga qued6

reducida a cenizas! ;Fuera lo que fuese, salt de una nave a otra en cuesti6n de

segundos, incluso a las que no habiamos apuntado y que estaban fuera de nuestro

radio de acci6n! ;Toda la flota se desintegr6 ante nuestros ojos, sin que una

sola de nuestras naves fuera alcanzada!



>>Ni siquiera podemos atribuirnos el merito de haberlo hecho. Ha debido de ser

algun component inestable del metal que utilizaban, que se ha desintegrado con

nuestro tiro de prueba. ;Hombre, que lastima que te hayas perdido toda la

diversion!



Carson logr6 esbozar una sonrisa. Fue el fantasma de una sonrisa, pues pasarian

muchos dias antes de que se sobrepusiera al impact mental de su experiencia

pero el capitan no le miraba y no se dio cuenta.



- Si, seor dijo. El sentido comun, mas que la modestia, le advirti6 que seria

considerado como el peor mentiroso de la historic espacial si aadia algo mas -.

Si, seor, es una lastima que me haya perdido toda la diversion.




FIN