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Title: Oración pronunciada en las solemnes exequias
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 Material Information
Title: Oración pronunciada en las solemnes exequias del excmo., illmo. y rmo. Sr. Dr. D. Manuel María de Negueruela y Mendi, dignísimo arzobispo de Cuba, en la Santa Iglesia Metropolitana, el día 29 de julio de 1861
Physical Description: 10 p. : ; 20 cm.
Language: Spanish
Creator: Espinosa de los Monteros, Francisco de Paula
Imprenta de D. Miguel A. Martinez ( publisher )
Publisher: Imprenta de D. Miguel A. Martinez
Place of Publication: Santiago de Cuba
Santiago de Cuba
Publication Date: 1861
 Subjects
Genre: non-fiction   ( marcgt )
Spatial Coverage: Cuba.
 Notes
Citation/Reference: Trelles, C.M. Bib cubana s. 19,
Statement of Responsibility: por Francisco de Paula Espinosa de los Monteros.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00103211
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 50680675

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ORACROM~~a~

PRONUNCIADA EN LAS 80LEHNES EXEQUlAS
del Exemo. Illmo. y Rme. Sr. Dr.

D. Manuel Maria de Negueruela y Mendi,
DIGNISIMIO ARIOBISPO DE CUBA;

ENW LA$5 BfieaNTA IGL~5EIA M9~3~3 &EbtROPOLTANA

el dia 29 de Jullio de 1861,
POR EL

Br. D. Francisco de Paula Espinosa de los Monters,,
RACIONERO DE DICH[A SANTA IGLESIA.









BANTIAGO D22 <=YSA:
IMPRENTA DE D. MIGC~UEL A. MARTINEZ,
CA.LLE BAJA D>E SAN GERONIMO N. 7.
1861l.

















Benedic ut~I~iU:to doum~ii supier caput justi....
ExL Libro Provrerbiorum cap. I 0, v. 6 et7.
La bendicion de Dios cube la cabeza 1 ljuste,
y las alabanz;as de los hombres honran so memortai.
Del Libro de los Proverbios c. 10 v. 6 if 7.




Cuando la just;icis dei Dios quiere ha.Cer iei~pikri A
los pueblos la mnuchedumbre de sus iniqjuidadles, ab o se
vale simplement;e del hambre, dEe he epidlemia, ne la
guerra y de otra multitud de plagas que han affijidno y
aun allijen hoy la humanidad; ni arma la mano dZel
hijo contra el padre, del padre contra el hijo: ni se valB
del raiyo poderoso, ni de 1as convulsiones de lai tierra: ni
saca de mad~re las agues abunidosas del mar y de Eos ries.
para. inundar y sumerjir al pecado y ati pie~eado'r, ctmo
eni los tiempos de Nod, sino que arreba~th A los justos
del seno de la sociedad, Ilama8 A st A los Pobitiflices y
los sacerd~otes de ejem-plares virtude:s y priva Eo Ms phe-
blos prevaricadores de los instrumientos actitb~s de mno-
ralidad y de santificacion; y cuands~ estio no es hbatiu2ite
patra enderesar sus tend:enciass saca~ desl te~Soro dig26nac~ion, ministros inyfele)S, sa~ejdoted manchaldi os, pasto-
res esca;ndialosos y lar pons sobre eso~s publos infelicei~, se-
gun la~ poderosa esprieeiion de un vir;tueso- escelente
telogo de nuestros die:~.s.









No permit D)ios, hermanos mios, qlue nluestras
ab)ominaciones 11eguien AL tal grado, quie laz justicia divine
nos made esta ltimia calamnidad.
Pero reconozcamios que hemos pecado, y que por
pena de nuestro pecadco, nos priva D)ios dle~ la coniver-
sacion del just, de la edliScatcion del bueno, del celo y dec
la paternal solicitud del bend.ecido Prelado cuya mremoirria
recordam-os hoy solemnnemente, henchidco nuestro coraizonl
del mas acerbo dolor.
SI, hermanos qlueridos: naiestro pecad~o es el qul~e
opera este miovimiiento de la juisticia divina; y en pena
de nuestro pecado~, es que Dios nos ha\ mandedto este
profundo pesar qlue boy oprime todo;s los Animos. ; Di-
choso y bienavent~uradto nuestro perdido Pastor, qjue. mne
reci6 por sus eminentes y her6icas virtuides ser Ilamna-
do al ejercicio del Pontificado en lar Iglesia 'trianfaf:inte,
el mnismo dia, el dia serialadlo en qlue la\ Iglesia miilitanitl
celebraba con jdhilo y ent.usiasmo el Pontificado lel
P~rincipe de los Ap6stoles!- -- iDichoso l!..... ptero
desgraciaidos' B infelices de nosotros, que perdimoos ines-
peradamente un santo Ap6stol, un esicelente padire, unt
ilustratdo maestro, un cacritative amigo, un verdadlero hier-
manno .
Senores: el pontificado del EJxemo. Illmo;. y R.mo.
Sr. Dr. D. Manriuel Marfa de Negueruela y M~:endci fudC
breve en-duracion, pero largo y dilatado en obrars mne-
ritorias; y quiiero referirmne abioraz al verdadero mblrito
que Dios premiia, no A aqluel mientido y falso qjue los hom-
btres afilauden y enaltecen.
ICuntas IAgrimas enjugadas?! ;cu liviados! icuntos dolores socorridos! icu6ntas Ilagas ci-
catrizadas! icuAnta hionra reparada! icuAnta discar-
dia shogada! cujinta paz, cunta amiisftad,cu&nta unioni
y concordiat espalcida en el colrto espacio de su excelente
pontificado! H aquf lars operacione3s de ese: insigne Pas-
tor en el ejercicio de su estenso y dificil ministerio.
Recordamos abora las palabras notables de su sin-









cera y apacible alocucion la tarde, que hizo la entrada. so-
lemne en su Iglesia. Recordamnos que di'jo, qiue venia~ A
predicar la caridlad, A practicar la caridad y sembrar
la caridad. entire los nuevos hijos qlue laz Providencia
le habia enlcomendado; y qure para coronar tain siantos
fines habia a\band~onado con gusto su p>atria, sui familial
y todias lats afeccio'nes humnanas, qlue podian ligar sanita-
mente al hombre virtuoso sobre la tierra; y se habia
resigonado permanecor can nosotr'os h-asta quie -Dios le
11amnase Ai otra vidla mnejor, diejndlonos en prueba de sui
amor fernente, su memorial y sus cenizas. Recordamnos
que al oir estas frases pronunciadas con notable infasis,
nios estremiecirpos; y en mredio de la emnocion quie son-
tfamios, elevamnos un mnomento el corazon A Dios y ro-
gamos ardientemente, por la conservacion del Preladlo
que. se presentaba A nuestra contemplacion con la be-
lieza ineffable dlel Angel, con el brillo eiiplendoroso del
amlor y de la caridad.
Refiriendlo, puies, tod~os sus pensamientos, todlas
sus acciones y todla su amibicion Ai la cairidad dfel Sie-
flor, que ardia eni su corazon y estimulaba su alma.t, no0
podlia minos sino que las operaciones do su saLnta mi-
sioni salieseni como salieron, perfamadlas con el olor
suavisimno de esa admirabnle virtud, qlue es el alma-i del
mnundo, el elemiento principal de la sociedad, y el pri-
mier fundamnento de nuestra moral y de nuiestra fe reli-
glosa.
Asi fud que este benidecido Pre.lado> no se pa-
recia A aquellos mnagn!ates, que hiacen ostenltacion dte piu
imperio, p Ior la presion dle sus providfencias in~tolerianites.
Asfi ful qe las acertadisimas y prudientisimur~s
providencias de nuiestro bendecido Prelado, eran seiem-
pre mansas, siemnpre suaves, siempre benignas, siemnpre
acomodadlas At la flaqueza de sus pobres adbdnitos, co-
mo el tip>o perfectisitno, de donde copiaba fielmrenite el
ec~jercicio de su Divina Autoridad.
A8sf fud, que ni aun en aquiellas ocasiones en que









la: sevreridlad de juez de las costumbries le obligaba :C
presentarse con la exterioridad dlel leon, segun la hi-
perbole de las Santas Escrituras, ni auin en estos ca-
sos extremos, supo abalndonar su mansedumbre de, cor-
diero; y ent6nces, ent6nces resp>landfecian mas en 41 esorJ
magnificos sentiririentos de caridad, encarnados en su
alma. beneficenitisimna, sembrados y cuiltivadlos por di
con tanto esmero, en todo este rebanio, enluitado hoy,.
hoy triste y pesaroso como nunca.
Yo no quiero, Sres., escudrinar los secrets de
la vida priveda, y ejemplar de S. E. I. donde encentra-
ria abundantisimas virtudes, productoras de la mayor
edificacion, y c;apaces por si solas de former el mas li-
sonjero elogio de nuestro malogrado Pastor. (*) No
quiero sino sus virtudes pdblicas, para presentarlo de
modelo como hombre pblico. Y comno hombr)e pilbli-
co, todos somos testigos de las virtudes her6icas y emi-
nentes que supo ejercitar S. E. I., sin ostentacion, sin
vanidad, sin~ amblicion de ser reputado ni santo ni jus-
to, que es el heroismo verdadero, y la verdadera e-
minenc~ia de la virtud, en quien como 8. E. I. tenia o-
bligacion de darle notoriedadi A todas las que ejercitase.
Hable primeramente la elevacion del culto pii-

(*) S. E. I. hizo sus studios on la UnivAeridad de Valladolid,
y fu8 laureado con la toga y la boria en la facultad de Sagrada Teo-
logfa B los dies y oeho anos do edad. A los veinee ocup6 con umi-
versal aplause una otedra en la referida U~nivBeri'dad; y habiendo f1o-
reoido en letras y en virtudes, obtavo la hourosa distincion de ser e-
lejido consultor tedlogo de la Nunciatura Espanola, y promovido B la
canonjia penite~nciaria de la Iglesia Valisoletana, donde creoid la me-
reoida famna de su ilustracion y de su santidad; por ouyos antece-
dentes fu6 presentado para la silla Metropolitana de Ouba, que aceptdi
despues de muchas dudae, temores y sobresaltos, eagendrados per su
piadostsima humildad, como 61 mismo dijo en so memorable alocuolon,
18 tarde que hizo la ent-rada triunfal en su Ig;lebia. Conoo(amori R S. E. I.
deedle much inte.s, como eeeritor apolog8tico, y! como troductor de
la HIistoria del Concilio de Trento, del cardenal Paravicini, objra que
emprendid an union de nuestro distinguide Dean D)r. D. Juan Nepo-
.muceno Lobo, y el actual obispo de Galahorra Dr. D. Antolis Mone.-
sillo, y no sabemos si Ilevarian g fell; trmino, pues solo hemos visto
on alguna biblioteca particular de eetar Oiudad el prilner t0me.








blics, promovido rpor ese varon admirable y 11evado A
la altura de su mayor esplendor, sin hacer alarde de
un esfpiritu nimiamenite abstract, ni conducir al pueblo
8 la devocion peligrosa 6 estdril. Sari Francisco de
Sales, San Ligorio y el ilustre Feneloni eran suis con-
sejeros, sus comnpanerosi y sus guias. Y jcuando se han
viato los templos mnas oportunamente concurridos y con
mejores fines? ilOu8ndo se han enderezado nuestras an-
tiguas prA&cticas religiosas, con mas acierto, al verdade-
ro objeto de la devocion lejitima, sino cuando la sabi-
durfa, la ilustracion y la piedad de este y otro insigne
Ap6stol, [*] cuyo nombre vive todavia entire nosotros, es-
parcieron~ sobre ellas su lusc bienhechora?
Hablen los templos, en sus recintos materials, y
publiquen las me oras que recibierari, y las que debian
de esperar con f4 segurisima en las promesas del Pre-
lado, y en los estudios preparatorios A~ que estaba con-
sagrado con empeno;-promesias, esperanzas y trabajos,
lo hdlr!qee se han hundido en el sepulcro.
H leel Seminario, de done la Iglesia y el
Estado esperaban ver germionr, florecer y cosechar o-
perarios fortlaimos y` ministros no minos dignos de con-
siervar; el dep6sito def la moral y de la fk divina. iOun-
tos proyectos frustrados! icuAtntos pensamnientos perdiidos!
Hable el pueblo, para quien no solamente erab
faicilfs`imo el acceso su Prelado y estaban abiertas
A todas horas las paertas de su Palacio, sino que 41
nriismo iba de casa en casa, abriendo todas las puertas,
para acercarse A suis ovejas y conocer 4 todas, y con-
versar con todas, y hacer- comun A todbs; el carinoso
reclamo del buen Pastor;-pero sin distinciones, sin pree-
minencias, si~n contenplaciones mundanas. Pastor y

() Aladlimos.al inolvidable hoamo. Illmo. y Rmo. Sr. Dr. D.
Antomio AartS Claret, hoy Alrsob"ispo in paritii8ee 'Trajandpolis, cu-:
ye postlRoaddo ilostr6 la Iglesia GanbAna, despizes de largos anos de ballarse
impedida la sill metropoltana, y ausepte~ so digfit~sim~o prelado el emi-
nentfsimo Cardenal D. Fray =irilo de Alameda, hoy Ars&obispo de Toledo;.







hacmbrie priblico, nio encerraba su IAmpara dtentro de los
ailtos mnuros de un castillo iinaccesible. sino quie con ella
on la maino, ardiendi, y aluimbrando, hiollaba con plant
ac"'i6ca todar la extension de su didcesis, desdie aq~uel
Es;rtalo dlonde se asientanii los sacerdtotes condecorados de
la Iplesia Cubanla, haista lai inas humilde choza donide
sc a~lberga la mnendlicidd.
Y hiablemos nio.otros abora, los sacerdotes, los qlue
reclinamnos mnuchias veces niuest;ras cabezais sobre el pe-
chlo del Pastor, comt-o el discipulo amnado de Jesus, la
niochie de lat mremorable cenla. H-ablemios nosotros, qlue
estribamilos inmiediatos A su sagrada persona, quie reci-
blamois de cerca la inspiration y el iniflujo de sus ad-
miirables doctrinias,~ que percibfamos enl su orfgen y sat-
bioreAbamos el olor de sus hierdicas y eminentes virtu-
dles. HTablemlos nosotros, q(ue fuimnos mnuchass veces de-
positarios do sus proyectos grandiiosos, de sus vastas
ideas y de sus pensamientos de ap6stol. Pero noso-
tros~ ebemnos ser mudos, si qlueremos significar 10 qlue
clen lenguas nio sabriaLn predicar con justicia. Noso-
tros no podemros hafblar, porque todavial estamios emn-
belesados, can las virtudes de tan grandte obtispo. Yo,
el mnas indlignio de t~odos sus h1iijs, y el iltimo de to-
dlos sus sdbditos, miuchas vecers en mnedio del profun-
dlo respeto y de la reverente antencioni que p>restaba Ai
su duilce y seductora p>alabra, no fui poderoso para im-
pedir que se emancipara.mi espiritu y se absorviera
en la sabrosa contemp>lacion de la altura y de la humnil-
dad, de la autoriladi y de la lisura, de lai dignidad y
de la 11aneza, amalgamadas, confundidas y promiscua-
dlas eni el 't~rato y en la coniversacion de S. ~E. I.
Por eso debemios enmudecer; si senrores, porque
nosotros le vimos rodeado de la pomnposa mnagnificencia
del Ponltificado: le vimos luego sentado entire sus hijos,
ejercitando los oficios de p>adre, de maestro y de amrigo
carinoso; y luego le vimos en el lecho del dolor, que
es el crisol de los heroes y de los varones eminen-






Pastor, qlue goza de la vida; initerminable dlel Cieto; si
no nuestrats culpas qule abhreviaron sus preciosos d~ias eni
la tierra, y tratjeron sobre nlosotros la penaL de la or- -
fandad que hoy nos aflije. Y nuestro llanto, si es el
sfmbolo die un arrepenitimiento profunldo y de una en-
mienda verdadera, nos devuelva la gracia que hemnos
perdido; y estabs sean las principles alabanzats que en-
tonemos A la memorial de nluestro bendecido Pastor, .y
estas sean las flores que reguemnos sobre su sepultura.
Y consoldmonos: y adoremos en silencio los al-
tos juicros de Dios~......~.....
Y ardan midaitras tanto ante el acatamiento de
su Divinia Magestad, nuestros votos purificados como gra-
nos de incienso qluemados en loor de su inmensa jus-
ticia y de su providenciab infimita-~.-..-.....
Y envu*eltas en el hiumo de tan escojidos aromase,
suban 41 nuestrats fervientes oraciones: y pidAmosle
con la f4 y la esperanza con que pidi6 el Centurion, qjue
nuestra dolorosa orfandad sea socorrid-a, y que el alma
dichosa de nuestro bendito Prelado, goce eternament~e
de la gloriar del Cielo, donde descause en paz. Amen,




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