Title: Revista de las Antillas
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 Material Information
Title: Revista de las Antillas : periódico de intereses económico-político-sociales
Physical Description: v. : ; cm.
Language: Spanish
Publisher: s.n.
Place of Publication: Madrid
Madrid
Publication Date: July 28, 1882
Frequency: 3 veces al mes
normalized irregular
 Subjects
Genre: newspaper   ( marcgt )
Spatial Coverage: Cuba -- Habana
España -- Madrid -- Madrid -- Madrid
 Notes
Dates or Sequential Designation: Año 1, n. 1 (16 mayo 1882)- = T. 1, n. 1-
Dates or Sequential Designation: Cesó en 1884.
General Note: Director, Francisco Cepeda.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00097352
Volume ID: VID00015
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 436542631

Full Text













REVISTA DE LAS AITILLAS


La nacin espaola es la re-
unin de todos los espaoles de
ambos hemisferios.
Constitucin de I8iz.-Art. I.'

mBanD.AOOXO : BAa X03onwV <


PERIODIC DE INTERESES ECONOIICO-POLITICO-SOCIALIS
DE LAS ISLAS DE CUBA Y PUERTO-RICO
Se public los das 8, 18 y S2 y los sigulentes a la llegada del correo de Ultramar
o. ea DIRECTOR: D. FRANCISCO CEPEDA


Un pueblo no puede ser mi-
tad esclavo, mitad libre. O todo
libre, todo esclavo.
Abraham Lincola.
%L> ONs.; BARtzoUB-VO, 1l


AO I.-NUM. 15 MADRID, 28 DE JULIO DE 1882 TOMO I.-NUM. 15
r .. .. =g ,


SUMARIO
Nuestro programa.-Las Diputaciones provinciales de Cuba.
-La renuncia de Bramosio.-Prendergast ante el Tribunal
Supremo.-La mejor razn la espada.-Paga; no regales.-
Una nueva linea de vapores.-Cuenta bien echada.-A la
memorial de Don Pepe.-La proposicin Campo.-Duchas,
general, duchasl-Susana Esponda.-Otro triunfo de Corti-
na.-Puntos rojos.-Novoa y Zayas.

NUESTRO PROGRAM
La Junta Magna del partido liberal de Cuba, reu-
nida el i.0 de Abril en la Habana, ha tomato, entire
otros, los dos siguientes acuerdos:
PRIMERO
Considerando que el credo y las aspiraciones del partido li-
beralson constantemente objeto de las ms gratuitas imputa-
eiones en esta Isla y sobre todo en la Metrpoli, juzga conve-
niente resumir sus propsitos en las siguientes afirmaciones:
1.' Identidad de derechos civiles y politicos para los espa-
oles de uno y otro hemisferio, debiendo regir, por tanto, en
"esta Isla sin cortapisas ni limitaciones la Constitucin del Es-
,adib, expresin supreme de la unidad integridad de la p-
Stria comun, que constituyen los altos y fundamentals princi-
pios del partido liberal.
2." Libertad inmediata y absolute de los patrocinados.
3.' Autonoma colonial, es decir, bajo la soberana y auto-
ridad de las Crtes con el Jefe de la Nacin, y para todos los
asuntos locales, segun las reiteradas declaraciones de la Junta
.Central, que solemne y deliberadamente ratifica esta Junta
Magna, y que manteniendo los mplios principios de res-
ponsabilidad y representacin local, contienen los elements
necesarios del regimen autonmico, al cual irrevocablemente
est consagrado el partido liberal.
SEGUNDO
Considerando que el carcter local del partido est sirvien-
do de pretexto para torcidas interpretaciones, al extremo de
ponerse en duda el carcter de los principios que profesa den-
tro de la poltica national, la Junta Magna, ratificando las
manifestaciones reiteradas de la Junta Central, declara:
Que el partido liberal de Cuba ha profesado siempre y pro-
fesa los principios de la Democracia liberal en toda su pureza,
y por latanto, los Senadores y Diputados del partido liberal
podrn, cuando lo juzguen convenient, unirse los grupos
parlamentarios que tengan por fin, pblica y solemnemente
declarado, llevar la esfera de las leyes los principios demo-
crticos, cuidando siempie de sacar salvo la integridad de la
doctrine que sustenta el partido li~keral y su devocin la fr-
mula de Gobierno local, que ha mantenido y mantiene.

LAS DIPUTACIONES PROVINCIALES DE CUBA

Hace pocos dias los Sres. Betancourt y Por-
tuondo, nicos Diputados autonomistas que po-
dian hacerlo-por estar enfermo el Sr. Bernal y
ausente los Sres. Labra y Millet-celebraron con
el'Sr. Len y Castillo, Ministro de Ultramar, una
entrevista, en la cual le pidieron el pronto envo
1 Cuba de la ley provincial, promulgada recien-
temente en la Pennsula.
F1 Srn Ministro prometi enviarla en breve,
desptujs de modificarla ligeramente.
Esperamos que esas modificaciones no sean en
sentido centralizador, ni vayan, por tanto, enca-
minadas mermar las facultades de las Diputa-
ciones provinciales.
Pocas han sido las ventajas que se han obteni-
do en Cuba con la creacin de las Diputaciones
provinciales que no han reportado en aquellas
provinicias hasta ahora ni bienes morales ni ma-
teriales.
All no hay ni caminos, ni carreteras constru-


das, ni siquiera se han reparado las ya existen-
tes, porque no ha habido recursos con que hacer-
lo, ni se les ha perrmitido arbitrarlos 6 crear los
elements indispensables para tender aquellas
necesidades que estn prescritas en la ley org-
nica de los dichos pueblos, originndose, por el
contrario, una confusion tal en las obligaciones
de la provincia, que escudndose en muchos ca-
sos las municipalidades con que tales cargas cor-
respondian la Diputacin, no se ha llenado ni
un el deber de proceder la reparacin de un
puente con perjuicio del vecindario.
Esta situacin, verdaderamente anmala, en
que estn colocadas las Diputaciones provincia-
les de Cuba, es insostenible.
En la Pennsula respiran las Diputaciones pro-
vinciales. En Cuba estn sometidas una ley de-
fectuosa, que llega hasta entorpecer la tramita-
cin de las gestiones administrativas de los Muni-
cipios.
Hay que ir destruyendo esa fatal tendencia
centralizadora y absorbente que parece predomi-
nar en las esferas oficiales, ahogando en su prin-
cipio cualquiera tentative que nace para estable-
cer tal 6 cual proyecto, porque se le oponen
tantos y tan absurdos trmites, que regularmente
muere la idea ntes de llegar al period de su
gestacin.
Teniendo las Diputaciones provinciales de Cu-
ba todas las facultades que poseen los mismos
cuerpos en la Pennsula, y pudiendo dentro de
las atribuciones y franquicias que aquella ley les
otorga procurar el fomento de cuantas mejoras
juzguen oportunas, comenzarn ser tiles. Hoy
no lo son.


LA RENUNCIA DE BRAMOSIO

Ha llegado nuestra noticia que D. Manuel
Fernandez Bramosio acaba de ser separado de
su destino de Administrador del Ferro-carril del
Oeste.
Grave nos parece semejante cesanta, y muy
poderosas deben ser las razones que haya tenido
la Junta Directiva, para separar ab irato un tan
celoso y antiguo empleado que tanto hiciera por
sostener y adelantar ese camino.
Procuraremos enterarnos para el pr6ximo n-
mero.
Esto que dijimos en el ltimo nmero de la
Revista Econmica, y que no nos fu dado cumplir
entnces, porque se opuso ello la paternal soli-
citud del general Prendergast, que recogi y de-
nunci la Revista y nos encarcel en el Mono para
sustraernos al furor de los mercachiftes de la honra
national, justamente alarmados, como l dice, por
la propaganda perturbadora que hacamos pi-
diendo, ya que no las leyes especiales ofrecidas,
que se nos deben, y que al fin, se nos darn-
siquiera las ms semejantes las de la Metrpoli,
de acuerdo nosotros con las promesas del Gabi-
nete Sagasta, vamos cumplirlo hoy para aclarar
hechos quei pueden afectar y que afectan a un
tan gran calcter como lo es, sin duda, el seor
Fernandez Bramosio, y para dar conocer un
ciudadano particular, que hasta la fecha ha venido
pasando por uno de los ms acabados tipos caba-
llerescos, sin merecrselo.
Este tipo, que no ha tenido bastante talent ni
suficiente habilidad para mantenerse la altura
cd la fama de dulce alcalde que el vulgo le otor-


gara, es nada mnos que D. Antonio Gonzalez
Mendoza hombre mortal y por ende flaco, y como
flaco y mortal, vctima de los apetitos desorde-
nados del caciquismo y de la moral jesutica,
nunca justificada, como en el caso que nos ocupa.
Pero no adelantemos el discurso.
Por aquellos dias en que gozamos los beneficios
del carcter brusco, spero y desatento del al-
caide del Mono, y despus que nos pusieron en
comunicacin, leimos en nuestro buen compaero
El Triunfo un suelto cuya primera parte dice as:
-El Sr. D. Manuel Fernandez Bramoso, el probo
y recto administrator del ferro-carril del Oeste, el
hombre escogido por el difunto Sr. Pedroso para
salvar de una bancarota tan important lnea, el
que fuerza de voluntad inteligencia logr levan-
tar el crdito de la empresa, que recibi tan desacre-
ditada, y adems prolongara desde Candelaria hasta
siete kilmetros ms all de la estacix de Soledad;
present anteayer su renuncia, entregndole ayer
tan important como difcil destino, al Sr. D. Ana-
cleto Iracheta.
Menester es no haberse ocupado uno de la march
laboriosa que ha seguido la empresa del Oeste, para
no comprender cunto al Sr. Bramosio debe la mis-
ma, y por tanto, se explica el sentimiento con que se
ha recibido la noticia de la renuncia que ha hecho di-
cho seor por todos los que imparciales han seguido
durante estos ltimos anos la gestin administrative
del Sr. Bramosio. Ignoramos los conocimientos que
sobre lneas frreas posee el Sr. Iracheta, y por tanto,
nada podemos decir sobre lo que de l pueda'espe-
rarse.....
En La Unin de G":ines, otro de los colegas que
ms estimamos, lemos tambien este otro suelto.:,
LO SENTIMOS
D. Manuel Fernandez Bramosio ha renunciado la
Administracin del ferrocarril del Oeste, y su renun-
cia ha sido aceptada.
Tenamos noticias de que el Sr. Gonzalez de Men-
doza, Presidente desde hace algunos meses de la
Compaa, haca impossible la permanencia del seor
Bramosio al frente de la Empresa.
Ocioso es recorder los merecimientos que ha con-
traido con el pas el Sr. Bramosio alfrente del Oeste.
Por su probidad, su energa y su amor al bien p-
blico ha podido la empresa que administr durante
catorce aos, ir conllevando una existencia, que hi-
cieron precaria anteriores administraciones. A no
haber sido por l, no estara el ferrocarril del Oeste
ms all de Paso-Real, ni habra salido airoso de la
ojeriza de los enemigos de una lnea que est desti-
nada prestar inestimables servicios la Vuelta-
Abajo.
El Sr. Iracheta, antiguo jefe del regimiento de Or-
den pblico de la Habana ha sido su sucesor, y se
nos dice que tampoco es el candidate que tiene in
pectore el Sr. Mendoza.
Ojal tenga el dulce alcalde ms perseverancia y
energa en la direccin del ferrocarril del Oeste que
en la Alcalda municipal de la Habana!
Pero nos parece difcil que encuentre un buen su-
cesor el Sr. Bramosio.
Dos cosas averiguamos entnces. Primera: que
los aludidos colegas no se informaron bien 6 fue-
ron sorprendidos en las oficinas de la Empresa
del Oeste cuando dicen que el Sr. Bramosio pre-
sent su dimisin. Segunda: que era president
de la Compaa quien mnos habilitado est para
serlo; que no puede, que no debe serlo.
En cuanto esto el Reglamentopara el regimen
y gobierno de la Sociedad annima titulada Ferro-
carril del Oeste en la Isla de Cuba, vigente desde
186o, dice en su captulo II, artculo 17:
sonas que estn interesadas en una misma Sociedad
colectiva 6 comanditaria, que tenga entire s vncu-
los de parentesco dentro del cuarto grado de coa-


,












9 REVISTA DE LAS ANTILLAS
IAM


sanguinidad, 6 dentro del segundo de afinidad, com-
putadqs cannicamente.
De st, regla quedan exceptuados'los fundadores
de la Empresa, D. Joaquin y D. Luis Pedroso.
Es decir, que no siendo el Sr. Mendoza los ms
que consorte de una heredera de los Pedroso, in-
teresada por fuertes sumas en la Empresa, de nin-
gun modo debi la junta general invertirse con
il cargb de president de la Compaa, ni l de-
bi aceptarlo, conociendo como conoce la ley
que se ajusta la Empresa toda.
En cuanto la de la-dimisin del Sr. Bramosio,
nos hemos convencido de que es una farsa inven-
tada, y llevada los peridicos por alguno de los
:aduladores del Sr. Mendoza.
Este no podia llevar cabo sus planes de'ma-
nejar de cualquier modo el capital que su esposa
represent en la Compaa, por oponerse ello
el ojo avizor del Sr. Bramosio, y su celo porque
el Oeste saliese triunfante de todas sus vicisitu-
des'con los products de su explotaci6n, y era
iatural que el Sr. Mendoza, con toda la dulzura
que el caso requeria, procurase quitar del camino
:ma de la Empresa, nico que la habia salvado de
la bancarota en 1867, y nico capaz de coronar
las esperanzas de los accionistas, llevando la lo-
comotora hasta Pinar del Rio.
SPara lograrlo, avergonzado acaso de-la mala
accin que cometia, que mala accin se llama la
ngratitud con que el Sr. Mendoza premi los sa-
crificios del Sr. Bramosio, y careciendo de razn
para afrontar personalmente una escena en que
el Sr. Bramosio llevaba la mejor y ms honrosa
parte, apel la intriga.
La siguiente carta nos explica perfectamente
hasta qu grado es dulce la habilidad del que, por
un capricho de la suerte, obtuvo los sufragios de
los hombres de todos los partidos para Alcalde de
la' Habana, cargo que se desacredit, precisa-
mente, porque parodiando al perro del hortelano,
ni hizo ni dej hacer nada.
(Hay un timbre): Antonio Gonya!ef Alendoja.-
Amargura, 25.
Habana y Enero de 1882.
Excmo. Sr. D. Jos Silverio Jorrin.
Mi estimado amiga: Por habernos interrumpido
en nuestra conferencia de anoche, y porque, como
ousted vi, yo no puedo andar para ir su casa, ni
abusar de su bondad pidindole una vez ms que
venga Vd. aqu, escribo Vd. para insistir en dos
puntos esenciales del penoso encargo que le di para
su primo, l Sr. D. Manuel Fernandez Bramosio.
Es el primero, que guard Vd. la reserve ms
absolute, pues slo as se cumple mi deseo de que su
renuncia aparezca espontnea, como, sin duda, lo
hubiera sido, si la abnegacin con que l se ha con-
sagrado la Empresa del Oeste, y que casi se ha
convertido en una pasin, no hubiera ofuscado su
buen juicio al extremo de no dejarle ver que es im-
posible, en su estado de salud, desempear un cargo
que require la dedicacin constant que l mismo
crey indispensable en los primeros aos de su ad-
ministracin.
Y es el segundo, que Vd. lo persuade de que por
mi propia conviccin .y el parecer unnime de las
irnumerables personas que acuden m, de pala-
bra y por escrito. denunciarme la. multitud de
abusos de que es hoy vctima la Empresa, el seor
Fernandez Bramosio contina mereciendo la envi-
diable reputacin de integridad que siempre le ha
distinguido, pues la primera salvedad con que prin-
cipian las quejas de esas irregularidades, como aho-
ra se llaman, es la de que Bramosio es un hombre
muy honrado.
As, slo estando l tan enfermo, como por des-
gracia es pblico y notorio, se hubieran cometido
esas faltar, que trayendo la Compaa al borde de
su ruina, me imponen, como su president, el deber
inexcusable, ya exigido por la opinion pblica, de
procurar el remedio.
Si Vd. consigue librarme cuanto ntes del con-
flicto en que me pone esa obligacin, por una part,
y por la otra mi deseo de que el Sr. D. Manuel Fer-
nandez Bramosio no quede lastimado, sino, por el
contrario, satisfecho de la alta estimacin que le
profeso, habr -Vd. hecho un favor sealado su
afectsimo seguro servidor Q. B. S. M.
A. G. MENDOZA.
:Mal iato debi pasar el Sr. Mendoza, el dulee,
al ver que el Sr. Jorrin no podia ni queria servir


de instrument su hipocresa, ni mnos pres-
tarse ser cmplice de una intriga tan pequea!
Sospechando, pues, que slo algun cipayo
codicioso podra por dinero aceptar a fea co-
misi6n de aconsejar al Sr. Bramosio que se enga-
ase s mismo, y convencil de que ya no po-
dria en ningur tiempo lavarse dulcemente las ma-
nos, tuvo valor y escribi esta otra carta, bien
ageno de que un dia viniese a nuestro poder.
(Hay un sello.)-Antonio GonTaleT de Mendoya.-
Amargura 23.
Habana y Enero de 1882.
Sr. D. Manuel Fernandez Bramosio.-Presente.
Muy seor mio y estimado amigo: Ruego V. que
tenga por suya la adjunta carta que escrib hace poco
y envi al Sr. D. Jos Silverio.Jorrin, porque enten-
d anoche que habia aceptado el encargo que la
misma se refiere.
Pero he tenido que recogerla, porque. Jorrin me
ha escrito negndose desempearlo, y como yo no
creo prudent buscar otras personas, cuando me falta
la que cre ms propsito, me parece mejor comu-
nicar V. directamente mi propsito, reiterndole
las seguridades que doy en la referida carta de que
slo el mal estado de la salud de V. me obliga ro-
garle que renuncie el cargo de Administrador del
ferrocarril del Oeste, pues yo reconozco, como to-
dos, que nadie excede V. en probidad, ni en el celo
y acierto con que supo desempearlo cuando pudo
dedicarle toda su atencin.
Siempre de V. afectsimo S. S. Q. B. S. M.
A. G. MENDOZA.
A estas dos cartas, dos veces impertinentes por
la fea.manera de despedir un empleado que es-
torbaba y por los cargos imaginarios con que se
pretend lastimarle , por lo mnos, obligarle
que dimita en un arranque de just indignacin,
di el Sr. Bramosio la siguiente digna y levanta-
da respuesta:
Habana Enero 24 de 1882.
Sr. D. Antonio G. Mendoza.-Presente.
Muy Sr. mio y estimado amigo: Su atenta carta de
anteayer conteniendo la que V. dirigi mi primo
D. Jos Silverio Jorrin, me fu entregada el mismo
dia de su fecha.
Me ha sorprendido no poco que V. me pida la re-
nuncia del cargo de Administrador General del ferro-
carril del Oeste, de que es V. digno Presidente, fun-
dndose en que el mal estado de mi salud no me
permit tender los deberes de mi cargo, con el
mismo celo con que V. reconoce que lo he desem-
peado hasta ahora.
Como no es cierto que mis achaques me hayan
impedido desempear los deberes de mi destino, al
que no he faltado, siento much no poder acceder
su deseo, remitindole desde lugo mi renuncia,
como con el mayor gusto y hasta agradecimiento lo
hiciera, si slo atendiese mi inters individual;
pero consideraciones de mayor peso y razones de de-
licadeza que sabria V. dar su verdadero valor, en
mi caso, y despus de haber manifestado al Sr. Jor-
rin que se han cometido irregularidades que han
traido la Compaa al borde de su ruina, aunque
con la salvedad de que no se hubiesen cometido sin
mi enfermedad, me han decidido manifestarle, des-
pus de madura deliberacin, que aceptara como
ms honrosa mi separacin, acordada por la Direc-
tiva propuesta de V., fundndola en esos motivos
que tanto han alarmado la opinion pblica, y com-
probndolas coino exige media tan extrema y la
conciencia de V. como Presidente, mnos que co-
mo caso urgente tuviese V. por convenient sepa-
rarme desde lugo, dada aquella comprobacin, en
uso de la 8.a de las facultades que nuestro Reglamen-
ro concede los Presidentes.
Prefiero esto, Sr. D. Antonio, que aparezca la
ficcin de una renuncia espontnea de mi parte, l-
jos hoy de mi voluntad, de un destino con que se
me honr hace 14 aos y en circunstancias bien di-
fciles por cierto para la Empresa, apareciendo que
vuelvo cobardemente la espalda al t abajo en mo-
mentos que mnos dificultades ofrece la Administra-
cin, derpus de haberla traido al estado en que
se encontraba cuando V. se hizo cargo de la Presi-
dencia.
Reiterando V. mi sentimiento por no poder
compldcerle como fuera mi mayor deseo en la forma
delicada de mi separacin que me propone, y espe-
rando la resolucin que V. tenga bien adoptar y que
le ruego se siva comunicarme, queda como siempre
sus rdenes su afectisimo S. S. Q. B. S. M.
MIANUEL FERNANDEZ BRAMIOSIO.


Cualquiera que no sea el Sr. Mendoza, se hu-
biera apDesurado, ante semejante carta, cum-
plir el deber de evidenciar las faltas que traje-
ron la Compaa al borde de su ruina, y dar
cuenta la Directiva para que ella acordase se-
parar 6 NO al Sr. Bramosio; pero como esto no
cuadraba las miras del Sr. Mendoza, como. no
habr, faltas que castigar ni era probable que la
Directiva adoptase una resolucin tan radical sin
examiner debidamente el asunto, atropell por
todo, y dos dias despus aceptaba la dimisin del
abnegado, apasionado probo y enfermo, funcionario
con el siguiente oficio:
Respetando los motivos de delicadeza que segun
su atenta carta de 24 de Enero ltimo, no permiten
V. hacer renuncia de su destino, sino prefiere que
lo separe la Junta Directiva, 6 el Presidente, en uso
de la atribucin 8.a que le confiere el artculo 39 del
Reglamento, he nombrado para sustituir V. al
,Excmo. Sr. D. Luis M. de Pando, y como tardar
algunos dias en tomar posesin, y se ha divulgado
con ms insistencia en estos ltimos dias la noticia
de, que V. habia de cesar en la Administracin, he
nombrado con calidad de interino al Sr. D. Anacleto
de Iracheta, quien se servir V. hacer entrega bajo
inventario, sin perjuicio de que tome desde luego,
posesin y entire eiercer su cargo.
Reitero V de oficio, como ya he tenido el gusto
de verificarlo en mi carta de 22 de Enero, que esta
determinacin no afecta en lo ms mnimo el alto
concept de la probidad de V. y del celo con que se
ha esforzado en cumplir sus deberes, no obstante el
mal estado de su salud, que se agravaria si conti.,
nuara V. desempeando el cargo donde tan buenos
servicios ha prestado la Compaa.
-Dios guard V. muchos aos.-Habana y Fe-
brero de 1882.
A. G. MENDOZA.
Sr. D. Manuel Fernandez Bramosio, Administrador
de la Compaa del Ferrocarril del Oeste.
Creemos que no quedar duda acerca de la
renuncia del Sr. Bramosio.
El Sr. Bramosio no hizo dimisin de su destino:
el Sr. Bramosio fu despedido. Y como el seor
Mendoza no ha querido evi, enciar las irregula-
ridades y faltas cometidas por la administracir'
de aqul, vamos nosotros tener el gusto. de ha-
cerlo, en captulo que otro dia escribiremos.
"-
PRENDERGAST ANTE EL TRIBUNAL SUPREMO
En uno de nuestros nmeros recientes publica-
mos la querella presentada al Tribunal Supremo
de Justicia por el Sr. Labra, en nombre del, seor
Cepeda y contra el Sr. Prendergast, Gobernador
general de la isla de Cuba.
A la querella acompaa un document que; va-
mos reproducir. Es interesante, es curioso y
sirve para ilustrar al pblico de la Pennsula'
acerca de la desenvoltura con que procede en
Cuba el poder personal.
Ese docuneoto es la rden de expulsion lanza-
da por el procnsul de la Gran Antilla contra el
Sr. Cepeda. Se ver que la prosa del General
Prendergast es tan mala como sus actos.
El muy alto y poderoso Marqus de Victoria
de las Tunas compete arbitrariedades y las justifi-
ca por medio de frases huecas y alegando hechos
inexactos.
Vase el ukase del Gobernador general de
Cuba:
Segunda jefatura de Polica de la provincia de la
Habana:
IIay un sello de oficio que dice: Artculos 1,882
y 83.-5 C. de peso.-Nm. del papel 2.466,413.
El Excmo. Sr. Gobernador general de la Isla de-
Cuba, con fecha de ayer, dice al Excmo. Sr. Gober"
nador civil de la provincia lo que la letra copio?
Excmo. Sr.: Visto el nmero 225 del' peridico ti-
tulado Revista Econmica, correspondiente al dia de'
hoy, que dirige D. Francisco de Cepeda, y conside-
rando que las mximas que vierte y las excitaciones
que hace en el mismo nmero los partidos y las
classes de esta Isla, y los antagonismos qtue trata de
crear entire los insulares y peninsulares, y con espe-
cialidad incitando abiertamente con frases y concep-.
tos injuriosos la institucin patritica y jvico-
militar de los voluntarios, llevando la intranquili-
dad los nimos y alterando profundamente el so-
siego y la paz pblica, faltando dicho Director las
consideraciones sociales que se deben sus conciu-











REVISTA DE LAS ANTILLAS 9g


dadanos y la oferta que hizo ayer V. E. de la
moderacin en sus escritos para evitar sucesos como
el ocurrido en el dia anterior, marcadamente hosti-
les por el pblico contra el expresado Cepeda, he
dispuesto, en uso de las facultades de que me consi-
dero revestido, para conservar el rden y la paz p-
blica, que el precitado Director D. Francisco Cepe-
da traslade su domicilio la Pennsula, precisamen-
te en el vapor correo espaol que ha de salir de este
puerto el dia i5 del actual y disposicin del exce-
fentsimo Sr. Ministro de Ultramar.
Lo que comunico V. E. para su conocimiento y
fines consiguientes su cumplimiento, dndome
aviso de haberlo ejecutado.
SY en cumplimiento de la notificacin que en esta
fecha hago V. en nombre del Excmo. Sr. Gober-
nador general de esta provincia, le expido la presen-
te copia en cumplimiento extricto de la Ley.
Dios guard V. muchos afos.-Habana 13 de
Febrero de 1882.-Jos Trujillo.-Hay una rbri-
ca.-Sr. Director de la Revista Econmica, D. Fran-
cisco Cepeda.

LA MEJOR RAZN LA ESPADA

Adems de lo que el otro dia copiamos, tomn-
dolo de nuestro querido compaero El Triunfo,
sobre el atropello de que ha sido victima el pro-
motor fiscal de Jaruco, D. Pedro Becerra y Al-
fonso, gracias la impunidad que all gozan los
actos vandlicos de un militarote brusco ininte-
ligente que ha perturbado el rden pblico de
aquella comarca, cuyos campesinos fueron por
l cohibidos en el period de elecciones, de tal
modo, que muchos, amedrentados por las brava-
tas y amenazas de aquel Marte de papel pintado,
votaron candidaturas de los esclavistas, copiamos
de La Discusin el siguiente suelto que no podr
ser sospechoso los negreros, por cuanto aquel
estimado colega no es autonomista, ni pueden
atreverse suponerle cmplice de las cbalas y
amaos que fraguamos contra la integridad del
mangoneo y la explotacin de Cuba los que pe-
dimos que las leyes de Espaa se cumplan sin
"distingos ni cortapisas; porque si la integridad de
'la patria es una para todos, una debe ser en
todos la obediencia las leyes y uno el respeto
la justicia.
H aqui cmo se expresa La Discusin:
La crnica de nuestros Tribunales registra un
caso grave.
El Sr. Becerra y Alfonso, D. Pedro, Promotor-
fiscal del Juzgado de Jaruco, se ha querellado contra
el Comandante military por desacato la jurisdiccin,
y sabemos que se instruyen diligencias sumarias.
A ser ciertos los hechos, como creemos, grave es
la responsabilidad del Comandante military de Jaruco,
y el tribunal de la Audiencia, que ya tiene conoci-
miento de la ocurrencia, sabr exigrsela, excitado
por el celo del digno Fiscal de S. M. Sr. Valverde.
El Sr. Becerra y Alfonso, fu insultado por el sar-
gento que daba la guardia en la crcel de Jaruco: le
desacat con amenazas y detenindole, y cuando el
Promotor-fiscal buscaba en el Comandante military
el auxilio que debi prestarle por su carcter de fun-
cionario pblico, y en el ejercicio de sus atribucio-
-nes, el Comandante military ratific lo mandado.
Estos son los hechos someramente extractados que
nos comunica el Sr. Becerra y Alfonso, y ante ellos
no sabemos cmo hacernos superior la dolorosa
impresin que nos causa la conduct del Coman-
dante military de Jaruco, conduct sobre la que ya
ech graves cargos su Diputado provincial el s-or
Fernandez, (D. Rafael,) en carta que public El
Triunfo en 18 de Setiembre prximo pasado y que,
hasta ahora, no ha contestado el Sr. Soto, sin em-
bargo de imputrselos una persona caracterizada y
de una manera direct y acerba.
El caso es grave: acusa hechos justiciables, y pres-
cindimos de otras consideraciones, sabiendo que se
practican diligencias y que el senior Fiscal de S. M. y
el severo Presidente del Tribunal, harn por que se
administre justicia por el prestigio de sus fueros y
para que no sea la mejor raTn, la espada.
Si bien lo mira el Sr. Len y Castillo, observa-
r quesiendo l el Ministro de Ultramar, parece
que lo es tambien por su cuenta el Ministro de la
Guerra, el general del llorn.
Y para que no falte tercero en discordia, el
Sr. Alonso Martinez, Ministro de Gracia y Justi-
cia, figura-tambien en este pleito, soportando-no
sabemos si con resignaci6n-que el chafarote le


atropelle nada mnos que los promotores, los
fepresentantes del ministerio fiscal.
As se gobierna en Cuba; tirando cada uno
por su lado! Asi es como se quiere que preva-
lezca en Cuba el cario patrio!
Viva Espaa, gritan aquellos cipayos, hacien-
do cada uno su santsima voluntadl
Cuando han llegado Cuba generals ntegros
como Dulce, Pieltain y Concha, que han obligado
todos por igual respetar la ley, con la Regen
cia, con la Repblica y con la Restauracin, en-
tnces los cipayos no gritaban; viva Espaa!
Conspiraban, se amotinaban, embargaban
Espaa para Espaa, la echaban de Cuba en la
persona de Dulce; proyectaban cencerradas con-
tra Concha, y creaban conflicts Pieltain.
Recuerde siempre esto el Sr. Len y Castillo,
y'vea que no es Espaa la que mueve las falan-
ges macednicas de La Vol del mejicano.
Lo que las mueve es el amor seguir chupando
su gusto el sudor y la sangre del generoso pue-
blo cubano.

PAGA; NO REGALES
La Discusin, de la Habana, nos pide que lla-
memos la atencin del Gobierno de S. M. sobre
la irritante desigualdad que se advierte en el r-
den de los pagos de la Hacienda de Cuba.
Dice La Discusin que los unos nada se les
paga, los otros se les paga todos los dias y
diariamente. Por qu tan enorme desigualdad?
Los bonos de Villamil representan un valor que
se garantiz con las mayores seguridades. De-
bian devengar intereses: no hubo ofrecimientos
que no hiciera el Gobierno para colocar esos bo-
nos entire los capitalistas de Cuba. Sin embargo,
los tenedores nada perciben, ni capital ni inte-
reses.
Lo mismo que con los bonos de Villamil acon-
tece con otros various emprstitos. De los depsi-
tos judiciales nada hay que decir... Todas las
cantidades litigiosas tienen que ir la Hacienda.
Y alli se extravian sin extraviarse, porque no
hay forma de conseguir que se devuelvan. Gen-
tes hay que se mueren de hambre, porque la Ha-
cienda no quiere devolverles aquellos depsitos
que por imperio de la ley fueron parar sus
arcas.
Con razn dice La Discusin que el asunto de
la Sra. Santa Cruz de Oviedo no puede ser ms
escandaloso. Dejado un legado para la funda-
cin de un Hospital, fu la cantidad la Hacien-
da. De esto hace ms de treinta aos. En vano se
levanta el clamor pblico pidiendo que la Ha-
cienda devuelva el sagrado depsito. Todo es
intil. Las obras tuvieron que paralizarse. Los
pobres en la Habana carecen de un hospital. Y
el Ministro de Ultramar, que forma parte de un
Gobierno liberal, no ha vacilado en firmar una
Real rden diciendo que la Hacienda no puede
devolver ese depsito.
Vase cul es el otro lado de la medalla. Se
paga con extricta exactitud la subvencin de ms
de un milln de pesos en billetes que se regala
anualmente la Compaa de vapores de Lopez.
Y lo que es ms escandaloso an, dado que algo
pueda haber ms escandaloso, lo que es ms es-
candaloso an, se consignan al Banco Colonial
todos los products de nuestras Aduanas, dejan-
do al Gobierno de Cuba sin los recursos necesa-
rios para tender al presupuesto.
-Prensa de la Pennsulal-dice La Discusin
-llenad vuestra noble misin. Tronad contra tan
odiosos privilegios, pronto vereis convertida
Cuba en despojos y ruinas. Todo es poco para las
subvenciones de Lopez. Se le sacrifican las ms
sagradas obligaciones, y tal parece como que
Cuba, ms que provincial espaola, es propiedad
de mercaderes y especuladores.
La Discusin terminal diciendo que todas esas
inmensas subvenciones Lopez carecen de ver-
dad y de fundamento.
-iGobierno!-agrega.-La opinion pblica te
grita desde Cuba: Paga; no regales.
Conformes.


UNA NUEVA LNEA DE VAPORES

Hace tres aos que al subastarse un servicio re-
gular de vapores para las islas Filipinas, obtenia
en public licitacin este servicio el acaudalado
banquero Sr. Marqus de Campo. En aquella fe-
cha no surcaba los mares ningun buque de esta
casa important. La prensa entnces, en su ma-
yora, dudando que el esfuerzo individual fuera
bastante realizar una empresa tan colosal como
la de servir peridicamente el correo tan apar-
tadas regions, combati la concesin.
Pas algun tiempo; la empresa se estableci, y
con tan excelente xito, que poco despus poda
el Sr. Marqus de Campo ofrecer al Gobierno
hacer sin subvencin ninguna el servicio de co-
rreos Cuba y Puerto-Rico.
Tan extraordinarios resultados no podian sr
mirados con satisfaccin por los que combatieron
la concesibn, y,un dia excitando al Gobierno
contra la empresa y otro presentando denuncias,
consiguieron algunas veces hacerla ftaquear; pe-
ro la perseverancia del opulento banquero logr
sacarla adelante, pesar de las mil intrigas que
contra ella se pusieron en juego.
Veintisiete n.agnificos vapores, todos ellos de
gran comodidad y lujo, constituyendo hoy la flota
del Sr. Marqus de Campo, la ms important ya
de cuantas pasean la bandera espaola por los
mares del mundo.
Pero no es esto bastante para el inagotable es-
pritu del emprendedor banquero valenciano, y
ha establecido por su propia cuenta y sin subven-
cin ninguna, una nueva lnea regular de vapo-
res entire la Pennsula y la Amrica del Sur y el
Ocano del Pacifico.
En i.o de Setiembre comenzar funcionar
la nueva linea que inaugurar el magnfico va-
por Espaa, saliendo en ese dia de Burdeos y
tocando en los puertos Santander, Corua, C-
diz, Pernambuco, Baha, Rio Janeiro, Montevi-
deo, Buenos Aires, Valparaso y Callao de Lima.
Al vapor Espaa seguir el Santo Domingo, que
zarpar del mismo puerto de Burdeos el i.o de
Octubre, y as sucesivamente todos los dias prime-
ros de mes irn saliendo los vapores de esta line.
Es decir, dentro de los dos meses nuestra ban-
dera recorrer los puertos del Pacifico y los de la
Amrica del Sur, peridicamente, llevando
aquellos pauses, en otro tiempo espaoles, nues-
tra industrial, nuestra produccin, nuestra activi-
dad y nuestra vida, en una palabra.
La gloriosa bandera espaola flotando sobre
vapores de primera clase en aquellos mares, de-
mostrar los pueblos de Ultramar que, gracias
los esfuerzos de un laborioso hijo de Espaa,
podemos competir en buques de comercio con los
de las primeras naciones del mundo. Al lado de
los vapores franceses, de los ingleses y de los
americanos, se vern en lo sucesivo los espaoles,
compitiendo con ellos en condiaones de lujo, de
seguridad, de andar y de fuerza.
Ya nuestros hermanos de allende el mar no sen-
tirn rubor al presenciar desde las playas del Pa-
cifico la llegada de los vapores de todas las na-
ciones del mundo, y no ver sino por casualidad
un vapor espaol.
Cmodos'y elegantes vapores, de gran poten-
cia y tonelaje, arribarn peridicamente sus
puertos, con la puntualidad que tienen acredita-
do en otros servicios.
Felicitamos, pues, al Sr. Marqus de Campo,
por los nuevos horizontes que con su iniciativa
abre al comercio y la produccin espaolas, y
deplorando no tener en el Gobierno hombres que.
conociendo el valor de estas iniciativas, supieran
conceder empresas de esta naturaleza la pro-
teccin que merecen.
Desgraciadamente, entire los hombres que nos
gobiernan y entire los empleados pblicos, hay
cierto espritu de mezquindad que les hace verlas
cuestiones por tan estrecho prisma, que slo ca-
ractres perseverantes como el del Sr. Marquis
de Campo pueden llegar realizar empresas co-
losales, un esar de las trabas que diariamenta
les ponen el Gobierno y la administracia.














CUENTA BIEN ECHADA
Bien echada est una que nos han comunicado
y que vamos copiar aqu.
Se trata de Lopez, del afortunado Lopez.
Es el caso que Lopez tenia contratado con el
Gobierno el trasporte de cada soldado de la Pe-
nnsula Cuba por veinte pesos.
Pero esto slo sucedia en las dos o tres expe-
diciones que hacian sus vapores al mes.
En las otras expediciones cobraba razn de
38 pesos por soldado.
Y esto hacindose los embarques en Cdiz,
Si se hacian en Santander, Valencia 6 Barce-
lona, cobraba, adems de los 38 pesos, nue-
ve ms.
Esto acontecia en la mayor parte de los em-
barques.
Hay ms.
Si las tropas iban destinadas Santiago de
Cuba, Cieifuegos, Gibara 6 Ndevitas, como fue-
ron muchos miles da hombres, el Gobierno paga-
ba Lopez otro viaje del litoral con arreglo lo
que cobraba D. Ramn Herrera por trasportes
desde la Habana dichos puntos.
Es decir, que cada soldado pagaba Lopez en
un viaje, por ejemplo, de Santander Santiago
de Cuba lo siguiente:
PESOS
Por viaje extraordinario de Cdiz la Ha-
bana............................. ..... 38
Por viaje de litoral de Cdiz Santander... 9
Por otro litoral de la Habana Cuba....... 12
Suma..................... 59
Cincuenta y nueve pesos por cada soldado!
Y, sin embargo, habia en Espaa casas arma-
doras y empresas de vapores que decian:
-Yo los llevo por veinte.
Lo ms singular es, que la empresa Lopez acu-
di muchas veces esas casas armadoras y tras-
port por 20 pesos los soldados que el Gobierno
le pagaba 59.

A LA MEIVEORIA DE DON PEPE
t Leemos en los peridicos de la Habana el her-
inoso discurso pronunciado por nuestro querido
torreligionario D. Enrique J. Varona la memo-
ria del insigne cubano D. Jos de la Luz Caba-
llero.
En una velada celebrada por la Sociedad La
Bella Union, habl el Sr. Varona de esta suerte:
Seoras y seores:
No soy dueo en este instant de moderar el inde-
finible sentimiento que me embarga, considerando
las circunstancias en que nos encontramos, el acto
triste y solemne que nos reune, la emocin que nos
anima y pone en comunicacion simptica nuestro es-
pritu. Perdonad, pues, si mi palabra no responded
debidamente la gravedad y alteza del asunto, cuan-
do la misma intensidad de la pasin embaraza y os-
curece mis concepts.
Este modesto recinto cobra mis ojos grandiosi-
dad y magnificencia; este concurso recogido y silen-
cioso, como ocupado por un solo y grave pensamien-
to, me impone con la majestad de una grave asam-
blea; esa venerable figure, inmvil en su blanco pe-
destal, y hcia la que se vuelven todas las miradas
con respeto, se destaca ante m como circuida de re-
fulgente aureola; y siento que me penetra y nos en-
vuelve ese espritu de melanclica uncin que pre-
para al recogimiento en lo ms ntimo v silencioso
del alma, que lleva la veneracin callada, y como
tal ms ferviente; homenaje quizs el ms grato al
que fu en vida tan amante de la soledad y la medi-
tacin, tan enemigo de las pompas y de los tumul-
tos del mundo.
Pero es fuerza que os hable; es fuerza que concur-
ra con vosotros solemnizar una santa memorial,
tributar este obsequio de inmortal gratitud un
bienhechor de nuestro pueblo, poner de manifiesto
que los grmenes fecundos que reg con mano pr-
diga no se han esterilizado en los surcos, y que tras
tantos aos y tantas sombras, y pesar de tantas
horas adversas, aunque desfallecido y quebrantado
el nimo, basta su nombre glorioso para despertar-
nos al sentimiento del deber, que nos manda honrar
el recuerdo de los que se consagraron en vida, con
limpia conciencia y corazn amoroso,'al engrandeci-
miento y la ventura de la patria.
Quien viere reunidos en este lugar, lejano al bulli-


REVISTA DE LAS ANTILLAS

cio de la populosa ciudad, apagados apnas los rumo- En medio de esta Sociedad, en que imperaban la
res del trfico del dia tantos hombres que acaban indiferencia y el egosmo, aparece Luz, jven bri-
de soltar de las manos los tiles y herramientas del llante, de familiar patricia, de exquisite cultural refi-
trabajo que libran su cotidiana subsistencia, y ha- nada por los viajes y el trato de los hombres ms
ya oido todas horas que se nos tilda de indolentes doctors del Viejo y Nuevo Mundo, maestro en el ma-
y olvidadizos; cuando sepa que hemos venido de nejo de diversas lenguas y con un conocimiento
cerca y de ljos para connmemorar el aniversario de pasmoso de sus literaturas, habituado la investi-
una muerte sempiternamente llorada, no podr m- gacin de los ms rduos problems de la ciencia y
nos de preguntarse quin fu el hombre cuya memo- la filosofa. Y ljos de buscar el aplauso de las aca-
ria, despus de cumplidos veinte aos, an se conser- demias y los laureles de la gloria popular, depone la
va tan fresca y con tal virtud en el corazn de sus toga, no pisa siquiera el foro donde tanto pudiera
conciudadanos. Y vosotros sabreis contestarle segu- haber brillado, y consagra su actividad, su fortune,
ramente que no fu uno de los grandes de la tierra, su inteligencia, nica y exclusivamente al servicio
que no se eclipsaba su nombre bajo la fastuosa ba- de la obra patritica que le ha parecido necesaria.
lumba de ttulos sonoramente vanos, ni brilla su pe- Haba profesado con aplauso y renombre en la
cho con las seales que pone sus favorites la for- ctedra que ilustraron el amable Varela y el docto
tuna, sino un hombre sencillo, modesto y magnni- Saco; haba contendido en lid pblica y corts con
mo, que am con amor entraabie su patria, y le los sbios Gonzalez del Valle, sobre los ms abstru-
consagr su vida. Y qu vida! Obra de un corazn sos problems filosficos; las Memorias de la Socie-
purisimo y de una inteligencia preclara, toda 'ella dad Patritica ofrecian continuadas muestras de su
fu de abnegacin incesante, labor continuada to- saber enciclopdico; y viene sentarse en los esca-
da hora y en todas parties, amor raudales, ejemplo os de las escuelas para ensear cmo se doctrinan
para sostener, para vivificar, para enaltecer! los nios. Aqu estaba el campo de su predileccin;
Ser necesario que os la relate? No, ciertamente. aqu anhelaba labrar; aqu depositar la generosa si-
Aunque despus de sus dias se ha levantado una miente que haba de dar frutos de bendicin la pa-
nueva generacin entire nosotros, el resplandor de tria. Cmo aspirar ninguna suerte de reform,
sus virtudes ha iluminado con tanta intensidad el intellectual, moral, ni social, mintras se dejaran ce-
tenebroso horizonte de nuestra historic, su hermosa gadas las fuentes de donde habian de manar.las
figure se ha destacado tan excelsamente entire sus aguas lustrales para tanta corrupcin y tanta igno-
contemporneos, que as el jven como el anciano minia? Haba que ir la' raz del mal, haba que
le conocen, y en todos los lbios resuenan sus ala- combatir el Proteo de la ignorancia en sus. propios
banzas. Para cumplir el encargo que habeis tenido dominios, haba que comenzar por la educacin del
bien confiarme, no es preciso que os refiera la vida pueblo, de todo el pueblo. La cultural superior es
de D. Jos de la Luz y Caballero. Me bastar poner de incontestable importancia, pero florecer siem-
de relieve su admirable unidad, haciendo ver como pre como plant extica y con riesgo inminente de
toda ellaestuvo dedicada una sola y grandiosa obra: muerte, donde no arraigue en una extensa y bien
elevar por la educacin el nivel intellectual y moral preparada y dirigida cultural popular.
de Cuba. Obra de reformador, obra de apstol, ms De aqu el grande, el incesante empeo de Luz
que suficiente para engrandecer su existencia, que por former maestros. Nada descuidaba para este in-
tuvo de comun con la de todos los grandes bien- tento; los preceptos ms menudos, el ms escrupu-
hechores de la humanidad, estar guiada por una loso ejemplo.
concepcin clara, atinada y cabal, del fin altsimo' N una, mil veces volvi sobre esta necesidad pri-
que se propona realizar. mordial, enumerando las cualidades que habian de
Si consideramos el estado social de nuestro pas en tener, el propsito que habian de alentar, ofrecin-
los moments en que Luz abraza con voluntad in- doles el mtodo que habian de seguir. Nada le pa-
quebrantable su fervoroso apostolado, y las condi- recia pequeo, insignificant, ni minucioso, cmo?
clones personales suyas que le abrian las puertas de si can estos materials quera levantar el ms sun-
una carrera brillante y ruidosa, no es possible sus- tuoso edificio y realizar la ms grandiosa trasfor-
traernos la ms profunda admiracin y gratitud, macin Queris saber hasta dnde llegaban su pre-
Daba Cuba los primeros pasos en la va de su rpido vision y su anhelo de facilitar la primera y ms ele-
y prodigioso engrandecimiento material, merced mental enseanza? Pues cuando os pregunten sus
circunstancias del todo fortuitas, y el brillo sbito detractores-cmo haba de faltar esta supreme
del fausto y las riquezas pona an ms al descubier- consagracin al hombre justo?-qu obras escribi
to las deformidades monstruosas de su organizacin ese sbio, ese filsofo; no les hableis de su lumino-
moral y poltica. Debajo de algunos privilegiados de so informed sobre el Instituto Cubano, plan de vast-
la fortune y la ilustracin, bullia una masa informed, simas proporciones, en que se patentiza cada pgi-
doblegada todas las servidumbres y presa de todos na la ciencia inmensa y la alteza de miras del gran
los vicios. As como por la organizacin del trabajo reformador; ni les recordeis su celebrrima impug-
estbamos en los albores de la vida civilizada, nues- nacin del Eclectismo, timbre el ms glorioso de la
tras instituciones polticas se reducian al despotis- filosofa en Amrica; ni sus diversos elencos rebo-
mo puro; y nuestras costumbres pblicas y privadas sando saber y mtodo, ni sus aforismos llenos de
y nuestra cultural toda presentaban el tenebroso as- candor y profundidad, -ni sus numerosos studios
pecto de las edades brbaras. Mintras en el mundo esparcidos por los papeles de su tiempo, y que reve-
civjlizado se inauguraba la nueva era con la mayor lan cmo su atencin se fijaba en cuanto fuera de
difusin de luces hasta entnces conocida, en Cuba, algun inters 6 provecho para sus conciudadanos;
por la mezcla y contact de razas igualmente escla- decides sencillamente que compuso un Libro de Lec.
vizadas, no haba ms que la difusin de la ignoran- tura. A tal punto se dedic los pequeos; porque
cia. En vano algunas inteligencias excepcionales, al- de los prvulos salen los hombres, y l queria dotar
gunos corazones generosos pugnaban por empren- Cuba de una robusta y viril generacin, limpia de
der una sana reform; la luz que irradiaba en torno la lepra del vicio y la ignorancia, capaz de compren-
suyo, con su predicacin y sus esfuerzos, se perda der y amar el derecho, apta para realizar la justicia.
entire las tinieblas caliginosas en que estaba sumida Educar con la palabra, educar con la pluma, edu-
una sociedad abyecta. Los jvenes quienes sonrela car con la accin. Y esto en un pueblo humillado
la fortune volvian sus miradas hcia la cultural Eu- por la servidumbre, corrompido con la esclavitud.
ropea, hcia las regions tradicionales de los gozos Qu noble, qu grande, qu humanitario. propsi-
esplndidos para el sentido y la fantasia, y cifraban to! Descender desde la altura serena de las medita-
sus aspiraciones ms caras en vivir ljos y olvidados ciones que tanto amaba, quitar la vista del sol ful-
de la patria. Los que sentian el estmulo de una in- gente de la verdad que iluminaba su espritu, y ba-
teligencia ms vivaz y escrutadora ,buscaban sola- jar hasta los ms humildes, habituarse la oscuri-
mente los conocimientos necesarios para las carre- dad, mezclarse con lo impuro-aquella alma inina-
ras lucrativas; y aislados en una grande altura, ap- culada,-y todo para hacer luz, para limpiar amo-
nas si median con ojos distraidos el abismo que los rosamente, para elevar hasta s, para enaltecerpara
separaba de sus coasociados; disfrutar de las riquezas engrandecer. No es esto educar en la ms. mplia y
conquistar las ri -uezas, sta era la d!visa de toda hermosa acepcin del trmino?
una generacin, ste el clamor que se alzaba de en- Por eso si escudriais su vida, cuando creais que
medio de una multitud afanosa, que, sin volver la habeis descubierto una nueva faz de su carcter,
cara atrs, llamaba las puertas de los honors y la poco que la considereis, os aparecer tambien como
grandeza. Quin habia de pararse pensar que aba- obra de education. Porque incesantemente estuvo
jo, much ms abajo, vivia y alentaba un pueblo en- dando ejemplo. Con su vida sencilla y retraida en
tero, encenagado en la double abyeccion del vicio y una ciudad siempre atronada por el bullicio de las
la ignorancia? Cuando ya tenamos literatos cultisi- fiestas, con su -mansedumbre, donde la soberbia era
mos, oradores disertos, poetas egregios y sutiles fil- natural ingnita dada la distancia de las classes;
sofos, cuntos millares de hombres, cunts milla- con su aplicacin laboriosa, infatigable, donde todo
res de nios para quienes el alfabeto era el ms ir- predispone la pereza enervante; con su espritu de
descifrable geroglfico; millares y millares de sres rectitud, donde el favor ha establecido siempre co-
humanos que atravesaban la vida aguijados por los mo norma las desigualdades; con su culto fervorose
instintos ciegos, sin una nocin luminosa en la men- la justicia, donde de antiguo ha imperado sin em-
te, sin un noble impulso en el corazn! bozos la iniquidad.












REVISTA DE LAS ANTILLAS 93
,, .I


En medio de esta pugna incesante de intereses
bastardos y pasiones mezquinas que lleva de caida
en caida las existencias vulgares, hay hombres cuya
-alma se eleva naturalmente para buscar una region
.ms pura, una atmsfera ms difana, que viven sin
aparentarlo en un feliz aislamiento, y logran ir por
entire todos sin dejar la recta va, atentos slo al de-
.rrotero que les marca la voz interior que resuena
grave y amorosamente en sus conciencias. Abridles
paso con respeto, porque estn llamados las gran-
des acciones, y son los capaces de las grandes ense-
anzas. Vedlo manifiestamente en D. Jos de la
Luz. Oid este rasgo de su vida.
Hay un period singularmente sombro y doloro-
so en la historic de Cuba, durante las primeras d-
.cadas de nuestro siglo. Algunos conatos de rebelin
y cierta sorda alarma que se apoderan de los nimos
determinan tremendas medidas represivas de las au-
toridades militaries; comienzan funcionar los con-
sejos de guerra, multiplcanse las prisiones y los
process, y el terror domina todo el pas. Muchos,
impelidos slo por el temor, se apresuran abando-
nar nuestras playas. Las acusaciones fulminadas con-
tra los hombres ms eminentes de la poca llevan
su colmo el desasosiego y el espanto. En estas tris-
tes circunstancias, Luz, se encontraba viajando por
enfermo en Europa. Pero no lo escuda la ausencia;
se le design, se le acusa, y se lanza contra l un
edicto mandndole comparecer como reo ante el tri-
bunal military. Llega sus manos en Pars; su fami-
lia y amigos consternados lo rodean, solicitndole
con ruegos para que no atienda al emplazamiento;
le representan la situacin del pas, los errors judi-
ciales tan frecuentes en las pocas de agitacin, la
persecucin desencadenada contra sus amigos.....
Todo es en vano, Luz sale en el acto de Paris, toma
el primer buque con rumbo la Habana, se presen-
te al fiscal, impone silencio la sospecha, confunde
la calumnia y hace reconocer su inocencia. Y no po-
da haber procedido de otro modo. El, just, crea
firmemente en la justicia; l, inocente, llevaba con-
sigo la mejor defense, y corri al encuentro del peli-
gro, porque ntes queria sucumbir vctima del error
la malicia, que arrojar una sombra sobre su vida
Vivir oculto, temblar, aparecer amedrentado, quien
viva para todos, la luz del dia, seguro de s mis-
mo, impertrrito para hacer el bien, que eran su
nica ocupacin y nico pensamiento? La accin
que nos parece sublime, para el fu natural y nada
ms.
SRealiz para s y para los otros el tipo del varn
fuerte y prudent. No provoc por temeridad, ni es-
quiv por poquedad de nimo ningun peligro; ja-
ms falt al deber. Si ste le ordenaba arriesgarse,
mostrarse, atraer las miradas, iba al puesto que le
designaba; cuando no, prefera el retiro, y el -papel
modesto que haba elegido.
Maestro y amigo de los nios, consultor y amigo
de los hombres. A ningun necesitado del cuerpo
del espritu, faltaron nunca su consejo ni su ayuda;
de sus lbios manaba la ms pura doctrine, como de
su pecho el amor ms puro. Sus coetneos lo vene-
raron como un sbio, y lo amaron como un n-
gel. El los enseaba en el present y para el porve-
nir; les haca comprender la grande obra que se ha-
ba impuesto y que slo haba comenzado; y como
Shabrian de completarla y coronarla. Trasformar un
pueblo, levantarlo, sublimarlo, por medio de la edu-
cacin, instruyendo y doctrinando. No aspiraba
ms, ni quera ms. Es verdad que as lo quera to-
do. Por eso el pueblo, que vea en l su mejor
amigo, lo am con un respeto tierno y lleno de ex-
quisitas delicadezas, y hablaba de 1 con religiosi-
dad y regocijo. Cuando muri no pareca que iba
faltar un hombre, sino que se desquiciaba una socie-
dad. Tal fu el desfallecimiento de los nimos. To-
dos se miraban confusos, como si hubieran perdido
el camino; faltaba el precursor. Nunca ha llorado
Cuba ms tristes lgrimas por un slo hombre. An
jas llora, y es legtimo y respectable su dolor.
'Mas el tributo del llanto se hace estril, cuando s-
to buscamos as el alivio fsico para la pena que nos
sofeca, y creemos haber cumplido como sensibles y
,y buenos. Qh, no bastal Bien nos lo ense el
'maestro.
Ate los restos inanimados del gran Escobedo, ex-
clamaba con acentos granrdilocuentes: No venga-
mos, con un estril enternecimiento, profanar tan
veneradas cenizas. La imitacin, ved ah el homena-
je que pide su memoria. Tambien lo dijo por l y
para nosotros, Obligados nos dej imitarle. Cada
vez que el recuerdo de su vida y sus virtudes se des-
pierte en nuestra alma, ningun otro homenaje ser
digno de l, sino el propsito firme y constant de
peguir sus huellas y buscar en su seguimiento la va
que ha de conducirnos laventura y la prosperidad
social, por la difusin de las luces y la prctica del
dphey,,


Bien puedo decirlo aqu, donde se le honra; y no
slo esta noche, sino todas; porque se le imita. Des-
de aqu contemplo con enternecimiento y admira-
cin esos jvenes que consagranr todas sus veladas,
las horas que pudieran dedicar al placer honest tras
el trabajo, reunir en torno suyo los hombres del
pueblo, sin distincin de procedencias, ni de razas,
los hombres de todo el pueblo, como quera el
maestro, para ensearlos, para fortalecerlos contra
la miseria, contra el crime. Obreros, durante el dia,
en las industries y trficos que exige una civiliza-
cin active; obreros, durante la noche, de otra obra
ms grandiosa, del perfeccionamiento de sus conciu-
dadanos rezagados en el camino.
Aqu los llaman todos, aqu los reunen, aqu les
ensean, como pesar de los errors del pasado y
las preocupaciones aejas del present, en una socie-
dad no hay ms que coasociados. Y poniendo las
manos de los unos en las de los otros, les ensean
que deben ayudarse en esta escabrosa jornada, que
es para los individuos de la vida, y para los pueblos
la de la civilizacin y del derecho. iOh jvenes pro-
fesores de esta escuela! en vosotros pensaba el gran
educador, durante sus inquietas vigilias, en las pos-
trimeras de su vida; vosotros re diriga en sus l-
timos moments, y os instruia sus hijos, herederos
de su espritu, continuadores de su obra. Vuestra
noble ejecutoria est escrita en aquellas palabras de
su testamento, cuando despus de recorder la tre-
menda prueba que lo someti la muerte de su hi-
ja amadsima, anade: no reconozco en el dia otros
hijos que los espirituales, mis discpulos.
Alma generosa, hombre lleno de virtudes, hijo
egregio de una patria desgraciada, yo creo interpre-
tar con justicia tu noble pensamiento. Yo s que tu
alma rebosaria de ternura y,regocijo si pudiera con-
templar este hermoso espectculo, si viera tan ca-
balmente seguido tu ejemplo, tan esparcido tu esp-
ritu vivificante, y que confirmarias mis palabras, y
llamarias generacin tuya esta juventud adelanta-
da y virtuosa.
No la ha abatido la desgracia, no ha helado sus
alientos el cierzo de la adversidad, ha vuelto la ta-
rea interrumpida, y abrindose nuevos horizontes v
en busca de ms explndidas realidades. iOh! si mi
voz fuera bastante poderosa para que resonase en to-
dos los mbitos de mi patria, cmo enalteceria este
ejemplo, esta imitacin, cmo haria ver que esta es
la manera cierta de honrar al grande hombre, cuya
ausencia tan amargamente deploramos. No hay em-
presa pequea, no hay obra modest, cuando se tra-
ta de labrar los destinos de todo un pueblo y-asentar
en slidos sillares su grandeza. Luz quera que hu-
biese una palabra de doctrine para todos, que se com-
batiese en todas parties la ignorancia, que se llevase
hasta lo ms hondo del organismo social una savia
pura yrica. Han llegado los tiempos de que se reali-
cen suspatriticos deseos; ha llegado la hora de que
todos sean llamados participar de la comunin de
las inteligencias. No basta romper las cadenas del
cuerpo, es necesario ahuyentarlas tinieblas del alma.
Cuantos pongais manos esta obra de salvacin, es-
tareis en espritu con el maestro. Ved que sta es su
herencia; la continuacin de la obra de esa hermosa
vida, cuya alta y trascendente significacin no fu
otra que la de preparar por una reform moral, s-
biamente dirigida, la redencin de todos nuestros
oprimidos, la regeneracin de Cuba.


LA PROPOSICIN CAMPO

Vase e dictmen emitido por los ilustres ju-
risconsultos Sres. Martos y Mosquera, sobre la
proposicin del Sr. Marqus de Campo, ofrecien-
do ejecutar sin subvencin del Estado el servicio
de correos maritimos entire la Pennsula, las islas
de Cuba y Puerto-Rico, golfo de Mjico y mar
de las Antillas:
ANTECEDENTES
i.o El Excmo. Sr. Marqus de Campo procura
una resolucin, dirigida promover la rescisin del
contrato celebrado por el Ministerio de Ultramar
con D. A. Lopez y Compaa, hoy la Compaa
Trasatlntica, consecuencia del Real Decreto de 27
de Diciembre de 1877.
2.0 Ofrece:
A. Ejecutar el mismo servicio que hoy hace la
expresada compaa entire la Pennsula, Puerto-Rico
y Habana en dos expediciones mensuales, suprimin-
dose la tercera por innecesaria.
B. Ejecutar dos expediciones mensuales entire la
Habana y Veracruz.
.C. Ejecutar en la misma forma y tiempo expedi-
ciones desde. la Habana' Puerto-Rico y Santo Do-
mingo, y vice versa.


. D. Combinadas con las dos anteriores, enlazaria
otras dos expediciones mensuales desde la Habana
Kingston, Barranquilla, Coln y vice-versa, y desde
Puerto-Rico la Guayra.
E. El servicio sera sin subvencion alguna, por
parte del Estado, con sujecion extricta los pliegos
de condiciones que hoy rigen, con derecho exclusive
al trasporte de pasajeros, tropas y mercancas, como
se concede en los actualer contratos.
F. El arqueo bruto en los buques que hagan el
cabotaje en Cuba se reducir I.ooo toneladas, y las
dems lneas enumeradas se servirn con buques de
2.500 3.oo toneladas.
G. El contrato se har por treinta aos, consis-
tiendo la garanta en los buques que hoy posee el pro-
ponente, y los que aumente en lo sucesivo y las fian-
zas que ya tiene constituidas en la Caja de Depsitos.
3.o ,Segun los datos suministrados, de cuya exac-
titud partimos, el abono annual que hace el Estado
por el contrato con la Compaa Trasatlntica y el
que d el proponents, asciende en junto la suma
de 822,000 pesos fuertes.
4.0 Suponiendo que este desembolso se hiciese 6
hubiere de hacer durante los treinta aos, se eleva-
ria la cantidad de 24.600,000 pesos fuertes en oro.
5.o Los calculos oficiales sacados del presupuesto
formado por el Ministerio de Ultramar en 1868 en
lo tocante al servicio de correos trasatlnticos, arro-
jan por diferencia, entire gastos ingresos, un sobran-
te beneficio de reales vellon 3.023,227, de donde
result que el servicio puede hacerse sin subvencin
direct.
6.0 Indica el proponents que la cantidad de la
subvencin podria aplicarse exclusivamente la ne-
cesaria amortizacin de los billetes de guerra de Cu-
ba, cuyo resultado beneficioso se obtendria al. cabo
del trmino propuesto sin ms gravmen, ni desem-
bolso para el Tesoro espaol.
7.0 De los antecedentes ofrecidos result, como
un hecho indudable, que la exclusive en la conduc-
cion de tropas y pasaje official por el servicio de
correos, arroja suficientes ingresos para cubrir gas-
tos, amortizar el capital empleado y obtener un in-
ters razonable sobre el mismo.
8.o Siendo condiciones esenciales del contrato
vigente que los buques destinados al servicio han de
star clasificados con la mejor letra nota, segun la
clasificacin de las Compaas Llody 6 Veritas, pa-
rece resultar de los registros ltimos publicados que,
de los 13 buques de la Compaa Trasatlntica, seis
de ellos se encuentran sin clasificacin, tres nica-
mente aparecen con primera nota en el lloyd dos
igualmente en Veritas, y otros dos con nota' se-
gunda.
S9.o Tambien es condicin que midan, por lo
mnos, 2,000 toneladas, y result de la clasificacin
referida, que slo seis buques exceden de esa media,
y los otros siete restantes no llegan ella, habiendo
alguno, el Puerto-Rico, que slo figure con 7,623
toneladas, segun el registro de las Compaas Lloyd
y Veritas.
o1. Adems, los antecedentes suministrados se
refieren las condiciones de ventilacin de los bu-
ques de la Compaia Trastlntica, las cuales no pa-
recen apropiadas, si se tienen en cuenta las latitudes
por donde navegan aquellos.
1. Refirese igualmente que, con frecuencia,
se notan atrasos injustificados en los viajes, cuya
causa no nos es conocida, pero que bien pudiera di-
manar del estado de los buques.
12. No se ha de olvidar que el contrato se hizo
en viriud de un Real Decreto expedido para el caso,
en cuya disposicin se autoriza una formula nueva,
desusada en nuestra prctica' administrative, como
es la del concurso.
En consecuencia de lo expuesto, se pregunta:
Primero. Dadas las mejoras que ofrece el seor
Marqns de Campo la Administracin y los
intereses pblicos, y considerando la adjudicacin
del actual contrato como una excepcional y discre-
cional facultad de que el Gobierno us jal convocar
el concurso, puede legalmerite la Administracin
rescindir el contrato en bien del Tesoro pblico?
Segundo. Es siempre necesaria la indemnizacin
en el caso de rescindirse?
Tercero.. Teniendo pagado con exceso la Com-
paa frasatlntica por las subvenciones y ganan-
cias obtenidas, el coste de su material, levantndole
la carga de conducir la correspondencia, lo cual
motiva la subvencin, y teniendo la vida propia con
slo el ejercicio de su industrial, puede sostenerse
que no existen para dicha Compaa daos ni per-
juicios indemnizar si el Gobierno decide :la res-
cisin?
DICTAMEN
No es indiferente, para resolve las cuestiones pro-
puestas, traer la pnemoria que una prctica no inter-












94, REVISTA DE LAS ANTILLAS


rumpida, partir del Decreto de 27 de Febrero de
i85z, sobre contratacin de servicios pblicos de
cierta entidad, di esa disposicin, por todos
aplaudida, el necesario asiento en nuestros hbitos
administrativos, por donde las relaciones del admi-
nistrador con los administrados tocante cosas de
inters pblico, se fundaban en reglas conocidas de
recproca utilidad, en condiciones de equidad y en
preceptos de justicia.
Asi se puso freno posibles arbitrariedades, siem-
pre gravosas los intereses comunes; se ofrecieron
garantas ciertas y notorias los contratantes de
buena f, y se eludieron sinnmero de abusos que
la codicia reproduca en cada moment con alar-
mante intensidad.
La disposicin de 1852, just es proclamarlo, como
vino satisfacer una necesidad de rden moral y de
rden administrative generalmente sentida, arraig
muy pronto, porque su justicia intrnseca hubo de
agregarse el aplauso de la opinion y lugo .la costum-
bre, mejor dicho, la seguridad en que todos descan-
saban; porque cumplidas sus disposicioues, era im-
posible en adelante aquel linaje de sorpresas que
las veces herian el sentimiento pblico de muchas
gentes, y la lucha noble de los intereses legtimos se
entablaba en condiciones de igualdad para los con-
currentes ella, ante la autoridad imparcial del Es-
tado, que vena recoger el fruto de sus disposicio-
nes neutrales entire la vria cocurrencia de fuerzas,
de propsitos y de intereses.
Pues el Decreto de 27 de Diciembre de 1877, que
rompi esa tradicin constant, introduciendo nue-
va y especial formula para ordenar un servicio de
gran cuanta y de- supremo inters, slo puede ad-
mitirse en su carcter exceptional como novedad
enderezada, por la ndole del servicio de que se tra-
ta, por las vrias enventualidades que en su ejecu-
cin y cumplimiento pudieran surgir, por el plazo
relativamente largo en que debia desarrollarse, por
la naturaleza especial del mismo, por la eventualidad
nada problemtica, sino muy possible, de que las ne-
cesidades pblicas hiciesen indispensable su altera-
cin 6 su ampliacin; ese Decreto, decimos, no tiene
ni puede tener explicacin satisfactoria, si no se con-
sidera como una media por donde el poder pblico
se reservaba virtualmente facultades discrecionales
para eventualidades no previstas que pudieran ocur-
rir durante el plazo del contrato, y las cuales, den-
tro de cierta rigidez del Decreto de 1852, no se pu-
diera proveer sin grave detrimento 6 para el Estado
para los particulares.
Patente como era, y el mismo pliego de condicio-
nes anejo al Decreto de I877 lo evidencia, que el de
1852 satisfara cumplidamente las ms extremadas
exigencias, no es lcito ante la excepcin introduci-
da, ante la nueva formula inventada, que pudiera
parecer intempestiva primera vista, no es lcito,
tratndose de un Gobierno y de sus mimbros res-
petables, buscar su origen en genialidades otros
motivos anlogos, sino pensar y asegurar que ese
Decreto de 1877 se di con un objeto conocido, y
que fu ideado despus de madura reflexin.
Cul pudo ser ese objeto lcito, honest, emana-
do de exquisite prevision? La eventualidad ms
mnos probable de que en un moment dado, den-
tro del trmino del contrato, necesidades reconoci-
das y cuantiosos intereses pblicos demandasen que
se rescindiera desde lugo. Y para no luchar con
obstculos derivados del Decreto de 1852, relativa-
mente rgidos, de aqu esa nueva formula cuya bon-
dad han venido patentizar muy pronto los hechos,
por cuanto ahora el Estado puede apreciar y debe
tender reconocidas ventajas con que le brinda el
Marqus de Campo, sin temor contradicciones ms
mnos fudadas.
Pero aun dentro del espritu de ese Decreto de
1852, que calificamos de relativamente rgido, caben
otros motivos que los enumerados en l de resci-
sin de los contratos sobre servicios pblicos. Asi
es. en verdad: la prctica admite, fundndose en la
equidad, la rescisin de los contratos cuando resul-
tan onerosos para los intereses generals, porque la
Administracin no puede olvidar que su cargo es-
t la tutela de esos intereses, y est una necesidad
de rden superior y permanent, que ningun Go-
bierno puede desatender ni postergar considera-
ciones que nazean del inters privado.
Pues, si aun contando con esta prctica, no arbi-
trria, sino fundada en consideraciones superiores,
todava el Gobierno quiso eludir la possible contien-
da derivada del Decreto de i852, 6 invent una fr-
mula que sera anmala y peligrosa, si no respondie-
se al objeto indicado, parece evidence que si los in-
tereses pblicos lo demandan, es possible, es necesa-
ria, es just la rescisin del contrato con la Compa-
a Trasatlntica, como lo pretend el Sr. Marqus
de Campo, rescisin que puede decretarse con ms
facildad que cualquiera otra, porque la forma ex-


cepcional, restringida, mnos equitativa ideada
por el Gobierno de 1877, acusa una reserve de facul-
tades, una cierta direccin para casos y moments
especiales en que los intereses pblicos padeciesen
quebranto 6 el servicio del Estado no resultase con
la economa apetecible.
Uno y otro caso se ofrecen hoy la considera-
cin del pais con todos los caractres de evidencia,
porque el uno es consecuencia necesaria y fatal dl1
otro.
Desde el moment que un servicio pblico seofre-
ce con la considerable rebaja de i6 millones y me-
dio de realer al ao, es notoria la economa, y ms
que notoria fabulosa, resultante para el Estado. Y
si ese servicio se practice hoy sin semejante rebaja,
es decir con la obligacin en el Gobierno de abonar
aquella considerable suma, quin ser dado ne-
gar el quebranto de los intereses generals?
Pero hay ms an: ese servicio se hace hoy en es-
fera muylimitada, como quiera que slo atiende
relaciones directs y necesidades especiales de la
Peninsula y una de sus Colonias, por important
que ella sea. Y tal como ahora se proyecta, ser un
servicio de carcter ms general y comprensivo, por
donde nuestras relaciones comerciales tendrn gran-
de incremento; nuestra riqueza derivatives ms ex-
tensos, y nuestra produccin y la de nuestras Colo-
nias estmulos eficacsimos para su desarrollo.
Convidan, pues, la rescisin consideraciones po-
tsimas que el Gobierno deber pesar con deteni-
miento para resolver lugo con energa, porque de
ello depend tambien el cumplimiento de sagradas
obligaciones, hoy en suspenso por la penuria del
Tesoro, y depend asimismo que nuestro crdito
pblico en Cuba salga del abatimiento en que yace
despus de los estragos de la pasada guerra; punto
muy atendible, pues que la amortizacin de los bi-
lletes de guerra, su recogida constant y sucesia;,
aplicando ello lo que se invierte en una subven-
cin.hoy innecesaria, recaer adems en multitud
de families, las cuales la triste fatalidad de la'gue-
rra priv de sus ms tiles mimbros, inutiliz pa-
ra el trabajo muchos de ellos.
Sin duda, en nuestro sentir, existen motivos de
rden superior que sera inconvenient desatender
para que se decide la rescisin del contrato de Co-
rreos Martimos celebrado con la Compaa Tra-
satlntica.
Pero teniendo en cuenta los antecedentes resea-
dos al principio, y partiendo de su exactitud, hay
tambien motivos concretos y especiales que vigori-
zan nuestra conclusion.
Es principio administrative, corroborado por la
jurisprudencia contenciosa, que los contratos de ser-
vicio pblico, aunque parezcan semejantes los de
rden civil, difieren, sin embargo,' de estos en pun-
tos muy esenciales, entire los cuales se encuentra la
mayor libertad de disolverlos mediante la rescisin.
Corrobora este principio la regla tambien admi-
nistrativa, y como l sancionado por la jurispruden-
cia contenciosa, de que estos contratos no se rescin-
den por motivo de lesin; pero como este precepto,
tomado aisladamente, seria injusto, moral y legal-
mente apreciado, se ha de tener en cuenta que su
introduccin en la prctica administrative, nace
precisamente de la extension que se da al primero
antes enunciado. Es decir, que por mediar en los
contratos administrativos ms libertad para la res-
cisin, porque los motivos de ella se imponen siem-
pre por la equidad, por el inters pblico y por an-
logas consideraciones, todo 'lo cual constitute una
especie de riesgo, por eso no se d entrada al prin-
cipio extricto del derecho civil referente la lesin.
Un ejemplo muy repetido basta para confirmar
nuestro aserto. Tratndose de la ejecucin de una
obra pblica es rescindible el contrato si durante
aquella experimentasen los precious un aumento no-
table; y por tal se entiende el que aplicado la ma-
sa de la obra que falta, d una cantidad superior al
sexto del imported total de la contrata. Y como este
caso pudiranse citar otros vrios de entidad anlo-
ga y de rden parecido.
Ahora bien; si este contrato se rigiese por las re-
glas extrictas del derecho civil habra razn para
rescindirlo por causa de lesin? Por modo algu-
no, pues la entidad del perjuicio no llega al lmite de
la lesin. Y, sin embargo, administrativamente se
rescinde, de donde se deriva que este remedio en el
rden administrative se aplica por virtud de causes
muy distintas de las del rden civil, se aplica con ma-
yor libertad y criterio, se aplica, en fin, por motivos
ms genricos que especficos.
Pues haciendo aplicacin de esta regla de equidad,
que el Estado aplic en el caso enunciado, y en otras
cuyasresultancias sean anlogas, y teniendo encuen-
ta el carcter bilateral de los contratos sobre servi-
cios pblicos, no es possible olvidar que ese princi-
pio, que esa regla de equidad obra igualmente cuan-


do se trata de los intereses del particular en cuyo
beneficio rescinde, que cuando se trata de los intere-
ses del Estado, que tambien puede optar benefit
cios. Por done, si ahora el Estado paga un servi-
cio, como si dijramos, un precio de obra en canti-
dad de 6oooo duros mensualer, y ha de pagarlo
an, de mantenerse el contrato, por espacio de seis
aos, y el precio del servicio ha bajado tan conside'-
rablemente que puede lograrlo sin pagar nada, es
dudoso que esa base, la de equidad que el Estado
aplica en beneficio del particular, aplicarse debe
tambien en beneficio del Estado? El contrato es bila-
teral; es decir, supone igualdad de condiciones
igualdad de resultados, as driven stas del derecho,
como procedan de la equidad. Pues si invertidos los
trminos, la equidad aconsejaria la rescisin, la res-
cisin en beneficio de la Compaa Trasantlntica;
miradas las cosas con relacin al Estado, tambien en
beneficio de ste ha de declararse la rescisin.
Todava el principio adminisirativo de la mayor
libertad para rescindir contratos sobre servicios p-
blicos tiene una aplicacin ms concrete, que se tra-
duce en la regla siguiente: Por punto general, las
condiciones de los contratos administrativos en r-
den los servicios pblicos, tienen el carcter de re-
solntorias, por donde la-falta de cumplimiento
alguna algunas de ellas es causa inmediata de res-
cisin.
Ahora bien; si es un hecho que la Compaa Tra-
satlntica posee los buques con las condiciones que
se estipularon en el contrato, porque la' mitad de
ellos no miden las 2,ooo toneladas requeridas, segun
el registry y clasificacin de las Compaas Lloyd y
Vritas; si lo es que dos de ellos tienensegunda nota
en lugar de primera; si result que seis estn en los
registros de dichas Compaas sin clasificacin; si en
todos la mayor parte 6 en alguno siquiera, las con-
diciones de ventilacin no son apropiadas para el uso
que se destinan, ni responded la necesidad que han
de satisfacer; si, por ltimo, esa falta de condiciones
otras causes, produce con frecuencia retardos iri-
justificados en el servicio, forzoso ser convenir' en
que no una, sino vrias de las condiciones y de las
ms esenciales del contrato ni se cumplen, ni se han
cumplido. Y si esto es as, claro est que la rescisin
procede todas luces y debe decretarse, porque este
contrato afecta intereses de .rden superior, al ser-
vicio de comunicaciones, la seguridad personal de
multitud de individuos, su salud durante un largo
viaje, y por ltimo, necesidades sanitarias de ndo-
le general si se tiene en cuenta que en determinadas
pocas del ao esos buques arriban constant y pe-
ridicamente puntos invalidos de una enfermedad
que, epidmica contagiosa, causa los mayores es-
tragos.
Por las consideraciones expuestas entendemos,
respondiendo la primera pregunta, quepuede acor-
darse la rescisin del contrato con la Compaa
Trasatlntica por reputarla favorable los intereses
del Tesoro pblico y fundada con motivo de inters
superior del Estado, en razones de equidad y en cau-
sas derivadas de la falta de cumplimiento de condi-
ciones esenciales del contrato, atendidala naturaleza
de ste.
La segunda pregunta es de fcil contestacin y bas-
taria una negative sencilla, es decir, que la indemni-
zacin no es siempre y en todos los casos consecuen-
cia ineludible de la rescisin; pero como en realidad,
esta segunda pregunta se enlaza con la tercera, en la
cual el caso se concrete ms, pueden contestarse jun-
tamente.
Hay dos principios que son constantes en la juris.
prudencia administrative, cuando se trata de la res-
cisin de contratos de servicios pblicos.
Es el primero (Consejo Real, 20 de Junio de 1849),
que para poner salvo los intereses del Estado, de-
be la administracin rescindir los contratos adminis-
trativos cuando el empresario no cumple las condi-
ciones estipuladas, ejerciendo un acto de justicia,
porque el exacto cumplimiento de estas condiciones
es una clusula r -solutoria del contrato.
La regla enunciada se confirm por constant apli.
cacin de ella casos mtuy diversos y repetidos de
contratacin sobre servicios pblicos, siendo oioso
citar aqu las decisions del Consejo Real, del Tribu-
nal Su remo y del Consejo de Estado.
Es el segundo (Consejo Real, 4 de Marzo de 1875),
que puede el empresario solicitar la reparacin de
daos y perjuicios cuando sin culpa de l, acuerde la
Administracin rescindir el contrato.
Aunque este principio no tenga excepciones, re-
sulta, sin embargo, limitada en su aplicacin por
multitud de circunstancias que reduce sobremanera
su generalidad. Es decir, la jurisprudencia conten-
cioso-administrativa slo condena al establecerlo, los
actos de pura arbitrariedad para legitimar los queno
resulten causes aparentes reales.
Pues as las cosas, si se trata del primer princlpl~












REVISTA DE LAS ANTILLAS 95


i icomo creemos, es aplicable al caso present, la tendencia c nsiderar la Constitucin como un j ejemplar alguno de los familiares de aqul, 6 en
Compaa Trasatlntica no tendr derecho indem- estorbo y como una rmora, lleva derecho al su defecto dos testigos, 6 mayor abundamien-
nizacin alguna, pues ella, por sus actos propios, ha absolutismo en todos los rdenes, en todas las es- to el art. 16, prrafo 2.*, que dice textualmente
dado eficacia la condicin resolutoria, foras de la vida pblica, causndose as un mal asi: Si los patrocinados no estuviesen cargo di-
,Si se trata del segundo, supuesto que no podemos n acho mayor que el alegado como fundamento recto de sus patrons, 6, un estndolo, alega-
dmitr, daar onte en todo d eteniieno el es-tad del rgmen arbitrario irresponsible que se sen los ltimos incapacidad por motivo de em-
sas, depurar si as cierto que slo con l subvenci6 preconiza. bargo de bienes 6 por otro juicio u otra ciscuns-
cobrada ha reintegradosu capital la Compaia Tras- Las Comisiones militares no han dado nunca tancia cualquiera, las juntas se entendern con el
atlntica para estimar con justicia y equidad el ca- en Cuba buenos frutos. El General Lersundi, que se hallase al cuidado de los libertos SIN QUE
so, porque ellucro cesante no se admite jams arbi- poco Antes de la Revolucin, las puso en prcti- PUEDAN DEMORARSE LAS RESOLUCIONES POR INTER-
trariamente, sino que se sujeta un clculo funda- ca, y slo sirvieron para que se consumaran su POSICION DE NADIE.
do en los antecedentes todos, y aqu, siendo cierto sombra deplorables abusos. Y, finalmente, en uno otro caso debi resol-
los que se exponen, la equidad y la justicia aconse- Establecidas lugo en tiempos de perturbacio- verse la cuestin de plano, brevemente con la
an qe el Goberno fuese muy parco en sus co nes, como media extraordinaria y como arma de. asistencia del patron 6 su representacin si acu-
En todo caso, y aceptando el supuesto ms favo- guerra, pudieron justificarse con la situacin del dieron la Junta dentro de los quince dias siguien-
rable la Compaa Trasatlntica, claro es que, la pas, como se explica, en tales circunstancias, el tes al de la notificacin de la pretension de su
indemnizacion, equivaldria una parte alcuota, predominio de la fuerza armada; pero hoy no patrocinada, 6 sin su intervenci6n sin lo efectua-
pero muy reducida, de la cantidad que importa la encontramos razn que las recomiende ni inters ron en tiempo, conforme el espritu y letra del
subvencion, y por donde la economa para el Teso- pblico que las exija. articulo 13 del mencionado reglamento; si as no
ro sera siempre muy considerable. En los campos de Cuba no reina un bandole- se hizo se falt la ley y por ende se incurri en
En resumen:s rismo que los haga inhabitables, ni que mantenga responsabilidad.
delontsratos con la Companrla r ntica, por- en constant zozobra inseguridad A los habitan- La ley de abolicin es mala; el reglamento es
que favorece los intereses pblicos, facility al Te- tes, amenazados, sin defense, en sus vidas y en psimo. Adems no se cumplen. Vaya una me-
soro la aplicacion de cuantiosas sumas que se in- sus propiedades: no es Cuba una nueva Ca- rienda de blancos!
viertan innecesariamcnte en el ramo de Correos, labria.
cubrir otras atenciones de humanidad, de justicia La criminalidad creci much inmediatamente
y de honra que pesan sobre el Tesoro de Cuba. despus de la guerra, como era natural que su- OTRO TRIUNFO DE CORTINA
La consideramos indispensable, porque no se han cediera, como ha sucedido en otras parties; pero
cumplido las condiciones del contrato, condiciones o al extremo de requerir una represin ciega y En la Habana se vi el 30 de Junio, ante el Tri-
que, porsu ndole y carcter, se reputan, ya en ge- terrible, que haga perecer muchos inocentes, bunal de Imprenta la denuncia de que ha sido vcti-
tal, ya concretamente, resolutoria dd contrato, n l ... .. ee ma nuestro ilustrado colega El Palenque Literario.
ILa reputamos til porque, admitido el nuevo ser- para purgar la tierra de malhechores; antes al ma nuestro ilustracolega l Palenqu Literario.
vicio en a form que se propose, claro es qe serv- contrario, se ha idoNumeroso pblio acudi al actor Ocupaban el
vicio en la forma que se propone, claro es que servi- contrario,, se ha ido ganando, ano por ano, en ese banco de la defense algunos scores letrados, entire
r de estmulo poderoso con el aumento de comuni- sentido, y as se v qu, despus de promulgada los que figuran Azcrate, Ponce, Giberga, Figueroa
caciones al desarrollo del come cio y de la produc- la ley de abolicin, no son tan frecuentes los in- y otros cuyos nombres no recordamos en estos mo-
cion. cendios en los campos, ni se han promovido dis- mentos.
Y no slo autoriza ello la mayor facilidad que se turbios, ni desrdenes de importancia entire los Habl, en primer trmino, el Sr. Fiscal de Im-
deriva del Decreto de 27 de Diciembre de 1877, que trabajadores, cuya condicin se ha modificado prenta, quien expuso en muy breves frases los ioti-
de otra suerte sera una novedad inexplicable en ma-vos legalese que servant de fundamento la denuncia
teria tan important como la contratacin de servi- tan notablemente. vos legalese que servian de fundamento la denuncia
ios pbHlcos, sino que puede acordarse de perfect A qu pues, el establecimiento.de un regimen por l formulada contra El Palenque Literario.
conformidad con el Decreto de 27 de Febrero de desacreditado que ni siquiera brinda garantas Toc su turno al Sr. Cortina, defensor del peri-
8532, y la regla de jurisprudencia administrative dic- de brevedad en la tramitacin, ni puede ofrecer pronunci el conocido orador encargado de la de-
tada en la aplicacin interpretacin de este decreto. seguridades de acierto, porque la experiencia fensa de El Palenque, fu notable bajo todos con-
Partiendo del supuesto de incumplimiento de ensea lo contrario? ceptos.
condiciones del contrato por parte del empresario, General Prendergast, tome usted duchas! Palabra abundante, razonamiento cientfico, ele-
creemos que la rescisin puede hacerse sin que Haya vacin en las ideas, belleza en la forma, sentimiento
mritos para indemnizar danos perjuicios. en la exposicin de los hechos; h aqu los rasgos
Pero, un supuesto que los hubiese, sostenemos la SUSANA ESPONDA principles del informed pronunciado ante el Tribu-
rescisin porque la suma de esos daos,atendidoslos A A nal de Imprenta por el Sr. Cortina.
antecedentes, sera siempre, mejor dicho, debera ser Plcido, el po elavo, el dulce cantor dla
muy reducida, comparada con la importancia y cuan- Cuenta El inparcial, peridico de Trinidad, Libertad, ha surgido de la tumba, obediente al nr-
tiosa que se paga por subvencin, que la patrocinada Susana Esponda, despus de gico conjuro de Cortina, para pedir los hombres
Tal es nuestro dictmen. haber dado doce on-as de oro para obtener su la justicia que sus tiempos le negaron. Mrtir ino-
,Madrid ii de Junio de 1885. exencin del patronato, ha estado en condicin center de las duras leyes que anegaron en sangre la
LICENCIADo, C. MRTOS. de patrocinada durante tres ms meses. conciencia de los defensores del derecho y de 1l
LICENCIADO, TOMAS MARa MOSQUERA Dice muy bien El Imparcial, que la mencionada emancipacin de los esclavos, sufri Plcido las te-
I lbi C LIbLCiU d ~ ll ft{V *U idL 4 b lUthi h


IDUCHAS, GENERAL, DUCHAS!

En la Habana se ha dicho que el Gobernador
general, Sr. Prendergast, trata de conseguir que
subsistan, como permanentes, las disposiciones
dictadas por el General Blanco, cuando decret
el estado de sitio, para castigar los bandoleros
incendiarios, y que se le faculte, mintras tanto,
para aplicar esos criminals la ley especial
contra los secuestradores.
Nos parece deplorable-por ms que en el ge-
neral Prendergast nada nos extraa ya-que en
plena paz se pretend crear una legislacin ad
hoc.que interrumpa el rden constitutional que
imponga una especie de dictadura en ciertas ma-
terias, sentando asi precedentes muy peligrosos.
Nos escriben de la Habana que se quejan los
partidarios de esas medidas excepcionales que
se quieren sancionar como corrientes, del des-
prestigio en que ha ido cayendo por su debilidad
orgnica la autoridad judicial; y no comprenden
que.esas leyes de represion seversimas, al poner
Ja justicia en manos de comisiones militares, son
las que contribuyen ms despojar de fuerza y
de eficacia los Tribunales comunes, puesto que
proclaman su impotencia y consagran la superio-
ridad de los Consejos de guerra, que juzgan su-
mariamente sin atemperarse los principios del
Derecho penal.
Esos seores, que tan asustados. estn, no
comprenden, olvidan por lo mnos, que esa


cantidad, entregada al comprador, era mas que
suficiente para que Susana Esponda quedase com-
pletamente manumitida; no creemos-termina
diciendo el colega-haya sido la mente del legis-
lador, el dejar lesamparados completamente
los patrocinados en casos como el de la dotacin
del ingnio Las Bocas, llevada de aqu con una
precipitacin inusitada, y mnos para que una pa-
trocinada que entreg al comprador ms de la
cantidad necesaria para obtener su complete li-
bertad, haya permanecido en situacin indefinida
durante tres cuatro 6 ms meses, por conve-
niencias del comprador, que se ausent, y por lo
dems ya espresado.
Bien se alcanza que si la cantidad entregada
por la morena Susana era suficiente,-y creemos
que la de 204, oro, lo era, en atencin su sexo,
-debi6, en primer trmino, drsele algun docu-
mento autorizndola para trabajar por su cuenta,
sin obligrsela, bajo ningun concept, volver
poder del patrono, conforme con lo que terminan-
mente previene el art. 56 del Reglamento de 8 de
Mayo de 880 para la aplicacin y cumplimiento
de la ley de abolicin de 13 de Febrero del pro-
pio ao.
En segundo lugar, no era bice para dilatar 6
demorar la terminacin del expediente el hecho
de que el patrono se encontrase ausente, porque
previniendo este caso, el mismo reglamento es-
cribi su art. 15, disponiendo en l:. que si el pa-
trono se hallase ausente y no se le conociese re-
presentante, se le dejar en su morada la pape-
leta de citacin, de la que deber firmar un


Irr eU conseLcunc as dl, e aque a oilrm a e iLcLa
que el ao de 1844 agitara y conmoviera la sociedad
cubana.
Cortina ha sabido rehabilitar la memorial del
poeta, presentando al Tribunal de Imprenta las
pruebas cumplidas de su inocencia. Suponemos haya
sido, que despus de tan brillante y varonil esfuerzo,
absuelto El Palenque Literario, lo que deseamos de
todas veras y es de creerse que as suceda, porque
estos tempos no son los del infortunado Plcido ni
los actuales Tribunales se parecen aquellas Comi-
siones militares.

PUNTOS ROJOS

Gracias, Sr. Len y Castillo, muchas gracias!
Abora result que el Sr. Ministro de Ultramar ha
colmado de favors la isla de Cuba. As lo di-
cen vrios peridicos oficiosos, espantosamente ofi-
ciosos.
Segun parece, el Sr. Len y Castillo ha sacado
Cnba de la nada, con la eficacia de su palabra y pa-
ra su gloria.
All no haba nada; ni libertad, ni rden, ni mo-
ralidad, ni adminstracin, ni depsitos judiciales.
Sigue no habiendo nada de eso. Tan slo en el
Ministerio de Ultramar se encuentran espaoles ca-
paces de career que el Sr. Len y Castillo ha conver-
tido Cnba en un paraso.
Qu ha hecho el Ministro, en suma? Muy poca
cosa.
Sus presupuestos no son tan malos como los an-
teriores; pero son malos, malitos.
La ley de imprenta es ms'restrictiva que la de la
Pennsula.
El cabotaje es una broma de mal gusto. Tardar


I












96 REVISTA DE LAS ANTILLAS


algunos aos en llegar, y cuando llegue slose no-
tar la diferencia en la baja de los ingresos adua-
neros.
Dnde estn las ventajas que Cuba debe al seor
Len y Castillo?
*
Detalle retrospecti%,o.
A poco de entrar el Sr. Sagasta en el poder, los
peridicos liberals de Madrid pidieron que se en-
viase Cuba la ley de imprenta.
El Sr. Len y Castillo no tena ganas de enviarla.
Ide el pretexto de consultar al general Blanco para
ir ganando tiempo.
Los peridicos insistieron. Recordaron al liberal
Ministro, que su antecesor, el Sr. Sanchez Bustillo,
que era conservador, habia enviado Puerto-Rico la
leyde imprenta.
Entnces el Sr. Len y Castillo capitul.
Estos liberals se parecen las tabaqueras anti-
guas: para que se abran hay que pegarles.

En la Habana no hay exposiciones pedaggicas.
En Madrid hemos tenido una y muy interesante.
Entre los trabajos expuestos, figuraba un pauelo
bordado con pelo, catalogado con el nmero 22.
Cosa exquisite, seoras y caballeros! Su autor,
D. Joaquin Forcada, tiene habilidad y gusto.

Vase, en otro lugar de este nmero, el documen-
to que acompaa la querella presentada por el se-
or Cepeda contra el general Prendergast.
No dir el gobernador general de Cuba que no
contribuimos crearle una reputacin.
Tanto hemos de hacer, que su fama ha de volar
por el mundo.
Merced nosotros, se sabr quin es Prendergast.
*
Nos escriben de la Isla Negra (Australasia), que
lord Lewis, el virey (viceroy), ha pasado un gran
susto.
Su perro favorite ha tenido una enfermedad bas-
tante grave. No sabe contenerse y compete excesos...
de todo gnero.
Dia y noche ha estado lord Lewis al lado del en-
fermo. Los negocios pblicos han quedado abando-
nados por el virey.
Esto no ha producido inconvenient alguno, por-
que, de hecho, la vireina es quien gobierna.
En la Isla Negra ha sido general el pesar por la
afliccin que abrumaba al virey. As es que la noti-
cia de estar restablecido el perrito ha llenado de ale-
gria al pueblo insular.
En esta alegra ha habido algo ms que simpata
hcia el virey. Ha habido tambien temor de que, si
el perrito no se curaba, quisiera lord Lewis aplacar
la ira de los dioses-el virey es pagano-ordenando
sacrificios humans.
Todos los folicularios temian ser desterrados en-
carcelados.
*
Se dice que lord Lewis piensa introducir una in-
novacin en el peridico official titulado Gaceta de
la Isla Negra.
Todos los das, en la primera column de la pri-
mera plana, saldr el parte de la salud del perrito.

Estos dias se ha hablado en Madrid del rel:vo del
general Prendergast.
Los seores de la U. C. se han puesto tristes al
oir esa especie. -Quitarlo ahora!- cuentan que
ha exclamado Suarez Vigil:-Cuando ya conoce
aquello!
Es decir:
-Cuando ya es de los nuestros!
*
El general Martinez Campos, ministry de la Gue-
rra, no defender al Sr. Prendergast cuando se trate
del relevo de ste en Consejo de Ministros.
El Ministro de la Guerra opina que el Sr. Pren-
dergast estaba bien en la capitana general de Cata-
lua.
El general Martinez Campos conoce al otro ge-
neral.
*
Y no defendiendo Campos Prendergast quien
ha de defenderlo?
El gobernador general de Cuba vive de la lstima
del Sr. Len y Castillo.
No bien el gobierno general haga falta para un
amigo del Gabinete, el Sr. Prendergast-y Gordon-
tendrn que embarcarse para la Pennsula.


Lo veremos por ac.
Sin facultades ilimitadas, sin dictadura. Ya no
ser Vice-Real Patrono ni Presidente-nato de todas
las corporaciones, etc., etc.
Un Teniente general! Ni ms ni mnos. Aqu,
donde hay tantos!
No habr dejado rastro luminoso en la Historia.
Esta dir: Fu un Gobernador general como hay
muchos. Ni pinch nl cort; pero desterr un pe-
riodista.
Ninguna superioridad, ninguna peculiaridad. Ni
un Tacon, ni un Valmaseda; pero tampoco, ni un
Serrano, ni un Dulce.
Prendergast ser como los pueblos felices: no ten-
dr historic.
El general Cero, S. E. El Vacio, el gobernante
Nada.
Su epitafio ser este: Ni chicha ni limon.
Agua tbia!
*
Si el Ministro de Ultramar manda Cuba, como
ha prometido los Sres. Portuondo y Betancourt, la
nueva ley provincial de la Pennsula, con leaves mo-
dificaciones, algo habremos conseguido.
El caso es que las modificaciones no pasen de le-
ves. Es de temer que lleguen graves, como sucedi
con la ley de imprenta.
Tendrn las diputaciones de Cuba las mismas
facultades que tienen las diputaciones de la Penn-
sula? Se establecer all la representacin de las mi-
noras? Se har en el censo electoral una rebaja que
guard relacin con la que se ha hecho en la Pe-
nnsula?
jAqu duele, autonomistas! Si la ley para Cuba es
identica en todo eso la ley de la Pennsula, los
conservadores lo pasarn mal.
Si la ley no sale buena, ser porque en el Ministe-
rio de Ultramar se ha querido complacer a los ne-
greros.

Ya no vienen adhesiones al partido liberal-nacio-
nal que desea ver formado en Cuba el Sr. Len y
Castillo.
Si estarn colocados todos los miembros del nue-
vo partido?
iEscammonos!

Ultimas novedades.
Ramn Armas se ha puesto muy flaco con los
triunfos de Villanueva; Pancho Armas est escri-
biendo una oda dedicada Vrgez; Suarez Vigl me-
dita (!!); Longoria se baa en Astrias; Batanero si-
gue oculto.
Y todo esto, Apezteguia el excomulgado, goza
de una salud admirable.
P. D. Y la asimilacin no parece?


NOVOA Y ZAYAS
En la Habana (Mercaderes, 16) han establecido
una casa central de comisiones nuestros queridos
amigos los Sres. Novoa y Zayas.
Representarn la casa en los Tribunales de Jus-
ticia, con poder bastante, los conocidos procuradores
D. Estban de la Tegera y Vera y el Sr. D. Ramn
Espinosa de los Monteros. Y para el otorgamiento
de escrituras, poderes y dems documents pblicos,
cuenta con los inteligentes notarios, Ldo. D. Luis
Rodriguez y D. Crlos Amores.
Los Sres. Novoa y Zayas han dividido en tres
secciones los asuntos de que se ocupa la casa, deno-
minndolas de Justicia, Gobernacin, Fomento y
Hacienda,, y de Industria y Comercio, Agricultu-
ra, ventas de fincas urbanas, descuentos, giros im-
portacin y exportacin de frutos.
Para mayor inteligencia de las personas poco ver-
sadas en estos negocios, detallaremos los ramos en
que se subdivide cada una de las secciones mencio-
nadas.
Forman la .'; demands contencioso-administra-
tivas contra las decisions del Gobierno general y
Direccin general de Hacienda que hayan causado
estado. Defensas en expedientes gubernativos y ad-
ministrativos; juicios abintestatos y testamentaras
para la reclamacin y particin de bienes que radi-
quen en esta Isla; juicios ejecutivos, ordinarios y
verbales, minutes para escrituras de compraventa,
hipotecas y toda clase de contratos; expedientes pa-
ra contraer matrimonio; reclamacin de censos y
capellanas y todo lo dems que tenga relacin con
este ramo; rebates judiciales, inscripcin de escritu-
ras, particin y adjudicacin de bienes y otros do-
cumentos en los registros de la propiedad; expedi-
cin de certificados de id., chancelacionde hipotecas,
liquidacin de derechos fiscales que devengue la tras-
lacin de dominio, para gobierno de los interesados,


ntes de satisfacer los devengos, despacho de exhor.-
tos, demands de desahucio y de menor y mayor
cuanta; testamentaras, concursos y juicios necesa-
rios de espera, interdictos de obra nueva y obra vie-
ja, posesorios y de retener y de recobrar, despus de
examiner sus circunstancias; y todos cuantos asun-
tos sean del resort de los Tribuhales ordinarios, sin
pedir expenses para suplemenntoj.de ninguna clase.
La seccin de Gobernacin, Hacienda, y Fomento;
representacin de corporaciones provinciales y mu-
nicipales, expedientes sobre propuestas y arbitrios,
de secularizacin de cementerios, esclarecimiento
de derechos y acciones provinciales, municipales y
de beneficencia; repartos de cupos de contribucin
y amillaramientos de la riqueza territorial, expedi-
cin de patentes de sanidad, asuntos sobre instruc-
cin pblica, indultos (cuando procedan) disensos,
sustitucin y redencin de quintos y milicianos, li-
cencias para la apertura de toda clase de estableci-
mientos pblicos; para la publicacin de peridicos,
para construir, reedificar, aumentar variar casas
yedificios; de caza y pesca, para portar armas y para
herrar ganado, cdulas de vecindad, pasaportes,
guias y reseas de animals, y toda clase de docu-
mentos de polica; trasmisin de ttulos de Castilla y
de oficios vendibles y renunciables, incidentes sobre
expropiacin forzosa por causa de utilidad pblica
y de la prvia indemnizacin del valor de la cosa
expropiada; de denuncias de terrenos realengos,
incidents sobre caminos rurales, serventas y apro-
vechamientos comunares de pastos y de riegos;
subastas de arbitrios municipales, arrendamien-
to de casilles y puestos pblicos,, privilegios de in-
vencin, registros de minas y criaderos de arenas
aurferas investigaciones y denuncios; explota-
cin de canteras, propiedad y aprovechamiento de
terrenos inmediatos al mar, concesin de maris-
mas para su desecacin y aprovechamiento y de
criaderos de ostras y otros mariscos; subastas pa-
ra talas de rboles y aprovechamiento de lea y
cscara de montes del Estado; concesiones para el
establecimiento de balsas y barcas en los pasos
de los rios; autorizaciones para construir carrile-
ras, chuchos, muelles, y varaderos; .toma de razn
de ttulos y escrituras de sociedades comerciales y
annimas; canalizaciones y colonizaciones, subastas
y contratas de servicios del Estado y de Corporacio-
nes provinciales, municipales y de Beneficencia; ex-
pedientes sobre recepcin de servicios realizados y
gestin del pago de su imported, segun subasta 6
contrata; gestiones sobre devolucin de ingresos in-
debidos, de depsitos prvios, various y judiciales y de
fianzas metlicas hipotecarias constituidas favor
del Estado de Corporaciones, y su chancelacin;
redencin de censos del Estado, municipales y pro-
vinciales, compensaciones de crditos, reclamaciones
de haberes personales y de asignaciones de material,
de alquileres de edificios ocupados por el Estado 6
Corporaciones, y toda clase de crditos de poca an-
tigua y reciente, rebaja de cuotas de contribuciones,
cuando pueda justificarse que son excesivas; exen-
cin de las mismas y de otros impuestos, cuando
proceda en derecho; pago de premios de recaudacin
de contribuciones y de expendicin de efectos tim-
brados; reclamacin de toda clase de derechos y ac-
ciones que puedan ejercitarse contra el Estado, in-
cluso la devolucin de bienes particulars ocupauos
por ste, la restitucin de su valor; y todas cuan-
tas gestiones deban practicarse en las oficinas cen-
trales y locales, Diputaciones, Ayuntamientos y
Juntas. Representacin de galeras dramticas-y de
editors de toda clase de publicaciones, y apodera-
miento de cuentadantes para contestar y solventar
reparos.
La seccin 3.a la forman los asuntos siguientes:
Comisin para compra y venta de azcare aguar-
dientes, miles, cera, cueros, salados y curtidos, ta-
baco en rama y elaborado; y para la de vinos, aceite,
pastas, conservas alimenticias y salazones proceden-
tes de la Pennsula y del extranjero, cuyo fin se
suplica la remisin de las muestras oportunas con
sus precious, para exponerlas al pblico constante-
mente en el saln de la casa.-Embarques de tabaco
y azcar para la Pennsula y el extranjero, corrien-
do las plizas necesarias con el pago de derechos de
Aduanas. Arqueos de buques, su abanderamiento
inscricion en la contribucin de subsidio que corres-
ponda al nmero de toneladas, y pago de contribu-
ciones, para evitar recargos y apremios. Venta. y
permuta de fincas rsticas y urbanas, acciones de
ferrocarriles, del Banco Espaol y de otras empre-'
sas, anticipos sobre toda clase de valores y giro de
letras sobre todos los puntos de Europa y Amrica,
con el tipo tns mdico de comisin.
La correspondencia al apartado 454. Los telegra-
mas: Novoa y Zayas, Habana.
Impranta de Aurelio, J. Alaria, Cueva 12. Estrella 15




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