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Title: Justos reclamos por el modo con que se trata a los buques mejicanos en las islas de Cuba y Puerto Rico
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Title: Justos reclamos por el modo con que se trata a los buques mejicanos en las islas de Cuba y Puerto Rico se indica el remedio de este mal, y se propone con tal motivo varias providencias importantes, de conformidad con los tratados vigentes, para proteger la marina mercante de la República
Physical Description: 59 p. ; 15 cm.
Language: Spanish
Publisher: Imprenta de Lara
Place of Publication: Me´xico
México
Publication Date: 1849
 Subjects
Subject: Commerce -- History -- Mexico   ( lcsh )
Commerce -- History -- Cuba   ( lcsh )
Commerce -- History -- Puerto Rico   ( lcsh )
Genre: non-fiction   ( marcgt )
Spatial Coverage: Mexico
Cuba
Puerto Rico
 Record Information
Bibliographic ID: UF00101299
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 12067325

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Full Text











UNIVERSITY
OF FLORIDA
SLIBR



.J81







JUSTOS RECLAMOS
por el modo con que
se trata


A LOS OES MEJImCAOS
EN LAS ISLAS

SeCURaA Y TUTRTO 3IeCO:
ru indica el remedio de! esto mal, y se proponen con tal mo-
tivo vorins providnclleiia. imporlants, lde conformidad
con losu tlratdos ietes., pan.pra protege la
marina nmerci.ate de la Rf lpulic.,
TODO POR LOS lE.

b'f C,>L'k;., 3 -. ,?.'L&i'lr ^ tji Qin o.









a de Lra, calle de la Plma nm. 4.
Imprenta de Lara, calle de la Palma nmr. 4.






\- ;.

S- 3 A 4










Artculo Primero.


Desde el ao lde 18-0 se suscit una
cuestioi d(e vital imiportancia para Il mari-,
na mercante de la repblica; y despues de
haber trascurrido tanto tiempo, y sin um-
bargo de las repetidas reclamaciones que se
han hecho, la question est todava por re-
solverse. Ella se reduce qe por part







del gobierno de la Union se aplique el cor-
respondiente remedio al mal gravsimo que
sufre nuestra marina, con motivo de los enor-
mes derechos que se le hacen pagar en las
colonies espaolas, considerndola como ex-
tranjera, cuando tratamos en todos los puer-
tos de la repblica como nacionales los
buques espaoles. Nuestros efectos condu-
cidos la isla de Cuba bajo bandera meji-
cana, pagan all un 33 un tercio por 100 mas
de lo que se exige losimportadosbajo pabe-
llon espaflol, y se sujeta tambien nuestras
naves al pago de gabelas mas subidas por
derecho de toneladas.
El resultado de esta diferencia, nada con-
forme ni con los sentimientos benvolos que
hemos manifestado la nation espaiola, ni
con el principio de reciprocidad qu e s de-
bi haber observado con nosotros, ha sido el
de que todo el comercio de la repblica con
la isla.de Cuba se haga exclusivamente en






buques espaoles, habiendo quedado as sin
ocupacion alguna para el trfico exterior
nuestra marina mercante, aniquilada ya con
este ltimo golpe, despues de habrsele sa-
crificado ntes en los tratados perpetuos ce-
lebrados con la Gran-Bretaa.
Yucatar, que ha sacado siempre grades
recursos (le su industrial martima, que tiene
su principal giro con la citada isla, y que
contaba ntes de la independencia con una
marina mercante muy explndida, fu el pri-
mer Estado. que resinti los funestos efectos
de esos derechos diferenciales, establecidos
en las colonies espaolas para protege la ma-
rina de su metrpoli. Recargados de gabelas
los efectos que llevaba en sus buques aque-
llos establecimientos, vid desde luego, que el
comercio con ellos se haria en lo sucesivo
bajo el pabellon espaiol, y que iban des-
aparecer con esto los restos de su marina.
Clamn; y despues.de nueve aos de conti-






nuas gestiones, en que desde el principio de-
bi6 haber fijado toda su atencion el gobier-
no national, para proveer del correspondien-
te remedio esa injusticia, con que se haper-
judicado por tanto tiempo la marina mer-
cante de li repblica, hasta hoy no se ha
puesto mano en el arreglo que demand la
material, y aun se esquiva una resolution que
ya no es possible diferir, porque se han he-
cho los reclamos competentes, y no se ha
obtenido de la legacion espaola sino con-
testaciones puramente dilatorias.
Desde el aio de 1845 se dijo por esta
nuestro ministry de relaciones, que aquel
asunto era demasiado grave, y que necesita-
ba de su gobierno instrucciones especiales
que pediria, para poder dar sobre el particu-
lar una respuesta definitive. Reconocida
nuestra independencia por Espaa desde el
ao de 36, y celebrados desde entnces los
tratados que rigen en la material, hacia nue-






ve aos que nuestra marina sufria los males
consiguientes esa desigualdad, con que se
le trataba en las referidas islas, y cinco des-
de que se habia empezado reclamar por la
prensa de Yucatan semejante injusticia,
cuando el Sr. Pea y Pea, encargado de la
carter de relaciones, recibi la citada con-
testacion de la legacion de S. M. C. Qu6
hizo, pues, con ella? No la mand, por ven-
tura, al archivo, y call despues dequeporlos
graves daos que habia sufrido nuestra ma-
rina mercante, debia desde entonces haber-
se puesto trmino sus padecimientos, pa-
ra no dar lugar que con estudiadas dilato-
rias pasase mas tiempo y acabase de desa-
parecer, como ha sucedido ya? Porque en
dnde est la marina opulenta que tenia
Yucatan cuando se hizo la independencia
de la repblica? Que se examine y se ver,
que se halla hoy reducida una inedia do-
cena de buques lo mas, y que algunos de






los que ntes pertenecian su matrcula, han
tomado ya la bandera espaola, abandonan-
do la nuestra, por los enormes perjuicios
que esta ocasiona, causa de la poca nin-
guna proteccin que le ha dispensado el go-
bierno national.
1Comprendi por ventura el Sr. Pea y
Pea la question? No se hizo cargo de que
sujetas las colonies europeas providencias
' medidas excepcionales, segun el sistema
colonial geeralmente observado, era casi
impossible, que elgobierno espaol consintie-
se en tratar en sus iidicadas islas nues-
tros buques, conio tratamos los suyos en
los puertos de la repblica? Por qu, pues,
no procedi desde linugo proponer al con-
greso el remedio de los males que aquejaban
por esto nuestra marina mercante, anun-
cindolo as ll citada legacion, para que le
sirviese de gobierno, y'quodase de una vez
cegado ese manantial de pei*ruiios conside-







rabies para uno de los ramos mas importan-
tes de la industrial national?
Sin tomarse la molestia de examiner este
interesante punto por los mas sencillos prin-
cipios de razon universal, un hecho ocurri-
do con la repblica vecina, habria bastado
al Sr. Pea y Pea, para haber arreglado su
conduct en la material de que se trata, y no
haber guardado el silencio que guard, con
notorio menoscabo (le la. marina de la rep-
blica. Hostilizados los buques de los Esta-
dos-Unidos en las citadas colonies espao-
las, en los mismos trminos en que lo son
los nuestros, y no habiendo podido conse-
guirelgobierno anglo-americano, que se tra-
tase su marina mercante en ellas, como
trataba en sus puertos la espaola proce-
dente de los de Cuba y Puerto-Rico, se pro-
puso seguir el ejemplo que le daba el gabi-
nete de Madrid respect de los puntos in-
dicados. As es, que someti desde el ao






de 1817 los efectos conducidos en buques
espaoles, que iban sus puertos desde las
colonies mencionadas, al pago de derechos
subidos, imponindoles un 10 por 100 mas
que cuando esos efectos son importados en
buques americanos; dispuso que se les co-
brase mas por derecho de toneladas; y por
ltimo, que se les hiciese pagar, por la ex-
porta<-ioii de efectos para las colonies in-
sinuadas, una cantidad equivalent al recar-
go que sufrian en ellas las importaciones
hechas bajo pabellon americano, En fin,
no solamente trat de compensar los perjui-
cios que irrogaba su marina el gobierno
espaol, con la poltica excepcional que
habia sometido al comercio y navegacion
extranjera respect de las islas referidas, si-
no que llev mas adelante la severidad de la
retorsion, como lo manifiestan las quejas
del Diario de la Marina, de la Habana, in-
sertas en Marzo ltimo en el Monitor Re-
publicano.





11
Y nosotros, que nos hallamos en el mis-
mo caso que la citada repblica, cuando
adopt las providencias que en compendio
acabamos de referir, hemos de enmudecer,
hemos de tolerar, que se trate i nuestros bu-
ques en las citadas islas como a extranjeros,
siendo as que tratamos los suyos como
nacionales en nuestros puertos? Hemos de
sufrir pacientemente, que se d por esta di-
ferencia los espaoles el derecho exclusi-
vo de hacer el comercio entire aquellas y
nuestros puertos, con pejuicio (le nuestra
marina mercante, arruinada ya por la indo-
lencia con que se han mirado en esta part
lasjustas reclaimaciones del gobierno de Yu-
catan?
Iguales y recprocos los tratados para las
parties contratantes, con qu derecho se
nos puede exigir, que por cuanto se trate i
nuestros buques como nacionales, en las
posesiones europeas de la iacion espaola,






debamos tratar de la misma manera los
suyos, procedentes de sus colonies, en las
cuales es tratado nuestro pabellon como ex-
tranjero, sometindosele al pago de enor-
mes y exorbitantes derechos? En hora bue-
na que los buques procedentes directamen-
te de la Pennsula y demas puntos en que
no se sigan las excepciones del sistema co-
lonial, se les dispensen los miramientos y
consideraciones que debemos nuestra ban-
dera y los efectos que bajo de ella vengan
los puertos de la repblica. Pero, qu
convenciones, qu principios dejusticia pue-
den alegarse, para imponernos el deber de
tratar del mismo modo los buques espa-
oles, que zarpen de las islas de Puerto-Ri-
co y de Cuba, donde se trata los nuestros
en los trminos que tenemos expresados?
Ms todava: por los tratados que tenemos
celebrados con las potencias extranjeras, so-
lamente estamos comprometidos no exigi-r






por los products naturales industriales de
cada pais, traidos nuestro territorio bajo
pabellon del mismo pais, mas altos derechos
que los que se exijan esos mismos efectos,
cuando sean importados bajo bandera me-
jicana. Cmo, pues, consentir que frutos
y artefactos ingleses franceses, acumula-
dos en los depsitos de la isla de Cuba, se
traigan nuestros puertos bajo pabellon es-
paol, y se les someta al pago de bajos de-
rechos, como si aquellos efectos fuesen de
production espaiola?
Graves importantes estas.consideracio-
nes, es ya urgent que se hagan cargo de
elas el congress y el gobierno de la Union,
para remediar los males que aquejan ~ nues-
tros Estados martimos, causa del sistema
hostile que se ha adoptado respect de nues-
tra marina mercante, cu a!gunas colonies
europeas, tanto de Espala como de Ingla-
:terra, y causa tambien de que los efectos





14
de una nation, importados bajo el pabellon
de otra, pagan en nuestros puertos los mis-
mos derechos que si se introdujesen con ban-
dera national, cuando debe hacerse en esto
una diferencia que nos impoi ta establecer
la mayor possible brevedad.


Articulo Sregundo.


Hablamos en uno de nuestros nmeros
anteriores de los graves perjuicios que habia
sufrido y se hallaba sufriendo nuestra mari-
na mercante, con motivo (le los enormes de-
rechos diferenciales, que se la tenia some-
tida en las islas de Cuba,de Jamaica y Puer-
to-Rico. Indicanros all mismo, que des-
pues de haber padecido por tantos aos,
consecuencia de ese rgimen excepcional es-
tablecido respect de las colonies europeas,
no nos quedaba mas recurso que usar del







derecho lejtimo de la retorsion, hacienda
con los buques procedentes de las mencio-
nadas islas, lo mismo que empez hacer
el gobierno de los Estados-Unidos, desde el
ao de 1817, con las naves espaolas, que van
sus puertos desde Cuba Puerto-Rico.
Despues de esto, de que nos ocupamos en-
tnces con alguna extension, concluimos
nuestro citado artculo, quejndonos de que
hasta hoy no se hubiesen establecido dere-
chos diferenciales respect de los efectos de
un pais, que se traigan bajo el pabellon de
otro los puertos de la repblica.
Tocado lo ltimo de una manera lijera y
por incidencia en nuestro nmero referido,
vamos hoy dar algun desarrollo nuestras
ideas, as para demostrar la facultad que nos
asiste para esto, segun los tratados que tene-
mos celebrados con las potencias extranje-
ras, como para probar la utilidad y conve-
niencia que resultara nuestra marina mner-






cante del establecimiento de los citados de-
rechos diferenciales.
Para lo primero trasladarmos la letra
el artculo 6? del tratado con la Gran-Bre-
taa: dice as: "Se pagarn los mismos de-
rechos de importacion en los territories de
Mjico, por los artculos de products na-
turales, producciones y manufactures de los
dominios de S. M. B., bien sean importados
en buques ingleses 6 mejicanos; y los mismos
derechos se pagarn por la importacion en
los dominios de S. M. B. de las manufactu-
ras, efectos y producciones de Mjico, lhga-
se su importacion en buque ingls en bu-
que mejicano."
Vese desde luego aqu, que la. igualdad
establecida entire el pabellon mejicano y el
britnico, respect de pago de derechos de
importacion en nuestro territorio, es solo pa-
ra los efectos, manufactures, producciones
de los dominios de S. M. B., importados ba-







jo su bandera. Luego no hay obligation por
nuestra part de exigir los mismos derechos
por los efectos de otra nacion conducidos
b;jo bandera britnica, que los que exigimos
por los mismos efectos, cuando vengan
nuestros puertos bajo ie pabellon de la re-
piblica. Luego podemos, sin faltar al in-
dicado tratado, imponer derechos mas altos
los artefactos products de otro pais,
franceses, por ejemplo, espailoles norte-
americanos, importados nuestro territorio
en buques ingleses, que cuando esos mismos
artefactos products se traigan nuestro
territorio bajo nuestra bandera national.
Esto es tan claro y tan obvio, que la simple
lectura del artculo ya copiado basta para
penetrarse de la exactitud de las consecuen-
cias que acabamos de inferir.
Pasemos ahora al trataao que tenemos ce-
lebrado con los Estados-Unidos. Su art-
culo 69 que se contrae la material de que






se trata, se halla concebido en los trminos
siguientes: "Se pagarn los mismos dere-
chos de importacion en los Esta dos-Unidos
Mejicanos, por los artculos de products
naturales y manufactures de los Estados-
Unidos de Amrica, bien sean importados
en buques de los Estados-Unidos americca-
nos en buques mejicanos; y los mismos
derechos se pagarn por la importacimo en
los Estados-Unidos de Amrica de cualquie-
ra articulo de product natural manufactu-
ra de los Estados-Unidos q'.ujicanos, sea qur
su importation se verifique en bniques do los
Estados-Unidos de Amrica mejicanos."
Este artculo es la letra el mismo que
el del tratado que rige entire Mjico y la Gran-
Bretaa, y si literalmente lo hemos trascri-
to pesar de esta absolute identidad, es
porque convene tenerlo bien present por
la influencia que puede ejercer la marina
americana sobre la nuestra, segun el cuida-






do que tenga con esta nuestro gobierno na-
cional. Bien: el citado artculo arroja las
mismas observaciones que tenemos hechas
respect de lo convenido sobre el asunto con
el gobierno de S. M. B.; es decir, que as
como el gobierno ingls no puede exigimos
que igualemos su bandera con la nuestra,
para el pago dO derechos por efectos de otra
nation que vengan bajo su pabellon al ter-
ritorio do la repblica, de la misma manera
tampoco puede el gobierno anglo-americano
alegar derecho alguno, it que consideremos
para el mismo efecto sus buques como me-
jicanos, cuando imported mercancas euro-
peas, ( products, o artefactos de otros pue-
blos. En otros trminos, as, como el go-
bierno de S. M. B. solo puede.exigir que tra-
temos ,i su bandera como ii la nuestra para
cl pago de derecos de i!mprtaQin, por los
products manufacture <.(sls dominios
que bajo de ella se coiidi!z'an i nuestros





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puertos, del mismo modo solo puede el go-
bierno de los Estados-Unidos reclamar pa-
ra su pabellon la consideration que dispen-
samos al nuestro, en las importaciones que
haga bajo su bandera (le los products de la
industrial de sus pueblos. Luego ni uno ni
otro tendria justicia para quejarse, de que
impusisemos derechos mas altos los efec-
tos de otras naciones que nos trajesen sus
buques, que los mismos importados bajo
nuestro pabellon al territorio de la repbli-
ca. Luego en el estado en que se hallan
nuestras relaciones con ambos pueblos, es
incuestionable la facultad que tenemos para
establecer derechos diferenciales, sobre im-
portaciones de efectos de otra nacion he-
chas bajo bandera inglesa, americana, pa-
ra protegor doe esta manera la nuestra,y le-
vantarla del abatimiento en que se encuentra.
Pero'reconocido ya lo que debemos los
dos gobiernos de que nos hemos ocupado,






en la material (le que se trata, examinemos
ahora la miisma question respect de los
otros con que tenemos celebrados tratados
de amistad, navegacion y comercio. Do
estos unos han convenido explcitamente
en lo misio que se llalla estipulado entire
la repblica y los gobiernos mencionados de
la Gran- Bret:aa y de los Estados-Unidos
(le Norte-Anmrica. As pne., respect de
ellos debe regir la misma regla que en rden
i la bandera y efectos americanos 6 ingleses.
Y en cuanto ai los otros que han negociado,
como la Espaa y la Francia, sobre la base
de que se les trate como la nation mas fa-
vorecida, no pueden alegar otro derecho que
el que tienen expresamente garantido las de-
mas naciones, segun los tratados de que aca-
bamos de hacer mencion. Por tanto y re-
sumiendo cuanto tenemos expuesto, debe-
mos establecer como un principio incontes-
table, que segun las convenciones pacts






vigentes entire la repblica y las potencias
extranjeras, solo estamos obligados a tratar
sus buques como los nuestros, para e! pa-
go de derechos por los efectos que importen,
cuando esos efectos, products mnanutac-
toras sean de la industrial de la inisma na-
cion, bajo cuya bandera se traigan i nues-
tros puertos. De consiguiente, estamios au-
rorizados para establecer derechos mias al-
tos por la importacion de los products de
un pais traidos a nuestro territorio bajo el
pabellon de otro, que cuando esos mismtos
electos vengan bajo la bandera de la repi-
blica. Mas claro: los products im.anuIfaIc-
turas de una nation, iiportados en sus bu-
ques, deben pagar los mismos derechos que
si se trajesen en buques mejicanos; mas si
esos products son de otra que de aquella
bajo cuya bandera se imported, puede recar-
grseles de mayores derechos de importa-
eion, que si viniesen bajo bandera imejicana,






Tal la i'acultad que se han reservado los go-
biernos extranjeros que han tratado con no-
sotros, para protege su marina, es la misma
de que podemos usar para reanimar la nues-
tra, abatida hasta el fltimo extreme, por ha-
ber creido con la mayor equivocacion, que
por los tratados vigentes teniamos habilita-
das i todas s as anderas, para traer nnes-
tros mercados todas las producciones de la
tierra, sin poderlas re arcargar de gabelas,
fuesen n de la industrial de la nation ba-
jo cuya bandera se importasen.
Mas demostrado ya el derecho que tene-
mos para gravar los efectos de un pais,
importados bajo el pabellon de otro, y dis-
minuir los impuestos de esos mismos efec-
tos, cuando se traigan nuestro territorio
bajo bandera mejicana, examinemos ahora,
si es til v convenient nuestra marina
mercante, establecer un sistema de derechos
diferenciales, segun sea el origen de los efec-





24
tos importados y la bandera en que se trai-
gan nuestros puertos.
Por de pronto nos encontramos, con que
atestados los depsitos mercantiles de los
Estados-Unidos de efectos y products eu-
ropeos, los buques de aquella repblica son
los que los traen los puertos que tenemos
en el Seno Mejicano, pagando los mismos
derechos de importacion, que si fuesen cfee-
tos americanos importados bajo su pabellon
bajo nuestra bandera national. Con una
marina sumamente desenvuelta, y ,prxitma
la citada repblica vecina nuestros mas
importantes iercados, sus naves soi las que
important esos ofectos en nuestro territorio,
y privan de tan vasta y extensa ocupacion
los buques de la repblica. Verifcase lo
mismo con la marina espaola, encargada
de hacer el transport de las mercancas in-
glesas, francesas y de otros paises, acumula-
das en los depsitos de la isla de Cuba; de





25
manera que las dos banderas indicadas son
las que hacen casi exclusivamente el comer-
cio con nuestros puertos situados en el re-
ferido Seno, y han aniquilado nuestra mari-
na, por el poco cuidado que hemos tenido
con uno de los ramos mas importantes de
la industrial national. Pero no es esto solo;
no establecidos hasta aqu los derechos di-
Ierencia!es de que nos estamos ocupando,
nada es mas frecueine que ver los buques
espaioles ir ai cargar los puerios de los
.Eistados-Unidos ( c.os dle esta repiblica, y
presentarse importarlos en lo:; nuestros,
considerndose con derecho pagar los
mismos impuestos, que si los tales efectos
fuesen espaoles, importados bajo el pabe-
llon de S. M. C., se trajesen bajo bande-
ra mejicana.
Graves y sumamente trascendentales los
males que causa nuestra marina esa igual-
dad concedida hasta hoy todos los pabe-






Ilones para importer en nuestro territorio,
pagando los mismos derechos, todas las
producciones del globo, es ya tiempo de pa-
rar en ellos la debida atencion, para aplicar-
les el correspondiente remedio. Mas ese
remedio no puede ser otro, que despues de
adoptar providencias de retorsion respect
de los buques espaoles, procedentes de las
islas de Cuba y Puerto-Rico, en done se
trata nuestro pabellon como extranjero,
recargando los efectos que lleva de enor-
mes y exorbitantes derechos, se establezca
como media genera!, que los products na-
turales artefactos de la industrial de un
pais, importados bajo el pabellon de otro,
paguen un 10 6 un 12 por 100 mas, que si se
importasen bajo la bandera del pais de su
production, bajo el pabellon de la rep-
blica.
As, y solo as, lograrmos que el comer-
cio de la isla de Cuba con nuestros puer-






tos se haga exclusivamente bajo nuestro pa-
bellon, b se reparta por lo mnos entire nues-
tra marina mercante y la de la nation espa-
ola. As tambien harmos exclusive de
nuestros buques la importacion en nuestro
territorio de los efectos europeos, de Jas
Indias orientales, acumulados en los vastos
depsitos mercantiles de los Estados-Uni-
dos. Y as, en una palabra, conseguirios,
que por la baja de ese 10 12 por 100 que
se pague por esos efectos importados bajo
la bandera de la repblica, se d la preferen-
cia a esta para hacer importaciones de esa
clase, tenga de este modo una vasta ocupa-
cion nuestra marina mercante, se reanime la
de Yucatan, reducida hoy i escombros, y
nazca y se fomente la de Tabasco, Vera-
cruz Y Tamaulpas, en que harin esfuerzos
los comerciantes para tener buques nacio-
nales, que les proporcionarin entnces ven-
tajas considerable.






As que, grande el impulso que recibir
nuestra marina en el Seno Mejicano, no lo
ser menos el que reciba en el Pacfico, en
donde apnas tenemos canoas, bongos y lan-
chas miserables, y en que contando con tan-
ta extension de costas y con mercados su-
periores los que tienen en l los Estados-
Unidos, somos llamados desenvolver, pri-
mero que estos, una marina mercante de
importancia, si sabemos dar nuestra ban-
dera la protection que se le debe; porque
trayndose el dia de hoy nuestros puer-
tos occidentales los efectos europeos, acopia-
dosen eldepsito mercantile Valparaiso, en
buques chilenos otros de las repblicas del
Sur y Norte-Amrica, y hacindose las im-
portaciones de los products de China ba-
jo pabellon extranjero, cimohabia de dejarse
de dar la preferencia nuestra bandera pa-
ra hacerlas en nuestro territorio, cuando se
le concediese la baja del 10 12 por 100







ya citado? Y cmo dndosele esa prefe-
rencia, habian de descuidar los comercian-
tes de ese rumbo de hacer construir buques,
equiparlos y navegarlos con bandera meji-
cana, cuando por ellos pudiesen proporcio-
narse ganancias de much consideration,
hacindose los exclusivos importadores de
las exquisitas manufactures del celeste im-
perio, y casi los nicos de los products y
artefactos europeos acopiados, ya en el refe-
rido punto de Valparaiso, ya en cualesquie-
ra otros depsitos mercantiles, que se esta-
blezcan en lo sucesivo sobre el referido
mar?
Grandes por tanto las ventajas que resul-
taran nuestra agonizante marina del. es-
tablecimiento de los indicados derechos di-
ferenciales, y autorizada la repblica para
decretarlos, segun el derecho de gentes con-
vencional que la rige, llamamos de nuevo la
atencion del congress y gobierno de la







Union, para que examinando detenidamen-
te esta material, se penetren de la justicia de
nuestras observaciones, y dispense la pro-
teccion debida unvo de los ramos mas im-
portantes de nuestra industrial. En fin, pa-
ra concluir, suplicamos a los citados supre-
mos poderes (le la nation, que si les pare-
ciere convenient adoptar nuestras ideas, al
mismo tiempo que se ocupen de la redac-
cion de las leyes que indicamos, procuren
tambien establocer las circunstancias que
constituyan un buque mejicano. Porque
nada seria mas fcil, que el que nuestros ve-
cinos septeitrionales quisiesen presentarnos
los suyos como nacionales, poniendo su
bordo un capital y piloto mejicano, y enar-
bolando nuestro pabellon, como lo han he-
cho algunas veces, para aprovecharse as de
los beneficios de la bandera de la repblica.








Ar iculo ercero.
--"* -B-3----*?---

Hablamos en uno de nuestros nmeros
anteriores de los enormes derechos difer-en-
ciales, que se cobran en las islas de Cuba
y Puerto Rico los el'ectos mejicanos, que
se important en ellas bajo nuestro pabellon,
indicamos al mismo ticimpo las providen-
cias, que, en nuestro concept, debian dic-
tarse por el gobierno de la repblica, para
hacer desaparecer la d,1:..i;.! l.nl con que
se nos trata en aquellos mercados, y que
tanto perjudica los intereses de nuestra
marina mercante. Dicho. ya en el referido
artculo, que las medidas propuestas eran
semejantes las a;,Iltil.'1 por el gobierno
de Jos Estados-Unidos, desde el ao do.l 17,
para un caso. anlogo .6 absolutamente idn-i
tico al de que nos estamos pcipanlno, 1,olo







nos queda que acabar de ilustrar esta cues-
tion, examinndola la luz de los tratados
que tenemos celebrados con el gobierno de
S. M. C.
El artculo 5? del que rige en la material,
y que concluido en Madrid, en Diciembre
de 36, y ratificado despues por ambas par-
tes, fl proclamado como ley de la rep-
blica el 2 de Mayo de 1837, dice literal-
mente lo que sigue: "Los ciudadanos de
la repblica mejicana y los sbditos de S.
M. C., sern considerados para el adeudo
de derechos por los frutos, efectos y merca-
deras que importasen exportasen de los
territories de las altas parties contratantes
y bajo su bandera respective, como los de
as naciones mas favorecidas."
Esto supuesto, se dir acaso, que la na-
cion espaola tiene derecho que para el
pago de las gabelas de importacion se tra-
te su pabellon como al nuestro en el ter-







ritorio de la repblica, puesto que se le debe
tratar, segun trataums los de las naciones
mas favorecidas, como lo son sin duda las
banderas britnica y anglo-americana, que
hemios igualado la nuestra para el indica-
do efecto, segun costa de los tratados res-
pectivos. Que en esta virtud, no puede la
repblica recargar de derechos los efec-
tos imiportados bajo bandera espaola, pro-
cedente de las islas de Cuba y Puerto Ri-
co, sin faltar lo expresamente convenido
con el gobierno de S. M. C. Y en fin, que
por su parte cumple el gabinete de Madrid con.
tratar nuestros buques en sus colonies en
los trminos en que los trata, puesto que al
tratarlos de este modo, les da lo que tiene
concedido en ellas la nation mas favo-
recida.
Especioso este argument, puede fcil-
mente deslumbrar los poco versados en
este gnero de negocios. As es, que para





manifestar su flaqueza, diremos ntes de to-
do, que es un principio generalmente reco-
ocido, el de que un gobierno que ha nego-
ciado sobre la base de que se le d lo que
la nacion mas favorecida, no tiene dere-
cho reclamar del otro contratante las con-
sideraciones que este conceda hubiese
concedido un tercero, sino cuando los fa-
vores otorgados este tercero sean pura-
mente gratuitos, caso de ser onerosos, se
preste cumplir con la misma compensa-
cion. De lo contrario, un gobierno que tra-
tase sohre la base indicada, y que lo negase
todo todos, cumplira con no dar nada
la otra parte, y tendra por otro lado dere-
cho exigir todos los beneficios que esta
hubiese concedido otros, para proporcio-
narse ventajas iguales; cosa que envolveria
el mayor absurdo, la mas inicua desigualdad,
As pues, establecido el principio que
acabamos de asentar, preguntamos ahora:






aquellas concesiones hechas los pabellones
ingles y aniericano por parte de la repblica
han sido gratuitas por ventura? No mani-
fiestan acaso los trminos de los tratados
respectivos, que esas ventajas concedidas se
han otorgado bajo la compensation condi-
cional, de que se habia de tratar nuestra
bandera en los dominios de S. M B. y en
el territorio de los Estados-Unidos, como
cada una de esas potencias trata la suya,
ya para el pago (le los derechos de impor-
tacion, ya para los de toneladas, fanal, prc-
tico y demas cargas locales, establecidas en
sus puertos respectivos? Y la nacion es-
paTiola se hai prestado por ventura otor-
garnos la citada compensation? Ljos de
eso no lihmos visto que por el espacio de
doce afos ha tratado en sus colonias nues-
tros buques como extranjeros, recargindo-
los de derechos de importacion y toneladas,
que no pesan sobre los suyos, cuando inm-






portan en aquellas islas artculos cde produc-
tos naturales y manufactures de la rep-
blica?
Y siendo esto cierto, como lo es, en dn-
de est el derecho que puede alegar, para
que dispensemos, sin la debida compensa-
cion, su pabellon procedente de las men-
cionadas islas, los mismos privilegios que he-
mos concedido con condiciones onerosas
los pabellones britnico y de los Estados-
Unidos? Mas claro: puede por ventura pre-
sentar el gabinete de Madrid alguna razon
plausible, para tratar nuestros buques co-
mo extranjeros, recargndolos de enormes
derechos en los indicados puntos, y exigir-
nos despues de esto, que tratemos los su-
yos que procedan de las referidas islas, co-
mo tratamos los nuestros en el territorio
de la repblica? Para que la pudiese exihi-
bir, era preciso que antes hubiese una abso-
luta subversion de los principios de la jus-






ticia universal, principios que tuvo bien pre-
sentes el gobierno americano para haber
adoptado, hallndose en el mismo caso en
que nos hallamos, las mismas providencias
que ahora proponeinos, sujetando los bu-
ques espaoles, procedentes de los puntos
de que se trata, al pago de derechos de ex-
tranjera y un recargo considerable por ra-
zon de toneladas.
Pero no solo debe tenerse present le
que acabamos de indicar, respect de las
citadas colonies: llamamos tambien la aten-
cion del gobierno de la repblica, sobre otro
punto igualmente important, si no de ma-
yor gravedad y trascendencia. Arruinada
nuestra marina mercante, y limitada na-
vegar en el seno mejicano, no 1hemos podi-
do averiguar cmo se trata i los efectos de
nuestra industrial, importados bajo nuestro
pabellon en las posesiones europeas de la
nacion espaola, Mucho recelamos que







aun all mismo se les trate como extranje-
ros, sujetndolos al pago de derechos dife-
renciales, que es como se trata los pro-
ductos espaoles, procedentes de esos pun-
tos importados bajo su bandera, en el ter-
ritorio de los Estados-Unidos; lo que nos
hace sospechar, que el gobierno de S. M.
C. no ha querido igualar en sus puertos eu-
ropeos ningun pabellon extranjero con el
suyo para el pago de derechcs de importa-
cion. Conveniente aclarar esto, recomen-
damos' nuestro gobierno procure cuanto n-
tes tomar informes sobre el particular, y caso
de resultar cierta nuestra sospecha, se some-
ta aun los products naturales manufac-
turas de los dominios de S. M. C., importa-
dos bajo su bandera procedente de las citadas
posesiones europeas, al pago (le un 12 por
100 mas, que si se importasen bajo el pabe-
llon de la repblica. Porque supuesto que
hemos concedido la nacion mas favoreci-







da igualar nuestro pabellon con el suyo, pa-
ra el pago de derechos de importacion, por
los products naturales manufactures de
su industrial que nos traiga bajo su bandera,
con la compensation condicional de tratar
del mismo modo nuestros efectos impor-
tados en su territorio bajo bandera mejica-
na, ninguna nation que expresamente no
hubiese estipulado esto, tiene derecho
que sus products importados bajo su ban-
dera paguen los mismos derechos, que si
viniesen bajo nuestro pabellon, mnos de
que cumpla por su part con la indicada
compensation condicional. As pues, si la
nacion espaola no trata nuestro pabe-
llon como al suyo en sus citadas posesio-
nes europeas para el pago de los referidos
derechos, tampoco debemos para esto tra-
tar al suyo como al nuestro, ni darle lo que
en esta part hemos dado las banderas
inglesa y americana, supuesto que se niega






llenar la compensation condicional de las
indicadas concesiones.
As que, important hacer la averigna-
cion que hemos designado, no lo es mnos
proceder practicar lo mismo con Francia,
Prusia, Chile, el Per y demas potencias
que solo hemos prometido, en la material
de que se trata, que les dariamos lo que hu-
bisemos acordado la nacion mas favore-
cida. Por tanto, si tratan nuestro pabe-
llon, como se han comprometido tratarlo
los gobiernos britnico y de lo; Estados-
Unidos, tendrn en ese caso derecho las
ventajas concedidas los ltimos, y si n,
deber tambien sujetarse sus buques, cual-
quiera que sea el origen de los efectos que
importen, al pago de los citados derechos
diferenciales
En fin, para concluir, resumiremos nues-
tras ideas, concretndolas en dos proyectos
que presentamos al congress y gobierno de






la nacion, y someteimos desde luego i a
discussion de la prensa, advirtiendo nues-
tros lectores, que nada de nuevo se present
en ellos, que no sea conform con los trata-
dos vigentes, ni se encuentre sancionado en
las !eyes aduanales de los Estados-Unidos
de Norte-Amrica.
PRIMERO.
PROYECTO de ley respect de los buques
espaoles, procedentes de las islas de Cuba
y Puerto-Rico.
Art. 19 Los buques espaoles, proceden-
tes de las islas de Cuba Puerto Rico, se-
rn tratados en el territorio de la repblica
de la manera siguiente: 19 pagarn un .12
por 100 mas de derechos de importacion so-
bre las cuotas establecidas por los aranceles
vigentes, y ademas, derechos iguales (le to-
neladas los que se cobran los buques me-
jicanos en las mencionadas islas. 29 por los
efectos que exporten para estas dol territo-







rio mejicano, pagarn tambien, sobre el afo-
ro que se haga en ellas de los mencionados
efectos, la diferencia de derechos con que se
recargan los dichos efectos, cuando son im-
portados en aquellas islas bajo pabellon de
la repblica.
Art. 29 Los buques espaioles, que car-
guen en los puertos mejicanos efectos desti-
nados los dominios europeos de S. M. C.,
darn una fianza, de que no los llevarn
las islas de Cuba ni Puerto Rico, y esa fian-
za ser igual la diferencia que pagarian en
las citadas islas los efectos referidos, afora-
dos en los trminos prevenidos en el artcu-
lo anterior, si se importasen en ellas bajo
bandera mejicana.
Art. 39 De la fianza de que habla el ar-
ticulo precedent, solo sern relevados los
fiadores, cuando se acredite en la forma que
design el gobierno de la repblica, haber
llegado los efectos al lugar de su destino, pe-





43
ro se proceder ejecutivamehte contra ellos,
para que paguen los derechos diferenciales
de que se hace:mencion en el mismo art-
culo anterior, cuando aparezca liaber sido
conducidos los citados efectos cualquiera
de las referidas islas.
Art. 49 Esta ley empezar regir los
tres meses de haberse publicado en la capi-
tal de la repblica.
SEGUNDO.
PROYECTO de ley para pago de dere-
chos de importacion, segun sean los efec-
tos quc se imported, y el buque en que ven-
gan al territorio de la repblica.
Art. 19 Quedan exchlsivamente habilita-
dos los buques mejicanos para importer todas
las producciones del globo, pagando los dere-
chos establecidos por los actuales aranceles.
Art. 29 Rtespecto de los pabellones ex-
tranjeros se observarn las disposiciones si-
guientes:







1l Los artculos de products naturales
6 manufactures de un pais, importados bajo
bandera del mismo, pagarn los mismos de-
rechos que si la importacion se hiciese bajo
bandera mejicana, siempre que lo expuesto
est as estipulado con los gobiernos de las
naciones que pertenezcan los buques im-
portadores. De lo contrario, se les r ecarga-
r del derecho adicional de que habla la dis-
posicion que sigue.
2a Los products naturales manufac-
turas de un pais, importados bajo el pabe-
llon de otro, pagarn un 12 por 1.00 mas so-
bre las cuotas establecidas por los citados
aranceles, cualquiera que sea el buque ex-
tranjero en que se imported al territorio de
la repblica.
3a El mismo derecho adicional se pa-
gar por los efectos importados en buques
de naciones que no tengan celebrados tra-
tados de comercio y navegacion con la re-






pblica, aunque esos efectos sean products
naturales manufactures del pais, que per-
tenezcan los buques en que se verifique su
importacion.
Art. 39 Esta ley empezar tener su
efecto los tires meses de publicada en la
capital de la repblica, para las mercancias
que se traigan de Cuba, Puerto Rico, Ja-
maica, y puertos de los Estados-Unidos de
Norte-Amrica, y los seis para las queven-
gande las demas parties del mundo.
Art. 49 Se considerarin como buques
mejicanos, para los efectos de esta ley, los
construidos en el territorio de la repblica
6 apresados al enemigo por sus buques de
guerra corsarios, y declarados buena pre-
sa por los tribunales competentes, sean ade-
mas de la pertenencia de mejicanos, y ten-
gan por lo menos la mitad de su tripulacion
tambien de mejicanos, siendo as mismo me-
jicanos su capital y piloto.






CONCLUSIONP


Taira terminar las observaciones que nos
propusimos publicar, con objeto de Ilamar la
atencion pblica sobre uno de los ramos mas
abandonados de nuestra industrial, y que de-
senvuelto nos proporcionaria gran ascen-
diente en el mundo, debemos desde luego
hacer notar, que los proyectos que presen-
tamos la dicusion de la prensa, se limi-
tan por hoy las nicas medidas protecto-
ras, que son compatibles con nuestro ln-
guido comercio y la situation lastimosa de
nuestra marina mercante. aI:is adelante, y
cuando esta se hubiese miedianamente des-
arrollado, podr ampliarse esa protection,
para lo cual se prestan los tratados que
tenemos celebrados con las potencias ex-
traiijeras. Entre tanto, y mintras llega ese
tiempo que no estar muy distant, si se





47
atiende nuestras patriticas insinuaciones,
recomendamos nuestro gobierno national,
que ni en la renovation de los tratados que
expiren, ni en otros que celebre en lo suce-
sivo, vuelva igualar nuestro pabellon con
el de ninguno de las naciones con que con-
trate, para el pago de derechos de tonela-
das ni de importacion, ni aun para los elec-
tos de la industrial del pais, bajo cuya ban-
dera se traigan los puertos de la repbli-
ca. Le recomendamos as mismo, que tam-
poco convenga en otorgar en material de na-
vegacion lo que se d la nation mas fa-
vorecida, sino que procure siempre nego-
ciar sobre la base, de que nuestros buques
sean tratados en el territorio de la otra par-
te con que contrate, del mismo modo que
tratemos los suyos en l nuestro; puesto
que as quedaremos en libertad de extender
la protection que se debe nuestra bande-
ra, hasta donde lo exijan nuestros propios






intereses. En fin, le recomendamos que
sobre el particular adopted un program fijo,
imitando la conduct (le la Gran-Bretaa,
que ha protegido r su marina mercante, base
del poder que ejerce en el globo,, no nive-
lando su pabellon con el extranjero en sus
posesiones europeas, ni mnos en sus colo-
nias, sino cuando ha visto su marina muy
pujante, y concediendo ese favor solo
aquellas naciones, en que como la nuestra,
todas las ventajas han sido y son para su
pabellon, su industrial y su comercio.
As es, que para que se tenga bien pre-
sente el modelo que proponemos, inserta-
mos continuacion el artculo siguiente, to-
mado del Correo de los Estados-Unidos,
de 17 del prximo pasado Marzo. Dice as:

LEYES DE INAVEGACION
DE LA GRAN-IBRETAA.
,En la session del 14 de Febrero, el Sr. La-
bouchre present al parlamento, en nom-







bre dei gobierno, una proposition que tiene
por objeto modificar el acta de navegacion.
Ya el ao pasado, el ministerio wigh habia
presentado un primer proyecto sin violen-
tar la discussion, y la session termin antes
que ese proyecto hubiese pasado por todas
las pruebas parlamentarias. Este ao lo re-
produce con algunas modificaciones. Co-
mo la question es de tan alta importancia
no mnos para la Amrica que para la Eu-
ropa, creemos de nuestro deber someter
nuestros lectores algunas explicaciones pre-
eliminares que les permitirn seguir, con co-
nocimiento de causa, las diversas faces por
donde debe pasar.
El acta de navegacion la que el gobier-
no ingls se decide tocar hoy, data desde
1651. Tiene, pues, doscientos aos de
existencia. Modificndola ahora, pues no
se trata de derogarla completamente, la In-
glaterra no incurre ciertamente en el repro.






che de precipitacion. El parlamento de
Cromwel fu quien vot esta acta, con el
objeto de dar vuelo la marina mercante de
Inglaterra, que se hallaba muy abatida. En
esa poca, los holandeses eran los dueos
del mar, los grades acarreadores del Oca-
no. Por medio de su pabellon y de sus bu-
ques, se cambiaban los products de las di-
versas parties del mundo. De esto les re-
sultaba gran poder y gran provecho. Ce-
losa de los progress rpidos de un pais que
era entonces un rival terrible, y que hoy ya
no es mas que la sombra de s mismo, de-
cret la Inglaterra en algunos artculos la
combination mas destructora para una con-
currencia que encontraba por todas parties.
He aqu las disposiciones capitals de
aquella clebre acta: Primera. Exclusion
absolute de los buques extranjeros de todo
comercio de pesca y cabotaje. Confisca-
cion del buque y de la carga en caso de con-





s1
travencion, Segunda. Exclusion absolute
de los buques extranjeros de todo comercio
entire la metrpoli y las colonies, y de todo
comercio de las colonies entire s mismas.
Confiscacion del buque y de la carga en ca-
so de contravencion. Tercera. Todos los
artculos voluminosos de importacion ex-
tranjera, reservados exclusivamente los bu-
ques ingleses. Una sola excepcion fu ad-
mitida en favor de los buques del pais. de,
donde provinieran las mercancas importa-
das. Mas para que esos ltimos buques go-
zasen de la excepcion, era menester que los
propietarios, los co.mandantes, y los tres
cuartos por lo mnos de la tripulacion fue,
ran originarios de ese mismo pais. En tal.
caso, las mercancas que llevan, estn, no
excluidas absolutamente, pero s sujetas al
duplo del derecho que hubieran pagado si
se hubieran importado en buques ingleses
Confiscacion del casco y del. cargamento,.






para todos los demas buques. Cuarta. Pro-
hibicion absolute, aun los mismos buques
ingleses, de importar las mercancas de cual-
quiera otro pais, si no era del que las pro-
duce; y eso siempre bajo pena de confisca-
cion del cargamento. Aquella disposicion,
como todas las otras, era dirigida especial-
mente contra la Holanda, como que estaban
en sus depsitos todas las riquezas del mun-
do. No se queria que los buques ingleses
se limitasen ir cargar Holanda; se pre-
tendia que hiciesen ellos mismos la gran na-
vegacion yendo tomar ljos, en los luga-
res de production, todas las mercancas de
quLa-p iera necesitar la Inglaterra.
A esas cuatro disposiciones principles
se aadieron succesivamente otras, conce-
bidas en el mismo espritu. De ese modo se
oblig los armadores ingleses no equipar
sus-naves sino con marines ingleses [Regis-
try Act]. Se les oblig ademas de eso, no






servirse sino de buques construidos en In-
glaterra.
El objeto de aquellas medidas fu inme-
diato. En el moment en que el acta de
navegacion lleg ser el cdigo martimo
de la Inglaterra, el tonelaje britnico no as-
cendia 96.000 toneladas. Algunos afios
despues, segun el testimonio del Dr. Dave-
nant, ese tonelaje era mas que el duplo.
El Sr. Me. Culloch establece que al prin-
cipio del ltimo siglo montaban 261.222
toneladas, resultado que no vacila en atri-
buir la influencia de las leyes de navega-
cion. Los documents oficiales justifican
una cantidad de 432.272 toneladas en el ao
de 1847. En 1803 di pasos gigantescos:
el tonelaje ascendi 2.167.863 toneladas.
En 1815, al fin de la guerra, lleg 2.681.274.
En fin de Diciembre de 847 subi i 7.447.650
toneladas.
Y mintras que la marina mercante de la






Inglaterra se desenvolvia de esa manera, la
de los otros pueblos seguia una march con-
traria, As es, que en un informed muy inte-
resante, presentado por el Sr. Delatre la
asamblea constituyente de Francia, leemos
que en tiempo de Cromwell, el extranjero
hacia la mitad de la navegacion en Ingla-
terra; pero que luego la marina britnica rea-
sumib sus derechos. Hcia el ao de 1700,
el extranjero ya no hacia mas que la quinta
parte de esa navegacion; en 1725, solamen-
te un poco mas de la novena; en 1750, un
poco mas de la duodcima; y en 1791, no
hacia ni la dcimacuarta.
Algunos escritores, en Inglaterra y en
otras parties, han disputado la parte que el
acta de navegacion ha tenido en esos resul-
tados. Adam Smith, el maestro de la es-
cuela econmica, sin embargo de que pro-
fesa las ideas contrarias al principio sobre
el cual reposan las leyes de navegacion, con-






viene francamente, en que ellas fueron para
su pais una fuente de gloria y de grandeza,
y que en ese punto, por lo mnos, los he-
chos han desmentido las teoras.
"El acta de navegacion, dice, no es favo-
rable al comercio extranjero, 6 al acrecen-
tamiento de aquella opulencia, cuya fuente
-es el comercio.... Si las prohibiciones b los
derechos subidos impiden los extranjeros
venir vender, no sern suficientes para ve-
nir siempre comprar, porque obligados
venir sin cargamento, pierden su flete des-
de su pais hasta los puertos de la Gran-
Bretaa. De ese modo, disminuyendo el
nmero de vendedores, disminuye necesa-
riamente el de los compradores, y por eso
estamos expuestos, no solamente a comprar
mas caro las mercancas extranjeras, sino
hasta vender las nuestras mas baratas que
si hubiera una perfect libertad de comercio.
"Sin embargo, como la seguridad del Es-





56
tado es de mayor importancia que su rique-
za, el acta de navegacion puede ser que sea
el mas sAbio de todos los reglamentos del
comercio de Inglaterra."
En otra parte, discutiendo los motivos de
animosidad national que pudieron hacer
dictar la media, Adam Smith se explica en
estos trminos:
"No es impossible que algunas de las dis-
posiciones de aquella clebre acta no hayan
sido el fruto de la animosidad national.
Ellas son pesar de eso tan sbias, como si
hubieran sido dictadas por la mas madura
deliberacion y con las intenciones mas ra-
zonables. El odio national tenia entonces
la vista precisamente el mismo fin que hu-
biera podido proponerse la sabidura mas
reflexionada."
Despues de un testimonio semejante, da-
do por el maestro de la ciencia, bien puede
uno dispensarse de discutir los arguments






imaginados posteriormente por los discpu-
los, para establecer la tsis contraria. La
influencia de las leyes de navegacion sobre
el desarrollo de la marina commercial, es un
hecho que est fuera de toda contestacion.
Pero hace doscientos aos que esas leyes
existen. El fin que se tuvo la vista se al-
canz. No solo la grande rival martima
del siglo XVII est abatida, sino que la In-
glaterra goza hoy de una stupremacia incon-
testable en el mundo entero. La masa -ie
flete que cubre cada ao su pabellon, es in-
mensa. Sus relaciones establecidas much
tiempo ha con todos los puntos del globo,
le aseguran la superioridad sobre la mayor
parte de los pueblos que intentaran dispu-
tarle los trasportes. Bajo la egida podero-
sa que la abriga, ha adquirido los hbitos
maritimos y los elements de fuerza, que le
permiten afrontar sin peligro todas las con-
currencias.







La reform est, pues, madura para los
ingleses, bajo ese punto de vista. Tambien
lo est bajo otros aspects. No solo es con-
veniente para la Inglaterra el aflojar algo en
esa protection de siglos, sino que tiene ne-
cesidad de hacerlo, desde que se mnodific el
pacto antiguo entire la metrpoli y las colo-
nias.
El proyecto de ley de las azcares de
1846, seal para las colonies la poca en
que desaparecerian los derechos diferencia-
les establecidos hasta entnces en favor de
sus products, y en que aquellos products
no tendrian ya ninguna protection en el
mercado national, contra las azcares de los
otros paises. Despojados de las ventajas
que les aseguraba el antiguo pacto, las colo-
nias reclaman con razon, la supresion de las
servidumbres que el mismo pacto les impo-
nia. Aceptamos la igualdad de condicio-
nes, dicen, pero la igualdad complete. Des-






de entnces, no nos forzeis mas cargar
nuestros products en naves inglesas, cuan-
do podamos economizar cargndolos en bu-
pues americanos en otros. Nada se pue-
de responder esa reclamacion. Se v,
pues, que la reform propuesta por el direc-
tor de los negocios del comercio, el Sr. La-
buchre, es la consecuencia direct y nece-
saria del proyecto de ley de 1846. Aun
cuando lo hubiera querido el gabinete whig,
no habria podido emplazar por mas tiemqo
este asunto.




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