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Title: Archivos de Literatura Contemporanea.
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Title: Archivos de Literatura Contemporanea.
Physical Description: Book
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Bibliographic ID: UF00089412
Volume ID: VID00006
Source Institution: University of Florida
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JUNTA PARA AMPLIACI6N DE STUDIOS E INVESTIGACIONES CIENTfFICAS
CENTRO DE ESTUDIos HIST6RICOS


ARCHIVES DE
LITERATURE
CONTEMPORANEA


NUM. I


INDICE


LITERARIO


ENERO
1 9 3 3
MADRID


ANO II







ARCHIVES DE LITERATURE CONTEMPORANEA

INDICE LITERARIO

Publicari al afio diez cuadernos, correspondientes a los meses
de enero, febrero, marzo, abril, mayo, junio, agosto, octubre, no-
viembre y diciembre. Se propone informar puntual y objetivamen-
te, a los estudiosos de nuestra literature y al p6blico en general,
sobre la producci6n literaria espafiola contemporanea, dando re-
sefias o analisis sumarios de libros de reciente aparici6n, incluyen-
dose asimismo, en su caso, en cada n6mero de INDICE LITERARIO,
trozos de las critics mis importantes que hayan suscitado en la
prensa, al salir a luz, las obras resefiadas.

PRECIOUS DE SUSCRIPCION
ESPANA..................................... 10 ptas. (afio).
EXTRANJERO.................................... 12 > ( > ).
SEspafia.... 1,-
Nimero suelto.................. Extranjero.. 1,25

CENTRO DE STUDIOS HISTORICOS.-MADRID
MEDINACELI, 4.



SUMARIO DEL NUMERO I
Piginas

1. Teatro de Unamuno......................

2. Resefias:
a) Novela y narraciones ............... 10
b) Ensayos literarios................... 20
c) Poesia............................ 25
SI. Obras publicadas... 25
d) Dra ta. II. Estrenos.......... 27

Literature hist6rica:
e) Biografia .......................... 29
f) Temas contemporineos.............. 31

















ARCHIVES DE
LITERATURE
CONTEMPORANEA






JUNTA PARA AMPLIACI6N DE STUDIOS E INVESTIGACIONES CIENTfFICAS
CENTRO DE STUDIOS HIST6RICOS


ARCHIVES DE
LITERATURE
CONTEMPORANEA


NUM. I


INDICE


LITERARIO


ENERO
1 9 3 3
MADRID


ANO II








ARCHIVES DE LITERATURE CONTEMPORANEA


INDICE LITERARIO




Ao II. NOM. I. CENTRO DE STUDIOS HISTORICOS ENERO 1933.
MEDTNACELT, 4.-MADRID.







TEATRO DE UNAMUNO


Hay en la literature dramitica espaiiola dos zonas de produc-
ci6n netamente distintas: la zona de luz y la zona de sombra. De
luz pfiblica, se entiende. Dramaturgos como Benavente, los her-
manos Alvarez Quintero, Arniches, etc., por una perfect adecua-
ci6n, quiza lograda a fuerza de costumbre, entire sus obras y el
puiblico mis extenso, viven plenamente en la primera de esas
zonas. Pero otro grupo de escritores, en ningiin caso menos valio-
sos que ellos, y que en otros generos de creaci6n artistic logran
las cimas de la difusi6n y el 6xito possible en Espafia, se mueven,
sin embargo, en cuanto a su labor dramatica se refiere, en una
zona de sombra, y sus obras de teatro salen rara y dificilmente de
ella para asomarse a la 6nica publicidad cabal para una obra dra-
mitica: la representaci6n. Asi, Unamuno; Valle-Inclan, Azorin,
autores todos ellos de dramas y comedies que s6lo al amparo de
lo circunstancial, y por breve espacio de tiempo, tuvieron corpo-
reidad esc6nica. Unamuno ha salido recientemente de esta zona en
que la escasez de curiosidad artistic espafiola sujeta a esos auto-
res, con una obra estrenada en el Teatro Espafiol el dia 14 de di-
ciembre de 1932, con gran 6xito.
ci6n. Relumbra la palabra con un cierto viso dudoso; nos inclina-
riamos primero a tomarla en su acepci6n ret6rica, como un califi-










cativo de g6nero dramitico que domin6 en la Edad Media, pero
no es eso. En Unamuno hay que buscar siempre, tras de lo culto,
lo romanceado. Misterio, aqui, asume su simple significaci6n vul-
gar y corriente: porque aqui hay un misterio, se le respira con el
pecho oprimidow-tal dice en sus primeras palabras el persona-
je que inicia la acci6n de El Otro. Drama, pues, de misterio.
Pero no ciertamente de esa categoria de misterio que el teatro de
Maeterlinck puso de moda al comenzar el siglo. El misterio que
por much tiempo ha rondado por ese teatro y sus afines, era un
misterio hecho de presagios y balbuceos, de sombras y vagueda-
dades, entire los cuales los personajes no parecian sino irreales
criaturas encargadas pasajeramente de la simb6lica tarea de repre-
sentar tal o cual idea o sentimiento. El misterio de Unamuno no
es asi. Misterio claro, brutalmente claro, que recuerda el verso de
Goethe: Geheimnisvoll am lichten Tag. Misterio brutalmente ilumi-
nado por el ansia descubridora del autor; misterio de care y hueso,
diriamos, tomandole una expresi6n suya. El tema en que se conden-
sa la dramatizaci6n de este misterio no es nuevo en Unamuno. En
ese sin par ejemplo de fidelidad a si mismo, de variaci6n en el repe-
tirse (frepeticidn, sustancia de la dicha!, escribi6 un dia Unamuno),
El Otro es una forma de hoy de una preocupaci6n muy antigua
en el autor. En una de sus primeras obras, en 1897, Paz en la
guerra, Unamuno describe: <... Despues de haberse batido unos
con otros, much mejor que con el moro sentian a la patria y la
dulzura de la fraternidad humana. Peleando los unos con los otros
habian aprendido a compadecerse; una gran piedad latia bajo la
lucha; sentian en 6sta la solidaridad mutual coming y de ella subia
al cielo la compasi6n fraternal. A trompazos mutuos se crian los
hermanos>. Y mis adelante: <... no fuera de 6sta (la guerra), sino
dentro de ella, en su seno mismo, hay que buscar la paz; paz en la
guerra misma". Diri otra vez, en un verso de uno de sus sone-
tos: quiero mi paz ganarme con la guerra. Es el eje agonista
sobre el cual gira ese atormentado torbellino de la producci6n
unamunesca. Pero estamos much mis cerca de esta obra de hoy
en otra producci6n intermedia de Unamuno: Abel Sdnchez, pu-
blicada en 1917. Alli, en ese terrible studio de la envidia, Joaquin
describe en un parrafo de sus confesiones: .... pensaba que acaso
un dia tus hijos, mis nietos, los hijos de su hijo, sus nietos, al here-
dar nuestras sangres, se encontrarAn con la guerra dentro, con el









odio en si mismos. ZPero no es acaso el odio a si mismo, a la pro-
pia sangre, el inico remedio contra el odio a los demas? La escri-
tura dice que en el seno de Rebeca se peleaban ya Esaui y Jacob.
jQui6n sabe si un dia no concebiris tu dos mellizos, el uno con mi
sangre y el otro con la suya, y se pelearin y se odiaran ya desde
tu seno y antes de salir al aire y a la conciencia! Porque esta es
la tragedia humana, y todo hombre es, como Job, hijo de contra-
dicci6n.
Comparense estas palabras con las que en la escena IV del
acto II de El Otro pronuncia el protagonista: <... los dos melli-
zos, los que como Esau y Jacob se peleaban ya desde el vientre
de su madre, con odio fraternal, con odio que era amor demonia-
co, los dos hermanos se encontraron. Son casi las mismas pala-
bras que nos manifiestan, a trav6s de los afios y de los generos,
una idea dominant, soterrada a trechos, pero que aflora en diver-
sas corporeidades, de tiempo en tiempo.
Porque, en efecto, El Otro es simplemente el cumplirse de
aquel vaticinio de Abel Sdnchez: .... qui6n sabe si un dia no
concebiras tui dos mellizos y se pelearan y se odiarian. Ya el
autor los ha concebido, y su odio y su pelea en acci6n se llaman
El Otro. Acci6n breve, condensadisima, ripida. Cosme y Da-
mian son dos hermanos mellizos. Los dos se enamoraron, much
tiempo antes de empezar la acci6n, de una misma mujer, Laura.
Eran tan parecidos, tan dificiles de distinguir, que ella no podia
saber a cual preferia. La conquistaron los dos, dice; pero se cas6,
y esa fue la terrible desgracia, con uno solo, con Cosme. El otro
hermano, Damian, afios despu6s, se casa tambi6n; durante much
tiempo viven alejados ambos matrimonios, pero en el alma de las
dos mujeres esti siempre, mis o menos sofocada, la imagen del
otro, del hermano con quien no se casaron. Un dia, al regre-
so de un viaje que hizo ella, Laura, la locura entra en su casa, en
la casa de Cosme y Laura, que es el lugar de la acci6n; porque
durante la ausencia de ella, Cosme vi6 entrar al otro, a su herma-
no, empez6 a vivir hacia atris, hacia el pasado, creyendo que se
moria, y al retornar a la conciencia se encontr6 con su cadaver
que tenia enfrente, con un cadaver exactamente igual a l1, el suyo.
Lo sucedido es que un hermano ha matado al otro, que en la bo-
dega de la casa esti el cadaver del otro, pero que nadie, ni el su-
perviviente, ni las mujeres, ni el ama que cri6 a uno de ellos sabe









qui6n es el muerto ni puede distinguirle del que queda en vida.
Este que vive renuncia a todo nombre distintivo: ZC6mo hubiera sido possible evitarlo? IPobre Cain! 1Pobre Cainl
Pero tambi6n me digo que si Cain no hubiera dado muerte a Abel,
Abel habria matado a Cain. Era fatal>. Se encuentran las dos mu-
jeres, Damiana y Laura, y en escenas de seca violencia se acusan re-
ciprocamente de haber querido al otro, al que no era el suyo, aspi-
ran las dos a afirmar que el suyo es el que queda. Pero el prota-
gonista las contest en una duplicaci6n de su propio caso: 4las dos
sois la otra,. La 6nica prueba que Damiana alega de su mejor de-
recho, es que va a ser madre; pero ede qui6n el hijo? Este hijo,
de quienquiera que sea, sera, como dice el protagonista, espanto-
sa repetici6n de si mismo, cida. Se suicide o le matan: , dice an-
tes de desaparecer. El misterio no se resuelve, no hay soluci6n p6i-
blica. El ama expone en sus palabras la solution intima: ro tanto a Cain como a Abel, al uno tanto como al otro. Y quiero
a Abel como a un possible Cain, como a un Cain en deseo. Quiero
al inocente por lo que sufre conteniendo dentro de si al culpable.
Y mds adelante: Toda muerte es un suicidio: el de Cain. Perdo-
nemonos los unos a los otros para que Dios nos perdone a todos.
Ni un personaje, ni una escena, ni una frase de distracci6n, ni
una sola complacencia en las margenes de lo puramente dramitico.
Unamuno concibe su drama con una seriedad spiritual absolute. El
mismo reconoce que no corre ni una brisa fresca, ni un halito de
humor por ese sombrio misterio. Asi lo quiso. Todo lo que de este
modo pueda faltar a la obra de facil entretenimiento, lo gana en
densidad, en valor funcional, en eficacia dramatica. Pero en esta
su brevedad no es dificil traslucir una copiosa acumulaci6n de
temas unamunescos. En la historic de Abel Sdnchez, la envidia era
de un hombre por otro hombre. En El Otro se intensifica al ser ese
hombre el propio hermano, el mellizo. Pero no se crea que es la
envidia para Unamuno un tema de studio psicol6gico; lo que es,
una manifestaci6n vital del gran problema de la personalidad.
El gran poder monol6gico de la obra de Unamuno se expresa
en esta obra con extraordinaria grandeza. dice el personaje; esa es la tragedia. Hay un desdoblamiento de
la personalidad en El Otro que superficialmente podria tomarse
por uno de esos a que tan aficionado es el teatro modern. La di-







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ferencia, sin embargo, es muy grande. Casi siempre ese desdobla-
miento de la personalidad se toma como un recurso teatral para
lograr un efecto. En nuestro caso, ese desdoblamiento es much
mas; es un drama del alma, el drama del alma por excelencia. Tra-
gico desdoblamiento. c ,Quien Cain? ZQui6n Abel?h Asi se pregunta el personaje. Y en
unas palabras terrible par6cenos hallar la espantosa soluci6n del
conflict: esto es, amor y odio trasfundidos, transportados el uno al otro in-
discernibles como los dos hermanos. ZAmor, pasi6n positive?
ZOdio, pasi6n negative? No. La tragedia de Unamuno es la tra-
gedia de la pasi6n pura, es la tragedia de la pasi6n sin signo.











RESENAS

DE LIBROS PUBLICADOS DB DICIEMBRE DE 1932 A ENERO DE 1933




A) NOVELA Y NARRACIONES


BAROJA (Pio). La Selva Oscura. Los visionaries. -Es-
pasa-Calpe, S. A., Rios Rosas, 24.-Madrid, 1932.-312 paginas,
8.' m.-Pesetas 5.

Con Los visionaries* cierra Baroja la trilogia comprendida
bajo el titulo general de -La Selva Oscura. El nuevo y ultimo
volume de la series prolonga el prop6sito que guiaba al autor en
los dos tomos primeros: proyectar ante el lector, como en pantalla
de cinemat6grafo, parcelas de la realidad social espaiiola de estos
tiltimos tiempos: resonancias, en la peninsula, de la guerra euro-
pea en sus postrimerias; Espaiia bajo la Dictadura o en los meses
que siguieron al advenimiento de la Republica. El procedimiento
de exposici6n de los hechos seguido por el novelist, apenas varia
de un volume a otro. En el que inicia la series [V. para -La fami-
lia de Errotachow y EIl Cabo de las Tormentas, Indice Litera-
rio, I, 1] Alos disturbios y la possible transformaci6n de la vida espa-
fiola estan vistos al trav6s de gentes humildes, salidas de un case-
rio vasco, personajes cuya reiterada presencia en el curso de la
narraci6n dota a 6sta de una hilaci6n novelesca mas o menos con-
sistente; en ciar hasta a esa apariencia novelesca, y hacer de su libro apenas mas
que una series de testimonios recogidos en sus andanzas por entire
un pequefio grupo de personajes, cuyas impresiones se limita a re-
gistrar el escritor. En este sentido pueden distinguirse en sionarios tres parties diferentes. La primera (libro I: Consulta y
hordscopo) es propiamente un episodic aparte del resto del vo-
lumen, episodic que enlaza, en rigor, con la 61tima narraci6n de
-El Cabo de las Tormentas>. En el volvemos a encontrarnos, en
efecto, con la figure central del segundo volume de la serie-Mar-
got-, en casa del marquis de los Carvajales. La madre de 6ste se
halla enferma de gravedad. Viene a visitarla, llamado por la fami-
lia, un m6dico. Despu6s de haber reconocido a la enferma, el me-
dico, mientras espera el coche que ha de recogerle, comenta con
el marquis y su familiar los ultimos acontecimientos politicos, ha-
ciendco un retrato del ultimo Borb6n. Cuando el medico se despi-









de, los familiares de la enferma pasan a la habitaci6n de 6sta,
donde su ama de Haves, una irlandesa vieja, misterio, a la cabala y a los amuletos echa las cartas y hace el
hor6scopo de Don Alfonso y de su esposa.-Lo que pudi6ramos
Ilamar la segunda parte del libro recoge las andanzas de tres per-
sonajes, Fermin y un matrimonio franc6s-Anita y Michel-, pre-
sentados ya por el autor en los precedentes volumenes de Selva Oscura. Por dos veces, en el transcurso de un afio, visitan
Andalucia. La primera se dirigen a Sevilla, pasando por Extrema-
dura. En los pueblos extremefios y andaluces, en Sevilla, dialogan
con tipos populares, sefiores pueblerinos, hacendados, labriegos,
sindicalistas y comunistas, observan el nuevo orden de cosas, c6mo
reacciona frente a 61 el pueblo, recogen recuerdos de la 6poca del
bandolerismo, de la Mano Negra, histories de odios y venganzas
del campo andaluz. Entre el primero y segundo viaje a Andalucia,
se nos aparecen de nuevo los tres amigos-acompafiados ahora
por un estudiante, sobrino de Fermin-, volviendo en autom6vil
de Bilbao a Vera. A su paso por Ezquioga hacen alto en la camp
de este nombre, mezclandose a la muchedumbre de curiosos y de-
votos que a ella acuden (Los visionaries>. Libro V: Los milagros
de Ezquioga). Al ponerse de nuevo en camino, admiten en su co-
che a un seminarista y a una solterona, beata y enferma. Michel,
Fermin y su sobrino discuten con el seminarista a cuenta de los
milagros y de la religion. En San Sebastian se separan, y los viaje-
ros dejan a la solterona, presa de un ataque de histerismo, en un
hotel donde se le reune un cerril pariente suyo, que responded a
las atenciones de los desconocidos con recelosa groseria. Meses
mis tarde, los tres amigos vuelven a Andalucia; de esta vez, a
C6rdoba, por la Mancha (libro VI: Los aguiluchos de la FAI). En
C6rdoba se repiten los encuentros y conversaciones con anarco-
sindicalistas, asistiendo Michel y Fermin a una reuni6n en la Casa
de los Sindicatos, y aumentando su colecci6n de tipos con figures
como las del anarquista ciego, el soldado que desert de su regi-
miento y se lanza carretera adelante, en plena inconsciencia, sin
mais pensamiento que el de volver al lado de su familiar, saludando
a Fermin y a Michel con el titulo de socorren. En la ultima parte del volume (libro VII: La ruina de
la casa de los Baena), la narraci6n se ajusta mas a lo novelesco
propiamente dicho. El autor la pone en labios de cierto conocido
de Fermin, que cuenta a 6ste, en Madrid, la decadencia de una fa-
milia andaluza, acomodada en tiempos. A la muerte del padre,
poco antes de la proclamaci6n de la Repfiblica, casi todos los bie-
nes de la familiar han pasado a poder de un usurero del pueblo,
figur6n afecto a la Dictadura, pero que no tarda en aparecer como
celoso defensor del nuevo regimen. El hijo del usurero habia pre-
tendido a la hija menor de los Baena, siendo rechazado por ella.
El usurero, despechado, emprende entonces una verdadera perse-
cuci6n contra la viuda y sus hijos. Poco despu6s empieza en el










pueblo una campafia contra las dos o tres families linajudas de la
localidad, al mismo tiempo que contra los Baena, a los que se acu-
sa de haber pertenecido a la Uni6n Patri6tica. An6nimos, hojas
impresas conteniendo toda clase de horrores contra ellos, circulan
por el pueblo. La campaiia sufre various altibajos. Las sefioritas de
Baena son tachadas de %cavernicolas rabiosas>. Su situaci6n eco-
n6mica va de mal en peor, y acaban por recluirse en un cortijo.
Mientras tanto, en la ciudad va creciendo la influencia de la Casa
del Pueblo y de los Sindicatos. El director de los elements co-
munistas es un sefiorito arruinado, Manolo Gir6n, pariente de los
Baena, de cuya hija menor anduvo enamorado. El cortijo en que
se ha refugiado la familiar es asaltado una noche, salvindose sus
ocupantes gracias Al arrojo de Dolores tla Brava-, la mujer del
aperador. La viuda de Baena, aterrorizada, resuelve volver a su
antiguo palacio de la ciudad, en la que se esta fraguando un movi-
miento revolucionario. Trazado ya el plan del mismo, Manolo Gi-
r6n, que figure entire los extremists mas exaltados, se entrevista
en secret con la menor de las sefioritas de Baena, y le da aviso
de lo que se prepare, para que se ponga en salvo con su madre y
su hermana, consejo que siguen las tres. Dias mas tarde estalla el
movimiento revolucionario, que fracasa, no sin dejar como huellas
algunos incendios y dos muertos, uno de ,ellos Manolo Gir6n.
Cuando la familiar de Baena, que habia huido al campo, regresa a
la ciudad, encuentra su casa con numerosos destrozos. En el colmo
del espanto, la viuda y sus hijas recogen las pocas cosas de valor
que les quedan, y huyen a Madrid, donde, sin dinero ya ni tierras,
las muchachas cuentan con encontrar algun medio de vida. [1]

PIREZ FERRERO.-[Heraldo de !Madrid. Madrid, 29 de di-
ciembre de 1932.] <... Pio Baroja se muestra cada dia mds exper-
to de humanidad y acoge los nuevos aspects, los nuevos proble-
mas y sucesos que el mundo le ofrece, y en particular aquellos que
le da su pals.
>En el uiltimo tomo de la series de sus novelas que constituyen
rios, le han conmovido (al autor) sucesos y personajes recientes y
el los ha elevado-siempre la intencidn literaria eleva-a hechos y
personajes novelescos. Y como seguramente, en part, le han con-
movido a travis de la prosa informative y diaria de los peri6dicos,
el no ha querido apartar esa csensaci6n> periodistica, y si se desea
de , que preside en grandes trozos de su nueva obra. Sin
embargo, lo apuntado no excluye un profundo conocimiento testigo, del paisaje, de los espiritus y de toda la trama edificada
sobre sucesos de cariz real, que alcanzan un fuerte intends en su
pluma.
,Dejar la huella de una epoca cualquiera en cualquier lugar,
cuando esa epoca este ya muy lejana por el trascurso de largos
aihos, serd siempre una gran realizacidn para un novelist; dejarla,










ademds, imbuida de un espiritu que la conserve en constant inte-
res y que trasluzca la existencia de una poderosa personalidad en
quien la escribid, constituird el complement para que ya la obra
pueda considerarse perdurable.

DIEZ CANEDO (E.).-[El Sol. Madrid, 1 de enero de
1933.]--En estos libros de Baroja el heroe es un ser colectivo, y los
personajes parecen s6lo las cartas en que su destino se juega. Por
ahi puede hallarse la vena de interns que falta por lo que se llama
intriga, por el arte de la composicidn. Yo creo que ganarian estos
libros, por una parte, sometidndose a una autocritica mds exigente;
pero no creo equivocarme al verlos, mds que faltos de esa autocri-
tica, sumisos a una mente empeiiada en expurgarlos de cuanto pue-
da quitarles la que estima como mds alta cualidad.
EIl desddn por cierto orden de composicidn que evitaria esas
repeticiones y esas monotonias, sensibles aun en las mejores pdgi-
nas de Baroja, y sus olvidos gramaticales, me parecen provenir,
mds que de atrevimiento, de timidez; timidez ante una cualidad por
el detestada y harto corriente en las letras: ante la afectacidn. Por
hair de una afectacidn, y esto es lo que impresiona siempre en Ba-
roja, no cae en la contraria. Si por no parecer elegant se decidiera
a parecer desalifiado, no seria, como es natural, escritor de lengua
hablada, aun con giros provincianos y familiares que en el hecho
de ser encuentran legitimidad y fe de vida. No me gusta acumular
citas. Todos los lectures de Baroja se dan cuenta de lo que digo.
SPero al lado de esto, gquien sabrd como dl pintar en dos lines
un personaje, caracterizar en pocos pdrrafos una localidad? Por
ejemplo, en Los visionaries todo el principio del libro tercero, con
la descripcidn de uno de esos grandes pueblos andaluces, luminosos
y como desiertos, me parece de una realidad y de una belleza per-
fectas. Ahora bien, Baroja pasa ante las cosas y por entire los hom-
bres como un objetivo sensible a la luz, indiferente a lo que enfoca.
No se le ve apasionado; le faltan la flor para el amor y la saeta
para el odio que le pedia Carducci a su musa.
-El panorama de la Espafia actual no le conmueve, como a
quien lo mira con la responsabilidad de ser en dl un rasgo, aun mi-
nimo, piedra o tallo de hierba. Le gusta el personaje libre no por-
que ha elegido libremente su norma, sino porque se opone a lo de-
mds. El soldadito paranoico escapado del cuartel, a quien los via-
jeros del libro de Baroja encuentran en un camino y que luego des-
aparece, sin mds conexion con el relato, podria ser su hdroe predi-
lecto>.










CABALLERO AUDAZ (El).- La Venus bolchevique. Fo-
Iletin de amor y de aventuras politicas.-Madrid.-Imprenta Saez
Hermanos, Martin de los Heros, 65.-Exclusiva de venta: Libre-
ria y Editorial Pueyo, Arenal, 6.-321 piginas, 8. m.-Pesetas 5.
Un arist6crata espafiol, Lorenzo Monteblanco, despu6s de ha-
ber dilapidado alegremente su patrimonio y agotado su cr6dito,
se encuentra completamente arruinado en Paris, a los treinta y
cinco afios. Ya ha resuelto quitarse la vida, cuando recibe carta de
una antigua amiga que, ignorante de su ruina, le pide con urgen-
cia 5.000 francos para poder entrar en un sanatorio. Monteblanco
aplaza el suicidio: antes de matarse vender6 lo unico que le queda
de la pasada opulencia: un soberbio galgo ruso, cuya venta anun-
ciara en la prensa, pidiendo por 61, precisamente, los 5.000 fran-
cos, que enviara luego a la enferma. El anuncio lleva a casa del
espafiol a una dama que se present con el nombre de Olga Ku-
prin, pagando sin vacilar la cantidad sefialada como precio del
galgo. Atraida por la viril simpatia de Monteblanco, sostiene con
61 una conversaci6n por la que se entera de su situaci6n y prop6-
sitos. Intenta, aunque en vano, disuadirle de poner fin a su vida.
Al separarse de 61 no acaba de career en la sinceridad de sus pala-
bras, pero, antes de que haya llegado al portal, una detonaci6n la
hace volver, presurosa, sobre sus pasos. Monteblanco se ha dispa-
rado, en efecto, un tiro en el pecho. Ayudada por el portero, Olga
traslada al herido a una clinic, velando secretamente por 61el desde
ese moment y atendiendo a todas sus necesidades. Repuesto
Monteblanco, no tarda en aclarirsele el misterio de esa protecci6n,
y encuentra en Olga una amistad decidida y generosa que le per-
mite volver a su vida mundana de otros tiempos. La relaci6n que
les une estai hecha puramente de afecto y confianza reciprocos, y
es tal por parte de Olga, que lleva bien pronto a 6sta a revelar a
Lorenzo su verdadera personalidad: bajo la dama elegant, como,
a otras horas, bajo la subdirectora de la sucursal parisina de un
banco extranjero, se oculta, en realidad, un habil y activisimo
agent sovi6tico. No arredra al espafiol el conocimiento de este se-
creto; ni siquiera vacila en ayudar a su amiga, si el caso se presen-
ta, en la realizaci6n de sus planes. Y si de moment no toma parte
direct en sus empresas, al lado de Olga se ve expuesto mis de
una vez a series peligros. Por ese tiempo, el principal y mas temi-
ble adversario de los agitadores sovi6ticos en Europa es un emi-
grado ruso, Orlinki, antiguo jefe de la policia zarista. Su sagacidad
da a menudo al traste con las maquinaciones comunistas mejor ur-
didas. Secuestrado por sus enemigos, logra fugarse antes de llegar
a Rusia, y al poco tiempo reaparece en Paris, acompafiado de cier-
ta gran duquesa, tan hermosa como acaudalada, haci6ndose pasar
por un potentado ingl6s. Olga atrae mafiosamente la atenci6n de
Monteblanco sobre la gran duquesa, a la que el espafiol empieza a
galantear ostensiblemente. Consecuencia de ello es un desafio en-








tre Lorenzo y el supuesto ingles. Resulta este gravemente herido
del lance. Pero antes de acudir al lugar del duelo ha hecho llegar
a manos de la policia francesa ciertos documents que ponen al
descubierto la personalidad y actividades de Olga y de su banda.
Olga logra escaparse en uni6n de Monteblanco, trasladando su
campo de acci6n a Espaiia, en cuyas principles ciudades se pre-
senta como una gran modista francesa que recorre la peninsula
exhibiendo sus models. Mientras tanto, sus auxiliares se encargan
de poner por obra sus planes, encaminados a producer en toda
Espaiia un estado de agitaci6n disolvente. Monteblanco, por deseo
expreso de Olga, permanece ajeno a .todo ello, limitindose a
acompafiarla de ciudad en ciudad. El caracter de sus relaciones ha
ido cambiando entretanto; la amistad cede el paso a otra atracci6n
mas poderosa, y Olga acaba por entregarse a su acompafiante, en
una excursion que hacen por Andalucia. Pero cuando los dos re-
gresan a Madrid, Lorenzo se enamora de Maria Josefa, casi una
chiquilla, bonita, devota e inocente, hija 6nica de Don Ram6n, ne-
gociante ennoblecido que a fuerza de laboriosidad ha conseguido
allegar cuantiosa hacienda. La casualidad hace que Olga descubra
estos amores. Al percatarse de que no se trata, por parte de Lo-
renzo, de un capricho, sino de algo much mis hondo, jura ven-
garse de su desvio en la rival afortunada. El, por no ver turbada
la tranquilidad de la mujer querida, y, al mismo tiempo, por con-
siderarse indigno de su amor, rompe bruscamente las relaciones
con ella. Maria Josefa, ante esta decision que no logra explicarse,
languidece y cae enferma. No eran ning6n secret sus amores para
Don Ram6n que, al fin, temeroso de perder lo mas preciado de su
vida, se present en casa de Monteblanco y tiene con este una ex-
plicaci6n, en el curso de la cual confiesa lealmente el ultimo los
escriipulos y diversas razones que determinaron su decision. Reba-
te Don Ram6n, completamente ganado por el joven, los argumen-
tos de 6ste, y le hace ver que de el depend la felicidad y aun la
dicha de Maria Josefa. De paso le dice que esta viene recibiendo
frecuentes an6nimos en que se la amenaza de muerte. Adivina
Monteblanco detras de todo ello la mano de Olga, patente, por
otra parte, en los disturbios que desde hace algin tiempo han em-
pezado a estallar en toda Espaiia, y con particular violencia en las
minas que en Asturias posee Don Ram6n. El amor a Maria Josefa
y el deseo de asegurar su dicha com6n le dan animos. Volvera al
lado de la mujer a quien quiere y para la que su amor lo es todo;
pero antes apartara de su camino el peligro. En una violent esce-
na con Olga, echa en cara a 6sta lo criminal de su actividad y la
conmina a que salga de Espaiia en el t6rmino de breves horas. Si
no lo hace asi, tanto ella como sus auxiliares serin denunciados y
entregados a la policia por el propio Lorenzo. Abrumada por la
actitud de 6ste, y sin explicarse ella misma su apocamiento repen-
tino, obedece Olga, y sale de Madrid aquel mismo dia, piloteando
una avioneta en la que lleva de pasajero a su camarada mas fiel.









En pleno vuelo, sintiendo en toda su dolorosa extension el fracaso
de su vida sentimental, lanza contra el suelo la avioneta, que se
incendia al caer a tierra, envolviendo en sus llamas los destrozados
cuerpos de la
*

GARCITORAL (Alicio).-El crime de Cuenca.-Novela
political y social.-Imprenta Zoila Ascasibar, Martin de los He-
ros, 65.-Madrid, 1932.-270 paginas, 8.-Pesetas 5.
La obra pone frente a frente la realidad de una pequefia pro-
vincia espaiiola en los primeros tiempos de la Repfblica y el ca-
racter de un gobernador, Augusto, al de ella destinado, que lu-
cha por regirla con honradez y templanza. Todo un conglomerado
de intereses creados, de antiguos residues de la ignorancia popu-
lar y de la malicia political del antiguo regimen, se le cruzan por el
camino. Por la novela desfilan tipos de politiquillos de la capital,
disgustados por que el gobernador no se deja manejar a su antojo,
escenas de pueblos donde las masas inconscientes se ven agitadas
y arrastradas por agitadores profesionales o idealistas aprendices.
En repetidos casos el joven gobernador da muestras de su equili-
brio y de su energia. Pero a pesar de todo, el ambiente en contra
suya se adensa. En Madrid, los diputados de la provincia, disgus-
tados con la independencia del gobernador, urden poco a poco su
caida. El partido clerical y plutocratico por un lado, los extremis-
tas proletarios por otro, desean deshacerse del hombre que se re-
siste a ponerse a su servicio y quiere dar a la Republica un tono
de justicia estricta y sin banderias. El gobernador no se desalienta
y sigue cumpliendo con su deber hasta el ultimo instant. Pero la
intriga ha surtido sus efectos, y con motivo de una crisis parcial, el
gobernador se ve sustituido desconsideradamente, a pesar del senti-
miento de toda la opinion imparcial de la ciudad. Augusto Vald6s
sale de Cuenca vencido, pero no desilusionado. Una pequefia intri-
ga sentimental con Magda, que intervene a trechos en el curso de
la novela, le ofrece ahora, con el fin lamentable de este episodio de
su vida, una perspective de consuelo y descanso, donde recobrar
fuerzas para seguir la lucha. [3]


ORTOLL (Maria Mercedes).- Corazones orgullosos.-No-
vela.-Tomo 215 de la Colecci6n de torial Juventud, S. A., Provenza, 101.-Barcelona, 1932.-128 pa-
ginas, 8. m.-Pesetas 1,50.
El professor Delius Hansen va con su hijo Rauil a Fuentes de la
Vega, pueblecito donde el primero ha de encargarse de la instruc-









ci6n de una nifia, Marta, hija de la Condesa de Alb6niz. Alli se
alojan padre e hijo en un pabell6n situado dentro del parque del
castillo residencia de la condesa, y al mismo tiempo que Marta co-
mienza sus lecciones se inicia la amistad de los muchachos. Esta
amistad se ve interrumpida por la separaci6n impuesta por los es-
tudios de Ra6l. Cuando los dos se vuelven a encontrar, 61 es un
hombre ya. Llega herido de la guerra de Africa. Marta se dispone
a ser presentada en Sociedad, donde su madre espera casarla ven-
tajosamente. Antes de separarse por segunda vez, Marta y Raul
descubren que sus sentimientos no han cambiado y que su amistad
sigue firme como en los aiios de la infancia. Esta amistad o carifio
se robustece en Ra6l; no asi en Marta, que de regreso de una tem-
porada en las playas de moda, vuelve enamorada de Carlos de Lo-
rris, con el que esti a punto de contraer matrimonio, por lo que
se distancia de Ratil, que sufre con esta indiferencia de Marta,
nueva para el. Pero el compromise entire Carlos y Marta se rom-
pe por la veleidad del primero, y Marta va a buscar consuelo y apo-
yo en el field amigo de siempre, Rafil. [4]




ROS (Samuel).-El hombre de los medios abrazos.-Novela
de lisiados.-Colecci6n de grandes novelas humoristicas.-Biblio-
teca Nueva, calle de Lista, 66.-Madrid, 1932.-245 piginas,
8. m.-Pesetas 5.
Los personajes centrales de la novela, Boina Azul y Jersey
Blanco-una sefiorita de buena familiar y un futbolista de nota-,
son victims de sendos accidents en un mismo dia. En un dium>, el Fil6sofo idealista de la ciudad, confundido entire el gen-
tio, ve rodar por tierra, sin sentido, a Jersey Blanco. Corre el Fi-
16sofo hacia la salida, a tiempo que sacan al herido. Sin saber
c6mo, el Fil6sofo se encuentra en el vehiculo que conduce al exi-
nime deportista a un sanatorio. Ya en 6ste, practicada la primera
cura a Jersey Blanco, el Fil6sofo-a quien han tornado por padre
suyo-queda a su lado, haciendole compafiia hasta que llegan al
sanatorio los familiares del futbolista. Esa misma tarde, una mu-
chacha de vida alegre, Juanita Hidalgo, sale a dar un paseo en
autom6vil con uno de sus amigos. En una hondonada pr6xima a
la carretera descubren, desvanecida entire los restos del coche
que conducia, a Boina Azul. Ayudados por unos estudiantes que
pasan en ese moment, la trasladan primeramente a una clinic de
urgencia, y luego a un sanatorio-el mismo en que ha sido aloja-
do Jersey Blanco-, donde Juanita permanece a la cabecera de la
muchacha herida hasta que se presentan los padres de 6sta. Entre
los dos hombres, como entire las dos mujeres, se anuda en esos









instantes una amistad que viene a ser como una compensaci6n de
elements contrarios. Ante una possible infecci6n de las heridas,
los m6dicos decide la intervencion quirurgica, amputando el bra-
zo derecho a Jersey Blanco y el pecho izquierdo a Boina Azul. El
amigo y la amiga solicitan autorizaci6n del director para dar tie-
rra, en el jardin del sanatorio, a los amputados restos. Sepultados
en un mismo hoyo, queda el brazo debajo, y en su mano el corta.
do pecho. En el jardin del sanatorio entran en relaci6n el Fil6sofo
y Juanita; juntos pasan aquel dia y aquella noche, y juntos se van
a vivir algiin tiempo despues. Entre tanto sigue reiterandose la si-
metria iniciada, a partir del accident, entire las vidas de Jersey
Blanco y Boina Azul. En los primeros moments, uno y otra se
han visto lanzados bruscamente hacia sus contrarios: el fubolista,
hacia el intellectual; la sefiorita, hacia la prostitute. Reintegrados a
su vivir de antes, viene el encontrarse desnivelados, en un irritado
descontento de si mismos y de todos, que acent6an y agrian el
brazo artificial, el pecho de goma. Hasta que un dia los dos per-
sonajes coinciden en el jardin del sanatorio, adonde acuden a lle-
var unas flores a su pecho, a su brazo muertos. A las pocas pala-
bras, se dan cuenta de que cada uno de ellos ha encontrado su
complement en el otro. Si 61 es zos, ella es la mujer que no podria resistir un abrazo entero. Y
decide casarse, reconciliados ya consigo mismos y con la vida,
como reencajados en ella con mayor y mas autentica firmeza. Pa-
drinos de la boda serin el Fil6sofo y Juanita, convertidas ya, al fin,
las cuatro figures en simples personas despu6s de las peripecias de
personajes>. Como tales simples personas ( brio gracias a haber exprimido la esencia de su desequilibrio en los
1ltimos meses de su vida), cobran, inclusive, nombres cotidianos:
Pedro, Mercedes, Juan, los que antes se aparecian en la narra-
ci6n como -el Fil6sofo>, , . -En cam-
bio-escribe el novelista-, Juanita Hidalgo, asi Ilamada por no
ser mis que eso, un nombre como otro nombre cualquiera, iba
ahora siendo un poco mis universal. En el Epilogo, con pre-
texto de describir el banquet nupcial, que supone celebrado en
un cafe madrilefio, hace desfilar el autor, derivando el humorismo
de la novela a un sostenido tono de farsa, las mas conocidas figu-
ras del arte, la poesia, la novela, el teatro y el periodismo espaiio-
les contemporaneos. Viejos y j6venes aparecen revueltos en la n6-
mina, y entire ellos se desencadena, a la hora de los postres, una
refriega que, tras various incidents, acaba en grotesca y avinatada
reconciliaci6n general. [5]

DIAZ FERNANDEZ (J.).-[Luz. Madrid, 24 de enero de
1933.]-.... Ros es uno de los discipulos mds files de Ramdn y
tiene la valentia de insistir sobre un genero que parecia ya definiti-
vamente realizado. El hombre de los medios abrazos es un hombre li-
siado por los deportes...... El autor describe las peripecias del depor-










tista, sustituyendo el dinamismo psicoldgico por la acci6n puramen-
te externa. Acepta el deported como una fatalidad de nuestro tiempo,
pero sin tomarlo demasiado en serio. Para tomar las cosas en serio
en esta novela estd el fildsofo, que es un ser bastante grotesco en su
trascendentalidad. El humorismo de Samuel Ros se ejercita en el
juego de puerilizar los conflicts y hacer de los hombres muFiecos y
peleles con los resorts al aire. Tengo la impresi6n que el propio autor
siente que ese mundo deportivo, superficial, cinemdtico, que entu-
siasm6 a los escritores de la uiltima decada y cre6 tantos t6picos
deshumanizados en la literature y en la pintura, estd ya putrefacto
y no inspira mds que repugnancia, tedio y fatigan.



SANCHEZ TENA (Jestis).- Titin Peluch[n.-Cuento.-Ilustra-
do por el autor.-Editorial Juventud, S. A., Provenza, 101.-
Barcelona.-173 paginas, 8. m.-Pesetas 6.
Titin Peluchin, el h6roe del cuento, es un nifio muy valiente y
simpatico, que vive en la colina de los Tres Arboles. Tiene muchos
amigos, como son los Gnomos, los Enanos y los Peludos, y una
amiga, una ranita que se llama Rac. Peluchin y sus amigos se ven
metidos en multitud de aventuras con los Duendes, las Silfides y
otros series sobrenaturales, y gracias a su ayuda recupera la Prin-
cesa Aurora el trono que le queria usurpar una bruja, hermana de
su padre, y se casa con su prometido Florisel, con quien vive feliz
muchos afios. [6]



VAL (Luis de).-Los golfillos de Madrid (novela).-Edito-
rial Estampa, Paseo de San Vicente, 18.-Madrid, 1932.-245 pi-
ginas, 4.-Pesetas 2.
En esta obra, que dedica a los golfillos, con quienes pas6 en
la infancia ohoras inolvidables en el patio infecto de una circel,
cuenta el autor las aventuras de dos golfos habitantes del Rastro,
Sans6n y su amigo el Peque, los cuales se encuentran cierto dia
con una nifia reci6n nacida, a quien deja abandonada en brazos de
los muchachos una desconocida. Los golfillos la cuidan, la llaman la hacen populares. Al lado de estas aventuras de los golfos se des-
arrollan otras dos tramas novelescas: la historic de amor de un
pintor de fama, Julio Torres de Romeo, con su modelo la gitana
Pastora, y las desgracias conyugales de un amigo del pintor, Ma-
nuel Almagro, a quien le roban la hija que acababa de nacer. Todo
se descubre al final: la oPrincesita del Rastroo result ser la nifia









robada, y el pintor encuentra en el Peque al hijo que habia tenido
de Pastora. El epilogo present a todos felices. Los muchachos
ban terminado ya sus studios, y un amor parece despertarse en-
tre la

B) ENSAYOS LITERARIOS


CAMBA (Julio).-La ciudad automdtica.-Espasa-Calpe,
S. A., Rios Rosas, 24.-Madrid, 1932.-255 paginas, 8. m.-
Pesetas 5.
Va para cuatro afios que la fundaci6n Carnegie organize la vi-
sita de doce periodistas europeos a los Estados Unidos, con obje-
to de ponerlos en contact con este vasto pais. Julio Camba figu-
raba por Espafia en esa expedici6n. Ahora recoge en este libro los
articulos publicados en various peri6dicos y en los que reflejaba
sus impresiones de viaje. Dichos articulos van ordenados con arre-
glo a various temas, cada uno de los cuales constitute un punto de
enfoque de su vision de America. Por la mayor parte se refieren
a la ciudad de New York, otros a la America del Oeste y algunos
a caracteristicas generals de todo el pais. Ya el titulo del libro
indica bajo qu6 signo coloca Camba la civilizaci6n americana: el
automatismo. Nueva York y las otras ciudades americanas son
ciudades automiticas donde el hombre va suprimiendo toda rela-
ci6n con el hombre, para entenderse con las cosas directamente.
ZEn qu6 consiste la irresistible atracci6n de Nueva York? En ser,
ante todo, el moment present, ointegro, puro, total, aislado, des-
conectado. Nos subyuga por su exacta contemporaneidad con
nosotros mismos, pero al mismo tiempo nos repele por la pidez de la epoca en que nos corresponde vivir. Va examinando
Julio Camba, siempre con la lente de deformaci6n de su humoris-
mo, una series de aspects y fases de la gran ciudad. La enorme
orgia de la Bolsa, donde se tejen fortunes y catastrofes; el clima,
que esta sustituido, en su valor de element natural, por los ele-
mentos defensivos contra el clima: calefacci6n y frigorificaci6n; los
problems antropol6gicos que a cada paso surgeon en sus calls:
negros, judios, mezcla de razas, creaci6n intense y en series de un
nuevo tipo human, el ciudadano de America, product de una
ripida absorci6n del inmigrante. Hoteles, restaurants automati-
cos, cafeterias, desfilan como maquinas obedientes todas a la mis-
ma voluntad de economic y estandardizaci6n. En la series titulada
SRascacielos (espectros>, , nicos), ve Camba una de las expresiones de la concepci6n ameri-
cana de la vida; los consider como respondiendo, no a una nece-
sidad practice, sino a la utilizaci6n forzada de nuevas invencio-









nes t6cnicas que hay que alojar, sea como sea, en una estructura
de nueva creaci6n. La de los rascacielos es una civilizaci6n de ma-
sas, de insects, reducci6n plastic de la relaci6n que hubo siem-
pre, de las piramides aca, entire Arquitectura y esclavitud. Asimis-
mo los multimillonarios, aunque.aparentemente scan individuos
que han acaparado una gran riqueza, vienen a ser en realidad
como unos reguladores de la riqueza general, instituciones econ6-
micas que acumulan en unas pocas manos el dinero que sobra,
evitando que la generalidad de los ciudadanos se enriquezca. En
este sentido, el dilema de , con que titula un
articulo, se resolveria indiferentemente, ya que comunismo y ame-
ricanismo representan dardizaci6n contra la diferenciaci6n. Direcci6n visible asimismo
en la organizaci6n de la ensefianza. El pensamiento individual
puede ser un peligro para la seguridad del Estado; conviene, pues,
sustituir la inteligencia libre por una inteligencia tipo. gencia yerra, y la mecinica no. Hasta ciertas formas eminente-
mente disidentes de la vida social, como es la delincuencia, estan
en Am6rica organizadas, sometidas a una sistematizaci6n parad6-
jica, como Camba ingeniosamente expone en sus articulos sobre
el pistolerismo, sobre los gansters y racketeers. Esa misma supues-
ta inmoralidad que algunos acusan en la juventud americana, no
seria, segiin el, sino un intent fabril mas: producer un cierto nivel
de inmoralidad-por consiguiente, de suma inocencia en el fondo.
La gran dificultad, en America, esta en escapar a la series. La se-
rie se titula otra de las parties del libro; contra el traje hecho a la
media, contra la invenci6n literaria espontinea, contra el crime
como product natural, los americanos han creado los trajes en
series, la literature en series, los crimenes en series. La ultima parte
( rantes, la risa mecanica, etc., etc., la idea dominant del libro. No
consiste la mecanizaci6n en el hecho de que haya muchas miquinas,
sino en que dtoda Am6rica es una gran maquinaria donde el mo-
vimiento de cada persona esta siempre determinado por el movi-
miento de otra, donde todo funciona o se para a la vez, donde el
hombre y la miquina intentan cambiar sus respectivas cualidades.
Nadie pudo inventar a6n un mecanismo para dar alegria a los hom-
bres, pero si para hacerlos reir; basta con career que cuando uno se
rie much esta alegre, y se obtendra el mismo resultado. La con-
secuencia final es el enorme imperio de la maquina, nuestra escla-
vitud con respect a ella. Es la nuestra una civilizacion sin prop6-
sito; se comienza por inventar la maquina, se ve luego para lo que
sirve, y a esta utilidad se le atribuye una intenci6n. Este es el
hecho monstruoso de la civilizaci6n modern.
Todas estas observaciones nos las transmite Camba al travis
de su espiritu y ticnica de humorista. Como en el caso de tantos
humoristas, suscita su libro la risa o la sonrisa constantemente y
deja, sin embargo, un regusto grave y melanc61lico. Manejando










apariencias de un modo externamente superficial se tocan puntos
candentes de la vida del hombre modern. Camba sigue aqui el
camino de libros anteriores (Alemania, Londres, La rana viajera),
que son libros de viajes de un humorista, y nos da en 6ste una vi-
si6n, acaso exagerada, contorsionada, de America, su tema, pero
de rasgos punzantes, entire los cuales late la verdad profunda y
desmesurada de toda buena caricature. [8]

DIEZCANEDO (E.).-[El Sol. Madrid, 15 de enero de 1933.]
.... No es (Julio Camba) en sus libros un mero prestidigitador que
juega con unas cuantas frases, vuelve del reves unos cuantos tdpicos
y produce limpiamente un resultado de sorpresa. Se le puede ver
como seria a travis de una traduccidn conceptual. Ciertos capitulos
de Camba parecen inspirados en volimenes muy densos de doctri-
na, como si extractara el jugo de largas experiencias y several me-
ditaciones...
.... Un critic no puede menos de anotar cierta semejanza de
procedimiento en parajes muy diversos del libro. Tomar lo serio en
broma y lo liviano en serio es el curso elemental del humorismo.
Hacer de broma y seriedad una misma cosa ya no estd al alcance
de todos. Y yo veo, no se si con la aquiescencia del autor, un fondo
tal de seriedad en este libro de Camba-como en tantos otro su-
yos-, que al seiialarlo me parece como si le hiciera un flaco servi-
cio. A Camba le conviene mantener su reputacidn, bien lograda, de
escritor divertido, y no quisiera ser yo quien contribuyese, en la
minima parte que podria corresponderme, a echarla por los suelos.
.... El libro de Camba es de hombre que ha vivido su Nueva
York. El torbellino, esquivado en cuanto uno quiere; la dificultad,
o insuperable o reducida a lo minimo; lo mds extraio-no lo mds
hostil-y lo mds familiar juntos en pocos metros, palpitantes en
pocos minutes; el lugar en donde, numero de multitud, se siente uno
mds aislado; alli donde a la vez sale del fondo intimo el poso pro-
vinciano que cada cual lleva consigo y sube a la superficie la mds
rotunda protest del individuo irreducible; todo esto se siente en
La ciudad automatica como en la capital cuyos perfiles aisla y re-
corta.

MARIN ALCALDE.- [Ahora. Madrid, 27 de enero de 1933.]-
-Julio Camba, el gran viajero, poco menos que professional de los
viajes literarios, nos da su iltima version de Nueva York en La
ciudad automitica. Libro magro por excelencia, como lo es el esti-
lo de Camba, sus pdginas repelen toda suerte de adiposidades des-
criptivas. El pormenor epigramdtico, tentaci6n de todos los humo-
ristas, que a veces los hace descender a la trivialidad, en este libro
se condensa y magnifica por la fuerza reveladora que alberga en su
seno. Cada capitulo de La ciudad automatica es una granada ex-
plosiva que al estallar ilumina al mismo tiempo que ametralla.
Cuando Camba nos hace ascender al ultimo piso de un rascacielos









o nos lleva a un restordn o a un almacen de ropas hechas en Nue-
va York poca cosa habremos podido captar de la intencidn del es-
critor si a sus explicaciones donosisimas les asignamos el valor de
mera facecia en juegos malabares de paradojas y donaires. La inti-
ma verdad de este libro radica en su propdsito comprensivo.
J... Julio Camba emplea diversidad de reactivos para apoderar-
se de la imagen de la ciudad y descubrir la intima estructura de su
vida. Las observaciones del autor acerca de Nueva York en rela-
cidn con la cultural, con la moral, con el progress cientifico entra-
fian concepts muy hondos que mueven a meditacidn tras la mds-
cara de sus donaires. Su version de la ciudad automdtica es no s6lo
la de mayor plasticidad literaria que pudidramos hallar en an libro
de viajes, sino tambidn la mds repleta de intuicidn humana-.





FERNANDEZ-FLOREZ (W.).-La conquista delhorizonte.-
Viajes.-Tomo I: Galicia, Alicante, Portugal, Andorra, Biarritz,
Gibraltar, Marruecos, Checoslovaquia.-313 pigs., 8. m.-
Tomo II: Escandinavia, Alemania, Belgica, Holanda.-298 pigs.,
8. m.-Editorial Pueyo, S. L., calle del Arenal, 6. Madrid.-Cada
tomo, pesetas 5.
Reine Fernandez-Fl6rez en los dos tomos de La conquista
del horizonte articulos anteriormente publicados en la prensa. El
autor declara en algiin pasaje de su obra que estas cr6nicas de
viaje grafias que un veraneante muestra a su familiar al regresar de su ex-
cursi6n, y que despu6s se guardian y se olvidan. Un tipo, un paisa-
je, un moment intrascendental..... Su viaje, ninguna parte-afiade-, tocando en muchos sitios, no consiente
otra cosa>. El viajero, pues, se propone simplemente recoger en
su libro impresiones sucesivas de los lugares por donde pasa, ra-
pidas visions de una realidad a la que el humor del cronista im-
pone, de ordinario, una deformaci6n sistemitica, presentaindonos
figures y cosas a trav6s de una lente ir6nica, de una zumbona fan-
tasia. Asi en las oMemorias de un devorador de arroces--recuer-
dos de una breve estancia en Alicante-, en tales paginas de las
consagradas a Portugal, a las playas de Biarritz, a sus veraneantes
y sus casinos, a la Rep6blica de Andorra, a una comida en Ma-
rruecos, o a ciertos episodios de los dos viajes por Holanda que
forman buena parte del tomo II de la obra. Otras veces, el animo
caricaturesco, la propensi6n a destacar y abultar los rasgos visible
cazados en el viaje ceden el paso-aun cuando sea para reapare-
cer bien pronto-a la nota lirica, particularmente apreciable en la









descripci6n e interpretaci6n de paisajes galaicos, de un rinc6n de
naturaleza n6rdica, de una vieja ciudad belga. De esta manera, el
autor pasea a sus lectores por tierras espafiolas, portuguesas y
africanas, les hace asomarse a B61gica, a Holanda, a los paises es-
candinavos, a Alemania, los lleva hasta las orillas del Baltico, a
trav6s de las piginas, entreveradas de burlas y veras, de su libro,
dandoles en todo moment como guia su peculiar humorismo, in-
terprete y comentador, en este caso, de los hombres, los monu-
mentos, las ciudades y la naturaleza de Europa. [9]

MARQUERIE (A.)-[Informaciones. Madrid, 7 de enero de
1933.] -<... En estas impresiones claras y frescas que han ido bro-
tando al contact de gentes y de panoramas, culmina cuanto es es-
pontaneidad, sinceridad apasionada, dificil dote de improvisaci6n.
Y en ellas se puede rastrear-mejor a veces que en una obra de te-
sis, deformada a priori para obtener determinadas consecuencias-
toda una teoria sentimental, la reaccidn de ese personaje-autor y
actor a la vez que es siempre el humorista-ante la vida del mundo.
Fotografiar esta vida con lente deformado puede conducir a la
vasta anchura de la chocarreria o al macabro, espectral y amargo
alongamiento del escepticismo. Pero la humanidad revelada en las
pdginas de Ferndndez Fldrez se delata solamente en la curva sutil
y burlona de una sonrisa, cifra y compendio de su gracia.
SEl estilo, que es animacidn y garbo, sintesis feliz y ocurrente,
salpicada de divertidas andcdotas, gracia de imdgenes expresivas,
campea en el horizonte conquistado por el escritor con su certera
maestria descriptive.
Aun hay, en el amplio espacio que en el libro se respira, un lu-
gar muy estimable consagrado a la pura expansion narrative, al
acento lirico que nos trae al recuerdo algunos de sus cuentos y na-
rraciones breves de mug durable huella-.

(X).-[A B C. Madrid, 25 de enero de 1933.]- ... Los aspects
pintorescos, tan various y abundantes, de tipos y costumbres, estdn
tratados con una just media de ponderacidn y de color; con resal-
te vivo, pero sin insistencia ni rebuscamiento. El buen arte de Fer-
ndndez Fldrez no necesita apelar a estos recursos de artificioso re-
lleno. Le basta generalmente una pincelada-una magistral y zinica
pincelada, como al pintar el gentio en las calls de Berlin-para
que observemos lo tipico, extrafio o irregular del personaje, de la es-
cena, de la modalidad. Y lo mismo en las descripciones de conjun.
to. Aun en las de mds amplia perspective, Ferndndez Fl6rez sabe es-
quivar diestramente los peligros de la ampulosidad, y apela a la
imagen para darnos la sensacidn sintitica, vigorosa y pldstica.
.... Ferndndez Fldrez ha visto en sus viajes por Europa, bajo lo
externo de panoramas y de multitudes, la raiz de muchas cosas. Y
ha puesto en sus impresiones much mds que la retina y la fibra









artistic, porque ha derramado caudales de espiritualidad. Por eso
sus crdnicas merecen la recomendacidn de una lectura atenta y rei-
terada .


C) POESIA


TIGERAS RAMIREZ (Miguel).- [Rasgetti].-Contrastes.-Ji-
rones grotescos y sangrientos de la vida.-Por ...-Madrid,
1932.-32 pAginas, 8. m.-Pesetas 0,40.
Declara el autor, en el pr6logo de Contrastes, su prop6sito:
trasladar a las piginas de la obra aligunos tipos y simbolismos*...
para que validos de su 16xico apropiado, de sus apetitos-pasionales-,
mostrando su desnudez y tara moral, al lado de los que sufren....
del biombo guifiolesco para fustigar, para condenar o deploraro.
El pr6logo acaba con un tviva al Partido Socialista y a la Uni6n
General de Trabajadores, seguido de las palabras: blica Socialb. La obra reune mon6logos que pronuncian figures
simb6olicas, como el trabajador de la tierra, cuadritos como zanganos rurales>, breves episodios dramaticos (Sdbado proleta-
rio), invectivas contra el capitalism, el clericalismo o el militaris-
moo, afiadi6ndose a cada composici6n un mon6logo en que el autor
intervene como una figure mas de su obra, apostillando los versos
que antes ha puesto en labios del proletario, etc. [10]



D) DRAMATIC


I. Obras publicadas:

UNAMUNO (Miguel de).-El Otro.-Misterio en tres jorna-
das y un epilogo.-Primera edici6n.-Espasa-Calpe, S. A., Bilbao.
Madrid, Rios Rosas, 24; Barcelona, Cortes, 579.-91 paginas, 8.o-
Pesetas 3,50.
V. INDICE LITERARIO, I, 1933, pig. 5. [11]

ESPINA (A.).-[Luz. Madrid, 15 de diciembre de 1932.]-
<... Toda esta atrayente y contradictoria personalidad de Unamuno
se refleja en El Otro. Obra sombria, mondtona, en la que se siente









la gravitacidn irremediable de lo fatal. Pero no una fatalidad re-
suelta en lo conflictivo y que a la manera griega baja la cabeza
filosdficamente ante el enigma, sino una fatalidad biblica. Por fue-
ra del conflict se percibe otra lucha, que es la que mds importa: la
del propio autor, incapaz de resignacidn, que llega a provocar al
Destino, al misterio de la muerte, ansioso de desentrahiarle.
SEl asunto de El Otro recuerda al del drama judio El Dibuk,
de An-Sky. Sdlo que el planteamiento es distinto-ademds de serlo
el desarrollo literario-. En El Dibuk es la conciencia del ulnico la
que atormenta al double> que no encuentra otro camino de reden-
cidn que el de someterse al Destino. En El Otro es, al contrario, la
conciencia del double la que martiriza al uinico. El ambiente en ambos
result de un marcado cardcter religioso, teoldgico, ajeno en absolu-
to en el caso de la obra de Unamuno al viejo format catdlico del
misterio y del auto sacramental-.


UNAMUNO (MIGUEL DE).-[Heraldo de Madrid. Madrid,
14 de diciembre de 1932].-< ... Mas respect al protagonista mas-
culino de mi--misterio> le he hecho llamar-El Otro me ha brota-
do de la obsesi6n, mejor que preocupacidn, del misterio-no pro-
blema-de la personalidad, del sentimiento congojoso de nuestra
identidad y continuidad individual y personal. Aunque es claro que
la fdbula de la pieza, lo que se llama su argument, no es una mera
alegoria. Como no es una mera alegoria la fdbula de La vida es
suefio, de Calder6n, sino que tiene dicha fdbula un valor de por si.
Como lo tiene la fdbula del Edipo, de Sdfocles-tan absurda para
un criteria realista-, independientemente de todas las interpreta-
ciones psicoldgicas, eticas, religiosas y hasta metaftsicas que de ella
se han dado desde sus comienzos hasta estos tiempos de Freud y
del psicoandlisis.
>... Claro estd que como en este lo que importa es la
verdad intima profunda del drama del alma, no me detuve en esas
minucias del arte realista de justificar las entradas y salidas de los
sujetos y hacer coherentes otros detalles. Eso estd bien cuando se
trata de fantoches, marionetas o mufiecos. Los mufiecos si que tie-
nen que someterse a una tecnica ldgica. La mayor verdad del cardc-
ter y del sino del Don Alvaro del Duque de Rivas estriba en que
este, su autor, tuvo que prescindir de esa Idgica. Que tampoco es,
por otra parte, la de la historic. Y esa verdad intima alcanzaron
algunos de los mds desaforados dramas romdnticos.
> Acaso algin espectador pensard que no corre ni una brisa fres-
ca, ni un hdlito de humor por este sombrio misterio, y no le faltard
razdn. Nada del gracioso de nuestros dramas cldsicos nacionales.
Pero es que eso distraeria y no he querido distraer. Sd el peligro
que se corre manteniendo la cuerda siempre tensa, la atencicn del
oyente en un hilo; pero sd el peligro, acaso mayor, de aflojarla un
moment. Por otra parte, no he escrito esta obra no mds que para










que los espectadores y espectadoras pasen el rato, mascullando aca-
so chocolatinas>.

M. M.-[La Libertad. Madrid, 15 de diciembre de 1932.]-
sus novelas, en sus ensayos, en sus articulos, en su conversacion
maravillosa, un hdlito dramdtico lo anima, lo vivifica, lo todo, lo pone en pie, por decirlo asi; ideas, personas, paisajes de
Unamuno, alientan, viven, nos hablan y nos inquietan siempre.
,De esto, emperor, a la pura obra dramdtica, de la escena, hay un gran paso, que muchos no dieron nunca y que
D. Miguel da sin la menor violencia, sin el menor esfuerzo aparen-
te, sin el aspect de pensarlo siquiera; es decir, pura y simplemente
como el que anda por camino llano.
SNada mds teatral-en el gran sentido artistic de la palabra-
que esta admirable comedia-comedia tambien en el gran sentido
generico del vocablo-titulada El Otro. Estructura clara, several,
magistralmente sencilla. Interds emotivo y do desde la primera palabra hasta la zltima; frase cortada, contun-
dente, lapidaria; personajes que son personas profundas y sintitica-
mente humanss.



II. Estrenos:

ALVAREZ QUINTERO (S. y J.).-La picara vida.-Co-
media estrenada en el Teatro Avenida el 30 de diciembre de 1932.

El personaje central de esta obra de los Quintero es Cristeta,
dulce figure femenina que, enamorada de Claudio Gin6s, hombre
sin voluntad para el bien, abandonado a sus vicios, achaca a la
un escritor con cultural y con talent, simpatico, con buenas cualida-
des, ocultas, sin duda, bajo el desorden de su vivir. Cristeta se
propone despertar en Claudio este fondo dormido de aptitud
para el bien, y el escritor, que tambi6n siente ansias de reden-
ci6n, vencido por la dulzura y la confianza que en 61 han pues-
to, se regenera. El amor que al final los une para siempre, parece
asi, alcanzar la categoria de premio. Como en otras obras de los
Quintero, al lado de las figures principles intervienen tipos secun-
darios que animan la acci6n, personajes de caracterizaci6n popu-
lar, como la echadora de cartas, un ropavejero, una criadita, una
modelo de pintor, etc. [12]










FERNANDEZ ARDAVIN (Luis).-Barrios bajos.-Come-
dia en verso, estrenada en el Teatro Avenida el 30 de diciembre
de 1932.
En el hogar de un modesto impresor, formado por 6ste, su
mujer y los dos hijos del matrimonio, vive recogida una muchacha,
hija de un deberes paternales. Desde el principio de la comedia se adivina
que la muchacha, Paloma, esti enamorada de Jos6, uno.de los mu-
chachos que con ella viven, pero el galain no parece darse cuenta
de este sentimiento; por el contrario, mariposea con unas y con
otras, y hasta parece inminente su boda con otra mocita del barrio,
Guadalupe. Esto produce el consiguiente pesar a Paloma, que
tambien sufre por otro motivo, por la calumnia que trata de ce-
barse en ella. Su virtud resplandece, sin embargo. Y al final, el
muchacho, roto el compromise que le unia con Guadalupe, se casa
con Paloma, en quien el autor ha querido encarnar las virtudes ca-
racteristicas de los barrios bajos madrilefios. [13]

*

MASSIP (Paulino).-La frontera.- Comedia en tres actos.-
Estrenada en el Teatro Cervantes, de Madrid, el 30 de diciembre
de 1932.
En la casa de hu6spedes donde vive, Mariano ha trabado rela-
ciones intimas con Luisa, la hija de su patrona. Recibe la visit de
un amigo de la infancia, Julio, que viene del extranjero con su
mujer a pasar una temporada en su pais natal. Ambos amigos
recuerdan sus aiios de juventud y sienten c6mo no han realizado
sus suefios; Julio, que empez6 siendo pintor, es ahora comercian-
te, y Mariano, a su vez, se lamenta de que todas sus aspiraciones
de Ilevar una vida libre y'aventurera, han quedado en hacer de el
un modesto empleado de Hacienda. El natrimonio Julio-Odette
va a vivir a la misma pension de Mariano. Este, Mariano, se deja
seducir por la alegria y la vistosidad de Odette, al paso que Julio
se siente atraido por la gracia callada de Luisa. Julio sorprende
a Mariano y Odette en pleno galanteo, y con este motivo median
explicaciones entire los dos amigos. El, Julio, no estai casado con
Odette, se la cede, pues, gustosamente a su amigo, y le anuncia
su prop6sito de tomar por esposa a Luisa. Entonces conoce Julio
por Mariano c6mo Luisa fu6 suya. Mas a pesar de ello, insisted en
casarse con ella. Luisa no accede, no quiere honra'; amindole como le ama, s6lo puede ser su amante. Pero
Julio quiere a Luisa esposa, no la quiere degradada, y ante la
tenaz negative de ella, se separan para siempre. Otro tanto sucede
a la pareja de Mariano y Odette. Mariano ve la ocasi6n de llevar









la vida de aventura, que siempre dese6, con Odette por amante,
en el bullicioso Paris. Pero Odette, que se habia ilusionado con la
idea de tener un marido espafol, celoso, etc., no pasa por ser
solamente la amante, y se rompe, tambien, toda uni6n entire ellos.
[14]



MAURA (Honorio).-El balcdn de la felicidad.-Comedia
estrenada en el Teatro Fontalba el 30 de diciembre de 1932.
El protagonista de la obra llega de cumplir condena en la car-
cel, a donde le llev6 la locura por una mujer (el habia sido perso-
na intachable hasta ese momento, locura que le hizo sustraer fon-
dos de una Sociedad para beneficiary a su amiga. Una vez recobrada
la libertad, el personaje se dispone a reanudar las antiguas relacio-
nes, y entra por el balc6n en la casa que ocupaba aquella mujer, con
el prop6sito de sorprenderla. Pero el primer sorprendido es el al
encontrarse, no con la mujer que buscaba, sino con otra, que asus-
tada por la subita aparici6n de un desconocido, se dispone a de-
fenderse. Median las explicaciones entire uno y otra, nace la sim-
patia entire ellos y, regenerados por su mutuo amor, contraen ma-
trimonio. [15]



UNAMUNO (Miguel de).-El Otro.-Misterio en tres jorna-
das y un epilogo. Estrenado en el Teatro Espafiol, de Madrid, la
noche del 14 de diciembre de 1932.
V. INDICE LITERARIO, I, 1933, p6g. 5 y [11] [16]



LITERATURE HISTORIC:


E) BIOGRAPIA

GARCIA DEL RHAL (Edua-do).-jose de San Martin, Liber-
tador de la Argentina y de Chile, Protector del Perii.-Volu-
men XXVII de la -Colecci6n de Vidas espaiiolas e hispano-
americanas del siglo xix .-Espasa-Calpe, S. A., Rios Rosas,
24.-Madrid, 1932.-266 paginas, 8." m.-Pesetas 5.
Al acometer la biografia de San Martin, caudillo de la indepen-
dencia de los pueblos suramericanos, comienza el autor del libro









por sefialar como origen de la corriente emancipadora la political
seguida por la monarquia de los Borbones, en pugna con las inna-
tas tendencies de los espafioles y, por ende, de los americanos. En
el siglo xvin invaden a Espafia las ideas del enciclopedismo fran-
ces, cuya propagaci6n despierta desde el primer instant recelos
entire los elements oficiales de la peninsula; por lo que hace a
Am6rica, se teme que, difundidos en aquellas tierras los principios
enciclopedistas, puedan traducirse en movimientos revolucionarios
que, en efecto, se produce con frecuencia en la America espafiola
del xvin. El Sr. Garcia del Real los reparte en dos grupos, seg6n
que los anime una tendencia francamente separatist o un simple
espiritu de protest, indicando someramente los mas importantes
ocurridos en Per6, M6xico, Uruguay, etc. Trazado asi el fondo so-
bre que ha de desarrollarse la biografia, comienza propiamente
6sta, ateniendose con toda exactitud al orden de sucesi6n crono-
l6gica. Jos6 de San Martin, se nos dice, nace en la Argentina y, de
corta edad aun, viene a Espafia con sus padres, oriundos de la
provincia de Palencia. Llegado el tiempo de empezar sus studios,
ingresa en el Real Seminario de Nobles, de Madrid, donde se pre-
para para la carrera de las armas. Incorporado ya al ejercito,
toma parte en la campafia contra Portugal, a las 6rdenes del gene-
ral Solano, cuyo afrancesamiento ejerci6 considerable influencia
sobre la ideologia de su subordinado. Este, mis tarde y bajo el
mando del general Castafios, asiste a diversos hechos de armas en
la guerra contra Napole6n. Vemos asi que, a semejanza de otros
caudillos de la independencia americana, San Martin se form po-
litica y militarmente en la Peninsula. Conocedor del estado de
descomposici6n e inmoralidad en que se hallaba la monarquia his-
pana bajo Carlos IV, y sin poder luchar aqui contra el absolutis-
mo, se traslada a Am6rica, donde habian estallado ya los primeros
chispazos del movimiento revolucionario, contando desde el pri-
mer instant con la decidida ayuda de elements hispanoamerica-
nos tan valiosos como los que integraban la logia de Lautaro, de
que eran miembros Alvear y Bolivar. Al llegar a Buenos Aires
San Martin, que anda entonces por los treinta afios, su nombre es
totalmente desconocido, no obstante lo cual se le confiere el grado
de teniente coronel de Granaderos de a caballo, cuerpo que se en-
carga de former y organizer. De igual suerte crea, mis tarde, reclu-
tindolo y disciplinandolo hombre por hombre, el ej6rcito de la ciu-
dad de Mendoza, al que debe en buena parte su emancipaci6n la
Am6rica del Sur, y que habia de cubrirse de gloria al conseguir la
libertad de Chile y el triunfo de Lima. El autor sigue paso a paso,
en esta parte, los primeros actos de la epopeya americana, teniendo
a la vista textos de Mitre y de Sarmiento, a los que acude reiterada-
mente en diversos pasajes de su narraci6n, igualmente apoyada en
cartas o extractos de cartas dirigidas por el propio San Martin a
diferentes personalidades, Bolivar entire otras. Como general en
jefe del ej6rcito libertador, da cima San Martin a la magna empre-









sa de pasar los Andes, para caer sobre Lima, ntcleo capital de la
resistencia espafiola. Menudean en el trayecto, con varia suerte,
los combates. Vencido en Talhuacano y en Cancha Rayada, San
Martin ve compensadas estas derrotas por la batalla de Maipui y
la entrada en Santiago de Chile. Prosigue luego la march sobre
el Per6, y consigue al fin entrar en Lima, mereciendo por estos
altos hechos el titulo de Protector del Periu. Sus m6ritos y traba-
jos no le libraron, sin embargo, de los ataques y calumnias de sus
contemporaneos. Por algtin tiempo abrig6 el pensamiento de for-
mar con todos los territories emancipados de la dominaci6n espa-
fiola una monarquia cuyo trono habria de ocupar un principle
de la casa reinante en la antigua metr6poli. Pero este proyecto
fracasa despu6s de la entrevista celebrada en Guayaquil entire San
Martin y Bolivar. El primero se ve acusado de codiciar para si la
corona. Varios prohombres traman contra 61el una conjura. Descu-
bierta 6sta, San Martin, amargado, decide retirarse de la vida pu-
blica y, dejando sin terminar su obra, se refugia en Bruselas, con-
sagrandose en esta ciudad a la educaci6n de su hija. Todavia vuel-
ve una vez mis a su patria; pero es ya para retirarse definitiva-
mente a Europa, donde muere (en Boulogne-sur-Mer) en agosto
de 1870. Ilustran el libro cinco fotografias fuera de texto, asi como
algunos pianos de los lugares en que se dieron las principles ba-
tallas de la independencia suramericana. [17]



F) TEMAS CONTEMPORANEOUS


VARIOS.-Las religiones en China. El comunismo en Espa-
na,-Biblioteca -Las Sectas.-Director: J. Tusquets.-Volu-
men Ill.-Editorial Vilamala, Valencia, 246.-Barcelona, 1932.-
198 piginas, 8. m.-Pesetas 4.
La Biblioteca trimestral -Las Sectass acaba de publicar su ter-
cer volume. Como los dos publicados anteriormente, esta inte-
grado el present libro por un c9njunto de trabajos de distintos
autores, que hacen relaci6n a temas de character social o religioso.
En los que a estos filtimos atafie, comprende el present libro un
studio acerca de las principles religiones profesadas en China-
taoismo, confucismo y budhismo-, sefialando sus caracteristi-
cas y las semejanzas y diferencias que tienen entire si; una breve
noticia de las sectas propagadas en contra del Cristianismo, como
la Nicolaita, el Priscilianismo, etc., y unas breves noticias biograficas
sobre el heresiarca Juan Calvino, a quien consider el autor como
un caso patol6gico con todas las caracteristicas del tuberculoso
cr6nico. Los temas sociales se hallan representados por los articu-







32

los destinados a dar cuenta de la acci6n del comunismo en Espafia,
fuerza con que cuenta, 6rganos de prensa, etc., y estado actual de
difusi6n. Bajo el epigrafe < Revista de la prensa> se recogen notas to-
madas de peri6dicos, en su mayoria extranjeros, que exponen cuan-
to se hace en todo el mundo para atacar la fe religiosa y extender
en su lugar el ateismo, la masoneria, el laicismo. Tambien se inclu-
yen datos referentes a la persecuci6n sectaria en Espafia. El libro
va ilustrado con 11 fotografias fuera de texto. [18]







PUBLICACIONES PERIODICAS
DEL CENTRO DE STUDIOS HISTORICOS





REVISTA DE FILOLOGIA ESPANOLA
DIRECTOR: R. MENENDEZ PIDAL
PRECIOUS:
ESPA&A, 20 pesetas anio. EXTRANJERO, 22 pesetas aiio.
Se public en cuadernos trimestrales, que forman al afio un
tomo de unas 450 paginas. Van publicados dieciocho voldme-
nes, 1914-1931.


ARCHI
DE ARTE


VO ESPANIOL
Y ARQUEOLOGiA


DIRECTORS:
M. GOMEZ MORENO Y E. TORMO MONZO
PRECIOUS:
ESPARA, un afo, 30 pesetas. PORTUGAL y AMERICA, 35 pesetas.
Otros paises, 40 pesetas. Ndmero suelto, 15 pesetas.
Se public en cuadernos cuatrimestrales.




ANUARIO DE HISTORIC
DEL DERECHO ESPANOL
PRECIO DE SUSCRIPCI6N, 22 pesetas; n6mero suelto, 25 pesetas.




Todas estas publicaciones estan editadas por el Centro
de Studios Hist6ricos. Medinaceli, 4.- Madrid.































































S. Aguirre, impresor.-Alvarez de Castro, 4o.-Tel6fono 30.366.




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