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u In Eduardo Carreo Vida Anecdtica de Venezolanos No 36 b. I~. 'w1I1r. 1 &,te [ m I .leccin BE i ros .oue I vista Un aporte del BLOQUR DEARMAS a la divulgacl6n de los ms altos valores de la literature universal. Con el auspicio de: S3AIlO L AcinO el Banco de hoy UN ANECDOTARIO Eduardo Carreo nos brinda un anecdotarlo. Un anecdotarlo vene- zolano. Oiremos contar las ancdotas a un poeta artist, que as vuela muy por cima de las copas de los rboles para estar ms cerca de las nubes y libar del paisaje la esencia ideal que fluye de la lejana, como labra la tierra del verso y la viste de flores, otra noble manera de Idealizar y her- mosear el paisaje. Tambin labra el terrn de la prosa y deja en l surcos de armona, de lineas sabias que al primer descuidado ojear pueden pare- cer habilidades de gemetra, pero donde esta yacente y vivaz la semilla de concepts ajustados y observaciones certeras. Aunque por su filosofa personal de la vida, Eduardo Carreo no se preocupa much ni poco de la posteridad lectora, la cuidada factura de su verso lo destina a la relative eternidad de la antologa, eternidad por la cual otros se desviven. No bien haba dado sus pinitos en poesa, cuando uno de sus sonetos, donde la emocin amaestrada levanta con sereno impulso la veste de la forma, fij la atencin de otro poeta expert, quien como buen conocedor del metal y del buril, lo reput a la primera ojeada por pieza de antologa. Y son muchos los hermanos de aquel bello soneto en donde el poeta recin asomado a las ventanas del mundo pidi a Dante el camino mejor de la vida. Cmo un poeta antolgico, me ha dicho alguien, dedica su tiempo y sus saberes a escribir ancdotas? Parecale al interlocutor desperdicio de aptitudes, cosa balad e indigna de gente capaz de mayores empeos. No es tampoco el nico en pensar as. Para tal pregunta y tal sorpresa hay por suerte respuesta y respuestas. Ya buscando salir pronto del paso con suave bonhoma pudieran aducirse aquellas rarezas, ornamento de muy altos espritus y encanto de bigrafos e historiadores psiclogos. Rarezas que al fin de cuentas no son tales rarezas, sino reacciones contra el cansancio de la actividad orientada en un solo sentido. Es la rareza del grande artist que pone de lado pinceles y paleta para sembrar coles. Es la del corso conquistador a quien separa de sus graves cavilaciones polticas y estratgicas la ms grave empresa de salvar una mariposa empefiada en quemarse con la llama de su lmpara. Es la del gran po- ltico britnico, escritor y orador, cuando muestra con orgullo a sus ami- gos el muro de ladrillos donde hasta la argamasa ha sido obra de sus manos ilustres. Con lo cual, si queda satisfecha la pregunta, no lo queda la Justicia. Sobre todo en el caso singular de Eduardo Carrefio. Porque este burilador de sonetos antolgicos, este paciente prosador, capaz de desvelarse toda una noche por encontrar la palabra precisa y castiza venida a encajar como clave maestra en la bveda de una clausula armoniosa, tambin sabe, y sin violencia de su lengua, escribir cuartillas frente al apremio de cajistas y linotipistas, vestir con buen traje la noticia del da, aprovechar la frase feliz, el chiste malicioso de ese nio grande que ya quiere usar el don y llamarse don Santiago de Len de Caracas. Porque es tambin cronista Eduardo Carreo, aunque suela descargarse de las glorias y los riesgos del oficio en unos cuantos complacientes seudnimos. Alguna vez he dicho que no hay diferencias fundamentals de factura entire un buen suelto de crnica a la venezolana, un cuento parlado, un epigrama y un soneto. En esta familiar de gneros reducidos por la exten- sin, capaces de sintetizar un mundo, tiene su puesto y no de pariente pobre, la ancdota. La buena ancdota, buena por el argument, buena por el modo de contarla. Todos sabemos cmo las excelencias del soneto lindan con sus exigen- cias. Ha de ser el soneto, homogneo, de igual densidad y vigor en todas sus parties. Deben stas quedar muy bien distribuidas. No permit el buen soneto ni estridencias ni desmaiyos. Lo peor es el soneto que comienza bien y acaba mal: los cuartetos vivos y los tercetos desmayados, hueros o fofos. Linaje que terminal en punta, salida de caballo y parada de asno. El lector se revuelve contra el engao y descarga su sancin so- berana sobre el inhbil sonetista. Menos mal, cuando son los cuartetos los flojos y hbiles los tercetos. Est bien lo que concluye bien, se dice el lector, inclinado a la benevolencia por la reaccin final. Todo esto que pudiera llamarse la psicologa del soneto es aplicable a la psicologa de la ancdota. En realidad, la ancdota es un gnero literario. As se comprende por qu no sea rareza sino expansion normal que un buen sonetista quiera escribir ancdotas y sepa hacerlo. Ha de ser larga o corta la ancdota? Dictan la respuesta el tempe- ramento personal y la experiencia del anecdotista. La breve tiene toda la eficacia y la fuerza viva de la velocidad. Es ms prudent y cuenta' para su buen xito con la reaccin propia del lector. Para triunfar de las dificultades de la ancdota larga se require sostener el inters con talent y donaire. Aun as, la ancdota larga pasa con facilidad la fron- tera y cae en el territorio de otros gneros literarios. Muchas de las me- jores tradiciones de don Ricardo Palma son ancdotas largas. Con amplio criterio se puede prescindir de clasificaciones cuando un gnero hbrido nace en la noble cuna del ingenio y de la gracia. As para la ancdota como para el cuento hablado venezolano. Bien haya el cuen- to largo cuando lo parla uno de los maestros que poseemos en el gnero. Felices imitaciones y remedo de lenguajes, voces, gestos, bien valen por la rapidez. El narrador, alargando el tiempo, en realidad nos lo acorta con la magia del habla, y cuando concluye estamos por creerlo demasiado corto. Sobre todo, cuando concluye bien. Saber concluir el cuento, la ancdota, el chiste, es como saber aterrizar el aviador, de lo ms difcil y de lo ms peligroso. Ancdotas hay que fracasan por el impertinente y egosta afn del narrador de agregar un comentario. Contra el egosmo del autor se yergue indignado el egosmo del lector. Se le toma por tonto? Y en defense de su territorio de lector inteligente sanciona con su desdn al invasor. La moraleja, el comentario soso e intil, son para la ancdota lo que para el soneto el estrambote. Estas lucubraciones, que holgaran para dichas en otra parte del glo- bo, se precisan aqu en Venezuela, donde la ancdota es maltratada, des- pus de haber sido tnto tiempo desdeada. Ahora se escriben muchas, algunas muy bien averiguadas; muchas tambin, falsas, deformadas, ana- crnicas. Malas adaptaciones de viejas ancdotas, despreocupadas tergi- versaciones de personajes, caricaturas del gnero. Son del estilo de un anuncio ledo en un almanaque venezolano: "E pur si muove", dijo S- crates al apurar la cicuta por orden de Nern". O del cuentecillo famoso de Andrs Alfonzo: "Hermanos mos: Los cuatro Evangelistas son tres: Sal y Ens". El bien entendido, el entendido siquiera a medias, sonre. El irrespon- sable tambin sonre. Eso no tiene importancia. As ser para los lec- tores enterados. Pero hay tambin la cfila inconsciente e innumerable. Las falsas ancdotas se repiten, se consolidan, pasan las fronteras. Se pierde su origen. Adquiern'y ostentan abuelos ilustres. Se hacen indis- cutibles y las acogen los historiadores. Las ancdotas, a la vez que gne- ro literario, son pajes de la historic. Mientras en los grandes salones del palacio mansin de la gran dama, se celebran los consejos que absuelven o condenan a las grandes figures de la Vida humana, o se ensalzan las glorias de los mejores, en patios y pasadizos los pajes se divierten con- tando entire risas y guios casos curiosos. De los pajes, algunos son ve- races y justos; otros, pcaros y de mala fe. Pajes de esos, los hay que ha- cen merecida carrera y son admitidos en los salones principles. Otros llegan a deslizarse en la alcoba de la Historia y merced a celestinas his- torialistas profanan la majestad de la Musa. Vista as la ancdota como auxiliar de la Historia, precisa ser cautos y desconfiados para admitirlas. En manos de irresponsables y malandri- nes la ancdota suele servir, no para auxiliar a la historic, sino para fal- sificarla. En Amrica, tanto como en Europa, hay gentes dedicadas a tan productive manufacture. Vienen luego los distribuidores de la material elaborada, que se entusiasman con la mercanca, la sirven a la muche- dumbre lectora y obtienen con tales fbulas renombre, proventos y xitos de librera. Bolvar y Sucre, para hablar de gente nuestra, son material de pinge comercio, y sobre sus despojos rondan moscones voraces de todos colors. Se cuenta que Huysmans era un tremendo fabricante de ancdotas. Se cuenta asimismo que los Goncourt, de buena fe, con amplias fauces, VIII deglutan por verdicos los cuentos de Huysmans y por historic los guar- daban para su famoso Diario. Venezuela ha tenido despreocupados visi- tantes que han dado por historic nuestra en libros afamados los chismes odos de Santiago de Len de Caracas, en la esquina de Las Gradillas, en los jardines de algn club, o en los corredores de alguna Academia. No me arriesg a respaldar como documents de historic todas y cada una de las ancdotas contadas por Eduardo Carreo. S puedo asegurar que no es Carreo fabricante como Huysmans ni tan candoroso como los Goncourt. Sin aficciones de historiador, siente por la obra respeto de artist consciente, en much tiene aquellos cnones de probidad, orgullo professional, amor de los hijos, tan descuidados por los creadores irrespon- sables. De risa e ingenio es productor Carreo. Risa e ingenio propios, sin amargor de envidias, encuentran natural equilibrio en la risa y el in- genio de los otros. Risa e ingenio son los polos de la brjula que gua el gil bogar de Eduardo Carreo a travs de los bajos y los tremedales de un anecdotario. Ha de encontrar el lector en este libro datos muy interesantes sobre muchos conocidos hombres de Venezuela. Algo echar' menos. Alguna ancdota de que sea sujeto u objeto el propio Carrefio. No la modestia, sino el buen gusto, frena la pluma del autor, y al lector lo privan de otra buena sonrisa. Cmo subsanar la falta sin realizar una agresin no pro- vocada, Invadiendo las fronteras y el territorio ajeno con manejos de mal vecino? Aqu de las facultades arbitrales del prologuista a quien se le ha dado carta blanca. En los buenos tiempos de El Cojo Ilustrado anduvo por estas tierras un poeta de Colombia que haba adoptado el seudnimo de Cornelio His- pano. Escena en la Redaccin. Cornelio Hispano corrige pruebas de su Leyenda de Oro. Eduardo Carreo entra y aqul lo Invita a que revise las pruebas y le haga cuantas indicaciones le ocurran, con franqueza. -Vea usted-dice de pronto Carrefio-. Vea usted, amigo Cornelio: no se dice villorio; se dice villorrio. Cornelio se sorprende. El espritu de don Rufino Cuervo no le asiste: toma el Diccionario y busca afanoso. -No cabe duda: pongamos villorrio. Pero ahora se present una dificultad: Gregorio rimado con villorrio. -Qu hacemos? -Pues muy sencillo-le dice Carrefio: ponga San Gregorrio. Cierta maana estaban reunidos en un "bar" cercano a la Plaza Bolvar tomando las "once" o mejor las doce, various amigos, poetas, pe- riodistas y empleados pblicos. Uno de ellos, quien representaba a la vez las tres armas, era Eduardo Carrefio. Tambin estaba un seor del inte- rior de la Repblica, recin llegado a Caracas, amigo de algunos de los presents. Durante la charla, alguien hizo presentaciones. -Pero es usted el seor Carrefo? -dijo el visitante. -Pues s, contest Carreo, un tanto cohibido. Soy el seor Carreo. IX -El escritor? -Pues, si. ... el escritor, de nuevo respondi Carrefio, como a quien se le arranca una confesin penosa. Desde ese moment el visitante se excedi en atenciones. -Permita usted, seor Carrefio.... -Estando yo aqu, no puedo consentir, seor Carrefo. Cuando termin la reunin y cada quien se dispuso a tomar el camino de su casa, Carreo express su agradecimiento al nuevo amigo. -Me ha colmado usted de atenciones. Le soy deudor.... -No, de ninguna, manera.... Yo soy el deudor. Le debo a usted los moments mejores de mi vida. Siempre haba deseado venir a Caracas para conocerle, y hoy he tenido la suerte de estrechar la mano ilustre que escribi el Manual de Urbanidad y buenas maneras. S. KEY AYALA. Caracas, 1941 Las ms felices ocurrencias, las ancdotas ms originales que ofrece a cada paso la prctica de la vida suelen quedarse ignoradas y perderse a la postre por falta de una mano curiosa que las escriba y divulgue. Y con ellas pirdese para siempre la grata memorial de los sujetos inge- niosos a quienes se debieron, tal como si no hu- bieran pasado por el mundo. Francisco Rodrguez Marn. VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS Place a quien/tan deshilvanados renglones pergea entretener sus ocios con la lebtua de viejos libros que poseen la virtud de evocar el pa-, sado adormecedor, en sentir de Lemaitre. Es gnero de distraccin com, pletamente inofensivo y est al alcance de todas las fortunes, porque no hay sr tan pobre que no disponga de cincuenta cntimos de bolvar para darse tamao gusto. Sobre todo, en Caracas abundan las libreras de lance adonde van a parar, irremisiblemente, las obras que solazaron a nuestros abuelos, hoy convertidos en polvo deleznable. De ellas' vamos a extraer varias minu- cias para advertencia y edificacin de pecadores, a las cuales aadiremos algunas entresacadas del azar de la vida y de las referencias de personas veraces. La ancdota, como se ha dicho, no slo es la moneda de la historic, sino la realidad viviente. Muchas veces pinta un personaje o una poca. Fu Macaulay uno de los que creyeron que la historic est formada, en gran parte, con los chistes y las menudencias del vulgo, y es por eso por lo que abundan en sus enjundiosos ensayos. Anot Merime al respect: "No amo ni busco en la historic sino las ancdotas"; Balzac di su opi- nin sobre ellas de este modo: "La ancdota es el pasaporte de toda moral y el antinarctico de todos los libros"; Voltaire, despus de consignar la frase un tanto peyorativa: "a la historic no debe drsele sino lo que sea digno de ella", se contradijo cuando escribi al abate Vally: "Qu im- porta que una ancdota sea verdadera o falsa! Cuando se describe para distraer al pblico, es necesario ser tan escrupuloso para slo decir la verdad? Qu importa que una ancdota no sea la verdad material si es ella la verdad moral!"; y el escritor y poeta colombiano Jos Manuel Marroqun asent: "Muy errados van los que juzgan que se pierde poco cuando se pierde la memorial de las cosas menudas y comunes de cada poca". "Donde falta el documento-dice el ilustre crtico Baldomero Sanin Cano-las ancdotas pueden suministrar elements utilsimos de investigacin. La ancdota puede no tener fundamento histrico. Su va- lor depend de que haya circulado realmente en vida del autor, haya o no logrado pasar por verdadera entire los contemporneos. El hecho de que haya sido propalada en su tiempo, aunque carezca de verdad hist- rica, ilumina la hora, por el hecho solo de haber circulado". Sin que la menor duda quepa, fu Francia, y lo sigue siendo, la nacin donde la espiritualidad sent sus reales y donde ha tenido mayor nmero de cultivadores tal gnero literario, al parecer insignificant, a cuyo esplen- dor y auge hubo de contribuir su alado idioma, hecho de todos los primores EDUARDO CARREO y de todas las sutilezas. All salieron a luz tres obras fundamentals: El Im- provisador Francs, publicado en veintin tomos; la Enciclopedia de Panckouche, que forma el suplemento de la Enciclopedia del siglo XVIII, y la Coleccin de Ancdotas Antiguas, Modernas y Contemporneas, apar- te del famoso Diccionario Enciclopdico de Ancdotas por Edmond Gurard; doctors volmenes que han servido para el cabal conocimiento biogrfico de hombres notables y para la sinttica pintura del medio en que actuaron. No persigui el autor, al componer esta obrilla, ningn propsito de trascendencia; bien sabe que de toda carece y que tampoco la realza valor literario alguno, por ser de simple solaz y esparcimiento. Ignora, asimismo, si los ms de los compatriotas que en ella figuran estn esbo- zados en breves lines; pero sea de ello lo que fuere, quiso ex profeso que en la narracin anecdtica no imperase ningn orden, atenindose al proloquio de un escritor nuestro, segn el cual, en Venezuela el orden es un desorden de primer orden, y as quiso tambin que su desordena- miento coadyuvase al mayor incentive, si alguno tiene. Tampoco el despreocupado autor puso nada de propia minerva; porque las chispas de ingenio que aqu fulguran, brotaren todas ellas de quienes lo poseyeron y lo poseen, alto y agudo, y luego se trasladan al papel con el fin de que sean en lo spero de la ruta, alivio y recreo de caminantes. Ni es bien adornarse con ajenas plumas; y, sin ms prembulo, va- yan saliendo los donaires de otros a como caigan las pesas. > "Los bienhechores de la humanidad, no nacen cuando empiezan a ver la luz, sino cuando empiezan a alumbrar ellos", segn la profunda frase de Simn Rodrguez, quien abri los ojos all por los afos de 1766 a 1770. Fue- ron sus padres don Cayetano Carroo y doa Rosala Rodrguez. Aunque di- jo una vez ser oriundo de la tierra de Iara Santisima, mereci serlo porque fu ungido con la gracia hispalense que pase por el mundo. Hoy es sabido que se mecli su cuna r-n wa \i'' .e Sa3-i3ier Len Caracis.s No falt quien tratase de afirmar lo turbio de su origen y que era hijo expsito. Mas, sea de ello lo que fuere, es lo cierto que se adelant a su poca y a la patrafa urdida, la cual desvirtu con este concept: "De or- dinario, los hombres gustan salir de la naturaleza para estudiarla". Le oblig a cambiar de apellido un disgusto con su hermano. El primer nombre supuesto que us fu el de Samuel Robinson. Pocos personajes hay en la historic de Venezuela ms anecdticos que el maestro del Libertador. Su extravagancia fu inaudita; original su talent. Fue tambin un incomprendido. Hubo quien pusiese en tela de juicio la grande influencia que ejerci en Bolvar, la cual es innega- ble, ya que como afirm Saavedra Fajardo: "El maestro se copia en el discpulo, y deja en l un retrato y semejanza suya". Supo ser trotamundos o drommano pertinaz. Echse a andar a VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS la briba por cuantos son trminos remotos, sin ms caudal que el de sus ideas estrafalarias ni ms don que el don divino de una locura razo- nable. A usanza de Giordano Bruno y de Paracelso, quienes, segn Jos Enrique Rod, representan a maravilla el tipo del vagabondaggio, el in- trpido pedagogo recorri las primeras ciudades de Europa y gran parte de las de Amrica. Propsito suyo fu el de ir difundiendo de nacin en nacin el tesoro de su ciencia. "Yo no quiero parecerme a los rbo- les -exclam-- que echan races en un lugar, sino al viento, al agua, al sol, y a todas las cosas que marchan sin cesar". Nadie mejor que l llev a cima tan curioso pensamiento. Simn Rodriguez En una de sus andanzas se top en Pars con el discipulo de su predileccin, de manos a boca. Este acababa de enviudar; y como la melancola lo tomase de presa, le aconsej que se divirtiese. A ms andar fu con Bolvar a Italia, donde floreci el arte y fructific el derecho. Y fu asimismo en la Ciudad de las Siete Coli- nas, en el Monte Sacro donde asisti al vaticinio del juramento. Des- pues partiose para Rusia, a fundar una escueta. EDUARDO CARREO M','chos aos ms tarde se restituy a Amrica, atrado por la. gloria de Bolvar. Cuando era ste vctima de rudos ataques, Rodrigues tom sobre s la defense y public El Libertador del Medioda de Am- rica y sus compaferos de armas defendidos por Un Amigo de la Causa Social, obra de suyo interesante. Don Simn arrogse el cometido de difundidor de luces por todas parties. En Valparaso fund un plantel, al cual anex una fbrica de velas, sobre cuya puerta hizo grabar la siguiente inscripcin: "Luces y virtudes americanas, esto es, velas de sebo, paciencia, jabn, resignacin, cola fuerte, amor al trabajo". Pens a la continue que la profesin de velero era ms noble de lo que poda parecer. "En el siglo de las luces, qu ocupacin puede haber ms honrosa que fabricarlas y venderlas?". Haba fundado con antelacin un colegio en Londres que alcanz cierta boga, lo cual le permiti blasonar de ser "hasta hoy el nico ame- ricano del Sur que haya ido a Europa a traer dinero: los dems van a dejarlo all". Cuando hizo esa aseveracin, no anduvo desacertado. Hallndose en dicha ciudad, a fin de salir de un atolladero econ- mico se ingeni para dar al traste con las plumas de ave que se usaban entonces para escribir y fij la elegancia y hermosura de la caligrafa y el dibujo, perfeccionndolos, y logr de esta suerte la transformacin en la escritura para su mayor eficacia y rendimiento. Fruto de las observaciones que adquiri Rodrgudz, durante cincuen- ta aos de peregrinacin por Europa y Amrica, lo constituan sus manus- critos que, como un tesoro, llevaba oculto siempre consigo, y en los cuales finc toda su esperanza. Los bautiz con el nombre de Sociedades Ameri- canas. A tal propsito escribi: "La meditacin y la experiencia, me han suministrado Luces. Necesito un Candelabro para colocarlas: ese candela- bro es la Imprenta. Ando paseando mis manuscritos como los italianos pasean sus Titirimundis. Soy viejo, y aunque robusto, temo dejar un da para otro un bal lleno de ideas para pasto de algn gacetero. Temo mo- rirme sin dejar mi obra publicada: si as sucede, yo habr perdido un poco de gloria, que pronto se olvida en el sepulcro; pero los americanos habrn perdido algo ms, pues no pueden ser indiferentes el ser seores de su suelo, del cultivarlo para sus seores; el conservar un nombre que los reco- miende o el tener que tomar otro para existir . ". Aquel hombre des- preocupado en apariencia, tuvo, no obstante, la obcecacin de la fama. Con los auspicios de Bolvar, en Chuquisaca se propuso fundar una escuela model. Despus establecera otras anlogas en cada De- partamento de la Repblica. Los alumnos que de ella saliesen, provis- tos de enseres de labranza, se distribuiran en los terrenos baldos del Estado. Esto era lo que l llamaba "colonizar el pas con sus propios habitantes". Todo marchaba a pedir de boca, mas pronto comenzaron las hablillas. El sistema preconizado por don Simn Rodrguez y otras in- novaciones alarmaron a los padres de familiar cuando se dieron cabal cuenta de que sus hijos iban para .albafiles, carpinteros y herreros. Lleg el rumor a odos de Sucre a quien haba obsequiado con un no muy ca- VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS tlico banquet; solicit informes del seor Calvo, prefecto a la sazn dei Departamento: los rindi desfavorables y se orden la clausura del colegio. Los padres adujeron que le haban confiado la educacin de aquellos nios para que los ensease a leer y escribir y no para que fue- sen obreros. Don Simn adujo, asimismo, en su defense, que los estaba Instruyendo para ciudadanos. Don Fabio Lozano y Lozano, uno de sus bigrafos ms puntuales, hace as el retrato suyo: "Frente alta, sienes descarnadas, orejas grandes y prominentes, occipucio voluminoso, ojos del color del acero, azul-gris, nariz semibor- bnica, boca grande, hecha de una lnea, y recia mandbula de busto romano. No de enjutas carnes, aunque de temperament linftico; fuer- te de contextura y de tonelaje visible, saliente como hecho a golpe de escoplo por un artist del Renacimiento. Un casacn verde oscuro, de amplio faldamento, sobre un chaleco hasta los muslos, no vendra mal en aquel tronco, que, a decir verdad, no-tiene toda la esbeltez que recla- mara un esteta: calzn de tripe, calcetines negros y grandes zapatos con hebillas de plata. Item ms: corbatn blanco, y por coronamiento un gorro frigio, negro y de seda y con borla; borla que le obliga a ca- beceos a manera de cornadas y que tiende a golpearle el apndice nasal con ms frecuencia de lo que sus discpulos e interlocutores desearan. Luenga capa de pao de San Fernando, cuando va df paseo". Sera por dems prolijo relatar todas las. peripecias de don Simn Ro- drguez, pues su vida fu una sola peripecia. Ocurre otro tanto con las copiosas ancdotas atribuidas a l, rebosantes de intencin, agudeza, ingenio y desenfado. Muri el 28 de febrero de 1854. Se ignora el nombre del sitio; unos dijeron que en el puerto de Huaymas, que al parecer no existe; otros, que en la ciudad de Huaylas, o en una posada cerca de San Miguel de Piura, o en La Huaca; pero lo ms seguro, segn las ltimas investigacio- nes, es que fu en el pueblo de Amotape donde recibi sepultura. Cuando la celebracin del centenario de la batalla de Ayacucho, trasladaron sus cenizas al Panten de los Prceres de Lima, el 11 de diciembre de 1924. En el acto, para que resultase mayor el contrast, hizo la apolpgia del in- crdulo empedernido don Simn Rodrguez, el fervoroso creyente Monseor Rafael Ma. Carrasquilla, Arzobispo de Bogot. Ofreci el Gobierno del'Per al Gobierno de Venezuela reintegrar los restos de Rodrguez a su patria; pero ste los rehus por juzgarlos apcrifos. En asunto de amores y amoros, a fe que don Simn se las traa, A juzgar por su fealdad procera, por el desorden de su vida y por el des- cuido de su indumento, no debi de ser propiamente un Don Juan de Maara. Antes de entregarse de lleno al ejercicio de la enseanza, el da EDUARDO CARREO 25 de junio de 1794, contrajo matrimonio en esta ciudad con doa Mara Ronco. Se carece de datos verdicos que comprueben su honorabilidad como pater families. Por el ao de 1823 lo present don Andrs Bello a la Sociedad de Emigrados Espaoles. Hacia pasar entonces por mujer suya a una piz- pireta muchacha, lirio del Sena, a la cual ense las ms rotundas in- terjecciones y escabrosidades del castellano, sin rodeo alguno. Segn propia confesin, en Chuquisaca viva a lo sultn, si bien en mal estado; y no falt quien le atribuyese erticos los con unas mon- jas. En Lima, ciudad que Venus ha favorecido siempre, debi de holgar a todo su talante. Refiere un historiador, Irisarri, que el ao de 1846 hall a don Simn Rodriguez en Ibarra, burgo del Ecuador adentro. All estaba abarraganado con una india robusta a quien nombraba Teresona. Tena dos chicos y una chica, "llamados el mayor de ellos Chocho y el otro Sampallo, nombres quechuas que significaban el primero, la ma- zorca del maz tierno, que llaman e'ote los centroamericanos, y el otro, una especie do calabaza que asada tiene el nombre de castaa, y la lla- man en Centro Amrica azote. La chica tenia por nombre Zanahoria". Don Simn deca que les puso nombres de vegetables a sus hijos para que no se confundiesen con los otros. Un individuo le arrebat a su compaera. Pas una semana. El viejo filsofo pens, de seguro, en el Gnesis: "No es bueno que el hombre est solo", y le espet al seductor esta carta: "Mi muy estimado: Srvase devolverme a mi mujer, porque yo tambin la necesito para los usos a que usted la tiene destinada. De usted atento amigo y seguro servidor, SIMON RODRIGUEZ". En u:no de los viajes de Simn Rodrguez -y cuenta que fueron nucrc s--, se top de man,. a boca en Pars con su discpulo predilecto Simrn Bolivar, a quien l ,, e nsu juvenile esposr. 1ar, a "', :' Rodriguez del Toro y Alaiza, habale llenado de pesadumbre y cons- ternacin, y hubo de darle este consejo eufrico: "Mi amigo, divirtete, jntate con los jvenes de tu edad, ve al espectculo, en fin, es preciso distraerte, y este es el solo medio para que te cures". El discpulo no ech la admonicin a mala parte. Mal se avena el carcter de Sucre, todo nobleza y rectitud, con el de Rodrguez, todo rebolda y excentricidad, por lo cual anduvieron a la grea. Cuando lleg el pedagogo a Bolivia, desempeaba la Presidencia ,de la Repblica el Gran Mariscal de Ayacucho. A despecho de las ex- VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS plicitas y reiteradas recomendaciones del Libertador, Sucre no poda tolerar ms las impertinencias y los escndalos del antiguo maestro de escuela. En carta de Sucre para Bolvar puede leerse: "Vea usted que un hombre tan bueno, de tnto talent y de tnta instruccin como 'don Simn, haga tales disparates. Yo estoy aturdido de semejantes cosas, y espero que l venga para que me informed por qu lo ha hecho". En seguida agrega que lo atolondr con sus desatinos y express el deseo de que con Dios se marchase. No tom esta vez don Simn las de Villadiego, sino que, en des- pique, ofreelle a Sucre en La Paz un banquet no muy platnico por cierto, en el cual figuraban bacines flamantes, en lugar de vajilla. Aunque Gil fortoul niega la veracidad de la ancdota, Lastarria y otros la corroboran. Ni falt quien la atribuyese a individuo intri-. gante y de ingenio que se propuso malquistar al pedagogo con el pole- marca; pero sea de ello lo que fuere, es lo cierto que la historieta de origen escatolgico, se ha popularizado. Las crnicas refieren que cuando se impuso de la especie en San- tiago de Chile don Andrs Bello, se desquijar de la risa. Un da le presentaron a don Simn Rodrguez a Manuel Uribe Angel, quien al estrecharle la mano, le dijo: -Seor don Simn: Tengo much gusto en conocer al maestro del Libertador. Sardnlcamente le repuso: -Tengo, fuera de ste, algunos ttulos ms para pasar con honra a la posteridad. Refiere el propio Uribe Angc oq a la cada del crepsculo, en sus platnicos paseos con Rodriguez, a las mrgenes de un arroyo que mereci ser el Iliso, a pesar del tan prosaico nombre de Machngara que lleva, como subiese de punto el inters de Uribe Angel por el relato con ribetes de autobiografa, que don Simn estaba haciendo, ste le interrumpi de modo brusco: -"T quieres pormenores sobre mi exis- tencia para hacer una novel: pues no los tendrs...". Y sonri con malicia. En el Post scriptum de una misiva de don Simn para Bolvar, en la que a vuelta de unos comentarios sobre asuntos atafiederos a po- ltica y educacin, le recomienda a un operario en esta forma: 20 EDUARDO CARREO "El nombre del carpintero francs es Brutus Simn) Qu ca- sualidad! Tres Simones en un negocio! Cmo ir mi car(a-libranza! Seor don Simn: Recomiendo a usted al maestro Simn. -SIMON". Don. Simn fu uno de los precursores del nudismo. So pretext de ensear anatoma a los discpulos suyos, se paseaba por 1 saln del colegio, en el traje que us nuestro buen padre Adn en el Paraso. En el pueblo de Azngaro, cerca de Titicaca, el viajero francs Laurent Saint Cricg, que recorra el mundo bajo el seudnimo de Paul Marcoy, se encontr con don Simn Rodrguez, quien hubo de brindarle su hospitalidad; lo invit a cenar y cuando el viajero fu a darle las gra- cias por el obsequio, le contest en un francs de correccin irr prochable. -Sois francs, segn veo, y hasta asegurarla que d* la parte meridional. ---S, le contest con gran sorpresa del agasajado; pero, tambin vos sois francs. i -Lo mismo que ingls, alemn, italiano o portugus: hkblo estas lenguas tan correctamente como la vuestra. -K Oigamos un breve cuento que el mismo don Simn nos relata: "Haba en el jardn de un convento un naranjo muy viejo. El sindico lo hizo cortar -mand hacer un crucifijo y lo coloc en la igle- sia-. Hubo entire las monjas una que se acus al confesor de la re- pugnancia que senta al querer adorar la imagen; y al preguntarle el confesor por qu, le respondi llorando: i -Qu devocin quiere usted que me inspire, si lo conoc haranjo?". Aun cuando no sea de ndole rigurosamente anecdtica, slo a ttulo de curiosidad y como prenda de sutil ingenio, se incluye en estas pginas el interrogatorio que, con motivo del primer centenario del na- cimiento del Libertador Simn Bolvar, en 1.883, abri El Bien Pblico, de Neiva, (Colombia). Despus el Papel Peridico, de Bogot, reprodujo el cuestionario que en el menor nmero de palabras puso de relieve altos hechos del grande hombre. Al doctor Ramn Manrique se le exigi contestar en tres palabras: -Cmo fu ms grande Bolvar? -En el infortunio. VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS A Heraclio Padilla, en dos palabras: -Cul fu la virtud caracterstica de Bolvar?' -La constancia. A Ignacio A. Trujillo, en una palabra entire comillas: -Cul fu la respuesta ms elocuente de Bolvar? -"Triunfar". A Pedro Martnez, en siete palabras: -Cul fu el error de Bolvar como hombre pblico? -Juzgar a los dems por si mismo. A Csar Garca, en seis palabras: -Qu relacin hay entire Bolvar y la libertad americana? -La del Creador a la creacin. Al doctor Jos Mara Lombana, en dos palabras: -Qu es el 25 de septiembre a la luz del Centenario? -Error patritico. A Federico Vargas de la Rosa, en tres palabras: -Qu son tres siglos de servidumbre comparados con Bolvar? -Tiniebla y luz. A la Academia fundada por el Padre Sojo y dirigida por Juan Manuel Olivares, perteneci Jos Angel Lamas. Como para el ao de 1806 eran exiguos los recursos de que dispona la Iglesia Metropolitana, a fin de celebrar las fiestas de la Semana Mayor el joven msico, dolido de su po- breza, concibi la oportuna idea de reunir a various de sus colegas con el objeto de componer y ejecutar las piezas que fuesen necesarias para ser, vir en la Catedral los Oficios del Jueves y Viernes Santo. Jos Cayetano Carreo, Pedro N. Coln y Jos Angel Lamas fueron esco- gidos para escribir las composiciones sagradas y hallaron inspiracin su- ficiente a crear tres obras inmortales: el prilnero, La Oracin en el Huerto; el segundo, el Psame a la Virgen, y el ltimo, el Popule Meus. Cuentan las crnicas Que despus de los Oficios de la mafiana, el ca- nnigo magistral invit a los tres msicos a almorzar, y que habiendo bebido stos ms de la cuenta. regresaron medio calamocanos a la Me- tropolitana. Haban ejecutado ya un trozo del Popule Meus cuando La mas, interrumpiendo la orquesta, rog a Carrefo que le acompafase algo que iba a improvisar. El violin del egregio artist dejse or predominando y el auditorio, sorprendido, percibi una meloda como de arpas anglicas: itra parte de la composicin grandiosa. La autenticidad de este episodio, puesto en tela de juicio, ulteriormente la han desvirtuado personas duchas en la material. Raros sern los lectores a cuya noticia no hubiese llegado la ancdota de un ingls de buen gusto que, de paso pur Caracas en los Das Santos, oy el Popule Meus y pregunt a un su amigo: EDUARDO CARREO -Quin es el autor de tan sublime obra? -Un venezolano: Jos Angel Lamas. -Y en dnde est la estatua de ese hombre? Por desdicha, la admiracin de los psteros an no se la ha erigido. Merecen tambin recordarse dos insignes msicos que pertenecieron a la Academia del Padre Sojo: Juan Mesern, flautista, fundador de una escuela de msica en Petare, y Jos Antonio Caro de Boesi, guitarrista. Como reza un antiguo verso: La msica a las fieras domestic. A Jos Toms Morales asimismo le gustaba la msica. Mesern se haba afiliado al partido republican y estaba puesto en capilla. Antes de que se le ajusticiase, pidi a sus carceleros una flauta y conseguido- que la hubo, comenz a ejecutar en ella magnficos trozos que los conmovieron. El official encargado de la escolta fue en casa del jefe espaol para comunicarle: -General: el reo que vamos a fusilar es un canario. -iCmo! Un canario? Entonces es de mi tierra. -Es un canario por la flauta; la toca admirablemente. -Trigame ese canario para verle la pluma- orden Morales. Llevado a presencia del generalsimo espaol, Mesern logr conmo- verle con los mgicos sones de su flauta. -Eres un verdadero canario, le dijo. Toma para alpiste. Y le puso en la mano un par de onzas, aadiendo: -Un hombre de tan rara habi- lidad no debe morir: ests en libertad, y si quieres puedes quedarte con- migo en mi banda. Con menos fortune corri Caro de Boesi, quien pag su frvido pa- triotismo con la vida, pues fu fusilado por el propio Morales en Cuman, el ao de 1814. > Ya Pedro Carujo, partidario resuelto del militarismo y de los golpes de cuartel, haba dado seales ostensibles de xenofobia en El Republicano, peridico que redactaba o le redactaban -lo mismo es para el caso- contra la candidatura presidential del doctor Jos Mara Vargas. Entre otros reparos le opuso el de que era poseedor de various idiomas extranje- ros y el de que haba ido a buscar en tierras exticas la ciencia, por no haberla encontrado en la suya, y otras lindezas de la misma laya. El nombre de Carujo haba adquirido la ms triste fama, por la par- ticipacin que tuvo en el atentado contra la vida del Libertador, el ao de 1828. Su entrevista con el doctor Vargas es clebre en nuestros anales. Como la media ms eficaz para evitar la guerra civil, fu a exigirle al probo ciudadano la renuncia a la Presidencia de Venezuela, tomando por VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS base que el Gobierno estaba vencido y que el hecho del 8 de julio iba a ser el derecho del da siguiente; y el doctor Vargas, revestido de filosfica serenidad, adujo entonces que el Poder que estaba ejerciendo no era re- nunciable sino ante el Congreso y que jams reconocera el Presidente -de la Repblica la autoridad de una revolucin a mano armada. -Seor doctor, interrumpi Carujo: -El mundo es de los valientes. -Seor Carujo, aadi Vargas: -El mundo es del hombre just y bueno. Se refiere que ante la austeridad de estas palabras, Carujo se retir, cubierto de ignominia y de vergenza. < -> El caraqueo Feliciano Montenegro y Coln desempe, bajo el Go- bierno espaol, un cargo de poca importancia en la Secictaria de Guerra, hasta que estall el movimiento r.evolucionario de 18j.l. Volvi con Mo- rillo, y cuando se consolid la indiprn&encia de su patria, estuvo deste- rrado power algn tiempo. Acogido a la amnista decretada por el general Jos Antoniko Pez, re- greso al pais donde se dedic a la enefi:nza. El tratado sobre Geografa General, es obra suya. EF 19 de abril de 1836, abri e "Colegio de la Indepenuencia" --donde se educaron los hijos de Pez-, en la esqaina que hoy lleva su nombre, una de ni. mas cntricas de Caracas; lo cual di pie paa que uno de sus numerosos enemigos escribiese este pasqun en los mules del plantel edu- cativo: ";Oh, Coln qu inteligencia!, tu escuela hay que tbndecirla; pero, por que en tu demnencia la llamas de "Independencia" si no supiste servirla?" u > - En diciembre de 1843, un adnicator del Banco Nac:onal. llamado Juan Prez, propuso acusacin contra el autor de unas Seguidillas que aparecieron en El Relmpago. Los versos no llevaban firma, pero desde el principio se los achacaron a Rafat 1 Arvelo, poeta epigramtico, el cual no se airevio a asumir la responsabilidad de su obra ante la justicia, y se cit en lugar suyo, conforme a la Ley de la material, al editor del pe- ridico. Lo era Ramn Villalobos, un pobre diablo que prestaba su nombre a los escritores de la oposicin. El miedo se apoder de Villa- lobos y ocultse, al igual de Arvelo. He aqu el cuerpo del delito: EDUARDO CARREO Don Juan Galindo Prez El alma diera, Por ro aflojar la hacienda De la heredera; Y andan diciendo Que ya la tal hacienda Va pereciendo. Como el ladrn Juan Alba Tiene dinero... Muchos son los delitos De don Juan . pero Es cosa fea Que azotado en la argolla Un Alba-sea. Mte en tu casa un rico .. Le das.. Ya entiendo. -Y haz que al instant otorgue Su testamento. -Bien, y que sea Yo nombrado heredero. -Tonto! Albacea. -Quin es aquel que azotan Con crueldad tnta? -Un infeliz que hambriento Rob unz cabra. -Y el que pasea Rodeado i: '; "'s? -Un albacea! -Por qu lleva escondidas Don Juan las manos? -Porque las tiene llenas De albaceazgo. -En Galilea Vapulan esos males Con panacea. El abogado de Juan Prez aleg entonces que la responsabilidad incumbia a Antonio Leocadio Guzmn, dueo de la imprenta de donde sali el libelo, pues demasiado se sabia que Villalobos era un editor no- minal, inapto para hacer versos, de industrial desconocida y absoluta- mente pobre. Era costumbre de la poca la de estampar firmas de per- sonas recluidas en los lazaretos, o de reos condenados a presidio, o de VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS personajes imaginarios, a quienes no se poda reducir a prisin. Para evitarlo, el cdigo de 1839 dispuso que seria responsible del escrito el impresor "cuando el original resultase firmado por persona o personas en la cual o en las cuales no pueda hacerse efectiva la responsabilidad legal, ni al tiempo de la impresin ni al de la acusacin". Al efecto, ci- tado Guzmn, fund su defense en que Villalobos era ciudadano vene- zolano en ejercicio de sus derechos, lo cual bastaba para permitirle pu- blicar o imprimir cualquiera obra; que no estaba degradado ni preso, sino en libertad y en aptitud de responder de sus acciones; que aun supo- nindole incapaz de pagar la multa a que se le condenase, sta poda sustituirse con la de prisin correspondiente .ealada por la Ley; que la ocultacin de Villalobos no era motivo suficiente para hacer pesar toda la responsabilidad sobre el impresor. y otros razonamientos por el estilo. El jurado de imprenta declare que Guzmn deba responder del escrito, en vez de Villalobos. Ca'los Seublette Bajo la presidencia del juez de primera instancia, doctor Isidro Vicente Osio, el nuevo jurado deba calificar el escrito; Guzmn se de- fendi con su acostumbrada elocuencia; la turba que le acompafiaba rom- pi en estruendowcs aplause' y a-.-g la voz del juez que reclamaba silencio. El juez, atemorizado, se traslad a la casa del general Carlos Soublette, Presidente de la Repblica, para manifestarle que no tea libertad y que el motn era inminente; Soublette le aconsej que volviese EDUARDO CARREO a su despacho, que se hiciera respetar con el apoyo de las leyes y que si el pueblo continuaba sublevado, agitase la campanilla: frase sta famosa en nuestros fastos; concluy Guzmn su alcgato en medio de las acla- maciones frenticas de sus partidarios; la turbamulta di "mueras" a la Oligarqua y al Gobierno y regres el jurado con el veredicto de abso- lucin. En tal embrollo anduvieron mezclados nada menos que Juan Vicente Gonzlez, dos hijos de Soublette y Pilar Meneses, que capita- neaba a los estudiantes universitarios, mientras Soublette permaneca en su casa, rensando tal vez, como dice Gil Fortoul, a quien seguimos'en esta relacin, "que la libertad es el mejor pararrayos en las tempestades populares". Cuando el general Carlos Soublette desempeaba la Presidencia de la Repblica, era Mariano Uztriz Gobernador de Caracas. Otra ma- nifestacin popular hubo, en favor de Antonio Leocadio Guzmn, la cual pas en actitud hostile por enfrente de la casa del primero. Uztriz, instalado en ella, le pregunt a Soublette: -General: qu hacemos? La situacin es crtica y se agrava por moments. Soublette le respondi, sin perder un moment su calma de estoico: -Eso pregunto yo, porque no soy sino el Presidente de la Rep- blica y usted es el Gobernador de Caracas. Juan Jos Churin refiere en El teatro en Caracas, que por 1843 tra- baj aqu una Compaa de arte dramtico, entire cuyos actors figuraba Francisco Robreo. el cual compuso y llev a escena un juguete cmico, intitulado Excelentisimo Seor. Era una stira contra el general Carlos Soublette, quien, cuando tuvo conocimiento de ella, hizo llamar al autor y actor para que se la leyese. El hombre se cohibi al principio, pero hubo d ac3eder ante los ruegos reiterados del Presidente. Concluida la lec- tura, ste le dijo sin inmutarse: -Todo est muy bueno, adems de que no me trata a mi tan mal; no tiene sino ligeras burlas, y crame usted: Venezuela no se ha perdido ni re perder porque un ciudadano se burle de un gobernante; se perder porqus un gobernante se burle de sus conciudadanos. A Fermn Toro, cuya fealdad patricia se hermoseaba en la tribune, le confi el Gobierno la misin delicadisima de gestionar el reconocimien- to de la Independencia de la Repblica por la antigua metrpoli. El 30 de marzo de 1845, Francisco Martnez de la Rosa, poeta ro- VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS mntico y politico liberal, firm el Tratado de Paz y Amistad con Vene- zuela, despus de las gestiones largo tiempo demoradas de Soublette y de Fortique, a las que di motivo un incident harto enojoso: cierta frase del Ministro espaol, desdorosa para Venezuela. Soublette entonces todo hubo de arrostrarlo, inclusive el rigor del invierno, y vise a punto de sus- pender la negociacin, la cual no continue sino despus de retirada la frase. Esa actitud de Soublette le vali las ms cumplidas alabanzas de hombres eminentes como Lord Clarendon, Wellington y otros. Cu- po a Toro en suerte la de coronar tan difciles asuntos diplomti- cos. Al propio Martnez de la Rosa habale tocado, en 1844, iniciar el reconocimiento de derecho de nuestras Repblicas, y as lo anun- ci a las Cmaras de Prceres y Procu adores del Reino, cuando express la voluntad del Gobierno de Isabel II de establecer las rela- ciones internacionales con Mxico. Firm Toro el acta. de trascendencia notoria, el da 7 de agosto de 1846, con lo cual gan insigne honra, no ya slo para su nombre, sino tambin para todo Venezuela. No desaprovech la Reina coyuntura tan simptica, a fin de in- vitar para un sarao fastuoso en el Casino de Madrid a nuestro Repre- sentante Diplomtico y al general Juan Jos Flores, otro notable ve- nezolano. Bail Toro con la Reina. En Caracas se propal la noticia; y fu entonces cuando el general Carlos Soublette, a la sazn Presidente de la Repblica, hizo circular la nueva de que el prcer haba pisado el traje de la Reina, desgarrndolo. Don Fermn, hombre de mundo, restituido a la patria, se avist con el gran repblico: -Crees, por ventura, que no s bailar a la perfeccin para co- meter semejante desaguisado? -No lo dudo un moment. Soy el inventor de la especie, y lo hice en obsequio tuyo. Sin ella ningn compatriota te hubiera perdo- nado el xito clamoroso y que, adems, hubieses bailado con la Reina de Espaa. Admirable fu la estratagema inventada por el general Soublette para quitarse de encima a los enfadosos, aun cuando fuesen de alto compete: le haba dado la orden a su esposa de que al verlo con alguno de ellos, le recordase la hora de tomar las cucharadas. Cierta vez estaba Soublette conferenciando con Pez y se oy de pron- to una voz femenina: -Carlos, ya es hora de que tomes las cucharadas. Pez, con astucia llanera, enterado de lo que pasaba, marchse en seguida. Entonces Soublette dijo a su esposa: EDUARDO CARREO -Mujer, qu has hecho? iSi era nada menos que el general Pez quien estaba hablando conmigo! Soublette fu inmediatamente en casa de Pez a darle todo gnero de excusas, pero ste lo tranquilize con amabilidad risuea: -Despreocpese, don Carlos; su receta contra los fastidiosos es infa- lible; yo no haba cado en la cuenta de que lo estaba importunando con mi conversacin y doa Olalla me lo indic a tiempo. Jos Manuel Fernndez hubo de prestar su apoyo al gobierno del general Carlos Soublette; y Francisco Michelena y Rojas se present en la mansin presidential para hacerle saber que l se negaba rotundamen- te a seguir prestndole el suyo, porque aquel buen seor tena dos pros- tbulos nmeros 56 y 58, situados entire las esquinas de Los Albafiales y La Cruz de la Vega. Soublette, con cierta malicia, encontr bien esa resolucin, pero no encontr asimismo bien que Michelena y Rojas estuviese tan bien ente- rado de tales direcciones. Tan pronto como lleg a conocimiento del general Soublette el haber- se sancionado un decreto de amnista por el Congreso de 1858, resolvi re- gresar a Venezuela y tuvo estas frases llenas de elacin patritica: "Algunas faltas he debido cometer cuando mi patria me ha castigado: si algo valen mis palabras, os encarezco la unin entire todos como her- manos y la obediencia al Gobierno". Juan Vicente Gonzlez naci en Caracas el ao de 1808 y muri en la misma ciudad el 19 de octubre de 1886. Nunca sali de sus ale- daos, lo cual no fu bice para que por su much ciencia mereciese de sus contemporneos el calificativo de "monstruo". Se ignora quin fu su progenitor. Con iespecto a la madre suya escribi: "Una mujer del pueblo' foimn mis entraas, y una mujer que amaba al pobre, que era la ccmranera del que sufra, cuid mis prime- ros aos". Alusin a doa Josefa Palacios y Obelmejia, viuda de don Pedro de la Vega, muerto en las reyertas de Ocumare, en poder de Rosete. Una de sus mejore --mblanzas la traz el ilustre polgrafo Lisandro Alvarado, en la Historia de la. Rev~luin Federal en Venezuela: "En los retratos que de I se conservan aparece feo, afeitada su barba, su crneo al parecer dolicocfalo. Glotn, desaliado en sus mo- dales, voz delgada y desapacible. Con una estatura procerosa, bien que de torso algo encorvado y abultado vientre, veiasele atravesar las calls VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS apoyado en un grueso bastn y sin revelar much pulcritud en su ves- tido. Olvidadas hoy las escenas ridculas a que le condujeron sus ene- mistades polticas y personales, bastan a adivinarle y a comprenderle sus escritos: zafio para zaherir, exquisito para elogiar, fatigando a sus enemigos con una irona destemplada, alentando a los suyos con entu- siastas ditirambos. En caso de necesidad llenaba todas las columns de su peridico sin colaboracin y con producciones apasionadas, y a veces salvajes por el nervio y la vigorosa entonacin, por el descuido y la clera que las animaban. Contrariadas por otra parte sus ideas, ni reparaba en si era amigo o enemigo el objeto de su censura, ni en si era poderoso el enemigo". Juan Vicente Gonzlez Por el ao de 1861 fue encarcelado el periodista rebelde en las Bve- das de La Guaira. Tom entonces la pluma para trazar cuadros dantescos. "El dolor ha sido el pan de mis das y el sueiio de mis noches". Y surgi as el Eco de las Bvedas, en el cual dijo que nunca del rbol de su vida colgaron flores y que loe y mirra destilaron solamente de sus tallos heri- dos. Como el pjaro implume se esconde bajo el ala maternal, l no hall ms regazo que el de la providencia, en su infancia sin madre, en su adolescencia abandonada, en su juventud sin amores. Hasta el calabozo de Juan Vicente Gonzlez slo. llegaba el umbo lejano de las olas, al chocar contra la escollera; y un cielo caliginos, sin fulgor de estrellas ni de luna, lo cubra como techumbre de plomo. Y de su..seno brotaban olor de sangre y hlitos de muerte. EDUARDO CARREO Entonces escribi: "Eso que ves, polvo de hombres, tumba llena de podredumbre y huesos, fu una nacin en otro tiempo. "Vedla. Ninguna aspiracin noble, ninguna creencia, ningn pen- samiento comn, ningn amor. Todo ha muerto en ella; todo lo ha per- dido, hasta el instinto de la conservacin. "A tal abismo llegan los pueblos en que se ha extinguido la vida del espritu; en que el sacrificio es odioso y los apetitos mandan y se han olvi- dado el deber y la justicia. "La abyeccin de las naciones es el poder de los tiranos". El largo cautiverio a que lo redujo, sin formula de juicio, desde luego, la Dictadura de Pez, lo invirti Gonzlez en escribir alguna s- tia poltica o alguna hermosa Meseniana- y en componer, trabajo por dems penoso y difcil- su Manual de Historia Universal. "Esta obra -dice el autor- emprendida con calor entire las bvedas y la crcel, continuada bajo los cerrojos de una nueva prisin y en los negros ca- labozos de la Rotunda, acaso se resienta de los miserables objetos que me rodeaban. Espero, sin embargo, que lejos de que hayan entibiado mi entusiasmo por la libertad y el progress, mi horror a la injusticia y la sangre, habrn exaltado estos sentimientos, hacindolos ms activos poi el suirnmlento personal y el ajeno y por el espectculo odioso de la iniquidad. Divertiria a mis indiferentes lectores si hubiese de referirles tcdos los obstculos que hube de superar para la formacin de este libro y para su impresin, cuando tena que aprovechar el silencio de la noche para escribir y divida el insomnio del pobre reciennacido que se sufocaba con su madre en un calabozo oscuro y fro. A cada ins- tante el estrpito de los cerrojos y puertas de' hierro, la voz dura del carcelero, el espanto y el hambre pintados en los semblantes, la de- gradacin y los vicios como distraccin al dolor, la agona lenta del preso poltico, para \l que no haba mdico ni hospital. Clandestina- mente pa',"ban a la imprenta los originales; disputronse varias veces las prebi.ba: al official de guar,-".; y hacan penitencia entire ambos ras- trillos los inocen,.es in fouium de Ba o:.,o :, de ,yala". Cuando J, e"~ : J.os T I ido Monagas en 1858, otra vez es- grimi Juan V:cenue CO nzal la pluma del diarista de combat. Fund El Heraldo, su ms alta presea. Las frases, ariete; los editoriales, ca- tapulta. "El fuego patritico de mi corazn, escribi en 1864, ah, ah est en ese Heraldo que buscis; que si alguna vez con la vela en la mano, estuviese para expirar la Patria moribunda, bastarale recostar su frente sobre sus pginas, para alentarse nuevamente y vivir". Fuego sacro en donde se consumi su existencia borrascosa. Aunque hizo versos mediocres, fu, sin embargo, poeta: un gran poeta en prosa. iQu prosa la suya! En Venezuela nadie ha podido superarla ni siquiera imitarla. As lo promulgan largamente las Me- senianas, la ms hermosa flor de su vida y la flor ms hermosa de su estilo. Se inspir en las del poeta francs Casimiro Delavigne para escri- bir las suyas, y as pudo exclamar: "Mesenia, la de los tristes cantos que VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS inspiraron los mos". En la Meseniana que dedic a Tefilo E. Rojas, con motivo de la inhumacin de sus restos, el insigne escritor venezolano hace la autocritica de su estilo: "Creen algunos al leer escritos los acentos escapados de mi corazn, que son creaciones dei ingenio, frivolos juguetes de la exaltada fantasa. Mi- den por sus sen'aciones los latidos de mi pecho, arrojan mis dolores en el molde de sus vanidades, y acusan de e.:agerada la imaginacin ma por la debilidad exagerada de la suya. Ay! cos. pensamientos son los ramos agitados por la tempestad del :bol o mi vida; y al tocarlos brotan san- gre como los del bosque encsntreo jor Armida. Mi estilo no es el pan laboricso del hombre, regado can el sudor del rostro: como la vegetacin de los climas meridionales, espontnea, poderosa, l viste risuees salles o es2aepados r. cs, multiform i, o.:i '.'o, extravagance, pero expresin pulsimo de mis sentimientos. Conr-,go idntico, si cristalizis las ideas que hace visible, no obtendrais un mosaico de abigarrados colors, sino un mineral fundido con la sangre de mi pecho al fuego de t i corazn . . de mi corazn consumido en busca Jl la gloria y la felicidad". Partidario decidido del axioma de Quevedo de que Pues amarga la verdad, quiero echarla de la beca, Gonzlez la dijo sin circunloquios ni temor alguno. Llam a So- tillo, "viejo criminal"; a Angel Quintero, "histrin sonoro"; a Len de Febres Cordero, "len en la paz y cordero en la guerra"; a Jos Austria, "Talleyrand decrpito, mquina floja que mueve y hace rechinar el espantoso Aranda", y as otros denuestos de la misma laya. Derrotado el comandante Clemente Zrraga en Maiqueta, el ao de 1859, asegur el polemista que el combat se perdi por falta de jefe. T:,at ste de asumir su propia defense, alegando que haba cumplido con su deber, y le replic Gonzlez, "pues si el combat no se perdii por falta ce jefe, es claro que se p n.ra' pr sobra de jefe". En ciejta oca- si'n. ,1 diputado Eladio Lara 1 a meI azs' con un silleta z", en la posada de Baoetti: -"No rLJih esperar otra cosa -le increpo- (eei a.esino de los frailes de Guayana". Aquel hombre de excepcin, que llen con pginas imperecederas, como el mrmol y como el bronce, nuestros anales, vivi e mayor pobreza, a pesar de que con muy poco se conformaba: con uy rbol, un panal y un nido. Ya prximo a entrarse en lo., dominios de la eterna sombra, fueron a visitarlo unos amigos: y como tuviesen a empeo tranquilizarle sobre su fin cercano, replicles con voz apagadamente melanclica: --Vana esperanza, hijos mos: el sol de maana no alumbrar mis tristes ojos. El entierro se efectu el 2 de octubre de 1866, a las seis de la Larde, con asistencia de les institutes docentes de la ciudad. Sgn El EDUARDO CARREO Federalista, el acompaamiento fue numeroso. Habl en el cementerio el doctor Gernimo E. Blanco, Director del "Colegio Vargas". Fueron comedidas sus palabras. "Bajo estas puertas -dijo- que se abren a la eternidad, Juan Vicente Gonzlez no puede tener otro enemigo que no sea la ignorancia". Amenodoro Urdaneta escribi un articulo en El Porvenir acerca de los ltimos trabajos de Gonzlez. Se habl entonces de los grandes mritos del institutor, no asi de los del periodista, debido, sin dispute, a lo difcil y peligroso de las circunstancias. Hubo silencio para quien proclam una vez con su verbo arrebatado y convincente: "La libertad de imprenta, reconocida por la Constitucin, no es el privilegio ni la concesin de un partido, sino el derecho imprescriptible de los ve- nezolanos". Reposan sus restos en el columbario de "Los Hijos de Dios", sin que seal alguna -lpida, inscripcin o cruz- permit reconocer el sitio donde se encuentran. Con olvido incalificable dejaron perder las generaciones psteras el sepulcro de quien se esforz en poner el nombre de la patria en seera cumbre de gloria. Da de autntico jbilo fu para Juan Vicente Gonzlez el 17 de diciembre de 1.842, porque con el fnebre atuendo de la entrada de las cenizas del Libertador en Caracas, vi realizado su nobilsimo deseo. Tuvo por la ms clara ejecutoria la de haber sido el primero en mantener 'siempre enfervorizado el culto del Hroe, como smbolo y afianzamiento de la nacionalidad venezolana. Public entonces Mis exequias a Bolvar, donde recogi los escritos en prosa y verso que durante once aos consagr a exaltar las nclitas hazaas del Epnimo. Cpn el designio de cumplir la ltima voluntad del Padre de la Patria, la de que sus huesos reposasen en el lugar que fu su cuna, el Gobierno de Venezuela nombr en ese ao una Comisin compuesta de los seores doctor Jos Mara Vargas, general Jos Mara Carrefo y Mariano Uztriz. 1 "Y el mtilo de los Cerritos Blancos, el ilustre Carreo a quien heran todas las balas", segn la expresin arrogante del autor de Venezuela Heroica, estaba hecho un viviente acerico. Entonces Juan Vicente Gonzlez escribi un suelto intencionado en uno de sus peridicos, que as concluye: "Y van los restos de Carrefio a recibir los restos de Bolvar". Disimiles en todo eran Juan Vicente Gonzlez, Redactor de El Heraldo y Pedro Jos Rojas, Redactor de El Independiente, ambos a dos VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS periodistas audaces, vigorosos, incisivos, brillantes, iniciadores de una hermosa y original literature desconocida entonces en el estrado de la prensa, al decir de un escritor de aquel tiempo. Tambin todo en ellos era antagnico: estilo, mtodo, miras, ambiciones, caracteres, hbitos y figure. Rojas era un bizarro tribuno; Gonzlez un polemista contumaz. Vesta Rojas con elegancia y pulcritud; Gonzlez no se cuidaba en absolute de su indumento. El estilo de Rojas era llano, brioso, uniform y sencillo; el de Gonzlez, elevado, ardiente, pomposo y desigual. El uno, buen dialctico, ahondaba en el convencimiento y la persuasion; debatase el otro en el te- rreno de lo personal. La inteligencia de Rojas era vasta y fina; la ilustracin de Gonzlez, profunda. Rojas haba militado en las filas conservadoras; Gonzlez en los dos bandos. El primero formaba en el grupo de los lla- mados "dictatoriales" y el segundo en el de los "constitucionales". Qu much, pues, que se anduviesen a la grefia? Hubo entire los dos un mag- nifico, enconado y admirable duelo de prensa, en el que se esgrimieron gallardamente las armas poderosas del talent. Gonzlez, espritu vehemente, crey en Pez y fu idlatra suyo mientras representaba las opinions constituclonalistas; pero se torn de improviso en su adversario Inexorable cuando supo que aspiraba a la Dictadura, por influencia de Rojas. Gonzlez era catedrtico de His- toria Universal en el colegio "Santa Maria". Como era cada vez mayor el nmero de oyentes de aquellas lecciones, el licenciado Manual Mara Urbaneja, director del institute para entonces, alquil un local aparte y cnsono con las classes de Juan Vicente Gonzlez, quien, una vez pues- to en camino para darlas, tuvo conocimiento de que el general Jos An- tonio Pez haba asumido la Dictadura; al posesionarse de la ctera comenz- la leccin en esta forma: j -"Ya os he hablado bastante de Atila: os he presentado su r trato moral; mas como es possible que topis con Atila por las calls de Cara- cas, vengo a presentaros su retrato fsico: cabeza de gato, ojos aletar- gados y azules, cuello de toro: la mano del Eterno se ha encallecido tra- tando de doblegar la cerviz de este brbaro y no ha podido conseguirlo". No bien se percat Rojas de tales vociferaciones, cuando fu re- ducido a prisin Juan Vicente Gonzlez. En su celda de la Rotunda, tes- provisto de obras consultivas y slo fiado de su memorial estupenda, compu- so el Manual de Historia Universal, como antes se consign. A este propsito se refiere que un da Pez visit la prisin; advertido de su presencia Gonz- lez, se asom sigilosamente a la puerta de su calabozo y apretando los pu- fios, le increp: -"Dime, qu has hecho de la gloria impostora que te fa- briqu cori mis alabanzas? Miserable, que te sientas a la orilla del sepulcro a gritar que es mentira todo lo bueno que de ti he dicho!". Mis libros se intitula una de las Mesentanas de Juan Vicente Gon- EDUARDO CARREOQ zlez, en la cual da inconcuso testimonio del amor que en todo tiempo y sazn profess a ellos. Y como disfrutaba de una colosal memorial, inmediatamente la obra leda entraba a ser parte del propio acervo. De ah el remoquete de "Tragalibros" con que generalmente se le conoca. En el ao de 1862 el Gobierno de la Dictadura contrat en Londres el sonado emprstito de un milln de libras esterlinas. Tuvo participa- cin en l Pedro Jos Rojas, Sustituto y Secretario General de Pez. De manos a boca se toparon Gonzlez y Rojas. Este le di un saludo irnico: -Adis, Tragalibros! -Adios, Tragalibras! Para deferir a los deseos manifestados por la seora Brbara Nieves, a quien llamaban familiarmente "Barbarita", amante del general Jos Antonio Pez, a la sazn Presidente de Venezuela, uno de sus consejeros y ulicos, el doctor Miguel Pea, propuso en el Congreso que fuese la ciudad de Valencia la capital de la Republica, en lugar de Caracas. , Juan Vicente Gonzlez, con su agresividad ostensible, se limit a ne- gar la proposicin de esta suerte: -Brbara es la proposicin y slo cabe en cabeza de pea! Juan Vicente Gonzlez, refirindose a uno de los caudillos liberals que llevaba, a modo de trgico trofeo en su morral, las saladas cabezas de lbs Belisarios, dijo que dos tigres salieron subitneamente al camino para darle este saludo, en reconocindolo: -iAdis, hermano! Cuando el entonces general Juan Crisstomo Falcn hallbase proscrico en Bogot, puuucu un manifesto en el que justificaba su con- ducta y relataba los acontecimientos, a la vez que expona sus propsitos. A ojos vistas, la redaccin de tal document era obra del Secre- tario General, coronel y licenciado Antonio Guzmn Blanco. Ya lo pre- suma as Juan Vicente Gonzlez, cuando escribi en uno de sus peri- dicos,.que, seguramente provena de aquel "bicho pedantesco, que recibi de su padre la empalagosa charla y las maas del gitano". Eran temidos en el Congreso sus apstrofes e invectivas. En una de las sesiones se trat del establecimiento de los Obis- -pados, de Barquisimeto y Calabozo, y de fulminar un anatema contra VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS los acontecimientos del 24 de enero de 1848 y otros temas de menor monta. Como es de suponerse, las discusiones llegaron al culmen del apa- sionamiento, y sobresalan por su exaltacin Juan Vicente Gonzlez y Francisco Michelena y Rojas, apodado "El viajero universal". A entram- bos les aplaca personificar los debates, agredindose de continue. Momento hubo en que Gonzlez hizo cargos contra Michelena y Rojas y ste le respondi: -Sepa el seor diputado que yo he recorrido el mundo entero. A lo que replic Gonzlez: --SI; pero como el tonel, en el fondo del barco. Como se anot en la ancdota anterior, para entonces en el Con- greso habla acaloradas disputes: tratbase, de la creacin de los Obispa- dos de Barquisimeto y de Calabozo; de fulminar un anatema contra el 24 de enero del 48; de las medidas que era necesario tomar para la termina- cin de la guerra federal; de la creacin de una Secretaria de Fomento, y de los preliminares del juicio que deba seguirse al ex-presidente Julin Castro. En la Cmara de Diputados, sobre todo, eran ms enzarzadas las discusiones, y cuando terciaban en ellas Juan Vi ente Gonzlez y Fran- cisco Michelena y Rojas, los asuntos se hacan Personales y los denues- tos y las imprecaciones llovan a ms y mejor. Por lo general, sent- banse el uno frente al otro. En cierta oportunidad, Michelena y Rojas, al mencionar a Jess, dijo: "el infame galileo", y Gonzlez, indignado, levan- tndose de su curul, le interrumpi de modo brusco: -Seor Presidente: Mandad encadenarle, no -sea que el Seor vibre en estos moments un rayo sobre l y me caiga a mi en la cabeza. Sostuvo en El Heraldo polmica enzarzada con Cipriano Morales, ricachn y con fama de avariento a quien cubri de anatemas, a tal punto que di motivo a personal encuentro. Gonzlez consigui asirle por el cuello de la levita; se la volvi aficos, gritndole: Esto te duele ms que un articulo. Un malqueriente se interpuso en su camino: -Yo no le doy la acera a un canalla como usted. -Pues yo si -repuso Gonzlez-, con fingimiento de cortesa. Juan Vicente Gonzlez contrajo matrimonio con la seora Jorja Rodil, quien tena fama de fea, y le di a luz un nio. Para celebrar el fausto suceso, Gonzlez inici su clase de gramtica ese da con el anlisis lexicolgico y sintctico de la siguiente propnsicinI: EDUARDO- CARREO Jorja ha dado a luz un nio. -Jorja, qu parte de la oracin es? El alumno, tal vez resentido por una reprimenda del maestro, para, vengarse, contest sin vacilar un punto: -Una interjeccin de horror. Famosa fu la reyerta habida entire Juan Vicente Gonzlez y Jos Ramn Villasmil. Una vez, a punto de irse a las manos, Villasmil cay de bruces y Gonzlez aprovech la cmica circunstancia para increparle: -iAs, miserable, de rodillas, es como debes estar en mi presencia! Hizo una resea teatral en El Heraldo, en la que motej de vieja a una de las artists, la cual, montada de clera, enarbol su sombrilla contra Gonzlez, quien exclam viendo a los circunstantes: -iPor Dios; lbrenme de los furores de esta anciana! Un military liberal de truculenta facha, a quief acababa de inju- riar en el citado peridico, se le acerc en un caf, y lleno de ira pre-. guntle: -Usted sabe quin soy yo? El fogoso periodista le contest a rajatablas: -No lo s, pero por su aspect de belitre supongo que ser un general de la Federacin. Se refiere en los Perfiles Venezolanos que Gonzlez opt a la Ctedra de Literatura en la Universidad Central; y con el propsito de apabullar a su oponente, se le present de sbito con un libro abierto-, se lo puso en las manos, dicindole: -Tengo mis dudas de que t sepas leer; vamos, lee; scame pronto de la incertidumbre. Otra vez, instalado Gonzlez en un caf pblico, se le acerc un perdonavidas de quien haba escrito horrores, para inquirirle: -Por qu ha dicho eso usted de mi? Se levant de su asiento y enarbolando el bastn, a guisa de clava: -Y t, quin eres? -El general Fulano. -Entonces lo dije porque es verdad. Desde 1846 se distingui Pilar Meneses como agitador. Pu en sus mocedades compafero de Gonzlez y ahora se hallaban distanciados. VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS Corri la fama de que Meneses haba sido uno de los victimarios del comandante Antonio Jos Vzquez, preso por delito poltico, Meneses, para hacer fisga del traje poco limpio de Gonzlez, se llev las manos a las narices: -Foo; me hiede a godo. -Es la sangre de Vzquez que te sofoca. Relata Juan Jos Churin, quien populariz el seudnimo de El Bachiller Mungua, que "en 1849, el Licenciado Juan Vicente Gonzlez habla fundado su clebre colegio "El Salvador del Mundo", sito entire las esquinas de Veroes y Jesuitas, y por una de esas contraposiciones del carcter, a los chicos internos del colegio les tena a media asta y poco alpiste, pues deca, como su homnimo el Licenciado Cabra, que el no comer es "salud y otro tanto ingenio". "Caso curioso: el Licenciado Gonzlez se pareca al Licenciado Cabra en no dar de comer a los alumnos, lo mismo que el senior Feliciano Montenegro y Coln, Director del colegio de "La Independencia"... y como todos los directors de colegio con internos; pero Cabra de flaco pareca una cervatana, en tanto que Gonzlez de puro rollizo pareca un tonel. No coma el uno, como sus discpulos; el otro tragaba como Garganta. "Como el Licenciado Gonzlez era gran latinista, le llamaban-los profesores del colegio, y lo propalaban los chicos a la chitacallando: "Fabio Gurges", sobrenombre que dieron los romanos al general Fabio Quinto Mximo, a quien apodaron "Gurges", (glotn), y le decan tambin "Pla- vius Dentatus, ventri natus, vesana gula", y le sacaron estos versitos: Tres cosas me tienen preso de amores el corazn: el pltano, el chicharrn y las cachapas de queso. "En cierto oportunidad, aseguraba el Licenciado que lo nico que no le gustaba en los banquetes a que lo convidaban, (cuando alguno te- nia valor para semejante cosa) eran los postres. -"Por qu? -le preguntaron-. Lo natural es gustar algo dulce despus de la comida. "-No es eso, respondi Gonzlez; es que como la palabra "postre" viene de "postrero", eso anuncia que la comida se acab; y yo preferira que me empezaran de nuevo por la sopa". Hubo en esta ciudad un barbero que casi todo el da se la pasaba echando pestes de Juan Vicente Gonzlez. EDUARDO CARREO Se volva un energmeno comentando los editoriales de El Heraldo. Ya hubiera l querido tener al alcance de su mano a ese miserable es- critor: lo hubiese hecho pedazos. Sabedor Juan Vicente Gonzlez de la inquina del desuellacaras, se present con la mayor tranquilidad en el saloncito suyo. Y lo llam para hacerse afeitar. El rapador, un poco trmulo, realize su tarea. Gonzlez pag, y listo ya para salir, se encar con el fgaro, in- crepndole con su voz chillona: -Cobarde: me has tenido en tus manos y no te atreviste a cum- plir tus amenazas! La Liga de Defensa Nacional tuvo a su disposicin, puesto al ser- vicio del pblico, un local con aparatos ad hoc donde podan retratarse de frente y de perfil, gratuitamente, los venezolanos que deseasen ins- cribirse en el Censo Electoral, siempre que no estuvieran impedidos para el caso. De frente y de perfil! Esto nos trajo a la memorial una anc- dota -l, que las tuvo ingeniossimas-, de Juan Vicente Gonzlez, "el Tirteo de nuestra poltica y el Hrcules de la polmica", segn la bizarre expresin de Cecilio Acosta. Epoca de lucha feroz aquella en que comenzaba a imponerse el Partido Liberal, con sus mil y una fechoras y el consiguiente pavor de los voltiles. Falcn, apodado "Doa Juana", tal vez por su carcter concila. dor y benvolo, andaba por las sierras de Coro, con la bandera amarilla enarbolada. Juan Vicente Gonzlez, desde las columns de El Heraldo, en un Perfil que se hizo famoso, le espet este saludo: "Ahi viene, envuelto en su pabelln de color de miedo, el Cain de Coro". Cuando lleg Falcn a Caracas, triunfante, en vez de perseguir al famoso periodista, le compr la biblioteca y trat de colmarle de honors, lo cual puso de resalto la magnanimidad del Caudillo. Como alguien recordara el escrito a Gonzlez, ste exclam al punto: -Entonces lo estaba viendo de "perfil"; ahora lo estoy viendo de "frente". El general Pedro Arismendi Brito, de muy grata memorial, era hombre proceroso, de espada y pluma. De l dijo Abigail Lozano: iSalud, bravo Arismendi, al par guerrero y vate, en cuyo pecho late sin miedo el corazn! VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS Una de sus debilidades consista en el uso de un chambergo de alas inmensas. Entre las esquinas de San Francisco y Sociedad hubo hace aos una sombrerera que ostentaba en la puerta principal, a modo de anuncio llamativo, un descomunal sombrero. Todas las maanas, puntualmente, pasaba por all el poeta Jos Antonio Calcao, redomado socarrn, para hacer la ineludible pregunta: -No ha mandado an el general Arismendi por su sombrero? En cierta oportunidad, don Pedro lanz su candidatura a la Pre- sidencia de la Repblica; y cuando la retir, dijo en un manifiesto que sus enemigos no haban hallado en l ms defecto poltico, a no ser el de su sombrero, tan proverbial era la fama. Fu el general Arismendi discpulo predilecto de Juan Vicente Gonzlez, en el "Colegio del Salvador del Mundo". Con el titulo de Boves escribi un drama, e invit con insistencia al licenciado para que asistiese al estreno, a lo cual accedi con gusto. Concluida la representacin, fu el autor al palco donde Gonzlez se hallaba: -Maestro, qu le ha parecido? -Estupendo! Es el Boves de los dramas! Los poetas y escritores solicitaban, de consuno, el fallo aproba- torio de Juan Vicente Gonzlez para sus producciones. Heraclio Martn de la Guardia habia estreniado con buen xito sus dramas histricos Luisa de Lavaliere y Cosme de Mdicis. Quiso leer a Gonzlez una nueva produccin: Parisina', del mismo gnero, antes de entregarla a la Compa- a que actuaba por 1858 en'el antiguo Teatro Caracas. Impuso por condicin el critico para la lectura que se le prepara- se un bien aderezado almuerzo; y el poeta, en medio de su penuria, se ingeni para dejar satisfechas, en lo possible, las amplias tragaderas de "Tragalibros". Preparado el almuerzo, lo mejor que se pudo, puesto a la mesa el licen- ciado, se dio comienzo a la lectura de Parisina. Al llegar al final del lti- mo acto, en vista de que Gonzlez no daba muestra alguna de asentimien- to, inquiri el poeta: -Cmo le ha parecido, maestro? -Magnfico! -En verdad que le ha gustado? -Mucho! SucUlento! -Cmo suculento! El drama? -No, hombre, el almuerzo. Alejandro Peoli, oriundo de Maiqueta, ejerci en Caracas fun- ciones de critico. Entre ellas la ms odiosa: la de las minucias gra- maticales. EDUARDO CARREO La emprendi nada menos que con Juan Vicente Gonzlez y Abigail Lozano. Es la observacin de Key-Ayala: "De Juan Vicente Gonzlez se recuerdan unos cuantos epigramas que con seguridad le pertenecen. No cabalgaba muy a sus anchas en el verso el gran escritor y polemista. De sus frecuentes torneos con el critic Peoli, queda el epigrama, improvisado o adaptado, que le endilg: All viene Peolino, All Peolino viene: No viene como conviene, Pues viene como con vino". Se refiere que Alfonso de Lamartine por el ao de 1856 tuvo el propsito de escribir la Vida de Bolvar. El autor de la Historia de los Girondinos era manirroto y dispona entonces de escasos recursos econmicos. A fin de realizar el proyecto, se abri una suscripcin en la li- brera de Rojas Hermanos, de cuarenta y seis francos, o sean doce pesos macuquinos, por los cuatro volmenes de que constara la obra. No obstante la penuria de aquellos tiempos, ya que el clera se- gua devastando a Caracas, alcanz a trescientos el nmero de los abo- nados, cuyos nombres remiti el seor E. Philip a Lamartine. A su vez el Gobierno excit al Poder Ejecutivo, a los Gobernadores de Provincia y a los Rectores de las Universidades para que se suscribieran a la obra del clebre autor francs del Curso familiar de literature. Expres el eximio poeta su gratitud al pueblo venezolano en hermosa carta; pero, segn decires, Juan Vicente Gonzlez se limit a comentar por lo bajo: -Vamos a ver cmo ser ese Bolvar traducido al francs. De seguro que tambin puede resultar en la pluma de Lamartine un Napo- leoncito. La ciudad de Valencia vi nacer a Rafael Arvelo el ao de 1814. Era hijo de Cayetano Arvelo, abogado, y de la seora Margarita Rodr- guez. Elegido su padre Diputado al Congreso de Colombia en 1823, le acompa a Bogot, donde prosigui sus studios en el Colegio del Ro- sario: regres a Venezuela el mismo ao. Figur en la poltica mi- litante desde 1838 y desempe en ella, a partir de esa fecha, cargos p- blicos de la mayor importancia, tales como Diputado al Congreso, Go- bernador de Provincia, Ministro de Estado y Presidente interino de la Repblica en 1867. VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS Dise a conocer como escritor en 1842. Fu risuea y festival su musa; inexhausta la vena del repentista admirable y admirado, que a cada instant hacia de l un improvisador oportuno e ingenioso: el chis- te y la agudeza partan de su numen como jabalinas luminosas; a ellos asociaba permanent e inquebrantable firmeza de intencin, con lo cual se esforzaba en imponer las ideas suyas y las tendencies polticas de la poca. Observador sagaz y fustigador terrible, sus stiras y retrucanos, apenas salidos de su pluma o de sus labios, corran de boca en boca por todos los mbitos de la 1Repblica. Fu, y lo sigue siendo, uno de nuestros poetas ms populares. Rafael Arvelo "Situado entire Lozano y Maitin. anota Enrique Bernardo Nez, en medio de una generacin turbulenta y docta, Arvelo es un realista del mismo linaje de Quevedo y Rabelais. Pero l no se dedica a ofrecer una pintura de su poca. Centellea su risa juguetona, alegre y mordaz, entire las luchas del moment, tal como sala de sus labios, por lo que su obra fragmentaria tiene ms carcter de improvisacin. Nunca, al parecer, le di importancia ni se dispuso a compilarla". Muchas de sus composiciones satricas se han perdido; poco antes de morir Arvelo rechaz algunas de las que se le atribulan. Las que pudieron salvarse aparecen mutiladas en las ediciones del "Parnaso Ve- nezolano", hechas por A. Bethencourt e hijos, en Curazao (1889). EDUARDO CARREO Fu Arvelo poeta regocijado. Supo, como el que ms, disfrutar de los placeres de la mesa. Se le ha comparado muchas veces con Quevedo; mas precisa confesar que el seero Seor de la Torre de Juan Abad, des- coll tanto en lo festivo como en lo serio, en lo cual nuestro compatriota es ms que deficiente. A l se atribuyen multitud de ancdotas que, por su color subido, no son para relatadas en pblico. El general Carlos Soublette, manifest en solemne oportunidad, que lo que ms tema en el mundo, eran las seguidillas de Rafael Arvelo. Muri en Caracas el ao de 1878, y sus restos reposan en el Panten Nacional, como ciudadano eminente de la Repblica. El da 15 de marzo de 1841 se promulg la "ley de espera y quita", la cual, por los vicios que entraaba, era el tema obligado de todas las con- versaciones. En la casa del general Diego Ibarra, antiguo edecn del Li- bertador, asisti el poeta Arvelo a una comida. Enfrente le quedaba la seorita Elena Echenagucia; y en el moment de trinchar un pavo, hizo ana de sus ms celebradas improvisaciones: Tus ojos, bella Elenita, Crueles acreedores son, Pues cobran al cerazn Sin dar "espera ni quita". El que los mira una vez, Su alm. y quietud enajena; Y no hay usurero, Elena, Que exija tnto inters. Yo tengo ac mis razones De deudor para decir Que no es bueno consentir Logreras de corazones. Y si a las bellas alcanza Esta ley que hoy fu cumplida, Debes quitarme la vida, O darme, si no, esperanza. Por una Elena ardi Ilin: La historic la pinta bella. T, Elena, ms linda que ella, Incendias mi corazn. Mas..,. soy casado... Te alabo...! Y qu haces t, despreciarme...? Soy capaz de suicidarme... Con esta pierna de pavo! Durante las elecciones de 1846, uno de los candidates presidenciales era Jos Flix Blanco, presbtero y soldado de la guerra emancipadora. Mistiferis es el titulo de la stira que escribi Arvelo contra el prcer, en VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOb la cual predijo la invencin del aeroplano, como ya alguien en ello par mientes: Necesitis caminos? Os abrir el del cielo; Exceptuando el de Guamas, ninguno habr mejor. Y llegarn las almas en un Jess! de un vuelo Al trono del Eterno, en coaches de vapor. Cuando form gabinete el mariscal Juan Crisstomo Falcn, confi la carter de Hacienda a la idoneidad de Rafael Arvelo. Encargado de la Presidencia de la Repblica, se trataba en gabinete un asunto de extrema gravedad. Arvelo pidi la opinion a sus colegas, y como todos estuviesen en desacuerdo, el poeta les dijo con gran circuns- peccin: -El de Coro manda otra cosa. Rafael Arvelo, versado en asuntos crematsticos, llamaba "poca de los flautistas", a la de las crisis econmicas de Venezuela. Como un amigo lo interrogase acerca del sentido esotrico de la frase, le contest el humorista: -En Venezuela todos, sin ser msicos, hemos nacido flautistas, por- que como la pobreza ha sido la deidad que preside nuestros destinos, por fuerza hemos aprendido a hacer lo que hacen los flautistas: tapar un agujero para abrir otro. El embrollo en que se hall metido Arvelo, a causa de las clebres seguidillas que firm Villalobos, segn ya vimos, no lo ech nunca a mala parte; y en Las hallacas, recuerda asi al personaje: Concdeme una sola "seguidilla", Dme tu salpimienta y tus adobos, La "nueva lira de zarzaparrilla", Tu genio, en fin, insigne "Villalobos", Para espantar los Loboss" de la "villa", Que con "orden", progresso" y mil engaos Ofrecen hoy la "paz", a los rebaos. Vino a Venezuela el conde M. I. Velzquez, Caballero pontificio, en son EDUARDO CARREO de reclamaciones personales. Arvelo endilgle una epstola en que puede leerse: Mala letra, renglones desiguales, Sucio el papel y psimo el estilo; Errores garrafales de sintaxis; La prosodia tambin puesta en martirio; Y la desventurada ortografa Llorando a cada paso del escrito... Dudarse puede, con indicios tales, Que naci Conde quien la carta hizo? A quin se "esconde" que de no ser Conde, El autor debe ser Duque o pollino? Describe asi las angustias de un cesante: En fin mi sombrero a tal Ha llegado situacin, Que es por quebrado y peln Un "tesoro national". La trasposicin violent Que acabo de hacer no ignoro; Mas debes tener en cuenta Que iba a nombrar el "tesoro"... Escribi a propsito de unas reclamaciones inglesas: A John Bull no es possible Negarle nada, Porque lo pide "todo" Con tanta gracia! El "guismi monis" Es tan dulce en la baca De sus caones, Que cuando as reclaman Alguna cosa. Les diera yo... no digo Vida ni bolsa, Sino almorranas, Niguas y sabaones, Bubas y sarna! Arvelo era Ministro de Estado cuando el conflict de Venezuela y Holanda por la posesin de la Isla de Aves y las reclamaciones de los VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS judos de Coro. El da 5 de agosto de 1857, el Plenipotenciario de la Repblica, Francisco Conde, y el Ministro de los Pases Bajos, seor van Reitzs, suscribieron una Convencin en Caracas. Para celebrar el arreglo se efectu un banquet y Arvelo improvis este brindis: Volviendo a lo principal, Yo la vida abandon Desde el instant fatal En que atrevido acept La silla ministerial. Desde entonces, maldicin! Paso los meses enteros Hablando de abolicin, De empresas mil, de un milln De caminos carreteros. Qu ms? En este moment Que llevo el vaso a la boca, Se ocupa mi pensamiento En ver cmo no les toca Ni el cero del diez por ciento. Refirindose al convenio celebrado, dijo entire otras cosas: A pesar de los pesares, Siempre tuve la esperanza De que acabase la danza Ms con dares y tomares Que con espada y con lanza. He aqu la nota que dirigi Arvelo al Secretario de la Cmara, el 18 . de marzo de 1844: En la present sesin Se hizo la relacin De esta representacin, Y, abierta la discusin, Se propuso la mocin De que se hace insercin: "Que pase la peticin Contra la vapulacin A cualquiera comisin, Para que sin dilacin Diga cul es su opinion En la present cuestin, Y cul la resolucin EDUARDO CARREO De convenient adopcin En semejante ocasin". Como tuvo aprobacin, Se pas a la comisin Unica de redaccin Por ser de su atribucin. El da 12 de mayo de 1870, el general Antonio Guzmn Blanco, des- pus de haber ocupado la capital de la Repblica, sali de nuevo a cam- pana sobre Aragua y Carabobo. El 16 del mismo mes se hallaba en Va- lencia y fu a visitar a Rafael Arvelo, quien padeca quebrantos de salud. Una hija del poeta recibi al jefe de la revolucin triunfan- te, con quien mostrse un tanto descorts, a tal punto que le pregun- t si era cierto que sus tropas h bian cometido todo gnero de atrope- llos y desmanes cuando entraron en Caracas. A los pocos minutes transcurridos fu el visitante a saludar al enfermo, de quien inquiri sor- prendido: -Cmo es possible que siendo usted tan liberal, tenga una hija tan goda? A lo cual respondi el famoso humorista: -Ese es mi secret: en casa los hombres somos liberals y las muje- res conservadoras. Cierta dama, casi quintaona, que hacia esfuerzos inauditos por oponer a la injuria del tiempo el carmn de doa Elvira, sostuvo discu- sin con Rafael Arvelo, quien le dijo: -Gentil amiga, usted se parece much a nuestra madre la Tie- rra. Como ella, tambin ti'se bermosos penoraman, paisajes seducto- res, sonrosadas auroiuss S UOicXailius ccaaos. -Muchas gracias, don Rafael, es usted muy galante. -Pero se parece tambin en otra cosa. -En cul? -En que, como la Tierra, ni los ms ilustres sabios han podido descu- brir la edad que tiene. No conoce usted, por ventura, la frase de Vol- taire: "Nuestro planet es una vieja coqueta que no ha querido nunca revelar su edad?". -Seor Arvelo, usted es un atrevido y me ofende. La seora alejse, no sin antes dar muestras de indignacin, pe- ro don Rafael concluy: -iQu se habr imaginado esta vieja inmunda! Crey tal vez en VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS el encanto de las auroras y de los crepsculos, pero no cree seguramente que la Tierra slo le llevar en edad, seis o siete aos a lo sumo. De un modo pattico describe lo precario de la situacin en que una vez se hallaba el poeta: Estoy tan limpio y pelado, Que ando sucio como el suelo, Sin con qu pagar lavado, Sin con qu cortarme el pelo. Abrasado por el fro, Bendigo al ngel maldito, Ya reviento de vacio Y el hambre me tiene ahito. La vida sin pesos duros Es para m duro peso: Sin qu hacer me hallo en apuros Y de puro flojo, tieso. Hoy me destapo los sesos: Por corto paso de largo, Si no descargo los pesos Que resultan en tu cargo. Tuvo por muy sealada honra la flor y espuma de la sociedad cara- quea la de invitar a Rafael Arvelo a sus banquetes, con el designio de que los sazonase con las ticas sales de ,u ingenio: Tom en uno de ellos por smbo:'o una manzana, e improvi.,0 de esta .,aisa: Por una cual la present Perdi el Paraso Adn; Si hubiera sido Guzmn Se traga hasta la serpiente. z's el 24 de enero de 1848 fecha nefasta en nuestros anales: fu cuan- do se disolvi el Congreso, por la fuerza de las armas, bajo el gobierno del general Jos Tadeo Monagas. Una de las ilustres victims fu San- tos Michelena, ciudadano ejemplar que habia prestado servicios de la ma- yor entidad a la Repblica. EDUARDO CARREO Era Rector del Seminario Tridentino el presbtero doctor Jos Manuel Alegra, cuyo elogio hizo Juan Vicente Gonzlez. Al orse los primeros disparos, a las tres de la tarde, llam el Rector a Vicente G. Gunchez, para entonces bedel del Seminario, y le orden: -Seor Guanchez, cierre usted bien la puerta de la calle. Retirado el Rector a sus habitaciones, baj dos horas despus y en- contr franca la puerta que haba mandado cerrar. -Seor Gunchez, por qu abri usted la puerta? -La abr porque ya haban cesado los disparos. -iAh! Usted cree que los disparos han cesado? -Si, seor. -Pues se engaa usted, seor Gunchez: esos disparos no han cesado ni cesarn por largo tiempo: ellos resonarn lgubremente en el odo de muchas generaciones. En la misma trgica fecha, el Vicepresidente Jos M. de Rojas, sac de sbito un pual y amenaz con l al doctor Toms Jos Sanabria, a la sazn Ministro: -Si los asesinos entran por esa puerta, usted ser la primera vctima. Y el estudiante Antonio Jos Sucre, sobrino del Gran Mariscal de Aya- cucho, inst al Presidente Miguel Palacio para que permaneciese en su puesto: -Sabremos aqui morir como romanos. A lo que replic el Presidente: -Yo no soy de esa tierra, sino llanero de Mijagual y no tengo la costumbre de morir enchiquerado. u <> Por el ao 1858 existi en Caracas un institute literario histrico- jurdico, donde todas las semanas se discurra sobre temas propios de su ndole, sin perjuicio de hacerlo respect a otros. Con ocho das de anticipa- cin nombrbase los oradores de orden. Pertenecan al ateneo ilustres varones como Manuel Norberto Vetancourt, Enrique Prez de Velasco, Fernando Arvelo, Pedro Gual Domnguez, Carlos Tirado, Antonio Jos y Manuel Mara Silva, Jos Antonio y Eduardo Calcao, Heraclio Mar- tin de la Guardia, Marco Antonio Saluzzo, Pedro Arismendi Brito, Ja- cinto Gutirrez-Coll, Jos Antonio Carrillo y Navas, Mariano Espinal y Ramn Bricefio. Este ltimo, ansioso de notoriedad, joven, turbulento y auda, en una de las reuniones hebdomadarias, subi a la tribune, sin haber sido desig- nado orador de orden, sino ad libitum, y comenz a disertar sobre la Bi- blia, con la mayor libertad; dijo que las Sagradas Escrituras abundabanrr VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS en histories de asnos, trayendo a colacin la burra de Balan, la pollina en que hizo su entrada en Jerusalem el divino Redentor y otros borricos ms. Lleno de consternacin por tal desacato Monseor Silvestre Gue- vara y Lira, Arzobispo de Caracas y Venezuela, ocurri al general Jos Tadeo Monagas, a la sazn Presidente de la Repblica, para exigirle una reprimenda; pero ste lo tranquiliz dicindole: --"De.e quietos a esos muchichos. No hace muchos dfas que en una de sus juntas se discurri acerca del tiranicidio y se asinti a la opinion del discursante, que era afirmativa: se deba matar al tirano. Y el tirano soy yo, seor Guevara". El ao de 1819 vio la luz en la ciudad de Coro Heriberto Garca de Quevedo. Posey el don de lenguas y era muy versado en literaturas anti- guas y modernas; viajero infatigable, recorri casi tcdos los pauses de Euro- pa, el Asia Menor y parte de Africa. Distinguise como poeta romntico y le cupo la honra de colaborar con Jos Zorilla en los poemas intitulados Pen- tpolis, Mara y Un Cuento de Amores. Particip activamente en la poli- tica espaola: El Siglo XIX, rgano de los intereses liberals, fundado en Madrid por su ilustre compatriota Rafael Mara Baralt, pas a la direccin de Garca de Quevedo. Tambin dirigi El Ltigo, peridico de exaltadas tendencies demaggicas. Por defender a la Reina de Espaa, se bati en duelo, y hubo de resultar con heridas graves; cuando se restableci de ellas, invistisele de un important cargo diplomtico, y se le envi a Ve- nezuela. Restituido a la patria, supo conciliarse las mayores simpatas, por su trato culto y su caballeresca prestancia; ejemplific y coadyuv al ms intenso cultivo de las letras. Public en Paris sus Obras Poticas y Literarias, el ao de 1863. Muri en dicha ciudad, durante los das de la Comuna. Amenodoro Urdaneta, hijo del general Rafael Urdaneta, fu autor de textos de gramtica, lectura, aritmtica y ortografa, que sirvieron de au- xiliaies en los colegios y escuelas del pas; fu adems, poeta, y gran cer- vantista que escribi su Cervantes y la Critica, obra extensa y concienzuda, la cual le vali el encomio de escoliastas exigentes. En una oportunidad topse en Caracas Garca de Quevedo con Urda- neta y le dirigi esta redondilla: Seor don Amenodoro, a quien el mundo se humilla, ha comido usted tortilla que tiene el bigote de oro? A lo que contest Urdaneta: EDUARDO CARREO Don Heriberto, no es de oro mi bigote: es el diamante que en la campaa de Coro legr el "Batalln Brillante", comandado sin desdoro por mi padre, el arrogante, donde vi la luz del da don Heriberto Garca. < * Jos Ramn Villasmil vi la luz en Maracaibo el ao de gracia de 1813. Gran latinista, compuso un texto para auxiliar la enseanza del idio- ma de Virgilio. Redact, en colaboracin con various escritores, algunos peridicos de diverse ndole. En extremo dicaz, fu, al decir de Felipe Te- jera. "Diputado al Congreso, donde se distingui poi sus satricos aps- trofes y sus alusiones irnicas y zsahirientes. Ms adelante agrega: Alto, derecho y macizo de cuerpo, de frente despejada, bizco, tez triguea, aire arrogance, voz sonora y limpia y andar precipitado". Fu, adems, enemigo acrrimo de Juan Vicente Gonzlez. En ms de una ocasin los puos surtieron mayor efecto que epigramas e invectivas. Arcades ambo. Cuando Guzmn Blanco se dispona a tomar a Caracas, Villasmil pronunci un dcicurso inflamado, en el cual excit al pueblo a su defense y termin diciendo: "iLos galos estn a las puertas de Roma!". Pocos das despus de saqueos consecutivos, los cuales se han hecho afrentosa institucin en Venezuela, uno de los triunfadores se top con Vi- .llsmil en la call y le dije: --.er.u- seor Villas.'il, os g.'os estn a las puertas de 7oma? Y z'M' .4cnissr lost. u or"nentst -No, seor; ya ban tornado el CaplLtu y pJuesto 14 vluaa a saco. A la inversa de Villasmil, era el general Jacinto Gutirrez, cono- cido por el remoquete de "Cabeza de quincalla", bajo de estatura, hbil poltico y padre del poeta parnasiano Jacinto Gutirrez-Coll y del po- pular compositor Pedro Elias Gutirrez. Hizo una mocin en el Con- greso, la cual calific Villasmil de "pigi ea". Entonces Gutirrez, al replicar, adujo que alguien haba califi- cado su proposicin de "pigmea", porque todos no podan observarla de igunl modo: uncs la vean por el lado "derecho" y otros por el lado 'l uerto". VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS 51 Una vez paseaban en coche por las calls caraqueas el general Jos Tadeo Monagas y Jacinto Gutirrez. Se oy de sbito un grito estentreo: -Adis, "Cabeza de quincalla", ladrn! -Con quin reza lo de ladrn? -inquiri Monagas. -Lo de "Cabeza de quincalla" es conmigo -fu la contestacin de outirrez. Cuando el general Jos Gregorio Monagas ejercia la Presidencia de la Repblica, un Representante por la Provincia de Apure acudi ante l, con el propsito de exponerle un proyecto de medidas vernculas para aumentar, con sus propios elements, la poblacin de Venezuela: premios a la plurinatalidad, concursos de eugenesia, auxilios a los matrimonios pobres, proteccin a la infancia desvalida y otras innovaciones de la mis- ma especie. -Uno de los males que venimos padeciendo -arga con nfasis- es la escasez de habitantes y abundan las teoras para remediarlos. El proyecto que acabo de exponer a su consideracin, todo lo abraza: lo abraza en su parte crematistica, lo abraza en la etnogrfica, lo abraza en la esttica, lo abraza en la sociolgica; en fin, es preciso abrazar esas reforms saludables, sin prdida de tiempo. A todas estas, a don Jacinto Gutirrez, Ministro a la sazn, que lo estaba oyendo, le chocaron el uso y el abuso del verbo abrazar, y dijo: -Todo eso est muy bueno; pero aqu entire nosotros, para que au- mente la poblacin, no sora reforms las que ne~eritamos abrazar; hay que abrazar algo ms sliou: Mujeres!, por ej .,iplo. Entre los hombres de ciencia ms descollantes que Venezuela ha tenido, figure en primer trmino Vicente Marcano. Corta fu su vida -pues naci en Caracas el ao de 1848 y muri en Valencia el 17 de julio de 1892,- pero fecunda en obras de la mayor importancia. Marcano hizo curso complete de Ingeniera; mas su innata voca- cin y sus aptitudes sobresalientes, lo llevaron al studio de la Quimica. Siendo muy joven, se traslad a Pars, donde ingres como cursante EDUARDO CARREO en el Liceo San Luis, la Institucin Davigneau de Lanneau y la Escuela Central, para entrar luego como aprendiz en el Laboratorio de Wurtz, quien, al decir de un bigrafo, ejerci decisive influencia en nuestro compatriota, "por el vigor matemtico y su espritu de generalizacin". Fu much lo-que debi al maestro insigne. Con antelacin, Marcano haba sido discpulo de Selle y de Cahour y tuvo por compaeros y directors a Naquet, Guautier, Salet, Grimaux y otros de' los ms renombrados qumicos franceses. Con el propsito de serle til a su patria y de difundir los profundos conocimientos adquiridos en Francia, durante cinco aos de rigurosos studios, Marcano regreso a Caracas, en cuya Universidad fund la clase de Qumica Industrial, que hubiera sido de gran provecho cientfico y prctico para la juventud de entonces, si no se hubiese visto forzado a suspenderla al poco tiempo, a causa de que se cerr el Instituto con motivo de la guerra civil de 1870. Frustrado el tan patritico esfuerzo, volvi a la tierra de su pre- dileccin. Uno de nuestros ms eximios escritores consign: "Estaba en Francia, donde haba perfeccionado sus primeros studios y haba en- contrado rumbo a su vocacin cientfica, cuando la guerra :`1l A.D :i 1870 llev a los prusianos al sitio de Pars. Marcano, alma pura y no- ble, con la pureza y la nobleza del. agradecimiento a la tierra ilustre donde tena sus maestros, .donde asimil toda la discipline necesaria para trabajar por su patria de nacimiento, se aprest al servicio de su patria intellectual. Trabaj como qumico en laboratories de urgency' bajo el fuego enemigo, para fines teraputicos; rescat heridos en sitios barridos por la metralla; ayud como practicante en las operaciones de los hospitals de sangre, exponiendo a -cada moment su 'vida, sin tomarse punto de reposo; padeci los dolores de los mejores franceses ante el duro espectculo del enemigo triunfador. Fu un bravo". Por su heroico empeo, la Junta de Asistencia Pblica decre para Marcano una medalla de oro, en muestra de gratitud, tan pronto como se reorganize el Gobierno de la Repblica Francesa. Restituido de nuevo a Venezuela, Marcano analiz las aguas de ali- mentacin de Caracas, como tambin muchas aguas minerales; recogi y estudi las tierras nitradas y fosfatadas; practice un important re- conocimiento de las quinas venezolanas; dibuj un mapa mineralgico del pas, que exhibi junto con una copiosa coleccin de minerales y otros products, en la Exposicin de Paris en 1878, como Comisario de la Repblica. Recorri los territories del Distrito Federal, el Estado Aragu, el Lago de Valencia, el Alto Orinoco y el Amazonas, con el fin de "inau- gurar el studio de las razas indias que poblaron a Venezuela antes de la -Conquista, aplicando a la etnologa patria los procedimientos an- tropolgicos". VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS Sac a luz Marcano algunos libros de ndole cientfica y literaria, ya crn ,: nombre o bien bajo seudnimo, aparte de muchcs artculos y ccnfic s. Entre los primeros cuntase la Cartilla de AgronomL y las 1 .cs de Qumica Agrcola, de las cuales public fragments; pc.i. ch)i~ que contribuy mayormente a que su nombre se hiciese famoso, la constituyen les Elementos de Filosofa Qumica, segn la teora atomica. En carta proemial el ilustre qumico Naquet calific a Marcano como uno "de sus mejcres discpulos, por no decir el mejor": fiase tan justiciera como consagrante. Mi :- rcsidn.e de la Sociedad Qumica de Pars, fue nombrado nuestro compatricio, cuando trabajaba en el Laboratorio de Boussingault; otra medalla de oro mereci de Francia, por su exhibicin de Qumica Troica'al n la Exposicin de Pars, antes citada; se le nombr Miembro colsponsal de la Sociedad de Emulacin de la Industria Nacional de FiP ncia, a el Ministerio de Agricultura lo propus6, y fu aceptado, como Caballero a- la Login de Honor, insignia que no pudo recibir por ha- berle soiprendido la muerte. Naquet; Wurtz y Muntz quisieron proponer a Marcano para Miem- bro del Instituto de Fiancia, a condicin de que renunciase a su nacio- nalidad venezolana. Entonces dijo el sabio, con elacin patritica: -No cambio yo la honra ms alta que me otorguen todas las Aca- demias 1-l mundo, por la de ser compatriota de Simn Bolvar. <:> - Si algunos pecados, se le han de remitir al general Antonio Guzmn Blanco, es por virtud del Decreto sobre Instruccin Pblica, gratuita y obligatoria, que promulg el 27 de junior de 1870 y que refrend el doctor Martin J. Sanabria, a raz del triunfo de ia Revolucin de Abril de aquel ao. Cuando el doctor Pedro Jos Rojas, oligarca, ley el 19 de julio la circular en que el Ministro Sanabria hacia la participacin de la nueva trascendental a los Presidentes de Estado, en reunin de amigos se puso a hacer comentarios y a ponerles "peros" a la circular, en' la cual hay un prrafo que reza as: "Ella (la Revolucin Liberal) tiene una "misin que llenar" y comprende que esa "misin" en lo poltico, consiste en "rea- lizar" la Repblica". Y Rojas dijo: -"iQu de disparates escriben estos hombres que ignoran que hay leyes de expresarse con propiedad para mandar bien! Los polticos no tienen "misin", porque no son "misioneros" u hombres evanglicos; lo que tienen es "comisin" o encargo de hacer el bien del pueblo; adems, las "misiones" o "comisiones" no se "llenan", porque no son barriles, si- no se "cumplen". As es que yo aplaudo ese Decreto sobre Instruccin EDUARDO CARR'EO Pblica, porque tanto Guzmn como el Ministro Sanabria aprendern si- quiera a leer, ya que escribiendo lo hacen tan detestablemente mal. En cuanto lo de "realizar" la Repblica, veo que la estn realizando a precio de gallina flaca". Tanto cit Laureano Vallenilla Lanz el apotegma de Murillo Toro: "En Amrica todos somos cat con leche; unos, un poco ms caf; otros, un poco ms leche", que casi todos los lectores lo tomaron por suyo, no sindolo. El doctor Manuel Murillo Toro, sin ser un escritor de much bri- llantez, era, en cambio, un hbil periodista, que desde las columns de El Tiempo ejerci en su pais grande influencia poltica y social; en el campo de las ideas prepare el triunfo del partido que diriga. Pu Pre- sidente de la Repblica de Colombia y trat, por todos los medios posi- bles, de suavizar los delitos politicos. Fu, adems, orador insigne. Cuando lleg a Caracas, pobre y proscrito, qu much, pues, que otro insigne orador nuestro, Jess Mara Morales Marcano, injustamente pre- terido, le diese la bienvenida? No escogi para ello un diapasn altisonante, sino uno breve y sencillo: "Ha llegado a Venezuela un americano verdaderamente ilus- tre". Lo cual maldita la gracia que le hizo a Guzmn Blanco, el "Ilustre Americano", en el pice del poder y de la vanidad; expidi la orden con- minatoria que cumplise acto continue, y el notable humanista cumans fu a dar con sus huesos en la crcel. En la poca de Guzmn Blanco se promovi un certamen con el tema: '2 p,,oder le la idea. El premio consista en metlico. Muchos fueron los concurrentes y el insigne poeta Francisco Guai- caipuro Parco gan el premio por unanimidad. En liras de entonacin pindricr. elogi a los personajes que ms contribuyeron a la civilizacin del murdn entire otros Galileo. Gis 'man Blanco, personificacin de la vanidad, ley la oda y, como no figurs'ba su nombre en parte alguna, orden con voz airada: -Diganle a Pardo que le cobre el premio a Galileo, agregando: -Eso es para que tenga idea del poder, ya que tan bien enterado est del poder de la idea. Es conocida la ancdota. Lo que se ignora es la segunda parte. Andando los tiempos, vino la reaccin de Alcntara contra Guz- mn. Una noche estaba Pardo en el velorio de un personaje de cam- panillas. Entre. los asistentes estaba tambin Eduardo Blanco, grande amigo del poeta. De pronto, en medio de las conversaciones, a media voz, hizo irrupcin Pardo, quien venia del interior de la casa: -iEduardo, Eduardo: apareci Galileo! VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS Laureano Villanueva, a la sazn Ministro del Interior, acababa de pagarle a Pardo el premio del famoso poema. Despus de la pelea del -Corozo, cuando arda la sabana, Guzmn Blanco not que su macho estaba herido. Al desmontarse para curarlo, se le acerc Luis Level de Goda, el cual venia tambin herido, entire dos soldados, y le dijo con voz desgarradora: -Antonioi iEstoy herido! -Y mi macho tambin! fu toda la respuesta. -ER,a fas'e no se me olvidar nunca. A los treinta y cinco aos justos, Level de Goda le record con acri- tud la frase a Guzman Blanco, on la Historia Conteirpornea, Poltica y Military de Venezuela. Don Pepe Len, apodado "El hombre de la cajita", a causa de ha- ber siao durante algn tiempo depositario y distribuidor del dinero dis- ponible de los Presidentes de la Repblica, padeca de las hemorroides: siempre llevaba oculta la mano en sitio donde no da el sol, segn la frase de Quevedo. Guzmn Blanco celebr una recepcin official en la Casa Amarilla, a la que asisti den Pepe; y cuando abalanzse para saludar al Presiden- te, extenrindoie con efusin la diestra, ste le dijo: -A tL te quiero much: no me ,es i mano. iDame un abrazo! Persona de honorabilidad reconocida, con trazas de mendigo, compa- reci en presencia de Guznn Blan,-i: barba y cabello crecidos; el traje a trdigas; cL anciar dificultoso. Ga'z;.'r. i ::o, '! v!o, ino.aii acerca de su situacin precaria: -,No ii ve,, Ca .'al? Mi aspect deplorable se lo est diciendo a voced. Movido a compasin, Guzmrn Bianco di una orden al Secretario suyo, por apreciable suma de dinero, y le inst para que fuera a cobrarla en da determinado. La persona de marras, en el colmo del jbilo, se hizo afeitar y teir las canas y mand tambin hacer un flux flamante; cuando fue a cobrar la orden, Guzmn Blanco lo divis, y sorprendi de la rpida metamor- fosi-, arse,,,urse a manifefarle: --Dale ~ su padre que ya su asunto qued resuelto de manera satisfactoria. EDUARDO CARREO El doctor Diego Bautista Urbaneja, a la sazn Ministro de Rela- ciones Interiores, acus ante la Cmara del Senado al doctor Eusebio Baptista, Senador por el Estado Trujillo, de falta de respeto al general Antonio Guzmn Blanco, Presidente de Venezuela, en cuyo nombre de- nunciaba el hecho para la reparacin debida. Baptista, hombre de carcter integrrimo y de limpias ejecutorias, era enemigo de Guzmn Blanco; en Congresos anteriores haba censu- rado algunos contratos hechos durante su Administracin, por lo cual el autcrata le tom cierta ojeriza. Las crnicas de la poca se refieren a lo acaecido. Se hallaba Guzmn Blanco en la esquina de San Francisco, entire partidarios y servidores, cuando acerc a pasar por all el doctor Baptista. Al avis- tarse mediaron palabras descompuestas; y como al regresar ste de la Imprenta Bolvar, situada entonces en la esquina de Sociedad, encon- trbase el Primer Magistrado en el mismo punto, se renov el incident enojoso. Cuando Guzmn Blanco not aue Baptista bajaba de la ace- ra, le dijo con voz enftica: -Ese necio quiere alucinar al Congreso con sofismas... si... quiero que me oiga. Al or estas palabras, el Senador por Trujillo se detuvo, y quedse mirando con fijeza al Presidente, quien se abalanz hacia l para pre- guntarle en tono iracundo: -Qu hace usted all? -Estoy en la calle, seor. No es permitido estar en la calle? -Si, pero esa es una provocacin. -No, seor; estaba oyndolo a usted. -Usted ha debido seguir su camino; me ha faltado al respeto y debe ir preso. Hubo intervencin conciliatoria de algunos individuos cuando Guz- mn Blanco di la orden a un official para que condujese a la crcel al doctor Baptista, quien qued momentneamente en libertad; pero des- pus de la denuncia del Ministro de Relaciones Interiores, la Cmara dispuso que se le expulsase de su seno para instaurar el process y some- terlo a juicio, como se le someti en efecto. Aos ms tarde, la misma Cmara levant la sancin de si Acuer- do de 5 de abril de 1881, en virtud del cual haba despojado al Senador por Trujillo de su inmunidad parlamentaria y de los derechos que por ejercicio del cargo le correspondan y declaraba ahora "que el doctor Baptista por su entereza republican mereca bien de la patria". Con el fin de zanjar las dificultades por la renuncia del Arzobispo Silvestre Guevara y Lira, la Santa Sede nombr a Monseor Roque Cocchia Delegado Apostlico para entenderse con el Gobierno de Ve- nezuela sobre la organizacin eclesistica. VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS L eIB c Nuncic a La Guaira y el 2 residence Guzrnn Blanco se upusc a qug de-i, ib.'case. Entonces el Nuncio le dirigi un mensajo tele- gilfio. o, Ont e ,anifc oba el deco suyo de que slo queria hacei una ,'ota vis a.. Caracas para admirar el recin construido templo de San- t: An,-. uno de lou ; ms hermosos de Amrica, obra de Guzmn Blanco. u.;,- ai,., 1 ci Pisi: cdnte, al convenir en el desembarco, se avino amnbin. a *lebral una entrevista con el Delegado Apostlico, no en Calaa., -,ino en Macuto, adonde el General deba trasiadarse por aque- io, di,O El DelEgado. junto con l1 doctor Vicente Parejo, quiso ade- ntai' c~n ex u.,iinj para clu:' a) Pr;'esi:ent;: lIeg las:a Pariera, en las afuast de Maiiquetia. Fue a!i donlde Monseor Cocchia, al avis- cors on Guz i Blanco. l.ub u collar su vanidad des,-nedida. con esta hiperbti"a fra'; -"E indigo a la Divina FPo idencia que me permit conocer al modern Ca o-M-ano'" iombre de cstumnbres austeras y de gran carcter, el doctor Jos de Jess Paul Garmendia se enemist con el general Antonio Guzmn Blanco, en cuyo Gobierno serva, Pal, alejado de la cosa pblica por complete, estableci una pul- pera en Las Adjuntas. la cual personalmente regentaba. Guzmn Blanco, que sola frecuentar el pueblo de Antmano, 11P mado pomposamente por aquel tiempo el Versalles de Venezuela, se de- tuvo en el negucio, y siguiendo la costumbre que se haba impuesto el doctor Pal le atendi en persona. Sorpiendido Guzmn Blanco, hubo de preguntarle: -Doctor Paul, que hace usted en este modestsimo estableci- miento? -Pues ganarme con decoro la vida. Pidi Guzmn Blanco un desayuno y se lo sirvi el mismo Pal.. Le exigi el primero que pasase por Caracas para hablar con mayor detenimiento: accedi e. segundo y durante la entrevista que tuvieron, Guzmn Blanco le expuso los mala',illosos planes que tena para la re- generacin y el progress del pas. e invite insistentemente a Pai para que con l colaborase, a lo cual negse de manera categrica. Un poco moleosc Guzmn Blanco por la repulsa, inquiri: -Y enronces, doctor' Pal, a qu ha venido? -A cobrarle el desayuno. Refiere Juan Jos Chui'.n, El Bachiller Mungua, que _1 genneal Antonio Guzamn Blanco despus d, su entrada tliu'nfa.dcra n Caracas, EDUARDO CARREO por el aio de 1870, di un esplndido sarao al que invit a los "lincheros" y "demoledores", entire los cuales se hallaba un sujeto que se deshizo en zalemas y desplantes, con el propsito de que el "Ilustre" parase en l su atencin, hasta que logr conseguirlo. Guman Blanco, ya inquieto, le pregunt: -No es usted el coronel Pelez? -Justamente, seor; el general Prez. -No fu usted diputado en el Quinquenio? -Eso es, en el Septenio. -Es usted de Guanare? -Si, seor, de Carache. -Si mal no recuerdo ahora, usted escribi un folleto contra los liberals? -Contra los godos; tiene usted razn. Guzmn Blanco se qued absorto ante aquel hombre que le ba- rajaba tan bien los tiros, y el sujeto de marras volvindose a los otros ulicos que pretendan tomarle el pelo, hubo de decirles: -Es increble la memorial fenomenal que tiene Guzmn; de todo se acuerda. Ante el abuso de confianza de que slo se le llamase por su pa- tronmico a secas, Guzmn le replic: -Por qu usted no me da mi titulo de General o el de Ilustre Regenerador y Pacificador de Venezuela? -Seor, le respondi, porque a los grande hombres siempre los he odo llamar Napolen, Washington, Bolvar y a usted, por lo tanto, slo debemos llamarle Guzmn... Al da siguiente le dieron un cargo de confianza en el Gobierno. A los treinta aos, por 1880, Andrs Jorge Vigas acababa de aban- donar la Universidad Central, donde se le haba conferido el grado de doctor en Derecho. Ms que la ciencia de Justiniano, su vocacin in- nata lo llev al periodismo, a tal punto que hasta hace poco tiempo fu e decano entire nosotros. De Manuel Pimentel Coronel, inspirado poeta y tambin del gre- mio, es esta frase: -Vigas es un redactor de La Opinin Nacional que vive todava. Guzmn Blanco se propuso, contra viento y marea, introducir en el pa. la Constitucin suiza. Como se discutiese en el Congreso con pot s mas razones el proyecto de reforms a la Constitucin, Vigas es- cribi una series de editoriales contra ella. Hombre de talent, Guzmn Blanco, se percat de que estaban bien documentados y mejor escritos. Hizo llamar a Fausto Teodoro de Aldrey, a quien pregunt: -Conoce usted a ese mozalbete que describe en no s cul pape- lucho contra mis ideas suizas? VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS -Si, general; me dicen que es un .ce.n recin graduado-en la ,. Universidad donde estudi Dereclo. -De la Universidad? Nido de idiots! Si lo sabr yo, que tambin estuve all! Llmeme a Vigas para que aprenda a ver la viga en el ojo suyo y no la paja en el ajeno. No bien se desocup Guzmn Blanco de sus tareas oficiales, cuan- do Aldrey se atrevi a interrogarle de nuevo: -Bien, general, qu hacemos con Vigas? -Lo nombra redactor de La Opinin Na cinal y lo manda a mi Secretaria, para que vaya aprendiendo la diferencia que hay entire la poltica libresca y la poltica prctica. Aprendi tnto Vigas que al ao miulent' lo nombraron Agre- gado Cil a la Legacin de Venezuela en Washington. De mirmrea blancura. correctamente vestido, magro de cuerpo y gil de pluma, fu decano y maestro de Deriodistas el doctor Andrs Jorge Vigas. Dejo un libro admirable, Perfiles Pariamentaris, y un 'opsculo sobre disquisiciones a?,amatica;ee Era conocido generalmente pnr "el viejo Visas quien, dicho sea de pasa. tuvo s,empre para la juventud palabras de estmulo. De:"arliendc en la Plaza Bolvar con un colega suyo. se le escape esta frae tan dolorosa como verdica: -TSi que describe para conuer en Ven'uel", n- c' 1-, ni s':i'" Cierto general haba p i 'sado servicios de asaul.< en'.id'' la causa de le Federacin, en mrito de lo cual se dirig a Guzmn Blanco, a fin de qi) le facilitase dinero par?, ponerse la dentadura. El en ounces Presidente de Vene-uela defiri a los deseos de su ant;gue cnmp)aero de srmas, y le extendi una orden por $ 500. In- curri ste en la inoceniada de afadir un cero a la derecha. La Tesorera, al advertir 'a adicin, 'r'est, la oren. : .ifor- m a Guzmn Blance, quien nii tono scarr'n dc: -Si as muerde sin dientes, crno ser cuando los tenga? En 1882 trajo a Venezuela Gerar-1in r.ige- d: tel ono1 e m'rofoni- cos y se hicieron los primeros ensayos en las Es;acines es!ablecidas entire Caracas y Petare, con xito por dems so iisfaectrio. Cierto doctor, cuyo nombre se escapa a la memncria. era Pmigo incon- dicional ;1e CE zmn Blanco; adoleca del grave defcao de que of'a: muy EDUARDO CARREO -,; .-.. a causa de una dispepsia gastrointestinal, y ,eso" i :'arle iuni 'lefonema desde Petare: ---General: Es'a es un, verdadera m '-illa; todo se le debe a us- ted exclusivamente; si uvted no estuviera mandando, no hubiese telfono possible ni tan siquiera quien lo inventara. Estoy oyendo compla- cido la vez del Ilustre Americano, como si la esuviese oyendo en su misma pre en-ia y fluir de sus mismo; labios. -Gracias, muchas gracias, doctor- todo cuanto usted dice es la pura verdad, md que les pese a los godos. Y Guzi,.n Bl.nco. a1 desco:gar la. bocina, se volvi hacia Carlos Ma- ra Velzqu-nz, DU icLor del Telefona, para manifestale: --No es si se, aprensin mia, pero hablando con el doctor por este apa- rato, me parece que lo he olido. En sus comienzos fu el doctor Eduardo Calcao enemigo de Guz- ms Blanco, quien lo calific de "vbora escapada de las ruinas del con- servatismo". El grande orador acadmico escribi contra Guzmn Blanco; lue- go puso al servicio de ste su diserta pluma y su verbo elegance Cierto correligionario le llam la atencin hacia lo bi.'.co del cambio: -Prefer prostituirme yo, antes de que se prostituyesen mis hi- jas-di Calcao por nica respuesta. Otro amigo de su intimidad hubo de preguntarle: -Eduardo, adnde fueron a parar tus convicciones? -De una vez por todas te lo voy a decir: Al fondo de la olla. Por el ao de 1874 present el general Antonia Gai:nan Blanco, en su carcter de Presidente de la Repblica, su mensaje annual al Congreso, Con el tono enftico que le era caracterstico, habl ms de una hora. La contestacin estuvo a cargo entonces amarrar unos asnos on l'es alrededores del Capitolio Federal; une de ellos di un rebuzno, y Guzmn Blanco aprovech la coyuntura para interrumpir la perorata: -iQue callen a ese animal! El orador interminable, dndot;e por aludido, pregunt con asombre: ---A mi, general? A io que respondi el "Ilustre", reprimiendo una irnica sonrisa: -,No, mi amigo, al otro! VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS S-. n.,.Z to,nda, el 17 de marzo ue 1872, fu fusilado en Taguanes, ..,? -, ',ini:;qui:io, ei general Matas Salazar, quien en sus aos mozo& S... ._.- a la tauromaquia, sealndose por su valor y destreza. '>.tlr.. dU escuela ms tarde; escribiente de abogado; comerciante; atgriulor; ocupaciones stas que mal so avenan con la indomitez de su carc.ter. p.r lo cual abraz la carj.el. de las armas. En 1858 afilise a las fuerzas de la revolucion: Guania constituy su mayor triunfo. Milit con Falcn y con Guzmn Blanco, de cuyas filas desert cuanwo el segun' a desempeaba la Presidencia de la Repblica, para luego invadir Saizar el pas, acompaado de algunos jefes del partido conservador. Larrazbal fue el consejero suao. Adversa como le fue la fortune, ya prisionero, lo juzg un gran Tri- ounal, compuesto ce vemnce y tLes generals en jefe, que le conden al ltimo suplicio. Tuvo Guzmn Blainco valor suficiente paraproferir la rase: "El tre mendo daer est cumphido Y despus esta otra: "Ese muerio es mio" echrselo a cuestas y pasearlo a travs de la Historia. Francisco Daz Flores (Modesto) en la segunda edicin de sus Fbulas. se refiere al trgico acontecimiento: En el campo de Taguanes hay una cruz que arroja fnebre luz... Acusa acaso los manes de Matas? No, que en ella escribi un sable: Aqui yace el memorable Decreto de garantas! A punto de estar concluida la fbrica del hermoso templo de Santa Ana. Guzmn ',.lanco encomend la ejecucin de los frescos que exornan el interior, al artist Manuel Otero, ouien se di a la tarea de documen- tarse lo mejor possible sobre cuadros existentes en algunas pinacotecas de Europa. Bastante adelantada la obra, Gu/mn Blanco fue por si mismo a examinarla. Todo lo hall a la media de sus deseos, con la sola ex- cepcin de la imagen de San Pablo. Hizo notar al pintor que el rostro del apstol era diferente del que haba admirado en un museo de Lon- dres: hacale falta la profusion fluvial de las barbas, caracterstica del Presiente de Venezuela. Consultado el asunto por Otero, cay en la cuenta de que entree la representacin plstica del apstol y la de Guz- mn Blanco haba cierta remota semejanza y era preciso halagar su vanidad. Con perspicacia suma el artist, comprendiendo de lo que se tratabl.bqr~o4, el tr.sun.o dei santo y lo suplant con el de Guzmn EDUARiDO C A : E O Blanco, quien le sirvi de modelo. Al advertir ste la rpida transfor- macin, exclam complacido: -Ahora si -le dijo al pintor- ha logrado usted aproximarse a la realidad; ese es San Pablo: me hace recorder al que vi en Londres. Cuan'do la demo-icin de las estatuas, la turbamulta penetr en la ba- slica de Santa Ana, con el objeto de destruir el santo; y ante la protest popular, el cura prroco, provisto de escalera, brocha y carbn negro, subi vertiginosamente a la cpula y en un santiamn borr la figure del apstol de mentirijillas. Guzmn Blanco, no del todo satisfecho con la medalla que mand acu- ar pata la celebracin del nacimiento de Bolvar, en que por una razn de perspective, el rostro suyo supeditaba al del Libertador, y por las litografas profusas del mismo jaez, hzose erigir en vida tambin dos estatuas de ta- mao heroico: la una, ecuestre, en la plazoleta situada antiguamente en- tre la Universidad Central y el Capitolio; y la otra, pedestre, en la parte ms alta y visible de la colina de El Calvario, paseo que bautiz con su nombre. En la primera apareca, tricornio en mano, como si tomase a empeno dar un saludo perenne, y en la segunda, asuma caracteres ma- estticos, por lo cual el agudo ingenio de Bolet Peraza las denomin "Saludante" y "Manganzon". Lo cierto es que cuando el doctor Juan Pablo Rojas Pal asumi la Presidencia de la Republica, suscitse la consiguiente reaccin contra Guz- mn Blanco; y todos, quin ms, quin menos, pensaron en la demolicin de las estatuas; lo cual, segn el testimonio del historiador Gonzlez Gui- nn, tuvo la aquiescencia del Primer Magistrado. Era costumbre entire los miembros de la Adoracin Perpetua -as se llamaba a los aduladores del Ilustre-, la de ofrendar coronas de siem- previvas, de laureles, o Ue flores naturales, atadas con cintas policromas, a l"s, q,. :a. n realce l'anativas inscrip.'ions, : 1 pi de "Saiud,snte", en los; d'ise fstjs. Un 3 de abril, aniversario de Las Quateras, coincidi con la public ion -le io folleto de Gurs'n Blanco, en e' < ." 'n ot.,aba a Pe ,sc. nu;..: : cr',>re. Como uot u:; :!i '_. c: .[.,u les estudiantes, en desagravio, resolvieron sustraer las coronas a las del Ilus- tre, pisotendolas. Con antelacin, haban arrancado varias veces el fa- moso retrato suyo del Paraninfo y del saln de exmenes. El acto es- tudiantil tuvo gran revuelo poltico, a tal punto que un peridico de Cu- razao public versos alusivos, que los de Caracas reprodujeron: -Salve! Salve! Saludante! Qu se hicieron tus coronas? -Me las han vuelto moronas los malditos estudiantes; sobre mi dorso subieron; me insultaron, me escupieron y me dieron bofetones. VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS Aunque se burlen de mi, y me falten al respeto, mis contratos les espeto desde la "Rue Copernic". Yo soy un hombre tan "macho", y tan versado en historic, fue a Pez le quit su gloria con una carta y un "cacho". Tal fu la genesis de la segunda y definitive demolicin de las esta- tuas. Los estudiantes a quienes se uni el pueblo, a los gritos estentreos de Abajo las estatuas! Abajo Guzmn!, procedieron de consuno y con toda rapidez a llevar a cumplido remate la empresa demoledora, en oc- tubre de 1889. El da 21 del mismo mes se derrib la estatua de Antonio Leocadio Guzmn, pero no fue sta obra de los estudiantes, sino de los "Industriales del Mercado". Siendo Ministro Plenipotenciario en Pars el general Antonio Guzmn Blanco, era Secretario suyo Jacinto Gutirrez-Coll, el introductory en el pas de la escuela parnasiana. Tom a empefo Guzmn Blanco presentar al exquisito poeta a un tal Porcio, sastre cubano, a quien el antiguo Presidente de la Repblica profesaba ntima amistad. Gutirrez-Coll, hombre orgulloso en extremo, le tendi la mano con ademn despectivo. Al alejarse Porcio, Guzmn Blanco insinu a Gutirrez-Coll: -Jtci'o; r.o,6 disgustado que lo recibiste con much frialdad. A 1o cual com t el poeta: -:uac n:us,'t, .i sr tre para hscerme un vestido, me ser, r"uy al inc,dente, al parecer de poca 'monta, logr entibiar las relaciones centre Ministro y Secretario. El da 18 de mayo de 1877, se embarc para Europa, en el vapor "Alemania", el general Antonio Guzmn Blanco, a quien acompaaban su esposa y sus hijos. Haba notorios indicios de reaccin contra la personalidad y la obra del Dictador. Como de costumbre, los ulicos de ayer se con- virtieron en implacables enemigos suyos. A La Guaira tueron a desp-_ (hr!o cl Presidente de la Repblica, general Francisco Linares Alcntara, EDUARDO CAEEfO various Ministros del nuevo Gobierno y muchos Senadores y Diputados. fn e?] be'-'"'etl- que so pr-r.r al ef'cto, pronuncironse los discursos de estilo. A las cuatro de la tarde se despidieren en el muelle, fundindose en estrecho abrazo, Guzmn y Alcntara; y refieren las crnicas que como en tal acto asomaron algunas lgrimas a los ojos del Regenerador, quien encareca al nuevo Magistrado el mantenimiento de su antigua amis- tad, Alcntara, fingindose tambin conmovido, hubo de decirle: -No tenga cuidado, compare, que mi amistad para con usted es tan sincera como su llanto. > "La Delpiniada" fu piedra de toque para el regimen autocrtico Pedro-Emilio Coll, con su pluma elegant, ha sido el ltimo escritor en revivirla. Su proyecto de novela, o "Crnica del Ocaso de Guzmn Blanco", lo enriqueci con "La Bajada do los Reyes", captulo en que describe la fiesta que anualmente se celebraba en el eclgico bur- go de El Valle, entire el repique de las campanas, la detonacin de los cohetes, el jbilo de la chiquillera y el atuendo de todos los circuns- tantes para celebrar la visit que Gaspar, Melchor y Baltasar, an' sus cabalgaduras pintorescas, hacan a Jess de Nazareth, nacido en un pesebre. Propsose el autor hacer un noveln, mitad histrico, mitad imagi- nario, y a fe que logr su objeto, pues es una relacin deliciosa en que los personajes estn delineados con tal galanura y firmeza, que se les re- conoce sin much esfuerzo. Trtase de "La Noche de Santa Florentina", clebre en los fastos de la historic del humorismo en Venezuela. Consisti en una velada que, aunque de carcter puramente literario, no dej por ello de revestir contornos polticos y contribuy a la cada de Guzmn Blanco, quien segn el mismo Coll, gustaba de imitar a Napolen III, tanto en el porte imperial como en el de ser constructor de paseos, teatros, puentes y oal- zadas. A i le debemos El Calvario y la Plaza de la Misericordia, que tena antiguamente una gruta y un molino, copia no del todo mala del Parque Monceau, en Paris. Hoy lleva el nombre del Parque de Ca- rabobo. Se efectu dicha velada en el Teatro Caracas, sitio de predileccin y esparcimiento de varias generaciones, destruido por el fuego. Hroe del festival fu don Francisco Antonio Delpino y Lamas, el renombrado autor de las Metamorfosis. Una junta compuesta por Lucio Villegas Pulido, Presidente; M. V. Romero Garca, Primer Vicepresidente; L. F. Caballero, Segundo Vice- presidente; Jos Alfonzo Ortega, Secretario; Jos M. Lpez, Subsecre- tario, y J. M. Seijas Garca, Tesorero, tom a su cargo la celebracin VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS de la velada en honor del aedo, en quien no pocos ilustres crticos, en- tre ellos Gil Fortoul, descubrieron a uno de los ms bizarros precurso- res de actuales tendencies literarias. Transcribimos a continuacin algunos rasgos biogrficos del poeta, debidos a la pluma cutica de Romerogarca: "El 9 de marzo de 1837, da de Santa Francisca, naci Delpino en Santiago de Len de Caracas, siendo sus progenitores el seor Santiago Delpino, de la plyade de nuestros libertadores, y la seora Beln La- mas, hija del eminente armonista autor del "Popule Meus". "Desde muy pequeo comenz Delpino a dar notaciones de sus gus- tos poticos: un cantar, un epigrama, una redondilla a una hija del Guaire que arrastraba su fantasa con el aire de gentileza en que ellas abundan; he aqu las primicias de su lira juvenile: tena entonces trein- ta y un aos. "Por supuesto, Delpino se ocultaba para entregarse al culto de las musas; sus padres contrariaban su vocacin, y l no sabia resistir a aque- llos deseos de dulces satisfacciones per entonces, y de glorias inmarce- sibles ms tarde. "Delpino estudi primer en el colegio de don Ramn Iradi, situado en esa poca entire las esquinas de Velzquez y Santa Rosala; y luego an el de don Vicente Mndez, en la esquina de la Pelota: obtuvo siem- pre boletas de aprovechamiento y ejemplar conduct; trofeos esos que el cantor del Guaire depositaba a los pies de su buena madre, cuyo afec- to ha llenado siempre el corazn de Delpino". Aunque nacido en Santa Rosala, su parroquia predilecta fu la de San Juan. As da testimonio fehaciente en una de sus primeras com- posiciones, dedicada a Manzo, el constructor de la vieja Plaza de Capu- chinos, hoy atiborrada de profusos adornos churriguerescos, y como para que nada le falte, hay all una estatua sedente de Andrs Bello, tan gro- tesca y deforme que est pidiendo a gritos su demolicin. Impresiona de suerte que el gran polimata parece confundirse con tanto vago y mal entretenido como suele sestear en los bancos de piedra, a la sombra de vetustos rboles. A don Francisco le obsequiaron con los pintorescos apodos de "E! chirul del Guaire", "El cuvufiat del Guarataro", "El cantor del Ca- roata" y otros del mismo jaez. Delpino los acoga con la mayor com- placencia y trataba por todos los medios imaginables de corresponder a tnta gentileza, porque en el fondo era hcrrbre a'ra,'cido. Consistia su especialidad en las Metamorfosis -burdas reminiscencias de Publio Ovidio Nason-, las cuales estribaban en sonetos con estram- botes, que l se complaca en explicar a su manera. Generalmente de- dicaba los sonetos a las hermosas de Caracas; y nuestras calls le vie- ron ms de una vez, en pocas de Carnaval, repartindolos a porrillo, en un coche pintarrajeado, mientras las sonrisas de las damas eran la EDUARDO CARREO ms gentil recompensa al cantor de Chucha Bejarano, "la nyade del Catuche". Eho es que la noche de Santa Florentina, el 14 de marzo de 1884 Zuvo efecto el acto trascendente. Lo presidieron el Gobernador del Dis- trito Federal y el Prefecto de la parte occidental. Todos los gremios tu- 4ieron all representacin: desde el humilde artesano hasta el comer- .iante opulento. Desde los pupils de la poesa hasta los miembros de la sucursal de la Academia Espaola; desde el simple ciudadano has- ;a (rs depositarios de la soberana popular; desde los moradores del Te- .4e y el Estado Zamora hasta los hijos de Albin y de Germania". Descorriuse el teln, a los acordes de una orquesta dirigida por su locayo Francisco Magdaleno. Representaba la escena la apoteosis del ;'nio. Hacia el fondo, la Junta Directiva; a la izquierda, la tribune; a la derecha, "todo de negro hasta los pies vestido", el poeta laureado, y sobre liras y vistosas florets, el retrato suyo. All so pronunciaron discursos ilenoe de disparates y poesas en diversos idiomas, tendientes a la glcrificacin, la cual constituy un acto inslito en nuestros anales. No tena D ipino ms chifladura que la de los versos. Aparte de ella era magnfico sombrerero; y en nuestras discordias civiles haba descollado como official pundonoroso, a las rdenes del gallardo general Leoncio Quintana. Fu, asimismo, hombre de firms convicciones po-" lticas y de honradez acrisolada. El poeta Heraclio Martn de la Guardia tena la costumbre de des- tocarse al pasar por enfrente de la estatua de Bolvar, en la plaza que lleva su nombre. Cierta vez lo sorprendi en el hecho, Francisco Delpino y Lamas, quien le dijo: -i Cbrase, colega! Quin recuerda a Carlos Fernndez? Fue uno de los redactores de El Yunque, peridico de oposicin, que tanto contribuy al derrocamiento del rgimen politico de Guzmn Blanco. La pluma vindicativa de Santiago Key-Ayala, en un studio sobre El epigrama en Venezuela, anota que fu un poeta bohemio: "enten- tendiendo el calificativo como lo entendan y vivan las generaciones li- terarias de Venezuela en la dcada de 1883 a 1893. sentir que difiere much ael que le asignan crticos de hoy. Carlos Fernndez fu ese poeta. Sentimental y a la vez humnorista a la venezolana, periodista valiente, algunos versos, la memorial de sus artculos de combat y dos VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS ,o tres epigramas, uno de ellos alado, salvan su nombre del complete olvido". Los ataques virulentos e incisivos de El Yunque llevaron a la cr- ,cel a Luis Correa Flinter y Jos Mercedes Lpez, a Carlos Fernndez y ,Toms Ignacio Potentini. Eran huspedes de honor de la Rotunda para .ese tiempo various notables escritores, entire otros Domingo Santos Ra- mos, de prosapia procera y hombre de carcter irascible. Fu en toda circunstancia enemigo de Guzmn Blanco. Dirigi La Patria, peridico que se venda al pregn, por el precio de un cuartillo de real y que al- canz inslito auge. A Chirino Mendoza, negro coriano, de contextura atltica y de lamentable educacin, a quien apodaban "el negro maldito", se le habia nombrado cabo de press. Domingo Santos Ramos tuvo con l una desavenencia y, en el colmo de la ira, el coriano le rompi un pocillo en la cabeza. Al da siguiente apareci, escrita por Carlos Fernndez, con car- M.n, en las paredes enjalbegadas del calabozo que ocupaba Ramos, esta redondilla: Vendi la Patria; a cuartillo, y por tan grave delito, le rompi el negro maldito sobre la frente, un pocillo. Haba llegado a su mayor tirantez el asunto de limits con la Gua- -yana inglesa. Manifestaciones patriticas. Discursos exaltados. Des- bordante patriotism, por cuanto se nos quera arrebatar, manu military, buena porcin de nuestro rico territorio. Categricas protests hubo contra la prfida Albin, segn el cali i- caiivo usual de la poca. Cari.s Fernndez se hallaba sin un cntimo. Era sbadc, y celebr concurso de acreedores. Fu entonces cuando escribi el epigrama, digno de que se conserve en la memorial de los psteros: De mi suerte los reveses me hacen oscuro el maana: Estoy como la Guayana en powder de los ingleses! Compaero de Carlos Fernndez era Toms Ignacio Potentmin, pro- .sador de clusulas castizas y poeta de robusta inspiracin. Pag asimis- EDUARDO CARREO mo tributo a la bohemia y fu una de sus victims. Privados de la libertad, como se dijo, se hallaban Luis Correa Flinter y Jos Mercedes Lpez, los pri- meros redactores de El Yunque, peridico impugnador del gobierno de Guzmn Blanco, a cuyo derrocamiento hubo de contribuir con artculos vibrantes y gacetillas intencionadas, asumi la direccin Potentini, el cual fu asimismo encarcelado. Goz El Yunque de gran popularidad, a tal punto que el propio Guzmn Blanco, para cerciorarse de ella, fuese de incgnito a la redaccin, situada en una de las calls ms cntricas de Caracas, a la anochecida, en coche de alquiler, y adquiri un ejemplar pagado a precio excesivo. Una vez descubierto el Autcrata, la muche- dumbre all congregada, silb irnica y estrepitosamente el Himno Na- cional con que sola anunciarse su presencia en los actos pblicos. El nombre de Toms Ignacio Potentini cobr fama con los Terron- citos de mirra, dcimas patriticas, acaso lo ms endeble de cuanto pro- dujo. Sus epigramas aparecieron interpolados en la crnica de El Yun- que; casi todos ellos tienen marcada intencin poltica y personal. Des- pus los recogi en Pginas Sueltas, obra que sac a luz en Maracaibo, por 1890. He aqu algunos epigramas: Goza un ladrn mercenario un empleo extraordinario; mas yo su puesto no envidio, pues de jefe del presidio es el primer presidiario. El peridico menguado que excuse un escrito honrado que la libertad proclame, es digno de que se llame un peridico excusado. La opinion se desopina, la voz pblica es privada. la verdad, rectificada; un canario desafina; los ingleses hacen mina de este suelo hospitalario, sin redencin hay calvario, es vil patraa la ley, cualquier Quijote es un rey, y un jumento es secretario. -Yo soy Catn! grita Antn. Ser Bruto, y no hay rencilla, pues no puede ser Catn VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS quien no ha sido ni cartilla. -iPues-soy Catn! sin rodeo repite y alza la mano; y un chusco dice: -lo creo si me ensea el San Casiano. Con una ilustre figure habl en reserve Librada, y de entonces se murmura que es una nia ilustrada. Si en seryicio del que aclamas, incondicional te llamas, se me ocurre preguntar si en la adhesion que proclamas entra el honor de tu hogar. Ejerca la Presidencia de la Repblica el general Francisco Linares Alcntara, quien por su carcter campechano y su nsita prodigalidad, mereci de sus compatriotas el remoquete de "El Gran Demcrata". Corre como suya esta frase de Beaumarchais: iQu brutos son los hombres de talent! Aprovechando la ausencia de Guzmn Blanco, de quien era enemi- go el general Luis Level de Goda, autor de la Historia Contempornea, Poltica y Militar de Venezuela, tom a empeo solicitar del Jefe del Es- tado una audiencia, la cual le fue ccn.;;rida. Level de Goda era manirroto y esa vez, como muchas otras, estaba urgido de dinero. Se puso las mejores prendas de vestir, y, como ves- tigio de su pasado esplendor, ostentaba una sortija, con un enorme dia- mante de limpias aguas. Alcntara. consecuente con la consigna del primer Duque del in'n- tado: "Dar, es seorio: reoib es servidumbr ordeno que sw le i 3,e crecida suma. con inslita allarma de 1Ser;'lai) .jvo -General: cmo le ent':eg-ta ea cantidad fabulosa a un hombre que va a dejarla. ntegra, en una mesa de juego? -Y qu menos puede drsele a un reif"io que viene a pedir li- mosna, con un "solitario" que vale (ii- mil p' Era Presidente de lai Rrepbitca el general Francisco Linares Alcn- tara el ao de 1877. Se le acerc un antieuo correligionario. EDUARDO CARREO El President le hizo esta pregunta: -Cmo ests t? Cmo andas de situacin econmica? -General: yo muy bien; estoy como angelito de ponqu. -No entiendo el simil. Ten la bondad de explicrmelo. -Es muy sencillo: muerto de risa y clavado por salva sea la parte. El general Francisco Linares Alcntara, a la sazn Presidente de Ve- nezuela, tena conocimiento de que el general Venancio Pulgar cons- piraba. Como Pulgar era hombre sobremanera audaz y valeroso, Al- cntara pensaba y repensaba a quin le dara el encargo de ponerlo preso. Una maana ech de ver en los corredores de la Casa Amarilla al general J. Quintana, conocido comnmente por el remoqurtp de "Peluito". Al divisarlo, Alcntara comenz a dar grandes paseos por los co- rredores de la Casa Amarilla, teatralmente, como sumergldo en profun- da preocupacin, frunca el entrecejo y soliloquiaba de lo lindo. Tales gestos llamaron la atencin de "Peluito", quien, para honrar su apodo, era hombre de pelo en pecho, y acarcndose a Alcntara, le dijo: -Qu ocurre, general? -Nada, nada. Que necesito prender a Pulgar y ninguno de estos cobardes se atreve. "Peluito" respondi en el acto: -General, usted sabe que yo estoy e, sus rdenes. Yo me atrevo a prenderlo. -Bien, contest Alcntara; t vas a prender a Pulgar, pero ya sa- bes, no vayas a dejar que te malogre; vte con tiento: el hombre es muy peligroso. "Peluito" saba de sobra lo nue quera decir la receta de Alcntara. Armado de revolver, so c'i": lr de Pulgar. a quien puso preso, sin mayor dificultad. ?.qi- u, ib-' a cum'' p' "'ni, tido, Al- cntara prosiguio sus p:.', or ,os P,rr:''e'es rde la case presidential; pero ahora se frotaba la's 'r'ns de contend Cierto amiu'o le prmgunt por qu estaba tan alegre: -Pues muy sencillo' acabo de mandnr a prender a Pulgar con "Pe- luito". Si "Peluito" mate a Pulgar, gana la Repblica; y si Pulgar mata a "Peluito", tambin gana la Repblica. De todos modos la ganancia es segura. <> - Hombre honrado a carta cabal, incorruptible y austero en el ejer- cicio de su profesin abogadil, al licenciado Francisco Javier Mrmol no le abandonaba nunca el buen humor; hasta en los moments ms angus- tiosos brotaba de sus labios la jovial irona. Como la bondad del licen- VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS ciado era de todos ponderada, a l acudan los escasos de bienes de for- tuna, con hambre y sed de justicia, para que los protegiese. En una litis algo peliaguda, fu un individuo al escritorio del licencia- do Mrmol, a fin de que le defendiese, con su ciencia y pericia. Era el tal individuo de una fealdad que slo poda competir ventajosamente con la de Esopo. A la hora de arreglar las cuentas, le dijo en tono in- genuo, al darle excusas: -Puede usted confiar en mi palabra, doctor. Yo soy persona de bien. Estoy emparentado con los Feos de Valencia. -Mire, hombre, le contest Mrmol; no necesita usted decirme que es de los Feos de Valencia. Me basta ver que usted es de los feos de todas parties, El licenciado Francisco Javier Mrmol invit a un amigo a su .asa, y a la pregunta: -Licenciado, esta casa es propia? Contest de improviso: -No, es de lo ms impropia. No est viendu usted las gallinas en la sala? Figura prestante la Se,Nicanor Bolet Peraza. Naci el 4 de junior de 1838 en Caracas y muri el 25 de marzo de 1906 en Nueva Yor-, dnde reposan sus restos. Milit en nuestras guerras civiles y obtuv9 el grado de general; fud orador parlamentario de ",-rbo fogoso y temido; improvisador de facilidad extremada. y uno Ie '.s c "i-'es ms amenos y fecundos de que puede estar orguilosa Venezuds. Cultiv distintos gneros literarios; en su j.ventud escribi para el teatrao y..'ips lpiea;z, como Luchias del hogar y A falta Je pa; burn:a s s n ta: pi. :n era en el (in3Vlo de la farsa dondehabra de aleanz,i' sus gre ..:e xito,. s.ino en el campeo de la political y el periodisirn, FP'-ou .'' ;"c:acoeres La O;.inir Nacio- nal; haca el ao 1877 fund La ,r:5; a fLberal, y po:o t"-ino0 de.'us nomb-s,'e Ministro de lo Su.' i,,:', ',raeo que dej para seguir al ge- neral Jeo' Gregorio \Vrie co 1,m c.-'a que culmin' c ; 'i rinifo de la r :. ,o;in Reiv''l:w'ae;,. En 199 0 raadeIron.s, BolS Peraza y su famila a Nueva York, donde redact la revst;a Ilustrada, primero, y 'despus Las trc-. Aniriras. "'l:i'i!: tv" actuiW' briar, 2 *1 la diplomacia y represent a su pas, como Enviado Extraordinario y Mi- nistro P'enipotenciario en Washington y ante el primer Congreso Pan- americano. En sus Apuntes bik.ge,fie)s lefier; Bu'lt P'aut ean l',fiel a las letrai de imprenta y tambin a las de la literature y cmo incurri en el feo delito de la reincidencia. Los azares de la guerra Ic llevaron a la Representacin Nacional, lo que hubo de tomar a broma y se ri EDUARDO CARREO Nicanor Bolet Peraza de aquellos de sus colegas \que lo tomaban en serio; elabor algunas le- yes y decretos; adopt cmodas posiciones, segn lo requeran las cir- cunstancias, bien en pie o bien sentado; pronunci discursos; apoy in- formes y vot candidates; proclam el quousque tandem, entire los aplau- sos del concurso; fu varias veces llamado al orden y cobr dietas. El carcter jovial y expansivo de Bolet Peraza; su conversacin sazonada de ingeniosos chistes y agudezas; su insito desprendimiento y otras relevantes prendas le conciliaron buen nmero de amigos y aura popular. En poltica, sin embargo, fu escptico. As lo corrobora esta frase, de profundo sentido psicolgico, que sola decir en la intimidad a su hijo Julio: "En Venezuela cada gobernante canoniza a su ante- cesor". La personal simpata de Bolet Peraza supo comunicarla a sus escritos, sobre todo a los destinados a pintar tipos y describir costumbres. Aunque, a lo que -se nos alcanza, jams compuso versos, pginas suyas hay que son autnticos poemas en prosa. Cuando muri Bolet Peraza, La Prensa, de Buenos Aires, hizo resonar en honor suyo la sirena anunciadora de las noticias trascen- dentales. VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS En su articulo sobre Nicanor Bolet Peraza, o el optimism por deber, Santiago Key-Ayala refiere la ancdota que va en seguida: "Vctima de las travesuras de Bolet era cierto extranjero, de ha- blar, vestir y andar extravagantes, que ostentaba como complement di- recto de su original figure, posado en el ndice extendido de su mano derecha, un verde papagayo. Tnto lo molest Bolet, que un da cit al guasn ante la autoridad correccional. Reunise para el curioso caso un pblico nutrido, y ante el magistrado y el auditorio comparecieron indignado el acusador, sonriente el acusado. Expuso el actor su queja en psimo espaol y con modales grotescos. Oy el juez la demand con difcil gravedad. Y toc replicar, al reo. Bolet pidi unos, cuantos mo- mentos para preparar su defense. Desapareci de la sala y pronto re- apareci. No era ya Bolet. Era el propio demandante, con su misma extravagant vestidura, hablando a la perfeccin su propio "patois" y ostentando en la mano derecha, posado en el ndice extendido, un verde papagayo. Rod con ruidoso fracaso la difcil gravedad. Juez, testigos, pblico, el acusador mismo, se acordaron en una sola risotada, que se renovaba a cada palabra de Bolet. Se impuso el sobreseimiento inmediato. Bolet fu llevado en triunfo hasta su casa por el auditorio. A la cabeza de la manifestacin iba -el ms entusiasta, de todos- el acusador cambiado en admirador ferviente por obra y gracia de la gra- cia y el ingenio de Bolet". El extraamiento de Monseor Silvestre Guevara y Lira puso al Gobierno de Guzmn Blanco en situacin apremiante, para salir de la cual obtuvo a la postre, por intermedio del Nuncio de Su Santidad, Monseor Roque Cocchia, la renuncia del Optimo Prelado, lo que se apresur a notificar al Congreso en Mensaje de 1876, donde recomen- daba al Presbtero Doctor Jos Antonio Ponte como candidate a la provision del Arzobispado. Para su publicidad se di el Mensaje de referencia a La Opinin National, adonde sola concurrir un sujeto que siempre andaba a la husma de los recnditos secrets de la poltica. Bolet Peraza, espritu de suyo travieso, era el encargado de leer los originales, y con voz de misterio, subray: "Y, usando de la facul- tad que me concede el articulo 13 de la misma Ley de Patronato, os re- comiendo para la dignidad vacant al seor doctor Ezequiel Mara Gon- zlez". El sujeto de marras, catlico militant, muy amigo del presunto can- didato, que era doctor en Teologa, corri desaladamente a su casa. -Vengo a darte la gran noticia: -Cul? EDUARDO CARREO -Que el general Guzmn Blanco te recomienda para el Arzobis- pado de Caracas y Venezuela. -Es impossible. -Acabo de orlo en La Opinin Nacional, donde con el mayor sigilo corrigen las pruebas del Mensaje. -Pero si soy seglar! -No importa: Ya te veo mitrado! A Bolet Peraza le trasmitieron la consigna de que mandase co- locar los retratos de Bolvar, Pez y Guzmn Blanco, en la parte prin- cipal de la sala de un edificio pblico para la celebracin de un so- lemne acto. Bolet Peraza orden poner el retrato del ltimo en el cen- tro y el de los dos prceres a los lados. Un amigo lo increp en estos o parecidos trminos: -iCmo es possible que hayas ordenado en semejante forma la colocaci6n de los retratos! Ignoras por ventura cul es el puesto que les correspondent al Libertador y a Pez? -Lo s de sobra -contest Bolet Peraza-. Pero si a Guzmn le doy el suyo, pierdo el mo. Grmpolas y banderalas adornaban el burgo, no distant de las estribaciones del Avila. 'il ruido de morteros y cohetes interrumpa la paz eclgica. Tratbase de la inauguracin de un acueducto, a la cual asistira el Presidente Guzmn Blanco. Iban en carruaje de lujo, Eduardo Calcafio y Nicanor Bolet Pe- raza, ambos a dos insignes escritores que redactaban La Opinin Na- cional, rgano del Gobierno. Desvindose de la calle real, el primer llam la atencin del se- gundo hacia un gran letrero que, en fondo blanco, destacbase en una pulpera y el cual rezaba: No hay ms que Dios en el cielo y Guzmn Blanco en la tierra. Lleno de consternacin aparente, dijo Bolet Peraza: -Vmonos de aqu, Eduardo, incontinenti; porque en llegando el "rvstre", nos depone del cargo y pone en nuestro lugar al pulpero de la esquina. Con motivo del asunto denominado "negocio del nquel", sobre turbios manejos en el contrato de construccin del ferrocarril de Cara- VIDA ANECDOTICA DE VnMEZZOLANOS cas a La Guaira, el ambiente politico tornse caliginoso, hacia el ao de 1877. Circul por aquel entonces una hoja suelta en que se llamana a Guzmn Blanco, sin rodeos de ningn linaje, insigne malhechor, ban- dido, mazorquero de Buenos Aires y otros trminos peyorativos. A en- cender ms los nimos contribuy Bolet Peraza, con el escndalo que promovi al protestar contra el nombramiento de otro Secretario de la Cmara de Diputados, empleo que l ejerca. Parece que Guzmn Blanco tuvo informes de que Bolet Peraza simpatizaba con los reaccionarios y lo separ del cuerpo de redactores de L, Opinin Nacional; incident que movile a presentar, junto con ouros Diputados, un proyecto de decreto de honors al general Francisco Linares Alcntara, en el cual se le confera, como en efecto se le confi- ri, el ttulo de "Gran Demcrata". Influy Guzmn Blanco para que se destituyese a Bolet Peraza de la Secretaria, en cuyo desempeo se hallaba. Sometida a discusin la propuesta, Bolet Peraza pronunci un discurso contra el rgimen del Septenio y su conductor. Entre otras cosas dijo: "Yo no he firmado carta de esclavitud por siete afos, para que en cambio de la hermosa Raquel, se me d por esposa a la estril Lia"'. Bolet Peraza le haba encomendado un discurso contra Guzmn Blanco al notable periodista Len Lameda; y cuando le lleg a ste su turno, hizo todo lo contrario de lo que haba prometido: alogi a Guz- mn Blanco. Despus que termin su perorata, Lameda acercese a la curul de Bolet Peraza para sincerarse: -No te asombres; me han dado quinientos pesos para que come- tiese tamaa desvergenza; pero ten la seguridad de que aqu, en estas mismas Cmaras, hay quienes sin tener escrpulos ni mis apremios eco- nmicos, la hubieran cometido por ms bajo precio. Refiere Bolet Peraza que yendo una vez con Jos Antonio Velu- tini. se encontr con Felipe Larrazbal. El bigrafo de Bolvar y a la sazn Bibliotecario de la Univer- sidad, los invite para leerles un studio sobre Olavide, el clebre autor de El Evangelio en triunfo. Era un obsequio positive. Larrazbal lea muy bien, y sus oyen- tes se prepararon para gozar un buen rato. Se fij para la lectura el local de la Biblioteca, al da siguiente despus del almuerzo.. Llegada la hora, Bolet Peraza y Velutini se instalaron en un res- taurante de lujo, sito en el centro de la ciudad. Almorzaron de lo lindo; y el dueo del establecimiento los obsequi con una botella de Burdeos de la poca en que "Bonaparte no era todava Napolen". EDUARDO CARRERO Ya repantigados en cmodos sillones de la Biblioteca, en medio de profundo silencio, comenz Larrazbal la lectura del studio en cuatro galeradas de tipo condensado. Opparo el almuerzo; ingerida la botella del viejo Burdeos; el silencio del ambiente; lo muelle de las sillas, y la voz cantarina de La- rrazbal sumieron a los auditors en blando suefo. Cuando el lector iba por la segunda galerada, suspendi un mo. mento la lectura y mir a sus invitados. Estos, al cesar el arrullo de la voz y muy apenados, dijeron a una: -Contine, don Felipe, es muy interesante. Pero Larrazbal se haba dado cuenta de lo sucedido, y guardando las galeradas, les dijo con amable sonrisa: -Mis amigos, el sueo es una opinion decisive en literature. En Bons Mots, articulo de donde se tom la ancdota anterior, hace Bolet Peraza la evocacin de sus recuerdos parlamentarios. Relata que una vez, reunidas las Cmaras del Senado y la de Diputados, Barret de Na- zaris, con su peculiar vehemencia oratoria, propuso un Acuerdo que te- na de antemano el apoyo de Rafael Arvelo, quien, a causa de los alifa- fes y las dolamas propias de la edad, apenas si poda moverse de su pu- pitre; y como la propuesta fuese negada en segunda discusin, Bolet Peraza insinu que quienes estuvieran por aprobarla, se sirviesen mani- festarlo con la seal de costumbre. Permanecieron los padres conscrip- tos, en actitud estatuaria, sin moverse de sus asientos, con la sola ex- cepcin de Arvelo y Barret de Nazaris, que permanecieron en pie mien- tras dur el debate. Bolet Peraza dijo, en su carcter de Secretario: -Seor Presidente, la proposicin ha sido negada. A lo que Barret de Nazaris exclam, revelando patritico despecho: --iEs de sentirse! -Y de sentarse agreg rpidamente Rafael Arvelo. Las Cartas gredalenses es el nico folleto sacado a la luz en vida por Bolet Peraza. Aun cuando la prcduzcin suya fu copiosa y variada, no le di valor de ningn linaje, como lo comprueba el hecho de que rehus compilarla, y la que corre por ah dispersa en peridicos y revistas nacio- nales y del extranjero, suministrara material bastante a former no uno, sino various volmenes de nutridas pginas. Despus de su muerte se pu- blicaron dos: Impresiones de viaje (Nueva York, 1906), y Artculos de costumbres y literarios (Barcelona, Espaa, 1931). En la parte atafiedera a Suiza del primero de los libres citados, refiere Bolet Peraza que halln- dose en Ginebra, top all con cierto amigo, sacerdote fervoroso de Ba- VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS co y gran sibarita, el cual, en la exaltacin de su delirio, sola decir: -"Viviera yo en esta deliciosa ciudad donde hay un lago de "ginebra" y la atraviesa un ro de "ron"! Se refera al pintoresco lago, clebre en el mundo, y al Rhone (Rdano), afluente del lago Leman, que luego de partir en dos la noble y hermosa urbe y de reflejarla en el claro espejo de sus ondas, va a juntrsele para confundirse con la corriente del Arve, que desde la cumbre de las montaas alpinas se desprende. Durante el ao de 1895 celebrse el centenario del prcer Jos Gre- gorio Monagas, el Libertador de los esclavos en Venezuela, suegro de Bo- let Peraza. Con tal motivo, el Gobierno de la Repblica le hizo especial invitacin para que asistiese a las fiestas conmemorativas, la cual acept de buen grado, como si tuviese el presentimiento de que habra de ser ste el ltimo retorno a la tierra natal. Lleg a la casa de su familiar si- tuada en la esquina de Miracielos. Fueron a visitarlo numerosos amigos y admiradores; entire ellos se hallaba don Flix Soublette, insigne poeta y escritor, pulcro en todo, en su persona y en su arte, y quien abrev en la fuente de Juvencia. Cuando Bolet Peraza le di con el mayor jbilo un abrazo, le dijo: -T no eres Flix Soublette, sino Fnix Soublette. < > Jos Mart, en su magistral necrologa, se refiere de este modo a la generosidad de Cecilio Acosta: "Cuando tena que dar, lo daba todo: y cuando ya nada tena, daba amor y libros. Cunta memorial famosa de altos cuerpos del Estado pasa como de otro y es memorial suya! Cunta carta elegant, en latn fresco,, al Pontfice de Roma, y con sus cartas! Cuntos menudos artculos, regalo de los ojos, pan de la mente, que aparecen como de manos de estu- diantes, en los peridicos que stos dan al viento, y son de aquel varn sufrido, que se los dictaba, sin violencias ni cansancio, ocultndose para hacer el bien, y el mayor de los bienes, en la sombra". A pesar de su insita modestia, Acosta tuvo claro concept del propio valer; y as exclam en alguna ocasin: "Lo que yo digo perdura". Prevalidos de tan excesiva bondad, iban a solicitarlo en su rincn recoleto, muchos seores para que les escribiese un artculo, que ellos tenan la avilantez de autorizar con su firma, o bien para que se lo corrigiese. Ni falt individuo audaz, de fortune cuantiosa, que fu a ma- nisestarle su entusiasmo por un escrito de Acosta acerca de emigracin y que en los puntos de vista tratados coincidan; le exigi asimismo que le escribiese algo sobre el tema, pues aunque l lo dominaba, no tena la facilidad suficiente para expresarse, recalcando en lo de la coincidencia. Ya molesto Acosta, que era la bondad personificada, replic al ad- venedizo: EDUARDO CARREO Cecilio Acosta -Yo, buen amigo, siento much no poder complacerle, porque creo ,que no coincidimos sino en una sola desgracia: en que yo soy pobre y no lo merezco. y u.ted es rito y tampoco lo merece. Con el poder atractivo de su pluma, Bolet Peraza hace una breve y admirable evocacin: la de Cecilio Acosta, con quien le unieron lazos de amistad sincera y de profunda admiracin. Acosta, segn se afirma, dis- taba much de ser un buen conversador; en el trato familiar se expresaba no sin dificultad, perezosamente y con tropiezos. No obstante, si a un contertulio se le ocurra asomar un tema de alguna importancia y solidez, entonces, como si le pusieran en contact con una pila de Volta, su cuerpo y su nimo se erguan de sbito, los ojos le relampagueaban, la frente pareca ensancharse, y de sus labios brotaba la elocuencia, afluen- te e imprevista. Acosta vivi siempre en la mayor pobreza; en carta para un amigo de Colombia se quejaba con amargura: No hay en Venezuela incomodidad que nos sobre, ni malandanza que no nos atribule. VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS Ocasin hubo en que cierto doctor, condiscpulo suyo, se le acerc para leerle un manuscrito de dimensions alarmantes: -Te buscaba para leerte sto -le dijo- y ech mano del rollo de papeles. Era nada menos que una series de notas cruzadas entire el perpe- trador de aquella soporfera lectura, Administrador para entonces de una institucin benfica y Presidente de la misma. Tratbase de la defen- sa y rectificacin de algunos gazapos que, en sentir del Presidente, le haban saltado encima al hurgar el balance annual del Administrador. Por va de perntesis, Acosta gozaba just fama de distrado, y con el objeto de reconcentrar ms su atencin, escogieron el zagun de la foto- grafa de Jos Antonio Salas, como el sitio ms cnsono para semejante holocaust. El sujeto de marras lea con nfasis tribunicio, y Acosta le daba a todo su asentimiento: -Bien, muy bien!-. Prosigui la lectura, corona- da por un prrafo enrgico, y la vctima le alarg efusivamente la mano, profiriendo estas palabras: -Bravo! Soberbio! iMuy merecido! Suspendi la lectura el mentado condiscpulo, y asiendo a Acosta por las faldas de la levita, lo increp con rudeza: -En qu ests pensando, demontres? Cmo me dices que esto est magnifico, que est soberbio, que est bien merecido, cuando lo que te acabo de leer, hombre de Dios, no es mi contestacin a ese meque- trefe, sino la nota insultante en que por poco me llama ladrn? Proverbial es la penuria que injustamente padeci Cecilio Acosta, por lo cual en ms de una ocasin tuvo que recurrir a los prestamistas de dinero. Estando una vez con various amigos, se le acerc ierta seorita con el propsito de que le pagase una ceuda. Los compaeros de don Cecilio empezaron a dar bromas a la sefir-a, ,"specto de su edad, pues ella ventl diciendo ue '. contaba velntr i,: , anp- edad en que se haba plantado. La seorita, para eludir burlas, termin diciendo: -Bueno, don Cecilio, cundo puedo ir para que me abone la cuenta? -Cuando usted haya cumplido los treinta aos. Si usted se digna pasar por casa, es seal evidence de que los ha cumplido. Estratagema galante de que se vali don Cecilio para quitarse a la cobradora de encima. Vctima de los ataques virulentos de Antonio Leocadio Guzmn fu Cecilio Acosta, quien asumi su defense en un articulo intitulado Los es- pectros que son, y un espectro que ya va a ser, donde, despus de llamarle EDUARDO CARREO "Viejo impenitente, falso Profeta, Practicn poltico, Petrus in cunctis y Paulus in nihil, Evangelista sin fe, Mquina de palabras vacas y siem- pre las mismas, Diccionario sin definiciones", hace de este modo gr-fico la etopeya del pseudo prcer: "T recibiste educacin frailuna en Cdiz, y llegaste a Venezuela para ser correveidile de proyectos monrquicos que slo sirvieron a Bol- var de motivo de santa indignacin. Paseaste por las calls de Valencia el acta de desconocimiento de la autoridad del Libertador. Fuiste corte- sano y adulador de Pez. Se te hace cargo de especulador y de procu- rador de malas obras. Has vivido toda tu vida de cizaa para la discor- dia, de invenciones para la calumnia y de hacer el mal por el mal mismo y por ver correr las lgrimas. Y no sabes que Cecilio Acosta tiene una vida sin manchas?". En los tiempos de la ltima Presidencia de Guzmn Blanco, hacia 1887, era Presidente de la Cmara de Diputados -"a la que no se lla- maba entonces "Baja", porque no se quera bajeza ni en los ttulos", segn la digna expresin de Key Ayala-, el general Juan Calcafo Ma- thieu, hbil poltico y orador irnico. El general Marco Antonio Silva Gandolphi haba tomado la palabra y en el uso de ella pas ms de una hora, entire el bostezo de los padres conscriptos y el sueo de los otros en sus pupitres. Aprovech la co- yuntura el Presidente de que el orador peda un vaso de agua para decir, agitando la campanilla: -Se suspended la sesin hasta maana, a fin de que descanse el diputado Silva Gandolphi: \ -No estoy cansado, seor Presidente; y ahora es cuando voy a entrar en material. Intervino Calcao Mathieu de nuevo: -Pues se suspended la sesin para que descanse la Cmara, que si est por dems aburrida. Cuando se inaugur el acueducto de Caracas, hallbase en la ciudad el escritor argentino Hctor Varela, oportunista de ms de marca, a quien confi Guzmn Blanco el discurso de orden. Despus que concluy de decirlo, entire los mayores ditirambos, en presencia del "Ilustre" y de su comitiva, subi de modo imprevisto a la tribune M. A. Silva Gan- dolphi, para entonces estudiante, y comenz su perorata con este exabrupto: -"Venezuela gime bajo la ms espantosa tirana". "Bajo la espantosa tirana del progress". Silva Gandolphi, hombre de gran talent, despus tuvo su merecida, recompensa. VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS Si bien no es propiamente una ancdota, se quiere dejar aqu cons- tancia del discurso de orden que pronunci el general Silva Gandolphl, en el Panten Nacional, por el enorme revuelo que alcanz entonces Al hacer el panegrico del Gran Mariscal de Ayucucho, cuando se dirigi al Presidente de la Repblica, en la parte final, inte- rrumpise de pronto, y dijo que desde lo alto de la tribune adverta en algunos rostros cierta impresin reveladora de que no eran interpreta- das en recto sentido sus palabras; y que se hacia solidario de sus afirma- ciones, pero en just media, e improvis frases encaminadas a explicar, con la mayor brevedad, que respect de nuestras desdichas no poda arro- jar el peso de todas las responsabilidades nicamente sobre determinado sector; y en tal sentido le dirigi este apstrofe al Jefe del Estado: "Vos. seor, s, vos y vuestros predecesores; y los que os defienden y los que os combaten; los hombres prominentes de todos nuestros partidos; los principles representantes de nuestros gremios sociales, indiferentes en much parte, a las grandes cuestiones de inters pblico; todos, quines ms, quines menos, todos debemos abatir aqu humillados la cabeza, porque todos somos culpables!". Henrique Chaumer, hombre de reconocida pulcritud y de claras eje- &b cutorias, muerto a manos de vil asesino en las calls de Caracas, por la denuncia ante el Concejo de desfalcos en la Administracin de Rentas Municipales, era dueo de acreditada sastrera, y para aquel entonces ocupaba una curul en el Congreso. El general Juan Calcafio Mathieu desempefiaba la carter de Rela- ciones Exteriores, y Chaumer lo interpel a fin de que rindiese cuenta sobre asuntos ataederos al cargo. De propsito deliberado, el Ministro compareci a destiempo, discul- pndose de esta guisa: -Ciudadano Presidente: Doy excusas a la honorable Cmara, por haberme presentado fuera de la hora sealada, pero la culpa no es toda ma, sino de mi sastre el seor Chaumer,. quien no me enyi el traje en la oportunidad debida. S<> Con sintticos rasgos traz Andrs J. Vigas, en sus Perfiles parlamen- tarios, la silueta de Vicente Amengual: "Es un poliedro poltico. Cuando cualquier convulsin del organismo national lo echa a rodar, es seguro que el da de la tranquilidad el poliedro se ha detenido perfectamente stable sobre una superficie plana. "Dbese esto a la experiencia que tiene de nuestras cosas y de nues- tros hombres viejos, cuya tumultuaria confusion dominant su calm In- variable y fro razonamiento. EDUARDO CARREO "La ms de las veces su rgida figure sirve como de parar s en medio de la tempestad. Y ni le perturban las iras de arriba,kni ie- ta el clamoreo de abajo. Cuando todos marchamos a tientas pt -- e ti- nieblas, Amengual las atraviesa impasible, como espectro que fuera de- safiando con reposado continent a todos los espantajos de la sombra". No posey Amengual vasta cultural, pero la vivacidad de su inteli- gencia todo lo supla. Era orador parlamentario de palabra afluente y de poderosa dialctica; por intrincados que fuesen los debates, l sabia sortearlos y a veces resolverlos con habilidad y pericia. Buen politico a la venezolana ,siempre estuvo pronto para hacer un servicio; y si no estaba en sus manos hacerlo, entonces lo prometa, con lo cual quedaba muy bien con todos. Una de las peculiaridades consisti en su manera de firmar: el nom- bre en una lnea y el apellido en la otra; y no falt quien dijese que cuando Amengual estaba arriba, don Vicente estaba abajo. Hubo centre sus contemporneos quien comparase a Amengual con Cnovas del Castillo; pero, segn nuestro parecer, a quien ms se ase- mej fu a Sagasta, el sagaz estadista que sirvi en todos los Gobiernos, aunque no pudo el poltico venezolano exclamar como el poltico espaol: -Si caigo, caer del lado de la libertad. Para el ao de 1670, desempeaba el Consulado General de Bl- gica en Caracas el seor Carl Hahn, padre del clebre compositor y msico Reinaldo Hahn, nacido en Caracas y recin muerto en Pars. Como por aquel entonces se permita a diplomticos y cnsules todo g-, nero de licencias, llam al Gobierno que presida el general Jos Ruperto Monagas y a la Junta de Fomento: Salteadores de camino, que se roba- ban ccn el mayor descaro el dinero de los peajes en la carretera de Oc- cidente. Se arm la gran trapatiesta. los peridicos le cayeron encima al Cnsul. quien despus de baberse enncluer'o en Ven'zuela; ahora la vielilndiaba. El Gobierno se limit a retirar el exequtur al Cti:! . Eran Ministro de Guerra para entonces el general Ignacio Galn; Mi- nistro de Relaciones Exteriores, el doctor Juan Pablo Rojas Pal, y Mi- nistro de Relaciones Interiores, Vicente Amengual. El primero, ms exaltado, quera declararle a Blgica, sin demora, la guerra; el segundo, slo deseaba arreglar el asunto por la va diplomtica, y el tercero, tam- bin era partidario de las transacciones amistosas. Galn, en colrico arrechucho, exclamaba: -Pero cmo vamos a permitir que se nos llame ladrones y de la ltima ralea9 Intercedi Amengual para apaciguar la patritica indignacin del Ministro de Guerra: --Despus de todo, puede que tenga usted la razn. No ser VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS yo quie'n se la niegue. Pero, con la mayor confianza, dgame, general: Cuntas gallinas se ha robado usted en sus campaias heroicas? En tiempos de Rojas Pal, cuando la reaccin contra Guzmn Blan- co, fu cuando le pusieron a don Vicente Amengual el alias o sobrenom- bre de Cujicito. El cuj es conocido en nuestra botnica tropical (Acacia macrabatha o Acacia fotida), no slo por su olor penetrante e inconfundible, sino que como plant vivaz de las llanuras ridas, donde arraiga y florece un cuji la tierra se vuelve horra y no produce vegetacin alguna, pues l todo lo absorbe. En esta ltima acepcin fu en la que lo quiso llamar su implacable enemigo don Domingo Antonio Olavarria, cuando dijo aludiendo al pro- pio don Vicente: -Este hombre es un cuj; se va a plantar y nos va a dejar a todos fuera. Y Olavarra sac del apellido Amengual el siguiente anagrama: La mengua. Don Vicente Amengual era un psiclogo intuitivo. Cuando estaba de tertulia con sus amigos y tena que marcharse del corro, les deca: -Bueno, aprovechen ahora que me voy para que hablen mal de mi cuanto se les antoje. As era, en efecto; apenas se alejaba decan de l las mayores atroci- dades, todo lo cual le tena muy sin cuidado. A tnto lleg el prestigio de Amengual, que numerosos amigos pensa- .on en l para la proclamacin de su candidAtur:u a la Presidencia de Vene u a; pero conocedor ae au cngnita prodigalidad mejor qu, ct-o alguno, los hizo desistir de tal propsito: -No, amigos mos, en eso no deben pensar; ustedes conocen mi ge- nerosidad, y la renta no alcanzara para distribuirla entire todos mi partidarios. La escena se desarroll en la hacienda de "La Quebrada", cerca de La Victoria. El general Joaqun Crespo, le previno a uno de sus con- militones: -Yo quisiera ver con qu cara se va a presentar ante m don Vi- cente Amengual, quien era muy amigo suyo y figuraba como uno de los primeros autores del continuismo en el gobierno de Andueza Palacio. EDUARDO CARREO Como es sabido, en el ao de 1892, triunf la revolucin legalista, acaudillada por Crespo. A los tres das compareci don Vicente ante el caudillo. Crespo extra much la visit, y as lo manifest al saludar a don Vicente, quien dijo, sin perder su calma absolute: -Yo tena que estar de la parte contraria para que triunfase. Al poco tiempo se le confi la carter de Relaciones Interiores. Despus de la tumba de las estatuas de Guzmn Blanco y la muer- te de Alcntara, estall la Revolucin Reivindicadora, que trajo al pri- mero desde Europa a ocupar el solio presidential, una vez ms. Como en el banquet de recepcin se encontrase el general Jos Antonio Velu- tini, quien se haba' sealado entire los enemigos del "Ilustre", alguno de los presents, al brindar hizo referencia a ello. Al sentirse aludido, alz la copa y para congraciarse con Guzmn Blanco, declare que tnto era el mrito de ste, que no solamente lo llevaban los amigos al Poder, lo cual nada significaba, sino que lo haba sido y en ello se cifraba su mrito excepcional, por los propios adversaries, convencidos como estaban de sus errors y de que Guzmn Blanco era el nico grande hombre que poda, salvar a Venezuela en tan difciles circunstancias. Por las calls de Barcelona paseaba el general Jos Antonio Ve- lutini, acompaado de un amigo suyo. -Parece mentira -le dijo- que a un hombre de ti .to talent como tu, no se le hubiera ocurrido escribir versos. -No, nunca los he escrito, contest Velutini, pero creo que po- dra escribirlos. Y de pronto improvis este madrigal, hasta ahora. indito: No me puede querer, pero la amo; 'a escuda su virtud y huye de m; pero huyendo se vuelve si la llamo y diciendo que no, dice que si. El general Jos Antonio Velutini, conocido hombre pblico de larga actuacin en la poltica venezolana, tenia al general Aniceto Gonzlez. ,como Secretario privado. Era Gonzlez/hombre de fcil redaccin, pero adoleca del defecto de extenderse demasiado en la contestacin de la correspondencia, lo cual mortificaba much a Velutini, partidario como el que ms de la concisin epistolar. En repetidas oportunidades haba hecho observa- ciones a su secretario sobre fl particular, sin que ste llegase a com- placerle. VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS -S2 ,anico, Aniceto, rogaba el procer, cuando daba a Gonzles preciscs :!atos para la contestacion de alguna carta. -Como no, general?, cuente con que sabr atenderle -murmuraba el tozudo secretario. Ocasin hubo en que Velutini daba sus instrucciones a Gonzlez so- ore una carta de inters notorio: -Escrbele una carta a Fulano y le dices esto y aquello. Y previniendo la objecin del secretario a las anteriores indicaciones hechas sobre la concisin, agreg: -Se lacnico, pero breve. Aristides Rojas naci en Caracas el ao de 1826. Muri en la misma ciudad el 4 de marzo de 1894. Doctor en Medicina y Ciruga por la Uni- versidad Central, ejerci la profesin en la Repblica y en las Antillas, despus de habey perfeccionado sus studios en los Estados Unidos y Eu- ropa. Dej de ejercer por muy particulares razones y se consagr al co- mercio de libros. La "Librera de Rojas Hermanos" adquiri fama en Ve- nezuela. Hacia 1846 dise a conocer como escritor de various gneros li- terarios y cientficos. Public en Pars, por 1876, Un libro en prosa, lleno de erudicin y amenidad. Sac a la luz ms tarde Estudios histricos, Leyendas histricas, Humboltdtianas, Obras escogidas y otras de prolijo recuento. La Biblioteca Nacional public en 1934 la Bibliografa de Don Aristides Rojas (1826-1894). Aunque nuestro insigne compatriota fu in- dividuo de la Academia de Historia matritense; de la de Bellas Learas de Chile; de la de Ciencias Fsicas y Morales de La Habana; de la Sociedad de Geologa de Francia y algunas otras, por modestia o por orgullo, se neg a pertenecer a la Academia Nacional de la Historia, donde tiene erigido un busto en mrmol. Para nuest'o Santiago Key-Ayala, no fu Aristides Rojas un hombre, sino "una institucin". "Fue modesto y nada ambicioso. Tuvo fortune personal, la suficiente para recabar y gozar una independencia silenciosa. Pudo acercarse y dejar acercarse a ,los hombres de la poltica, sin que ellos pretendieran manchar con halagos mezquinos su veste ideal de pa- tricio, consagrado con desinters a un noble culto. Pudo dar, sin tener que pedir, recibir, ni mercar, y ser colaborador en acrin de cultura, progress y buen nombre de Venezuela; con hombres y gobiernos distintos". Mart dijo de Rojas que llevaba la Amrica en sus hombros. Dan Aristides supo ser ciudadano ingenuo, sin afectaciones de ningn linaje; los jvenes que se le acercaban para pedirle consejos, los obtenan doctors y oportunos de sus labios paternales; pase su aparente indiferen- cia por las calls de Caracas, que lo tuvo siempre por su hijo preclaro. La sencillez fu norma de su vida; la dignidad su escudo. Es por eso por lo aue su nombre es cifra y compendio de virtudes ciudadanas. EDUARDO CARREO Aristides Rojas Oriundo de Santo Domingo, Jos Mara Rojas fu el progenitor, entire otros hijos, del que llev su propio nombre y el de Aristides. Era comer- ciante en telas; estableci aqu un almacn que le vali, junto con bienes de fortune, el remoquete de "El Rey Pabilo". Su hermano Jos Mara, por sus pujos de aristcrata, era el ant- poda de Aristides. Suya es la frase que lo define a cabalidad: "Los Mo- nagas slo dejaron negros con centavos y centavos negros". A tnto dar consigui, prevalido de influencia diplomtica, el ttulo de Marqus, otorgado por la Santa Sede. Cuando critic a Guzmn Blanco su discurso inaugural de la Academia Venezolana de la Lengua, correspondiente de la Real Espaola, ste hubo de replicarle con acritud: "Su crtica es tan ridcula como su marquesado". Cuando lo del titulo, parientes y admiradores fueron a felicitar a don Aristides, por la grande honra que a su hermano se le haba confe- rido. Les contest Rojas, irnicamente risueo: "-Han tenido fracaso complete. -No tiene por qu felicitarme. Jos Mara ha sufrido una vergon- zosa degradacin; porque, como hijo de un rey, debi de ser prncipe al menos, y no marqus a secas. VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS Refiere el pintor Antonio Herrera Toro, que en una oportunidad fue- ron a pasear don Aristides y l por Sabana Grande. Vi Rojas unas bellas trinitarias, y le dijo: -Qu hermosas! iPntamelas, Herrerita! -Con ese calor, doctor Rojas? Por toda respuesta, don Aristides abri su inseparable y enorme pa- raguas, y en tono de zumba, volvi a decirle: -Las flechas de los persas no presentaron mejor sombra al hroe de las Termpilas. Desempeaba el doctor Raimundo Andueza Palacio la Presidencia de la Repblica. Acompaado de sus Edecanes, dirigiase de la Casa Amarilla, donde habitaba, a la esquina de Las Monjas. En el trayecto se tropez con don Aristides, ya muy cegato. Como ae diese ste cuenta de la importancia del personaje, se descubri con todo el respeto, algo cohibido y dndole la acera, hubo de decirle: -Pase primero el Presidente. El cual aadi en seguida: -Pasa el Presidente: el sabio no pasar nunca! El da 30 de enero de 1846 es una fecha trascendental para Vene- zuela, pues seala el nacimiento en Caracas de un poeta: Juan Antonio Prez Bonalde. Y l supo ser poeta en todo, en su vida y en su obra; en su vida, que coron el infortunio para que fuese ms perfect; y en su obra, que es un solo canto initerrumpido a la inmortal Belleza. Si, en sentir de un filsofo contemporneo, el poeta es un hombre para quien el mundo es transparent, para Prez Bonalde tuvo la trans- parencia de una lgrima, pues las ms de sus estrofas, qu otra cosa fueron sino lgrimas, y lgrimas de proscrito que son las ms acerbas? As lo corroboran Vuelta a la Patria, Flor, Pobre Poeta, ls Nocturnos, Ttistezas de la Lira y otras admirables composiciones. Desde su adolescencia comenz el dolor a aleccionar a Prez Bonal- de; a causa del triunfo de la Revolucin Federal, su padre se refugi en Puerto Rico, donde hubo de consagrarse a la enseanza; all fund un plantel con la ayuda de sus hijos; desde muy'joven el poeta cobr grande aficin al studio de las lenguas antiguas y modernas, que po- sey con absolute dominio, hasta hacerse un poligloto consumado. En 1870 trasladse a Nueva York, donde fu por much tiempo agent ac- tivo de la casa Lanman y Kemp; empleo que le facility sus largos via- jes por diversos pauses. El hijo predilecto de Apolo se vi forzosamente EDUARDO CARREO J. A. Prez Bonalde obligado a oficiar en los altares de Mercurio. Regres a Venezuela en 1890 y muri dos afos despus, el 4 de octubre de 1892, en el puerto de La Guaira. Prez Bonalde public en Nueva York las obras que en seguida se enumeran: Estrofas (1877). Ritmos (MDCCCLXXX).El Cancionero, de Henrique Heine (MDCCCLXXXV), traduccin del alemn, con Prlogo de Juan Fastenrath, y una carta de Marcelino Menndez y Pelayo, a quien est dedicada la version. El Poema del Nigara (1882), con Prlogo de Jos Mart. El Cuervo, (1887), de Edgar Allan Poe, con Prlogo de San- tiago Prez Triana, y public tambin en Caracas, el ao de 1890, un opsculo primoroso, Venus Victrix, la marmrea pgina de Paul de Saint Victor, puesta por Prez Bonalde en pulcros versos castellanos. Otras obras suyas hay que, por desgracia, se han perdido, como una traduc- cin en hexmetros del poema de Lucrecio, De rerum natural, y un li- bro de memories, amn de muchas composiciones sueltas. Una vez tan slo alcanz Rufino Blanco-Pombona a ver a Prez Bonalde, pero fu tal y tnta la impresin que le produjo, que su fiso- noma no se le olvid jams. Suyo es el rpido perfil siguiente: VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS "Vesta un traje de franela blanca. Su cuerpo, robusto, ms pa- reca de military que no de poeta; el pecho, ancho, fortsimo, bueno para llevarse de frente las legiones enemigas; la mano, propia para la em- puadura de la espada; todo l respiraba un aire marcial. De sus la- bios flua un torrente de palabras; voces sonantes, lricas. Diestra y siniestra, ambas manos movalas en la accin, vivamente. Tras el cristal de los lentes relampagueaban con negra luz las pupilas. El cuello era de toro, la tez bronceada, el pelo rizo, la barba nazarena". No se limitaron las aptitudes extraordinarias de nuestro eximio compatriota, slo a la poesa: fu msico y en el piano interpretaba a Bach y a Beethoven y fu, asimismo, uno de los primeros en hacer la defense entree nosotros de la combatida figure de Ricardo Wagner; pro- sador de clusulas robustas y castizas, sostuvo polmica ruidosa con Felipe Tejera, a propsito de la publicacin de sus Perfiles Venezolanos; pint pequeos cuadros y acuarelas en sus ratos de vagar; ducho en arte coquinario; cazador de certera puntera y girvago infatigable. En una de las distribuciones de premios que anualmente y con toda solemnidad celebraba el colegio "Santa Maria" en el antiguo Teatro Ca- racas, el licenciado Agustn Aveledo, director del plantel, anunci que entire la. concurrencia encontrlase un gran venezolano, que acababa de llegar del extranjero. Tom en seguida del brazo a Prez Bonalde, a quien condujo hasta el proscenio. El pblico, nutrido y select, psose en pie de, pronto para tributarle una ovacin frentica; exigile que leyese uno de sus poe- mas, y para deferir a sus deseos, el poeta recit, hondamente emocio- nado, su Elega a la muerte de Gautier Bentez, que as comienza: Oh, no envidiis al que en la herida frente lleva cual fiero dardo la inspiracin ardiente, la codiciada llama que viva luz derrama y gloria en torno al aplaudido bardo! Oh no! no le envidiis; de la urea rama que sus sienes corona, cada hoja represent un martirio, una congoja, una herida profunda, un desencanto, sangre del pecho, o de los ojos llanto. EDUARDO CARREO Das aciagos para Venezuela. El Gobernante de turno, por un error politico que sumi al pas en el caos, quera continuar arbitrariamente en el ejercicio del Poder. Hubo manifestaciones tumultuarias, como de costumbre; el pueblo, amotinado al pie de los balcones de la Casa Ama- rilla, clamaba por la presencia del Primer Magistrado, el cual aparecid a la postre con sus ministros, edecanes y ulicos, detrs de las cortinas purpreas, al travs de las vidrieras; el pblico guard silencio; en la, acera de enfrente, un orador novel lo interrumpi con esta magnifica frase inicial de su discurso: -"Hay rumors, ciudadano Presidente, que no llegan hasta la al- tura de vuestros balcones, pero que minan sus bases". Un hombre, confundido con la muchedumbre, llamaba, sin embar- go, la atencin por la prestancia del porte y por la melancola del sem- blante; de los labios suyos todos estaban pendientes: era Prez Bonalde, a quien vi por primera y ltima vez Rufino Blanco-Fombona. En su evocador artculo, Recuerdos de escritores, Santiago Key-Ayala hace la relacin de una visit que hizo al poeta: "Gutirrez-Coll y Prez Bonalde fueron amigos del corazn, no obs- tante lo diverso de sus temperamentos personales. Entre las ancdotas que nos cont aquel da Prez Bonalde y en las cuales figuraba don Ja-' cinto, hay una que deseo refrescar, porque su autenticidad ha sido ne- gada y aun tachada de invencin contra al poeta. La o de los propios labios de Prez Bonalde. Una noche los dos grandes poetas y amigos salan del Teatro de la Opera de Pars. Conversaban ya en el peristilo, cuando Prez Bonalde dijo a su amigo: -Mira, Jacinto, aquel seor que viene por ah. Qu monada de barbita! Era un francs de regular edad, con barba rubia, encrespada y re- torcida, la cual le daba un aire muy pintoresco. -iQu monada! volvi a decir Prez Bonalde-. Si me dan ganas de restregrsela! -Djate de locuras! iVmonos! -Pues no puedo resistir a la tentacin, Jacinto. Se lanz contra el francs y con ambas manos le restreg la barba. El francs, primero sorprendido y despus encolerizado, prorrumpi en frases de indignacin. Comenzaba a enterarse la gente, y Gutirrez-Coll, a la vez que contena la risa, apel al supremo recurso de tales casos. Por detrs de Prez Bonalde, con gran serenidad, hizo una sea al francs. Se golpe tres veces la sien con el ndice doblado y luego hizo un gesto de qu le vamos a hacer?. No hubo necesidad de repetir la trasmisin. El agredido comprendi y desapareci a toda velocidad. Momentos des- VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS pus en la terraza de un caf, Prez Bonalde rea de la aventura con su reir franco y estruendoso". Cuntase de Prez Bonalde, que en una travesa de Espaa a Ingla- terra, various compaeros de viaje le exigieron que recitara su magistral version de El Cuervo, de Edgar Allan Poe. Iba entire los del grupo un ingls de porte aristocrtico y de corteses modales. Cuando termin el poeta venezolano la recitacin, hubo de preguntarle: -Usted estaba recitando El Cuervo, no es verdad? -S, le contest. Sabe usted espaol? -No, pero adivin por la msica de los versos que era el poema de Poe; no es preciso tampoco saber castellano para entenderlo. Se trataba nada menos que de Sir Henry Irving, el trgico eminente. Santiago Prez Triana, en su notable obre De Bogot al Atlntico, alude a Prez Bonalde, "hombre de actividades mltiples y de versati- lidad maravillosa; poeta de corazn, artist de sentimientos clsicos, vi- va perennemente en una especie de Olimpo, en donde habitaban las dei- dades de la poesa, de la belleza y del amor. Hablaba ocho idiomas con tal perfeccin, que al escucharle aquellos para quienes cada uno de ellos se- gn el caso era lengua native, crea conversar con un compatriota. Sus versos son reconocidos como de poeta genuino, vaciados en molde cl- sico. Hay en ellos, ora relmpagos en que brilla la luz del cielo de Gre- cia, ora notas de tristeza que parecen ecos remotos de la lira de Dante, ora esas vaguedades y melancolas indefinidas peculiares de los poetas ale- manes y escandinavos. A ms de esto, era escritor de prosa elocuente, ro- busta y frondosa. Mas no se crea que aqu paraban sus habilidades; pues sentado al piano, saba arrancarle a ese instrument melodiossimos acor- des, y ejecutaba en l, con igual facilidad y siempre con profundo senti- miento artstico, ya una sonata de Beethoven, ya una fuga de Bach, ya una danza cubana, o un canto netamente hispanoamericano. Con el pin- cel haba logrado demostrar gran talent en algunos pequeos cuadros y acuarelas pintados en sus ratos de ocio. Para cerrar la enumeracin de sus habilidades artsticas, debe hacerse mencin de que era un admira- ble cocinero eclctico y cosmopolita, que con igual acierto preparaba un arroz a la valenciana, una "matelotte" de anguila, como aquella en que se complaca Alejandro Dumas, ya un manjar de alta cocina, ya un plato humilde de su pas, como unas "caraotas" fritas y un sancocho de galli- na. Item ms: con la pistola o el rifle en la mano, tena una puntera certera, que le era vedado por los dueos de los. establecimientos respec- tivos, que ya le conocan, entrar en competencia en aquellos casos en EDUARDO CARREO que al vencedor se le adjudicaba un premio en dinero; y como floretista, no tiene rival conocido en toda la isla de Manhattan." Tambin Prez Triana refiere que en un caf de Nueva York, solan reu- nirse junto con l, Jos Mart, Prez Bonalde y Roberto de Narvez. Casi todas las noches una muchacha de veinte a veinticinco afos, bella y gra- ciosa, iba a ofrecerles por bajo precio, ramilletes de flores. Acompaaba ge- neralmente a la florista, una hermana suya, como de quince o diez y seis abriles. Aunque ya haba puesto en almoneda sus encantos la linda ra- milletera, cuidaba con solicitud de los de la nifa. El azar los haba dis- persado: Prez Bonalde partise para Rusia a cumplir una comisin de la casa commercial en donde era empleado; Mart, consecuente con su ge- neroso empefio de poner por obra la libertad de Cuba, asimismo se halla- ba ausente, como Prez Triana. Slo all permaneca Narvez. Al cabo de dos aos volvieron a reunirse en el mismo caf y a la misma hora, sin que faltase ninguno de ellos. Acercse tambin a Ya reunin la menor de las floristas; y como notasen por su aspect que habla cado, el ltimo de los escritores nombrados, movido a piedad, requiri pluma y papel para trasladar sobre el mrmol de la mesa este madrigal, lleno de indecible ternura: De tu virtud e inocencia dime, florista, qu hiciste? Bien lo dice tu presencia: eran flores, las vendistes. (1) Los ltimos afios de Prez Bonalde transcurrieron en el abandon y la miseria; a l le viene que ni de molde la frase de Andrs Bello: "Ve- nezuela, madre de extraios y madrastra de sus propios hijos". Uno de los colombianos de mayor talent que nos han visitado, el fogoso perio- dista de combat Juan de Dios Uribe, narra en el Prlogo a las Poesas Originales y Traducciones Poticas de Antonio Jos Restrepo, como co- noci a Prez Bonalde en los Estados Unidos, y corfio hubo de estrecharse ms su amistad con l en Venezuela. Hombres de mundo los dos, estaban de acuerdo en echar a la exist'-ncia un poco ms de vino que de lgri- ms y, para el efecto, Instalbase a conversar largo y tendido en una bo- (1) Aunque la redondilla no es propiamente de Pres Bonalde, no ha faltado quien! a l se la atribuya; la incluimos en est? recuento anecdtico para esclarecer el punto y. para que, aun cuando sea de Roberto Narvez, santaferefio, poeta de sensibilidad exquisite, i uno de los primeros traductoies de Carducci en Amrica y Secretario que fu de la Legacind .lI Colombia en los Estados Unidos, se deje aqul constancia de que la minscula joya esi digna de cualquiera de les dos eximios poetas. VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS tilleria situada en el Puente de Hierro, o en otro lugar propicio a los es- parcimientos espirituales y espirituosos. Aunque ya no hacia versos, aca- so por desdn, por desilusin o por abandon, Prez Bonalde gustaba de recitar sus magistrales composiciones y de hacer el recuento de sus lar- gos viajes. Fu el cantor de Vuelta a la Patria, segn se anot, trotamundos em- pedernido, y posey, como pocos, el don de lenguas, a. tal punto que, nu- frago en las costas escandinavas, segn el testimonio de un su amigo, aprendi el dans, mientras aguardaba otro buque, o se le secaba la ropa. Cuando en el ya desaparecido caf de "El Comercio", se congrega- ban jvenes exaltados con los ltimos acontecimientos politicos de 1892, Prez Bonalde, para quien siempre estuvieron expeditas las rutas del des- tierro, en un rincn a solas meditaba y callaba. El poeta y periodista Manuel Pimentel Coronel fu osado a interrum- pir tan filosfico silencio: -Que quiero irme -le contest, con un acento entremezclado de tris- teza y de fastidio-. Que la parodia de lo grande me corre; que el ri- dculo me asedia. Otro colombiano, el poeta y escritor Alirio Diaz Guerra, en su libro Diez aos en Venezuela, relata que despus de una comida de carcter ntimo, la cual termin a la una de la madrugada, fu a acompaar a P- rez Bonalde a su casa de habitacin, sita en el barrio de La Trinidad. Cuando llegaron al templo de Las Mercedes, en el silencio de la hora y bajo el resplandor de la luna, subieron las escalinatas del atrio, en el centro del cual destacbase la figure procerosa de Prez Bonalde. -Vuelvo a sentirme hombre -le dijo- al respirar este aire y al re- cibir la rfaga de afecto de tntos corazones hermanos mos; con ello cobro nuevas fuerzas: las necesito, porque quiero todava hacer frente al dolor que me est asesinando. Y exclam, puestos los ojos en la altura: Flor se llamaba: flor era ella, Flor de los valles en una palma, Flor de Ics cielos en una estrella, For de mi vida, flor de mi alma. EDUARDO CARREO Un sollozo convulsivo ahog la ltima palabra de la estrofa, y sacu- di Prez Bonaide la cabeza como de quien quisiese alejar de s una vision fatdica. -No sabe -aadi el poeta- cun largo y rudo ha sido el Calvario de mi vida. Cmo he llegado a la cumbre sin desfallecer, no me lo ex- plico; quizs en alas de mis quimeras. Yo, que nac para soar, para rendir culto a la belleza, para destilar mi corazn en estrofas, para vivir de rodillas y en el silencio en el camposanto de mis dolores, tuve que subir tambin, impulsado por la necesidad, otro Calvario no menos desespe- rante: el del ridculo. En ste se hicieron ms dolorosas las heridas que sangran en mi alma; y, sin embargo, tena que reir ante el espectculo de verme editando en Nueva York el Almanaque de Lanman y Kemp, para ensalzar las excelencias olorosas del Agua Florida y las Pldoras Ca- trticas de Bristol. La entrada triunfante de la Revolucin Legalista en Caracas, por octubre, de 1892, coincidi con la muerte de Juan Antonio Prez Bonalde, acaecida el 4 de ese mes en las costas ribereas del Caribe. Muri de cara al mar cerleo, tntas veces surcado y cantado por l. Es fama que el altsimo poeta, despus de haber puesto en inimi- tables estrofas castellanas El Cuervo, de Edgar Allan Poe, quiso poner en igual forma Las Campanas del mismo atormentado autor y que daba largos paseos, al amparo de las sombras nocturnas, recitando versos, por los malecones, a voz en cuello, acaso en busca del ritmo estelar que Pitgoras oa. No falt quien lo diputase por loco. En razn de lo animalo de las circunstancias, la muerte de Prez Bonald pasi' pu.,.o menos que inadv rtida. En hombros de humildes peaiuoi y ". hoicbret del pueblo fu cunaida la urna de tosco pinm al cementerio de La Guaira, donde permaneci hasta el ao de 1903, en que la juventud literaria'de entonces traslad sus restos a la necrpo- lis de la ciudad donde se meci su cuna. Sobre la tumba del poeta, la mano de la piedad coloc una lpida y en ella esta inscripcin sencilla: Envidiad, oh, mortales, Al poeta infeliz, despus de muerto! Ulteriormente, el Congreso de la Repblica, acord a Prez Bonalde los honors del Panten Nacional; sus restos reposan en el augusto recinto, desde el da 14 de febrero de 1946. VIDA ANEDDOTICA DE VENEZOLANOS Cedemos a la tentacin de insertar aqu los ltimos versos que escribi Prez Bonalde, con el titulo de HOJAS SECAS Cuan certes los das del reino estival! Cun breves las horas de amor y lealtad! Huyeron las brisas del cielo de abril; volaron les sueis del pecho infeliz. Ya vuelven los soplos del tiempo otoal; ya vuelven los fros del alma sin paz. Emigran las aves del fresco vergel; ya el alma abandonan anhelos y fe. Al rbol sus hojas el viento arranc; la duda sus dichas rob al corazn... verano gentil! Adios, esperanza, del pecho infeliz! Ya viene el invierno, callado y glacial; ya viene la muerte, va viene la paz! u < > - EDUARDO CARREO Mal se avena la miseria corprea con la vivacidad del ingenio. A l parece dedicada esta frase de un cronista espaol contemporneo sobre el hijo de Arezzo, a quien llam el gran burln de las andanzas tristes. En efecto, Jos Mara Nez da Cceres supo reirse de todo y de si mismo; encarn, mejor que otro alguno, entire nuestros hombres de pluma, el tipo aretinesco, llevado al culmen del ms desconcertante cinismo. Hijo del famoso abogado Nez de Cceres, oriundo de Santo Do- mingo, l supo llevar con honra el nombre ilustre. J. M. Nez de C. ceres naci en Maracaibo hacia 1822. Juan Ignacio de Armas nos dej este retrato del escritor prolijo: "Tiene por cuerpo un haz de nervios, por ojos dos saetas atravesadas en los vidrios de los espejuelos, y por crneo el caldern del diablo, como una fragua incesante de donde salieran a un tiempo mquinas, juguetes, telas, caones y cristales. Cualquier edad puede atribuirsele, desde los veinte y cinco hasta los sesenta aos; cualquier ocupacin le es propia, desde el retozo infantil hasta la abstraccin complete de todo objeto exter- no; cualquier tono le cuadra, desde el ms austero, que usa en sus pasatiem- pos literarios, hasta el ms gracioso, que revela en los mismos temas y ejecuciones de sus gramticas; cualquier faz que se busque se encuentra en su abrumadora erudicin, desde el carcter helnico que es su base, hasta el alemn que es su cspide, sin que nunca deje de ser esencial- mente criollo; cualquier doctrine puede beberse en sus escritos, desde la filosofa cristiana hasta la estoica". Nez de Cceres curs en la Universidad Central los studios de Ju- risprudencia y complete los literarios en Alemania, donde recibi el grado de Doctor en Filosofa por la Universidad de Hulle. Dedicse luego al aprendizaje de los idiomas, hasta poseer el griego, el latn y el hebreo. entire las lenguas muertas; y el francs, el ingls, el alemn, el italiano y el portugus, entire las lenguas vivas. Fu professor de ellas en distintos ins- titutos venezolanos, as como en Nueva York y Filadelfia. Imprimi tex- tos de enseanza de grande utilidad para la adquisicin de los conocimien- tos idiomticos. Nuestro compatriota viaj por Italia, Francia, Rusia, Inglaterra, Ho- landa, Grecia, Palestina, el Norte de Africa, Moldavia, Turqua y los Es tados Unidos. Un prodigio la memorial de Nez de Cceres; su fecundia y su fa- cundia, inexhaustas. Compuso mil sonetos A Petrona, mediocres los ms, por de contado; escribi tres poemas can el ttulo de Las Rai.as, La Ca- churriada o Las Metamorfosis de Ovidio y La Venezoliada. El segundo, que consta de cinco mil octavas reales, es una stira terrible contra el estado poltico y social de las naciones hispanoparlantes. Dej, adems, un volume de Pensamientos sueltos, entire los cuales pueden leerse los si- guientes, cogidos al azar: "En Venezuela el que no se vuelve loco, es por- que no tiene juicio". "Los hombres persiguen al talent por envidia. y a la virtud por celos". "La Constitucin de Venezuela ha sido con fre- VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS cuencia como los guantes que no vienen bien a todas las manos, sino a las que les conviene". "La Historia es una vieja sempiterna que march cons- tantemente a su juventud". "El principio verdadero a qte tienden los fi- nes polticos de Venezuela es ste: sacar cosas de todos los casos, y no hacer caso de todas las cosas". "Hay dos pauses en que slo se vive de glo- rias: el cielo y Venezuela". "Tan impossible es adular de balde como amar sin inters". "Venezuela es una caja de Pandora sin fondo y sin fondos". "Todos los tiranos son de cualquier modo victims del porvenir, y ver- dugos de si mismos". "la verdad y la honradez son los ms grandes in- convenientes de los intereses". "En Venezuela hemos llegado a no tener de la esperanza ni el cabo. Al fin llegaremos en Venezuela al cabo de la buena esperanza". "El mundo es demasiado bueno, si fuera obra del diablo; mas, como obra de Dios, es demasiado malo". "Venezuela es el pas donde hay menos cabezas propias para pensar, y ms juicios ajenos. que seguir". "Los polticos no tienen palabra de honor, por ms que sean ellos los que tengan el honor de la palabra". "Al fin no tendremos en Venezuela ni en dnde tener lo que tenemos". "En la mayor parte de los venezolanos, la vida privada no es otra cosa, sino la privacin de los bienes de la vida". "En Venezuela es much y con frecuencia demasiado lo que se quiere; y con frecuencia poco, o siempre nada, lo que se puede". Nez de Cceres era caligrafo notable; en la ua del pulgar es- criba el Padre Nuestro. Era tambin pintor, y esa vez lo fu de brocha gorda. Por diciembre, ordena la Prefectura del Distrito Federal que los pro- pietarios pinten los frentes de sus casas, so pena 'de multa. Nez de Cceres se di a pintar la que habitaba, en persona. Una maana llev a Pedro-Emilio Coll para que la viera. -Qu te parece? -iMagnifico! -Crees t que la obra est concluida del todo? Pues ahora falta que venga un granuja, y, con carbn, escriba una palabrota, o pinte una figure obscena. Era Nfez de Cceres, adems, como dicho queda, consumado poli- gloto. Puso sus vastos conocimientos al servicio de la instruccin p- blica. Fu por much tiempo catedrtico de lenguas en el colegio "Santa Mara". Pu tambin grande amigo del licenciado Aveledo, y refirin- dose a su religioso fervor, dijo a cierto colega, en son de burla: -Aveledo cree que yo-creo que l cree. EDUARDO CARREO A fuero de literato consciente, Nez de Cceres amaba ios libros, pero con ese modo suyo de llevar las cosas ms series de la vida a zumba y vaya, compuso el siguiente epigrama sobre el verso del poeta latino: "Ha- bent sua fata libell.": Un libro filosofal escribi Toms Escoba, y a razn de a real la arroba detall el original. Tuvo suerte tan fatal el filosfico escrito, que un pcsadero maldito que fu quien lo remat, al punto lo destin a envolver pescado frito. Para optar al grado de bachiller se requera entonces el certificado de suficiencia en dos idiomas vivos y dos muertos. Como a un estudiante le faltara alguno, se dirigi tmidamente al an- tiguo professor, a fin de que tal falsedad la autorizase con su firma. Le ofreci determinada suma. -No tenga ningn temor -le dijo Nfiez de Cceres-. Si me paga el double, le firmo en snscrito la boleta de curso. Varias jvenes pizpiretas quisieron tomarle el pelo a Nfiez de C- ceres, porque se lo tea. -Me pinto las canas -les advirti--, porque estoy en un pale don- de *-- s .: espeta. En uno de ,sus libros escribi Nfez de Cceres: "Cuando los nobles y los ricos aceptan esos obsequios con que sole- mos adularlos en casa, si no dicen con el verso antiguo: Si ves un pobre a la mesa, con un rico en compaa, o el rico le debe al pobre, o es del pobre la comida, si dicen sin duda: una cosa es que uno vaya al excusado, y otra cosa es que el excusado venga casa de uno". VIDA ANECDOTIOA DE VENEZOLANOS Pocos politicos en Espaa gozaron de mayor popularidad que Ma- nuel Ruiz Zorrilla, cuya es la frase: "Los espaoles, o son catlicos, o son racionalistas. Los catlicos lo esperan todo del milagro. Los raciona- listas todo lo esperan de la Lotera Nacional". Dijo Montesquieu que las Monarquas se fundaban sobre el honor y las Repblicas sobre la virtud. Y el fervoroso demcrata progresista obtuvo enorme prestigio por la. virtud de sus ideas, por el amor entra- fiable que les profes y por la sencillez oratoria con que las expuso. Se hallaba Ruiz Zorilla desterrado en Paris hacia 1888. Su casa era la casa de todos los compaeros en la adversidad, pues era asimismo generoso y cordial. A su retrato le daban culto y le hacan rogativas mu- chos correligionarios. En poco estuvo que en dolo se convirtiera. En el banquet que los republicans espaoles ofrecironle en Paris, se invit a los venezolanos Gutirrez-Coll y Nfez de Cceres, quien Se puso en pie con inslita extraeza del poltico y del concurso, y a la hora del champaa, pronunci el siguiente brindis: -Levanto mi copa y brindo por don Jos Zorrilla, el autor de Don Juan Tenorio! Al progress intellectual de Venezuela pocos extranjeros coadyuvaron tnto, como el professor Adolfo Ernst, quien naci en Alemania el ao de 1832. Era doctor en Filosofa de la Universidad de Leipzig. Hom- bre cientifico de piofundos conocimientos, recin llegado al pas se di con ahinco al studio de sus orgenes, su historic natural, sus anales po- lticos; y, en resolucin, cuanto constitute su grandeza, la cual eviden- ci ante el mundo con luminosas publicaciones, hechas en diferentes idiomas. La bibliografa suya es por dems extensa y variada. Catedr- tico eminente, a l le cupo la honra de regentar la asignatura de Cien- cias Naturales en la Universidad Central, a cuyo servicio estuvo por ms de trr'nta y ocho aos. En ella abrev, como en fuente inagotable, today una g -rc.erei de pensadores, los cuaizes i L.a ladas batallas por el imperio de las nuevas doctrinas. Fu Director del Museo Nacional, donde, no ya se limit a conservar las colecciones donadas por el integrrimo doctor Jos Maria Vargas, sino que las aument con objetos de gran valor. Prest a la antigua biblioteca de la Universidad el inestimable servicio de former el primero de sus catlogos metdicos. Pu el pri- mero, asimismo, en divulgar en el pas la teora de Carlos Darwin. Aunque no hablaba el castellano con soltura, Ernst, en cambio, lo escriba con ella y no sin elegancia, de lo cual dan fe muchos de los artculos del sabio. En cierta oportunidad, dirigi una pregunta a un discpulo, y como ste contestase una barrabasada, le insinu con sonrisa maliciosa: -Esos disparates no se dicen aqu, sino enfrente --sealndole el Congress. EDUARDO CARREO Entre los nmeros del program para celebrar la fecha del primer centenario del nacimiento del Libertador, figure el de la fundacin de la Academia Venezolana de la Lengua correspondiente de la Real Espaola. Llevse a efecto el acto el da 27 de julio de 1883. Pronunci el dis- curso inaugural don Antonio Guzmn Blanco, a la sazn Presidente de la Repblica y Director del docto Cuerpo. Vers el discurso de referencia sobre "el origen del habla de nues- tra madre patria, sus transformaciones y adelantos, sus actuales exce- lencias, sus futuras mejoras, y, en conclusion, su literature, de que es hija la nuestra, con ciertas modificaciones de colorido y forma". El general Guzmn Blanco se juzgaba omniscio y en todo se meta,_ pero esta vez "meti la pata", como se dice en jerigonza caraquea, pues trat de sustentar la tesis de que los versos castellanos se miden por pies, como los latinos. Su contrincante, don Felipe Tejera, sostuvo que se miden por slabas. Hubo discusin enzarzada: don Julio Calcao intervino en ella, a favor del "Ilustre". Se apel al testimonio de Ernst, Director de la Bi- blioteca Nacional para entonces. Uno de los escritores que terciaron en el debate se encamin a ella, con'er'fin de que se le suministrara un libro que viniese en corroboracin del aserto de Guzmn Blanco: -Tiene usted alguno, por casualidad? pregunt a Ernst. -Magnifico!, por cierto. -Puede usted facilitrmelo? -Con el mayor gusto. Al poco rato se present Ernst con el discurso de marras. Autntica joya floral del valle de Caracas, en el centr de la urbe yergue sus ramazones la mayesttica Ceiba de San Francisco. No falt quien dijese que mereca figurar en los cuarteles del escudo de la ciudad. Una vez, cuando pensaron derribar la Ceiba, so pretexto de que sus ra- ces se alimentaban con los despojos mortales de un ya clausurado ce- menterio vecino, y de que al prolongarse por el subsuelo ponan en peligro la fachada de la iglesia de San Francisco, fu el sabio naturalista Adolfo, Ernst quien tom para s la defense del procero rbol. Conocida es la ancdota. Como le pidiesen consejos sobre el particular, contest con seriedad un tanto irnica: -El remedio est claro: como la Ceiba es sagrada, hay que tumbar el temple y reconstruirlo en otra parte. El doctor Francisco de Paula Alamo, Director de la Junta de Acli- matacin, pidi prestado al doctor Adolfo Ernst un martillo que utili- zaba en la biblioteca de la Universidad de Caracas. VIDA ANECDOTICA DE VENEZOLANOS Como pasasen algunos dias sin que le fuese devuelto, el doctor Ernst ,lam P, uno de los bedeles para darle este encargo: -Lira, hgame el favor de ir a la Junta de Aclimatacin y dgale al doctor Alamo que no "me climate" ms mi martillo. Siempre se distingui la juventud universitaria por su espritu de oposicin, de rebelda e independencia. Estaba Guzmn Blanco en todo su apogeo, cuando acert a pasar por el frente de la Universidad Central; hubo silbatina y algarada; y l, sin inmutarse en apariencia, pero herido a fondo en su vanidad, se encar con el grupo: -Yo tambin fui estudiante! Cierto da atravesaba el general Joaqun Crespo, a la sazn Presi- dente de la Repblica, la antigua Plaza de la Ley, que hoy no existe, por obra y gracia de la barbarie, sita entire la Universidad y el Palacio Le- gislativo. Y una reunin de estudiantes, en las puertas del recinto uni- versitario, le hizo objeto de una rechifla acompaada de calificativos por dems irrespetuosos. Imperturbable, como si marchara bajo el plomo y el silbido de las balas, sigui calle adelante el caudillo. Y a las repetidas insinua- ciones de Anfiloquio Level, por entonces Gobernador del Distrito Federal -y quien esa vez le acompaaba, de que le diera rdenes para reprimir la escandalosa actitud de la turba estudiantil, contest con laconismo: -No se preocupe, que ya tengo mi resolucin tomada en el asunto. Call Level, comprendiendo que el Presidente no deseaba hablar ms sobre lo sucedido. Pero, llegado que hubieron a Santa Ins, en el mo- mento de despedirse, se dirigi al general Crespo, sugirindole: -General, espero sus instrucciones sobre el caso de los estudiantes. Y el caudillo, grave y sereno, como de costumbre, di por toda res- puesta: -Ah, si, no me acordaba... Ya tengo hecha mi resolucin: no paso por la Universidad ms nunca. En compaa del general Joaqun Crespo, a la sazn Presidente de la Repblica, iba paseando en coche por las calls de Caracas el doctor Alberto Smith, amigo suyo. A pleno pulmn un granuja gritaba: -El ltimo robo del general Crespo! Inquiri de su acompaante el aludido: -Qu es lo que estn pregonando? -Cosas para usted muy desagradables. -Pero dgame con toda franqueza, qu es lo que pregonan? -El ltimo robo del general Crespo! -Smith, y quin le habr dicho a este gente que va a ser el ltimo? |
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