Title: Quince años de poesía puertorriqueña, 1960-1975
CITATION PDF VIEWER THUMBNAILS PAGE IMAGE ZOOMABLE
Full Citation
STANDARD VIEW MARC VIEW
Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00099369/00001
 Material Information
Title: Quince años de poesía puertorriqueña, 1960-1975
Physical Description: vi, 120 leaves : ; 28 cm.
Language: Spanish
Creator: González, Rubén
Copyright Date: 1981
 Subjects
Subject: Puerto Rican poetry -- Themes, motives -- 20th century   ( lcsh )
Romance Languages and Literatures thesis Ph. D   ( lcsh )
Dissertations, Academic -- Romance Languages and Literatures -- UF   ( lcsh )
Genre: bibliography   ( marcgt )
non-fiction   ( marcgt )
 Notes
Statement of Responsibility: by Rubén González.
Thesis: Thesis (Ph. D.)--University of Florida, 1981.
Bibliography: Bibliography: leaves 115-119.
General Note: Typescript.
General Note: Abstract in English.
General Note: Vita.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00099369
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: alephbibnum - 000295778
oclc - 07954051
notis - ABS2129

Downloads

This item has the following downloads:

quinceaosdepoe00gonz ( PDF )


Full Text






QUINCE AOS DE POESIA PUERTORRIQUEA: 1960-1975


BY

RUBEN GONZALEZ





































A DISSERTATION PRESENTED TO THE GRADUATE COUNCIL
CF THE UNIVERSITY OF FLORIDA IN
PARTIAL FULFILLMENT OF THE REQUIREMENTS
FOR THE DEGREE OF DOCTOR OF PHILOSOPHY


UNIVERSITY OF FLORIDA


1981

























































Copyright 1981

by

Rubn Gonzlez















ACKNOWLEDGMENTS

Como es natural, quiero hacer constar mis deudas de

gratitud. Quede consignado, pues, el professor Ivan A.

Schulman, quien se ha responsabilizado por la direcci6n de

esta tesis; su confianza en mi labor y su consejo profesio-

nal son enseanzas inapreciables. Las criticas de Norma

Klahn han sido mi mejor estmulo; los dilogos con ella,

una manera ms inteligente de ordenar las ideas. Pocas

veces converse con Arcadio Daz sobre mi tesis, pero ellas

fueron suficientes para encaminar mis pretensiones. El

ha agudizado mis vInculos con la literature puertorriquea.

De mi amigo Juan E. Mestas recuerdo su estimulo inicial

cuando empezaba esta carrera. Del mismo modo, debo nombrar

al professor Pedro Lastra; su amistad y sus conversaciones

llenas de sabidura han sido muy valiosas en mi aprendizaje.

A mi familiar en Puerto Rico agradezco su apoyo moral y

sus diligencias eficaces cuando necesit algdn material

que relumbraba s6lo en Ro Piedras.
















TABLE OF CONTENTS

PAGE

ACKNOWLEDGMENTS......... ................. iii

ABSTRACT ................................. v
CHAPTER
INTRODUCCION............................. 1

ONE LAS REVISTAS LITERARIAS. .................. 4

Guajana................................. 4
Mester.................................. 16
Ventana................................ 20
Zona: carga y descarga ................ 25
Notes to Chapter One...... .............. 35

TWO LOS ESPACIOS DEL DIALOGO................. 38

La poesa de Edwin Reyes ............... 38
La poesa de Ivn Siln................. 65
Notes to Chapter Two................... 95

THREE LA POESIA MUSICALIZADA................... 100
Notes to Chapter Three................. 108

CONCLUSION ............................. 109
Notes to the Conclusion................. 114

BIBLIOGRAFIA...................... ....... 115

BIOGRAPHICAL SKETCH................... .. 120
















Abstract of Dissertation Presented to the Graduate Council
of the University of Florida in Partial Fulfillment of the
Requirements for the Degree of Doctor of Philosophy


QUINCE AOS DE POESIA PUERTORRIQUEA: 1960-1975

BY

RUBEN GONZALEZ

August, 1981

Chairman: Ivan A. Schulman
Major Department: Romance Languages and Literatures

The poetry written in Puerto Rico from 1960 to 1975

marks a new epoch of literary production in the country.

This poetry, in its initial moment, constitutes a break

with the metaphysical and abstract poetry immediately

preceding it known as "poesa transcendentalista." The

new poets especially criticized this poetry for its lack

of social commitment and sought to redefine the role of

poetry in Puerto Rican literature and culture. It is

the purpose of this study to analyze that poetry and

its esthetic and theoretic implications for the poetry

that followed.

The 1960-1975 generation's production varies constantly

in theme and structure. A close reading of the literary

magazines of the period makes this diversity especially

visible. The young poets associated with Guajana, the

first of the literary magazines to appear (1962), display










a militant attitude, preferring a committed poetry

which will serve as vehicle of social transformation.

The poets of Ventana, (first published in 1972), stress

the esthetic importance of the poem whether it be a response

to a particular political ideology or a more personal

vision of the world. The study of the poetry of individual

poets such as Edwin Reyes and Ivn Siln reveals a much

desired dialogue with Puerto Rico's literary past, with the

poetry of Luis Llorns Torres and Luis Pals Matos. The

works of Antonio Cabn Vale, whose poems are set to music,

open a new alternative, a means by which literature expands

its medium and reaches a wider public. In all the poetry

of this period, however, a unifying element is apparent:

this poetry seeks to define and reinforce a specific

literary tradition and culture, thus promoting a renewed

sense of national identity.

Puerto Rico's poetry does not exist as an entity

separate from its Latin American counterparts, and

consequently cannot be studied in isolation. For this

reason this study takes into consideration its partici-

pation in a much broader poetic process; that of Latin

American poetic movements and traditions.















INTRODUCTION

El prop6sito del present studio obedece a una

lectura rigurosa de la poesa puertorriquea escrita

durante la dcada del '60 y los primeros aos del '70.

En este perodo una nueva agitaci6n potica cobra validez

cultural. Se quiere crear una poesa con perfiles ms

propios, donde pueda ser reconocida una tradicin. Esta

escritura se concibe como una renovacin frente al pasado

ms inmediato y su apertura involucra tanto una actitud

de compromise colectivo como un radicalismo verbal que

manifiesta la voluntad ms personal, la opcin esttica

significant.

En algunos casos la definicin ms precisa es reco-

nocible en un pensamiento esttico que vincula a problems

hist6ricos concretos. Las aportaciones de los jvenes

poetas reunidos bajo la revista Guajana, por ejemplo,

llevan afirmativamente una definicin militant, de

carcter social. Su empeo nace de la valoracin de un

present que, segn ellos, debera ser reinterpretado

desde un ejercicio verbal crtico que realmente exprese

su circunstancia y que present una alternative ideolgica

cuyo imperative sea, sin falsedades, el bien cierto,

spiritual y material, en la comunin social. He ah,

desde esta perspective, una valoracin que conformara









un matiz de nuestro carcter national y cultural.

La exigencia expresiva vara de acuerdo con los grupos,

por lo regular constituidos en torno a una revista, o

varia de acuerdo con las personalidades. Hay aventuras

que muestran la opci6n de una experiencia ms personal,

otras la posesin de un lenguaje que en su mismo dominio

asumen otros modos de crtica que tambin suponen, sin

las evidencias conocidas, un inters social.

Son experiencias crticas, de presencia aut6noma

vlida, y con una actitud renovadora que relaciona nuestra

poesa con la de otros pases latinoamericanos en el

mismo tiempo. Por ello ha sido factible hablar de un

dilogo y de una tradicin latinoamericana cuyo movimiento

es incorporador o sincrtico.

En su insularidad, tambin la unen los caracteres

mencionados; pero ha sido la insistencia en los problems

de carcter cultural, en la cultural misma como trabajo

en process uno de los temas ms recorridos.

Ligado al fervor cultural hemos credo ver repetidas

veces el afn por buscar y definir los valores nacionales

que le den un sentido de identidad al pas. Este aspect

es central en la poesa de estos aos y su definicin

final o solucin queda como un destino aun no resuelto.

Con la poesa estudiada se muestran los aspects

mencionados y se obtiene, a la vez, una buena represen-

taci6n de la produccin de esa poca.









De otros temas consta la poesa. Al concluir su

libro sobre la poesa contempornea (1930-1960), el

crtico Jos Emilio Gonzlez sealaba la incidencia del

poeta puertorriqueo en el tema de la naturaleza. Eter-

nidad que permea--ahora mismo no sabra precisar, si como

vicio o virtud--la escritura, la lectura, de la poesa

en Puerto Rico incluso hasta hoy da. Este tema no ha

sido abordado. Su menci6n quiere indicar la posibilidad

de advertir otros temas. Pero son las designaciones

arriba apuntadas como un eje que en su rotaci6n suscita

las incidencias ms vlidas y representatives del ejer-

cicio potico, como un deseo singular que marca el tiempo,

son la constancia de una parte de una historic nuestra.

Las revistas literarias aparecidas en esos aos son

como una antologa donde se lee, como si se tocara, la

proyecci6n de la poesa. Ellas son un marco que agrup6

las mejores concepciones poticas, y muchas veces reflejan

los lmites que se irn enhebrando como resultados de

significacin.















CAPITULO UNO
LAS REVISTAS LITERARIAS

Guajana

En septiembre de 1962, aparece el primer nmero de

Guajana. La revista, fundada por un grupo de jvenes

universitarios, bajo la direccin de Vicente Rodrguez

Nietzsche,1 propulsaba, esencialmente, el cultiv y la

publicacin de la poesa de los jvenes en Puerto Rico.

El editorial del primer nmero plantea una queja: no

existe "una atmsfera propicia para que nuestra juventud

literaria hallara aliento y estmulo. ." Por eso

Guajana debera ser, tambin, de acuerdo con su editorial,

un lugar para el dilogo, un espacio desde el cual la

juventud pudiera contribuir, con la conciencia de un

reconocimiento histdrico del present, a la constitucin

de su cultural.

La aparicin de la revista, as como de otras que

surgeon hacia la poca, la demarcan, adems del descontento

respect de realidad cultural del moment, otras razones.

El critico Jos Ram6n de la Torre en un extenso artculo

que celebra el dcimo aniversario de la revista expone

las ms importantes de ellas: por un lado, el gran

encarecimiento de la edicin de libros, y por el otro,

el reducido nmero de editorials que publican en esos
4









moments; la condici6n econmica de los escritores, que

no les permit financiarse las publicaciones; el desin-

ters del gobierno para promover a escritores jvenes;

la apata de la prensa controlada por sectors conserva-

dores y, raz6n de distinta ndole a las antes mencionadas,

el crecimiento de la conciencia poltica en la juventud

universitaria, muy ligada a la influencia de la Revoluci6n

Cubana.2 Esta dltima consideraci6n ser determinant

puesto que, como veremos ms adelante, la poesa de este

grupo querr tener, entire otras cosas, una funci6n de

eficacia poltica precisa.

Los editoriales de Guajana son de gran importancia

pues trazan los principios de una esttica, las opciones

que la poesa de este grupo habra de fomentar. Para

estos poetas la literature necesitaba una nueva manera de

advertir la realidad. La poesa escrita que inmediata-

mente preceda al grupo, era considerada como poesa

"pura"; es decir, como una poesa abstract, despegada de

los process sociales y fcilmente comercializable.3

La gente de Guajana criticaba veladamente la modalidad

potica que se conoci como Trascendentalismo, iniciada

en 1948 por los poetas Felix Franco Oppenheimer, Eugenio

Rentas Lucas y Francisco Lluch Mora, y cuyo designio,

segdn el crtico Jos Emilio Gonzlez, alienta un

"romanticismo" muchas veces de implicaciones religiosas.4

La reaccin al ambiente potico existente en

correspondencia con una creciente conciencia poltica









genera desde la revista la obsesin de un arte compro-

metido, que circunscriba y transform la sociedad.

En uno de los editoriales se expresa la importancia

que la creacin literaria tiene para la sociedad puerto-

rriquea:


Crear en Puerto Rico es ms que s6lo crear.
Ac es alimentar la cultural national, que
resisted heroicamente la acometida del podero
extranjero en todas sus manifestaciones.
Defender, cultivar y acrecentar la cultural
national es mantener un frente ms en la lucha
por la salvacin de la patria. La poesa es
tambin para nosotros, como para Gabriel
Celaya, un arma cargada de future.


La posicin de Guajana ante la poesa se hara

patente en various editoriales.6 Lo que exponen tiene un

sentido afirmativo y tambin combativo: se debe hacer una

literature que refuerce la cultural national y, de manera

concomitante, acreciente la lucha por la independencia

poltica. La afirmacin de una cultural national es el

requisito indispensable para la encomienda poltica con-

creta. Hay que liquidar el colonialismo, la injusticia

social, y el arma de los poetas es la poesa, la literature.

As dice otro de los editoriales de Guajana: "No vacilamos

en declararlo pblicamente: somos poetas politizados,

nuestra poesa es un arma del pueblo y de su lucha por la

libertad. . .

La voluntad de compromise social a travs de la

poesa es incuestionable. Uno de los modos de sustentarla

y fortalecerla ser demostrando que en Puerto Rico existe









una tradici6n cultural que ostenta un compromise. Los

nGmeros especiales u homenajes de la revista a ciertas

figures son algunos de los trabajos que harn evidence

esa tradicin.

Ciertamente, los poetas de Guajana no son los inicos

o los primeros que desde su produccin cultural exigen un

cambio social. En Puerto Rico existe una tradicin lite-

raria consciente del desarrollo hist6rico y que ha solido

participar crticamente en los process hist6ricos. Los

poetas de Guajana as lo reconocen y presentan, mediante

homenajes, a algunos poetas que los han precedido en su

lucha present. Pachn Marfn (1863-1896), Luis Llorns

Torres (1878-1944), Luis Pals Matos (1899-1959), Julia

de Burgos (1916-1953), Hugo Margenat (1933-1957), para

s6lo mencionar a algunos de los homenajeados, devienen,

por su poesa, en actuadores vitales y simblicos del

compromise, del cambio politico, de la justicia social.

Lo que del poeta puertorriqueo Pachn Marfn comentan

indica dnde resident algunos de los cimientes de su empresa:


. reconocemos en Pachfn Marn no s6lo al
gran luchador de libertades latinoamericanas,
soldado, hroe y martir de la guerra de inde-
pendencia de Cuba, sino, tambin, al poeta cue
inicia una lnea de poesa poltica independen-
tista de ideas revolucionarias, de protest,
comprometida, militant v patritica que tiene
su ms amplia y rica expresin en la Generacin
del '60 es decir, en la generacin de Guajana
. Pachn Marfn es iniciador y precursor
de una corriente potica que prolifera actual-
mente en Puerto Rico.8









En Llorns ven al "poeta national," al que, desde

sus letras, "clam6 con firmeza por la independencia

patria."9 La poesa de Hugo Margenat la entienden como

una directriz. Margenat es, dicen,


el precursor del grupo Guajana, es en Puerto
Rico un ejemplo del tipo de artist que Vallejo
seala. Tan es as que, con un puado de poemas
de tendencia revolucionaria, sent las bases
de una nueva poesa y apunt6 una lnea potica
politizada que nosotros hemos desarrollado, sin
vacilar en reconocer que hemos convertido nuestra
poesa en un arma anticolonial y antimperialista
como corresponde a nuestra situacidn de pueblo
y a nuestro tiempo.


En la literature puertorriquea es comprobable una

tradici6n potica--no necesariamente la Gnica--donde pre-

dominan los contenidos ideolgicos, las encomiendas polticas

concretas. Presentar una tradici6n, auspiciarla desde las

pginas de una revista, como trnsito a objetivos que

procuran una utilidad social, conlleva tambin otras sig-

nificaciones. Para el grupo Guajana sealar esa tradicin

puede significar dotar con un sentido histrico su propia

poesa, verse como parte de un process cultural, colabora-

dores de una continuidad literaria que, en este caso,

acusa problems reiterados. Consiguientemente, se hacen

autnticos los caminos por donde opta la poesa: los

j6venes poetas subrayan lo que algunos mayores han

difundido y el lector puede reconocer la continuidad--

con sus diferencias de estructura y exposici6n--en los

discursos poticos y hasta aceptarlos con ambici6n de

participaci6n.









Un texto potico es un dilogo de dos discursos,

como han promovido algunos crticos.1 Shelley, nos

dice el crtico Harold Bloom, pensaba que los poetas de

todos los tiempos contribuyen a la creacin de un Gran

Poema que se describe perpetuamente;12 Borges afirma que

cada escritor crea a sus precursores. Las ideas nos

indican, en este caso, que la poesa puede ser concebible

como participacin, como dilogo. Cuando leemos los

poemas "politizados" del grupo Guajana, evocamos, entonces,

textos precedentes: los de Pachn Marn, o los de Llorns

Torres, o los de Hugo Margenat. La poesa del present,

de alguna manera, contiene la poesa que la ha precedido.

Los poetas de Guajana, habiendo sealado sus lectures,

sus preferencias, facilitan el reconocimiento de su

orientacin. Apuntar que existe una tradicin definible

en lo que ellos postulan llega a ser evidence.

Lo que, en sntesis, represent la poesa que

auspicia el grupo Guajana, lo que nos interest destacar

es esa voluntad de expresar una conciencia y una cultural

national que converge con un compromise con la lucha por

la independencia poltica y la justicia social. Los

homenajea a algunas figures importantes de la literatura--

de algn modo una revision de la literature puertorrique-

a--revelan y acentan un mismo espritu de principios.

Lo que tambin quiere decir que esa voluntad que hemos

sealado y que podramos traducir como los fundamentos

de su potica, no son privativos del grupo Guajana.









Revisar la produccin literaria puertorriquea demuestra

que esos fundamentos son tema y paisaje inherentes a la

literature, ya se hayan expresado de forma direct o

indirecta.

Por ello, result curioso que en varias ocasiones

Guajana haya declarado una casi absolute desvinculacin

y haya resistido filiaciones que remitan a una tradicin.

Uno de sus editoriales declara:


En los editoriales y en ciertos trabajos que
han aparecido en Guajana, hemos hecho clara
nuestra posicin respect a esto. No estamos
ni estaremos de acuerdo con nadie que nos venga
a buscar influencias de poetas puertorriqueos
mayores que nosotros. En honor a la verdad,
nuestra poesa se diferencia much de los poe-
tas que aqu consideran grandes. Entindase
que no estamos menospreciando a nadie en esto.
Sencillamente, si utilizamos los llamados
temas eternos, lo hacemos en una forma dema-
siado distinta a como la usaron los llamados
grandes poetas puertorriqueos. Para noso-
tros el ms grande poeta de Puerto Rico es el
pueblo.13


Es possible que en ese editorial los poetas de Guajana,

a pesar de tamaa generalizacin, estn respondiendo a

una particular filiacin enemiga a sus intereses propuesta

por alguien. Pero puede haber otras razones. En Puerto

Rico, los poetas de Guajana, como suceda o ya haba

sucedido en algunos pases latinoamericanos, buscaban

convertir la poesa en un medio de la conciencia crtica

y social. La posibilidad de que la poesa fuera inter-

ventora del cambio, que fuera un modelo de verdad como en

Espaa alrededor de los aos de la Guerra Civil, que









tuviera una eficacia poltica y social, estaba ahora en

manos de los j6venes poetas. Verla como el product de

influencias puertorriqueas era darse al fracaso de

antemano: la poesa anterior haba fallado pues no haba

operado, visto desde el modo confiado que en ella se

depositaba, el milagro de redimir a una sociedad de las

injusticias.

El entusismo de la posibilidad de una poesa eficaz,

entire otras cosas, llevaba a los poetas a la negacin,

al recelo, a la imprecacin, al desafo, como puede

apreciarse en le poema "Palabras a los poetas felices,"

de Andrs Castro Ros:


Qu tienen que decir con sus fauces abiertas,
eunucos del deber, disparos absolutos
al sol de la alegra?
Ayer vinieron mariposeando entire la sangre
del delito, saltando los obstculos del odio
para que no cayera la noche en sus sonrisas.

Qu tienen que buscar entire los hombres?
Quin dijo que lo forma del combat
poda acomodarse a sus manos felices?
...... .............................. .......
................... ........................
Desgraciados poetas, en el nombre de la ira
que nos mueve y que por tal separa
su sangre de la nuestra--su sangre farisea--,
pido que se desvelen sus ojos en el llanto
y que caiga la guerra y sus cadveres
en su "fina poesa,"
y que la piel de un nio--dos, tres, cuatro quizs?-
llegue con su dolor a vigilar su asombro.
...................................................

Basta de los jueguitos desgastados,
de no desarrollar el just movimiento
en el just moment en que el vecino muere.
Basta. Por hoy. Por lo que nos quede de estar vivos,
poetas de cristal, carajos de poetas.









En otro poema, "Como lo dijo Blas," Castro Ros

vuelve a arremeter contra lo que l consider "poetas

msticos," contra los poetas de la "torre de marfil":


Escribir hablando--Blas de Otero lo dijo--
impone que la torre de marfil
se derrumbe con nuestro permiso,


Otro poeta, miembro de la direccin de Guajana,

Jos Manuel Torres Santiago, comentara, basndose en

apreciaciones subjetivas del poeta Francisco Matos Paoli

y en el studio apresurado de Isabelo Zen6n Cruz, Narciso

descubre su trasero, que la poesa del puertorriqueo
14
Luis Pals Matos es racist y alienante.1 Es necesario

recorder que el ndmero 2 de Guajana (1962) haba sido

dedicado a Pals Matos, por considerarlo "un poeta de la

patria y ms aun, de la gran patria antillana (nadie

mejor merece ser llamado el poeta de las Antillas) sin

detrimento de lo ntimo o de lo universal." Razonamiento,

ste, que nos parece ms acertado y just.

La poesa que destaca el grupo Guajana es progra-

mtica de un sentido politico. En un editorial proclama:


Sostemos que el arte tiene clase social, que
es un product de clase social. . Todo
arte est comprometido polticamente, aunque
en apariencia refleje otra cosa. En Puerto
Rico la claque de poetas que supuestamente no
ha cargado la poesa con poltica y que critical "
el que la nueva poesa puertorriquea se haya
politizado "excesivamente" es, precisamente,
la propugnadora de una poesa reaccionaria. . .
No vacilamos en declararlo pdblicamente:
somos poetas politizados, nuestra poesa es










un arma del pueblo y de su lucha por la
libertad y estamos al lado del marxismo-
leninismo al que consideramos como una gua
para la victoria en la lucha contra el colo-
nialismo, y la reaccin de todos los pases.15


Para los poetas de Guajana este era el modo nuevo de

advertir la realidad, de una manera directamente poltica,

desde una poesa dotada con una ideologa, cuyos conteni-

dos determinaran su funcionalidad. Por ello se

consideraban nuevos, distintos a los predecesores, de ah

la crtica a los dems; sobre todo la crtica que asume una

posici6n de clase social, pero una crtica que result a

veces ocre, emitida con odio, como por ejemplo se express

en el poema "De ustedes," de Vicente Rodrguez Nietzsche:


De ustedes que caminan se ensucian
corren hablan se intoxican

de ustedes quiero hablar,
mis enemigos;
de lo gordos que estn
de lo fcil que viven como perros.
..................... -.... .........

De ustedes
maricones chulos traficantes
los que dicen que el mundo est bien hecho
y se been la sangre de sus muertos.

De ustedes
pandilleros chotas ricos
pillos usureros
las llagas de esta piel que llamo pueblo.

De ustedes democrtico gobierno.
De ustedes los que explotan al obrero
y quieren produccin de much ms
con much menos.

De todos quiero hablar en estas lneas
y decirles que yo los aborrezco.










Por esto los de Guajana tambin se consideraban

distintos: se avenan bien con esa lnea de poesa

"realista," opuesta a la llamada poesa "pura" o inti-

mista, cultivada, decamos, por los predecesores inmediatos.

Vistos desde otro nivel, a los de Guajana los

anima el deseo de una comunicacin ms direct: poesa

cuyo lenguaje muestre libremente las ideas. Estos

poetas deben confianza al lenguaje; as puede ser apre-

ciado, por ejemplo, en el poema "Nana roja para mi hijo

Lin Manuel," de Jos Manuel Torres Santiago, donde el

sentido y los procedimientos formales muestran sencillez,

fe en la palabra desnuda:


Antes, y cuando tG naciste, no s por qu,
pens tu muerte.... Los explotadores,
los capitalistas, los mercaderes de humans,
los curas y los obispos haban tendido al asesinato
y sembrado la guerra
... .................................................* *
......................................................*..

Pero has nacido y te he vestido
con mis smbolos todos los das,
con la revolucin; eres un bebe rojo, Lin Manuel,
y aunque, no s que sers
cuando crezcas, confo
que tambin gritars conmigo
la guerra just contra los asesinos yankis.


No fue este todo el tipo de poesa que Guajana

public; ms bien los ejemplos citados representan la

esttica promovida por su junta editorial. Hay en sus

publicaciones otros tonos, otras relaciones con el

lenguaje; poesia, en fin, de distinta complejidad, como

la de algunos de sus colaboradores, Francisco Matos Paoli,

Jorge Luis Morales, Wenceslao Serra Deliz, o la densa y










desgarrada poesa de Marina Arzola, cuyo process expe-

rimentalista la llevara a una poesa donde la imaginacidn,

muchas veces, participa como en una relacidn de fantasma-

goras, pero donde siempre figure, como por ejemplo en

el poema "La bdequeda inGtil (encuentro)," un registro

de lo intimo:


Te busco por las races de los cuellos,
duros de lavanda oprimida
y corazones duros de alcanfor;
por las magnolias de la madrugada
que recogen enseres y uvas rancias
tapizadas de amor
y de las nieves violetas, incendiadas16


Cuando se lo propuso, Guajana defini sin ambages

sus fronteras; no hay azares en sus relaciones, tampoco

--y ello es notable en una revista con una lnea editorial

inamoviblemente definida--imposiciones de lmites a

colaboradores; st la conviccin y el anhelo de ser parte

de lo que constitua e iba fomentando una conciencia y

una cultural national.

Guajana hizo una revision de la literature puerto-

rriquea que acenta la ideologa poltica de la revista;

de ah que se homenajeara a algunas figures y a otras no

se tocaran. La revista se desplaz6 por todo el orbe

acadmico e intellectual de Puerto Rico; emplaz a

poetas, escritores, intelectuales, profesores, y

foment, de alguna manera, polmicsa atormentadas y

productivas dentro de la cultural puertorriquena.










La poesa que suscita Guajana, finalmente, busca

otorgar a la escritura un sentido que imparta cierta

afectividad; de ah tambin los cauces poticos que

atenderan las posibilidades populares: la poesta como

obra entraada y definida por el pueblo. La reiteraci6n

de esta idea hace de ella una constant que aparece

matizada de muchas maneras en la producci6n de Guajana.

Juan Sez Burgos, por ejemplo, en su largo poema "De

los cuatro costados marheridos," expresa:


Un pedazo de vida se nos mete en el alma,
y entonces el poeta se hace luz en la boca,
y la palabra nace rodando su misterio,
y se va por las called a redondear su pueblo.


En un editorial publicado en 1967, Guajana declara:

"Cantamos para el pueblo. Hacia l llevamos nuestra

poesia, nuestro amor. Ya lo dijo el poeta espaol

Miguel Hernndez: 'los poetas somos viento del pueblo.'"17

De ese modo el grupo Guajana avanza, una vez ms, su

posicin como component critico y definido de su

cultural, de su sociedad, pues la formulacin es tambin

la propuesta que exibe una ideologa y sus cddigos.

Mester

Tambin Mester (1967-1970) en sus tres aos de vida

accede a una literature de intencin crtica y social.

Su director Jorge Mara Ruscalleda, subdirector Jos

Antonio Rivera, editor Carlos Delgado y editor interino

Ramn Rivera, destacan en los editoriales la necesidad

de producer una poesa de eficacia poltica y social.18










Su posicin ante la literature y el arte en general

no dista de la de Guajana. En uno de sus editoriales

dice:


Y es que el escritor modern o es un testigo
militant de su poca con plena responsabi-
lidad y conciencia social de su misidn o es
una entelequia metafsica con profundas
preocupaciones por la nada.19


Ese entusiasmo crtico se presentar invariable-

mente en los editoriales de la revista indicando as el

tipo de relacin de estos poetas con la literature. Pero

como tambin suceda en Guajana, no obstante la lnea

editorial supusiera un predicament definido, Mester

abra sus pginas a una poesa, por ejemplo, ms preo-

cupada por el ajuste formal, como cuando inclua poemas

de Ivn Siln o de Etnairis Rivera. Naturalmente, no

constituan estas aportaciones el grueso de un nmero;

Mester como Guajana, al incluirlos, reconocan otras

pasiones criticas, aunque no fueran necesariamente las

de su mayor estima.

Guajana influy ideolgicamente en Mester. Pero

ello no es sindnimo de duplicaci6n de esfuerzos. Con

Mester esa poesa que quiere ser hist6rica, social,

crtica, impugnadora de un sistema, creca, se extenda

en Puerto Rico. Mester circulaba, adems de en Ro

Piedras y sus alrededores, en la zona oeste del pas,

en Aguadilla, lugar de su publicacin.









En Aguadilla, es claro a travs de sus editoriales,

libraron discusiones siempre en torno a lo que debla

ser la funci6n social de la literature. Su posici6n, y

su ilusin, entire otros, la planteaba Jos Antonio Rivera

en unas notas: "Se puede estar en la vanguardia poltica

y simultneamente en la vanguardia de los movimientos

artsticos."20 Anhelo ste discutido largamente en

Latinoamrica, con sus pro y sus contra siempre difciles

de armonizar.

A veces sus editoriales son una exaltacin de los

problems cotidianos, de los sacrificios y tenacidad de

la junta editor para publicar la revista en un medio un

tanto hostile a su proyecto.

A Mester le corresponde, tambin, otra actuacin

important. La revista se incorporaba a una tradicin

que vea en la poesa, en la literature, posibilidades

de renovar lo social y lo poltico. Mester se present

como producci6n cultural que ofrece perspectives de

engrosar una conciencia national: la idea de la cultural

misma como fundamento de "lo national."

Es singular el que los j6venes poetas acudan progra-

mticamente a destacar la nocin de conciencia y cultural

national como problema ideolgico, central. Ello se apo-

ya en algo que result obvio, en la necesidad de

explicar su realidad social, poltica, cultural. Para

estos poetas todo aquello que pueda mostrar la existencia

de una producci6n cultural consciente ser recurso







S 19


utilizado para impugnar la poltica colonial en Puerto Rico

y exigir derechos politicos y sociales justos, universales,

independientes.

Pero el entusiasmo por hacer del instrument verbal

un medio de crtica social eficaz no muchas veces

constituye--o constituy6, debemos decir para no hacer

generalizaciones--una realizacin favorable para la

poesa. A veces la simplificacin de los mecanismos, de

la escritura que quiere comunicar de inmediato un

mensaje, result en una simplificacin de los signos

captados. Sera ocioso ahora mismo transcribir ejemplos.

En ocasiones, esa crtica que quiere ser objetiva se

expresa como un frivolismo lrico, como lo vertido por

Andrs Castro Ros en los poemas "De por qu los poetas

no deben andar con gabn" y "Constituci6n."21

La voluntad de eficacia programada desde los

editoriales no siempre se vea sostenida por los poemas

all insertos, muchos de ellos altisonantes, arrtmicos,

carentes de una conciencia reflexiva, poemas que no

dudaron de su generosidad o del efecto de su proyecto.

Los ideales de reform social, aunque vlidos en si

mismos, no siempre acudieron a darle trascendencia al

discurso que los promova. De ah que no toda la poesa

que se trabajaba durante esos aos se encamind conforme

a la esttica que promovian Guajana y Mester. Las

convicciones perduraban, pero otros ritmos, otras

relaciones habran de revelar distintas opciones para la

literature en Puerto Rico.









Ventana

A mediados de 1972 hace su aparicin la revista

Ventana. Lleva un subttulo, "Revista potica." En

torno a la poesa, pues, se organize otro equipo que

semejante a Guajana y Mester, lo decide, inicialmente,

la inconformidad con el present, que quiere expresar

sus ideales artsticos e interpreter para la literature

y la sociedad su realidad. Pero como se ver, su vision

artstica implica una actitud que efectivamente disiente

de la de Guajana y Mester.

Componen la junta editor Jos Luis Vega, Robles

Caballero, Pedro J. DomInguez y Salvador Villanueva.

Dos finalidades constituyen su gestin: renovar ante el

pasado y, simultneamente, afirmarse en el present; y

abrir nuevos canales para la difusin de la poesa

puertorriquea contempornea. Este segundo objetivo

se complement con una tercera preocupacin: en Puerto

Rico la crtica establecida atiende muy poco o prc-

ticamente desconoce la poesa y la literature de los

j6venes. Si bien podan tener razn al denunciar la

insuficiencia de la crtica tambin se trataba de esa

insatisfaccin que ya hemos mencionado, rebelda que

quiere derrocar las imgenes que aparecen como esta-

blecidas o que no evidencian un apoyo a las requisiciones

del cambio y de lo nuevo.









En uno de los editoriales afirman en tono acusatorio:


Nuestro desarrollo cultural todava nos lleva
a tender ms las concomitancias extra-literarias
que acompaan al hecho literario (por ejemplo:
la parafernalia propagandstica, el nombre
consagrado, la gestin de los amigos, la
calidad de la impresin), que el hecho literario
en s mismo.22


Si consideramos uno de los prop6sitos de constitu-

cin de Ventana, el de ser ellos un canal amplio para la

fomentaci6n de la poesa y la literature en Puerto Rico,

tenemos que justificar su irritacin pues, segin dicen

en otro editorial, publicado el cuarto nGmero de la

revista, adn eran ignorados por el establishment literario.

Ventana se refiri en distintas ocasiones al tema de la

crtica. En su moment, digamos entire parntesis,

tambin la revista Zona: carga y descarga activara este

tema; pero sobre l hablaremos ms extensamente luego.

Ahora sigamos con Ventana, pues sus proyecciones inci-

taban ms estrictamente a otros reconocimientos emanantes

del mismo hecho potico.

Comenz6 Ventana reclamando para la poesa funda-

mentos distintos a los que palpitaban en la poesa de

los '60, la poesa que por ejemplo promovfan Guajana y

Mester. El aspect ideolgico, pensaban, no deba

consumer el trabajo potico; un equilibrio debera im-

perar. As, por ejemplo, dice el editorial del primer

nmero: "Un nimo de renovaci6n nos asiste; pero tambin

la conviccin de que slo perduran, a la postre, las










innovaciones producidas por la conjugaci6n de dos factors:

la necesidad hist6rica y el esfuerzo afanoso de creado-

res sinceros y autnticos."23 Cuando dicen "necesidad

histrica" implican conciencia de la historic, reconoci-

miento de la condicin de su sociedad; cuando hablan de

sinceridad y autenticidad se refieren a libertad abso-

luta de la escritura.

Ejemplo de esa deseada armona lo dicta, por

ejemplo el nmero 2 de la revista. El ndmero est dedi-
74
cado a la Revolucin de Lares. Distinto a lo que se

habla producido en aos anteriores en revistas como

Guajana y Mester, Ventana propone: "No hallar el lector

en estas pginas poemas conmemorativos. Es que Ventana

no cree en los pies forzados. Es que para estar con

Lares no hay que fabricarle rimas."25 En esa idea

incidir la revista; columns y comentarios particulares

abonarn esa actitud.

Jos Luis Vega, desde una column que aparece casi

invariablemente durante los diez primeros ndmeros y

que titula "Optica de la poesa," resume e interpreta

la situacin de la poesa en el ambiente puertorriqueo.

Al respect, apunta:


Existe un temor en los poetas puertorriqueos
especialmente entire los jvenes, de que se les
acuse de enajenados, de lirforos, quizs de
traidores, si no testimonian en cada poema
la explotacin y el mal olor de la colonia...
Los artists y escritores puertorriqueos
de hoy deben tener un compromise moral, un










pacto digital, con la liberacin de nuestro
pueblo. Pero ese pacto no puede ni debe sig-
nificar la mengua de la calidad artstica de
su obra; por el contrario, debe significar la
superaci6n constant de su obra y de s mismo
como individuo.26


Referido, en este caso, estrictamente a Puerto Rico,

Vega se interest por desinvolucrar la poesia de su moment

y la de los aos anteriores de las perspectives meramente

ideolgicas, politicas; quiere darle matices ms amplios

y a la vez ms personales. Ya Ventana lo haba anunciado

en su primer ndmero: quieren renovar el instrument expre-

sivo, liberalizar la escritura, radicalizarla. Aquellos

signos de apertura que marcaron la vanguardia hispanoa-

mericana, de alguna manera los poetas de Ventana los

asumen. As Salvador Villanueva, burlndose de la poesa

con ilusiones de objetividad que l consider extrema,

define su opcin:


Segdn los ltimos designios
yo soy un haz de defects capitals
una enorme barriga gratuita
que a todos pone en peligro,
pero yo seguir cantando a la Revolucin
a las sonrisas como dientes de leche
a la inocencia
a la pubertad como una gran cosquilla
a los besos como largas emisiones de clorofila
como optar por Carmen al otro lado de las tapias
o hacer el amor en las Gltimas esquinas
sin olvidar que a veces
el hombre es tambin una pequea cmara oscura.

("Designios")


De otro lado, en su poesa, Jos Luis Vega pone

nfasis en las experiencias personales. Para este poeta










la realidad no puede reducirse a esquemas de tipo alguno;

si bien son las cosas cotidianas lo que hacen la historic,

y aun cuando el signo de esa escritura sealatntimo, la

poesa reconoce una pasin crItica, se funda sobre una

conciencia social. Un ejemplo del process de Vega puede

ser este:


Hacer lo que hacemos es siempre un espectculo,
pero vale la pena porque al final de cuentas se
/ rata de la vida.
Se trata de vivirla por lo menos como no manda
adie
ni Cristo ni el Estado ni la lluvia.
Se trata de la arena,
de echar andar con jIbilo
por el listen sin fin junto a la olas
mientras la nia coge caracoles silvestres.
Se trata del amigo
que un buen da se te met en la casa lleno de
golondrinas y melones
y te saca a bailar en las tabernas
hasta el cuerno jocundo de la luna.
Se trata del amor
que no escatima el tiempo ni el lugar
ni el color de la colcha ni el polvo de la alfombra
ni la solemnidad de un da de lujo.
Se trata de mofarnos del obispo,
de su madre calzndole la mitra incestuosa
mientras el fuego del altar invicto
arde en sus oropeles.
Se trata de los ros,
de las piedras ms lisas de la patria
donde el agua grab sus iniciales por siglos
4nsumisos.
Se trata de escupir los funcionarios.
Se trata de la flor,
del astro a la deriva,
de llenarse el bigote de cerveza,
de vaciar pulmines en la risa,
de comernos el pan,
de bebernos el vino,
de escuchar el registro de los pjaros,
de subir escaleras


("Rueda de la fortune")








25

Una poesa que vara y ampla los aspects formales,

pues, es la que ocupar Ventana. En ese movimiento se

encierra una crtica social incisiva, como podramos

constatar en "Rueda de la fortune," y se convoca a la

exploraci6n de multiples niveles, es decir, a la aventura

que supone la experiencia personal ante la realidad.

Ventana quiso ser una apertura para la poesa en

Puerto Rico y sin duda lo fue. Apareci6 regularmente

durante el primer ao y medio, despus irregulariz6 sus

entregas. Pero su tiempo fue fecundo. Present en Puerto

Rico a poetas jvenes de otros passes latinoamericanos;

el ndmero 9 (1973), por ejemplo, public una muestra de

la joven poesa peruana. Ventana enriquecid el ambiente

cultural en que actu. Si bien su potica supona un

ajuste de ms complejidad frente a la potica que por

ejemplo promovan otras revistas precedentes, ese ajuste

se ha hecho valedero; ello es el process de la voluntad

potica ms nueva y apasionante.

Zona: carga y descarga

De las revistas literarias publicadas en los aos 60

y principios de la dcada del '70 Zona: carga y descarga

se mostr como la ms abundante en perspectives, la que

desplazaba un mayor dominio sobre el terreno literario

puertorriqueno.

En sus tres aos de vida (1972 1975) tuvo la for-

tuna de contar con figures y colaboradores importantes para

la literature hispanoameraicana. Jos Luis Gonzlez,










Angel Rama, Severo Sarduy, Mario Vargas Llosa, Arcadio

Daz QuiLones, Marta Traba, Luis Rafael Snchez, Etnairis

Rivera, Toms L6pez Ramrez, Jorge Edwards, Angela Mara

Dvila, Edgardo Rodrguez Juli, Vanessa Droz, Mercedes

Lpez Baralt, Ivn Siln, Emilio Diaz Valcrcel, Manuel

Ramos Otero, Jos Donoso, Lezama Lima, entire otros, habitan

las pginas de esta revista.

Rosario Ferr en la directive; Olga Nolla, Luis

Csar Rivera, Waldo C. Lloreda, Eduardo Forastieri en el

comit de redacci6n, organizaban la fisonoma spiritual

y material de Zona.

Mientras Guajana, Mester y Ventana se centraban

alrededor de la poesa, Zona se produca atendiendo con

igual esmero, adems de a la poesa, a otros gneros; de ah

su inicial variedad y amplitud.

Zona surge, de acuerdo a uno de sus editoriales,

como una opci6n y apertura al dilogo "que lleve a la

toma de conciencia tanto de nuestra realidad social

como de nuestra realidad literaria; dilogo entire profe-

sores, estudiantes, escritores y crticos que fomente
27
un ambiente que no existed en Puerto Rico". Zona se

pretend como una idea ante la carencia, ante lo que

un grupo de jvenes universitarios percibe como insufi-

ciencia del ambiente cultural que les toca. Se pronuncian,

en su primer editorial, sobre la irregularidad de la

produccidn cultural: la inconstancia y lo disyuntivo

de la creaci6n y la crtica puertorriquea. En Puerto

Rico, destacan, result frgil hablar de una tradicin










literaria porque no existe una crtica que seale su

continuidad: "Es impossible que haya continuidad--dicen--

si no existe el dilogo entire el creador professional

y el crtico que est al da pudiendo as modular

la vision compleja de nuestra realidad . ."28

En el editorial del numero 3 insisted: "Es impossible

que haya continuidad en la literature puertorriquea

si no existe el dilogo entire el creador professional y

el crtico que est al da en la crtica seria." No

era la primera vez que un grupo de j6venes aluda de

manera condenatoria a esa situacin. El grupo de la

revista Guajana, aos antes expela una condena contra

los profesores y crticos del departamento de Estudios

Hispnicos de la Universidad de Puerto Rico, representante,

de algn modo, segin vean, del establishment literario.

Ventana por su parte, hemos visto, subrayaba el atraso

y el despego de la crtica establecida para con los

escritores j6venes. Un crculo vicioso: el atraso

crtico era visto como una de las causes del prevale-

ciente ambiente literario impropio, y viceversa. La

crtica a la crtica era causa comdn entire los jvenes.

Al parecer la crtica de los jdvenes era compartida

por la mayora de los intelectuales puertorriqueos. Ms

adelante veremos el comentario sobre el mismo tema de

Arcadio Daz Quiones, un professor y crtico joven. In-

teresa apuntar ahora la importancia de esos sealamientos,

o acusaciones, pues si bien queran ser una denuncia que








28

apelara a la reacci6n, implicaban, aunque tal vez ello

no fuera la voluntad supuesta, la demarcaci6n de una

trayectoria hist6rico-literaria. Esas crticas suponen

una revision de la literature, un intent de comprensin

de la evoluci6n literaria; suponen, tambin, pues las

crticas a la crtica eran una manera de ejercerlo, un

dilogo.

Importa sealar que la preocupacin por el estado

de la crtica en Puerto Rico ha sido advertido por

distintos grupos generacionales y aun por crticos

aislados. El trabajo de Marcelino Canino Salgado, "Notas

sobre la crtica literaria en Puerto Rico," por ejemplo,

pasa revista y menciona las revisiones que sobre este

aspect se han sustentado y discutido a travs de un
29
siglo de historic literaria.29 Anterior al trabajo

de Canino Salgado, un critico reputado en Puerto Rico,

Margot Arce de Vzquez, comentaba con devocin humanista,

sobre "La funcin social de la crtica literaria."3 El

tema de la crtica como problema ha sido, podramos decir,

una constant en las letras puertorriqueas.

A los esfuerzos de organization, de renovaci6n han

acudido crticos y creadores, pero el resultado de tal

voluntad no ha sido halagueo: los jvenes siguen

reclamando, emplazan, buscan responsables. El problema

persiste.

En este sentido es oportuno citar lo que comentaba

Arcadio-Daz Quiones en--1972:









Estamos aqu ante un problema a la vez cuanti-
tativo y cualitativo. Se nota en Puerto Rico
una produccin escasa de pensamiento critico
literario y, por otro lado, buena parte de lo
que se produce revela ms bien un aprovecha-
miento de formulas anticuadas que poco tienen
que ver con el verdadero anlisis y que revelan
inercia, pereza intellectual, aislamiento o
estrechez de nuestro medio. Estas deficien-
cias o insuficiencias, conviene recordarlo,
hay que verlas en estrecha interralacin con
las otras expresiones de la colectividad puer-
torriquea. No se puede compartimentar una
actividad social de otras, si queremos entender
y comprender su realidad. No basta con censu-
rar. La brevsima y desarticulada crtica
que se hace en Puerto Rico, con las honrossimas
excepciones del pasado y del present tiene
que verse a la luz de un subdesarrollo inte-
lectual especfico, y de un aislamiento--
verdadero apartheid--de corrientes ideolgicas
y crticas fecundas que obedece a unos condi-
cionantes histricos y politicos. No se trata,
por consiguiente, de explicaciones a nivel de
individuos responsables de la situaci6n. Por
razones complejas los trabajadores intelectuales
puertorriqueos todava no tienen control de
sus medios de produccin cultural, como dira
C. Wright Mills, o no han podido recuperar,
inventar y usar un aparato cultural adecuado
a las necesidades del pas, para poder hablar
en serio.31


Comentarios como el de Arcadio Daz propiciaban la

reflexin. Las crticas a la crtica, los comentarios

crticos de estas dcadas, '60 y '70, iban configurando,

al parecer, la accin formativa deseable, que se co-

rrespondiese con los acontecimientos literarios y sociales

vividos o prefigurados: la apertura al exterior, a

Latinoamrica, a Norteamrica, a Europa; similar las

corrientes criticas nuevas, desentreverarse de una

crtica que en Puerto Rico se constataba muy apegada al










hispanismo. Modernizar el aparato crtico y problema-

tizar la realidad desde otros rdenes, con otras

perspectives.

Acceder a los medios de produccin cultural, a la

informacin recibida y emitida, todava mayormente en

manos de las classes poderosas, era probable y necesario.

Grupos literarios heterogneos entire si, como por

ejemplo los de las radicales Guajana y Mester y poste-

riormente los de las neovanguardistas--para

diferenciarlas--Ventana y Zona, eran su evidencia

polmica.

Pero la aspiracin a modernizarse, aunque factible,

de alguna manera, resultaba teora paradjica: el

estado colonial de Puerto Rico se muestra para los

escritores como un anacronismo parpadeante, todava

invencible, que limita las posibles relaciones autnticas

de apendizaja y desarrollo. Al respect, una vez ms

los escritores se plantean la tarea de combatir o

resolver la "paradoja":


Como escritores, vivimos comprometidos con
nuestro medio, y la revista ha de funcionar
en este medio y no enajenada de 1. Por lo
tanto queremos constatar que la libertad
del escritor que hemos defendido existe en
funcin de concientizar una colectividad.
Esta concientizacin implica un propsito
claro. Concientizar al pueblo, para qu?
Hacia un reconocerse como entidad national,
con caractersticas y valores propios. Por
lo tanto, hacia la independencia y el
socialismo como nica alternative que salve
al puertorriqueo en su dignidad de hombre
libre.32









Ratificando voluntades propuestas anteriormente por

otros grupos de escritores, y que hemos examinado aqu,

Zona tambin quiso determinar la funci6n de la literatu-

ra, de la producci6n cultural como significant en la

reorganizaci6n de la sociedad. La idea est lanzada

nuevamente: la produccin cultural expresa o debe

expresar una ideologla, liberadora e integradora. En

otra oportunidad ello se recalca: "Ante el intent de

concientizacin que toma Zona . como base principal

de todos sus planteamientos, concientizaci6n que

juzgamos imprescindible para salvar del vacto nuestra

identidad de pueblo. . ."

Es un denominador comdn en las revistas de los

jvenes escritores--desde Guajana hasta Zona--la ten-

tativa de identificar y promover un sentido de identidad

cultural y national; entire s comparten una ideologa

political que ven como fundamental. Estos aspects

compartidos confieren, y esto es muy important, conti-

nuidad real a la poesa puertorriquea que va--para

atenernos a los referentes dados en las revistas--desde

los poemas de Pachn Marn a la poesa de estos aos.

Pero no as son compartidos los aspects formales

y el margen de aventura personal, ms amplio en Ventana

y Zona.

Desde su primer nimero Zona hizo expreso su rechazo

a la literatura--citamos--"panfletaria de fcil

compromise que descuida la forma, limita el contenido










a una fanatizacin poltica y fatall, que cercena

las posibilidades de ver la realidad compleja puertorri-

quea a travs de la viabilidad que imponen un sinnmero

possible de caminos."34 Zona, han sealado algunos

comentaristas, aluda veladamente a Guajana.35 Pero lo

important es que esa posici6n crItica de Zona se traduca

en la producci6n de un arte radical comparativamente.

Comenzando por su format y diseo innovadores en Puerto

Rico, Zona se atrajo los comentarios de la crtica de

arte Marta Traba y los comentarios de algunos profesores

que la vean, recelosamente, como un product epigonal

del "boom" hispanoamericano.

La revista signific6 ms que esto dltimo. Recibir

en sus pginas a colaboradores como Vargas Llosa,

Donoso, Lezama Lima, Sarduy, Aguilar Mora--para mencionar

s6lamente a algunos extranjeros--era preocuparse de

ofrecer al lector un nivel de calidad estimable.

Significaba, tambin, compartir escritores con Hispanoa-

mrica, desplazarse hacia otras fronteras, ampliar las

puertorriqueas; adems, abrirse a esas compaas

significaba, pues sus trabajos son models de ello,

afirmar el deseable pensamiento transformador y liberador

americano.

En otros campos, los de Zona discutan a favor de

la liberacin femenina--vease No. 5--, contra los tables

sexuales y religiosos tambin, como podemos constatarlo









en el No. 7, editado esta vez por Manuel Ramos Otero,

expeda la revista sus mensajes notorious.

Con la poesa publicada, Zona expreso uno de los

process ms crticos y renovadores: el de demostrar

que para la poesa no hay opciones definidas y que su

radicalidad se impone, si ella .es autntica, hasta y

sobre todo como discurso de la imaginaci6n, del deseo.

Poemas como por ejemplo "el sexto vaso," de Vanessa

Droz, muestran la actitud natural de esta revista hacia

la apertura:


tallo sumergido a flor de piel
la vena
tronco mensajero la azulada lnea del cuerpo
de mi mano
abres tu canal en afluentes secundarias
salida de las aguas
tan contenida delta y tenso
surco invertido
levantando el poro a la tempestad del aire
falo palpitante
pndulo de ltigos
sangre que cabalga
eres tarde de los huesos cima
de lo adentro que se inclina
a la vida toda y sus lluvias interminables
fluyes la tierra de la carne
a punta de desague recibiendo
relojes de arena flautas
y copas circulares
naces
arteria sideral aguja del tiempo
del perpetuo centro del volcn arando
quemando la atm6sfera con tu alzado pan
como si no bastara la mano
con sus cinco fuentes derramada 36


La apertura consiste en ese discurso que exalta lo

sexual sin rubor, que impone el sexo como lo important;

es un discurso que actda, dentro de su realidad present,










contra un sistema de valores sociales y literarios que

no acepta estos temas sin vigilancia, sin entornos.

Si bien sus procedimientos formales hacen de 61 un

texto algo oscuro, su misma capacidad de significar

propone y represent sin nombrar directamente.

En el poema, el falo es lo alabado, y en e1 comien-

zan y terminan los lmites del poema; en ello, sin

embargo, consiste su pobreza: no hay trascendencia.

El tema del poema importa porque es en el discurso pero

no hay encuentros que le den referencia: lo exaltado

recorre sus lmites como una desolaci6n.

Discurso, pues, que se deshace de las proposiciones

ideolgico-polticas instantneas y da paso a otros tipos

de abstracciones que no necesariamente propones la

desatencin del medio social sino que exploran para

la poesa otras dimensions, personales, y que afirman

las zonas ms complejas de la imaginaci6n.

Zona no funciona en base a un voluntarismo politico

o en base a un compromise social sin matices. Si bien

estos aspects estn representados en un nivel de lucha

ideol6gica, crItica, ste se produce como una prctica

de la pasin literaria liberadora, esa que corresponde

a una voluntad articulada de las personas ante su

necesidad hist6rica, que corresponde, de las personas,

a la conciencia, a los sentimientos, a la facultad

de lo ntimo.
















NOTAS

SCon Vicente Rodrguez Nietzsche en la directive
comparten la junta editor Juan E. Mestas, Andrs Castro
Ros y Jos Manuel Torres Santiago. La junta variar,
pero Rodrguez Nietzsche se mantendr hasta nuestros
das en la directive.

2Ver Jos Ramn de la Torre, "Comprensin y
anlisis de una poesa en revolucin: Guajana o la
guerrilla literaria," Guajana, 3, No. 8 (1973), 32-53.
Este nGmero especial celebra el dcimo aniversario de
Guajana.

Ver los editorial de la Segunda poca, nmeros
5 y 6 (1967).
4
Para una apreciacin ms complete de lo que fue
el Trascendentalismo, veanse Luis Hernndez Aquino,
Nuestra aventura literaria, 2da ed. (San Juan: Ediciones
de la Torre, Universidad de Puerto Rico, 1966), y Jos
Emilio Gonzlez, La poesa contempornea de Puerto Rico
(1930-1960) (San Juan: Instituto de Cultura Puertorrique-
a, 1972).

Editorial, Guajana, No. 2 (1966).

6La actitud de Guajana ante la poesa puede
apreciarse en, de la 2da poca, los ndmero 3, 4, 5, 7-8,
10; de la 3ra en los ndmeros 1, 2-3 y 4. Por lo
regular los editoriales expresan un comentario sobre la
poesa o sobre la literature en general. Aqu hemos
consignado los ndmeros en donde los comentarios son
explcitos.

Editorial, Guajana, 3, No. 4 (1970).

Editorial, Guajana, 3, No. 7 (1972). El subrayado
es nuestro.

Editorial, Guajana, No. 3 (1963).
10
Editorial, Guajana, 3, No. 4 (1970).

1Ver Julia Kristeva, Semitica I, traduccin de
Jos Martn Arancibia (Madrid: Editorial Fundamentos,
1978). Ms adelante, en el captulo "Los espacios del
dilogo," detallaremos este aspect de la poesa.










12
Ver Harold Bloom, The Anxiety of Influence
(New York: Oxford University Press, 1973).
13
1Editorial, Guajana, 3, Nos. 2-3 (1970).

14
Ver Jos Manuel Torres Santiago, "Respuesta a una
carta abierta de Jos Luis Gonzlez," Guajana, 4, No. 2
(1974). El artculo, que consta de 22 pginas (este
ndmero aparece con las pginas sin enumerar) es parte
de una polmica entire el escritor Jos Luis Gonzlez
y el poeta Torres Santiago.
15
1Editorial, Guajana, 3, No. 4 (1970).

16
Marina Arzola (1939-1976) fue colaboradora
constant de Guajana. El No. 1, Quinta Epoca (1978) de
la revista, lo constitute una antologa de la poesa de
Marina Arzola, a su memorial.
17
Editorial, Guajana, No. 6 (1967).
18
Como miembros de la junta de redacci6n de Mester
aparecen Billy Cajigas, Juan Ins Crespo, Jos Antonio
Rivera, Carmelo Rodrguez y Jorge Mara Ruscalleda.
19
Editorial, Mester, No. 3 (1967-68).

2Jos Antonio Rivera, "Notas sobre el arte, los
artists y la nueva izquierda," Mester, 2, No. 8 (1968),
p. 26.
21
2Ver Mester, 2, No. 9 (1968-69).

22 Editorial, Ventana, No. 4 (1973), p. 4.
23 Editorial, Ventana, No. 1 (1972), p. 4.
23
Editorial, Ventana, No. 1 (1972), p. 1.
24
El Grito de Lares es un acontecimiento hist6rico:
en 1868, en el pueblo de Lares, en contra del gobierno
colonialista espaol, un grupo de revolucionarios se
levant en armas. La rebelin fracas.
25
2Editorial, Ventana, No. 2 (1972), p. 4.

2Jos Luis Vega, "Optica de la poesa," Ventana,
No. 2 (1972), pp. 6-7.
27
Editorial, Zona: carga y descarga, No. 3 (1973).
28al, Zona, No. 1 (1972)
Editorial, Zona, No. 1 (1972).







37

29 Marcelino CaninQ Salgado, "Notas sobre la crtica
literaria en Puerto Rico," La Torre, 21, Nos. 79-80
(1973), pp. 43-86.

30 Margot Arce de Vzquez, "La funcin social de la
crtica literaria," Revista de Estudios Hispnicos, 2,
Nos. 1-4 (1972), 293-97.
31 Arcadio Diaz Quiones, "La crtica en Puerto Rico,"
Zona: carga y descarga,l. No. 2 (1972), p. 5.

32 Editorial, Zona, No. 4 (1973). El subrayado es
nuestro.
33
Editorial, Zona, No. 3 (1973).

34 Editorial, Zona, 1, No. 1 (1972), p. 4.

Ver, por ejmplo, Marcelino Canino, "Guajana:
la revoluci6n de los poetas," Guajana, No. 8 (1973), pp.
24-8.
36 El poema apareci en Zona, No. 9 (1975), p. 18.
















CAPITULO II
LOS ESPACIOS DEL DIALOGO

La poesla de Edwin Reyes

En Puerto, la poesa actual reconoce una voluntad

de participacin en el destino histrico; la anima el

deseo de influir en una realidad objetiva; es, por ello,

una poesa crItica de su situacin. Pero no es ese el

dnico signo que la define y la limita. Esta es una poesa

compleja. Aunque hay textos que se sitdan en el plano

ya obsoleto de la llamada "poesa social," donde el

poeta se crea representativeo" de la sociedad y se

pronunciaba como conciencia aleccionadora, ello no es

lo comdn, esos textos no determinan el estado actual

de la poesa ni se amplifican para erigirse en vision. La

poesa actual puertorriquea se describe, en algunos

casos, como un dilogo intencionado con otra poesa que

la precede; es decir que esta poesa se hace delibera-

damente en relaci6n con otra, involucra en su discurso

otros discursos y busca identificarse con algunos

aspects de ellos.1 En esa conjugaci6n de discursos se

elaboran nuevas significaciones para la literature. Esta

poesa se afana por mostrar una conciencia histrica

que afirma una vida cultural y el conjunto de sus carac-

teres como "sistema."










La poesa de Edwin Reyes y la poesa de Ivn Siln

evidencian, entire otras relaciones presents y vlidas,

lo que sucintamente comentamos en las frases de arriba.

Esta poesa abre un espacio al dilogo que como aventura

en la poesa puertorriquena reconoce la importancia y

los problems de la historic que las produce. A estos

poetas--que estudiaremos individualmente--los :relaci'ona

entire s tambin su actitud frente al lenguaje, que,

como aspect sobresaliente de esta poesa, se muestra

como un reconocimiento de una tradicin latinoamerica-

na en movimiento.

Edwin Reyes (1944) nacid y vive actualmente en

Puerto Rico. Particip6, al comienzo de la dcada del '70,

del grupo de poetas reunidos alrededor de la revista

literaria Guajana. En 1970, funda la seccidn cultural

del peri6dico Claridad, donde aun colabora. Adems de

poeta, es cuentista. Tiene en preparacidn una coleccin

de cuentos titulada Son los ros que. Ha trabajado en

unions obreras en Puerto Rico y es miembro active del

Partido Socialista Puertorriqueo.

Crnica del vrtigo, publicado en 1977, reune once

aos de ejercicio potico.2 El lenguaje en estos poemas

no est animado en un simple nivel ilusoriamente objetivo.

Hay uno o dos poemas, como por ejemplo "Para un primero

de mayo," que en Cr6nica se atollan en un tono oral o

elegiaco; en esos moments, mecanismos y situaci6n

capatada se simplifican. Pero no es lo comn. No hay,










en general, una simple escisi6n entire un habla intere-

sada en la mera realidad histrica y un habla "pura,"

estrictamente potica. La pretension del poema puro

es un inefable. Ya Octavio Paz lo ha dicho: "Un poema

puro no podra estar hecho de palabras y sera, literal-

mente, indecible."3 El concept de la realidad en esta

poesa es multiple, abierto. Porque, como ha dicho

Julio Ortega al referirse a la poesa en el Perd, "la

historic, sobre todo, no entrega sus signos en su nombre,

los entrega en su transposici6n: imgenes que son un

acecho de su plenitud huyente, no de su evidencia simple."4

La historic es plural--ha dicho Octavio Paz--, ni

cerrazn ni linealidad progresiva. La produccin de

Reyes cuenta con la historic. En su apertura, mantiene

una unidad y gana su propio cdigo personal. Las voces

de esta poesa, un habla confesional y un habla colectivo,

son un dilogo con la tradicin y un testimonio crtico

de nuestros das.

Estos poemas, como hemos sugerido, asumen un papel

hist6rico para la literature. Se instauran dentro de la

corriente americanista de Neruda. Recuerdan, como

veremos, el espritu human del dltimo Vallejo y de ste,

tambin, algunas veces, su escritura apocalptica. Pero

la voz de Reyes tiende sus races hacia una tradici6n

particularmente precisable; su experiencia literaria

reconoce en la obra del puertorriqueo Luis Llorns









Torres un modelo a continuar. Un modelo que se valora,

especficamente, por su propuesta de una bsqueda de los

valores que conformen una identidad national y cultural

en Puerto Rico. Como para Llorns Torres en su tiempo,

ahora, este es un aspect important en la poesa de

Reyes.

Llorns, ha explicado el crtico Arcadio Diaz

Qiuones, desde su literature se empeA en buscar y en

crear unos valores nacionales, en defender smbolos que

para 1 constitulan la culturala national," en forjar

una historic national; para ello se vio en la necesidad

de "crear mitos heroicos y bellos;" con su imaginacin

potica cre6 una "isla afortunada," con el prop6sito de

comunicar y contagiar a otros sus sueos liberadores,

sus ideales de nacionalidad.6 La poesa de Reyes se

orienta en la de Llorns para continuar la bdsqueda de

valores. Los sueos, la fe que Llorns muestra en su

obra, se transparent en la poesa de Reyes, pero eso

no quiere decir que la poesa de Reyes se de a la

creaci6n, como la de Llorns, de "mitos heroicos y bellos."

Llorns es una presencia en la poesa de Reyes, un

modelo tico y moral.

El mismo Reyes, en un articulo que escribiera para

un foro sobre la poesa de Llorns Torres, habla sobre

la importancia que para l y otros poetas amigos tuvo

la obra de Llorns:










Llorns era el amigo, el poeta admirado y
alegre . una suerte de hermano, un pana,
un cmplice, pero sobre todo una conciencia.
Llorns era la patria, el lazo entire nosotros,
desarraigados y confusos, y un pasado ms
nuestro que anhelbamos rescatar. Lo querfamos
por libre y por fire . fue y es para
nosotros los j6venes, el punto imprescindible
desde donde se parte a lo que somos. Su obra,
la que ronda en el pueblo, es para uno mirarse,
o mejor, para recobrarse. . Porque si algo
logra Llorns es irnos devolviendo, en trazos
firmes, la imagen perdida de nuestro verdadero
rostro. El colonizado es un ser sin espejos,
ignorante de s mismo, errtico. Llorns
nos recuerda nuestro rostro, se que nos oculta
el gran ladr6n de espejos, el yanqui opresor
que nos confunde y nos hace errar dando tumbos,
creyendo ver en otros--en mscaras ajenas--lo
que s6lo en nosotros fulge y sirve.7


Este testimonio, una exaltaci6n del sentido de la

poesa de Llorns, encuentra una configuraci6n potica

en algunas de las dcimas y los poemas de Crnica.

Es revelador que abra el poemario una dcima. La

dcima tiene una larga tradicin, tanto en la literature

peninsular como en la literature hispanoamericana. Forma

concisa, rigurosa y culta, fue una constant en la pro-

duccidn de Luis Llorns Torres. Es convenient que

veamos de cerca los motivos que llevaron, primero a

Llorns Torres y luego a Edwin Reyes a la elecci6n de

esta forma. Es significativo, tambin, que no hayan sido

slo estos dos poetas los Gnicos en trabajar la dcima

en Puerto Rico. Otros poetas importantes, como por

ejemplo Juan Antonio Corretjer, ms tarde los poetas

del grupo de Guajana, Antonio Cabn Vale y, particu-

larmente, Joserram6n Melndez, quien ha escrito un libro










compuesto en su totalidad por dcimas, utilizan y

hacen suya esta forma.

El caso de Llorns Torres lo ha explicado la crtica

Margot Arce de Vzquez.9 Segdn Arce de Vzquez, las

dcimas de Llorns representaron una ruptura con el

romanticismo y el modernismo epigonal de aquella poca.

Significaron, tambin, nos explica la crtica:


.. .una vuelta a aquella poesa de la
tierra y la vida corriente que, segdn De Diego,
'canta el paisaje, la historic, la libertad,
la vida, la raza y la future hegemona de los
pueblos de la Amrica Hispana.' Llorns,
pasado su moment de plenitud modernista, al
de La Canci6n de las Antillas y Velas picas,
se inspira, como los poetas nuevos americanos,
en la vida criolla, el paisaje campesino,
las figures y las cosas del terruo .
Pero hay razones culturales, sentimentales o
ideol6gicas. . La dcima, junto con la
copla, puede considerarse como la forma potica
traditional del pueblo puertorriqueo. Los
conquistadores espaoles la trajeron a nuestro
suelo en el siglo XVII; ech6 races en el alma
popular campesina como su expresidn potica
ms espontnea y caracterstica. . La
dcima conserve hasta hoy su vitalidad y, ya
suelta, ya en glosas, lo mismo sirve para narra-
ciones histricas o legendarias, para comentar
sucesos contemporneos, que para el lirismo o
el epigrama. . Cuando Llorns quiere inter-
pretar el alma de su pueblo e imitar su
folklore potico acude a la dcima como la
forma ms propia y representative. . .
Llorns quiso conservar y tramitar vivificndolas
aquellas formas de la cultural national que le
parecan ms expresivas del peculiar modo
de ser puertorriqueo.10


En la lectura que hace Arcadio Daz Quiones de la

obra de Llorns, tambin aduce a la importancia de las

dcimas:










Coincide con Pals Matos--dice de Arce de
Vzquez--, como veremos, en la valoraci6n de
las dcimas como lo ms logrado y duradero
de su obra, y lo propone como alto modelo por
su cultivo de la lengua espaola y por su
aportacin a la formaci6n de la conciencia
national. 'Muy pocos poetas nuestros--nos
dice--muy pocos escritores han contribuido
tanto como l a la formaci6n de una conciencia
national.' Su poesa, pues, tiene un valor
tico, politico, lleno de esperanzas futuras:
'No le basta con la protest en contra de la
colonia, tambin ataca el imperialismo norte-
americano aqui y en el resto del continent.
Quiere un orden ms human y ms justo.'11


Las dcimas de los poetas jvenes puertorriqueos,

en especial las de Edwin Reyes, son un modo de resta-

blecer una comunicaci6n, de renovar un dilogo en la

poesa que, segdn lo sugerido por los crIticos citados

arriba, es una poesa que quiere contribuir a la formacin

de una conciencia national.

La manera en que la poesa de Edwin Reyes evidencia

ese deseo es, adems de la ya mencionada utilizacin

de la dcima como forma significativa en la tradicin

literaria puertorriquea, es, en algunos casos, constru-

yendo paralelamente a la impronta lloreniana, rememorando

el tono del canto de Llorns, haciendo uso de los

mismos smbolos que le sirvieran a Llorns como repre-

sentativos de un aspect de lo national. En un grupo

de dcimas titulado "Mariyands de mi gallo," Llorns

dice:


Desafo
Gallo que los tiene azules
es el que los sueos mos








45

ensuean en desafos
que el campo tien de gules.
Que su plumaje de tules
la lid desfleque y desfibre,
y que cuando cante y vibre,
al lanzarse a la pelea,
su canto de plata sea:
Viva Puerto Rico libre!12


Reyes, en su "Canto a Llorns," dir:


Gallo de mi tierra amada
--sangre jbara al acecho--
la aurora guard en su pecho
la luz de tu pualada.
Yo s aguardar la jugada
con el coraz6n sereno.
Confo en el gallo bueno
y s que tu casta un da
acabar la porfa
y el canto del gallo ajeno.13


En la dcima de Reyes hay un intent de crear un

tono semejante al de la dcima de Llorns, y si el

sentido de lo que se dice es important, puesto que

refiere a problems del context social de la poesa

que se transparentan claramente en ella, tambin es

important sealar el uso de smbolos, el de "el gallo,"

por ejemplo, que aparece en ambas dcimas, en la de

Llorns claramente, en la de Reyes de manera sugerida,

como defensor de la independencia de Puerto Rico.1

El poema "Canto a Llorns es, tambin, como

dijera Arcadio Daz respect de la obra de Llorns y la

escritura de otros intelectuales puertorriqueos,

. . palabra impugnadora y reivindicadora de una

cultural, el ataque, a nivel literario, de uno de los










aspects del imperialismo, o, para decirlo de otro modo,

la defense de los smbolos de lo que para ellos cons-

titua la culturala national.'"15 En su poesa Reyes

vuelve a enarbolar, como decamos anteriormente,'los

mismos smbolos que utilizara Llorns, alude a lugares

comunes en la poesa de ste; es decir, a la manera de

un rescate simblico, vuelve al "gallo" como defensor

de la patria, al "jbaro" como smbolo de autoctona,

reelabora, en fin, los elements que aparecen en el

mundo campesino de la poesa de Llorns. Veamos c6mo

Reyes concert su discurso y llega a la conjugaci6n

propuesta. Llorns, en su poema "Valle de Collores"

evoca as un mundo campesino:


Cuando sal de Collores,
fue en una jaquita baya,
por un sendero entire mayas
arrops de cundiamores.
Adios malezas y flores
de la barranca del ro,
y mis noches del boho
y aquella apacible calma,
y los viejos de mi alma,
y los hermanitos mos.


Ay, la gloria es sueo vano.
Y el placer, tan solo viento.
Y la riqueza, tormento.
Y el poder, hosco gusano.
Ay, si estuviera en mis manos
borrar mis triunfos mayores,
y a mi boho de Collores
volver en mi jaca baya
por el sendero entire mayas
arrops de cundiamores. 6


Reyes, desde el poema "Canto a Llorns" rememora

as aquellos sentimientos:










Y te quedaba el valle.
Te quedaba aquel viento
que ya no sera el mismo. Los pinos
silenciosos, el sendero
que un da te bautiz6 con su distancia.
La quietud del boho, aquel boho
que fue como una lgrima,
detenida un moment
en la suave mejilla de la isla.
Te quedaban los viejos, los nios, la jaca,
las mayas enredadas al recuerdo,
punzantes como dcimas de rabia,
las mayas s, las mayas,
que muchas te crecieron en el alma.


Al presentar los ejemplos se hace evidence que el

poema de Reyes alude y de alguna manera reconstruye el

poema de Llorns "Valle de Collores." As, esta poesa

abre un espacio intertextual, un mundo compuesto por

elements escnicos y motivos, como lo son el valle,

el sendero, el boho, el viaje en jaca, el sentimiento

de nostalgia hondo al evocar el mismo mundo, que son

representatives en la poesa de Llor6ns de un aspect de

lo national y al ser convocados en la poesa de Reyes

adquieren una capacidad simblica que valida el ideal

de nacionalidad que el discurso supone. En otra dcima

del mismo poema "Canto a Llorns," la persona potica

dice:


y al rumbo de tu sendero
trota mi voz por el valle
Nadie le diga que calle
a un jbaro por sincere!
si cantarte es lo que quiero
no importa en que jaca viaje,
ni la maya que me saje
ni el viento que me entristezca,
yo solo quiero que crezca
tu sueo por mi celaje.










Esta dcima es expresin exacta de la voluntad de

esta poesa. Que "crezca" el "sueo" de Llorns por

estos versos quiere decir que crezcan sus ideales, sus

anhelos nacionales. Los versos "Nadie le diga que calle

a un jbaro por sincero!," implica otra promocin del

"jbaro" como smbolo. Tanto para el hombre Llorns

como para su poesa, el jbaro era un smbolo de la

nacionalidad. Cuando en la poesa de Reyes se vuelve

a mencionar al jbaro se pretend con ello imprimirle

validez a un dilogo que quiere restablecer la ilusin

de que los valores nacionales se encuentran o son esos

smbolos.

Son various los moments en que la poesa de Reyes

procura exaltar ese sentido de nacionalidad al que nos

hemos referido, y casi siempre siguiendo el discurso

de Llorns como modelo. Ahora, de nuevo, como Llorns

lo haba hecho anteriormente, Reyes tambin querr

fundar su discurso en la historic. Llorns escribi,

alternando verso y prosa, un "drama histrico-potico"--

l mismo lo llama as--titulado El Grito de Lares.

Este texto tiene un referente concrete, el Grito de

Lares es un hecho hist6rico.7 Reyes tambin escribir,

en su caso unas dcimas, que hacen referencia a ese

acontecimiento. Ahora bien, antes que lo temtico, lo

que queremos destacar de esa dcimas tituladas "Mariyands

de mi sangre," es que copian, y no casualmente, el

estilo y la disposicin de la estructura de otro grupo









de dcimas de Llorns titulado "Mariyands de mi gallo."

Reyes est consciente de ello; su propuesta, en cuanto a

lo temtico, lo estilstico y lo formal respect, no

pretend ser distinta o innovadora en estos moments.

Su expresin recalca y revive la fe en un dilogo que es

bsqueda de unos valores nacionales. Por eso, no

obstante en la realidad el acontecimiento histrico

haya fracasado, ste se rememora, pues en la poesa su

valor de suceso national significativo ser comunicable.

Hasta ahora hemos visto elements conjuntivos

entire la poesa de Reyes y la poesa de Llorns, ele-

mentos que hacen del discurso de Llorns un modelo

simblico en la proposicin de Reyes. Si bien ello es

probable, tambin podemos sealar disyunciones, dife-

rencias significativas entire una y otra producci6n,

puesto que las capataciones de la realidad no son las

mismas. Arcadio Daz, en su examen critco sobre la

poesa de Llorns, ha propuesto lo siguiente:


Llorns logra imprimirle a su poesa histrica
y a su poesa jbara, a su vision del Grito de
Lares y a su vision del porvenir el paradigma
ut6pico, la felicidad o la nostalgia de la
felicidad. Es ante todo, en prosa y en verso
poeta de certidumbres, de reinos perdidos o
futuros, de imaginarios paraisos y de insa-
ciables ilusiones heroicas. Para ello, como
veremos, tendr que abandonar la Historia y
sustituirla por la Esttica, tendr que dete-
ner el tiempo, como en la misteriosa y encantada
isla de la Tempestad de Shakespeare . la
tierra de Llorns es frtil, paradisaca, como
la isla de Shakespeare, y como si el poeta
pudiera asumir el papel de Prspero, Ariel y
Calibn a la vez. Su isla, el amor y la poesa
sern su reconfortante Miranda.18










La situacin de Reyes es distinta. Sus dcimas,

sus poemas en general, proyectan una vision desilusionada

del mundo. El movimiento de acercamiento a la poesa de

Llorns es una ilusi6n, o mejor, la bdsqueda de una

ilusi6n, la posibilidad de acceder a instancias que

signifiquen en la vida present algo mejor. Volver a la

morada de Llorns es buscar en el pasado los valores

ausentes de una realidad actual; no es, como veremos, un

escape del present sino una alternative tica y fervo-

rosa que se nutre en la tradicin, en su historic.

Esta poesa busca en el pasado una ilusi6n, pero no se

hace de ilusiones. La realidad humana y cultural que

la poesa de Reyes confront no es sustituida--conside-

ramos lo comentado por Arcadio Daz--como en el mundo de

Llorns, ni aun en los moments en que se logra recons-

truir y comunicar al lector con el espacio lloreniano.

En el grupo de dcimas "Glosa de la paloma," por ejemplo,

donde se elabora un scenario del mundo campesino

semejante a los escenarios de los poemas de Llorns, la

vision de la realidad expresada es muy distinta a la

realidad que la poesa de Llorns proyecta. Veamos cul

es la concepci6n del mundo campesino que uno de los poemas

de Llorns,"Vida Criolla," comunica:


Ay, que lindo es mi boho
y que alegre mi palmar
y que fresco el platanar
de la orillita del ro.










Que sabroso tener fro
y un buen cigarro encender.
Que dicha no conocer
de letras ni astronoma.
Y que buena hembra la ma
cuando se deja querer.19


La de "Vida Criolla" es una vision de felicidad,

que tambin puede percibirse en otros poemas de Llorns.

En cambio, la vision del mundo campesino que la poesa

de Reyes entrega es, no obstante, como decamos, los

escenarios se asemejen, muy distinta. Vemoslo en

"Glosa de la paloma":


"iQu triste es una paloma
cantando al oscurecer!
iMs triste es una mujer
andando de noche sola!"

(De una dcima jbara)

Cuando el buen lucero riega
de luz el grano primero
y cruzan sobre el higuero
los pitirres de la vega,
cuando el jbaro a la brega
dice adios desde la loma
mirando la paz que asoma
por detrs de cada palma,
entonces--all en la calma--
"iQu triste es una paloma!"

Con la brisa por guitarra,
por cuatro el agua del ro,
por voz el coraz6n mo
y el guiro de una chicharra,
jbaro field, sin amarra,
yo canto mi padecer,
que si pienso en mi mujer,
en mis hijos y en mi suerte,
tal vez me llegue la muerte
"cantando al oscurecer."

Es triste la tarde oscura
nacida del aguacero,
es triste decir te quiero
si el alma no est segura









es triste la cancin pura
del jbaro y su querer
es triste mirar caer
las cosas de cuando nio
pero en penas de carino
"ms triste es una mujer."

Te acuerdas de la campia,
del beso y la tarde aquella,
cuando llamndote bella
bes tus trenzas de nia?
Te acuerdas de nuestra ria
cuando perd tu amapola?
pero lloras...por qu lloras?
D6nde dejaste a los viejos?
Por qu te encuentro tan lejos
"andando de noche sola?" 20


En el poema de Llorns se expresan sensaciones y

sentimientos de felicidad. En el de Reyes, los cam-

pesinos que aparecen no son representantes pintorescos

de costumbres y sentimientos encantatorios; por el

contrario, en ese poema se refiere constantemente a

la tristeza, al trabajo, se refiere, tambin, a la

condicin de inestabilidad y desamparo en que esas perso-

nas viven. Tambin en el poema "Padre campo," el poeta

describe un mundo campesino, el de la infancia, un espa-

cio ntimo, pero donde las personas se enfrentan a una

realidad ardua:


cuando la casa era esa voz que digo
la caracola aupada en las manos del pobre
y ms all mi madre entire el humo y la lea
prodigiosa
volteando ensimismada el rudo tiempo
las gallinas latiendo sobre el polvo
las lomas como ubres
bajo aquel sol perpetuo colgado del sombrero
Ee mi padre
as qued la tierra en'mis papeles
en mis dedos los montes de mi barrio 21










La poesa de Reyes, que busca en la de Llorns

una ilusin, no se desapercibe ni pierde contact con

la realidad que la dicta. Por eso el poeta reformula

su dilogo y procede a organizer sus propios elements,

no ya aquellos que encontraba al intimar con el discurso

de Llorns, pues ellos, aunque siguen implcitos,

quedarn transgredidos. La voluntad de comunicacin

y de bsqueda de valores persiste, pero de una forma

ms interiorizada, como una experiencia vivida, ntima

como en el poema "Dcima":


siendo nio vi en el ro
la imagen de mi tristeza,
un vertigo de belleza
fij6 mi sangre. tardo
lleg6 el verso, podero
de sol que inicid el encanto,
y aquel fantasma de llanto
que en mi camino surgi
cuando el aire presenci6
la vspera de mi canto 22


La poesa se sita ahora en un espacio ms ntimo,

donde lo vivido es una convocacin a un dilogo ms

"natural," ya no es solamente un dilogo deliberado, que

se propone la atraccin del discurso de Llorns, la

poesa de Reyes nace ahora--y lo veremos ejemplificado

ms adelante--de un dilogo con su propia realidad. Por

eso tambin habr un ajuste en el lenguaje, pues es desde

el lenguaje desde donde el poeta, en gran media,

asumir su vertiginosa realidad.










El lenguaje prevaleciente en las dcimas de Reyes

es un lenguaje precise y sencillo. Su utilizaci6n res-

ponde, antes que a un deseo innovador de su tradicin,

a la voluntad de ser parte y continuacin de las voces

que proponen la bdsqueda, la exaltacin o la defense de

valores nacionales. As lo puede entender el lector.

Pero este lenguaje no obrar en toda la poesa de Reyes.

Hay otro lenguaje ms complejo, ms actual, y que se

abre a un dilogo ms vasto, pues se reconoce dentro de

una tradici6n latinoamericana. Ese lenguaje es el de

la modernidad; algunos de sus caracteres definidos por

una escritura polivalente, plurisignificativa, que en

Latinoamrica hacen fecunda los modernistas y la van-

guardia hispanoamericana.23 El lenguaje de la poesa

de Reyes querr operar, entonces, desde plans diversos,

y alcanza la concentraci6n ms rpida y transracional,

pues quedan rotos los puentes explicativos, de elabora-

cin, como observamos en el poema "Muestra":


ms all de esa flor silencio
grieta
ms all de ese rostro
toco hasta hacerme dao
los filos del instant
veo 24


En este poema se manifiestan algunos aspects

caracterIsticos del arte contemporneo.25 Debido a la

construccin fragamentaria, por ejemplo, hay un sentido










de disrupcin en las metforas, pero contrario a hacer

discordante lo referido, concentra de modo sutil y

profundo las posibilidades del significado. Se manifiesta,

tambin, una concentracin de la forma. Pero se produ-

ce un ensanchamiento del mundo potico, del espacio

representado, puesto que la falta de seales, la carencia

de puntuaci6n permit, en algunas ocasiones, ms de una

interpretacin en la lectura. En el poema "La poza

del Obispo," por ejemplo, el lector puede establecer

vnculos 16gicos distintos y producirse la inestabilidad

semntica:


entire las redes de metal
fugaces
redes perfectas esculturas
relmpagos de nieve
pjaros hechos para el mar
implacable recio mar de Arecibo
fragua violent de la paz 25


No obstante existe la posibilidad de sealar

diversas concordancias en el poema, se puede fijar un

ndcleo de significaci6n. La brevedad cortante de los

versos produce una vision contrastante del espacio

descrito, violent de la paz, dice uno de los versos,

una vision como de "guerra y paz," que es, segdn lo

comentado por Arcadio Diaz en el prefacio a esta edicin,

cracterstica de esta poesa.27

Estos poemas son un rompimiento con la coherencia

discursiva, una quiebra de la "normalidad" linguistica










que celebran la escritura de la vanguardia. En "Let it

Bleed," uno de los poemas ms complejos de Cr6nica,

la palabra es un rotar que refiere a un mundo fragamen-

tario:


serIa lo mismo caminar por una calle de mi pueblo
la amargura precoz el paso torpe juego
del adolescent borracho en la cabeza
el precio decisive de una armnica
justamente crucial para la esperanza
urgente Janis Joplin
c6mo apretabas los labios para que te poseyera
el silencio
seria lo mismo caminar sin rumbo
el Caf Palace tiene un par de mozos
con chalecos color mandarina
en una tienda de la Avenida Ponce de Len
hay un busto de Cristo implorando su libertad
a los mendigos
mi mujer y yo lo presenciamos
un hombre cubierto de ceniza estuvo much rato
observndolo compasivamente
caminaba
la arm6nica impossible en la cabeza
el brujo Brian Jones asfixindose
revolcndose en un v6mito implacable
Jimmy Hendrix de piedra me mira me mira
y es una calle de mi pueblo donde el viejo P6pulo
sonre
escupe y sonre
para decirme que la muerte es un lujo
su precio rencoroso
siempre terrible de la armnica
en la vidriera los ojos compasivos
del hombre cubierto de ceniza
Cristo mi mano adolescent
que recorre esta calle esta nota
secret
como un ciego palpndose la cara
intilmente palpndose la cara
indtilmente 28


La mirada del poeta, como el mismo lenguaje que la

sustenta, responded a una realidad vivida: el mundo es

reducido a una calle, a un pueblo, "y es una calle de

mi pueblo...," dice la persona potica; pero tambin










podra ser cualquier lugar, "sera lo mismo caminar por

una calle de mi pueblo," y en otro verso, "sera lo

mismo caminar sin rumbo;" para esta conciencia en rota-

ci6n una calle, un pueblo es igual a otro porque dondequiera

sale al paso la amargura. Janis Joplin de Norteamrica

puede corresponderse con un mendigo de la Avenida Ponce

de Len en Puerto Rico, porque lo que se dice o se canta

es la desolacin de mundos tristes y series perdidos.

La miseria asedia por doquier y la figure de Cristo en

el poema no llega a ser sino una formulacidn que se

resuelve en impotencia. Como en el Vallejo de los

Heraldos, aqu lo que se expresa es una conciencia de

orfandad.

El lenguaje es conciencia, concepcin de un mundo

que se trta de fijar, de explicar, es una experiencia

dirigida a entender la condicin humana; porque este

lenguaje es discurso human: la persona potica habla

al ser human, aunque a veces se dirija a s misma,

como en el poema "Casa":


yo no quepo en esta casa

mi oscuridad es un agrio lenguaje de caminos
un rudo hablar de das
de pan seco y de estrellas
aqu aguardan
cuatro pequeos filos de slida ternura
cuatro hermosos temores
y un espantoso estrecho pedazo de agona
donde acaricio a veces a la mujer que amo 29


En el poema "Casa" la persona potica expresa la

amargura de su existencia; no s6lo se nos comunican las










privaciones de las cosa ms esenciales dentro de un

context familiar, tambin se evidencia la soledad de

los das experimentada dentro de un marco amplio que

es el social. Como la poesa de Vallejo, la de Reyes

expresa el acoso de la soledad y la angustia:


que a pesar de estar solo puedo hablar
llamarle por su nombre a mi cabeza

(Sol y Cruz")30


y que al fin la nostalgia
la bruma que se hiela
el deseo terrible de no quedarme solo
de no mirar la noche cercando la baha
como un toro

("Ciudad paria")31


Si como en Vallejo la frustracin es presencia y

calco del hacer cotidiano:


me hallarn con los dedos azules
dibujando la flor en la tierra

("X")32


Si la persona potica de los poemas de Reyes, desde

una perspective textual se debate con temas similares a

los de Vallejo, desde el context la realidad es otra.

Para Vallejo, la angustia, la frustracidn de la vida

es inexplicable; el sufrimiento proviene de la misma

desnudez humana; Vallejo habla desde las evidencias del

vaco, en su poesa hay envuelta una potica existencial.

En la poesa de Reyes se insinda, tras la soledad y la

frustraci6n, la realidad social puertorriquea, figurada











en las alusiones a la "Avenida Ponce de Len," a el

"Caf Palace," como vefamos en el poema "Let it Bleed."

Este discurso actia, entire otras cosas, respondiendo a

experiencias culturales especficas; la poesa informa

de una particular situacin que la produce.

Por otro lado, como veremos se nos comunica en el

poema "Nota al margen," la persona potica se ve en el

"dilema" de echar su suerte "con los locos los pobres y

los nios del mundo;" o, como dice otro de los versos:

"echarme a la deriva como el barco salvaje." En la

controversial se nos informa, desde la experiencia de la

persona potica, sobre una sociedad en la cual existe,

adems de la soledad y al frustracin, la inestabilidad

y la falta de confianza. En el poema, como veremos

enseguida, hay una conciencia que dirime su situaci6n

ante la realidad crtica que se formula:


podra claro est
salir de este pequeo
dilema de avanzar de echar mi suerte
con los locos los pobres y los nios del mundo
como cumpli quien pudo
o echarme a la deriva como el barco salvaje
que aprend que aprendimos
por las calls sin luces de una basta soberbia
los ldcidos poetas
los hermanos del vino y los ms tristes
los pequeos suicides de la patria

con los parias comparto
much de filo y muerte
lloro rendido a veces
de amor por todo y todos
como si me dejaran a la orilla por muerto
y se marchara el mundo como uno de mis hijos
como esa nia extraa que ya no me reconoce











debo aclarar mis cosas
estoy hecho de carne y huesos pasajeros
polvo sern un da
a pesar de la imagen
y nadie habr ni ciego ni profeta
que seriamente jure lo contrario

por tanto
continuar anotando lo mejor de este riesgo
hay voces disparates sueos
que se vuelven temibles decisivas hogueras
y uno pone su mano
su mano de temor y se prepare
al hondo al duro acontecer de sangre
al vido huracn a lo que invoca
el pobre diablo que naci6 sin garras
y el llanto y el amor lo hicieron fiera 33


En esa reflexi6n que supone el "dilema," el poeta

resuelve responsabilizarse ante su situacin; no hay un

apartamiento o alienaci6n respect de la sociedad sino

una actitud resuelta a asumir su mundo, como lo implica

el verso: "continuar anotando lo mejor de este riesgo."

Conviene volver a mencionar que ya el poeta no

busca en el pasado, por ejemplo en el mundo campesino

como aprenda de la poesa de Llorns, evidencias para

su realidad sino que se inmerse en el reconocimiento de

una experiencia concrete y present. Los elements que

lo hacen participe de esa realidad se encuentran en su

experiencia, en su vivencia como padre, como hombre de

casa, como amigo. Al poeta lo ganan los nios, que son,

como dice el poema "Temprana ofrenda," su corazn de

semillas; y as tambin se expresa en el poema "De duendes

y verdugos":










por esta fierecilla que me toca y me habla
y me vuelve a su juego de suaves pesadumbres
donde soy padre hombre de casa y hasta amigo
alegre en ocasiones
capaz de bromas versos
locuras de esta sala que comparto a lo lejos
con otros
que me llegan Huaralf como ardiendo
por tus ojos de seda que no vence la muerte


El nio es motivo de vida, o de celebracin como

en el poema "Temprana ofrenda":


El tiempo vino cantando
por la boca de mi nia.
TAy que dancen los luceros
celebrando la visita!35


El nio es, tambin, como un antIdoto contra el

asedio frustrante de la realidad. En el poema "De duendes

y verdugos," cuya dedicatoria se refiere a la condici6n

de presidiarios de "J.", "R." y "A", personas de las

cuales solo se nos da la inicial de su nombre, el poeta

expresa una solidaridad, compare el dolor de esos

press a quienes llama compaeros y se hace eco de sus

voices y sus "gritos":


sin perder un instant la clave del verdugo
sus voces y los gritos del compaero
escucho


A esa realidad que el poeta advierte como injusta

se contrapone la idea del nio, porque el nio, como

dicen otros versos del mismo poema "De duendes y verdugos,"

es un ser ". implacable que defiende su aliento

a fuerza de relmpagos;" en el nio el poeta encuentra










fuerzas para compartir con aquellos que sufren. Los hijos,

esos "cuatro pequeos filos de slida ternura cuatro

hermosos temores" que llenan el poema "Casa," el hogar,

la familiar especficamente, son la alegra y como una

proteccin para el poeta. En los hijos encuentra el

aliento que necesita para reconciliarse consigo mismo

y sobreponerse a la "amargura," a la "tristeza." Por

eso compare, por eso "juega" con los nios, como

podemos apreciar en el siguiente fragmento de "Historia

de un encuentro por venir":


para en contrary el mar entire loa rboles
como un nio travieso
y jugamos a amar olvidndolo todo
como dos magos delirantes
deslumbrados por su propio infinito prodigio 36


Con los nios es possible encontrar una manera

nueva de ver las cosas, ". .encontrar el mar entire

los rboles" como dice el verso, es una manera de no

sucumbir, es una forma de seguir adelante; tal vez

porque en la infancia se desconocen las atribulaciones

de la vida y la vida es perspective, muchas posibilida-

des. Respecto de la infancia o sus recuerdos, Andr

Breton ha escrito:


Quiz sea vuestra infancia lo que ms cerca
se encuentra de la 'verdadera vida'; esa
tras la cual, el hombre tan solo dispone,
adems de su pasaporte, de ciertas entradas
de favor; esa infancia en la que todo favo-
rece la eficaz, y sin azares, posesin de
uno mismo.37










El enlazamiento con los nios, reconocer el mundo

de la infancia, es una manera de querer descubrir una

vida autntica, una "verdadera vida" como dice Breton,

sin injusticias, donde cada quien pueda disponer, en

una participaci6n libre, de su propia persona, del

destino comdn.

En el poema "El resto," cuya dedicatoria dice: "a

mis hijos, a todos," el poeta expresa la amargura de una

existencia que tiene como marco la realidad burlada de

su "patria." Pero, no obstante ese reconocimiento,

anuncia tambin un maana exento de depredaciones y

sufrimientos que pertenecer a los nios, pues ellos

son la fundacin del porvenir y la energa de su

esperanza:


y sucede que sirvo
que pese a todo me honran los nios extasiados
jubilosos palpando el lomo de mi sombra
conscientes de que lloro
de que hay manchas temibles detrs de mi silencio
pero celebro el hijo
pero comparto el orden de las manos que afinan
la energa secret de la patria 38


La frustracin, la amargura que la poesa de Edwin

Reyes expresa proviene de su present, en su alrededor no

halla sino desencanto, injusticias que lo entristecen

y que tambin lo enardecen. Pero esta poesa no se

satisface simplemente con delatar insuficiencias; aspira

a conquistar un tiempo present libre y tico, hay en

ella un deseo de transformacidn de la realidad y de










reivindicacin de los series marginados y oprimidos,

como se desprende de los poemas ya estudiados y aun

puede ser constatado en los poemas "Riesgo," "Transfi-

guraciones" y especialmente en "Y casi no podemos amar,"

donde la amargura, el coraje y el deseo de reivindica-

cin aparecen como una desasosegada evidencia:


en la garganta quiero
la nmina de fiebre el indio el paria
la herida con el fuego en la ceniza el hacha
poco a poco la fuerza que no cede
la vibraci6n del tigre en plena zarpa
la violencia feraz el nacimiento 39


Ese present insuficiente y el deseo de cambiarlo

explican por qu el poeta tiende su mirada hacia las

dcimas tradicionales de Llorns, y en el dilogo

formulado podemos apreciar sus preocupaciones nacionales;

tambin explica la importancia que adquiere la idea del

nio como anuncio de una satisfacci6n future: la poesa

de Edwin Reyes trata de recuperar, simblicamente, en

un mundo traditional y en las visions de un future, la

prdida que encuentra en el present. No obstante lo

amargo, lo inicuo de ese tiempo vivido, hay un deseo de

seguir viviendo esa realidad, porque el poeta la asume

como una necesidad natural de un destino comn liberado

de la injusticia. De ah el llamado a los parias,

a los pobres, a los nios, porque vivir, compartir es

rechazar la injusticia. Ese fervor solidario, que

conoce la ilusin y la amargura, que integra el discurso










de Edwin Reyes, es parte de esa voluntad que caracte-

riza la poesa puertorriquea, una poesa que quiere

operar sobre la cultural, sobre la historic.

La poesa de Ivn Siln

La imaginacin y el afn poticos en Puerto Rico,

decamos anteriormente, tienen, entire otras posibili-

dades a indagar, una definicin singular en la asuncin

de un papel histrico para la literature; esto es: la

poesa se present como una funcin capaz de intervenir

en el destino social y como una ideologa cultural

donde teorizaci6n esttica y compromise social son

algunos de los elements propuestos. En Puerto Rico

coexisten distintas opciones de la poesa, y la lite-

ratura, pensamos, en cualquier caso nunca require

probar una opci6n como Cnica o definitive. Algunos

poetas mantienen una actitud de entusismo--un entu-

siasmo crtico por lo comIn--frente a la historic

possible, la historic que se desea, y otros expresan un

desencanto, que tampoco deja de ser crtico, ante una

historic no probable. La poesa de Ivn Sil6n, por
40
ejemplo, es una poesa compleja.40 Muestra el paso

del poema entusiastamente crtico y de preocupacin

social al poema obsesivamente personal, a la experiencia

de una realidad que lo desencanta de todo.

Ivn Siln (1944) es un poeta controversial en

Puerto Rico. No obstante vive hace diez aos en la

ciudad de Nueva York, sus variable retornos, sus









encuentros y lectures de poesa y sus libros le conceden

presencia active en el mundo literario de su tierra

natal. Decimos que es un poeta controversial porque

sus libros iniciales, Despus del suicidio y el pjaro

loco postularon, entire otras cosas, una crtica al tipo

de poesa que hasta el moment venan publicando algu-

nos poetas de su generacin. Poesa polmica, entonces,

se propona acentuar el nivel potico y no entregarse

s6lamente a la mera denuncia social:


Voy a escribir un poema
(aunque no tengo tinta roja)
voy a escribir un poema de acero
que sepa a fbrica,
a metal,
a fusil,
voy a escribir un poema
para cambiarlo por los militants
los inconformes
los qumicos
(lo fantasmas
el imperio)
los que se llaman...
marcianos
"traidores"
o comandos

(Despus del suicidio, pp. 15-17)41


El sentido del poema puede ser este: es possible

escribir un poema de tema social, revolucionario si se

quiere, sin la leccin de las convenciones de una

ortodoxia. "Voy a escribir un poema /(aunque no tenga

tinta roja)," dicen los dos primeros versos; y el

segundo, de obvia alusi6n political, implica un rechazo

a las doctrinas polticas particulares o sectarias de

la realidad concrete que puedan evidenciarse en un










poema. De otro modo dicho: el poeta para manifestar

un compromise o sealar problems sociales no tiene

necesariamente que adcribirse a ideologas polIticas

condicionadas. En este poema importa el hecho de que

el poeta quiere acentuar una conciencia potica. No

en vano, desde un lenguaje enftico, el poeta busca

utilizar una variedad de recursos poticos tales como

la metfora, la anfora y efectos visuales como la

variacin de los caracteres tipogrficos, y que como

veremos adelante sern ms notables en el pjaro loco.42

En los poemas que constituyen el libro Despus del

suicidio, lo temtico, la denuncia social, cuando la hay,

va unida y muchas veces est determinada por los efectos

y el aspect formal de la escritura.

Estas ideas y concepciones del hecho potico las

refuerza el mismo Siln en "El pequeo manifiesto" que

aparece como introduccin a su segundo libro el pjaro

loco. Siln dice:


La fuerza de la poesia estriba en su libertad
descabellada, en sus realidades humans y en
sus metforas. Toda verdadera poesa ha de
ser siempre rebelde, o mejor dicho, ha de ser
explosion del inconsciente, donde no importa el
ngel o el demonio que grite, porque en dltima
instancia lo que vale no es la temtica
(dictadura del inconsciente) sino el estilo
que se use. . El Realismo Socialista para
decirlo de una vez, canasa. .. Su temtica
como tal est acorralada, enajenada (aunque
hable de revolucin y de tiros) y sobre todo
sin puentes hacia nosotros. Tratar de seguir
arrastrando ese muerto es no ver lo que est
sucediendo hoy y ahora.43









Siln rechaza como perniciosa la corriente lite-

raria que se someta a una corriente poltica. Desdea

cualquier "ideologa" no importa de dnde sta proven-

ga porque puede corromper o deformar lo esencial potico.

Propone como alternative al "realismo socialist" una

potica ms amplia y permanentemente revolucionaria,

que entronca con el surrealismo y que constitute la ms

amplia, como deca Breton, defensea de la libertad;"

Siln propone el neosurrealismo:


El neosurrealismo nace inspirado por el
anarquismo y el surrealismo. Es una creacin
automtica de metforas violentas. En el cual
se intent expresar toda la poesa reprimida
socialmente que hay en el inconsciente. Gri-
tera del id por la puerta cotidiana de un
simil que baila. El neosurrealismo ser un
acto anrquico de una belleza viril al margen
de cualquier preocupaci6n moral o dogmtica,
pero sobre todas las cosas ser esttico.
Y recoger esa flor que es el lirismo en la
poesa mundial.44


Con esta propuesta que, sin duda, nos recuerda los

escritos de Breton, Siln no se estaba colocando al

lado de los poetas "surrealizantes," ni tampoco comen-

zando un nuevo grupo surrealista. Siln se acercaba a

aquellos poetas latinoamericanos que sin ser explcita-

mente surrealistas coincidan con el movimiento o con

su expresidn potica y que Stefan Baciu ha llamado los

poetas "parasurrealistas."45

Despus del impact de la experiencia surrealista

en Europa y Amrica, la mayora de los poetas americanos,

si no todos, no han podido evitar el influjo del









surrealismo, de manera que esta potica se ha integrado

como corriente perviviente a la poesa contempornea,

y ms aun, podra ser detectada detrs de cualquier

impulso de la literature hispanoamericana.4

Coincidir con la esttica surrealista quera decir

apertura; liberaci6n de la escritura que no permit

camisas de fuerza de ninguna fndole; libertad de pensa-

miento y libertad de imaginaci6n; arbtrariedad de la

poesa, de la imagen: "No voy a ocultar que para mi--

deca Breton--, la imagen ms fuerte es aquella que

contiene el ms alto grado de arbitrariedad, aquella

que ms tiempo tardamos en traducir a lenguaje prctico,

. . sea porque pertenezca a la clase de imgenes

alucinantes, sea porque preste de un modo muy natural

la mscara de lo abstract a lo que es concrete, sea

por todo lo contrario. . .47 Coincidir con el

surrealismo es plantear la palabra interrogante, la

crtica en la bdsqueda que persigue dar el testimonio

de una situaci6n contempornea. Coincidir con el

surrealismo, desde la perspective de la poesa de Siln,

es percibir el desgarro de una conciencia que observa

el descalabro de la existencia modern que ha perdido

el real sentido de comunicacin y las facultades que

posee el amor entire los hombres:


La realidad
son sirenas
y campanas sobre un mismo cuerpo,
es una plant de alto voltaje que nos tumba,









mientras la velocidad aumenta de moment
(75 millas-85)
tumbndome losojos poco-a-poco
mientra yo trato de salvarlos
trato de rescatarlos de las moscas
en este intent donde los gatos
ya pelean con el viento
donde los perros y los lobos
rondan los sueos para morderlos
y persiguen a la luna para matarla
por mi cerebro que se apaga nuevamente
como se apaga una vela al caer desde la mesa
como se apaga la pantalla de un televisor cualquiera

("Poema en grabadora," el pjaro loco)


En este poema se reconoce inmediatamente la deuda

con el surrealismo, o mejor, como venamos diciendo, sus

coincidencias. Desde el principio "la realidad," por

medio de la imagen, se transform: La realidad /son

sirenas /y campanas sobre un mismo cuerpo," dice la

persona potica. La mirada que observa transform aquello

que se cree conocer; as, la actividad potica es la
48
operaci6n mgica que queran los surrealistas.4 "Poema

en grabadora," como casi todos los poemas de el pjaro

loco, nace de la experiencia "newyorkina" del poeta.

Refiere una situacin vital individual que involucra a

un ser colectivo: "mientras yo trato de salvarlos/
,,49
trato de rescatarlos de las moscas;"49 estos versos

revelan la aventura violent que padece el poeta--y que

puede ser extensible a otros hombres--frente a la gran

urbe que se sobreimpone con su electrizante velocidad

negativamente al desenvolvimiento de la persona. Ms

adelante, en el mismo poema, la persona potica dice:










y una voz de grabadora canta
con acento de maquinilla elctrica mi sentencia
mi sentencia que dice:
"FULANO DE TAL
HIJO DEL TRAUMA Y DE LA BRISA
NACIDO EN UN ESCRITORIO CUALQUIERA
HA SIDO HALLADO CULPABLE DEL CARGO DE INCREDULIDAD
DE ROMPER EL IDIOMA NUEVAMENTE
DE MORDERLE LA LENGUA A LOS MUERTOS
DE FORNICAR CON DIOS TODOS LOS DIAS
DE SER UN TECATO DE LA PALABRA
DE PARECER UN JIPIOSO CON CARA DE PAYASO
DE* DE* DE* DE* DE* DE* ...............


La que habla ahora es una persona que se percibe

sin identidad: "FULANO DE TAL," y que expresa as su

agona y su caos. Podemos percibir esa situaci6n de dos

maneras: ya en el mismo sentido de lo que se dice, o ya

desde esa escritura fracturada, de arreglos tipogrficos

especiales que insindan un modo de reconocer esa reali-

dad. Para la persona potica, reconocer su realidad

significa tratar se conservar su identidad amenazada, y

para ello buscar descubrir otros espacios, nuevas

realidades:


Caminar por la orilla del Hudson
es olvidarse que Nueva York existed
es olvidar que uno existe
es caminar el borde de otra ciudad lejana
de o0 a ciudad lejana donde
juega el viento
donde juega 1 viento con
a lluvia
mientras las parcas cantan su lascivia
................................................... .

caminando la vereda del
silencio
caminando esta orilla del Hudson ya de noche
mientras comprendo
sin recorder el camino









que en esta vereda callada
hay otra ciudad que yo sueo

("Nocturno," el pjaro loco)


Olvidarse de las cosas y de s mismo, extraviarse

por los caminos solitarios, buscar una realidad autn-

tica a travs del poder del sueo, es un modo de defense

o evasion mediante el cual la persona del poema quiere

evitar la amenaza de su disolucin como entidad en el

trnsito por las grandes urbes. Recordemos que esa

persona, en "Poema en grabadora," ya se habla percibido

como un "FULANO DE TAL," es decir, como alguien sin

identidad. Ese process de prdida sigue ahondndose

en la poesa y la posibilidad de que cale la esencia del

sujeto se convierte en un hecho, como queda expresado en

el poema "Sicosis-XIII":


Comenc a escribir
y me encontr en una casa muy oscura,
donde colgaban losojos en el techo
y donde bailaban las ninfas en las camas,
entonces record haber cruzado
puentes de neblina y mariposas,
y comprend
mientras corra y corra
hacia los puentes
que a lo lejos,
un hombre escriba en mi escritorio.


En este poema se evidencia el process de disociacin

de la identidad en el caos de la realidad. La persona

potica comprende que ya es un ente dividido: es,

ahora, el que describe su circunstancia y es el que huye

de la misma. Importa sealar que si ese process de










disociacin es probable, la persona potica, no

obstante su circunstancia nebulosa, se percata de ello,

comprende su situacin conflictiva, la escisin de su

entidad en el process amplio de la historic.

En estos, como en otros poemas, Siln confirm las

coincidencias de su poesa con la expresi6n de los

surrealistas: la interrogacin, a veces alucinada, por

la existencia modern, el poder de los sueos y la

fantasia como intermediarios a otras instancias, la

utilizaci6n de la imagen arbitraria que quera Breton

y esa pregunta por el individuo que se resuelve en un

destino, en una historic comdn. Ms fundamentalmente,

diramos, que en los poemas que hemos visto hay una

mirada vida que observa y sabe observarse. Hablamos,

en especfico, de los poemas que ahora hemos estudiado,

porque en este libro de Siln hay otra vertiente notable

--y an varias--, una recurrencia al tema de "el mal."

Esta recurrencia potica, espordica en los textos

iniciales, ser ms comCn en los poemas de Fill-Mel y

en El miedo del pant6crata. Pero este aspect de su

poesa lo estudiaremos ms adelante.

Con su "pequeo manifiesto" y los poemas de

el pjaro loco, Silin provoc6 diversas reacciones en

otros poetas. Mientras unos se unan a sus inquietudes,

otros lo acusaban de reaccionario e irresponsible. Poetas

como Andrs Castro Ros y Jos Manuel Torres Santiago

exigan un compromise ms director con la realidad de










su tiempo.50 La postura de Siln y las polmicas

surgidas en ese moment, adems de responder a preocupa-

ciones locales, eran--y siguen siendo--parte de una

preocupacin que abarca sectors ms amplios en Latinoam-

rica. El crtico Adolfo Prieto analizando problems

similares ha expresado lo siguiente:


Entre los escritores nacidos despus de 1935,
. tiende a volverse notorio el amplio
margen de libertad con el que resuelven su
actitud de compromise personal para con la
realidad de su tiempo. Los ms, sin duda,
trasladan a sus obras aquella actitud y las
convierten en testimonio, acta de acusacin
o instrument de propaganda ideolgica; pero
no son pocos los que consiguen desglosar los
actos del compromise personal del acto espe-
cfico del escritor, es decir, el acto
esttico, o razonan para este ltimo una
diverse manera de relacin con los reclamos
morales del compromise.51


El problema que los poetas puertorriqueos discu-

tan--y de acuerdo con las palabras de Adolfo Prieto--

era el del grado o la actitud de compromise frente a

la realidad de su tiempo. Es decir, si hacer una lite-

ratura de denuncia traditional, o referir los elements

de la realidad dentro de una construccin de presencia

esttica.52 En cualquier caso, lo que los poetas

puertorriqueos quieren es influir en los problems y

process de su tiempo.

La misma poesa de Siln, formulada como una estruc-

tura de signos linguisticos complejos revela y remite

a problems concretos de la realidad:









despacio
que la puertas estn cerradas-por los caminos
Sel miedo
y hay mil pjaros ciegos cantando la maana
a la entrada de las puertas esperando
para abrir de moment losojos de la muerte
mientras los monjes de la noche
hacen de los vidrios molidos una verdad que yo
recito


entonces oigo una gran voz
como la que se oye en el poema de Ernesto
Cardinal
oigo una gran voz
que me dice
que te dice
este poema est prohibido
en puerto rico
y lo anuncia la radio
la prensa
el cura desde el templo
lo dicen en la escuela
se prohibe ... tititi ... se prohibe


pero hay una multitud que avanza en
carretera
que avanza en ratonera de cantazo
gritando
j baro-s-yanqui-no

("el pjaro loco," el pjaro loco)


En esta estructura donde las parties vuelven a

aparecer dispuestas en una suerte de movimiento que busca

recorder el caos del mundo y que, sin duda, la sucesi6n

de imgenes torrenciales pretenden ayudar a conseguir,

un sentido, una "voz," "como la que se oye en el poema de

Ernesto Cardenal," se llega hacer clara. Esa alusin

a la poesa de Cardenal quiere decir que, como en la

poesa de iste, aqu tambin se quiere dar una vision

social, donde aparezcan, a travs del smbolo, los

problems del mundo colonizado. Esa historic problemtica










de la sociedad puede apreciarse tambin en este otro

poema:


Viva la anti-poesa revolucionaria
viva el anti-cine de Godard
la anti-novela
el anti-teatro
el anti-imperialismo con versos


con Cuba y por Cuba
con los flamboyanes rojos
y las tardes anaranjadas
o amarillas como las chinas
como las hojas del otoo


flooooores
flores para los muertos
flooooores
hasta que los estudiantes se alcen
y los obreros en huelga
y Vieques ocupado
y Culebra ocupada y San Juan ocupado y
la madre ocupada
toda la noche con la noche entire los dedos
con la muerte entire los dedos
con la nada entire los dedos

("Panfleto de la antipoesia," el pjaro loco)


En el "Panfleto de la antipoesa" algunos versos

son elocuentes ellos mismos; otros hacen una referencia

ms direct a la situacin del pas, Puerto Rico,

intervenido poltica y militarmente. La experiencia

potica, en este sentido, es una experiencia de la historic

de una sociedad.

No deja de ser difcil una empresa que se propone

lograr poemas como los arriba presentados, donde la

tentative de llevar un mensaje se inserta en una red

de signos verbales complejos que, no obstante el referido










extratextual, en Gltima instancia remiten a su propia

realidad. Siln, con estos trabajos, como muchos escri-

tores jvenes latinoamericanos, parece estar dispuesto

a realizar "la conciliacin entire vanguardia artstica

y vanguardia ideolgica, ese sueo frustrado de tantas

generaciones."53

En sus otros libros, Siln prosigue la explora-

ci6n de apertura imaginaria y su aventura deslumbrar

por su confianza en la expresi6n verbal. Pero esta

misma confianza lo llevar tambin a excess lingsticos

que podran revocar o interferir con sus hallazgos

poticos. En su libro los poemas de Fil-Mel, desde un

lenguaje pleno de fe, reiterativo y de tono altamente

lrico, la realidad que se nombra, entire otras cosas,

nos pondr intencionadamente en contact con uno de los

mundos poticos ms ntidos que la literature puerto-

rriquea ostenta: la poesa de Luis Pals Matos. En

particular, los poemas de Fil-Mel evoca los tres

poemas de amor que aparecen al final de la coleccin

de Pals, Poesa (1915-1956): "Puerta al tiempo en tres

voces," "El llamado" y "La bdsqueda asesina (poema

inconcluso)," poemas, stos, cuya temtica podra

conformar una unidad especial y definible dentro de la

obra complete de Pals.

Siln toma el nombre del personaje de los poemas

de Pals para darle ttulo a su libro. El poemario--

que en realidad puede leerse como un solo poema subdividido--










se abre con dos epgrafes; uno de Pals Matos y el

otro de Vicente Aleixandre. El epgrafe de Pals,

cuyos versos, "perdida y ya por siempre conquistada,/

fiel fugada Fil-Mel abolida," tomado del poema "Puerta

al tiempo en tres voces," marcar el sentido de la te-

mtica del texto de Siln, pues la concepci6n paradjica

"perdida/conquistada," "fugada/abolida," opera como un

disparador donde las cosas--relaciones, potencia ertica--

avanzan como una comuni6n y como una prdida. Adems,

a lo largo de la escritura aparecern insertos versos

de los poemas de Pals, a veces con ligeras alteraciones,

pero cuando esto suceda la referencia al discurso de

Pals se entender como direct. As, por ejemplo, en

"Puerta al tiempo en tres voces" Pals dice: "Canto

final done la accin frustrada/abre al tiempo una

puerta sostenida/en tres voces que esperan tu llegada,"

y Sil6n dir: "hay una puerta del tiempo/a cuatro voces;"

Pals, en otros versos: "Catedral de ceniza, rbol de

niebla," y Siln: "canto de la intrusa/y pjaro de

ceniza, Fil-Mel; Pals: "pienso, Fil-Mel, que al

buscarte/ya te estoy encontrando,/y te vuelvo a perder

en el oleaje," Siln: "est pasando ese ser de tu

recuerdo,/ esa presencia ajena que no llega,/esa

presencia de nadie que no pasa." Podran transcribirse

series de correlatos done una escritura est implicando

la otra. Con ello, se registra la experiencia, se

hace evidence una conciencia histrica que va fortaleciendo










el "sistema" literario. Es decir, a travs de la poesa

de Pals, Siln est participando de un acervo cultural

que la historic propone como product, y a su vez, con

su poesa, elabora nuevas significaciones para la his-

toria. Similar situacin, a este respect, veamos

anteriormente entire la poesa de Edwin Reyes y la poesa

de Luis Llorns Torres.

El lenguaje potico, ha explicado Julia Kristeva,

es un dilogo de discursos:54


El lenguaje potico aparece como un dilogo
de textos: toda secuencia se hace con rela-
cin a otra que proviene de otro corpus, de
tal suerte que toda secuencia est doble-
mente orientada: hacia el acto de la intimacin
(la transformaci6n de esa escritura). El
libro remite a otros libros y mediante los
modos de intimaci6n . da a esos libros
una nueva manera de ser, elaborando as.su
propia significacin.55


Con el acercamiento a los poemas de Pals, con

esta comunicacin deliberada, la poesa de Siln se est

abriendo a un dilogo que conjuga los signos que crean

una tradicin, que le dan identidad propia a una cultural

y que, por ello, son parte sustancial de la vida, son

parte de una sociedad.

En ese movimiento del dilogo que es una conti-

nuidad de signos culturales precisables en la historic,

el poeta buscar crear sus propios ritmos y darnos la

version de su aventura potica:


pero la hermosa resucit6 como una guitarra
finita en la mdsica del tiempo
y me canta la cancin










de los juegos en los parques,
detrs de la noche
resucita a la amante a jugar los sueos,
y creci de la amante una gran casa,
crecieron bosque y soledad de luna,
crecieron ros corriendo por mi cuerpo
y yo la habits porque no existo,
le coloqud pitirres y nubes amarillas
por el sueo,
la so cauce y delta,
y oceano,
e infinito del barco del amor,
la so cometa cruzando mi horizonte,
expandiendo su galaxia del amor
en las constelaciones de mi cuerpo,
pillando al tiempo
y la distancia,
al resucitar por la mentira de mi rostro,
al girar por mi boca
como un planet y una luna,
pero la hermosa resucita
como una guitarra finita
en la msica del tiempo;

(Fragmento de los poemas de Fil-Mel)


La poesa de Siln, como Pals Matos en sus poemas,

revela que la amada a quien se le destina el canto es

un ideal, un sueo, una invencin del poeta: "la so

cauce y delta," dice la voz de los poemas de Fil-Mele.56

Pals Matos ya haba dicho, al comienzo de "Puerta al

viento en tres voces": ". Del trasfondo del sueo

la escapada/Fil-Mel. ." Ambos poetas sueSan

su personaje, lo crean en el poema, o es decir, crean su

presencia porque Fil-Mel no se concrete sino en la

evocacin de otros tiempos: en el deseo de una posesin

future o en el recuerdo de una consumacin antigua. Pals,

en "Puerta al tiempo..." dice:










Qu lenguaje te encuentra, con qu idioma
(ojo inm6vil, voz muda, mano laxa)
podr yo asirte, columbrar tu imagen,
la imagen de tu imagen reflejada
muy all de la mGsica-poesa
muy atrs en los cantos sin palabras

Mis palabras, mis sombras de palabras
a ti, en la punta de sus pies, aupadas.
Mis deseos, mis galgos de deseos;
a ti, ahilados, transldcidos espectros.


Siln, en los poemas de Fill-Mel:


aah, mujerl, pedazo de sol, vaso de lluvia,
como seguir si no te toco, de tanto verte abrir
y cerrar la puerta, si no te conozco de tanto
adivinarte en tu secret. pedazo de rbol
cado mujer de la neblina antigua, dime de d6nde
vienes, dime d6nde quedaron tus pasos antes de
tu saludo, dime si vives donde vives, o si eres
la fuerza de la energa caminando . .


No existe un ser palpable en esos ejemplos; su

presencia es la requisicin que de ella hacen los

poetas. El personaje en ambos poemas, esa posibilidad

invocada, ser femenino Fil-Mel deseada, se desarrolla

al nivel de figure mtica; lo corroboran tambin los

ejemplos presentados. La crItica Mara Teresa Babin,

en su trabajo sobre los poemas de amor de Pals lo ha

sealado; este personaje, dice, "no es nadie en parti-

cular: es la mujer abstract y dnica del ideal. .. ."

"El ser femenino se ha convertido en mito."57 Al

comentar la poesa de Ivn Siln, Dionisio CaEas tambin

ha referido la condicin de este personaje como mIti-

co: "Fil-Mel es la 'mujer eterna' circunstanciada en

la mujer hispanoamericana . ms a la vez trascendida










mticamente en mujer universal y csmica."58

Pero, mientra en Pals ese ser "mtico" sigue un

movimiento que se resuelve en aliento human, en energa

creadora que liga al hombre a su mundo, como queda

propuesto en los versos finales del ltimo de sus poemas

de amor:


Zumbel t, yo peonza. Vuelva al tiro,
aquel leve tirar sobre el quebranto
que a masa inerte dbale pie y giro
hacindola cantar en risa y llanto
y en sonrisa y suspiro...
vuelva, zumbel, el tiro,
que mientras tires t me dura el canto!


Mientras que en la poesa de Pals se convoca, como

lo muestran esos versos, a continuar el canto y aparecen

los signos, en esa convocacin, de la esperanza, en la

poesa de Siln ese ser "mtico," no obstante en algunos

moments se perciba como un ideal positive, se resuelve

finalmente en algo corrosivo e insificiente; as lo

supone la parte final de los poemas de Fil-Mel y se

evidencia en los siguientes versos:


el mar es el lugar
donde los ingeles del moho
te ofrecen mirra y cartones,
langostas y espejos
para que mires tu rostro
de mulata en lluvia,
en espantos y en bochornos,
para que mires como se te pudre el vientre,
como se te llena
de lunas y gusanos,
para que mires
como se te pudre
de hojas y alacranes,
como se te vuelve noche,
Fil-Mel,










olvido y vagabundo


hoy eres una lata
de carne-beef, Fil-Mel,
tu vulva se ha ido-
llenando de pulpos
que se comen la noche
y las estrellas,
se ha ido llenando de ratas
que se comen la lluvia
y las gaviotas,
se ha ido llenando
de amapolas y claveles
de miedo y de amantes,
que te recuerdan hermosa todava,
que te recuerdan como la mujer nub
porque eres, Fil-Mel,
y t lo sabes,
ese lugar del sueo
y del abrazo
donde el mar se pudre de tanta llu
ese lugar del corazn...

que poblaron las araas!


lada,


via,


Estos versos representan un sentido que aleja la

poesa de Siln del model que en una relacin definida

significa la poesa de Pals, y asumir otras relaciones

en el discurso. De ahora en adelante se emprender

una aventura desconectada de las formas del dilogo

deliberado y se nos entrega una expresin que se carac-

teriza en gran media por la experiencia ms individual.

Todo lo contrario al ser dador de fe que se advierte

en el discurso de Pals, la concepcin de Siln se vuelve

opaca: "... mujer nublada," dice la persona potica.

La poesa de Siln destruye el mito que concibe al ser

femenino como inspirador o salvador, pero a la vez

sustenta, como una moneda de dos cars, el anverso de

ese mito, el del ser femenino depredador, el de la










mujer devoradora, que tambin puede encontrarse en

otros textos latinoamericanos, como por ejemplo Doa

Brbara, de Rtulo Gallegos, o en los textos--algunos

de ellos diatribas--de Juan Jos Arreola.

Ahora, suponiendo que ese ser-personaje pueda ser

un smbolo de la vida, la perspective transmitida a

travs de l es negative. La adecuacin de la realidad

que se proyecta es, entonces, de prdida y de un

desencanto radical.

Tal vez la misma forma larga del poema de Siln

pueda ser significativa y ayude a explicar esa vision

negative que se proyecta. El poema largo, en este caso,

permit un process paulatino en que simultneamente se

descompone lo que se elabora. Ahora bien, loqque ;se

destruye, adems de esa invencin que es Filf-Mel,

es el mismo yo potico. En ese largo process en que lo

ideal es finalmente convertido en detrito, la persona

potica se ha identificado o se ha puesto en el lugar

de lo inventado trastocndose as, como en un juego

de espejos, la realidad creada. Son various lo ejemplos

a lo largo del poema en donde esta identificacin se

evidencia:


como si fuera possible que la hermosa,
se cortara las venas al morirse,
y me desgarrara por su sangre la tristeza,
como si fuera possible
la personalidad que somos 59










Ms adelante:


ahora que abres la puerta de tu sombra
y me llamas "Navi,"
y me arropas sueo
y me cantas luna,
y me sacas del espejo
para meterme dentro de ti,
para curarme el miedo y la tristeza,
para adoptar al poeta
en la casa del amante 60


y despus:


porque nos estamos inventando, Fil-Mel,
nos estamos inventando!


Luego:


. como un dante que busca a la beatriz que soy


. donde yo,
beatriz, sufre por ti, mujer y dante,
verdugo del poeta. . .


. yo te invento al revs. . 62


Constatndose tal identificaci6n y a veces, en

realidad, una inversion entire Fill-Mel y el hablante

potico, el sentido destructive que se diriga a Fill-

Mel estar afectando tambin a ese hablante potico

que en el process depredador sufre sus propios access.

Uno de los versos transcritos recientemente a modo

de ejemplo deca: "y me llamas 'Navi'," y en otros

verses leemos: "ahora que sabemos que somos/Fil-

Mel y 'Navi'."63 Lo que queremos subrayar es la pala-

bra "Navi," que leda al revs dice Ivn, que es el










nombre del poeta. En la inversion del nombre del poeta,

que resultar en el poema como el nombre de un perso-

naje, percibimos un deseo de participacin de quien

describe. Con esa participaci6n del poeta-autor que es

quien configura y organize las instancias del discurso

potico, el lector puede explicarse con ms exactitud

las significaciones del poema.

En la lectura de la poesa de Siln es percibible

un sentimiento de violencia encerrada; ello se demues-

tra, entire various posibles ejemplos, en el process de

destruccin paulatino en el que se desagregaba el per-

sonaje Fili-Mel. Ese sentimiento de violencia que

comprende, en forma autodestructiva, a la persona potica

y que implica a travs de un juego de nombres al poeta,

apunta, ms all de una desencantante vision de la

realidad del autor, a la concepcin de un mundo frag-

mentado por la violencia implicita. El espacio que se

crea result muchas veces catico; no hay lneas que

modelen un sentido especIfico en un moment dado. De

ah que en ciertos moments, por ejemplo, las imgenes

que se suceden aparenten no tener un ordenamiento lgico.

Un process potico como ste, complejo y de

variadas instancias, sera difcil de concebir en una

forma corta. Por eso, pensamos, el poema de Siln es

extenso; la forma larga permit al poeta, mediante la

variaci6n de las instancias, configurar su product.










Esto no quiere decir que la forma larga utilizada por

Siln sea la ms pertinente para expresar una aventura.

Suele suceder que, como veamos anteriormente, en este

poema el lenguaje se hace reiterativo, la persona potica

se muestra inestable y el resultado es, a menudo, un

laberinto verbal. Los poemas de Fil-Mel es un poema

largo que no sufrira una lesin orgnica si se le

suprimieran algunas parties. Su unidad relative, antes

que una organizacin determinada del mismo, consiste

en la postulacin consciente o inconsciente de una

conciencia destructive y violent que lo atraviesa de

parte a parte y que se disemina por l. Por ello la

improbabilidad de tal organizacin y por ello, tambin,

esa vision en crisis que se desprende de esta poesa.

En su ltimo libro, El miedo del pant6crata, todava

en prensa, Siln seguir optando por las formas largas

e internndose por laberintos verbales y sucesiones

de imgenes que conforman un espacio fragmentado a veces

difcil de interpreter, donde el lector, no tanto

perdido como intrigado, prosigue adivinando un sentido

oscuro en el discurso.

Uno de los poemas importantes y que podra presen-

tarse como vision del conjunto lo es "El jinete del ojo

menor." El poema empieza con un epigrafe del poeta

peruano Martn Adn, un fragmento de su canto a Machu

Picchu "La mano desasida." Ese epigrafe nos da, en

esencia, el sentido de la aventura de Siln: es un











grito desesperado, ntimo, ag6nico de un ser en busca

de su identidad. Como Martn Adn a Machu Picchu,

Siln canta al mar Atlntico. Es un intent de dilogo

que no se produce porque se dice ms de la persona

potica que del Atlntico. El mar es como un pretexto;

el poeta en su aproximaci6n refleja una crisis propia,

ve en el Atlntico su falta de identidad y su desga-

rramiento:


Si me parezco a ti, mar
no me detengas. Dgjame
ser la red y la tragedia que somos
hasta cruzar el icono,
confundete en mi,
porque te asoma la palabra
contra la dltima costa
porque no exists


Ante el Atlntico la concepci6n de la existencia se

hace parad6jica, como se ver en los primeros versos

del ejemplo a continuaci6n, y no existe nada que la

organic, no hay nada que se muestre como asidero en

un espacio fantasmagrico, ni el amor ni dios resultan

fuerzas salvadoras, no se da con una identificacin

possible:


No te mueras de mi,
que estoy muriendo,
que estoy viviendo, muere:
llega aunque ests lejano,
aunque ests botella contra arena:
suea.
y sintate otravez
en el olvido. Derrama
mi alegra como un grito:
camita del amor,
montaa del terror.










Naufraga en ti
cuando dios se some a tu vaco

Porque soy el ngel del sur:
mueca del sur que contempla sus muneca.
Traficante de espejos.
Fantasma que busca su destino.

Quin eres, mar, di, para qu vives?
Si se que sufres como un muerto,
y te duele el tiempo de ser y no acabar.
Te duele como a mi: destino y ya no importa,
abrazo y ya no importa.


Vemos como en una realidad vaciada donde las cosas del

destino ya no important, s6lo surgeon las interrogantes

como un clamor desconcertado percutiendo sobre un mismo

problema: "Qu pesadilla soy yo. .?" Esta es una

conciencia carente de morada, sin nada con lo cual

identificarse: empecinada en s misma, divaga, pregunta

a lo largo del poema y frustra el intent de dilogo

que pudo haberla sacado hacia un conocimiento histrico

o hacia una respuesta.

En otros poemas del mismo libro ser notable una

recurrencia potica de la cual ya habamos hecho mencin

anteriormente, puesto que se percibe en forma lac6nica

en los primeros textos, como en el pjaro loco, luego

es ms patente en los poemas de Fil-Mel y que, en fin,

se intensifica en el desarrollo de los trabajos: el

tema de "el mal." Aclaramos que la "significacin del

mal" que por el moment acogemos responded, entire otras

cosas, a uno de los razonamientos que a este respect

Georges Bataille propone en su libro La literature y










el mal y que consiste en una quiebra de los lmites

de la razn como condicidn del ser, o mejor, de ciertos

"seres."64 Ahora bien, no queremos decir que a la obra

de Siln la atraviese de principio a fin una unidad que

se base en la elaboracin tan compleja del tema del mal;

ms que un ejercicio continuado del tema del mal, surgeon

obsesiones en torno al mal. Hay en sus poemas, por

ejemplo, un deseo de romperlo todo, de transgredir

valores, de transgredir las cosas. El escritor Mario

Vargas Llosa ha comentado este sentido de "transgresin"

que el ve como element caracterstico de "el mal;" dice:

"'el mal', pues, persigue vidamente la satisfaccin

de apetitos fsicos y morales que exigen la transgresin

de la Ley, el exceso, la vida como un puro gasto y

prdida. . .65

Los poemas de Silin a menudo se orientan hacia

las cosas nebulosas, son un desafo a lo que comdn-

mente se entendera como el orden y lo racional:

"Bajamos hacia donde siempre es peligroso que se baje,"

dice el primer verso de "el pjaro loco": hay un

intent de acercarse a lo "oscuro," de escandalizar

culturalmente o del modo que sea, de romper el equilibrio

de las relaciones. Ese bajar al peligro ms adelante

se traduce en un intent de escandalizar mediante la

atracci6n de figures culturales, como lo es Prometeo

en los versos siguientes, que rompen el concept de

algunas relaciones como pueden ser las familiares y

sociales:











as camino hasta las tumbas abiertas
y mi madre me invita a un desayuno
mientras Prometeo le mete la mano entire las
piernas
y todas las madres se persignan
Tay la envidia;66


La poesa de Siln, en estos casos, pretend ser

irreductible a la razn; al estilo de la de un Baudelaire

o un Rimbaud, sta poesia quiere ser "maldita." Cier-

tamente hay un sentido "maldito" en esa imaginacin

rebelde, incontrolada, que se desborda en esta poesa.

En el largo poema "El prncipe," cuando se expresa una

relacin amorosa, por ejemplo, el sentido de sta

podr parecer gratuito, en una voluntad de exceder, si

recordamos lo comentado por Vargas Llosa; los actos en

esa relacin podran parecer, segn como se les mire,

hermosos o morbosos:


Y el mar esa forma de abrazarte:
un poco de neblina
donde los amantes
debajo de las copas
se masturban.


Extranjera
cuando somos la misma cosa,
me masturbo sobre tus pies.

("El prncipe," El miedo del pantcrata)

67
Este delirio masturbatorio es comprensible dentro

de una relacin amorosa que--y lo podemos apreciar

tambin en los coemas de Fil-Mel--suele derivar hacia

un vehemente ejercicio y mostracin de la misma. A

veces en forma desesperada, lo que se dice, como en los










versos del poema "El prncipe" que ahora ;siguen se

tie de un color violent:


porque vengo de galaxies
que todava no han llegado,
desesperadamente, polvo mio,
--lo sabes hace tiempo--
vengo del medioevo
a besarte la boca con vinagre . .


La relacin del hablante potico con la figure

femenina es equvoca e inestable; se mostrar siempre

como una tenaz batalla que fluctda entire el requeri-

miento de la amada y su rechazo. La figure femenina en

la poesa de Siln es, como si esa expresin la dicta-

ra una conciencia esquizofrnica, no solo un objeto

sino como un lugar donde expresar las alabanzas, los

excess y la violencia.

Respecto de esas mnimas recurrencias poticas en

torno al tema de "el mal" no hay nada de lo mencionado

aqu que la literature "maldita" no hubiera tocado y

mostrado anteriormente, pensamos en Sade o en Bataille.

Como se demuestra en los poemas de Siln, esta litera-

tura suele desembocar en una crisis de violencia y en

un sentimiento que conduce a la "destruccin." La

crisis de esa conciencia potica que aqu se expresa,

el conflict entire dod fuerzas encontradas que podemos

denominar como una creative: la preocupacin por el

ser colectivo que veamos en aquellos poemas iniciales

de el pjaro loco, el dilogo, por ejemplo, que atrae











a s la poesa de Pals y siguiendo ese modelo reelabora

una invencin y reelabora un mito, y otra tendencia

opuesta, solitaria, destructive, que se demuestra

particularmente en el desarrollo del personaje Fil-Mel

o casi en cualquier situacin donde aparece la mujer,

esa situacin polar trea como resultado ms preguntas

sin respuestas. Porque esta poesa vuelve a preguntar,

y esta vez pregunta por la relidad que la rodea; la

soledad se present entonces como una decepcionante

evidencia, como toda respuesta:


Qu pierde un hombre
aqu donde estoy sentado?


A quin espera?
Quin preguntar por su ternura?
Si todo el mundo teme a todo el mundo
y la noche pesa, pesa, pesa.
Nadie pagar su almohada sola
y las mujeres que lo amaron
en la maana
escondern
el pan caliente.


Esta es la realidad hacia la que deriva la poesa

de Ivn Siln: hacia una soledad que ni siquiera el

dilogo abierto que remita a un aspect de lo cultu-

ralmente vlido y just dentro de esa expresin pudo

evitar. La realidad, nos dice esta poesa, est vaca,

porque "todo el mundo teme a todo el mundo": es una

declaracin de desencanto, es un reclamo ante el destino,

ante una historic que excluye la fe y la comunicacin

en ella y que envuelve la solitaria voz del poeta.











Ejercer una violencia depredante, transgredir, exce-

derse, es la opcin que ante su realidad vaciada la

poesa de Ivn Siln encuentra.

La poesa de Siln es important, entire otras

cosas, porque ha contribuido de una manera excepcional

a radicalizar en Puerto Rico una escritura y pensamiento

poticos que las literaturas de vanguardia, particu-

larmente el surrealismo, pusieron de relieve, en especial

esa opcin que pone a la palabra en toda libertad y

que la liberal, segGn decia el mismo Siln, de todo

"postulado ideolgico." Tambin es notoria esa dimen-

sidn que se identifica como un dilogo en el que se

consignan discursos particulares--el de Pals, por

ejemplo--, uno de cuyos resultados plantea un conocimiento

de nuestra historic literaria,-y que bien puede inter-

pretarse como un deseo de advertir y afirmar una realidad

cultural.

Si bien estos caracteres pueden ayudar a explicar

la poesa de Siln, el signo distintivo en el conjunto

de su obra es la experiencia que pronunciadamente

conduce esta poesa a aventuras violentas y nos muestra

su pasi6n amarga.




University of Florida Home Page
© 2004 - 2010 University of Florida George A. Smathers Libraries.
All rights reserved.

Acceptable Use, Copyright, and Disclaimer Statement
Last updated October 10, 2010 - - mvs