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Front Cover 1 Front Cover 2 Table of Contents Page 1 Editorial: Dos años de gobierno democrata cristiano Page 2 Page 3 Chile Page 4 Page 5 Page 6 Page 7 Page 8 Page 9 Page 10 Las Americas: El silencio latinoamericano Page 11 Page 12 Page 13 Page 14 Page 15 Page 16 El resto del mundo: Etapas de la Revolucion Rusa Page 17 Page 18 Page 19 Page 20 Page 21 Page 22 Page 23 Trinchera politica: Los marxistas y nosotros Page 24 Page 25 Page 26 Page 27 Page 28 Page 29 Page 30 Page 31 Nuestra revolucion en libertad Page 32 Page 33 Page 34 Page 35 Page 36 Page 37 Page 38 Page 39 Page 40 Page 41 Page 42 Page 43 Page 44 Page 45 Page 46 De la tregua, a la paz Page 47 Page 48 Page 49 Page 50 Page 51 Page 52 Page 53 Page 54 Page 55 Page 56 Page 57 Page 58 Page 59 Page 60 Esquema para una comprension objetiva de la revolucion en libertad Page 61 Page 62 Page 63 Page 64 Page 65 Page 66 Page 67 Desarrollo y subdesarrollo Page 68 Page 69 Page 70 Page 71 Page 72 Page 73 Page 74 Page 75 Page 76 Page 77 Page 78 Page 79 Page 80 Page 81 Page 82 Page 83 Respuesta a un critico socialista Page 84 Page 85 Page 86 Page 87 Page 88 Page 89 Mi exposicion ideal Page 90 Page 91 Page 92 Page 93 49 aniversario de la Revolucion Rusa Page 94 Page 95 Page 96 El documento internacional Page 97 Page 98 Page 99 Page 100 Page 101 Cartas Page 102 Page 103 Page 104 Page 105 Page 106 Advertising Page 107 Page 108 Page 109 Page 110 Page 111 Page 112 Page 113 Page 114 Page 115 Page 116 Page 117 Back Cover Page 118 |
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Z2L Nov. Dic. 1966 N.o 297 POLITICAL Y ESPIRITU No 297 Noviembre Diciembre 1966 Ao XX Director: Jaime Castillo Velasco INDICE Editorial: Dos aos de Gobierno Demcrata Cristiano .... 2 Chile .................................. ..................... 4 Las Amricas: El silencio latinoamericano ................. 11 El resto del Mundo: Etapas de la Revolucin Rusa ........ 17 Las elecciones norteamericanas ...... 22 Trinchera Poltica: Los marxistas y nosotros ............. 24 Nuestra Revolucin en Libertad, por Eduardo Frei M. ..... 32 De la Tregua a la Paz, por Gabriel Valds Subercaseaux ... 47 Esquema para una comprensin objetiva de la Revolucin en Libertad, por Claudio Orrego Vicua ............... 61 Desarrollo y Subdesarrollo, por Zarko Lukslc ............. 68 Respuesta a un crtico socialist, por Julio Silva Solar .... 84 Arte: Mi exposicin ideal, por Ana Helfant .............. 90 Documentos: 49? Aniversario de la Revolucin Rusa, por Rafael Agustn Gumucio .............................. 94 El Documento Internacional ............................. 97 Cartas ................... .......... ............. 102 Editada e impresa por Editorial Del Pacfico S. A., Alonso Ovalle 766 Casilla 3547 Santiago de Chile Se permit su reproduccin citando la procedencia 1.-Poltica y... Dos Aos de Gobierno Demcrata Cristiano La administracin del Presidente Frei acaba de cumplir dos aos de gobierno. La fecha coincidi con una violent campaa de los sec- tores de oposicin y un afianzamiento notorio del Gobierno ante la gran masa popular. A nuestro juicio, dos hechos deben ser destacados en esta oportu- nidad. Uno consiste en la circunstancia, antes jams bien apreciada por los democratacristianos, de que un gobierno encabezado por ellos cuenta con la certeza de ser apoyado por las capas ms pobres del pas. Es curioso, pero real. Los democratacristianos hemos dudado siempre un poco respect de nuestra capacidad para ser los portado- res de la esperanza popular. Todavia estamos un tanto sorprendidos por ello. Pero el hecho debe ser considerado en todos sus alcances. En este moment, en nuestro pas, solamente el Gobierno y el Partido Demcrata Cristiano poseen la representacin de los sectors pobres no organizados. Contra ellos se alzan los dems: jerarquas superiores del movimiento sindical, partidos politicos, intereses sociales estable- cidos, tendencies adversas a los cambios, grupos afectos al tradiciona- lismo jurdico. Resulta extrao observer cmo la masa, la multitud, los grupos de trabajo, la poblacin tomada en conjunto, se enorgulle- cen de apoyar al Presidente y a su Gobierno. El esfuerzo comunitario se manifiesta como una operacin de vastos alcances. A nuestro juicio, esto viene a ser lo ms prometedor. El segundo hecho es la actitud adoptada por las fuerzas tradicio- nales de izquierda. La leccin es clarsima: ellas se niegan a intentar la comprensin de la coyuntura. Miran al Gobierno como una realidad puramente electoral, susceptible de ser derrumbada por mtodos elec- torales. Esperan ganar la prxima jornada y, para ello, su afn se limita a destruir los instruments politicos del Gobierno. Proceden con un sentido de bando que asombra. Se colocan fuera del movi- miento social, lo empequeecen hasta la altura de las consignas ms rutinarias y procuran amedrentar con reacciones violentas. Pensamos que la izquierda chilena est dando una tnica decep. cionante a sus colegas de Amrica del Sur. La verdadera situacin chilena se les escapa por el voluntario deseo de no mirarla. Su pro- grama "revolucionario" es un esquema ideolgico. Y por eso, lo nico vital que los impulsa est constituido por una especie de odio poltico contra el Partido que malogr sus aspiraciones. Eso, sin duda, acrecentar las dificultades. Sera sencillo para di- chos partidos aceptar el hecho del cambio producido en 1964 y tra- bajar con vistas a una contribucin mnima, dentro de una perspec- tiva ya irremediable. Al proceder de manera antagnica, fomentan el desconcierto en las filas populares y fortalecen la reestructuracin de la derecha. En ese sentido trabajan irremisiblemente contra el pueblo. Tal es, nos parece, la situacin que deber enfrentarse a media que se desenvuelva la lucha en el prximo ao. "PARA ESTA tarea de construccin del future de Chile tres cosas son indispensables: el Gobierno, el Pueblo y el Partido. Ustedes, el Partido, tienen que dar -por obligacin- el ejemplo de discipline y unidad. Esa es la voluntad popular, que se ma- nifiesta a travs de este Gobierno Popular, que respeta las ini- ciativas, que respeta los derechos ciudadanos, pero que tiene la obligacin de ser eficaz y que le dejen aplicar las medidas concretas para realizar su program. Por eso esta unidad del Gobierno, del Pueblo y del Partido es fundamental, porque no estamos haciendo un gobierno para la Democracia Cristiana, sino que estamos haciendo un Gobierno sostenido por la Democracia Cristiana, inspirado por sus ideas, pero sin ningn tipo de secta- rismo partidista ni religioso. Estamos haciendo un Gobierno pa- ra el pueblo de Chile, para levantar al pueblo de Chile, para hacer justicia al pueblo de Chile, para hacer grande a la patria chilena." Este es el reclamo del Presidente de la Repblica al pas en general y muy particularmente a sus camaradas del Partido Demcrata Cristiano para quienes estaban dirigidas estas pala- bras, al concluir su discurso del 4 de noviembre en el Teatro Caupolicn. Era un discurso de aniversario. Dos aos en la Moneda, veinticuatro meses de gobierno popular con Eduardo Frei y la Democracia Cristiana. Chile~ Y el aniversario fue recordado por Gobierno y Oposicin. Los gobernantes lo hicieron en exposiciones pblicas de las rea- lizaciones logradas en diez sectors principles de la actividad national. La oposicin abri fuegos en ambas ramas del Con- greso Nacional, en programs radiales de amplia sintona, en foros de radio y television, en revistas especializadas y -natu- ralmente- en el interior de los diversos esquemas organizati- vos de cada partido. Los planteamientos gubernativos fueron po- sitivos: esto se ha heho, esto se ha alcanzado, esto no lo pudi- mos conseguir. Los planteamientos opositores fueron negativos: es falso que se haya hecho esto, es falso que se haya alcanzado esta meta, es inexacto este nmero de aqu porque significa -de acuerdo con lo que pensamos- que el pas est en amplia ban- carrota, todo tiende a probar que el pas se hunde y naufraga inexorablemente. Cules son los arguments de Gobierno? El mejor resume de dos aos de gobierno es la improvisa- cin que el Presidente Eduardo Frei pronunci a diez mil de- mocratacristianos de varias comunas de Santiago, en el Teatro Caupolicn, el viernes 4 de noviembre. Es un document para conservar, del mismo modo que lo son los mensajes anuales :il Congress Nacional y los discursos pronunciados el 4 de sep- tiembre y el 3 de noviembre del 64 y el mensaje al pas ledo el 3 de noviembre del 65 por cadena de radio y television. Y son documents de inters, porque resume las formulaciones pol- ticas y de gobierno y analizan los pasos dados para alcanzar las metas. Desde un punto de vista estrictamente econmico-estadsti- co, uno se encuentra con hechos irrefutables, aunque hay sena- dores de oposicin que son atletas incomparables para dar a tales hechos econmico-estadsticos caractersticas ajenas a su cruda realidad. Tambin hay senadores opositores que miden el progress del pas, o su probable retroceso, con el progress o retrocesos de sus negocios personales: si las importaciones estn estrictamente reducidas al desarrollo econmico y no a los sun- tuarios, iahhhh...! entonces claman por el angustioso retroceso en que est sumido el pas... Estos son los rubros principles sobre los cuales puede construirse comparacin del Gobierno de Frei y los anteriores: crecimiento econmico, mortalidad infantil, produccin industrial, remuneraciones, comercio exterior. CRECIMIENTO ECONOMIC Hasta 1964 se apreci un estancamiento econmico ms o menos acentuado, salvo los naturales parntesis de los primeros aos de la administracin Alessandri. Si tomamos las informa- ciones oficiales sobre el Producto Nacional Bruto per cpita, ex- presadas en escudos de 1961, podremos ver lo siguiente: que en 1959 es de E? 653, que en 1963 esa cifra ha crecido slo en un 0,4% y que para el perodo 59-64 el crecimiento real del PNB por ao ha sido de slo un 0,9 por ciento. El incremento del Producto Nacional Bruto en otros pases sudamericanos en igual perodo fue de un dos porciento, lo que es bastante bajo dentro del mun- do subdesarrollado. En 1965 el Producto Nacional Bruto creci en un cuatro por ciento y para el present ao 1966 se calcula que el incremento del PNB ser de aproximadamente un cinco por ciento, lo que viene a significar que en los dos aos de Go- bierno de la Democracia Cristiana el PNB ha crecido en un 4,5 por ciento annual como promedio. Es evidence que el crecimiento econmico entire 1959 y 1964 fue extraordinariamente bajo. Es un hecho estadsticamente ex- puesto y estadsticamente comprobado: hay mil explicaciones po- lticas y mil gimnasias matemticas para afirmar lo contrario; pero pese a todas las argumentaciones hay hechos porfiados e ina- movibles. A ese ritmo el Producto Nacional Bruto se podra du- plicar en un siglo, lo que significa regresar a la aceleracin eco- nmica del siglo pasado. Al contrario, el crecimiento promedio de un cuatro coma cin- co por ciento por ao en los dos de gobierno de la Democracia Cristiana, significa que Chile duplicar su PNB en slo veinte aos, lo que significa cambiar fundamentalmente el modo de andar en el camino de la historic. MORTALIDAD INFANTIL Cuando sube la mortalidad infantil hay pobreza. Cuando baja dicho indice hay bienestar, porque en pases subdesarrollados como el nuestro la reduccin de la mortalidad es sinnimo de posibilidad de comprar servicios mdicos y far- macuticos, es sinnimo de una lucha exitosa para conservar la vida de los menores. Cuando sube la mortalidad infantil hay disminucin de ali- mentos, de bienestar, que son algunos de los causantes director de aqulla. Cuando baja dicho ndice hay la certeza de elevacin de las condiciones ambientales de los menores de un ao y que son los que se benefician con el restablecimiento del equilibrio econ- mico, o cuando menos con las ventajas econmico-sociales de sus padres. Entre 1959 y 1964 se adverta una interrupcin a la baja del ritmo de la mortalidad infantil que era una lnea descendente constant desde 1924 adelante. En este ltimo ao moran tres- cientos de cada mil nios menores de un ao y en 1956 se al- canz un ndice de 110,4; en 1960 el ndice subi a ciento veinti- cinco quedndose entire esa cifra y 115 hasta que concluy el rgimen anterior. En 1965 la mortalidad infantil baj a 99,5 nios muertos por cada mil y para el present ao 1966 el ndice si- gue bajando, de acuerdo con informaciones estadsticas oficia- les. Este nivel de studios econmico-sociales es de importancia, pues ratifica una vez ms la circunstancia de haberse producido en el sexenio 58-64 un retroceso important en el conjunto de progress que se haban conseguido trabajosamente en sexenios anteriores. Y los ndices muestran, tambin cmo en los dos aos de gobierno de la Democracia Cristiana se produce un ro- bustecimiento de las condiciones de vida de la poblacin, pese a los arguments esgrimidos infructuosamente por la oposicin. PRODUCTION INDUSTRIAL Los ndices de produccin industrial recogidos por el Servi- cio Nacional de Estadsticas y por la Sociedad de Fomento Fa- bril, muestran hechos reales, hechos cientficamente establecidos y no correspondent a arguments de oratoria o a afirmaciones den- tro del context de un discurso. Habra que tomar various rubros de produccin industrial: muebles y accesorios, prendas de vestir, zapatos, bienes durables. Cuando se tiene lo just y necesario para vivir no se puede pensar en comprar muebles, en aumentar las compras indispen- sables para vestir, en aumentar la compra de zapatos y en al- hajar la casa con cocinas, jugueras, refrigeradores, lavadoras, radios... etc. Es cierto que se trata de indices generals y que, por lo mismo, no se detienen en sectors socio-econmicos de- finidos; pero, al mismo tiempo, muestran que es falsa la afir- macin de que la clase media est sufriendo angustias indeci- bles, que est siendo triturada y -como preconiza un politico destacado del Partido Nacional, como es Jorge Prat- "podra darse en este abandon total de la clase media la base necesaria para un gobierno fuerte o dictatorial". Estadstica toma al ao 1953 como base para el consumo de muebles. El ao 59 el consumo fue de ochenta (es decir baj veinte puntos en relacin al mnimo establecido para el ao 53), el 60 fue de ochenta y ocho, el 61 baj a ochenta y cuatro; el 62 subi a ciento dos; el 63 baj a noventa y ocho y el 64, el ao de las elecciones, subi a ciento ocho. De esta manera, el promedio de consumo de muebles para el sexenio anterior fue de noventa y seis aproximadamente. Pero cada ao la po- blacin crece en un dos coma cinco por ciento, con lo cual el ndice cien del ao 53 debera estar el ao 64 en ciento veintiocho coma cinco por ciento ms o menos. Partiendo del atraso ciento ocho coma ocho de diciembre del 64, el ao 65 el indice de pro- duccin de muebles y accesorios subi a ciento diecinueve co- ma tres y al 31 de agosto de este ao el mismo ndice haba subido hasta ciento treinta y nueve, con lo que se espera que al 31 de diciembre el ndice pueda llegar ms o menos a un cien- to cuarenta y cinco, lo que est muy por encima de todas las probabilidades de aos anteriores. La ropa, las prendas internal y externas de vestir, tambin muestran ndices atractivos de produccin. Tomando el ao 62 como base con ciento cincuenta y uno coma cinco puntos, el ao 63 aparece con ciento cuarenta y nueve coma cinco y el ao 64 con ciento cincuenta y tres coma tres. As marchaba el crecimiento de la produccin de prendas de vestir, pese a que entire los aos 62 y 64 la poblacin national creci en cerca de un cinco por ciento (la estadstica international muestra que Chile crece poblacionalmente en un dos coma cinco por ciento annual Las estadsticas de produccin sealan que el ao 65 el ndice alcanz a ciento sesenta y tres coma tres y que al 31 de agosto del ao 66 dicho ndice lleg a ciento setenta coma tres. Es decir, en poco menos de dos aos subi diecisiete pun- tos, ms que todo el sexenio anterior. Las adquisiciones de ro- pas se incrementan, cuando hay probabilidad de destinar algo de dinero para comprarlas: es lo que ha ocurrido en los dos aos de gobierno de la Democracia Cristiana y del Presidente Eduar- do Frei. Los zapatos, que el ao 61 tenan un ndice de produccin de ciento setenta y uno coma cuatro, bajaron de produccin el ao 64 a un ndice de ciento sesenta y uno: diez puntos en cua- tro aos. El ao 65 el ndice lleg a ciento setenta y dos coma cinco y al 31 de agosto del 66 llegaba a ciento noventa y nueve coma uno: lo que significa un crecimiento de treinta y ocho puntos en poco menos de dos aos. Es que los consumidores estn acaparando? Es que el estado de ruina o catstrofe, que sealan los senadores de oposicin, afecta al pas o slo a los intereses particulares de los oradores de las horas de incidents en la Cmara Alta? No ser que las ojotas de neumticos, las alpargatas de camo, han sido reemplazadas por zapatos defi- nitivos? Por qu no se hacen pblicas estas estadsticas por quienes usan triquiuelas para aprovechar datos estadsticos fraccionados, o elaborados con propsitos bien definidos y que ellos usan como armas polticas? Ahora, en la produccin de bienes durables la Direccin de Estadsticas ha elaborado studios cientficos que se resume en estos ndices: el ao 61 era ciento cincuenta y nueve coma siete puntos, el 62 creci en un dos coma cuatro por ciento, el 63 creci en un tres por ciento; el 64 en un cuatro por ciento; el 65 creci en un ocho coma dos por ciento y en el primer se- mestre se advirti un crecimiento de diecisis coma uno por ciento. El ndice al 31 de agosto de este ao llegaba a doscientos sesenta y nueve coma dos. Estos hechos estadsticos muestran que los chilenos han me- jorado considerablemente su condicin econmica, aunque no lo suficiente como para dar solucin a todos sus problems. El pas est caminando con decision por un trazado de progress y de- sarrollo y estn muy lejos los aos de incertidumbre y de es- tancamiento. REMUNERACIONES Entre los aos 59 y 64 los sueldos subieron en proporcin menor que los precious. Los empleados pblicos, por ejemplo, perdieron poder adquisitivo por ms o menos un treinta por ciento, en trminos reales. En cambio, desde enero del 65 el fenmeno es al revs y hasta el 30 de septiembre de 1965 los empleados pblicos -siguiendo con el ejemplo- han mejorado su poder adquisitivo en un doce por ciento. Si uno va al sector agrario se encuentra con que al 31 de diciembre del 64 un campesino ganaba dos mil cuatrocientos cuarenta y siete pesos diarios y que a la fecha gana cinco mil cuatrocientos ochenta y cuatro pesos. Es un incremento del ciento veinticuatro por ciento, much ms substancioso que to- da la administracin anterior y que tan celosamente defienden derechistas y marxistas. Un obrero industrial que en aquella fe- cha ganaba doscientos diez escudos mensuales gana ahora cua- trocientos dos escudos, lo que es una mejora del noventa y uno por ciento. Un empleado bancario, un tipo promedio, ganaba en aquella fecha cuatrocientos noventa y dos escudos, gana aho- ra mil trece escudos, lo que significa un incremento del ciento por ciento. Un professor primario, con 15 aos de servicios, ga- naba en aquella fecha trescientos setenta y ocho escudos y aho- ra gana seiscientos ochenta y tres. Si un lector interesado estudia la Exposicin de la Hacienda Pblica hecha por el Ministro Sergio Molina, el 9 de noviembre, a la Comisin Mixta de Presupuestos, puede trazar claramente la lnea de inversiones que se propone realizar honestamente el Gobierno del Presidente Frei. Se trata de un impulso efectivo a los rubros bsicos de la produccin industrial que, a median plazo, significarn aumento important del Producto Nacional Bruto y que tendr como consecuencias el mejoramiento eco- nmico-social de los trabajadores. Es poco lo que se invierte, pero dcadas de parcelaciones polticas de la Administracin Pblica han dejado como lastre muy pesado al Gobierno actual un mecanismo anticuado, poco eficaz y en que las personas no tienen posibilidades de rendir las reales capacidades individua- les y colectivas que tienen. HAY ANALISIS polticos que destacan la importancia que han tenido para el pas estos dos aos de Gobierno del Presiden- te Frei. Pero hemos preferido resumir estos desordenados n- dices econmico-sociales que muestran que el hombre de la calle, el habitante corriente de Chile est mejor que hace dos aos y, lo que es ms, tiene mejores expectativas que nunca. LAS AM El silencio latinoamericano Antes que concluya este ao, el Primer Ministro de Rusia, Alexei Kosygin, habr visitado Pars. En febrero, Londres. Se encuentra ya en Mosc el Secretario de Relaciones Exteriores britnico, George Brown, sosteniendo conversaciones con su co- lega Andrei Gromyko. Estas conversaciones forman parte de un vasto dilogo que, en diversas formas y dimensions, abarca a las grandes poten- cias y que es expresivo de un cambio, a la vez profundo y gra- dual, en el sistema international, hasta hace poco bajo el signo casi exclusive de la pugna norteamericano-rusa y diversificada hoy, entire otras causes, por el conflict ruso-chino. Muchos son los observadores y estudiosos de las relaciones internacionales que han sealado que nos estamos acercando al fin de la guerra fra, tal como ella fue definida a partir de 1945, o, no tan tajantemente, a una nueva dimension de ella. Hasta se seala una fecha precisa para el inicio de este fenmeno: 1963, cuando fue suscrito entire Estados Unidos y Rusia el tra- tado que prohibit ciertas pruebas nucleares. Si estas opinions son o no exactas, es asunto que ipued discutirse muy largamente; pero de lo que no puede haber duda es que hay en march un amplio dilogo entire oriented y occi- dente, del que voluntariamente se excluye China. Los ms recientes de estos contacts han sido los ya recor- dados entire Kosygin, De Gaulle y Wilson; pero antes haban aparecido otros signos de este fenmeno, como las conversacio- nes entire el Presidente Johnson y el Canciller sovitico Gromyko; las de ste con el Papa; el arreglo entire el Vaticano y Yugos- lavia, a donde ha llegado el primer enviado papal en catorce aos; la cooperacin ruso-norteamericana en el terreno de la meteorologa; la aprobacin conjunta de Estados Unidos y Rusia de la resolucin que insta a la aprobacin de un tratado contra la proliferacin de las armas nucleares, en la Comisin Poltica de la Asamblea General de las Naciones Unidas; la creacin de una lnea direct de aviacin entire Nueva York y Mosc; los contacts, dados a conocer hace un mes por el Premier brit- nico Harold Wilson, para limitar y equilibrar las fuerzas mili- tares en la Europa central y la prdida de rigidez de los sis- temas militares de seguridad, expresada en los sacudimientos de la OTAN por Francia y del Pacto de Varsovia por Rumania. Aun rechazando la opinion de que se est acercando el fin de la guerra fra o que est adoptando nuevas formas, no es possible disimular que un vasto dilogo entire los principles ex- ponentes de los bloques e ideologas rivals se encuentra en ca- mino y que de l van a resultar profundos cambios en el sistema de relaciones internacionales. Esta situacin sorprende a Amrica latina en su habitual postura carente de dinamismo, a pesar de los esfuerzos que ha- cen algunos gobiernos, como el de Chile, para darle una mayor movilidad. En un mundo que hace del dilogo y de los contacts internacionales los instruments adecuados para prefigurar y formular una conduct coherente con los hechos, Amrica latina aparece como extraamente silenciosa, incapaz de iniciar un am- plio dilogo ni siquiera consigo misma. Seguir, por ejemplo, las vicisitudes de la proyectada reunin de Presidentes americanos es, realmente, desalentador. Despus de meses de ir y de venir a travs de la OEA -ese lugar de encuentro de todos los verbalismos y de todas las futilezas del panamericanismo- an no hay ni fecha ni agenda. La mayora de los gobiernos latinoamericanos parece incapaz de definir ni siquiera sus propios intereses y los de la region. Y todo esto mientras se habla en todos los tonos y lugares de la integracin de Amrica latina. La decision que se escamotea En una de esas muchas reuniones que con ocasin de esta cita presidential que nunca se concrete ha celebrado la OEA, el President del BID, seor Felipe Herrera, recordaba que "el process de integracin latinoamericana enfrenta en la hora pre- sente una necesaria y trascendental decision de orden poltico". As es, en efecto, porque la tarea de la integracin require un enfoque totalmente nuevo en Amrica latina, en cuya virtud los gobiernos no acten ms ya en base exclusivamente a sus particulares intereses, sino en funcin tambin de sus intereses regionales, definidos por una autoridad supranacional que, con vision de comunidad, sepa distinguirlos en medio de los nacio- nalismos localistas y armonizarlos con aqullos particulares en lo que stos tienen de legtimos. Esta decision poltica es muy compleja, porque toca cues- tiones tan graves como las de la soberana absolute, en torno a la cual se han organizado, a lo menos en teora constitutional, los gobiernos de Amrica latina, y el nacionalismo, que ha sido la caracterstica psicolgica de estos gobiernos. Por lo mismo que es tan compleja, debe ser adaptada al ms alto nivel possible y no por tcnicos o funcionarios. Esta decision, por cierto, no ha sido adaptada y, al contra- rio, la mayora de los gobiernos latinoamericanos siguen actuan- do en el mejor de los mundos de la soberana absolute y del nacionalismo ms exagerado. De esta manera vemos que, escamotendose esta decision esencial, la integracin latinoamericana est llegando a ser un simple verbalismo, un concurso de frases bonitas, una antolo- ga de proposiciones irreales. O sea, esta empresa tan seria, de la cual depend el future de esta region dividida en un mundo que se unifica, silenciosa en medio de un universe que dialoga, est llegando a los bordes de esa especie de limbo latinoameri- cano en que se encuentran ya los derechos humans y la demo- cracia representative. Porque, como bien se sabe, as como se habla de integra- cin; pero se sigue actuando para permanecer divididos, as tambin se habla de democracia representative y de derechos humans, actundose en complete incoherencia con ellos o lla- mando democracia a algo que no es otra cosa que una intole- rable dictadura. El tartufismo poltico. Esto es, simplemente, hipocresa poltica. Es un fenmeno que se da much en Amrica latina y es responsible de que pocos nos tomen en serio. Un ejemplo de ello nos lo acaba de dar el Brasil de Castello Branco. El Mariscal Castello Branco y su sucesor, otro Mariscal, Da Costa e Silva, son verdaderos reyes absolutos sin corona, pues pueden cancelar derechos polticos, incautar bienes, clausurar el Parlamento. Van, en esta material, much ms lejos que una simple dictadura, pues sta procede de hecho. En cambio, la de Brasil, por obra y gracia del legalismo sin justicia de ciertos juristas, est provista de instruments legales que ella misma se ha dado y en cuya virtud obra. Los principles de esos ins- trumentos son las llamadas Actas Institucionales. En octubre se llevaron a efecto unos simulacros de eleccio- nes presidenciales y de once gobernadores. El 7 de agosto, la oposicin acord no tomar parte en esas elecciones y acus al gobierno de ejercer una poltica arbitraria, "que viola los dere- chos ciudadanos y trata de subyugar a la nacin". De esta ma- nera, el Mariscal Da Costa y los candidates oficiales fueron ele- gidos sin oposicin. Este Mariscal -que se ha definido a s mismo como "innegablemente demcrata"- ha anunciado que continuar con la poltica de Castello Branco y que no habr amnista poltica. El 13 de ese mismo mes de octubre, el gobierno purg el Congress Federal, destituyendo a 6 diputados. Como en el seno del Parlamento surgiera oposicin, el da 20 lo clausur por un mes, acusndolo de convertirse en un centro de agitacin anti- rrevolucionaria. A fines del mes, el gobierno procedi a incautarse los bienes de los ex Presidentes Juscelino Kubitschek y Joao Goulart, acu- sndolos de enriquecimiento indebido. En los primeros das de noviembre, se inhabilitaron nuevos polticos, entire los cuales ha- ba 18 candidates para las elecciones parlamentarias que aca- ban de celebrarse. El "New York Times" del 24 de agosto, en un editorial titu- lado "Brasil toma la lnea dura", enjuici al gobierno brasileo en trminos singularmente severos. Despus de resear la co. rrupcin poltica del rgimen, afirm: "Pero el hecho ms im. portante de la "revolucin brasilea" es que sta no fue de nin- guna manera una revolucin". En el fondo, nada ha cambiado en Brasil. El pas sigue manejado por las minoras industriales urbanas y por los terratenientes, defendidos por los altos ofi- ciales de las fuerzas armadas. No hay absolutamente ningn indicio de que se hagan las tan necesarias reforms bsicas en lo social, educational y agrario. La "revolucin" demostr inge- nio contra la inflacin; pero no ha encontrado respuestas bra- sileas a los problems tradicionales y particulares del Brasil. Y por la opresin poltica implantada, la "revolucin" perjudica la imagen de Brasil y su posicin de pas "exdemocrtico". No es raro, pues, que Castello Branco enfrente considerable oposicin -aunque con el simulacro electoral tenga una cmoda mayora en el Congreso-. Como siempre, los universitarios han estado en la primera lnea y han protagonizado incidents de grave violencia, como cuando el 16 de septiembre la polica car- g contra los estudiantes atrincherados en la Facultad de Dere- cho de la Universidad de Minas Gerais y le lanz ms de 30 bombas lacrimgenas. La Iglesia Catlica ha dejado tambin or su palabra de reprobacin. En el llamado "cuadriltero de la sed", en el nor- deste brasileo, en donde viven precariamente 25 millones de :hombres, 15 obispos lanzaron un manifiesto en favor de los tra- bajadores, criticando severamente al gobierno "por estar lejos de los que son vctimas de la injusticia y de la miseria". En el sur, Monseor Vicente Sherer, obispo de Porto Alegre, hizo p- blica su reprobacin al rgimen, llamando "a la conciencia cris- tiana a que permanezca alerta frente a las tendencies arbitrarias del rgimen actual". En Bello Horizonte, el Prior de los Domi- nicos hizo en su sermn dominical siguiente a un grave incident de los estudiantes con la polica, una formal protest "contra un rgimen policial que no respeta los sagrados principios de la li- bertad estudiantil". Ante cientos de fieles, el Prior acus la "com- plicidad silenciosa de miles de catlicos que no se atreven a protestar frente a los actos arbitrarios", porque "el miedo los ha llevado al silencio". Si el tartufismo poltico que ha llegado hace ya muchos aos al terreno de la democracia y de los derechos humans, llega tambin al de la integracin latinoamericana, una gran va para el desarrollo democrtico de nuestros pases se habr cerrado. Preciso es actuar para impedirlo y ello require, en media im- portante, que en los pueblos y en los gobiernos se rompa el gran silencio latinoamericano. Etapas de la Revolucin Rusa En octubre cumpli 49 aos la Revolucin Rusa. En Mosc, el PCUS celebr el aniversario del da en que Len Trotski di- rigi el soviet de Petersburgo y los guardias rojos al asalto del rgimen zarista, sin que el nombre de aquel revolucionario, as como el de muchos compaeros de Lenin, fuese todava reco- nocido y rehabilitado. Si bien Stalin y su gobierno se reconocen, en la URSS de hoy, como manchados de errors y excess en los cuales hoy no incurre el Kremlin, siguen sin ser admitidos en la iconografa official sus principles adversaries, aquellos que, desde el interior del rgimen comunista, denunciaron con el precio de sus vidas las mismas desviaciones que ahora im- plcitamente se admiten. Estos dos datos contradictorios indi- can un estado de indefinicin, que al mismo tiempo marca una tendencia positive y las limitaciones de un rgimen que, fun- dado sobre bases totalitarias, encuentra invencibles resisten- cias en su pausada march hacia una liberalizacin que se sien- te como una exigencia histrica. Los fundadores del estado sovitico, fundamentalmente Le- nin y Trotski, no pensaron que, por tantas dcadas, la revolu- 2.-Poltica y... cin comunista pudiera encerrarse exclusivamente en las fron- teras rusas. En sus clculos, para hacer una revolucin socia- lista a fondo, era previo que la marea revolucionaria invadiese a toda Europa. La Rusia atrasada de aquellos tiempos, en efecto, no contaba ni con el adelanto tecnolgico ni con la evolucin cul- tural que se juzgaban imperiosos para las conquistas que se haba prometido el ideario marxista-leninista. Aquellas virtudes, en cambio, sobresalan en las comarcas occidentales europeas donde, adems, el movimiento obrero haca conmover a los gobiernos capitalistas. De este diagnstico surgi la teora de la revolucin permanent, la cual, si al principio no cont con la adhesin de Lenin, antes de su muerte fue premiada con su entusiasta aprobacin. Pero el propio Lenin contempl cmo era derrotada la revolu- cin europea, principalmente en aquella Alemania que por su avanzado capitalism, como lo supona Marx, pareca preparada para ceder el paso a la dictadura del proletariado. Cuando este process de afianzamiento del status europeo fue evidence hasta para los ms fervorosos revolucionarios, hubo que adecuar es- trategias y programs a la limitada realidad que se presentaba. Fruto de esta coyuntura fue la Nueva Poltica Econmica (NEP). Esta permita efectuar al mismo tiempo un tipo de acumulacin de recursos (acumulacin primitive socialista). estimular a los propietarios rurales medios a producer dentro de los moldes capitalistas y, hasta donde fuera possible, benefi- ciar a la URSS con el intercambio con pases ms avanzados. Entre tanto, se haba producido el fenmeno del "sustitu- cionismo". Como la alianza de trabajadores y campesinos, que haba propugnado Lenin, no fue possible por la apata'poltica de estos ltimos, fue sustituida por una dictadura apoyada por los obreros de los centros industriales, bsicamente Petersburgo y Mosc. Pero, ya que incluso en el movimiento obrero aflora, ron disidencias de notable importancia cuantitativa (menche- viques, a la derecha y del otro lado las diferentes oposiciones de izquierda) el partido bolchevique sustituy al movimiento obrero nucleado en los soviets o consejos. Este process de sustitucin, lo que hizo fue sustituir la de- mocracia a que, sin duda, aspiraban los mayores dirigentes -dentro de las conocidas limitaciones de la democracia mar- xista- por una dictadura. Haba, indudablemente, objetivas con- dicionantes para forzar a seguir por este camino o por uno parecido. Pero, hasta la desaparicin de Lenin, al menos hubo un libre dilogo entire las diferentes corrientes bolcheviques. Las grandes decisions eran amplia y fecundamente discutidas en el Politbur y en el Comit Central. Alguna vez el propio Lenin fue puesto en minora y slo su persuasion y su prestigio hi- cieron possible que, al final, predominase su punto de vista. La dictadura del proletariado, entonces, estaba al menos suavizada. Pero el ltimo paso de sustitucin, que convirti a la sovitica en una de las dictaduras ms rgidas y opresivas que se cono- cen, sucedi a la muerte de Vladimir Ilich Lenin, el fundador del partido bolchevique. Este fue sustituido por el astuto se- cretario del partido, Stalin, quien colocando a incondicionales suyos en los puestos claves, lleg a ejercer urncontrol personal y absolute del poder. Difam a sus adversarfos, revolucionarios probados en dcadas de sacrificio; a media que su poder cre- ci, ms crueles fueron sus persecuciones, que concluyeron en la liquidacin fsica de los opositores. La fase estaliniana, por lo dems, signific la implantacin cruda de la poltica del "socialismo en un solo pas". La conse- cuencia de esta lnea fue que el internacionalismo comunista fue sustituido por el nacionalismo sovitico. Los partidos comunis- tas de todo el mundo tuvieron que defender, en sus pases, los intereses inmediatos de la URSS, aun si stos entraban en contradiccin con las perspectives revolucionarias de sus propias naciones. De esta manera, paradojalmente, la URSS lleg a convertirse en un obstculo contra la revolucin mundial. As, en China, el PC fue obligado a entrar en alianza con el Kuomin- tang y, cuando los comunistas avizoraron posibilidades de mar- char solos y hacer la revolucin contra Chiang Kai Shek y su rgimen reaccionario, una interdiccin de Stalin impidi el in- tento. En 1927, en Shangai, el general Chiang decidi abrupta- mente diezmar a sus aliados comunistas y al movimiento obre- ro. Esta aberracin tctica sin duda demor la explosion revo- lucionaria china. El inters de los estalinianos en sofrenar a los chinos era claro. Haban firmado un pacto de amistad con China y deseaban jugar con ella su influencia para contrapesar el advance japons, que miraba a la adquisicin de la Manchu- ria; no crean, por lo dems, en el eventual triunfo de los co- munistas y, por ello, subordinaban el partido hermano a la reac- cin china. En Amrica latina vimos las resonancias de ese frentismo, que en tiempos de la Segunda Guerra Mundial alcanz su punto culminant2. Aliados con los partidos demcratas burgueses, los comunistas intentaban reproducir en sus pases el esquema de las potencias aliadas contra el Tercer Reich. As, en Argentina, por ejemplo, el Partido Comunista se ali a agrupaciones con- servadoras en contra del peronismo, la gran fuerza popular que hizo ascender al scenario national a los trabajadores. Hoy, to- dava, la enajenacin comunista argentina es causa de su falta absolute de ascendiente en los sectors populares. Algo parecido se vio en Cuba, donde los comunistas se opusieron desde el comienzo a Castro y a su 26 de julio. La etapa chauvinista del comunismo sovitico slo comenz a deteriorarse a la muerte de Stalin. Consolidado ya el rgimen sovitico hasta el grado de constituir la segunda potencia mun- dial, expandida notablemente su rea de predominio gracias a la ocupacin de Europa oriental, el movimiento comunista mun- dial se vio sacudido por disidencias surgidas en su seno. En buena parte de Asia, la disidencia china, de corte esta- liniano, signific una fuerte disminucin de la influencia sovi- tiva. Si al comienzo del cisma pareci que el maosmo iba a ganar vastas zonas de Asia y Africa, adems de posiciones en Amrica latina, al finalizar 1966 su proyeccin parece mediati- zada. El rechazo africano a la infiltracin china, el golpe indo- nesio que dej a Sukarno como un element decorative y liquid el partido comunista pro chino que constitua una de las bases del poder y la ruptura chino-cubana, fueron para Pekn golpes catastrficos a sus ambiciones de expansion mundial. Empero, muchos partidos, como los de Corea y Vietnam, aprovecharon la coyuntura para recobrar cierta libertad de maniobra, colocados en una posicin equidistante entire Mosc y Pekn. Si el cisma entonces se vio restringido, al mismo tiempo acentuse el policentrismo que se concrete en una relative inde- pendencia de la URSS. En Europa oriental, por otra parte, si no sufri mengua sensible la solidaridad de Rumania, Polonia o Hungra en cuanto a posicin doctrinaria international, cobr mayor vuelo el acercamiento a Europa occidental -particular- mente a Francia- siempre en el marco de un policentrismo que el desenvolvimiento de esa zona parece destinado a incrementar. Menos complete, o en todo caso imperceptible, es la evolu- cin de los partidos comunistas pro soviticos que no estn en el poder. Aunque en algunos pases se reprodujeron los cismas internacionales, dando origen a fracciones pro chinas, las direc- tivas que no siguieron la ruta de Pekn no por ello jugaron po- siciones equidistantes, las que hubieran resultado posibles apro- vechando la coyuntura international. Permanecieron idnticos, sin efectuar aportes novedosos, sin enriquecer la doctrine, en fin, sin nacionalizarse. En ello vemos la secuela de una larga y alienante experiencia estaliniana que quit la costumbre a los comunistas de pensar por s mismos, de elaborar estrategias ori- ginales a partir de sus respectivas realidades nacionales. La ex- cepcin, sin duda, fue el comunismo italiano, una agrupacin integrada por notables valores intelectuales, de los cuales el ms sobresaliente fue Palmiro Togliatti. El PCI, en efecto, hizo cono- cer pblicamente y a Mosc su posicin disidente en torno a problems religiosos y culturales. Entre tanto, tom una posicin favorable frente al dilogo entire comunistas y catlicos, al igual que Francia. Esta experiencia de los dilogos, sin embargo, por los viejos vicios que apuntamos ms arriba, pocos resultados ha producido hasta hoy. En verdad, los catlicos, o buena parte de ellos, han denotado notable capacidad de adaptacin a las exigencias ac- tuales, al paso que la cultural comunista conserve esquemas su- perados. En los pases de Amrica latina se tienen noticias de estos dilogos y hasta se los sigue con inters. Falta, sin embar- go, la premisa para fundarlos. Entre los catlicos latinoamerica- nos surgeon importantes sectors de renovacin, pero no se veri- fica lo propio entire los comunistas de la region. Parecera que la rigidez del esquema comunista no permitiese la comprensin del fenmeno por que atraviesa la iglesia y su repercusin en el plano social, y en el poltico. La evolucin reciente de la Unin Sovitica, es un hecho que la coloca en una posicin naturalmente dialogante. La liberali- zacin, en el fondo, implica un redescubrimiento de los valores de la libertad y de las formas comunitarias de existencia. No tomar en cuenta esta realidad es negar al comunista la posibi- lidad de coincidir con valores que son los que defendemos. No obstante, el dilogo se debe comenzar a partir de la afirmacin de nuestras propias posiciones, pues es la nica manera de construirlos sobre bases slidas y, en definitive, de favorecer todo cambio positive que el movimiento comunista tenga ten- dencia a adoptar. Las elecciones norteamericanas Un saldo al fin de cuentas negative dejaron las elecciones norteamericanas. La poltica de la "Gran Sociedad", con que L. B. Johnson quiso mantener, en su discutible estilo texano, las gran- des lneas del designio kennedyano -en poltica nacional- fue rechazada por buena parte del electorado, que pas a defender las banderas derechistas del Partido Republicano. En el Congre- so Federal -el 909 Congreso de la Unin- los demcratas ba- jaron de 295 representantes a 248 y de 67 senadores a 64. Los republicans, adems de aumentar considerablemente, recibieron 5 gobernaciones de los 7 estados ms poblados. La poltica exterior y, en particular, la cuestin vietnamita, no fue precisamente la causa direct del descenso en la popu- laridad del Partido Demcrata. En primer lugar porque las agru- paciones que estn conformando en USA una "nueva izquierda" votan y hacen propaganda por aquellos candidates que, ya sean demcratas, republicans o de alguna agrupacin estadual, tengan incluidos en sus programs algunos puntos como el de la paz en Vietnam -adems, claro est, de los derechos civiles-. En segundo lugar porque es notable -y no ciertamente en sentido positivo- la apata de los norteamericanos en problems de po- ltica international, aun en aquellos tan sangrientos como lo es Vietnam. Hubo, es cierto, una repercusin indirecta y desfavorable para Johnson por causa de Vietnam. USA, con una economa de paz, tiene que actuar como si tuviera una economa de gue rra, para afrontar esos que llama compromisess" en el sudeste asitico. Este desajuste no poda dejar de provocar problems cual el encarecimiento del costo de la vida, contra el que mani- festaron pblicamente movimientos de amas de familiar. Las fa- llas econmicas, si bien es sumamente dudoso que el norteame- ricano medio las asocie con la guerra vietnamita, en todo caso provocaron una objetiva reprobacin al gobierno de la Casa Blanca. Contrariamente a sus actuaciones de poltica international, en el plano national Johnson y su equipo desenvolvieron un program moderadamente progresista. Sin duda, en su adminis- tracin se han logrado importantes progress para los derechos de la gente de color y otro de los puntos de la "Gran Sociedad" era ampliar notablemente el sistema provisional. Es evidence que este program no ha conmovido al electorado. Los guarismos electorales indican que este aspect s que ha merecido un re- chazo de la opinion hasta hacer peligrar, de seguir adelante a toda march, la sucesin de Johnson a s mismo en las prxi- mas elecciones. En el sur, especialmente, se impusieron various candidates que desplazaron a gobernadores demcratas. Entre ellos, un actor norteamericano que puede ser muy agradable y atltico fsica- mente, pero tan rabiosamente reaccionario que se ubica a la de- recha de Goldwater. Ya se sabe que a los demcratas del sur es difcil superarlos en derechismo. Pero el hecho de que, a pe- sar de sus posiciones estaduales, coincidentes plenamente con los sectors ms reaccionarios, hayan sido derrotados por ellos, indicara que se ha querido castigar y advertir al gobierno, as como reprochar a los demcratas del sur que no sean capaces de imponer su lnea a todo el gobierno. Existe, por otra parte, el riesgo de que, disminuida la ma- yora parlamentaria demcrata, ciertas combinaciones que sue- len darse, de la derecha del partido de Johnson con los repu- blicanos -o su mayora- en determinadas iniciativas presiden- ciales, coloquen al gobierno en minora frente a proyectos de ley relativamente progresistas. En el Partido Demcrata, esta orientacin derechista del pas coincide y se da en contradiccin con el vuelo que adquiere, internamente, su ala progresista y, singularmente, la figure de Robert Kennedy. He aqu algunas contradicciones que tocar resolver, prximamente, al Partido Demcrata. Mientras tanto, queda en el observador la ntida sensacin de que la enseanza de esta eleccin es que hay poco margen, en la geografa elec- toral de los EE. UU., para todo progress significativo y que un fenmeno como el de Kennedy difcilmente podra repetirse, al menos sin un similar desenlace. LOS MARXISTAS Y NOSOTROS Las siguientes lneas tienden a proporcionar a nuestros mili- tantes un punto de vista frente al problema relacionado con las diversas posiciones tericas y prcticas emanadas de la concep- cin marxista. 1.-El marxismo como teora. Es frecuente escuchar acusaciones un poco escandalizadas contra las ideas sostenidas por Marx o Engels en sus obras de filosofa, poltica o economa. Suele tambin usarse la expresin "marxista" como sinnimo de la poltica seguida por el movi- miento comunista international. Tales juicios, a nuestro modo de ver, son superficiales. El marxismo es una interesante y sugestiva teora sobre el desarro- llo de la sociedad capitalist y su evolucin hacia el socialismo. De ella se desprenden (o estn implicados) elements de orden filosfico, sociolgico, histrico. El marxismo forma una comple- ja trama de teoras,, las cuales deben ser consideradas como parte de nuestra cultural. Sera torpe despreciar el marxismo o limitarse a encasillarlo dogmticamente. Por el contrario, la buena literature marxista debiera ser ampliamente conocida en- tre nuestros militants y servir de much en el anlisis de los problems sociales y polticos que corresponde enfrentar. 2.-No imitar. Es asimismo frecuente dar a los autores marxistas una au- toridad supreme. Para ciertos grupos de filiacin cristiana y relacionados con nuestro movimiento, el marxismo tiene la llave de la historic. Es, a nuestro juicio, un error tan absurdo como el otro. Hay en dicha teora un aporte a la sociologa, a la economa, a la psicologa. Eso debe ser muy tenido en cuenta. Hay tambin una seria contribucin a la filosofa de la historic y aun a la metafsica. Pero, igualmente, el context filosfico de Marx y Engels era contradictorio, elaborado en polmicas, responda demasiado a ciertas tesis tpicas de su poca y daba lugar a numerossimos problems jams siquiera abordados por los discpulos. De ah que, por ejemplo, hacer una interpreta- cin social a base de los aspects ms vulgares del llamado materialismo histrico (tentacin no rara entire nosotros), es simplcmente caer en majaderas que hoy aparecen como inso- portables. 3.-Las fallas del marxismo. El marxismo es una teora que pide comprobar la verdad en los hechos mismos. De acuerdo con este mtodo, la concep- cin de Marx entraa dos grandes errors que nuestros mili- tantes debieran examiner a fondo: a) El primero es que la vigencia prctica del marxismo ja- ms ha trado la unidad a la clase proletaria ni al movimiento international obrero. En efecto, la historic del socialismo mar- xista es la historic de la division. Los marxistas, en tiempos de los fundadores, se separaron de todas las dems corrientes y les negaron la ms mnima autoridad. Ms tarde, el concept de "dictadura del proletariado" caus rivalidades enconadas en- tre social demcratas y bolcheviques. Por fin, bajo el imperio sovitico, las divisions marcadas por un odio sangriento fueron el pan de cada da. La ltima se desarrolla ante nuestros ojos: comunistas chinos contra comunistas soviticos. b) El segundo es que la teora marxista se funda en la denuncia de todo pensamiento que proyecta falsamente, en for- ma de ideas y valores absolutos, la miseria, la injusticia, la desigualdad. A pesar de ello, bien lo sabemos, la aplicacin del marxismo, como filosofa official de los Estados comunistas, lle- v a la ms aberrante alienacin ideolgica que el mundo mo- derno conoce, denominada "culto a la personalidad" por los mis- mos que la implantaron y sostuvieron durante muchos aos. 4.-El marxismo y los comunistas. Esto nos lleva a preguntar hasta qu punto los comunistas actuales son o no son marxistas. Nosotros diramos que ellos representan la evolucin del humanismo de Marx hacia el Esta- do totalitario. All podramos agrupar (con matices y reserves!) a los leninistas, trotskistas, stalinistas, titostas, castristas y peki- neses. Hablando en general, el hombre comunista de nuestro tiempo (y dejando a un lado lo que surge a despecho del sistema mismo y de las ideas en que se fund) es aquel que se caracte- riza por: una capacidad enorme (en algunos casos particulares, inaudita) para emplear mtodos vedados de combat, mientras est en la oposicin o puede controlar ciertas actividades; una gran ceguera frente a toda realidad que no sea la suya; una disposicin permanent hacia las volteretas, en la media que sean ordenadas por el "aparato" del partido; un procedimiento sencillo para gobernar: colectivizacin de los medios econmicos fundamentals, dictadura poltica consiguiente, tcticas masivas de propaganda destinadas a reducir a los ciudadanos a la cate- gora de masa obediente y sin fuerza organizada. Podemos, pues, decir que los comunistas (stalinistas, post- stalinistas, pekinistas) son quizs un fruto del marxismo de Marx, pero no representan en manera alguna la vision per- sonal e intellectual que ste tena del humanismo y del socia- lismo. 5.-El dilogo entire cristianos y marxistas. En Europa, el dilogo entire cristianos y marxistas ha llega- do a ser un hecho cotidiano de alta importancia cultural. Nosotros queremos precisar: El dilogo entire hombres de inspiracin cristiana y marxis- tas autnticos podra ser extraordinariamente til e interesante. Los primeros poseen el sentido de los valores que trascienden la realidad emprica inmediata; los segundos aportan una vision de la dimension histrica que los cristianos con much frecuen. cia dejan de lado. Sin embargo, para tal dilogo sera indispen- sable un marxista abierto y con verdaderas inquietudes. Ellos no sobran. Es difcil que surja de los "marxistas" im- buidos de totalitarismo y rutinas mentales. Hablar del dilogo y, para ello, tener en cuenta a los dirigentes del Partido Comu- nista chileno o de los sectors pekineses, por ejemplo, es perder aburridoramente el tiempo. En nuestro pas, el dilogo puede intentarse, si se quiere; mas, hasta dentro de un tiempo, no pasar de la lnea propia de una mala polmica. 6.-La Unin Sovitica, alabanza o diatriba? En los ltimos tiempos, el anlisis de la realidad sovitica ha llegado a un nivel ms o menos normal. Se puede, en efecto, conocer ese pas, discutir su experiencia, critical, aplaudir, etc., sin que esto desencadene una tempestad a favor o en contra. Por eso mismo parecen an ms fuera de rbita ciertas actitudes individuals. Hay algunos, por ejemplo, que, aun sien- do impugnadores tenaces y permaneciendo en sus posiciones, se acercan a todo lo sovitico como a una cosa sagrada. En el curso de sus viajes pasan delante de lo que ven cual si estuvieran embrujados. Por cierto, se resisten a decir nada cuando regresan y fingen moverse siempre en torno a problems etreos. No estamos de acuerdo con ellos. Conocer la Unin Sovi- tica y dems pases comunistas es important e interesante. All no se va para volver llenos de cantinelas archisabidas o con la expresa determinacin de no hablar nada de poltica. Es necesario conocer, similar, juzgar y oponer lo nuestro a lo suyo. Un democratacristiano tiene que dar a conocer sus puntos de vista ideolgicos o polticos en el seno de los pases donde ellos no se practican. Dejemos el espritu de comparsa. Vamos all a conocer y a aprender, pero no a callar y embru- tecerse. Una parte considerable de la opinion pblica de los pases comunistas est en situacin de entender a fondo nues- tras ideas. Los viajes han de servir para que ellos lleguen a conocerlas. Varios de esos pases estn sufriendo cambios favorables a la tesis democratacristiana: mayor libertad poltica, desarrollo descentralizado de la economa, desenvolvimiento y autonoma de las organizaciones de base. Eso es lo que nos interest! En cambio, una adhesin lineal, retrica, que no formula juicios concretos sobre las diversas etapas, que se mueve entire lirismos y abstracciones ideolgicas viene a ser absolutamente inadecua- da (1). 7.-Nosotros y ellos. La gran virtud de los dcmocratacristianos frente al comu- nismo de nuestro tiempo y en particular ante los comunistas chilenos, es su dignidad intellectual. La mayor parte de nuestra gente demuestra con hechos su respeto por las ideas marxistas: las estudia, las conoce, las asimila. Idntica cosa sucede con las experiencias comunistas: hay una tendencia a disponer de ante- cedentes para juzgar y se emplea un tono moderado en la crtica de los hechos concretos. El democratacristiano quiere siempre hacerse la ilusin de que los comunistas sern socialists y no totalitarios. Por eso, conviven con ellos en el sindicato, en la vida privada y en la poltica. El gran defecto, en cambio, es double: por una parte sienten, en casos particulares, una especie de inhibicin frente a la des- fachatez, la experiencia o la leyenda de los dirigentes polticos (1) A propsito de esto, diremos que, durante el homenaje a la URSS rendido en el Parlamento, se pronunciaron various discursos. Estamos de acuerdo con el de Rafael A. Gumucio; apreciamos en el de Bosco Parra una gran profundidad y un alto vuelo; pero esti- mamos que peca de "idealismo" y "abstraccionismo" el de Patricio Hurtado, ex militant democratacristiano, nos parece el prototipo de esa vision sonrosada que carece de base doctrinaria y sentido politico. o sindicales "marxistas". Por la otra, al producirse la colisin con ellos o comprobar su ausencia de lealtad o consecuencia, estallan en arrebatos excesivos. De aqu fluye cierta falta de tctica en el manejo de las cosas polticas. Nosotros creemos que los partidos llamados "marxistas" necesitan un trato ni amistoso ni enemistoso: claro y duro, con- secuente y audaz. Nuestra conduct hacia ellos depend de su propia actitud. Estn contra nosotros? Nada de entendimien- tos secrets ni halagos personales! Duro y a la cabeza! Los hechos mostrarn quines tienen la razn o quin puede ms. Estn conformes con nosotros? Perfectamente, cualquier acuer- do con fines prcticos es legtimo! 8.-Ellos y nosotros. No hay posicin ms impermeable al inters popular que la de los socialists y comunistas chilenos frente a la democracia cristiana. Unos y otros fueron siempre incapaces siquiera de advertir la fuerza creciente de nuestro partido. Su dogmatismo intransi- gente los lleva a introducirnos apresuradamente en su slogan ideolgico. Tenamos que ser imperialistas y reaccionarios, por- que ellos queran ganar la eleccin presidential! En cambio, ha- bramos formado parte de las "fuerzas populares" si hubisemos aceptado sus dictmenes polticos. Su negative tajante a cola- borar, a entender, siquiera a ser justos, es el product de un odio, no desligado del papel que cumplen ciertas personas. Los comunistas piden siempre adhesin a sus criterios, dentro de los pases soviticos; pero jams han tenido siquiera una sola pala- bra de justicia para la obra realizada por los democratacristianos. En Chile lo vemos: atacan al actual Gobierno (el que hace la reform agraria contra los latifundistas!) con saa feroz y estn infinitamente lejos de la actitud de simpata o comprensin tan frecuente entire nosotros frente a las realidades del mundo sovitico. En cuanto a su maccartismo ideolgico, no vale la pena hablar (1). (1) La literature elaborada por tericos y polticos socialists y comunistas sobre la democracia cristiana es de una pobreza, una rutina y hasta una ignorancia verdaderamente lamentables. 9.-La razn de los comunistas. Queremos decir con lo anterior que los comunistas carecen, a nuestro juicio, de toda razn? No lo creemos as. Ellos provienen de una revolucin que procur salvar a un gran pueblo de la dictadura y la injusticia. La teora en que creen apoyarse es un aporte enorme a la Hu- manidad. Eso significa que muchos de los adversaries que com- baten los comunistas son tambin nuestros adversaries. Adems, el movimiento comunista forma parte del movi- miento social contemporneo. Pertenece, pues, al pueblo. Un de- mocratacristiano lo sabe y debe hacer las diferencias necesarias. Los comunistas tienen razn cuando combaten el imperialismo, el colonialismo, los grandes monopolios, la prepotencia de las grandes naciones, los dictadores, "gorilas", etc. En cambio no tienen ninguna cuando hacen algo anlogo o peor y le dan pa- tente de "revolucin" o de "socialismo". 10.-La situacin en Chile. La llamada "izquierda" de Latinoamrica est sometida a Fidel Castro. Castro es un dictador incapaz de volverse sobre s mismo para juzgarse o rectificarse. El odio al Gobierno chileno es incomprensible en la apariencia; pero ya sabemos que el totalitarismo slo desea entender a aquel que lo sirve. El FRAP, en Chile, es castrista por falta de imaginacin y de pantalones. Mientras est sorbido el seso de los dirigentes frapistas, los socialists y comunistas chilenos sern enemigos del gobierno democratacristiano. La nica manera de provocar en ellos una actitud de ms sentido histrico y popular es la que se apoya en la firmeza y la claridad. Debemos seguir nuestro camino al ritmo que estimemos necesario. Las tesis del FRAP no son aplicables a Chile. Nuestro trabajo en el Parlamento, por ejemplo, ha de estar encaminado a hacerles entender la ra- zn que nos asiste y los puntos en que concordamos; no acepta- mos sus exigencias o sus propias aspiraciones. Debemos pensar en la masa que apoya a los partidos del FRAP. Ella estara dis- puesta a participar en la defense de nuestras grandes lneas. De ese modo, los dirigentes tendrn que cumplir su destino: o entienden los aos que corren o desaparecen polticamente. Jams debemos olvidar el hecho sencillo que caracteriza este perodo: el Gobierno democratacristiano recibe el apoyo de las grandes masas desheredadas, nunca servidas directamente. Tiene en su contra a las classes superiores, a una parte de los sectors medios, a los grupos relativamente mejorados dentro de los or- ganismos sindicales, a los polticos que fueron derrotados el 64 y el 65, a los intelectuales entregados a su sectarismo ideolgico. Estos hechos son claros. El Gobierno puede cometer errors, puede incluso equivocarse en cuanto al inters de algn sector popular. No hay duda que sobre esos errors se va a centrar el ataque de los partidarios del orden traditional. El pueblo de- ber unirse, no separarse, ni difundir el odio o el escepticismo. Es exactamente lo que el FRAP no ha querido hacer! Objetiva- mente hablando, trabaja por la restauracin de la extrema De- recha. Leo SAN PABLO 1830 FONO 87012 SANTIAGO rose m are reid NUESTRA REVOLUTION EN LIBERTAD Eduardo Frei Montalva El 4 de noviembre, en presencia de dirigentes y miembros del Partido Demcrata Cristiano reunidos en el Teatro Caupolicn, el Presidente Frei hizo un detenido anlisis del trabajo rea- lizado por el Gobierno del Partido Demcrata Cristiano. Seor Presidente del Partido Demcrata Cristiano: Yo quiero en mi nombre y en el de todo el Gobierno sim- bolizar en Ud. la gratitud y la emocin de esta hora, al habernos invitado a esta magna asamblea, a este teatro desbordante y a otro teatro que hay en la calle que no puede entrar y que nos escucha por los parlantes. Quiero dar las gracias porque aqu en esta sala, de tantos encuentros para nosotros memorables, veo los mismos rostros amigos con quienes hemos librado tantas y tantas batallas por Chile; porque veo el rostro de nuestros amigos independientes, que con tanta generosidad y lealtad y desinters patritico nos han acompaado durante largos aos de lucha y hoy nos siguen acompaando, sin nunca pedir nada y ofrecindolo todo en las tareas de este Gobierno. Y era bueno que tuviramos esta reunin y que el pas la sintiera y la viera; yo la necesitaba, no porque tuviera ninguna duda de mi Partido ni del pueblo de Chile, pero es que hasta los espejos ms limpios se comienzan a empaar con algunos sucios alientos y es bueno a veces que la paciencia que demues- tran los que son fuertes, se haga sentir tambin con su presencia para responder y afirmar: Qu bueno es encontrarnos despus de dos aos de tarea, en que estamos tan comprometidos! Y yo les ruego que me escuchen, porque la garganta no me acompaa del todo, con un poco de paciencia; volvernos a encontrar y yo quiero decirlo ante la faz del pas y poder mirar con oigullo a nuestros amigos y compaeros, con la conciencia de que la tarea realizada ha sido superior an a las metas que nos haba- mos propuesto. Creo que al cumplirse estos dos aos debemos hacer un alto para reflexionar sobre nuestra tarea, para observer sus resulta- dos, ver sus vacos inevitable y afirmarnos para endurecer nues- tra voluntad y nuestra decision, de cumplir con Chile mejor an que lo que hemos estado haciendo. Las palabras del seor Presidente del Partido me ahorran muchos comentarios; tal vez sta fuera una noche para dar cur- so slo a la emocin, pero creo que tenemos una responsabilidad con nosotros y con el pas y debemos aprovechar esta hora para decir algunas cosas a todos los chilenos. Los indicadores de nuestras realizaciones polticas. Existe un ndice para medir universalmente los resultados de una poltica: son los ndices del crecimiento econmico. Hoy, hay un cierto terreno cientfico y neutral, para juzgar a los paises. Lo que es bueno para Estados Unidos, es tambin bueno para Rusia y viceversa en el sentido de que los pases miden su xito por su crecimiento econmico. No lo miden por la can- tidad de billetes que circulan, que pueden carecer de valor. Lo miden por la cantidad de products agrcolas, industriales, mi- neros, por los servicios que son capaces de crear, por la orga- nizacin del Estado moderno y ninguna poltica, tenga la eti- queta que tenga, puede escapar a esta ley. 3.-Poltica y... En los ltimos 20 aos nuestro pas ha crecido con una tasa de 3,6%, lo que quiere decir que creciendo la poblacin ms o menos en un 2,5%, quedaba a los chilenos un punto y una frac- cin de crecimiento econmico. Eso quiere decir, amigos mos, que si cada chileno tiene como renta national 500 escudos, para poderlos doblar necesitara entire 70 y 80 aos, y mientras no doblemos la riqueza del pas ser intil que dictemos mil leyes sociales si no tenemos comida que dar, ni casas que entregar, ni products ni trabajo que darle a nuestro pueblo. El ao 1963 y el ao 1964 este promedio annual de los lti- mos 20 aos de Chile baj al 2,6%, y como ms o menos se es el crecimiento de la poblacin, este pas estaba condenado, den- tro de esa lnea, a pasar 40, 50 60 aos y estar al mismo nivel de disponibilidades para resolverle los problems a su poblacin. Esa tasa de crecimiento que tena Chile era una de las ms bajas de Amrica latina, que a su vez es una de las ms bajas del mundo. El pas, en estos ltimos 20 aos, ha tenido una de las tasas de crecimiento econmico ms bajas de la historic de Chile y ms bajas en el mundo entero. Con este Gobierno esa tasa ha subido prcticamente al 7,4% en los dos aos, porque de no haber un hecho extraordinario sa sera la tasa del present, y ya lo fue del 65. Lo que quiere significar, que creciendo la poblacin como crece tendramos aproximadamente un crecimiento del 5%, que es uno -ya no de los ms bajos del mundo-, uno de los ms altos del mundo entero, ya sea en el mundo socialist o en el mundo capitalist. Y si nosotros somos capaces, como lo espero, de mantener esta tasa de crecimiento, en vez de tener al pas estagnado o, en el mejor de los casos, en vez de duplicar su renta en 60 70 aos, el pas lo podra lograr, en una tasa acumulativa, entire 15 y 20 aos. Este metro de medir bastara por s solo para justificar nuestro Gobierno. El ao 56 y 57 este pas deba 600 millones de dlares. Al 4 de noviembre del 64, al hacerme cargo del Gobierno, la deuda pblica y privada externa de Chile suba a los 1.800 millones de dlares. Se estaba endeudando este pas en ms o menos 200 millones de dlares al ao en la estagnacin. En estos dos aos el pas se ha endeudado en menos de 45 millones de dlares anuales. Chile est logrando el ms acelerado desarrollo econ- mico sin comprometer su porvenir, porque hemos ido pagando las deudas comerciales a corto plazo. De hecho hemos ido, en proporcin, rebajando la deuda que tiene el Estado con el ex- terior, deudas que hemos contratado, la mayor parte de las ve- ces, a 40 aos con bajos intereses y considerando que hoy, dos aos despus, hay 500 600 mil habitantes ms en Chile. En proporcin, hemos ms que duplicado o triplicado el desarrollo econmico y hemos rebajado en ms de un 75% el endeuda- miento neto del pas en el exterior. Por eso, yo creo que nos podemos presentar ante el pas con orgullo. Estamos haciendo una de las tentativas ms extraordinarias como experiencia econmica y social que se estn realizando en el mundo. Me atrevo a decirlo, con esta jactancia, porque el capi- talismo en Europa y en los Estados Unidos gest su tremenda capitalizacin en el siglo XIX y parte del XX con una situacin social muy distinta de la de hoy, con traspasos enormes de capitals. Y en el process de la industrializacin de Europa con colonialismo y con la primera mitad del siglo XIX y gran parte de este siglo, una explotacin inhumana de las masas traba- jadoras. Respecto a las experiencias del mundo socialist -no se tra- ta de hacer aqu juicios polticos-, es un hecho universalmente reconocido que para lograr su desarrollo econmico han some- tido a sus pauses a una tremenda discipline social, en que se le han negado los bienes de consumo en las etapas de la creacin del capital y de los bienes de capital. Es un hecho que en mu- chos de esos pases, 25 30 aos despus de la revolucin, recin se comienzan a preocupar de convertir o completar su process industrial y de abastecer el consumo que estn solici- tando las masas. Ah, antes que hacer casas y dar salaries, obli- garon al pas al trabajo forzado y al ahorro obligatorio, con el control total del Estado sobre la sociedad y sin misericordia aplicaron tcnicas de estrujar al ser human, para producer una rpida capitalizacin. Estamos haciendo una experiencia audaz y en cierta manera nica, porque junto con pedir al pas el desarrollo econmico, sin lo cual no hay poltica social seria ni durable sino que in- flacin engaosa, hemos estado haciendo una audaz poltica so- cial; una poltica tributaria que hoy da nos permit financial ms del 90% del incrementado gasto pblico. Y quiero decir que los que dicen que el pas no respondera a las exigencias tribu- tarias de este Gobierno se han engaado como en tantas de sus afirmaciones, porque pocas veces el rendimiento tributario ha sido una respuesta ms halagadora para un Gobierno y para poder solventar los process de redistribucin que est reali- zando. Hemos hecho un process de redistribucin, y una pol- tica de salaries que, combinado con el hecho de contraer la in- flacin, ha significado realmente un mejoramiento de los sec- tores populares; de hecho, por primera vez en la historic de Chile, no se ha dejado a los campesinos abandonados; porque es muy fcil hacer una poltica social dando y halagando a cier- tos grupos profesionales o a ciertos grupos de clase media o a ciertos grupos industriales y dejando en la infamia y la miseria a un milln y medio de trabajadores, que no estn organizados. Pero esta redistribucin en el salario, en la asignacin fa- miliar, en la preocupacin por el obrero campesino no ha sido slo el process de redistribucin, porque, para qu nosotros hemos aumentado el presupuesto? Y aqu quiero responder a al- guna mentira que se lanza contra este Gobierno: Hemos incre- mentado el gasto presupuestario nosotros para llenar de emplea- dos democratacristianos la Administracin Pblica? Yo voy a hacer una afirmacin aqu como Presidente de los chilenos: no ha habido en la historic poltica de los ltimos decenios que es controlable, un Gobierno que haya tomado menos empleados que este Gobierno. Nosotros, que lo oiga el pas, el ao pasado, cre- ciendo la poblacin de Chile en un 3% y el product national en ms de un 5%, nos creci la Administracin Pblica en un 4,7%, lo que significa unos 12 mil empleados. Pero, quines son: 7 mil profesores; es eso estar inventando burocracia o es estar creando servicios para educar al pueblo?; mil carabineros para ayudar a la vigilancia de las poblaciones modestas, que son in- suficientes an; hemos contratado alrededor de dos mil per- sonas en el Servicio Nacional de Salud. Ustedes han odo decir que hemos construido 1.000 1.500 escuelas, a esta fecha ya son 2.127; han odo decir que son 6.000 las aulas, no es cierto, son 9.811. En los seis aos de la administracin anterior, en la cual se hizo un verdadero esfuerzo en esta material, o sea, difcil de superar, hicieron 1.000.000 de metros cuadrados y nosotros, al 31 de diciembre, habremos construido en dos aos 1.100.000 metros cuadrados. Para eso hemos pedido impuestos. Porque para poder darle educacin a 200.000 nios ms, para poder ampliar la edu- cacin secundaria, para llegar despus a ampliar la educacin superior y tcnica, para poder crear servicios como el Instituto Nacional de Capacitacin que el prximo ao educar ya profe- sionalmente a 31.000 obreros, necesitamos recursos, no para lle- nar la administracin de empleados sino que para servir al pue- blo y darle educacin, que es el primer instrument para libe- rarlo. Esto es redistribuir los ingresos. Pedir, para entregarle al pueblo educacin. En Salud, de 7 millones 800 mil consultas, sube a 10 millones, y iganlo bien, de 84 millones de litros de leche que daba el Servicio, ahora se dan 188 millones. Para eso estamos pidiendo tributos. Estamos redistribuyendo los ingresos al hacer 86 mil vi. viendas en estos dos aos y habamos prometido 95, pero se nos qued atrs lo del cobre y no por culpa del Gobierno. Hemos estado gastando, justamente, en estos process como la Reforma Agraria, como la poltica agraria tambin, porque no slo estamos haciendo una reform agraria, sino que estamos llegando hasta el median y el pequeo propietario, y porque este Gobierno no tiene prejuicios, hasta el gran propietario cuan- do es patriota y progresista y le hemos dicho: "Seor, si usted quiere contribuir al bien de Chile, este Gobierno no tiene ene- migos y es para la gente que quiera trabajar y producer". Esta es nuestra tarea: desarrollar la economa, redistribuir y hacer el process de cambio social. Podra yo hablarle horas al pas y a ustedes con datos y en detalle de lo que hemos hecho por el pequeo propietario agrcola; lo que vamos a hacer aho- ra, porque no todo se puede hacer en un da, a travs de esta nueva Corporacin de Fomento, como llamaramos, destinada al pequeo y median industrial o artesano, que son miles y miles de chilenos medios, la clase media chilena a la cual nunca nadie le haba tendido la mano para decirle que tambin tiene derecho a la asistencia tcnica, al crdito externo, a la mejor maquinaria y a cooperar de una manera inteligente como empresario en el progress y desarrollo de Chile. Y hemos, junto con esto, promovido la organizacin popular a travs de las Juntas de Vecinos, a travs de los cambios que estamos impulsando en la legislacin del trabajo, a travs de la vasta organizacin del campesinado chileno: 30 por ciento de la poblacin de Chile que vive sin derechos, sin voz y sin orga- nizacin. Podemos nosotros no mirar con orgullo nuestra tarea? He- mos hablado a la Amrica latina y nuestro viejo ideal de la integracin latinoamericana ha sido una bandera que hemos pa- seado por Amrica latina y ha sido una palabra de conviccin y de hermandad que hemos llevado a la mayor parte de las capitals latinoamericanas, con una respuesta impresionante de los pueblos de Amrica. Nosotros hemos cumplido con ser leales a nuestra organi- zacin americana, pero tambin hemos buscado que el comercio de Chile y las relaciones de Chile se extiendan por el universe entero y lo hemos hecho con dignidad y decision. Hoy da este Gobierno tiene relaciones, prcticamente, con los pases de todo el orbe, salvo los que injurian a Chile o los que no desean la convivencia international. Hemos afirmado una voluntad pacfica y constructive para el desarrollo de nuestros pueblos. Hemos buscado la solucin amistosa y leal con la Argentina; hemos estrechado nuestros vnculos con nuestros hermanos del Per, y estamos abiertos siempre a reanudar relaciones y a facilitar, dentro de lo que Chile puede hacer con dignidad y con respeto de su soberana, el desarrollo de Bolivia, porque nosotros no tenemos enemistad sino que amistad para los pueblos americanos. Nosotros no estamos en una carrera armamentista. Yo pue- do decir que este pas es proporcionalmente a su poblacin el que tiene el presupuesto ms modesto para las Fuerzas Arma- das y, sin ofender a nadie, constituyen para nosotros en Chile un orgullo por su dignidad, por su respeto a la ley, por su efi- ciencia y por su patriotism. Si hemos hecho algunas mnimas adquisiciones son muy in- feriores a las que se estn haciendo en el mundo de hoy y son apenas las necesarias para mantener la eficiencia que deben te- ner estos cuerpos que si necesariamente el pas los mantiene, debe darle tambin los instruments para que puedan trabajar con la eficiencia y -repito- la dignidad que merecen. Nuestras perspectives. Esta es la realidad de nuestro pas, pero yo dira que las perspectives son much mejores que la realidad. Ustedes saben, y lo dije tantas veces en mi campaa, que no es fcil trans- formar un pas, modificar hbitos, cambiar sistemas. La misma administracin pblica aun, semoslo francos, compaeros nues- tros que trabajan dentro de ella se dejan coger por un espritu burocrtico y no por un espritu de servicio activo a la comu- nidad. Cunto cuesta cambiar un pas! Por eso estos dos aos en muchas materials han sido aos de preparacin, pero yo veo, y se los digo a ustedes que son mis compaeros y amigos de una vida, que este pas tiene un abanico gigantesco de posibilidades. Cuando veo que el Plan del Cobre va a significar 530 millones de dlares de inversiones, la ms grande inversin que se est haciendo en Amrica latina; cuando veo el Plan Siderrgico en plena march; cuando veo las enormes perspectives que estamos explorando respect al fierro, en que podemos abrir minas, como Alcaparra, Boquern Chaar y hasta en Arauco tenemos posibilidades de hacerlo, para dar trabajo; cuando veo que la industrial petroqumica ya ha pasado la etapa de la elaboracin lenta y difcil de los proyectos y de su factibilidad y su posibilidad de financiamiento. Qu perspectives inmensas tiene Chile y qu innmeras posibilidades son las que siente el Gobierno en su mano para poder trans- formar este pas de una manera que el chileno medio an no capta! Por eso, porque creo que con la Promocin Popular que cada da madura ms, se va a afirmar la organizacin del pueblo a travs de los sindicatos y de las Juntas de Vecinos. Por qu veo esto? Porque en el Gobierno siento como nunca la necesidad de que el pueblo se organic; porque los centros de poder es- tables, muchas veces absurdamente minoritarios, pasada la elec- cin, tienen sobre la vida de Chile una gravitacin que no les corresponde, y el pueblo inorganizado, un silencio que debe trans- formarse en una voz responsible. Por eso, la Promocin Popular para nosotros no es slo una idea ni es una bandera electoral; es la necesidad profunda de transformar de una manera org- nica las estructuras bsicas de nuestra sociedad. Cmo no voy a ser optimista en mi pas! Cuando ayer me visitaban los 80 presidents de asentamientos campesinos que te- nemos a travs de toda la Repblica y con cada uno habl y a cada uno le pregunt. Y ellos me confirmaron lo que ya me haban dicho las cifras estadsticas: en la mayor parte de esos asenta- mientos esos campesinos estn duplicando y a veces triplicando la produccin. No es cierto que la produccin baj, la han au- mentado; estn revelando en sus palabras un sentido de respon- sabilidad. Ayer los oa: "Presidente, estamos trabajando much ms, estamos aprendiendo a trabajar en forma cooperative, es- tamos cuidando nuestras cosas". Yo hubiera querido que el pas entero oyera a esos hombres sencillos y buenos, que no quie- ren destruir el derecho de propiedad porque ellos quieren pro- piedad; que no quieren destruir el pas sino que quieren que se les d una oportunidad para demostrar lo que valen. Esto es para m la Reforma Agraria, abrir posibilidades a la gente, no transtornar el pas,'porque este pas es un pas de una geografa delicada y yo tengo la responsabilidad de hacer las transforma- ciones, sin derrumbar los process que alimentan a Chile. Pero yo tengo la conviccin que en la media que nosotros le vaya- mos dando oportunidades a los campesinos honrados y traba- jadores, para convertirse en empresarios agrcolas, este pas va a.dar un salto gigantesco en su progress econmico y en su vida social. Grandes son las perspectives reales de este pas en march; no son ya proyectos que se elaboran, son hechos que estn to- mando cuerpo y realidad. Maana Constitucin y Arauco ten- drn su celulosa; cuatro grandes industries bsicas de la petro- qumica se instalarn en Magallanes, en Concepcin, en Con- cn. El viernes prximo inaugurar la Refinera y Fundicin de Ventanas, donde ingenieros y tcnicos chilenos estn fundiendo y refinando el cobre. El domingo inaugurar en Antofagasta una nueva y gran industrial elaboradora de cobre y espero en un future prximo llegar hasta Iquique, para inaugurar los tra- bajos del nuevo mineral del cobre de Sagasca en Tarapac. No son proyectos, son realidades de un pas en march. Pero, frente a esto, qu ocurre? Que hay una coyuntura poltica, que como lo deca el Presidente del Partido, muchas veces oscurece la vision del pas y, muchas veces, yo creo que perturba incluso a much gente nuestra. Estamos sometidos indudablemente a un double ataque fron- tal que no debe extraarnos, porque ha sido la condicin de nuestra existencia poltica y por lo dems impossible de superar dada la posicin que tenemos. Por una parte, nos acusan desde la extrema derecha diciendo que en el pas no hay libertad sino que slo revolucin; dicen que en el pas no hay confianza, que los capitals huyen, que la produccin no aumenta, y lo dicen con tal gravedad y de una manera tan pomposa! Este pas escucha a ciertos grupos de poder extremadamente minorita- rios -y ha estado tan acostumbrado a hacerles caso-, que hasta la gente de extrema izquierda les comienza a career. Real- mente, dicen, no hay confianza. Pero result que no hay con- fianza y se van a invertir 530 millones de dlares en el cobre, que no se invirtieron en los Gobiernos que tenan tal confianza y eran tan confianzudos con el pas. Una minora siembra la desconfianza Dicen que no hay confianza, pero hemos hecho una investi- gacin en las 175 ms importantes industries del pas con firmas de los gerentes, y result que ms de 140 no slo estn trabajando a tres turnos, porque el pas, por la redistribucin de los ingre- sos y por la masa campesina que hoy consume, absorbe todo lo que el pas produce, sino que estn ampliando en un 60, en un ciento, en un 200 y hasta en un 300 por ciento su capacidad in- dustrial. Cmo no hay confianza? y yo s de fbricas textiles que estn gastando 80 millones de escudos en duplicarse, unas tras otras, y las industries siderrgicas y las industries producto- ras de bienes populares que estn sobrevendidas por cuatro y cinco meses porque no alcanzan a abastecer el consumo national y no hay confianza! En este moment, en el Banco Central hay 1.600 previas de peticin para importar maquinarias; nunca haba ocurrido en aos anteriores. Es por desconfianza que esa gente invierte para traer maquinarias e instalar nuevas industries? No hay confianza, pero estn esperando que salga la ley automotriz para instalarse tres o cuatro grandes industries automotoras; no hay confianza, y estn golpeando las puertas de la Corporacin de Fomento los que quieren instalarse en la cc'uloca y cn la petroqumica. No hay confianza y ahora mismo la Corporacin tiene una lista de 150 millones de dlares en peticiones de empresarios, que quieren instalar nuevas industries en el pas y no son ninguna de las grandes industries a que me he referido en estas palabras de ahora. Eso es, hay o no hay confianza? Lo que hay es que exis- te un grupo minoritario que no represent a los empresarios chilenos, que ha estado acostumbrado a unir su poder econ- mico y empresarial con el poder poltico y que hoy da, tal vez, son poco empresarios y ms politicos y se dedican a envenenar al pas y a crear desconfianza. El Gobierno los conoce perfec- tamente y tengan cuidado!, porque llegar el moment en que no va a sentir el Gobierno la desconfianza de ellos, sino que ellos van a sentir la desconfianza del Gobierno. En cambio, la respuesta de cientos y cientos de empresa- rios que no estn vinculando su posicin de trabajo, de empresa y de'ocupacin y de progress econmico a ciertas artimaas po- lticas. Esos estn invirtiendo y trabajando y demuestran con- fianza dentro y fuera de Chile, en el porvenir de esta Patria. A ellos el Gobierno les da tambin su confianza. Otros quieren frenar nuestra revolucin En el otro extremo, dicen que en este pas hay libertad pero no hay revolucin. Desde que subimos al Gobierno, han mante- nido una constant tentative de querer imponemos su camino, su ideologa y su revolucin. Pero result que el pueblo de Chi- le no escogi su ideologa ni su camino, ni su revolucin, por- que el pueblo de Chile no quiere ser dominado por una revolu- cin marxista-leninista-pekinista. Ellos estn usando todas las armas para combatirnos y estn usando el arma sindical y muchas veces quieren, a travs de ella, quebrarle la mano al Gobierno como lo han dicho en su poltica econmica, porque quieren que fracasemos. Y as como los otros siembran la des- confianza en los sectors econmicos y lo tratan de hacer tam- bin en el campo international, stos tambin quieren cruzarle su camino al Gobierno, torcerle su mano, quebrarle su poltica, destruir su Programa y despus decir que hemos fracasado. Por- que cada Ley que mandamos, primero tratan de votarla en con- tra y, cuando no pueden, tratan de demorarla y, cuando no pue- den, tratan de desfigurarla y despus que han pasado dos aos, nos piden cuentas porque no hemos hecho las cosas, con las Leyes que ellos no han dejado despachar. Estamos orgullosos de la colaboracin del pueblo chileno Pero hay una cosa clara, amigos mos: entire estos dos ex- tremos no est el medio, est Chile, est el pas, y la respuesta del pas al Gobierno ha sido emocionante, porque muchas veces nos fijamos en los detalles negativos. Emocionante la respuesta de los Universitarios, de las Fuerzas Armadas, de las comuni- dades para construir las escuelas y las casas despus del terre- moto. Emocionante, aunque haya habido lagunas, la respuesta del profesorado chileno en su gran mayora colaborando a este Program Educacional. Emocionante la respuesta de la familiar chilena ante los esfuerzos del Plan Educacional. Vayan a ver us- tedes las Operaciones de Emergencia y las Operaciones de In- vierno; vayan a ver la autoconstruccin en las Cooperativas, a las cuales cada da le tendremos que dar ms impulso. Cmo trabaja la familiar, cmo responded la comunidad! Yo dira algo: esa gente, la que tiene menos, la que toma una pala y trabaja en comn, es la que est ms junto al Gobierno, que aquellos que han recibido muchas cosas. Lo que me convince cada da ms de que debemos estar unidos con las bases de la comuni- dad, porque el pueblo no agradece lo que le dan sino que, con dignidad, quiere lo que l construye por su propia organizacin y esfuerzo. Emocionante, ha sido la respuesta de los campesinos y de muchos empresarios agrcolas, porque este ao vamos a tener un aumento substantial en muchos aspects de la produccin agrcola. Porque este ao se est vendiendo el double de tracto- res y maquinaria agrcola que el ao pasado. Porque no es cierto que la gente vive bajo el miedo, sino que la gente quiere hacer cosas y, para algunos, ese miedo ha sido saludable porque tenan sus tierras botadas y ahora ante la amenaza de la Ley han comenzado a trabajarlas. Emocionante ha sido la respuesta de miles de empresarios e industriales, empresarios medianos y empresarios agricolas. Por eso, al cumplir estos dos aos, es sta para m una noche de alegra, de estar aqu dentro de mi familiar para poder reca- pitular el trabajo que realizamos. Pero yo creo que el pas y el partido deben tener una conciencia muy clara de las tareas que nos quedan por delante. Nosotros queremos tener Escuelas, ms Universidades, ms colegios tcnicos, muchas ms casas. Porque hacemos una poblacin y voy a inaugurarla y salen al lado los "sin casa", lo que duele ms que nada, porque ellos estn viendo a los que ya les toc. Ms casas, ms tierras para los campesinos, pero instalar cada familiar campesina, hemos calculado que nos cuesta alrededor de 60 millones de pesos. Porque no podemos cometer el disparate o la irresponsabilidad de decir: aqu tiene usted un pedazo de tierra, sin casa, sin animals, sin semillas, sin asistencia tcnica y eso cuesta muy caro y eso hay que pagarlo. Si queremos tener Reforma Agraria, el pas tiene que cos- tearla; si queremos tener ms industries, como me piden de todo el pas, hay que darle a la Corporacin de Fomento enor- mes aportes. Porque, aun cuando tengamos crdito internacio- nal amplsimo para adquirir las maquinarias, ello no nos va a reemplazar la parte que tenemos que poner nosotros en nuestra moneda national. Tarea enorme, si un pas quiere escuelas y ca- minos, tranques y puentes y casas e industries y ms hospita- les y mejor salud, puede hacerse esto sin un mnimun de discipline social? Puede realizarse esta tarea, si al Gobierno que tiene un Programa tratan todos de torcrselo, de modificr- selo, de achicrselo, de agrandrselo? Puede alguien construir una casa, si acaso uno le modifica el plano por un lado y, otro por el otro y nadie quiere trabajar? Exigiremos discipline El pas necesita una mayor autodisciplina social; el Gobier, no necesita un respaldo ms slido para imponer su Programa de una manera ms categrica, porque ningn pas de la tierra puede conquistar todo lo que Chile tiene y quiere, si acaso al mismo tiempo no quiere someterse a ningn esfuerzo, a ningn sacrificio, a ningn tipo de discipline. Dganme ustedes si eso puede ocurrir en parte alguna del mundo, y me llama la aten- cin que la gente que mira a Pekn, o a otros grupos socialis- tas, en cuyos pases la regimentacin es de fierro, aqu no estn dispuestos a aceptar la ms mnima discipline en la libertad, por qu? Porque quieren obstruir al Gobierno y, cuando lle- guen ellos al Gobierno, no dejarn respirar a nadie sino que aplicarn con puo de hierro su propio Programa. Por eso yo creo que el Gobierno, en cumplimiento de la voluntad expresa- da y reiterada por el pueblo, de una manera constant y cate- grica, debe imponer una mayor discipline social dentro de la Ley de la Democracia, debemos nosotros ser el Gobierno. Y aqu, en presencia de los seores Ministros de Estado, debemos imponer una mayor discipline en la Administracin Pblica para terminar no con ningn tipo de persecucin poltica, que jams lo hemos hecho, pero para castigar al ocioso y al que boicotea al Gobierno con abuso de la autoridad. Dentro de la Ley, los castigos deben ser ms severos y el Gobierno tiene la obligacin de aplicarlos y, al mismo tiempo, los premios a los que se esfuerzan y colaboran deben ser tam- bin ms estimulantes. Mayor discipline require este pas; no la discipline oscura de las tiranas o dictaduras, pero la disci- plina de los pueblos conscientes y democrticos que quieren al. canzar su transformacin econmica y su progress social. Tal es la tarea que estamos dispuestos a cumplir sin dejarnos obs- taculizar por minoras, que administrando ciertos puntos estra- tgicos de poder, que no son representatives de la voluntad na- cional, pretenden interferir de una manera injusta la accin del Gobierno. Este Gobierno es ms respetuoso que nadie del jue- go democrtico, ha demostrado ser respetuoso de todas las cre- encias y de todas las posiciones polticas. Ha sido respetuoso de la oposicin parlamentaria hasta el exceso. Nadie puede de- jar de decir que esta Revolucin, si ha tenido un defecto, no es que haya sido de falta de libertad, sino que de exceso de li- bertad, que algunos la han desvirtuado hasta tomar una actitud de insolencia con un Gobierno que tiene el respaldo del pueblo y que tiene la obligacin de hacerse respetar. La tarea del Partido Demcrata Cristiano Para esta tarea, tres cosas son indispensables: el Gobierno, el pueblo y ustedes el Partido. Ustedes tienen la obligacin de dar el ejemplo de discipline, de unidad. Ya lo ha dicho el Pre- sidente del Partido: el gran esfuerzo es presentar al Gobierno por un lado y al Partido por otro y, en seguida, parcelar al Partido. El Partido tiene la obligacin de dar un ejemplo ante el pas, porque el pas lo observa, de discipline y de unidad. Acordadas las cosas con las Directivas, no puede haber opinio- nes discrepantes en la accin. Debate interno amplio, libre, franco como lo hemos hecho siempre nosotros, pero tomadas las resoluciones y aprobado el Programa del Gobierno, es trai- cin interferir la accin cuando se est en medio de la batalla. Esa es la verdad de las cosas. El Partido, no puede dejarse impresionar por la propaganda de algunos. Cuntas veces en las calls, pequeos grupos en el centro de Santiago, tratan de crear una situacin como de in- tranquilidad o de emergencia. Vanlos cuntos son: cien o dos- cientos, en una ciudad de dos millones y medio de habitantes. Sin embargo, hay quienes comienzan a acobardarse frente a este desafo impossible frente a la voluntad democrtica, legal y constitutional de este pas. Por qu no vamos a aceptar que nfimas minoras traten de critical, cuando -repito- los par- tidos politicos y la oposicin tienen el derecho a critical y a emitir sus juicios frente al Gobierno? Pero a lo que no hay de- recho es a tratar permanentemente de quebrarle la voluntad al Gobierno, porque eso hace impossible la democracia, hace im- posible el cumplimiento de la voluntad expresada por el pueblo en las elecciones. Qu pido yo?, pido el silencio frente al Go- bierno? No, seores. Crtica abierta y amplia la tenemos y aun la queremos, pero lo que no podemos aceptar es que se nos trate de imposibilitar la accin, que se nos detengan los pro- yectos, que se engae al pas, que se vaya fuera del pas a decir que en Chile no hay libertad, para mancillar el nombre de Chile, con tal de debilitar la accin del Gobierno, que se vaya a aplau- dir las injuries contra Chile a otras capitals latinoamericanas; eso no lo podemos tolerar. Y tenemos un ttulo para pedirlo y un ttulo muy limpio, porque nosotros no slo fuimos a una eleccin diciendo "voten por el seor Frei", sino que dijimos: vamos a votar por el seor Frei como nuestro representante, para que realice este pro- grama: uno, dos, tres, cuatro, cinco. Eso es lo que vot el pue- blo; eso es lo que yo estoy cumpliendo, sa es la voluntad po- pular que se manifiesta a travs de este Gobierno popular que respeta las iniciativas, que respeta los derechos ciudadanos; pe- ro que tiene la obligacin de ser eficaz y que lo dejen aplicar las medidas concretas para realizar su program. Por eso esta unidad del Gobierno y del pueblo y del partido es fundamental; y es fundamental, porque digmoslo aqu: nosotros no estamos haciendo un Gobierno para la Democracia Cristiana, sino que estamos haciendo un Gobierno sostenido por la Democracia Cristiana; inspirado por sus ideas, pero sin ningn tipo de sec- tarismo partidista ni religioso. Estamos haciendo un Gobierno para el pueblo de Chile, para levantar al pueblo de Chile, para hacerle justicia al pueblo de Chile, para hacer grande a la patria chilena. Por eso tene- mos autoridad moral para pedir este gran esfuerzo de unidad y de discipline y este respaldo no poltico que nos dar todos los triunfos en el porvenir, para bien de Chile y de la libertad. FINANCIERA CASH Coopera al Bienestar de la Comunidad Lo mejor del Comercio de Santiago y los servicios ms importantes y tiles, CASH S los pone al alcance de Ud. por medio de sus planes de crditos de 5, 8, 10, 13 y 15 mess. Solicit la visit de un Agente de Crditos Nueva York 61 Fonos 66167-82995 DE LA TREGUA, A LA PAZ Gabriel Valds Subercaseaux Reproducimos el discurso del Canciller en la 21" Asamblea General de las Naciones Unidas, pues expone en forma clara el aporte de los pases pequeos para la organizacin de un mundo donde los valores humans sean respe- tados. La Asamblea General de las Naciones Unidas se ha inaugu- rado bajo los signos ms amenazantes. Hace pocas semanas, el Secretario de Defensa de los Estados Unidos deca: "El planet se est transformando en el sitio ms peligroso para vivir -no solamente por el possible holocaust nuclear- sino tambin por el alto nmero de conflicts de facto y porque la tendencia a tales conflicts est hacindose mayor en vez de disminuir". Son palabras stas, de alguien que tiene una alta responsa- bilidad en las decisions sobre la paz y la guerra. Ellas mues- tran la gravedad del problema que hoy ms preocupa a los pueblos y a cuya solucin se dirigen los esfuerzos incansables de los conductores espirituales de la humanidad. La paz esta amenazada! En tantos lugares y por tantas razones. Est amenazada por la insistencia en las experiencias nucleares y su irresponsible perfeccionamiento tcnico. La paz ya est rota en Vietnam. All mueren hombres de todo el mun- do y agoniza lentamente un pueblo, en una guerra que desgarra la conciencia de la humanidad. La paz est rota, pues por mi- les se pueden contar las vctimas de las dictaduras y los reg- menes violentos. Est quebrada, porque hay millones de series que sufren de hambre, de enfermedades, de ignorancia, porque millones viven en la inseguridad y sin alternatives. Lo dicho es sabido por todos vosotros y ha sido expresado por voces ilustres y por representantes de grandes potencias. No se trata de ser original, pero s de exponer con franqueza y sinceridad nuestro juicio frente a esta situacin y sus posi- bles soluciones. La historic de la humanidad ha sido, en gran media, la historic del ejercicio irresponsible del poder, que ha preten- dido justificar el instinto de dominacin inmoral y brbaro ba- jo grandes palabras. De estas grandes palabras, han quedado dos: raza y nacin. Ellas an son utilizadas para justificar o encubrir las ms condenables acciones contra lo nico que en definitive importa: la persona humana. La concepcin racist, despus que la humanidad dio mi- llones de sus ms valiosas vidas para destruir el nazismo, est vigente justificando la monstruosa aberracin moral del apar- theid y rebota con virulencia en China comunista para movi- lizar a los hombres contra su propio pueblo y contra otros pueblos. En nombre de la raza y de la religion, ayer se pretendi "civilizar" al Africa y al Asia, y bajo el pretexto de llevar al cristianismo, que es, en esencia, amor, se introdujo de contra- bando y con los caones el colonialismo y la explotacin. Hoy da el concept de nacin como soberana absolute antepone la voluntad de poder a la ley moral y a los derechos de las personas. Con l pretenden justificarse la guerra, el armamentismo, la necesidad de experiencias atmicas, la domi- nacin econmica o ideolgica de los pueblos pequeos o de los pueblos pobres, la privacin de los derechos humans, en fin, la injusticia national y la international. Pero hay otra historic, la nueva historic que en las Nacio- nes Unidas encuentra su primer registro. Es la de los pueblos que no tienen ni aspiran el poder de dominar, que ven su 48 prosperidad y desarrollo en la solidaridad entire los hombres, agrupados en comunidades libres. Estos forman la mayora de la humanidad. Muchos de ellos son cada da ms pobres, paradojalmente cada da tienen me- nos poder en relacin a la minora; es por ello que su voz tiene cada da ms dignidad, mayor sinceridad y ms valor moral. Es cierto, felizmente, que aqu somos todos iguales, nos sentamos por orden alfabtico y podemos expresar nuestras opinions. Pero ellas no son odas cuando los intereses parti- culares de las grandes potencias estn en juego, y as no son materials de decision democrtica los problems de la guerra y la paz, de la justicia en el reparto del progress y de la li- bertad para escoger su fe, sus ideas y su forma de vida. No es acaso una forma de escaparse a esta dura realidad el invitarnos a estudiar durante esta Asamblea la utilizacin del espacio ultraterrestre con fines pacficos y la exploracin y conquista de la luna y otros cuerpos celestes? Agobiadas por tantas amenazas y por nuestros propios pro- blemas, las naciones pequeas y los pueblos pobres bien poco pueden expresar sobre estos temas, salvo su estremecimiento al contemplar las dimensions del poder de los grandes en su competencia espacial. En definitive, frente a estos temas y a tantos otros, lo que decimos no es odo, cuando es odo es ol- vidado y lo que se recuerda no lo practican quienes pueden y deben hacerlo. La concentracin del advance tecnolgico y de la riqueza financiera en otros pases y el colonialismo del pasado y del present explican la situacin descrita. Sin embargo, tenemos derecho a preguntarnos: Es possible que en un mundo donde la paz, la libertad y la justicia son valores que todos predican, la tecnologa, la riqueza econmica y el peso del colonialismo tengan ms valor y vigencia que la ley moral, la cual exige en las relaciones internacionales "reconocer como principio sagra- do e inmutable que las comunidades polticas, por dignidad de naturaleza, son iguales entire s"? Luchamos por la justicia, la libertad, la verdad y la paz. Yo vengo de un pas pequeo, de nueve millones de habi- tantes. Chile no ataca a nadie ni desea armarse para hacerlo. 4.-Poltica y... A Su ambicin es vivir en paz y en amistosa cooperacin con todos los pueblos sin considerar el rgimen o el sistema que los rige. Chile est llevando a cabo una revolucin con el pueblo, para que en nuestra comunidad imperen la justicia, la libertad, la verdad y la paz. El logro de los objetivos de esa revolucin est amenazado, porque en todo el mundo estn amenazadas la justicia, la li- bertad, la verdad y la paz. Porque ningn pas, menos un pas pequeo, puede construir un future en un universe de violen- cia. Porque se realizan esfuerzos para transformamos en campos de batallas de ideologas que imperan en otros lugares y son ajenas a nuestra realidad. En fin, peligra nuestra revolucin porque el significado mismo de esta palabra ha sido distorsio- nado. Si revolucin significa la accin positive de una decidida voluntad de cambio en beneficio de los pueblos, mientras se habla de producer transformaciones positivas en el process del desarrollo human y al mismo tiempo se gastan miles de mi- llones en armamentos y estos se venden sembrando la descon- fianza entire naciones al crear continues desequilibrios entire pases vecinos; se sostienen oligarquas de cualquier ideologa o se siembra el odio y se fomenta la violencia en otros pueblos, se est agudizando una contradiccin que impedir en un mo- mento toda posibilidad de vivir en paz. La pobreza, cuando nace de la injusticia y de la inconse- cuencia entire los principios predicados y la realidad, no es slo ms frustrante, es tambin ms explosive. Vivimos en un mun- do en que ms de mil doscientos millones de series son com- pletamente analfabetos y cerca de cuatrocientos millones de families carecen de vivienda digna y, al mismo tiempo, se gas- tan ciento cincuenta millones de dlares anuales en armamen- tos y ms de cien millones de hombres calificados trabajan en produccin de armas y preparativos de guerra. Para nosotros es impossible modificar estos hechos. La responsabilidad de ha. cerlo recae en los cuatro o cinco pases que de hecho tienen poder de decision en el mundo. Los representantes de pueblos, que suman millones, pueden estar de acuerdo en lo dicho y aunque todos sostengamos estar dispuestos a dejar la carrera armamentista, el advance en esta direccin, si es que hay alguno, ser lento y cauteloso. En todas las grandes potencias surgirn las voces de quienes bus- can, por sobre todo, prestigio o poder o utilidades. Es aqu donde reside el problema, pues mientras sean al- gunos quienes tienen este poder, ser cuestin de tres aos y treinta millones de dlares, segn dicen los experts, para que muchos pases tengan bombas atmicas. Imposible ser sujetar esta carrera si este tipo de arma- mento no se destruye. Sin ley universal, ser difcil impedir que las naciones invoquen en defense de su propia integridad e independencia el disponer de esta arma cuando otros la al- macenan, prontos a usarla. Es por ello que las naciones van anunciando su ingreso al club del poder destructor con violentas experiencias atmi- cas que siempre acarrean riesgos para nuestros pueblos. Lamentablemente pasar tiempo antes de que la protest de la conciencia moral se convierta en un acuerdo general que proscriba la fabricacin, posesin y uso de armas nucleares. Es de presumir tambin -todo lo confirma- que China continental continuar armando material y psicolgicamente a su pueblo con el mesianismo propio de los pueblos aislados. Lamentablemente pasar tiempo antes de volver a ver una Alemania unida, nacida de la autodeterminacin, ocupando en esta Organizacin el lugar que le corresponde. Siempre se pueden encontrar razones -y algunas muy in- teligentes- para no solucionar estos problems. Y en una ca- rrera que es contra el tiempo se avanzar, intencionalmente, en forma pausada y lenta para satisfacer pequeos intereses, no herir susceptibilidades mnimas y dar la sensacin de que los problems urgentes son los de alguna potencia en parti- cular y nunca los de toda la humanidad. Entre la inercia y el desarrollo. Todos sabemos y pareciera olvidarse que la suerte del mun- do no se juega hoy entire las formas de produccin capitalistas y las formas de produccin socialists; ambas, sin lucha, llega- rn a un mismo fin. La suerte del mundo se juega entire las fuerzas de la autocomplacencia en el bienestar material y las fuerzas de la necesidad extrema cuya nica posibilidad parece ser la rebelin. Por ello la paz mundial peligra en todas las regions donde las mayoras pierden las esperanzas. La suerte del mundo se juega entire la supervivencia por inercia de concepts neocolonialistas en las relaciones interna- cionales y la voluntad de las naciones en desarrollo de superar las actuales estructuras de la economa mundial y de alcanzar el progress dentro de su propia identidad cultural. Los pases poderosos no se avienen a sacrificar las relacio- nes de privilegio del comercio international que ellos organi- zaron. Tampoco permiten cambios substanciales en las formas del financiamiento international. En esta actitud estn sin dis- tincin ideolgica los pases que se benefician de la situacin. Movidos por este process, pases que hasta hace poco eran colonies, hoy da desean colonizar, material o ideolgicamente, a otros pueblos. Como los colonialistas pasados, no aceptan la ley y la concurrencia a la mesa de conferencia como la base ael xito. El mesiamsmo es el product de su frustracin; la identificacin totalitaria de los ideales nacionales como un hom- bre es la fuerza desarrollada para subsistir la propia identidad cultural perdida y para construir una escala de valores sobre lo arbitrario. El uso irresponsible del poder que han ejercido algunas grandes potencias ha tenido avanzados aprendices. Quienes se oponen a la aplicacin del principio de libre de- terminacin, desdean las negociaciones y creen slo en la solu- cin armada, siguen exactamente las lecciones dadas durante los ltimos 150 aos por los colonialistas. El colonialismo fue un present hecho por occidente a la humanidad. As defendi el progress de sus naciones sobre la base de la explotacin de las riquezas de los territories de ul- tramar. Maana se comercializarn armas nucleares. Quin lo im- pedir? No est en la dinmica de los hechos comerciales am- pliar el volume de las operaciones? Si son las reglas de los intereses y las utilidades las que determinan el trfico de armas y no lo es la ley moral, por qu en el future, tras algunas vacilaciones, no podra tambin traficarse con armas atmicas en un mercado alimentado por el terror, los celos y naturalmente el deseo de enormes utilidades? Vemos la posibilidad de que ello suceda y el peligro que encierra. Por ello es urgente lograr acuerdo sobre no prolifera- cin de armas nucleares, y lo consideramos la media preliminary de mayor importancia dentro del desarme general. El fortalecimiento de las Naciones Unidas. A pesar de la realidad en que vivimos, nuevamente deseo reafirmar nuestra fe en las Naciones Unidas como el ms slido instrument de cooperacin international. En un mundo en esta- do de desorganizacin poltica y de anrquicas relaciones entire las naciones, esta Organizacin represent la nica esperanza de vida en comn, de paz y de advance para la humanidad. Posiblemente lo que diga en esta Asamblea no tenga como resultado ms que la posibilidad de dar un testimonio quizs demasiado sincero de fe en la paz. Al hacerlo confieso tener en la memorial lo escrito por Goethe: "El hombre slo suea para no cesar de ver". En la media en que las Naciones Unidas sean fortalecidas mediante la aceptacin de mayores obligaciones respect de ellas, podremos lograr la transformacin de la tregua precaria que vive el mundo en la paz permanent por tantos esperada. En la media en que las dotemos de una indiscutible auto- ridad moral, transformndolas en el verdadero portavoz de la conciencia de los pueblos, podremos contrarrestar el poder irres- ponsable que pone en peligro la paz mundial. Se aplican hoy como nunca antes en el campo international las palabras de Lacordaire: "Entre el fuerte y el dbil, entire el rico y el pobre, la libertad esclaviza y slo la ley redime". Hace pocas semanas hemos tenido el alto honor de recibir en Chile la visit del Secretario General de esta Organizacin, seor Thant, para inaugurar el nuevo edificio de la Comisin Econmica para Amrica latina (CEPAL). En esta ocasin -y aprovechando la oportunidad ofrecida por este contact personal- el Gobierno de Chile manifest su pleno apoyo a U Thant para que permaneciera en el cargo de Secretario General de las Naciones Unidas, por estimar que 1 le ha sabido dar a esta funcin toda la jerarqua e importancia que tiene, obrando siempre con inteligencia, decision y firmeza. Esta decision fue respaldada espontneamente por el pueblo chi- leno con su entusiasta presencia en las calls al paso del Secre- tario General. La adhesin a su persona es unnime. Lo que deseamos subrayar es nuestro pleno apoyo a su misin de la comunidad international y a sus proposiciones concretas para resolver sus problems ms inmediatos, especialmente en dos aspects: el primero se refiere al reconocimiento de la necesidad de crear condiciones de justicia en la vida de relacin econmica entire las naciones, no slo como factor de desarrollo, sino como con- dicin esencial de la paz. La creacin de UNCTAD ha sido un advance substantial en esta direccin, pues ha permitido crear un instrument mundial de negociaciones de alta categora. Cabe destacar en este campo al eminente latinoamericano doctor Ral Prebisch, que ha organizado y dirigido este valioso instrument con su infatigable eficiencia. El segundo en su vision del problema del Asia sudoriental, que constitute el punto neurlgico del mundo en este moment y que con la entrada en la escena mundial de China continental, represent el ma3br desafo para nuestra generacin. De como lo tratemos, depender la suerte de la supervivencia de nuestra civilizacin. SaberIos que el Secretario General conoce y siente como propios estos problems. Sus proposiciones y su personal intervencin en ellos debera recibir el pleno respaldo de las grandes potencias y de todos los miembros de esta Organizacin. Por esta razn hacemos hoy un voto ferviente para que las razones que han motivado su decision de no aceptar una reelec- cin sean superadas. Por esa misma razn, queremos dejar aqu expresa constancia de nuestra coincidencia con los principles planteamientos que l ha hecho en diversas oportunidades. Estamos de acuerdo con el Secretario General cuando, en brillante conferencia dictada en la Universidad de Chile, dijo: "El future de las Naciones Unidas depend, pues, en grado con- siderable de las naciones pequeas: de su sentido de la respon- sabilidad, de su independencia y objetividad, de su devocin a los principios de la Carta y, ante todo, de su determinacin co- lectiva de contribuir a atenuar y eliminar las peligrosas situa. ciones de tirantez que han afectado tan desfavorablemente las relaciones internacionales en los ltimos veinte aos". Estamos de acuerdo con el Secretario General cuando dijo: "Me permit, pues, repetir que hemos de trabajar por un nuevo orden mundial del que queden proscritos el nacionalismo o el expansionismo agresivos como medios para favorecer o proteger los intereses nacionales, en que el extremismo ya no sea nece- sario para sostener un punto de vista diferente y en el que la diversidad pueda preservarse sin recurrir al prejuicio y al odio". Finalmente, estamos de acuerdo con el Secretario General cuando dijo: "El mayor obstculo para la realizacin de los principios de la Carta es el hecho ineludible de que en las rela- 54 ciones internacionales contina operando, tanto abierta como en- cubiertamente, la poltica de poder. Este concept de poltica de poder, sea como instrument del nacionalismo o del extremismo ideolgico, es el enemigo natural del orden international previsto en la Carta. Es adems un anacronismo que puede resultar caro y desastroso. El patriotism, el orgullo national, o las convic- ciones ideolgicas, pueden y deben adoptar formas nuevas y ms creadoras que los viejos concepts del dominio poltico o del poder material. Esta es la gran misin que se ofrece al arte del gobernante y el genio poltico en todas las regions del mundo. Existen las ideas fundamentals y el aparato preciso, en espera solamente de que la poltica y las medidas nacionales les infundan vida y energa". Cules son las condiciones que permitirn fortalecer a las Naciones Unidas? La primera y fundamental es consolidarla co- mo un lugar de trnsito para la creacin de una slida y demo- crtica Organizacin Poltica. En este moment no lo es. E in- cluso podemos decir que los pases menores hemos tenido la culpa. A travs de muchas Asambleas, de reuniones de Consejos o de actividades en el seno de las Naciones Unidas, hemos con- centrado los esfuerzos en obtener mecanismos econmicos de asistencia, en establecer nuevos principios de comercio interna- cional, en analizar las circunstancias de la economa mundial. Hemos realizado importantes labores en estos campos, pero de- bemos reconocer que su lento advance ms all de los diagns- ticos depend de decisions polticas que debern ser adoptadas en esta Organizacin. Las Naciones Unidas fueron concebidas y deben ser una Institucin esencialmente poltica, y la actividad en ella de los pases pequeos debe desarrollarse en el sentido de lograr la efectiva igualdad de derechos polticos en todos los Consejos, Asambleas y Comisiones. Apoyamos, decididamente, los concepts del Secretario Ge- neral, cuando dijo que la Organizacin no slo debe preservar la paz sino realizarla. En el process de hacer la paz emerge con primera prioridad el problema del desarrollo. Esta Organizacin ha dedicado mu- chos studios, creado muchas comisiones y, en definitive, ha lo- grado darle un lugar de enfrentamiento de grandes posibilidades en la Junta de Comercio y Desarrollo. Todava no se han pro- ducido acuerdos, pero s hay avances que reconocer. A esta fecha es possible determinar lo que las naciones en desarrollo requie- ren, por lo menos en sectors decisivos. Qu falta? Slo una decision de las naciones industrializadas que determine cul es su voluntad de concurrir a las necesidades del desarrollo del tercer mundo. Esta decision que falta es de naturaleza poltica. En ella deberan encontrarse las cinco o seis naciones ms poderosas y, dejando de lado sus particulares ideologas, estudiar y resol- ver su participacin en el cambio del process del mundo en desarrollo. Este mundo present ya caractersticas claras. Existe una toma real de conciencia de sus problems y la decision de realizar el esfuerzo interno necesario. Es un mundo que va de- jando atrs sus diferencias religiosas como factor de separacin, se integra racialmente y est animado de la premiosa necesidad de alcanzar niveles tcnicos y culturales ms altos. Nuestra insistencia en los trabajos econmicos de las Nacio- nes Unidas no debe hacernos olvidar que la base de la igualdad de oportunidades es la verdadera, genuina y real igualdad pol- tica. Ello es cierto tanto en el plano national como en el inter- nacional. El camino hacia la nueva historic. En nuestro pas estamos haciendo una revolucin cuya base de sustentacin es la transferencia del poder poltico desde las pequeas oligarquas a las grandes mayoras populares. Esta transferencia es el nico fundamento slido de las transform. ciones econmicas. La participacin del pueblo en las riquezas y en los beneficios de la cultural, ser definitive slo en la me- dida en que el pueblo participe libre y democrticamente en el poder y en las decisions polticas. A nuestro juicio, el problema en el plano international se plantea en los mismos trminos, en la media en que las Na- ciones Unidas conformen una comunidad genuinamente poltica, y en sus decisions participen todas las naciones, sentaremos las bases slidas de la igualdad y la participacin en las reali- zaciones econmicas, sociales y polticas de la humanidad. Creemos que ese es el camino hacia la nueva historic. Nues- tra responsabilidad es tomarlo decididamente. Como lo dijera aqu, hace un ao, S. S. Paulo VI: "Es fcil afirmar que hay que ponerse resueltamente en march hacia la nueva historic, la historic pacfica, la que ser verdadera y plenamente humana, la historic misma que Dios prometi a los hombres de buena voluntad. Los caminos estn trazados ante vosotros: el primero es el desarme". Todos sabemos que el problema del desarme trasciende a los problems de la acumulacin de armamentos y su solucin require una vision del panorama total de las Naciones Unidas. En primer lugar, estamos convencidos de que debe abordarse de inmediato el problema de las operaciones de paz, incluso cn forma independiente de las negociaciones sobre desarme. La agresin y el armamentismo son consecuencias de la desorganizacin poltica international. El establecimiento y for- talecimiento de una maquinaria para la mntencin de la paz es la mejor garanta de que nunca ms se usar abusivamente del poder y mostrar la voluntad existente por parte de todos los pases para disminuir sus propios ejrcitos. En nuestra opinion, es una obligacin de todos los pases para con las Naciones Unidas y para con la paz mundial poner a disposicin de esta Organizacin las fuerzas materials y hu- manas necesarias que le permitan la proteccin efectiva de los principios de la Carta. Estamos convencidos de que las naciones pequeas podemos prestar una gran contribucin a la causa de las Naciones Unidas y de la paz. Representamos a grandes sectors de la poblacin de la humanidad y no tenemos intereses materials comprome- tidos. En la ltima Asamblea dimos una prueba de lo que somos capaces cuando trabajamos en conjunto, al obtener la aproba- cin prcticamente unnime sobre no intervencin. Hacemos un llamado para que en esta ocasin y en el future podamos seguir trabajando en forma constructive con el mismo espritu y en la misma direccin. Chile est dispuesto a hacer su aporte substantial dentro de sus posibilidades a esta fuerza mundial de paz porque la paz es responsabilidad de todos los pueblos. Es indivisible. Si peligra en una region, amenaza a todo el mundo. Es por ello que acep- tamos institucionalizar una fuerza de paz solamente bajo el con- trol de Naciones Unidas. En esta Asamblea, inaugurada en ambiente sombro, hemos escuchado propuestas para buscar solucin concrete a la guerra de Vietnam. La situacin es tan grave que las respuestas a estas proposiciones no pueden ser evasivas o merecer una pura cali- ficacin de intenciones. Ligada a ellas est la realizacin del principio de la univer- salidad de Naciones Unidas que condiciona su capacidad real de actuar en reas decisivas para la paz mundial, y que puede afectar su propia subsistencia. Ciertamente no es fcil el cami- no, pero estamos convencidos que las actitudes simplemente ne- gativas slo acrecentarn una tension mayor en un mundo que no puede vivir en paz si se le pretend dividir ideolgicamente. La seguridad no la obtendremos del aislamiento ideolgico ni del geogrfico. La lograremos si reconocemos la igualdad esen- cial de todos los hombres, su derecho a la cultural, al bienestar y a las tcnicas modernas y su sometimiento a una autoridad mundial que sirva a las grandes mayoras. Pero debera comenzarse por demostrar hechos concretos en esta direccin. La mejor prueba de buena voluntad por parte de las grandes potencias y de real intencin de avanzar hacia el desarme sera iniciar un process rpido de reduccin de armamentos desti- nando una parte considerable en recursos liberados a incre- mentar la ayuda a los pases en desarrollo. Cifras aproximadas indican que el total de los gastos he- chos por los pases industrializados en elements de destruccin alcanza a ms de 100.000 millones de dlares. Esos mismos pauses otorgan, la mayora de los casos en forma reembolsable, slo 11.000 millones de dlares en ayuda para derrotar la miseria en los pases en desarrollo. Alrededor del 10%! Esta es la prueba ms clara de que en el mundo desarrollado an se cree que la seguridad se construye sobre las armas y no sobre la justicia. Es esta una creencia falsa y torpe. Los passes en desarrollo tienen tambin su responsabilidad en la reduccin de armamentos. Comprometer una alta proporcin de sus in- gresos en la adquisicin de los cada vez ms costosos elements blicos es ciertamente mutilar esfuerzos para el desarrollo y entrar en una competencia insensata que slo tiende a agravar los grandes problems mundiales. Yo pido que meditemos sobre las enormes responsabilida- des de un mundo en el cual con el solo sacrificio de no producer armas de destruccin masiva podramos llevar a la prctica 8 9 planes Marshall al ao. Las grandes potencias deberan usar su poder y la respon- sabilidad que l les da para promover los acuerdos regionales de control de armamentos, como podra ser en Amrica latina, y probar sus esfuerzos de desarme destinando los recursos liberados a la asistencia para el desarrollo. Aspiramos firmemente a que Amrica latina se transform en zona desnuclearizada prontamente. Chile compromete su es- fuerzo sin reserves para lograr ese fin y reconoce la accin de las potencias nucleares que ha permitido avanzar en ese sentido. Esperamos que pronto suscribamos el Tratado que elimine este peligro de nuestro continent. La desnuclearizacin de Amrica latina posibilitar la des- nuclearizacin de una amplia zona del Pacfico hacia donde se extienden los intereses nacionales de pases de la region y ha- cia donde alcanzan los intereses la seguridad del Japn, nico pas que en forma tan cruel sufri la experiencia nuclear. Por ello, la declaracin universal de zona no nuclear para Amrica latina y el Pacfico constituira un aporte a la proli- feracin y a la desnuclearizacin mundial y un ejemplo de accin positive en pro de la paz. Hago un ferviente llamado a la cooperacin de todos los pases para evitar la incorporacin de Amrica latina en la carrera nuclear. Lo hago porque tenemos fe en ese continent que tiene otras tareas que cumplir. Tenemos fe en sus posi- bilidades de convertirse en un hogar del hombre donde no im- pere el odio, ni el apetito de poder, ni los instruments de violencia. Confiamos en que progresaremos en esa direccin mediante nuestro esfuerzo solidario de pueblos hermanos y la colaboracin leal y afectiva de las grandes naciones. Estamos cmpeados en dinamizar un esfuerzo cooperative de mbito he- misfrico de dimensions proporcionales a nuestra vasta reali- dad humana y geogrfica con real participacin de todos los pueblos en las decisions y en los beneficios. Deseamos una alianza para el desarrollo social y cultural armnico del hemis- ferio, no cerrada sino abierta a la participacin de todo el mun- do y en especial de Europa, para hacer realidad en Amrica latina los verdaderos ideales de justicia y libertad. Tenemos fe en Amrica latina porque ha sido un continent en el cual se ha mirado al hombre y no a la raza, en el cual se unieron en un pacto de solidaridad frente a las necesidades, hombres venidos de todo el mundo, en el cual el color y las formas se discriminan en el arte y en la vision de sus paisajes, pero nunca en el ser human. Creciente es en Amrica latina el movimiento para superar la concepcin de un nacionalismo arcaico a travs de la inte- gracin de nuestros pueblos. Estamos creando las condiciones para que las fronteras no sirvan para aislarnos sino para cons- truir vecindarios que enriquezcan la unidad econmica, cultural y poltica en la variedad de comunidades que quieren vivir en libertad y en paz entire s y con el resto del mundo. Hace un mes, cinco Gobiernos de Latinoamrica reunidos en Bogot ofrecieron a la consideracin de las dems naciones del continent un conjunto de ideas concretas para acelerar nues- tro process de unidad que estimaron como condicin del desa- rollo de nuestros pueblos. En aquella ocasin, el Presidente Frei dijo: "Los pueblos divididos, en vez de crecer, se empequeecen. Ya no son sujetos de la historic, sino objetos destinados a cumplir decisions que otros adoptan sin su presencia y sin su acuerdo". Para qu nos reunimos? Nos reunimos para crear la amplitud de los mercados nece- sarios para darle a nuestro desarrollo cconmico la velocidad y las condiciones que require la actividad del hombre en este siglo y en esta hora. Por qu nos reunimos? Nos reunimos porque queremos ver surgir en nuestras na. ciones un comn esfuerzo creador en los campos del saber, que nunca ms que hoy es la gran aventura humana. Pero esta aven- tura exige, para ser possible, juntar -como dijo el poeta- todos los brazos en un solo ariete para derribar la noche. Esta noble empresa, destinada a servir la c.usa de la 1!- bertad y de la dignidad del hombre americano, require que en el mundo haya paz. Es esa paz la que debemos construir aqu y ahora. EXPRINTER S. A. Organizacin Mundial de Viajes y Turismo AGUSTINAS 1074 PRAT 895 SANTIAGO VALPARAISO ESQUEMA PARA UNA COMPRENSION OBJETIVA DE LA REVOLUTION EN LIBERTAD Claudio Orrego Vicua Cumplidos los dos primeros aos de la Revolucin en Li- bertad, sc hace necesario detenerse un poco en el camino, con el objeto de volver a reactualizar el cuadro general de referencia del process que vivimos. Muchas veces en el transcurso de la batalla diaria, los ele- mentos parciales adquieren tal importancia que impiden tener permanentemente present el context general donde ellos se in- sertan. Parecicra, a veces, que las medidas aisladas y sectoriales tienen una importancia en s mismas, al margen de su aporte a un todo ms amplio, y esto confunde el debate en vez de clarificarlo. En un process revolucionario, las medidas aisladas slo tienen su razn de ser en la media en que aportan a un todo orgnico, que es el process global de desarrollo y de cambio que se realize en una sociedad. Los democratacristianos tenemos la obligacin de ir clari- ficando, en forma permanent, el cuadro general en el cual ha de desarrollarse la Revolucin en Libertad. Deben clarifi- carse sus mtodos, sus obstculos, sus limitaciones y sus posi- bilidades. Estc es cl nico camino a seguir para realizar la Re- volucin, porque stas se miden por sus efectos globales y no por una suma de medidas concretas. Las presents lneas tienen por objeto delinear un esquema con el fin de iniciar un dilogo sobre la material. Es un primer acercamiento al problema y, por lo tanto, incomplete y general. Se encuentran, sin embargo, en l las variables esenciales que, a nuestro juicio, deben ser analizadas en forma exhaustive. Los mecanismos de una poltica de cambios. El esfuerzo para comprender un process revolucionario im- plica el reconocimiento de ciertos mecanismos que estn en la base misma de una dinmica poltica de cambio. A nuestro jui- cio, ellos son fundamentalmente: 1"-Todo intent revolucionario implica siempre la presencia de elements que son indisolubles entire s: a) Un proyecto ideolgico que contiene los valores que ha- cen las veces de patrn de evaluacin de la situacin existente que es repudiada y que delinea el nuevo orden deseado. Es possible pensar que mientras ms abstract sea este proyecto (aspiracin de Justicia, de Libertad, de Fraternidad, etc. como un ejemplo) mayor ser la elasticidad de que se disponga para construir la nueva situacin histrica, ya que mayor ser la posibilidad de elegir entire distintas formas histricas que hagan possible la concrecin de dicho ideal. Por el contrario, mientras ms concrete sea ese proyecto (v.gr. la sociedad comunitaria, el capitalism de estado, etc.), menor ser la flexibilidad con que se cuente para adecuar la concrecin de los valores perseguidos a las distintas alternatives que present la situacin histrica. b) Una situacin histrica que es un "dato con el cual hay que contar necesariamente y que condiciona en forma important la posibilidad de concretar en forma fiel el proyecto ideolgico. Toda revolucin est limitada por el moment histrico en que le toca desarrollarse. Es el tener cuenta de este condicionante el que hace la diferencia entire el autntico revolucionario y el ro- mntico utopista, ya es la flexibilidad de que se disponga para enfrentar este hecho lo que diferencia aquel cuyo objetivo prin- cipal es alcanzar la meta propuesta, de aquel cuya principal pre- ocupacin es la de dar testimonio de su ideario, aun cuando ste no llegue nunca a realizarse. c) Una voluntad poltica que sea capaz de impulsar un pro- grama de acuerdo a la sntesis que sea possible entire los dos puntos anteriores. 2-Fijadas las metas a alcanzar y considerada la situacin histrica en el cual ha de desarrollarse el process, es necesario considerar la eleccin de aquellos medios de accin que permi- tan acercarse lo ms possible al ideal, con el menor costo y el menor riesgo possible. La eleccin de medios alternatives para alcanzar un mismo fin es una situacin donde el realismo poli. tico del revolucionario adquiere su mxima expresin, ya que es aqu donde se realize la evaluacin de los costs que se est dispuesto a pagar, en cada moment, por dar el paso siguiente. El problema del costo social de la tarea revolucionaria es una ae ias variables ms claves del process. Es el problema de compatibilizar el sacrificio present con las expectativas del luluro. Y esta decision, propia a cualquier gobierno revolucio- nario, adquiere caractersticas dramticas en el caso de una Revolucion en la Libertad, ya que en este caso hay que con- quistar el porvenir sin poder retroceder ni un paso en el pre- sente. ns esta adecuacin de los medios a los fines perseguidos (sean estos tmnes intermedios o totales) una de las exigencias mnenos comprendidas en la historic de las revoluciones por todos aquellos que se sienten llamados a la revolucin, como escndalo social y no como instrument de realizacin de una tarea que no se agota en ciia. Es, en otras palabras, la tentacin del infan- tilismo revolucionario. 3"-Por ltimo, es necesario comprender que todo process revolucionario aebe ser dividido en etapas, cada una de las cua- les exige una estrategia propia, distinta de la anterior. Desde una correct perspective histrica y sociolgica, slo se puede planificar y predecir el contenido histrico concrete (el program) de la primera etapa, ya que es la nica de la cual se conoce la situacin desde la cual parte. Por definicin las eta- pas siguientes nacern de una situacin histrica modificada por el desarrollo y el cumplimiento de la primera etapa y que no se conoce con suficiente certeza y rigurosidad en el moment present. La experiencia de Lenin, capaz de planificar el desa- rrollo de la primera etapa de su revolucin y de fracasar estruen- dosamente en la prediccin de las siguientes, es un ejemplo ms que claro al respect. Las etapas del process La Revolucin en la Libertad implica, por su planteamiento filosfico y por el contenido de su program inicial, una series de consideraciones que estn modelando la primera etapa del process. La primera consideracin que se impone es que se ha aban- donado el camino de la quiebra brusca (y por lo tanto violent) e inmediata del sistema existente y su inmedato reemplazo por otro sistema radicalmente diferente. Aceptado este planteamien- to de base, en forma unnime por el Partido, es necesario des- prender algunas conclusions que determinan la estrategia a seguir: a) Se ha elegido el cambio gradual del sistema vigente y este cambio ser realizado "desde dentro". Esto significa, muy con- cretamente, manejar el process revolucionario de acuerdo a las posibilidades que presentan los mecanismos existentes. Es de- cir, la estrategia revolucionaria nos obliga a considerar empri- camente los distintos mecanismos existentes y a la vez ver la iorma de usarlos para alcanzar las metas propuestas, nos satis- fagan ellos plenamente o no. No considerar estos hechos puede significar una grave inadecuacin entire la meta propuesta y los medios ms adecuados para alcanzarla. b) Esto significa estimular los factors positivos existen- tes en el sistema, orientndoles hacia los objetivos que se ha propuesto la revolucin, y eliminar los factors negativos de ste, con la mxima rapidez que permit el evitar una crisis grave del sistema. Estas consecuencias, desprendidas del camino elegido, son, a nuestro juicio, las ms dolorosas para el revolucionario pues- to que implican una gran frialdad de anlisis, muchas veces di- fciles de compatibilizar con el entusiasmo romntico con que se inicia el process. La aceptacin de estas consecuencias le ha- ce perder al movimiento su connotacin mesinica y puede im- pulsar a muchos impacientes hacia el infantilismo revoluciona- rio, de que hablbamos anteriormente. Una segunda consideracin, esencial al planteamiento de la revolucin en la libertad, es la aceptacin de la libertad y del libre juego democrtico como mecanismo rector del arbitraje politico. De este postulado, tambin aceptado unnimemente por el PDC, se desprenden ciertas consecuencias que son difcil- mente aceptadas por muchos de los que aceptan la premisa ma- yor. A nuestro juicio, ellas son fundamentalmente: a) El ritmo de desarrollo de la revolucin tiene que ser ne- cesariamente ms lento que si se hubiera elegido un camino di- ferente. El tiempo social de la libertad es siempre, e inevitable- mente, ms lento que el tiempo social de la coercin y del to- talitarismo. En la media en que se recurre a la razn y no a la fuerza se est introduciendo una variable que nos obliga a tener en cuenta todas las limitaciones del ser human y esperar una cierta forma de evolucin natural de las mentalidades y los hbitos, aun cuando ella puede ser acelerada por mtodos mo- dernos de motivacin y movilizacin de masas. b) El hecho de que se acepte el veredicto popular como r- bitro poltico, obliga a considerar en forma permanent las as- piraciones que los distintos sectors tienen en relacin al pro- ceso iniciado. Esta suele ser una grave limitacin a la rapidez del process en cuanto obliga a tomar, paulatinamente, medidas que sern indispensable para alcanzar los fines propuestos. Al mismo tiempo este hecho obliga a evitar toda crisis que pueda resultar intolerable a la opinion pblica con lo que se limita en forma important la cantidad de riesgos que se pueden correr en cada ocasin. A nuestro juicio, sta es una de las variables ms distintivas del process chileno, ya que es la primera vez que se trata de conciliar el desarrollo acelerado y la reform de estructuras, con esta variable, cuyo poder limitante salta a primera vista. c) La aceptacin de esta premisa implica tambin la acep- tacin del hecho de que el process slo podr tener xito en la media en que sean movilizadas todas las energas sociales que 5.-Poltica y... el pas tiene. Esto implica un inmenso estmulo a la iniciativa individual, en todas sus formas y a todos sus niveles, encua- drndola dentro de la orientacin deseada por nosotros. Ello implica toda una adecuacin de las estructuras del pas para permitir el mximo despliegue de esta capacidad creadora de nuestro pueblo. Respetar la libertad, implica elegir el camino del convenci- miento popular y no el de la coercin. Esto hace que el pro- blema de la libre iniciativa individual adquiera realmente toda su magnitude. Un esquema basado sobre la capacidad creadora del pueblo, implica la creacin de mecanismos de estmulo y orientacin que faciliten al mximo esta capacidad creadora. Implica abdicar del centralismo y dejar que, dentro de los marcos generals que impone el bien comn y el desarrollo armnico, sea el propio cuerpo social el que lleve la iniciativa en material de innovaccin y progress. Es decir, significa abandonar la idea de toda forma de cen- tralismo poltico, econmico o cultural que pueda impedir la incorporacin del talent creador de los ciudadanos en cualquier rea de la vida social. Las metas inmediatas Por ltimo es un hecho aceptado, tambin, por todos que el contenido de la primera etapa del process puede reducirse fundamentalmente a: a) Un desarrollo econmico-social acelerado que permit el acceso de nuestro pueblo a niveles de vida dignos. El carcter de rapidez es una condicin sine qua non del process debido a las altas expectativas a que nos referamos en la letra b del punto 2. Ello implica una movilizacin masiva y rpida de los recursos disponibles a travs de los mecanismos existentes. b) La democratizacin revolucionaria de nuestras estructu- ras polticas, econmicas y sociales que permiten el traspaso del poder social de las minoras oligrquicas a las grandes ma- yoras democrticas. Sin embargo, esto significa mantener un equilibrio dialctico entire esos dos polos que no sacrifique ninguno de ellos al otro. En la media en que ambos polos son fundamentals, por las razones expuestas, a la lgica misma que le hemos impuesto al process revolucionario, el equilibrio entire ambos es la nica ga- ranta de xito. Cualquier desequilibrio significar ya sea un "desarrollismo" inhumano, y que en definitive preserve el statu quo, o bien un "distributivismo" demaggico y estril que lle- var al fracaso de la experiencia en muy corto plazo. EXIJA CAAERIAS COMPACT CompOc Tpo A con Hilo y Copla paa agua. las y aire. Tarmanos W" hasta 2W" Solicite epecificaiones a nuetros representantes o di- rectamente a la flirice. com pac .dm. Ld U loI IOmJ .11 51-1h DESARROLLO Y SUBDESARROLLO La economa chilena antes y despus de la Revolucin en Libertad Zarko Luksic Como cuestin previa antes de entrar en el fondo del tema, es preciso plantearse los siguientes puntos: 1) Crisis del sistema monetario international; 2) Descenso burstil mundial y sobreabundancia en diversas materials primas; 3) Inflacin mundial sobrecalentada, etapa de aumento de cos- tos y escasez de dinero; 4) Desequilibrio de la Balanza de Pagos, especialmente en di- versos pases en desarrollo; 5) Tensin internacionlat en forma de conflicts blicos: Paz en Vietnam; 6) Necesidades y realidades actuales del desarrollo econmico chileno en los ltimos aos. 1) Recientemente el Banco Mundial y cl Fondo Monetario In- ternacional propusieron una reform fundamental-del sistema :n.- netario international consistent en reemplazar el oro, y divisas como el dlar y la libra esterlina, por una nueva unidad mone- taria international denominada el cru. Esta drstica media proviene de que ya ha pasado a ser admitido por las ms altas autoridades internacionales que el sistema international mone- tario que sirve para los pagos entire naciones est en franca crisis y debe procederse rpidamente a su renovacin. En rea- lidad, el hecho de que la provision de oro crezca ms lentamente que el intercambio entire naciones, y que sea preciso que EE. UU. pierda dlares o bien oro para alimentar las reserves de otros pases, indica hasta qu punto result que los esfuerzos actuales de los EE. UU. por reducir el flujo de salida de dlares y oro tenga que forzosamente provocar un estagnamiento del comercio international, al limitarlo en su expansion vista la escasez que se producira, de divisas y oro, para las respectivas reserves in- ternacionales de los pases. Las estadsticas muestran como existen actualmente nume- rosos pases con Balanzas de Pagos en contra. Adems en un studio del seor Angus Maddison publicado en la revista "Qua- terly Review" del mes de julio de 1966 de la Banca Nazionale del Lavoro sobre: "La Balanza de Pago de los pases en desarrollo" llega a la conclusion que para el ao 1970 ser necesario financial un desequilibrio de la Balanza de Pagos de los pases en desarrollo por 11 mil millones de dlares, proveniente de un desequilibrio de 12 mil millones en lo que respect a la Balanza Comercial. Debe hacerse notar que el Dr. Prebisch fue ms all, y pronos- tic para 1970 un deficit de 20 mil millones de dlares en so- lamente la Balanza Comercial, durante la reunin de 1964 de la UNCTAD, Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio y Desarrollo. Debe comprenderse que los mismos factors adversos afec- tan a los pases en desarrollo. Copartcipe de la situacin es Chile, pues no podemos ni vamos a quedar indiferentes ante la situacin del mundo en desarrollo al cual nos ligan muchos factors comerciales y econmicos. 2) Actualmente numerosas Bolsas de Comercio acusan una pronunciada baja. La propia Bolsa de Nueva York manifiesta una contraccin en el valor de las acciones que se transan en ella, que ha hecho menguarse el famoso ndice de acciones Dow Jones en cerca del 20%. Desafortunadamente la tendencia sigue siendo bajista y se mantendr en ella incluso para el prximo ao. Cifras de decaimiento de la actividad burstil se han visto asimismo en Pars, Londres, Tokio, Madrid y Bruselas. Es cier- to que ya la Bolsa de Valores ha dejado de ser el element ms representative de la actividad econmica present o future. Es- tn lejos los das en que pudo decirse: "Wall Street cay con un estruendo que se oy en todo el mundo!", y no es possible que esos tiempos vayan a volver. Ahora todos los Gobiernos aceptan su responsabilidad en el desarrollo. Se puede decir to- dos somos keynesianos y las herramientas econmicas se usan plenamente, concentrndolas en las manos de la autoridad res- ponsable. Sin embargo, cabe destacar que como ha descendido la coti- zacin international del azcar, el caucho est al nivel de pre- cios ms bajo de los ltimos doce aos, el cobre ha ido bajando de precious en los ltimos meses y sus perspectives son bajistas para 1967. Para comprender por qu las tcnicas keynesianas en este caso actual han perdido eficacia, pasemos al punto siguiente: 3) Hay una inflacin en la mayor parte de los pases desarro- llados, cuya evolucin ha llegado a tal punto que hace peligrar decididamente las bases mismas econmicas en que se funda- menta la Economa Mundial. Si en los EE. UU. suben los pre- cios a una tasa de aumento de 3,5% annual, entonces sucede que el metro patrn que se usa en el mundo entero est variando. Es como si el metro que se emplea para medir sufriera una variacin apreciable con el transcurso de los aos, sencillamente habra habido un verdadero caos en las medidas de todo el mundo. Asimismo, si se pierde la confianza en el dlar, todos los millones de personas que poseen dlares se dispondrn a venderlos, eso producira una verdadera inundacin de dlares y la conversion en oro de los saldos en dlares a favor de los pases, significara a breve plazo la quiebra complete de esa moneda como patrn universal, agravndose las actuales cir- cunstancias aflictivas. Los conflicts mundiales y las necesidades del armamentis- mo, han hecho que los pases desarrollados se encuentren en situacin difcil para ayudar a los pases en desarrollo. Basta recorder que en la sola guerra de Vietnam, los EE. UU. se ven forzados a gastar cerca de quince mil millones de dlares al ao. La dcada de los aos 1960 ha sido llamada la Dcada del Desarrollo. As la llam el Presidente Kennedy; pero puede que- dar en la historic como la dcada de las desilusiones si no cambia rpidamente la situacin econmica. El monto de las sumas destinadas a financiamiento que provienen del mundo desarrollado y van hacia el mundo en desarrollo no aumenta. Y la tendencia actual del crecimiento de los pauses en desarrollo es de perder velocidad y aminorarse la tasa de expansion. "Las aspiraciones de los pueblos de menor desarrollo rela- tivo, de obtener un rpido aumento de sus niveles de vida, estn creando fuertes presiones que pueden causar violentas revolu- ciones internal, que en s no cambiaran la situacin econmica y probablemente conduciran al totalitarismo, o agresiones con- tra otras naciones o ambas cosas" (1). Casi dos tercios de la poblacin mundial vive en los pases en desarrollo; pero les corresponde solamente un sexto del in- greso mundial. Se les ha llamado "el Tercer Mundo". Esta ex- presin genrica abarca en realidad una gama amplia de nacio- nes, zonas y estructuras, que van desde las que estn saliendo recin de la barbarie, hasta algunas que tienen rasgos propios de los pases desarrollados y adelantados. Existen numerosos casos atpicos y verdaderas zonas indefinibles de ubicacin pro- blemtica que no caben en esquemas simplificados y en casi- lleros blancos y negros. Muchos pases son casos aparte y mu- chos, sobre todo los extensos, distan, por lo mismo, de ser ho- mogneos (EE. UU. mismo tiene zonas realmente calificables de subdesarrolladas). Por eso una tipologa que quiera ser objetiva debe prescindir de ciertas fronteras nacionales. Resulta difcil en ocasiones trazar distinciones entire models de estructuras y desarrollo, que, aunque diferenciados por sus fines ltimos, pueden parecerse en etapas iniciales por los mtodos emplea- dos y la combinacin de fuerzas y objetivos inmediatos que se proponen alcanzar. Los problems y las caractersticas del Tercer Mundo han merecido ya estar presents en una copiosa literature econmi- ca, cientfica y polmica redactada por especialistas, polticos, (1) De la publicacin de Joseph Marion, "La sobrepoblacin significa pobreza?" editada por el "Center for International Economic Growth". idelogos y organizaciones internacionales (1). Si definimos co- mo muy pobres a los pases con un ingreso menos que US$ 100; como pobres, a los que tienen entire US$ 100 y US$ 250; como medianos a los que se ubican entire US$ 250 y US$ 750, y como ricos a los que tienen entradas superiores a US$ 750, se tiene la siguiente distribucin de la poblacin: muy pobres 900 millones ingresos medios 390 millones pobres 1.150 millones ricos 810 millones O sea, para darse cuenta de lo pobre que son los pases muy pobres y pobres, se puede comparar su ingreso medio in- ferior a US$ 250 con el promedio de los pases del Mercado Comn con US$ 1.400 y con el ingreso del norteamericano medio que es de US$ 3.000. Los pases en desarrollo buscan de entrar en el siglo XX, pero en muchos aspects no han llegado todava al siglo XIX. Les falta realizar la precondicin de la industrializacin, incluso no tienen gobiernos estables, hbitos adquisitivos modernos ni la capacidad tcnica. El precio de la admisin a la sociedad industrial es ahora much ms alto de lo que era un siglo atrs. La tecnologa es ms cara, los requerimientos de capital mayo- res y las actividades productoras actuales saben competir mejor y se defienden victoriosamente de nuevos intrusos. Como caractersticas generals del Tercer Mundo debe de- cirse que "sufren del circulo vicioso de la pobreza". Su tasa corriente de inversin (en ampliar instalaciones productivas o en crear nuevas) no suele exceder del 6 al 7% del Producto Nacional Bruto, o sea, de todo lo comprado o vendido en el pas y de lo pagado en salaries y sueldos y en toda clase de (1) Cfr., por ejemplo, Paul A. Baran, "La economa poltica del crecimiento", Fondo de Cultura Econmica, Mxico Buenos Aires, 1959; W. Arthur Lewis, "Teora del desarrollo econmico", F. de C. E., 1958; Gunnar Myrdal, "Teora econmica y regions subdesarrolladas", F. C. E., 1959; Vittorio Marrana, "Poltica Econmica de los pases sub- desarrollados", Aguilar, Madrid, 1961; Ragnar Nurkse, "Problemas de formacin de capital", F. C. E., 1960; Raymond Barre, "El desarrollo econmico", F. C. E., 1962; Ives Lacoste, "Les pays sous-developps", Presses Universitaires de France, Pars, 1960; Firmn Ouls, "Econo- mic Planning and Democracy", Penguin Books, 1966. servicios. Gran parte de este bajo ingreso es consumida en nece- sidades personales, especialmente en los sectors sociales ele- vados, el ahorro es consiguientemente bajo en porcentaje y en valor absolute. Por lo tanto, son reducidas las capacidades de inversin y de formacin de capitals y de productividad; con todo ello, tiende a persistir el ingreso bajo y el crculo de em- pobrecimiento prosigue y se agrava. En la mayor parte del Tercer Mundo predominan las acti- vidades primaries (explotacin del suelo y subsuelo). El agro supera a la industrial en la proporcin del product que genera y de la fuerza de trabajo que emplea. La participacin indus- trial de estos pases, en todo el mundo, es reducida; su industria- lizacin se limita casi a la industrial liviana, con escaso o nulo desarrollo de la industrial pesada. Por consiguiente, sus months de consumo de acero y energa son bajos. En material de Comercio Exterior, los pases sub y semi- desarrollados se caracterizan por la dependencia de los merca- dos externos, la especializacin deformante y la inestabilidad sujeta a las numerosas fluctuaciones de los pases clients con efecto multiplicado. Se han especializado en un reducido nme- ro de materials primas agropecuarias y mineras en bruto o semi- elaboradas, enviadas hacia unos pocos pases industrializados, los cuales los proven de artculos elaborados, sean de consumo o de equipo industrial. Dicho en pocas palabras, los pases del Tercer Mundo dependent de unos pocos products y de merca- dos externos; su actividad viene a defender sin alternative po- sible del mercado international y de las imposiciones de las grandes potencias y consorcios, producindose una inestabilidad y una inseguridad permanent. El deterioro de los trminos de intercambio, o sea, la relacin de los precious de los products de exportacin y los de importacin (en dao de los primeros) contribute en forma decisive a que el Comercio Exterior sea deficitario para los pases en desarrollo, los que se descapita- lizan cada vez ms (1). (1) Cfr. Ral Prebisch, "Hacia una dinmica del desarrollo lati- noamericano, E. C. E., 1963, y "Nueva poltica commercial para el desa- rrollo" (Informe a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Co- mercio y Desarrollo). F. C. E., 1964; Guy de Lacharrire, "Commerce extrieur et sous-dveloppement", Presses Universitaires de France, Pars, 1964. Es cierto que casualmente Chile no ha compartido en los ltimos aos un deterioro en los trminos de intercambio ad- verso, nuestro caso ha sido diferente de la generalidad de los pases que comentamos. Pero, para el prximo ao, tambin se anticipa el empeoramiento de los trminos de intercambio de Chile. A la accin del Comercio Exterior se agrega como agravante desfavorable en numerosos casos la de las inversiones extran- jeras. Les cabe a un grupo reducido de grandes potencias y diversos consorcios importantes dentro de ellas, el concentrar en su poder y direccin las inversiones, dirigindolas en forma principal a las inversiones puramente extractivas, y secundaria- mente a los servicios, finanzas estatales y privadas, comercio, e incluso en las tres ltimas dcadas a la industrial. Corresponde esto a una nocin de especializar a estos pases en actividades ms eficientes y para las cuales cuentan con mayores ventajas naturales. Pasan a pertenecer a un esquema international de division del trabajo rgido, y que adems desarrolla algunas regions del pas en desarrollo a veces en desmedro de otras. Las inversiones de tipo international promueven actividades que estn ms orientadas hacia la exportacin que el consumo in- terno. En general, adems salvo una inversin de capital "fres- co" inicial se financial en sus sucesivas expansiones con rein- versin de las propias utilidades, ms que por aportes venidos del exterior. La mayor parte de las importaciones de capital se concretan en inversiones hechas con bienes de capital trados del exterior. Los gastos hechos en la infraestructura regional se hacen para servir a estas inversiones orientadas hacia el exte- rior, antes que para la integracin de las actividades econmicas nacionales. Slo una parte de las utilidades, como se comprende, se gasta en products locales, impuestos y regalas; la mayor parte de estas utilidades es remesada al exterior. De ah que en Chile se haya inaugurado una nueva poltica de trato al capital extranjero en base a una sociedad entire el capital ex- tranjero y el Estado, para evitar los perjuicios de tal poltica. La mayora de la poblacin de estos pases depend de la agriculture, que represent adems una porcin muy grande de la produccin y del product bruto totales. Una parte impor- tante de la produccin y de la poblacin active vinculada al sector agropecuario corresponde a campesinos que poseen o al- quilan pequeas parcelas, las explotan al nivel de una economic de subsistencia, con poca o ninguna mecanizacin y baja pro- ductividad. Sus bajos ingresos se ven reducidos o absorbidos ms an por el pago de la renta agrcola, los impuestos y los intereses de las deudas, y por la explotacin de los interme- diarios comerciales. Sobre esa capa suele colocarse otra de n- mero ms reducido, de campesinos acomodados, que actan tambin como intermediarios y prestamistas. La pirmide rural se corona con un sector todava ms pequeo de grandes pro- pietarios, que ocupan trabajo asalariado, recurren a una meca- nizacin relativamente mayor y obtienen un mayor excedente de sus tierras para venta a un tercero; tambin a veces son intermediarios y financial a medianos y pequeos campesinos. En especial en el caso de Chile, slo una parte reducida de las utilidades encuentra camino de retorno al agro (vase el infor- me de la CIDA) para aumentar su productividad. La mayor parte toma como destino las ciudades. Los pauses en desarrollo se caracterizan por la subutiliza- cin del potential agrcola del campo, la explotacin en forma no racional sino traditional de la mayor parte de las tierras, el empleo de tcnicas con reducido uso de capital y de tcnicas modernas, la poca capacidad adquisitiva del sector campesino per cpita, y la concentracin del capital en las grandes pro- piedades. El resultado de esa poltica ha sido que, en especial en Chile y otros pases de Amrica latina, la produccin de alimentos haya crecido con una menor velocidad que la poblacin, pro- ducindose una creciente dependencia del exterior para los ali- mentos, en especial en el caso chileno, en materials pecuarias y ganaderas. La escasa parte del excedente econmico invertido en la expansion de los medios de produccin, el desaprovechamiento de los excedentes econmicos potenciales con frecuencia consi- derable y las bajas tasas de crecimiento econmico que as se produce determinan que entren en una explosive contradiccin con una poblacin que aumenta con ritmo vertiginoso. Este contrast contribute a aumentar la desigual distribucin del ingreso y a crear reducidos indices de nutricin, estado sani- tario y vivienda deficitaria y educacin insuficiente. Como dice Josu de Castro, se produce "La Geografa del Hambre" y la muerte lenta para las poblaciones de la periferia enorme de los pueblos subdesarrollados. Esto est llegando a tal extremo que H. W. Singer ha esti- mado que el ingreso real mundial por habitante es menor que hace 25 aos e incluso que en 1900, porque las naciones que han incrementado ms rpidamente su nivel de vida cuentan con una proporcin declinante de la poblacin del mundo enter (1). El actual esquema, con las adaptaciones del caso, es el diagnstico de Chile en sus lneas generals. Pero para detallar ms el caso especial chileno pasemos a ver esas circunstancias particulares que son ms bien de orden interno. Crecimiento econmico.-Mientras en la pasada Administra- cin, en lo econmico se haba presentado una crnica estag- nacin, salvo escasos y cortos perodos, para 1965 y 1966, por contrast, se nota un rpido aceleramiento econmico y un re- nacer evidence de la actividad econmica. Si tomamos las informaciones oficiales sobre el Producto Nacional Bruto per cpita expresadas en escudos del ao 1961, se tiene que es de E 653 en 1959 (valor bastante inferior al obtenido en 1957 con E 670). En realidad, en 1959 se acusa una disminucin respect a 1958 (a pesar de haber sido ese ltimo un ao de elecciones presidenciales, lo cual es generalmente depresivo para la produccin en general). Para 1961 apenas crece el PNB per cpita en 0,4%. En 1963 volvemos a ver una dismi- nucin en 0,3% para el citado valor. En resume, para todo el perodo 1959 a 1964 inclusives se observa apenas un crecimiento annual de 0,9% en el PNB per cpita. Debe recordarse que el in- cremento histrico de ese ndice en muchos pases ha sido de un 2%. De manera que se tuvo un ndice un 50% por debajo de lo normal a esperar. El Producto Nacional Bruto comprende todo lo comprado y vendido en el pas, adems de pagos a los asalariados. En cuanto a 1965, el PNB per cpita tuvo un aumento de 4,1% y en 1966 se calcula uno de 5%. De manera que en el (1) Barre, op. cit., p. 10. Cfr. adems, CEPAL, "El c:cearrollo so- cial de Amrica Latina en la postguerra", Ed. Solar-Hachette, Buenos Aires, 1963; Naciones Unidas. Informes sobre la situacin social en el mundo, aos 1957, 1961 y 1963; Josu de Castro, "El libro negro del hambre", Eudeba, Buenos Aires, 1964; Alfred Sauvy, "Malths et les deux-Marx-Le problme de la faim et de la. guerre dans le monde", Editions De Noel, Pars, 1963. period 1965 a 1966 hay un valor promedio de crecimiento eco- nmico de 4,5%. Es evident, entonces, que a la tasa habida entire 1959 y 1965, el crecimiento econmico fue anormalmente bajo, dupli- cndose el ingreso del ciudadano medio en 100 aos, mientras que a la tasa lograda de 1965 y 1966 bastaran 20 aos para duplicar dicho ingreso promedio. Mortalidad infantil.-Existen diversos ndices claros para comprobar los indicadores anteriores, existe uno especialmente dramtico que es reconocido por los experts como muy decidor. Se refiere a la mortalidad infantil. Es un hecho ampliamente aceptado por los socilogos y economists, que cuando sube la mortalidad infantil o tiene un nivel alto, hay una gran pobreza. A la inversa, al disminuir la mortalidad infantil, expresa que la miseria retrocede y se produce un mayor bienestar, salud fa- miliar, incluida una mejor alimentacin y un mejor cuidado de las condiciones ambientales de los prvulos e infants. As, es muy sugestivo que en el perodo 1959 a 1964 se note una interrupcin de la tendencia al descenso que se notaba des- de 1924 adelante en los ndices de la mortalidad infantil. Mien- tras en esa primera fecha la mortalidad infantil haba sido de unos 300 por mil nacidos vivos, en 1956 se logr el valor m- nimo alcanzado hasta esa fecha con 110,4 fallecimientos infanti- les siempre por mil nacidos vivos. Pero, como se dijo anterior- mente, esos valores tendieron a subir posteriormente a la l- tima techa, llegndose en 1960 al valor extraordinariamente alto de 125,1 fallecidos infantiles por mil nacidos vivos. Haca aos que se haba logrado rebajar permanentemente la mortalidad infantil muy por debajo de ese valor, con lo cual se atestigu entonces un retroceso important en la material, lo cual se puede atribuir fcilmente al estagnamiento econmico y falta de desa- rrollo econmico. En cambio, para 1965 se reanuda el descenso con creces, pues baja la mortalidad infantil a nicamente 99,5 fallecidos por mil nacidos vivos. Nunca antes se haba logrado un monto tan bajo de mortalidad. Es lgico entonces atribuir una drstica disminucin en forma important al mejor nivel de vida de que goza la poblacin y medidas sanitarias adoptadas. Para 1966, por las informaciones fraccionadas de que se dispone, va a obtenerse un valor todava inferior al anterior, confirmn- dose as el mejoramiento de la condicin econmica de la po- blacin. Cabe destacar, para hacer resaltar el xito obtenido en la material, que en 1964 la mortalidad infantil habia sido de 114,1 por mil nacidos vivos. Lo cual se puede estimar alto y confirm el empobrecimiento a esa fecha. Se comprende que el mayor ingreso disponible para la po- blacin se haya traducido en mayores months de consumo y de ah se hayan hecho patentes cifras ms altas y crecientes de produccin. Indices de produccin industrial.-Para avaluar los resulta- dos de la poltica aplicada en el perodo 1965 a 1966, vamos a recurrir a la informacin official en material de produccin in- dustrial manufacturer proporcionada por la Direccin de Esta- dstica y Censos. Existe un ndice muy claro de bienestar colectivo: la pro- duccin de muebles. Es un artculo relativamente caro, general- mente no se busca de hacer sobrados stocks de l, por el monto a que llegan esos stocks, es corriente trabajar para pedidos y se recurre a la compra de muebles, sea que se ha comprado una vivienda o se ha logrado una mejora sustancial en el nivel de vida. La Direccin de Estadstica y Censos, toma como base de referencia el ao 1953, como igual a cien, por eso se hace evi- dente el estagnamiento cuando se consideran los aos 1961 a 1964, cuyos respectivos valores son los siguientes: Indice produccin muebles y accesorios (base 100 para 1953) 1959 80,5 1960 88,1 1961 84,6 1962 102,5 1963 98,0 1964 108,8 Ntese que el valor promedio de estos aos es de 96,1 pun- tos, lo cual est incluso a un nivel 3,9% por debajo de la base 100 para 1953. Si se consider que cada ao aumenta en 2,5% la poblacin, el ndice de produccin de muebles y accesorios fcilmente de- bera estar por encima de la base 100 de 1953 y no tan notoria- mente por debajo. Si el ndice desde 1957 hubiera aumentado en forma paralela a la poblacin debera haber alcanzado cuan- do menos 127 puntos en 1964. En cambio en 1965, el ndice respective sube a 119,3 puntos y en agosto de 1966, ltimo valor publicado, haba subido a 139,0. Prcticamente, se puede decir entonces que anualmente ha au- mentado el consumo de muebles y accesorios en 20% al ao. Y el consumo aumenta en forma definitive por encima del creci- miento de la poblacin. Lo cual denota un mejoramiento evidence del nivel de vida de muchas personas. Otro ndice muy ilustrativo lo constitute la produccin pren- das de vestir. La Direccin de Estadstica y Censos informa so- bre los siguientes datos: Ao Indice prendas de vestir 1962 151,5 1963 149,5 1964 153,3 Puede verse que a pesar que entire 1962 y 1964 aument la poblacin en cerca del 5%, no hubo un aumento correlativo de la produccin de prendas de vestir. Incluso la tendencia es que el consumo de prendas de vestir suba ms rpido que la propia poblacin reflejando un mejor nivel de vida. En el caso que no- tamos en 1964 disminuye el consumo por habitante 3,5% lo cual en cierta forma refleja el hecho que hemos comentado del es- tagnamiento econmico en el perodo que hemos considerado; nuevamente a favor de nuestra tesis, tenemos que el ndice de produccin de prendas de vestir lleg en 1965 a 163,3 y en agosto de 1966 a 170,3 puntos. Se puede afirmar entonces que el ms alto monto de los ingresos promedios de la poblacin ha implicado que el consumo de prendas de vestir haya aumentado notablemente. xiste un dicho -popular: "Contento como un nio con za- patos nuevos". La verdad es que el consumo de zapatos es tam- bin un seguro indicador de bienestar colectivo. El poseer cal- zado pasa a ser una necesidad tan evidence que le sea impres- cindiblemente necesario a cualquier persona que entire a tra- bajar en una fbrica o en una oficina, o para transitar por un pueblo o una ciudad. Nuevamente recurrimos a las estadsticas oficiales para ex- presar las cifras de produccin de calzado, en reemplazo de las cifras de que no disponemos de consumos de calzado. Efectivamente los ndices reflejan ms que estagnamiento, una contraccin de los valores: Indice de produccin calzado except calzado de goma 1961 171,4 1962 173,3 1963 169,5 1964 161,0 .Posiblemente adems de un estagnamiento entire los aos 1961 se haya producido una distribucin del ingreso con fuerte carcter acumulativo en determinados grupos socio-econmicos, los cuales no hayan tenido propensin a consumer calzado na- cional. Pues, en cambio, en 1965 el ndice arriba citado sube a 172,5 (lo cual est un 7,1% por encima de un ao antes) y a 199,0 en agosto de 1966 (superando en 13,3% los altos valores de 1965). No se concibe que exista acaparamiento de calzado o que ciertos grupos socio-econmicos vayan a comprar calzado muy por encima del promedio national. Se trata evidentemente que el mejor nivel de vida ha hecho necesario que grupos que habitualmente se conformaban con alpargatas o con ojotas han optado por calzado de cuero u otro similar. Se ha buscado de identificar el bienestar con el consumo de los llamados bienes durables como cocinas, refrigeradores, ju- gueras, radios, etc. El ndice que public la Direccin de Esta- dstica y Censos para la produccin de maquinarias, aparatos, accesorios y artculos elctricos creca lentamente en el perodo 1961 a 1964, pues el ndice de produccin que comentamos su- ba casi paralelo al aumento de la poblacin: Fue de 159,7 pun- tos en 1961, sube en 2,4% para 1962 (menos que el aumento de la poblacin), sube en 3,8% en 1963; pasa a aumentar en 3% en 1964. Pero en 1965 tenemos un advance de 8,2% y en agosto de 1966 el ndice llega a 269,2 puntos, lo que supera el nivel de un ao antes en 50,4%. En realidad el primer semestre de 1966 supera a igual perodo del ao anterior por sobre el 15%. Ya en artculos anteriores habamos expresado (Economa y Finanzas, septiembre 1966) cmo en el perodo 1959 a 1964 casi permanentemente los sueldos y salaries haban subido much menos que los precious. Con el resultado de reducirse sustancialmente el nivel de los sueldos y salaries. Especial- mente para los empleados pblicos se produjo una prdida de poder de adquisicin en trminos reales que se puede estimar en sobre el 30%. En cambio, desde 1964 adelante se invierte el fenmeno y sueldos y salaries crecen ms rpido que los pre- cios. Tanto es que en trminos fsicos, el poder de compra de los asalariados ha crecido en 12%. Pero como los porcentajes no dicen nada, pasemos a observer casos concretos; proporcio- nados por el diputado Narciso Irureta: -Un campesino que en 1964 ganaba 2.447 pesos diarios in- cluidas las regalas, para el ao en curso llega a 5.484 pesos, lo que represent un incremento de 124%. Un obrero industrial que en 1964 ganaba 210.020 pesos mensuales, pas en el ao present a ganar 402.500 pesos, con lo cual obtuvo un mejora- miento de 91,5%. En las mismas condiciones anteriores un em- pleado bancario pasa de un promedio de 492.330 pesos en 1964 a 1.013.550 pesos actualmente lo que represent un mejora- miento de 106%. Un professor primario titulado con 15 aos de servicio ga- naba a mediados de 1964 378.500 pesos y ahora gana 683.500 pesos. Un professor secundario con 28 horas ganaba 510.370 pesos a mediados de 1964 y ahora gana 952.600 pesos. Esto equivale a un 90% de mejoramiento. En material social, debe decirse que las matrculas aumen- taron en 1965 en 177.000 alumnos. En un ao se hizo tanto como entire 1960 a 1964. En vivienda entire 1965 y 1966 se dio comienzo a 84 mil viviendas entire el sector pblico y el sector privado, o sea en dos aos, ms de la mitad de lo hecho en el perodo 1959 a 1964. Tambin cabe destacar que entire 1960 y 1964 se vio una in- flacin cada vez ms rpida, que hizo que los precious subieran 7.-Poltica y... en 1964 a un promedio de 46%, en 1963 la tasa de inflacin haba sido levemente inferior con 44,3%. En realidad stas han sido tasas de inflacin promedio extraordinariamente altas (supe- radas en la historic registrada econmica de Chile nicamente en 3 ocasiones en un siglo). Esa tasa promedio fue reducida a 28,8% en 1965 y se estima que en diciembre de este ao se ha- br reducido a un 18%. Aunque de los 7 mil millones del presupuesto national se van a destinar 2 mil millones de escudos a la inversin y a la capitalizacin del pas, se hacen necesarias mayores sumas to- dava para poner en march definitivamente los planes de la Reforma Agraria, en ampliar los planes educacionales y de salud, y para entrar de lleno en el desarrollo industrial con lo cual se le dar un gran impulso a las industries siderrgica, petroqumi- ca, qumica bsica, industries derivadas del bosque, industrial automotriz, mquinas-herramientas, electrnica, artefactos elc. tricos, industries de la agriculture, equipos agrcolas, etc. y se proceder a lograr un mayor grado de elaboracin del cobre y en la confeccin de aceros especiales. En unas pocas palabras, hay por delante un important program de desarrollo por cumplir. Esto es evidentemente ms important an si se consider que en los prximos aos nos vamos a enfrentar con una re- cesin de carcter mundial. Incluso la necesidad de continuar con los planes estabilizadores para lograr tasas todava ms ba- jas de inflacin hace necesario cambiar diversos datos estruc- turales de la economa chilena. Existen problems como aumentar la productividad y no conceder reajustes de sueldos y salaries que superen a los in- crementos de la productividad, hay tambin lo relacionado con financiamiento de los diversos planes arriba citados. Tambin se hace necesario encarar la creacin de Bancos de Fomento y Desarrollo. A este respect se debe hacer un corto alcance sobre su utilidad para el desarrollo regional. Especialmente en zonas t- picamente de economa exportadora, las cuales suelen sufrir gran merma cuando se produce estas situaciones adversas de- bidas a una eventual recesin international. La creacin del Ban- co Regional de Desarrollo, Conorte, que servira para industria- lizar el Norte del pas, se hace de una gran urgencia, entonces. Permitira hacer inversiones, diversificar la actividad econmica de esas regions, les dara una mayor estabilidad econmica y dara lugar a suavizar las duras fluctuaciones econmicas que estructuralmente afectan a estas comarcas nortinas. Pero para establecer la problemtica en toda su integridad, establecido ya el marco econmico trataremos la idea de crear el Banco de Desarrollo Comunitario como finalidad ulterior y definitive. SEOR PASAJERO, SI DESEA VIAJAR RAPIDO Y SEGURO DISFRUTANDO REALMENTE DEL VIAJz, UTILICE EL SERVICIO DE AUTOMOTORES ENTIRE MAPOCHO Y PUERTO. 'Tl y .- INFORMES Y RESERVES EN: OFICINA INFORMACIONES CENTRO (Gale- ria Hotel Emperador) Y OFICINA INFORMACIONES MAPOCHO FERROCARRILES DEL ESTADO RESPUESTA A UN CRITIC SOCIALIST por Julio Silva Solar Don Ramn Menanteau es un filsofo revolucionario de la Universidad de Concepcin, que en el N? 69 de la revista socia- lista "Arauco" se da a la tarea de refutar ciertos concepts ex- puestos por m y que l consider disparatados. Lo hace de un modo en que a ratos soy objeto de su piedad, a ratos de su iro- na, y hasta de un reconocimiento benevolente. Supongo que en todo caso debo agradecerle que se haya tomado la molestia de ocuparse en nuestras ideas, y por mi parte tengo que excusarme de haberme enterado de ello con tanto retraso. Dos crticas formula el seor Menanteau. Una, central, y otra episdica. La primera viene insinuada ya en el ttulo mis- mo de su artculo: "Es el cristianismo un fermento revolucio nario?". Naturalmente l sostiene que no lo es y que el cristia- nismo slo puede former carneros. La segunda se refiere a la posicin de S. Agustn frente a la propiedad privada. Todas sus observaciones parten de afirmaciones nuestras contenidas en el libro "El Desarrollo de la Nueva Sociedad en Amrica latina" (Editorial Universitaria). La primera de las crticas se resume en que: "El cristiano sabe que es un pasajero en este mundo; que su ciudad est en el cielo, que no tiene habitacin definitive en este mundo". Toda la predicacin de Cristo -dice el seor Menanteau- est do- minada por su pensamiento escatolgico. Este mundo slo cuen- ta como lugar de penitencia para merecer el Reino de Dios que se acerca. Por ltimo, cita a S. Pedro: "Siervos, sujetaos temerosa- mente a vuestros seores; no slo a los buenos y modestos, sino tambin a los dscolos". Esto no puede inspirar una accin revolucionaria, parece ser la conclusion evidence. Sin embargo, debemos decirle que esa no es sino la conclusion ms superficial, la que aparece a primera vista. El seor Menanteau, si quiere profundizar en el punto, deb2 meditar sobre lo que en ese lenguaje y en ese context significant el mundo, por una parte, y el Reino de Dios o Dios simplemente, por otra. El seor Menanteau es un revolucionario y seguramente en sus escritos o arengas se habr pronunciado muchas veces con- tra "este mundo". Este mundo es el mundo en que el seor Menanteau vive. Este es el mundo que l quiere? Su ciudad, su mundo, estn aqu en esta ciudad tal como es actualmente, en este mundo tal como existe? No es sta la ciudad y el mundo del capitalism contra los cuales ciertamente habr sen- tido indignacin y muchas veces habr hablado a sus discpulos, con estas u otras palabras equivalentes: No amis este mundo del capitalism ni las cosas de este mundo forjado sobre la explotacin y la injusticia? Y qu es el Cielo, el Reino de Dios, en ese lenguaje esca- tolgico a que alude el seor Menanteau, sino el desenlace de este mundo, lo que est ms all, la nueva vida donde el hombre se liberal? Y esta liberacin era esperada en forma tan inmi- nente, y tan grande era la fe en ella que el siervo no haba de intentar salir de su estado de otro modo. Nada poda desviar o distraer al hombre de su prxima y supreme salvacin. En todo lo cual hay una resistencia y hasta un desprecio hacia el mundo establecido, tan fuerte como la fe en que este mundo terminar y vendr la nueva tierra, el nuevo cielo, el nuevo hombre. Un revolucionario dialctico no puede juzgar con el criterio modern, trasplantndolo mecnicamente, todo aque- llo que entonces estaba situado en una atmsfera cargadamente religiosa, tan distinta a la actual. Al contrario, lejos de quedarse en la corteza de las palabras y de las imgenes, debera desen. traar las intenciones ms profundas. Eso es lo que no hace el seor Menanteau. Si el cristiano se hubiera sentido satisfecho en el mundo que tena ante s, si hubiera hecho de l su reino, su ciudad, su habitacin definitive, si no hubiera concebido otro mundo y otra vida, si hubiera entrado en las cosas del mundo en lugar de romper con ellas, habra sido simplemente un reaccionario, un acomodado. Y si un marxista cree que los primeros cristianos tenan que formular la lucha contra el mundo en que vivan de la manera que ahora -veinte siglos despus- se concibe esta lu- cha, slo revelar tener una cabeza a prueba de balas. Pero el seor Menanteau est seguro de haber demostrado a base de uno que otro texto, entendido ligeramente, sin darse el trabajo de examiner los hechos, la prctica efectiva, de que el cristianismo no puede inspirar ms que actitudes conserva- doras y de ningn modo una accin terrestre transformadora. Si l meditara sobre lo que han dicho a este respect al- gunos marxistas, tal vez podra salir de su error. Por ejemplo, Togliatti, poco antes de morir, escribi: "La aspiracin hacia una sociedad socialist, no slo es compatible con la fe religiosa, sino que la conciencia religiosa es un estmulo para realizar estas aspiraciones, especialmente cuando las dramticas circuns- tancias de la vida modern las revisten de tal urgencia". (El Siglo, 11-8-63). Para Togliatti, pues, la conciencia religiosa es un estmulo que favorece la aspiracin hacia una sociedad socialist. En otras palabras, es un estmulo para la transformacin revolu- cionaria del mundo. Sabemos que la conciencia religiosa o la ideologa cristiana han estado histricamente unidas por much tiempo a las fuer- zas sociales conservadoras. Sin embargo, no podra decirse que siempre y en todos los casos fue as. El cristianismo tambin inspir a muchos hombres que lucharon por causes revolucio- narias incluso en forma extrema. En nuestros das ocurre lo mismo. Bastara recorder a Camilo Torres, que no es un caso aislado sino ms bien un caso que tiende a multiplicarse. La famosa frase de Marx de que la religion es el opio del pueblo, si se la aisla de su context, unilateraliza demasiado et verdadero pensamiento de Marx al respect e induce a per- sonas como el seor Menanteau a perseverar en la distorsin. Veamos lo que dice en este sentido otro marxista ilustre, cl seor Roger Garaudy. La religion no es sino el opio del pueblo?, se pregunta. Responde: "no, la concepcin marxista de la religion no puede reducirse y no se reduce a esta formula sumaria". Y agrega: "La tesis segn la cual la religion en todo tiempo y en todo lugar desva al hombre de la accin, de la lucha y del trabajo, est en contradiccin flagrante con la rea- lidad histrica. Esta tesis jams ha sido la de Marx". Contina Garaudy: "En el texto mismo donde se encuentra la formula clebre: La religion es el opio del pueblo, Marx, al- gunas lneas ms adelante, subraya que el cristianismo es, por una parte, la expresin de la miseria real, y por otra, la pro- testa contra esta miseria. Hay ah un primer esquema dialctico del hecho religioso. Esta concepcin dialctica permit compren- der la historic del cristianismo al distinguir, en cada etapa, el reflejo y la protest, el opio y la levadura, la ideologa y la fe, el moment constantiniano y el moment apocalptico..." Garaudy recuerda que esta tension reaparece en muchos movimientos histricos en los cuales la fe religiosa lejos de ser un opio juega el papel de un fermento de la lucha popular, to- mando an una forma militant, segn Marx y Engels lo hacan notar, por ejemplo, en los movimientos de Jean Huss y Thomas Munzer. Escribe Engels que la insurreccin campesina postulaba las condiciones de. igualdad del cristianismo primitive como nor- ma de la sociedad civil, derivando de la igualdad de los hombres ante Dios la igualdad civil. Engels recuerda los temas de esta lucha: "El cielo no es una cosa del ms all; es en nuestra vida misma que hay que buscarlo; y la tarea de los creyentes es pre- cisamente establecer el Cielo, el Reino de Dios sobre la tierra". El mismo Engels concluye: "Ms de una secta comunista mo- derna, todava a la vspera de la revolucin de marzo (1848), no dispona de un arsenal terico ms rico que el de las sectas muzerianas del siglo XVI". (Ver Roger Garaudy, "Del anatema al dilogo"). De lo dicho se desprende que en su propio marxismo pudo el seor Menanteau encontrar una respuesta menos sectaria a su pregunta acerca de si el cristianismo es un fermento revo- lucionario, si puede former algo ms que carneros. Vamos ahora a la crtica menor. Se trata de un texto de S. Agustn. El seor Menanteau cree haber descubierto de que ese texto, tomado en una extension ms amplia, dice todo lo con- trario de lo que nosotros desprendemos de una cita ms redu- cida del mismo. El seor Menanteau es una buena persona y quiere ponernos a salvo de los terrible fiducianos. Por eso nos dice casi al odo: "Seor Silva: debo decirle con much sigilo, con un gesto casi a la chita callando para que no se vayan a enterar esos rapaces de Fiducia, que ese texto no prueba lo que usted pretende. Realmente la delicadeza es conmovedora. Pero debemos desalentarlo. Los rapaces a que alude podran enterarse y no ganaran nada. Es el seor Menanteau el que de nuevo se ha dejado llevar por su ligereza. Su larga cita de S. Agustn as como las opinions de Gilson y el libro de E. Por- tali S. J., que invoca, tienden a probar que S. Agustn no abo- mina del derecho de propiedad, que no lo consider ilegtimo ni pide su abolicin. Si nosotros hubiramos sostenido lo contrario el alegato del seor Menanteau tendra sentido, pero no es as. Nosotros sos- tuvimos lo que el propio seor Menanteau nos reproduce: que para S. Agustn la propiedad privada no proviene de las Sagra das Escrituras sino del derecho de los emperadores, es decir, de la ley positive; que de la Escritura proviene, en cambio, el uso comn de la tierra y los bienes, ya que su nico y verdadero dueo es Dios. Que Dios es el nico y verdadero dueo y que en cuanto al uso los bienes son comunes, no slo es doctrine de S. Agustn sino tambin de S. Toms y hasta de las encclicas. Nuestra cita no estaba dirigida, en consecuencia, a destacar esos aspects. Estaba dirigida a sealar que para S. Agustn la propiedad pri- vada proviene del derecho de los emperadores, del derecho hu- mano, del derecho positive, no del derecho natural. Este era el punto polmico. Eso es distinto a sostener que la propiedad sea ilegtima y que deba abolirse. Esto no lo ha dicho S. Agustn y nosotros no se lo hemos atribuido. El derecho positive no es ilegtimo y decir que algo proviene de l no es decir que sea ilegtimo. De modo que nada de lo invocado por el seor Menanteau con- tradice lo expuesto por nosotros respect de S. Agustn. Al con- trario, lo confirm. En resume, para S. Agustn la propiedad es lcita, pero proviene del derecho positive. Dios distribuye estos derechos al gnero human por medio de los emperadores y reyes del mun- do, dice S. Agustn citado por el seor Menanteau. Esto significa que la distribucin de la propiedad es obra del derecho positive. En otras palabras, un determinado rgimen de propiedad as como su reemplazo por otro es material del derecho positive. En cambio, la tesis del derecho natural de propiedad tiende a sus- traer este derecho a las contingencies de la ley positive, haciendo del rgimen actual de propiedad un baluarte inabordable. Esperamos que la poderosa cabeza de nuestro amigo, en tanto pueda librarse del fuego antirreligioso que la consume, nos ehtregue reflexiones ms, constructivas para el trabajo con- cordante que quisiramos tener por delante. y fyry;/ Valparaiso: Condell 1478 Establecimientos GASTON RUDDOFF S.A. fbrica de confecciones finas para caballeros Santiago: Salvador Sanfuent.s 2835 Bandera 693 Concepcidn: Rengo 430 Coquimbo: Melgarejo esq. Plaza Prat MI EXPOSITION IDEAL He pensado hacer una exposicin y debo darme prisa para que la moda del op art y del pop art no pase mientras tanto, pues al igual que la minifalda, con la prxima cada de las hojas puede terminar tambin su existencia. La lista de los cuadros y objetos de arte que pienso exponer es la siguiente: 1) Polvo de estrellas: (sobre tela embadurnada con pintura negra dejar caer unos cuantos cristales de sal). 2) Composicin N' 3: (tela fondo blanco con tres rayas dia. gonales en azul, rojo y amarillo). 3) Composicin cerrada: (tela fondo blanco, pegando una telaraa con una mosca en el centro izquierdo). 4) Composicin inesperada: (en el centro de la sala de ex- posicin colocara un auto chocado). 5) Textura: (pedazo del delantal con el cual pintaba en la Escuela de Bellas Artes y sobre cuya superficie limpiaba los pinceles). 6) Composicin discordante: (recortes de diarios pegados sobre una tela, con los retratos de Stalin y Kruschev). Si dejramos libre la fantasa no es difcil imaginar unos treinta y cinco ttulos y composiciones de orden ms o menos igual a los citados anteriormente. Ello es suficiente para una exposicin. Fcil, verdad? Casi podramos decir demasiado fcil. Para qu son necesarios los aos de aprendizaje en la Escuela de Bellas Artes o en el taller de algn pintor? Para qu tanto esfuerzo de aprender dibujo, pintura, composicin, perspective? Hoy todo el mundo puede hacer pintura o arte plstico. Basta que tenga un poco de fantasa (no much) y una buena dosis de audacia. En una conversacin, muy breve por desgracia, mantenida con Emilio Petorutti, el gran pintor argentino resident en Pa- rs, deca l: "Si usted me dice que una copa de vino es un cuadro, yo le contestar a usted que no". Y a los pocos instantes ms tarde aada: "A nosotros los ms viejos nos ha costado muchos aos de esfuerzo, de luchas para llegar al arte abstract. Se lleg a l por un camino largo, a travs de etapas de evolucin. Sabiamos dibujar y sabamos pintar, slo entonces nos atrevamos a ini- ciar otras bsquedas. Los jvenes de hoy tienen los bolsillos llenos de dlares, hay que ver en Pars cmo ganan. Hacen arte o pintura, no s cmo se podr llamar eso, sin haber tenido nuestra discipline, nuestro aprendizaje". A lo cual me atrev a preguntarle: -"Y no cree usted que son ustedes los responsables de que la juventud de hoy haya llegado a "pintar" en la forma como lo hace? No cree usted que se ha destruido una escala de valores imprescindible?" "Claro que no existe hoy una escala de valores", me contes- t Petorutti, pero neg la posibilidad de que su generacin sea la responsible del actual estado de cosas. Los jvenes adeptos al op art o al pop art tendrn una sonrisa en los labios, pensarn que estas reflexiones son "cosas de viejos", los cuales han quedado con una vision anquilosada. Podra ser cierto, pero no es totalmente cierto. Petorutti lo dijo muy bien: "A nosotros nos ha costado much esfuerzo..." La poca heroica cuando los revolucionarios del arte espantaban a la burguesa, ha pasado. Hoy nadie se asusta de nada. Lo que s ocurre es una especie de hasto frente a la farndula de ex- centricidades que cometen los artists o ms bien aquellos que se pretenden tales, para convencer al pblico de su genio crea- dor. El" arte actual ha pasado a' ser un mero juego de ingenio (eso no significa genio), ni siquiera de buen gusto. Pero, es el arte un juego, como lo hacen aparecer en esta segunda mitad del siglo veinte, o es algo ms trascendental? Meditemos un poco. Los egipcios nos dejaron el testimonio de su cultural a tra- vs de los monumentos, esculturas y pinturas. Los griegos, apar- te de sus filsofos, se siguen admirando hasta nuestros das por el arte plstico que han plasmado. Para las cultures de los pueblos civilizados el arte es una manifestacin de perpetuacin de su imagen, una manera de proyectarse a travs de los siglos y un anhelo de alcanzar la eternidad, casi diramos un grito hacia el infinito. -En las pirmides de Egipto o en la estatua del Escriba sentado, como en un Apolo de Phidias o el David de Donatello, el artist creador ha vertido lo ms elevado de su ser para proyectarse l y sus semejantes contemporneos hacia una inmortalidad que la naturaleza ha negado al ser human de otra manera. Por lo tanto, el arte no puede ser un mero jue- go, un va y ven de colors acordes o discordes, como banderitas manejadas por un ilusionista que trata de epatar a unos cuantos nios boquiabiertos. Ha significado la fotografa, con su posibilidad de repro- ducir la realidad, un handicap tan insalvable para que la pintura se alejara de todo ser u objeto tangible? A menudo se ha plan- teado esa pregunta y a veces se ha dado la respuesta afirmativa. Creemos que la fotografa ha sido un factor important para que la pintura y el arte plstico en general adoptaran posiciones diferentes. Y creemos tambin que la maquinaria ha influido en todo orden de cosas, desde las de tipo econmico-social hasta el arte. Es indudable que el hombre de hoy no vive el mismo ritmo de vida ni de la misma manera como el hombre del Renacimiento, por ejemplo. Pero ser Hombre del siglo XV o del XX, contemporneos de los Mdicis o de los cosmonautas, el hombre no deja de ser Hombre. Esa es la parte esencial de todo el problema, el cual en el arte actual parece relegado al ltimo plano. La mquina sobresale en todo. Si para los comu- nistas ortodoxos la mirada introspective es un delito, pues el ser y el arte para ellos estn supeditados a la funcin social, para el arte de los occidentales el ser human parece haber llegado a ser un delito al cual hay que esconder o disfrazar. La mquina todopoderosa imprime al arte su fuerza dinmica, despojndolo de la poesa sublime que los grandes creadores del pasado haban comunicado al espectador a travs de sus obras. Los artists actuales no nos dejan soar. Ellos han per- dido esa iniciativa que pareca privativa del arte. Para poder soar en el mundo actual, para sentir la poesa, el simple espec- tador de la vida debe volverse hacia la ciencia. Frente al micros- copio mirando el microcosmos o frente al telescopio mirando el macrocosmos, leyendo las experiencias espaciales o mirando la foto tomada a otro planet desde un vehculo espacial, podemos sentir esa emocin profunda de lo maravilloso que debieron sen- tir en su tiempo quienes miraron por primera vez los frescos de Miguel Angel en la Capilla Sixtina. Creemos que el arte de nuestra poca es un juego intras- cendente, mientras los hombres de la tierra luchan para pro- yectar sus angustias existenciales y metafsicas hacia campos de una trascendencia vital. Ana Helfant CENTRAL DE HOMEOPATIA Surtido complete de medicamentos homeopticos Infrmese sobre Teraputica Homeoptica en los diversos textos que tenemos a su disposicin Santo Domingo 1022 Casilla 325 Santiago ASOCIACION DE AHORRO Y PRESTAMO "HUELEN" Confenos sus ahorros y lo transformaremos en su casa propia Smbolo de solidez y de confianza Ahumada 131 entrepiso Fono 80331 Santiago 490 ANIVERSARIO DE LA REVOLUTION RUSA Discurso pronunciado en el Senado por Rafael Agustn Gumucio el 15 de noviembre en el Ani- versario de la Revolucin Rusa. Los Senadores democratacristianos deseamos tambin adhe- rir al homenaje que hoy se rinde en el Senado con motivo del cuadragsimo noveno aniversario de la Unin de Repblicas So- cialistas Soviticas. En 1917, en Rusia sucedieron acontecimientos que para la historic han adquirido el valor de hechos que sealan etapas importantes en las concepciones ideolgicas de la humanidad. En un ao, hubo dos revoluciones: la primera de ellas, en febre- ro, signific la abdicacin del zar; y la de octubre, la procla- macin de la Repblica Socialista Federativa de Rusia. Tres hombres, Lenin, Stalin y Trotsky, tomaron el poder para dar I DOCUMENTOSI contenido real y tambin ideolgico a una revolucin cuya gra- vitacin humana fue igual o mayor que la que tuvo la Revolu- cin Francesa. Marx deca que las abstracciones "separadas de la historic real no tienen en s el menor valor". No cabe duda de que la Rusia sovitica, en 49 aos, ha logrado cristalizar gran parte de los principios de doctrine pura en un sistema de poder, en un sistema econmico, junto con un estilo de accin que tienen valor relevant. Nosotros, los democratacristianos, creemos que no hay forma ms honest de luchar por los propios ideales que mantener la independencia de espritu y la capacidad de libertad para emitir los juicios que ms se ajusten a la equidad. Desde luego, esti mamos que, una vez fijados los principios, hay que dejar el campo libre a la apreciacin, lo ms amplia y menos sistema- tizada possible de las situaciones concretas, pues el don politico consiste, precisamente, en tomar los hechos sin prejuicios, ya que stos no se han dado de la misma manera a lo largo de la historic. A esta altura del siglo XX, un cristiano est en condiciones, sin renegar de sus principios, de juzgar con independencia de espritu y equidad el significado histrico de la revolucin rusa; su proyeccin sociolgica y el papel que juega la Unin Sovitica como una de las dos ms grandes naciones del mundo que estn determinando el destino de la humanidad. Manteniendo ntegro nuestro pensamiento de que la socie- dad comunista est ligada a la sociedad individualista por un mismo sentido de explotacin materialista de la revolucin in- dustrial, no podemos negar que el colectivismo marxista se nu- tre de un deseo de comunidad que, en cierta media, responded al personalismo comunitario cristiano. Por eso, al mismo tiempo que rechazamos el gregarismo socialist y el uso de la fuerza para instaurar una dictadura proletaria, apreciamos en todo su valor los esfuerzos que se han concretado en Rusia para desarro- llar una economa al servicio del hombre. Pero ms all de las discrepancies o de las coincidencias que pueden existir en el plano de las doctrinas o de los siste- mas, hay un hecho, tal vez el ms important en esta etapa de la historic: la lucha por la paz que obliga al dilogo, a acentuar las actitudes de recogimiento. Y en ese dilogo, uno de los inter- locutores ms importantes es el pueblo sovitico. Ciertamente, es una actitud repudiable la de aquellos que niegan validez a las voces que a favor de la paz se elevan desde todos los rincones del mundo, y es un fanatismo absurdo restar importancia a los intentos de la Rusia sovitica por terminar con la guerra fra. La coexistencia pacfica, como posicin ofi- cial del Gobierno ruso, ha permitido, desde que fue acordada, un aflojamiento notable de las tensions blicas, aun cuando subsisten focos gravsimos de orden guerrero, que es de esperar sean prontamente liquidados, como la guerra del Vietnam. La Rusia sovitica ha logrado en 49 aos un desarrollo eco- nmico interno que la coloca, junto con los Estados Unidos, a la cabeza de las naciones que dan a sus pueblos un bienestar que les permit conquistar algunas de las libertades esenciales del hombre en sociedad. En el aniversario, que se recuerda esta tarde, hacemos votos por que ese esfuerzo que realize Rusia a favor de su pueblo se traduzca, en el nivel international, en la accin coordinada de las naciones industrializadas para dar a los pueblos subdesa- rrollados posibilidades de independencia econmica. De las relaciones diplomticas y comerciales reanudadas con Chile bajo el actual Gobierno, esperamos tambin un trato bene- ficioso para ambas naciones. Y de ninguna manera creemos que esas relaciones amistosas puedan estar condicionadas por adhe- siones polticas a determinados bloques internacionales. Por eso, rechazamos los planteamientos de quienes sostienen que, por estar ubicado Chile en la rbita occidental, no puede ni debe tener relaciones con Rusia. Asimismo, rechazamos la tesis de aquellos que afirman que nuestro pas no puede recibir la solidaridad econmica de Rusia, por no pertenecer Chile al mundo socialist. Todos ellos son extremists de Derecha o re- volucionaristas de parada, y tienen una vision pesimista del mundo actual y, con sus catastrofismos, son los mejores agents de la guerra. Convencidos como estamos del destino comn de los hom- bres, hoy saludamos al pueblo sovitico como representante de uno de los conglomerados humans que ms puede colaborar para que ese destino comn redunde en mejores das y benefi- cios para la humanidad. EL DOCUMENT INTERNATIONAL "Poltica y Espritu" publicar, de modo permanent, documents de diferente proce- dencia, que revelen de manera particularmen- te aguda el mundo en que vivimos. Tales do- cumentos no representarn necesariamente su punto de vista. Carta de Mihajlo Mihajlov al Director de "NIN" Publicamos a continuacin el texto de la carta enviada por el escritor yugoeslavo Mihajlo Mihajlov, a la Revista de Belgrado "NIN", con motivo del process a que fue sometido debido a su peticin en favor de la formacin de partidos polticos no comu- nistas en Yugoeslavia. Fue detenido y sometido a juicio. Al mismo tiempo, recibi ardientes reproches de parte de la prensa. La revista "NIN" es uno de los rganos que lo atac duramente. El escritor envi la carta que copiamos a continuacin. Ella no fue publicada. Su texto ha permanecido ignorado y es, por tanto, un document que revela de manera muy viva la situacin en Yugoeslavia. Al Director Responsable de NIN Rista Tozovic Belgrado. Seor Director de NIN: Consider mi derecho dirigirme a usted como "Seor", des- pus de que usted mismo se ha dirigido a m del mismo modo en el artculo sin firma (que significa de este modo "editorial") publicado en el nmero de ayer de su peridico. Naturalmente, no me hago la ilusin sobre la posibilidad de que usted publi- que mi carta. Estoy seguro de que recordar que hace un mes y medio envi otra carta de protest por la remocin de su car- go de Redactor en Jefe y responsible del peridico "Kolo", Saza Veres, despus de la publicacin de mi artculo "Dostoiowsky actual" en el sexto y sptimo nmeros de su revista. 6.-Poltica y... En aquel artculo "os" explicar el hertico pensamiento de que tambin el cristianismo como religion de libertad po- dra constituir la base de un adecuado ordenamiento de la so- ciedad en este pas, como asimismo la llamada "ley natural del desarrollo" sobre la que se basa la teora del socialismo "cientfico", y que esta fe en la indestructibilidad del alma in- dividual no excluye en el fondo, sino que justifica, la lucha de este pas por la "supremaca de la libertad", lucha que en cam- bio es anulada cuando la razn est privada de la fe en la in- mortalidad. He protestado contra esto, porque con un rgido procedimiento administrative fue declarada impossible la pu- blicacin de la tercera parte de mi artculo en que esta idea era desarrollada, despus de haber expuesto en la primera y segunda parte de mi studio, "Dostoiowsky actual" la crtica de la idea del progress como contenido tcnico cientfico. Na- turalmente no he intentado con la palabra cristianismo refe- rirme a una religion particular. Ud. podr recorder que yo le advert que si su peridico (despus al "Telegram" y al "Vjesnik") rehusaba interesarse en este patent caso de retorno del Zdanovismo en nuestro pas, yo me consideraba no slo libre sino obligado a dar los deta- lles de la cuestin ntegra a la prensa extranjera, facilitando los materials de prueba; pero si bien usted rehus publicar mi carta, yo no he materializado aquella advertencia. Quizs haya sido un error, mas, ahora que Yugoeslavia es el ms de- mocrtico de todos los pases socialists, slo la posibilidad de acarrear un dao a la reputacin de Yugoeslavia en el mundo me ha detenido. Pero despus de su artculo de ayer titulado "El extrao verano de Mihajlov", yo no puedo ni quiero man- tener mi silencio durante ms tiempo. Querido seor Director: su artculo me llama "Guardia blan- ca intervencionista, gospodin y representante de la Guardia Blan- ca y de los crculos anticomunistas". Seor Director responsible de NIN: Cuando se produjo la Segunda Guerra Mundial yo tena cinco aos. Cuando la guerra civil y los intervencionistas en Rusia haban terminado y cuando mis progenitores vinieron a Yugoeslavia, mi padre tenia 17 aos y mi madre siete. Mi padre estudi y se gradu en una Universidad yugoeslava, hizo su servicio military en la armada yugoeslava, particip activa- mente en la guerra de Liberacin national de Yugoeslavia y fue durante aos director de un Instituto cientfico yugoeslavo. 98 |
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