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Title: Archivos de Literatura Contemporanea.
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Title: Archivos de Literatura Contemporanea.
Physical Description: Book
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Bibliographic ID: UF00089412
Volume ID: VID00008
Source Institution: University of Florida
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JUNTA PARA AMPLIACI6N DE STUDIOS E INVESTIGACIONEC CIENTIFICAS


CENTRO DE ESTUDIOs HiST61klCOS


ARCHIVES DE
LITERATURE
CONTEMPORANEA


INDICE


LITERARIO


MA RZ 0
9 3 3
T'" Af P, I D)


ANO II


NUM. III







ARCHIVES DE LITERATURE CONTEMPORANEA

iNDICE LITERARIO

Publicara al aiio diez cuadernos, correspondientes a los meses
de enero, febrero, marzo, abril, mayo, junmo, agosto, octubre, no-
viembre y diciembre. Se propose informal puntual y objetivamen-
te, a los estudiosos de nuestra literature y al p6blico en general,
sobre la producci6n literaria espafiola contemporanea, dando re-
sefias o ianalisis sumarius de libros de reciente aparici6n, incluyen-
dose asimismo, en su caso, en cada uimero de INDICE LITERARIO,
trozos de las critics mais importantes que hayan suscitado en la
prensa, al salir a luz, las obras resefiadas.

PRECIOUS DE SUSCRIPCION
ESPA A ......................... ... ........ .. 10 ptas. (aiio).
EXTRA JERO.. ............ . . ........... 12 > ( > ).
Espaiia.... 1,-
N u m e ro su e lto ... . . . . . . . .. E.ta nj er. .,2
Extranjero.. 1,25

CENTRO DE STUDIOS HISTCRICOS.- MADRID
M ED NA C ELI,



SUMARIO DEL NUMERO III
Paginas

1. Palacio Vald6s y sus

2. Reseiias:

a) Novela y narraciones. ............... 66
b) Ensayos literarios ................. 71
c) DramAtica: I. Estrenos.............. 75

Literature hist6rica:


c) Temas contemporaneos ...........







ARCHIVES DE LITERATURE CONTEMPORANEA


INDICE LITERARIO




Agio 11. NGM. III. CENTRO DE STUDIOS HIST6RICOS MARZO 1933.
MEDINACELI, 4.-MADRID.






PALACIO VALDES Y SUS FELICES"

La fecunda ancianidad de Armando Palacio Vald6s acaba de
entregar a las prensas una nueva obra novelistica: Tiempos feli-
ces. Es una colecci6n de idilios redivivos, resucitados, de las
existencias de unas cuantas personas vulgares, en las cuales mar-
caron un moment superior de ventura. Palacio Valdes cree que
no hay hombre que no haya tenido su parte de idilio en la vida,
idilio que cae, por lo general, en los dias precedentes a su matri-
monio. Podran derivar luego los hechos hacia lo c6mico o hacia lo
trigico, pero siempre quedara como bien preciosisimo el recuerdo
de aquellos dias felices, aun en lo mis denso de la adversidad. El
novelist ha ido recogiendo, provocando a veces, segin 61 mismo
nos declara, confesiones de amigos o conocidos, sobre estos ins-
tantes de sus vidas. Ha escogido las que le parecieron menos vul-
gares; en alguna de ellas hasta encuentra valor de ejemplaridad.
Antes de entrar en el examen de estas historietas, no se puede
pasar por alto esta simpitica actitud de un novelist como Palacio
Vald6s, de la cual intent casi justificarse en el pr6logo, cuando en
la cima de una dilatada vida-ochenta afios-vuelve los ojos hacia
temas naturalmente inserts en el orden de las emociones juveni-
les. Dice Palacio Vald6s que 61 lo hace como una fugaz excursion de
la memorial que compense con escenas alegres esa tristeza que pa-
rece ser la vejez. Pero no podemos por menos de entrever otra










explicaci6n. A traves de los afios, lo mismo de joven que de viejo,
un character literario se present siempre obedeciendo a un deter-
minado mandato de compuestos espirituales. Se vive literariamen-
te en la vertiente de la ironia o en la vertiente de la gravedad, del
lado de la umbria spiritual o en el de la solana. Palacio Vald6s
cre6 para 61 y para sus lectores, ya desde sus primeras novelas, un
clima spiritual propio, digimoslo asi, un conjunto de eyes que
rigen los actos de sus personajes. Fu6 un clima spiritual templa-
do. Nacido a las letras Palacio Vald6s en la 6poca del apogeo na-
turalista, cuando se afilaban mais y mis los instruments de una
implacable observaci6n tan aparente en obras, por lo demais del
todo dispares, como La Regenta, de Coloma, en una 6poca en que los novelistas y dramaturgos se
encarnizaban en busca del conflict, de la escena decisive en que
chocaban, lo mismo en Gald6s que en Echegaray, los dos senti-
mientos o las dos tesis contrapuestas, Palacio Valdes rehuye sa-
gazmente esta posici6n. Ya en sus studios sobre los novelistas de
la epoca vemos c6mo se da cuenta de ese estado de cosas, y no es
aventurado suponer que, aparte de los dictados temperamentales,
la conciencia de los peligros en el amenazantes le inclina a otro
punto de vista novelistico. Hacia un tipo de novela menos aspero,
menos sombrio y violent, que no esquive las pasiones ni sus en-
quentros, pero que intent resolverlos en formas conciliadoras y
suaves. Piensese, por ejemplo, en La alegria del Capitdn Ribot.
Alli se toca un tema candente de la novela social contemporanea:
el adulterio. Los personajes centrales bordean su consumaci6n, a
la que son empujados por una series de circunstancias que cual-
quier novelist de la 6poca hubiese Ilamado fatales. Pero el nove-
lista se salva de este determinismo formulario y salva a sus criatu-
ras del pecado que las tienta. La conciencia humana, en libre dis-
posici6n de sus recursos, supera las fuerzas mecanicas de las
circunstancias, y de este modo, en muchos casos, las novelas de
Palacio Vald6s son de las que terminan bien un process dificil, y
eso impone a su arte ese sello de optimism, esa fisonomia risuefia
que le distingue en nuestras letras contemporineas. Con ella vuel-
ve a presentarsenos hoy en el libro objeto de estas lines.
Esta compuesto de ocho histories que nos cuentan c6mo se
cas6 el protagonista de cada una de ellas. La primera, Cdmo se
casd Pedraja, nos present un caso del famoso retorno eterno de









Nietzsche, fiacilmente interpretado. Se trata de un nieto que se
casa exactamente en las mismas circunstancias que cincuenta afios
antes se ofrecieran para un matrimonio frustrado a su abuelo. En el
segundo cuento, Como se cas6 Braifanova, reaparece un tipo ya
tratado por Palacio Vald6s: el gallego andaluzado. Brafianova es
primeramente desdefiado por una sefiorita, en virtud del prejuicio
que atribuye a los gallegos parvedad de gracia y desenvoltura;
pero despu6s de pasar unos afios en Sevilla vuelve tan expert en
esas cualidades, que gana ficilmente el amor de la muchacha.
Como se cas6 Tejero es un ejemplo de la posibilidad de un ma-
trimonio feliz de un hombre ya de edad y con dos hijas j6venes,
con una muchacha que no ha llegado aun a los veinte afios... Te-
jero, viudo, encuentra en la institutriz de sus hijas virtudes tan s61li-
das y atractivas, que acaba por elevarla a la categoria de madrastra
de sus educandas y por acatar la dictadura que aquella muchachita
sabe imponer en su casa. Este cuento viene a ser la pareja de
Como se casd Izaguirre, la historic que sigue. Izaguirre contrae
de niiio una pasi6n infantil por la institutriz francesa que su madre
le ha puesto. Cuando la institutriz es despedida, Izaguirre sufre
un profundo disgusto, y pasan muchos afios sin que vuelva a verla
ni casi acordarse de ella. Pero en cierta ocasi6n, en uno de los
grandes bazares de Paris encuentra en una cajera un rostro cono-
cido que parece despertarle un remote recuerdo. Es, en efecto, la
antigua ipstitutriz. A pesar de la diferencia de posici6n y de edades,
aquella ifecci6n infantil recobra su pleno imperio, e Izaguirre. se
casa c la francesa sin tener nunca motivo alguno de arrepenti-
miento El matrimonio que sigue en el otro relato no es dichoso
como 1s anteriores, y ofrece quiza mayor interns psicol6gico que
ningun, Montejo, el protagonista, al llegar a Madrid y conocer a
una pril a suya de la mejor clase social, siente c6mo nace entire
ellos uili viva antipatia manifestada en displicencias y desdenes
mutuos Por un cambio s6bito, debido a lo voluntarioso y tornadizo
de la d- nisela, se convierten repentinamente en apasionados ena-
morados, conciertan una fuga y se casan. El matrimonio se inicia
venturosamente, pero la oposici6n de caracteres vuelve a asomar al
poco tiempo, y el matrimonio se separa. Sin embargo, Montejo sabe
que su mujer sigue enamorada de el, que se confiesa igualmente
enamorado de esa mujer que es su esposa y con la que no puede
vivir.









En Cdmo se casd Taulet, lo mas important no es cierta-
mente la circunstancia del matrimonio del personaje, a quien de-
tiene la policia, por equivocaci6n, en presencia de una muchacha
que se compadece expresivamente del presunto criminal, ganindo-
se con esta compasi6n su agradecimiento que le llevara mas tarde
al matrimonio. Esta simple anecdota parece inicamente pretexto
para presentarnos un cuadro de la carcel de Madrid, tan ilustre ya en nuestra literature, y una series de tipos que recuer-
dan las paginas carcelarias de un Dickens. Cdmo se casd Lapla-
na es otro ejemplo de matrimonio desigual en las condiciones
sociales y en las edades. Laplana, hombre de mundo muy bien
cotizado en los salones, asombra un dia a todas sus amistades ca-
sandose con la criada, muchisimo mis joven que 61, de una sefiorita
de alcurnia a quien todos tenian por su novia official. Esa criada es,
vuelta a encontrar ahora, muchos afios mis tarde, una nifiita con
quien Laplana se entretuvo como con un juguete gracioso en sus
dias de estudiante, y a la que luego perdi6 de vista por complete.
En la 61tima narraci6n, Cdmo se casd el marquis de Guadaira,
tampoco es, ciertamente, el matrimonio que el marquis contrae
con una humildisima chiquilla, hija de un sastre, lo que mis recor-
daremos del relato. En cambio, el tipo del marquis, un caballero
andaluz amigo de juergas y francachelas, entregado a la fiacil vida
de placer sevillana, nos recuerda algiin personaje de abolengo en
la obra de Palacio Vald6s, que conocimos en La Hermana San
Sulpicio.
Como se apreciarg, la mayoria de los cuentos ofrecen simples
aventuras donde el azar de los hechos o lo an6malo de las situa-
ciones forman la base esencial del relato y no la peculiaridad o
grandeza de las pasiones ni el interns psicol6gico puro. Idilios que
terminan casi todos de un modo normal, venturoso, y que pierden
muy pronto ese punto de poesia del riesgo y de lo exceptional
que asumieron por un instant. En uno de los cuentos dice un per-
sonaje, refiri6ndose a su amada ...pues esa figurita de biscuit es
hoy un barrilito de aceitunas.... Domina en el libro esa acepci6n
de felicidad reposada y segura, mis asimilable a lo que de bienes-
tar moral y material tiene en si el concept de feliz. Palacio Vald6s
continue aqui manteni6ndose en su actitud de siempre ante la vida.
Los conflicts dramiticos son una sombra pasajera que cruza rapi-
damente sobre la existencia de unas gentes vulgares, que las arre-







65

bata por un instant a ese destino de vulgaridad con que nacieron,
pero que luego las deposit de nuevo en el carril de una vida
apacible y conforme. En los extremos esti el peligro. Hay que
huir de ellos. El autor dice, contestando a un personaje: no sentir la vida que sentirla demasiado-, Y asi se reune en esta
obra de Palacio Vald6s esta experiencia que parece ser, en efecto,
la de una avisada ancianidad, con otro element, quiza el mis
atractivo del libro: la ingenuidad, la inocencia con que un hombre
de ochenta afios sabe todavia mirar las cosas mis graves del mun-
do, para contarnoslas sencillamente, aunque con un dejo de nos-
talgia al que cumple perfectamente ese titulo de Tiempos felices.
Una vez emple6 Ruben Dario, aplicindola a otro gran escritor
del siglo xix, una expresi6n en que la aparente antinomia de las
palabras que la componen se resolvia en la feliz calificaci6n de un
cierto estado del espiritu y de la vida humana: no-. En esa zona habria que colocar estos relatos de Palacio
Vald6s.










RESEIAS

DB LIBROS PUBLICADOS DB FBBRERO A MARZO DB 1933



A) NOVELA Y NARRACIONES


ARCONADA (Cesar M.).-Los pobres contra los ricos.-No-
vela de la revoluci6n espafiola.-Publicaciones Izquierda Literatu-
ra.-Uni6n Distribuidora de Ediciones, calle Uni6n, 19.-Barcelo-
na.-286 piginas, 8.-Pesetas 5.
El autor sitia la acci6n de la novela en los dias en que se pro-
clam6 la Repuiblica Espaiiola, y en un pueblo, Morcuende el Ma-
yor. Estas dos circunstancias sirven al autor para hacer una novela
de tipo social, y para trazar, en contact con las gentes que habi-
tan Morcuende el Mayor, un acabado cuadro de la sociedad. Por
las piginas del libro vemos desfilar a los ricos, satisfechos con su
c6modo vivir, a salvo de preocupaciones; a los pobres, resignados
con su suerte primero, con ansias de redenci6n y de bienestar
despu6s; a la Guardia Civil, que quiere resolver todos los conflic-
tos por la fuerza de la autoridad. En el pueblo hay un solo repu-
blicano, el tio Ayuca. Dos hijos de 6ste han ido a Madrid en bus-
ca de trabajo, y por las cartas que escriben se sabe que el Gobier-
no esta a punto de caer para dar paso a la Repuiblica. Coinciden
estas noticias con la Ilegada de republicans y socialists que
hacen propaganda de sus ideas. Esto atemoriza a un rico propie-
tario de Morcuende el Mayor, Don Nazario, que con toda su fa-
milia se traslada a Madrid, donde cree estar mis seguro. En Ma-
drid asistimos a la proclamaci6n de la Repuiblica, con todo lo que
tuvo de entusiasmo popular. En la segunda parte del libro se ex-
ponen los anhelos de justicia del pueblo de Morcuende el Mayor,
que espera de la Repfiblica el remedio de todos sus males. Pero la
march de las cosas pronto los desengafia; para el pobre no
hay redenci6n possible mientras los ricos manden. dan. El mundo es de ellos. Se lo han distribuido y no se lo dejan
arrebatar, dice el autor hacia el fin de la novela. Termina el libro
en un tono'esperanzado: <...cualquier dia amaneceri sobre la cabe-
za victoriosa de los pobres una nueva, una triunfante y clara luz
de justicia.> [47]









MATA (Pedro).-Sinvergiienzas (Tragicomedias de la vida
vulgar).-Primera edici6n.-Editorial Pueyo, S. L.-Arenal, 6.-
Madrid.-333 paginas. 8.-Pesetas 5.
En las breves lines puestas al frente de su obra, ofrece en
esta el novelist al lector nos, hombres y mujeres, de esos a quienes la gente, con una la-
mentable ligereza de juicio, llama indistintamente sinvergiienzas.
El autor espera que quien lea su libro decide -con esa maravillo-
sa intuici6n clarividente, privativa del p6blicow, cuales son real-
mente Ksinvergiienzas y cuales no, de los personajes que le pre-
senta. La Kcolecci6n de series humanos se reparte en tres narra-
ciones, exposici6n de otros tantos casos. El primero ( Maria-) nos muestra un desdoblamiento de la personalidad. La ca-
sualidad pone a Roman GonzAlez frente a Maruja, muchachita mo-
derna, resuelta, frivola, nada sentimental. Desarr6llase entire los
dos una amistad de camaradas, que por parte de Roman se con-
vierte bien pronto en amor. Cuando Maruja parece ganada al fin
a los sentimientos de su amigo, desaparece. Meses mas tarde, Ro-
man se encuentra con una jovencita enlutada que sale de una igle-
sia. Es el vivo retrato de Maruja; pero su expresi6n y continent
son muy otros. Al dirigirsele Roman llamandole chaza. Su nombre es Maria, y nadie le ha llamado nunca de otro
modo. Por otra parte, no conoce a Romin, ni desea ser acompa-
fiada por ningfin hombre. Consigue 61 veneer su resistencia, e in-
cluso hacerse novio de la muchacha. Todo le persuade de que es la
misma Maruja de meses antes, pero misteriosamente cambiada. De
lo que no cabe duda es de que su olvido de lo pasado es absoluta-
mente sincero. Roman acaba por convencerse de que se encuentra
ante un inequivoco desdoblamiento de la personalidad. En la que
toma ahora a sus ojos Maria, salen ganando positivamente los dos.
Roman ve con toda claridad que esta mujercita recatada, amoro-
sa, ha de hacerle feliz. Un dia se la lleva de paseo en su autom6vil.
Les ocurre un accident, a consecuencia del cual entra Roman en
un sanatorio, con gravisimas heridas. Ya repuesto, se encuentra
con que su novia, debido al choque nervioso del accident, ha re-
cobrado su primitive personalidad. Vuelven la frivolidad pasada,
el gusto por la mentira, los cambios de humor. Hasta que los dos
decide al cabo romper sus relaciones. Roman s6lo de tarde en
tarde vuelve a ver a Maruja. Esta ha abandonado a su madre, se
entrega a una vida en que se va encanallando cada vez mas, y aca-
ba muriendo atropellada por un cami6n. Para su antiguo novio ha
sido una enferma; para los demas, una sinvergiienza.-En la se-
gunda narraci6n (-Don Periquito,) se nos cuenta la vida del h6-
roe, hombre correct, amable, servicial, mimado de la buena so-
ciedad, a la que intriga el hermetismo de su vida privada. Cuando
Don Periquito muere, su fama de honorabilidad, la fachada toda
de su vida, se viene abajo al encontrarse en su casa un verdadero









museo de objetos que durante afios y afios ha venido robando en
los clubs y casas que frecuentaba. El caso parece incredible a quie-
nes lo oyen; sin embargo, algunas mujeres a las que Don Periqui-
to ha ayudado a salir de situaciones delicadas, recuerdan la forma
en que se cobr6 en ellas de su ayuda. Olvidando el auxilio recibi-
do, son ahora las primeras en exclamar: pre le tuve por un sinvergiienza!,.-En el comienzo de la tercera
narraci6n ( campo, despu6s de una caceria. De sobremesa, llega por radio la
noticia de haber sido condenado a muerte un joven que ha mata-
do a la que fue su novia. Se comenta la noticia, puntualizando el
drama (una muchacha romantica, que rompe sus amores con su
novio, sefiorito pueblerino, ind6mito y cerril. El se entrega al liber-
tinaje. Meses mas tarde compete el crimen. Entre los circunstantes
se encuentra una sefiora que fu6 amiga de la victim, cuya defense
hace. Pero al continuar, en un scenario harto diferente, la narra-
ci6n, otro personaje-el esposo, precisamente, de la amiga y de-
fensora de la muerta-hace surgir la otra cara del suceso, cuyas
causes intimas explica y confia al novelist, presentando a una luz
nueva a la romintica y sofiadora victim, poseida de irreprimibles y
culpables inclinaciones er6ticas que despertaron unos celos salva-
jes en su novio, primero, determinando luego el rompimiento de sus
relaciones y, por 61timo, el crime. No podia faltar la consabida
apostilla, y la pone el personaje que, borracho, narra al novelist
la parte mis delicada de la historic, desentrafiando su complejidad
y terminando el relato con la afirmaci6n de que las mujeres son
[48]



PALACIO VALD1IS (Armando).- Tiempos felices (escenas
de la 6poca esponsalicia).-Libreria General de Victoriano Suarez,
Preciados, 48.-Madrid, 1933.-289 piginas, 8.-Pesetas 5.

V. INDICE LITERARIO, afio II, num. III, pags. 61-65. [49]

LOPEZ PRUDENCIO.-[A B C. Madrid, 19 de marzo de
1933].- -El arte del maestro Palacio Valdes pertenecid siempre a
este sector. No hurta a la contemplaci6n del espectador las sombras
ni los escollos que se encuentran en el andar de la vida; pero pone,
sobre las unas y sobre los otros, el dulce luminar de la comprensidn
benevola y optimista que deja el dnimo confortado y sereno para
disfrutar plenamente en los parajes amenos de pura y didfana luz,
que esa misma senda de la vida ofrece a lo largo de su extension.
Y este arte es tan grato, de tan recia y honda raigambre, que









no se hace nunca viejo ni pasa de moda. Basta ser sincere para de-
clarar la fruicidn con que se paladea cada vez que la fortune nos
depara su encuentro. Cada una de estas novelitas que el maestro
nos ofrece en su reciente libro es una encantadora manifestacidn de
este supremo arte. El paladar modern no estd habituado a este
sabor. No importa. Es tan intensamente grato, que cuando se le
ofrece un manjar que lo tiene, lo degusta con fruicidn insospechada,
si es que no ha perdido por complete la sensibilidad-.

MARQUERIE (A.).-[Informaciones. Madrid, 18 de febrero
de 1933].--... Quien no ha sentido, un dia siquiera, en la atmds-
fera remansada y apacible de la existencia gris, rozar junto a si el
aletazo apasionado de lo novelesco? Quien no se ha creido, por un
moment fugaz, protagonista de la aventura? He ahi una de las vir-
tudes fundamentals de la obra de Palacio Valdes. El sabe descu-
brir e iluminar con firme trazo esa encrucijada de lo novelesco que
se oculta en la sombra de las vidas mds vulgares. Sus personajes
no son nunca arquetipos, sino tipos de la mds lisa y llana humani-
dad, series que hablan, viven y sienten, accionan, reaccionan y se
comportan dentro de los mds estrictos y equilibrados limits de la
normalidad. Y con todo ello, quizd por ello mismo, por su exacto
reflejo human, sus lances sentimentales cautivan todo nuestro in-
teres...
Cada aparicidn de un nuevo libro del maestro nos depara una
venturosa comprobaci6n de esta verdad>.




RODRIGUEZ F. ANDES (R.).-Piratas del aire.-S. E. L. E.
Hortaleza, 89 y 91.-Madrid, 1933.-305 pigs.-8. m.-Pese-
tas 5.
El dirigible Dorado hace el viaje desde Berlin a Buenos Aires.
En 61 va como pasajero un joven argentino, Vicente Ordufia, de
caricter impetuoso y aventurero. En Paris suben al dirigible una
pareja de norteamericanos y. ademas, un amigo de Ordufia, Enri-
que Jimeno, que, como aquel, se propone regresar a su pais. Pron-
to Vicente Ordufia se fija en laiamericana, que es mujer bellisima,
y su curiosidad no ceja hasta que logra averiguar su identidad.
Ella es hija del hombre que la acompaiia, que no es otro que Gol-
smith, el rey del oro. Entre los dos j6venes se anuda una de esas
amistades tan frecuentes en los viajes. Cuando la aeronave va a
la altura de Cabo Verde, se reciben 6rdenes, por radio, de acortar
la march, bajo la amenaza de volar la nave, caso de no obedecer.
No queda mas remedio que detener al dirigible; todo hace supo-
ner que estan bajo la amenaza de un aeroplano pirata. Efectiva-









mente, minutes despu6s aterriza en la cubierta del Dorado un
trimotor, que deposit dos hombres y remonta el vuelo. Estos pi-
ratas, protegidos por el aeroplano, que volara al dirigible al me-
nor ataque contra ellos, exigen del capitin el dep6sito de piedras
preciosas que tiene a su cuidado, despojan ademas a los pasaje-
ros de toda prenda de valor, y se Ilevan con ellos a Mr. Golsmith y
a su hija. Nadie ha intentado oponerse a este audaz robo, visto la
inutilidad de intentarlo, pues Ordufia, que protest de lo que a su
juicio era una infamia, cae herido por un culatazo. Repuesto eljo-
ven del golpe, cuando es duefio de si no piensa mis que en ha-
cer todas las tentativas imaginables para averiguar el paradero
de los robados y lograr su liberaci6n. Concierta con su amigo
que l1, Ordufia, quedarg en Africa para realizar su prop6sito, y
que Enrique Jimeno regresara a su pais para tranquilizar a su fa-
milia. Pero por azares, Jimeno pierde el dirigible en el primer ate-
rrizaje que efect6a, y decide acompafiar a su amigo en su empre-
sa. Con el auxilio de la Compafiia Aerea, que tiene gran empefio
en rescatar a los cautivos, salen para Senegambia-lugar donde, se-
gun noticias, acampan los raptores-en un potente aparato trimo-
tor, con un piloto y un empleado de la Compaiiia. Ya en Sene-
gambia, se dan cuenta de que tienen que haberselas con un pode-
roso enemigo perfectamente organizado y con poderosos medios
de defense. Complican aun mas la situaci6n de los que han empren-
dido esta aventura las luchas que tienen que sostener con los
mandingos, tribu de negros feroces, con las fieras, etc. Todos es-
tos trabajos se ven compensados al final con el rescate de los cau-
tivados por los pirates, y entire la hija del rey del oro y su generoso
salvador se despierta un amor que veran colmado una vez llega-
dos a Buenos Aires. [50]




SENDER (Ram6n J.).-Siete domingos rojos (novela).-Co-
lecci6n Balagu6.-Muntaner, 42.-Barcelona, 1932.-472 paginas,
8.-Pesetas 5,50.
En unas lines a manera de pr6logo sefiala el autor su objeto
al escribir este libro, que no es otro que buscar .... la verdad
humana que vive detras de las convulsiones de un sector revolu-
cionario espafiol. Este sector revolucionario es el protagonista de
la novela; se trata, pues, de una novela social, eminentemente pro-
letaria. Toda la acci6n se desarrolla entire obreros anarcosindica-
listas, a quienes el autor hace desfilar a trav6s de las pAginas del
libro, con su ideologia, sus problems, sus aspiraciones y los me-
dios puestos en acci6n para lograrlas. Al lado de las preocupacio-
nes sociales, que forman el nervio de la obra, la trama novelesca
se ciie a muy pocos personajes. El compafiero Villacampa, del









Sindicato Mercantil; Lucas Samar, periodista, influido por el mar-
xismo, y novio de Amparo, hija de un coronel de Artilleria; Estre-
lla Garcia-Star-, obrera en una fabrica de lImparas, tambien im-
buida de ideas sociales, una verdadera camarada para los obreros
de su partido. Star siente admiraci6n por Samar, conoce las rela-
eiones de 6ste con Amparo, y no cree possible la realizaci6n de
este amor entire dos personas que viven en mundos tan opuestos
como el mundo de la burguesia y el de la revoluci6n. Los hechos
que componen la novela se desenvuelven en el termino de siete
dias. El primer domingo rojo se celebra un mitin; intervene la
fuerza public para impedirlo, y en la lucha caen muertos tres
obreros. En dias sucesivos, como protest a estas muertes, se de-
clara la huelga general, se cometen actos de sabotaje. Samar, que
intervene directamente en todos estos movimientos, en algfn mo-
mento se ha visto con su novia. Ella es burguesa; sin embargo, al
contact de las ideas de 61, va cambiando las suyas propias, o por
lo menos asi lo cree. Forma parte del plan revolucionario asaltar
el cuartel de Artilleria de que es coronel el padre de Amparo.
Esta, en un principio, se niega cuando Samar le pide tres volantes
sellados con el sello del regimiento para poder entrar libremente
en el cuartel; pero Samar vence, como siempre, y Amparo acaba
por dirselos, aunque al hacerlo Ilora. Ve Amparo que su amor y
el de Samar son un impossible, y piensa si acaso su novio no seria
mas feliz si ella muriese. El asalto del cuartel fracasa. A ultima
hora, Amparo se arrepiente de haber entregado los volantes, y se
lo cuenta todo a su padre. El coronel facilmente hace abortar el
complot y coge press a los participants, a Samar entire ellos, a
quien el coronel lleva a su casa. Alli ve a Amparo, que le confiesa
su delaci6n y pide que la perdone. Pero Samar parte sin perdo-
narla. Al dia siguiente, Amparo se suicide en su domicilio. 'Lucas
Samar, cuando se entera, siente en un principio aguda desespera-
ci6n; luego queda sereno, como sin espiritu, como si Amparo al
morir se hubiese Ilevado toda la fe que tenia. Star comenta con
Villacampa que Samar ha muerto en este movimiento. El fin de la
novela deja ver la reanudaci6n del trabajo, a Samar en la carcel por
el complot contra el cuartel, y a Villacampa y a Star dispuestos
a unir sus vidas. [511


B) ENSAYOS LITERARIOS


JARNES (Benjamin). Fauna contempordnea. Espasa-
Calpe, S. A., Rios Rosas, 24.-Madrid.-252 piginas, 8.-
Pesetas 5.
El preambulo a esta colecci6n de ensayos breves sirve para









que Benjamin Jarn6s escoja como simbolo de su actitud a Zaqueo,
el hombre del relato evang6lico, que un dia conoci6 la verdad por
subirse a las ramas, y a quien habl6 Jes6s por saber alzarse del
suelo. Benjamin Jarn6s consider que la political hace descender de
nivel lo que toca. Mientras que el politico codicia los bienes mate-
riales, el escritor debe aspirar al poder spiritual, debe dirigirse
directamente, sin intermedios materials, al mundo. La political ha
contaminado de significaciones adventicias a palabras originaria-
mente augustas: libertad, orden, etc., las ha empleado como fuer-
zas de choque. Hay que restaurar su pleno sentido. Para Jarnms, el
mundo modern necesita de estos hombres de pensamiento a
quienes muchas gentes acusan de no estar en la realidad, cuando
en verdad se hallan much mis profundamente en ella que los que
creen estarla tocando. El pr6logo, por detris de su andadura leve,
es un fuerte alegato por la necesidad de que los hombres contem-
plativos, de pensamiento, encaramados en los Arboles, digan al
mundo sus verdades. Va a decir, pues, el autor, verdades sobre el
hombre, no sobre un hombre en abstract, sino sobre los hombres
a los que intent reducir a algunas families conocidas. Se trata,
pues, de un libro de caracteres, de caracteres del dia, vistos, obser-
vados y recogidos en la vida espafiola de nuestros dias. Por detris
de la aparente impersonalidad de esos caracteres, late una fuerte
adhesi6n al moment spiritual que Espaiia esti atravesando.
Los caracteres van divididos en tres parties tituladas les. El primero se inicia con el pardsito, es decir, con el falso in-
quieto, que en realidad es un perezoso que disfraza su pereza bajo
formas violentas y agresivas. Viene luego el agitador, que a pesar
de su incesante ir y venir es lo contrario del hombre de acci6n,
porque derriba y no edifica. El estupefaciente ejercita su audacia
operando siempre sobre la base de la sorpresa y el pasmo que
produce con el instrument del estupor, que por un instant des-
arma la inteligencia. El violent es el triunfo de los pufios, el 6xito
de lo irracional. Se encuentra en la prensa, en el mitin, y es una
apariencia mas de la nueva barbarie. En el ensayo siguiente exa-
mina Jarn6s la superproducci6n de unicos en nuestros dias. El uni-
co es el interruptor professional, el hombre pre-16gico, elemental,
que interrumpe y desdefia a los que no entiende, y cuya indepen-
dencia consiste en coartar la de los demas. Da paso luego al tipo
del cobarde o el extremist. El extremismo le parece una cobardia
mental, el refugio de lo fAcil de los holgazanes, ya que lo dificil es
el equilibrio. El oposicionista es el que forma ese grupo de hom-
bres que se oponen, porque si, junto a los otros dos grupos, el de
los hombres que conservan y el de los que produce. Entre todos
estos caracteres no puede haber mAs que un arbitro sin intereses
personales, sin mis intereses que los del espiritu: puede ser aqui el espiritu>. En el segundo ro al hombre de la calle con su defecto de continuidad, con su in-
seguridad mental. Se lamenta luego Jarn6s de la falta de mitos, de









la perdida de fe en la autoridad. No hay que confundir al hombre
de autoridad con los santones, que se dan bastante en Espaiia, y
a quien hay que hacer descender de su engreimiento y soberbia.
Entre las fuerzas sociales, una de las mis ponzofiosas es la del
derrotista, que puede serlo por quedarse muy atras o por querer ir
mis alli que nadie; en ambos casos no se llega a ninguna parte.
Examina luego al neutral, al inm6vil por indiferencia o escepticis-
mo, en el fondo holgazaneria, y a los vacilantes, es decir, a los que
no saben a qu6 carta quedarse, y por lo pronto no hacen mis
que quedarse. Se necesitaria un hdroe colectivo, pero con sumas
precauciones para admitirle como tal. Y junto a 61, el hombre me-
dio, gracias al cual los pueblos han alcanzado su perfect madurez.
Es defecto de Espafia no cultivar al hombre medio y estar siempre
a merced de los hombres extremes. Tambien hay en la sociedad
modern, como sustituto reciente del nuevo rico, el nuevo pobre
que alardea de proletario, que nunca ha pensado en trabajar y que
explota esta situaci6n.
En el tercer Desfile, Jarn6s convoca, entire otros various tipos,
al naturista, exagerador de la Ilamada vida espontanea y del pan-
teismo facil; a los hombres raros y a los hombres especiales, formas
ambas de narcisismo; al mal espectador, que ignora el sentido de
conocer y gozar la vida. Por ultimo, al hombre modern, que no
puede ser en ningun caso la masa viviente en nuestros dias, ni el
falso y frivolo individuo que vive con arreglo a los iltimos adelan-
tos, del present; el que vive en etapa de invenci6n, de creaci6n. La
breve postdata confirm ese sentido de elevaci6n que ya sefiala-
mos en el libro, y que le sitia por encima de su apariencia de sim-
ple colecci6n costumbrista de tipos contemporaneos, en el nivel de
una vehemente y hlcida defense de los valores espirituales puros
y eficaces, frente a las visions angostas o las actitudes contra-
hechas. [52]

MARIN ALCALDE (Alberto).-[ Ahora. Madrid, 10 de mar-
zo de 1933.]-<... No ha de entenderse que los apuntes de Jarnes
son meras siluetas fugitivas donde todo queda supeditado a la fide-
lidad del parecido. Tras del garbo pictdrico, que a ratos ostenta tra-
zos caricaturales de buida intencidn satirica, hay algo mds que el
logro psicoldgico de un gran catador de tipos sociales. A travis de
esta busqueda encaminada a clasificar los diversos estratos repre-
sentativos en que se asienta el edificio politico espahol, el pensa-
miento del author se dilata en rasgos insospechados y se recoge en
meandros cristalinos, donde el discurso frunce ese cefio adusto-tem-
plado en la gracia de la expresidn verbal-que alguna vez hemos
hallado en las pdginas de Ganivet...>

OBREGON (Antonio de).-[Ei Sol. Madrid, 11 de marzo
de 1933.]-< Para los que hemos seguido atentamente la produccidn









de este gran escritor, no significant una sorpresa sus cualidades de
observador ingenioso de ajenas psicologias, y much menos sorpren-
de la manera con que suele ahondar en ellas y descubrirlas por me-
dio de la pulcra prosa y del mds nuevo estilo, cuya elegancia y
donaire son bien conocidos por los lectores aficionados a la litera-
tura de calidad.
Forzosamente habia de ser en este libro, Fauna contempo-
rinea, en donde el autor se nos mostrara mds human y curioso.
Benjamin Jarnds lo ha escrito a continuacion de recorrer en todas
direcciones la modern urbe, introducidndose en todos sus escondri-
jos politicos, literarios y sociales; despuds de callejear, ir y venir por
todas parties, mds especialmente transeinte y catador de tipos y fiso-
nomias que en otras ocasiones, ya que a retratarlos unicamente iba
encaminado su celo. En esta aventura cinegetica que Jarnis-pro-
'visto de todos los titiles que la caza de cuerpos y de almas requie-
re-acaba de realizar, ha cobrado importantisimas piezas-perso-
nalidades de gran tamaflo-, las que eran de esperar de an expert
novelist dedicado a detective....





RAMON Y CAJAL (Santiago).-La mujer: conversaciones
e ideario recogidos por Margarita Nelken, con una advertencia
preliminary escrita expresamente para esta obra por el autor.-
M. Aguilar, editor.-Madrid, 1933.-178 paginas, 16.-Sin precio.

En unas palabras preliminares alude Margarita Nelken a la cos-
tumbre, generalizada desde hace alg6n tiempo, de pedir el parecer
de las personas que tienen una jerarquia o un cierto nombre, acer-
ca de las cuestiones que ofrecen mayor relieve. El feminismo,
tema tan debatido siempre, ha parecido a la autora de actual inter6s,
y hoy ofrece en este tomito las ideas que Santiago Ram6n y Cajal
ha dejado impresas, a lo largo de su obra, acerca de la mujer. Estas
ideas o pensamientos aparecen ordenados en nueve capitulos
seg6n los distintos puntos que tratan: La mujer y el matrimonio.
De la belleza. De la coqueteria. La mujer con respect al hombre.
Del amor. De la inteligencia. De las condiciones naturales de la
mujer. La mujer y la familiar. En torno al feminismo. [53]










C) DRAMATIC


I. Estrenos:

ACEVEDO (J, M.).-Lo que fud de la Dolores.- Comedia
en tres actos, en prosa, entrenada en el Teatro C6mico, de Ma-
drid, el 18 de febrero de 1933.
La comedia del Sr. Acevedo quiere ser prolongaci6n del c6le-
bre drama de Felii y Codina -La Dolores*. La heroina de esta
obra aparece en escena casada con un hombre que, conociendo el
pasado de Dolores, ha sabido perdonarselo generosamente. Dolo-
res corresponde a la nobleza de su marido con la honradez de su
conduct, teniendo a raya a los que esperan encontrar en ella a
Lizaro, el antiguo amor de Dolores, que vuelve del presidio, de
cumplir condena por la muerte de Melchor. Lazaro se present
una noche en casa de Dolores, para tener una explicaci6n con 6sta.
Resiste Dolores a sus fogosas palabras. Les sorprende la hijastra
de ella, a la que no logran convencer de su inocencia. Al mismo
tiempo se enteran de que a Lizaro a la puerta de Dolores para vengar la muerte de su her-
mano. El amor juvenile renace, pujante, y Dolores decide huir con
Lazaro para proteger su vida con su propio cuerpo. Pero a la ma-
fiana, al salir la procesi6n de la Virgen, una bomba que estalla mata
al resucitar el antiguo amor, para quedarse al lado de su marido, cuya
generosidad paga con el sacrificio. [54]




DOMINGO (Marcelino).-Dofia Maria de Padilla.-Drama
en cuatro actos, en prosa, estrenado en el Teatro Espafiol, de Ma-
drid, el 8 de febrero de 1933.
La lucha entire los Comuneros y el emperador Carlos V consti-
tuye la material misma de la acci6n dramatica, que se desarrolla en
Castilla, principalmente en Toledo. La figure central de la obra
es la de Dofia Maria de Pacheco, esposa del caudillo de los comu-
neros toledanos, D. Juan de Padilla. Derrotadas en Villalar las
fuerzas de las Comunidades y ajusticiados sus jefes, la viuda de
D. Juan de Padilla sabe recoger briosamente la bandera de los
caidos, luchando hasta el final con noble denuedo por las liberta-
des castellanas. 55]









ESPINA (Antonio).- [Luz. Madrid, 9 de febrero de 1933J.-
.... era natural que el pueblo, como emocidn y simbolo, encontrase
un eco en la sensibilidad democrdtica de Marcelino Domingo. He
aqui una de las cosas que se advierte, desde luego, en la obra. El
autor combat en el teatro por las mismas ideas que defiende en la
vida political. El artist no se olvida nunca del politico, entire otras
razones, porque ambos se hallan tan compenetrados que seria impo-
sible separarlos.
3 Un didlogo sencillo, escrito con elegant correccidn y sin nin-
guna altisonancia, sirve de vehiculo a las nobles ideas que mueven
las almas de estos personajes. Dofia Maria de Pacheco personifica
la mds alta evocacidn. Parece un retrato de Pantoja de la Cruz.
Bajo las blancas tocas y la severidad de su negra vestidura, arde
una llama secret que cualquiera supondria religiosa, pero que esta
vez no lo es. 0 lo es de otra manera, porque la emocidn civil tam-
bidn entraria un culto y una fe, como en diversos pasajes de su dra-
ma hace constar Marcelino Domingo.
>El tercer acto, el mds logrado de todos, nos muestra a Padilla
en un moment de vacilacidn. Se halla deprimido, descorazonado,
escdptico. El dramaturge, al pintar con un toque de humanisimo
acento la momentdnea flaqueza del hiroe, eleva el tono realista del
poema, mientras se aprovecha de la situacidn y el contrast para
encajar por complete la figure de dofia Maria .




VARGAS (Luis de).--Seria usted capaz de quererme?-
Sainete en tres actos, en prosa, estrenada en el Teatro la Comedia,
de Madrid, el 17 de febrero de 1933.
Dos muchachas que trabajan un un taller de costura-la una,
hija de la maestra; la otra, prima de aqu6lla-, quieren al mismo
hombre. La segunda, cenicienta del taller, colocada en una situa-
ci6n de inferioridad respect de su prima, la hija de la maestra,
le cede abnegadamente el objeto de sus amores, acabando, sin
embargo, tras diversas peripecias, por ser preferida por el gain,
que sabe apreciar sus virtudes y la bondad de su coraz6n. [56]


D) TEMAS CONTEMPORANEOS

AYENSA (Emilio).-De Teniente General a recluso 52. (His-
toria critical de una vida.).-El hombre.-El militar.-La vida en
campafia y las laureadas.-Sanjurjo ante la Dictadura.-Las elec-









ciones.-Sanjurjo y la Repfiblica.-El Gobierno, las Cortes y el
movimiento del 10 de agosto.-Comida en la Isla.-jA Sevilla!-
La sublevaci6n.-El manifiesto.--Por qu6 fracas6 el movimien-
to de rebeli6n?--Era una intentona monirquica?-Sanjurjo a
casa.-ijTraidores!!-Al Dueso.-El recluso 52.-La vida en el
Penal. Epilogo. Madrid, 1933. -Exclusiva de venta: Sociedad
General de Libreria.-Calle de Valencia, 28.-198 piginas, 8.-
Pesetas 4.
El autor, declarando desde el primer moment su republicanis-
mo, y con miras a reunir en su obra una series de brevess, pero or-
denadas notas, sin proponerse mas, nadie lo necesita>, emprende en este libro una exposici6n de
hechos hist6ricos pocos meses hace acaecidos, trazando al mismo
tiempo una biografia del General Sanjurjo. Presentada con unos
cuantos rasgos la figure de 6ste, su bi6grafo estudia y expone con
mayor detenimiento su actuaci6n desde el 13 de abril de 1931; des-
taca su cooperaci6n al advenimiento de la Rep6blica; explica luego
la genesis del movimiento del 10 de agosto de 1932, rechazando
de piano la acusaci6n de monirquico lanzada contra el mismo,
estableciendo sus diferencias con la intentona madrilefia, que con-
dena. Sigue el desarrollo de los sucesos en Sevilla, el fracaso
del movimiento, la prisi6n de Sanjurjo, su process, sentencia e in-
dulto. Se esfuerza, a continuaci6n, por justificar a su biografiado-
de quien asegura que fu6 victim de un engafio-, y por 61ltimo,
despu6s de presentarnosle convertido en del Penal del Dueso, insisted en su defense, pidiendo, por otra
parte, con reiteradas protests de imparcialidad y republicanismo,
que los gobernantes republicans lleven al pais de libertad y justicia, de igualdad y fraternidad, para que no haya
ni una sola voz que contra la Rep6blica se levante en armas u oral-
mente>. [57]
*


GOMIS (J. Bautista).- Criterio social.-Biblioteca cientifica
popular de cuestiones sociales.-Publicaci6n quincenal.-Editorial
Vilamala.- Calle de Valencia, 246.-Barcelona, 1933.-63 pigi-
nas, 8.-Pesetas 0,70.
El tomo IV de esta publicaci6n quincenal comprende various
studios de character social. El titulado trata de los tres diferentes espiritus que determinan las acciones
del hombre, y c6mo son estas acciones seg6n el espiritu que las
origine, sea el espiritu natural, el espiritu maligno o el espiritu
cristiano. 4Corrientes sociol6gicas, es una exposici6n de los prin-









cipios que informan el comunismo, el socialism y el cristianismo,
respectivamente. En el capitulo que Ileva por titulo cial- se abarcan cuestiones sociales de interns palpitante, como
categories de trabajo, sindicaci6n integral, la vida de familiar, for-
mas de gobierno, etc. [58]




HERNANDEZ ALFONSO (Luis).- Verdad y mentira de la
Repiblica.-Ediciones Boro.-Madrid, 1933.-Concesionario para
la venta: Centro Editorial 258 paginas, 8.-Pesetas 5.
El autor, periodista encarcelado por el Gobierno del general
Berenguer meses antes de la proclamaci6n de la Rep6blica, hace
en su libro obra de historic y de critical. La primera parte del vo-
lumen (Antecedentes) recoge, tras unas breves paginas sobre las
Dictaduras, los rasgos mis salientes del period que se extiende
del 12 de diciembre de 1930 al 14 de abril de 1931; la segunda
hace historic de los comienzos de la Rep6blica, las elecciones para
las Constituyentes, la labor de los gobiernos republicans, y acaba
con unos rapidos retratos de Maura, Lerroux y Azafia. Verdad y
mentira de la Reptblica, titulo del libro, es, asimismo, el que lle-
va su tercera parte, en que el autor concrete su critical, ofreciendo
finalmente lo esencial de la misma en la cuarta parte (Resumen),
en cuyo 61ltimo capitulo se traza el perfil de los principles parti-
dos politicos espaiioles en la actualidad, examinindose sus posibi-
lidades de gobierno y sobre la opinion piiblica en lo future. A
modo de ap6ndice, cierra la obra el texto de los socializaci6n econ6mica' presentados a las Cortes Constituyentes,
con fecha 23 de julio de 1931, por el Partido Republicano Presi-
dencial-Comunista de Espafia y redactados por el Comit6 desig-
nado al efecto por dicha entidad political. [59]

*

MORI (Arturo).--Crdnica de las Cortes Constituyentes de la
Segunda Repdblica Espahola.-X.-Los presupuestos generals
de la Repiblica.-El pleito de la Telef6nica.-El problema ferrb-
viario.-Chispazos politicos.-Texto taquigrafico de los discur-
sos.-M. Aguilar, editor.-Marqu6s de Urquijo, 39.-Madrid,
1933.-768 paginas, 8. m.-Pesetas 20.
De octubre a diciembre de 1932 abarca este d6cimo volume de









la Crdnica de las Cortes Constituyentes. Como en los anteriores
tomos de la misma obra, agrupa el autor en sendos capitulos los
debates en torno a cada uno de los temas indicados en el sub-
titulo del volume, entresacando los discursos e intervenciones
mas significativos, y subrayandolos con los pertinentes comenta-
rios y aclaraciones, o bien apostillando las incidencias del mo-
mento politico, en sus repercusiones en los pasillos del Congreso
o en el Sal6n de Sesiones. En el volume X, a mas de los puntos
expresados en el gui6n que encabeza el mismo, se recogen otros,
como son lo referente a los proyectos de ley de Incompatibilida-
des y de Impuesto sobre la renta, el debate sobre los concejales
por el articulo 29, el Tribunal de Garantias Constitucionales, etc.
[60]1




PEREZ MADRIGAL (Joaquin).-En la Brecha.-(Relato,
moment y personajes de mis interrupciones parlamentarias).-Pr6-
logo de M. de Heredia.-Ediciones Boro.-Temas de nuestro tiem-
po.-Concesionario exclusive para la venta: Centro Editorial tMi-
nerva', Tudescos, 39 y 41.-Madrid, 1933.-339 paginas, 8.o-
Pesetas 5.
El diputado radical-socialista Sr. P6rez Madrigal reune en vo-
lumen no solo sus interrupciones parlamentarias, sino los discursos
por 61 pronunciados en las Cortes Constituyentes. Cada interven-
ci6n del autor del libro, transcrita del Diario de Sesiones, va
acompafiada de comentarios del propio Sr. P6rez Madrigal, en
que 6ste expone las razones de su actuaci6n, circunstancias de la
misma, describe moments de la Cimara o aboceta con rapido
trazo figures de parlamentarios. En el pr6logo de la obra, M. de
Heredia hace una semblanza del prologado, contando alguna de
sus an6cdotas de propagandista republican con anterioridad a la
caida de la Monarquia. [61]



ROMERO FLORES (H. R.).-Reflexiones sobre el alma y
el cuerpo de la Espafia actual (1900-1932).-Editorial Plutarco,
S. A.-Barbara de Braganza, 7.-Madrid, 1933.-284 piginas,
8.-Pesetas 6.
Estudio caracterol6gico de Espafia en el primer tercio del pre-
sente siglo. El autor, professor de Filosofia en un Instituto provin-
ciano, present desde el primer moment su libro como obra no









de un politico activo, sino de un espectador ferviente de la actual
realidad espafiola, cuyos rasgos esenciales busca apresar. Le inte-
resa para ello, ante todo, no seguir el ejemplo de Klos escasos li-
bros que a prop6sito de los recientes acontecimientos ban sido pu-
blicados*. Los autores de esos libros, en efecto, vienen coincidien-
do en no tener en cuenta 4la intervenci6n de todos nosotros a lo
largo de la treintena sobre la que vamos a reflexionar>. Para ras-
trear esa intervenci6n de todos toma el autor por punto de parti-
da la fecha de 1900, sefialando el papel que cabe a las letras y a
la political en la etapa inicial de la nueva 6poca espafiola. En el or-
den literario es donde empiezan a advertirse los primeros tsinto-
mas de tonicidad, con el grupo de escritores designado con el
nombre de Valle-Inclan, Maeztu y tAzorin-, cuya significaci6n define con
trazos sustanciales el Sr. Romero Flores. En el terreno politico
registra una palmaria decadencia, en la que se alza, sefiera, la figu-
ra de D. Antonio Maura. La consideraci6n de este politico da pie
al autor para estudiar a fondo una de las caracteristicas inequi-
vocas del espiritu espafiol: su antidoctrinarismo, su incapacidad
de adhesi6n a la idea abstract y, en cambio, su exclusive estima-
ci6n de los valores humans. La aristocracia y la Iglesia, como ele-
mentos de la vida national, son objeto de sendos capitulos. La
primera se perdi6 por una excesiva conciencia de la propia segu-
ridad. Durante todo el siglo xix fu6 descomponiendose intimamen-
te, olvidAndose de sus ineludibles deberes, para contaminarse irre-
mediablemente de sefioritismo. En el reinado de Alfonso XIII, 6ste
consum6 la ruina de la aristocracia, atrayendola a palacio y practi-
cando con ella el gar las consecuencias de semejante political: cuando intent apo-
yarse en la aristocracia, 6sta se cuartea, y la Corona busca aside-
ro en los espadones, precipitando asi su propia desaparici6n. La
Iglesia, ni mas ni menos que la aristocracia, falta a sus deberes, ol-
vida su genuino papel, burocratizindose, falseando su significado
al ligarse estrechamente a los poderes seculares. Su pecado capi-
tal, seg6n el autor, ha consistido en al pueblo mis insobornable de la cristiandad>. El retrato moral
del filtimo Borb6n ocupa otro capitulo de la obra. Falto de prejui-
cios partidistas, el autor se preocupa exclusivamente de poner al
desnudo los rasgos fundamentals de la figure que somete a exa-
men, sin hacerla blanco de ataque ni objeto de apologia: Alfon-
so XIII, para l1, es 6poca, en el que, al mismo tiempo, no se encuentra lidad verdaderamente real. (<... el tipo de la picaresca espafiola
tiene grandes puntos de contact con el que ha sido el iltimo
rey). En el studio de la Espaiia actual, un period de importan-
cia decisive es el que se extiende de 1914 a 1918. Surge en l61, al
calor de la gran guerra, un verdadero cambio de clima, que el
autor sigue en sus diversas manifestaciones; una








toresca y fugaz, cuyos efectos se acusan en el orden intellectual
como en la moral piblica, en el auge de los juegos de azar, en las
.diversiones ptblicas, con el triunfo momentineo de las varieties y
el achabacanamiento del teatro, para dejar paso, hacia 1920, al cine
y al empuje de las juventudes. La transformaci6n de 6stas y, por
otra parte, el cambio de posici6n de la mujer en la vida espafiola,
y su reciente incorporaci6n a la vida civil, se estudian con la mis-
ma atenci6n en ulteriores capitulos. A dos figures del pensamien-
to espafiol-Unamuno y Ortega-dedica el autor especial examen,
sefialando lo que representan, estableciendo sus diferencias y afi-
nidades intimas, y uni6ndolos, en fin, como fecundos inquietado-
res de sus contemporineos. Los uiltimos capitulos de la obra vie-
nen a ser como resume de la misma, en dos haces o caras que se
completan. Precisa el autor, en uno de ellos, apuntando a la definici6n de lo genuinamente espafiol por diferen-
ciaci6n y eliminaci6n de lo no espafiol, hasta llegar al rencial- entire Espafia y Europa: <... en esta, las doctrinas y las
ideas poseen un valor regulativo de la conduct civil, siendo los
hombres de Estado los que hacen possible la realizaci6n de ellas,
mientras que en Espafia lo esencial no es la idea o la doctrina...
sino el hombre que las encarna.... Estas formas de la idiosincrasia
national tienen un sentido y valor innegables. La vitalidad internal
que asiste al alma espafiola en esas formas expresadas trepresenta
una buena garantia para el futuro. Pero al aventurarse por ese fu-
turo, importa no quebrar el hilo esencial, no romper con el auten-
tico sentido de la tradici6n. Espafia ha vivido en un largo divorcio
de si misma, al que hay que poner fin-y la juventud esti princi-
palmente obligada a ello, emprendiendo la reconstrucci6n de Es-
pafia sin gritos ni gesticulaci6n-, esforzandose por conocer la
hilaza de nuestro character y, a base de ese ineludible conocimien-
to, crear una Repiblica . [62]


*


SILIO (Cesar).-En torno a una Revolucidn.-Crisis de Es-
pania.-Caida de la Monarquia. La Repuiblica. La Revolucidn so-
cialista.-Primera edici6n.-Espasa-Calpe, S. A.-Bilbao. Madrid,
Rios Rosas, 24. Barcelona: Cortes, 579.-1933.-303 paginas,
8.'-Pesetas 5.
El especticulo de la Revoluci6n espafiola ha sugerido al Sr. Si-
li6 una series de consideraciones que expone en este libro, estu-
diando primeramente la genesis de la Revoluci6n misma, sus cau-
sas determinantes, sometiendo luego a examen critic la Revolu-









ci6n triunfante ya; todo ello con un criteria paladinamente conser-
vador. La primera parte de la obra aparece en buena parte apo-
yada en recuerdos personales del autor, el cual, por otra parte, ad-
vierte que no se propone escribir sus memories, jalonar simplemente la mudanza operada durante el curso de mi
vida en lo material y en lo spirituall. Repasando en el recuerdo su
mocedad, seiiala las postrimerias del siglo xix, con el derrumba-
miento del poderio colonial de Espafia, como punto de arranque
de una corriente de pesimismo desmoralizador, consecuencias in-
mediatas de la cual habian de ser la que llama ,crisis de Espafia y
la crisis de autoridad. Esta se va acentuando en los gobiernos de
la Monarquia durante los dos primeros decenios del siglo xx. A jui-
cio del Sr. Silio6, el sistema de ceder>, generaliziandose en las altas
esferas de la gobernaci6n, abri6 camino ancho a la anarquia. En
apoyo de este aserto hace rapida historic de los gabinetes monir-
quicos hasta 1923, deteniendose especialmente, a seguida, en la
consideraci6n de la Dictadura, cuyos prop6sitos y realizaciones
enjuicia en terminos comprensivos, pasando luego a ocuparse de
los ultimos gobiernos de la Monarquia. Con la caida del Regimen
e implantacidn de la Repiblica entramos en la segunda parte de
la obra. Prop6nese en ella el autor desentranfar el sentido esen-
cial, significaci6n y alcance del fen6meno levolucionario,, que es-
tima de corte especificamente socialist. Bajo esta premisa orienta
sus critics, exponiendo la trayectoria de la segunda Repriblica
espaiiola en sus dos primeros afios de vida, criticando su obra en
aspects como el de las autonomias, el de la distribuci6n de la tie-
rra, actividad de ias Constituyentes, ei laicismo del Estado, la lu-
cha de classes, etc. La ideologia del autor se evidencia en esta parte
mas que en ninguna otra de la obra. Por Ultimo, despues de estu-
diar las relaciones entire Cultura, Civilizaci6n y Religi6n, y de
dedicar sendos capitulos a de classes se plantea el Sr. Sili6 la pregunta: gadonde vamos? En
lo que a Espaiia se refiere, estima demasiado arnbicioso pretender
un desenlace raipido; cree, en cambio, poder predecir que en bre-
ve ha de definirse el rumbo prdximo de la Repiblica espanola.
Esta, a juicio del autor, habra de sa autoridad que mantenga-y, si es preciso, imponga-el respeto
al derecho de cada uno,, so pena de desembocar, una dictadura de tipo military En cuanto a ia forma de gobierno,
cree que habria que examiner cual es la que se ajusta al -conteni-
do substantial de Espafia>. Por su parte, no cree en la talidad de las formas>, y, concretamente, en la Rep6blica espafio-
la 'la experiencia hecha en el afio 73, y lo que va corrido de esta
nueva experiencia que se esta realizando alora, mas inclinan el ani-
mo a la desesperanza que a la ilusi6n Con todo, reconoce que
puede equivocarse, y profetiza el fin del liberalism politico, fra-
casado ruidosamente>, del socialismo materialista, y el resurgir de
Io spiritual, de las jerarquias, del sentido de orden y autoridad,










etcetera, aconsejando que, mientras Ilega ese dia, cumpla cada
uno su deber, poniendo en lo alto el pensamiento y en los remos
las manos>. [63]




VARIOS.-Biblioteca Las Sectas; director, J. Tusquets.-
Vol. !V.- Editorial Vilamala, Valencia, 246.-Barcelona, 1932.-
220 paginas, 8.'.-Pesetas 4.
El tomo IV de la Biblioteca Las Sectas abarca un conjunto de
studios o articulos, de los cuales es el initial el titulado Jose
Ortega y Gasset, propulsor del sectarismo intellectual, en el que
se exponen criticamente ideas filos6ficas de Ortega y Gasset,
entresacadas de su obra. Sigue La cruz svdstica, que da noticia
del origen y antigiiedad de la insignia y de su empleo, desde los
pueblos prehist6ricos a los mnasones y los modernos naziss>. Emi-
lio Zo!a comprende datos biograificos acerca de este escritor, a
quien incluye el autor del articulo en la categoria de los Ksemilo-
cos- o degenerados. Como en obras anteriores publicadas por la
misma biblioteca, tienen cabida en el present libro cuestiones
palpitantes de la political social espafiola, que en este caso se re-
fieren al comunismo en Espafia y al masonismo de Francisco Ma-
cizi. Finalmente, expone las relaciones que tienen entire si el Rota-
rismo y la Masoneria, y se hace la enumeraci6n de las logias depen-
dientes del Gran Oriente Espafiol.
Contiene 14 fotografias fuera de texto. [64]






PUBLICACIONES PERIODICAS
DEL CENTRO DE STUDIOS HISTORICOS





REVISTA DE FILOLOGiA ESPANOLA
DIRECTOR: R. MENENDEZ PIDAL
PRECIOUS:
ESPANA, 20 pesetas aijo. EXTRANJERO, 22 pesetas a~io.
Se public en cuadernos trimestrales, que forman al aiio un
tomo de unas 450 paginas. Van publicados dieciocho volume-
nes, 1914-1931.





ARCHIVO ESPAINOL
DE ARTE Y ARQUEOLOGIA
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Otros paises, 40 pesetas. Numero suelto, 15 pesetas.
Se public en cuadernos cuatrimestrales.





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DEL DERECHO ESPANOL
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de Studios Hist6ricos. Medinaceli, 4. Madrid.

























































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