Correo de Nicaragua

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Title:
Correo de Nicaragua
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Serial
Publisher:
Colectivo Sandino Vive
Place of Publication:
Managua, Nicaragua
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serial   ( sobekcm )

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Source Institution:
University of Florida
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University of Florida
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UF00098604:00031


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Informacin, anlisis y debate N o 31, enero-febrero 2014

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Correo es una publicacin bimestral del colectivo de comunicadores Sandino Vive, del Instituto de Comunicacin Social. Los materiales publicados por Correo pueden ser reproducidos total o parcialmente por cualquier medio de informacin citando la fuente. Suscripcin militante : US$ 50.00 anual Precio unitario en Nicaragua: C$ 50.00 Telfono: 2250 5741 correodenicaragua@gmail.com sumarioao 6 nmero 31 enero-febrero 2014 Consejo de Direccin: Carlos Fonseca Tern Gustavo Porras Orlando Nez Scarlet Cuadra Waters William Grigsby Vado Articulistas: Aldo Daz Lacayo Dick Emanuelsson Jorge Capeln Mario Fulvio Espinoza Toni Solo Produccin: Marialuisa Atienza Flix Surez Narvez Diseo y diagramacin: Heriberto Morales Sandoval Editorial: Con Sandino en luz, vida y verdadSandino vive sobre la claridad y lumbres de la Patria Familia campesina, la agricultura y la ganadera en Nicaragua Hacer la Revolucin, una creacin heroica La soledad de Amrica Latina Algunos desafos y perspectivas de la Revolucin Cubana Compromisos, solo con el pueblo cubano Desterrar los dogmas Retos y perspectivas de la educacin superior Con Carlos Fonseca en Cuba 3 4 21 28 36 48 54 57 60 68 Foto de portada: ltima imagen del Estado Mayor del Ejrcito Defensor de la Soberana Nacional (EDSN). De izq. a der.: Scrates Sandino, General Juan Pablo Umanzor, General Augusto C. Sandino, Coronel Santos Lpez y General Francisco Estrada.

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3 editorialCon Sandino en luz, vida y verdadTodas las realidades, todos los tiempos, todas las novedades, aparentes, vienen de nosotros mismos, y nos llegan, excelsas o defectuosas, para bien o para mal, para mejor o para peor, en dependencia de lo que nosotros, como conciencia de cultura y espiritualidad, hagamos con ellos y con nuestro propio deber de trascendencia o evolucin. Hemos creado el mundo en el que vivimos. Este mundo, con toda su belleza y todos sus aparentes defectos, existe, es real, no lo podemos ignorar. No podemos retroceder ni adelantar el da, la hora, el minuto en el que nos toca transitar haciendo, hacia las nuevas creaciones. Nos toca reconocernos en el espejo de la vida, de la condicin permanente de cambio; reconocernos en el reconocer nuestras potencialidades, tambin, y sentirnos humanidad capaz. Asumir todos los retos, todos los desafos, desde los nuevos mapas, que a lo mejor, tienen poco de nue vos, pero s lucen distintos, y crean percepciones y circunstancias diferentes, a travs de las cuales tenemos la obligacin de saber viajar, conscientes de lo efmero y permanente de todo. Conscientes de que todo es nada. Conscientes de que nada es todo. Conscientes, por lo tanto, de que la lectura y la mirada, correctas, dialcticas, en trnsito siempre, nos arrojarn propuestas y prcticas, modelos y prcticas, conductas y planes, proyectos, programas y planes que logren impulsar a cada instante, la msica y el ritmo, en el rumbo inevitable del devenir. En esta Nicaragua, de luz, vida y verdad, a 80 aos del trnsito a la inmortalidad de nuestro General de Hombres y Mujeres Libres, Augusto C. Sandino, y a 35 Aos del triunfo de la Revolucin Popular Sandinista, hemos aprendido. Sabemos que nada es inamovible. Sabemos que no hay dos das iguales. Sabemos que hemos venido cambiando. Y sabemos que debemos seguir cambiando, manteniendo ideales, principios y valores. Toca seguir cultivando. Toca seguir cosechando. Un mundo que no es nuevo y es nuevo. Un proyecto evolucionario que no es nuevo. Una bandera que ondea con la sangre, los sueos, los corazones en alto, de todos los que creyeron que seramos mejores, que seramos distintos. Una bandera que seguimos enarbolando, porque creemos y sabemos que podemos ser mejores, que corresponde ser distintos, ser creyentes, vivir desde nuestras enseanzas, y delinear, seguir delineando, la solidaridad, el cristianismo, el socialismo, como propuestas de vida para alcanzar esos sueos que nos incluyen a todos. Esos sueos que son tambin fruto de todos. Hablo, hablamos de quienes, en el mundo y a lo largo de la historia, esclavos, obreros, campesinos, negros, indgenas, rebeldes, intelectuales, libertadores, guerreros, gue rrilleros, soldados del amor, nos entregaron el legado, y las tareas. En el 2014 llevamos sobre los hombros, en los ojos, en el corazn y en la conciencia, y sobre todo en la obliga cin de elevar la conciencia, ese legado, ese patrimonio, ese deber de cantar, para vivir. El mundo ha cambiado. Profundamente. Y sin embargo tambin, en muchas formas, el mundo y nosotros sigue, seguimos siendo ellos mismos. Y as seguiremos. Y toca entonces continuar escuchando y encontrando al hermano, a la hermana, en la cancin del nuevo da, la cancin de la alegra. Escucha hermano la cancin de la alegra, el canto alegre del que espera un nuevo da. Ven, canta! Suea cantando, vive soando el nuevo Sol en que los hombres volvern a ser hermanos.Rosario Murillo Enero de 2014

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4 historiaSandino vive sobre la claridad y lumbres de la PatriaAcababa de arribar el General a la Casa Presidencial, en medio del alborozo del pueblo, cuando yo llegu a esa mansin. Era la primera vez que iba a contemplar y a conocer al famoso guerrillero. Al penetrar al saln en donde conferenciaba con el Presidente y sus ntimos y al enterarse de mi nombre interrumpi su palabrera y me ech los brazos con efusiva cordialidad. Haba pedido en esos momentos un vaso de agua, y, al llevrselo, ofrecie la instancia de los all presentes, l repeta: Agua clara de montaa es lo nico que he tomado en estos ltimos aos. General, le dije. Lo mismo que usted, he rendido y rindo tributo al estado seco. Con una diferencia: su templanza es por hbito o virtud; mi sobriedad es debida a una prevencin mdica. Con todo, es tanto el regocijo que me produce su presencia, que voy a quebrantar la prohibicin y tomar, a su salud, un trago doble. Aliento la creencia de que no me dejar beber solo.... Como movido por un resorte, gil y nervioso levantse y apur la copa.D Aldo Daz LacayoSalvador Caldern* _______________

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5 Serenado un tanto, y despus de pasearse en el re cinto, enlaz mi brazo con el suyo y erramos por los corredores. Mientras caminbamos, djome: Yo no disparar un tiro ms. Haremos la paz, aunque se opusiera el mismo seor Presidente. Mi resolu do los riesgos y haciendo cara a los rencores y odios de la Guardia. Para m no quiero absolutamente nada; solamente garantas para mi gente. Mis hombres, des pus de la agitacin de la guerra, necesitan templar sus msculos en el trabajo. Mi suprema aspiracin se rencia y la disciplina del orden. As como los llev al matadero para repeler a los invasores, anhelo, hoy da, hacerlos entrar en el deber y ensearles que si el ayer era de plvora, destrozo y aniquilamiento el hoy y tambin el maana debern ser de actividad construc tiva y de fecunda reparacin. Yo pona toda mi atencin y posaba mis ojos sobre el extico y arriscado caudillo: cubierta tena la cabeza con un sombrero de amplias alas, anudado al cuello un pauelo de roja seda; abiertas las solapas de su blusa, dejaban ver: una cadena de oro, su pluma de escribir, la canana nutrida de cartuchos y el pomo de una pistola calibre 45. Febril, lleno de una ardenta que yo me imaginaba morbosa daba salida a sus sentimientos exaltados. . Ms tarde, se quedaba recostado en un silln, al su cerebro de visiones astrales, ultraterrestres. Obser vndole de esa manera, abismado en una atmsfera de somnolencia, dbame la impresin de un extrao internacionalista ruso en quien se combinaban fanatismos patriticos, disonancias mentales que rayaban en extravagancia o en ingenuidades indubitablemente infantiles. A continuacin emancipse del pasmo que tena en suspenso su nimo; al tornar al mundo de las realidades abri el chorro de su palabra sibilante, atropellada y nerviosa. Los moldes del lenguaje hablado parecan estrechos para plasmar y contener el mate rial intangible de sus llameantes ideas, las cuales brotaban de los recnditos senos de su conciencia como carbones encendidos o como las piedras y las lavas candentes de un volcn. Yo no podr olvidar jams la impresin que me produca su traza. Estar me interrogaba a m mismo en presencia de un hroe o de un desequilibrado? Mi memoria evocaba a Carlos XII de Suecia. Qu hay en estas extraas psicologas que parecen reunir en singular conjuncin geniales destellos mentales y anomalas de insania? Mis all en frente: congestionadas las mejillas, coronada la frente por su cabello lacio e hirsuto, deshaciendo la hilaza de su pltica, acompasando su voz con los ademanes de sus brazos que encoga y estiraba, moviendo su cuer po como si ejecutara los esguinces de un esgrimista. Serense y en los mohines de su rostro y en los plie gues de su sonrisa, que sus labios dibujaban apacible mente, mezclbase ahora la lumbre irnica y melan clica de nuestros aborgenes. Por ltimo, cuadrse a pocos pasos de m, y for mando con sus pies, forrados de botas altas, un ngulo de 45 grados, y al mismo tiempo agitando con su dies tra el chambergo que semejaba ala potente de guila palabras: Hoy por hoy como dice una revista que recib del Uruguay nuestro gran negocio es el negocio de la paz. Guerra a la guerra, pues la concordia debe ser el dogma de todos los nicaragenses. Yo no pongo contenga trminos de honra nacional. Nada para m y garantas para mis muchachos. 10 Con esos sentimientos por l expresados, nos pu simos los delegados a concertar las proposiciones del ese mismo da. Tengo viva en mi memoria la sensacin de aquella escena, cuando el patriotismo nicaragense hizo posible el milagro de la paz. Nosotros, los delegados de Sandino, rodeados de damas y caballeros que daban solemnidad a aquel acto, presididos por el seor Presidente, Doctor Juan Bautista Sacasa, y en presencia de los dos representantes de los partidos histricos, escuchamos los trminos

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6armoniosos del convenio. No recuerdo si la voz sonora del Doctor Crisanto Sacasa o la del esclarecido doc tor David Stadthagen lean las diversas proposiciones que encerraba el tratado... Slo s que, vibrantes de instante, en muchas mejillas femeninas rodaron lgrimas de alegra. El entusiasmo de la Casa Presidencial, como una hinchada y cadenciosa onda se desbord sobre la capital y los soplos y las brumas de la madrugada extendan los gritos jubilosos y exaltados, como si los arrancara una divina inspiracin. Msicas, dianas y clarines mar ciales anunciaban la aurora del nuevo da. Nicaragua sala de la guerra y entraba al orden... en la esperanza de que se abra una era de renovacin fundamental. Incautos soadores: no percibimos entre las claridades del alba luminosa del 3 de febrero de 1933, cmo el destino o la mano proditoria de Can prepa raba en el porvenir la tempestad de lgrimas, sangre y dolores de la siniestra noche del 21 de febrero de 1934. 11 o absoluto desinters personal y su irrevocable resolu partidos Conservador y Liberal nacionalista rinden General Sandino. o vital trascendencia en nuestros destinos nacionales; timiento colectivo de Autonoma que con unnime ben el presente pacto convienen en sealar como punto capital de sus respectivos programas polticos 3o reconocen la conveniencia de cimentar prcticamen militan al mando del General Augusto C. Sandino y mas para conseguir de manera segura la normaliza iniciativa de indulto amplio por delitos polticos y comunes conexos cometidos en el perodo que se del propio General Sandino prometieren deponerlas cito que podr conservar sus armas temporalmente para el resguardo de la zona de terreno baldo en especialmente la zona destinada a labores de tambin para recibir paulatinamente las armas

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7 en que convinieren el Gobierno y el esa zona distante no menos de diez leguas de las poblaciones en que ac Gobierno como auxiliares de emer con el General Sandino entre los de ste; pero si despus de un ao ser al arbitrio del Presidente de la que lo solicitaren y se sometieren al rgimen ordi nario establecido en esos. o otra parte o sea del Gobierno Constitucional que preside y propiedades de los nicaragenses; y una vez que sea constituidas y en consecuencia obligada a cooperar o gndose al mismo General Sandino el mantenimien SACASA. Patria y Libertad. 12 En la maana del da 3, el General Sandino parta con los otros delegados y con el Ministro Salvatierra hacia las montaas segovianas. No obstante el desvelo de la noche anterior apenas habamos dormido una hora al rayar la aurora llegu al Palacio de la Loma, pues tena una cita con el caudillo. Le encontr ya levantado. Sonriendo me dijo: Como soy montas, me levanto cuando cantan los gallos. Otro tanto me ocurre a m: por la simple razn de que tengo los hbitos de maestro de escuela. De bruces sobre el marco del ventanal que da a las sierras, contemplbamos las estribaciones de la cor dillera, decoradas por las lumbres del crepsculo ma tutino: al posar los ojos sobre la laguna aterciopelada e impregnada de misterio, extendida abajo, divisba mos las hebras de luz con que dulce amanecer esclaParecanos que en los ribazos, en las colinas, en la llanura, en las frondas, en el temblor de las hojas y en la totalidad del paisaje resplandeca de nuevo la imagen de la patria, rediviva despus de sus oblaciones de sangre y lgrimas. Entre los fulgores del alba, en lo alto del picacho que domina la fortaleza, ondeaba la bandera nacional: antes escupida, azotada, agujera da por la mas ennegrecida plvora y teida de sangre, del Convenio de Paz, Marzo 1933. Plaza de San Rafael del Norte. A la izquierda de pie: generales Francisco Estrada y Juan Santos Morales. Al fondo derecha: Dr. Pedro J. Zepeda, Coronel G.N. J. Rigoberto Reyes. Capitn Mdico Manuel Maradiaga.

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8 de la paz y acariciada por los soplos de la fraternidad. Sobre esos temas hilbamos nuestras plticas. Tena l entonces desarrugado el entrecejo, sin arreos blicos y sin pistolas ni sables; con el rostro risueo, colmado de la inefable sensacin de coronar su obra de redencin y de renunciamiento. Recostado despus sobre un sof, de pronto exclam: Calcula usted, mi amigo, el nmero de epstolas que he recibido en el curso de los aos? Me llegaron cerca de siete mil y de ellas la que conservo en mi car tera es sta, la que usted me escribi hace seis meses. Desabrochse la blusa y mostrme el papel extra do de su cartera. Indudablemente, era una forma delicada de halagar mi vanidad, y debo confesar que consigui su objeto porque experiment ntima complacencia en tal momento: fuese cortesa o fuese benevolencia, aquel acto removi mi sensibilidad. Comenzaban a llegar muchas personas empea das en saludar al General Sandino, y adelantse un ciudadano americano, representante de la United Press, y me inst para que le consiguiera con el General una declaracin para los peridicos que l representaba. Abrigu el temor de que el guerrillero acogiera con disgusto la excitativa del corresponsal. Los rubios de ojos azules podan alterar su buen humor, y pas por mi mente la idea de una descortesa hecha a aquel caballero. De todos modos, present al periodista al montaraz jefe, enterndolo de su solicitud. Desea la declaracin verbal o quiere que yo la escriba? Eso dijo el guerrillero. Me encantara que usted la suscribiera: as con servara yo su autgrafo. Acercse Sandino a la mesa prxima y con su plu ma de fuente dio principio a emborronar un pliego de papel. Tuve entonces la visin retrospectiva de la des aliada ortografa que aos antes haba palpado en las cartas del hroe. Me apenaba profundamente que un nuestro paladn. As y todo, concluy de escribir y entreg su decla racin al americano. Con el pretexto de ver la rbrica del jefe insurgente, consegu que el agente de la United Press me mostrara los renglones enhebrados por Sandino. Mi anhelo propenda a limpiar su prosa de errores y barbarismos. Me asombr al ver expuestas de Nicaragua; pero que no les guardo rencor ni odio. Hay Aquella prueba objetiva me demostr que el modesto artesano haba disciplinado su inteligencia por medio del estudio. Ya de pie y antes de que tomramos el auto que de ba conducirnos al campo de aterrizaje, exclam: Sabe, don Salvador, que all en nuestro campa mento, durante nuestras veladas nocturnas, he ledo con mis muchachos su obra Alrededor de Walker? Aquel pirata no era indudablemente aventurero vul gar: tena la cualidad del valor, carcter de hierro y careca de vicios. Despus quizs con nimo de pulsar mi tempera mento y mis ambiciones clav sus ojos en los mos y a boca de jarro solt esta frase: En nuestro vivac yo les dije a mis muchachos segovianos que a usted lo aceptara como candidato pre sidencial. Cartas cantan y juego limpio, mi General: como rumor sin fundamento lleg a mis odos esa noticia; pero para que se realice un matrimonio necesitase el consentimiento de ambos contrayentes; y por mi parte debo declararle, con toda lealtad, que yo no de seara ser candidato suyo; y an en el caso de que me honrara con tal designacin, no aceptara. Irguise contrariado, diciendo: Es que le inspirara repulsin mi ayuda en las urnas? Ah, no: mi presencia aqu le demostrar mi ad hesin y buena voluntad; pero es usted demasiado campen heroico y yo demasiado hombre civil: si por casualidad llegara a ser presidente merced a su inter vencin, el mundo entero dira con razn o sin ella que iba a transmutarme en instrumento suyo; y por Sofonas Salvatierra, General Augusto C. Sandino y don Gregorio Sandino.

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9 que no sera testaferro ni del gran Sandino. Abrazndome con mucha cordialidad, me dijo: Su declaracin no me incomoda; me complace muchsimo. 13 La carta nica que le dirig al General Sandino y que he conservado indita, la publico hoy. Dice as: cribirle esta carta sin tener nexos de amistad con usted. do en que se destaque limpia y resplandeciente la arqui nicaragenses ni con nadie. Si Sandino y sus compae Vuelva usted sus espaldas a los ulicos y cortesa As como tuvo nimo de paladn indomable para trueno de las ametralladoras y resistir las cargas de los llama que alumbre nuestra senda. el lienzo azul y blanco de la bandera nacional que usted No lo conozco personalmente; pero adivino que no noble y desinteresadamente. libertad civil de Nicaragua... As ser suyo el porvenir...

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10 14 Firmado el Tratado de Paz regres a El Salvador. Supe despus que con empeoso afn dedicba se a su empresa agrcola. Posteriormente me enter de las rencillas y enconos existentes entre los miem bros de la Guardia y los colonos de Wiwil. Capuletos y Montescos como en Verona amenazaban la tranquilidad pblica; pero la bondad conciliadora del Presidente Sacasa mantena el equilibrio entre aquellas fuerzas iguales y contrarias. A principios de marzo le remit original una nota de varios connotados panameos en la que, por mi me dio, lo instaban para que fuese a esa repblica istmea festaban los invitantes que todos los gastos de su jira correran por cuenta de ellos. Segn mis informes, l no pudo corresponder a tan generosa y delicada gentileza porque consideraba indispensable su presencia en Segovia. A un amigo escribale: No puedo abandonar toda marn su rudeza; y entonces podr salir de Nicaragua. de Nicaragua; mi incomunicacin con el General era completa. Solamente, cuando lleg la nueva del fallecimien to de su esposa, doa Blanca de Sandino, le expres mi profundo sentimiento por el dolorossimo suceso. l me contest entonces la carta que conservo como un ntimo recuerdo y que a continuacin reproduzco: rriente ao. ese ser querido a quien mi espritu se una con lazos de un amor incomparable. talento y patriotismo. 15 Correspondiendo a la instancia con que me llama ban de Nicaragua, el 20 de enero de este ao tom el avin que sala del campo de Balbuena ese da. En San Salvador me junt con el General Horacio Portocarrero y el 22 arribamos a Managua. El General Sandino iba a llegar a entrevistarse con el Presidente; y tanto este alto funcionario como otros amigos deseaban que estuviramos presentes en las conferencias, pues iba a dilucidarse la entrega de las armas que tena en su poder aquel jefe. En la primera quincena de febrero efectu un viaje a San Jos de Costa Rica, y mi anhelo era seguir a Panam; pero las excitativas del seor Presidente me obligaron a volver a Managua: me anunciaron que Sandino tena el propsito de arribar en esos das. Atendiendo a la instancia, tom el avin prximo. Dos o tres das despus, Sandino aterrizaba en la capital. El General Portocarrero y yo fuimos a recibirlo. Haca un ao que nos habamos separado, y nuestro encuentro fue de lo ms efusivo y cordial. La primera pltica la tuvimos en la casa de don Sofonas Salvatierra, donde l, su hermano Scrates y tres o cuatro compaeros se alojaron. Mientras Sandino daba unos cuantos golpes de cepillo a su traje y preparbase para marchar con noso tros a la Casa Presidencial, nos dijo: General Ferreti, don Toms Borge, General Sandino, su padre don Gregorio y Aguilera.

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11 no garantice la vida de mi gente. Yo sostengo que es el seor Presidente tiene nada ms que apariencias de mando. Los supremos dictadores son los miembros de la Asamblea Nacional. Estas mismas declaraciones hizo Sandino a los pe riodistas. Esa fu la tesis que sostuvo en el curso de las con ferencias mantenidas en el palacio de la Loma con el seor Presidente y con varios amigos ntimos que con curramos a las amistosas juntas. Casi todos los das departamos largas horas y comamos al arrimo de la ms efusiva cordialidad. Hogao habase transformado en un completo gentleman el guerrillero de antao. No usaba ahora armas ni arreos blicos. Vesta con un terno grisperla, de corte ingls, correctamente tallado, ostentando corbata negra que se destacaba sobre la pechera suave de una nvea camisa. La cadena de su reloj estaba dividida en ambos lados del chaleco; y en la bisectriz del ngulo, formado por los dos hilos de oro, colgaba un relicario que, segn me informaron, guardaba el re trato de su esposa Blanca, que acababa de morir. Con inters sumo recoga sus palabras y sobre todo, la modalidad corts, puedo decir encantadora, con que corresponda a las atenciones de la mesa cuando doa Mara de Sacasa, con toda su exquisita gentileza, nos haca huspedes de su noble hogar. Yo admiraba cmo tena el tacto de ponderar su comedimiento y cmo, sin afectacin y con naturalidad, dialogaba con la primera dama y con su bella hija Maruca. El guerrero selvtico, acostumbrado a la montaa, saba usar fra ses adecuadas, expresarlas con soltura, impregnadas de apacible moderacin y rindiendo esas atenciones que forman el atractivo de la buena crianza. No tena cultura acadmica; pero a ojos vistas notbamos los progresos de su constitucin mental. La corteza de su rusticidad alisbase y se pula a fuerza de lectura. El me refera cmo haba aumentado el caudal de su vocabulario, leyendo algunas de las novelas de Ricardo Len, con la ayuda constante del diccionario de la academia; trminos desconocidos. Contbame que le haba cos tado mucho entender ciertas partes del Quijote, y en la actualidad recitaba extensos prrafos de la obra. Yo me deca cuento para instruirme, ms que con la facultad de razonar, con el esfuerzo de mi voluntad. Cuando l expresbase as, recordaba la autodi daxia sorprendente de aquel sublime leador que se llam Abraham Lincoln. Despus he pensado en lo atinado que fue el con sejo que a raz de la paz le daba a Sandino el General Horacio Portacarrero, quien en diversas ocasiones, con la caracterstica lealtad de su temperamento, decale: General Sandino: salga de Nicaragua y por me dio de la instruccin y de la educacin discipline su vida racional. Despus, el porvenir ser suyo. Para mandar es indispensable antes saber... Tena razn el General Portocarrero: la tosquedad de sus pasiones y sus hbitos de fuerza, acrecentados en los vivaques de tan larga campaa, necesitaban la lima de la cultura: suavizada su sensibilidad moral, las deformidades del superhombre, arreador de rebaos humanos, cambiaranse en cualidades de hombre de Estado. Educado e instruido Sandino, con las prendas de sobriedad y honradez como l posea, y con el cimiento de su gran carcter, Nicaragua habra conseguido 16 Las conferencias posteriores mantenidas siempre en la Casa Presidencial estuvieron rodeadas de una atmsfera de hondo cario entre el primer magistrado de la Repblica y el General Sandino: estimbanse de veras y abrironse de par en par sus corazones. La situacin de Nicaragua era la siguiente: el doc tor Sacasa encontrbase entre dos fuerzas iguales y contrarias: de un lado la Guardia, en la cual no tena mando real, pues haba sido organizada como clandestinos que propenda a perpetuarse en el poder. Indudablemente, el Departamento de Estado de Washington mucho menos desde que el Presidente Roosevelt mantiene el dogma de la no intervencin no tena inters en que se sostuviera esta o aquella tesis poltica; pero ciertos nacionales y extranjeros, obrando por cuenta propia, convencidos que el triunfo de la candidatura del Doctor Sacasa era un hecho irremediable, prestronse a cooperar en la obra de reorganizar la Guardia Nacional, de tal manera que le restaba autoridad al Comandante General. Ponase la simiente de la anarqua, mezclando en la cohorte a conservadores y liberales. La debilidad de los candida

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12semejante asechanza futura. Casi en los momentos de la toma de posesin del nuevo Presidente, descubri se una conjuracin contra el orden de cosas inaugura do; pero la benevolencia del Doctor Sacasa puso velos a la trama. Eso alent ms y ms a la Guardia, de tal manera, que con pretexto balad fue exonerado de su cargo el Coronel Jos Andrs Urtecho, pundonoroso militar, ntegro en toda la extensin de la palabra, edu cado en West Point. Por otra parte, esa misma Guardia haba guerrea do contra el General Sandino; y por esta razn habase establecido entre ste y aquella una pugna a muerte. Cuando se hizo la paz, quedaron frente a frente los contendores: nubes cargadas de electricidades con trarias que podan rozarse y producir el rayo. 17 Estos eran los trminos del problema poltico que nosotros encontramos planteado en Nicaragua. Nos consideramos libertados de pasiones sectarias. En los pliegues de nuestro pensamiento no existen sentimientos malsanos contra nadie. Sandino era nuestro amigo personal; pero tambin profesbamos viejo y graban la Guardia; por ese motivo, al hacer la introver sin de los hechos que en estos momentos se deslizan en la memoria, tenemos la madurez de criterio para expresar juicios, sin dar cabida a impulsos emocionales. Tenemos presente esta sentencia de un autor armonioso y lrico: No tengas ambicin personal y as te consolars de vivir o morir, venga lo que viniere. Venga lo que viniere, hemos aspirado a conservar la necesaria independencia moral. Por esta razn, nos creemos capacitados para ser veraces y para traducir lo que nuestros sentidos y nuestro espritu percibieron en esos momentos solemnes para los destinos de Nicaragua. Para despejar la incgnita del muy complejo problema, era indispensable la savia moral de una energa indomable. En el estado de enemistad de ambas fac ciones desavenidas, el poder pblico debi descargar con serenidad y sosiego el varazo de la justicia, nombrando, sin vacilaciones, el personal militar y civil que la guerra se desatara: triunfara la magistratura consti tucional. Las llagas malignas se curan con el fuego del cauterio, o como dice el vulgo: Para hacer tortas es necesario romper huevos. Para que los jugos de tierra fertilicen ciertas simientes, es indispensable la pateadura del sembra dor sobre las glebas y slo de esa manera se tornan ms tarde en espigas de oro que despus hinchan las trojes. Imponase la necesidad de aplastar la hidra de simiente de la paz de la Repblica. Si los sandinistas amenazaban la tranquilidad social, la ley y la Justicia proporcionaban los instrumentos para hacerlos entrar al deber. Si el militarismo se eriga en supremo dictador, el Jefe del Ejecutivo tena recursos fsicos para hacerlos entrar a los surcos del orden. El seor Presidente quiso, sin embargo, seguir el sistema de Fabio el Contemporizador, y acomodndose a las circunstancias, dio tiempo al tiempo. El reclamo de Sandino, al parecer reducase a pedir garantas para su gente. Durante un ao segn la informacin que personalmente nos dio un acaudalado segoviano, de lo ms connotado del Ocotal la cohorte sandinista, sometida a la frula y disciplina del guerrillero, desde el dos de febrero, fecha del tratado de paz, no haba cometido ningn desafuero contra la propiedad ni contra los pobladores del departamento. El puo de hierro de su jefe enfrenaba las malas pasiones de algunos. Los de la Guardia sostenan la tesis contraria: crean que el General insurgente y sus colonos rumiaban planes siniestros y vaticinaban que pronto ardera la guerra civil. A semejantes imputaciones, Sandino replicaba: saben que carecemos de armas y municiones. Tienen co ronado nuestro campo de ametralladoras y con resigna 18 Eliminadas las medidas drsticas para conjurar el estado catico en que se encontraba el pas, puesto que tales medidas no estaban en consonancia con el espritu conciliador del Presidente, convenimos en la segunda quincena de febrero que el General Sandino condensara en una misivadirigida a aquel alto funcionario sus pretensiones y anhelos. El 19 de ese mismo mes, mientras nosotros almor zbamoseran ya las tres de la tardepudimos divisar, desde nuestro asiento, alrededor de la mesa presiden cial, cmo el paladn all presente dictaba al Ministro Salvatierra las proposiciones de su epstola. Pasebanse a lo largo del saln; inclinbase para de la composicin, tornaba a enhebrar sus perodos. Para hacer el debido empleo de los vocablos, extraa de su bolsillo un librejo forrado en tela escarlata entiendo que era el texto de Marroqun y segua en su labor... Habindonos levantado de la mesa, acrque me al General, y l dijome:

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13 mentaban mi lista de voces castellanas. es patriota de veras. me conmovieron y me entusiasmaron... pasearemos en el Altozano capitalino; y el recibimiento ar enervadas por el absolutismo de sus principios comunis tas. Yo respeto los ms radicales extremos; pero lo nico manos que se quieren y no pueden comprenderse. 19 Mientras dialogbamos, el mecangrafo tecleaba ms y ms sobre la mquina de escribir y concluy las copias de la carta. El pliego original se lo entreg al Presidente Sacasa. Sendas copias, rubricadas por el mismo General Sandino, nos entreg al General Portocarrero y a m. Tanto sta como la contestacin del Presidente, son documentos histricos dignos de reproducirlos aqu: las Delegaciones de los partidos Conservador y Liberal Conservador sealaran como puntos capitales de sus respectivos programas polticos el respeto a nuestra el resplandecimiento en toda su plenitud de la soberana extraos a nuestra Carta Fundamental. El General Sandino en Mxico, con miembros de la Legin Latinoamericana: Ardila, Gomez, Paredes, Marti y Gilberth

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14 desde el momento que es puesta por usted en su carcter tos ilegales de la Guardia Nacional; deseo reiterar a mantenimiento de la paz. y procedimientos de la Guardia Nacional de acuerdo esta corte ser de usted la manera de garantizarnos otros modos de garantizar la vida e intereses de todos la recin pasada campaa que sostuvimos contra las Augusto C. Sandino. El Doctor Sacasa contest en la maana del da siguiente al General Sandino en esta forma: tancialmente de la ma sobre varios puntos de que trata tonoma nacional. sito de que la ley orgnica y reglamentos de la Guardia tablecido en el pas. dar el encargo especial de recoger todas las armas que las que le agradezco muy sinceramente. De usted atentamente. 20 El nombramiento de Delegado del Ejecutivo en los departamentos del Norte iba a recaer en el General za al Presidente Sacasa y por sus relaciones ntimas con Sandino era acogido con respeto y buena voluntad por la gente radicada en Wiwil. No pone cataratas a mis ojos el aprecio que profeso al General Portocarrero y siempre creer que la eleccin de dicho jefe era atinadsima en esos momentos difciles. A sus prendas de irreductible lealtad, a su patritica honradez y a su sereno juicio madurado por la experiencia juntaba

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15 cualidades de pensamiento. Conocedor de las pasiones de su tiempo, l acept la designacin por las repetidas excitativas del primer magistrado y las de Sandino. Me constaba el hondo quebranto de su salud en el que poda fundar su negativa; pero no quiso exponer esa justa excusa para que no se imaginaran que era disculpa para eludir responsabilidades en los momentos de peligro. Slo los amigos que cerca estbamos de l sabamos Los altares del honor estaban colmados en su alma e, impulsado por ese culto, entregado al gran amor a la patria, quiso cumplir gallardamente con su deber. Al da siguiente, mediaba ya la tarde, cuando deshil largos prrafos con el General Sandino. Extendi sobre una mesa varios planos de lavaderos de oro y minas que explotaba en la regin de su colonia. llegue a cooperar en mi labor. Despus, alisndose el cabello, aadi: estn llenas de oro. que sus amigos de Mxico sentiranse complacidos en servirle, y que podan contar con el perito minero que l deseaba para dar vigor a sus trabajos de Wiwil. Comenz a referirme, con clido entusiasmo, la fertilidad y riqueza de los campos segovianos. Vagaba su imaginacin por los palacios de lo irreal cuando al fantasear sobre las perspectivas de la ciudad futuyectos. Sus ojos, que normalmente despedan lumbres de tristeza, resplandecientes ahora de ilusin y esperanza ante los matices del nuevo da, esparcan singulares brillos. Profesor de energa, de actos y hechos haba sido durante su cruzada autonomista y en esos instantes surga envuelto en una luminosa atmsfera de lirismo. Aspiraba a cambiar la accin en poesa; porque poesa era su ansia de transformar las rocas y cinaga de la montaa en emporios de riqueen ciudadanos de una Repblica ideal. Como en la lmpara de Aladino, iban a brotar las cascadas de diamantes y oro, y eliminados el tuyo y el mo, como por ensalmo, saltara sobre el ubrrimo suelo del Septentrin el novsimo falansterio que forjaba la mente del nuevo Fourier... Como a Csar, el espejismo de su generoso ensue o impedale presentir los idus de marzo... De pronto interrumpi nuestra conversacin su ayudante, quien le entreg un telegrama. sotros. Mova a simpata la traza y compostura del subal viriles, combinados con aspectos de bondad e hidal l me alargaba con soltura respetuosa, le hice estas preguntas: Es usted de los Estradas de la capital? S, seor; son parientes cercanos mos. Hace mucho que est usted con el General Sandino? Casi desde el principio de la campaa. Sabe, agregu, que deseaba mucho conocerle? Las referencias que de usted me han dado me indican que es un hombre dotado de valor y sobre todo supo imprimir severa disciplina a sus soldados. Elogironme el orden de su gente, pues los propietarios septentrionales me han repetido que jams permiti desmanes y que en la regin donde operaba las garantas eran completas. Aprovecho la ocasin de rendir tributo a sus hbitos de justicia y a la nobleza de su carcter, muy distintos estos procedimientos de los ejecutados por otros jefes que restaron gloria al movimiento libertador. l, entonces, exclam: Yo no hice ms que realizar las rdenes del Gene ral. Sencillamente cumpl con mi deber. Hizo un saludo militar y retirse. Stadthagen, Juan Bautista Sacasa, Sandino, Salvador Caldern Ramrez. De pie: Horacio Portocarrero, Sofonas Salvatierra, Pedro Jos Zepeda y Crisanto Sacasa. Casa Presiden-cial, Managua 2 de febrero, 1933.

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16 idilio de ambos enamorados en estar conmigo en mis idas y de reposo. Est dominado por enemigos. En estos momentos le acabo de ordenar que visite a Mecindose nervioso en su silln, agreg: la ayuda que en mi empresa necesitaba la concurrencia de todas las energas nacio obraban por cuenta propia; ni siquiera los conocamos. que vive en los recovecos de esas montaas; conoce los Despus exclam: En el Divisadero establec mi campamento. Los ame gente sobre la casa erizada de ametralladoras en que se de reto... Envuelto por la ola de acero que lanzaban Impresionado por esos recuerdos, el General Sandino exclam: tista debera labrar los rasgos de belleza varonil y altiva de su gallardsima imagen... 21 En la maana del 21 de febrero llamo por telfono al General Sandino, quien, como hemos dicho, hospedbase en la casa del Ministro Salvatierra. He aqu el resumen de nuestra comunicacin tele fnica: Mi General; anoche com con el seor Zygmunt Merdinger, Encargados de Negocios de Polonia en Mxico y Centro Amrica. Estar pocos das en Nicaragua y me mostr anhelos de conocerlo... Tratndose del representante de un pueblo que, resurgi a la vida internacional merced a su herosmo, no vacilo en llegar a presentarle mis respetos. Fije el sitio y hora en que iremos a visitarle. El General Portocarrero y yo hemos pensado que podramos almorzar en Las Piedrecitas (paseo cercano a la capital): invitaramos tambin a Salvatierra y al Encargado de Negocios de Mxico, seor Cuervo Snchez, quien es un joven de selectas cualidades de pensamiento, ameno conversador y experto en el conocimiento de nuestra vida nacional. Tenemos empeo en que usted lo conozca y cultive su amistad. Tengo las ms amables referencias de Cuervo Snchez, y solamente el hecho de ser representante a tan gentil diplomtico. Cuenten conmigo, y sealen la hora. Anticpoles las gracias, tanto a usted como al General Portocarrero.... General Francisco Estrada

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17 En la noche del mismo 21, al encontrarnos en la Casa Presidencial convinimos el General Sandino y yo que en la maana del 22 hablara con los caballeros mencionados y si no tenan compromisos anteriores, comeramos juntos. 22 Antes de sentarnos a la mesa, pues ramos huspedes del Presidente la noche del 21, el General Sandino expuso de nuevo sus proyectos mineros. Estuvimos de acuerdo en que al da siguiente me dara una carta para el Director del Instituto Geolgico de Mxico. Escribi en su cartera el nombre del ingeniero Manuel Santilln, profesional de pensamiento y bondad que yo conoca, y seguro estaba de su cooperacin para el examen de las brozas y de su valiossimo consejo para escoger un experto en el ramo. mi memoria con toda nitidez la evocacin retrospectiva de aquella ltima hora que pas al lado suyo. Presida la mesa el doctor Sacasa, segua doa Mara y a su derecha el General Sandino; a continuacin estaba mi asiento, es decir: entre ste y su padre, don Gregorio. La familia del Doctor y otros caballeros amigos ntimos de la gentil familia Sacasa, ocupaban sus lugares respectivos... La hilaza de la charla devanbase cordial y efusi va. Doa Mara, que le consagraba acendrado cario a Sandino, atendalo con la exquisita delicadeza de su temperamento. Los genios del buen humor encendan los corazones. Atento, mi odo recoga la voz postrera de aquel amigo que por una fatalidad siniestra encontrbase en la antesala de la muerte.... losofa de la vida, un estado de simpata humana ins pirada en el amor fervoroso a su patria, sentimiento ntimo y perenne que en las facetas diamantinas de su carcter brillaba. Esa pasin dominaba su frrea voluntad hasta convertirse la devocin que consagra ba a su suelo en verdadero fanatismo. Ese fanatismo, ese supremo anhelo fue la raz de sus virtudes y de sus faltas, de su acerado estoicismo, de su desinters y de sus violencias que algunas veces lastimaron la piedad y la clemencia. Estos juicios dominaban mi mente, y con avidez segua el ritmo de su voz que traduca las paradojas y anttesis de su espritu complejo. Casi siempre adusto, esta vez sus; frases, envueltas en tonos aterciopela dos, apacibles, colmados de afabilidad sugestiva, ma tizaban su charla de sobremesa, hacindola atractiva impregnndola de donosas pinceladas... De pronto coloc su mano sobre mi hombro, y dijo: necesitamos de las andaderas intervencionistas; pero yo Despus, sonriendo, aadi: tra cultura cvica. A mi vez, le interrogu: Adems de la armona y concordia qu otro cimiento aconsejara usted para asentar la vida nueva nicaragense? Sealando a su propio padre, dijo: agobiado por las exigencias de amigos y enemigos. Don Gregorio, sin experimentar escozor por las pa labras de su hijo, arguy: Debe conocer Augusto que solamente emple las franquicias a que alude en los conciertos preliminares de la paz, asunto primordial que convena al bien co mn. En mis negocios particulares, nunca... Ansioso de dar otro giro a la pltica, alguno de los all presentes hizo este comentario: Entiendo que don Gregorio madruga los das de

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1823 Mientras la noche extenda sus lienzos bajo el tem blor de las estrellas del cielo, el General Sandino, su padre don Gregorio, el Ministro Salvatierra y los ayudantes, Generales Estrada y Umanzor, tomaron un auto con rumbo a su casa habitacin... Nosotros, entre tanto, permanecamos con el Presidente y varios amigos estudiando la forma de establecer una sociedad annima, en la cual tomaran el Estado y las particulares acciones de 100 dlares cada una para la explotacin de los lavaderos y minas de oro de Wiwil. Los ensayos demostraban que era justiacuerdo en que el Gerente de la empresa deba ser l, otorgndole los medios necesarios para la explotacin de los yacimientos. Convenimos en que yo contratara en Mxico un experto de ciencia y experiencia para dar comienzo a la empresa. De pronto seran las 9 y media p.m. entr al saln la bella hija del Presidente, inquieta y nerviosa. Dijo: Vengo del centro de la ciudad, y al llegar frente al Campo de Marte me han impedido seguir adelante; no obstante que me hice reconocer como la hija del Presidente, un pelotn de la Guardia me prohibi el trnsito por ah. Al mismo tiempo, me pareci divisar que tenan detenido otro auto y apresaban a varias personas. Tuve que dar un gran rodeo para arribar a la casa... Personalmente, el Presidente trat de comunicar se con el Jefe de la Guardia; pero despus de muchas llamadas y de larga espera, avisaron que aqul encon trbase en una representacin teatral. Todos cremos que se trataba de un pronunciamiento militar. El Doctor Crisanto Sacasa pidi la comunicacin con el Fortn de Len, y dijo al Comandante de la for taleza: Algo grave ocurre: no se muevan de sus puestos, y desde este momento no atiendan ms rdenes que las del Comandante General. Igual prevencin hizo a varios Jefes departamenta les. No caba la menor duda: el golpe estaba circunscri to al radio de la capital. Antoco Sacasa, hermano del primer magistrado, tom su pistola y personalmente fue a recorrer los diferentes puestos alrededor de la Loma. A su retorno nos dijo: La Guardia de Honor es absolutamente leal; pero algo grave ocurre abajo. El Doctor Sacasa baj las gradas de su mansin y, seguido por el General Portocarrero y varios otros, intent llegar personalmente al campo que se supona sublevaras del Campo estaban asestadas contra el camino que l iba a seguir y que antes de descender poda ser abrasado por la ola de fuego de las Thompson. Segn ese Habamos odo detonaciones de ametralladoras por el lado oriental de la ciudad. Posteriormente fui mos informados que haba sido atacada la casa de don Sofonas Salvatierra. Cuando varios conjeturaban que el General y sus compaeros haban sido pasados por las armas, no di asenso a la noticia. No conceba que la moral pblica estuviese tan corrompida. Adems de monstruoso, el hecho era vil y torpe. Pens que el plan propenda a de rrocar al Doctor Sacasa y que a Sandino lo secuestraban mientras desarrollaban la conjura. Todava cuando arrib a San Salvador el da 22 exponale esa opinin a mi compaero General Portocarrero, quien sostuvo atinadamente la tesis del asesinato. 24 noble amigo... memoria aquellos momentos de ansiedad y conser pensamiento la idea del crimen. No tengo todava alientos para describir el arribo de

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19 que nos embargaba... ma y como un sonmbulo caminaba a lo largo del recinto. tbamos en los asientos de atrs y en los de adelante los un destacamento de guardias nacionales nos detuvo. El cieron erizadas de ametralladoras. Sandino y sus com del cuartel. Sandino conservaba serenidad inalterable y con el tim Por qu semejante atropello? Hecha la paz, todos somos hermanos. Mi nico afn propende al re surgimiento de Nicaragua por medio del trabajo, y en los aos pasados he luchado por la libertad de nuestra patria. Hace pocas noches el General Somoza me ha dado un abrazo en seal de concordia y hemos can jeado nuestros retratos con dedicatorias efusivas en prueba de armona. Llmenlo ustedes y que venga a decirme lo que desea. Nos explicaremos con toda cor dialidad y mejor que nuestros labios se movern nuestros corazones. El mo slo palpita por la Patria. Mientras la voz de Sandino vibraba unciosa y so perdironse en la sombra... percib que las detonaciones sonaban por el lado de mi casa. La silueta de don Gregorio Sandino destacabse y entereza del anciano. ametralladoras. alba que cerna su luz por los altos ventanales. La gris tonalidad de la maana base tiendo por de su vida espiritual optimista y viril... de dolor y de muerte... Juan Ramn Raudales, Abraham Rivera, Blanca Aruz, Gral. Sandino, nio con sombrero hijo del Gral. Pedro Lumb, Humberto Caracas y Jos Len Daz. PrimeLuciano El Miskito.

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20 25 nicamente he querido narrar en estas pginas lo que vimos y palpamos en esos trgicos sucesos. Creyendo el Presidente Sacasa que nuestros servicios eran tiles en El Salvador, tomamos el General Portocarrero y yo el avin del medio da. Tenamos sancin iba a ejercitarse. Entonces, como hoy, tenemos la ms absoluta seguridad de la limpidez de conciencia del primer ma gistrado de Nicaragua. Hago esta declaracin en los momentos en que me separo del puesto diplomtico que he desempeado en Mxico, de manera que no me impulsa ningn espritu cortesano, sino los altos valores de la verdad histrica. Sin sentimentalismos hueros ni enconos malsanos, yo he sostenido que la sancin y castigo de los culpa bles es un deber mximo que la moral pblica o, mejor dicho, la conciencia continental, reclama. Lo que pedimos no es venganza; es simplemente: Justicia. Hace cerca de cuatrocientos aos, casi en los brazos de su madre doa Catalina lvarez de Clvente fue apualado en el palacio episcopal de Len el obispo Valdivieso por los descendientes del segundo gober nador de Nicaragua, don Rodrigo de Contreras. Los protagonistas de tal drama Hernn y Pedro de ese linajudo apellido recogieron todos los elementos pe cuniarios y blicos de Nicaragua y lanzronse a la loca aventura de adelantar la independencia de Amrica, dos sobre los peones que azota el mar que descubri Balboa. En la poca colonial cumplise la reparacin y hoy ms o menos tarde la hora de la justicia humana se realizar a travs de los obstculos que amontonan la fuerza y la maldad. Como en el mundo externo, existe el principio de equilibrio y gravitacin en el mundo moral. Yo s que ms de alguno leer estas pginas con un rictus de irona; pero cumplo con el imperativo categrico de lo que considero mi deber. Concibo que muchos de la Guardias los que no par ticiparon de la solidaridad del gran crimen condenan el proditorio atentado y empearn sus corazones y sus pensamientos en la obra de desagravio nacional. Los ciones y vilezas se hundirn; y sobre nuestros lagos, sobre nuestras montaas, sobre la claridad y lumbres de solemne la sinfona de la reparacin providencial. 26 Para concluir: He escrito estas pginas sin odio para nadie, tembloroso de emocin y de dolor por la muerte de aquel de quien ni siquiera fui su proslito, nicamente su admirador. Es simplemente un homenaje tributado a su memoria. Los ms benvolos dirn que soy un visionario o soador; pero yo siento los pasos del porvenir y adi vino que aquel caudillo en tiempo ms o menos leja no revivir en bronce al lado de la estatua de Rubn. Ambas imgenes, como deca Galindo, bellezas de nuestra Patria son: enlazadas en la inmortalidad, con los soplos frescos de nuestros lagos sentirn en su vida excelsa el homenaje de las generaciones futuras, las cuales, por los siglos repetirn a la vera de sus monumentos de gloria, las palabras que Mart, en Dos Ros, repeta a Mximo Gmez, momentos antes de expirar: El hombre es superior a la palabra. Recojamos el polvo de sus pensamientos, ya que no podemos recoger el de sus huesos y abrmonos camino hasta el campo sagrado de sus tumbas para doblar ante ellos la rodilla y perdonar en su nombre a los que los olvidan o no han tenido valor para imitarlos... S; Sandino vive ya en la Gloria y vivir eternamen te en el corazn de los que lo amaron y en el remordi miento perenne y tenaz de sus victimarios.(*) Extracto de su libro editado por Aldo Daz Lacayo y a la venta en la librera Rigoberto Lpez Prez.

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21 economaOrlando Nez Soto ______________En este artculo y aprovechando que Naciones Unidas ha denominado este ao como el ao de la agricultura familiar, nos proponemos mostrar entre otras cosas lo siguiente: a) La importancia que tiene la familia campesina para la soberana y seguridad alimentaria en Nicaragua. b) Lo acertado de las polticas sociales y econ micas del gobierno sandinista para con las familias campesinas, as como el buen impacto que han tenido tales polticas. c) La importancia de la ganadera no solamente para la economa nacional, sino para el sostenimiento de la agricultura campesina. alimento animal en las parcelas de las familias campe sinas, a travs de un programa concreto de estableci miento de pasto Taiwn. En la historia econmica de Nicaragua podemos desde el punto de vista de las opciones polticas, para atender a los diferentes sujetos econmicos, a saber: La clase poltica conservadora (la oligarqua) ha priorizado a los sectores rentistas, terratenientes, ex La clase poltica liberal (burguesa prebendaria) ha priorizado a los medianos y grandes productores dedicados a la agro-exportacin. La clase poltica sandinista ha priorizado a los pe queos y medianos productores. Hoy en da y como balance de los ltimos cincuen ta aos tenemos tres grandes sectores econmicos: el gran capital transnacional, un naciente empresariado nacional y una importante economa popular. El proyecto sandinista tiene como principal objetivo el apoyo a los pequeos y medianos productores en general, entre los cuales se encuentran las familias campesinas, los pescadores, las comunidades indgenas y los ahora llamados trabajadores urbanos por cuenta propia, todos ellos considerados como unida des econmicas familiares. Lo que no quiere decir que ciado de las polticas econmicas del sandinismo. La economa campesina ha sido uno de los sec tores ms atendidos por el gobierno sandinista, lo que consideramos adecuado y estratgico, por ser el sector que ms alimento genera al pas y por ser el sector social ms empobrecido de Nicaragua. Asiha respondido a las polticas econmicas y sociales. Entre las medidas implementadas por el gobierno sandinista se encuentra la reforma agraria y la titula cin de las tierras; la entrega de capital alimentario a travs del programa del Bono Productivo Alimentario y el Programa de Economa de Patio; el crdito rural para regionales, particularmente el frijol negro que se exporta a Venezuela y el queso que se exporta a El Salvador, por citar algunos ejemplos; las ferias comunitarias; la creacin del Ministerio de Economa Familiar, Comunitaria, Cooperativa y Asociativa (MEFCCA) para atender estos y otros programas; adems de los programas nacionales de carreteras y caminos, electricidad, educa cin, salud y crdito entre otros, que por primera vez, en los ltimos 20 aos, estn llegando al campo. No nos equivocamos al pensar que es gracias a esos programas que se ha podido combatir la desnutricin y disminuir la extrema pobreza; recordemos algunas cosas al respecto: La desnutricin es uno de los rasgos ms impor tantes de la pobreza. El Bono Productivo Alimentario tiene el principal componente alimenticio que necesita la poblacin rural, como es el componente de vitamina y protena animal, ya que ellos producen carbohidratos a travs de los cereales.La familia campesina, la agricultura y la ganadera en Nicaragua

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22 Las familias campesinas tienen vasta experiencia en manejo de animales domsticos y producen para ellas y para el pas. El Programa del Bono Productivo Alimentario ha nacional, uno de los ms masivos e importantes programas de reproduccin avcola, porcina y ganaderavacuna para el pas. Una evaluacin objetiva de los programas sociales y econmicos de un gobierno o del desempeo de una economa, se basa en anlisis comparativos en el tiempo y en el espacio regional. Evaluar el punto de llegada implica sealar el punto de partida. Evaluar la situacin nacional de los campesinos en Nicaragua implica compararlos con el campesinado centroamericano. Si adems de una valoracin se quiere analizar la situacin y considerar su me joramiento, se deben sealar las causas histricas, estructurales y coyunturales, as como ofrecer propuestas que no sean cartas al Nio-Dios o prejuicios alejados de las disciplinas econmico-sociales. De lo contrario slo estamos confundiendo nuestros deseos o la sapiencia terica con una realidad que nos gustara que fuere diferente. No es exagerado decir que el conjunto de las familias campesinas, incluyendo las familias indgenas y rurales en general, es uno de los principales patrimonios econmicos, sociales y culturales que tiene Nicaragua, especialmente en lo que respecta a la soberana alimentaria; aunque sea una de las ms invisibilizadas, debido en parte a la cultura urbana de la clase poltica y de los medios de comunicacin. Hay pases que por no tener campesinos, ni poder subsidiar a los grandes productores de alimentos, tienen que importar la mayor parte de la comida que consumen.Economa familiar campesinaLa economa campesina es una forma de produc cin pre-capitalista y en nuestros pases, poscoloniales, ha sobrevivido y convive con formas capitalistas o asalariadas de produccin. En los pases industrializados, la economa campesina ha desaparecido prcticamente, en parte por la fuerte competencia de las grandes empresas que han podido sustituir con grandes ventajas la produccin generada por el campesinado, en parte porque el proceso de urbanizacin se acompa de industrializacin y foment la migracin del campo hacia la ciudad desde hace casi un siglo. En la mayora de esos pases industrializados, la produccin de alimentos est prcticamente subsidiada por el Estado, aduciendo problemas de seguridad nacional. En Nicaragua, al igual que en la mayora de los pa ses poscoloniales, el desarrollo empresarial no ha sido cer las formas de produccin familiar, entre las cuales, la forma de produccin campesina, ha sido una de las ms importantes. Por otro lado, nuestra urbanizacin no se acompa de industrializacin, lo que no ha im pedido la migracin del campo hacia ciudad, pero ha tenido grandes repercusiones negativas en el empo brecimiento de las ciudades, pues la migracin campesina recarga los servicios bsicos, ya bastante de teriorados con el crecimiento vegetativo urbano. Los gobiernos neoliberales empeoraron las cosas, al forzar al campesinado por diferentes maneras a migrar a las ciudades bajo el supuesto que las Zonas Francas ab sorberan toda esa mano de obra sobrante; una de las maneras de forzar la migracin fue la poltica antireforma agraria, el corte de los crditos al campesina las puertas arancelarias a las mercancas alimenticias de los pases desarrollados. En los ltimos cincuenta aos el empleo agropecuario disminuy prcticamente en un 50%. Las caractersticas de la economa campesina en general, en tanto que unidad econmica productora de bienes y servicios, son las siguientes: a) Es una economa donde la propiedad es privada, pero de carcter familiar; la mayor parte de los miembros de la familia trabajan en la agricultura, la ganadera y el comercio de los productos agropecuarios. b) Prcticamente no contratan fuerza de trabajo o lo hacen escasa y estacionalmente. c) La produccin de la economa familiar campesina, en gran parte est dedicada a la produccin de alimentos, los que en mayor o menor parte son dedicados al consumo de la propia familia, los excedentes restantes son comercializados localmente y en algunos casos nacional o internacionalmente.

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23 d) Debido a la precariedad econmica de su produc cin, una parte mayor o menor parte de su tiempo se dedican a trabajar como productores asalariados en las plantaciones de los grandes productores. bueno recordar que la produccin familiar campesina tiene en ella misma su propio mercado, al consumir gran parte de lo que producen, esto es una ventaja frente a la economa empresarial, quienes tienen que buscar cmo colocar toda la produccin que generan. En el siglo pasado, con la entrada y crecimiento de la produccin empresarial de agro-exportacin en la regin, las familias campesinas fueron desplaza das de sus tierras y obligadas a asentarse en tierras poco provechosas: tierras de bajura o de ladera, tierras inundadas o de clima seco, tierras alejadas de los centros urbanos y de la infraestructura econmica y social del pas. Desde entonces y sobre todo a partir de la revolucin sandinista, el campesinado ha venido recuperando sus derechos a producir la tierra y a vivir de la tierra. El hecho de que el primer momento de la reforma agraria fue la ocupacin legitimada de las tierras ocupadas por colonos y precaristas, incidi involuntariamente en que el campesinado se quedara en las tierras marginales; los esfuerzos de la revolucin sandinista en los aos 80 por trasladarlos a suelos me jor situados fue infructuosa. Por otro lado, con el auge de la produccin de ex portacin, las familias campesinas fueron empujadas a producir productos comercializables y exportables, como el caf, el ajonjol o cualquier otro que no necesariamente son consumidos por la familia o por el pas. Cuando un pequeo productor del campo se dedica fundamentalmente a producir productos comercializables se le llama pequeo productor mercantil simple, para diferenciarlo tanto de una economa familiar campesina propiamente dicha, como de la gran produccin mercantil, dedicados esta ltima a la produc cin mercantil ampliada, es decir, a una produccin capitalista cuyo objetivo es la acumulacin. La desventaja de que una familia campesina se de dique, en gran parte a la produccin mercantil es que produce con poco capital y vende muy barato, debido a la feroz competencia de los grandes productores del mismo producto y al aprovechamiento de los comer ciantes que le compran por adelantado o a precios locales. Por ejemplo, los pequeos productores de caf tienen pocos rendimientos, por estar marginados de la tecnologa y dems recursos empresariales, no tienen crdito de mediano plazo y no estn en los mejores suelos y lugares. Otra desventaja es que dicha produc cin, vendida a menor precio que el precio nacional, no les deja prcticamente ningn excedente para capitalizarse. Y como abandonaron progresivamente la produccin de alimentos, el empobrecimiento los deja en una situacin muy precaria. Ahora bien, por qu se meten a producir estos productos comercializables si no son rentables? En gran parte porque la produccin de alimentos es cada vez ms difcil y poco estimulada por las polticas econmicas internacionales; otras ve ces por los bajos precios de sus productos alimentarios en el mercado local, nacional e internacional.Sostn de la alimentacinLa familia en general y la familia campesina en particular son el sostn de la alimentacin y la reproduccin de la poblacin de una nacin por diferentes razones: a) Porque la familia es la unidad econmica que ms produce y procesa domstica y artesanalmente los alimentos que consumimos (cereales, verdu ras, frutas, as como carne, leche y sus derivados (queso, cuajada, mantequilla, suero); estos l timos productos son producidos para la familia misma y para la localidad. b) Porque a la cabeza de la familia se encuentra la mujer, es decir, la persona ms responsable y solidaria de la clase trabajadora, sobre todo con la alimentacin de sus hijos. c) Porque la unidad econmica campesina tiene capacidad, todava, de producir alimentos para su familia, es decir, para gran parte de la poblacin nacional, y todava le sobran excedentes para vender a las ciudades. Ahora bien, tomando en cuenta el peso numrico y econmico de las familias campesinas nicaragenses, as como la capitalizacin generada por los programas sociales, el pas tiene en ellos una de las fuentes para fortalecer el mercado interno, es decir, la capacidad adquisitiva interna del pas, estimulando as la produccin nacional. La familia campesina nicaragense produce lo que necesitamos los seres humanos para alimentarnos sanamente, es decir, carne, leche y sus derivados, hue vo, fruta, verdura y cereal, particularmente el gallo pinto. Si no existiera la familia campesina, como pasa en otros pases, incluso con grandes rentas petroleras como Venezuela, Nicaragua tendra que comprar los tes para comprar toda la comida que consumimos. El alimento principal del nicaragense, el gallo pinto compuesto por frijol, tortilla y arroz es produci do en gran parte por la familia campesina, con excep cin del aceite que en su mayora es importado. Hay que destacar que adems de la tortilla, el campesina do produce y consume, al igual que la poblacin, una gran cantidad de subproductos del maz. En cuanto al arroz, el campesinado produce la mayor parte de arroz de secano, mientras que el arroz de riego es producido por los grandes productores.

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24Adems de los alimentos que consume Nicaragua, la familia campesina produce bienes de exportacin como el caf y el ajonjol; a lo que habra que incluir la crianza del ganado vacuno, el principal producto de ex portacin, lo que no es muy rentable, porque no tiene mucho valor agregado, pero es muy rentable para otros sectores y para el pas en su conjunto. Habra que agre gar que gran parte de los migrantes y por lo tanto de las remesas familiares, provienen de los trabajadores del campo que mantienen a sus familias.Razones de la pobreza campesinaPor qu las familias campesinas son las ms em pobrecidas? Porque su principal actividad es la produccin de materias primas, pues medianos y grandes empresario son dueos del comercio, el procesamien to y la exportacin, eslabones en donde se extraen y encuentran la mayor parte de los excedentes de la cadena de valor, situacin que se genera tanto para los productos de consumo interno como para los produc tos de exportacin. Adems, las familias campesinas estn ubicadas en los suelos menos frtiles del pas, con mayores dicamiento, con menor acceso al mercado y en zonas agroecolgicas de mayor riesgo para la agricultura; producen con semillas de bajo rendimiento o mala calidad, con escaso riego y fertilizacin; prcticas agrcolas lares a los aos anteriores; pero sobre todo porque el precio de los productos campesinos es el ms bajo del pas, tanto en trminos absolutos como relativos. Si los precios de los productos de la canasta bsica son todava muy bajos en Nicaragua, prcticamente los ms bajos de Centroamrica, es porque son producidos por campesinos empobrecidos. Aqu nos preocupamos de los precios de las ciudades, queriendo que sean los ms bajos, pero no nos preocupamos de los precios del campo: precios muy bajos para sus productos y precios muy altos para los insumos que necesitan. Lo mismo podramos decir de los servicios de infraestructura, servicios econmicos y servicios sociales, los cuales se encuentran ms cerca de las ciudades que del campo. Nos referimos a carreteras y caminos, servicio elctrico, hospitales, colegios y universidades. Podemos agregar que gracias al precio bajsimo de los alimentos producidos por el campesinado nicaragense es que los precios de la mano de obra son los ms bajos; en otras palabras, el empobrecimiento campesino incide a su vez en el bajo costo de la mano de obra urbana.Los rendimientos agropecuarios en Nicaragua son bastante bajos, en parte por la pobreza de los agricultores campesinos y de sus condiciones de trabajo, en parte por los efectos del cambio climtico, pero sobre todo por el monopolio de precios que ejercen los pases industrializados, tanto por las polticas econmicas que nos imponen a favor de sus economas, como por la voracidad y poder de las empresas transnacionales. Y lo que decimos de los rendimientos por unidad de superficie, podemos decir de las utilidades, la rentabilidad y la produc tividad, tanto la productividad de la mano de obra como la productividad del capital. Recordemos que mientras ms productos se generan por cada unidad de tierra, trabajo o capital, mayores rendimientos, mayor productividad y por lo general mayores utilidades y mayores rentabilidades se obtienen. En el caso de las unidades econmicas familiares, za de las propias familias. A Nicaragua le puede costar menos producir un quintal de caf o un litro de leche porque los costos de la mano de obra son de los ms bajos de la regin; en otras palabras, el precio bajo de la mano de obra campesina o de los productos gene rados por la familia campesina, tanto de los productos de consumo interno como los de exportacin, son responsables, en gran parte, del empobrecimiento de la poblacin rural. Precios bajos a nivel nacional y precios bajos a nivel internacional. En Nicaragua la renta diferencial por acceso al mer cado est concentrada en las regiones urbanas. La pobreza de las familias campesinas empobrece el suelo, empobrece la agricultura, empobrece la ganadera y les empobrece su entorno. Otro de los problemas de la familia campesina es la migracin de su mejor mano de obra hacia las ciudades o hacia la frontera agrcola, esto ltimo gene ra un gran desgaste para la economa campesina; los en la ciudad que la que tienen en el campo, lo que sigsostenibilidad de la actividad agropecuaria campesina nicaragense. En el caso de la frontera agrcola, detenida durante la guerra de agresin, hoy por hoy ya va llegando al Caribe, porque los campesinos han sido desplazados, presionados y empujados por los grandes ganaderos y por la falta de oportunidades de trabajo asalariado.Importancia de la ganaderaLa mayor parte de la produccin campesina est basada en la produccin agrcola y en la produccin ganadera. Las familias campesinas producen gra nos bsicos, algunos productos de exportacin, produccin domstica de animales, as como verduras y frutas, los que en su mayor parte se consumen en el

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25 mercado interno. Tradicionalmente, la agricultura campesina funcionaba como una produccin de doble propsito, agrcola y ganadera, lo que tiene muchas ventajas, sin embargo, las polticas neoliberales y el empobrecimiento de las familias campesinas, comenz a descapitalizarla por el lado de la enajenacin de sus animales domsticos, ya sea consumindolos en pocas de crisis, vendindolos o perdindolos por crdito usurero, pues los animales se mantienen todo el tiempo, a diferencia de la estacionalidad de los productos agrcolas, tienen mayor facilidad de liquidez y se venden fcilmente. Siempre se dijo que los animales domsticos son la alcanca del campesinado, incluso existe la tradicin en nuestro pas de comprarle un chanchito de barro a un nio en forma de alcanca para que ahorre sus centavitos. El programa sandinista del Bono Productivo Alimentario ha recapitalizado la economa campesina, sobre todo la produccin de animales domsticos, lo que ha compensado su anterior descapitalizacin (vacas, aves, cerdos, semillas, crdito, tierras). Nicaragua se ha convertido en el mayor productor de ganado de Centroamrica y hoy por hoy la ganade ra vacuna de carne, es el rubro de mayor exportacin del pas, en parte porque hay mayor produccin de ga nado de carne, debido, entre otras cosas, a que existe una poca del ao donde el excedente de leche no se comercializa ni se procesa totalmente, decidiendo los productores entregar la leche a los terneros. Otro fac tor que ha favorecido la produccin ganadera y parti cularmente la produccin y el nivel de vida campesina ha sido el programa de capitalizacin del gobierno, quien ha entregado especies de ganadera mayor y menor a cerca de 100,000 familias campesinas. La im portancia de la ganadera para la alimentacin es que es el rubro que ms protena de origen animal genera y se consume en Nicaragua y del que ms disponen los nicaragenses: carne, leche, mantequilla, queso y cuajada, suero y otros derivados. La ganadera no solamente es el rubro que ms divisas produce, sino que es la actividad que ms empleo genera. Los otros productos de exportacin como el oro y los productos generados por la Zona Francas, apenas tienen un efecto multiplicador sobre la economa del pas. Igual que en la agricultura, la familia campesina ganadera se dedica a las actividades primarias, en este caso, a la crianza de los animales, la que se encuentra en un 70% en manos de pequeas y medianas unidades pecuarias. El valor agregado de la ganadera genera ganancia (utilidad y rentabilidad) para los que se dedican al engorde, desarrollo y comercio, pero sobre todo a los procesadores y expor tadores de carne; no as a los pequeos y medianos productores, es decir, a los que se dedican a la crianza, en su mayora pequeos y medianos productores. La ganadera de leche es la ms golpeada en el pas, de bido al bajo procesamiento, caminos de penetracin, transporte, precios relativos, estacionalidad, etc. En cabeza de ganado por manzana de pasto.Ganadera, soporte de la agricultura das a la agricultura (consumo interno y exportacin) y a la ganadera mayor y menor. En el caso de las unidades econmicas familiares del campo, la ganadera ha permitido que la agricultu ra campesina sobreviva y se ha convertido en el gran soporte de su sostenibilidad por varias razones. a) La agricultura es muy frgil y vulnerable en todo el mundo, debido a los riesgos climticos y a los bajos precios que imponen los pases industrializados, donde la agricultura es prcticamente subsidiada. b) En Nicaragua, la agricultura ms frgil y vulnera ble es la de los pequeos y medianos productores, sobre todo la de los campesinos, porque estn ms expuestos a la inestable precipitacin de las lluvias y sus rubros de produccin tienen un precio muy bajo. c) Los rendimientos de la agricultura campesina son bajos por varias razones estructurales: suelos pobres o en lugares inadecuados o desventajosos (laderas, bajuras, precipitaciones, lejana del mercado y de la infraestructura), semillas de ba jos rendimiento y mayor vulnerabilidad a las enfermedades, sequa o encharcamiento, prcticas agrcolas convencionales, prdidas post-cosecha, climatologa, precios relativos desfavorables, etc.

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26d) Los pequeos productores y campesinos en Nicaragua complementan sus ingresos temporales como braceros o cortadores de caf, caa, tabaco, man, tanto en Nicaragua como en Centroamrica. Hay que sealar que este trabajo es estacional y en el caso de Nicaragua los salarios son muy bajos, prcticamente los ms bajos de Centroamrica. e) Para el campesinado la ganadera es su principal tarios. Como ellos mismos dicen, las gallinas, el chancho o el ganado son su principal alcanca. f) Cuando una familia campesina tiene animales, es cuidarlos. g) El ganado es ms resistente a la sequa, el enchar camiento, los temporales lluviosos, los fenme nos naturales desfavorable, las enfermedades y plagas. h) Sin la ganadera la situacin de la agricultura estara mucho peor. En ese sentido, el Bono Productivo Alimentario, en lo que respecta al re poblamiento avcola, porcino y vacuno, ha sido estratgico para las familias campesinas y para el sector agropecuario en su conjunto. i) Recordemos que la ganadera es la base para erra dicar la desnutricin por ser productora de protena animal (leche, carne, huevo, queso, otros). j) La ganadera tiene un gran potencial y una gran necesidad para modernizarse: agro-industrializa de pastos mejorados, acopio, pasteurizacin, procesamiento de leche exportable, crditos a largo plazo, crditos para riego, crdito para retencin de vientres, otros.La ganadera vacuna en Nicaragua tiene su alimen tacin basada en pasto natural, agua y sal, lo que no buena alimentacin, la ganadera no puede alcanzar mayores niveles de productividad y bienestar para los pequeos productores. Otro problema de la alimenta cin animal (aves, cerdos, ganado) es que compite con la alimentacin campesina. No podramos sugerir que alimenten a sus animales con maz, sin tomar en cuenta que el maz se produce para resolver el problema de la alimentacin de la familia. Por supuesto que tcnicamente, o tericamente, son muchas las opiniones que podemos recabar para el mejoramiento del hato ganadero, pero dado los pocos recursos con los cuales contamos y el punto de partida de nuestra evaluacin debemos priorizar algunas medidas. Una de las medidas sera focalizar al apoyo a las unidades campesinas de doble propsito, principalBono Productivo Alimentario. La segunda medida es implementar un programa factible para mejorar la produccin de alimento animal, principalmente para ganado vacuno y cerdos. En los pases industrializados, la produccin de alimen tos se considera un asunto de seguridad nacional y los productores son compensados por el Estado para enmendar su baja rentabilidad, aunque sta sea artiforma gratuita el alimento animal. Eso mismo podramos hacer nosotros con el apoyo de los grandes empresarios en algunos productos o subproductos como el suero producido por las grandes empresas lcteas, la melaza producida por los grandes ingenios o la pollinaza producida por los grandes productores de pollos o la torta de ajonjol o de man. Esto podra hacerse por acuerdo con los productores de suero o melaza, quienes tendran que ser ms ge nerosos, dado el subsidio que reciben, a travs del intercambio de precios relativos, con los productores de la materia prima que consumen, as como el subsidio que reciben a travs de los precios a que le venden a la poblacin consumidora; a lo que podramos agregar el subsidio arancelario que algunos reciben del Estado. Mientras avanza la llamada responsabilidad em presarial, o simultneamente, se podran implementar algunas medidas que mejoren la alimentacin animal por el Bono Productivo Alimentario. Aprovechar en este artculo entregar una propuesta concreta para su consideracin.Nuestra propuestaUna tarea de pasto Taiwn (caa forrajera) para las 100 mil familias del Bono Productivo1. El Taiwn es uno de los pastos mejorados que existen en Nicaragua, de tal manera que no habra mayor problema de conseguir material para suministrarla. Y, adems, no necesita mucho cuidado para establecerla. 2. El Taiwn es uno de los pastos de mayor produccin por manzana. Nuestra experiencia con familias campesinas a quienes se le suministr material vegetativo (semilla) Taiwn es que los rendimientos alcanzaron 50 toneladas (1000 quintales) por manzana. Estamos hablando de una produccin de secano, en lugares ridos y ar cillosos y con inviernos poco copiosos. Sabemos que en mejores tierras y buenos inviernos puede alcanzarse ms de 100 toneladas por manzana.

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27 (9%), pero el animal se la come fcilmente. 4. Puede cortarse fcilmente y drsele bien picado con machete o con una picadora. Si se pudiera mezclar con melaza, leguminosa forrajera, galli naza, etc., sera mucho mejor. 5. El Taiwn tiene un buen nivel de rebrote, optimizando la humedad que hay en la tierra o la que proviene del sereno nocturno. 6. El Taiwn es muy fcil de sembrar y aunque en la primera siembra no alcance la cantidad mnima, puede tupirse progresivamente, dejando una hilera sin cortar, para tupir el rea sembrada. Y en caso de que le vaya bien y el campesino se entusiasme, puede seguir sembrando con la semillacaa de las siembras anteriores hasta donde le sea posible y rentable. 7. El Taiwn es un alimento principalmente para el ganado, pero bien picado tambin se lo come el cerdo, lo que complementado con el suero puede ser una solucin para su desarrollo. 8. La propuesta es entregar semilla-caa para una tarea. Una manzana tiene 16 tareas. De tal manera que habra que calcular el suministro de se milla para unas 100,000 tareas, lo que equivale a 6,500 manzanas, para una produccin nacional aproximada de 325,000 toneladas, equivalentes a 6, 500,000 quintales, lo que significa 65 quintales por familia; una buena cantidad para alimentar unos dos animales una buena parte del ao, dependiendo del nmero de cortes que se hagan. Si la familia logra sembrar posterior mente una manzana, esta cantidad se multiplica por 16, lo que vendra a resolver en parte el problema de la alimentacin, ya que los pastos naturales son muy deficientes en nutrientes y se manejan con un sobre-pastoreo que baja an ms los rendimientos. 9. El costo sin contar el transporte, la administra cin, la distribucin y la asistencia tcnica es inre para sembrar una tarea de Taiwn, equivalente a 625 varas cuadradas (una manzana de 10,000 varas cuadradas entre 16 tareas que tiene la manzana), es de 4 qqs por tarea y cuesta alrededor de C$ 128 crdobas el requerimiento. De tal manera que comprar material para sembrar 100,000 tareas equivale a C$ 13,650,000 crdobas, es decir (100,000 tareas x 128); apenas $550,000 dlares. 10. Simultneamente, el campesino puede sembrar algunas plantas gramneas y leguminosas, ricas en protena, como por ejemplo, el marango que ya se est implementando como parte del programa del Ministerio de Economa Familiar; existiendo mu chas de ellas en las diferentes regiones del pas, como el madero negro, la leucaena, el elequeme, el gucimo, al frijol gandul, entre otros que podran fomentarse en las localidades. 11. ltimamente ha entrado al pas una gramnea llamada Mara-Alfalfa que es muy resistente y tiene el doble de protena que el pasto Taiwn. Sera bueno aprovechar la infraestructura y experiencia del INTA (Instituto Nicaragense de Tecnologa Agropecuaria) para producir material vegetativo, de suministrar material vegetativo para el sumi nistro al campesinado.

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28 Jorge Capeln ___________________Qu es ser de izquierda revolucionaria hoy? Antes que nada: por qu planteamos esta pregunta? Vivimos en un mundo en el que reina una gran con fusin. Como escribe Rosario Murillo en el documento vivimos: conectividad permanentes. Tiempos de acceso amplio a midades extremas. De aparentes soluciones extremas. Vivimos en una era en la que el viejo imperio capitalista occidental que globaliz y subyug al mundo a partir del siglo XV, terminalmente enfermo, se niega tercamente a morir mientras el nuevo orden multi polar apenas empieza a nacer. Un mundo en el que, segn un reciente informe de Oxfam, 85 individuos acumulan tanta riqueza como los 3,570 millones de personas que forman la mitad ms pobre de la pobla cin mundial. Es un mundo en el que la mayor superpotencia, balsticos Intercontinentales que probablemente tie nen ms de 4,600 ojivas nucleares, contra dos potencias, Rusia y China, que no tienen la menor intencin poltica para desencadenar el Armagedn. Este arsenal es una herramienta no de defensa propia, sino de destruccin asegurada del planeta, y eso lo saben los estrategas del Imperio. La NASA public a principios de 2014 un video que en solo 14 segundos abarca desde 1950 hasta 2013, en el que se representa, con colores, el incremento promedio de temperatura de la Tierra en los ltimos 60 aos. Es escalofriante. Todo el planeta pasa del amarillo al rojo en un lapso que no es ms que un instante en la escala la temperatura media global fue de 14.6 grados Celsius, 0.6 grados por encima de la media del siglo XX y en unos 30 aos 147 urbes habrn pasado a un rgimen de temperaturas tan altas que se ubicarn por encima de sus registros histricos. El acuerdo de la Cumbre del Cambio Climtico de Copehangue de 2009, habla de impedir que la tem peratura global suba ms de dos grados lo antes posible pero sin poner plazos. Para el diplomtico sudans Lumumba Stanislaus DiAping, un acuerdo que aumente la temperatura dos grados centgrados Hacer la Revolucin, una creacin heroicaD revolucionarios.

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29 supone que en frica subir 3.5 y destruir nuestras economas y nuestro pueblo. El diciembre pasado, en la Cumbre sobre el Cambio Yeb Sao, cuyo pas recin haba sido devastado por el tifn Haiyan, no pudo contener las lgrimas cuando expres: tambin en nombre de las innumerables personas que En esta ocasin, la reunin termin en un acuer do, pero sin compromisos concretos para limitar las emisiones de CO2.Vivimos en un mundo en el que, mientras las expe y en Marte, la Organizacin de las Naciones Unidas todava lucha para alcanzar en 2015 la meta de reducir a la mitad el nmero de habitantes del planeta privados de instalaciones de saneamiento bsicas, al tiempo que, paradjicamente, sus mismas proyecciones establecen que en 20 aos dos tercios de la poblacin mundial no tendr acceso al vital lquido. Ms de mil millones de personas padecen de ham bre mientras se botan unas 1,300 millones de toneladas de alimentos cada ao, segn la FAO. Al mismo tiempo, desde 1980 a la fecha, la obesidad ha crecido ms que el doble y al menos 1,400 millones de adultos (de 20 y ms aos) tienen sobrepeso, segn la Organizacin Mundial de la Salud. El problema del hambre, indican algunos estudios especializados, bien podra solucionarse con la centsima parte del dinero que los gobiernos usan para rescatar a los bancos. En condiciones como esta cabe preguntarse: qu quiere decir la palabra Revolucin? para qu plantearse una revolucin si el da de maana el planeta entero puede saltar en pedazos, o convertirse en una bola de fuego, o en un rido desierto? Obviamente, que cualquier nocin de Revolucin debe necesariamente pasar primero por salvar al planeta y a todas sus formas de vida, lo cual supone salvar a la humani dad. Sin duda que la primer tarea de un revolucionario en estos das es la de comprometerse a resolver estos urgentes problemas. Hoy ms que nunca, el encontrar una respuesta sostenible a la supervivencia de la espe cie se convierte en un acto revolucionario. A estas alturas el lector o lectora dir que nada nue vo hemos escrito, que sobre ese aspecto existe total consenso, al menos entre los que se reclaman perte necer a la izquierda revolucionaria. Puede ser. Sin embargo, donde empieza ese consenso es justamente donde parece comenzar la confusin y donde termi nan todos los acuerdos, al menos fuera de nuestra re gin latinoamericana. Olvidemos por un momento la propaganda de los grandes diarios occidentales, de la CNN y la Fox News, de los rganos de la SIP, etctera. Esa propaganda la conocemos como tambin conocemos sus tcticas: a escala industrial, la poltica del divide y vencers, etctera. En cambio, veamos la confusin reinante en el campo de aquellos que supuestamente deberan ser nuestros amigos y que en muchos casos lo son, aunque en otros no tanto.Empecemos por algunas de las ms renombradas vacas sagradas del pensamiento izquierdista occidental: El norteamericano Noam Chomsky habla mucho del ALBA. De Nicaragua no dice esta boca es ma. S, una vez, hace unos aos dijo algo y fue para defender a una traidora al sandinismo devenida en neoliberal. Que sepamos, el lingista estadounidense jams se ha retractado de ello. El hispano francs Ignacio Ramonet habla a cada rato del ALBA. Le ha hecho dos libros muy buenos a Fidel y otro a Chvez que seguramente es extraordi nario. Qu publica su revista, Le Monde Diplomati que, sobre Nicaragua? Basura. El ltimo artculo sobre nuestro pas publicado en esa revista, El porqu (tambin publicado con el infame ttulo de ), de Maurice Lemoine, en mayo de 2012. El texto de Le moine es simplemente un refrito de citas escogidas de

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30representantes del MRS sobre el tema El FSLN ya no es de izquierda y de lo que se ha logrado hasta ahora en Nicaragua es gracias a los petrodlares de Chvez, ignorando los mritos propios del gobierno sandinista y del pueblo nicaragense. Es curioso que un medio que apoya al ALBA y a Venezuela base su anlisis de Nicaragua en fuentes absolutamente opuestas a la re volucin latinoamericana. Otro personaje es James Petras, a estas alturas famoso por su inquina contra la mayora de los gobier nos revolucionarios y progresistas de Nuestra Amri ca, que segn su punto de vista no son verdaderamen te Una vez le recomend a los compaeros cubanos que, para resolver el problema del envejecimiento de la mano de obra en la isla, Cuba debera importar fuerza de trabajo haitiana, lo que entre otras cosas motiv que el propio Comandante Fidel Castro dijese en pblico que sus consejos a Cuba eran nada ms y nada menos que veneno puro. De ms est decir que Petras siente un odio especialmente visceral contra el FMLN y contra el Frente Sandinista que segn l, se vendieron al llevar adelante los procesos de de los 90. All l con sus diatribas. Podramos seguir nombrando, pero no es el objeto de estas lneas el de hacer un mapeo de la desinformacin occidental de izquierda sobre nuestros procesos, solamente constatar que existe un alto nivel de incomprensin sobre lo que aqu est sucediendo. Al alabar al ALBA, o a Venezuela, y al mismo tiempo denostar a Ecuador, Bolivia o Nicaragua, intelectuales como los mencionados dan prueba de una garrafal incomprensin de lo que aqu est pasando. O sea que por ese lado estamos solos, pero no es una soledad nueva.Soledad de NuestramricaEn 2007, el entonces ministro de cultura de Cuba, Abel Prieto, constataba lo siguiente: otro modo. Las cosas que estn pasando son dema Podemos ir ms atrs en la historia y encontrar otros ejemplos de esta soledad, ya no solo referida a la incomprensin de la vieja Europa. En 1959, a pocos meses de alcanzado el triunfo de la Revolucin Cubana, el Che emprenda una gira por los pases del recin for mado Pacto de Bandung, que impulsara el Movimiento de Pases No Alineados. A su regreso, escribe un artculo en el que narra sus experiencias de la siguiente manera: conocido para ellos como lo es para nosotros esa inmensa parte del mundo cuyas ansias libertarias encontraron el un gigantesco sector del mundo donde vivan nativos de poca en que otro tal Vasco de Gama cruzara el Cabo de las Tormentas e inaugurara un terrible parntesis de siglos del que apenas saben su nombre y no todos saben que Otro tipo de soledadEsa soledad ha disminuido enormemente en gran medida gracias a los viajes del Che (y no debemos olvidar su lucha en el Congo), gracias a la lucha cubana en Angola y a su solidaridad socialista con todos los pue blos del Tercer Mundo, y tambin gracias al internacio nalismo revolucionario de nuestros combatientes entre los que destacan hroes sandinistas como Patricio Argello, Pedro Aruz Palacios y Juan Jos Quezada, as como los viajes de Chvez en el Siglo XXI. Aquel via je que el Che inici en 1959 rindi sus frutos. Hoy en da, no son pocas las personas en las calles de Ramallah, Tehern, Delhi o Beijing que saben bastante ms sobre la poltica de Amrica Latina que hace 50 aos. A pesar de que muchas de las revoluciones que le dieron origen fueron derrotadas, el Movimiento de Pases No Alineados sigue siendo un actor importante a nivel internacional, tratando de hacer or las voces de los pases del Sur en un mundo en el que las polticas siguen siendo dictadas por las grandes potencias. Tenemos realizadas ya varias Cumbres ASA (Amrica del Sur frica), todo eso sin contar las relaciones de nuestra regin con China y Rusia, especialmente en tre sta y nuestros gobiernos del ALBA; en fin, hemos realizado avances extraordinarios. No obstante, el socilogo brasileo Emir Sader sentenciaba el ao pasado que:

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31 Hoy Latinoamrica vive de nuevo en soledad. Pero otro tipo de soledad. Varios de sus gobiernos despliegan polticas posneoliberales, a contramano de los vientos que vienen del centro del capitalismo, que siguen siendo vientos neoliberales. () Frente a esas polticas, pases latinoamericanos como Argentina, Venezuela, Brasil, Uruguay, Ecuador y Bolivia no slo han resistido a la recesin, tambin han disminuido la desigualdad, la pobreza y la miseria, contrario a lo que ocurre en Europa, Estados Unidos y Japn. Los gobiernos latinoamericanos que ejecutan polticas posneoliberales, estn, sin embargo, aislados respecto a otras regiones del mundo. Hay un intenso mercado con China, es cierto, pero ello no ha significado, hasta ahora, la creacin de una fuerza poltica que proponga alternativas al agotado neoliberalismo. Existen, es cierto, los pases del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Surfrica), que han tomado importantes iniciativas, como por ejemplo la creacin del banco de financiamiento propio y apoyo a esos pases emergentes. Pero esos pases todava no han definido una poltica y un marco de alianzas que pueda congregar a un conjunto del sur del mundo, afirma Sader. Lo cierto es que los pases del ALBA, ms un amplio movimiento continental inspirado en las ideas revolucionarias, con o sin acceso al poder poltico en Nuestra Amrica, somos la ms destacada constelacin de locos sobre este planeta que se plantea un futuro poscapitalista y socialista, para la humanidad. China, Corea del Norte o Vietnam, naciones asentadas en civilizaciones milenarias, desarrollan el socialismo derivado del propio desarrollo nacional. Algo similar sucede con Irn, asentado en la gran civilizacin persa. Los latinoamericanos heredamos el sueo de Bolvar de construir la ms grande de las naciones del mundo, no por su podero y riquezas, sino por la fuerza de sus ideas, y hay razones econmicas, polticas, histricas y culturales que lo explican: pendiente del mercado mundial. No en vano somos la ms desigual del planeta. Tenemos que romper (y de a poco, lo estamos haciendo) el cr culo maldito de unas oligarquas exportadoras de recursos naturales, desinversoras y exportadoras de capitales, y eso solo se puede lograr quitndole poder al mercado y dndoselo a la poltica, es de cir, a la sociedad. nente en decenas de pedazos de tierra alrededor de ciudadespuerto que llamamos capitales sociedades articuladas en funcin de las necesidades de nuestros pueblos, y de dividirnos para mantenernos en esa situacin de dependencia. De ah nuestra necesidad imperiosa de unir nuestras diversidades y de superar nuestras asime tras integrndonos en una unidad mayor. Fuera de esa unidad, cualquier tipo de desarrollo ser precario y enfrentar serios peligros. truccin de las antiguas civilizaciones y naciones indoamericanas, as como de la inmigracin de mano de obra esclava trada del frica y de diferentes oleadas de inmigrantes europeos y de otros continentes. Tenemos nuestras races aqu, en Amrica Latina y tambin en todo el resto del mundo. Por eso mismo, nuestras experiencias en cuanto a las formas de organizacin poltica que encontremos para vivir aqu y desarrollarnos y superar las opresiones e injusticias de siglos necesitan nutrirse tanto de nuestras propias races como de las races de toda la humanidad.Ms poltica, menos mercadoEl presidente de Ecuador, Rafael Correa, recuerda con frecuencia que estamos, no ante una poca de cambios, sino ante un cambio de poca. La hegemona de los imperios europeos y estadounidense que dominaron la economa y la poltica del mundo desde el Estados Unidos y Europa destruyan el mundo antes de su cada, lo ms probable es que sigan existiendo como poderosos actores a nivel mundial, pero ya no como hegemonas globales. Se abre as el escenario para un mundo multipolar, capitalista, s, pero enfrentando serios problemas. Ser un mundo en el que para resolverlos se necesitara ms poltica y menos mercado, ms valores y menos ganancias. En este nuevo contexto, la puede jugar un papel fundamental.

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32El capitalismo del nuevo orden multipolar enfrentar una situacin indita, ya que el mundo est lle gando a lo que economistas y antroplogos enfocados en temas como la ecologa humana denominan la condicin de mundo lleno, es decir, el momento en el que no existen periferias vrgenes sobre las cuales el capital pueda arrojar los deshechos de su produccin, sin afectar a otro actor con capacidad de defenderse. Ya casi no quedan tierras vrgenes que colonizar, o tribus no contactadas que civilizar y sobreexplotar ciones de pases imperiales. Los grandes monopolios multinacionales, esos obscenas ganancias, tienen ms derechos que las per sonas de carne y hueso. Tan lleno est de capitalismo el mundo, que todo a nuestro alrededor es mercado. Ayudamos a realizar el capital hasta en nuestro tiem po libre, cuando miles de empresas ganan dinero por cada anuncio que vemos al visitar una pgina de Inter net, y otras empresas ganan ms dinero con los datos de cada una de las pginas que visitamos y de los enlaces que pinchamos. En un mundo as, cualquier acto de generosidad se convierte en un acto subversivo. Nada garantiza que el nuevo orden multipolar est supervivencia de la especie. Recordemos el llamado de alerta del Comandante Fidel Castro hace unos aos, en el sentido de que incluso una guerra termonuclear limitada, de tal vez un par de cientos de cargas nucleares, podra desatar gigantescos incendios llenando la atmsfera de gases que taparan la radiacin solar y de esta manera acabaran en cuestin de semanas y meses con la vida en la Tierra tal y como la conocemos. Nada garantiza que rivalidades como la existente entre China y la India no puedan incrementarse en el futuro, como tampoco nada garantiza que las viejas contradicciones geopolticas entre Rusia y China, hoy aliadas estratgicas, no revivan ms adelante. Sin em bargo, hay tendencias fuertes que trabajan a favor de la sobrevivencia, de la paz y de la solidaridad. En primer lugar, el capitalismo del mundo multipolar no eses la guerra y la rapia; en segundo lugar, ser un capitalismo social y polticamente dbil, dado que depen der de un mnimo de consensos y de apoyos sociales; en tercer lugar, y enfrentar retos de tal naturaleza que no podrn ser resueltos por el mercado. Las lites china y rusa estn conscientes de esos problemas que perspectivas. En el caso chino, existe un concepto de nivel de vida aceptable muy lejano del que tiene la sociedad de consumo occidental y ms cercano a nuestro concepto de Buen Vivir.Es hacia esta nueva etapa a la que nos encaminamos. Y esta nueva etapa no la podemos encarar con las viejas prcticas del siglo XX. Ciertamente, la expe riencia no solo del siglo que pas sino tambin la de los anteriores, es invalorable. Pero al mismo tiempo, nunca ha sido tan cierto como hoy lo que dijo el revolucionario peruano Jos Carlos Maritegui, de que nuestro socialismo debe ser creacin heroica de nuestros pueblos. Hoy como ayer, hace falta mucho herosmo para luchar por el socialismo, pero es un herosmo diferente. Ciertamente, muchos de nuestros pueblos luchan en condiciones muy difciles, por ejemplo, en Centroamrica est el ejemplo de Honduras, donde los militantes de la Resistencia cotidianamente deben nido y sin saber dnde comienza la violencia poltica y dnde el crimen organizado, o ambos. Hay otros herosmos: el que necesitamos coti dianamente para encarar todas las mentiras, toda la desinformacin, y toda la propaganda de los multime dios, de la Internet y de toda esa industria capitalista arnos, adormecernos y/o embrutecernos. Est el herosmo intelectual que requerimos para comprender relaciones muy complejas en las que se entremezcla lo local con lo nacional, lo regional y lo global, el ayer, el hoy y el maana, el aqu y el all lejos, el nosotros, el ellos y ellas y el los otros y las otras. Es un herosmo que no es solo intelectual, sino tambin espiritual, emocional y adems moral. Literalmente, aqu o en China la lucha por el socia lismo implica tener muy claro en qu lugar y en qu momento histrico se tienen plantados los pies. En qu sociedad se vive? cules son sus valores y sus aspiraciones ms profundas y las ms urgentes? cules son las correlaciones de fuerzas? cules los factores objetivos y cules los subjetivos? cules los locales y cules los internacionales? Por depender de tal multi tud de factores, vistas desde fuera, todas las revoluciones son en cierta medida hijas de la hereja. Para comprenderlas se debe tratar de verlas desde aden tro, y aquellos que se creen dueos de la ltima verdad sobre cmo est hecho este mundo, tienen especiales problemas para lograrlo. Ciertas versiones deformadas de la historia de lucha de nuestros pueblos plantean una oposicin maniquea entre revolucin y reformismo. Segn estas versiones, toda revolucin de pelo en pecho debe hacerse por medio de las armas y a punta de voluntarismo. Sin embargo, no fue ese el sentido profundo de lo que plante la Revolucin Cubana al tomar el poder y emprender el camino de la construccin del socialismo por primera vez en suelo indoamericano.

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33 En ese momento, una buena parte del debate en el seno de la izquierda gir en torno a la necesidad de la lucha armada, y parta de la sobria constatacin de que casi todos los intentos de llegar al poder por me dio de la democracia burguesa haban sido ahogados en sangre. A excepcin de Chile y Uruguay, el reformis mo no haba funcionado en nuestros pases. Pero el planteamiento de la Revolucin Cubana, jams fue militarista, ya que parta de la existencia de movimientos de masas, de programas polticos ba sados en la realidad y la historia de nuestros pueblos, y de liderazgos con arraigo social. Poco ayud el que personajes de renombre de la poca, como el francs Rgis Debray, hicieran de la experiencia guerrillera cubana una caricatura aplicable a todas las condiciones y realidades de un tercer mundo indiferenciado y des provisto de toda complejidad.En realidad, en la Segunda Declaracin de La Habana en 1962, Fidel plantea el sentido profundo del debate planteado por la Revolucin Cubana: El de su casa para ver pasar el cadver del imperialismo. En aquella poca,en Amrica Latina muchos par tidos comunistas y socialistas an crean que nuestra regin se encontraba en el feudalismo y que an deba pasar por una revolucin democrticoburguesa antes de empezar a hablar de socialismo. Ante los planteamientos economicistas y acomodaticios de ciertas izquierdas, la revolucin cubana subrayaba el papel de la accin, as como el de la mstica revolucionaria, pero no el de la omnipotencia de la voluntad ciega. Cuando el Che visit Montevideo en agosto de 1961, en un momento muy turbulento de la historia uruguaya, para participar en la Conferencia del Conse jo Interamericano Econmico y Social (CIES) de Punta del Este, dej perplejo a ms de uno. Por esos das, la izquierda uruguaya estaba atravesando una profunda crisis y, como en toda Amrica Latina, la Revolucin Cubana era el catalizador. Por un lado, la izquierda tradicional, tanto socialista como co munista, vea derrumbarse las conquistas logradas en el mbito del reformismo de las dcadas de guerra en Europa, en las que las exportaciones de carne a los pa ses beligerantes haban permitido al pueblo uruguayo gozar de derechos impensables en la mayora de los pases de Nuestra Amrica. Proliferaban los grupos de jvenes militantes dispuestos a emprender la lucha ar mada. El Che expres su solidaridad con esos grupos, pero tambin les record que Uruguay no era Cuba, y que no era sabio despreciar totalmente los espacios de lucha poltica que existan en su pas. Tambin ayud a aterrizar a ms de uno de los que pensaban que hacer la revolucin es cuestin de soplar y hacer botella. En una charla ante un abarrotado de la cual fue objeto de un intento de asesinato que termin costndole la vida al profesor universitario Arbelio Ramrez, el Che traza un panorama de las di El Che le explica a los uruguayos que sera una utopa pensar que a noventa millas del territorio nortea sin sa, dice, comparndolos con los enfrentados por otros pueblos, como el sovitico y el chino. Dice que en ese momento, a inicios de la dcada de los 60, se daban unas condiciones las revoluciones en el Tercer Mundo y a la existencia del bloque socialista.En trminos econmicos, el Che dice algunas cosas que pueden parecernos de cajn, y que son los mismos retos con los que nos enfrentamos an hoy en da:

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34 a olvidar de los deberes que tenemos para con nuestro Las observaciones del Che acerca de la importancia del mercado estadounidense para la economa cubana en esos momentos, cuando el bloqueo criminal contra la isla recin haba comenzado, deberan hacer sonrojar de vergenza a ms de un rrrrrevolucionario de pelo en cmodo anonimato de ciertos blogs de izquierda: Desgraciadamente el estado de guerra en que se (Desde la platea le gritan Felicitaciones!) precio se pague tranquilamente... (Aplausos) Pero no El Che habla de la importancia de la estabilidad de los precios y su relacin con el salario. Dice que si los precios empiezan a correr una carrera con el aumento de y agrega que los precios tienen tendencia a aumentar est indicando O sea que lo que est planteando el Che es una lucha constante con la ley del valor y el mercado capitalista, tanto a lo interno de la sociedad cubana como entre sta y un entorno mundial dominado por relaciones capitalistas. Cuba no escogi el bloqueo, como tampoco tuvo mucha libertad para escoger la solidaridad del bloque socialista una solidaridad que dcadas ms tarde para lograr romper con el modelo agroexportador. El planteamiento original de la Revolucin Cubana no contaba con un bloqueo imperialista de ms de 50 aos ni con una dependencia forzada de la ayuda del bloque socialista, como tampoco contaba con una divisin entre China y la Unin Sovitica. Cuba contaba con nuevas revoluciones en territorio latinoamericano, en las que no era utpico soar, como se dio aqu en Nicaragua el 19 de julio de 1979, y las que casi se llegaron a dar en varios otros lugares. Tampoco era un planteamiento sectario en cuanto a los mtodos de lucha, ciego ante las realidades de los pueblos, como lo prueba la dedicatoria que, por esos aos, el Che le hizo de su libro La Guerra de Guerrillas, a Salvador Allende: Socialismo que empiezaEn esa misma lucha, pero en condiciones que para bien y para mal son muy diferentes, estamos enfrascados hoy en da. Venezuela es de carcter capitalista y rentista. Cierta tar su propio dinamismo interno entre nosotros. ste escribi el Comandante Hugo Chvez en el Plan de la Patria. Pues en esas estamos, solo que ahora a una escala que era impensable hace 50 aos y en condiciones muy distintas. Entonces, en Nuestra Amrica campeaban la OEA y su mal llamada carta democrtica, el TIAR y los ejrcitos basados en la Doctrina de la Seguridad Nacional. No exista una CELAC que, como hoy, declara rritos

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35 y nulos de toda legitimidad cualquier tipo de golpes de Estado, que exige el levantamiento del bloqueo a Cuba y reclama la independencia de Puerto Rico. Entonces no haba teleSUR, mucho menos ALBA y PETROCARIBE. Haba un bloque socialista, hoy no. Pero hay una crisis de hegemona del capitalismo occidental mucho ms profunda que la que entonces exista. Es cierto, hoy como ayer, nuestra regin est sem brada de bases militares estadounidenses: nada ms ni nada menos que 75 de ellas, segn los expertos. Pero, al mismo tiempo, hemos cambiado la colaboracin genocida del Plan Cndor por esfuerzos de integracin entre los ejrcitos de nuestros pases para la defensa de nuestros pueblos. Hemos logrado acceder al poder poltico en un nmero indito de pases, si lo medimos en trminos histricos. Es cierto, son gobiernos que heredamos naciones desvalijadas, seriamente mermadas en su capacidad de accin y sometidas como nunca al mercado mundial. Algunos pases con inmensos re cursos naturales, otros con muy pocos. Casi todos, desindustrializados, dolarizados en grados diversos, privatizados e incluso amenazados de muerte por los efectos del calentamiento global. En un ncleo importante de pases, los movimientos sociales han logrado construir sus propios instrumentos polticos. En otros, son alianzas, a veces precarias, de fuerzas la necesidad de encontrar respuestas solidarias para hacer frente a una realidad comn. Nuevos sujetos sociales, como los pueblos indge nas, han regresado a escribir la historia de Amrica, como tambin se han hecho presentes sectores de las clases medias, movimientos por la diversidad sexual o antirracistas. Para ciertos sectarios de la izquier da rrrrrevolucionaria de hoy, resulta incomprensible que esos sectores puedan ser capaces de establecer alianzas y proyectos comunes, como lo fue hace 40 50 aos, para muchos puristas de aquella poca, que movimientos como el 26 de Julio en Cuba o el Frente Sandinista en Nicaragua, hubiesen comprendido el papel revolucionario que sectores sociales como la juventud o los cristianos estaran destinados a jugar en la lucha.Modelos propiosA ciertas cabezas calientes radicales les cae muy mal que el Presidente Nicols Maduro hable de religin y de Dios, y les cae muy, pero muy mal, que la Nicaragua Sandinista se reclame Cristiana, Socialista y Solidaria. Esas cabezas calientes, ms marcianas que marxistas, no son capaces de entender el papel que la fe religiosa ha jugado, juega y jugar para la sobrevivencia, la resistencia y la lucha de pueblos como el nicaragense. Son incapaces de formular un proyecto de futuro y de esperanza para sociedades en las que, como la nicaragense, solo un 0.4% de la poblacin histricamente se ha declarado atea. Primashermanas de esas cabezas calientes son otras sper-feministas, que son incapaces de comprender cmo la Nicaragua Cristiana, Socialista y Solidaria puede estar en contra del aborto y al mismo tiempo realizar cambios revolucionarios en la participacin y el empoderamiento de las mujeres en todos los campos, bajar los niveles de violencia machista y bajar la mortalidad materna e infantil. A esas cabezas calientes se juntan las otras, las de los sper-ecologistas, para los acabar con la amenazaal medio ambiente, la ms grande de todas las amenazas, que es la pobreza. Ante las complejas realidades que enfrentan nuestros procesos, est eso que el Presidente Correa ha dado en llamar la izquierda boba y que, segn el caso, tambin podemos llamarle confundida, malintencionada, dogmtica, apartada de la realidad o inclu so funcional a los intereses de la oligarqua y del imperio. Es una izquierda que sabe (o cree saber) todo lo que est mal con el capitalismo y sabe (o cree saber) cmo se construye exactamente el reino de Dios sobre la Tierra, pero no tiene la menor idea de cmo llegar de A a B. En sus variantes ms extremas, algunos de sus voceros, como el uruguayo Ral Zibechi, predicen escenarios manchados de sangre y lodo en los que un imaginario movimiento desde abajo ajuste algn da cuentas con gobiernos que despectivamente llamaprogresistas, desarrollistas y extractivistas. Veneno puro, dira el Comandante Fidel. Nuestra Amrica, no podemos menos que dejarle al Comandante Fidel Castro Ruz: es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los dems

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36Gabriel Garca Mrquez* __________A acompa a Magallanes en el primer viaje alrededor del mundo, escribi a su paso por nuestra Amrica meridional una crnica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginacin. Cont que haba visto cerdos con el ombligo en el lomo, y unos pjaros sin patas cuyas hembras empo llaban en las espaldas del macho, y otros como alcatraces sin lengua cuyos picos parecan una cuchara. Cont que haba visto un engendro animal con cabeza y orejas de mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y relincho de caballo. Cont que al primer nativo que encontraron en la Patagonia le pusieron enfrente un espejo, y que aquel gigante enardecido perdi el uso de la razn por el pavor de su propia imagen. Este libro breve y fascinante, en el cual ya se vislumbran los grmenes de nuestras novelas de hoy, no es ni mucho menos el testimonio ms asombroso de nuestra realidad de aquellos tiempos. Los Cronistas de Indias nos legaron otros incontables. El dorado, nuestro sos durante largos aos, cambiando de lugar y de for ma segn la fantasa de los cartgrafos. En busca de la fuente de la Eterna Juventud, el mtico Alvar Nez Cabeza de Vaca explor durante ocho aos el norte de Mxico, en una expedicin ventica cuyos miem bros se comieron unos a otros y slo llegaron cinco de los 600 que la emprendieron. Uno de los tantos misterios que nunca fueron descifrados, es el de las once mil mulas cargadas con cien libras de oro cada una, que un da salieron del Cuzco para pagar el rescate de Atahualpa y nunca llegaron a su destino. Ms tarde, durante la colonia, se vendan en Cartagena de Indias unas gallinas criadas en tierras de aluvin, en cuyas mollejas se encontraban piedrecitas de oro. Este deli rio ureo de nuestros fundadores nos persigui hasta hace poco tiempo. Apenas en el siglo pasado la misin alemana de estudiar la construccin de un ferrocarril interocenico en el istmo de Panam, concluy que el proyecto era viable con la condicin de que los rieles no se hicieran de hierro, que era un metal escaso en la regin, sino que se hicieran de oro. La independencia del dominio espaol no nos puso a salvo de la demencia. El general Antonio Lpez de Santana, que fue tres veces dictador de Mxico, hizo que haba perdido en la llamada Guerra de los Pasteles. El general Garca Moreno gobern al Ecuador durante 16 aos como un monarca absoluto, y su cadver fue velado con su uniforme de gala y su coraza de condecoraciones sentado en la silla presidencial. El general Maximiliano Hernndez Martnez, el dspota tesofo de El Salvador que hizo exterminar en una ma tanza brbara a 30 mil campesinos, haba inventado un pndulo para averiguar si los alimentos estaban envenenados, e hizo cubrir con papel rojo el alumbrado pblico para combatir una epidemia de escarlatina. El monumento al general Francisco Morazn, erigido en la plaza mayor de Tegucigalpa, es en realidad una estatua del mariscal Ney comprada en Pars en un depsito de esculturas usadas. Hace once aos, uno de los poetas insignes de nuestro tiempo, el chileno Pablo Neruda, ilumin este mbito con su palabra. En las buenas conciencias de Europa, y a veces tambin en las malas, han irrum pido desde entonces con ms mpetus que nunca las noticias fantasmales de la Amrica Latina, esa patria inmensa de hombres alucinados y mujeres histricas, hemos tenido un instante de sosiego. Un presidente prometeico atrincherado en su palacio en llamas mu ri peleando solo contra todo un ejrcito, y dos de sastres areos sospechosos y nunca esclarecidos segaron la vida de otro de corazn generoso, y la de un militar demcrata que haba restaurado la dignidad de su pueblo. En este lapso ha habido 5 guerras y 17 golpes de estado, y surgi un dictador luciferino que en el nombre de Dios lleva a cabo el primer etnocidio de Amrica Latina en nuestro tiempo. Mientras tanto 20 millones de nios latinoamericanos moran antes de cumplir dos aos, que son ms de cuantos han nacido en Europa occidental desde 1970. Los desaparecidos por motivos de la represin son casi los 120 mil, que es como si hoy no se supiera dnde estn todos los habitantes de la ciudad de Upsala. Numerosas mujeres La soledad de Amrica Latina

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37 arrestadas encintas dieron a luz en crceles argenti nas, pero an se ignora el paradero y la identidad de sus hijos, que fueron dados en adopcin clandestina o internados en orfanatos por las autoridades militares. Por no querer que las cosas siguieran as han muerto cerca de 200 mil mujeres y hombres en todo el conti nente, y ms de 100 mil perecieron en tres pequeos y voluntariosos pases de la Amrica Central, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Si esto fuera en los Estados Unidos, la cifra proporcional sera de un milln 600 mil muertes violentas en cuatro aos. De Chile, pas de tradiciones hospitalarias, ha huido un milln de personas: el 10 por ciento de su poblacin. El Uruguay, una nacin minscula de dos y medio millones de habitantes que se consideraba como el pas ms civilizado del continente, ha perdido en el destie rro a uno de cada cinco ciudadanos. La guerra civil en El Salvador ha causado desde 1979 casi un refugiado cada 20 minutos. El pas que se pudiera hacer con todos los exiliados y emigrados forzosos de Amrica latina, tendra una poblacin ms numerosa que Noruega. Me atrevo a pensar que es esta realidad descomu nal, y no slo su expresin literaria, la que este ao ha merecido la atencin de la Academia Sueca de la Letras. Una realidad que no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, y que sustenta un manantial de creacin insaciable, pleno de desdicha y de belleza, del cual ste colombiano errante y nostl gico no es ms que una cifra ms sealada por la suer te. Poetas y mendigos, msicos y profetas, guerreros y malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginacin, porque el desafo mayor para nosotros les para hacer creble nuestra vida. Este es, amigos, el nudo de nuestra soledad. tros, que somos de su esencia, no es difcil entender que los talentos racionales de este lado del mundo, extasiados en la contemplacin de sus propias culturas, se hayan quedado sin un mtodo vlido para interpretarnos. Es comprensible que insistan en medir nos con la misma vara con que se miden a s mismos, sin recordar que los estragos de la vida no son iguales para todos, y que la bsqueda de la identidad propia es tan ardua y sangrienta para nosotros como lo fue para ellos. La interpretacin de nuestra realidad con esquemas ajenos slo contribuye a hacernos cada vez ms desconocidos, cada vez menos libres, cada vez ms solitarios. Tal vez la Europa venerable sera ms comprensiva si tratara de vernos en su propio pasa do. Si recordara que Londres necesit 300 aos para construir su primera muralla y otros 300 para tener un obispo, que Roma se debati en las tinieblas de incer tidumbre durante 20 siglos antes de que un rey etrusco la implantara en la historia, y que an en el siglo XVI los sos mansos y sus relojes impvidos, ensangrentaron a Europa con soldados de fortuna. An en el apogeo del Renacimiento, 12 mil lansquenetes a sueldo de los ejrcitos imperiales saquearon y devastaron a Roma, y pasaron a cuchillo a ocho mil de sus habitantes. No pretendo encarnar las ilusiones de Tonio Krger, cuyos sueos de unin entre un norte casto y un sur apasionado exaltaba Thomas Mann hace 53 aos en este lugar. Pero creo que los europeos de espritu clagrande ms humana y ms justa, podran ayudarnos mejor si revisaran a fondo su manera de vernos. La solidaridad con nuestros sueos no nos hara sentir me nos solos, mientras no se concrete con actos de respaldo legtimo a los pueblos que asuman la ilusin de tener una vida propia en el reparto del mundo. Amrica Latina no quiere ni tiene por qu ser un alsignios de independencia y originalidad se conviertan en una aspiracin occidental. No obstante, los progresos de la navegacin que han reducido tantas distancias entre nuestras Amricas y Europa, parecen haber aumentado en cambio nuestra distancia cultural. Por qu la originalidad que se nos admite sin reservas en la literatura se nos niega con toda clase de suspicacias en nuestras tentativas tan difciles de cambio social? Por qu pensar que la justicia social que los europeos de avanzada tratan de imponer en sus pases no puede ser tambin un objetivo latinoamericano con mtodos distintos en condiciones diferentes? No: la violencia y el dolor desmesurados de nuestra historia son el resultado de injusticias seculares y amarguras sin cuento, y no una confabulacin urdida a 3 mil leguas de nuestra casa. Pero muchos dirigentes y pensadores europeos lo han credo, con el infantilismo de los abuelos que olvidaron las locuras fructferas de su juventud, como si no fue ra posible otro destino que vivir a merced de los dos grandes dueos del mundo. Este es, amigos, el tama o de nuestra soledad. Sin embargo, frente a la opresin, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a travs de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte. Una ventaja que aumenta y se acelera: cada ao hay 74 millones ms de nacimientos que de defunciones, una cantidad de vivos nuevos como para aumentar siete veces cada ao la poblacin de Nueva York. La mayora de ellos nacen en los pases

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38Eduardo Gudynas* _______________Uno de los mayores cambios polticos vividos en Amrica Latina en los ltimos veinte aos fue el surgimiento y consolidacin de los gobiernos de la nueva izquierda. Ms all de la diversi dad de esas administraciones y de sus bases de apoyo, la denominacin de progresistas. Son expresiones vitales, propias de Amrica Latina, en cierta mane ra exitosas, pero ancladas en la idea de progreso. Su La tesis de un dogmtico provocadorempuje, e incluso su xito, est llevando a que est en marcha una divergencia entre este progresismo con muchas de las ideas y sueos de la izquierda latinoamericana clsica. Para analizar estas circunstancias es necesario tener muy presente la magnitud del cambio poltico que se inici en Amrica Latina en 1999 con la primera presidencia de Hugo Chvez, y que se consolid en los aos siguientes en varios pases vecinos. Quedaron atrs los aos de las reformas de mercado, y regres el Estado a desempear distintos roles. Se implantaron medidas con menos recursos, y entre stos, por supuesto, los de Amrica Latina. En cambio, los pases ms prspecin como para aniquilar cien veces no slo a todos los seres humanos que han existido hasta hoy, sino la totalidad de los seres vivos que han pasado por este planeta de infortunios. Un da como el de hoy, mi maestro William Faullkner No me sentira digno de ocupar este sitio que fue suyo si no tuviera la conciencia plena de que por primera vez desde los orgenes de la humanidad, el desastre colosal que l se negaba a admitir hace 32 aos es ahora nada realidad sobrecogedora que a travs de todo el tiempo humano debi de parecer una utopa, los inventores de fbulas que todo lo creemos, nos sentimos con el derecho de creer que todava no es demasiado tarde para emprender la creacin de la utopa contraria. Una nueva y arrasadora utopa de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien aos de soledad dad sobre la tierra. Agradezco a la Academia de Letras de Suecia el que me haya distinguido con un premio que me coloca junto a muchos de quienes orientaron y enriquecieron mis aos de lector y de cotidiano celebrante de ese delirio sus obras se me presentan hoy como sombras tutelares, pero tambin como el compromiso, a menudo agobiante, que se adquiere con este honor. Un duro honor que en ellos me pareci de simple justicia, pero que en m entiendo como una ms de esas lecciones con las que suele sorprendernos el destino, y que hacen ms evidente nuestra condicin de juguetes de un azar indescifrable, cuya nica y desoladora recompensa, suelen ser, la mayora de las veces, la incomprensin y el olvido. Es por ello apenas natural que me interrogara, all en ese trasfondo secreto en donde solemos trasegar con las verdades ms esenciales que conforman nuestra identidad, cul ha sido el sustento constante de mi obra, qu pudo haber llamado la atencin de una manera tan comprometedora a este tribunal de rbi me ha sido fcil encontrar la razn, pero quiero creer que ha sido la misma que yo hubiera deseado. Quiero creer, amigos, que este es, una vez ms, un homenaje que se rinde a la poesa. A la poesa por cuya virtud el inventario abrumador de las naves que numer en su Ilada el viejo Homero est visitado por un viento que las empuja a navegar con su presteza intemporal y alucinada. La poesa que sostiene, en el delgado andamiaje de los tercetos del Dante, toda la fbrica densa y colosal de la Edad Media. La poesa que con tan milagrosa totalidad rescata a nuestra Amrica en las Alturas de Machu Pichu de Pablo Neruda el grande, el ms grande, y donde destilan su tristeza milenaria esa energa secreta de la vida cotidiana, que cuece los garbanzos en la cocina, y contagia el amor y repite las imgenes en los espejos. En cada lnea que escribo trato siempre, con mayor o menor fortuna, de invocar los espritus esquivos de la poesa, y trato de dejar en cada palabra el testimonio de mi devocin por sus virtudes de adivinacin, y por su permanente victoria contra los sordos poderes de la muerte. El premio que acabo de recibir lo entiendo, con toda humildad, como la consoladora revelacin de que mi intento no ha sido en vano. Es por eso que invito a todos ustedes a brindar por lo que un gran poeta de nuestras Amricas, Luis Cardoza y Aragn, ha de del hombre: la poesa. Discurso de aceptacin del Premio Nobel, 1982.

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39 de urgencia para atacar la pobreza extrema, y su xito ha sido innegable en casi todos los pases. Vastos sectores, desde movimientos indgenas a grupos populares urbanos, que sufrieron la exclusin por mucho tiempo, lograron alcanzar el protagonismo poltico. Es tambin cierto que esta izquierda latinoamericana es muy variada, con diferencias notables entre Evo Morales en Bolivia y Lula da Silva en Brasil, o Rafael Correa en Ecuador y el Frente Amplio de Uruguay. Estas distintas expresiones han sido rotuladas como izquierdas socialdemcrata o revolucionaria, vegetariana o carnvora, nacional popular o socialista del siglo XXI, y as sucesivamente. Pero estos gobiernos, y sus bases de arriba, sino tambin la idea de progreso como elemen to central para organizar el desarrollo, la economa y la apropiacin de la Naturaleza. El progresismo no slo tiene identidad propia por esas posturas compartidas, sino tambin por sus crecientes diferencias con los caminos trazados por la iz Es como si presenciramos regmenes polticos que nacieron en el seno del sendero de la izquierda latinoamericana, pero a medida que cobraron una identidad distinta estn construyendo caminos que son cada vez ms dismiles. Es posible sealar, a manera de ejem plo, algunos puntos destacados en los planos econ mico, poltico, social y cultural. La izquierda latinoamericana de las dcadas de 1960 y 1970 era una de las ms profundas crticas del desarrollo convencional. Cuestionaba tanto sus ideas fundamentales, incluso con un talante anti-capitalista, y rechazaba expresiones concretas, en particular el papel de ser meros proveedores de materias primas, considerndolo como una situacin de atraso. Tam bin discrepaba con instrumentos e indicadores con vencionales, tales como el PBI, y se insista que crecimiento y desarrollo no eran sinnimos. El progresismo actual, en cambio, no discute las esencias conceptuales del desarrollo. Por el contrario, portaciones de materias primas como si fueran avances en el desarrollo. Es cierto que en algunos casos hay una retrica de denuncia al capitalismo, pero en la realidad prevalecen economas insertadas en ste, en muchos casos colocndose la llamada seriedad macroeconmica o la cada del riesgo pas como logros. La izquierda clsica entenda las imposiciones del imperialismo, pero el progresismo actual no usa esas herramientas de anlisis frente a las desigual dades geopolticas actuales, tales como el papel de China en nuestras economas. La discusin progresista apunta a cmo instrumentalizar el desarrollo y en especial el papel del Estado, pero no acepta revisar las ideas que sostienen el mito del progreso. Entretanto, el progresismo retuvo de aquella izquierda clsica una actitud refractaria a las cuestiones ambientales, inter pretndolas como trabas al crecimiento econmico. La izquierda latinoamericana de las dcadas de 1970 y 1980 incorpor la defensa de los derechos humanos, y muy especialmente en la lucha contra las dictaduras en los pases del Cono Sur. Aquel programa poltico madur, entendiendo que cualquier ideal de igualdad deba ir de la mano con asegurar los derechos de las personas. Ese aliento se extendi, y explica el aporte decisivo de las izquierdas en ampliar y profundizar el marco de los derechos en varios pases. En cambio, el progresismo no expresa la misma actitud, ya que cuando se denuncian derechos violados en sus pases, reaccionan defensivamente. Es as que cuestionan a los actores sociales reclamantes, a las instancias jurdicas que los aplican, incluyendo en algunos casos al sistema interamericano de derechos humanos, e incluso a la propia idea de algunos derechos. Aquella misma izquierda tambin hizo suya la idea de la democracia, otorgndole prioridad a lo que

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40llamaba su profundizacin o radicalizacin. Su obje tivo era ir ms all de la simples elecciones nacionales, buscando consultas ciudadanas directas ms sencillas y a varios niveles, con mecanismos de participacin constantes. Surgieron innovaciones como los presupuestos participativos o los plebiscitos nacionales. El progre sismo, en cambio, en varios sitios se est alejando de aquel espritu para enfocarse en mecanismos electorales clsicos. Entiende que con las elecciones presidenciales basta para asegurar la democracia, festeja el hiperpresidencialismo continuado en lugar de horizontalizar el poder, y sostiene que los ganadores gozan del privilegio de llevar adelante los planes que deseen, sin contrapesos ciudadanos. A su vez, recortan la participacin exigiendo a quienes tengan distintos intereses que se organicen en partidos polticos y esperen a la prxima eleccin para sopesar su poder electoral. las ms duras luchadoras contra la corrupcin. Ese era berales, y la izquierda lo aprovechaba una y otra vez (nos podremos equivocar, pero no robamos, era uno de los slogans de aquellos tiempos). En cambio, el progresismo actual no logra repetir ese mismo mpetu, y hay varios ejemplos donde no ha manejado adecuada mente los casos de corrupcin de polticos claves dentro de sus gobiernos. Asoma una actitud que muestra una cierta resignacin y tolerancia. Otra divergencia que asoma se debe a que la iz quierda latinoamericana luch denodadamente por asegurar el protagonismo poltico de grupos subor dinados y marginados. El progresismo inicial se ubic en esa misma lnea, y conquist los gobiernos gracias a indgenas, campesinos, movimientos populares ur banos y muchos otros actores. Dieron no slo votos, sino dirigentes y profesionales que permitieron renoprogresismo parece alejarse de muchos de estos movimientos populares, ha dejado de comprender sus demandas, y prevalecen posturas defensivas en unos casos, a intentos de divisin u hostigamiento en otros. desde el palacio de gobierno, quin es revolucionario y quin no lo es, y se ha distanciado de organizacio nes indgenas, ambientalistas, feministas, de los dere chos humanos, etc. Se alimenta as la desazn entre muchos en los movimientos sociales, quienes bajo los pasados gobiernos conservadores eran denunciados como izquierda radical, y ahora, bajo el progresismo, son criticados como funcionales al neoliberalismo. La izquierda clsica conceba a la justicia social bajo un amplio abanico temtico, desde la educacin a la alimentacin, desde la vivienda a los derechos labora les, y as sucesivamente. El progresismo en cambio, se est apartando de esa postura ya que enfatiza a la justicia como una cuestin de redistribucin econmica, y en especial por medio de la compensacin monetaria a los sectores ms pobres y el acceso del consumo masivo al resto. Esto no implica desacreditar el papel de ayudas en dinero mensuales para sacar de la pobre za extrema a millones de familias. Pero la justicia es ms que eso, y no puede quedar encogida a un econo micismo de la compensacin. como cultural, el progresismo elabora diferentes disnen mayores distancias con las prcticas de gobierno. Se proclama al Buen Vivir pero se lo desmonta en la cotidianidad, se llama a industrializar el pas pero se liberaliza el extractivismo primario exportador, se critica el consumismo pero se festejan los nuevos centros comerciales, se invocan a los movimientos sociales pero se clausuran ONG, se felicita a los indgenas pero se invaden sus tierras, y as sucesivamente. Estos y otros casos muestran que el progresismo actual se est separando ms y ms de la izquierda clsica. El nuevo rumbo ha sido exitoso en varios sentidos gracias a los altos precios de las materias primas y el consumo interno. Pero all donde esos estilos de desa rrollo generan contradicciones o impactos negativos, estos gobiernos no aceptan cambiar sus posturas y, en vez, contribuyen a mercantilizar la poltica y la sociedad con su obsesin en la compensacin econmica y su escasa radicalidad democrtica. El progresismo como una expresin poltica distintiva se hace todava ms evidente en tiempo de elecciones. En esas circunstancias parecera que varios gobiernos abandonan los intentos de explorar alterna tivas ms all del progreso, y prevalece la obsesin con ganar la prxima eleccin. Eso los lleva a aceptar alianzas con sectores conservadores, a criticar todava ms a los movimientos sociales independientes, y a asegu rar el papel del capital en la produccin y el comercio. El progresismo es, a su manera, una nueva ex presin de la izquierda, con rasgos tpicos de las condiciones culturales latinoamericanas, y que ha sido posible bajo un contexto econmico global muy conservadora, menos como un neoliberalismo escondido. Pero no se ubica exactamente en el mismo siglo XX. En realidad se est apartando ms y ms a Esta gran divergencia est ocurriendo frente a nosotros. En algunos casos es posible que el progresismo res de la izquierda clsica para buscar otras sntesis

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41 Isabel Rauber* __________________El texto de Gudynas intenta poner en blanco y negro los cambios polticos que vienen teniendo lugar en territorios de Nuestra Amrica. de los mayores cambios polticos vividos en Amrica Latina en los ltimos veinte aos fue el surgimiento y consolidacin de los gobiernos de la nueva izquierda. mericanos como los gobiernos de la nueva izquier progresistas, por considerarlos anclados en la idea de progreso. Sobre esta base, asegura, se marca una divergencia con muchas de las ideas y sueos de la izquierda latinoamericana clsica. As, en el primer prrafo del texto, el autor emplea tres categoras polticas diferentes: nueva iz quierda, progresismo e izquierda clsica. Atribuye a ellas diferencias sustantivas en las miradas estrat gicas, las propuestas y planes gubernamentales, y en las prcticas polticas concretas de los actores polticos que las encabezan. Sin embargo, no deja en claro qu entiende por nueva izquierda, ni por izquierda por progresismo ni por progreso. Al principio parecera que, segn el autor, la nue va izquierda es el progresismo, sin embargo, lnea a lnea, se ocupa de demostrar que los gobiernos que engloba indiferenciadamente al inicio como de la nueva izquierda, en realidad no lo son, puesto que solo llegan a ser progresistas. Aqu surgen interroinmediatamente se niega? Al parecer esto responde a la intencin del autor de marcar una distancia sustantiva entre el perodo inicial de los gobiernos de la nue va izquierda en Latinoamrica, y el perodo actual, en el que siempre siguiendo a Gudynas estos han deve nido en: progresistas, anclados en las viejas ideas de progreso y crecimiento econmico, es decir, economicistas. De aqu se derivaran, a ojos del autor, polticas Rplica de una revolucionaria cubanamuy limitadas de estos gobiernos en relacin con la perspectiva de cambio social, ancladas en exportacin de materias primas, en estimulacin del consumo, en planes de asistencia econmica a los sectores despro tegidos, para lo cual apelan fundamentalmente a polticas extractivistas El progresismo actual () no discute las esencias pondra, en sntesis, que los gobiernos de la ex-nueva izquierda devenidos en progresistas, se atienen planamente a la antigua concepcin economicista del desarrollo, contradiciendo y alejndose crecientemente de los procesos democratizadores originariamente impulsados desde abajo, con los movimientos sociales, y ahora frenados-negados desde arriba. Llegado a este punto el autor entra en una seguidilla de consideraciones que alternativas que incorporen de mejor manera temas como el Buen Vivir o la justicia en sentido amplio, lo que en todos los casos pasa por desligarse del mito del progreso. Es dejar de ser progresismo para volver a construir izquierda. En otros casos, tal vez decida convicciones en el progreso, cayendo en regmenes extractivistas, y cada vez ms ale jados de los movimientos sociales. Este es un camino (*) Eduardo Gudynas, uruguayo, Centro Latino Americano de Ecologa Social. Agencia ALAI, 24 de diciembre de 2013.

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42buscan reforzar sus objeciones a los que considera hoy son ex-gobiernos de la nueva izquierda. Con las generalizaciones secundariza o menosprecia los esfuerzos por construir instancias articuladoras regionales (ALBA, tiempo para los procesos de cambio que pugnan por profundizase y enraizarse en cada pas.Un debate postergado pero imprescindibleEl artculo mencionado resulta una provocacin interesante, porque aunque su autor no se lo proponga con sus reclamos e imputaciones, pone al descubierto la necesidad de abrir debates acerca de la transicin hacia la nueva sociedad, acerca de sus contenidos, alcances, su horizonte histrico en las condiciones actuales de Latinoamrica, en el actual sistema mun do y tiempo histrico que vivimos. Vivimos tiempos tambin Gudynas al escribir de forma confusa. Es evidente que tiene preocupaciones y se percata de algunos problemas, en realidad, poco novedosos para quienes seguimos de cerca el curso de los procesos actuales. Pero aunque no ensea nada nuevo, su anlisis recorre algunos puntos clave que es preciso discutir. Toca muchas aristas y, al hacerlo aunque de modo disperso y forzando regularidades donde, si atencin y provoca el debate, considero que en ello radica probablemente su principal aporte. ciones entre movimientos sociales y ONG, estableciendo prcticamente una equiparacin entre ellos, con lo cual da por tierra sus planteamientos respecto del protagonismo de los movimientos (o se refera a ONG?). Igualmente resulta cuando menos llamativo su elogio a la CIDH, como si se tratara de un organismo que brillara por su criterio de justicia para con los pueblos Estas referencias parecen ms bien una reaccin de enojo del autor frente a alguna crtica de la que pudo ser destinaCambio de mentalidadAnalizar con parmetros de ayer la realidad del presente es fuente segura de errores. Y ello ocurre cuando se intenta trazar una lnea de continuidad analtica entre la realidad social local y mundial, las tareas y la perspectiva estratgica que se plante la izquierda en el siglo XX, y la realidad del sistemamundo actual del cual es parte nuestra regin y, consiguientemente, entre las propuestas y actitudes polticas de la izquierda que hoy gobierna (nueva iz quierda, progresismo), y los planteamientos de la notar, adems, que en el siglo pasado no existi una izquierda clsica, hubo muchas izquierdas, muchas miradas, propuestas, estrategias y caminos para lograrlas, protagonizados por actores polticos diver sos, generalmente enfrentados entre s. Tal fue el caso, por ejemplo, de la divisin entre los reformistas (camino gradual de reformas dentro del capitalismo) y los revolucionarios (toma del poder, ruptura con el sistema e implantacin del socialismo), y sus consiguientes propuestas de las entonces llamadas va guerra de guerrillas para la toma del poder). Indudablemente estas polmicas, lejos de estar aunque ahora tienen lugar en la realidad de un nuevo sistema-mundo regido por la hegemona global del capital con sus instituciones de poder global del mercado. Al plantearse el cambio social, es necesario entonces, dar cuenta y enfrentar nuevas problemticas, nuevos contenidos, horizontes y actores. No se puede trazar una lnea directa entre los reformistas ayer y quienes hoy plantean caminos de reformas, ni viceversa. No se puede tampoco, contraponer abstractamente, reforma y revolucin; dicotoma que cada da se revela ms obsoletas, a la vez que surgen y se plantean nuevas y complejas mediaciones, contradicciones y tensiones entre lo viejo y lo nuevo, entre reformas y cambios raizales. poder? qu poder? quines? Y en tal caso: qu haran el da despus? quines? con quines? cmo? Para qu se quiere o se necesita el poder poltico-institucional? Pues para impulsar cambios en la realidad social, promover la organizacin y amplia cin del sujeto poltico-social en su desarrollo hacia la conformacin de la fuerza social de liberacin, capaz de constituirse en conduccin sociopoltica popular del proceso histrico de cambios, desde abajo, en los mbitos parlamentario y extraparlamentario. Y para pensar colectivamente, decidir y realizar los cambios raizales, en la medida que el conjunto de condiciones sociales, culturales, de conciencia, organizacin, y en la subjetividades, as lo haga posible transformando la correlacin de fuerzas anclada en el poder constitui do, desde el nuevo poder constituyente.Del deber ser a la izquierda del ser no que se recitan textos, ni que se dicen bonitos discursos, o que se tienen perfectos programas. Ser revolucionario es ser parte del proceso colectivo de cambio del mundo en sentido de justicia, equidad, paz, progreso humano, en el sentido y con el contenido que esto tiene para el horizonte revolucionario Qu cantidad de cambios hay que hacer en cada momento

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43 y a qu velocidad han de realizarse? Nada de ello pue sus contradicciones. No hay recetas; no hay frmulas. Se trata de una pulseada permanente con el poder del capital en general y con los nichos de su hegemona que estn dentro de nosotros mismos. La teora revolucionaria no puede existir fuera de los procesos revolucionarios y sus sujetos; es gua para la accin en tanto emana de ella, se nutre y enriquece en las prcticas socio-transformadoras y hacia ellas vuelve, marcando aciertos, errores, desafos, mostrando trampas y abriendo caminos estimulando la marcha. Es pensamiento crtico de las prcticas revolucionarias, por eso puede orientarlas, ser gua para la accin. Lamentablemente, esta expresin se tom al pie de la letra, mecnicamente, suponiendo que para ello deba haber mientos. Ella, como si fuera una linterna, habra de conducir a los pueblos en lucha por el buen camino, alejando a sus conducciones de errores y derrotas. Nada ms alejado de la realidad, de la propuesta epistemolgica de Marx, y de la verdad histrica. No existe una teora absoluta sobre el comunismo, el socialismo comunista, comunitario, o del siglo XXI, esperando en el algn lugar (fuera del mundo), para ser aplicada a cada realidad. Nada ms apriorstico y dogmtico que ello. Como ya advirtiera Marx, esta es la oposicin tpica del idealismo entre la realidad y lo que debe ser, paradjicamente el rasgo caractersXX. [Marx,C., 1966: 11] La ideologa, el pensamiento crtico revolucionario, el pensamiento poltico y social se van construyendo permanentemente, es decir, estn en constante cambio, con los acontecimientos histricos, con la madu racin de conciencia de los sujetos en sus prcticas, con las dinmicas de las luchas sociales de clases, et ctera. Como advirtiera Maritegui: es una creacin heroica de los pueblos, y por tanto, hay que rescatar esa creacin, sistematizarla y conceptualizarla y re conceptualizarla permanentemente, desde abajo, en articulacin orgnica con los sujetos colectivos de las prcticas sociales, siendo a la vezparte de ellos. El autor presenta sus enfoques an atrapados por los lmites del pensamiento lineal fragmentario propio del siglo XX: aborda las cuestiones ecolgicas o de la naturaleza de modo aislado, igualmente lo relativo a pobreza, desarrollo, democracia como si estas problemticas sociales se pudieran analizar y resolver aisladamente, sin contar con un enfoque integral sistmico de la realidad social en cada momento (integrando economa, poltica, cultura, modo de vida). Concuerda con el Buen Vivir levantado por los gobiernos, pero les recrimina que no lo llevan a cabo. La pregunta, en tal caso, sera: cmo saber si lo llevan a cabo o no? a partir de qu elementos? desde dnde, con quines y con cules parmetros medirlo? Por qu? Indudablemente hay que entrarle de lleno a estos debates. cin en la situacin actual del mundo y de nuestras sociedades, teniendo como punto de partida (y de llega da), las experiencias de los actores sociopolticos que las llevan adelante, y las subjetividades, identidades, cosmovisiones.Recuperar la dimensin analticaSer ecologista, por ejemplo, no implica necesariamente estar ubicado en el nuevo tiempo. Si se piensa en la ecologa separada del modo de produccin y reproduccin de la vida social, se mantiene la vieja concepcin de la naturaleza como objeto del cual la humanidad puede servirse, en tanto sujeto. Integralmente, el debate acerca de la ecologa es parte del debate civilizatorio, del planteo claro de la indivisible interrelacin naturaleza-sociedad como clave para la defensa de la vida toda. Este resulta uno de los anclajes epistemolgico-cosmovisivo fundamental pues abre posibilidades para la creacin de un nuevo modo de produccin y reproduccin de la vida social, es decir, de un modo de vida, anclado en la indivisibilidad de la vida humana y de la naturaleza. Es por ello, un horizonte promotor de la creacin de una nueva civilizacin (re-humanizada). La civilizacin creada por el capital y su lgica de mercado amenazan a la sociedad y la naturaleza de muerte, el sistema mundo anclado en la produccin destructiva para satisfacer la voracidad creciente de ganancias de los centros del poder global del capitalismo actual, profundiza un sistema productivo-destructivo que no toma en cuenta el sistema reproduc tivo, es decir, no se hace cargo de las consecuencias o cargas sociales que su reproduccin sistemtica imponen a la sociedad (con nfasis en las interrelaciones humanas y sus modos de vida) y a la naturaleza. Encontrndonos al borde del abismo, la defensa de la vida se impone y es integral y reclama la construccin de una convivencia armnica entre sociedad y natu raleza como parte de un todo que se llama vida. Con esto quiero subrayar un elemento central: el contenido sistmico, interconectado de las problemticas a enfrentar y, por tanto, de las respuestas a construir para superarlas. En relacin con esto, est claro que los caminos de la transicin hacia la nueva sociedad y el nuevo mun estos gobiernos de la nueva izquierda progresista latinoamericana, ya no pueden analizarse con los lentes

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44de una lupa del siglo XX, cuyos parmetros pertenecen a un mundo y un tiempo histrico que ya no existe. Las problemticas de hoy no son exactamente las mismas de ayer, recicladas. Aunque muchas coinciden, se desarrollan en situaciones y dimensiones nuevas, con aristas e interconexiones no solamente nuevas, sino anteriormente desconocidas o inimaginadas. Por ello hay que descubrirlas y analizarlas tal como ellas Habra que ir incluso unos pasos atrs y ver si existe son los pilares claves para avanzar hacia una civilizacin capaz de superar los males, las tragedias, los modos de interrelacionamiento y pensamiento humanos de la civilizacin actual, regida por la lgica del metabolismo social del capital. Un recorrido por las programticas de los actuales gobiernos progresistas, de izquierda, revolucionarios o populares de la regin parece indicar que no es as. Esto refuerza la necesisocioculturales profundamente diferentes, para ir for taleciendo, tal vez, sus posibilidades de encaminarse hacia la construccin de convergencias estratgicas. Esto es parte de los desafos del presente. A ello se anudan interrogantes claves. Entre ellas: Quines son los creadores y protagonistas de las nidos, sus ritmos, etc.? Puede el pueblo de un solo pas, aisladamente, en el mundo globalizado, crear y construir una civilizacin nueva?, en qu aspectos s y en qu debe hacerlo interarticuladamente con otros? Cul es el sentido de la integracin latinoamericana?, est relacionada con la posibilidad de construir un referente regional capaz de correr el horizonte civilizatorio mas all de los lmites del capital o es solo un campo formal para el intercambio mercantil y diplo mtico?, etctera. dnde un proceso de cambios sociales raizales puede avanzar dentro del capitalismo, realidad sociopoltica, econmica y cultural en la que viven y se desarrollan todos los pases, gobiernos y procesos del mundo, y desde la cual y en la cual tambin creamos, construi mos los cambios y pensamos la transicin. Ello contribuira, por ejemplo, a matizar o reinter los gobiernos de la nueva izquierda o progresistas latinoamericanos, dice: en algunos casos hay una retrica de denuncia al capitalismo, pero en la realidad prevalecen economas insertadas en ste.... Acaso supone el autor que los que ganaron las elecciones podran romper inmediata y tajantemente con el capitalismo? Cmo?, con cules fuerzas sociales?, con cuales propuestas?, reemplazndolo con qu sistema?, apuntalando cul civilizacin? Acaso considera el autor que ya existe, prefabricado, el nuevo sistema productivo-reproductivo social que puede reemplazar al del mercado, y que solo se tratara de aplicar su recetario a las realidades concretas? Se trata acaso de aplicar o de crear, construir y apostar a lo nuevo, conocindolo en la medida que se lo va creando y construyendo? Estas son solo algunas interrogantes que pueden estimu lar el pensamiento colectivo acerca de estas proble mticas de fondo. Est claro que los pueblos no saltan al vaco; los grandes cambios sociales ocurren siempre por acumulacin, a partir de desarrollar las fuerzas sociales, econmicas, culturales y polticas del pueblo capaces de desplazar (imponerse sobre) el entoncesviejo orden metablico social. Esto supone procesos hist rico-sociales de creacin colectiva de los pueblos, su autoconstitucin en sujetos polticos de su vida, de su historia; supone la refundacin democrtica de nuevas institucionalidades e instituciones, de nuevas interre laciones entre todos los integrantes de una sociedad, y con el mundo entero y con la naturaleza. No se puede vivir en libertad en un mundo plagado de injusticias, salvo desde una posicin individualista: Si yo estoy bien, no me importan los dems. No hay salida individual, por pases, si no hay salida para todos los pases, global. Se trata, entonces, en principio, de una transicin anclada en diversos procesos integrales de cambios en el mbito de cada pas que tendern a orientarse hacia el mismo rumbo y horizonte estratgico. En materia de integracin, este es uno de los mayorio colectivos capaz de empujar los procesos locales y direccin para encaminarse hacia el horizonte comn. Es entonces cuando la paciencia histrica, as como la creacin sostenida y la resistencia al capital y sus tentaciones cotidianas, se imponen como realidad. Si se acepta que los procesos todos se desarrollarn durante bastante tiempo dentro del capitalismo, es de suponer entonces, pulseadas constantes, palmo a palmo, con el poder del capital, luchando por construir, sostener y desarrollar desde abajo otra hegemona, popular, orientada a abrir cauces a una nueva civilizacin, anclada en el Buen Vivir y Convivir. En esta perspectiva, talista de los gobiernos, resulte, en algunos casos, un recurso pedaggico poltico orientador-estimulador de cambios y creaciones, fortalecedor de procesos en curso que -desde abajoalimentan las esperanzas y las utopas del nuevo mundo, hacindolas realidad da a da en sus comunidades, en sus economas, en sus

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45 modos de vida solidarios, en un respeto creciente a la naturaleza recuperndola como sujeto de vida y para la vida, creciendo en la conciencia integral de la vida y de los modos de vida. Todo esto supone un proceso integral de cambios en la concepcin del mundo, del progreso, el bienes tar, el desarrollo, la economa, la sociedad y las interrelaciones humanas y con la naturaleza. Nada puede verse, pensarse o resolverse por separado. Una nueva mentalidad, un cambio cultural se impone. Es interesante notar que en el tiempo en que los relato colectivo, revive con fuerza el pensamiento de los fenmenos en la naturaleza y en la sociedad. Por supuesto, se trata de una totalidad nueva, profundizada y ampliada con el apoyo de la nano-sociologa hasta lo macro, siempre con la mirada integradora que anuncia que lo analtico (fragmentado) es parte de un fenmeno social mayor al que se articula y que en esa bios, saltos Tales son las dinmicas sociales dialcti por la denominada teora de la complejidad.El lugar central est en los sujetosNo hay teora, ni propuesta, ni programa ni organizacin que pueda desplazar o sustituir el protagonismo creativo colectivo de los sujetos sociales y polticos, su capacidad para (auto)constituirse en fuerza sociopo ltica de liberacin, conduccin poltica colectiva del proceso de cambios en los mbitos parlamentario y extraparlamentario (conjugados, articulados). Con cebir la actual tarea histrica civilizatoria de defensa integral de la vida, desde las lites, grupos reducidos, llmense estos partidos, movimientos, ONGs, implica quedar atrapado por una retrica testimonial que, a lo a la titnica labor colectiva de los pueblos abocados a crear el mundo que ha de sustituir a este. Y esto alude directamente a presupuestos nuevos, que den cabida a la diversidad de actores, con sus modos de vida, cosmovisiones, cosmopercepciones, sus identidades, subjetividades, aspiraciones, propues tas es decir, habla de superar el obsoleto paradigma dogmtico acerca del sujeto revolucionario, que lo limitaba a una supuesta clase obrera industrial que, en rigor, nunca existi en Latinoamrica, llama a dejar atrs el eurocentrismo negador de los pueblos indge nas como sujetos con plenos derechos y capacidades, llama tambin a abrir espacios polticos a las mujeres con sus pensamientos liberadores, como a todos/as los marginados/as o excluidos/as segn sus capacida des fsicas, sus identidades sexuales, etc., en resumen, llama a abrir las prcticas polticas a la perspectiva intercultural para concebirlas desde este lugar, reclamando por tanto, una mirada que d cuenta de los dismiles intereses de los diversos actores y sectores que conforman el llamado campo popular. Esto supone tambin hacerse cargo de las disputas de poder que tienen y tendrn lugar en el seno del pue blo y que acompaarn la creacin del nuevo mundo buscando nuevas relaciones y modalidades de organizacin y accin que vayan superando la verticalidad jerrquica instalada como el saber hacer de la huma nidad durante milenios. Sobre esta base se podrn ir abriendo pasos hacia una perspectiva de interrelacionamiento cada vez ms horizontal, reconociendo la igualdad entre los diferen tes, en derechos, identidades, subjetividades, modos de vida, estableciendo condiciones para la convivencia de las diferencias sobre la base de equidad y la complementariedad. La democracia ocupa aqu un lugar central, puesto que limitarla a aquella representativa o directa que solo reconoce el derecho de las mayoras es, en realidad, una modalidad encubierta de autorita rismo, pactado y reglamentado en las constituciones.

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46 El derecho es siempre para quienes lo necesitan, no para quienes lo poseen, es decir, alcanza tambin a las minoras, a los relegados/as de siempre, a los subordinados/as y excluidos/ as histricos Y su reconocimien to y ejercicio efectivo hay que construirlo colectivamente. No hay modos de convivencia colectiva que puedan imponerse a la humanidad, por muy perfectos que ellos resulten en la propuesta terica. De ellos hay sobradas muestras en la historia re ciente. Por ello, la inter culturalidad presupone, se asienta y promueve, la descolonizacin cultural (modo de vida y de pensamiento) de nuestras realidades, desde la historia hasta el futuro pasando por el presente. No dice solo respecto de la colonia, la conquista y colonizacin emprendidas en el siglo XV. Teniendo en cuenta que la conquista y colonizacin de Amrica, genocidio mediante, implant el capitalismo en estas tierras, los actuales procesos de descolonizacin comprenden todo el perodo histrico, desde tiempos de la llegada del capitalismo a nuestras tierras de la mano de la conquista y colonizacin hasta la liberacin del jugo del capital en lo econmico-social y cultural, en el modo de vida, de percepcin, de conocimiento, de interrelacionamiento humano y con la naturaleza. Para expresarlo sintticamente: interculturalidad y descolonizacin constituyen pilares claves promotores de la nueva civilizacin, anclados en la equidad, la solidaridad y la bsqueda de armona en la convivencia humana y con la naturaleza y, todo ello, sustentado en un nuevo modo de produccin y reproduccin, cuyo ciclo garantice la reproduccin de la vida humana y de la naturaleza. Se trata de un proceso bsqueda y creacin colectivas de una nueva racionalidad del metabo como: racionalizar lo racionalizado (por el capital). Esta es, en trazos gruesos, la situacin. Dibuja un tiempo movido por un gran tembladeral histrico en el que transitamos sacudidos permanentemente por reajustes o resquebrajamientos de la agonizante civilizacin construida y regida por el capital. No es de extraar, por tanto, que los caminos diversos que hoy se plantean acerca de la transicin orientada a una superacin de esta civilizacin, provoquen mas incer tidumbres que certezas. Vamos a un mundo nuevo, que depende de nuestras capacidades. No viene del ms all; no hay nadie que a priori lo haya prediseado para nosotros Como dice Silvio Rodrguez, la revolucin se hace a mano y sin permiso.Destaco particularmente, en primer lugar, lo refe rente a la concepcin y el papel del Estado, tanto en los inicios de los procesos de cambio orientados a la transicin, como a los cambios que necesariamente habr de ir suscitndose en el curso de esos procesos. En este aspecto, se plantea una diferenciacin entre los procesos encabezados por los gobiernos popu lares del continente, puesto que algunos de ellos, tal dada por Gudynas, se plantean ser una variante prolisu horizonte histrico. Recuperar el papel central del Estado como ins titucin pblica garante de derechos sociales y del respaldo econmico para el ejercicio efectivo de esos derechos, es apenas un primer paso, casi obligado, del que arrancan los gobiernos dada su situacin posneoliberal inicial. Pero superado ese momento, se abren interrogantes claves. Entre ellas: Es el Estado un ac tor central del proceso o es una herramienta? Si es una herramienta, de quienes y para quienes? Y en ambos casos, quines lo motorizan y conducen? Es decir, quines son los protagonistas del proceso? Y aqu se Aunque no es factible ahora adentrarme en este tema, vale recordar que el Estado, como toda institude la defensa de sus intereses, que representa y para lo cual fue constituido. Es absurdo entonces, sostenerlo tal cual, es decir, ajustado a la defensa de esos intereses y su jurisprudencia y pretender que, a la vez en tales trminos, pueda resultar una herramienta de cambio social. Para poner la direccin en este rumbo hay procesos democratizadores transformadores imprescindi bles, como por ejemplo, las asambleas constituyentes, cuya realizacin abre jurdicamentelas puertas a la participacin de la ciudadana popular (movimientos pblicas y la gestin de lo pblico, de sus territorios, sus comunidades, etc. Esta participacin habr de incrementarse sustantivamente en funcin de las tareas que los pueblos se tracen en cada momento, de ah que las asambleas constituyentes sern varias, tantas

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47 como lo demande el proceso democratizador revolucionario en cada sociedad.Transformar raizalmente la democraciaLos procesos democrtico revolucionarios necesitan transformar la democracia, abrirla a la diversidad de ciudadanas que habitan en nuestras tierras, apostar a la participacin de los pueblos desde abajo, avanzar hacia la plurinacionalidad, en cada pas y en el con tinente. No hay posibilidad de Estado plurinacional sin democracia plurinacional, pero esto hay que crearlo y construirlo, sostenerlo y desarrollar, en cada pas y en el continente. La revolucin democrtico-cultural que tiene lugar en Bolivia, por ejemplo, lleva en esto la de lantera, es el laboratorio de la nueva Latinoamrica, plurinacional, intercultural y descolonizada. No es que ya haya madurado como Estado plurinacional, pero zonte y en los imaginarios, estimulando y empujando el proceso hacia ese rumbo. Esto es parte de la con duccin poltico-ideolgica de los procesos. Qu estn llenos de errores?, obviamente. Lo con trario sera propio de un engao. No hay nada que hagamos, saliendo de las entraas del mundo regido por el mercado y su lgica mezquina y competitiva, que pueda ser puro y propio de un mundo otro, que todava no ha sido creado por nosotros. Su alumbramiento ocurrir mediante un parto doloroso, pero como en todos los caos, ser maravilloso y balsmico. Por eso, en este contexto, ms que la razn individual que es importante, sobre todo para quien la sostiene-, es primordial apor tar a la construccin de la razn colectiva, sustento go, que haya que silenciar las opiniones o crticas a los procesos; siempre que se hagan desde adentro, tambin contienen errores. No hay arbitro individual ni colectivo, partidario, onegestico o institucional estatal o religioso que pue da dictaminar quin tiene la razn y quin no. No hay nada ms feo en poltica que la razn de Estado, en todos los casos. Los intelectuales (orgnicos) no pueden diluirse en la gestin del gobierno o el Estado; ciertamente deben estar comprometidos, entrar al fango de la vida real, ser parte de las bsquedas y los procesos de construc cin de lo nuevo; pensar desde afuera de los procesos no aporta, pero tampoco su exgesis. Es necesario ser parte, estar comprometidos y, a la vez, mantener un distanciamiento crtico, necesario para que sea posible aportar al proceso colectivo. En esa interrelacin, ser uno ms, no aporta. En resumen, considero que un trabajo como el que me ha movido a escribir estas lneas es un ejemplo palpable de las contradicciones de la diversidad de miradas, juicios y prejuicios que atraviesan los procesos polticos abiertos con los actuales gobiernos populares en el continente. Ellos tal vez abran cauces a transicio nes que podran desarrollarse a partir del presente, es decir a partir del inicio de las etapas posneoliberales, de la mano de grandes luchas sociales, intentan ahora embanderar procesos de cambios raizales. bates necesarios acerca de la transicin hacia el mundo nuevo, alentando la bsqueda de un nuevo modo de produccin y reproduccin que haga posible el Buen Vivir y Convivir entre la humanidad y la naturaleza, anclado en nuevos paradigmas de bienestar, progreso, desarrollo y democracia, alimentando as un nuevo pensamiento crtico revolucionario que nos convoca hoy a defender la vida atravesando los campos minados por el capital, sin entrenamiento previo. Tales son algunos desafos.(*) Isabel Rauber es cubana, doctora en Filosofa y directora de la revista Pasado y Presente XXI.

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48Carlos Fonseca Tern _____________Basta conversar con varias personas en sus casas o en las calles de cualquier ciudad de Cuba, para percatarse del entusiasmo que hay en la isla con las medidas implementadas en estos ltimos tiempos y conocidas como Actualizacin del modelo econmico, cuyos lineamientos fueron discutidos ma sivamente en una inmensa cantidad de reuniones populares convocadas por el Partido Comunista de Cuba (PCC) y por el Poder Popular. Los lineamientos, ampliamente discutidos por todo el que quiso participar, incluye una reforma de vasto alcance en la legislacin laboral del pas, adap tndola a las nuevas condiciones. Las nuevas polticas tienen como contenido fundamental el impulso a la forma autogestionaria de ejercer la propiedad social. Es decir, el papel del Estado en el control de los medios de produccin disminuye a favor del rol de los trabaja dores, que pasan a ejercer directamente la propiedad sobre los mismos, lo cual no altera el principio econ mico rector del socialismo, que es el predomino del carcter social de la propiedad sobre los medios de produccin, sino que lo adapta a las condiciones actuales de Cuba y el mundo. Ciertos antiguos marxistas dogmticos que ahora de oportunismo echa tan a la medida de la intelectua lidad pequeoburguesa, as como ciertos despista dos, sealan que con estas medidas en Cuba se est restaurando el capitalismo y critican las medidas como un atentado contra la Revolucin. Otros frustrados que renunciaron a posiciones de izquierda, las consideran una demostracin de que el socialismo no funciona, y que por tanto ahora Cuba se ve obligada a recurrir al capitalismo para salvar su economa, en lo cual coinciden como es lgico, con los idelogos ms caracterizados de la derecha. No es extrao que coincidan la extrema izquierda, la izquierda desencantada y la derecha, y cada vez que que recordar el viejo dicho, de que cuando el ro suena, piedras trae. Veamos pues, de qu aguas est hecho este ro en el cual se baan juntos el dogmatismo, el oportunismo y la reaccin. La actualizacin del modelo econmico en Cuba no solamente es necesaria, sino que no constituye re troceso alguno respecto al proceso de transformacin socialista de las relaciones de produccin, puesto que estn orientadas para preservar e incluso profundizar el carcter social de la propiedad no estatal. Pero es bueno llamar la atencin sobre lo extrao que puede resultar de que en una sociedad socialista capaz de resistir el asedio de la potencia ms poderosa del mundo y de la historia durante cinco dcadas y media (casi la mitad de ese tiempo sin el apoyo de la potencia socialista sovitica, producto de su derrumbe) los lineamientos han sido bien recibidos por la gente, si acaso fuesen unas polticas cuya esencia fuese el retor proceso de construccin del socialismo. En tal sentido, la explicacin es sencilla: la buena acogida es la mejor demostracin de que las nuevas polticas no son en s mismas un retroceso de la Revolucin Cubana, lo cual vertirse en eso.El caso soviticoEn cambio, es interesante resaltar el hecho de que la Perestroika, aqul conjunto de polticas que consagraron el regreso del capitalismo a la Unin Sovitica, que por razones obvias fue tan aplaudida por el capitalismo mundial y por el imperialismo, haya sido rechazada casi desde el comienzo por los ciudadanos soviticos, a quienes se supona que sus promotores pretendan beneficiar. Existe la equivocada percepcin (inte resadamente creada) de que las reformas de Mijal Gorbachov eran populares en la Unin Sovitica. Nada ms lejos de la realidad, pese a que el dficit en la formacin de la nueva conciencia social paraliz al pueblo y ms an a la dirigencia burocrtica que estaba al mando y promoviendo ella misma el desmantelamiento del sistema social instaurado siete dcadas atrs. Muy al principio de aqul proceso, el discurso de Gorbachov cre ciertas expectativas positivas, que muy pronto se disiparon ante los hechos, pero solamente a nivel del pueblo pero no a lo interno de la burocracia inmovilista de cuyas vacilaciones ideolgicas que comenzaron con Nikita Jruschov en 1956, de la cual el propio Gorbachov era un fiel representante. Muy pocos saben que poco antes de la desintegracin de la Unin Sovitica, en todas las quince repblicas que la conformaban se hizo un Plebiscito sobre su disolucin y el resultado fue abrumadoramente favorable a que se mantuviera la Unin. Pocos recuerdan cmo inmediatamente despus de que se nuestramricaAlgunos desafos y perspectivas de la Revolucin Cubana

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49 los comunistas (que ya estaban siendo perseguidos) tenan control del Poder Legislativo y Boris Yeltsin, recin electo Presidente de la Federacin Rusa, mandonde sesionaba el Congreso, disolvindolo a sangre y fuego con el correspondiente saldo de muertos y heridos. Apenas haban pasado meses desde que el propio Gorbachov, ante una exigencia de Yeltsin de lante de un atolondrado auditorio lleno de desconcertados burcratas inmovilistas y eufricos procapitalistas, haba prohibido el Partido Comunista y haba decomisado su patrimonio. Un cuarto de siglo antes de aquellos acontecimientos que tomaron de sorpresa a moros y cristianos, Ernesto Che Guevara predijo lo que poda suceder, y para ello se bas en el siguiente razonamiento: la construccin del socialismo y del comunismo no estn separadas entre s, pues para la instauracin del co munismo es necesario que est formada previamente la conciencia social que le es propia, y eso slo puede hacerse en el socialismo, cuyas condiciones hasta ese momento se supona que no eran propicias para la for macin de esa conciencia. El Che seal entonces qu impeda lograr ese obpolticas y estmulos que aseguraran el aumento creciente de la motivacin espiritual para el trabajo, en el marco del predominio de la propiedad social sobre los medios de produccin, aunque eso, a pesar de ser indispensable para el surgimiento de los valores propios En las condiciones de aquella poca, en pleno desa rrollo industrial del capitalismo, para que funcionaran las polticas sealadas por el Che, era necesaria la pla tacin de un sistema de direccin econmica lo ms divorciado posible de los conceptos mercantilistas que, aplicados a la gestin econmica, fomentaban la motivacin material para el trabajo. Si predomina la motivacin material, se impide la formacin de la con ciencia social necesaria para la distribucin comunista, que se basa en las necesidades y no en el trabajo, una de las principales razones por las cuales es que resulta indispensable para el comunismo la motivacin espiri tual. Al aplicarse en la Unin Sovitica polticas que no tenan como objetivo el predominio de las motivaciones espirituales para el trabajo, el tipo de propiedad sobre los medios de produccin que predominaba no poda hacer que surgiera la conciencia social apropia da para el proceso de construccin social consciente, razn por la cual cuando una coyuntura determinada lo posibilitara, estaban dadas las condiciones para que volviera el capitalismo. De hecho, ya con esa circuns tancia, se estaba restaurando desde el punto de vista de la conciencia social.La revolucin electrnicaA diferencia de la poca del Che, en la actualidad tanto el capitalismo como el socialismo se ven decisirevolucin electrnica. Ha ocurrido lo mismo que con la industrializacin en los siglos XVII y XVIII, que redujo la cantidad de personas necesarias para producir una cantidad de riquezas an mayor, pero con la diferencia de que aquella cre las relaciones laborales en sustitupuesto en crisis las relaciones laborales. A su vez, en el mbito econmico, esa crisis ha puesto en cuestin la intermediacin entre los traba jadores y la riqueza que stos producen, ejercida por los grandes propietarios individuales en el capitalismo y por el Estado en el socialismo del siglo XX. En el m bito poltico, en el capitalismo est cuestionada la clase poltica como intermediaria entre los ciudadanos y el poder que tericamente les pertenece, mientras en tituye a las clases populares en el ejercicio del poder. del siglo XXI, el capitalismo adopta el modelo neolibe ral, en el cual prescinde del Estado en la gestin econmica directa y refuerza en cambio su papel como rgano de represin y sumisin al servicio de las clases dominantes. Mientras, el socialismo se reinventa me diante el ejercicio directo de la propiedad por los trabajadores y del poder por los ciudadanos que pasan as de ser un sujeto individual y pasivo en la democracia representativa a ser un sujeto social y activo en la de mocracia directa. En el socialismo, la vanguardia ya no puede ser sustituta de las clases populares en el ejer cicio del poder, pero mantiene su indispensable papel

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50conductor, mediante el trabajo poltico e ideolgico desde todos los mbitos de la sociedad donde tiene presencia organizada y desde la institucionalidad me diante la cual las clases populares ejercen directamen te el poder. Es de destacar que el capitalismo en su versin neoliberal no prescinde de su intermediario, mientras el socialismo s lo hace, lo cual se debe a que la inter mediacin es indispensable para la legitimacin de un sistema de opresin, pero no lo es para un sistema cuya esencia es la negacin misma de la opresin, razn por la cual esta coyuntura histrica ofrece mucho mejores perspectivas al socialismo que el capitalismo. As las cosas, en la economa socialista la forma estatal no es ya un requisito para el carcter social de la tivaciones espirituales para el trabajo, sealadas por el Che como indispensables y que requieren de estmu los morales como parte de la gestin econmica y la direccin empresarial, puede lograrse principalmente mediante nuevos estmulos morales. A travs de la propiedad social ejercida directamente por los traba jadores que de esta forma pasan a ser, tal como los describe Orlando Nez, el sujeto econmico que le haca falta al socialismo los estmulos materiales co lectivos se convierten en nuevos estmulos morales.Nuevos riesgosSin embargo, nuevos riesgos aparecen ahora, plemente este nuevo modelo puede reproducir las relaciones de produccin capitalistas y no las de tipo socialista. Para impedir que esto suceda, es necesario entre otras cosas establecer toda una serie de principios que permitan mantener el carcter social de la propiedad directamente ejercida por los trabajadores. Por ejemplo, que la condicin misma de trabajador sea requisito y a la vez generadora de derecho para ejercer la propiedad sobre el medio de produc cin correspondiente. aras de que el Estado pueda continuar recibiendo los recursos necesarios para sostener aquellos servicios cuya naturaleza misma requiere que sean pblicos en el socialismo, como la salud y la educacin, as como dos por los ciudadanos en concepto de subsidios, se correspondan con la real necesidad de cada quien. Pero esto es un proceso, y en Cuba con la particularidad de que se encuentra en una transicin del modelo socialista estatista en lo econmico y burocrtico en lo poltico, propio del siglo XX, al modelo socialis ta autogestionario o cuentapropista en lo econmico y protagnico en lo poltico, propio del siglo XXI. Y le toca hacerlo en medio de un brutal bloqueo econ mico impuesto por el imperialismo norteamericano y sin poder contar ya con el apoyo solidario de la Unin Sovitica. Un efecto contundente de esa condicin, es que a pesar del bienestar social general del que disfru ta, la poblacin cubana tiene mayoritariamente una severa carencia de poder adquisitivo. Es decir, el cubano promedio tiene acceso a la salud y educacin de calidad; est cubierto por la seguridad social, que es de carcter universal; desde el vientre materno, tiene una esperanza de vida superior a mu chos pases desarrollados; hay una cuota alimenticia y de diversos productos de primera necesidad a precios subsidiados y hay un subsidio fortsimo en servicios como el gas, el agua y la electricidad, que por tal razn son casi gratuitos. No hay mendicidad, no hay nios en situacin de riesgo ni desarrollando actividades impropias de su edad, y ningn ciudadano est des amparado o abandonado a su suerte por la sociedad o el sistema. Hay abundantes oportunidades de recrea cin sana, con innumerables presentaciones artsticas gratuitas de gran calidad y con el acceso gratuito a los espectculos deportivos, que son de primer nivel. En cambio, para estos mismos cubanos es una ver dadera proeza salir a pasear con su familia un domingo a un restaurante, o simplemente divertirse con sus amistades, entre un sinfn de cosas que parecen muy triviales, pero que constituyen una buena parte del bienestar de un ser humano. El subsidio alimenticio disminuye aceleradamente, mientras el ingreso salarial aumenta a un ritmo mucho menor, de modo que cada vez es ms difcil para la familia cubana promedio garantizar la alimentacin del hogar. muchsimo menores que aquellas a las cuales se debe enfrentar la gran mayora de los habitantes de cualquier pas capitalista subdesarrollado, y an incluyendo a pases que gozan de una buena situacin econmica en general, y a grandes segmentos de la poblacin de muchos pases capitalistas desarrollados, sumergidos en profundas crisis econmicas, como es el caso de Espaa. De hecho, no puede haber punto de comparacin cultades, sino por la degradacin humana que implica la pobreza en el caso del capitalismo. No cabe siquiera

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51 imaginar sobreviviendo tan slo una semana en pie a un rgimen poltico y social en un pas capitalista con los escasos recursos econmicos de un pas como Cuba, enfrentado adems a un bloqueo tan intenso y prolongado, y enemistado con la mayor potencia mundial que lo aplica. Eso es una demostracin con tundente pero oculta a la opinin pblica, del inmenso pecto al capitalismo. O como ocurri despus de que triunfara el socia lismo en Rusia, que era uno de los pases ms atrasados de Europa, pese a lo cual alcanz en tan slo tres dcadas el nivel de industrializacin que a los pases capitalistas ms avanzados les llev siglos. De hecho, la Unin Sovitica fuera el primer pas en conquistar el espacio y sus hazaas adquieren una proporcin mucho mayor si tomamos en cuenta la guerra civil y las dos guerras mundiales que debi soportar, con de cenas de millones de muertos y la mayor parte de sus ciudades e infraestructura destruidas.El cubano y su poder adquisitivoEl principal problema del cubano promedio es su poder adquisitivo. Hay dos situaciones que de no resolverse, pueden convertirse en obstculos peligrossimos para la mejora econmica y una fuente de inestabilidad y descomposicin social de grandes proporciones. Una de ellas es que existe un segmento creciente de la poblacin sin ninguno de los problemas sealagruencia es sin duda uno de los retos ms complicados para el actual proceso de actualizacin del modelo econmico en Cuba. Para empeorar las cosas, resulta que el sector en mejor situacin es de donde surge la mayor parte de los inconformes con la Revolucin. El otro problema es algo que lleva a una creciente relativizacin moral de una cantidad cada vez mayor principios ticos muy arraigados con el socialismo en la isla. Se trata del fenmeno que muchos trabajado res utilizan como fuente de compensacin de su bajo poder adquisitivo, la apropiacin ilcita de recursos del Estado a los cuales tienen acceso, mediante una can tidad de formas tan amplia como lo es la emblemtica creatividad misma del cubano. Esto lleva a formularse la interrogante de si quizs no sera menos perjudicial para la economa de Cuba un aumento ms agresivo de los salarios, acompaado de toda una serie de medidas polticas y administrativas destinadas a erradicar esas prcticas descompuestas. La baja asignacin salarial tiene como objetivo obtener minos de su acceso a la proteccin social garantizada por el Estado, pero eso se vuelve utpico debido a la verdadera sangra de recursos a travs de las prcticas corruptas con recursos estatales. Todo esto posiblemente est vinculado con la ma netaria prevista por los lineamientos para la actualizacin del modelo econmico; es decir, la supresin de la para el consumo general) que fue necesario establecer en los aos 90 como la nica manera de atraer los re cursos en divisas necesarios para el sostenimiento del costossimo modelo de acceso universal a los servicios pblicos en Cuba. Asimismo, el bajo ingreso salarial de los cubanos se presta a la manipulacin de quienes se interesan por razones polticas e ideolgicas en presentar una imagen desfavorable de Cuba y de su Revolucin, pero tambin hay muchos que por ingenuidad o descuido para que la realidad se conozca completa. los ingresos monetarios de un asalariado, sin mencionar para nada el amplio y abundante subsidio existente, el acceso gratuito a la educacin y la atencin m dica de mxima calidad, y la atencin social, as como la certeza que tiene el cubano de que nunca ser olvidado por la sociedad, o en otras palabras, la garanta de que siempre ser tratado con la dignidad de un ser humano. Esta tranquilidad es asumida por el cubano comn y corriente como parte inalienable de su vida, sin imaginar siquiera que sea posible lo contrario, a no ser que viaje a cualquier otro pas. De hecho, cuando un cubano emigra por inconformidad con la situacin de su pas, por lo general cambia su manera de pensar cuando observan la miseria humana del capitalismo. Producto de las distorsiones propias de una economa que ha debido soportar adems del bloqueo econmico norteamericano y la desaparicin sbita del 80% de los destinos de sus exportaciones con la cada de la Unin Sovitica a inicios de los noventa, el peso del subsidio estatal en el ingreso individual es tan alto que constituye con mucho la mayor parte del ingreso de un asalariado, an de los que ganan ms. Es por eso que el ingreso del cubano no puede medirse por el salario. Pero esto hace que en Cuba no se cumpla el principio distributivo marxista: en el socialismo, a cada quien segn su trabajo; en el comunismo, a cada quien segn sus necesidades. Es una realidad que ha sido sealada por el propio Presidente Ral Castro y est plasmado en los lineamientos de la actualizacin del modelo econmico como parte de lo que debe ser superado por dicho proceso. En la prctica, el criterio para la distribucin de los recursos del Estado cubano est ms vinculado con una distribucin de tipo comunista, pero sin la abundancia propia de ese sistema (el cual nunca ha sido instaurado, por lo cual hay quienes lo consideran

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52irrealizable) que garantiza la satisfaccin de muchas ms necesidades materiales que las satisfechas en la actual sociedad cubana. Lo que se distribuye en Cuba segn el trabajo es el salario, que como se ha dicho, constituye una porcin pequea del ingreso real de cada cubano. Incluso, la diferencia respecto a la situacin anterior al derrumbe de la Unin Sovitica est en el peso del salario. En esa poca, era mayor que el subsidio, pero de igual manera la regulacin del consumo se basaba en las necesidades y no en el ingreso por el trabajo, de modo que la diferencia entre los distintos montos del ingreso estaba en los productos desregulados que poda comprar cada quien.El modelo polticoFinalmente est un elemento que en general ha sido muy subestimado hasta por los propios revolucionarios cubanos y que es casi desconocido fuera de Cuba: el modelo poltico. Como bien indica el propio nombre del proceso de actualizacin en cuestin, esto an no es la prioridad; y decimos an, con la idea de que lo deber ser en algn momento. En Cuba hay un rgimen poltico parlamentario nico en su gnero, de suscripcin popular, que ha logrado deshacerse de todos los elementos que mer cantilizan y degradan la democracia en su versin libe ral o burguesa. No es correcto considerar el rgimen poltico cubano como de partido nico, puesto que el Partido Comunista no es electoral y tiene legalmente prohibido postular candidatos, los cuales son postulados directamente por los ciudadanos y no necesariamente deben ser militantes del PCC. Cada quien ejer ce el voto voluntario, universal, directo y secreto para elegir a los delegados desde el nivel de base hasta el nivel nacional a los rganos del Poder Popular. Los diputados no devengan un salario por serlo, sino que reciben su mismo salario anterior en caso de que lo tuvieran, como un subsidio de la empresa o institucin donde laboran, para que puedan ejercer su funcin legislativa. Estn obligados a reunirse peridi camente con sus electores para rendir cuentas y pue den ser revocados por stos en cualquier momento. La Asamblea Nacional elige al Consejo de Estado (mximo rgano de gobierno) y a su Presidente, que es Jefe de Estado y de Gobierno, a la vez que puede revocarlo y auto convocarse por dos tercios de sus miembros. Existe el Plebiscito y el Referendo, convocado por la Asamblea para tomas de decisiones estratgicas. La ausencia de pluripartidismo en la democracia pacin para quien no est de acuerdo con el sistema. El problema es que alguien con esa posicin reciba el apoyo del pueblo. En los regmenes parlamentarios europeos al Jefe de Gobierno lo elige el Parlamento, y en algunos de esos pases, el Jefe de Estado es un Rey (por lo tanto, hereda el cargo), como por ejemplo, en Gran Bretaa, Suecia, Holanda o Espaa. En Estados Unidos el voto es indirecto, es decir, que el Presidente lo eligen los colegios electorales de cada Estado, con un determi nado nmero de votos electorales que no siempre se relaciona con su cantidad de habitantes. El candidato que gana en un Estado gana todos los votos electoraquedar electo el candidato presidencial que haya tenido menos votos de los ciudadanos, como sucedi por ejemplo, con George W. Bush en el ao 2000. Los medios de comunicacin son estatales como una manera que tiene la sociedad para garantizar la informacin verdica, partiendo de que la privatizacin del servicio de informar, propia del capitalismo, es tambin la privatizacin de la verdad. La censura que se ejerce sobre la informacin en Cuba no es distinta a la que en la democracia burguesa se ejerce mediante el apoyo o no de la empresa privada a determinados medios de comunicacin y mediante la pertenencia natural de los dueos de medios de comunicacin, como empresas privadas que son, a la clase capitalista, de lo cual resulta la manera en que regularn el conte nido de lo que se informa y de lo que se publica. La no mercantilizacin de la campaa electoral en Cuba hace que los ciudadanos voten por quien creen qu es mejor o por aquello en lo que creen, sin estar bajo el bombardeo psicolgico de la publicidad partidista, que no va dirigida a que la gente piense con libertad, sino a inducir su voto en base a una serie de manipulaciones de la mente segn las tcnicas ms avanzadas de la mercadotecnia, de la misma manera en que se induce a los consumidores para la compra de determinados productos. Es eso lo que no hay en la democracia cubana, y no tiene por qu ser eso lo que hace democrtico o no a un rgimen poltico, como tampoco puede ser el pluripartidismo. El diseo del modelo poltico cubano permite que las decisiones gubernamentales y del Estado en ge neral se ajusten a los pensamientos, sentimientos y anhelos mayoritarios de los cubanos. Los ciudadanos participan y se renen con sus representantes, y tienen gran poder sobre stos. En coyunturas estratgicas se toman decisiones de gran alcance en las cuales s hay una amplia participacin popular, como es el caso de los lineamientos para la actualizacin del modelo econmico y ms recientemente, las reformas al cdigo laboral en el marco de las polticas que se derivan de dichos lineamientos. Pero la democracia cubana, estructurada para ser directa, puede considerarse an como representati va, slo que sin las caractersticas degradantes de la versin liberal o burguesa. Ser directa cuando las decisiones de Estado y las polticas gubernamenta les sean manifestacin del desempeo cotidiano de

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53 las instituciones que han sido diseadas en el modelo poltico cubano, para que los ciudadanos decidan y no solamente para que las decisiones tomadas por la diri gencia se correspondan con aquello a lo que los ciuda danos aspiran y con lo que stos necesitan. Aunque su forma actual de gobierno coloca a la democracia cubana por encima de cualquier otra en el mundo, an no llega a lo que demandan la consolidacin del proceso revolucionario y la reinvencin socialista del siglo XXI, y en consecuencia, no alcanza a lo que los revolucionarios cubanos se exigen a s mismos.La democracia directaEn la democracia directa, el ciudadano es el sujeto social activo que construye su propia realidad social y con ella, se construye a s mismo. El socialismo es la nica sociedad conscientemente construida y por eso mismo, la nica que es producto de la capacidad del ser humano para construir una realidad social a la altu ra de la racionalidad y la espiritualidad que caracterizan su condicin como tal. Es decir, el socialismo es la nica sociedad a la altura de la condicin humana y su ms alta expresin ser en el comunismo. La razn de ser de un modelo poltico es la legi timacin del orden establecido en la conciencia de los individuos, que en el caso de una revolucin es el nuevo orden social en permanente construccin cons ciente. Esa es la principal fuente de irreversibilidad de un proceso revolucionario. Eso no es una ley del de sarrollo histrico, sino el resultado de las decisiones y acciones de los propios revolucionarios, y ese resulta do se obtiene en la medida en que cada individuo hace suyo el proceso y acta organizadamente para hacerlo funcionar. Para eso, si tomamos en cuenta que se trata de la construccin consciente de la realidad social constitui da por los propios constructores, resulta indispensable la vanguardia revolucionaria como sujeto poltico para la conduccin del proceso revolucionario mediante el trabajo poltico e ideolgico desde la sociedad misma como tal y en el seno de la institucionalidad democr tica diseada para que el poder sea ejercido directa mente por los ciudadanos, como es el caso del modelo poltico cubano. Una vanguardia que a diferencia de los partidos di rigentes en el socialismo del siglo XX, no sustituya a las clases populares en el ejercicio del poder, sino que las oriente en base a lo que logre aprender de su vnculo permanente con ellas. Ello no puede darse si una vanguardia no garantiza en sus decisiones la mayor par ticipacin posible de su militancia, cuyos criterios se forman mediante esa vinculacin entre la vanguardia y las clases populares a las cuales ella se debe; entre la vanguardia y el pueblo al cual los militantes de aqulla pertenecen. Una vanguardia, por tanto, que sea la expresin re volucionaria organizada del ms alto nivel de concien cia de clase alcanzado por las clases populares, pues sus militantes no conducen al resto del pueblo como una entidad ajena, sino sintindose lo que son: parte del pueblo. Una vanguardia que ha adquirido antes que el resto de la sociedad el nivel de conciencia necesario para estar en condiciones de ejercer liderazgo poltico popular, pero tambin para no colocarse por encima del pueblo. Todo lo dicho debe analizarse tomando en cuenta el factor biolgico que coloca a la Revolucin Cubana ante uno de sus mayores retos actuales: continuar su consolidacin ya sin la presencia en un futuro, por desgracia, ya no muy lejano de su dirigencia hist rica, con cuyo liderazgo, autoridad y experiencia, por tanto, pronto no se podr contar. El actual proceso de actualizacin en Cuba no es el primero que tiene como esencia y razn de ser la implementacin de cambios para avanzar y/o para errores y tendencias negativas en los aos 80, cuando se retomaron las ideas del Che sobre la construccin del socialismo, y que fue interrumpido por el perodo especial producto de la dramtica situacin creada con el derrumbe de la Unin Sovitica. La Revolucin Cubana ha demostrado que lleg para quedarse, pero esto es as precisamente porque su dirigencia, con la visin poltica que la ha caracterizado siempre, est consciente de que como ha dicho Fidel Castro no hay revoluciones irreversibles por volucin se revierta. La conciencia sobre lo cierto de seguros como estamos de que no se revertir esa Re volucin que marc para siempre el destino de nuestro continente.

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54Ral Castro Ruz* _______________Ni el ms soador de los que acompaamos a Fidel en un acto como este, el Primero de Enero de 1959, poda imaginar que hoy estaramos aqu. Nada fcil ha resultado este largo y azaroso camino. Ello ha sido posible, en primer lugar, gracias a la inmensa capacidad de resistencia y lucha de varias generaciones del noble y heroico pueblo cubano, ver dadero protagonista de esta, su Revolucin, que es el triunfo del mismo ideal de los mambises que en 1868, con Cspedes a la cabeza, iniciaron la guerra por la independencia del yugo espaol; de Maceo y Gmez, con quienes Jos Mart en 1895 retoma la gesta liber taria, truncada por la intervencin norteamericana en 1898, que impidi la entrada a Santiago de Cuba del Ejrcito Libertador. Es tambin la causa que enarbolaron contra la re pblica burguesa y neocolonial Balio, Mella, Rubn Martnez Villena, Guiteras y Jess Menndez, por solo mencionar a algunos. Fue ese el afn que motiv a la Generacin del Centenario, bajo el mando de Fidel, a asaltar los cuar teles Moncada, en esta ciudad, y Carlos Manuel de Cspedes, en Bayamo; a sobreponerse al fracaso, resistir el rigor de la prisin, venir en la expedicin del yate Gran ma, soportar el duro revs de Alegra de Po y encaminarse a la Sierra Maestra para empezar la lucha guerri llera del naciente Ejrcito Rebelde, cuyo Comandante en Jefe, ejemplo personal de valor en el combate, tenacidad e inclaudicable fe en la victoria, junto a su vocacin unitaria e indiscutible liderazgo, supo forjar la unidad de todas las fuerzas revolucionarias y conducir Exactamente 60 aos despus de que los interventores norteamericanos escamotearan la victoria a las huestes insurrectas, esta vez los mambises s pudieron entrar a la ciudad de Santiago de Cuba. Rendimos hoy merecido tributo a quienes entregaron sus vidas en montaas, campos y ciudades, combatientes del Ejrcito Rebelde y luchadores clandestinos, a aquellos que despus del triunfo cayeron en otras muchas honrosas misiones, a todos los que dedicaron su juventud y energas a construir el socialismo, guindose por la prdica martiana de que toda la gloria del mundo cabe en un grano de maz y que no hay satisfaccin ni premio ms grande que cumplir con el deber. No podemos dejar de mencionar la contribucin decisiva de las mujeres cubanas a lo largo del proceso revolucionario, como dignas continuadoras del ejem plo de Mariana Grajales, la madre de los Maceo, tanto en la lucha guerrillera como particularmente en la clandestinidad, sometidas a la brutal persecucin de los esbirros de la tirana. En ocasin de este 55 aniver sario, la Televisin Cubana ha estado difundiendo el serial histrico Clandestinas como un justo homenaje a aquellas valerosas muchachitas que tantas veces arriesgaron la vida. Algunas de ellas se encuentran aqu presentes, para alegra nuestra. En este propio lugar, el Primero de Enero de 1959, en medio del jbilo popular que se adue de todo el pas, ya Fidel premonitoriamente adverta: La Revolucin empieza ahora, la Revolucin no ser una tarea fcil, la Revolucin ser una empresa dura y llena de peligros. Desde bien temprano, se pusieron en marcha incon el refugio brindado en Estados Unidos a criminales y torturadores del rgimen de Batista y tambin a toda suerte de malversadores que se apropiaron del erario de la nacin.La proeza de la RevolucinLa Revolucin triunfante debi enfrentar el fomento y la organizacin del terrorismo de Estado mediante el sabotaje y el bandidismo armado, que en dos ocasiones lleg a actuar en las seis provincias que entonces tena el pas; la exclusin de Cuba de la OEA y la ruptura de relaciones diplomticas por todos los pases latinoamericanos, con la honrosa excepcin de Mxico; la invasin de ro, la masiva campaa meditica para difamar al proceso revolucionario y a sus lderes, en especial contra Fidel, objetivo de ms de 600 planes de atentado; la Crisis de Compromisos, solo con el pueblo cubano nuestramrica

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55 los cohetes en octubre de 1962, el secuestro y ataques a embarcaciones y aeronaves civiles, el asesinato de maestros y alfabetizadores, obreros, campesinos, estudiantes y diplomticos, que dej una estela, hasta ahora, de 3 478 muertos y 2 099 incapacitados. Han sido 55 aos de incesante lucha frente a los designios de once administraciones norteamericanas que, con mayor o menor hostilidad, no han cejado en el propsito de cambiar el rgimen econmico y social fruto de la Revolucin, apagar su ejemplo y reinstaurar el dominio imperial sobre nuestra Patria. ellos, el de que no era posible construir el socialismo en una pequea isla a 90 millas de Estados Unidos. Una Revolucin que no fue consecuencia de una con frontacin internacional ni cont con apoyo masivo del exterior. Una Revolucin que no se limit a la sustitucin de un poder por otro, sino que en menos de 24 horas disolvi la maquinaria represiva del rgimen dic tatorial y sent las bases de una sociedad nueva. Una Revolucin que construy un ejrcito que es el pueblo uniformado, y elabor, para defenderse, su propia doctrina militar. Una Revolucin que cumple 55 aos de trabajo por y para el pueblo, a quien hizo dueo de la tierra y las industrias, alfabetizando primero y formando maestros y profesores, construyendo escuelas generales y espe ciales para todos los nios, universidades, escuelas de preparando mdicos para Cuba y el mundo. Una Revolucin que nos ha llevado a alcanzar ndices de educa cin y salud que hoy son referencia internacional. Una Revolucin que sent las bases para democratizar los espacios de creacin, difusin y acceso a la cultura. Resumiendo, una Revolucin que ha hecho reali dad y proseguir cumpliendo el profundo anhelo mar tiano que preside la Constitucin y seala: Yo quiero Al hablar de estas cuestiones, recuerdo la frase de Fidel el 26 de julio del 2003 al intervenir en el acto por car al pueblo en la verdad, con palabras y con hechos irrebatibles, ha sido quizs el factor fundamental de la grandiosa proeza que este ha realizado. al mundo nuestro pueblo, que supo resistir estoicamente el dursimo perodo especial a que nos vimos sometidos como consecuencia de la desaparicin de la Unin Sovitica y el campo socialista, en medio de la ola de incertidumbre y desmoralizacin que esos dra mticos acontecimientos generaron en buena parte de las fuerzas progresistas de la humanidad. La imagen de Cuba, famosa en Amrica antes de la Revolucin como un paraso para el juego, la prossus sucias inversiones, facilitadas por la generalizada corrupcin administrativa de la tirana, se transform mediante el proceso revolucionario en smbolo de dig nidad, independencia, humanismo e intransigencia en defensa de los principios. Siguiendo la mxima de Mart, la Revolucin Cubana nunca ha preguntado de qu lado se vive mejor, sino de qu lado est el deber. Hemos sido coherentes y conse cuentes con la tica martiana. A lo largo de 55 aos recibimos la solidaridad noble y generosa de muchos pueblos hermanos, en primer lugar de la Unin Sovitica mientras existi y muy especialmente en los primeros y difciles aos, al tiempo que brindamos nuestro apoyo solidario en distintas regiones del planeta, tanto en las gloriosas misiones combativas internacionalistas como en los programas de colaboracin mdica, educacional, deportiva y en otras esferas, haciendo realidad el legado de que Patria es Humanidad. Jams hemos cedido ni cederemos ante agresio nes, chantajes ni amenazas. La poltica exterior de la Revolucin siempre ha sido un arma poderosa para defender la independencia, autodeterminacin y soberana nacionales, en favor de la paz mundial, el de sarrollo, la justicia social y la solidaridad con los pue blos del Tercer Mundo. El planeta que habitamos ha cambiado mucho desde el primero de enero de 1959. Esta pequea isla, a la que mediante brutales presiones de los gobiernos nor teamericanos pretendi separar de su entorno regional, ejerce la presidencia Pro Tmpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeos (CELAC) y se apresta a celebrar su reunin Cumbre en La Habana a de forjar una nueva unidad dentro de la diversidad en Nuestra Amrica. No olvidamos la singular coincidencia histrica de que en una fecha como hoy, 1ro de enero, hace 210 aos, triunf la primera revolucin en la regin latinoamericana y caribea, la que tambin fue la primera y nica victoria de un movimiento revolucionario dirigido por negros esclavos que luchaban contra ese oprobioso sistema y a la vez por la independencia nacional. Los efectos de aquellos dramticos acontecimientos repercutieron en Cuba, incluso por las venas de no pocos orientales corre sangre haitiana. Ambas naciones hemos tenido que pagar un alto precio por la audacia de enfrentar a los imperios dominantes. Al abordar este asunto deseo reiterar al hermano pueblo haitiano y a su gobierno que los cubanos jams los abandonaremos y que siempre podrn contar con nuestra modesta colaboracin.

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56Seguidamente abordar una cuestin en la que resta impone la permanente campaa de subversin polticoideolgica concebida y dirigida desde los centros del poder global para recolonizar las mentes de los pueblos y anular sus aspiraciones de construir un mundo mejor. formulada el primero de mayo del ao 2000, en la Plaza de la Revolucin, en La Habana, Fidel enunci, entre otras ideas, las siguientes: En nuestro caso, como sucede en varias regiones del mundo, se perciben intentos de introducir sutilmente plataformas de pensamiento neoliberal y de restauraesencias mismas de la Revolucin Socialista a partir de una manipulacin premeditada de la historia y de la situacin actual de crisis general del sistema capitalista, en menoscabo de los valores, la identidad y la cultura nacionales, favoreciendo el individualismo, el egosmo y el inters mercantilista por encima de la moral. En resumen, se afanan engaosamente en vender a los ms jvenes las supuestas ventajas de prescindir de ideologas y conciencia social, como si esos precep tos no representaran cabalmente los intereses de la clase dominante en el mundo capitalista. Con ello pre tenden, adems, inducir la ruptura entre la direccin histrica de la Revolucin y las nuevas generaciones y promover incertidumbre y pesimismo de cara al futu adentro el socialismo en Cuba. En las presentes circunstancias, el desafo se hace mayor y estamos seguros de que con el concurso de las fuerzas de que dispone la Revolucin saldremos victoriosos en este decisivo campo de batalla, haciendo realidad los objetivos que en la esfera ideolgica aprob la Primera Conferencia Nacional del Partido hace dos aos, direc cin en la que no se ha avanzado lo necesario. Queda muchsimo trabajo por hacer. Para ello contamos con la pujanza y compromiso patritico de la gran masa de intelectuales, artistas, profesores y nuestros centros de investigaciones sociales, universi dades y de su estudiantado, an sin utilizar plenamen te sus potencialidades. Los empeos de diseminar ideas que niegan la vitalidad de los conceptos marxistas, leninistas y martia nos, debern contrarrestarse, entre otros medios, con una creativa conceptualizacin terica del socialismo posible en las condiciones de Cuba, como nica alter nativa de igualdad y justicia para todos.Unidad con el PartidoLas nuevas generaciones de dirigentes, que paulatina y ordenadamente van asumiendo las principales responsabilidades en la direccin de la nacin, nunca podrn olvidar que esta es la Revolucin Socialista de los humildes, por los humildes y para los humildes (Aplausos y exclamaciones), premisa imprescindible y antdoto efectivo enemigo, que no renunciar al objetivo de distanciarlas de nuestro pueblo, en el propsito de socavar su unidad con el Partido Comunista, nico heredero legtimo del legado y la autoridad del Comandante en Jefe de la Revolucin Cubana, el compaero Fidel Castro Ruz. En este sentido, vale la pena recordar la relevancia que tiene continuar perfeccionando constantemente el principio de consultar de manera directa con la poblacin las decisiones vitales para el desarrollo de la sociedad, como qued demostrado durante el proceso previo a la aprobacin del nuevo Cdigo de Trabajo por nuestra Asamblea Nacional, al igual que en su momento se hizo con el proyecto de los Lineamientos de la Poltica Econmica y Social, los que luego de su amplio y democrtico examen popular fueron aprobados por el Sexto Congreso del Partido y refrendados posteriormente en nuestro Parlamento, ante el cual se rinde cuenta dos ve ces al ao acerca de su implementacin y de similar manera se procede en el seno del Gobierno y del Partido. Con este mtodo se podr garantizar que el programa de la Revolucin se actualice cada cinco aos, para que siempre responda a los verdaderos intereses del pueblo en los asuntos fundamentales de la sociedad y corregir oportunamente cualquier error. As se asegurar tambin el permanente perfeccionamiento y profundizacin de nuestra democracia socialista. Estrechamente vinculada con estos conceptos de alcance estratgico, verdaderamente estratgico para el presente y el futuro de la Patria, est la frase pronunciada por Fidel aqu, casi a esta misma hora, desde ese balcn exactamente, hace hoy 55 aos, con la que, por su eterna vigencia deseo concluir mis palabras: La Cincuenta y cinco aos despus, en el propio lugar, podemos repetir con orgullo: La Revolucin sigue igual, sin compromisos con nadie en absoluto, solo con el pueblo!(*) Presidente de Cuba. Extractos de su discurso en el acto de conmemoracin del 55 Aniversario del triunfo de la Revolucin Cubana en Santiago, 1 de enero de 2014.

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57 Miguel Daz-Canel Bermdez* _____El acontecimiento ms trascendental para nuestro pueblo en estos ltimos cincuenta y cinco aos es el triunfo revolucionario del primero de enero de 1959, y en cada nueva celebracin se vive un desborde de jbilo y homenaje al hecho en s y de agradecimiento entraable a la generacin que conci bi, realiz y protagoniz la epopeya. Con la entrada entusiasta de pioneros y jvenes destacados, junto a histricos caravanistas, que reedi taron el recorrido de la Caravana de la Libertad desde Santiago de Cuba a La Habana, imagino cuntos re cuerdos pasan por las mentes de muchos de los pre sentes y percibo el honor que siente la juventud cuba na al revivir aquella historia. Corran los primeros das de enero de 1959 cuando los cubanos vivieron las emotivas horas que siguieron al anuncio del derrocamiento de la sangrienta dictadu ra. Las calles habaneras se engalanaban con la bande ra nacional. Durante el trayecto, el pueblo delirante de entusiasmo aclamaba a aquellos valientes hombres de verde olivo, barbas y melenas. El recuerdo imborrable de esas jornadas qued expresado por el Indio Nabor en antolgico poema al decir: Jvenes barbudos, re beldes diamantes, / con trajes de olivo vienen de las lomas, / y por su dulzura, los hroes triunfantes/ pare cen armadas y bravas palomas. En este propio lugar, la antigua fortaleza de Columbia, hoy Ciudad Escolar Libertad, cuartel convertido en bella escuela, que ha graduado ya desde 1960 ms de 184 713 estudiantes de diferentes niveles de enseanza, el 8 de enero de 1959, en medio de una enorme multitud, en tarde histrica en la que la libertad se convirti en un hecho y para simbolizarlo una paloma blanca se pos en el hombro de quien dirigi la lucha, y en memorable discurso, del que se recuerda, siempre, su repetida pregunta: Voy bien, Camilo?, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz expres su proftica frase y cito: Creo As ha sido, siempre enfrentando, superando y venciendo adversidades, limitaciones, planes de desestabilizacin, conspiraciones para atentar contra Fidel y otros dirigentes, injusto bloqueo y calumnioso cerco meditico que no han cesado en 55 aos. Nuestro pueblo ha pagado un alto precio en vidas y en privaciones a causa de la implacable agresividad imperial. Pero no pudieron dividirnos ni derrotarnos. Ni fueron capaces, a pesar del enorme poder de los medios a su servicio, de silenciar el ejemplo de Cuba.Qu crmenes cometimos para merecer ese con tinuo hostigamiento? Liquidar el analfabetismo, convertir los cuarteles en escuelas e implantar la enseanza gratuita a todos los niveles; atender al campesinado: el sector de la poblacin histricamente ms olvidado; ofrecer acceso universal, sin costo alguno, a los servicios mdicos y elevar los indicadores de salud y la esperanza de vida a niveles de los pases desarro llados; poner al alcance de todos la cultura, la ciencia nuestramricaDesterrar los dogmas

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58y el deporte; recuperar el patrimonio de la nacin que estaba en manos de las corporaciones extranjeras; re partir la tierra; trabajar por la igualdad, por la genuina democracia, por sacar a la nacin del cenagal en que la haban hundido el capitalismo y la dependencia. Hace 55 aos dejamos de ser una oscura colonia de los Estados Unidos. Los cubanos rescatamos nuestra dignidad plena en enero de 1959. El nombre de Cuba, relacionado hasta entonces con una imagen degrada da y caricaturesca, se instal de un modo nuevo en el mapa del mundo. Se convirti en un smbolo de herosmo, de independencia, de decoro y de humanismo. El triunfo de la Revolucin que arrib a la capital aquel 8 de enero con la Caravana de la Libertad, es el acontecimiento que ha signado nuestras vidas. Lleg ya a los cincuenta y cinco aos con una obra madura, consolidada y que se renueva, con la peculiaridad de ser la nica de las revoluciones que cumple esa edad con su direccin histrica viva y al frente, razn ms gre de los homenajes, conscientes de que hay sobrados motivos para sentirnos legtimamente orgullosos y rememorar estos hechos. fue ampliamente argumentada por el General de Ejrcito Ral Castro Ruz en el discurso pronunciado el pasado primero de enero en Santiago de Cuba. Compartimos los momentos ms difciles el pueblo cubano no se rinsistencia alcanzara ms tarde una relevancia particular cuando en nuestra Amrica empez a conformarse un bloque progresista que pudo contar con las contribuciones solidarias de la Revolucin Cubana.Solidaridad, valor bsicoSe asumi el ejercicio de la solidaridad como uno de los valores bsicos ms entraables que nos guan. El gran Nelson Mandela, a quien rendimos homenaje pstumo hace pocos das, reconoci, con emotivas pa labras, el desprendimiento de los cubanos que viaja ron a frica y su papel en la independencia de Angola y como seal Fidel, los pueblos de Amrica fueron ms libres, puede decirse que los pueblos de frica fueron tambin ms libres despus de Cuito Cuanavale. Precisamente por toda la obra de la Revolucin, que trasciende las fronteras de Cuba, el imperialismo no ceja en sus propsitos de destruirla. En Santiago, el pasado primero de enero, el General de Ejrcito Ral Castro Ruz, en histrico y memorable discurso alertaba, poltico-ideolgica: Sus palabras son una convocatoria a la reflexin y a la accin. Como apunt nuestro Presidente, la Revolucin dispone de fuerzas para salir victoriosos en la batalla. Para lograrlo debemos dar cumplimiento a los objetivos aprobados en la Primera Conferencia Nacional del Partido con la misma pasin y sistematicidad con que se han seguido los Lineamientos de la poltica econmica y social refrendados por el Sexto Congreso. En tal sentido, desde el Partido, en cada lugar en que actuamos, debemos cultivar la interrelacin incesante y despojada de formalismos con las masas; desterrar el inmovilismo, los dogmas y las consignas vacas; conjugar la sensibilidad poltica con la intransigencia ante las violaciones y la defensa de la institucionalidad, en un ambiente de orden, disciplina y exigencia. Nuestros intelectuales, que en abril celebrarn el Congreso de la UNEAC, tienen en las palabras de Ral un acicate adicional para actualizar y defender la poltica cultural de la Revolucin, consolidar la pertinencia de las instituciones del sector, contribuir con una mi rada crtica y revolucionaria al anlisis colectivo para trazar un programa de ideas y de conceptos que se contrapongan al bombardeo nocivo de concepciones nihilistas, supuestamente desideologizadas, con las que pretenden desarmar a nuestra sociedad. La cultura es y ha de seguir siendo la espada y el escudo de la nacin ante el imperio. Igualmente las universidades y los centros de investigaciones sociales, son productores de ideas y cultura, escenario por excelencia para discutir y re Deben conceptualizar los procesos que vive la nacin, en particular trabajar en la fundamentacin terica de nuestro modelo socioeconmico. Tienen un papel insustituible en la difusin de las ideas marxistas, le ninistas y martianas, que no en balde son motivo de crtica y tergiversacin permanentes por parte de los alabarderos de las peores causas. Debemos estimular el debate ideolgico y la polmica, la capacidad de anlisis crtico, comprometido y revolucionario, el co nocimiento y respeto de la historia, que es la base de la cultura poltica del ciudadano.La disputa por la juventudEn su estrategia subversiva contra Cuba, el imperialismo tiene entre sus objetivos priorizados a los jvenes, en particular a los estudiantes. Apuesta a la falta de ex periencia de vida y a la rebelda innata de la juventud.

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59 Suea con introducir una cua entre las distintas generaciones que llevamos adelante la Revolucin. Lo sabe mos, y no estamos cruzados de brazos: la direccin del Partido le presta a este tema estratgico una atencin especial. Ello reclama igualmente una labor intencionada de la Unin de Jvenes Comunistas y las organizaciones estudiantiles. Aprovecho para recordar que recientemente se efectuaron los Congresos de la FEU y la Asociacin Hermanos Saz, cuyos provechosos acuer dos son objeto de un seguimiento sistemtico. Por otra parte, estamos obligados a perfeccionar los canales de comunicacin en nuestra sociedad. Los Organismos de la Administracin Central del Estado y los Consejos de Administracin tienen una cuota de responsabilidad en la existencia de dudas, incom prensiones o falta de informacin sobre las polticas aprobadas, las normas jurdicas que se establecen o las decisiones que puntualmente se toman. Otra parte le corresponde a los medios de comunicacin masiva, a los que les falta mucho todava para ser una platafor ma de debate de los problemas cotidianos del pas. No podemos olvidar que la no atencin a las quejas y pre ocupaciones de la poblacin, as como la existencia de vacos informativos, autocensura y secretismo intil, son terreno frtil para los que pretenden destruirnos. En resumen, el mejor antdoto contra los intenbien en cada lugar. Es a eso, en esencia, a lo que nos llam el General de Ejrcito el 7 de julio pasado, cuando nos convoc a dar una batalla frontal contra la corrupcin, el delito, las ilegalidades y las indisciplinas sociales. Y es que los asuntos abordados en ambas intervenciones de nuestro Primer Secretario estn ntimamente vinculados. La accin coherente y certera, hasta sus ltimas consecuencias, tiene que encabezarla el Partido, co hesionando a la sociedad en su conjunto. Que a nadie quepa dudas: no vamos a cejar en ese empeo.Roto el aislamientoCelebramos este acto en la imponente Habana, capital orgullosa de todos los cubanos, donde naci Jos Mart. Esa es la ciudad que recibi hoy a la Caravana de la Libertad, y que dentro de unas semanas ser sede de la Segunda Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeos. La Cuba revolucionaria, que fue expulsada de la OEA bajo las presiones de los Estados Unidos, ocupa hoy la Presidencia protmpore de una organizacin que hu biera sido impensable hace 55 aos: la CELAC. En el presente colaboramos en la construccin de una nueva unidad latinoamericana y caribea, concebida dentro de la ms amplia diversidad, e inspirada sin duda en los sueos de Bolvar y Mart, de Fidel y Chvez. Este es el pas, al que llegarn los representantes de los otros 32 estados de Nuestra Amrica. Sin triunfalismos, pero con un anlisis justo y objetivo, es innegable lo logrado en 55 aos como nacin soberana: un pas verdaderamente independiente, con un pueblo libre, instruido, consciente, solidario y valiente. Se cumplieron las promesas del Moncada, pre valece la verdad sobre el engao, aprendimos a leer para entonces creer y hacer. Son realidades y derechos conquistados: educacin, salud, cultura, depor tes, seguridad social, inclusin, igualdad, participacin, poder popular, democracia, unidad, justicia e internacionalismo. Es la obra de un pueblo heroico que ha enfrentado los mayores peligros y soportado za, la fe y la esperanza. Tenemos desaciertos e insatisfacciones. Somos los primeros en reconocerlo. Hay una economa bloqueada que debemos enmendar y potenciar, pero que y decirlo, es hacer justicia ha sostenido lo social. Actualizaremos nuestro modelo, lo conceptualizaremos, enfrentaremos la subversin, seguiremos creciendo desde nuestra historia y cultura y perfeccionaremos nuestro socialismo, que ser ms prspero y sostenible. Tenemos un sano orgullo por lo logrado, y rendimos un permanente homenaje a los que abrieron el camino cuando pareca imposible: a Fidel y Ral, Camilo, Che y Almeida, a los comandantes de la Revolucin y del Ejr cito Rebelde, a los combatientes del llano y la Sierra, a Frank, Vilma, Celia, Hayde, Melba y a las Marianas. Ellas y ellos arriesgaron muchas veces y ofrendaron sus vidas, en permanente ejemplo para las generaciones que llegamos despus. Justo es reconocer tambin a los heroicos combatientes internacionalistas; a nuestros Cinco Hroes, a los que nacidos despus de la Revolucin han asumi bonanza y en medio del periodo especial; y a los ms jvenes, esos que tambin han comprendido que la Patria es ara y no pedestal. Este momento es decisivo para nuestra historia, para los cubanos dignos que acompaamos a la gene racin histrica en la realizacin de nuevos sueos y mayores aspiraciones. Nosotros continuaremos ade lante, conscientes de la fuerza que emana de la unidad y la fe en la justeza revolucionaria! Ante nuevos retos obtendremos nuevas victorias. Patria o Muerte, Venceremos!(*) Primer vicepresidente de Cuba. Discurso en el acto por el aniversario 55 de la entrada de Fidel Castro a La Habana, el 10 de enero de 2014. Diario Granma.

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60 educacinFranois Houtart* _______________La educacin superior es un tpico estratgico en todo el mundo. Grandes interrogaciones existen sobre sus funciones y sobre la pedagoga. Nuestro propsito es presentar algunas propuestas, despus de un anlisis del contexto histrico y social y de una reflexin sobre su importancia y sus lmites.I. Importancia y lmitesLa importancia de este sector de la sociedad se re fusin. Eso se realiza siempre dentro de un contexto y de anticipacin cultural y poltica. Evidentemente, la educacin superior no es el nico lugar de produccin del saber. Existen otras fuentes, como los centros de investigacin aplicada y no podemos olvidar los sabe res tradicionales, hoy en da, redescubiertos. Los lmites estn vinculados con el proceso de institucionalizacin, hecho social que concierne toda actividad humana que necesita una trayectoria temporal en funcin de su papel en la reproduccin de la sociedad y en los mecanismos de adaptacin a situaciones nuevas. Sin embargo, la institucionalizacin necesaria para la continuidad en el tiempo es tambin un freno al dinamismo, porque se crean roles que se reproducen, a veces intilmente, se instala una endogamia acadmica, se burocratiza la organizacin, se constituye un lugar de poder instrumentalizado por instancias religiosas, polticas o econmicas, segn las pocas. Por estas razones, notamos que la institucionalizacin de la enseanza superior y de la Universidad ha sido un freno a su papel innovador en la produccin del saber o en el pensamiento. Recordamos que personajes como Maquiavelo, Adam Smith, Jean Jacques Rousseau o Carlos Marx, no fueron miembros de la academia. En los ltimos siglos, su papel ha sido ms reproducir una lite que contribuir a la emancipacin social. Eso ha tenido un efecto sobre la pedagoga; considerada ms en su dimensin que Paulo Freire llam bancaria de la acumulacin y de la transmisin del saber, que como creadora de desafos intelectuales. Sin embargo, existen mecanismos de superacin de este fenmeno para fomentar una nueva dinmica y sobre los cuales hablaremos ms adelante. Pueden ser creados dentro de la institucin por lderes visionarios o ser el resultado de reformas llevadas por el poder poltico tratando de construir un nuevo paradigma o ser promovidos por el movimiento estudiantil, los estudiantes constituyendo un grupo social en prepa racin y por eso ms sensible a los objetivos. Siempre existen ambigedades en estos procesos que exigen un enfoque crtico. Las autoridades acacionales, los poderes polticos por la reproduccin del poder y los estudiantes por reivindicaciones corporativas, porque una vez la fase de preparacin termina da son fcilmente integrados en el sistema y contribuyen a su mantenimiento.La relacin entre los dos trminos es dialctica. Por una parte, la educacin superior y en particular la universidad no se explican sin el contexto social, pero, por otra parte, gozan de una autonoma que permite ac tuar sobre la realidad. Es tambin un fruto de la insti tucionalizacin. Existe un fuerte condicionamiento de la sociedad sobre el sistema educativo, pero no un de terminismo. En consecuencia trataremos de recordar algunas etapas de esta relacin, empezando con Europa, donde naci y se desarroll la institucin como la conocemos hoy. a) Nacimiento de la Universidad En el alto Medioevo, la cultura sabia, adems de las ciencias sagradas, el derecho y la medicina, integr progresivamente la gramtica, la retrica, la lgica, la aritmtica, la astronoma y la geome tra. Sin embargo, no haba un alto grado de ins titucionalizacin. Se trataba de escuelas monsticas o catedrales y de personalidades atrayendo discpulos. Desde el siglo 12 se desarrollaron poco a poco los intercambios mercantiles entre Europa del Este y del Oeste, va los grandes ros, dando nacimiento a las ciudades mercantiles. Apareci entonces la necesidad de organizar la gestin tanto del negocio como del sector pblico. Naci el magister y se divulgaron textos de base, como el corpus juris como visin coherente del mundo viniendo de los Griegos por el intermedio de los rabes. Esta Retos y perspectivas de la educacin superior

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61 emancipacin del saber fuera de la institucin eclesisticas y en 1277, el arzobispo de Pars con den la institucin universitaria. As, de manera paralela al desarrollo del capitalismo mercantil, se institucionaliz el saber y la enseanza superior y se fundaron las universidades de Boloa (1088), Pars (1150), Oxford (1166) y Combra (1290), al principio bajo el control de la Iglesia catlica que conservaba la licencia docendi. En 1300, haba unas 12 universidades en Europa. Se organizaron con cuerpos ms numerosos de profesores y con estudiantes que rpidamente fueron considerados como una categora peligrosa para el orden social antiguo. La funcin social de la enseanza superior fue contribuir a la ascensin social de una lite necesaria para una economa mercantil en desarrollo. Al inicio, pocos nobles frecuentaban las universidades, que correspondan a necesidades nuevas: empleos nuevos, servicios pblicos, asociaciones urbanas. Al interior se desarrollaron facultades, al inicio cuatro: artes, medicina, derecho y teologa, de jando fuera las artes mecnicos y las ciencias lu crativas. La Iglesia catlica cumpli a la vez un pa pel promotor y un deseo de control. Varios Papas crearon universidades con una autonoma relati va. Ordenes religiosos como los Dominicos y los Franciscanos se implicaron. El dominico Toms de sar la teologa (el tomismo). b) La poca moderna europea Durante este periodo hubo una verdadera explosin de universidades en Europa. En 1500, contaban con 60 instituciones universitarias y en 1790, el nmero era 143. Tambin se desarroll el Estado nacional como forma poltica adaptada al sistema econmico. Los Estados empezaron a tener ms control sobre la Universidad, pagando a los maestros. Eso corresponda a la necesidad, tanto para el Prncipe (estamos todava en el Antiguo Rgimen), como para la Iglesia catlica (frente a la Reforma protestante) de tener un grupo elitista a su disposicin, con cultura sabia. Es interesante notar que el Renacimiento naci fuera de la Universidad, el siglo de las luces sigmodernizacin, cuando las universidades eran controladas por el Prncipe y la Iglesia. Se acusaba la institucin universitaria de ser un ligar de excelencia social y no de difusin del saber. Y, de verdad, la Universidad haba empezado a aristocratizarse y su institucionalizacin provocaba una cultura ms y ms corporativista. c) La universidad del siglo 19 Es lo que provoc la reaccin radical de la Revolucin francesa que procedi a la abolicin de la universidad, considerada como una institucin del rgimen antiguo. Sin embargo, el orden burgus necesitaba instrumentos de formacin de su nueva lite, espe cialmente con el desarrollo del capitalismo industrial. A partir de 1808, Napolen reinstituy la Uni versidad y cre tambin las Grandes Escuelas para la enseanza de las ciencias y tcnicas. El desarrollo industrial exiga profesionalismo tanto a nivel superior que intermedio (nacimiento de escuelas profesionales). En los aos 1820, se aplic en Prusia la Reforma de Humboldt que haba fundado en 1810 la UniUniversidad del mundo occidental. Se trataba de una adecuacin de la institucin a la evolucin del capitalismo. Segn esta orientacin, el saber se construye sobre una base objetiva y la investigacin se desarrolla como un conjunto en s mismo. Al mismo tiempo, se promova une unin entre investigacin y enseanza. Finalmente, la libertad acadmica prevaleca como condicin nede vista sociopoltico, la neutralidad y la oposicin a un pensamiento crtico fueron la regla. De esta manera, esta reforma serva las necesidades de innovacin del desarrollo capitalista sin instrumentalizar completamente la institucin, pero tambin protega el orden social de posibles disfunciones de la libertad acadmica. La crtica social y las ideas nuevas sobre la sociedad nacieintelectual. Al mismo tiempo, para la difusin de las Escuelas tcnicas superiores para las necesidades concretas de la industria. En Francia, se desarrollaron las Grandes coles con un reclutamiento esencialmente burgus. En los Estados Unidos, el modelo fue desde el

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62 principio, de orientacin privada y utilitaria, con poca intervencin del Estado y un reclutamiento bastante exclusivo. Harvard fue fundada en 1636, Yale en 1701 y Princeton en 1746. En la Rusia preindustrial y feudal, la Universidad era elitista. Una encuesta de 1872 revel que el 72 % de los estudiantes eran nobles o hijos de altos funcionarios. Sin embargo, ella fue tambin el lugar de nuevas tal burgus y la misma encuesta revelaba que los estudiantes provenientes de los medios pobres eran los ms conservadores (fenmeno tpico de ascensin social). El boom econmico de los treinta aos gloriosos despus de la segunda guerra mundial provoc una fuerte demanda de formacin rentable y de investigacin con efectos econmicos inmediatos. Estado aument y pas del 3 % de los presupues tos nacionales en el ao 1950 al 6 % en 1970. Pero eso provoc tambin un gran nmero de sobre versitarios, junto con el desarrollo de las nuevas tecnologas y de la delocalizacin de las actividades productivas hacia el Sur. mente democratizacin de la Universidad. Es una clase media en expansin que aprovech ms del fenmeno. Al mismo tiempo, la Universidad se burocratiz. Como lo escribe Walter Benjamin, Esta degeneracin del espritu creador en espritu de funcionario que vemos en las obras en general ha invadido completamente la universidad y a conseguido aislarla de cualquier vida espiritual creadora y desburocratizadora. En los pases socialistas, cos y aplicados que se desarrollaron, con un gran nmero de estudiantes. Hubo una cierta desconreci) en parte porque el marxismo se transform en dogma y tena supuestamente todas las resbin, pero ms tarde. En el Ecuador, por ejemplo, el 1,4 % de los estudiantes estaban en la enseanza superior en 1960, frente al 10,1 % en 2010. e) La Universidad neoliberal Con el Consenso de Washington se acentu la mercantilizacin de la enseanza superior, como de otros sectores de la vida colectiva. Todo debe contribuir a la acumulacin del capital considerado como el motor del crecimiento. La liberaliza cin del comercio se cumple para producir valor de cambio, fuente de la acumulacin. La priva tizacin permite una mejor contribucin a esta ltima y la deregulacin agiliza el proceso. De hecho, el mercado educacional representa ms de 2 mil billones (mil millones) de dlares y solamente en los Estados Unidos, casi 700 billones. El nivel de la enseanza superior debe producir conocimientos econmicamente rentables. Los servicios son mercantilizados y la investigacin pagada en mayor proporcin por el sector priva do. La instrumentalizacin de la enseanza superior por el mercado hizo crecer ciertas ramas, como la administracin de empresas, el derecho, la sicologa. Se asisti a un repliegue del Estado, a la transformacin del papel del enseante en profesor manager y a una acentuacin de las diferencias sociales para el acceso a la Universidad, lo que provoc reacciones de movimientos estudiantiles. Se redujeron los espacios de un pensamiento crtico. Esta orientacin ha tenido el apoyo de las organiBanco Mundial apoy la privatizacin de la enseanza superior, la reduccin de la intervencin del Estado, la recuperacin de los costos y propuso a los pases del Sur, trasferir recursos de este sector a la enseanza de base. La OMC promueve la privatizacin de los servicios, incluyendo la educacin. dad como una institucin empresarial y la enseanza superior como mercanca entrando en la lgica del libre intercambio mundial de los ser vicios promovido por la OMC con los principios importante de la Reforma de Boloa de la Universidad europea corresponde a esta lgica. Se homogenizaron los ttulos de los diplomas, para favorecer un reconocimiento internacional y para permitir una evaluacin comn de la calidad (ra ting), una competencia entre universidades y una mayor movilidad de los estudiantes. Se empez a hablar del mercado de los servicios educativos, de Education business y eso se tradujo en prcticas concretas. En los Estados Unidos, una empresa se consagra nicamente a fundar universidades al exterior. Se inician universidades de empresas (Toyota, Motorola, entre otras). Los centros de investigacin deben ser rentables. Se mide la excelencia de las universidades

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63 con criterios esencialmente cuantitativos, como en el caso de la Universidad Jiano Tong de Shanghi reconocidas, premios Nobel, presupuesto de investigacin, nmero de citas de investigadores en la economa del conocimiento entra en esta lgica: aprovechar los conocimientos para disminuir los costos de produccin y mejorar la competencia, multiplicar las patentes para trasformar la propiedad intelectual en fuente de ganancia, instrumentalizar las universidades y sus investigadores. Evidentemente, no se rechazan reformas universitarias destinadas a mejorar la calidad de la investigacin y de la enseanza, pero con otra Hasta las prcticas semnticas se trasforman: los estudiantes son los clientes, las empresas las consumidoras, los investigadores y enseantes son trabajadores cognitivos y la funcin de la Universidad es acumular un capital cognitivo, como lo escribe Ren Ramrez. A nivel mundial, estas expresiones corresponden a los tres niveles nes respectivas: un sector elitista para el acceso a la alta tecnologa y a la economa de la informacin y del conocimiento (con las universidades de excelencia reservadas a una minora); un sector de conocimiento banalizado para las necesidades del mercado del empleo y un tercer sector, consti tuido por las personas prcticamente excluidas de los otros dos. No se limitan estas tendencias a los pases del centro del capitalismo. La adopcin de este tipo de lenguaje es tambin un hecho en el Sur. En un artculo de una revista de la Universidad de Honduras se lee lo siguiente: una cadena de suministro debe buscar reduccin de costos. Ambos son perspectivas complemen tarias de una Educacin superior (p.3). En la industria de la educacin, se debe reducir el des perdigo y en las cadenas de suministro (docencia e investigacin) enfocar la excelencia operativa (p.6). Los estudiantes son insumos del suminissociedad {es decir} los empleadores suministros de enseanza y el sector implementado de investigacin, desarrollo e innovacin (p.7). La crisis mundial, iniciada en el centro del capitalismo, aceler el proceso: reduccin del acceso a la Universidad, reduccin de los sectores norentables, creacin de una nueva cultura de individualismo, competencia interna, xito personal. No es extraa la expresin de Gonzalo Abril: La Agona de la Universidad. Las reacciones provinieron de varios medios y en particular de algunos movimientos estudiantiles. As, en Chile, este ltimo formula de la manera siguiente el proyecto de alternativa: una educacin que debera ser un proceso de desarro llo y aprendizaje continuo, en el cual las comunidades y las personas van generando herramientas de crtica, transformacin y libracin personal y colectiva, constituyndose en una herramien ta de crecimiento en los diferentes mbitos del quehacer humano. Una educacin que permita la construccin de nuevas relaciones entre los seres humanos, y de ellos con el medio ambiente, fundadas, unas y otras, en un orden econmico y social completamente distinto al actual. f) La enseanza superior en el Sur Hemos hecho alusin a lgicas similares en la pe riferia capitalista, pero vale la pena abordar tam bin los principales rasgos de la historia de este sector en los continentes del Sur.1. La Universidad en AsiaEn China, la enseanza superior se desarroll mu cia del confucianismo. Se trataba de la formacin de la lite del Estado por el concurso destinado a acceder al estatuto de mandarino. A partir del siglo 6 de nuestra era, se institucionaliz el famoso goakao (prueba alta) antes de poder entrar en la escuela mandarina. Sirvi a la dinasta del Sur para asegurar el poder y la estatando los talentos burocrticos al servicio del Estado. La primera universidad de tipo occidental fue fundada en Pequn en 1898 (Universidad de Pekn) segui da por muchas ms en las otras ciudades. La universi dad Tsinghua en Pekn fue fundada en 1911. Despus de la primera guerra mundial, universidades fueron fundadas por las Iglesias cristianas, catlica y protestante. Fueron cerradas por el poder revolucionario. El concurso goakao sigui vigente despus de la Revolucin, para el acceso a la enseanza superior, adapta do a la situacin nueva, con materias fundamentales: chino, ingls, matemtica y ciencias y otras segunda rias: geografa, historia. Hoy, el modelo es criticado, no solamente por el esfuerzo desmesurado exigido a los estudiantes, sino tambin por su carcter mecnico, basado sobre la memoria y poco imaginativo. De verdad existen mecanismos un poco similares, como el SAT en los Estados Unidos o el BAC en Francia. El Vietnam ha seguido el modelo chino de la tradi cin confucianista y el Templo de la Sabidura de Hani, del siglo 12, es un testigo maravilloso de esta tradicin. Existen todava las estelas de piedra en forma de tortuga, donde los nombres de los laureados fue ron escritos. Universidades de tipo occidental fueron fundadas por el poder colonial al principio del siglo XX.

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64Despus del Doi Moi (Renovacin) al principio de los aos 80, la apertura al mercado (similar a la Reforma de Den Xiaoping en China) se crearon muchas univer sidades nuevas, la mayora de origen norteamericana, varias siendo sucursales de grandes instituciones (MIT tiene una de ellas en Hani con la enseanza solamente en ingls y varios miles de estudiantes). En la India, la primera universidad creada por la co lonizacin britnica fue la de Calcuta en 1817, seguida poco despus por Bombay y Madrs. En 1885, la UniParalelamente se desarrollaron redes de universida des privadas, generalmente fundadas por Iglesias cris tianas. La Universidad de Delhi se fund en 1922. Con la era neoliberal, se privatiz el sector de la enseanza superior en una proporcin siempre ms grande, an en Kerala, un Estado del Sud de la India, goberna do durante mucho tiempo por un partido comunista. Corea del Sud sigui lneas bastante similares, especialmente despus de la guerra, cuando fue apoyada masivamente por el Occidente y en particular por los Estados Unidos, para servir de vitrina frente a la China comunista. En 1946, se fund la universidad nacional de Sel. Grandes empresas (chaboel) apoyalos Estados occidentales. Se construy un capitalismo salvaje, impuesto durante 30 aos por un rgimen de dictadura militar, muy exitoso tcnicamente, basado sobre valores de saber tecnolgico, de competencia individual, de xito material, de respeto jerrquico, pero excluyente de los incapaces de aprovechar el sistema (de all la radicalidad de los movimientos sociales obreros y campesinos). ltimamente, se desig naron 10 universidades almirantes para promover la excelencia de la enseanza. Se debe aadir la presencia militar estadounidense con el arma nuclear y las bases areas y navales, supuestamente destinadas a proteger el pas contra la Corea del Norte. Es en este contexto tambin que se desarroll el proyecto de Ciudad del conocimiento, para abastecer en saber las grandes empresas, siem pre en demanda de nuevas tecnologas para competir con China. Se crearon tambin varias Universidades confesionales: confucianista, budista, catlica, anglicana, al lado, hoy en da, de decenas de instituciones de enseanza superior limitadas a algunas ramas de la administracin de empresas. En Japn, la era Mej (adopcin interna por decisin del emperador del modelo de desarrollo occidental) en 1869, desemboc sobre la creacin de la Universidad de Tokio, en 1877, seguida por la de Kioto. Despus de la Segunda guerra mundial, las Iglesias cristianas fundaron tambin universidades y la era neoliberal se caracteriz, como en otros continentes, por la creacin de numerosas instituciones llamadas universidades.2. La Universidad en fricaEn el Medio Oriente, la Universidad del Cairo fue iniciada en 1908, durante el periodo otomn y las instituciones de enseanza superior de tipo contemporneo empezaron con el periodo colonial, pero se desarrollaron en todo el Mundo rabe, especialmente despus de las independencias. En frica subsahariana, la formacin superior de un nmero reducido de estudiantes fue asegurada por el envi de estudiantes en las universidades metropolitanas. Es con la independencia que se desarrollaron las universidades locales. En el Congo, el poder colonial belga, empez algunos aos antes la inde pendencia de 1960: Kinshasa en 1954 y Lubumbashi la Universidad de Abijan naci en 1964. Pero es solamente a parir de los aos 70, que se africanizaron las Universidades y, como en el resto del mundo, la Universidad africana ha conocido los efectos del integrismo del mercado.3. La Universidad en NuestramricaDurante la colonizacin espaola hubo varias creaciones de universidades, por carta magna real, con eran la formacin de los cuadros locales necesarios a la colonia. La primera fue la Universidad Santo Toms de Aquino en Santo Domingo, en 1538. Despus siguie ron San Marcos en 1551 y Mxico en 1552. Antes de las independencias se crearon cerca de 20 universidades en el continente. Fueron tambin lugares de desarro llo del nacionalismo. Sin embargo, la Universidad de Buenos Aires data solamente de 1821. En Brasil, el poder colonial no cre ninguna universidad. Despus de las independencias, las universidades

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65 por las ideas liberales de la Revolucin francesa. En 1918, la Universidad de Crdoba en Argentina fue el lugar de un movimiento de reforma que se difundi en todo el continente. En 1930, se crearon las Univer sidades de Rio de Janeiro y de So Paulo, con fuerte La Universidad latinoamericana ha vivido las dife rentes etapas de la historia poltica del continente, con las caractersticas nacionales particulares. En general, ella estuvo ms cercana a las corrientes liberales. A pesar de ser generalmente elitistas, fueron tambin, despus de la segunda guerra mundial, lugares de un pensamiento crtico, especialmente dentro de los esciencias sociales, lo que fue combatido por las dictaduras de los 60 y 70. Las universidades catlicas se desarrollaron de ma nera fuerte a partir de los aos 60, para luchar contra la nente; ayudadas en gran parte por fondos alemanes y norteamericanos. Fue el caso, por ejemplo, de la Universidad Centroamericana de Managua (UCA), donde el dictador Somoza apoy la iniciativa de la jerarqua Lo interesante de la historia, que demuestra que no existe un determinismo absoluto, es que 20 aos ms tarde, esta misma universidad, dirigida en parte por jesuitas de origen vasca y con algunos nicaragenses progresistas, fue un lugar de formacin de cristianos revolucionarios y constituy en los 80, un apoyo intelectual importante a la Revolucin sandinista. El periodo neoliberal ha tenido su impacto sobre la universidad latinoamericana, como en el resto del mundo, y con las mismas consecuencias: colonizacin del saber por el mercado, evacuacin de los problemas de sociedad, privatizacin del sector de la enseanza superior, multiplicacin de las universidadesgaraje. Se debe notar tambin que, con muy pocas excepciones, la dimensin indgena ha estado ausente de la Universidad latinoamericana. Ren Ramrez sintetiz el impacto del neoliberalis mo sobre la Universidad en Ecuador de la manera siguiente: privatizacin de la oferta (entre 1990 y 2012, se crearon 46 universidades, de las cuales, 39 priva das); privatizacin de las carreras (aumento de 34 % en administracin de empresas y de 1 % en ciencias bsicas); privatizacin del acceso a la universidad (ex clusin de los sectores pobres por el costo de los estudios); privatizacin del trnsito universitario (dos terceras partes de los titulados provienen del quintal ms rico de la poblacin); privatizacin redistributiva (gastos pblicos regresivos). En casi todos los pases, las reformas actuales de la duda existe en varios lugares un deseo de mejorar un sector bastante deteriorado por el periodo neoliberal y faltando de calidad y de tica profesional, pero el peligro es caer en la lgica del mercado, promoviendo la excelencia y la competitividad, olvidando el pensamiento crtico y el compromiso social. Fuertes movimientos estudiantiles se han desarrollado, en Colombia y en Chile, por ejemplo, en contra de sistemas elitistas y tecncratas. En Ecuador, existe una tentativa de promocin de una Economa social del Conocimiento, para, dentro de las normas actuales de la OMC, promover la circulacin del conocimiento en la sociedad e ir ms all de estas normas para que el conocimien to sea ms pblico y menos privatizado.III. El desafo contemporneoEl neoliberalismo todava prevalece en la mayora del mundo, a pesar de la crisis. Esta ltima se prolonga y con excepcin de algunos pases latinoamericanos, la nica salida se concibe con ms neoliberalismo, es decir, ms privatizaciones, menos Estado, ms mer cado. Para repensar la organizacin y las funciones de la enseanza superior, debemos, entonces, primero analizar la crisis, con una visin holstica, abarcando todas las dimensiones de la realidad que la moderni dad capitalista ha segmentado, en un conjunto: la vida colectiva humana en el planeta. a) Anlisis de la crisis De hecho, la crisis actual no es solamente una crisis energtica, de los ecosistemas, urbana, de gober nabilidad, del derecho, de valores. Existe un grave peligro para la madretierra, que no puede regenerarse de manera adecuada. Hay dramas sociales: migracin climtica, xodo rural, expulsin de los multiplican y se utiliza la violencia para reprimirlos. Este conjunto de situaciones se vincula con la lgica del sistema econmico dominante, el capitalismo en su fase monopolista. Este ltimo es a la vez fuente y fruto de una modernidad de progreso lineal sobre un planeta inagotable donde la economa se separa de la sociedad, para imponer las leyes del mercado como normas universales. En esta concepcin, el capital es el motor de la econo deca Carlos Marx), lo que implica la necesidad de su acumulacin (basada sobre la ganancia). Es el parmetro del crecimiento y por eso se privilegia el valor de cambio en tanto que nico valor, sometiendo el valor de uso a su propia lgica. Entonces, todo debe trasformase en mercanca, incluyendo la enseanza superior y la Universidad en particular, para contribuir a la acumulacin. Esta lgica lleva a dos consecuencias: por una par te, la concentracin de la decisin econmica y los monopolios y, por otra parte, el olvido de las

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66externalidades (en el caso, daos ecolgicos y sociales), porque no entra el clculo del mercado y son pagados por las comunidades y los individuos. La crisis actual es una crisis de sistema, testigua de un capitalismo en decadencia (Jorge Bernstein ), no sostenible, senil (Samir Amin ) que, sin em bargo, puede provocar muchos daos, an en su versin verde. Por esta razn, no basta regular el sistema sino buscar alternativas, cualquiera sea el nombre que se da: Socialismo del siglo XXI, Sumak Kausai, Bien comn de la Humanidad. En el ltimo caso, se trata de un paradigma poscapitalista, como meta a construir, con pensamiento y prcticas, y aplicaciones a los fundamentos de toda vida colectiva de la humanidad en el planeta para crear, reproducir y mejorar la vida. En concreto, son las relaciones con la naturaleza que deben pasar de la explotacin al respeto, la produccin material de la vida en funcin del valor de uso, la generalizacin de los procesos democrticos a todas las instituciones y relaciones sociales y la multi/interculturalidad. Hoy en da es una cuestin de sobrevivencia. b) El desafo Es el saber mismo que est en cuestin: su produc cin, sus condiciones sociales, su trasmisin, en funcin de la crtica del nuevo paradigma, lo que tiene consecuencias para la investigacin, la enseanza, la pedagoga y la organizacin, como para su funcin social. El gran reto es la reconstruccin de una visin holstica de la realidad y en esta tarea todos los componentes del sector tienen su papel: enseantes, investigadores, estudiantes, administradores. Semejante orientacin de la investigacin y de la enseanza es necesaria para promover un pensamiento crtico, opuesto al narcicismo de cada disciplina, a una consciencia de la funcin social de cada una de ellas, a una actitud creativa antidogmtica y a la posibilidad de anticipar y no solamente reproducir. La traduccin pedaggica ser la adopcin de mtodos favoreciendo el compromiso intelectual y social para redescubrir un sujeto, como lo escribe Mara Vernica Di Caudo y no la simple acumulacin de saberes. Para crear una visin renovada, tanto de la metodologa de investigacin como de la trasmisin del saber, una manera relativamente simple sera dar una nueva dimensin a algunas disciplinas trasver sales en todos los dominios del saber: la epistemologa, la geografa, la antropologa y la tica social. Es lo que queremos desarrollar en lo que sigue. c) Las disciplinas trasversales Las cuatro ramas que proponemos como trasversales a todas las disciplinas, estarn detalladas en funcin de sus aplicaciones concretas a los fundamentos de la vida colectiva de la humanidad en el planeta y que cobren el conjunto del saber. Recordamos que son tambin los lugares de la construccin del nuevo paradigma del Bien Comn de la Humanidad. La epistemologa es la primera. Ella es el estudio crtico de los postulados, conclusiones y mtodos de una ciencia particular, considerada del punto de vista de su evolucin, con el objetivo de deter minar su origen lgica, su valor y su posicin cienorganizacin y las funciones de cada ciencia, pura y social, en cada uno de los cuatro fundamentos de cada sociedad, es decir, la relacin con la naturaleza, la produccin de la base material de la te, la cultura. En este orden se puede concretizar la epistemologa de la manera siguiente: El pasaje de la perspectiva newtoniana a la cuntica en las ciencias de la naturaleza, la evolucin de la medicina y sus condiciones y funciones sociales, el papel de intermediario de estas ciencias y tcnicas para la reproduccin social. produccin de la base material de la vida en sus dimensiones fsicas e ideolgicas. En las ciencias sociales, jurdicas y polticas, la razn del nacimiento de las diferentes escuelas (por qu el funcionalismo en los EEUU?). Para la cultura (lecturas de la realidad, ideolo gas, ticas, cosmovisiones, religiones, lenguas, literaturas, artes), la crtica histrica y las funciones sociales. Una segunda es la geografa, disciplina margina lizada en la mayora de las instituciones de enseanza superior y que, en funcin de las trasforma ciones climticas y de las destrucciones ecolgicas poniendo en peligro la regeneracin del planeta, est tomando una importancia mayor. De nuevo, siguiendo el orden de los cuatro fundamentos, podemos concretizar su aplicacin: les, renovables y norenovables (energa fsil, mi nerales) y sus esperanzas de vida, podran ser una primera base de una perspectiva crtica y antici pativa. Lo mismo vale para la dimensin espacial de los cambios climticos, de la deforestacin, de la produccin de CO2, del alza de los mares, de la polucin de los ocanos. Para la medicina, la geo grafa de la epidemiologa ayudara a descubrir sus funciones sociales. En economa, la geografa del comercio inter nacional permitira salir de las abstracciones de la macroeconoma y se podran aadir a la lista, los monocultivos, la agricultura campesina, los

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67 elementos. La geografa poltica incluira las bases militares, rechos humanos, el derecho, los tratados internacionales, etc. Finalmente, la localizacin de las culturas en el planeta, de las lenguas, de las religiones, de los pueblos indgenas, daran otra dimensin a los hechos. Una tercera materia sera la antropologa, en su dimensin social y cultural, es decir el estudio de los grupos humanos, hasta ahora particularmen te reservada a los pueblos originarios. De nuevo, seguiremos las disciplinas en funcin de su im portancia por el estudio de los fundamentos de la vida colectiva en el planeta: La antropologa de las diversas lecturas de la relacin a la naturaleza permitira relativizar la concepcin occidental, fruto del Renacimiento y a la base del capitalismo, como del socialismo del siglo XX, y entrar en una visin anticipativa poscapitalista. De la misma manera se podr hacer la antropologa de los operadores del mercado, de los banqueros, del consumismo, de los pequeos productores. La dimensin social y poltica entrara en el pa norama, con una antropologa de los funcionarios del Estado, de los burcratas internacionales, de los universitarios, de los dirigentes de ONGs, de movimientos sociales, de partidos polticos, de instituciones religiosas, de los artistas. Para el dominio de la cultura, la interculturalidad estara bien apoyada por una antropologa de los res literarios actores de teatro y de cine, actores de los medios de comunicacin. La ltima de las cuatro disciplinas trasversales es la tica social aplicada a los cuatro ejes del saber hula vida del planeta y de la humanidad. Se trata de una queda del ideal de sociedad en el tiempo y el espacio. poscapitalista. No cae del cielo, sino que se constru ye colectivamente y permanentemente en funcin de la experiencia y del pensamiento. Las espiritualidades histricas pueden tambin contribuir a su expresin: La tica de las relaciones con la naturaleza pone en relieve la responsabilidad humana en el respeto de la madre tierra como fuente de toda vida, fsica, cultural, espiritual. El equilibrio del metabolismo (inter cambio material) entre naturaleza y seres humanos no puede ser sino el fruto del cuidado humano, pero su destruccin por polticas extractivas irracionales en funcin del nico valor de cambio, tambin cae bajo la responsabilidad humana. En la economa es la tica del valor de uso que debe superar la tica interna del sistema de mercado, orientada por el funcionamiento correcto del valor de cambio. Seguir la tica de las relaciones de produccin, del La tica poltica incluye todos los mecanismos de participacin, haciendo de los seres humanos actores y no simple objetos o clientes, la proteccin de los bie la construccin del Bien Comn de la Humanidad. El ltimo nivel, la cultura, tiene tambin su dimensin tica aplicada a los sistemas espirituales, las La introduccin de estas cuatro disciplinas trasver sales en todas las ramas del saber, tanto para su produccin como para su difusin, permitira desarrollar dimensiones esenciales a sus diversas funciones. No basta promover la excelencia y las ciencias y tecnolo gas de punta, que, en las circunstancias contemporneas de la dominacin de la lgica del mercado, sern puestas al servicio de la competencia del ms fuerte. Aliar el serio de la investigacin y la calidad de la enseanza con una visin y una creatividad holsticas, ser una contribucin a la bsqueda del nuevo paradigma poscapitalista (Bien Comn de la Humanidad) y a su construccin. Al mismo tiempo, se tomar en serio la responsabilidad social de cada rama del saber y se adaptar la pedagoga, dando su lugar a la contribucin activa de los actores sociales en la construccin terias podran ser introducidas en los dos ltimos aos de la enseanza superior. Podemos concluir que la enseanza superior y la Universidad pueden cumplir un papel creativo frente al inmenso desafo de la crisis de civilizacin que nos humano en el planeta. La vida de la tierra y de los seres humanos, que son su parte consciente y responsable, lo exige.(*) Sacerdote belga.

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68Mario Fulvio Espinosa* ___________El 29 de Diciembre de 1970 el comandante William Ramrez y el que esto escribe salimos va area hacia la capital mexicana para, desde ah, abor dar el vuelo de Cubana que nos llevara a Cuba para participar en el III Congreso de la Organizacin Mundial de Periodistas (OIP) que se realizara en la Habana en los primeros das de Enero de 1971. Viajbamos en calidad de delegados de la Unin de Periodistas de Nicaragua, pequea organizacin en la Alemn, Mara Ins Gonzlez, lvaro Montoya Lara, Trinidad Vzquez, Alicia de Trinidad, Guillermo Vargas, Arilo Meja, Denis Moncada Colindres, Csar Cortez Tllez, Francisco Pinell y Clementina Rivas. Funcionaba como enlace entre la UPN y la OIP el legendario periodista y luchador anti somocista Igna cio Briones Torres, que ya para ese tiempo gozaban de la amistad de connotados miembros de la OIP como, Genaro Carnero Checa, Luis Suarez, Ernesto Vera, Rafael Roncagliolo, Hernn Uribe, Freddy Balzn, Eleazar Daz Rangel y otros, adems de contar con el aprecio de los dirigentes del bur europeo de la OIP. Llegamos a Ciudad Mxico a eso de las once y media de la maana y fuimos alojados en el Hotel Alameda, aprovechamos las horas de la tarde del da 30 para visitar en su hogar al periodista Luis Surez y a su esposa Pepita, quienes nos recibieron con mucho afecto. De ellos recibimos las explicaciones y la logstica del Congreso al que asistamos. Aprovechamos el da 30 para visitar algunas libreras, caminar por la avenida Jurez y disfrutar la espera. Lo mismo ocurri el 31, con la salvedad que por ser el ltimo da del ao buscamos algn lugar donde esperar el ao en la Avenida Madero, ah nos mezclamos con la alegra de los concurrentes, hombres y mujeres cantaban, rean, coman y beban con feliz moderacin. Nos integraron al grupo y a las doce de la noche brindamos por el nuevo ao. Nunca me imagin que bamos a ver tanto entusiasmo, alegra y fraternidad en una noche de ao viejo, me coment William al regresar a eso de la una de la maana al hotel. Yo, claro, estuve de acuerdo con l. Al da siguiente, 1 de Enero de 1971, tenamos que salir para La Habana. El vuelo de Cubana estaba programado para despegar a las once de la maana, sin embargo fue notoria la displicencia con que las autoridades mexicanas trataron a la tripulacin de la nave y a los pasajeros. El chequeo se realiz de una manera lenta y tediosa en una sala del segundo piso del aero retratara, uno a uno, a todos los viajeros. Esto es trabajo de la CIA comentaron algunos periodistas latinoamericanos que viajaban con nosotros. media de la tarde. Dentro de la nave los periodistas viajeros armaron una gran algaraba entre vivas a Fidel y a la Revolucin. En lo que a m respecta me toc viajar al lado de Ignacio Villa, el popular Bola de Nieve, notable poeta y msico que con sobrado entusiasmo me habl de la msica cubana y de los adelantos que haban logrado al integrar instituciones musicales que llevaban adelante la nueva trova bajo el amparo de organismos culturales de su pas.En La HabanaAterrizamos en el Aeropuerto Jos Mart a eso de las cuatro de la tarde y fuimos instalados en una habi tacin del Hotel Habana Libre, cenamos y por la noche apreciamos la alegra de los jvenes habaneros que bailaban en las calles su nueva msica, entre las piezas ms sonadas estaba La batea y canciones de Carlos Puebla y su grupo Los Tradicionales.Con Carlos Fonseca en Cuba Comandante Carlos Fonseca Amador, Carlos Agero y Humberto Ortega testimonio

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69 Al da siguiente, 2 de Enero, nos pusimos a redac tar el informe sobre la situacin de Nicaragua bajo la tirana de los Somoza. En eso estbamos cuando nos avisaron que en el Saln Principal del hotel nos esperaba una visita. Suspendimos nuestra labor y bajamos por el ascensor. El que nos esperaba era Carlos Fonseca y dos compaeros ms, Humberto Ortega y Carlos Agero. Cabe aqu decir que ya antes haba intentado entrevistar, como periodista de Radio Centauro a Carlos Fonseca, para ello en 1968 haba viajado a Costa Rica donde estaba preso y era juzgado, pero las autoridades no me permitieron verlo y me conform con entrevistar a su esposa Mara Haydee Tern, que estaba en San Jos apoyando a su marido. La pltica que tuve con ella se centr en los obstculos que puso la justicia tica para lograr un juicio justo para el lder del Frente Sandinista. Carlos nos salud con un fuerte abrazo. Su estatura segn mis clculos era de 1.72 metros, quizs pesara unas 150 libras. Su rostro era de rasgos pronunciados, les, nariz alargada. Su fsico lucia atltico, musculoso, presumimos que haca ejercicios con pesas para mantenerse en forma. Carlos Agero era un joven de piel blanca y pelo castao, sus ojos eran azules y como Carlos se mostraba musculoso. Sin duda hacia los mismos ejercicios de pesas del Comandante. Humberto Ortega en esa poca era un hombre lar go y delgado, de pocas palabras. Observe que andaba una chamarra que le quedaba grande y eso haca que su Las preguntas de CarlosCarlos nos dio la bienvenida y nos dijo que l y sus compaeros tenan a su disposicin una de las habi taciones del hotel y que nos invitaba a ella para que tbamos preparando un informe sobre la situacin de Nicaragua y en especial la de los periodistas, se manifest dispuesto a ayudarnos. De inmediato nos condujeron a su habitacin donde comenzamos una conversacin en la que Carlos lle vaba la pauta, pues le interesaba saber las ltimas no ticias que llevbamos sobre Nicaragua. Sabamos que estaba bien informado, pero le interesaba corroborar sus opiniones con las nuestras. Le informamos que desde los aos sesenta for mbamos parte del Frente Estudiantil Revolucionario (FER) y destacamos nuestras luchas contra los social cristianos para conquistar el CUUN (Centro Universitarios de la Universidad Nacional), Los lderes social cris tianos eran, entre otros, Brenda Ortega, Erick Ramrez y Adn Fletes, en tanto por los del FER descollaban Manuel Elvir, Bayardo Arce, William Ramrez, Michelle Najlis, Fernando Gordillo, Ada Luz Monterrey, Hugo Meja, Luz Danelia Talavera, Silvia Villagra y otros. En el 65 los socialcristianos tomaron la presidencia que recay en Brenda Ortega, pero los del FER reconquis taron el poder poco despus con los compaeros Hugo Meja y Manuel Elvir. Este tema sirvi de prembulo a otras interrogantes de Carlos sobre los ltimos combates sangrientos que sostuvieron los compaeros del Frente Sandinista contra la Guardia de Somoza. Aqu nuestro relato, como testigos presenciales de esos enfrentamientos, mereci un intenso inters del Comandante. Como periodistas (William, del radio peridico Extra de Radio Mundial; yo de La Prensa y Radio Centauro), nos toc presenciar las masacres de Monseor Lezcano, Las Delicias del Volga y del barrio de Santo Domingo. Estuvimos informando tambin sobre el combate de Leonel Rugama y compaeros, en una casa del Barrio del Cementerio Oriental. De todo ello informamos y Carlos Fonseca tuvo palabras de sentimiento y elogio para el he rosmo de los compaeros cados en la lucha. Comunicamos al Comandante la corrupcin que mantenan los senadores y diputados en las dos cmaras legislativas que funcionaban como marionetas serviles de los Somoza y las acciones de los esbirros connotados del tirano. No falt el detalle sobre los niveles de analfabetismo y miseria que pasaba el pue blo, a los que se sumaba el salvajismo y crueldad de la guardia somocista. El pueblo reclamar por la sangre pedir nada, ni siquiera un pedazo de tierra para sus tumbas, como el General Sandino, sentenci Carlos.Carlos y Pedro JoaqunSabiendo que mi persona trabajaba para el diario La Prensa, particular inters manifest Fonseca sobre la forma en que ese diario inform sobre las masacres de jvenes sandinistas por nosotros narrados. Le ex presamos que el peridico era la voz muy particular del antisomocismo de su director, el doctor Pedro Joa qun Chamorro. El diario ha informado dijimos sobre los acontecimientos sangrientos en que han cado estos jvenes, la informacin ha sido objetiva, sin embargo en sus editoriales al respecto, el doctor Chamorro ha manifestado que no est de acuerdo con las acciones que ha llevado a cabo el Frente Sandinista. Condenamos ese proceder, pues no podemos estar de acuerdo con terroristas comunistas que hoy pueden poner una bomba por all y luego explotar otra contra nosotros haba escrito el doctor Chamorro. Nunca va a estar de acuerdo con el Frente dijo Carlos, pues a pesar de que tiene en su oficina un

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70retrato del general Sandino, no conoce a fondo su pensamiento. l procede, desde su ego, como un conservador a ultranza. No es posible pedirle que se una a la lucha del pueblo, pues lo que l desea es derribar a Somoza para poner a otros oligarcas en el poder, ms de lo mismo, una oligarqua verde que sustituye a una dictadura roja. La pltica continu hasta altas horas de la noche, de LANICA para conseguir su libertad y la de otros compaeros, haba sido Carlos Agero, detalle que nadie conoca en Nicaragua. Puso nfasis al asegurar que tivo a la dinasta de los Somoza.Quedamos de reunirnos la noche del tres de enero para seguir redactando, con la ayuda del Comandante y sus compaeros, el informe que presentaramos el cuatro de enero ante la Asamblea General de la OIP. Ya de nuevo en nuestra habitacin, platicamos William y yo sobre la personalidad de Carlos Fonseca. Se ta dar la sensacin de ser empecinado y terco; pero esa es su mejor virtud ante tantos indecisos, veletas y vende patria que viven en nuestro pas, me coment William. Yo le contest sealando mi admiracin ante los profundos conocimientos sobre la historia nicaragense, y ms acerca de la realidad poltica, social, religiosa y econmica de Nicaragua que posea Carlos. William coment: detrs de esa personalidad de acero de Carlos Fonseca est la de un hombre profunda mente humano, capaz de entregar la vida por sus valores y principios. Un personaje transido de amor por su patria y por sus conciudadanos. Al da siguiente volvimos a la habitacin de Carlos y sus dos compaeros. Trabajamos escribiendo, am pliando, aclarando y reduciendo el informe, hasta que Carlos y nosotros quedamos satisfechos y lo aproba mos a eso de las dos de la maana, cuando nos des pedimos y nos fuimos a descansar. Cabe aadir que el informe fue ledo por el comandante William Ramrez ante el pleno de la OIP. Sobre otras actividades del evento diremos que en dos ocasiones nos reunimos con el lder de la Revolucin Cubana Fidel Castro, que mantuvo un dialogo intenso y extenso, pleno de ancdotas y de experiencias revolucionarias y deportivas. Tuvimos oportunidad de conversar con el comandante Jos Benito Escobar, que tambin para ese tiempo estaba en la Habana, igual lo hicimos con Carlos Guadamuz y la que sera su esposa, la cu bana Oria de Castro a la que volvera a encontrar en Nicaragua en 1980, como profesora de la Escuela de Periodismo de la UNAN. Terminado el Congreso viaj a la Unin Sovitica y de ah regres a Nicaragua por la ruta Mosc, Espaa, Venezuela y Panam. William desapareci, me imagi no que se qued otros das en La Habana, o que regre s por otra ruta. A pesar que nos volvimos a ver, nunca aclaramos ese detalle. En el aeropuerto Las Mercedes me detuvieron y me quitaron todo lo que traa. Gracias a la actitud de protesta de mis compaeros del Sindicato de Radioperio distas de Managua que llegaron a encontrarme, me dejaron en libertad dos horas despus de mi llegada. Antes de realizar el viaje, el doctor Pedro Joaqun Chamorro me dijo que al regresar escribiera mis im presiones sobre la vida en Cuba, de modo que al re integrarme a La Prensa escrib cuatro reportajes que consider podan interesar a los lectores nicaragen ses. Al terminarlos se los entregu al doctor Chamorro Despus me llam. Me dijo: Mir Mario, esto que escribiste es pura propagan da comunista. No digo ms que lo que vi y apreci en Cuba, le contest. Esto no se puede publicar, me asegur tajante. Esa es decisin suya, le contest.(*) Periodista y militante sandinista. Comandante Carlos Fonseca Amador, esposado en una carcel de SanJos, Costa Rica, 1969.

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gusanito del sandinismo en sus entraas. Conoci a otros muchachos que estaban en una situacin similar a la suya y los organiz. Con ellos fund la Asociacin de Estudiantes Nicaragenses de Panam, que en algn momento lleg a aglutinar a medio centenar de jvenes menores de 25 aos. Involucr en la Asociacin a su novia, Noem Cuevas, y a su cuada, Marielos, dos jovencitas panameas. Erving organiz crculos de estudios sobre marxismo e historia de Nicaragua y trabajaba intensamente en la difusin de la lucha sandinista. Cuando el FSLN organiz su representacin en Panam, se puso rpi miembro de la Comisin Exterior fue designado como responsable poltico de la Asociacin, quien seleccion a los ms destacados para formar una clula de mili tantes. Como parte del procedimiento, cada uno recibi un seudnimo. Erving escogi Ernesto para honrar la memoria del Che. En febrero de 1979, la clula y otros miembros de la Asociacin, como un homenaje al 45 aniversario del asesinato de Sandino, organizaron la toma de la representacin de la OEA en Panam. Con una sin cronizacin militar, Ernesto y otros diez estudiantes nicaragenses lograron introducirse en el local, donde permanecieron durante 48 horas, despus de cumplir el objetivo poltico de denunciar los crmenes de la Dictadura Somocista. La noticia apareci en todos los medios panameos y en muchos del exterior, incluyendo en Nicaragua. La noche que termin la toma buto a la capacidad organizativa y poltica de Ernesto. Ernesto quera recibir preparacin militar para marchar como guerrillero a Nicaragua, y todos los das preguntaba si sera posible que lo enviaran al frente de guerra. Cuando se preparaba la ofensiva militar, el FSLN decidi incluirlo entre los que integraran una columna que entrara al Frente Sur. En total eran 60 compaeros. Uno de ellos, de seudnimo Heberto era un joven estiliano alto, fornido, moreno y con una ex traordinaria preparacin militar, cuyo rostro se ilumi naba y sus ojos se enternecan cada vez que recorda ba a su novia. Despus del triunfo, Ernesto supo que el nombre real de Heberto era Roman Esteban Toledo y el de su novia, Glenda Zavala. Despus de un intenso entrenamiento de quince das en el norte de Costa Rica, los guerrilleros partieron al combate en la segunda quincena de mayo. Dos das despus de ingresar por el sector de Crdenas, un francotirador somocista mat de un balazo en la cabeza a Heberto, y Ernesto se encarg de sepultarlo. Managua con los guerrilleros del Frente Sur el 20 de julio de 1979. Decidi hacer carrera militar pues le apasionaba el Ejrcito y senta que de esa manera reivindicaba la memoria de sus dos hermanos. Consigui una casa para su madre y se dedic por entero a su profesin. Hizo mritos notables y en 1983 lo asignaron a la direccin de operaciones del Estado Mayor General. Ya tena el grado de capitn. Un ao despus, Estados Unidos increment la guerra contra Nicaragua. El imperialismo haba logrado articular un autntico ejrcito campesino dirigido por mercenarios que reciban entrenamiento en Argentina. En las montaas de Matagalpa y Jinotega los combates eran diarios. Los mandos ordenaron a Entre ellos iba Ernesto, bajo las rdenes del subcomandante Cristbal Vanegas, un veterano jefe gue rrillero originario de Monimb, bajo las rdenes del Comandante Germn Pomares Ordoez. El 21 de noviembre de 1984 se realizaba uno de tantos operativos contra las bandas de la Contra en Mulukuk. Cuando la jefatura regresaba en helicptero a su base de Matagalpa, la nave cay o fue derriba da. En ella viajaban Vanegas, lvaro Hernndez, el capitn Erving Vargas Peralta y otros cinco compaeros. Ninguno sobrevivi. Doa Velia Peralta apenas pudo soportar el dolor de su tercer hijo cado. Y aquella noche que le llevaron silencio, arrinconada en la sala de su casa. As transit los siguientes 17 aos. Pudo amanecer en el siglo XXI, pero el domingo 28 de enero de 2001, cuando cifraba los 82 aos, no resisti una intervencin quirrgica. Ella, que toda su vida fue una mujer previsora, presinti que morira pronto. Presintiendo su muerte y como toda su vida fue una mujer previsora, prepar su mor taja y pidi ser sepultada el mismo da de su muerte. Viene de contraportada

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Los tres hijos de Velia PeraltaA fue estremecida por uno de los ms brutales crmenes cometidos por la guardia somocista. El 5 de abril de 1968, David y Ren Tejada, am bos egresados de la Academia Militar de Somoza con el grado de Teniente y que se haban incorporado al Frente Sandi nista, fueron bestialmente torturados por el Coronel Oscar Morales en las bar tolinas de la Loma de Tiscapa. David muri asesinado en el cuarto de tormentos y su cadver fue desapa recido. Incluso, se dijo que lo que qued de su cuerpo haba sido lanzado al crter humeante del volcn Santiago en Masaya, pero muchos aos despus se supo que lo quemaron en el cuartel de Mokorn, frente al Recinto Universitario Rubn Daro de la UNAN-Managua. Recin salido de la Guardia Nacio nal, David fue electo en 1963 dirigente del Centro Estudiantil de la Universidad Centro Americana (CEUCA), junto a Casimiro Sotelo y Ju lio Buitrago Urroz. Despus estuvo en numerosas manifestaciones antisomocistas, incluyendo la del 22 de enero, cial de la Guardia de un disparo en la cabeza. La acusacin nunca fue probada, pero un coronel lo persigui con saa hasta que lo captur junto a su hermano aqul fatdico viernes, vsperas de la Semana Santa de 1968. Tres das antes de su atroz asesinato, David se haba casado con Gloria Gabuardi. Mi cuado, el esposo de mi hermana, era sobrino del capitn Fernando Cedeo, de la Guardia, quien atendi a David y a Ren cuando fueron tor turados. l llam a su sobrino, Carlos Cedeo, cuya vivienda era casa de seguridad de los sandinistas, y en secreto se lo cont, lo hizo jurar y le pidi que me avisaran. Y as fue, me hicieron jurar que no lo contara: David fue capturado, tor turado y ya muri. Ren est vivo me dijeron, relat Gloria en 2013. Su marido haba muerto el Viernes de Dolores. A partir de ese da, Gloria y la madre de los hermanos Tejada, Velia Peralta, iniciaron una campaa de denuncia que culmin en la liberacin de Ren. El cadver de David nunca fue encontrado. Al salir de la crcel, a mediados de abril de 1968, con el cuerpo morado por los golpes y los tormentos de los guardias, Ren musit a su madre: solo te puedo decir que cuando muri no tena color, era as como esta ua ma, y le seal uno de sus dedos, destrozado por las torturas. Ren pas a la clandestinidad. El Frente Sandinista de Liberacin Nacional lo envi a entrenarse a Palestina, junto con Patricio Argello Ryan y otros compaeros. A su re greso se fue a la guerrilla en las montaas del noreste del pas. En su libro La Montaa es algo ms que una inmensa estepa verde Omar Cabezas describe a Ren conocido entre los guerrilleros como Telloy relata cmo muri: do bastante a los campesinos en el modo momentos en que empezaba gritando y ciendo las cosas para no perder su propia sensibilidad. Tello era una mezcla de ternura y de violencia. Todo el tiempo nos En los primeros das de 1975 casa estaba un guerrillero; Tello estaba con otro compaero Era el 6 de enero de 1975. Velia Peralta haba criado sola a David y Ren, los hijos mayores de su primer matrimonio, y a dos hijos ms, Ana y Erving. Su cumiche, Erving Vargas, llevaba el apellido de su padre. Cuando la situacin en Nicaragua se hizo ms di lo matara la guardia somocista o l decidiera marcharse a da de unos amigos sandinistas lo sac del pas y lo mand para Panam. No quera perder a su nico hijo varn. Erving tena 18 aos cuando lleg a Panam en 1977. Ya el gobierno torrijista haba iniciado su poltica de ayuda a los refugiados polticos y el muchacho se acogi a sual y lo haban matriculado en la universidad estatal. Pero Erving llevaba el Contina en pgina anterior Ren Tejada Peralta