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Alma mater
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00098943/00065
 Material Information
Title: Alma mater
Physical Description: v. : ill. ; 57 cm.
Language: Spanish
Publisher: J.C. Fernandez
Place of Publication: Habana i.e. Havana, Cuba
Creation Date: June 2011
Frequency: daily
regular
 Subjects
Genre: newspaper   ( marcgt )
newspaper   ( sobekcm )
Spatial Coverage: Cuba -- Habana
Cuba -- Havana
 Notes
General Note: Description based on: Año 6, no. 1 (30 de sept. de 1933).
General Note: "la voz de los universitarios."
 Record Information
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 20802575
lccn - sn 89048340
issn - 0864-0572
Classification: lcc - Newspaper 660
System ID: UF00098943:00065

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Full Text

S...

























5d0



junio 2011
500� * *





Llevas en tus manos el ndmero 500 de Alma Mater en Re-
voluci6n. En el colectivo analizamos si debfamos confec-
cionar una edici6n como las habituales o entregarles una
propuesta especial que conmemorara este arribo. Enton-
ces apareci6 la idea de reproducir trabajos publicados en
las Ultimas cinco decadas que, aunque reflejan la huella del
tiempo, se mantienen vivos, actuales, porque poseen un
interest permanent.
Richard Kapuscinky afirmaba: < historiador. Lo que ~l hace es investigar, explorer, descri-
bir la historic en su desarrollo. Tener una sabidurfa y una
intuici6n de historiador es una cualidad fundamental para
todo periodista>.
Con ese espfritu de investigadores penetramos los archives
del Instituto de Literatura y Lingifstica y de la Casa Editora
Abril para hacer una selecci6n de los materials. Ademos, tu-
vimos la ayuda de amigos que espontaneamente nos hicieron
Ilegar ejemplares de alto valor hist6rico, como el que se pu-
blic6 en los primeros dfas de 1959 y que puedes apreciar en el
reverse de la portada.
All se dice: < deber que le corresponde como 6rgano de los iniciadores de
la lucha por la independencia en Cuba. Lo mismo en la pri-
mera Guerra de Independencia, lo mismo durante los prime-
ros afos de la Republica, lo mismo cuando la dictadura de
Machado y ahora durante estos terrible aios de Batista, el
estudiantado universitario ha sido el precursor, el iniciador,
el que ha dado la voz de alert para la lucha>.
Podras ver tambienfotos de la inauguraci6n de la CUJAE,
junto con las palabras del Ifder Fidel Castro, cuando llam6 a
ampliar el concept de universidad en moments de impor-
tantes transformaciones para la vida econ6mica, political y
social del pals.
Encontraras una entrevista al destacado intellectual cu-
bano Jose Zacarfas Tallet, quien valora con profundidad los
afos 20 y 30 del siglo pasado, y comenta su relacion con
destacadasfiguras como Mella, Villena, Pablo de la Torriente,
Jorge Manach, etc.
De la misma manera aparece un artfculo de Margaret
Randall sobre elfen6meno de genero en Cuba, en el que se
critical el machismo de la sociedad y se aboga por la defense
de los derechos de las fminas, bajo el tftulo < es una prioridad>.
Como regalo imprescindible estan las palabras de Rodolfo
Walsh, el argentino desaparecido durante la dictadura, quien
comparti6 con importantes intelectuales acerca del Periodis-
mo y la Literatura en un taller convocado por la redaccion de
Alma Mater en 1970.
De la pluma de Carlos Rafael Rodriguez tendras a mano
consejos sobre el arte de (ser professor> y un an6lisis de la


practice educativa como herramienta imprescindible para la
formaci6n en valores.
Tampoco faltara la cuota de humor. En los afos ochenta
colaboro asiduamente con la revista el grupo Nos y Otros y
aqu les proponemos un art culo que aborda la relaci6n en-
tre los extraterrestres y la sexualidad, con lenguaje fresco y
divertido.
Finalmente encontraras dos entrevistas. La primera, reali-
zada en 1994 a la poetisa cubana Dulce Maria Loynaz, Pre-
mio Cervantes de las Letras, sobre su casa en El Vedado. En
la segunda el entrevistado es Mario Coyula, paradigma de la
arquitectura en Cuba yfue publicada en el ano 2000, con la
certeza de que <.
Concluimos esta edici6n especial con un testimonio de
Hector Quintero, recientementefallecido, acerca de su vincu-
lo con la Universidad. De esa manera hemos querido rendirle
homenaje a l6 y a todos los que han pasado por nuestras
pdginas, precisamente cuando arribamos al ndmero 500 de
Alma Mater en Revoluci6n.










El Director


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nuestro















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tAlmaMaur b 1.19











ampliarse

...Pero el concept,: m .m,, de la funco,,n de la Iln vers, -
se amplia ~/cada vez comprenemos mejr que una
niversidad tene que ser al,, mrsque un center londe
s van a enter y tr van a renr n I

1en los lab,,rat,,ri:,s: q,.ue el concept de Un versIdal ene t.'.
que ampliarse y tiene que ser al_ mrasqe ete stidn don-
.Se reunen unos a ensefar y ,'tros a aprender. Es que el
ceptc de Universiad tiene 'ue entrahar la investiga-
p:ero no la Investigaci6n que se hace solamenrte en 'un
:en un lab,,ratric, sino la investigaion que hay que
a I largo y ancho de la Isla, la investigacin que
realizar en la calle. Ademas, la practice, el trabaI,.
rte de la formacin puesto que aspiramos en el �
q0ue tenemos hoy que vivimos en una etapa
a nosael future no al estudiante que
de universe ctividad pro-
ampliarse "











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sariamente ese peroldo que hay que Ilenar de un sistema :
a otro, de un metodo a otro, de una etapa a otra, como re-
sultado en primer lugar de la paralizacicn de la UIniversdad
durante various anlos, y que oblig6' a muchos estudiantes a".
enco:ntrar una preocupacil'n; y como resultado, al mismn
tempo de la situaci:.n econ,:'mica ldel pats que convirtio
la cuest:5.n de encontrar un empleo en una cuesti6n vital M
para un oven, y que influy' en los primeros tempos de la I
Revoilucidn; como consecuencia tamblin de la participa- -S
ci6n del estudiantado en el process revolucionario, que a'"
su vez lo Ilev:5 a responsabilizarse con areas fuera de la
Universidad; como resultadol a la vez de la reincorporaci6n '
de muchos ljvenes, que pricticamente hab'an olvidado la -
idea de estudiar, a la actividad universitaria. Ha sido nece--
sario, sencillamente, incluso encontrar muchas formulas, y
tener que afrontar muchos problems derivados de la con-
tradicci6n entire el tempo que dedican los estudiantes al
trabajo y el tiempo que deben dedicar al studio.
De ahi han surgido una sere de iniciativas, conflicts de
interests entire los interests de la pro:,duccin y los interests..
de las empresas -que son de distinta indo:le y naturale-
za- done trabajan los estudiantes, y los intereses de la.
docencia, los interests de la Universidad, y que ha obligado...
a estar constantemente discutiendo formulas de un tipo u ;
otro tipo y que aun se discuten: si en tal lugar le dan mas o
menos, si es suficiente el tiempo, si no es suficiente. Y nos
tros que muy a menudlo cnversamos con los estudian
escuchamos sus preocupaciones en ese orden de cc
damos cuenta y pensamos que tiene que Ilegar el..(
realmente no sea asi, en que realmente esos. pr
se planteen.



,;4 fll"







Alma Mater 116 ocuhre, 1970








Tallet

Del escepticismo

a la poesia

Por Ivan Becerra y German Piniella


Jose Zacarfas Tallet, compaiero de Villena, Mella
y Pablo de la Torriente; uno de los fundadores de
la Universidad Popular � la Protesta de los Trece, evoca una epoca y emite
opinions sobre hombres trascendentales y otros
hombres oscuros de aquel tiempo, narra momen-
tos de su vida y de c6mo vio la Universidad de los
aios veinte.

Como simples transmisores, traemos a nuestras
paginas las palabras de este otrora ceptico� y �poeta vergonzante�.


A.M.: Para Lezama Lima, la Universidad de su epoca de
estudiante le daba la impresi6n de un gran mercado car-
tagines. cCual es su vision de la Universidad de los anos
veinte?
TALLET: Yo no tuve muchas relaciones con la Universi-
dad sino a traves de Julio Antonio Mella por la epoca que el
querfa fundar la Universidad Popular <. Aque-
Ila fue la primera vez que yo entree en la Universidad. Era
cuando los estudiantes acababan de iniciar su movimiento
dirigidos por Mella, y por ciertas cosas que yo vi me dio la
sensaci6n... no dire que de un mercado, pero s de una pifia
de profesores que se favorecian unos a otros en detrimen-
to de quienes querian entrar sin pertenecer al grupo. Eso lo
pude comprobar cuando los que perteneciamos al grupo
Minorista asistimos a las oposiciones de Max Henriquez
Urefa. El era professor de la Escuela Normal de Oriente,


hombre de letras prestigioso y muy preparado, e hizo unas
oposiciones brillantfsimas frente a Salvador Salazar y a Eli-
gio de la Puente. Salazar, que no podia ni remotamente pa-
rarse al lado de Max, se llev6 la catedra porque era professor
auxiliar y qued6 de professor titular de literature. Salvador
Salazar habra sido amigo del grupo nuestro, incluso tenra-
mos una especie de conspiraci6n para apoderarnos del
Ateneo. Esa instituci6n estaba dotada por el Estado, pero
no hacian nada; estaba en powder de una series de viejos que
no publicaban nada ni hacran ninguna obra. Salazar perte-
necda a ella y form, con un grupo de j6venes, el proyecto
de introducirnos como socios a nosotros y copar despues
la directive. Incluso Salazar asisti6 al banquet de donde
sali6 la Protesta de los Trece. Todavra eramos amigos. En
esa epoca vino lo de las oposiciones y nosotros nos sepa-
ramos de el, indignados, e hicimos una protest public,
un manifesto de protest de que le habfan arrebatado las
oposiciones a Max Henrrquez Urefa. Entonces rompimos
con Salazar y no se llev6 a cabo lo del Ateneo. Por eso me
qued6 esa impresi6n. Hasta duelos por poco hay por aque-
Ilas oposiciones. Emilito Roig le mand6 los padrinos a uno de
los profesores que integraban el tribunal, un tal Femandez. Eso
fue lo que afinc6 mi impresi6n de que la Universidad era un
coto cerrado. Todavia cuando Roa hizo sus oposiciones cost
Dios y ayuda, como suele decirse, porque habia muchas intri-
gas a favor de Raul Maestri. Maestri al fin se retire, porque vio
el program de Roa y comprendi6 que el suyo no era nada al
lado del de Roa.

A.M.: cQue signific6 para usted su participaci6n en la
Universidad Popular?
TALLET: La Universidad Popular la cre6 Mella con un grupo
de nosotros: Ruben, Femando Sirgo, un estudiante venezolano,
Machado, Aldereguia, yo... muchos de los que no me acuerdo,
un peruano Ilamado Bustamante, que despues tuvo proble-
mas con Ruben, en fin... Mas adelante se integraron estudian-
tes mas j6venes como Raul Roa. AllIfue cuando hice amistad
con Roa. Era un muchacho de 18 aios y quiso participar, dar
classes. En diciembre de 1925 oficializamos la Universidad. Re-
cuerdo que hace seis o siete anos vino un sovietico que estaba
escribiendo sobre Mella y fui con el al Gobiemo Provincial a
buscar los estatutos y solo encontramos la constancia de que
habian sido presentados por Ruben y por mf.

A.M.: Pero Mella no aparecia en la direcci6n de la Uni-
versidad Popular.
TALLET: No. Yo era el Presidente y Ruben el Secretario.
Cuando fuimos a hacer la inscripci6n un tal Carames, que


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era un viejo empleadomuyconocedor
de eso, nos aconsej6 que quitaramos
algunas frases, que no eran por cierto
sustantivas porque si no, no lo iban a
aprobar. Lo hicimos asr y aprobaron
los estatutos y la Universidad lleg6 a
ser official, dentro de la ley. Aunque,
claro, despues cuando la situaci6n
arreci6, fue muy perseguida. En defi-
nitiva Mella no aparecia oficialmente,
pero era uno de los profesores y se-
gufa siendo quien la dirigfa. Ante los
poderes publicos era como si no es-
tuviera alli, pero lo de la presidencia
y la secretarfa era algo formal, para el
exterior. Dentro, era la organizaci6n
dirigida por Mella.


A.M.: De las personalidades que
usted conoci6 en aquella epoca,
iqui'nes le impresionaron mds y
c6mo influyeron en su formaci6n?
iA quien recuerda con desagrado?
TALLET: Con absolute desagra-
do... no se que decirle. Con un poco
de listima sf; pero con animadversi6n
no recuerdo a ninguno, porque yo soy
bastante comprensivo. Esta el caso
de Enrique Serpa, que fue como her-
mano de Ruben y mio y hasta tengo
un poema dedicado a el y en un libro
suyo hay un poema dedicado a mf.
Hace dos o tres afos muri6 y yo fui
al velorio, pero lo cierto es que estaba
peleado conmigo. iPor que? Porque
Serpa era un hombre vidrioso, Ileno
de complejos, algo vanidoso, crefa
que donde Ilegaba Serpa y mandaba
un trabajo habfa que premiarselo. En
un concurso periodistico en el que
y: era jurado -y lo he sido muchas
veces y me ha costado unos cuantos
dolores de cabeza- Serpa, que era a
la saz,',n agregado commercial en Fran-
cia, mandJi un trabajo sobre el golpe
de Batista diciendo una series de co-
sas favorables a Batista y en contra
del gobierno cafdo. Cuatro jurados


::::::: ........


n






nos opusimos al trabajo, todos me-
nos uno, porque decia que estaba
bien escrito; pero lo cierto es que
tampoco era el mejor y al fin todos
votamos en contra. Serpa inquiri6
quienes habran sido los jurados y se
pele6 creo que con todos. En una
ocasi6n en que vino de vacaciones
fue por el peri6dico El Pais, donde
yo trabajaba. Yo fui a abrazarlo y me
salud6 con much frialdad y vi que
abrazaba a otros individuos con los
que 'l no tenra tanta amistad. Al dra
siguiente dio una conferencia sobre
Martinez Villena en la Asociaci6n de
Reporteros y yo fui, y al cruzarme
con 'l me vir6 la cara. Ya qued6 pe-
leado conmigo. Mas tarde me ente-
re por qu' habia sido, pero no puedo
tener mal recuerdo suyo, nada mas
que ese disgusto. Habia otro caso,
Lamar Swayer, miembro del grupo
Minorista, un muchacho brillante;
pero cambi6 de parecer y se puso
a trabajar en El Heraldo, al servicio
de Machado, y se separ6 del grupo.
Yo lo critique, lo censure, pero re-
cuerdo que cuando cay6 Machado,
y tuvo que irse, desde Francia me
mand6 una carta de pesame Ilena
de emoci6n cuando muri6 Ruben.
Despues regres6 y la gente se olvi-
d6 de aquello, porque el no era mala
persona y no hizo tanto dafo; solo
trabajar en el peri6dico defendien-
do a Machado. Eso fue por la ambi-
ci6n, por tener carro y figurar. Yo lo
censure, pero tambien le tengo las-
tima. Manach era distinto: debil de
caracter, no sabia bien lo que que-
rfa. Estuvo aqui, estuvo alli, estuvo
en el ABC, despues fue ortodoxo,
asi que... ademas, que el ambiente
familiar influia en su debilidad de
caracter. Recuerdo que una vez Val-
des Rodriguez lo convid6 a almorzar
a su casa. Alli tambien estaba Her-
nandez Cardenas, el pintor negro, y


Maiach, que era ademas un ingenuo,
le dijo a Valdes Rodriguez: diera hacer lo que tu haces, si yo pu-
diera invitar a Hernandez Cardenas
a mi casa>>. Parece que la familiar era
racist y no le permitia a un negro
sentarse a su mesa. A el no le impor-
taba, pero no tenia la entereza ni el
caracter para decir: < casa porque es mi amigo>>. Era muy
ingenuo y de una gran parquedad de
caracter; buen escritor, pero no dej6
la obra como se esperaba de el, de su
talent, y en political no supo, o no se
atrevi6 a virar hacia la izquierda. Se
meti6 en el ABC y despues milit6 en
la ortodoxia.
Los que mas influyeron en mi fue-
ron Martinez Villena y Jose Antonio,
con ese impulse que le daba a todo,
fue el que me oblig6 a publicar, por-
que yo era un poeta vergonzante. Jose
Antonio fue quien me llev6 a las tertu-
lias literarias. Yo le enseMn timidamen-
te unos poemas y me dijo que habfa
que publicarlos. Eso fue lo que me dio
impulse para seguir haciendo versos,
porque los primeros los rompi, los
bote. Eran casi todos poemas de esos
de amor y de angustias que se tienen
a los 16 o 18 aios: infinita y que tristezas vagas>... algo
que yo puse despues en un poema
como burla. Todo eso lo rompiy guar-
de dos o tres solamente como recuer-
do. Entonces empece a hacer poesia
en serio, lo que yo creia digno de pu-
blicarse, gracias a Jose Antonio. En el
aio 39, poco despues de la muerte de
mi primera esposa, que era hermana
de Ruben, hice unos ultimos versos y
me eclipse. No volvi a producer poesia
hasta el ano cincuenta cuando escri-
bf unos poemitas, tres o cuatro a los
que no les di much importancia, y ya
no hice mas hasta que conoci a Helio
Orovio y a Felix Contreras un dia que
fueron de visit al peri6dico El Mundo


donde yo trabajaba. Esos muchachos
se sabian de memorial cosas mias y
hasta me habian estudiado. Aquello
me entusiasm6 y empece a escribir
poesia nuevamente. Hasta hoy.

A.M.: cFue por aquella epoca,
cuando usted comenzaba a hacer
poesfa, que conoci6 a Ruben?
TALLET: Si, a Ruben me lo pre-
sent6 Jose Antonio en la tertulia de
El Figaro. Quiso que yo conociera a
dos poetas que el decia que eran muy
interesantes, acababan de presentar-
selos. Resultaron ser Ruben y Serpa.
Ruben y yo intimamos despues y nos
hicimos grandes amigos, al extreme
que Ilegue a casarme con su hermana.
Un dia lo fui a buscar a su casa; cuan-
do Ilegue el se estaba banando y le
pidi6 a su hermana que me atendiera.
Ella ya me conocia, pero le dijo: Ruben, ide que voy a hablar yo con
un senior al que se le ve el bigote por
detras?, porque yo usaba un bigote
largo y finite. Poco despues, en el aio
23, me hice novio de ella y el noviazgo
dur6 tres aios y medio, pues en eso
subi6 Machado al poder y me dejaron
cesante de mi puesto de cajero auxi-
liar de Presidio. Cuando se me acab6
el dinero del mes me quede a < de Valencia>>; entonces, iba temprano
a visitar a mi novia para que me invi-
taran a comer.

A.M.: �Entonces Ruben fue para
usted una gran influencia?
TALLET: Si, si, grande. Ruben era
un individuo que tenia una gran com-
prensi6n para todo, a todos daba el
mejor consejo. Ademas, se volcaba
en todo lo que hacia y no se podia
menos que seguirlo. El fue quien me
llev6 a meterme en el Movimiento
de Veteranos y Patriotas -lo digo
en unos versos-, porque yo siem-
pre fui un poco esceptico. Me entu-


III






siasm6 primero lo de la Protesta de
los Trece, despues en la Falange de
Acci6n Cubana y despues lo acorn-
pani como delegado de la Falange a
los Veteranos y Patriotas. Estuve con
el todo el tiempo, instruido y soste-
nido por el. Por eso cuando volvi6 de
Okala, que venra muy deprimido, le
dedique esos versos, que se Ilaman
<> donde le incita-
ba a tomar el camino del socialism.
Decran al final: poco en el levante,/ ha surgido del
fondo del abismo/ y se acerca con
paso de gigante, etc.> Ya yo habra
lefdo algo de socialism porque
Carlos Riera, que conocia todas las
doctrinas econ6micas y sociales de
Marx, me habra incitado a leerlas
desde que yo estaba en los Estados
Unidos. Yo conocia pues, algo de eso
y me parecda que era un camino que
habrfa que seguir alguna vez y de
eso le hablaba a Ruben. Despues el
se meti6 de Ileno en el movimiento
por la puerta de los sindicatos. Por
aquella epoca alquilamos una casa
en la calle Empedrado y le pusimos
. All hacramos la
revista <> con un
grupo de estudiantes venezolanos
como Gustavo Machado, su herma-
no, Salvador de la Plaza, Laguado
Jaime, que fue asesinado durante
el gobierno de Machado. Gustavo
y Eduardo Machado son hoy sena-
dores o representantes comunistas
en Venezuela. A Gustavo yo lo vi en
el cincuenta y nueve o en el sesenta
cuando vino a Cuba, Salvador de la
Plaza parece que esta algo apartado,
porque era de otra tendencia.

A.M.: cA quien mds recuerda de
aquella epoca que lo haya impre-
sionado?
TALLET: A Mella. A Julio Antonio
Mella, que era un hombre que tam-


bien tenia una personalidad arrastra-
dora. Un hombre de una sensibilidad
tremenda ante las injusticias. Recuer-
do que un dra 'bamos caminando por
la calle del Obispo y habra unos mi-
serables allfpidiendo limosnas y Mella
se conmovi6 y me dijo: mira c6mo viven; por ellos hay que lu-
char>>. Era otro tipo de personalidad,
distinto a Ruben, un gran conductor
de masas. Aunque cuando Ruben pro-
nunciaba un discurso tambien arras-
traba, pero era un discurso distinto. Yo
dirfa que los dos se complementaban.
Ruben era mas intellectual, pero un
verdadero intellectual de acci6n. Yo he
relatado varias veces un suceso que
me impresion6 extraordinariamente
cuando lo de los Veteranos y Patrio-
tas. Gustavo Gutierrez, que despues
fue Secretario de justicia en el gabine-
te de Machado, querfa hacer un parti-
do politico de aquello. El era un alto
dirigente del Movimiento y lo propuso
inesperadamente en la asamblea con
arguments s6lidos. Decia que habra
que convertirse en partido politico
para luchar contra los viejos partidos.
Nosotros eramos solo un grupito allf,
el grupito de los <>, como nos
decra Gutierrez. Ruben, que no espe-
raba nada de aquello, pidi6 la palabra
y lo demoli6 en un discurso improvi-
sado. Termin6 recitando la parte final
de un poema suyo, aquello de que dar una carga para matar bribo-
nes/ para acabar la obra de las revolu-
ciones>>. Por aclamaci6n se rechaz6 lo
de Gutierrez y a Ruben lo sacaron en
hombros. Que inteligencia y brillantez
la de Ruben. Estuvimos juntos hasta
el aio 30, cuando Ruben se tuvo que
ir de Cuba. En mi casa se reunra un
grupo de estudiantes, entire ellos Raul
Roa. Por entonces conocr a Pablo de
la Torriente y nos hicimos amigos. Fue
con motive del homenaje que pro-
yectabamos darle a Varona, a Enrique


Jose Varona. Despues de la manifes-
taci6n del 30 de septiembre se pens6
hacer un asalto a los cuarteles, el 24
de diciembre. Ibamos a dar un golpe
y que se yo. En casa se reunran los
estudiantes que iban a tomar parte
en 'l. Aquel dra estaba allf Alberto
Riera, el poeta, abogado y periodista
y no estaba en la jugada, pero pidi6
que lo dejaran ir y decra: tengo revolver, pero le alcanzo las balas
a los demas>>. Al fin no se hizo nada por-
que vino la orden de suspenderlo. Al aio
siguiente, 1931, se dividi6 el Directorio
Estudiantil y se fund el Ala Izquierda
Estudiantil. En casa se escondieron Roa
y Pablo de la Torriente y allfhacfan el pe-
ri6dico Linea.
El que Ilevaba y trara los materials
era Soler, aquel estudiante que fusila-
ron despues.

A.M.: iCuandofuefusilado Soler?
TALLET: Cuando cay6 Machado.
Lo fusilaron los propios estudiantes.
Le hicieron un juicio y ellos mismos
lo fusilaron. Escogieron un grupo de
compaieros de el y estos le decran:
te>; pero el hombre se habfa vendido
porque se acostumbr6 a andar con
mujeres y a tomar much y necesita-
ba dinero. Nosotros no sabramos eso.
Y el se batfa tremendamente con la
fuerza public en las manifestaciones.
Yo lo vi Ilegar a mi casa con la camisa
toda rota de fajarse con la policfa en la
calle. Pues ese era el que Ilevaba para
la imprenta los materials que hacran
Roa y Pablo en mi casa. Un dra termi-
naron un nimero y Soler se llev6 todo
el material. Al dra siguiente, domingo,
a las seis de la mariana, lleg6 la policra
a mi casa y prendieron a Roa y a Pablo.
Recuerdo que me despert6 la criada y
me dijo: Tiene aspect de cobrador>>. Efectiva-
mente, cuando fui a ver era Inastrilla,


I I I I







un expert y detras habia otro que le decian <>.
Se llen6 la casa de esbirros. Mire para la azotea y estaba
Ilena tambien. Despues entr6 el teniente Calvo en perso-
na. Alliprendieron a Roa y a Pablo y a mrno me hicieron
nada, aunque, claro, todavra no estaba muy exacerbada la
persecuci6n. Al extreme de que un revolver que yo tenra
le dije a Calvo que era para la defense de la casa, el habl6
con el jefe de la Policia y me lo dejaron. Cuando se col6
aquel <>que era un sargento de los experts,
Raul Roa estaba durmiendo en mi biblioteca que estaba
en un cuarto que daba al pasillo.
Roa se sent en el chaiselongue donde dormra, el sargen-
to se asom6 por la ventana y me pregunt6: < es?, y yo le contest rapidamente: llama Fulano de Tal>>, y el me dijo: <>.
Pero mire c6mo eran las cosas en ese moment, que Calvo lo
que hizo fue darles una charla diciendo que Machado era muy
bueno, que parecia mentira que ellos le hicieran esas cosas a
Machado, etc. Pablo le dijo: < articulo para Carteles por el que me pagan o1 pesos y tengo
que acabarlo>>... Y Calvo repuso: . Pablo
se sent a la maquina y lo termin6.

A.M.: Usted me ha dicho que era un poeta vergonzan-
te, cparti6 de la poesia para llegar al compromise po-
Iftico o viceversa?
TALLET: No, no, la poesia mra... ya yo tenia ese criterio. No
fue la poesia la que me Ilev6 a eso sino que yo hice algunos
poemas, como la >, pensando ya
de esa forma. Sobre todo la , que se lo dedi-
que a Mella y creo que se public en Alma Mater, creo que
en 1925; pero en el libro no se lo dedico porque me parece un
poco anarquista el poema. No habla nada mas que de des-
trucci6n para que construyan los que vengan en el future.

A.M.: Usted ha dicho que era, por lo regular, escepti-
co. �Se sigue considerando, como ha dicho tambien, un
hombre de transici6n?
TALLET: Yo creo que sf. Yo puse mi piedra, di mis mar-
tillazos, pero yo no tenra esa dedicaci6n de Ruben. Tenra
mis flojedades, mi escepticismo.

A.M.: (C6mo se definiria usted mismo en aquella epo-
ca?
TALLET: Pues yo veo a un hombre, a un hombre anhe-
loso y dispuesto al sacrificio por conseguir lo que dudaba
que se pudiera conseguir.m

____________________/


9* "






Ilustracidn: Hanna Chomenko


EXHORTACI6N AL ICONOCLASTA
A Julio Antonio Mella

ilconoclasta!
Ya lleg6 la hora de aullar con aullido siniestro,
que espante los animos hasta
las reconditeces mas ocultas: < iNo mas padre, ni dios, ni maestro!>>

Ya lleg6 la hora de crispar la mano
y empuiar el hacha con nervioso a un tiempo que exul-
tante gesto,
y olvidar que eres hermano del genero human
si quieres,
en cada viviente, manana, tener un hermano.

Ya son6 la hora. No demores. Presto
require la aguda piqueta, el recio martillo, la maza robusta
\______________







que astille los huesos contundentemente;
la barbara honda, el dardo ligero, la daga sutil,
el ariete arcaico, la rustica azada, el hierro candente;
y usa el puno rotundo, la una y el diente;
y para el cobarde, la bota; y la fusta,
para el hip6crita vil.

No olvides la tea purificadora
ni la terrem6tica bomba, sigilosamente brutal,
por cuya labor destructora,
la naturaleza,
en ti, iconoclasta soberbio, contempla a su intrepido igual.
iYa son6 la hora del ataque! Cesa
en tu pusilanime compasi6n:
vestigios atavicos de edades que ha tiempo en la tumba
del pasado moran.

Prepara las armas, no para el combat,
porque las heroicas defenses las falsas deidades ignoran,
sino para la cruel destrucci6n.

iQue tu refrenado rencor su sevicia salvaje desate
y que fulminantes destellos de un odio feroz
tu mirada irradie; y reflejos de flamicos rayos
inunden
las fraguas que funden
las armas alacres que han sed de justicia;
y que su caricia
fantasticamente rojiza ilumine los
rostros iracundos a la par que gallos
de aquellos que, asiendolas, con roncos rugidos
de rabia, seran atrardos
de tu iconoclastia libertaria en pos!
iSocava, derrumba, rasga, despedaza,
aniquila, rompe, desmorona, arrasa,
siembra en torno tuyo la desolaci6n!
iPulveriza, aplasta, fulmina, tritura,
mata, quema, corta, desgarra, tortura,
tu implacable lema sea >!

iDestrucci6n! iQue este grito se escuche muy lejos, muy lejos...
En montes, en rfos, en mares, en selvas, en llanos;
proclamando que al cabo, el ocaso lleg6 de lo viejo,
que cayeron los falsos mentores, los rdolos vanos!

Y si en medio de la hecatombe oyeres el hondo lamento
de algun inocente que va a perecer,


y te implora piedad, y un moment
sientes que flaquea tu animo o tu brazo,
isuprimete y deja al que sigue que empuie la tea,
que en tu rfgido puio flamea!
LLos rdolos ser
supieron piadosos acaso
con doliente o viejo, con nifo o mujer?

iDestruye, destruye a la vez que aullas tu aullido siniestro,
por placer, aunque sepas que nada nuevo crearas!
Mas
tus hijos diran ampliamente: <>

iDestruye y no mires arriba ni abajo ni atras!
Iconoclasta,
asrque se encuentre a tus plants de innobles fetiches la costa,
habra quien levante del suelo su inmunda cabeza
para lisonjearte como antaio hiciera con aquellos. De esa
mezquina alimaia escupe la faz,
(jay de ti si logra en tu cuerpo vaciar su insensible veneno!)
Y lanza al espacio la injusta amenaza de Breno:
< > iQue caigan por siempre jams!

Al fin el instant
vendra en que no quede cosa destruible
ya por destruir.
Entonces elige la pila mas alta de escombros
y trepando a su cima humeante
colma los asombros
del orbe, con reto insultante
retando --sublime y absurdo rebelde!- a las impasibles,
remotas estrellas,
que ellas
sabran por tu reto de loco que abriste la puerta de lo porvenir.

Y finando tu bella y simb6lica pretension insana
al universe, de jubilo extatico,
hara ensordecer,
un grito de triunfo que corta los aires enfatico.
iEl grito que anuncia que al primer destello del alba triunfal
del maiana,
huy6 para siempre el ruin y podrido y decrepito y s6rdido ayer!


J. Z. Tallet 1924


I I







































Margaret Randall, poeta, periodista, nacida en Estados Unidos, ciuda-
dana mexicana y resident en Cuba, teoriza y propone sobre la situa-
ci6n de la mujer en la Revoluci6n. Alma Mater, consciente de la vital
importancia del asunto, deja abierta la posibilidad de la polemica.

ALGUNAS NOTAS SOBRE LA MUJER EN UNA SOCIEDAD DE TRANSICION

((Si las mujeres creen que su situaci6n dentro de la sociedad
es una situaci6n 6ptima, si las mujeres creen que la funci6n
revolucionaria dentro de la sociedad se ha cumplido, estarian
cometiendo un grave error. A nosotros nos parece que las
mujeres tienen que esforzarse much para llegar a alcanzar
el lugar que realmente deben ocupar dentro
de la sociedad�.

Fidel Castro
Clausura de la plenaria de la FMC, 9 de diciembre de 1966


Las mujeres, en el capitalism,
son una fuerza de trabajo ma-
nejable utilizada para mante-
ner y reforzar el sistema clasista. Su
opresi6n, tanto psrquica como fisica,
se deriva de su posici6n econ6mica
inferior. Mientras mas desarrollada
la sociedad -en Estados Unidos el
capitalism de corporaci6n avanzado
es un feroz ejemplo-, mas comple-
jas son las armas de los medios masi-
vos de comunicaci6n que mantienen
al sexo femenino en su rol de objeto
sexual, consumidor, trabajador dis-
criminado e imagen frrvola e incom-
petente. Una parte important del
condicionamiento es la aseguraci6n
de que la mujer se reconozca en esa
imagen. Para aferrarse a su minima
seguridad, tambien trabaja un < gundo turno>>: asume la plena res-
ponsabilidad del cuidado del esposo,
hogar e hijos. El segundo turno no es
pagado y sin un beneficio tangible.
En el socialismo, la destrucci6n del
sistema de classes elimina las estruc-
turas basicas que oprimen a la mujer.
Al incorporarnos a la fuerza laboral
-no en un sentido marginal sino en
igualdad con los hombres- tenemos
los medios de producci6n en nuestras
manos. El estado comienza a asumir
la responsabilidad de muchas de las
cosas que nos han agobiado durante
siglos (la crianza de los hijos, su edu-
caci6n, etc.). No cabe duda de que la
unica manera que las mujeres tienen
de liberarse es por medio de la revo-
luci6n socialist. Como serialaba la
resoluci6n final de la Comisi6n II del
Congress Cultural de La Habana (For-
maci6n integral del hombre):
puede producirse con la liquidaci6n
de la sociedad de classes, por lo que no
es possible concebirla independiente-
mente de la liberaci6n del hombre...
Con la construcci6n de la nueva so-


I I







ciedad comienza el process de la libe-
raci6n de la mujer...>>
Es decir, las mujeres son impul-
sadas hacia su liberaci6n eventual
(como la liberaci6n de los negros de
la opresi6n racist comienza con la
extirpaci6n de la servidumbre eco-
n6mica), pero a menudo la consu-
maci6n de esa liberaci6n no esta
considerada una prioridad, no por-
que un grupo debiera constituir tal
prioridad ni tampoco porque no sea-
mos conscientes de la necesidad in-
mediata del enfasis en la producci6n
para sacar una sociedad del subde-
sarrollo, sino porque creo que la
conciencia comunista es una de
las grandes prioridades en el de-
sarrollo revolucionario, y cuando
la mitad de la poblaci6n permane-
ce oprimida, aunque sea parcial-
mente, esto retarda el desarrollo
de la conciencia comunista de esa
mitad de la poblaci6n o, indirecta-
mente del resto de la sociedad. En
su brillante discurso en la plenaria
de la FMC (23 de agosto de 1970),
Fidel reiter6 lo que habra expresa-
do antes: < constitute una revoluci6n dentro de
la Revoluci6n>. Las milicias tienen la
obligaci6n de participar en ambas
revoluciones.
Desde el punto de vista econ6mi-
co, el > de la mujer
-la labor no remunerada y social-
mente no reconocida que hace en
la casa- le impide liberarse total-
mente, no solo porque es un trabajo
mas sino porque promueve y man-
tiene una mentalidad burguesa cen-
trada en una faena sin valor (aunque
no inutil). El trabajo domestico y la
crianza familiar de los hijos no tiene
ningun valor de cambio o econ6-
mico productive y son, por lo tan-
to, degradantes. En El origen de la
familiar, la propiedad privada y el


estado, Engels desarrolla la idea de la
opresi6n de la mujer como un proble-
ma de clase. Comprendi6 que la mujer
tenra que escoger entire el centro de
trabajo y el hogar; nunca se le ocurri6
que tendrfa que escoger ambos. Des-
pues de Engels, ningun gran te6rico
marxista ha demostrado much inte-
res en este enorme problema, y aun
en los parses socialists la mayoria de
las mujeres continuan luchando con
ambos trabajos.
En el socialismo, a la mujer, como
fuerza de trabajo, se le consider en
igualdad con el hombre. Reciben el
mismo salario por el mismo trabajo,
sus oportunidades educacionales son
las mismas, se les estimula a participar
polfticamente e, igual que los hombres,
pueden Ilegar a ser dirigentes. Pero una
parte de la canalizaci6n sexual, tradi-
cionalmente burguesa, se mantiene:
comienza en el nacimiento, aun con las
nuevas generaciones.
A la nina -tanto en la sociedad so-
cialista como en la capitalista- se le
da una muieca como <. Puede
que se le pida a su hermano, cuando
crezca, que en la casa y en el
cuidado de los niios, pero en su niiez
se le estimula a demostrar que es un
hombre por medio de sus juegos de va-
r6n (camiones, juegos de construcci6n,
pistolas), y si juega con una muieca es
afeminado. (Mas tarde a pesar de que
nunca ha desarrollado su propia mane-
ra de relacionarse con niios, se espera
que, magicamente, lo haga con sus hi-
jos cuando sea adulto.) A los niios se
les anima a que participen en deportes
y otras actividades ffsicas; sus cuerpos
se desarrollan hasta que, naturalmen-
te, son los mecanicos, los
cortadores de caia, los
estibadores. A las niias se
les ensena a ser femeninas (ese sello
que implica dependencia, sumisi6n,
docilidad), y cuando crecen, subita-


mente aprenden que tienen < derechos>> y que pueden tomar parte
en todas las actividades tradicional-
mente masculinas, desde la defense
civil hasta las mas altas posiciones de
liderazgo.
Por lo tanto, en la sociedad socia-
lista de transici6n, las mujeres sufren
una contradicci6n que no se encuen-
tra siquiera en el capitalism. En la
sociedad capitalist, nuestra ninez
distorsionada nos prepare solamen-
te para enfrentarnos a los problems
que encontraremos cuando adults:
oportunidades desiguales de educa-
ci6n, empleos desiguales y una larga
lista de injusticias. En el socialismo
estos problems han sido resueltos.
Mucho mayor es, entonces, el cho-
que psrquico, ya que nuestra educa-
ci6n infantil no se adecua a nuestras
posibilidades adults.
Esta opresi6n perdurara mientras
que la mujer soporte la carga de ese
otro trabajo socialmente no recono-
cido. Ese trabajo sin un product visi-
ble. La cuesti6n no es de quien hace el
trabajo domestico. Nada solucionarfa
relegarlo a los hombres. (La estructu-
ra nuclear de la familiar, como Engels
demostr6 claramente, es uno de los
mayores pilares de mentalidad bur-
guesa o capitalista)
La sociedad socialist de transici6n
-asr como la sociedad capitalis-
ta- esta Ilena de maridos que dicen
con orgullo
o de esposas que nos aseguran que
< verdad>>. La cuesti6n no esta en la
ayuda. Es indudable que la obliga-
ci6n, la responsabilidad de la casa
y de los niios se supone que es de
las mujeres. Con la reproducci6n no
vienen aparejados, automaticamen-
te, la crianza de los nifos, las labores
domesticas, lavar, hacer las com-
pras, etc. La idea de que las mujeres


I I I I







tienen un <> espe-
cial que las capacity para el trabajo
de la crianza es un mito que se usa
para justificar, entire otras cosas, la
desigualdad evidence de status quo
en este respect. Despues de todo,
la reproducci6n en sf no es solo de
la mujer. Hasta que estas obligacio-
nes no sean transferidas realmente
del nivel individual al del estado, la
opresi6n de la mujer no podra ser
arrancada de rarz. En una series de
entrevistas con mujeres cubanas de
todos los sectors y de diferente
procedencia social, la gran mayorra
insistra en que sus compaieros las
ayudaban en las labores domesti-
cas y en las compras; pero cuando
se vieron forzadas a manifestar de
quien era la responsabilidad, con-
fesaban: ponsabilidad es mia, claro...>> A una
director de pelrculas, que tiene dos
niios pequenos y atiende la casa, se
le pregunt6 si le era possible hacerlo:
, dijo, ve detrimento de mi salud mental>.
iPero las prioridades! Ya nos pare-
ce orr el coro. La zafra, la industria-
lizaci6n, la defense: todas estas son
realidades y en Cuba son realmente
urgentes. Pero no podemos permitir
que la palabra prioridad pierda su
verdadero significado y se convier-
ta en una excusa. La historic de esta
Revoluci6n ha sido una de audacia,
inventive, innovaci6n. iDesde cuan-
do los obstaculos ffsicos o econ6mi-
cos han impedido el desarrollo de la
conciencia socialist en esta Isla? iEs
impossible construir suficientes circu-
los infantiles por el moment? Bien.
Entonces tendremos que pensar en
otra cosa. Se puede hacer much
ahora para eliminar esta opresi6n
sobre las mujeres y que nuestra in-
tegraci6n nos abra el camino hacia la
liberaci6n.


La colectivizaci6n de las labores do-
mesticas debiera comenzar por medio
de los CDR, por medio de la moviliza-
ci6n por cuadras, de la misma manera
que se moviliza al pueblo para la de-
fensa civil y el trabajo agrfcola. Si la Re-
voluci6n aun no puede construir los su-
ficientes jardines de la infancia, crrculos
infantiles, comedores obreros y lavan-
derias publicas que se necesitan para
quitarle de encima al individuo esta
carga no rem unerada, entonces, hom-
bres y mujeres debieran comprender
que es una prioridad y debieran coope-
rar en buscar soluciones transitorias.
La compra de alimentos, prepararlos
y cocinarlos, pudiera hacerse por edi-
ficios o por cuadras cuando los come-
dores obreros no son suficientes o no
pueden ser usados. A los niios se les
puede Ilevar y traer del crrculo infantil
colectivamente. La limpieza de la casa
puede hacerse por brigadas tan facil-
mente como reunirse para tomar cafe
(si es que se le reconoce igual impor-
tancia). La colectivizaci6n de las labores
domesticas le confiere a estas un valor
social, las eleva a una categorra social-
mente util que nunca podra alcanzar
bajo la present estructura privada.
Creo que es un error incorporar
mujeres a la producci6n con el fin de
sustituir a hombres para que estos ha-
gan trabajos mas importantes. La mu-
jer debe ser incorporada a la fuerza de
trabajo para que los medios de produc-
ci6n esten en manos del proletariado:
la verdadera dictadura del proletariado.
Creo que la mujer corta caia no para
estimular a nuestros hermanos sino
para producer mas azucar. La mujer no
gravita hacia los trabajos de prestaci6n
de servicios porque, de manera innata,
nos encante servir sino porque he-
mos sido condicionadas socialmente
a hacer bien esa labor. Pero cualquiera
puede aprender a hacerlo. En la casa o
en la calle. Los hombres pudieran des-


cubrir que pueden manejar muy bien
a los niios -algunos de ellos- y
que pueden ser trabajadores ideales
de circulos infantiles. Seguramente
los niios pequenos se beneficiarran
al entrar en contact con la atenci6n
masculina asi como la femenina.
Pero el cambio mas important e
inmediato que se debe hacer para
que las mujeres junto con los hom-
bres, podamos liberarnos realmente
en la nueva sociedad, es una reorga-
nizaci6n mas complete de las rela-
ciones tradicionales de trabajo que
tienden a perpetuar la mentalidad
burguesa. Las condiciones especia-
les para las mujeres que trabajan
(para que asr podamos encargarnos
de las labores de la casa y de la calle)
son, sencillamente, una adaptaci6n
de las formas viejas y discriminato-
rias. Lo que necesitamos son nuevas
formas. Algunos se refugian en la
idea de que al se le pue-
de educar para que cambie y casi
siempre es mas facil de lo que creen
los pesimistas. El ausentismo dismi-
nuirra much, creo yo, si las mujeres
pudieran sumergirse en su trabajo
tanto como los hombres.
La conciencia burguesa, en una
sociedad que avanza hacia el comu-
nismo, es contrarrevolucionaria. Una
labor no remunerada y socialmente
no reconocida es un important ge-
nerador de conciencia burguesa. La
conciencia es una prioridad. Las
mujeres ya no desean que los hom-
bres <; no ha-
bria diferencia si fuera al reves < mujeres ayudando a los hombres>>.
Ahora, cuando Fidel ha sido el prime-
ro en exigir audacia, la batalla contra
los privilegios y un analisis crftico de
nuestros problems, decimos:
iColectivizaci6n de las obligaciones
de toda la sociedad, no de la mitad
solamente!.


III






PINIELLA: Aunque para muchos
es ya un tema viejo y hasta agotado,
queremos aprovechar esta oportu-
nidad para conocer tu opinion sobre
la polemica literature y periodismo, y
tambien lo relacionado con el testi-
monio como genero literario.
WALSH: Bueno, podrfamos acer-
carnos al tema a partir de algunas
experiencias personales. Yo creo que
no es lo mismo razonar sobre el tema
en Cuba que en mi pals, la Argentina.
Evidentemente en la Argentina pe-
riodismo y literature tienden a correr
por cuerdas separadas, sin perjuicio
de que del sector de periodistas sur-
ge cierta cantidad de gente que es-
cribe luego, o que se convierten en
escritores. Pero ya cuando se hacen
escritores la separaci6n persiste. Hay
algunos puntos de contact, princi-
palmente en algunos semanarios y
sobre todo en los ultimos diez afos.
Yo asistr al nacimiento de ese punto
de contact: unas revistas me man-
daron a hacer notas al interior, a lu-
gares muy poco frecuentados por
periodistas. Uno de estos fue una isla
en la confluencia del Parana y Para-
guay, donde estaban, en esa epoca,
concentrados los leprosos en los le-
prosorios. Nosotros vivimos ahl, con
un fot6grafo durante una semana. En
otra oportunidad, con ese mismo fo-
t6grafo nos internamos en una zona
realmente inaccesible y hasta rodea-
da de leyendas, en la provincia de Co-
rrientes, donde se decia que no podia
entrar. Es una zona muy hermosa con
una poblaci6n reducida a un grupo
muy escaso de cazadores que viven
practicamente como en el siglo XIX.
Mi intenci6n consciente y delibera-
da fue trabajar esa notas y otras que
luego hice con el mismo cuidado y la
misma preocupaci6n con que se po-
dra trabajar un cuento o el capftulo
de una novela, es decir, dedicarle, por


Alma Mater 114 agosto 1970


Escribir para todos

Cuatro periodistas-escritores conversan de su oficio ante el micr6-
fono. Discuten sobre el periodismo, la ficci6n y el testimonio. Son
ellos, por orden de aparici6n: German Piniella, cuentista, estudiante
de Periodismo y jefe de redacci6n de Alma Mater; Rodolfo Walsh,
cuentista, dramaturge y periodista argentino, autor de tres repor-
tajes politicos de gran repercusi6n, El caso Satanowssky, Operaci6n
Masacre (editado en Cuba por La Honda de la Casa de las Americas)
y �Quien mat6 a Rosendo?; Victor Casaus, poeta, estudiante de Le-
tras y autor del testimonio Gir6n en la memorial, y Vicente Carri6n,
cuentista, estudiante de Periodismo y subdirector de Alma Mater.
Los cuatro conversaron apasionadamente sobre su double condici6n.
Aquiesta la version de lo que ellos dijeron esa mafiana.


ejemplo a una sola nota el trabajo de un mes, un trabajo intensive. Eso result
un poco excepcional dentro de Io que es la prictica alli, porque en general no
se consider que un periodista deba dedicarle un mes a una sola nota de 12 o
15 carillas, o de 20 carillas en el mejor de los casos. Se piensa que el periodista
debe tomar el avi6n de esta manana, viajar ooo1000 km de distancia, desembarcar
dentro de dos horas y a la noche tomar el avi6n de vuelta, y con esa experiencia
reflejar toda la vida de una comunidad, de una provincia, de un pueblo, y opinar
absolutamente sobre cada uno de sus problems politicos, econ6micos, socia-
les, de todo. Ese es un poco el criterio que predomina. Salvo esa otra tendencia
que aparece en algunas revistas semanales que todavra persisten, periodismo y
literature marchan por carries totalmente separados. No se que es lo que pasa
en Cuba; tengo la impresi6n de que puede ser un poco parecido.
PINIELLA: Bueno, en cierto sentido puede ser un poco parecido, pero noso-
tros tenemos la ventaja de que en ciertas publicaciones -ya hablando de una
publicaci6n mensual-, sr hay la oportunidad de pasarse un mes haciendo un
trabajo.
Yo creo que el ejemplo mas trpico es el de la revista Cuba.


I


C T
rrc� -
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~"Ii~e~""~







WALSH: Esa revista, por ejemplo,
ique tirada tiene?
CASAUS: Ahora tiene una tirada
nada mas que international.
WALSH: Es decir, que si bien el
trabajo se hace, no se lo hace asr en
terminos generals para darlo regu-
larmente al public cubano...
PINIELLA: No, en este caso espe-
cffico, no.
WALSH: Es decir, que tendrfamos
de todas maneras el mismo proble-
ma: el uso de un periodismo literario
pero con una aplicaci6n limitada, no
con la aplicaci6n en la prensa cotidia-
na ni en ultima instancia.
PINIELLA: Alma Mater, por ejem-
plo, es un caso ins6lito. No solo por-
que somos una publicaci6n univer-
sitaria, sino principalmente porque
tenemos aqu oportunidades de...
WALSH: Claro. Yo he visto algunas
de las cosas que han hecho ustedes
en Alma Mater. Me parecen excelen-
tes. Sobre todo los reportajes. Pero
sucederfa lo mismo, es decir, el me-
todo existe, pero falta la ultima fase
que es en iltima instancia la comuni-
caci6n en terminos realmente masi-
vos. En Argentina la situaci6n es esa,
hay algunos escritores que prosiguen
haciendo esa tarea, quiza no en con-
diciones 6ptimas o ideales como les
dije al principio. En algunos casos hay
un double prop6sito: hacer un perio-
dismo literario y, como decimos no-
sotros, recoger materials, lo cual im-
plica ya una interesante reserve, &no?,
y una interesante diferenciaci6n en la
escala de valores.
Evidentemente se consider, inclu-
sive nosotros mismos, que la literature
es en todo caso una forma superior,
una escala mas alta. Ah entra la mito-
logia burguesa, que no es nueva, que
tiene una larga trayectoria de separa-
ci6n y compartimentaci6n de activida-
des, de atribuci6n de valores, a veces


muy caprichosos; cualquiera que visit
un museo europeo se dara cuenta de
hasta que punto, por ejemplo, una pesi-
ma Anunciaci6n ocupa lugar destacado
en las paredes, mientras que a lo mejor
un trabajo de artesania, alfarerra o cera-
mica, etc., esta relegado, cuando a ve-
ces es muy evidence que ese artist que
hizo a lo mejor una mesita con piedras
es un artist superior inclusive al Muri-
Ilo ese terrible que esta allra la entrada.
Con el periodismo y la literature pasa
eso. Al esgrimir como pretexto que esta
recogiendo material quiere decir que no
esta dando en ese trabajo periodfstico lo
mejor que puede aportar como escritor.
Yo creo que es una concepci6n err6nea.
En ese genero de periodismo literario, si
lo hace con entusiasmo, se pueden con-
seguir resultados muy buenos y a veces
superiores a los presuntos products
ulteriores ya terminados y refinados de
la literature. Pero el concept ese existe,
existe no solo en los escritores sino en
los que dirigen las editoriales, las revis-
tas, los diaries.
CARRION: Aqur lo que acepta
cuando mas es que hay buenos pe-
riodistas que han sido despues bue-
nos escritores...
WALSH: Pero siempre con esa idea
de que aprendieron.
PINIELLA: Nosotros creemos que sr
se pueden hacer los dos, y hacerlos con
calidad. Claro, es muy dificil de hacer.
WALSH: Lo interesante serfa descu-
brir las causes. Esas no las tengo muy
claras, no las tengo demasiado anali-
zadas. Descubrir por que causes, sobre
todo en una sociedad burguesa, predo-
mina ese sistema de valores. Es decir,
'cuIl es en ultima instancia el peligro
de un periodismo literario? LHasta que
punto es preferible para esa sociedad
confinar al periodista con capacidad
para convertirlo en un escritor, y por
lo tanto en un escritor con una capaci-
dad de comunicaci6n much menor?


Porque evidentemente, en terminos
de simple tirada, un periodista que a
traves de un semanario puede Ilegar a
120 mil lectores, cuando se consagra
como escritor y >, digamos,
cuando alcanza perior del arte>>, pues Ilega a cinco mil
lectores en el mejor de los casos. No
se si ustedes tienen alguna respuesta
a esto.
PINIELLA: Respuesta no tenemos.
Nosotros en nuestras discusiones, en
nuestras casi peleas, pudieramos de-
cir que tocamos de ordo. A veces nos
metemos en discusiones sin tener un
cuerpo te6rico, como estamos hacien-
do ahora, con lo que va surgiendo.
WALSH: En realidad ese me pare-
ce un buen metodo. Ahora, habrfa que
hacer extensive la pregunta a otro ni-
vel -y ahr la experiencia de ustedes
es important. Nuestra conversaci6n
tiene dos vertientes: una, la preocu-
paci6n de la revista por las relaciones
entire la literature y periodismo y dos,
la preocupaci6n mra por saber c6mo
funciona aqur ese problema y, en ge-
neral, otros problems vinculados al
periodismo y la literature. Habramos
Ilegado a una primera conclusion
provisoria, o sea, que esa separaci6n
entire periodismo y literature, y esa
escala de valores, a pesar de algunas
excepciones que ustedes seialaban
-y yo creo que Alma Mater puede
ser una de ellas-, esa separaci6n
existe aqur tambien. Un periodismo
literario, un periodismo que pueda
transmitir a grandes masas de lecto-
res la vision de la realidad cotidiana,
aqulen Cuba tambien parece que es-
tuviera por hacerse o esta en vras de
hacerse.
PINIELLA: Pudieramos decir que
se comienza a hacer. Pero hay tam-
bien otro aspect, y es el problema de
que nuestros peri6dicos son peri6di-
cos de pocas paginas. El espacio es el


III







gran fantasma que recorre nuestra
prensa...
WALSH: Si, desde luego, la falta
de espacio es un problema que no-
sotros conocemos. Ahora, yo me voy
a tomar la libertad -tomando en
cuenta que yo tambien he trabajado
en el periodismo cubano y que todo
Io que pueda decir esta visto desde
dentro de las preocupaciones de us-
tedes, desde dentro de la Revoluci6n
cubana, y que para mres un fen6me-
no de capital importancia-, de su-
gerir que no se le puede atribuir a la
sola falta de espacio...
PINIELLA: No, no, por supuesto,
por supuesto.
WALSH: ...el hecho de que la pren-
sa cubana no contenga un reflejo
constant de la sociedad en terminos
vivos, es decir, de Io que pasa abajo, en
el pueblo, en los centros de trabajo, en
el campo, en la Universidad. La falta de
espacio debe influir, pero es possible
que en iltima instancia es diffcil des-
arraigar -y no solamente en el pe-
riodismo sino en general en todos los
terrenos, pero limitemonos a este-,
sea diffcil desarraigar lo que hemos
heredado, las formas que ya vienen un
poquito cristalizadas, y que entonces
haya una valoraci6n quizas un poco
mecanica del valor de la noticia, de
lo que es noticia, de Io que es impor-
tante, y puede entonces suceder que
de la prensa cubana esten excluidos
aspects realmente muy importantes
de la vida de la gente, ino?
CARRION: Yo creo que en general
los pauses socialists no han encon-
trado todavra su forma de expresi6n.
Nosotros estamos precisamente en
la busqueda de esas formas. De ahr
es que surgeon estas preocupaciones
y que replanteemos este problema.
Mas que otra cosa, en Cuba esta con-
formandose algo todavra no definido,
y no es que comience ya a manifes-


tarse una expresi6n periodistica que
corresponderfa quizas a la sociedad
socialist, sino que ella se esta confor-
mando. De ahr tambien que nosotros
no tengamos todavia ningun basa-
mento real concrete ni te6rico para
fundamental esa conclusion a la que
usted querfa que Ilegaramos.
WALSH: Si, evidentemente. A mr
no me preocupa demasiado, por ahora,
la falta de basamento te6rico; eviden-
temente estamos siguiendo un camino
totalmente empirico. Yo creo, sin em-
bargo, que existen los elements basi-
cos para ese nuevo tipo de peri6dico:
existe el material human. Quizas lo
que sea necesario es diseiar la polftica
en cuanto a eso y revalorizar lo que es
important y merece ser comunicado
cotidianamente a centenares de miles
de personas. Esto implica, desde lue-
go, una crftica a la expresi6n concrete
de la prensa cubana. Yo pienso que es
un poco mecanica la forma en que se
seleccionan las noticias -y este es un
comentario unanime de todos los visi-
tantes latinoamericanos que venimos
a Cuba. Bueno, ique te parece si volve-
mos otra vez al tema, a la literature y el
periodismo, y al testimonio? &Vos que
piensas del testimonio?
PINIELLA: Creo que si hacemos
la separaci6n total entire literature y
periodismo el testimonio es mas pe-
riodismo que literature, y en cuanto a
generos, creo que el testimonio es un
genero del periodismo. Pero, como no
creo que se puedan separar completa-
mente, en el piano te6rico podemos
considerar al periodismo un genero de
la literature y los generos del periodis-
mo serian, en ese caso, subgeneros de
la literature. Claro, esto planteandolo
como un esquema. En definitive, me
parece que el testimonio es un genero
de nuestra epoca. Es interesante Io que
Walsh decra sobre regresar al periodis-
mo. Es lo que ha tratado Victor y es lo


que pensamos hacer todos nosotros.
De una manera u otra todos tenemos
un libro de testimonio en proyecto:
alguno sobre la zafra, otro sobre el
SMO, sobre los guardafronteras. Eso
es sintomatico.
WALSH: Es sintomatico. Esa nece-
sidad del testimonio que aparece en
Cuba y que, ademas, tiene respues-
tas concretas, como el libro de Victor,
deberramos tratar de definirla. iPor
que se siente en Cuba, y sentimos
nosotros en Latinoamerica los que de
alguna manera estamos vinculados al
process revolucionario, la necesidad
de volver al testimonio, abandonan-
do inclusive las formas literarias tra-
dicionales que nos parecran superio-
res? Habrfa que plantearse que, en
iltima instancia, una revoluci6n tiene
esa ventaja, que puede cuestionar
practicamente todo. Entonces, tam-
bien puede poner en tela de juicio
aquella escala de valores heredada de
la epoca burguesa que yo mencione
al principio. Podrramos ir mas lejos y
dejar planteada una pregunta: iHasta
que punto los generos literarios tradi-
cionales -la novela, el cuento- son
la expresi6n literaria hist6ricamente
determinada de la burguesra en una
sociedad capitalist? Desde luego, los
escritores nos van a caer encima, pero
bueno, podemos formular la pregun-
ta y discutir, ver hasta que punto es-
tos generos -que por algo surgeon y
por algo adquieren esa fuerza- pue-
den representar mejor esa realidad
revolucionaria en Cuba y PRE-revo-
lucionaria en el rest de Latinoame-
rica. Mas concretamente, ihasta que
punto, hoy por hoy, es necesario que
nuestra literature siga planteando,
eterna y angustiosamente, los con-
flictos de la conciencia individual en
nuestra sociedad? iHasta que punto
es necesario convivir sin cuestionar al
escritor y sus fantasmas, para decirlo


I I I I







con las palabras de Sabato? sHasta
que punto le interesan al pueblo, a
cualquier pueblo, al pueblo de Cuba,
a nuestros pueblos, los fantasmas del
escritor y no sus penosas y terrible
realidades cotidianas?
PINIELLA: Yo creo que la pregun-
ta es totalmente valida. De cierta
manera el testimonio, si no es una
respuesta, sr es un camino tentative.
Pudieramos decir que es una especie
de compromise entire la necesidad
de sedimentaci6n en la literature, del
distanciamiento necesario, del tiem-
po para poder escribir sobre una cosa
determinada, y la necesidad urgenti-
sima de reflejar la realidad cotidiana,
lo mas inmediato. En ese sentido creo
que el testimonio da una respuesta y
al mismo tiempo da la otra parte del
Periodismo, la mejor parte.
CASAUS: Es much mas facil acer-
carse a un lector de nuestra sociedad,
a un lector latinoamericano que tiene
una cantidad de limitaciones, no ya
meramente educacionales sino tam-
bien de habitos de lectura no crea-
dos, a partir de un libro que plantee
mas directamente sus problems y
sus realidades y que los plantee de
una forma que se parece much a la
forma en que el esta acostumbrado a
identificarse con esa realidad. En ese
sentido a mrme parece que el papel
que puede jugar el testimonio es im-
portante, no solo como expresi6n de
esa realidad, de la importancia que
eso tiene para nosotros desde el pun-
to de vista ideol6gico, y politico, sino
tambien como forma de integrar a esa
masa de lectores a otras formas lite-
rarias que estan implrcitas en el tes-
timonio. Por eso creo que a la hora de
hablar es muy important senalar la
influencia que hay en el del cine y de
los medios masivos de comunicaci6n,
sobre todo del cine. Despues de las
'ltimas d'cadas, el escritor no puede


seguir con su mundo interior solamen-
te; hay que incluir la prensa, la noticia,
el montaje.
PINIELLA: Yo me pregunto icual se-
rfa la reacci6n de ese lector del que t'
hablabas, de ese lector no acostumbra-
do, ante tu libro de Gir6n y la reacci6n
ante los problems existenciales de
Boris Vivan por ejemplo? iQue significa
La espuma de los dias para un carbone-
ro de la Cienaga de Zapata?
WALSH: Ese problema es muy impor-
tante. Eso se ha discutido much y gen-
te muy seria y muy bien intencionada y
muy revolucionaria lo deja sin respuesta.
Parecerfa que un escritor y sus medios de
expresi6n deben dirigirse mas bien hacia
el encuentro de un future lector y no del
lector present, lo que equivale a dejar a
ese carbonero sin lectura. Esa es la pre-
gunta.
CASAUS: A veces el problema se
deja en manos de los que quieren es-
tablecer la comunicaci6n a un nivel en
el cual le estan haciendo daio a ese
carbonero. Son los que creen que al
carbonero hay que hablarle de una ma-
nera tan sencilla, tan simple, tan masti-
cada, que es la manera de negarle toda
posibilidad. Lo que hay que hacer es
proponerle nuevas cosas al carbonero.
WALSH: Con eso evidencia, ade-
mas, una ignorancia extraordinaria
de lo que suele ser un carbonero, una
subestimaci6n de un hecho basico y
evidence y que es en iltima instancia
el creador de todo el lenguaje, el crea-
dor inicial de todo lenguaje, no es el
escritor. Se ha mixtificado much la
Ilamada < aventura del lenguaje>>. Ha
sido un tema de nuestras revistas, de
las secciones literarias de nuestros se-
manarios, que alli son muy importan-
tes. Cuando ha empezado a aparecer
un cambio en la actitud de algunos es-
critores en el sentido de abandonar un
poco los fantasmas del mismo escritor
y ocuparse realmente de lo que pasa,


toda esa critica literaria -que es, en
iltima instancia una crftica de dere-
cha, por mas que se viste y se adorne
es una crftica de derecha- ha insis-
tido en seialar que esos caminos son
falsos, que eso conduce al realismo
socialist, que la esencia de la litera-
tura y lo central de la vida del escritor
es la Ilamada < je>, como si no fuera mas probable
encontrar una autentica aventura
del lenguaje en algunos personajes
del pueblo. Desde luego, hay que ir
a buscarlos, ellos no se le presentan
a uno en la oficina, hay que meters
en las fabricas, en los bosques, en los
lugares donde la gente, donde el pue-
blo, se reune y conversa. Yo no creo
que el periodismo y la literature ten-
gan que hablar de otra cosa que de
la gente y no es possible hablar de la
gente sin hablar como la gente o de lo
contrario entramos en la mitologra.
PINIELLA: Eso es suplir un fantas-
ma por otro.
WALSH: Yo he sentido los tironeos
de esas distintas actitudes. Como les
dije, yo tuve la triple experiencia: hice pe-
riodismo, ascendd> a escritor y luego
descendd> nuevamente -y volun-
tariamente- a periodista. Cuando
sali6 mi libro Operaci6n Masacre, la
crftica literaria lo dej6 pasar en silen-
cio, transcurrieron siete anos antes
de que alguien hiciera una gacetilla
bibliografica, y no obstante el libro se
agot6, y no lo leyeron los literarios ni
lo leyeron los escritores, lo ley6 gente
del pueblo. Cuando despues de unos
aios escribr una obra de teatro y pu-
blique un libro de cuentos, entonces
todo el mundo salt, asever6, yo era
casi un estribillo de las gacetillas bi-
bliograficas, y yo me puse a pensar,
ique cosa tan rara esta, pero quien
me reclama esto a mr y por que con
lo otro se hizo tanto silencio? Hasta
cierto punto pas6 lo mismo con mi


III







segundo libro de testimonio LQuien
mat6 a Rosendo?: una revista, creo
que fue Analisis, public un artrculo
titulado < polftica>>. Ahr estaba la clave!
CASAUS: Hay un ejemplo muy
important para nosotros que a lo
mejor a ti te gustarfa conocer, de un
poeta cubano, que ademas era di-
rigente comunista, Ruben Martinez
Villena. Una vez Jorge Manca, uno de
los ensayistas mas reaccionarios que
tuvo este pals y companero literario
de Ruben en epocas anteriores, pu-
blic6 en el peri6dico El Mundo o en
el Diario de la Marina un articulo muy
paternalista -porque Ruben era
much mas oven que el- diciendo
que se debra hacer una colecta entire
los companeros de <
para que este pudiera publicar su li-
bro de poemas La pupila insomne. Y
la respuesta de Ruben fue una frase
que despues se ha citado much: < desprecio mis versos, me interesan
tanto como a la mayoria de nuestros
escritores la justicia social>>.
WALSH: Es realmente una defini-
ci6n perfect. (Por que no volvemos
a nuestro punto de partida? (C6mo
contemplan ustedes en Cuba la posi-
bilidad de una mayor participaci6n del
escritor en un periodismo de masa y
un mayor acercamiento del escritor
cubano? Y cuando digo mayor, me
refiero a lo que veo publicado en la
prensa, no me refiero, por ejemplo,
al libro de Victor sobre Gir6n que me
parece una perfect aproximaci6n a
los sentimientos, a las ideas y a las ex-
periencias del pueblo. Bueno, ic6mo
visualizan ustedes ese problema?
CASAUS: Yo creo que las limita-
ciones nuestras, que se asemejan en
algunos casos a las de otros passes
latinoamericanos, tienen, por el con-
trario, una raiz mas bien de tipo sub-
jetivo, en el sentido de que aqui no


existen limitaciones materials. Creo que
lo que cuenta en muchos casos en mu-
chas redacciones de peri6dicos y revistas
es una falta de aprovechamiento del ma-
terial human, cosa de la que se quejan
muchos periodistas. Porque problems
materials no hay para que un periodista
se pase seis meses en la Sierra.
PINIELLA: Nuestros periodistas se
han hecho en la practice, en la mala
practice, a traves de los afos, tienen
sus ideas sobre lo que debe ser el pe-
riodismo, tiene sus limitaciones. No-
sotros tambien tenemos las nuestras,
pero la Escuela de Periodismo al menos
gradua gente con nivel universitario.
Como periodistas profesionales son
pocos los periodistas nuevos; digo nue-
vos en el sentido de otro acercamien-
to al periodismo, o son gente que, por
necesidad imperiosa de la Revoluci6n,
empiezan a hacer periodismo porque
hacen falta, y se han quemado en la
pelea. Es just reconocerlo y no se les
puede echar la culpa sino que fueron a
cumplir una tarea que habia que hacer.
Claro, desgraciadamente muchos han
adquirido los viejos habitos, otros no lo
han adquirido y estan entire los mejo-
res periodistas del pals.
CARRION: Pero el problema esen-
cial no esta en el element human
sino en las concepciones por las cua-
les se dirige a ese material human. Lo
mismo que decia Walsh, la valoraci6n
de una noticia es una muestra del crite-
rio con que se hace el periodismo aqur.
Entonces, hay una confusion de termi-
nos o una fusion demasiado intima que
se hace aqui de relaciones internacio-
nales, polftica national e international,
y la manifestaci6n periodistica. No hay
una valoraci6n acorde con la realidad
que vive el pals en terminos periodis-
ticos. Esa misma concepci6n obliga a
que ese element human se intro-
duzca a un mecanismo y una vez que
esta dentro se siente aprisionado. Enton-


ces, el que ha tenido inquietudes de ha-
cer un nuevo periodismo se encuentra
ante una altemativa: o hace ese diaris-
mo totalmente ineficaz o < a
la literature.
WALSH: Ahr esta la clave, en los
valores: el >.
Es decir, yo pienso que la cosa tendrfa
que ser totalmente al reves. Cuando
un hombre demuestra grandes posi-
bilidades de comunicaci6n no es el
moment de decirle: que escribra para cien mil, ahora es-
criba para cinco mil>>, sino al reves.
CASAUS: Lo que es parad6jico es
lo que decra Carri6n entire la situa-
ci6n de Argentina u otro pals, y la de
Cuba. Es parad6jico que aqurse creen
limitaciones que no deben existir y
de las cuales Walsh, por otra parte,
se puede valer: manejo de tecnicas
y de elements de vanguardia en la
expresi6n. Yo creo que eso entrarfa
en contradicci6n aqui, en alguna me-
dida, con esa idea del diarismo y la
cotidianidad mal entendida. Ese es el
riesgo que se corre con los alumnos
de la Escuela de Periodismo que al
graduarse y Ilegar a las publicacio-
nes se vicien con ese mecanismo.
Si a esos companeros no se les da
la posibilidad de ejercer los nuevos
criterios que tienen y de realizar un
periodismo mas profundo, al cabo de
un par de anos son otra vez los diaris-
tas cotidianos y aburridos.
PINIELLA: Aunque estoy de acuerdo
con que el problema esta con el criterio
con que se dirige la prensa, yo hago hin-
capie en el problema de los periodistas.
Nosotros no podemos defender de que
cambien los criterios y decir que enton-
ces sr vamos a hacer buen periodismo.
Eso tambien depend de nosotros en
cierta media, puesto que si esperamos
a que se produzca un milagro lo mas
probable es que estudiemos cuatro
aios y despues desertemos tambien.


I I I I








Muchas opciones aparecieron
ante ml cuando la Directora
de Alma Mater me invite a
tomar parte en este important nume-
ro de aniversario. Entre todas, me decide
por unas breves reflexiones sobre el pro-
fesorado universitario, porque el Profesor
es uno de los elements permanentes de
la Universidad. Es, ademas, parte decisi-
va de ella. Un mal professor puede echar
a perder el mejor plan de studios y mal-
baratar el tesoro de un estudiantado ca-
paz de absorber un buen aprendizaje.
El Profesor viene a ser como un pivo-
te alrededor del cual se mueven muchos
elements de la ensenanza. Y entire no-
sotros a veces, la facilidad con que se
Ilega al profesorado conspira contra la
exigencia que debe acompaiar la ca-
rrera profesoral. iFacilidad? sr, facilidad
relative. Quienes han tenido que vencer
las dificultades actuales para ocupar una
c'tedra pensaran que las desestima-
mos. Pero los invitamos a pensar en lo
que era el profesorado universitario de
hace mas de 50 afos, y casi podrramos
decir -puesto que habia poca dife-
rencia- en lo que era ese profesorado
hace 28 afos, para comprender aquella
que queremos subrayar.
Cuando eramos estudiantes univer-
sitarios, habra en nuestro pals una sola
Universidad, y en ella se estudiaban
entonces muy pocas carreras. Con de-
cir que nuestra Universidad no propor-
cionaba al pals ni ingenieros qurmicos,
ni economists, ni casi ninguna de las
carreras de Ingenierfa que hoy prolife-
ran, se dice todo. Eran muy pocos, por
tanto, los profesores universitarios. Lle-
gar a catedratico era arribar a una cate-
goria no solo docente sino social. Muchas
de las mas importantes personalidades de
la polftica excesiva que nos agobiaba o de
la enteca Ciencia que entonces aparecia
en el pals -casi toda concentrada en la
Medicina- no se sentian satisfechos ni
creran haber arribado a un status 6ptimo


Alma Mater 297 noviembr 1987


Exclusive para

Alma Mater


Ser Profesor


Por Carlos Rafael Rodriguez


pulsadas de la Univeraldad o zancio-med de
'modo La[ que su p de s
qu ed Vidlu e .......t. cn acadidm ,
ejec ijal de aueUo dimuida La peaurlia
Iecho de que Iuos Be c nfirw6 por e
drooe-j de sust itulsa de a o ca
uO'Ll Colegorla

-Ahaea dafld ia Ieshvat yl a a
veP dram seu d.efiniand de Rsal RYape-
mposibe para ,us P ruro, d e
ta "zquLer'da p � d , B ue
tro pals arribar. a d _ edra nnr s
o 10 Iogr6 Ia e ", W. ,dUlra universjta, r
Poco Md. lard -- nci de Juan Moie, c, "'
de tRail ft e l Ia M decollmle,, juven,, .
tar . . on p doa despu n. mP lsre enrtu
er p 'r o mersmo iadtalo " id a .
De esle modo, "o rue ...
mejo- qIed4 de apro. -- de
sigujd renuepOVec uado y In Und.e d
1101aro I ue de do cum . tr i
Cajdo, Penroa RevPluoeyon .- era en el Ide
cua r. no Pudo Ilega, hal -'- � tLra, no Slo
91 rLuerdo Z'r' (l ll- l c, 4,di , r
Revojuj6 que nslrUalu � ! .,, "Am
.,_ .c0. uqe enco,, .. ver"idad de 1,
30 renll e in -Una e3ho,, f
d e - de Ia que i fruslrda ju-. gm
de l s o c mp r m ro , an "a d e is
del oud
0UI m um el "fuerzo l
ve.Js , an ,, ' ,lue kapd do IsEIj

U"- " es -ft
;;7lt ,* -- � u ."d. l,






si junto al escaio de la Camara o el
Senado, o a la consult bien pagada
de los eminentes no podran aiadirle
el tftulo de Profesor, que les daba por
sf solo prestigio y renombre.
Se comprendera asrmejor lo que
costaba Ilegar a ser Profesor de la
Universidad.
La Reforma Universitaria impul-
sada por Mella habra execrado a los
<>, designados
por influencias polfticas o arreglos
burocraticos. Se establecieron, asi, las
<>; es decir, la contienda
intellectual -pocas veces practica-
entre los aspirantes a una catedra.
No se elimin6 con ello el ejercicio de
la influencia o la actividad sinuosa de
camarillas profesorales decididas a
asegurar para un <> o discfpulo
la catedra que podria merecer mejor
otro opositor. Pero el simple hecho de
tener que presentarse a oposiciones
exigra ya un minimo de calidad, pues
los mediocres estaban destinados, o
mejor aun predestinados, al fracaso.
Aquella Universidad, privilegiada
dentro del sistema pero que padecia al
mismo tiempo todas las lacras de ese
sistema, experiment una sacudida,
que pudo ser ejemplar y sin embargo
no lo fue, cuando la Revoluci6n del
30. Gran parte del profesorado uni-
versitario se vio envuelto, por acci6n
o por omisi6n, en la complicidad con
el machadato. Muy pocos entire los
profesores, desde luego, asumieron el
vergonzoso papel de .
Pero casi todos figuraron entire los que
se avinieron a concederle a Gerardo
Machado el Tftulo de < ris Causa>, y la mayor parte no tuvo
frente al siniestro regimen la actitud
combative que su jerarquia polftica y
social les demandaba.
Por eso, uno de los actos iniciales
de la vida universitaria cuando la efi-
mera victoria de 1934 fue la Ilamada


>. Todos los
profesores que habian colaborado con
el machadato o asumieron un vergon-
zante silencio frente a sus crimenes y
errors o cedieron en sus posiciones
universitarias a las presiones de la ti-
rania, fueron juzgados por un Tribu-
nal Estudiantil. Actor apasionado. de
aquella epoca, no puedo decir que no
se cometieran injusticias y que nues-
tras decisions depurativas no fueran
influidas en este o aquel caso por la
pasi6n revolucionaria Ilevada al exceso
o por la demagogia orat6rica de ciertos
estudiantes que aspiraban a lideres por
el falso camino de la ret6rica radical.
Pero lo cierto es que muchas figures
que descollaban en lo intellectual y en
lo cientifico, fallaron en lo moral y en
lo civico y resultaron expulsadas de la
Universidad o sancionadas de un modo
tal que su propia prestaci6n academi-
ca qued6 virtualmente disminuida. La
penuria intellectual de aquellos aios se
confirm por el hecho de que los viejos
maestros arrancados de sus pedestales
no encontraron en todos los casos j6-
venes sustitutos de su misma categoria
docente.
Debe aiadirse que como la Revoluci6n
del 33 > segun la festival y
a la vez dramatica definici6n de Raul Roa,
ya apenas transcurridos sus primeros dias,
se hizo impossible para la izquierda pen-
sante de nuestro pals arribar a las cate-
dras universitarias. No lo logr6 la eminen-
cia de Juan Marinello ni, poco mas tarde,
la mas descollante juventud de Raul Roa.
Aios despues, me tocaria transitar por el
mismo calvario ideol6gico.
De este modo, Io que fue una opor-
tunidad de mejorar qued6 desapro-
vechado y la Universidad sigui6 ren-
queante su trillado camino.
No faltaron talents de primera en
el profesorado, pero la Revoluci6n Uni-
versitaria, al no cuajar, no pudo Ilegar
hasta la catedra.


Si recuerdo todo ello, es para
destacar la diferencia entire aquella
Universidad de privilegios y privile-
giados y nuestra Universidad de la
Revoluci6n, que encontr6 una situa-
ci6n apenas diferente de la que la
frustrada Revoluci6n del 30 no pudo
resolver.
Tuvimos primero, antes de la pro-
clamaci6n del socialism, el esfuer-
zo de la Reforma Universitaria, que
limpi6 el profesorado de las excre-
cencias del batistato que quedaban
en 'l. El transito hacia el socialism
provoc6 un exodo de profesores que,
aunque algunos de ellos eran esti-
mables intelectualmente, no podian
acomodarse a la nueva sociedad.
Despues, lleg6 el torrente educacio-
nal de la Revoluci6n.
La Universidad de hoy ha dejado
de ser la de ayer, es decir, un estan-
co al que apenas tenian access, no
ya los obreros y campesinos, sino
muchos de los j6venes de la peque-
ia burguesia mas modest. De un
maximo de 23 mil estudiantes en
los anos 50, la Educaci6n Superior
ha Ilegado a tener 250 mil. De unos
cuantos cientos de profesores, pas6,
por ello, a la cifra de alrededor de 17
mil. Se comprende facilmente que la
dificultad revolucionaria no ha con-
sistido en Ilegar a ser Profesor de la
Universidad sino en lograr que todas
las catedras universitarias tengan el
numero suficiente de profesores en
las distintas ramas academicas que
hoy existen. Se trata aquide realizar,
como lo fue tambien en la Enseianza
Secundaria y en la Primaria, una ope-
raci6n en que tuvimos que levantamos
del suelo alzandonos por el cord6n de
nuestros propios zapatos.
De este modo los estudiantes de la
Universidad debieron ejercer como pro-
fesores de Secundaria y estos, a su vez,
enseiar a sus infantiles companeros


I I I I







de la Primaria. Hubo, por ello, que apelar precipitada-
mente a profesionales. y estudiantes de cierto relieve,
para improvisarlos como profesores universitarios, sin
la experiencia, y a veces -debemos confesarlo-, sin
la ciencia necesaria.
Durante un tiempo, que todavra perdura en muchos
centros educacionales, esto condujo a una falta de au-
toridad del profesorado. El caballo adivina, si el jinete
que lo monta es ducho o inexperto; el joven estudiante
adivina, asimismo, la inseguridad cientrfica de sus profe-
sores, descubre intuitivamente sus vacros intelectuales y
disfruta con ponerlos de manifesto una y otra vez. No
es crueldad, es algo inevitable. Cubrir ese deficit ha sido
y continue siendo una de las tareas mas urgentes de la
Educaci6n Superior.
Ser Profesor es, por ello, una categorfa a la que debemos
rodear de todos los atributos necesarios. El Profesor univer-
sitario que pretend enseiar leyendo a sus alumnos el libro
de texto sin ser capaz de dominarlo (no solo ese texto sino
otros muchos mas) tiene que correr un largo trecho antes
de Ilegar a ser Profesor, con mayuscula. Quien pretend en-
seiar las tecnicas sin poder demostrar a sus alumnos en la
maquina misma en que consistent los problems, fracasa-
ra. Lo que hace unos aios era permisible, como fen6meno
transitorio, es inadmisible tratar de hacerlo permanent.
Eso es lo fundamental.
Hay ademas circunstancias propias de nuestra epoca
que contribuyen a la igualaci6n indebida entire estudiantes
y profesores. Circunstancias de epoca porque, afortunada-
mente, los tiempos cambian. El saco y la corbata han de-
jado de ser entire nosotros, y podriamos decir que en casi
todos los confines del mundo, atributo distintivo. Nos alegra
cuando ello elimina las jerarquias formales, pero no cuando
contribute a un igualitarismo irracional. No deja de haber
igualitarismos irracionales en el seno de la Revoluci6n. No
es lo mismo el pensamiento revolucionario de que todos
somos iguales en el derecho ante la Ley, en la vida social
-principios que la Revoluci6n Francesa pens6 asegurar
hace ya casi 200 aios pero que solo una Revoluci6n so-
cialista Ileva a la practica-, que la idea infantil y peligrosa
de que esa igualdad elimina todas las jerarquias. Tal idea,
que colinda con el anarquismo y estimula la irresponsabili-
dad, es en realidad, ajena a la Revoluci6n. Entre nosotros no
deja de proliferar peligrosamente. El cubano ha sido siem-
pre naturalmente antijerarquico, negado a aceptar falsas
superioridades y proclive a discutir hasta las verdaderas.
La <> igualadora fue durante much tiempo el
instrument para disolver falsas jerarquras, pero sirve tam-


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bien para tratar de erosionar las jerarquias fundadas en la
realidad y en los hechos. Dirigentes y dirigidos son iguales,
el dirigir no entraia privilegios. Pero si queremos una Direc-
ci6n respetada y veraz, el dirigente debe estar por encima
del dirigido; debe tener atributos que el dirigido no posee,
aunque este disfrute de los derechos de colaborar en la Di-
recci6n y participar representativamente en ella. Del mis-
mo modo, el Profesor y el alumno son iguales en la mayor
parte de los aspects de la docencia, pero si les restamos
condici6n jerarquica a los profesores, a pesar del igualitaris-
mo primario que eso represent, pone en riesgo la propia
estructura academica.
Entre nosotros, la jerarqura no puede venir nunca de me-
ros aspects formales, del saco y la corbata. Pero el profe-
sor depend, para su ejercicio como tal, de su acatamiento
o, para usar otra palabra, de su aceptaci6n por el alumno.
La presentaci6n inadecuada de un professor, la idea fatal de
que vistiendose a la misma manera que los alumnos es ca-


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entre los estudiantes. "
Pero el Proesor, no. No digo esto como constatacin de
















hechos sino como enunciaci6n de criterios. Y no se me
diga que no hay zapatos. La Revolucin tiene recursos y











tre Profesor y alumn o opuede provenir del <>,
debe surgir de la superioridad intellectual, tcnica y cien

tca creada en un espitu proesoral cordial. Si se quiere







que el Proesor cumpla su papel, el docente universitario























tendrd que establecer una con ontribuecontinua y fmcil
con sus alumnos. Para tenerla, el Proesor debe ser capaz
con sus alumnos. Para t r eo Praof




saoco elay oco ua caista db
vesir l Pofeor.El stuiate ued cazar<
Per elProesr, o. o dgoest coo cnsatai ' d


de poder guiar a sus estudiantes, confraternizando a la
vez con ellos, pero sin ponerse al nivel juvenile sino con la
elevaci6n de aquel a las necesarias alturas en que deben
moverse los profesores.
Hay cientos de profesores asr, y esos son los que de-
ben servir de ejemplo y mostrar el camino. Pero, siendo
realistas, debemos admitir que todavra subsisten otros
cientos de profesores que no han Ilegado a esos nive-
les. No se trata, no serfa lo revolucionario, de desechar
lo que hemos logrado con esos profesores j6venes, sino
de trabajar con ellos. La exigencia -y yo dirfa, tambien
la intransigencia- tienen que ser instruments consus-
tanciales en esa pelea, que no es de corto plazo. En ella
deben participar el Ministerio, la direcci6n de las univer-
sidades, la UJC y la FEU, el Partido y el Sindicato. Si bus-
camos elevar el nivel profesoral, tenemos que combatir
ademas la > prevaleciente. Debo admitir
que pienso que en los iltimos tiempos nuestra televi-
si6n ha mejorado much en el modo de comunicar a los
televidentes las imagenes, y puede ser que en la actua-
ci6n de los actors. Pero he de confesar tambien, a mi
pesar, que lo chabacano sigue teniendo un papel que,
sin darnos cuenta, se convierte en preeminente. Si
el revolucionario protagonista de un serial se com-
porta chabacanamente, ello nos disminuye aunque,
en realidad, no se ve con frecuencia. Si el personaje
negative tiene una <> simpatica, que
lo va imponiendo inconscientemente, dra a dra, en
el auditorio gracias, en parte, a su vulgaridad, hasta
hacer olvidar los rasgos nocivos que aparecen en el,
estimulamos asr la >.
Hay, ademas, una terminologra adecuada para
cada cosa, y cuando se transpone de una funci6n
a otra se fomenta la vulgaridad. Es admisible, por
costumbre, que digamos que Ana Fidelia Quirot
> con una medalla de oro. Pero no lo es
que aparezca en la primera pagina de un peri6di-
co que alguien > con un trtulo honorrfico
en otra material. No creemos que la television y la
prensa produzcan la >, pero si que
pueden >, es decir, incrementarla. En
la catedra eso debe quedar eliminado, por su propia
naturaleza.
Ser Profesor, sobre todo ser Profesor universitario, debe ser,
pues un tftulo de dignidad. Debe obtener de nuestra sociedad
el reconocimiento que merece. Pero debe merecer ese
reconocimiento, por la elevaci6n intellectual, por la
conduct social, por la presencia formal.m


-�-


I






Alma Mater 288.febrefo 1987


Los

extraterrestres

y la sexualidad1

Grupo NOS Y OTROS


S i por cada libro que se ha escri-
to sobre el tema de los extra-
terrestres hubiese hoy uno de
estos caminando -o arrastrandose o
revolcandose, segun el gusto de cada
cual- por el suelo de nuestro planet,
lo mas probable entonces es que los
extraterrestres fuesemos nosotros.
Practicamente no hay escritor de
ciencia ficci6n con un minimo de ta-
lento -sirve tambien la fama, en
ocasiones buen sustituto- que tras
su primer libro no se crea en el de-
ber de escribir algun articulo sobre el
tema y verter sus opinions en cuan-
ta entrevista quieran hacerle. A veces
la cosa es peor, pues esos articulos
son compilados en libro, y el fondo
mundial de textos acerca del proble-
ma extraterrestres crece en varies
centenares de cuartillas. Si a esto le
sumamos la fecunda labor de cientf-
ficos divulgadores -que con much
frecuencia coinciden en ser novelistas,
pero no siempre- y la mas fecunda
aun de mixtificadores y descarados2
uno acaba concluyendo que los ex-
traterrestres, de existir realmente3
no tienen que dedicarse a la ciencia
para determinar los misterios de sus


existencias respectivas: ya nosotros lo
estamos hacienda por ellos.
Usted abre uno de los referidos tex-
tos y a la tercera o cuarta pagina ya
corre a buscar su certificaci6n de naci-
miento y de paso mirarse en el espejo
no sea que le haya brotado un tenta-
culo sin advertirlo. Resulta impossible
no career en los extraterrestres cuando
se descubre la cantidad de cias>> que sobre sus visits se ha acu-
mulado. Incluso el lector puede sentir
cierto complejo de inferioridad -soy
el unico imbecil que jams ha visto
un OVNI- y recuerda afanosamente
cuanto objeto ha contemplado flotan-
do o moviendose en el cielo a lo largo
de su vida, para concluir al cabo que el
papalote que avizorara una vez tenia
un aspect de veras sospechoso.
Cada siglo ha tenido sus mitos cien-
tificos, sus hobbies culturales. Algunos
de ellos respondian a expectativas acu-
ciantes, como la polemica levantada en
tiempos de Col6n y Magallanes acerca
de la esfericidad de la Tierra,4 solo por-
que los europeos ya estaban hartos
de comer perniles sin saz6n por culpa
de los turcos. O el asunto del paso del
Noroeste, que llev6 a los ge6grafos de


.41


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Tmeara.En de, cada aprqu etua tesqi cado



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sltaMn de &rechocuand la sancre
iven - aa o ia os






ra centuria precedente a descubrir las



maravillas de la arquitectura esquimal.
o0 Miguel Servet con el 1o de la circu-
lacion de la sagre -cao la sangre
eree circlaba hasa por lo arroyos
callejeros- y Galileo afirmando que
la Tierra se mova y lenando de pa-
*vor a los sanos padres de la Iglesia,


Santos uriale, la maria de los cuamles
resultaron de provecho para la eencia.
aNosotros, cn menos campo -re-
lativamente- para la imagination
geografica o anatmica, nos diverti-
Imos hablando del cancer y los extrate-
rrestres, de la longevidad y los robots,




a menos que, para variar, discutamos








































acerca de los robots extraterrestres o
la longevidad del cancer.
Los visitantes del mas alli no son
hoy series peludos con cuernos y cola,
que Ilevan el pecado al alma del cris-
tiano, sino unos simpaticos entes re-
chonchos y cabezones -los remito
a Spielberg- que evitan a las almas
entretenerse antes de tiempo con
el pecado. Si un extraterrestre Ilega
mafana a nuestro planet y no tiene
por lo menos ojos saltones y cerebro
hiperdesarrollado, nadie lo toma-
ra en serio. Y eso que ya la gente se
ha acostumbrado a no career que los
mejicanos duermen la siesta bajo los
cactus y que las francesas son todas
lindas y delgadas y... delgadas.


El asunto OVNI comenz6 con un
piloto norteamericano, a mediados
de siglo.5 Luego se descubrieron an-
tecedentes, y no le han endilgado un
OVNI a Napole6n porque este siem-
pre estuvo muy entretenido soste-
niendose los calzones por dentro de
la chaqueta. Hay revistas zadas> que derraman OVNIS sema-
nalmente, y otras de todo corte que
a cada rato sacan el tema a la pales-
tra. Cientfficos series dedican su vida
a estudiar las esferas de piedra de
America Central, los dibujos de Naz-
ca o los megalitos de Stonehenge.6 A
estas alturas, los extraterrestres no
pueden hacernos la cochinada de no
aparecer.71


'Conste que el tftulo es tendencioso y
no guard relaci6n con el conteni-
do del articulo. Pero con ~l garanti-
zamos que todo el mundo lo lea.
2Que son los mas, naturalmente.
3Yo creo que existen, si eso sirve de
algo. Solo que opino ademas que
no nos visitan por temor a que
los obliguemos a leerse todos
esos libros.
4La polemica venra de antes, hasta que
se demostr6 que en esos tiempos,
al menos, la Tierra era cuadrada y
plana.
51947, segin el calendario nuestro.
Ignoramos el calendario del OVNI.
6Si, porque los OVNI estan Ilegan-
do ahora, pero, al parecer, ya los
hombres primitives tuvieron sus
contacts. A lo mejor hasta cono-
cieron el video.
7Por 10 menos que nos escriban de
cuando en cuando.


I I I I






Alma Mater 327. Edidcn especial 1994


La Casa


del Alma
Entrevista
con Dulce Maria Loynaz,
Premio Cervantes 1992


Por Milena Recio Silva


Todos han partido de la casa,
en realidad, pero todos se
han quedado en verdad. Y
no es el recuerdo de ellos lo
que queda,
sino ellos mismos.


CtSAR VALLEJO


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Cerca del mar, en la esquina de
Linea y 14, en el Vedado, una ca-
sona agoniza tras el paso de los
afos, pero aun retiene entire sus
muros humedos y desfigurados la
huella de una familiar de poetas.
A sus 91 aios, Dulce Maria
Loynaz, Premio Miguel de Cer-
vantes 1992 y una de las mas
altas voces femeninas de la Ifrica
hispanoamericana, se conmue-
ve inesperadamente cuando le
digo que quiero hablar de esa
casa.
Esta mujer ha resistido los
embates del tiempo, viene de


no quedarm ~v3


'a",


vuelta de muchos caminos, ha
disfrutado de grandes honors
y tambien padecido grandes ol-
vidos; sin embargo, yo he visto
c6mo discretamente vibra, tiem-
bla, Ilora ante el recuerdo.
Dulce Maria y sus hermanos
construyeron alli su propio mun-
do, alli escribieron sus versos y
recibieron a distinguidas perso-
nalidades literarias como Gabrie-
la Mistral, Federico Garcfa Lorca y
Juan Ram6n jimenez.
Fueron los arboles y flores de
esa casa los que le inspiraron su
novela Ifrica Jardin, obra en la
que, al decir de Cintio Vitier, Dul-
ce Maria despliega iltimo de su intuici6n y su expe-
riencia de lo femenino�.
Su poema Ultimos dias de
una casa, publicado en 1958,
cierra el ciclo de producci6n Ifrica
de esta poetisa y sugiere definiti-
vamente la estrechisima relacion
que entire ambiente, artist y arte
se establece.

Su casa era muy concurrida. cHabfa
algo especial en ella?
No, los especiales eramos nosotros
mismos, no habfa ninguna otra cosa.
Claro, tenfamos adornos, curiosidades,
como habfamos viajado much tenia-
mos cosas muy bellas. Pero no creo
que fuera eso lo que atrara a los que
nos visitaban. No eran coleccionistas.
Eran escritores, artists, pintores, un
grupo que siempre estuvo muy cerca
de nosotros.

cQue tenfan ustedes de especial?
ilmagrnese usted! iQue tenramos de
especial? Nada. Haciamos versos, es-
cribramos, nos burlabamos un poco de
la gente. Como eramos j6venes podia-
mos hacerlo con bastante impunidad.
No se que tuvieramos nada mas.


cHabrfa podido escribir su novela
jardin con otro paisaje ante los
ojos?
Bueno, yo la escribr en esa casa
de que hablabamos, donde habfa un
gran jardrn. Claro, no es el que descri-
bo en la novela; ahr aparece desme-
surado, desnaturalizado. El jardrn es
como el espiritu malefico del libro.

De haber vivido su juventud en otro
lugar, de haber tenido otrafamilia,
chubiera podido usted ser poeta?
El ambiente hace que el poeta se
desarrolle o no, pero el ambiente
hace poeta al que ya naci6 poeta.

De Lfnea y 14, ccual era el lugar
que mds le gustaba?
Hace tanto tiempo que perdf de
vista esa casa que ya apenas la re-
cuerdo. Ademas, ha sido tan desfigu-
rada, tan cambiada... tan mancillada,
que prefiero no hablar de ella.

cQue expresa el hecho de que
usted haya cerrado su tiempo de
creaci6n poetica inspirada preci-
samente en aquella casona?
Quizas exprese la nostalgia, por-
que esta casa donde estamos ahora
es muy bella, no hay dudas. Es arqui-
tect6nicamente correct, tiene mue-
bles y adornos bellos, pero no tiene
alma, no tiene personalidad, tendrfa
yo que darle la mra y ya de la mra me
queda poco.

{Aquella s tenfa alma?
Aquella si, sin que nadie se la diera
la tenra por srmisma.

Cuando sali6 de all[, definitivamen-
te, {que dej6 de su espfritu en ella y
que trajo hacia ac6 consigo?
En realidad traje muy poco, porque
aqur no recuerdo haber escrito nada
poetico. Alla Io escribf todo. En esta


I I







casa mi vida cambi6 radicalmente.
Vine cuando ya habra contrardo ma-
trimonio. Mi esposo, que me querfa
much y era, como decda el, mi primer
admirador, no me daba tiempo para
escribir porque su vida era muy distin-
ta y, si yo me habra casado con el, tenra
que compartirla en tiempo y en todo.

A pesar de no haber hecho usted
poesfa desde hace muchos aios,
ise siente poeta aun?
Puede que si puede que no. No me
he hecho la pregunta. Lo que se es que
ya no podrfa escribir nada poetico. La
poesia que tiene su base en el amor
no puede hacerse despues de los cin-
cuenta afos. Eso es impossible. La poe-
sra tambien depend de cosas que no
son puramente anrmicas, casi diria yo
que depend de las hormones.

Dulce Maria, Xen su casa de Lfnea
y 14 s61o habfa alegrfas, o tambien
tristezas?
Habra de todo. En las casas siempre
hay alegrfas y tristezas, claro, tambien
depend de sus habitantes. Cuando
uno es joven las tristezas pasan pronto,
las alegrfas permanecen mas. En aque-
Ila casa donde eramos cuatro mucha-
chos j6venes, muy imaginativos, muy
capacitados para tener todo lo que era
necesario a una juventud inquieta, se
respiraba much vida, nosotros mis-
mos la Ilenamos de vida. Cuando nos
fuimos, la casa languideci6.

iC6mo eran los domingos?
Muy agradables, porque era cuan-
do recibramos mas visits; como en-
tre los que iban a vernos no todos
tenran libre el resto de la semana,
aprovechaban los domingos. Asr que
era un dra muy animado, muy grato.
A mr siempre me gustaron las visits,
no fui huraia. Me gustaba recibir per-
sonas, atenderlas, sobre todo si eran


poetas buenos, porque a los malos era
un martirio ofrles. Pero generalmente,
eran buenos los que nos visitaban.

En su poema Ultimos dias de una casa
usted menciona las Nochebuenas...
Eso puede aplicarse tanto a mi casa
como a todas las de mi epoca. El poe-
ma no se refiere exactamente a la mra,
es algo con sentido general. Pues en
Cuba se celebraban siempre, era una
fiesta familiar muy traditional, incluso
habra plates tradicionales, oraciones
tradicionales; en fin, todas esas cosas
que se van perdiendo con el advance de
los anos y de la civilizaci6n.

iLas viviendas de hoy son diferentes
a las de su epoca?
Son distintas en todo, yo creo que
hasta en sus habitantes. Las casas de
hoy no sujetan, se dejan como quien
deja un par de zapatos.

iLas casas mueren, Dulce Marfa?
A veces si, aunque tardan mas en
morir que los hombres. Pero al fin todo
muere...
La falta de calor human. Porque
las casas necesitan del hombre. Si us-
ted cierra una casa y ya no viene nadie
mas a ella, entonces la casa se muere.
Es como si a una plant le quitaran la
tierra o le quitaran el agua.

cSu casa de Lfnea y 14 podrfa vivir
cuando ya no quedara nada de lo
que usted am6 alli?
Usted me hace una pregunta que yo
me he hecho muchas veces y como yo
misma no me la puedo contestar sera
dificil que se la contest a usted.

(Le gustarfa que se le recordara en re-
laci6n con aquel lugar, que los j6venes
digan: aqu vivi6 Dulce Marfa Loynaz?
Esa es una pregunta inocente. iPor que
no se le ocurre algo mas interesante?m


*


I I





Alma Mater 369, octubre 2000


La ciudad

cuesta

pero

vale
Por Hilario Rosete Silva
Julio Cesar Guanche
do estids t .. abana
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Revista Origenes. 1947. Lezama
Lima describe: sotros otra suerte de political,
otra suerte de regir la ciudad de
una manera profunda y secreta.�
Bajo ese presupuesto, y para re-
velar, entire varias esencias, c6mo
se apropiaban de La Habana los
alumnos de la Escuela de Arqui-
tectura durante la decada del
cincuenta, Alma Mater convoca
a Mario Coyula Cowley (1935),
miembro del Directorio Revo-
lucionario, y coautor de obras
premiadas como el Parque Mo-
numento a los Martires Univer-
sitarios, en Infanta y San Lazaro,
y del Mausoleo a los Heroes del
13 de Marzo, en el Cementerio
de Col6n, que recuerdan la ges-
ta de los estudiantes de la UH
en luchas revolucionarias. verdad en aquellos afios habfa
todo un territorio universitario,
extendido mas alli de los muros
de esa especie de Acr6polis que
es la Colina>, dice el hoy direc-
tor del grupo para el Desarrollo
Integral de la Capital. President,
desde su creaci6n en 1978 hasta
1989, de la Comisi6n de Monu-
mentos de la ciudad, e incan-
sable luchador por el ensanche
del termino, �monumento no
es solo lo mas antiguo, singular
o lujoso>, Coyula en verdad ha
pasado su vida professional �cru-
zando de un campo a otro>. Para
eI, los principios del equilibrio
ecol6gico -diversidad, mante-
nimiento de las acciones dentro
de la capacidad de carga de un
sistema y su facultad de rege-
neraci6n, garantia de la super-
vivencia- son aplicables a los
nucleos poblacionales. Mas que
�especialista�, le gusta Ilamarse
�generalista�.


SANGRE JOVEN TENER

La sefalada extension de los predios
universitarios allende los muros de
la Colina, �comprendfa cu6l area
geogrfica y respondia a cu6lesfac-
tores?
Llegaba hasta la calle 23, por el nor-
te; hasta Infanta, por el este; hasta la
calle G, por el oeste, el hospital Calixto
Garcia pertenecia a la universidad; y se
diluia hacia el sur mas alli del Stadium
y del parque Carlitos Aguirre. Era un
area donde un policia no entraba solo,
lo hacia en grupos, en plan de ataque.
La amplitud de la zona estaba dada
por el numero de estudiantes y casas
de huespedes. En esa epoca la mayor
parte de las carreras se estudiaban en
La Habana. Igual se encontraban las
Academias de Repaso, importantes
sobre todo en Matematicas y en Me-
dicina, en especial en Anatomia. Para
vencer el contenido de las asignatu-
ras no bastaban las classes. Eran muy
esquematicas. Se agrupaban muchos
estudiantes en una sola aula. A veces
desde las ultimas filas no se oia al pro-
fesor. Las academias cobraban barato
y repasaban bien. No obstante, el cen-
tro de todo el territorio 16gicamente
era la Colina, vinculada a la ciudad
-preciosa salida- a traves de esa
gigantesca escalinata, muy parecida a
la de la Universidad de Columbia de
Nueva York, mas, en mi opinion, me-
jor proporcionada, enmarcada por dos
juegos de escaleras laterales.
Abundando sobre las formas de
<> de la ciudad por los
alumnos, iban desde untar con jab6n


las lines de los tranvias para que es-
tos rodaran San Lazaro abajo, hasta
preparar las hist6ricas manifestacio-
nes de protest, las cuales se dirigian
hacia el monument de Jose Martien
el Parque Central o hacia el pared6n
donde fusilaran a los Estudiantes de
Medicine en la explanada de La Pun-
ta. La presencia estudiantil se exten-
dia a los cafes, como el de la esquina
de L y 27, frente a la casa de Don
Fernando Ortiz, donde se alza hoy
una libreria, bodegones como el de
Teodoro, en las cercanias del teatro
El S6tano, en 27 y K, donde se pro-
ducian animadas tertulias gastando
lo menos possible en cerveza y buti-
farra (ni siquiera a quienes provenian
de families mas acomodadas les so-
braba tanto dinero), y bares como el
del hotel Colina; y tambien en vivir
en las casas de huespedes, agrupa-
das por categories. Habia toda una
gama, en calidad y en precious; unas
solo para muchachas, nera>>, por ejemplo; otras solo para
varones; y una a medio camino:

>... Era un mundo
marcado, tefido por la presencia uni-
versitaria, que se disolvia al Ilegar a la
Rampa. Alli se mezclaba con el rest
de la juventud.

Para toda esa masa juvenile, {que
cambios impuso el golpe de Estado
de marzo de 1952?
Fue un golpe tremendo. Yo no
recordaba situaciones vividas fuera
de la democracia representative. De
cierta forma me sent confundido,


suerte de political, otra suerte
de regir la ciudad de una manera
profunda y secreta)


III







sorprendido. Pero desde el principio,
conforme a la ensenanza recibida
en el hogar, de tradici6n patri6tica
-mis antepasados pelearon en las
guerras de independencia- com-
prendrque seria algo intolerable. Sin
embargo, no toda la juventud uni-
versitaria se aline6 combativamente
frente a Batista. Habra gente desco-
nectada de la political, a quien solo
le interesaba recibirse de arquitecto
y trabajar en su proyecto personal.
Eran los , que cuan-
do la universidad se cerraba, seguian
trabajando para presentar en fecha
sus proyectos, convirtiendose de
hecho en rompehuelgas. La carrera
de Arquitectura exigra materials
y equipos costosos. La mayoria de
los estudiantes procedfan de fa-
milias adineradas. Un graduado de
escasos recursos casi nunca conse-
gura clientele. Fue una vanguardia,
una minoria, quien enfrent6 de for-
ma active el cuartelazo. Hubo otra
masa, simpatizante con la oposici6n,
pero evitando involucrarse. Trataban
de sobrevivir sin buscarse mayores
problems. Con los anos se hizo
mas evidence la necesidad de tomar
partido, asunto muy peligroso, pero
hay cosas que si tu no las haces de
joven...

(Hoy puede considerarse como
centro hist6rico el espacio univer-
sitario descrito?
Sin duda. De cara al I Congreso del
Partido se rescataron los letreros de
protest escritos por los estudiantes
en las paredes ubicadas en torno a la
UH, aunque no se logr6 marcarlos y
separarlos del resto del edifico me-
diante cenefas metalicas, las cuales,
ademas, les habrfan servido de alum-
brado nocturno -deberfamos ahora
rehacer ese trabajo, las leyendas es-
tin casi borradas-. Segun la idea


original, el Memorial Mella vincularia
en un area comun estas paredes, el
propio monument a Mella, el parque
pr6ximo al hotel Colina, y el lugar don-
de cay6 Jose A. Echeverria. A prop6sito,
es lamentable que el martir del 13 de
marzo no tenga aun en La Habana un
mausoleo a la altura de su figure. Me
molesta el recuerdo generalizado guar-
dado de el: un muchacho corpulento y
valiente, de mejillas sonrosadas, muer-
to en combat y nada mas. Jose An-
tonio era un joven de 25 aios con un
desarrollo politico, una capacidad para
aglutinar y una postura antiimperialista
impresionantes.

IDENTICOS A NOSOTROS MISMOS

Hablando de Jose Antonio, cc6mo
seria un edificio diseiado por 61?
No sabrfa decirles. Aunque el se
adscribra definitivamente al movi-
miento modern. En aquella epoca
en la Escuela de Arquitectura predo-
minaba un rechazo despectivo burl6n
hacia todo lo anticuado. Ninguno de
nosotros estimaba el valor del Capi-
tolio o de la propia Universidad de La
Habana. Sfles puedo asegurar que se-
ria un edificio modern racional. Jose
A Echeverrra, Julio Garcia Oliveras,
Osmany Cienfuegos, Emilio Escobar
y otros companeros formaban parte
tanto de nuestra vanguardia polftica
como de nuestra vanguardia artfstica.
Quisiera destacar dos rasgos de Jose
Antonio vitales para cualquier lider
estudiantil: su desprendimiento, y su
forma peculiar de comunicarse con
los demas. Para 6l todas las personas
eran importantes.

La ciudad. Los hombres. La Historia
como ayuda eficaz para entender
el present y prever elfuturo. Dan-
do un salto en el tiempo, {que seria
necesario considerar en la blsqueda


de -segun Roberto Segre- la
< bano del siglo XXI>?
Es precise ir a la esencia. Es diff-
cil, peligroso hablar de cubanfa. La
gente identifica la cubanra con lo
colonial, y hasta con un perfodo de
lo colonial. Para decirlo rapidamente
con el de la condesa Merlin. Como si
antes y despues no hubiese habido
nada de arquitectura cubana. La ca-
racterfstica de Cuba y sobre todo de
La Habana, como muchas otras ciu-
dades, puertos, radicaba amen del
mestizaje racial, en su naturaleza de
encrucijada, de mezcla cultural. No-
sotros tenemos influencia de viarias
regions de Espaia: Andalucia, Ex-
tremadura, Castilla...
Muchas cosas nos vienen de allf: el
trazado, la escala, la altura, el perfil, el
compas. Estos elements se pierden
cuando de pronto se destinan una o
dos manzanas completes para cons-
truir en el centro un solo, gigantesco
edificio. Se rompe la escala, el ritmo
marcado por el tamano y el Ilenado
de los lotes, garantia de la diversi-
dad. En una misma manzana podia
existir, por ejemplo, la residencia de
un senior acaudalado construida en
1915 con la arquitectura eclectica de
esa epoca, dos pisos y torremirador,
pero el terreno de al lado quedaba
vacio durante largo tiempo, y cuan-
do se venia a ocupar era para alzar
un tipico edificio de apartamento de
los anos 40 o 50, mientras los porta-
les de enfrente escondian una ciuda-
delas, y en el portal6n de la esquina,
aunque bastante sobrio, funcionaba
muy bien una bodega.
A prop6sito, aqui al doblar, en la
calle 4, esquina a 13, vemos que ocu-
rre con una de esas antiguas bodegas:
un desastre, subdividida en cuatro
cinco casas, se convirti6 en una col-
mena, en un barriecito insalubre, y lo


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ir6nico es que ahora han hecho en el
jardin vendutas particulares de todo
tipo, volviendo a la funci6n commercial,
pero degradada. Esa diversidad era
muy saludable. Es diversidad visual y
funcional, pero tambien social, y es
important mantenerla. Entonces, lo
cubano es lo que torado de afuera
e injertando dentro, Ilega a asimilar-
se de tal forma -el process siempre
exige tiempo, los primeros tanteos
nunca son acertados-, que ya nadie
puede catalogarlo como extranjero.
Asrsucedi6 a lo largo de la historic con
nuestra arquitectura, por eso es pre-
barroca, barroca, neog6tica, neoclasi-
ca, arte nouveau, pero >,
�cubanizada>.

8Podriamos hallar lo cubano en la
arquitectura, como haria Cintio Vi-
tier en la poesia?
Nunca habfa pensado en eso. Serfa
interesante. Como ya dije, solemos
ver lo cubano de forma limitada, de-
fecto comun de los malos proyectos
cubanos o extranjeros. Se toma lo
epidermico: la reja, la teja, el vitral.
Ahora mismo todos los proyectos de
hotels e inmobiliarias estan satura-
dos de arcos pero suavizados como
pasados por agua. Sin embargo lo
important es inferir, transmitir la
esencia. A mediados del siglo XX ya
habfa arquitectos cubanos haciendo
una arquitectura modern que pe-
netraba la sustancia y reinterpretaba
los elements tfpicos como el patio,
la ventana, el puntal, la galeria, el bal-
c6n. Ese es el desafi6.

cQue relaci6n tendria que existir
entire diseio urbanistico y diversi-
dad?
En nuestro medio hay un proble-
ma serio: el double trafico monetario,
fermento de diferencias. Alguien
debe estar estudiando todo lo ori-


ginado por este fen6meno. No solo
economists. Tambien los soci6logos.
Sobre la diversidad, la propia ciudad
hist6rica aporta muchas pautas de
coexistencia. Yo hable del Vedado,
de la unidad y apariencia elegant de
un barrio donde, no obstante, habfa
hasta ciudadelas. Pero el millonario
imponfa las reglas, dictaba la imagen
que se debfa proyectar hacia la calle
y establecia las normas de conduct
en los espacios publicos. La pregunta
es: LQuien fija ahora los patrons de
moral y costumbres? LEI tipo que Ile-
ga, detiene el carro, empapelado todo
en negro, delante de tu propia casa,
y sonando un claxon cuyo estruendo
recuerda a un dinosaurio herido, le-
vanta en peso a todo el edificio con
una musica disco? LDebe o puede ser
este constructor de cacharrerfas el
personaje dominant, el dueno de la
calle, el dictador de los modales? De
ninguna manera. Es precise coexistir,
mas preservando el orden. Entender
que cada zona de la ciudad tiene sus
propias reglas en el sentido urbanrs-
tico. Lo valido en Centro Habana; no
es Ircito en El Vedado. Lo autorizado
en El Vedado no es permitido en Mira-
mar. De cierto modo, asistimos a una
> de los anti-
guos barrios residenciales. Sus edifi-
caciones vienen avanzando hasta la
misma acera, mientras se �lisifican>>,
es decir, apenas alcanzan una calidad
en su arquitectura comparable a las
de Alturas de La Lisa. Como siempre
sucede, los que mas pierden son los
que mas tenran que perder.

HIjos DEL DESARRAIGO

Con todo, usted ha dicho en algdn
moment < vale>...
Exacto. La propia escasez y los pro-
blemas Ilegan a aplastar a la gente. Al-


gunos se preguntan: � a hacer esto, con qu?>> Cuando yo
enuncie este concept, tratando de
significar todo lo verdaderamete va-
lioso de la ciudad. Me decfan: � tas loco? LSi casi no podemos con La
Habana Vieja?>... Es precise invertir
los terminos. En vez de una carga
para el Estado, debemos descubrir
en el trasfondo una oportunidad
para obtener ganancias. Lejos de ver
edificios despintados y desvencija-
dos, pensemos en ellos como un re-
curso que puede pagarse a s mismo.
Y claro, por la vra del impuesto unos
produciran para otros. Porque nun-
ca Mantilla, por ejemplo, tendra la
misma demand de Centro Habana,
aunque siempre habra algun turista
aventurero deseoso de alojarse por
alla.

La ciudad es el espacio donde se
construye ciudadania. Los 16venes
cubanos, Ltenemos cultural e iden-
tidad urbanas?
En ese campo no andarnos bien.
Ni hay una cultural urbana extendi-
da ni tal vez cultural ciudadana. El
argument result parad6jico. La
Revoluci6n dio muchas oportunida-
des de studio y de trabajo dentro y
fuera de Cuba. La gente dej6 la casa
y se descuid6 un tanto la cuadra. En
ocasiones se encuentran ciudada-
nos j6venes, no precisamente delin-
cuentes, expresandose y vistiendose
y comportandose como si lo fueran:
han asimilado esos patrons cultu-
rales. Todo es fruto del desarraigo. A
veces noto en la ciudad una especie
de subculture marginal, propia de
>. Sus portadores ya no
son ni obreros ni campesinos ni tam-
poco intelectuales. Un guajiro anal-
fabeto del aio 60 serra mas educado
hoy que algun universitario. Pero el
labrador cubano que dej6 el campo y






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vino para la ciudad, ya no es ni cam-
pesino ni ciudadano. Es un hfbrido.
Asoma de nuevo el desarraigo. En
nuestros dras se habla de la masifica-
ci6n de la cultural. Mas durante anos
los conflicts culturales y sociales se
abandonaron a la espontaneidad. Y
cuando alguien desfolia un campo y
se march sin atenderlo en lo ade-
lante, ya se sabe: allf solo crecerin
malas hierbas.

Recobrando el optimism, segdn
su criteria, icu6les obras merece-
rian estar entire las siete maravillas
construidas en la Cuba revolucio-
naria?
La ciudad Camilo Cienfuegos, mas
conocida como Habana del Este, es
un hito. Sigue siendo la mejor urba-
nizaci6n posterior a 1959. Cuando se
revisan sus costs -en aquella epo-


ca parecieron altos, a Pastorita Nuiez
se lo reprocharon-, resultan risibles.
La calidad del diseio y el acabado es
6ptima. Ha soportado 40 aios. Esta
intacta. < conseguiremos algo igual>>, razona-
rfan sus moradores. A veces el ahorro
da perdidas. Nada se gana si el mis-
mo dra del estreno ya es necesario
apuntalar un edificio. Luego estan: las
Escuelas de Arte de Cubanacan, qui-
zas la obra mas divulgada del perfodo
revolucionario, que ahora seran con-
cluidas y remozadas; la CUJAE (hoy
ISPJAE), un product magnifico, con-
temporaneo con las escuelas de arte;
el conjunto monumentario de la plaza
de Guantanamo, sin duda el mejor
dentro de esta topologra creada por la
Revoluci6n; el viaducto de La Farola,
una obra maestra; el Parque Lenin de
La Habana, costoso -hubo que sem-


Y, - ~~4,---- --~�- _~ -rili.r _ .--- ---9.


brar los arboles-, pero de muy buen
gusto y otras obras menores, como
algunos de los consultorios medicos,
pequenos y bien pensados, y various
edificios de microbrigadas, en verdad
pocos, levantados en los aios 80. La
buena arquitectura no solo se en-
cuentra en las obras monumentales,
Ilamativas y costosas. Tambien se
da en ejecuciones menudas e inte-
ligentes a fines de la decada de los
80 hubo un intent de recalificar la
arquitectura, de devolverla al mundo
de la cultural. Este fue uno de los te-
mas centrales del ultimo congress de
la UNEAC. La construcci6n es el me-
dio, pero no el fin. La construcci6n es
solo el vehfculo a traves del cual se
materialize la arquitectura. No puede
dictarle pautas a ella. Serfa igual que
si las pautas de la literature las impu-
siera la poligrafia.m


A*"-


~'







Urgido de reposo, result que en
los iltimos meses decir
se ha convertido para mr en
una constant.
Digo a propuestas de traba-
jo, a entrevistas, cumpleaios, com-
promisos sociales o profesionales y,
sobre todo, a reuniones.
En cuanto a los events que se su-
ceden sistematica y constantemente
entire nosotros, trato de esquivarlos
con elegancia ya que me aburre escu-
char casi siempre los mismos temas
abordados casi siempre por las mis-
mas personas, esas que no conciben
acudir a una asamblea, encuentro,
foro o congress solo para escuchar
sino siempre para ser escuchados,
sobre todo si se encuentran en el lo-
cal dirigentes de maximo rango o las
camaras del Noticiero Nacional de
Television.
Sin embargo, no pude decir <>
a un program radial al que reciente-
mente me invitaron, ya que aunque
solicited unas horas para confirmar o no
mi participaci6n, se tomaron la liber-
tad de anunciarme nada mas y nada
menos que en el Noticiero Nacional
de Radio, o lo que es lo mismo, ien
cadena national! No asistir significarfa
quedar ante el public con una ima-
gen de informalidad que realmente no
me ha caracterizado nunca y por eso
estuve present en un program que
dura toda la manana y al cual los oyen-
tes lHaman por telefono para saludar y
hacer preguntas a los invitados.
De todas las Ilamadas recibidas
esa mariana hubo dos que robaron
poderosamente mi atenci6n.
La primera correspondi6 a una
seaiora que me hizo una sola e ines-
perada pregunta. Sin saber siquiera
si yo tenra o no hijos, me pregunt6
cuantos nietecitos yo tenfa.
Las risas estallaron inevitable en el
studio y en la cabina, y yo, repuesto


Alma Matea 383,
diidembre 2001




Universidad
yYo


Decir no,


decir si

Por Hector Quintero


de la sorpresa, le respond arrebolado
que no tenia ni uno.
La segunda de estas Ilamadas caus6
en mruna verdadera alegrfa yme retro-
trajo a mis anos de estudiante univer-
sitario en la entonces Ilamada Facultad
de Filologra, entire 1972 y 1978.
Se trataba de Otilia de las Cuevas, in-
olvidable profesora de nuestro idioma
gracias a cuyo conocido rigor aprendr a
amar aun mas la lengua castellana y a
hacer o tratar de hacer un buen uso de
su gramatica.
En esta oportunidad, la excelente
profesora cambiaba de personaje y se
convertra en una radioescucha que to-
maba el telefono para saludar carifio-
samente a un ex alumno.
Gracias a ella result para mr inevi-
table recorder durante toda esa tarde
muchas de las incidencias de mi ca-
rrera en la muy ilustre Universidad de
San Crist6bal de La Habana, a la que yo
habra arribado algo tardramente con
un mont6n de lectures y conocimien-
tos dispersos que all se encargaron de
organizer y de enriquecer.
Hoy dra, pienso que fui, sin duda,
muy afortunado, ya que, aunque no


logre alcanzar los privilegios de una
Vicentina Antuna o de una Mirta
Aguirre, sr pude ocupar pupitre fren-
te a una indiscutible instituci6n de la
docencia national como es el caso
de la muy querida Rosario Novoa, asi
como que, finalmente, ella me pidiera
quedarse con mis notas de clase que
quizas, y para mi personal regocijo,
aun conserve.
Y aunque no estaba incluido en el
program de mi carrera, siempre que
tenra oportunidad me introducra en
calidad de oyente en las fascinantes
classes de analisis literario que impar-
tfa Roberto Fernandez Retamar en el
anfiteatro de la facultad.
Profesores brillantes y entranables
como Guillermo Rodrrguez Rivera, Luz
Merino, Beatriz Maggi, Alvaro L6pez,
Mercedes Santos Moray o Yolanda
Wood, entire otros, se unen en mis
recuerdos a nombres de alumnos que
como la tempranamente desapare-
cida Maria Eugenia Haya, su esposo
y colega de oficio, el fot6grafo Mario
Garcia Joya, Osvaldo Navarro, Jose
M. Villa, Eduardo Heras Le6n, Con-
suelo Telmo, Hector Veitra, Olga
Rosa Rfus, Oriette Medina y algu-
nos otros, han realizado aportes de
importancia a la cultural cubana en
diferentes disciplines.
Por eso esta etapa de mi vida como
alumno de curso de trabajadores en
nuestro mas alto centro docente la
recuerdo como uno de mis momen-
tos mas felices.
Y me alegro de haberme visto obli-
gado a decir <> a mi presencia en el
program radial donde una prestigio-
sa profesora universitaria me congra-
tula con su saludo y me hizo recorder
hermosos moments de mi vida, en
tanto otra persona despert6 en mi
una pequeia frustraci6n por no haber
podido contar con la dicha de tener, al
menos, un par de lindos nietecitos.m