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Crisol
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00101375/00070
 Material Information
Title: Crisol revista de ciencia y tecnología de la UCR
Uniform Title: Crisol (San José, Costa Rica : 1996)
Running title: Revista crisol
Physical Description: v. : col. ill. ; 28 cm.
Language: Spanish
Creator: Universidad de Costa Rica -- Oficina de Divulgacio´n e Informacio´n
Universidad de Costa Rica -- Oficina de Divulgación e Información
Publisher: Oficina de Divulgacio´n e Informacio´n, Universidad de Costa Rica
Oficina de Divulgación e Información, Universidad de Costa Rica
Place of Publication: San Jose´, Costa Rica
San José, Costa Rica
Creation Date: 2011
Frequency: semiannual
regular
 Subjects
Subjects / Keywords: Science -- Periodicals -- Costa Rica   ( lcsh )
Technology -- Periodicals -- Costa Rica   ( lcsh )
Periodicals -- Costa Rica   ( lcsh )
Genre: periodical   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )
Spatial Coverage: Costa Rica
 Notes
Additional Physical Form: Also issued online and on CD-ROM.
Dates or Sequential Designation: Began in 1996.
General Note: Description based on: No. 13 (año 2005).
General Note: Monthly supplements are published between issues.
 Record Information
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 61264193
lccn - 2005240822
issn - 1409-150X
System ID: UF00101375:00070

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En esta edici�n:
El valor de las m�scaras P1 � Control biol�gico en plaga de c�tricos P2 �Las bondades del adobe P3 � Los peligros del volc�n Po�s 4
Crisol
Rescatan valor
hist�rico y
art�stico de las m�scaras
Suplemento de Ciencia y Tecnolog�a N�245 Abril 2011
Jessica Tatiana Carmona Rizo
Los gigantes Julita y Julito. Estas m�scaras provienen de la tradici�n mascarera espa�ola y son nombres que proceden d�la Puebla de los Pardos. Sal�an en los pasacalles de las fiestas agostinas y en las de San Rafael de Oreamuno.
Los coloridos trajes de la tradicional giganta y el diablo zarandearon nuestras ilusiones y sue�os durante la ni�ez; el tambaleo de sus largas manos y sus torpes e impresionantes bailes asustaron a m�s de un infante en los turnos de pueblo.
Don Guillermo Mart�nez obtuvo en el 2008 el Premio Nacional de Cultura Popular Tradicional de Costa Rica. Junto a su familia, �l se ha dedicado por m�s de una d�cada a transmitir la magia del arte mascarero.
Los retumbos de las bombetas, el explosivo ritmo de las cimarronas y los graciosos dise�os de moda de los tradicionales payasos abrumaron las almas de quienes disfrutamos de soleadas tardes de algod�n de az�car, son y danza.
Las mascaradas: una costumbre que en tiquicia une a toda la poblaci�n costarricense, sin distinci�n de edad o de clase social, demuestra c�mo las huellas y ra�ces culturales de nuestros antepasados han sido grabadas sobre la arcilla por las manos m�gicas de artistas mascareros.
Un rito con m�s de un siglo; una pr�ctica que traspasa
generaciones, un caleidoscopio del pasado que remite a mil im�genes sobre el costumbrismo tico fueron plasmados en la obra Procedimientos b�sicos para la elaboraci�n de m�scaras con t�cnicas artesanales.
La M.Sc. Vania Solano Lacl�, antrop�loga de la Vicerrector�a de Acci�n Social (VAS) de la Universidad de Costa Rica (UCR), en conjunto con el artista mascarero Guillermo Mart�nez Solano, rescataron el arte de hacer m�scaras en un manual que explica las distintas t�cnicas y materiales que se utilizan en esta tradici�n artesanal.
Luego de realizar una investigaci�n sobre el significado de las m�scaras como elemento festivo de las celebraciones populares centroamericanas, la investigadora conoci� durante el proceso a Mart�nez, quien es artesano y colecciona piezas (m�scaras que se usaban en fiestas religiosas) con m�s de un siglo de existencia.
El objetivo del estudio de Solano se centr� en encontrar las ra�ces que motivan esta costumbre ancestral como mecanismo de manifestaci�n cultural de nuestros pueblos.
La gu�a contiene adem�s la historia de la tradici�n costarricense y los procedimientos para la confecci�n de caretas, a partir de materiales como madera, tela, cuero, petatillo y cedazo.
En el manual se explican las pautas en la preparaci�n de las masillas (goma casera o arcilla); los pasos para la confecci�n de los vestidos y accesorios de los personajes (pelucas y estructuras, entre otros) y los materiales necesarios para el proceso de dise�o.
Solano destac� la importancia sociocultural de la ense�anza y transmisi�n de la costumbre costarricense de elaborar m�scaras y coment� que el objetivo principal de la publicaci�n es difundir los conocimientos y t�cnicas sobre la tradici�n mas-carera a lo largo del territorio nacional.
"Deseamos que las personas puedan conocer esta tradici�n artesana de m�s de un siglo, para aprovecharla en la creaci�n de nuevos personajes de sus propias comunidades", manifest� Solano.
Adem�s de la confecci�n del manual gr�fico, la VAS promueve una serie de espacios, entre estos la Expo-UCR 2011,
realizada en marzo, en los cuales Mart�nez y su familia desarrollan talleres para ense�ar el arte de hacer m�scaras.
"Los talleres construyen un bello espacio de convivencia e intercambio entre personas de m�ltiples edades y afinidades, entre hijas y padres, abuelos y nietos, entre parejas y amistades", agreg� Solano.
En estos talleres, las personas participantes aprenden a elaborar caretas con todo tipo de materiales, algunos de reciclaje, y utilizan los moldes de la colecci�n de la familia Mart�nez Solano para dise�ar las figuras.
Tradici�n cartaginesa
La familia de Cartago Mart�nez Solano se ha dedicado durante varias generaciones a la elaboraci�n de m�scaras. Fue en 1948, cuando los hermanos Avelino y Guillermo Mart�nez rescataron las piezas art�sticas del reconocido mascarero Jes�s Valer�n.
Ellos le compraron a la esposa de Valer�n las m�scaras de los principales personajes de San Rafael de Oreamuno, como por ejemplo la cabeza del enano, el hipop�tamo, la llorona y el diplom�tico.
Asimismo, los hermanos Mart�nez encontraron y conservaron varias m�scaras de petatillo y cedazo y unos moldes de arcilla y madera que datan de 1887.
Es as� como la tradici�n mascarera se mantiene en esta familia. Esposas, hijos e hijos de los Mart�nez tambi�n participan en la producci�n y la ense�anza de las t�cnicas art�sticas para la confecci�n de m�scaras.
Adem�s de vender sus m�scaras en los pasacalles o en las fiestas patronales y religiosas de los pueblos, Guillermo Mart�nez y su familia han desarrollado desde hace m�s de una d�cada talleres creativos en escuelas y colegios.
Silvia Mart�nez, hija de don Guillermo, explic� que esta labor es de suma importancia para que la tradici�n mascarera no se pierda y consider� que por medio de este tipo de actividades el rol de la mujer en la sociedad obtiene m�s valor.
"Estos procesos son valiosos, pues las amas de casa podemos salir de la rutina, aprender y aplicar los conocimientos obtenidos en los talleres y as� dejar un gran aporte a la sociedad", coment�.
Abril, 2011 Crisol = 1


La siembra de plantas que produzcan n�ctar en gran cantidad para incentivar la llegada de especies de insectos ben�ficos y de enemigos del insecto transmisor del drag�n amarillo, podr�a ser una soluci�n al control de esta enfermedad que afecta a los cultivos de c�tricos.
As� lo considera el ingeniero agr�nomo Ram�n Mexz�n Vargas, del Centro de Investigaci�n en Protecci�n de Cultivos (Ciproc) de la Universidad de Costa Rica (UCR). �l es especialista en manejo integrado de plagas y sus enemigos naturales.
La enfermedad es producida por la bacteria Candidatus liberibacter spp., que ataca el follaje y los frutos de los c�tricos, los cuales se vuelven menos jugosos. Est� considerada la m�s destructiva y de mayor perjuicio econ�mico para este tipo de cultivo, pues reduce su rendimiento hasta en un tercio y lo vuelve no rentable en siete o diez a�os. Los frutos siempre pueden consumirse, porque la bacteria no afecta a los humanos.
Se transmite por medio del insecto Diaphorina citr�, que tiene la apariencia de una peque�a cigarra o chicharra de unos 4 mm de tama�o, perteneciente a la familia de los ps�lidos. Este insecto se alimenta de la savia, sobre todo de los peque�os reto�os de las hojas, y se desplaza con las corrientes de aire.
En China, en donde se detect� por primera vez hace m�s de 100 a�os, se le denomin� Huanglongbing (enfermedad del brote amarillo) y en pa�ses de habla inglesa se le llama Greening (enverdecimiento).
En el continente americano apareci� en Brasil en el 2004 y en Florida, Estados Unidos, en el 2005.
El Ministerio de Agricultura y Ganader�a (MAG) decret� en el pa�s estado de emergencia para combatir la plaga y frenar los brotes, mediante la destrucci�n de plantaciones abandonadas y de plantas infectadas, la fumigaci�n del insecto vector y la aplicaci�n del control biol�gico.
Adem�s, declar� cuarentena fitosanitaria en los cantones de Upala, Los Chiles, Guatuso y San Carlos, en la provincia de Alajuela, y La Cruz, en la de Guanacaste, al tiempo que prohibi� el traslado de cualquier material que pueda propagar la bacteria y agiliza la importaci�n de plaguicidas para combatir el insecto. Para ello, el Gobierno destin� 0300 millones del Fondo Nacional de Emergencias.
�C�mo detectar la enfermedad:
El insecto succiona la savia en los primordios foliares, lo que causa deformaci�n de las hojas. Estas crecen con apariencia saludable, pero exhiben dobleces o roturas en las orillas.
El mal se nota en las hojas adultas por lo siguiente:
� Un moteado amarillento de forma asim�trica, extendido m�s de un lado de la vena central que del otro.
� Las venas adquieren un color amarillo y se sienten gruesas y levantadas al tocarlas, con una consistencia como la del cuero.
Sin embargo, de acuerdo con fuentes oficiales, la plaga contin�a su expansi�n en distintos puntos de los cantones citados.
Regulaci�n natural
Seg�n explic� Mexz�n, la soluci�n al problema del drag�n amarillo empieza por la construcci�n de verdaderas cadenas alimentarias. "Una forma de alcanzar este objetivo es adicionar al cultivo un componente de plantas nectar�feras con gran capacidad de atraer insectos ben�ficos, los cuales quiz� sean escasos en el ambiente, pero cuyas poblaciones se pueden incrementar en forma paulatina, hasta alcanzar a regular las
Para el control de la plaga en los cultivos de c�tricos, el especialista de la UCR recomienda la siembra de plantas que produzcan n�ctar, como urena (Urena lobata).
Esos s�ntomas pueden aparecer en pocas hojas y ramas, pero luego se extienden a toda la copa del �rbol.
En la naranja dulce produce frutos peque�os, que si se parten de arriba hacia abajo se aprecia un eje central curvado y con un lado m�s ancho que el otro. En mandarinas o limones no se da este s�ntoma.
El �rbol muestra una apariencia enferma y es m�s peque�o, similar al s�ntoma del estr�s h�drico.
Fuente: Ing. Ram�n Mexz�n.
poblaciones de fit�fagos (que se alimentan de las plantas) nocivos", dijo.
Esto significa que se deben sembrar plantas que produzcan n�ctar en gran cantidad, para incentivar la llegada de cientos de especies de insectos fit�fagos neutrales y de insectos depredadores y par�sitos del ps�lido, que son enemigos naturales de la cigarra que transmite la bacteria.
Por ello, el especialista cree que se deben sembrar en las plantaciones de c�tricos otras plantas como paira {Melanthera �spera), urena {Urena lobata), abejoncillo {Cassia tora) y cinco negritos {Lantana c�mara), las cuales crecen a la orilla de los caminos o en potreros abandonados.
"Esta vegetaci�n nectar�fera, sembrada en los bordes de los lotes y en espacios vacantes en las plantaciones de c�tricos, da pie a cadenas alimentarias muy complejas, donde el insecto plaga se constituye en un eslab�n integral de muchas cadenas, de manera que su poblaci�n queda sujeta a varios puntos de equilibrio poblacional", afirm� el investigador.
Al disminuir la poblaci�n del ps�lido, la enfermedad no puede ser transmitida, lo que permite que las otras medidas de control ejerzan su efecto.
En estudios anteriores de cultivos como palma, pejibaye, macadamia y plantas ornamentales, se demostr� que se puede lograr hasta un 98% en el control de las plagas.
Tambi�n se corrobor� en una experiencia preliminar en c�tricos. Se sembraron plantas nectar�feras dentro del cultivo y ello permiti� que "un complejo de especies de insectos depredadores, una avispa par�sita y un hongo entomopat�geno lograran regulaciones de entre 80% y 95%", agreg�.
Fumigar no es suficiente
El especialista consider� que medidas como el uso de plantas sanas, el combate qu�mico del insecto transmisor de la bacteria, la eliminaci�n inmediata de plantas contaminadas y el control biol�gico por medio de insectos ben�ficos y hongos entomopat�genos son fundamentales en el manejo integrado del ps�lido que transmite el drag�n amarillo.
Sin embargo, esto no es suficiente para detener la enfermedad, como lo demuestra la experiencia de otros pa�ses, en donde la enfermedad est� presente desde hace varios a�os.
Como primera medida, indic� Mexz�n, los productores recurren al uso de insecticidas, pero hay que tomar en cuenta que los c�tricos no son tan rentables como para financiar varios ciclos de fumigaciones al a�o.
Adem�s, la fumigaci�n puede ocasionar desbalances en las poblaciones de otros artr�podos que no son plagas, como acaras, cochinillas harinosas, �fidos, escamas y el minador de la hoja, cuyas poblaciones est�n bajo control natural.
El investigador asegur� que "el fracaso en los programas de manejo integrado del insecto transmisor en pa�ses como Estados Unidos y Brasil, se debe a que no se proveen plantas nectar�feras como sitios de refugio, v�as de tr�nsito y fuentes de alimento a los insectos ben�ficos que necesitan el n�ctar como combustible para volar, tampoco a los hongos entomopat�genos se les brinda condiciones de microclima adecuadas y hu�spedes alternos, para que puedan permanecer en el ambiente del cultivo de c�tricos".
El problema de las plagas nace desde el momento en que se siembran las plantaciones de c�tricos y se elimina la vegetaci�n, lo cual interrumpe las cadenas alimentarias y todas las interacciones entre los organismos que formaban parte del ecosistema, expres� el Ing. Mexz�n.
La enfermedad conocida como drag�n amarillo ataca el follaje y los frutos de los c�tricos, los cuales se vuelven menos jugosos.
2 : : CHsol Abril 2011


Bondades del adobe har�n m�s confortables edificios del futuro
El estudiante Mois�s Obando mide con un term�metro infrarrojo la temperatura superficial de una tapia de adobe en Santo Domingo de Heredia. Elizabeth Rojas Arias
Si alguna vez ha vivido o visitado una casa de adobe, habr� comprobado que la sensaci�n de bienestar es mucho mayor que en cualquier otra edificaci�n. Esa sensaci�n de frescura en el d�a y calidez en la noche es medida por estudiantes de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Costa Rica (UCR), con el fin de establecer los par�metros que hacen de este antiguo material un punto de partida para dise�ar un nuevo concepto de viviendas y edificios bioclim�ticos.
El estudio se realiza en un seminario de graduaci�n, en el cual se analiza la capacidad t�rmica de viviendas de adobe, con la participaci�n de los estudiantes Jan Flor, Marcela Gonz�lez Espinoza, Felipe Mora Ram�rez, Mois�s Obando Robles, Valeza Rodr�guez Mora y Alvaro V�quez Quesada, bajo la direcci�n del Arq. Jos� Al� Porras Salazar. Colaboran los profesores Arq. Eugenia Sol�s Uma�a e Ing. Gabriel Monge Gapper, de las escuelas de Arquitectura e Ingenier�a Mec�nica, respectivamente.
El prop�sito de esta investigaci�n es conocer qu� es lo que hace que las edificaciones de adobe sean tan confortables.
Para ello, los arquitectos utilizan instrumentos de medici�n, realizan estudios en el Laboratorio Bioclim�tico de la Escuela de Arquitectura y, con la ayuda de un software y de un modelo matem�tico, comparan los datos emp�ricos con los te�ricos por medio de simulaciones. Ello con el fin de aportar a la ciencia las caracter�sticas de los gruesos bloques de tierra para que en el futuro se pueda crear un nuevo cerramiento que emule las bondades del adobe.
Una vez concluida la investigaci�n, denominada Dise�o de la envolvente y sus implicaciones en el confort higrot�rmico, si se comprueba que el adobe funciona bien en los diferentes climas del pa�s, los arquitectos propondr�an la invenci�n de un "adobe sint�tico" que ofrezca el mismo resultado que el adobe tradicional, que se pueda elaborar con materiales contempor�neos y que cumpla con las disposiciones del C�digo S�smico.
Cambio clim�tico
Porras, quien cuenta con una maestr�a en medio ambiente y arquitectura bioclim�tica y especializaciones en desarrollo sostenible y pol�ticas energ�ticas, manifest� que este proyecto se
ubica dentro de la agenda Adaptaci�n de los edificios al cambio clim�tico, del Taller de Arquitectura Tropical, la cual busca, entre otras cosas, la reducci�n del uso del aire acondicionado en las edificaciones. Los sistemas de aire acondicionado representan hasta un 60% del consumo el�ctrico de los edificios.
El uso de nuevos materiales para el dise�o de viviendas y edificios m�s confortables es parte de las adaptaciones que tendr�n que realizar en el futuro los arquitectos, ingenieros y constructores ante el calentamiento del planeta, sobre todo en la regi�n tropical.
La muestra de la izquierda es de un bloque de adobe que data de 1894. Fue exhibida en la Expo UCR 2011 en el puesto del Taller de Arquitectura Tropical.
De ah� la necesidad de estudiar el comportamiento del adobe ante el calor y el fr�o. Para ello, se midi� la transferencia de calor del material por medio de dos variables: su capacidad para amortiguar las temperaturas exteriores y para retrasar la entrada de calor.
El volumen de los bloques de tierra que constituyen la piel de los edificios de adobe puede acumular calor antes de empezar a liberarlo en el interior de la vivienda. La importancia de que el material retarde la liberaci�n del calor es que conserva la temperatura confortable por m�s tiempo dentro de la edificaci�n durante el d�a y se mantiene caliente durante la noche, cuando baja la temperatura en el exterior.
Por medio de un modelo matem�tico, los arquitectos est�n tratando de determinar cuanto tiempo se puede retardar la liberaci�n de calor.
Estudio en casas de tierra
El estudio se realiz� en dos regiones clim�ticas del pa�s: el Valle Central y el Pac�fico Norte y aportar� una metodolog�a de an�lisis del comportamiento higrot�rmico de las construcciones, que podr�a aplicarse a otros materiales como madera, bloques, l�mina de hierro galvanizada o baldosas prefabricadas.
Asimismo, se establecer� un protocolo para la toma y el an�lisis de datos, con el cual se podr�n comparar los resultados de forma objetiva y met�dica. Tambi�n, mediante la generaci�n de modelos y simulaciones en el programa Autodesk Ecotect Analisys, se estima el comportamiento de los edificios construidos con tierra.
Los arquitectos manifestaron que las construcciones tradicionales de tierra poseen distribuciones y espacios sencillos, casi todas est�n compuestas por un solo material con aperturas peque�as (ventanas y puertas). Esto simplific� la toma de las mediciones en las casas y es una caracter�stica que facilita el modelado y simulaci�n en los programas de c�mputo.
El registro de los datos en las seis casas y ermitas analizadas se hizo en cuatro etapas, con el prop�sito de abarcar las diferentes estaciones climatol�gicas durante el a�o.
e Nuevo material
Aunque la investigaci�n no contempla la posibilidad de utilizar nuevamente el adobe como sistema constructivo, s� destaca en su propuesta algunas cualidades de las construcciones en tierra cruda, tales como el car�cter reciclable, el hecho de ser un material ecol�gico y sus caracter�sticas de balance t�rmico que producen confort.
En ella se hace referencia a varios institutos de investigaci�n surgidos despu�s de la crisis energ�tica de 1973, que se dedicaron al estudio del adobe en Espa�a, Francia, Alemania, Estados Unidos y Australia y desarrollaron t�cnicas y manuales de construcci�n de viviendas antis�smicas elaboradas con tierra, que adem�s eran m�s resistentes a las inundaciones y se podr�an construir en menos tiempo.
El Arq. Porras dijo que en Chile y en Per� existe un sistema constructivo de adobe moderno, que ha dado muy buenos resultados.
Como proyecto futuro, los arquitectos consideran que el estudio podr�a ser la base para la invenci�n de un material de cerramiento (tipo gypsum), que no constituya un elemento estructural, pero que contenga las bondades del adobe.
Abril 2011 CHsol : z 3


Estudio alerta sobre peligros del volc�n Po�s
Patricia Blanco Picado
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Un estudio reciente del Posgrado en Geolog�a de la Universidad de Costa Rica (UCR) alerta acerca de los peligros del volc�n Po�s, cuyas �ltimas tres erupciones m�s importantes provocaron da�os considerables en la agricultura y la ganader�a y ocasionaron la migraci�n de personas asentadas en los alrededores del coloso.
Se trata de la elaboraci�n de un mapa de peligrosidad volc�nica, realizado por el ge�logo Ra�l Mora Amador para optar por el grado de Master en Gesti�n del Riesgo en Desastres y Atenci�n de Emergencias, en el cual describe los riesgos del Po�s para la poblaci�n y la econom�a del pa�s ante una erupci�n similar a las del pasado.
El objetivo de este trabajo, explic� el investigador, es aportar informaci�n a las comunidades ubicadas en la periferia del volc�n y a las autoridades responsables de implementar planes de emergencia, con el fin de que se constituya en una herramienta "para generar escenarios de desarrollo y no de riesgo". Seg�n Mora, esto se logra estableciendo restricciones en el uso de la tierra.
"El hecho de que las erupciones volc�nicas no sucedan tan seguidas como otros eventos naturales peligrosos no debe ser motivo para obviarlas", se�al�. M�s bien, deben redoblarse los estudios sobre erupciones pasadas, as� como la vigilancia volc�nica.
El ge�logo bas� su investigaci�n en las principales erupciones hist�ricas del Po�s, en cuya descripci�n y caracterizaci�n utiliz� fuentes bibliogr�ficas como peri�dicos de la �poca, art�culos cient�ficos, notas y cartas, entre otras.
Adem�s, complement� el estudio con el an�lisis de los dep�sitos que dejaron dichas erupciones, lo cual sirve para caracterizar el comportamiento y los ciclos eruptivos de un volc�n.
Fuente: Ra�l Mora Amador.
"Los volcanes avisan cuando van a iniciar una erupci�n", asegur� el especialista, raz�n por la cual para los vulcan�logos es fundamental conocerlos.
Ubicado en la cordillera Volc�nica Central, el Parque Nacional Volc�n Po�s recibe al a�o cerca de 300 000 turistas, lo que lo convierte en el volc�n m�s visitado de Costa Rica. En sus alrededores se concentran alrededor de 400 000 personas, quienes podr�an sufrir las consecuencias de una erupci�n.
El coloso tiene una altitud de 2708 metros y est� formado por tres elementos principales: el cono Von Frantzius, la laguna Botos y un cr�ter activo. En este �ltimo hay un domo, el cual actualmente libera gases, y una laguna caliente, cuya agua est� considerada entre las m�s acidas del planeta..
Erupciones hist�ricas
"La calva del monte est� yerma. Ni un insignificante ani-malillo se ve por aquellas cimas desoladas. Todo es piedra, cenizas, escoria, lodo y acaso lava. La vida ha desaparecido por entero. Las plantas, las que eran propias de la regi�n alpina -en este caso andina-, han cedido su lugar al terror del fuego. Las ha consumido como a la zarza b�blica. Sobre la cumbre solo hay desolaci�n. A veces, la descarga de una bater�a de 100 ca�ones parece retumbar en las concavidades sin l�mite del volc�n".
As� describi� el peri�dico La Naci�n, el 10 de junio de 1953, el panorama en los alrededores del Po�s, luego de una intensa erupci�n.
Seg�n revela la investigaci�n, el coloso ha presentado tres erupciones hist�ricas muy destacadas: en 1834, entre enero y mayo de 1910 y de julio de 1952 a 1955.
De la primera erupci�n se sabe que las cenizas llegaron hasta Esparza, la segunda fue observada desde la capital como un gran hongo y en la tercera, la m�s violenta y de mayor duraci�n, la laguna crat�rica se evapor� y se inici� la formaci�n del domo.
En esta �ltima el volc�n provoc� sismos y ca�da de ceniza y lanz� lava y rocas semifundidas a altas temperaturas, cercanas a los 1000 grados cent�grados, lo que los cient�ficos llaman una erupci�n de tipo estromboliano.
Asimismo, por lo r�os que nacen en las faldas del volc�n se registraron lahares o flujos de lodo, que se depositan en las partes bajas.
Un aspecto que hay que destacar es que en las tres erupciones estudiadas se report� la expulsi�n de rocas y bloques incandescentes de m�s de 6,4 cm de di�metro, que caen en un �rea de no m�s de 2 km de distancia del cr�ter, pero que representan un gran peligro para las personas y para la infraestructura del parque.
De acuerdo con el ge�logo de la UCR, la ca�da de rocas podr�a da�ar el centro de visitantes, la casa de investigadores, la caseta de cobro y los caminos de acceso. "Se debe recalcar que todos los senderos para turistas del parque se encuentran dentro del radio de posible ca�da de bombas y bloques", advirti� Mora.
Ceniza: la m�s temida
El peligro volc�nico que abarcar�a mayor �rea y afectar�a m�s la econom�a del pa�s es la ceniza, cuyas part�culas min�sculas viajan con el viento a varios kil�metros de distancia del centro de emisi�n.
En las erupciones pasadas hubo ca�da de ceniza, lo que hace prever que ante una nueva erupci�n los cantones m�s afectados ser�an Alajuela, San Pedro de Po�s y Grecia.
"La ceniza se dispersa con ayuda del viento y cuando cae lo hace ya fr�a, las part�culas son muy abrasivas, por lo que provocan da�os en todo tipo de maquinaria, desde motores de aviaci�n hasta computadoras e impresoras; adem�s, sistemas de aire acondicionado", indica el estudio.
Los veh�culos tambi�n podr�an sufrir efectos, lo mismo que los quir�fanos de los hospitales, los laboratorios farmac�uticos, la industria y los techos de las viviendas, que podr�an colapsar con el peso de la ceniza.
"...Escucharon fuerte ruido subterr�neo y al ladear por el S.O. el cr�ter para tomar la trocha que lleva a Poasito, casi no se pod�a ver, hab�a mucho gas y ca�a ceniza. Dice que la ceniza era muy pulverizada y amarillenta, sin calor...".
25 de mayo de 1953. Yeudi Monestel, periodista de La Prensa Libre.
Los hospitales San Francisco de As�s de Grecia y San Rafael de Alajuela tienen altas probabilidades de resultar da�ados ante la ca�da de ceniza, mientras que los de San Carlos y San Ram�n, en esa misma provincia, podr�an tener efectos m�s leves.
La emisi�n de gases volc�nicos, algunos de ellos t�xicos para los seres vivos, tambi�n constituye un factor de riesgo. Seg�n el estudio, en el Po�s el problema se presenta cuando el rumbo de los vientos es de norte a sur y genera cortinas de gas, en especial de di�xido de azufre, en el sector del mirador de los turistas, en la laguna Botos y en los senderos del Parque.
La investigaci�n tambi�n advierte sobre la lluvia acida, la cual seca la vegetaci�n o no permite que esta crezca en aquellos sitios expuestos continuamente a este fen�meno volc�nico. Los lugares que podr�an ser alcanzados por la lluvia acida son: Naranjo, Grecia, San Ram�n, Zarcero, Esparza, San Pedro de Po�s y Alajuela.
Ante una posible erupci�n similar a las estudiadas, Mora recomienda, entre otras medidas, realizar actividades informativas y educativas en escuelas, colegios y centros de salud, acerca de los alcances de las erupciones hist�ricas del volc�n Po�s.
Tambi�n considera que se debe impulsar la creaci�n de �reas protegidas en zonas potenciaImente peligrosas, como una forma de controlar el desarrollo urban�stico y tur�stico en los alrededores del volc�n.
Editora: Patricia Blanco Picado . Colaboraron en este numero: Tatiana Carmona Rizo, Manrique Vmdas Segura, Ehzabeth Rojas Anas y Patricia Blanco Picado, periodistas Fotograf�a: Anel Kenjekeeva, Jorge Carvajal y Laura Rodr�guez. Dise�o y Diagramaci�n: Thelma Judith Carrera Castro. OD1, Edificio administrativo C. 1er. Piso. E-mail: patricia.blancopicado@ucr.ac.cr Sitio Web: http://www.odi.ucr.ac.cr Tel�fono: (506) 2511-1168 Fax: (506) 2511-5152
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