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Group Title: quinas y su aclimatacion en Mexico
Title: Las quinas y su aclimatacíon en Mex́ico
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 Material Information
Title: Las quinas y su aclimatacíon en Mex́ico conferencia leída en la Biblioteca de la Secretaría de Agricultura y Fomento el día 30 de junio de 1921
Series Title: quinas y su aclimatacion en Mexico
Physical Description: 22 p., 9 leaves of plates : ill., maps, port. ; 22 cm.
Language: Spanish
Creator: María y Campos, Miquel de
Mexico -- Secretaría de Agricultura y Fomento. -- Dirección de Estudios Biológicos
Publisher: Imprenta de la Direccion de Estudios Biologicos
Imprenta de la Dirección de Estudios Biológicos
Place of Publication: Mexico
Publication Date: 1922
 Subjects
Subject: Cinchona -- Mexico   ( lcsh )
Genre: non-fiction   ( marcgt )
Spatial Coverage: Mexico
 Notes
Statement of Responsibility: Miguel de María y Campos.
General Note: At head of title: Secretaría de Agricultura y Fomento, Dirección de Estudios Biológicos.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00089235
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 01957292

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Secretaria de Agricultura y Fomento.
Direcci6n de Estudios Biol6gicos.
Director: A. L. Herrera.

Prof. Miguel de Maria y Campos.



LAS QUINAS
--Y SU---

ACLIMATACION EN MEXICO.




Conferencia leida en la Biblioteca de la
Secretaria de Agricultura y Fomento
el dia 30 de junior de 1921.










MEXICO.
IMPRENTA DE LA DIRECTION DE STUDIOS BIOLOGICOS.
1923.
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Secretaria de Agricultura y Fomento.
Direcci6n de Estudios Biol6gicos.
Director: A. L. Herrera.

Prof. Miguel de Maria y Campos.



LAS QUINAS
-Y SU----

ACLIMATACION EN MEXICO.




Conferencia leida en la Biblioteca de la
Secretaria de Agricultura y Fomento
el dia 30 de junlo de 1921.












MEXICO.
IMPRENTA DE LA DIRECTION DE STUDIOS BIOLOGICOS.
1922.


~3i~Bi~%w,~ -.. r~..,..i~a~;i.;b


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.iru;~rL*'.U~L~Bi~C~;-rl.r ~d~ici~















Fig. 1
"'Fii


















LAS QUINAS Y SU ACLIMATAGION
EN MEXICO.

Conference leida en la Biblioteca de la Secretarfa de
Agriculture y Fomento el dia 30 de junior de 1921.

La Direcci6n de Estudios Biol6gicos, en su noble y
altruista empresa de divulgaci6n de conocimientos fiti-
les al pueblo y su anhelo de vehemente estimulo alos
agricultores, con el objeto de despertar en ellos deseos
mis grandes cada dia en la propagaci6n y cultivo de
tantas y tantas plants como existen en el rico suelo de
nuestro amplio territorio, y otras que podrian aclima-
tarse en terrenos verdaderam*ente inexplotados que
producirian pingues utilidades, continue en su firme
prop6sito y fiel al program que se ha impuesto desa-
rrollar celebra hoy la 11a. conferencia de la series, au-
mentando un grano mas de arena a la obra de la recons-
trucci6n national llevdndola por el camino de la agricul-
tura, si no el mas amplio, sf el mis seguro que pueda
contribuir a que Mexico ocupe un lugar important en-
tre las principles naciones productoras.
Al lado de los products de origen vegetal tratados
por mis distinguidos compafieros en las anteriores con-
ferencias, debemos citar las quinas que, aunque son de
origen ex6tico, su aclimataci6n en nuestro pais puede
ya considerarse como un hecho.
Entre los products vegetables que han llamado la
atenci6n de la humanidad, notables por sus virtudes cu-
rativas, haciendo 4poca, algunos en ciertotiempo han
sido sustituidos por succedaneos, bien sint4ticos, o por
otros que presentan mis ventajas; entire ellos ha logra-
do seguir ocupando un lugar distinguido, porque hasta
hoy han sido insustituibles, reconoci4ndoles sus pre-


III-AfliM NV, WI-AWBT116,111WI&I~l~i








-4-


ciosas cualidades por los incalculables beneticios pres-
tados a la humanidad, las cortezas de las quinas asf co-
mo sus principios activos.
Mucho se ha hablado de la manera como fueron
descubiertas las maravillosas propiedades de las qui-
nas, y sobre este t6pico se han bordado multitud de his-
torietas las cuales pueden tener algin fondo de verdad.
La fabula cuenta, y se conservaesta tradici6n en el pue-
blo, que fueron los animals, entire ellos los leones, los
que, cuando se encontraban atacados de fiebre, iban a
buscar, para calmar su sed devoradora, aguas en que
sumergian sus ramas arboles de determinada clase, des-
cubriendose asi sus propiedades antifebrifugas; pero
cabe aquf un raciocinio muy 16gico: qui&n tom6 la tem-
peratura o el nimero de pulsaciones a esos animalitos
para declararlos con fiebre?
Unos dicen que fu6 un indio atormentado por los
ardores de la fiebre quien albeber el agua de un lago en
en el cual sumergfan sus races algunos Arboles de qui-
na, se cur6, descubriendose asf las propiedades del
mencionado vegetal. Otros cuentan que un natural del
pais cur6 con el polvo de esa corteza a un espahol, el
cual trasmiti6 a sus coterraneos, con muestras de la
plant, noticias de sus efectos curativos. Pero el Bar6n
de Humboldt, quien residi6 algfn tiempo en los pauses
donde crecen las quinas, asegura que los naturales de
ellos ignoran enteramente las propi dades de las corte-
zas de esos arboles. Es pues evidence que no fueron los
indios los que revelaron las virt ides de este precioso
medicamento a los europeos. En apoyo de esta opinion
dice el mismo Humboldt que, en Loxa, los indigenas
preferfan morir antes que recurrir a un medicamento
que consideraban peligroso.
Popping, en 1830, advirti6 un gran prejuicio muy
extendido en el pueblo de Huanuco contra el empleo de
la quina en las fiebres. El mismo hecho fu6 observado
mis al norte por Spruce en 1861; cuenta que fu6 impo-
sible convencer a los cascarilleros del Ecuador que su
corteza roja fuese uitil para otro objeto que el de teflir
sus vestidos y que en el mismo Guayaquil existia una
repulsi6n general para el empleo de la quina. Markhana
anota este hecho curioso: que en las alforjas o botiqui-
nes de los m6dicos ambulantes indigenas, que ejercen
su arte de padres a hijos, desde la 4poca de los Incas,
nunca se encuentra en ellas corteza de quina.
La historic aceptada es la siguiente: en el siglo







-5-

XVII, por el afo de 1638, cuando adn Espata y Portu-
gal tenfan dominio en el continent sud-americano, en
aquella regi6n andina en donde se estableciera el famoso
imperio de los Incas cuyos reyes desde Sinchi-Rocca
hasta Atahualpa lograron con el transcurso de los tiem-
pos former un pueblo cuya cultural nos asombra y que
aun no es completamente ccnocida, en un antiguo cas-
tillo seforial de la ciudad de Lima, en el Peru, deliraba
con ardiente fiebre una virreina, la esposa del cuartovi-
rrey D. Luis Jer6nimo Fernandez de Cabrera y Boba-
dilia, cuarto conde de Chinch6n. La condesa Ana estaba
desahuciada por el medico que la atendfalos accesosde la
fiebre pertinaz se repetfan y todos los recursos de la me-
dicina eran ineficaces para conjurarla. La noticia de esta
dolencia se extendi6 rapidamente por todos los alrrede-
dores de aquel pais liegando a ser conocida de D. Juan
L6pez Cannazares, corregidor de Loxa, ciudad a 230 mi-
Hlas al sur de Quito, situada enterritorio que pertenece
hoy a la Repfiblica del Ecuador, quien, al saber lo que
pasaba a su soberana, arregl6 sin demora en una cajita
un poco de cierta corteza pulverizada y la envi6 a D.
Juan de Vega, medico de la corte, con la recomendaci6n
de que aquello erala salvaci6n de la condesa.
Este corregidor conocia las virtudes de la corteza
no s61o por experiencia propia sino por una series de ob-
servaciones pues hacia cerca de ocho afios q ue 41, en cier-
ta oc.si6n, atacado de fuerte fiebre q ue lo puso al borde
del sepulcro, la Providencia ]edepar6 a su cabecera a
un robusto y bondadoso indio de Malacotas que le en-
se'6 el medio de curarse, reveldndole las virtudes de la
preciosa corteza que ellos, losindigenas, conocian con
el nombre de quina-quina que en el idioma delPerf
quiere decir corteza-corteza. esto es: la corteza de las
cortezas o la corteza por excelencia.
Desde luego comenz6 a hacer sus observaciones y
como nunca la viera fallar en los resultados, sabia y es-
taba absolutamente seguro de que tampoco fallaria en
ese moment; convicci6n que lo entusiasm6 para hacer
la calurosa recomendaci6n de la corteza. En efecto, apli-
cada la droga como lo recomendaba el corregidor, la
condesa se salv6.
Dos afios mas tarde, en 1640, el virrey y conde de
Chinch6n regresaba a Europa acompafiado de su fami-
lia, y Dona Ana, que nunca mas se separara de la precio-
sa corteza, la llev6 consigo tanto en prueba de gratitud
como por media de precauci6n, siendo de esta manera







-6-


la primera persona que la introdujo en Europa, obse-
quiandola a varias personas y de aquf el nombre de
polvo de la Condesa" con que durante much tiempo
fu6 designado; el polvo de la corteza de este arbol y su
uso no tard6 en propagarse en Esparia.
Sin embargo, la cantidad relativamente pequefia
que la Condesa llev6 a Europa y la manera como hizo la
distribuci6n no permitieron que se vulgarizara con la
debida amplitud.
En 1649 los Jesuitas residents en Espafa, sabedo-
res de lo que eran los polvos de la Condesa, asi como los
que daban misiones en los pauses del Continente Ame-
ricano donde este arbol se produce, conocieron a su vez
por otros medios el valor curativo de esta corteza; hi.
cieron fuertes remesas a Europa de ella al Cardenal
Juan de Lugo quien la distribuy6 ampliamente entire
sus correligionarios, los que a su vez, conservando el se-
creto, obsequiaron a los pobres este medicamento con
los nombres de "Polvo de los Jesuitas o Polvo del Carde-
nal", con que tambi6n era conocido. Desde este momen-
to la fama de la Quina fue creciendo mds y mis y lleg6
a ser tan grande en 1679 que un ingl]s llama.do Robert
Talbat contemporaneo de Sydenham y que segiin Mad.
De Sevigne vendia en Paris el Polvo de los Jesuitas a
400 francos la dosis, vendi6 a Luis XVI, despuds de ha-
ber curado al Delfin de unas tercianas, por la suma de
20,000 luises de oro y una pension annual de 2,000 libras,
el secret de la obtenci6n de este polvo. Por esta. cir-
cunstancia y porque el objeto de Luis XIV al comprar
el secret del remedio no era otro sino entregarlo a la
publicidad, fue por lo que en Francia se conoci6 el se-
creto de la Quina.
DespuBs de esta 4pcca'el uso de ella se volvi6 mAs
general en Francia y si bien hubo algunos midicos que
dudaran de su eficacia la mayoria de l6los demostraron
sus efectos por medio de numerosas experiencias.
La corteza de Quina fue desde entonces aceptada
en la medicine regular, aunque su eficacia no fue uni-
versalmente reconocida. Aparece por primer vez en la
Farmacopea de Londres de 1677 con el nombre de Cor-
tex Peruanns.
El c6lebre astronomo frances Carlos Maria de la
Condamine fue quien en 1736 hizo las primeras investi-
gaciones botdnicas importantes acerca del drbol dela
Quina. Enviado al Peru en uni6n de Bouger y Godin pa-
ra medir un grado de meridiano cerca de Quito, el sabio









acad4mico aprovech6 su presencia en el pais para bus-
car y estudiar la plant que producia la Quina. Siguien-
do las indicaciones de Jos6 de Jussie, botinico adjun-
to a la expedici6n, visit la sierra de Cajanuma cerca
de Loxa, donde describi6 y dibuj6 la primer plant de
Quina: Cinchona officinalisvar. a) Condaminea y a su
vuelta a Francia en 1738 public el resultado de sus es-
tudios.
Jussieu que permaneci6 en el Peri atrafdo por los
descubrimientos que no podian filtar en un pals nuevo
para la ciencia, recorri6 ]a mayor parte del Peri y lleg6
a Bolivia regresando en 1771 a Francia, pero el estado
de su salud no le permiti6 publicar sus trabajos, mu-
riendo despu6s.
El Gobierno' frances que no habia renunciado a la
exploraci6n de los ricos pauses de la America meridio-
nal comision6 en 1776 al Botanico Dombay para estudiar
la flora peruana, pero la expedici6n no se llev6 a efecto
desde luego. pues Espafia, cuya aquiescencia era nece-
saria para tal empresa, retard la partida de Dombay
hasta que pudo organizer en 1777 una expedici6n dirigi-
da por los dos bobanicos Hip.61ito Ruiz y Jose Pav6n, a
la cual fue agregado Dombay. Visit6 los lugares en que
vegetan las quinas, entire ellas el distrit6 de Huanuco,
penetrando a ]a Repiblica del Chile, 'recogiendo datos
preciosos y regresando a Europa en 1785 con una in-
rens'1 colecci6n de la que part solamente lleg6 al Mu-
seo de Historia Natural venciendo grandes obstaculos
que le puso el Gobierno Espatol por razones de prima-
cia y de honor patrio y por estos mismos motives no pu-
do publicar los datos que 61 habia recogido. Ruiz y Pa-
v6n coleftaron tambidn numerosos ejemplares y cuan-
do decidieron volver a Espana en 1789 dejaron para con-
tinuar la obra a sus discipulos J. Tafalla y Juan Manza-
nilla quienes enviaron a Euroralos frutos de nuevas ex-
ploraciones. Ruiz y Pav6n lenaron ampliamente su co-
Tnetido, cada uno public una Quinologia y ambos una
Flora de Chile y el Perl.
Mientras que Ruiz y Pav6n exploraban las provin-
cias del bajoPeru alnortedeLima, Celestino Mutis, mB-
dico del Virrey de la Nueva Granada, Don Pedro Mejia
de la Serda, a, quien acompaflaba desde 1860, se ocupa-
ba en el studio delas quinas, de gran estima para el Go-
bierno espanol, recorriendola parte septentrional dela
cordillera; habia encontrado en 1772 en las cercanias de
Santa F4, una de las species hoy oticinalis y nombrado







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en 1782 para dirigir las exploraciones descubri6 varias
species tan activas como las de Loxa. A su muerte su
obra fue continuada por sus discipulos Caldas y Zea y
hay que hacer notar un hecho muy important en honor
de sus trabajos: siempre asegur6 que las species de la
Nueva Granada eran superiores en actividad a todas las
demas conocidas y en la actualidad los fabricantes de
quina buscan las species descubiertas por Mutis. La
opinion de este sabio fue muy combatida por Ruiz y Pa-
v6n y despu6s por otros sabios; en la actualidad esta
perfectamente justificada.
Vivia Mutis ai64 en Santa F4 cuando dos ilustres
viajeros emprendieron la exploraci6n de la region de las
quinas. Humboldt y Bompland, saliendo de Europa en
1799, dedicaron el de 1800 a recorrer la cuenca del Ori-
noco; en 1801 llegaron a Cartagena y recibieron en Bo-
gota la hospitalidad de Mutis, atravesaron la Nueva Gra-
nada, el Reino de Quito, las provincias septentrionales
del Peril para continuar a travds de Mdxico, uno de los
viajes cientificos mas fecundos de aquella 6poca. Los
resultados de esta fructuosa exploraci6n fueron: el des-
cubrimiento y descripci6n de nuevas species de qui-
nas y la distribuci6n geografica de este grupo natural
indicado por primera vez, proporcionando nuevos ma-
teriales para el studio de las cortezas oficinales. Estos
datos se encuentran consignados en las obras de bota-
nica consagradas a la descripci6n de las plants encon-
tradas durante el viaje: "Les Plantes equinoxiales",
(Humboldt et Bompland), en la "Nova Genera et Spe-
cies plantarum quas collegerun Bompland et Humboldt"
y en una memorial de Humboldt sobre los bosques de
quinas de la America del Sur.
Otros viajeros, entire los que podemos citar a Gou-
dat, Hartueg, Pourdie, Narcewitz, Linden, Junck, Tria-
na, Popping y Sechter, continuaron las exploraciones,
pero se ocuparon de las quinas con un interns secunda-
rio.
Hasta 1848 se habian buscado las species oficinales
de la Nueva Granada, del Ecuador y del Peru. pero la
Bolivia habia quedado inexplorada; quedaba pues esta
parte de la cordillera de los Andes de donde proviene
la corteza mas rica en quinina. Weddell, separandose
de la expedici6n de M. de Castelnau emprendi6 sus in-
vestigaciones por esta parte, penetr6 despuds en la pro-
vincia peruana de Carabaja, remont6la cordillera hasta
Cuzco y extendi6 el campo de sus observaciones hasta
































































Fig. 2


________ ~


4",.











































Fig. 3









































Fig. 4







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las regions exploradas por los quinologistas que le pre-
cedieron. Encontr6 ocho species nuevas de quina ver-
dadera que describe en su "Historia natural de las qui-
nas", que contiene ademis los caracteres y distribuci6n
sistemdtica de las species entonces conocidas y publi-
c6 un mapa muy exacto de las regions donde se en-
cuentran las selvas de quinas.
Por iltimo, M. Delonfre emprendi6 un viaje en la
misma 6poca, con el objeto especial de proporcionar con
mis facilidad a la industrial quinas ricas en alcaloides,
al fin del cual public, en uni6n de M. Bouchardat, una
quinologfa muy notable.
La historic de las quinas se ha enriquecido recien-
temente con documents nueves debidos a M. Rampon,
C6nsul de Francia en Nueva Granada.
Habia transcurrido pr6ximamente un siglo desde
el feliz descubrimiento de las maravillosas propiedades
del arbol de la quina y cuando, la fama de la c6lebre
corteza repercutia en todos los ambitos delviejo mundo,
en 3 472 Carlos Linneo (fig. 1) el gran sabio sueco ocupado
en la descripci6n de varias species vegetables conocidas
hastaentonces,describia tambi6n en su Genera Plantarum
el arbol que produce tan afamada corteza, y en home-
naje y raeconocimiento a los inestimables servicios pres-
tados por [a condesa de Chinch6n a la humanidad por la
introducci6n de esta corteza a Europa, dedic6 el genero
a que se subordinara el citado arbol a su memorial, lla-
mindolo Cinchona que, mas tarde, algunos botgnicos
mis entusiastas quisieron hacer extensive a toda la fa-
milia de estas plants: las Rubiaceas.
El amplio genero Cinchona comprende species ar-
borescentes 'de varias dimensions desde simples ar-
bustos hasta ejemplares de talla muy elevada, de 25 a 30
metros de altura. Sus hojas, siempre verdes, varian en
forma y dimensions segin las diversas species (fi-
guras 2 y 3) son opuestas, enteras, a veces lampifias y
otras pubaicentes, peninervadas, tienen estipulas in-
terpeciolares, caducas, interiormente con glandulas ba-
cilares. su peciolo es voluminoso a veces colorido en ro-
jo. Las flores (fig. 4) forman cimas o estdn dispuestas
en corimbo o mds comunmente en paniculas, son rosa-
das, blancas o pirpura, regulars y hermafroditas; tie-
nen su caliz s6pero, monos4palo, penti-lobado, la corolla
monopktala hipocrateriforme de lobos lancelados, lano-
soi ea Lh b-'dls; los estambres, alternados con estos
lobos y en n6mero de 5, estan insertados en el tubo de







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la corola, unas veces son inclufdos y otras exertos, pre-
sentan anteras de dos 16culos que se abren hacia den-
tro; el ovario es infero y lleva un estilo dividido en dos
ramas estigmiticas, present dos 16culos y en cada uno
tiene una gran placenta cargada de 6vulos anatropos;
el fruto es una capsula de forma oblongo-arredondeada
o cilindrica alargada, coronada por el limbo del cAliz que
se abre de la base al apice en 2 valvas quedando unidas
en este punto; los granos son numerosos, pequefios,
aplastados, rodeados por una ala membranosa ancha e
irregularmente dentada.
Las quinas son todas originarias de la America Meri-
dional (fig. 5) y su distribuci6n geogrftica esta perfec-
tamente limitada. Se les encuentra en la parte de la
cordillera de los Andes que se extiende despues de la
Nueva Granada hacia el 100 de latitude norte hasta
la Bolivia y el Perd, hacia las 190 de latitud austral. For-
man sobre estas alturas una vasta curba cuya concavidad
vuelta hacia el Brasil sirve de punto de partida a various
afluentes del Amazonas. Esta curba, interrumpida en
cuatro ocasiones y a distancias desiguales, forma cua-
tro bandas en que las dos primeras, no pasando de los
limits de la Nueva Granada, se extienden una hacia el
norte de Santa F6 de Bogota, hacia Venezuela; la otra
del lado de Popayan y de Pitayo hacia la Repfblica del
Ecuador. La tercera banda ocupa casi todo el largo de
esta Rep6blica y comprende la localidad de Loxa; en
fin, la cuarta se extiende del Peri hasta Bolivia y su-
ministra las quinas de Huanuco, de Cuzco y las caliza-
yas. La zona de las quinas esta tambi6n limitada en el
sentido vertical; estos arboles no crecen en efecto en
todas las alturas, no pueden soportar los calories tropi-
cales de las planicies ni el frio de las regions superio-
res. Es a una elevaci6n media de 1,600 metros a 2,400
donde se les encuentra de ordinario. Se han visto sin
embargo ciertas species prosperar a mayores alturas;
Humboldt, por ejemplo, observ6 quinas desarrolladas a
una altura de 2,890 metros y Caldas a una de 3,270 y
otras descender hasta 1,200.
El clima de ]a region de las quinas es extremada-
mente variable. Un sol ardiente, luvias, tempestades,
espesas nieblas, se suceden rdpidamente sin que las va-
riaciones de temperature sean por eso considerable.
Los diversos pauses que son atravesados-por estas
zonas, explotan species particulares de quinas. Los
centros de producci6n en Nueva Granada son, por una

















































.1


Fig. 5


.I


*; r

E~ ?:;~~'Y~~[.


R .u'~~ ~-I~~

.,. - .
















































Fig. 5 bis.







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parte, la region situada al S. S O. de Bogota y por otra
las localidades colocadas al rededor de Popayany de Pi-
tayo. La Repiiblica del Ecuador tiene dos centros de
producci6n: los alrrededores del Chimborazo, que dan
las cortezas de quina roja, y la c4lebre region de Loxa
donde primero.se explotaron las quinas. El Perli da las
cortezas de Huanuco y las de calisaya en los distritos
cercanos a Bolivia.
Los nombres que se dan alas diversas cortezas de
quina varian no solo de acuerdo con las diversas espe-
cies y variedades, sino tambidn conforme a sus diferen-
tes procedencias. Como procedentes de la Cinchona ca-
lisaya (Weddel) originaria del Peri, son exportadas y
conocidas en el comercio con el nombre de quina calisa-
ya; por el de quinas de Cuzco se conocen diversas varie-
dades que proceden de las cinchonas, scrobiculata y
Pelleteriana. En cuanto alas procedencias, ejemplares
de una misma especie toman various nombres seglin el
puerto en que son embarcadas: asi tenemos las quinas
de Barranquilla, las de Colombia, las de Guayaquil, las
del Ecuador o de Quito, las de Callao, peruanas; las de
Arica, bolivianas, etc.. que son las mis conocidas.
El niimero de species de Cinchona es considerable,
pero como sucede con los gdneros muy naturales, sus
species pasan de una a otra por grades a menudo in-
sensibles; salvo en cierto nimero de casos, es impossible
distinguir una especie de su vecina por un solo cardcter;
ademds, las influencias del suelo, del clima, las causes
que obran sobre la forma y la textura delos 6rganos, se
aprecia de una manera muy marcada en estos vegetables
de manera de aproximar individuos de species dife-
rentes; y en fin, las hibridas que se forman entire las
species, hacen su distinci6n mas dificil. Asi es que
los autores han variado much en la limitaci6n de las
species y en el numero admitido.
Shumann, en la "Historia Natural de las Familias
Botinicas" de Engler y Prantl, dice que podemcs con-
siderar buenas 30 o 40 species de las descritas,afladien-
do al mismo tiempo que. seg6ln la division en estirpes
hecha por Wed del. podri mos reunirtodas estas en cin-
co species colectivas a saber: Cinchona officinalis, C.
rugosa, C. micrantha, C. Calisaya y C. ovata de las cua-
les todas las otras parecen ser apenas variedades, sub-
especies yformas.
De las 68 species registradas en el Indice de Kew
aceptadas como bnenas por la interpretaci6n inglesa de







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species, 28 son consideradas como indigenas en el Pe-
ri; 9 de Nueva Granada; 7 de Bolivia; 2 del Ecuador; 1
de Venezuela; 7 sin mayor detalle como de la America
Meridional y apenas 1 del Brasil, la C. eneura, Miq.
La Farmacopea mexicana las divide para los usos
farmac6uticos en amarillas, grises y rojas.
Bajo el nombre de quinas verdaderas se expenden
en el comercio cortezas de otras plants a las que inde-
bidamente se les da ese nombre pues ninguna de ellas
procede del g6nero Cinchona. La denominaci6n de fal-
sas quinas parece justificada tanto por los caracteres
anat6micos como por los fisiol6gicos y la comparaci6n
elemental de ellas, y en ninguna se ha encontrado alca-
loide alguno de la quina. Pertenecen a los g6neros Lan-
dembergia y Remigia.
Esto era debido a que antes de conocerse los alca-
loides y principalmente la quinina a la cual se deben en
gran parte las propiedades ben6ficas de las quinas, se
atribufa el efecto al amargo caracteristico de ellas y
se consideraban equivalentes todas las plants que se
distinguian por lo amargo.
La cosecha de las cortezas de quina (fig. 6) se ha-
ce de lasiguiente manera: se da el nombre de cascari-
lleros a los hombres que cortan las quinas de los bos-
ques; son hombres educados desde nifos para este tra-
bajo penoso, acostumbrados por instinto a guiare en
medio de los bosques y caminan con tanta seguridad en
estos intrincados laberintos como si tuvieran delante
un amplio horizonte.
Los cortadores no buscan ]a quina por cuenta pro-
pia, las mis de las veces se alistan al servicio de alglin
comerciante o de una pequefa compatia y son enviados
al bosque a las 6rdenes de un hombre de confianza que
hace de mayordomo. El primer cuidado del que em-
prende un negocio de esta naturaleza en una region ain
inexplorada, es hacerla conocer por los cascarilleros
ejercitados; la obligaci6n es penetrar en los bosques en
diversas direcciones y reconocer hasta que punto es
provechosa laexplotaci6n. Este primer conocimiento
exige en los hombres que estin empleados una lealtad
y una paciencia a toda prueba y, segfin sus informes, se
calculan las probabilidades del 4xito. Si el informed es
favorable, se comprometen a abrir un camino hasta el
punto que deba servir de centro de las operaciones;
desde ese moment toda la parte del bosque que con-
trola el nuevo camino queda provisionalmente de la pro-































Valle de San Juan del Oro. Explotaci6n de la Quina en los bosques de Carabaya,
en cl Peri, segin Weddell.

Fig. 6








-13-

piedad de su autor y ningin otro cascarillero puede
trabajar ahi.
Cuando el mayordomo llega con sus cortadores a
las cercanias del lugar por explotar escoge un sitio fa-
vorable para establecer ahi su campamento, lo mis cer-
ca possible de un rio o una fuente. Hace construir una
casa ligera para guardar las provisions y los produc-
tos del corte y previendo que debe permanecer ahi al-
gun tiempo, procura hacer siembras de maizy de algu-
nas legumbres. La experiencia ha demostrado que uno
de los mejores 6xitos de esta clase de trabajos consiste
en la abundancia de viveres. Los cascarilleros, durante
este tiempo, se dirigen al bosque solos o en pequebos
grupos llevando envueltas en su poncho y suspendidas a
la espalda, provisions para various dias y sus mantas
para dormir. Estos pobres hombres tienennecesidad
de acudir a todo su valor y paciencia para que su tra-
bajo sea fructuoso. Obligados a llevar constantemente
el hacha en la mano para desembarazarse de todos los
obstdculos que le obstruyen el paso, el cascarillero es-
ta expuesto, por la naturaleza del terreno, a una intini-
dad de accidents que muchas veces comprometen su
existencia.
Los arboles de quinas constituyen pocas veces bos-
ques por si mismnos, forman generalmente grupos mis
o menos compactos esparcidos aqui y alli en medio del
bosque. llamados "manchas" por los peruanos; otras
veces viven completamiente aislados. De cualquierma-
nera el cascarillero emplea today su austucia para des-
cubrirlos. Si la posici6n es favorable, pasea su vista
por las cimas de los arboles y por los mas ligeros indi-
cios puede reconocer ]a presencia del que busca: un li-
gero ruido propio de las hojas de ciertas species, una
coloraci6n particular de estos mismos 6rganos, le
hacen reconocer 1a cima de una quina a una distancia
prodigiosa. Si esto no es possible, se limita a examiner
las cortezas de los troncs; las hojas secas que encuen-
tra esparcidas por el suelo bastan muchas veces para
marcarle las cercanias del objeto de sus investigacio-
nes y si es el viento el que las ha traido. sabe de que
lado.
Es interesante considerar a un indigena en un mo-
vimiento semejante, yendo y viniendo en los estrechos
huecos del bosq ue. dirigiendo la vistacomo si fuera dar-
do al traves del follaje y husmeando el terreno sobre







-14


que camina, como si fuese un animal que persigue la
presa. Se precipita a toda carrera cuando cree recono-
cer la forma que busca y no se detiene sino al pie del
tronco cuya presencia, por decirlo asi, ha adivinado. No
hay que career que las investigaciones del cascarillero
sean siempre coronadas por el xito, muchas veces vuel-
ve al campamento con las manos vacias y las provisio-
nes agotadas; y 4cuintas veces, cuando descubre sobre
el flanco de la montafia el indicio del arbol, no se en-
cuentra separado por un torrente o un abismo? Dias
enteros se pasan antes de que logre el objeto que du-
rante este tiempo no ha perdido de vista.
Para despojar al arbol de su corteza, se le abate a gol-
pe de hacha, un poco arriba de la rafz, teniendo cuidado,
para que nada se pierda, decorticar el punto que se de-
be atacar y, como la parte mns gruesa y la mas itil por
consecuencia se encuentra en la base, se acostumbra
ahondar la tierra a su derredor a fin de que la decorti-
caci6n sea mas complete.
Es raro, aun cuando la secci6n del tronco este ter-
minada, que el arbol caiga inmediatamente, quedando
detenido sea por las lianas que le rodean, o por los ar-
boles vecinos; son otros obsticulos nuevos que debe
veneer el cascarillero. Hay veces que necesita abatir
los Arboles cercanos y todavia quedar el arbol en la mis-
ma posici6n, detenido por las lianas atoradas en la cima
a modo de tirantes. Cuando por fin el arbol ha caido y
se han cortado las ramas que pudieran detenerlo, se
quita la peridermis golpeindola bien con un pequeio
mazo de madera o con el dorso del hacha; la parte hue-
ca de la corteza puesta a desofibierto se limpia con un
cepillo. DespuBs se le hacen incisiones uniforms a la
corteza en todo su espesor, de manera de marcar bien
las tiras o planchas que se quieren arrancar, y se sepa-
ran del tronco por medio de un cuchillo con la punta
del cual se raspa lo mks possible la madera despues de
penetrar por una de las incisiones practicadas.
La corteza de las ramas se separa lo mismo que la
del tronco pero sin golpearla pues la costumbre exige
que se le conserve su capa externa o peridermis.
Los detalles de desecaci6n varian un poco en los
dos casos; las planchas mas delgadas de la corteza de
las ramas o de los pequefos troncos, destinadas para
hacer la quina enrollada oen canuto. sr exponen sim-
plemente al sol y toman por si misnas la form desea-
da que es la de un cilindro hueco; pero las que provie-







-15-


nen de los troncos gruesos y que se desea constituyan
quina plana que se llama tambien tabla o planchuela, de-
ben necesariamente someterse durante la desecaci6n a
una cierta presi6n sin la cual se torcerian mas o menos
como las pre;edentes. Para esto, despu4s de una pri-
mera exposici6n al sol, se disponen unas sobre otras
en hileras cruzadas a fin de que se conserven plans y
sobre la pira cuadrangular se cargan cuerpos pesados.
A la manana siguiente se vuelven a poner las cortezas
durante algin tiempo al sol, y de nuevo, en forma de
piras; se repite esta operaci6n varias veces y se termi-
na la desecaci6n en la iltima forma.
El trabajo del cascarillero aun no ha terminado, no
obstante que se haya logrado la preparaci6n de la cor-
teza, pues es necesario su transport al campo; se nece-
sita que, con un fardo pesado en las espaldas, recorra
los mismos senderos que, antes libre, recorriera con
dificultad. Esta fase de extracci6n cuesta algunas ve-
ces un trabajo muy penosopues hay ocasiones que ten-
ga que tengi que caminar quince o veinte dias antes de
salir del bosque para lograr, despu6s de tantas penali-
dades, una retribuci6n bastante modest.
Queda por hacer el empaque; este trabajo corres-
ponde al mayordomo que ha quedado en el campo. A
media que los cortadores van trayendo las cortezas,
hace una selecci6n de ellas y forma bultos que se en-
vuelven en gdnoros acondicionados al efecto. Los far-
dos se transportan a cuestas por hombres o a lomos de
mulas o de asnos hasta los almacenes en donde se les
envuelve en una piel fresca que se secalentamente; es-
tos bultos se Ilaman zurrones y en esta forma llegan las
cortezas a Euroxpa.
Las cortezis que se recogen en el Ecuador, en los
alrededores de Loxa por ejer plo, se exportan por el
puerto de Payta que tambien comercia por mayor con
una quina de inferior calida.d 1lamada quina de Jaen. En el
puerto de Gwi yaq i! sehaya limitado, en los alrededores
del Chimborazo, el comercio con las quinas que son en su
mayorparte quinas rojas muy solicitadas; las quinas del
Perl bajo.Huanueo y Cuchero,quinas grises excelentes.
nos vienen por Callas. puerto de Lima.La Nueva Granada
proporciona a Europa gran cantidad de quinas de dife-
rntes classes entire las cuales hay algunas magnificas.
La enorme cantidad de 18 a.20,000 bultos de esa quina,
se exportan cada afo por los puertos de Savanilla y
Cartagena en el mar de las Antillas. y por el de Bue-








-16


na Ventura en el Pacifico. Por iltimo, Bolivia propor-
ciona las quinas llamadas calisayas que son las mas ri-
cas en quina; en este pais el Gobierno ha monopolizado
la corteza con el objeto de asegurarse para el porvenir
puesto q ue es el quien se encarga del comercio y explo-
taci6n de las quinas paia Europa por el puerto de Arica.
La elevada demand de cortezas de quina contribu-
y6 desde un principio a su mayor exportaci6n, produ-
ciendo en la region de las quinas tal desvastaci6n de ar-
boles, que se lleg6 a suponer que, si asi se continuaba,
en poco tiempo no quedarian ni vestigios de tan precia-
dos arboles.
La forma de la explotaci6n empleada que, como he-
mos dicho, sacritica el ejemplar botinico, despert6 la
idea de aclimatar estas plants en regions aproxima-
damente identicas en clima y en altura a los passes de
origen.
Una de las primeras tentativas llevadas a efecto fu4
hecha por dos jesuitas deCuzco quienes, en 1849, trata-
ron de aclimatar esta plant en Argelia pero sin resul-
tados practices. Experiencias amplias y dispendiosas
en el sur de los Estados Unidos ce America del Norte
y en Australia probaron que lo mds practice seria cul-
tivar la quina en los pauses que mds se prestasen a ello
por su identidad de condiciones con los andinos. Des-
pu6s de fracasadas las tentativas hechas por Condami-
ne para llevar muestras de quinas a Europa, Weddell,
el gran quinologista, consigui6 hacer gern inar las pri-
meras semillas de quina en Paris.
La historic de la introducci6n y aclimataci6n de ]as
quinas en la region de las Indias Orientales. (fig. 7) se
ha hecho tan complete como es possible en una men o-
ria publicada despuds de la expedici6n de 1867 por L.
Soubeiran y Delondre. S61o recordaremos que, por las
instancias reiteradas de Weddel y de Ia comisi6n del
Institute de Francia. fud por lo que el Gobierno Holan-
d6s tom6 la iniciativa de introducir on Java el cultivo
de las quinas, llamadas a desaparecer r6pidamente,
como hemos dicho, en raz6n del procedimiento adopta-
do en America del Sur para cosechar las cortezas. En
1852, bajo el reinado Guillermo III, se intent el pri-
mer ensayo del cultivo con una plant Cinehona calisaya.
En 1854 Hasskart introdujo on Buitensorg y en Tji-
panas el cultivo de granos q-ue 61 mismo recogi6 en el
Perd en 1858 y de cuatrocientas plants j6venes de Ca-
lisaya que habfa colectado en Bolivia; a estos nuevos











I Nf D IO
MAI5"


Fig. 7






















































I I


Fig. 8


I










ejemplares se afiadieron las obtenidas con los granos
enviados por Kasster de Nueva Granada y algunas plan-
tas que provenian de las plantaciones de las Indias In-
glesas. Este cultivo en medio de una series de obstdculos
de todas classes, comprometido por la naturaleza del
suelo, expuesto a una temperature en extreme elevada,
interrumpido por la enfermedad de Hasskart, entr6 en
una nueva fase a la llegada a Java de M. Junghurin; a la
vista del estado poco floreciente de las plants que se
le confiaban, obtuvo del Gobierno Holandes la autoriza-
ci6n de cambiarlas a las vertientes del Monte Maleber
y a las selvas hasta entonces inaccesibles.
DespuBs de muchos ensayos preliminares se detu-
vo en un medio de cultivo que le permiti6 propagar y
multiplicar rapidamente los plantios a su cuidado. Las
plants de quina reducidas a su llegada a 251, llegaron
en Java al nimero de 1.151,810 de las cuales 539,030
eran adults y 612.786 al estado de siembra y ademds
683 estacas en invernadero, asi es que a la muerte de
Junghunn podian considerarse las quinas aclimatadas
en Java.
M. Van Gorkhom que le sucedi6 como director de
los cultivos de quina, adopt6 para la plantaci6n y multi-
plicaci6n de estos arboles un sistema que se aproxima-
ba much al que se habia adoptado por los ingleses en
sus posesiones de las Indias, asi es que su cantidad si-
gui6 aumentando a tal punto que, en 1874, se contaba
en Java una suma de mds de 13 millones y medio de pies
de quina de varias species. En el curso del aflo de 1877
se pudo vender en Amsterdam un peso de 91,543 kilos
de cortezas de las plants de Java.
Los ingleses tambien establecieron cultivos en las
Indias Inglesas, en various pun~tos, bajo la direcci6n de
eminentes botdnicos como Mac Ivor. En 1867 se comen-
zaron a explotar los cultivos indios llegando a Londres
cortezas de quinas cultivadas en Otkamund.
En Ceyldn tom6 el cultivo un desarrollo de tal mo-
do rdpido, bajo la direcci6n de M. Thwaites, director
del Jardin de Peridonio que, en 1865, existian en esta
isla 500,000 plants,
Ceyldn ha sido hasta ahora el pais que produce mds
cortezas cultivadas; la explotaci6n hallegado a 13 millo-
nes de libras inglesas al ano. En 1889 Java export 2
millones de kilogramos de cortezas y 77,060 kilogramos
de sulfato de quina; en 1907 la producci6n alcanz6 mis








-18-


de 8.000,000 correspondiendo a 488,854 kilogramos de
sulfato de quinina.
En los aflos de 1895 y 1896 hubo super producci6n
y la corteza se vendia a 0.45 a 0.60 c6ntimos; los precious
mas elevados en los iltimos veinte aflos antes de la gue-
rra, han sido de 1,72 francos, con cinco por ciento de
quinina; la venta se hacia segin su riqueza en alcaloide.
Los envios se concentran en Amsterdam bajo el con-
trol del Gobierno Holandes.
La cosecha de las quinas se hace en las Indias por
medio de tres procedimientos que son variables y de-,
penden de la naturaleza y de las condiciones en que es-
tin colocadas.
Estos tres procedimientos son:elde enmusgamien-
to, arrancamiento y abatimiento.
Enmusgamiento: el autor de este procedimiento es M.
Mac Ivor cuyo nombre esti unido a ]a historic de la in-
troducci6n y aclimataci6n de las quinas en las Indias
Britdnicas.
Habiendo hecho un studio de las cortezas comer-
ciales de Bolivia, y notado que las species comerciales
m6s estimadas generalmente estaban cubiertas de ve-
getaci6n criptogimica, esta observaci6n le sugiri6 la
idea de cubrir de musgo las cortezas de las quinas cul-
tivadas en Otakamund e imitar de ese modo las condi-
ciones en que se encuentran las quinas del Peru y Bo-
livia. He aqui como se aplica el procedimiento.
El operator toma un arbol de ocho anos pr6xima-
mente, hace en la corteza una incisi6n horizontal lo mis
alto que puede luego en cada una de sus extremidades
hace otras dos incisiones verticales y hasta la base del
tronco. Luego, con un cuchillo, separa la corteza de la
madera al nivel de la incisi6n superior y la separa poco
a poco con los dedos hasta la base del arbol y la corta
con ese punto. De este modo obtiene una banda o una
cinta mis o menos larga. Suponiendo que el arbol ten-
ga veintisiete pulgadas de circunferencia,.desprenden
nueve de estas bandas de pulgada y media de ancho y
quedan adheridas al tronco otras nueve bandas de ]a
misma anchura en los intervalos. Se envuelve con mus-
go el tronco entero y se sostiene con ayuda de algunas
fibras; asf se preservan las species descubiertas del
aire y de la luz; de esto resultauna cictrizaci6n r6pida
y un aumento de quinina en las parties nuevas.
Despubs de seis o doce meses. las bandas de corte-
za que habian quedado intactas y adheridas son arran-








-19-


cadas y el espacio desnudo se cubre con cuidado de
musgo; 22 meses despu6s se ha formado en el lugar de
las primeras bandas quitadas una nueva corteza mis
gruesa que la corteza natural de la misma edad. Se qui-
ta esta corteza renovada y se enmusga de nuevo; 6 a 12
meses despu6s es tiempo de quitar las bandas vecinas,
las que se han producido en lugar de la corteza que al
principio habia quedado adherida y asi alternativa-
mente. De esta manera se han obtenido cortezas cinco
veces renovadas en la misma plant.
Por este primer procedimiento se pueden sacar de
un tronco de quina tires classes de cortezas:
10 La corteza natural que no ha sufrido tratamien-
to especial.
20 La corteza primitive cubierta de musgo por cier-
to tiempo.
30 La corteza renovada bajo el musgo.
Este m6todo ha producido resultados tan satisfac-
torios como inesperados.
Resulta, en efecto, de los analisis de Howard y de
Vrig y Broughton que, este m6todo present la double
ventaja de hacer mas ripida la renovaci6n de las corte-
zas y aumentar su riqueza en alcaloides. Las cortezas
son al mismo tiempo mds gruesas y mis pesadas.
Las cifras siguientes expresan los resultados de
analisis hechos por Vrig de cortezas del mismo pie de
Cinchona succirrubra:
Corteza natural. 9.28% alcaloides 1.16 quinina
Corteza enmusgada. 11.27% ,, 1.86 ,,
Corteza renovada. 11.10% ,, 4.60 ,,
Seguin el mismo author, el aumento de quinina llega
a su mkximo despues del primer tratamiento y no pro-
gresa de un modo continue.
El procedimiento da buenos resultados en la C. su-
cirruba y la C. offinalis, con tal que no haya abundancia
de insects en el lugar que se practice.
Derribamiento. Este segundo modo de cosechar'con-
siste en cortar el arbol a unapequefa distancia del sue-
lo, dejando en un plantio asi explotado algunos Arboles
intactos destinados a proteger los retonos que deben
brotar del pie de cada arbol cortado y renovar de este
modo las plants explotadas cada cierto nfimero de
anos. Se cosechan por este procedimiento dos classes
de cortezas: cortezas del tronco y cortezas de las ramas.








-20-


El derribamiento o corte compromete a veces la vida
del arbol a que se aplica; ademas, hasta despu6s de cier-
to numero de afios, los retonos dan una corteza explo-
table.
Este procedimiento conviene para las species de
crecimiento ripido como la Cinchona de Santa Fe.
Arrancamienfo. El procedimiento de cosecha consis-
te en desenraizar los arboles.
El rendimiento en cortezas secas es naturalmente
mayor. Las raices.adultas produce mayor cantidad de
cortezas que las j6venes. Las cortezas de las races son
las mas ricas en alcaloides en la relaci6n de 6 a 8 por
ciento.
El arrancamiento es preferable sienpre que el en-
musgamiento no sea possible, pues tarda la nueva cose-
cha lo mismo que en el abatimiento, requieren los sem-
brados los mismos cuidados que los retonos y se apro-
vechan mayor cantidad de cortezas y mis ricas. Bajo ]a
influencia del musgo las nuevas cortezas sufren una
profunda alteraci6n.
A consecuencia de estos cultivos. el precio del sul-
fato de quinina que, en un tiempo, fu6 de 1,000 y luego
de 750 francos es ahora de 40 el kilo.
La quinina y la cinconidina aumentan con altura y
la cinconina disminuye.
Con la elevaci6n de temperature aumenta la quini-
na y disminuye la cinconina.
Con la humedad aumenta la quinina y la quinidina.
Los hibridos ocupan por su riquezaen alcaloides
un lugar intermedio entire las species de donde vienen.
No obstante lo dicho son preferibles las buenas
cortezas americanas por ser nas constantes en su com-
posici6n, pero tratindose de cortezas inferiores no pa-
sa lo mismo y se deben preferir las de las Indias.
Composici6n quimica. Las cortezas de quina deben
aus propiedades fisiol6gicas a cierto nimero de princi-
pios inmediatos entire los cuales figuran:
10 Alcaloides: quina, quinidina. cinconina, cinconi-
dina, quinamina, quinamidina. homoquinina. cincona-
mina, paytina, homocinconidina, cuscomidina cusco-
nina, parisina, arisina, paytaminina, ciihomocinconina,
dicinconina, diquinina, javanina cincolina.
20 Acidos: quinico, quin6vico y quinotonico.
30 Materias colorantes: rojo de quina (soluble e in-
soluble) material colorante amarilla, grasa. material ver-










40 Substancias neutras: almid6n,gomasy celulosa.
59 Una pequefia cantidad de aceite volAtil que co-
munica a ciertas cortezas su olor particular.
60 Una material cerosa, el sincol, considerada por
unos como un cuerpo graso y por otros como una cera.
Algunos de estos principios s61o tienen interest
cientifico siendo, entire los alcaloides considerados como
principles, la quinina descubierta en 1820 por Pelletier
y Caventou y la cinconina; los otros tienen menor inte-
res.
4Qud pais ~irs apropiado para la aclimataci6n de
las quinas que M6xico, verdadero paraiso, pais situado
en el mismo continent, dotado porla naturaleza de do-
nes que no di6 a otro, de temperatures variables corres-
pondiendo a todos los climas, altitudes variadisimas, tie-
rra f4rtil y virgen en muchos lugares y teniendo una
latitud en parte de su extension igual a la que corres-
ponde a la zona de las q'uinas, precisamente en los luga-
res'de mayor riqueza vegetativa como son los Estados
de Veracruz, Chiapas y sus colindantes?
Las quinas ban sido introducidas en M6xico. El Sr.
Dr. Manuel Iriarte y Hermosilla en su tesis para el exa-
men general deFarmacia consignalos siguientes datos:
"La introducci6n al pais de las semillas de quina
se debe, segfin los datos que he recogido, al Sr. M. F.
Maury quien, en un viaje que hizo a Inglaterra, inter-
puso su influencia cerca del Gobierno de aquel pals y
logr6 la remisi6n de 120,000 semillas de Cinchona cali-
saya. Estas semillas fueron colectadas de los arboles
de Otakamund, Ilegaron a] pais en el vapor "Trasma,
nia" y fueron recibidas en C6rdoba el 14 de octubre de
1866. En los dias siguientes a su llegada, el Sr. J. A.
Nieto verific6 la siembra, dos terceras parties de la se-
milla recibida, en cajas de madera provistas de tierra
de humus mezclada con una tercera parte de arena y
cubiertas con cortinas de lienzo movibles sobrealam-
bres que permitia medir y conservar con regularidad
la hutnedad necesaria para favorecer la germinaci6n; el
resto de las semillas fuddistribuido entire los Sres. Hu-
go Finck, Tomrs Grandisson, J. Martinez Sanchez Bar-
cena y Carlos Sartorius; pero, por desgracia, se per-
dieron en lo general las semillas distribuidas a estos
cuatro seflores sin haber logrado una sola plant.
"En cuanto a las semillas sembradas por el Sr. Nie-
to fueron objeto de constantes atenciones, recibiendo
las alm6aigas diariamentela sombra y riego que el es-








-22-


tado de la atm6sfera exigia y con satisfacci6n se ob-
serv6 que, a excepci6n de la Cinchona officinalis, la mayor
parte de sucirrubra y calisaya germin6 del 6 al 23 de no-
viembre de 1866. Tan luego como las plants produje-
ron sus cuatro primeras hojas se trasplantaron en ma-
cetas con buena tierra vegetal, y en marzo del aBlo si-
guiente todas habian adquirido desde 35 hasta 50 cen-
tfmetros de altura. Las circunstancias por que en aque-
lla 6pocaatravesaba el pais, inpidieron quecomenzaran
a plantarse para continuar definitivamente su cultivo;
pero empefloso el Sr. Nieto en popularizar, basta don-
de fuese possible, el interns por tan feliz ensayo, distri-
buy6 la mayor parte de dichas plants entire various ve-
cinos de C6rdoba, Orizaba, Huatusco, Coscomatepec y
otros puntos. Estas plants se han continuado culti-
vando con interns y, en la, actualidad, se hallan conver-
tidas en preciosos y elegantes arboles, Ilenos de vida y
de seis 6 mas metros de altura". (Tesis del ano de 1878).
Por conductor veridicos, esta Direcci6n de Estu-
dios Biol6gicos ha tenido conocimiento reciente de que
el Sr. D. Rafael Ortega, hacendado de Tapachula, la
llev6 por primera vez en 1694 a Chiapas a su preciosa
finca cafeteria llamada "Las Chicharras", valuada en
1.000,000 de pesos en aquellos tiempos, para dar som-
bra a los cafetos.
En la Direcci6n se ha hechc el andlisis de una mues-
tra de corteza de quina procedente de Chiapas, (fig. 6),
habidndose encontrado una riqueza total de alcaloides
por ciento igual a 4.20 para una riqueza en quinina de
2.71%. Analizada la misma corteza en la Direcci6n de
Agriculture se obtuvieron 3.05% de quinina y cinconi-
na. cantidad que corresponde aproximadamente a la de
quinina encontrada en la Direcci6n de Estudios Biol6-
gicos. Comparados estos resultados con los obtenidos
en una muesta remitida de Guatemala, esta dltima re-
sult6 con menor riqueza.
Vemos, pues, que nuestro pais tiene quinas y en el
Estado de Chiapas no son muy escasas. XCultivando es-
tas, llegara M6xico algin dia, por el patriotism de sus
hijos, a hacer competencia en el comercio mrundial?


M. de Mdria y Campos.




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