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 Reconocimiento
 Contenido
 Introduccion
 Problema y definicion
 Breve antecedente historico de...
 Extension y tenencia de las...
 La hacienda y sus caracteristi...
 Relaciones de patron y peon
 Hacienda y valores sociales
 La hacienda y su continuismo
 Cambios en la estructura de la...
 Una solucion pacifica
 Bibliografia
 Erratas
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Group Title: Monografías andinas ; 1
Title: Hacienda, peonaje y servidumbre en los Andes Peruanos
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00087310/00001
 Material Information
Title: Hacienda, peonaje y servidumbre en los Andes Peruanos
Series Title: Monografías andinas
Physical Description: 63 p. : ; 18 cm.
Language: Spanish
Creator: Vázquez, Mario C
Publisher: Editorial Estudios Andinos
Place of Publication: Lima
Publication Date: 1961
 Subjects
Subject: Land tenure -- Peru   ( lcsh )
Indians of South America -- Peru   ( lcsh )
Genre: non-fiction   ( marcgt )
Spatial Coverage: Peru
 Record Information
Bibliographic ID: UF00087310
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 01358042
lccn - 65031411

Table of Contents
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    Reconocimiento
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    Contenido
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    Introduccion
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    Problema y definicion
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    Breve antecedente historico de la hacienda en el Peru
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    Extension y tenencia de las haciendas
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    La hacienda y sus caracteristicas
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    Relaciones de patron y peon
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    Hacienda y valores sociales
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    La hacienda y su continuismo
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    Cambios en la estructura de la hacienda
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    Una solucion pacifica
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    Bibliografia
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    Erratas
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Full Text







No. 1


HAC I.EN


DA, PEONAJE


Y SERVIDUMBRE


PERUA


MARJO


I,. X


EDITORIAL E8TUDIOS AN
LIMA. PERU
% 1961


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C. VASQUEZ t|



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ANDES





















,,, MARIO C. VAZQ EZ, atroploo addo en




U.ivesidcd Nacional Mayor de San Marcos v en la Unft
sidad de Cornell de los EE.UU.N.A. Desde 19-1 trabalefo
o. su.vestigador- de campo del Proyecto Per4-Cornell en Vi ; ,T
Cos. (Aucash) y del que actualmente cs Director de Catpff.
Adems. realisd inwestigariones especiales en haciendas de f;s
S. :' .,














dr a.. rfaenlos del Curo, Puno v Ancash. comisionado p.r. ...
0el Minisverin de Trabajo v Asuntos Indiqenars. En 1960 cala-;
boV6 'como prnfesor en el Programa Interamericano para c
a7: ietraiARIO Cde PosAZQEZ, antdos e Cicias Socialdes 'Ali-
:'L.,nit,'esidad Nacional Alavor de San Martcos en La Usim'e.7 .;






'cod a de CI Orell dqe os lEE.a icdba en l, Escuela Naciron al
deI'o Aintestropologdo d canpo dl Pro.eclo Peru-Cornell en .i

A;. *demAis rcaolbid ivesHiariones especialte en hcn.Mdacs di Los -
'i".i deartamrenbos dl Curt, Pino v Arcas/h. comisioado pod. ,*.. a
4!: M'iani.ferio de Trabaio 1 A.4surntos Indiqenas. En 1960 c -'r.i
l'otd 'com pro fesor en EI Progroma l nterarnericano pa'ra Al..-...
S c:-oda. de. In OE.4 qpe se Ileoa acdbo en la. Escuela Nvwioardou. 7:P







!.' deAntropologia e Hisloria de. Mxico. "....
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MONOGRAFIAS


No. 1


MARIO C. VAZQUEZ


HACIENDA,


PEONAJE


Y SERVIDUMBRE

E:N LOS

ANDES PERUANOS






Editorial Estudios Andinos
Lima, Perd
1961


ANDINAS N~


t
ii :









LOS CAMPESINOS, ESPECIALMENTE A LOS VICOSINOS
Y A MIS HERMANDS DE LA COMUNIDAD DE AQUIA


(PROV. DE
BLEMAS Y


BOLOGNESI1) OUE ME CfONFIARON SUS PRO-
CUYA REALIDAD EXPONGO A LA OPINION PU-
BLICA DEL PERU Y AMERICA.


Art. 1 Todos los series humans nacen libre e iguales en dig-
nidad y derechos y, dotados como estan en raz6n y
conciencia, deben comportarse fraternalmente los u-
nos con los otros.

Art. 4 Nadie estar ,sometido a esclavitud ni a servidumbre;
la esclavitud y la trata de esclavos estan prohibidas en
todas sus formas.

(de la Declaraci6n Universal de Derechos del Hombre).





















RECONOCIMIENTO

El autor expresa su gratitud al Profesor Allan R. Holm-
berg, Director del Proyecto Peru-Cornell, por su apovo v
cstimulo; a los doctors Henry F. Dobyns v Orlando Fals
Borda por sus critics constructivas; a los ingenieros agr6-
nomos Alfredo Belatin v Jose Sabogal Wiese becarios de la
OEA en Mexico en 1960; asi mismo a Aida su esposa v co-
laboradora; y a los millares de campesinos que le brindaron
hospedaje', amistad y enseinanza prdctica sobre la realidad an-
dina duranfe su recorrido por las diferentes regions del pais.

Mario C. V6squez.












CONTENIDO


Capitulo PAginas
Introducci6n 7

I.- Problema y definici6n 8

II.- Antecedentes hist6ricos de la hacienda en el Peril 10

III.- Extensi6n y tenencia de las Haciendas 17

IV.- La hacienda y sus caracteristicas 21

V-- Relaciones entire patron y pe6n 26

VI.- Valores ,sociales 32

VII.-- La hacienda y su continuismo 37

VIII.- Cambios en el sistema de hacienda 43

.Una soluci6n pacifica 48

Bibliografia 56










INTRODUCTION


El present trabajo esta preparado a base de observacio-
nes e investigaciones en haciendas de los departamentos de
Ancash, Cuzco, Puno y Junin y complementado con bibliogra-
fia reciente y entrevistag con personas informadas al respect,
Constituye un aporte mAs para el conocimiento del problema
indigena andino y mejor planteamiento de la reform agra-
ria en el Peri.
El sistema de hacienda y peonaje en la region andina,
es el tema que se trata. Su existencia y sus efectos han sido
conceptuados como negatives para el desarrollo social y eco-
n6mico del pais, tanto por politicos como por estudiosos na-
cionales y extranjeros. Asi en los illtimos aiios destacan, el
ex-presidente Dr. Jops Luis Bustamante y Rivero en su po-
nencia presentada durante la Primera Semana Social del Pe-
ru, en Agosto de 1959 (Bustamante, 1959:57-59); el pro-
fesor Harry Kantor (1961: 9-14) de la Universidad de Flori-
da, en su articulo recientemente publicado y el cual prepare
a based los documents presentados en el Segundo Semina-
rio Latinoamericano sobre los problems de la tierra, organi-
zado por la FAO en Montevideo en noviembre de 1959. Asi
mismo, lo han menciconado co'mo problema, la OIT (1955) y
las Naciones Unidas (1956), y illtimamente, la revista TIME
de los EE.UU. public una noticia procedente del Peru bajo
el titulo "A la Cubana" y en la que relata los conflicts entire
los peones y el duefio de la hacienda Sullupucyo en el depar-
tamento del Cuzco, y prevee una revoluci6n similar a la de
Cuba en el Pert (Time, 1961: 23).
Sin embargo que este problema ya ha sido planteado, en
esta oportunidad se procura presentarlo en form sistemAtica
y analitica, ofreciendo soluc-'oles basadas en experiencias ad-
quiridas por el Proyecto Perf-Cornell en Vicos, Ancash.


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I
PROBLEMA Y DEFINITION

La poblaci6n de la region andina o "serrana", desde el
punto de vista socio-cultural, se divide en dos grupos impor-
tantes: indigena y mestizo. El primero esencialmente rural
cuya vida depend de la agriculture y tiene poca o ninguna
participaci6n en la vida national. En cambio el segundo grupo,
mayormente coincentrado en las areas urbanas, tiene active
ingerencia en la cultural national.
El grupo indigena -estimado en la tercera parte
3'500,00C) de la pobladi6n total del Peril calculada para
1060 en 10'857,000 habitahtes (Peril, 1959:69) esta formado
por campesinos independientes y dependientes. Los primeros
son pequefios propietarios, autodenominados "comuneros",
que viven formando centros poblados conocidos por estan-
cias, caserios, parcialidades, pagos, ayllus, comunidades o a-
nexos, y sola sociedades relativamente dinAmicas y de orien-
taci6n mestiza que participan o se inician en el modern pro-
ceso socio-cultural national.
El otro sector es reconocido como "peones", "aparce-
ros", "arrend;ris", "pamperos", "ya!aaconas" o "colonos" y
se autodenominan "hacienda runa" (en Quechua) y "hacien-
da jaqe" (en Aymara) o gente de la hacienda porque se sien-
ten parte de ella ya que viven' dentro de su jurisdicci6n. Son
sociedades relativamente estAticas, no gozan de las mismas
oportunidades socio-econ6micas que los comuneros ni ejercen
sus derechos y obligaciones civicas conferidas por la 'Ley y la
Constituci6n a todos los peruanos.
Esta desigual participaci6n de ambos grupos en el process
socio-ciltural del pais, original un problema social, ya que por
el principio de "participaci6n social" (Caldwell, 1954:36) sa-
bemos que los problems emergen como resultado de la no
intervenci6n de grandes sectors de la poblaci6n en la vida
econ6mica, educativa, civica, political, etc. de una naci6n.
Para la obtenci6n de los datos cuantitativos se proyect6
utilizar el censo national de 1940, pero se desisti6 de tal pro-
p6sito al comprobar que sus datos adolecian de irregularida-


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des y no ofrecian una representaci4n cuantitativa real de las
haciendas, pues en la ejecuci6n y anAlisis del censo no existi6
un criterio defiaido sobre lo que es "hacienda", "fundo", "cha-
era" y estanciaa" y se mantuvieron los terminos propios de
cada region. Ademas, en la tabulaci6n no se tomaron en cuen-
ta las divisions hechas arbitrariamente a una regi6t o area,
por los encargados de llvar a cabo el censo, determinando que
una rrisma hacienda aparezca tabulada mas de dos veces con
nombres imaginarios o con nombres que correspondent a una
regi&6n o sector de la hacienda. Las inexactitudes son mayo-
res en cuanto al niimero de colonos, todas las haciendas apa-
recen con poblaci6n disminuida.
A pesar de las deficiencies menciodnadas, este censo sirvi6
para completar referencias de otras fuentes como las de .los
Registros Pfiblicos, monografias, ensayos, etc. y permiti6 es-
timar la existencia de 1,920 haciendas con 1'000,000 de abori-
genes, aproximadamente, sin incluir haciendas que emplean
trabajadores asalariados ni propiedades medianas denomina-
das impropiamente haciendas y que en realidad deberian lla-
marse fundsos. El Servicio Cooperativo Interamericano de
Produccidn de Alimentos (SCIPA, 1950:3) calcul6 la exis-
tencia de 1,198 haciendas en la region andina, con una exten-
sidn mayor a 500 Has. cada una.
El tema central del present trabajo es, determinar la
relaci6n que existe entire el sistema de hacienda y la super-
vivencia del llamado "problema del indio" en el Peri, y la
soluc;6,n que podria superar esta situaci6n sin recurrir a la
violencia.
La discusi6n de estos problems trae consigo la aclara-
ci6n de otros hechos, por ejemplo, c6mo y porquc se instituy6
el. sistema de hacienda en el Perui, cuAles son sus caracteris-
ticas y los cambios que esta operando actualmente en la region
aidina.
Antes de abordar cada uno de estos aspects, se definirA
lo que se entiende por hacienda en el Periu.
Se puede considerar a la hacienda con peonaje, como
una i-nstituci6n propia y peculiar de los paises indoamericanos.
Se la reconoce como un bien rural generalmente de enorme


-9-






extension, habitada por uno o m,s grupos aborigenes quienes
por el hecho de usufructuar parcelas comprendidas dentro de
ella, adquieren obligaciones --contraras a sus derechos hu-
manos- hacia el patron, conductor o propietario del inmue-
ble. Es 6ste el que obtiene mayores beneficios no s61o de la
tierra sino de los servicios personale.s de aquellos peones o
colonos.
II

BREVE ANTECEDENTE HISTORIC
DE LA HACIENDA EN EL PERU

Se estima que el actual sistema de hacienda y peonaje se
origin como una empresa capitalist tipica de los paises co-
lonizados por Espaiia. Es sabido que el conquistador espafiol
al llegar a America no tenia otro m6vil que el de acumular
riquezas y se vi6 obligado a producer bienes de cambio espe-
ciales para el mercado ultramarino de la 6poca, asi como me-
tales, products derivados de la ganaderia, y cereales como
el trigo. Para tal fin, tuvo que obtener tierras por med o de
merced, amparo, compra, etc., y para explotarlas recurri6
a los esclavos negros e indios en la costa, pero en la region
andina al igual que en Mexico central, para asegurar manoo
d2 obra en sus tierras procur6 por todos los medios posibles
atiaer indios con sus familiar para que se establecieran per-
mainentemente en sus fincas" (Zavala, 1944: 720-721). De
esta manera la hacienda se form en America y el Peril como
una empresa capitalist, dentro del sistema occidental de la
tenencia de la tierra. Pero esto no niega su derivac&6n del
sistema sefior'al hispano, que a 3u vez fu6 director descendiente
del latifundio o latifundia del Imperio Romano y que tuvo au-
ge en Espafia durante el siglo XI, principalmente en los valles
de Le6n, Galic'a, Asturias v Castilla (Vicens. t. I, 1957: 299).
Si se busca el real origen cultural del actual sistema de
hacienda and no, s6lo se hallarA en la encomienda indiana.
Si bien es cierto que en lo te6rico o juridico las encomiendas


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tuvieron fines fiscales y de evangelizaci6,n, tambien es inne-
gable que a traves de ellas se introdujeron e implantaron mu-
chas de las instituciones services y eisclavistas que hasta ahora
sobreviven en el Periu. Pero cabe sefialar tambi6n, que desde
el puato de vista de la propiedad, los antecedentes hist6ricos
de la mayoria de las haciendas actuales no tienen conexi6n
con el regimen de encomiendas, sino que tuvieron un origen
diferente como se demostrarA mAs adelante.
La encomienda indiana se cre6 a base del "patr6'a me-
dioeval de la encomienda castellana" (CUspedes, 1957:
537) y por studios hist6ricos recientes ha quedado aclarado
que no otorg6 derechos sobre la tierra sino sobre los indios.
LI encome'ndero estaba encargado de recolectar los tributes
icales de los cuales le tocaba un porcentaje determinado a
cambio de defender y amparar a los indios e instruirlos en
la fd cat6lica. AdemAs se ha d.cho que, la encomienda se cre6
para legalizar la relaci6n del seniorr a siervo" en el period
colonial (GonzAlez, 1957: 68). Para una mejor comprensi6n
del tema, conviene revisar el process hist6rico de las enco-
miendas en el Peru.
Se establecieron en el siglo XVI y se caracterizaron en
su primer fase por el abuso y explotaci6n de los encomende-
ios en perjuicio de los indios encomendados. En esta 6poca
se implantaron los servicios gratuitos, hasta ahora existentes,
y que fueron denunciados por mucho5 sacerdotes como Fray
Bartolom6 de Vega (1896: 105-131). En este period fra-
casaron los intentos de los encomenderos que ambicioaaban
las encomiendas a perpetuidad, conforme indica Peres-Embid
(1958: 118) "los encomenderos. .anhelaron que la encomien-
da constituyera un sefiorio... una conces'6n de tierras con
indigenas perpetuamente vasallos".
En el siglo XVII se limit el ntimero de encomiendas,
pric;palmente debido a la despoblaci6n. A fines de este siglo,
la Corona trat6 de obtener mayores benfecies de ellas pres-
cindiendo de los encomenderos para el recaudo de los tributes.
En la primera mitad del s'glo XVIII, por razopes fiscales, la
Corona suprimi6 las encomiendas salvo alcunas excepciones,
y en virtud a tal d'sposici6n paulatinamente fueron ext'.nguin-
dose, de modo que al comenzar el siglo XIX los indios eran
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director tributaries de la Corona. Esta forma de tributar dur6
hasta 1856, afio que el Presidente Castilla la suprimi6. La
mayoria de las actuales "comunidades indigenas" y muchas
capitals de distritos y de provincias fueron encomiendas, co-
me el ca,so de Lucanas en Ayacucho y el de Olmos en el de-
partamento de Piura.
Las haciendas andinas se caracterizan por la heteroge-
neidad en su origen, sin embargo se puede afirmar que la ma-
yorla se formaron en la 6poca colonial con el nombre de
"granjerias" o "estancias" y bajo algunas de las siguientes
circunstancias:
a) POR LOS REPARTIMIENTOS DE TIERRAS
y en virtud a especiales "mercedes" ciertas encomiendas fue.
ron otorgadas a los conquistadores en perpetuidad. Iguales
cesiones se hicieron a los monasteries. En todos estos casos,
el dominio comprendia tierras e indios. La "merced" fu6 una
donaci6n real a favor de personas con mdritos a ella.
b) ESTABLECIMIENTO DE GRANJERIAS 0 ES-
TANCIAS para la agriculture y ganaderia. Fueroln otorga-
das por los cabildos o los virreyes en forma de merced, tanto
a encomenderos como a los demAs espafioles que las solicita-
ban. Se crearon como consecuencia inmediata de la actividad
mineral, el aumento de la poblaci6n espafiola y la formaci6n
de centros poblados. Sirvieron para abastecer de products
agricolas y carnes.
La ganaderia que se encontraba en pleno desarrollo en
la peninsula Iberica durante el period de la conquista espa-
fiola a Am6rica (Klein, 1920); al establecerse en el Perii,
ademAs de came producia lana para los obrajes, c eros y se-
bos para la exportaci6n. La Corona promulg6 muchas leyes
para el fomento y protecci6n de la ganaderia en las colonies.
Segfin Cobo, la primer granjeria cerca de Lima se estable-
ci6 en 1539 y su "gente de servic:o" fueron negros, indios,
mulatos y algfin mayordomo espafiol (Cobo, tomo II, 1890:
3f0). El mismo cronista refiere que en la prirnera mitad del
siglo XVII, la cria de ganado ovino se habia difundido en
casi toda la serrania y porticularmente en las pampas y punas
del Collao (Cobo, II, 1890: 366).. Asi mismo se sabe que a
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partir de 1550 se fundaron muchos obrajes de manufactures
de pafios, bayetas y sombreros de lana (Rowe, 1957: 176).
Estas haciendas fueron pobladas con indigenas inmigran-
tes, que para evitar los trabajos de "mitas en minas~' emigra-
ban a otras provincias, en donde por su status de "foraste-
ros" no estaban obligados a servir en las mitas ni pagar tribu-
tos. Se les denomin6 "naborias" o "yanaconas" y estaban
obligados a trabajar gratuitamente para el propietario de la
hacienda a cambio de una parcela de tierra que usufructaban
(Santillan, 1789: 103; Rowe, 1957: 175; Lohmann, 1957:
277). Pero tambien muchos encomenderos utilizaban a sus
encomendados indigenas para los trabajos en sus haciendas
o "granjerias".
c) POR "AMPARO". Consistia en la simple ocupaci6n
de tierras baldias o de las que no estaban bajo el dominion
de ninguna persona o de ningtin pueblo y luego el ocupante
solicitaba "amparo" o titulo protector a cambio de contribuir
en dinero o en species para el rey, tal como reza en muchos
titulos de propiedad de origen colonial. Los amparos siem-
pre fueron confirmados por los visitadores, mediante un acta
de posesi6n.
d) COMPRA DE TIERRAS DEL REY. Las tierras
vendidas por la Corona fuerobh las que dejaron abandonadas
los indigenas al morir con pestes o emigrar a otras provin-
cias para escapar de los trabajos en las minas. La mayor
venta de "tierras pliblicas vacantes" se efectu6 entire 1634-48
en virtud a ul-a disposici6n del rey Felipe IV. Este tipo de
adquisiciones, en Mexico, permiti6 "la absorci6n de las tie-
rras encomendadas y que eran propedad de los pueblos indi-
genas, y la transformaci6n de los trabajadore;s de 6stas en
pec)es" (GonzAlez, 1957: 98).
Aunque el Virrey Toledo (1896: 353) culp6 a sus an-
tecesores de ceder a algunos espafioles grandes extensions de
terras para establecer haciendas ganaderas, tambien 61 favo-
reci6 la formaci6n de grandes haciendas mediante su political
de reducci6n de los naturales a centros poblados, limitando
la extension de las chacras o milpas de los indigenas a una
legua a la redonda y autorizando el remate de las chacras que
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estuvieron situadas fuera de estos tirminos. Como es obvio,
6stas fueron obtenidas pgr los espafioles.
e) COMPRA O USURPACION DE TIERRAS DE
LOS INDIGENAS. Muchos fueron los espafioles que ad-
quirieron grandes propiedades por compra direct de los ca-
ciques, ya que estos podian vender sus propiedades (Zavala,
1935: 290). Otro,s las usurparon so pretexto de deudas
(Vera, 1896: 134), asi por ejemplo la hacienda Vicos, ac-
tual sede de las investigaciones sociales del Proyecto Peri-
Cornell, fu6 adquirida por el espafiol Fernando de Avila del
cacique Fernando de Colonia en 1607 segiin documents que
existen en la Sociedad de Beneficiencia Piblica de Lima, pero
segln la tradici6n, el espafiol se apoder6 del fundo porque el
cacique le perdi6 unas cargas de palio cuando las transporta-
ba a Lima (Vazquez, 1952: 34). Otro caso constitute la
forma como se origin la hacienda Tallenga que esti ubicada
e, el centro de la propiedad territorial de la Comunidad de
Indienas de Aquia (Ancash). Al respect se sabe que origi-
nalmente Tallenga fu6 un asiento minero cuyos propietarios
con la anuencia de la Comunidad utilizaron terrenos adyecen-
tes a las minas para sembrar forraje para sus acemilas; pero
al cerrarse las minas, estos se aduefiaron de las tierras y pos-
teriormente, mediante diversos recursos legales, consiguieron
que Tallenga aumentara paulatinamente su Area, como es ob-
vio, a costa de la propiedad comunal hasta convertirse en una
hacienda ganadera, enclavada dentro de los linderos de la
Comunidad. En la Colonia las usurpaciones estuvieron gene-
ralizadas, porque al respect hay una Real C6dula fecha-
da en 1580, aludiendo que a los indios se les ha ensefiado a
"pleitar, llevAndolas sus haciendas y siendo causa de muchos
perjurios en los negocios y de usurpar las haciendas ajenas"
(Konetzke, t. I, 1953: 529).
f) ADQUISICION DE BIENES POR MATRIMO-
NIOS. Encomenderos u otros espafioles tuvieron unions
conyugales -legales o no- con hijas de indigenas, especial-
mente de caciques, lo que permiti6 que muchas tierras fueran
incorporadas a bienes de propiedad privada espaiiola.

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g) GRANJERIAS DE PRODUCTION DE COCA
S1TUADAS EN LA SELVA. Se ignora c6mo las obtuvieroki
sus propietarios, pero es sabldo que fueron "la peor de las
granjerias" en las que trabajaban con gente alquilada de las
encomiendas (Santillan, 1879: 119).
Seguin el sacerdote Juan de Padilla, los hacendados pro-
ductores de coca en el valle de Paucartambo (Cuzco) utili-
zaban indigenas raptados y comprados, a quienes los tenia en
condiciones de cautivos en la selva (Vargas Ugarte, 1954:
487).
Sin embargo de las imposiciones coloniales, hubieron
otros factors que favorecieron la formaci6n y consolidaci6n
del sistema de hacienda en el Peril y fueron:
1) LA ORGANIZATION SOCIO-ECONOMICA DEL
IMPERIO INCAICO. La rigida estratificaci6n social del
incario facility el establecimiento del sistema de hacienda.
Lcs espafioles, a pesar de diferir con los natives en idioma,
cultura y raza, al colonizarlos pudieron reemplazar a la casta
alta incasica que antes dominaba e implantar una nueva or-
ganizaci6n political, econ6mica y religiosa, utilizando ciertos
patrons tradicionales locales.
Los miembros de las comunidades o ayllus al ser asigna-
dos como dependientes de las encomiendas o de propiedades
privadas casi no mostraron resistencia, posiblemente porque el
pago de tributes y la prestaci6n de servicios gratuitos-no eran
nuevos para ellos, aunque estas obligaciones ya no estaban
destinadas para el Inca sino al Rey de Espafia. Las tierras del
Inca y el Sol al ser poseidas por los espafioles continuaron
s'endo trabajadas por la comunidad y en forma gratuita como
antes.
Se puede afirmar que en la Colonia se reemplaz6 el tri-
buto para el Inca por el tribute al Rey de E,spafia; el cacique
por el encomendero; y la nobleza inca por el blanco que, en
muchos casos, sin ser noble con el tiempo se convertia en tal.
2) MOVILIDAD SOCIAL A BASE DE LA PRO-
PIEDAD. Muchos autores han dicho que los espafioles par-
ticiparon en la co,nquista, no tanto por el deseo de servir al
rey sino con las esperanzas de obtener un sefiorio y conver-


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tirse en hidalgos, o sea, por razones de movilidad social verti-
cal.
Efectivamente la mayoria de los conquistadores que arri-
baron al Perui procedian de las classes sociales bajas y pobres
de Espafia -muchos analfabetos- y se convirtieron en en-
ccmenderos y propietarios a la vez; segun Bagu (1952: 75)
"buscaron el latiftndio que los enriqueciera o que por lo me-
nos diera lustre al nombre de su familiar De este modo ad-
quirieron una posici6n social de privilegio, ubicAndose encima
de los indios americanos y esclavos, constituyindose en una
clase social al que Peres-Embid (1958: 117) acertadamente
llama "aristocracia de la tierra". Para consolidar tal posici6n
tuvieron cuidado de proporcionar adecuada educaci6n a sus
hijos enviAndolos a las upiversidades, lo que mSs tarde sirvi6
para que ocuparan importantes puestos en la administraci6n,
el ej&rcito y en el clero, tanto en Amdrica como en Espafia,
y para que algunos adquiriera;n titulos de nobleza. Los "crio-
llos" o descendientes americanos de los conquistadores espa-
fioles, no s61o alcanzaron posici6n social sino que en virtud a
la instituci6n del "mayorazgo" tambien heredaron las tierras
y minas de sus padres o antecesores, de modo que la tenencia
de la gran propiedad correspondi6 a la misma familiar.
Los criollos, como principles actors de la Independen-
cia, al liquidar el dominio espafiol promulgaron leyes libera-
les pero conservando sus posiciones adquiridas en la Colonia,
cspecialmente economics. Con el advenimiento de la Repui-
blca -como MariAtegui anota- "la vieja clase terrateniente
no habia perdido su predominio. La supervivencia de un re-
gimen de latifundistas produjo en la prActica, el mante,-imien-
to del latifundio" (MariAtegui, 1952: 50).
3) EL LIBERALISMO REPUBLICAN. Los liber-
tadores San Martin y Bolivar, con el prop6sito de favorecer
al elem0Cto indigena dictaron dispositivos legales encamina-
dos a implantar la propiedad privada a expenses de los terre-
nos comtnale,s. Las consecuencias de tales dispositivos fueron,
la formaci6n de nuevas haciendas y el englobamiento de mu-
chas comultidades, dentro de un regimen de servidumbre, que
se consumieron bajo el amparo de las revoluciones castrenses


- 16 -





y usurpaci6n de b'enes que aiun ocurren en nuestros dias con
la complacencia -y ve'alidad de algunas autoridades y funcio-
narios judiciales.
En resume, durante la Conquista se implant el sistema
de encomienda que teniaa raigambres y caracteres feudales,
sobre todo en la prActica" (Porras, 1946:45). Y en el siglo
XVI, bajo el nombre de "granjerias o estancias", se inicio la
proliferaci6n de la gran propiedad individual como consecuen-
ca del 6xito de la mineria y el crecimiento de las ciudades lo-
cales, ya que ambas requerian de alimentos. Mis tarde, en el
period colonial propiamente dicho, la gran propiedad ya co-
nocida como "hacienda" se concentr6 y consolid6 en pocas
manos a causa de que la propiedad inmueble estaba sujeta
a innumerables trabas y gravemenes perpetuos que la inmovi-
lizaron, tales como el mayorazgo, las capellanias, las funda-
ciones, etc." (Ponce de Le6n, 1952: 158). De este modo, las
grandes propiedades, como tambien suced;6 en. Mejico, tendie-
ron a former "unidades econ6micas semi-independientes y en
nuevas comunidades rurale,s bajo la autoridad del amo o de
su mayordomo" (Chevalier, 1956: 226). Y en la Repiblica,
la hacienda se robustqce mientras la propiedad indigena se
reduce por la acci6n expansionista de los hacendados o por el
aumento natural de la poblaci6n campesina.

III

EXTENSION Y TENENCIA DE LAS HACIENDAS

Los datos estadisticos son defcientes sobre el nfimero
de haciendas, la extension y calidad de las tierras que com-
prenden. No existe registro catastral national de los bienes
rusticos, ni el Registro de la Propiedad de Inmuebles cumple
sus fines. Como consecuencia de estas irregularidades, se po-
seen estimativas ta, contradictorias sobre el nilmero de ha-
clenda,s en el Peril, como las dos siguientes:
Extensi6n N" haciendas Autor
De 501 Has. o mAs 1410 Diez Canseco (1960:47)
De 1000 Has. c.mAs 3777 Kantor (1961:10)


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Igualmente son inexactas la mayoria de las extensions
declaradas por los duefios de las haciendas y las indicadas en
lbs titulos de propiedad. Asi mismo, los llamados planss ori-
ginales" adolecen de defects en su levantamiento. Como ejem-
p!os tipicos podemos citar los casos de las haciendas Q'ero y
San Jos6 de los departamentos de Cuzco y Puno respectiva-
mnente, que segun sus propietarios tenian una extension ma-
yor a la que result cuando se hizo la mesura por orden del
Mi!nisterio de Trabajo y Asuntos Indigenas. A pesar de es-
tas defic'encias, se sabe que la mayoria de las haciendas son
de enormes extensions e improductivas.
En algunos lugares las haciendas ocupan el- rea princi-
pal de una jurisdiccion political como ocurre con el distrito de
Palca en el Dpto. de Puno, que constitute una sola hacienda
(Guardia Mayorga, 1957: 100); igualmente se estima que
en el Dpto. de Puno entire el 60 y 80% de las tierras del Al-
tiplano correspondent a las haciendas (Bustamante y Rivero,
1959:49; Alayza, slf: 26) y en cuyas areas esta comprendida
la hacienda andina mas grande del pais, propiedad de la fir-
ma Mufioz 'Njar, con 300,000 Has. que se extienden desde
el Dpto. de Puno hasta Moquegua en la costa (Reinaga, 1959:
113).
En los departamentos de Cuzco y Puno estAn las ha-
ciendas ms grandes del pais, cuyas Areas fluctfian entire los
10,000 y 100,000 Has, las cuales estAn habitadas por mas
de un grupo cultural o "parcialidad", cada una manteniedo
sus propios alemcntos de integraci6n social; asi por ejemplo
la Hda. Lauramarca (Cuzco) de 8.7,000 Has. esta habitada
pr 720 families quechuas agrupadas en 6 parcialidades; la
hacienda Villurcu.ai (Puno) abarca 3 parcialidades o "ay-
llus" con un total de 220 familiares aymaras. (VAzquez, 1956):
En el departamento de Ancash, las haciendas mas gran-
des estkn en las provincias de Huari y Pomabamba y que
tambien cuentan con la mayor poblaci6n indigena del Dpto.
Las haciendas mas extensas son: Santa Clara, Pichiu, Ruris,
Paras, Uchupata y Uchusquillo. Esta fltima comprende 7
anexos con mas de 700 families.
El Area mayor de las haciendas correspo:de al conductor
mientras que los colones afrontan la escasez de tierras arables,


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especialmente de aquellas que tienen riego o las de "temple"
para el cultivo de maiz. Hay hacietidas, como la de Villurcuni
(Puno) y Vicos (Ancash), donde los colonos se dividen las
tierras no por parcelas sino por surcos.
En la mayor parte de las haciendas se observa que las
mejores tierras -las plans o menos accidentadas- no son
cultivadas en forma intensive como las de las colinas, que ge-
neralmente estan ocupadas por los campesinos, son pequefias,
situadas e. laderas y cada dia se empobrecen por la erosi6n
del suelo.
Los linderos lo constituyen elements naturales geogri-
ficos, por ejemplo: rios, lagos, nevados, etc. Los titulos de
las haciendas generalmente contienen descripciones como las
siguientes: "por el Este hasta los nevados de .hasta el
origen del rio de .... por el Sur desde el lago...." dando
lugar estos amojonam:e-itos a muchas especulaciones e inter-
lpretaciones.
Las haciendas, desde el punto de vista de la propiedad
y ,su usufructo, pueden ser divididas en:

1) PARTICULARES, que son bienes de propiedad
individual y de testamentaria, en su mayoria adquiridos por
herencia o por compra. Son explotados directamente por sus
propietarios o por intermedio de una administraci6n o en
forma de renta o arrendos.
2) DE SOCIEDADES COMERCIALES, que son pro-
piedades pertenecientes a sociedades an6nimas o encomandi-
tas, 6stas ademAs usufructtian otras haciendas arrendadas de
pazticulares, testamentarias o entidades piblicas, La mayoria
de las sociedades se dedican a la ganaderia y reservan utna
pequefia Area para el cultivo de products de pan-llevar. Mu-
chas entidades comerciales arriendan haciendas iunicamente
para aprovechar la mano de obra de los peones, a quienes
tiasladan a otros funds o centros industriales.
3) ECLESIASTICAS. La Iglesia Cat6lica y sus con-
gregaciones religiosas, como conventos, capellanias y parro-
quias, son propietarias de .numerosas haciendas y funds ad-


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quiridos durante la colonia, las cuales explotan directamente,
las arriendan o ceden en enfiteusis. E'a los departamentos del
Cuzco, Huancavelica y Cajamarca tienen las haciendas mis
extensas, la mayoria de ellas habitadas por millares de campe-
sinos ein condiciones de colonos, como la de Pallan en Ca-
jamarca con 10,000 habitantes.
4) DE SOCIEDADES DE BENEFICENCIA PU-
BLICA. Desde la 6poca de la colonia, estas entidades poseen
muchas haciendas donadas para obras de caridad, y son ex-
plotadas por el sistema de arrendamiento y dedicadas a la
ganaderia o a la agriculture. Muchas veces el ganado es pro-
piedad de la beneficencia. Las beneficencias de Lima y Huarl
(Ancash) son las que poseen mayor cantidad de haciendas y
las m5,s extensas del pais.

5) De CENTROS EDUCATIVOS Y OTRAS INS-
TITUCIONES. Escuelas, colegios y universidades, publicas
o privadas, tambi6n son propietarias de hacie-ndas obtenidas
por donac'ones. y generalmente usufructuadas en forma de
arriendos, circunstancia en que el Ministerio de Educacie.i
PFblica se desempefia como hacendado y explotador de cam-
pesinos que careccn de escuelas. Las utilidades que obtienen
de estas propiedades son para el mantenimiento de centros
educativos mestizos, como ocurre con el usufructo de los
funds de Tingua y Tuyo en el departamento de Ancash:
ambos b'enes, propiedades del Ministerio de Educaci6n tio.e
numerosa poblaci6n de colonos, que hasta hace poco carecian
de escuela.
Tambien la Universidad Nacional Mayor de San Marcos
es propietaria de haciendas, entire otras, la hacienda Otuto en
Cajamarca habitada por millares de campesinos y actualmente
centro de conflicts sociales entire los campesinos de diferen-
tes sectors.


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LA HACIENDA Y SUS CARACTERISTICAS

Las haciendas andinas difieren en organizaci6n seglin
!a. extension, topografia, clima, distancia a las vias de comu-
nicaci6n y nimero de peones. Sin embargo tienen en comin
el tipo de explotaci6n que s61o beneficia al conductor. Sus
caracteristicas generals son:
1) AUTOSUFICIENCIA ECONOMIC. Cada ha-
cienda tiende a poseer los elemeqntos necepanros para abastecer-
se a si misma; procuran poseer tierras y cultivos de dife-
rentes climas, pastos y bosques naturales o plahtaciones, huer-
tos de frutales y verduras, agua propia, caminos y puentes,
molinos y hvrnos, ganado de todos los tipos, aves de corral,
etc. Sus tic.nicas de explotaci6n son de origen colonial aunque
en algunas haciendas, especialmentt tas ganaderas de ovi-
nos y auquinidos, tienden a tecnificarse.
La mayoria de las haciendas tienen "tambos", "bazares"
o tiendas de raya surtidas con products for6neos y del lugar.
Las transacciones se realizan en forma de trueque o "al fia-
do", siempre favorables para la hacienda o sus empleados que
administran estos establecim:e.ntos.
En las haciendas aisladas de las vias de cjmunicaci6n y
de los centros urbanos, como ocurre en la hacienda Caccamar-
ca y aledafias (Ayacucho), peri6dicamente los comerciantes
mestizos se constituyen hasta esos lugares por .nedio de re-
cuas, llevando obsequios especiales para los condtictores de las
haciendas a fin de obtener autorizaci6n y t talizat sus transac-
c'ones co,n los colones.
El colono tiene tna economic de auto-subsi' tencia. Casi
en su totalidad son agricultores pero tambien pJseen alg6n
ganado vacuno, lanar, equino, porcino o auquenidlo, de cuya
venta les proviene la mayor ganancia monetaria, con la que
adquieren las cosas que ,no produce, pagan deudas y tambidn
afro'ntan los gastos de las fiestas religiosas.


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2)LA HACIENDA Y SU FUNCTION ECONOMIC.
Las haciendas andinas cumplen una funci6n econ6mica dentro
de la estructura national, proveyendo de products agrope-
cuarios a los mercados de las areas urbanas y centros miners.
En los filtimos dos decenios, algunas han comenzado a tener
auge econ6mico con la apertura de carreteras y el crecimiento
de los centros urbanos, circunstancia que s6lo beneficia a los
hacendados no asi a los colones o peones, pues muy al contra-
rio, ha agravado su situaci6n como veremos en la secci6n VIII.
Con excepciones, las haciendas obtienen rendimientos ba-
jos en la producci6n por hectArea; en muchos casos sus ren-
dimientos son inferiores al de las parcelas de los peones, sin
embargo el hacendado o conductor logra pingiies ganancias
no s61o por la cantidad de sus cultivos o de los animals sino
porque en ella esta incluido -ademAs de las utilidades netas-
el monto de jornales dejados de perc bir por sus peones, quie-
tes prestan servicios gratuitos/aportando sus instruments de
producci6n y recibiendo simbblicos jornales de 20 6 30 ce.ata-
vos peruanos (1 centavo de d6lar amer cano) diaries, general-
nlente en products. Los siguientes casos ilustran mejor:
En 1958, ut hacendado del Cuzco que habia cosechado
80 cargas de maiz y vendido en S/. 4,800.00 estimaba haber
obtenido magnificas utilidades, pues fueron percibidas fin:ca-
mente por dl. Al averiguar el process del cult:vo del maiz,
para el que no se compraba semilla nueva, fertilizantes ni abo-
nos, se lleg6 a la conclus:6n de que el valor de la venta era
inferior al costo de producci6n (S/. 5,400.00) equivalent a
los trabajos realizados por los peones durante las d:ferentes
etapas del cultivo, desde la tala del monte para el sembrio has-
ta su transport a la residencia urbana del propietario des-
pues de la cosecha. Los peones tenian que movilizarse peri6-
dicamente desde los 3,500 mts. sobre el nivel del mar hasta
la ceja de montafia para tender los cultivos del maiz; esta
labor era realizada paralelamente con otras obl gaciones para
la hacienda sin merecer nilguna retr*buci6n de parte de ella,
con excepci6n del uso de sus parcelas y los partizales.
En el Norte del pais, un arrendatario que paga S/. 6.000.-
de renta annual a una instituci6n pilblica por el usufructo de
una hacienda con 460 peones, obtie.ce ganancias anuales apro-
22 -





ximadamente de S/. 400,000.00, suma acumulada de la si-
guiente manera: de los 460 peones 150 son subarrendatarios
que pagan un promedio de S/. 300.00 cada uno al conductor
o sea S/. 45,000.00 anuales, el resto (310 peones) presta
servicios personales de acuerdo a la extension de sus parcelas
en un promedio de 150 dias al afio (3 dias semanales), que
computados con el journal local de S/. 6.00 result ser un
aporte de S/. 900.00 anuales de cada uno y un total de S/.
279,000.00 annual por co!icepto de jornales dejados de perci-
cibir por los colones. Suma que el arrendatario obtiene en for-
ma de utilidades de la producci6n de la hacienda, mas las
utilidades netas, y otros ingresos por concept de pastos; ade-
mis, las mejoras hechas en sus,propiedades particulares donde
los peones por turn tambien trabajan gratuitamenite.

3) LA CASA-HACIENDA Y SUS. ACCESORIOS.
Es la residencia del patr6n y sus empleados; estA ubicada
tuualmente en la parte mas important y visible de la hacien-
da: justamente con la Iglesia y la escuela -si la hay- cons-
tituyen los edificios que rodean a la plaza, lugar donde se re-
crean los patrons y es el centro de reuni6n de los peones
durante las festividades religiosas.
La casa-hacienda tiene patio grande circundado por edi-
ficios que sirven de graneros, despensas, dep6sitos, cocheras,
gallineros y v;viendas para los empleados y la servidumbre.
Anexo a estos se hallan el corral o pesebre, la prisi6n para
cast;gar a los peones, el "coso" o corral para encerrar a los
animals que hacen "dafios" en las propiedades de la hacienda,
y a veces tambien el huerto y el jardin. El patio corriente-
mente se comunica con la plaza y el camino por medio de una
puerta o "zaguan" de grandes dime-siones. Las construccio-
nes tienen la misma estructura de las res'dencias mestizas
de los centros urbanos, aunque sus habitaciones son mas es-
pacioas y altas; usualmente carecen de servicios higienicos.
Pero tambi6n hay haciendas que tienen el confort de las re-
sidencias urbanas: luz electrica, agua potable, terms de ca-
lefacci6n, piscina, biblioteca, etc.


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4) LA HACIENDA COMO UNIDAD POLITI-
CA. Representa la unidad political mas pequefia de u:na juris-
dicci6n distrital y tiene el rango de anexo o caserio, en con-
secuencia; existen autoridades. locales con atribuciones poli-
ticas y judiciales, como tenientes gobernadores o alcaldes pe-
dAneos o "envarado,s" que estAn prActicamente al servicio del
patron de la hacienda, quin es el que administra justicia y
en los conflicto,s de el o sus peones con los forAieos hace uso
de su poder o "influencia".
5) AUSENTISMO P$)TRONAL. La mayoria de los
hacendados resident en las capitals de provinc;as, en Lima
o en el extranjero; pocos son los que explotan directamente
sus tierras -administradas por mestizos- y s61o acostum-
bran visitarlas en deterrrinadas fechas del afio: 6poca de co-
secha, trasquile, recuento y marca de ganado y en las opor-
tunidades que se organizan festejos y agasajos por motivo de
cumpleafios, carnavales, baniquetes politicos, etc.
Las visits de los patrons a la hacienda constituyen a-
contecimientos importantes para los peones, quienes ademAs
de sus deberes y segfin la opinion de sus patropes, expresan
su "lealtad", "cariiio" y gratitud hacia ellos mediante obse-
quios de aves, huevos, quesillos, etc., actitud que se consider
no expontAnea sino obligada por la presi6n del grupo, por el
temor a ser sindicado por el patron como uno de los desleales
o por oportunismo.
6) DESIGUALDAD ENTIRE PEONES. A pesar de
la igualdad en obligaciones para con la hacienda, existe de-
sigualdad econ6mica entire los peones. El pe6n pobre (la ma-
yoria) comparado con el rico obtiene menos beneficios ma-
teriales; la mayoria de estas diferencias se original por el
favoritismo de los patrons hacia ciertas families pc- razones
de simpatias personales, vinculos espirituales o relaciones co-
merciales, como ocurre con los "mayorales" o "mando:nes",
quienes ademas de poseer las mas extensas y mejores parce-
las y pasturaje gratuito tienen otros priv;legios, mientras la
mayoria .de los colonos afrontan el problema de la escasez
de alimentos debido a la pequefia extension de sus parcelas,
24 -





el uso de m6todos primitives de producci6n y el aumento na-
tural de la poblaci6n, agravada por la negative de los hacen-
dados para otorgarles nuevas parcelas para sus descendientes
De este modo, no hay equilibrio &ntre la producci6n agricola
y el crecim;ento de la poblaci6n, lo que trae consigo la exis-
tencia de bajos niveles y standards de vida.
7) CATOLICISMO. La religion ocupa un lugar desta-
cado en la vida de la hacienda, la cual se halla bajo la protec-
ci6n de mis de un santo patron. Asi, Vicos tiene dos santos
patrons: la virgen de las Mercedes y San Andres; y la ha-
cienda Lauramarca tiene siete santos patrons. En algunas
haciendas, como en la 6poca colonial, los peones se reunen
ai amanecer o al anochecer en la Iglesia para rezar el "alaba-
do", bajo la presenc;a del patron, mayordomo o del alcalde
pedAneo.-
En consecuencia, toda hacienda posee una o mas capillas
covi: sus respectivos santos patrons. Lxs envarados se encar-
gan de los asuntos religiosos, destacando entire ellos el 'fis-
cal". Los hacendados no intervienen como funcionarios en las
fiestas religiosas, pero a veces contribuyen con products agri-
colas o came; hacen donativos para los altares, andas, urnas,
estandartes, manteles, alhajas y vest:dos para los santos. Na--
turalmente, las relaciones de los hacendados con el clero s:em-
pre son cordiales.
8) ENGANCHE. Los hacendados o conductores mu-
chas veces facilitan o intervienen directamente en el engainche
de braceros para trabajar en otros lugares, haciendo tran-
sacciones con el "enganchador" respect a jornales u obliga-
ciones del trabajador. Los enganches son para las islas guane-
ras, las haciendas de la costa o de la montafia o las minas.
Sc sabe que tambidn enviaban a los peones enganchados a
paises vecinos como a Boliv'a (Ponce de Le6n, 1953: 49).
9) EMIGRACIONES. Ocurren como consecuencia del
aumento natural de la poblaci6n aborigen. El lote original
cedido al colono por la hacienda -hacen varias generacio-
nes- ahora result insufciente, creindose conflicts fami-
liares y la emigraci6n de la poblaci6n joven hacia otros
25 -





cen.tros, en donde, por razones culturales desempefian los em-
pleo,s u ocupaciones mas bajas y forman parte del sector mas
pobre en las zonas rurales y urbanas. Al respecto, los especia-
listas de la OIT han observado que "el ritmo lento con que
aumenta la poblaci6n de provincias con gran numero de ha-
ciendas, se debe a la emigraci6n expontAnea" en el departa-
mento de Puno (OIT, 1955: 4).
10) LOS PEONES Y LAS OBRAS PUBLICAS. A-
demAs de sus obligaciones con la hacienda los colonos tienen
otras obligaciones con la comunidad o la jursdicci6n poli-
tica a la que pertenecen; son obligados a intervenir en las
construcciones y reparaciones de edificios y obras plblicas,
como templos, estadios, caminos, puentes, cementerios, etc. y
contribuyen no s6lo con materials de construcc'~5n sino tam-
bien con la mano de obra. Tales servicios afin subsisten en
toda la region andina a pesar de ser prohibidos por la Ley
No. 1183 del 23 de noviembre de 1909 y por el Decreto Su-
premo del 31 de agosto de 1930.

V

RELACIONES DE PATRON Y PEON

Las relaciones de peones y patrons son cosideradas por
los hacendados como las m5,s humanitar as e ideales, espe-
cialmente en las relaciones de trabajo. Cons'deran la mapo de
obra gratuita de sus peones como una compensaci6n pequefia,
comparada al valor de las tierras que les dejan usufructuar
y a las ventajas que obtienen en la explotaci6n del fundo.
Dicen que ellos no retienen a los colonos en sus propiedades,
pero cuando estos abandonan la hacienda los consideran des-
leales y muchas veces son objeto de represalias
Los duefios o arrendatarios de las haciendas tienen status
adscritos de "patron", en virtud a ello ocupan la jerarquia
social mis alta de la localidad, que les permit desempefiar
funciones de autoridades political o judiciales.


-26-





El patron es sustituido en su ausencia por uno o mas
empleados mestizos, sieindo el administratorr" o "mayordo-
mo" su representante quien desempefia iguales funciones que
el, el resto son los "capataces" que dentro de la organizaci6n
de la hacienda gozan del status de empleados, categoria supe-
rior a la de peones. Estos soa protagonistas de situaciones
de tension centre los campesinos, pues coma generalmente
reciben bajos salaries, segiin las observaciones de Kuczynski
(1946) su misi6n es sacar el mAximo del indio para mos-
trar al patr6n su hab'lidad o su experiencia" y obtener gra-
tificaciones especiales.
Los "mayorales", "mandones", "bandones", "Kipus" o
"uyarico" son intermed;arios entire los empleados y peo;nes
de la hacienda; escogidos por el patr6n o administrator entire
lo,s peones que gozan de prestigio y autoridad, asisten a los
empleados tanto en la labor agricola como en los otros traba-
jos, y por 6sto reciben certos privilegios y favors de la ha-
cienda.
Los "peones", "peonada", "gente", "indiada", "pampe-
ros", "faeneros", "aguatiris", "arrendiris", "yanaconas", o
"coldnos", asi llamados de acucrdo a las regions, prestan ser-
vicios para la hacienda o el patr6n bajo las siguientes condi-
clones:
Los jefes de familiar inscritus como peones o "colonos de
linea" en los registros de la hac'e,nda, realizan obligatoriamen-
te servicios personales gratuitos para el hacendado por un
determinado niimero de dias denominados "faenas", "tareas"
u "obligaciones'' y que son cumplidos con trabajos de una se-
mana por otra de descanso o tres dias semanales o en forma
temporal durante las epocas de cultivos, cosechas, trasquile,
rodeo, etc..; la prestaci6n de servicios no es s61o personal sino
que lo hacen aportando sus propias herram'entas o animals.
AdemAs del pe6n o colono titular, existen los "yanapacuc",
"yanapakoj", "satjatas", "puchuruiia", "chacrate" o "pisan-
te", que son individuos no incorporados como peones en 1;
hacienda, muchos viven bajo el tutelaje econ6mico de sus
padres o hermanos, te6ricamente no e-tarian obligados a pres-
tar servicios pero lo hace'n en forma temporal por temor a sr
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expulsados de la hacienda. En Piura, los "pisantes" pagan
en dinero, trabajo o species, la merced conductiva del suelo
en que han fabricado su casa y corral6n para su ganado (Cas-
tro Pozo, 1947: 10).
AdemAs de completar sus respectivas tareas o faenas a-
nuales, los colonos estan obligados a prestar por "turno" y
gratuitamente mas servicios que los enumerados por Fray
Bartolom6 Vega en su memorial dirigido al Real Consejo de
Indias, "sobre los jagravios que reciben los indios del Peru"
durante el siglo XVI (Vega, 1896: 110). Los servicios mis
generalizados son:
1) "PONGUEAJE", "PONGO", "TAPACO" O "SE-
MANERO". Servidumbre prestada en la casa-hacienda o en
la residencia urbana del patron durante una ,semana, quincena
o un mes. El pongo ejecuta todos los bajos menesteres, como
1.ortero, basurero, cuidador de animals, aguatero, yerbero,
etc. El pongo se constitute al lugar de su destiny portando
su cama y fiambre.
El pongueaje fu6 abolido por el Libertador San Martin
en su Decreto expedido el 28 de Agosto de 1821, ,sin embargo
su uso esta generalizado en toda la sierra y no es raro encon-
trarlo en las residencias de magistrados, representantes al
Congress, autoridades political y eclesiAsticas y de dirigentes
comunistas.
2) PASTOREO. Actividad generalizada en las hacien-
das ganaderas especialmente ea los departamentos de Puno
y Cuzco. Seguin las regions y el tipo de animals que estan
a su cargo, son denominados "setemeros", "ovejero ,, "me-
r'nero", "repuntero", "prefiadero", "vaquero", "cabrero", "lla-
mero", "alpakero", etc. y realizan turnos semanales, mensua-
les o anuales. Una actividad vinculada con el pastoreo es la
"trasquila" o acto de esquilar al ganado ovino y auquinidos.
3) ARRIERIA. Actividad muy generalizada en los lu-
gares donde afn no hay carretera, consi,ste en que los colo-
nos deben proporcionar acemilas para el transport de las
cosechas u otras cosas, ya sea desde o hasta la hacienda. Esta


- 2S -






es una prActica muy generalizada en los departamentos de
Ayacucho y Huancavelica (Cornejo, 1959: 93). En los cen-
tros donde hay escasez de acm' las o en las regions inacce-
sibles para animals, el transport se hace a fuerza humana;
tambien los cargadores son necesari, para traladar objetos
pesados como troncos, muebles, maquinarias, etc. para lo que
utilizan parihuelas que son coducidos por varias personas a
la vez, generalmente turnAndose por Zrupos.
En algunos lugares, ain no desaparece esta obligacidu,
sin embargo que la carretera llega hasta la misma casa-hacien-
da. En la provincia de Yungay (Ancash) que esta unida
por una moderna carretera con la ciudad de Huaraz, a diario
se encuentran ac6milas con cargas y guiados por arrieros
indigenas, desde la provincia de Pomabamba hasta Huaraz
(110 kms). Hay tambidn hacendados que cobran a sus co-
lonos el valor del tra-sporte de sus products en cami6n, co-
mo ocurre en la provincia de Paucartambo, Cuzco (Palacio,
1957: 213).

4) MAJADA, "SACHI", "HUANUNA", O "HUA-
NURI". Consiste en que los colonos proporcionan sus gana-
dos para majadear o abonar los terrenos de la hacienda. Du-
rante este period, el ganado esta cuidado por sus mismos
duefios u otros peones designados para tal fin.

5) CUIDADORES DE SEMENTERAS, "ARA-
RIWA", "MUSIRI" O "CHACRA-TAPACO". Son los
peones designados para el cuidaje de los cultivos desde la siem-
bra ha,sta la cosecha. Para cumplir con esta labor, los cui-
dadore,s construyen viviendas provisionales o chozas en cada
una de las chacras o milpas que estAn a su cuidado.

6) MENSAJEROS., "PROPIOS", "CHASQUI", "CA-
CHA", "QEPIRI", "UYWATA" o "MANDADO". Son
comisionados por el patron a cualqu'er hora y tiempo desde
la casa-hacienda hasta cualquier lugar o pueblo vecino. Llevan
correspo.ndencia, encomiendas, sirven de guias o conducen
acemilas.


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7) "MITAS", "MITTANI", "MITANA", O "UY-
WATA-MILLA". Son mujeres solteras, generalmente ado-
lescentes, que prestan servicios en la casa-hacienda turnAndose
semanal, quincenal Q mensualmente; muchas veces estos ser-
vicios duran de acuerdo a los deseos del patron. La siguiente
descripci6n de la "mittani" punefia corresponde a la tradicio-
nal "mittani" andina: dice Portugal (1954: 6-12), "es lo que
el pongo entire los hombres. Presta servicios por meses, orde-
fia la leche, prepare la merienda para los peones, cocina para
el patron, cria los hijos de la patrona, a veces con la propia
leche de sus senos y sirve de todo como el pongo".
8) COCINERAS. Usualmente las viudas sirven de co-
c.ieras, ya sea para el patron o los empleados de la hacienda:
Son solicitadas sobre todo para preparar chtcha, papa seca,
moraya o chufio.
9) EL "DERECHO PE AVES" O "CHACRA-
WALLPA". En algunas haciendas cada colono debe entregar
anualmente un ave de corral para el consumo del patron, quien
de ese modo cuenta con provisions de care afn en la,s 6po-
cas de carestia y pestes de aves.
10) RODEOS. Se efectuan peri6dicamente para el re-
cuento del ganado de la hacienda y en ellos participan todos
los peones.
11) "ARARIWA". ,Consiste en la elaboraci6n de chufio
y moroya que es encomendada a una sola familiar despues de
cada cosecha de papas. El 6inico informed al respect es el
proporcionado por Palac'o (1957: 216)
A cambio de los servicios enumerados y de acuerdo a las
rerpectivas costumbres regionales, el patron tiene obligacio-
nes para con "su gente".
Proporciona tierras al pe6n autorizandole el uso de
determinadas parcelas y de las que puede disfrutar por tiempo
indeterminado y hereditariamente, 6stas se denominan "ma-
flay", "sayana", "ligua", "suerte", "yapuchafia", o "entrante"
y por lo general son las tierras mAs pobres y distantes de la
casa-hacienda; su 'iimero y extension depend de las vincula-


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clones personales del pe6n con el patr6n. Actualmente las par-
celas cedidas son mAs pequefias comparadas con las adjudi-
cadas hasta hacen dos o tres generaciones.
A los peones se les permit el uso del s'stema de regadio
pastes y combustible, pero dejando el privilegio para la ha-
cienda. A cambio, los peones se encargan de las reparaciones
y cuidado de las acequias en forma de trabajo public. En las
haciendas del Sur, anualmente los colonos pagan en dinero o
en la misma especie de ganado por concept de "derecho de
verbaje", asi por ejemplo dan al hacendado una oveja de
cada 10 obejas (Reynaga, 1959: 131-132). En algu.-as ha-
ciendais, el pe6n debe vender sus animals o los products de-
rivados s61o al patron. En las haciendas ganaderas, los peones
prestan servicios de "pastores" a cambio de utilizar los pastes
para sus animals, pero en areas y periods limitados.
En algunas regions los hacendados proporcio'nan al pe6n
una raci6n de coca (una onza) por cada dia de trabajo; asi
tambi6n gratifican monetariamente con 20 6 30 centavos pe-
ruanos diaries que se denomina "temple" o "chaquipa".
Los patrons "protegen" a sus peones tanto en la ha-
cie-nda como en sus relaciones con el exterior. Asi, los con-
fl'ctos entire los peones son resueltos personalmente por el pa-
tr6n o, mediante su intervenci6n, ante las autoridades encar-
gadas de juzgar el caso. Cuando los peones resultan "sortea-
dos" o "enrolados", utiliza su influencia para impedir que
sean enviados al servicio military. A este respect se ha dicho:
"es claro que el patr6n tiene que interceder por el pe6n ani
en interns propio y porque un sentido natural dicta aquella o-
bligatoriedad del patr6n" (Palacio, 1957: 204).


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HACIENDA Y VALORES SOCIALES

La adquisici6n, posesion y usufructo de las haciendas
estan relacionadas con los siguientes valores sociales:
1) LA IMPORTANCIA DE SER PROPIETARIO.
En la Sierra, la mayoria de los mestizos se preocupan por
legar a ser propietarios de bienes rurales porque su prestigio
y seguridad social estin en relaci6n con los bienes que posetn.
El propietario o arrendatario de una hacienda goza de cier-
tos privilegios sociales, es identificado como "rico" o "gente
decent" (terminos que indican status social alto) miembro
de la "sociedad" o "aristocracia" local. Si el hacendado es
professional, politico o intellectual puede llegar a ser "distin-
guido", que lo diferencia del resto de los propietarios porque
le da oportunidad para ocupar cargos importantes en la re-
gion.
El hacendado o propietario recibe trato especial. Sus peo-
nes le llaman "patron" y cuando se dirigen a 1l lo hacen qui-
tandose el sombrero y m'rando el suelo. Hasta hacen pocos
afios el "besa manos' estuvo generalizado, el pe6n saludaba
al patron de rodillas y besAndole la mano. En las camiLatas
o viajes, el patron en caballo o a pie, siempre va adelante se-
guido por el pe6n. La esposa del patron es la "patrona" usual-
mente reconocida como "mamita"' o la madre de los peones,
y sus hijos son Ilamados "nifios" seguido del diminutive de
svs nombres.
Infringir estas normas es "falta de respeto", el patr6n
"llama la atenci6n" cuando teme ser "tuteado" (llamado por la
segunda persona o s'n el respeto traditional) y no permit
equivocos porque en el future el error puede convertirse en
hAbito; una expresi6n usual para justificar esta do!'ducta es,
"cuando se les da la mano se van hasta el codo".
Los mestizos que no son propietarios, al dirigirse a un
hacendado utilizan "don" para el hombre y "dofia" para la
mujer y los hijos son Ilamados por el diminutive de sus nom-
bres. Los servidores son identificados por el cargo que de-

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sempefian seguido del nombre del propietario, por ejemplo,
"cl empleado de don Pedro", "el propio de don Juan", etc.
En resume, la posesi6n de una hacienda presunta un
medio de adquirir prestigio social personal y familiar. Fen6-
meno social tambien observando antes de la revoluci6n entire
los hacendados mexicanos (Whetten, 1948: 100).
2) EL INTIMO AMIGO Y LA VARA. El hacendado
se consider "conocido" y amigo de "todo el mundo". Natu-
ralmente conoce a todos los "notables" o principlese" de la
region y ademAs tiene "relacionados" fuera de la zona, que en
su mayoria son condiscipulo,s de colegio y politicos vi.culados
con la region. Estas relaciones amistosas original la "vara",
cuyo logro y uso es ansiado por la mayoria y la que puede
ser definida como el 'poder" (politico, social, econ6mico y
religioso) que adquiere una persona para utilizarla en provecho
propio de una tercera persona. El hacendado que siempre
tiene "vara" puede obt-ner una series de prerrogativas, como lo
ilustran los siguientes casos: segun informaciones del diario
"La Tribuna" de Lima, la comunidad de Pichirhua (Apuri-
I.ac) no obtuvo su reconocimiento legal porque el duefio de
la hacienda Casinchicua, que es un ex-parlamentario, lo impi-
di6 vali6ndose de su "influencia", ya que pretend apoderarse
de tierras de esa comunidad aprovechando que los comuneros
carecen de "personeria juridica" para defenders.
Similares hechos ocurrieron en Piura y Cajamarca. En
el conflict sobre deslindes de tierras entire la comunidad de
Tacalpo y los propietarios de las haciendas de Cujaca y El
Molino (Ayabaca), segiin informes periodisticos (La Tri-
buna: 18 de Diciembre de 1960), la peor parte del conflict
correspondi6 a los campesinos quienes fueron desalojados y
encarcelados, porque uno de los propietarios de las haciendas
era Vocal de la Corte Superior de Piura y el otro era herma-
no de un alto funcionario de la Direcci6n de Asuntos Indige-
nas, quienes para ser favorecidos influenciaron en las auto-
ridades de 1 aprovincia. En Cajamarca, los campecinos de la
hacienda Chala tambien corrieron igual puerte.
Otro caso constitute la de los colonos de la hacienda
Paras (Ancash), que el 10 de abril de 1958 denunciaron en
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Lima que sus quejas no eran escuchadas por las autoridades
judiciales, political ni policiales de la provincia de Huari,
mientras el arrendatario habia conseguido el apoyo de ellas
para despojarlos de sus parcelas. Caso similar ocurri6 con los
colonos de la hacienda Uchusquillo, que ,segin infomaci6!n del
diario "La Prensa" de Lima (23 marzo de 1956), los d'ri-
gentes de los colonos fueron encarcelados por las autoridades
de la provincia de Huari, parientes y amigos del hacendado.
Todos estos hechos muestran la veracidad del siguiente
dicho popular en aquellas zonas: "mAs vale una vara de
juez, que cien de justicia".
3) PATERNALISMO. Los patrons asumen cierta con-
ducta paternal hacia los peones, pero en beneficio propio.
Consideran que al aceptar o como ellos dicen "tolerar" peones
en ,sus tierras, estAn realizando labor humanitarian; con esto
creen vivir de acuerdo a los principios cristianos, hacienda
e! "bien al pr6jimo". En las oportunidades que son c'ensura-
dos por la vida miserable de sus peones, se ,siente: y se creen
cfendidos; la critical es considerada "desleal" y "ofensiva" al
honor, piensan que sus sacrificios perscnales y sus dotes de
hombres de bien no son valorados por la gente "envidiosa"
y "mezquina", se estiman como las victimsa" de la nialedis-
cencia; de explotadores aparecen como explotados; se creen
protectores y be'nefactores del campesino por el hecho de que
en deternlnadas 6pocas del afio, generalmente al concluir las
cosechas, les regalan alimentos y aguardiente y les prestan
ayuda econ6mica (en species) o "socorro" a los funcionarios
de fiestas locales. Estos "beneficios" han motivado para que
algunos "indigenistas" digan: "el duefio o patron es conside-
rado como un protector y como tal respetado y bie'n servido"
(Po:-ce de Le6n 1952: 162).
4) RECUERDO FAMILIAR. En nuestros dias, la per-
petuidad de un bien en manos de determinadas families con-
tintia siendo un aspecto important en la tenencia de la ha-
cienda.
Muchas haciendas no son vendidas invocando el "recuer-
do familiar", es decir, el inmueble simboliza la unidad fami-
liar a traves de varias generaciones. Hay haciendas que no
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han sido vendidas por ensimismamiento y preocupaci6n de
"honrar" y no "manchar" el buen nombre de la familiar; la
resistencia para la vehta es mayor cuando se supone que la
propiedad pasar6 a manos de indigenas, pues muchos los
consideran como responsables de la muerte de sus antepasa-
dos y estiman que no puede haber peor "deshonra familiar"
al vender la propiedad a "pirvientes y verdugos de la fami-
lia". Debido a estas circunstancias, es possible que algunos
propietarios hayan preferido obsequiar o donar sus haciendas
a instituciones de beneficiencia o a la iglesia, antes que ven-
derlas u obsequiarlas a los campesinos. Se explica de este
modo, las clAusulas especiales en testamentos indicando que
cl inmueble nujnca sea vendido.
EL PATRIMONIO. Consiste en la bfisqueda de segu-
ridad econ6mica y social a traves de la posici6n de bienes
raices. Los padres de familiar se preocupan de former el pa-
trimonio de sus hijos, y a la vez, los hijos se preocupan que
sus padres tengan patrimonio para la vejez. La hacienda
constitute un patrimonio important deseado por todo mes-
tizo para si, su familiar y descendientes. La m.isma aspiraci6n
tienen los coloaos pero sin oportunidades para alcanzar, no
s61o por razones econ6micas sino tambien sociales.
GENEROSIDAD Y HOSPITALIDAD. El hacendado
puede ser mezquino y avaro con sus peones pero casi nunca
con su,s amigos, el .clero, las autoridades y los politicos a quie-
nes obsequia los products que obtiene de mejor calidad. Es
costumbre que el hu6,sped debe ser atendido "a cuerpo de
rey" durante su visit a la hacienda: comida, bebida y recrea-
ci6n, asi tendrA "gratos recuerdos" de su estada en la ha-
cie-nda y "mayores obligaciones de gratitud".
No seria arriesgado afirmar, que la clase dirigente del
pais compare de los beneficios de la hacienda.
7) AFICION. Aunque la mayoria de los hacendados
no se preocupan por superar sus conocimientos empiricos
de explotaci6n agropecuaria, ansian sobresalir como aficio-
nados", o sea, cultivan una inclinaci6n hacia cierto,s anima-
les, Arboles frutales, flores o actividades recreativas que acre-
centan su prestigio.
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No hay hacendado que no sea aficionado a los caballos de
paso y aparejos con arreos de plata que muchas veces simbo-
lizan la tradici6n familiar. Las corridas de toros constituyen
otra afici6n que usualmente son costeadas por los hacendados.
En cada region existen "toros matreros" (jugados en varias
corridas) que causan la muerte a mAs de un beodo; el mayor
niimero de muertos aumenta la fama del animal y por ende
la de su propietario.
Otras aficiqnes son, la cria de perros bravos y gallos de
pelea. Cada animal tiene nombre y nutrido repertorio anec-
d6tico que constitute el tema de conversaci6n en las tertulias
provincianas.
La esposa del hacendado ademAs de compartir la afici6n
de su esposo, tambien tiene la suya. Las flores y los Arboles
frutales son su preferencia. Para todas estas aficiones tienen
phones especializados que dedican integramente su tiempo a
ellas.
8) FAMA. Todo hacendado aspira a tener "fama" por
la calidad de sus products agricolas y ganaderos. Esta fama
generalmente le es otorgada por individuos que obtie,-en
beneficios de ellos, como los comerciantes intermediarios, pro-
pietarios de vehiculos de carga, las autoridades y amistades
que comparten de su generosidad. Muchos hacendados "fa-
moisos" no participan directamente en la conducc'6n de sus
funds, puesto que esta labor esta encomendada al adminis-
trador mayordomo, ,'capataz o caporal no siempre es pro-
fesional, sin embargo, presumen conducir personalmente sus
cultivos o ganaderia mejor que los agr6nomos, quienes fre-
cnentemente son objetos de satiras y menosprecio convirtien-
dolos en personages de sus anecdotas.
9) MACHISMO. La apreciaci6n de John GilFn (1955:
493) sobre "macho" en Latinoamerica es el mimo concept
generalizado en las serranias del Peril, en donde tambi6n.
"macho" corresponde a un tipo ideal de personalidad social
masculine. Ser propietario de una hacienda y explotarla para
nuchos signifca ,ser "macho". Se afirma en muchas regions
que no es suficiente poseer una hacienda para ser rico silo
que es necesario ser "macho", tener habilidad y atributos de
masculinidad para manejar a la buena o a la mala a los in-
dios y sacar provecho de ellos.
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LA HACIENDA Y SU CONTINU1SMO

Los factors mns importantes que favorecen el continuis-
mo de la hacienda son:
\1) INEFRIACIA DE LA LEGISLATION INDI-
GENISTA.- Desde la Colonia hasta nuestros dias muchas
leyes y dispositivos han sido promulgadas con el prop6sito
de "proteger" la vida y el trabajo de los campesinos compren-
didos dentro de las haciendas, pero ellas fueron dadas con
un sentido caritativo y no basadas en los derechos humans.
Usualmente el campesino indigena es mencionado como ob-
jeto de caridad y no como una persona humana con dereclios
y deberes, miembro de una sociedad organizada, con tradicio-
nes, normas y valores sociales propios. Asi por ejemplo, casi
no hay diferencia en forma y contenido entire una ley que pro-
hibe la caza de vicufias (Ley N' 9147) y otra que prohibe
el enganche de indios (Ley N 1183). Tal hecho trasciende
en las relaciones mestizo-Indigenas, puesto que el individuo
que nace y crece en un medio indigena Ino es como una persona
con derecho a la nacionalidad y a la justicia sino simplemente
se le identifica como "indio" que puede o no ser protegido.
Como vemos, estas medidas legislativas que fueron y se-
guirAn siendo inoperantes mientras no se modifiquen las con-
diciones materials y sociale,s en las que se hallan los campe-
sinos y existan organismos y autoridades id6neas encargadas
de vigilarlas y ejecutarlas.
2) LA ADMINISTRATION PUBLIC. Los cargos
mas importantess de la administraci6n public, y en especial
los del poder judicial, estAn direct o indirectamente baio el
control de los hacendados. Muchos magistrados de las Cortes
departamentales son hacendados, hijos o hermanos de aque-
llos, que ejercen sus funciones frecuenteme;nte en el lugar
o la region donde tienen sus bienes.
La posici6jn privilegiada de los hacendados dentro de la
estructura administrative del pais, tienen su origen en el


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tipo de educaci6n que imper6 hasta hacen tres decadas en el
Peri; la educaci6n superior al ser privilegio de los ricos, per-
miti6 que los cargos mas importantes de la administraci6n
plblica y de justicia fueran desempefiados por ellos. Fud una
forma de consolidar su posici6n social y econ6mica. En nues-
tros dias ain se afrontan rezagos de tal sistema, es decir, se
pretend heredar o convertir en privilegio de casta ciertos
puestos piblicos.
En los filtimos afios, muchos miembros del poder judi-
cial y de la administraci6n en general provienen de las classes
soc;ales bajas, especialmente de la media y aunque se ini-
cian s'n vinculaciones con los hacendados terminan identifi-
cAndose con estos. El tiempo se encarga de que los hombres
sin vipnculaoi6nes familiares, econ6micas o regionales, por
desempdio de sus cargos y el fen6meno de movilidad social
vertical, se conviertan en uno de los "intimos" Amigoo) de
los hacendados. Estos oexos de amistad permiten servicios
mutuos, o sea que el hacendado ofrece seguridad social al iue-
vo funcionario piblico y en reciprocidad dispone de los servi-
cios de 6ste, o en otros t6rminos, el poder estatal estA al servi-
cio del hacendado.
No estAn equivocados los dirigentes de la Federac:6n de
Campesinos del Perui cuadndo afirman, que durante los conflic-
to, entire hacendados y colonos "las autoridades del trabajo,
political y judiciales en provincias... se parcializan con los
terratenientes y conces;onarios" (La Tribuna, 3 Enero 1961).
Tamli'n la falta de un regimen democrAtico stable y la
discriminaci6n ideol6gica han permitido que el Congreso y la
administraci6n pfblica esten representados y desempeiiados
por elements provenientes del grupo hacendado o vinculad)s
con 6ste, situaci6n aue favorece una centralizaci6n complete
dc toda ;niciativa y activ;dades administrativas y que mantie-
re el statu auo co-i respecto a la tenencia de la tierra. ITn hecho
fehaciente relacionado con esta afirmaci6n, con,stituye la Lev
9125 y sus amoliator:as (Ley de eqpropiaci6n forzosa) pro-
mulgada durante el regimen anterior v que cont;ene dispositi-
Nos aue s6lo benefic'an a Ins nropetarios y no a los campesi
ncs. como es el car6cter nerentorio del napro total cel innrieble
exprop-ado y mediante el cual se impide la adquisici6n de pro-


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piedades rurales a los colonos o peones, quienes no estin en
condiciones de hacer grandes inversiones en forma inmediata
ni obt-ner cr6d.tos bancarios. Naturalmente, no podia espc-
rarse leyes de otro espiritu si fueron inspiradas y discutidas
por hacendados y elements ideol6gicamente identificados con
cllos.
3) ANALFABETISMO Y MONOLINGUISMO. Los
peones de las haciendas representan el sector a salfabeto mis
numeroso. Segfin el censo de 1940, los departamentos del
Sur con mayor nimero de haciendas (Cuzco, Puno, Huancave-
lica y Apurimac) tenian el porcentaje m6s alto de analfabe-
tismo en el pais (81.45% y el 90% de su poblaci6n era de
habla Quechua y Aymara). Los departamentos de A'ncash y
Hudnuco les seguian en porcentaje de analfabetismo y mono-
linguismo. En 1959, el analfabetismo codnstituia el 78% de la
poblaci6n total del Cuzco (P.R.D.S.P, 1959).
La mayoria de las haciendas carecen de escuelas sin em-
bargo de existir dispositivos que les obliga sostenerlas y si
las tienen son escuelas estatales y mal dotadas.
Otras causes del analfabetismo son: la ocupaci6n de los
nifios campes'mos en las actividades agropecuarias de la ha-
cienda y de su misma familiar asi como tambidn la falta de
medios modernos de ,propaganda y comunicaci6n que mantie-
nen aislados a los peones, ce manera que, los que saben leer
con el tempo se convierten tambidn en analfabetos por la falta
de practice, ya que no adquieren peri6d'cos ni revistas y sobre
todo estimulos para incrementar sup conocimientos, de este
modo, se mantienen ignorantes del desarrollo del pais. El fini-
co canal de informaci6n es la hacienda: del patron al servidor.
4) DEPENDENCIA DEL PEON A LA HACIEN-
DA. El traditional s;stema social de la hacienda obliga al
cr'mpesino asumir una conduct de dependencia hacia ella, a la
que consider su in.ca fuente de recursos. El apego del pe6n
a la hacienda puede expFcarse como una forma de seguridad
social y econ6mica. Desde su infancia agrcultor, el campe-
s'no no estA preparado para buscar otra alternative que la
tradicional, para solucionar sus problems econ6micos cotidia-
nos. La agriculture para el, no s61o es ocupaci&'n sino un modo


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de vida que lo vincula con la tierra, por la que siente una
intense devoci6n personal e identificaci6n con ela.
En la hacienda el pe6n ha construido su vivienda, cria
sus animals, que sin embargo de su escaso valor tiene signi-
ficado social y econ6mico para su familiar. Las parcelas cedidas
por el hacendado han sido mejoradas a trav6s de muchos afios
y a costa de innumerables privaciones y trabajos; tambi6n po-
seen algunos Arboles frutales o madereros, bienes que coi.sti-
tuyen todo su capital y representan su seguridad econ6mica.
Ademas del aspect econ6mico, los diversos elements
que componen el medio ambiente crean un mundo de especial
,ignificado sentimental para el indige:ia: recuerdos de la in-
fancia, adolescencia, vida amorosa, los recuerdos de sus ante-
pasados, etc., conjunto de elements que indudablemente i!.-
fluyen para que el campesino de las haciendas tenga gran ape-
go por la tierra y soporte con estoicismo ,su estado de sujeci6n.
5) SOLIDARIDA ENTIRE HACENDADOS. Sia em-
bargo de las enpemistades y rivalidades entire hacendados, cuan-
do se produce situaciones que pueden original cambios en
favor del campesino, ponen ea tregua sus discrepancies y ha-
cen causa comiln surgiendo la unidad del grupo.
Esta solidaridad entire hacendados se manifiesta espe-
cialmente en las pocas oportunidades que hay movimientos de
protest de los campesinos. En estos casos, los hacendados
cobijados bajo el nombre de alguna instituci6n piden o pro-
testan, a traves de comunicados, por "la falta de garafltias
para la propiedad privada". De esta manera, la Asociaci6n
de Ganaderos de Lanares del Peri hizo publicar en todos los
diaries de Lima (19 de Octubre de 1960) un comunicado de-
nunciando "atropellos y asaltos de propiedades" y a la vez
reclamaba del Gobierno y del Congreso "el cumplimiento de
las garantias que la Constituci6n otorga" a la propiedad pri-
vada. Tambien se observa esa solidaridad en las pocas opor-
tunidades en que los organismos del Gobierno expiden re-
soluciones y dispositivos legales favorecienido a los indigenas.
La resistencia se inicia en forma de memorandum que pre-
sentaa al Gobierno solicitando recon,sideraciones o derogatorias
Cuando sus peticiones -o surten efecto, asumen una conduct
pasiva aparentando ignorar los elements legales que pueden
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afectar a sus intereses; a veces los interpretan a su modo, ha-
c'indolos aparecer como lesivos a los intereses de los campe-
sinos u otros sectors, o recurren a la petici6n de excepc'ones
a travis de las autoridades locales mediante el uso de la "a-
mistad", la dadiva o el soborno.
Otra manifestaci6n de esta solidaridad, tambi6n 5e obser-
va cuando los peones expulsados de una hacienda no son acep-
tados en otras. Los hacendados se cuidan de los "desleales" y
"traidore,s".
(6) FALTA DE SOLIDARIDAD Y DE CONCIEN-
CIA DE GRUPO. Entre los campesinos de las haciendas se
observa falta de unidad de grupo, espec'almente cuando se
trata de secundar asuntos de trabajo y propiedad contrarios
a los intereses de "sus patronss. Seguin parece, esta conduct
cbedece a la estructura social traditional del grupo y factors
psicol6gicos.
Muchas comunidades que viven dentro de las jurisdic-
clones de las haciendas se coniponen de moeties o de patri-
sibs, que se caraterizan por la unidad que existe entire sus
miembros pero no en terminos de-comunidad, debido especial-
mente a discrepancies en la lucha por tierras que ha orig:nado
la envidia o desconfianza entire ellos. Esta situaci6n permit
al patron actuar como element de uni6n del grupo y evita
-sin saberlo- que 6ste desarrolle sus propios elements de
unidad.
En terminos personales y morales, se observa que el cam-
pesino vive en estado de dependencia y lealtad hacia el hacen-
dado, hecho que impide que las iniciativas o gestiones que ten-
gan por objeto cambiar el estado de cosas tropiecen con la
desconfianza de los campesinos, quienes a pesar de saber que
son explotados confian mAs en las ventajas que pueden obte-
ner de sus relaciones con el patron, antes de arriesgarse en ges-
tiones cuyo 6xito es dudoso, ya que el fracaso les haria victi-
mas de las represalias del hacendado. Por esta misma raz6n,
ante el extraiio ocultan la verdad sobre su miseria, dan falsos
iniormes y presentan una imagen de bienestar y bonanza que
no existe; consecuentemente no es raro encontrar afirmaciones
como lo dicho por los "expertos" de la Oficina Internacional
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de Trabajo, de que los colonos gozan de una "situaci6n feliz"
(OIT, 1955: 18).
Cuando se trata de apoyar alguna petici6n, protest o
queja, casi nadie quiere hacer pfiblica sus opinions y much
menos secundarlas, aun cuando el descontento sea general. Son
pocos los que asumea el lol de "cabecillas" o dirigentes con el
riesgo de ser traicionados a causa de la pantomina de la ex-
trema lealtad hacia el patron. Los campesinos se tornan en
delatores, no por ser incapaces de mantener relacio:nes inter-
personales ni por fidelidad hacia el patron pi tampoco por-
que no qu:eran cambios en su vida, sino porque mediante ese
recurso tienen la unica posibilidad de mejorar su condici6n de
vida, es decir, por la recompensa que siempre el patron otorga
al delator.
De modo, que son pocos los caso,s de cambios motiva-
dos por la presi6n de los mismos colons. Esto favorece que
muchos de los abuses y crimines de los patrons permanezcan
impunes.
AISLAMIENTO SOCIAL Y CULTURAL. Los colo-
nos de las haciendas han ten'do siempre alguna clase de con-
tacto con los grupos mestizos vecinos, pero solo de carActer
fisico, ya que culturalmente las relaciones son superficiales
debido a la diferencia idiomAtica y la distancia social. Los
mestizos frente a los campesinos se muestran co.i sent'mien-
tos de superioridad cultural y biol6gica y la actitud piTblica
de muchos indigenas parece confirmar esta creencia, pues asu-
men una conduct de humillaci6n, sumisi6n y temor, auto-
clasificindose como miembros de un grupo cultural :nferior.
8) INFLUENCIA DEL CLERO. Indudablemente con
prop6sito de no alterar lo- intereses de la sociedad en que par-
t:cipan, los miembros del clero, con pocas excepciones, difu1-
den entire los indigenas la idea del conformismo ante el actual
estado de cosas, favoreciendo ,su cont'nuidad. Las recompelp-
sas celestia'e, son utilizadas para contrarestar y revrim;r im-
pulsos de rebeldia, asi muchos abuses de patroness son tolera-
dos con resignaci6n y las reacciones de protest se tornani en
claudicaciones y traiciones contra sus propio,s intereses.

42 -





VIII


CAMBIOS EN LA ESTRUCTURA DE LA HACIENDA

En los filtimos afios, la traditional hacienda aidina va
adquiriendo una nueva fisonomia social y econ6mica. El pe-
riodo actual de industrializac.6n del pais ha traido consigo
el aumento de las poblaciones urbanas, originando el creci-
rniento de mercados para los products agropecuarios. y por
ende, un auge econ6mico para los propietarios y conductores
de las haciendas.
Mientras las haciendas de la costa presentan una producci6n
mercantil modern, las and nas inician en imitarlas mediante
una political nueva de inversion de capitals bajo la forma
de "sociedades comerciales", i:ntensif:cando el cultivo de pro-
ductos que tienen aceptaci6n en los mercados, como son: papas,
raiz, trigo, cebada, habas, etc., asi como tambi6n el incre-
mento de la ganaderia. Se observa preocupaci6n por mejorar
las ticnicas de producci6a y aumentar las areas de cultivo;
lo que estA determinando superposici6n de sistemas, intereses
y valores en la producci6n: lo modern impuesto por los
propietarios y lo traditional practicado por los peones, origi-
naildo situaciones de inestabilidad emotional con funestas con-
secuencias sociales.
Una de las causes mas frecuentes del estado de tension
y conflicts entire patron y pe6n, es la teneh'cia y usufructo
de las t:erras. Los hacendados quieren aumentar sus areas de
cultivo o de pastizales sin preocuparse en abrir nuevas t'e-
rras, y recurrent al aprovechamiento de las explotadas por los
peones, a quienes sistemAticamente despojan de sus parcelas
poseidas desde 6pocas inmemoriales utilizando diversos recur-
sos, princ'palmente los legales y las "garantias" otorgadas por
las dependencias del Gob'erno. Un ejemplo de lo dicho consti-
tuye la denuncia del 19 de Agosto de 1958 en el Senado, sobre
el desalojo de 1,200 families de la hacienda San Jose de la
Provincia de AzAngaro (Puno) -prop'edad de la Sociedad
Ganadera del Sur en virtud a un fallo de los Tribu, ales
de Justicia. Se revel6 haberse arrasado decenas de vivendas


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Muchas veces los campesinos son obligados, con amena-
zas de expulsion, a canjear sus parcelas por otras inferiores y
abando'aar sus viviendas que construyeron a travis de various
afios de economic; no tienen otra alternative que aceptar las
nuevas condiciones impuestas por los propietarios o emigrar
a las ciudades de la costa, como estA ocurriendo en los depar-
tamentos de Cajamarca, Cuzco, Puno y Ancash.
En 1953-54 se presenci6 el siguiente caso de desalojo:
en Huapra, (Departamento de Ancash) 8 families fueroyi
obligadas por el hacendado a canjear su,s tierras fertiles por
otras de calida dinferior; 6 familia,s acataron sin protests ni
arrests de rebeldia, debido posiblemente al temor de ser de-
salojadas como las otras dos families que protestaron y tu-
vieron que emigrar. Ehi la hacienda Lauramarca, del depar-
tamento del Cuzco, en 1957 decenas de familas fueron obli-
gadas a dejar sus parcelas bajo el pretexto de que las usufruc-
tuaban ilegalmente, pero que en realidad, el propietario las
necesitaba para sembrar pastos- (Vazquez, 1958).
Otros casos, constituyen lo ocurrido en las haciendas
Fia de Chuyugual y Huayobamba de Huarambal (departa-
mento de La Libertad) en 1955 y 1959 re,spectivamente, que
segin informes periodisticos, los colonos fueron obligados a a-
bandonar sus primitivas tierras de cultivo y buscar refugio en
las parties altas de la hacienda, desliu,s que sus vivie'-das fueron
incendiadas y sus dirigentes encarcelados. Caso similar se
constat6 en la hacienda Villurcu:ni, Puno, en 1956 (Vizquez,
1956).
Los desalojos no se limitan s61o a los colonos de las
haciendas sino tamb'6n a las propiedades colindantes que ge-
neralmente son b:enes comunales, lo que motiva largas y cos-
tosas disputas- judiciales sobre deslinde entire la Comunidad
y la hacienda, como. el caso del litigio entire la Comunidad de
Tacalpo de la provincia de Ayabaca (Piura) y los propietar'os
de las haciendas Cujaca y de El Molino, que estAn litigando
desde hacen 20 afios (La Prensa, 22 octubre 1960).
Caso similar existe en el departamento de Apurimac en
donde la comunidad de Lucuchanga sostiene litigios sobre
tierras con los propietarios de las haciendas de Chantay, Au-
quibamba y Saragcata.
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Los conflicts entire duefios de tierras que reclaman sus
derechos a la propiedad y los campesinos que pugnan por el
derecho a la vida, son innumerables. En los diaries con fre-
cuencia aparecen informacioies sobre reclamaciones, invasio-
nes y hecho de sangre motivados por dispus.tas sobre tierras.
En los iultimos tres afios (1957-60) se han registrado various
choques entire la policia y los campesinos. S61o en la region
andina, y la mayoria de ellos durante cl afio 1960 (segun lo
publicado en Lima), ocurrieron los siguientes:
Chin Chin (Cajamarca) 5 muertos
Calipuy (Santiago de Chuco-La Libertad) 3
Rancas (Cerro de Pasco) 3
Pichirwa (Apurimac) 3 "
Pillao (HuAnuco) "
Huapra (Carhuaz, Ancash) "
Tacalpo (Ayabaca, Piura) 1 "
AdemAs 20 policies resultaron heridos con piedras y palos y
mas de un centenar de campesinos heridos con, armas de fuego
y muchos detenidos acusados por "ataque a la fuerza armada"
y somiretidos a largos y penosos process judiciales ante la Zona
Militar de Policia, miejatras los hacendados aplican represalias
contra los' familiares de "los responsables del conflict" e impo-
nen su autoridad sobre el resto bajo las "garantias political y
polic:ales". Tales m6todos no solucionan en nada el origen del
co.nflicto, sino que al contrario sirven como elemento.s coadyu-
bantes para otros problems, sociales que crean estados de ten-
si6n y se tornan en violencia.
Las usurpaciones de tierras y desalojos de campesinos que
actualrnente ocurren e-i el Peri, tienen gran semejanza a las
que hubieron durante el siglo XV en Inglaterra, cuando los
grande, latifundistas dedicaron las tierras agricolas para la ga-
naderi;i lanar, originando'graves problems, sociales durante la
primera mitad del siglo XVI (Cunow, 1933: 88).
La pugna por la tierra no es la finica fuente de conflict
entire el peonaje y los propietarios. La demand de los conduc-
tores poi mayor nfmero de horas de trabaio origiia tambiin
fricciones, porque en muchas haciendas donde se habian reduci-
do las obligacones de trabajo se pretend implantar iuevamen-
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te el mayor n6mero de dias de labor y con el horario de "sol
a sol". Los propietarios exigen ocho horas de labor efectiva
como a los obreros de los centros urbanos, olvidando que los
peones emplean de 10 A 12 horas diarias en los trabajos de la
hacienda, considerando las largas caminatas que jnecesitan reali-
zar para llegar al lugar de su labor. En real!dad, el peon trata
de trabajar lo menos y el hacendado hacerie trabajar lo mAximo,
pero este iultimo domina la situaci6n, ya sea por la persuaci6n
ofreciendo alcohol y coca, la amenaza o el uso de la fuerza.
Otro hecho important y necesario de menci6n es la nue-
va forma que los hacendados han adoptado para asegurarse
la mano de obra barata para la agriculture u otras activida-
des. El inversionista provinciano arrienda haciendas con peo-
naje numeroso para emplearlos en los trabajos de las hacien-
das de su propiedad; si no es propietario de haciendas, los
utiliza en trabajos de construccic)ies en los centros urbanos y
a veces en actividades miners. Los peones protestan con fre-
cuenc:a por los traslados que son objeto fuera del lugar de su
residencia pues les so,a antiecon6micos ya que necesitan pro-
veerse de alimentos y cama, ademAs, malgastan su,s ratos de
ocio porque estan lejos de su casa, asi mismo, exponen su
salud con el cambio de alimentaci6n, clima o el contagio de
enfermedades. El capitalista acalla las protests, unas veces
otorgAndoles pequefias gratificaciones monetarias o products
agricolas o con una political bondadosa de cederles tierras de
la propiedad arrendada, y otras veces, con el uso de la fuerza
political o policial. Esta filtima media e.stf muy generalizada
en el Callej6n de Huaylas (Ancash), como lo prueba una vez
mrns la denuncia'de los colonos de la hacienda, Canchirao (Yun-
gay, Ancash) aparecida en el diario La Tribuna (9 octubre
de 1960).
De este modo, los hacendados fiscalizan el trabajo de los
colonos y los obligan a un esfuerzo contrario a sus intereses.
Abusos que casi nunca pueden denunciar por temor a las re-
presalias del patr6n.
Otro aspect important en la trasformaci6n actual de la
hacienda, es la intervenci6h de poderosos capitalistas y finan-
cistas nacionales y extranjeros que estan comprando o arren-
dando haciendas y funds en la sierra. Ahora el industrial, el
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reftista o financista tambi6n es hacendado. La mayoria de
e,tos capitalistas estin vinculados entire ellos, ya sea por per-
tenecer a los mismos cohsorcios financiers o por nexos fami-
liares; usualmente sus negocios los realizan con creditos de los
bancos eistatales, cuyos directories estan controlados por el
mismo grupo, de esta manera, no es raro que mas del 75%
de los creditos del Banco de Fomento Agropecuario del Peru
sea,n otorgados para la agriculture con fines industriales (Mo-
re; 1958: 225) en la costa, mientras que las ganancias las
invierten en adquisiciones de haciendas en la sierra.
En consecuencia, la economic de la hacienda y el status
social del hacendado sigue dominando la vida national.
Esta nueva prActica monopolizadora de tierras tiende a
generalizarse en toda la region a:ndina, const;tuyendose en
trust y permitiendo a un reducido numero de families contro-
lar el mercado de producci6n y de consume, mientras los cam-
pesinos andinos no tienen mas alternatives que emigrar a otras
regione,s y tornarse en asalariados. Este fen6meno es simil a lo
ocurrido en Inglaterra durante el siglo XVIII, cuando unos
pocos capitalistas monopolizaron la explotaci6n de las hacien-
das mis grandes y eliminaron la pequefia agriculture (Cunow,
1933: 88).
Recapitulando: uno de los efectos inmediatos que el pro-
ceso de industrializaci6n del Perui ha producido en el sistema
traditional de hacienda andina, ha sido la conversion de 6sta
--antes ,simple "propiedad" para maitener una posici6n so-
cial- en u.-a entidad de tipo conrercial. Hay interns en el
aumento de la producci6n agropecuaria empleando ticnicas
tradicionales o mediante la introducci6n de algunos elements
modernos, lo que ha traido consigo el deseo de poseer mts
tierras y el aumento del valor de las haciendas, en especial de
aquellas con "gente propia" o "peones de linea" y con acceso
a las vias de comunicac;6n. De otro lado, se observa la con-
ce'atraci6n de las propiedades de gran extension, en manos de
poco,s cap:talistas para ser convertidas en haciendas agricolas
ganaderas. Esta situaci6n no ha mejorado la condic:6n de vida
del campesino, sino que al contrario la estA agrabando al origi-
nar estados de tens;6n, conflicts, hechos de sangre y emigra-
ciones hacia los centros urbanos y haciendas de la Costa. Esto
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uiltimo, esta favoreciendo la formaci6n del grupo cultural
choloo", que es intermedio entire el indigena y el mestizo. Este
grupo se distingue por su procedencia indigena, por residir
entire lo rural y urban, participar activamente en la vida eco-
rdmica del pais, y sobre todo, por su comportamiento inde-
perdiente y agresivo, pues se jacta de "vivir de su trabajo"
y gozar de amplia libertad. Parece que esta conduct refleja
su desajuste cultural, frente al indigena y el mestizo. No se-
ria arnesgado adelantar, que los cholos asumirin el rol mas
active en caso de situaciones violentas, por razones de su mo-
vilidad vertical y horizontal.

UNA SOLUTION PACIFICA

En el Peri, el sistema de hacienda y peonaje se implant
en la 6poca colonial como empresa capitalist capitalismo
colonial). El conservadorismo, paternalismo y catolicismo de
la cultural hispana y la estructura de la organizaci6n social del
Incanato facilitaron su formaci6n. En la actualidad, las
haciendas andinas mantienen su organizaci6n y fines quasi-me-
dievales, sobre todo en lo que respect a la situaci6n de los
campesinos colonos que viven dentro de sus jurisdicciones y que
se caracterizan por tener bajos niveles de vida, motivados no
s61o por el empirismo de sus tecnicas de producci6a, la peque-
ia extension de sus parcelas y el crecimiento natural de la po-
blaci6n, sino tambien po- el aislamiento social al que estin so-
met:dos sin otras alternatives que las tradicionales para re-
solver sus problems. Y algo mas important, desde la Co-
lonia, el campesino es considerado como un objeto de propie-
clad e instrument de producci6n cuyo valor es intrinseco a la
tierra, como se express un hacendado de Huaraz (Ancash),
ante un periodista mixicano: "una propiedad vale mas cuan-
to mas indios tiene" (Mejia, 1955: 10). Es por 6sto, cue en
las tasaciones o valoraciones de los funds toman en conside-
racion, juntamente con el casco de la hacienda, la cantidad de
colonQs o "peones de linea" residents en el inmueble.
La vida y el bienestar de los colonos estan sujetos a la vo-
luntad del patron, por la degradante dependeaicia econ6mica y


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psicol6gica en que los mantiene este, privAndolos de hacer algo
pur iniciativa propia para cambiar y mejorar su situaci6n. Es-
ta realidad confirm la,siguiente tesis del Profesor Lynn-Smith
(1959: 36) : el "hombre que pasa su vida como pe6n o traba-
j,.dor agricola no tiene oportunidad de desarrollar las carac-
tei sticas superiores del ser human y de la perso;nalidad";
ciL cunstancia que favorece al hacendado para continuar usu-
fi ictuando la mano de obra gratuita y de los demos beneficios
e,.umerado-. en la secci6n V.
Se puede afirmar, que el sistema actual de hacienda con
peonaje es uno de los principles factors determinntes para
11 continuismo del problema indigena y tambidn del atraso eco-
n6mico, politico y social del pais, ya que ademAs de sus carac-
,eristica,s sefialadas, control grain parte de la vida regional
y national a traves de sus instituciones, logrando de esta ma-
hera m?'ntener la posici6n del poder y evitando los cambios
que podrian amanazarlo.
Esta es la raz6n por la que los hacendados se oponen
a los programs encaminados a mejorar la situaci6n de los
campesinos, como sucedi6 con la,s "'B'rgadas de Culturiza-
ci6n Indigena" durante el primer gobierno presidential del
Dr. Prado (1940-45), a las que desprestigiaron e hicieron di-
solver mediante diversos recursos, entire otros, la intervencion
en el Congre,so Nacional de los parlamentarios provi'ncianos
de extracci6n terrateniente que s61o defendieron sus intereses,
mientras los partidos de izquierda estuvieron proscritos. En;
1958-59, en el Callej6n de Huylas (Ancash) se observ6 similar
conduct con respect al Proyecto Perl-Cornell; en esta opor-
tunidad los hacendados utilizaron el prestigio del club de Ro-
tarios de Huaraz para comprometer a las instituciones profe-
sionales de esa ciudad y solicitar al Gobierno, la reconsidera-
ci6di de la Resoluci6n Suprema que ardenaba la expropiaci6n
del fundo Vicos a favor de los colonos vicosinos, propiedad
de la Sociedad de Beneficiencia Pilblica de Huaraz y sede de
las investigaciones sociales del Proyecto Peru-Cornell. Inten-
to que fracas6 al pronunciarse a favor de la expropiaci6in, los
partidos politicos de izquierda, las organizaciones laborales
y la CAmara de Diputados del Peril a pesar de la oposici6n


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de algunos diputados ancashinos, que sin ser hacendados, por
compromises politicos se identificaron co;n ese grupo. Como
es natural, despu6s de esta derrota se inici6 una s6rdida cam-
pafia de desprestigio contra el Proyecto Pert-Cornell, tratan-
do de negar los logros alcanzados en Vicos y utilizando para
ello ataques personales muy lejos de plateamientos series que
degeneraron hasta la calumnia, al pretenderse comprometer a
Vicos en los sucesos de sangre habidos en la hacienda vecina
de Huapra en Agosto de 1960 (Izaguirre y otros, 1960: 3).
Las comunidades que han alcanzado mayor desarrollo
econ6mico y cultural, son aquellas que estin alejadas de la
influencia de estas haciendas de rezago colonial. Puede citarse
como ejemplos, a las comunidades del valle de Mantaro, Junin
y de la provincia de Bolognesi, Ancash. Como es obvio, el
progress de una region estd en relacidn inversa al mnmero de
haciendas que existen en ella.
En terminos sociol6gico,s, la hacienda es un active e!e-
mento de poder no s6lo por su caracteristica fisica sino porque
proporciona status, posici6n social y ciertos derechos y pri-
vilegios a un grupo minoritario que ejerce dominion sobre un
nuimeroso grupo de campesinos que viven dentro y fuera de su
jurisdicci6n, bajo alguna formaa de 'servidumbre. AdemAs,
controlan los mecanismos para oridetar la opinion pfiblica, cir-
cunstancia por la cual acallan muchos hechos relacionados con
los campesinos y que pueden perjudicar sus intereses. Luego
el problema del indio, e. su sentido cultural, hist6rico, socio-
l6gico y politico, estan relacionado con los problems emana-
dos del poder en la organizaci6n national.
En los illtimos afios se observa que los hacendados estin
reforzando su poder, especialmente en lo politico, mediante
la adquisici6n y explotaci6n de haciendas y funds en conco-
mitancia con los capitalistas industriales, especialmente con
los miembros de la elite gobernante, mientras los campesinos
tienen cada vez menos oportunidades para hacer valer sus de-
rechos y mejorar sus condiciones de vida.
Los hacendados controlan los puestos claves del gobierno
e Impiden las reforms sociales y econ6micas recurriendo a
medios legales dilatorios y promesas de reform agraria a-
compafiadas de gran publicidad. Various ministros y muchos
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parlamentarios del actual regimen son hacendados. Basta ci-
tar, que en la CAmara de Senadores (1961) 5 de los 8 miem-
bros de la "comisi6n encargada de estudiar el proyecto sobre
reform agraria" (El Comercio 9 agosto de 1961) son hacen-
dados o accionistas de sociedades agricolas o ganaderas. Asi
mismo, various parlamentarios han tenido conflicts con los
colonos de sus haciendas, como en el caso de la massacre de
Chin Chin donde nurieron 5 campesinos (Reforma Agraria,
N 1, abril 1961). Igualmente, el propietarlo de la hacienda
Sinto (Huancavelica) es un senador que, segin informes pe-
riodisticos, durante los meses de octubre y noviembre de 1960
se opuso a la formaci6n de un sindicato de trabajadores en su
hacienda, para lo cual utilize los pervicios de las autoridades
de la provincia nombradas a propuesta de il-y los campesi-
nos fueron perseguidos y encarcelados por acusaci6n de fomen-
tar disturbios.
Como repetimos, la hacienda andina es un element ne-
gativo para el desarrollo socio-econ6mico del Perfi, ,si em-
bargo no existe una clara comprensi6n sobre su 'naturaleza
y efectos, por lo que hemos creido necesario insistir -a parte
de haber sido referido por muchos- y a la vez sugerir su
tran,sformaci6n a un nuevo sistema econ6mico que beneficie
a la comu'nidad local, a la region y al pais. Mientras no se
realize este cambio, ning6n planteamiento sera efectivo para
incorporar a los campesinos indigenas dentro de nuestro ac-
tual process socio-cultural.
En el Peri se debe admitir que la bisqueda de soluciones
a) problenra del indio y al desarrollo econ6mico national esti
estrechamente ligada con la necesidad de una verdadera refor-
ma agraria, la que debe iniciarse co:n la liquidaci6n del siste-
ma de hacienda y peonaje, 6nico medio de evitarse mayores
derramientos de sangre y lograr cambiar la traditional estruc-
tura social y econ6mica del pais y la mentalidad feudal de su
elite. S61o asi se obtendrI la integraci6n del Perit rural en la
vida modern.
Al afirmar que es necesaria la trasformaci6n del sistenia
traditional de hacienda para la incorporaci6n de los campesi-
nos indigenas a la realidad national, no se propugna terminar
con la gran propiedad, por cuanto su sola liquidaci6n no so-


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do en perjuicio a la clase media urbana. Ante este hecho es
necesaria una nueva political agraria que beneficie a los cam-
pesinos y a las ciudades, esto es, un nuevo sistema de tenencia
de las tierras juntamLnte con programs econ6micos y educa-
tivos, fno s61o para el indigena sino tambi6n para los grupos
cholos y mestizos que integran la estructura regional, pues la
economic de ambos no difiere, y ademas, porque no se puede
tender un s6lo segment de la sociedad sin crear repercucio-
nes en el resto del sistema.
Un medio eficaz para iniciar la transformaci6n de tal sis-
tema seria la expropiaci6n por compra de las haciendas con
peonaje para ser vendidas a precio de costo a los mismos colo-
nos. que pagarian su valor con las utilidades de la explotaci6n
agricola o ganadera del fundo. Con dicho objeto, los campe-
sinos serian asesorados-hasta el moment que puedan condu-
cirse solos- por los diferentes organismo.s t&cnicos estatales o
internacionales. Asi mismo, se les otorgaria creditos de avio
agricola, fomento ganadero, forestaci6n, etc. a travys de los
bancos estatales. De otro lado, el control administrative y
econ6n ico del fundo estarian en las manos de dirigente,s que
representarian a todos los grupos locales, los que serian elegi-
dos democraticamente por voto secret y peri6dicamente reno-
vados.
La realizaci6n de esta sugerencia, no requeriria la crea-
ci6n de organismos nuevos, sinlo que finicamente se utilizarian
los existentes; tal vez esta seria una forma de dar ocupaci6n
a muchos organismos que no cumplen casi ninguna funci6n
en benef!cio del Estado, tales como los Servicios Regionales
del Mihisterio de Agricultura. En cuanto a los creditos, seria
del caso que el Banco de Fomento Agropecuario cambiara
su actual political credicia, en el sentido que, el 75% de los
creditos sean para los campesinos en lugar de los grandes a-
gricultores, quienes siempre trabajan con dinero estatal, mien-
tras sus ganancias son empleadas en otras finanzas o conipras
de haciendas.
El procedimiento a seguirse para la ejecuci6,. de lo ex-
puesto ,seria: expropiado el fundo, se abolirian las diversas
obligaciones de servidumbre y el privilegio de familiar, pero
se mantendria el statu quo e(n la tenencia de las tierras hasta


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que los colonos hayan recibido suficiente educaci6,a en admi-
nistraci6n y ticnica, a fin de que, con suficiente madurez ello
lucionaria el problema; tampoco se insinfla revivir el u
del incario, ni se recornienda la "parcelaci6n" tan fr ente-
nente menc:onada por los politicos, porque las p elaciones
mal Ilevadas y sin reglamentaci6n del derecho rencial con-
ducen al minifundismo que es antiecon6mico contrario a los
intereses nacionales. A este respect, se tene el ejemplo de
muchas haciendas que ahora estin e oder de campesinos y
ban dejado de ser empresas de pr ucci6n; basta citar las ha-
ciendas de Huapin, Catay y P pac, propiedades de las bene-
ficiencias de Yungay, Car z y Huaraz respectivamente, lu-
gares en que los colon se han convertido en arrendatarios
y se han dividido el ndo de acuerdo a sus posibilidades eco-
n6micas. Con es cambio, los colonos han ganado social y
econ6micame porque ha sido abolida su servidumbre, y
ademis, c uno tiene mayor cantidad de tierras para culti-
var y i ertad para obtener otros ingresos, y sobre todo, hay
res por la dignidad individual. Pero en cambio, la hacienda
io abastecedora de los mercados regionales ha desapareci-
mismos puedan realizar los reajustes necesarios en la tenencia
de la tierra. De esta manera la hacienda continuarf funcio-
nando como una empresa de producci6n agricola o ganadera,
pero no en beneficio de un solo indiv;duo o familiar sino de
todos los colonos, quienes seria-n accionistas y braceros con
derecho a jowales. Al mismo tiempo, tendrian la oportuni-
dad de similar las innovaciones introducidas a travis de los
proyectos conduc;dos por los organismos asesores y Ilevarlas
a la practica en sus respectivas parcelas.
Mediante este m6todo se tendria en cada hacienda expro-
piada la pequefia y la gran propiedad, puesto que los colonos
serian propietarios de sus respectivas parcelas y accionistas
de las tierras que fueron explotadas por el hacendado, de las
que obtendrian fondos no s61o para pagar el valor de la ex-
propiaci6n, sino tambiin para establecer creditos mndividuales,
financial la ejecuci6n de proyectos especificos de desarrollo
social en las Areas de educaci6n, salud y nutrici6n, y ademrs,
para percibir ingresos de caricter permanent en forma de di-
videndos y jornales. De esa manera, las futuras comunidades
553 -






gozarian de independencia econ6mica para desarrollarse por
si solas sin necesidad de eperar favors politicos a costa del
erario national.
El plan bosquejado no es ideal, sino sumario del que
actualmente se esta ejecutando en Vicos, conducido por el Pro-
yecto Perfi-Coraell y el Instituto Indigenista Peruano (Plan
Nacional de Integraci6n de la Poblaci6n Aborigen) en co-
laboraci6n con las siguientes entidades estatales: SCIPA
(Servicio Cooperativq Interamericano de Producci6a de A-
limentos) que opera a traves de su Programa de Credito A-
gricola Supervisado (PCAS); el Banco de Fomento Agro-
pecuario del Periu que proporciona credit de avio agricola;
la Direcci6n de Educaci6n Fundamental y del Adulto que
intervene a travys del Nficleo Escolar CampesiAo; la Unidad
Sanitaria del Callej6n de Huaylas, dependencia del Ministerio
de Salud Pfublica en la region, que tiene a su cargo el pro-
yecto materno-infantil y de medicine preventive y curativa;
la Universidad Nac.onal Agraria que conduce programs re-
lacionados con el cultivo de maiz; y otras instituciones mis
Holmberg, 1959: 12-16).
De lo anterior se desprende, que paralelamelte al desa-
rrollo eco'n6mico referido, deberin iniciarse proyectos especi-
ficos en los aspects de Educaci6n, Salud, nutrici6n y otros
con el objeto de capac tar a las futuras generaciones no s6lo
para que sean agricultores sino para que tengan tambiJa otras
ocupaciones, ya que al no fomentarlas, los campesinos conti-
nuarian ignorarado otros medios de subsistencia y se correria
el riesgo de' caer en el parvifundio y la actual hacienda desa-
pareceria como empresade producci6n en perjuicio de la eco-
nomia nac'onal.
En resumed, el problema require un enfoque integral
e intercultural, que tome en cuenta todos los aspects relacio-
nados con el bienestar human, comenzando con cambios en
la tenencia de la tierra y en el uso del poder, el que deberia
star limitado y dirigido por las autoridades soc;almente san-
cionada dentro de un marco nuevo de political social, permi-
tiendo a las instituciones como la familiar y la comunidad
tener autonomia local, y sobre todo, la just;cia, la educa-
ci6n y la adminiistrac'd6p pfiblica, serAn administradas y de-
54 -







sempefiadas por elements inspirados en los altos fines so-
ciales del poder estatal y en beneficio a la mayoria. Tal vez,
6sta seria una de las soluciones que ayudaria alcanzar la es-
perada prosperidad y progress de la Naci6n y por ende el
afianzamiento de los postulados de la democracia en el Peru.
Principios negados por el sistema traditional de hacienda con
peo,naje y servidumbre.


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MONOGRAFIAS ANDINAS

Fe de erratas

(Viene de la Pdg. 51)
lucionaria el problema; tampoco se msiniua revivir el ayllu
del incario ni se recomienda la "parcelaci6,i" tan frecuente-
mente mencionada por los politicos, porque las parcelaciones
mal Ilevadas y sin reglamentaci6n del derecho herenc;al con-
ductei. al miniiundismo que es antiecon6mico y contrario a los
intereses naciol.iales. A este respect, se tiene el ejemplo de
muchas haciendas que ahora estAn en poder de campesinos y
lian dejado de ser empresas de producci6n; basta citar las ha-
ciendas de Huaypin, Catay y Pumpac, propiedades de las bene-
ficiencias de Yungay, Carhuaz y Huaraz respectivamente, lu-
gares en que los colonos se han convertido eai arrendatarios
y se han dividido el fundo de acuerdo a sus posibilidades eco-
n6mica.s. Con este cambio, los colo'.os han ganado social y
econ6micamente porque ha sido abolida su servidumbre, y
ademas, cada uno tiene mayor cantidad de tierras para culti-
var y libertad para obtener otros i,igresos, y sobre todo, hay
Sespeto por la dignidad individual. Pero en cambio, la hacienda
como abAstecedora de los mercados regionales ha desapareci-
(do en perjuicio a la clase media urbana. Ante este hecho es
necesaria una nueva political agraria qut beneficie a los cam-
pesinos y a las ciudades, esto es, un :;uevo sistema de tenencia
df las tierras juntamente con programs econ6micos y educa-
tivos, no s6lo para el indigena sino tambien para los grupos
cholos y mestizos que integran la estructura regional, pues la
economic de ambos no difiere, y ademas, porque no se puede
ate ider un s61o segment de la sociedad sin crear repercucio-
ir s en el resto del sistema.
Un niedio eficaz para iniciar la transformaci6n de tal sis-
tema seria la expropiaci6n por compra de las haciendas con
peonaje para ser vendidas a precio de costo a los mismos colo-
nos, que pagaria;i su valor con las utiliades de la explotaci6n
agricola o ganadera del fundo. Con dieho objeto, los campe-
sinos serian asesorados-ha.ta el mofnetto qthe puedan condu-
cirse solos- por los dIferentes organisntos tecnicos estatales o







internacionales. Asi mismo, se les otorgaria cr6ditps de avio
agricola, fomento ganadero, forestac;&a, etc. a trav6s de los
bancos estatales. De otro lado, el control administrative y
econ6mico del fundo estaria.n en las manos de dirigentes que
.representarian a todos los grupos locales, los que serian elegi-.
dos democrAticamente por vofo secret y peri6dicamente re-
novados.
La realizaci6o' de esta sugerencia, no requeriria la crea-
ci6n de oiganismos nuevos, sino que unicamente se utilizarian
los existeites; tal vez vista seria una forma de dar ocupaci6n
a muchos organi-incs que no cumplen casi ninguna funci6n
en beneficio del Estado, tales como los Servicios Regionales
lel Ministerio de Agticultura. En cuanto a los cr6ditos, seria
del caso que el Banco de Fomento Agropecuario cambiara
su actual political credicia, en el sentido que, el 75% de los
cr6ditos sean para los campesinos en Iigar de los grades
agticu'itores,, quienes !siempre trabajan con dihero estatal,
niientras sus ganancias son empleadas en otras finanzas o comr-
pras de haciendas.'
El procedimiento a seguirse para la ejecuci6n de 16 ex--
pue,sto seria: 'expropiado el ful-do, se abolirian las diversas
oligaciones de servidumbre y el privilegio de familiar, pero
se mantendria el -tatt quo 61 la tenencia de las tierras hasta
que los colonos hayan recibido stificielte educaci6n en admi-
nistraci6n y t6cnica. a-fin de que, con suficiente madurez ellos
mismos pueda.'"realizar los reajustes necesarios en'la tenencia
de la tierra. De esta manera la hacienda continuara fuiicio-
nando como una empresa de producci6in agricola, o ganadera,
pero no en beneficio de un s6lo individuo o familiar sino de
todos los colonos, quienes serial accic(iistas y braceros con
derecho a jornales. Al mismo tempo, tendrian la oportuni-
dad de asinijlar las i-novaciones introducidas a traves de los
proyectos. conducidos por los organismos asesores y llevarlas
a la prActica en sus respectivas parcelas.


(Contimia iltimo pdrrafo Pdg. 53).






















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tificos,' relalciomkdos.'con otras ireas geogTfifim
VAe of.remr thaoY orientaci6n en conoci
Y tecnicas a Jos estudioss: de ciencias sociajes vwlpis
paises anditfos.




-Editorial, Estucrios Andinos Los Manzanm N 409,
San Isidro; 1,jma, Perfi.




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