Title: Revista de las Antillas
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 Material Information
Title: Revista de las Antillas : periódico de intereses económico-político-sociales
Physical Description: v. : ; cm.
Language: Spanish
Publisher: s.n.
Place of Publication: Madrid
Madrid
Publication Date: January 28, 1883
Frequency: 3 veces al mes
normalized irregular
 Subjects
Genre: newspaper   ( marcgt )
Spatial Coverage: Cuba -- Habana
España -- Madrid -- Madrid -- Madrid
 Notes
Dates or Sequential Designation: Año 1, n. 1 (16 mayo 1882)- = T. 1, n. 1-
Dates or Sequential Designation: Cesó en 1884.
General Note: Director, Francisco Cepeda.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00097352
Volume ID: VID00024
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 436542631

Full Text













REVISTA DE LAS ANTILLAS


La nacin espaola os la re-
.atin de todus los espaiolqs de
tiabos hemisferios.
Constitcin de 8rz.-Att. I.

*ZnzAA.OXS6: arBARRIO6N v


AO II.-NUM. 45


PERIODIC DE INTERESES ECONOMICO-POLITICO-SOCIALES
DE LAS ISLAS DE CUBA Y PUERTO-RICO
Se public los dlan 8, 19 y 28 y los s gulentes I la legada del correoo de Ultramar
o, IB DIRECTOR: D. FRANCISCO CEPEDA


MADRID 28 DE ENERO DE 1883


Un pueblo no puede ser mi-
tad esclavo, mitad libre. O todo
tibre, todo esclavo.
Abraham Lincoln.
nDna6Nw.; nBAn OBTXBVO, IS


TOMO II.-NUM. 3


COMO SE' CONSERVAN Y PIERDEN LAS COLONIES


EL CONTRA
Si quereis que una excisin sea siempre possible, poned
muucho cuidado en que las colonies no gocen nunca de las li-
-bertades que disfrute la Metrpoli.
Gobernadlas por leyes de vuestra propia fbrica confeccio-
mnadas a vuestro gusto y conveniencia.
Explotad su comercio.
Reglamentad su industrial.
Haced sus presupuestos, distribuyndolos y cobrndolos co-
mo bien os plaza, gastando a vuestro antojo una riquezs que
se-ososta, porque ,no la pagais. ,
- R. esRt-vest ji a p.edr-'dictatorial al' general lqus iinpereen-
'viestro'"rom bre7-extfmtiedole de responsabilidad y de toda
sancin colonial.
Si los colonos se quejan, no les escucheis, ni hagais caso de
sus reclamaciones y agravios; ntes bien calificad tales actos
como delitos de rebelin, que deben castigarse con rigor para
escarmiento de los traidores y perturbadores del rden p-
blico.
Afirmad que sus quejas son pura invencin de demagogos
-desalmados, y sueos mal encubiertos de anhelada indepen-
dencia.
Si necesario fuera meted unos ciiant>s en la crcel, y no
andeis con escrpulo para deportarles ahorcarles; la sangre
de los mrtires ha obrado siempr, milagros.
Siguiendo este sistema, por el camino trazado, llegareis in-
faliblemente al trmino de vuestros propsitos, y en poco
tiempo, no lo dudeis, os vereis desembarazados y libres de to-
-das vuestras colonias.
BENJAMIN FRANKLIN.


SEL PR
tintos legtimos irresistibles' la incorporacin de la Colonia
en la Metrpoli'cuando lo permitan las condiciones de vecin-
dad y de analogas econmicas y sociales, en otro. caso, la
constitucin de un viiculo casi'federal con una independen-
cia administrative recproca, tan complete como sea possible.
Contra} dndose nosotros, y la manera con que goberna-
mos nuestras colonies, dice:
Es possible que Espaa conserve tavia una autoridad de
hecho sobra la reina de las Antillas; pero los das de su dlo-
-minacia ofctivi-a-estn-ontados. INo concluhir el siglo pre-
senta sin que Cuba haya conquistado su independencia.
Si la Metrpoli quiere evitar una separacin violent, debe
imitar la conduct que ha observado Inglaterra en la Austra-
lia y el Canad. Debe conceder su Colonia el Gobierno pro-
pio (solf gvernement) en toda su extension, y la plenitud de
la libertad econmica y commercial. Entnces, un vinculo de
mtuo afecto podr ligar todavia la ms bella de las Antillas
con la ms antigua de las naciones colonizadoras. Si, por el
contrario, Espana so encapricha en su orgullo castellano y se
obstina en el proteccionismo, Cuba se separar, ms mnos
pronto, de una madre ptria'que no le presta ningun servicio,
y que la abruma con la opresin. Esta ser una humil!acin
para E.paa, y un fracaso merecido de los que, teniendo el
mrito de haber poblado la mitad del Nuevo Mlun'.o, no han
sabido conservarlo, por haber olvidado que las Colonias no se
forman pira enriquecer. los funcionarios de la Metrpoli,
cerrndolas al comercio de las dems naciones.
LEROY BEAULIEU.


Aunque ya hemos publizado los afori;mos que anteceden, continuaremos ponindolos la cabeza de
,nuestros numerous para que sirvan de advertencia constant al Gobierno de que, por el camino que sigue,
v derecho una catstrofe; x de ensehanza nuestros adversarios, para que comprendan que ellos son
los que, con sus intransigencias inmoralidades han de perder Cuba, y que nosotros los autonomistas
somos los que hemos de salvarla, cuando, hacindonos justicia, estrechemos con los vnculos de la grati-
tud y el inters los lazos que la unen la madre patria.
Franklin aconsej Jorge III de Inglaterra que gobernara sus Colonias, como se ha gobernado y go-
bierna Cuba, si queria perderlas; Jorge III sigai el consejo y el vaticinio se cumpli: Inglaterra perdi
sus Colonias lo que hoy forma los Estados-Unidos de Amri-a. El de Leroy Beaulieu se cumplir tam-
* bien, si por desdicha no tenemos proito un Gobierno reparador que oiga los consejos del sentido comun
y no se oponga insensato las corrientes de la civilizacion, en la que, con mengua de nuestro honor na-
cional, marchamos siempre rezagados.


SUMARIO

Cmose conservan y pierden las colonias.-Al Ministro de
Ultramar.Carta sgunda.-Poltica de clhaleco.-Las quin-
tas en Ultramar.-Las costumbres de la casa.-Prime-
ra escaramuza. -Anomalas.-Los catedrticos cubanos.-
La escuela de la plaza de Santa Cruz.-La proposition del
Sr. Daban.-Repblica Argentina.-Actualidades.

AL MINISTRO DE ULTRAMAR

Cart segunda
El silencio, forzoso voluntario, de la prensa
peridica ha sido siempre en todos los pueblos y
situaciones manantial fecundante de infinitas des-
venturas; porque, 6 el period mo represent las
nobles y generosas esperanzas del pueblo, 6 deja
de ser el eco de la verdad para convertirse en
instrument dcil-de los ms censurables abusos.
O lucha con indomable bro en favor de los in-
tereses generals, hollados con tanta frecuencia,
, sienta plaza de complaciente juglar, cuyas as-
piraciones giran entire l1s polos de la cccina y la
diestin, y la benvola sonrisa del poderoso que
cuida de sus apetitos.:
Las grande calamidads sociales han tenido su
origen y desarrollo en el silencio y el aplauso de
la prensa utilitaria, ataviada exprofeso con el
manto conservador, entire cuyos pliegues esta
-oculta la ms refinada concupiscencia de los in-
tereses exclusivamente particulares, enemigos ju
rados de los intereses del pueblo.
Por eso combaten la libertad, porque con ella
no podrian, los especuladores realizar las srdi-


das transacciones que constituyen su decantado
patriotism.
Por eso tienen mano el forzado hiprbaton en
defense de los errors del poder, comprometien-
do cada paso elevados intereses.
Por eso, en fin, cuando la razn les niega los
arguments de la 16gica y el derecho, se precipi-
tan ciegos y desapoderados por la negra senda
de la calumnia, a cuyo fondo sombro van dar
irremisible y fatalmente las esperanzas de todos y
el laborioso fruto de la civilizacin.
Nosotros hemos dicho en la Revista Econmica
de la Habana que cuando un pueblo apela la
noble desesperacin de las armas, es porque ha
perdido toda esperanza de salvacin como los
condenados del Dante, 6 que toda revolucin
es siempre, en el rden moral, un acto de sobera-
na justicia, negada, calumniada y perseguida
por los que viven del monopolio, el gio y el de-
recho de la fuerza.
Los intereses materials, aun los ms bastar-
dos, se atraen como las molculas, y se imponen
los morales audaz y despticamente, todo lo que
tardan las revoluciones en restaurar el perdido
equilibrio.
Generalmente buscan solcitos y compungidos
la alianza del poder, quien aconsejan y adu-
lan, a trueque de que les concedan el derecho
de meter la mano en los asuntos de su naturaleza,
y quien vuelven cl rostro en las terrible horas
del infortunio.
Amigos peligrosos interesados en la prospe-
ridad, en la adversidad, que es el patrimonio
ms seguro del hombre, no conocen sus victi-


mas, y si las conocen, es para hacer ms amarga
su existencia, avivando los remordimientos de
faltas que no tienen remedio para sus autores.
No hay catstrofe social en que la prensa ofi-
ciosa y complaciente no haya tomado una part
principalsima titulo de conservadora, ni ningu-
na que no pudiera evitar 6 atenuar, por lo m-
nos, sus efectos lamentables.
Apelemos los hechos.
Cul era el criterio imperante de la prensa
conservadora de Cuba antes del movimiento de
Yara? Cul en el sangriento parntesis de los
diez aos de lucha?
La colonia y siempre la colonia! Los privile-
gios y siempre los privilegios! Los mo-nopolios y
siempre los monopolios iEl absurdo y siempre el
absurdo!
Los hombres de esta escuela no querian com-
prender que era un crime poltico negarles
los espaoles de Amrica los derechos que dis-
frutaban los espaoles de Europa.
Estos hombres, embriagados por los vapores de
sus particulares intereses, apagaron los gritos de
sus conciencias con el ruido de un fanatismo ms
mnos intimo.
Estos hombres que tanto pregonan lealtad, no
quisieron tenerla para declarar que un ao de
guerra colonial empobrece ms la Metrpoli que
veinte de relaciones pacificas.
Estos hombres, por ltimo, que arrastraron la
ptria al borde del abismo, vivaquan an desde
los reductos de sus peridicos contra la libertad y
la paz de Cuba y Puerto-Rico, soando en la te-
nebrosa restauraci6n de los viejos bracmanes y
en la anulacin del principio de autoridad.
Qu fu preciso hacer para llegar esta pre-
sente situaci6n, que no queremos calificar?
Ah! si pudiramos dar color y vida esa epo-
peya de martirios ignorados, de martirios, si, cu-
yos secrets dolorosos y tiernos yacen ocultos en
el ancho seno del tiempo; si nos fuera dado tras-
ladar al papel las lgrimas de la madre, el so-
bresalto del inocente, la queja del herido, la
muerte del valiente que espira henchido con un
mundo de esperanzas en el corazon; si, si fuera
possible dar vida real las mltiples emociones
que impresionan el nimo deIWIhsnbres gene-
rosos que quieren anular con-su ejemplo aquel
sistema sombro de msicas y recepciones, de
hipcrita interesada patriotera, qu grande,
qu sublime fuera entnces el triunfo de la jus-
ticia que defendemos!
Hay sres, nos preguntamos, que tienen el
triste privilegio de burlar las lecciones de la
Historia?
Los hombres que ntes del Zanj6n execraban
toda idea de libertad y que juraban una y mil ve-
ces que el derecho electoral era sinnimo de in-
dependencia, aplauden ahora la sensatez y dig-
nidad polticas de aquel pueblo. Recuerda el
Sr. Nuez de Arce aquellas afirmaciones de la
prensa conservadora de que, dieZ ai.s despus de
rendidos incondicionalmente los rebeldes era cuanda
debian estudiarse las reforms? Y, sin embargo,
ahora aplaude esa prensa 6 hace que aplaude lo
que tanto fnror le caus en bien cercana poca.
Por qu se irrrita, pues, contra la autonoma?
Si es cierto, como dice, que le es muy caro el
porvenir de las Antillas y que la grandeza moral
de Espaa le interest tanto, qu significant esos
aspavientos de vieja medrosa ante el hecho ms
natural, lgico y necesario del mundo? Sin5 tie-
ne intereses particulares que defender, si es ver-,


~-----------


1 T MOII.NU ,













i8 REVISTA DE LAS ANTILLAS


dad que le afectan las desventuras de aquel sue-
lo, si los destinos de la Metrpoli no le son indi-
ferentes, qu viene esa defense tenaz en pr
de la balumba colonial que nos ahoga, degrada y
precipita la bancarrota? Por qu si describe de
buena f y no obedece la tentacion del medro
personal, se atreve dirigir cargo envenenados
y manoseados de antiguo los que anhelan el
reinado de la justicia, el imperio de la moral?
Por qu, si tan leal es su proceder, no apoya el
salvador principio autonmico, para extirpar de
una vez el cancer de la empleomana y los privi-
legios que concluirn por sembrar el llanto y la
desolacin sobre aquellas quebrantadas socie-
dades?
Cre con sinceridad la prensa conservadora,
La Epoca, por ejemplo, que no tenemos en Cuba
y Puerto-Rico espaoles de una y otra parte ca-
paces de ser vistas de aduanas, administradores y
asi sucesivamente, ser que slo servimos para
ser administrados? A qu ese empeo tan ridiculo
como funesto de negarnos el derecho de adminis-
trar nuestros intereses? No est conforme an con
los privilegios y revanchas que nos han converti-
do hoy en parias econmicos para ser maana los
prias del hambre? Cabe suponer, ni en hipte-
sis, que podamos salvarnos con el sistema presen-
te que nos rige? A qu espantarse, pues, porque
reclamamos el nico remedio desconcierto tan
profundo?
Basta de silencio forzoso y de aplausos que pu-
diramos llamar de ordenanza, que harto caros
nos cuestan. Es urgente que la voz de la lealtad se
haga oir en el Ministerio de Ultramar, donde tan-
to ha resonado el eco de la lisonja.
Comprese la vida desasosegada insegura de
todos los poderes tirnicos, con la tranquila y res-
petada de todos los poderes justos; comprese,
si, la febril ansiedad del autcrata ruso, cuya vi-
da devora la sombra del pual asesino, con la
several y patriarcal confianza del primer magis-
trado de la Unin Americana, y dedzcase des-
pus cmo se derrumban las instituciones que se
cren ms firmes, al choque estrepitoso de los sa-
cudimientos sociales, que son siempre, en el 6r-
den moral, agents de soberana justicia.
H aqui por qu la REV!STA premiere la espino-
sa senda de la oposicin, la cmoda y regalada
del aplauso degradante: h aqui por qu no he-
mos titubeado un moment en abrazar la bandera
de la libertad, arrostrando las iras de los podero-
sos, desde la calumnia en elevadas regions, has-
,ta la constant amenaza de los tribunales de jus-
ticia y la cobarde impotente deportacin.
iNos es tan simptica la causa de los oprimidos,
que damos por bien sufridas las persecuciones de
nuestros enemigos!
Y no retrocederemos! Firmes y decididos en
nuestro puesto de honor, intentaremos, luchare-
mos siempre para que el eco de la lealtad se haga
oir en altas y bajas esferas: en stas, para alen-
tarlas en sus tenaces infortunios, que no sern
eternos; en aquellas, para marcarles las guaridas
donde se ocultan los hipcritas acusadores y los
Jeremas de, la Colonia, autores responsables del
pasado, y falaces consejeros del porvenir.
Adems, est segura esa prensa, recelosa y
suspicz, de ser el fiel intrprete de las aspira-
ciones conservadoras, comprometiendo de una
manera flagrante sus cuantiosos intereses?
Quines deben ser los ms interesados en sal-
varse del naufragio que invade los tranquilos
campos del duro trabajo y la ms dura economa?
Nosotros no somos en este caso los que debe-
'mos decirlo, pero si recorder con La Discusin,
de la Habana, que la ola avanza, que los pilots
ms experimentados de los mares de la poltica,
han previsto ya y anunciado estas horas, el
moment histrico en que la ola de la indigna-
cin popular se presentar majestuosa impo-
nente en nuestra zona central, porque el asom-
broso cmulo de desaciertos cometidos por nues-
tros primeros hombres de Estado en la poltica
interior y exterior, han ido aumentando el cau-
dal de sus aguas y su fuerza impulsiva.
Largos perodos de paz aparente, de ficticia
calma, han permitido a los espritus previsores el


desarrollo de toda clase de medios y sistemas
para evitar el cataclismo.
Qu mal han aprovechado el tiempo!
Somos partidarios de las tranquilas y naturales
evoluciones, realizadas en la serena region de la
ciencia, basadas en la lgica de los principios,
reclamadas por el progress de las ideas, provo-
cadas por los hechos que se suceden y pasan
nuestra vista.
Siempre hemos dicho y sostenido que los pue-
blos no deben aspirar la conquista de sus dere-
chos por medio de la revolucin.
Es un medio extremo muy doloroso y que cau-
sa hondas perturbaciones en el seno de la so-
ciedad.
Solo recurren l los pueblos cuando se con-
vencen de que las sistemticas resistencias dicta-
das por el egoismo las tradicionales escuelas
interesadas en el statu quo se oponen abierta y
tenazmente al reconocimiento de aquellos legiti-
timos derechos, la desaparicin de todos los
vejmenes que pesan an sobre el proletariado.
La ola revolucionaria, que en moments dados
suele inundar toda una comarca dormida con el
sueno de los justos y de los satisfechos, se forma
generalmente en aquellas regions que, ms
apartadas del ncleo absorvente y centralizador
de toda la svia national, slo reciben las car-
gas, nunca los beneficios que toda sociedad bien
organizada debe sus asociados.
Cuanta ms distancia tiene que recorrer ms
cargada llega de just indignacin, con ms furia
se lanza contra el obstculo que su paso en-
cuentra, y lo arrolla y lo destruye todo.
Los hombres pensadores, los circunspectos po-
liticos, los sbios que han aprendido leer en el
libro de la humanidad, guiados por la luz de la
historic, hacen mal, muy mdl, en no precaverse
contra la ola tremenda que les v venir en-
cima.
No es cosa frvola ni asunto baladi el jugar un
dia y otro con los destinos de un pueblo; burlar
su buena f; abusar de sus poderes; prevalerse
de su ignorancia; porque, al cabo, llega un dia
en que la venda cae de sus ojos, en que com-
prende la farsa, en que se convince de la indig-
na burla de que ha sido objeto.
No se sabe lo que el pueblo hace en este
caso?
Pues debemos recordarlo.
El pueblo toma siempre sangrientas represa-
lias; y por lo mismo que pasa siglos y siglos ca-
llando y sufriendo, suele despus vengarse con
exceso y cobrar ciento por uno.
Quisiramos ms previsin y ms justicia en
nuestros hombres de Estado; quisiramos ms
buena f en los partidos polticos; quisiramos
ms lealtad y honradez de principios en cuantos
hombres se ocupan de la cosa pblica.
Tal vez asi se-evitaria una catstrofe, funesta
para todos, sangrienta para algunos.
Los engreidos, los privilegiados, los soberbios,
los excpticos, deben fijarse en las seales del
horizonte.

POLITICAL DE CHALECO
Corrido nuestro colega La Epoca en la polmica
que en vano ha pretendido sostener con La Tri-
buna; encontrando siempre enfrente un adversa-
rio su.pcrior; atajado en todas las salidas por don-
de, en sus apuros, pretendia escurrirse; acosado
por todas parties, y obligado todos los recursos
de la fuga, no olvida los del despecho, y ahora
parece que al retirarse, imitando los antiguos
Parthos, lo har arrojando flechas envenenadas,
no ya contra el adversario quien no le alcan-
zan, sin contra la causa que defiende.
El ataque es de aquella malignidad hipcrita y
refinada del viejo moderantismo de donde proce-
de nuestro anciano cofrade. Si n6, veamos
Dijo l]' Dia que los diputados liberals de Cu-
ba se proponian interpelar al Sr. Ministro de Ul-
tramar, para saber su criterio acerca de las im-
portantes cuestiones pendientes sobre los asuntos
de Cuba; que el Sr. Nuez de Arce las estudiaba,
y que se esperaba con inters este debate, en el


que se temia que hubiera divergencia de apre-.
ciaciones entire los distintos elements de la ma-
yora; y La .poca, sin meters raciocinar, por-
que, en asuntos de Cuba, siempre que quiere ra-
zonar, desbarra, dice lo siguiente:
No somos amigos de hacer calendarios, ni de
adivinar, por consiguiente. si habr un motivo msde
division en la mavora, ni hemos de investigar los
motivos de la corts condescendencia de los diputa-
dos radicales cubanos con el ltimo Ministro de Ul-
tramar, condescendencia que, segun parece, se va
poner trmino.
Lo nico que consignarmos es que ser para
nosotros muy grato, y esperamos que suceda, ver al
Sr. Nuez de Arce, sostener como Ministro, en las
cuestiones de Cuba, el patritico criterio que le he-
mos visto mantener como corresponsal del Diario
de la Marina y en todos sus actos y conversaciones.
No deben arredrarle ciertos ataques; al contrario,
esprelos con frente serena, teniendo seguridad de
que en todo lo que tienda alejar - desbaratar el
peligrode que la hermosa tierra de Cuba sufra que-
brantos, hallar su lado la opinion sensata del
pas, as de liberals como de conservadores, con tal
que sean espaoles de veras y no estn animados
del hipcrita propsito de conseguir con 1.habii-
dad lo que con la luerza no fu'posibleJ-^
En este prrafo de La Epoca todo es oro: reve-
laciones, deseos y excitaciones. Conque el seor
Nuez de Arce, actual Ministro de Ultramar, es,
6 ha sido, corresponsal del Diario de la Marina,
de la Habana? Co.n que ha mantenido en todos
sus actos y conversaciones el patritico criterio
que se le impone, como corresponsal de ese dia-
rio? Y, por iltimo, es ese el camino que debe
seguir el actual Ministro si quiere tener su lado
los espaoles de veras, y no los hipcritas
que quieren conseguir con la habilidad lo que no
pudieron con la fuerza?
Nosotros sermos muy breves, pero explcitos,,
en contestar lo que antecede. Diremos La
Epoca que la supreme hipocresa est en llamarse
espaoles de veras los que han deshonrado y per-
dido la causa de Espaa en las Antillas, en cuyo
nmero est nuestro colega.
Al Sr. Nuez de Arce slo le diremos que ha
'echo bien en aceptar una carter si se la.han
dado; pero al Sr. President del Consejo de MVi-
nistro no podemos dejar de preguntarle qu ob-
jeto ha tenido ese nombramiento? Se ha tratado
slo de llenar un hueco c'e cualquier modo, 6 es
que se ha elegido al Sr. Nuez de Arce, cabal y
expresamente por sus opinions en los asuntos de
Cuba y Puerto-Rico?
Y si es esto, comoparece que debe ser, cree
el Sr. Sagasta que el mejor medio de resolve
lasgraves cuestiones pendientesen Cuba es adop-
tar el criterio del Diario de la Marina y de La Vo{
de Cuba?
Pronto lo sabremos. Veremos si el Gobierno,
en los asuntos de la Pennsula se inclina y va
perderse en los avanzados ideales de la izquier-
da dinstica, y en los asuntos de Cuba no en-~
cuentra mejor criteria que el de la feroz intran-
sigencia de los esclavistas y monopolizadores que
no tienen ms patria que los intereses de sus bol-
sillos.
Relaciones de intereses son las que ligan al
Sr. Nuez de Arce con el Diario de la Marina,
segun La Fpoca. Relaciones de intereses son las
que, segun pblica voz, ligan han ligado La
Jrpocacon los inspiradores de aquellos peridicos.
Si esto es cierto, malas relaciones son para obte-
ner un recto y honrado criterio poltico.
Sin embargo, esperemos.

LAS QUINTAS EN ULTRAMAR

En la sesin del dia 22 del actual, se ley ante
el Congress de diputados la siguiente proposi-
cin del Sr. Daban, diputado C6rtes por San-
tiago de Cuba.
PROYECTO DE LEY
Artculo d.o Los ejrcitos permanentes de las
provincias de Ultramar se organizarn desde el pre-
sente ao en la forma siguiente:
1.* Con una mitad de soldados procedentes de
la Pennsula bajo las bases hoy establecidas.
2.. Con otra mitad de hijos del pas reclutados












REVISTA DE LAS ANTILLAS 19


,en la forma que establezca un reglamento especial;
-entendindose que en esta segunda mitad han de
incluirse as los blancos como la gente de color.
Art. 2.0 Con el fin de evitar rivalidades de or-
,gen, as como para fomentar el espritu national,
las unidades orgnicas batalln regimiento se
compondrn por mitad de soldados de ambas proce-
Sdencias, si bien las compaas, escuadrones bateras
-se formar cada una con soldados del mismo origen.
,Art. 3.0 Las Crtes determinarn anualmente la
fuerza permanent que debe sostener cada provin-
-cia en su presupuesto, y con arreglo ella se deter-
minar el cupo de cada clase que debe cubrirse.
Art. 4. Al establecerse el servicio military en las
provincias ultrarrarinas podr autorizarse la reden-
cin bajo las bases que- las Crtes determine, y
:on el product de ella se cubrirn los gastos origi-
-nados por los voluntarios y reenganchados de aque-
llos ejrcitos.
Art. 5. La duracin del servicio para los reclu-
'tas de aquellas provincias ser de cuatro aos en
activo y cuatro en la reserve, pudindose conceder
Slicencias ilimitadas en igual forma que se practice
en la Pennsula.
-. Art. 6.0 Los licenciados del ejrcito de las dos
procedencias tendrn preferente derecho servir
.dtterminados destinos del Estado y de los Munici-
piose elquellas provincias, en analoga con lo pre-
venido. par5-lo? de la Pennsula.
Palacio del Congreso I3 de Enero de i883.-An-
tonio Dabn.
SEl'Sr. Dabn: Procurar exponer con la mayor
-brevedad possible las razones que me han movido
presentar la proposicin de ley que acaba de leerse,
y que encierra una cuestin que afecta los habi-
tantes de las provincias ultramarinas lo mismo que
- los habitantes de la Pennsula.,
Recordarn los Sres. Diputados que he sostenido
aqu varias veces la necesidad de lievar el servicio
military las provincias de Ultramar, y aprovechan-
-do la oferta hecha por el Sr. Ministro de la Guerra
Sde estudiar este asunto y lo dicho por S. S. al ma-
nifestar que se hallaba conforme con el pensamien-
-to, he creido que ste era elmomento oportuno para
presentar la proposicin fin de conseguir que este
*ano se plantee en aquellas provincias el servicio mi-
litar.
Todos los dias reclaman los Diputados cubanos
,que se hagan extensivas Ultramar las franquicias
y derechos de que gozan los ciudadanos de la Pe-
,nnsula, y para que no se diga que slo se pide lo fa-
vorable, es menester tambien que lo reclame, como
se reclama en esa proposicin, que los habitantes
.de las provincias de Ultramar cumplan los deberes'
-que tienen los de la Pennsula.
Otra de las razones que abonan la proposicin,
consiste en que, si sta se acepta, desaparecer en
gran parte el temor que hoy asalta muchas fami-
lias de que alguno de sus individuos tenga que ir
-prestar sus servicios en Ultramar.
La proposicin ha de producer tambien, caso de
-admitirse, el efecto de desarrollar en los habitantes
de Ultramar el sentimiento de la ptria, porque
nada lo arraiga tanto como la permanencia en las
filas del ejrcito durante cierto nmero de aos.
Aparte de estas consideraciones hay otra en abo-
no de la proposicin. Contando con una reserve de
hijos del pas, si el dia de maana hubiera algun te-
-imor de que pudiera alterarse el rden pblico, no
habra que exigir la Pennsula que hiciese el sacri-
ficio de mandar un nmero de soldados tan grande
-como el que tendra que enviar si esas reserves no.
existiesen, puesto que estas haban de constituir el
primer refuerzo.
Voy ahora indicar tambien ligeramente las ven-
tajas que en el rden econmico reportaria la admi-
:sin del pensamiento ccrntenido en la proposicin.
Por los datos del presupuesto que he podido re-
coger, calculo que resultaria una economa de cer-
,ca de 955,ooo pesos, y como alguien pudiera creer
exagerada la cifra, voy demostrar que la econo-
ma seria real y efectiva. Con el mt.do actual se
necesitar manden Cuba y Puerto-Rico de o
o10,oo hombres. Aceptando que'el Ejrcito de Ul-
tramar se conupusiera, por mitad, de peninsulares y
de hijos de aquellas provincias, habia que mandar
unicamente 4,500 hombres. Los gastos de pasaje y
haberes que devengan 4,500 hombres, en el viaje
ascienden i35,ooo pesos y como habia que dupli-
-car esta cantidad, puesto que no habian de volver
ms que los que fueran, result una economa de
270,000 pesos yendo 4,500 en vez de 9,000.-
La partida de hospitalidades,- calculando estas en
960,ooo estancias es importantsima, y no ser exa-
gerado suponer que esas estancias se rebajarin en
una tercera parte si mi proposicin fuera aceptada,
resultando, por .ese concept, una economa de
3.oo,ooo pesos.


Los batallones de guerrilla disfrutan un haber ex-
cepcional, y como esa fuerza desapareceria estable-
ciendo en Ultramar el servicio military en la forma
que propongo, habra una economa de 148,000 pe-
sos, que es la diferencia entire lo que cuestan dos
batallones de guerrilla con 400 plazas cada uno, y
lo que importa un batalln de cazaiores con 800
plazas. Tambien habra una economa de Unos
147,000 pesos, entire lo que cuestan los tercios ar-
mados de guerrillas y lo que costarian los escuadro-
nes de caballera.
Como quiera que si la proposicin es tomada en
consideracin ha de pasar las secciones y ha de
ser objeto de studio por parte de la comisin que
se nombre, no quiero molestar por mis tiempo la
Cmara, y concluyo rogando al Gobierno y al Con-
greso se sirvan tomarla en consideracin.
El Sr. Ministro de Ultramar (Nuez de Arce): El
asunto que motiva la proposicin que mi amigo el
Sr. Dabn plantea es grave y digno de particular
studio.
El establecimiento del servicio military en las pro-
vincias de Ultramar entraa cuestiones de suma
importancia que se. refieren al rden poltico, al
rden econmico y hasta la integridad de la
patria.
Claro es que abrigando este Gobierno la idea de
llevar y extender las provincias de Ultramar los
derechos que gozan los individuos de la Penusula,
no puede oponerse que se lleven rambien all los
deberes. El Gobierno, pues, admite en principio la
doctrine sustentada por el Sr. Dabn con tanta elo-
cuencia y copia de datos, y ruega al Congreso tome
en consideracin su proposicin, si bien reservn-
dose proponer en el seno de la comisin las modifi-
caciones y alteraciones que sean necesarias para que
su desarrollo se haga sin peligro y sin obstculos de
ninguna clase.
Prvia la oportuna pregunta, fu tomada en con-
sideracin lo proposicin del Sr. Dabn.
En el extract que antecede vern nuestros
lectores el proyecto.de ley presentado por el ge-
neral Dabn al Congreso ordenando establecer
el servicio military en nuestras Antillas,y cuya pro-
posicin ha sido tomada en consideracin.
Nosotros debemos declarar desde lugo, que
en tsis, general, somos opuestos al servicio de las
armas obligatorio por medio de quintas. Ingla-
terra no las tiene, y sus ejrcitos compiten, si no
aventajan, los mejores de Europa. Pero no es
esta la cuestin. Ahora slo se trata de llevar
nuestras Antillas el servicio military de la misma
manera que se halla establecido en la Pennsula.
Y uno de los fundamentos en que apoya el gene-
ral Daban su proposicin, es el de que, como
todos los dias, dice, reclaman los diputados cuba-
nos que se hagan extensivas Ultramar las fran-
quicias y derechos de que gozan los ciudada-
nos de la Pennsula, para que no se diga que
slo se pide lo favorable, es menester tambien
que se reclame, como se hace en la proposicin,
que los habitantes de las provincias de Ultramar
cumplan los deberes que tienen los de la Penn-
sula.
Mucho nos place ver al seor general Daban
y al Sr. Ministro de la Guerra, con quien dice
que,est conforme el proponents, en este terre-
no de igualdad entire los espaoles de uno y otro
hemisferio; porque nosotros, aceptando su idea,
slo invertiramos los trminos en que la ha ex-
presado, diciendo nosotros que, as como todos
los dias se imponen los habitantes de Cuba de-
beres y cargas que no tienen ni soportan los ciu
dadanos de la Pennsula, es menester tambien
qu se reclame, con la supresion de esas cargas,
que no soportan los ciudadanos de la Pennsula,
todas las franquicias y derechos de que stos
gozan, para que seai igualmente espaoles. El
general Dabn debe star conforme con esta in-
versin que expresa la misma idea, y nos prome-
temos ver su firma y su voto favorable, siempre
que se trate de igualdad de deberes y de dere-
chos para los espaoles de allende y aquende los
mares.
Los antillanos espaoles no han rechazado nun-
ca el servicio military, ni aun el obligatorio: el
Gobierno es el que no ha querido imponrselo.
En la Junta de informacin de 1867, los comisio-
nados conservadores de la antigua colonia creye-
ron asustar con ese espantajo los comisionados
liberals, y les prguntaron si con la igualdad de


derechos aceptaran las quintas: y no quedaran
muy satisfechos 'cuando vieron que no las temian,
sino que las aceptaban, como las aceptaron, en
el informed que dieron sobre el particular. Repe-
timos que los gobiernos de la Metrpoli son los
que, ni ntes, ni entnces, ni despus tuvie-
ron por convenient esa novedad. Ellos sabrn
por qu.
Ahora parece que el actual Gabinete (al m-
nos algunos de sus miembros), piensan de otra
manera. Quiera Dios que sea en buena hora!
Nosotros no nos oponemos. Pero entindase bien,
que esta aceptacin de los deberes, es con la
precisa condicin (sine qua non), de la concesin
de los derechos. Si la proposicin Dabn ha de
pasar y aprobarse de corrido, y las concesiones
de derechos pendientes han de )ntinuar en el
perptuo studio del que no sale' ,dunca, de nin-
guna manera aceptaremos l /o sin lo otro, y
protestamos desde ahora e today la energa de
que somos capaces- contra-semejante procedi-
miento.
Que la misma ley provincial de Espaa sea la
de Cuba, la misma ley municipal, la misma ley
electoral, la misma ley de imprenta, nada de
Deuda particular de Cuba que no tiene ninguna
provincia de Espaa; igualdad de derechos, y
venga simultneamente la igualdad de deberes. Si
no, n. Que conste.
Haremos una observacin final. Para el actual
Gobierno esta ser una cuestin difcil que quiz
pueda ocasionarle disgustos. Para nosotros los
autonomistas seria sencillsima. Planteada en Cu-
ba la autonoma, desde lugo serian llamados sus
hijos al servicio de las armas, voluntario, en la
seguridad de que todos acudiran presurosos
defender y guardar sus intereses, derechos y li-
bertades, y la unin una madre patria bienhe-
chora, con ms amor y un afecto ms verdadero
que el que puede adquirirse, como-cree el gene-
ral Dabn, enlasfilas de un ejercito forzado. Esta-
blezca all el gobierno la administracin auton-
mica la descentralizacin administrative, y la
cuestin se resuelve por si misma; pero si se ha
de llevar all el servicio military forzoso, dejando
subsistente la actual explotacin, la desigualdad
de derechos, la desigualdad de cargas, y sobre-
todo la inferioridad que se quiere condenar
aquellos habitantes y que rechazarn siempre in-
dignados, entonces el Ministro de Ultramar cree
que la cuestin es ms sria de lo que piensa el
general Dabn, y que entraa graves dificultades
y peligros.
Nosotros no los aumentaremos.
El gobierno sabr lo que hace.

LAS COSTUMBRES DE LA CASA
El nuevo Ministro de Ultramar, interrogado
por la representacin de los diputados liberals
cubanos, ha contestado que piensa seguir las
costumbres de la casa.
A much se obliga y compromete el Sr. Nuez
de Arce, y no creemos que lo haga con verdade-
ro conocimiento de causa, porque no podemos
concederle que sea su empeo correr la anula-
cin y el desprestigio.
Deplorables para Espaa irritantes para Ul-
tramar son las malas costumbres del Ministerio.
En cualquier otro pais, la pretensin de mono-
polizar la representacin de un principio como la
integridad national, de decidir ex-catedra, cun-
do y cmo puede ser compatible con las afirma-
ciones de las ciencias polticas; de sujetar as
una especie de tribunal infalible las manifestacio-
nes de la actividad intellectual de una poca, co-
locaria al que se atreviese ostentarla en el n-
mero de los visionarios, y casi, casi le garantiza-
ria cmodo alojamiento en una casa de orates;
y, sin embargo, eso es una costumbre del Minis-
terio.
La integridad de la patria, su unidad, su invio-
labilidad, no pueden constituir en manera alguna
particulares afirmaciones de un slo partido. Es-
tas son necesariamente libres, necesariamente
apreciables, necesariamente discutibles; pero la
integridad y la inviolabilidad de la patria son












o0 REVISTA DE LAS ANTILLAS


esencialmente indiscutibles, y su profesin y de-
fensa, para todos son igualmente obligatorias.
Cualquiera idea poltica es impugnable; la inte-
gridad y la inviolabilidad de la patria no pueden
serlo jams. Suponer que un partido la defiende,
equivale suponer que otros la atacan pueden
atacarla; suposicin odiosa, contraria la razn
y al derecho, si es que no equivale proscribir,
arrojar temerariamente del seno de la na:ciona-
lidad comun todos los que no piensan como el
que asi se erige en patriota esclusivo y privile-
giado; pretension tai insensata, pretension tan
odiosa como lo seria la de aquel que aspirase
monopolizar el aire respirable; que la patria es
de todos y su sombra debemos vivir igualmente
cuantos hayamos racido en suelo national como
por ella hemos de hacer cuntos sacrificios dicten
las leyes pueda exigirnos el corazn.
Y, pesar de todo esto, ha sido muy cmodo 6
determinados ministros apellidarse integristas y
seguir la costumbre torpemente echada volai
por las galerias del Ministerio de que los libera-
les atacamos la nacionalidad, y que los intransi-
gentes la defienden.
En Cuba y Puerto-Rico la patria slo exist
para ungs que clasifican su antojo los ciudada-
nos en dos bandos: el de los que se llanan espa
oles sin condiciones 6 integristas, y el de lo
que han de vivir sometidos y pospuestos los.que
preceden. Defienden El Triunfo de la Habana
6 El Agente de San Juan una formula political
cualquiera? Pues no importa que los tratadista;
la preconicen, que la experiencia la recomiende
el integrisla consulta la conveniencia de su ban-
do, y si ve que le perjudica, la declara incom-
patible con le integridad de la patria. Lo hac
saber asi al Gobernador general: ste lo trasla-
da al Ministerio y ste su vez sigue la costum-
bre de no estudiar el asunto para no debi3itar
el prestigi de autoridad.
No todo peninsular, hagmoslo constar desde
lugo, pertenece esa faccin osada que no pa.
rar hasta que haga de todo punto impossible e
rden moral en aquellos infortunados paises.
Son muchos los peninsulares que deploran e
entronizamiento de tales elements. Aun fuera
de nuestro partido, aun en ese numerosisimo
grupo intermedio entire los bandos contendientes
que no se ocupa especialmente de political, que
guard una censurable neutralidad, 6 entire los
que se limitan seguir por condescendencia 6
por terror la consigna de los intransigentes, que
en obsequio de ciertos magnates, logran impo
nerse, merced la pusilanimidad y las preocu
paciones de muchos; aun.en tales filas, yense
cada paso amargas critics de los dichos y he-
cho caractersticos de los que han osado llamarse
integristas con' escarnio del sentido comun y
ofensa gratuita de todos los que no quieren so-
meterse su frula.
Pero como el Ministerio tiene la costumbre de
no observer las corrientes de la opinion pblica,
no est enterado de que hoy pasa en Cuba espe-
cialmente lo que nunca pudo sospecharse en
tiempo del general Martinez Campos, ni aun en
el period de mando del general Blanco, Es de-
cir, lo pue se creia destruido para siempre, re-
nace, al fin, como nunca pudo imaginarse, gra-
cias la poltica funesta del general Prender-
gast.
Lo que hoy sucede, acaso no sea m#s que una
inoportuna parodia; pero si degenerase en trage-
dia, si los vientos que temerariamente se siem-
bran todos los dias diesen al fin la cosecha de
tempestades que acaso se desea para volver las
terrible asonadas de ayer; si todas las esperan-
zas del pais hubiesen de desvanecerse asi, por
audacias que no tienen explicacin y por compli-
cidades que no admiten disculpa, no pesaria la
responsabilidad de tal desventura sobre los que,
viendo que es suyo el campo, se lanzan vida-
mente explotarlo, sino sobre aquel que en hora
fatal les franque imprevisoramente la entrada.
Mas qu import? Conocida es la costumbre
del Ministerio respect sus representantes, y
conocidos los intiles efectos de los juicios de
residencia. Asi es, que un cuando El Triunfo
diga como Demstenes en su apstrofe contra la


faccin de Esquines, y al concluir la arenga in- supuestos de la Isla de Cuba y Puerto-Rico mani-
mortal de la Corona: Dioses potentes, no escu- fest el entnces Ministro de Ultramar que enten-'
chis esos votos impios! Inspirad tales hombres dia que era injusto el aplicar exclusivamente los,
Sotro sentir y pensamientos mejores.. todo eso presupuestos de aquellas provincias el gasto ocasio-{
ser intil, porque en el Ministerio de Ultramar nado por el sostenimento de la colonial de Fernan-
hay la saludable costumbre de no leer L1 Triunfo. doPo y por a resntacion que Espaa tiene en
los Estados americanos.
Una consecuencia muda, elocuente, y avasa- Como he de suponer que la opinion de aquel se-
lladora de las costumbres del Ministerio de Ultra- for Ministro era la opinion de todo el Gobierno, y
mar, nos la d el Colegio de Corredores, de la como el actual Gabinete ha man'festado que su po-
Habana, en su cotizacin del 28 de Diciembre ltica ha de ser la m;sma que la del que le precedi,.
de 1882: ruego al Sr. Ministro de Hacienda que tenga la
Acciones bondad de manifestar si est dispuesto qu figure.
Bal de la Ia de en el presupuesto general de gastos de la Nacin.los
Banco Espaol de la Isla de ocasionados por esas dos atenciones.
S Cuba... . . . ... 39 40 / P oro Otra cuestin de las planteadas cuando se trat de-
e Banco Industrial ... ... .. o 9 D oro los presupuestos de Cuba y Puerto-Rico'di ocasin`
SCp. Almcns. de Reglay Ban- que el Sr. Ministro de Ultramar manifestara un
co del Comercio....... 19 18 % D oro criteria semejante al anterior. Sabe el Sr. Ministro:
Banco y Almacenes de San- de Hacienda que las subvenciones del servicio de
S ta Catalina .......... 18 17 0/ D oro correos trasatlnticos son pagadas exclusivamente
B Ranco Agrcola. i ........ 28 27 '/t D oro por las piovincias de Cuba y Puerto-Rico.
SBanco Agrcola .... .. 28 2 Los representantes de aquellas provincial hicimos
a de Ahorrros, Dto. y varias reclamaciones contra tamaa injusticia; pero
Dpto de la Habana. . . 40 41 /o P oro ya que se nos impone por ley de superioridad nu-
Empresa de Fomento y Na- mrica, ocurre preguntar si la recaudacin que ri
vegacin del Sur. ...... 33 32 0/o D oro la Pennsula se hace por sellos timbres de cor
e Primera Cp. de Vapores de pondencia para Cuba y Puerto-Rico debg~a ser de
S la Bahia. ......... 18 17 0/ D oro ingreso efectivo para el Tesoro peninsula 6 de abo-
Cp. de Almacenes de Ha- no los Tesoros de Cuba y Puerto Rico que pagan.
s cendados.. ...... . . 8 / D oro soles la subvencin. Para aclarar este punto y po-
e deAlmacenes y Dpt. de derlo discutir entiendo que debe el Sr. Ministro de.
Sp. de Almacenes y Dpt.. de Hacienda iracr la Cmara un estado de la recauda--
a la Habana ........... 13 12 /o D oro cin obtenida en el ltimo ao eonirico por ven-
a Cp. Esp. de Alumbrado de ta de sellos de Correos pF;ir Cuba y Puerto-Rico.
s Gas.... .......... 39 38 /o D oro Tambien al Sr. Ministro de Estado tengo que ha-
Cp. Cubana de Alumbrado cer unas preguntas, que ruego la mesa se sirva.
de Gas............. 22 21 0/0 D oro trasmitirle. Los peridicos norte americanosy algu-
SCp. Esp. de Alumbrado de nas cartas de aquel pas han dicho que el Gobierno,
S Gas de Matanzas....... 24 23 / D oro de Washirgion habia propuesto raz de la discu-
N. p. de AlumbradodeGas sin de los presupuestos de Cuba y Puerto-Rico
N. Cp. de AlumbradodeGas nuestro Ministro resident en aquella capital la re-
de la Habana ...... pfs. '28 29 oro por baja arancelaria, y an se decia ms, la supresin,
r accion. del derecho diferencial de bandera con que los Esta-
Cp. de Caminosde Hierro de dos-Unidos del Norte-Amrica pravan las proceden-
la Habana. . . . .. 21 20 / D oro cias de Cuba y Puerto Rico, siempre que nuestra.
Cp. del Ferrocarril de Ma- Nacin concediera la column tercera del Arancel
Matanzas Sabanilla.. .23 22 a/o D oro las procedencias americ. nas y la nacionalizacin de
Cp. del Ferrocarril d'e Cr- la bandera espaola que, como sabe el Congreso,
denas y Jicaro....... 26 a 27 o P oro desde 1867 ha estado y est desnaturalizada en ese:
Cp. del Ferrocarril de Cien-trfico.
p. del Ferrocarril de Cien- Pido, pues, al Sr. Ministry de Estado que-tenga la.
fuegos Villaclara. .... .1 iI /o P oro bondad de enviar al Congreso las notas que hayan
S Cp. del Ferrocarril de S- mediado alusivas este particular. as como otras co-
gua la Grande .... . .. 2 3 %0 P oro municaciones que han debido mediar con el repre-
SCp. del Ferrocarril de Cai- sentante de Espaa en Berlin acerca del Tratado de
barien Santi-Spritus... 5 4 0/o 1 oro Comercio con Alemania; porque tengo entendido.
Cp. del FerrocarrildelOeste 81 8o 0/. D oro que a ciertos deseos del Gobierno aleman ha con-
C-p. del Ferrocarrilde la Ba- or estado dicho representante que era poltica tradi-
Cp. del Ferrocarril de 9 cional de nuestra Nacin, en lo que hace referencia
ha de la Habana. . . 2 / 91 D oro las colonies, excluirlas de una manera constant
Cp, del Ferrocarril Urbano. 18 17 / D oro y sistemtica de los beneficios obtenidos para las
-Ferrocarril del Cobre..... .79 78 /o D oro provincias de la Pennsula en los Tratados comer-
SFerrocarril de Cuba.. ... 85 84 / D oro ciales celebrados con las potencias extranjeras. -
Bonos del Tesoro. ........ .69 68 0o/ D oro El Sr. Ministro de Hacienda (Pelayo Cuesta):
- Bonos del Ayuntamiento. 56 55 o/ D oro Respecto las dos preguntas que el Sr. Portuondo
se ha servido dirigir mi compaero el Sr. Minis-
La costumbre de robustecer alio tras ao los tro de Estado, yo las pondr en su conocimiento
privilegios y el absurdo monopolio que ejerce el para que contest lo que crea que debe contestar.,
Banco Espaol titulo de un patriotism que ha Con relacin las otras dos que S. S. se ha ser-
consistido en empobrecer al pas, dia por dia, vido dirigirme m, voy procurar contestarle. '
ofrece al nuevo Sr. Ministro de Ultramar la oca- La primera se refiere al cargo que, segn S. S.;
sin de observer que de 27 sociedades y empre- pesa sobre la Hacienda el presupuesto de las islas
sas slo 5 alcanzan prspero resultado, inclusos de Cuba y Puerto-Rico; en mi opinion tambin so-
el Tesoro el supone- bre el de Filipinas para cubrir los gastos de la colo-
el Tesoro y el Ayuntamento quienes supone- nia de Fernando Po; y me pregunta S. S. si, sien-
mos espaoles de veras. do esto injusto, est dispuesto el Gobierno hacer
Ante este cuadro doloroso de los resultados que que el presupuesto de la Peninsula contribuya tam-
producen las tradiciones y costumbres del Minis- bien por su parte estos gastos. No es esto lo qu
terio, estamos obligados esperar que el Sr. Nu- pregunta S. S? (El Sr. Portuondo hace signos afir-
ez de Arce modificar su criteria, y que ljos de mativos.) Pues bien; el Sr. Portuondo sabe que las',
continuar aejas y perniciosas rutinas seguir las relaciones econmicas y financieras entire el presu-
levantadas inspiraciones de su conciencia y los puesto de la Peninsula y el de las provincias ultra-
dictados de su ilustrada y viril inteligeneia. marinas son muy complicadas, y que requieren un
exmen y un studio muy detenido; studio que po-
dr hacerse abarcando todos,los puntos que produ-
PRIMERA ESCARAMUZA cen complicacin, hacerse punto por punto y
M paulatinamente.
Sin comentarios, porque los facility muy ame- Por lo tanto no puedo al present, y contestando
nos y graciosos la respuesta del nuevo Ministro la pregunta de S. S., contraer el compromise de
de Hacienda, Sr. Pelayo Cuesta, damos conti- presenter la resolucin de ese problema en el pre-
nuacin el extract del nuevo incident provoca- supuesto para el ao prximo: yo lo nico que pue-
do decir S. S. es que ese asunto es objeto de estu-
do ayer en el Congreso con motivo de unas pre- dio, que ser tambin objeto de una resolucin le-
guntas muy pertinentes que hizo nuestro elo- gislativa, y que en su dia se procurar remediar lo
cuente amigo el Sr. D. Bernardo Portuondo, di- que haya en l de injusto, no slo bajo el punto de'
putado por la Habana: ,ista jurdico, sino tambien bajo el de la conve-
ElB r. Portuondo: En la discussion de los pre- niencia de las relaciones entire Peninsula y las












REVISTA DE LAS ANTILLAS 21


:,rovincias de Ultramar; pero desde ahora le digo
S. S. que en el presupuesto para el ao prximo yo
no traer la resolucin de esa cuestin. Entnces
S. S. probablemente tomar parte en la discusin,
ycomo mi objeto ahora slo es contestar directamen-
te la pregunta de S. S. dej para aquella ocasin
el-que discutamos sobre el particular, anucin-
dole nicamente con franqueza, que no traer re-
suelta esa cuestin en el.presupuesto para el ao
prximo.
En cuanto la segunda pregunta relative los
ingresos procedentes del product de los sellos de
correos en nuestra comunicacion con las provincias
de Ultramar, yo lo nico que por el moment pue-
do decir S. S. es que el Ministerio de Hacienda
no hace ms que estampar los sellos que se le piden
por el de Ultramar, ste se los entrega y no se cui-
da despus del product de esos sellos, porque no
es cuestin suya Sin embargo, como no estaba pre-
venido para contestar esta pregunta de S. S., yo
le prometo tomar los datos necesarios para ilustrar-
me; asi es que por el moment no puedo decir ms
S. S. que lo que ya le he dicho, y es que el Go-
bierno tiene la Fbrica del Sello, donde se estam-
pan los que se piden por el Ministerio de Ultramar,
y ste le hace entrega de ellos segun sus pedidos.
Yo, sin embargo, tomar datos ms detallados, y
rlos tenga, yo manifestar S. S. lo que ha-
ya acerca tR't 'rticilar.
SEl Sr. Portuondo: No es ocasin, porque el re-
glamento no lo permit, de entrar en un debate so
bre el particular, pero desde lugo la contestacin
delSr. Ministro de Hacienda es desconsoladora en
cuanto se refiere los gastos ocasionados por la co-
lonia de Fernando Po y la representacin de Espa-
a en los Estados Americanos. Sin embargo, yo en-
tiendo que persona tan competent en asuntos colo-
niales como S. S. reconocer en su dia la razn que
nos asiste para reclamar que se cumpla la justicia en
el sentido jurdico, pues que en el de la convenien-
cia que tambien hemos de invocar, no es preciso es-
tudiarla paracomprenderla.
En cuanto al otro punto parceme que S. S. est
equivocado. Creo que el imported de la recaudacin
de los sellos para el servicio de correo ingresa en el
Tesoro de la Pennsula... (El Sr. Garca Torres:
No ingresa.) Que no ingresa?, Pues se abona los
STesoros de Cuba y Puerto-Rico, ingresa en el Te-
soro de la Pennsula, es que se evapora en estos
abonos y estos ingresos. Importa que sepamos si
Stiene ingreso en el presupuesto de Cuba y en el de
Puerto-Rico; y ya que'se dice que no lo tiene aqu,
si es que lo tiene all, debe constar en los presu-
puestos especiales antillanos, pero como no consta
creo que esto ser debido que se evapora.
El Sr. Ministro de Hacienda (Pelayo Cuesta): No
hayabono, ni entra el abono, ni hay' evaporacin;.
no hay nada de esto: Lo que hay es que el sello de
correos se estampa en la Fbrica del sello, y se dis-
tribuye despus para el servicio de la venta. Pues el
sello de correos que sirve para las islas d Cuba y
Puerto-Rico se hace segun los pedidos del Ministe-
rio de Ultramar, y se trasmite. (El Sk. Portuondo:
Y que se vende aqu.) Pero, seor, aqu se vende-
rn los de aqu; se trata de los sellos de correos des-
tinados Ultramar, que se sirven segun los pedidos
del Ministerio de Ultramar. Pero, en fin, para no
Scomplicar sto, no hago ms que dar algunas acla-
.raciones; pero ya digo al Sr.. Portuondo que sobre
este punto tomar los datos convenientes, porque
hoy no tena conocimiento de que se me iba hacer
esta pregunta, y contestar ms detenidamente su
seora. Pero no se recauda nada por sellos de cor-
reos, lo que se hace es venderlos; en la Pennsula los
vende la Hacienda espaola; en Ultramar los vende
la.Hacienda de Ultramar. Es lo nico que puedo de-
cir sobre este asunto.
'El Sr. Portuondo: Resulta que segun lo que aca-
ba de manifestar el Sr. Ministro de Hacienda,los se-
llos en Ultramar los vende la Hacienda de Ultra-
mar y los sellos en la Pennsula los vende la Hacien-
da dela Pennsula. Slo Ultramar paga el servicio
de Correos de.Ultramar; luego el product de los se-
llos vendidos en la Pennsula debe pasar al Tesoro
de Ultramar.
Ya hemos dicho que este curioso debate, en
:que tan maltrecho ha quedado el Gobierno de la
primera escaramuza que le ha presentado el se-
or Portuondo, perderia much de la gracia que
tiene si se le comentara.
Pero queremos dar como corolario una version
que achacan al Sr. Loriga:
S;-Dice mi cuado que el imported de los sellos
para franquear las cartas que van' Cuba y
"Puerto-Rico no ingresa, ni se abona, ni se eva-
pora.....


Qu va, si los sellos se venden y yo los he pa-
gado en el estancol
Aqui debe haber un infundio.

ANOMALAS
En la interpelacin que el Sr. Diz Romero hizo al
Sr. Ministro de la Gobernacin en el Congreso, la
tarde del 25 del actual, sobre deficiencies y graves
abusos del servicio de correos, refirindose al de la
Pennsula y las Antillas, cit el hecho, que consider
anmalo, de llegar los vapores-correosa Puerto Rico,
detenerse para renovar vveres y continuar su viaje
la Habana, sin dejar en la primera isla la corres-
pondencia ella dirigida desde la Pennsula, que
vuelve embarcarse en la Habana en otros vapores
para ser trasportada Puerto Rico tres y cuatro dias
despus de haber tocado en aquel puerto, como si
Puerto-Rico fuese un pueblo de la isla de Cuba.
El Sr. Ministro, D. Pio Gulln dijo, entire otras
cosas:
Al fin vivimos en Espaa, y hemos de tratar este asunto,
como todos, comparativamente, relacionndolo con los recur-
sos de que podemos disponer, con los elements que hemos
encontrado al llegar al Gobierno, y estableciendo tasmbien
paralelos entire la situacin que hoy ofrece este servicio y la
que ha ofrecido en pocas anteriores.
Por otra parte, traltndose de la correspondencia de Ultra-
mar, hay trabajos perentorios, trasbordos, cambios y movi-
mientos rpidos, en los cuales pueden caber esas equivocacio-
nes, tratndose de acts y de servicios en los cuales no influ-
yen en poco ni en much las facultades intelectuales y los co-
nocimientos de los empleados
Vamos por parties, Sr. Ministro. Los elements
encontrados por el actual Gobierno son los mismos
que encontrra el del 8 de febrero, y los mismos que
heredaron de los conservadores. En los presupuestos
de Cuba figuraron y se han pagado y pagan las si-
guientes cantidades por ese servicio:
Presupuestos Pesos fuertes
1878-79 ..................... 720,000
1879-80 ..................... 720,000
1880-81 ...................... 720,000
1881-82 .... .......... .... 720,000
1882-83 ..................... 720,000
Estos 3.6oo,ooo pesos fuertes, mnos lo que falta
servir y cobrar hasta fin de presupuesto forman par-
te de los veintitres y medio millones de pesos aue
hasta 3o de junio ltimo ha pagado Cuba la Em-
presa Lopez-Trasatlntica en nueve aos.
Y no nos diga el Sr. Ministro que estos son gas
tos, porque para pagar estos gastos, esta y las ante-
riores situaciones, presupusieron y recaudaron y
recaudan los siguientes ingresos por sellos de co-
rreos y tarjetas postales:
Presupuestos. Pesos fuertes.
1878-79 .............. ....... 1 850,098
1879-80........... ........... 1.850,098
1880-81 ........ ............. 1.700,000
1881-82 ...................... 1.700,000
1882-83................. ..... 401,000
Le parecen al Sr. Ministro escasos los elements
de siete y medio millones de pesos para exigir la
Trasatlntica que cumpla el servicio con la misma
puntualidad y exigencia con que ella lo cobra? De
cundo ac los Ministros de la Gobernacin tienen
el deber de defender la Trasatlntica y excusarla
con que hay trabajos perentorios, trasbordos, cam-
bios y movimientos rpidos, etc:?
Los vapores-correos que paga Cuba no tienen es-
cusas ni pretextos.
No debe haber en ellos trabajo ms perentorio,
ni trasbordo ms atendido, ni cambio ms repasa-
do, ni movimiento ms detenido, por rpido que
sea, que el exquisito cuidado que se debe la co-
rrespondencia; porque, una de dos: se hace as el
servicio, se defraud al Tesoro de Cuba cobrn-
dole bien un servicio que se hace mal que no se
hace, porque llevar Cuba las cartas que van desti-
nadas Puerto-Rico, es lo mismo que no hacer el
servicio.
Alude el Sr. Diz Romero otros vapores, los
cuales se trasborda en Cuba la correspondencia que
debi quedar en Puerto-Rico, para ser trasportada
esta Isla, y vamos probar que si el Gobierno no
tiene fundamento alguno legal ni just para defen-
der los errors y faltas graves de la Trasatlntica,
mnos, much mnos, ha podido ni debido faltar
la equidad con la Empresa del Sr. Marqus de Cam-
po, la que pertenecen esos vapores.
Antes de pasar adelante advertiremos que en el
quinquenio que arriba figuramos produjeron los se-
llos de correos un ingreso de pesos fuertes 7.50 ,086
que los gastos de personal, material y
conducciones, fueron de............... 5.248,509
y que result un sobrante de.......... 2.252.577.


Esto sentado, la empresa Herrera, famosa en Cu-
ba por sus abusos y mal servicio, y clebre porque
todos los meses tena un naufragio 6 un incendio,
vena cobrando, desde tiempo lejano, io8,ooo du-
ros al ao por llevar y traer la correspondencia en-
tre Cuba y Puerto-Rico solamente, y entrando y
saliendo en los puertos cmo y cundo le parecia,
despecho de los.intereses pblicos y contra el to-
rrente de toda la opinion del pas.
Pero lleg un dia en que la poderosa iniciativa
del Marques de Campo, al presence ya con justicia
clebr naviero, cuya capacidad mercantil, ora en
las construcciones de lneas frreas, ora en las em-
presas de alumbrado por gas, ora en otras que son
de su exclusive propiedad, ha realizado 6 est rea-
lizando, quizs el primer capital de nuestra Espaa,
y cuya actividad se dirige principalmente en estos
moments la colosal empresa de vapores, que en
mnos de tres aos, sin subvenciones, sin privile-
gios, sin participaciones, sin sociedades, sin ms
que sus elements propios de capital y trabajo, ha
extendido por los puertos de Asia, Africa, Amrica y
Occeana, se fij en las necesidades de las Antillas y
en los. clamores de sus mal servidos habitantes y,
dando pruebas de un verdadero patriotism y de un
desinters desconocido entire aquellos aprovechados
contratistas del Estado, subast el servicio de co-
rreos entire las Islas de Cuba y Puerto-Rico y entire
el Golfo de Mjico y el Mar de las Antillas, por sEIs
MIL DUROS MENOS que lo que hasta entnces cobrara
Herrera por slo el servicio entire Cuba y Puerto-
Rico.
Ahora bien: el Marqus de Campo, cuyo pode-
roso esfuerzo se debe que nuestra bandera vuelva
ser saludada en todos los mares, significando la
prosperidad de nuestra marina mercante y dando la
iniciativa de nuevas relaciones y de estrechos vncu-
los fraternales que estaban rotos suspeinsos en las
Repblicas americanas y que no existian con otras
regiones:
El Marqus de Campo de quien se hacen lenguas
los peridicos de las Antillas, del Per, Chile y otros
puntos de Amrica, donde se hacen constar las feli-
citaciones de sus respectivos Gobiernos y el de Es-
paa por la vigorosa, patritica y afortunada inicia-
tiva del ilustre naviero, cuya flota de veinticinco
vapores cruza el Canal de Suez el Golfo de Mji-
co, pasa el Atlntico y pone en comunicacin nues-
tros puertos con todos los del mundo:
El Marqus de Campo que acaba de hacer otro
important beneficio Cuba disponiendo que sus
vapores Mxico y Panam hagan escala en Guant-
namo, en la red de Santo Domingo, Port-au-Prince
-Hayti-y la grande Antilla:
El Marqus de Campo, de cuyo vapor Santo Do-
mingo leemos en La Epoca, de Valparaiso, que llev
de tres cuatro mil bultos para los puertos de An-
tofagasta, Iquique, Arica y Callao, embarcados to-
dos por cuenta del Fisco, y cuya poderosa com-
petencia debe ya Chile el anuncio de que las Com-
paas chilenas inglesa de navegacin han acorda-
do rebajar sus fletes de carga y de pasaje:
El Marqus de Campo, en fin, cuyos vapores
han concedido franquicia de derechos las Repbli-
cas de Chile y del Per, viene prestando desde hace
ao y medio el mencionado servicio de las Antillas,
y el Gobierno, tan prdigo en pagar millones y mi-
llones la Trasatlntica y tan generosoen defender-
la, no le ha pagado un real de los io2,ooo duros del
primer ao vencido.
Hemos dicho que sobran ms de dos millones de
pesos despues de pagado en cinco aos el servicio
total de correos.
La fama pregona que nunca fu tan bueno, ni pa-
recido al que viene.prestando la empresa Campo,
el servicio de las Antillas.
Por qu, pues, no se le paga? Por qu se compete
tamaa injusticia con un patricio tan distinguido,
tan entusiasta por el explendor de Espaa y que
tantos bienes hace redundar en provecho de todos?

LOS CATEDRTICOS CUBANOS
El nuevo plan de studios establecido en la
Universidad de la Habana aument el nmero de
ctedras y necesit6 reorganizar el profesorado,
bajo la base de que la oposicin era la nica
y legal puerta de entrada para la enseanza.
Unas ctedras habian de proveerse en la Ha-
bana y otras en Madrid.
Los catedrticos auxiliares ocurrieron las
convocatorias dispuestos competir con los ad-
versarios que se presentaran y en campo abierto
sostener el debate.
Los.que tuvieron que hacer sus oposiciones en
la Habana, se encontraron con el element reac-













22 REVISTA DE LAS ANTILLAS
22.-~----- --.


cionario, que all todo-lo domina, y les cupo dl n6 sus ejercicios con una perfect preparaci6n
mayor desgracia que en esta material puede con del cloruro mercurioso sublimado.
cebirse. Barnet en cortos moments hizo comprender
Los Jurados se formaron por inspiraci6n del sus jueces que habia estudiado much, y que ve-
clebre Diaz Delgado, official de Instrucci6n p- nia brillantemente preparado teniendo concien-
blica, y dicho se est, que sus simpatas habian cia de cuanto decia; y presentando sus ideas y
de significarse por aquellos seores que con titu- conocimientos como fruto de un maduro studio
los acadmicos sin ellos, llevran la intransi- y una prctica muy larga de preparaciones far-
gencia hasta el ltimo extremo, ofreciendo los macuticas.
cubanos las mayores dificultades, y prestndose Al Dr. Barnet le sucedi6 que, no teniendo co-
siempre constituirse en d6ciles instruments de opositor oficialmente, lo tena de hecho.
odiosidades y malquerencias. El Dr. Padr6, arrepentido, segun parece, in-
El element liberal, encontrando obstculos tent que se le admitiera nuevamente, y di con
cada paso, tuvo que luchar con la pasin y par- esto lugar una suspension de 30 dias, y, aldeses-
cialidad de sus jueces, y todo termin por ofre- timarse su pretensin por el Jurado, una atms-
cer fenmenos tan extraordinarios, como confe- fera terrible que hacia temer Barnet una zo-
rir la ctedra de Hebreo un Jurado que no cono- zobra.
cia una palabra sobre la material; conferir la No queremos saber quin era el autor de las ri-
de Historia de la Iglesia quien hizo alarde de diculas fbulas que llegaron los jueces, ni acla-
defender la Inquisici6n y de que luchaba con rar si procedian de cierto a'bogado de tibi quo-
enemigos del Gobierno, y la de Obstetricia un que, dos veces malvado por su ingratitud Cuba,
umiembro del.partido conservador que dista mu que le di la fortune que hoy goza, y por calum-
cho de alcanzar la erudici6n, y profundidad de niar cobardemente los cubanos, y al cual se le
sus coopositores. cusa de no haber cesado de producer las ms
Las ctedras de Teraputica, Prctica de ope- peregrinas invenciones durante todas las diferen-.
raciones farmacuticas, Principios generals de tes oposiciones de estas ctedras, suponiendo que
Literature y Literatura espaola y Economia po- se encontraria con cipayos de su jaez.
litica y Estadistica se sacaron oposicin en Ma- Pero, como por aca no hay espaoles sin condi-
drid, y para ellas concurrieron respectivamente ciones, pronto se advirti6 el resultado de aquellos
los Sres. D. Rafal Cowley, D. Joaquin Barnet, ruines minejos: la imparcialidad y rectitud de
D. Jos S. Castellanos y D. Vicente Justiz. los jueces no di cabida las indignas maquina-
Los Jurados de oposicin para dichas ctedras clones que contra el Dr. Barnet se pusieron en
los constituyeron las primeras notabilidades espa- ejercicio, y la ctedra de Operaciones farmacu-
olas y con los ttulos acadmicos que exige la ticas le fu conferida con aplauso y regocijo de
ley de studios. Los catedrticos de Medicina y los que tuvimos el gusto de presenciar todos los
Farmacia, los de Filosofa y Letras y miembros ejercicios.
de la Academia Espaola y los de la Facultad de Literatura general y espaola -Tres fueron los
Derecho, en unin de otras eminencias en ramos opositores: Dres. Afaba, Ruiz y Castellanos.
afines las asignaturas discutidas, fueron los que El Dr. Afaba se present lleno de confianza,
formaron esos Jurados tan peritsimos como res- pues habia individuos colocados en altos puestos
petables, que se encargaron de la provision de que por l se interesaban, y adems era catedr
dichas plazas. tico de latin del Instituto de Segovia. Este seor,
Una imparcialidad today prueba, asi como un de extraordinaria memorial -y muy estudioso, fu
severo criterio, propio de hombres sbios y de en las oposiciones un buen element de combat,
gran corazn, dominaba en dichos Jurados, ofre- no demostr un aprovechamiento notable de lo
ciendo los opositores una brillante garanta, que habia estudiado, pero si el inters y entu-
sin que existiera jams el nis lijero temor de in- siasmo con que acometia la lucha, y su ardiente
fluencias extraas ni de otros mviles que la su- deseo del triunfo.
perioridad en inteligencia, conocimientos y con- El Dr. Ruiz, modesto, estudioso, y de delica-
diciones didcticas de los opositores. disimas formas, cumpli perfectamente con cuan-
Los cubanos que aqui llegaron encontraron to precepta la Ley de oposiciones, si bien su
compensados sus esfuerzos y fatigas con el pres- encogimiento natural no le permitia lucir sus
tigio de los miembros que formaron los tribunales, buenas dotes y sus studios.
y tuvieron siempre f ciega .y complete esperanza El Dr. Castellanos se present enrgico y va-
de alcanzar el triunfo si de l se hacian dignos, liente; su prop6sito se concretaba dejar bien
pues que en esta Espaa honrada, en esta Espaa puesto su nombre, confiando siempre en la recti-'
con condiciones no hay ms influencia que la que tud y sabiduria de sus jueces. Feliz oportunidad
ejerce el saber, ni otra palanca para mover el se le ofreci para lucir su talent y demostrar la
nimo de los jueces, que el studio reflexivo, la eficacia y aplicacin con que ha estudiado, la-
buena preparacin y la exhibicin de los grme- mando la atencin por su buen juicio, y su asom-
nes de la libre indagacin cientfica. brosa facilidad de expresin. Sus mismos compa-
1Teraputica.-De estas oposiciones se ha ocupa- eros no pudieron mnos de confesar en los ejer-
do ya en diaspasados nuestro ilustrado amigo el cicios que Castellanos se expresaba con pasmosa
Dr. Caldern, y slo repetirmos que los debates facilidad, yque tena la cualidad de sacar un
fueron reidsimos, encontrando el Dr. Cowley gran partido de cuanto leia y era objeto de su
siempre oportunidad para demostrar que desde la observaci6n.
:nlanciatsr e habia dedicado la teraputica, su es- En el tercer ejercicio, sea el referente al
tudio pIedilecto, y 'que poseia el talent prctico program, lleg el Sr. Castellanos una altura
y _intitiip.que se necesita para que la enseanza incredible; comenz y termin como pudiera ha-
sea pr'oIecho.Sa y produzca siempre el mejora- cerlo uno de esos catedrttcos encanecidos en la
mienwode la' ciencia. Si el primer ejercicio del enseanza, cuya experiencia les ha hecho reco-
Dr. Cowley, sea, el de las preguntas, nos hizo ger provechosas observaciones.
ver al honmbre estudioso 'y al profundo conocedor El Jurado confiri6 por unanimidad la ctedra
de la teraputica, e, ejercicio prctico nos hizo al Sr. Castellanos, decision tan imparcial y just,
,admirar al artigu.o'profesor. que fu aprobada con lealtad por sus mismos co-
El jurado crinfiri por unanimidad al Dr. Cow- opositores, que moments ntes fueron sus impla-
ley la ciedra, y el pblico que all asisti aplau- cables adversaries.
di tan just como: merecida determinaci6n. Economa political y Estadistica.-Slo el doctor
Prctica de operacionesfarmacuticas.-Se pre- Justiz se present hacer oposici6n esta. cte-
sentaron discutirla los doctors Padr y Barnet. dro. Este seor, tan j6ven, que apnas cuenta
El primero se retire al formarse la trinca, y que- veintidos aos, admir6 su auditorio por la faci-
d slo el Dr. Barnet, para hacer la oposicin. lidad asombrosa de exposicin, por su talent
Este doctor, tan instruido como modesto, contest sinttico y por los vastos conocimientos que de-
,con acierto y notable erudicin las preguntas:. mostr en todos sus ejercicios.
nos di una brillante leccin sobre la glucosa, el El Jurado le confiri por unanimidod la cte-
manito y glicerina, demostrando con sus exactos dra, prometindose que en breve tiempo el doc-
experimentos las'verdades que sostenia, y termi- tor Justiz ser uno de los ms distinguidos cate-


drticos de las Universidades espaolas. Juicio
por el cual le felicitamos cordialmente.
El Dr. Justiz, que ha permanecido algunos
aos en Madrid, ha tenido ocasin de asistir con
frecuencia al Congreso, al Ateneo y la Acade-
mia de Jurisprudencia, y ha adquirido, por consi -
guiente, bellsimas formas para expresarse, ele-
vndose las ideas ms puras y ms perfectas de
la ciencia econmica.
Es, para gloria de Cuba, el Catedrtico ms
jven que hoy existe en la Nacin espaola.
La imparcialidad que ha dominado en todas
las oposiciones y en las decisions de los Jurados
queda abonada con los nombres de los ilustres
profesores que los han constituido.
El Tribunal de Teraputica lo formaron: Doc-
tor Calvo Martin, presidente.-Doctoresi Cande-'
la, Montero Rios, Santero, Cortezo, Auber y
Castro.
El de Prctica de operaciones farmacuticas:
Dr. Rios y Pedraja, presidente.-Doctores Ale-
sany, Lapuerta, Hormedilla, Carracido, Z!iga,
y Cmara.
El de Literatura: D. Gaspar Nuez de Arce,
presidente.-D. Manuel Caete, D. JosE-
garay, D. Angel Dacarrete,-rTYTe6tro-u Guerre-
ro y los doctors Camus y Fernandez Gonzalez.
El de Economia poltica: Dr. Sanrom, pre-
sidente.-Doctores: Silvela, Azcrate, Lastres,
Rodriguez, D. Gabriel, Fernandez Gonzalez y
Pedregal.
Como fin de esta breve resea nos complace-
mos en llevar al nimo de las families cubanas,
abatido por las contrariedades que all les opone
la torpe poltica reaccionaria qu todo lo atrofa
y rebaja en nombre de un mentido patriotismo,-la
satisfaccin de que sus hijos han encontrado en
la Universidad Central simpata, rectitud, impar-
cialidad y jueces verdaderamente sbios que', al
entrar en aquel santuario de la ciencia, olvidan
sus diversas escuelas polticas y dan pruebas
fehacientes de su respeto la vida intellectual y
de su cario y proteccin los meritorios ap6sto-
les de la ciencia.
La conduct de los Jurados de la Universidad
Central de Madrid es una protest viva, elocuen-
te y abrumadora de la conduct irregular obser-
vada en las oposiciones de la Universidad de la
Habana.
Por ltimo; la cruz de Crlos III, concedida
libre de gastos los que han obtenido Ctedra,
ha sido un oportuno obsequio que los cubanos
han recibido, y que ha compensado en parte los
esfuerzos pecuniarios que han hecho llenos de f
y entusiasmo. La madre patria los ve partir.hoy
ufanos con el laurel de la victoria y agradecidos
de la justicia que supo hacer sus merecimientos.

LA ESCUELA DE LA PLAZA DE SANTA-CRUZ
No les bastaban las Antillas el patriarchal go--
bierno de La Portilla y Prendergast, el hambre de
Guayanilla y los ciclones de Santa Clara y Pinar
del Rio, ni las dulzuras de los presupuestos y los en-
cantos del bajalato de Pando en Santiago de Cuba,
ni las calamidades de Mendoza en el ferrocarril del
Oeste y del emprico Ealo en los caminos de la Ha-
bana.
Necesitaban una nueva calamidad y la han tenido
con la ltima crisis, no porque haya venido ocu-
par la poltrona del Ministerio de Ultramar la respe-
table personalidad del Sr. Nufez de Arce, sino por-
que este insigne poeta, al ser interrogado por los di-
putados liberales-autopomistas sobre su futura con-
ducta en lo que respect las leyes municipal y pro-
vincial, la abolicin del cepo y del grillete, la inmu-
nidad de la Constitucin, la amortizacin del billete
del Banco Espaol, la devolucin de los depsitos y
tantas otras cuestiones punto de resolverse en los
ltimos dias del Sr. Len y Castillo, ha contestado
con una lealtad que, en medio de todo, le hace jus-
ticia, que estudiar inmediatamente esas cuestiones
y procurar resolverlas cuanto ntes.
No hacemos un cargo al Sr. Nuez de Arce; ntes
bien, si nos fuera lcito y no lo tomara quiz como
agravio, le compadeceramos porque la caprichosa
suerte ha querido poner ruda prueba sus talents
y facultades y un sus fuerzas fsicas, abrumndole.
con la pesadumbre de una carter, para cuyo des-
empeo no estaba bastante preparado: una carter













REVISTA DE LAS ANTILLAS 23
_orcls emrs e npr'xio omiiet enj-


que encierra ella sola otros tantos Ministerios, que
constitute absolutamente un Gabinete casi tan im-
portante hoy' como el Gabinete que preside el seor
Sagasta.
Nuestra queja se funda en que los ministros de las
dems ramas de la administracin y gobierno llegan
al poder con la carrera hecha, digmoslo as, con la
leccin aprendida, con ms mnos conocimientos
del cargo, pero desde lugo con un criterio ya for-
mado de todas las complicaciones del mecanismo
que se les confa.
En Ultramar no sucede nada de eso. Para este Mi-
nisteriolo mismo sirvi un Ayala que un Balaguer y
que un Elduayen. Los dos primeros eran poetas, y
lo hicieron muy mal: el ltimo era ingeniero y no
pudo hacerlo peor.
Estos, y los anteriores, y los que les sucedieron,
todos han necesitado y necesitan estudi;Lr, y sucede
que cuando el Ministro ha podido hojear aquel inf-
io, y trazar desde lugo el plan que le ha parecido
ms oportuno, viene otra crisis, y con ella otro Mi-
nistro, y con l la necesidad de un nuevo studio.
Tejer y destejer. Tal es el Ministerio de Ultramar.
No diremos como cierto diputado conservador sin
condiciones que sea la escuela de la plaza de Santa
SCruz una escuela de modorros; pero si aseguramos
4ue al Ministerio no se debe subir cuando no se ha
esttudrtao ntcstodo lo necesario para saber resolver
aquellas cuestiones, embrolladas por el egosmo y la
ignorancia muchas veces, con el criterio de lo just,
lo equitativo, lo digno y lo patritico.
Nosotros, ntes que llamar modorros, como el
conocido diputado, los estudiantes del Ministerio,
propondramos que se estableciese en Madrid una
academia de Ministros de Ultramar.
Eri ella se estudiaria, en una srie de cursos esco-
lares, todo lo que interest las provincias, colonies
y posesiones ultramarinas.
Los alumnos, al terminar esos studios, obten-
drian el ttulo de aspirantes, y slo de entire ellos
podrian ser elegidos los ministros de Ultramar.
Entnces los ministros no tendrian que estudiar
durante aos ente os para hacer cualquiera reform,
como ahora sucede.
Entnces no se verian en la necesidad de adquirir
por el studio la aptitud que no tuvieran.
Entnces al encargarse del Ministerio habrian he-
cho ya todos los studios y tendrian toda la aptitud
necesaria para ser buenos gobernantes.
-Tal vez publiquemos otro dia el plan de studios
que someteramos esa academia.
Por ahora solo diremos que una de las asignaturas
estara dividida en tres cursos de un ao solar cada
uno, y consistiria en recorrer pi ycon poco dinero
toda la Isla de Cuba, desde el cabo de San Antonio
hasta la punta de Mais, lo mismo que las de Puer-
to-Rico, Fernando Po y las Filipinas,
De este modo, cuando el alumno fuera Ministro,
conocera bien las necesidades de Ultramar y no ne-
cesitara estudiar otra cosa que los nuevos incidents
que surgiesen.

LA PROPOSICIN DEL SR. DABAN
Nuestro estimado colega El Conservador del 23
ha publicado el siguiente articulo que no hemos
pbodido mnos que leer con profunda extraneza
por la lamentable confusion que d lugar el
error de contar .al Sr. Dabn entire los autono-
mistas 6 radicales, como el colega nos apellida.
SVamos contestar El Conservador; pero antes
'oigamos lo que dice:
El general Dabn ha presentado una proposicin
de suma gravedad, que require srio exmen y que
en modo alguno puede pasar inadvertida para nues-
t.o partido, sobre el cul cay la pesada carga, y
caer tal vez maana, de pacificar el pas.
Tiempo h que algunos representantes de Cuba,
de acuerdo con los radicales de aquel pais, piden y
gestionan que; tanto en aquella Antilla, como en la
de Puerto-Rico, se establezca el servicio military; de
suerte que oficiales y soldados sean insulares.
De predominar el criteria de asimilacin que has-
ta ahora ha presidido los actos de los distintos go-
biernos que han ocupado el poder desde la ltima
reform, los soldados insulares pudieran ser trasla-
dados la Pennsula como los dems individuos de
nuestro ejrcito; y, sin embargo, buen seguro que
si bajo esta condition se estableciera el servicio mi-
litar antillano, los representantes cubanos que ha-
cemos referencia, y ms an, los habitantes todos
de nuestras Antillas se opondran enrgicamente, y
en sentir nuestro con razn, aunque no por los mo-
tivos que ellos alegarian, sino porque el trasporte de
las tropas, que es ya harto costoso, recargarga los
presupuestos con un gravmen insoportable.
Qu se quiere, pues?. No tenemos derecho juz-


gar el foro interno, ni entrar en el terreno vidrio-
so de las sospechas; mas es de notoriedad que lo que
se quiere es que el ejrcito colonial sea privativo de
las colonies, lo que es lo mismo, sea de su con-
fianza. Porque dgase lo que se quiera, disfrcese
como convenga, el pensamiento oculto, no cabe
desconocer que miras de exclusivismo, que una des-
confianza marcada president estos planes, cuya
realizacin no report ventaja ninguna material,
sino una carga onerossima que llega ser muy
odiosa y muy temida por las families.
Sera, pues, la primera etapa de la emancipacin,
porque no tardarian en encenderse discordias y ri-
validades entire el ejrcito peninsular insular, y
este podria servir de ncleo para futuras colisiones.
Se columbra algo ms que el rgimen autonmi-
co en estos deseos de tener ejrcito propio. Cuando
Inglaterra conceai la autonoma algunas de sus
colonies, estos hicieron grandes esfuerzos para que
no retirara de ellas sus fuerzas militares, y lo sin-
tieron tanto, que para recuerdo se hicieron de moda
imitaciones al traje military ingls.
Qu se pretend aqu en cambio? una sencilla
operacin de resta, sea debilitar nuestro powder
military, arrojando la mitad de nuestro ejrcito de
las Antillas para llenar este vaco con insulares. El
procedimiento es totalmente inverso.
Indudablemente que los propsitos del general
Dabn son muy nobles y patriticos, pero no es me
nos cierto que no son ni sern secundados por lo
partidarios de la integridad del territorio, que so-
mos todoslos espaoles y la inmensa mayora de
los antillanos, cansada de aventuras y de guerras
civiles que los han arruinado.
No podemos career, como se dice, que esto es un
compromise contraido por el general Martinez Cam-
pos en Zanjn; pues, de'serlo, sera un compromise
personal y privado que no obliga ni legal ni moral-
mente, ningun gobierno.
Este rumor la debido nacer de lo que en lgica
se llama ley de asociacin, sea toda vez que el ge-
neral Dabn es del mismo partido y profesa iguales
ideas que el seor ministry de la Guerra, no pue-
de menos de estar de acuerdo con l contar con
su beneplcito para dar un paso de tal entidad. A
pesar de esto, nos inclinamos career que esta vez
el general Dabn obra por su propia cuenta.
Sepamos, no obstante, qu atenernos, y conoz-
camos el criterio del senior Nuez de Arce en este y
otros puntos, aconsejndole que se sobreponga
las influencias que le asedian, como le asediaron
su predecessor, y que no se cansarn de trabajar
hasta recabar el logro de sus aspiraciones.
Rogamos El Conservador que entienda que
los radicales no hemos pedido semejante servicio
military y que slo podemos aceptarlo como ga-
rantia de que nos sern concedidos para las An-
tillas los mismos derechos que gozamos en la Pe-
ninsula.
Que al establecerse el servicio, nadie que de
just se precie podria impedir los insulares el
legtimo ascenso oficiales, jefes y generals.
Que no habria inconvenient en que los sol-
dados insulares viniesen la Pennsula.
Y que eso de que el ejrcito colonial sea pri-
vativo de las colonies de su confianza, no es a
los autonomistas quienes debe decirlo, ni m-
nos aludirles en lo de pensamiento oculto, ex-
clusivismo, etc., etc. Los autonomistas no nece-
sitamos usar los pretextos y rodeos de los conser-
vadores.
En cuanto lo que dice en el prrafo quinto,
como el articulista no ha estado en Cuba cuando
la guerra, no conoce lo que valen los milicia-
nos de la Habana, Gines, San Antonio, Matan-
za, etc., etc., ni cmo confraternizaron con el
ejrcito peninsular.
Respecto lo que dice de Inglaterra, le ha
engaado quien le di6 la noticia.
La Inglaterra dijo sus colonies: si quereis
ejrcito tennis que pagrmelo. Y se lo pagaron
y se lo pagan, como pagan las Antillas el ejrci-
to peninsular.
Por lo dems, el colega es dueo de pensar
como le plaza; pero queremos que conste que
todo lo que tenga de autonmico el proyecto en
cuestin, en nada se relaciona con las declara-
ciones de nuestro partido en el que no tenemos el
gusto de contar al general Dabn.

REPBLICA ARGENTINA
Vuelven algunos diaries aceptar los rumors es-
parcidos intencionalmente por bolsistas ingleses,


sobre los temores de un prximo rompimiento en-
tre la Repblica Argentina y el Imperio del Brasil.
Comprendiendo el mal que tales rumors pueden
producer al comercio, que en tan grande escala se
hace en nuc;tro pas yla Argentina, el consul gene-
ral de esta repiibl ca ha dirigido todos los consu-
les que hay en Espaia, el siguiente telegrama, que
vemos publicado en los diarios de provincias.
Madrid i8 de Enero.
Seor consul: Puede V. desmentir formal y ofi-
cialmente todo cuanto se diga respect los temo-
res de un prximo rompimiento entire la Repblica
Argentina y el Brasil, pues la especie no pasa de
una invencin grosera, no existiendo ni pretextos
para ella.
Hctor F. Varela, consul general. .
Nos complacemos en repetir estas seguridades,
cuya autoridad nadie puede poner en duda.
Las noticias recibidas ayer precisamente de aquel
pais, no puedn ser ms satisfactorias, confirmando
las que, dos dias antes publicaba nuestro colega El
Imparcial.
Para dar una idea de los progress asombrosos
que est realizando la Argentina, de los adelantos
que realize y el porvenir que se prepare, diremos
que pesar de estar entrando en sus puertas de sie-
te d nueve mil emigrantes por MES, se nota la escasez
de brazos; tanto es lo que se edifica y construye, y
tantas las empresas de ferrocarriles, tranvias y obras
que se estn realizando bajo los auspicios del gobier-
no national del general Roca'y del provincial del
doctor Rocha.
Uno y otro, cada uno en la esfera de su accin
respective, no piensan sino en eso; en las grandes
obras materials, en darle impulso y ayudarlas.
Todas las lneas de ferrocarriles existentes, se es-
tn prolongando, notndose por do quier, una ver-
dadera fiebre de adelantos y de progress.
El paseo del Presidente Roca variar provincias
del interior ha sido una march triunfal, siendo re-
cibido en todos los pueblos que cruzaba, con un
entusiasmo de que no habia ejemplo en aquellos
passes.
El distinguido Doctor Irigoyen, Ministro del Inte-
rior, habia hecho, su vez, un paseo las flore-
cientes Colonias de Santa F, recibiendo en ellas
la ms entusiasta acogida; just recompensa popular
ofrecida al hombre incansable, que ha puesto su
gran talent y competencia al servicio del bien es-
tar de esas colonies, que tanto estn constribuyendo
la riqueza de la Repblica Argentina.

ACTUALIDADES
El director de La Vo7 de Cuba, D. Rafal de Ra-
fal, ha fallecido el 28 de diciembre ltimo en la Ha-
bana.
En paz descanse. As sea.

La Aurora del Yumur, de !Matanzas, se enfada
por unas cuantas observaciones que hemos tenido
la bondad de hacer la Junta de Socorros para Cu-:
ba y Filipinas.
Para cortar las calenturas es muy buena la quina.

Cita en abono de su reprimenda un peridico
que dice que se llama El Espaol y que se supone
publicado en estacrte.--
Podr ser, pero cs fuerte cosa que no se encuen-
tre el tal peridico en ninguna parte.
En dnde se mete
que no se le v?
**r
Decimos que podr ser, porque no es la primer
vez que se habla en Cuba de un organillo serafina
que diz tiene de director un espaol rancio.
Al que sabe que tienen color de aceituna,sevillana
las apuestas y agraciadas doncellas de Cuba y Puer-
to-Rico.
Las que manchan el piso con copiosos arroyos
de sudor cuando bailan.
Y que refrescan con queso de bola, relleno con
pollos, aceitunas'y alcaparras.

Lo de espaol rancio lo hemos dicho sin nimo de
ofender.
El director en cuestin no es ni rancio ni fresco.
Invitamos los curiosos ver un document en
el cual prueba el Sr. Bonafoux que es ciudadano
francs y que, por ende, no se le debe incluir en
quintas para servir la patria espaola.
Podr decirse que es desertor del ejrcito francs.
Pero no calumniarle suponindole espaol.
*
Dado que sea casado el Sr. Lecuona, director de
la A urora, su consorte es












4 REVISTA DE LAS ANTILLAS


sevillana?i Snlo sus hijas? Eslo su novia, dado
que haya a!guna matancera tan irrrpi.J que escu-
che .d; "liqere~il: .M ,il.an el piso con copipsos
arrovo- de sudor, cdando bailan? Refrescan con
.aitbriiinbai, m.jaree y pastel de pltano revuelto
con arroz, coco, aceitunas, alcaparras y funche, con
bacalao?
No hay que'amoscarse. .
Cuando todo eso sea ciert6 podra suponerse i D.?-
nafox capaz de algo srio.'
LosJfanloches carecen de autoridad.
SLes pasa lo que a los ItiIres.

El artculo que nos obliga escribir estos apuntes
se titular El cinismo: de los traidores. :
Es niuril. Srel S. Lecuona nos llamara leales,
nio tendria el puesto que tan dignamente ocupa.
Le negarian, el saludo los que hoy satisfacenr las
tvecesidades de su e'iirio.
".'**^' *" .- ,' ,
Seenrfad y llam libelo infamatorio la REVISTA,
el mismon bien educado escritor, porque le hemos
c.cadu ji un Cresiu, que.anda por all echndosela
d.: puliico in-ipor tr.t .e .
Hable used del Padre Eterno;
pero no me toque Crespo,
ha qu rido decir .,:.. .
Mlj le Vrilie. a la Aurora explicar la historic de
las gallinas de palo vendidas al hospital military.
Los espaoles qiu. coiiiet n esos crmenes no son
solamente la vergenza de Espaa.
.Son ai dehonr., de la humanidad..

Que D. Enrique Crespo es simptico *y- generoso.
Cijaro: el ingls que di manteca es buen ingls.

Esa misma .-i,r.)'.i. despus de la tremenda paliza
que propina' a i':R-.-r- le atiin otra al dia si-
uiern'c 1 La Tri:.,,a,,. i'-ccil.ld.:.ic maetira que el
S.r. L il-ra ha 'alcontribuido con veinte pesos para
I.)j deigraci .'os de Vuelta-Abajo.y Filipinas.
SBien emplesvi le est-al.Sr. Labra.
Por eso nosotros no hemos qierido dar ni un pe-
rro ch'ico.

Madrid tiene unos 400,000 habitantes.
Elpueblo de Madrid ha dado 40 pesos.
De consiguiente, el Sr. Laira, dando 20, ha he-
cho solo ms quu 1),9199 habitantes de Madrid.
iCuuntos traidores, verdad!

Ya lo sabe el Sr. Labra.
Se necesita, haber hecho la trata de Africa y Chi-
ia; no pagar contribuciones ni derechos; estrangu-
lar al productor de azcar y tabaco; defraudar al
Estado con nmanganillas y chocolates y en los ser-
vicios pblicos; usupar la hacienda agena, lanzando
millares de families la miseria y la prostitucin;
dep.drtar i Dulce. fusilar los estudiantes y armar
un::.clen e ,d ocho dias, para ser bueno, y espaol,
,y deiar con voz, muy hueca que se dan miles de du-
ros para las vctimas del cicln.
iPobres veinte pesos de Labra! A qu bolsillo
conservador habrn ido parar?

Lb-atrid .ao-.- pesos: algun patriota di 4 5,ooo
Y, sin embargo, Labra dio ms.
Labra di sus 20 mejicanos, sin ocurrrsele que
en ello reportara ganancia.
iCuntos que han dado 4 5,ooo duros se han
reembolsado ya ese despilfarro con la ganancia que
les dej la venta de vveres y efectos averiados para
1i. tan cacareadas vctimas!
Maana dir la Historia:
D. Fulano de tal di, cuando aquello de la Vuel-
ta-Abajo, un puado de .miles de duros. Era un
gran patriota
De papel pintado.
Se project., erijir un panten, Rafal de Rafal.
Y dice la Aurora que esta idea ha de ser-simp-
tica ,todos los buenos espaoles.

Ramn Rodriguez Correa
es ya gran cruz.
-Que lo sea.
Pero-:, que la cruz lograda -
Jelte ..le .'r muy pesada -*
porique e-; 1 .:r> cruz de Cristo.
I'ero, I,.,Joque, nos ha 'visto.
qiUL es Crito de Portugal?
-Mnos mal.,

,i Ei :Cia S.t: J :.r.J ', del 25. el
( La noricia *]jl l.i * la actitud del general Marti-


Igez Campos, cuya prxima salida del gabinete se
anunciaba esta tarde.
El seor ministry de la Guerra opina de muy dis-
tinta manera en variascuestiones,que sus compae-
ros de gabinete. En la del juramento se opone tenaz-
mente su abolicin en forma ms menos hip-
crita, y en la de la supresin del cepo y grillete en
Cuba tampoco est de acuerdo con el seor Nuez
de Arce.
Le pasa al general algo parecido lo de Ca-
macho?
Nos explicaremos.
Supnese que el seor Martinez Campos no tran-
sige respect la supresin del cepo y grillete; pero
dados sus precedents, atendida su conduct en
Cuba, en razn de sus ideas casi radicales tocante
la Gran Anrilla, se nos hace cuesta arriba career que
haga de esto cuestin de gabinete.
Ideas radicals! Olvida El Conservador que
cuando la siguaraya a del Zanjn el gran general
.hizo libres los esclavos que se fueron la revolu-
cin y dej esclavos los que se mantuvieran fieles.
A los rebeldes la libertad.
A los fieles al Gobierno el cepo y el grillete.
Moraleja: que si todos se hubieran ido la mani-
gua, el general Antn los hubiera hecho libres y fe-
lices.
**
Y aade el colega:
'No podria suceder que ande huido ante la pro-
posicin del seor Daban, como el seor Camacho
en vista del fracaso de sus planes?
Un tanto aventurada es nuestra presuncin, pero
la tenemos por razonable y la abonan algunos ante-
cedentes.
.Como quiera que sea, la cuestin de Ultramar
est sobre el tapete, y tenemos noticias de una cam-
paa vivsima que han proyectado emprender cier-
tos diputados por Cuba.
El seor Labra, que hasta ahora ha cuidado de
moderar sus propsitos, tenemos entendido que se
va presentar tal cual es sea ,nu radical, pidiendo
lisa y llanamente el regimen autonmico.
En esta empresa le ayudarn los seores Portuon-
doy otros diputados.
Y nosotros, compaero.
El regimen autonmico es la salvacin de Cuba
para Espaa.
Sin el rgimen autonmico concedido ahora, para
gloria de la Monarquia y del actual gobierno, las
Antillas sern independientes antes de 20 aos.
Y nosotros no queremos que lo sean.
Queremos y procuramos que sean de Espaa,
pero por el amor y la justicia y la conveniencia
mutua.
No por la sinrazn del trgala.

Dice por ltimo El Conservador:
Lo que debe preocupar al Sr. Sagasta es cmo
sale al encuentro de estos ataques. Porque la orato-
ria del Sr. Ministro de Ultramar es tan pobre de re-
cursos; la esfera en que toda su vida se ha movido es
tan agena toda cuestin colonial; su palabra es
tan premiosa, que ante la abundosa y hasta prdiga
de especialistas como los Sres. Labra y Portuondo,
es de temer un fracaso complete.
En una palabra: el Sr. Nuez de Arce sabe tan
poco navegar entire borrascas parlamentarias y
en cosas de Ultramar, que le consideramos ministry
al agua.
Es un orador que naufraga con seguridad.)
No tanto, hermano, no tanto.
An le quedara la cesanta, que le sera pagada
por el presupuesto de Ultramar.
Que no es mala tabla de salvacin.

Sigue lo de Melo en la labana.
No lo entendemos. Cuando aquello de Fajardo, el
Gobierno espaol separ inmediatamente ste y
otros empleados de la Aduana, hasta las results del
process.
La resolucin se ha cumplido tan fielmente, que
various de aquellos empleados han vuelto ocupar
los mismos anlogos destinos sin esperar las re-
sultas de aquello.
Melo de Portugal pas al Gobierno general ocu-
par, con escndalo de los empleados inteligentes,
nada mnos que la silla de jefe de seccin de polti-
ca, donde desatin su gusto.

Aquellos polvos trajeron estos lodos.
Prescindindose de otros empleados con much
mejores expedientes, fue elegido el de Portugal, por-
que algo le habia de valer estar en la casa grande.
Antes de ser secretario, era intratable y brusco el
Sr. Portugal de Melo; pero ahora es el deleite dcl
pblico y de los empleados que sufren las imperti-
nencias de su carcter desptico.


Los mismos concejales y regidores estn trinando
con l: y nosotros nos alegramos.
No querais caldo? Pues tres tazas.
*

A pesar de estas anomalas, se podr preguntar
cundo bajan las results de Guaxardo, y cuando sube
la excarcelacin de Pelegrin, de un tan famoso cri-
minal, preso desde hace tanto tiempo, sin que hasta
la fecha sepamos ni los jueces hayan dicho, porqu?
No declar tambien el Sr. Len y Castillo que
no son los tribunales de justicia los llamados pro-
ceder sin que antes haya deducido la Administracin
el tanto de culpa sus empleados?
En virtud de esa Real rdenno fueron puestos en
libertad los empleados complicados en lo de los li-
bramientos falsos?
En qu quedamos, pues?

El Dia, del 15, echa tambien su cuarto , espadas
sobre la proposicin Dabn:
Han asistido hoy, dice, con gran puntualidad los
diputados al Congreso. En la primera hora, corros.
en el salon de conferencias comentando la proposi-
cion del Sr. Dabn referente al servicio military en
Cuba. En uno de los corros conversaban con el aulm
tor de la proposicin los Sres. Castelar y Mts.t y
ambos reconocen la gravedad dcel a2itun3y lapru-
dencia con que ha de estudiarse para que no pro-
duzza consecuencias funestas al pas.
Pero, seores, qu consecuencias ni qu ocho
cuartos ha de producer las Antillas lo que propone
el Sr.- Daban?
Es acaso autonomista el Sr. Dabn?
No es liberal-constitucional y no reprecenta el
mandato de la provincia de Santiago de Cuba, cuyos
hijos dzsean ser soldados para defender la patria y
el orden contra los filibusteros?
Cunto apostamos que ni el mismo general
Dabn se escapa del sambenito de mal espaol?

Aade el mismo diario:
El Sr. Daban tiene una opinion fire sobre la
eficacia de su pensamiento; entiende que es consti-
tucional, y que encierra un principio de justicia, y
es el de que si se exige los hijos de Cuba el cum-
plimienro de todos los deberes de los naturales de la
Pennsula, es preciso darles los derechos de stos.
Lo dicho: el general Dabn es un inuevo traidor
la integridad de la patria.
Prepre;e oir lo que le dirn los peridicos lea-
les de la provincia oriental.
*
Sigue diciendo El Dia:
El Sr. Martos y el Sr. Castelar convienen en la
justicia: pero no hay justicia absolute en poltica,
exclaman: Adems, ande el Sr. Castelar, la cues-
tin de la organizacin de los ejrcitos, la forma de
la organizacin, constitute uno de los ms graves
asunto- que pueden presentarse la deliberacin de
los legisladores. No se olvide que el modo de plan-
tear el sistema forzoso en Espaa fu causa impor-
tante de la discipline del ejrcito.
Conque convienen en la justicia?...
He aqu otro par de traidores.
4*
El Sr. Martos, aade, cree que Ultramar .debe
llevarse inmediatamente todo lo bueno: pero lo.que
no responded necesidades inmediatas, debe apla-
zarse.
Ni el ejrcito actual que hoy abruma las Anti,-
llas ni las quintas en proyecto responded Z -necesi-
dad alguna lejana ni inmediata de la patria.'
Lo que all se necesita es la asimilacin.
Las mismas leyes buenas malas, que tenga Es-,
paa.
'
Concluye El Dia diciendo que todos los del co-
rro se separan afirmando que el asunto no es de los
que deben apasionar los hombres politicos, sino de
los que merecen solucin con gran serenidad de
juicio.
iFariseos hipcritas: no os parece plazo bastante
el que os habeis tomado desde 1836?
Cmo pretendeis que seamos buenos espaoles
los que estamos reducidos la condicin de ilotas?
Basta de farsa. Exigimos nuestros derechos nte-
gros de espaolesy estamos resueltos todo por ob-
tenerlos, pese quien pese y caiga el que caiga.
Lo os? No os burleis de la suerte de los pueblos.
Queremos ser espaoles.


Imprenta de A. J. Alaria, Estrella t5y Cueva 12.




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