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Title: Zeledonia
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 Material Information
Title: Zeledonia
Physical Description: Serial
Language: English
Spanish
Creator: Asociacion Ornitologica de Costa Rica
Publisher: Asociacion Ornitologica de Costa Rica
Place of Publication: San Jose, Costa Rica
Publication Date: November 2005
 Record Information
Bibliographic ID: UF00098801
Volume ID: VID00005
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.

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'O\tol6gicca C, ISSN: 1659-0732

o
0




ZELEDONIA

Boletin de la Asociacion Ornitologica de Costa Rica
Volumen 9, numero 2 noviembre 2005

Contenido

P resentacion ..................................................... portada interior
S aludo del presidente ............................................. .. 1
Un invierno con las aves de Costa Rica ............................. 3
Principios de etica de observadores de aves ................... 14
Estudio preliminar de la estructura habitat, configuraci6n y
composici6n del paisaje, basado en la distribuci6n del
quetzal (Pharomachrus mocinno costaricensis) en el
Volcan Barva, Costa Rica .......................... ............... 17
Quetzales en el sector del Volcan Barva e historia natural
del quetzal .................. ........ ... ... ............ 31
Respuesta de una poblaci6n de Lapa roja (Ara macao) a
practices de conservaci6n en Costa Rica ................... 40
Implicaciones del ruido producido por humanos en las aves
silvestres ........................... .... .................. .. ...... 55
Distribuci6n actual de la guara (lapa) roja (Ara macao) en
H o n d u ra s .......................... ........ ............... ..... ....... 6 9
Anidaci6n atipica de Myiodynastes luteiventris (Tyrannidae),
Centro de Conservaci6n Santa Ana, Costa Rica ............ 73
El Proyecto Integrado de Monitoreo de Aves de Tortuguero:
mas de 10 aios en el estudio y conservaci6n de aves
migratorias y residentes neotropicales ....................... 76
Robo de pichones de JabirQ en Costa Rica ..................... 82
El contenido de los articulos es la responsabilidad del autor y no
necesariamente representa la posicidn de la AOCR.







Presentaci6n
Como destino predilecto de
observaci6n de aves, Costa Rica
largamente ha sido entre los
lugares favoritos, prueba de lo
cual es el facinante articulo de
Robert Ridgway, publicado justo
hace cien afios en The Condor y
que reproducimos, en espafiol, en
este nfimero del boletin. El
famoso omit6logo relata sus
experiencias como "pajareo" en
nuestro pais. Hasta hoy, las aves
atraen mucha gente, tanto
nacionales como extranjeros,
bueno para la economia nacional
aunque no siempre bueno para las
aves. Por esta raz6n pensamos
que es importante el c6digo de
etica que la American Birding
Association (EEUU) prepare y
que publicamos junto con el
articulo de Ridgway.
Todas las aves son
interesantes, pero sin duda el
Quetzal y la Lapa Roja se
destacan por su grandeza. Este
numero lleva articulos acerca de
ellos, incluso damos la
bienvenida a Honduras a esta
revista con un articulo acerca de
la Lapa Roja en ese pais hermano.
Esperamos en el futuro publicar
articulos de otros investigadores
centroamericanos pues, ilas aves
pocas veces conocen fronteras
nacionales! Otros temas de este
numero se tratan de la
contaminacion sonica y como
afecta las aves, la anidaci6n
atipica de Pecho Amarillo, el
monitoreo de aves en Tortuguero
y otros reportes cortos. En fin,
temas interesantes e importantes.
Roy H. May


Dibujo de la Zeledonia coronata por Willy Alfaro

ZELEDONIA
Boletin de la Asociaci6n Omitol6gica
de Costa Rica

Roy H May, Editor, Janet Woodward,
Diagramaci6n, Carlos Chinchilla,
Revisi6n editorial, Maria Emilia Chaves,
Revisi6n editorial, Willy Alfaro, Revisi6n
cientifica, Alexander P6rez, Asesor
E n v i e a r t i c u los a:
roymay@pensamientos.com.
La Asociaci6n Ornitol6gica de Costa Rica
(AOCR) fue fundada en 1993 para
investigar, divulgar y promover diversas
actividades que incentiven el
conocimiento de la avifauna
costarricense, y contribuir a la
conservaci6n de las poblaciones
silvestres y sus respectivos habitats.
Junta Directiva
Dr. Alexander F. Skutch, Presidente
honorario, In memoriam
Willy Alfaro C., Presidente
Gustavo Flores Y., Vicepresidente
Walter Coto C., Secretario
Heriberto Cedeno C., Tesorero
Sonia Scaglietti L., Primer Vocal
Roy H. May, Segundo Vocal
Alexander P6rez J., Tercer Vocal
Diego Baudrit C., Fiscal
Asociaci6n Ornitol6gica de Costa Rica
APDO 2289-1002, San Jose, Costa Rica
http://www.zeledonia.org

Se ofrece una charla a las 6:30 p.m. de
cada segundo martes en el Museo
Nacional y una gira el domingo siguiente.








Saludo del presidente


Hace 100 afios se public6 un
reporte del viaje que hizo Robert
Ridgway a Costa Rica, invitado
por Jose Castulo Zeled6n,
reconocido ornitologo
costarricense. Solamente Ilegar a
Costa Rica le tom6 10 dias; su
material de trabajo se atras6 y
lleg6 unos dos meses mis tarde.
Los tiempos eran definitivamente
otros ... era 1905. Sin embargo, al
leer su articulo, me di cuenta de
que su experiencia y sus
impresiones fueron similares a las
de cualquier amante de la
naturaleza que nos visite hoy en
dia. Las aves, los arboles y
nuestros bosques tropicales
fueron el atractivo que marc las
memorias de este naturalista,
ademis de la cortesia con que
siempre fue tratado. Y es que,
debido a que vivimos aqui, pocas
veces ponemos atenci6n a la
verdadera riqueza de Costa Rica,
su gente y su ambiente.
A traves de la Asociaci6n
Ornitol6gica de Costa Rica,
hemos visto c6mo la gente busca
ese contacto tan perdido hoy en
dia con la naturaleza. Las aves,
con su canto y sus colores, siguen
siendo aqui y en cualquier parte
del mundo, una de las rutas hacia
la naturaleza, y esto se ve
reforzado con el convivio con
otros que nos hacen sentir que no
estamos solos en esa necesidad de
verdor y paz.
Hoy observar aves es mucho


mis ficil, si Ridgway hubiera
vivido en nuestros tiempos,
hubiera tomado un tour por Costa
Rica y en dos semanas hubiera
visto unas 400 especies de aves.
Pero en aquel entonces no habia
transporte a todas partes, ni
abundaban los lugares donde
comer o dormir.
Gracias al trabajo de los
viejos naturalistas -pioneros de la
ciencia, como Zeled6n, Alfaro,
Ridgway, Skutch y
posteriormente de cientificos de
la nueva ola, es que hoy Costa
Rica posee una de las
biodiversidades tropicales mis
estudiadas del mundo. Podriamos
inclusive pensar que Ridgway fue
uno de los primeros ecoturistas -
guardando las distancias, ya que
vino a conocer, aprender, apreciar
y estudiar nuestra naturaleza.
Cien afios despues de su visita,
casi un 25% de la poblaci6n
costarricense se ve, directa o
indirectamente, beneficiada del
ecoturismo, lo que
definitivamente refuerza el hecho
de que nuestras riquezas estin en
la gente y el ambiente.
Pero no s6lo la industria del
turismo se beneficia de nuestros
recursos, tambien lo hace usted,
al vivir en un pais que se esfuerza
por brindarle a nuestras futuras
generaciones un mejor medio
ambiente. Y es cierto, a veces
parece que Costa Rica pierde el
norte de conservaci6n y






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ECC6ndor
Una revista de Ornitologia Occidental
Volumen VII Noviembre Diciembre 1905 Numero 6
Un invierno con las aves de Costa Rica
Robert Ridgway


Probablemente todo
omit6logo ha deseado alguna vez
en su vida visitar el Tr6pico y
ver, con sus propios ojos, en vivo
y en su ambiente natural, tantas
cosas maravillosas que ha oido y
leido, especialmente las extrafias
y hermosas aves que asocia
mentalmente con las tierras
tropicales. Yo personalmente
habia sofiado durante muchos
afios con la posibilidad de
disfrutar de una experiencia asi;
no tenia expectativas serias en
cuanto a la realizaci6n de mi
deseo hasta que una cordial
invitaci6n de mi amigo don Jose
C. Zeled6n, de San Jose, Costa
Rica, me ofreci6 la tan deseada
oportunidad, por lo que parti
hacia Costa Rica, en compalfia de
mi esposa, el 28 de noviembre de
1904. Llegamos a San Jose el 8
de diciembre y nos quedamos
casi seis meses, hasta el 28 de
mayo de 1905, habiendo
recorrido todo el pais, de oceano
a oceano y desde el nivel del mar
hasta el punto mis elevado en el
Irazu, a 11500 pies de altura.
El equipo consignado para
embarque no me lleg6 sino hasta
el 26 de febrero de 1905, debido
a la negligencia de la empresa
encargada. Por lo tanto, durante


los primeros dos meses no pude
hacer ninguna colecta de
especimenes; sin embargo,
emplee muy bien el tiempo
haciendo viajes a distintos sitios
para escoger los lugares mis
prometedores y convenientes.
Durante estos viajes preliminares,
asi como tambien posteriormente
durante el trabajo de colecci6n,
recibi todo tipo de asistencia por
parte de mis amigos don Jose C.
Zeled6n y don Anastasio Alfaro,
Director del Museo Nacional de
Costa Rica, quienes me
acompafiaron, juntos o por
separado, en todos los viajes. No
podria haber deseado campafieros
mis agradables o colaboradores
que estos excelentes omit6logos y
entusiastas colectores; fui muy
afortunado al contar con su
compafiia en un pais que era
totalmente nuevo para mi y donde
las condiciones naturales no me
habrian permitido llegar por mi
mismo a los lugares donde colecte
los especimenes.
La experiencia vivida durante
esos seis meses en un pais tan
novedoso e interesante no se
puede contar en unas pocas
piginas, por lo que intentare hacer
un breve resumen en este articulo.
Antes de que llegara mi







equipo hicimos solo tres viajes
fuera de San Jos6: a Santo
Domingo de San Mateo1 (del 30
de diciembre al 2 de enero), a la
cumbre del Volcin Pois (del 21
al 23 de enero), y a Pigres en la
costa del Pacifico (del 2 al 5 de
febrero). A este iltimo lugar volvi
una segunda vez (despu6s de la
llegada de mi equipo) durante tres
semanas; mis adelante doy una
resefia del lugar y de nuestra
experiencia ahi.
Santo Domingo de San Mateo
es actualmente el ultimo destino
del ferrocarril entre San Jos6 y el
Pacifico, y esti situado en el
borde superior de la vertiente,
aproximadamente a treinta millas
de Puntarenas, el puerto del
Pacifico, al que se puede llegar a
caballo y en carreta. Alrededor
del pueblo hay una extension
considerable para cultivos o
pastos, y el bosque mis cercano
se encuentra a lo largo del Rio
Grande de Tircoles, unas millas
al sureste. En algunos de los
potreros hay pequefios parches de
bosque, la mayoria a lo largo de
los riachuelos que desembocan en
el Rio Grande. Obtuvimos pocas
aves ya que pasamos poco tiempo
aqui y solamente contibamos con
un rifle (en esta oportunidad me
acompafiaba el Sr. Alfaro). La
inica especie de interns especial
fue un raro tucin, Pteroglossus
frantzii, del que tuve el enorme
placer de ver seis o siete
individuos en un arbol cercano
mientras Alfaro estaba en otra
parte con el rifle. Contabamos


con muy poco tiempo como para
hacer una visita al bosque a lo
largo del Rio Grande, detris del
cual a lo alto aparecia,
invitandonos, el noble pico de
Turuvales, completamente
cubierto por bosque primario y
jjamas visitado por un naturalista!
El Pois (8700 pies) es el
unico volcin activo en Costa Rica
y esti a simple vista de San Jose,
desde donde tambien se ven el
Irazu y el Barba, 6ste de ultimo
entre los otros dos. Salimos en
tren de San Jos6 a Alajuela y de
alli nos fuimos a caballo a San
Pedro de Alajuela. Ahi pasamos
la noche y seguimos el viaje, bajo
la luz brillante de la luna, a las
cuatro de la mafiana. Al amanecer
llegamos a una lecheria al borde
de un claro donde descansamos
unos minutos y nos refrescamos
con unos buenos tragos de leche
fresca y caf6 caliente. Luego nos
adentramos en el bosque primario
que todavia cubre los ultimos mil
metros, mis o menos, de las
montafias, despacio y con
dificultad, a lo largo de una
trocha angosta de barro negro en
el que los caballos se hundian
hasta las rodillas, y a veces mis,
llena de raices de arboles que se
les enredaban en las patas. La
densidad del bosque era tal que
no era posible salirse de la trocha
sin usar el machete para abrirse
camino; de todas formas el
sotobosque consistia mayormente
de finos bambuies con tallos muy
duros que llenaban casi
completamente los espacios entre







los arboles de modo que abrirse
camino implicaba una dificultad
inimaginable. La variedad de
arboles en este bosque era muy
grande; algunos eran enormes y
otros de extrema belleza. Todos
sostenian el peso de orquideas,
bromelias y mu6rdagos conspicua
y brillantemente florecidos; las
bromelias en su mayoria eran en
tonos brillantes de naranja,
escarlata o carmesi. Este es el
hogar del majestuoso Quetzal
(Pharomachrus mocinno) la
mis agraciada y magnificamente
hermosa ave de entre todas en
un sitio no menos magnifico que
1l. Dejamos los caballos en una
cuenca abierta (un crater antiguo)
rodeada por el bosque, y
seguimos a pie hasta la cima del
cono cenizo. Nos desilusionamos
con la vista del crater ya que
estaba lleno de nubes densas
excepto en un momento en que
los fuertes vientos despejaron la
masa de vapor y pudimos dar un
breve vistazo al lago hirviente
400 metros mis abajo.
Descendimos de la cima del cono
a la laguna (otro crater extinto) de
aguas claras y heladas, rodeada
por densos bosques. Nuestra
estadia fue muy breve como para
lograr conocer algo sobre las aves
del Pois pero las vimos por
doquier en gran variedad, excepto
en la cima desnuda, donde no
vimos ni una.
Pigres es un pueblo muy
pequefio, con ranchos de bambiu,
ubicado sobre una angosta punta
(en realidad es apenas una franja


de arena) en la desembocadura
del Rio Grande de Tircoles en el
Oc6ano Pacifico, donde 6ste se
une con el Golfo de Nicoya. A
trav6s del golfo se pueden ver las
montafias de la peninsula de
Guanacaste, y al sureste, los
densos bosques de las montafias
del pais que se extienden desde la
costa hacia adentro y hacia
Panama. Entre la delgada franja
que hay entre Pigres y tierra firme
existe un estero; es un arroyo
ancho de aguas plicidas bordeado
en ambas riberas por densos
manglares. Los manglares del
lado de Pigres son muy angostos
y pequefios, en su mayoria de
arena, cubiertos en parte por
parches de una Ipomaea rastrera
con hojas anchas y gruesas y
flores rosadas, por grupos
enmarafiados de arbustos
leguminosos con muchas espinas,
y por matorrales bajos de arboles
tipo mimosa, intercalados con
manzanilla venenosa. A pesar de
la 6poca seca y de la casi total
ausencia de flores, las aves en la
vecindad del pueblo eran muy
numerosas, especialmente dos
especies de t6rtolas terrestres
(Columbigallina rufipennis y C.
passerina pallescens) y el
semillero de Morellet (Sporophila
morelleti), de los cuales siempre
habia grandes bandadas
alim6ntandose en el suelo
alrededor de los ranchos. En los
matorrales eran comunes las
Columba rufina y Leptotila
verreauxi mientras que entre las
aves mis pequefias la mis








numerosa era la reinita de
manglar (Dendroica bryanti
castaneiceps). En esos matorrales
tambien vimos dos ejemplares del
raro Vireo pallens y varios del
aun mas raro colibri Arinia
boucardi, hasta entonces solo
conocido mediante un par de
especimenes del Museo de Paris,
colectados en 1875 por Mons.
Adolphe Boucard en Punta
Arenas. El verdadero hogar de
este son los manglares y los
especimenes colectados
corresponden a individuos que
dejaron su habitat para
alimentarse de hormigas
diminutas y otros insectos en los
arboles de mimosa. El otro colibri
encontrado en Pigres fue el
Phaeochra cuvieri, tan raro como
grande, y menos abundante aqui
que en el otro lado del estero.
Mas alli de los manglares, al otro
lado del estero, se extiende un
larguisimo y alto bosque mixto
adonde hicimos varios viajes de
un dia. Ahi colectamos la mayor
parte de los especimenes. En el
bosque habia muchos robles de
sabana, arbol de la familia
Bignoniaceae parecido al catalpa
pero con flores mucho mas
grandes y de un bello color
rosado, de las que se alimentaban
muchas aves, especialmente
varios tipos de colibries y los
caciques veraneros y ahumados.
Los colibries mas comunes eran
Amazilia fuscicaudata,
Phaeochroa cuvieri y
Chrysuronia eliciae, mientras que
no se encontr6 ningun Arinia. El


sotobosque consistia basicamente
de pequefios biscoyales, palmas
con espinas largas, delgadas y
puntiagudas que entorpecian
seriamente nuestro trabajo.
Hicimos un intento por cortarlas
de abajo hacia arriba, desde un
roble al que llegaban muchos
colibries pero se nos quebro la
hoja del machete y nos dimos por
vencidos. Mas adentro en lugar de
biscoyales habia cafias altas,
ficiles de tumbar pero tan juntas
y tan altas (a veces de diez a doce
pies) que no permitian ver las
aves. En este bosque de enormes
arboles (uno media treinta pies
desde un extremo al otro de las
gambas y tenia una enorme copa
que se extendia mas de 150 o
quizas 200 pies) habia
escandalosas lapas, loras y
pericos en grandes numeros. Las
especies colectadas fueron Ara
macao, Amazona auripalliata y
A. salvini, y Brotegerys jugularis.
Tambien encontramos un raro
tucin, Pteroglossus frantzii, y un
Trogon bairdii, los cuales
pudimos colectar. Varias veces
vimos la cotinga blanca con pico
amarillo (Carpodectes antoniae
Zeledon) y aunque matamos una
no la pudimos encontrar.
Entre las palmas de biscoyal y
los altos helechos en las partes
mis abiertas del bosque, asi como
en un claro con arbustos y hierbas
altas, habia abundancia de
tangaras lomiescarlata del
Pacifico (Ramphocaelus
costaricensis Cherrie). Ya que el
Museo Nacional tenia unicamente








un especimen de un macho joven,
aprovechamos para colectar una
buena muestra.
El siguiente lugar que atrajo
nuestra atenci6n fue Bonilla, en el
Atlintico, adonde Ilegamos por
medio del tren a Lim6n. Nos
bajamos del tren unas cuantas
millas despues de Turrialba y de
ahi caminamos a nuestro destino.
El equipo se fue a caballo ya que
habia que recorrer un sendero
empinado y dificil. Bonilla es una
finca de 3000 acres propiedad de
don Francisco Lopez Calleja,
quien, junto con don Juan G6mez,
su socio y gerente, oriundo de
Turrialba, hicieron todo lo
posible para que estuvieramos
c6modos y llevaramos a buen
termino nuestro trabajo. Aunque
Bonilla queda en la zona humeda,
llamada caliente, su clima no es
nada desagradable; sin embargo,
debido a la dificultad del terreno
y a la densidad de la vegetaci6n,
la tarea de colecci6n result muy
dificil salvo en los claros. Estos
potreros o pastizales resultaban
ser maravillosos lugares por su
gran variedad y abundancia de
aves y por la facilidad con la que
se podian colectar. Las lapas
(tanto la verde, Ara ambigua,
como la roja, azul y amarilla, A.
macao), loras (Amazona
virenticeps y A. salvini, Pionus
senilis y Pionopsitta haematotis),
y pericos (Conurus finschi) eran
excesivamente numerosos, asi
como dos grandes tucanes
(Ramphastos tocard y R.
brevicarinatus); dos tucanes mis


pequefios, el Pteroglossus
torquatus, mis comun, y el
Selenidera spectabilis, mis raro,
eran menos abundantes. Tambien
eran comunes cuatro especies de
trog6n (Trogon massena, T.
clathratus, T. caligatus y T.
tenellus), y una serie de
innumerables aves pequenas.
Calculamos que el nfimero total
de especies en esta localidad no
seria inferior a los cuatrocientos.
Cada dia escuchibamos muchas
especies que no logribamos ver
debido a la densidad de la
vegetaci6n y a la dificultad del
terreno en los lugares que
frecuentamos. Fuimos testigos del
paso de un grupo de gavilanes
migratorios, en direcci6n al norte,
compuesto por cientos de miles
de individuos. Eran de una
especie pequeia (como del
tamafio del Buteo latissimus o B.
brachyurus), casi todos de color
claro en la parte inferior pero
muchos color pardo; no pudimos
saber si habia mis de una especie.
Los gavilanes residentes de
Bonilla eran aparentemente
pocos; los mis numerosos
correspondian al elanio tijereta
(que se reproduce aqui2),
seguidos por el Rupornis
ruficauda y el hermoso
Leucopternis hiesbrechti, tan
blanco como la nieve. Obtuvimos
un ejemplar del extrafio cuclillo
terrestre Neomorphus salvini y un
unico macho de la cotinga blanca,
Carpodectes nitidus, a la que le
dispar6 Adin Lizano, nuestro
taxidermista, en uno de los








arboles de laurel dentro del corral
cerca de la casa, en el que habia
un pequefio grupo. Alfaro colect6
un ejemplar del pijaro sombrilla
(Cephalopterus glabricollis)
correspondiente al unico que
vimos. En los potreros mis altos
ocasionalmente se veia u oia el
pajaro campana costarricense,
Procnia tricarunculatus; tuve el
placer (?) de matar un bello
macho perchado en la copa de un
drbol muy alto; lo vi caer
directamente hacia abajo, unos
cien pies o mis, y quedarse
atrapado entre las plantas areas a
unos treinta pies del suelo desde
donde no me fue posible bajarlo.
El canto de esta ave es muy
singular ya que suena como un
duro golpe de mazo sobre un
tronco de madera, seguido
inmediatamente por un silbido
hermoso, claro y prolongado; es
posible escucharlo ficilmente a
una distancia de media milla o
mas.
No menos fascinante fue
matar colibries en los arboles
florecientes de guaba3. Estos
drboles son pequefios, abiertos y
extendidos lo que permitia matar
los colibries con facilidad
utilizando un cafi6n auxiliar o una
pistola para colecci6n.
Colectamos quince especies de
colibries en un solo arbol de
6stos, varias especies raras y
excesivamente hermosas, tales
como el diminuto Michrochera
parvirostris, color carmesi, con
una capucha blanca, el
grotescamente penachudo y


barbudo Lophornis helenae, y el
colicerda Popelairia conversi,
ninguno de ellos mis grande que
una abeja y, por lo tanto, mucho
mis pequefios que cualquiera de
nuestras especies en Norte
Am6rica.
Coliblanco fue nuestro
siguiente lugar de colecci6n de
especimenes. Es una finca de don
Aurelio L6pez Calleja, de
Cartago, en la ladera de una
montafia cerca del volcin
Turrialba, a una altura
aproximada de 6500 pies. No
podiamos habemos imaginado un
mejor lugar para colectar
especies. Don Aurelio puso a
nuestra disposici6n un buen sitio
para guarecemos y acomodamos;
por "la puerta trasera" saliamos a
un gran claro con unos pocos
arboles de muchos tipos. La
fotografia que adjunto muestra
una porci6n del potrero y da
apenas una leve idea de la belleza
de los alrededores, todo a escasas
cien yardas de la casa. Una
fotografia, por mis buena que sea,
solo da una d6bil impresi6n de la
escena ya que falta el
sorprendente y armonioso color
que, unido a la variedad de
formas, es la gloria de la
vegetaci6n tropical, tal y como se
nos presenta en las regiones altas,
humedas y frias. Casi cada drbol
tiene su propia version de verde;
algunos son dorados, otros casi
bermejos, otros verde-azulados,
verde-amarillentos o verde
aceituna, segun la especie. La
mayoria de los arboles tenian








enredaderas florecientes o
epifitas, mientras que otros
mostraban sus propias flores, en
especial los arboles de eritrina
cuyas flores eran de color
vermell6n, rojo o escarlata
brillante. Estas eritrinas eran
frecuentadas por dos colibries
grandes y extraordinariamente
hermosos, Heliodora jacula y
Eugenes spectabilis, de los que
obtuvimos una serie de muestras.
En algunas partes del potrero,
sobretodo cerca de las corrientes
de agua, habia muchos helechos
arborescentes magnificos, por lo
menos de tres especies; en los
sitios humedos crecian grandes
plantas similares al papagayo
(aricea) cuyas enormes hojas me
protegieron mis de una vez de la
lluvia; en esas oportunidades
bastaba con cortar el tallo con el
machete, sentarme sobre una
piedra o un tronco y sostener la
hoja encima mio ya que su
tamafio era tal que me tapaba
perfectamente.4
Como resultado l6gico de la
diferencia de altitud, las aves de
Coliblanco eran muy distintas de
las de Bonilla. En cuanto a
tucanes, solo habia una especie, el
verde Aulacorhamphus
caeruleigularis; trogones solo T.
puella y el quetzal, en el limite
inferior de su rango de
distribuci6n. Encontramos un
nido de quetzal en un tronco
muerto, a unos doce pies del
suelo, del que tomamos un
juvenil que ya habia salido del
nido.5


Hicimos una breve visita a un
potrero mis arriba, en la base del
cono cenizo del Turrialba, a una
altitud de 9000 pies. Ahi todo era
diferente. Parecia la
manifestaci6n del climax de la
belleza en la naturaleza. Nada que
yo hubiera visto antes me sugeria
tanto la posibilidad de estar en el
paraiso. Aunque la visita fue
corta, vali6 el viaje a Costa Rica.
El aire era frio y vigorizante,
como el mejor clima de octubre
en los Estados Unidos. Los
cientos de acres que media el
potrero eran como un inmenso
parque bien cuidado, con vistas a
traves de enramadas y grupos de
magnificos arboles sobre pastos
ondulantes de zacate vividamente
verde y bien cortado por el
ganado que pastaba, adorado
con violetas silvestres, botones de
oro y margaritas inglesas. No
existe ningun parque privado o
public con esos arboles tan
bellos y variados en formas y
follajes o tan cargados de flores.
No creo que sea exagerado decir
que todos los arboles tenian
flores, ya fuera propias o de las
enredaderas o epifitas que los
cubrian, y que casi todos estaban
adornados con bromelias y otras
epifitas, helechos u orquideas de
brillantes colores. A la derecha se
erguia el cono del volcin cubierto
con un denso chaparral; a la
izquierda, a una mayor distancia
pero lo suficientemente cerca
como para poder verlo
detalladamente, estaba el macizo
del Irazu. En este hermoso parque








habia mis aves que las que
hubiera visto antes, o por lo
menos eran mis evidentes, ya que
el gran espacio abierto permitia
verlas desde grandes distancias.
Grandes mirlos negros con picos
y patas amarillo-doradas (Merula
nigrescens) corrian graciosamente
sobre el cesped verde y casi
siempre nos acompafiaba el
zumbido o gorjeo de los colibries.
El mis numeroso era el Panterpe
insignis cuyos colores son
igualmente maravillosos en
ambos sexos. El quetzal, ave
verdaderamente majestuosa,
tambien era comin aqui, y, al
igual que el resto de las especies,
muy mansa. Pude ver una pareja
en un arbol cercano durante
varios minutos y no pude
dispararles por su gran belleza.
Pude haberlos fotografiado
ficilmente pero no habia traido la
cimara. No puedo expresar
cuinto disgusto senti al tener que
irme de este bello lugar, aunque
planedbamos regresar.6 Nuestras
expectativas se frustraron ya que
al llegar a Coliblanco se instal6
un temporal (lluvias continuas y
prolongadas) que nos oblig6 a
regresar a San Jose. Durante
nuestra corta visita (menos de 24
horas) a la lecheria en Turrialba
colectamos algunas especies
excesivamente raras, incluyendo
una especie nueva para la ciencia.
iLo que habriamos logrado
encontrar en una semana es, por
supuesto, un asunto de conjetura!
El 20 de mayo inicie mi
ultimo viaje en Costa Rica junto


con mis amigos Zeled6n y Alfaro.
Tomamos el tren a Cartago y
luego nos fuimos a caballo a la
lecheria San Juan en el Volcin
Irazi, a una altura aproximada de
8500-9000 pies, y de ahi hicimos
dos viajes a pie a la cima del
volcin (a 11500 pies). El bosque
del Irazu, del que sin embargo
queda poco, consiste bisicamente
de robles y es definitivamente
muy diferente al del Pois o
Turrialba. Lo que queda del
bosque es un cintur6n angosto en
las faldas del cono de ceniza que
termina algo abruptamente para
dar lugar a una serie de arboles y
arbustos pequefios y dispersos
que se van arralando mis y mis
entre mis nos acercamos a la
cispide; en el punto mis alto solo
hay unos cuantos arbustos
raquiticos, en su mayoria
ericiceos (similares al
Vaccinium). El Junco vulcani
solo se encuentra en este ultimo
tipo de vegetaci6n; es muy comin
y no tuvimos ningun problema en
colectar el ni6mero de
especimenes que queriamos. Con
esta especie encontramos un tipo
de Brachyspiza capensis de altura
y un pequefio soterre (una especie
de Thryorchilus7), ademis de
unas pocas especies, en especial
el Chlorospingus pileatus y C.
zeledoni y Pesopetes capitalis,
que ocurren como intrusos
provenientes de las partes mis
bajas de la montafia.
Hay otros aspectos de mi
experiencia en Costa Rica que
pueden resultar de interns, aunque








alargar mis este articulo puede
resultar cansado para el lector. No
obstante, no puedo resistir la
tentaci6n de registrar algunas
observaciones que pueden serle
tiles a aquellos que estin
considerando hacer un primer
viaje para colectar especimenes
en el tr6pico y desean saber algo
en cuanto a los posibles peligros y
dificultades que puedan
encontrarse. De mi propia
experiencia puedo decir que son
exageraciones o
malinterpretaciones, y que de los
horrores de que se habla los
menos temibles son el clima
(excepto donde prevalecen las
lluvias torrenciales), las
enfermedades transmitidas por
insectos y el peligro de las
serpientes venenosas. No hay
absolutamente ningun peligro en
cuanto a animales salvajes. Aiun
en las tierra calientes el calor no
es tanto ni tan aplastante como lo
es en el verano de los estados del
Atldntico en Norte America, y las
noches siempre son frescas. El
clima en las montafias es ideal,
excepto cuando las lluvias o las
lloviznas son frecuentes. Es cierto
que casi en todas partes hay
garrapatas, coloradillas, pulgas y
zancudos; pero en muchas
ocasiones yo he sufrido mucho
mis por culpa de estos insectos
en los Estados Unidos que en
Costa Rica. En cuanto a las
criaturas venenosas, solo vi tres
serpientes durante los seis meses
que paseo en Costa Rica, dos de
las cuales eran inofensivas, y ni


un solo escorpi6n o ciempies! Sin
duda hay lugares donde el peligro
es mayor o menor, pero el hecho
es que vi muy poca evidencia del
peligro durante mi estadia de seis
meses, en mi recorrido por todo
tipo de sitios, desde el nivel del
mar hasta el pico mis alto, lo que
creo que es buena prueba de que
el riesgo es tan pequefio que vale
la pena considerar el placer de
colectar especies en el tr6pico.
Sin embargo, hay un grupo de
criaturas de las que hay que
cuidarse y son los muchos tipos
de abejas, avispas y avispones. En
algunos distritos (en especial en
las zonas secas del interior y de la
vertiente del Pacifico) a veces hay
nidos de varias especies en casi
cada drbol. Es necesario estar
alerta ya que la picadura de
algunas de ellas es realmente
dolorosa y atacan de forma
salvaje y decidida. Las hormigas
son tambien una molestia pero
pueden evitarse con facilidad ya
que viven dentro de las espinas
huecas de una especie particular
de arbusto o arbol pequefio
parecido a nuestro algarrobo de
miel (Gleditsia triacanthos),
ficilmente reconocible y por tanto
evitable.
Los verdaderos terrores de
colectar especimenes en el
Tr6pico son la ausencia de
albergues confortables y comida
sabrosa, y las limitaciones del
viaje y del transporte una vez
fuera de los pueblos. Los caminos
para carretas solo existen entre
pueblos y asentamientos








importantes; lo demis son trichas
para caballos que en gran parte
son muy quebrados, pedregosos,
empinados y resbalosos. Por esta
raz6n el equipo debe restringirse
a lo estrictamente necesario para
que pueda ser cargado a caballo8,
salvo que el coleccionista cuente
con los suficientes fondos como
para alquilar animales para la
carga y pagar cargadores.
Tambien es asunto serio la
certeza de mojarse todos los dias
cuando se va a la montafia (o a
cualquier otro lado durante la
epoca lluviosa); el coleccionista
deberd contar con varias mudadas
de ropa y zapatos ya que una vez
mojados nunca se secan. Vale la
pena mencionar tambien la
demanda fisica que implica
colectar especimenes dada la
densa vegetaci6n y lo dificil del
terreno, lo que hace
pricticamente imposible
recuperar el especimen al que se
le disparo9. Este aspecto puede
resultar insignificante para un
coleccionista joven y fuerte. Con
frecuencia las aves quedan
suspendidas en la densa masa de
plantas areas y solo es posible
recuperarlas subiendose a los
arboles, cosa que no siempre se
puede hacer. Entre mis alto
llegue uno mayores las
dificultades ya que los bosques
alcanzan su maxima densidad en
las montafias de altura donde la
lluvia y las lloviznas son
constantes.
Lo que mis me impresion6
durante mi estadia en Costa Rica


fue darme cuenta de lo realmente
fragmentado que es el
conocimiento que tenemos sobre
la avifauna tropical.
Probablemente no hay ningun
pais en Centro o Sur America
cuya avifauna haya sido estudiada
como lo ha sido la de Costa Rica.
Sin embargo, mis de dos terceras
partes del pais jams han sido
visitadas por un naturalista y
desde San Jose pueden verse
bosques a los que nadie ha
entrado. En cada lugar donde
recogimos especimenes
escuchamos aves que nunca
pudimos ver aunque las buscamos
insistentemente. Creo que aiin en
los sitios mis o menos conocidos
hay especies de aves que nunca
conoceri la ciencia a no ser por
accidente o hasta que se las haga
salir de sus escondites por la
destrucci6n de la cobertura
boscosa. Como consecuencia, los
resultados que derivaran de una
amplia exploraci6n podrian
convertirse en un incentivo
poderoso para trabajar en el
tr6pico americano, y yo le
recomiendo a todo omit6logo
joven y entusiasta que desee
encontrar un campo de trabajo sin
limites que escoja alguna parte de
esta vasta region.
Notas
1Los nombres de los lugares
se repiten frecuentemente en los
paises americanos de habla
hispana. Para efectos de precision
es necesario dar el nombre de la
provincia o canton ademis del








pueblo o caserio. Al no hacerlo
asi, los colectores de especimenes
han cometido serios errores en
cuanto al rango de distribuci6n de
las especies.
2En varias ocasiones los
vimos llevar largos musgos
(Tillandsias) desde unos arboles
hasta donde construian sus nidos
en los altos arboles del potrero.
3No se hace alusi6n al arbol
que da la guayaba, fruta a la que
equivocadamente (en ingl6s) se le
dice "guava".
4En la fotografia de la pigina
155 pueden verse algunas de
estas enormes hojas en la parte
inferior media. En cuanto a la
maravillosa variedad de plantas
debo decir que en este potrero
encontr6 veintinuna especies
diferentes de helechos en un solo
tronco de tamafio normal.
Lamento no poder mostrar en este
articulo algunas vistas mis de
Bonilla donde la vegetaci6n era
aiun mis sorprendente que en
Coliblanco, aunque casi
totalmente distinta debido a la
diferencia de varios miles de pies
de altitud entre ambos sitios.
Antes de poder utilizar mi cimara
me dio malaria, enfermedad
desconocida en Coliblanco y
otros lugares de altura. [Por
razones t6cnicas, no se reproduce
las fotos.]
5Este juvenil de quetzal,
llamado "Montezuma", es un
feliz miembro del aviario de don
Jos6 C. Zeled6n en San Jos6.
6Debo manifestar mi
agradecimiento a don Francisco


Gutierrez, duefio de la lecheria y
del potrero en Turrialba, y a su
hijo, don Ram6n Gutierrez, por
su hospitalidad durante nuestra
visita y su invitaci6n cordial para
que regresiramos y
continuaramos con nuestro
trabajo de colecci6n alli.
(Desafortunadamente no pudimos
regresar porque el clima nos jug6
una mala partida.)
7Una nueva especie que
pronto sera descrita por el Sr.
Outram Bangs.
8Existen excelentes alforjas
que pueden conseguirse a muy
buen precio en los pueblos.
9Calculamos que, en algunos
lugares, jse pierden dos de cada
tres aves a las que se les dispara!

Se agradece a Maria Emilia
Chaves la traducci6n del ingl6s.


Robert Ridgway (1850-1929)
Primer curador de aves de
Smithsonian Institution (EE UU
de A), investig6 los colores de
las aves. En 1912, public6 un
libro importante sobre el tema
financiado por su amigo Jos6 C.
Zeled6n.








Principios de 6tica de observadores de aves
de la Asociaci6n Americana de Observadores de Aves

(American Birding Association ABA)


Todos aquellos que disfrutan
de las aves y de su observaci6n
deberin siempre respetar la vida
silvestre, su ambiente y los
derechos de los demis. Si surgiera
algrin conflicto de interns entre
aves y observadores de aves, el
bienestar de las aves y su ambiente
es prioritario.
CODIGO DE ETICA DE LOS
OBSERVADORES DE AVES
1. Promover el bienestar de aves y
su ambiente.
1. Apoyar la protecci6n de
habitat importante para las
aves.
2. Para evitar provocar tension o
exponer a las aves a peligros,
proceda con cuidado y respeto
durante sus observaciones,
toma de fotografias, grabaci6n
de sonidos o filmaciones.
1. Limitese al usar
grabaciones y otros
m6todos de atracci6n de
aves. Nunca utilice tales
m6todos en areas
altamente visitadas por
observadores de aves; o
para atraer especies en
peligro de extinci6n, de
interes para la
conservacion o que sean
raras en el area.
2. Mant6ngase alejado de
nidos y colonias de


anidacion perchas, areas
de exhibici6n de cortejo e
importantes sitios de
alimentaci6n. Si es
necesario extender el
tiempo de observacion,
fotografiar, filmar o
grabar aves en areas tan
especiales como las
descritas, intente
camuflajearse con la
vegetaci6n natural.
3. Restrinja el uso de luz
artificial al filmar o
fotografiar, especialmente
cuando intente lograr
tomas de cerca.
3. Antes de publicar la
presencia de un ave rara,
considere si ello ocasionard
molestias al ave, sus
alrededores o a otras
personas en el area. S6lo
proceda al anuncio si
considera que puede
controlarse el acceso,
minimizar las molestias y si
ha obtenido el permiso
expreso de los propietarios
del terreno. Los sitios de
anidado de aves raras
deberin reportarse s6lo a las
autoridades de conservaci6n
respectivas.
4. Mant6ngase en carreteras,
senderos y caminos donde








los haya; si no, procure
perturbar minimamente el
habitat.
2.Respete la ley y los derechos de
los demis.
1.No ingese a propiedad
privada sin el permiso del
duefio.
2. Siga todas las leyes, reglas y
normas que gobiemen el uso
de carreteras y areas
publicas, tanto en su pais
como en el extranjero.
3. Sea cort6s al establecer
comunicaci6n con otras
p e r so n as S u
comportamiento ejemplar
generard buena voluntad
tanto hacia los observadores
de aves como hacia el
public en general.
3. Asegurese que los comederos,
estructuras de anidado y otros
ambientes artificiales para
aves son seguros.
1. Mantenga limpios
recipientes, agua y comida.
Vigile que est6n libres de
enfermedades o
descomposici6n. Es
importante alimentar
continuamente a las aves
durante temporadas de clima
adverso.
2. Brinde mantenimiento y
limpie regularmente las
estructuras de anidado.
3. Si intenta atraer aves hacia
determinada area, asegurese
de que no estarin expuestas
a depredadores como gatos y
otros animales dom6sticos,


ni a accidentes artificiales.
4. La observaci6n colectiva de
aves, ya sea organizada o
simple casualidad, requiere de
especial cuidado.
Cada individuo del grupo,
ademis de observar las normas
anteriores, tienen ciertas
responsabilidades como
miembros de un grupo:
1. Respetar los intereses,
derechos y habilidades de sus
compafieros observadores de
aves, asi como de las personas
que participan en otras
actividades legitimas al aire
libre. Comparta con libertad
sus conocimientos y
experiencia, excepto en
ocasiones en que aplique la
norma l(c). Sea especialmente
colaborador con los
observadores de aves novatos.
2. Si es testigo de
comportamiento no 6tico de
observaci6n de aves, examine
la situaci6n e intervenga si lo
considera prudente. Si decide
intervenir, informe a las
personas que sus acciones no
son las apropiadas e intente,
dentro de los t6rminos de la
raz6n, hacerlos desistir de
dicho comportamiento. Si
continilan, an6telo y notifique
a los individuos u
organizaciones apropiados.
Responsabilidades del Lider
del Grupo (viajes y paseos de
aficionados y profesionales):
1. Sea modelo de 6tica para su
grupo. Ensefie por medio de









platica y ejemplo.
2. Intente que sus grupos sean de
un tamafio que no ejerza
impacto negativo al ambiente
y que no interfiera con los
demas que utilizan la misma
area.
3. Asegurese de que todos los
miembros del grupo conozcan
y practiquen este conjunto de
normas.
4. Conozca e informe a su grupo
de circunstancias especiales
aplicables a las areas que
visiten (por ejemplo, que estin
prohibidas las grabadoras).
5. Este consciente de que para las
compafiias de viajes
profesionales deberin tener
mayor importancia las aves y
la divulgaci6n al piiblico que


sus intereses comerciales.
Idealmente, los lideres deberin
llevar un registro de
avistamientos de aves,
documentar presencias
inusuales y enviar sus registros
a las organizaciones
respectivas.
AGRADECEREMOS QUE
SIGAN ESTAS NORMAS Y
QUE LAS DISTRIBUYAN Y
EDUQUEN A LOS DEMAS.
Traducci6n de Megan Hill
National Fish and Wildlife
Foundation
(011)(502)333-5066 tel/fax
20 Calle, 10-30, Zona 10
Guatemala, Guatemala
Reproducido con permiso de la
American Birding Association:
americanbirding.org.


: ,








Estudio preliminar de la estructura habitat,
configuraci6n y composici6n del paisaje, basado en la
distribuci6n del quetzal (Pharomachrus mocinno
costaricensis) en el Volcan Barva, Costa Rica
Oscar Ramirez Alan
Programa Regional en Manejo de Vida Silvestre para Mesoamerica y el
Caribe
Universidad Nacional, Heredia, Costa Rica
E-mail: 1379rami(a)racsa.co.cr


En los iltimos afios las areas
de conservaci6n de Costa Rica han
visto la necesidad de generar
conocimiento sobre la ecologia de
las especies, principalmente para
implementar manejo y
conservaci6n de ellas. La ausencia
de estudios de gran variedad de
especies de vida silvestre asi como
la falta de apoyo y recursos
humanos, ha hecho que se
desconozcan aspectos importantes
y relevantes de la flora y fauna que
nos rodea.
En el Area de Conservaci6n
Cordillera Volcinica Central
(ACCVC), especificamente en el
sector volcin Barva (SVB),
muestra claramente la necesidad
de reorientar medidas de
conservaci6n para algunas
especies consideradas como
sombrillas, entre ellas el Quetzal
con su protecci6n ya resguarda al
resto de especies que habitan en la
zona. Esta especie se considera
tambien de importancia biol6gica,
social y econ6mica, llamada por
muchos como "especie
carismitica" (Powell y Bjork
1994).


El SVB alberga una variedad
de especies tipicas de los bosques
montanos, donde es posible
encontrar segun el gradiente
altitudinal, una composici6n
floristica de mis de 35 especies
de arboles por hectarea, asi como
especies que cruzan con
frecuencia los mirgenes de los
bosques (habitat cerrados y
abiertos) y fungen como
dispersoras de semillas del
ecosistema, entre ellas el Quetzal
(Pharomachrus mocinno
costaricensis) (Heaney y Proctor
1990; Kapelle y Brown 2001).
El quetzal es frecuente
encontrarlo en ciertos periodos
del afio dentro del SVB, pero
poco se conoce sobre cuales
factores determinan los periodos
de permanencia en el sitio. Sin
embargo existe una buena
documentaci6n de la especie en
general (Skutch 1944,
Wheelwright 1983, Bowes et al.
1969, Santana y Milligan 1984,
Loiselle et al. 1989, Powell y
Bjork 1994, Avila et al. 1996,
Johnsgard 2000, Sol6rzano et al.
2000). Wheelwright (1983)








menciona que existe una
"coevoluci6n" entre las especies
de Lauraceas y el quetzal, y
asocia sus movimientos
altitudinales con los periodos de
abundancia y fructificaci6n de
este grupo de plantas.
Actualmente se considera que
el habitat de esta especie ha sido
severamente reducido por
actividades antr6picas (Avila et
al. 1996; Redford y Richter
1999). En Mexico la especie esta
catalogada como en peligro de
extinci6n, sin embargo a escala
global se considera como una
especie de bajo riesgo,
argumentando que presenta una
amplia distribuci6n (Sol6rzano y
Oyama 2002).
Generalmente, los habitats
reproductivos de los quetzales
estan representados a lo largo de
Mesoamerica por bosques muy
hilmedos (Avila et al 1996). En
Costa Rica, se dice que hay una
buena poblaci6n de quetzales
(Johnsgard 2000) y hoy en dia se
encuentra mejor protegida que en
el pasado, sobretodo en terminos
de protecci6n de su habitat y
captura ilegal de individuos.
La cantidad y distribuci6n del
habitat juega un rol importante en
la regulaci6n de poblaciones de
aves, pero son pocos los estudios
que han demostrado respuestas de
las aves a los patrones de habitat
y a escala de paisajes (Wiens y
Rotenberry 1981; Tischendorf
2001). Una raz6n de esto es la
dificultad de muestreos en
grandes areas con confiabilidad


(Raphael etal. 2002).
Conocer las caracteristicas
habitats y los procesos de
fragmentaci6n a nivel de paisaje
son insumos esenciales para la
elaboraci6n de estrategias de
conservaci6n. El conocer y
valorar la importancia ecol6gica
del quetzal y las relaciones con
los habitats presentes en el SVB,
daria pautas importantes para
futuras practices de manejo
tendientes a proteger el conjunto
del ecosistema que rodea este
parque.
Este trabajo pretende aclarar
algunos vacios de informaci6n
respecto a la especie y su habitat.
Por ello, el objetivo es: a) evaluar
la estructura, b) composici6n y c)
configuraci6n de habitat en un
bosque montano para el quetzal
basado en su distribuci6n en el
Sector Volcan Barva, Parque
Nacional Braulio Carrillo, Costa
Rica.
AREA DE ESTUDIO
El estudio se llev6 a cabo en
el Sector Volcan Barva, (10007'N
y 8407'0), Parque Nacional
Braulio Carrillo (PNBC). El sitio
esta localizado a 2 km al norte y a
0.5 km al este del pueblo
Sacramento, provincia de
Heredia. Incluye tanto las areas
en el Sector Volcan Barva (SVB)
como las fincas privadas aledafias
al volcan. En SVB presenta una
altitud maxima de 2906 m.s.n.m.,
en la vertiente del Pacifico de
Costa Rica, y es posible encontrar
cuatro zonas de vida: el bosque








muy hitmedo montano bajo,
bosque pluvial montano, bosque
pluvial montano bajo y bosque
pluvial montano transici6n a
montano bajo (Bolafios y Watson
1993).
Las tasas de precipitaci6n
media anual en el sitio rondan
alrededor de los 2.420,60 mm
(Estaci6n meteorol6gica de Santa
Barbara, Heredia, 2002), con dos
estaciones, la seca: de diciembre a
abril y la lluviosa: de mayo a
noviembre; con temperaturas
medias de 210C. La vegetaci6n
del parque es la de un bosque
siempreverde de gran densidad y
complejidad floristica (Lieberman
et al. 1996). La mayor parte del
area se encuentra cubierta por un
bosque maduro de gran
diversidad floristica, entre ellas
plantaciones de Quercus y
helechos. La vegetaci6n del Barva
ha sido brevemente descrita por
Hartshorn y Peralta (1988)
registrando una variedad de
especies de arboles
correspondientes a los g6neros
Ardisia, Brunellia, Clethra,
Dendropanax, Drimys, Ilex,
Schefflera, Viburnum y
Weinmannia, junto a las familias
Lauraceae y Myrsinaceae.
MATERIALES Y METODOS
Los datos fueron tomados entre
mayo y diciembre del 2003.
Utilice sistemas de
informaci6n geogrifica para la
parte de la evaluaci6n de
paisaje y determine con
trabajo de campo la parte de la


estructura de habitat.
Utilic6 la configuraci6n de
senderos dentro del SVB y se
fueron denominados de la
siguiente manera:
1. Sendero Heredia (SH):
correspondi6 a la entrada
principal al SVB que viene
desde Sacramento,
caracterizado principalmente
por una cobertura de potrero
con arboles aislados (PA) y
crecimiento secundario
temprano (CST). De una
longitud de 2,22 km.
2. Sendero Colina (SC):
ubicado en las inmediaciones
del parque y perteneciente a
propiedad privada, con
cobertura tipo bosque maduro
(BM) y Crecimiento
secundario avanzado (CSA).
De una longitud de 2,58 km.
3. Sendero Potrero (SP):
Limita con el SVB y
corresponde a un area de
propiedad privada con
cobertura tipo CSA y PA. De
una longitud de 1,5 km.
4. Sendero Aguacatillo,
mirador Vara Blanca,
Sendero Varo, y Sendero
Transecto (SL): Ubicado en
la zona protegida del parque,
con cobertura tipo BM y CSA.
De una longitud de 4,3 km.
5. Sendero Crater y Copey
(SS): Zonas protegida del
parque con presencia de
bosque maduro y PA y CSA
(Figura 1). De una longitud de
3,4 km.








Analisis de Paisaje y de
Vegetaci6n
Para la clasificaci6n de
paisaje utilic6 una imagen digital
Landsat 7 del 2001
georeferenciada a Lambert norte,
suministrada por el TELESIG de
la Universidad Nacional. Utilic6
la extension Patch analysist
(Elkie et al. 1999) y calcul6 las
m6tricas de paisaje para describir
composici6n y configuraci6n de
parches.
Defini seis clases de
cobertura para el andlisis de
paisaje. Estos tipos de cobertura
fueron basados de la elaboraci6n
del mapa sobre tipos de cobertura
utilizados por el quetzal en
Ramirez (sin publicar): a) bosque
maduro (BM): b) crecimiento
secundario temprano (CST) c)
crecimiento Secundario
Avanzado (CSA) d) potrero con
arboles aislados (PA) y e) nubles
(Nu).
La composici6n de paisaje la
report como el area total de
estudio (ha) equivalente al area
potencial que fue utilizada por los
quetzales, durante el periodo de
estudio. Medi la configuraci6n de
paisaje calculando: (1) nilmero de
parches, (2) promedio del area de
todos los parches (ha), y (3) el
indice de Patton (1975).
Estructura del habitat
Para evaluar la estructura del
habitat, utilice unidades
muestrales que consistieron en
seis parcelas de 10 ha (316 x 316


m) cada una. Cada unidad
muestral fue dada en base a los
avistamientos de quetzales
durante el periodo de marzo a
agosto del 2003. Cada
avistamiento fue georeferenciado
mediante un sistema de
posicionamiento global (GPS)
para posteriormente utilizar estos
puntos de referencia y elaborar un
poligono de avistamiento
mediante la utilizacion del
Programa ArcViews 3.3 (www.
esri.com) con la ayuda de la
extensi6n "animal movement".
Las unidades muestrales las
ubiqu6 utilizando los centros
geom6tricos de los poligonos
dados por los avistamientos del
quetzal. Luego elabor6 una
parcela independiente del mismo
tamafio a una distancia igual al
largo de una unidad muestral
(316m2) que sirvi6 como parcela
control. Dividi cada unidad de
muestreo en sub-parcelas
circulares (r= 20 m) y elegi cinco
subparcelas al azar, para ello
utilic6 la extension Random Point
Generator (Esri-ArcViews 3.3).
Medi el diimetro a la altura
del pecho y la altura total de los
arboles con un DAP > 10 cm. en
cada sub-parcela. Estim6
visualmente las alturas para
irboles menores a 15 m. y utilic6
un medidor 6ptico marca
Bushnell, Yardage Pro 500 para
estimar la altura de los arboles
mayores a 15 m. clasifiqu6 las
alturas en la siguientes clases: I
(0-10), II (11-20), III (21-30), IV
(31-40) y V (>41 m).








Se utiliz6 el programa
ArcViews 3.3 (www.esri.com)
para determinar el area total de
cada habitat disponible. Se
obtuvo asi mismo el numero y
promedio de parches por sitio,
calculando para cada parche la
desviaci6n estandar y el indice de
Patton (1975) o diversidad de
borde mediante la ecuaci6n: DI
Perimetro / 2 k(n Area).
Los andlisis estadisticos
fueron elaborados con el
programa Statgraphics Plus 5.1
(Statistical Graphics Corp 1994-
2001) y se trabaj6 todas las
pruebas a un a=0.05. Los datos
obtenidos para la caracterizaci6n
de las parcelas de habitat fueron
agrupados por sitios de muestreo
seguin la ubicaci6n de los


transectos (SH, SC, SP, SS) en
Ramirez (2005), para obtener el
promedio, mediana y desviaci6n
estandar, tanto para el DAP como
para la altura de todos los arboles
evaluados.
Ademas determine si
existieron diferencias entre los
sitios de muestreo ubicados por
transectos, mediante una prueba
no parametrica de Kruskal Wallis
(Sokal y Rohlf 1979) para el DAP
y altura de los arboles.
RESULTADOS
Estructura del habitat
Medi un total de 916 arboles
en 8 unidades muestrales de (316
x 316) m para caracterizar la
estructura de habitat del sector
volcan Barva. Se encontr6 que el


Cuadro 1. Estructura del total de arboles evaluados por transecto dentro
del SVB, Heredia, Costa Rica.


Sitio


Total de
Arboles
evaluados


DAP (cm.)


Altura (m)


Promedio SD CV% Promedio SD CV%
SS 172 30,3 15,9 52,4 16,6 4,9 30,1
SL 298 36,2 33,8 93,3 10,2 5,7 55,8
SP 253 45,2 34,9 77,4 13,8 5,8 42,1
SH 75 25,8 11,2 43,2 6,9 3,1 44,8
SC 118 25,3 16,3 64,7 8,6 2,7 31,9
Total 919

SH: Sendero Heredia; SC: Sendero colina; SP: Sendero Potrero; SL: Sendero
Aguacatillo, mirador Vara Blanca, Sendero Varo, y Sendero Transecto;
SS: Sendero Crater y Copey








SVB presenta una estructura
unica en cada unidad de
muestreo, caracterizada por altas
densidades de arboles de tamafios
medianos (10 a 30 cm. de DAP) y
una variaci6n en la distribuci6n
de las alturas entre 6 a 16 m
promedio. La distribuci6n media
de tamafios de los troncos con
DAP > a 10 cm. fue mayor en el
transecto SP (x = 45,2; SD =34,9)
y transecto SS (x = 30,3; SD =
15,9) (Kruskal-Wallis, H=68,35,
p<0,01). El transecto SL y SP
fueron los que presentaron una
mayor distribuci6n media de la
alturas de los arboles con DAP >
a 10 cm. (x = 16,6 m; SD = 4,9 y
x = 13,8 m; SD = 5,8
respectivamente) (Kruskal-Wallis
H=306,88, p<0,01). Los valores
de la desviaci6n estindar del
DAP y altura muestran que el
transecto SP y SL presenta una
gran variabilidad en cuanto a los
tamafios encontrados (Cuadro 1).
En cuanto al transecto SP, los
individuos inferiores (10-60 cm.


DAP) se encontraron en
densidades abundantes. Los
individuos mayores a 91 cm. de
DAP presentaron una baja
densidad de arboles, ya que
representa un habitat conformado
principalmente de vegetacion de
potrero con arboles con DAP de
61 a 90 cm. en una cantidad
considerable (Figura 1).
En cuanto al transecto SS los
arboles medianos (10-60 cm.
DAP) tambien resultaron
abundantes. Arboles con DAP
entre 91 y 130 cm. no fueron
encontrados. Clases superiores a
131 cm. de DAP fueron poco
abundantes. Este tipo de bosque
representa una regeneraci6n con
poco numero de arboles
emergentes de gran tamafio
(Figura 2).
El bosque del transecto SC
fue heterogeneo en cuanto a la
distribuci6n del DAP,
aproximindose a una distribuci6n
diametica en "J invertida" ya que
present6 remanentes de bosques y


Figura 1


II I I | _
10-30 31-60 61-90 91-110 111-130 131-160 161-190 191-210 >a210
Oases DAP








Figura 3


Figura 4


Figura 5


Figuras. Estructura de los arboles presentes en el transecto del Sector
Volcin Barva, Heredia, Costa Rica. 1) transecto SP, 2 ) transecto SS 3)
transecto SC, 4) transecto SH, 5) transecto SL


areas con potreros con arboles
aislados. Sin embargo la mayor
densidad de arboles se encontr6 en
la clase de 10 a 60 cm. de DAP,
pocos fueron los arboles con
clases mayores a 91 cm. de DAP
(Figura 3).
En el transecto SH, se
encontr6 una mayor densidad de
drboles entre 10 a 60 cm. De DAP,
presentando tambien una
distribuci6n diametica en "J
invertida" pero con pocos arboles


en las clases superiores de 61 cm.
de DAP. No se encontro6 rboles
en las clases mayores a 91 cm. de
DAP (Figura 4).
El transecto SL present6 la
mayor heterogeneidad en clases
diametricas, siguiendo una
distribuci6n en "J invertida. Los
arboles medianos presentaron la
mayor densidad (10 a 60 cm. de
DAP). En menor proporci6n se
encontraron arboles mayores a 61
cm. de DAP (Figura 5).


Figura 2









Cuadro 2. Metricas de paisaje analizadas por clase de habitat
utilizando Patch Analysis (Elkie et a1. 1999).


Tipo de
Habitat


Area
Total
(ha)


Numero
de
Parches


Promedio y
DS (ha)


Indice de
Patton y DS


Bosque 1061,23 93 11,41+ 1,39(0,70)
maduro (84,74)
Crecimiento 20 1179, 64 226 5,21+ (22,96) 1,77+(1,14)
Avanzado
Crecimiento 20 300,06 169 1,77+ (1,85) 1,52(0,58)
temprano
Potrero con 621,33 429 1,44 + (2,75) 1,58(0,33)
Arboles
DS= Desviaci6n estindar
I I I I I I I I


Configuraci6n y composici6n
de Paisaje
Las seis tipos de cobertura
utilizados para el andlisis de
paisaje variaron en tamafios de
0,125 y 806,12 ha. El parche de
cobertura promedio mas grande
se encontro en el bosque maduro
(11,41 ha), seguido por el
crecimiento secundario avanzado
y crecimiento secundario
temprano (5,21 y 1,77 ha
respectivamente). Se encontro
segun el andlisis de SIG un mayor
numero de parches en la zona de
potrero con arboles aislados,
seguido por el crecimiento
secundario avanzado (Cuadro 2).
El indice de Patton, indica
que los parches son irregulares,
ya que se alejan del circulo


perfecto, por lo cual presentan
una alta exposici6n a los efectos
de la matriz. En la Figura 6, se
puede observar que estos sitios se
encuentran ubicados a lo largo de
toda la configuraci6n de paisaje
que presenta el sector volcin
Barva, e incluye en mayor
proporci6n a la zona protegida del
Braulio Carrillo y a los habitats
que se encuentran en las
propiedades privadas de ese
sector. Los parches de habitat que
presentan valores cercanos a uno,
se encuentran ubicados en mayor
proporci6n al borde de la zona
protegida y en estos parches de
habitat fue donde se logro
detectar una mayor cantidad de
quetzales; los parches cercanos a
valores de uno, seguin el indice de
Patton, no resultaron ser mayores



























Fgur 6 Matrix de paa segunel indice de Patton. par el Sect. Vocan Barva. Heedi. Costa RIca


de 4,05 ha.
DISCUSION
Los habitats del sector volcin
Barva son diferentes en cuanto
composici6n de paisaje y
estructura de habitat.
Evidentemente la heterogeneidad
de habitat entre el sector
protegido del Barva y zonas
privadas juegan un papel muy
importante en la conservaci6n del
quetzal, lo cual se esperaria que si
existiese una reducci6n en su
heterogeneidad, podria tener
implicaciones negativas no solo
para el quetzal sino para todas
aquellas especie frugivoras que
hacen uso de los recursos de
dicha area (Powell y Bjork 1994).
Las aves generalmente escogen


habitats que presentan una
disponibilidad basica de recursos
y que los proteja de las
condiciones abi6ticas, predadores
y parasitos (Zanette 2000).
Los transectos denominados
SP y SL presentaron una
estructura diametrica y altura de
arboles similar. Las zonas
localizadas en el transecto SP
corresponden a fincas privadas
que basan su manejo en parte a la
reforestaci6n de madera y uso
ganadero, mientras que la zona
del transecto SL pertenece al area
protegida del volcan Barva.
Los transecto SC y SH
tambien corresponden a fincas
privadas y presenta un uso similar
al transecto SP. Estos sitios en
conjunto funcionan como parches


I
novri:~ lonM~ NiOr
Efll".OlO~~li~ri iBfi


Leyenda


4 5'jt








de conexi6n con el sector
protegido del Volcin. Lo que
facilita a que especies como el
quetzal pueda explotar los
habitats o parches existentes en
estos sitios.
Los transecto SS y SL se
encuentran ubicados en la zona
protegida del Parque Nacional
Braulio Carrillo y es la parte
mayor cobertura de bosque.
Ambos transectos presentan una
gran variabilidad en cuanto al
DAP y altura total (Cuadro 1).
Esta variabilidad indica que
dichos habitats se encuentran
todavia en crecimiento y que su
equilibrio no ha sido alcanzado.
Aparentemente el quetzal parece
verse beneficiado por esta
estructura de bosque, ya que la
disponibilidad de refugio y
anidaci6n que se registry durante
el estudio fue favorable. Una
distribuci6n de diimetros esti
<> si existen
abundantes individuos en las
clases de tamafio menores y
progresivamente el nilmero de
arboles va disminuyendo hacia las
clases de diimetro mayores. Este
tipo de distribuci6n es indicativa
de una poblaci6n estable, capaz
de autoperpetuarse en el tiempo
(Rosas 2002), caso similar se
pudo observar en la mayoria de
los habitats del SVB.
Muchos indices para andlisis
de paisaje con relevancia
ecol6gica han sido propuestos en
la literatura (Patton 1975; O'Neill
et al. 1988; Li y Reynolds 1993).
En cuanto al indice de Patton


(1975) se utiliza frecuentemente
como una medida de la
exposici6n a los efectos de la
matriz. Valores iguales o cercanos
a uno, indican que el parche tiene
una forma circular, por lo que
valores obtenidos en este estudio
muestran que los parches
presentan una forma irregular
(indice>l), por lo que tienen
mayor diversidad de borde y por
ello estarin mis expuestos a los
efectos de la matriz circundante.
Precisamente estos parches con
valores iguales o cercanos a uno
se encuentran ubicados en mayor
densidad en las fincas privadas,
de alli su importancia de
promover proyectos de
conservacion o manejo
sostenible.
El arreglo espacial o de
paisaje tiene una gran influencia
sobre el comportamiento de las
especies de aves, por ejemplo, la
estructura de la vegetaci6n provee
oportunidades y restricciones para
que una especie determine su
comportamiento (Robinson y
Holmes 1984). Podemos esperar
que el arreglo espacial del SVB,
abastezca de recursos
considerablemente para afectar el
uso de los habitats, ya que las
zonas consideradas como habitat
de crecimiento secundario
avanzado, proveen de sitios
principalmente para anidaci6n.
Sitios de anidaci6n en el SVB
solo fueron encontrados en las
zonas con irboles que
suministraron abundante
cobertura boscosa y fincas








privadas.
La heterogeneidad de la
composici6n de habitat del SVB
puede ser un importante factor
que contribuye a la presencia y
abundancia del quetzal. Sin
embargo, la presencia de parches
de baja calidad no presentan
buena disponibilidad de sitios
para anidaci6n, percha,
alimentaci6n, reproducci6n, o
fragmentos aislados que pueden
constituirse en factores adversos
para la especie (Brotons et al.
2003; Tischendorf et al. 2001).
Para responder con estas
inquietudes es necesario
continuar con estudios a largo
plazo. Sobre todo para dar
seguimiento y comparaci6n a los
patrones encontrados es este
estudio y asi determinar si estos
patrones fueron solo eventos
temporales y no tipicos de area de
estudio o por el contrario reflejan
el comportamiento de la especie.
Se ha demostrado que el
movimiento y densidad de
animales varia fuertemente
tamafio de los parches, aunque
depende del tipo de organismo y
al tiempo que parche de estar
fragmentado; generalmente se
esperaria una mayor movilidad
abundancia conforme el tamafio
del parche aumente (Bowman et
al. 2002).
Los diferentes estadios
sucesionales de la vegetaci6n del
sector volcan Barva, son de
importancia para la conservacion
de la biodiversidad, ya que
presentan disponibilidad de


recursos que el quetzal necesita
para su conservacion y
supervivencia. Por lo que debe
garantizarse el manejo del area
vecina al parque, en terminos de
conservaci6n de habitat. Es
reconocido que las tierras
privadas que no se encuentran
protegidas estan sometidas a un
presion de deforestaci6n, y que
resultan ser tan importes como las
areas protegidas para la
protecci6n de biodiversidad.
Actualmente en el SVB hay
terrenos privados que se
encuentran en venta. Si este
proceso no es controlado bajo
regimenes de manejo que
promuevan la protecci6n de la
vida silvestre es posible que el
ensamblaje estructural de la vida
silvestre se vuelva critico
producto de un mal manejo, y a
futuro se tendra que doblegar
esfuerzos de conservaci6n, sobre
todo si lo que se pretende es la
conservaci6n de especies criticas
como el quetzal.
Como sugiere Powell y Bjork
(1994) mantener la protecci6n de
la especie implica no solo el
mantenimiento de habitats
abundantes (estructura,
configuraci6n y composici6n)
sino tambien el mantener el
nilmero de arboles en que forrajea
la especie, asi como priorizar la
conservaci6n de habitats
relacionados a las areas
protegidas para el beneficio de las
especies.
Las estrategias de
conservaci6n deben contemplar








investigaciones basadas en las
especies claves del lugar, ya que
antes de ejecutar un plan de de
manejo, si no se conocen aspectos
relevantes de la especie, se podria
modificar la configuraci6n,
composici6n y estructura de los
habitats que no resultaria de
conveniencia para aspectos de
conservacion.
Las actividades de
conservaci6n deben ser tomadas
en cuenta sobre todo para el
disefio de areas protegidas
(incluir propiedades privadas)
basada en los requerimientos de
la especie, ya que se ha
encontrado que las areas
protegidas no son suficientes para
proteger una especie, sobre todo
cuando se trata de una especie
con movimientos estacionales
(Powell y Bjork 1994), y ante el
eventual desarrollo, el quetzal
podria verse afectado por una
declinacion, producto del
aislamiento y fragmentaci6n de
parches.
Agradecimientos
A Programa Voluntarios para
la Conservaci6n del Ambiente
(PROVCA ), por su apoyo
financiero para la realizacion de
esta investigaci6n, en especial a
Cecilia Mesen y Marlene
Arguedas. Al Ministerio del
Ambiente y Energia Area de
Conservaci6n Cordillera
volcinica Central: Jorge
Hernmndez, Rodolfo Tenorio, y
Rolando Vargas. A mi profesor
tutor Jorge Fallas y asesores de


tesis. A mis asistentes de campo:
Sabinne Hagemann (University of
Hannover), Gloria Mufioz
(Universidad de Costa Rica),
Paola Bazin (USA), y otros
voluntarios que aportaron en
mucho para la realizacion de este
trabajo.
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Quetzales en el sector del Volcan Barva
e historia natural del quetzal
Oscar Ramirez Alan
Instituto Intemacional en Conservaci6n y Manejo de Vida Silvestre
Universidad Nacional, Heredia, Costa Rica.
E-mail: 1379rami(aracsa.co.cr


En la zona comprendida del
volcin Barva, provincia de
Heredia, reside una de las aves
que ha sido admirada por mucho
tiempo, desde los aztecas hasta
nuestros dias; sus colores
iridiscentes adornan las faldas y
alrededores del volcin Barva: me
refiero al denominado Quetzal
(Pharomachrus mocinno),
perteneciente a la familia de los
trogones. Tanto el macho como la


hembra resultan ser diferentes, ya
que presentan dimorfismo sexual.
El macho es de un verde
iridiscente, con cresta
redondeada, con pecho rojo y
pico amarillo, mide unos 35 cm. y
hasta mis de 60 cm. tomando en
cuenta la cola junto con las
coberteras supracaudales, que son
las plumas mas largas y
sobresalientes; la hembra es mis
opaca, de pecho gris y no posee


Figura 1. Distribuci6n de las dos sub-especies de quetzales P. mocinno
mocinno y P. mocinno costaricensis. (Mapa construido en base a la
informaci6n de Sol6rzano et al. 2004)

920 880 840

MlxHo o r


Hondurasu

t-j~B








las prolongaciones de las
supracaudales que presenta el
macho (Stiles y Skutch 1989).
La especie presenta dos
subespecies o variedades:
Pharomachrus mocinno
mocinno: Se encuentra desde el
sur de Mexico hasta Honduras y
el noroeste de Nicaragua.
Pharomachrus mocinno
costarricensis: Se ubica desde el
extremo sur de Nicaragua hasta el
oeste de Panama. (Fig. 1)
En nuestro pais, prefiere
bosques montanos muy huimedos,
desde los 1200 m hasta los 3000
m. (Stiles y Skutch 1989).


Bosques caracterizados por
presentar arboles entre 30 a 45 m
de alto y poseer abundante
vegetaci6n epifita, tales como
orquideas y bromelias (Johnsgard
2000; Kappelle y Brown 2001),
ademas de albergar arboles con
frutas de la familia Lauriceas
como los aguacatillos (Persea sp)
y varias otras frutas como
Nectandras y Ocotea (Johnsgard
2000) importantes en la dieta del
Quetzal.
Bien se conoce que el quetzal
es una especie que realiza
movimientos altitudinales, o sea
que se desplaza a lo largo de un


Figura 2. Abundancia de quetzales por mes dentro del Sector Volcin
Barva, Heredia, Costa Rica. 2004. Tomado de: Ramirez 2005. "Uso
de Habitat, Abundancia Relativa del Quetzal (Pharomachrus
mocinno costaricensis) y Anilisis de Paisaje en el Sector Volcin
Barva, Parque Nacional Braulio Carrillo, Costa Rica".




25


--# Quetzales


20

O
15




5
z3


May Jun Jul Ago Set
Mes


Oct Nov Dic








gradiente altitudinal, desde las
zonas altas hasta zonas de menor
elevaci6n. Producto de ello es la
disminuci6n en la disponibilidad
de frutos, sin embargo, esto sigue
siendo tema de discusi6n, debido
a que en ciertos sitios, los
periodos de fructificaci6n y otras
variables (temperatura, estructura
del bosque, epocas de lluvia y
vientos, entre otros) parecen estar
relacionados a los
desplazamientos de las aves
(Avila et al. 1996; Bowes et al.
1969; Ramirez 2005,
Wheelwright 1983).
Recientemente se pone en
duda la estricta dependencia del
quetzal con la lauriceas como
fuente de alimento y estimulo
para la migraci6n altitudinal
(Sol6rzano et al. 2000), sin
embargo para Costa Rica, parece
existir una fuerte dependencia
con la presencia de esta fruta


(Wheelwright 1983). Ramirez
(2005) encontro que para el sector
volcin Barva las lauriceas en
general y comiceaas (Cornus
disciflora) se correlacionaron con
la alta fructificaci6n y el uso de
habitat en estos sitio y no, a la
disponibilidad de de arboles de
alimento en el sitio.
Skutch (1944) alude los
movimientos de los quetzales de
sus areas de reproducci6n, como
evasion de la epoca lluviosa, en el
cual llegan a ser menos
conspicuos. Wheelwright (1983)
encontr6 que las epocas cuando el
quetzal esti ausente (octubre a
diciembre) solo pocas especies de
Lauriceas presentaron frutos
maduros. Generalmente
desaparecen de sus areas de
reproducci6n y se trasladan a
elevaciones mis bajas en busca
de recursos (octubre o noviembre
y diciembre a enero) (Skutch


Figura 3. Cavidad interior de un nido de quetzales. Fotografia tomada
por Sabine Hagemann








1944, Wheelwright 1983, Powell
yBjork 1994).
Sus desplazamientos
generalmente ocurren despu6s de
la 6poca de cria, cuando sus
polluelos son capaces de volar.
Aunque este periodo no resulta
ser el mis conveniente para
observar quetzales, es muy
probable encontrarlos o
escucharlos en las primeras horas
de la mariana y antes del
atardecer. En el sector volcin
Barva es posible avistar quetzales
en mayor abundancia entre los
meses de julio a octubre (Fig. 2),
y desciende su abundancia debido
a cambios en la fructificaci6n,
entrada de fuertes vientos y
precipitaci6n (Ramirez 2005).
El vuelo y los sonidos que
emite son inconfundibles. Cuando
esti alimentindose parece estar
chocando contra el arbol que
tiene los frutos, puede engullirlos
en el vuelo o percharse en una
rama alta. No se traga las semillas
de los frutos, por lo que resulta
ser un buen dispersador de
semillas dentro del bosque.
Utiliza las cavidades en los
irboles muertos para anidar,
inicialmente estas cavidades han
sido elaboradas por carpinteros. A
finales de mayo del 2003, habia
localizado un nido de quetzales
con presencia de polluelo en el
sector volcin Barva; dos semanas
despu6s, volvi a visitar este nido
y habia sido destruido por la
acci6n inapropiada de un sujeto
que quiso posiblemente
apoderarse de los polluelos de


quetzales que habia dentro del
nido. Dichosamente, ya las crias
habian salido del nido y buscado
refugio en otro sitio. Pero ello
evidencia que, todavia en las
areas protegidas sigue habiendo
presion negativa de diversa indole
para ciertas especies. Hoy dia 6sta
cavidad se encuentra abandonada
y destruida.
Se logr6 obtener una
fotografia de la cavidad interior y
se encontr6 que dentro del nido
habian semillas de frutos
(Nectandra cofudontisii) que
utiliza frecuentemente para
alimentarse (Fig. 3).
El quetzal es generalmente
solitario o anda en parejas dentro
del bosque. No es considerado un
animal agresivo, pero tiene
muchas rivalidades con otras
especies, por ejemplo con algunos
tucanes. Funcionarios del sector
volcin Barva, cuentan que han
visto depredar los nidos de
quetzales por parte de los
tucancillos verdes
(Aulacorhynchus prasinus).
Historia Natural del Quetzal
Pharomachrus mocinno
costaricensis
Orden: Trogoniformes
Familia: Trogonidae
Genero: Pharomachrus
Especie: mocinno
Subespecie: mocinno
Nombre Comiin:
Quetzal
El nombre quetzal de deriva
de quetzalli, una antigua palabra
azteca usada para describir las








plumas de su cola, que tambien
significa "precioso o bello". El
nombre del g6nero es del griego,
que significa"manto largo" que
describe las largas plumas de su
cola, tambien es llamado trog6n
resplandeciente (Winter 1998).
En cautividad mueren pronto,
y segin cuenta una leyenda muere
traspasado del dolor su coraz6n.
Pero a pesar de esas historias, ha
sido cazado para conseguir sus
plumas. Una reciente
investigaci6n en M6xico ha
demostrado que esta especie si es
posible reproducirla en cautiverio
para trabajar con programas de
conservaci6n y evitar su extinci6n
(http://www.gattostock.com/
FVIAJE/reportaj e/quetzales/
quetzall.html) Ha recibido su
nombre especifico, mocinno, en
recuerdo del naturalista mexicano
del siglo pasado Jose Mariano
Mocifio (Vagamundos s.f). y su
nombre significa "garganta
grande".
El macho: Es inconfundible,
se caracterizan por un plumaje
verde-dorado muy brillante,
cobertera de las alas alargadas,
que se extienden hasta los lados
del pecho; las cuatro coberteras
supracaudales son alargadas y
forman unas "colas" delgadas y
flexibles. Remeras y timoneras
centrales negras. Timoneras
laterales blancas; parte inferior
del pecho marr6n, pasando
gradualmente a carmin. El
abdomen rojo intenso; pico
amarillo, patas gris oliviceo
(Stiles y Skutch 1989).


Hembra: Por encima verde
metalico, la cabeza y pecho
pardo-grisaceo, abdomen carmin
mas palido; alas y cola negrusca,
las plumas exteriores con barras
blancas. La cabeza sin cresta o
muy pequefia en forma de copa de
color verde sobre su cabeza de
plumaje bronceado; su cola es
mas corta que la de los machos.
El pico negro (Stiles y Skutch
1989).
Juveniles: Los j6venes son
caf6 tiznado oscuro por encima.
Las escapulares, las coberteras de
las alas y terciales muestran base
y fleco ancho anteado. Por debajo
presenta un tono ante que se
desvanece a blanco en el
abdomen, con un barreteado y
manchado fusco no muy bien
definido (Stiles y Skutch 1989).
Voz: El reclamo que se
escucha con mas frecuencia es un
pergiica agudo y cacareante
cuando se agita o levanta vuelo;
el canto del macho es una serie de
notas profundas, lisas y ligadas,
en patrones sencillos: quio cogiii
quiou c'luu quiou c'luu quiiluu...
a veces de una melodiosidad
sorprendente.; tambien unos
"relinchos" principalmente en la
epoca de anidaci6n; en el
despliegue de vuelo en que
realizan una ascenso empinado,
los machos dan un veri gud, deri
gud (Stiles y Skutch 1989).
Situaci6n: Residente
relativamente comun en las
montafias cubiertas total o
parcialmente de bosque de la
Cordillera de Tilaran hacia el Sur








hasta Panama; en la Cordillera de
Tilarin desde los 1200 m hacia
arriba y desde los 1500 m hasta
mis arriba de los 3000 m en la
Cordillera Central y la de
Talamanca; realizan movimientos
altitudinales limitados despues de
criar; pueden permanecer en areas
bastantes deforestadas si los
bosques remanentes contienen
buenos sitios de alimentaci6n y
anidaci6n (Stiles y Skutch 1989).
En nuestro pais se ha
encontrado desde los 480
(Obando 2002) y 1300 hasta los
3000 m.s.n.m pero su imbito
altitudinal esti entre los 1500 y
los 2500 m.s.n.m (La Bastille,
citado en: Loiselle et al. 1989).
Alimentaci6n: Se alimenta
con frutas de muchas clases,
especialmente de los arboles de la
Familia Lauraceae, unas 15
especies, Ira rosa (Ocotea
pentagona), Ocotea austinii, 0.
bernouliana, 0. klotzschiana, 0.
tonduzii, 0. wascheheimii, Persea
sp., Phoebe heurophylla, P.
mexicana (Lauraceae); Palo de
Mora (Moraceae), Bedschmiedia
costaricensis, Bedschmiedia sp,
Nectandra davidsoniana, N.
gentlei, N. hipoglaucea, N.
Salicina; Ficus tuerckheimii, F.
pertusa (Moraceae); Guatteria
consanguinea (Annonaceae);
Symplocarpum sp. (Theaceae);
Hampea appendiculata
(Malvaceae); Hasseltia
floribunda (Flacourtiaceae);
Pouteria sp. (Sapotaceae);
ymplocos sp, (Symplocaceae);
Ardisia palmana (Myrsinaceae);


algunas Myrtaceae (Eugenia
sasoana); Conostegia
bernouliana (Melastomataceae);
Mappia racemosa (Rutaceae);
Dendropanax arboreus
(Araliaceae); Cytharexyllum
integerrimum, C. marcradenium
(Verbenaceae); Chione
costaricensis, Coussarea austin-
smithii, Guettarda poasana
(Rubiaceae). (Avila et al. 1996,
Bowes et al. 1969, INBio 1999,
Wheelwright 1983).
Ramirez (2005) encontro que
el quetzal en el sector volcin
Barba se alimenta principalmente
de frutos de Ocotea pittieri
Ocotea whitei, Prunus cornifolia,
Nectandra cofudontisii y Cornus
disciflora. Tres son nuevos
registros de alimento: Cornus
disciflora, Prunus cornifolia, y
Buddleja crotonoides. El quetzal
ficilmente se traga frutas grandes
(unos 2.1 cm), y alguno que otro
insecto, mayormente abejones,
larvas de lepid6pteros y
ort6pteros; tambien pequefias
lagartijas y pequefios caracoles
(Johnsgard 2000).
Ademis, entre las familias
representativas de insectos que
comunmente se incluyen dentro
de su dieta, estin Acrididae,
Tettigonidae, Scarabidae y larvas
de Lepid6ptera. Ocasionalmente,
ingieren algunas lagartijas del
genero Norops y algunos
invertebrados pequefios como
caracoles (Wheelwright 1983).
Anidaci6n y reproducci6n:
En Costa Rica, Skutch (1983
citado en: Johnsgard 2000)








encontr6 huevos y aves
incubando durante abril, mayo y
junio. Wheelwright, menciona
que los picos de reproducci6n en
Monteverde ocurren entre abril y
mayo. Stiles y Skutch (1989)
encontraron que los periodos de
anidaci6n van de marzo a junio,
presentando dos nidadas con
frecuencia durante el afio.
El quetzal anida en un hueco
de algun tronco erguido
ligeramente inclinado, 6ste puede
estar situado dentro del bosque a
ireas con claros adyacentes
(Skutch 1944).
Es conocido que la 6poca
reproductiva ocurre durante los
picos de fructificaci6n de la
Lauriceas y su migraci6n
altitudinal coincide con los
periodos de escasez de esta fruta
(Wheelwright 1983), ademis que
emite fuertes sonidos o cantos
durante este periodo (Stiles y
Skutch 1989), por lo que su
detecci6n aural se facilita mucho
mis en el campo. Los picos de la
6poca reproductiva (abril-mayo)
corresponden a los periodos con
alta abundancia y riqueza de
especies de frutos de Lauriceas
(Wheelwright 1983; Stiles y
Skutch 1989). Pineda (2001)
encontr6 diferencias en los
periodos de fructificaci6n a traves
de todo el afio en los diferentes
pisos altitudinales.
HAbitos: Prefiere bosques
montanos muy huimedos,
cargados con epifitas, en donde
frecuenta el dosel y los bordes; no
frecuenta encontrarsele en


bandadas, aunque varios
individuos se pueden reunir en un
drbol con frutas; despu6s de criar
pueden viajar en grupos dispersos
pequefios; realizan vuelos para
atrapar frutos e insectos pequefos
(Stiles y Skutch 1989).
Territorio: En cuanto al
territorio del quetzal Bowes et al.
(1969) menciona que tienen un
radio aproximado de 305 m
alrededor del nido, con una
dimension vertical tan baja que
ronda entre tres a seis metros
desde el suelo hasta la copa de los
arboles. El home range (imbito
de hogar) Bowes et al. (1969) lo
define como el area de
alimentaci6n durante la 6poca de
anidaci6n y estima un area entre
seis a 10 ha en bosque.
Consideraciones finales
El sector volcin Barva es un
sitio que provee habitat a muchas
especies de interns ecol6gico, por
tal, preservar los habitat del
sector volcin Barva es de vital
importancia para la conservaci6n
de dichas especies.
El esfuerzo realizado en hacer
investigaci6n sobre estas especies
sombrillas va en pro a la
conservaci6n de muchas especies
frugivoras. Ya que se considera al
quetzal como una especie
sombrilla, por favorecer la
protecci6n de otras especies de la
vida silvestre. El conocer y
valorar la importancia ecol6gica
del quetzal y las relaciones con
los habitats presentes en el SVB,
daria pautas importantes para









futuras practices de manejo
tendientes a proteger el conjunto
del ecosistema que rodea este
parque.
Por otro lado, esti en manos
de la sociedad que el habitat de
los quetzales sea asegurado. De
alli que, debe mantenerse en
observaci6n continua a las
especies y sus habitat, sobre todo
si se preve cambios en el uso o
manejo de las tierras en que
habita esta especie.
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46.








Respuesta de una poblaci6n de Lapa roja (Ara macao)
a practices de conservaci6n en Costa Rica
Christopher Vaughan (1),
Nicole M. Nemeth (2),
John Cary y Stanley Temple (3)
(1) Profesor visitante, Instituto Internacional en Conservaci6n y Manejo de
Vida Silvestre, Universidad Nacional, Heredia, Costa Rica; profesor
adjunto, Departamento de ecologia de vida silvestre, Universidad de
Wisconsin, Madison (EEUU de A); evaughan@wisc.edu
(2) Programa Regional en Manejo de Vida Silvestre, Universidad Nacional,
Heredia, Costa Rica; Departamento de microbiologia, inmunologia y
patologia, Universidad Estatal de Colorado, Fort Collins (EE UU de A);
nnemeth@colostate.edu
(3) Departamento de ecologia de vida silvestre, Universidad de Wisconsin,
Madison (EE UU de A).


Resumen
El Area de Conservaci6n del
Pacifico Central cuenta con una
de las dos poblaciones viables
pero amenazadas de Lapa roja
Ara macao de Costa Rica.
Durante 14 afios (1990-2003)
monitoreamos el tamafio de esta
poblaci6n. Los modelos no
lineales de las observaciones de
1990 a 1994 revelan cambios
estacionales y de largo plazo en el
tamafio de la poblaci6n. El pico
anual de la poblaci6n se da en
agosto, con un rango ciclico de 90
individuos entre los puntos mias
bajos y mis altos del ciclo anual.
Tambien se encontr6 una
reducci6n en el tamafio de la
poblaci6n de aproximadamente
ocho individuos por afio, o sea,
4% de la poblaci6n total por afio
(1990-1994). La proporci6n entre
j6venes y adultos durante el mes
de agosto fluctu6 alrededor de
una linea base con un promedio


de 6.1 % por afio (1990-2003). La
proporci6n fue superior al 8%
durante tres afios distintos (1995,
1996 y 2000). Estos "buenos"
afios se dieron una vez iniciado el
manejo y dos de ellos estin
asociados a los grandes esfuerzos
por combatir el saqueo de
polluelos, esfuerzos que luego no
pudieron ser mantenidos.
Despues de que se iniciaron las
practices intensivas de manejo en
1995, en dos afios (1995-1996)
hubo un incremento de
aproximadamente 37 individuos
en los conteos realizados en
agosto, con un promedio de 243
individuos que permaneci6
constante hasta el 2003. Las
practices de manejo incluyeron la
creacion de una organizaci6n
local para la conservaci6n que
coordinaba la educaci6n
ambiental, la construcci6n de
nidos artificales, una red de
comunicaci6n entre los








principales involucrados y con las
autoridades gubemamentales, y la
protecci6n de nidos artificiales y
naturales. A pesar de que los
esfuerzos de conservaci6n de la
lapa roja han sido inconsistentes
desde 1997, nuestro estudio
demuestra que entre 1995 y 1996
la conservaci6n colaborativa entre
los principales actores locales
provocaron un aumento en la
poblaci6n de esta especie
amenazada, y que de 1996 hasta
hoy, la poblaci6n se ha sostenido.
Introducci6n
Por lo menos 44 (30%) de las
146 especies de psitacidos del
Nuevo Mundo estan amenazadas
y las 102 especies restantes
experimentan reducci6n de sus
poblaciones debido a la
destrucci6n del habitat, consumo
y explotaci6n para el comercio de
mascotas (Collar y Juniper 1992,
Collar 2000). La Asociaci6n para
la Conservaci6n de Psitacidos
(APC, por sus siglas en inglks) y
el Plan de Acci6n para la
Conservaci6n de los Psitacidos de
la Uni6n Internacional para la
Conservaci6n de la Naturaleza
(UICN) recomiendan el
monitoreo de las poblaciones de
psitacidos (Snyder et al. 1987,
2000, Beissinger et al 1994). Sin
embargo, los estudios a largo
plazo sobre el monitoreo de
poblaciones de psitacidos son
escasos porque son dificiles de
lograr a nivel logistico y
financiero.
La Lapa roja Ara macao esta


catalogada como amenazada
(Apendice I) segin la Convenci6n
sobre el Comercio Intemacional
de Especies en Peligro (CITES,
por sus siglas en inglks), y el
nilmero de individuos ha
disminuido en sus ambitos
actuales de distribuci6n
(Wiedenfel 1994, Ifligo-Elias
1996). Se estima que en Costa
Rica, las dos poblaciones viables
de Lapa roja que quedan
consisten de 700 individuos en el
Area de Conservaci6n Osa, y de
330-400 individuos en el Area de
Conservaci6n del Pacifico Central
(Stiles y Skutch 1989). En este
trabajo presentamos los
resultados de un estudio de
monitoreo intensivo (1990-2003)
y de un experimento de manejo
para la conservaci6n con
monitoreo (1995-2003). Tambien
evaluamos el impacto que
tuvieron las actividades de
manejo para la conservaci6n en la
poblaci6n de Lapa roja del
Pacifico Central.
Area y poblaci6n de estudio
La poblaci6n de Lapa roja
que estudiamos ocupa un mosaico
de bosque natural de 560 km2 en
el Area de Conservaci6n del
Pacifico Central en Costa Rica. El
area comprende habitats
intervenidos (potreros, cultivos
anuales o perennes, y bosque de
sucesi6n temprana) y varios
cientos de asentamientos
humanos (Fallas 1995, Marineros
y Vaughan 1995). Las 5500
hectareas del Parque Nacional








Carara (9040'N, 84o40'0)
constituyen el nicleo del rango de
distribuci6n de la Lapa roja. Se
incluyen otras areas protegidas
como la Zona Protegida de
Turrubares (33 km2), la Reserva
de Manglares Guacalillo (11 km2)
y el Refugio Privado de Vida
Silvestre de Punta Leona (0.3
km2) (Grifico 1.(a)). El estudio
incluy6 cuatro zonas de vida:
bosque tropical seco a bosque
humedo en transici6n, bosque
tropical humedo, bosque
premontano y bosque tropical
muy humedo.
Una parte de la poblaci6n de
Lapa roja se mueve diariamente
desde los dormideros en la
Reserva de Manglares de
Guacilillo hacia las zonas de


P ..... ;-,'
"b.-


Grafico 1.(a) Area de estudio en
el Pacifico Central de Costa
Rica


forrajeo y anidaci6n en otras
partes del rango de distribuci6n
(Marineros y Vaughan 1995). Las
lapas de esta area vuelan
individualmente, en parejas, trios
(padres y una cria) y cuartetos
(padres y dos crias) siguiendo tres
rutas de vuelo (norte, central y
sur) (Grifico 1.(b)). La
investigaci6n biol6gica sobre la
historia natural de esta poblaci6n
se ha concentrado en su
alimentaci6n (Marineros 1993,
Marineros y Vaughan 1995,
Nemeth y Vaughan 2004,
Vaughan et al. en prensa),
anidaci6n, y movimiento y
comportamiento de las crias; la
investigation social, por otra


Grafico 1.(b) Rutas de vuelo
utilizadas por la Lapa roja
durante sus movimientos diarios,
Area de Conservaci6n del
Pacifico Central, Costa Rica









parte, se ha concentrado en el
ecoturismo (Vaughan 1999),
educaci6n ambiental (Vaughan et
al. 2003b) y estrategias locales
para su conservaci6n (Vaughan
2002).

Metodologia

Observaciones de la Lapa roja

Entre marzo de 1990 y agosto
del 2003 se contaron las bandadas de
lapas durante sus viajes diarios desde
y hacia sus dormideros (de 5 a 7 am y
de 4 a 6 pm, respectivamente). Entre
marzo de 1990 y diciembre de 1994
se hicieron entre 2 y 51 conteos por
mes. A partir de 1995 los conteos se
realizaron exclusivamente durante el


mes de agosto. La informaci6n
recopilada durante los conteos incluia
fecha y hora de observaci6n, ruta de
vuelo (norte, central o sur), tamafio
de la bandada (nimero de individuos
por grupo) y composici6n de las
bandadas (ya sea aves solitarias, en
parejas, trios o cuartetos). De 1990 al
2003 se realizaron un total de 939
conteos a cargo de 14 observadores
distintos que fueron entrenados por el
autor principal y que utilizaron una
hoja de datos estandar. Durante la
fase de monitoreo intensivo de este
estudio se realizaron 555 conteos
durante 56 meses entre marzo de
1990 y octubre de 1994. Se
realizaron un total de 171 conteos en


Grafico 2. Comparaci6n de conteos simultaneos de Lapa roja desde el
arrozal y el puente, Area de Conservaci6n del Pacifico Central,
Costa Rica


350
y = O.2M + B0.85
S= 0.722
300 -

25 -


2D2

150
,J 4


150
Rlcesi4d count


20 25(1 32








los meses de agosto desde el afio
1990 hasta el 2003; no se hicieron
conteos en 1998 y el 2001.
Variaci6n estacional y anual entre
1990 y 1994
Entre 1990 y 1994 se contaron
las bandadas de lapas desde un punto
al que se le llam6 "el arrozal". En
1994 la vegetaci6n obstaculizaba una
parte de la ruta de vuelo direcci6n sur
de modo que los conteos
subsiguientes se realizaron desde un
punto al que se le llam6 "el
puente" (Grdfico Ib). En 1995 y 1999
se hicieron conteos simultineos
desde el arrozal y el puente para


establecer el siguiente factor de
conversion: Puente = 80.85 + 0.92 x
Arrozal (R2 = 0.723) (Grgfico 2).
Aplicamos esta conversi6n a los
conteos del arrozal antes de 1995
para que fueran comparables con
todos los conteos subsiguientes desde
el puente. Entre 1990 y 1994 se
utilizaron los conteos del arrozal sin
corregir para describir la variaci6n
estacional y anual en el nimero de
lapas. Los conteos se resumieron en
promedios mensuales de
observaciones diarias.
Las fluctuaciones en un mismo
afio durante el periodo entre 1990 y


Cuadro 1. Modelos miultiples para las medias mensuales de los conteos
de Lapa roja (1990-1994) (n=555 conteos)

Idea del modelo Modelo P RSS R2Corr s2 C

Constante y=b0 1 84,922 0 1572.63 122.19

Tendencia lineal y= b + bl*t 2 78,878 0.07 1488.26 111.93

Ciclo anual Y b0 + b2*cos(2 4 31,322 0.63 614.16 19.51
p*b3*(t.-b4))
Tendencia lineal + Y= b0 + bl*t + 5 24,660 0.71 493.20 8.00
ciclo b2*cos(2*p*b3*(t
b4))
Tendencia cuadriticaY = b0 + bl*t + 6 24,656 0.71 503.18 9.99
+ ciclo b2*cos(2*p*b3*(t
b4)) + b5*t2
Tendencia cibica + Y= b + bl*t+ 7 24,652 0.71 513.58 11.98
ciclo b2*cos(2*p*b3*(t
b4)) +b5*t2 +
b6*t3
P, nimero de parimetros en el modelo; RSS, suma residual de cuadrados de la
desviaci6n entre el modelo y las observaciones; Corr R fracci6n de variaci6n
que explica; S variancia residual; Cp, estadistica Cp de Mallow (Draper y
Smith 1998).









1994 se plasmaron en curvas de
coseno (Bulmer 1974) con t6rminos
adicionales para los efectos lineales y
cuadrdticos del tiempo. Se utilizaron
seis modelos para describir la
variaci6n estacional y anual de los
conteos hechos ininterrumpidamente
desde 1990 hasta 1994 (Cuadro 1).
La estadistica Cp de Mallow (Draper
y Smith 1998) orient6 la
interpretaci6n del modelo de mejor
ajuste para el criterio de las
observaciones (Anderson y Burnham
2001).
Efectos del manejo desde 1995

A partir de un taller regional


sobre la Lapa roja, realizado en
octubre de 1994, se desarroll6 una
estrategia de conservaci6n de la lapa
para minimizar el saqueo de
polluelos, mejorar el habitat de la
especie y educar a la comunidad
local. Se constituy6 legalmente una
organizaci6n local para la
conservaci6n de la Lapa roja
(Asociaci6n para la Protecci6n de la
Lapa, o LAPPA) para coordinar todas
las actividades de conservaci6n de la
lapa con los principales involucrados
(finqueros, personal del parque,
cientificos, miembros de la
comunidad y administradores de
ecoturismo). Las actividades


Grafico 3. Modelo de mejor ajuste para conteos promedio mensuales
de poblaciones de Lapa roja, Area de Conservaci6n del Pacifico
Central, Costa Rica (1990-1994) (n=550 conteos).

300-
y = 16491 8.19t + 45.06 coslne(2n(0.995)(t 1990.59))

250- A


200


S150 A \

z


Date









incluyeron educaci6n ambiental,
reuniones con los principales
involucrados, promoci6n de
incentivos econ6micos en la regi6n
relacionados con la lapa,
construcci6n de nidos artificiales y
protecci6n de los nidos naturales y
artificiales (Vaughan 2002).
Se utilizaron los conteos
promedio de agosto y la proporci6n
anual entre j6venes y adultos en los
conteos para comparar la situaci6n de
las lapas antes (1990-1994) y despu6s
(1995-2000) del inicio de las
actividades de manejo. La proporci6n
entre j6venes y adultos se deriv6 de
los datos de conteo de agosto para los
que los trios y cuartetos fueron
interpretados como parejas con una o
dos crias (Munn 1992, Toyne y
Flanagan 1997, Myers y Vaughan
2004), y las parejas como dos


adultos. Se calcul6 la proporci6n
entre j6venes y adultos de la
siguiente forma: joven/adulto =
(2Q+2T+2P+1S), donde Q es el
nuimero de cuartetos, T es el nfumero
de trios, P es el numero de parejas y
S es el nfumero de aves individules.
Se utilizaron pruebas t para comparar
los cambios en los conteos y las
proporciones entre j6venes y adultos
antes y despu6s de iniciado el manejo
de la poblaci6n. Las explicaciones
alternativas para la respuesta al
manejo se evaluaron mediante la
estadistica Cp de Mallow (Draper y
Smith 1998).

Resultados

Variaci6n estacional y anual
entre 1990 y 1994

De los seis modelos de
competencia que describieron la


Grafico 4. Modelo de mejor ajuste para los conteos promedio de agosto
de una poblaci6n de Lapa roja, Area de Conservaci6n del Pacifico
Central, Costa Rica (1990-2003) (n=171 conteos).


199 1991 193 19B5 1997
Year


y =207+(244 -207) el- m77/(1( + sB- 77T)




21D

A
190 A pre-management
management
post-managemenl
170 -model

15I ----- ----- i ----- i ----- ------ ----- i ----- --


199 201


20








variaci6n en los conteos desde 1990
hasta 1994, el cuarto modelo que
incorpora la tendencia lineal mis la
variaci6n ciclica result6 ser el de
mejor ajuste para los 56 promedios
mensuales, segfin lo indica la
estadistica Cp de Mallow (Tabla 1).
La tendencia lineal estima la p6rdida
de 8.2 aves por afio entre 1990 y
1994 (Grifico 3).
Los coeficientes del ciclo del
coseno cuantifican la oscilaci6n anual
derivada de las observaciones de
conteo. La frecuencia de oscilaci6n
es 0.995, lo que resulta consistente
con un ciclo anual. La amplitud de la
oscilaci6n equivale a 45.0 aves por lo
que el rango de variaci6n ciclica es
de aproximadamente 90 aves. La fase


del cambio ciclico estacional en un
afio sirvi6 para ubicar el inicio del
ciclo observado en relaci6n con un
punto cero en las series de tiempo. El
pico de cada ciclo anual se dio el 4
de agosto de cada afio o muy cerca de
esa fecha (Grifico 3).
Efectos del manejo de la
poblaci6n a partir de 1995
Se utilizaron cuatro modelos de
competencia para describir las
trayectorias de respuesta al manejo de
la poblaci6n (Cuadro 2). Debido al
criterio Cp, se elimin6 la posibilidad
del caso de ausencia de cambio; sin
embargo, los tres modelos restantes
no son distinguibles uno del otro. El
numero de lapas observadas en los
conteos de agosto aument6 despu6s


Cuadro 2. Modelos multiples para las medias mensuales de los conteos
de Lapa roja (1990-2003) (n=171 conteos).

Idea del model Modelo P RSS R2corr s2 C

No hav cambios entre v = bo 1 5100.7 0 463.70 12.32


anos
Tendencia lineal y = bo


+ bit


2 2562.8 0.5 256.28 4.21


Tendenciacuadritica y =bo+ bt + b2t2 3 2432.1 0.52 270.23


5.69


Cambio haciaunnuevoy = b+ (b2- b) 4 2008.5 0.61 251.06 6.00
equilibrio e(tb3)lb4/ (1 + e(tb3)/
b4)
P, numero de parimetros en el modelo; RSS, suma residual de cuadrados
de la desviaci6n entre el model y las observaciones; Corr R2, fracci6n de
variaci6n que explica; S2, variancia residual; Cp, estadistica Cp de Mallow
(Drapery Smith 1998).
bl, coeficiente para el primer equilibrio; b2 coeficiente para el segundo
equilibrio; b3, coeficiente que muestra el momento del cambio de equilibrio;
b4, forma del cambio.









del manejo de la poblaci6n (Grdfico
4), pero los datos no revelan una
clara diferencia entre las tres
hip6tesis de cambio.
Proporci6n entre j6venes y
adultos en agosto
Se intent6 adecuar los modelos
(Cuadro 2) para calcular la
proporci6n entre j6venes y adultos.
Ninguna de las hip6tesis de cambio
fue superior al modelo carente de
cambio. Por ende, result6 que un
promedio de 6.1% de los adultos
fueron "reclutados" anualmente por
la poblaci6n. Sin embargo, despu6s
de que se iniciara el manejo de la
poblaci6n se dio un reclutamiento


significativamente mayor con
proporciones de mis del 8% en 1995,
1996 y 2000 (Grhfico 5). La
frecuencia de los afios con
reclutamiento alto antes del manejo
(0 a 5 afios) fue diferente a la
observada despu6s de iniciado el
manejo (3 a 7 afios) pero no fue
significativa (X2=2086, P=0.09). Los
tres afios con "reclutamiento" alto
ocurrieron despu6s de los esfuerzos
de manejo intensivo de la poblaci6n,
y dos de esos afios tuvieron que ver
con aquellos grandes esfuerzos por
combatir el saqueo de polluelos que
habrian sido muy dificiles de sostener
a largo plazo (Grafico 5).


Grafico 5. Proporci6n promedio entre j6venes y adultos con base en los
conteos de agosto en una poblaci6n de Lapa roja, Area de
Conservaci6n del Pacifico Central, Costa Rica (1990-2003) (n=171
conteos).

10.0
9.0

8.0

7.0



*I"


1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1999 2000 2001 2002 2003
Year








Discusi6n
Variaci6n estacional y anual
entre 1990 y 1994
El Plan de Acci6n para la
Conservaci6n de los Psitacidos de la
APC (por sus siglas en inglks) y de la
UICN recomiendan el monitoreo de
las poblaciones de psitacidos para
determinar sus tendencias en el largo
plazo (Snyder et al. 1987, 2000,
Beissinger et al. 1994). Sin embargo,
la variaci6n ciclica o estacional en
los conteos ha sido documentada en
el caso de varias otras especies de
lapas: A. manilata (Bonadie y Bacon
2000), A. ararauna, A. chloroptera y
A. macao (Renton 2002), asi como de
otros psitacidos. A pesar de la gran
variedad entre los sitios y
circunstancias de las investigaciones,
existe la necesidad de estandarizar
los m6todos de estudio de las
poblaciones para interpretar y disefiar
estrategias para su conservaci6n.
Los cambios estacionales que
afectan el comportamiento
reproductivo, la disponibilidad de
frutos y otros alimentos y el ambiente
fisico podrian estar contribuyendo
con la variaci6n estacional del
conteo. Nuestros conteos variaron
estacionalmente, mostrando un mayor
conteo promedio y una mayor
proporci6n entre j6venes y adultos en
el mes de agosto, cuando las parejas
de Lapa roja y sus crias se refinen con
las bandadas en sus perchas. Los
conteos mds bajos en nuestro estudio
se dieron entre enero y marzo cuando
las parejas que anidan no realizan


migraciones diarias a las perchas del
manglar sino que permanecen en sus
nidos para defenderlos y atender a las
crias (Marineros y Vaughan 1995,
Vaughan 2002).
El modelo de mejor ajuste
(Grafico 3, Cuadro 1) mostr6 una
p6rdida de 8 lapas por afio (1990-
1994) de una poblaci6n cerrada
integrada por un promedio de 160
individuos, lo que representa una
reducci6n anual de adultos del 5%.
Segin los principales involucrados
locales, el saqueo de los polluelos
representa la amenaza mas seria para
la poblaci6n de Lapa roja del Pacifico
Central (Vaughan 2002). Se
consider6 que el 87% de los 56 nidos
de la regi6n, o sea, un total de 48
nidos, se encuentran en riesgo de
saqueo, ya sea medio o alto (Vaughan
et al. 2003b). Los(as) investigadores
estiman que el grado de saqueo de
polluelos equivale, en promedio, a un
30% segin 23 estudios de psithcidos
neotropicales; cuatro estudios
estimaron que el porcentaje de
saqueo es superior a 70 (Wright et al.
2001).
Efectos del manejo de la
poblaci6n desde 1995 al
presente
A pesar de que los conteos de
lapas en agosto definitivamente
cambiaron entre 1990 y el 2003, el
modelo de tendencia lineal es
cuestionable porque contradice los
resultados del periodo 1990-1994
(Grafico 3, Cuadro 1). El modelo de
cambio cuadrdtico tambidn es
cuestionable, no por la reducci6n









temprana sino porque el aumento en
el tamafio de la poblaci6n no fue
sostenido despu6s de 1996. El
cambio significativo a un nuevo
modelo de equilibrio es quizis la
mejor explicaci6n porque se basa en
el conocimiento hist6rico de los
esfuerzos de manejo intensivo
durante los peridos de 1995-1996.
Los afios en que hubo una mayor
proporci6n entre j6venes y adultos
(1995, 1996 y 2000) posiblemente
fueron afios en que los j6venes
abandonaron sus nidos y fueron
reclutados por la poblaci6n (Grdfico
5). Estos afios tambidn coinciden con
un numero maximo de j6venes
observados (27 j6venes el 18 de
agosto de 1995, 30 el 21 de agosto de
1996, y tambidn 30 el 8 de agosto del
2000). El manejo de la poblaci6n fue
intensivo entre 1995 y 1996 lo que
puede explicar el aumento estimado
de 37 individuos. Se realizaron
redadas por parte de los
guardaparques y un juez de la
localidad quienes visitaron las casas
de los sospechosos de saqueo de
nidos, se confiscaron polluelos y
equipo para escalar arboles, se
arrestaron saqueadores, se publicaron
articulos que denunciaban a los
saqueadores (La Naci6n 1995), se
construyeron y colocaron nidos
artificiales y se protegieron
activamente los nidos (Vaughan
2002). Otras actividades de manejo
se orientaron hacia programas de
educaci6n ambiental (Vaughan et al.
2003a) y hacia el establecimiento de
redes entre los principales


involucrados (Vaughan 2002). Un
conocido saqueador de nidos fue
encarcelado por otras razones y
posiblemente por eso el numero de
polluelos reclutado por la poblaci6n
fue mayor mientras l1 estuvo en la
circel. Desafortunadamente, en afios
mis recientes, el saqueo de nidos
dej6 de ser un delito para convertirse
en una contravenci6n, se redujeron
las multas y disminuy6 el numero de
guardaparques disponibles para
labores de protecci6n durante la
temporada critica de anidaci6n.
Importancia del ecoturismo en
el Pacifico Central de Costa
Rica
La poblaci6n de Lapa roja en el
Pacifico Central es muy importante
para la actividad ecoturistica.
Alrededor de 40.000 visitantes
extranjeros invirtieron $6 millones en
1994 durante sus visitas al Parque
Nacional Carara; la mayoria venia a
ver las lapas rojas (Damon y
Vaughan 1995). Sin embargo, en
1994 alrededor del 90% de ese dinero
gastado por los turistas no represent6
ningun beneficio a las comunidades
locales (Marineros 1993, Marineros y
Vaughan 1995, Vaughan 1999). Esto
ha cambiado en los filtimos afios con
el auge del turismo en el Pacifico
Central ya que se emplean mis
adultos costarricenses que en ninguna
otra industria. Se espera que el
saqueo de polluelos cese cuando las
comunidades locales tomen
conciencia de que las ganancias
econ6micas derivadas de la
conservaci6n de la lapa son mayores








que las que se derivan del saqueo de
nidos (Ferraro y Kramer 1997,
Vaughan 1999).
Sostenibilidad de la poblacidn
de Lapa roja en el Pacifico
Central
Actualmente la poblaci6n de
Lapa roja del Pacifico Central es
auto-sostenible (Grificos 3 y 4) a
pesar de la gran presi6n que ejerce el
saqueo de nidos. Una vez que dejan
el nido, las lapas parecen tener altas
probabilidades de sobrevivir (Nyers y
Vaughan 2004). Es afortunado el
hecho de que las lapas adultas en el
Pacifico Central de Costa Rica no se
encuentran bajo la presi6n de la
caceria como ocurre en muchos
paises de Sur Am6rica (Thomsen
1995). Recomendamos que haya
medidas de protecci6n mis severas,
que se vigilen a los saqueadores mis
conocidos, que de ser posible se
concentren y protejan los nidos
artificiales y naturales y que se
continue con los conteos de agosto.
En mayo del 2004 se realiz6 un
taller con los principales
involucrados locales para analizar las
estrategias de protecci6n de
polluelos. Para aumentar la
proporci6n entre j6venes y adultos y
por tanto el tamafio de la poblaci6n
de Lapa roja en el Pacifico Central de
Costa Rica se concluy6 que la mejor
forma de hacerlo era realizando una
protecci6n activa de los nidos,
ofreciendo educaci6n ambiental,
manteniendo redes de comunicaci6n
entre los principales involucrados y
promoviendo los beneficios


econ6micos para las comunidades
locales (Dear et al. 2004). Nosotros
continuaremos con los esfuerzos por
monitorear la poblaci6n, preservar su
habitat y trabajar con las personas
locales tal y como lo recomiendan
Snyder et al. (1992) y Collar (2000).
Consideramos posible controlar la
presi6n que ejerce el saqueo de nidos
si hay disponibilidad de recursos
adecuados y si se logra una
coordinaci6n puntual y eficiente del
personal para combatir el saqueo de
nidos.
Reconocimientos
Queremos agradecer a los
siguientes voluntarios que
participaron en el conteo de lapas:
Jen Anstee, Roy Arroyo, Rafael
Arce, Kristen Conway, Guillermo
Hernindez, Patrick Herzog, David
Lewis, Jill Liske, Leonel Marineros,
Mark Myers, Nuran, Mansir Petrides
y Arne Stucker. El personal del
Parque Nacional Carara nos ofreci6
su amistad y apoyo, especialmente
Jorge Gamboa. Estamos en deuda
con Hernan Vargas quien nos
permiti6 contar lapas desde su finca,
la Hacienda Quebrada Bonita. La
Junta Directiva de LAPPA
contribuy6 de muchas formas para el
desarrollo y ejecuci6n del plan
estrat6gico para la conservaci6n de
lapas en el Area de Conservaci6n del
Pacifico Central. Finalmente, los
siguientes patrocinadores hicieron
posible este proyecto: The Wildlife
Trust, Organizaci6n de Estados
Americanos, Club/Hotel Punta
Leona, Idea Wild y la Universidad









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Implicaciones del ruido producido por humanos en las
aves silvestres
Gerardo Obando Calder6n
Manejador de Recusos Naturales
g_obando_26@ yahoo.com


Introducci6n
Las aves al igual que muchos
otros animales dependen de la
producci6n de sonidos y del oido
para comunicarse. Las
propiedades en esta
comunicaci6n, dependen de
factores ambientales como la
temperatura, humedad, paisaje y
vegetaci6n (Manci et al. 1988).
Ademas, estas sefiales estin
influenciadas por la intensidad de
la fuente (emisor), las habilidades
de percepci6n del receptor,
atenuaci6n y los niveles de los
sonidos de fondo (Gould 1983).
Los sonidos de fondo se
presentan en el ambiente por
fuentes como la lluvia, rios o el
viento, los cuales de alguna
manera pueden interferir con la
comunicaci6n bioacilstica de la
fauna silvestre (Dubois y Martens
1984). Sin embargo, los humanos
podemos producir una serie de
sonidos en el ambiente como por
ejemplo el ruido excesivo. El
ruido es definido como un sonido
no deseado y su unidad de medida
es el decibel (dB). Niveles
superiores a los 90 dB se
consideran severamente altos para
la vida silvestre, sin embargo, se
han encontrado efectos negativos
con niveles inferiores (Mancy et
al. 1988).


Las fuentes de ruido que
tienen un efecto potencial en la
vida silvestre incluyen: transporte
aereo, actividades recreacionales
como motocross, deportes
acuaticos, trafico vehicular y
maquinaria pesada (National Park
Service 1994). Las respuestas de
los animales expuestos a estas
fuentes, se encuentran en funci6n
de muchas variables, incluyendo
las caracteristicas del ruido y la
duraci6n. Algunas respuestas
tienen graves consecuencias
fisiol6gicas (Fletcher 1990) y de
comportamiento (National Park
Service 1994). Ambas respuestas
tienen implicaciones en la perdida
de energia (por esfuerzos extras
en escapar de la fuente de ruido),
baja alimentaci6n, habitat
abandonado y evitado, entre otros
(National Park Service 1994).
Los estudios sobre los efectos
del ruido en ambientes silvestres
tropicales son escasos y en zonas
templadas recien se ha iniciado.
Con el objetivo de introducir a los
lectores en este tema, se presentan
resultados de estudios que
demuestran las implicaciones del
ruido en la comunicaci6n de aves
silvestres. Se propone ademas, la
consideraci6n del ruido como una
nueva estrategia de conservaci6n
en corredores biol6gicos; los








cuales rodeados de una alta
actividad humana, deberian
tomarlo en cuenta como una
posible limitante para el efectivo
movimiento de la fauna silvestre.
Por ultimo, se presentan las
primeras mediciones de ruido en
areas como el Parque Nacional
Braulio Carrillo, el cual con mis
de 15 afios bajo influencia de
trifico, nos podria revelar
informaci6n importante para la
formulaci6n de futuras medidas
de mitigaci6n y decisiones de
conservaci6n en nuestra region.
I. Causas y efectos del ruido en
la fauna silvestre
El efecto del trifico vehicular
en la vida silvestre ha recibido
mucho interns, sin embargo se ha
enfocado en victimas de
atropellos. Los pocos estudios
realizados sobre el ruido en areas
boscosas y abiertas, apuntan a que
un numero significativo de
especies territoriales de aves,
presentan bajas densidades de
reproducci6n en zonas adyacentes
a carreteras que en zonas de


control alejadas de ellas (Adams y
Geis 1981; Reijnen y Thissen
1987). Reijnen et al. (1995)
concluy6 que el ruido es
probablemente el principal factor
causante de bajas densidades en
las poblaciones de aves silvestres
estudiadas. En este sentido, la
visibilidad de los vehiculos,
mortalidad directa por atropellos
y emisi6n de gases fueron
considerados menos importantes
(Fig. 1).
Los sonidos de alta frecuencia
son extremadamente
direccionales y se atenuan
ripidamente con la distancia. Sin
embargo, los de baja frecuencia
(p.ej: el ruido por el trifico) se
atenuan despacio con la distancia
y son relativamente
omnidireccionales (Gould 1983).
Krause (1993) menciona que la
integridad biol6gica de
determinada area, esti en funci6n
de una "huella vocal" producida
por cada criatura y su "nicho
acuistico", su propia vocalizaci6n,
lugar y habitat. Por lo que la
presencia de otros ruidos puede


Figura 1. Probables relaciones entre el trifico y bajas densidades de
aves. Traducido y adaptado de: Reijnen et al. (1997)


Atropellos Incremento de
mortalidad

Estres Incremento de
Implicaciones en migraciones
la comunicacion Implicaciones en la
reproduccion


Bajas
Densidades









causar disturbios en el sonido
ambiental, y afectar individuos,
especies o poblaciones enteras.
Los decibeles audibles por
animales y personas son
variables. Los niveles de
decibeles en el medio ambiente se
presentan en diferentes escalas
(Fig 2).


De acuerdo a Mancy et al.
(1988), en mamiferos la
orientaci6n y navegaci6n ha sido
desarrollada por una sensibilidad
a altas frecuencias. La
sensibilidad del oido, ambitos de
recepcion y parametros de
tiempo, son dependientes de
factores ecol6gicos y la acustica


Figura 2. Niveles tipicos de ruido. Fuente: Noise and its effect on
people. Disponible en: http://www.macnoise.com/partl50/document/
chapter two/


A Sound Levels of Typical Noise Sources (dBA)


747-100, takeff (21,000 t
fllmn slrl of roll)
Ambulance Siren (100 It)
Power Lawn Mower (3 ft)
Dicscl Truck, 40 Mph (50 ft) -


Vacuum Cleaner (3 ft) -

A/C Unit (100 ft).
Bird Calls (disanl).


-Threshold of Pain
- Civil Defense Siren (100 ft)
-Pile Driver [k S ft)
/I Molorcycle (2 f)
/ OC-^S, .u lWZ ,MO


*Norimal Conversation (5 fl) c~;'a
lliding 11.280 11
Light Traffic (100 ft) "m, mn.-y)


Soft Whisper (5 ft)


Minne- poll -Saint P.ul Intern.tionlI Airport Part 150 Update i l |








del ambiente. Las aves presentan
gran similitud con los mamiferos,
con una mayor habilidad en la
rapidez de identificar incrementos
y reducciones en las frecuencias.
Pero enfrentan una particular
dificultad en la localizaci6n del
sonido, ya que deben encontrarlo
tanto en la direcci6n como en la
elevaci6n. Estudios han
demostrado que aves espantadas
del nido, dejan expuestos sus
huevos o crias a depredadores
(Bunnell et al. 1981). En anfibios,
sonidos de 95 dB, produjeron la
salida prematura de las cuevas.
Lo cual podria ser un alto impacto
a la poblaci6n si ocurriera en
epoca de reproducci6n. Pruebas
de laboratorio con iguanas,
detectaron perdida de sensibilidad
luego de exponerlas a 95 dB. En


insectos los efectos son diversos,
desde la inmovilidad o reducci6n
de la salida de mariposas del
capullo, hasta la reducci6n de
longevidad y baja producci6n de
huevos, a 65 dB (Mancy et al.
1988).
Las respuestas de la fauna al
ruido son diversas y se pueden
dividir en: a) fisiol6gicas;
producen cambios en los imbitos
de distribuci6n, incrementos en
palpitaciones cardiacas, afectando
el metabolismo y balance
hormonal. Las exposiciones a
largo plazo causan exceso de
estimulaci6n al sistema nervioso
y un estres cr6nico que debilita la
salud de las especies silvestres y
su reproducci6n (Fletcher 1990),
b) de comportamiento; varian
entre las especies, y entre


Figura 3. Correlaci6n entre la frequencia del canto de Parus major y el
ruido ambiental en areas urbanas. Dos tipos de cantos, uno con una
baja frequencia minima (Fmin) en area con baja influencia de ruido
(izquierda) y otro con una alta frequencia minima en area con una alta
influencia de ruido (derecha), grabados en un momento con poco
ruido. Centro, espectro tipico de ruido urbano. Traducido y adaptado
de: Slabbekoom y Peet 2003.

8-

"r" 6

4



0-
0 0.5 1.0 1.5 2.0
Time (s)








individuos de especies en
particular, las respuestas
producidas pueden deberse al
temperamento, sexo, edad y
experiencia previa con fuentes de
ruido; incluyen, desplazamientos
de la zona, pinico, y
comportamiento de escapatoria
(National Park Service 1994).
Janssen (1980) categoriz6 los
efectos del ruido en primarios:
son cambios fisiol6gicos directos
en el sistema auditivo, como
ruptura del timpano y perdida de
la audici6n temporal o
permanente y la posibilidad de no
reconocer sefiales importantes del
ambiente. Estas sefiales incluyen
ruidos emitidos por individuos
potenciales para reproducci6n,
depredadores o presas. Efectos
secundarios: incluyen estres,
cambios de comportamiento,
interferencia en la reproducci6n, y
cambios en la habilidad para
obtener suficiente alimento, agua
y protecci6n. Los efectos
terciarios: son resultados directos
de los primarios y secundarios, e
incluyen bajas densidades de
poblaciones, destrucci6n del
habitat, y extinci6n de especies.
II. Las aves en ambientes con
ruido excesivo
Investigadores en Holanda,
pais con uno de los mis densos
circuitos de carreteras en Europa,
son pioneros en el desarrollo de
estudios para determinar la
perturbaci6n del ruido producido
por el trifico vehicular en aves
silvestres. Uno de estos estudios


concluy6 que las distancias
estimadas desde la carretera hasta
donde se observan bajas
densidades de aves oscilan en
zonas abiertas de los 365 m (con
10000 vehiculos por dia, 120 km/
h) a los 930 m (con 50000
vehiculos diarios, 120 km/h). En
areas boscosas el imbito es de
305 a 810 m, respectivamente.
Los niveles de ruido en estas
zonas fueron de 43 60 (dB (A))
en areas abiertas y de 36 a 58 (dB
(A) en zonas boscosas (Reijnen et
al. 1997).
Slabbekoom & Peet (2003)
investigaron una poblaci6n de
Parus major (Great Tit) en una
area urbana de este mismo pais.
En este caso el ruido oscil6 entre
los 42 y 63 decibeles, desde sitios
muy silenciosos en areas
residenciales, hasta
extremadamente ruidosos como
en orillas de autopistas y cruces
congestionados. Se midieron
tambien las caracteristicas
acilsticas de 32 machos de Parus
major, los cuales presentaron
repertorios entre tres y nueve
diferentes cantos. El promedio de
las frequencias vari6
considerablemente entre
individuos, sin embargo el
promedio en la frecuencia minima
oscil6 entre los 2.82 a 3.77 kHz y
present6 una relaci6n
significativa con el ruido presente
en el ambiente (Fig 3).
En Alemania, Brumm (2004)
realiz6 un estudio con Luscinia
megarhynchos (Nightingale). Los
resultados indican que el nivel de








ruido coincide con el ambito en
las frequencias del nightingale, de
1 a 8 kHz. Un macho en el
territorio menos afectado por el
ruido, cant6 con un nivel
promedio de 77 dB, en contraste
con el individuo en el territorio
mis bullicioso, que produjo
cantos con un nivel promedio de
mis de 91 dB.
Algunas referencias
evidencian un declive tanto en
niumeros de especies como de
individuos debido a la influencia
del ruido por el trifico (Reijnen et
al. 1997; Weiserbs y Jacob 2001;
Forman, Reineking y Hersperger
2002). Otros estudios revelan que
no todas las especies son
afectadas en el mismo grado, y
que algunas parecen no ser
vulnerables (Femindez-Juricic
2001; Rheindt 2003). Ademis,
otras aves pueden habituarse
rapidamente a la exposici6n del
ruido (Harms et al. 1997).
Sin embargo, se sabe que
muchas especies aprenden su
canto, y que la mayoria de los
ajustes en las vocalizaciones se
presentan durante las interaciones
de los individuos con los vecinos
en su sitio de reproduction. Los
resultados del estudio con Parus
major, indican que la aparente
plasticidad en el canto representa
un mecanismo, que permite a las
aves reproducirse a pesar de altos
niveles de ruido. Por lo tanto,
especies con poca capacidad de
aprender esta plasticidad luego de
llegar a los sitios de
reproducci6n, pueden sufrir de


interferencias en la comunicacion.
Para estas aves, el ruido excesivo
producido por humanos, podria
afectar las oportunidades de
reproducci6n y contribuir a un
declive en la diversidad y
densidad de especies
(Slabbekoom y Peet 2003).
III. Consideraciones para el
establecimiento de un corredor
biol6gico y la conservaci6n de
las aves
La funci6n de un corredor
biol6gico es servir como
facilitador de desplazamiento de
las especies entre diferentes
parches de habitat. Sustentado en
este propuesto se define habitat
como "un parche que provee
sobrevivencia, natalidad y
movimiento. Si el promedio de la
sobrevivencia y la natalidad
permite una poblaci6n con un
estable crecimiento que produce
emigrantes, entonces es un parche
fuente; de otra manera, es un
sumidero dependiente de los
inmigrantes para mantener sus
poblaciones" (Pulliam 1988). Un
corredor es definido como un
elemento linear que provee
sobrevivencia y movimiento, pero
no necesariamente natalidad,
entre otros habitat; ademis debe
caracterizarse por los siguientes
parimetros (Rosenberg et al.
1995):
Selectividad: es el grado en
el cual un animal en
movimiento puede
discriminar posibles
corredores entre parches de










habitat para maximizar un
exitoso movimiento.
Resistencia: es la medida de
resistencia, o costo de
sobrevivencia, por unidad de
tiempo gastado en
determinado corredor.

Velocidad: es el promedio
del desplazamiento de un
animal en un corredor.
Para que el movimiento de un
ave sea un exito, deben
presentarse dos situaciones:

El ave deberi moverse en la
direcci6n en la cual
interceptarh un parche


sumidero vecino.

SSi la direcci6n correcta es
escogida, podri moverse sin
problemas a lo largo del
corredor.
Los corredores biol6gicos
involucran dentro de sus "limites"
y manejo, a comunidades,
diversidad de usos del suelo y
desarrollo econ6mico
(aeropuertos, caminos,
agricultura, ganaderia, transporte,
comunicaciones, turismo, etc).
Por ende, una activa producci6n
de ruido podria estar presente
dentro del corredor, implicando


Figura 4. Areas de medici6n de niveles de ruido. Sector Quebrada
Gonzalez (sitio adyacente a la carretera Braulio Carrillo) y sector
Ceibo (O, area de control sin influencia de ruido). Parque Nacional
Braulio Carrillo, Costa Rica.


Alpa de Servicios Bisicos e
N Inrestrucflu ViaI, Puestos Operativos
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Perque N-cional fialio Carrllo y sus akededres


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U" ... """"'""'
U....,.. ,......
o "" ..~..
"""








riesgos en el efectivo movimiento
de las aves.
Bajo este enfoque se puede
argumentar que, si se conocieran
los niveles de ruido en el area
predeterminada como corredor,
eventualmente se podrian obtener
datos de posibles rutas por donde
el ave seleccionaria desplazarse.
Si el sitio escogido por el animal
presenta niveles bajos de ruido, la
selectivivad podria ser mis
efectiva, se incrementaria la
velocidad del desplazamiento y el
costo de sobrevivencia seria


menor.
IV. Primeras mediciones de
ruido en la ruta 32 carretera
Braulio Carrillo, Costa Rica.
En el afio 1976 se inici6 la
construcci6n de la carretera
Braulio Carrillo y el 28 de Marzo
de 1987 se inauguro una nueva
puerta abierta al turismo,
comercio y desarrollo nacional.
Previniendo los posibles impactos
de esta ruta sobre areas de gran
importancia biol6gica, y gracias a
presiones por parte de grupos


Figura 5. Nivel promedio de ruido producido por el trifico (entre 06:00
y 07:00, durante 7 dias consecutivos) en el sector Quebrada Gonzalez
(sendero Las Palmas). Parque Nacional Braulio Carrillo, octubre
2002. Los puntos blancos y el negro (control) representan el promedio
de los niveles miximos (dB + DE) alcanzados en cada dia.


0 100 200 300 400


500 600 700


Distancia a la carrete ra (D, m)








conservacionistas, el 15 de abril
de 1978 se decret6 el area como
Parque Nacional Braulio Carrillo
(PNBC). La ruta 32 atraviesa este
parque por 24 Km y transitan por
ella al menos 1.000.000 de
vehiculos al afio solamente en
sentido San Jose- Lim6n
(CONAVI, datos peaje Zurqui
1996-2001).
Con el objetivo de determinar
los niveles de ruido producidos
por el trifico en esta carretera, en
octubre del 2002, se llevaron a
cabo grabaciones del ruido en
cintas de audio (Marantz PMD
222) en dos sectores del PNBC
(Fig. 4): Sector Quebrada
Gonzalez (QG) zona adyacente
a la carretera (Lim6n, Pococi 100
09'N, 830 56' W, 500 m) y sector
Ceibo sitio de control sin
influencia de ruido (Heredia, La
Virgen de Sarapiqui, 100 19' N,
840 04' W, 580 m).
En QG se traz6 un transecto
lineal en el sendero Las Palmas y
se ubic6 un punto de muestreo a
cada 100 m a partir de los 3 m de
la orilla de la calle, hasta llegar a
los 600m dentro del bosque. El
horario de colecta de datos fue
entre las 06:00 y 07:00, durante 7
dias consecutivos. Las
grabaciones se realizaron por
periodos de un minuto, hasta
completar tres minutos diarios en
cada distancia. Para todas las
grabaciones se utiliz6 un
micr6fono direccional
(Sennheiser ME 67) apuntando
siempre hacia la fuente de ruido
(carretera). En el sitio de control,


se grabaron tres minutos diarios
en un unico punto ubicado dentro
del bosque, durante 7 dias
consecutivos.
Variables mantenidas
constantes durante todo el
periodo de muestreo fueron el
ruido emitido por la quebrada
Gonzalez y el rio Peje en el sector
Ceibo. Se evitaron ruidos
provocados por transporte aereo y
factores climiticos (viento, lluvia,
truenos, etc).
Por medio del programa Cool
Edit 2000 (Syntrillium Software
Corp) se obtuvieron los niveles
miximos de ruido (dB) en cada
minuto grabado. Para comprobar
las diferencias entre los niveles
resultantes, se aplic6 un andlisis
de varianza (One way repeated
measures ANOVA, a = 0.050),
para lo cual fueron seleccionados
los niveles mis altos diarios en
cada distancia. Para determinar
los niveles de ruido que
presentaron diferencias entre
ellos, se ejecut6 una prueba de
comparaciones multiples con el
procedimiento de Tukey (All
pairwise multiple comparison
procedure, a = 0.050) por medio
del programa SigmaStat 3.1.
Resultados

Niveles de ruido en area
adyacente a la carretera -
sector Quebrada Gonzalez
Se analizaron un total de 147
minutos de grabaci6n. El nivel
promedio de ruido oscil6 entre los
96 dB en la orilla de la carretera y








61 dB a 600 m dentro del bosque
(Fig. 5). Fundamentado en los
datos anuales del CONAVI, se
estim6 un promedio de 296
vehiculos durante el periodo de
estudio. Indicando los siguientes
porcentajes de acuerdo a sus
caracteristicas: livianos (69%),
furg6n (13%), camiones 2-3 ejes
(12%), bus (5%), moto (1%).
Los niveles de ruido
presentaron diferencias
significativas entre los diferentes
puntos de muestreo (ANOVA; n=
7; F=175.982; p<0.001). El nivel
en la orilla de la carretera difiere


significativamente de los niveles
en las demis distancias (Tukey:
p<0.001) (Fig. 6). Se encontro
que los niveles de ruido entre los
100 y 300 m, no presentan
ninguna diferencia significativa
(Tukey: p>0.153), tampoco entre
los 400 y 600 m (Tukey:
p>0.267). Lo cual indica que
luego de pasar los primeros 300
m dentro del bosque, los niveles
de ruido tienden a descender aiun
mis con la distancia a la
carretera. Sin embargo, no se
encontr6 ninguna diferencia
significativa entre el nivel de


Figura 6. Comparaciones miultiples (Prueba de Tukey: p<0.050). Los
puntos representan diferencias significativas entre los niveles de
ruido producidos por el trifico vehicular (entre 06:00 y 07:00,
durante 7 dias consecutivos). Sector Quebrada Gonzalez (sendero
Las Palmas). Parque Nacional Braulio Carrillo, octubre 2002.





3
S 100

200
u 300

AR 400
U
| 500
600


3 100 200 300 400 500 600
Distancia a la carretera (D, m)








ruido a los 300 m (66.88 dB) y el
de 500 m (64.64 dB) (Tukey:
p=0.595). Esta similaridad
probablemente esti influenciada
por la ubicaci6n de este punto de
muestreo dentro de un amplio
claro producto de la caida de un
arbol, y la cercania con la
quebrada Gonzalez. En este caso,
la poca atenuaci6n de la
vegetaci6n con respecto al sonido
ambiental provocado por la
corriente de la quebrada,
posiblemente influy6 en el
incremento en los niveles de
ruido grabados.
Un aspecto interesante notado
durante el estudio, se relaciona
con el comportamiento del trifico


y la topografia del sitio. El hecho
de que el area se encuentre en una
depresi6n (el cafion de la
quebrada Gonzalez), los
vehiculos se ven obligados a
frenar o compresionar y volver a
acelerar, incrementando asi los
niveles. Se observ6 ademis la
formaci6n de "cumulos de ruido",
los cuales se presentan por la
interacci6n de una fila de
vehiculos que se va formando
detris de uno mis lento
(generalmente un furg6n). Al no
poder ser rebasado por las
condiciones y sefializaci6n de la
carretera, la fila formada causa
concentraciones de ruido y
altibajos por periodos largos y


Figura 7. Nivel promedio del sonido ambiente (entre 06:00 y 07:00,
durante 7 dias consecutivos) en el sector Ceibo, area de control sin
influencia de ruido. Parque Nacional Braulio Carrillo, octubre 2002.
Cada punto representa el promedio (dB + DE) de los tres minutos
grabados cada dia.


100
90


0 0 o 0 0


0 1 2 3 4 5
Dias muestreados


6 7 8








cortos de tiempo.
Nivel de ruido en sitio de control,
sector Ceibo
Para el sector Ceibo, los datos
analizados (21 minutos en total)
indican que el PNBC sin
influencia de trifico vehicular,
presenta un nivel promedio de
sonido ambiente de 38 dB (Fig. 5
y 7).
Relacionando los resultados
del sector Ceibo, con los
adyacentes a la carretera, sugieren
un incremento del ruido
ambiental en QG de 58 dB (en la
orilla de la carretera) y 23 dB (a
600 m dentro del bosque).
Cuando un sonido se incrementa
en 10 dB, se dice que duplica el
sonido original (Minnesota
Pollution Contro Agency).
Basado en este parimetro, se
puede indicar que el PNBC,
sector Quebrada Gonzalez,
presenta un nivel de ruido doce
veces mis alto de lo que se
deberia esperar en un bosque
similar.
Discusi6n
Los niveles de ruido
producidos por el trifico en la
ruta 32 sector Quebrada
Gonzalez, PNBC; coinciden con
aquellos referidos en la literatura
como causantes de diversos
problemas en la fauna silvestre.
Actualmente la
contaminacion sonica se
encuentra regulada en la
legislaci6n ambiental. En el
articulo 8 de la Ley de Parques


Nacionales No. 6084 del 24 de
agosto de 1977 y en los diferentes
reglamentos de uso public de las
areas protegidas se menciona:
queda prohibido dentro del area
protegida: "Mantener en alto
volumen grabadoras, megafonos o
cualquier equipo o instrumento de
sonido."
A nivel nacional, el manual
de procedimientos para la actual
revision tecnica vehicular (RTV),
estipula que los valores limites
del nivel sonoro, en ningiun caso
deben superar los 96 dB para
autos, taxis y vehiculos con peso
menor a 3.5 toneladas; 98 dB para
motos, microbuses, y vehiculos
con peso bruto de 3.5 a 8
toneladas; 100 dB para autobuses
y vehiculos con peso bruto mayor
de 8 toneladas (La Gaceta #134,
viernes 12 julio 2002).
Aprobando de esta manera
niveles de ruido perjudiciales en
el ambiente.
Una completa y precisa
identificaci6n de un eventual
impacto ambiental, debe reflejar
c6mo la fauna va a reaccionar
fisiol6gicamente y en
comportamiento. Debido a la falta
de informaci6n y lo reciente del
descubrimiento de las
implicaciones del ruido en la
fauna silvestre, los estudios de
impacto ambiental en Costa Rica
raramente consideran los posibles
efectos del ruido.
Con base en las mediciones
preliminares en el PNBC y los
estudios citados en los apartados
anteriores, probablemente la








comunicaci6n acustica de las
especies de este parque nacional,
podrian estar sufriendo algun tipo
de impacto debido al ruido
producido por el trifico vehicular.
Esta hip6tesis esti abierta como
una nueva area de estudio en
bioacilstica de aves en Costa
Rica. Dichos estudios nos podrian
revelar informaci6n importante
para la toma de decisiones en
cuanto a medidas de mitigaci6n,
politicas y proyectos de
desarrollo. Todo en beneficio de
la conservaci6n de la
biodiversidad y el derecho
constitucional a un ambiente sano
en nuestro pais.
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Distribuci6n actual de la guara (lapa) roja (Ara macao)
en Honduras
Hector Orlando Portillo Reyes
hchaman@honduras.com
Proyecto de Biodiversidad en Areas Prioritarias
Secci6n de Monitoreo Biol6gico, Abril 2005
DAPVS/AFE-COHDEFOR


Los primeros reportes de
distribuci6n de la lapa o guara
roja (Ara macao) para Honduras
se deben a Moore (en Monroe
1968). Esta distribuci6n era
condicionada por una variable
altitudinal a partir del nivel del
mar y hasta los 1,100 m.s.n.m, lo
que permite determinar su rango
de distribuci6n entre los
ecosistemas del bosque latifoliado
humedo tropical, bosque muy
seco tropical hasta los bosques
secos tropicales de los valles
combinados con los bosques de
pino de Talanga, Cantarranas,
Sensenti, Zamorano, Comayagua
y otros lugares altos. Esto
significa que la guara roja puede
haber tenido una amplia
distribuci6n en cerca del 60 % del
territorio nacional a finales del
siglo XIX segun Moore.
Existe poco conocimiento
sobre la situaci6n de estos
grandes loros en la epoca
colonial; no obstante existen
registros arqueol6gicos de Ara
macao en las ruinas de Copan, en
donde sus cabezas, plumas y otras
partes de su cuerpo fueron
esculpidas en las esplendorosas


estelas mayas, denotando su
presencia en la zona y su
importancia dentro de la cultura
maya precolombina.
Por su belleza y ficil
domesticaci6n, se presume que
fueron victimas de la caceria y de
los saqueos de nidos para su
comercializaci6n y/o su uso como
mascotas. La colonizaci6n
hispinica conllev6 a la
destrucci6n del habitat de la guara
roja para el desarrollo agricola y
la expansion de asentamientos
humanos que provocaron la
relegaci6n ripida de esta especie
a regiones en donde el ser
humano todavia no habia
intervenido su frigil habitat.
No es sino hasta el periodo
1970-1984, que Marcus, en sus
"Notes on the Great Green
Macaw in Honduras" (1984)
describe la distribuci6n de la
guara roja y de la guara verde
(Ara ambiguus). Estas dos
especies se restringen mis a la
zona caribefia, especificamente a
la zona Col6n y a la Mosquitia
(Olancho y Gracias a Dios)
(Rodriguez 2004) Segun
reportes de observadores de aves,








para el afio 1974, antes del
huracan Fifi, aiun se podian ver
algunos individuos volando entre
la parte norte del Parque Nacional
Pico Bonito y la cuenca del Rio
Cangrejal.
En 1993, David Wiedenfeld
restringe la distribuci6n de la
guara roja y de la guara verde a la
Mosquitia Hondurefia (Reseva de
la Biosfera de Rio Platano,
Reserva de la Biosfera Tawahka,
Parque Nacional Patuca, areas
silvestres protegidas propuestas
de Rus Rus, Mocorom y
Warunta).
En el afio 2000, David
Medina (2004) report6 a lo largo
de la parte media del Rio Plitano,


la presencia de la guara roja. El
afio siguiente, se inici6 el
programa de Monitoreo Biol6gico
del Proyecto de Biodiversidad en
Areas Prioritarias, durante el cual
(2001-2005) se reportaron
avistamientos en la zona de
Waraska, en Rio Plitano, zona de
Wampu, Cuyamel, Burimak en el
Parque Nacional Patuca,
Krautara, Krausirpe, Kururia en la
Reserva Tawahka, Ibantara,
Kakaopauni, Casa Sola, Rus Rus,
Bodega, Mabita, Tupelo,
Karasanka, Cabecera de Rus Rus,
y las areas propuestas de Rus
Rus, Warunta y Mocorom.
Actualmente la distribuci6n
de la guara roja se encuentra


Fig 1: Mapa de la distribuci6n de guara roja, 1859-1950
Area de distribucion de guara roja, segOn Burt L. Monroe
1859-1950





E.








condicionada a la calidad de los
ecosistemas de estas areas, ya que
la guara roja requiere espacios en
donde el ser humano aun no ha
logrado impactar su poblaci6n. Si
realmente deseamos seguir
disfrutando del majestuoso


espectaculo de estos loros, es
necesario conservar integralmente
estas areas para garantizar su
viabilidad y evitar su irremediable
extinci6n.
Mapas Elaborados por Hector
O. Portillo Reyes


Fig 2: Distribuci6n de guara roja, 1970-1984 Area de distribuci6n de
guara roja y verde, segun Mickey J. Marcus 1970-1984


Fig 3: Distribuci6n de guara roja, 2001-2005
Area actual de distribucion de guara roja, segOn monitoreo
biol6gico PROBAP DAPVS 2001-2005


_


__








Referencias
Harris. 1994. Notes of the Birds of
Honduras. Ceiba 35 /2 (julio-
diciembre).
Marcus, M. J. 1984. Notes on the
Green Macaw (Ara ambigua) in
Honduras. Ceiba 25 /2.
Medina, David. 2004. Comunicaci6n
personal.
Monitoreo Biol6gico. 2001-2005.
Datos del monitoreo biol6gico.
PROBAP/DAPVS AFE-
COHDEFOR.


Monroe, B. L., Jr. 1968. A
Distributional Survey of the
Birds of Honduras, American
Ornithologists' Ornithological
Union Monograph No. 7.
Rodriguez, Gerardo. 2004.
Comunicaci6n personal; es
funcionario de Fundaci6n Parque
Nacional Pico Bonito
(FUPNAPIB).
Wiedenfeld, D. 1993. A Status and
Management of Psittacines in
Northeastern Honduras. Ceiba
34/1 (enero-junio).


NN








Anidaci6n atipica de Myiodynastes luteiventris
(Tyrannidae), Centro de Conservaci6n Santa Ana, San
Jose, Costa Rica
Alejandro Solano Ugalde
jhalezion@yahoo.com
Keywords: atypical nesting, Myiodynastes luteiventris, Costa Rica,
riparian habitat.


Myiodynastes luteiventris
(Tyrannidae), se distribuye desde
el este de la cordillera andina en
Peru y Bolivia, hasta el sureste de
Arizona, en los Estados Unidos
de Norteamerica. Tipicamente
este tirinido se reproduce desde
la mitad norte de ambas vertientes
costarricenses hasta el sureste de
Arizona, Norte America (Stiles y
Skutch 1989, De Graaf &
Rappole 1995).
En Costa Rica, de acuerdo a
Stiles y Skutch (1989), M
luteiventris es residente
reproductivo de poco comin a
bastante comin desde las tierras
bajas hasta 2000 m.s.n.m. en la
vertiente pacifica, y hasta los 600
m.s.n.m. en la caribe, en la mitad
norte del pais.
Las descripciones de los
nidos halladas en la literatura
(Skutch 1960, Ligon 1971, Stiles
y Skutch 1989, Forcey 2002),
coinciden en mencionar que este
tirinido es nidificante de
cavidades naturales, y que
generalmente estas se encuentran
asociadas a habitat ripario. En
Arizona generalmente construye
sus nidos en cavidades de
Platanus racemosa (Platanaceae),


entre 6.8 y 13.4 metros de altura,
en los arboles que forman parte
del habitat ripario que la especie
favorece (Ligon 1971).
En Costa Rica los nidos
encontrados tambien han sido
observados en cavidades
naturales, entre tres y 27 metros
de altura, pero tambien se ha visto
aM luteiventris ocupar cavidades
viejas de pijaros carpinteros
(Picidae). La entrada al nido es
circular y da a una cimara que
generalmente es rellenada con
ramas inicialmente y peciolos
posteriormente, en donde
descansarin de dos a tres huevos
blancos, moteados con rojo
cereza y lila palido (Skutch 1960,
Stiles y Skutch 1989).
El 23 de Mayo del afio en
curso (2005), mientras realizaba
monitoreo de aves en el Centro de
Conservaci6n Santa Ana, observe
un nido atipico de M luteiventris
en el cafi6n del rio Uruca. Este
nido es considerado atipico
debido a que se hall6 en una
depresi6n / cavidad que forma
parte de los riscos rocosos del
cafi6n del rio. Esta cavidad se
encuentra en el pared6n sur, que
se extiende hacia el oeste,








despu6s de la cascada visible
desde el mirador del sendero
Ripario. Otra caracteristica que
hace a este nido atipico es que se
encontro entre 30 y 35 metros de
altura (entre tres y ocho metros
mis alto que lo observado
previamente por Stiles y Skutch
(1989). Ademis tiene una forma
rectangular totalmente abierta en
uno de sus largos, por donde
ingresaba el ave a dejar y
acomodar el material del nido.
Las dimensiones se estiman entre
unos 20-25 cm de ancho, 30-35
cm de largo y 15-20 cm de alto,
calculadas con relaci6n al ave que
visitaba la cavidad rocosa. En
ambos dias se observ6 un
individuo trayendo material al
nido (pequefias ramas secas,
peciolos secos y hojas secas de lo
que se sospecha es Pinus
caribaea: Pinacea), el nido
parecia estar en su etapa final de
construcci6n. Este individuo
esporidicamente detenia sus
visitas para forrajear algunos
insectos en compafiia de otro
individuo que perchaba cerca.
Curiosamente este otro individuo
no colabor6 con la construcci6n,
pero si se le observo agrediendo a
un individuo de Aratinga finschi
(Psittacidae), cuando 6ste se
acerc6 al nido en varias
ocasiones.
Dentro de las posibles
razones que puedan explicar este
comportamiento atipico de
anidaci6n, Best (1980) y Brush
(1983) sefialan que de los factores
que afectan el 6xito reproductivo


de comunidades de aves en
habitat ripario, el principal para
aves que anidan en cavidades es
la disponibilidad de las mismas.
Raz6n por la cuil durante el 24 de
mayo busque cavidades
disponibles en los alrededores
inmediatos al nido encontrado,
demarque tres parcelas de 25 m
de ancho x 50 m de largo, las
cuales recorri tratando de cubrir
la mayor parte de ellas. Como
resultado solamente encontr6 3
cavidades; dos de 6stas ocupadas
por Melanerpes hoffmannii
(Picidae), y la otra en un estado
que no permite la anidaci6n.
No es noticia nueva que hoy
en dia el "desarrollo urbano" se
extiende hacia el oeste del valle
central, y se esti haciendo cada
vez mis desmedidamente.
Muchas zonas estin siendo
urbanizadas y en la mayoria de
estas la vegetaci6n nativa es
removida por completo,
incluyendo los arboles secos que
tienen un "peligro potencial" de
caer en cualquier momento y de
acuerdo a la mayoria de los
arquitectos "no tienen ningiin
valor" (Obs pers). Curiosamente
A. finschi, psiticido con el cuil
interactu6 agresivamente M.
luteiventris, utiliza troncos secos
para anidar, y mientras buscaba
mis cavidades observe al menos
6 parejas defendiendo entradas a
cavidades en la pared rocosa
Norte del cafi6n del rio.
Considero que se debe pensar
en buscar altemativas para ofrecer
sitios de anidaci6n para ambas








especies, de manera que se
puedan mantener poblaciones de
estas especies en el paisaje
urbano. En Norteamerica se ha
tenido buenos resultados
colocando cajas de anidaci6n para
Tirinidos, Hirundinidos,
Trogloditidos y hasta algunos
Turdidos, y en Sur America hay
igualmente buenos resultados con
ciertos psiticidos. Tal vez esta
sea una altemativa que debamos
pensar en implementar, en
conjunto con una campafia de
concienciaci6n de la utilidad y
beneficios que confiere la
preservaci6n de las plantas
nativas, debido a que estas son
parte del entorno que conforman
el habitat de bosque humedo
premontano, que hoy en dia esti
casi extirpado del sector
occidental del Valle Central y del
cual sus remanentes ofrecen
habitat para la comunidad de aves
de los alrededores.
Referencias Bibliograficas
Best, L. B. 1980. Factors affecting
nesting success in riparian bird


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Stiles, F. G. y A. F. Skutch. 1989. A
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Ithaca, N.Y.: Cornell University
Press.








El Proyecto Integrado de Monitoreo de Aves de
Tortuguero (PIMAT): mas de 10 aios en el estudio y
conservaci6n de aves migratorias y residentes
neotropicales
Alejandro Solano Ugalde, C. J. Ralph y Pablo A. Herrera
jhalezion@yahoo.com cjralph@fs.fedus paherrera@fs.fed.us
Keywords: bird monitoring, Tortuguero, new records, spring summary,
conservation.


Area de Estudio
El Programa Integrado de
Monitoreo de Aves de Tortuguero
(PIMAT), fue creado en vista de
la creciente preocupaci6n acerca
del estatus de las aves residentes
y migratorias tipicas del bosque
Iluvioso Mesoamericano. Desde
1994, PIMAT ha estado
monitoreando estas aves en las
tierras bajas de la costa noreste de
Costa Rica, provincia de Lim6n,
Tortuguero (1031' N y 8332'
W). El objetivo principal de este
proyecto es mantener un sitio de
monitoreo constante a largo plazo
para el estudio de las aves
migratorias y residentes
neotropicales, con la colaboraci6n
de los y las costarricenses,
proveyendo oportunidades de
capacitaci6n y el intercambio de
informaci6n con colegas de
Latinoamdrica y el Caribe (Ralph
et al 2005).
Metodologias
Este programa ha combinado
el uso de las siguientes
metodologias: bitsquedas de area,
la colocaci6n de redes de niebla


de esfuerzo constante y conteos
de aves migratorias en siete
estaciones de monitoreo
(actualmente cinco; CCC, AERO,
TORT, CANO y PARK) en zonas
aledafias a la comunidad de
Tortuguero (Fig 1). En conjunto,
forman un programa de
entrenamiento y monitoreo de
aves terrestres a largo plazo,
segin las recomendaciones de los
Partners in Flight-Aves de las
Americas (Ralph y Mild 1994,
Rich et al 2004).
Proyectos paralelos
Ultimamente PIMAT se sum6
a un nuevo esfuerzo de
investigaci6n en colaboraci6n con
el Programa MoSI (Monitoreo de
Sobrevivencia Invernal) del
Instituto de Poblaciones de Aves.
MoSI es un esfuerzo cooperativo
entre agencias pfiblicas,
organizaciones privadas y
personas independientes en
Mexico, Centro America y el
Caribe para entender
adecuadamente las variaciones
espaciales y relacionarlas con el
habitat, la condici6n fisica y la
sobrevivencia invemal de aves








terrestres migratorias
neotropicales (Saracco et al.
2004).
Durante dos temporadas
(2003-04 y 2004-05) se oper6 una
estaci6n de redes de niebla de
esfuerzo constante en la Estaci6n
Biol6gica Caiio Palma (Fig 1)
utilizando el protocolo MoSI
(desde noviembre hasta marzo).
Adjunto a esto, se planea usar los
datos obtenidos de 6sta y otras
estaciones para compararlos con
los resultados de MoSI, con el fin
de ayudar al desarrollo y progreso
del programa MoSI.
Entrenamiento e intercambio
de informaci6n y divulgacion
Desde 1995, gracias al
establecimiento de PIMAT se han
logrado realizar ocho talleres de


entrenamiento en m6todos de
monitoreo de aves terrestres, y se
ha contado con la participaci6n de
mis de 100 internos de
Mesoamdrica y el Caribe. Esto ha
Ilevado al establecimiento de mis
de 20 proyectos independientes
de monitoreo en la region. Los
esfuerzos para intercambiar y
compartir la informaci6n incluyen
la preparaci6n del "Manual de
m6todos de campo para el
monitoreo de aves
terrestres" (Ralph et al 1996), la
producci6n del borrador de una
guia de "Mudas, edades y sexos
de ciertas especies de aves de
Costa Rica" (Pyle 2001), la "Lista
d e a v e s d e
Tortuguero" (Widdowson &
Widdowson 2002), un articulo
presentado en la tercera


Fig. 1. Sitios de muestreo constante con redes de niebla, censos de
ireas y conteos de migraci6n, Tortuguero, Costa Rica.








conferencia internacional de
Partners in Flight (Ralph et al
2002), reportes anuales
presentados a MINAE y el
hallazgo de un ave peligica nueva
para la lista de aves del pais
(Solano y Herrera 2005).
Actualmente se esti preparando
una publicaci6n acerca de los
plumajes, mudas y patron de
mudas de Sporophila aurita:
Emberizidae (Frey 2005). En esta
nota tambi6n se incluye parte del
reporte de migraci6n primaveral
2005, y por ultimo adiciones a la
avifauna de Tortuguero.
Actualidad y futuras metas
El monitoreo sistemitico a
largo plazo puede proveemos
informaci6n crucial sobre las
tendencias de las poblaciones
(Ralph et al 1996, De Sante
1992). A la luz de la creciente
preocupaci6n sobre la condici6n
de las aves residentes en los
bosques tropicales de Am6rica
Latina, asi como las aves
migratorias que procrean en
Am6rica del Norte y que pasan el
inviemo en Am6rica Latina, las
estaciones de monitoreo
permanentes son una herramienta
critica en el rastreo y el
seguimiento del estado de estas
poblaciones (Saracco et al. 2004).
Este estudio continuard
ofreciendo informaci6n sobre la
migraci6n y comportamiento de
las aves en los sitios de
abastecimiento y descanso, asi
como nueva informaci6n sobre el
comportamiento y la historia


natural poco conocidas de las
especies de aves de Costa Rica
(Ralph et al 2005).
Aprovechamos para invitar a
todas las personas interesadas a
comunicarse con los autores para
unir esfuerzos en la conservacion
y estudio de las aves residentes y
migratorias neotropicales.
Resumen de la temporada de
migraci6n primaveral 2005
Como parte de los resultados
de la temporada de primavera
2005 (desde el 06 de febrero
hasta el 10 de mayo del afio en
curso), se completaron 140
Censos de Busqueda de Area y
190 Censos de Conteo de
Migraci6n. Muchas especies de
aves que no se encontraron
durante el trabajo de la captura
con redes, se detectaron durante
estos esfuerzos incluyendo
principalmente aves especialistas
del dosel del bosque, aves
acuiticas, vadeadores, rapaces, y
un nilmero interesante de grupos
de aves migratorias diumas. En
estos esfuerzos se detectaron seis
especies de aves residentes
enlistadas como "conservation
concern" en Latinoamdrica segun
The Nature Conservancy.
Afiadido a 6stas, hay 11 especies
migratorias enlistadas por
Partners in Flight como "Especies
Prioritarias", en necesidad de
monitoreo. Se obtuvo un total de
966 aves capturadas en redes de
niebla, logrando asi colectar
informaci6n de 82 especies. Estas
capturas incluyen 58 especies








residentes, totalizando 724
individuos, y 24 especies
migratorias con un total de 242
individuos. El gran numero de
especies residentes capturadas
representa el esfuerzo del
programa de monitorear una
variedad de etapas y distintos
tipos de sucesi6n y habitats,
mientras que el nilmero inferior
aves migratorias refleja un menor
uso del corredor mesoamericano
costero caribe por parte de las
aves en la migraci6n primaveral
(Solano etal 2005).
Adiciones a la avifauna de
Tortuguero
Dentro de los resultados de
interns cientifico y ecoturistico
(actividad de la cual depende la
comunidad de Tortuguero), esti
el hallazgo de 12 especies de aves
nuevas para la lista de aves de
Tortuguero posterior a la
publicaci6n de Widdowson y
Widdowson (2000). De 6stas, tres
son nuevas para la lista de aves de
Costa Rica, ademis de la
confirmaci6n de dos especies
consideradas como hipot6ticas
para la zona. Dos especies;
Crotophaga major (Cuculidae) y
Phaetusa simplex (Laridae)
provienen de Sur America, estos
reportes derivan de un guia
naturalista de la comunidad de
Tortuguero (Daryl Loth). Ambos
son nuevos reportes para el pais,
y probablemente el resto de
Centroam6rica. Una especie
peligica, Calonectris diomedea
(Procellariidae), fue encontrada el


6 de diciembre del 2004 en la
orilla del mar frente a las
instalaciones de la CCC. Este
hallazgo constituye el segundo
reporte para Centroamdrica y el
pais (Solano y Herrera 2005).
Ademas se encontraron tres
especies de aves residentes, que
aunque son conocidas en el resto
del territorio costarricense, segun
Widdowsson y Widdowsson
(2000), anteriormente no se
habian reportado para
Tortuguero:
-Geotrygon violacea:
Columbidae. 11 de
noviembre 2004, Walter
Sakai y Christine Steele
capturaron un macho adulto
en la estaci6n CETO.
SAmazilia rutila:
Trochilidae.19 de agosto
2002, Dai Shikura y Devin
Taylor capturaron un macho
adulto de 5,2 gr en la estaci6n
CCC.
Zenaida asiatica:
Columbidae. 21 de agosto
2005, Alejandro Solano U. e
Ian R. Thompson observaron
dos individuos de esta especie
en el campo de aterrizaje del
aeropuerto de Tortuguero.
Tambien se localizaron cuatro
especies de aves migratorias que
segun Stiles y Skutch (1989) y
Widdowsson y Widdowsson
(2000), se desconocian para esta
localidad caribe de Costa Rica:
-Archilochus colubris:
Trochilidae. 9 de marzo
2000, Jim P. Me Intosh
captured un individuo adulto








en la estaci6n AERO.
-Bombycilla cedrodum:
Bombycyllidae. 1 de febrero
2005, Bob Frey observe dos
adultos en un arbusto de una
Melastomataceae, limite
norte del Parque Nacional
Tortuguero.
Melospiza lincolnii:
Emberizidae. 11 de mayo
2003, Anna Thaler captured y
anilld (#222046616) un
individuo de esta especie en
la estaci6n CCC. A mediados
de octubre de este mismo
aho, "Fito" Downs report
la presencia de un individuo
en la playa de Tortuguero
(Garrigues 2003).
SPasserina ciris:
Cardinalidae. 6 de enero
2003, Gabriel David and
Lucie Parker capturaron y
anillaron (#212115820) un
macho inmaduro en la
estacidn CCC.
Por illtimo se confirma la
presencia de dos especies
anteriormente consideradas como
hipot6ticas por Widdowsson y
Widdowsson (2000):
-Klais guimeti: Trochilidae.
20 de noviembre 1996,
Michelle McKenzie y
Catherine Rideout
capturaron un juvenil de 3 gr
de esta especie en la estacidn
CCC.
Zenaida macroura:
Columbidae. 22 de agosto
2005, Alejandro Solano U. e
Ian R. Thompson observaron


un individuo de esta especie
en la cancha de fJtbol del
pueblo de Tortuguero, sin
embargo Jim Zook nos
comunicd que el observe
previamente un individuo en
las afueras de Mawamba
Lodge el 11 de setiembre de
1995.
Los nuevos hallazgos
despiertan mas interrogantes,
sembrando nuevas ideas y
favoreciendo el interns turistico,
estos reportes son serial y fruto
del dinamismo del programa de
monitoreo constante de Aves de
Tortuguero. Planeamos continuar
con nuestros esfuerzos de
monitoreo este afio con la ayuda
activa de nuestros colaboradores.
La utilidad de este estudio en
determinar los mejores m6todos
para los cambios y tendencias a
trav6s del tiempo, depende de un
continuo esfuerzo a largo plazo.
Agradecimientos
Los participantes y
colaboradores siempre han sido
una parte integral de este
programa, si embargo la vision de
Daniel Hernandez fue primordial,
en conjunto con la Universidad
Nacional de Costa Rica y la
Corporaci6n Conservaci6n del
Caribe (CCC) fomentaron el
naciente proyecto. Durante la
etapa inicial, el Parque Nacional
Tortuguero, Cafio Palma
Research Station (supervisada por
la Canadian Organisation for
Tropical Education and
Rainforest Conservation) y Costa








Rica Expeditions fueron
fundamentales. La CCC,
Redwood Sciences Laboratory
(United States Forest Service), y
Point Reyes Bird Observatory han
contribuido mucho en los afios
recientes al esfuerzo; en fondos,
personal, y servicios. Ahora que
el proyecto supera su decimo afio,
Humboldt Bay Bird Observatory
y Klamath Bird Observatory
tambien continuan siendo
colaboradores principales con sus
recursos de entrenamiento y
bitsqueda de fondos. Una
combinacion inica de mas de 100
bi6logo(a)s, alumno(a)s,
cientificos e interno(a)s de
Latinoamerica, Canada, y los
Estados Unidos han mantenido
esta proyecto por mas de diez
afios continuamente, a todos
gracias infinitas por hacer de
PIMAT un exito.
Referencias bibliograficas
De Sante, D. F. 1992. Monitoring
Avian Productivity and
Survivorship (MAPS): a sharp,
rather than blunt, for monitoring
and assesing landbird
populations, en Dale R.
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Applied Sciences; 511-521.
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gonebirding/news 15.html
Hussell, D. J. T. y C. J. Ralph.1998.
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the birds of Tortuguero, Costa
Rica. Caribbean Conservation
Corporation, San Jos6, Costa
Rica. http://www.fs.fed.us/psw/
topics/wildlife/birdmon/
landbird/tortuguero/tortchecklist.
shtml.


Robo de pichones de Jabiru en Costa Rica
Johnny Villarreal Orias
Apartado Postal 27-1007, Centro Col6n
San Jos6, Costa Rica
jabirucr@yahoo.com


El martes 8 de febrero del
2005 visit un nido de Jabiru
(Jabiru mycteria), el cual
representa el nido numero ocho
registrado hasta la fecha en todo
Costa Rica. El arbol con nido esti
a unos 2 km al NO de la Laguna
Mata Redonda, Provincia de
Guanacaste. El nido esti
construido sobre una horqueta
gruesa a 16 m de altura en un
irbol de gallinazo (Albizzia
niopiodes) de 26 m de altura. El
irbol esti aislado de un pequefio
parche de bosque. El nido es una
plataforma enorme con una
dimensi6n de 1,8x1,8 m.
Este nido es de suma
importancia por los siguientes
aspectos: 1) un nuevo registro de
anidaci6n para la poblaci6n de
jabiru que esti en peligro de
extinci6n en Costa Rica; 2)
representa al nido numero ocho
en todo Costa Rica; 3) esti en un
sitio en el cual el jabiru no
anidaba desde la d6cada los afios


60, producto de la llegada de la
ganaderia y el cultivo de arroz y
cafia de azucar.
Pero los dos pichones que la
gente local me inform6 que
estaban en el nido hasta tres
semanas antes, fueron robados del
nido y fueron vendidos en $550.
El jueves 10 de febrero, un grupo
de tres funcionarios del Area de
Conservaci6n Tempisque, dos
agentes del Organismo de
Investigaci6n Judicial de Costa
Rica y yo fuimos de nuevo al sitio
para iniciar el proceso de
investigaci6n sobre este robo de
pichones, que representa un grave
delito ambiental en contra de una
especie que esti en peligro de
extinci6n en Costa Rica y con
poblaciones pequefias en
Mesoamdrica. Hasta ahora, se
desconoce qui6nes fueron los que
robaron los pichones y a qui6n los
vendieron. Para mis informaci6n
acerca del Jabiru en Costa Rica,
vea Zeledonia 1 (junio 2003) 25.

























Nido de jabiru, del cual
fueron robados dos
pichones.














Arbol de gallinazo
(Albizzia niopoides)
con nido de jabiru













CONVOCATORIA
Primer Simposio Mesoamericano
de Psittaciformes


El Centro Cientifico Tropical
(CCT), la Sociedad
Mesoamericana para la Biologia y
la Conservaci6n (SMBC),
Proyecto Guacamayo Tambopata,
Laboratorio TELESIG-
Universidad Nacional y
Fundaci6n del Rio tienen el
agrado de invitarles a participar
en el Primer Simposio
Mesoamericano de
Psittaciformes, el cual tendra
lugar del 22 al 23 de noviembre
2005 en la ciudad caribefia de La
Ceiba, Honduras, en el marco del
IX Congreso de la Sociedad
Mesoamericana para la Biologia y
la Conservaci6n (21 al 25 de
noviembre 2005).
Este evento responde a la
necesidad de reunir a la
comunidad cientifica con el fin de
compartir y sistematizar los
avances en el conocimiento sobre
el manejo, investigaci6n y
conservaci6n de loros para
promover acciones de
planificaci6n prioritarias para la
conservaci6n de loros en
Mesoamerica. Tambien, este
simposio busca establecer
alianzas para la conservaci6n de
loros, desarrollar y mantener una


red de especialistas en loros a
nivel mesoamericano,
permitiendo que las
recomendaciones del simposio
puedan ser evaluadas en futuras
reuniones.
En esta ocasi6n, queremos
animarles a que presenten
ponencias orales y nos envien
sus contribuciones en forma
escrita, con el fin de publicarlas
en las actas del simposio, las
cuales seran enviadas en formato
impreso a cada participante.
Esperamos tener el placer de
compartir sus experiencias en La
Ceiba.
Sinceramente,
El Comite Organizador:
Guisselle Monge & Olivier
Chassot (CCT), Proyecto Lapa
Verde, Costa Rica
Martin Lezama (SMBC),
Nicaragua
Donald Brightsmith (Proyecto
Guacamayo Tambopata),
Tambopata, Peru
Henry Chaves Kiel (Laboratorio
TELESIG-Universidad
Nacional), Costa Rica
Antonio Ruiz, Fundaci6n del
Rio, Nicaragua


PSITTACIF 0 RMES










La AOCR es una organizaci6n abierta a todo public. El perfil
del asociado/a es muy simple: ser amante de la naturaleza y tener
deseos de aprender sobre las aves.

Cuota anual (enero-diciembre):


Socio regular
Socio estudiante


c 6000
c 3000


Puede cancelar personalmente en una charla mensual de la AOCR o
puede depositar la cuota en la Cuenta Corriente N 061-000492-5 del
Banco Nacional de Costa Rica, enviando por fax al numero 240-6073
el comprobante del dep6sito, ademis de los datos personales: nombre,
apellidos, direcci6n electr6nica y postal, telefono y numero de cedula.

















Se agradece a Swift Binoculares su generosa contribucion a este
numero de Zeledonia.

La foto en pigina 13 viene de Wikipedia.com.
El dibujo en pigina 16 viene de http://www.fws.gov/r9extaff/
drawings/.
Los dibujos en piginas 2, 39, 72 y 75 vienen de arthursclipart.com.



































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