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Alma mater
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00098943/00068
 Material Information
Title: Alma mater
Physical Description: v. : ill. ; 57 cm.
Language: Spanish
Publisher: J.C. Fernandez
Place of Publication: Habana i.e. Havana, Cuba
Creation Date: November 2011
Frequency: daily
regular
 Subjects
Genre: newspaper   ( marcgt )
newspaper   ( sobekcm )
Spatial Coverage: Cuba -- Habana
Cuba -- Havana
 Notes
General Note: Description based on: Año 6, no. 1 (30 de sept. de 1933).
General Note: "la voz de los universitarios."
 Record Information
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 20802575
lccn - sn 89048340
issn - 0864-0572
Classification: lcc - Newspaper 660
System ID: UF00098943:00068

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nuestro credo El Director El Director Recientemente, Alma Mater visit en Matanzas tres universidades: el Pedaggico, Ciencias Mdicas y la Camilo Cienfuegos. A pesar de las lluvias, nuestro equipo de redaccin lleg hasta all para intercambiar criterios sobre la revista, conocer opiniones de los lectores acerca de los temas que publicamos, as como invitarlos a que colaboren con trabajos sobre la vida universitaria. En el primer punto del recorrido apreciamos cmo los que mirada a los problemas de los estudiantes tenga en cuenta otros puntos de la geografa nacional, no solamente la capital del pas. Se habl de la relacin alumno-maestro y de estrategias cisamente uno de los materiales periodsticos abordados durante la charla, Ser profesor de Carlos Rafael Rodrguez, form parte del nmero 500. Del debate qued la convocatoria para continuar estableciendo lazos con los futuros educadores y priorizar sus temas dentro de la agenda de la publicacin. Atenas en el Castillo San Severino, con la participacin de jvenes del Pedaggico, donde escuchamos sus valoraciones acerca de artculos recientes, discutidos en el aula. Con alumnos de Medicina y Tecnologa de la Salud concretamos un nuevo intercambio, pues nunca antes haban tenido la posibilidad de dialogar con nosotros. Ahora saben que cuentan con una plataforma abierta a sus propuestas, creatividad, crticas y desafos. continuamos hilvanando ideas para que tampoco falten, en la voz de los universitarios, el dinamismo y la constancia de los futuros galenos. la Camilo, s logramos conversar con representantes de primer y tercer aos de la carrera de Periodismo y con parte del colectivo de profesores. Motivados por nuestra presencia, en el cine club del centro docente apreciamos la disposicin de mantener un contacto permanente con la Redaccin. apreciar en el fotorreportaje del prximo mes, constituye la antesala de la jornada 90 x 90, que incluye presentaciones en 90 brigadas del pas. Celebraremos as las nueve dcadas

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Director Yoerky Snchez Cullar Jefa de redaccin Miriam Anczar Alpzar Redactores Jorge Sariol Perea Dainerys Mesa Padrn Iras Fdez-Rubio Carbonell Pavel Lpez Guerra Analista Neida Lis Falcn Costa Alexander Carcedo Alejandro Fernndez Realizacin Rosario Cabrales Tortosa Fotgrafo Elio Mirand Editora Web Marta L. Cruz Snchez Web master Maricela Facenda Prez Secretaria de redaccin Mairelys Gonzlez Reyes Transportacin Carlos M. Jaime Hernndez Prado 553 esq. a Tte. Rey, La Habana Vieja, La Habana, Cuba. CP 10200. Telf.: 862 9875 / 866 5491 862 5031-39 ext. 122 Fax: 862 4330 e-mail: almamater@editoraabril.co.cu http://www.almamater.cu ISSN 0864-0572 Portada Alej&ro Casa Editora Abril. 2011 La Habana Vieja, La Habana, Cuba. CP 10200. e-mail: editora@editoraabril.co.cu http://www.editoraabril.cu Imprenta: Federico Engels Habanastation Ruinas para el humano sosiego p.20 Por Pavel Lpez Guerra Cortesa del Centro de Informacin del ICAIC

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Director Yoerky Snchez Cullar Jefa de redaccin Miriam Anczar Alpzar Redactores Jorge Sariol Perea Dainerys Mesa Padrn Iras Fdez-Rubio Carbonell Pavel Lpez Guerra Analista Neida Lis Falcn Costa Alexander Carcedo Alejandro Fernndez Realizacin Rosario Cabrales Tortosa Fotgrafo Elio Mirand Editora Web Marta L. Cruz Snchez Web master Maricela Facenda Prez Secretaria de redaccin Mairelys Gonzlez Reyes Transportacin Carlos M. Jaime Hernndez Prado 553 esq. a Tte. Rey, La Habana Vieja, La Habana, Cuba. CP 10200. Telf.: 862 9875 / 866 5491 862 5031-39 ext. 122 Fax: 862 4330 e-mail: almamater@editoraabril.co.cu http://www.almamater.cu ISSN 0864-0572 Portada Alej&ro Casa Editora Abril. 2011 La Habana Vieja, La Habana, Cuba. CP 10200. e-mail: editora@editoraabril.co.cu http://www.editoraabril.cu Imprenta: Federico Engels voces p.7 nosotros p.8 de todo un poco p.9 sudar la tinta p.10 quin le pone el cascabel al ltigo? p.11 poesa p.12 ciencia, tecnologa y sociedad p.28 deporte p.30 fotorreportaje p.18 Por Elio Mirand en el banquillo p.23 Con la losofa en el pincel p.4 Por Damepa Cortando una camisa de fuerza? p.14 Por Dainerys Mesa Padrn Elio Mirand La poesa es una sola p.32 Por Jess Arencibia Lorenzo Continuidad de los parques p.13 Por Julio Cortzar Instantes de primavera p.24 Por Claudio Pelez Sordo, estudiante de Periodismo Mendigos o actores de lujo? p.26 Por Narmys Cndano Garca

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la voz de los universitarios Alma Mater /octubre 2011 / No. 504 Por Damepa Elio Mirand y cortesa del entrevistado Con la losofa en el pincel A propsito del aniversario 25 de la Asociacin Hermanos Saz, Alma Mater se acerc a uno de sus miembros, estudiante de tercer ao de Filosofa en la Universidad de La Habana.

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el orden de los factores s altera el producto), esparce en su contexto universitario la naturalidad con la que asume una carrera en las artes plsticas bastante ci mentada, los logros y proyectos. Compaeros de clase y de facultad asisten a todos los eventos en los que aparezco, me brindan un apoyo especial, y aunque algunos profesores y nuevos alumnos se asombran cuando asocian mi nombre con obras, la ma yora lo acepta. Eso me place. Muchos de los egresados de la Academia de Bellas Artes de San Alejandro, donde estu diaste, aspiran luego a incorporarse al Ins como artistas. En otros casos, se interesan por Historia del Arte Qu hace Alejandro estudiando Filosofa, en tercer ao? Antes de terminar San Alejandro y decidir qu hacer tras la graduacin desech la idea del ISA. Haba seleccionado Historia del Arte, pues consideraba que as incrementaban mis conocimientos sobre las artes visuales, era afn con lo que hago Al realizar las pruebas de ingreso no alcanc esta primera opcin y obtuve Filosofa. No obstante, hoy me siento muy contento con el azar, la casualidad, el hecho de haber la alcanzado. Como casi todo joven que va a tante desorientado. Ahora comprendo cunto nivel de pensamiento he logrado gracias a los contenidos de la carrera. artista plstico, al menos para m, pues com plementan los mensajes de las piezas y le pro curan un sentido racional y profundo. Precisamente el pensamiento, la individua lidad y la sociedad en estrecho vnculo con hombres y mujeres resulta una premisa en tu produccin En la Academia me llam mucho la aten cin el tema del individuo como parte de la sociedad, el todo que componen, y cmo ejer trones, estereotipos, conductas sociales, en los sujetos. A partir de esta motivacin experi ment en varias manifestaciones: video, mana, enfocndola con una mirada expre sionista. mtica estticamente bastante diferente: el paisaje fotorrealista urbano. Enfoqu la mira en la relacin de la obra del ser hu mano como muestra de su huella, de su impronta por la vida. Con este tema de la ciudad realic mi primera exposicin personal: Vamos a andar La Habana En ella enfatic en el cuidadas, y otras en perfecto estado. Si guiendo la misma cuerda, apareci otra exhibicin, la cual marc muy fuertemen te esta manera: Resistencia. Aparentemente esta ofrece un cam bio radical, sobre todo desde lo formal. y mujeres ante la injerencia del mundo banal, material, tratando de reivindicar la espiritualidad de su ser. Tus ms recientes muestras: Contrastes y Habaneando versaron sobre el tema del paisaje capitalino. Has pensado trasladarte a otras provincias de la Isla a captar diferentes contextos, y as tal vez extender los horizontes de tu trabajo en los pblicos? Ciertamente he valorado e intentado materializar la idea. Con personas de otras provincias con semejanzas a lo que hago en su produccin artstica, he hablado lo de trasladarme a distintas partes del pas para realizar otros paisajes urbanos; pero por cuestiones de tiempo, la universidad, y elementos logs ticos, no he concretado nada por ahora. Desde el 2006 perteneces a la Asocia

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la voz de los universitarios dedicaste a su aniversario 25 las dos exhibiciones de las que hablbamos antes (Contrastes y Habaneando) Cmo y por qu decidiste incorpo rarte? Supe de la AHS por un amigo. Un da discutamos sobre el apoyo que necesitbamos para un festival de es cultura efmera, cuando surgi el co mentario y la sugerencia de mi incor poracin. Enseguida me interes por los requisitos, y entregu la documen tacin precisa. En todos mis trabajos: instalacio nes, pinturas, performances, he sentido y tenido el apoyo material y promocio nal de la AHS; justo por eso le he dedi cado mis dos exposiciones personales de este ao. Perteneciendo al circuito univer sitario y al de los artistas jvenes, cmo valoras la incorporacin del primero a la Asociacin? Tengo varios amigos con inquie tudes artsticas, a los que no les mo tiva o no les interesa integrarse a la Asociacin. Pienso que adems de los nimos personales de vincularse o no a alguna organizacin estatal, est tambin la falta de proyeccin y pro mocin de la AHS. Existe divulgacin de las activi sector artstico de la Universidad. Y no solo el que est en las escuelas de arte deviene cantera de ella. En los festiva chos con sobradas condiciones! La AHS no debe nutrirse de artis tas consagrados, sino de jvenes que emergen, ansiosos y deseosos de apo yo y espacios donde consolidarse. Hasta qu punto la AHS coordina la comunicacin entre sus mani festaciones? La fomenta, sin dudas. He realizado diversos trabajos secuentemente facilitados y gestio nados por la asociacin. Mezclamos el trabajo de ambos: la msica elec trnica y las imgenes de mis piezas, segn el tema de los conciertos. Considero, al menos resulta mi ex periencia, que la AHS inspira a la unin de los artistas, facilitando los vnculos entre ellos. Y esto ocurre, sobre todo, gracias al ambiente poco protocolar y fresco impreso en su quehacer. Y una vez graduado, a qu Alejan dro Daro nos encontraremos? Al pintor. Lo mo es el arte. A estar supeditada a mi creacin, ofrecindome las herramientas para enriquecer mi obra, sobre todo en lo conceptual. 1. Habaneando. leo sobre lienzo, 60 x 80 cm. 2. Redencin. leo sobre lienzo, 200 x 125 cm. leo sobre lienzo, 80 x 60 cm.

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Alma Mater /octubre 2011 / No. 504 la voz de los universitarios voces uego de ocho aos y siete fes tivales, la radio universitaria en Cuba parece no hallar el modo. Lo que s se oye es la urgencia de concordia de todas las partes. Y de bera haber acuerdos, para que el modelo al uso tome distancia de una prctica sin sistema ni objetivos so cioculturales e ideolgicos. La idea por la que apuestan mu chos constituye, en esencia, una radio comunitaria entre estudiantes, con la intencin de hacerlos protagonistas promotores y gestores, en suma de la construccin de saberes, dentro y hacia su propio campus, a travs de un medio de comunicacin asequible y viable bueno, bonito y barato, pero si la prctica es el criterio de la verdad, ahora pudiera funcionar al re vs. Como sucede cuando llegan los triunfos, entonces aparecen muchos padres. El concepto de lo que debera ser lo haban captado los participantes del III Festival de la Radio Universitaria, realizado en Holgun, en 2006. Bajo el lema La Radio universitaria en la vanguardia de los estudiantes cu declaracin de principios en la que daban cuenta de la existencia de un movimiento de radialistas interesa dos en desarrollar una actividad orga nizada, sistemtica [] que el evento tenga carcter nacional [] en el que debe estar presente [] un represen tante de la FEU nacional y represen tantes de Extensin Universitaria [] que proponemos hacer un portal de la Radio Universitaria en la Web [] permanente de este festival. Reitero: a este redactor le consta que hay de locos por la radio uni versitaria en todo el pas, hermandad que merece, y an no tiene: atencin de la mayora, apoyo institucional para la capacitacin y materializacin de los empeos, adems de la parti cipacin del estudiantado, porque la radio an levanta su antena como una herramienta fabulosa por los cuatro costados. La lgica dice que un movimiento sociocultural hace al certamen, pero lo cierto en este caso es que, gracias a los festivales, sostenidos contra viento y marea, puede reconocerse que hay radialistas universitarios cubanos. Lo verdaderamente curioso salta a la vista en el hecho de que el ajetreo haya comenzado por la universidad Os car Lucero Moya, de Holgun, justo en el ao en que el centro abri la carrera de Periodismo; lo paradjico estuvo en que su gestor resultara un estudiante de tercer ao de Derecho. El lema que presidi un discreto pri mer encuentro proclamaba: El sonido de la joven vanguardia; repitieron la experiencia en 2005: Por una mirada: [] de amor, paz y hermandad. Radio universitaria ha existido desde hace mucho; en Iberoamrica han lle vado la delantera Argentina, Colombia y Mxico. En Cuba abra la famosa Uni versidad del Aire, un programa radial con mesas redondas, conferencias y pa neles, iniciado el 13 de diciembre de 1932, por la emisora CMBZ, emisiones martes y viernes, de nueve a diez de la noche y al que iban profesores universitarios e inte lectuales cubanos y extranjeros. La idea trae larga data. Sus varian tes esenciales van de la emisora pro fesional que pone algn espacio de su parrilla en funcin de una institucin universitaria; la que de algn modo combina gestin y organizacin ins titucional, con la participacin activa hacen los estudiantes universitarios, de modo emprico y a veces silvestre. En la sociedad de la informacin y el conocimientos, no todo debiera cir cunscribirse al ciberespacio, la virtua lidad, Internet y la Televisin. Aunque una imagen valga ms que mil pala bras, la sencillez de la radio la hace un instrumento para tener en cuenta. Si en verdad la universidad genera conocimientos, promueve la investi gacin y tiene como objetivo social solucionar problemas de la sociedad, bin harn de actores protagnicos en el entramado de la comunicacin, indispensable para la entrega de los saberes. La radio univer sitaria tiene mucho para ganar. Diferencias entre or y escuchar Por Jorge Sariol sariol@enet.cu

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nos otros la voz de los universitarios Alma Mater /octubre 2011 / No. 504 Puedes enviar tus trabajos y opiniones a nuestro correo: almamater@editoraabril.co.cu Desde la Universidad Marta Abreu de Las Villas nos escribe Jany Yasmn Gonzlez Duarte, estudiante de 4to ao de Comunicacin Social, intere sada en colaborar con la revista. Hola al colectivo de Alma Mater Desde el pasado encuentro de estu diantes de Periodismo, Comunicacin Social y Ciencias de la Informacin, pens en comenzar a escribir. Aqu les envo un comentario. Espero que cumpla con las polticas editoriales y pueda ser publicado. De no ser as, por favor les pido que me hagan lle gar esos parmetros para ver si pue do comenzar a trabajar con ustedes desde ya.SENTIRSE IDENTIFICADO Oferta y demanda, el trmino co rre de boca en boca como un slogan. cmo funciona, pero de igual forma respaldan con l un conjunto de ac tividades comerciales que han deci dido manejar a su antojo. Cocheros, gastronmicos, choferes, cuenta propistas todos, lanzan los ms in crebles precios y antes de la protesta apuntan a algn lugar donde la frase se anuncia de manera bien legible. En tiempos tan dinmicos nadie puede escapar de sus efectos, amas de casa, trabajadores y estudiantes universi tarios deben adaptarse a esta nueva forma de desarrollo econmico, para nada desacertada; pero que el anli cambios. Todava queda en la mente del uni versitario el grato recuerdo de un antes, cuando en lugar del slogan los carros destinados al transporte de pasajeros, exhiban el dato que daba el derecho a pagar el 50% del costo del pasaje, hoy eso es historia. La no comprensin de determinados conceptos por algunas de las personas que ofrecen este ser vicio, ha disminuido el valor del carnet de la Federacin Estudiantil Universita Los estudiantes de la enseanza su perior, mostrndolo abonaban la mitad del precio establecido, en mnibus es tatales, coches o los conocidos carri tos particulares que tienen contrato con el Estado. Ahora es penoso ver a muchos jvenes en un duelo, del que casi siempre salen vencidos o re signados a dar lo que se les pide. Los dueos de vehculos aducen nadie me ha dicho que esto funciona as, el carro es mo, para eso pago un impuesto o simplemente que no es una clusula del contrato. Quizs hemos bajado la guardia pero lo cierto es que el carnet de la organizacin re clama, en algn bolsillo escondido, que alguien lo ayude a salvarse del olvido. El reajuste econmico que necesa riamente lleva el pas no implica la pr dida de perspectiva. Quienes estudian en la universidad y se preparan para potenciar as su desarrollo tecnolgi co, social y profesional, constituyen un conjunto sin vnculo laboral que no puede pagar siempre los precios de este servicio. El tema es motivo de debate en las brigadas, residencias y otros espacios universitarios. An no hay quin pue da hallar la frmula para solucionarlo, algunos dicen que no se debe perder la fe, otros, que sera ms acertado no perder el valor de defender nues tro derecho, yo me adscribo a estos ltimos.

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la voz de los universitarios Alma Mater /octubre 2011 / No. 504 de todo un poco a aventura de recorrer las salas de un museo de las artes presupone el encuentro con lo ms preciado del patrimonio danzario, musical, visual o plstico incluyendo todas sus aristas. Quiz pueda parecer un contacto solo con la Historia, con lo hecho, pero nuestro Museo de Arte Cubano se escapa de estos presupuestos para escoger el camino del acercamiento al arte de la Plstica desde la perspectiva de lo cotidiano. Crculos de inters de plstica, graduaciones de alumnos de Conservatorios, conciertos de msica, que van desde el universo clsico a lo popular, acentuando en instrumentistas, trovadores y jazzistas noveles y de fama, llenan las expectativas de este emporio de las artes. El museo cuenta con la coleccin de arte cubano ms importante del mundo que abarca desde el siglo XVI hasta la actualidad y est dividida en secciones: Arte colonial, Inicios del siglo XX, Arte moderno y Arte contemporneo.ARTE COLONIAL De este periodo, se exhiben obras del francs Jean-Baptiste Vermay, y otros que dan testimonio Museo de Arte Cubano de la consolidacin de una escuela de artes cubana, como La Santsima Trinidad, de Jos Nicols de la Escalera y La siesta de Guillermo Collazo.INICIOS DEL SIGLO XX El academicismo, el costumbrismo y otras tendencias pictricas del siglo XIX al XX estn incorporadas por muchos de nuestros autores como Armando Menocal (Salida de Coln por Bobadilla) y Marina de Leopoldo Romaach.ARTE MODERNO Estn ampliamente representadas las vanguardias artsticas de la primera mitad del siglo XX y las series de los grandes maestros cubanos, recordamos ahora de Fidelio Ponce su impresionante obra, Los Nios ; de Amelia Pelez, de Vctor Manuel, su Gitana tropical ; de Carlos Enrquez, Campesinos felices ; de Rene Portocarrero, Catedral y de Wifredo Lam, La silla .ARTE CONTEMPORNEO El sector del arte contemporneo, incluye obras de artistas resiPor Miriam Anczar dentes en Cuba o en el exterior. En el periodo posrevolucionario, marcan fuerte presencia el hiperrealismo y el simbolismo. Servando Cabrera Moreno, con Arabesca diosa indiana y obras como La Anunciacin de Antonia Eiriz, e Isla 70 de Ral Martnez son solo ejemplos que simbolizan estos movimientos pictricos. Manuel Mendive, Roberto Fabelo, Toms Snchez, Nelson Domnguez, Zaida del Ro, Belkis Ayn, desaparecida tempranamente; Kcho, Jos Bedia conforman la casi interminable lista de los cultores y representantes destacados de este periodo. Visitar el Museo de Arte cubano es llenar de espiritualidad ese tiempo que dedicamos al esparcimiento y una de las formas ms hermosas de acercarnos a lo mejor de lo humano. Son muchos los museos que en La Habana y toda la Isla abren a diario sus puertas para ofrecer conocimientos, belleza y la posibilidad de interactuar en las diferentes actividades que proponen sus especialistas. Queda en pie entonces la invitacin a recorrerlos, admirarlos y ser parte viva de su cotidianidad.

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sudar la tinta la voz de los universitarios Alma Mater /octubre 2011 / No. 504 Por Yuris Nrido l hombre despierta en la cue va. Le da un beso a su mujer y se va, garrote en mano, a luchar por la cena. Camina por la pradera y disfruta del aire fresco. Pasa por cuevas vecinas y se pone a conversar con sus amigos sobre el clima, el bosque y los misterios del fuego. A media maana se agrupan diez o doce hombres y salen en busca del mamut. Lo encuentran muy cerca y gracias a la inteligente trampa que le tienden en menos de una hora logran cercar al animal, clavarle al rededor de diez lanzas y con hachas menticio entre todos. Ya a medio da el hombre regresa a la cueva. Su mujer lo espera. Tam bin ha sido una maana ardua para ella: atendi los cultivos, almacen agua y confeccion algunas telas para estrenar en el prximo baile de la tribu. Almuerzan un preparado que qued del da anterior y dejan los bistecs de mamut para la tarde. Salen entonces a desconectar un rato. Caminan hacia la playa y na dan desnudos. Se cruzan con unos en la arena, conversan del amor, de los sentimientos y de tantos mis terios de la vida que an no logran comprender. Tres horas ms tarde, de regre so a casa, deciden pasar por el ro. Tumban unos cocos y disfrutan del xtasis de su lquido. Ya en las aguas del riachuelo comienzan las caricias y los besos terminan teniendo el sexo ms salvaje y tierno, a la som bra de los rboles. Esa noche, hacen una pequea fogata y comen hasta la saciedad. La carne de mamut es muy nutritiva y ellos dos tienen la suerte de co merla con frecuencia. A la entrada PROFESIN: AVENTURERO Por qu estudi Periodismo? Me lo pregunto algunas noches, con la cer teza de que no voy a encontrar una vida me han hecho la pregunta mu chas veces y siempre doy respuestas bastante vagas. ltimamente con testo lo mismo: porque creo que no sabra hacer mejor otra cosa. Es una respuesta tambin evasiva, pero sir ve para casi todas ocasiones, depen diendo de la entonacin. Y lo mejor, El caso es que a estas alturas no lo tengo nada claro. Solo s que me le vanto casi todos los das dispuesto a seguir la misma rutina: llegar a la re daccin, revisar las noticias del da, preparar un comentario a partir de alguna, salir alguna que otra vez a la calle, entrevistar a alguien, regresar a la redaccin y escribir el texto Los sentacin de teatro o danza, al otro da escribo el comentario, se publica y todo comienza de nuevo. soaba a hacer cuando entr en la Facultad, hace ya casi quince aos. O al menos, no solo eso. Yo soaba con ser un aventurero, un reportero, un cronista casi nmada, buscando aqu y all buenas historias que nun ca hubieran sido contadas. Me vea ar notas, visitando parajes de difcil ac ceso, hablando con gente interesante, durmiendo en hamacas, llegando a la redaccin despus de varias semanas, escribiendo una gran crnica, un re portaje para las dos pginas centrales, un reportaje literario, a la manera de los grandes del Nuevo Periodismo. Recuerdo que mi primer profesor de prensa escrita mi mejor profe sor de todos los tiempos pregunt el primer da de clase por qu estba mos sentados ah. Yo, venciendo mi ti midez, respond: porque en el mundo hay muchas cosas que contar, quiero aprender a contarlas. Me mir son riente, me ruboric. Vamos a ver si lo logras coment. Pasaron los aos y ahora estoy sentado frente a mi com putadora, escribiendo esta columna. Tengo que decirlo: nunca he publica do un reportaje literario para p ginas centrales. Me he convertido en un cronista de gabinete, recurriendo una y otra vez a mis memorias de in fancia. Soy, tambin, algo as como un comentarista de espectculos. Y un entrevistador de personalidades Me dej aplastar por las circunstan cias, o quizs fue que estaba destina do a estos menesteres. Pero a veces me digo: tengo todava muchos aos talento, tengo deseos de salir al mun do A ver si un da de estos me rebe lo, abandono esta cmoda cscara y me voy a escribir mis grandes crni cas. A ver si encuentro quin me las publique

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la voz de los universitarios Alma Mater /octubre 2011 / No. 504 quin le pone el cascabel al ltigo? Por Nemo Ilustracin: ALEJ&RO La desmiticacin de la teora evolutiva de la cueva, se sientan a reposar la comida mientras observan las estre llas que titilan en el cielo. Antes de dormir, hacen el amor una vez ms, y ella garabatea con una piedra un dibujo abstracto en la pared. Duer men y empieza todo otra vez. ... El hombre despierta y sale apura do. Ni siquiera da los buenos das a su mujer. A todo correr sale rumbo a la parada y apenas tiene tiempo de sa ludar a los vecinos. Milagrosamente lo gra montarse en la segunda guagua que pasa. Llega al centro laboral y empieza su jornada. Despus de diez horas, porque le gusta sobrecumplir la norma, el hombre regresa a la casa. Para su mujer fue igual de difcil. Ella tambin trabaja y acaba de llegar. Por supuesto que la men se debate entre el huevo frito, el revoltillo y la tortilla. Ambos comen mientras miran el noticiero: guerras, desastres natura les, nios muriendo de hambre y es pecies en peligro de extincin. Tres horas despus, se acuestan a dormir. No hacen el amor, estn muy cansados y deben volver a madrugar. Esa es su rutina. La misma siempre. Excepto que Excepto que la semana que vie ne el hombre y su mujer saldrn de vacaciones. Han ahorrado centavo a centavo para poder ir a un lugar de cente que los haga olvidar el mundo han evitado para reunir tanto dinero. pronto podrn disfrutar su merecido premio. El hombre, entonces, le anuncia a su mujer que irn a un hotel de lujo y podrn baarse en la playa. All la comida est muy buena y dan car ne una vez al da. En el bar preparan unos tragos exquisitos con agua de bin se irn de excursin a un ro que queda muy cerca del hotel y, como no tienen otras preocupaciones, segura mente tendrn mucho sexo toda la semana. Todo eso por solo 500 c.u.c. Ese es el premio despus por todo un ao de trabajo y miles de aos de evolucin. Hagamos el amor en una cueva, pintando un corazn en la pared, pa que la geologa se revuelva, cuando pasen mil aos de Internet. TONY VILA

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la voz de los universitarios poesa Alma Mater /octubre 2011 / No. 504 Ilustracin : Hanna Chomenko AUVERS-SUR-OISE Nadie te va a abrir la puerta. Sigue golpeando. Insiste. Al otro lado se oye msica. No. Es la campanilla del telfono. Te equivocas. Es un ruido de mquinas, un jadeo elctrico, chirridos, latigazos. No. Es msica. No. Alguien llora muy despacio. No. Es un alarido agudo, una enorme, altsima lengua que lame el cielo plido y vaco. No. Es un incendio. Todas las riquezas, todas las miserias, todos los hombres, todas las cosas desaparecen en esa meloda ardiente. T ests solo, al otro lado. No te quieren dejar entrar. Busca, rebusca, trepa, chilla. Es intil. Con tus ojillos mortales dale la vuelta a la manzana, mide con tu vientre turbio y caliente su inexpugnable redondez. T, gusanito, gusaboca, gusaodo, dueo de la muerte y de la vida. No puedes entrar. Dicen.JUEGO AMOROSO Las manos a la altura del aire a dos o tres centmetros del vaco no se mirar nada preciso la polvareda que pasa el inesperado cortejo de plumas arrancadas al vuelo la nubecilla rosada y tonta que ya no es el cierraojos y el brelos en la breve opacidad de una luz que no se ve y el sueo pies de goma y azules y brillantes las estrellas rientes prpado sobre prpado BLANCA VARELA. En 1959 public su primer libro, Ese puerto existe en 1963 Luz de da y en 1971 Valses y otras confesiones Obtuvo el Premio Octavio Paz de Poesa y Ensayo en el ao 2001, el Premio Ciudad de Granada 2006 y los premios Garca Lorca y Reina Sofa de Poesa Iberoamericana en 2007.

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Alma Mater /octubre 2011 / No. 504 la voz de los universitarios aba empezado a leer la novela unos das antes. La abandon por negocios ur gentes, volvi a abrirla cuando re interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, despus de escribir una carta a su apoderado y discutir con el ma yordomo una cuestin de aparceras volvi al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su silln favorito de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irri tante posibilidad de intrusiones, dej que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los ltimos captulos. Su memoria retena sin esfuerzo los nombres y las imgenes de los prota gonistas; la ilusin novelesca lo gan casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando l nea a lnea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descan saba cmodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguan al alcance de la mano, que ms all de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la srdida disyuntiva de los hroes, dejndose ir hacia las imgenes que se concertaban y adquiran color y movimiento, fue testigo del ltimo encuentro en la cabaa del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restallaba ella la sangre con sus besos, pero l recha zaba las caricias, no haba venido para repetir las ceremonias de una pasin secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El pual se entibiaba contra su pecho, y debajo lata la libertad agazapada. Un dilogo anhelante corra por las pginas como un arroyo de serpientes, y se senta que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibu otro cuerpo que era necesario des truir. Nada haba sido olvidado: coar tadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tena su em pleo minuciosamente atribuido. El do ble repaso despiadado se interrumpa apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer. Sin mirarse ya, atados rgidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaa. Ella deba seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta l se volvi un Continuidad de los parques Por Julio Cortzar instante para verla correr con el pelo suelto. Corri a su vez, parapetn dose en los rboles y los setos, has ta distinguir en la bruma malva del crepsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no deban ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estara a esa hora, y no estaba. Subi los tres peldaos del porche y entr. Desde la sangre galopando en sus odos le llegaban las palabras de la mujer: pri mero una sala azul, despus una ga lera, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitacin, nadie en la segunda. La puerta del saln, y entonces el pual en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un silln de tercio pelo verde, la cabeza del hombre en el silln leyendo una novela.

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la voz de los universitarios Alma Mater /octubre 2011 / No. 504 uando me reencontr con una amiga graduada en la especialidad de vestuario del y sali a colacin el tema de la te cial), escuch experiencias que me catapultaron a escribir este trabajo; amn de escepticismos y desespe ranzas. Quizs demasiadas instituciones estn implicadas en los asuntos de la ubicacin laboral, las necesidades de profesionales en los distintos si que se forman y su pertinencia Pero en alguna de dichas entidades leern esta revista, y entonces re gral, como se anuncia por estos das, y una inyeccin de nuevos y talento sos egresados, en sectores donde la calidad debera ser patrn.VISTIENDO LA P ANTALLA CHICA Si bien muchos de los que hoy asumen el diseo de vestuario en la Televisin Cubana se empean en mostrar un producto decoroso, la calidad, bsicamente en las tele ardor. la ausencia de materiales, almacenes de ropas y accesorios, aspectos que atentan contra este crecimiento, pri ma la improvisacin profesional de quienes ejercen como tales. Un da entran como camerinis capacitados para el diseo. Aunque un ttulo universitario no graciadamente), se supone que Cortando una camisa de fuerza? Por Dainerys Mesa Padrn : Elio Mirand

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quienes provienen de la enseanza superior ostenten conocimientos y cultura para componer y descomponer temas, pocas y lugares, a partir del cuerpo humano y sus atuendos. Diseadores empricos de la televisin se han supe sin embargo, deja con la boca abierta que un medio tan adores de vestuario y escenografa con ttulo, cuando existen dos escuelas que los grada, el ISDi, y el Instituto Coincido con eso advierte Piedad Subirat 1 pero el ISA est formando a diseadores de vestuario de teatro, mientras que el ISDi enfatiza en la moda social industrial; ninguno de los dos institutos prepara para la televisin. De ambos salen muchachos muy creativos; no obstante, cuan dades, las cuestiones electrnicas La mayora de los profe sionales de la TV estamos de retiro. Dnde se encuentran nuestros relevos? Supuestamente en el ISA y el ISDi. Alma Mater conociendo la realidad que all se impone. 1Formada en diseo de moda y escenografa, con ms de 25 aos en el sector; ha realizado innumerables drama tizados, sobre todo telenovelas, entre las cuales desta can Sol de batey, Las Honradas, Pasin y prejuicio. Posee dos menciones y cuatro Premios Caracol, entre otras distinciones.

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duados, pues vale recordar que el centro posee carcter nacional. Es cierto que desde hace dos o tres aos se ha abier to un poco el espectro de la preparacin, complemen tndola con otras esferas vinculadas a los medios audio visuales. Para ello tenemos un periodo de prcticas en la escuela de cine, llevando a cabo el diseo de vestuario de cortos de los propios estudiantes. Explcita ha quedado la aparente inclinacin de las futuras egresadas por segmentos alternativos de la ubicacin laboral, hasta este curso a cargo del Ministerio de Economa, hoy bajo la tutela del Ministerio de Trabajo A pesar de los esfuerzos por entrevistar a funcionarios de este organismo, no pudimos obtener informacin acerca del reto que ahora asumen. No obstante, queda aludir a las experiencias personales, como la de mi amiga, quien durante su Servicio Social en el andamiaje de la pantalla chica obtuvo un premio Caracol, TEJIDO ADENTRO La estructura de la especialidad y el propio enfoque de ella siempre ha sido hacia la industria, aunque se haya reajustado a lo largo del camino. Entrenamos a los alum nos en las distintas tecnologas: plana, de punto, mez clilla, accesorios As pueden incorporarse luego a Pun bastante depauperada), la empresa Gala de uniformes, Boga, explic Maray Pereda, jefa del Departamento de Vestuario en el Instituto. Esta visin industrial establecida y pactada por minis terios, organismos e instituciones, as como su opcin de ubicacin laboral para recin graduados, no se co rresponde con las expectativas de quienes cursan hoy el cuarto ao de Vestuario. La depresin de la industria nacional, la apertura al trabajo por cuenta propia y un modesto estreno para ejercer la materia en mbitos hasta ahora limitados, ti en las opiniones de futuras diseadoras. Yisel Capote Tamayo: Todava no s dnde pueda trabajar, pienso que en quinto ao estar ms al tan to de ese tema. Aunque quisiera algo vinculado con el talleres de confecciones, para la televisin, el cine Pre cisamente me interesan estos ltimos Isadora Angulo lvarez: Un diseador de vestuario del ISDi puede desarrollarse en Thaba, la talabartera. Tambin en La Habana Vieja hay muchas empresas de joyeras, accesorios Quisiera ser free lance y disear zapatos, gorras, sombreros Quienes se gradan del Instituto ms bien se incor poran a la industria o se vinculan al teatro, el cine. Pero si para la industria se necesita un nmero limitado de graduados, debido a las carencias de materiales, imag nate para estas ramas; teniendo en cuenta lo difcil de dedicarse a la moda en nuestras condiciones econmi cas, y lograr implantar un estilo. Maricet Cadalso Acua: No estuve decidida hasta el ltimo momento a cambiarme de Industrial a Vestuario, precisamente por desconocer los sitios donde poda tra bajar. Ahora mismo estoy motivadsima, pues mi novio y mi suegra estn ligados a la televisin y al cine, respecti vamente, y me han ofrecido detalles de cmo se labora en ellos. Redunda entonces la profesora Maray: A lo largo del pas hay otras empresas para emplear a nuestros gra Maray Pereda, Jefa del Departamento de Vestuario del ISDi. la voz de los universitarios

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meses sin trabajo, pues como me coment: Haba llegado a un sitio donde la plaza tena nombres y ape llidos, no importa que lo hagan mal, pero ese espacio les pertenece Bien lo sustenta Maray: Los estudiantes a veces llegan a los lu gares a realizar su Servicio con un trabajo excelente; sin embargo, no los llaman, se quedan sin trabajo y res se cobra segn se haga Aunque tengan el talento, la creatividad, las ganas, no les permiten insertarse. Optan por cumplir con este pero do, y luego lo abandonan buscando puertas abiertas en sintona con su nivel y prioridades. Desechan a ve trabajo constante y una retribucin en concordancia con l. Por esto exis ten muchsimos lugares carentes de diseadores y paradjicamente tan necesitados de estos. Presuponer los porqus deviene la falta de informaciones multidirec cionales entre instituciones y el nulo inters-seguimiento-preocupacin de los egresados en sus nuevas con diciones O debemos pensar que estos jvenes quedan en terreno de nadie?! Nosotros confeccionamos un es calafn, segn los promedios, ad vierte Maray, salvando responsabili dades de la escuela y sugerimos el sitio donde pudiera incorporarse este o aquel estudiante, pues cono cemos sus fuertes y sus debilidades. Sin embargo, a la hora de ubicar, se tienen en cuenta nmeros fros, combinados con la procedencia de los alumnos. Esta falta de anlisis personalizado incide en la pasin de trabajo de los egresados, en su pro ductividad y sus buenas relaciones con el medio laboral. Tela por donde cortar, aunque fu siforme todava, tenemos en el tema de los primeros aos de trabajo en la vida de los graduados universitarios; no solo los del ISDi. Alma Mater contina tras las pistas de sus experiencias, con o sin referencias oficiales sobre el asunto.

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la voz de los universitarios Alma Mater /octubre 2011 / No. 504 fotorreportaje : Elio Mirand

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Manchas al entorno

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la voz de los universitarios Alma Mater /octubre 2011 / No. 504 n dueto de conceptos apun tala el universo ideoesttico de Habanastation Lanzarlos al viento genera escozor. Rozan el costado de la elementalidad, pero lo de un sistema de valores por el que algn da apostamos. Nobleza y valenta: Trminos transubstancia dos en pndulo que en la cinta de marras describe el dramtico reco una sociologa chata, contaminada por el kitsch sentimental de ribetes patriticos. Opciones que lejos de extraviar la complejidad del discur so, bien vale aclararlo, la convocan todo el tiempo. cial-social-cultural) sin los condicio namientos procedentes de una ptica de poder. Proyecto plausible, aunque tambin salpicado de cierta ingenui dad, veremos. Valenta por atreverse a proponer, en medio de una geografa socioeco nmica y humana tan contradictoria por momentos desalentadora un camino posible. Senda arriesga da, por cuanto lleva la impronta de la regresin; describe el trayecto del descreimiento hacia la esperanza. Evocar los vtores de un preterido humanismo coadyuva a desplegar en pantalla el clsico happy end. Con ello colapsa la objetividad que algu na vez persiguiera la pelcula, para explayarse, entonces, las potencia lidades modeladoras de la realidad que igualmente puede ostentar el discurso artstico. La ancdota y su resolucin exa cerban la nostalgia por una utopa en crisis, pero an reconocible. A ella apunta Habanastation y la reac cin del pblico estalla diversa, mas ciertamente convergente en el afec to y agradecimiento al autor-Dios por permitirnos fantasear con un mundo mejor. De ah la favorable acogida al nacionales. La obra por dems pisa arenas movedizas. Uno de sus principales enunciados constituye la tensin en tre centro discursivo y alteridad. Ms de una vez ha sido interceptada en la sala oscura la transformacin del pensamiento que entiende al con trario como amenaza, en aquel otro que toma sin reservas la identidad del diferente, para dejar la suya en el bal. No obstante, dos fantasmas rondan aqu a la propuesta cinema togrfica: La idealizacin del entor no marginal, asumido como espacio de libertad y crecimiento personal, evidencia en demasa el emplaza miento privilegiado y el lente un tanto difuso a travs de los cuales se dispensa la mirada. Podramos estar ante un caso de aquello que la crtica acuara como distancia correcta: El dibujo de mi opuesto sufre las distorsiones provenientes de los intereses y expectativas que albergo en relacin a l. El enfoque crtico cede frente a la subjetividad que inevitablemente asocia el con texto ajeno con una va para escapar del propio. Aparejado a esto, preva lece cierta caracterizacin peyorati va del bando social con ventajas. La punta del iceberg en tal sentido constituye el personaje de la madre una planimetra y esquematismo que ni siquiera la evolucin de la historia logra barrer. Contrstese con aquella otra entidad materno-protectora en el universo perifrico de La Tinta: esa abuela cuyo martirio y capacidad para alimentar la autarqua del nieto podran garantizarle, sin problemas, lo mismo el boleto hacia la canoniza cin, que un premio internacional de Pedagoga. Habanastation apuesta por el derribamiento del miedo, entendi do como arma genocida que obs taculiza el dilogo con el prjimo. Entretanto, y pese a intentos por matizar ambos contextos, termina privilegiando la polarizacin de los universos que describe, del tipo ri prostituidos por el resplandor de la moneda vs. pobres felices al dor so de la sociedad, que comparten el pan normado, se enternecen empi nando coroneles, bailando rumba, y solo acuden a la violencia para defender la dignidad de los suyos. Las nociones de bien y mal, centro y periferia, corren el riesgo con este recurso de no ser difuminadas, para en cambio, apenas, intercambiar po siciones. De los estereotipos se salvan, ca bra apuntar, personajes como el de la maestra. Su trnsito desde el vr tigo frente el chantaje material, que cierra en la determinacin por per manecer hacia las postrimeras del representa no solo un recorrido po sible, sino de una belleza conmove dora. Su calvario y redencin avisan de la riqueza que falt a tantos otros caracteres. En otra cuerda, el fallo a favor de una esttica transparente, a tono con la ascendencia neorrealista de Habanastation no implica renunciar Represe en la recurrencia al monu mento a Mart y la Plaza desde una visin curiosamente ambivalente. Epteto tanto de una impostada uni formidad de pensamiento, que sus mundo de valores y un concepto de

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Habanastation Ruinas para el humano sosiego Por Pavel Lpez Guerra Cortesa del Centro de Informacin del ICAIC

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la voz de los universitarios de las diferencias. La fotografa hace aparecer la talla de manera sistem tica y la convierte as en presencia que acompaa, vigila, ironiza y, en ocasiones, deviene brjula para los personajes en la odisea de su extra vo fsico y espiritual. La secuencia del retozo infantil bajo el aguacero resulta tambin elocuente. Su cortina musical con el tema de Elpidio Valds alerta sobre el trenzado inusual de conceptos en las antpodas: juego y lucha, fraterni dad y beligerancia. En ella pareciera miento entre contrarios, la solidari dad y el amor al prjimo como varia ciones del combate, la resistencia, la a nuestra estirpe de cubanos. La ac hiptesis de nacionalidad. Manquedades a un lado inclui do el desempeo actoral de los ms jvenes, quienes a pesar de convocar de atropello en los dilogos, falta de interiorizacin para las transiciones, as como algunos vicios expresivos, resultado, quiz, de su procedencia teatral a Habanastation no puede el compromiso. Su fe a ultranza en el proyecto cubano y, ms an, en la re conciliacin pronta entre sus actores principales no genera, de todas for mas, la complacencia absoluta frente a la realidad. Su afn por rastrear una nacin diversa, plural, sin importar los resultados, es admirable. Y su irrupcin acontece en un mo mento crucial, cuando la crtica y el cuestionamiento son confundidos por algunos con la disidencia, y la consig destino patrio. Su optimismo en lo mejor del hombre podr sonar a verso trasno chado, pero destila mares de hones tidad. Esta es la Cuba que intuye Ian. A quienes adviertan otra les toca ha cer su pelcula. A m por lo pronto me asalta una Desestabilizadora, profana, pero con el sello inconfundible de estos tiempos. El Playstation en una c pula transparente. Una inocencia y cadas, pero tambin protegidas. Jun to a infantiles y martianos zapatos, a salvo. Guardados en un cristal.

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Alma Mater /octubre 2011 / No. 504 la voz de los universitarios Ms all de la ciudad, en el macizo de Guamuhaya, en Topes de Collantes, se alza la Facultad Agropecuaria de la sencillez de cualquier joven Javier Moreno de la Cuba hace ciencias y gua el trabajo de la Federacin Estu Sin miedo al que dirn, este amante de la Botnica asegura que le teme a los reptiles; sin embargo, eso no le impide andar por las alturas en busca de un sueo. Nunca pens conocer ca he aprendido eso y mucho ms. de echar palante en esta rama, una localidad, un municipio o el pas mis mo. La preparacin que obtiene en su formacin acadmica es un camino para hacer realidad tal anhelo. Ahora Javier estudia el tercer ao de Inge niera Agrnoma de Montaa. Lleg entrevista. Me caracterizo por ser as, dijo y comenzamos el dilogo. In vestigar, saber hacer, esos son sus re amigos, disfrutar de buena msica y comer dulces caseros. Ser dirigente de ... no es nada complicado, solo tienes que realizar las tareas. Ser ejem plo, destacarse en la beca y estudiar. A un dirigente no debe faltarle organiza Por qu esta carrera? Me encantan las plantas, el campo estar en constante intercambio con la naturaleza. La espe cialidad permite eso. En un inicio pens en Economa y Finanzas, despus todo cambi. Tus profesores? nos apoyan no solo en las cuestiones docentes sino tambin desde el pun to de vista humano. En ellos puedes La cultura o el deporte? La cultura. En la escuela hacemos miniespectculos cmicos, festivales, peas de poesas en esas actividades participo con entu siasmo, unas veces como espectador, otras como protagonista. Qu admiras La honestidad, sensibilidad, humildad, disciplina, que sean buenos amigos. Tu vida profesio nal? Saldr de la universidad con buena base, dispuesto a enfrentar cualquier obstculo. de Santci Spritus? Las playas de Trini dad, los parques, todo me gusta. Crees en el amor a primera vista? piensa unos minutos). Existe, es verdad, incluso, me ha pasado. Estudiar en la montaa Una oportunidad, una posi bilidad que me ha dado la Revolucin de en el banquillo Por Yuniel Labacena Romero, estudiante de Periodismo Roberto Ruiz crecer profesionalmente y formarme como futuro ingeniero. Es difcil prepa rar personas en lugares tan intricados, pero la experiencia vale la pena.

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la voz de los universitarios Alma Mater /octubre 2011 / No. 504 ace das una amiga pregun t en el aula a qu estacin del ao se parecen estos momentos que vive nuestra socie otoo, otros con el verano e incluso algunos con el invierno. Un poco en jarana, un poco en serio, respond que a la primavera. Extraados pre guntaron por qu? Qu ms parecido a la primave particulares! Se rieron, pero creo que tambin hallaron lgico el razo namiento. Si la primavera representa la re novacin de la vida y la explosin de deseos contenidos, creo que no hay nada ms parecido a quienes deci dieron abrir un negocio particular y llevaban aos esperando la oportu donde el paisaje adquiere colores ms vivos, los cuentapropistas tambin dan ms vida a nuestras calles. Al decir de un profesor mo todo discurso puede ser relativizado y no voy a negar que a veces entristezco cuando veo demasiada gente ofertan do lo mismo, sin ni siquiera invitarme a que les compre, lo imponen como una amenaza con arma de fuego. A ellos no acudo, as los obligo a dar un servicio de atencin al cliente que es tamos reclamando. Parecido sucede cuales he esperado su esplendor y terminan decepcionndome pues ni siquiera asoman un ptalo. A veces mis expectativas en la pri mavera son superadas cuando veo la hierba verdecita, los rboles que arro jan sus primeras espigas y disfruto de los olores del paisaje; me invade en tonces ese sentimiento de amor por lo bello, por lo curioso y sorpren dente Pues s, algunos de los que tienen su negocito me impresionan por tanta originalidad con la que han emprendido el cuentapropis mo y sobre todo porque husmean do un poco se revela que detrs de todo hay sentimientos que quizs ni el cliente ms asiduo descubra. Tal como sucede con la abeja que no conocer jams qu hay detrs del Das atrs, conversando con va rios dueos sobre lo que los motiv a darles el nombre a sus cafeteras, supe que en ellos est implcita par te de su historia familiar, del lugar donde nacieron, de sus creencias, de lo que los separa y los une.

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En la extensa calle Infanta, de La Habana, tropec con la cafetera Doa Nenita, llamada de esta manera pues as le decan a la abuela de la dependienta, que la cri, luego de que su madre falleciera en el par to. Cerca de all los dependientes de CoffeeShow preparan las condicio nes para, adems de ofrecer produc tos alimenticios, darle al cliente una estancia acogedora. En el corazn de La Habana en contramos la cafetera Industriales donde el dependiente, que adems trabaja de sonidista, usa gorra y pu lver del equipo capitalino mientras alardea para la prxima serie Indus triales campen!. Estn los que le dan el nombre por lo que distingue la zona donde est situa da: La Parada, El Almendro, El Esquinazo. O los que motivados por la novela de Flora y Donatela le pusieron La Favorita, y con este apelativo se encuentran va rias. Y otros muy ocurrentes: La Gloria Eres T, La Moraleja, Mi Sazn, Uni Esto es parte de la primavera que por estos das muchos viven. Unos con ms suerte que otros en el enfrentamiento de las fuertes lluvias y vientos huracanados que suceden a esa etapa donde lo nuevo invade. Ojal y no peque de ser una escobita nueva que solo al principio barre bien.

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la voz de los universitarios Alma Mater /octubre 2011 / No. 504 Mendigos o actores de lujo? Por Narmys Cndano Garca

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oces que llaman desde un si lencio extremo y movimientos que atraen desde la quietud ms admirable hacen olvidar las prisas al caminante. Hablan con la mirada y evocan aquellas sensaciones que la cotidianidad humana devora. Pe regrinas, arte de lujo para las calles tomadas por la modernidad. Vivas, y nicas, estas estatuas alegran, asus tan, conmueven en cualquier rincn de la Tierra. Desde lo paradjico de su nom singularidad de estas estrellas ca llejeras que se presentan inusitada mente para ofrecer un espectculo donde la cercana al actor hace la diferencia. Es complicado imaginar cuntas metamorfosis pueden ex perimentar para llamar la atencin del espectador. Bronceados, som breros, antenas, plumas, cueros y los ms dismiles colores brotan del cuerpo de estos artistas del mimo ta humana. Mis personajes me permiten viajar, verme a m mismo y poder conocer de inmediato la reaccin de la gente, comenta Irn Faras, uno de los intrpretes que encontramos en el Centro Histrico de la capital cubana, unas veces es percusionista, est la verdad de la vida y no puedes enmascararte tan fcil y le atrae el resultado inmediato de su trabajo tir paz y alimentar su espritu de las sensaciones que despierta. As se suma a un ya numeroso grupo de estatuas de todas las edades y procedencias que se abre paso en los empedrados habaneros para im provisar desde el ahora un iniguala ble recuerdo. Sin embargo, el movimiento de esas estatuas humanas es susten tado por la caridad, particularidad que marca a las estatuas mviles del mendigos, vagos y hasta aprovecha dos, denominaciones injustas ante el jbilo de un pblico que da muestras de admiracin. El hecho de que sus camalenicas actuaciones les sirvan como medio de vida no implica que para rehuir del deber ser que nos ata a lo establecido. Pienso que el error es evidente cuando durante una jornada, ms ex tensa que la laboral, una multitud espera frente al actor que una nueva paga devuelva ms pantomimas. Las risas, aplausos, o simplemente, la mi rada expectante recuerdan un teatro lleno y eufrico ante la presentacin memorable de una gran artista, que sin dudas lo es quien hace aterrizar en el asfalto las pautas ms universa les del arte dramtico. Hablamos de un medio de vida para nada comparable con la mendicidad, cuando se tiene en cuenta el esfuer zo que requiere permanecer inmvil, disimulando rasgos humanos como la respiracin o el constante movi dejarse caer en una esquina a esperar una moneda salvadora. Ante tal determinante, es curioso entonces conocer cmo muchos de estos retadores del recuerdo en mr mol y la grandilocuencia de un show rompen su trascendental silencio para reclamar un sitio al amparo de la ley. Desde cualquier rincn del planeta demandan institucionalidad y el res guardo que ofrecen la posibilidad de un seguro social o una pensin de re tiro. Tal es el caso de la Asociacin Co munitaria de Estatuas Vivientes y Tea tro de Espaa, cuyos integrantes han llamado la atencin de las autorida pero estas han respondido con poco ms que reticencia y rebuscados pretextos. Nuestras estatuas vivientes, lejos de su inmovilidad, tienen peticiones similares, aunque adaptadas a dife rentes contextos. Agrupados en su mayora en la compaa de teatro callejero Gigantera, a pesar de per tenecer a la agencia Caricato, solici tan algo ms que una representacin empresarial. Y es que una gestin ms comprometida impedira que el jo dada la irregularidad de sus ingre sos lastre la espectacularidad de los mimos ambulantes cubanos. Hoy los intentos se tornan insu ignorancia de una atraccin cultural solapa tanto gesto amable con el caminante. La mxima de pagar por ver ha existido desde siempre, como igualmente se ha impuesto duran te siglos la evolucin de los medios para el divertimento y la expresin artstica. Poco cuesta entonces hacer un espacio a esa magia de una mueca graciosa, desde la quietud o la plas ticidad de una pose, pues mucho de minutos contados de una puesta en escena todo un da de teatral para doja que se debate entre estatismos y malabares. Salta a la vista la diferencia entre exigir el dinero ajeno y esperarlo como recompensa a un digno esfuer zo. Vale entonces el reconocimiento para esos actores de lujo que sin pe dir mucho a cambio ponen todo su empeo como me confes uno de ellos en cambiarle la cara a la realidad.

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la voz de los universitarios Alma Mater /octubre 2011 / No. 504 ciencia, tecnologa y sociedad Texto y foto: Jorge Sariol Minas en Cuba Abrir o cerrar los ojos ara algunos la explotacin mine ra en Cuba comenz con el em pleo de slex por los aborgenes. Sin embargo, ms all de simpticas especulaciones, la minera nacional del siglo XX; hasta entonces solo eran mundialmente conocidos dos yaci mientos: Minas del Cobre, cercano a Santiago de Cuba, cuyas vetas haban sido descubiertas en 1530 y tres siglos despus llegaba a producir cerca de 70 toneladas del mineral, y en el otro ex tremo del archipilago, Minas de Ma 1910. Mundial, Estados Unidos obtuvo licen cias para explotar yacimientos de n quel de Pinares de Mayar y aos ms tarde consigui concesio nes para la construccin de una se gunda planta, en Moa. el punto de vista geolgico, a me diados de los 70s solo se conoca un 5% del territorio nacional. Una dcada despus comenzaba un des minerales, reservas de plomo y zinc; de oro de Delita, en la Isla de la Ju ventud. Los estudios aseguraban que las zonas petroleras prometan ms de lo supuesto e igual suceda con las fuentes de materiales de cons truccin y de materias primas para la produccin de cemento. La cromita, el cuarzo y en menor proporcin el oro y el magnesio, asomaban entre 1 Un secreto a voces da cuenta de que en la zona norte de la ciudad de Hol gun y hasta muy cerca de Banes ha aparecido subrepticiamente la ver sin cubana de los llamados garim peiros brasileros, que en busca de oro por cuenta propia, realizan su actividad furtiva en terrenos abiertos y remueven la capa vegetal y realizan un lavado, sin respetar cultivos de alimentos. 2 Segn la Ley de Minas, la explotacin minera es el conjunto de operacio nes, obras, trabajos y labores mineras destinado a la preparacin y desarro llo del yacimiento y a la extraccin y transportacin de los minerales.

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los minerales que luego entraban en produccin. La reserva de nquel y cobalto de Cuba, una de las mayores del mundo con un 26% de las reservas planetariasse agrupan en 43 yacimientos de nquel, la mayora de ellos al norte de las provincias orientales en uno de los ms importantes ecosistemas de la regin, con estimados de 1130 millones de toneladas. Segn reconocen los expertos, el principal valor de los minerales cubanos consiste en que la mayora de los yacimientos aparecen prximos a minas a cielo abierto, a un costo relativamente menor en relacin con la modalidad de galeras subterrneas. Pero los estragos provocados por este modo de extraccin son visibles a kilmetros de distancia: zonas ridas en medio de bosques, erosin en crcavas, cerros con grave deforestacin, deslaves, residuales contaminantes en reas de concesin, con las inevitables afectaciones de las plantas procesadoras en las urbanizaciones aledaas. Los perjuicios en realidad comienzan por la fragmentacin de hbitat de especies como el almiqu, en grave peligro de extincin o aves como los gavilanes colilargo y caguarero, la paloma perdiz y el zunzuncito. do el yacimiento se agota o el mineral pierde valor en el mercado mundial. Entonces, a los riesgos ambientales se suman las desventuras sociales de comunidades que durante dcadas no conocieron otra vida.ENTRE LO SUSTENTABLE Y LO COMPENSADO En Cuba existe la Ley de Minas. Promulgada el 23 de enero de 1995 y con el nmero 76, esta legislacin establece el otorgamiento de concesiones mineras y entre sus muchos tems advierte en su artculo III que el concesionario ir devolviendo en cualquier momento las reas segn los requisitos exigidos en la licencia ambiental. El artculo X prev que el concesionario est obligado a solicitar y a obtener de las autoridades ambientales la licencia ambiental correspondiente con anterioridad a la ejecucin de los trabajos. En el artculo XI se esdos de las labores de restauracin del los impactos directos e indirectos de la actividad minera. La cuanta de esta reserva no ser menor del 5 % del total de la inversin minera Las leyes existen y exigen. Los planes de recuperacin elaborados y puestos en blanco y negro por expertos, parecen pensar ambientalmente en todo; en el supuesto de que pensar en Aunque el modelo cubano de desarrollo intenta crecer con justicia, a partir del tratamiento simultneo de los problemas ambientales, sociales y econmicos, ante un cierre inevitable de todo un complejo industrial, resulta complicado un cambio/reorientacin en los mbitos laboral y social, de comunidades enteras, incluso en sectores secundarios y terciarios, implicados en la actividad de apoyo a la extraccin minera. Cerrar una mina parece tener ms pro y los contra, no explotar los yacimientos de minerales pudiera parecer la solucin ecologista, pero en la vida no todo es tan sencillo. El desarrollo sustentable an tiene ms preguntas que respuestas.CONTRADICCIONES QUE DEBE SUPERAR EL DESARROLLO SUSTENTABLE Entre necesidades humanas y necesidades de los ecosistemas. Entre escalas humanas y ecolgicas. Entre los intereses de los negocios y las necesidades de la sociedad. Entre los intereses de los negocios y la salud ambiental. Entre globalizacin y fronterizacin. Entre seguridad alimentaria y libre comercio de alimentos. Entre derechos individuales de propiedad y derechos de la sociedad. Entre lmites polticos y ecolgicos. Entre centralizacin y descentralizacin en la toma de decisiones. Entre gobierno y sociedad civil en la toma de decisiones. Entre percepciones y realidades.

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la voz de los universitarios la voz de los universitarios Alma Mater /octubre 2011 / No. 504 deporte El beisbol y el Tmesis Por Carlos Manuel lvarez, estudiante de Periodismo Puedes enviar tus trabajos y opiniones a nuestro correo: almamater@editoraabril.co.cu ebo estar alucinando. Prefe rira hablar de poesa, incluso menos riesgoso, menos visceral. No hay absolutamente nada como el de porte, no hay en Cuba absolutamente nada como la pelota. O s. Benny Mor, pero Benny Mor ya est muerto, y solo queda el imn o el pasmo al es cuchar su voz, poderosa y fantasmal, liviana y ntida a un mismo tiempo. Nado a conciencia en estas aguas procelosas. Pero yo no quiero hablar de la pelota en s, sino de la pelota en abstracto, de la pelota convertida en espasmo, en anhelo, en inusitada ar mona de cuerpos danzantes. Inefable retablo de la existencia. No hay nada ms parecido a un grand jett que uno de los antolgicos saltos de un pas de deux que ese siniestro rolling por encima de segunda; una bola dura y arrastrada cepillando en su trayecto la yerba y la conciencia de los peloteros, atrapada in extremis por el short stop, pasada del guante, desde el suelo, al segunda, para que este devuelva a primera en un doble play de aplausos de platea, apto ni tadores del Royal Baseball Classic. Aunque a ciencia cierta, la pelota los buenos deportes superan al arte y a la literatura. Porque no son una simulacin, no representan nada, no falsean, no intentan siquie ra parecer verosmiles. La estrategia ensayada es solo otra incertidum bre, uno de los tantos rostros de lo posible. El azar juega, y como todo el mundo sabe cuando el azar inter viene el juego se vuelve una fatali dad, tal como sucede en la vida, ni porque usted puede prepararse para una recta, y el pitcher, o el veleidoso lo mismo, tirarle una slider, uno de esos rompimientos confusos que parece que llegan y justo a la hora de apresarlos se caen, esa destruc cin constante, esa acumulacin de experiencias que a la larga no sirve para casi nada, porque a veces, creo yo, se dobla por tercera sin mirar al cortador, y a veces nos viramos para primera sin que haya nadie en base. La pelota, los buenos deportes en general, se desplazan en otra dimensin, habitan en la inconse cuencia de la palabra. El arte sabe que es arte. Sabe, con demasiada lucidez, que sus propuestas no irn la originalidad del tiempo, en la in vencin alrededor de cuatro o cin co temas. Pero el deporte no sabe que es deporte. Desconoce su total El beisbol y el Tmesis

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inexistencia, su falta de carcter, su nica encomienda de mero entrete nimiento, de simple relleno. Por eso, y dispensen las simetras, el arte se parece a la muerte y el de porte a la vida. El arte: o La Odisea o Edipo. El deporte: vaya usted a saber. El arte: contundencia, inmensidad, luz. El deporte: fragilidad, injusticia, delirio. El arte: lo eterno. El deporte: lo voltil. El arte: la parbola. El de porte: la impostura. El arte: a lo sumo, Van Gogh, Bach. El deporte: cuando menos, un juego de muchachos, una espontaneidad maravillosa. El arte: la bsqueda de la perfeccin. El de porte: la bsqueda de la perfeccin y la pertinencia del desliz. Pero ya no quiero hablar de la pe lota en abstracto, sino de la pelota en s, aunque en ese espacio, en el terreno de juego, bajo las luces del La tinoamericano o del Yankee Stadium, es cuando el beisbol se vuelve intem poral, ajeno a toda circunstancia, des provisto de cualquier referencia, como las coordenadas en el aire, o el eje de la Tierra, o el hambre ajena, o las mu probablemente no, probablemente el beisbol solo sea eso, una blasfemia, un dolor, probablemente vayamos por el mundo de entretenimiento en entretenimiento, de equipo en equipo, de cerrojo en cerrojo, hasta el ltimo strike del ltimo inning del ltimo campeonato. El Comit Olmpico, entonces, no sabe lo que hizo. Excluy a la pelota, al beisbol, del mayor espectculo de portivo del planeta. Y Londres perdi as, de golpe, la mitad de su encanto, de su magia sombra. Las fras aguas del Tmesis, que pretenden conocer de desesperos y suicidios, ya nunca evocarn en qu consiste un squee ze play.

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la voz de los universitarios Alma Mater /octubre 2011 / No. 504 La poesa es una sola Relampagueante, como los buenos esgrimistas de la palabra, el joven payador argentino Emanuel Gabotto, responde a Alma Mater algunas interrogantes rimadas. Por Jess Arencibia Lorenzo quel da el mate y el caf se abrazaron para que en la espinela vibrara al ritmo de la milonga. De Cuba, sonrisa en ristre: Emiliano Sardias; de la patria de San Martn, con una paoleta roja: Emanuel Gabotto. Al bamos de muchas juglaras; pero quin es este argentino, payador de altura, que ataca con una rapidez increble en la controversia? En los recesos del Coloquio Iberia en las culturas naciona Licenciado en Comunicacin y Periodismo. Ganador de con La noche del payador, de Radio Rocha, all en su pas. Prime ra vez en la tierra martiana. 28 aos. Un milln de sueos. Como hay aires de guateque, el periodista se anima a ver este dilogo, leve y provocador, con humos de cantura... De Gardel y el Che Guevara/ vibra en Cuba la Argentina/ melodiosa, clara/ como de iniciar el da /de Emanuel surca la va/ de las comunes races/ Para ti cuntos mati ces?/ encierra la poesa? Encierra muchos matices/ la poesa con conciencia,/ solo est la diferencia/ de diferentes pases./ Segn como tan solo en este segundo./ Porque aunque es muy grande el mundo/ la poesa es una sola. Siempre asombra quien camina/ por los trillos del amor./ Descrbeme al payador/ en la cultura argentina... El payador de Argentina,/ el de ahora como el de an como doctrina/ lo que se llama payada./ Hace todo con la nada,/ y eso que nace al momento/ es profundo sentimien to:/ nuestra poesa improvisada. A veces la juventud/ toma caminos diversos;/creen los jvenes en versos?/ Leen, sienten este alud? El joven lleva cultura/ por donde quiera que vaya/ por ms que a veces no halla/ econmica estructura./ El arte es hacer estos decimales,/ porque a cada tanto sale/ la nueva generacin. Algunos notan distancia/ al mirar letra y bandera/ Hbla me de la frontera/ del arte y la militancia. Creo que no hay frontera/ porque la cuestin social/ est en el poeta igual/ en donde sea que lo quiera./ No hay distincin de bandera:/ es un canto terruero/ muchas ve ces altanero/ cuando al destino se abra,/ porque somos la palabra/ junto a nuestro pueblo obrero/ La fe que tu verso incuba/ habla fuerte de hermandad./ Cul es para ti la edad/ de la poesa en Cuba? La poesa cubana/ la que viene desde antao/ yo no s si tiene aos./ Cuestin etrea? Se hermana./ Porque si es que se engalana/ as la espontaneidad,/ debo decir la verdad:/ para m es una alegra/ que aqu en Cuba la poesa/ no tiene tiempo ni edad. Cerremos con pie forzado,/ alarde de repentismo./ Ponme al aire en tu lirismo:/ Los versos que me han matado. Con mi verso compr el pan/ con mi verso que cali bro/ me hice un techo/ me hice un libro/ y un destino con afn./ Coplas que vienen y van:/ ese fue mi apostolado./ Y aunque yo soy licenciado/ de la Comunicacin/, es esta mi profesin:/ Los versos que me han salvado.