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HIDE
 Front Cover
 Title Page
 Presentacion
 I encuentro Latino Americano
 Documento final: Introduccion
 Primera parte
 Segunda parte
 Documentos anexos
 Indice














Group Title: Serie 3 Cristianos y socialismo ; 1
Title: Cristianos por el socialismo
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00087218/00001
 Material Information
Title: Cristianos por el socialismo
Series Title: Serie 3 Cristianos y socialismo
Physical Description: 45 p. : ; 20 cm.
Language: Spanish
Conference: Encuentro Latinoamericano Cristianos por el Socialismo, 1972
Publisher: Centro de Estudios y Publicaciones
Place of Publication: Lima
Publication Date: 1972
 Subjects
Subject: Church and social problems -- Congresses -- Latin America   ( lcsh )
Genre: conference publication   ( marcgt )
non-fiction   ( marcgt )
Spatial Coverage: Chile
 Record Information
Bibliographic ID: UF00087218
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 00770556

Table of Contents
    Front Cover
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    Presentacion
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    I encuentro Latino Americano
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    Documento final: Introduccion
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    Primera parte
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    Segunda parte
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    Documentos anexos
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    Indice
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Full Text




























Y ()CJAIJ,,\/






primer encuentro
latinoamericano


cristianos
por el
socialism




































Serie 3: Cristianos v Socialismo n. 1



CENTRO DE STUDIOS Y PUBLICACIONES (CEP)

Puno 387, of. 506 Apartado 6118 Lima

Mayo 1972




















PRESENTATION




Iniciamos una series de publicaciones sobre los cristianos y el socia-
lismo. La complejidad del tema nos invita a precisar nuestro punto
de partida y ubicar esta biusqueda dentro de nuestros objetivos como
centroo de reflexi6n y publicaciones al servicio de los hombres com-
prometidos en la lucha por la liberaci6n de AmBrica Latina": re-
flexi6n no puramente intellectual sino intimamente relacionada con
una pr6ctica social.

Partimos de un hecho: la creciente pr6ctica de hombres que siendo
cristianos enrumban su vida en las luchas concretas por la libera-
ci6n de nuestros pueblos. Opci6n esta que los coloca al centro de
la lucha de classes, terreno en el cual (como todo hombre que se com-
promete) se ven impelidos a definir y precisar su propia linea poli-
tica, instrumentarse cientificamente, definir formas de organizaci6n,
m6todos de trabajo, etc., esto es, a situarse consciente y racional-
mente en las reglas de juego de la lucha political con todas las im-
plicancias que esta practice tiene.





Nos situamos asi en una perspective capaz de ubicar la problemd-
Stica comin de todos los hombres que se comprometen y en conse-
cuencia tambi6n de los que entire ellos tienen la particularidad de"co-
nocer la presencia viva del Sefior en la historic" y que no estdn por
este hecho eximidos del realismo y la bisqueda de eficacia. Des-
de el interior de una vida que se compromete con otros en una tarea
colectiva de liberaci6n es que podemos extraer y reflexionar sobre
las tensions en las que su propia fe se ve implicada, las interpela-
clones a las cuales los hombres y comunidades de fe tienen que res-
ponder; que los Ilevan en ultima instancia a plantearse el sentido
de su fe, ante las urgencias del moment present, y las formas en
que esta misma fe debe ser dada a conocer.

Dar cuenta de su fe desde el interior de una prdctica nos abre a una
problem6tica con dos vertientes que vienen de un mismo punto de
.partida, es decir, de un mismo hombre que se compromete con to-
do lo que 61 es. Esto significa que cuando intentamos abordar y
analizar la problemdtica de los cristianos de nuestro continent en
las luchas por el socialismo, esas dos vertientes, fe y opci6n poli-
tica no podrdn separarse: tendremos que situar las tensions de
estos hombres concretos en el context de sus opciones ideol6gicas
y su practice political.

Esta tem6tica y esta perspective es, lo sabemos, sumamente amplia,
s6lo podremos avanzar en ella si recibimos el aporte de todos' los
que en una forma u otra estan vitalmente interesados en ella.




C.E.P.












I ENCUENTRO LATINOAMERICANO


"CRISTIANOS POR EL SOGIALISMO"







Del 23 al 30 de abril de 1972 se celebr6 en Santiago de Chile el I En-
cuentro latinoamericano de "Cristianos por el Socialismo", con mds
de 400 participants representando diversos grupos de sacerdotes
y laicos de los distintos pauses. Unidos en la afirmaci6n de una fe
cristiana encarnada en la America Latina actual, quisieron examiner
las exigencias de esa fe, y en particular, ver como las aspiraciones
de los hombres del continent se orientan cada vez mas hacia una
concepci6n socialist de la sociedad: opci6n que, de part de los
cristianos, se estd tomando en confrontaci6n con el mensaje evang6-
lico y su Ilamado a una fraternidad y justicia verdaderas.

Publicamos en este folleto: el Documento final del Encuentro; los
discursos inaugurales del P. Gonzalo Arroyo (Chile), uno de los orga-
nizadores del Encuentro, y de Mons. Sergio Mdndez Arceo, obispo de
Cuernavaca (M6xico); y el resume de una entrevista del P. Giulio
Girardi (te6logo italiano) con el Cardenal-Arzobispo de Santiago.




































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DOCUMENT FINAL




INTRODUCTION


Mds de 400 cristianos de todas los paises de America Latina (lai-
cos, pastores, sacerdotes y religiosas) mas algunos observadores
de Estados Unidos, Qubbec y Europa, nos hemos reunido aquf en
Santiago. Hemos querido reflexionar, a la luz de nuestra fe comin
y teniendo present la injusticia que penetra las estructuras socio-
econ6micas de nuestro continent, acerca de lo que debemos y po-
demos hacer en el moment hist6rico que vivimos y-en las circuns-
tancias concretas que nos rodean. Queremos identificarnos clara-
mente cbmo cristianos que a partir del process de liberaci6n que
viven nuestros pueblos latinoamericanos y de nuestro compromise
prcctico y real en la construcci6n de una sociedad socialist, pensa-
mos nuestra fe y revisamos nuestra actitud de amor a los oprimidos.
La inmensa mayoria de nosotros trabaja con obreros, campesinos,
desocupados, que viven dolorosamente su vida de miseria, de frus-
taci6n constant, de postergaci6n econ6mica, social, cultural y po-
litica. Es much lo que tenemosque hacer, hacerlo con ellos y ur-
gentemente.

Nos hemos reunido en Santiago, al mismo tiempo que se celebra la
tercera reunion mundial de la UNCTAD, foro en que se debate un
problema que se va haciendo cada dia mas agudo. Un sector rela-
tivamente pequeio de la Humanidad, progress y se enriquece cada
vez mas a costa de la opresi6n de dos tercios de la poblaci6n hu-
mana. Y lo que mas hiere la conciencia de los pueblos explotados





es ver que su precaria economfa no es sino la consecuencia de la
riquoza y el bienestar creciente de las grandes potencias. Nues-
tra pobreza es la otra cara del enriquecimiento de las classes explo-
tadoras internacionales.
iC6mo enfrentar esta indiscutible injusticia? Por lo menos una, co-
sa es clara: los pueblos dominados por el calitalismo imperialista
deben unirse para romper con la situaci6n de opresi6n y de despojo
a la que estan sometidos. Pero esta uni6n que parece tan 16gica,
no es algo f6cil ya que la dependencia externa favorece la desu-
ni6n; desuni6n que, por otra part, es fomentada, clara o sutilmen-
te por,el imperialismo. Por eso, al reunirnos aqui, cristianos de to-
dos los paises de A. L. queremos, frente a la reunion mundial de la
UNCTAD, hacer un Ilamado a las:clases sociales explotadas y a. los
pauses dominados a unirse para defender sus derechos y no para
mendigar una ayuda.
Las estructuras econ6micas y sociales de nuestros paises latinoa-
mericanos estan cimentadas en la opresi6n y la injusticia consecuen-
cia de una situaci6n de capitalism dependiente de los grandes cen-
tros de poder. Al interior de cada uno de nuestros paises, peque-
fias minorias c6mplices y servidoras del capitalism international
mantienen, por todos los medios posibles, una situaci6n creada pa-
ra su propio beneficio. Esta injusticia structural es, de hecho,
violencia, abierta o disfrazada.
Los que secularmente han explotado y quieren seguir explotando a
los mas d6biles ejercen de hecho una violencia contra 6stos. Esta
violencia se oculta muchas veces en un falso orden y falsa legali-
dad pero no por eso es menos violencia o injusticia. Esto no es nu-
mano y, por lo mismo, no es cristiano.
Pero no basta diagnosticar estos hechos. Con su ejemplo, Cristo
nos enseni6 a vivir lo que anunciaba. Cristo predict la hermandad
humana y el amor que debe configurar todas las estructuras socia-
les, pero, sobre todo, vivi6 su mensaje de liberaci6n hasta las ulti-
mas consecuencias. Fue condenado a muerte. Los poderosos de
su pueblo vieron en su mensaje de liberaci6n, y en el amor efecti-
vo del que dio testimonio, un serio peligro a sus intereses econ6-





micos, sociales, religiosos y politicos. El Espiritu de Cristo resuci-
tado est6 hoy tan activamente como siempre, impulsando la Histo-
ria, mostrandose en la solidaridad, en la entrega desinteresada de
los que luchan por la libertad, en un verdadero amor a sus herma-
nos oprimidos.

Las estructuras de nuestra sociedad deben ser transformadas des-
de la rafz. Hoy mas que nunca urge hacerlo porque los usufructua-
rios del orden injusto en que vivimos, defienden agresivamente sus
intereses de clase y se valen de todos los medios -propaganda,
sutiles formas de dominaci6n de la conciencia popular, defense de
una legalidad discriminatoria, dictadura si es necesario, represi6n
muchas veces- para impedir que se opere una transformaci6n re-
volucionaria. S61o mediante el acceso al poder econ6mico y poli-
tico, podr6 la clase hoy explotada, construir una sociedad cualitati-
vamente distinta, una sociedad socialist, sin opresores ni oprimi-
dos, en que se d6 a todos las mismas posibilidades de realizaci6n
humana.

El process revolucionario en Am6rica Latina estd en pleno curso. Son
muchos los cristianos que se han comprometido en 61, pero son mas
los que, press de inercias mentales y de categories impregnadas
por la ideologia burguesa, lo ven con temor e insisted en transitar
por imposibles caminos reformistas y modernizantes. El process
latinoamericano es un proceso inico y global. Los cristianos no te-
nemos y no queremos tener un camino politico propio que ofrecer.
l.a comprensi6n de este caracter inico y global hace compaferos y
une en una tarea com6n a todos aquellos que se comprometen en la
lucha revolucionaria.

Nuestro compromise revolucionario nos ha hecho redescubrir la sig-
nificaci6n de la obra liberadora de Cristo. Ella da a la Historia hu-
mana su unidad profunda y nos permit comprender el sentido de
la liberaci6n political, al situarla en un context m6s amplio y radical.
La liberaci6n de Cristo se da necesariamente en hechos hist6ricos
liberadores pero no se reduce a ellos; seiala sus limits, pero sobre
todo, los Ileva a su pleno cumplimiento. Los que operan una reduc-





ci6n de la obra de Cristo son m6s bien aquellos que quieren sacarla
de donde unos hombres y unas classes sociales luchan por liberarse
de la opresi6n a que los tienen sometidos otros hombres y classes so-
ciales; son aquellos que no quieren ver que la liberaci6n de Cristo
es una liberaci6n radical de toda forma de alienaci6n.

Al comprometernos en la construcci6n del socialismo, lo hacemos
porque, objetivamente, fundados en la experiencia hist6rica y tra-
tando de analizar en forma rigurosa y cientifica los hechos, conclui-
mos que es la unica manera eficaz de combatir el imperialismo y de
romper nuestra situaci6n de dependencia.

La construcci6n del socialismo no se hace con vagas denuncias o Ila-
madas a la buena voluntad, sino que supone un analisis que permit
revelar los mecanismos que mueven realmente a la sociedad, un
analisis que haga patente la opresi6n y sea capaz de desenmascarar
y Ilamar por sus nombres a los que oprimen abierta o sutilmente a la
clase trabajadora; supone ante todo, una participaci6n en la lucha
q ue opone la clase explotada a sus opresores. La caridad efectiva
no puede acallar esta lucha que desencadenan los que, por defender
o acrecentar sus privilegios, explotan al pueblo.

Si hacemos piblicas nuestras reflexiones es porque creemos que
pueden ayudar a que otros cristianos y hombres de buena voluntad,
reflexionen tambi6n con nosotros y se decidan a buscar el camino
para transformar radicalmente las estructuras imperantes en nues-
tro continent.






PRIMERA PART


1.- LA REALIDAD LATINOAMERICANA: UN DESAFIO PARA LOS.
CRISTIANOS

1.1. La situaci6n socio-econ6mica, political y cultural de los pue-
blos latinoamericanos desafia nuestra conciencia cristiana. El
desempleo, la desnutrici6n, el alcoholism, la mortalidad in-
fantil, el analfabetismo, la prostituci6n, las desigualdades siem-
pre crecientes entire ricos y pobres, la discriminaci6n racial y
cultural, la explotaci6n, etc., son hechos que configuran una
situaci6n de violencia institucionalizada en Am6rica Latina.

1.2. Constatamos, en primer lugar, que esa realidad no es el fruto
inevitable de una insuficiencia de la naturaleza y much menos
de un "destino" inexorable ni de un "dios" implacable ajeno al
drama human. Por el contrario, es el fruto de un process de-
terminado por la voluntad de los hombres.

1.3. Esa "voluntad" es la de una minoria de privilegiados que han
hecho possible la construcci6n y el mantenimiento de una so-
ciedad injusta, la sociedad capitalist, basada en la explota-
ci6n, el lucro y la competencia...

1.4. Esta sociedad injusta tiene su fundamento objetivo en las re-
laciones capitalistas de producci6n que general, necesaria-
mente, una socledad clasista.

1.5. El capitalismo colonialista o neo-colonialista como estructura
econ6mica conforma la realidad de los pauses latinoamerica-
nos. En su fase superior esta conformaci6n capitalist con-
duce al imperialismo y sub-imperialismo que actia a trav6s
de midltiples mecanismos, como pgresiones militares y econo-
micas, alianzas de gobiernos represivos, empresas multinacio-
nales, dominaci6n cultural, presencia de la CIA, el Departa-
mento de Estado, etc.





1.6. Al interior de cada pais el imperialismo actia en complicidad
con las capas dominantes dependientes o burguesia national.
Capas dominantes que aparecen en alianza con la Iglesia insti-
tucional,.

1.7. Uno de los l6timos recursos del imperialismo son las dictadu-
ras y regimenes de tipo fascista que general la represi6n, la
torturea, la persecuci6n, los crimenes politicos, etc.

1.8, La, lucha desesperada del imperialismo produce bloqueos eco-
,' n6micos a los:paises que han optado por el socialism. Tal es
el caso de Cuba y Chile.

1,9. El imperialismo busca desunir al pueblo oponiendo a cristia-
nos y marxistas con la intenci6n de paralizar el process revo-
lucionario de Amdrica Latina.

1.10. Falsos models de crecimiento econ6mico realizados a costa
de la clase trabajadora, obreros, y campesinos, pretenden dis-
traer al pueblo de las verdaderas metas globales de la revo-
Sluci6n (ejemplo. promoci6n del modelo de desarrollo de Bra-
; sil y MIV xico).,

1.11. Las fuerzas imperialistas y las classes dominantes nacionales
: 'imponen por todos:los medios de comunicaci6n y educaci6n
:vun tipo de cultural dependiente. Esta cultural justifica y encu-
bre la situaci6n de dominaci6n.. Forma, adem6s, un tipo de
hombre resignado en su alienaci6n. Estimula, asi mismo, a los
Soprimidos a ser patrons y explotadores de los demas.

1.12. El process hist6rico de la sociedad clasista y la dominaci6i
imperialist desemboca fatalmente en un necesario enfrenta-
S'miento de cases. A pesar de ser un hecho cada dia mas evi-
:dente, este enfrentamiento es negado por los opresores. Las
: mass explotadas por su parte, lo descubren y asumen pro-
gresivamente con una nueva conciencia: revolucionaria.





1.13. A trav6s de la creciente agudizaci6n de la lucha de classes se
hace claro que hoy dia en America Latina existen s6lo dos al-
ternativas posibles: capitalism dependiente y subdesarrolla-
do o socialismo. Por otro lado, al interior mismo de los dife-
rentes paises se manifiesta el fracaso hist6rico y la imposi-
bilidad de posiciones intermedias entire el capitalism y el
socialismo, asi como de todo tipo de reformismo.

1.14' Ciertos movimientos nacionalistas de izquierda tienen impor-
tancia revolucionaria, pero se manifiestan insuficientes si no
conducen al socialismo en el marco del actual process de li-
beraci6n latinoamericana.

1.15. La posici6n actual de todos los hombres del continent, y por
ende, de los cristianos, consciente o inconscientemente estd
determinada por la dindmica hist6rica de la lucha de classes en
el process de liberaci6n.

1.16. Los cristianos comprometidos con el process revolucionario
reconocen el fracaso final del tercerismo social cristiano y pro-
curan insertarse en la Onica historic de liberaci6n del conti-
nente.

1.17. La agudizaci6n de la lucha de classes significa una nueva eta-
pa de la lucha ideol6gica political y excluye toda forma de pre-
sunta neutralidad o apoliticismo. Esta agudizaci6n de la lu-
cha da al process revolucionario de America Latina su ver-
dadera dimension de totalidad.

1.18. Del andlisis cientifico y del compromise revolucionario con la
lucha de los explotados surgeon necesariamente los elements
reales de la situaci6n: relaciones de producci6n, apropiaci6n
capitalist de la plusvalia, lucha de classes, lucha ideol6gica,
etc.

1.19. En este sentido, la revoluci6n cubana y el process hacia el so-





cialismo en Chile plantean un retorno a las fuentes del marxis-
.mo y una critical al dogmatismo marxista traditional.

1,20. El pueblo, a trav6s de todos los elements eficaces de andli-
sis, que proporciona sobre todo el marxismo, estd tomando
..; :conciencia de la necesidad de ponerse en marcha:hacia.la ver-
dadera toma del poder por la clase trabajadora. .S6lo esto ha-
rd possible la construcci6n de un autentico socialism, Onica
forma hasta el present de lograr una liberaci6n total.

2. -INTENTOS DE LIBERATION EN AMERICA LATINA.

2.1. En Am6rica Latina se gesta un comOn process de liberaci6n,
en la linea de Bolivar, San Martin, O'Higgins, Hidalgo,. Jos6
Marti, Sandino, Camilo Torres, el- Che Guevara, N6stor Paz y
.. otros. Se trata de una: segunda lucha por la independencia,
donde se unen las fuerzas revolucionarias de un continent
que tiene en comin un pasado de colonizaci6n y un present
Sde explotaci6n y miseria.

2.2.., El capitalism dependienteque rige en America Latina genera
necesariamente las classes trabajadoras, obreras y campesi-
nas. Estas classes constituyen, en cuanto tales, la base social
objetivamente revolucionaria y plantean, por otra parte, una ur-
..gente tarea de politizaci6n, a fin de que adquieran progresiva-
mente el poder de destruir el sistema capitalist sustituyen-
Sdolo por una sociedad mas just y fraternal.

2.3. Numerosos intentos de liberaci6n, especialmente despu6s de
la revoluci6n cubana, ,se notan en todo el continent y asumen
formas similares en cuanto a la ruptura con la dependencia y
la lucha antlimperialista. Adquieren, segOn la diversidad de
S las naciones, formas varias y.diversas. ,: :.

2.4. Los numerosos intentos de liberaci6n que despuntan en los
S:distintos paises tienden a unificarse,.por .encima de las dife-





rencias tdcticas. Se constata la aspiraci6n de una nueva es-
trategia de sumar fuerzas revolucionarias en un intent com~n
de liberaci6n.

2.5. El process revolucionario urge la superaci6n de divisions
est6riles entire distintos grupos de la izquierda de Am6rica La-
tina, divisions que son fomentadas y aprovechadas por el im-
perialismo.

2.6. Los cristianos, urgidos por el Espiritu del Evangelio, se van
integrando, sin m6s derechos y deberes que cualquier revolu-
cionario, a los grupos y partidos proletarios. Los cristianos
comprometidos con el socialismo reconocen en el proletariado
national y continental la vanguardia del process de liberaci6n
de America Latina.

2.7. La creciente movilizaci6n popular plantea nuevas exigencias,
como la superaci6n del sectarismo, el burocratismo, el abur-
guesamiento, la corrupci6n de los lideres. etc.

3.-LOS CRISTIANOS Y EL PROCESS DE LIBERATION DE AMERICA
LATINA.

3.1. Algunos cristianos van tomando conciencia de que la realidad
cristiana (instituci6n, teologias, conciencia) no est6 afuera
del enfrentamiento entire explotados y explotadores. Por el
contrario, estd marcada por el colonialismo y es, en muchos ca-
sos, objetivamente aliada del capitalism dependiente.

3.2. Cada vez se constata con mayor intensidad el impact que
estd teniendo en todo el continent el hecho de que grupos de
cristianos, consecuentes con su fe, asuman en forma crecien-
te un compromise revolucionario decidido junto al pueblo.

3.3. A su vez se nota un interns creciente en grupos cristianos y
no cristianos, por analizar y tener en cuenta el impact socio-
16gico que el cristianismo ha tenido y tiene, negative y posi-





S.tivamente, en,la configuraci6n social del continent latlnoame-
ricano.

3.4. Grupos cada vez mas amplios de cristlanos descubren la vi-
., gencia'hist6rica de su fe a partir de su acci6n political en la
construcci6n del socialism y la liberaci6n de los oprimidos
del continent. La fe cristiana se manifiesta asi con una nue-
va vigencia liberadora y crftica.

3.5. La praxis junto al proletariado destruye en los cristianos, blo-
,, queos ,ticos- afectivos para comprometerse en la lucha de cla-
ses. Estos bloqueos constituyen por su peso hist6rico un as-
pecto important especialmente de la revoluci6n cultural.

3.6. Sacerdotes y pastores en un compromise creciente con los
pobres, los oprimidos y la clase trabajadora, iluminados
S-por un nuevo tipo de reflexi6n teol6gica, descubren nuevas
: dimensions de su misi6n especffica. Este mismo compro-
miso los Ilevaa a sumir una responsabilidad political, necesa-
ria para hacer efectivo el amor a los oprimidos exigido por el
Evangelio y los reubica en la vertiente prof6tica inserta en el
process de la Revelaci6n. Nucleados a veces en movimien-
tos y organizaciones propias constituyen un aporte positive al
process latinoamericano de liberaci6n.

3 '7. Crece la conciencia de una alianza estrategica de los cristia-
nos revolucionarios con los marxistas en el process de libera-
ci6n del continent. Alianza estratdgica que supera alianzas
tdcticas u oportunistas de corto plazo. Alianza estrat6gica que
significa un caminar siempre juntos en una acci6n political co-
m6n hacia un mismo proyecto hist6rico de liberaci6n total.
Esfa identificaci6n hist6rica en la acci6n political no significa
para los cristianos un abandon de su fe, por el contrario, di-
namiza su esperanza en el future de Cristo.





SEGUNDA PARTE

1.-Algunos aspects de nuestro compromise revolucionario

1.1. El compromise revolucionario implica un proyecto hist6rico.
global de transformaci6n de la sociedad. No basta la genero-
sidad ni la buena voluntad. La acci6n political exige un andli-
sis cientifico de la realidad, credndose entire la acci6n y el
analisis una constant interrelaci6n. Este andlisis posee una
racionalidad cientifica propia, distinta cualitativamente de la
racionalidad de las ciencias sociales burguesas.

1.2. La estructura social de nuestros pauses esta basada sobre re--
laciones de producci6n (predominantemente capitalistas y de-
pendientes del capitalism mundial) fundadas en la explota-
ci6n de los trabajadores. El reconocimiento de la lucha de
classes como hecho fundamental nos permit Ilegar a una in-
terpretaci6n global de las estructuras de Am6rica Latina. La
pr6ctica revolucionaria descubre que toda interpretaci6n ob-
jetiva y cientifica debe acudir al andlisis de classes como cla-
ve de interpretaci6n.

1.3. El socialismo se present como la inica alternative acepta-
ble para la superaci6n de la sociedad clasista. En efecto, las
classes son el reflejo de la base econ6mica que en la sociedad
capitalist divide antag6nicamente a los poseedores del ca-
pital de los asalariados. Estos deben trabajar para los pri-
meros y son asi objeto de explotaci6n. S61o sustituyendo la
propiedad privada por la propiedad social de los medios de
producci6n, se crean condiciones objetivas para una supre-
si6n del antagonismo de classes.

1.4. La toma del poder que conduce a la construcci6n del socia-
lismo exige la teoria critica de la sociedad capitalist. Esta
teoria, hacienda patentes las contradicciones de la sociedad
latinoamericana, descubre la objetiva potencialidad revolucio-





naria de las classes trabajadoras. Estas, al mismo tiempo que
explotadas por el sistema, poseen la capacidad de transfor-
marlo.

1.5. Para Ilegar al socialismo se require no s6lo una teoria critical,
sino tambi6n una practice revolucionaria del proletariado. Esto
implica un cambio de conciencia; es decir, superaci6n de la
distancia actual entire la realidad social y la conciencia de los
trabajadores. Este cambio exige denuncia y desenmascara-
miento de las mistificaciones ideol6gicas de la burguesfa. Asi
el pueblo identifica las causes estructurales de su miseria y
concibe la posibilidad de suprimirlas. Pero el cambio de con-
ciencia require al mismo tiempo partidos y organismos popu-
lares y una estrategia que conduzca a la toma del poder.

1.6. La construcci6n del socialismo es un process creador refiido
con todo esquematismo dogmdtico y con toda posici6n acri-
tica. El socialismo no es un conjunto de dogmas ahist6ricos
sino una teoria critical, en constant desarrollo, de las condi-
clones de explotaci6n, y una pr6ctica revolucionaria, que pa-
sando por la toma del poder politico por parte de las masas
explotadas, conduzca a la apropiaci6n social de los medios de
producci6n y financiamiento, y a una planificaci6n econ6mica
global y racional.

1.7. El inadecuado reconocimiento de la racionalidad propia de la lu-
cha de classes ha conducido a muchos cristianos a una defec-
tuosa inserci6n political. Desconociendo los mecanismos es-
tructurales de la sociedad y los aportes necesarios de una teo-
ria cientifica quieren deducir lo politico de una cierta concep-
ci6n humanistica ("dignidad de la persona humana", "libertad",
etc.) con la consiguiente ingenuidad political, activismo y vo-
luntarismo.





2.--Cristianismo y lucha ideol6gica


2.1. La lucha de classes no se reduce al nivel socio-econ6mico, se
extiende tambidn al campo ideol6gico. La clase dominant
genera una series de justificaciones ideol6gicas que impiden
el reconocimiento de esa lucha. La ideologia de las classes
dominantes, popularizada por los medios de comunicaci6n y
de educaci6n, produce una falsa conciencia en la clase domi-
nada que frena la acci6n revolucionaria.

2.2. Por esto la acci6n revolucionaria valoriza la lucha ideol6gica
como element esencial. Su prop6sito es la liberaci6n de la
conciencia de los oprimidos.

2.3. La ideologia dominant asume ciertos elements cristianos
que la refuerzan y los difunde en vastos sectors de la poblaci6n
latinoamericana. Por otro lado, la ideologia dominant pe-
netra en cierta media la expresi6n de la fe cristiana, en par-
ticular la doctrine social cristiana, la teologia, las organizacio-
nes de la Iglesia. La lucha ideol6gica tiene como una de sus
tareas centrales la identificaci6n y el desenmascaramiento de
justificaciones ideol6gicas supuestamente cristianas.

2.4. La profundidad de la fe que profesamos, como don gratuito de
Cristo, nos exige ser critics con el uso ideol6gico, a veces
sutil e inconsciente, que de ella se hace. El desenmascara-
miento del uso interesado y empobrecedor de la fe cristiana
es una exigencia evangdlica.. Requiere sin embargo, un instru-
mental cientifico adecuado y un compromise con los pobres,
los oprimidos y la clase trabajadora. No se trata de instru-
mentalizar la fe para otros fines politicos, sino por el contra-
rio devolverle su dimension evang6lica originaria. En nuestro
continent latinoamericano esta tarea es urgente, pues el uso
ideol6gico que se hace de la fe paraliza su fuerza evangelica
liberadora, decisive para el moment present.





2.5. La cultural dominant impone una imagen del hombre como la
de un ser Ilamado a aceptar un sistema ya constituido que se
le present como el orden objetivo, que se fundaria en la na-
turaleza humana y que se expresaria en leyes y derechos na-
turales. Las desigualdades y dependencias, la division del tra-
bajo, la separaci6n entire el pueblo y poder, se presentan co-
mo necesidades naturales de la sociedad. Con esto se oculta
la fundamentaci6n de estas relaciones en el propio sistema
capitalist y se socava la perspective de un cambio global y
radical.

2.6. La cultural dominant impone una concepci6n individualista del
hombre, un hombre con capacidades, tareas y destinos exclu-
sivamente individuals. Esta cultural se present en sus va-
rias formas de liberalism, humanismo y personalismo, como
la defensora de la libertad de la persona, de la libertad indivi-
dual, de la propiedad privada, de la libre competencia, del
amor reducido a lo interpersonal, etc. Con esto encubre los
aspects estructurales de las relaciones sociales y de las con-
tradicciones que el sistema engendra.

2.7. La cultural del sistema impone una idea "espiritualista" del
hombre explicando -su comportamiento y su historic como si
estuvieran fundadas principalmente en las ideas y en las acti-
tudes morales; como si los males del mundo se fundaran s6lo
en desviaciones ideol6gicas o morales de tipo puramente in-
dividual. Sin negar la creatividad y el valor moral de la per-
sona, creemos que la cultural dominant del sistema aleja la
atenci6n de un studio cientifico de los mecanismos econ6-
micos y sociales que rigen fundamentalmente la march de la
historic; oculta el papel fundamental de las estructuras en la
opresi6n de los hombres y de los pueblos; oculta el impact
fundamental de lo econ6mico en particular de las relaciones
de clase, sobre la vida political, cultural y religiosa. Asi des-
carta la idea de buscar un cambio pasando por la transforma-
ci6n del sistema econ6mico.






2.8. La cultural dominant, usando el Evangelio en forma parcial y
deformada, impone una idea pacifista de la sociedad descri-
biendo las diversidades, las dependencias, la division del tra-
bajo, los privilegios, como formas de pluralismos y de comple-
mentariedad exigidas por el orden y el bien com6n. Propugna,
por lo tanto, la "colaboraci6n" y el "dialogo" entire las classes
y los pueblos. Con esto se encubre el caracter conflictivo de
las relaciones entire las classes y entire los pueblos y de todo
autintico process de liberaci6n; se encubre la violencia ins-
titucionalizada del sistema y se reserve la apelaci6n de vio-
lencia a la lucha contra la clase dominant y a la lucha revo-
lucionaria. Con esto en definitive se retarda una aut6ntica
comuni6n entire los hombres.

2.9. El fundamento de los bloqueos de la mayoria de los hombres
frente a la lucha de classes es la misma lucha de classes. Esta
es tanto m6s eficaz para los opresores cuanto mas Ilega a
obrar sin que los oprimidos noten su influjo y sus mecanismos.

2.10. La alianza entire el cristianismo y las classes dominantes expli-
ca en gran media las formas hist6ricas que toma la concien-
cia cristiana. Por lo tanto, es necesario que una decidida to-
ma de posici6n de los cristianos al lado de los explotados
quiebre esa alianza y, pasando por la verificaci6n de la praxis,
permit reencontrar un cristianismo renovado que rescate crea-
tivamente, en un esfuerzo de fidelidad evang6lica, el caracter
conflictive y revolucionario de su inspiraci6n originaria.

3.- LA FE EN EL COMPROMISE REVOLUCIONARIO

3.1. Uno de los descubrimientos mas importantes de muchos cris-
tianos de hoy es la convergencia entire la radicalidad de su fe
y la radicalidad de su compromise politico. La radicalidad del
amor cristiano y su exigencia de eficacia impulsa a reconocer
la racionalidad propia de lo politico y a aceptar con toda co-
herencia las implicancias mutuas de la acci6n revolucionaria
y del andlisis cientifico de la realidad hist6rica.





3.2. Esta vivencia de la fe en el coraz6n mismo de la praxis revo-
lucionaria da lugar a una fecunda interacci6n. La fe cristiana
S, se convierte en fermento revolucionario critic y dindmico.
La fe agudiza la exigencia de que la lucha de classes se enca-
mine decididamente a la liberaci6n de todos los hombres, en
particular de aquellos que sufren las formas mas agudas de
opresi6n; y acentia la orientaci6n hacia una transformaci6n
global de la sociedad y no s6lo de las estructuras econ6micas.
La fe da asi su contribuci6n, en y por los cristianos compro-
metidos, a la construcci6n de una sociedad cualitativamente
distinta y al surgimiento del hombre nuevo. La especificidad
del aporte cristiano no debe ser pensada como algo anterior
a la praxis revolucionaria que el cristiano traeria ya hecho al
Ilegar a la revoluci6n. Lo que sucede es que en el curso de
su experiencia revolucionaria la fe se revela como creadora
de nuevos aportes que 61 ni nadie habria podido prever desde
afuera del process.


3.3. Pero el compromise revolucionario tiene tambi6n una funci6n
critica y dinamizadora respect de la fe cristiana. Critica de
sus complicidades hist6ricas, abiertas o sutiles con la cultural
dominant. Dinamizadora en tanto que obliga a la vivencia
de la fe cristiana a tomar caminos in6ditos e inesperados. Los
cristianos comprometidos con el process de liberaci6n tienen,
en efecto, la experiencia viva de que las exigencias de la
praxis revolucionaria, los cambios de mentalidad y la discipil-
na que 6sta implica, les hacen reencontrar los temas centra-
les del mensaje evang6lico, liberados ya de enmascaramien-
tos ideol6gicos.

3.4. El context real de la vivencia de la fe es hoy la historic de
la opresi6n y de la lucha liberadora contra ella. Pero para s -
tuarse en ese context vital es necesaria la participaci6n efec-
tiva en el process de liberaci6n, mediante la incorporaci6n en
organizaciones y partidos que sean aut6nticos instruments de
lucha de la clase trabajadora.





3.5. El cristiano comprometido en la praxis revolucionaria descubre
la fuerza liberadora del amor de Dios, de la muerte y resurrec-
ci6n de Cristo. Descubre que su fe no es la aceptaci6n de
un mundo ya hecho y de una historic predeterminada, sino que
su fe es existencia creadora de un mundo nuevo y solidario
e iniciativa hist6rica fecundada por la esperanza cristiana.
3.6. En el compromise revolucionario el cristiano aprende a vivir y
a pensar en t6rminos conflictuales e hist6ricos. Descubre
que el amor transformador se vive en el antagonism y el en-
frentamiento, y que lo definitive se acoge y se construye en
la historic. El cristiano comienza a comprender asi que en la
brega por una sociedad distinta no hay neutralidad possible y
que la unidad de la humanidad de mafana se construye en las
luchas de hoy. Descubre, finalmente, que la unidad de la Igle-
sia pasa por la unidad de la humanidad, y que por lo tanto la
lucha revolucionaria, que revela la aparente unidad de la Igle-
sia de hoy, prepare la verdadera unidad de la Iglesia de ma-
fiana.

3.7. La reflexi6n sobre la fe deja de ser una especulaci6n fuera
del compromise en la historic. Se reconoce la praxis revolu-
cionaria como matriz generadora de una nueva creatividad teo-
16gica. El pensamiento teol6gico se transform asi en una
reflexi6n critical en y sobre la praxis liberadora, en confron-
taci6n permanent con las exigencias evang6licas.

La reflexi6n teol6gica asume como requisite indispensable pa-
ra el cumplimiento de su tarea el instrumental socio analitico
adecuado para captar criticamente la conflictividad de la rea-
lidad hist6rica.

3.8. Esto conduce, en un espiritu de fe aut6ntica, a una nueva lec-
tura de la Biblia y la tradici6n cristiana, que replantee los con-
ceptos y simbolos b6sicos del cristianismo de manera tal que
no traben a los cristianos en su compromise con el process
revolucionario, sino que por el contrario los ayuden a asumir-
lo creadoramente.










CONCLUSION


Al separarnos de este encuentro regresamos a nuestras tareas con
un:renovado espiritu de compromise y hacemos nuestras las conoci-
das palabras del Che Guevara y que en estos dias de alg6n modo
hemos puesto en practice: "Los cristianos deben optar definitivamen-
te por la revoluci6n y muy en especial en nuestro continent, donde
es tan important la fe cristiana en la masa popular; pero los cris-
tianos no pueden pretender, en la lucha revolucionaria, imponer sus
propios dogmas, ni hacer proselitismo para sus iglesias; deben venir
sin la pretensi6n de evangelizar a los marxistas y sin la cobardia de
ocultar su fe para asimilarse a ellos".

"Cuando los cristianos se atrevan a dar un testimonio revoluciona-
rio integral, la revoluci6n latinoamericana sera invencible, ya que
hasta ahora los cristianos han permitido que su doctrine sea instru-
mentalizada por los reaccionarios".



Santiago, 30 de abril de 1972





DOCUMENTS ANEXOS


DISCURSO INAUGURAL
DEL PADRE GONZALO ARROYO



Tengo el honor de saludar, a nombre de la comisi6n organizadora y
de la comisi6n chilena, a los delegados a este Primer Encuentro La-
tinoamericano de Cristianos por el Socialismo que vienen de 26 pai-
ses de Am6rica Latina, Am6rica del Norte, Europa Occidental y Orien-
tal, a las distinguidas personalidades del mundo de la Iglesia, del tra-
bajo y de la political que nos acompafian, y al pdblico cristiano de
Santiago que en forma masiva y, por lo tanto, significativa ha que-
rido hacerse present en este local sindical para manifestar su so-
lidaridad con la realizaci6n de este event que, sin duda, tendr6 im-
portancia en la vida de las Iglesias y en el compromise future de los
cristianos, en las tareas de construir una nueva sociedad socialist
en nuestro continent.

jCu6l es el sentido de este Encuentro, que en un diario de la dere-
cha se calific6 de "extrafia reuni6n"? Quizas convenga hacer breve-
mente su historic y ver c6mo se original esta iniciativa. En Abril de
1971 se reinen unos 80 sacerdotes que trabajan o viven con sectors
populares en Santiago y en provincias y que habian percibido la es-
peranza desarrollada en el pueblo con el triunfo de la Unidad Popular.
Su declaraci6n pOblica es un advance en la lucha ideol6gica. Atacan
la propiedad privada y el sistema capitalist y manifiestan su compro-
miso con la clase trabajadora. La fe en Jesucristo, la solidaridad con
los explotados y el andlisis cientifico del capitalism dependiente de
Chile, los Ileva a postular el socialismo. Los '80' han ido creciendo,
formando grupos en distintas zonas del pais. Han ingresado religio-
sas y pastores evang6licos. Han constituido un "Secretariado de
Cristianos por el Socialismo" que provee documents, un intercam-





bio de experiencias y una coordinaci6n de los grupos de base. Todo
esta hecho con erogaciones voluntarias y con la ayuda sacrificada
de muchos de sus miembros. La vinculaci6n del Secretariado con
grupos de otros paises, dio como fruto el proyecto de un Encuentro
Latinoamericano que hoy se hace realidad.

El objetivo de este Encuentro surge de la necesidad de detenerse un
instant en la acci6n revolucionaria de los cristianos que, en muchos
casos, peligra tornarse en mero activismo, para intercambiar experien-
cias, reflexionar teol6gicamente, darse apoyo mutuo y coordinar una
acci6n comprometida que gane en eficacia, junto a trabajadores, obre-
ros, campesinos, estudiantes. Indudablemente esta necesidad era
sentida en America Latina, a juzgar por la presencia aqui de mas de
200 delegados extranjeros que, desde los diversos paises del conti-
nente han venido, hacienda inmensos sacrificios para costearse su
viaje.

Hay quienes piensan que esta es una reuni6n political mas y que los
sacerdotes y pastores estarian traicionando su misi6n apost6lica.
Resulta aqui innecesario decirlo, que si este fuese un encuentro po-
litico para propagar una determinada ideologia, hay caminos much
mas eficaces para hacerlo, por ejemplo, invitar en lugar de sacerdo-
tes, religiosos, pastores y obispos, a representantes de partidos po-
Ifticos del continent. Los organizadores del Encuentro negamos que
el objetivo sea hacer una reunion political, aunque tampoco descono-
cemos el hecho de que si un grupo de cristianos tan significativo
se refne para reflexionar sobre la situaci6n injusta de America Lati-
na, la liberaci6n de los oprimidos, el comportamiento de los cristia-
nos en la lucha political y la incidencia de la fe en este process, esa
acci6n de reunirse tiene y tendr6, sin duda, una inevitable repercu-
si6n sobre la conciencia de los cristianos del continent, una reper-
cusi6n political por lo tanto, como tambi6n la tuvo en grado mayor
ain la Conferencia Episcopal de Medellin. Es indudable que si este
-Encuentro es politico, en ese sentido -y queremos que asi lo sea-
esto no implica que aqui se pretend organizer un nuevo partido po-
litico o crear una organizaci6n political cristiana a nivel continental.
Los organizadores tenemos muy claro que la participaci6n cristiana





en la lucha de los trabajadores implica asumir la discipline y estra-
tegia de las fuerzas political organizadas de su clase trabajadora. Los
cristianos de izquierda se ubican en esos frentes de lucha, no forman
organismos paralelos, y combaten junto a los no creyentes en aque-
Ilos partidos y movimientos de clase. Los organizadores pensamos
que los,cristianos, cualquiera que sea su opci6n en la izquierda, tie-
nen como imperative la causa unitaria del pueblo y que su contribu-
ci6n principal en este encuentro no es fomentar posiciones partidis-
tas, sino impactar la conciencia cristiana latinoamericana y mundial,
contribuyendo a destruir la aparente legitimidad religiosa del capita-
lismo a que la mayoria de los paises de Am6rica Latina y aun del
tercer mundo estdn acostumbrados. Por eso es que la fecha de rea-
lizaci6n del encuentro se ha hecho coincidiendo con la celebraci6n
de UNCTAD III en Santiago, a fin de mostrar la actitud revoluciona-
ria de cristianos frente a las injusticias del imperialismo mundial y
dar un testimonio de solidaridad a los pauses de Asia, Africa y Am6-
rica en su lucha por destruir el neo colonialismo y la dependencia
econ6mica de los parses y conglomerados capitalistas que imposibi-
litan el desarrollo de sus pueblos.

Internamente el Encuentro busca fortalecer nuestro compromise con
el pueblo latinoamericano y su lucha liberadora, busca purificar nues-
tra fe de aquellos elements ideol6gicos burgueses que la recubren
a menudo y de aquellos bloqueos afectivos que le impiden expresar
en toda su intensidad la fuerza renovadora del Evangelio. Los cris-
tianos no podemos Ilegar al compromise revolucionario en forma triun-
falista. Estamos conscientes que el regimen capitalist ha demos-
trado una sorprendente vitalidad y capacidad de adaptaci6n frente a
las incesantes novedades que depara la historic. Los esfuerzos re-
formistas de la Iglesia a partir de Le6n XIII y de los social-cristianos
mas tarde han Ilegado casi siempre atrasados. Por eso en este En-
cuentro nos esforzaremos para desenmascarar la ideologizaci6n de
la vida cristiana. No sera un encuentro de exaltados, de verborrea
revolucionaria. Ser6 un encuentro de trabajo donde analizaremos la
ideologizaci6n de la fe, de la esperanza y de la caridad; la ideologi-
zaci6n de los sacramenfos y de las instituciones cristianas; la iden-
tificaci6n sin mas de la lucha de clase con el odio y la desuni6n; la






manipulaci6n religiosa de lemas como "democracia", "libertad", "or-
den" que se identifican con la sociedad burguesa y de otros como
"participaci6n", "comunitarismo", "autogesti6n" y "empresa de tra-
bajadores" propios de un cierto reformismo social-cristiano. Este es
el esfuerzo laborioso que realizaremos en estos ocho dfas de trabajo
a fin de desbloquearnos nosotros mismos y poder encontrar la pure-
za de nuestra adhesi6n a Jesucristo y su acci6n liberadora en el
pueblo.

Este es un Encuentro de cristianos que se realize en tiempos duros
para este continent, sometido a process de cambios profundos en
various pauses, que a menudo repercuten en forma represiva sobre
la Iglesia y los cristianos comprometidos que se hacen preguntas
acerca del sentido de su cristianismo. Son preguntas distintas de
las de otros cristianos que desde fuera del process revolucionario vi-
ven desconcertados el drama de una sociedad cuyos valores y tradi-
ciones sociales, supuestamente cristianas, se desmoronan ante sus
ojos, no sin lamentos, ni conatos de rebeldfa interior y de efectos
dolorosos para algunos. Estos cristianos tradicionales se inquietan
con el desenlace que este drama tendr6 para una minoria cuyos an-
tiguos privilegios se pierden uno a uno.

Los cristianos revolucionarios tienen algunos puntos claros. Su pri-
mera tarea, si quieren ser consecuentes con el Evangelio, es luchar
por la liberaci6n del oprimido, es decir, concretamente, la liberaci6n
de los trabajadores y de los pueblos explotados por el capitalism
international. No hay necesidad de explicar aqui la teologia de la
liberaci6n que surge de estas tierras en plena ebullici6n social y
que ha sido refrendada en Medellin por los obispos latinoamericanos
Esta es a la vez reflejo y germen de una profunda transformaci6n de
sectors significativos del clero y de laicos de la Iglesia latinoame-
ricana. El punto de partida de esta teologia no es, como en el caso
de un vago humanismo cristiano, una reflexi6n filos6fica sobre la
esencia humana en general o la interpretaci6n que la Iglesia ha dado
de la Revelaci6n. La situaci6n de opresi6n en que el pueblo latinoa-
mericano vive injustamente es el punto de partida para la reflexi6n
del cristiano revolucionario. Esta situaci6n es como una catastrofe






que hay que enfrentar con urgencia. La respuesta del cristiano debe
ser pr6ctica, pero la pr6ctica exige teoria.

A trav6s de una practica comprometida junto a un pueblo en march,
61 percibe la acci6n de Cristo que conduce esa historic de luchas,
de fracasos y 6xitos, a !a cual El da un sentido final de liberaci6n.

Su fe, entonces, no le da una respuesta hecha a las interrogantes del
mundo. Lo desafia mediante la praxis, a desentrafiar paulatinamente
el misterio que vivimos y a construir la historic. No le ensena una
doctrine, un discurso abstract del hombre y de la sociedad, pero si
le sefiala el sentido mas profundo de la historic como encarnaci6n
del amor, como construcci6n de una sociedad mas just y humana.
La fe es una instancia critical que le hace relativizar toda realizaci6n
humana y le impulsa, por lo tanto, a una mayor plenitud. Esto no
le aisla del compromise con los no creyentes. Hay que reconstruir
la sociedad devastada con aquellos mas capaces de hacerlo. No pue-
de darse el lujo de escoger los aliados; tiene los que la vida le da
y no otros. De este modo la profundizaci6n de su fe le acerca a to-
dos los que colaboran a esa tarea comOn de liberaci6n humana. De
ahi que las divisions filos6ficas entire cristianos y marxistas pasan
a segundo piano frente a la urgencia de una acci6n eficaz revolucio-
naria.

Pero tambi6n el cristianismo tiene claro que su pr6ctica political no
puede deducirse directamente de la fe. Seria manipular el cristianis-
mo como de hecho lo hace la derecha para fines contingents; seria
aprovecharse del mensaje de Jesus desvirtuandolo en ideologia, se-
rfa ademds, violentar la libertad y la raz6n del hombre para construir
la historic. El cristiano revolucionario en la vivencia de su fe perci-
bida como compromise para la liberaci6n de los oprimidos, como com-
bate por una sociedad mas just y mas humana, usa las mediaciones
de la ciencia y de la teoria revolucionaria para ir abriendo caminos
hist6ricos para su acci6n junto a la clase trabajadora y al pueblo la-
tinoamericano en su march hacia la sociedad socialist. La fe en si,
no es socialist pero implica un esfuerzo permanent para romper
las cadenas de la opresi6n y edificar un mundo nuevo. Es por eso





que muchos cristianos se motivan en su fe para el compromise con
el socialismo.

El anAlisis objetivo de la realidad political latinoamericana Ileva a la
convicci6n que los repetidos fracasos de la izquierda para atraer las
masas en una lucha decidida contra las fuerzas nacionales e interna-
cionales del capitalism exige la incorporaci6n masiva de los cristia-
nos en el process revolucionario. El Che decia: "Cuando los cristia-
nos se atrevan a dar un testimonio revolucionario integral, la revolu-
ci6n latinoamericana sera invencible".

Para hacer realidad este proyecto la tarea mas important de los cris-
tianos de izquierda es su contribuci6n direct a la movilizaci6n del
pueblo por el socialismo. No es possible que sectors populares sean
atraidos -contra sus propios intereses en funci6n de su cristianis-
mo- por las fuerzas de derecha, cayendo en la prActica reformista
o en el conformismo apatronado. Las condiciones de explotaci6n es-
tructural del pueblo -"la violencia institucionalizada" que denuncia-
ban los Obispos en Medellin serin superadas s6lo si el mismo to-
ma conciencia y actta organizadamente. Por todo ello, los cristia-
nos de izquierda se proponen a ayudar a salir al pueblo, con una con-
secuencia religiosa ideologizada, de su engafo y pasividad, motivdn-
dolo a la acci6n de liberaci6n.

Tarea primordial es, por lo tanto, la acci6n de desideologizaci6n para
la incorporaci6n masiva de cristianos en la lucha por el socialismo.
Pero supone tambidn esfuerzos de la izquierda latinoamericana para
que se den las condiciones propicias para esta incorporaci6n de los
cristianos no como meros aliados transitorios que se utilizan para am-
pliar la base de apoyo a los partidos marxistas tradicionales. Se re-
quiere una abertura a los cristianos tales como son -con los cuales
sin duda no hay plena coincidencia filos6fica-; esto es condici6n ne-
cesaria a nuestro parecer, para su plena y eficaz incorporaci6n. Lenin
decia:

"El marxismo reconoce las mas diversas formas de lucha, pero sin
inventarlas sino simplemente generalizando, organizando e infundien-





do conciencia a aquellas formas de lucha de las classes revoluciona-
rias que por si mismas surgeon en el curso del movimiento. El marxismo
que rechaza incondicionalmente todo lo que sean formulas abstractas
o recetas doctrinarias que por si mismo surgeon en el curso del movi-
miento, reclama que se preste la mayor atenci6n a la lucha de las
masas en marcha... De ahf que el marxismo no rechace incondicio-
nalmente ninguna forma de lucha. El marxismo en modo alguno se
limita a las formas de lucha posibles y existentes solamente en un
moment dado, sino que reconoce la inevitable necesidad de formas
de lucha nuevas, desconocidas para quienes actian en un determina-
do peniodo y que surgeon al cambiar la coyuntura social dada. En es-
te aspect, el marxismo aprende si vale la expresi6n, de la prdctica
de las masas y nada m6s lejos de 61 que la pretensi6n de enseiar a
las masas formas de lucha, caviladas por "sistematizadores" de gabi-
nete... Querer contestar simplemente que sf o que no a un determi-
nado medio de lucha, sin entrar a considerar en detalle la situaci6n
concrete del movimiento de que se trata en una fase dada de su de-
sarrollo, equivale a salirse totalmente del terreno del ;marxismo".

Discilpenme la larga cita pero creo que es important comprender
que las masas cristianas estAn determinadas por una series de impe-
rativos 6ticos y culturales que condicionan sus formas de lucha. Una
colaboraci6n eficaz de estas masas cristianas en el process revolucio-
nario, supone de parte de los no creyentes un respeto 'a su forma de
ser, pese a que 6ste implique limitaciones a corto plazo en la lucha
political. Por lo demos, hay que reconocer que el cristianismo revolu-
cionario se ha desarrollado en los 6ltimos aios en Am6rica Latina
dando mdrtires como Camilo Torres, Enrique Pereira y N6stor Paz. Vi-
ceversa, los cristianos que se inician en la lucha de la clase trabaja-
dora deben saber respetar las formas de conciencia marxista, acriso-
ladas por una larga lucha revolucionaria, que no coinciden necesaria-
mente con las cristianas. De la colaboraci6n eficaz entire cristianos
y marxistas puede surgir una sintesis fecunda de posiciones te6ricas
que contribuyan a la unidad real de la clase trabajadora y de la iz-
quierda latinoamericana.

Pero los cristianos de izquierda que tienen algunas cosas claras, se





plantean tambien interrogantes para los cuales no tienen respuestas
definitivas. Tienen concienciade las divisions que existen en el se-
no de las Iglesias. Los cambios formales como algunos de los surgi-
dos del Concilio, de Medellin o de la acci6n renovadora en las !gle-
sias Evangelicas, o introducidos en la pr6ctica eclesial (por ejemplo:
el uso de la lengua vernacular en la liturgia, el abandon del traje cle-
rical, la participaci6n de laicos y los intentos de democratizaci6n en
la estructura eclesidstica) no satisfacen-a los cristianos de izquierda.
Hay un rechazo de pr6cticas religiosas tradicionales pero ain no se
encuentran las nuevas formas de vida cristiana que pueden vigorizar
una acci6n necesariamente dispersa en la tarea de liberaci6n. Ellos
desean que la parte mds significativa de las Iglesias se ponga de par-
te de los oprimidos, y que desaparezcan las instituciones de inspira-
ci6n cristiana que ha creado la clase dominant. Ven como muchas
reforms pastoraless, catequisticas, administrativas, etc.) y la pro-
yecci6n political de las comunidades de base, a menudo fortalecen el
sistema establecido.. Sufren presiones y una sutil pero eficaz perse-
cuci6n de parte de sus jerarquias y comunidades... Los dirigentes de
los cristianos de izquierda son marginados de las organizaciones ofi-
ciales y semi oficiales de las Iglesias. (Algunos fueron positivamen-
te exclufdos de la Conferencia de Medellfn; se ponen trabas a los
educadores y pastores que son de izquierda; instituciones como Adve-
niat, Misereor y el Departamento Latinoamericano de la N. C. W. C.
de EE.UU. niegan suayuda econ6mica a las iniciativas de cristianos
de izquierda y las burguesias no prestan su patrocinio para obtener
dicha ayuda; no son invitados a participar en :a redacci6n de docu-
mentos oficiales de las Iglesias, etc.). Muchos cristianos de base,
al ver que los organismos de las iglesias no acogen. sus posiciones,
pierden interns en el cristianismo traditional. Ellos.desean un didlogo
serio y critic con sus Jerarquias en las que suele primary una gran
desconfianza hacia ellos a pesar de algunos gestos de buena volun-
tad. Indudablemente no desean former un frente opuesto a sus co-
munidades y jerarqufas, ya que gracias al- discernimiento de los espi-
ritus en las Iglesias, la busqueda es una tarea comun que exige un
dialogo permanent y positive con las jerarqufas..:-

Las cuestiones suscitadas por el process de liberaci6n que se vive





en Amnrica Latina y por la construcci6n del socialismo chocan con
los hAbitos de pensar de amplios grupos cristianos. Tenemos que
luchar gontra esas inercias mentales y en una actitud de renovaci6n
constant dar testimonio ante esos cristianos de lo que la partici-
pacl6n en ese process de liberaci6n aporta a nuestra fe, asi como de
las exigencias del anuncio del Evangelio a las classes explotadas de
nuestro continent.

Otro punto que no tienen claro los cristianos de izquierda es su ac-
ci6n political. Es Indudable que la fe en Cristo liberador tiene una
dimension political en cuanto motiva un compromise con la trans-
formaci6n de la socledad, compromise que como vimos, exige la me-
diaci6n de una teoria revolucionaria. Esta no se deduce de la fe,
sino surge de la practice del proletariado en su lucha contra la bur-
guesfa explotadora y se basa en la generalizaci6n cientifica de esa
praxis. Existen, por lo tanto, los dos polos en la acci6n political: el
polo de proyecto hist6rico global -que en el caso del cristiano se
enriquece con la fe- y el polo de racionalidad cientifica de la acci6n
political. El cristiano, y mds atn el sacerdote, con cierta frecuencia
tiende a valorizar el proyecto hist6rico global en desmedro del an6-
lisis concrete y objetivo en la coyuntura political. Esto puede Ilevar
a posiciones politicamente ingenuas que al no inscribirse en un pro-
grama concrete arriesgan caer en desviaciones de tipo espontaneista
que rayan en la utopia absolute. No se trata de negar la fuerza del
cristianismo como movilizador en el piano de la motivaci6n, pero si
esto no se hace en relaci6n dial6ctica con el andlisis politico, se cae
en posiciones incorrectas del punto de vista del advance del socialis-
mo. Hay que recorder la frase del Evangelio "Deber6is ser prudentes
como serpientes y sencillos como palomas" (Mt. 10, 16). Ni uno ni
otro, ambos a la vez. Por eso en este Encuentro no basta animar-
nos mutuamente en nuestro compromise sino tambidn profundizar
nuestro conocimiento cientifico de la realidad latinoamericana y el
correct anlisis de la coyuntura political actual.

Termino estas palabras ya largas agradeciendo a todas las personas
que han hecho possible este Encuentro. Particularmente deseo agra-
decer la presencia del Ministro de Relaciones Exteriores quien a pe-






sar de sus importantes funciones de presidencia de la UNCTAD, se
ha tornado tiempo para dirigirnos la palabra; a la Direcci6n de Turis-
mo que se ha esmerado en obtenernos facilidades materials, a los
que por erogaciones voluntarias hicieron possible recibir a los dele-
gados extranjeros, a las families que han recibido como hu6spedes
a esos mismos delegados y a otros de otros pauses, que han ayudado
a sus compatriotas a costear sus viajes a Santiago; a los.innumera-
bles compaieros y compafieras que han dado largas jornadas de tra-
bajo voluntario para preparar el material, a las autoridades del Sindi-
cato ex-Hirmas que nos ha prestado este local que simboliza la soli-
daridad nuestra con los trabajadores, y la de ellos con los cristianos
por el socialismo, a los capellanes de la Parroquia Universitaria por
facilitarnos el local de reunions, 0l mismo a la Universidad Cat6li-
ca de Chile por prestarnos su gimnasio para las Plenarias finales.

Quisiera tambi6n recorder a various delegados que no pudieron acu-
dir a este Encuentro por impedirselo las condiciones represivas de
sus passes y, tambien, a los cat6licos del Vietnam que sufren en es-
tos dias los m6s brutales bombardeos de part de las fuerzas imperia-
listas de EE.UU. Quisiera tambien agradecer la presencia de la tni-
ca delegaci6n que se integra a esta reunion como representante de
un pais socialist de America Latina, la delegaci6n de Cuba.



Santiago, 23 de Abril de 1972








f ."








DISCURSO INAUGURAL DE MONS. SERGIO MENDEZ ARCEO

OBISPO DE CUERNAVACA


Compaferos: Independientemente de mi voluntad, me encuentro de-
lante de Uds. hablando. No es una decision mia, no es por tanto,
un acto politico, es la aceptaci6n simple de la decision comunicada
por cable de la Comisi6n organizadora.

Mi presencia aqui, en este Primer Encuentro de Cristianos por el So-
cialismo, si es decision mia, consciente, plenamente elaborada. Es
un acto politico que tiende a la transformaci6n de nuestro mundo la-
tinoamericano.

Yo estoy aqui por la misma raz6n que Uds., "los encuentristas", de
toda America Latina, porque parto de, la convicci6n de que para nues-
tro mundo subdesarrollado, no hay otra salida que el socialismo, co-
mo apropiaci6n social de los medios de produccl6n con una represen-
taci6n aut6ntica de la comunidad, para impedir que sean utilizados
como instruments de dominaci6n en manos de una oligarquia o de
un gobierno totalitario.

Estoy cierto de que no venimos, como cristianos, a tratar de forjar
un socialismo cristiano, pues absolutizarfamos el socialismo y relati-
vizariamos el cristianismo, como en el pasado hemos absolutizado
la civilizacion occidental, o la democracia, o el humanismo o la mis-
ma religion, al denominarlas cristianas, y hemos relativizado y empe-
queflecido, anquilosado, el cristianismo, presencia vital de Dios en la
Historia.

Creo que por la gracia de Dios hay un solo sistema que no nos hemos
atrevido a denominar cristiano, explicit y directamente, ni aun en
los moments de mayor abyecci6n para la ideologia cristiana: el ca-





pitalismo, en cuyo rechazo hoy parece todos estamos de acuerdo,
aunque eludamos las consecuencias y busquemos subterfugios y dis-
fraces para conservarlo, disimularlo, o .tolerarlo, al grado de equipa-
rarlo ain hoy, como opci6n possible, al socialismo.

Pero si hemos sido sus c6mplices, tanto en la conformaci6n del sis-
tema como en su defense, y hemos de investigar a qu6 grado las no-
clones abstractas de la teologia hayan tenido una influencia prepon-
derante en el desarrollo de la ideologia capitalist y hayan impedido
el uso y la aceptaci6n de otros instruments de analisis de la reali-
dad, porque estaban sujetas a la tentaci6n de encubrirla y sometidas a la luz critical de la revelaci6n.

Trataremos, eso si, de contemplar mejor la praxis en que estamos
comprometidos para revisar mejor la teoria y formular o reformular
el proyecto hist6rico de nuestra liberaci6n.

Convencidos de que Dios nos habla en su Palabra escrita y en los
acontecimientos, en los cuales estd present de manera gratuita, pe-
ro no superflua, entendemos que no puede haber teologia sin la coo-
peraci6n del soci6logo; ya que aun inconscientemente los m6todos
de interpretaci6n de la.Revelaci6n escrita han estado al servicio de la
dominaci6n del hombre por el hombre.

Los aportes de la 6tica social y de la doctrine social cat6lica eran
por esa raz6n, totalmente insuficientes para realizar las implicacio-
nes de la fe como praxis de la liberaci6n.

Nos debatiamos en un reformismo social cat6lico, est6ril, al margen
de los analisis que han conducido a los hombres a descubrir la rea-
lidad del mundo, es decir, de la praxis organizada de los. hombres
que, cuando no esta fundada en la verdad, huye de la luz.

Los cat6licos latinoamericanos de verdad posconciliares,..tienen
ciertamente en Medellin y` en algunos otros documents un lugar de
referencia cuyo lenguaje repetido, o provoca de verdad la conciencia
y es profundizado y actualizado, o se vuelve sencillamente decla-





matorio y enajenante, a tal grado, que provoca frustraciones tras de
grandes esperanzas.

La teoria de la liberaci6n, product inmediato del andlisis del fracaso
del desarrollismo y de la creciente dependencia, que reformula el
imperialismo y muchas otras nociones corrientes, no la encontramos
los cristianos como hubi6ramos podido y debido hacerlo en la histo-
ria de la Salvaci6n: nos la han proporcionado los cientificos de las
Ciencias Sociales y nos la proponen en la acci6n quienes estdn en
la lucha revolucionaria.

Como la libertad, la igualdad, y la fraternidad son leidas de otra ma-
nera en la Revelaci6n despuds de la Revoluci6n francesa, asi las Pas-
cuas del Antiguo y del Nuevo Testamento, tienen ahora muy otro sen-
tido, mds pleno y profundo.

Muchos otros piensan que asi debe ser, pero los cristianos siendo
vigilantes y afines a la voluntad del Senor, deberfamos poder des-
cubrirlo anticipadamente en la praxis para anunciarlo en la utopia es-
catol6gica y denunciar prof6ticamente, sin reticencias y sin temo-
res, las entrabas que se oponen.

Tenemos conciencia de que ya es tiempo de que los cristianos no
aparezcamos siempre como contrarrevolucionarios y no demos pos-
teriormente la apariencia de oportunistas, cuando urgidos por la pa-
labra de Dios, nos sumamos tardfamente a process, cuyo dinamis-
mo nos vuelve a dejar atrds de la realidad y vuelve a plantearnos la
disyuntiva de la fidelidad a Dios o al hombre, que no debiera existir,
pues s61o se plantea entire Dios y el pecado estructurado de mil ma-
neras en las instituciones opresoras de los mismos hombres.

En especial, los sacerdotes suelen experimentar en nuestro tiempo
verdaderos desequilibrios tras haberse debatido en la impotencia de
presentar a los hombres un mensaje salvador. El abismo entire los
explotadores y explotados, para quien no es explotador, los cuestio-
na en la celebraci6n misma de la Eucaristia, no s6lo en el resto del
culto y en las demas actividades. El hambre, la morbilidad, la mor-


357





talidad, la ignorancia, la marginalidad, los tormentos, las persecucio-
nes, los hacen considerar muchas cuestiones intraclereciales como
superfluas e intrascendentes.

Los aqui reunidos queremos ser hombres de Ta esperanza y sentimos
el aguij6n de quienes consideran a la Iglesia como un verdadero
agent de cambio, segin su propia naturaleza. No podemos olvidar
el asombro de la humanidad ante el espectdculo inesperado del Con-
cilio, ni la acogida que en todas las latitudes dan los hombres a la
presentaci6n limpia del Evangelio, hasta Ilegar a olvidar las incohe-
rencias de nuestra vida y de muchas de nuestras doctrinas.

Finalmente he de asegurarles que no me siento extrafio en medio de
ustedes a pesar de ser obispo ya que sigo siendo y quiero ser cada
dia mas cristiano. Recuerdo dos moments importantes: fui el Onico
de muchos obispos latinoamericanos, a pesar de que habia exalumnos
much mas ilustres que yo de la Universidad. Gregoriana, que parti-
cip6 en la celebraci6n de su cuarto centenario en 1953. Fui el 6nico
obispo del mundo que sin dote alguna ni pretensi6n musical partici-
p6 en un congress international de m6sica para la liturgia en Pam-
plona (Espafia), que fue muy significativo.

Ahora, de pronto, me senti solo, aunque en comuni6n, como ustedes,
con mis hermanos los obispos latinoamericanos y particularmente
con los obispos chilenos a quienes conoci en el Concilio como van-
guardia y punta de lanza de la renovaci6n y de quienes recibi apoyo
y estimulo en la pequefiez de mis esfuerzos para servir a Dios en los
hombres. Ellos adem6s, los obispos chilenos, como conjunto y en no
pocas de sus personalidades, dan ejemplo de lucidez y fortaleza en
el moment present. Los saludamos fraternal y reverentemente co-
mo pastores de estas iglesias locales que peregrinan en Chile.

Muchos de nuestros hermanos obispos nos miran con simpatia, nos
acompafian con su oraci6n y esperan con ansiedad el resultado de
nuestro encuentro, porque los cristianos, particularmente los minis-
tros comprometidos en la liberaci6n, somos un hecho mayor en el
conjunto de las iglesias locales latinoamericanas.






No estamos organizados, ni pretendemos constituir un bloque o una
brigada de choque, dentro. de la iglesia, ya que asumimos el dolor
del fermento y la humildad del servicio.
Somos parte de las comunidades locales que con los obispos res-
ponsables intentamos encontrar la continuaci6n de Pentecost6s, por-
que una persona (el Espfritu en muchas personas, los cristianos) for-
mamos la iglesia comprometida en la salvaci6n integral del hombre.

No pretendemos pues, una organizaci6n que vaya much mas all1
de la funcionalidad de una intercomunicaci6n que impida la dispersi6n
y proporcione el enriquecimiento de la reflexi6n participada y de
la acci6n compartida, m6s atn si es necesario, planificada.

Permitidme para terminar, hacer una referencia a mi pais, M6xico.
Alguien ha comentado que las palabras del president Luis Echeva-
rria en Chile significant la reintegraci6n de M6xico en el sistema la-
tinoamericano de liberaci6n, despu6s de much tiempo de conside-
rarnos un pais singular.

Yo no'puedo pretender, aunque much lo deseo, que nuestra presen-
cia tenga el alcance de integrar vitalmente a las iglesias locales de
M6xico en el sistema de las iglesias del Centro y SudamBrica, rom-
piendo el prejuicio do ser vistas como una cristiandad singular, que
no es lo mismo que reconocer a todos sus caracteristicas inconfundi-
bles, pero es indudable que quienes en Mexico y en todo el conti-
nente latinoamericano estamos comprometidos en la liberaci6n, nos
sentimos identificados alternativamente con los demos hermanos la-
tinoamericanos y particularmente con los chilenos y los cubanos por-
que en ellos se realizan acontecimientos decisivos en el process de
cambio que exigen de los cristianos la resoluci6n de no estar contra
esos process ni indiferentes antes esos process, sino comprome-
tidos para poder juzgarse a la luz del Evangelio compartiendo desde
dentro las realidades humans con todos sus compatriotas.



Santiago, 23 de Abril de 1972











RESUME DE UN ENCUENTRO CON EL CARDENAL


SILVA HENRIOUEZ


El Padre Giulio Girardi se ha entrevistado largamente con
el Sefior Cardenal Silva Henriquez sobre algunos problems
que se refieren al congress "Cristianos por el socialismo"
Este encuentro ha aclarado algunos puntos sobre la actitud
del Cardenal y puede contribuir a eliminar las falsas inter-
pretaciones que de ella se han dado en la prensa de algunos
pauses.
Con la autorizaci6n del Sr. Cardenal, el P. Girardi ha resu-
mido en algunos puntos la posici6n que 61 le habia expues-
to. El texto que sigiue fue revisado por el propio Sr. Car-
denal.
Las afirmaciones no son literales, pero expresan su pensa-
miento.- La redacci6n es responsabilidad del P. Girardi.

1 .El. Cardenal no se cree Ilamado a dirigir la political ni a recomen-
dar determinado sistema socio-politico o econ6mico. S61o manifies-
ta el juicio que le merecen los diversos sistemas que hoy se ofrecen
a los pueblos de Am6rica Latina. Estima, como lo han manifestado
los Obispos latinoamericanos en Medellin y reiteradamente los Obis-
pos de Chile, que el capitalism liberal, basado en el irrestricto afdn
de lucro,,es un sistema sobrepasado y al cual se deben muchisimos
de los males que afligen a nuestros passes. Piensa que lo que Am6-
rica Latina probablemente desea es un tipo de socialismo pluralista
y democr6tico, y que si el pueblo opta por tal forma de organizaci6n
y gobierno, la iglesia no tendrd dificultad en aceptar y colaborard
lealmente con ella.

2.-Analizando el devenir social el.cristiano descubre, como cual-
quier hombre objetivo, el hecho de la lucha de classes. En la descrip-





ci6n e interpretaci6n de este hecho tiene, sin embargo, que evitar el
sectarismo y cualquier especie de dualismo, que dividiria a los hom-
bres en buenos y malos y confundiria el juicio sobre las classes con
el juicio sobre las personas.

Al reconocer el hecho de la lucha de classes, el cristiano no puede
aceptarlo como una situaci6n definitive sino buscar su superaci6n;
lo que significa empefiarse, con las armas propias del Evangelio, en
la creaci6n y consolidaci6n de estructuras que aseguren eficazmente
la iguaidad de derechos y oportunidades .; :

3.-Nunca se puede reducir el cristianismo a una ideologia. Hay que
reconocer, sin embargo, que hist6ricamente los cristianos han sido
influenciados por las estructuras y las ideologias de la sociedad en
que se encontraban, y en particular por las estructuras e ideologies
de corte capitalist. Es urgente que los cristianos se liberen de di-
chas influencias, condicionantes de:su modo de juzgar y valorar mu-
chos problems y actitudes; y opten, a la luz del Evangelio, por ca-
minos nuevos.

4.-La blsqueda que los cristianos hagan de nuevas formas de pen-
sar y vivir su fe debe integrar todos los aportes valederos del pen-
samiento y la ciencia. En cuanto al marxismo, pueden utilizarse al-
gunos de sus elements de andlisis de la sociedad, conservando res-
pecto de 61 una postura critical, que relativice su mentalidad absoluti-
zadora de lo econ6mico, y rectifique la ideologia materialista que le
sirve de raiz.

5.-Para favorecer estas investigaciones es legitimo y deseable, que
sacerdotes y seglares tomen las iniciativas, bajo responsqbilidad pro-
pia, de organizer encuentros que planteen los nuevos problems y
explore los nuevos caminos. La Jerarquia respeta esta Jibertad y
pide, tambi6n, se respete la suya, absteni6ndose de formas de parti-
cipaci6n que puedan ser interpretadas como aprobaci6n.
Este tipo de encuentros proporciona a la Jerarquia material muy (itil
de studio y de reflexi6n; pero ella ha de permanecer lo suficiente-
mente libre para poder intervenir y eventualmente corregir.





6.-Frente a este Encuentro de "Cristianos por el Socialismo", la
Jerarqufa quiso subrayar, en una carta, que se trataba de una inicia-
tiva privada y que no tenia ninguna aprobaci6n especial. Expres6,
tambi6n, sus preocupaciones con respect a las orientaciones doctri-
nales del Encuentro, que parecian ambiguas. La carta referida no
constitute de ningin .modo un cambio en la actitud de simpatfa y exI
pectativa con que la Jerarquia mira los intentos de construir, en
nuestro pais, estructuras m6s justas y liberadoras.

Los organizadores del Encuentro han aportado posteriormente expli-
caciones muy aclaratorias. La actitud actual de la Jerarquia no es
de desaprobaci6n, sino expectaci6n. Ella desea que la march del
Encuentro pruebe que los temores primitivos carecian de fundamento.

No hay duda en cuanto a que los cristianos deben'comprometerse en
la liberaci6n de los hombres, luchando contra toda estructura opre-
sora, de cualquier signo que sea. Respecto de las formas concretas
de este compromise es natural que haya opciones diversas, y que
ellas se abracen con libertad, sinceridad y mutuo respeto.


Santiago de Chile, 28 de Abril de 1972

























































1

















L L



1.











'





























































: :,












INDICE


Pag.


P'resentaci6n de la Serie "Cristianos y Socialismo" ..............


Primer Encuentro "Cristianos por el Socialismo": introducc6n .. 5


Documento final .......................................... 7


Documentos anexos:


Discurso inaugural del P. Gonzalo Arroyo .................... 25


Discurso inaugural de Mons. Sergio Mdndez Arceo ............ 35


Resumen de una entrevlsta con el Card. Silva Henriquez ....... 41




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