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 Introduction
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Title: estado moderno : planeacion y descentralismo
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Title: estado moderno : planeacion y descentralismo
Series Title: estado moderno : planeacion y descentralismo
Physical Description: Book
Creator: Gomez Hurtado, Alvaro
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Bibliographic ID: UF00089177
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.

Table of Contents
    Cover
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        Cover 2
    Introduction
        Introduction
    Main
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INTRODUCTION
Este folleto present un resume de las ideas expuestas por
el doctor Alvaro G6mez Hurtado en una conferencia dictada en
Cali, un reportaje de "Thcnicos y Politicos", y una carta dirigida
al doctor Jose Castro Borrero. El tema es de gran actualidad. Se
trata de un andlisis concienzudo de la evoluci6n centralista del
pais; y de la presentaci6n de una exigencia plenamente justi-
ficada para el desarrollo: la desconcentraci6n, Nos habla del in-
tervencionismo estatal, de la urbanizacidn de la cultural, de la
planeaci6n... como elements determinantes de su proposicidn:
Una descentralizacion funcional. Era un tema que debia
tratarse, no solo porque constitute un fen6meno conteipordneo
sino tambien porque es una vieja aspiraci6n del pais.









La planeaci6n
tambien se abordo
como una forma de
modernidad, en
que lo important
era la eficacia que
se pudiera obtener
y no si se destruia
o no el equilibrio de
la centralizaci6n
political y la
descentralizaci6n
administrative.


El centralismo es, quizds, el fendmeno mds continue y determinante en nuestra
evoluci6n actual. Y sin embargo no es un tema de la controversial political.
Diriase que los colombianos resolvimos ese problema hace much tiempo y que
ya no vale la pena repensarlo. Centralismo y federalismo fue un tema
primordial en el siglo pasado, cuando condujo varias veces al pais a resolverlo
mediante el cruento process de las guerras civiles.


Una formula magica
Adoptada por los colombianos la forma propuesta por Miguel Antonio Caro y
los autores de la Constitucidn de 1886, resumida en la frase m6gica de "Centra-
lismo politico y descentralizaci6n administrative", creimos haber resuelto el
problema definitivamente y haber creado uno norma perdurable en torno a la
cual se podia armonizar el esfuerzo national.

Se trataba de library al pais de los fendmenos de onarquia que ocasiond el
federalismo y, al mismo tiempo, de preservar la morfologia descentralizada de
nuestra nacionalidad.

La norma del "Centralismo politico y descentralizaci6n administrative" fue
considerada por todos, par unitarios y federalists, como una sentencia. Y en
un pais en que casi todos somos abogados, o pretendemos serlo, esa sentencia
produjo el fen6rneno juridico de la "cosa juzgada". Es decir, que sobre ese tema
del centralismo o del descentralismo ya no era licito seguir opinando para no
malograr el consenso national tan dificilmente obtenido.

Se crey6 que esa formula adoptada como principio bdsico de la Cons-
tituci6n, operaria por su propia virtud y conseguiria, par el solo hecho de su vi-
gencia meramente conceptual, los resultados de orden prdctico implicitos
en esa dicotomia.

Intervencionismo y modernizaci6n
Otros temas relacionados con el centralismo, como el de la intervenci6n del
Estado, fueron tratados como si nada tuvieran que ver con 1l. La creciente y
necesaria invasion del Estado en distintos campos de la vida civil se estim6
como un aspect de la modernizaci6n administrative sin considerar para nada
el efecto que esta pudiera tener sobre las oportunidades cd~ decision. Cuando,
con el transcurso de los anfos, se planted el tema de la planeacidn, tambien
se abordd como una forma de modernidad, en que lo que importaba era la
eficacia que se pudiera obtener, y para nada se tuvo en cuenta si ello destruia
o no el equilibrio de la "centralizacidn political y la descentralizacidn admi-









Colombia ha sido un
pais naturalmente
desconcentrado.
Esa es una de las
peculiaridades sobre
las que a mi me gusta
trabajar, porque
ellas me permiten
rebelarme contra
la homogeneizaci6n
de las doctrinas
foraneas que
tratan de establecer
un diagn6stico
unico para toda
la America Latina.
Colombia es distinta.


nistrativa". De esta suerte hemos vivido un fendmeno creciente de centralismo
sin haber tenido conciencia de el y sin haber corregido sus efectos. El process
ha sido tan grande que ha cambiado nuestra morfologia national.


Un pais desconcentrado
Porque Colombia ha sido un pais naturalmente desconcentrado. Esa es una de
las peculiaridades del pals sobre las que a mi me gusta trabajar, porque ellas
me permiten rebelarme contra la homogeneizaci6n de las doctrinas forcneas
que tratan de establecer un diagn6stico unico para toda la America Latina.
Colombia es distinta. Por ejemplo -esto lo he dicho varias veces- somos un
pais hdmedo y verde, lo cual manifiestamente nos distingue de los praises
esteriles o secos con los cuales se nos equipara siempre que se formula
politicos agricolas. Entre nosotros existe una interrelaci6n racial avanzada,,
porque todos tenemos una mezcla de sangres que nos permit disfrutar de
una aut6ntica democracia racial, Y sin embargo nos someten a unos juicios y a
unos cdnones propios de poises done hay minorias indigenes segregadas que
provocan tensions raciales inexistentes entire nosotros. Y asi, por el estilo,
encontramos otras formas de homogeneizaci6n que nos son aplicadas sin
ningin fundamento.

Un pais a-tipico
En material de centralismo, tambien Colombia es a-tipica, singular. En la so-
ledad de America, al principio de la historic, la tendencia del hombre era a
la concentracidn, para defenders, por el nimero, del misterio de la
inmensidad circundante. Los primeros conquistadores crearon ante todo
ciudades antes de intentar cualquier tipo de colonizaci6n, precisamente por
la necesidad de permanecer unidos ante un mundo exterior amenazante e
insondable. Ese es el origen de la centralizaci6n en la America Latina,
continent que empez6 siendo urbano.
En 'otras latitudes el process no se detuvo. Vemos a Buenos Aires, inmensa
ciudad que represent un porcentaje demasiado alto de la pobloci6n y de'la
actividad econ6mica de la Argentina. Es un caso de macrdcefalid. Casos
similares, de cabeza grande y cuerpo enclenque, Io encontramos en M6jico, en
el Peri.

En Colombia el process fue distinto. Cierto que se crearon ciudades. Colom-
bia es "un pais de ciudades", precisamente porque nuestro medio geogrdfico
interrumpid el process de concentraci6n.










La geografia de
Colombia no es
unificante sino
dispersante. Y,
dentro de nuestro
pais, tenemos
zonas que son
particularmente
dispersantes. Un
ejemplo: el Valle-
del Cauca es
unificante, Antioquia
o Cundinamarca
son dispersantes.


Influencia geogrifica
Hay dmbitos fisicos que tienen una influencia dispersante sobre la formacidn de
los pueblos. La geografia de Colombia no es unificante sino dispersante. Y,
dentro de nuestro pais, tenemos zonas que son particularmente dispersantes.
Un ejemplo: el Valle del Cauca es unificante, Antioquia o Cundinamarca son
dispersantes. Aqui, en el Valle, se ve de un lado a otro, se es coparticipe de una
misma naturaleza, de un mismo palsaje, de un mismo clima. Consecuen-
cialmente se participa tambi6n'de unas mismas condiciones socio-econdmicas.
En Antioquia o Cundinamarca, que tienen una formacidn de vertientes hacia
afuera, la gente tiene pocas cosas en comun, no se encuentra sino en la capital
y, par lo mismo, es menos homogenea en sus hdbitos, modos de vida y
situaciones econdmicas. Lo mismo nos pasa en Boyacd y los Santanderes. Este
signo dispersivo es dominant en el pais.
Nuestra cultural se esparci6 par nuestro territorio creando centros vitales
auton6mos, done era possible vivir con dignidad porque existian los elements
bdsicos de civilizaci6n y de convivencia social. Habia poetas en Cali, traficantes
en valores y divisas en Rionegro, importadores en Cartagena... Y, en todas
parties, una estructura socio-econdmica autosuficiente. Esta fue una 6poca de
saludable descentralizaci6n.


La ausencia de participaci6n
Ella se produjo, sin embargo, porque las distancias y la agresividad de la
geografia impedian Iq participaci6n de las regions en el poder central. Las
sociedades perifericas' tuvieron como causa la falta de participacidn. A
media que se concentraron los medios del poder, se hizo cada vez mds
intolerable la falta de participaci6n. *Fue precise salirse de Yarumal o del
Socorro, para ir a los sitios done se decidian las cosas. No se podia seguir
viviendo en poblaciones donde no se habia producido la concentracidn de los
grandes numeros que es done se radica la posibilidad de participar.
El fen6meno modern de la urbanizaci6n de la cultural, que como es obvio,
tambidn se ha presentado en Colombia, lo hemos manejado mejor, gracias a lo
que todavia subsiste de capacidad dispersante de nuestra geografia. Pero
empieza a estropearse aceleradamente por el crecimiento absorbente de los
nicleos centrales donde estcn las posibilidades de participacidn.

Hay una tendencia natural, orgdnica, de las sociedades hacia la concentraci6n.
Se trata de un fen6meno contra el cual no se puede combatir solo con
literature. Tampoco hay formulas concretas que.lo modifiquen o enmienden.










A cierto nivel de
cultural y de inquietud
animica ya no es
possible vivir en el
campo. Hay razones
de progress que
determinan una
emigraci6n campesina
incontrastable.


No hay que esperar que un articulo de la Constitucidn o una simple ley puedan
cambiar el, sentido de una evoluci6n vital de los pueblos.

La urbanizaci6n de la cultural
Ocurre que el modo habitacional del hombre estd cambiando de naturaleza. Lo
que parecia serle natural, es decir el Ilamado "estado de naturaleza", que
significaba una vida bucdlica, sobre un paisaje intocado, y con unas relaciones
sociales minimas y ocasionales, ha dejado de ser una perspective y se .ha
convertido en una situaci6n superstite, en algo que "naturalmente" empieza a
ser una forma de existencia decadente.

En sentido contrario aparece la vida urbana, done el hombre se aclimata a un
nuevo paisaje, a otro tipo de convivencia y donde satisface mejor las nuevas
exigencias de la evoluci6n contempordnea. Para el hombre urban lo
"natural" es tener un telefono proximo, un alto grado de anonimato y de
incomunicacidn, unas posibilidades voluntarias de acomodaci6n a los servicios
crecientes del Estado, un access instantdneo a los diversos sistemas de
seguridad social.

Los elements que constituyen la vida del hombre de la ciudad tienen
magnitudes y grades diferentes: en el campo se conoce a poca gente; en la
ciudad se trata a muchos sin que por ello se les conozca. El ritmo de las
decisions en el sector agricola es lento y pausado; en la ciudad hay que
improviser decisions vitales a una velocidad acelerada. El universe del
campesino es stable; el del ciudadano es m6vil. En el campo se tiene la
impresidn de que todo el dmbito de la cultural se acaba, de que estd siendo
agredido o de que se va a extinguir; en la ciudad todo parece comenzai,
porque las posibilidades de la convivencia urbana presentan coda dia nuevos
atractivos.

El exodo campesino
A cierto nivel de cultural y de inquietud animica ya no es possible vivir en el
campo. Hay razones de progress que determinan una emigraci6n campesina
incontrastable. La gente se viene del campo porque alld se estdn agotdndo las
posibilidades de realizarse como un hombre contempordneo. Lo "natural", hoy,
es aclimatarse a un nivel de oportunidades que no se consiguen sino dentro de
la ciudad. El "estado de naturaleza" en que hoy vive el hombre ha cambiado.

El movimiento migratorio del campo a la ciudad se ha agravado en Colombia
por la carencia de una politics agraria. El trabajo en el campo no retribuye. La









No se puede ser
pesimista ante el
fen6meno de la
urbanizacion de la
cultural. Hay que
tener el valor civil
de reconocer que
ese es el destino, y
que lo que importa
no es troncharlo
sino dirigirlo.


demagogia ha descapitalizado las empresas agricolas, ha creado precious
politicos a favor de las ciudades y traslada al sector campesino una gran
cantidad de costs y de subsidies que deliberadamente se dejan por fuera de
las estadisticas. Ademds, yo sefialo que en esa mania de enfocar todo el
problema de la economic campesina sobre el problema de la tenencia de la
tierra, hay un sentimiento egoista, contrario a la sensibilidad social, que trata
de amarrar al campesino con un discutible titulo de propiedad, para que se
quede alld, ilejos, done no se aprecien de cerca las lacras y las penurias de su
condici6n!


Urbanismo y nostalgia
Pero en este campo tenemos que ser modernos. No podemos enfrentarnos al
fen6meno general de la urbanizaci6n de la cultural con un sentimiento
nost1lgico que supone que era mejor poder mirar desde un rancho el sol de los
venados y oler por la noche el perfume de la tierra mojada.

No. Esas satisfacciones poeticas, de un sibaritismo rustico, no compensan la
desproporcidn de bienestar y de opciones que se presentan entire el modo de
vida campesino y el urban.

No se puede ser pesimista ante el fen6meno de la urbanizaci6n de la cultural.
Hay que tener el valor civil de reconocer que ese es el destino, y que lo que
import no es troncharlo sino dirigirlo.


Transformaci6n del hombre
Si nos atenemos a los cdlculos de los antropdlogos y arqueologos, el hombre
gastd medio mill6n de aios para Ilegar a fabricar tiles, es decir para ser
"homo fober". DespuBs, ya con el uso de utensilios gast6 cuarenta mil aios
para Ilegar a construir ciudades. Eso fue hace seis mil aflos. Es decir, que el
fenomeno urban ha afectado al hombre durante un poco mds de un uno por
ciento de su supuesta existencia sobre la tierra, y apenas durante un diez por
ciento del tiempo en que ha ejercitado su inteligencia. Pero aon m6s: el
fendmeno de la urbanizaci6n no ha impactado sino a una proporcidn -minima
de la humanidad, por lo menos hasta mediados del siglo pasado. Aun hoy dia,
solo el veinte por ciento de la poblaci6n del globo vive en las ciudades.

Pero en Colombia ya estamos pasando a la urbanizaci6n de nuestra cultural. Se
ha registrado como urbana mds de la mitad de nuestros habitantes, hecho
ocurrido en los Estados Unidos apenas en 1920.










Otro instrument
centralista es la
capacidad de
divulgaci6n. Lo
que se hace en un
pueblo, por important
que sea, como no
tiene capacidad de
divulgacidn, carece
de impact.


Un ruralismo impossible
Es discutible la tesis que pretend que hay que hacer un esfuerzo para detener
lo que se ha dado en Ilamar la "despoblacidn del campo". La gente tiene la
propensi6n a career que es bueno, saludable y Otil que se conserve una
important proporci6n de habitantes trabajando en el campo. Yo s6 que decir
que esto no es cierto, desafia una opinion generalizada en nuestro pais. Pero
tambien hay que tener el valor de hacer esta afirmaci6n. Una conformacidn
social en que predominen los trabajadores agricolas es hoy "econdmi-
camente anti-natural": no solo significa una carga econ6mica agobiadora
para los products bdsicos, las materials primas y los articulos de exporta-
ci6n, sino que la prestaci6n de servicios result abrumadoramente cara para
un pais pobre como Colombia. Poner una inyecci6n en el campo result catorce
veces mds costoso que en la ciudad; y ensefiar a leer es seis o siete veces mds
caro en el sector rural (A las escuelas rurales solo asisten, en promedio,
cuarenta y nueve alumnos mientras que a las urbanas acuden doscientos
cuarenta y dos). En este campo la descentralizaci6n no puede entenderse
como un ruralismo impossible y pasado de moda. Lo que interest es que la
transformaci6n urbana no sea simplemente un process de aglomeraci6n
inorgdnica.

Dirigir la conformaci6n urbana es uno de los grandes temas de la political
contempordnea. Se consigue, si en lugar de mostrar frente a ese fendmeno
inevitable una actitud de resignaci6n, se toma como la gran oportunidad de
remediar la pobreza. La magnitude de nuestras ciudades nos permit todavia
evitar las megalopolis y crear los polos de desarrollo que precisamente
garanticen'una primera expresi6n geogrdfica de la descentralizacidn.


Los grades n6meros
Las posibilidades del hombre contempordneo no se pueden realizar sino dentro
del dmbito de los grandes numeros. Y los grandes ndmeros estdn en las
ciudades. Ese es otro fen6meno "natural" que tiende a la concentracion.


El derecho a la information
La primera concentracidn de grandes numeros con que nos encontramos, es la
de Ic informaci6n. Solo en los polos de gran densidad demogrdfica, existen los
datos abundantes y tabulados que son necesarios para adoptar una decision.
La formaci6n de criter;o se restringe asi a las grandes ciudades que ejercen un
monopolio de la sabiduria. Es dificil planificar en Pasto o en C6cuta, porque










El Estado mantiene
tres veces mas
escuelas rurales
que urbanas y sin
embargo, el alumnado
rural es apenas dos
terceras parties del
alumnado urban. /


alld se participa escasamente del acervo informative creciente y cambiante
que la tecnologia produce.

Existe indudablemente un nuevo derecho politico a la informaci6n. Una de las
formas de resignarse frente al centralismo es abandonar ese derecho. El Estado
no suele interesarse por compartir con otros esa inmensa herramienta de
gobierno que es la estadistica. Y cuando no se la tiene a mono, cuando no se la
maneja con propiedad, lo que se estd hacienda es delegar el poder decisorio a
quienes disponen de'ella. Las regions se colocan asi al margen de la iniciativa
administrative y se vuelven sujetos pasivos del desarrollo.


Concentracion tecnologica
Simultdneamente tambien se concentra la tecnologia. Porque hay un circulo'
vicioso: los grandes n6meros produce la tecnologia y 6sta se afianza a su vez
en los grandes numeros. Ello conduce tambien a una centralizaci6n creciente y
en espiral, es decir que cada vez se concentra mds sobre si misma. Existe un
temor reverencial frente a ese fen6meno. A mi me subleva ver cdmo la ayuda
externa, por ejemplo, se reparte entire las tres o cuatro regions colombianas
que son capaces de tener una apropiaci6n tecnol6gica suficiente como para
poder presenter ante un banco extra njero un proyecto de desarrollo.

Otro instrument centralista es la capacidad de divulgacidn. Lo que.se hace en
un pueblo, por important que sea, como no tiene capacidad de divulgaci6n,
carece de impact. No asi en la gran ciudad, en done las insignificancias
adquieren magnitudes nacionales. La noci6n del m6rito se cambia. Hay una
distorsidn de criterios que establece que lo bueno se hace done est6 lo grande.
De esta suerte a la eficacia del esfuerzo colombiano se la juzga buena segun y
como se la divulgue.


La education
La-concentraci6n del acervo informative y su divulgacidn se produce
primordialmente en el campo cultural. El Estado mantiene tres veces mds
escuelas rurales que urbanas y sin embargo, el alumnado rural es apenas dos
terceras parties del alumnado urban. Y el indice de deserci6n en las escuelas
campesinas es angustioso: cuarenta y dos por ciento, la mayor parte
ocasionado en el primer aio de primaria (DANE, Boletin No. 219). El
campesino se do buena cuenta de esta situacidp y de quea trav6s de los
sistemas educacionales que estdn a su alcance no es possible ilegar. De ahi ese
afdn de que sus hijos abandonen su condicidn rural y vayan a probar suerte en









Descentralizar no
puede ser desmembrar
el poder public,
como si se tratara
de distribuir, entire
gente antag6nica,
porciones de
mando o de
capacidad de gasto.


las ciudades, que nosotros los politicos podemos comprobar que existe cuando
recorremos el pais en las campanas electorales.

La higiene
Y si lo que se busca es salud, la concentraci6n no puede ser mds aflictiva. La
gran mayoria de nuestros campesinos viven y mueren sin haber tenido nunca
asistencia m6dica. En efecto, el 90.8% de los medicos ejercen en poblaciones
mayores de 20.000 habitantes, no quedando por lo tanto para el sector rural
sino un medico para cada 7.000 habitantes dispersos.

La centralizacion political ,
A este panorama de fuerzas concentricas que han cam iado nuestra
idiosincrasia regionalista de principios de siglo, se ha veniido a agregar la con-
centracidn de la political. Porque es 6Igico que si las palancas del mundo se
encuentran en el sitio de los grandes numeros y todo el poder de decision
estd tambien allc, ahi es done debemos buscar la participaci6n en el poder.

Ello, claro, no deberia ser asi. Este es el punto done yo quiero poner todo el
6nfasis. Una de las tareas fundamentales del Estado es corregir la
malformaci6n de la sociedad. Se ha pretendido que lo modern es la concen-
tracidn del poder. Estamos manifiestamente ante una tergiversaci6n del pro-
blema. Pareceria que el Estado se resigna y acepta una tendencia que no estd
en capacidad de modificar y que, por lo dem6s, le es favorable. En anos
pasados fuimos sometidos a un autoritarismo que quebrant6 inutilmente la
consistencia de las aspiraciones regionales y de las fuerzas vivas del pais. La
hegemonip del Estado se consagrd,'en su expresi6n gobierno, en la mds
elemental y primitive de las simplificaciones.

El autoritarismo asi, sin normas, establecido por la fruicidn de ejercerlo, no es
una expresi6n modern de la political, sino, por el contrario, muy arcaica. El
despotismo florecia tranquilo cuando la ciencia de la political no se habia
desarrollado y no existia el concept civilizado del equilibrio del poder. No
basta para justificar la concentraci6n el hecho de mostrar cier ., eficacia en la
ejecuci6n de las 6rdenes o alguna prontitud en la realizaci6n de ciertos
empeAos. La contrapartida de esta forma expedita de resolver las cosas es la
ausencia de participaci6n de los gobernados. Se trata, por lo mismo, de un
precio muy alto.

La democracia, para ser verdaderamente tal, necesita un grado creciente de
descentralismo en su expresi6n contempordnea, que no consiste en desmem-









'La democracia, para
ser verdaderamente
tal, necesita un
grado creciente de
descentralismo en
su expresi6n
contemporanea,
que no consiste el
desmembrar la
autoridad ni en
obtener un simple
reparto de las rentas
piblicas.


brar la autoridad ni en obtener un simple reparto de las rentas p6blicas. Lo
primero no es apetecible; lo segundo es insuficiente. De lo que se trata es de
que orgdnicamente haya una paulatina participaci6n en todos los 6rdenes
administrativos.

Lo que se busca no es implantar unas medidas mcs o menos defensivas de la
independencia regional sino adoptar una filosofia sobre el ejercicio del mando.
Es necesario convertir en un prop6sito actual la vieja tesis de la "centralizacidn
political y la descentralizacidn administrative", creando los organismos que
restauren el equilibrio del poder. Tambi6n aqui yo soy optimista.

Planeacion y descentralizacion
Quiero proponer la tesis de que la planeaci6n es indispensable para que se
puedo establecer una descentralizaci6n de acuerdo con la tecnologia
contempord nea.

Este enunciado contraria la creencia, tambien muy generalizada, de que la
planeacidn es un element centralista al servicio de los gobiernos, que destruye
lo que va quedando de iniciativa privada o regional.

Pienso que se trata de una falta de exactitud en los concepts. En primer
t6rmino hay que modernizar el sentido de la descentralizacidn. No se puede
entender que ella signifique la desmembraci6n del poder p6blico como si se
tratara de distribuir, entire gente antag6nica, porciones de mando o de
capacidad de gasto. Esta pretension no podria defenders hoy a la luz de
ning6n criteria administrative. La descentralizacidn tiene un primer estadio que
es la participaci6n. La dindmica del desarrollo no se consigue hoy sino
mediante el establecimiento de prop6sitos nacionales vigorosos y cautivantes,
que deben surgir de un consenso libre y racional. Antes de encontrar esos
objetivos dominantes no es possible desintegrar la acci6n administrative sin
caer en el caos. La apetecida descentralizacidn debe conseguirse como un
desarrollo, en las regions o en los estamentos sociales, de aquellos prop6sitos
nacionales.

Tambi6n la planeacidn hay que concebirla de distinta manera. No como
una oficina incrustada en la burocracia, ni como un conjunto de limitaciones o
formas coercitivas que eliminen today iniciativa que no provenga del gobierno,
sino como un nuevo engranaje constitutional que regule los 6rganos del poder,
y sea el gran foro done las aspiraciones de las regions y de los,estamentos
se enfrenten con la t6cnica y los sJstemas actuales de la informaci6n, para
poder participar oportunamente en los moments de decision, es decir,









Lo que se busca no
es imiplantar un'as
medidas mas o
menos defensivas
de la independencia
regional sino
adoptar una filosofia
sobre el ejercicio
del mando.


cuando se fijan los objetivos nacionales. Una planeacidn asi, con sus diversos
moments de informaci6n, confrontaci6n itecnol6gica, decision y comple-
mentaci6n de medios de acci6n, debe ser un process amplio y no excluyente,
popular y no simplemente tecnocrdtico, public y no secret.

Descentralizaci6n funcional
Si se puede inicialmente obtener un gran motivo aglutiriante en torno a los
propdsitos nacionales planificados, no se ve c6mo pudiera ser incompatible con
ello una amplia distribuci6n de funciones, que fuera la forma de participacidn
active de las regions o de los estamentos, no ya en la formulaci6n de los
objetivos sino en su ejecucidn. Dentro de una ordenacidn disciplinante, la
descentralizaci6n funcional podria repartir eficazmente una inmensa
cantidad de oportunidades de decision.

De no entenderse esto asi, siempre ganarcn las thesis de quienes screen que la
6nica manera de poner en march la tecnologia contemporcnea es la simple y
burda concentraciin del poder.

Hoy, en virtud de la Reforma Constitucional de 1968, la planeaci6n se puede
instaurar de diversas maneras. Si sus desarrollos se realizan sin que se adopted
una "filosofia" descentralista, de seguro se destruird toda posibilidad future de
equilibrio de poder.'

En cambio, si se consigue apartar los brotes temperamentales de autoritarismo,
los actuales textos constitucionales bien pueden servir para instaurar esa
planeaci6n participada y participate que sea el punto de arranque de la
modern descentralizacidn.

La iniciativa y la legitima independencia de las regions puede ser preservada
segun sea el criteria con que se structure la planeaci6n. Es iste un tema que,
como otros muchos que se refieren a la descentralizacidn, apenas'empieza a
debatirse. Serd necesario trabajar intensamente sobre la forma que deba te'
ner la planeaci6n regional, hasta crear un concept claro de que la concentra-
cicn autoritaria no es la 6nica forma de modernizar el Estado, sino que hay
otras, mcis novedosas a6n, que por medio de una participaci6n ininterrum4
pida de los gremios, los municipios y los departamentos, alcanzan resultados
t6cnicos mds estables y congruentes. No hay que olvidarlo: la descentraliza-
ci6n es la mds modern de las inquietudes humans.




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