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INSTITUTE DE STUDIOS PERUANOS
La Cultura de la Dependencia
por: Augusto Salazar Bondy
Mesa Redonda: 14 de setiembre de 1966
Serie: Mesas Redondas
y Conferencias
No. 8
Lima, octubre de 1966
LA CULTURAL DE LA DEPENDENCIA
nor: Augustc Salazar Bondy
Mesa Redonda
14 do setiembre de 1966
Serie: Mesas Redondas
y Conferencias
N0 8
I N S T IT UT 0
D E E STUDIOS
Lima, octubre de 1966
PE RUANO S
LA CULTURAL DE LA DEPENDENCIA
Augusto Salazar Bondy
No pretend formular en estas piginas una teoria cien
tffica, strict sensu, de la cultural peruana, sino tan so-
lo proponer unos temas para la discusi6n y sugerir una in-
terpretacidn de la vida national, que puede llamarse qui-
za filos6fica en cuanto busca iluminar el conjunto de nues
tra existencia, mas que describir hechos, y critical racio
nalmente una manera de ser y de actuar, mas que constatar-
la simplemente por via empfrica. No reclamo original -
dad en las ideas que expongo: son fruto de lectures y me
ditaciones personales que se enlazan con temas y enfoques
surgidos en debates y conversaciones con various estudiosos
de la realidad national, de los que he aprendido enormemen
te. Lo cual no impide el que se puedan reconocer aqui
planteos anglogos a los que he expuesto antes en trabajos
dedicados a diversos temas relacionados con el Peru (1).
Que se me excuse si en el fondo me repito, pues esto sign
ficara cuando menos que el cambio de enfoque no alter
(1) Sobre temas educacionales, en La educaci6n peruana en
el mundo contemporcneo (1959) y En torno a la educa -
ci6n(1965); sobre el sistema econ6mico-social peruano, en
"La quiebra del capitalismo"(1961); sobre la filosoffa,en
"Las tendencies filos6ficas en el Peru"(1962) e Historia
de las ideas en el Peru contemporgneo. El process del
pensamiento filos6fico (1965); y sobre el conjunto del
pals en "Imagen del Peru de hoy" (1962).
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convicciones que se me han impuesto como verdaderas.
1. Entiendo la palabra cultural' en el sentido neutral
de la antropologia, como el nombre de un sistema de
valores, simbolos y actitudes con que un grupo human res
ponde a las solicitaciones y conflicts que provienen del
mundo y la existencia. Correlativamente, aplico el ter
minor 'culto' al individuo que ha asimilado, en mayor o me
nor media, dicho sistema y actda conforme a 41. Puesta
asf en relaci6n con el sujeto individual, la cultural sefa
la a la vez el grado de adaptaci6n de este a la comunidad
y el grado de aceptaci6n .y estimaci6n de 41 por la comuni
dad.
El hecho de que la palabra 'culto' y frecuentemente
tambien la palabra'cultura' comuniquen una valoraci6n po
ne un limited a la neutralidad del uso antropol6gico de
ambos terminos. Otra limitaci6n es la siguiente: el
que se pueda hablar de cultural con respect a cualquier
grupo human y de sujetos cultos de todo tipo, no impide
diferenciar las condiciones que ofrece la cultural en ca-
da caso y juzgar el modo y la eficiencia de su funci6n
practice. El element de orifica y evaluaci6n que se
introduce asi es cosa no siempre compatible con la neu-
tralidad pura, aunque no afecte la validez cientifica de
los asertos que se formulen. Que sea acceptable este e
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lemento estimativo, a despecho de la adopcion de ese vas-
to uso de los t4rminos permitido por la antropologia, nos
interest particularmente, porque nuestro prop6sito es cri
ticar e interpreter, no meramente describir, la cultural
peruana de hoy.
2. Sefalemos en primer lugar -con referencia a la pobla
ci6n que habitat dentro de nuestras fronteras, a la
cual nos referiremos todo el tiempo c.uando mencionemos al
Perd o los peruanos- que dificilmente puede hablarse de
la cultural peruana, en singular. Existe mas bien una
multiplicidad de cultures separadas, dispares ademas en
nivel y amplitud de difusi6n, correspondientes a diversos
grupos humans que coexisten en el territorio national.
Piensese, por ejemplo, en las comunidades hipano-hablan -
tes, en las comunidades quechua-hablantes y en las comuni
dades con otras lenguas, en la occidentalidad costena,la
indianidad serrana y el regionalismo selvatico- en el in
dio, el blanco, el cholo, el negro, el asiatico, el euro-
peo, como grupos contrastados y en much recfprocamente
excluyentes; en el hombre del campo, el hombre urban y
el primitive de la selva; en el rustico de las mas apar-
tadas zonas del pals y el refinado intellectual ri-e Lima, a
los cuales se vienen a agregar, como otros tantos secto -
res diferenciados, el artesano, el proletario, el pequef.o
burgues, el professional y otros sectors de clase media,
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el campesino, el latifundista provinciano y el industrial
modern, para no hablar de las diferencias religosas y po
lfticas que, entrecruzgndose con las anteriores, contribu
yen a la polarizaci6n de la colectividad national. Es-
te pluralismo cultural -que en un esfuerzo de simplifica-
ci6n algunos buscan reducir a una dualidad- es pues un
rasgo tfpico de nuestra vida actual.
3. Los grupos diversos, sin articular sus esfuerzos y
sus creaciones en un proyecto comun de existencia,ac
tdan no obstante unos sobre otros. De results de esta
interaccidn, la cultural de unos result afectada por la
de otros, pero siempre parcial y epis6dicamente o de mo-
do inorganico, es decir, sin un marco de referencia comin
y sin que, por tanto, se constituya una unidad cultural
national bien integrada. No es s6lo pintoresco sino
muy significativo el que las mujeres elegantes de Lima y
otras ciudades hoy usen poncho y bailen huayno, mientras
las de los villorios perdidos, instruidas por los radios
transistorizados, adopten las ultimas modas cosmopolitas
y bailen twist, pues a la vez unas y otras no se recono-
cen en un ideal colectivo comdn. El camionero, poseedor
de una cultural hibrida y dislocada, aporta a los pueblos
retazos de ideas, valores, formas de acci6n cuya signifi-
caci6n cardinal desconoce, asf como en el cuartel cons-
cripto, al mismo tiempo que a reconocer la bandera, apren
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de precariamente a leer y escribir un espafol que luego,en
pocos meses, pierde, mientras, a su turno, el official pasa
por la provincia remota sin entender a sus gentes, despre-
ciandolas o guardando sus distancias, aunque asimile algu-
nos usos locales, giros del lenguaje o t4cnicas culinarias.
En el conjunto, la sociedad y la cultural carece, pues, de
una norma fundamental, de un principio intEgrador gracias
al cual los particularismos se resuelven ,potenciandose ha-
cia la unidad. Hibridismo y desintegraci6n son asf dos
otros rasgos de nuestra personalidad cultural.
4. Quiero llamar la atenci6n ahora sobre un grupo de ca-
racteres que son, a mi juicio, notorious y muy important
tes. Asumiendo la pluralidad y la desintegraci6n de nues
tra cultural no es dificil reconocerlos, aunque nos sea siem
pre penoso acept-rlos. Pienso en la mistificaci6n de los
valores,la inautenticidad de \a-, a-titudes,la superficiali-
dad de las ideas y la improvisaci6n de los prop6sitos. En
tiendo por mistificaci6n de los valores esa peculiar situa
ci6n que se present cuando se aceptan y oficializan como
valiosos hechos, personas o instituciones que no correspon
den en la realidad a los models postulados o que han per-
dido su eficacia o su sentido. Un caso ejemplar es el de
las creencias cat6licas en las comunidades campesinas de
la sierra: es bien sabido que los indigenas piensan y ac-
tuan de modo muy distinto a lo prescripto por el credo ca-
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t6lico y que como practicantes tienen motivaciones y me-
tas diferentes a las de los cat6licos que llamaremos regu
lares. Esto quiere decir que los valores cat6licos es -
tan mistificados. Otro caso digno de menci6n es el del
capitalismo: en cuanto sistema impuesto funciona en el
Peru en forma an6mala, Droduciendo efectos contrarios a
los que ha producido en los pauses en que se origin y
que son hoy dia potencias industriales(2)* sin embargo,
es oficialmente sancionado como el regimen natural, uni-
co possible e indiscutiblemente beneficiosc para nuestro
pafs. Los valores de capitalism en el Peru son pues a-
si valores mistificados. Lo mismo ocurre con los valc -
res de la democracia, los de la ciencia e, inclusive, los
de la naturaleza, como cualquier observador de la politi-
ca, la Universidad y la geograffa puede facilmente verify
car.
S.Orientadas por valores mistificados, las actitudes
sucumben en la inautenticidad. Reconocer un imperative
de acci6n y propiciar otra conduct, bucar un obieto y
pretender realizar otro distinto son formas tipicas de la
inautenticidad. Estas conductas estan generalizadas en
nuestras instituciones pdblicas y privadas, en los grupos
(2) Como lo sefalan claramente los te6ricos marxistas,hay
una justificaci6n hist6rica del capitalismo, que es
distinta de su postulaci6n como sistema universal.
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regionales y en los locales, en las classes altas, medias
y proletarias: se encomia los Droductos hechos en el
pals pero se prefieren los extranjeros, se defienden las
escuelas y universidades nacionales, pero se opta por
las privadas, se dan leyes para satisfacer intereses per-
sonales o de grupo, pero se declara la majestad de la ley.
Estos son solo algunos de tantos ejemplos de inautentici-
dad cue encontramos en nuestra vida.
La superficialidad de las ideas y la improvisaci6n
de los prop6sitos completan esta figure. Ellas son nor
ma en el Per6 por falta de arraigo en una larga y s6lida
tradici6n national, por defecto de vertebraci6n, por el
entrecruzamiento de influencias fugaces y dispares, por
la necesidad o la coyuntura de vivir a la vez en various
cfrculos y plans de existencia. El alfabeto lo es ape-
nas, el cientifico, el military o el abogado no resisten
a la critical, el artesano ignora su oficio tanto como el
escritor el suyo, y el politico improvisa por defecto y
no por m4todo o necesidad,como el m4dico, el professor o
el sacerdote. De donde result que el grado de confiabi
lidad sea mfnimo en las relaciones humans y la duda y el
recelo se impongan como actitud generalizada entire noso-
tros.
Se .explica por ello la aceptaci6n tan general de
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representaciones ilusorias sobre nuestro propio ser.,de mi-
tos enmascaradores, para usar la expresi6n de Jorge Bravo
Bresani; los cuales ocultan la realidad y, a la vez,tran-
quilizan la conciencia de si national. Hay un mito de
la naturaleza peruana, segun el cual esta es inmensamente
rica, cuando nuestra geograffa es en verdad una de las mas
diffciles del globo; hay un mito de la grandeza pasada,
que mistifica la idea del Perd y aparta al poblador de
las empresas inmediatas, modestas y prosaicas, pero indis
pensables para el progress; hay un mito de la republican,
del orden democratic y constitutional que adormece las
rebeldfas y quiere ignorar la existencia efectiva de va-
rios regimenes legales, de various ordenes de derechos y o
bligaciones fundados en una base de intereses inconfesa
bles; hay un mito de la hispanidad, otro de la indiani -
dad y otro de la occidentalidad del Peru, asf como hay un
mito de nuestra catolicidad (puesta a las desviaciones
doctrinarias o a la incredulidad de otras naciones) y el
mito de nuestra espiritualidad (contraria al supuesto "ma
terialismo" de pueblos cuya cultural casi siempre ignora -
mos o envidiamos).
Quien juzgue extremes mis afirmaciones le recomiendo
meditar sobre la coincidencia en la intenci6n y el senti-
do de frases con que escritores muy diversos han descrito
la situaci6n peruana, sobre nuestra aficci6n alienante
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por ciertos slogans y sobre los obstaculos al progress in
telectual,tan poderosos en el Peru. He aquf algunas de ta
les frasss: para Manuel Lorenzo Vidaurre en el Peru no se
puede usar la palabra impossible' ; Mariano H. Cornejo de -
cfa que entire nosotros lo unico permanent es lo provisio-
nal; Julio Chiriboga daba este consejo ir6nico: "Aquif, si
tiene un enemigo, aplfquele la ley", y Victor Li Carrillo
observaba alguna vez que lo unico vigente en el Peru es lo
clandestine. Estas y otras expresiones apuntan hacia un
diagn6stico que coincide con el nuestro. De otro lado
esta la aceptaci6n comun y la difusi6n official de image-
nes como la del mendigo sentado en un banco de oro y de
exclamaciones como iVale un Peru! que enmascaran la rea
lidad y alienan permanentemente al habitante peruano y es
muy significativo este hecho: dificilmente nadie puede
dedicarse plenamente en el Peru a un quehacer o a una ac -
tividad del mas alto nivel, como la de artist, medico, o-
brero especializado o cientffico, no s6lo porque el sister
ma de la vida en torno lo obliga a desempefar varias
funciones, en perjuicio de la autenticidad de cada una,si
no, ademas, porque corre el riesgo de enajenarse del res-
to de la comunidad. Un artist, un cientifico, un tecni-
co o un obrero de primera clase terminal resultando extra -
no, como sobrante, en el pals. Se diria que divorciarse
de la sociedad y la cultural es la condici6n de la eleva-
ci6n del nivel de la actividad, lo cual significa que den
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tro de nuestra sociedad y nuestra cultural no se puede lo-
grar tal elevaci6n.
5. Se podria replicar a esto que en el arte popular, en
el criollismo, en las viejas instituciones camDesi -
nas, hay fen6menos de cultural que no se pueden calificar
de acuerdo a los criterios expuestos. No soy ajeno a
la simpatia y a la estimaci6n por estos fen6menos, pero
creo que el recurrir a ellos, en lugar de refutar la ta-
sis aquf expuesta, prueba mas bien la validez de mis afir-
maciones y, ademas, nos pone en la pista de dos rasgos mas,
sobremanera importantes, aue definen la cultural peruana ac
tual: la ausencia de creatividad y el sentido imitativo.
El recurrir al arte popular, a las producciones del crio -
llismo, a las instituciones locales -cuando no se trata de
juezar potencialidades con vistas al future, lo cual no
es el asunto en discusi6n-, significa relegar nuestra ori-
ginalidad y nuestra fuerza creadora a sectors limitados
y poco resonantes de la cultural juzgada en terminos moder-
nos. Significa conceder, express o tacitamente, que la
invenci6n en la ciencia, el arte, la literature, la t4cni-
ca, la industrial, la political, la economic y la religion
nos estg vedada o no pertenece a nuestras aptitudes o preo
cupaciones espirituales. Lo cual coincide significativa-
mente con nuestra condici6n de hombres que viven rodeados
de products ideol6gicos y materials, valores e instrument
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tos que no han producido, pero que no pueden menos de em -
plear pues la existencia modern se les impone como exigen
cia ineludible a riesgo de perecer. Al reto del siglo
XX respondemos pues imitativamente, sin originalidad, sin
vigor, sin nervio, como menores de edad del mundo contem-
pordneo, una minoria de edad que refrendan -no se si a sa-
biendas- quienes nos ponen delante de los ojos las belle -
zas y variedades del folklore, las peculiaridades del ge -
nio criollo, el legado de una tradici6n india o espafola,o
quienes nos recuerdan como un hecho decisive la supuesta
juventud del pals confundiendo el desarrollo psico-biol6gi
co con el desarrollo national.
6. El defecto, la ausencia que se hace patente por el en
foque anterior es el de una cultural national organica,
la sola que serfa capaz de producer, en el nivel de la al-
ta cultural de nuestro tiempo, la ciencia, la t4cnica, el
arte, las ideas y creencias capaces de dar al pals con la
autenticidad la significaci6n mundial. Precisamente por-
que esta carencia se ha hecho sentir como tal, se han pro-
puesto una y otra vez models, ideales o representaciones
del ser national que son otros tantos ensayos de darle a
la cultural el contenido unitario, la integraci6n y la po-
tencia que le faltan. El indigenismo, el hispanismo, el
criollosmo, el cholismo, el nacionalismo geografico, el oc
cidentalismo y otras corrientes similares son propuestas
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para llenar espiritualmente una realidad que se sabe va-
cfa y para unificar una comunidad que se siente dividida.
Ahora bien, aparte de sus virtudes parciales, son todos,a
mi juicio, intentos fallidos de constituci6n de la nacio-
nalidad y la cultural, en la media en que ignoran justa-
mente las causes de la situaci6n en que vivimos. Pres -
criben s6lo, paliativos y fallan por tanto en la cues
ti6n central, o proponen models que hoy dia no pueden me
nos que perennizar la division o el estancamiento de nues
tra comunidad.
7. LCdmo se ha producido esta situacion national? iQue
tiene hasta hoy despotenciadas y divididas a nuestra
sociedad y nuestra cultural? Sin olvidar el problema im-
plicito, en el hablar de nosotros onuestra sociedad o cul-
tura (que obviamente no debe entenderse en el sentido de
una unidad spiritual o una comunidad integrada), tenien-
dolo por el contrario en cuenta como un factor de la situa
ci6n, propongo la tesis de la dependencia como causa funda
mental, descartando la raza, la tradici6n, la lengua o la
religion como factors determinantes. Y entiendo depen-
dencia en el sentido tanto de un lazo de subordinaci6n
cuanto de un sistema social y econ6mico mediante el cual
se establece y perenniza tal lazo.
Como resultado de la implantaci6n de determinados re-
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gfmenes socio-econ6micos que conllevan la sujeci6n a comu-
nidades nacionales extrafias, los grupos que habitan dentro
de nuestras fronteras (ellos mismos subordinados los unos
a los otros) han sido en conjunto desterrados de la uni-
dad y la fecundidad de la cultural. El reverse econ6mico
de esta condicion es el subdesarrollo, la falta de desen-
volvimiento y aprovechamiento de nuestros recursos, capaz
de fundar el estatuto human adecuado de toda la pobla -
ci6n. Los lazos de dependencia desempefan el papel fun-
damental porque condicionan la imposibilidad de superar
las limitaciones de la educaci6n, la sanidad, la libertad
social, de donde se deriva la imposibilidad de acceder a
los pianos mas altos de la actividad creadora -cientifica,
artistica, industrial, etc. Y esto no s6lo en un sec -
tor reducido y por ende excepcionalmente alienado, sino
en el conjunto de la poblaci6n y en cada uno de sus diver
sos sectors. Creemos que la erradicacion de la de -
pendencia producirfa una coincidencia de esfuerzos que,
instrumentados adecuadamente, serfan capaces de realizar
un proyecto com6n de existencia. Lo que existe, en cam-
bio, es un sistema de obsticulos y factors inerciales
-en gran parte remanentes de las estructuras tradiciona -
les desarticuladas- que conspiran contra el desenvolvimien
to del pals, pero que, al mismo tiempo, facilitan la la
bor de penetraci6n y sujeci6n de los poderes extranjeros.
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Cuando deciamos que los ideales de acci6n national,
del tipo del indigenismo, el hispanismo, el cholismo o el
occidentalismo, eran incapaces de producer su efecto, par
tfamos de la convicci6n de que definiendonos como indios,
espanoles, cholos u occidentales y obrando segun patrons
indfgenas, espanoles, cholos u occidentales no alcanzare-
mos la autonomfa y la autenticidad, porque el origen y la
causa de nuestra condici6n negative -la dependencia- que-
darian intocados y podrian mas bien agravarse los facto -
res de division y estancamiento.
8. Nos es precise pues reconocernos dependientes, poner
al descubierto el sistema de la dependencia y proce-
der sobre la base de esta premisa real. A la cultural
de la dependencia se la puede cancelar y superar solo por
un movimiento de independencia, generador de una cultural
integrada, unitaria, original, libre. Ahora bien, si
las condiciones de nuestra dependencia hoy son las del ac
tual regimen socially econ6mico national y su vinculacidn
con los sistemas internacionales de poder, no puede haber
aquf una renovaci6n de la cultural sin cancelacion de tal
regimen, es decir, sin un process revolucionario que super
re el capitalism en el Peru. Pero siendo la nuestra u
na dependencia insert en la red mundial del poder econo
mico y politico, nuestro objetivo no podra cumplirse sin
una acci6n combinada a escala supranacional. De allf
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la importancia de la toma de conciencia de las naciones
subdesarrolladas o del tercer mundo, como partfcipes de
la misma situaci6n que el Perd y por tanto necesitad s de
la misma soluci6n, y de la toma de conciencia en el Peru
de la comunidad de problems y vias de soluci6n con los
demis pauses subdesarrollados y en especial los latinoa-
mericanos. Esto quiere decir que el problema national
de la cultural require, para su just planted y soluci6n,
un horizonte international, sin el cual la vision sera es
trecha y falsa y las soluciones inoperantes.
9. Recapitulando lo anterior, diremos: la cultural del
conjunto de la poblaci6n que habitat dentro de las
fronteras del Peru es plural, hibrida, carente de integra
ci6n, dominada por los mitos enmascaradores, prevalecen
en ella la mistificaci6n de los valores, la inautentici -
dad de las actitudes, la superficialidad de las ideas y
la improvisacion de los prop6sitos. Es una cultural, a-
demas, sin fuerza creadora y predominantemente imitativa.
Nuestro planteo no es moral sino critico: no nos in
teresa acusar, sino formular un diagn6stico y examiner
las vias de soluci6n abiertas. El diagn6stico arroja un
resultado negative y aunque no nos agrade, aunque suene
pesimista, aunque se preste a objeciones alimentadas por
vanidades heridas, debemos mantenerlo no sl6o porque coin
cide con los hechos sino, ademis, porque seguramente la
negatividad, la conciencia de la alienaci6n y la carencia,
es lo dunco de autentico que podemos encontrar en una con-
dici6n como la nuestra y quiza tambien lo dnico plenamente
compatible por ahora. Podemos ser, por lo pronto, una
unidad por la negacion, puesto que las afirmaciones nos se
paran, y alcanzar con aquella la profundidad de la vida,
puesto que estas nos retienen en la superficialidad y la i
nautenticidad.
Hemos dicho que las ideologfas y models localistas
son insatisfactorios juestamente en cuanto proponen conte-
nidos positives extraidos de nuestra vida actual, fuerzas
precarias, incapaces de aglutinar y potenciar a todos. Pe
ro tambien lo son porque olvidan la raiz del problema: el
sistema de la dependencia.
Frente a tales planteos sostenemos la tesis de que
nuestra sociedad y nuestra cultural son inferiores por es-
ta causa y no por otras. Esto quiere decir que la cul-
tura del Peru es una cultural de la dependencia. Ahora
bien, el sistema que aquf produce la dependencia -como
cualquier sistema analogo- debe ser suprimido para que
nuestra comunidad pueda acceder al nivel de una cultural
national independiente y de rango comparable a la de las
grandes naciones de hoy.
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Entonces, el imperative que tenemos que satisfacer y
que s61o podremos satisfacer por la independencia, es do-
ble: crear una cultural unitaria, national y, a la vez,de
alto nivel, a la altura de los tiempos.
Finalmente senalamos que la supresi6n de los obstacu
los que se oponen a este proyecto implica un process re-
volucionario capaz de transformer el sistema social, eco-
n6mico y politico, que es el vehiculo de nuestra sujeci6n.
Pero esto no puede cumplirse s6lo a escala national, ya
que compartimos con otros pueblos, con las grandes masas
del mundo subdesarrollado, la condicion que nos aqueja
en razon de que el sistema que nos prime es international.
De alli que la libertad de nuestra cultural s6lo pueda for-
jarse por un mov>:i.'ento concordante con el movimiento de
todos los pueblos dependientes hacia la conquista de su
ser libre.
agl.
14/X/66.
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