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INSTITUTE DE STUDIOS PERUANOS
Mito y realidad de la oligarquia peruana
por: Jorge Bravo Bresani
Serie:
Mesas Redondas
y Conferencias
No. 7
Lima, octubre de 1966
MITO Y REALIDAD DE LA OLIGARQUIA PERUANA
por: Jorge Bravo Bresani
Mesa Redonda:
15 de junio de 1966
Serie: Mesas Redondas
y Conferencias
N 7
IN S TI TUT 0
DE E S TUDI 0 S
Lima, octubre de 1966
PERUANO S
TITRODUCCION
Es con la mayor de las reserves que nos arriesgamos
a plantear algunas hip6tesis sobre el problema del poder
en los pauses subdesarrollados de la America Latina, o
para ser mas exactos en el Peru.
Pero quizas serfa pretencioso llamar hip6tesis a es
tas simples proposiciones provisorias formuladas solo con
el fin de suscitar las investigacicnes y las criticas ri
gurosas que hacen falta para esclarecer el tema indicado.
Los medios cientIficos extranjeros disponen ahora
sin duda de preciosos materials, reunidos y clasifica-
dos al efecto, pero los trabajos que de alli derivan son
generalmente de dificil acceso y en la media en que lle
gan a nuestro alcance no se revelan siempre como irrepro
chables desde el punto de vista de la informaci6n factual
o del enfoque te6rico.
La gran mayoria de los investigadores latinoamerica
nos, se han mantenido hasta hoy bajo la influencia de
teorfas fcraneas a menudo obsoletas y casi siempre trans
puestas sin los cuidados de una critica previa apropia-
da, cuando no se han librado simplemente al vuelo de su
imaginaci6n o a la presi6n de los prejuicios politicos
- 2 -
en boga.
Estamos seguros de que esta situaci6n esta a punto
de terminal. En todos los rincones de nuestros pauses
hay grupos que se han impuesto como deber revisar los mo
delos usuales, asf como las terminologias y conceptuali-
zaciones de base. v enterarse de los hechos de una mane-
ra mas rigurosa y sistematica.
Un program de este alcance exige, sin duda, oriental
ciones provisorias y de orden bastante general que des-
carten sin embargo, en la media de lo possible, toda am-
biguedad peligrosa. Tales orientaciones Gnicamente pue
den fundarse sobre investigaciones estrategicas de ante-
mano adaptadas al grado, forzosamente insuficiente, de
la informaci6n disponible. Es precise por lo tanto ser
virse de preferencia de hechos de orden cualitativo, sus
ceptibles a lo mas de groseras ponderaciones, pero que
pueden ser, sin embargo, comprobados empFrica o documen-
talmente y lo bastarte significativos como para dar una
idea estructural de todo el conjunto,y pc'-mitir en segui
da un process de cuantific.ci6dn progresiva conforme las
cifras de que .se disponga ofrezcan mayor garantfa. Ta-
les cuantificaciones son sin duda, mas aue deseables, im
perativas pero por el moment casi imposibles, desde que
las cifras disponibles son defectuosas en cuanto a su cla
sificaci6n y sospechosas en cuanto 3 su valide;.
- 3 -
Las imprescindibles oricntaciones de esta imposter-
gable tarea deben partir tambi'n de una depuraci6n concept
tual y terminol6gica que revele los contenidos ideol6gi-
cos implfcitos y que abra la posibilidad de construir
un conjunto de instruments mentales verdaderamente ope-
rativo, habida cuenta de nuestras realidades particulares
y de las imperfecciones sistematicas de los datos obteni-
bles.
En lo que concierne al primer aspect, el Instituto
de Estudios Peruanos (Instituto de Ciencia Econ6mica Apli
cada del Peru) ha emprendido una encuesta -en el sentido
amplio del c-rminc- sobre el problem del poder. Esta
encuesta, hecha en -ar'e en colaboracior. con el ISEA(*),
-s a nuestro parecer, la mas estrategica de las investiga
ciones posibles, pues revela algo asl como la trama sobre
la cual nuestras naciones se organizan o si se prefiere
se desorganizan.
En cuanto al segundo aspecto, que no es extrafo a
las preocupaciones del ICEAP, es precise mencionar el ar
tfculo publicado por Rodolfo Stavenhagen en el boletfn
del CIDOC(1) del mes de junio de 1965, que expone apre-
(*) -nsti-ut de Science Economique Appliquee, instituci6n
dirigida por el Prof. FranCois Perroux.
(1) Centro Intercultural de Documentaci6n Cuernavaca-
M4xico.
ciaciones bastante cercanas a las nuestras y que :ritica
abiertamente estereotipos hasta hoy intocables tales co-
mo el indigenismo, el dualismo y muchos otros.
Debemos tarnbin a Rodolfo Stavenhagen, una teorfa
todavia en elaboracidn sobre la estructura de nuestras
naciones bajo la 6ptica de la organizacl6n del poder,
estructura que 41 enfoca como un escalonamiento de rela-
ciones coloniales exteriores c interiores, de diversas je
rarqufas en las charnelas de las cuales se localizan, en
los puntos de comunicaci6n, muchas classes y n'veles de
agcntes intermediaries cuyas funciones se revelan funda-
mentales para el funcionamiento y la comprensi6n de todo
el conjunto.
Las consideraciones que siguen se situan dentro de
una perspective muy semejante a la utilizadz por Staven-
hagen, incorporarnio a clla los aportes de Francois Pe -
rroux sobre la domlnaci6n, ei subdesarrollo y los 2spa-
cios ibstractos. Elias se apoyan tambidn sobre la im-
portante :-ntesis dw Franqois Bourricaud, publicada en
el n~nero 4 del volume XIV (agosto 19G4) de la Revue
Francaise de Science Pclitique, bajo el titulo de "Re-
,marques sur l'oligarchie Peruvienne". Documento cuyas
tesis no suscribimos sin embargo en su tctalidad.
- 5 -
Es en este marco que intentaremos responder a las in
terrogaciones siguientes:
1. i Es cierto que no ha habido ningun cambio structural
en el Peru desde la conquista espaIola ?
2. i Es la posesi6n de la tierra la base del poder en el
Peru y ha sido siempre asi ?
3. & Podemos, sin reserves, llamar 'oligarqufa- al grupo
que actualmente domina al Peru ?
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SUna estructura invariable "
Responder a la anterior pregunta o afirmar que tal o
cual estructura no ha sufrido cambios en un periodo deter
minado, mias o menos largo, result tarea problematica y
embarazosa. A f.lta de definiciones precises que encua-
dren su uso cieirtfico, el termino structural es -an eld:
tico que puede aceptar interpreTcciones y contenidos con-
tradictorios. Todo depend de la persnectiva que el ob-
servador asuma y del grado de a'straccidn en el cual se
site con relacifn al pe.rodo que estudia.
Is evident que duranze los cuatro siglos que nos se
paran de la empresa c; Pizarro, muchas cosas har cambiado
y en grado tal que e_. present resultaria ciertamente in-
comprensible para acuellos :nisrmo cue antafo contribuye-
ron a construirlo, -er es t&ismbi r v~r.dad que ciertos
rasgos, rmuy generals per>.ir:en ,iura:nt todo el perfodo.
Por ejemplo, de clerta manera, las cultures aut6cto-.
nas han sido transforeda:s irrever.ibla.m.nte remodeladas
e integradas a la civili.z'.ci6n euro;-a en la cual nermane
cen todavia; subsiste una depcendncia global del Perd ha
cia el exterior: y dentro del palE hay 4ierpre grupos *do
minantes v masas dominadas. Todo estc constitute s6lo u
na especie de esqueleto o armaz6n capaz de a5eptar conte-
nidos muy diverse',. .a.jo esta abstracci6n formal tan com
prensiva que result desprovista de significado, toda la
composici6n social ha sido muchas veces alterada; las re
laciones se han transformado. los linajes han sido reem-
plazados por otros linajes. las formas de selecci6n han
sido objeto de reacondicionamientos importantes' las tec
nicas han side sustituidas muchas veces- los products
del suelo y del subsuelo han sido elegidos con criterios
diversos y extraidos de modos diferentes. Los pueblos y
las classes dominantes nan caabiado asi como tambidn han
variado los modes, los grades y las finalidades -de la do-
minaci6n. as cases aominadas en el entretanto no han
permanecido estacionarias, han cambiado tambikn a un gra-
do tal que la mayor parte de los observadoren aue ven el
present a traves de la historic, o de sus propias visio-
nes de la historic, se resistirfan a reconocerlo.
La afirmaci6n de una invariancia, no t~ine mis que
dos interpretaciones Dcsib-s que no son incompatible
pero que difieren la una de otra fundamentalmente. Se-
gun la primer, se postula bAfscamient el reconocimiento
de una situaciin de dependencia del exterior que implica
un rechazo cerrado a la condici6n d' dominados, en que nos
encontramos los miembros de las sociedades subdesarrolla-
das, que es valido para todos los latinoamericanos y para
todos los ciudadanos de los passes del Tercer Mundo, sin
excepci6n ni discriminacion de razas. Segun la segunda
se pretend que la culturala india: o 'indfgena: subsisti-
- -
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rfa hasta hoy bajo el peso de un occie-nte dominador,
siempre masiva, inalterad,.. e inalterable, lista a re-
construirso espontaneamente on cuanto los europeos que
la mantienen oprimida abandoned su presa. Es .I re.-n
cia en una especie de "paligenesia" magica que guard
los "genes" de los imperious antiguos en el seno de las
comunidades llamadas prinitivas". Ciertas versions
del ":modo asiatico de producci6n"', asf come ciertas
creencias ~as antiguas que se refieren a las latencias
culTurales, justifican 'cientificamente' estas visions
en el fcndo romanticas. Creencias de este tipo, ofre-
cen peligrob en ccs sent'dc-s diferentes impiden la
formnulacion de verdaderos diagn6sticos de la realidad
y proponen nuevas discriminaciones raciales disfraza-
das de reinvinaicaciones culturales.
Un studio, aunque somero, de la historic peruana,
nos permitira afirmar que han habido cambios significa
tivos en la estructura del Peru al menos nueve veces
en el transcurso de su historic a partir del siglo XVI.
1. La conquista rompe la estructur3 del imperio Incai-
co y los conquistadores espanoles, sobre las ruinas de
aquel, pretenden copstituir un poder feudal a base de
las concesiones territoriales que les son otorgadas por
la Corona.
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2. La.monarquia espaoola quiebra a su turn las resis-
tencias y las ambiciones de los prupos de ''conquistado-
res', e introduce una organizaci6n burocratica s6lida que
coloca en segundo plano a los noseedores de la tierra.
3. A partir del virreynato de Toledo hasta el acceso de
los borbones al tronc, se produce una organizaci6n colo-
nial sistematizacaa y estatl aue integra las masas in -
dias a la estructurc= total del pals. (Durante todo es-
te process los espaioles reodelan la "raza india: como
]casta' (crteneciente a la cultural hispanica' pero some
tida a los 'blancos an condicior.nes Ciscriminatorias.
En estas co.diciones la integrac-in de los 'indios a las
estructuras colcniales es logracd cada vez mas nero con
servando siermpre para ellos, Ic caracteres y las pres -
cripcione0 que les impiden el paso desde la casta dis -
criminada hacia otros grupos sociales) (2)
4. El acceso de los borboncs al poder implica la trans-
formaci6n de la tecnica, particularmente de aquella apli
(2) No pretendemos con esto sostener cue ciertos valores
de la cultural prehispanica no subsistan hasta hoy si
no que la condici6n de 'indio" est& tefida de someti
miento y discriminaci6n. El estudio cientifico de
supervivencias, modificaciones y mezclas en las cul-
turas andinas podemos considerarlo,sin embargo como
apenas iniciado.
- 11 -
cada a las minas, y la apertura de las colonies a las in
fluencias europe:a no exclusivamente espaEclas. Los fran
ceses, los alemanes y aun los ingleses aprovechan de la
liberaci6n del conercio v de los r.ccntecimientos politi
cos europeos. La impcrtancia de Lir:a cono centre I'. Su
damirica se ve despla-.:da hacia uencs / ires sc crgani
za un cierro tipo de co mercio intcrconti-.-,nrtal cor -.poyo
en la rigidn eel Plata. ;-' crisis de las guerras nano
le6nicas, ccndicr- n-' ccnodica e ideoldgicamente, el pro
ccso de la ineepcraencia- fuura.
5. La emancipaci6n -que se perfila ante todo como unc
empresa conjunta (una "joint venture') de los mercaderes
ingleses y de los grandes propietarios de tierras crio-
llos cubier-tos r.,;- as 1-nderas de la re-,vluc'6n france-
sa- i-:plic.a ta- in tr.nsfor.acione estructurales muy
sensihlc, ertr i 1.: Que preci:--; '-,cstacar: a) La domi-
naci6n e
corona espa.oia para caer -n la esfera de -nfluencia del
imperio ingls y ') El poder interior e' o'"eto de u-
na transfor;maci6n sensible. La ambici6n de los arist6-
cratas criollos se ve frustrada.
Grupos de militares, en su --yor :'rte de origen ple
beyo, se disputan e] poder politico. La tierra y las
minas son dads en pago a los "libertadores o puastas r.
subasta para culrir los castos de la guerra. La rc -
- 12 -
sici6n de los propietarios de la tierra cambia totalmen-
te. Los financistas, ingleses en su mayor parte,adquie
ren o refuerzan so posici6n de poder mediante prestamos
otorgados a los gcbiernos inestables. La sierra, y sus
'pobladores:, es arruinada y totalmente abandonada. Er
consecuencia, los indios retrogradan a condiciones falsa
mente primitivas y los latifundistas scrranospor ese en.
tonces aventurercs improvisados en so mayor parte,adquic
ren un poder de decision local a un grado desconocido y
hasta inconcebible en tiempo de la colonial.
La sierra, objeto de atenciones especiales durante
la dominaci6n epaf-ola. queda abandonada hasta nuestros
dias,
6. 1 process c d institucionalizaci6n de la Rapdblica
viene mas tarde y se produce bajo el double sign del de
sarrollo de la influencia inglesa, apoyada sobre su 4xi-
to industrial y transformada por 41, y de un cambio en
la estructura de las classes dominantes nacionales. El
:-uano" h.ce i Luevo ricos ls, devolucion parcial de
tierras a algunos de sus antiguos proictarios matiza la
composici6n de las classes agrarias- los sefrres defini-
tivamente desposeidos, buscan en las luchae polfticas
bajo coberturas libecrales, el camino para rescatar su per
dido poder, mi.entras Il caciquismio local se afirma sobra
todo en la sierra. 0:t.ro la r3ra r(:voluci6n se Droduce
- 13 -
cuando por intermedio del movimiento :civilista: queda
asegurado el access masivo de las nuevas classes burgue-
sas a la cumbre del powder econ6mico y politico. El par
tido civil naci6 formalmente de una composici6n entire
las nuevas burguesfas y las viejas classes aristocrati -
cas y, tambien -lo que no es exactamente equivalente-en
tre los propietarios de tierras y los grupos urbanos.
Dentro de este conjunto abigarrado que ha sido ya sefa-
lado por Davalos Lisson, pero todaviL reclama un anali-
sis detalla'o., sistematico y serio, los grupos progre-
sistas y burgueses, cuya mayor parte esta formada por
extranjeros,,toman el control social y econdmico aunque
adoptand& para ello las forms de ccmportc-r'iento de las
classes aristocratica- s plazadas o absorbidas.
7. La guerra del Pacifico transform de nuevo laestruc
tura general del pals. Investigaciones todavia dis -
persas, archives nant, iidos en secret por temores polf
ticos o por escrupulos morales revelan ?n la Dropiedad
de la tierra un cambio que irmlica el acceso de nuevos
grupos, la ampli'.ci6n de ciertos sectors, la contract -
ci6n y adn la ruina de otros. (Durante todo el trans-
curso de la republica, la penetraci6n inglesa sobre la
economfa peruana se expand sin cesar hasta el fin de
la primera guerra mundial, adaptindose a los cambios de
la demand de la industrial britdnica).
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8. La crisis del oro., el alza de los precious del co-
bre y del algod6n, la primera guerra mundial, dan la
seal para un nuevo cambio de la economia y de la so -
ciedad peruanas. La dominaci6n inglesa cede en prove
cho de la penetracion norteamericana que la segunda gue
rra no hace sino afirmar. Mientras tanto, los gru-
pos urbanos educados y pobres se radicalizan, pero el
campesinado se hace notar de tiempo en tiempo, por re-
beliones epis6dicas generalmente localizadas. Legufa
saca provecho de todas estas cartas. Su gobierno
emprende la formaci6i de una nueva clase. compues-
ta en gran part per individuos de jran dinamis
mo y ambicion pero de extracci6n muy baja a los que se
unen ciertos grupos empobrecidos o claudicantes de las
antiguas cases dominantes (todos ellos resultan enri-
quecidos por la accion gubernamental, comisiones y con
tratos substanciales son concedidos a los amigos polf-
ticos a los que se tolera inclusive cierto tipo de pe
culados). A esta nueva burguesia la proyecta contra
las classes urbanas y rurales transformadas en tradicio
nales, al mismo tiempo que, por primera vez en nuestra
historic, el gobierno pretend movilizar en su prove-
cho a los campesinos pobres (3).
(3) Esta ultima afirmacion, aunque cierta en lineas ge
Legula prepare asi Dor un cambio de hombres, un cam
bio de sistemas, principalmente el paso de la dominaci6n
inglesa de la cual 41 ha ap-ovechado en el Dasado, a la
penetracidn americana que, en lo sucesivo, 41 apoya Sj
accicn sobre la composici6n y sobre las forms sociales
del Peru, prepare esta naci6n para los cambios ..terio-
res.
9. A partir de este moment, el process de transfor-
maci6n se acelera. La crisis de los aios 30. Las
transformaciones polticas que siguen. Los partidos
socialists o socializantes formados en ia 4poca ante-
rior y sostenidcspor los grupos leguifstas. La se-
gunda guerra mundial ccn su promesa de conciliaci6n de
mocratica que encarna Bustajz.nte y Rivero y que con 61
fracasa. La reacci6n. El nuevo despertar de las
fuerzas progresistas y el advance lento y solapado de
los grupos conservadores, Somos asi transportados a
//. nerales require una explicaci6n. Los grupos pa-
ternalistas de deracha movilizan a los campesinos
con anterioridad al gobierno de Legula. Las mon-
toneras son taaiien una movi.izacion de los grupos
que hoy liamarfamos "chcso El "hijo del pue-
blo" (Domingo Ellas, Ministrc Je Hacienda, candida
to, gran terrateniente y comerciante) se adelanta
al APRA en su campafi populista. Billingurst
trata de apoyarse en las classes pobres urbanas. Pe
ro es Leguia el primero que hace una political "in
digenista".
SI I _
la situaci6n present, muy dificil de caracterizar cuan-
do es precise ir mas alla de la simple tipificacion del
Peru como pals subdesarrollado.
Esta sIntesis o mas exactamente esta enumeraci6n si-
n6ptica, peca ciertamente de falta de equilibrio en la se-
lecci6n y la extension de las etapas elegidas. Tenemos
sin embargo la esperanza que, pese a sus defects, baste
para dar una idea genera'. sobre el alcance de los cambios
acaecidos en el Peru, y para ilustrar la superficialidad
de una expresi6n tal como la "invariancia secular de las
estructuras peruanas". Comprobaci6n de hecho que no com
promote la esperanza de nuevos cambios mas profundos y el
juicio sobre la conveniencia o la justicia de los cambios
realizados.
La factibil' '.c de tales nuevos cambios reside, sobre
todo, en la posibi.idad de refcrzar nuestra capacidad de
decisions autonomas, lo que todavia parece estar muy le-
jos de realizarse pero que seria precise lograr por el uso
juicioso de las estrechas posibilidades presents, que es
necesario conocer con precision para utilizar con eficien-
cia.
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La posesi6n de la tierra y 1. invariabilidad del poder
Nuestra pretension es la de "mostrar", no nos aven-
turemos a decir de 'demostrar" que la ''posesi6n 'e la tie
rra', no ha sido en il1 -er6 mas que un elenLento Pitual y
secundario en la legitimacidn del poder y no siempre una
condici6n "sine qua non" de su ejercicio. El problema
se present no obstante muy complejo y exige cuidadosas
precisiones complementarias.
Es precise sefalar ante todo, que comprendemos como
"posesi6n de la tierra", el dominion territorial, con ac-
ceso a la propiedad minera, y la propiedad de 1-! tierra
exclusivamente agricola o pecuaria pero de ningun modo
la concesi6n minera separada del territoric como ella ha
sido adquirida durante la colonia de conformidad con las
Nordenanzas de mineria" y continue siendc otorgada hasta
nuestros dias, de conformidad a los dos c6digos que nos
ha dado la Rapublica.
Segundo, es precise igualmente aclarar que siempre,
en los pauses tales como el nuestro, existen muchas esfe-
ras de poder, escindidas funcional o territorialmente,que
a veces se organizan en jerarqufas il.tercomunicadas; a ve
ces se aislan en fronteras reciprocamente respetadas; a
veces se enfrentan an conflicts mas o menos graves. E-
llas son, por lo tanto, esferas flexibles susceptibles
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de acondicionamientosy reacondicionamientos continues.
Los fundamentos del poder son sin duda diferentes
en cada uno de estos campos, si bien en cierto qrado e-
llos se influencian reciprocamente y, en un modo u otro,
se organizan alrededor de un poder dominate o decisorio.
En esta variedad V jeraraula de noderes nos interest dis
tinguir, por el moment la esfera regional de la nacio -
nal puesto que en ambas la funci6n de la 'proniedad de
la tierra" seria distinta.
La double precision sob.-- el t4rmino 'posesi6n de la
tierra2 que hemos sefalado antes,asi como su importancia
national o regional, se revelan muv necesarias, porcue
nos parece cue, en la media en cue hay o cue ha habido
un poder national, la explotaci6n minera ha sido en el
curso de largos periodos la principal via de acceso a es
te poder, y poroue el rol de la nroniedad territorial co
mo fuente de poder -y no como resultado de su ejercicio
o como formalidad de s'1 legi-"macion- se present mis
claramente en la esfera regional.
Por otra Darte, nuestro interes principal es estu -
diar el poder national y no el Dcder regional o local,
los cuales no pueden explicarse sino como consecuencia
del poder central: formados en el vacio que 4ste deter-
mina por su imposibilidad de acci6n o, en el caso contra
- 19
rio, puestos al servicio de este ultimo en la trama mas
o menos rigida oue el teje.
Establecidas estas es-ecificaciones, estamos en la
obligacion de hacer resaltar algunos hechos muy conoci-
dos que atestiguan en favor de la tesis de la ancilari-
dad de la propiedad de la tierra con relaci6n al poder.
Primero: Las revoluciones frustradas de Gonzalo Piza -
rro y de Hernandez ''-rn y la campa.a prudent y efecti
va de La Gasca, barren por much tiempo toda amenaza de
rivada de la constitucion de un poder feudal,o 7emi feu
-'al, con influencia national. El powder politico toma
las riendas y suborcina a la nobleza territorial crean-
do a. su lado una noble.a burocratica y cortesana. Cier
tarmente el poder politico require para mantenerse de
fuentes econ6micas y aunque dispone para conseguirlas
del arma del impuesto, l]= -licacidn de este expediente
depend sin duda, en al-.;-a Tmedida, de la buena volun -
tad y de la adhesion de los subditos contribuyentes.
Sin .su acentaci6n el tribute ordenado es ilusorio y
aun result irrisor,o. Claro es cue, en condiciones
adversas, el powder politico puede recurrir a la fuerza
desnuCa., poder de coersi6n cuyo monopolio por derecho
ejerce, pero el mantenimiento de esta fuerza es doble-
mente oneroso, por el hecho de que el powder oolitico de
apoyarse sobre un poder military que tiene sus propias
- 20 -
exigencias political y cue .,h:.- aderas ser sostenido fi
nancieramente. De allf oue haya siempre lugar par' un
poder econ6mico ubicados cetras del trono. al lado o al
frente C..- este. -'ete r'cl es cumplido per los comercian
tes privilegiacosa de este lado y sobre todo del otro la
do del oceano. Fcro cierta parte del poder en sin em -
bargo r~.tteni.a por el encomendero' o el titular de una
repartici6n' en I. me.dic'a en que su poder local puede
servirle de apoyo para esgrimir una amenaza o ejercer un
lchantaje sobre el Doaer dominant decisor.c. Cuando
el sefor ausantistra cuede en Lima o va a la corte" de
ultramar, su fuerza local. delegada en su intendente o
mayordomo o en cus arrendate:ri c:c.rece 'n favor de
sus celegados >pero su poc.etr de r.an. .chr a s s escala na-
cicnal se multiplic-:, y su p'oder resde siempre en una
mezcla de estos ele:i:entos '-Coder local5 Dosibilidad de
servirse de e1 "arc .cjcrcer '~a- i-lu.enci. national).
,das fuerte que la ncrt de.l e-nco ',r cr (O dc su des -
cendiente el "-nacendafc' ) .:. in duda la del minero ,'.as
rico y mas dec'ciido C Li. acci4n C 7 qCue cuen1ta con el apo
yo ce -Leales ,.ue so-. menos influenciadoe por las nor -
mas i."Duest laF 'c'-sta india y nma arries.ado.. y c:is
'uestos a la iucLi ,Ei.ierrt. Es precise nor ello,, sir
duda5 guarcarKe -:.ayors consi'eraciones Del mismo mo
do que el n-incrc.; ic comer-ciantes y los nobles peninsu-
lares .encarados de icunciones burocraticas deben ser tra
.tados per el poder central con mas miranientos nue los
- 21 -
propietaric. de tierras los prieros tienen la fuerza
del dinero, los segundos los resorts c, la administra-
ci6n y, :obrctocio, las relaciones con la 'corte" lejana
per,. todcpo(erosa que put-ede hacer valer si la ocasi6n
se present,.
-ero estos trJ-s ierscnajes (el ri nerc. el comercian
te y el 'sec]unddn espafol)buscan consolidar 3u posici6n
por medio del otor,->-nmiento dc tftulos y tierr-s. Es ne
cesaric tambion r Jecalcar que el poder de resistencia, de
amenaza y de rntri:.'a -ue .mcntiene el sefor terrateniente
es reforzado Dor cu aleicalento de la ec'.e vrrevnal. A
sf el poder del latif'lunista -en el Parauayv y en Chile
es mas grande que en el Perd.
Segunco: Es necesario sin duda, por consiguiente reco-
nocer un cierto margen de poder al grupo agrario. Pero
estaj cs en condiciones dC career que es:e no h sijdo muy
fuZrt., ri muv sati's. ct-'r.o .ara quienes lo d.etentaban
ya que, al quebrar --1 c'L:-.i.o espacol, parecen an-iosos
d. .au ..ir una fu7rz au 'n'ica de cuve caruPnci- teenin
lucjdc. Z:. otro mo.,o s r 2e impos-ible conc-ebir la par-
:icipaciln active y oeccisoria Jc los criollos" nobles.
lo que ei. :.se entonces era casi. sindnimo de terratenien-
te, en la revolucidJn emrancipadora.
Tercero. La RepOblica, puesta on marcha involuntariamen
- 22 -
te por el powder agrario -que deseaba sin duda la indepen
dencia pero bajo un signo mongrquico o al menos aristo -
cr'tico- no fu" mis favoraLie a los Dropietarios terrate
nientes que la colonia. Al contrario, los decepcion6
totalmente. Fueron desposeidos o impedidos de gozar de
sus propiecdaes, Arruinados, no pudieron hacer valer
su ayuda pecuniaria. Sus clientelas 'indigenas'disper-
sadas por la anarqufa o movilizadas per los e4,rcitos
combatientes a sus espaldas, tampoco pudieron hacer va -
ler su contribucidn en sangrz Una vez mas los finan
cistas y los comerciantes tomaron las riendas de la si-
tuaci6n.
Las oficinas inglesas., mas esta=les v mrs fuertes
que los otros establecimientos comerciales, se volvieron
la sede eficaz y Dermanente del -nodr oficioso, ma3 real,
efectivo y duradero quc el pocer official,
Todo un sector de la historic Ce este period y del
que le precede inmediatamente permanece olvic'ado, pese a.
la existencia en los archives odblicos y privados d~ do
cumentaci6n ccnveniente, Ls el si.tema de organizaci6n
de los comerciantes- dotados ce tribunales nrivativos.
controlacos por ellcs ri.isnmo prcv\istos de todo un con -
junto de servicios financieros y sociales (Pancos casi-
nos, etc.)munidos en consecuencia, de un powder tal nue,
despues de la independencia, el -iinistro Unanue denuncia
ra publicaimcnre ccmo antinacional y superior al del Es-
tado.
EFta ortganizacodn cue- ha precedidcc am.Jpcliamente y
ain enoendr.cdo nuestras CT.m-ras dCe coi-rcio y nuestras
sociecaces nacionales (Corp.raci:_on-s e .i, ..cultore ,In
'ustriale's etc.) queda todavia en la sombra, en espera
ue un studio serio y valiente.
.1 fracas dc la anmici6n del sefor agrario se i-
luu.tra uur-nte a.uror,- republican por la frustracidn
de los esca.os ,tilitares de criren aristocratico y te -
rritorial (Nieto, Vivanco, Orbegoso) defensores dc los
privilegios tradicionales seForiales y nor el exito dci
militares rlebeycs como Garnarra y Santc- Cruz. I-rantec
toda esta Epoc -ierra conserve, sin ermbarPo, su
prestigio cc~o 'uerza o reauisito legitimizante aunque
no la nota ce
l- esfera del "poc r soci.-.l, que la seunrda ce cus ca
racteristica.- y rce despu6s cd lc crisis de i.cstai li-
dad ella reconquistarL.
La e.;olicaci6n de este caracter secu'cario rie la
tierra con relaci4n al poder se :,cuentre sin d''da en
gran part en las condicionas ddepenrenc-a del a c ext--
rior y de las burocracias peninsulares, en las cuales
cay6 nuestra aristocracia apraria despues de la de -
- 24 -
rrota de Gonzalo Pizarro. Pero es necesario senalar o
tro element de orden econ6mico que ejerce una notable
influencia: la poca importancia de la agriculture en
tanto que fuente de enriquecimiento y, aun mis, en tan-
to que instrument de comercio international. La tie-
rra es trabajada sin cuidado de su rendimiento y prince
palmente con cultivos de consumo local. Los products
de valor son siempre los products mineros el cro y la
plata. Gran nprte de la- exportacione,- estaban consti
tuldas per eStos prroductos,~iLnerales las relazas, los
cueros y los tejidos no firuraban n .-llas rasF que en
un porcentaje rfinifmi Asi la agr:~.cvltura conservaba
solamente una importancia interned como fuente de pro-
visionamiento l.,l, o a lo mas nacional; cc,.o sistelma
de auto-aprovisionamiento para las families nropieta -
riaso conmo medio de asegurar.,por el naternalismro y
la explotacidn dosificados, .In poder personal sobr. las
poblacicnes ir.cni'rnas reducidas: c encoi;endadas" y,pC.
terlormente, sobre los campesinos avecinados en la "ha-
cienda' o afectados a ella. Sin ninguna duda, esta si
tuaci6n subordinate de la agriculture era un product
dc la accidn politics espafola, inspirada peo otros in-
tereses econoricc.: Lst. political exnlica tamnbien ias
medidas toma_.ac- oor la Corona para irpedlr el desarro-
1lo de la viticulture (los vinos enerosos eran sene -
jantes a los vinoc espa.oles), del cultivo del clivo v
la fabricaci6m de aceites v el mas tardic desmantelamien
25 -
to de los "obrajes". Pero sean cuales fueran sus razo
nes, esta polftica conducfa inevitablemente a la dismi-
nucidn de la importancia de los dueios de la tierra que
se velan reducidos a ejepcer un powder local, de otro la
do limitado, ya que debia ser compartido con el cura,
el intendente y ain, :' cierta manera. con el "cacique".
Razones 4stas qLu' originaron o contribuyeron eficazmen-
te a determinar la creaci6n de los "cabildos" con part
cipaci6n casi exclusive de los hidalgoss" y notables y
solamente en algunos casos, y para alguinas ocasiones,
integrados con representantes especiales del 'comun-
Esta organizaci6n municipal importada de Espaf y que
jugo un important rol en la independencia, debe vense,
principalmente, como una merera de opener cl poder lo-
cal aristocriatco, al rpo..- official, a loh restos del
powder traditional "indi. i... animado intencionalmente
por la Corona, y al muy important poder eclesigstico,
el cual agregaba a su dominaci6n sobre los esprritus
las ventajas del comercio y el prestigio de la posesidn
de la tierra.
Por otra parte, sobre todo en la sierra, t4) fuen-
(4) Hasta ayer. las "haciendas" de la sierra cumplian
una funcirn de "ganaderia de hombres"- suministra
ban los brazbs para la agriculture de la costa y
//,...
- 26 -
te de aprovisionamiento de hombres consagrados a otras
actividades minass principalmente), y en todas parties
rito de ennoblecimiento y garantia econ6;r:ica de super-
vivencia, la tierr. continua siendo important. Aque
llos que adquieren el poder sin ella la buscan -asi co
mo los titulos de Castilla- para consolidar y reforzar
su prestigio, Pero el poder verdadero no residia en
la tierra y no derivaba de ella en primera instancia.
AI producer *1 cambio de propietarics, la Republica
no aporta grandes transformaciones en o que concierne
a la funci6n de la tierra. Simplemente, su caracter
de base del poder local se acentda. El debilitamien-
to de la "comunidad de ind'-enas' (5) (esta instituci6n
creada por Toledo, abolida por Bolivar y restituida en
seguida) -1 debilitamiento del poder central, el aban-
//.. para las minas de ia sierra, a base de sus "rebafos
humanos Este fenomeno esta a punto de desapa-
recer a causa del astablcimiento de las poblacio-
nes mineras de la sierra y de las poblaciones agra-
rias de la costa. gracias a la, espcializacin y a
la mecanizaci6n, asi como a la explosion demografi-
ca que aumenta la oftrza dc trabajo no calificado,
haciendo innecesario su"cultivo" sistematico.
(5) Serfa muy interesant cstablecer las diferencias en
trc:
(a) "Comunidaldc. :indigenaa instituci6n juridica
que subsist (n nuestros dfas y de la cual apro
//...
- 27 -
dono de las zonas andinas per la Republica, contribuye-
ron a este reforzamniento y a una especie de transferen-
cia del poder del :curaca" ind~gena al "misti" (hacen-
dado) que sc convierte asi en una double supervivencia
y un double sfmbolo del poder 'antiguo" (incaico) y del
modernn" (cspaiol). De Plli la ambiguedad del gamo-
nal andin.- cue, donde se le encuentra todavia, reivin-
dica siemore simultaneamente su calidad de "serrano"
y de chololo" y su linaje espafol, algunas veces desmen
tido por sus oasgos tfpicamente "indios" o por su ape-
llido italiano o ingl6s.
La tierra -y esto casi exclusivamente en la costa-
no cambia de funci6n sino mas tarde, en el curso del
//... vechan grupos de variada composici6n y con dis
tintos interests, (antiguas poblaciones aut6c-
tonas, nuevas poblaciones de cualquier origen,
''mestizos" y aun los "blancos").
(b) "Comunidades indigenas", estereotipo difundido
por la literature indigenista, cuya validez re
lativa precisarfa demostrar por su comparaci6n
con (a) y (c).
(c) Los "pueblos campesinos del Peru", susceptibles
de tipificaciones multiples y de variadas cul-
turas que al lado de valores vernaculares, de
origen espafol o posterior, exhiben perviven-
cias mas o menos resistentes y mas o menos a-
bundantes de las viejas cultures precolombi-
bas.
tercer tercio del siglo XIX, cuando el cultivo de la ca
na (mAs tarde parcialmente reemplazada por el algod6n)
se vuelve industrial y sus products exportables. .Pe-
ro entonces timbien, estando la tierra en poder de pro-
pietarios auscntistas (o simplemente incapaces de com -
prender el cambio y aprovecharlo), ella no constitute
una fuente pritmaris de poder sino una presa para el co-
merciante, el hombre politico y sobre todo para la em-
presa extranjera o aquella que, nacida en el pa2s, se
vuelve tal posteriormento (British Sugar, Gildemrister,
Grace). Dicho de otro mado, el capital extranjero, so
bre todo de caracter commercial y especializado en la ex
portacidn, penstra en la tierra sea tomandola directa-
mente como medio de aprovisionamiento, sea organizando,
por intermedio de la ,abilitaci6n y el cridito, a los
propietarios originarios, pera la elaboraci6n de los
products que !as entidades forkneas se oncargaran do
exporter.
Esta penetraci6n del powder exterior on la organi-
zaci6n agraria de la costa conduce como consocuencia
a la organizaci6n de lobbieso de latifundistas que dc-
sembocan en la formaci6n de la Sociedad Nacional Agraria,
desprendida de las CMmares de Comercio las que, a su tur
no, habian resultado de una evolucidn del Tribunal del
Consuladoe1l tribunal nomercjAl privativo ya mencionado).
A partir de este moment, si la Sociedad Nacional Agra-
- 28 -
ria no ha side -a depositaria del poder real en el Peru, e-
lla al menos he, sido uno de sus principles 6rganos de ac-
ci6n, su fuerza de choque. Es a causa de este hecho quo
la opinion public y, aunlos estudiosos les han concedido
a los grupos agrarios una importancia desproporcionada a la
realidad, al imaginarlos como la ultima instancia del poder
national; y han alimentado rsf el mito de las 40 families
que, tan cxpandido en el extranjero como admitido en el in
terior del pals, se ha mintenido hasta hoy vigoroso. Como
fuerza de choque, este organism (la Sociedad Nacional Agrm
ria) es sin duda eficaz. Los propietarios de tierras cons
tituyen siempre una fuerza conservadora. Por otro lado,
la existencia de estrechas conexiones entire cl poder real y
la corporaci6n de los grandes agricultores hp sido general
mente int-rpretada de una manera crrada, a nuestra opinion,
en lo que concierne al verdadcro sentido de la dependen-
cia. Por ejemplo, siendo los Bancos los verdaderos cen
tros de comunicaci6n y de control de los sistemas internal
cionales y national de poder y estando los mismos nombres
inscritos en los Directories de los Bancos y en los de la
Sociedad Nacional Agraria, se ha deducido facilmente que
los Bancos locales, identificados con el poder financiero,
y los propietarios de tierras cran una misma cosa, siendo
los primeros s6lo 6rganos do acci6n de los ultimos. La
realidad parccer scr bastante diferente, much mas comply
ja y, en general, construida a la inversa.
- 29 -
- 30 -
La estructura actual del Poder en el Peru
En un artfculo que desde 1964, tenemos en prepara-
ciAn, en colaboracion con el Dr. Matos Mar, para ser pu
blicado en la revisra Tiers Monde sobre los "espacios e
con6micos y sociales del Peru `un fragment del cual a-
parecer o en el libro "Desarrollo y Subdesarrollo" ac-
tualmente en prensa en Lima (Editorial Francisco Moncloa)
asf como en el informed preliminary que ya hemos remiti-
do al Profesor Fer'oux sobre la investigaci6n "Gran Em-
p.esa-Pequefa Nacidn", sostenemos quc las versions da-
das alternativamente del Peru como un archipi6lago, co-
mo una gran region centralizada y como una perif6ria de
espacios econ6micos exteriores, son, a nuestro parecer,
simultineamente ciertas. El aio pasado tuvimos la oca
si6n de discutir esta tesis, durante su paso por Lima,
con Rodolfo Stavenhagen, quien reconoci6 que nuestra vi
si6n, que 61 hacia suya en gran parte, complementaba
su teoria de la :colonizaci6n internal" y subrayaba la
importancia otorgada por 61 a los intermediariess', cu-
ya"doble cara" les permitfa poner en contact dos mun -
dos diferentes (el norreamericano y el cricllo, lo cos-
ta y la sierra, lo urban y lo rural, el castellano y
el quechua,,tc.)o por decir mejor una infinidad escalo
nada de mundos diferentes que no puede ser reducida a u
na simple organizaci6n dual, El dualismo, valido cier
tamente como hip6tesis explicativa a un alto nivel de
abstracci6n y dentro de una vision estitica, se resuelve,
en la realidad compleja y din~mica, en un "pluralismo" en
fermentacidn que conserve una unidad y su compartimenta -
cidn estabiliza-7i gracias a la mediaci6n de los agents
citados por Stavenhagen.
El andlisis del pluralismo nos conduce a la vision
del archipielago (econ6mico, social y cultural). Las ma
neras diversas de unfocar el problema peruano nos permi -
ten siempre ver multiples tipos de compartimientos estan-
cos; por un lado, pueblos q.e no tienen conexiones quc
los iiguen entire si, por ozro lado, grupos de pueblos ubi
cados alrededor de una ciudad que,a su vez, no mantiane
relaciones importantes con ciudades de la misma jerarqufa
(scan ellas lejanas o pr6ximas); por otro l!do todavia,
un rosario de values de la cosTe que, de un lado, envIan
sus products al exterior del pals y, de otro lanzan sus
tenticulos hacia el interior (sobre todo a la sierra cer
cana) para recolectar hombres y viveres, en tanto que las
relaciones de vale a valle son minima, finalmente las
actividades econ6micas se organizan alrededor de 4 6 5
grandes empresas que, consagradas a una actividad princi-
pal que es muy frecuentemente la exportaci6n, se rodean
de un conjunto de satellites con los cuales ellas mantie-
nen relaciones estrechas, aunque las comunicaciones de
constelaci6n a constelaci6n ;e mantengan insignificantes
v en todo casn infcriores a LS que esos mismos grupos de
empresas sostienen con el exterior. Al lado de estas
diversas pluralidades econ6micas y geo-econdmicas, la
pluralidad r, cult.ras (grupos locales con formas varia-
das de cultural" parlanteo dc idiomas distintos, y suje
tos a diversos modos y a diferentes grades de alteraci6n
modernizante) y las pluralidades sociales (mezclas de
"clases':col casta' en process de descomposici6n) rompen
las comunicaciones o las dificultan. Es muy diffcil,
para el que conoce el Peru y lo ha recorrido varias ve-
ces, separar, cnmo lo desearfan los dualistas, un"mundo
tradicional 2".'o ,;tbl. i- ur."mundo moderno".ho
mogeneo y dinlmicc. Lo cue Ci ve ..;. ma. bicn un plura-
lismo, de muchos gnet:ros, con various tipos de dinamis -
mos pero sin la posibilidad id que tales "dinamismos:se
resuelvan en un lina.ismo eficaz de conjunto generalize
ble en terminos de la elevacidn colectiva de los nive -
les de vida, de la inregraci6n de los mercados y de la
homogenizaci6n de las culturas (6).
(6) Es muy important en lo concerniente a los 'pluralis
mos culturales" que no se dan solamente como islotes
o como especificaciones regionales en la culturala" '
de base, el grado y la modalidad de su alteraci6n
(particularidades que son susceptibles sin embargode
exhibit ciertos rasgos o denominadores comunes) pero
sGbre todo 'como falta de comunicaci6n y como ausen
cia de solidaridad. Fs necesario aquf, una vez mas
insistir sobre la imprecisi6n del termino :ualismc
perdido en lf variedad y en las gradaciones, ambiguc
en tanto se refiere a]3 mismo tiempo a la existencia
de diferencias de poder y aquellas supuestas entire
dos cultural,, dos sociadades y dos economias polares
y homogeneas. Divisions que, er d-ici6, a su nota
simplificadora, plantean el problemo;- de nc. ser super
ponibles y la dificultad de encontrar, En cada uno
de los campos nombrados,una definici6n acceptable de-
lo que es traditional y de lo que no lo es.
La vision parad6]ica de la unidad surge cuando se
obscrva c6mo pcsc a todas las diferencias,a las oposicio
nes y a los aislamientos mencionados, la mayor parte de
los negocios regionals y la totalidad de los servicios,
pdblicos y privados (administracidn public, bancos,
etc.) estan organizados y administrados a partir de Lima,
como ceniro econ6mico, politico y social del Perd. Es
aquf tambien queen "lobbies' (7) matizados,se entremez-
clan los capitanes y los servidores de los diversos gru
pos econ6micos nrivados, internacionales, nacionales y
regionales, asi como los mas importantes bur6cratas pu -
blicos. Ultimamente, los militates adquieren una impor -
tancia especial y su constitucion hace d'a a dia progre
sos notables en tanto que poder homogeneo provisto de u-
na lucidez creciente sobre su capacidad de acci6n,
La vision periferica es evidence, si se analiza el
destine de los principles products, el control ultimo
de las empresas principles, el origen de los mas gran-
des aprovisionamientos en capital,en equipos, en material
les y el control efectivo de las divisas.
(7) Se ha croido ver en 2el Club Nacional" una especie de
conservatorio de la vieja casta dominant o bien la
"cumbrC" donde los verdaderos decisionon makers' pac-
taban y pactan sus acuerdos. Si ayer ha pasado algo
semejante, ahora este club no responded en nada a su
estereotipo. Siampre ha estado sin duda insertado -
en el tejido complejo del poder, pero su influencia -
antafio efectiva, declinante cada dias mas, ha sido
transferida ahora a otras instituciones mas nuevas pc
ro mas representatives. Los "circulos sociales y co-
merciales", como se lee frecuentemente en las notas
mundanas de los diaries, han cambiado de domicilio.
- 34 -
La vision de los intermediaries escalonados de Sta
venhagen explica de que manera son compatibles una uni-
dad de conjunto, subordinada como totalidad al exterior,
y un pluralismo interno cuyas unidades son a veces indi
vidual y directamente subordinadas al exterior pero, ge
neralmente, estIn ubicadas en una series eschlonada de
colonialismos internos y siempre estIn unidas a la tota
lidad por una especie de tejido conjuntivo sociall forma
do por los grupos intermediaries. Estos intermediaries
son: primero, grupos nacionales en relacion con el exte
rior (los grandes hombres politicos, los grandes finan-
cistas, los grandes comerciantes e industrialss; se -
gundo, los comerciantes, los propietarios de tierras y
las autoridades locales escalonadas entire la capital,
las capitals regionales, los centros industrials y
los pueblos. Cadena de intermediarios que en lugar de
ser agents de cambio, constituyen i s bien una fuerza
conservadora, porque el cambio y i.:-, h;mogenizaei6n al
abrir nuevas posibilidades de comunicacion entire los
grupos hoy aislados, conspiraria contra el rol de estos
intermediarios, volviendolo superfluo. Esta visi6n-sir du
da seintegra facilmente a la nuestra, que explica la reu
nificacion de los conjuntos heterogeneos por medio de:
a. Una organizacidn general cr- podemos llamar arbores
center. Pcdrlamos decir que lcs pueblos no se comunican
entire ellos pero lo hacen con las ciudades, que las ciu-
dades se comunican solamente con la capital y que una
estructura analoga se present al nivel de las capita-
les jer&aquizadas hasta llegar a la capital national.
Sin embargo, este esquema es, sin duda, demasiado sim-
plificado. Todas las zonas rurales y pueblos no tie-
nen la misma importancia, todas las ciudades y capitaes
con la mism e jerarqufa oficI.-l nc tienn el-mismo peso
dentro Gel conjunto nacional. A la organization que po
driamos llamar formal se superpone una organizaci6n
real. Al esquema estAtico, un procedimiento de capture
de afluentes y de apertura de nuevos cursos a partir
de centros mas potentes y de circuitos de intercambio
ma.s activos. Y a la relaci6n esquematica campo-ciudad-
capital, la relacion efectiva determinada no s6lo por
las diferencias del tipo de los campos, ciudades y ca-
pitales, y su composicidn social y econ6mica heteroge-
neas,sino por la presencia, acci6n e interferencia de
las grandes empresas que siempre modifican este cuadro
por sus influencias locale:; y nacionales apoyadas en
sus propios circuitos pero algunas de las cuales apare
cen ademas dotadas de una capacidad de decision inter
national que sobrepasa la capacidad de control del go-
bierno.
b. La centralizacion en Lima y la distribucidn a par
tir de Lima de los grandes servicios econ6micos y admi
nistrativos publicos y privados.
- 36 -
c. Una red de comunicaciones nacionales realizada en
cuatro instancias:
1 Administraci6n pdblica (civil y military) y politi-
ca (co:greso).
II Directorios de las empresas
III Lobbies (clmaras y sociedades nacionales, clubs,
etc.)
IV Conexiones mundanas (familiares y sociales)
El segundo (II) y el tercero (III) de estos centros
y formas de comunicaci6n constituyen el objeto de la in-
vestigacin -que hemos emprendido. El primero y ultimo
quedan, hasta donde se sabe inexplor-dos, todavia no son
suficientes los studios hcchos sobre los partidos polf-
ticos y los sindicatos, otros elements indispensables
en un anlisis serio del powder.
En lo que concierne a los puntos a b y c, algu-
nos comentarios se imponen:
En cuanto al primero, es evidence que al interior
de estas redes complejas (o sistemas arborescentes de
poder) hay algunos.centros que toman una gran autonomfa
con relaci6n al poder central o loc~l. Esto se produce
en los siguientes casos:
- 37 -
1. Cuando la zona subordinada es demasiado pobre o
aislada, ella puede permitirse el lujo de encerrarse en
si misma bajo el control de sus propias classess poseedo-
ras" o de sus propias y pequefas "empresas locales" (es
el caso de algunas provincias del Peri) (8).
2. Cuando un poder econ6mico muy fuerte permit re
sistir a los sistemas locales y nacionales y mantener so
bre ello, por su propia cuenta y activamente, una posi -
ci6n de primacia, sea cual fuere el grado de intensidad
de las conexiones que este poder mantenga con la totali-
dad del pals (por ejemplo: la International Petroleum,
que suministra petrdleo a todo el territorio, pero que se
permit obtener de su personal una solidaridad much mas
fuerte que la solidaridad national, de imponer sus slo-
gans a la opinion public y de resistir al gobierno).
3. Cuando una empresa econ6mica extranjera y pode-
rosa no tiene casi relaciones con la economia national,
a no ser por los impuestos y un pequefio "insumo" de tra-
bajo o una pequefia contribuci6n en materials primas indus
(8) Es un problema important el de determinar los siste
mas de poder local (su base y su campo de acci6n)
sus relaciones con el poder national y sus conexio -
nes con la estratificaci6n en la escala propia y en
la escala national.
Una tipologia de las ciudades y pueblos confrontada
a una tipologfa de las empresas resultaria muy itil.
- 38 -
trials ( por ejemplo: la Marcona Mining Co.).
En 13 que concierne al tercer punto (c),que.tratare
mos de una manera especifica en seguida,es necesario se-
fialar algunas caracteristicas que nos parecen evidentes:
Ante todo, la capacidad de decision de la adminis -
traci6n pdblica se ve considerablemente reducida por la
interferencia del poder econ6mico tanto al nivel de los
partidos, como en el Congreso y en el mecanismo de fi. -
nanciamiento de los gastcs burocraticos (sea por los im-
puestos, sea por los emprpstitos internos y externos).el
poder central tiene sin embargo la posibilidad de hacer
jugar los intereses de algunos grupos contra los de otros,
de movilizar la opinion public y ejercer, on ciertas co
yunturas, presiones decisivas. Se piensa al menos que
puede ser asi, aunque este poder, muy limitado, no ha
sido ejercido mas que anecd6ticamente no s6lo por la fal
ta de autonomfa del gobierno, n: por las interferencias
realizadas en el seno de sus burocracias, sino tambien y,
en buena media, por la falta de claros objetivos politi
cos en el campo de lo social y econ6mico.
El rol del ejercito, como fuerza que toma gradual-
mente conciencia de su powder y comienza su juego propio
en el seno de los cuadros de la administraci6n central
y frente a los poderes econ6micos, merece una investiga
ci6n especial(9) como tambien merece una investigaci6n
.o que Ics f-anc-ses denominan "monde" o sea los altos
cfrculos, mas o -menos hermrticos, en los que se mueve
la actividad de los grupos -especialmente los jdvenes y
las mujeres-- de las families que se consideran a sf mis
mas y son recono '.das como tales-- ... necidas y culti
vadas; las conexiones mundanas que caracterizan estos
grupos no coinciden exactamente (y en este punto no com
partimos como en otros la conviccion de Francois Bourri
caud) con el poder econdmico, por dos razones: el po-
der econ6mico es externo y el mundo es interno, el po-
der econ6mico es; y tiendz a ser cada dfa mas,imperso-
nal y el "mundo" es personal, Sin embargo, no se pue
de tampoco considerarlos totalmente divorciados. El
"mundo" constitute el terreno en el cual se realizan
cierto tipo de intercambios: la influencia social se
pone al servicio de los objetivos econ6micos haciendo-
se pagar sus servicios o reciprocamente. En suma,las
relaciones sociales se ponen al servicio de las relacio
nes econ6micas despersonalizadas despu6s de un regateo
eficaz.
(9) La existencia en el seno del ejercito de conflicts
de powder, entire grupos y sectors seleccionados por
edades, por camaraderlas de guarnici6n o de combat
o por extracci6n social o territorial, no debilita
esta creciente conciencia de su fuerza colectiva.
- 40 -
Este fen6meno no es nuevo: "el ennoblecimiento de
los ricos y el "enriquecimiento de los nobles' la cons-
tante alteration de los apellidos de la "high class" son
pruebas suficientes del rol conservador y transformador
del "mundo' peruano y en general latinoamericano. Cuan
do se produce un divorcio entire el poder politico, el po
der econ6mico y el "mundo", este ultimo se vuelve mas am
plio, se transform, tienta y absorb al enemigo de la
vfspera, suelda las rupturas actuales y prepare las nue-
vas. Para el que estudia la historic del Peru, o para
el que ha vivido mas de 20 aios en este pals, este fen6-
meno es evident y hace pensar en el Uliimo capitulo de
la "A la recherche du temps perdu" de Proust, pero es ne
cesario seialarlo: siempre se produce un desfasaje, un
desplazamiento en el tiempo, entire el conflict y la ab-
sorcion y jams este "mundo" ha sido otra cosa que un lu
gar de "acomodamientos" y de negociaciones. Su perma-
nencia aparente reside en su capacidad de transformaci6n,
su poder aparente en su capacidad de negociar las condi
clones de la capitulaci6n o en otros terminos de rega-
tear las condiciones bajo las cuales las decisionedes aje
nas" deberan cumplirse. Si las asociaciones de agri-
cultores constituyen la vanguardia de la "reacci6n", el
"mundo" es su retaguardia: o mas bien su volante regular
dor. Esto nos conduce al verdadero rol de las "oligar-
qufas". La palabra oligarqufa no nos parece -si nos ate
nemos a su significacion etimol6gica, o a la semantica
que le atribuyen Bourricaud y Parsons- muy apropiada pa-
ra designer al grupo de "'nacionales"(lO) que participan
en el powder con otras fuerzas mis poderosas, por que es
te grupo nationall' carece de canacidad autdnoma de de-
cisi6n y no es ni homogeneo ni permanent.
En la caracterizaci6n que hace Bourricaud de la o-
ligarqufa, el subraya adicionalmente a.su carActer "du
rable" dos notas: Primero el hecho de su no participa-
ci6n en la aarmnisrracion y segundo: la efectividad del
control remote o el cont:?ol por procuraci6n que ejer-
cen sobre los poderes pol:'ticos y econ6micos, los llama
dos grupos "oligarquico"'. Esta definici6n depend de
lo que se denomine poder y de lo que se defina como ad-
ministraci6n. Para aceptar esta caracterizaci6n, como
valida en el Peru, dejando entire parentesis la defini -
ci6n de administraci6n, i-.ecisaria atenerse solamente
a un poder de modificari6n o a un noder residual, no a
un poder efectivo, deciscrio y aut6nomo. Que existe
esta clase de poder indirecto y residual en el Peru es
evidence, cs ejercido sohre todo por las mujeres del
"mundo",por los abogados y puede ser tambien que por
cierto numero de militares y politicos. El resto de
las classes dirigentes intervene cada dia mrs en los
(10) Nacionales que, a veces, son extranjeros asimilados
o descendientes (una o dos generaciones) de extran-
jeros.
- 42 -
hechos menores de la administraci6n (11). El poder se
afirma ahora en el seno mismo del "business world". Lo
que probablemente ha querido subrayar Bourricaud y que
a nuestro modo de ver es innegable, es que el poder
econ6mico domina al poder politico. Nosotros conoce-
mos bien, como todo el mundo por otra parte, el mecanis
mo de esta dominaci6n. Lo que ponemos en duda es la
naturaleza del grupo que la ejerce. Nuestras invest
gaciones al menos no confirman la tesis de Bourricaud
que, con matices y pron6sticos de cambio, confirm el
mito de las 40 families. Creemos sin embargo, es pre
ciso decirlo, que en la tesis de Bourricaud hay un error
de perspective y de valoracidn mis que un error factual.
Los hechos que 61 describe son ciertos. Hay ciertos
cambios cuantitativos y dindmicos en la trama del poder
que correspondent a evoluciones en la industrial, la edu-
caci6n y la sociedad peruanas. Pero desde cuando es
que comienzan a hacerse visible estos cambios y cual
es su significaci6n real? Pareceria que puede afirmar
se que, en lo esencial, la estructura se mantiene, por
lo menos desde 1920, hasta el present, casi invariable
y en la media que existe una variacion se la debe bus-
(11) En este fen6meno cuyo origen puede ser rastreado,
por lo menos hasta el aio 1910, puede quizas fun-
darse una distinci6n entire las "oligarqufas" del
siglo pasado y comienzos de este con las actuales..
Faltan sin duda las investigaciones diacr6nicas
que permitiran una tipificaci6n final.
- 43 -
car en el reforzamiento de los poderes exteriores, la mi
nimizacion de las resistencias internal, la capitulacion
sucesiva, por falta dQ institucionalizaci6n y de control
official, de los grup'.s e.:presariales "nativos': o "progre-
sistas". 1E camblo de los grupos intermediaries, carac
teristica permanent do nuestro sistema de poder, ha su-
frido sin duda una aceleraci6n, progress quizes tambien
un nuevo tipo de reclutamiento. Los grupos de poder en
process de desaparici6n, ouyos miembros han sido escogi-
dos con criterios mis personales se parapetan en ciertas
firmas que hasta avy-r gozaban de la protecci6n del estado;
los grupos en emergencia se apoyan en las firmas mas s6li
das, cuando olios estan seguros de la mercaderia que ven-
den, o en los resorts de los nuevos gobiernos cuando e -
llos no lo estn :anto, sea .or la conciencia de un defec
to en EUS cualidades uersonales, sea. por la debilidad de
los capitals ,ue isan-ejan. Por debajo de esta "nata"
del poder se produce la burocratizacicn de los sindicatos
y la aparici6r. d. cier-ra,podes:..; pero ambifiua, moviliza-
ci6n campesina. Pensamos nosotros que todas estas fuer-
zas que amenazan al poder agrario local no afectan la ver
dadera estructura eel poder national. E1 "wishfull thin
king" de dercrcha o de izquierda, la presi6n de pequefios
grupos de "'cligarquiass' 1-cles ':sectorales" press del
panico que desatan lir amenzas reales o aparentes a su
poder; empiujaI haci:. la adop'cin de interpretaciones apre
suradas aun a ios meiores espiritus cientificos.
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La red del poder econ6mico
Nuestro analisis sobre este punto demuestra un he-
cho aparentomente parad6jico. Si por un lado, los sis-
temas de intercambios materials (en bienes y servicios)
se aislan al interior de grupos de firmas o de constela-
ciones de plants industriales y servicios comerciales
discernibles, constelaciones que no tienden en lo absolu
to a unirse entire ellas, o a lo mas realizan estas unio-
nes de manera muy lenta c imperfecta de tal suerte que
los conjuntos coherentes se exhiben siempre como grandes
islotes:por cl.otro, 1,s s.stemas d intercambio de las in
formacioncs y dc control di.' lo. credits exterior e inte-
rior,se complican en un. red c:.; v-z mas tram-ca. Si so
superpone a~tcF do cuadr: -., r-lificando la funci6n que
las mismas personas cumplen en los numerosos y diferen-
tes Directorios on que participant, se puede descubrir
que existen, per un ladorcertros principals de irradia-
ci6n, instancias fundamentals de decision, y del otro,
todo un ej4rcito de mercurios, de mandatarios; de "testa
ferros", de lugartenientes, de negociadores, de hombres
de influencia.polftica o gremial., de generaciones de pro
fesionales amicos 'y de abogados influyentes que bordan
un tejido de compromisos y complicidades, uniformando to
do el conjunto de relaciones a partir de los centros ci-
tados de decision aut6noma alrededor de los cuales, sin
embargo, este tejido se -orna mas denso. Pero, y aquf las
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las caracteristicas mas importantes, estos centros de de
cisi6n aut6noma, o para ser mas exactos mas o menos li -
bres-e'influyentes son emprcsas anonimas .gigantescas, ge
neralmente extranjeras o dirigidas desde el exterior, cu
yos jefes locales, sean ellos peruanos o extranjeros, no
son mas que lugartenientes y mandatarios: "ejecutivos'
y "administradores" a sueldo. De tal modo que cuando
se cree haber asido el centro del poder, este se esfuma,
si bien continda siendo concrete y efectivo, es simultd-
neamente elusive (12). Lo que queda pues es un gran
ndmero de intermediaries de diversas jerarqufas, en las
cuales los mas altamente situados son tambien los mas
inestables puesto que ellos dependent de la decision de
directories lejanos y de sus posibles cambios de politi-
ca, que correspondent a cambios de estrategias que por lo
general se nos escapan.
(12) En esta red del poder, donde los puntos centrales, mas
elevados y mis fuertes son de cierta manera elusivos,
aunque a cada instant ubicables. hay otra clase de
centros mas estables, al menos de perfodo en period,
que estan en la charnela de los poderes internaciona-
les y de los intereses y negocios nacionales. En el
periodo que va de 1911 a 1930, estos centros se han
localizado con precision en los grandes studios de a
bogados (3 6 4) que centralizaban la representaci6n
de las mas grandes firmas extranjeras y cuyos jefes e
ran lo suficientemente habiles para mantener relacio-
nes amigables con todos los partidos politicos. Del
Dr. x, el jefe de uno de estos studios, se decfa an-
tano: ':~1 es incapaz de vender al Peru, si se le pro-
pone la transacci6n protestard sin duda, pero si el
president realize el negocio, no lo duden, 41 redac-
tara la minute". Este chisme da la merida del tipo
del poder de estos intermediaries v muestra el rol
que juegan: ellos ponen las condiciones, se lavan
las manos, pero al final se benefician indefectible-
mente.
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La verdad sobre la oligarqufa
El poder real, la capacidad de decision decisoria,
escapa pues a nuestros analysis porque huye siempre ha-
cia atras, trasladandose al final al 'exterior, donde
vuelve a perderse en otra red de relaciones que es de
cierta manera analoga a la que acabamos de describir. En
suma, lo que queda en nuestras manos y que consideramos
como ,oligarqufa, es unicamente un conjunto de interme
diarios(una mesa sin pod:r, propio)de alguna manera similar
a la que ocorresponde al 'mundo" pero sin duda diferente.
Estos dos conjuntos son classess" en el sentido l6gico y
no en el sentido social, que no son ni identicas ni dis-
yuntivas sino parcialmente superpuestas y,gracias a esta
superposici6nsusceptibles de realizar entire ellas, mas
exactamente sobre los margenes residuales, un juego com-
plicado de negociaciones. Lo que nos queda en las ma-
nos, no es pues un grupo homogeneo, mas o menos permanent
te, capaz de decision decisoria aun en el caso que sus
miembros llegasen a un acuerdo general, lo que no parece
demasiado probable sino mas bien una poliarquia de inter
mediarios.heterogenea, variable y solamente capaz de ne-
gociar las "condiciones' a veces casi impuestas y a v( -
ces casi mendigadas, en que se realizaran las decisions
importadas sea como manufactures totalmente "confecciona
das" sea en calidad de productos"semi-acabados".
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No debemos, sin embargo, minimizar la importancia
de estos grupos y dc los p-rsonajes que los constituyen.
Ellos acelcran o frenan los process, desvian los efec-
tos, acomodandolos a sus intereses, y dispensan favors
a su rededor, crca'-. Io clientelas subordinadas que les
sirven y de ellos se sirven asegurando su poder, en per
fecta simbiosis.
En consecuencia, la "oligarqufa" existe y al mismo
tiempo no existe. Para los que estan por debajo de e-
lla, aparece como una realidad casi palpable, para los
que penetran dentro, ella so esfuma, para los que estan
por encima se ofrece como una resistencia a la cual hay
que tener en cuenta o como una garantia que asegura la
efectividad de la acci6n exterior. En el extreme, e-
lla no existed mas que por delegaci6n del exterior y por
aceptaci6n de las class medias. En ultima instancia
es s6lo la mas alta capa de la clase media que se di-
ferencia de su matriz al identificarse con intereses
poderosos y foraneos. Su composici6n es variada y en
variaci6n constant. Los medios de acceder a ella son
multiples, apoy'ndose tanto sobre la capacidad intrin-
seca, como sobre la influencia social y la influcncia
political unidas a una capacidad de nepoclacion que,
no necesariamento pero a veces, se d4 en individuos que
exhiben aphllii-- 'Uradicinnales de los patriciados "Ii-
rreynal"' o republicanno.
Encontramos asi, dentro de este grupo: ticnicos y
administradores pacientes y habiles:; comerciantes e in-
dustriales enriquecidos sea por su propio esfuerzo, sea
por su falta de escrupulos; politicos que saben llegado
el moment, cambiar influencias contra dinero: antiguos
propietarios y arist6cratas decadentes apoyados per gru-
pos financieros que luego de arruinarlos los protegen, o
que rescatan sus comprometidas posiciones de manes de los
usureros para comprar asi su fidelidad incondicional-
blancos y "cholos". extranjeros y peruanos; nuevos y
antiguos; trabajadores y perezosos, cinicos y desafo-
rados, ambiciosos y complacientes.
Una de las caracteristicas fundamentals del conjun
to es su constant variaci6n que admit tanto el fracas
y la desaparici6n, como la escapada al borde del abismo,
el reflotamiento y la renovaci6n.
Su existencia se debe bMsicamente, a un estado men-
tal conformista y a la habilidad de maniobra individual.
Su subsistencia esta condicionada sin duda, y sobre
este punto estamos plenamente de acuerdo con Bourricaud,
a la carencia de una toma de conciencia por parte de las
classes medias que tarda en llegar y a una institucionali-
zaci6n aut6noma de estas mediante el sindicato de cuadros
y metodos de selecci6n de la burocracia privada y public
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despersonalizados, pero al mismo tiempo capaces de sumi-
nistrar funcionarios responsables y seguros de su capaci
dad, independientemente de los intereses que deben ser -
vir o de las convicciones que ellos profesan. El pro-
fesional de aqui no ha sabido crear tales condiciones y
es por eso que existed esta "oligarqufa" suigeneris que
hace pensar en la Comedia Humana de Balzac o en la fami-
lia Macquart de Zola, pero que no desemboca en las mis-
mas salidas constructivas alcanzadas por la burguesia eu
ropea en el siglo XIX.
La frustraci6n de las classes medias no es por otro
lado mas que un caso de la frustracion generalizada de
los grupos en emergencia; de la permanent revolucion fal
seada que caracteriza al Peru por lo menos desde el siglo
XVIII. El Peru no ha sabido, tampoco, former proleta -
rios aut4nticamente transformadores del genero de aque-
llos que han determinado la revoluci6n comunista en Ru-
sia, o de aquellos que han asegurado la transformaci6n de
los capitalismos europeos y norteamericanos. En fin con
trariamente a lo que creen algunos optimistas no existed
en el Peru todavia un campesinado verdaderamente revolu -
cionario.
La existencia de las fuerzas ultimamente menciona-
das (13), es, todavia, en el terreno del mito o del espe-
(13) En tanto y en cuanto fuerzas revolucionarias.
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jismo dondc es necesario situarlas, como lo suFgiren Nor-
berto Rodriguez y Celso Furtado entire otros intelectuales
latinoamericanos licidos a los cuales no se les puede ta
char do conformists o reaccionarios,
El mito de la "oliiarqufa" no del todo desvelado tie
no una base real sin embargo, aunque con un sentido y u-
na composici6n que no la haccn merccer este apelativo si
nos atenemos a su definici6n comun etimol6aica, o a la
que le asignan Bourricaud y Parsons. Las oliparqufas
japonesas antcriores a la primera uerra mundial, el ha-
matsu y el zaibatsu, o la oligarqufa veneciana del Rena-
cimiento no tienen ninjin lazo de parentesco con nuestra
"oligarqufa criolla". Ellas han sido aut6nomas, cerra-
das, homogcncas. Las definidas por Parsons, son dur_
bles y actuan por procuraci6n. PrecisariE cncontrar o-
tro nombre, o redefinir cl termino 'oliharqui'a mediantc
notas distintas a las se:aladas (14) para designer estos
grupos en part dominantes pero inestables. y subordinados,
cambiantes y cada dia mas conectados con la actividad di-
(14) Si so escopieso el camino de mantener el termino :o-
ligarquia" pero redefinidndolo, habria que insistir
sobre otras notcs que si estin presents en los -ru-
pos do powder peruanos. La galvanizaci6n transitoria
de minorfas que trabajan para beneficio propio o aje
no pero nunca en provecho colcctivo, y que peneral-
mente se ubican come"camarillas" esDecificas en ins-
tituciones especificas mutuamente rcforzadas en el
tejido de relacioncs aOU estas instituciones mantie-
nen entire sf.
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rectiva de los negocios, y sobre todo precisarfa someter-
los a un anglisis sistematico para desp jar todavia mu -
chas inc6gnitas sobre su composici6n y sus comportamien-
tos. Nuestros studios sobre el poder, mbs exactamente
sobre las fuerzas de propulsion negativess o positivas)
del poder econ6mico, son una parte de esta investigaci6n,
pero ella debe ser profundizada en los dominios sociol6gi
co e hist6rico.
Esta comunicaci6n quiere ser, simplemente, una provo
caci6n para quienes pueden realizar este genero-'c6e estu-
dios.
agl.
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