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HIDE
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 Quienes somos, como somos y por...
 Apologia del roto chileno
 Los dos nortes de Chile
 El centro de Chile y su gente
 Sur de Chile
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Group Title: Colección Nosotros los chilenos, 17. Serie Hoy contamos
Title: Geografía humana de Chile
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00087232/00001
 Material Information
Title: Geografía humana de Chile
Series Title: Colección Nosotros los chilenos, 17. Serie Hoy contamos
Physical Description: 96 p. : illus. ; 14 x 19 cm.
Language: Spanish
Creator: San Martín Ferrari, Hernán, 1915-
Publisher: Empresa Editora Nacional Quimantu
Place of Publication: Santiago de Chile
Publication Date: 1972
 Subjects
Subject: GEOGRAFIA HUMANA -- CHILE   ( renib )
HOMBRE -- INFLUENCIA DEL MEDIO AMBIENTE   ( renib )
Population -- Chile   ( lcsh )
Description and travel -- Chile   ( lcsh )
Genre: bibliography   ( marcgt )
non-fiction   ( marcgt )
Spatial Coverage: Chile
 Notes
Bibliography: Bibliography; p. 95.
Statement of Responsibility: por Hernán San Martín.
General Note: Cover title.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00087232
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 01203348
lccn - 73220184

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    Quienes somos, como somos y por que somos asi los chilenos?
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    El centro de Chile y su gente
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Full Text


E[GRAllFll
HUMANA
e CHllE
HERNAN SAN MARTIN
NOSOTROS
2CHILENOS


n ~I







Coleccin: "NOSOTROS LOS CHI
Serie: HOY CONTAMO


LENOS"
S


Librera





MAC IVER 267




































Sl t d e h e
de- ge-emfa e de eom esta























Op






Explorar a Chile a travs de su geografa y. de su gente no es asunto simple.
Tampoco es simple interpretarla. Este pas es una verdadera escala csmica,
afianzada en los Andes y en el mar, con una naturaleza extremadamente variada
que va condicionando, de norte a sur, o de sur a norte, ambientes y gente que,
siendo chilenos, son diferentes. Diferentes en su origen y en su adaptacin a
ambientes diversos: duro el nortino como la tierra en que vive, pero cordial y
generoso como el vino de Codpa o los frutos de Pica; blando es el hombre del
Centro, porque la naturaleza es amable y suaviza los cuerpos y los espritus; tenaz
es el hombre del Sur, fiero como el viento patagnico y el agua helada del fin
del mundo.
Porque parece participar de toda la geografa del planet, hay dificultades
para caracterizar a la nuestra. Benjamn Subercaseaux la llama "una loca geogra-
fa" y Gabriela Mistral, ms parca, hablaba de "los pases de mi patria". En reali-
dad podra decirse que existen muchos Chile y muchos chilenos diferentes. Cuando
le preguntaron a Fidel Castro, en su reciente visit a Chile, qu le parecan los
chilenos, contest: "Cada chileno es un personaje".
Existe, entonoes, una relacin entire la diversidad geogrfica del pas (y su
produccin diferente) y el carcter del chileno medio. Podra decirse que hay
en Chile: el pas de los desiertos, el pas de los oasis precordilleranos, el Norte
Chico minero-agrcola, el costino del Norte, el pas agrcola, el pas de la cordille-
ra de la Costa con sus values aislados, el pas de los mapuches, el pas de los
chilotes, las estepas magallnicas, las islas. Cada uno de estos pases es tan dife-
rente que no podran ellos encuadrarse en un comn denominador. Igual ocurre
con la gente. Sin embargo, todos son Chile y todos son chilenos.
Esta diversidad geogrfica ha inducido siempre a opinions muy encontradas
sobre la calidad del .pas como buen o mal habitat para el hombre. Almagro, re-
firindose a Chile, en 1536, deca: "estn llena de maldicin aquella tierra, que
en ciento v veinte leguas de este yermo que anduvieron, no se vio sitio ni aparejo
para poblarse una choza".
En cambio, Pedro de Valdivia, ,en carta al rey Carlos v de Espaa, le infor-






maba: "esta tierra es tal, que para ,poder vivir en ella y perpetuarse no la hay
mejor en el mundo.. ."
La verdad del asunto es que la tierra y el clima de Chile slo pueden defi-
nirse por zonas, al igual que el carcter del hombre chileno. Para la vida del
hombre ste es un pas que contiene todos los ambientes ecolgicos, predomi-
nando los favorable a la vida humana. En cambio para la produccin agrcola
el pas es problemtico. Aun en las zonas de buenas tierras (que no constituyen
la mayora), el rgimen de lluvias y otras variaciones climticas suelen producer
trastornos graves.
Todo lo que hemos dicho hasta aqu de nuestra geografa y de nuestra
gente est condicionado, en el fondo, por dos factors csmicos: la cordillera y
el mar:

Cordillera de los Andes,
madre yacente y madre que anda,
que de nios nos enloquece....
y hace morir cuando nos falta.
G. Mistral


Oh mar, as te llamas,
oh camarada ocano
no golpees tan fuerte, l
no grites de ese modo, jf
abre tu caja verde "' V."'
y djanos a todos
en las manos
tu regalo de plata:
el pez de cada da.
P. Neruda.







Vivimos tan rodeados de mar y cordilleras, que a todos nos toca algo de
sus influencias telricas. Adems, la cordillera y el mar van condicionando el
clima y las caractersticas fsicas de cada region e indirectamente su productividad
y su economa y, por tanto, los modos de vida de las gentes. Por ejemplo, son
las aguas que bajan de la cordillera nortina cargadas de amonaco (formado en
las maravillosas sntesis de los arcos voltaicos del cielo) las que fijan el nitrgeno
y convierten los cloruros de los salaries en salitre. As tambin, en la Zona Central
son la cordillera y el mar los que establecen el clima continental con sus grandes
variaciones estacionales y diarias. Ms al sur, cuando ya la influencia moderadora
del mar no se deja sentir, se ubican los fros, los vientos, las lluvias y los hielos
continentales; all sucede tambin que los Andes se sumergen en el ocano eli-
minando planicies y formando fiordos, islas, canales y roqueros.
Dificultades similares a las geogrficas las hay cuando se pretend caracteri-
zar al hombre de Chile. Apretados entire mar y cordillera, a lo largo de muchas
latitudes, la geografa imprime caractersticas polimorfas en nosotros. Sera difcil,
si no impossible, encontrar un tipo de chileno que nos represent a todos. En
pases cerrados, como el nuestro, los grupos humans llegan a acumular rasgos
psicolgicos que pueden caracterizarlos, aun cuando no se puede hablar de una
psicologa propia. Pero en Chile sucede que los grupos viven en regions tan
diferentes en todo sentido (geografa, clima, produccin, modos de vida, etc.) que
cada uno de ellos acumula sus propios rasgos psicolgicos.
Podra decirse, sin embargo, que hay ciertos rasgos comunes determinados por
nuestra geografa. A pesar de que somos continentales, vivimos como en una isla.
Por un lado el mar y. por otro la cordillera, por arriba el desierto y por abajo
los hielos, los chilenos somos como insulares. Don Miguel de Unamuno, exiliado
en Pars, deca al poeta Alberto Rojas Jimnez: "Chile siempre me ha parecido
una nsula; todo, la situacin geografica y su carcter general, todo. es all insu-
lar. .." Por esto el chileno es como un isleo: -es introvertido, necesita hacer gran-
des esfuerzos para expresarse espontneamente; pero es acogedor y amable, porque
siempre desea encontrarse con otras gentes, como todo buen isleo.

















~A El 'hombre de la
a cordillera andina
Ses realmente insu-
lar. Pero a pesar
de su aislamiento
-; puede sentirse li-
bre para vagar y
hacer lo que se le
ocurra. El arriero
atraviesa la cordi-
llera de lado a la-
do con sus anima-
les.
La gente de la cordillera andina es realmente insular. Pero tiene una carac-
terstica peculiar: es gente libre, libre para vagar y hacer lo que se le ocurra.
El arriero es el prototipo de este cordillerano libre; atraviesa la cordillera de lado
a lado, solo con sus animals. Es amigo del hombre, de los animals y de la
montafa. A esta ltima la conoce palmo a palmo. Y en su largo transitar por
ella se ha hecho sabio. Su sabidura es aprendida de la naturaleza. Por eso es
libre.

9






En la otra cordillera, la de la Costa, ms vieja y desintegrada que la de
los Andes, tambin vive gente. Ms que en la andina. Esta es como una
muralla vertical, rocosa y nevada. Difcil de habitar. La de la Costa, en cambio,
es ms humana: en su seno hay mesetas y valles frtiles donde la gente ha afincado
desde antiguo. Adems hay ros que la atraviesan y, a veces, hav lagos costeros
grandes y hermosos, como los de Aculeo, Chuil, Boyeruca, Vichuqun, San
Pedro, Lanalhue, Budi y tantos otros:


Salinero de Chuil,
en las salinas
tu pala est paleando
luna y harina.
M. Rojas.

El hombre que vive en esta cordillera de la Costa es muy particular. Es
campesino y medio marinero, pero por sobre todo es traditional. Vive en pueblos
aislados, donde las viejas costumbres no cambian: San Pedro de Alcntara, C-
huil, Duao, Iloca, Vichuqun, Empedrados, Tira, para recorder slo algunos.
Desde sus alturas divisa el mar y, a veces, baja a sus playas y se atreve a cruzar
las olas en frgiles embarcaciones. El mar nos atrae, pero nos inquieta much ms
y nos detiene. Y con razn, porque vasto, vastsimo es nuestro mar Pacfico. Fiero
es el mar en el Norte, a pesar de su tibieza; revuelto y fro en la costa del Centro,
abierta sta a las furias del viento y ,de la lluvia; tormentoso en el Sur, donde
adquiere, en algunos lugares, siniestra reputacin.
Se ha repetido muchas veces que Chile es un pas marino. Nuestro largo
litoral es ciertamente un balcn abierto de par en par hacia el Pacfico. Pero el
chileno no es marinero ni lo fue antes. Entre los antiguos slo los changess",
en el Norte, y los "alacalufes", en el Sur, podran catalogarse como navegantes,


Pescador: "E s te
mar nos atrae, pe-
ro nos inquieta
much ms y nos
detiene. Y con ra-
zn, porque vasto,
vastsimo es nues-
tro mar Pacfico".





--


pero (le escaso radio de accin. El chilote es campesino-marino, pero no mari-
nero en su sentido especfico. En ciertos lugares del pas, como Constitucin y
Valdivia, se ha formado cierta tradicin marinera. Otras veces, hemos sido ma-
rnos por circunstancias, como cuando la "fiebre del oro" en California (1848) o
durante la Guerra del Pacfico (1879).
Pero la verdad es que habitualmente el chileno se ha mantenido ajeno al
mar. Ha sido un espectador de su inmensidad, pero temeroso de ella.







A pesar de todo lo dicho sobre la diversidad de nuestra gente, tenemos la
tendencia a considera.mos "homogneos" y a declaramos tmidos, prudentes, aus-
teros y muchas cosas ms. Lo cierto es que esta situacin polifactica aparece
en todos los pueblos de la Tierra.
Entonces, cmo caracterizarnos?
Se puede caracterizar a un pueblo a travs de su composicin tnica, de su
economa, de su organizacin social, de su cultural, de sus caractersticas conduc-
tuales.
Veamos qu sucede cuando nos analizamos desde estos distintos puntos de
vista:
El chileno tiene una antigua historic etnolgica, al igual que todos los pue-
blos americanos. En el fondo de cada uno de nosotros hay ms caractersticas
asiticas que europeas, porque nuestro origen remoto es mongoloide (paleo-si-
beriano) y secundariamente ocenico (polinsico). Lo europeo es una adicin
reciente de rasgos externos y culturales ms o menos. manifiestos, segn las regio-
nes y la intensidad del mestizaje. A pesar de que somos mestizos, nos consideramos
"blancos" y "europeos" por excelencia. Sin embargo, desde Arica a Punta Arenas
encontraremos ms gente morena que blanca y ms rasgos fsicos asiticos que
europeos (caucasianos).
De tal modo que es un error pensar que el actual pueblo chileno es tnica-
mente homogneo. La verdad es que ni los nativos de Chile ni los espaoles
constituan grupos racialmente homogneos cuando empez el mestizaje. Los
ciento cincuenta hombres que vinieron con Valdivia se mezclaron con mujeres
nativas e iniciaron el mestizaje; el process se repiti con los espaoles que llegaron
posteriormente y que se mezdlaron con las nativas y las descendientes mestizas.
As se fue formando eso que llamamos "chilenidad". Pero este process no fue
uniform. Los aportes tnicos (y culturales) de ambos grupos fueron diferentes,
en cantidad y calidad, en los diversos grupos sociales en que se estratificaba la
sociedad colonial.




































Constituimos un grupo tnica-
mente complejo, con predomi-
nio de rasgos fsicos asitico-
aimericanos y secundariamente
europeos. No existe una "raza
chilena".








De aqu que el ancestro indgena est ms present en ciertas zonas ms
que -en otras y en ciertos grupos sociales ms que en otros.
El grupo mapuche que los espaoles llamaron "araucanos" se mezcl, al co-
mienzo, menos que los otros con el europeo. Posteriormente, el mestizaje entire
araucanos y espaoles fue en aumento, a pesar de las guerras de la Araucana.
El negro africano, al contrario de lo que sucedi en la mayor parte de Am-
rica, casi no particip en nuestra conformacin tnica. Siempre hubo pocos
negros en Chile y los que vinieron sufrieron una fuerte discriminacin racial -que
impeda el mestizaje con ellos.
Muy posteriormente, en el siglo xvm, llegaron nuevas influencias tnicas y
culturales: llegaron los vascos con sus conocidas caractersticas culturales de tra-
bajo, tenacidad y austeridad. Despus, en el siglo xix, empezaron a llegar otros
inmigrantes europeos: alemanes, yugoslavos, italianos, sirios, libaneses, judos de
la region europea de la Rusia zarista.
Todos stos fueron los ingredients tnicos y culturales (modos de vida na-
cionales de cada grupo) que conformaron al grupo national que llamamos
"chileno".
Constituimos, por tanto, un grupo tnicamente complejo, con predominio
de rasgos fsicos asitico-americanos y secundariamente europeos. Pero no existe
nada que pueda llamarse "raza chilena". Desde el otro punto de vista, el
cultural, somos un grupo social y national relativamente homogneo (lenguaje,
modos de vida, etc.), con una cultural en formacin en base a ingredients
tambin diversos. Lo que decimos no significa que no exista la estratifi-
cacin social con niveles de vida muy diferentes en cada estrato o clase; al
contrario, estas divisions son muy marcadas e intensifican la division cultural.
Desde el punto de vista de la economa y la produccin, la caracterizacin
de Chile como pas minero se inicia con la Conquista. Esta tuvo como finalidad
principal la explotacin de los ricos lavaderos de oro del pas y de los yacimientos
















El norte es una zo-
na seca, done
florecen slo duras
flores metli c a s.
All es done nace
un hombre -en
a p a riencia-, un
hombre duro y
hermtico, el mi-
nero, pero cordial
y generoso como
los frutos de Pica.


minerales. Este hecho ha influido bastante en la psicologa de una buena part
de la 'poblacin. La explotacin agrcola fue secundaria a aquel primer incentive.
aun cuando la "repartija" de tierras entire los conquistadores y luego el despojo
durante la Colonia y la Repblica fueron influyendo much -en la configuracin
de los grupos y las cases y en las caractersticas conductuales de ellas. Por el me-
canismo cultural, la estratificacin social condiciona diferencias psicolgicas y de
conduct que son evidentes en Chile como en todos los pases con estratifica-
cin social profunda.































El minero: una ve-
ta en nuestra his-
toria, tanto o casi
ms importa n t e
que la propia mi-
na.


As, la llamada "clase alta" actual es una continuacin de la aristocracia
colonial castellano-vasca, que originalmente fue un grupo commercial que traa de
Espaa la idea "mercantilista" ya retrgrada en esa poca frente a la industria-
lizacin que avanzaba en Europa. Por esto es que esta "clase alta" carece de
originalidad, vive como pasada de moda, defendiendo sus antiguos intereses, y no
puede aceptar los cambios sociales que favorecen al "pueblo", porque estos cam-
ios implican, para ellos, prdida de privilegios. Pero entindase bien: esta clase
nunca estuvo, en Chile, al frente de lo nuevo; siempre trat de preservar lo viejo.
La "clase media", en cambio, aport algo nuevo en su moment histrico:
introdujo cambios sociales importantes (presionada, claro est, por el pueblo). Pe-
ro se estanc al compartir -el poder econmico y politico con la "clase alta". En
el fondo la "clase media" chilena teme a los cambios; en la alternative, se decide
por el conservantismo de la clase alta.
La llamada "clase baja" (el proletariado urbano y campesino), que es la
mayora ,del pas (no menos del 70%), esf ya consciente de su condicin de
clase explotada y se siente con la vitalidad y capacidad para realizar los cambios
sociales que la poblacin exige para vivir mejor. El triunfo popular de 1970 as
lo est demostrando. Sin 'embargo, por razones histricas, la unidad del proletaria-
do chileno actual no es total, ni tampoco es uniform su conciencia pdltica y so-
cial. Hay diferencias entiree los grupos urbanos y rurales; las hay tambin entire los
mineros y los industrials, o los de la construccin, o los de los servicios pblicos.
La division de la poblacin en grupos socioeconmicos y en grupos urbano
y rural mantiene una estratificacin cultural que implica modos de vida y con-
ductas diferentes. Aun dentro del ambiente urbano chileno, la estratificacin
cultural es evidence y se expresa en todos los components del nivel de vida y
de las costumbres.
Este tipo de evolucin social mixta, con estratificacin econmica y cultural,
dentro de un panorama tnico y geogrfico polifactico, complica el trasfondo
psicolgico del chileno en tal forma que, lgicamente, su conduct y reacciones








L.1
i
i 1
i


o el


TIII


pescador son todos distintos.
"Cada chileno es un personaje",
como express Fidel Castro.


El isleo chilote o el campesino


de nuestra zona central







son muy diversas en los diferentes grupos sociales. De tal modo que el represen-
tante "tipo" de cada grupo social puede ser bastante diferente.
La nuestra es, entonces, una psicologa national en formacin, an no de-
finida.
Algo similar ocurre con la cultural. Se habla de la culturala chilena". El asunto
es bien discutible. Los nativos chilenos precolombinos tenan cultures simples,
pero propias y muy definidas. Los mestizos recibimos socialmente los ingredients
culturales nativos y los europeos (adems de algo ocanico). Pero de la trans-
culturacin de estos ingredients no puede decirse que haya surgido una cultu-
ra chilena. Todava no; lo mismo ha sucedido en toda Amrica Latina. La cultural
mestiza americana ha estado controlada por el espritu europeo y, en las ltimas
dcadas, por la intromisin econmica, poltica y cultural norteamericana. Pero
culturallmente no somos ni prolongacin ni apndice de ninguna de las dos, como
tampoco somos una continuacin direct de las cultures precolombinas nativas.
Somos un mundo cultural nuevo, en formacin, a expenses de todos esos ingre-
dientes, como resultado de una sntesis dialctica que transform el product.
Sntomas de este process se aprecian ya en la nueva poesa y literature latinoame-
ricanas como en los movimientos sociales con caminos propios, a veces tan origi-
nales como el caso chileno actual.
Todo lo que hemos expresado respect a nuestra composicin etnolgica,
a nuestro ambiente geogrfico-productivo, a nuestra estructura sociocultural y a
las relaciones de produccin conforma una situacin compleja y dinmica que se
expresa en la personalidad, en la psicologa, en la manera de actuar de los chile-
nos. Pero, entindase bien, ninguno de estos factors ni ninguna de nuestras
caractersticas son privativos nuestros, sino que suceden en todos los pueblos de
la Tierra donde se dan circunstancias similares.
Por ejemplo, se dice que los chilenos somos austeros, prudentes, cuerdos.
Y que esto nos resta audacia imaginative para enfrentar la realidad. Otros dicen







que somos tmidos, inhibidos, ms melanclicos que alegres. Subercaseaux
dice que "cada chileno es un pozo de inhibiciones y contradicciones". Otros nos
califican de "tristes y acomplejados".
En cambio los extranjeros nos encuentran sencillos, espontneos, alegres,
acogedores.
Cmo entendernos, entonces?
La verdad es que no hay ningn pueblo que, biolgicamente, sea triste,
acomplejado o tmido. Todas estas caractersticas y las positivas se dan en todo
los pueblos de la Tierra. Lo que pasa es que hay grupos sociales que no pueden
ser espontneamente alegres por razones ambientales. En todos los pases del
mundo subdesarrollado hay algo permanent de indiferencia v de tristeza. As
como en todos los pases de alta cesanta hay gente que no frabaja no porque
no quiera, sino porque no hay trabajo. Todos stos son problems sociales, no
biolgicos.
El problema del carcter de un pueblo est, entonces, en el ambiente social
Ny no en la "naturaleza" de la gente.
Hasta dnde influye en estas caractersticas nuestras el hecho de nuestra
dependencia colonial pasada y la dependencia econmica actual? Cunto de esa
aparente tristeza se debe a las malas condiciones de vida que el pueblo ha sufrido
por siglos? Cunto a una sociedad altamente estratificada que inhibe a unos y
acompleja a otros?
Es evidence que la vida dramtica y angustiosa del chileno medio, del obre-
ro y del campesino, explotados por las classes alta y la burguesa media, no deja
lugar para la alegra espontnea, para el desarrollo cabal de la personalidad. Sin
embargo, la gente no vive derrotada, sino luchando diariamente por el pan de
cada da y contra sus explotadores. Estamos asistiendo a esta lucha. Somos actors,
usted que me lee y yo que le escribo, de esta lucha. De ella dependent su carcter
y el mo.
Algn da cercano, con fecha, seremos libres y alegres.








































1\


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'iL.''*':
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~f~:l; -.I;


'''


~<'. IlxS~!
i-:: c







Despus de lo dicho uno podra preguntarse si hay en la poblacin chilena
algn prototipo que nos represent a todos, o bien que sea el que se d con ms
frecuencia, de tal modo que pudiera caracterizarnos.
Para escndalo de muchos, yo dira que si hay un tipo chileno que pudiera
caracterolgicamente representamos se es el que llamamos "roto chileno".
Pablo de Rokha, poeta chilensimo, deca: "El roto se produce como la cons-
tante social de Chile, estableciendo que todos los de arriba, .los de abajo y los
del medio somos rotos, porque el roto es el enorme comn denominador nacio-
nal y popular de Chile". De todos los tipos chilenos, ste parece ser el ms
representative de las caractersticas nacionales promedio. Es el ms numeroso, se
encuentra a lo largo de todo el pas y es el que ha conservado mejor los rasgos
del nativo chileno:
Yo soy el roto ladino,
nieto de Caupolicn;
con todos comparto el vino,
con todos comparto el pan.
Annimo.
El roto se encuentra en todas parties, como mestizo generalizado. De norte
a sur se mueve, "roto pat'e perro", sin oficio especfico, maestro sin maestra,
hacindolo todo. De Arica a Punta Arenas, de los Andes a la costa, aparece el
roto, con diversos ropajes y funciones, motorizando a Chile en las minas, en el
campo, en las industries, en los puertos, en las obras pblicas y en los mil y un
oficios que l sabe hacer.
Pero de qu roto estamos hablando?
La "gente decent" o "gente bien", como se autodenomina (la "pijera",
como dice el roto), llama "roto" a quien no se conduce segn los cnones esta-
blecidos por ellos mismos como clase dominadora (hasta 1970). Los "pijes" hablan
de la "rotada" refirindose a los obreros y campesinos y otros grupos de nivel
econmico bajo. Para ellos el trmino "roto" es despectivo y discriminatorio







Por esto es que nunca han podido representarlo como realmente es el roto chi-
leno. En la Plaza Yungay, de Santiago, hay un horrendo monument al roto
chileno: aparece con un corvo en la cintura, el sombrero carcomido y los panta-
lones arremangados. No es un roto real; es la imagen del roto explotado por la
pijera national hasta hace pocos decenios. El roto campesino, pobre y andrajoso.
Ni siquiera Joaqun Edwards Bello lo represent bien en su famoso libro El Roto:
Esmeraldo, el roto del libro, est muy lejos de ser un autntico roto. Hoy lo
llamaramos "cafiche" y no roto.
Yo estov hablando .del autntico roto chileno, el que ha sido el personaje
central a lo largo de nuestra historic social. Estoy hablando del roto pampino,
el mismo que nos dio la prosperidad del salitre y luego la del cobre ("porque
trabajas t, la patria existe"); estoy hablando del carbonero, del ovejero magall-
nico, del arriero cordillerano, del pescador de Lavapi, del roto uniformado, del
portuario, del ferrocarrilero, del roto de las poblaciones marginales, del roto cam-
pesino, del que vende los diarios, del que asea las calls y de cientos de rotos
.ms. Porque cada chileno (menos la "gente decente) es un roto diferente, aun
cuando nadie se sienta roto en Chile.
Sin embargo, yo sostengo que el roto es el tipo chileno ms autntico y
original y el que mejor represent las buenas cualidades de la sociedad chilena.
Uso el trmino, por tanto, con un sentido dignificante, no despectivo:





Yo soy el roto chileno,
bravo y prudent a la par,
bravo en los tiempos de guerra,
4 prudent en los tiempos de paz.
L.' a Annimo.















Si alguna vez al-
S:g gquien habl6 de la
tristeza del chile-
no, pens6 siquie-
ra en la dramtica
vida pasada del
obrero y del cam-
pesino, explotados
durante aos y
aos por las classes
altas y la burgue-
sa?

Cul es la personalidad del roto real, del roto-actor principal -en la vida de
este pas? Cmo se han formado y desarrollado sus caractersticas?
El roto chileno tiene una trayectoria larga en la vida national. Tal vez los
primeros rotos nacieron de la mezcla de los conquistadores espaoles que venan
con Almagro y luego con Valdivia y las mujeres nativas que encontraron en el
pas (de las cuales se apropiaron). De esa conjuncin sali el roto, con 'las mejores
cualidades del mapuche: el valor, la audacia,. la altivez, la lealtad a su grupo.
Del espaol recibi buenas y malas cualidades: austeridad y prudencia; supersticin,
picarda andaluza, cierta inestabilidad que se express en lo sentimental y una



















api El verdadero "ro-
to" campesino fue
antes' 'desplazado
poi el huaso afin-
cado, reacio al
cambio. Hoy da
ocup-el lugar que
le corresponda en
la historic.

carencia de tenacidad para lograr objetivos. Por supuesto que estas caractersti-
cas son culturales y cambiantes.
Durante la Colonia se afirman dos caractersticas bsicas en los tipos chilenos:
una est enraizada en la tierra y es conservadora; la otra es progresista, pero
anrquica, enraizada tanto en la ciudad como en el campo. La primera predomi-
na en el huaso: la segunda, en el roto. El huaso es un mestizo diferenciado que
se adapt al medio agrcola y se fundi con l; el roto es un mestizo generalizado
que se disperse por todo el pas.

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.El huaso, afincado, reacio al cambio; el roto, mvil, revolucionario, afecto al
cambio.
Evidentemente que desde la Colonia hasta hoy el roto ha evolucionado. Des-
de luego ha cambiado much en su aspect externo, en su nivel de vida, en su
conciencia social y poltica; pero psicolgicamente conserve sus caractersticas in-
trnsecas que lo hicieron y lo hacen tan vital. El roto es vital y viril. Con la misma
virilidad del araucano defendiendo su tierra asaltada, el roto defiende hoy a su
clase: el proletariado. No hay otro grupo social que tenga en Chile una tradicin
tan larga y tan sufrida (masacres ordenadas por los gobiernos aristocrticos y
burgueses) de luchas por mejorar su vida y hacer progresar al pas. Fueron y son
rotos los que hacen caminar este pas. Fueron ellos los que chancaron el salitre
y cavaron las minas y labraron las tierras mientras los "seores" viajaban por Euro-
pa comprando porcelanas de Oriente y pianos de cola.
En su vida ntima, al revs de lo que'la gente piensa, el roto es ms bien
austero y ordenado. Lo es tambin en relacin a sus sentimientos. Es much ms
medido que el chileno de las classes media y alta. Tiene un sentido muy especial
del amor. Le conmueven la lealtad y la solidaridad de -la pareja humana. Esto
le interest ms que la belleza fsica. Es frecuente, por ejemplo, que hombres
jvenes se casen con mujeres mayores.
Cmo es la compaera del roto, la rotita chilena?
Ella es una mujer del pueblo, la "china" trabajadora y abnegada que deja los
pulmones lavando ropa y chiquillos. Es la naturaleza chilena hecha mujer: mansa
v fiera al mismo tiempo. Mansa y querendona junto a su hombre; fiera y descon-
fiada con el enemigo o con el que no le es leal. Tan fiera como cuando carg
armas para ir a pelear en el desierto y en las sierras, en el siglo pasado, dando
origen a muchas "sargento Candelaria".
Para el roto chileno, su "china" es la compaera de 'la vida y la duea de
'casa. La mujer de su afecto y devocin. Tal como lo es la Virgen Mara para



























los danzantes de Andacollo. Por csto la llaman la "chinita de Andacollo" y ellos
se hacen llamar los "chinos de Andacollo".
El vocablo "china" es quechua y con l se designaba a las servidoras del
Templo del Sol (Vrgenes del Sol), las que cuidaban el fuego sagrado. Original-
mente el trmino era honroso, tal como lo usa nuestro pueblo hasta hoy da. En
cambio, ilos conquistadores espaoles y los colonos llamaron despectivamente "chi-
nas" a las mujeres nativas que tomaban para el servicio domstico y a las cuales
trataban como verdaderas siervas. Todava la clase alta chilena "chinea" a las
empleadas domsticas.

26
































La compaera: la "china" ("Vir-
gen del sol", segn vocablo
quechua), trabajadora y abne-
gada que deja los pulmones la,
vando ropa y chiquillos. Mansa
y fiera; mansa y querendona
junto a su hombre y a sus hijos.


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El vocablo "roto" parece proceder tambin del quechua: "rutus" era la
"fiesta de iniciacin" de los adolescents. La ceremonia del "rutu-chicu", que
consista en el corte de pelo a los muchachos, era traditional entire los quechuas,
aimaraes y mapuches. Los araucanos la efectuaban en la adolescencia cuando el
joven se adiestraba para la guerra. Es probable que "rutus" lo transformaran los
espaoles en "roto" (de ms fcil pronunciacin) para designer a los jvenes
mapuches, corajudos y aventureros, que atravesaban el desierto intercambiando
cosas entire Chile y Per. Despus se us el trmino para designer a los criollos
que se distinguan por su espritu audaz.
Dijimos que el roto ha evolucionado. Como naci de raigambre campesina,
surgi vinculado al terrateniente y a la clase dominant. Se desarroll en un
ambiente patemalista que lo una como siervo al patron. De aqu que, por
tanto tiempo, el roto haya tenido una actitud de fidelidad al patrn. Este, a su
vez, alab las virtudes de aqul.
Pero cuando el roto se rebel, en el Norte, contra sus explotadores, se inici
la lucha ms heroica que ha habido -en Chile. El roto campesino qued a la zaga
de esta lucha y slo en los ltimos aos se incorpora al process social. Entonces
la admiracin del roto por el patrn desapareci al igual que el patemalismo de
ste. Aqul es el "roto alzado e ignorante" y el patrn ya no es, ante el roto, el
Caballeroo bueno", sino el explotador de su clase.
La verdad es que es el propio roto, unido con los de su clase, el que est
destruyendo el "mito del roto", su imagen abstract, para dar paso al roto con-
creto, trabajador y ciudadano, que vive su realidad socioeconmica y lucha por
cambiarla. En esta lucha est usando sus antiguas virtudes, las que hered de los
araucanos, mejoradas por su propia experiencia social.
Cuando Salvador Allende entr, como Presidente de Chile, a La Moneda,
dijo: "Es el pueblo el que est entrando a La Moneda". Tena razn. Es el pue-
blo el que conquist su gobierno. Y cuando digo "pueblo" me refiero bsicamen-
te al roto chileno.





















-d
U- -







Al hablar de la geografa del Norte surge un primer problema: Chile tiene
dos nortes. Hay el Norte Grande y hay el Norte Chico. Desde el ro Lluta hasta
el de Copiap, el Norte Grande abarca 200.000 Km.2; el Norte Chico ocupa
exactamente la mitad, desde el ro Copiap al Aconcagua.
Pero adems del fro dato ge-grfico, cul es la diferencia entire los dos
nortes?
Norte Grande, adentro el suave oleaje de la tierra molida como arenas de
colors; al fondo, los Andes con sus cumbres blancas de ms de 6.000 m. de altura;
al oeste, el mar, incansable, construyendo catedrales gticas en las rocas. Las
costas son cerros casi verticales que caen a uno de los mares ms profundos de la
Tierra. Las pobres caletas de pescadores surgeon solitarias al borde del abismo. Los
puertos y las ciudades costeras, siempre en plano inclinado, viven su vida sujetn-
dose a los cerros, en peligro permanent de resbalar y caer al mar.
Ancho es Chile en este Norte Grande. En la provincia de Antofagasta est
la parte ms ancha del pas. Por esto, el nortino, hacia donde mire, encuentra
inmensidades. Una naturaleza fuerte que rechaza la blandura y la perspective
mezquina.
Una naturaleza que impone al hombre ser realista y fantstico al mismo
tiempo.
Existe el ,chileno nortino como expresin tnica o, al menos, como carcter
national netamente diferenciado?
El nortino actual no es hijo ni heredero del "atacameo" o del diaguita,
ni del quechua ni del aimar.
Todo eso se perdi en el mestizaje y en el correr de los siglos. De los antiguos
grupos nortinos nativos ya casi no queda nada. En sitios muy aislados del interior
del Norte Grande se encuentran descendientes de los llamados atacameos y en
algunos lugares remotos an hablan el "kunza". Por esto, el roto nortino es ms
hijo de la aventura que de la tradicin. Su tipo actual inicia su desarrollo en la
aventura colonial y minera, cuando los espaoles se quedaron en 'los vericuetos
mineros del desierto o en los cerros de la costa o en los oasis preandinos. All
30










t







naci el mestizo nortino. Por esto el primer nortino autntico debe haber sido
el "cateador". No el ambicioso de riquezas como el conquistador, sino el soador
de prosperidad. Fue Chaarcillo lo que atrajo ms rotos al Norte y all se con-
form su carcter de minero inalterable y viril.
La "pampa", como llaman al desierto del Norte Grande, es la geografa
pura, tal como debe haber sido la geografa al comienzo de las cosas. Es una zona
rida y seca, en donde, en ciertas parties, no existe vida de ningn tipo ni agua
superficial. El desierto de Chile florece slo en duras flores metlicas. Lo dems
es soledad que angustia, inmensidad que sobrecoge como el mar:

el mundo est desnudo,
ancho, estril y limpio hasta las ltimas
fronteras arenales...
P. Neruda.

Sin embargo, la pampa no es nicamente una llanura de soledad. Es una
suma de paisajes diferentes de atormentadora grandeza: formas puras, colors alu-
cinantes, crisol acerado que impunemente nadie puede mirar. Es ebriedad mon-
tona, sueo que hierve.
Los ros del Norte Grande deberan ser caudalosos, porque la cordillera es
prdiga ,en nieves. En ciertas pocas del ao la lluvia se precipita como torrentes
desde la alta cordillera y entonces los ros crecen. Pero esto sucede ocasionalmen-
te. Lo normal es que sean iros esculidos que, a pocoo andar, se evaporan y se
transforman en salaries; otros desfallecen consumidos en la tierra seca. El nico
que logra alcanzar el mar, despus de atravesar la pampa en una angustiosa ca-
rrera de 440 Km., es el ro Loa. Esto le da un ttulo de honor: ser el ro ms largo
de Chile.
Pero no se crea que todo es desierto en el Norte Grande. Hay quebradas
grandes y chicas donde existe agua superficial o subterrnea que hace crecer cha-







cra,. viedos, frutales. Hay tambin los oasis precordilleranos, como el de Pica,
done una agriculture familiar cultiva extensions mnimas con intensidad
mxima, siguiendo, a vcces, viejas tcnicas indgenas. Es una agriculture de me-
nor cuanta basada principalmente en el maz, la papa, la quinua, el trigo, la
alfalfa y los frutales. Hay unos cien poblados pequeos de agricultores organizados
en la forma traditional. Los que estn en la precordillera son muy aislados. Como
los jvenes emigran a las ciudades de la costa o a 'los centros mineros, los habitan
gente vieja. En escasos decenios quedarn muy pocos de estos pueblos si no se
produce cambios cn los modos de vida y de produccin.
Casi tan antigua como la agriculture fueron la pesca en la costa y la minera
en el interior. El cobre se usaba antes de la llegada de los incas. Sin embargo,
fueron los europeos los que realmente iniciaron la minera del Norte.
Por estas razones tclricas y terrestres es que la poblacin del Norte Grande
se ha constituido en tres grupos de produccin que condicionan modos de vida
diferentes: la poblacin agrcola, la ms antigua, acantonada en las faldas de la
cordillera y en las quebradas hmedas; la poblacin minera de la pampa, la mayo-
ritaria, que es la que ha conformado la personalidad del chileno nortino; la
poblacin mvil de los puertos, hija del salitre y del cobre. A veces, en caletas
perdidas, aparecen unos hombres hermticos, curtidos por el aire salino, que
pasan la vida remendando redes, calafateando chalanas, recogiendo mariscos. Tal
vez son los ltimos descendientes de los changess" del pasado.
HIacia el oeste, la pampa terminal verticalmente y cae al mar. All, casi flo-
tando en el Pacifico, surge la melancola de los puertos chicos del Norte Grande.
Una naturaleza como la del Norte Grande entrega recia perspective al hom-
bre. Exige decision para vivir. Corazn para la lucha. Por esto el Norte Grande
es voluntad v energa, la parte ms vital y la aventura mxima de Chile.
No es de extraarse, entonces, que sea el hombre del Norte Grande el que
haya escrito las pginas ms heroicas y ms sufridas de las luchas sociales en
Chile. No se puede atravesar la pampa sin recorder, y volver a rebelarse, a los
obreros del salitre y de las minas que cayeron ametrallados en San Gregorio































(1921) y en La Corua (1925); ni pasear impasible por la Flaza Coln de Anto-
fagasta, sabiendo que all se masacr a cientos de obreros indefensos en 1906; o
visitar sin indignarse la Escuela Santa Mara de Iquique, donde, .en 1907, el
Gobierno hizo ametrallar a miles de obreros, mujeres y nios por el solo delito
de pedir mejores salaries, hasta que sus cadveres se amontonaron 1enando el
34


I i iri~3C~LP~C"-~'~





























Hablar del norte es hablar, de
desierto y cactos, de salaries y
soledad. Y de repente, hablar
tambin de oasis donde crecen
chacras, viedos y frutales. Y
donde el color lo ponen tambin
las indias, tejiendo chamantos y
acariciando la lana.


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patio donde hoy juegan los nios; o volver a pisar la arena de Pisagua, donde la
fuerza de un traidor (Gonzlez Videla) se ensa contra los que piensan y buscan
la justicia.

* EL BOSQUE EN EL DESIERTO.
Se suben los cerros empinados de la costa, desde Iquique, y se alcanzan las
planicies de la pampa y las lomas encarrujadas como piel de paquidermo. Parece
que la tierra hubiera sido dada vuolta por entero para extraer el caliche esencial.
De cuando en cuando dejamos atrs cementerios sin nombre, derruidos cemen-
terios con sus plantos de cruces de madera y coronas de papel.
Desde Pozo Almonte, una calle de aventura en el desierto, hasta las alturas
de Tocopilla, el desierto no es desierto. Lo que al principio parece un espejismo
lejano se convierte luego en realidad. Son efectivamente rboles: un bosque en
el desierto. Si los nombres autctonos (nativos) correspondent a la realidad de
pocas pasadas, no deberamos asombrarnos de que Tarapac signifique "selva
cnmaraada". Aqu estn estos bosques -de tamarugos (algarrobos: prosopis), me-
nos densos que antes, para probarnos que el nombre estuvo bien colocado.
La pampa del Tamarugal va raleando de norte a sur hasta desaparecer des-
pus de la Oficina Victoria. Al sur del ro Loa los tamarugos ya no existen: apa-
rece el llano de la Paciencia, inmenso v rido, que al final se transform en esa
zona estril que es el desierto de Atacama.
A media que penetramos la pampa del Tamarugal hacia 'la cordillera, el
bosque es ms denso y viejo. Encontramos antiqusimos espinos, de spera ma-
dera y largas espinas, que alzan sus brazos nervudos a ambos lados del camino.
De qu viven los tamarugos?,- se .pregunta uno. As como es seco y magro
en el bosque, el tamarugo es alegre y candente en las fogatas rituales que se
ii,,:kriden, en la noche de las Crmenes, en La Tirana, o cuando alimenta el
fogn humilde de las noches heladas del pampino, Atravesando estos bosques he
imaginado que hombre y tamarugo han crecido juntos en 'la pampa, tan semejan-








En el Norte Grande hay unos
cien poblados pequeos de
agricultores organizados en la
forma traditional, usando vie-
jas tcnicas indgenas.


tes son: duros y resistentes, acogedores y alegres. El desierto los amarr a ambos
como a otros los amarra el mar o la montaa. Pero esto no impidi que los des-
trozaran juntos: al tamarugo lo hacharon despiadadamente para fundir el caliche
al fuego, y al calichero lo ametrallaron cada vez que alz su voz para pedir justicia.
En medio de este bosque que se nutre de aguas subterrneas, hay un casero
donde se han conservado antiguos ritos, un sitio mgico que llaman La Tirana.


i?
r-:







Todos los aos, para el da de las Crmenes, se juntan aqu miles de mineros,
calicheros, indios del altiplano, cofrades y curiosos a continuar la antigua tradicin
en el marco alucinante de la pampa y de las fogatas nocturnas, donde los "dia-
blos" danzan imponiendo el terror a los fervientes y promesero#.
Hacia la cordillera, dejando el bosque de tamarugos, est el oasis de Pica.
Enclavado all donde la cordillera inicia su ascenso, Pica es un campo de flores,
de naranjos, de limoneros, de guayabos, de mangos, de paltas. En la iglesia de
madera, los artistas mestizos del coloniaje tallaron a mano, en madera de la
zona, a los doce apstoles cenando por ltima vez con el Maestro. Las figures,
en tamao natural, conforman un conjunto de "imaginera" nico en Chile.
Bajando de Pica, a 5 Km. del pueblo, aparece la mancha verde de Matilla.
El pueblo, entire los rboles, se reconoce por el campanario barroco que se alza
junto a la iglesia. Aquella construccin, en adobe y piedra pintados, data de 1620.
Puede ser la ms antigua arquitectura espaola que queda en pie en Chile.

SiCIUDADES FANTASMAS Y'CIUDADES FABULOSAS.
En l Norte Grande sucede que las ciudades mueren despus que lo han
dado todo. El desierto est sembrado de nombres, antes prestigiosos, que ahora
nos recuerdan pueblos que ya no son, pueblos fantasmas. Algunos de ellos, cuan-
do vivan, rivalizaron con los ms escogidos escenarios de la aventura mundial. En
ellos se poda ganar rpidamente una fortune como perder la vida.
Aqu est la Oficina Santa Laura, de para desde hace muchos aos, antes un
pueblo bien habitado. All la Humberstone, enorme ciudad, muerta, casas mag-
nficas abandonadas, iglesia, plaza, maquinaras, mercado, escuela, todo, todo
muerto. Aqu no pasa nada ni nadie, pero antes todo pudo ocurrir. Pozo Almon-
te es slo una calle bordeada de casas de barro y madera. Quien lo conoci en
sus buenos tiempos no lo podr olvidar. Ahora slo es un fantasma atado a las
viejas calaminas, a las tablas apolilladas, a los muros derruidos.
Esparcidos en la pampa existed sin existir lo que fue Pampa Unin, Huara,





San Pedro de Atacama y el ferrocarril salitrerb de una oficina en la palm-
pa: dos reliquias en una region que exige decision para vivir, corazn pa-
ra la lucha, voluntad y energa.


. .. .


Punta de Rieles, Chaarcillo y tantos otros que perdieron hasta el nombre. Dc
algunos de ellos no queda realmente nada. As sucedi con Punta de Rieles, un
pueblo de temporada, aglomeracin de casas y de gentes con vida apasionada.
Surgi y desapareci sin dejar rastro. Ms-fabulosos fueron el auge y la cada de
Chafarcillo, el mineral de plata ms rico en Amrica despus del de Cerro Rico.







en Potos. Veta rica pero pequea, hizo surgir a Copiap y luego lo dej en la
orfandad.
De Tocopilla (cmo no recorder a Recabarren?) a Antofagasta se va por un
camino dantesco junto al mar. Es un camino que serpentea entire grandes rocas
que el mar ha ido convirtiendo en series fantasmales. De pronto aparece Gatico.
una ciudad que antes existi. Ahora es slo ruinas y desolacin. Luego IaLgaini, a
Cobija, otra ciudad-fantasma, un pueblo sin habitantes. Antes fue puerto mayo:
y balneario de los bolivianos. Hoy Cobija vive slo con sus muertos. De tarde en
tarde alguien, venido no se sabe de dnde, llega a ocupar un sitio en el cemen-
terio que mira el mar y que es lo nico vivo que queda en el puerto.
Triste destino el de las ciudades abandonadas. Los viajeros pasan indiferen-
tes al lado de las ruinas de Cobija. De la antigua opulencia no permanece nada.
Slo el mar y el viento que viene del mar oxidando cruces en el cementerio.
De noche las "oficinas" de la pampa semejan barcos que navegan con sus
luces encendidas:

E n la noche del desierto
la inmensa mina resplandeca
conmo un navo cegador
con el rocio deslumbrante
dle aquellas alturas nocturnas.
P. Ncruda.

1,El cielo es difano v se ve surgir el mhuno de las chimeneas en permanent
actividad. As vi Mara Elena, Pedro de Valdivia y Chuquicamata, ciudades
fabuilsas y centros mineros donde el trabajo nunca se detiene. Pero hay tanmbin
"oticinas" solas, desmanteladas. ijactisas. que antes fueron fabulosas y ahora son
fantasmales. Amontonamiento de galpones de madera y zinc que van perdiendo
su estructura a media que la mano del hombre y la del viento los destrue.
Chuquicamata, impersonal y extrao, inmenso mineral y centro urbano, esta;







al lado de Calama, chilensima v verde. Calama es la nica ciudad hecha y dere-
cha que existe en la pampa. Est en un llano verde regado por el Loa. Al fondo,
la cordillera de los Andes, con sus cumbres nevadas. En algunos caminos polvo-
rientos hay rboles como en la Zona Central. De repente nos parece estar en
Linares o en Curic. Pero he aqu que al final dde camino est de nuevo el
desierto.
Hacia el interior de Calama se extiende otro desierto ms alto, salpicado de
oasis pequeos que aumentan a media que subimos. Si continuamos por el pro-
fundo cajn del Loa, llegamos al final a Bolivia siguiendo el mismo camino que
hace el ferrocarril ms alto de Chile. Al final de este camino hav una mina de
azufre (Aucanquilcha), la mina ms alta del mundo en explotacin (6.225 m. de
altura). Pero antes de entrar al cajn del Loa nos encontramos con Chiu-
Chiu, un pueblo de piedra, con marcada influencia incsica. Las casas son peque-
os cubos de piedra con techos de totora que traen de la laguna de Chiu-Chiu,
pequea y redonda, el nico lago real que existe en toda la pampa del Norte
Grande. Despus, ya en pleno cajn del ro, aparece la ciudad ms fabulosa de
este Norte Grande: el "pucar" (ciudad-fortaleza) de Lasana. Asentada en un
montculo rodeado de campos verdes, junto al ro, la ciudad atacamea se alza
como un mudo testigo de una vida anterior. Aqu estn las casas de piedra y
paja donde la gente viva, aqu sus campos de cultivo, por aqu pasa el agua
que beban, all estn los silos donde guardaban el maz. Desde lo alto del
pucar la vision del cajn verde es amplia y extensa: el guerrero dominaba el
horizonte y el sacerdote vea salir el sol antes que todos.
Si de Calama tomamos el camino del sudeste, llegaremos al valle de San
Pedro de Atacama. Antes atravesamos una zona dantesca donde la naturaleza ha
esculpido una extraa arquitectura: el valle de la Luna. No hay otra region del
pas tan rica en historic, arqueologa, leyendas y magia como esta en la que ahora
entramos. La herencia de los precolombinos est a flor de tierra. Est present
cn los pucars fabulosos, en los cementerios indgenas, en los "aillu" del interior.
Despus los conquistadores espaoles pasaron por estos lugares y en el valle de







San Pedro construyeron sus casas, sus cuarteles, sus iglesias. De esa poca son el
camnpanil de Matilla y el de Toconao, que an mantienen en pie la estampa ba-
rroca de sus torres.
San Pedro de Atacama es como la capital de esta region mgica. Es uno de
los pueblos ms antiguos de Chile. Se cree que fue fundado como tal bajo el
mandato del inca Yupanqui. Aqu acamparon, en 1536 y 1540, respectivamente,
Diego de Almagro y Pedro de Valdivia. Todava'conserva, a pesar de que lo han
transformado bastante, su mansedumbre agrcola-montaesa. Las calls estrechas
se repletan con una tropilla de llamas o con el paso de una vieja carreta crujidora.

. EL DESIERTO FLORIDO.
El paso del Norte Grande al Norte Chico est bien marcado. Hay un cor-
dn transversal de cerros altos que desciende desde la cordillera de Domeyko y
llega al mar. Adems estn el ro Copiap y su valle, que penetra profundamente
hacia los Andes.
Hay algo nuevo en la piel de Atacama: terminal la costa salitrosa y aparece
un norte de piedras, cerros y valleys. Un norte mineral y florido. Grandes rocas se
acumulan en el fondo de las quebradas y muchas piedras en la cuna de los cerros.
Vertical surge el quisco heroico, resistente, como el tamarugo, a todos los rigores.
El quisco es el smbolo vegetal del hombre del Norte Chico: "hombre lento,
huesudo, aguantador", como lo describi Ral Norero..
En medio de este paisaje que empieza a fatigarnos surgeon zonas de verdor
que reconfortan. El valle del ro Copiap es un lugar as y tambin el del rio
Huasco. Adems, a la altura de Chaaral y Copiap, el clima cambia substan-
cialmente. Ahora tenemos lluvias de verano, escasas en Copiap, ms intensas al
sur del Norte Chico. La cordillera de los Andes guard ms nieve para alimentar
a los ros y en la costa la "camanchaca" permit cultivos sin regado. En 'los valleys
andinos interiores, como sucede en el de Vallenar, el calor solar se recibe sin
atenuantes. Las laderas de las quebradas actan como condensadores. Todo con-,







duoe a la produccin de un aire caliente y seco que es el motor secret de esas
uvas, de ese vino y de esas frutas sin rival que se produce all.
La muy noble ciudad de Copiap, que antes se llam San Francisco de la
Selva de Copiap, porque estaba rodeada de profusa vegetacin, es un antiguo
centro de poblamiento prehispnico. Hasta aqu llegaron, por el note, los
diaguitas. Los incas utilizarn a Copiap como meta de la carretera sur que una
al Cuzco con Chile. Los espaoles fundaron Copiap en 1540. Desde entonces
ha tenido perodos de grandeza y decadencia. Cuando, en 1832, Juan Godoy
descubri Chaarcillo, empez el auge mineral de Copiap. Fue tanto que aqu
se construy el primer ferrocarril chileno, el de Copiap a Caldera.
Hoy Copiap vive duramente su vida mineral y agrcola. En las viejas man-
siones carcomidas por la polilla los pianos ya no suenan. Pero en la Alameda,
Juan Godoy es un imn, una veta misteriosa que incita el espritu minero y
convida a ir por los montes en pos del espejismo argnteo y dorado.
La ancha quebrada del ro Huasco est cubierta de tierras frtiles, repleta de
values verdes. De Vallenar a Huasco, pasando por Freirina encantador, transit
Diego de Almagro; Pedro de Valdivia descans semanas junto a este mar dulce.
El fue quien plant higueras, olivos y viedos en el valle. Pero lo ms extraordi-
nario que sucede en esta zona que estamos atravesando y la que sigue es que
el desierto o la aridez florecen. Cuando la primavera llega, despus de lluvias
copiosas aparece el desierto florido. Entonces la piel spera del Norte Chico
present un colorido increble. Es como un jardn botnico donde abundan
liliceas, orquidceas, leguminosas, malvceas, solancea, cactceas, y cientos de
otras species.
Hay sitios de este Norte Chico donde la vegetacin primaveral es exuberan-
te: Los Vilos, Los Molles, el bosque de Fray Jorge, el bosque de Talinay, Guana-
queros, La Herradura, punta de Teatinos, cuesta de Pajonales, Vallenar, Copiap
y los llanos hasta Caldera. Los cerros de estas regions se cubren de plants bul-
bosas de flores blancas y parecen nevados, en tanto que en Atacama miles de
hectreas se tien de color rojo prpura por efecto de las calandrneas. En la
























costa los llanos lucen diversos tonos amarillos, formados por species de senecio,
adesmia, hipcastrum, entremezclados con manchas azules tenues de cristarias v
sphaeralcea.
Cerca de La Serena y Coquimbo la tierra es azul intense, a causa de los
suspiros que la cubren.

',' LA TIERRA DE MIEL.
Al atravesar el ro Elqui y llegar a La Serena, la fisonoma del Norte Chico
cambia violentamente. El ro Elqui forma otro valle transversal, pero aqu .la
sensacin de estar en el desierto se pierde definitivamente. La tierra es distinta v
los hombres tambin. Hombres a los que Nicomedes Guzmn llam "los hombres
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silenciosos del pramo coquimbano". Este es el prembulo a la Zona Central. Sin
embargo en los cerros, los cateadores continan la bsqueda de los minerales
escondidos, mientras en las profundidades de los valles comienza a formarse el
campesino del centro agrcola y en las costas el hombre contina pescando heroi-
camncte en las caletas solitarias. Una costa accidentada, un litoral atormentado
por el viento y las olas donde unas islas rara vez visitadas, Los Pjaros, Los Choros,
Chaaral, simulan un archipielago que aflige a los barcos.
Los valles de Elqui y Coquimbo conforman una geografa y una personalidad
con caractersticas bien definidas. El valle de Elqui, tierra de Gabriela, es una
granja de dulzura y poesa apretada entire cerro y cerro, entire cordillera v mar.
Sus frutos son tan dulces que hacen cantar amorosamente a una tierra que es
mineral. Es la dulzura que floreci en el canto de Magallanes Moure, en Alberto
Rojas Jimnez, en Carlos Mondaca, en Romeo Murga, en Gabriela Mistral. Es
la misma dulzura que siglos antes floreci en las manos prodigiosas de unos hom-
brcs que vivieron amasando cosas maravillosas: los mollenses y los diaguitas.
Internarse en el valle de Elqui es introducirse en el corazn de Gabriela.
Esta es la profunda voluntad potica de este trozo de Norte Chico:

Todava yo tengo el valle,
Ser esto la eternidad
tengo mi sed y su mirada.
que an estamos como estbamos.
G. Mistral.

En el otro extreme de la provincia, hacia el mar, tendido en una peninsula
que forman dos buenas bahas, est Coquimbo. Es como un pequeo Valparaso,
con cerros poblados y calles que suben y bajan desde las cumbres al mar y vicever-
sa.
Desde Guayacn viene un airecillo de leyendas y aventuras. En los siglos







xvi y xvii, los Drake, los Cavendish, los Sharp y otros de la piratera international
estuvieron realmente en Coquimbo y La Serena y algunas fechoras cometieron.
Lo curioso es que la historic de los pirates que asolaron las costas chilenas se
hizo tradicin en Coquimbo y La Serena, no as en el resto del litoral, donde
tambin estuvieron. As se form la leyenda, que puede ser cierta, de entierros y
tesoros en la baha de Guayacn y en los cerros que forman la espalda del puerto
de Coquimbo.
As como Copiap tuvo su Chaarcillo, Coquimbo tiene su Andacollo. Cen-
tro minero empinado y rido, Andacollo cada 26 de diciembre, paira las fiestas
de la Virgen del Rosario, celebra a su patrona con danzas, msica y cantos:

Te saludo con mis chinos,
te saludo con mis danzas,
te pedimos que nos des
felicidad p'al camino.

A 60 Km. al sur de Coquimbo sucede un fenmeno botnico extrao. En
una zona semiseca, las cimas de los cerros de la costa.se ven cubiertas de bos-
ques. Son bosques extensos con rboles enormes entire los que abundan el ca-
nelo, arrayn, olivillo, teca, peperonias, helechos. De los rboles caen lianas y
enredaderas y en el suelo reina la maligna ortiga. La camanchaca, que se detiene
en estos cerros, hace crecer estos bosques que son como conservatorios botnicos.
Las costas de esta zona dibujan playas amarillas y'extensas que antes fueron
sitios de poblamiento prehispnico. En Tongoy, Guanaqueros y Los Vilos, los
baistas suelen encontrar herramientas lticas de esos antiguos chilenos que tam-
bin gozaron de este mar tibio y prdigo en peces.
Sin embargo en el interior la vida mineral contina entremezclada con la
agrcola. Es una region sufrida: los campos pasan a menudo sed intense, sequas
devastadoras. El hombre de tierra adentro es agricultor, minero y arriero. El sub-







suelo de esta zona no contiene slo minerales. Est repleto de cosas ms maravi-
llosas. El arado hace saltar, por casualidad, los cntaros diaguitas. En la superficie,
las grandes rocas muestran la mano del hombre antiguo: en el valle del
Encanto, en el camino hacia Ovalle, estn los ms hermosos petroglifos que se
conocen en Chile.
Ms abajo, siempre hacia el interior, junto al ro Choapa, est Illapel. Antes
fue famoso por las tejedoras de choapinos, hoy lo es ms por los camarones.
Cordillera adentro est Salamanca, que tiene el prestigio de ser asiento de brujos
en la famosa cueva de Chalinga.
Al terminal el Norte Chico, la densidad de poblacin aumenta much, tanto
en la costa como en el interior. En el litoral hay un rosario de sitios encantadores:
Papudo, Zapallar, Maitencillo, Horcn, Quintero, Concn. Al interior se suceden
los valles frtiles y transversales: La Ligua, Putaendo, San Felipe, Los Andes.
Subiendo cerros y atravesando tierras que pertenecieron a doa Catalina de los
Ros y Lisperguer, se llega a Petorca y a Chincolco, tierras precordilleranas de
huaseras y de chichas y chacoles efervescentes que preludian el centro agrcola
que se aproxima.
Ya estamos entire lamos y espinos, en el lmite del Norte con el Centro del
pas. Este es el ro Aconcagua, que baja a brincos desde la laguna del. Inca al
mar. Pasa fertilizando amablemente los campos ms ricos de Chile; es un buen
ro el Aconcagua. Diferente al Mapocho, caprichoso y neurastnico, desaguadero
de inmundicias.
El ro Aconcagua refresca a Los Andes y a San Felipe, ciudades que ya
representan a las del centro del pas y donde la gente ya muestra el carcter
de los habitantes de las tierras agrcolas. Despus el ro se va alegremente regando
los valles de Quillota y Limache y as, casi sin darse cuenta, llega a Concn
a desembocar aristocrticamente al mar.
Aqu, exactamente en este ro, terminal el Norte Chico. Una zona geogrfi-
ca desordenada que parece que an no encuentra su forma definitive. Es como un
Chile en gestacin, lleno de posibilidades. Algn da desatar el enredado nudo
de sus valles transversales.

















































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Cuando queremos representar lo ms caracterstico de nuestro pas, general-
mente pensamos en el huaso y en el ambient. que lo rodea: el Chile Central,
vinoso y comiln, campesino y cazurro, beato y politiquero, con much de
fatalista, resume de todo lo bueno y lo malo de la chilenidad.
Sin embargo, es un error considerar a este chileno como el prototipo national
y a esta zona como la -ms representative de Chile. Ella es slo uno de los various
Chile diferentes, ni el ms ni el menos representative. Tal vez lo que ms la
caracteriza es haber preservado ms tradiciones hispnicas que ninguna otra zona
del pas. Sucede, adems, que buena parte de los elements ambientales son -aqu
importados: el lamo, el sauce, los techos de tejas, las tinajas de greda, la indu-
mentaria del huaso. Tambin sucede que sta no es una zona ciento por ciento
agrcola, como se la represent, puesto que al lado de buenas tierras de cultivo
estn los ncleos industriales mayores del pas: Santiago, Valparaso, Concep-
cin. Es, pues, una zona mixta, donde hay de todo, menos desierto.
Pedro de Valdivia encontr que esta tierra era la mejor del 'mundo para
vivir en ella; sin embargo Almagro no pens- igual. Ppede que las cosas hayan
cambiado desde entonces. Lo cierto es que, a pesar de que su clima no es uni-
forme, es excelente para la vida del hombre. Yo dira uno de los buenos climas
de la Tierra. Hasta la region del Bo Bo el clima es benigno, mediterrneo, Ims
suave que el clima mediterrneo europeo, con las. cuatro estaciones diferenciadas.
Hay microclimas que hacen zonas deliciosas de algunas costas y valles altos
encajonados, donde la gente se va a vivir afrontando soledad o altura.
Ms hacia el sur, el clima cambia por el aumento de las lluvias y ya en
Cautn desaparece la benignidad, debido a las grandes precipitaciones anuales:
"de Temuco al sur llueve por dentro y en todas direcciones", dicen los sureos.
La lluvia es una constant en la poesa de Neruda, sobre todo en la que recuerda
su infancia en Temuco.
El mar y las dos cordilleras son los determinantes del clima de la Zona Cen-
tral. Cambia el clima y cambia la flora. Aparecen los campos verdes, los viedos
extensos, los arbustos nativos en gran cantidad enmaraando las cordilleras y las
quebradas hmedas. Aparecen tambin rboles nuevos: el -ciprs, primer repre-







sentante de las conferas, la palma chilena, el canelo sagrado de los araucanos
y los copihues blancos, rojos y rosados.
Los factors antes mencionados conforman la idiosincrasia del hombre de la
Zona Central, que a media que avanza la industrializacin, va transformando
su personalidad en polifactica. El prototipo de este chileno eran tradicionalmente
el huaso y el pen campesino (roto campesino). La industrializacin, la urbani-
zacin, la migracin internal, la extension de las comunicaciones han cambiado
la situacin en tal forma, que hoy es discutible si el huaso contina siendo el
arquetipo del chileno de la tierra amable.

* SANTIAGO Y LOS SANTIAGUINOS.
Pensbamos no hablar de ciudades. Pero hacemos la excepcin con Santiago
por ser la capital del pas. Y, adems, porque muchos dicen que "Santiago es
Chile". Para los que no conocen el pas puede que esto result cierto. Para noso-
tros que lo conocemos bien, la capital no unifica ni represent a Chile. No podra
hacerlo, porque es la sntesis de la confusa evolucin de un pas joven. En Santiago
conviven, en estratos sociales muy diferentes, en barrios bien delimitados ("barrios
residenciales para la gentle bien"; "barrios para gente de medio pelo"; "barriadas
para obreros"; "poblaciones callampas", etc.), como pequeos pases distintos, gru-
pos de chilenos que no se entienden, que tienen intereses diferentes y que apa-
rentemente no se quieren. Pero cuando se enfrentan (lucha de classes) todos de-
fienden esa palabra abstract que llaman "patria" y se olvidan de que los chilenos
son series concretos:

Santiago no es Chile, mi alma,
lo digo de corazn,
mirando hacia Antofagasta,
ciudad de mi gran nacin.
Annimo.







John Gnther dice en su Inside South America que "Santiago es una ciudad
muy civilizada, la capital preferida en el hemisferio, porque recuerda a Londres
y Nueva York, con un alto contenido intellectual, aficin a la cultural y a las
artes y atmsfera modern y receptiva..."
Es possible que estas cualidades las pueda extraer y gozar un hombre como
Gnther, pero no el comn de los santiaguinos. Santiago no es una ciudad que
se entregue fcilmente a quien quiera penetrarla. Yo dira que, mirada superfi-
cialmente, es inatractiva. Hay que saber bucearla si es que se desea encontrar
esas cualidades.
Sea como fuere, Santiago muestra un rostro de Chile. Pero no es todo Chile,
como dicen. Hay ms raz y substancia chilena en la provincia, simplemente
porque la provincia est ms derca de la tierra y de la gente.
Desde un punto de vista geogrfico y urbanstico, Santiago se salva por la
cordillera y los cerros que la penetran hasta el corazn. Desde el aire se ve como
un tablero de ajedrez sucio (smog), con una arquitectura plana, sin cosas imprevis-
tas, sin perspectives ignoradas. El viajero admira los cerros y las cumbres nevadas,
no la ciudad. Cuando baja y camina por sus calls el desencanto es mayor.
Debido a 'la gran migracin internal, sucede que no todos los santiaguinos son
de Santiago. La gran mayora son provincianos radicados en la capital. Necesitan
un tiempo para aclimatarse en la gran ciudad y luego empiezan a funcionar como
santiaguinos. Pero sta es una transformacin bastante superficial, slo para enten-
derse con los santiaguinos autctonos. El provinciano no olvida nunca su
ancestro. La capital est llena de "Sociedades" y "Clubes" de hijos de tal o cual
provincia. De tiempo en tiempo se renen y, entire trago y trago, repasan el
diario vivir de la provincia; de tiempo en tiempo bajan a la provincia. De tal
modo que nunca dejan de ser algo provincianos y nunca alcanzan a ser total-
mente santiaguinos.
Tal vez la nica caracterstica urbana de Santiago sean sus barrios diferen-
ciados con psicologa propia: San Diego, Estacin Central, Pila del Ganso, Ave-
nida Matta, San Pablo, Recoleta, La Vega, Maruri, Providencia y tantos otros


















que parecen "pueblos de provincias"' metidos en la capital. Esto hace que la ciu-
ad no tenga vida de conjunto, sino por retazos. Por esto, en la noche, la capital
se ve casi desierta, salvo en algunos lugares donde se concentran las diversiones
nocturnas. Por esto es tambin que el santiaguino es un hombre de barrios.
Cuando uno va a un barrio que no es el propio, lo reconocen inmediatamente
como afuerino. Por esto es tambin que Santiago, siendo una ciudad grande, es
pequea.
Poco queda del pasado colonial en Santiago. La mayr parte de su edifica-
ein es republican y de este siglo. Pocos santiaguinos se dan cuenta de que el
sitio ms traditional que le va quedando a la capital es la Plaza de Armas: all
estn, desde la Colonia, la Catedral, el 'Cabildo, la ex prisin, los portales, los
viejos rboles habitados por miles de pjaros. Lo nico que falta son la Posada
Inglesa y el Caf del Comercio, que por ms de cien aos fueron los sitios pre-
dilectos de la juventud santiaguina en esta misma plaza.
El centroo" de Santiago es reducido. Se camina en pocos minutes, aun
cuando hay bastante que mirar. Pero se atraviesa la Avenida Bernardo O'Higgins
y uno se encuentra en una "provincia" de casas chatas, de adobe, de conventillos
anteriores a las "poblaciones marginales". Esto sucede frente a La Moneda, a los
costados de la Avenida Builnes, tal como, ms lejos, en Maruri:
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Al otro lado de la cordillera, debido a la disminucin de las precipitaciones,
las selvas sc transforman en matorrales y, al final, en estteas cubiertas por coirn.
A esto llaman la pampa patagnica.
A pesar de todo, el hombre ha afincado en muchos sitios de esta increble
eografia, especialmente en la parte continental, que ofrece grandes posibilida-
les actuales y futuras. Hay regions muy ricas, como Palena y Futaleuf, donde
los colonos estn recin haciendo Chile. En otras, como Coyhaique, Puerto Aysn,
Balmaceda, Baker, Chile Chico, etc., la vida se desarrolla con esfuerzo y sacrifi-
cio, pero en ellas Chile ya est formado. Y qu decir de Puerto Natales, Punta
Arenas v Cerro Sombrero (la ms nueva de las ciudades del Sur), que son verda-
deros monumentos al chileno laborioso y pujante. Claro est que este chileno
tiene rasgos distintos al de otras zonas del pas: esos rasgos se han formado en
la experiencia con una naturaleza tambin muy distinta y que exige dureza, cons-
tancia, empuje.
De tal modo que, al contrario de lo que los sabios del siglo pasado pensaron,
la Zona Sur de Chile ofrece much al hombre. Por algo se quedaron a vivir aqu
los hombres antiguos. Ellos subsistieron, a pesar del clima, con sus medios sen-
cillos de liombres neolticos.

ISLA GRANDE.
La Isla Grande de Chilo inicia la Zona Sur de Chile. Chilo fue habitado
teimpranarnentc por los aborgenes chilenos. La gente que primero lleg a la isla,
lo chonos, eran pescadores y recolectores. Cuando se produjo el desplazamiento
miapuche hacia el sur, por la expansion de los nortinos, los huilliches (mapuches
del Sur) desplazaron a los chonos del continent v de la Isla Grande. Los chonos
afincaron en las islas Guaitecas y en lo que despus se llam archipilago de
los Chonos. Los que permanecieron en la Isla Grande se mezclaron con los
huilliches, constituvendo el grupo de los chilotes con caractersticas intermedias de
-, c?'ntes, pescadores y agricultores.







Darwin, que pas por esta zona, la describi como "tristes soledades donde
la muerte ms que la vida parece reinar soberanamente".
Igual error cometi Barros Arana con nuestra Patagonia al no concederle
ningn porvenir econmico. Contradiciendo la opinion de estos sabios, la Zona
Sur de Chile y de Amrica fue un sitio muy antiguo de poblamiento human
(desde hace unos diez mil aos).
Los Andes sureos dividen dos mundos diferentes: al lado del Atlntico, la
inmensidad de la pampa patagnica; al lado del Pacfico, la soledad de los miles
de islas e islotes que conforman los archipilagos.
Los archipilagos del sur se extienden por ms de 1.000 kilmetros. Es la
region ms sola de Chile. Unicamente unos cuantos cientos de hombres la habi-
tan. Antes fueron muchsimos ms. En total, no ms de 400 personas, que en
1965 se distribuan as: 61 alacalufes, 27 yaganes, 28 marines, 125 colonos y lobe-
ros; el resto, poblacin occasional o nmade. Ningn otro ser human vive en ese
mundo flotante que media entire el sur de Chilo y el cabo de Hornos (sin con-
siderar la poblacion continental de la Zona Sur).
Los que no conocen esta region insular de Chile la described cubierta de
una vegetacin exuberante, una verdadera selva inmensa que llaman el "trpico
fro". Esta idea es falsa: ms all del canal de Chacao hay un empobrecimiento
cualitativo considerable de la flora, enpobrecimiento que se viene produciendo
de norte a sur. La vegetacin de los archipilagos no es preantrtica, como muchos
suponen. En realidad forma parte de la flora que existe desde Concepcin hasta
el cabo de Hornos. Similar a la que hoy encontramois en Nahuelbuta. Existen,
pero van desapareciendo gradualmente hacia el sur, la araucaria, el lingue, el
ciprs, el mau, el alerce, el colige, el roble, el helecho, el tepu, el copihue, el
vogui, la parrilla, el calafate espinoso, epifitas y musgos. Todo viviendo en equi-
librio frgil entire la vida y la muerte.
La madera til se concentra en la ladera continental de los cerros andinos.
La mayor parte de las islas est cubierta de turberas sin valor econmico actual.
El caso de la isla Navarino es una excepcin: all hay bosques aprovechables.







En Chilo se inicia la Zona Sur de Chile. Aqu el territorio central se des-
grana cual un collar que soltara sus cuentas:

Yo he traspasado la corteza mil
veces agredida por los golpes australes:
he sentido el cogote del caballo dormirse
bajo la piedra fra de la noche del sur.
P. Neruda.

Slo la cordillera de los Andes se salva de este descalabro, pero cambia su
fisonoma. Lo dems, el Valle Central y la cordillera de la Costa, se hunden en
el mar para luego reaparecer en forma de miles de islas. Este es un hecho inusita-
do, la sorpresa geogrfica del pas. Una sorpresa grande, porque esta region austral
comprende la tercera parte de la superficie national. En cambio, su poblacin
no alcanza la trigsima parte de la del pas. Hay regions de tan baja densidad,
como Aysn, donde la relacin -es de 0,2 habitante por kilmetro cuadrado.
Adems, sta es una geografa cambiante. El mar y los vientos la estn
modelando constantemente. Los temblores destruyen lo hecho e inician cosas
nuevas. Parece que esta geografa austral nuestra no fuera la definitive. Podra
ser la de las primeras cosmogonas o la del future.
Sin embargo, si observamos con detencin la geografa de esta zona, result
que el Valle Central contina hasta Taitao (que podra ser Tao-Tao, nombre
polinsico). Existen Jas dos cordilleras paralelas y el valle esta inundado por el
mar. La cordillera de la Costa, que es baja, emerge slo a travs de sus cumbres,
formando los archipilagos. Pero desde el golfo de Penas (o de Peas) hasta el
cabo de Hornos slo existen la cordillera de los Andes, las islas y el mar. Todo
lo dems se ha sumergido definitivamente. Este es el imperio del agua sobre la
tierra, a veces arbitrario v tumultuoso, otras manso y acogedor. Las islas semejan
extraas balsas de tierra vegetal empujadas por los ventisqueros hacia el mar; ste
las rechaza con su resaca brutal.












,&,







El farol del pequenero llora, por Carrin adentro, en Santiago, ....
por Olivospor Recoleta, por Moteros y Maruri,
derivando hacia las Hornillas...
P. de Rokha.

A pesar de todo lo que decimos de Santiago, que parece como un ensaa-
miento de buen provinciano contra la capital, la aspiracin mxima nuestra es
vivir en Santiago.

*1. \ PATRIA DEL HUASO.
La geografa mejor conocida por el chileno medio es la que existe entire
Santiago y Concepcin. La llaman "Zona Central", a pesar de que es slo una
part de ella, puesto que Concepcin marca exactamente el punto medio de
Chile y la Zona Central se extiende entire el ro Aconcagua y Puerto Montt.
Cuando se atraviesan los campos de la Zona Central, uno piensa que Chile
es un pas esencialmente agrcola. Pero no es as. Se puede cultivar mejor y con
ms provecho la tierra cultivable en Chile; ste es el objetivo de la Reforma
Agraria que -el Gobierno Popular est efectuando. Con esa tierra se podra ali-
mentar una poblacin cuatro veces superior ala actual. Pero aun as no podra-
mos decir que nuestro pas es agrcola. La geografa nuestra nos indica que debe-
ramos ser mineros, pescadores, mariners, madereros, ganaderos, industriales y,
secundariamente, agricultores.
El Valle Central despejado es la mejor zona agrcola de Chile y es, tam-
bin, la verdadera patria del huaso (huasu: hombre de a caballo; vocablo quechua).
Es aqu donde primero afinc el mestizo agricultor, o sea los primeros chilenos
que se quedaron a vivir en la tierra que trabajaban. De ellos surgi este exponen-
te agrcola que llamamos huaso. Sus primeras manifestaciones peculiares aparecen
en Santiago, que fue el primer valle agrcola que los europeos trabajaron con sus
nuevas tcnicas. Incluso la fiesta mayor del huaso, el rodeo, naci en esa poca







temprana: el primer rodeo en Chile fue para el da de San Andrs, en 1556, y se
realize en la Plaza de Armas de Santiago.
Si bien el huaso no es el tipo ms representative de lo chileno, es s el arque-
tipo de la vida campesino-agrcola de Chile. Es un mestizo especializado, al
al revs del "roto", que es un mestizo generalizado.
El huaso, ladino, indirecto, supersticioso, verdadero burgus de la clase popu-
lar, surgi de la mezcla entire el espaol y el nativo. Culturalmente tir hacia lo
hispano-andaluz, as como el roto tir hacia lo nativo.
Por esto es que hay diferencias notables entire ambos y por esto es que el
roto es ms autnticamente chileno que el huaso.
Ambos, huaso y roto, se originaron durante los primeros aos de la Conquis-
ta, cuando el europeo se mezcl con la hembra mapuche. El huaso se desarrolla
ms lentamente, algo despus que el roto.
Se form realmente cuando la colonizacin afinc en esta Zona Central, pe-
rodo en que eran los andaluces los nicos espaoles que continuaban ayuntn-
dose con las nativas. Socialmente el huaso se ubic entire el encomendero y el
nativo. Tcnicamente adopt muchos de los mtodos del mapuche y de los
incas. Los mapuches lo llamaban "huasu" porque trabajaba la tierra a caballo.
Colchagua, Curic, Talca, Maule, Linares y uble muestran las caractersti-
cas ms propias de la vida agrcola del Valle Central y, por tanto, del huaso.
Estas tierras son como la patria del huaso:

Los huasos ladinos y remoledores de Doihue
o Machal o San Vicente de Tagua-Tagua o Peumo o Conco
comen asada la criadilla, con pellejo,
medio a medio del rodeo de octubre,
entire el quillay o el raul florido de las medialunas
estremecidas por el bramido national de las vacas,
por el coraje de los jinetes rurales y el sol sonoro.
P. de Rokha.







Por esta tierra central pasaron la Conquista, la Colonia y la Independencia.
An hay huellas, aunque no muchas. En Rancagua estn la Plaza "cerrada" y la
iglesia de San Francisco; en Graneros, la hermosa iglesia barroca de La Compa-
a; en Larmahue, San Femando hacia la costa, an giran sus grandes ruedas de
madera los "molinos de agua"; en Ca'leu, a los pies del inmenso cerro El Roble,
se conservan, como en Colligua'y, los versos populares del romancero espaol .
del Medioevo; en Pomaire y en Quinchamal, los artesanos trabajan la greda
como lo hacan los mapuches; en Doihue, San Fernando, Curic y Chilln las
talabarteras son un muestrario de colors, olores y musical para la mejor huasera
chilena.
Pueblos, lugares, artesanas y gentes de otro tiempo que viven fundidos con
su ambiente como si fueran una sola cosa. Visitar estos pueblos y conocer estas
gentes es como recorrer, hacia atrs, nuestras propias races y entendemos much
ms.


* EL VINO FOLKLORICO
Esta Zona Central tiene otro atributo que antes lo mencionamos, pero sobre
el cual vale la pena explayarse: es la gran productora del famoso vino chileno.
Parece que el buen No fue el primer hombre que conoci los efectos del
exceso en el beber jugo de las parras. En todo caso, algo muy especial debe tener
el vino para que nos haya acompaado tantos siglos como una panacea para mu-
chos males. Papiros egipcios del ao 2000 a.C. prescribed el vino como medicamen-
to eficaz para el asma y la melancola. En la Ilada se relata cmo los mdicos
Maquen y Podalirio, hijos de Esculapio, lavaban con vino las heridas de los gue-
rreros cados durante el sitio de Troya. Hipcrates lo usaba para curar fiebres y
Cicern lo aconsejaba para alegrar a pacientes deprimidos.
En Chile el vino tiene races tan antiguas y profundas como la nacin. Las
primeras vides fueron plantadas por los propios compaeros de Pedro de Valdivia







y tal vez los primeros mostos chilenos sirvieron de embriagador enlace al conquis-
tador y a doa Ins en sus veladas ntimas.
Francisco de Aguirre, en el Norte Chico, y Juan Dvalos Jufr, en uoa,
fueron los primeros viateros de Chile. Se piensa que de las islas Canarias se
trajeron las primeras cepas que daran vida al original vino "pas". Las trajo, en
1548, el clrigo Francisco de Caravantes. En realidad las primeras vides en Chile
las plant Valdivia en el valle del Huasco, donde descans un tiempo largo. De
ellas procede el famoso "pajarete del Huasco".
Mucho ms tarde lleg a Chile la aristocracia vincola. Fue en 1851, cuando
Silvestre Ochagava import vides francesas y un tcnico de la misma naciona-
lidad. Desde esa poca cultivar vias se convirti en un "hobby" de los terrate-
nientes. No era todava una industrial. Rodearon sus casas inmensas con parrones
y vias escogidas, imitando lo que hacan los "nobles" franceses en sus "chateaux".
Los viateros chilenos fueron creando sus blasones y escudos como distintivos de
los vinos que producan.
De tal modo que .el vino, como herencia espaola y flamenca y luego ado-
sado de francesismo, estuvo present desde el comienzo de la formacin de nues-
tra nacionalidad. Y fue introducido, tambin desde el comienzo, como un
hbito en nuestros modos de vida hasta llegar a constituir, al decir de algunos
antroplogos,'una verdadera culturala del vino". Una de las acusaciones que se
hicieron a don Pedro de Valdivia en su juicio de residencia, fue el haber in-
troducido en Chile el "brindis a la flamenca", de lo cual tambin se acus des-
pus a don Alonso de Ribera, al decir al Rey: "por su aficin a los brindis de
Flandes, que se realizan con muy gran -descompostura y fealdad, poniendo las
botijas de vinos en las mesas sobre los manteles y brindando con mil ceremonies
por cuantos hombres y mujeres le vienen a la memorial y a la postre a los ngeles,
porque.as se usa en Flandes". Este es el actual brindis de nuestras fiestas, bauti-
zos y comilonas y el que a diario vemos en las tabernas entire amigos sentimenta-
les.







En esta forma, entire amable y chispeante, el vino se ha ligado a nuestro mo-
do de vida tan ntimamente que lo consideramoscomo algo indispensable. Es
ms, se consider como algo verdaderamente lamentable cuando alguienen, en
una fiesta, se atreve a declarar que no bebe vino. Esto es ms lamentable cuando
sucede en Curic, donde se produce una chicha muy "madura", o en San Javier,
done es doradita como el otoo, o en Los Andes, Quilicura y Curacav; o si el
caso ocurre con el incomparable pipeo de Coelemu, de Pocoa, o de Cunaco; o,
qu me dice usted si se rehsa una copa del vino de Mangarral, en Cauquenes,
o esos caldos gruesos sin filtrar de Lontu, Malloa o Doihue? Y, por ltimo,
recordemos que existen en el Norte esos terrible y embriagadores vinos de
Elqui, Huasco, Codpa, Toconao, donde un par de copas valen por diez de las
del Centro. De tal modo que en este pas el vino es abrumador, porque lo en-
contramos en todas parties y en toda ocasin. Al final result difcil sacarle el
cuerpo. Esto de beber en todas las fiestas y tambin cuando no lo son, proviene
de nuestros dos ancestros: los mapuches beban sus chichas hasta la embriaguez
en todas las festividades; los espaoles bebian sin lmites, cada vez hasta secar el
vaso. Tanto fue as que desde el comienzo, en 1558, el Cabildo de Santiago
intent establecer la ley seca en el pas. La media fue un fracaso total.
Por qu toma tanto vino el chileno?
Las encuestas indican que estamos entire los seis primeros pases bebedores
de alcohol en la Tierra y que la tasa de alcohlicos es muy alta. Se dan mil
razones para explicar la situacin (desnutricin, produccin excesiva de vino, ex-
pendio fcil y. barato, bajo nivel de vida, ignorancia, etc..); lo cierto es que el
problema tiene su lado alegre y folklrico, pero tambin tiene su cara trgica y
antisocial. Afecta a la, sociedad y afecta al individuo y a la familiar. Y los afecta
a todos, porque ricos y pobres been sin saber beber. Los motivos pueden ser
diferentes, pero el hbito es el mismo.
En esta forma se ha desarrollado en Chile eso que llamamos culturala del
vino", a travs de la cual todos nos confabulamos para beber en demasa y cuando







no conviene. Es hora de que modifiquemos este mal hbito. Sera un logro
inmenso del roto chileno.

* L\ PATRIA DE LOS ARAUCANOS.
Atravesando la "frontera" que forma el ro Bio-Bo, llegamos al pas de los
araucanos. Si nos vamos por la Carretera Panamericana arribaremos a Los Angeles,
despus de cruzar junto al Salto del Laja, que son en realidad various saltos y las
cataratas ms grandes de Chile. Si tomamos el camino de la costa, va Concep-
cin, atravesathos el gran ro y caemos a la region mxima del carbn en Chile.
Aqu estn, en lo que antes fue plena Araucana, las ciudades ms proletarias de
Chile: Coronel, Lota, Curanilahue. Ciudades grades, totalmente populares. Mi-
neros luchadores y combativos, ejemplo para todos los obreros de Chile. Cuando
alguien les pregunt, despus de la persecucin y relegacin masiva de obreros
del earbn ordenada por Gonzlez Videla, cmo se sentan, la contestacin tex-
tual fue:

por dentro estamos como antes, camarada,
a nosotros no nos rompen sino matndonos.

Despus de Lota hay que subir los grandes cerros rojos, ahora cubiertos de
eucaliptos. Antes era monte virgen, pura forest chilena. Cerros rojos que recuer-
dan algunas de las grandes victorias de los araucanos sobre los conquistadores. Por
ah quedan todava viejos caones abandonados de esa poca. En la cuesta de
Chivilingo se suelen encontrar espuelas y restos de armas oxidadas de los es-
paoles. Despus se baja a Laraquete, una caleta de pescadores protegida por un
ro que divide a la provincia de Concepcin de la de Arauco. Aqu la provincia
araucana se abre en una planicie que se extiende entire la cordillera de Nahuel-
buta (cordillera del Tigre Grande) y el mar. Hacia la derecha, en la playa, est
el pueblo de Arauco con su morro y los restos del antiguo fuerte espaol.







Al fondo de la provincia hay una region hermosa donde viven los mapuches
en gran cantidad. All la cordillera se acerca a los lagos (Lanalhue y Lleu-Lleu) y
los bosques inmensos tornan esmeraldas las aguas:

Lago Lleu-Lleu de leyendas,
de leyendas encantadas,
donde cuentan que una india
del lago se enamoraba.
Annimo.

Caete es como la capital de este pequeo ipas araucano, y Lebu, el puerto.
Todava las carretas chanchas transitan por las calls del pueblo y los araucanos
lucen sus vestimentas ancestrales. Hay una integracin muy perfect, por ser muy
antigua, entire los mapuches y su tierra, lagos y montaas. Igual sucede al otro
lado de Nahuelbuta, en el Valle Central, por donde el pas araucano se extiende
hacia el sur. Cruzamos el hermoso lago Lanalhue, descansamos en Contulmo, y
luego subimos la empinada cuesta de la cordillera. El camino cruza por una
garganta verde que nos va comprimiendo cada vez ms con su botnica de robles,
maus, laqreles, lingues, temos, canelos, olivillos, enormes helechos, araucarias.
Las lianas V4las enredaderas de copihues forman una maraa que dificulta el
caminar por el bosque. Este es un pedazo de tierra araucana que permanece
intocado, como era antes.
Este paso "de Contulmo a Purn deberan conocerlo todos los chilenos.
Cuntas veces pasaran las huestes araucanas pox este sendero en pos de los
espaoles?
Desde arriba vemos Purn. Es un. pueblo pequeo, campesino. Antes fue
scenario de las acciones ms importantes de la epopeya araucana, al igual que
Caete (lugar donde Lautaro venci y dio muerte a Valdivia). All, al fondo
de PtArn, estn el montculo y los restos del fuerte espaol que tantas veces des-
truyeron los araucanos.







En Purn se inicia el pas de los campos amarillos. Es una zona de lomas
saves, doradas por el trigo. A veces, grupos de rboles, o quebradas profundas,
o cimas de cerros altos donde la mano del hombre an no ha llegado talando
todo. Alli, en esos reductos, se defiende la flora native: el maligno litre, el boldo
benfico, el canelo magico, el laurel de la frontera, el maqui, el avellano, el roble,
todos amarrados por gruesas lianas y tiernos copihues. De repente aparece el ro
Malleco, al fondo del profundo barranco, como una serpiente helada discurriendo
entire matorrales y peascos:

Lo primero que vi fueron rboles, barrancas
decoradas con flores de salvage hermosura,
hmedo territorio de bosques que se incendiaban
y el invierno detrs del mundo, desbordando.
P.Neruda.

* ANCCEL. O: ELOGIO AL CUli \, I).
En Puerto Montt, el viejo Melipulli colonial, la tierra del Valle Central de
Chile terminal bruscamente. Tan bruscamente que el ferrocarril que viene del
norte alcanza a duras penas a detenerse pocos metros antes del mar. El valle se
hunde en el agua de la amplia baha y la ciudad 19 despite con su espaldarazo
de lluvia, viento y sol. Porque si en invierno Puerto Montt vive la angustia de
las lluvias copiosas, en primavera y verano, cuando no llueve, su cielo es tan di-
fano como el de Via del Mar. Los campos, libres de polvo gris, son verdes como
parques recien regados. En la noche, los astros lucen brillantes guiando a los fa-
luchos que navegan entire las islas.
Al oeste de la ciudad, all donde terminal la zona continental, existed una ca-
leta formada con precision ipor la isla Tenglo y la orilla de la tierra no islea. Una
caleta done la tranquilidad del mar rara vez es alterada. Un lugar de gaviotas,
de barcos, de chilotes y mariners, que no tiene parangn en Chile. Esa caleta se
llama Angelm.























Los huilliches y los chonos prcticamente desaparecieron en el mcitizaji.
Slo qued el grupo nuevo: los chilotes. Estos ,recibieron influencias muy intinmas
de parte de los espaoles cuando ocuparon Chilo por un largo perodo. Adems
recibieron la visit espordica, pero frtil, de corsarios europeos, especialmente ho-
landeses, que introdujeron en la isla los ojos azules y las races de una mitologa
que es hoy la ms rica de Chile.
En 1558, en el mes de febrero, Alonso de Ercilla desembarc en Chilo:
"Aqu llego donde otro no ha llegado."
'En realidad, la afirmacin de Ercilla no es exacta. En 1520, Hernando de
Magallanes pas a la cuadra de la Isla Grande y, en 1553, Antonio de Ulloa baj
a tierra en Chilo.
De aquellos tiempos hasta hoy las cosas han cambiado much en Chilo,
pero no tanto como en las dems regions del pas. Tal vez por csto es que no
hay otra region en Chile que posea una personalidad tan definida y tan autctona
como este "lugar de gaviotas" (chilo; hue).
Como buen isleo, el chilote es taciturno, duro, introvertido. Lleno dc una
rica vida interior, una vida de fantasa que ha producido la mitologa ms cxtensa


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de Chile. Otra caracterstica de esta gente es su dependencia del paisaje insular,
esa comunin ntima con su tierra y su mar. Parecera que el chilote rehye al
extrao y se refugia en su naturaleza. Lo que pasa es que esconde celosamente su
ser esencial, su realidad de pueblo autctono. De aqu que para el viajero apresu-
rado, la substancia real de Chilo pasa inadvertida; slo percibe la belleza salvaje
del paisaje o lo pintoresco de algunas costumbres.
Cien mil personas viven en este territorio insular y continental que llamamos
Chilo. Viven ajenos a la prisa de los relojes de la poca: los campesinos miden
el tiempo por las fases lunares y los navegantes cuentan las horas por las mareas.
De siglo en siglo, de invierno en invierno, de isla en isla, los chilotes han enfren-
tado la naturaleza y se han ido adueando de ella. Desde entonces vienen
cultivando las muchas variedades de papas que la Isla Grande produce. Desde
entonces "los chalupones chilotes", con 12 varas de eslora, 4 de manga, 1,5
de puntal, vela mayor y trinquetilla, navegan con sus cargamentos de "chiguas" de
pescado seco, sacos de papas, rodelas de lea, pieles de gatos marines, huillines y
chungungos.
Navegan transportando al continent su realidad y su fantasa.
Chilo se compone de islas, porcin de continent y mar. El mar de Chiloe
est formado por el seno de Reloncav, el golfo de Ancud, el golfo de Corcovado
y la parte del ocano Pacfico que le corresponde por el oeste. En medio de esa
agua mansa e iracunda flotan cientos de islas chilotas reunidas en archipilagos
menores (Quinchao, Chauquenes, Chonos, Guaitecas, Desertores, etc.), domi-
nados todos por la Isla Grande.
"Archipilago sonoro", lo llam Antonio Brquez Solar, el poeta de Chilo,
por esa musicalidad que surge en las islas de todas parties: del viento que pasa
por los bosques, del mar golpeando las costas, de la lluvia que a veces es infati-
gable, de los arroyos bajando a tropezones por las quebradas, de las gaviota'
graznando en las playas, del hablar cantarino de las gentes.
La Isla Grande es como un pequeo continent. Una desgastada column
vertebral, formada por los restos de la cordillera de la Costa, la recorre a lo largo
!, 1 literal ocanico. Este es alto y recto, cubierto de selvas y matorrales. Nadie







habita estas serranas. Es el pas de los bosques solos, el imperio del alerce gigan-
te, del ulno, del ciprs, del roble, del avellano, de la quila y el canelo. Son cerros
verdes que terminan en acantilados y roqueros abruptos.
Los chilotes desconfan dc esta costa sola. Por ella sopla un viento mgico
en el que andan mezclados el "caleuche" (barco fantasma) y los brujos de Cucao.
Al otro lado, en cambio, la costa oriental de la isla es baja y accidentada.
Aqu sla isla desciende al mar-canal en forma de lomas suaves con sus geometras
de siembras y colors. Papales y trigales- que brillan bajo el sol estival. De repente
aparece la punta afilada de una iglesia de madera. Junto a la iglesia, entire man-
zanos, el casero tambien de madera. En los techos, el maz secndose. En la
playa, los lanchones esperando la carga y las redes estiradas.
E''n medio de la Isla Grande, partiendo las montaas y la euforia vegetal,
estn los lagos secrets: el Chaiguata, con leyendas de tesoros escondidos; el
Natri, de aguas esmeraldas; el Tepuhueico, distant v solitario; el Tarahua, en
cuyas riberas "el cuchivilo" espera impaciente a su presa, escondido en los junca-
les; el Huillinco v el Cucao, unidos por la Angostura, los lagos mayores de la
isla.
En cl norte y en la costa oriental de la isla estn los pueblos mayores.
Tambin los mejo'res campos de cultivo. Y las ms caractersticas de las costum-
bres que los chilotes lieredaron de los espaoles. Ancud, la capital de la provincia,
la vieja San Carlos espaola, es ms mestizo-chilena que chilota. En cambio, Cas-
tro es autnticamente chilota, como lo son Dalcahue v Achao. Castro, con sus
antiguas calls que suben v bajan por las lomas, con sus casas de madera
pintadas de colors violentos, con su enorme iglesia de madera de alerce (slo
comparable, en Chile, a la de Andacollo) y ese trfico incesante de gentes y
lanchones, products del interior y products del mar todo amalgamado como
si hubiramos juntado el mercado de Chilln con Angelm.
Aqu en Castro nos encontramos con el prototipo del chilote (mestizo com-
plejo): con ciertos rasgos polinsicos, hablar cantarino, mitad mariners y mitad
campesinos, o los ms rpidos esquiladores en la temporada patagnica:







Chilote de Achao
o de Quinchao,
chilote de Chonchi
o de Quelln,
la muerte vino a dejarte
en la punta de la isla Desolacin.
M. Rojas.

Chilo, mar-tierra, isla-bosque, gente-leyenda, tan distinto a Chile. Sin embar-
go, parte esencial del pas, ya que une el imperio de la tierra con el imperio del
mar. Chilo, ahora es possible que tus jvenes no emigren ms, ahora que el
porvenir es claro y que sabemos que tu riqueza est en tu tierra y en tu mar!

CHILE CHICO, CHILE GRANDE.
En verano atravesamos en auto, de Coyhaique a Puerto Ibez, por la ri-
bera norte del lago General Carrera. El camino va entire cordilleras a veces muy
altas. A las cuatro de la tarde empez a near. Nos detuvimos en el cobertizo de
unos arrieros. A pesar del fuego que nos ofrecieron se senta el fro en todo el
cuerpo. Un viento helado nos parta la piel.
Desde lo alto del camino, el gran lago (2.000 Km.2 de extension) se ve como
un mar -entre montaas. Rodeando el lago, la cordillera de los Andes se prolonga
hacia la pampa formando diques naturales de contencin a las aguas. Es el se-
gundo lago de Amrica en extension. Los dos tercios del lago pertenecen a Chile
(es la parte que se llama lago General Carrera) y el otro tercio corresponde a
Argentina (lago General San Martn). Antes se llamaba lago Buenos Aires.
Puerto Ibez es un pueblo de madera, casi un campamento con huertas
y frutales. El viento sur riza el agua y levanta olas que vienen a mojarns en
el muelle. Tres horas demoramos en atravesar el lago y llegar a Chile Chico,







que est al frente, en la ribera sur. Este es un pueblo mejor formado, centro de
una 'rica region ganadera y minera. Parece increble que habiendo temperatures
de hasta 300 bajo cero en invierno, aqu se cultiven papas, avena, cebada y
frutales. Y no lejos de aqu, en Puerto Bristol, junto al lago, se explotan las minas
de plomo ms grandes de la Tierra. As es Chile Chico, tan lejano y desconocido
As es todo Chile, lleno de contrastes y de cosas imprevistas.
Sabe usted por qu llaman Chile Chico a este pueblo?
Tal vez porque estando tan lejos y aislado es como otro Chile en pequeo.
O tal vez porque los primeros que aqu llegaron, "rotos chilenos pata'e perros",
quisieron recorder a su Chile grande, como lo hacen siempre los emigrantes
chilenos. Hay muchos Chile Chico en el mundo, testimonios de los chilenos que
fueron a Califomia, a Australia y a tantos otros lugares donde se radicaron pa':a
siempre.
La historic de Chile Chico es bien curiosa. Hasta el siglo pasado esta region
fue refugio de los que quedaban al margen de la ley. Aqu venan a vivir los
perseguidos por la justicia. Aqu vinieron a parar, por ejemplo, los cuatreros quc
ahuyent de la frontera el famoso capitn Trizano. Esos cuatreros se transforma-
ron en colonos y se quedaron a trabajar y a vivir pacficamente aqu. Y nunca
sucedi nada normal en Chile Chico.
Hasta que un da, en 1918, treinta aos despus de haber llegado al lugar,
los colonos reciban la visit de la polica y los papeles que otorgaban esas
tierras a unos cuantos caballeros de Santiago.
La injusticia despert los antiguos mpetus acallados. Los colonos descolgaron
las viejas carabinas y pelearon por sus tierras. Pelearon por Chile Chico, como si
fuera Chile Grande. Ganaron la pelea por la tierra, ganaron el litigio -en los tribu-
nales y se quedaron definitivamente aqu.
As se forj Chile Chico, como un Chile Grande. Con tesn y con coraje.
Y con una decision muy firme para cultivar la tierra y extraerle las riquezas mi-
nerales que oculta. Con el mismo tesn v coraje que se form el Norte Grande.








* GOLFO DE PENAS: AGUAS Y TIERRAS.


Ahora navegamos en el viejo Alondra de los ferrocarriles del Estado. Vamos
por el canal Moraleda, una especie de canal mayor de todos los canales del Sur,
Al fondo se desgrana en un sinnmero de canales menores que finalmente ter-
minan o comienzan en la laguna de San Rafael. Este es un sitio excepcional: es
el lugar ms cercano a la lnea ecuatorial, donde existen tmpanos flotantes.
Las grandes masas de hielo caen desde el ventisquero de San Valentn. El Alondra
hace sonar sus bocinas y los hielos con la vibracin de las ondas sonoras se des-
prenden estrepitosamente y caen al agua levantando surtidores y oleaje. Detrs
de esta inmensa masa de hielo continental se encuentra una de las zonas menos
conocidas del mundo, una region que nadie an ha atravesado.
Al atardecer, los tmpanos blancos y azules forman extraas figures en la
laguna. El barco navega lentamente sacando el cuerpo a las masas enormes de
hielo, donde slo los pjaros se posan.
El ro Tmpanos desagua la laguna. Luego se junta con el ro Palos. Toda
esta agua con tmpanos ingresa al ro Aysn formando un camino acutico cer-
cado de arrayanes, lengas, coige, notro y aos esparcidos entire los matorrales
de calafate. Por este iro llegamos a Puerto Aysn.
Aysn, tierra de hombres, tierra de ros, tierra-aventura. Aqu estn los ros
ms caudalosos de Chile: Palena, Cisnes, Aysn, Ibfez, Baker. Sobre todo el
ro Baker, que nace del lago General Carrera y riega una inmensa zona que est
esperando a sus exploradores; o ese hermoso ro Cisnes, cuya desembocadura est
cubiertas de helechos grandes donde vienen -a vivir las garzas, los caiques y los
flamencos.
Existe un camino maravilloso, que sigue paralelo al ro Simpson, que une
Puerto Aysn con Coyhaique. Esta es una de las ms nuevas ciudades chilenas.
Fundada en 1929 con el nombre de Baquedano, cambi su nombre por el de
Coyhaique, palabra mapuche que significa "campamento de agua". Esta es una







tierra vegetal. Aqu son los cerros verdes y limpios, tapizados de fresas silvestres
y de morados calafates. Son los grandes bosques, los ros y los lagos interiores.
Tal como ese lago Elizalde, donde el agua, movida por el viento, ha ido traba-
jando las races y los troncos de los rboles hasta juntar miles y miles de
esculturas prodigiosas.
Nuestra Alondra sali del canal Moraleda a travs del canal Darwin hasta
llegar a mar abierto. Doblamos el cabo Rap, en la peninsula de Tres Montes,
que no es sino un apndice de la inmensa peninsula de Taitao, que guard en su
seno cosas tan ignoradas como ros, lagos, montes y selvas inexploradas, sin
nombres an.
Anocheca cuando entramos al golfo de Penas (que algunos llaman de
Peas). A travs de las jarcias, por encima de los mstiles, se divisan los cuatro
ojos brillantes de la Cruz del Sur.
Sin embargo, la calma no dur. Habra sido excepcional en este golfo de pe-
nurias. El viento del noroeste sopl cada vez ms fuerte hasta levantar olas
enormes. Luego vinieron las nubes negras y las lluvias. Las olas llegaron hasta
el barco como elefantes blancos, chocando contra las paredes de fierro y desha-
cindose en miles de hilos plateados que volvan al mar o caan sobre la cubierta
como 'lenguas hmedas que nos laman con violencia. Toda esa noche el mar del
golfo de Penas nos meci escandalosamente.
Las primeras luces del alba nos 'mostraron al faro San Pedro, an encendido,
indicando la entrada al canal Messier. iEste se desliza plcidamente entire el
continent y un grupo de islas, destacndose por su mayor tamao la Wellington,
Serrano y Guayeneco. El canal Messier atraviesa una de las zonas ms desampa-
radas del Sur. Tal vez la ms solitaria de todas. El viento pasa por aqu azotando
despiadadamente la vegetacin. Los rboles adquieren extraas formas: las ramas
estiradas semejan brazos suplicantes de series atormentados. Las paredes rocosas de
las islas forman acantilados y cuevas donde viven los lobos de un pelo, las nutrias
y los gatos de mar.
















Hay pasos increblemente angostos en este canal Messier: paso del Abismo,
paso del Indio, angostura Inglesa. Para poder pasar el barco parece adelgazarse.
As sucede en la angostura Inglesa, despus de la cual aparece, a lo largo de la
costa de la isla de Wellington, un conjunto de islotes que ocultan la pequea
ensenada donde est Puerto Edn, nico lugar habitado en esta region. Puerto
Edn es una caleta rodeada de altas montaas en cuyas faldas crece una vegeta-
cin abundante. Hay una estacin meteorolgica, una Misin Salesiana y las
rucas de los alacalufes. Estos nmades del mar se calcula que viven en esta region,
vagando y pescando entire las islas, desde hace unos dos mil quinientos aos.
Vagabundos de los canales, nmades del mar, los alacalufes (haluc-va luc, en
el idioma propio) surgeon ante nosotros como series del pasado. Nos sonren con
una sonrisa triste, nos piden alimentos y rpidamente desaparecen en sus canoas
en la profundidad de los canales y de su historic.
Pero nos dejan una angustia inmensa cuando los vemos esfumarse en la
niebla...
En ciertas pocas del ao estos canales reciben la visit de goletas, cteres
y chalupas al mando de patrons corajudos que conocen como la palma de la
mano todas las rutas que conducen al lobo o a la nutria. Se les ve entrar y per-
derse en el estrecho Nelsn, o en el canal Trinidad, o en el Duque de York, o
en el canal Fallos y en tantos otros en busca del codiciado Loboo de dos pelos":

74







Las focas estn pariendo
en la profundidad de las zonas heladas,
en las crepusculares grutas que forman
los ltimos hocicos del Ocano...
P. Neruda.
Loberos y nutrieros, otro tipo de chilenos aventureros, son hbiles cazado-
res y mejores marines. Pero a veces pagan caro su temeridad. Hay cascos de
cteres botados en las rocas y esqueletos de goletas en el fondo de los canales:
Puerto Misericordia,
isla Desolacin,
all en la punta,
donde la isla entra al mar abierto,
est el lobero chilote:
est muerto.
M. Rojas.

En la poca de la paricin hay miles de lobas pariendo en las cuevas y en
los roqueros de los canales. Llegan 'los loberos y matan a palos, en una forma
brutal, a los ",popis" (sus cras); los pequeuelos caen de un solo golpe. Las madres
arrancan aterradas. A veces logran salvar a sus hijos agarrndolos con el hocico y
lanzndose al mar. Los machos, en cambio, se quedan y defienden a la familiar
hasta morir a palos.
Algunas madres preadas mueren sin dar a luz. Los loberos les abren el
vientre para extraer el "popi", que sale balando, y lo matan en el acto de un
mazazo. Los cueros se amontonan en la playa, sobre las rocas. Cuando hay sufi-
ciente cantidad, el cter repleta su vientre y sus cubiertas con cueros an san-
grantes y regresa a Punta Arenas. Sobre las rocas ms altas los Loboss braman
enfurecidos...
El Alondra navega ahora entire las islas Chatham y Hanover. Luego entramos







al canal Sarmiento enfilando hacia aquel otro que nos llevar hasta el seno de
Ultima Esperanza. Se atraviesa a una hora determinada el estrecho paso de Kirke
(que en realidad es la desembocadura del seno hacia los canales) y aparece, al
fondo de una gran baha, Puerto Natales, al pie del cerro Dorotea. La gente
aqu es laboriosa y vive del trabajo en las estancias ganaderas, en el frigorfico
Boys, en las minas de carbn El Turbio (argentinas) y en la agriculture en .menor
cuantia.
lacia el interior, pasando por el Hotel Tres Pasos (a donde Gabriela Mistral
iba en sus 'acaciones cuando era profesora en el Liceo de Punta Arenas), por
Puerto Cor melo, por la famosa cueva del Milodn, se llega, al final, a las torres
del Painc ( .500 in. de altura), rodeadas de lagos y de bosques. Al fondo el
glaciar Gra,. "El macizo ms soberbio de Chile y uno de los ms bellos del
inundo", asi calific el glacilogo francs Llyboutry a las torres del Paine.
De nuevo a bordo del Alondra, hemos dejado atrs el seno y comienzan a
aparecer, a babor, las islas que forman el archipilago de Reina Adelaida. Despus
navegamos por los canales Mayne y Gray. Aqu hay un "cementerio de buques".
Al cabo de pocas horas avistamos el faro del islote Fairway. Este es un sitio muy
peligroso. En unos roqueros cercanos est el mayor "cementerio de buques" de
todo el Sur.
Al doblar el cabo Thamar, en el extremo sur de la peninsula Muoz Game-
ro, tenemos otra zona de tempestades y de buques. Desde aqu ya vemos la
desembocadura del estrecho de Magallanes en el Pacfico. Desembocadura ancha
que permit una libre entrada al viento a las olas. Esta boca del estrecho es otra
region de mil peligros: arrecifes, bajos, acantilados, fiordos, islotes, corrientes,
vicietos, lu ias. Frcte al cabo Froward hay mstiles que an sobresalen como
si cl desastre recicn hubiera ocurrido.
l1a punta Santa Ana, donde se alza el Fuerte Bulnes, est cubierta por la
n blina. \ ratos llueve.
I)1 pronto, entire la bruma, aparece Punta Arenas, cuando ya casi estba-
1)os ::, r icando al largo muelle de madera.








, AYAYEMA, EL ESPIRITU DEL MAL.
La patria de los alacalufes ,es un mundo hermoso, impresionante, ipero extra-
o y hostile. El viento y la lluvia pasan por los canales azotando despiadadamente
la vida. En la noche helada la orquestacin del viento y del mar alcanza todos
los tonos csmicos y humans.
Qu mundo es ste, tan lejos y tan diferente del mundo? Qu mundo es
ste donde parecera que nadie hubiera venido a vivir?

Espera que destroza lentamente la noche, el agua, el hielo,
extension combatida por el tiempo y el trmino...
P. Neruda.

Parecera que en estas tierras de agua slo la desolacin se impusiera. Sin
embargo el hombre vive aqu. Vive desde hace diez mil aos.
Esa gente antigua, descendiente de los primeros pobladores de Amrica, se
qued a vivir aqu, sola, por siglos y milenios, haciendo las mismas cosas, sin
conversar con nadie. As llegaron hasta nuestro tiempo, como gente distinta.
Entre ellos tampoco son iguales. Los llamamos a todos "fueguinos", pero
en realidad son grupos tnicos y culturales diferentes (onas, yaganes, alacalufes).
Se calcula que entire 1870 y 1950 el nmero de fueguinos ha disminuido de
unos 9.000 a 150 200, incluyendo los mestizos. De los tres grupos, los onas
son los que estn ms prximos a la extincin: en 1867 se estimaba en 2.000 el
nmero de onas; en 1964, eran slo 40 (la mayora mestizos).
Los onas llegaron hace miles de aos a la tierra firme de Isla Grande de
Tierra del Fuego y se quedaron all como pescadores y cazadores. Mucho despus
lleg al mismo sitio el hombre "civilizado" y entonces empez la pasin y muerte
de los onas. Parece increble, pero la rpida extincin de esta raza ha sido el
product del exterminio sistemtico y amparado oficialmente. Los grandes terra-








tenientes chilenos y argentinos los eliminaron, porque molestaban, mediante la
cacera y matanza organizada de los indios.
Esta no es una historic muy antigua. Ocurri hace unos sesenta a ochenta
aos. Conocemos los nombres de los que en ella participaron. Hay fotografas
en las que aparecen orgullosos los cazadores de cabezas humans, junto a mon-
tones de crneos de onas. Yo he visto esas fotografas ,en Punta Arenas, en el
Museo Salesiano.
Hacia 1900, relata Lelong, los grandes estancieros y las sociedades ganaderas
pagaban una libra esterlina .por cada oreja de ona que les presentaran como
testimonio de su muerte. Cuando descubrieron que haba muchos indios sin ore-
jas, entonces empezaron a exigir la.cabeza. Se trataba de eliminar al indio que
disparaba sus flechas al guanacoo blanco" (ovejas) que bruscamente haba apareci-
do en sus tierras.
El padre salesiano Borgatello dej escrita esta historic. En los libros figuran
los nombres de los cazadores de indios, que eran aventureros trados de Australia
e Inglaterra para "trabajar" por cuenta de la sociedades ganaderas. En 1946 an
viva el ltimo de los cazadores de onas; era un ingls que vino desde las islas
Malvinas v a quien Grete Mostnv alcanz a entrevistar. (G. Mostny es la directo-
ra del Museo de Historia Natural de Santiago).
Todo lo que digo no era, a comienzos de este siglo, un misterio para nadie
ni tampoco asustaba a nadie en Chile. Al contrario, pareca lo ms natural man-
tener esta "guerra de exterminio" contra los irracionales que obstaculizaban el
progress.
Tengo ante rm el testimonio de otro salesiano, el padre Jose M. Deauvoir,
quien dice textualmente:
"Cuando llegu a la Patagonia, los onas huan del hombre blanco como de
un monstruo feroz. Me huan con un temor espantoso. Qu de atrocidades no
habrn cometido los cristianos? De los miles de onas que haba cuando yo llegu,
S. no quedan sino unos pocos centenares. Los "cristianos" descubrieron que las


























tierras eran buenas para criar ovejas y expulsaron al indio. Encontraron un pro-
cedimiento rpido, contundente y practice: la caza de indios. Y para estimular a
los cazadores se pagaba un tanto por cada cabeza de indio que se presentara en
la estancia. Los indios empezaron a extinguirse como por encanto".
Hacia 1900 los salesianos lograron agrupar en la isla Dawson a unas 200
families onas para liberarlas de la feroz persecucin. Los misioneros pagaban
por indio vivo que se les entregara a la misin. Pero las sociedades ganaderas
pagaban. ms por cada indio muerto. Los ganaderos ganaron la competencia e
hicieron salir de la isla a la misin Salesiana.
Todo lo que hoy queda de los onas son los 40 mestizos que viven en la
79







Patagonia argentina (junto al lago Fagnano), una coleccin etnolgica en el
Museo de Punta Arenas y un diccionario ona.
Una historic menos cruel, pero angustiosa, les sucedi y les est sucediendo
a los alacalufes.
Hacia 1880, los alacalufes eran entire 1.000 y 2.000; en el censo de 1946
bajaron a 100, siendo muchos de ellos mestizos. No les cortaron la cabeza; los
mataron con sfilis y alcohol.
En,el verano de 1964 visitamos a los yaganes en las islas del Beagle, parti-
cularmente en Navarino. No quedaban ms de 30 mestizos y unos 10 yaganes
ipuros. Hacia 1860 los yaganes eran unos 3.000; en 1946, eran 63, la mayora
mestizos. De ser primitivamente nmades, la "chilenizacin" los ha convertido
en sedentarios, aun cuando todava surcan estas aguas violentas en canoas y bo-
tes, pescando y cazando los animals del mar.
Esta es la historic real y escueta de tres grupos tnicos y culturales chilenos
que representan antepasados muy antiguos nuestros y que desaparecen ante nues-
tros propios ojos. El process de extincin est -en su ltima etapa. La "suerte"
de estos grupos est sellada.
Es possiblee que ms de alguien se pregunte, al leer este relato, por qu tanta
preocupacin por los fueguinos cuando ellos ,participaron poco en nuestra forma-
cin. La herencia cultural de estos grupos australes es simple, sencilla, pero
valiosa. Cuando Darwin pas por estas regions australes, opin que estas tierras
eran inservibles ipa.ra el hombre. Lo mismo afirm despus Barros Arana y por
culpa de ellos perdimos buena parte de la Patagonia. Contradictoriamente, fueron
los fueguinos, hombres neolticos, los que indicaron el camino a seguir, los que
nos ensearon a vivir en estas regions ya explotadas.
Hay un "sino perverso" que ha desviado la vida de los fueguinos. Ello lo
intuyen y lo representan como un ser poderoso y obstinado, perseguidor de su
raza: Ayayema. El dispone de todas las fuerzas naturales, de la lluvia, del hielo,







dc las furias del viento, de la caza y de la ipesca, de las tempestades que tumban
las canoas. Dispone tambin de la vida y de la muerte.
Imaginad la noche de los canales del Sur, oscura, ahogada en torrentes de
agua, traspasada por el rugido del viento. Imaginad al fueguino solitario refugiado
en su toldo de pieles, entibiado slo por el perro amigo y el fuego que apenas
arde en medio de tanta humedad.
Cmo no experimental el temor a los elements desatados contra la vida?
Cmo no temer a Ayayema? Cmo no temerle si es l quien provoca los
accidents, las enfermedades y todas las calamidades que acontecen al fueguino,
incluyendo la llegada a sus tierras del hombre blanco?
El fueguino bien lo sabe. Cuando Ayayema impone su presencia malfica, es
preciso irse, cambiar de campamento, emigrar a otras islas, a otras playas. O irse
definitivamente, para no volver nunca ms.


* PATAGONIA

A ms de 2.000 km. de Santiago, Magallanes iposee una personalidad incon-
fundile en Chile. Una personalidad que es naturaleza y esfuerzo human. El
esfuerzo para vivir en una region hstil donde hassta los nombres de los lugares
ponen los pelos de punta: Puerto Hambre, golfo de Penas, seno de Ultima
Esperanza, Baha Intil, cabo de Hornos, para mencionar algunos:

En Punta Arenas, en Puerto Natales,
en la extension azul del aullido,
en la silbante, en la desenfrenada
noche final de la tierra...
P. Neruda.







El paisaje patagnico y su gente no son de olvidar, igual como sucede con
la vision del Norte Grande. En cambio, uno rpidamente mezcla u olvida los
dulces paisajes del Centro. Darwin, el sabio ingls del siglo pasado, dijo textual-
mente: "No s por qu los paisajes de la Patagonia vuelven a mi memorial en
forma ms persistent que otros". Y el poeta sovitico Evtushenko, que visit
nuestro pas en 1970, escriba: "La Patagonia tiene algo o much de mi Siberia;
el mismo olor a espacio".
En cualquier poca que usted vaya a la Patagonia, encontrar una tremenda
vitalidad: una tierra impresionante y un chileno diferente. La aventura de la
bsqueda y el encuentro. En la pampa, el coirn y el viento se hermanan. El
rbol solitario se doblega, pero no se quiebra. Es como el hombre: resisted y do-
mina a la naturaleza hostile. Hace surgir del fondo de la tierra el petrleo con
la fuerza del planet herido en sus entraas y en la superficie cultiva plants y
hace vivir a las ovejas.
Esta es la Patagonia que el mismo Darwin, con toda su sabidura, calific
de tierra sin porvenir: "La esterilidad de esa tierra se extiende como una maldi-
cin". Saba usted que las frutillas ms grandes y sabrosas de Chile se produce
en nuestra Patagonia?
El estrecho de Magallanes corta a la Patagonia en dos: la parte norte, conti-
nental; al sur, la isla Tierra del Fuego y sus archipilagos. Punta Arenas, en la
costa norte del estrecho, es la capital de toda esta region. Ubicada en el paralelo
520 sur, es la ciudad ms austral del mundo. Sin embargo, como Chile terminal
realmente en la Antrtida, Punta Arenas esta matemticamente en el centro del
pas. Adems, Punta Arenas, o ms bien esta region, fue la primera que el europeo
conoci de este pas que llamamos Chile. El hecho sucedi en 1520, cuando
Hernando de Magallanes atraves el estrecho diesisis aos antes que Almagro
llegara al pas por el norte.
He visto en el Museo Salesiano .de Punta Arenas fotos del lugar hacia 1886:
no era ms que un campamento de casas de madera dispersas alrededor de un
















Fuerte Bulnes: un trozo de his-
toria inmerso en la ciudad con
ms alto nivel de vida en Chi-
le. La primera ciudad que tuvo
alumbrado elctrico, la que
constituy6 su primer sindicato.
gran potrero cuadrado destinado a la plaza tutura, un mai muelle de rmdera v
unos cuantos veleros surtos a su alrededor. Al principio lleg aqu slo gente de
aventura atrada por la posibilidad de una riqueza fcil, incluso la del oro. Des-
pus afincaron en tierra firme. Los loberos fueron los precursores de la ganadera,
antes que tomara vuelo hacia 1880. Los balleneros chilotes llegaron aqu primero
que los extranjeros. Venan de su Isla Grande y, a veces, pasaron de largo, lle-
gando a la Antrtida antes que los exploradores del polo. Por eso, por esa expe-
riencia, a un explorador mundialmente famoso lo salv de morir en los hielos
un pequeo barco de nuestra Armada, sin acondicionamiento especial para el
hielo. Slo con pericia y corazn.
Despus vinieron los inmigrantes, especialmente yugoslavos, espaoles, por-
tugueses, suizos y austracos. Y despus de la Comuna de Pars (1871) llegaron
a Magallanes, como colonos, unos trescientos inmigrantes que huan de la repre-
sin poltica en Francia. Ellos introdujeron en esa zona austral de Chile las ideas













A ratos Punta Are- T19
nas recuerda a w ~"
A n t ofagasta. Re-
saltan el orden, el
aseo, la buena
mantencin de la
ciudad. Los barrios r ro u
populares son mo-
destos pero bue-
nos. Aqu no hay
p o b aciones ca-
llampas.
socialistas europeas que, desde entonces, prendieron con fuerza en el proletariado
magallnico. La "huelga grande" de 1919, las masacres de 1922 y las persecucio-
nes obreras durante la dictadura (1927) fueron captulos heroicos y dolorosos que
demostra'ron la reciedumbre y la conciencia de clase del obrero magallnico.
Parecera que ste no es buen sitio para vivir y que los que vinieron aqu
lo hicieron porque "no tenan dnde caerse muertos", como mal dijo un historia-
dor. Sucede todo lo contrario, saba usted que Punta Arenas es la poblacin con
ms alto nivel de vida en Chile y con la ms baja mortalidad infantil y general?
saba usted que sta fue la primera ciudad del pas que tuvo alumbrado elctrico,
donde primero se estableci la enseanza primaria obligatoria, donde se organize
el primer sindicato?
A ratos Punta Arenas nos recuerda a Antofagasta. Una version austral de la















Y en el Estrecho de
Magallanes, y en
los canales, los
alacalufes. Uno de
los primeros gru-
pos de poblado-
re s Illegados a
Amrica. Una ra- .,-
za a punto de ex- --
tinguirse.
ciudad nortina. Resaltan el orden, el aseo. la buena mantencin de la ciudad.
Los barrios populares son modestos, pero buenos. Aqu no hay poblaciones
callampas.
Temprano en la maana es buen ejercicio caminar por la playa del estrecho,
en camino hacia Fuerte Bulnes. Este estrecho no es tan estrecho. Frente a
Punta Arenas tiene 35 Km. de ancho y hay sitios de mayor amplitud.
'Visitamos una estancia ganadera. El camino atraviesa pampas desoladas. Slo
coirn y, a veces, un arbol solitario. A lo lejos, la casa de un "puestero". El
viento magllanico azota fuerte. En la huella, un pio de ovejas. Los animals
se asustan con el auto v desorganizan el pio. El ovejero silba y los perros de
faena corren rpidos rodeando a los animals y reagrupndolos. El ovejero, de a
caballo, observa el trabajo de los 'perros sin inmutarse. Sabe que lo harn bien







Este ovejero magallnico es hermano del pampino del Norte, tal vez gemelo
del arriero y del cateador de minas. Es un duro ejemplar de roto chileno. Tal
vez el nico roto al cual su region le ha levantado un monument pblico en ple-
no corazn de la ciudad:

Es un smbolo viviente
del empuje y la paciencia,
frente al viento que lo curte
y al silencio que lo aprieta.
Grimaldi.


SIA TIERRA DEL FUEGO SE FNCIE-\DE.

Y aqu se not que era tierra muy
spera y fra; y porque van
de noche muchos fuegos,
la llam
la Tierra del Fuego.
Antonio de Herrera, cronista de la expedi-
cin de Hernando de Magallanes.
Los fuegos muchas veces centenarios de los "patagones" estn hoy de nuevo
encendidos gracias al empuje del chileno austral. De da semejan banderas rojas
rasgadas por el viento sur; de noche iluminan el horizonte con sus luces cente-
lleantes. Los pozos petrolferos han sembrado de hoyos la tierra de la Isla Gran-
de de Tierra del Fuego. El gas sale del fondo en constant combustion y enciende
el fuego de la tierra.
Una maana clara de noviembre de 1520, Hernando de Magallanes descu-







bra la entrada atlntica del estrecho, que crey que era la boca de un gran ro.
Vena con tres barcos desvencijados en busca del mar del Sur y de las islas de las
Especias. Cautelosamente se introdujo en el estrecho y descubri que sus costas
estaban habitadas. Como vio muchos fuegos que surgan en las riberas, llam a
esta region "Tierra del Fuego". Magallanes tard veinte das en atravesar el es-
trecho a lo largo. El 28 de noviembre de ese ao sus naves alcanzaron el ansiado
mar del Sur, que por una incongruencia llam mar Pacfico, a pesar de que a la
salida del estrecho est la zona ms tempestuosa de este mar agitado: la zona de
los islotes Evangelistas.
Al cruzar el estrecho, Magallanes haba descubierto tambin, sin darse
cuenta, a nuestro pas, adelantndose en various aos al descubrimiento official "
realizado por Diego de Almagro. Aunque habitualmente se llama Tierra del Fue-
go a todas las islas situadas al sur del estrecho, la mayor extension corresponde a
la Isla Grande, que ocupa la parte oriental de la ribera sur del estrecho. Esta
es la porcin ms habitada y ms aprovechada de la isla. Frente a Punta Arenas,
en la ribera sur del estrecho, est Porvenir, pueblo de madera, mirando hacia
Baha Intil.
Desde Porvenir iniciamos nuestro recorrido, en auto, de toda la Isla Grande.
Se corre velozmente, por caminos rectos y anchos, como en el Norte Grande. El
interior de la Isla Grande son estepas onduladas de coirn, grandes extensions
dedicadas a la ganadera. Slo la cordillera Darwin altera la planicie al atravesarla
diagonalmente. A veces zorros y guanacos cruzan, asustados, el camino. Hay
zonas hmedas, que no alcanzan a ser lagunas, donde viven los caiquenes y los
caranchos, ambos temibles para las ovejas.
De lejos se ven las chimeneas y las armazones metlicas y los edificios de
Cerro Sombrero, el pueblo modelo que la ENAP levantara en medio de la pampa.
El mayor centro de la actividad petrolera est, sin embargo, en Culln, en el
corazn geogrfico de la Tierra del Fuego.
Cerro Manantiales, donde se descubri el petrleo en 1945, se conserve tal







como era cuando surgi el petrleo del primer pozo perforado. Es un monumen-
to al esfuerzo del chileno austral.
Al final de nuestro recorrido llegamos a punta Espora, la parte ms angosta
del estrecho. All hay unos "conchales" y un "taller ltico" que indican cmo
viva y trabajaba el hombre antiguo, ese que primero pobl esas tierras hace unos
diez mil aos.

* CABO DE HORNOS.
No conoce el mar sino el que
ha doblado el cabo de Hornos.
R. E. Dana.

Un avin de la FACH nos llev hasta Navarino, en el trayecto hacia el cabo
de Hornos. No hay ninguna posibilidad de describir la geografa de esta region
compuesta de montaas heladas, de mares esmeraldas, de islas, de ventisqueros y
grandes bosques. As volamos sobre el seno del Almirantazgo hasta llegar a la
baha Perry; aqu, a travs del paso de la Muerte, se cruza la alta cordillera de
Darwin y se est sobre baha Yendegaia. Luego estamos volando sobre las verdes
y relucientes aguas del canal Beagle, que es como un pasadizo entire los dos
ocanos, unindolos de este a oeste. El Beagle se comunica con el estrecho de
Magallanes a travs de dos canales, el Brbara y el Magdalena, que convergen
a un mismo punto. Por el otro costado, al finalizar el Beagle en el' Atlntico,
estn las islas Picton, Lennox y Nueva, motivo de litigio de lmites con Argen-
tina. A la izquierda nuestra divisamos Ushuaia, Argentina, que antes fue penal
y ahora es un pueblo en desarrollo. Al fondo el monte Olivia, vertical como una
muralla infranqueable.
Esta es nuestra isla Navarino. Desde lo alto se la ve grande, cubierta de
bosques en todo su contorno; al centro, planicies altas y lagos donde viven los







guanacos. El viento patagnico estira y retuerce los rboles inmensos. A pesar del
viento intenso, nuestro avin aterriz bien en Puerto Williams, el antiguo WVulaia
de los yaganes, hoy un pequeo pueblo de madera donde viven marines, algunos
civiles y los pocos yaganes que quedan.
El indio Felipe, yagn panzudo pero gil, nos gui a la estancia donde
conservan el libro del Registro Civil de los fueguinos. Atravesamos bosques muy
altos, todo verde y hmedo, para llegar a la casa donde viven los descendientes
de un yagn famoso: Jemmy Button.
De aqu mismo, de Wulaia, el capitn ingls Fitz-Roy se llev a Inglaterra,
en 1830, a bordo de la Beagle, a cuatro yaganes, tres hombres y una mujer, a
quienes llam York Minster, Boat Memory, Jemmy Button y Fueguina Basket.
Boat muri de viruela en Londres y los otros tres vivieron tres aos en Inglate
rra, se les dio educacin escolar y la reina Adelaida los recibi en la corte.
En 1833, en un nuevo viaje de la Beagle, volvieron a su tierra austral. Venan
con Darwin, quien se iniciaba entonces como naturalista. La idea de Fitz-Rov
era la de introducir la educacin inglesa entire los yaganes. Por supuesto que la
experiencia fue un fracaso.
Los familiares de Button me muestran fotos v recuerdos de Jemmy. En el
libro del Registro Civil estn inscritos, en 1833, Edmundo y Orphie, de 22 v 20
aos, respectivamente, hijos de Jemmy Button.
Despus visitamos el cementerio de punta Mejillones, el cementerio de la
isla. Todo buen yagn desea que lo entierren en Mejillones. All encontramos
a Jemmy Button, tendido bajo la tierra.
Ms al sur del Beagle, all donde se juntan los dos ocanos con el mar de
Drake, en las islas Wollastom, est el promontorio final del continent: el cabo
de Hornos. As o llam, en 1616, Guillermo Schouten, holands, en recuerdo de
Cape Hoom, su tierra natal.
Decde entonces, pocas veces el hombre ha puesto sus pies en esta roca
ininensa. Uno de esos pocos hombres fue Lord Cochrane.
Nuestro a\vin da vueltas v vueltas sobre el cabo. En realidad no es un


Cerro Sombrero,
ciudad del petr6-
leo, ubicada en el
medio de Tierra
del Fuego. Un
prspero rincn de
Chile; una isla so-
litaria para sus ha-
bitantes.



























cabo, sino una isla situada exactamente a 560 de latitud sur, unas pocas millas
al sur de la extremidad del continent americano, desde la Punta de la Tierra
dce Fuego. Es de roca pura, cubierta en la cima de una vegetacin pobre, com-
puesta por arbustos y -plantas menores. Los pjaros marines anidan en sus acan-
tilados antes de emprender el vuelo enorme. Abajo el mar, arriba slo ellos y
el viento. Vientos violentos y permanentes, olas de treinta y ms metros, brumas
espesas, masas de hielo flotante y fuertes corrientes convierten a este lugar en uno
de los ms temibles parajes para los marines.
Por aqui, golpeando este pen que es el cabo de Hornos, pasa el viento
91







del fin del mundo, el viento que viene del Polo Sur y que va a desgarrarse en
lluvias, o simplemente en viento, por la pampa patagnica, las ciudades australes
v cl mar del Pacifico.


i CHILE TERMINAL EN LA ANTARTIDA.

Dicen que Chile comienza, en el norte, con un pen (morro de Arica) y
terminal, al sur, en otro pen (cabo de Hornos). Pero no es as. Al norte Chile
sc inicia various kilmetros antes de Arica: la frontera con Per est al norte del
valle de Lluta. Al sur, Chile terminal en la Antrtida, no en el cabo de Hornos.
Sucede que aqu nuestra column dorsal, que es la cordillera andina, se sumerge
en el mar de Drake, pero nos prolonga hasta la Antrtida en forma submarine.
Cerca de 1.000 Km. al sur del continent, en las islas Shetland del Sur, en la
costa antrtica, reaparece la cordillera chilena v contina hacia el Polo Sur a
travs de la Tierra de O'Higgins. Esta unidad del continent con la Antrtida
era conocida desde antiguo, tanto es as que Carlos iv estableci la 'erra Austra-
lis como una prolongacin del Reino de Chile (siglo xvi).
Chile, como pas independiente, lleg a la Antrtida en 1906 !por medio de
los esforzados miembros de la Sociedad Ballenera de \1agllai1L. que trabaj
hasta 1913, con centro de operaciones en la isla Decepcin.
La Antrtida chilena present, en sus costas que avanzan hacia el norte, una
configuracin de sorprendente semejanza con la Tierra del Fuego. La semejanza
no es slo en la forma, sino tambin en la morfologia orogrfica y volcnica, en
la constitucin geolgica \ en los restos fsiles. Esto sugiere que ambas porciones
de tierra son una misma, separada por el mar de Drake desde la poca Terciaria.
cuando por algn cataclismo se produjo el hundimiento de tierras que trajo como
consecuencia la unin de los ocanos Pacfico y Atlntico.
Esa enorme extension de tierra fire (diferencia substantial con el Polo
\ortcq que es la Antrtida, es la region ms fra del planet. La costra terrestre







est cubierta por un caparazn helado que en primavera se desprende en las
orillas, derivando tmpanos hacia el norte. En el 'largo invierno antrtico todo se
congela y se forma "el pack-ice", que es persistent en ciertas -partes y en otras
se deshace cada ao.
Sin embargo, es probable que la Antrtida -haya tenido antes mejor clima
que el actual. Los fsiles petrificados encontrados all indican que esa tierra fue
antes un jardn vegetal. Esto puede haber sucedido hace unos 25.000.000 de aos,
durante el Terciario. Actualmente los vegetables son escasos e inferiores; en cam-
bio, la fauna es abundante. La fauna mayor es descomunal: ballenas y cachalotes,
elefantes marines y. focas, pinginos popas y pinginos antrticos. Centenares
de elefantes marines drmitan indolentes en las playas, agrupados por parejas,
con sus cras. Algunos muestran su grueso pelaje rado, a trechos de color, amarillo
sucio, y debajo del pelaje, una piel lustrosa como si estuviera mojada. Las cras,
juguetonas, se atreven a efectuar incursions en el agua. Mientras tanto, los pin-
guinos, como nios vestidos de "etiqueta", las observan impvidos, sin alterarse.
Millones de aves marinas rodean los campamentos antarticos: petreles de
todos tipos y colors, corsetas, albatros, gaviotas, cuervos antrticos, pequeas pa-
lomas. De todas ellas la ms hermosa, pero la ms temible, es la skuaa", feroz
ave de rapia. Esta no abandon nunca la Antrtida, no emigra como las dems
aves cuando llega la larga noche internal. Es, pues, el habitante genuino de la
tierra antrtica, no el pingino ni la foca.
Cuando el tiempo cambia y soplan vientos furiosos !de 100 Km. por hora,
todo se altera en el continent helado. Son las corrientes heladas que vienen del
Polo Sur, chocan con los vientos del N.O., de temperatures menos fras y de
opuesta direccin, y original centros de depresin en latitudes de 60 a 500 sur,
ocasionando los temporales que afectan de tiempo en tiempo a nuestro litoral. As
el clima antrtico regular en considerable proporcin las condiciones climticas
del centro del pas, compartiendo esta funcin con la caldera, que es la zona
trrida.
Podra pensarse que con estas condiciones la Antrtida es una tierra muerta.







Pero no es asi: esta tierra helada es y ha sido lugar de trabajo y hogar para la vida
y cs y ha sido lugar de aventura para el hombre.
Mientras nosotros escribimos para ustedes y mientras ustedes nos leen, los
balleneros y nuestra Marina atraviesan el mar de Drake; mientras se incuba la
tormenta en el polo, un grupo de chilenos vive la aventura de la soledad y del
studio, la aventura del fro y del viento en nuestras bases antrticas. Una
aventura que por rutinaria pasa inadvertida, pero que es dramtica y tensa.
La misma aventura que vive el hombre solitario del interior del Norte Grande de
Chile.
Por esto decamos, al comienzo de este .relato, que los chilenos, con ser tan
diferentes en las diversas zonas del pas, somos tan parecidos. Porque al norte,
al centro y al sur la naturaleza de nuestro pas nos hermana al diferenciamos.

B (lLIOGRAII\

McBride, J. Chile y su Gente. Biblioteca Nacional, Santiago.
Trculer, P. Andanzas de un Alemn en Chile, Biblioteca Nacional, Santiago,
San Martn, H. El Hombre y su Ambiente. Editorial Orbe, B. Aires, San-
tiago, 1968.
CORFO. Geografa Econmica de Chile, 2.1 edicin, Santiago, 1967.
Subercaseaux, B. Chile o una Loca Geografa. Editorial Ercilla, Santiago.
Almeyda Arroyo. Geografa de Chile.
San Martn, H. Nosotros los Chilenos, Editorial Austral, Santiago, 1970.
San Martn, H. Origen y Desarrollo del Folklore Chileno, Concepcin, El
Sur, 196.
San Martn, H. Viajes a Travs de Chile (indito). Apuntes de viajes.
Ncruda, P. Canto General. Editorial Losada.









INDICE 4


Pgs. p
Captulo 1. Quines somos, cmo somos, y por qu somos as los chilenos ................. 5

Captulo 2. Apologa del "roto" chileno. ......... ............ .................... 20

Capitulo 3. Los 2 Nortes de Chile. ............................................ .... .. 29
El bosque en el desierto. ....................................................... 36
Las ciudades fantasmas y las ciudades fabulosas. ....... ............................ 38
El desierto florido. ............ ................................................ .. . 42
La tierra de miel. ..................... ........................................... 44

Captulo 4. El Centro de Chile y su gente. ........................................ 48
Santiago y los santiaguinos. .................... .................. ............. 50
La patria del huaso. ................................................................. 53
El vino folklrico. ................................................................ .56
La patria de los araucanos. ................ ...................... ................... 60
Angelm: elogio al curanto. ............................ ................. ........ 62

Captulo 5. Sur de Chile. ..................... ...................................... 63
Isla Grande ............................................ ........... 66
Chile Chico, Chile Grande. ........ .................... ....... ................... 70
Golfo de Penas: aguas y tierras. ..................................... ........... 72
Ayayema, el espritu del mal. .......................................... .......... 77
Patagonia. ................... .... ............................ .. ............... 81
La Tierra del Fuego se enciende. ............................... ...... . ..... 86
Cabo de Hornos. ................. ............ ................ .............. ;. 89
Chile terminal en la Antrtida. .......... .. .......... 92

Bibliografa. ...................................... ........... 1 ...... ........... 95





COLECCION "NOSOTROS LOS
CHILENOS". Volmenes public.
cados:


1. "Quin es Chile".
2. "Asi trabajo yo", tomo I.
3. "La lucha por la tierra".
4. "La historic del cine".
5. "As trabajo yo", tomo II.
6. "Yo vi nacer y morir los
Spueblos salitreros".
7. "As trabajo yo", tomo III.
8. "Los araucanos".
9. "Chilo, archipilago
mgico", tomo I.
10. "Chilo, archipilago
mgico", tomo II.
11. "Historia de las poblacio-
nes callampas".
12. "As trabajo yo", tomo IV.
13. "Pintura social en Chile".
14. "Historia de la aviacin
chilena".
15. "Los terremotos chilenos".




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