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Group Title: plan Chadbourne
Title: El plan Chadbourne : nuestro cancer social
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 Material Information
Title: El plan Chadbourne : nuestro cancer social
Physical Description: Book
Language: Spanish
Creator: Lobo, Julio
Publisher: Maza Caso y Cia
Place of Publication: Havana
Publication Date: 1933
Copyright Date: 1933
 Record Information
Bibliographic ID: UF00090896
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: 20464905 - OCLC

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3S2 W7 fc / I
L -7 rl rf


EL PLAN CHADBOURNE: "'
ATIN AMERICA

Nuestro Cancer Social


por

JULIO LOBO


SON muy pocos los que en este pais conocen la verdadera significaci6n de ese cAncer
social llamado el Plan Chadbourne y sus efectos sobre la economic national.
El Plan Chadbourne, o sea, Convenio Azucarero de Bruselas, fue precedido por un
convenio preliminary con los productores dombsticos americanos que se llev6 a cabo en
el hotel "Biltmore", de New York, el dia 26 de agosto de 1930. Por dicho convenio,
que posteriormente ha dado en llamarse ir6nicamente "Pacto de Caballeros", los pro-
ductores de azicar de cafia de Filipinas, Puerto Rico y la Louisiana y los fabricantes
de az6car de remolacha de los Estados Unidos, se comprometieron a no aumentar su
producci6n durante el quinquenio siguiente por encima de la total ascendencia de las
zafras respectivas elaboradas por cada uno de esos territories durante el afio de 1929-
1930. Cuba, en cambio, se oblig6 a no embarcar para los Estados Unidos una cantidad
mayor de 2,800,000 toneladas por afio, en igual lapso de tiempo. Estas fueron las ba-
ses principles del llamado "Pacto de Caballeros". Los azucareros de Hawaii se ne-
garon a asistir a la reuni6n y a former parte de dicho Convenio por razones entonces
inexplicables y que luego se averigu6 consistian en que el propulsor de dicho Plan, por
distintas causes, no era santo de su devoci6n. Este "Pacto de Caballeros" era esencial
para cualquier Convenio Internacional, toda vez que si Cuba no quedaba a cubierto de
Sposibles aumentos de producci6n por parte de los Estados Unidos y sus posesiones
-4insulares, seria desalojada tarde o temprano del mercado americano, a la vez que se
'limitaba sus embarques a paises fuera de los Estados Unidos, mediante un acuerdo con
las naciones exportadoras de azdcar del mundo.
Basados en ese convenio, que se aleg6 no podia formalizarse por escrito, pero
que se nos asegur6 seria un pacto solemne de CABALLEROS, Mr. Chadbourne y sus
adlAteres celebraron distintas discusiones y reuniones, primero en Amsterdam y luego
en Paris ese mismo afio, que culminaron en el ya tristemente famoso Plan. De este
Plan fueron signatarios los productores de las principles naciones exportadoras de
azfcar del mundo, pero se cometi6 la ligereza (motivada exclusivamente por el deseo
pueril de los delegados cubanos que fueron a Europa de no volver con las manos
vacias) de permitir que quedaran fuera del convenio aquellos paises que producian
menos que su consume. Estas naciones no afectadas por el Convenio han ido poste-
riormente aumentando su producci6n, deseosas de equipararla con su consume, lo cual
ha dado como resultado que lo que han dejado de hacer las entidades signatarias lo
han elaborado los paises no signatarios, que no formaron parte del Convenio, y que
pertenecen precisamente a los paises consumidores.
S El Plan Chadbourne, por lo tanto, fu6 constituido sobre una premisa absolutamente
falsa, y una grave omisi6n, a saber:
l ra.-Que tenia por supuesta base un Pacto que tendia a proteger nuestro mer-
cado preferente, y el cual constituia un pacto entire caballeros, 6sto es, de sagrado
Scumplimiento.
S 2da.-Que al Convenio de Bruselas no concurrieron como se ofreci6 y era indis-
pensable, aquellas naciones cuya producci6n no alcanzaba a cubrir su consume.
Los dos fines primordiales que se perseguian con el Plan Chadbourne o Convenio
de Bruselas, eran los siguientes:
lro.-La reducci6n gradual de los remanentes mundiales, que en aquel entonces
se estimaban en aproximadamente unos 10 millones de toneladas, en tal forma que
S~stos hubieran totalmente desaparecido para el afio 1935.
M 2do.-Estabilizar el precio del crudo a un nivel que compensase su costo de fabri-
'caci6n y que tanto Mr. Chadbourne como sus demis compafieros estimaban en aqael
.entonces de dos y medio centavos la libra. A la saz6n, el precio del azficar fluctuaba
Salrededor de un centavo y medio libre a bordo puertos cubanos para cualquier destino,
Ssea, aproximadamente cinco pesos el saco. El afio pasado, o sea, a los dos afios de
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implantaci6n del Plan, el azIcar lleg6 a cotizarse a un peso cincuenta el saco y, actual-
mente, despu6s de tres afios de restricciones que han Ilevado a la miseria a todo el
pais, podemos tan s6lo decir que el azdcar vale $3.00 el saco y eso para ciertos des-
tiris dnicamente, porque para Europa y para consume local el precio es ain menor.
Es evidence para el mas ciego, y afin para el mismo Chadbourne, que se ha fra-
casado de la manera mis estrepitosa en la obtenci6n de esos dos objetivos principles.
Los remanentes mundiales no solamente no se han reducido, sino que han aumen-
tado considerablemente, y exceden de la enorme cifra de 12.000,000 toneladas, con la
agravante de que en vez de estar estos remanentes distribuidos como lo estaban hace
tres afios en un sin nimero de paises perfectamente capacitados econ6micamente para
soportar tan pesada carga, hoy se encuentran concentrados casi exclusivamente en
Java y Cuba, lo que hace ain mis inestable todo equilibrio azucarero, por el moment.
Indiscutiblemente, nuestro problema depend mds de la distribuci6n que del consume.
En otras palabras, si esos remanentes mundiales en vez de haberse acumulado en
Cuba y Java, que se han convertido en los almacenes azucareros del mundo entero, se
hubiesen repartido entire various centros consumidores y distribuidores, infundiendo asi
confianza al piblico consumidor y operator, victim de todas estas medidas restricti-
vas, el resultado expresado en t6rmino de centavos por libra de azicar seria muy
distinto.
Tomemos, por ejemplo, un cristal y en el centro del mismo concentremos un peso
considerable: Su rotura es inevitable. Pero ese mismo peso, distribuyAmoslo en pe-
quefias unidades sobre toda la superficie del cristal y 6ste lo soportara sin quebrarse.
Eso es, precisamente lo que acontece a nuestro mercado azucarero. Las medidas arti-
ficiales tienen como su principal y grande inconvenient, que perturban de una ma-
nera notable las leyes naturales de la oferta y la demand, que son las que regular
la distribuci6n de cualquier product, y a las cuales es tan infitil oponerse como a las
mismas leyes de la gravedad.
Las medidas artificiales introduced con el factor human que todos estamos de
acuerdo en que debe evitarse en un negocio como el del azicar sujeto en mayor pro-
porci6n que cualquier otro a riesgos y zozobras. Las medidas artificiales confeccio-
nadas como son por humans pueden ser desechadas o abandonadas con la misma fa-
cilidad con que fueron creadas y como siempre existe esa posibilidad, nadie se atreve
ni a especular, ni a reabastecer invisibles, ni a acumular existencias, mientras que en
cualquier moment, ya sea por conveniencia particular de aquellos que intervienen
directamente como iniciadores y ejecutores de esas medidas o por la conveniencia
general del pais, estas sean alteradas, modificadas o abandonadas en cualquier forma.
De osto son muestra elocuente los distintos "pools" o combinaciones de retenci6n y
acaparamiento de azicares legalizados por la Corporaci6n Oficial que regular el movi-
miento de producci6n y exportaci6n en Cuba.
En el alza de los precious que era otro de los objetivos del Plan, tambi6n se ha
fracasado, puesto que lejos de aumentar han disminuido al extreme de que el pro-
medio para las tres proporciones, o sea, cuotas en que oficialmente se ha dividido la
zafra cubana, no ha cubierto este afio los tres pesos por saco.
Pero al fracasar en la obtenci6n de sus objetivos, el Plan Chadbourne ha afectado
hasta en la misma m6dula la vida econ6mica national de Cuba.
En primer t6rmino, la circulaci6n del dinero se ha restringido a tal extreme
que cuando en el afio 1930, era de $37.00 per cApita, hoy se calcula tan s61o en $5.00
per cApita. La zafra de 1930 elaborada inmediatamente antes de la adopci6n del Plan
produjo a Cuba $250.000,000 brutos. La zafra actual ha producido en su total menos
de $40.000,000, y como tenemos que exportar en efectivos mds de $25.000,000 sola-
mente para el servicio de intereses y amortizaci6n de deudas, se comprendera la causa
de nuestra penuria.
Por si ain fuera necesario algfin otro indice national de ese desquiciamiento eco-
n6mico, lo hallariamos con s6lo referirnos a las compensaciones bancarias del Clearing
House de la Habana, que en 1930 fueron de $750.000,000 y en 1932 tan s61o llegaron
a la cifra de $250.000,000, siendo adn menor en el corriente afio.
La industrial azucarera de Cuba era y es como un tronco que al dar savia vital a
las ramas y gajos, hace que el irbol crezca frondoso y floreciente. De esa fecunda
savia econ6mica producida por la industrial azucarera derivaban vida el comercio, las
industries y las compafiias de transport; valor la tierra, trabajo y salaries el obrero;
el fisco recaudaciones-en fin, la prosperidad econ6mica national dependia exclusiva-
mente de ella. Inesperadamente, y con el cinico fin de favorecer a un pequefio nd-
mero de hacendados en su mayoria extranjeros, se detiene la afluencia de esa savia,
se marchitan las ramas comienzan a caerse las hojas y se hace inminente la sequia y
definitive aniquilamiento del tronco, fuente de toda vida.
Al no haber circulaci6n de dinero, el poder adquisitivo del pueblo ha quedado
reducido a cero. El comerciante no vende y prueba de ello es que nuestras importa-
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ciones de los Estados Unidos, que en 1930 fueron $130.000,000, este afio apenas al-
canzan a la exigua cifra de $28.000,000.
Como no hay circulaci6n de dinero, el Erario pdblico se perjudica notablemente.
En 1930 las recaudaciones de la Rep6blica fueron de $78.000,000 contra aproximada-
mente $36.000,000 este afio. Y luego, dicen los empleados piblicos que no les interest
el problema azucarero y este funesto Plan que amenaza con convertirnos en una
aldea de pescadores y cazadores. De seguir en pie, cada vez serin menos los emplea-
dos pdblicos, que podran obtener el pago integro de sus ya mermadas retribuciones.
Se calcula que las restricciones de zafra en los Mltimos tres afios han dejado en
pie una cantidad total de caiia suficiente para elaborar no menos de 6.000,000 de tone-
ladas de azdcar, o sea aproximadamente 40.000,000 de sacos; si esa cafia se hubiera
molido habria producido ain a los precious bajos actuales no menos de $120.000,000, con
los cuales se hubiera engrosado la corriente circulatoria de Cuba. Pero al colono, sin
consultirsele y sin ten6rsele en cuenta para nada se le ha destruido su ainico caudal y
patrimonio que era su cafia y a cambio de eso, se le ha condenado a la miseria y a ser
un esclavo econ6mico del ingenio para todo el resto de su vida.
Se comentan las actividades comunistas de la Republica Sovi6tica, pero se olvida
que el Plan Chadbourne es cien veces mds rojo y mis destructor que cualquiera de las
medidas avanzadas implantadas en Rusia. Alil se le quita la administraci6n de la
propiedad rural a su duefio y si se gana o si se pierde en la explotaci6n, quien se be-
neficia o quien se perjudica es el Gobierno. Aqui el Plan Chadbourne no s61o implica
una confiscaci6n forzosa de la propiedad, sine que la destruye, porque no moler cafia
y dejarla en los campos equivale como todos sabemos a demolerla; porque reducir la
capacidad industrial de una fibrica a niveles anti-econ6micos equivale a destruir aque-
Ila proporci6n de la fibrica que viene a quedar inactive a trav6s de los meses y de
los afios.
En los demds paises civilizados se crea trabajo para los desocupados. Esa es la
principal preocupaci6n del gobierno americano hoy dia, al extreme de que se crean em-
pleos innecesarios como el de limpiar de hojas secas los parques, lavar las estatuas,
sembrar arboles en los campos, implantindose ademas, un program vastisimo de
obras publicas, para que los desocupados de aquel pueblo, cuya cantidad es mds o menos
un diez por ciento de la poblaci6n, encuentre trabajo, y en vez de estar ocioso y ham-
briento pueda por lo menos tener su tiempo ocupado y el sustento asegurado.
Aqui hemos seguido y seguimos la political opuesta, tan absurda como incompren-
sible y hasta criminal, per no decir otra cosa. Cuba vivia feliz y content, trabajando
los doce meses del anio. seis cortando cafia y seis sembrando y cultivAndola, y de esas
labores provenia toda la fuente de riqueza del pais en general. No s61o estaba la po-
blaci6n rural siempre ocupada, sino que era menester importar braceros durante la
6poca de la zafra para que ayudaran en esas laborers.
Inesperadamente, y con el unico y exclusive prop6sito de tratar de favorecer un
grupo de hacendados, mayormente extranjeros, se reduce a ese obrero honrado, labo-
rioso y sumiso a trabajar solamente dos meses del afio, pagdndole en esos dos meses
un journal de la 6poca de la esclavitud y se le obliga a que los otros diez meses del afio
permanezca hambriento. pretendidndose ademas, que ni protest ni se queje. No hay
derecho a cometer tamafio abuse en beneficio exclusive de unos cuantos.
Todas las actividades nacionales han side seriamente afectadas y hasta parali-
zadas por el mantenimiento de esa odiosa herencia del Gobierno anterior. Los Fe-
rrocarriles han sufrido enorme merma en su recaudaci6n, las classes profesionales no
hallan empleo para sus actividades y el pueblo anda fam6lico, enfermizo y harapiento.
Come sobra cafia per virtud de las inconsultas restricciones no es necesario hacer
nuevas siembras. Ademas, come no se sabe por anticipado cuil es la cantidad que se
a de elaborar de afio en afio, nadie se atreve a sembrar y aunque se atrevieran no
conseguirian dinero para ese prop6sito. P,or lo tanto, no s61o no hay demand de
tierras en arrendamiento, sine que per el contrario muchas de las que estaban arren-
dadas estan siendo abandonadas y el propietario rural se encuentra con que sin co-
merlo ni beberlo y sin haber side consultado ni per el Gobierno ni por esas personas
en cuyas manes hemos depositado imprudentemente el bienestar national, no puede
rrendar sus tierras, que no le produce ni siquiera lo necesario para cubrir el im-
porte de las contribuciones correspondientes.
Come el valor en renta de una propiedad en realidad fija el valor en venta, result
ues que el avaldo de today extension arable y sembrable de Cuba ha disminuido en
cientos de millones de pesos, sin que en cambio al propietario asi perjudicado se le
aya ofrecido ni tan siquiera intervenci6n en la adopci6n de esas medidas incalificables.
El cuadro es realmente desolador y sombrio. El especticulo de las ruinas de Ba-
bilonia no fuu, sin duda, mds triste ni mds pavoroso que el que ofrece esta Isla lle-
ada a la miseria per la imprevisi6n y miopia de sus gobernantes y por la maldad
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y el egoismo de quienes la han convertido en urn pais de explotaci6n, en una factoria.
;Pobre Cuba!
Veamos ahora c6mo se ha desenvuelto el Plan en lo que respect a sus relacio-
nes con el exterior:
El "Pacto de Caballeros", base esencialisima y precisa del Convenio de Bruselas,
ha resultado ser una burla sin paralelo, burla ahora perfectamente evidence a todos;
pero que en aquel entonces inicamente la conocia el notorio Mr. Chadbourne, y algu-
nos de sus amigos. En 1930 la producci6n de Filipinas fu6 de 800,000 toneladas, este
afio ascenderd a mas de 1.400,000 toneladas. En 19301 la producci6n de la remolacha
americana fu6 de 900,000 toneladas y este aio pasara de 1.450,000 toneladas. En
1930 la producci6n de Puerto Rico fud de 700,000 toneladas y este afio producira muy
cerca de 1.000,000 toneladas. Tambi6n Hawaii y la Louisiana han aumentado conside-
rablemente sus producciones respectivas y tenemos como resultado que los produc-
tores americanos este afio elaborarAn 1.700,000 toneladas mAs que en el afio 1930
y nosotros, en cambio, hemos cumplido tan concienzudamente nuestro pacto, que en
vez de exportar a los Estados Unidos, como teniamos derecho. alrededor de 2.800,000
toneladas solamente habremos embarcado con aquel destino 1.300,000 toneladas durante
el afio en curso. Y de seguir las cosas como van, dentro de tres afios habremos sido
irremisiblemente desalojados de nuestro mercado preferente, gracias al nefando Plan
Chadbourne.
En lo que respect a los signatarios del Convenio de Bruselas, just es confe-
sar que 6stos han reducido su producci6n, que en 1929-30 era de 11.000.000 de tone-
ladas a 6.500,000, pero en cambio, los pauses no signatarios, 6sto es, aqu6llos que pro-
ducian menos que su consume, como por ejemplo, la India Inglesa, Inglaterra y las
posesiones americanas, han aumentado su producci6n a tal extreme que han neutra-
lizado completamente los efectos de la reducci6n obtenida en los paises signatarios.
Si a eso, ademas, afiadimos que ha habido una merma aparente en el consume, com-
prenderemos ahora el por qu6 del desquiciamiento de los preceios del mercado azuca-
rero. Y decimos una merma aparente en el consume, porque efectivamente no ha
habido tal merma, sino que debido a la perturbaci6n que toda media artificial siem-
pre trae consigo las existencias invisibles que en 6pocas normales ascienden a catorce
millones de toneladas, mAs o menos se han ido agotando, al extreme de que hoy se
calcula no llegan en total a 6.000,000 de toneladas.
Se han aumentado los visible a costa de la disminuci6n de los invisibles, y como
el consume fnicamente puede calcularse a base de las existencias invisibles, por eso
aseveramos que la merma ha sido mas aparente que real.
RESUMIENDO
1. El "Pacto de Caballeros". base esencial del Plan Chadbourne, ha sido una bur-
la incalificable. 2. Hemos perdido la mayor Parte de nuestro mercado preferente.
3. Por no haber participado del Convenio de Bruselas todos los paises productores
(que reconocemos es cosa dificil de obtener), la disminuci6n de la producci6n de los
paises sionatarios. ha sido contrarrestada nor el aumento en la producci6n de los paises
no signatarios. 4. Se ha sumido a la Isla en un estado de depauperaci6n, hambre,
miseria y ruina, que fnicamente puede concebirse en toda su inmensidad cuando se
palpa de cerca; y mientras tanto, los responsables de tanta desgracia se mueven acti-
vamente para que continfien en vigor medidas tan perjudiciales, contando con que el
pueblo seguirA prestandose d6cilmente a sus maquinaciones.
Si esos son los resultados, pregunta la gente como nos preguntamos todos nos-
otros,, por aqu se mantiene en vigor un Plan que ha Ilevado a este pais a la ruina
econ6mica mis absolute que recuerda la Histor;a? Hay aleunos aue mantienen que
norn quiera que ]a buena fe del Gobierno de Cuba estA comprometida en el Convenio
de Bruselas. es impossible la derogaci6n inr'edata del mismo. No hay nada mAs
tendencioso aue esa aseveraci6n hecha por algunos interesados con el prop6sito deci-
dido de engafiar no solamente al pueblo, sino a nuestros propios gobernantes.
El Convenio de Bruselas fu6 suscrito exclusivamente por asociaciones de nroduc-
tores. Por Cuba firm el doctor Carlos Miguel de Cdspedes. en representaci6n del
Institute Cubano para la Estabilizaci6n del Azficar. Posteriormente a los acuerdos
de ese Convenio, se les di6 fuerza legal mediante la Ley para la Estabilizaci6n del
Azfcar.
Y es intolerable que para respetar la firma del Instituto se mantenga a un pue-
blo en la miseria y el hambre y la ruina mis espantosa. Eso esti en contra de todos
los c6divos humans. La necesidad carece de Ley.
Los pocos hacendados interesados en aue continue el Plan aseveran que los pre-
cios bajarin con el abandon de las medidas artificiales. Esos mismos profetas nos
han venido diciendo varias veces al afio por espacio de los 6ltimos ocho aios. cada
vez que se implantaba una nueva media artificial, que nuestros precious seguramente,
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ndefectiblemente habrian de subir. En realidad, todos sabemos que siempre ha pa-
rado todo lo contrario; que 6stos no han hecho mAs que bajar. Personas que se han
*quivocado ocho afios consecutivos no tienen realmente el derecho a opinar,. much
nenos a profetizar. En cambio, aquellos que hemos venido desde hace tiempo anun-
:iando con acierto el fracaso de las medidas artificiales y sus efectos contraprodu-
*entes podemos alegar que hay mas probabilidades de quen por lo menos, se manten-
an los precious a su nivel actual, que continden en descenso desde el punto ya ruinoso
n que se hallan.
En primer t6rmino, con el restablecimiento de la libertad de molienda, contrata-
.i6n y exportaci6n, sobrevendria una gran confianza en el mercado. La confianza
traeria consigo la acumulaci6n de existencias, y el reabastecimiento de invisible, que
segin dejamos apuntado mas arriba, se encuentran muy por debajo de su ascendencia
-n 6pocas normales. Los invisibles mundiales se estiman normalmente en catorce
millones de toneladas, y se consideran actualmente en seis millones.
Y con 6sto dejamos contestada la obieci6n de algunos individuos que poco o nada
!onocen de mercados azucareros y distribuci6n de azdcares, cuando preguntan que a
6nde vamos a colocar cualquier exceso de azicar que produzcamos. Esos sefiores
o se dan cuenta de que habra de existir un mercado potential y latente para canti-
ades muy superiores a la totalidad de nuestra zafra. una vez que sea restablecida la
onfianza en el mercado y hayan desaparecido las medidas artificiales que tanto per-
turban y afectan a la distribuci6n azucarera mundial. El reabastecimiento de invisi-
bles sobrevendria en la misma forma en one e efectu6 en 1921, cuando el doctor Al-
redo Zayas tuvo el civismo de decretar la disoluci6n de la Comisi6n Financiera del
Azucar en contra de las exclamaciones aterradoras de los mismos profetas que hoy
tratan de impresionar a nuestros gobernantes con sus falsas predicciones.
Alegan tambi6n los escasos partidarios aue aun tienen estas medidas de que con
ibertad de acci6n no habria financiamiento, y nos adelantamos a decir a estos sefiores
ue poco o nada deben entender de cuestiones bancarias. cuando hacen esa infundada
aseveraci6n, aue la inica forma en que se puede refaccionar a un hacendado o pres-
tar dinero sobre azdcares es con una absolute libertad de acci6n. En el caso de re-
facciones, se anticipa dinero durante el tiemoo muorto al hacendado mediante la pro-
mesa de devolver ese dinero durante la zafra. Garantia colateral tangible no hay
ninguna. porque el hacendado nada tiene en ese moment que pueda dar. El pr6sta-
mo se hace exclusivamente a base del concept aue merece el hacendado, o sea, su
solvencia moral y su ejecutoria nasada Pero como con las medidas artificiales ha
desaparecido por complete la individualidad y personalidad del hacendado que esti
anulada, se le ha convertido en realidad en administrator sin sueldo de su propio inge-
nio, perfectamente irresponsible de sus actos. y de quien no depend el desenvolvi-
miento del ingenio, sino de los organismos oficiales que tratan de regular la industrial,
y se han abrogado las facultades de un Tribunal Supremo. Y en esas condiciones de
irresponsabilidades y de falta de garantia moral y material, no hay quien preste dinero
durante el tiempo muerto.
En lo que respect a las pignoraciones sobre azicares elaborados existentes en
almacen. es poco deseable prestar dinero sobre una prenda cuyo caricter de absolute
negociabilidad ha sido desvirtuada.
Esa prenda esta sujeta a incautaciones, a embargos sobre exportaciones. a em-
barques forzados, dentro de un tiempo determinado, a mil reglamentos, en fin, que
constituyen verdaderos atentados al derecho de la propiedad que los organismos azu-
careros oficiales de tiempo en tiempo dictan para beneficiary a los intereses personales
de aquellos que los rigen. En esas condiciones no hay nadie que pueda sacar dinero
bueno y sano de su caja para prestarlo sobre azdcares. cuya negociabilidad y disponi-
bilidad puede fluctuar, disminuir y hasta convertirse en cero por virtud de manipu-
laciones mas o menos interesadas.
No s6 de ningin hacendado que haya tenido facilidad para financial su zafra
en tiempo muerto, mientras han prevalecido estas medidas artificiales. En cambio,
siempre que ha habido libertad de acci6n y que cada uno ha podido hacer con lo suyo
lo que mejor ha convenido a sus interests. nunca ha faltado ni faltarA financiamiento
para las labores del tiempo muerto o la recolecci6n de la zafra. Cualquier banquero
competent y honrado puede dar fe de lo que antecede.
Hay un argument que falazmente se utiliza y es el de que se ha perdido tanta
cafia por haberla dejado sin cortar, que existe muy poca de ella en pie en los campos,
y que por lo tanto, igual zafra hariamos con restricci6n o sin ella. A6n suponiendo
que esa aseveraci6n fuese cierta. ella redundaria en favor de nuestros arguments, ya
que si el montante de la zafra fuese el mismo en una forma u otra, entorpecidos por
esa marafia de medidas artificiales, tendriamos todos los inconvenientes de una zafra
sin limitaci6n, si es que algunos tiene, sin beneficiarnos con las ventajas indiscutibles
de-una absolute libertad de acci6n.
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Hay otros que aseveran que tan mal estariamos o hubidramos estado sin medidas
artificiales como con ellas. Aceptando esa tesis, aunque nada mas que para discutirla,
forzoso es confesar que si vamos a estar mal en ambas formas, es preferible estar
pobres y arruinados, pero libres, que no pobres y arruinados, y ademas sujetos, como
estamos hoy dia, al yugo de una parte de la banca extranjera. Ademas, con libertad
de acci6n, hubieran desaparecido aquellos que por ley natural tenian y tienen que
desaparecer, y no hubi6semos mantenido como mantenemos cadaveres insepultos que
enrarecen y contaminan el ambiente. Esta tierra que debiera ser libre econ6mica-
mente, y feliz en todo sentido, se ha convertido en tierra maldita de ruina y explotaci6n.
Otra de las objeciones favorites de los interesados en mantener estas medidas ar-
tificiales, porque les beneficia en sus interest particulares, ya sea porque no tienen
cafia suficiente para cubrir su cuota o porque se agencian para disfrutar de una cuota
adicional de azdcar eludiendo en esa forma todos los rigores de nuevas restricciones,
es que el Gobierno Americano insisted en que se mantenga este Plan, como esencial para
el sistema de cuotas azucareras que ellos se proponen implantar en su pais, en con-
junci6n con Cuba. Nada se aleja mAs de la realidad. Tenemos informes fehacientes,
de fuente que no deja lugar a dudas, en que se nos aclara de una manera terminante
que el Gobierno americano no tiene el menor interns en que aqui se siga o no se siga
por este perjudicial sendero de las medidas restrictivas. Y, que ademas, cualquiera
que sea la resoluci6n del Gobierno cubano, en lo que respect a nuestra political azu-
carera exterior en nada ha de afectar 6sta al criteria que ya aquel Gobierno tiene
completamente formado con respect al trato que se darA en los Estados Unidos a los
azdcares de Cuba. Todo esto es facilmente comprobable por aquellos que tengan la
curiosidad o la manera de investigarlo. Los dnicos que quizas puedan estar intere-
sados en que Cuba continue su political suicide son los productores dom6sticos ame-
ricanos, los mismos que celebraron aquel famoso pacto, ya que a ellos conviene sobre-
inanera que Cuba desaparezca cuanto antes y de una manera definitive como pais
productor de azicar. Creemos haber demostrado cuAles son los procedimientos de
"Caballeros" con que nos arrastraron a este atolladero sin salida en que ahora nos
encontramos.
Existen otros sefiores que, aunque convencidos de la ineficacia y hasta de los
perjuicios de estas medidas artificiales, y principalmente del Plan Chadbourne, dudan
de si es este el moment mas oportuno para cortar definitivamente todas estas ama-
rras. A un cancer hay que extirparlo so pena de que si se le deja tomar cuerno mine
tan completamente la resistencia del individuo, que cuando venga a hacerse la opera-
ci6n esta result fatal para el enfermo. A grandes males, grandes remedies.
El moment mas oportuno para descender de un andamio que bambolea y se de-
rrumba, es cuando esta mAs pr6ximo al suelo, y como los precious de los azicares
estan tan por debajo de su cost de producci6n, muy poco mas pueden declinar. Por
otra parte. la cantidad de azlcar de Cuba que se ofreceria en el mercado a principios
del afio entrante seria poco mAs o menos la misma, ya continue en vigor el Plan Chad-
bourne o se permit la libre producci6n y exportaci6n del azdcar. Todos convienen en
que por deficiencies de cafias, falta de recursos, dificultades obreras y otras causes,
la zafra pr6xima a recolectarse no sera nunca mayor que la oue se fije por los orga-
nismos que regulan artificialmente la producci6n y como a principios de 1934, que-
darAn liberadas las 350,000 toneladas del reciente "Pool" las disponibilidades para
Estados Unidos y Europa serAn prActicamente las mismas en uno u otro caso. Pero
aun cuando bajaran los precious momentAneamente, insignificant seria el dafio que
en estos moments esa baja causaria a la economic national, toda vez que son pocos
los az6cares que actualmente se encuentran en existencia en almacdn en Cuba en
manos de nacionales; y para cuando hubidsemos comenzado a moler el afio entrante,
ya los efectos deprimentes causados por la primera impresi6n psicol6gica del abando-
no total de las medidas artificiales habrAn desaparecido. En cambio. si causariamos
serio y grave perjuicio a los productores de remolacha que actualmente se encuentran
recolectando su zafra en los Estados Unidos, y en el Continente europeo, perjuicios
que, indiscutiblemente habrian de redundar en definitive en menores siembras el afio
entrante con lo cual quedaria mAs que compensado el perjuicio que sufririan los te-
nedores actuales de azdcar en el territorio national.
Con el fin de orientar la opinion p-iblica, y al mismo tiempo hacer sus recomen-
daciones al Ejecutivo, se ha constituido un Comit6 integrado por todos aquellos secto-
res de la vida econ6mica de Cuba, que se sienten afectados tan intensamente en sus
intereses, por este ciclo de medidas artificiales que se han impuesto al pais en general,
sin consultArsele y sin tener en cuenta su bienestar econ6mico ni su porvenir.
En este Comit6 se encuentran representaciones autorizadas de las Corporaciones
Econ6micas, CAmaras de Comercio, Asociaci6n de Industriales, terratenientes, colonos,
hacendados, compafiias de transport, classes profesionales, etc., y constitute, en fin, un
corte seccional de todo lo que puede clasificarse como fuerzas vivas de Cuba, incluyen-
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do los obreros que son los mas perjudicados por estas medidas que les han impuesto
a la fuerza, sin previa consult y sin su anuencia, y piden a viva voz, como ya lo
vienen haciendo, que se les dB trabajo para todo el afio.
La situaci6n actual del problema en este moment es la siguiente:
De un lado todas las fuerzas vivas del pais, sin excepci6n: Esto es, las classes
obreras, las classes econ6micas, y las classes profesionales, piden una zafra libre, abso-
luta libertad de contrataci6n y de exportaci6n, la devoluci6n a cada uno de lo que
es suyo y la libre administraci6n de sus bienes, y seguramente estos 4.000,000 de habi-
tantes que piensan todos en la misma forma no pueden estar equivocados.
Del otro lado, tenemos a un grupo pequefio de hacendados, algunos interesados
y otros equivocados, y alguna instituci6n extranjera, que pretenden que el pueblo de
Cuba siga sumido en la esclavitud econ6mica en que ellos mismos la han colocado.
La decision del Gobierno no puede ser dudosa, siendo como es mandatario official
del pueblo y de las classes contribuyentes y ambas se han reunido para pedir encare-
cidamente que se ponga t6rmino a todas las medidas artificiales.
Y si, como es 16gico, la voz de este Comit6, unida a las de los obreros es oida y
atendida per el Gobierno, entonces habremos iniciado una nueva era en nuestra vida
republican, o sea la de la libertad econ6mica, tan dificil de conquistar una vez perdida,
y la seguridad de que no se habran de imponer nuevas medidas artificiales en el future.
Se habra conseguido que el Gobierno escuche a su pueblo, a aquellos que padecen
y aquellos que contribuyen con sus esfuerzos al desenvolvimiento y progress del pais,
y que se desechen las imposiciones de una paquefia parte del sector azucarero que,
respaldado por instituciones extranjeras, viene desde el inicio de nuestra vida repu-
blicana, dictando nuestra political azucarera en general con graves perjuicios para
nuestra economic national.
A todos los que estamos empefiados en esta lucha para independizar econ6mica-
mente a este pais de tan nocivas influencias, nos cabe y nos cabri, cualquiera que
sean los resultados definitivos de esta contienda en pro de los derechos inherentes y
respetables de las classes econ6micas, profesionales y proletarias de Cuba, la satisfac-
ci6n de haber cumplido con el deber de tratar de redimir a este pueblo de la ruina y
miseria a que lo han llevado la codicia y la incompetencia de pasadas administraciones
y la imprevisi6n y terquedad de algunos productores deficientemente preparados para
asumir las enormes responsabilidades a que audazmente han hecho frente con desas-
trosos resultados para la naci6n en general.


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PACTO DE CABALLEROS

CELEBRADO EN AGOSTO 26, 1930 EN EL HOTEL "BILTMORE", NEW YORK,
CON LOS PRODUCTORES AMERICANOS


En nombre de Cuba, yo hago las siguientes proposiciones encaminadas a la est
bilizaci6n de la industrial azucarera:
1.-Si el program comprendido en los Nos. 2, 3 y 4 que mas abajo se described,
puede ser convenido con toda eficacia, Cuba limitara sus exportaciones a los Estadcs
Unidos de manera que:
(a) No excedan de 2.800,000 toneladas largas en el afio de calendario de 1931.
(b) Durante el afio de calendario de 1932, las exportaciones de Cuba a los Estt-
dos Unidos se limitarin a 2.8000,000 toneladas largas, mas cualquier cantidad de at-
mento en consume que demuestre hubiere habido en los Estados Unidos durante el
afio 1931 en exceso del consume -durante el afio 1930.
(c) Durante el afio 1933 las exportaciones de Cuba a los Estados Unidos se limi-
tarin a la cantidad fijada de acuerdo con especificaciones en el apartado (b) arriba
descrita, mis cualQuier cantidad de aumento en consume que se demuestre hubiere
habido en los Estados Unidos durante el afio 1932 en exceso del consume habido durante
el afio 1931.
(d) Durante el afio 1934 y 1935 las exportaciones de Cuba a los Estados Unidos
se limitarin a la cantidad fijada de acuerdo con especificaciones en el apartado (c)
arriba descrito, mds la mitad de cualquier cantidad de aumento en consume que se
demuestre hubiere habido en los Estados Unidos en cada uno de los afios 1933 y 1934
por encima del consume habido durante los afios 1932 y 1933, respectivamente.
(e) No menos de 1.000,000 de toneladas largas de azfcar serin segregadas de
las zafras cubanas de 1930 y/o 1931, para ser vendidas durante el period de cinco
afios, pero de esta segregaci6n nada se venderA en los Estados Unidos.
2.-La cosecha de los remolacheros de los Estados Unidos, y sembradores de Loui-
siana, Puerto Rico, Hawaii y las Islas Filipinas durante los afios 1931, 1932 y 1933,
no excedera las cosechas recolectadas por dichos hacendados y cosecheros en el
afio 1930.
3.-Durante el afio 1934, las cosechas de los remolacheros de los Estados Unidos
y hacendados de Louisiana, Puerto Rico, Hawaii y las Islas Filipinas, no excedera las
cosechas recolectadas por dichos hacendados y cosecheros respectivamente, en el aio
1930, mas la mitad de cualquier aumento en consume que hubiere habido en los Esta-
dos Unidos en el afio 1933 por encima del afio 1932.
4.-Durante el afio 1935 las cosechas de los remolacheros de los Estados Unidqs
y Hacendados de Louisiana, Puerto Rico, Hawaii y las Islas Filipinas, no excederA la
cantidad fijada por la secci6n 3 arriba descrita, mas una mitad de cualquier aumento
en consume que hubiere habido en los Estados Unidos, en el afio 1934 por encima d@l
consume en el afio 1933. En este parrafo No. 4 y en el anterior pirrafo No. 3 sEi
supone que la cosecha de remolacha y la cosecha de Louisiana caen completamente
dentro del afio del almanaque en el cual comienzan.
Las cosechas de Cuba, Hawaii, Puerto Rico y las Filipinas, se suponen que caep
completamente dentro del afio de calendario en el cual terminan.
5. Se deberA trazar un plan entire Cuba y los sembradores de Puerto Rico
las Islas Filipinas, a fin de que haya una distribuci6n ordenada de las cosechas res-
pectivas de aquellas fuentes, a traves de los doce meses de cada afio, en cooperaci6p
con los cosecheros de remolacha de Hawaii.
6.-Se formard un Comit6 para ser consultado conreferencia a cualquier cuesti6n
que surgiese de las proposiciones arriba detalladas.
7.-Cuba hari todo lo possible para que se convoque una conferencia internacionil
entire todos los productores del Mundo, excluyendo los de Am6rica, con el fin de 114-
gar a una estabilizaci6n general de la industrial.
Thos. L. Chadbourne




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