Title: Revista de las Antillas
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 Material Information
Title: Revista de las Antillas : periódico de intereses económico-político-sociales
Physical Description: v. : ; cm.
Language: Spanish
Publisher: s.n.
Place of Publication: Madrid
Madrid
Publication Date: March 8, 1883
Frequency: 3 veces al mes
normalized irregular
 Subjects
Genre: newspaper   ( marcgt )
Spatial Coverage: Cuba -- Habana
España -- Madrid -- Madrid -- Madrid
 Notes
Dates or Sequential Designation: Año 1, n. 1 (16 mayo 1882)- = T. 1, n. 1-
Dates or Sequential Designation: Cesó en 1884.
General Note: Director, Francisco Cepeda.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00097352
Volume ID: VID00025
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 436542631

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REVISTA DE LAS ANTILLAS


La gacin espaola es la re-
unin de tods los espaoles de
tumbos hemisferios.
Constitucin.de 181r.-Art. i.'


PERIODIC DE INTERESES ECONOMICO-POLITICO-SOCIALES
DE LAS ISLAS DE CUBA Y PUERTO-RICO
Se public los dias 8, 1S y IS y los siguientes la llegada del correo de Ultramar


Un pueblo no puede ser mi-
tad esclavo, mitad libre. O todo
libre, 6 todo esclavo.
Abraham Lincoln.


.AlOIIT.:T U 9MADx, D, 8, DAE. DIRECTOR: D. D1-8ANTIUSCUO UA E.;. N O I. N AX

AIO II.-NUM. 49 MADRID 8 DE MARZO DE 1883 TOMO II.-NUM. 7
o i ,- ...


SUMARIO

Va de cuento. Al Sr. Ministro de Ultramar.-La deuda de
Cuba.-Interpelacin del Sr. Portuondo II.-Servimos
para todo.-La deportacin de Lorn.-La viuda de Perez
Moris.-Puntos rojos.


VA DE CUENTO
AL ;SENOR MINISTRY DE ULTRAMAR
Era una .nsula que, su paso en demand de
lejanas tierras, descubri uf gnio peninsular
acaudillando otros peninsulares.
La sencillez de los moradores de pais tan be-
llo, despert' en sus descubridores el recuerdo de
nuestros primeros padres en el Paraiso.
A tan plcido recuerdo sucedieron en su ni-
mo otras emociones media que recorrian el
pas y observaban su maravillosa fertilidad,
echaban de ver su riqueza en otros concepts.
Noticiaron esto la peninsula, de donde par-
tieron su atrevida navegacin, y numerosos pe-
ninsulares acudieron la insula en pos de aven-
tura y fortune.
Diseminronse lugo por ella y otros pauses ve-
cinos, hasta entnces desconocidos en el hemis-
frio de los descubridores.
Mas el caudillo de stos, aherrojado y sepulta-
-do en uno de sus bajeles, fu devuelto la. na-
cion, en cuyo nombre haba l hecho tan porten-
toso descubrimiento.
,A los descubridores sucedieron los conquista-
dores,'y en mnos de medio siglo quedaron con-
quistadas aquellas vastas regions con esterminio
de la mayor parte de sus naturales y subyugacin
del resto.
La perseverancia intrepidez que durante
aquel perodo desplegaron los conquistadores,
son comparable solamente su codicia y fiere-
za. Asi que salieron de la conquista tintos en san-
gre, pero ricos, muy ricos, fabulosamente ricos
de botin.
Terminada la conquista, numerossimos com-
patriotas de los conquistadores fueron estable-
cerse con ellos en los pauses recien conquitados,
que desde ent6nces llamaron sus colonies, asi
tomo tambien desde entonces distinguieron con
el nombre de metrpoli su pas natal.
'Cuidronse unos y otros ms de hacer fortune
que de promover un rgimen de gobierno que
asegurase sus descendientes en tan vastos domi-
nios el bienestar que siempre nace del consorcio
de la libertad y el rden donde quiera que rigen
buenas leyes.
Ljos de tal rgimen, adoptaron otro diame-
tralmente opuesto, que importaron de su distan-
te-metrpoli, y que de generacin en generacin
di mrgen todo gnero de males.
Contra tantos males agotaron en vano la pro-
testa', 6'acudieron infructuosamente en queja las
mencionadas colonies su metrpoli, porque
sta, inflexible en el sostenimiento de su domina-
cin, segun la tena establecida desde los remo-
tos dias de la conquista, no prestaba oidos las
quejas, ni hacia caso de las protests.
No les quedaba, pues, otro recurso que el su-
premo de las armas para hacer- vlidos sus de-
rechos.
A ese iecurso apelaron, por fin, los hijos de la
parte continental de aquellas colonies, empean-


do rcia lucha con sus dominadores, quienes al
cabo de largos aos de cruento luchar, vencie-
ron y expulsaron del continent.
Parte de los expulsados volvieron su pas
natal, y parte fueron refugiarse en la insula que
motiva esta resea.
Pero ni ellos ni sus legisladores supieron apro-
vecharse de la leccin que acababan de recibir
en el continent aludido para optar por una salu-
dable modificacion del rgimen seguido en aque-
lla nsula, puesto que era idntico al que en el
mismo continent les habia ocasionado su pr-
dida.
De lo contrario, su gobierno no habria recru-
decido tan pernicioso regimen, confiriendo al go-
bernador que tenia en la insula las facultades de
un jefe de plaza sitiada.
Tales facultades en aquel funcionario empeo-
raron considerablemeute el rden de cosas en la
nsula. Deplorbanlo peninsulares insulares,
porque unos y otros sufrian igualmente las conse-
cuencias del injustificable esiado de sitio. Asi
que el mal de todos acrecentaba entire todos su
acostumbrada armona, con tanto ms motivo
cuanto que los insulares veian en los peninsulares
sus progenitores, y stos contemplaban en aque-
llos su prognie.
Observado esto, los sicarios del poder lo co-
municaron su amo, que vista de ello escogi
de entire sus servidores al que juzg ms adecua-
do, para que como nuevo gobernador de la n-
sula contrarestase aquella armonia.
Result ser el escogido para tan inicua misin
uno de los jefes que del continent referido ha-
bian vuelto derrotados la metrpoli.
En cumplimiento de su misin se traslad la
nsula, y asumi el mando de ella. Gobernla con
mano rcia y genio maquiavlico, toda vez que
fu tan severo con los insulares como astuto para
separar de ellos los peninsulares, de tal modo
que, cuando ces en el mando de la nsula, dej
en ella una linea divisoria entire unos y otros.
Fomentada aquel a division por el gobierno,
en virtud de su manifiesta desconfianza de los in-
sulares y evidence favoritismo hcia los peninsu-
lares, culmin en declarado antagonismo de par-
te parte.
Lugo sobrevinieron procedimientos marciales
contra insulares acusados de infidencia.
Abarcaron aquellos procedimientos, con algu-
no que otro intervalo, largo espacio de tiempo,
durante el cual, los acusados que no morian en el
cadalso, languidecian en las mazmorras de la
insula, 6 perecian en presidios ultramarinos, al
paso que no pocos de sus compatriotas llevaban
una vida errante en pauses extranjeros por sus-
traerse la persecucin en el suyo natal.
Entretanto las contribuciones se multiplicaban
en la nsula, sin que hada las mitigase respect
de los insulares; mintras que acerca de los pe-
ninsulares estaban ampliamente mitigadas con el
monopolio de los empleos, y de un trfico tan
abominable como lucrative que el gobierno les
toleraba pesar de sus tratados con naciones po-
derosas para impedirlo.
Con todo, la nsula prosperaba favor de su aven-
tajada position geogrfica para el cambio de sus
codiciados products por las mercaderas'de los
paises ms adelantados, y sus hijos, en virtud de
las relaciones que cultivaban con aquellos pauses,
alcanzaban bastante civilizacin para apreciar
bien su condicin poltica.
Hallndola indigna de su cultural, determina-


ron sacudirla y asumir el rango que les corres-
pondia entire los pueblos cultos.
Optaron unos por la evolucin pacifica baje
loc auspicios de altos funcionarios del gobierno,
experimentados en la nsula influyentes en la
metrpoli, para que sta liberalizase su rgimen
en aquella, y le reconociese voz y voto en el ma-
nejo de la cosa pblica.
Decidieron otros hacer vlidos los derechos de
su patria por medio de la revolucin armada, y
empuaron las armas al mando de un jefe military
de alta graduacin y reconocida pericia en los
ejrcitos de la metrpoli; pero, aislados por abru-
madoras fuerzas contrarias, fueron derrotados en
rpida y sangrienta campaa, y su denodado cau-
dillo muerto en el cadalso.
Tan deplorable suceso robusteci considera-
blemente la gestin de los evolucionistas cerca
del gobierno; ms ste no los oia ni veia refle-
jada en aquel suceso la necesidad de reconocer
la nsula como parte integrante igual en dere-
chos las dems parties del estado.
Desesperando entnces los evolucionistas de
su justificada gestin, se unieron los revolu-
cional ios.
De acuerdo unos con otros organizaron un vas-
to plan que les habria asegurado entero xito, si
ntes de ser puesto en movimiento no se trasluce
y quedan reducidos prisin sus principles co-
rifeos, descollando entire stos un peninsular tan
distinguido por su levantado espritu como por
su clara y bien cultivada inteligencia, que, juz-
gado con todo el rigor de la ley marcial vigente
en.la nsula, muri manos del verdugo.
Profunda fu la consternacin que este acon-
tecimiento caus en aquella insula desventurada;
pero sus hijos no desistian de librarla de su des-
ventura'porque las prisiones y los patibulos se
multiplicran entire ellos.
Por esto sufrian sus reveses con entera forta-
leza de nimo y renovaban lugo sus esfuerzos
por la patria.
Renovronlos con satisfactoria unanimidad por
la via pacifica despus del revs ltimamente
apuntado, en virtud de habrseles significado
que el gobierno estaba dispuesto oirlos.
Larga y difcil fu su peregrinacin por esa
via.hasta terminarla en la metrpoli, donde sus
comisionados fueron oidos, pero no complacidos.
Con una ilusin mnos y un desengao ms
retornaron los comisionados al seno de la abati-
da patria, y del resultado de su comisin dieron
cuenta sus comitentes.
Meditaron stos sobre la contestacin dada
sus comisionados y hallaron en ella que la me-
trpoli consideraba la nsula meramente como un
prdio que le pertenecia, y sus moradores co-
mo simples tributarios del dueo de tan vasto
prdio.
Mas como por .su rea, poblacin, riqueza,
cultural y relaciones comerciales correspondia
la nsula el modo de ser de un pas civilizado,
sus hijos determinaron hacerlo vlido, probando
para ello una vez ms la suerte de las armas.
Al efecto, promovieron la organizactn que
juzgaron conducente.
Aun cuando los promovedores de aquella or-
ganizacin trataron de llevarla cabo de modo
que no se traslujera con perjuicio de su objeto;
ntes de estar acabada se traslujo algo que pre-
cipit al campo uno de los jefes del movimien-
to con un pundo de hombres su mando.
A vista de la emergencia, lo secundaron otros












0o REVISTA DE LAS ANTILLAS


jefes de los distintos distritos comprendidos en el
mismo movimiento, y en breve aquel puado de
hombres se multiplic miles de rebeldes, como
los.apellidaba el gobierno, sin curarse de que l
mismo habia dado mrgen la rebelin por ha-
berles negado el ejercicio de sus imprescriptibles
derechos, tantas veces comedidamente reclama-
do con razones incontrovertibles.
Pero los rebeldes estaban malisimamente ar-
mados y tenian que habrselas con tropas muy
bien aparejadas. Sin embargo, al cabo de algn
tiempo de campaa habian ocupado' ms de la
mitad de la insula con estremecimiento del resto,
donde tropas francas, fuertes de rcios miles de
peninsulares residents, impedian toda tentative
revolucionaria en apoyo de la rebelin, y hacian
bizarramente el servicio de guarnici6n mintras
el ejrcito de linea combatia los rebeldes en
campaa.
Rugi la guerra por dilatados aos, durante
los cuales el denuedo y la intrepidez de los re-
beldes en el combat furon tan admirables como
su resistente espritu para sobrellevar las penali-
dades de una guerra en que, como en aquella,
se batian generalmente contra fuerzas superio-
res en nmero y armamento.
No mnos admirable fu la perseverancia de
la metrpoli en la misma guerra para cubrir las
bajas de sus tropas con legin tras legin hasta
unos doscientos mil hombres, y sostener numero-
sos buques de guerra bloqueando la nsula fin
de impedir todo auxilio del exterior los re-
beldes.
Asi que, reducidos stos en nmero y pertre-
chos, tuvieron que capitular, obteniendo en la
capitulacin ciertas franquicias, tales como li-
bertad de imprenta y de la palabra, derecho
electoral y de representacin en la Legislatura
national, conforme las leyes que serian pro-
mulgadas al efecto.
De otro modo qued subsistente el mismo r-
gimen que habia causado tan cruenta guerra.
Firmada la paz, fu inaugurado el nuevo rden
de cosas estipulado al celebrarla. Pero la guerra
habia asolado ms de la mitad de la nsula" y re-
ducido el resto considerable empobrecimiento.
Era, pues, necesario reconstituirla del todo.
Ocupronse insulares y peninsulares de la re-
construccin. Mas como en el modificado rgi-
men qued reservada la metrpoli la preroga-
tiva de legislar sobre las contribuciones de la n-
sula al estado, su legislacin acrecent tanto
aquellas contribuciones que llegaron ser one-
rossimas con perjuicio de la proyectada recons-
truccin, que adems se resentia del inconve-
niente de otra prerogative metropolitan, por la
cual todo pro) ecto relative al desenvolvimiento
de los intereses de la nsula era irrealizable sin
el consentimiento de la metrpoli, y sta tenia
decretada al efecto unatramitacin tan lenta co-
mo costosa.
A vista de ello, uno de los dos partidos polti-
cos que habian nacido del nuevo rgimen, em
pez combatir la centralizacin envuelta en
las prerogativas citadas. Respondi el otro par-
tido defendindolas y surgi el debate entire
ambos.
Conociase al partido que combatia la centra-
lizacin porel nombre de progresista, y al que la
defendia por el de centralista. La mayora de
este partido era de peninsulares, la del otro de
insulares. Figuraban entire stos muchos penin-
sulares, mintras que en las filas de aquellos eran
pocos los insulares. Talento, ilustracin y recti-
tud distinguian al partido progresista. El centra-
lista no era tan distinguido: por esto sus paladi-
nes, en la liza con sus adversaries sobre el terre-
no de los principios, frecuentemente perdian los
estribos y caian revolcndose en el cieno de los
dicterios 6 rodando por las escabrosidades de la
calumnia.
Larga intrincada fu la contienda entire pro-
gresistas y centralistas. Observbala paso paso
a metrpoli, deplorando las veces lo insosteni-
blede su causa, con tanto ms motivo cuantoque
sus sostenedores la empeoraban haciendo resal-
tar la pavorosa corrupcin que, con inmenso


perjuicio del estado, entraaba la centralizacin
causante de aquella contienda.
Por fin la opinion pblica, que era juez del
campo, declar victoriosos los progresistas, re-
conociendo la justicia de su causa, intim6 la
metrpoli que les otorgase el premio' de la victo-
ria, decretando la descentralizaci6n porque ha-
blan lidiado con tanta intrepidez como habilidad
en el palenque de los principios.
Al fallo de la opinion pblica sucedi una tr-
gua entire los contendientes. Lugo fu promul-
gado un decreto de la metrpoli descentralizan-
do su rgimen en la nsula, y se renov la con-
tienda, si bien es cierto que en la forma de mesu-
rada discusin.
Pero sta ces6 asi que la Cmara insular,
que tanto se aludi6 en la misma discusin, fu
instalada en presencia del delegado metropolita-
no como resultado preciso de la descentraliza-
cin decretada.
Componase el personal de la Cmara de pe-
ninsulares insulares, elegidos por el pueblo, de
entire los ciudadanos ms idneos para represen-
tar en ella los diferentes departamentos en que
estaba dividida la nsula, y asi promover los inte-
reses de su todo.
Nombrado que hubo la Cmara los funciona-
rios de su rgimen interno, comenz deliberar
sobre la Constitucin que deberia ser ley funda-
mental de la nsula en el regazo de la madre
ptria.
Arduo era el asunto, y tal vez habria sido de
dificil solucin satisfactoria los intereses de la
nsula y los de su distant metrpoli, si entire los
deliberantes no hubiera habido hombres hbiles
en legislacin, por sus studios unos, y otros por
su bien acreditada prctica en la legislature na-
cional. A various de ellos cometi la Cmara el
proyecto de ley constitutional que tenia la
mira, cuyo proyecto formularon y sometieron
su consideracin. Considerlo la Cmara deteni-
nidamente, y despus de ligeras modificaciones,
lo aprob por unanimidad. Trasmitilo luego al
delegado metropolitan para que su vez lo to-
mase en consideration.
Aquel alto funcionario tenia por consejeros
distinguidos, hombres de Estado, en unin de
quienes consider mesuradamente el expresado
proyecto constitutional, y lo devolvi la Cma-
ra con su aprobacin en trminos muy satisfac-
torios. Por manera, que la nsula inici su nue-
va vida poltica, con sumo contentamiento suyo
y de la metrpoli..
Ocupse luego la Cmara de legislar dentro de
la Constitucin insular. Fu su primer acto legis-
lativo con respect al vasto establecimiento de la
metrpoli en la nsula.
Para su sostenimiento asi por lo referente al
delegado metropolitan y sus funcionarios, como
por lo concerniente las tropas de la metrpoli
en plazas fuertes y otros puntos del litoral, pas
la Cmara una ley asignando mplios fondos de
las rentas pblicas.
En seguida concentr toda su atencin en le-
gislar sobre la administracin insular en sus di-
versos ramos.
El acierto de su legislacin se ech de ver pron-
to en la rectitud y habilidad de aquella adminis-
tracin, asi en lo civil como en lo judicial y eco-
nmico.
Tan saludable rden de cosas hizo renacer la
confianza; la confianza promovi la prosperidad,
y la prosperidad atrajo no solamente los capitals
que habian emigrado, sino tambien numerossi-
mos inmigrantes de la metrpoli y otros pases. t
Tanto que el censo de la primer dcada de la i
nsula en su nueva era poltica, arroj un veinti-
cinco por ciento de aumento en su poblacin, y i
otro tanto en su riqueza bajo todos concepts.
Y era aquel estado de cosas tanto ms hala- t
geo cuanto que se hallaba cubierto de toda p
perturbacin en virtud de previsoras leyes, cuyo c
cumplimiento garantizaban milicias nacionales
organizadas desde un principio en los distintos n
departamentos de la insula, al mando en jefe del d
respective gobernador departmental; figurando t
en su organizacin peninsulares insulares como y


fatigados compaeros reunidos en un mismo oasis,
y formando todos juntos inexpugnable baluarte
de los fueros insulares y metropolitanos en aque-
lla insula, que desde entnces prosper de dcada
en dcada hasta llegar ser uno de los paises
ms florecientes de la tierra con honra y prove-
cho de su metrpoli.

LA DEUDA DE CUBA

El Comit central de acreedores del Estado,
en Cuba, de cuya constitucin dimos oportuna-
mente cuenta, ha acudido ya las Crtes en soli-
citud de que se reform la ley de 7 de julio, re-
ducindose las deudas de que trata una sola
que tenga el 6 por Ioo de inters, y avinindose
, que su amortizacin se difiera cuanto lo hagan
preciso las exigencias del presupuesto.
Por separado, pero respondiendo al propio
criterio y de acuerdo con express resolucin del
citado Comit, representan los tenedores de bo-
nos pidiendo que, con capitalizacin de los inte-
reses vencidos y no satisfechos, se conviertan sus
crditos en billetes hipotecarios de la emisin de
1880, segun lo dispuesto en el art. 14 de la ley
de presupuestos de 5 de junio del dicho ao.
En una y otra exposicin se demiestra--qute
con el alivio que tendr el Tesoro en cuanto
las cantidades que debieran dedicarse la amor-
tizacin, cuyo aplazamiento admite el Comit
central, podr satisfacer el inters del 6 por ioo,
sin ms recargo que el de 320,000 pesos anuales,
incluida en este clculo la capitalizacin de in-
tereses de los bonos.
Pocos son 320,000 pesos tratndose de pagar,
con gran ventaja, lo que hace aos se debe.
Introdzcanse economas en ramos que lo con-
sientan, y atindase lo ms sagrado para un
deudor, y lo que reclama el crdito abatido
del Tesoro: pagar.
Y cuenta que es ventaja no pequea la de
arreglarla deuda pagando mnos de lo debido y
satisfaccin de todos los acreedores.
Qu importa dictar leyes injustas, que hieren
la conciencia pblica y con las cuales no se con-
forman los acreedores?
Con ellas nada se resuelve: siguelas !a recla-
macin de los agraviados, que un dia y otro da
piden nueva resolucin, y ni se logra un arreglo
efinitivo,.ni se restaura el crdito, ni se tranqui-
liza al pas.
Ofrcese hoy una ocasin, la ms oportuna, de
lograr tales objetos, y lstima grande fuera in-
comprensible arbitrariedad que el Tesoro la des-
atendiese insistiese en la solucin injusta, rui-
nosa y no aceptada por la ley de julio, y que por
cantidad tan pequea como la de 320,000 pesos
fuertes no se alzase de los suelos, en que yace, el
crdito de la nacin espaola.
La opinion en Cuba es unnime y unnime se-
r en la Pennsula. Los acreedores ofrecen el
ramo de oliva, con su nuevo sacrificio, su deu-
dor. Ser rechazado? Se rehuir toda avenen-
cia, toda justicia?
Atienda tan important asunto el Ministro de
Ultramar: y que no es esta cuestin de escuela,
sino de moralidad en la cual esperamos que esta-
rn acordes todos los espaoles.

INTERPELACION DEL SR. PORTUONDO

El sbado 24 de febrero ltimo, segun anuncia-
nos en el nmero anterior, pudo, por fin, nues-
ro ilustrado amigo el Sr. Portuondo, concluir su
nterpelacin sobre puntos econmicos y admi-
nistrativos de las Antillas, con exclusion de toda
ngerencia de poltica de partido.
Parecia natural que, ante la levantada y por
odo extreme convenient actitud del diputado
>or la Habana; se hubiesen unido los diputados
onservadores cubanos, ya que no para sentarse
Ssu lado ni para aplaudir su conduct, aunque
nucho lo mereci, al mnos para dar una prueba
le buen sentido, de imparcialidad y de que efec-
ivamente se interesan por el bienestar presented
future de sus representados.












REVISTA DE LAS ANTILLAS 51
= : . .. ,, ,


: El Sr. Portuondo no defendia los intereses de
su partido, defendia los intereses de las Antillas
en general, y asi lo han comprendido, asi lo han
visto muchos diputados de ambas islas..
En cambio "el Sr. Villanueva ha conquistado
para si solo el mstio laurel de defender como
inmejorable la conduct del Gobierno actual en
Cuba y Pperto-Rico, perjudicando los intereses
de sus representados, y dando con ello una triste
idea del criterio poltico que sustenta, y una
prueba de rebeldia la discipline del partido
,canovista, en cuyas filas milita como uno de los
hsares antequeranos ms sumisos.
Dejmosle seguir su propsito, que acaso sea
convenient y haga luz en el nimo obcecado de
los que le han confiado la guard de sus intereses,
.y oigamos la segunda parte de la interpelacin
que nos ocupa:
Continuacion del debate
SOBRE LA INTERPELACIN DEL SR. PORTUONDO
II
El Sr. Portuondo: Presentar un breve resmen
Sde los puntos ms salientes que acerca del estado
econmico de la isla de Cuba tuve el honor de ex-
;poner ayer. La ndole de esta interpelacin compen-
sa por su grande importancia la pena que me causa
-'~hnlestaros tanto tiempo; y digo que esta cuestin
es de grandsima importancia, porque las cuestiones
de poltica colonial han sido siempre en todos los
pauses y tienen que ser hoy para nosotros cuestiones
:de inmensa trascendencia.
,.' Por eso he tenido cuidado de alejar esta interpe-
'lacin de todo aquello que pueda darla el carcter
que imprimen los intereses de los partidos politicos.
Y de tal modo es ageria esta discusin todo inters
de bandera, que el debate aplazado en asunto esen-
cialmente politico es el que pende del proyecto de ley
isobre el que ya ha recado dictmen y en el cual se
tratar mpliamente cuanto la poltica colonial se
refiere. No es, pues, un acto de oposicin, sino un
acto de requerimiento al Gobierno para que lleve
la realidad aquellas soluciones que exigen los com-
promisos solemnemente contraidos.
Resumiendo, pues, dir que me refer en primer
lugar .la manera de desenvolverse el ejercicio del
presupuesto actual en Cuba; la insuficiencia de las
recaudaciones, pesar de sus rigores extremados; al
-crecimientode la Deuda flotante, y la aplicacin
de recursos estraos al presupuesto, para tender
las imperiosas necesidades del moment. Entre estos
'recursos seal el cobro, sin admitir compensacin,
:de-contribuciones atrasadas pertenecientes aos
anteriores; seale ciertos aumentos, extraos inde-
:bidos, en el nmero extraordinario de billetes de
:ltera; seal ciertas operaciones de crdito con
muy altos intereses y onerosas condiciones, que han
sido y siguen siendo necesarias para acudir y pro-
veer las necesidades ms apremiantes.
.En cuanto al segundo punto, me fij en la ley so-,
bi'e derecho diferencial de bandera, y dije que tra-
tando el Gobierno con loS Estados Unidos sobre la
base de la column tercera del arancel, sera impo-
sible inconvenient no hacer igual concesin
otras Naciones con quienes ya hubisemos tratado,
6 tratramos en lo sucesivo. Llam la atencin so-
bre la necesidad de buscar un mercado al tabaco de
las provincias del Centro y Oriente de Cuba, y por
,ltimo, trat de la gravsima cuestin de los billetes
del Banco, concluyendo por lla.nar la atencin del
Gobierno sobre una clusula de la ley, en virtud de
Ila cual se di nacimiento al Banco Espaol de la isla
',d Cuba, donde se consign la obligacin del Go-
bierno de celebrar contratos con el Banco, y de re-
-coger todos los billetes fraccionarios, sustituyndo-
los en el mercado, mediante la acuacin de mone-
da menor de 50 centavos de peso, contrato0 que
importa much conozcamos aqu, y acuacin y
sustitucin que es preciso se nos diga si se han rea
lizado n.
Todos estos asuntos implican la necesidad de
-dotras tantas soluciones, acerca de las cuales requeria
'yo aL Gobierno para que las enunciara y las implan-
tara..
SEn cuanto la administration en el ramo de Ha-
.cienda, hube de sealar muchos y grandes vicios or-
. gnicos, y no los seal por el p;acer de critical los
males, que todos quisiramos no existiesen, sino
-para que se sepa cunta es su' gravedad y se pueda
apreciar cun urgente es la necesidad de reme--
diarlos.
SEntre estos males llamaba la atencion sobre la
enormidad de los depsitos, sobre el desconocimien-
to de su ascendencia, sobre la enormidad de los pa-
:'-peles llamados formalizar, sobre la falt. de unidad,


sobre la falta de generalidad y de igualdad de las
operaciones administrativas en el ramo de Hacienda
y sobre la poca independencia que tiene el centro
superior de Hacienda respect del de Gobierno ge-
neral, y tambien la absorcin de todas las funciones
de cobranza, pago, recaudacion, subastas, etc., etc.,
y que era por consiguiente necesario poner mano en
todo esto, y remediarlo de alguna sue-te.
Al llegar este punto os recordaba las palabras
del contador de Hacienda, hoy director interino por
enfermedad del propietario. (Volvi leerlas.)
Ocupndome ya en otros ramos de la Administra-
cion local, comienzo por a provincial y municipal.
Primeramente debo recorder que los Municipios de
Cuba presentan en algunas provincias espantosos
descubiertos que arrancan desde siete ocho aos
atrs. Hablo ms particularmente, y me contraigo al
Municipio de Santiago de Cuba.
Y necesito decir al Congreso que la organizacin
provincial y municipal est de tal suerte en los pue-
blos del campo, que no ha reportado beneficio algu-
no. Las ventajosas manifestaciones de tal organiza-
cin no han llegado los pueblos ni en forma de ca-
minos vecinales, ni en forma deescuelas, ni en forma
de alumbrado, ni de reparaciones de calls. Yo, que
he recorrido esos distritos y que los conozco tanto,
os digo que los vecinos de aquellos caseros ignoran
la existencia de las Diputaciones provinciales y de
los trminos municipales durante todo el ao; no
saben que existen hasta que se presentan cobrar
los delegados en fcrma de ejecutores de apremio.
. Los pueblos que no tienen alumbrado, que care-
cen de polica municipal, que no ven que las calls
se compongan jams, que como Nuevitas y otros
tienen los almacenes y edificios hundindose, qu
saben lo que es para ellos un Municipio? Pero en
cambio entienden, como entiendo yo, que esos ma-
les proceden de las leyes provisionales por que se
rigen las Diputaciones provinciales y los Munici-
pios; leyes provisionales que ponen las provincias
en manos de la burocracia, y de ah result que
mientras las Diputaciones pagan sueldos crecidos y
los Mun'cipios satisfaen gastos suprfluos impues-
tos, no hay escuelas de primera enseanza para el
pueblo.
En Santiago de Cuba un Diputado provincial fu
torpemente arrojado de la Diputacion; pas tiempo,
y prvia consult al Consejo de Estado, el Gobierno
supremo dispuso que fuera repuesto; la'rden se co-
munic al Gobernador general, y ste la traslad
la Diputacion de Santiago de Cuba; pero el Diputa-
do no ha sido repuesto. Cmo es que aquella Dipu-
tacion resisted las rdenes del Gobernador general y
del Gobierno supremo? Qu leyes-rigen esos orga-
nismos cuando es possible que as atenten y se pro-
nuncien contra los altos poderes del Estado? -
La Diputacion de Puerto-Prncipe propone refor-
mas una autoridad superior de la Isla, y esta de-
clara que semejante estado de cosas, por illegal, no
se puede admitir que continue; y sin embargo, con-
tina amparado y consentido.
Es, pues, preciso, seores, que comprendais que
las leyes provisionales que rigen las Diputaciones y
los Ayuntamientos de Cuba deben reformarse, y re-
formarse pronto, porque el prestigio del Gobierno,
el de las instituciones y el de la Madre ptria as lo
exigen, como los derechos del pueblo y la justicia,
sobre todo la justicia que reclama.
Paso otro ramo de la Administracion: al de Ins-
truccion pblica.
Sera yo muy injusto si no reconociese, no slo en
el Gobierno pasado, sin tambien en el Gobierno
del partido conservador, la parte que les ha cabido
y les cabe de just gloria en el mejoramiento de la
enseanza superior en Cuba. Fu el partido conser-
vador el que, solicitud del ilustre Senador seor
Gell y Rent, acord la isla de Cuba la asimila-
cin de la Universidad de la Habana las de la Pe-
nnsula, y la extension del plan universitario la
isla de Cuba. Fu el Sr. Len y Castillo el que acep-
t, excitacin nuestra y pesar de solicitud y es-
fuerzos contrarios, al discutirse los presupuestos, la
consignacin de algunas partidas para la nueva ins-
talacion de un Instituto de segunda enseanza y el
restablecimiento de otros dos, y al mismo tiempo
acept los auxilios prestados Municipios y Dipu-
taciones provinciales para favorecer el desarrollo de
la primera enseanza.
Pero much, much falta por hacer; y como el
objeto de mi interpelacin es-requerir al Gobierno
para que remedie los males que existen en la isla de
Cnba, me conviene citar hechos, y voy presentaros
algunos. Sabeis cul es la proporcionalidad de asis-
tencia de nios libres las escuelas de instruccin
primaria, as pblicas como privadas? Apenas pasa
del a'por ioc; en alguna -provincia apenas llega al
I por 1oo, y hay una provincial en que no existe
nirguna escuela privada.


He dicho nios libres, porque los hijos de los pa-
trocinados no tienen escuela, ni enseanza, ni maes-
t-o; la escuela y la enseanza para esos nios son el
cepo y el grillete que se destinan sus padres, y el
maestro de esos nios ser el arranchador, que espe-
ra en el camino al padre infeliz para impedirle que
vaya quejarse contra el dueo que no le paga
que le castiga con crueldad.
Para que obtengan los hijos de la isla de Cuba
ttulos espaoles de Ingenieros civiles, topgrafos,
industriales, de caminos, de minas de montes, es
preciso atravesar el Atlntico y gastar una verdadera
fortune.
La primera consecuencia de esto as la multitud de
ninos vagabundos y corrompidos que contienen las
poblaciones todas de la Isla, y la segunda conse-
cuencia es que los hombres de profesiones cientficas
que dirigen obras de inters general en Cuba han
obtenido sus ttulos en el extranjero. No creais que
esto procede de desafeccion Espaa, sin de que
no es possible obtenerlos en Cuba por virtud de esa
especie de derecho prohibitivo en contra de la ense-
anza national y en favor de la extranjera.
Otro important ramo de la administracin local
es el que se refiere las obras pblicas. En la isla
de Cuba puede decirse que no hay ms que dos tro-
zos de carreteras intransitables y casi intiles. Tro-
chas peligrosas abiertas por el hacha del campesino
travs de los bosques y por cima de inmensas tem-
bladeras, que as se llaman los tremedales all, son
los nicos medios de comunicacion en el interior del
pas, y esas trochas estn hoy cerradas en su mayor
parte.
De aqu result que los-labradores tienen que
abandonar sus cultivos, dejar sus campos y salir de
la part ms sana de la Isla, que es el interior, re-
concentrndose en el litoral, lo cual produce mayor
mortalidad, falta de trabajo, mayor miseria, y en-
gendra y alimenta las emigraciones de brazos y de
capitals, de donde provienen infinidad de males y
temores para el porvenir.
Los puertos se ciegan porque jams se limpian;
los muelles se destruyen, y al destruirse ocasionan
frecuentes desgracias y entorpecen el comercio.
Cuando los comerciantes se ofrecen hacer de regalo
lo que la administracin no es capaz de hacer, en-
tre reconocimientos, informes y expedienteo el tiem-
po pasa, el muelle acaba de destruirse, el comercio
se paraliza y las desgracias aumentan. A veces, para
evitarlas ha sido preciso que la autoridad superior
de la Isla proceda cortra ley hacer lo que no tena
facultades para ejecutar, exponindose que despus
vayan rdenes del Gobierno, como ya ha sucedido,
recordando equella autoridad las disposiciones le-
gales que ha dejado en olvido, y demostrndose as
con cunta razon uno de los Congresos de Amrica,
el de La Espaola,s decia al Rey de Castilla, y este
Monarca con su Consejo aceptaba: No esperar res-
apuesta de Castilla, de donde no pugde bien proveer-
se, pues cuando llega la provision ya es diverse la
s cesidad.
En los puntos del litoral abundan los pantanos y
miasmas, causes de tantas muertes y enfermedades;
los particulares, las empresas procuran hacer algo
para evitar ese foco perenne de emanaciones morta-
les; pero la administracin se siente incapaz para
hacer lo que esos particulares hacen, y permanece
inactive, culpable y cruelmente inactive.
La provincia ms occidental de la Isla, que tiene
buenos fondeaderos por la naturaleza, no tiene ms
que uno por la administracin; pudiera por sus con-
diciones contar con various caminos y no tiene ms
que uno; no hay ms que una lnea de comunicacin
martima; en esa provincia todo est reducido la
unidad; all, en fin, no hay ms que un capitalist,
un magnate, cuya sombra funesta puede decirse que
todo lo seca y destruye.
Es preciso poner remedio estos graves hechos
que os sealo; y eso slo se conseguir haciendo
administracin fundada en buenas leyes. No los
atribuyo al Gobierno actual; no es mi propsito
hacer en este moment, y por ese concept, oposi-
cin ese Gobierno; me he detenido en exponer
con cierto detalle esas circunstancias, porque debo
hacer constar que hay aqu dos grades errors que
importa desvanecer. Consiste uno en que slo'se v
la isla de Cuba del pasado y no la isla de Cuba del
present; una isla de Cuba imaginaria, no la isla de
Cuba real; por eso, cuando se trata dehacer un pre-
supuesto, en vez de hacer un presupuesto para la
isla de Cuba verdad, se hace una isla de Cuba falsa
para un presupuesto errneo.
Consiste otro de los errors en career que la isla de
Cuba no es ms que la Habana y sus contornos, en
donde todo tiene apariencias de esplendor y de gran-
deza; siendo as que la isla de Cuba en su parte esen-
cial es muy diferente en la Habana misma ,de tales
apariencias. Conviene sealar todos estos males y












REVISTA DE LAS ANTILLAS


esos vicios, que por muchos se callan ocultan,
porque importa grandemente buscar su remedio.
En Cuha no existen estadsticas ni personal de
Topografa catastral; no hay, por tanto, medio de
saber la renta lquida sobre la cual ha de hacerse la
imposicion. No hay rgimen carcelario ni peniten-
ciario; lo cual, unido la falta de instruction prima-
ria, produce, como decia el Presidente de la Audien
cia de Puerto Principe en su discurso de apertura
de aquel Tribunal, el aumento pavoroso de la delin.
cuencia en los jvenes menores de i5 aos.
Polica, rden pblico. Mucho cuestan ciertamen-
te; much ms que en los pases ms afamados por
tenerla txcelente, y sin embargo lI policia y el cuer-
po de Orden pblico de la Habana no son capaces
de contener 6 perseguir los malhechores y bandi-
dos que en las mismas calls de la capital atacan y
asesinan los ciudadanos pacficos y honrados. En
aquella isla infortunada pasa como cosa corriente,
como lo ms natural del mundo, que en Santiago
de Cuba y en la plaza ms cntrica las doce de la
noche, una pareja de Orden pLlico haya matado
tiros de rewolver un preso que conducia la
crcel; pasa como cosa natural y corriente que en un
pueblo cercano dicha ciudad, los individuos del
cuerpo de Orden pblico otros agents armados
del Gobierno hayan perseguido y como cazado a
tiros tres locos, quienes una parte de la prensa
deca con la ms cruel y salvage falta de aprensin
que por fortune se les habia dado una muerte pron-
ta y sin gran sufrimiento, porque no habian querido
tender los paternales consejos de la autoridad... los
locos, iscoresl La Guardia civil parece impotent
para evitar la supuesta evasion de los press quie-
nes conduce y les da muerte en los caminos.
Yo pido que busqueis los medios de que eso no
suceda, porque no debe suceder en Cuba sin gave
responsabilidad del Gobierno que lo sabe y no lo
evita.
No voy sealar otras necesidades de los diversos
ramos de la administracin pblica en la isla de
Cuba, ni siquiera me ocupar en el estado verdade-
ramente digno de atencion en que se halla aquella
administration de lusticia; que si no sirve interests
de partido, se castiga con cesantas, y si los sirve
falta su ms alto deber. Entiendo que todos esos
vicios proreden de que en la administration pbli-
ca de la isla de Cuba no se reflejan dos cosas que son
las bases esenciales del sistema representative: la
verdadera representation del pas, y la verdadera
responsabilidad de los funcionarios.
All existe un inmenso ejrcito de empleados, una
poblacin flotante, que consider la isla de Cuba
como uria especie de escala parada para seguir via-
je Espaa 6 al extranjero; y de aqu proviene que
se viva al dia, que se dude y desconfe del porvenir,
que todo se abandon, que todo sea provisional y
pasajero, y que la poblacin fija, esa que no vive
slo para esperar una Tafra ms, contemple esas
corrientes de viajeros sin cesar renovadas, y esas
corrientes de capitals que se van para no volver,
como el labrador de las orillas de un rio mira con
dolor y con espanto bajar las avalanchas irresisti-
bles que arrancan y arrastran los frutos y las cose-
chas y todo se lo llevan arrojarlo y perderlo en
el inmenso Ocano.
El seor Ministro de Ultramar del Gobierno ante.
rior decia que era preciso una gran descentraliza-
cin administrative. Nosotros por ello le aplaudi
mos. Permtame el Gobierno, quien, repito, no
hago en este moment sistemtica oposicin, y
quien slo pido ahora que exponga su criterio res-
pecto estos problems; permtame el Gobierno y
permtame el seor Ministro de Ultramar que le
pregunte si est conforme en ese punto con la opi-
nin de su predecessor y cules han de ser los actos
legislativos y de gobierno por medio de los cuales
intent llevar efecto esa descentraliaacion que yo
estimo salvadora.
Como estamos seguros de que El Diario de la
Marina y dems rganos de los conservadores en
Cuba se harn la ilusin de career que les convie-
ne la parsimonia que revela proponerse el seor
Ministro de Ultramar, y de que copiarn su dis-
curso, se lo dejamos ntegro, para que se con-
suelen con la bella perspective y el halageo
porvenir que les espera, pues que siendo ellos
los que han conservado la fortune del pais, ellos
sern los que paguen las erogaciones del presu-
puesto y otras dulzuras coloniales con que no
cuentan, y que irn viniendo por aadidura.
Largo,. muy largo; pero flojo, muy flojo ha si-
do el discurso del Sr. Nuez de Arce. No obs-
tante, y quiz por esta misma flojedad, el Sr. Vi-
llanueva, D. Miguel, consider necesario hacer
ciertas aclaraciones, para precisar su posicin y


la de sus compaeros, 6 lo que es lo mismo,
aprovech la oportunidad de prestar su valioso
apoyo al Ministro, contestando con el mismo in-
ters que si se hubieran trocado los papeles y
dando el triste espectculo de encontrar buena
la poltica econmica y administrative seguida
por el Gobierno contra la fortune de los electo-
res habaneros que le han traido al Congreso.
A lo poco pertivente que ha dicho el Sr. Villa-
nueva contest el Sr. Portuondo en la siguiente
primera rectificacin:
El Sr. Portuondo: Habreis notado, Sres. Diputa-
dos, el tono mesurado y comedido que ha tomado
esta discusin; habreis observado la noble modera-
cin y prudencia de que ha revestiJo su discurso el
Sr. Ministro de Ultramar. En el fondo tambien tem-
plado ha estado el Sr. Villanueva, quien agradez.
co los inmerecidos elogios que me ha dispensado
como orador, y por ltimo, an resuenan aqu las
francas palabras del digno y valeroso general Da-
bn, que en breves frases ha sabido retratar las di-
versas corrientes polticas de Cuba, de bien distinta
suerte que lo habia ntes hecho con indudable error
el Sr. Villanueva.
Debia yo esperarlo as, debia confiar en que si ha-
bian de tener aqu ocasin de manifestarse todas
esas corrientes, deberian tener y la tendrian por
modo prudent y mesurado. No se han reproducido
aquellas discusiones tan vivas, tan ocasionadas in-
cidentes desagradables que otras veces hemos pre-
senciado. Pero ntes de continuar debo decir, y ten-
go que declarer en nombre propio y en el de los se-
nores Diputados que participan de mis opinions,
que si el Sr. Ministro de Ultramar ni en sus pala-
bras, ni en las ideas que ha expresado ha descendi-
do de la altura ni de la dignidad con que aqu siem-
pre se debe hablar sin acudir reticencias de bajas
y pequeas pasiones, ni hacerse aqui eco de ruidos
despreciables, si por ese concept el Sr. Ministro
nos ha complacido en extremo, en cuanto las ideas
y los principios nos ha causado en cambio una pro-
funda tristeza.
Yo no he dicho que pretend la resolucin inme-
diata, de golpe, de todos los problems pendientes
en Ultramar. He instado, he requerido al Sr. Minis-
tro para que manifieste cules son los principios,
cul la norma de conduct del Gobierno, aplicable
la isla de Cuba en el rden poltico, econmico y
administrative, y siento que el Sr. Ministro no haya
tenido bien manifestarlo, pujs nada en realidad ha
dicho su seora. Porque, seores, no estamos todos
conformes, por ejemplo, en que el derecho de ex-
portacin es anti-cientfico, irracional y debe des-
aparecer? No lo sostuvieron as todos los partidos
polticos de Cuba, representados en la informacin.
de 1879? Pues qu inconvenient hay en que el
Sr. Ministro siente un principio con el cual debemos
de estar conformes.todos, asimilis as, autonomistas,
conservadores y liberals? Adptese el principio y
despues establzcase si se quiere en el procedi-
miento una gradualidad tan elstica como se crea
necesario. Pero, ya lo veis, ni eso quiere hacer el
Gobierno; ni en eso parece convenir el Sr. Villa-
nueva.
Esto que digo del derecho de exportacin podria
decirlo de la reform arancelaria; todos, absoluta-
mente todos los partidos cubanos estamos confor-
mes en que debe profundamente modificarse la co-
lumna tercera del arancel de Aduanas de Cuba. Yo
no he dicho que pido la reform en cuatro dias; pero
por qu no establecer el.principio? Establzcase; y
luego, cuando del desarrollo se trate, entonces dis-
cutiremos, porque yo no me olvido nunca de que soy
libre-cambista; pero discutiremos en noble lucha de
ideas, inspirados todos y cada uno en el deseo de
hacer el bien de la ptria, la felicidad del pas. Esto
es lo que yo reclamo. Es esto hacer poltica de par-'
tido, es hacer poltica eminentemente national? Y
lo mismo digo de todos los dems puntos de mi in-
terpelacin, que ha quedado incontestada por el se-
or Ministro y que ha pretendido desnaturalizar el
Diputado conservador de Cuba.
No me detengo examinarlos uno por uno, por-
que en verdad, todas, todas mis afirmaciones ciertas
y absolutas quedan firmes, y son tan indestructibles
que ni las reserves del seor Ministro, ni la extraor-
dinaria verbosidad del seor Diputado las han podi-
do quebrantar en lo ms mnimo.
Cuestiones como esas pueden y deben estudiarse
y plantearse con el patritico concurso de todos los
Diputados sin distinction de partidos. Hay ms.
Cuando en este Congreso se trataba del arreglo de
la Deuda de Cuba, al discutirse un proyecto de ley
que expresamente no he citado, no se consign con
el asentimiento de todos,y del Ministro que quedaba
fuera de debate, no la question de la cuanta, por-
que esa debia resultar de la liquidacin, ni la de for-


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ma del pago, porque en esto pudo haber discrepan-
cia de opinions, pero s la question de quin deba
pagarla, para dejar all unnime, constant y firme
declaracin de que gastos como los ocasionados por
guerra en que se ha luchado por la integridad de la
nacin, son y no pueden mnos de ser g stos nacio-
nales y no locales, y que por consecuencia debe res-
ponder su pago la nacin enter? Y ahora, ya lo-
veis, seores; el Ministro, en este punto, calla, y el
Sr. Villnueva se muestra contrario lo que todos
entonces admitieron por acuerdo unnime.
Lamento, pues, que el seor Ministro de Ultra-
mar se haya reservado su opinion sobre tan'as y tan
trascendentales cuestiones que no pueden llamarse
de partido. Le parece su seora y al Sr. Villa-
nueva que es question de partido la de ajustar tra-
tados, merced' los cuales se abran la produccin
antillana mercados de 50 millones de consumidores,
tos ms ricos y opulentos? No saben sus seoras
que el mercado que aludo atrae hoy las produc-
ciones de Mjico y Santo Domingo y excluye la
nuestra, que no puede competir con ellas mientras
no se reform el Arancel y no cese ese absurdo de-
recho de exportacion? Qu hay'en esto que sea
question de partido poltico ni que d lugar que
nos separemos y hostilicemos?
Estos problems podemos resolverlos coa la ms
complete unin; y yo insist nuevamente en rogar
al Sr. Ministro de Ultramar que manifieste el pensa-
miento del Gobierno acerca de ellos. Y no me expli-
co ni puedo comprender por qu los conservadorer-
deCuba, segun afirma el Sr. Villan ueva, no quieren
resolverlos con nosotros y se oponen, como ha in-
dicado, ello. Crea yo haber esplicado claramente
al comenzar mi discurso los motivos queme impulsa-
ban explanar la interpelacin; pero parece que es-.
tos motivos no han parecido suficientes al Sr. Villa-
nueva, y ha manifestado cierta estrafeza de mi con-
ducta, porque algun peridico de Cuba que su sefo-
ra ha leido ha dicho no s qu cosas y ha hecho no
s qu calificaciones que est acostumbrado dicho
diario, y que no debo ni quiero descender exami-
nar. Yo s debo admirarme de la extraeza de su se-
fora. Acaso no he sentado en la tarde del jueves y
en sta los mismos principios que defend cuando
desde estos bancos impugnbamos su seora y yo,
y tanto yo como su seora, el presupuesto de Cuba?
Su seora disputaba al Sr. Len y Castillo las pe-
queas partidas y en ellas se d:tenia.
Yo buscaba en la aplica.:ion de sanos principios
econmicos el verdadero modo de organizer un pre-
supuesto possible y just para Cuba. No recuerdan
todos los seores Diputados que mis amigos y yo
manifestamos en todas ocasiones ardiente deseo de
llegar un debate sobre poltica general en la isla
de Cuba? No espresamos el Sr. Betaricourt y ye el
anhelo de que cuanto ntes se pusiera discussion el
proyecto sobre atribuciones de los Gobernadores ge-
nerales? No recuerda ya el Sr. Villanueva que l en
nombre de sus amigos declar que no deseaba aquel
debate, y que lo consideraba inconvenience? Siem-
pre hemos tenido empeo manifiesto en que el de-
bate poltico se verificara en aquel proyecto de ley;
y para conseguirlo ahora, haciendo uso de las facul-
tades que me concede el reglamento, yo suplico la
Mesa que se consider como reproducido aquel pro-
yecto, y como sobre l hay emitido dictmen de Co-
mision, ruego adems que cuanto ntes se ponga la
rden del dia.
El Sr. Vicepresidente (Ruiz Capdepon): Qpeda
reproducido.
El Sr. Portuondo: Yo crea haber explicado clia-
ramente los motivos de nuestra conduct, fundados
en la paralizacion que ya venamos observando en,
tiempo del anterior Ministerio respect de los asun-
tos de Ultramar. Lo que extr ra al Sr. Villanueva,
es que no haya venido ntes esta interpelacion? Pues
esto explicado queda sin ms que recorder los ani-
mados interesantsimos debates que con motivo de
la formacion de la Izquierda y de la crisis absorbie-
ron completamente la atencion de las Cmaras en
cuanto se reanudaron los trabajos parlamentarios.
Pero, en fin, seores, se discute aqu al Sr. Por-
tuondo, 6 se discuten puntos de grande inters ge-
neral?
Tena especial inters en descartar de esta inter-
pelacion todo lo que tuviera carcter exclusivapnente
poltico; pero el Sr. Villanueva, que parece quiere
llevarme ese terreno, por lo mismo que yo no que-
ra entrar en l, ha hablado de la ley provincial y
municipal vigentes en Cuba, y ha dicho, en nombre
de su partido, que no son necesarias esas reforms
que yo pido, que no existe la centralizacion de que
me he quejado.
Permtame su seora que le diga que no es de su
mismo parecer el otro digno representante del par-
tido que su seora pertenece, el elocuente orador,
y, seguncreo, su jefe, Sr. Armas, que se halladentro


52











REVISTA DE LAS ANTILLAS 53


'del Campo conservador en bastante discrepanc a de
~opiniones con el Sr. Villanueva.
SDeca el Sr. Armas:
(Ley prrafos de un discurso en que se dice que
-las leyes provincial y municipal aplicadas en Cuba
no se parecen siquiera las de la Pennsula; que all
todo lo absorbe el Gobierno general, y la provincia
ano significa nada.)
:Ni ms ni mejor he podido yo decir en mi pobre
-discurso. Deploro la ausencia hoy del Sr. Arms.
En los ltimos dias de la legislature pasada.defen-
di el Sr. Labra un artculo adicional la ley pro-
'vincial novsima de la Pennsula, por el cual aspir-
bamos que fuese aplicada Cuba. Pues bien; al
decir el Sr. Labra cules eran las diferencias esen-
ciales entire el rgimen provincial de Cuba y de
la Pennsula, el seor Ministro de la Gobernacion se
levantaba y decia que el Sr. Labra tena razn; que
esas diferencias eran moqstruosas, y des le luego
aseguraba que el Gobierno no podia tener inconve-
niente en llevar este proyecto de ley Cuba con las
'modificaciones que creyese necesarias en uso de las
facultades que le daba elat. 89 de la Constitucin.
. El Sr. Vicepresidente (Capdepon): Piensa su se-
litoria extenderse todava much?
El Sr. Portuondo: Voy terminar muy pronto.
,::(Habindose preguntado al Congreso si se proro-
gaba la sesion,,el acuerdo fu afirmativo).
,,,. El Sr. Portuondo: En cuanto la ley de impren-
fta, efectivamente, esta ley tiene nra modification
,.-eutai-no me he referido antes; pero es preciso re-
icordar que hay' otras dos de gran tamao que son
altamente restrictivas para la libre emisin del pen-
.samiento; tan restrictivas, que no existen en la ley
de imprenta de los conservadores, que se ha califi-
cadode opresora y cruel, y con razn, y son las si-
guientes: en Cuba, aquellos quienes se niega el
,permiso de fundar un peridico, no tienen derecho
Sde apelar ante la Audiencia; no tienen ms apela-
:cin que del Gobernador general ante el Ministro de
Ultramar.
' Es liberal esta restriccin? No constitute esta
*.restriccin grande diferencia de la ley de imprenta
-de la Pennsula?
: Pero hay algo ms grave: aqu la ley de imprenta
consider hecha la publication para los efectos de la
denuncia desde el moment en que se circtula el
,peridico, mientras que en Cuba la piblicacin se
consider hqcha desde el moment en que se man
.dan los, dos ejemplares al Fiscal de imprenta; es de-
cir, dos. horas antes de publicarse realmente el pe-
:ridico.
SNo. constitute esto la posibilidad legal de un
.secuestro preventive del peridico? Leed, seores
Diputados, ambas leyes;, comparadlas, y deducid
despus las consecuencias; ya vereis cmo son las
:mismas que yo estoy diciendo en este instant.
1'En cuanto la ley electoral, cmo se puede,decir
.que no hay diferencia entire el derecho electoral en
la Peninsula y en Cuba? Slo en el censo hay tantas
diferencias y tan monstruosas irritantes, que cons-
tituyen un verdadero haz de monstruosidades. Lh
:relacin de sencillo : double que establece la ley
electoral de la Pennsula para conceder el derecho
electoral al propietario y al industrial comerciante
existede en Cuba; y la cuota contributiva exigida para
tener voto en la Pennsula, siendo de cinco, pesos y
en Cuba de 25, determine la relacion injustificable
-de uno cinco. Si. no es esta grande diferencia,
,venga' Dios y 'valo.
So dice que esto depended de la diferencia del cost
,de la, vida 6 del valor de la moneda. Pues qu, den-
tro de la' Pennsula se puede comparar el coste de
.la vida en unas y oas s provincias? Cuesta lo mis-
.mo la vida en Valdeorras que en Cdiz? Adems,
,ya que tan solcita se mostraba la ley en tender
:esta relacion absurda y caprichosa del valor de la
.moneda,'no era natural que se hubiera hecho apli-
cacion igual todas las classes? Pues los empleados
pblicos adquieren en Cuba el derecho electoral con
la misma idntica cuota que en la Pennsula; para
los empleados no existe la relacin de uno cinco;
.para la familiar burocrtica se conserve la identidad
.de derecho, y para los dems espaoles en Cuba se
quintuplica la cuota.
,. Sucede con esta ley electoral cosa muy peregrina;
en este Parlamento tienen asiento algunos Diputados
Sport Ultratmar por 40 por 5o votos; mi querido
-amigo el Sr. Labra no ha tenido ms de 8o en Puerto-'
Rico. Y sobre todo, si la ley igual no os importa,
,por qu ella tanto os opoxeis? Temeis la verda-
dera expression del sufragio popular? No es verdad?
SPues bien. Quedan en pi todas mis observaciones
,sobre la'cuestin econmica: el Gobierno no se ma-
nifiesta dispuesto seguir la march que nosotros
hemos indicado en este debate; nosotros nos im-
porta consignar que en el punto y hora en que se
presente cualquiera ley poltica de carcter general,


pediremos su aplicacion Cuba, y yo ti5n, derecho
exigir que el partido coniistitacional, que cuando
era de oposicion tom con nosotros las arms de las
reforms de Cuba para defenderlas, no rehuse ahora
el acometer esas reforms.
Si as lo hiciera, nosotros, conservando la integri-
dad de nuestras doctrinas, le po Iremos prestar apo-
yo; si no lo hiciere, si no trajera las leyes que nos-
otros le pedimos, entonces ser ocasi i natural, pro-
pia y parlamentaria, de qie to non lo nosotros la
iniciativa, las presentemos todas inspire das en nues-
tro criterio de igualdad de derechos po:ticos y civi-
les para unos y otros espaoles, es decir, seores,
unidad pdoltica, real y verd dera del Rstado. Y en
cuanto lo econmico y administrative nuestra con-
ducca queda desde ahora trazidi despues de mis afir-
maciones y de las dudas y reserves del Gobierno.
Rectifica el Ministro de Ultramar, Sr. Nuez
ez de Arce, diciendo que la division de los par-
tidos, los elements constitutivos de la sociedad
cubana, la misma representacin que aqui tiene,
obligan al Gobierno marchar con su:no tacto,
con gran cuidado en el camino que est decidido
seguir y que seguir; pero reservndose el de.
recho de elegir el procedimiento.
En resmen; nada, absolutamente -nada.
A su vez el Sr. Villanueva rectific brevemen-
te, diciendo que se encuentra en perfect acuer-
do con el Sr. Armas-aunque ste no dice lo
mismo respect de aquel,.-y dijo, finalmente
El Sr. Portuondo: Toda la extraordinaria verbo-
sidad del Sr. Villanueva es impotent para hacer de
lo blanco negro. Son 6 no exactos los nmeros
que yo he citado respect la ley electoral? Es 6
no cierto que 25 pesos que necesita pagar el propie-
tario de Ultramar para ser elector son el quntuplo
de lo que necesita pagar el propietario .peninsular?
No es cierto que si diferencia hay entire el coste de
la vida en la Pennsula y en Ultramar, tambien la
hay en distintas provincias de la Pennsula? Es 6
no cierto que tan espaoles son los empleados de
Ultramar, sean 6 no hijos del pas (que no lo son),
como los dems electores de Cuba? Es 6 no cierto
que cuanto yo he dicho respect la ley provisio-
nal de Ultramar es plido al'lado de lo que decia el
.Sr. Armas en el prrafo que he leido? Pues por qu
pretend constituir una ecuacin de lo que en ma-
temticas constitute una verdadera desigualdad en-
tre el Sr. Armas y el Sr. Villanueva?
Es cierto lo que he dicho de la ley de imprenta?
Pues no bastar toda la verbosidad y abundancia
inmensa de palabras y palabras del Sr. Villanueva
para que los nmeros dejen de ser la verdad.
Y en esto de las reforms, es que alguna vez he-
mos dicho que el pesimismo ha de ser la lnea de
conduct de nuestro partido? Es que se pretend
que porque tenemos ideas autonomistas, que cree-
mos much ms beneficiosa, p ira el pas que las de
nuestros enemigos, no hemos de exigi que los Go
biernbs cumplan honradamente sus programs? Nos-
otros tenemos esas ideas, porque entendemos que
ese es el nico camino que conduce la consolida-
cion en Ultramar de la nacionalidad espaola, y
porque as lo entendemos defendemos aqu la auto-
noma con la frente muy alta y muy erguida.
Si pensamos as y no somos pesimistas, toda re-
forma que present el Gobierno en el'sentido de la
libertad la aplaudiremos, sea quien sea el Ministro
que la present; pero sosteniendo y afirmando siem-
pre nuestras opinions, sintetizadas en tres puntos
capitals: abolicion inmediata de -oda forma de ser-
vidumbre humana, igualdad de derechos politicos y
civiles, rden econmico y administrative locales,
basados en la representation local y enila responsa-
bilidad efectiva y verdadera. Tal nuestra conduct.
Tal nuestra doctrine.

SERVIMOS PARA TODO

Comentando muy oportuna y discretamente
nuestro querido colega La Tribuna el discurso
anodino con que el Sr. Ministro de ,Ultramar ha
creido contestar la interpelacin del Sr. Por-
tuondo, dice, entire otras cosas muy buenas, lo
siguiente:
en Inglaterra y en Holanda ocupan los Ministerios
de las Colonias y de la India. Sus titulares se han
llamado 6 llaman el Conde Kinberley, que para lle-
gar este sitio ha pasado p4r la Subsecretara de
Negocios extranjeros de i852 56, del 59 al 61; y
por la embajada de Rusia del 56 al 58, y por el Go-
bierno general de Irlanda del 64 al 66, y por el Con-
sejo privado de la Reina del 68 al 70; es decir, una


Seminencia poltica y administrative de Inglaterra. O
el Marqus de Hartington, es decir, el jefe del parti-
do liberal ingls en ausencia del ilustre Gladstone,
cuatro veces Ministro, uno de los lores del Almiran-
tazgo, y secretario que fu del Gobiern) de Irlanda.
O lord Derby, el ilustre r.-p-esentante de la ltima
evolucin conservadora, que ahdra mismo, al entrar
en el Gabinete Gladstone, re.:ibi li carter de las
Colonias; es decir, el Minisierio que se o:upade:>-
das las Colonias inglesas fuera de la India.
Y lo mismo decimos del Dr. B ,sse y del Barn de
Golstein que en estos ltim.s < )s han dirigido las
Colonias holandesas.
IPues no se reirn poco a luellos hombres srios
si se les hablase de la necesid id de estudiar las cues-
tiones ultrainarinas urgentes d:n'ro del Ministerio,
para former idea y precisar tendencia!l .
Tiene razn el colega; pero no espere que en
Espaa tambien se ran los hombres del Gobier-
no, porque estos podrn ser todo lo que se quie-
ra except politicos srios.
Como compensaci6n los mritos y anteceden-
tes de los Ministros citados, puede oponer, con
ventaja, el Sr. Nuez de Arce su titulo de Aca-
dmico de la lengua; y si no fuese bastante,. po-
dria alegar sus luros de poeta en sus inspirados
versos de El Vrtigo, La ltima lamentacin de
Byron y La vision de Fray Martin. No citamos el
folleto Santo Domingo, por no comprometerle como
politico.
Qu ms d? En esta tierra clsica de los ro-
mances y de las aleluyas, cualquier hombre es
apto para todo, hasta para ser Ministro de Ultra-
mar; si bien es verdad que aqu ese difcil cargo
es el mnos important del Gabinete.
No lo fu ntes de ahora Lopez de Ayala, el
poeta del Manifiesto negrero de la Liga hispano-
ultramarina?...
Pues entonces!!...
El Sr. Nuez de Arce es, ntimo amigo de.Ma-
nuel Calvo, el opulento embajad>r cuba-o (sic), y
adems ha sido corresponsal de los diarios es-
clavistas La Vol y Diario. de la Mrina, de la Ha-
bana.
Todos aqu sabemos que esos titulos valen tan-
to, sin6 ms, para ser Ministro de Ultramar en
Espaa, que los que La Tribuna reconoce en los
que desempean cargo anlogo en Inglaterra y
Holanda; y sin que lo digan los conservadores
de Cuba y Puerto-Rico.
No estn contents y hasta satisfechos del ac-
tual Ministro de Ultramar?
Pedir ms fuera gollera.
Y despues, qu venirnos con cosas de ex-
tranjeros?
. Nosotros somos el pueblo glorioso de siempre,
desde D. Quijote hasta Frascuelo.
El pueblo de pan y toros.
Y ya lo hemos dicho: servimos para todo.

LA DEPORTACIN DE LORN
El general Prendergast se luce.
En febrero del ao pasada deport don
Francisco Cepeda, director de la acreditada'
Revista Econmica.
Y lo deport porque le estorbaba.
Un ao despus deporta al director general de
Hacienda, Sr. Lorn, porque tambien le estorba.
Entnces se pusieron en juego los cipayos de
mangas de camisa.
Hoy juegan los cipayos de levita, segun indica
El Progress.
Entnces fu el pretexto el rden pblico ame-
naZado por un solo hombre.
Hoy la causa es una.cuestin de ochavos.
Pero no adelantemos el discurso. Esperetnos
que venga el expediente-que lo hay, segun di-
jo el Ministro,-y hagamos boca con un extract
de la sesin del dia ,i. en el Congreso de los di-
putados:
El Sr. Tnin. Correspondencias de Cuba que han
visto la luz pblica parecen indicar que en la Haba-
na han surgido diferencias entire el Gobernador ge-
neral y el Director de Hacienda propsito de au-
mento de cuota de la contribucin 'industrial que el
Director quera hacer efectivo desde este mismo ao.
No voy juzgar ahora de la justicia /de lainjus-
ticia de esta media; pero interest much saber si












54 REVISTA DE LAS ANTILLAS
54 ,_____________ __ ,_ m -i ---


realmente existen esas diferencias entire las Autori-
dades, y si el Gobierno ha tomado algunas medidas
para que esas diferencias cesen y para evitar que la
opinion pblica se extrave al juzgar estos sucesos.
El Sr. Ministro de Ultramar (Nu.ez de Arce):
............ .......... ........................
Algunos peridicos, dejndose llevar de la ima-
ginacin de sus redactores, han dicho que el Direc-
tor general de Hacienda de la isla de Cuba ha sido
embarcado, y yo debo declarar que este hecho es
completamente inexacto.
El Director general de Hacienda no ha sido em-
barcado, ni ha habido nadie que haya tenido el atre-
vimiento de intentarlo, ni las circunstancias en que
se encuentra la isla de Cuba autorizan abrigar
_semejantes; temores, ni el Gobierto, que es fiel
guardador y depositario del principio de autoridad,
habra consentido ni tolerado acto tal de violencia.
El Director general de Hacienda no ha sido, pues,
embarcado, no se ha embarcado voluntariamente
siquiera, no se ha movido todava de la isla de Cuba,
y si viene, que vendr por uno de los prximos cor-
reos, es porque el Gobierno, en vista del disenti-
miento que ha surgido entire l y el Gobernador ge-
neral, ha creido que tena necesidad de oir sus ex-
plicaciones, y le ha mandado regresar la Penn-
sula.
Una cuestin puramente administrative ha dado
lugar una disidencia de apreciacin entire el Go-
bernador general de la isla de Cuba y el Director
general de Hacienda. Trtase de la interpretacin
del art 5. de la Ley de Presupuestos vigente, el cual
autoriza al Gobierno para cobrar el 16 por ioo so-
bre las utilidades de la industrial y comercio, profe-
siones, artes y dems medios de produccin, y para
redactar nuevos reglamentos y tarifas, fin de que
desde i.o de Julio de 1883 esta contribucin y sus
recargos municipales se administren en las provin-
cias de'Cubapor reglas anlogas las establecidas
en la Pennsula.
El Sr. Loren crey que poda imponer un aumen-
to en,las cuotas de la. contribucin industrial y co-
mercial en el tercer trimestre; y ante las reclama-
ciones que en contra de esa media hizo la Junta de
Comercio de la Habana, el Gobernador general sus-
pendi ese aumento hasta tanto que sobre l in-
formaran las Corporaciones consultivas de la isla.
(Un Sr. Diputado: Esas partidas estn en el presu-
puesto? Deben cobrarse no deben cobrarse?)
Perdone V. S.: el Gobierno no puede contestar
nada sobie este punto, porque no posee ms que las
notas incompletas y lacnicas del telgrafo; por ma-
nera que acerca de este particular, hasta que el Go-
bierno que ha mandado venir el expediente no lo
examine, la prudencia le aconseja no emitir sobre
l opinion alguna definitive.
El Sr. Tu6n d gracias al Ministro, y se reser-
va hacer uso del derecho que el reglamento le con-
cede de hacer una pregunta una interpelacin
para cuando el Gobierno tenga los datos referentes
al asunto.
El Sr. Bethancourt: Antes de saber yo que el se-
or Tun tena el propsito de dirigir al Sr. Mi-
nistro de Ul:ramar una pregunta en el mismo senti-
do que me prol onia hacerla, se la anunci S. S. y
ped la palabra al br. President de la Cmara.
Ni cmo podia presumir yo que el Sr. Tun
necesitaba enterarse de lo que habia ocurrido en la
Isla de.Cuba respect de! viaje del Sr. Lorn Es-
paa, cuando por los peridicos sabia que los seno-
res Diputados asimilistas ultramarinos habian cele-
brado una conferencia con el Sr. Ministro de Ultra-
mar, y este seor les habia dicho que no podia
contestarles de una manera satisfactoria, por lo
mnos exacta, por carecer de datos concretos? Esta
respuesta precisamente es la que daba lugar mi
pregunta, porque yo no concebia que el Sr. Lorn
hubiera abandonado la Direccin general de Ha-
cienda en la Isla de Cuba en circunstancias tan cr-
ticas sin rden expresa del Gobierno Supremo, por
lo mnos sin su consentimiento, y en ambos casos
el Sr. Ministro de Ultramar podia y debia estar ins-
truido del verdadero motivo del viaje del seor
Lorn.
La respuesta del Sr. Ministro di origen diver-
sos rumors que la prensa se apresur recoger.
Decase que el morivo de la vuelta del Sr. Lorn
fu la diverse interpretacin que el Gobernador ge-
neral de Cuba y el Director general de Hacienda
dieron una disposicin supreme.
Decase tambien que el Sr. Lorn habia llegado
convencerse de la impoFibili lad de dar al problema
econmico de Cuba.una solucin just 6 equitativa,
dadas las condiciones en que est planteado y te
niendo delante un presupuesto de 36 millones de
pesos, y que el Sr. Lorn habia acabado por hacer
al fin lo que otros seores hicieron al principio, con
lanica diferencia de que el Sr. Lorn quiso tocar


con su mano esas dificultades, mintras que otres
las comprendieron primera vista, y entnces vi
que no podia cubrir ese presupuesto sin sacrificar al
pueblo (como indic aqu con much oportunidad
mi digno amigo el Sr. Portuondo), sin concitarse
las iras y las venganzas de hombres poderosos que
estn en Cuba acostumbrados que se administre
su manera y en su provecho, contando con la segu-
ridad de que aqu habian de encontrar apoyo, por
lo mnos silencio y misterio.
Corren otros rumors acerca del motivo del viaje
del Sr. Lorn la Pennsula, de que yo no quiero
ni debo ya ocuparme, porque ya he oido al Sr. Mi-
nistro que el Sr. Lorn viene porque el Gobierno le
ha llamado, y espera el expediente que sobre ese
viaje debe haberse formado.
Yo no dudo un instant de la honrada palabra
del Sr. Ministro, y me permit suplicarle que puesto
que ha de venir el expediente, se digne traerlo la
Cmara para que los diputados liberals cubanos,
ya que no pueden evitar, ni siquiera remediar el mal,
sepan lo que pasa en su pas.
A este ruego queda hoy reducida mi pregunta.
El Sr. Ministro de Ultramar (Nuez de Arce):
Si el Sr. Bethancourt y sus amigos se hubieran
acercado, como los seores que representan otra
tendencia distinta de la suya, al Ministro de Ultra-
mar, habrian recibido las explicaciones que esos se-
ores recibieron, y no se hubiera hecho eco S. S. de
los rumors de la prensa, obligndome rectificar,
no lo que dice S.,S., sino las invenciones de algu-
nos peridicos.
Yo manifest los seores que tuvieron la bon-
dad de verme con este objeto, lo que habia en el
asunto; les dije cuanto acabo de exponer la Cma-
ra; que no tena ms datos y noticias que las que te-
legrficamente se me habian comunicado, y que
realmente no podia contestar de una manera preci-
sa acerca de la rzn que pudiera haber por parte
de cada una de las dos dignsimas autoridades de
la Isla para el disentimiento de que se trata.
.......... ........ ....
Si el Sr. Director de Hacienda de la Isla de
Cuba regresa, es slo porque ha recibido rden del
Gobierno para hacerlo, con el objeto de que d las
explicaciones que el Gobierno necesita conocer, y
prueba de esto es que despus, algunos dias despus
de haberse suscitado el conflict, el Sr. Lorn per-
maneca an en la Isla.
El Sr. Bethancourt: Mis amigos y yo nonos he-
mos acercado preguntar nada sobre este asunto al
Sr. Ministro de Ultramar, porque la primera noticia
4ue hemos tenido es lo que han dicho los peridicos
de la contestacin que S. S. ha dado los diputados
asimilistas.
Por lo dems, me basta saber que el Sr. Lorn
venga la Pennsula llamado por S. S. y no por la
mera voluntad de otro poder, pues ya v siendo hora
de que ninguno se sobreponga en Cuba al Poder y
la voluntad de la nacin, que es lo ms importan-
te para nosotros.
El Sr. Moret: ......... ........... Pregunto al
Sr. Ministro de Ultramar: est dispuesto S. S.
asumir toda la responsabilidad de los funcionarios
que estn sus rdenes de modo que la conduct de
los mismos venga al Parlamento en forma de que los
diputados puedan discutir los actos de un Ministro y
no los actos de las autoridades?
El Sr. Ministro de Ultramar (Nuez de Arce):
............. El Gobierno asume ,en efecto la res-
ponsabilidad de los actos de todos, absolutamente
de todos los funcionarios pblicos, puesto que tiene
la facultad de adoptar las disposiciones que las leyes
determinan contra los que no cumplan con su deber
y el no hacerlo no puede servirle de excusa.
El Sr. Moret: Me doy por satisfecho con las pa-
labras de S. S. poique est conseguido el objeto de
mi pregunta, y ya sabemos que podemos ocuparnos
de actos ministeriales y no de funcionarios pblicos
ms 6 mnos elevados.
El Sr. Zugasti pregunta al Ministro de Ultramar:
Cree S. S. que el Director general de Hacienda
de la Isla de Cuba ha faltado sus deberes en el
tiempo que ha desempeado dicho cargo?Se le ha-
ce venir por exigencias de alguna autoridad, de
quien pblicamente se dice que no est conforme
con el proceder del Sr. Lorn? Cree S. S. que es
just hacer venir al Sr. Lorn, en el estado de salud
en que se encuentra, por satisfacer una genialidad,
un capricho una arbitrariedad del capitan ge-
neral?
El Sr. Ministro de Ultramar repite en distinta
forma sus anteriores.contestaciones y aade:
Es cierto que ntes el Sr. Lorn, cuyo estado de
salud es por desgracia poco satisfactorio, habia pedi-
do que se le autorizase para regresar la Pennsula
en comisin del servicio; pero el Gobierno crey en-
tnces que no debia acceder su ruego, y si ahora


L ,


accede es, segun he tenido el honor de exponer al-
Congreso, porque juzga necesarias sus explicaciones.-
para resolver como mejor convenga los interests
pblicos.
El Sr. Zugasti repit una de sus preguntas.
Se ha dicho aqu que el Sr. Lorn habia intent,
do cobrar ciertas contribuciones, lo cual se habia.
opuesto el capitan general, producindose con ese
motivo una disidencia entire ambas autoridades. Y
yo preguntaba al Sr. Ministro de Ultramar: cree su
seora que el Sr. Lorn ha cumplido fiel, honrada
y lealmente su deber? Creo que esta pregunta debe
contestar S. S. concretamente, porque si el Sr. Lo-
rn ha cumplido con la ley, no me parece que hay
motivo para impedirle el ejercicio de su cargo.
El Sr. Ministro de Ultramar (Nufez de Arce): El
Sr. Lorn ha procedido fiel, lealmente y con rectitud
como cumple sus antecedentes honrosos, en, e:
ejercicio de su cargo.
El Sr. Zugasti da gracias al Ministro, y espe-
ra que el Sr. Lorn dar explicaciones satisfacto-
rias y demostrar que es impossible, dada la organi-
zacin que all existe, que la gestin admiristrativa-
de la Isla de Cuba est pendiente de autoridades,
que pueden no tener las condiciones necesarias para-
que all.haya una buena, recta y cumplida adminis-
tracin. /
El Sr. Ministro de Ultramar terminal el inci-
dente diciendo que el Gobernador general podr 6.
no haberse equivocado; podrn no sus actos recibir
la aprobacin del Gobierno; pero desde el momento-
en que aquella autoridad ha procedido legalmente, es
decir, sin salirse de la esfera de sus atlibuciones, un
suponiendo que hubiera incurrido en eiror no hay-
razn para que se le juzgue tan severamente, ri hay
para,qu hablar de arbitrariedad, mientras no se co-
nozca la cuestin en todos sus pormenores.

LA VIUDA DE PEREZ MORS

Es cosa averiguada que los intransigentes de la pe-
quefa Antilla se mueven y ponen en juego todos sus
recursos porque prevalezca su pretensin de que se-
conceda una pension la viuda del Sr. PerezMors, di-
rector que fu del Boletin Mercantil de Puerto-Rico..
La proposicin de ley presentada .y reproducida
por el Sr. Alcal del Olmo, y que parece ha bajado
ya de las Comisiones con algun pronunciamiento fa-
vorable, ha dado lugar que leamos en nuestro es-
timado colega El Liberal el siguiente suelto:
Los diputados puerto-riqueos se reunieron ayer
tarde en el Congreso, con objeto de tratar de la soj
licitud de pension favor de la viuda del'Sr. Perez.
Mors, director que fu del Boletn Mercantil, acor-
dando no dar carcter poltico la proposicin pre-
sentada con tal objeto, pero sin rehuir el debate si
en este terreno se presentara.a
La nica probabilidad de triunfo que hubiera po-
dido tener la proposicin, desaparece con el hecho
de no haberse atrevido sostener el carcter polti-
co que se la queria dar.
Ya Ip hemos dicho en diciembre:ltimo el caso de
muerte del Sr. Mors no puede calificarse de pol-
tico.
No era ste una figure comoTorrijos Prim, cuyo
nombre merezca figurar en las lpidas del Con-
greso.
Ni se parecia en poco ni en nada, por ejemplo,
Moreno Nieto, al hombre que consagr su vida al
beneficio de sus conciudadanos.
Moreno Nieto muri pobre, y grande y plausible
fu la conducia de las Cmaras accrdando una pen-
sin su viuda y hurfanos.
Perez Mors, que no se le parece, que lleg pobre
Puerto Rico y en pocos aos hizo un capital tanto
ms raro cuanto que la veleidosa fortune es poco
aficionada las letras, muri rico, y suviuda adems
de no-merecer por l la pension que se pide, no la
necesita.
Adems no hay diputado, por despreocupado que
fuere, que pudiera probar que es poltico el asesinato
perpetiado en la persona de Perez Mors, ni mnos
sealar al autor, desconocido hasta la fecha.
Esta sola consideracin bastara para dar de mano
este asunto si en La Correspondencia de Espaa
no hubiramos leido este onro suelto, irritante to-
das luces para Puerto Rico y depresiyo para la C-
mara de diputados quienes parece que trata deim-
ponerse la \otacin de semejante exabrupto.
La proposicin de ley, dice, concediendo una
pension la viuda del periodista puerto riqueo, se-
or Perez Mors, vilmente asesinado, serobjeto de
debate en la Cmara popular, pe o tendr su favor
los votos de la mayora y muchos de la minora.
Qu significa esto? Quin ha pegado la insercin
de esta noticia?
No se le dar carcter poltico la proposicin,













REVISTA DE LAS ANTILLAS 55


se dice: lugo ser tratada bajo el punto de vista pa-
tritico, no es esto?
Pues peor an.
En el Ministerio de Ultramar hay various expe-
dientes del Sr. Perez Mors, con notas y extractos
mnuy dignos de studio, de cuando fu encausado en
Jovellanos por sospechoso Espaa, y suspense co-
mo teleg.afista en Puerto-Rico, y de cuando le con-
-cedieron cierta encomienda.
Que se lea y se estudie todo eso con laimparciali-
dad que deben tener los politicos srios, y se ver
que el Sr. Perez Mors, corno patriota, merece m-
nos que a!gun otro espaol que se llame Juan Perez,
que ha derramado su sangre por la patria y le han
premiado con un ab3nar incobrable y bueno para
-envolver especias.
El Sr. Perez Mors era un periodista como cual-
..quier otro de los que no se distinguen por la gala-
nura de la frase, ni por la novedid de las ideas; n-
tes al contrario, sobresalia y disonaba en la prensa
de Puerto Rico por su rivalidad con Villergas y Ra-
'fal en Cuba; quera superarles en destemplanzas,
.en'torpes sospechas y violentas acusaciones los
elements liberals, llevando su ceguedad y su fre-
nes reaccionario hasta injuriar los diputados y en
ellos al Congreso.
El Diario de las Sesiones de Crtes ofrece prueba
plena de cuanto decimos.
Ser, pues, ese mismo Congreso, desacatado por
-Perez Mors, quien vote .a proposicin que viene
SpreTiiar, no el patriotism y la abnegacin, sino el
-virulento lenguaje y la apasionada intransigencia
,con todo lo liberal de all y de aqu; la idolatra por
los jesuitas; la falta de respeto las Cmaras; los
ataques la poltica de las Repblicas latino-ameri-
canas; la resistencia sistemtica los efectos de la
.saludable abolicin de la esclavitud en'Puerto-Rico;
el dio la raza negra; el amor la invasion de chi-
-nos; el empeo de que no se hermanen los insulares
y peninsulares, y el afande mantener latentes el des-
contento y la excitacin en las Antillas para que sea
impossible la paz?
'Por qu, si el caso no es poltico, asegura La
Correspondencia que votarn la mayora y muchos
de las minoras una onerosa pension la viuda de
,quien ha sembrado en Puerto-Rico tantos vientos
de duda, de recelo y de mala voluntad hcia la ma-
-dre ptria?
No puede arguirse que Perez Mors haya sucum-
bido en-alguna'comisin delicada en pas extrao,
defendiendo alguna fortaleza, en alguna funcin de
guerra, en algun incendio naufragio, salvando
sus semejantes de un peligro de muerte cierto.
Fu la suya una muerte vulgar, como cualquiera
.otra; un asesinato comun, como todos los asesina-
tos que suceden menudo. Pensionar, pues, la
viuda de Perez Mors, que cuenta para vivir con
el establecimiento y peridico que aquel dejara, que
:segun inven:ario y tasacin, excede de 60,000 du-
ros, y con la suscricin pblica que all se hizo,
sera cometer una double injusticia, porque en ese
,caso se creeran con igual derecho las viudas de to-
.dos los asesinados.
Los tribunales que entienden en la causa de su
'homicidio sabrn reclamar del que result author la
debida indemnizacin la viuda de Perez Mors.
Sabemos que en ese debate tomar parte muy
principal nuestro querido amigo el Sr. Labra y que
le secundarn todos los hombres imparciales y desa-
,pasionados.
-..Nosotros, como peridico antillano, no podemos
ser creidos, pesar 'de la muy estrecha imparciali-
dad que nos gua, y suplicamos nuestro estimado
colega El Liberal que estudie el caso y vea si es pru-
dente advertir las Crtes del lazo que les tienden
los conservadores y reaccionarios de Puerto-Rico,
que pagarian as el apoyo que les diera el Boletin, y
alentaran los sucesores de Perez Mors conti
nuar su antipatritica y reprensible conduct; y si
no sera, ms de injusto, ridculo para el Gobier-
no, que el Estado premise el caciquismo y las resis-
tencias de los que un dia y otro dia vienen oponien-
do dificultades la poltica liberal y de reparacin,
nica que puede consolidar en las Aiitillas el amor
"I Espaa.

PUNTOS ROJOS

Confieso, seores Diputados, decia al comenzar
su discurso el Sr. Nuez de Arce, la tarde del 24 de
,Febrero ltimo, que siento alguna dificultad para
contestar al discurso enciclopdico que en materials
econmicas y administrativas, en todos, absoluta-
mente todos los ramos de la administracin p-
blica, ha pronunciado con su habitual elocuencia
el Sr. Portuondo en la sesin del jueves y en la de
hoy,' 1


Al oir este piropo tan boca de jarro nos pareci
ver que palideca el Sr. Villanueva.
Y que se le ensanchaba la raya del pelo.
Habr sido un espejismo; pero ms que raya pa-
recia la trocha del Jucaro Morn la raya del pelo
de Miguelito.

Hoy, el Sr. Portuondo, ha arrojado sobre el Mi-
nistro de Ultramar en la interpelacii que ha expla-
nado la inmensa balumba de todos los problems de
Cuba, las cuestiones ms complejas, las ms difci-
les, las ms abrumadoras que tiene quizs en la
poca present la poltica espaola.
Y bien: de qu se espanta el Sr. Nuez de Arce?
No dice que tr.e soluciones concretas y claras so-
bre las cuestiones ultramarinas?
Pues plantearlas.
Queremos saber qu atenernos.

El Ministerio actual, lo mismo que el Ministerio
anterior, responded sus antecedentes, v por el ca-
mino de la libertad; pero'se reserve la eleccin de
sus procedimientos, y aunque S. S. me tache de me-
droso, debo decirle que en las cuestiones de Cuba
nunca avanzar un paso sin estar firmemente per-
suadido de que pongo yo el pi en terreno firme y
seguro.
SeorMinistro, el camino de la libertad es muy
ancho, ms ancho que la raya del pelo de Villanue-
va, y el sendero que el actual Ministerio sigue es el
de los extremos. .
Cuando no se acerca las malezas y abrojos del
desmonte, se v por el lado de la zanja con peligro
de hundirse y hundirnos en el abismo.
-*
Si Felipe II viviera y su lIiio cayese en hereja,
por dnde cree el Sr. Nuez de Arce que ira aquel
piadoso rey llevar su hai de lea para que fuera el
primero que se arrojara en la hoguera?
Ira por el centro de la calle.
Camino de libertad, camino de salvacin, cami-
no del cielo era el camino del quemadero de los he-
rejes.
Djese, pues, de circunloquios el Sr. Nuez y eche
por mitad del arroyo.
No nos han de quemar?
Pues que sea pronto.

Tenemos prisa de ser tostados.
Ese dia glorioso, del martirio y de la future cano-
nizacin queremos ver si Batanero pierde su ma-
jestuosa actitud galaica.
Y admirar la mueca que har Crespo Quintana.
Y oir el chirrido de los mostachos de Suarez
Vigil.
*
- Las cuestiones de Cuba!
En qu libro las estudia su seora?
En el libro de Correita?
Mal maestro.
Correita es cubano, y sin embargo no ha estado en
su vida en Cuba.
Tanto monta desconocer la historic de su pas,
sus necesidades y sus aspiraciones.
*
Mire usted: en Cuba hay manglares, tembladeras,
cayos y cinagas, poblados de cocodrilos, tiburones,
tintoreras, zancudos y jejenes.
Y hay algo ms temible.
Caimanes de paso-.
Con credencial.
4*
En Cuba hay las fiebres paldeas, el vmito ne-
gro, los cipayos y el sarampin.
Y algo ms peligroso.
Los espaoles sin condiciones que hacen todo g-
nero de sacrificios porque vuelva encenderse la
guerra civil.
Y otro mal endmico peor que todos los ante-
riores.
El comejen official.
*
Por lo dems, nos parece much miedo ese de no
avanzar un paso sin estar persuadido de que pone
Vd. el pi en terreno fire y seguro.
Hombre, ni que Cuba fuera un andamio!
***
NOTA.-Los comejenes de que hablamos no son
aquellos acerca de los cuales se expidi una real r-
den mandando que se les persiguiese y exterminase
por una compaa de soldados,
El comejen de que hablamos es comejen con
patas.
Y cobra por nmina.

Desdichado el pas gobernado slo por esos hom-
bres que tienen un criterio formado a prior, que


tienen un ideal determinado y quieren llegar l sint
hacer caso, ni parar mientes en los obstculos que
oponen muchas veces su deseo las tristes y speras
realidades de la vida.
Eso, eso es Jo que nosotros decimos; eso es lo que
les viene pasando las Antillas, gobernadas siempre
con el criterio formado apriori de que las colonies
son para explotadas.
Y ordeadas.

Cuntos han salido de Madrid con el criterio for-
mado apriori de desfalcar las arcas del Tesoro de
Cuba con libramientos falsos 6 alzndose con los
fondos!
Cuntos han dejado la vergenza en Cdi-,
que dijo Villamil, formando a prior el criterio de
no ir Cuba d tomar aires por tomar muchos miles
de duros en manganillas y otras irregularidades!
Cuntos formaron a prior excelentes programs
de gobernar aquellas tierras y lugo se llevaron
giro, calabaza y miel!

Los errors que se cometen en la gobernacin de
la Peninsula pueden tener y tienen gran trascenden-
cia; pero en ltimo resultado, cualesquiera que sean
sus consecuencias, la tierra no se va de debajo de
nuestros pies; pero en la resolucin delas cuestiones
ultramarinas, los errors pueden causar males irre-
mediables, comprometiendo la integridaddela patria
y yo, ante este peligro, lo confieso sin vergenza s
la faz del pas, ante este pelig -o, por remoto que sea,
no soy tan valiente como S. S.
Plagio, Sr. Ministro, plagio.
Plagio con circunstancias agravantes.
Usted ha tomado ese pretexto del poeta Balaguer,
padre de las plumas de gacela, que su vez se lo
habia sacado de la alforja al otro poeta Ayala.
Tres poetas distintos y la misma vulgaridad!
S*
Eso de la integridad di la patria no es otra cosa
que un disfrazpara disimular la falta de convicciones,
de creencias, de viril resolucin en el cargo.
Por eso el Sr. Nufiez no sabe ni puede pisar en
firme.
El dia que se atreva sacar los pies del plato se lo
van comer las niguas.

Dijo muy orondo el Sr. Ministro que esta situa-
cin promulg en las Antillas la Constitucin y les
aplic la ley de imprenta.
Vamos, Sr. Nufez de Arce; eso se ha podido ha-
cer como se hizo por ser la situacin quien es y por
el cario maternal que nos tiene.
Gracias esa Constitucin con parche poroso y
esa ley con papalina no ha peligrado la integridad
de la ptria.
Por eso no comprendemos cmo la Pennsula no
se v de debajo de nuestros pis.
Tengamos lgica, Sr. Ministro!

Estn hacindose los trabajos preparatorios para
aplicar Cuba y Puerto-Rico la ley provincial vi-
gente, en la media que consientan los intereses na-
cionales.
Pregunto: que entendeis por intereses nacionales?
El trigo americano que viene molerse en la pa-
rroquia de Santander?
Los tristes 20 millones de kilgramos de azcar
de Andaluca que son preferibles 700,000 tonela-
das del de las Antillas?
El tabaco de Kentuky y Virginia al que se v su-
peditado el rico tabaco de aquellas? ,
Aqu no hay ms inters que el de los negreros.
Vea, pues, el Ministro ilnde pone el pi al apli-
car esa ley.
Detrs tiene Francklin.
Delante Leroy Beaulieu.
Lalos ntes.

Esa administracin espaola que, segun dice su
seora, para coger el fruto corta el rbol, impone
slo el 8 por ioo los sitieros y el 2 por -oo los
ingenious; rebaja en distritos enteros, como el de
Puerto-Prncipe, el 5o por 1oo del impuesto, y ha
concedido y est concediendo todos los dias mora-
torias los contribuyentes que con causa justificada
no pueden satisfacer sus cuotas por efecto de alguna
calamidad pblica. Esa administracin que, segun
S. S., v ejercer el apremio hasta entire las ceni-
zas y los escombros de lar cabaas arruinadas, ha
declarado precisamente exentas de contribuciones
por cinco aos todas las propiedades y fincas des-
truidas por la guerra.
Seor Ministro, ahora nos convencemos de que
usted necesita estudiar: de que no sabe una palabra.
de cuanto ha dicho.
Y se lo vamos probar.
*













56 REVISTA DE LAS ANTILLAS
ra o pciosmraorsdeaqela ieray u


La Gaceta de la Habana acaba de publicar el re-
smen de la riqueza municipal lquida imponible en
las seis rrovincias de la Isla de Cuba.
Ese trabajo laborioso, difil important, no pue-
de serle dudoso; pertenece al jefe de la seccin de es-
tadstica D. Antonio Lopez Prieto.
Vea el Sr. Ministro los totals de cada provincia:


Habana ............ .. .
Pinar del Rio....................
M atanzas......................
Santa Clara .......... ........
Puerto Prncipe...............
Santiago de Cuba...............
Total de riqueza imponible.......".


Pesos fuertes
20.727,131.14
i4.685,1 16.85
10.077,949-78
8.250,271.03
592,932.02
4. 8,754.43
48.462, 55.25


Esa riqueza imponible se v obligada soportar
al ano la siguiente contribucin:
Pesos fuertes.

Presupuesto ordinario......... 36.582,922.25
id. extraor.nario .............. 9.000,000.00
id. municipal.......... ....... 7.000,o000.00

Total cargas pblicas. Pesos fuer-
tes........**... ....****......... 52.582,922.25
Es decir, que esa administracin espaola, como
la llama enfticamente, depaupera la-fortuna pbli-
ca de tal modc que, seguir como v, en doce anos
se habr'quedado con todo.
lEntonces si que se ir la tierra de debajode los
cimientos del Ministerio!

Un milln y medio de habitantes que tiene Cuba
pagan 52 millones de pesos fuertes.
La adm nisiracin turca es la peor del mundo y
cobra much mnos.
Si ser buena la administracin espaola!
*
iQue rebajaron Puerto-Prncipe el 50 por loo
del impuesto ...l
Sucedi lo,que con D. Simplicio Bobadilla.
La administracin renunci generosamente la
mitad, por cobrar algo.
*

Que se han concedido y conceden todos los dias
moratorias.....
Y eso no ensea nada? Fso sirve para defender
los errors de la administracin?
No valiera ms pesdonar de una vez esos atrasos
los contribuyentes que cita?
Que papel tan desairado hacen los Ministros que
estudian economa poltica en Caldern de la Barca
y Lope de Vegal
*
Que se han declarado exentas de contribuciones
por cinco aos todas las propiedades destruidas por
la guerra...!
Ni son todas las que estn.
Ni estn todas las que son.
El Sr. Ministro habla de memorial.
No le han explicado las iniquidades y las increi.
bles injusticias cometidas en la Seccion 4.a de Ha-
cienda.

Hganos Diputados el Sr. Ministro de Ultramar
y ya ver lo que puede ahumbrar una interpelacin
nuestra.
Seremos breves: hablando pronto y bien-salva la
modestia-cinco horas al dia, nos comprometemos
terminarla er tres meses.
Es lo mnos que se necesita.
Porque son muchos los muertos que all yacen.
Con sus correspondientes cadveres.

Esa administracin, que no se cuida cuando so-
brevienen desastres como los ciclones de buscar re-
medio; esa -,dministiacin implacable, adems de
las suscriciones que ha abierto, ha condbnado las
contribuciones los pueblos que los han sufrido; ha
concedido un crdito extraordinario y lo ha inverti-
do en mitigar Ir-s estragcs sufridos; ha hecho, en
fin, cuanto podia hacer para poner trmino las an-
gustias de las comarcas devasiadas.
Sr. Ministro: ese es otro error en que Vd. incurre
voluntariamente 6 mal informado.
Esa administracin no ha hecho nada eficaz, ni
-til, ni de provecho.
Vaya otra prueba.
,'


Cuando los desastres de los ciclones en Cinco Vi-
llas y Vuelta-abajo, pidieron los representantes li-
berales-autonomistas cubanos seores Gell y Ren-
t, Labra, Portuondo, Millet, Betancourt y Bernal,
la condonacin de atrasos de contribuciones.
Y, con efecto, esa administracin no concedi eso
que le era tan fcil.
Y que era equitativo.
Y muy poltico.
*
Pidieron que se hiciese extensive las dems pro-
vincias la rebaja del 50 por too en el impuesto so-
bre la propiedad rural concedida ntes Puerto-
Prncipe.
Y esa administracin se llam andana.
No se concedi la rebaja.
S*
Pidieron que se dispensase los Municipios de las
provincias asoladas por los huracanes inundadas,
del pago del impuesto de 5 por ioo que sobre ellos
pesa, y se les condonasen los atrasos que por este
concept les est reclamando la Hacienda.
Y esa administracin implacable ha seguido mos-
trndose como siempre, sorda los ayes, insensible
al ruego.
A nadie tarto ccmo ella le ccnvenian esasme-
didas.
Y no quiso adoptarlas.
*
Pidieron que se aliviase en cuanto se pudiera el
recargo de so por loo sobre la exportacin, y se
hiciesen las posibles reducciones en los derechos de
importacin sobre artculos de primera necesidad.
Y esa administracin inclemente no atendi la
splica.
D6nde estn, pues, esas bellezas?
En la fantasa del Ministro.
e '
Que se concedi un crdito extraordinario...!
Y ese crdito no lo ha de pagar elpas?
Arrogante moro ests!
*
En cuanto las suscriciones, la administracin
no ha dado nada.
Ha quitado unos 400 duros, suponiendo que era
una operacin de Tesoro, la remesa de ilos prime-
ros io,ooolque alcanzaron apara poner trmino las
angustias de las comarcas devastadas.s
Como que, empleados en. zapatos, tocaron
cuatro y cinco pares por barrio!
Es decir, que se quedaron tan angustiados como
ntes.
Como tres en un zapato.
Para pasar un charco.

Al refutar el punto del cabotaje convino el Minis-
tro en que Portuondo tena razn.
Yo en esta material quiero ser franco, dijo.
A buena hora!
Pero, al fin, esa declaracin nos releva de ms
comentarios.
El Ministro no ha sido ni ha querido ser franco
en todo lo dems.
Deduccion: que ha dejado en blanco Correa y
los jefes del Ministerio que le dieron los apuntes, y
que opina como el Sr.iPortuondo.
Gracias!
Ya tenemos un autonomista ms.

Lo que se necesita es salir de esta situacin an-
gustiosa en que estamos, y b. S. debia decir sus
amigos, espetad, las heridas de la guerra se cicatri-
zarn; entrar el Estado en un period ms normal,
y entonces Espaa, que es madre cariora, atender
sus hijos de Cuba, remediar sus males y procu-
rar darles libertad, prosperidad y grandeza.
C!! Esos son delirios de la jigante fantasa del se-
or Nuez de Arce.
Esperanzas!' Heridas que se cicatrizarn pagando
una contribucin de 52 millones de duros al ao!
PeroIos normales en el Estado!
Eso mismo y un ms ofrecieron los hombres que
gobernaban Espaa en 836, cuando cerraron las
Antillas las puertas de la representacin national, y
desde entonces Esp.ia ni fu madre cariosa ni
atendi sus hijos de Cuba y Puerto Rico, por cuan-
to no los consider ni los consider todava iguales
sus hijos de la Pennsula.
*
Libertad, prosperidad y grandeza!
CUARENTA Y saIS AlOS hace que se repiten esas pa-
labras, que un dia llenaron de esperanza y de ventu-


ra los pacficos moradores de aquellas tierras, y que
hoy, si no se pierden entire los ruidos informes del
Atlntico, van estrellarse en el desencanto de unos,
en el descreimiento de otros y en,la indiferencia 6
el desden de los dems.
Los pueblos no se gobiernan con promesas y es-
peranzas.
*
Libertad con la esclavitud de los negros!
Libertad con el cepo y el grillete en un pas cris-
tiano, y en las postrim.ras del siglo XIX!
Libertad con la esclavitud de los blancos que no
tienen garanta personal en la Constitucinl
iLibertad cuando no les basta saber leer y escri-.
bir para gozar del derecho electoral!
Libertad donde los serenos y agents de polica
son considerados como capacidades, al igual de los.
doctors del claustro universitariol
Libertad donde no se quiere hacer el censo elec-
toral, y donde los mozos de almacenes son electores
suponindose scios de sus amos!
Libertad, en fin, donde el ciudadano est mer-
ced del capricho de un soldado con facultades de ge-
neral en jefe de plaza sitiada!
Se conoce que el Sr Nufez de Arce no acab de
mudar sus trtbejos al Ministerio.
Vive todava en el cuarto de Apolo.
En el Parnaso.


Prosperidad en Cuba con un plipo como el pre-.
supuesto de los 52 millones de duros!
Prosperidad ciando hay un deficit annual de 20
millones!
Prosperidad cuando el Estado arrebata la rique-
za pblica ecdas sus utilidades y cuatro millones
ms la prcriedad de esa riqueza!
Prosperidad con el cancer del Banco-Hispano.
Colonial'
Prosperidad con la lcera repugnante del Banco,
Espaol de la I:la de Cuba!
iProspeiidad c(n la hpia de les billetes'de ese-
Banco sejo de los patritlas tonservadores!
Prosperidad cuando quiebra el ccmercio y agoni-i
za la industrial y les products agrcolas pierden sus!
mercados ralura'es!
Ah, Sr. Minitrc; su seora viene de las fuentes.
de Helicona!
Para hablar de la libertad y la prosperidad de Cu-
ba es indispensable haber bebido much agua dela
Zanja del Pdcito de Marianao.
S'
Grandeza de Cuba con rdenes y decretos y con
alguna que otra ley mutilada y remendada!
Grandeza con today la pesadumbre de los deberes
de los pueblos libres, sin ninguno de sus derechos!
Grandeza con el deber de pagar lo que no puede
y la prohibicin de discutir y votar por si lo que pa-e
ga y no administra! '
Grandeza sin instruccin ni obras pblicas, sin
caminos vecinales ni carreteras, sin franquicias so-;
merciales ni tra'ados tiles!
Grandeza cuando hay un Ministro que piensa es-
tudiar la inmigracin de razas asiticas, repudiadas
por los Estados-Unidos de Amrica! .
Grandeza cuando hay un Ministro que duda de la
lealtad del pueblo cubano con sus alardes de cel,
por la iniegridad national y sus temores de mover
un pi sin estar seguro de que lo pone en terreno
firm!
Grandeza, en gF, cuando no se quiere abandp-'
nar la torpe pe ltica del recelo y la suspicacia y se
d crdito una Tarte mezquina de la opinion p-
blica de aquellas ticrtas, opinion que se supone la
ms a utorizada, merced al artificio electoral subsis-
tente todava!
lis
No, Sr. Ministro, no!
Leroy B, aulieu dice que no espirar el siglo pre-
sente sin que Cuba haya conquistado su indepen-
dencia. >
Y eso es lo que, fuer de buenos espaoles, que-
remos que no suceda los liberals autonomistas de
las Antillas. '
Cuba y Puerto-Rico libres, prsperas y grades
en el regazo de la madre Espaa, como as dems
provinLias!
Pero ahora; no para dentro-de otios 46 aos; no.
para las Kalendas grecas.
Basta de esperanzas sin ocaso!


Imprenta de A. J. Alaria, Estrella 15 y Cueva 12.




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