Title: Revista de las Antillas
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 Material Information
Title: Revista de las Antillas : periódico de intereses económico-político-sociales
Physical Description: v. : ; cm.
Language: Spanish
Publisher: s.n.
Place of Publication: Madrid
Madrid
Publication Date: July 8, 1882
Frequency: 3 veces al mes
normalized irregular
 Subjects
Genre: newspaper   ( marcgt )
Spatial Coverage: Cuba -- Habana
España -- Madrid -- Madrid -- Madrid
 Notes
Dates or Sequential Designation: Año 1, n. 1 (16 mayo 1882)- = T. 1, n. 1-
Dates or Sequential Designation: Cesó en 1884.
General Note: Director, Francisco Cepeda.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00097352
Volume ID: VID00011
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 436542631

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REVISTA DE LAS ANTILLAS


La nacin espaola es la re-
unin de todos los espaoles de
ambos hemisferios.
Constitucin de ISlI.-Art. L.'


PERIODIC DE INTERESTS ECONOIICO-POLITICO-SOCIAIES
DE LAS ISLAS DE CUBA Y PUERTO-RICO
se public los dlas 9, t8 y 28 y los siguientes a la llegada del correo de Ultramar


Un pueblo no puede ser mi-
tad esclavo, mitadlibre. O todo
libre, todo esclavo.
Abraham Lincoln.


ocozo5: o EOnAOS, 7. DIRECTOR: D. FRANCISCO CEPEDA Aa-oN.; P=REOtLAD,S 7

AO I.-NUM. I MADRID, 8 DE JULIO DE 1882 TOMO I.-NUM. ii


SUMARIO
El presupuesto de Cuba como es.-Prendergast ante el Tribu-
nal Supremo.-Querella contra el general Prendergast.-
De Madrid la Habana 6 el viaje de Villanueva y Gomez.
-La proposicin Campo en la Junta general del Comercio
de la Habana.-Un par de alhajas.-Presupuestos de Cuba
en el Senado.-Portuondo en Cuba.-.....Con el mazo dan-
do.-Un libro til.-La criolla Matilde.-Puntos negros.

NUESTRO PROGRAM
La Junta Magna del partido liberal de Cuba, reu-
nida el i.O de Abril en la Habana, ha tomado, entire
otros, los dos siguiente? acuerdos:
PRIMERO
Considerando que el credo y las aspiraciones del partido li-
beral son constantemente objeto de las ms gratuitas imputa-
ciones en esta Isla y sobre todo en la Metrpoli, juzga conve-
niente resumir sus propsitos en las siguientes afirmaciones:
i.' Identidad de derechos civiles y politicos para los espa-
oles de uno y otro hemisferio, debiendo regir, por tanto, en
esta Isla sin cortapisas ni limitaciones la Constitucin del Es-
tado, expresin supreme de la unidad integridad de la p-
tria comun, que constituyen los altos y fundamentals princi-
pios del partido liberal.
2. Libertad inmediata y absolute de los patrocinados.
3." Autonoma colonial, es decir, bajo la soberania y auto-
ridad de las COrtes con el Jefe dela Nacin, y para todos los
asuntos locales, segun las reiteradas declaraciones de la Junta
Central, que solemne y deliberadamente ratifica esta Junta
.Magna, y que manteniendo los mplios principios de res-
ponsabilidad y representacin local, contienen los elements
necesarios del rgimen autonmico, al cual irrevocablemente
est consagrado el partido liberal.
SEGtUNDO
Considerando que el carcter local del partido est sirvien-
do de pretexto para torcidas interpretaciones, al extremo de
ponerse en duda el carcter de los principios que profesa den-
tro de la poltica national, la Junta Magna, ratificando las
manifestaciones reiteradas de la Juuta Central, declara:
Que el partido liberal de Cuba ha profesado siempre y pro-
fesa los principios de la Democracia liberal en toda su pureza,
y por lo tanto, los S'enadores y Diputados del partido liberal
podrn, cuando lo juzguen convenient, unirse los grupos
parlamentarios que tengan por fin, pblica y solemnemente
declarado, llevar la esfera de las leyes los principios demo-
crticos, cuidando siempre de sacar salvo la integridad de la
doctrine que sustenta el partido liberal y su devocin la fr-
mula de Gobierno local, que ha mantenido y mantiene.
EL PRESUPUESTO DE CUBA COMO ES
Comenzaremos afirmando que el presupuesto
en Cuba, segun el criterio del Gobierno, es un
contrasentido. El Gobierno sostiene que Cuba
es provincia espaola igual las demas, y, por
tanto, 6 no debe tener presupuesto particular,
como no lo tienen las otras, 6 no es provincial es-
paola.
Pero como aunque sea un contrasentido 6 una
injusticia, es un hecho que hay que sufrir la
fuerza, nada ms sin porque ast lo quiere el Go-
bierno, vamos contraernos l, no para acep-
tarlo, que estamos muy ljos de eso, ni un para
enmendarlo ni corregirlo, porque tambien hemos
visto que no fu corregido ni enmendado, sin
pura y simplemente para decir lo que es, pre-
sentarlo en toda la deformidad de su desnudez y
probar que contraviene todos los principios y
reglas que rigen en la material, reservndonos
presentar despus el que deberla hacerse con
arreglo los principios de que no puede prescin-
dir un Gobiernosin incurrir en responsabilidades
muy srias.
Veamos, pues, cules son esos principios.
La ley de presupuessos de un pas es una de las
de mayor importancia. Ha de ser la norma de la
Administracin: la Administracin es el eje sobre
que gira la mquina social: es la que toca ms
de cerca al contribuyente. A esto se debi la ins-
titucin de los parlamentos, para cumplir el prin-
cipio democrtico de que no fuera legitima nin-


guna carga que no fuese votada consentida por provisaban riquezas inmensas, aunque efmeras:
los que hubieran de soportarla. As es que para el oro aflua y se derramaba por todas parties con
que un presupuesto sea acceptable, no ha de pedir aquel despilfarro propio del que lo adquiere con
sino lo que sea extrictamente necesario para cu- ageno trabajo: Cuba fu considerada como un
brir los gastos de una buena administracin, y en emporio fabuloso: aqu se contaba por reales de
caso de que, por circunstancias extraordinarias vellon, all por onzas de oro: aquellas arcas re-
fuera preciso contraer deudas, entnces el senti- pletas rebosaban, y nuestros Gobiernos, deslum-
do comun aconseja que por una parte se hagan brados, ciegos, como el prdigo, con esa engao-
todas las economias posibles y por otra se abran sa abundancia, vaciaban aquellas cajas, traian a
y ensanchen las fuentes de riqueza, en el interior la Metrpolicuatro seis millones de pesos anua-
y exterior, fin de que, disminuidos as los gas- es de los llamados sobrantes, sin cuidarse, oh,
tos y aumentados los ingresos, pueda resultar un no! no se cuidaban de muchas cosas de que de-
remanente que se aplique al pago de lo que se bieran cuidarse; de que esos millones no eran so-
deba. Siendo as, sabiendo el contribuyente que brantes, porque las verdaderas atenciones y ne-
lo que pagase invierte bien, paga con gusto cuan cesidades de Cuba quedaban descubiertas 6 des-
to se le exija; de lo contrario, resisted con razn cuidadas; de que aquel oro brotaba de una tie-
la injusticia, rra con riego sangriento fecundada; de que pa-
Ahora bien, apliquemos estos principios. Se ra la trata de esclavos se cometa todo linaje de
ajusta ellos el presupuesto de Cuba? De nin- crmenes, como dijo en nuestro Parlamento un
guna manera. No se atiende en l debidamente personaje que ha gobernado muchas veces Cu-
las apremiantes verdaderas necesidades de la Is- ba y Espaa; que la prctica de la esclavitud
la, careciendo la mayor part de ella de toda cla- significaba todas las iniquidades imaginables;
se de medios de comunicacin; las ciudades de que, escandalizado el mundo, nos pidi cuenta,
segundo rden sin empedrado, alumbrado ni por medio de una nacin extraa con la que ce-
'aceras, sin embargo de que para esto se pagan lebramos contratos bilaterales que se cumplieron
fuertes contribuciones; la enseanza completa- por la otra parte y noporla nuestra; y, por ltimo,
mente descuidada: la primaria casi nula en el que para esta falta de cumplimiento de sagradas
interior, y la segunda, tan cara y deficiente, que promesas, se quebrantaban todos los vnculos so-
los padres se ven obligados enviar sus hijos ciales; se compraban las conciencias; se violaban
mendigarla en el extranjero, y otras muchas las leyes del honor, de la justicia, de la humani-
causas que no enumeramos por no ser intermina- dad, y se difundi de tal manera la corruption
bles; la Administracin psima, porque los admi- en todas las arteries de aquel cuerpo social, que
nistradores no pueden ser buenos, no siendo se hacia gala, hasta por muchas de las mismas au-
hombres de carrera en la mayor parte, no habien- toridades, de las ms odiosas prcticas de inmo-
do responsabilidad segura, ni teniendo fijeza en ralidad.
sus puestos; la inmoralidad llegando un extre- La inmoralidad; h aqui el vergonzoso origen y
mo que se tiene al honrado por imbcil; los em- la funesta pena con que paga Espaa. como Cu-
pleados sin pagar; las atenciones sin satisfacer; y ba, las culpas de sus descuidados Gobiernos. Se
como si todo esto no fuera bastante, se carga traian Espaa aquellos millones de supuestos
las cajas de Cuba una gran part de' la inmensa sobrantes; pero con ellos y sin ellos, ntes y des-
deuda national, la cual se paga escrupulosamen- pus venian los particulares con los suyos, ms 6
te extrayndose diariamente de aquel Tesoro las mnos bien 6 mal adquiridos, y con sus concien-
gruesas cantidades necesarias para el efecto; cias relajadas venian comprar, vender y co-
quedando, como hemos dicho, descubierta gran rromperlo todo; con una facilidad y laxitud de
parte de las verdaderas y apremiantes necesida- hbitos tan opuestas la gravedad de nuestro ca-
des de la Isla. ponibndnoa~ep. .rirdiaue.-tAbm ns:-yha t-la*rAl a...a-di
remate de todo, la autorizacin para continuar just de lo injusto, lo bueno de lo malo, sino lo
aumentando la deuda y las trabas y tarifas aran- til de lo intil, y que aqu, como all, ha produ-
celarias, derechos protectoresdelos productospe- ducido y habr de producer las ms trascenden-
ninsulares, y dems que obstruye el comercio de tales consecuencias.
Cuba con los extranjeros, y especialmente con los En Cuba las produjo ya: el terreno estaba pre-
Estados-Unidos, los grandes importadores y ex- parado. Privados de los derechos de los demases-
portadores de los products de Cuba y su merca- paoles, los espaoles de Cuba, por las Crtes
do natural. de 1837; engaados por las falsas promesas de le-
Es decir, que se cargan sobre la Isla atencio- yes especiales que se hicieron entnces y si m-
nes que no son suyas y contribuciones que no pre, y que nunca se cumplian; burlados enesus
puede pagar: que por esto quedan sin cubrir sus esperanzas, desesperando de verlas realizadas, y
precisas necesidades: que est mal administrada explotados siempre, sin ms razn que la fuerza,
y que se les cierrran las fuentes de riqueza que se lanzaron al campo de la fuerza. Pero conste
podian ponerla en estado de tender sus legiti- que al principio no iban pedir sino aquellas
mas obligaciones. En suma, que se hace todo lo leyes especiales de una Administracin auton-
contrario de lo que se deba hacer: que no se ad- mica que habian pedido siempre, como nico an-
ministra, sino que se explota. tidoto eficaz contra el veneno de la explotacin:
Tal es la verdad, tal es la injusticia; injusticia media que se pidi en vano por la Junta de in-
que tiene su origen y es consecuencia de otras formacin de 1866; que fu ofrecida por elgene-
injusticias y crmenes que se han cometido en Cu- ral Dulce en 1869; que fu aceptada por los in-
ba y que Espaa expa y expiar bastante dura- surrectos y que no se planted, porque lo impidie-
mente, aunque no tanto como Cuba y como me- ron los brbaros procedimientos de una intransi-
recen los Gobiernos culpables de aquellas igno- gencia feroz que obligaron los insurrectos
minias. Cuba ha tenido esclavitud, y esto es la enarbolar la bandera de la separacin; procedi-
explicacin de todo. A Cuba se la crey rica mientos que, sobre todoen Cuba, habrn de tener
porque tenia esclavos. En efecto, alli en donde siempre idntico resultado.
Sse aglomeraban masas de aquellos infelices se im- La prueba est en la paz y convenio del Zan-













66 REVISTA DE LAS ANTILLAS


jn. All no se llevaron sino las aspiraciones de
siempre, la reform autonmica, la administra-
cin del pais por el pas, y si esto se pidi, 6 no
se pidi, 6 no se insisti6 en ello por notener aquel
Gobernador general las facultades necesarias
para concederlo, lo cierto de toda evidencia es,
que los insurrectos adeptaron el convenio del
Zanjn, como medio para que sus Diputados pu-
'dieran venir al Congreso espaol pedir la rea-
lizacin de aquellas sus eternas aspiraciones.
Han venido; 'aqu estn cumplir con nosotros
esos sagrados deberes; pero para qu? El objeti-
vo primordial, si no el nico, era combatir hasta
extirpar la explotaci6n de aquellos habitantes.
Esa explotacin est consignada y estereotipada
;en los presupuestos de Cuba: en ese presupueto
se habia de reir la batalla. La batalla se di y la
,perdimos. Los gastos fueron sealados y votados
.por los que no han de pagarlos, y esta sola frase
es la condenaci6n del sistema y del Gobierno, y
el triunfo de nuestra causa.
Nuestra victoria hoy no ser sino moral; pero
la victoria moral hoy, ser la moral y material
.maana. Y como en el presupuesto estn enlaza-
;das todas las cuestiones importantes de Cuba, y
nosotros las aclararemos, resultar que nuestro
triunfo verdadero ser en toda la linea.
Hoy nos hemos ocupado del presupuesto de
Cuba como es; despus nos ocuparemos del pre-
supuesto de Cuba como debe ser.

PRENDERGAST ANTE EL TRIBUNAL SUPREMO.
El gobernador general de Cuba, D. Luis Pren-
'dergast, ha sido llevado ante el ms alto Tribu-
nal de la Nacin, por el director de la Revista
Econmica.
No necesitamos referir aqui los hechos que han
motivado esta determinaci6n.
Asi en Cuba como en la Pennsula son bien
'conocidos, y all como aqu, ha excitado la indig-
,nacin de los hombres honrados y cultos la arbi-
traria conduct del general Prendergast.
El Sr. Cepeda, -no 'podia resignarse que lo
(hecho con l no tuviera consecuencias. Ha
credo que su deber le obliga pedir justicia
contra el culpable, cuya alta gerarquia antes
,agrava que atenua lo censurable del atropello
cometido.
Se ha encargado de acusar al general Pren-
:dergast un querido amigo nuestro, el Sr. D. Ra-
fal Mara de Labra, que, sobre ser uno de los
'ms distinguidos jurisconsultos de Espaa, lleva,
en la ocasin present, la representacin del
partido liberal de Cuba.
Los cipayos que ejercieron' presin sobre el
-general Prendergast, para que expulsara al seor
_Cepeda, odiaban y perseguan en ste al libera-
lismo cubano.
La autoridad descendiendo de la imparcia-
"Tttdat-a- qe-esta 'obligada, se puso al servicio de
,un partido:contra otro partido.
Justo es, por tanto, que la defense del Sr. Ce-
peda est encomendada quien con tanta gloria
-ha, encarnado en Espaa la gran obra de la refor-
,:ma colonial.
,,Seguros. estamos de que la hermosa palabra de
'nuestro ilustre amigo harn resonar en el augusto
-reainto del, alto tribunal acentos nobles y severos
ipara condenar al gobernante apocado que busc
la norma de su conduct en las brutales indiea-
cilonaes de algunos perturbadores brios.
Y, no dudamos de que el.Tribunal Supremo,
"honra de la honradisima magistratura espaola,
ese Tribunal inaccesible las corrupciones colo-
Sniales y las pasiones esclavistas, timpondr el
Scastigo merecido la. autoridad.que .viol, en la
persona del Sr. Cepeda, los derechos de los ciu-
-.dadanos, escritos en la Constitucin del Estado.
Para el Tribunal Supremo s6lo se trata de un
funcionario acusado de abuso de facultades.
Para la opinion pblica, para nosotros, para
los liberals de Cuba se trata de una de las peri-
ipecias del duelo que venimos sosteniendo en. Ul-
tramar los amigos de la civilizaci6n con los ex-
plotadores que medran la sombra: de un viejo
sistema de monopolios y de iniquidades.


El Sr. Cepeda lleva al general Prendergast an-
te los jueces.
Pero con el general Prendergast se sentarn
en el banquillo de los acusados el patronato, la
inmoralidad administrative, el despotismo buro-
crtico, el militarismo, el gio, las contratas es-
candalosas, en suma, todas las forms del duro
rgimen que est sometida la gran Antilla; todo
lo que aman y defienden esos cipayos, quienes
se ha buscado intilmente en los campos de ba-
talla y se encuentra siempre en calls y plazas
dispuestos dar cencerradas.
Dicho esto, vase el texto de la querella cri-
minal interpuesta por el Sr. Labra, en nombre
del Sr. Cepeda.

QUERELLA CONTRA.EL GENERAL PRENDERGAST
D. Ildefonso Gutierrez Illana, en nombre y por
poder en forma de D. Francisco Cepeday Taborcias,
mayor deedad, nacido enNavia, provincia de Oviedo
y avecindado en la Habana, en la calle del Prado,
nm. 13, la Sala tercera del Tribunal Supremo de
Justicia acude en demand de derecho, y respetuo-
samente expone:
.o Que D. Francisco Cepeda viene residiendo en
la Isla de Cuba desde el mes de Diciembre de 1862,
habiendo servido diferentes destinos en aquella an-
tigua colonia espaola y prestado servicios patri-
ticos como individuo del cuerpo de voluntarios, co-
mo empleado y como particular, durante la guerra
civil que desgarr la sociedad cubana desde 1868
1878.
2.* Que, establecido en la Habana en Mayo de
1877, fund el peridico intitulado la Revista Econ-
mica, el cul hubo de someterse las disposiciones
transitorias del Real Decreto de 7 de Abril de 1881,
en cuya virtud fu promulgada en la isla de Cuba,
con ciertas modificaciones, la Ley de imprenta de la
Peninsula de 7 de Enero de 1879.
3.o Que results de un debate provocado por
otro peridico ultramontano de la grande Antilla,
la Revista Econmica tuvo que resistir enrgica-
mente las imputaciones calumniosas que respect del
patriotism y de la filiacion asturiana de su Direc-
tor, se permitieron hacerle algunas oscuras persona-
lidades que sin razon ni derecho pretendieron inter-
venir en la polmica que direct y exclusivamente
sostenian el peridico aludido y la Revista.
4. Que results de esto circul profusamente
por las calls de la Habana una hoja clandestine dan-
do cita todos los asturianos de aquella capital para
obsequiar la noche del 9 de Febrero al Sr. Cepeda,
en su propia casa, con una gran cencerrada, que la
hoja en cuestin llamaba delicadamente demostra-
cin virl y patritica.
5.o Que con efecto, y por virtud de aquella excita-
cin, la hora convenida comenzaron formarse
grupos alrededor de la casa del Sr. Cepeda, siendo
necesaria la intervencin de la autoridad para evitar
aquel atentado y quiz un conflict, por la justa
irritacin de los amigos del agredido.
6.0 Que bajo la influencia de esta agresin ver-
daderamente incalificable y en vindicacin del buen
nombre espaol y de las prcticas de todos los pue-
hi nimto nn ""n colns lnten el motin como me-
dio de gobierno, mxime en pases donde debiera
recordarse de qu suerte turbulencias anlogas die-
ron al traste con la soberana de Espaa en la Am-
rica continental, la Revista Econmica public su
fondo de z1 de Febrero titulado Los cipayos en
campaa; artculo en el cul, lejos de atacarse la
institucin de los voluntarios de Ultramar y los
nobles hijos de Astrias (porque en el nmero de
stos y de aquellos, se ha contado y se cuenta el se-
or Cepeda,) se vuelve por el prestigio de entrambos
negando que puedan ser, capaces de asociarse cier-
tos actos de incultura evidence, que atentan . la. res-
petabilidad del Gobierno y comprometen la seguridad
, integridad del imperio, espaol en el mar de las
Antillas.
7.0 Que publicado el nm. 225 de la Revista
Econdmica en observancia esquisita del art. 8. de la
Ley de imprenta, la autoridad gubernativa de la Ha-
bana, decret y realize el secuestro del peridico,
deteniendo adems al Sr. Cepeda, que inmediata-
mente fu conducido al castillo del Morro, y puesto
en absolute incomunicacin.
8 o Que pasadas 5o horas y despus de habrsele
puesto en trato con sus deudos y amigos, recibi del
Excmo. Sr. Gobernador general de la Isla la rden
cuyo traslado se acompaa, en cuya virtud deba s-
lir para la Pennsula en el primer correo en calidad
de desterrado y disposicin del Excmo. Sr. Minis-
tro de Ultramar.
9.0 Que en la tarde del.dia 15 fu conducido,por


dependientes de la Autoridad, abordo, del vapor
correo P. de Satrustegui que le conduj 'de rden
del Excmo. Sr. Gobernador general de la grande
Antilla Santander, donde fu puesto la disposi-
cin del Excmo. Sr. Gobernador civil de esta pro-
vincia.
,o. Que lo mismo al ser detenido y preso en el
castillo del Morro, que al recibir la rden de destier-
ro, que al ser embarcado y puesto disposicin del
capitan del vapor, el Sr. Cepeda protext enrgica-
mente contra el atentado de que era vctima, invo-
cando el texto de la Constitucin del Reino y de. las
leyes y decretos sobre la material; protest que no
slo hizo los delegados de la Autoridad civil, s que
elev en forma la Autoridad judicial, pidiendo
amparo en escrito fechado en r5 de Febrero de 1882.
11. Que presentado al Excmo Sr. Gobernador ci-
vil de Santander, ste le contest que se inhibia
totalmente del conocimiento de este asunto, y que
por ningun pretexto deba considerarse el Sr. Ce-
peda como detenido, y mnos como preso fuera de
las condiciones y reglas de la Constitucin y del C-
digo penal de la Pennsula.
r2. Que pesar de esto, el Sr. Cepeda vino
Madrid, y ponindose en relacin con el Excmo. se-
or Ministro de Ultramar, conforme prevena la r-
den del Excmo. Sr. Gobernador general de Cuba,
escuch de los lbios mismos de aquel miembro del
Gabinete, superior gerrquico de la Autoridad ul-
tramarina, que de ninguna suerte poda ni deba te-
nerse por deportado siendo absolutamente libre para
regresar no la isla de Cuba.
13. Que mintras todo esto sucedia en Cuba, no
slo no prosperaba la protest y reclamacin que el
Sr. Cepeda habia formulado ante la Autoridad judi-
cial sobre el atropello de que era vctima personal-
mente, sino que contra todas las prcticas y el texto
expreso de la Ley de imprenta tampoco se sustancia-
ba la recogida y denuncia de la Revista Econnmica,
pues que esta es la fecha en que, despecho del ttu-
lo 8.0 de la ley de 7 de Abril de 1881, ni se ha toma-
do declaracin al Director y Redactores del peridi-
co, ni se ha visto la causa ni se ha fallado el proce-
so, ni, en fin, se ha hecho otra cosa que mantener
suspense gubernativamente la Revista secuestrada,
en tanto que el otro peridico, part de la polmica
y verdadero ofensor del Sr. Cepeda (La Vo7 de Cu-
a), continuaba, prevalido de la ausencia de ste.y
del silencio forzado del semanario reformista, ata-
cando violentamente, ciencia y paciencia de las
Autoridades de la Habana, al periodista extraado.
Como la Sala observar en la exposicin de los
hechos, se prescinde, en absolute, de justificar, bajo
elpunto de vista legal, el artculo origen de todos los
atropellos y desatenciones de que han sido objeto.el
Sr. Cepeda y la Revista Econmica. Denunciado
ese artculo, al tribunal competent tocaestablecer si
est no dentro de la ley. Pero esta misma circuns-
peccin d mayor autoridad para poner en sus tr-
minos verdaderos el problema y para recabar del
Tribunal Supremo de Justicia el mantenimiento de
la integridad del derecho, subvertida y hollada por
la arbitrariedad del Sr. Cobernador general de Cuba
y el abandon punible de las Autoridades judiciales
de la Habana.
Porque ello es evidence que se ha faltado en abso-
luto la ley de imprenta, que establece de un modo
categrico inexcusable pot los arts. 41 al 67 inclu-
sive, el procedimiento que se ha de sugetar la per-
secucin de los delitos por medio de la prensa come-
tidos. Dentro de las cuarenta y ocho horas siguientes
la denuncia, habr de sealarse dia para la vista, la
cual se habr de verificar ntes del octavo. Y si bien
es cierto que el propietario del peridico, por la arbi-
trariedad del Gobernador general, no poda ser notifi-.
do como previene la ley de 1881, para este caso ri-
gen la ley comun y la Compilacion criminal que se-
guramente se hubieran tenido muy en cuenta si el
Sr. Cepeda, para evitar la rustanciacin del process,
se hubiera ausentado por propia,voluntad de la Ha-
bana.
Pero la neglicencia de las .Autoridades judiciales
en este punto es todavia superada por su debilidad
ante la conduct del Gobernador general, protesta-
da enrgicamente por el Sr. Cepeda; debilidad que
hace volver involuntariamente los ojos aquellos
reales acuerdos de las Leyes de Indias, quiz el ni-
co positive freno de las demasas de los vireyes y el
ms enrgico amparo de la seguridad individual.
Pero al solicitar en este moment, por cuenta de
mi representado, la justicia, del Tribunal Supremo,
pretend concretar la reclamacin la Autoridad
Superior de la Isla de Cuba, reserve de hacerlo en
su dia alamparo de los artculos 201, 202, 36i y
366 del Cdigo penal respect de otros funcionarios
de la Administracin de justicia. Ni siquiera en este
instant llamo la atencin de la Sala sobre la nece-
sidad de proveer acerca del cumplimiento de la Ley











REVISTA DE LAS ANTILLAS 67


de imprenta y respect de la situacin por todo ex-
tremo anmala de la Revista Econdmica, denun-
i ciada, secuestrada y suspendida absolutamente fuera
de la ley, pero con intervencin inexplicable de la
autoridad judicial.
Se trata ahora exclusivamente del Gobernador
gene al que ha preso impuesto una pena grav-
sima un ciudadano, obrando como juez y prescin-
diendo totalmente de cuantas razones de equidad y
de extricto derecho pudieran asomar su espritu.
Aun dejando un lado la diferencia de conduct
observada con el seor Cepeda y con sus adversa-
rios, el suceso reviste excepcional importancia. Por-'
que lo primero que ocurre es cmo se di6 tanta se-
veridad para la Revista Econmica agredida: cmo
nadie en Cuba se ha cuidado de perseguir la hoja
annima que provocaba la manifestacin patritica
contra el Sr. Cepeda, y cmo las Autoridades se con-
tentaron con dar buenos consejos los que con si-
niestras y visible intenciones se acercaron la casa
del que despus, (por responder) haba de ser extra-
ado del seno de su pas adoptivo, y de los brazos de
su familiar, arrebatndole, con el peridico, arbitra-
riamente suspendido, los medios de subsistencia.
Fuera de esto, mejor dicho, por bajo de esto, se
halla el inters fundamental de la cuestin. El Go-
bernador general de Cuba, por s y ante s, en situa-
cion ordinaria, bajo el imperio de la Constitucin,
la vista del Cdigo Penal, ha castigado con dos pe-
nas absolutamente arbitrarias (la suspension del pe-
ridico y la deportacin del periodista) un supuesto
delito cometido por medio de la prensa por el seor
D. Francisco Cepeda, deteniendo incomunicando
ste y deportndole la Pennsula.
Y si esto es as, esa Autoridad est dentro de los
artculos siguientes del Cdigo Penal: el 192 que cas-
tiga al funcionario pblico que, sin estar autorizado
por una ley, impusiere algun castigo equivalent
pena personal, arrogndose atribuciones judicia-
les. El 194 que se refiere la pena arbitrariamente
impuesta cuando fuere pecuniaria. El 195 que casti-
ga las Autoridades, que aun hallndose en suspenso
las garantas constitucionales, establecieren una pe-
inalidad distinta de la prescrita previamente por la
,ley para cualquier gnero de delitos. El 200 que
condena al funcionario que no siendo Autoridad ju-
dicial y no estando suspensas las garantas, detuvie-
re una persona por razn de delito y no la pusiera
disposicin de la Autoridad judicial en las 24 horas
siguientes la en que se hubiere hecho la deten-
cin. Y el art. 21o que prescribe la pena debida al
.que, sin estar autorizado por una ley, y vigentes las
garantas, desterrase una persona distancia mayor
de 250 kilmetros de su domicilio.....
Para juzgar la conduct del Sr. Gobernador gene-
,ral naturalmente es preciso prescindir de argumen-
tos de puro carcter poltico. Se trata de la ley, y
:slo son valederos arguments jurdicos. En este ter-
reno, el mismo Sr. general Prendergast se reconocia
?dbil al suscribir la rden de expulsindel Sr. Cepe-
da. Obraba en virtud de las facultades de que se creia
,investido: formula vaga y tmida que acusa profun-
das dudas en el espritu.
Pero estas dudas carecian de todo fundamento.
Para comprender la mala situacin del Sr. Goberna-
dor general de la Isla de Cuba basta fijarse un instan-
'te en la legislacinque establece las facultades de ese
-Gobierno y que consagra los derechos del ciudadano
-de las Antillas.
Por Real decreto de 9 de Julio de 1878 quedaron
;precisadas las atribuciones de la Autoridad Superior
'de la Isla de Cuba. El prrafo 4.0 de su art. 2.0 le
'autoriza para aplicar, en circunstancias extraordina-
rias, oyendo prviamente la Junta de Autoridades,
las leyes de 17 de Abril de 1821 de Orden pblico
de 20 de Abril de 1870. Y el art. I3 del propio Decre-
'tp deroga cuantas disposiciones l se opongan.
No se necesitara ms que este Decreto para en-
tender derogadas todas las disposiciones de las Le-
'yes de Indias y de '-825, respect de las facultades
discrecionales del Gobernador general de Cuba,
'porque, de ser lo contrario, no se comprendera, de
ningun modo un Decreto promulgado para autori-
lar un funcionario pblico realizar actos que,
con ms libertad, podia ejecutar por aquellas leyes
cuya vigencia se suponia. Y esto salta la vista. Va-
rias leyes de los libros 3.*y 7.0 de la Recopilacin de
Indias capacitan los Gobernadores de Amrica
'para desterrar y extraar de aquellos pases - las
personas cuya inquietud comprometiera la seguridad
de la tierra, y la Real rden de 28 de Mayo de 1825
Pextiema' las cosas, contrariando today la legislacin
'ultramarina anterior, al punto de considerar al Ca-
pitan general de la Isla de Cuba, en el lleno de, las
ffaultades' que' por las Ordenanzas se conceden los
Gobernadores de plazas sitiadas. Si esto priva toda-
va despus de los. Decretos'de 1878, claro se st
que el Gobernador de Cuba tiene facultad para adop-


tar todo gnero de resoluciones, fuera y hasta en prisin ms de veinticuatro horas sin auto motivado
contra de la circunspecta ley de 1870. Y entnces, y deportadola Pennsula por resolucin meramente
no llega hasta la ridicule el prrafo citado del ar- 1 gubernativa; yel Tribunalde imprenta es desacatado
tculo 2.o del Decreto de 1878, que pone condiciones arrancndole la competencia del negocio, y violen-
y hace reserivat para autorizar lo que librrimamen- tando el rden del procedimiento.
te permitian la Real rden del 25 y la ley 61, tt. III, De modo, que el Sr. General Prendergast ha falta-
libro tercero de la Recopilacin de Indias, que se do la vez los artculos 4.0, 5.0, 9.0 y 16 de la Cons-
dan por no derogadas? titucin del Reino, la regla 30 de la Ley provisio-
Dems'de esto, hay que advertir que en 23 de Ma- nal para la aplicacin del Cdigo penal en Cuba y al
yo de 1879, fu promulgado solemnemente en las prrafo 4.0, art. 4.o del Decreto de 9 de Julio de 1878;
islas de Cuba y Puerto-Rico el Cdigo penal de la pudiendo decirse que en todo caso habria faltado
Pennsula, y que en l figure la seccin 2.a, cap. 2.0, los artculos 4.o, 8.o y 9.0 de la Ley de rden pblico
libro segundo, dedicada garantizar los derechos de de 1870, y los artculos 2.0, 3.0 y 4.0 de la Ley de
los particulares frente las demasas de los funcio. 17 de Abril de 1821.
narior pblicos. Aquel Cdigo fu acompaado de Ocioso es exponer razn alguna en pro dela nece-
una ley provisional para su aplicacin, en la cual se sidad imperiosa de corregir enrgicamente las extra-
establecia el procedimiento criminal para today clase limitaciones del Gobernador general de Cuba, mxi-
de delitos, derogando expresamente cuanto en Cuba me en una poca como la present en que el Gobier-
y Puerto-Rico existiese en contrario, no de la Metrpoli desea restaar las heridas de mu-
Desde este moment no cabe la menor duda res- chos aos de arbitraridad, demostrando que los apla-
pecto de la interpretacin del Decreto de 9'de Julio zamientos para el goce del derecho comun en las
de 1878. Las autoridades administrative de Cuba, Antillas espaiolas, .1-in tr-rm-in:d, C-r.'a de tres
en circunstancias ordinarias, tienen que someterse cuartos de siglo de militarismo irregularidades han
la ley comun y no pueden convertirse en jueces, ni debido producer honda huella en la sociedad cubana,
violentar los procedimientos, ni prescindir de las le- dejando muchos resabios en la Administracin pu-
yes especiales, ni imponer penas, ni extraar de blica; por lo cual la nueva legalidad inspirada en el
aquella Isla nadie. Para hacer todo esto, se necesi- espritu civil de los nuevos tiempos y de los pueblos
ta prescindir, hasta cierto punto, del Cdigo y de la cultos, ha de encontrar grandes resistencias, francas
ley provisional de 1879; y esto slo se puede hacer embozadas, que harian contraproducente el es-
por el camino marcado en el prrafo 4., art. 2.0 del fuerzo reformista, si en el primer conflict se retro-
Decreto aludido; camino que es al que se refiere el cediera ante esas resistencias no selascastigara con
Cdigo penal en las reserves y excepciones oonsig- mano firme.
nadas en los artculos 195, 198, 200, 203 y otros an- Ni vale cohonestar lo sucedido en la Habana, con
logos. las circunstancias, el buen deseo, la perplegidad, la
Y no se diga que el Cdigo (ya que no la Ley pro- debilidad misma de tal cual funcionario pblico.
visional, que es terminante) daba por supuestos los De esta suerte se conseguira slo dar aliento los
derechos individuals cuya existencia era dudosa en alborotadores de oficio, haciendo ociosas las leyes y
Cuba, toda vez que all no se habia promulgado la menoscabando terriblemente el prestigio de la Na-
Constitucin de la Monarqua. En primer lugar hay cin, cuya soberana es preciso que acaten sumisos
que distinguir de derechos. Todo lo relative la se- todos los espaoles y se imponga inexorablemente
guridad personal garantizada por la competencia ab- los rebeldes declarados hipcritas.
soluta de los Tribunales de justicia para entender de Por ltimo: es indispensable probar que las nue-
un modo exclusive en los process ordinarios, todo vas leyes no son una mera palabra, ni una torpe mis-
existe legalmente desde la promulgacin en Cuba tificacin, y que cuando se hallevado Cuba la Cons-
del Cdigo Penal de 1879. titucin del Reino y la Ley de imprenta, y el Cdigo
Pero un. cuando no fuera as, en 7 de Abril de Penal, y el Decreto de atribuciones de los Goberna-
1881, fu promulgada la Constitucin y desde este dores generals, no han quedado en pi la dictadura
moment tomaran cuerpo esos. derechos que el de 1825 ni expuestos la vida, el honor, la tranquili-
Cdigo Penal se refiere. dad y la fortune de los ciudadanos arrebatados al
Y hay que notar que si bien algunos de los dere- amparo de los Tribunales y burlados en sus invoca-
chos consignados en la Constitucin podan necesitar ciones, textos express de leyes explcitas, de un
para su prctica las llamadas Leyes orgnicas, otros modo ya incomprensible las orillas del Bsforo y
n las necesitaban las tenan ya en el Codigo en el gobierno de Moscou.
Penal, en la Ley provisional para la aplicacin de A este empeo debemos de contribuir todos. El
ste y en la misma Ley de imprenta llevada tambien Gobierno llevando,como ha llevado las Crtes, una
Cuba el 7 de Abril de 1881. ley que disipe la menor sombra sobre la manera de
Ahora bien: de todo lo expuesto result que como ser gobernada Cuba. El Tribunal Supremo de Justi-
la Isla de Cuba no se hallaba en estado excepcional cia acojiendo con simpata las reclamaciones de los
en Febrero de 882, el Gobernador general no po- atropellados interpretando con recto sentido la le-
da prescindir del texto de las leyes ordinarias ni de gislacin vigente. Y los particulares ofendidos.no
las garantas sancionadas por la Constitucin. : resignndose la violencia, protestando con digni-
Todava dando de barato que otra cosa hubiera dad contra el agravio, y apurando el ltimo recurso
sucedido y que el seor General Prendergast hubie-; legal, de modo que todo el mundo entienda que el
ra hecho lo que el prrafo 4.0 art. 2.0 del Decreto de ciudadano espaol alienta en Cuba no reducido
1878 le previene respect de la consult las dems un inmenso barracon de miserables .de escla-
Autoridades y promulgacin de las leyes de 1825 y vos.
y 70 para circunstancias crticas, tampoco hubiera Slo un punto queda un tanto confuso. El modo
podido adoptar ciertas medidas porque la Ley de 17 de hacer efectiva la responsabilidad en que ha incur-
de Abril de 1821 no autoriza poco ni much la ac- rido el General D. Luis Prendergast. Ni el Decreto
cion gubernativa en. la persecution de.los-delitos- de i878 sobre-:atribuciones,_ni.las leyes provincial
que se refiere. All la competencia es toda de los y municipal promulgadas aquel mismo-afo' erlas
Consejos de Guerra de la jurisdiction ordinaria, Antillas, establecen claramente el medio; y el anti-
y no se autoriza, de ninguna suerte, media violent guo juicio de residencia, realmente no cabe, dero-
ni pena ms mnos dura sino en virtud de senten- gadas como estn por el Cdigo penal y la Ley pro-
cia ejecutria. La ley de Orden pblico si bien es visional adjunta, muchas de las disposiciones de las
cierto que autoriza (una vez suspensas las garantas Leyes de Indias, y una vez declaradas provincias las
constitucionales) la suspension de peridicos y el Antillas, donde se han establecido Gobiernos civi-
cambio de domicilio yaun el destierro de los particu- les anlogos los ae la Pennsula. La' Compilacin
lares, no lo permit emperor ms all de 200 kilmei criminal'publicada en Europa en Octubre de 1879,
tros del lugar donde la agitacin tiene efecto; y no ha podido hablar de, juicio de residencia, cuando
sanciona la violacin irregular de las leyes de proce- an no se habia promulgado en Cuba 'y Puerto RRi-
dimiento, ni la intrusion de la autoridad gubernati+ co la Constitucin del Reino cuyos artculos ten-
va en la vida y march de los Tribunales de Jus- drian una importancia relativamente secundaria y,
ticia. de cierto, desproporcionada con lo queen la Metr-
Pues bien, el Sr. General D. Luis Prendergast ha poli pasa, si los espaoles de Amrica para tener
prescindido de todo esto. La Isla de Cuba y la ciudad raya funcionarios violentos 'y castigar sus dema-
de la Habana disfrutaban de toda la tranquilidad sas, no pudieran intentar nada contra ellos hasta
imaginable. S. E.no estim oportuno realizar la con- despus de terminado el peridico de su mando y lu-
sulta la Junta de Autoridades y mnos la promul- chando con las excepcionales dificultades que.para
gacin de las leyes de 1821 y 1870, que verdadera- el acusador ha supuesto siempre el juicio de residen-
mente eran inaplicables sin desprestigio de la serie- cia ya tenido por intil en la poca del Duque de
dad del Gobierno. Linares. La Constituci6n se ha dado para que se
El Sr. Cepeda public un artculo en la Revista cumpla.
Econmica, sometido la-legislacin especial de im- Y en este concept, y falta de otro texto expre-
prenta. El artculo fu denunciado y por este nuevo so, mi representado se acoje al art. 17 de la Compi-
hecho comenz actuar elTribunal correspondiente; lacin criminal que reconoce la Sala 3.a del Tri-
y, sin embargo, el Sr. Cepeda slo por el articulo de- bunal Supremo de Justicia, competencia para enten-
nunciado es detenido arbitrariamente y retenido en der en las causes formadas los Gobernadores de












REVISTA DE LAS ANTILLAS


provincia, mintras stos estuvieren en servicio ac- un defensor de los intereses del pais, descuidados por
tivo. Ramoncito.
Y como el Gobernador general de Cuba tiene y Se trataba de conquistar la popularidad entire los
desempea facultades anlogas y muchas idnticas cipayos costa de Ramn Armas.
los Gobernadores civiles dela Pennsula y ha obra- Un constitutional sacrificndo otro constitu-
do como tal en la Habana, respect del Sr. D. Fran- cional!
cisco Cepeda, de aqu la solicitud que formulo para Esos caballeros se quieren como hermanos.....que
que dicha Sala se haga cargo de la acusacin que en han heredado parties desiguales.
forma planteo, contra el Teniente general D. Luis Sabido es lo que hizo Villanueva para lograr el
de Prendergast, por los delitos castigados por el C- finapetecido: habl mal de los presupuestos con-
digo penal d la isla de Cuba en sus artculos 192, sevadores y declar malo todo aquello de los presu-
i93, 194, 195, 198, 2io y 211 con las penas de sus- puestos liberals que se parece los presupuestos
pension de cargo pblico, destierro, multa de 6,250 conservadores.
pesetas indemnizacin de daos y perjuicios al re-
alc mante


Por tanto, la Sala respectuosamente
Suplico se digne tenerlo en cuenta, admitindo-
me como acusador privado de los delitos de abuso de
facultades, realizado por el aludido Excmo. Sr. Ge-
neral D. Luis de Prendergast, Gobernador general
de la. Isla de Cuba. Es as de justicia que pido, etc.,
etctera.
Madrid 7 de Julio de I882.-(Hay dos sellos).
LICENCIADO RAFAL MARA DE LABRA.
ILDEFONSO GUTIERREZ ILLANA.
FRANCISCO CEPEDA.

DE MADRID LA HABANA
E VIAJF E DE VILLANUEVA Y GOMEZ

Villanueva sale para Cuba en el vapor-correo del
dia ro de Julio, es decir, al propio tiempo que el
present nmero de la REVISTA.
Queremos hacerle una buena despedida al Dipu-
tada por la Habana... y por la Lonja de Vveres.
Hablemos de la gloriosa campaa parlamentaria
que ha llevado cabo.
Es una historic interesante que halagar sobre-
manera los seores de la U. C.

Daba gusto ver Villanueva antes de que fuesen
aprobadas las actas de la Habana.
Iba todas las noches al Congreso presenciar la
discusin, ante la Comisin, de otras actas y ini-
ciarse en los secrets de la vida parlamentaria.
Hablaba con modestia, sonrea todos y repeta
-cada moment que l era muy liberal, por ms que
en Cuba... haba aquello de:
-Ya sabe Vd., aquel es un pas especial... El se-
paratismo... Luego, los hijos del pas... Hay que
andar con much tiento...
Villanueva se acredit pronto de sensato. Los Di-
putados ingnuos y novatos decan:
-Este chico es simptico. No trata de imponer.
se; no se d tono.
A todo esto, Ramn Armas comenzaa esca-
marse.
Haba sospechado que Villanueva era un rival
que surga en el horizonte.
Sin embargo, Villanueva trataba Ramn con
much deferencia. Slo que, cuando Ramn'no es-
taba delante, Villanueva deploraba que su colega
fuese tan reaccionario...
Esto parecer inverosmil en Cuba; pero es tan
cierto como el dio de Vazquez Queipo Vergez.

Aprobadas las actas de la Habana, el jven Villa-
nueva y Gomez, sin prescindir de su tono modesto,
-ya-e-moostr-algo umnos reservado. Hasta di en-
tender que tena ideas propias, acerca de la poltica
que se deba aplicar en Cuba.
La parte ms saliente de esas ideas propias con-
sista en un proyecto de Ley de vagos para aquella
Isla.
Algunos liberales-de ac-consultados sobre el
asunto, se horrorizaron, porque recordaban la famo-
sa Ley de vagos de Gonzalez Brabo, que fu un ins-
trumento de persecucin contra los progresistas y los
republicans.
-Pues, seor-decian esos liberales-si Villa-
nueva le parece reaccionario Ramon Armas, cmo
ser Ramn Armas?
En vista de que sus ideas propias no petaban
los Diputados ministeriales, Villanueva se dedic
estudiar los presupuestos vigentes entnces para es-
tar preparado cuando el Sr. Len y Castillo presen-
tase los nuevos.

Villanueva se hbia trazado un plan que no care-
cia de mrito.
Partiendo de que los presupuestos hechos por el par-
tido conservador-deac-habian sido aprobados por
,Armas, local habia hecho bastante dao ste en
Cuba, se propuso maniobrar de'manera que ante la
opinion pblica dela Isla, pasase l, Villanueva,por


A Ramn Armas le han sabido los discursos de
Villanueva acibar. Cada vez que Villanueva se
levantaba hablar, Ramn se ponia plido.
El torment no podia ser ms tremendo.
Villanueva, el inplacable, no tenia lstima de Ar-
mas. Se complacia en poner de relieve todo el per-
juicio causado Cuba por los presupuestos que Ar-
mas habia aplaudido.....desde la Subsecretaria de
Ultramar.
El resultado ha sido que si Armas qued en mal
lugar por haber alabado la obra conservadora, ahora
ha quedado peor, desde el moment en que los cipa-
yos al comparar la conduct complaciente de Ramn
con las crticas de Villanueva, descubren que ste,
no obstante estar afiliado al partido constitutional
-de ac-ha impugnado los presupuestos del seor
Len y Castillo.
Claro est que no los ha impugnado bien. Pero,
para quien es el gnero, todava resulta demasiado
fino
*
A los electores de Villanueva les interest poco que
en Cuba haya institutes de Segunda enseanza.
Por eso Villanueva ha dicho, que el dinero desti-
nado esos establecimientos estara mejor empleado
en fomentar la inmigracin.
, Cul? Esto no lo ha dicho Villanueva. No se ha
atrevido hablar de chinos; pero los de la U. C. le
estn tan agradecidos como si hubiera hecho entrar
en el puerto de la Habana una docena de vapores car-
gados de chinos numerados y con trenza de vara.
RamnArmas nose acorddela inmigracincuan-
do se hicieron los presupuestos anteriores, ni se ha
acordado ahora; Ramn lo aplaudi todo y pas por
todo.
Villanueva no ha pasado por nada. Ha atacado ca-
si todas las secciones del presupuesto; ha presentado
enmiendas y adiciones; ha pedido aclaraciones; ha
declarado que no estaba content, que haba que ha-
cer ms en unos casos, y que se hacia demasiado en
otros.
Y, sobre todo, y para coronar la obra, as como
Ramn tom una subsecretarala otra vez, Villanue-
va, esta vez, toma el vapor y se v Cuba decir
sus lectores:
-Aqu est el hombre!

Confesamos que el plan tiene mrito.
Villanueva no es rana; Villanueva vale; Villanue-
va puede; Villanueva que, para Armas, era, hace al-
gunos meses, un punto negro en el horizonte, es hoy
dia un acorazado formidable, bien artillado y con
espoln.
Qu v suceder en la Habana?
Es indudable, en primer lugar, que Villanueva
ser bien recibido por los suyos.
Habr derroche de entusiasmo y hasta... por qu
ocultarlo?... hasta de ginebra. Los salones condales
de Casa-Mor se iluminarn para festejar Radams
que ritorna vincitor. (Esto es de Aida, seores de
la Lonja de Vveres!)
Ni Carlos V. entrando en Gante, ni Napolen al
volver de la isla de Elba tuvieron ovaciones tan lu-
josas como la que los cipayos aprestan para Villanue-
va y Gomez.
Qu delirio en la calle de la Muralla! Cmo esta-
r Vergez! Qu dulces lgrimas derramar Galarza!
Y cmo pagar los gastos Casa-Mor!
*
**
Pero, pasadas las exhuberancias del entusiasmo;
ajadas las banderolas; vacas las canecas, y bebido el
champagne, en la Habana se dar una ruda batalla
entire dos nombres, que son estos:. ARMAS, VILLA-
NUEVA.
All se ha formado una falange, capitaneada por
Vergez, que quiere sustituir Armas por Villanue-
va en la Secretara general del partido. Armas tiene
sus defensores mnos decididos, mnos audaces que
los de Villanueva.
Quin vencer? El empuje de Villanueva es gran-
de; la resistencia de Armas es considerable.


El botin vale la pena de ser codiciado y defen-
dido.
**
El secretario general pienra por todo el partido.
Es un cerebro guiando un ejrcito de vientres.
Armas ha sido, hasta ahora, el que ha llevado el
peso de la tarea.
Villanueva quiere cargar con ella.
Es un valiente.
A los autonomistas slo nos toca presenciar el es-
pectculo.
Nosotros vemos los toros desde la barrera.
Constitucionales contra constitucionales; esclavis-
tas contra esclavistas; apetitos contra apetitos: tal es
la lucha que se acerca.
En las Crtes, cada constitutional ha tomado un
camino distinto.
No contents con esto, al cerrarse las Crtes,
Apeztegua alza bandera disidente en las Villas, y
Villanueva y Armas se disponen reir.
Quin estuviera en la Habana para ver la fiesta!

LA PROPOSICIN CAMPO
EN LA JUNTA GENERAL DEL COMERCIO DE LA HABANA

Cumpliendo lo ofrecido en el nmero anterior,
insertamos la copia, que nos remiten de la Haba-
na, del informed aprobado por la Junta General
del Comercio de aquella cuiudad, sobre la propo-
sicin del Sr. Marquis de Campo, para favorecer
Cuba con el ahorro de unos veinticinco millones
de duros en treinta aos, cantidad suficiente para
amortizar la enorme deuda que representan las
emisiones del Banco Espaol por cuenta del Estado.
Hlo aqu:
Sr. President:
Con atento oficio de V. S., fecha 7 del corriente,
ha pasado informed de la Seccion 2.. la mocion
presentada por los Vocales, Sres. Varela, Regalado y
Labrada, referente la proposicin elevada las
Crtes por el Sr. Marqus de Campo, en la cual
ofrece hacer gratis, en treinta aos. los servicios de
correos entire la Madre Ptria y las Antillas y stas
entire s, siendo consecuencia forzosa de la proposi-
cin citada la rescisin del contrato celebrado por el
Gobierno Supremo con la antigua sociedad de
A. Lopez y Compaa, traspasado hoy la Compa-
paa Trasatlntica, con la que se aliviaria al Teso-
ro de esta Isla de la enorme suma de 822,000 pesos
oro, que paga anualmente por aquellos servicios,
sea un total de 24.660,000 pesos fuertes en los refe-
ridos treinta aos.
Previnesele la Seccin, como resultado de un
acuerdo de la Junta, certificado por el Secretario,
que el informed debe expresar: i Si el asunto que
motiva la mocin de referencia es del resort de la
Junta. 2.0 Si, caso de serlo, es n convenient ges-
tionarlo en la forma presentada. Y 3. Cuanto ms
la Seccin se ofrezca sobre el particular.
* Para cumplimentar lo dispuesto por V. S., esta
Seccin ha estudiado con la debida atencin la mo-
cin citada, y despus de discutir mpliamente todos
los puntos que abrara, qued acordado por unani-
midad lo siguiente:
1.o Que tratndose de una question de derecho 6
puramente contenciosa, conio es la que podr sur-
gir, y que surgir indudablemente de la proposicin
del Sr. Marqus de Campo, pues la vez que favo-
rece altamente al Tesoro, tiene por objeto rescindir
un contrato en que figuran de una parte el Estado y
de la otra la casa de A. Lopez y Compaa, hoy
Compaa Trasatlntica, de lo cual no puede cono-
cer la Junta General de Comercio, la Seccin en-
tiende que no debe tener como cosa de su resort el
establecer official y directamente su gestin ante las
Crtes ni ante el Gobierno en demand de que se
lleve caho la rescisin de dicho contrato, puesto
que, un cuando es un deber de esta Junta, tenor
del inciso i., art. 2.0 de su Reglamento, propen-
der la realizacin de todas las ideas de fomento y
de cuantas mejoras sea susceptible el comercio de
ila Isla, y proponer al Gobierno todo aquello que
tienda desarrollar la riqueza mercantil del pas.!
Esto debe entenderse, y se entiende, como es na-
tural, siempre que las gestiones proposiciones de
la Junta no perjudiquen tercero; porque en tal ca-
so, podra ste establecer la.consiguiente reclamacin
de daos y perjuicios en la va y forma que ertimase
convenient, como se establece cad-, vez que, ya
por el Estado, ya por corporaciones particulares,
se trata de infringir de hecho se infringe la siem-
pre respetada ley del contrato.
2.* Que si bien, comno v dicho, no debe la Jun-
ta entablar por s la demand ante las Crtes ni el
Gobierno respect la rescisin de que setrata, por










REVISTA DE LAS ANTILLAS 69
,,,1


que en ello median dos parties contendientes y cada del cuerpo facultativo, y si algun mes dejase de
una sabr alegar lo que crea de su derecho, puede y abonrsele la cantidad que expresa la relaci6n
debe la Junta, en cumplimiento de su deber m es- valorante, tendr derecho al unopor ciento men-
tricto y como representante de todas las classes mer- sual sobre la misma, y Lopez, viendo que esto
cantiles, practicar cuantas gestiones estime condu- era bueno, comenz los trabajos en el mes de Ju-
centes al esclarecimiento del punto en question, y el e J
dirigirse por telgrafo y por correo los Diputados nio, despus de la fiesta que celebr el element
de Cuba, encargndoles (con lo cual no har ms official para la colocacin de la primera piedra.
que seguir sus respectivas excitaciones) que hagan Hay que advertir,, que la ciudad no quiso entu-
valer su legtima y merecida influencia, fin de que siasmarse,por su cuenta ni de oficio, despus que
las Cmaras discutan en la present legislature la vi6 desairada la mejor de sus Corporaciones
importantsima proposicin del Sr. Marqus de Cam- cientficas respect la eleccin de solar para
po, como cuestin vital para la Isla, y expresen con el Hospital
su acostumbrada elocuencia el vivo anhelo y fer- Principi la obra; pero como en Cuba son po-
viente deseo que siente este comercio y todo elpas, tencis a s l ara los Ingenieros, los
porque las Crtes del Reino en su alta sabidura y tencias absolutas la Marina, los Ingenieros, los
probado patriotism, hallen medio legal de tender Artilleros, etc., enfadse el Gobierno military de
a proposicin mencionada, descargando de este mo- la plaza por cuestin de zonas, y mand suspen-
do al empobrecido Tesoro de esta Isla de la exhorbi- der los trabajos.
tante cantidad de pesos 822,000 oro que de sus Ca- Esta interrupcin dur6 unos seis ocho dias,
jas salen anualmente por subvenciones de correos los necesarios para que el cuerpo de Obras pu-
martimos, de cuyos servicios se aprovechan sin con- blicas se enterase y pusiese flote el mejor dere-
tribuir satisfacerlos todas las dems provincias es- cho del Gobierno general.
paolas; debiendo hacer resaltar la idea ante los se-se la obra por seunda vez, en Julio;
ores Diputados cubanos, de que esta Junta, y con Empezse la obra por seunda vez en Julio;
ella cuantos amen da veras y deseen conservar a es- pero el Gobernador del Castillo del Principe, con
ta Isla siempre espaola, esperan de su reconocido cuyo beneplcito no habia contado el Gobierno
celo y levantado patriotism, que no omitirn es- general, crey lesionados sus fueros hizo sentir
fuerzo alguno para llegar la discusin indicada y el peso de su autoridad y seoro intimando Lo-
ver si legalmente puede ser possible la amortizacin pez la segunda suspension de los trabajos. Lopez,
de nuestra deuda fiduciaria en la forma. que propone cargado ya con las pretensiones de unos y otros
el Sr. Marqus d Campo. reyezuelos--todos de espada, por supuesto-se
Como complement de este acuerdo, la Junta atuf tambien y se neg6 complacer al mandarin,
expidi est c6rte un telegrama dirigido nues- manifestando que tenia un contrato solemne cele-
tro elocuente amigo el Sr. D. Bernardo Portuon- brado con el Gobernador general de la Isla, su
do y D. Miguel Villanueva, Diputados Crtes, primer autoridad, y que mintras sta no se lo
elprimero, de nuestro partido liberal autonomista, ordenase por escrito no dejaran l la trulla ni sus
y el segundo, del partido conservador, excitando operarios la escuadra y el comps.
la Diputacin cubana estudiar y discutir la En mal hora habl Lopez el lenguaje de los
proposicin del Sr. Campo y confiando en que la hombres libres independientes. Tron el Go-
sabiduria de las Crtes hallara en ella una. solu- bernador del Principe y le fu con el cuento al
cin favorable para el presupuesto. Gobernador di la plaza, que se alborot su vez.
Otro dia nos ocuparemos de otros juicios emi- Este, Arias, olvidando el varapalo que llevara
tidos por la prensa peridica y por afamados ju- dias antes, orden al otro que emplease la fuerza
risconsultos. de las bayonetas para suspender los trabajos del
^- nuevo Hospital, y que si Lopez se resista se le
UN PAR DE ALHAJAS redujese prisin encerrndole en la crcel p-
-blica como un criminal, y dando cuenta al-Juez
Dias pasados ofrecimos ocuparnos detenida- de priiera instancia del distrito de Monserrate,
mente de nuevo, del mal efecto que produjo en que estaba la sazn cargo de un Sr. Palma,
la gran Antilla la Real rden de 28 de Enero l- quien auxiliaba un galeote escapado de presidio
timo, y vamos hoy comenzar esa tarea, dando y durante muchos aos, hasta que se alz de Ctu-
conocer un incident curioso de la cuestin de los ba, representante de la f pblica en la Habana.
depsitos en arcas reales y el papel important Vayan los espaoles de por ac fijndose en la
que en l han tomado dos de los Secretarios ms ida tristsima de c6mo andan all las cosas, y de
conspicuous que ha tenido el Gobierno de Cuba cmo los gobernantes y gobernados de all escar-
desde la explosion del polvorin, hasta las cence- necen con sus hechos la patria que con tan de-
rradas de los cipayos. saforados gritos victoreant
El 20 de Mayo de 1881, prvios los trmites y -Este exabrupto era motivo bastante poderoso
publicaciones del caso, fu el sealado para su- y justificado para que Lopez pidiese la rescisin
bastar las obras del nuevo Hospital civil, titulado del contrato y reclamase daos y perjuicios; pero
Nuestra Seora de las Mercedes. no queriendo por su parte ser cmplice de. los
Todos los diarios de la Habana, sin distincin, obstculos que se oponian la benfica obra del
habian anunciado que existia un depsito de me- Hospital, acudi al Gobierno general y esper
dio milln de pesos fuertes, legados para erigir su resolucin.
ese Hospital, en las arcas reales y en las del Ban- Vino el mes de Agosto y el general Blanco de-
co Espaol. cret la continuacin de las obras, pesar de la
Don Francisco Lopez, que, segun todas las tra- mano velluda de Carbonell, que parecia andar en
zas, no habia tenido nunca el placer de contratar aquellas interrupciones, y se le pagaron Lopez,
con el Gobierno y le creia formalote y cumplidor segun relacin v-:lorada por Obras pblicas,
en sus tratos, pregunt al Secretario general Don 13,400 pesos; y en Setiembre 18,600 sean los
Joaquin Carbonell si era cierto lo que los peri- 32,000 que habia depositados en el Banco Es-
dicos anunciaban, y ste, con las gesticulaciones paol.
y el pestao que le caracterizan, contest afir- Pero espir6 el mes de Octubre; lleg Noviem-
mativameute, aadiendo que cualquiera que fue- bre, pas Diciembre y tras ste Enero y des-
se el agraciado con la adjudicacin de las obras, pues Febrero, y nada. Lopez hizo los respectivos
no tendra nunca lugar quejas por el pago pun- avalos periciales, pero ya lo hemos dicho: nada
tual de las mismas. le quisieron pagar. Empezaba sentir los efectos
Con tan autorizadas noticias, que debian tener- de haber dado crdito la palabra de Carbonell.
se por ciertas, tanto porque se trataba de edificar Su situacin era cada dia ms tirante por los mu-
un asilo paralos desvalidos, con dinero acumulado chos compromises adquiridos con sus numerosos
por la caridad, cuanto porque dice Lopez que te- obreros y por el acopio de materials para la eje-
nia al Sr; Carbonell por un caballero, no tuvo cucin de las obras.
aqul inconvenient en presentarse como licitador Lopez y sus acreedores abrigaban la esperan-
en la subasta, qu le fu, al fin, adjudicada en za de que les llegase aprobada la just devolu-
261,500 pesos oro, 6 sea 48.04 mnos de los sea- cin de los 178,600 duros legados por Doa Jo-
lados en el pliego de condiciones, sefa Santa Cruz de Oviedo; pero el Sr. Len y
Dice una de stas que el contratista tendr Castillo, justificando, acaso sin quererlo, aquello
derecho que se le paguen mensualmente los de que Cuba iio puede ser administrada desde el
trabajos que hubiere hecho, prvia certificacin Ministerio de Ultramar, y estableciendo una no-


vsima jurisprudencia que echa por tierra toda la
del Cdigo Penal en material de depsitos, dijo
que no procede por ahora, y sabe Dios para cuan-
do, la necesaria devolucin de aquel depsito sa-
grado, en la famosa Real rden de 28 de Enero
que ya conocen nuestros lectores, con lo cual
desvaneci la esperanza de que ntes hablamos.
Ante esto, Lopez, sin dinero, triste, perdido,
Del Mercedes cruz por las hechuras
De acreedores y trampas perseguido,
como dira Zorrilla; paraliz necesariamente los
trabajos y elev una instancia al Gobierno gene-
ral, en la que suplicaba se considerase la condi-
cin que le reduca su buena f por haber ne-
gociado con el Gobierno y cun forzoso era res-
cindir el contrato que se le pagasen las obras
hechas y se le garantizase el pago de las que fue-
se ejecutando.
Aqui entra el Secretario nmero dos, el seor
Diaz de la Quintana, que se pirra por despachar
un expediente con todos sus perifollos y que, si
llevara los tradicionales manguitos, sera el tipo
ms acabado de aquellos oficinistas que nuestros
abuelos llamaban ratas del Tribunal de Cuentas
del Reino.
Si n6 habia que decretar al mrgen de aque-
lla instancia; pero no fu as. De aquel pliego
result un protocolo, y despus de los trmites
que somos tan dados los espaoles, por el gusto
de embrollar las cosas ms sencillas, pas al Con-
sejo de Administracin.
El Consejo recomend al Gobernador general
la conveniencia de seguir una obra tan impor-
tante y que tanto reclama la salud pblica,, con
lo cual quedaran adems en buen lugar el nom-
bre y el crdito de la Administracin; pero, su-
puesto que no habia fondos con que pagar al
contratista los trabajos practicados y visto que la
Real rden consabida dice que no procede la de-
volucin del depsito Santa Cruz, opin que pro-
cede la rescisin del contrato, la devolucin de la
fiana y lo dems que hubiere lugar.
Esto dijo el Consejo; pero el supradicho seor
Diaz de la Quintana, parecindole corto el tra-
mito de ese asunto, 6 no contando con inteligen-
cia suficiente para proponer una resolucia equi-
tativa, no se conform con el dictmen del
Consejo-qu otra cosa pretendera?-y propuso
que el expediente viniese Madrid informed
del Gobierno Supremo. El general Prendergast,
puso: conforme.
En su dia sabremos lo que informa el Supremo.
Mintras tanto, podemos decir al Sr. Len y
Castillo, que por su injustificable disposicin
estn paralizadas las obras de un Hospital indis-
pensable, que nada le cuesta al Estado, y com-
prometidas indebidamente las economas de mu-
chos aos de trabajo de un honrado artesano,
que hoy se v punto de perder el crdito y
perseguido por los acreedores que demandan,
como es natural, lo que se les debe.
De hombres sbios es rectificar errors. Rec-
tifique el suyo el Sr. Len y Castillo, ordenando
la devolucin de ese y de los dems depsitos,
seguro de la gratitud del generoso pueblo de
Cuba, y de que rehabilitar por ese lado su poli-
tica, tan mal parada por la interpretacin que le
dieron sus subalternos Carbonell y Diaz de la
Quintana, que son un par de alhajas.

LOS PRESUPUESTOS DE CUBA EN EL SENADO
II
En la Sesin del dia 27 se reanud la discusin.
El Sr. Ruiz Gomez, de la Comisin, se hizo car-
go del discurso del Sr. Romero Girn.
El Sr. Ruiz Gomez defendi los presupuestos.
En lo que atae la gran contienda entire la as-
milacin y la autonomia, di6 entender, si bien
con gran cautela, que es autonomista.
En prueba de este aserto, h aqui lo que dijo
el orador.
aYo, en material de legislacin ultramarina colo-
nial, profeso el principio de que las provincias de
Ultramar 6 Colonias, si han de estar bien goberna-
das, deben ser regidas por leyes especiales. Esta es la












7o IREVISTA DE LAS ATILLAS


antigua legislacin espaola en sus territories de
Amrica y de Asia, y la legislacin que aplican todos
los pueblos de la tierra sus provincias de Ultramar
6 sus colonies. Inglaterra, Holanda, Francia, Por-
tugal (y no hay para qu hablar de Dinamarca y
Suecia, que poseen pequeos territories en las An-
tillas), a lican siempre en aquellos sus territories
una .egislacin especial.
El Sr. Romero Girn sabe mejor que yo que los
ingleses conocen tres sistemas distintos para la legis-
lacin de sus territories coloniales: el rgimen de la
Corona, que aplican principalmente las posesiones
militares, el regimen representative y el rgimen au-
tonmico. Los holandeses se separan bastante de es-
te sistema ingls: conservan en sus posesiones de
Asia el respeto las antiguas leyes, uros y costum-
bres de los pueblos que administran, y se reservan
una intervencin direct en todas esas leyes, usos
costumbres en un sentido de explotacin mercantile,
pero ensanchndolos cada vez ms con principios
liberals. Los portugueses intentan similar los te-
rr;t,','; _n. '. As;a y A.frica poseen, y los franceses
tambien van por ese camino, aunque hay en Francia
diversos modos de legislar en sus territories de Afri-
ca, Asia y Amrica.
SiD-sde el Emperador Napolen III, las islas de la
Martinica, Guadalupe y la Reunin tienen casi un
rgimen provincial muy independiente. Vtanse.sus
aranceles de aduanas, sus presupuestos especiales;
ejercen all la autoridad supreme en representation
de la madre Patria autoridades militares del cuerpo
de la Armada, y el Gobierno paga los gastos de la
fuerza pblica, los de la administracin de justicia y
los servicios del culto y clero.
SNosotros estamos ensayando con f, perseverancia
y desinters un rgimen nuevo en Cuba y Puerto-
Rico, que llamamos de asimilacin, y hemos hecho
en este sentido ms que ningun otro pueblo del mun-
do. No olvidemos el texto de la Constitucin del Es-
tado, la historic de nuestras provincias de Ultramar,
los intereses unidos la madre Patria que hay all,
pero encontrado,. en punto aspiraciones, resulta-
dos y todo lo que constitute en esta vida el movi-
miento de lo tuyo y de lo mio en el trfico y en el
comercio.
La asimilacin en Cuba tiene que tropezar natu-
ralmente con grandes y extraordinarias dificultades.
Al llevarla cabo en la parte econmica, la madre
Patria tiene que perder much, porque le es preciso
renunciar al provecho que en. la tributacin le vie-
nen proporcionando los que llamamos artculos colo-
niales, porque le es forzoso alterar sus relaciones de
comercio -con otros pueblos. Pues bien; todos estos
sacrificios los hace Espaa amorosamente para resol-
ver las grandes dificultades con que lucha en Cuba
para estrechar los lazos de comercio que la unian
Espaa, y que se relajan bastante con los que tiene
contraidos con otra Nacin, que es el mercado natu-
ral de sus products; me refiero los Estados-Uni-
dos de Amrica.
A m me basta hacer estas indicaciones, que los
Sres. Senadores comprendern, para que se vea des-
.delugo lo muy dificil que es esa asimilacin absolu-
ta, de que es partidario el Sr. Romero Girn; asimi-
lacin que est fuera del texto expreso de la Consti-
tucin.
La'declaracin vale much. Segun el Sr. Ruiz
Gomez la asimilacin absolute est fuera del texto
expreso de la Constitucin. Por eso nosotros la que-
remos relative, es decir, limitada los derechos
politicoss.
El debate se interrumpi para que jurase un
Senador de la U. C., el Sr. conde de Diana. Con-
vengamos en que este pilar de la conservadura
de Cuba sabe jurar tiempo.
Rectificaron los Sres. Romero Girn y Ruiz
Gomez.
Y... habl el Sr. Loriga! Y le contest Vaz-
quez Queipo! Los dos enemigos se vieron frente
frente.
. Cosas que dijo Loriga: I .a Que no habia hecho
oposicin al anterior presupuesto;
(iPues era malito!) ,
S2. Que tampoco se opone al hecho por el se-
.or Len y Castillo;
.(iQu amabilidad con el.que mandal)
3."8 Que se debe aumentar una Sala en la Au-
diencia de la Habana:
(Ha sido Magistradol)
S4.a Que deplora se haya suprimido la asigna-
cin los Escolapios de Puerto-Prncipe.
(La unin es la fueraa clericales y negreros, dra-
ma en muchos vactos.). .
5., Que los voluntarios son muy buenos;


(Con tambores y todo!)
6.a Que se debe dar en Cuba una instruccin
sana, religiosa y cientfica;
(Y belemita.)
Y 7.a Que no entiende de asuntos militares.
El Sr. Vazquez Queipo contest estas subli-
midades en tono agridulce. Cmo que no le per-
dona Loriga el haberle impedido salir Diputado
provincial!
Termin6 la sesin con una escaramuza entire el
seor vice-almirante Beranger y el seor vice-
almirante Pavia, Ministro de Marina. El primero
quiere que tengamos en Cuba una gran escuadra,
el segundo opina jniciosamente que se debe ha-
cer lo que se pueda y no gastar ms que lo indis-
pensable.

En la sesi6n del dia 28 se sigui hablando de
Marina. El seor vice-almirante Topete confirm
lo dicho en la sesin anterior por el Sr. Beran-
ger. Le contest el Ministro de Marina.
Un Senador conservador, el Sr. Conde de Te-
jada de Valdosera, al discutirse la seccin de Go-
bernacin defendi la unin de los mandos civil
y military en Cuba y la existencia del Ministerio
de Ultramar.
Lo que el orador manifest acerca del segundo
extremo, merece ser consignado aqu, porque
constitute una srie de arguments en pr6 de la
especialidad en Ultramar, que es lo que nosotros
defendemos. El Sr. Condeno es autonomista; pero
cuanto arguye en contra de la asimilacin result
favorable la autonoma.
Asi habl6 el Senador conservador:
iSe necesita unidad y energa en la autoridad de
Cuba y en la Metrpoli por medio del Ministerio de
Ultramar; y sobre esto observo un dualismo que me
obliga decir unas cuantas palabras, pues se pide la
unidad en Cuba y se rompe aqu con la supresin
que se pide del Ministerio de Ultramar.
Existi primitivamente Ministerio del gobierno
de las posesiones de Ultramar, radic en Marina,
despues en Gobernacion, desempeando los Minis-
terios de Gracia y Justicia y de Hacienda los asuntos
propios de su ramo; y ms tarde el Sr. Bravo Muri-
lo cre un slo centrollamado Direccin de Ultra-
mar,> que anduvo dependiendo de uno y de otro
Ministerio, de la Presidencia del Consejo, de los Mi-
nisterios de Estado, de Fomento, de Guerra, y en
este ltimo estaba cuando el Ministerio Mira ores
tuvo la feliz idea de crear el Ministerio de Ultramar,
que desempe primero nuestro digno Presidente,
y despus personas tan entendidas como el Sr. Per-
manyer, que ha dejado grata memorial en nuestro
Parlamento.
Comparemos un estado de cosas con otro. Pasado
el movimiento poltico de 1814, en que tom un
vuelo grande la administracin ultramarine, comen-
z en esta la frialdad y el mutismo. No se despacha-
ba nada, no se hacian reglamentos, y viene hacer-
se algo cuando hubo direccin de Ultramar, aunque
con el vaco de que no hubiese un Ministro moral-
mente responsible; y cuando se empez la organi-
zacin en Ultramar fu desde la creacin del Minis.
terio de Ultramar, de la que data la importancia de
nuestra poltica ultramarina.
No puede mnos de maravillarme que el Sr. Fer-
nandez de Castro pida la supresin del Ministerio de
Ultramar, porque es singular que esa diversidad del
powder central en la Pennsula y ia multiplicidad de
sus manifestaciones en Ultramar sea profesada por
los que tienden enervar nuestro poder en Cuba y
por los que desean que all sea fuerte. Era yo muy
jven y recuerdo lo. que pasaba con los negocios de
Ultramar. Eran los ltimos en todos los Ministerios,
y el director de Ultramar tena que 'andar tras del
Ministry para despachar algo que fuese urgente. Esto
pasaba cuando no habia Ministerio de Ultramar.
Habla otra cosa ms grave, que eran los conflicts
de jurisdiccin y competencia. Los que ocurren en
Espaa se resuelven con much dificultad; se oye al
Consejo de Estado, y se propone resolucin al Con-
sejo de Ministros, que tarda much en despachar.
Estos conflicts, que en la Metrpoli son una cala-
midad,'en las Antillas son una desgracia y hasta
cuestin de rden pblico.' All .se agita todo, se cru-
zan comunicaciones entire las autoridades y se para-
liza el servicio. Con la autoridad superior todo: ha
acabado, y puede decirse que esos conflicts son ya
rara avis.
Pero por qu se cre la direccin de Ultramar y
despus el Ministerio, y por qu se centraliz el po-
der en el gobernador superior de Cuba y Perto-ki-


Sco? Porque la experiencia consider malo el estado
anterior. Cundo acabamos con ese sistema de tejer
y destejer? Lleguemos en todo un modus vivendi
racional un sistema de cosas legal y ordenado, y as
tendremos una administracin fuerte y respetad,
que con otro sistema, no vive, arrastra una vida
miserable.
Los presupuestos de Cuba quedaron aprobados.
No son tan malos como los anteriores; pero, pa-
ra ser buenos cunto les falta!

PORTUONDO EN CUBA
El Sr. Betancourt, nuestro querido correligio-
nario, dirigi el i.o de Julio, en la sesin del
Congress, la pregunta que sigue, a! President de
la Cmara:
Deseo dirigir una pregunta y un ruego la Mesa.
Queriendo nosotros los Diputados liberals de Cuba
corresponder la confiar2z, c-..: que nos honrarun
nuestros electores y cumplir uno de ios ms ardien-
tes deseos de nuestros correligionarios polticos,
convenimos hace largo tiempo, y as lo manifesta-
mos respetuosamente al Sr. Ministro de Ultramar,
en aprovechar el primer moment propicio que se
nos sealara (sin perjuicio de la discusin de los
asuntos generals de la Pennsula) para exponer-
aqu franca y honradamente la doctrine que sirve de
base al program de nuestro partido, que viene sien-
do objeto de las ms acerbas injustas apreciaciones.
por parte de nuestros adversaries.
El Sr. Ministro de Ultramar, accediendo esta s-
plica, nos indic la conveniencia de que aguardse-
mos la prxima llegada del Sr. Portuondo, y as, en
lugar de dos debates polticos, no habria ms que
uno. Reiteramos nuestra splica al comenzarla dis-
cusin de los presupuestos de Cuba. El Sr. Portuon-
do se uni en esta splica nosotros, y el Sr. Len
y Castillo design entnces la ley de facultades del
Gobernador general de Cuba para que tuviese lugar
el debate poltico anunciado.
La Comisin di su dictmen sobre esa ley; la
Mesa anunci la discusin de ese dictmen y lo puso
la rden del dia. Ayer debi discutirse,ysi no ayer,
'hoy. Deseamos, pues, conste que los Diputados libe-
rales de Cuba estn en sus puestos, y que esperan el
instant de la discusin para tomar parte en ella
cuando la Presidencia lo juzgue oportuno.
Suplican, pues, la Mesa que se digne decirles si se
ha suspendido esa discusin y si tendr n lugar en
la present legislature, pues les interest much hacer
constar que estn dispuestos cumplir el deber mo-
ral que al aceptar la representacin de Cuba contra-
jeron.
Hasta aqu la pregunta. El ruego se limit qule
El Sr. President se digne manifestar que si 'el deba-
te de la antedicha ley se ha suspendido se aplaza,
no ha sido ni ser por culpa de los Diputados libera-
les cubanos, que sin miedo al calor ni la falta de
auditorio, desean vivamente esclarecer la doctrine
que sirve de ensea al partido que pertenecen,
y que se combat en nuestro concept porque se la
desconoce en su verdadero sentido.
El Sr. President (Posada Herrera) manifest
que el dicho proyecto se discutir despues del re-
lativo inquilinatos.
El Sr. Portuondo hizo uso de la palabra de esta.
suerte:
Repugna mis ideas y mi carcter el ocupar la
atencin del Congreso en asuntos que son puramen-
te personales; pero la alusin que me ha hecho el se-
or Betancourt, y la situacin especial en que me
hallo, me ponen en la necesidad, para m de honra
indeclinable, de ocuparme en cuestiones de tal natu-
raleza.
Yo ruego, pues, al Sr. President que me permit
alguna latitud para hacerme cargo de esta alusin,
porque temo que, aun puesto la .rden del dia,
cuando llegue el caso de discutirse el proyecto de ley
sobre las facultades del Gobernador general de Ciba,
no habr ya suficiente nmero de Sres. Diputados'y-
no podr tener lugar la discusin.
Los Sres. Diputados saben de qu suerte ha' sido,
objeto mi persona, con motivo de mi ltima excur-
sin Cuba, de las ms graves acusaciones y de los
ms violentos y apasionados ataques de part de la
prensa y de los elements reaccionarios de aquella
Isla y de la Pennsula, frente los cuales me vi aban-
donado por algunos llamados amigos mos, influidos
de la pasin ajena, y tal vez del miedo propio; y si
bien es verdad que mis deudos y otros consecuentes
y buenos amigos con valor me defendieron, 'que la
prensa'liberal rechaz con energa aquellos ataques,
que algnos leales y nobles adversaries tuvieron el












REVISTA DE LAS ANTILLAS 71


buen acuerdo y la prudencia de no acoger sino con
gran reserva aquello que podia lastimar mi nombre
y mi buena fama, y en fin, que el mismo Sr. Minis-
tro de Ultramar y el Gobierno me hicieron justicia,
poniendo la verdad en su lugar tan lugo como les
fu conocida; no es mnos cierto que todo eso inspi-
rndome profunda gratitud, que cumplo un deber
gratsimo al expresar hoy, no basta para satisfacer
las exigencias de mi hon-a. Porque es la calumnia
como agua enturbiada en las fuertes avenidas; altos
y fuertes muros podrn contener sus primeros estra-
gos; pero en el fondo queda siempre lodo, que slo
se puede barrer con la pura y limpia corriente de la
verdad.
Para eso me apresur regresar la Pennsula y
ocupar mi puesto en el Parlamento, dispuesto
recoger, con la conciencia tranquila del hombre
honrado, las acusaciones que se me dirigieran. Las
acusaciones no han venido, porque no han podido
venir, pesar de que yo he aprovechado todas las
ocasiones que se me han presentado para allanarles
el camino. En la discusin del presupuesto de Cuba
he desarrollado las mismas doctrinas que expuestas
por m en Cuba habian dado pretext ciertas gen-
tes para difundir esas calumnias torpes y miserable.
Bastaba ese silencio para satisfacer las exigencias del
hombre ms susceptible; sin embargo, esperaba el
debate sobre atribuciones del Gobernador general de
Cuba para dar, de acuerdo con mis compaeros, ex-
plicaciones detalladas de todo cuanto ha constituido
el objeto y hasta los ms pequeos pormenores de
mi propaganda en Cuba: dicha discusin no llegar,
seguramente, verificarse en esta legislature; yo res-
peto las razones que sea debido este aplazamiento,
por ms que lo deplore.
Se dir quizs que podia haber hecho uso de mi
iniciativa de Diputado por cualquiera de los medios
que el reglamento me concede para suscitar un de-
bate en que hubiera podido dar estas explicaciones
la Cmara: es verdad; pero si lo hubiera hecho en
el Congress me habrais juzgado severamente por
falta de prudencia y oportunidad al interrumpir con
asunto personal las importantes cuestiones que esta-
ban pendientes de discusin en el Congreso y con
incidents de poltica local ultramarina el curso or-
denado y continue de la poltica general espaola.
Pensaba traer la discusin el triste estado de los
gravsimos problems que preocupan hoy la socie-
'dad espaola en la isla de Cuba; los horrores del pa-
tronato: el desconsolador cuadro de la catica Ad-
ministracin en Cuba; los graves peligros que es-
tn expuestos el trabajo y la produccin por virtud
del rgimen econmico, absurdo injusto que se si-
gue en la Isla: y el estado de verdadero desequilibrio
en que se encuentra el rden poltico, sometido to-
dava Gobiernos personales y verdaderamente dic-
tatoriales.
Y, por ltimo, pensaba dirigir alabanzas al Go-
bierno por haber presentado ese proyecto de ley so-
bre atribuciones del Gobierno general de Cuba y
Puerto-Rico; p.oyecto que, modificado por la Comi-
sin y deficiente y todo, habra de mejorar algun
tanto estos gravsimos males; y es, desde luego, la
desaprobacin ms clara de la conduct y de los ac-
tos del actual Gobernador general.
Voy concluir; y para no abusar de la benevolen-
cia del Sr. President y de la atencin de la Cma-
ra, terminar afirmando resueltamente y declarando
que todos los actos, todas las palabras y toda mi
conduct durante mi excursion por la isla de Cuba,
han estado perfectamente ajustados y dentro del
crculo de la ms estricta legalidad; que no hay en
ellos nada que pueda dar motivo ni pretexto para
que se consider que ha habido por mi parte el ms
,leve ataque al rden social ni la Constitucin del
Estado. Afirmo que la propaganda que al amparo de
la ley he hecho de la doctrine que sustento, y que
conmigo sustenta un partido respectable en Cuba, es
una propaganda legtima, permitida cualquier ciu-
dadano. Y afirmo que esa propaganda, esos actos,
esas palabras y esa conduct mia caben dentro del
ms puro, del ms acrisolado y del ms ardiente pa-
triotismo, dirigido por las lecciones de la ciencia y
los ejemplos de la historia.
El Sr. Len y Castillo, Ministro de Ultramar,
se hizo cargo de las palabras del Sr. Portuondo.
De lo que dijo el Ministro, queremos tomar
esto, que no sabr bien los cipayos:
A mi noticia no ha llegado que el Sr. Portuon-
do, durante su ltimo viaje Cuba, haya4 reali-
zado ningun acto del cual pueda deducirse nada
que justifique dudas de ningun linaje propsi-
to del patriotism reconocido de S. S., y nada
tengo que aadir sobre esto, pues como en cierto
modo haindicado S. S. en las palabras que acaba
de pronunciar, S. S. no necesita patentes de pa-
triotismo, y dar patentes de patriotism desde


este sitio un hombre como S. S. que con tanta
honra viste el uniform del Ejrcito espaol, se-
ria inferirle una ofensa.
El Sr. Betancourt rectific en esta forma:
Agradezco al Sr. Ministro de Ultramar la res-
puesta que se ha servido darme, si bien hubiera de-
seado que en ella hubiese dicho si es verdad que ha-
ce tiempo le hemos rogado que nos proporcionara la
ocasin de exponer nuestros principios, fin de que,
conocidos, fueran juzgados con mnos apasiona-
miento.
El Sr. Len y Castillo comprende que nuestra
natural impaciencia nace precisamente de esos jui-
cios inexactos que nos colocan aqu y fuera de aqu
en una situacin algo difcil. Porque si en uso de
nuestro derecho deseamos proponer indicamos si-
quiera un rgimen de Administracin para la isla de
Cuba capaz de conciliar los intereses generals de
nuestra madre ptria con los que all han creado sus
hijos; un rgimen de Administracin encarnado en
nuestras tradiciones seculares y en nuestras leyes,
mnos peligroso que el que hoy existe y ms propio
para hacer su felicidad, slo porque ese rgimen tie-
ne un nombre que suena mal en ciertos odos yque
tiende destruir monopolios irritantes injustifica-
bles granjeras; slo por esta razon se nos consider
por algunos como separatists disfrazados, y se afir-
na que vamos la independencia por el mismo ca-
mino en que las naciones ms sbias y poderosas de
la tierra han logrado conservar fieles, prsperas y fe
lices sus provincias trasatlnticas.
Yo me propona demostrar esto, y as procurar
alcanzarlo cuando tenga lugar el debate hoy aplaza-
do, cindome por ahora hacer constar nuestro
deseo para que en Cuba se comprenda cul es el em-
peo y la actitud de sus representantes liberales.
El jven Villanueva se crey en el caso de re-
coger una alusin del Sr. Portuondo. El jven
Villanueva declare que los Diputados de la
U. C. no se les hubiera ocurrido acusar al seor
Portuondo en el Congreso.
A esto replica el Sr. Portuondo:
Cuando ocup mi asiento en la Cmara al regre-
sar de Cuba, esper las acusaciones que nacidas en
ciertos grupos de hombres mal avenidos con todo
aquello que se opone sus particulares intereses, vi-
nieran acaso manifestarse aqu y continuran lan-
zndome los peridicos de la reaccin. Y ninguna
ocasin para ello ms oportuna que el debate de los
presupuestos de Cuba, en el que yo expuse todas las
doctrinas y todas las ideas que han servido de base
para m propaganda. Si no ha habido en la Cmara
quienes se hayan hecho eco de esas acusaciones, yo
me felicito, porque eso prueba que no hay aqu re-
presentantes de los que me calumniaron y ofendie-
ron en la Habana y en otros puntos de la Isla y que
no ha habido aqu tampoco quien haya querido se-
cundar las ideas propaladas por los rganos de cier-
tos grupos polticos, cuyo nico lema es la ms des-
carada reaccin y la ms feroz intransigencia. Cons-
te que esos hombres no tienen aqu representacin.
Por lo dems, y en cuanto que este debate pro-
movido por nosotros, expresado y deseado por el se-
or Ministro de Ultramar, como ha dicho varias
veces, no es provocado or el que aqu se llama par-
tido asimilista, que no lo desea, yo me permit ha-
cer una breve pregunta: hay aqu algun Diputado
de Cuba Puerto-Rico que tenga autoridad bastante
que se sienta facultado sriamente para llevar la
palabra y hacer declaraciones importantes en nom-
bre de los muy variados matices y classes mltiples y
diversas de asimiladores? Pues si le hay, esa persona
estar en oposicin con el Sr. Ministro de Ultramar,
que represent los asimilistas en la Pennsula, y
cuyas manifestaciones en este punto no dan lugar a
duda alguna.
Asi termin este brevsimo debate.

.....Y CON EL MAZO DANDO

Hemos oido, y nos inclinamos creerlo, que el
Sr. Len y Castillo ha fijado su atencin en cuan-
to venimos publicando sobre los errors y violen-
cias del Colector de Rentas de Jaruco, D. Feli-
ciano Diaz, y que se ha tratado y se piensa desti
tuir de su empleo ese inconvenient funcio-
nario.
Mucho nos alegrarmos de que result cierta
semejante version; pero, por si el Sr. Ministro
abrigase todava algun escrpulo en adoptar esa
media, vamos robustecer lo dicho hasta la fe-
cha, reproduciendo de El Amigo del Pas uno de
los artculos que publicra La Correspondencia de
Cuba, encaminados demostrar las demasas del


tristemente famoso azote de Jaruco, D. Feliciano
Diaz, articulo que es, por las injnsticias que re-
vela, un padrn de ignominia para los mal acon-
sejados 6 ignorantes directors y empleados de
Hacienda ie Cuba desde hace algunos aos.
MAS ASUNTOS SOBRE El. TAPETE

Para apreciar la tirantez tributaria que se hace
sentir los prdios azucareros, darmos principio
nuestra tarea por el ingnio San Jos, perteneciente
al distrito econmico de Jaruco, el cual result ha-
ber cosechado en cuatro aos las siguientes zafras:
187 1878 359 bcys. azcar modo.
7 79 556 >
79 8 490 ,
80 81 35i > >

TOTAL... 1,756
que dan el promedio de 439 bocoyes al ao.
El precio de este fruto ha fluctuado entire 5, 6 y 7
reales arroba, y, por consiguiente, estimando en 54
arrobas el bocoy, result un valor medio de 40 42
cada uno, y los 439 valdrn por exceso i8,ooo pesos
fuertes.
Las cuotas imponibles fijadas este prdio se ba-
saron en abultados rendimientos de lejanas pocas,
que jams volvern por la depauperacin de sus te-
rrenos para el cultivo de caa y por ser el ingnio
ms viejo de la demarcacin; pero an modificadas
dichas excesivas cuotas la relacin jurada de 1876,
todava sarisfece los tributos bajo la base de i8,58o
pesos de utilidades lquidas.
Surge, sin ms datos que los expuestos, la natural
exclamacin de que podr darse ceguedad y aberra-
cin ms supina en material de impuestos que apre-
ciar una riqueza liquid en mayor suma que el valor
bruto de la finca Pues esta es la vicisitud que se ha-
ce sentir este ingnio, hace aos, desoyndose sus
justificadas reclamaciones, y, sin embargo, para que
se juzgue de la probidad de la administracin de la
finca, tiene satisfechos todos los tributos hasta el
dia, que hace un contrast notable con la persecu-
cin ejecutiva llevada cabo por supuestos adeudos
con el ms violent y desapiadado rigor, como se ha
probado por el Colector de Jaruco.
Pues si todos los asuntos de la Colectura son tr-.
tados tan sin conciencia y conocimientos de causa,
muy mal debe de andar esta oficina y el pblico su-
frir por la incapacidad de este funcionario mil dis-
gustos y vejmenes.
Si al valor en bruto de 18.ooo pesos le rebajamos
el 65 por 1oo sealado como tipo official para refac-
cin, prescindiendo de que debe ser mayor porque
han aumentado los gastos con el pago de haberes a
los negros y en este prdio hay atenciones eventua-
les por tener muchos negros viejos, resultar una
reduccin del referido valor ascendente i2,ooo pe-
sos fuertes, y por lo tanto la utilidad terica de este
ingenio no es ms que 6,000 pesos.
Siendo 6,00o pesos las utilidades y i,583 pesos los
tributos que se satifacen actualmente, formularemos
para el despejo de la incgnita, la ecuacin siguiente:
6000Xi858=IooXx.
i858- ioo=3o,95 por ioo.
6ooo
Por manera, que este capital productor adems
del 4 por ioo por municipio se le exige para aten-
ciones generals el 30,95 por ioo, en vez del o por
0oo que ha fijado el Gobierno de la Nacin, lo que
es igual, que se evidencia el conflicto de pagarse dos
veces ms de lo que fija la ley fundamental de la ma-
teria.
Que se van reformar los padrones, nos dijo la Di-
reccin de Hacienda en 25 de Setiembre de 1878,
para que desaparezca la plaga de nulidades que ese
centro ha manifestado ingnuamente que contienen
dichos padrones y los contribuyentes que experi-
mentan el rigor tributario semeiante al que acaba de
referirse, recibieron con estrepitosa alegra la ma-
nifestacin official, pero fu vana ilusin; pues el
mandato no se llev cabo, y de perodo en interi-
nidad y de interinidad en perodo, vamos caminan-
do hace aos, silenciosa y resignadamente la mise-
ria que ser el trmino 6 resultado de un curso de
cosas semejantes.
No es menester entrar en clculos muy difusos
para determinar materialmente la suerte que espera
este desgraciado ingenio y otros en condiciones se-
mejantes por el agobio de satisfacer tan excesivos
tributos; y por ms que al parecer slo afecta al pe-
culio de algunas individualidades, hasta quedar por
puertas, comno suele decirse, no puede prescindirse
de la important y trascendental consideracin deque
tambien se resentirn con la destruccin de estas













72 REVISTA DE LAS ANTILLAS


propiedades los intereses generals, porque ellas for-
man parte del ncleo de la riqueza del pas.
La amarga verdad que entraan las cifras que an-
teceden, es la ms patente demostracin del rigor
tributario que impera en Cuba, y para que se com-
prenda cun difcil es la desaparicin de ciertas ten-
dencias de desrden que aprovechan los mnos en
toda la sociedad, todava no han de faltar opinions
que se burlen y escarnezcan los intiles esfuerzos de
la representacin de esta finca por insistir una y mil
veces, mintras las fuerzas se lo permitan, hasta con-
seguir se le fijen los tributos, segun marca la ley, en
armona con la produccin.
Claro est que si en los centros oficiales alegando
las causes que se quiera, se persistiese en que este
ingnio, pesar de lo expuesto, hade tener las fabu-
losas ganancias que se le suponen, no pasara de ser
una de esas tantas calamidades y vicisitudes que se
soportan por el imperio de fuerza mayor; pero esto
racionalmente pensando, no es credible que acontezca
hoy, cuando vemos entrar en cauce regularizado,
otros asuntos de no menor extraeza y desconciertos
administrativos.
Estamos dispuestos y prontos presentar la Su-
perioridad de Hacienda los justificantes que testifi-
cande un modo evidence la exactitud de cuanto deja-
mos consignado.

UN LIBRO 0TIL

Lo es el Anuario Jurdico Administrativo, publi-
cado por D. M. Jos Fernandez Bernal, bajo la.di-
reccion de D. Narciso de Olaeta. abogado del Cole-
gio de Madrid.
Dada la trasformacion que se opera continuamente
en nuestras leyes, viene prestar la primera parte de
esa obra un sealadsimo servicio, indicando cules
son las disposiciones que rigen en-los diversos ramos
del derecho y de la administracin, presentadas por
un rden metdico alfabtico, hacindose referencia
del contenido de las mismas y facilitando su inme-
diata busca y studio, lo cual ahorra un tiempo pre-
cioso los que tienen que consultarlas aplicarlas.
Y como esta publicacin, segun su ttulo lo indica,
se hace todos los aos para seguir el movimiento de
la legislacin, responded perfectamente al objeto que
se han propuesto los autores del Anuario.
En l se encuentra tambien un repertorio 6 indi-
cador de la legislacin especial que se ha dado y va
dictando para Ultramar, lo cual es de suma utilidad
para aquellos pases.
La segunda parte comprende varias materials de
inters prctico, entire ellas todos los aranceles judi-
ciales y de las diversas profesiones jurdicas, las ta-
rifas consulares de tanta aplicacion para los espa-
oles residents en el extranjero, la novsima ley
del timbre del Estado y las ltimas disposiciones so-
bre el impuesto de derechos reales y trasmision de
bienes.
Y la tercera parte, en la que se promete que se
irn insertando las leyes ms notables que se publi-
quen, contiene la ley fundamental del Estado y el
Real decreto que dispuso su promulgacin en Cuba,
y Puerto-Rico, la ley de disenso paterno aplicada
dichas Islas, y, por ltimo, las disposiciones recien-
temente publicadas sobre reclutamiento y reempla-
zo del ejrcito.
Todas las leyes que se insertan van acompaadas
de trabajos sinpticos y de notas para facilitar su
aplicacin.
Es de esperar en vista de todo esto, qne el Anua-
rio seguir siendo cada vez ms favorecido por el p-
blico, y que lo ser muy especialmente en Ultramar,
teniendo por nuestra parte verdadera satisfaccin en
asociarnos los merecidos elogios que de l han he-
cho, desde que se di luz, los peridicos ms ca-
racterizados de la Pennsula, por lo que damos la
enhorabuena los Sres. Olaeta y Fernandez por su
excelente.idea, alentndoles que perseveren con
constancia en ella, teniendo la seguridad de que al-
canzarn todo el xito que sus desvelos y sacrificios
merecen.
El Anuario, que consta de 8oo pgs. en 4.0, se
vende en las principles libreras. El precio es de
siete pesetas en Madrid y provincias; nueve en Ul-
tramar, y ocho en el extranjero, hacindose las re-
mesas francas de porte y certificadas, para lo cual se-
gun se anuncia en el prospect, deben dirigirse los
pedidos D. M. Jos Fernandez Bernal, calle de la
Aduana, nm. 16, cuarto bajo. Madrid, remitindole
anticipado el imported en letras libranzas de fcil
cobro..

LA CRIOLLA MATILDE

La esclava Matilde Garca, perteneciente los bie-
nes muebles del difunto D. Jos Mara Tagle, pre-
sent la Junta Protectora de Libertos del Patro-


nato una instancia en que reclama que por libre se
la tenga y as se decrete en virtud de la ley, por cuan-
to no consta que esa esclava haya sido empadro-
nada en 1869 ni 1871.
La Junta ante la cul acudio la criolla Matilde no
ha resuelto todava nada que sepamos, y como esos
asuntos deben resolverse de plano, sin necesidad de
otros trmites que el de la compulsa con los padro-
nes, llamamos la atencion de nuestros estimados co-
legas La Tribuna y El Abolicionista fin de que no
dejen de pedir el pronto despacho de la instancia alu-
dida, no sea que vaya traspapelarse como otras mu-
chas.

PUNTOS ROJOS

Apeztegua, por su fidelidad al dogma, podia ser
el que excomulgase con verdadera autoridad!.

En el fondo de este asunto hay una cosa que ya
sabamos los autonomistas; pero que es bueno se
haga pblica, sobre todo. en la Pennsula.
Los seores de U. C. no quieren la asimilacin,
que han puesto en su bandera. Apeztegua es asimi-
lista decidido.
Y lo es, sobre todo, en la parte en que tambien lo
somos los autonomistas: en lo que atae los dere-
chos polticos.
Apeztegua no quiere que el espaol sea de guta-
percha, que se encoja al llegar la Habana y se esti-
re al llegar Cdiz.
*
El otro dia estaba muy content el Sr. Len y
Castillo, ministry de Ultramar.
Habia recibido un telegrama de la Habana, parti-
cipndole que tres habitantes de la Isla se declaraban
adversaries de los partidos locales.
Gran triunfo!
Lo malo es que segun telegramas posteriores, esos
tres individuos han pedido empleos.
Esa es la moraleja de los partidos nacionales en
Cuba.
S*
Los seores de la U. C. hacen la seal de la cruz
cuando ven Apezteguia. La excomunin comien-
za dar sus frutos.
Villanueva y Ramon Armas estn muy conten-
tos. Se figuran que Apeztegua no volver salir Di-
putado.
Pero no ocultan sus alarmas. Temen que sus de-
seos no se realicen, porque la excomunin de Apez-
tegua ha coincidido con el hecho de haberse conse-
guido, merced al Diputado por las Villas, la crea-
cin de un institute en Santa Clara.
-Nos ha aplastado!-exclama Villanueva.
-Cmo vamos hacerle la guerra?-dice Armas.
-Nosotros no hemos conseguido institutes!
-Hasta los hemos combatido!
Es lo cierto que el caso es difcil. Los seores de la
U. C. han tenido la habilidad de meters con Apez-
tegua en el moment en que ste se haca acreedor
la gratitud de sus electores.
A quin se le habr ocurrido eso?
Por supuesto, Apeztegua le tiene sin cuidado la
excomunin.
En primer lugar, porque no est formulada en re-
gla. La Voy de Cuba no es autoridad y aunque se
sabe que ha procedido por mandato de los jefes, el
no atreverse stos adar el golpe quita toda respe-
tabilidad lo hecho.
En segundo lugar. Apeztegua es quien puede lan-
zar excomuniones dentro de la U. C. Esta tiene un
program; los conser adores de Cienfuegos, capita-
neados por Apeztegua, lo siguen; en tanto, los con-
servadores de la Habana lo olvidan.
*
Ramon Armas est desvelado. El triunfo de Vi-
llanueva le ha quitado el sueo.
No sabiendo cmo atacar su rival dice que hombre de detalles.
Segun Armas, Villanueva discute los presupuestos
como si ajustara la cuenta de la lavandera.
A Suarez Vigil le gusta much esa manera dedis-
cutir.
Suarez Vigil, desde que se ha quedado sin la Pre-
sidencia del Tribunal de Cuentas, aprueba todo lo
que sea bullanga.
Pobre Armas! Sus compaeros estn por Villa-
nieva.,
Pronto sabremos que Armas ha sido excomulgado
en la Lonja-de Vveres.
iPobre Armas! Ya no le queda ms que Belm.
*
El Senado ha despachado en una sesin los pre-
supuestos de Puerto-Rico.


Y no es esto lo ms peregrino, sino que en esa
sesin no se ha hablado de Puerto-Rico.
Slo se ha hablado de Fernando Po.
Es una delicia el ver cmo se tratan aqu las co-
sas de Ultramar!
*
Los presupuestos de Cuba estn hechos de tal ma-
nera, que tambien, con motivo de ellos, se puede no
hablar de ellos, sin salirse de ellos.
Cuba paga el cuerpo diplomtico espaol, acredi-
tado en Amrica.
Si algun Senador se le hubiera ocurrido hablar
de los atropellos cometidos con los espaoles, hubie-
ra estado dentro de los presupuestos de Cuba.
El di que mandemos una expedicin cientfica
al centro de Africa, ya se yo quin la paga-, Cuba:
Ah! Pero si la expedicin fuera al Polo Norte,
entnces, es seguro que la pagara Puerto-Rico.
4
A Villanueva le sera fcil probar que Cuba deba
pagar la expedicin al centro de Africa.
-Seores-dira Villanueva-Africa es los pa-
trocinados de Cuba, lo que la Peninsula es los
blancos. Africa est llena de parientes lejanos de los
patrocinados.
Pues bien: ya que Cuba paga el correo para los
parientes lejanos de los blancos, bien puede pagar
algo para civilizar los parientes lejanos de los ne-
gros.
Pero Villanueva no dir esto, aunque se proyecte
esa expedicin. A Villanueva no le gustan las ex-
pediciones Africa.
Se entiende, las expediciones cientficas.

Ya sabrn ustedes que vamos empapelar al ge-
neral Prendergast.
Despus que lo hayamos empapelado, el desempa-
pelador que lo desempapele buen desempapelador
sera.
Hemos encargado un telfono, para poner en
comunicacin al Tribunal Supremo con el Gobierno
general de Cuba.
Queremos que el general oiga lo que Labra ha de
decir.
*-
Segun las ltimas noticias de la Australasia, lord
Lewis, el virey de la isla Ngra, sigue tan epcapri-
chado- con su perrito. No se ocupa de los negocios
de Estado.
La vireina es quien manda. Para la vireina son
los negocios. Las credenciales, los permisos, los fa-
vores todos, proceden de la vireina.
Semramis impera y manipula.
*
En Lndres, sorprende muchos que lord Lewis
sea tan flojo, tan aptico y tan pobre de'espritu. Se
crea que, como virey, dejara buen nombre en la
isla Nera.
El desengao ha sido cruel. Una persona, tan slo
una, habia calado lord Lewis. Esa persona es otro
lord, el muy honorable Secretario de la Guerra.
Cuando le pidieron quenombrase virey lord Lewis,
dijo:
-No sirve! A las tres semanas se desacredita!
El pblico opin que el muy honorable Secretario
tena ce'os de lord Lewis. Hoy, el pblico, hace jus-
ticia al muy honorable Secretario de la Guerra.
Lord Lewis.no sirve.
Y lady Lewis, sirve demasiado. En la isla Negra
se acuerdan de otra lady que tena el mismo corte
que lady Lewis.
Se llamaba lady Manuela y era irlandesa.

Apeztegua est ms grueso desde que lo han ex-
comulgado sus correligionarios.
Dice que no les tiene miedo, y que,:en las prime-
ras elecciones, espera obtener una votacion enorme.
Habla con desden del conde de Casa' Mor. No quie-
re que haya inmigracin de chinos. Es de la Unin
Constitucional por equivocacin.
Agrgese esto que, un dia, en la Comisin de
presupuestos, sostuvo, contra el general Armian, la
separacin de los mandos civil y military en Cuba.
Un hombre as, cmo se ha de bajar recibir la
consigna de Vrgez, de Armas y de Villanueva?
iOh, Apeztegua, vuestro liberalismo es la nica
disculpa de vuestro asimilismo!

Balance de la U. C. en la legislature de 1881-82:
I.o Armas, apabullado
2.0 Villanueva, triunfante.
3.o Apeztegua, excomulgado.
4.0 Suarez Virgil, chasqueado.
5.o Batanero, liberalizado,
6.o y ltimo. Cada cual tirando por su lado.
Otra legislature como esta y la U. C. se liquid.
Imp. de A. J. Alaria, Cueva, 12 y Estrella, 15 ".




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