Title: Revista de las Antillas
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 Material Information
Title: Revista de las Antillas : periódico de intereses económico-político-sociales
Physical Description: v. : ; cm.
Language: Spanish
Publisher: s.n.
Place of Publication: Madrid
Madrid
Publication Date: May 25, 1882
Frequency: 3 veces al mes
normalized irregular
 Subjects
Genre: newspaper   ( marcgt )
Spatial Coverage: Cuba -- Habana
España -- Madrid -- Madrid -- Madrid
 Notes
Dates or Sequential Designation: Año 1, n. 1 (16 mayo 1882)- = T. 1, n. 1-
Dates or Sequential Designation: Cesó en 1884.
General Note: Director, Francisco Cepeda.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00097352
Volume ID: VID00002
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 436542631

Full Text













RE VISTA D A ANTILLAS
s-, PEPRIdDICO 'DE INT I BSES 0ECONiICO-POLITICO-SOCIALES
ftn"_in espaola es la re- Un pueblo no liede ser
Wtaos los espaoles de DS AS E ACU EBU A Y P UERTO-F I FCO tad esclavo, mitadlibre. O
soiemisferiost i ", libre, 6 todo esclavo.
Constitucin de x81.-Art. i.' e public los das 8, 19 y XS y los sigulentes i la llegada del correo do Ultramar Abraham Li


Smi-
todo
ncoln.


DIRECTOR: D. FRANCISCO CEPEDA


. AO I.-NUM. 2.


SUMARIO

Los atropellos de Cuba.-Castelai' no es autonomista.-
Nuestra doctrina.-'Y, esa sentencia?-Una planchla.-
Un buen cubano.-Puntos negroB.

LOS ATROPELLOS DE FEBRERO
I
Para fijar la opinion pblica extraviada en la
Pennsula, porque una parte de la prensa nc
tiene excrpulo n hac,: r e cmplice de los reac-
cionarios de Cuba y en alentar su procacidad y
-sus 1,emasias; porque Qtra mira con pasmosa indi-
.ferencia .todo lo que vive y se agita fuera de los
apirtados circulos de la poltica que hoy se hace
n'lia crte'y porteB los peridicos que han hecho
justicia la lealtad de los liberals cubanos, no se
'hanocupado'de los'atropellos de que fuimos vic-
tima6 .on la necqsaria copia de' datos y antece-
dentgs, r*brddu'irnos de nuestro colega El Triun-
fo, el' mn .il'usltado, respectable y autorizado de
los peridicos W.banos, los importantes trabajos
realizados y las:trascendentales resoluciones all
Adoptadas consecuencia de la forzosa traslacin
d juati ro domicilio la Pennsula.
P:$i.nustiros lectores fijan su atencion en los do-
TumegtQs que hoy empezamos. publicar y que
continuarm.:s en los nmeros sucesivos, estamos
,seguros de que cambiar por complete el critrio
-que los peridicos esclavistas de Madrid les han
hecho.:formar y de que dentro de poco harn
*cumplida justicia 7 los hombres honrados de la
Aitilla, y las legitimas, fundadas y perfectamen-
te lgales y patriticasaspiraciones que sustentan
dentro de la Libertad, la Justicia y el Derecho.
JUNTA CENTRAL DEL PARTIDO LIBERAL
CoNvOCATOIA
La prison gubernativa de D. Francisco Cepeda,
ciudadano espaol domiciliado en esta capital, y la
6rden, ya cumplida, de extraamiento contra l dq-
da, son hechos que. por sus antecedentes y natura-
leza, acreditan que las garantas constitucionales no
alcanzan en esta Isla el respeto que alcanzar de-
bieran.
Conforme los preceptos del Cdigo fundamen-
tal, ningun espaol puede ser detenido ms que en
los casos y en la forma que las leyes prescribed; ni
ser preso sin en virtud de mandamiento de juez
competence; ni ser sentenciado no ser por el tri-
bunal competent en,virtud de leyes anteriores al
delito y en la forma que las mismas determinan; ni
tampoco puede ser conmpelido mudar de domicilio
residencia sin en virtud de mandate de autori-
dad co:ipetente y en los casos previstos por las
leyes.
Las garantas antedichas slo pueden suspenderse
por medio de una ley cuando as lo exija la seguri-
dad del'Estado, en circunistancias extraordinarias;
bien, en uso de la facultad que al Gobernador gene-
ral de esta Isla concede el art. 20o inciso 4.o del Real
Decreto de 9 de Junio de i8'78, siempre que concu-
crn las condiciones siguientes: i., Existencia de cir-
cunstancias extraordinarias motivadas por sucesos
interiores exteriores que puedan comprometer 6
1rjudicar la seguridad y defense del territorio. 2.1.
Urgencia en trminos que fuese dilatoria la consul-
ta del Gobierno Supremo. 3.a Prvia audiencia de la
Junta de Auroridias, y 4." Publicacion de' la ley
de 7 de Abril de I82" . la de rden pblico.
l Violadas en todo -en parte las garartas constitu-
cionales, ha de ser.di.icil y embarazosa la march en
la vida poltica, pues que la emisin y propaganda
de las opinions legles, as conifo tambien el dere-
.cho de reunin, y deasociacin6pacficas serian fran-
quicias ilusorias slel respeto a seguridad perso-
. w. .wY


MADRID, 25 DE MAYO DE 1882


nal, la libertad individual y las leyes comunes
que conceden la defense y.protejen al acusado con
formas tutelares.
El Partido Liberal, que sostiene el 6rden dentro de
la legalidad y ha menester de condiciones de vida
que estriben en el cumplimiento estricto de la ley y
en la several imparcialidad delpoder pblico, no po-
dra existir dentro de una situation que no inspira-
se confianza por no ofrecer la mplia seguridad
que es lcito aspirar en el rgimen representative.
Esta Directiva nada prejuzga en punto la acti-
tud que haya de asumir el parrido liberal. Llama la
atencion de sus adeptos acerca de la grave situation
creada por los hechos arriba expresados y sobre sus
antecedentes, reservando la decision la Junta Mag-
na formada de los delegados de las Juntas y Comi-
s, porque slo ella tiene autoridad para resolver
en definitive.
En atenci6n las razones que se acaban de expo-
ner, ha acordado este Centro convocar una Junta
Magna fin d que resuelva en ltimo trmino acer-
ca de la disolucin 6 de la march future del Partido
Liberal.
Forman la Junta Magna:
i." Tres delegados par cada Junta provincial.
2.0 El Presidente y un delegado por cada Junta
Comit locales.
3.o Los Presidentes de las Juntas de barrio de es-
t ciudad.
4.0 Los vocales de la Junta Central.
La Junta Magna se reunir en esta Capital el da
primero del mes de Abril prximo. En su oportuni-
dad se sealarn la hora y el local en que haya de
celebrarse.
Habana, 18 de Febrero de 188,.
EL PRESIDENT, Josd Mara Galvey.-EL SECRETA-
RIO, Antonio Gorin.s
Para evitar confusiones, que resultarian si tra-
tsemos de intercalar en la description de la asalm-
blea dei.0 de Abril los discursos de los elocuen-
tes oradores D. Jos Mara Galvez, D. Crlos Sa-
ladrigas, D. Antonio Goiin, D. Rafal Montoro y
D. Rafal Carrer y Heredia, que reproducirmos
ms adelante, en esta serie, preferimos anticipar
nuestros lectures el resmen que da de aquella
memorable reunion El Triunfo del 4 de Abril:
LA JUNTA MAGNA
Quien quiera que hubiera visitado la redaccion
de nuestro periodico y la secretara de la Junta
Central en los dias que precedieron al primero de
Abril, habria podido convencerse de antemano de
cunto habia nerrado en sus clculos los que se
complacian en propalar que seria desoido el llama-
miento del Directorio Liberal. Representantes y dele-
gados de rodo el partido, as de Cuba como de las
Villas, Matnzas, y Vuelta-Abajo, acudan presurosos
C presentar sus credenciales y demostrar que no
han.sido bastante poderosas las adversidades de estos
ltimos tiempos quebrantar la indestructible unin
con que han logrado fundir sus aspiraciones tantos
elements' tiles y fecundos de esta conturbada so-
ciedad. Por otra part quedaba justificada la, ausen-
cia de la representacin camageyana, con una corta
del Comit reorganizador de aquella provincia, en
que se asociaba con todas sus simpatas alacto solem-
ne que habia de celebrarse, y al cual no podia acudir
por no permitrselo lo limitado y restrict del man-
dato que se le confiri en el acto de ser elegido.
No podia, por tanto, sorprendernos el espctaculo
que presentaba la oCaridad, del Cerro las ocho de
la noche'del sbado. Sobre doscientas .personas, ca-
racterizadis de una otra suerte para tomar parti-
cipacion en la Junta, ocupaban el implio y elegant
local designado para el acto; y entire ellas se distin-
auian no pocos de los individuos ms prominentes
del-.partido'f el resto de la Isla. Prximamente la
hora indicad .se present en la reunion el Sr. Gober-
nadd' eivil d la provincial, quien ocup el lugar dis-
tinguid e previene la Ley de Reuniones Pblicas.
A su ladoestaban los seores Presidente y Vice-pre-
's 3. '*-*


STOMO I.-NUM. 2.


sidente del partido, quienes acompaaba la Junta
Central en pleno.
Abri el Sr. Galvez la session, concediendo la pa-
labra al seor Secretario general, que ley la convo-
catoria en vista de la cual se encontraban all reuni-
dos los representantes y delegados del partido libe-
ral-autonomista.
DiscURso DEL Sn. GALVEZ
Acto continue el seor Presidente subi la ti'i-
buna, entre los aplausos y aclamaciones de la con-
currencia. Tocaba al Sr. Galvez, por su carcter y
autoridad dentro del partido, exponer los hechos que
habian dado por resultado la anmala situacin en
que se encuentra el pas, vulnerada la constitucin,
sin haberse suspendido prviamente las garantas
que concede, ofendido el bando liberal nte la par-
cialidad manifiesta del poder, intranquilos todos
los espritus previsores por los amagos manifiestos
de la raccion desembozada. Deba relatar los actos
todos de la Junta Central, desde que tuvo conoci-
miento de la prisin gubernativa del Sr. Gepeda,.en-
caminados obtener reparacin del atropello y
responder la confianza del partido en tan difciles
moments, y manifes'tar la opinin y los acuerdos
con que se presentaba nte la representacin de sus
mandatarios, despus de prolongados debates y ma-
dura consideracin de los altos interests encomenda-
dos su cuidado y direccin.
Fu su discurso tan sbrio como razonado, y se
elev naturalmente una de las formas ms difciles
de elocuencia, la que cautiva y mueve con una mera
narracin de hechos. El caso del Sr. Cepeda, no slo
en s, como violacin flagrante del precepto consti-
tucional, sino por sus antecedentes y significacin-
es de tal modo grave y pone tan dt relieve lo inse-
guro y deleznable de la situacin creada en Cuba
despus de tantas aparatosas promesas, que su breve
y sencilla exposicin fu.en lbios del Sr. Galvez la
ms tremendarequisitoria. La falra de previsin pol-
tica y de verdadero espritu liberal, el excesivo rece-
lo-tan mal consejero como la confian.za excesiva-
de los que colocan el cdigo fundamental de una
nacion merced de un delegado del poder y ponen
muy por debajo de las atribuciones del gobernante
los derechos de los ciudadanos, fu aprecindose
y desarrollndose claramente y se di conocer por
sus ariargos frutos. Una polmica periodisrica, una
contienda, casi una dispute personal-entre dos ad-
versarios politicos cobra los ojos del Gobernador
general de Cuba las proporciones insliras y ame-
nazadoras de una cuestin de rden pblico, sufi-
ciente para justificar la violacin de la ley. supreme
del Estado, puesta bajo su custodia, Para evitar no
sabemos que pavorosos conflicts, se arranca al se-
or Cepeda de su hogar, se le encarcela en una
fortaleza, se le incomunica y, sin otra forma de
process que una rden escrita, se le deporta
mil ochocientas leguas del lugar de su domicilio.
Quizs se habrn evitado los cantlictos; pero los ha-
bitantes de Cuba que han visto en un instant me-
nospreciada y conculcada. la ley en que debian ha-
llar la ms fuerte barrera contra la arbjtrari.edad, la
injusticiay laanarqua;tenian derecho preguntarse
qu situation poltica es sta en que una cuestin
de rden pblico puede surgir, en las tinieblas y pe-
sar decisivamente sobre nuestros destinos? Qu nue-
va forma es esta de conjurar las amenazas contra la
tranquilidad general? Quines son sus enemigos?
quines han provocado pueden provocar esa cues-
tin de rden pblico? El Sr. Galvez hizo sentir to-
do lo que hay en el fondo de esta situacin con slo
exponerla en la forma en que la expuso, Refiri des-
pus las gestiones de la Junta Central y cmo deseo-
sa de autorizar sus'acuerdor en tan grave coyuntu-
ra con la aquiescencia de todo el partido de modi-
ficarlos tenor de la expresin decisive de sus de-
seos, habia resuelto convocar la reunion en que nos
encontrbamos, para resolver definitivamente sobre
la conduct que habia de aiu;tarse de all en ade-
lante la ap-rLpacior~elibera. AI llamar sus correli-
gionarios, la "Jknta no p dia, *rdebia prejuzgar la
? i i.


o


ADML>N.; PREOLAD381 7~.


_


i----_~-~--i---~====_~---_~-~~ I


Ic~~acqr l ~Mc=^ P DC>ESOS 7n-













2 REVISTA DE LAS ANTILLAS


solucin del conflict; pero esto no implicaba que
renunciase traer una opinion propia al debate,
ntes bien, habia creido que este era su ms impe-
rioso deber. Dos tendencies diametralmente opues-
tas habian podido apreciarse entire los liberals; la
de los que creian llegada la hora deerepiunciiar una
lucha que pareca estril y de ir ocultar en el si-
lencio del hogar las tristezas de un ltimo y supremo
desengao, y la de los que pensaban que la libertad
y el engrandecimiento de la patria han de comprar-
se costa de los mayors sacrificios y conquistarse
travs de todos los obstculos y sobreponindose
todos las dificultades, provengan de la adversidad de
los tiempos de la obcecacin y malicia de los
hombres, es decir, la de los que estaban por conti-
nuar la contienda, por much que se estrechase el
palenque y aumentase el nmero de los contrarios.
LaJunta Cen tral, y el Sr. Galvez en su nombre, se
presentaban defender en este moment el segundo
extremo. El orador habia renunciado al artificio de
disimular la gravedad de los hechos y de la situacin
que revelaban, lo cual quiere decir que confiaba ple-
namente en la bondad de sus arguments. Y cmo
n, cuando iba 'ecordar corazones bien templa-
dos que no es la hora de tornar la espalda, aquella
en que arrecian el peligro' y el mpetu de los adver-
sarios? Por lo mismo que peligran estas conquistas
laboriosamente alcanzadas, estas libertades an im-
perfectas, pero que ya nos permiten emplear y
aunar nuestros esfuerzos en defense de nuestro dere-
cho, deca el Sr. Galvez, ningun liberal debe aban-
donar el puesto de honor en que voluntariamente se
ha colocado. Esto sera, no ciertamente cumplir con
la ptria y con la propia conciencia, sino llenar de
satisfaccin nuestros enemigos y poner en sus ma-
nos la victoria. Recorded, deca, que nos hemos ido
enriqueciendo con sus despojos y que acudiran afa-'
nosamente reconquistarlos; la obra de reparacin
comenzada, la reivindicacin de los derechos del
pueblo cubano, la libertad del siervo, la constitucin
del pas por un rgimen verdaderamente parlamen-
taria, todo lo que su pesar tenemos podemos
prometernos justificadamente, caera pronto bajo
sus golpes, para nunca iams reconstituirse, se ale-
jara indefinidamente, para nunca ms presentarse
como un deseo asequible. Quin turbar el silencio
que se haga en torno nuestro, para pedir justicia y
reparacin? Podemos despedirnos de la vida pblica,
pero despidmonos al mismo tiempo de la libertad.
El Sr. Galvez quiso reforzar el parecer de la
Central, dando conocer los reiterados avisos de
nuestros representantes en Crtes, quines habian
escrito abogando esforzadamente por la continua-
cin del partido y la propaganda liberal. En resmen
el seor president manifest que mientras quedase
un medio lcito de propalar y defender nuestra doc-
trina y de hacer valederos nuestros derechos, era la
opinion de la Junta Central que se continuara pi
firme una campaa, en que estn en juego el porve-
nir y los intereses ms vitales de nuestropas. Por
lo dems, deca al concluir, ignoro cul ser vuertra
decisionn; no s si querreis plegar la bandera que ca-
beis confiado nuestras manos, si querreis que o-
te an ms gallarda .al viento de la contradicin y
los combates; pero bajo tranquilo de esta tribune,
convencido de que detodos modos ser digna de
vuestra prudencia y virilidad y estar la altura de
vuestro patriotism.
No fueron solamente los aplausos los que demos-
traron al Sr. Galvez el brillante xito que-habia ob-
tenido su several oratoria. Un triunfo much mayor
le aguardaba. Apnas ocup su sitio, ofreci la pa-
labra al que quisierausarla en contra de sus conclu-
siones, y reiter varias veces la oferta, sin que una
sola voz se alzase en medio de tan numerosa con-
currencia para pedirla. El seor Presidente pregun-
t entnces si se aprobaba por unanimidad la con-
tinuacin del partido, y una grande y expontnea
aclamacin que parti m la vez de todos los mbitos
del saln demostr solemnemente el inquebrantable
propsito que anima los liberals de mantener en-
hiesta la bandera autonomista, y continuar sin tr-
gua ni descanso contendiendo por las libertades de
Cuba. El Sr. President declare que quedaba acor-
dada por la Junta Magna de sus representantes y de-
legados la continuacion del Partido Liberal Autono-
mista de la Isla de Cuba.
DISCURSO DEL SR. SALADRIGAS
Acto continue pidi la palabra el seor Saladri-
gas y manifest que, para el caso de que se adoptase
la resolucin ya sancionada, la Junta Central tena
formulada una srie de acuerdos, que respondan al
segundo objeto de la.convocatoria, la condncta fu-
tura del partido, los cuales deban someterse la
deliberacinid los all congregados. Inmediatamen-
teise dirigi6a la tribuia para exponer y apoyar una
partrde esos Auerclos.


SCon la frase abundosa, y el pintoresco estilo que
caracterizan sus peroraciones, comenz desde su
exordio el distinguido orador interesar ; su'audi-
torio, descubrindole la importancia del punto de
vista en que iba colocarse. Era necesario que de esa
reunion saliese clai-o y explcito testimonio de que
la conciencia liberal de todo el pas haba condenado
,y condenaba el acto injustificable de que haba sido
vctima un ciudadano, perseguido por el dio de una
faccin soberbia y poderosa; era necesario que el
Partido Liberal consignase solemnemente su protes-
ta, para que se supiese en todo tiempo que los actos
de los ms encumbrados son justiciables ante la opi-
nin pblica; y la vez deba hacerse notorio que
el Partido no perdonara medio ni gestin hasta no
ver reparado el atropello y restablecida la ley en su
fuerza y vigor, acudiendo por todas las vas legales
hasta la fuente misma del poder pblico en demand
del desagravio. El Sr. Saladrigas recordaba que es-
ta obligacin emanaba de la misma razn de ser de
nuestro Partido. Los liberals se agruparon despus
del Zanjon, para establecer como fundamento de vi-
da, como base indestructible del nuevo rden de co-
sas, y condicin que permitiera el legtimo desenvol-
vimiento de sus ideas y aspiraciones, estos dos prin-
cipios: paz y libertad. Ni uno ni otro podan ja-
ms ser infieles. Los hechos lo han demostrado as.
Cuando en dias de triste recordacin la paz se vi
turbada de nuevo y la guerra, nacida en Oriente,
amenazaba enseorearse de todo el territorio cuba-
no, el Partido Liberal respondi la espectacin
pblica condenando, y esterilizando as, un movi-
miento que no poda prosperar sino en cuanto con-
tase con alguna simpata en el pas. En esta primera
y difcil prueba el Partido Liberal sac triunfante su
primer principio, la paz.
Esto mismo le obligaba mayormente defender de
todos modos y en todos los campos el otro principio
que consideraba igualmente esencial sus fines.
Cuantas veces se atentara la libertad, de cualquier
suerte que la reaccin osara levantar la frente entire
nosotros, en este punto el Partido Liberal deba ce-
rrarle el paso, en nombre de su bandera y de su
ideal. Bien sabamos que no haba de ser el campo
la discusin done haba de retrsenos, ni lid cor-
ts y caballerosa la que haba de llamrsenos, pero
vinimos la lucha, sabiendo que no habamos de
escoier las armas, y dispuestos arrostrar lo mismo
la calumnia que la persecucion. Los que levantaron
ayer un estandarte en que estampaban mentirosa-
mente una divisa que no era la suya y fingieron
aceptar un rden de cosas que abominaban, se pre-
paraban minar el terreno bajo nuestras plants y
debamos estar apercibidos para que la libertad no
quedara sepultada bajo los escombros. La reaccin
era y es una amenaza suspendida perptuamente so-
bre nuestras cabezas, mientras no se organic esta
sociedad de modo que caigan de las manos, que in-
justamente los retienen, los privilegios monstruosos
que esconde siempre todo gobierno personal irres-
ponsable. Contra ella habra de library sus ms r-
cios combates el Partido Liberal. La situation pre-
sente :-. obra suya; el partido que censur paladina-
ment: : g.uerra, tiene que rechazar no mnos abier-
tamente Ja reaction. Las primeras resoluciones que
debia adoptar, por tanto, la Junta Magna deban
ser conducentes protestar contra el acto. arbitrario
cometido contra D. Francisco Cepeda y procurar
su reaparicion, para que se entienda que nuestro par-
tido estar siempre contra toda violencia, venga de
done viniere, y se opondr la reaccin cualquiera
que sea la forma con que se disfrace.
El Sr. Saladrigas baj de la tribune, entire los
aplusos del pblico entusiasmado, y tuvo la satisfac-
cin de que se aprobasen en el acto los puntos que
tan vigorosamente habia defendido.
DiscuRso DEL SR. GOVIN.
Toc el turno entnces al Sr. Govin, quien deba
someter la Junta una declaracion complete de
principios que.viniesen ratificar las declaraciones
hechas hasta el dia por el Directorio, y les dieran la
ms cabal sancion. Con el tono reposado, el estilo
neto y la copia de doctrinas que le son habituales, 1
el Sr. Govin logr condensar los puntos culminan-
tes de nuestro credo poltico en un extenso discurso,
que fu oido con la profunda atencion que su impor- c
tancia demandaba. Pedimos deca, poco ms m-
nos, la identidad de derechos polticos para todos a
los ciudadanos espaoles donde quiera que resi- c
dan bajo la bandera de Espaa, y queremos, por
tanto, que la Constitucin del E ,dtb no venga c
Cuba, por nica incomprensible xcepcin, como r
apndice de una ley de arribucionesdel C ernador d
General. Pedimos que se le restituya u alp 'valor, c
que no se le amengle, para que se dostumbren 1
nirarla todos como elpaladin de su dignidad y de su c
ibertad. Slo as estarn garantidas nuest*as perso- c


nas, nuestros intereses, nuestra actjvidad. y nuestra
conciencia. Abogamos por la libertad absolute -in-
mediata de los patrocinados, para que acabe de
resolverse el pavoroso problema que dificulta im-
posibilita la constitucin poltica y la reorganiza-
pin econmica de esta sociedad, para que acaben 'de
trasformarse nuestra agriculture y nuestra industrial,
para que cesemos de ser injustos y comencemos
ser previsores. As atendemos la voz ae la humani-
dad y de la civilizacin, y no desoimos los consejos,
de la cordura poltica. Defendemos como ltima ex-
presin de nuestras aspiraciones polticas, la auto-
noma colonial, que se deriva naturalmente del goce
de los derechos polticos que la Constitucin recono-
ce; pues no puede decirse que los disfruta quien.
paga un impuesto especial que no votan exclusiva-
mente sus mandatarios, y obedece un gobierno es-
pecial sin forma ninguna de responsabilidad ante los
gobernadores. La autonoma colonial es el punto
culminante donde convergen todas nuestras aspi-
raciones y es el objetivo de nuestros esfuerzos, por-
que conformndonos las exigencias de la natura-
leza, quermos para Cuba la organizacin que de-
mandan la dependencia de la Metrpoli y la especia-
lidad de sus condiciones; porque es, finalmente, la
nica manera de que los habitantes de Cuba ejerci-
ten la plenitud de sus derechos, sin ficcion ni enga-
no. H aqu por qu el partido liberal se consagra
irrevocablemente la causa de la autonoma.
Intrprete de los ms arraigados sentimientos de
cuantos lo escuchaban, el Secretario de" la Junta.
Central fu saludado con una prolongada salva de
aplausos al cerrar su peroracin, y las resoluciones
que propuso fueron adoptadas por unanimidad.
DISCURSO DEL',R. MONTORO.
Subi el Sr. Montoro la tribune .acggido con
ruidosos aplausos, y apnas i i ,Jani r: ae hablar,
hubo un gran silencio en todo el saln. Despus del
un sencillo exordio, en que deploraba que su falta
de salud no le permitiese consagrar los puntos r-
duos y trascendentales que iba tratar mayor espa-1
cio de tiempo y ms detenida atencin, entr de lle-
no en material, sosteniendo las razones por qu sn.
y han de' ser locales cuantos partidos dignos del-
nombre de tales se constituyan en Cuba. Pocas ve-
ces habr logrado un orador unir de un-modo" ~a
complete concepts tan profundos y oportunos con
una forma tan luminosa y elocuente, ni el conoci-
miento cabal de su asunto un calor tal natural y
vivificante. El Sr. Montoro comenz poniendo de
relieve las singulares condiciones de Ciba; que
nadie permiten desentenderse de las cuestiones po-
lticas, que todava para nosotros presentan el ca-
rcter de orgnicas y constitutivas. En otras parties,
en la misma Espaa, h much que estn consagra-
dos por las leyes y las costumbres los derechos inhe-
rentes la condicin del hombre y del ciudadano;
las libertades necesarias ya no se discuten, y han
venido ser como la forma natural de la vida en
sociedad. Entre nosotros no hay un derecho que no
pueda ser vulnerado, negado y anulado; nuestra ac-
tividad est limitada por todas parties, falta la segu.
ridad, cimiento necesario de todos los planes y pro-
yectos humans; ni siquiera sabemos si habr para
nosotros un rincn de la tierra ptria donde poda-
mos dormir en paz el sueo eterno. Y es que vivi-
mos en una colonia; es decir, en un pueblo en vas
de formacin, donde se desarrollan y pugnan los
elements de la sociedad madre. adaptados ya una
antigua forma social, con las necesidades que crea
impone una vida nueva, nuevos empeos, otra
manera de sentir y apreciar las necesidades sociales
y los fines humans. Baste un solo ejemplo. Todo
nuestro edificio social ha descansado en la esclavi-
ud; y no hay.una-sola manifestacin de nuestrb,
vida colectiva, as en lo domstico como en lo p-
blico, as en lo econmico como en lo politico, que
al fin y la postre no manifieste la influencia del
esa institucin nefanda, no venga resolverse en'
un problema que de ella se derive. .a
Entre dos pueblos, uno con esclavos y otro sin
ellos, media la ms larga distancia quepue'dan poner
as distintas etapas de la evolucin suial. Qu po-
der human bastar asimilarlos? Pero abolida la
ssclavitud, quedan por muchos a ros sus t~Cribles
:onsecuencias, como quedan por largas horas re-
vueltas y embravecidas las olas del ocano que
caba de azotar el huracan.;El seor r Montoro re
ordaba el grande y palpitante ejemplo de la Unin
Americana. Desde la hora y punto de su constitlcin
omenzaron surgir ante sus politicos los m tre-
nendos problems; no se salvaba una crisis sin que
le sbito se presentar- otra; los lmites de los dere-
hos respectivos de los Etados, su dependencia de
a federacin, las atribud^o es del congress, una
uestin de fronteras, la co~npra de un territorioirla
aida y desaparicin de un gran partido, las relacio-













REVISTA DE LAS ANTILLAS 3
o N-`I----


snes internacionales, las diferencias regionales, la!
g.uerras exteriores, las cuestiones ms vrias y diver-
sss venian ofrecerse su considerarin; y, sin em.
Sbargo, en el fondo de todas ellas palpitaba una solar
oQue les comunicaba su secret virtud, las sacaba de
*sus naturales quicios y las trasformaba:la esclavi-
.iud en los estados del Sur. As, en lmites ms mo.
destos y restringidos, pasa entire nosotros. Cmo,
pues, hay quien extrae y tilde que los partidos de
Cuba estudien las cuestiones de Cuba? Cmo han
;de renunciar aunque quieran la especialidad en
.que se agitan y viven? Toda cuestin pblica entire
.nosotros toma una forma particular que require
.un remedio adecuado que slo aqu puede estudiar-
.se y aplicarse. Es acaso una prueba de sagacidad
,poltica cerrar los ojos la evidencia, y empearse
en correr tras lo remoto, abandonando lo prximo
"qu nos hostiga? Pero esto no significa que el parti-
do liberal estreche voluntariamente su crculo de
aaccion v no levante la vista ms all del lmite de
inue;tr-;i -',as. El partid i'ucral tine, como
todo;, principios generals de poltica que obede-
ce y en que :e inspira, pertenece una escuela en la
.esera de li: doctrinas, y esos principios son los de
la Democrcia liberal en toda su pureza. Por esto
sus Dipural.-, en las Crtes de la Nacion, si llevan
:puesta- la mira en conseguir para Cuba el rgimen
que apetecemos, no pueden de ningun modo olvi-
dar que d- tenr propender al triunfo de los ideales de-
mocrticos, y estn autorizados para prestar su apo-
yoi: los partidos militants de la Pennsula que los
,consagran y defienden. Todo el discurso, verdadera-
mente magistral, del distinguido orador fu una de-
mostracin continuada irrefutable de la proposi-
cin'que indicamos y de sus desenvolvimientos para
venir parar en la necesidad 'de que el partido de-
lar-e que, sin perjuicio de ser eminentemente local,
profesa las doctrinas de la escuela democrtica libe-
ral y se esforzar porque triunfen en toda la nacin,
re-ibi.nJdo una forma solemne y definitive en elgo-
bierno del Estado. Rara.veces hemos listo un au-
ditorio en comunicacion de afectos ms continuada
con el orador; las interrupciones. los vtores, las es-
cl.irInt.c:nn i ..: n c~ntido de aprobacion, todo se suce-
dia sin tresui , Al Sr..Montoro descendidela
tribune, conivr,i.ido, sin duda, de que haba obtenido
el ms n idiible triunfo: dar forma y forma admi-
sa .able W -ntinirto y. las ideas de cuntos lo es-
cuchaban.
DIscuRso DEL SR. CARRERA.
En ese moment pidi la palabra el Sr. Carrer,
delegado de Crdenas, quien en un breve y discreto
discurso propuso un voto de gracias y de confianza
la Junta Central, que fu concedido por aclamar
cion'. La Junta qued.asimismo revestida del powder
de cubrir las vacantes.que existen en su seno.
SAs termin la Junta Magna. Muy breve, descar-
nada incomplete es esta resena; pero bastante para
dar conocer el espritu que anim esta reunin
inolkidable. Espritu de union perfect, de confra-
rernid,d de decision sostenida en favor de un gran
principio y de una causa nobilsima. Distintos im-
portantes han sido todos sus acuerdos; pero por en-
cima detodos sobresale, como su verdadera sustan-
cia, este pensamiento que uni aquella gran concu-
rrencia en un deseo y una accion comun: que el
Partido Liberal no puede morir, porque est an
muy distant de haber realizado su obra. No hay
derecho para descansar antes de la victoria.

CASTELAR NO ES AUTONOMISTA

As result de una carta dirigida al Sr. Villa-
j.pevay publicada en La Vop de Cuba.
: El Sr. Castelar dice que no es autonomista, 6
s'ea, que no quiere la autonoma para Cuba,
*porque esta palabra se le ha dado una signifi-
cacion,' la cual el partido autonomista debe re-
chazar, condenndola, l mismo, al olvido.
: Este es el motivo, segui la carta. Ni ms ni
mns.
P~eir qu opina el Sr. Castelar del rgimen
atuonmico? Es bueno 6 es malo? Es 6 no es
applicable Cuba? Acerca de esto pudo haberse
esplicado el Sr. Castelar.
Porque la verdad es que el motivo alegado no
nos parece convincente.
SS los liberals de 1812 s61o se hubieran fijado
en la significacion que se daba la palabra' li-
bertad,se hubieran abstenido de ser liberals, y,
estas horas, seguiramos bajo el peso de la Mo-
inarqua absolutista.
:Cuando en Espaa, republican, significaba,


s para muchos, ateo, disolvente 6 incendiario, el'
SSr. Castelar era republican. Por qu? Porque
Sla repblica le parecia buena, pesar de la sig-
nificacion que se daba la palabra republi-
cano.
Aquella significacion no debia ser merecida
cuando el Sr. Castelar persevera en su republi-
canismo. Esperemos qe otro tanto suceda con la
autonoma.
Castelar ser autonomista dentro de algunos
aos.
Si Castelar no cambiara, no sera Castelar.

NUESTRA DOCTRINE

El art. 89 de la Constituci6n de 1876 dice la
letra: Las provincias de Ultramar sern goberna-
das por leyes especiales; pero el Gobierno queda
autorizado para aplicar las mismas, con las
modificaciones que juzgue convenientes, y dando
cuenta las C6rtes, las leyes promulgadas 6 que
se promulguen para la Pennsula.
Bien examinado el context de este artculo,
result con perfect claridad que se compone de
dos parties esencialmente distintas. Una que se
refiere al gobierno de las provincias de Ultramar,
y otra que hace relacin las leyes que, promul-
gadas en la Pennsula', fueren susceptibles de
aplicaci6n dichas provincias, con las oportunas
modificaciones.
En cuanto a lo primero, sea el gobierno de
dichas provincias, precepta la Constitucin que
rijan necesariamente leyes especiales.
En este punto no cabe hacer extensivas Cuba
las leyes dictadas para la Metrpoli.
La forma del gobierno local de la Isla de Cuba
ha de diferir, ha de distinguirse por fuerza, de la
aceptada para el rgimen de las provincias penin-
sulares.
Por qu lo dispone asi la Constitucin? Por-
que asi lo requieren las condiciones peculiares
de Cuba, que en lo social, politico y econmico,
dan origen necesidades distintas de las conoci-
das aquende el Ocano.
Han de darse, pues, la Isla de Cuba institu-
ciones propias que sirvan de asiento su gobier-
no y administracin. Las leyes especiales, que la
Constitucin se contrae, son las llamadas esta
blecer esas instituciones de carcter puramente
local.
Respecto del segundo de los extremos del ar-
ticulo 89 de la Constituci6n, fcilmente se com-
prende que ninguna relacin tiene con el prime-
ro. Se ocupa nica y exclusivamente de la apli-
cacin las provincias de Ultramar de las leyes
de carcter general promulgadas que se pro-
mulguen en la Pennsula.
A este 6rden de leyes correspondent las civiles
y criminals; todas las que versen sobre intereses
comunes y sobre objetos que, corta diferencia,
son los mismos en la Pennsula que all. As se
han hecho extensivas aquella Isla la ley de pro-
piedad literaria, el Cdigo Penal, la ley de rden
pblico, la ley hipotecaria y otras; pero si de la
organizaci6n interior se trata, las leyes tienen
que ser especiales.
Ahora bien; pedimos, pide en su program el
partido liberal que se dicten para Cuba leyes s-
peciales en el sentido de la mayor descentra:
cin possible dentro de la unidad national.
Al pedir para Cuba leyes especiales, el part o
liberal, se ha ajustado, pues, al precepto de la
Constitucin del Reino.
En cuanto al sentido en que esas leyes espe-
ciales deben ser dictadas por las C6rtes con el
Rey, claro est que el partido liberal se encuen-
tra en su perfect derecho al sostener que lo
.sean en el de la mayor descentraliacin possible
dentro de la unidad national.
Se trata de un criterio que nada tiene de ilici-
to, Defender y recomendar su aplicacin no es,
en manera alguna, faltar al respeto que la lega-
lidadexige.
Se han dictadb acaso las leyes especiales para
el gobierno de aquella Antilla? Se ha cumplido
ya el precepto del art. 89 de la Constitucin en


su primer extremo? No; pues nos encontramos
ese respect en pleno period constituyente, y,
por ende, en perfect libertad para discutir en
punto al sentido y forma en que deben ser dicta-
das las leyes especiales.
El partido liberal entiende que la formula cla-
ra y concrete de la mayor descentralizacin po-
sible dentro de la unidad national, es el rgimen
autonmico; lo que el inolvidable general Dulce
llamaba en dia solemne el gobierno del pas por
el pais.
Tal vez las Crtes con el Rey no acepten el
sentido en qge, nuestro juicio, deben ser dicta-
das las leyes especiales; pero mintras no se pro-
mulguen, libre tiene que ser la discusi6n, libres la
defense y propaganda de las ideas; y un despus
de promulgadas, igual libertad habra de ser per-
mitida, porque las leyes se reforman, mxime si
se trata de pueblos en que existed el sistema re-
presentativo, que descansa en la opinion y en el
respeto sus manifestaciones.
Indiquemos ahora los elements constitutivos
del rgimen autonmico que pedimos, de acuer-
do con el principio de la mayor descentraliza-
ci6n possible dentro de la unidad nacional. En dos
bases se apoya: en la representacin direct de
los intereses locales, y en la responsabilidad,
tambien direct, de los que tienen su cargo el
ejercicio de las funciones pblicas en lo que to-
ca la administracin puramente interior y'
local.
Vamos por parties.
La representacin de los interests locales de-
be residir, conforme los buenos principios que
la Constitucin consagra en punto Diputacio-
nes provinciales y Ayuntamientos, en una cor-
poracin de origen popular.
Se dir tal vez: No tennis acaso Ayunta-
mientos y Diputaciones provinciales? Qu mas
quereis?
Cierto; tenemos Ayuntamientos y Diputaciq-
nes provinciales, esto es, Corporaciones popu-
lares; pero queremos ms, orrque apart de los
intereses locales del trmino municipal y de la
provincia, hay en Cuba otros intereses locales
que revisten el carcter de generals y comunes
para las seis provincias cubanas.
A quin corresponde hoy el gobierno y direc-
cin de esos intereses que pudiramos calificar
de insulares? Al Gobernador general y al Minis-
terio de Ultramar.
A lo que aspira el partido liberal es que
cese la centralizacin administrative en lo que
concierne los asuntos puramente locales. Por
eso pide: i. que en aquella Antilla queden re-
sueltos definitivamente por la Autoridad compe-
tente los asuntos locales; 2.0 que se administre el
pas con el concurso legal de sus habitantes, co-
mo se administran los. intereses municipales y
provinciales con el concurso legal de los vecinos
y de los habitantes de las provincias.
De ahi la necesidad de una Diputacion insu-
lar, que sirva de vinculo, en el rgimen repre-
sentativo, los intereses que son comunes al
grupo natural de seis provincias denominado Isla
de Cuba.
La unidad que habia de representar la Diputa-
cion insular se encuentra trazada por la natura-
leza y consagrada por la ley. En la isla de Cuba
existen, en efecto, un Gobierno general, un Con-
sejo de Administracin, Juntas Superiores expe-
ciales, una Direccion general de Hacienda y
otras dependencias centrales; y todo ello, qu
se refiere? A las seis provincias cubanas conside-
radas en su conjunto y unidad.
De suerte que as en la administracin active
como en la consultiva est reconocida legalmen-
te la existencia de intereses y necesidades comu-
nes las seis provincias en que se halla dividida
la grande Antilla.
Pero qu ms? No existen presupuestos gene-
rales de Cuba que son distintos de los municipa-
les, de los provinciales y de los de la Metrpoli?
'No cabe, pues, la duda; la unidad de la isla
de Cuba, que es un hecho natural, se encuentra
reconocida en el rden politico, administrative y
econ6mico.












4 REVISTA DE LAS ANTILLAS


Y qu pretend el partido liberal? Que-juntc
al Gobernador general haya una Diputacin in-
sular, bien asi como al lado del Gobernador ci-
vil hay una Diputacin provincial y al lado de
alcalde un Ayuntamiento.
Ni ms ni mnos en cuanto al carcter local
inclusa la abolicin de la esclavitud, 6 sea la li-
bertad inmediata y absolute de los patrocinados
Respecto al carcter de los principios que pro
fesamos, que ha profesado y profesa el Partid
Liberal de Cuba dentro de la poltica national
poco tenemos que decir
Profesamos los principios de la Democraci,
liberal en toda su pureza y nos damos por afilia-
dos desde lugo los grupos que dentro y fuer,
del Parlamento tengan por fin, pblica y solem
nemente declarado, llevar la esfera de las leye:
los principios democrticos, y sacar salvo l1
integridad de la doctrine que sustenta el Partidc
Liberal de Cuba y su devocin la formula de
gobierno local que ha mantenido y mantiene.


Y ESA SENTENCIA?

En el fallo del Tribunal de Imprenta de la Ha-
bana dictado contra el peridico El Incondiciona,
que habia insultado los autonomistas, se dice
que las acusaciones que se dirigen liberales
autonomistas llamndoles filibusteros y enemigos de
la integridad national, constituyen doctrinas que
se encamina manifiestamente excitar la discor-
dia de los ctudadanos entire s.
Perfectamente! Ya eratiempo de que se hicie-
ra constar, de una manera autorizada, que auto-
nomista no es sin6nimo de separatist.
Hay que inventar otra cosa, seores negreros!

UNA PL'ANCHA

La Vo de Cuba habia tergiversado los hechos,
segun su costumbre, al hablar del Sr. Cortina,
nuestro correligionario, y de si tenia haba te-
nido esclavos.
Vase la contestacion que el Sr. Cortina ha
dado La Vog de Cuba:
Habana, Marzo 3 de I882
Sr: Director de La Voy de Cuba:
Muy seor mio:
Mi seor padre dej al morir ciento setenta y un
patrocinados. Por encargo suyo fu declarado libre
su asistente; y de los ciento setenta restantes, noven-
ta y seis correspondieron mi seora madre por
quinto y mitad de bienes y los otros setenta y cua-
tro sus site hijos.
De estos setenta y cuatro .patorcinados .me perte-
necan, pues, nueve y una fraccion; y yo le di la li-
libertad diej. Como an no se habia verificado la
particion judicial de la herencia y me sintiese hosti-
gado por el deseo de libertar mis patrocinados, tu-
ve que entregar la testamentaria, para llevar ca-
bo este acto, dos mil quinientos pesos en oro.
Ya v V., Sr. Director, que hered mnos de die-
patrocinados; que no he trocado ninguno por efectos
de valor, y que adems de libertar los diez que me
tocaron, he desembolsado una suma equivalent
otros diez por lo mnos.
Hechas las anteriores aclaracione, qiuda espe-
rando la rectificacion de los errneos concepts que
contiene el editorial de La Voy de Cuba de hoy su
S S.Q. B..S. M.
Jos ANTONIO CORTINA.
(?) Buena ha sido la plancha, seor de las dos
R. R., buena!


UN BUEN CUBANO
En el Ministerio de Ultramar se ha recibido n
telegrama participando el fallecimiento del Sr. Pala-
cios, Presidente de la Audiencia de Puerto-Prin-
cipe, honra de- la magistratura espaola y uno de los
hijos ms ilustres de Cuba. acaso el nico que ha
alcanzado el privilegio de llegar hasta el alto puesto
donde termin su honrada y laboriosa .carrera.
SLA REVISTA DE LAS ANTILLAS se asocia al dolor
que esta gran prdida habr causado en la isla de
Cuba y envia su ms sentido psame la familiar del
noble finado.


PUNTOS NEGROS


Habana, 5 de Mayo.
SLa noticia de la publicacin de la REVISTA en esa
villa y crte, ha sido muy bien acogida en estas
Sprovincias.
Pero entendmonos: esa buena acogida la' ha ob-
Stenido entire las gentes amantes del pas, no entire
- los conservadores.
S A stos la noticia les ha metido el resuello y h-
choles comprender que anduvieron desacertados al
disponer la deportacin del Sr. Cepeda.
-Debimos fusilarlo!-exclaman con semblante
a apesarado.
Y Ramon Herrera, el gran Almirante de los pir-
a nofos, que lleg de la Pennsula el mismo dia que
- salia el Sr. Cepeda deportado, agrega con acento de
Sprofunda conviccin: Si y llego dos horas antes, lo
Safusilo.
*
Pensando en esto me ocurre que tal vez el gene-
ral Prendergast se apresur deportar al Sr. Cepeda
.por miedo de que llegara Ramon Herrera y lo afusi-
lase.
El afusilase se refiere al Sr. Cepeda, no l.
A l, si Ramon Herrera hubiese querido afusilar-
lo, ya lo habra hecho.
*
l *
Aqu siguen mandando los cipayos capitaneados
por su digno jefe el director de La Vog de Cuba.
STomaron el mando para disponer la deportacin
del Sr. Cepeda; y luego no han querido soltarlo ni
tres tirones.
Desde ent6nces el general Prendergast ha queda-
do reducido la categora de caballero particular
con paga de Gobernador general.
Positivamente, para lo que hace el general, la pa-
ga es exhorbitante.
*
El palacio de Gobierno est montado lo mi-
litar.
All constantemente se oye la general.
La tocan de dia y de noche.
Y tocndola todo se consigue.
Cunto vamos apostando que en la deportacin
del Sr. Cepeda hubo tambien general?
*
Los nicos que entnces se alarmaron, no sabe-
mos si por el toque de general si por la arbitra-
riedad cometida, aunque lo ms probable es que
fuese por ambas cosas, fueron los liberals.
En el primer moment la alarma y la indignacin
los decidi disolver el partido.
Y nada ms justificado en verdad.
Cuando para violar la Constitucin basta la'
Autoridad convertir las cuestiones personales en
cuestiones de rden pblico; cuando la Autoridad
ljos de hacerse respetar y obedecer, se deja impo-
ner por cuatro aventureros; cuando existe un parti-
do poltico que incesantemente est echanda roncas
y bravatas y que para defender su program no tie-
ne otro argument que las bayonetas de que dispo-
ne cuando todo esto sucede, se hace impossible la
vida poltica para los partidos y muy difcil la vida
domstica para los ciudadanos.
Positivamente el partido liberaldebi disolverse
desde el primer moment.
*
Pero vino lugo la reflexin; y con la reflexion, el
mejor acierto.
Decase por muchos que la disolucion del partido
liberal traeria de nuevo la guerra.
Decase que esto era lo que deseaba el partido con-
servador, porque la guerra de origen libral, era el
el nico recurso que le quedaba para contrarestar la
opinion dominant en la Pennsula favor dela abo-
licin de la esclavitud, disfrazada con el nombre de
patronato. Slo invocando la guerra podran los di-
putados conserv-dores por Cuba evitar que se tra-
tase y resolviese la cuestin en las Crtes, cuyo cri-
trio era suspender toda reform mientras hubiese
guerra en Cuba.
Bien saba y sabe la Junta Central del Partido Li-
beral que la guerra en Cuba es-imposible.
Pero tambien saba que el partido conservador,
trueque de conservar los esclavos, era capz de pa-
gar y protege 200 hombres que se alzasen en armas
diciendose liberals.
La Junta Central no quiso asumir la rerponsabili-
dad de disolver el partido; y decidi convocar una
Junta Magna para que en ella se resolviese el punto.
*
S**
Mintras tanto los conservadoies que al principio
haban recibido con jbilo la nbticia de la disolucion


del partido liberal, al enterarse del cambio que se:
operaba enla opinion, se desataron en burlas in-
sultos contra los liberals con el objeto de excitarlos
y hacerlos volver la idea de disolverse.
SY extremaron sus aquiavlicos trabajos, amonto-
Snando nuevas causes de alarma y de disgust que
dieron al traste con la paciencia y la cordura de losi
Sliberales.
e De ah la cencerrada al Diputado liberal Portuon-
do, preparada y llevada efecio-bien que sin ca-
charros y sin ruido-por los conservadores.
*s
Pero ya los liberals sabian qu atenerse; ya ha-
bian comprendido el propsito que todo aquello.
obedeca; y, como era consiguiente, la exquisite la-
bor de los conservadores fu labor perdida.
SLa Junta Magna acord que no se disolviese el
partido, porque comprendi que su disolucion hara
el caldo gordo los conservadores, no slo en la
question de la esclavitud, sino tambien en la poltica,
puesto que la disolucin del partido liberal por lo de
la' guerra, hubiera sido un gravsimo conflict para!
el Sr. Sagasta.

Otro de los empleados que no nos h.icedr alta
aqu es el Secretario general. ,
El ms modesto escribiente da la oficina desempe-
ara mejor la plaza por el mismo sueldo de eso.i-
biente.
Y para colmo de desgracia, ahora se le han at'ba-
do de mojar los papeles al tal Secretario.
Al Sr. Diaz de la Quintana. quitndole el expe-
diente, es decir, los papeles para nada sirvc.

En el Gobierno general se le antoj lguien-
cuyo nombre no se dice-poner el bao en una ha-
bitacion que est precisamente sobre la que en elen-
tresuelo ocupa el Secretario.
Algo-que tampoco se dice-debi6 pasar en la ba-
fadera, que fu causa de que el agua se vertiese.
Y como que en palacio, desde tiempo inmemorial
todos son agujeros y cuando no gotea, llueve cho-
rros cae el diluvio, el agua vertida-que no deba
ser por cierto agua de rosas, aunque si es de creer
que fuese agua limpia-se filtr por el piso y cay eri
forma de lluvia sobre el pobre Secretario y sus pa,
peles.
Por fortune el Secretario tena ,mano6 l par-
guos-adminculo de que no se separa nunca desde,
que se ha convencido de que aqu puede andar pi
y sin garrote pesar de la importanciadesu ampleo,
pues nadie se ocupa de l ni siquiera para hacerle'
dao;-y con el paraguas pudo salvarse de recibir
en la cabeza aquel inesperad6 diluvio.

Pero los papeles se le mojaron.
Y ahora, con los papeles mojados, figrese el lec-
tor los disgustos que pasar el Sr. Diaz de la Quin-
tana.
Vergez, Galarza y algunos otros prohombres del
partido conservador procuran secrselos.
Pero much me temo que acaben por secarlo l.
.'
En la ltima extraccion de la lotera el Estado se.
sac various premios mayores y entire ellos el de un
million depesos.
Eso no.es gracia. Si mi me dejasen hacer lote-
ras me sacara los prmios que qnisiese.
Pero era una necesidad que el Estado, 6 lo que es
lo mismo, la renta de loterias se sacase esospre-
mios.
Ya desde la vspera se susurraba(cmo se susurrad-
aqu esas cosas) que la renta de lotera quebraba en
ese sorteo. .
Y si n es por esos premios, no s cmo hubiera
podido escapar.

Esto me hace concebir una idea que me parece
buena y que, como buena, pongo disposition del
Gobierno, sin estipendio alguno.
Que el Estado se saque en todos los sorteos el pre-
mio gordo y lo aplique devolver los depsitos judi-
ciales.
Porque la verdad es que ert siendo ya un escn-
dalo lo que con los tales depsito sucede.
La Hacienda se queda con ellos ni ms ni mnos
que cualquier descamisado.
He dicho mal: ni ms ni mnos que cualquier
descamisado que acostumbre quedarse con lo ageno.;
Cualquier descamisado honrado devuelve lo;que'.
no es suyo.
P. L
Imprenta de Aurelio J. Alaria, Estretla 15, Cueva 12.




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