Title: Revista de las Antillas
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 Material Information
Title: Revista de las Antillas : periódico de intereses económico-político-sociales
Physical Description: v. : ; cm.
Language: Spanish
Publisher: s.n.
Place of Publication: Madrid
Madrid
Publication Date: July 5, 1882
Frequency: 3 veces al mes
normalized irregular
 Subjects
Genre: newspaper   ( marcgt )
Spatial Coverage: Cuba -- Habana
España -- Madrid -- Madrid -- Madrid
 Notes
Dates or Sequential Designation: Año 1, n. 1 (16 mayo 1882)- = T. 1, n. 1-
Dates or Sequential Designation: Cesó en 1884.
General Note: Director, Francisco Cepeda.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00097352
Volume ID: VID00010
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 436542631

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REVISTA DE LAS ANTILLAS


L n PERIODIC DE INTERESTS ECONOMICO-POLITICO-SOCIALES
La naci6n espaola es la re-
uni6n de todos los espaoles de DE LAS ISLAS DE CUBA Y PUERTO-RICO
,Ambos hemisferios. -
Constitucin de i8Sz.-Art. i. Se public los dlas 8, 18 y 28 y los siguientes la llegada del correo d% Ultramar

tuACT d oz6c : PaEOI-Oos, 7. DIRECTOR: D. FRANCISCO CEPEDA


Un pueblo no puede ser mi-
tad esclavo, mitad libre. O todo
libre, todo esclavo.
Abraham Lincoln.

ADICNO.; nREOIAf >3a, 7*


AO I.-NUM. 1o MADRID, 5 DE JULIO DE 1882 TOMO I.-NUM. o1


SUMARIO
"',iqtro programa,-De ayer hoy.-Los presupuestos de
Guba en el Senado. I.-La ley provincial para Cuba.-La
roposici6n Campo en el Senado.-El liberalism de don
Venancio.-El pais en masa.-El patronato por dentro.-
Un nombrami'ento acertado.-Puntos negros.

NUESTRO PROGRAM
La. Junta Magna del partido liberal de Cuba, reu-
nida el i. de Abril en la Habana, ha tomado, entire
otros, los dos siguienter acuerdos:
PRIMERO
Considerando que el credo y la-aspiraciones del partido li-
beral son constantemente objeto de las ms gratuitas imputa-
ciones en esta Isla y sobre todo en la Metrpoli,'juzga conve-
niente resumir sus propsitos en las siguientes afirmaciones:
T Identidad de derechos civiles y politicos para los espa-
loles de uno y otro hemisferio, debiendo regir, por tanto, en
sta.Isla sin cortapisas ni limitaciones la Constitucin delEs-
,4a~dtKpepresin. supreme de la unidad integridad do la pa-
tria comun, que constituyen los altos y fundamentals princi-
pies del parid.n liberal.
2' LiLeriad. inmediata y absolute de los patrocinados.
3.'- Autonomia colonial, es decir, bajo la soberana y auto-
ridad .de' las Cortes con,eal Jefe de la Nacin, y para todos los
asunto locales, segtnlas reiteradas declaraciones de la Junta
ntaI, s qeolemne y deliberadamente ratifica esta Junta
agnaj que manteniendo los mplios principios de res-
aojB.ihdad y representaci6n local, contienen los elements
n iasrios del regmen autonmico, al cual irrevocablemente
est consagradoal partido liberal.
SEGUNDO
Considerando que el carcter local del partido est sirvien-
do de pretexto para torcidas interpretaciones, al extremo de
ponerse en duda el carcter de los principios que profesa den-
tro de la poltica national, la Junta Magna, ratificando las
aanifestaciones reiteradas le la Juuta Central, declare:
Que el partido liberal de Cuba ha profesado siempre y pro-
fesa los principios de la Democracia liberal en toda su pureza,
y por lo tanto, los Senadores y Diputados del partido liberal
podrn, cuando lo juzguen convenient, unirse los grupos
parlamentarios que tengan por fin, public y solemnemente
declarado, llevar la esfera de las leyes los principios demo-
crticos, cuidando siempre de sacar salvo la integridad de la
doctrine que sustenta el partido liberal y su devocin la fr-
mula de Gobierno local, que ha mantenido y mantiene.

DE AYER HOY
Los hombres que en los ltimos cincuenta aos
-pusieron todo su cuidado y todo su afan en abru-
mar la Nacin con presupuestos absurdos y ri-
diculos, cuya sombra se han creado necesida-
des y abusos, comparable solamente con la mi-
seria y exasperacin de los esquilmados contribu
yentes; los hombres que han mirado siempre los
lia'bitntes de las Antillas como indios vestidos
de-plumas,'obligados conformarse con cuentas
de vidrio y escapularios; los hombres, en fin, que
prevalidos de la censura prvia, llevaron su au-
dacia hasta decir la faz del mundo y en pleno
Parlamento que en Cuba regia la Constitucin de
1876, ahora que han caido de las alturas del po-
der, barridos por la opinion pblica, pretenden
santificarse de su feo y poco envidiable pasado,
aparentando por Cuba un inters que no sien-
ten, que no han sentido jams.
Uno de sus rganos, El Estandarte, continua-
cin de aquel peridico La Poltica, clebre por
el daoaque caus Cuba y Puerto-Rico con su
afan de aplaudir todos los errors y vicios de sus
tiranos, trae con ese objeto un articulo titulado
La Diputacidn Cubana que creemos convenient
reproducir, fin de que, comentndolo, queden
las cosas en su verdadero lugar.
H aqu cmo se explica El Estandarte:
No hemos podido todavia tomar la embocadura
lo que puede llamarse poltica cubana; es decir, la
poltica que hacen en Espaa los represent nte na-
tivos de la isla de Cuba.


D. Jos Antonio Saco, que ha sido el inspirador
de la poltica liberal en la isla de Cuba; D. Jos An-
tonio Saco, escritor ilustre de aquella provincia,
combata la representacin Crtes por dicha Anti-
lla, juzgndola ineficaz inconvenient, y si se le-
vantara hov de la tumba arraigara ms sus convic-
ciones en presencia de la discusin que se hace de
los presupuestos cubanos, de una cuestin impor-
tantsima y trascendental para la grande Antilla, y
habiendo terciado en la discusin dos representantes
de distritos peninsulares y tratado con calor y elo-
cuencia una proposicin del Sr. Marqus de Campo,
ofreciendo hacer el servicio de correos entire la Pe-
nnsula y la grande Antilla, sin retribucin de nin-
gun gnero ni subvencion alguna, presentando as
una economa al Tesoro de Cuba de 826,000, duros
anuales para aplicar dichos ahorros la extincin
de una de las deudas principles de la isla, cuando
debate de tal gnero se presentaba en el Congreso
de los Diputados, Espaa entera habr visto con
asombro, y la isla de Cuba ver con amarga pena
que no se ha alzado una sola voz de la represen-
tacin cubana tomar parte en pr en contra: en
pr, para defender la proposicin si se consideraba
viable y procederrte, en contra si pareca inconve-
niente peligrosa.' Lo que de ninguna manera po-
da hacerse era permanecer silenciosos como esfin-
jes, en un Parlamento donde se discute tan libre-
mente y donde no hay mordazas posibles.
Era achaque antiguo en los cubanos recorder
Espana que las colonies inglesas tenan la facultad
de intervenir en sus contribuciones internal, y se
lamentaban de que en Cuba se derramasen pesados
tributos, sin tener el pueblo siquiera el consuelo de
quejarse, y llamaban ese pueblo, pueblo infeliz,
que no tena voz en el Parlamento que lo defendiese
contra tantas cargas y contribuciones. Y cuando Es-
paa, representada por el partido conservador-libe-
ral, ha abierto de par en par las puertas de las Cr-
tes, con prdiga generosidad, los representantes de
Cuba, contrastando as la conduct [noble de este
partido con la conduct de los progresistas que en
i836 lanzaron al escaso nmero, entnces, de repre-
sentantes del seno de la representacin national;
cuando ha sido sta la vez primera en que se ha pre-
sentado ocasin para demostrar Cuba la eficacia de
sus gestiones, en uno en otro sentido, han perma-
necido mudos, contentndose unos con estrechar la
mano del Sr. Sales fuera del saln de sesiones y feli-
citarlo y darle la razn por su discurso, y algunos
otros hacer lo mismo con el Sr. Bosch, su contrin-
cante.
En las matinees parlamentarias pasadas se ha he-
cho oposicin ruda si deba 6 no deba aumentarse
tal cual plaza de magistrado, y se ha consumido
para esto una sesin, mintras que tratndose de un
asunto importantsimo como el expresado, siquiera
fuese para desecharlo si no se encontraba ajustado
razn y derecho, no se le ha ocurrido la diputa-
cin cubana una palabra.
Satisfar en Cuba el que as se haya llevado la
discusin de los presupuestos? El eco imparcial de la
prensa de la grande Antilla responder en su tiempo
esta pregunta.
Pero era acaso una cuestin balad de lo que se
trataba 6 de un asunto tan axiomtico que no me-
reciese controversial la proposicin del Sr. Marqus
de Campo? '
Muy difcil le ser, en verdad, al Estandarte
tomar la.embocadura . la political cubana min-
tras no se'dedique 'estudiarla y conocer sus
hombres.
Qu'entiende El Estandarte por Diputados na-
tivos de Cuba?
Diputados nativos de la grande Antilla son los
Sres. Betancourt, Portuondo, Bernal y Millet, y
casi podramos asegurar que cuando la REVISTA
DE LAS ANTILLAS di conocer la proposicin del
Sr. Marqus de Campo, no habrn dejado de es-
timarla t todas luces important y provechosa pa-
ra Cuba y para la Naci6n entera, cuando mnos


porque venia poner trmino al monopolio de la
empresa Lopez y introducir una muy atend-
ble economa en los gastos suprfluos de aquel
pas.
Es ms: el Sr. Portuondo, en la sesin del 20
de Junio declare, en nombre de nuestro partido,
que l y los dems Diputados autonomistas ten-
drian vivsimo inters en estudiar el asunto y en
former parte de la Comisin, diciendo que el
servicio de vapores-correos constituye una carga
onerossima, y es origen, base de ganancias pin-
ges, fabulosas, que, sin fuera porque estn am-
paradas por un contrato en toda forma, se atre-
veria a llamar escandalosas.
No es, por tanto, nuestros amigos quienes
debe aludir el peridico de la calle de la Li-
bertad.
Nativos de Cuba son tambien los Sres. Apezte-
guia, Ferratges, Crespo y Armas, y tampoco me-
recen por su f de bautismo el sambenito de no
haber defendido la excelente proposicin Campo,
porque siendo cuatro ellos, aun dado que estuvi-
sen dispuestos estudiarla y defenderla, unidos
nuestros cuatro amigos, nunca serian todos ms
que ocho, enfrente de double nmero que repre-
senta el resto de la Diputacin cubana, que ni ha
nacido en Cuba, ni sabe ni quiere interpreter las
verdaderas aspiraciones de aquel infortunado pas.
No es, bajo el punto de vista de la natividad,
sino bajo el de las doctrinas de escuela y proce-
dimientos de partido, cmo El Estandarte ha debi-
do plantear su queja, si quera quejarse; cosa que
ni asi ni de otra manera hubiera hecho tener
un poco de tacto politico siquiera, porque, vamos
ver: qu represent la proposicin del seor
Marqus de Campo en la poltica del Estandarte?
La condenacin de la poltica de este peridi--
co y de los hombres que la inspiran.
Verdad es que Espaa, representada por el
partido conservador liberal, abri las puertas de
las Crtes la representacin de Cuba, porque
no podia dejar de hacerlo; pero no es cierto que
haya sido tan de par en par, ni mnos con prdi-
ga generosidad, dado que los electores en Cuba
necesitan, para serlo, pagar 25 duros de contri-
bucin; 20 ms que en Espaa. Y no es cierto
tampoco que todos los representantes de Cuba ve-
nidos las Crtes por virtud de esa ley-sin la
cual no lo hubieran logrado-sean la representa-
cin genuina de aquel pas. Dijera El Estandarte
que son representantes del partido negrero que
all se llama conservador liberal, y habriaacer-
tado.
Armas, Batanero, Feijo, Gum, Pulido, Vigil,
Tun, Villanueva, Armian, Longoria, Crespo,
Guzman y algun otro que no recordamos, son los
representantes de la poltica que result censura-
da en la proposicin patritica del Sr. Campo.
Esa poltica del partido conservador, ensalzado
por El Estandarte, es la misma que ha empobre-
cido Cuba con presupuestos, cuya fabulosa ca-
pitacin es cuatro veces mayor que la ms eleva-
da de cualquier otro pas.
Esa political, combatida por el levantado pro-
psito del Marqus de Campo, es la que ha ma-
tado el comercio y la industrial de Cuba con unas
leyes fiscales, onerosas y absurdas, que parecen
hechas expresamente para ilho i la vitalidad de
la riqueza antillana.
Esa poltica es la que ha creado los dos famo-
sos Bancos Espaol y Colonial, major dicho, dos
plipos, con tan inconcebibles y odiosos privile-
gios, que se han absorbido la mejor parte de los












REVISTA DE LAS ANTILLAS


recursos de la Isla y amenazan absorbers los ya
exiguos que aun quedan.
Esa political, en fin, es la que ha organi-
zado la linea de vapores, subvencionada sin
necesidad, que arrebata al Tesoro de Cuba las
migajas que dejan los Bancos en el festin del pre-
supuesto, los 822,000 duros que el seor Campo
se proponia economizar en beneficio de Cuba.
Si todo esto y los derechos de exportacin y
diferenciales de bandera, y el sistema tributario,
de vejaciones para los pobres y de sagrada impu -
nidad para los ricos, y la instabilidad constant
y peligrosa de los empleados, y los fraudes y
exacciones ilegales, y la resistencia la inmigra-
cin de nuestra raza, y el estimulo la vagancia
ton el cebo de la Lotera, y el desconocimiento
de la estadstica, y la corrupcin de las costum-
bres, y el desamparo la propiedad y el trabajo
libre, y tantos otros vicios son obra de ese parti-
do conservador liberal, cuyo patriotism se ali-
ment y se nutre con los monopolios; y ese par-
tido pertenecen los representantes para quienes
efectivamente se han abierto tan de par en par y
con tanta prodigalidad las puertas de las Crzes,
cmo pretend El Estandarte que llevasen su
falta de consecuencia hasta el extremo de apoyar
la proposicin Campo, que es una acusacin &e
su pasado? Harto han hecho con no impugnarla
temiendo, sin duda, al ridiculo que recaeria so-
bre ellos: harto hicieron con callar. Su silencio
en este caso es un aplauso para el Marqus de
Campo y la aprobacin de su proyecto.
Si, pues, lo de representantes nativos iba
enderezado los Diputados autonomistas, err el
tiro El Estandarte. Nuestros amigos no entran ja-
ms discutir lo para ellos ocioso, y ocioso fue-
ra para los cubanos divagar sobre la proposicin
Campo, cuyas ventajas y cuyos beneficios eviden-
tes no necesitan discusin, porque saltan a los
ojos del ms miope y del mismo ciego Gobierno
actual que, palpando las unas y los otros, no ha
qierido aprovecharlos para que su fama, aumen-
tada con este rasgo, merezca los honors de la
historic.
No est, pues, en lo firme El Estandarte cuan-
do dice que Espaa habr visto con asombro el
silencio de la Diputacin cubana. Espaa habr
encontrado bueno, como siempre, lo que hizo la
mayoria del Gobierno. Si no se asombr de lo
que hicieron en sus buenos tiempos los estadistas
del Estandarte, no hay mayor motivo ahora para
que deje de suceder lo mismo.
En cuanto Cuba tambien flaquea El Estan-
darte en sus suposiciones. Sabe Cuba que sus Di-
putados autonomistashubierar votado en tiempo y
forma la proposicin del Sr. Campo y que no de-
jarian de secundarles muchos otros Diputados
de otras provincias que piensan como los seores
Sales, Amors y Romero Girn; y sabe la vez
que un cuando hubieran complacido El Estan-
darte, su buen deseo seria intil tratndose de
convencer un Gobierno dispuesto no molestar
la empresa Lopez en el goce pacifico de su pin-
ge privilegio.
Esto ser, una gota ms en la amarga copa de
sus penas; pero, templada en la desgracia, Cuba
sabe esperar y esperar tiempos ms bonancibles.
Respecto los dems Diputados cubanos nati-
vos y no nativos, sabe Cuba qu atenerse. Elegi-
dos por un partido cuyo patriotism es aritmtico,
matemtico; que sube y baja como las olas de un
mar embravecido, segun sube y baja el tanto por
ciento de su capital; un patriotism tan raro, tan
casero, tan personalisimo que no conoce ni v
ms patria que la patria del balance, deben ser
fieles su partido.
Y por lo que atae al Estandarte, la Isla de Cu-
ba podr career en su celo cuando El Estandarte
absuelva satisfactoriamente esta pregunta:
-Cuando se sac subasta por el partido con-
servador liberal el servicio de los correos trasat-
lnticos y se desech otra proposicin en que el
mismo Sr.. Marqus de Campo ofrecia hacer el
servicio por mnos de la mitad que nos cobra la
empresa Lopez, d6nde estaban los hombres que
hoy escriben inspiran El Estandarte?
C6tiesten, si pueden, los unos y los otros.


LOS PRESUPUESTOS DE CUBA EN EL SENADO
I
La Alta Cmara comenz en su sesin del 26
de Junio discutir los presupuestos de Cuba.
En contra de la totalidad de los gastos habl el
Senador asimilista Sr. Fernandez de Castro.
Nada dijo el orador que no se hubiera dicho ya
en el Congreso. Lo caracterstico de su discurso
fu un sentido asimilista muy enrgico, que con-
trasta con las mistificaciones de otros miembros
de la Unin Constitucional.
En prueba de lo resuelto que es el criterio del
Sr. Fernandez de Castro en esta material, vase
cmo defendi la desaparicin del presupuesto
especial de Cuba:
Lo que verdaderamente resuelve el problema es
el presupuesto nico: eso es lo just, eso es lo pol-
tico. S que el Sr. Ministro de Ultramar participa
en cierto modo de estas ideas, reconociendo que te-
nemos derecho pedir el presupuesto nico los que
pertenecemos al partido asimilista, y que por ese
camino debemos marchar en el rden poltico y eco-
nmico.
Por mi cuenta, dir que en el camino de la asimi-
lacin progresiva no debemos detenernos hasta lle-
gar la identificacin, cuya posibilidad se compren-
de considerando lo que es Espaa y lo que es Cuba.
Los antiguos reinos en que se divida el pas, consti-
tuyen hoy un todo homogneo, pesar de la dife-
rencia de razas, de costumbres, de idiomas y de le-
yes. En Catalua, Aragn, Galicia y Astrias, los
habitantes son casi exclusivamente catalanes, arago-
neses, gallegos y asturianos. Le ocurre nadie la
idea de no ser espaol y de resistirse llevar con
igualdad las cargas que sore elos espaoles pesan?
Se creek fuera de su pas el montas que vive en
Andaluca el valenciano que se establece en Cas-
tilla?
Pues quines son los que constituyen la poblacin
de las seis provincias cubanas? Todos son espaoles;
los de la Metrpoli. Puede dudarse de la identifica-
cin de aquella parte de Espaa con sta? No; lo que
se necesita es que los hijos de espaoles que all na
cen no se olviden nunca de que lo son, y para eso
conviene mantenerlos en la id a de que no hay ra-
zn para dejar de serlo, y fundir sus interests y sus
sentimientos, ya que son unas mismas la religion y
la lengua.
Tenemos una sola Constitucin; pero el art. 89
puede permitir que se prolongue el rgimen colo-
nial, ya abolido. Lejos de eso, convime que today;
las leyes de carcter general se hagan extensivas
Ultramar, fijando por artculos transitorios las ex-
cepciones que sean indispensable; convene que los
empleados de Cuba y los de la Pennsula pertenez-
can al mismo escalafn, y que las provincias de aque-
lla isla se entiendan directanente con los respectivos
Ministerios, y no exclusivamente con centros esta-
blecidos en la Habana.
Un solo presupuesto ser la base de unin indiso-
luble entire aquellas provincias y la madre p'tria; y
como consecuencia, un mismo Tesoro y unas mis-
mas cargas.
Entre stas se halla la contribucin de sangre, la
ms dura, y por lo mismo la que con ms razn debe
pesar sobre todos sin excepcin. El haberla consig-
nado en las leyes ha motivado sensibles infundadas
recriminaciones, pues si bien los cubanos estn exen-
tos de quintas, no es mnos cierto que en nuestro
ejrcito figuran brillantes jefes y oficiales que han
nacido all y derramado su sangre por la causa na-
cional.
Esa dura contribucin, que todo ciudadano debe
estar sujeto, ha sido y ser el element ms podero-
so de unin, orque cuando ntre un batalln en
cualquiera de las poblaciones de Cuba, los que en
ella vivan no vern con indiferencia 6 con preven-
cin los soldados quienes no conocen, y quie-
nes tal vez no considered como verdaderos herma-
nos, mientras que de esa manera en ellos reconoce-
ran las padres sus hijos. He dicho.
Al Sr. Fernandez de Castro contest el seor
Vazquez Queipo, de la Comisin.
Al rectificar, tuvo el Sr. Fernandez de Castro
una frase feliz, que con gusto consignamos aqu:
vez no sera necesario que en Cuba fuese tan nume-
rosa la Guardia civil si no se dejaran escapar los
press de las crceles y no sucedieran otras cosas.
Esto para La Vol de Cuba, que acusa los au-
tonomistas de enemigos de la polica y de la
Guardia civil, porque denuncian los abusos. Ha-
br que excomulgar al Sr. Fernandez de Castro.


Lugo habl el Sr: Romero Girn, tambien en
contra. El Sr. Romero Girn, distinguido orador
republican y ex-Subsecretario de Ultramar,
pronunci un notable discurso, del cual no debe-
mos privar nuestros lectores.
Vase el exordio:
Ya sentia dificultad para tomar parte en este de-
bate ntes de oir los que en l han terciado, y esa
dificultad sube de punto desde que el Sr. Vazquez
Queipo, con la franqueza que le es caracterstica, "ha
dicho que hay en Cuba una atmsfera y vapores que
no hacen verdaderamente much honra dicha Isla
y los espaoles, y pudiera acaso dedudirse de sus
palabras que estn en estas cuestiones en gran peli-
gro la iniciativa y la aut-jridad de los Sres. Senado-
res y Diputados. (El Sr. Va;quef Queipo: No he di-
cho eso.) Pero ha dicho S. S. si combatir los presu-
pues:os e sntoma seguro de reeleccn 6 no. '
Aunque esto no me afecte personalmente, pues no'
represent Cuba, no dejo de hacerme solidario de
lor Sres. Diputados y Senadores que se hallen en es-
te caso, y he de hablar de ello para que discutamos
las cosas la espaola y no la cubana.
Entremos en esta cuestin con cierta seguridad de
juicio y la necesaria imparcialidad, y no vayamos
por este camino de pasiones los apasi nami:ntos,
y lugo las insurrecciones y guerras. Afortunada-
mente ha concluido la guerra de Cuba, y quisiera y
dara mi vida porque fuera la ltima giuerra de Cuba
espaiola. Entiendo que para llegar ese resulado se
necesita muchsima prudencia y much generosidad
por parte de todos.
Dicho esto, que me impona mi condicin de Se-
nador, vamos al exmen de los presupuestos y pre-
gunto: es possible hacer hoy un exmen deienido de
ellos? El mayor conocimiento del asunto. la mayor
firmeza de voluntad y los mejores deseos de servir
mi Patria, pues como tal cosidero Cuba, que es
parte integrante de mi Patria, no bastan hacer po-
sible ese exmen. Har observaciones para que las:
ten'a presents el Gobierno y el pas, decidiendo la
opinion de esta contienda, porque el Sr. Fernandez
de Castro decia: que importa un Senador discu-
tir los presupuestos si de antemano est decidida la
suerte de sus observaciones? Entonces sera mejor
arrancar esta prerogative del Senado para que no di-
jsemos nada.
No es possible discutir el presupuesto de Cuba,
porque su exmen es ms difcil que el de la Penn-
sula; y sin embargo de esta gravedad, ha venido el
presupuesto despus de quince meses de interregno
de presupuestos; llegando esta Cmara el dia 16 las
primeras secciones del mismo, se ha contituido la
Comisin el dia 17 y -l 22 nos encontramos con el
dictmen. No dudo quela Comisin ha dedicado esos
dos tres dias al ex:nen de lo- presupuestos, y lo
indicala ausencia en estos ltimos dias del presiden-
te de la Com sin, cuando se discutan co-as que le
llevan sus aficiones. As es que la posicin de los que
dirigimos observaciones es dificilsima cuando tene-
mos enfrente una Comisin de tal competencia, y
no hemos podido por falta de tiempo recoger datos.
Espero, pus, que el Senado me presie hoy su bene-
volencia, mayor an que la que me viene prestando.
Afirma con razn el Sr. Ministro de Ultramar que
los presupuestos deben ser la expresin de las nece-
sidades pblicas. Pero hasta dnde llega el lmite de
esas necesidades? Su seora no dar esta frase un
sentido restringido, creyendo que estas necesidades se.
determinan por las altas relaciones del Estado con
los administrados, sea por la vida social; y si es a,
hemos de examiner bajo qu punto de vista vamos &
tratar estas necesidades pblicas en Cuba.
El Sr. Romero Giron es un asimilista sincero.
Asi es que sostuvo que se debe suprimir el Minis-
terio de Ultramar:
nomisno y la asimilacin, cuestin enmaraada y en
la que veo que no hay solamente dos trminos, pues el
Sr. Vazquez Queipo ha dado entrada al tercero, que
es el identismo; y harto ha dicho S. S. sobre la cues-
tin de si es possible llevar Cuba todos los servicios,
poniendo el veto en absolute hasta que viniese la
identidad perfect, sobre lo cual pudiera preguntar
S. S. si hay identidad complete entire Galicia, Cata-
lua y Castilla, que no por eso dejan de former, pro-
vincias con igual administracin. Eso slo ocurre en
Cuba, que es el pas de los expedientes y de las au-
dacias.
A pesar de todo esto, voy limitarme unos
cuantos puntos, prescindiendo de la identidad. No
discuto el autonomismo y la asimilacin; me co-
loco en este punto dentro de la situacin legal, que
acato, y no tengo acerca de l ideales.
El sistema de la Constitucin vigente, es el de la
autonoma? N; es el opuesto. Es el de la asimila-i,












REVISTA DE LAS ANTILLAS 59


cin? S; pues por qu no se hace sta? Porque no
somos todos respetuosos con las leyes. Se toma la
organizacin de Guerra y Marina en Cuba, y se on-
trega estos Ministerios su intervencin. Por :u
no se concluye con la cuestin formal y personal?
A qu ese Ministerio de Ultramar? Para demostrar
nuestra perfect conformidad de ideas con los cuba-
nos, y para arraigar ms los lazos de Cuba en Espa-
a, por qu el Ministerio de Ultramar?
Comprendo que haya Ministerio de Colonias en
Iriglaterra, en Holanda y que se piense en Francia
en su restablecimiento, porque no aspiran esos pa-
ses la asimilacin; pero aqu ponemos los medios
para que una burocracia intil haga impossible esa
asimilacin.
Pero como aqu somos tan prudentes en marchar,
pasemos porque el Ministerio de Ultramar viva unos
cuantos anos en la agona; pero si sigue por la senda
de la asimilacin, entiendo que ese Ministerio tiene
ya, como se dice los ltimos Sacramentos. Qu pro-
piedad de asimilacin es esta, por la que se determi-
na un estado de derecho propio distinto del de la Pe-
nnsula?
Tambien es partidario el Sr. Romero Giron de
que se separen en Cuba los mandos civil y mi-
litar:
Ultramar-dijo-por qu no se tiene para hacer ci-
viles las autoridades superiores de Cuba? Se opone
esto alguna grave necesidad? Hay alguna razon de
fondo para que sean militares los gobernadores de
Cuba y Puerto-Rico? Qu obstculos hay para que
sean gobernadas esas islas por un gobernador supe-
rior de carcter civil, sin menoscabo de las faculta-
des de la autoridad military? Es acaso por la costum-
bre por la mejor administration? Aprecio los m-
ritos personales de los que han gobernado en Cuba;
pero m no se meha ocurrido disputar al Sr. Eldua-
yen su competencia como Ingeniero, ni al Sr. Minis-
tro de Marina sus conocimientos en su ramo; y as
como yo hara peligrar un barco cuya direction me
encargase cl Sr. Ministro de Marina, perdera su plei-
to si hubiera de dirigirlo.
Aqu no puede haber agravio, ni costumbres, que
no deben valer contra los intereses pblicos. Mar-
quemos cada uno su situacin legal y social. No
se tiende por leyes de carcter especial constituir
una fuerza neutral que se pone entire los apetitos de
los partidos y de las personalidades polticas? ;No se
arranca con la ley const tutiva del ejrcito, sin que
yo lo critique, la prerogative del Gobierno constitu-
cional responsible, para que ntre otra prerogative
que funciona con ms libertad de accin que cono-
cimiento de los sanos principios constitucionales?
Pues si esto es as, no encuentro dificultad en esa
separacin. El ejrcito tendr su independencia, y
tendr mnos corrupcin civil, que hace dao las
classes; no perder su prestigio, guardar las institu-
ciones sociales y los poderes constituidos,y hoy, con
esas mezcolanzas, ni la fuerza military est tranquil
ni la autoridad civil llena su misin.
Estas observaciones deben ser objeto de largas
meditaciones del Sr. Ministro de Ultramar y de sus
compaer, s. para ver si es llegado el caso de organi-
zar civilmente la isla de Cuba, sin menoscabo del
prestigio military, porque las espadas guardadas en la
vaina se enmohecen veces, y convendra que ya
que se ha aceptado el principio de separacin de las
autoridades, que se lleve cabo. Cuando examine-
mos elpresupuesto de Fomento, veremos si es posi-
ble que el negociado de instruccin haya estado du-
rante muchos aos cargo de un capitan de infan-
tera 6 de caballera. Es tolerable que el Obsera-
torio de la Habana est regido por un perito agr-
nomo? Pues todos los ramos son aplicables esos
principios de buena administracin y de la ciencia
social.
Pido, pues, que el Gobierno medite si ha llegado
el caso de separar las autoridades military y civil,
constituyndolas como aqu. Puede tomar toda clase
de precauciones, y las dificultades desapareceran de
una manera sencilla haciendo que la ley de emanci-
pacin sea una verdad, y que desaparezca la distin-
cin de classes; y con esto slo, que est en las leyes,
podra entregarse la autoridad civil las facultades
que le faltan y segregar de la military las que le so-
bran, para que cada una est en su lugar.
"Sobre esta base han de girar mis observaciones.
'Me es impossible penetrar en detalles, pues no han
venido comprobantes que hubiera pedido haber ha-
bido tiempo, ycomprendo la premura cuando estos
presupuestos han de regir en I.o de Julio; y dando
una prueba ms de las condiciones que nos han so
lido atribuir, y para que no se diga que somos un
,peligro, y para que no se nos llame sombra de man-
'zanillo, he de procurar no hacer ms que unas cuan-
-tas- observaciones, much ms cuando no ha habido
tiempo para conocer los detalles que aqu no vienen.>


Se ocup despus el orador de various asuntos,
relacionados todos ellos con su manera de ver, ra-
dicalmente asimilista. Es de notar que formula
crticas several. Asi, dijo:
Comparando las cantidades que en este presu-
puesto se destinan la amortizacin de la Deuda con
las de amortizacin intereses de las deudas de los
emprstitos de 1877 y 1878, me pregunto: por qu
no se explica esto? De aqu deduzco que estas deu-
das se han debido contracr en condiciones oneros-
simas.
Sucede lo mismo en cuanto deficiencia de datos
en el captulo de jubilados, cesantes y de pensions,
lo cual se debera tratar con ms detalles, y en que
el Sr. Ministro de Ultramar ha aceptado la supre-
sin de esa corruptela de cohrar por las cajas de Ul-
tramar los derechos pasivos, pues era doloroso que
el que habia percibido la remuneracin por sus ser-
vicios en Ultramar, la continuas:- teniendo en Espa-
a. Esta correccin ha venido en el proyecto de or-
ganizacin de las carreras en Ultr';a:ar, y con esto
se producir alguna economa.
Otra de las cosas sobre que deseara una explica-
cin del Sr. Ministro de Ultramar es la que result
de esta manera de administrar, cobrar y pagar, por
la cual puede un Ministro venir aqu con las cuentas
que mejor le parezca. Se devenga, por ejemplo, quin-
ce millones de pesos y no se paga ms que i Dn-
de estn esos cuatro? De seguro que estn; pero yo
deseara,que se diese una explicacin sobre esta dife-
rencia, que no veo bastante explicada, como de se-
guro lo ser; pues aunque all existen irregularida-
des, no han de ser de tal monta que asciendan cua-
tro millones de pesos. Bastantes irregularidades te-
nemos que lamentar aqu y all para que no se ex-
plique esa diferencia. 1
En la seccin segunda me encuentro: Gastos de
administracin de justicia. No la combatir; pero si
el Sr. Ministro de Ultramar y el de Gracia y Justicia
me dijeran: hay que cuadruplicar los gastos de la
administracin de justicia, por mi parte los quintu-
plicara, porque donde ha aumentado el gasto de la
administracin de justicia ha disminuido la crimina-
ldad, y con esta disminucin ha ganado la riqueza,
y de aqu que nunca me parezca caro este servicio;
pero me parece que no ha habido la mayor discre-
cin en la designacin de sueldos, porque debi asi-
milarse los sueldos con los de la Pennsula y dar lo
dems como gratificacin. S que el Sr. Ministro de
Ultramar quiere similar los funcionarios de justicia
de Ultramar y de la Pennsula, pues siendo iguales
casi todas las leyes, no es bien e.tablecer estas dife-
rencias de sueldo regulador. Si es cuestin de asimi-
lacin y cree S. S. que deben cobrar o 6 15,ooo du-
ros, dselos; pero el sueldo que sea como el de un
magistrado de Valencia, pues no soy dualista que-
riendo en la Habana una Audiencia como la de Ma-
drid en categora, pues por esas comparaciones han
venido muchas cosas.
Con el rgimen mixto, anterior la distribucin
en provincias de Cuba, poda existir esa diferencia
entire la Habana y Puerto-Prncipe; pero hecha esa
distribucin, y siendo como es la Habana capital de
una provincia, aunque sea la residencia del capital
general, no consider ms Audiencia que deba ser
diferente de todas las dems que la de Madrid. Cuan-
do vengan las leyes de asimilacin se tocarn esas
dificultades, y yo, que acepto la asimilacin, voy
pecar de demasiado lgico, y me temo que los que
an defendido la asimilacin sean los ilgicos.
No quiero distincin entire la provincia de la Ha-
bana y la de Puerto-Prncipe; y si hay diferencia en
su territorio riqueza, pasar como en Espaa en-
tre unas y otras provincias, pero todas son iguales.
Voy en este punto la igualdad. Algun dia se acor-
dar alguno de la trascendencia de estas observacio-
nes. Consentiria el Sr. Ministro de Ultramar que se
pusiese su provincia en situacin inferior respect
las dems de Espaa? (El Sr. Ministro de Ultra-
mar: Qu tiene que ver eso? Canarias no ha sido
colonia, sino provincia adyacente).
Creo que estoy en miderecho haciendo con la m.-
yor prudencia las observaciones pertinentes al caso,
y sentiria que se me obligase romper con esta regla
de conduct, porque entonces tendria que molestar
ms la atencin del Senado, que no quiero molestar.
(El Sr. Ministro de Ultramar: Puede S. S. decir to-
do lo que tenga por convenient, porque no quiero
vivir de la gracia y misericordia de nadie).
Todo esto es edificante. El'Sr. Romero Gir6n
sigui6 analizando con una implacabilidad que
puso nervioso al Sr. Len y Castillo, Ministro de
Ultramar:
SDecia, seores, que en este rgimen de asimilacin
que debe organizer el Sr. Ministro de Ultramar, to-
dos los servicios deben tener analoga con los de la


Peninsula, y en lo que se relaciona con los asuntos
de administracin de justicia, voy darle S. S. una
razn, que es de clase. Aunque S. S. es abogado, no
creo que ha ejercido; y yo, que constantemente me
he dedicado al ejercicio de la profesin, he tratado
los Jueces y Magistrados, cuya clase es muy suscep-
tible, y por eso sera peligroso que se introdujese esa
distincin, que me ha llamado la atencin. S cual
es el proyecto de S. S., que consiste en asimilar...
(El Sr. Ministro de Ultramar: No me molesta la
observacin). Su seora se molestaba ntes cuando
he dicho que sera ms largo porque tendria que em-
plear mayores razonamientos.
Voy poner la comparacin, porque de ella de-
pende el juicio que voy hacer. Siento que no est
present el Sr. Ministro de la Guerra, pues me ha
llamado much la atencin lo excesivo de la cifra del
cuerpo administrative del ejrcito, que figure en la
seccin 3.a, sobre lo cual tendria que pedir algunas
explicaciones al Sr. Ministro de la Guerra.
Si no corresponde esta cifra en el personal detalla-
do la organizacin del ejrcito en la Pennsula, 6
aquello se mantiene con notoria innecesidad, 6 est
puesto para ciertos servicios que es preciso determi-
nar, para las liquidaciones de guerra, sobre lo cual
yo deseara explicaciones terminantes. Porque no en
balde se pone esa cifra que cuesta el cuerpo adminis-
trativo del ejrcito, y que en lo que se refiere al ca-
ptulo de Guerra, viene representar la tercera
parte.
Como esto puede referirse otras cuestiones que
habrn de tratarse en su dia con su cuenta y razn,
bueno ser que este presupuesto, que viene tan poco
explicado, se explique, para que siquiera podamos
con la conciencia tranquila saber de qu servicios se
trata y el por qu de esos servicios
No me ha de chocar cuando llego este captulo,
encontrarme con la cifra fabulosa de la Seccion de
vigilancia, que cuesta 14 millones de reales, 6 sean
701,ooo pesos, y en cambio la enseanza superior
slo se consagran 199,000 pesos, y los tambores de
los voluntarios 227,000? Cree el Senado que estas
cifras no se deben comparar? Para qu nos sirven
hoy los voluntarios? Sobre todo, para qu ese ruido?
Bastante han hecho.
Bien, Sr. Romero Girn! .iMuy bien! Repita-
mos la frase:
-PARA QU NOS SIRVEN HOY LOS VOLUNTARIOS?
SOBRE TODO, PARA QU ESE RUIDO? BASTANTE HAN
HECHO!
Bien, Sr. Romero Girn! Muy'bien! Aunquesu
seora no hubiera dicho mas que eso en su car-
rera de orador-y ha dicho cosas excelentes y
brillantes-eso bastara para que los autonomistas
le estuviramos eternamente agradecidos.
El distinguido Senador prosigui, para tormen-
to del Sr. Len y Castillo, en los trminos que
siguen:
Cuando se est sosteniendo aqu que la mayor
parte de las causes de la insurreccin han sido causes
evidentemente morales, es raro que nos encontre-
mos con la cifra de 199,ooo pesos parala enseanza
superior, y con la de 227,ooo para los tambores de
los voluntarios.
Pero con una particularidad, y es, que esa cifra de
199.000 pesos que se refiere la Universidad, es una
cifra ficticia en el sentido que voy decir.
Viene ser la enseanza superior en Cuba lo que
era aqu el servicio de correos, que despus de todo
es un servicio que se paga s mismo. (El Sr. Mi-
nistro de Ultramar: No) No?-Haga S. S. la cuen-
ta (El Sr. Ministro de Ultramar: La he hecho).
Pues bien, acepto las cifras de S. S. Qu cifra da el
Estado para la enseanza superior? (El Sr. Minis-
tro de Ultramar: Ms de un million de reales para la
Universidad.) Ciento cuarenta y siete mil duros es
lo que arroja la cifra para la enseanza superior. De
estos 147,oo000 duros 90,000 resultan de matrculas.
El million ser ese que dice S. S.
Pero S. S. no tiene en cuenta un dato. En el ao
1846, la Universidad de la Habana entreg 95,000
duros efectivos al Tesoro, y ms adelante, por resul-
tado de censos, entreg 34,000 duros, y por otros
concepts 8.000. De manera que el Tesoro de Cu-
ba,.desde el ao 1846 se est aprovechando de 95,
de 35 y de 8,000 duros que son de la Universidad.
Con una particularidad: que el Tesoro reciba los
34,ooo duros de censos, y la Universidad conserva-
ba el recibo de entrega;' pero el libro matriz de los
censos ha desaparecido, y claro est, los censata-
rios no han vuelto pagar, y el -Estado ha perdido
esa cantidad, lo mismo que la Universidad de la
Habana.
De manera que haciendo la cuenta de este modo,
bueno es pensar si la cifra de- 6,ooo duros 6 70,000
si S. S. quiere, es suficiente para las necesidades de











6o REVISTA DE LAS ANTILLAS


la enseanza superior en aquella isla. Pues no es
suficiente, y voy dar la razn.
Ahora se acaba de mandar que se saque oposi-
cin una clase de geologa. Las oposiciones han de
hacerse en la Habana; pero no se podrn hacer, por-
que no hay all jueces hbiles al efecto. Y respect
la medicine, sabe S.S. el gabineteque tiene por jun-
to la Universidad de la Habana? El esqueleto de un
nio. Para la enseanza de las ciencias fisicas y na-
turales, tan indispensable hoy, y ms en Cuba, qu
gabinete existe all? El que haba en 1846. Y una re-
gi6n como aquella, que necesariamente ha de ser
industrial, commercial y agrcola, no posee en la ac-
tualidad ni escuela de agriculture, ni escuela indus-
trial, ni escuela de comercio. Vea S. S. cmo con-
vendra rebajar de esa partida para tambores unos
20,000oo pesos y ponerlos en el captulo de la Uni-
versidad.
Pues tomemos cualquier otro captulo.
Y si hubiera de critical el presupuesto de otra
manera, yo preguntara si precisamente por tratar-
se de Cuba el presupuesto, se llama material una
partida que dice da, por efecto de la idea que ha estado gravitando en
Cuba durante tanto tiempo, result que all muchas
personas no aparezcan como personas, sino como
cosas; por esto se pone: fotgrafos y veterinarios,
forrajes y manutencin, y para estas atenciones se
asignan 4,066 pesos.
Cojamos otra cualquier cifra. Institutos de segun-
da enseanza. Qu se hace aqu? Hay escuelas
normales?.... Cmo se hacen hasta ahora los maes-
tros de primera enseanza en general? Examinn-
doles cualquiera y dndoles un ttulo, y de este -mo-
do se halla establecida la enseanza pblica. No hay
escuela normal, y no se ha pensado en eso, yas vie-
nen los males y los peligros.
Institutos. Qu se ha hecho? Enajenarse el Esta-
do desde cierta poca el derecho que tiene de ense-
ar, y entregar la enseanza en favor de corpora-
ciones religiosas que cobran las matrculas y dan
grados que lugo se legitiman en la Universidad. Es-
ta organizacion, esla natural? Llamo la atencion del
Gobierno sobre la organizacin de este servicio.
El famoso asunto del servicio postal entire la
Peninsula y las Antillas fu tratado por el Sr. Ro-
mero Giron de una manera magistral. En otro
lugar nos ocupamos de esta parte de su discurso,
al cual contest pobremente el Sr. Len y Casti-
llo, Ministro de Ultramar.

LA LEY PROVINCIAL PARA CUBA

En la Sesin del 28 de Junio, al discutirse el
proyecto de Ley provincial para la Pennsula,
present el Sr. Labra el siguiente:
islas de Cuba y Puerto-Rico.
El Sr. Gullon, Presidente de la Comisin, dijo:
si en vista de lo avanzado de la hora el Sr. Labra
renuncia usar de la palabra en defense de ella, le di-
r las razones por qu la Comisin no puede admi-
tirla.
La Comisin no puede aceptar esta enmienda por-
que hara ilusoria la facultad que concede al Gobier-
no el art. 89 de la Constitucin, facultad que es muy
importnte para el Gobierno y para la Administra-
cin de las provincias ultramarinas. La Comisin
no puede de plano, al concluir de discutir una ley,
y slo por el exmen que de ella ha hecho el Con-
greso, imponer al Gobierno una resolucin sobre
tan delicada material, ni tener la pretension de que
una ley aceptada para la Pennsula se acepte tam-
bien para Ultramar, sin conocer y estudiar ntes las
vrias dificultades que puede ofrecer su aplicacin
aquellas provincias.
Lo que puede decir la Comisin es que insistiendo
el Gobierno en su poltica liberal y sosteniendo la
tendencia asimiladora, procurar, en el tiempo ab-
solutamente preciso, estudiar esta ley y las modifi-
caciones que pueda y deba introducir para su plan-
teamiento en Cuba y Puerto-Rico.
Es cuanto la Comisin puede manifestar al seor
Labra.
, El Sr. Conzalez, Ministro de la Gobernacin,
confirm lo dicho por el Sr. Gullon.
El Sr. Labra, nuestro querido amigo, apoy el
articulo adicional en los trminos que siguen:
iVoy corresponder hasta cierto punto las indi-
-caciones que han hecho el Sr. Ministro de la Gober-
nacin y el Presidente de la Comisin; pero he me-
nester tambien decir algunas palabras acerca del
sentido y alcance de la enmienda que he presentado,
acompandolo de una reserve que tiene verdadera


importancia, sin para el debate del moment, para
otros posteriores respect la inteligencia del art-
culo 89 de la Constitucin. A mi juicio no puede
aceptarse la especie de que el art. 89 de la Constitu-
cin reserve de un modo exclusive alCobierno la fa-
cultad de llevar lasleyes de la Pennsula las pro-
vincias de Ultramar. Esta interpretacin me parese
arbitraria, y llamo sobre ella la atencin de los se-
ores Diputados, porque si las leyes que se votran
en Crtes hubiera que aguardar para su aplicacin
en las provincias de Ultramar que las llevara el
Gobierno, quedaba desde aquel moment anulada
la facultad legislative de las Crtes.
Lo que establece la Constitucin es que el Gobier-
no puede llevar Ultramar las leyes de la Pennsula
con modificaciones; pero de ninguna manera podria
aceptarse por nadie el precedent y la doctrine anti-
constitucional de que se pudiera hacer leyes para Ul-
tramar por la exclusive iniciativa del Gobierno, ni
que ste quedara nicamente facultado para presen-
tar, con las reforms que creyera convenient, aque-
llas leyes que le parecieran oportunas.
Yo creo que la iniciativa de los Diputados, que la
iniciativa del Parlamento no est de ningun modo
mermada por lo preceptuado en el art. 89, y esta
opinion mia tiene ya una sancin del Sr. Ministry de
Ultramar que en 1880 me honr firmando una en-
mienda al proyecto de reuniones pblicas que era
exactamente igual sta que hoy tengo el honor de
presentar.
Sentada esta afirmacin necesito llamar la atencin
de los Sres. Diputados respect al carcter de sta
enmienda que viene suscrita por individuos de dis-
tinta significacin poltica, y me importa hacer cons-
tar esto porque yo, en lo que respect mi persona-
lidad, mantengo reserves acerca de este proyecto
de ley.
Yo entiendo que el Municipio y la provincia de-
ben tener vida propia, y no acepto ni lo que en esta ley
se propone respect del Sufragio, ni las atribuciones
que se conceden los Gobernadores. Pero entiendo
que las leyes de Ultramar deben inspirarse en un
criterio idntico al que informed las de la Pennsu-
la. Entiendo que deben vaciarse casi en el mismo
molde.
Esto lo he sostenido asimismo en una Comisin
que tuve la honra de pertenecer, en la Comisin co-
dificadora de Ultramar, donde por lguien se propu-
so que se modificra en parte la ley de Imprenta qu,
rige en Cuba. Me opuse diciendo que en tanto qu
no se modificase la ley de Imprenta de la Pennsula
deba mantenerse la de las Antillas, reservndome
pedir, cuando se modificase la de la Pennsula, se hi-
ciese extensive Ultramar para que gozasen los es-
critores de las Antillas los mismos derechos y las
mismas ventajas que tuvieran los de la Pennsula.
Por manera que aplicando este principio digo: El
tipo en la Pennsula es ste, la organizacin provin-
cial es sta, y no debe averiguarse si la legislacin
ultramarina ha de sobrepasar la que exista en la
Peninsula.
Mi enmienda est firmada por hombres que sos-
tienen distintas soluciones en la cuestin ultramari-
na, y esto tiene una importancia, en la cual he de
fijarme unos moments.
En las cuestiones ultramarinas hay que distinguir
tres intereses: el del individuo, el del Municipio y la
provincia, y por ltimo, un inters que no tiene si-
milar en la Pennsula, que es la vida insular.
Se trata del individuo, del ciudadano? Pues en
ese punto todos estamos conformes: no hay ms que
sostener la doctrine traditional en Espaa; no hay
ms que conceder igualdad de derechos igualdad
de garantas todos los espaoles donde quiera que
se encuentren, de tal suerte que un espaol insular
no gane ningun derecho con venir la Pennsula ni
pierda ninguno el peninsular que march Ultra-
mar.
En cuanto los organismos similares, respect
la vida del Municipio y de la provincia, tambien hay
el mismo criterio en todos; todos afirmamos que las
provincias y los Municipios deben regirse de idnti-
ca manera, de la propia suerte en nuestras Antillas
que en la Metrpoli.
Viene el tercer punto y en l entra la divergencia.
Hay quien afirma que por las condiciones geogrfi-
cas, por la lejana de la Metrpoli, por la influencia
del medio distinto en que se vive, por la historic,
por las costumbres, por otras varias circunstancias,
ay en Cuba un inters particular que es el inters
de la isla,"que es el inters de aquel grupo de seis
provincias, regidas por un Gobernador general, y
que por consecuencia tiene intereses que no son ex-
clusivos de ninguna provincia, ni son todavia de toda
la Nacin. Nosotros sostenemos que lo que consti-
tuye ese inters local debe ser tratado en una Asam
blea de la isla, y enfrente de esta opinion se encuen-
tra la de los que sostienen que no existe ese inters


local, 6 que si existe no tiene la gravedad que nos-
otros afirmamos.
La enmienda entraa tres fines: primero, el man-
tenimiento de la unidad del Estado por medio del
reconocimiento de idnticos derechos iguales ga-
rantas para el ciudadano lo mismo en las Antillas
que en la Metrpoli: segundo fin, dar un desagravi
Puerto-Rico.
Aquella Isla, de la cual la patria espaola puede
estar completamente satisfecha; aquella Isla, donde
jams se ha bajado la baidera espaola, merced al valor
y al patriotism de sus hijos; aquella Isla, que se ha
gobernado sola en los moments ms crticos de
nuestra historic; aquella Isla, que ha rechazado
constantemente al extranjero, y que en 1873 realize
una de las obras ms grande de este siglo, la tras-
formacin del trabajo esclavo en trabajo libre sin
perturbacin de ninguna clase y sin lastimar ningun
derecho legtimo; aquella Isla disfrutaba de las le-
yes Provincial y Municipal de 1872, que dieron una
vida robusta y de grandes esperanzas para aquella
comarca. Vino la paz del Zanjn; estableci que
Cuba sera regida de una manera idntica Puerto-
Rico, y el resultado ha sido que la isla de Cuba no
adquiri lo que tena Puerto-Rico; pero Puerto-Rico
perdi las ventajas que disfrutaba, porque se quit
Puerto-Rico la ley liberal de 1872, reemplazndola
por la centralizadora de 1880. Hora es ya de que no
se pague con una ingratitud lo que siempre ha hecho
Puerto-Rico por la madre patria.
El tercer fin que se dirige la enmienda es dar
una vida local enrgica nuestras provincias ultra-
marinas. La espontaneidad de lavida local es un fac-
tor inexcusable en la vida poltica de los pueblos;
pero esa importancia aumenta cuando se trata de
comarcas separadas de la Metrpoli por millares de
leguas, bajo influencias de nuevas corrientes, en con-
diciones de poblacin deficiente; entnces es menes-
ter fiar much la audacia del individuo, y an las
inverosmiles resoluciones de los que van buscando
una patria para realizar sus aspiraciones.
Si esto ocurre en1general, sucede con mayor razn
tratndose de Cuba y Puerto-Rico, torque los seo-
res Diputados saben que la vida municipal ha sido
en la Amrica espaola tan grande como lo ha sido
en Espaa en pasados tiempos. All habia Crtes
como en la Metrpoli; all existian Juntas Provincia-
les, en la isla de Cuba, dotalas de grandes facultades
administrativas y econmicas, semejantes en princi-
pio las que pedimos para las Diputaciones insula-
res, que eran verdaderas Asambleas. Y todo eso des-
aparece cuando cae y desaparece en la Metrpoli la
vida y la espontaneidad Municipal.
Cuba y Puerto Rico se hallan bajo los rayos de la
influencia direct del pueblo .lelos Estados-Unidos,
el pueblo de las grandes iniciativas, y esos antece-
dentes y esas circunstancias aconsejan no poner tra-
bas, no dificultar la vida municipal en las Antillas.
Y qu es la ley de 1876 que se llama de Diputa-
ciones provinciales en Cuba? En realidad no son Di-
-utaciones en el sentido que aqu damos la insti-
tucin. Ved, si no, lo que son esas corporaciones en
Cuba y Puerto-Rico comparadas con las de la Penn-
sula. Aqu tiene derecho votar en las elecciones
municipales y provinciales todo el que paga alguna
contribucin; en Cuba y Puerto-Rico solo puede vo-
tar el que pague una contribucin de cinco pesos, y
por interpretaciones abusivas mi juicio, pero hoy
vigentes, esos cinco pesos han de ser de contribucin
direct, porque no se computan los recargos munici-
pales y provinciales que all suelen ser de u3oo por
ioo, es decir, que uno que paque 95 rs. al Municipio
y la provincia y slo pague 5 rs. al Estado, no
puede elegir Concejales ni. Diputados provinciales.
Aqu, los Diputados C6rtes son elegidos porelec-
tores que paguen cinco duros: los Diputados por
Cuba y Puerto-Rico somos elegidos por electores
que pagan 25 duros, es decir, que se quintuplica la
cuota; no se tiene en cuenta siquiera la relacin del
real fuerte con el real sencillo que es el tipo official
como puede verse en los clculos que han servido
para confeccionar el presupuesto de Cuba. Esto hace
que el Colegio electoral sea al una oligarqua, y
esta oligarqua que se establece en las elecciones
todas, tiene una importancia muy seria cuando se
trata de las elecciones municipales y provinciales.
Pero dejando aparte las consideraciones que acer-
ca de ese punto podria hacer, yo os pregunto: que-
reis saber lo que pueden hacer las Diputaciones pro-
vinciales en las islas de Cuba y Puerto-Rico? Por la
ley anterior de la Pennsula, ya restrictive y harto
conservadora, esas Corporaciones nombraban libre-
mente su Presidente, su Comisin provincial y sus
empleados.
Pues bien; en Cuba no pueden hacer ms quepro-
poner esos nombramientos en terna presentada al
Gobernador general, que se reserve el derechode no
elegir ninguno de los que formanla terna y de nom-












REVISTA DE LAS ANTILLAS 6t


brar cualquier otro Diputado para ese- cargo im-
portante. Aqu, el Gobernador, en sus relaciones
con la Diputacin, es el representante del Estado, y
la Diputacin puede obtener explicaciones del Go-
bernador; y ste puede hacer observaciones la Di-
ptacin; las Diputaciones provinciales de nuestras
Antillas no pueden hacer nada de eso. All, el Go-
bernador mira desdeosamente esas Corporaciones
.y'no les d explicacin ninguna, y slo se entiende
-con el Gobernador general. Aqu, el Gohernador
'respeta la voluntad de los electoies; all, el Goberna-
dor puede nombrar los Ayuntamientos y las Dipu-
taciones. Aqu, el Gobernador slo puede suspender
los acuerdos de las Diputaciones en los casos de de-
lincuencia incompetencia; en Ultramar, el Gober-
nador puede suspender esos acuerdos sin restriccin
alguna.
En la Pennsula, el Gobernador necesita cumplir
Ciertos requisitos para suspender los Ayuntamientos;
en Cuba y Puerto-Rico, la suspension se acuerda
por los Gobernadores cuando lo estiman convenien-
te. En la Peninsula, el Gobernador puede imponer
multas los Diputados provinciales, pero oyndoles
prviamente, prvio acuerdo del Consejo de Estado
y mediante ciertas formalidades; en Cuba slo tiene
el Gobernador que oir al Consejo de Administra-
cin, quedando en libertad para acordar lo que crea
oportuno. Aqu no se confunde jams el inters civil
con: el inters military; en Ultramar esos intereses es-
tn completamente confundidos.
No quiero extenderme en otras comparaciones,
pero decide: despues de saber el estado de verdade-
ra humillacin en que las Diputaciones se encuen-
tran colocadas respect de los Gobernadores en las
Islas de Cuba y Puerto-Rico, si son otra cosa que
-una mera figure decorative.
Tened en cuenta que se trata de pases que des-
pus de largas contiendas y grandes contrariedades
entran en la vida poltica, y en estos instantes, to-
dos, cada cual dentro de sus ideales, debemos darles
verdaderos medios de accin para que sus fuerzas no
se pierdan y malgasten en un empeo intil.
Esta cooperacin de nuestros esfuerzos como Di-
putados y de los esfuerzos de los Gobiernos, ha de
dar benficos resultados para el bien de aquellas pro-
vincias. Cuando se aplic la ley electoral en Cuba y
en Puerto-Rico, el general Martinez Campos, en
documents oficiales, declar, que eran de carctel
transitorio, y nosotros pedimos simplemente que se
eleven ya las leyes permanentes y definitivas, aun-
que se inspiren en un criterio que tal vez no rea an
el mio propio ni el de mi partido.
Voy hacerme cargo de un argument del seor
Ministro de la Gobernacin y del Sr. President de
la Comisin.
Yo no vengo discutir el sentido y el alcance de
esta reform; lo que me interest es que conste la
afirmacin que ha hecho el Gobierno y de la que yo
levanto acta. El Gobierno empea la promesa pbli-
ca y solemne de llevar las provincias de Ultramar
esta ley de organizacin provincial con las modifica-
ciones que yo no discuto ahora, pero me reserve dis-
cutir, en el caso de que sean contrarias mis doc-
trinas.
Nosotros tenamos aqui un deber que cumplir, y
le hemos cumplido; se ha traido discusin una ley
Provincial, y hemos levantado nuestra voz para pe-
dir que se haga extensive las provincias de Cuba y
Puerto-Rico, y cuando se traiga la ley Municipal pe-
diremos lo mismo, como lo pedimos en Crtes an-
teriores cundo se trajo la ley de reuniones.
Yo tengo la seguridad de que la promesa que el
Gobierno ha dado no puede ser una promesa inde-
terminada y ad kalendas graecas; pero creo que no
estn dems las indicaciones que he expuesto para
que el Sr. Ministro de Ultramar las tenga en cuenta,
y abrigo la esperanza de que sabr satisfacer, la
Svez que las exigencias de los principios liberals, los
compromises de mantener la unidad del Estado por
la identidad de lo, derechos de los ciudadanos.
Dicho esto, slo me resta aadir que en nombre de
mis compaeros y en el mio propio retiro la en-
mienda.
A este notable discurso, contestaron el Minis-
tro de la Gobernacin y el Sr. Alcal del Olmo,
de la Comisin.
Vase la rectificacin del Sr. Labra:
que yo no he afirmado que los firmantes de esta en-
mienda fuesen todos Diputados por Ultramar, ni que
*con ella estuvieran conformes todos los asimilistas.
Sin embargo, ahora recuerdo que uno de los firman-
tes es el Sr. Vivar: de moc0 que no deben ser abso-
lutamente iguales el asimilismo del Sr. Alcal del
'Olmo, el del Sr. Vivar, y acaso el del Sr. Caama-
que; pero yo no debo ahora ocuparme de esas dife-
rencias ni de las que haya entire asimilacin, simili-


tud, identidad y no se cuntas cosas de que aqu se
habla. Lo nico que sobre ese asunto voy decir es
que hay una formula cientfica en material colonial:
la formula de asimilacin, en virtud de la cual los
hombres de la misma raza vayan adquiriendo gra-
dualmente los derechos que tienen sus hermanos de
la Metrpoli; esa no la ha defendido absolutamente
ningun escritor sobre material colonial; lams se ha
aceptado en toda nuestra historic la teora de que
hijos de la misma raza, por estar los unos en la Pe-
nnsula y los otros en Ultramar, tuviesen distintos
derechos; pero la asimilacin en el sentido de apli-
carla las razas inferiores, las razas indgenas,
los indios, por ejemplo, para levantarlas y ensalzar-
las poco poco, esa si es formula cientfica y consti-
tuye cabalmente el mejor timbre de gloria de la co-
lonizacin espaola; gloria que no debemos renun-
ciar, y que podemos oponer otros sistemas colo-
niales que no han reconocido ese alto principio.
El Sr. Ministro de la Gobernacin ha dicho algu-
nas frases que yo quiero precisar. Dado el artculo
constitutional que concede al Gobierno la facultad
de aplicar Ultramar las leyes de la Pennsula con
las modificaciones 6 sin ellas, se entiende que esta
facultad niegue la que tienen las Crtes para presen-
tar leyes especiales para hacer exrensivas Ultra-
mar las generals del pas con modificaciones sin
ellas? Es esa una jurisdiccin privativa del Gobierno,
6 es una autorizacin de la que puede hacer uso sin
que esto pueda empecer el derecho y la iniciativa de
los Diputados?
Porque si el Gobierno tiene esa facultad y la tie-
nen del propio modo los Diputados, entnces nada
tengo que decir; pero si el derecho del Gobierno em-
pece el derecho del Diputado, contra eso s que pro-
testo. Despus de todo, ya s que la interpretacin
que yo doy al art. 89es la misma que le daba el Sr. Mi-
nistro de Ultramar cuando firm conmigo una propo-
sicin autorizando al Gobierno para llevar la ley de
reuniones Cuba y Puerto-Rico; aquella proposi-
cin fu reclhazada por el Sr. Romero Robledo, pero
al fin y al cabo el Sr. Len y Castillo, consecuente
con sus afirmaciones de siempre, ha tenido la gloria
de hacer extensive Ultramar sin modificacin nin-
guna, la ley de reuniones.
Conste, pues, que yo no niego la facultad del Go-
bierno, lo que s quiero, es hacer valer el derecho que
tienen lor Diputados ejercer su propia iniciativa.
La enmienda qued retirada.
Moraleja: los asimilistas dejan de serlo cuando
se les pide que hagan la asimilacin.

LA PROPOSICIN CAMPO EN EL SENADO

Acerca de este asunto importantisimo para los
intereses de Cuba, habl en el Senado el Sr. Ro-
mero Girn al impugnar lospresupuestos de aque-
lla Isla.
Asi dijo el Senador republican:
Pues vamos otra seccin. Siento tenerla que
tratar, pues juegan personas que no tengo para qu
nombrar y en ello no tengo inters. Me refiero la
cuestin de correos. La cuestin que se agita sobre
esto es la siguiente: Puede 6 n hacerse el servicio
de correos martimos gratuitamente? Yo creo que es
una cuestin que debe examiner el Sr. Ministro, y
creo, adems, que es convenient que se trate aqu
para ilustrarla.
De qu procede el estado de la cuestin? Pues
procede, si no estoy equivocado, de un Real decreto
expedido en tiempo del Sr. Elduayen,'de 5 de Di-
ciembre de 1878; decreto que se di despues de va-
rios informes del Consejo de Estado v de una discu-
sin deterid. en el Consejo de Ministros. Se crey
aplicable esto el decreto de i852 sobre contratacin
de servicios p.,blicos, en el cual se encuentra una
clusula, ms bien un principio establecido en el
prembulo de aquel decreto, que se refiere la se-
guridad 6.garanta personal; excepcin la regla ge-
neral, por la cual se buscaba una mayor garantia.
En este sentido, el Ministerio de 1878 aplic el de-
creto del 52 exponiendo las razones que tena.
Como me refiero actos de person is que estamos
viendo, para conrignar mi opinion y llamar la aten-
cin del Sr. Ministro, voy citar el texto de esta de-
claracin. El expediente formado en 1877 tiene una
nota en la que, de acuerdo del Consejo de Ministros,
se establece como primer considerando que en el
concesionario habian de buscarse condi:iones perso-
nales de patriotism y lealtad, habia de buscarse la
condicin de baratura y las demi condiciones con-
venientes pira esta clase de servicios.
S Dice el segundo considerando cque este servicio,
por su ndole especially con arreglo las obse.va-
ciones del Consejo de Estado, por razones obvias no
debe ser encomendado ms que nacionales; es de-


cir, que este servicio exige garantas personales de
lealtad y patriotism, baratura, y adems, como con-
dicin sine qua non, la de ser national:
Considerando (sigue diciendo poco ms menos)
que no debe omitirse ninguna precaucin para ase-
gurar la responsabilidad de los nuevos c->arratistas
de este servicio, y que en el cas3 de ser una sociedad
annina podria pedirse la trasferencia extranjeros,
debe ponerse coto esto prohibiendo expresamente
la trasferencia. Adjudicado el servicio, en concept
del Gobierno de 1878, podia producirse un cambio
de situacin por el que la persona moral sustituya
la personalidad jurdica, hacindolo extensive hasta
una sociedad annima; pero segun el Consejo de Es-
tado y las declaraciones express del decreto de 1852
y el texto de este decreto, se exigia la nacionalidad;
esta no podia buscarse sino por un medio de dere-
cho. Y qu medio era? Hacer intrasferibles las ac-
ciones. De modo que para determinar esta situacin
jurdica es necesaria la trasferencia que manda la le-
gislacin de 1848, por virtud de cuya intervencin,
y permtaseme la palabra, se autentique el acto de
la trasferencia.
Me parece que esta es la doctrine corriente de don-
de se deriva esta consecuencia precisa: que todo t-
tulo de accin que haga impossible por su contextura
esta autenticidad respect al poseedor no es admisi-
ble conforme este decreto. El servicio se consti-
tuy atenindose estrictamente esa disposicin su-
prema.
El art. 12 del pliego de condiciones dice que en el
caso de ser annima la sociedad que se establezca
para el desempeo del servicio, sus acciones no han
de poder ser trasferidas extranjeros. Con estas con-
diciones se establece el servicio, y no habia necesi-
dad de exigir su cumplimiento desde el instant en
que la concesin del mismo era personalsima; pero
intent desaparecer, por efecto de esta misma reser-
va, la persona quien se habia concedido, y susti-
tuirse por una persona jurdica, y sta habia de ser
annima, como efectivamente se constituy. Emite
sus acciones; y cmo lo hace? Puesto que esta cues-
tin se roza con personas que tienen asiento en esta
Cmara, vereis que no nombro nadie.
Un articulo de los estatutos de esta compaa 6
persona jurdica la cual se ha adjudicado este ser-
vicio, dice que las acciones sern al portador in-
trasferibles al extranjero. Aqu hay homores de de-
recho; aqu hay comerciantes de larga prctica y per-
sonas que estny han estado al frente de estableci-
mientos de crdito: ha visto alguna de ellas que
desde el moment en que un ttulo siendo al porta-
dor, aunque lleve la clusula de que no se trasferir
extranjeros, real y verdaderamente es impossible la
trasferencia los mismos y no se puede por tanto
negociar en Bolsa extranjera?
Por el pronto, ya ha ocurrido que Espaa haya es-
pedido ttulos legtimos, y sin embargo, los sindica-
tos respectivos de Lndres y Amsterdam no los ad-
mitieron; pero en este caso, no obstante que esos t-
tulos contengan esa clusula, se harn las trasferen-
cias y no habr dificultad de que puedan adquirirlos
los extranjeros. Cmo podrn career SS. SS. que yo
he adquirido'esta accin que aqu traigo y os pre-
sento? Pues de la misma manera que si se la diese
cualquiera de vosotros. La clusula de que no se-
rn trasferibles las acciones extranjeros, ;evitar
que stos las posean? Pues yo la he adquirido, y me
parece que no ha sido en Espaa ni de espaol. To-
do esto prueba que la trascendencia de ese decreto
era grande y que aqu no se ha visto todo lo que de-
ba verse, aunque con la mejor buena f, lo cual na-
da tiene' de particular; puede todo el mundo equi-
vocarse y hasta llegar career que presta un gran
servicio y no prestarlo. Otra cosa ms grave: el se-
or Ministro sabe que la ley de 19 de Octubre de
1869 di vida estas sociedades annimas, autori-
zando su constitucin como la prctica ha hecho
necesario, constituyndose bajo dos formas: con el
capital de acciones y el de obligaciones. Este ltimo
represent la intervencin de un tercero, que hace
una operacin de prstamo y el capital de acciones
represent la part alcuota del que se interest en
un negocio. El capital de ac ciones no tiene otra ga-
ranta que la buena administracin, y las obligacio-
nes la tienen en la hipoteca que lleva consigo la n-
ticipacin del dominion. Se constitute esta hipote-
ca con clusula de intrasferencia los extranjeros?
Nada se dice, y vemos una sociedad en que las ac-
ciones representan el 33 por 1oo y el 66 las obliga-
ciones, que pueden ser derechos reales en manos de
los terceros poseedores, queaando borradas todas las
precauciones de 1878 y 1881.
Ahora bien; estas sociedades se constituyen can
aportaciones de buques objeto de hipotecas; y lo&
obligacionistas extranjeros pueden, en momentous
dados, facilitarlos para trasportes de tropas, comaaen
caso de guerra.












62 REVISTA DE LAS ANTILLAS


Llamo la atencin sobre la situacin especial de intereses del Estado, es llegado el caso de la res-
esta Sociedad al Sr. Ministro de Ultramar, cuya cisin.
probidad inteligencia reconozco, y en las que De donde resultaria que determinndose el Go-
creo que confa el pas; pero me parece digna de es- bierno proceder de esta suerte, y rescindido ese
studio esta cuestin. Aqu hay personal muy inteli- contrato, tendria el Gobierno' una economa de 16
gentesen esta material: nombre S.S. con ellas un Ju- millones de reales, que me parece no son de des-
rado y que le digan su opinion sobre lo que acabo aprovechar, y que podrian aplicarse con gran fruto
de exponer, y todos le dirn que con esa forma de las exigencias que ha tenido el Sr. Fernandez de
trasferencia no estn garantidos los intereses del Es- Castro y algunas mias.
tado, pues las acciones son el 33 por ciento y las El Sr. Len y Castillo, Ministro de Ultramar,
.obligaciones son el 66; y como la hipoteca de sta contest al Sr. Romero Girn, empleando los
son los buques y los diques. stos pueden ir a manos msos argumentos que habia empleado en l
extranjeras. Claro es que cn un moment de guerra mismos arguments que abia empleado en el
se sobrepondr la fuerza de la Nacin; pero S. S.sa- Congreso.
be que media que el comercio se desarrolla, el
derecho mercantil, de derecho privado, se convierte LIBERALISMO DE DON VENANCIO
en derecho international y universal; y en estos LIB ALISO DEDO
tiempos la mayor parte de las guerras han venido
or cuestiones de comercio. Llamo la atencion so- Pocas veces ha estado un Ministro de la Gober-
bre este punto que surge con ocasin del presupues- nacin en condiciones ms favorables para cam-
to; pues el coste de la conduccin martima de la biar el empirico mecanismo gubernamental de
correspondencia es excesivo, y voy hacer unas Espaa, como lo estuvo D. Venancio Gonzalez
cuentas. desde que se hizo cargo de la carter que hoy
Hace pocos dias ha llegado un vapor uno de dee e e e e e
nuestros puertos, conduciendo 297 pasajeros proce- desempea.
dentes de Cuba. Calculo el pasaje de cada uno, por Dispersaslas viejas agrupaciones y desengaa-
trmino medio, en 200 pesetas, sea 59,400. Vie- dos los que un da creyeran en la eficacia de los
nen adems, 71 soldados, 5 confinados, 2 cumplidos; procedimientos de un partido que, llamndose li-
1oo pesetas, 7,800 pesetas; 5 sargentos 36o, 18,00; beral-conservador, no fu conservador ni libe-
6 sea en total, 69.ooo pesetas. Toc en Puerto-Rico ral, ni hizo, como ofreciera, todo el bien que pu-
y recoje qg7 pasajeros: 335 soldados, 5 sargentos, y do realizar en bien de la patria dentro y fuera
con el clculo de 200 pesetas para los primeros y lo de la Pennsula, tocbale al Sr. Conzalez dar
que se fija para el pasaie de los otros, viene resul- muestras de un criterio just y prevor, secn
tar un total de 139.985 pesetas. Pngase para manu- muestras de un criteria just y previsor, secun-
tencin las 39,0oo pesetas y qudese reducida la ga- dando los impulsos y respetando las necesida-
nancia, no 30,ooo como result de este clculo, des infortunios de unos y otros pueblos que
sino 25,000, y tendremos que cada viaje deja 25,000 piden justicia en medio de las amarguras que los
pesetas: y como son tres los viajes, resultarn agobian.
75,000, y siendo stos de ida y vuelta, resultarn Pero D. Venancio Gonzalez en vez de abrir el
155,ooo pesetas 33 sentimiento tantas desdichas, en vez de aprove-
Pues todava hago otra deduccin: deduzco el 33 char las tristes enseanzas de sus antecesores, en
por ioo y dejo el coste en ioo,ooo pesetas; resulta-r un alto ejemplo de previsi6n poltica
rn 4.800,000 rs. de ganancia. (El Sr. Vilconde de vez de dar un alto ejemplo de previsin poltica
Campo-Grande: ;Y los gastos?) Pero le parece poco y de noble yfranca actitud en la verdadera sen-
S. S. que de 400,000 pesetas que me resultaban da constitutional, no se ha decidido poner susta-
ntes haya bajado hasta 5o,ooo y haya dejado para lentos al servicio de la libertad, de la justicia y
gastos 35,000oo? (El Sr. Viyconde de Campo-Grande: de los grandes principios morales, destruyendo
Con ioo pesetas no hay ganancia; hay perdida.) Yo en mil pedazos el absurdo sistema de goberna-
le dar la cuenta S. S.; este es un clculo mio, que ci6n que padeciera l tambien y que le legaron
podr star equivocado. los Ministros que le precedieron; los ha puesto al
queo busco: capalicemos este prsuuesto de so servicio de la rutina, del recelo, la suspicacia y la
millones, quiere S. S. que demos un inters de 5 por tirana en que brillaran hombres de triste recor-
0oo? Pues resultar un capital de 200 millones, y si dacin, que negaban los dems el derecho de
agregamos 822,000 pesos que figuran en el presu- aspirar la dignidad de hombres libres.
uesto, 6 sean 16 millones y pico, tendremos 18 mi- Muvenos expresar esta opinion, que ha
ones. tiempo abrigamos, un acto del actual Ministro de
Capitalicemos como S. S. quiera, y ver su se- la Gobernacin, acto que nos esplicaramos en
fnor a esdede de aqu? Que este servicio de Co- el general Prendergast y su sinedrio de cipayos
rreos, sn necesidad de auxilio del Gobierno, puede en Cuba; pero que no creyramos en el Sr. Gon-
cualquier empresa comprometerse hacerlo gratui- zalez sin6 lo estuviramos palpando.
tamente, obteniendo un inters razonable; y desde el Es el caso que habiendo ido nuestro Director
moment en que el Estado se encuentra con esto, es recibir su familiar y hallndose actualmente vi-
cuestin de meditar si el Estado debe estar pagando sitando su provincial, en busca de reparo sus
16 millones de reales por un servicio que pueden ha- fuerzas, quebrantadas en tantos aos de luchar
crselo gratuitamente. sin tregua contra los monopolizadores y negreros
Por de pronto tenemos:
.Po Un estado legal que debe examiner con mu- de Cuba, al pasar por la capital del Principado
cho detenimiento el Sr. Ministro de Ultramar para de Astrias fu objeto de las ms exquisitas ma-
saber si los intereses que deben estar garantidos lo nifestaciones de carino de sus paisanos ilustrados
estn: lo que se refiere la trasferencia y la cons- y de los jvenes cubanos que cursan en aquella
titucin de la Sociedad. Universidad.
2.0 Si las resultancias de esos contratos arrojan Unos y otros quisieron obsequiarle con una
un beneficio conocidamente excesivo que se traduz- serenata; pero se opuso ello la poltica previso-
ca en un perjuicio para el Estado. Entnces entra- serenata; del Sr. Gonzlez, sego n ello leemos en nuestro
riamos ya de lleno en la aplicacin de la doctrine ra del Sr Gonzaez, gun leem en nuest
consignada en la jurisprudencia del Consejo de Es- querido colega La Tribuna del mrtes, que dice:
tado, consignada en todos los autores que tratan de Las cartas y los peridicos de Oviedo nos dan
este asunto, consignada en todas las leyes, y sobre cuenta de la llegada aquellaciudad de nuestro buen
todo en las leyes de Obras pblicas, de la necesidad amigo y correligionario el Sr. D. Francisco Cepeda,
de la rescisin de ese contrato. Por qu? Porque re- director de la Revista de las Antillas. La prensa de-
sulta un perjuicio contra el Estado, y el Estado es el mocrtica le salud cariosamente, y fueron nume-
que estima la existencia de ese perjuicio. En este rossimas las personas que acudieron estrechar su
asunto no habr lesin, pero s apreciacin de per- mano en la fonda de Luisa. La colonia cubana, que
iuicios; y siempre que se perjudica al Estado, hay es en Oviedo muy considerable, resolvi obsequiar
derecho 4 la rescisin; doctrine que no invento yo, nuestro amigo con una serenata; pero habiendo pedi-
sino que estableci el Consejo Real, la ha sanciona- do permiso al Sr. Gobernador de la provincia, ste
do el Tribunal Supremo, la ha admitido tambien el telegrafi al Ministro de la Gobernacin, cuyo silen-
Consejo de Estado, y es la doctrine que aprenden cio sirvi para que la serenata no tuviese efecto. El
todos los alumnos de nuestra Universidad en la obra Sr. Cepeda sali, con su bella esposa y su distinguida
de Derecho administrative del Sr. Colmeiro. hermana, para Navia.
Puesta as la cuestin, yo pregunto al Sr. Ministro Qu dirn esto los que se amotinaron en Cuba
si es ocasin (habiendo una cifra en el presupuesto contra el Sr. Cepeda por enemigo de los asturianos?
tan considerable, como es la de i6 millones) de exa- Nuestro estimado compaero El Porvenir, del
minar el asunto por el peligro que envuelve la si- mism dia, se ocupa tambin de este asunto en los
fuacin legal de las cosas, 6 sea la constitucin de ii se o tmien e este snto en os
una compaa que no reune las garantas exigidas siguientes trminios:
por la ley, y porque lastimndose demasiado los El mircoles ltimo pas por Oviedo, con diree-


cin Navia, su pueblo natal, el antiguo director que
fu en la Habana de la Revista Econmica, hoy de la
REVISTA DE LAS ANTIL.AS, que se public en Madrid,
y vctima de la expulsion verificada hace algunos me-
ses por el capital general de aquella isla.
Numerosos amigos y correligionarios que acudie-
ron al hotel, donde se hosped, saludar al conse-
cuente demcrata inteligente propagandista de la
libertad del esclavo y de la fraternidad universal, tra-
taron de obsequiarle con una serenata, en prueba de
afecto y simpata; pero no atrevindose el goberna-
dor de la provincial, por razones desconocidas, con-
ceder el permiso para una manifestacin tan sencilla,
consult al Ministro de la Gobernacin, pl cual, 6 no.
se ha dignado contestar, lo hizo con trminos ne-
gativos. Lo cierto es que por falta de autorizacin
quedaron completamente defraudados los deseos de
los verdaderos demcratas y anti-esclavistas de aque,
lla poblacin, y satisfactoriamente complacida por el
pseudo-progresista de Lillo la gente reaccionaria,
que descarada inhumanamente, an sostiene en las
Antillas la esclavitud del hombre.
A la vez recibimos El Eco de Asturias, diario li-
beral democrtico que tan bizarre campaa viene
sosteniendo en Oviedo contra el espritu reaccio-
nario y clerical que an prevalece en aquellos
pueblos, y que subsistir mintras no lo espante
el silbido de la locomotora, y de este reputado
mantenedor de la libertad tomamos los tres si-
guientes sueltos que confirman y amplian los an-
teriores:
Ayer hemos recibido la grata visit de nuestro co-
rreligionario v paisano el Sr. D. Francisco Cepeda,
director que fu en la Habana de La Revista Econ-
mica y actualmente de la REVISTA DE LAS ANTILALS
en Madrid.
Recordarn nuestros lectores que el Sr. Cepeda,.
demcrata ardiente y defensor resuelto de la integri-
dad de la patria en Cuba durante la guerra, fu em-
barcado para la peninsula en febrero ltimo, sin con-
cederle apenas lugar para despedirse de su familiar.
Ayer permaneci aqu en la fonda de Luisa. on
su bella esposa y simpatica hermana, y esta manana
ha salido para Navia, pueblo natal done le esperan
sus hijos, llegados recientemente de Cuba.
Con gusto anunciamos la permanencia entire no-
sotros del ilustrado escritor, cuyos desvelos ha con-
sagrado siempre la democracia pura y la supre-
sion de la esclavitud, absurda inhumanamente sos-
tenida en una buena parte de nuestro territorio.
*
Una multitud de jvenes cubanos quisieron dar
una muestra de aprecio y deferencia al distinguido
propagandista de las ideas democrticas y partidario
acrrimo de la integridad de la Ptria Sr.. D. Fran-
cisco Cepeda.
Y un apreciable amigo nuestro se acerc al seor
Gobernador civil, cuya autoridad fina y cortsmen-
te manifest que telegrafiaria al Sr. Ministro de la
Gobernacin en demand del permiso que l no se
decidia conceder.
*
Nosotros no podemos mnos de critical este acto.
Si'el Sr. Gobernador puso, como creemos, el he-
cho en conocimiento del Sr. D. Venancio Gonzalez,
y el Sr. Gonzalez no contest, estamos autorizados
para pensar dos cosas: primera, que existe una sus-
picacia grande injustificada por parte del Gobier-
no, puesto que un acto sencillo encuentra rmoras y
obstculos para poder llevarse cabo; segunda, que
se quiere dar un carcter poltico que no tiene,
una manifestacin que emana de la amistad y del
compaerismo, y de la simpata hcia determinada
persona.
De todos modos, el Sr. Cepeda no necesita sere-
natas para significarse como digno campcon de las
ideas liberals anti-esclavistas y anti-reaccionarias,
y as se lo manifest la grande concurrencia que
acudi saludarle al hotel de Luisa.
Tiene razn el colega ovetense: nuestro Direc-
tor no necesita nada de eso.
En el corazn de los liberals, en general, y
en particular en el de cuantos nos preciamos de
buenos cubanos, ocupa el Sr. Cepeda un honroso
lugar, conquistado con su amor Cuba y con sus
sacrificios porque nuestro pais sea libre y honra-
do, y esto debe satisfacerle y le satisface, esta-
mos seguros, ms que todas las demostraciones
externas.
Pero esto no quita para que nosotros hayamos
procurado informarnos de algo ms que debi
pasar y que pas.
Con efecto; el Gobernador de Oviedo consul-












REVISTA DE LAS ANTILLAS 63


6t, sin deber hacerlo, el caso al Ministro de la
Gobernaci6n, y ste, sin deber hacerlo tambien,
contest dicindole al de Oviedo qne podia ne-
gar el permiso que solicitaba la juventud oveten-
sey cubana.
Que sta, por un exceso de delicadeza, haya
pedido un permiso que no necesitaba, lo com-
prendemos; pero lo que no se explica es que el
-Gobernador de Oviedo haya opuesto distingos
ni reparos, y mnos que todo un Ministro consti-
tucional haya evidenciado su pseudo-constitucio-
nalismo por tan poca cosa.
Mucho nos agradara ver cmo los peri6dicos
de cmara del Sr. Gonzalez justificaban ese ras-
:go absolutista, esa anulacin de la ley de re-
uniones.
Qu habia en el laudable objeto de los amigos
-del Sr.,Cepeda para que el Gobierno temblase
-ante una inocente serenata?
Por ms que se espriman uno uno los artcu-
los de la ley, hubo el ms mnimo fundamen-
to racional para hacer gala de una suspicacia
tan pueril y de una prohibici6n tan candorosa,
despus de todo?
Convengamos en que el Sr. Gonzalez no es un
hombre de Estado capaz de prescindir de la ru-
tina y de las rancias preocupaciones.
Convengamos tambien en que el Sr. Gonzalez
no est la altura de su puesto, ni lo estar min-
tras no consulate la historic y se eleve los gran-
des principios de gobierno.
Y .convengamos, en fin, en que el actual Mi-
nistro de la Gobernacimn no quiere 6 no sabe co-
locarse al nivel de los grandes estadistas de otras
naciones, y en que su poltica no le abrir las
puertas de la inmortalidad.
Ni much mnos.

EL PAIS EN MASA
Al publicar en nuestro primer nmero la exposi-
'cin las C Srte, del Sr. Marquis de Campo, tuvimos
-el honor de pre;eatarlo la Sociedad Econ6mica de
Amigos del Pas coam uno de los ms distinguidos
bene:actores de Cuba, y no fu en vano.
Por el correo llegido hoy hemos recibido cartas
en qui si nos di cuanta del entusiasmo con que
aquella Sociedad iluitrada ac-g? el proyecto. y de
la exposicin que se disponia elevar al Gobierno,
adems de hab r telegrafiado el 15, lo mismo que la
prensa liberal y la Junta General del Comercio, pi-
diendo al Gobierno y los Diputados, que acepten
y apoyen la pzoposicin, y felicitando por ella al se-
or Campo.
En el !prximo nmero darmos cuenta del acuer-
do notable que ha to nalo la Junta del Comercio
sobre este particular de los vapores.

EL PATRONATO POR DENTRO

Conviene que el Sr. Len y Castillo, Ministro
-de Ultramar, lea esta interesantsima carta que
hemos recibido:
HABANA 15 de Junio.
El telgrafo se ha encargado de anunciarnos, y los
peridicos han dado la noticia, que el Gabinete se
niega modificar la ley de abolicin que fija sta
para i8S8.
El Diario de la Marina se apresur dar la buena
nueva los esclavistas, sus patrons, y les asegur
que el Gobierno de S. M. no modificar la ley ac-
tual del Patron ito.
Tales manifestaciones, y el regocijo que demues-
tra el peridico de los negreros, pugnan abiertamen-
te con el editorial del mismo nmero, cuyo objeto es
dar conocer la importancia que los ojos del mun-
do civilizado tiene la isla de Cuba,> porque la escla-
vitud, ya se ostente franca, ya se cubra hipcrita-
mente con el trasparente velo del patronato, no
puede en modo alguno ser compatible con la civili-
zacin.
Estos egoistas que en Cuba no buscan ms que
fortune, modo de vivir, por lo cual bien les cuadra
el nombre de vividores, quieren sostener todo
trance la esclavitud, sea cualquiera su forma, y sea
cualquiera la raza clase que haya de estar esclavi-
zada.
No importa que el pas en general sufra: que todo
pueblo, que todo hombre honrado se indigne con la
continuacin de.un rgimen impoltico, injusto in-
humano: ellos siguen adelante en su repugnante y
criminal intent; continan siendo los favorecidos


de la suerte, y los protegidos de un Gobierno, que
sin derecho, sin justificacin alguna, pospone la re-
solucin de' problema ms important del porvenir
de este pas, el triunfo de la civilizacin, y la conser-
vacin de su propia dignidad empeada con las ter-
minantes declaraciones hechas sobre ese particular
en sesiones solemnes del partido que pertenecen
los hombres de ese Gobierno, y ante la Nacin re-
presentada en Crtes.
De esas declaraciones han tomado nota los dems
pueblos de Europa y Amrica; y la formalidad, la
respetabilidad de esos hombres y de ese partido, co-
mo hombres y partido politico, estn muy compro-
metidas y'expuestas ser juzgadas como merecen.
Pcroqu importa que polticas de pacotilla, de
tres al cuarto, faltando su palabra, se empeien en
sostener lo que inevirablemente se derrumba, lo que
no hay fuerza humana que pueda impedir? Otra
fuerza super >r imnu sa, se op me y es irresistible.
El Sr. Len y Castillo conoce bien que la libertad
concedida lar,.O plazo produce en el esc'avo las
im.aciencias precursors de las rebeliones; y la
primera se ha empezado manifestar de una manera
inequvoca. La segunda, lgicamente est cerca y no
tardar en aparecer. Entnces resultar lo que el hoy
Ministro de Ultramar deca las Crtes y al Minis-
terio Cnovas por no haber resuelco la abolicin in-
mediata.
La abolicin, al fin, se har-decia-pero tarde y
mal. Sres. Diputados, tomad acta de mi palabras.
Tambien la tomamos aqu en Cuba: y en prueba de
ello no slo repetimos sus expresiones, sino que va-
mos demostrarle que l que expona los medios
para evitar gravisimos males, va ser, por su debili-
dad y la del Ministerio de que forma parte, y del par-
tido que pertenece, va ser culpable de que esos
peligros, cerc'anos ya, inminentes, si no se aplica el
nico medio de conjurarlos, traigan dias de luto y
desolacin esta desgraciada tierra.
Los negros empiezan demostrar que van per-
diendo la confianza, que en el nuevo Gobierno tu-
vieron, para alcanzar reparacin y justicia, saliendo
del estado de esclavitud disfrazada en que se les te-
na, y en el que aparece querrseles conservar.
Empiezan por ofrecer resistencia pasiva al traba-
jo, ya quejndose del trato de los mayorales que,
como sie.npre, los azotan, y los cuales no se.pres-
tan obedecer, ya por el crecido n:ero de horas
de trabajo, ya por efecto de la alimentacin mala y
deficient, ya por la falta de suficiente ropa, por la
separacin de miembros families, y un por la de
companeros.
Razones las ms de las veces, y pretextos otras, no
faltan, por cierto. Insisted el amo, el administrator
el mayoral en ser obedecidos, y resultan escenas
como la del ingnio Armenteritos, jurisdiccin de
Gines, donde los empleados del mismo individuos
de caballera del ejrcito emprendieron palos con
los patrocinados, resultando heridos y contusos, y
entire ellos varias negras.
En otro ingenio cuyo nombre no recuerdo en
este nriomento, pero del cual tengo dadas V. noti-
cias, hubo lucha armala entire un patrocinado y el
mayoral, resultando muerta herida la mujer del
primero.
En el ingnio Jiquiabo, de Pedroso, jurisdiccin
de Jaruco, hubo un principio de insubordinacin
das pasados: quiso el administrator mayoral po-
ner grillos un patrocinado, y ste se opuso. Dispo-
ne el primero que otro patrocinado practicase la ope-
racin la fuerza, y como la resistencia no ceda,
hubo de vencerse mediante un brbaro golpe dado
con una cabilla en la cabeza del primer patrocinado
que, como era natural, cay en tierra sin sentido, y
muerto al parecer...
Intervienen las autoridades civiles-as llamadas-
y no las judiciales. V el Gobernador civil, acompa-
ado de fuerza military, al ingenio: intimida los ne-
gros, y reunida la dotacin, hace que el desgraciado
herido vaya implorar perdn su amo. As lo hizo
el desvalido esclavo: de rodillas ante su dueo y se-
or, cruzados los brazosy humillada la frente hasta
el suelo, pidi que le perdonasen... qu?... el haber
demostrado un sentimiento de dignidad al sentirse
herido en ella con el trato y estado de esclavo que
se hallaba reducido!
Todo esto desde luego se tapa, se altera, se le evi-
ta la publicidad, para que la opinion public alarma-
da no obligue al Gobierno, las Crtes dejar abo-
lido de una vez y de manera inmediata el infame
inmoral patronato.
En el ingenio conocido por Conde, tambien de la
jurisdicci6n de Jaruco, de D. Jacinto Villageli, rei-
nan un descontento y una agitacin grande. Los pa-
trocinados trabajan much, no perciben sus habe-
res, y por todo alimento no se les d ms que una
clase de viandas que, causa del terreno y de la es-
tacin, son las ms inferiores y las mnos nutritivas.


Tal estado de cosas es general en la Isla. Extens-
simos campos de cana y valiosas cosechas de tabaco
han desaparecido por medio del fuego. Ser efecto-
de la casualidad, o de un plan preconcebido? Yo no
lo s, ni puedo p.nsar en ello con tranquilidad. Si
los negros al ver que no obtienen la libertad que los
hombres de Sagasta ofrecieron, y que pacientemen-
te han estado esperando, ljos de irse la manigua
como el Sr. Len y Castillo encontraba natural que
aun por instinto hicieran, se proponen destruir por
medio del incendio todas las cosechas de caa y ta-
baco que tan afanosamente produce, y de las cua-
les no disfrutan, los campos de Cuba se convertirn
en una inmensa hoguera cuya luz iluminaria, aun-
que tarde, muchas oscuras y torpes conciencias.
iLbrense el Gobierno, las Cnrtes, el Pas, de que
tal sucedal No se obstine el Gobierno en provocar
un conflict tan grave! Venga la inmediata abolicin
del patronato, nica m:dida qud pude impedlrlo!
GoONZALo

UN NOMBRAMIENTO ACERTADO
Segun hemos leido en la Gaceta, ha side nom-
brado president de la Audiencia de Puerto-Prn-
cipe, isla de Cuba, el Sr. D. L.aii.lio Soler y
Espalter, dignsimo president de Sala de la
misma.
El Sr. Soler, que ha heclo su cirrera en Am-
rica, es uno de los funcionarios pblicos ms pro-
bos, inteligentes y laboriosos que de la Pennsula
han cruzado el Occano para cumplir los man-
datos de la Nacin; y hoy vuelve la Grande
Antilla para llenar la vacant ocurrida por la
muerte del inolvidacble Sr. Palacios, gloria del
foro cubano, y una de las ilustraciones mis puras
y ms legiti.nas de la Magistratura espaiola.
Deseamos, y asi lo esperamos, que inspirndo-
se el nuevo Presidente en las vir:ual y el ejam-
plo de su antecesor, se muestra sie:npre la al-
tura de su difcil mission, adniniitraial' todos
justicia por igual, sin doblegarse jams ni dejarse
lievar por inltuencias extralis, sea cual fuere la
naturaleza y origen de las mismas, segua cunmple
la santidad del ministerio que va ejercer.
Felicitamos sinceramente al Sr. Saler, y hace-
mos, con el mayor gusto en esta ocasidn, exten-
sivos nuestros plcemes al Sr. Ministro de Ultra-
mar por lo acertado que ha estado en la elecci6n.

PUNTS NEGRO3

Sr. Director de la REVISTA DE LVS ANTILLAS.
Hab-na Junio 15 de 1882.
En mi anterior dije algo Vd. respe-to al desba-
rajuste en que se encontraba el partido exclavista en
today la Isla.
Pues bien: durante la ltima decena ha ido acen-
tundose cada vez ms la descomposicin en ese
malaventurado partido.
En Matanzas no se entienden ya sino moji-
cones.
En la ltima junta que tuvieron para reconciliar-
se los hubo de padre y muy seor mio.
El Sr. Sainz, que fu quien provoc la junta,
vi, lleno de dolor, fracasar su intent.
Y dise llorar lgrima viva y lamentarse en
todos los tonos.
Pero el Banco Espao'. condolido de su congoja,
le ha regalado un magnfico pauelo para que enju.
gue su llanto: le ha nombrado Director de la sucur-
ial de dicho Banco en aquella plaza.
Y como que los duelos con pan son mnos, el se-
or Sainz, al fin, se ha consolado.
Pero, en cambio, el partido est inconsolable des-
de que ha sabido que tanto el Sr. Sainz, como al-
gunos otros de los esclavistas ms prominentes de
dicha ciudad, han acordado retirarse de la vida po-
litica..
Es muy natural esta resolucin.
Ya sacaron tajada.
Y necesitan ahora comrsela tranquilamente.
*
En las virulentas polmicas que han venido soste-
niendo entire si los diarios esclavistas de aquella ciu-
dad, ha salido p'aza, como era natural, el capital
de los cipayos, el director de La Vor de Cuba, que no
puede dear de figurar en ninguno de los escndalos
que d el partido de que es rgano.
N puede Vd, figurarse los improperios que le
han dicho.
Y lo peor del caso es que como no 1 han dicha












64 REVISTA DE LAS ANTILLAS


ms que la verdad, y precisamente sus mismos com-
pinches, no ha podido echarles encima la guardia
negra que para estos casos tiene su servicio.

Esto demuestra que-se v conociendo al hombre.
Y de conocerlo despreciarlo no hay ni siquiera
aun paso.
En una sesin qe'>celebraron los esclavistas de
Pueblo Nuevo, en Matarzas, no falt quien dijese
que el director de La Voy de Cuba estaba vendido al
oro disidente, y que si apoyaba Gum, Castaer y
comparsas, era por los'recursos que estos seores en
distintas ocasiones le habian facilitado.
Y esas palabras fueron acogidas con muestras de
aprobacin por todos los esclavistas all congre-
gados.

Y no falt tampoco quien, al pao, asegurase que
el director de La Voy de Cuba est vendido todos
los oros, incluso el separatist, al cual se debe la ac-
titud de ese peridico, hostile todo lo que sea unin,
paz y concordia entire los elements insular y pe-
ninsular.
Y se comprende.
Los pocos separatists que an existen en el pas,
necesitan tener un peridico que se.encargue de ati-
zar las pasiones impedir que se realice por comple-
to la reconciliacin entire peninsulares y cubanos
que hara impossible una nueva guerra separatist.
Para que el separatismo vuelva levantar cabeza.
es indispensable ahondar la division, excitar las pa-
siones, avivar los odios, matar toda esperanza de re-
paracin.
Y esta misin diablica es la que viene desempe-
ando maravilla La Voy de Cuba.
Lo har de balde?
No es credible que de balde preste sus servicios el
que despus de renegar de su ptria para ponerse al
servicio de otra nacin, cobr esta ese servicio
abusando de su confianza irregulariydndole bo,ooo
pesos.
**
Decididamente la estrella del director de La VoT
est eclipsndose.
La prensa esclavista de las Villas tambien le ha
dicho lindezas con motivo de las apreciaciones que
hizo La Voy respect al diputado Sr. Apezteguia.
La Lealtad, de Cienfuegos, est que arde.
Esto demuestra lo que hemos dicho; que se v co-
nociendo al renegado director de La Voy de Cuba.
Ya no le quedan ms que unos cuantos cipayos; y
esos, de los ms arrimados la cola.
Tambien le quedan los jesuitas y la empresa de
vapores de Antonio Lopez.
Pero estos, con su cuenta y razon. Ya V. conoce
los hbitos del sabichoso Rafael.
*
Ahora la ha emprendido contra el Marquz de
Campo con motivo de la proposicin que ste ha he-
cho de prestar gratuitamente el servicio de correos
que hasta ahora ha venido prestando, mediante una
subvencin de cerca de un milln de pesos, el cle-
bre D. Antonio Lopez.
Pero esa proposicin, tan ventajosa para Cuba,-
como que ha de producirle un ahorro de ms de
veinticuatro millones de pesos en oro-no ha dis-
gustado slo La Voy: casi toda la prensa esclavista
la combat.
Y por ms que parezca muy extraa esta actitud,
la voz pblica la explica perfectamente.
Parece que una gran part de la enorme subven-
cin que recibe la empresa de Lopez sirve para sub-
vencionar al partido esclavista que, como usted sa-
be, tiene gastos de consideracin aqu y en Madrid,
figurando entire ellos algunas fuertes cantidades que
tienen asignadas ciertos peridicos que de otro mo-
do no defenderian ese impopular partido.
*r
Pero todos los elements honrados del pas, todos
los que se interesan por su suerte, todos los que
quieren salvarlo para Espaa, restaando las copio-
ssimas sangras que hoy sufre y lo tienen postrado
y casi sin vida, han recibido con aplauso la propo-
sicin del Marqus de Campo y hacen votos porque
las Crtes larcepten.
Y no poda ser mnos. El Marqus de Campo, con
su proposicin, ha logrado cubrirse de gloria, con-
quistarse el ttulo de benemrito de la ptria y espe-.
cialmente el de benefactor de Cuba, y atraerse las
.bendiciones de este desgraciado pueblo.
La prensa esclavista, en su afan de arrebatar esa
gloria al ilustre Marqus, dice que si ste ha hecho
esa proposicin no ser sin algun inters personal.
Y qu? Habramos de pretender que el Marqus
de Campo nos regalase veinticuatro millones sin
ninguna compensacin?


Y si tan ventajosa es para el Marqus de Campo,
por qu no la ha hecho D. Antonio Lopez, para
aprovecharse de esas ventajas? Por qu lios de eso,
viene cobrando cerca de un million de pesos annual
por el psimo servicio que prestan sus vapores?
Si el Marqus de Campo nos hace un bien, qu
nos importa que ese bien le saque l provecho, si
esto en nada aminora el que nosotros obtenemos?
Nada: lo dicho: la prensa esclavista necesita que
la caja de la empresa de Lopez est repleta, aunque
todo haya de pagarlo la pobre de Cuba.
Qu importa la pobre Cuba los esclavistas?
Lo que les importa es nutrirse con su sangre.
Y no podrian chuparle tanta si se suprimiese la
subvencin.

El pas en masa aplaude el rasgo del Marqus de
Campo y le tribute su agradecimiento.
Y hasta se dice que la Sociedad Econmica, que
es la representacin genuina del pas y uno de los
Centros ms ilustrados que en l existen, trata de
nombrar al explndido Marqus su scio de honor.
As corresponde siempre la agradecida Cuba los
beneficios que se la dispensan.

Se han sacado oposicin varias ctedras de la
Universidad.
El general Prendergast ha nombrado los Tribu-
nales para las oposiciones.
Pero en ese nombramiento se ha lucido como hay
Dios.
Es verdad que el General siempre y en todo se
la luce hasta en criar perritos.
Y eso que en esta delicada tarea'tiene muchos que
le ayuden.
E Jefe de estos ayudantes era su secretario priva-
do, su Espritu Santo, Moraleda.
Y ahora que Moraleda est ausente, perfeccionn-
dose en el solfeo, cuyas primeras lecciones le di el
brigadier Arderiusen la eacalera de Palacio, le ha su-
cedido en aquella jefatura Venancio Aldama, quien
el General trata de nombrar perrero mayor.
*
Una de las ctedras sacadas oposicin, es la de
clnica de Obstetricia 6 parts.
A ella se ha opuesto el Dr. Arteaga -que figure en
primer lnea en el partido esclavista, aunque entire
los professors mdicos dista muchsimo de ocupar
,4n prominent lugar:
-Y el general Prendergast que pudo escojer los jue-
ces del Tribunal de oposicin para esa ctedra entire
los muchos mdicos especialistas de parts que exis-
ten en esta capital, ha escogido el mayor nmero
de ellos entire los mdicos de Sanidad Militar.
Figrese V. los grandes conocimientos y la gran
prctica de parts que esos jueces habran adquirido
en el Hospital military.
Cuntos miles de casos prcticos no habrn teni-
do en un ejrcito tan numeroso como el de esta isla!
La idea no puede haber sido ms feliz.
Esos jueces eran los que necesitaba el Dr. Artea-
ga, para que pudieran ser debidamente apreciados
sus conocimientos especiales, y su especial prctica
en ese ramo de la ciencia mdica.
Pero si pesar de todo, fracasa en su empresa el
Dr. Arteaga y le dan la ctedra otro-lo que desde
lugo puede asegurarse que no suceder-, en ese ca-
so, propondrmos que se cree una sala de clnica de
parts en el Hospital Militar, y se ponga al frente
de ella al Dr. Arteaga, comadrn titular del partido
esclavista que, aunque esconde su sxo hacindose
llamar partido., todos saben que es una verdadera
partida de... estado no honest, pues cuando no es-
t de parto, est en estado interesante.

El general Prendergast est buscando un pintor
que le pinte un cuadro.
Y no lo encuentra.
Y eso que hayaqu desobra artists, capaces depin-
tarle al general Prendergast, todo lo pintable.
Pero todos le han cojido miedo al asunto.
Dicen que el asunto es espinoso.
El cuadro se titular Una leccin de solfeo.,
Personajes principles:
i.* El maestro, que representar al brigadier Ar-
derius, gobernador civil de la provincia, sin ms in-
signias que unas borlas de oro colgadas de una batu-
ta larga, muy larga, del largo de un bastn, la cual
blandir con entusiasmo el maestro para marcarle
los compases al discpulo.
2.' El discpulo, que representar al coronel Mo-
raleda, Secretario privado del general Prendergast,
sin insignias, pero con seales, cuya colocacin se
deja al arbitrio del artist.
Lugar de la escena: la escalera de Palacio.
Accesorios del cuadro: un tapete verde, varias ba


rajas de Olea, el general Prendergast dando voces,
su perrito ladrando y La Nacin estrujada y por el
suelo.
Advertencias:
I.a Esta Nacin que ha de figurar en el cuadro,
no es la noble y generosa vctima de Cnovas y tan-
tos otros, sino e diario demcrata monrquico que
se public en esta capital.
2.1 No se exije que se oigan en el cuadro las vo-
ces del general Prendergast ni los ladridos del
perrito.
Si hay en esa crte algun artist que est dispues-
to pintar el cuadro, puede venir con cualquier em-
pleo que se le dar para que no le cueste el viaje y
presentarse por medio de instancia en el Gobierno
General.
Pero que venga pronto si quiere copiar del natu-
ral la figure del maestro; pues se asegura que el bri-
gadier Arderins se embarcar muy pronto para la
Pennsula, contra su voluntad y solo por complacer
al general Prendergast que tiene much, pero mu-
cha necesidad de traer nuevamente su lado su
Espritu-Santo, que hoy viaja por los Estados-
Unidos.

Corre como vlido el rumor de que el general
Prendergast ser relevado por el general Blanco.
Y se agrega que D. Luis, desengaado ya, ha re-
suelto retirarse al cuartel de Invlidos de Madrid.
Esto ltimo nos parece lo ms acertado.
Mas no as lo primero.
Qu necesidad tenemos del general Blanco, que
vendr con muchas nfulas y muchos sueldos, cuan-
do un simple cabo de la Guardia Civil podra gober-
nar la Isla mejor que D. Luis y que D. Ramon y que
otros muchos santos que aqu sabemos que son de
palo porque los hemos conocido naranjos?
Hombre, amigo Director, empese con el Minis--
tro para que nos complazca.
Dgale que seramos capaces hasta de perdonarle
el presupuesto y algunos otros pecadillos.

Lo que no podremos perdonarle nunca fuer de
buenos espaoles, es que sostenga contra viento y
marea en la Administracin Econmica de esta pro-
provincia al clebre D. Gumersindo.
Y no porque D. Gumersindo parezca ms napoli-
tano que espaol.
Ni tampoco porque tenga cierto aire de familiar
con el fgaro que diariamente nos hace la barba y
nos embellece.
Ni tampoco porque no tenga pelo de barba y le
embone maravilla aquello de cuales barbas, tales
tobajas.
No, no se lo perdonaremos nunca, porque don
Gumersindo, con sus tremendas exigencias, es capaz
de hacer insurrecto al espaol ms espaol quehaya
pisado pisoteado esta tierra.
Como D. Gumersindo Perez Moreda siga un poco
ms de tiempo en la Administracin Econmica de
esta provincia y se pongan en las dems otros jefes
econmicos de la misma madera de D. Gumersindo,
todos tendremos que emigrar; algunos, fuerza de
ser buenos espaoles,emigraremos para nuestras res-
pectivas provincias; pero los ms emigrarn para...
ms all del Zanjn.
El otro dia muri el opulento capitalist, hijo de
esta tierra, D. Ramon Fernandez Criado.
Test dos millones de pesos.
Y leg doscientos mil para fundar un colegio para
nios cubanos en Nueva-York.
Cunta significacin, y cun vergonzosa para
nuestra Administracin encierra ese rasgo!
El Sr. Fernandez Criado no ha querido que el le-
gado sirva para fundar el colegio aqu, porque te-
mi que nuestra administracin se echase sobre la
cantidad legada y no se fundase el colegio.
Tena ante sus ojos como ejemplo lo que est pa-
sando con el legado de ciento setenta mil pesos que
hizo la seora Santa Cruz de Oviedo para fundar
un hospital en esta ciudad, cuyo dinero se deposit
por disposicin del Gobierno en las Arcas del Teso-
ro hace algunos aos, y no hay forma de que se de-
vuelva, y hoy mnos que nunca, pues acaba de pu-
blicarse una Real rden negando la devolucin.
Y lugo se querr que la Nacin tenga crdito!
Y lugo se dir que es preciso espaoliVar Cuba!
No es as como se espanoliya un pas, ni necesi-
ta Cuba que la espaolicen.
Pero si lo necesitase y fuera esa la manera, mejor
sera que se espaoliVase nuestra Administracin.
No es nada espaol eso de quedarse con lo ageno.
Eso es ms propio de la Calabria 6 de Ceuta.
P. LAYo.

Imp. de A. J. Alaria, Cueva, 12 y Estrella, 1




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