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 Introduction
 La mujer y la politica
 Las reivindicaciones feminista...
 Problema de la mujer














Title: Mariategui y la liberacion de la mujer
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Title: Mariategui y la liberacion de la mujer
Series Title: Mariategui y la liberacion de la mujer
Physical Description: Book
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Bibliographic ID: UF00089179
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
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Table of Contents
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    Introduction
        Introduction
    La mujer y la politica
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    Las reivindicaciones feministas
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    Problema de la mujer
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SMIARIATI GUI Y LA LIBERAClON DE LA MUJER_


INTRODUCTION


Podria sorprender a muchos que JOSE CARLOS MARIATEGUI, en el
ano 1924 habia reconocido el valor revoluoionario de un movil
miento femenino y que pudo al mismo tiempo critical lucidamen-
te un feminism de diletantes que hacia de su batalla "un mero
eporte de modas".

Los tres articulos escritos por MARIAT3GUI puedan servirnos -
para revisar "la cuesti6n femenina" y aclarar los principios
socialists frente a su lucha, precisando de su pensamiento -
una posici6n ideol6gica frente a la opresi6n de la mujer y -
frente a los movimientos populares de mujeres que estan sien-
do generados bajo la bandera de un "Afo de la Mujer Peruana".

Siguiendo el pensamiento de MARIATEGUI, la questionn femenina"
es tambi&n una cuesti6n de class, pues las luchas de classes
refleja en el piano feminist. Que toda la propaganda e ins-
titucionalizaci6n que se hace en nombre de un '"Aio de la Mujer
Peruana" no haga que se oculte que la luoha para la liberaci6n
de la mujer es una lucha de todos los explotados para liberar
a mujeres y a hombres de la clase explotada.








o & LA MUJER Y LA POLITICAM7o@


Uno de los acontecitientos sustantivos del siglo veinte es la ad-
quisicion por la mujer de los derechos politicos del hombre. Gradualmen-
te hemos llegado a la igualdad political y juridica de ambos sexos. La mu-
jer ha ingresado en la political, en el Parlamento y en el Gobierno. Su
participaci6n en los negocios pfblicos ha dejado de ser excepcional y ex-
traordinaria. En el ministerio laborista de Ramsay MacDonald (Inglaterra)
una de las carteras ha sido asignada a una mujer, Miss Margarita Bondfield,
que asciende al gobierno despues de una laboriosa carrera political. Y Ru-
sia ha encargado su representaci6n diplomrtica en Noruega a Alexandra Ko-
llontay, ex-comisaria del pueblo en el gobierno de los soviets.

Miss Bondfield y Alexandra Kollontay son, con este motive, dos fi-
guras actualisimas de la escena mundial. La figure de Alexandra Kollontay,
sobre todo, no tiene s61l el interns contingent que le confiere la actua-
lidad. Es una figure que desde hace algunos afos atras la atenci6n y la
curiosidad europeas. Y mientras Margarita Bonsfield no es la primera mujer
que ocupa un ministerio de Estado, Alexandra Kollontay es la primera mujer
que ocupa la jefatura de una legaci6n.

A la iistoria de la Revoluci6n Rusa se hall, en vordad, muy conec-
tada la historic de las conquistas del feminismo. La constituci6n de los
soviets acuerda a la mujer los mismos derechos que al hombre. La mujer en
Rusia es electoral y eligible. Conforme a la constituci6n, todos los traba-
jadores, sin distinci6n de sexo, nacionalidad, ni religion, gozan iguales
cerechos. El Estado comunista no distingue ni diferencia los sexos n6 las








nacionalidades; divide la sociedad en dos classes: burgueses y proletarios.
Y dentro de la dictadura de su clase, la Iujer proletaria puede ejercer
cualquier funci6n pGblica. En Rusia son innumerables las mujeres que tra-
bajan en la administraci6n national y en las administraciones comunales.

Los soviets estiman y estimulan grandemente la colaboraci6n femeni-
na. Las razones de esta political feminist son notorias. El comunismo
encontr6 en las mujeres una peligrosa resistencia. La mujer rusa, la cam-
pesina principalmente, era un element esponthneamente hostile a la revolu-
ci6n. A trav6s de sus supersticiones religiosas, no vela en la obra de
los soviets sino una obra impia, absurd y her6tica. Los soviets campren-
dieron, desde el primer moment, la necesidad de una sagaz labor de educa-
cion y adaptaci6n revolucionaria de la mujer. Movilizaron, con este obje-
to, a todas las adherentes y simpatizantes, entire las cuales se contaban
como hemos visto, algunas mujeres de elevada categoria mental.

No s61o en Rusia el movimiento femenista aparece marcadamente soli-
darizado con el movimiento revolucionario. Las reivindicacipnes feminis-
tad han hallado en todos los paises energico apoyo de las izquierdas. En
Italia, los socialists han propugnado siempre el sufragio femenino. Mu-
chas organizadoras y agitadoras socialists proceden de las filas del su-
fragismo. Silvia Pankhurst, entire otras, ganada la batalla sufragista,
se ha enrolado en la extrema izquierda del proletariado ingl6s.

Mas las reivindicaciones victoriosas del feminismo constituyen, re-
almente el cumplimiento de una Gltima etapa de la revoluci6n burguesa y
de un Gltimo capitulo del ideario liberal. Antiguamente, las relaciones





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de las mujeres con la political eran relaciones morgan'ticas. Las mujeres,
en la sociedad feudal no influyeron en la march del Estado sino exceptional
irresponsible e indireKtamente. Pero, al menos, las mujeres de sangre real
podian llegar al trono, el derecho divino de reinar podia ser heredado por
hembras y varones. La Revolucioh Francesa, en canbio inaugur6 un regimen de
igualdad pol tica para los honbres, no para las mujeres. Los Derechos del
Hombre podian haberse llamado mLs bien, Derechos del Var6n. Con la burgue-
dia las mujeres quedaron mucho mis eliminidas de la political que con la a-
ristocracia. La democracia burguesa era una democracia exclusivamente mas-
culina. Su desarrollo tenia que resultar, sin embargo, intensamente favora-
ble a la emancipaci6n de la nujer. La civilizaci6n capitalist dio a la mu-
jer los medios de aumentar su capacidad y mejorar su posici6n en la vida.
La habilit6, la prepare para la reivindicaci6n y para el uso de los derechos
politicos y civiles del hombre. Este hecho, apresurado por la gestaci6n de
la revoluci6n proletaria y socialist, es todavia un eco de la revoluci6n -
individualista y jacobina. La igualdad political, antes de este hecho, no e-
ra complete, no era total. La sociedad no se dividia unicamente en classes
sociales, sino en sexos. El sexo conferia o negaba derechos politicos. Tal
desigualdad desaparoce ahora quo la trayactoria historica de la democracia
arriba a su fin.

El primer efecto de la igualacion political de los varones y las muje-
res es la entrada de algunas mujeres dc vanguardia en la political y en el ma-
nejo de los negocios p6blicos. Pero la trascendencia revolucionaria de este
acontecimiento tiene que ser much m&s extensa. A los trovadores y los ena-
morados de la frivolidad femenina no les falta raz6n para inquietarse. El
tipo de mujer, producido por un siglo de refinamiento capitalist, esta con-
denado a la decadencia y al tramonto. Un literate italiano, Pitigrilli, cla-
sifica a este tipo de mujer contemporanea como un tipo de manifero de lujo.
Y bien, este mamifero de lujo, se ir& agotando poco a poco. A nedida que el





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sistema socialist reemplace al sistema individualista, decaer6n el lujo y
la elegancia ferninas. Paquin y el Socialismo son incompatible y enemi-
gos. La humanidad perdera algunos mamiferos de lujo: pero ganara muchas
mujeres. Los traces de la mujer del future ser5n menos cars y suntuosos;
pero la condici6n de la mujer ser nmas digna. La moda no oonsistir6 ya en
la imitaci6n de una Mme. Pompadour ataviada por Paquin. Consistir&, acaso,
en la imitaci6n de una Mme. Kollontay. Una.mujer, en suma, costara menos,
pero valdr5 mas.


Publicado en Variedades, Lina 15/Marzo/1924.





ea -






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SLAS REIV[NDICACIONES FEMINISTAS'


Laten en el Peru las primeras inquietudes feminists. Existen al-
gunas c1lulas, algunos nucleos del fominismo. Los propugnadores del na-
cionalismo a ultranza pensar"n probablemente; he ahi otra idea ex6tica,
otra idea f,orastera que so injerta en la mentalidad peruana.

Tranquilicemos un poco a osta gente aprensiva. No hay ae ver en
el feminismo una idea ex6tica, una idea extranjera. Hay que ver, simple-
mente, una idea humana. Una idea caracteristica de una civilizaciOn, 'pe-
culiar a una epoca. Y, por onde, una idea con derecho de ciudadania dn
el Peru, como en cualquier otro segment del mundo civilizado.

El feminism no ha aparecido en el PerG artificial ni arbitraria-
mente. Ha aparecido como una consecuencia de las nuevas formas del tra-
bajo intellectual y manual de la mujer, Las mujeres de real filiaci6n
feminist son las mujeres que trabajan, las mujeres que estudian. La
idea feminist prospera entire las mujeres de oficio intellectual o de ofi-
cio manual: profesoras, universitarias, obreras. Encuentra un ambient
propicio a su desarrollo en las aulas universitarias, que atraen cada -
vez mas a las mujeres peruanas, y en los sindicatos obreros, en los cua-
les las mujeres de las fabricas se enrolan y organizan con los mismo de-
rechos y los mismos debrres que los hombres. Aparte de este fominismo
espontaneo y organico, que recluta sus adherentes entire las diversas ca-
tegorias del trabajo femenino, existe aqui, como en otras parties, un fe-







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minismo de diletautes tn poco pedante y otro poco mundane. Las feminists
de este rango convierten el feminismo en un simple ejercicio literario, en
un moro deported de moda.

Nadie debe sorprenderse de que todas las mujeres no se re~nan en un
movimiento feminist unico. El feminimmo tiene, nccesariamente, various co-
lores, diversas tendancias fundamentals, tres colors sustantivos: femi-
nismc burgues, feminismo pequefo-buegu6s y feminismo proletario. Cada uno
de estos feminismos formula sus reivindicaciones de una manera distinta.
La mujer burguesa solidariza en feminism con el interns de la clade con-
servadora. La mujer proletaria consustancia su feminismo con la fe de las
multitudes revolucionarias en la sociedad future. La lucha de classes -he-
cho hist6rico y no aserci6n te6rica- se refleja en el plano feminista. Las
mujores, como los hombres son reaccionarias, centristas o revolucionarias.
No pueden, por consiguiente, combatir juntas la misma hatalla. En el ac-
tual panorama human la clase diferencia a los individuos ma's que el sexo.

Pero esta pluralidad del feminismo no depend de la teoria en si
misma. Depende, mas bicn, de sus doformaciones practices. El feminismo,
como idea pura, es esnncialmente revolucionario. El pensamiento y la ac-
titud de las mujeres que so sionton al mismo tiempo fcministas y conser-
vadoras carecen, por tanto, de intima coherencia. El conservantismo tra-
baja por mantener la organizaci6n trA:icional de la sociedad. Esa organi-
zaci6n niega a la mujer los derechos que la mujer quiere adquirir. Las
feminists de la burguesia aceptan todas las consecuencias del orden vi-
gente, menos las que se oponen a las reivindicaciones de la mujcr. Sos-
tionen t&citamente la tesis absurd de que la sola reforma que la socie-






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c;c e-cosita es la reform feminist. La protest de estas feminists
c-r'.::. c-1 oden viejo es demasiado exclusive para ser valida.

Ciorto quo las raicos hist6ricas del feminismo estan en el espiri-
u liber.,!. La revoluci6n francesa contuvo los primeros germones del mo-
.1:. "i:ri"isi.ha~. Por primer vez se planted entonces, en.tcrminos
Cprac .c, Ta :vcoti6n de la emancipaci6n de la mujer.

a~r i-' rvoluci6n francesa no quiso acordar a las mujeres la igual-
dad Y la libei ;a3 prop-ugnadas por estas voces jac6binas o igualitarias.
Los der chos del imbrc, como ura vez he escrito, podian haberse llamado,
o ; n ?.orochos dol Var6n, La democracia burguosa ha sido una democra-
c a e'- ,r-.:; I .kl iaSculina.

I rcid c'~ c la matr.iz liberal, cl feminism no ha podido ser actuado
d-rantto al proccso capitfolista. .:s ahora, cuando la trayectoria hist6ri-
n (0-. 1.;: cmocracia llCega a .u fin, que la mujer adquiere los dorechos po-
.itico 7 j;r:'dicos del var6n. Y os la revoluci6n rusa la que ha concedi-
'o '.::pLic_-ta y categ6ricamenti a la mujer la igualdad y la libertad que
hiace i':ds d an i :ilo roclamaban on vano de la revoluci6n francesa Babeuf
7 lo ig ualitarios.

Mas si la dcmocracia burguesa r-n ha realizado el feminismo, ha crea-
6c involuntariamente las condicionos y ias premises morales y materials
r. cu realizacic:. La ha valorizado como element productor, como factor
ocononiico al hacor de su trabajo un uso cada dia mis extenso y mis inten-
so. El trabajo muda radicalmente la mentalidad y el espiritu femeninos.





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La mujer adquiere, en virtud del trabajo, una nueva noci6n de si misma.
Antiguamonte, la sociodad dostinaba a la Tujer al matrimonio-o a la barra-
gania. Presentemente, la dcstina, ante todo, al trabajo. Este hocho ha
cambiado y a elevado la posici6m de la mujer en la vida, Los que impug-
nan el feminismo y sus progress con arguments sentimentales o tradicio-
nalistas pretenden que la mujer debe ser educada s61o para el hogar. Pe-
ro, pr&cticamente, esto qciere decir que la mujer debe ser educada s6lo pa-
ra funciones do hombra y de madre. La dFfensa de la poesia del hogar es,
on realidad, una defense de la servidumbre de la mujer. En voz de enno-
blecor y dignificar el rol de la mujer, lo disminuye y lo rebaja. La mu-
jer es algo mas que una madre y que una hembra, asi como el hombre es al-
go mas que un macho.

El tipo de mujer que produzca una civilizaci6n nueva tione que ser
3ustancialmente distinto del que ha formado la civilizaci6n que actualmen-
to (eclina. En un ariiculo sobre la mujer y la political, he examinado asi
algunos aspects de este tema: ;a los trovadores no les falta raz6n para
inquietarse. El tipo de mujor creada .por un siglo de refinamionto capi-
talista osta condenado a la decadencia y al tramonto.

El tema es muy vasto. Este breve articulo intent unicamente cons-
tatar el caracter de las primeras manifestaciones del feminism on el Peru
7 ensayar una interpretaci6n muy suma~:La y rapida de la fisonomia y del es-
piritu del movimiento feminist mundi: l. A este movimionto no deben ni
puedun scntirse extrafos ni indiferentes los hombres sensibles a las gran-
des emociones de la 6poca. La cuesti6n femonina es una part de la cues-
ti6n humana.

Publicado en Mundial, Lima 19/Diciombre/1924


a M







PPPROBLREMA DE LA MUJERzs ,-


Si las masas juveniles son tan cruelmente explotadas, las mujeres
proletarias sufren igual o peor explotaci6n. Hasta hace muy poco la mu-
jer proletaria tenia circunscrita su labor a las actividades dom6sticas
en el hogar. Con el advance del industrialismo entire a competir con el -
obrero en la fabric, taller, empresa, etc., desterrando el prejuicio -
que la encerraba a hacer vida conventual. Si la mujer avanza en la via
de su emancipaci6n en un terreno democratico-burgues, en cambio este he-
cho suministra al capitalist mano de obra barata a la par que un serio
competitor al trabajador masculimo. Asi la vemos en las fabricas texti-
les, galleterias, lavanderias, fabricas de envases y caja de carton, ja-
bones, etc., en que desempefando las mismas funciones que el obrero, des-
de el manejo de la maquina hasta la mas minima ocupaci6n, gana siempre
de 40 a 60 por ciento menos que el var6n. Al mismo tiempo que la mujer
se adiestra para desempenar funciones en la industrial, penetra tambien a
las actividades de oficinas, casas comerciales, etc., compitiendo siem-
pre con el hombre y con gran provecho de las empresas industriales que
obtienen una baja apreciable de los salaries y aumento inmediato de sus
ganancias. En la agriculture y las minas encontramos a la mujer prole-
taria en franca competencia con el trabajador, y donde quiera que inves-
tiguemos encontramos a grandes masas de mujeres explotadas prestando sys
servicios dn toda clase de actividades. Toda la defense de la mujer que
trabaja estE reducida a la Ley 2851, que por su reglamentaci6n deficion-
te por cierto, pese al espiritu del legislador, en la practice no llena
sus fines, y por lo tanto no impide la explotaci6n de que es victims la
obrera. En el process de nuestra luchas sociales el proletariado ha te-






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nido que plantear reivindicaciones precisas en su defense; los sindicatos
textiles, que son los que hasta hoy mas se han preocupado de este proble-
ma, aunque deficientemente, en mas de una ocasi6n han ido a la huolga con
el objeto de hacer cumplir disposioiones que, estando enmarcadas en la
Ley, los gerentes se han negado a cumplir. Tenemos capitalists, (como
el Amigoo" del obrero, Sefor Tizon y Bueno) que no han trepidado on con-
siderar como "delito" el hecho que una #rabajadora haya dado indicios de
que iba a ser madre, "delito" que ha determinado su despedida violent
para eludir las disposiciones de la Ley. En las galleterias la explota-
ci6n de la mujer es inicua. Fe do esta aserci6n pueden darla los compa-
Heros textiles y choferes de Lima, que en gesto solidario sostuvieron la
reclamaci6n planteada por el personal de la Compafia A. Field, on 1926.
El gran incremento de las pequenas lavanderias, cuyos propietarios, na-
cionales, asiaticos o europeos, no vacilan en ajustar m&s el anillo o-
presor de sus obreras exige mayor atenci6n y ayuda a estas compaferas.
(En 1926, formaron en Lima, su Fedoraci6n de Lavanderas, entidad que de-
sapareci6 por la poca cooperaci6n que le prestaron los companeros, y el
rezago de prejuicios de muchas comnpaieras). Las pequefas industries,
fabricas de tapas de ata, envases, cajas de cart6n, jabonerias, tallo-
res de modas, products quimicos, (la misma Intendencia de Guerra, con
su sistema de trabajo que da a coscr las prendas de la tropa a domicilio,
pagando precious irrisorios), etc., son centros de explotaci6n dospiada
de la mujer. En las hacienda, "despajando", "garroteando, "apaflando al
god6n", etc., en las minas acarreando metales y demas faenas, la mujer
es tratada poco menos que como bestia de carga. Todo eset cumulo de "ca-
lamidades" que pesa sobre la mujor explotada, no puede resolversa, sino
es a base de la organizaci6n inmodiata: de la misma manera que los sindi-






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catos, tienen que construir sus cuadros juveniles, deben de crear sus sec-
ciones femoninas donde se educaran nuestras futures militants.


Manifiesto de la "Confederaci6n Genor&1
de Trabajadores del Perii" a la Clase Tra-
bajadora del pals.




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