• TABLE OF CONTENTS
HIDE
 Front Cover
 Discurso
 Gloria al obrero!
 Sor Lorenza
 A una hija del rimac & Consejos...
 Los dos llantos
 Homenaje y protesta
 A mi hija Haydee
 La velada
 El mastin y los tordos
 El disco de la muerte
 El libro blanco & Notes
 Back Cover














Title: Mujer ; revista mensual de literatura y variedades
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 Material Information
Title: Mujer ; revista mensual de literatura y variedades
Physical Description: Serial
Publisher: Imp. de la Sociedad "Gutenberg", por Francisco E. Valdez
Place of Publication: Quito
Publication Date: October 1905
 Record Information
Bibliographic ID: UF00089243
Volume ID: VID00004
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.

Table of Contents
    Front Cover
        Front Cover 1
        Front Cover 2
    Discurso
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    Gloria al obrero!
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    Sor Lorenza
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        Page 172
    A una hija del rimac & Consejos a las mujeres
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    Los dos llantos
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    Homenaje y protesta
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    A mi hija Haydee
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    La velada
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    El mastin y los tordos
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    El disco de la muerte
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    El libro blanco & Notes
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    Back Cover
        Back Cover
Full Text

























































































































































































































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ECUADOR


MUJER


Revista Mensual de Literatura y Variedades


ANO I QUITO, SETIEMBRE DE 1995 NUMERO 6



DISCURSO

pronunciado en la Velada Literaria-Mu-
sical de la Sociedad Arrtistica 6
Industrial del Pichincha.


Senioras, Senior Presidente de la Sociedad Artis-
tica e Industrial del Pichincha, Sefiores:
El artist cuando exhibe sus obras en Europa, sabe
que su trabajo puede conquistarle un premio aseguran-
dole provecho y fama; entonces agota su talent y habi-
lidad para obtener, si lees possible, un resultado perfect.
El estimulo tan poderoso, para hacer producer obras
acabadas, es indispensable a los artists, A los industria-
les, A los obreros porque el genio mismo decae, cuando
sus esfuerzos son mirados con indiferencia.
Cuanto de lo que hemos admirado en la Exposici6n
que hoy se clausura, habra sido trabajado no por amor
al arte, sino para satisfacer las necesidades materials del
artist, y sinembargo, alli tennis pinturas como la her-
mosisima Dolorosa de Salguero, tan bella, tan natural,














tan profundamente triste; sus ojos miran y no ven, su
boca tiene el pliegue profundo, el temblor imperceptible
y nervioso del dolor que idiotiza dejando el alma y los
sentidos mudos i toda otra sensaci6n que no sea la de
la pena; alli ese Coraz6n de Jesis exhibido por el Cole-
gio de la Providencia, cuya autora se esconde modesta-
mente. Sin duda que la pintora, es una religiosa ena-
morada del divino Nazareno; aquellos ojos del Dios-
Hoipbre encierran en su oscura y melanc6lica pupila,
amor, ternura, suplicas.
Esa cabeza ideal, se destaca en penumbra luminosa
que recuerda el ambiente impalpable y fulguroso, que
suele rodear a las imagenes pintadas por Murillo.
Quien sera la autora de tan bello cuadro?
En el sal6n dedicado a las labores femeniles habeis
podido admirar cuanta habilidad posee la quitefia, y en
particular la encajera quitefia. Qu6 extranjero de buen
gusto no Ileva 6 manda a su pais esas randas delicadas
casi impalpables, que mas parecen obras de hadas que
de mujeres?
Son notables tambien los retratos en los que siem-
pre se han distinguido nuestros pintores; los hay firma-
dos por Rafael, y Alejandro Salas, Salguero &.
Llaman la atenci6n los hermosisimos paisajes de la
sefiorita Aleman, las marinas de la senorita Barona, las
de Salas Salguero, los studios de Cadena y las primoro-
sas obras de talla.
(A que enumerar lo much de bueno que encierra la
Exposici6n, cuando todos vosotros la habeis visitado y
admirado?
El arte en todas sus manifestaciones es lo mds bello
y noble q ae puede producer el ingenio del hombre.
La danza, la muisica, el canto, dejan de ser terrenos
a su influjo para hacernos sofiar en Angeles, en genios,
en series impalpables.
El artist obrero infatigable del ideal, copia, crea,
anima la material infundiendole su propia vida.
A su conjuro migico brotan embellecidos los colors,
se anima el marmol y el bronce, las notas remedan pa-
labras, y las palabras notas.
El pintor en sus cuadros aprisiona el rayo fugitive
deluz, las nieblas blancas, las espumas de encaje; la on-
da glauca que ,se aduerme en la playa 6 la turbulenta
que se encrespa en la mitad del oc"ano.


162


LA MUJER












LA MUJER 168


El pintor copia la angustia que solloza como la ale-
grfa que rie; el extasis de la santa, el vigor del hombre,
la belleza de la mujer.
El escultor da vida al marmol, A la madera, al bron-
ce; el ceramista modela el barro, lo mas ruin de la tie-
rra y de 61 nace el dios, el anfora, la estatua.
El artist crea, concibe la belleza ideal y su mano
ejecuta con primor su concepci6n y del cerebro del poeta
nace la estrofa sonora, y del pincel del pintor, el cuadro,
rima de colors.
iPueblo de artists, gran pueblo! Grecia la reina
del arte, guard estatuas modeladas por Fidias y Praxi-
teles; Italia, ostenta frescos como los de Miguel Angel,
en la Capilla Sixtina, y virgenes como las de Rafael,
copia idealizada de la bella Fornarina.
Las anforas griegas, sobrias de lines, impecables de
forma, valen tanto como la cincelada copa de Bembenu-
to Cellini.
Espania tiene Murillos, Goljas y Velasquez; orado-
res como Castelar, poetas como Zorrilla y Nufiez de Arce.
Esparta la guerrera vive en la historic como cual-
quier otro pueblo, pero Atenas vive por sus oradores, sus
poetas y sus artists; por sus estatuas, sus frisos, y sus
frontones,
Esa mina de dioses, de columns, y de piedras ani-
madas y bellas, han sido explotadas por el mundo, como
se explota la mina de oro 6 de diamantes; y los museos
del universe, se enorgullecen de poseer siquiera sea frag-
mentos de tanta belleza derrochada por hombres que
hicieron de la hermosura pagana de las formas, divini-
dad adorada.
Quisieron labrar dioses y tallaron mujeres y hom-
bres tan humans que parece que hablaran. El reposo
y la magestad del dios, cedieron su puesto, al crispamien-
to de los muisculos, al calofrio de la care desnuda y el
alma se desbord6 por esos ojos sin luz, y palpit6 en los
miembros frios y transparentes, hechos de marmol de
Paros.
Frine, sirvi6 de modelo para las Venus atenienses;
los mis bellos esclavos fueron copiados por pintores y
escultores, con tal riqueza de vida y movimiento, que no
),:Irtce sino, que de los labios entreabiertos brotara un
halito tibio! Asi se perpetu6 el arte gliego, modelo de
perfecci6n y de belleza.


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La inspiraci6n es la madre del arte; a su calor, bro
taron las notas de Bellini, de Bethowen y de Mozart; al
calor de la inspiracion, naci6 el Cristo de Velazquez, las
Madonas de Rafael y las inmaculadas de Murillo; a su
calor se modelaron las columns y frisos del Parten6n, y
se labraron los encajes de la Alhambra.
El genio nace y a los privilegiados que lo poseen,
los llamamos sabios y artists: las almas frias no saben
inspirarse, la naturaleza les ha negado un don, que es
manantial de grande goces.
jPueblo de artists, gran pueblo; las artes suavizan
las costumbres, elevan los sentimientos.
El pueblo de Quito, el mas artist de nuestros pue-
blos, viene sosteniendo su fama, desde el tiempo del Co-
loniage; aqui han visto la luz primera, Miguel de San-
tiago, Goribar, Caspicara, Carrillo, Magdalena Davalos,
Salas, Cadena, Pinto, Tamayo, Salguero, Cevallos, Va-
ca, Mifio, Gareds y tantos otros que han ennoblecido el
arte patrio.
Pueblo de artists, el pueblo quitefio, sabe apreciar
la belleza de la linea, del colorido, de la forma, donde
quiera que encuentre, si puede la copia, y si no puede
la admiral.
Quito, madre de tantos artists, merece un museo
de esculturas y pinturas, al que podria servir de base la
hermosisima galeria del senior Salguero.
Los cuadros de nuestros afamados pintores, han
emigrado a Europa y todo Sud America: coleccionemos
siquiera los que quedan.
Y ahora permitidme, sefiores, felicitar a la Sociedad
Artistic 6 Industrial del Pichincha, quien agena a re-
gionalismos odiosos nos congrega esta noche aqui, para
clausurar su Exposici6n en la vispera de la fecha mag-
na, del dia glorioso, en que un girdn de cielo azul y
blanco flot6 sobre la ciudad de Olmedo.
La civilizacidn de los pueblos se mide por la mayor
6 memor cultural de las masas populares; cuanto mns no-
ble y honrada sea esta, tanto mas grande sera la naci6n
que la contenga.
La plebe inalfabeta no puede dar nada de bueno de
si & no ser por excepci6n: de aqui que nos sintamos orgu-
llosas de nuestros compatriotas los obreros, que forman-
do asociaciones respetables tratan de mejorar su condi-
cidn fisica y moral.


164


LA MUJER














Desde hace algiin tiempo, viene efectuandose una
evoluci6n, lenta al principio, notable hoy, en la condi-
ci6n de los artesanos, quienes aislados y sin apoyo, ape-
nas podian sostenerse a fuerza de improbo trabajo, pero
que asociados al present, conseguiran mayor remunera-
ci6n por sus obras y se abriran campo vasto, para su ade-
lanto moral 6 intellectual.
Bien por los obreros que forman la mayoria de nues-
tra poblaci6n!
De sus filas sale el soldado de la patria y el abnega-
do bombero; 6llos son el brazc que ejecuta lo que el ce
rebro concibe.
Somos miembros de un mismo cuerpo, abejas de una
misma colmena; sin ellos no habria Patria.
La odiosa palabra privilegios, di6 vida ai la Revolu-
ci6n francesa; en nuestros paises republicans, dem6cra-
tas por excelencia, no existen privilegios; el obrero tiene
derecho a todo.
Los privilegios de la nobleza heredada, son un con-
vencionalismo como cualquier otro. De vuestras filas
senores obreros, salieron los primeros nobles: un hecho
heroico, una acci6n honrosa, valia en tiempo de los an-
tiguos reyes un titulo de nobleza: hoy se compran esos
titulos, hoy los principles, duques y condes, eligen espo-
sas, entire las hijas de los industriales millonarios de
Norte America, que han adquirido fortune a fuerza de
trabajo material.
De las filas del pueblo, subi6 al solio de los papas
un pastor de cerdos, y la Tiara de San Pedro no se pro-
fan6; Bernardote, tosco soldado de Napole6n, fu6 rey
de Suecia y una familiar real de Europa, le tiene por su
progenitor; Catalina de Rusia, cifi6 orgullosamente la
diadema de Emperatriz, habiendo sido cantinera; el con-
de de Tolstoy, gran novelist, gran fil6sofo, reformador
humanitario, paladin de los derechos del pueblo, descien-
de de humilde raza.
La nobleza, el merito, estan aqui, en el coraz6n que
siente, y en el cerebro que piensa!
Vosotros sois nobles porque sois honrados: el bla-
s6n de vuestros hijos podra ser una lezna, un martillo,
una lampa; no importa, siempre sera un blasdn. Con-
servadlo limpio y ser6is respetados.
La cabeza gobierna, el cerebro concibe, pero el bra-
zo es quien ejecuta: los intelectuales son la cabeza, vo-


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165


LA MUJER










166 LA MUJER


sotros sois el brazo; cuanto mais vigoroso sea este brazo
tanto mejor sabra desempefiar su cometido.
Cuando las classes pudientes, principian a degenerar,
por el exceso de molicie, la sangre rica, roja e impetuosa
del pueblo, es la que eferveciendo, echa por el atajo y
arrolla cuanto se le opone, como sucedi6 en Francia el 93.
El pueblo es el depositario de energies desconocidas
y no atrofiadas todavia; hay pues que cuidar de 61, hay
que estimularle, hay que facilitar su desarrollo.
Si con sus propios medios y casi solo, se ha levan-
tado a la altura en que hoy se halla, que no hara con
apoyo?
El obrero ya no quiere ser animal de carga, sin voz
ni voto, sino una entidad consciente y litil.
Bien por 61, que comprendiendo lo que valen su
energia 6 inteligencia, trata de dignificarse y ocupar el
puesto que le corresponde.
La industrial y el arte son hermanos: el artist es el
obrero de lo ideal; el obrero, el artist de la material.
IBien por los artists! Bien por los obreros!
iBien por la Sociedad Artistica e Industrial del Pi-
chincha, paladin de las artes, atleta del trabajo!

ZoILA UGARTE DE LANDfVAR.







iGloria ai Orrreo!



Una fiesta de Obreros
en que lucen talents y trabajos,
es algo asi como verjel ameno
iluminado por hermoosos rayos.
Murmura claro arroyo,
susurran las espigas y las hojas,
vuelan insects de esmeralda y oro.


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LA MUJER 16


Hay arrullos de nidos,
hay mudas oraciones
que conmoviendo el alma,
arrancan risas, entusiasmo y h1grimas.
El Obrero en sus obras
a la luz aprisiona
ya en hermosos paisajes
que encierran el misterio de las sombras
y el aleteo alegre de las aves;
ya en delicadas joyas
do titilan diamantes
como rocio en nacaradas rosas.
Alli la vida en su grandeza suma
doquier palpita, por doquier se imueve,
en el lago rielando casta luna,
el a~rbol reflej andose en la fuente,
en la montana azul, copos de nieve.
Junto al arado el libro, cerca al libro
las fraguas y la prensa,
lo real abarcando lo infinite:
el cincel, la paleta,
la semilla dorada
eclipsando del sol el rayo ardiente;
el escudo y las armas de la patria,
levantando hasta el Cielo
el coraz6n, el alma, el pensamiento.

Raza heroica y humilde,
terminal tu calvario;
llegaste paso a paso
A la azulada cumbre de la gloria,
ascendiste muy alto
y es tu nombre tan grande
como es grande el Oceano, el Chimborazo!

Dejando del camino en las espinas
en girones el alma,
honras el suelo que te dio la vida.
Ap6stol de la Idea,
despreciando oropeles de fortune
y envuelto en tu bandera
libre, pura y sin mancha,
vas desgarrando brumas
y ya la luz te cerca y te ilumina.


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168 LAMTJ


La Fe te impulsa y el Valor te salva,
formas el pedestal de mil naciones,
en tus robustos hombros las levantas
y asi subes, avanzas
y se descubren ante ti los siglos.
De las hermosas Artes el cultivo
te eleva y dignifica;
arrojas a la tierra la simiente,
i tu constant impulso,
desarrollan las plants
y nos ofrecen abundantes frutos:
das al lienzo destellos y colors,
tersura al marmol, brillantez al bronce.
Celestes armonias,
dormidas en las cuerdas silenciosas,
hacen brotar cual cristalinas risas
6 quejas melancl6icas
que en el eter se esfuman
cual lijera bandada de palomas.

Hoy que el hermoso Guayas
la fecha conmemora
que le di6 nombre, libertad y gloria,
formando un solo grupo,
vive el Pichincha al valeroso Guayas;
su entusiasta saludo
el eco llevara de loma en loma
hasta besar la placida ribera
de la cuna de Olmedo y de Jimena.
Los que nacen tras estas cordilleras
y los que ven la luz eni mis montafias,
hijos son todos de una misma madre,
unos nuestros Principios, nuestras Leyes,
una sola alma y una misma sangre!
Pueblos grandes, hermanos,
hermosas tradiciones
en la cuna al nacer los arrullaron;
crecieron a la sombra de lagloria;
que viejos y cargados de laureles,
se confundan por siempre en noble abrazo.
Oh tu, modesto Obrero,
ve adelante, adelante!
no hay triunfo sin combat
y ya el clarin de la victoria suena;


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168


LA MUJER




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LA MUJER 169


el trabajo es tu escudo, tu baluarte
y la virtud la ensenia
que tu alma noble cual tesoro guard:
ofrenda tus laureles i la Patria
y flote mas altiva su bandera

MERCEDES G. DE MosCoso.







Sor Lorerza



Paris, Noviembre de 18........
......"Estamos en la estaci6n del otonfo, y este nebuloso No-
viembre me inspira tristeza, querida mia: los arboles comienzan
A desnudarse de su follaje amarillento ya, para vestirse luego de
nieve. No pasare, pues, el invierno aqui; quiero volver a mis ri-
suefias campifias; y la pr6xima Navidad la pasare junto a la cuna
de mi hija y bajo el hermoso cielo de mi patria".
Esto decia Carolina de Ocampo en una carta que desde Paris
escribia a una amiga de America.--Carolina era una bella sud-ame-
ricana, que uni6 su suerte a la de un inteligente y apuesto caballe-
ro, paisano suyo. Ambos habian recibido brillante educaci6n;
pertenecian a families distinguidas, se amaron desde nintos, siendo
al mismo tiempo favorecidos de la fortune. Ninguin obstaculo
encontraron hasta llegar al termino de sus anhelos; y despuis na-
da tuvo que ambicionar la feliz pareja, porque el Cielo, colm6 sus
deseos, concediendoles una preciosa nifia, para la cual los amantes
padres proyectaban un porvenir de dicha sin sombras.
Mas, no obstante el inmenso amor que la joven madre tenia
por su hija, la lactancia le'pareci6 carga demasiado pesada e inc6"
moda, incompatible, decia, con los compromises que personas de
su rango tienen contraidos con la alta sociedad. Confi6, pues, a
una extraina el cuidado de alimentar a ese inocente s6r, formado en
sus entrafias, y que tenia derecho & esperar todo de su madre.
Resolvieron los esposos hacer un viaje de recreo & Europa;
mas como no les era possible llevar consigo a la nifia, ni m6nos re-
nunciar al placer de viajar, determinaron, por consiguiente, que
su hija, de pocos meses, quedase a cargo de Claudina, la nodriza
elegida para reemplazar a la madre.
Claudina era una jovencita robusta y de apariencia muy sim-
patica. Sus padres, aldeanos de buena como@idad, la habian mass














dado educarse en un Colegio de sefioritas en la Capital, de donde
sali6 la nifia bien aprovechada y con aspiraciones de inmenso vue-
lo, que la virtuosa y prudent madre habria sabido dirigir, si la
muerte no la hubiera arrebatado de suhogar, cuando era mis ne-
cesaria en 61. Despu6s de la muerte de la esposa, reveces de for-
tuna hundieron mas en la amargura al aflijido esposo que, doblega-
do por tantos pesares, muri6 tambien, dejando sola en el mundo y
sin recursos, a Claudina, su hija unica ...... iOh! quidn pudiera
hacer que jams muriesen los padres y las madres!!.....
La orgullosa cuanto infortunada nifia rod6 en un instant del
cielo de sus ambiciones...... sinti6 rotas sus alas y. ...salpic6le
el fango! .
Cuando fu6 4 servir de nodriza en casa de los senfores de Ocam-
po, tenia tambien una nina, mas 6 m6nos de la edad de Isela, la
hija de sus amos; y las dos niinas iban a compartir desde ent6nces
el mismo alimento y las mismas caricias.
Durante la ausencia de sus padres desarrollaba Isela con pri-
mor, cuidada y acariciada por su nodriza. A la par crecia tambi6n
la hija de 6sta, rubia y sonrosada, y con ojos de cielo como la otra.
Cuando Claudina contemplaba A las dos ninas, jugando en su rega-
zo 6 dormidas en sus cunas, a traves de su sonrisa maternal, se
escapaba muchas veces un suspiro. iAy! pensaba, qu6 diferencia
entire la suerte de las dos! A Isela le aguarda un porvenir de bri-
Ilante felicidad, a mi Rosa, la oscuridad y la miseria!...........
1"Y quidn te impide cambiar las dos nifas"?, le dijo un dia el
espiritu del mal.
Y desde ent6nces este pensamiento criminal germin6 en el al-
ma de la nodriza y cada dia crecia mas y echaba hondas races. Ya
que sus suenos de otros tiempos se desvanecieron, iporque no ha-
bia de verlos realizados en su hija? Pero todo esto le atormenta-
ba, porque el sentimiento del bien innato en la mujer, le presenta-
ba en toda su deformidad el crime que pretendia cometer.
Cuando Claudina supo el pr6ximo regreso de sus senfores, sin-
ti6 'ms terrible que nunca, agitarse en su alma la instigaci6n del
mal esplritu, i OQuien le i mpide cambiar las dos nias"? era la
eterna voz que le parecia oir a todas horas: en el ruido del viento,
en el canto de las aves, en el pendulo acompasado del reloj, y ain
en el mismo silencio de la noche y en los latidos de su propio co-
raz6n. Habiase desencadenado en el alma de la infeliz una horri-
ble tempestad, entire cuyo pavoroso estruendo, oia a pesar. ~uyo,
la voz several de la conciencia que le reprochaba.
Despues de un anio de lucha sucumbi6 al fin.
Una manana de Diciembre levant6se Claudina, y con el cora-
z6n palpitante entire el gozo y el remordimiento, y los ojos empa-
pados en lagrimas, palida y temblorosa, levant6 a las dos ninfas.
Puso & su hija las ropas de Isela, y a esta los humildes. vestidbs de
Rosa; y cambiandoles los nombres, las llam6 repetidas veces y las
acarici6, aparentemente, con igual ternura. Al propio tiempo que
se complacia en haber asegurado el p"rvenir de su hija, su con-
ciencia le gritaba que habia destruido el de la ninfa confiada & su
cuidado, haciendo traici6n a la confianza que en ella depositaran
sus amos Asustada pase6 sus ojos extraviados por toda la habi-
taci6n temerosa de haber sido sorprendida. No; nadie la habia


------ -"- J---l


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LA MUJER
















visto; solo Dios tenia fija sobre la infeliz su airada y penetrante
mirada!
II


Los sefnores de Ocampo habian regresado de su largo viaje.
Amantes y apasionados, acariciaron a su hija, que al principio me-
dio asustada y extrafiosa, no quiso aceptar sus caricias; mas, poco
a poco fu6 acostumbrandose a verlos, y lleg6 al fin, a prodigarles
sus risas y besos, y a modular sus nombres con aquel encantador
idioma infantil. Encantados estaban los engaliados padres con la
belleza y las gracias de la que ellos crefan ser su hija.
La otra nifia, la verdadera Isela, viendose aislada y rara vez
acariciada, jams quiso acercarse A la senora ni al caballero, y se
apeg6 mas & Claudina, quien, por acallar sus remordimientos, la
colmaba de cuidados y caricias.
Asi pasaron algunos ailos. Los padres de Isela, agradecidos
de la nudriza que tan bien habia cuidado de su hija en ausencia de
ellos, habian querido conservarla en la casa, con todas las comodi-
d~ades apropiadas & su condici6n. Amaban tambien i Rosa......
como pueden amar los protectores a su protejida, siendo esta una
ninia amable y buena.
Isela habia recibido una educaci6n brillante, era el encanto
de sus padres y la inica heredera de sus cuantiosos bienes, 6 iba
a constituirse ventajosamente en el mundo. Claudina estaba en-
cantada de todo esto, 4 pesar de sus remordimientos, que muchas
veces le conducian al lecho del dolor. Rosa tambidn se habia edu-
cado medianamente para su humilde condici6n: era inteligente,
amable y virtuosa; su madre le habia acostumbrado a mantenerse
siempre A cierta respetuosa distancia de la seniorita, asegurandole
que "solo es feliz el que esta content con su suerte"; el car{cter
de la ninia era naturalmente serio y reflexivo, y la madurez del
juicio se habia adelantado a los ailos. Acompafiaba y servia a su
madre con ternura; y en los largos access de melancolia que ator-
mentaban a& sta con frecuencia, la consolaba y soportaba con pa-
ciencia y amor, las injusticias hijas del remordimiento que devo-
raba a la infeliz criminal.
Los afios se sucedian unos a otros; y Claudina, atormentada
con horribles visions, se consumia sin volverse a Dios para implo-
rar perd6n. Temia confesar su falta a un sacerdote, por no'd."-
truir con una palabra la felicidad que para su hija habia prtpara-
do a costa de toda una existencia de angustias y remordimientos.
Postr6se al fin, en una cama. Los serfores de Ocampo estaban
ausentes; y Rosa sola junto al lecho de dolor de su madre, vi6 que
6sta se acercaba a los lindes de la eternidad. Redobl6 su carino y
sus desvelos; las silenciosas y largas horas de la noche la vieron
siempre de pie 6 arrodillada junto a la moribunda, contando las
dltimas palpitaciones de su coraz6n, y contemplando con horror y
amargura esa lucha supreme entire la vida y la muerte. La fiebre
era intense y el delirio frecuente; Ilamaba a Isela varias veces; pe-
ro su hija la calmaba diciendole que la sefiorita se hallaba ausente
con sus padres y que pronto estaria de regreso.


__~ ---.,, 7-- -- --rr----7;-- -I.s -C----- C- _~~__


171


LA MUJER
















-Isela! repetia agitada la enferma, que venga Isela, quiero
verlal .....Rosa no es.... .no.. .. impossible imposible!......
Y cala desvanecida.
La desolada joven no sabia c6mo aliviar a su madre. Hizo
venir un sacerdote, emisario del Cielo, y el anico que puede llevar
la paz y el consuelo al coraz6n del que se aleja de este mundo.
Pero todo envano: la enferma no habia querido oir hablar de sa-
cerdote durante su enfermedad, y menos ahora que el delirio habia
llegado & ser furioso, y se exasperaba mas cuando alguno se le
acercaba. Al presentarse el sacerdote, Claudina furiosa, se incor-
por6 y con ojos que parecian salirse de sus 6rbitas, y manos cris-
padas y horribles 6 incoherentes palabras, lo rechaz6 y se cubri6
la cara con las sabanas. El sacerdote consternado or6 un momen-
to, pidiendo misericordia para aquella alma y consuelo para la
hu6rfana. Y despu6s, viendo que nada tenia que hacer alli, quiso
retirarse; pero Rosa le condujo a otra habitaci6n, suplicandole que
no la abandonase en tan horrible situacion.
Cuando volvi6 junto a su madre la encontr6 que llamaba con
empeno a Isela y a Rosa; y cuando esta se le acerc6 triste y afec-
tuosa, a preguntarle que necesitaba, la enferma se qued6 mirin-
dola en silencio, como si quisiese decirle algo que no podia pro-
nunciar. Incorpor6se al fin, en medio de horribles convulsiones,
y desgreniada y cubierta de sudor, con la mirada fija en un ingulo
de la habitaci6n: iAlli!......dijo, senialando con mano temblorosa,
alli!..., ..ese cajoncito negro........pronto, pronto.......yo
muero! ...
Rosa se apresur6 a complacer a su madre, y sacando de una
c6moda, le present el cofrecito que pedia. Claudina lo tom6 con
avidez entire sus manos casi sin tacto ya y quiso abrirlo; pero no
pudo.--Abre! dijo a Rosa; mas, no.......no quiero ahora. Ma-
iana........si muero. Qu6date sola, continue, necesito hablar-
te.. ....sola!
Rosa hizo salir a los que le acompanaban, y qued6 sola con la
moribund. Despues de un moment de silencio, Claudina ya
m6s tranquila dijo:-Que venga un sacerdote.
-Ah! que felicidad, exclam6 Rosa, voy por 61.
-No todavia........primero a ti quiero hablarte... ....
iRosa! prosigui6 jadeante la enferma, oprimiendo la mano de la
joven, y envolviendola en una ansiosa mirada. Rosa!.......
perd6n........TAi........no eres nii hija!........Eres la hija
de los senores de Ocampo!....... T eres Isela;. ... y ella.... ..
ella es mi hija;........ella es Rosa!........ iPerd6n!.......


ANTONIA MOSQUERA A.

(Continuard.)


~Do~-


172


LA MUJER












LA MUJER P3


A UNA HIJA DEL RIMAC


Mas no resisto al seductor anhelo
De decirte en el caso lo que opino.
L. L. de Llona.


Cuando los hombres dicen a porfia
Que nunca las mujeres nos amamos,
Contra calumnia tan atroz clama mos
En santo amor unidas por un dia.

Y despues, ostentando bizarria,
Con belico furor nos arafiamos;
Y-al hombre que nos juzga-el triunfo damos,
Uniendo al desamor la hipocresia.

Mas te juro que nadie pone en duda
Que eres de esas gloriosas excepciones
Que salvan el honor de nuestras playas;

Y ensalza con orgallo mi voz ruda
Que tienen damas de preclaros done
Tu bello Rimac y mi caro Guayas.

DOLORES SUCRE.





Consejos a las mujeres


LA EDUCATION EN EL HOGAR DOMESTIC


Para que la autoridad paterna sea 4til y provechosa, esta debe
de ser no solamente acatada por los nifios, sino que estos compren-
dan la necesidad de ella,


~--~ -- ~ -~- -- -- --- -- __,-ML~e ._ __


LA MUJER


1 3















Cuando al nifio se le ha ensenfado & respetar la autoridad pa-
terna, al tener edad para frecuentar la escuela comprenderi que
los maestros son los delegados de sus padres, y no tendri dificultad
en venerarles y obedecerles. Asi la escuela no sera para 41 dura,
porque ya va preparado a ella con la benffica discipline que habra
visto en su casa. Al ensefiar A sus hijos la obediencia, los padres
les hacen la vida de escuela y colegio mas ligera; pero el ninfo que
en su hogar no ha obedecido sino mandado, sufrira much y no sa-
cara fruto de la ensenianza que le darn maestros & quienes no sa-
be respetar, puesto que tal sentimiento es desconocido para 61.
En todo hombre hay dos personalidades diferentes: una que
aspira a obrar bien y a sentir noblemente con el alma, y otra que
s6lo quiere contentar sus pasiones y dar pabulo sus instintos ma-
teriales. Toda la educaci6n del hombre se funda en procurar que
se refrenen las pasiones y en fomentar las buenas inclinaciones
llevandolo hacia el bien, hacia la VERDAD.
S61o en el Cristianismo encontraremos esa verdad consoladora,
solamente alli hallaremos la paz del alma, la tranquilidad del es-
piritu.
Los incredulos, aquellos cuya fe vacila--quien no lo ha nota-
do? -se manifiestan de ordinario tristes, disgustados, descontentos,
desesperados, si la suerte les es adverse: entretanto que los que
siguen los pasos de Jesucristo los vemos continuamente alegres,
resignados y sin hiel ni amargura. iPor qu6? Porque confian en
la Providencia Divina y no dudan que lo que Dios permit es siem-
pre lo mejor, siempre convenient, siempre itil para nuestro cuer-
po y nuestra alma: el dolor no les causa desconsuelo, ni las penas
morales los desalienta y desespera. Es possible que haya padres
que no deseen preparar a sus hijos para la lucha de la vida y que
no procuren que conserven en su coraz6n la fuente que debe con-
solarlos en sus aflicciones, y en su mente la luz del espiritu? Pero
para ello es precise recorder que en ninguna escuela, colegio y
universidad, alboreara en su alma esa luz y esa fuente de consuelo
si no se le ha ensefiado a buscarla desde la primer infancia Es
cierto que se citan hombres privados de creencias desde su prime-
ra edad y que sin embargo las adquieren despues; pero f costa de
cuantos sufrimientos, cu6ntas vacilaciones y angustias logran al fin
conocer la verdad del Cristianismo!
Con este motive debe tenerse la mas intima persuaci6n de que
es indispensable, ineludible que los padres de familiar hagan todo
esfuerzo para que sus hijos entren .en la vida armados para la lu-
cha; asi nunca se dejaran llevar por los malos ejemplos y sabr6n
defenders de las pasiones que mis tarde les atacaran. Si un niflo
aprende & contener sus impetus de c61era, de orgullo, de avaricia,
de envidia, pasiones naturales en el coraz6n human, al crecer
tambiOn podran resistir a esas malas inclinaciones y ser virtuosos
sin mayores esfuerzos. Saber contenerse es la ciencia queldebe-
mos inculcar al nifio desde que tiene el primer vislumbre de uso
de raz6n, y cultivando el buen sentido encontraremos la VERDAD.
En saber contener sus pasiones se finca la felicidad humana.
iQue es la locura, sino que se da rienda suelta & la imaginaci6n y
& las pasiones? Todo el que desde su infancia ha sabido dominar su


-- I----- `-~r===r~,~==~`~C~--


174


LA MUJER












LA MUJER 175


imaginaci6n y sus pasiones Ileva ya en si mismo el germen de la
dicha.
"Por medio de la raz6n el hombre aspira a poseer la VERDAD,
dice un gran pensador cat61ico. Ese noble fuego de la inteligencia
tiende con invencible fuerza hacia la conservaci6n de los series
humans. Con este motive encontramos que 6stos siempre se in-
clinan hacia las creencias generosas, las doctrinas elevadas y series,
y los dogmas mas espirituales: de alli proviene aquel deseo ar-
diente de indagar y de descubrir la verdad; esa sed de inmortali-
dad, ese instinto natural hacia la religion, esa fe que mientras mas
sencilla es mis clara. ese amor a todo lo bello, lo uitil lo sublime;
de alli proviene ese sorprendente imperio sobre si mismos, sobre
sus sentimientos, sus pasiones, sus pensamientos; ese desprecio de
los placeres frivolos y goces materials; esa repugnancia a todo lo
pasajero; esas aspiraciones hacia un bien inmutable, infinite, que
el espiritu no lo comprende todavia; ese amor inmenso a la virtud
y esa intima congoja cuando se aparta de ella; esa tierna compa-
si6n ante todas las miserias fisicas y morales, esa constant dis-
posici6n & sacrificarse por los demas, fuente unica de todo lo gran-
de, lo tierno, lo amable de la vida humana en el hombre spiritual.
"Pero cuando el hombre se deja llevar por sus instintos ma-
teriales, cuando se inclina hacia la tierra, se entrega los goces
fisicos y no tiene gusto por los placeres intelectuales, ent6nces se
parece al animal y se complace en ello. La inteligencia se oscu-
rece y se goza en que asi sea, y hace todo esfuerzo para ocultar y
velar su alma. Tal parece como si la verdad le causara dolor, tan
grande es el odio que le tiene. Pero aquello es indtil, en el mo-
mento mismo en que piensa haberla aniquilado, y que, Ileno de
orgullo se jacta se haberla vencido, se le aparece implacable, im-
ponente, amenazando confundirle y llenarle de desolaci6n al com-
templarla viva siempre dentro de si mismo!"
La misi6n de los padres de familiar es hacer esfuerzos para que
sus hijos imiten al hombre spiritual y no al material, y para ob-
tenerlo no deberan ahorrar sacrificio alguno.
SOLEDAD ACOSTA DE SAMPER.
(De Lecturas para el Hogar.)






Los dos Ilar)tos



Lloraba un nifio: de sus bellos ojos
Dos hlaigrimas corrian presurosas,












176 LA MUJER


Como corren las gotas de rocio
Sobre el caliz brillante de las rosas

Y estrechando, convulso, entire sus manos
Los rizos que colgaban en sufrente;
Con la faz empapada por el lanto
Hacia el suelo miraba tristemente.

Por que lloras? le dije, al mismo tiempo
Que amorosa le alzaba entire mis brazos,
Y brillantes rodaban por el suelo
De un juguete del nifio los pedazos.
Mi rosa de cristal, gimi6, se ha roto
De todas mis cositas la mas bella,
Mi padre me la dio, no podrd nunca
Tener otra tan linda como aquella,"

(Y por eso no mas, nifio querido,
Tuas lgrimas derramas?-Si-Mafiana
Tendrdis entire tus manos otra rosa
Como esa que se ha roto, tan galana.
-Me la daras?-Muy pronto-La sonrisa
Ilumin6 sus candidas mejillas,
Mientras yo recogia con mis besos
Sus purisimas lagrimas sencillas.
Las lagrimas de un niio!... .son que dulces
Vertidas del dolor en la ignorancia;
IC6mo levan al pecho done caen
De las flores del cielo la fragancia!

Lloraba una mujer..... .y de sus ojos
Desprendiase lento, gota a gota,
El llanto como perlas de rocio
Del mustio caliz de azucena rota.
Y apartando convulsa con las man bs
Los rizos que colgaban en su frente,
Con la faz empapada por el llanto
Hacia el cielo miraba tristemente.

iPor qu6 lloras? la dije, almismo tiempo
Que amorosa estrechaba entire mis brazos


_ __, __












LA MTJJER iTT


A la amiga querida que decia:
Hia muerto mi ilusi6n hecha pedazos!......

Mi ilusi6n, mi ilusi6n .... iOh! lo mAs bello
Que al cielo plugo darme en esta vida....
Ya nunca mas halagara mis horas,
Ya para siempre, para siempre es ida!....

No llores, dije, el cielo otra mas bella,
Mafiana te dard, querida mia;
IMafiana! Sabes acaso si del cielo vuelve
Lo que ~ su seno la desgracia envia? ....
En vano, en vano procure un consuelo
Dar g la amiga en su dolor profundo:
El cielo no devuelve lo que lleva
Empapado con ltgrimas del mundo.

La ilusion que se va nunca regresa
Al pecho que dej6 triste y vacio......
Y si darle no pude otro consuelo
Bafie su pecho con el llanto mio.


IOh llanto de mujer!.... Llanto vertido
En medio del dolor y la impotencia;
IC6mo llevas al pecho donde cases
El odio yel horror a la existencia!


Volvi6 el niflo A tener entire sus manos
Otra rosa tan bella cual la rota,
Mas de la amiga la ilusi6n perdida
Vol6 por siempre a la region ignota.

Y la dulzura que dej6 aquel llanto
Que ese nifio verti6 sobre mi seno,
La emponzon6 por siempre el de la amiga
Porque estaba repleto de veneno.


CLORINDA M. CHIRIBOGA.


177


LA MUJER

















tlominal IU protsta





Sumamente satisfechas levantamos boy nuestra voz, para fe-
licitar 6 la sefiorita Dolores Sucre Lavayen, y al senor Numa Pom-
pillo Llona por haberseles concedido una pension vitalicia.
Esa pension sintetiza en si, los meritos incontestables de los
agraciados, reconocidos y acatados por la naci6n ecuatoriana, re-
presentada por el Congreso de 1905 que ha puesto asi muy alto;
su intelectualismo y su amor patrio, honrando hasta donde ha po-
dido a dos de sus hijos mas-conspicuos.
Para nosotras es much mas grata que para cualquier otro,
la decision del'Congreso, por haber sido las primeras que en 1903
concebimos la idea de que se jubile al senor Llona, dkndole una
pension vitalicia; idea que fue expresada en los siguientes termi-
nos en un articulo publicado en "El Grito del Pueblo" con fecha
23 de Julio de 1903 y que dice asi:
"Si no jubilant A Llona morira en su puesto. Esti viejo, est&
enfermo, no puede mas, no import; 61 no sabe pedir ...."
"Sacerdote del arte, su mano no sabe manejar el incensario de
la adulaci6n." .
"Paladin de lo bello, aun en su senectud, quiere ser y ser-, el
gladiador que muere "en actitud artistic y gallarda."
"Es un semidios y no quiere tener las debilidades de los hom-
bres, pero su cuerpo ya no puede y caera; caera talvez muy pron-
to si le abandonamos."
"Menos fatal que, Proaflo y Juan Montalvo, el soI que alum-
br6 su cuna oreara su tumba apenas cerrada!"
"Los tamarindos nativos balancearin sus ramas sobre ella,
susurraran canciones melanc6licas; la canci6n de las hojas.sobre lo
que fu ........
"iTriste consuelo para los vivos!"
"Discipulos de Llona, que adolescents, llenos de suenfos y es-
peranzas, oisteis su voz en la catedra, d6nde estais?"
"El maestro esta entire vosotros, acudid 61, rodeadle como en
otro tiempo, hacedle Ilevaderos los Altimos dias de su vejez."
"La voz de una mujer es demasiado ddbil para que sea escu-
chada y por eso apelo a las sociedades literarias del Guayas, a las
damas que cultivan las letras, a su ilustrada prensa, para que ha-
gan valederas mis palabras."
"Escritores ecuatorianos, hagamos una liga de confraternidad
literaria y pidamos en coro a los legisladores de 1903 la jubilaci6n
de Llona, el decano de nuestros literatos."
"La justiciaes femenina, "el alma no tiene sexo" iqu6 impor-
ta que sea la voz de una mujer, la que hace esta iniciativa; si la
misma idea bulle en muchos cerebros y el mismo sentimiento en
muchos corazones "


178


LA MUJER














"Alguien ha de principiar; mis frases incoloras, mi insignifi-
cante personalidad literaria, no seran parte para que tan noble
idea caiga en el vacio,"
"La chispa hace el incendio y si la chispa no se ve, el incendio
tiene resplandores."
Julio 23 de 1903."
Nuestro deseo se ha cumplido; la idea de 1903 pas6 como un re-
limpago, no hallando por lo pronto acogida, pero resucit6 vigorosa
en 1904, siendo iniciada, apoyada y defendida, por hombres nota-
bles y de espiritu noble y levantado: al Congreso de 1905 tocaba
hacerla efectiva; e1 pasara6 la historic con Dolores Sucre y Numa
' P':. Pompilio Llona.
La vida de estos dos grande poetas ha sido llena de amargu-
ras; s6oiadores sempiternos de lo bell, siguieron la senda lumino-
sa, 6spera y dificil de la literature; inquebrantables en su empeiio,
llegaron al fin a la cumbre de la gloria, rodeados del prestigio del
genio.
Han luchado contra viento y marea por sus ideales, y hoy res-
plandece su fama en todo el Continente americano.
Numa Pompilio Llona es hijo de Leocadio Llona pr6cer del
Nueve de Octubre, Dolores Sucre Ileva en sus venas la sangre de
Francisco Lavayen, h6roe de esa misma fecha, como la llevan Las-
tenia Larriva de Llona y Cesar Borja. He aqui cuatro nombres
ilustres, unidos por su prosapia, su talent y sus virtudes.
Dolqres Sucre es. hija del Coronel de la Independencia Jos4
Ram6n de Sucrde, y sobrina del gran Mariscal h6roe en Pichincha,
vencedor en Ayacucho y martir en Berruecos.
Dolores Sucre es una reliquia para el pueblo ecuatoriano por
ser descendiente de quien nos di6 Patria y Libertad.
Su sangre, su genio y sus virtues hacen que todo el mundo
Sla venere, la admire y la respete.
La ovaci6n que debia recibir en este mes, en su misma ciudad
natal, en la perla del Pacifico, ha sido postergada, debido al egoismo
6 la emulaci6n, 6 6 la envidia?
N6 lo sabemos, mas sea de ello lo que quiera, si se trat6 de in-
ferirle una ofensa public, los que esto se propusieron no han con-
seguido otra cosa que pasar a la historic como verdugos del genio.
No se ha respetado ni su sexo, ni su ilustre sangre, ni sus vir-
tudes de mujer: ella no habia pedido nada y se la castiga porque
se la admira.
Ofensa vana, que no alcanza ni & los iniciadores de la ovaci6n,
ni al Comit4 de la Prensa, ni much menos a la celebrada y aplau-
dida autora de "El Carpintero.I"
La palmer se levanta erguida, altiva, sobre la vegetaci6n
tropical, elevando los plumones de su penacho muy arriba, y des-
pleg'ndolo en pleno sol; cuando la tempestad se desencadena y
las nubes so derraman sobre el bosque, ella se balancea al embate
del huracan que troncha los arboles y 'rbustos, pero no se rompe.
El rayo que baja del cielo brillantante y deslumbrador podra herir-
la, pero el fango de la tierra no la salpica jams.


179


LA MUJER













La ofensa piblica que han querido inferir & la seforita Sucre,
no una corporaci6n respectable y siempre hidalga, sino algunos in.
dividuos nos obliga & protester pdblicamente de tamano atentado,
y protestamos como ecuatorianas, como mujeres y como perio-
distas.

ZOILA UGARTE DE LANDIVAR.







A mi hija aydee




Que es pena, me preguntas, fijando en mi semblante
tus ojos sofiadores, de limpio y claro azul,
Qu6 es pena? Es algo horrible, que no respeta nada:
ni dicha, ni esperanza, ni amor, ni juventud.


Es algo asi muy negro, que enluta la existencia,
que mata la esperanza y enferma el corazon;
es algo que se siente, aquf, dentro del alma,
y brota, silenciosa, en gotas de dolor.


Pensar en cosas idas, pensar en cosas muertas,
llevar fijo el recuerdo de aquellasque no estan,
lorar eternamente, pensando en los que fueron
y ver que triste y frio, se encuentra el pobre hogar.


Querer pisar el suelo de nuestra patria amada,
y hallarse siempre lejos, pensando siempre en e1,
mirar su limpio cielo, tan s61o con el alma,
y en alas del deseo, querer alli volver.


Desear un impossible, desear una quimera,
forjarse, tristetletite, un algo de ilusi6dn


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180


LA MUjEii




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LA MUJER 181


career que todo existe, y ver que ya no hay nada,
eso es, pedazo mio, eso lo que es dolor.


Yo quiero, hija querida, volver a esas riberas,
pisar quiero ese suelo por postrimera vez,
besar la santa tieira donde murio mi madre,
la madre de mi vida, que siempre adorard.

Cubrir su blanca lapida, de lhgrimas y besos
postrarme y de rodillas ponerme en oracion,
pedirle que bendiga, la frente de mis hijos,
que yo tambien soy madre y se lo que es amor.

Decirle cosas intimas que tengo aqui en el alma
guardadas tantos afios, las llevo siempre aqui;
abrir con mano tremula, la puerta de mis penas
y que 11a solamente las llegue a descubrir.

Decirle que comtemple al Angel de mis suefios;
que vea si la quieren, como la quiero yo,
decirle que si es cierto, que el ninfo que se muere,
se va sonriendo al cielo y quiere much a Dios.


Eso es, hija de mi alma, lo triste, lo que acaba;
eso es lo que nos mata y enferma la razon:
tener quien nos alegre con risas y embelesos,
y ver que desparecen, sin darnos un "Adios."

Crier que nadie puede, quitar de entire los brazos
el fruto bendecido, de nuestro tierno amor,
y verlo arrebatado por la implacable muerte,
sintiandose envidiosa de tanta adoraci6n.

Mirar A los que quedan, como algo que no es propio,
temer que se nos vayan, como esas, que no estan;
temer por el future, que sabe Dios, que penas,
qule Jorribles sinsabores, que cosas nos traera.


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182 LA MUJER

Por eso vida mia, la muerte despiadada,
para el que tanto sufre, muy dulce debe ser;
por eso yo la llamo, por eso yo la quiero,
que venga a darme Patria y a refrescar mi fe.


Que Dios desde su altura, bendiga tu cabeza,
alfombre tu camino de dichas y de amor, .
y tengas un recuerdo, para tu pobre madre,
que te echa sollozando, su eterna bendicion.
DELIA C. DE GONZALEZ.






La Velada



Ante regular concurrencia, aunque no tanta como
habria sido de desearse, se verifico en el Teatro Sucre,
la velada con que se clausur6 la Exposicion Provincial.
Pero, sino muy numerosa la concurrencia, fue select,
capaz de comprender a esa simpatica agrupaci6n de
hombres honrados y laboriosos que, componen la clase
obrera, congregada alli con el objeto-de discernir aplau-
sos y condecoraciones a sus miembros mas distinguidos,
y de ofrendar en el altar de la Patria el dvolo valiosisi-
mo, de fatigas, sudores y privaciones que se sintetiza con
la palabra TRABAJO!
Avanzar!, Ascender!, Siempre adelante! Tal es el
lema de la Sociodad Artistica e Industrial del Pichincha
que, con el noble fin de descubrir nuevos horizontes pa-
ra su inteligencia, aunan sus esfuerzos y trabajan con fe
por salir def un pasado oscuro y preparar para la Patria
un porvenir magnifico y brillante.
Einulaci6n sagrada! Esos bravos adalides del tra-
bajo, con las armas del ingenio y de la industriala rompen


I















las cadenas de la tirania, marchan en pos de las conquis-
tas sociales, y al par que ganan el pan con el esfuerzo
de su brazo, labran para su noble frente la diadema in-
marcecible de la gloria.
Y si el trabajo es la primera de las virtudes, puesto
que dignifica y levanta; si es la fuerza poderosa que im-
pulsa a la sociedad a su regeneraci6n y bienestar; si es
la base necesaria del progress; y es el taller, el temple
donde se ofrenda al deber, nque aplauso mas merecido,
que corona lias santa que la que se deposit en sus al-
tares?
Asi lo comprendieron los distinguidos literatos que
con bellisimos discursos contribuyeron a recompensar al
Obrero en la noche del ocho. Si todos fueron magnificos,
entire ellos se distinguieron, como notas de oro, el discur-
so de la sefiora Zoila Ugarte de Landivar y la hermosa
poesia de la sefiora Mercedes GonzAlez de Moscoso.
La sefiora Ugarte de Landivar-que por las mues-
tras que ha dado ya, de madurez de entendimiento, ins-
trucci6n solida y buen gusto literario, esta llamada A
desempefiar un papel important entire las mas, distin-
guidas intelectualidades sud-americanas-entra con ga-
llardia en el palenque de la idea y en Iconceptuoso dis-
curso, inspirado en los ideales modernos, critical breve y
razonadamente las mejores obras exhibidas en la Exposi-
cion y por medio de imagenes hermosas, propiedad en la
descripci6n y exactitud psicol6gica, dignifica el trabajo,
alienta al obrero y le transport A las regiones.del entu-
siasmo en alas de su poderoso genio. La seflora de Lan-
divar baj6 de la tribune entire una salva de atronadores
y merecidos aplausos, dejando una vez mis bien puesto
el nombre de la mujer.
La sefiora Gonzilez de Moscoso, nuestra dulce y me
lancolica poetisa, que siempre ha sabido inspirarse en
los ideales mas nobles y cuyo solo nombre es un titulo de
orgullo para la nacion ecuatoriana, no podia faltar en
tratandose de la Patria y del Obrero: dedico tambien A
la Sociedad Artistica una de las mas bellas producciones
de su inspirado numen. Esta, como todas sus poesias
lleva el sello de su alma ingenua, carinosa, buena hasta
lo sublime; jamAs vulgar; nunca de mal gusto; siempr
grande! .... ..
En la parte musical merece mensi6n el sefnor Rei
naldo Suirez por su laboriosidad, constancia, y por el en-


-- --


183


LA MUJER










184 LA MUJER

tusiasmo con que siempre se presta cuando se trata de
servir A su Patria.
A grande rasgos y tal como sentimos y pensamos
hemos hecho nuestras apreciaciones sobre la velada del
ocho. S61o nos resta enviar nuestras calurosas felicita-
ciones a las sefioras Mercedes G. de Moscoso y Zoila U.
de Landivar, como tambien nuestros ardientes votos por
la prosperidad y engrandecimiento de la Sociedad Artis-
tica 6 Industrial del Pichincha.

JOSEFINA VEINTEMILLA.






El mastinl los torilos



Sembr6 en feraz terreno
Que logro exhuberante prometia,
Un arrozal, Crisostomo Centeno,
Y tal sitio tambi6n encontr6 bueno
Una gran tropa de ladrones tordos.
El pobre se aflijia
Mirindolos mas gordos
A ellos cada dia,
Y muy:flaca ruin la sementera.
Espantajos y bala
Y mas arbitrios, todo inutil era
Para auyentarlos; la falange mala
Volvia con mas empefio
Cuando un moment se ausentaba el duefio.
Vi6ndolo en tal apuro
Habl6le su mastin inteligente
Dici6ndole:-Yo juro
Mi senior, que si al frente
Del arrozal me plant
Lo tengo de limpiar completa.mente
Causando ai tos rapaces gran quebranto.


_I --- --




-C--


LA MUJER 185


Con celo muy laudable
Instal6se en el sitio el noble perro.
Su ladrido espantable,
Para humans oidos buen cencerro,
SPoca mella a los picaros hacia.
Prevenidos estaban
Y muy alto volaban
Si furioso el mastin los persegufa.
El su impotencia vi6 con amargura;
Rendido, fatigados los pulmones
-jAh!--dijo-si esto dura
Me morir6 de consunci6n muy pronto.
He de seguir asi?......No soy tan tonto!
Y luego con razones
De peso, sabiamente
Trat6 de persuadir a~ los ladrones.
Al terminar les dijo:-No es corriente
Engullirse lo ageno sin licencia,
Sefiores todos es gran indecencia;
El vivir del pillaje y merodeo
De gentes sin rubor y sin conciencia.
Un estigma muy feo
Llevais sobre la frente.
Yo, de verguenza creo
Debe morirse un paijaro decent
Cuando ladr6n le dicen en su cara.
-Ay quo cosa tan rara!-
Dijo un tordo ladino, muy tronera,
-Eso te escandaliza, viejo lobo?
Como si cosa fuera
No vista nunca el robo!
Destrozan el cacao las ardillas,
Infinitos jilgueros
Agotan las semillas,
Los loros bullangueros
Escuetos dejan los maizales. Todos
Para vivir robando se dan modos;
Y nosotros pillando alguna presa
Muy honrados pasamos esta vida;
Y poquito nos pesa
La verguenza entire tantos repartida.
Asi pues, marrullero,
Deje usted esos pujos














De fil6sofo austero,
0 vayase y predique A los cartujos.-

Y con picos sonoros
Los rapaces en coros
Todo el verbo robar van conjugando..
Y seguiran robando
Muy alegres, con buches bien repletos
Mientras quedan escuetos
So6o aquellos que viven trabajando.

A ciertos criminals
Que del sudor ajeno se sustentan,
Asi la avilantez de sus iguales,
Su numero crecido, los alien tn.

CAROLINA F. CORDERO DE AREVALO.







El disco de la Imierte




(Traducido del francs por. una senorita)



Pas6 lo que voy a referir en el tiempo de Oliverio Cr6mwell.
Su protectorado fue una de las epocas mas brillantes de la historic
de Inglaterra; pero, antes de hacerse duefno absolute del poder,
Cr6mwell, tan hibil como aimbicioso, no retrocedi6 ante los mas
crueles suplicios para castigar a los que se atrevian ~a oponerle la
menor resistencia.
El coronel Mayfair, era el mas joven de los oficiales de su
guardian en los ejercitos de la Republica; tenia treinta afios; habia
asistido a numerosos combates y su valor y abnegaci6n le habian
conquistado el aprecio' y admiraci6n de 'todos: Esto deberia ha-
cerle feliz: mas, ique le ha sucedido? iporqu6 se muestra ahora
con ese aire triste y abatido?
Es una noche de invierno; afuera reinan la oscuridad y la
torment y adentro un silencio melanc6lico. El coronel y su jo-


~ -- ---~--- _- ~~----~ ~-- ~ FI -~~ -- ____


186


LA MUJER












LA MUJER 187


ven esposa sentados, delante del fuego, mano sobre mano, han
agotado ya el tema de su pesar, han orado juntos y ahora no les
restai mas que una cosa: aguardar! y no por largo tiempo sin du-
da; la esposa tiembla al pensarlo
Tienen solamente una hija, una niffita de siete afios, Abby, su
idolo. En ese moment debia venir, como todas las notches, para
abrazarlos, y el coronel interrumpi6 el silencio y dijo 4 su mujer: .
Seq uenios nuestras lagrimas por amor A nuestra hija, que 6lla no
se d6 cuenta de nada.
Uria lindacdriatura, de rizados y rubios cabellos, asom6, en
camisa de noche, con aire alegre y decidido, por la piuerta entifea-
bielrta. Al verlos cbrri6 y de un salto se puso en las roditirs de
su padre, que la estrebh6 contra su pecho abrazandola con efusi6n.
-Papa, papa, dijo la nifia, no me abraces asi, me estrechas
dema'ido, me desbaratas! Iba a descender, mas el padre la de-
tuvo dicieridola: q udate, quedate en mis rodillas; h'e sido un ma
to, perd6name, gque penitencia me impones? Una sonrisa de go-
zo brill,6 en el rostro d di '-nifia que, apeyando la cab6za-en la
rfimjilla"d, su padre, acab6 por pedirle un cuento; si, i un cuento!




iEscuichad! ... ......Los dos esposos detuvieron el aliento y
escucharon. Apesar de los mugidos del viento se oyeron pasos
distAhtes, que se acercaban, se acercaban cada vez mas a esados;
luegose yalejaron y se perdieron.
El coronel y su mujer respiraron libremente como si acaba-
ran de escapar de un gran peligro. En seguida dijo el padre
tranquilamente: Me pides un cuento Abby, uno alegre sin duda.-
Oh! no papa, cuentame uno triste, muy triste, de esos que hacen
temblar como si fuese la verdad. Mama, acercate y dame la ma-
no; comienza papa.
*,,Habia una vez tres coroneles que en una batalla cometieron
unA,.falta contra la disciplina... Se les, habia ordenado finger un
ataque contra una fuerte posesi6n a fin de atraer al enemigo y dar
tiempo & los..ejercitos de la Republica para batirse en retirada;
mas en su entusiasmo los tres coroneles libraron un verdadero
combat que ganaron. El general en jefe al felicitarlos se mani-
fest6, no obstante, disgustado por su desobediencia y orden6les ve-
nir 4 Londres, en donde acaban de ser juzgados.
-El gran general es Cr6mwell, ino pap4?
Si.
-Le conozco muy bien, le he visto. Cuando pasaba montado
en su grand caballo a la cabeza de sus soldados, las gentes le tenian
miedo; pero yo no, yo no tengo miedo de nada!,,y 61 me mira-
ba. ..... .me miraba!
," -iQuerida charloncita mia!........ Los coroneles estan, pues,
en Londres, prisioneros bajo su palabra, y se les ha permitido ver
a sus families por ultima vez.


- *


___ __ __












1i8 tA MWUJE


i Escuchad!.......... Nuevamente los pasos, pero esta vez se
'alejaron tambidn.
SLa esposa apoy6 el rostro en la espalda de su marido para
ocultar su palidez.
--Los coroneles han llegado esta manana.......
Los ojos de la nifia se abrieron grandes, muy grandes.
--C6mo, pap4? entonces es una historic verdadera?
-Si, querida mia.
-Ah! papa, cuinto te quiero, continda. YPero mamd, td es-
tas llorando? WPorque? dime, dime.......
-Nada, nada linda mia; pensaba en..........en las pobres
families.
-No llores mama! esto concluirA bien, ya lo veras. Y, papft,
-i d6nde se fueron esta manfana?
-Primero se les condujo a la Torre, antes de permitirles que
fueran 4 sus casas. En la Torre, los jueces les interrogaron y re.
conociendoles culpables los han condenado a muerte & todos tres.
--iQue malo est& esto!....... Querida mamacita, td, Mlloras
todavia? No llores, n6, ya ver&s que no mueren. Pronto, papi,
dinos el fin.
-Estoy reflexionando un poco antes de hablar.
-Td no tienes necesidad de hacerlo; sabes tan bien la histo-
ria. Pero antes dime conoces td A esos coroneles?
-Si, linda mia.
-Yo tambi'n quisiera conocerles; quiero tinto 4 los corone-
les. Dime Iconsintieran gustosos en que yo les abrazase?
-Uno de ellos ivaya! bien lo creo, respondi6 el padre con
la voz temblorosa. Abrizame tomandome por 61.
-Bien, y ahora por los otros dos. Si yo los viera les diria:
Mi pap4 es tambien un coronel muy guapo, que habria hecho lo
mismo que vosotros. Todos tennis raz6n. iVaya!
*x-

Escuchad!........ Escuchad!........ El viento?-No!
-En nombre del Lord-General, abrid!
-Papa, son soldados, d6jame, d6jame, voy 4 hacerles entrar.
Y corriendo vivamente hacia la puerta abri61a gritando: Entren,
entren........Papa, son granaderos!
Los soldados entraron con el arma al brazo, el official salud6;
el coronel puesto en pie devolvi6 el saludo. Su pobre esposa, pA-
lida, junto & 61, hacia lo possible por ocultar su dolor. La nifia mi-
raba admirada..........
El coronel abraz6 larga y estrechamente & su mujer y 4 su
hija .........
-A la Torre; adelante; marchen!
Y el coronel dej6 su casa marchando 4 la cabeza de los soldados.
-Oh! ...... mama, qu6 hermoso es papa; c6mo march tan
bien! Se v4 pues 4 la Torre? iva & verlos?
iPobre hija mia! ven 4 mis brazos, Yen!, .... ..


*X
**














A la manfana siguiente la pobre madre no pudo dejar el lecho.
La pequenia Abby, recibi6 la orden de ir a jugar afuera para no
despertarla; sali6 de la casa, se diverti6 delante de la puerta y,
por 4ltimo, se le ocurri6 que harfa muy bien yendo en busca de su
padre para informarle de lo que ocurrfa en la casa durante su
ausencia.
La Corte Marcial, habiase reunido una hora mas tarde, en
presencia del Lord General.
Les hemos preguntado, dijo uno de los jueces, dirigiindose I
Cr6mwell, cufl de ellos debe morir, pero rehusan contestar.
El rostro del Protector se mostr6 sombrio:
-No moririn todos, respondi6; se los sortears. Enviad por
ellos; colocadlos alli, en ese aposento, uno al lado de otro, con el
Srostro hacia la pared y las manos vueltas i la espalda. Prevenid-
me cuando est4n listos.
Qued6 solo y parecia absorto en tristes reflexiones; luego
Ilam6 a un ugier y le dijo: Traeme al primer niio pequeflo que
pase por la puerta. El hombre volvi6 casi enseguida llevando de
la mano a .... .. Abby. Esta, al punto, se adelant6 muy va-
liente hagia el Jefe de Estado y sin recelo alguno se le trep6 i las
rodillas, dici4ndole: yo le conozco bien, senior, Ud. es el Lord Ge-
neral; le he visto muchas veces pasar por delante de nuestra casa.
Todo el mundo tiene miedo de Ud.: pero yo no!
Una sonrisa endulz6 las several lines de la fisonomia de
Cr6mwell.
-C6mo WUd. ya no se acuerda? Yo no le he olvidado! yo!....
-No, no te olvidar6 jams; te doy mi palabra. Seremos des-
de ahora muy buenos amigos.
-Si, le quiero tambidn, pero entonces abrAceme como lo hace
mi papi.
-Con today mi voluntad, por que td me recuerdas a mi hijita,
cuando 1lla tenia tu edad era tan linda y tan graciosa como td.
iDios te bendiga por esto!
-.Ud. quiere much a su hijita? Mi pap$ me quiere muchf-
simo.
-Oh! si, la amo tinto: ella manda y yo la obedezco.
-Si?......Tambiyn yo quiero A Ud........Me abraza Ud.?
--Ciertamente; pero este es un privilegio. Toma este beso
por ti, y este por lla. Tu me la represents y si algo ordenaras
yo lo hiciera.
La nifla golpe6 alegremente sus manos y poniendo el oldo aten-
to exclam6: soldados! soldados....... Lord General, Abby, quie-
re verlos!
-Ya los veris, querida mia, despu6s de un moment; y voy
desde luego i darte una comisi6n.
Un official entr6, salud6 muy bajo y dijo ya estfn alli, y se
retir6.
El Protector di6 & Abby, tres pequefios discos de cera, dos
blancos y uno rojo. El rojo designarfa al coronel que debia su-
frir la pena de muerte.
-Oh! qu6 bonito esta este rojo!...... !Es para mi?
-No, linda, levanta el extreme de esa cortina que oculta una
puerta abierta: tu verbs alli tres hombres con el rostro al muro y


-


189


LA MUJER












190 LA MUJEfI ,i.t .


las panos hacia ti. Cada uno de ellos tiene una mano abieirtA en"
la que pondras una cosita de estas: haz lo que t' iAIdico y verite.
inmediatameqte. t o.. :
AbD6y desapareci6 tfas la cortina. El' Proteutor que86 solo y
se dijo: Dios sabe sobre quien caera la elecciori d" esi'i"oc t"&e
mensajera q.ue mismo me ha enviado. iQue se ha6a su santa.
voluntad! ''
La niffita dej6 caer tras si la cortina, y permanecil6'un inst7fn-
te irleeisi,..sorprendida dela semi oscuridad que" 'reniaba en el
cuarto y "e'i i6nmobilidad'd los sollados y prisibnerbs: Stibi tAt'
mente su carita brill6 de gbzo. Eh! dijo, p'pa estal, ile"'reconoz-
cow.ra .l sert la ficha mas bonita. Corri6 hac YI6'pesos,
puso"os fiscos en las nanos que teifan abiertas y deslizatse
haci adilante de su padre, exclam6: mira, mira papa tehe :a
la mas onla _, t 'p a .
Este repari~'n el fatal-presente, c'y6 de rodillas y estrechan-
do i su hij estall6 en sollozos.
Los soldados, los oficiales, los otros press te tigos ddestf'
horrible escena tampoco pudieron contener los Suyos.
Al cabo de pocos minutes, el official de guardian, a pdiar suyo'
ayariz y tocando en el lombro al desgraciado, habl6 de esta ma-
nera: lo siento, corionel, mas el deber me obliga. '
-~Que, pues? dijo la ninia. "
-Es precise que 16 lleve. Estoy muy apenAdo!
--Llevarse a mi papa? Yo no quto mania est enfermia
y he venido i buscarlo. Y, diciendo esto se trep6 a la espalda de
su padre pchandole los brazos al cuello. Es! vamos, vamos ptli.
0iPdbfe hija mial no puedo; es preciso que parta con ellos.
La'nhiia descendi6, corri6 hacia el official y golpeand6'el s'i'''
con el pie dijole indignada: le digo que mi mamIa esta enferra;
deje ir a mi papa; yo L'Adeseo! Como un relampago dej6 el cuar-
to y volvi6 enseguida tirando de la mano al Protector. Ante esta
terrible arici6r todos se levantaron, los oficiales saludaron y los
solddoi Fei oron las arms.
--';1Y endt~s, Senor; jyo vine ai buscar papa porqfie mama
esta enferma y ellos quieren llevarsel6.
--Nina, exclam6 el Lord General, este es tu papa.
-Sit es' mi papa, por eso le he d&adola mas hermosk de las
cositas que Ud. me'dio; la roja! yo le quiero tafnto! "'
Que hacer, Dios mio! que hacer!
-Dejarle partir conmigo. -No me iha dicho Ud. hace poco
rato, que yo podia mandar? y ahora a 1A' primera da-Si6 f i que ses
present, ya no lo quiere!
La fisonomia de Cromwell se transform,
-D o'mos gracias a Dios' dijo por la promesa que"~e inpziro
que 1S hicierai. Y, graciks t dof tambin a ti niia in~nmparable
que me la recuerdas!
Oficiales, ainadi6, obedeced su 6rden; ella habla ehiii nobfibre.
El prisioriero esta indultaiTo, poniedle en libertad!


_ _ _ ___ ___ ____














El LiDro Blanl60
-:iQ- ^;x


El libibo blanco en forma de magnolia
que me trajo ayer tarde,
encierran lo mas caro de mi vida,
los amorosos versos de mi madre.
En cada hoja del libro que esta escrito
.o. con ligrimas de sangre,
se revela ese amor santo, sublime
y fresco como el lirio de los valleys.
S Y por eso lo guard con ternura;
sus cantos inmortales,
S en las rubias cabezas demis hijos
Sform an area corona de diainantes.
.-. OFELIA...

'--^]|[--`




rN4OTAS



Bibliografia.-Acusamos recibo de las siguientes
public'aeiones: "'hiayaquil Artfiti&' i .-"La Union Lite-
Sraria"..--'ievista Olmedo".-"Revista Nueva".--"Peda-
gogia y Letras".-" Album Literario".-l 'Anales delCir-
culo Catl6ico".- '"Revista Cuencana".-"Anales de la
Universidad".-"Estudios de Medicina".-" Albores Li-
terarios'.-"Leqturas para el Hogar".-Agradecemos el
envio y retornamos gustosos el canje.


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191


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