Title: Alma mater
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 Material Information
Title: Alma mater
Physical Description: v. : ill. ; 57 cm.
Language: Spanish
Publisher: J.C. Fernandez
Place of Publication: Habana i.e. Havana Cuba
Habana i.e. Havana, Cuba
Publication Date: December 2010
Frequency: daily
regular
 Subjects
Genre: newspaper   ( marcgt )
Spatial Coverage: Cuba -- Habana
Cuba -- Havana
 Notes
General Note: Description based on: Año 6, no. 1 (30 de sept. de 1933).
General Note: "la voz de los universitarios."
 Record Information
Bibliographic ID: UF00098943
Volume ID: VID00058
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 20802575
lccn - sn 89048340
issn - 0864-0572

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ble p i de l a mej o l.iterae r.


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y el hermoso r gal-..ue reibieroe. os
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Fes iv l'dearis iii: ta aic ionados! de' i lai FLI,
q le.. e Ceo e vila.
mics denr de e.. te- e-tre eni

y sociedad. Igualmente, tendrs a m...
un moora de e.ria pa sede-

del 1Fetivail Mund!ialI de1 !Tla Juetu
leos e Esuines me-ta e-e. en lascc
dep -e..a e halr sor elbibl

Le- bie est e .epa e- gurao El



Dilil i rector.i.]
_,..-- e r. e -


e.e2 .


Mi amistad


con,



Jose



Lezama




Lima


Por Dr. Jos Luis Moreno Del Toro (*)


1r --


Desde la misma muerte de Lezama Lima,
recib la solicitud, por parte de Fina Garca
Marruz y Cintio Vitier, de que escribiera un
testimonio sobre mi amistad con el poeta;
comenc con cierta pereza o lentitud, a
partir de fabulaciones inciertas. Estas vienen
y van en todas direcciones acerca de la vida,
la obra y, sobre todo, la muerte del poeta
distorsionando la realidad, interpretadas por
cada quien a su manera.
Tuve el enorme privilegio de ser el mdico personal
de algunos de los ms prestigiosos miembros del
grupo de Orgenes; y los caminos de la poesa y la
Medicine fueron alicientes para que floreciera junto
a ellos una amistad que desbord los concepts.
Sirvan estas palabras, que a continuacin reno,
como un homenaje a nuestro Jos Lezama Lima, al
cumplirse este 19 de diciembre de 2010 su primer
centenario.


Quiso el azar que me fueran asignadas
las dos profesiones creadas para salvar al
hombre: la Medicina y la Poesa. Soy de esos
que prefieren un sueo a una pesadilla. Mis
grandes amores me han robado toda la vida.
A la Medicina me acerqu cuando me distan-
ci geogrficamente de mi natal Holgun; y a
la Poesa, desde que tiraba piedras en el ro
Jige. Porque la poesa nace y se aprende, no
se compra, se crea amando y sufriendo como
nos ense Mart.
Durante ms de 12 aos, compart la amis-
tad con un paciente que una noche apareci
con disnea y una depresin muy grande. De
este encuentro resultaron dos cosas: conver-
tirme en su mdico personal hasta el final, a
pesar de su intense y larga amistad con el Dr.
y professor Carnotich, quien durante muchos
aos fue su facultativo cercano y condiscpulo


del Colegio Mim, a quien tuve el inmenso
privilegio de haber tenido como professor de
Anatoma; y que ese paciente fuera el poeta,
ensayista y narrador Jos Lezama Lima.

...vivo como los suicides, me sumerjo
en la muerte
La muerte fue una constant en este gran
escritor, su asma era una causa de preocupa-
cin para todos. Entre respiracin y respiracin
afirmaba yo ya he hablado con mi muerte y
cada uno sabe lo que tiene que hacer.l Al
pasar los aos, Lezama no se preocupaba por
morir, por lo menos literariamente. Lo que l
consideraba su epitafio, la frase de Flaubert
Todo perdido, nada perdido, no se utiliz en
su lecho definitive, en su lugar fue inscrito: La
mar violeta aora el nacimiento de los Dioses, /
ya que nacer es aqu una fiesta innombrable,


(*) Parte de esta conversacin fue publicada por el periodista Alfonso del Rosario Duran en Ambito, revista cultural del semanario Ahora, en Holguin, el 11 de abril de 1994. Para la presenteedi-
cin de Alma Mater ha sido revisada y fueron modificados algunos textos.
Dr. Jos Luis Moreno del Toro, Holguin 1943. Mdico, narrador y poeta, ejerce como professor de ciruga general en el Hospital Universitario General Calixto Garca, de la Ciudad de La
Habana, es miembro de la Unin Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Preside la Ctedra de Cultura Cubana, del Instituto Superior de Ciencias Mdicas. Posee la Distincin
por la Cultura Nacional y por la Educacin Cubana.
'Yo, en cambio, vivo como los suicides, me sumerjo en la muerte yal despertar me entrego a los placeres de la resurreccin; Interrogando a Lezama Lima, en Recopilacin de textos
sobre Lezama Lima, Casa de las Amricas, La Habana, 1970.








fragmento de su Noche insular:jardines invisibles. Como poeta
joven en aquellos tiempos, fui uno de esos poqusimos alumnos
del que l mismo llamara Curso Dlfico2, y como a todos los que
participamos de su orientacin y amistad llevamos la impronta
del poeta que en su tiempo solo recibi silencio, ahora otros
aires le dan preponderancia al cubansimo y son muchos los
que alaban su obra. Hablando del boom lezamiano, creo que
la apertura de Lezama no est dada por la cantidad de gente
que puedan escribir sobre l, cuando, lamentablemente tuvo
tan pocos amigos en los ltimos tiempos de su vida, ahora hay
una especie de lezamomana o filolezamana, ahora todo el
mundo quiere escribir y todos se consideran sus amigos, muchos
se creen deudores de una amistad con el poeta y sobre todo de
un compromise con Lezama, lo cual me parece excelente que as
sea, eso es seal manifiesta de que ha trascendido los crculos
estrechos de su mortalidad, esa deuda yo no la tengo.
De los pocos alumnos del curso de Lezama, tengo la amistad
de muchos, entire otros Reynaldo Gonzlez y Jos Prats Sariol,
eso es lo ms important, adems de mi introduccin a su po-
tica. Esos dos hechos me han dado la posibilidad y el privilegio
de disfrutar al autor de Enemigo rumor en cada lectura, porque
l es como Mart: un manantial que, aunque uno no tenga sed,
siempre vas a beber y te alimenta.

En el "Tbiri Tbara"
Muchos inculpan a Lezama de hermtico, inaccesible, eso
ocurre porque no pueden o porque no quieren romper esa
frontera que impone la lectura cuidadosa. En una ocasin l,
con su voz entrecortada, llena de sibilantes bronquiales me
dijo: mire doctor, me dicen que soy hermtico, que soy un
hombre que no entienden, pero ousted puede decirme qu
cosa es el "Tbiri Tbara" (la guaracha de Daniel Santos y la
Sonora Matancera, que tanta popularidad tuvo en las dcadas
del cuarenta y cincuenta), o usted sabe qu significa que
"El Cuini tiene bandera" (del viejo danzn de La Aragn),
estos tropolgicos gongorismos son los smbolos y signos
para descubrirlo.
Me asaltan a la memorial algunos moments: conocerlo una
noche que fue terrible para l, al otro da de fallecida su madre,
el 12 de septiembre del 1964, dado lo que representaba esta
en su vida3. Recordar que perdi a su padre de nio y lo dej
en una precaria situacin econmica, emotional y afectiva. De
ah que su primer libro sea Muerte de Narciso y en el ltimo
poema que escribi4 l va buscando al Tokonoma como un
smbolo indescifrable de la muerte. En mi libro en preparacin
sobre el autor de Paradiso, que llevar por ttulo El paciente
impaciente, hay un captulo dedicado a la muerte en la obra
de Lezama. Lo conoc ese da y nuestra amistad dur un poco
ms de 12 aos, hasta aquella madrugada del 9 de agosto de
1976, en que me toc la amarga responsabilidad de acompa-
arlo hasta el final.


hroes de Chapultepec, hubo muerte potica en los muros del
Moncada, como tambin pudo ser la de Jos Jacinto Milans
o la de Juan Clemente Zenea, con toda la carga trgica que
conlleva ese acto biolgico de la prdida de un ser human.
Pero como mdico digo que no hay ninguna muerte potica,
la muerte nos despoja del privilegio ms grande que tiene el
hombre: la vida, por lo que lucha y por lo que crea durante ella,
frente a la muerte hay que luchar con todas las fuerzas. La vida
tiene ms de poesa que la muerte5.

Trocadero 162, bajos
Alguien pudiera afirmar que su disnea era acrecentada por
su casa: llena de libros, cuadros y tantos objetos que acu-
mulaban recuerdos y polvo domstico, eso puede ser una
elucubracin... ms que otra cosa. La disnea de Lezama
es sntoma y consecuencia de esta enfermedad multifac-
torial y en l creo que tambin con muchas posibilidades
hereditarias, hay que recorder que su padre muere de una
bronconeumona durante una epidemia de gripe el 19 de
enero del ao 1919 en los Estados Unidos, a los 33 aos de
edad, all estaba por su responsabilidad del trabajo military en
Fuerte Barranca, Florida; y poco despus su hermana Elosa,
es vctima de una complicacin de este padecimiento, que
tambin terminal con su vida. Si leemos la primera pgina de
Paradiso, sabemos que Lezama padece de asma desde los
primeros das de su existencia. Entre las mltiples causes que
produce el asma, est el hongo domstico, pero cuando
Lezama viva en el campamento military de Columbia, donde
naci; o en Prado, la casa de su abuela, este era un hogar
sin libros, una casa seorial, muy ventilada y espaciosa all
tambin padeci de asma; cuando paseaba por la calle muy
aireada y casi marina calle de San Lzaro, rumbo a la Uni-
versidad, tambin la padeca. Quizs el acumulo de libros y
la fertilidad que tienen para los caros, que as se llaman,
pudieran influir, pero la casa de Lezama en Trocadero 162,
bajos, como le gustaba sealar, era amplia, tena tres cuartos
para dos personas.

La biblioteca como dragn
Adems de los libros tena mquinas de escribir, que ya no
utilizaba y tampoco entraba a esa habitacin, la ltima y ms
pequea: su studio durante un tiempo, pues al final de su
vida escriba en la sala apoyado sobre una tabla, en su silln...
No me pareci una casa convertida en un amasijo de libros,
papeles y polvo, esto pudiera haber sido expresado por el
propio Lezama; actualmente rescatada para la memorial his-
trica, tampoco creo que su mquina de escribir estuviera tan
herrumbrosa, quizs vieja, como todava se puede verificar su
estado cuando visitamos el museo.
Es verdad que era una casa muy llena de cuadros y libros,
sobre todo en su studio, parte important de lo mejor de


su biblioteca, igual, dondequiera florecan los libros pues La
biblioteca como dragn -como l asever- fue invadiendo
el inmueble. No tengo recuerdos lgubres y decadentes, aban-
donados o sucios, de la casa del Poeta.
Nunca, nunca hubiera cometido la locura de decirle que eli-
minase o se deshiciera de sus libros, ni a Lezama ni a nadie, ni
siquiera al ms iletrado. Hay que conocer a Lezama, l conceba
la biblioteca como Dragn, quiero insistir en eso, aunque
sea muy reiterativo, pues era su sustancia proteica. Pobre del
hombre que no tenga libros a su alrededor!, a pesar de todas
las tcnicas, las computadoras, el video, etctera, nunca el libro
ser sustituido. Decirle a Lezama que no tuviera libros era como
pedirle que se sacara el alma.

Al paso del tiempo...
Con su casa pasaron cosas muy tristes: primero se convirti
en una biblioteca cuasi municipal, despus de todo creo que
fue lo ms acertado en ese moment, para salvaguardar la
institucin o el inmueble, luego se sacaron los cuadros, muy
valiosos, y estuvieron de fondos en el Museo Nacional y otros
lugares. Tambin sus libros, que renen una coleccin no solo
por su cantidad y calidad, sino porque fueron testigos y cm-
plices de su inmensa obra, estuvieron muy bien resguardados
en la Biblioteca Nacional. Otros objetos de la casa no se sabe
adnde fueron a parar, como su silln o el juego de cuarto,
el juego de comedor...Otros se conservan, gracias al empeo
de muchos, entire ellos, el Ministerio de Cultura. An est el
viejo refrigerator que enfra el mejor t de La Habana Vieja,
como fino bigote de dragn como deca en cada brindis el
mismo Lezama; hoy en el museo vuelve a reinar el espritu
lezamiano.
Y hablando del tan discutido trmino o conceptualizacin de
inmortalidad, Lezama no va a morir nunca. Su salud potica,
el sistema potico soado, creado y sealado por l est en su
mejor moment. Recientemente el jueves 25 de marzo de 2010,
en el Baptist Hospital de Miami, fallece tambin de una tonta
neumona como ella misma calificara la razn de la muerte
de su hermano, Elosa: la ltima integrante de la trinidad de
los Lezama Lima.

El enmascarado vol sobre la cerca del abismo, no moj
su palma en el Leteo, sobre los arcos y los faldones respir un
beso hacia la noche y se convirti en algo palpable, ciertas
gracias a que era inalcanzable, imposible....
Son ya pocos los aos que me quedan para sentir el terri-
ble encontronazo del ms all. Pero a todo sobreviv y he de
sobrevivir tambin a la muerte.

Jos Lezama Lima


La muerte me est buscando...
Las ltimas palabras que pronunci podran ser testimo-
nio de algunos rasgos muy personales, ahora a la distancia.
Lezama era un gran gourmet, no era un hombre goloso, ni
comiln como se ha querido decir frecuentemente; era un
hombre al que le gustaba comer bien y no tan abundante ,
pero s era exigente en la calidad de sus apetencias, como "
da fe, en el fabuloso men durante La cena de Doa Augus- J
ta, en su novela mayor. En sus moments postreros sobre
las ocho o las nueve de la noche, cuando se acentuaron las
complicaciones pidi a la que era entonces mi esposa que
le llevara un pudn: ella acostumbraba enviarle este dulce
de la repostera criolla, una comida de ngeles, como
l deca. Por supuesto, no permit que cumpliera su deseo
porque saba de su extrema gravedad, desde el moment en
que ingres al hospital, a regaadientes y de manera tarda,
aquel domingo 8 de agosto.

Un viaje al hospital
es un viaje a la muerte.
Nuestro cuerpo llega a ser un obstculo donde
la lejana se revuelve.
Ay, nuestro cuerpo a horcajadas en otras imgenes.
Sin sentir que me llamen
penetro en la pradera despacioso.

Como poeta puedo buscar en la imaginacin ese sentido a
la muerte. Puede ser potico el tener en algn moment un
herosmo grande, un desinters de encontrarse con ella que pue-'
de serlo. Potica fue la muerte de Jess de Nazaret, como nos
la relatan, quien se entreg para salvar la causa de un pueblo
que estaba sometido a un imperio, un hombre que por amor a
su tierra recibi la muerte. Potica fue la muerte de los nios

Siempre me gust orientar las lectures de la gente ms joven. Al cabo de estar hacindolo durante muchos aos se me ocurri la idea de sistematizar esas orientaciones [...] Surgi as la idea del Curso Dlfico.
'En 1972, Lezama le enva una carta a Julin Orbn, sobre la muerte de Rosa, su hermana mayor: Despus de la muerte de mi madre, esta gran desgracia me ha producido una melancola depresiva.
4El pabelln del vacio, escrito el 1ro de abril de 1976, pertenece al libro Fragmentos a su imn.
iCuando la muerte irrumpe de una manera indiscreta en los aos otorgados a una vida de expresin y relieve artsticos, parece que esa mitad secuestrada se trueca en la cara benvola de infinitas posibilidades favorables, en Arstides Fernn-
dez, La cantidad hechizada, Ediciones Unin, La Habana, 1970.
Lezama define al dragn de esta forma: El dragn es el mercurio. Es semen y sangre. Viene del rin y se conserve en el higado. Ms adelante, luego de degustar los misterios del Tao, define la biblioteca: Asi, toda biblioteca es la morada del
dragn invisible, se apoya sobre la tortuga de espaldar legible, Las eras imaginarias: la biblioteca como dragn, en La cantidad hechizada.







El dilema no se pasea entire nosotros, como so-
lemos decir, desde que el mundo es mundo.
Pero al menos desde que Lezama es LE-
ZAMA las discusiones sobre la possible (o
impossible) traduccin de sus textos al lenguaje
cinematogrfico acechan perennemente a
nuestro mito literario.
Mltiples motors ponen en march el ince-
sante cotilleo de los especialistas, sobre todo,
aquel aejo (y no por ello resuelto) debate
sobre las limitantes del cine como medio de
expresin, as como su dudosa jerarqua frente
a las restantes, y sagradas bellas artes.
En otras palabras, la monumentalidad con-
ceptual y estilstica conquistada por el autor
de Dadora travs de la letra impresa, no se ha
estimado digna o capaz de enseorearse casi
nunca en los, para algunos, insustanciales
predios del audiovisual.
Trtese de prejuicios sobre las potencialida-
des discursivas de la imagen en movimiento;
las derivaciones, dadas sus propias dinmicas
de produccin, hacia formulas abiertamente
comerciales y simplificadoras (las cuales, vale
aclarar, eran comunes en el cine del patio
cuando Lezama sale a la palestra pblica); o
el anmico pensamiento crtico national sobre
las variantes para traducir-recrear-adecuar
textos literarios al celuloide1, lo cierto es que
el matrimonio del cubansimo autor con la sala
oscura rara vez se concrete.
Cuando as ocurre, tal unin es asumida de
inmediato como hertica osada.
Decir Lezama y el cine equivale a conjurar,
acodndonos en la norma popular, al aceite
y el vinagre: asociaciones imposibles, incom-
patibilidades absolutas, diferencias irreconci-
liables, sin olvidar que, paradjicamente, de
smiles y comparaciones sorpresivas est llena
la escritura lezamiana2.
En la cspide de tal autosuficiencia artstica
permanece Paradiso, novela consagratoria del
autor, catalogada por Cintio Vitier de invita-
cin a la sabidura, reto a todas las herejas
posibles, texto que no dej dudas, tras ser pu-
blicado en 1966, sobre su naturaleza escurridi-
za, no solo ante cualquier intent de traslacin
hacia otros medios o lenguajes, sino frente a la
ms inofensiva aproximacin lectiva.
Repeliendo a curiosos, seduciendo a los ms
osados, dos muros aparentemente infranquea-
bles se erigen ante el volume: segn senala la
crtica, el hermetismo intencional de la prosa y el
carcter desprejuiciado de sus pasajes erticos,
estos ltimos condicionantes de un escndalo
desproporcionado que, entire otros nefastos
efectos, desterr al texto maldito de los pla-
nes de studio universitarios por dcadas.
Escndalo que reverdeci en 2007 por obra
y gracia de un lezamiano confeso.
Anunciaba Toms Piard su acercamiento
al artist con El viajero inmvil, (pelcula que
recreara pasajes de la an inclume Paradiso),
y los censores salieron prestos a rasgarse las
vestiduras.
El escrutinio de las reseas aparecidas tras
el estreno del filme nos permit establecer
que, ms all de los resultados, la mayora de
las voces crticas consider ms interesante
cuestionar la pertinencia de tal aventura-sa-
crilegio esttico, escudndose en las razones
expuestas.
El director intent salir a flote al advertirnos
una y otra vez que:
El viajero inmvil es un filme sobre Jos
Lezama Lima, no sobre su novela [...] Tomo de
la novela los pasajes y personajes ms popu-
lares [...] Hay una voluntad muy concrete de
dejar a los espectadores con ganas de ir ms
all [...] Por eso conformamos un homenaje-
filme-invitacin que espero despierte muchas
inquietudes [...]3.
No obstante, nada impidi que ese pblico
receloso ante la obra de Lezama, al cual in-


tent seducir la cinta, abandonara durante el
estreno la sala cinematogrfica con la misma
determinacin con que se escapa de un bao
de agua fra.
El viajero..., reconozcmoslo, no concrete los
nobles objetivos previstos por el director.
El mito sobre la inaccesibilidad del universe
lezamiano pareci ms bien consolidarse con
la pelcula, que pudo ser disfrutada, entretanto,
por aquellos familiarizados de antemano con
la produccin artstica del escritor.
Las claves para diseccionar el fracaso radi-
caron, justamente, en la falsa humildad de
la propuesta flmica.
Tras sus proclamadas distancia y reverencia
obedientes ante la inmensidad del referente
literario que le sirve de inspiracin, El viajero...
termin reproduciendo muchas marcas que
ilustran una latente ambicin esttica, similares
a las que terminaron alejando la novela del
gusto mayoritario.
Por ese camino la pieza de Piard alcanz a
emular, de forma ms o menos consciente, los
signos que le granjearon a Paradiso el ttulo
de novela total: la huella de mltiples y
variopintas influencias, la vastedad de recur-
sos intertextuales, la necesidad de borrar las
fronteras entire gneros aparentemente irre-
conciliables, la vocacin testimonial-individual-
biogrfica y el bosquejo puntual del context
histrico en el cual se describe la novela.
Si Paradiso se aventuraba a fundir en sus
pginas indistintamente, segn apunta Cintio
Vitiers, giros homricos en determinados pa-
sajes, el acento medieval hispnico [...] incluso
las especulaciones teolgicas agustinianas o
tomistas, entire otros elements, El viajero...
tambin repasa el legado cinematogrfico ms
valioso, como lo prueban sus homenajes al
estilo de Serguei Eisenstein y Andrei Tarkovski,
por solo citar dos ejemplos.
La difuminacin de lmites entire gneros
literarios establecidos, como la novela, el tes-
timonio, el ensayo o la poesa, present en el
libro, encuentra su equivalent, asimismo, en la
inslita comunin dentro del filme de las tcni-
cas del documental, la ficcin y el teatro.
Si en la magna obra, adems, la tradicin
medieval y barroca entroncaba con el mundo
de las vanguardias, pasando por encima del
costumbrismo y el realismo6, la pelcula tam-
bin dibuja un puente que comunica la mejor
tradicin cinematogrfica con los signos esti-
lsticos del audiovisual en el present, dejando
de lado la vertiente un tanto gruesa, folclorista,
de cacofnico aliento sociologist, que alguna
vez predominara en nuestro sptimo arte.
El viajero... concrete as su vuelo esttico y
narrative gracias a la, quiz accidental, traicin
a aquellos que parecan ser sus presupuestos
iniciales.
Una pregunta queda en el aire:
Qu hubiera opinado el genio cubano de
su imprevista concupiscencia con el sptimo
arte?
La especulacin podramos concretarla re-
pasando las breves y nicas declaraciones que
ofreciera Lezama a la revista Cine Cubano No.
23, 24 y 25, hacia 1964.
Voces crticas como la del camageyano
Juan Antonio Garca Borrero7 vislumbraron en
las palabras del autor un marcado entusiasmo
por el cine en su vertiente vanguardista-experi-
mental-revolucionaria, probada poco antes de
ofrecer tales reflexiones, con su colaboracin
en el guin del corto Minerva traduce el mar,
de Humberto Sols y Oscar Valds, realizado
en los aos fundacionales del Instituto Cubano
de Arte e Industria Cinematogrficos.
As las cosas, los sacrilegios prometen por
lo pronto continuar tentando a los seguidores
del escritor.
En las postrimeras de 2010, Piard promete
traer a la luz su nueva cinta Trocadero 162,


Lezama



al celuloide




La pelcula










Por Pavel Lpez Guerra
Foto : Archivo


bajos, documental sobre Lezama, con ttulo
alusivo a la casa-refugio de sus ltimos aos
de existencia.
El abordaje de la novela Oppiano Licario,
(uno de los textos menos estudiados del es-
critor) como parte de la obra audiovisual, ha
lanzado nuevamente la leyenda a rodar.


Tendremos que esperar por los resultados,
pero desde ya vaticinamos que los amores de
Lezama con el cine parecen destinados a burlar
las fronteras del tiempo.
Relacin an inconclusa: Lezama y la pan-
talla grande tienen en el nuevo siglo muchas
cuentas que saldar.


'Con esta anemia reflexiva han roto, de manera oportuna, critics como Rufo Caballero, quien entregase un completsimo anlisis sobre las dinmicas de la adaptacin literaria al cine en el libro Rumores del cmplice, editado por Letras
Cubanas, en 2000.
'Dicho rasgo estilstico ha sido diseccionado por Jos Prats Sariol en la edicin critica de Paradiso, acometida por la Coleccin Archivos, de Madrid, en 1988.
3Martha Arajo. Toms Piard propone homenaje-filme-invitacin. En portal Cubacine, del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematogrficos (ICAIC).
'Sobre esta tesis consltese el citado texto de Jos Prats Sariol.
Las ideas del intellectual cubano aparecen recogidas en el prlogo Invitacin a Paradiso, que escribiese para la edicin de Paradiso por parte de Letras Cubanas, en 1989.
'Prats Sariol, Jos: Op. Cit.
'Dicho autor cuenta con un blog personal sobre cine llamado La pupila insomne, en el cual ha abordado el asunto de marras con sistematicidad, sobre todo despus de la adaptacin filmica de Piard.


1
































quno? ha er pre ecd a- lo elegidos e d e e. llmd us en el aniu Intiut e.- Lieatr y Lin estic Admr eb
D fi eo .eL e -cnra ahor e.. el --be ll. e- b hablndo e mu hsm a Le z m eim e o- sus obas S e ra fue muy
aqelo e o eno e- e u trj a. e.- lu sue e br e. .e e..-ulnt e.n mi fomai poesoa..

e. e-idr es rmrec ento eom nol acnNnyopieoqe ee ee l eu un enuet publieaea. enl
Moe-en Fenne Reamr Miue .-ret ..d eo reit Cua de e. e-. CO sbe.- e..-.-.el rdo a e

de ofeeni par qu m e -e.ara de e-. pi e. eotat con a e otros. Lo qe e.. le ad ir fue su e .-nia
e- mesr y la emsa eu m ead sugea e eu constaece e. la pe. -. e


Nac oe-. qe sige vio lse pem ea a abi e a purte su casa-


cund invitamo a Lea a e .acam nt en latre en equee -.



bit eam doend e n euo Tuio que- buca el d e la eoeg eu cas un amg eu er codscpl mo. Pc de spus e.

Ses e Rodrgue Cb era muh m amloie elle.a eno pe.- s que public e- Oee- y a pride-
Sus e....ra e..bra ear eooto fe ronde- much gra enton es cotiu e -iben ... par larvsahsaqe eemn

de es mo eno e-..mo muchos enunto pesnls Yo Tep ms tade e-. e.pea de su 60aolehceo
ibe-- larmente a erl el Inttt de eit e-aur e. eigtc un e .teit en la qe- l e-.o q e- yo ha pendd a -aer
e.L) -erc de mi casa -. rvsa en el tale rea ente.ta e Orene -, eun opn u

En 196 eeam eom pre. -e- un -uaon egrd po sepe- le he agr-deio La relia es. .. eb uc
Ya *- Pedo e ou Dal. y3 e tos e qe e l-e. di la m en sm perso- lene y al grp qu ee e. alre. de-or de- la
a D R trj su flut y otro argu entoese.Me ot eu pulcain e Seg l ape-d e hae revistas,-eg e. epn

acuerdo.De. l apend que e- empoe ane- es el fl -eao e- Tu- el teril prvlei de esa o ea ae es


e olmure. de Roa e. eare cund fu a vel trb enem y rpdmn e fu paasucs. All encnte


eu -ue.rnao No e-ita difee nca gene--. onae s tan inec no e u e rae per po e-e o euao imeitneu
fuertes e..o par eo ir e eoslal. er poda e -pe.ra si -e . elgb elplm n
L -ee-.ad poe ma- Llev eo su m emra su cners- Tratmose e-. enrr al hopia y no euso el d e. ei-e
coes tant e- la sala de su eaaco oe e- y en la guet -ce.t pe-e ya e el da estb. eo igesaron en el
Te un e.a senti ed ee-. euor en hu o inopcaa et eopia -t Gac en un pa el llmd Borg.e-
euan. e o ete.g pe-sent e m un m entr alue n que me com e ome nae al mdicorevlcoai Jos ela eBoreees.


ebueno peta- pues te el no br de eJrg e-i- e.-es
-en d Goz. e e a- lo e oet-. malo eo e.nanen el eto qe se llamaba

e96 eo erbjb e n el mism e-e iut e e ar e m e.a mu E d que me dsed.ln eatmrd oi.Pc
difc e ac erar e a l eoqitro eund e.li Pa od- d esp . me -e-l -.me ee doto par dar e e- trse eotcea


eom persn qu e e pud se grta e. e. ue..- ted ne.esie. a lap esa a lali eraua aare, a ea eulur. Es un e i

Me tuoqe. eees .a poqu -neitmne. fu de eo qe mayore- maesto


eim de..ue edit .e- elim lir publae e. vid. Lev de
l laae -r ee e.ta en el mism- e.s amnd ea-sacss





eL eonoce ee la e.lotc Naioa po el a 191 Segu
e.tad eo l eod. la e.d hat su murt. eum s u
emgs e -ejr hbe--e queri qu furao amgs eOjae.




v em eeos- ee eoiiet com sbl de la i entdd de eo bel.o,
d e la e erndd Es ee le agaezcoa L.e......




eA pesa de que Ma Lus er mipoe.orade bahle-
rat e. eoo e Leam hat 198 cund s.e. e. e.ugr e-a














del U
Jos Lezama Lima nace el 19 de diciembre de 1910 d l
en La Habana. Matricula Derecho en la Universidad yl
y participa en los alzamientos estudiantiles contra la
dictadura de Machado. Desde 1929 hasta su muerte,
vivir primero con su madre y, ms tarde, con su es- Ilustracin: Hanna Chomenko
posa en Trocadero 162, bajos en la parte vieja de la
ciudad que tanto am. Poeta, ensayista, novelist y
patriarca de las letras cubanas fund la revista Verbum
y estuvo al frente de Orgenes, la ms important de
las revistas de literature en la Isla. Obeso y asmtico
desde la infancia, muere el 9 de agosto de 1976. ..


Son diurno

Ahora que ya tu calidad es ardiente y dura,
como el rgano que se rodea de un fuego
hmedo y redondo hasta el amanecer
y hasta un ancho volume de fuego respetado.
Ahora que tu voz no es la importuna caricia
que presume o desordena la fijeza de un esto
reclinado en la hoja breve y difcil
o en un sueo que la memorial feliz
combaba exactamente en sus recuerdos,
en sus ltimas playas desodas.

Dnde est lo que tu mano prevena
y tu respiracin aconsejaba?
Huida en sus desdenes calcinados
son ya otra concha,
otra palabra de difcil sombra.
Una oscuridad suave pervierte
aquella luna prolongada en sesgo
de la gaviota y de la lnea errante.

Ya en tus odos y en sus golpes duros
golpea de nuevo una larga playa
que va a sus recuerdos y a la feliz
cita de Apolo y la memorial mustia.
Una memorial que enconaba el fuego
y respetaba el festn de las hojas al nombrarlas
el discurso del fuego acariciado.


Una oscura pradera me convida

Una oscura pradera me convida,
sus manteles estables y ceidos,
giran en m, en mi balcn se aduermen.
Dominan su extension, su indefinida
cpula de alabastro se recrea.
Sobre las aguas del espejo,
breve la voz en mitad de cien caminos,
mi memorial prepare su sorpresa:
gamo en el cielo, roco, llamarada.
Sin sentir que me llaman
penetro en la pradera despacioso,
ufano en nuevo laberinto derretido.

All se ven, ilustres restos,
cien cabezas, cornetas, mil funciones
abren su cielo, su girasol callando.
Extraa la sorpresa en este cielo,
donde sin querer vuelven pisadas
y suenan las voces en su centro henchido.
Una oscura pradera va pasando.
Entre los dos, viento o fino papel,
el viento, herido viento de esta muerte
mgica, una y despedida.
Un pjaro y otro ya no tiemblan.

Los fragments de la noche

Cmo aislar los fragments de la noche
para apretar algo con las manos,
como la liebre penetra en su oscuridad
separando dos estrellas
apoyadas en el brillo de la yerba hmeda.


La noche respira en una intocable humedad,
no en el centro de la esfera que vuela,
y todo lo va uniendo, esquinas o fragments,
hasta former el irrompible tejido de la noche,
sutil y complete como los dedos unidos
que apenas dejan pasar el agua,
como un cestillo mgico
que nada vaco dentro del ro.
Yo quera separar mis manos de la noche,
pero se oa una gran sonoridad que no se oa,
como si todo mi cuerpo cayera sobre una serafina
silenciosa en la esquina del templo.
La noche era un reloj no para el tiempo
sino para la luz,
era un pulpo que era una piedra,
era una tela como una pizarra llena de ojos.
Yo quera rescatar la noche
aislando sus fragments,
que nada saban de un cuerpo,
de una tuba de rgano
sino la sustancia que vuela
desconociendo los pestaeos de la luz.
Quera rescatar la respiracin
y se alzaba en su soledad y esplendor,
hasta former el neuma universal
anterior a la aparicin del hombre.
La suma respirante
que forma los grandes continents
de la aurora que sonre
con zancos infantiles.
Yo quera rescatar los fragments de la noche
y formaba una sustancia universal,
comenc entonces a sumergir
los dedos y los ojos en la noche,
le soltaba todas las amarras a la barcaza.
Era un combat sin trmino,
entire lo que yo le quera quitar a la noche
y lo que la noche me regalaba.
El sueo, con contornos de diamante,
detena a la liebre
con orejas de trbol.
Momentneamente tuve que abandonar la casa
para darle paso a la noche.
Qu brusquedad rompi esa continuidad,
entire la noche trazando el techo,
sostenindolo como entire dos nubes
que flotaban en la oscuridad sumergida.
En el comienzo que no anota los nombres,
la llegada de lo diferenciado con campanillas
de acero, con ojos
para la profundidad de las aguas
donde la noche reposaba.
Como en un incendio,
yo quera sacar los recuerdos de la noche,
el tintineo hacia dentro del golpe mate,
como cuando con la palma de la mano
golpeamos la masa de pan.
El sueo volvi a detener a la liebre
que araaba mis brazos
con palillos de aguarrs.
Rindose, reparta por mi rostro
grandes cicatrices.

Cada la hoja miro

Cada la hoja miro,
ya que tu olvido decrece
la calidad del suspiro
que firme en la voz se mece.
La sombra de tu retiro
no a la noche pertenece,
si insist y la sombra admiro
tu ausencia no viene y crece.
La sustancia del vaco
slo halla su concerto
elaborando el desvelo
que presagia el cuerpo yerto.
Diosa perdida en el cielo,
yo con el cuerpo porfo.


06 odabilioec eslamordadeldrgninisile seapya obe l trtua e epadarleibl..
























Bastaba en lo quede la prisa o madroue-
lo, un grano de pulpa para que aromoso se
esparciera por toda la noche de la doncella.
Haba en ese buen olor como una conseja del
diablo, como la bolsita que abandon cuando
tiene que saltar por los campanarios. Delicia
momentnea de lo infernal, abejas del gusto
frente a la avutarda de la estancia perenne, un
instant frente a una bocanada fra. Antes de
venir la fruta a calmar o exacerbar el medioda
inmvil, era tambin un arquetipo para los sen-
tidos de interrogante felpa. La fruta, antes que
una provocacin del gusto, era una coronacin
de los sentidos, un triunfete de la mansin, al
lado de los cuernos del caracol, la curvatura
de la hoja, la espina de oro, la oreja. En las
vicisitudes de lo frutal, primero la emanacin
olorosa, pensamiento de un demiurgo que fue
de la corteza del dios fluyente.
En la exquisitez de sus agricultural a lo di-
vino, San Francisco de Sales nos toca con su
sabidura, cuando nos recuerda que si en la
lasca lunada de una almendra, grabamos un
nombre y lo ajustamos de nuevo a su nuez, todo
el fruto repetir el secret all impreso. Parece
como si en la almendra hubisemos deslizado
el nombre de Mara. Y todo el nombre dijese y
alzase la que de sus entraas dio un fruto. La
alabanza y la parbola repleta, la alianza de la
hmeda sombra y del huevo solar, los dones
habladores en la canasta de las ofrendas, al lado
de un Hermes pripico, que parece responder a
la risotada con la cascada semioculta.
Cuando revisamos la maravilla frutal en ma-
nos de un cronista de Indias, nos parece con-
tener, junto al penacho del faisn alabancioso,
como una decepcin comparative. Como quien
elogia una piel, pero suea con un reverso peco-
so. Uno de esos cronistas alza el mamey, celebra
el rugoso leonado y el suave infierno absorto.
Subraya que el hueso tiene el color y la tez de
las castaas injertas mondadas; luego est an-
tes que la pulpa, previo en la ajena golosina de
la navidad, y ninguna cosa faltara para ser las
mismas castaas si aquel sabor tuviese. Est
todava en el recuerdo barroco del gongorino
erizo, el zurrn de la castaa. En medio de la
pulpa americana, busca el cronista la conviccin
de la almendra amarga, la compresura de la
corteza que la fruta alz por lo terrosa.
Pero el cronista va orientando su navegacin
de olores, en persecucin de las dimensions de
la tipicidad americana. La guanbana, gorgona
sin misterio, chorrea nectarillos y hormigas.
Ascendi bondad albina, mariscala azucarada,
basta ya el rasguo para limpiarle la corteza.
Apunta el cronicn: aunque un hombre se
coma una guanbana de estas, que pese dos o
tres libras y ms, no le hace dao ni empacho en
el estmago. Aqu el horno de las transmuta-
ciones pudo llevar la pulpa azucarada al mismo
Pegaso sanguinoso, aument el horno porque
se lanz en combustion la misma cabeza de
rbol, hablando con una vocecilla de alquimia
dulzaina, terrn por lo melosa.
En el ondular americano parece como si la
turaleza hubiese alcanzado los frutos de la
a id.ra. Aqu el fruto se ha sacad la magia .
a.,maldicin para amigarse con la virtudes
s. S ujern el., rno, no
r n '

r *


de gatunos y caninos, los que alzan el mamey
sobre la pina. No soy yo de los que me encuentre
en esa banda del gusto, que sigo manteniendo
como la postura del triunfo de la pina, dicho por
todos los citaredos. Su corteza no es de las que
ceden al rasguo, antes bien sus escamas pare-
cen guardarla hasta de la cada al mar. Su pulpa
hay que reencontrarla con el cuchillo, librndola
de unas tachuelas que estn como ijares que
acicatean la perfumada evaporacin. Llevarla al
gusto, en el punto donde su dulzor proclama, es
ya una muestra de saber trabajar los manjares. Su
perfeccin sutilsima es tan grande, que es como
una visagra con su corrupcin. Cuando el color
cremoso de la masa comienza a trazar como unos
eclipses y oscurecimientos, parece que convertidos
en sombra nos deslizamos por las estalactitas del
paraso. Desde Carlos V hasta Talleyrand, nombres
de clsica robustez o de la demonaca exigencia,
han proclamado la extension de sus dominios en
el cielo del paladar.
Los cronistas de aguacate llaman pera, sorpren-
didos de esa mezcla de almendra y de pera, de
aceite y de misteriosa linfa. Don Juan Montalvo,
le llama con desdn carne de perro vegetal y la
rehsa en sus banquetes. Qu horror. Deslumbra
tanto como la pina, aunque su carne es muy a lo
human. Gran asimiladora de la lluvia, la pina se
le adelanta por su absorcin del roco del ama-
necer. Pero hay un roco de la medianoche, casi
lluvia de caladillo, que parece irle derechamente
a la entraa del aguacate. Esta natural retorta de
almendras, regala todos los das de medio ao, el
pur cotidiano de lo maravilloso incorporado.
Como esos combates entire divinidades lunares
y solares, tan frecuentes en la India, el mango
guard en su corteza como la diversidad de una
paleta crepuscular, o unas valvas moluscoidales de
amanecer. Medialuna morada, espirales amarillos,
crecientes verdeantes, guardian el ofrecimiento de
una pulpa solar acompasada. El yodo que decanta,
prez de los capilares, est en las muscneas de los
comienzos. Yodo de algas, de estrellas de mar, de
holoturias que chillan los bandazos de la marea.
Cuando nos enteramos que dio cuatro frutos el
primer rbol de mango sembrado, que fueron
vendidos a onza cada uno, precisamos la magia
equivalent de aquella contratacin, un oro de
pulpa, que era cambiado por un oro de fiducia.
El precio del sabor de este fruto, guard siempre
como la nostalgia de aquella onza. Nuestro gus-
to paga siempre una onza por este asombro de
germen solar.
En un trpico que no es el nuestro, el de Pablo y
Virginia, el crecimiento de un rbol es la marca de
una ausencia. En el nuestro, el rbol frutal forma
parte de la casa, ms que del bosque. Forma ple-
na la de la fruta, es la primera leccin de clsica
alegra. Es un envo de lo irreal, de una naturaleza
que se muestra sabia, con un orden de caridad,
indescifrable, que nos obliga a ensancharnos. No
dan esas frutas por la incorporacin, una plenitud
ms misteriosa que la imagen en el camino del
espejo. Si tapsemos todos los espejos, por donde
transit la muerte, las frutas de nuestro trpico,
al volver a los comienzos, alcanzaran la plenitud
de su dilogo en ese tiempo mitolgico. Son un
eco, no descifrable, de la dicha total interpretada.
Preludian el rbol que acoge la transparencia del
ngel, las conversaciones del hylamhylam con el
colibr.










9"l--







































































































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Y el lder que aparece?
Es Mella. Pudiramos decir que la protest la dirige Mella,
pero va desenvolvindose en el tiempo hasta que llega el 30
de septiembre, que es la que yo llevo de la Universidad hasta
la calle Gervasio, porque al llegar a la calle Gervasio donde
haba una estacin de Polica, los policas, la gendarmera, sale
ya disparando tiros al aire. Ah fueron detenidos Masiques,
Marinello, Saumell, toda esa gente que la Polica llega y le
echa mano. Y los dems que somos muchachos, que tenamos
diecisiete, dieciocho aos, pues nos vamos por ah corriendo,
dando gritos. Haba un piquete de policas que ya era fuerte.
Machado, que como ustedes saben era un hombre terrible, no
estaba con chiquitas, es decir, las manifestaciones estudiantiles
las acababa a balazos.
Yo recuerdo que desde que llegamos all, sali la Polica dis-
parando salvas, y hubo heridos, y hubo hechos de sangre, pero
esto se revelar siempre en la historic spiritual de nuestro pas,
la enorme fuerza que tuvo el sacrificio, en qu forma prendi
esto, cmo este estudiante muerto convulsion todo el pas y
cmo fue una manera de su estremecimiento creador. Todava
los ecos de ese hecho nos nutren, todava nos acompaan.
Todava parece que nos dan fuerza, que nos fortalecen en el
oscuro camino.

Cmo vea usted desde su mundo potico la generacin
del 30?
La generacin del 30 tiene varias manifestaciones, y quizs
yo, porque eso depend ms bien del socilogo, no sea el ms
indicado. Cuando se verifica el ao 1930 no se puede olvidar
que yo tengo 20 aos, yo tengo 20 aos, soy un muchacho y
estoy en estado de formacin.
Entonces, hay los grupos creadores, los grupos oportunistas
y los grupos que no somos grupos porque formamos parte de
tipos, de maneras especiales de psicologa, que entramos en la
historic por un camino muy peculiar. Hay los casos como Trejo,
de personas que quedan como un gran ejemplo para nuestra
historic, much gente de aquella poca que murieron, fueron
asesinados, perseguidos, otros, que tuvieron tiempo e indigni-
dad para llegar al poder y desde el poder demostraron su falta
de calidad, porque viendo la gobernacin de los autnticos
donde hombres que inclusive tenan brillantes antecedentes
revolucionarios, el poder los deslumbr de tal forma que fueron
nada ms que unos corrompidos administradores de la cosa
pblica y unos pillastres. Yo veo esto como un poeta. Tengo
el sentido de que las generaciones poticas no son una crtica
hacia atrs, una crtica hacia las generaciones que fueron, sino
una proyeccin hacia adelante, como por ejemplo en la Biblia,
cuando se habla de las 20 generaciones que sern necesarias
para llegar al Rey David, para llegar al precursor de Cristo, es
decir, fire autre chose, fire le contraire, que es la caracterstica
de las generaciones, hacer otra cosa, hacer lo contrario. Como
creo haber dicho ms de una ocasin, todas las generaciones,
en lo que tienen de histricas, cantan en la gloria, todas ellas
aadieron un fragmento alcuota, aadieron algo a la interpre-
tacin porvenirista de nuestro pas. Ese pequeo germen crea-
dor, esa pequea mdula de saco, en definitive es el secret
de la historic, eso creo que lo aportamos las generaciones de


poetas, de escritores que empezamos a trabajar despus del
ao treinta en distintas revistas, como por ejemplo, Verbum,
Espuela de Plata, Nadie Pareca y despus en la revista Orgenes,
que a mi manera de ver, salvaron la situacin cubana y pueden
presentarse ante la posteridad con una obra hecha y con un
recto sentido de nuestros deberes histricos.
Si no se hizo ms culpa fue de los tiempos, pero hubo el
nimo decidido de lanzar la flecha bien lejos.

Hay algn otro episodio de su vida universitaria que lo
golpeara de cerca?
Haba, como le dije al principio, una gran incultura. Yo recuer-
do una conversacin con un professor universitario, cuyo nombre
no voy a decir, que una vez le preguntamos su opinion sobre
Bergson. Y recuerdo que ese hombre nos dijo: Bueno, miren,
ustedes aqu en las Antillas y esa cosa tropical, se confunden
con los valores. Yo acabo de llegar de Pars y en Francia nadie
habla de Bergson. Ustedes pueden tener la seguridad de que
ese es un valor falso. Y cuando aqu llegaron, -usted puede
consultar los peridicos de la poca- cuando aqu llegaron
Juan Ramn Jimnez y Ramn Menndez y Pidal, sali publi-
cado en un peridico: Los tres escritores se dirigieron al Hotel
Vedado, donde van a residir. Es decir, consideraron que Ramn
Menndez y Pidal era dos escritores, un escritor bilinge. Eso
quiere decir que en aquella poca las cosas estaban mal, chica,
como estuvieron siempre, para qu vamos a confundirnos y
engaarnos. Voy a decir que entonces haba ms incultura que
ahora, o ahora ms que antes. Estaba la cosa muy mala.

En su caso personal, qu signific la Universidad en su
formacin para la poesa?
Yo me hice abogado, estudi la carrera, termin porque yo soy
muy tenaz y me gusta verificar lo que los griegos llaman el dro-
menn o el hecho cumplido, quiere decir que casi siempre cuando
intent una cosa, la termino. Por eso, a veces me inquieto much
porque comienzo cosas y despus se me hace difcil terminarlas,
pero con la ayuda de lo invisible, a veces, se me resuelve el pro-
blema. Yo estudi Derecho por ese afn mo de cumplir las cosas
y tambin por satisfacer a mi madre que quera que tuviera una
carrera que sirviera, no una carrera meramente decorative. Acab
la carrera de Derecho y pens estudiar Filosofa y Letras, empec el
primer ao, aprob algunas asignaturas, pero ya me di cuenta de
que yo tena que trabajar y que ya los tiempos de studio haban
transcurrido, y entonces me dediqu a leer, a meditar, estudiar, a
la conversacin inteligente, a pasear a la orilla del mar como los
antiguos por el ro armonioso adquiriendo la cultural como deca
Montaigne, impulsando mi pensamiento con el ritmo de mis pies,
caminando, hablando, charlando, no?

Entonces, no le sirvi de much.
No, no lo creo. Me dio una raz tica, de ver tantos compaeros
valiosos cmo hicieron el sacrificio de su vida por ir a una finalidad
histrica, pero en lo dems... Yo tuve un moment en mi vida que
lo consider muy significativo, esos moments que se pueden
considerar como una revelacin. Yo recuerdo cuando yo tena
quince aos, los compaeros mos de barrio me vinieron a buscar
para jugar a la pelota, entonces, yo les dije: hoy no me esperen
que hoy no voy. Haba comenzado a leer a Platn, estaba leyendo
El Banquete de Platn, ese da, de quince aos, me di cuenta que
me alejaba ya del mundo de los deportes... andando el tiempo,
otra vez, otra revelacin, otro moment important en la vida
ma, despus de las cosas estudiantiles y eso, cuando empec
a leer a Goethe, me quedaba a leer en mi casa muchas noches
leyendo y meditando la obra de Goethe, que siempre me ha
deslumbrado porque en l el conocimiento se mantuvo siempre
con la fuerza de una primitividad muy grande, es decir, como
alguien ha dicho, conoca como un salvaje, saludaba a la luna
en lo alto de la colina; para l, conocer era igual que un es-
pectculo primitive de saludar a la luna por la noche o al sol de
madrugada. Entonces, me di cuenta de que se haba verificado
otro moment en mi vida, porque en realidad, es verdad, toda
la vida de uno transcurre a travs de revelaciones. Otra fue
cuando yo tena ocho aos y se verific la muerte de mi padre,
creo que eso, en la raz, me dio la poesa, porque fue un golpe muy
duro para m, porque yo era un nio, tena ocho aos y de pronto
vi que mi padre se mora y se muri, eso me conmocion de tal
forma que empec a reconstruirlo. Viv largos aos obsesionado,
me era impossible aceptar la idea de la muerte de mi padre, y la
ltima obsesin que tuve, desgraciadamente, fue cuando hace
cuatro aos mi madre se me muri y eso me produjo una gran
desolacin. En realidad, de verdad, como dicen los chinos, en toda
vida hay siete intuiciones para las cuales hay siete relmpagos.
Toda la vida humana, como dice el saber confuciano, tiene siete
grandes oscuridades para las cuales hay siete relmpagos desde
el cielo que se las aclaran, siete oscuridades y siete relmpagos.
En ese ambiente de desolacin y de renunciamiento y
de muerte transcurre la vida humana.



I








































EL MEORG L

Fotos A.e CatoyRbet.hl



Esuine, Fiel vovi a e .cnras e-nsu

eicus e elAlMan de la Uni ers .a
de- La Haan. En- est ocs re cii elPe
ei Alm -er que e..rg la -e-.er
E .tdani Unvriai U










Peligro, aire roto.
Las palabras no hacan eco; menos que
eso, no se entendan. Quien con buena
voluntad colg el cartel de unos 20 x 20,
centmetros escrito a mano con tinta negra
sobre una tapa de caja de color carmelita,
quizs pens mantenerlo por ms de un mes.
Pero cmo lograrlo?!
En quince das el tiempo acab con l.
No obstante, llam la atencin hacia una
situacin que a decir verdad, y con conoci-
miento de causa de quien transit por dicho
sitio a diario, modific la ruta de algunos
peatones.
Han transcurrido unos cuatro o cinco me-
ses de tal aviso, la mayora no lo recuerda.
Me atrevo a afirmar que hasta quien orden
colgar el cartelito ya lo borr de su me-
moria. Y parece lgico, tan antiesttico, tan
artesanal, tan de pocos recursos...
Sin embargo, s rompe con cualquier es-
tructura de pensamiento racional, la omisin
del mensaje, del hecho, del peligro.
Estamos hablando de un acondicionador
de aire de ms de una tonelada, pendiente
de un hilo. No literalmente yendo al detalle;
mas, si comparamos el peso del artefacto
con el de los tubos que lo sostienen, y la base
oxidada y desprendida de metal donde en
sus buenos tiempos debi posar majestuo-
so, captamos de inmediato la insensatez de
mantenerlo all arriba.
(No es necesario dominar la fsica elemen-
tal. As que no perdonamos las deficiencies
educacionales de los comprometidos).
Por la esquina donde cuelga -resulta
irrelevant ofrecer la direccin, pues pudie-
ra ser cualquiera del pas- no se detiene
el paso de personas de todas las edades,
e incluso, juegan durante el da todos los
nios del barrio.
Tambin se parquean various autos; enci-
ma, de placa estatal, pues como anuncia


Sudfrica


En el camino


En diciembre, el extremo sur del
cuerno africano se llenar de
jvenes con un reclamo unnime:
libertad, paz y transformacin
social. Y en verdad Sudfrica es
tal vez el terreno ms propicio
para la confrontacin ideolgica
en la cita juvenile por lo complejo,
contrastante e inmensamente
diverso en su geografa fsica,
social y poltica.


de la eterna


juventud

Por J.Sebastin


Con una superficie de 1 milln 219 mil 080 km2 y la mayor
economa del Continente, la Repblica de Sudfrica es conocida
por su diversidad de cultures, idiomas y creencias religiosas.
Tres son sus capitals: Pretoria, en la esfera administrative;
Bloemfontein, en el aspect judicial, y Ciudad del Cabo, en el
plano legislative. Sin embargo Johannesburgo, es en cambio,
la capital econmica, y al criterio de muchos funciona como
el centro sociocultural sudafricano.
Con 11 idiomas, admitidos como oficiales por la constitu-
cin de esa nacin, el ingls es muy important en la vida
pblica y commercial, y es, sin embargo, el quinto idioma
por la cantidad de hablantes nativos. La mayor parte de la
poblacin sudafricana es de ascendencia negra, dividida
en diferentes grupos tnicos que hablan diferentes lenguas
bantes, nueve de las cuales son oficiales. El afrikaans,
es el idioma que proviene directamente del holands y es


hablado por la mayora de
los habitantes blancos. Otros
idiomas oficiales son: ndebe-
le, sesotho (sotho meridional),
sotho septentrional, tswana
(estos tres idiomas del grupo
shoto), swazi, tsonga, venda,
xhosa y zul.
El pas, valorado entire los
megadiversos por la enorme
riqueza en fauna y flora,
muestra grandes desigualda-
des entire los distintos grupos
sociales, algo que no siempre
es fcil de ver en las grandes
ciudades. Se registra por
instituciones internacionales
el hecho de que millones de
sudafricanos negros viven
actualmente en la pobreza,


a pesar del fin del apartheid, como consecuencia de los pro-
blemas heredados del rgimen segregacionista.

Argamasa ciudadana
Del 79,6% de poblacin de origen africano que componen
el mosaico ciudadano se destacan las etnias xhosa, zul, y
otros 8 grupos.
El 9,2% de los sudafricanos son de raza blanca, de origen
holands (bers) o britnico. 8,8% son mestizos llamados co-
loured, descendientes de los bers y esclavos de origen malayo
o africano. Un tercer grupo es el de los asiticos -indostanes
en un 91%- que viven, sobre todo, alrededor de la ciudad de
Durban, y represent el 2,4% de la poblacin.
De los cuatro grupos tnicos, solo la poblacin blanca se
est reduciendo debido a la baja tasa de fecundidad y a la
emigracin de sudafricanos blancos hacia Europa, Amrica del
Norte y Oceana, pues desde la cada del rgimen del apartheid
en 1994, unos 850 mil sudafricanos blancos -un 16% del to-


tal- han emigrado, sobre todo a Reino Unido y Australia, por
la incapacidad de enfrentar la nueva realidad ante las medidas
contra el racism.
Ante esta situacin, desde 2006 el gobierno ha comenzado
a tomar medidas incentives para reducir la emigracin de la
cualificada poblacin blanca; del mismo modo se han iniciado
otras a favor del retorno de los emigrados. Durante los ltimos
aos, ha habido signos de que algunos de estos emigrantes
han empezado a volver.

Las gentes y las formas
Existe tan amplia diversidad de cultures que se dice han enrique-
cido la msica, el arte y la cocina del pas en los ltimos aos.
Entre la poblacin de origen europeo, la cultural inglesa ha
emergido ltimamente como dominant tras el fin del apartheid
y del aislamiento international.
La antigua distincin entire los afrikaners, ms nacionalistas
y religiosos, y los anglosajones, ms liberals y cosmopolitas,
se est borrando entire las generaciones jvenes y urbanas. En
cambio, en las zonas rurales los afrikaners todava se resisten
a abandonar la cultural traditional, aislada durante siglos de la
evolucin de Europa.
La cultural negra urbana es multitnica y tiene cada vez mayor
influencia tanto en el pas como fuera, por ejemplo entire los
afroamericanos. En las zonas urbanas est empezando a surgir
una cultural interracial.
En las zonas rurales, con mayora negra, se manifiestan con
ms arraigo las tradiciones de cada grupo tnico, en las que
costumbres como la poligamia y las dotes son comunes.
La principal religion tanto entire los negros como en los
blancos es el cristianismo, mayoritariamente reformado.
Pero tambin se practican cultos tradicionales africanos,
el islam, el mormonismo, y el hinduismo, adems de una
comunidad juda (2% de los blancos).
Es el pas del mundo con mayor nmero de infectados por sida,
lo que unido a una baja tasa de natalidad para los es-
tndares africanos -2,16 hijos por mujer- ha hecho
que su poblacin disminuya constantemente.







Le atribuyen al erudito y meditico onclogo brasileo Drauzio
Varella una frase que bordea con gentileza la obscenidad.
En el mundo actual, se est invirtiendo cinco veces ms en
medicamentos para la virilidad masculina y silicon para mujeres,
que en la cura del Alzheimer. De aqu a algunos aos tendremos
viejas de tetas grandes yviejos con penes duros, pero ninguno de
ellos se acordar para qu sirven.

Si la dijo o no el clebre mdico paulistano, la expresin da
de lleno en el centro de un debate sobre la relacin ciencia y
sociedad.
El conocimiento, la ciencia y la tecnologa ejercen tanta
influencia social que modifican nuestras condiciones y percep-
ciones de la vida, transformando el pensamiento. Uno nuevo
genera otra forma de adentrarse en ese conocimiento, en esa
ciencia y en el uso de esa tecnologa, que no son los cachivaches,
sino los mtodos, procedimientos y estructuracin prctica de
los saberes.

Caso I
Un paciente llega con dificultad a la consult. Los sntomas
son variados: prdida de fuerza en un brazo -tal vez tambin
en una pierna- y falta de equilibrio/coordinacin; se aprecia
parlisis en la cara, dificultad para expresarse, entender lo que
se le dice, y/o dificultad al caminar. El mdico con solo auscultar
al paciente sabe que est aquejado del temible Ictus, pero por si
acaso ordena un examen a fondo porque advierte en el paciente
una mirada recelosa. Solo cuando ve el montn de anlisis de
laboratorio y la cantidad de dispositivos artefactuales que
le aplicarn, el doliente desistir mentalmente en buscar una
segunda opinion. Ambos -galeno y enfermo- solo confiarn
en la ciencia y la tecnologa.
El caso -imaginado- es sencillo, comparado con otras
dolencias que pudieran tener sntomas ms equvocos. Sin
embargo, el famoso Ojo Clnico que exhiban antao los doc-
tores en Medicina, como una suerte de poder-inspiracin divina
-pero basado en la prctica professional y aos de experien-
cia- cede el paso.
La joven doctor, Daimi Daz Delgado, profesora y meto-
dloga de Grado Cientfico de la Escuela Latinoamericana de
Medicine (ELAM), admite la importancia del clnico, aquel
mdico que tiene buen porte y aspect, con un trato cordial
con el paciente, que es capaz de sacarle la mayor cantidad de
informacin a travs de un interrogatorio y luego, guardando
el pudor del ser human, puede examinarlo fsicamente, para
identificar las afecciones que tiene.
Con los estudiantes de la ELAM esta percepcin tiene double
importancia, en opinion de la Dra. Daz Delgado: Les ensea-
mos a usar la clnica por encima de todo. La mayora de ellos


provienen de comunidades indgenas, rurales, donde no hay
accesibilidad ni econmica ni geogrfica a instituciones con
algn tipo de desarrollo cientfico-tecnolgico.
Cuando estudi Medicina, mis profesores me formaron
en esta lnea tambin; provengo del Hospital Universitario
'Calixto Garca" y all eran muy exigentes en este sentido.
Lamentablemente desde hace much tiempo sucede que
a la consult llega un paciente -da igual como llegue- y en
muchos casos el mdico no se levanta a saludar; ni le mira a
los ojos. Lejos de prestar atencin a la voz, a los gestos del
enfermo, el mdico involuntariamente est llenando las rde-
nes para realizar complementarios que dirn poco o causarn
insatisfaccin porque o bien no se realizan en el policlnico o,
no habr reactivos para hacerlos.

Caso II
Un eminente cirujano en un quirfano virtual, intervene a
un enfermo que est en las ltimas, a 17 mil 175 kilmetros,
al otro lado del mundo. La maravilla de la modernidad hace
que la operacin sea un xito. El paciente sobrevive. El duelo
ciencia-tecnologa, ms incontestable que un Papa, ha resuelto
-a distancia- uno de los misterios de la vida, gracias a la
bioingeniera, a la ciberntica, a la fibra ptica, a Internet, a la
television por cable, al control remoto y... al montn de billetes
contantes y sonantes que presupone el gasto en equipamiento
electrnico y personal -ni mdico ni paramdicos- que han
intervenido en la operacin.
Evidentemente -reconoce la Dra. Daimi- la ciencia y la
tecnologa son de enorme utilidad, como complement de un
diagnstico. No sern la solucin de todos los problems. Lo
ms important seguir siendo evitar llegar hasta all. Cuando
un paciente sufre un ictus o un accident cerebrovascular, qu
ms pudiera aportar realizarle un TAC o una resonancia? Qu
puede importar cuando el dao ya est? Lo fundamental es
trabajar para evitar que esto suceda.
Hablamos de prevencin, pero la practicamos? No creo;
seguimos haciendo Medicina curativa por encima de todas
las dems prcticas establecidas por el Sistema Nacional de
Salud.


El


A grandes males grandes remedios, dice un proverbio, pero
la ciencia y la tecnologa no pueden servir para atajar los daos
que el ser human se hace o para sustituir las ms sencillas
rutas en el trnsito de la vida.


Ojo


Clnico


Por Jorge Sariol


I.q.q.d


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Creo que fue Chaplin quien afirm: Todos somos aficiona-
dos. No alcanza el tiempo para ms.
Tras la sentencia del inefable Charlot late una de las cruciales
angustias de la humanidad, esa que ahora mismo atormenta
a este aficionado reporter.
Por ms que nos advierta la razn sobre lo limitado de
nuestra experiencia vital, por ms que nos asalte la certeza
de un mundo inabarcable y escurridizo, estamos por algn
maleficio condenados a tratar de invadir-apropiarnos-doblegar
la realidad, en busca de eso que laman trascendencia. Dulce
y tortuoso juego, utopa dura y cruda.
No otra cosa es la vida y, por supuesto, no otra cosa es
el arte.
Si lo sabrn los artists convocados a esta fiesta.
De ah la sospecha de fracaso ante mi arrugado (y tambin
efmero) papel.
Qu nos deja el XX Festival Nacional de Artistas Aficio-
nados de la FEU, efectuado en Ciego de vila?
Sin dudas tendremos frente a tal interrogante una res-
puesta official, esa destinada a plasmarse en un document
fro y perderse con el tiempo bajo el rido polvo de un
archivo o el laberntico espacio virtual de un ordenador.
En ella se aludir a la perfect organizacin del event,
al cumplimiento cabal del program previsto, a la can-
tidad indita (e increble) de ms de 500 participants
que lograron sobrevivir (y ser felices) en una residencia
preparada para albergar, quiz, a la mitad de ellos.
Pero todos sabemos que ese no fue el festival.
O, al menos, el festival no fue solo eso.
Digamos que, como la vida que en este instant
escapa de nuestras manos, tales das pudieron ser,
han sido, un cmulo de imgenes inconexas, frag-
mentadas y, de alguna forma, ciertas.
Y, continuando con los espejismos, me
gustara pretender que todos esos fragments
los habito:
Claro que fue despertar en la estrecha (y
entraable) habitacin del Hotel Sevilla,
y descubrir que mi colega Elio, lente en
hombro, me haba tomado la delantera en el
caf La Fontana (el paraso de la diversidad,
no solo por su men, sino por sus irreden-
tos visitantes nocturnos) para temprano
emprender su tambin vlido intent por
detener-congelar el tiempo con la Nikon
D-100 que le toc en suerte.
Pero, asimismo, pude abrir los ojos junto
a mis hermanos artists en un dormitorio
de la Universidad de Ciencias Pedaggicas
Manuel Ascunce Domnech, encandilado
por las bolas rojas del pulver de los orga-
nizadores (uno de los enigmas ms sonados
del festival), surrealista prenda de vestir de
misteriosa procedencia que compartieron
various miembros de comisiones, nanas y
representantes del secretariado provincial
de la FEU, (por ms seas, los ENECOS),
cuyo We gann vooruit estampado en la
espalda fuera bautizado por la prensa del
event como el primer grito de guerra de
los aborgenes avileos.
Junto a los habitantes de esta dulce pro-
vincia contempl extasiado el indescriptible
espectculo de un Parque Central que des-
pidiera sin falsas nostalgias la quietud, para
acoger las acrobacias de Noel sobre su ciclo
con alas, las modernas coreografas de
los bailarines de Entalpia, o una accidental .? .
descarga entire jvenes amantes de la trova
traditional y sus contrincantes de canto
coral, con quienes tropezaran sin querer
durante sus exploraciones arqueolgicas
de la ciudad.
Ciego ola a arte.
Pero la residencia no se qued atrs.
Muchos an tienen clavados en la mente
los irrepetibles desayunos, matutinos o ter-
tulias de pasillo con Abdiel Caizares, el
ruiseor de Pinar, hacindonos un nudo en
la garganta entonando su Arrullo cubano;
y con el loco de Daniel imitando a Lindoro,
Rufo, Eusebio Leal o recitando su inmortal
Oda a la nana.


Festival


Nacional


de Artists



Aficionados


de la


FEU


Un da


de noviembre

Por: Pavel Lpez Guerra
Fotos: Elio



A Ast


Adnde ir el recuerdo de esos carteles gestados por obra y
gracia de la santa madre EMULACIN, particularmente aptos
para el criollsimo chucho entire delegaciones, o aquella insta-
lacin de ropa interior masculina colocada casi en la entrada
del pedaggico por un grupo clandestine de teatreros.
Ni que decir de las extensas caminatas desde la residencia
hasta el centro de la urbe, huyndole al transport fantasma
del festival. All nos vimos en fila india mordiendo el anzuelo
tras la rubia cabellera (y otros atributos) de Liumy, o la des-
pampanante gracia de las restantes chicas de la agrupacin
danzaria local Encila Mundo. Aunque ellas no lo sospechen,
fue inolvidable seguirlas en aquella senda vigilada por puen-
tes y sorprendentes esculturas de animals a base de viejo
material ferroso reciclado (Aquel gigantesco elefante en el
casi todos nos subimos!), hasta llegar a la llamada Turbina,
el improvisado malecn de agua dulce, donde viento y luz
nos daban el espaldarazo para continuar viaje.
Pero tambin estoy tras los telones, observando como
Lisandrita Bagallin se prepare antes de hacer vibrar las
tablas batiendo la saya con el resto de los bailarines del
conjunto villaclareo 5 de diciembre, plantados en su
voluntad por defender el folclore latinoamericano. La ex-
plosin de destreza, color y virtuosismo de su parranda
de los diablos danzantes me estremece ahora desde
los asientos del Teatro Principal, a punto de estallar
con tanto pblico enmudecido frente al talent de
estos jvenes, tres veces premiados en festivales
nacionales de aficionados.
Pero el torrente de imgenes an no se
agota.
Para la profe Maira, los redactores y disea-
dores de Ars Nova, el festival cost sudor
y lgrimas, dado el esfuerzo por sacar
S adelante un boletn diario con escaso
papel y tner majadero.
Fcil evocar, adems, los talleres litera-
rios en la Biblioteca Provincial, las tardes
de audiovisuales en el cine Carmen, las
performances en el Boulevard, tantas ac-
ciones culturales en secundarias, hogares
de ancianos y hasta centros penitencia-
rios del territorio.
De ms est decir que an despejo la
resaca de muchas actividades recreativas
nocturnas en los jardines de la UNEAC,
o en la discoteca La Cima, donde encon-
trbamos desordenndose con la msica
tecno, lo mismo a Mara Teresa Mojaiber,
nuestra amiga camageyana realizadora
de documentales, que a los cantores del
tro traditional de Granma Trova viva.
Pero nada, me doy por vencido.
Tal y como vislumbr, mi empresa est
condenada al fracaso.
Incluso, sumando varias notas gruesas
Sque intentaron sabotear la armona del
conjunto (eventuales interrupciones del
S 1 fluido elctrico y salideros de agua en
a la residencia, representacin escasa de
algunas manifestaciones como el circo
o los audiovisuales, fallas del transport,
Sesa polmica emulacin de la FEU, para
.' algunos, en detrimento de la esponta-
neidad y fraternidad del encuentro, o
las provincias con pocos integrantes), la
nocin de totalidad, igual, no podr ser
alcanzada.
Lo mo con este festival, con Ciego, con
la vida, ser una Pieza inconclusa para
piano mecnico.
Sentimientos encontrados me em-
bargan.
Por el moment evoco a los santiague-
ros paseando su conga por la avenida
avilea con la cada del sol, mientras el
pueblo aplaude. Pero en mi mente no
los acompaa el sonido de los tambores,
ni la corneta china, sino el tema de Un
da de noviembre, compuesto por Leo
Brouwer.
No nos torturemos ms. A fin de
cuentas, eso fue el festival: una conga,
un rostro amigo o amante que aparece
para luego evaporarse, un
aplauso, una tarde... un da de
noviembre.










Pasajes



de una


son diversos y provienen de todos los lugares y rincones de las
gradas: nios inquietos que rebosan de alegra por la nueva
experiencia, sonidos de trompetas y tambores de alguna conga,
pregones, algaraba ensordecedora por alguna jugada.
En el dogout avizoras a tus jugadores preferidos y anhelas
hasta fotografiarte con ellos. Por el solo hecho de que estn
ah ya te contents. Tambin ellos se sienten bien porque t
ests present. La qumica es perfect. La comunicacin se


cri
to
ha
N

un
lo;
un
En
du
ha
oc
fu

pe
ob
y
es
en
ell
lo

ca
na


establece sin palabras, o mejor dicho, sin muchas palabras,
porque a veces algn espectador manifiesta a los cuatro vientos
la equivocacin garrafal de un jugador o la salvadora interven-
cin de su mano enguantada en un difcil rolling. Aunque para
los atletas ser los visitantes en innumerables ocasiones result
b ebincmodo, puesto que no result muy confortante el hecho de
que las gradas estn abarrotadas de personas que te abuchean
para ponerte nervioso.
En el estadio se liberal el estrs provocado por la rutina y el
Por Luis Miguel Quiones, trabajo. El espaol es sustituido por el bisbol como idioma
Por L estudiante de Periodismo official. Se pelean dos batallas: una dentro del diamante y otra
estudiante de Periodismo
en el gradero; esta ltima, tan o ms disputada que la primera.
Cada aficionado se dispone a defender a su seleccin a capa y
espada. No acepta crticas infundadas en contra de los suyos
-Cuco, vas al juego? y no lo piensa dos veces para ripostar con o sin arguments,
-iClaro!, seguro que no me lo pierdo, Jos. solo una simple frase como: Es as porque lo digo yo creen
-Le voy al equipo visitante. Ojal gane. que es suficiente para resolver el asunto.
-Eso habr que verlo. Un scenario sin aficionados es como un cumpleaos sin cake.
Habitual discusin de esquinas, donde cada cual expone sus La mayor motivacin de los peloteros radica en el pblico, los
iterios deliberadamente. Y dije discusin, pero a veces se chiflidos. El vituperio y las crticas no se apartan de ellos ni un
rna en guerra, lucha de parties. Los nimos se caldean y ya no solo instant. Es muy difcil complacer a todos. Que si fulano tiene
iblan, gritan. Todos revelan sus vaticinios antes del choque. tantos jonrones, que si mengano no ha robado bases; las estads-
adie tiene la verdad absolute en la mano. ticas ocupan una posicin privilegiada en las discusiones.
Llega el da. La cola para comprar las entradas se asemeja a A partir del primer lanzamiento las direcciones de ambos
a serpiente: larga y en zigzag. El tumulto ahoga la paciencia de planteles, comienzan a tejer una urdimbre de disposiciones
s ms ecunimes, result impossible, aunque no quieras, no dar tcticas que los lleve al triunfo. Aqu lo ms insignificant puede
solo empujn. Los minutes no pasan, parecen interminables. decidir el ganador. Desde un robo de home,-muy inusual que
el juego no es as, todo pasa muy rpido. iSer que la agona ocurra- una base por bolas con los ngulos congestionados
ira ms que la alegra, o es un simple espejismo? Pero la cola no o una pifia lamentable, hasta un jonrn pueden acabar con la
acabado, y t ests ah y sientes que te asfixias. Quedan tres ilusin de un conjunto. El xtasis del bisbol es el jonrn, su
cuatro delante de ti. Ya casi. Te venden la entrada y es como si punto culminante, el anhelo de todo jugador que tiene en sus
era el pasaje al paraso... de la pelota, por supuesto. puos el empate o la ventaja. El pblico tambin toma parte
El ambiente de un estadio abarrotado de fanticos y es- en este moment. Se va, se va, exclaman eufricos, locos
ctadores es emocionante e intranquilizante. No sabes si por un batazo. Entonces, cuando el bateador los complace
servar de pie o sentado porque cada una tiene sus ventajas abriga realizacin en su interior. La pelota se aleja jadeando y
desventajas. De pie, el cansancio llega muy rpido; sentado los chiquillos la persiguen, cruzan la cerca y desaparecen con
ts a expenses de que alguien estremezca tus odos de vez ella. Las gradas ya no forman parte de un estadio, sino de un
cuando, con reprendimientos contra el rbitro, quien segn manicomio, donde los chiflados andan sueltos.
os muchas veces es juez injusto y si no se menciona es porque Al concluir el encuentro, todo vuelve a la calma. Los obser- .
est haciendo bien. vadores se retiran; unos, con el corazn hecho pedazos; otros,
El nico moment sublime y silencioso transcurre mientras se con un gozo indescriptible. El recinto vaco suspira porque lo -
nta el himno. La algaraba no dar ms permisos para nada ni han dejado solo y el silencio retumba en los pasillos. Tendr que
idie, continuar reinando a lo largo del encuentro. Los ruidos esperar a una nueva ocasin para que lo colmen. Un partido
constitute la causa por la cual muchos vean arruinado su da -
o, al contrario, vayan a la cama con deseos de charlar con la -
almohada en un intent por declararles su alegra. La pelota
es pasin, identidad, idiosincrasia. Una oportunidad excelente
para que los conocidos, compaeros y amigos se tropiecen y
compartan juntos en una instalacin deportiva, los peloteros
muestren sus habilidades y se revele gran empata entire el p-
blico y los protagonistas de la pelcula que dura nueve innings.
Y el estadio, agradecido, permitir el rodaje como un gran cine
y rogar a Dios que no tarde en repetirse.















7










Ej4


























































































Bondades del pepino
El Cucumis sativus, como cientficamente se identi-
fica al pepino, es un fruto del que se conocen ms de
20 variedades, pero son tres las de mayor consumo:

* Espaol: Llamado corto o pepinillo, su longitud
mxima es de 15 centmetros, piel verde y rayada
de amarillo o blanco. Se consume fresco o se utiliza
para encurtido, en cuyo caso se aprovechan los
ms pequeos.
* Francs: Es de tamao medio, entire 15 y 25 cms.
* Holands: Se le conoce como largo, ya que supera
los 25 cms.

Nutrimentos del pepino
* Aminocidos (principalmente arginina), los
cuales colaboran en la creacin de clulas y
tejidos, en la actividad hormonal.
* Enzimas (como carboxilasa y diastasa) tiles en
process bioqumicos como la digestin.
* Lpidos (tipo de grasa), presents en las semillas.
* Sacarosa (variante de hidrato de carbon) que
brinda energa.


* Vitaminas del complejo B, que, entire otros
aspects, reduce el cholesterol y controlan la
hipertensin.

Las propiedades del pepino general importantes
beneficios a la piel y al cabello, por lo que forman
parte de la formula de diversos products emplea-
dos en esttica y cosmtica:

* Cremas para despus del bronceado.
* Mascarillas suavizantes e hidratantes.
* Products corporales refrescantes.
* Artculos para combatir cabello reseco.
* Shampoos anticaspa.

Si quiere conservar ms tiempo este fruto, utilice
la siguiente receta:

Rodajas de pepinos a la vinagreta

Ingredientes
2 a 2 VI tazas de pepinos en rodajas delgadas
2 12 cucharaditas de sal


2 ramas de eneldo fresco
2 dientes de ajo
12 taza de vinagre blanco destilado
Vi taza de agua

Preparacin
Mezcle bien las rodajas de pepinos con 1 1/
cucharaditas de sal, cubra con agua fra y virtalas
en un envase con tapa; djelas reposar durante 2
a 3 horas.
En una olla ponga el eneldo, ajo, y el resto
de sal; agregue los pepinos en rodajas dejando
espacio vaco en la parte superior entiree la tapa
y el contenido), aada las porciones de agua y
vinagre, tape y ponga a hervir durante 30 a 45
minutes.
Una vez a temperature ambiente, puede volver
a verter lo obtenido al primer recipient con tapa,
el mismo que se introduce al refrigerator
para que permanezca por seis semanas
antes de comerlos, por ejemplo, acom-
paando ensaladas o sandwiches, o
bien, una comida formal.

















por us mundo n paz, soUdeldWd u tuansfoimaelion scales,

DERROTEMOS AL

IMPERIALISM!


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