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Title: G 69 P5 M3
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Title: G 69 P5 M3
Physical Description: Archival
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Bibliographic ID: UF00103343
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
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ESTEBAN PICHARDO
(1799-1879)


POR


SALVADOR MASSIP


LA HABANA

Compafiia Editora lde Libros y Folletos
O'Reilly Ntmero 304
1941


LeI




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Esteban Pichardo



1. VIDA DE PICHARDO.

Nacik Piclhardo el dia 26 de diciembre de 1799 en Santiago de los C'aballeros,
ciudad de la isla de Santo Domingo, cuya parte oriental pertenecia entonces a
Espafia. Fueron sus padres D. Lucas Pichardo, dominicano, y D4 Rosa Tapia,
cubana. Pertenecia D. Lucas Pichardo a una antigua familiar de Santo Domingo
(que la tradici6n hacia descender de los infants de la Cerda), establecida en la
Tsla desde los primeros tiempos de la colonizaci6n y que gozaba de gran prestigio
y de posici6n acomodada. Era D. Lucas "sujeto de aptitud, moralidad y luces",
por lo que puede decirse que nuestro biografiado vino al mundo en un medio mo-
ral y econ6mico propicio para el desarrollo de las facultades intelectuales que
durante el transcurso del tiempo iban a dar tan sazonados frutos. Pero en la fe-
cha en que naci6 Esteban Pichardo ya ardia en la porci6n occidental de Santo
Domingo la revoluci6n social y political de los antiguos esclavos, y cuando estos,
victoriosos de sus amos, amenazaron con la dominaci6n de toda la Isla, su padre,
velando por la seguridad de su familiar, decidi6 trasladarse a Cuba.
Este viaje salv6 las vidas de todos; pero consume su ruina. D. Lucas tuvo
que abandonar sus propiedades e intereses, que pasaron, como la de otros muchos
espaioles y dominicanos, a poder de los haitianos. El arist6crata colonial sigui6
en Cuba el uinico camino que a su juicio le quedaba abierto: buscar un empleo.
Lleg6 D. Lucas Pichardo a Cuba a principios de 1801, y si hemos de career
a Pezuela, al desembarcar en la Guanaja "en el acto de trasladarse al bote cay6
al mar el niiio D. Esteban, y casi por un prodigio no desapareci6 en aquellas aguas
el que despues las habia de describir tan detalladamente". En Puerto Principe,
a donde fue a residir con su familiar, obtuvo D. Lucas el cargo de official real y
tesorero. Este empleo le permiti6 subvenir a las necesidades de sus doce hijos, de
los cuales el mas pequefio era Esteban, y, hombre instruido y sensato, di6 educa-
ci6n a todos.
En Puerto Principe vivi6 Esteban Pichardo los primeros afios de su vida, y
alli se molded su caracter. Traido a Cuba cuando apenas contaba dos afios de
edad, consider siempre a Puerto Principe como su ciudad natal, y alli creci6 y
alli se educ6 con todas las caracteristicas y cualidades de un camagiieyano de su
tiempo. La vida provinciana no fue suficiente para captarlo y anularlo. Su inteli-
gencia y su afan de saber le hicieron superar la pobreza de un medio en que no
habia otra actividad intelectual que la muy relative de las funciones de la Au-
diencia, y que condicionaban los prejuicios de una sociedad formada por hacen-









4 ESTEBAN PICHARDO

dados para quienes la conservaci6n de las tradiciones y el fomento de sus propie-
dades eran las preocupaciones fundamentals de la vida.
La natural inteligencia de Pichardo hizo que superara, asimismo, los defec-
tos de la ensefianza que entonces se daba en Puerto Principe, limitada a la lee-
tura, la escritura, la aritmetica y el catecismo, defects que su padre, hombre ins-
truido, subsan6 cuanto pudo. Pichardo permaneci6 en Puerto Principe hasta
1814, afio en que se traslad6 a la Habana para ingresar en el Seminario de San
Carlos con el prop6sito, como muchos j6venes de su tiempo, de estudiar el bachi-
llerato y continuar despues el studio del Derecho en la Universidad. La tran-
sici6n de la provincia a la ciudad de la Habana y de la discipline paterna a la
relative independencia de la vida de estudiante fue muy brusca y despert6 en el
joven el deseo de hacer su voluntad y de dirigir su vida por si mismo; pero esta
reacci6n, propia de todo adolescent, se redujo a abandonar un tanto las tareas
escolares para dedicarse a la lectura y a la composici6n de poesias, a oir y a ha-
cer mfisica, y a dibujar. No obstante, en 20 de mayo de 1815 obtuvo en la Univer-
sidad, mediante los necesarios examenes, el diploma de Bachiller en Derecho. Re-
gres6 a Puerto Principe y alli perfeccion6 durante seis afios sus conocimientos
juridicos, recibi6ndose de abogado, ante la Audiencia, en febrero de 1821. La
profesi6n de abogado fu6 la que ejerci6 durante el resto de su vida. Por el gran
niimero de pleitos que se suscitaban con motive de la division o "demolici6n" de
las haciendas comuneras, el ejercicio de la abogacia lo llev6 a la Agrimensura
y al dibujo topografico, y estos, a su vez, a la Geografia, a la que le atraia una vo-
caci6n irresistible. Durante today su vida se desarrolla entonces una extrafia dua-
lidad: como no existia una profesi6n de ge6grafo, Pichardo ejerci6 la profesi6n
de abogado para library su subsistencia. El abogado sustuvo al ge6grafo.
Pichardo habia conocido la vida intellectual del Seminario de San Carlos (la
mas avanzada de su 6poca) y la vida social de la Habana (entonces, como hoy, la
mas active de Cuba), y no podia conformarse coh la vida intellectual y social de
Puerto Principe. En 1821, poco despues del fallecimiento de su madre, abando-
n6 Puerto Principe y se traslad6 a la capital de la Isla en busca de nuevo campo
para sus actividades y de medio mis apropiado para realizar sus suefios y ambi-
ciones. Pero la Habana no le fue propicia. La actividad academica, que 61 recor-
daba como de grandisima importancia, le parecia ahora menos trascendente, por
estar limitada a las aulas del Seminario, y la actividad intellectual de los grandes
hombres de la epoca se encerraba en circulos y tertulias a los cuales un joven e
ignorado abogado de provincia no tenia acceso. Por otra parte, el ejercicio de la
profesi6n fu6 casi nulo. Se consider fracasado, y deseoso de conocer mundo y de
buscar fortune se fue con un pariente a Puerto Rico. En San Juan se present
con muy buenas cartas de recomendaci6n, fue bien acogido y abri6 bufete; pero
los resultados no correspondieron a sus esperanzas. La capital de Puerto Rico le
result un medio aun mas reducido que la Habana, por lo cual, despu6s de va-
rios meses de lucha, decidi6 trasladarse a los Estados Unidos.
Es possible que el viaje de Pichardo a la Uni6n americana tuviese por objeto,
mds que haeer fortune, visitar un pais cuya pujanza pregonaban los hombres
mIs eminentes de Cuba y que suscitaba la admiraci6n de muchos cubanos. Pi-
ch&rdo visit New York, Filadelfia y 'Charleston, y regres6 a la Habana a media-
dos de 1823. "Venciendo luego inclinaciones que le retraian de esa clase de ta-










ESTEBAN PICHARDO

teas -dice Pezuela-, fue a establecer su studio de abogado en Guanajay. Pero
suprimiose a fines de aquel afio el regimern constitutional, se abolieron various
ayuntamientos y juzgados inferiores, como el del citado Guanajay, y terminando
Pichardo sus o,)upaciones forenses, emple6 casi todos los recursos que con ellas
acababa de ad(uirir en estudiar geograifica y topogrAficamente much parte del
territorio cubano de los meridianos de Guanajay, Cabafias y el Mariel". Este
episodio refleja toda su vida: el abogado adqiiirieldo recursos para sostener al
ge6grafo.
En 1324 obtuvo un premio de $2,000 en la loteria, que emple6 en buena par-
te en sus studios favorites. El mismo afio contrajo matrimonio con D* Rosalia
Granados, viuda de buena posici6n econ6mica. Deseoso de obtener un empleo que
le permitiese llevar adelante los vastos trabajos de caracter geografico que tenia
en proyecto, decidi6 dar un viaje a Espafia, para gestionar personalmente en Ma-
drid que se le nombrase para ocupar la posici6n que ambicionaba. Pero un inci-
dente desafortunado le impidi6 realizar sus prop6sitos: al desembarcar en Es-
pafia no declare el dinero que llevaba consigo, fue acusado de contrabandista, se
asust6 de las consecuencias y se march precipitadamente a Francia. Tras various
meses de estancia en Paris r6gres6 a Cuba por la via de New York, encontrando
a su esposa enferma de tal gravedad que poco despues fallecia.
Para mitigar el' dolor que le produjo la perdida de su compafiera, Pichardo
se dedic( por enter a trabajos de geografia y topografia de nuestro pais. Sali6
de la Habana por mar, desembarc6 en Caibarien, y de Caibarien se fue a Puerto
Principe en volanta y a caballo. "Recorri6 entonces -dice Pezuela- no s6lo to-
do el Departamento Central. detenipndose a former observaciones en todos los
puntos principles, sino much parte del Oriental. Desde Bayamo, por Jiguani
y Palma Soriano estudi6 las cordilleras y las margenes del Cauto, anotando to-
dos los puntos importantes".
En 1802 regreso a ]a Habana con gran acopio de materials de toda clase;
"pero desgraciadamente para Pichardo -nos dice Pezuela-, malas amistades
y el licencioso modo de vivir de la juventud, por ese tiempo, le apartaron de sus
instintos, y en menos de un afio perdi6 en la disipaci6n el fruto de sus tareas y
lo que le habiv dejado su primer esposa". Pero la vida desordenada que con
Tutana crudeza le echa en eara Pezuela, dur6 muy poco. Pichardo se traslad6 a
MAatanzas. ciudad entonces muy rica, y alli, con la proterci6n que le dispense Do-
mingo Delmonte abri6 bufete de abogado.
Ejerci6 la abogacia en Matanzas con exito lisonjero, y dedicado a su bufete
y a sus trabajos geograficos, alli se cas6 de nuevo, en 1831, con la sefiorita Lo-
renza GAlvez. En 1822 falleci6 su padre en Puerto Principe, yendo alli Pichardo
a poner en orden los asuntos de la familiar. Como siempre, los recursos que habia
reunido como abogado los consumieron sus aficiones geograficas: partiendo de
Puerto Principe emprendi6 "muchas y fatigosas excursions" con objeto de rec-
tificar los dates que poseia sobre los cayos y pass del Canal Viejo de Bahama,
asi como de reconocer el Noroeste de lo que es hoy provincia de Camagiiey (prin-
cipalmente las regions de Chambas y de Mor6n). "Se dirigi6 a Holguin a ca-
ballo y de alli a Santiago de Cuba, recogiendo en todas partes datos hist6ricos,
topogrAficos y mineral6gicos". Permaneci6 durante algRin tiempo en Santiago de
Caiba y ftue tan: bien acogido en dicha ciudad que penso en establecerse definiti-










t ESTEBAN PICHARDO

vamente en ella;. pero en 1833 regres6 a Matanzas, en donde continue el ejercicio
de la profesi6n de abogado y los trabajos geograficos que constituian su verda-
dera vocaci6n.
En los deslindes y mediciones que habia Ilevado a cabo en distintos lugares
de la Isla se plantearon con frecuencia a Pichardo pequeios problems con mo-
tivo de la diverse acepcion que se daba en Cuba a la misma palabra seguin la re-
gi6n y con la diferente longitud que se daba a una misma medida en distintos lu-
gares. Para obviar estos inconvenientes compuso una lista de terminos, que des-
pues ampli6 y que fueron la base de su "Diccionario de voces provinciales", una
de sus obras mas conocidas y estimadas.
En 1837 aparece la primer obra cartografica de Pichardo de alguna impor-
tancia. Es un mnapa de la region de Matanzas, que comprende la ciudad y la ba-
hia, y quc contiene, trazado en escala mayor, un mapa de la Jurisdicci6n. Pe-
zuela califica de "excelente" al primero y de "inmejorable" al segundo.
En 1839, Pichardo, que habia perdido su segunda esposa en 1837, contrae
matrimonio, por tercera vez, con la sefiorita Teresa Jimenez, de la cual tuvo nu-
merosa prole. Durante doce afios, aveeindado en Matanzas, ejerce con exito la
profesi6n de abogado; pero dedica las considerable ganancias que en ella obtiene
a sus trabajos geograficos y topogrfificos, que poco a poco van siendo la activi-
dad mas important de su vida. Con los numerosos datos y documents con que
cuenta, recogidos durante el tiempo en que ejerciera las profesiones de abogado
y agrimensor, Pichardo concibe una gran empresa: dotar a Cuba del mapa topo-
grafico de que carecia.
En 1851 Pichardo habia publicado ya a sus expenses las dos primeras hojas
del mapa, una de las cuales contenia la ciudad de la Habana y la porci6n de la
Isla comprendida entire las costas Norte y Sur, hasta Bataban6. Como con sus mo-
destos recursos no podia hacer frente a los gastos de la impresi6n del resto del
mapa, hizo diversas gestiones cerca de la Capitania General, hasta que en el mis-
mo afio de 1851 fue llamado a la Habana por la primer autoridad de la Isla para
informarle del nombramiento hecho a su favor de Secretario de la Comisi6n de
Division Territorial. La obtenci6n de este empleo fue providencial para Pichardo.
Su sueldo. aunque modesto, le permitia tender decorosamente al sostenimiento
de su numerosa familiar; pero, sobre todo, podia dedicarse por entero a los estu-
dios y trabajos de Geografia, por los que sentia tan viva vocaci6n. Mas tarde fue
tambien Secretario de la Comisi6n de Estadistica, y despues pas6 a la Direcci6n
de Obras Pliblicas, de la cual fue Archivero. Hasta 1855, en que fue declarado
cesante, supo poner el desempeio de dichos cargos al servicio de las ciencias geo-
gr~ficas. Mientras aun permanecia en ellos dio comienzo a la publicaci6n de su
"Geografia de la isla de Cuba", de la cual aparecieron los tres primeros tolnos
en 1854 y el cuarto en 1855.
La perdida, de su empleo fue una verdadera desgracia para Pichardo, por-
que se veia privado, al mismo tiempo, de lo mas necesario para tender a! soste-
nimiento de su familiar, y de los recursos para continuar la publicaci6n de su
'"Geografia", la que segfin sus propias palabras debia constar de mas de treinta
tomos y de la que, desgraciadamente, quedaron veinte y seis tomos ineditos.
Despues de cuatro afios se veia precisado a empezar de nuevo. Como siem-
pre, trabajaria el abogado para sostener al ge6grafo; pero en d6nde? En la Ha-










ESTEBAN PICHARDO 7


GEOGRAFIA








POR

VDON B DBAN POZAia&DOo

ABOGADO, SECIETAXIO DE LA COMISION DR DIVISION TKRBITORIAL t
INTERINO DE LA DE ESTADiSTICA.


PUBLICASE BAJO LOS AUSPICIOS





PAZ. J71' TA DE FOEOCZ1TTO.













Habana.

ESTABLECIMIENTO TIPOGRAFICO DE D. M. SOLER,
calle de la Muralla ntmero 8.,
1S4.



FIG. 1. PORTADA DE LA "'GEOGRAFI.' PDE ICHARDO.

La obra de Pichardo debin constar de unos trcilnt volulitnillcs; pero s6lo aparecieron
los cuatro primeros. Los restantes se han perdido. El :iutor los llama Partes. Fueron im-
presos por Soler, los tres primeros en 1854 y cl cuarto en 1855. El primer vohumen o parte
consta de 156 paginas; el segundo, de 272 paginas; el tercero, de 356 p6ginas; y el cuarto
de 200 paginas. Generalmente se les encuentra eneundernados en un solo volume de 984
pAginas, en un format de 21.5 por 14.5 centimetros. La impresi6n es clara; pero la obra
adolece de un grave defecto: carece de ilustraciones o grabados. De esta obra s61o se ha
hecho una ediei6n. Sin ser rara, es eseasa. Se la enceuentra en casi today lnas bibliotecas
piblicas y en muchas privadas. De vez en cuando los libreros de viejo ofrecen un ejemplar
;{1 biblioblir.










8 ESTEBAN PIC3ARDO

bana no era possible, por el gran numero de abogados eminentes, con clientele se-
gura, que acaparaban los negocios. En Matanzas no le era agradable, porque sus
antiguos clientes, a los cuales habia dejado para ir a ocupr el empleo de Ia Ha-
bana, ya lo habian sustituido. En Puerto Principe, al cabo de veinte y cinco afios
de ausencia, muchos lo habian olvidado. En Santiago de Cuba ya no concurrian
las circunstancias de 1833, en que lo apoyaban su paisano Mnfioz Delmonte, el
Gobernador general La Hera y el Arzobispo Fray Cirilo. Pichardo se decidi6 por
Villaclara, se fue alli por la via de Bataban6 y Cienfuegos, y abri6 su bufete. Su
inteligencia y su tes6n le permitieron, al poco tiempo, ganarse el sustento y dedi-
carse a la Geografia y a la Topografia. Bajo su direcci6n su hijo Esteban levant
un piano de Villaclara y construy6 un mapa de las Villas.
Durante los afios de 1856, 1857 y 1858 recorri6 activamente los alrededores
de Villaclara y fue hasta Remedios, Sagua, Trinidad y Cienfuegos. Los trabajos
de campo fueron numerosos y fructiferos. Pichardo dibujaba constantemente y
preparaba con febril actividad el gran mapa de la isla de Cuba con que durante
tanto tiempo habia sofiado. Habria hecho la impresi6n a sus expenses; pero el
costo excesivo de cada hoja, que ascendia a $700, era para e1 un obstaculo insu-
perable. Los exiguos ingresos de su bufete no le permitian ese desembolso.
Pichardo decide pedir protecci6n al Gobierno de la Isla, se traslada a la
Habana y el 24 de marzo de 1859 dirige un extenso memorial al Capitan Gene-
ral, exponiendole la importancia, los meritos y la necesidad de su mapa, y pi-
didndole auxilio financiero para costear su publicaci6n. Cuatro dias mis tarde
el Capitain General le contest accediendo a su petici6n, previo examen de una
comisi6n compuesta de oficiales de marina y de ingenieros. La Capitania Gene-
ral no s61o abonaria $700 por cada hoja de su mapa que se publicara, sino que
ademas le concedia el empleo de auxiliar de la secci6n facultativa de la Direc-
ci6n de Obras Pfiblicas. La rapidez con que la petici6n fue atendida hace sos-
pechar que la gesti6n se habia hecho de antemano con buen xito, pues harto
conocidos son los procedimientos dilatorios que en la tramitaci6n de cualquier
asunto empleaban siempre los funcionarios coloniales espafioles.
El afio 1859 sefiala el comienzo de una etapa sumamente important y qui-
zas la mas fructifera de la vida de Pichardo. La gran cantidad de datos que
ha recogido (sobre todo durante su estancia en Villaclara) le habrian de permitir
la construcci6n de su gran mapa de Cuba, prestando con ello valiosisimo servi-
cio a su pais. Es ya un sexagenario; pero comienza su labor con todo el brio
de la juventud. No ha de cejar hasta no dejarla terminada. La protecci6n ofi-
cial, sin embargo, es modest y, ademis, regateada. Pichardo tiene que luchar
constantemente para que no se le suprima, y cuando a veces esto ocurre, para
que se le conceda de nuevo.
Sin embargo,* la construccio6 e impresi6n del mapa avanzan poco a poco.
A principios de 1862 tiene publicadas cinco hojas, que comprenden desde el
cabo de San Antonio hasta Remedios. En 1862 aparece una hoja mas; pero
despues la publicaci6n se interrumpe.
Un suceso inesperado produce graves trastornos a Pichardo. Su hijo Este-
ban, que es su active colaborador, se ve acusado, en 1863, de conspirar contra
el Gobierno. El joven Pichardo, clqe trabajaba de agrimensor en Sancti Spiritus,
profundamente impresionado por la political de Lincoln y por la guerra que entire








ESTEBAN PIGHARDO 9

el Sur y el Norte se libraba en los Estados Unidos, habia alentado las ansias de
libertad de la raza de color, que le expresara un mulato liberto. La pesquisa
judicial demostr6 que s61o se trataba de desahogos mas o menos romanticos y el
joven Pichardo fu6 exolierado; pero las autoridades espaiiolas, sospechando que
a la actitud del hijo no era extrailo el padre, al afio siguiente, en represalias, lo
privaron de su empleo. La Sociedad Econ6mica de Amigos del Pais, en donde
latia la cubanidad a pesar de la opresi6n, ofreci6 indirectamente una reparaci6n
a Pichardo, nornbrandolo en 1865 Socio de Merito junto con otros cubanos emi-
nentes.
Carente de los recursos necesarios para continuar la publicaci6n de su mapa,
Pichardo di6 a luz en el mismo aflo de 1865, en tres volumenes, sus "Caminos
de la isla de Cuba", en donde consigna observaciones y datos recogidos durante
toda su vida. En realidad, los '"Caminos" son una ampliaci6n de la modest
obra que cuarenta afios antes, o sea en 1828, habia dado a la publicidad con el
titulo de "Itinerario general de los principles caminos de la isla de Cuba".
Pero el deseo vehemente de Pichardo era la publicaci6n del mapa, interrum-
pida desde 1862. En 1866 reanud6 sus gestiones, que no tuvieron exito; pero
que continue sin desmayo. En 1868 estalla la guerra de los Diez Afios y los Ca-
pitanes Generales, ocupados en dominar la rebeli6n, no paran mientes en peti-
ciones de empleados cesantes. Pero al cabo de alguin tiempo echan de ver que
para dirigir las operaciones militares no cuentan con un buen mapa de Cuba,
y con ese pensamiento secret decide prestar apoyo de nuevo a Pichardo. El
mapa, cuya publicaci6n se habia interrumpido en 1862, s61o comprendia la por-
cion occidental de la isla, o sea aquella en que apenas se habia hecho sentir la
guerra. Era necesario construir a toda prisa la parte correspondiente a la por-
ci6n oriental. El auxilio de la Capitania General no se hizo esperar: fue en for-
ma de subvenci6n, dindose orden, ademas, al capitan del ejercito D. Ricardo
Bodos de que se hiciera cargo de las tareas de grabador.
Pichardo trabaja febrilmente. Es ya un septuagenario y teme que las enfer-
medades o la muerte le impidan terminar una obra que es la aspiraci6n supreme
de su vida. Su vista se va debilitando y su pulso no es ya el pulso seguro de otro
tiempo. Trabaja con entusiasmo y con angustia...
En 1870 Ia Imprenta Militar public la primera hoja del nuevo mapa. La
segunda, tercera y cuarta aparecen en 1872, en la Imprenta del Gobierno. La
quinta, sexta y s6ptima aparecen en 1873. Al afio siguiente, en 1874, aparecen
las hojas octava, novena y decima. i Su obra cartografica habia terminado!
Mi antiguo alumno Huberto Valdivia, en su tesis doctoral sobre Pichardo,
califica, con justicia, de testamento, las conmovedoras palabras con que mi bio-
grafiado consigna el fin de su trabajo: "i Por fin se termin6 completamente la
obra !... El mapa de la Isla esta concluido, a pesar de la edad avanzada, de la
vista escasa y del pulso algo tremulo. He dicho y repetire que habia empleado
cuarenta y pico de ailos estudiando, reuniendo datos y trabajando te6rica y prac-
ticamente, con algunas interrupciones, segtin mis domicilios y viajes por toda
la Isla; pero desde el afio 1864 hasta la fecha, que seran unos diez afios, ha sido
constantemente la ocupaci6n dia por dia con rara excepci6n... Mas de medio
siglo... &Y he cumplido?... Creo que si: mi conciencia a lo menos no me ar-
guye siquiera precipitaci6n; pues donde algo desconfio lo confieso. La acepta-









ESTEBAN PICHARDO


ci6n public, de los inteligentes y del Gobierno, respect de la mitad occidental
de la Isla, me favorecen, y en cuanto a la otra oriental mas nueva e ignota, el
efecto del trabajo ha sido superior en mi concept, aumentando la satisfacci6n
esta ultima hoja, que pareciendo vacia y desconocida su area, result ahora llena
de accidentes, de nombres, y mas rica y exacta que la extremidad occidental del
cabo de San Antonio".
No podia ocultarse a Pichardo que el interest que las autoridades espafiolas
mostraron desde 1869 por la terminacion de su mapa se debia, entire otras causes,
al deseo de di:sponer de un instrument de guerra con que combatir la insu-
rrecci6n. Pero Pichardo no fue un complice de los Capitanes Generales ni conls-
truyo el mapa con el objeto que ellos se proponian. Pichardo amaba la libertad
y deseaba la independencia de su pais, como ]o expuso, indirectamente, en su
novelita "El fatalista'', impresa en 1866, en la que hace decir a un personaje,
entire otras cosas, que "la revoluci6n nos llama". Pichardo acept6 la protec-
ci6n de los Capitanes Generales para la publicaci6n de su mapa, que habia soli-
citado desde much antes, porque con ello contribuia al progress de las cien-
cias geograficas en Cuba, porque realizaba una aspiraci6n de toda su vida, y
porque si es verdad que el mapa podia utilizarse por los espafioles para com-
batir a los cubanos, tambien podia utilizarse por los cubanos para combatir a
los espafioles. Quien nos dice que Pichardo, disponiendo, como author, de ejem-
plares del mapa, no hubiera podido ponerlo discretanmente en manos de amigos
que a su vez lo hubieran hecho llegar al campo de la insurrecci6n ? Ademis de que
en 1869, despues de haberla solicitado tanto, no podia rechazar la protecci6n ofi-
cial sin hacerse sospechoso.
Terminado el mapa, pocos afios quedaban ya de vida a Pichardo; pero
los aprovech6 .on el mayor empefio. Su vista, gastada en el dibujo, se habia ido
debilitando paulatinamente. En 1875 estaba ya casi ciego; pero todavia trabajaba.
Conseguido el objeto que se proponian, los Capitanes Generales no lo protegieron
m6s. Pichardo se encontraba en la mayor pobreza. Haciendo un esfuerzo, da a
la publicidad en 1875 una nueva edici6n de su "Diccionario de voces cubanas";
pero en 1876 ya estaba enteramente ciego y para ir de un lugar a otro tenia
necesidad de lazarillo.
La perdida de la vista fue un suceso tragico para un hombre que como Pi-
chardo se habia pasado la vida dibujando. La inactividad forzosa para quien
siempre habia sido trabajador infatigable era durisimo castigo. La pobreza lo
tenia sumido en situaci6n aflictiva. La indiferencia de sus contemporaneos hacia
aun mas triste su vida. El titulo de Acadnmico de Merito que la Academia de
Ciencias de la Habana le confiri6 en 1871 fue la inica satisfacci6n que recibi6 en
su vejez desamparada. Tras breve enfermedad,.falleci6 en la Habana el 26 de
julio de 1879, a los ochenta afios de edad.

2. FORMATION DEL ,GE6GRAFO.

La personalidad cientifica de Pichardo, tan vigorosa en el campo de la Geo-
grafia y de sus ciencias afines, se forma principalmente con sus explora-
ciones y con sus viajes. La deficiente instrucci6n primaria que recibiera en Puer-
to Principe y la de caracter literario y juridico que le dieran los profesores del
Seminario de San Carlos no fueron, ciertamente, una preparaci6n t6cnica para


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ESTEBAN PICHARDO


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hacer de 61 un ge6grafo; pero por lo menos contribuyeron indirectamente a ello.
Su padre, D. Lucas Pichardo, era hombre instruido y desempefaba un empleo
de responsabilidad. Pichardo naci6 en un ambiente de cultural. Vivi6 sus prime-
ros afios en una casa en la que habia libros. Su caracter se molded en el estrecho
ambiente de la provincia; pero al mismo tiempo se templ6 al contact del carac-
ter de su progenitor, en quien concurrian las buenas cualidades del caballero de
la epoca colonial. Durante su estancia en la Habana, si se instruy6 en discipli-
nas literarias y juridicas, se educ6 en el ambiente del Seminario, en donde el P.
Varela y otros ilustres maestros guiaban a la juventud cubana de la epoca. A los
16 afios, con el diploma de Bachiller en Derecho, fue a Puerto Principe a ejercer
la profesi6n, recibiendose de Abogado ante la Audiencia a los 22 afios de edad.
Sus studios y trabajos de Derecho lo condujeron a prepararse para intervenir
como agrimensor en los pleitos sobre propiedad de tierras, tan frecuentes enton-
ces en nuestro pais; pero como ge6grafo, Pichardo fu6 un autodidacta que se
form con sus lectures, con sus constantes recorridos y exploraciones por nuestro
pais y con sus viajes al extranjero. Durante su permanencia en el Seminario y
despues, de 1815 a 1821, mientras se ejercitaba en la abogacia en Puerto Princi-
pe, aprendi6 el ingles. Tambien sabia frances. El conocimiento de estas dos len-.
guas le fue muy fitil para sus studios y trabajos. No tengo datos que me permi-
tan asegurar hasta que punto conocia esas lenguas para hablarlas con fluidez;
pero es probable que leyera perfectamente una y otra. Las ensefianzas que reci-
biera Pichardo en el Seminario de San Carlos y en la UIniversidad, asi como las
que de 1816 a 1822 recibiera en la ciudad de Puerto Principe no comprendian
ninguna de las disciplines que pueden hacer de un estudioso un ge6grafo. Su
preparaci6n para la Geografia se la di6 l6 mismo con su afici6n a las matemAticas
y al dibujo, con el studio de las obras de los grandes ge6grafos y con su cons-
tante observaci6n de la Naturaleza. Pichardo, que a pesar de las dificultades de
su epoca, ha sido uno de los cubanos que mas ha recorrido su pais, era un ob-
servador sagaz. Sus cuadernos de notas, llenos de penetrantes observaciones,
constituian precioso caudal de datos. Era, por otra parte, un acucioso explorador
de archives. Su intuici6n geografica lo llevaba a la Naturaleza, para interpretarla
por si mismo, y a los legajos y a los libros, para buscar en ellos el pensamiento
y el trabajo de los demas. Fue al mismo tiempo, como dicen los hombres de cien-
cia americanos, un indoor man y un outdoor mian.
La primer vez que Pichardo sale de Cuba va a Puerto Rico. Este viaje, que
emprende en 1822 cuando cuenta 23 afios de edad, le permit conocer y observer
los mares y las costas de las tres Grandes Antillas: Cuba, su verdadera patria;
Santo Domingo, en donde habia nacido; y Puerto Rico, en la que iba a residir
durante breve tiempo. Por los panoramas que hizo aparecer ante su vista, este
viaje aument6 sus aficiones a la Geografia, tanto en el aspect fisico como en el
hist6rico, pues al mismo tiempo que contemplaba los mas variados paisajes geo-
graficos recorria mares cuyo descubrimiento y exploraci6n estan estrechamente
unidos a la Historia de la Geografia. De su estancia en Puerto Rico poco sabe-
mos; pero a Pichardo, tan buen observador, no podia escaparse el estado politico,
social y econ6mico en que se encontraba la isla hermana, que necesariamente com-
pararia con el de Cuba. Esta comparaci6n debia llevarlo a la conclusion dq que
los mismos m6todos de colonizaci6n y de gobierno que empleaba Espafia en dos


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ESTEBAN PICHARDO












islas que tantas analogias guardaban entire si y que se hallaban tan pr6ximas, de-
bian llevar a los mismos funestos resultados.
Dedicado en Puerto Rico a la profesion de abogado, fracas en su ejercicio
a pesar de las buenas recomendaciones con que se habia presentado. Se dirige
entonces a los Estados Unidos. De Cuba a Puerto Rico habia hecho navegaci6n
costera. De San Juan a Filadelfia hace navegaci6n de altura. Nueva fase de la
Geografia, que lo pone en contact director con un hecho de primer orden: el
oceano. Mientras dura la travesia estudia la corriente del Golfo. Los Estados
Unidos debieronl causar gran impresion en Pichardo. El antillano que s6lo cono-
cia de visu un regimen de Gobierno, el de Espafia en Cuba y Puerto Rico, debi6
sin duda observer y estudiar el regimen democratic del entonces finico pueblo
libre del Nuevo Mundo. Ocupaba entonces la Presidencia James Monroe, el mis-
mo que siguiendo la inspiracion de Canning debia proclamar el derecho de los
pueblos de estL parte del mundo a vivir independientes de los pueblos de Euro-
pa. Las ciudades mis importantes de los Estados Unidos eran entonces New
York, Filadelfia, Boston y Baltimore. La visit a los Estados Unidos permiti6
a Pichardo hacer un studio de Geografia political comparada. Mientras perma-
neci6 alli intent ganarse la vida con el dibujo topografico; pero la suerte no le
fue propicia. No pudo vivir de su profesi6n de dibujante; pero se perfeccion6
en ella. Lo que Pichardo aprendi6 de los topografos y dibujantes americanos de-
bia servirle, afios mias tarde, para construir sus plans y mapas y, sobre todo, pa-
ra levantar su mapa de Cuba. Mediaba el afio 1823 cuando Pichardo se encontra-
ba ya de regreso en Cuba.
En marzo de 1825 sali6 Pichardo de la Habana para Cadiz. Atravesaba por
vez primera el oceano Atlantico, de America a Europa. La navegaci6n a la vela,
que era la que se hacia en aquella poca, le permiti6 estudiar detenidamente el
oceano, las olas, los vientos, las corrientes, la condensaci6n, las precipitaciones y
las variaciones de la aguja durante los cuarenta dias que dur6 el viaje. La vida a
bordo de un velero, tan distinta a la vida a bordo de los grandes vapores actuales,
que ponia constantemente de manifiesto las relaciones entire las ciencias geogra-
ficas y el arte de navegar, debia cuadrar muy bien a los gustos y aficiones de
nuestro viajero.
En Cadiz permaneci6 Pichardo breves dias. Aunque no dispongo de dato al-
guno concreto con que respaldar mi afirmaci6n, estoy seguro que visit el Obser-
vatorio dc San Fernando, que entonces correspondia en Espafia a la Oficina de
Longitudes de Francia, y que ya era un centro cientifico de notable reputaci6n.
Infiero esta visit de su meticulosa preocupaci6n por la exactitud de la posici6n
de los lugares, que ocupa numerosas piginas de sus obras. En el afio en que Pi-
chardo lo visit era Cadiz, como lo habia sido durante el siglo XVIII, el puerto
de mas movimiento de Espafia, movimiento que precisamente en aquel afio se ha-
bia acentuado con motivo del regreso de las derrotadas huestes espafiolas y de la
repatriaci6n de muchos funcionarios a quienes la independencia de las colonies
habia dejado sin empleo.
De Cadiz se fue Pichardo a Madrid, viajando en diligencia, como se usaba
en la epoca. Desfilaron ante su vista Jerez, con sus vifiedos; Sevilla, con su ca-
tedral y su Torre del Oro; el valle del Guadalquivir, con sus huertas y jardines;
C6rdoba, con su mezquita; Linares, con sus bosques de olivos; Sierra Morena, con


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ESTEBAN PICCHARDO












sus agrestes paisajes y su paso de Despefiaperros; Valdepefias, con sus bodegas;
la Mancha, con su estepa desolada y sus recuerdos del Quijote; y Madrid, la villa
y corte, en donde reinaba entonces Fernando VII. Poco permaneci6 Pichardo
en la capital de Espafia y dadas las circunstancias que condicionaron su visit
es possible que ni siquiera visitara el Dep6sito Hidrografico del Ministerio de Ma-
rina, tan rico en materials para el studio de la Geografia y la Cartografia de
Cuba.
Partiendo de Madrid hacia el Norte pas6 la Sierra del Guadarrama; atrave-
s6 los trigales le Castilla la Nueva; sigui6 por la fertil Tierra de Campos; salv6
el Ebro por Miranda; traspuso los montes Cantabricos de Vitoria a San Sebas-
tian; y al dejar atrts el Bidasoa, se sintio seguro en Francia. Habia atravesado a
Espania de Sur a Norte, contemplando los mas variados paisajes geograficos que
puede presentar pais alguno a la vista del viajero.
De Bayona a Paris pasa Pichardo por Burdeos, salva el Garona, se detiene
en Angulcma, visit Poitiers, atraviesa la Turena, bordea el Loira desde Tours
hasta Orleans, y de Orleans a Paris march a traves de las hermosas tierras de
la Beauce. En Espafia le llama la atenci6n un paisaje geografico en que predo-
minan los hechos de Geografia fisica. En Francia, un paisaje geografico en que
resaltan los hechos de Geografia humana. Advierte el contrast entire el paisaje
rudo y fuerte de Espafia y el paisaje suave y delicado de Francia.
Pichardo pasa varies meses en Paris, en donde sus aficiones de ge6grafo en-
cuentran cumplida satisfacci6n. Laplace, anciano, vive todavia; pero la fanma de
Humboldt va llenando el mundo cientifico con sus obras sobre America. En Pa-
ris late ya la "conciencia geografica" que ha de culminar en la fundaci6n de la
Sociedad de Geografia, la primera de su nombre y de su clase. Nuestro viajero
visit los centros cientificos y frecuenta el trato de los sabios, a quienes el Go-
bierno reaccionario de Carlos X no cohibe en la expresi6n de sus ideas. La visit
a Paris, a pesar de su brevedad, decide definitivamente la vocaci6n. de Pichardo
por la Geografia.
Sale de Paris para el Iavre viajando como siempre en diligencia. Border
el Sena, penetra en Normandia, pasa por Rouen y Ilega a las orillas del canal
de la Mancha, en donde toma el buque que lo ha de llevar a New York. El viaje
de Europa a Am6rica, atravesando el AtlAntico del Norte, es mias breve; pero
mas agitado que el viaje de Am6rica a Europa. La march de Este o Oeste, nave-
gando contra IH corriente, es molesta y penosa. I.as bajas temperatures de invier-
no hacen ia travesia aun mas desagradable.
Pichardo permanece en New York el tiempo indispensable para tomar un
buque para la Iabana. La navegaci6n, de Norte a Sur, o sea en contra de la co-
rriente del Golfo, esta llena de molestias; pero a pesar .de las graves preocupa-
ciones ciie sobre 61 pesan, nuestro viajero, como siempre, observa y estudia. Es
joven (apenas cuenta 26 ailos) y seguramente espera viajar mas y contemplar,
con la fruici6n con que siempre lo hace el ge6grafo, nuevas tierras y nuevos ma-
res, nuevas plants y nuevos animals, nuevos hombres y nuevas ciudades; pero
no sabe que el destiny le depara otra cosa y que el viaje de New York a la Haba-
na es el regreso del filtimo viaje que ha de hacer fuera de su pais.
Los viajes de Pichardo por el extranjero (Puerto Rico, los Estados Unidos,
Espafia, Francia) son de importancia; pero mucho mas importantes son sus via-


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ESTEBAN PICHARDO










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16 ESTEBAN PICHARDO

jes por Cuba. Durante cincuenta afios recorri6 nuestro pais en todas direcciones.
La misma dificultad de los medios de comunicaci6n hacia que sus viajes, explo-
raciones y recorridos fueran aun mias fructiferos. Cuando comenz6 a viajar por
Cuba, en nuestro pais se iba con frecuencia por mar de una ciudad a otra, como
si se tratara de un archipielago. Varias veces hizo Pichardo en goleta el viaje de
la Habana a Matanzas. De Puerto Principe a Santiago de Cuba recorri6 el pais
en volanta o a caballo. Pero hacia tambien muchas excursions a pie, tanto por-
que sus trabajos de agrimensura asi se lo exigian como por llevar a cabo una me-
jor exploraci6n de las regions. Sabia que pais que no se recorre a pie no se llega
a conocer bien. Si sus lectures y sus trabajos de gabinete lo prepararon como ge6-
grafo en general, sus viajes por el extranjero y sus recorridos por nuestro pais
lo prepararcn como ge6grafo cubano en particular. Muy pocos han conocido, co-
mo conoci6 Pichardo, las llanuras, sabanas, colinas y montafias; los rios, lagos,
cienagas, tembladeras, cuevas y cavernas; las bahias, ensenadas, playas, arreci-
fes, islas y cayos de Cuba. Si al principio sus viajes constituian parte de su for-
maci6n como ge6grafo, mas tarde, puestos al servicio de sus conocimientos, fue-
ron el instrument indispensable y necesario para la constituci6n de la Geografia
cubana.

3. LA "GEOGRAFIA DE LA ISLA DE CUBA".

La obra geografica de Pichardo se caracteriza por una clara inteligencia que
tiene a su servicio una fire voluntad y una copiosa erudici6n. En efecto, en los
archives de la Comisi6n de Divisi6n Territorial y en los de la Comisi6n de Es-
tadistica, de las cuales fue Secretario, Pichardo tenia acceso a millares de
plans y de informes, de los cuales sabia hacer el uso mas inteligente. Con-
taba, asimismo, con los de su valioso archivo particular, con el que s6lo com-
petia el de Noda; y tenia, ademas, acceso a los archives de muchos agrimensores
de su tiempo. "Un solo agrimensor -dice Pichardo- hace algunos afios pu-
so a mi vista mais de 600 plans, la mayor parte trabajos suyos. Si la media obli-
gatoria que ahora se ha tornado para que se deposit una copia de cada operaci6n,
se hubiese adoptado desde el principio cuando mas interesaba por la magnitude
de las mensuras, conservaci6n de los centros y otras antigiiedades, tendriamos
en los archives capitulares el archivo topografico mas rico del mundo". La Co-
misi6n de Divisi6n Territorial, como 61 mismo dice, es "4el foco de todas las con-
fecciones geograficas cubanas, haciendome el resort principal de la maquina pa-
ra que todo pasase por mi vista y mis maqios". El mismo se dice "depositario de
un tesoro geograifico moderno, obtenido del "rico venero en que estaba coloca-
do". Como razon final que justifique la publicaci6n de su mapa dice sin amba-
jes: "Quise explotar la mina y utilizar el caudal que poseia".
Pichardo utiliza sus fuentes de informaci6n con la mayor escrupulosidad.
"Las operaciones geodesicas -dice-, los resultados trigonom6tricos combinados
con los astron6micos son los que pueden producer longitudes mis exactas. Por
fortune poseemos gran parte de esos fundamentos, inmiditos muchos". "Este cau-
dal ajeno, el propio con que contamos, y otras circunstancias particulares, y aun
casuales, nos colocan en actitud ventajosa para producer resultados fidedignos".












"La combinacion y graduaci6n de esta gran cantidad de datos, corregidos y arre-
glados, seria la fuente comfin, uniform y segura de aquellos conocimientos". El
rigor con que hace uso de sus fuentes de informaci6n esta consignado en estas
palabras suyas: "Una preferencia segura en datos seguros o de constancia pro-
pia, un promedio racional en.cortos extremos de dudosos fundamentos o antece-
dentes o autoridades de igual credito que se presented: he ahi el sistema pruden-
te e imparcial que adoptamos".
La obra geografica de Humboldt, que Ilena la primera mitad del siglo XIX,
era motivo principal de inspiracion para Pichardo. Fue uno de los cubanos que
mas ley6 y analiz6 el "Ensayo politico" del gran viajero prusiano. Comentan-
do el "Ensayo" dice Pichardo: "La forma general de la Isla, segfin el Sr. Bar6n
de Humboldt, depend de la posicion precisa del cabo de San Antonio, la Ha-
bana, Bataban6, cabo Cruz y de Maisi; pero debieran agregarse cabos Lucrecia,
Hicacos, Matahambre y ensenada de Majana, Sabanalamar y Ana Maria". Y
mas adelante, como prueba de que conoce y hace uso de la literature cientifica
de su tiempo, dice textualmente: "Para instruirse y profundizar no faltan co-
piosas y ricas paginas escritas por los sefiores Humboldt, Morales, la Sagra, Poey
(padre e hijo), Paz y Morej6n, Lanier, Noda, Lembeye y otros".
Las ideas geograficas de Pichardo se encuentran vaciadas en su "Geografia
de la isla de Cuba", de la cual, como he dicho antes, s61o aparecieron los cuatro
primeros tomos,. quedando ineditos (y probablemente perdidos) unos veinte to-
mos mis. Pero en esos cuatro primeros tomos (lo que consuela, un tanto, de la
falta de los restantes) estan consignados el plan general de la obra y el espiritu
que la informaba.
Pichardo divide su obra en tres parties. La primera, Astronomica-Geogrifica;
la segunda, Fisica-Natural; y la tereera, Topogrdfica-Estadistica.
La primera parte es una descripcion de posiciones y de costas que tiene por
base el "Derrotero general de las Antillas". Sus capitulos se refieren a la situa-
cion, configuracion, posiciones astron6micas, extension superficial, canales, ban-
cos, costas, cayos, archipielagos, placeles (nombre que da a la plataforma insu-
lar y a su borde), vientos y corrientes.
La segunda parte es una Geografia Sistematica de Cuba, en Ia que se estu-
dian Ia fisiografia y la biogeografia de nuestro pais. Sus capitulos se ocupan de
la mineralogia (rocas, minerales y minas), la nivelacion superficial (relieve),
aguas (hidrografia), vegetacion (fitogeografia), animals (zoogeografia) ; clima,
meteorologia y accidents naturales (en el cual hace referencia a fenomenos vol-
canicos y sismicos).
La tercera parte es una Geografia Regional de Cuba, por Jurisdicciones, que
debia comprender las 31 en que entonces estaba dividido nuestro pais, y de las
cuales s61o estudi6 dos, la de la Nueva Filipina (en el tomo tercero) y la de San
Cristobal (en el tomo cuarto). El plan que se traz6 Pichardo para el studio de
estas dos Jurisdicciones (que correspondent a la actual provincia de Pinar del
Ria), minucioso y detallado, es el que seguramente se proponia seguir en el es-
tudio de todas las demis. Una vez trazado el plan, Pichardo toma los hechos geo-
graficos y los lleva a la secci6n, division o epigrafe correspondiente. La falta de
las 29 Jurisdicciones cuya Geografia Regional qued6 inedita no me permit afir-
mar si se cifi6 rigidamente al plan o si le di6 la flexibilidad necesaria, segfin los


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ESTEBAN PICHARDO












caracteres propios de cada region. Me inclino a career esto filtimo, pues de lo con-
trario su "Geografia" habria sido un lecho de Procusto en que la descripci6n
de nuestro pais, de paisajes geograificos tan variados, habria aparecido sin alma
y sin vitalidad.
El analisis de la "Geografia de la isla de Cuba" me lleva a la conclusion de
que en cuanto a metodo Pichardo fue un ge6grafo intuitivo, que adivin6 el me-
todo que tenia que seguir en el tratamiento de la ciencia. Su "Geografia" es un
inmenso venero de informaci6n sobre nuestro pais, que en todo tiempo podemos
consultar con provecho. Ni antes ni despues de Pichardo se ha llevado a cabo una
obra de preparaci6n tan complete, minuciosa y escrupulosa. Fue una obra pre-
liminar, a la que no pudo dar cima por falta de auxiliares. Su plan era de tales
proporciones que result superior al esfuerzo que podia realizar un hombre solo.
A pesar de su extraordinaria energia y de su laboriosidad infatigable, Pichardo
cay6 abrumado por el peso de su propia obra. Un poco mias de inteligencia y de
generosidad en sus contemporaineos y Pichardo hubiera podido llevar la Geogra-
fia y sus ciencias afines, en nuestro pais, a un desarrollo y a un progress como
s6lo se encontraban entonces en los paises mas cultos del mundo.
En las Explicaciones Preliminares de la "Geografia" Pichardo nos dice
cuil es su metodo de trabajo. "Habia formado mis apuntaciones itineraries de
]a Habana a Puerto Principe dice ecuando parecian desiertos sus caminos; las
continue 'lespucIs a Cubitas, Nuevitas y otros lugares; de la Capital a la Vuelta
Abajo; y iuego a Santiago de Cuba, Holguin, etc., mas por curiosidad pueril que
por cualquier otro motivo; pero hallaindome en la cabecera de la provincia orien-
tal en 1827, Ilegaron a mis manos diferentes mapas, siendo uno el de toda ella, y
aficionado formalmente desde entonces, me propuse recoger datos para irlos
uniendo, y sacando mas utilidad de mis repetidas incursiones terrestres y mariti-
mas. Avecindado en Matanzas desde el afio 1830 y luego por segunda vez en San-
tiago de Cuba consegui otros aprovechando las noticias de mi ruta interior desde
San Juan de los Remedios y cuanto pude recorrer hasta mi vuelta a Matanzas,
donde fueron ya tantos los documents reunidos que hice el primer ensayo for-
mal en los ratos desocupados que me dqjaba la abogacia, y publique el afio 1840
el mapa de la Jurisdicci6n antigua de Matanzas y sitios eircunvecinos, en escala
regular, litografiado por la maestra mano de Roca. Siendo un trabajo partial me
sujete a las longitudes comunes; pero las latitudes resultaban bien combinadas
con las operaciones geodesicas y astron6micas que entonces pude obtener, aunque
quedaron mal ligadas cuatro o seis Haciendas circulares. No refiero al Mapa de
la Isla que hicet antes, porque no vale la pena. Reconocidos aquellos defects y ad-
quiriendo cada vez mas mejores datos, quise rectificar y aumentar el Mapa y pa-
ra procurar la exactitud possible, singularmente en el territorio que habitaba, no
omiti rebusco alguno, robe tiempo a la profesi6n; hice mis salidas; tome varias
latitudes con un buen sextante y horizonte artificial. Consideraba, sin embargo,
que debia principiar por la ciudad donde residia. cuyos pianos, como los de su
bahia, eran defectuosos, y su ancha entrada podria aumentar o disminuir las
longitudes del Mapa general segfin el error que hubiera en ella. Me constitui en
los puntos remareables de todo el litoral de la bahia, punta de Maya, el Morrillo,
playa de Judios, fuerte de la Vigia, quinta de Gareia, eastillo de San Severino,
los Practicos, punta Gorda y punta de la Sabanilla, y sobre la base de esas dos


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ESTEBAN PICHARDO












ultimas fortalezas levant el plano de la bahia, corrigiendo y aumentando todas
sus fisonomias hasta la sonda tomada de un dibujo modern inedito, sin olvidar
la delineacion de los bajos repartidos y obras en proyeceto. Para rectificar y com-
pletar el de la ciudad en toda su extension, esto es, afladiendo todo lo destinado
para ella y delineado, con aprobacion del Municipio y del Gobierno registry el
archivo capitular, y desde el plano de fundaci6n hasta el filtimo pedazo agrega-
do que consegui de los duefios respectivos o de sus autores, hile y anude las ex-
tremidades, retrate todas las inflexiones de las calls, las relacione con la bahia y
por enfilaciones y demarcaciones de los principles edificios y alturas vecinas
comprobe sus localidades en terminos de convencerse cualquiera, a simple vista,
de su exactitud ".
Este metodo de trabajo, llevado a la prActica con extremo rigor y con una
clara nocion de responsabilidad, era el mismo que siguiera Ritter, fundador con
Humboldt de ]a Geografia modern. Pichardo, como Ritter, hacia gran acopio
de datos; reunia todo lo que se habia escrito o publicado sobre un asunto, y des-
pues lo meditaba y maduraba para llegar a conclusions, Asi, Pichardo estudia
los fondos marines para inferir el origen geologico de Cuba, y asi, relaciona los
cultivos con la Geologia y con las precipitaciones que produce el tipo geografico
de la sabana, la que compare con el desierto del mismo modo que compare los
cayos de monte con los oasis. En el descubrimiento de estas analogias, a las que
Ilega siguiendo el metodo de Ritter, Pichardo se muestra gran geografo, y si en
toda la "'Geografia de la isla de Cuba" hubiese mantenido el mismo espiritu, ha-
bria producido una obra de merito universal.
La distincion que hace Pichardo entire Geografia pura y ciencias accesorias
nos demuestra que no le era extraiio el concept de dualidad existente en la cien-
cia desde que Varenius escribio la "Geographia Generalis", concept del cual
se halla transida toda la obra cientifica de Humboldt y de Ritter. La Geografia
pura a que se refiere Pichardo es la Geografia General y las ciencias accesorias
son las disciplinas cuya aplicacion da lugar a la Geografia Regional.
Pichardo muestra una preocupacion tal por la propiedad de una nomencla-
tura tecnica que raya en mania. 'Nomenclatura, que sea dicho de paso, s6lo tenia
character descriptivo.
Hay un punto en que Pichardo se muestra decididamente progresista, y es
el que se refiere al empleo del sistema metrico como el finico adecuado para dar
con precision toda clase de medidas. Para demostrar la logica y la propiedad del
sistema metrico, hace una erudita disertacion sobre las medidas de todas classes
que entonces se empleaban en Cuba; pero reconoce que el sistema metrico, aun
no muy generalizado, tropieza con los usos, costumbres y tradiciones que son
un obstaculo para el progress.
Pichardo se muestra muy aficionado a la Estadistica, ciencia muy en boga
a mediados del siglo XIX. Consider que la Estadistica es inseparable de la Geo-
grafia. La exageracion de este concept le lleva, a veces, a lamentables exce-
sos, .hasta el punto de que en muchas ocasiones su "Geografia de la isla de
Cuba" no es mis que una inmensa masa de datos estadisticos que expone sin in-
terpretar. El espiritu geografico, trasunto de la genialidad de Ritter, que con
frecuencia palpita en su obra, desaparece bajo montaias de cifras de que no ha-
ce uso para llegar a conseeuencias o conclusions. Pero aun asi, le debemos gra-


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ESTEBAN PTCEHARDO












titud, porque ha conservado muchos datos que de otro modo posiblemente ha-
brian desaparecido. Se puede afirmar. sin lugar a dudas, que Pichardo era un
verdadero y gran ge6grafo, cuya obra malogr6 en gran parte la indiferencia de
sus contemportineos, indiferencia que le oblig6 a llevar a cabo una labor de pro-
porciones desmesuradas para un hombre solo y que para mayor desgracia dis-
ponia de muy escasos recursos.

4. EL MAPA DE CUBA.

La historic de la Geografia nos dice que todo gran geografo ha sido tambidn
eartografo, y Pichardo no podia ser una excepcion a esta regla. En Pichardo Geo-
grafia y Cartografia se encuentran tan estreehamente unidas que no se pueden
separar una de otra. 'Si en la carta se resume y condensa el saber geografico, Pi-
chardo resumi6 su'inmenso conocimiento de la Geografia de Cuba en los mapas
de nuestro pais de que fue autor. Es uno de los postulados mas corrientes en Car-
tografia que el mapa tiene su genesis en el plano, y que de un conjunto de pianos,
que representan pequefias superficies, se forma el mapa, que represent una su-
perficie mayor (la de una region o pais). La actividad que durante muehos afios
desarrollo Pichardo como agrimensor permitio que en si mismo se desarrollara
la evoluci6n de la eiencia cartogrifica: de sus pianos de agrimensor salieron sus
mapas de cart6grafo.
El primer mapa de que es autor Pichardo muestra este origen. El mismo
nos lo di.e en el prefacio de su "Geografia de la isla de Cuba": "Avecindado
en Matanzas desde el afio 1830 y lueg)o )or segunda vez en Santiago de Cuba, con-
segui otr)o datos, aprovechando las noticias de mi ruta interior de San Juan de
los Remedios y cuanto pude recorrer hasta mi vuelta a Matanzas, donde ya fue-
ron tantos los documents reunidos que hice el primer ensayo formal en los ra-
tos desocupados que me dejaba la abogacia y publique el afio 1840 el Mapa de la
Jurisdicci6n antigua de Matanzas y sitios circunveeinos en escala regular, lito-
grafiado por la mano maestra de Roca". Pichardo se siente satisfecho del mapa,
a pesar de que eon su probidad earacteristica declara que "quedaron mal liga-
das euatro o seis haciendas circulares".
La obra cartograifica capital de Pichardo es el mapa de Cuba, cuya construc-
eion fue la obsesi6n de toda su vida y que, como hemos visto en su biografia, s6-
lo pudo ver reaiizada, ya anciano, en 1874. La Carta Geo-coro-fopogrdfica de la
isla de C('uba esti construida a Ta escala de 1.125,00, lo que da una idea muy cla-
ra de los "iccidentes del relieve y del contorno del pais. En eada hoja hay Adver-
tencias y Explicaciones muy extensas sobre la nomenclatura empleada. El relie-
ve esta rcprese'.tado por lines de maxima pendiente, sistema que se aeostumbra-
ba emplear por los cart6grafos mis notables de la .poca. Este m6todo de repre-
sentaci6r del relieve, que tenia el prestigio de ser el usado en la famosa Carta del
Estado Mayor del Ejrecito frances, fue el que Pichardo quiso que se empleara
en su mapa de Cuba. Estudiando el ejemplar del mapa que se encuentra en la
catedra de Topografia de la Universidad, he advertido en todas las hojas la se-
guridad y la delicadeza del trazo, como no podian salir sino de una mano habil
y experimentada. Pichardo. a mi juicio, era el primer dibujante topogrfifico que
habia en su tiemnpo en Cuba.
El mapa, levantado con arreglo a este metodo de representaci6n del relieve,


20


ESTEBAN PICTHARDO









ESTEBAN PICHxiUDO 21:

adolece de un defecto que salta a primera vista: la falta de referencias sobre la
altura exacta de las cimas de las montailas. Sabese, en efecto, que si las lines de
maxima pendiente dan una noci6n clara y fuerte del relieve, no dan, en cambio,
la altura, como la dan las curvas de nivel. Pero el defecto, en realidad, no .es tal..
Pichardo desconocia (como aun hoy dia se desconocen por falta de nivelaci6n y
de triangulacion) la altura exacta de los puntos culminantes, y antes de consig-
nar una cifra que podia ser err6nea por s61o ser aproximada, prefirio abstener-
se. El cart6graio sacrificaba su prestigio a la honestidad del hombre de ciencia.
La seguridad y limpieza del dibujo no s61o se advierten en la representaci6n del
relieve, sino en el trazado del curso de los rios y del contorno de los lagos. Ademais
de los signos convencionales en uso en su tiempo, Pichardo emplea otros, para
representar superficies pedregosas, signos que son una peculiaridad de su carta.
Un hecho digno de tomarse en cuenta: las terrazas marinas del extemo oriental
de Cuba, sobre las cuales no habia llamado la atenci6n todavia el sabio Alejan-
dro Agassiz, estan sefialadas en el mapa de Pichardo. Su representaci6u es un
tanto tosea; pero alli estan.
El mnapa es hipsometrico, esto es, s6lo muestra el relieve de las tierras emer-
gidas. No es batim&trico, porque no podia serlo. El relieve de los fondos marines
que rodean a tuba era entouces poco conocido; pero la falta de batimetria no es
complete: P ichardo, eada vez que cuenta con el dato precise consigna la profun-
didad en brazas. En el mapa, por otra parte, esta sefialado el borde de la plata-
forma insular con una exactitud que se acerca much a la que nos dan los mapas
de la Hydrographic Office de Washington despues de millares de sondeos lleva-
dos a cabo por el metodo acdistico. Algo tambien consigna el mapa sobre la Geo-
grafia del mar: las corrientes marinas litorales, sobre las cuales hizo el mismo
numerosas observaciones, estan sefialadas con flechas.
Los hechos de Geografia humana aparecen representados en el mapa con mu-
eho detalle. Ademis de las ciudades aparecen las villas, pueblos, caserios, forta-
lezas, castillos, iglesias, ingenios activos y demolidos, cafetales, casas, ranchos, ta-
bernas y ventas. El autor de los Caminos" consigna todos los existentes, desde
los reales hasta los vecinales. Sefiala asimismo los ferrocarriles hasta entonces
construidos. Como huella (ciertamente, utilisima) de sus actividades como agri-
mensor, aparecen los hatos, corrales, realengos, sitios, potreros, estancias y fin-
cas menores. Consigna, por uiltimo, los "parajes que han sido objeto de observa-
ciones astron6micas", con lo que presta un servicio inestimable a la historic de
la Geodesia en nuestro pais.
El mapa de Pichardo super a los de Humboldt y de Vives, y es el mas no-
table que nos legara la Cartografia colonial. Fue necesario llegar a 1908 para
que apareciera el mapa de curvas de nivel construido por los oficiales del ejer-
cito americano a la escala de 1:62,500, que es el finico que mejora al suyo. Y hay
que decir, en reconocimiento de sus meritos, que los oficiales americanos al le-
vantar el mapa de 1908 tuvieron siempre a la vista el mapa de Pichardo.

5. APRECIACI6N FINAL.

En resume, podemos afirmar que Esteban Pichardo y Tapia fue uno
de los hombres de eiencia mas notables que florecieron en Cuba en el siglo
XIX, tanto por la calidad de su obra como por su extraordinaria probidad cien-









22 ESTEBAN PIHADO

tifica. Esta probidad le condujo, desde el ejercicio de su profesi6n de abogado
(que se desarrollaba principalmente en los litigios por deslindes de haciendas co-
muneras) a la agrimensura y al dibujo de pianos, en donde se revel6 su vocaci6n
de geografo. El agrimensor, que debia ser el auxiliar del abogado, pronto se en-
sefiore6 de este. Pichardo se convirti6 en explorador y en cart6grafo y de los
elements de primera mano que explorador y cart6grafo aportaron, nacio el ge6-
grafo. Picnardo fue un autodidacta de intuici6n maravillosa. Su formaci6n como
geografo se verific6 principalmente en los viajes que hiciera a Puerto Rico, los
Estados Unidos, Espania y Francia, y con las excursions y exploraciones que hi-
zo en nuestro pais durante mas de cincuenta ailos. Era, al mismo tiempo, un in-
cansable investigator de archives y un constant estudioso de la Naturaleza. Lo
mismo iba en bwsca de la verdad cientifica en polvorientos legajos que atravesan-
do llanuras, montafias, rios, bosques o cienagas.
En la epoca en que floreci6 Pichardo la Geografia cientifica, gracias a la
fecunda labor de Humboldt y de Ritter, contaba con metodos propios y con orien-
taciones definitivas; pero a la muerte de sus dos grandes fundadores, el desarro-
11o de la Geografia cientifica se detuvo y hasta parecio retroceder. No perdio te-
rreno en nuestro pais gracias a que Pichardo, con grand intuici6n, interpret co-
rrectamente las ideas de Humboldt y de Ritter. Pichardo fue uno de los cubanos
que mas ley6 y medit6 el "'Ensayo politico sobre la isla de Cuba", lo coment6
repetidas veces e hizo sobre esta obra atinadas observaciones.
Las ideas geograificas de Pichardo se hallan vaciadas en su Geografia de
la isla de Cuba'", que public en 1854, y de la que desgraciadamente s6lo apare-
cieron los cuatro primeros tomos, quedando ineditos o perdidos unos veinte tomos
mis. Ni antes ni despues se ha llevado a cabo una preparaci6n tan complete y
escrupulosa para escribir una Geografia de Cuba. El metodo que emplea Pichar-
do es semejante al de Ritter, y consiste en tomar un asunto, reunir todos los da-
tos referentes al mismo de fuente propia o extrafia, someterlos a un analisis ri-
guroso y a una critical severisima, llevar a cabo comparaciones, establecer rela-
ciones causales y llegar, por uiltimo, a conclusions que determine el tipo geo-
grafico de la region estudiada.
Como cart6grafo, Pichardo se distinguio por la misma probidad cientifica
y por el mismo riguroso metodo que lo caracterizaron como geografo. Su Carta
Geo-coro-topogrifica de la isla de Cuba fue superior a todas las anteriores y ha
servido de base para la construcci6n de los mejores mapas de nuestro pais con
que hoy contamos.
Pichardo fue un verdadero y gran ge6grafo, cuya obra se malogr6 en gran
parte, por la indiferencia de sus contemporaneos, que vieron c6mo un hombre
solo acometia empresas cientificas de proporciones desmesuradas sin prestarle
la cooperaci6n debida; pero como dijo el ilustre doctor Nicolas Gutierrez al re-
cibirlo pobre, ciego y anciano en la Academia de Ciencias: Este hombre exce-
lente, animado siempre del mas vivo deseo de contribuir en cuanto le sea possible
al bien de la ilustraci6n del pais, le ha consagrado toda su vida... "










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