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 Editorial
 La segunda fase de la revolucion...
 La crisis y la politica economica...
 El sutep y la politica educativa...
 Los trabajadores frente al...
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Group Title: Sociedad y política
Title: Sociedad y política
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00086904/00005
 Material Information
Title: Sociedad y política
Physical Description: v. : ill. ; 29 cm.
Language: Spanish
Publisher: s.n.
Place of Publication: Lima
Frequency: quarterly
 Subjects
Subject: Politics and government -- Periodicals -- Peru   ( lcsh )
Politics and government -- Periodicals -- Latin America   ( lcsh )
Genre: periodical   ( marcgt )
Spatial Coverage: Peru
 Notes
Dates or Sequential Designation: año 1- junio 1972-
 Record Information
Bibliographic ID: UF00086904
Volume ID: VID00005
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 01786166
lccn - 73642777

Table of Contents
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    Editorial
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    La segunda fase de la revolucion Peruanay la lucha de clases
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    La crisis y la politica economica del capital
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    El sutep y la politica educativa del regimen
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    Los trabajadores frente al capital
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Full Text









_ ;


B


IA






















AIO 2
DIRECCION:I


No. 5-Noviembre 1975 LIMA PERU
An(bal Quijano


INDICE


EDITORIAL


PERU.
La "Segunda Fase de la Revoluci6n Peruana"
y la lucha de classes.
Anibal Quijano Pig. 4


La Crisis y la Polftica Econ6mica del
Capital
Felipe Portocarrero Pig. 20




LAS LUCHAS SECTORIALES
El SUTEP y la Polftica Educativa
del Rdgimen Pig. 28


Impreso: Italperu
Av. La Marina 3274 San Miguel


La responsabilidad por el contenido de los artfculos correspond a sus autores. La
Revista s61o es responsible por las notas Editoriales. Toda colaboraci6n que se envie a la
Revista sera bienvenida, pero o se mantendr correspondencia sobre colaboraciones no
solicitadas debido a la limitaci6n de nuestros recursos.


PRECIO: S/. 30.00


Apartado Postal 11154 Sta. Beatriz Lima Per(.


Pig. 1










'EDiTORIAL



NUESTRAS TAREAS

la masiva resistencia del proletthriado y de los demds. explotados, determine, en lo funda-
mental,-el descabezamiento de la tendencia fascista'en el regimen military. Pero eso file possible
porque en ese moment estaba en riesgo la unidad del frente capitalist.
Despugs del golpe de agosto, ese frente estd reorganizdnd6se activamente, para una nueva
fase de ofensiva contra los trabajadores. Los capitalistas quieren que aquellos paguen los'costos de
la crisis econ6mica y, al mismo tiempo, de la cotisolidaci6n del "modelo penrano" de explota-
ci6n. Es decir, que los trabajadores se sometan a la reducciin del salario y del empleo y. ademds.
que laboren disciplinadamente aumentando la productividad y la producciOn. 0 sea, que se
sometan a una sobre-explotaci6n.
La ofensiva patronal se ha intensificado, mientras el regimen military trata de castrar a los
trabajadores, combinando las predicas de conciliaci6n de classes con rudas amnenazas de represi6n
y de imposici6n autoritaria y violent del corporativismo. Pero no le serd fjcil a los capitalists
lograr sus prop6sitos.
El proletariado estd ya movilizado. Ha madurado algo mdns su conciencia y ha ganado en
experiencia de lueha organizada. El surgimiento de importantes nucleos que, dentro de la clase,
avanzan en una direcci6n socialist revolucionaria y ya con alguna orguwizaci6n de base, muestra
Sque ha entrado en una nueva dindmica, ideol6gica y orgdnicamente.
Esa dindmica consiste en la formaci6n de las bases de un movimiento socialist revoluciona-
rio en dseno mismo del proletariado, y en la formaci6n de los primeros nucleos politicam'ente
f organizados de ese movimiento.
Sin embargo, es necesario reconocer que ese process abarca ain a una parte minoritaria del
proletariado. Y que, ademds, la mayor parte de los que se incorporan a ese movimiento, no tiene
atn una conciencia pol'tica/muy definida, ni estd pol'ticamente organizada. Mds todavia, que el
sector organizado estd dividido en grupos divergentes.
No hay nada sorprendente ni anomalo en esta situaci6n del proletariado, ni del movimiento
socialist revolucionario que se va constituyendo en su seno. Largos decenios de dominio politico
de las capas media populistas y posteriormente de grupos burocrdticos y reformistas de la propia
clase, explican estos hechos sin dificultad.
El problema es que en esa todavia lenta y difkiultosa maduraci6n political del proletariado,
se, asientan las posibilidades de la pretension manipulatoria del regimen, favorecidas por las
ilusiones y los sectarismos de los primeros contingentes de revolucionarios que van incorpordndo-
se, muchos desde las capas medias, a las luchas del proletariado. Estos ultimos, ciertamente
difundiendo ideas socialists y tomando parte active en las luchas concretas, pero tambidn aca-
rreando elements de confusion a la nueva conciencia political de la clase.
Dos cuestiones centrales se plantean, por eso, para el desarrollo del movimiento socialist
revolucionario:
a) C6mo avanzar en la clarificaci6n, depuraci6n e integraci6n coherente de la conciencia
polftica de los nucleos avanzados de la clase, que les posibilite no solamente afirmarse en una
direcci6n revolucionaria, sino tambien ampliar sus bases dentro de la clase, e influir en la direc-
ci6n de otros sectors de trabaiadores explotados.
b) C6mo avanzar hacia la organizaci6n y unifcaci6n polftica de quienes, desde dentro o
desde fuera del propio proletariado, van incorpordndose a la constituci6n de las primeras puntas
del movimiento socialist revolucionario.
Uno y otro problema se condicionan dialicticamente. Respecto del primero, es imperative,
en primer lugar, aprender'a despojarse de las ilusiones y distorsiones que, en la formaci6n de
nuestra conciencia, provienen del pasado dominio y de la actual influencia de la burguesia y de
las capas medias populistas. En segundo lugar, para lograr lo anterior, aprender a traducir en
conciencia polftica concrete, la cotidiana experiencia de lucha del proletariado, en sus various
niveles
El terreno de las luchas de classes en el pais, estd en active process de depuracl6n, por la








ampliaci6n y reajuste de las bases de la acumulaci6n capitalist, dentro de cuyo curso las relacio-
nes de producci6n de origen precapitalista van quedando como bolsones, pero ya sin atravesar
como antes la entera estructura de la sociedad. Sin embargo, mds de cincuenta aflos de domino
de la ideologia populista y burocratico-refarmista entire el proletariado y entire las capas medias
que se acercan a tl, nos han condicionado para no reconocer con nitidez estos hechos.-
Asi, mientras que el proletariado y la vasta mayoria de los otros trabajadores explotados, se
enfrentan diariamente al capital en todos los terrenos, todavia una parte bastante amplia del
proletariado y las capas medias que se unen a 9ste, sigue creyendo y sosteniendo que nos estamos
enfrentando a un enemigo bdsicamente semi-feudal.
Mientras que el proletariado y el semi-proletariado forman la amplia mayoria de los trabaja-
dores, y en consecuencia los problems de las alianzas de classes se replantean en sus bases y en sus
contenidos concretos, las reivindicaciones y las luchas de ambos sectors se orientan en la prdctica
por separado.
Mientras que los mecanismos de la explotaci6n capitalist se modifican y se renuevan a prisa,
removiendo las bases. del viejo capitalism de "enclave" y afirmandb6 dominio del nuevo capital
monopolista international, cuya estructura es casi enteramente distinta que en periodos anterio-
res, bajo la palabra imperialismo todavif seguimos aludiendo a las ya obsoletas formas de domina-
ci6n del viejo capital imperialist.
Mientras que el cardcter monop6lico de los hucleos hegem6nicos de la burguesia privada
native se acentua, arrastrdndola a una mds profunda integraci6n dependiente con la burguesia
monop6lica international, y despojando a esa clase en el Peru de toda posibilidad vital de interns
nacionalista, todavia se sigue predicando un 'hacionalismo como component significhtivo de la
conduct political de esa clase y del Estado en cuyo dominio participa Mientras que todo indica,
cifra por cifra, la solidaridad esencial e inescapable entire el capital estatal y el nuevo capital
monopolista international, que dominant, a pesar de sus diferencias, sobre las nuevas bases del
capitalism en el pals, aun se cree ver en la formaci6n del capital estatal y en la political del
regimen que construye esa asociaci6n, una via antimperialista.
Mientras que inclusive los propios grupos de la tecnoburocracia, military civil, que inconse-
cuentemente expresan las aspiraciones nacionalistas de una parte de las capas medias, son obliga-
dos inevitablemente a defender esa solidaridad esencial del capital estatal con el monopolista
international, porque de eso depend la formaci6n y afirmaci6n del capital estatal, y de ese modo
diluyen en esa alianza su inconsecuente nacionalismo, todavia se mantienen las ilusiones en la
potencialidad antimperialista de esos grupos.
Cuando es cada dia mds clara y ruda la entraifa corporativa de la ideologia y la prdctica de la
"democracia social de participaci6n plena'" aun no se disipan las ilusiones en las pretendidas
virtudes de esas secreciones political del capital estatal, y hasta se plantea la unidad sindical con
los aparatos corporativos.
De todas esas formas, se contribute en la prdctica, a pesar de las intenciones, a alimentar el
confusionismo manipulatorio del regimen, y no se ayuda al proletariado a reconocer el enemigo
contenido de clase de algunas medidas parciales de un regimen que, todavta, require terminar de
remover los escombros oligdrquicos y los del viejo imperialismo de "enclave", ast como llevar a la
burguesfa privada native a articularse al dominio del capital estatal asociado al capital monopdlico
international
Existe, pues, un bache aun muy amplio entire la experiencia concrete de las luchas de classes,
y la conciencia political concrete de la mayoria del proletariado, inclusive en los propios nicleos
que avanzan hacia la formaci6n de un movimiento socialist revolucionario de la clase. En eso se
funda la perduraci6n de consignas que podfan haber tenido vigencia en el pasado, pero que hoy
s6lo pueden llevar a los trabajadores a ser politicamente prisioneros de las nuevas exigencias del
capital.
Ese bache no se puede Ilenar, ni auin realmente reducir, solamente a travis de una prddica
general sobre el socialismo, porque su utilidad se agota en la ideologizaci6n abstract de una
minorta del proletariado. Mientras, se mantiene la obfetiva distancia e inconexi6n entire la lucha
reivindicativa de todos los dias, y las necesidades de la lucha political contra el dominio del capital
en el Per&.
Es ahora urgente despojarse de esas ilusiones y distorsiones en nuestra conciencia. El camino
metodol6gico, es hacer el esfuerzo de descubrir en la march concrete de la realidad, c6mo se
ordenan y cambian los contenidos concretos del interns de los capitalistas y, en la misma dialicti-
ca, los de los trabajadores explotados, y c6mo cantbian y se mueven sus formas concretas de
lucha
2


. E.








La teorta marxista general es -siempre fue- una gula para ese trabafo., Pero no contiene
apriori la realidad concrete y cambiante de cada context y de cada moment. Es 6til, de otro .
lado, inclusive indispensable, aprender de la experiehicia de otros contextos y epocas. Pero es
danfino ver la realidad propia s6lo con la perspective de lo sucedido en otras parties, por much
que sea nuestra admiraci6n por sus luchas y por sus ilustres dirigentes.
En otras palabras, el esfuerzo consiste en traducir, a la luz del marxismo revolucionario, la
experiencia concrete, en sus various niveles, en conciencia polftica concrete. Eso es lo que, en la
practice, podrd realmente ayudarnQs a ampliar mds, y mds pronto, las bases del movimiento
socialist revolucionario en el proletariado.
Es ese mismo camino que hay que seguir, para enfrentar el problema de la organizaci6n y
unificaci6n polftica de los nzcleos que, desde dentro y desde fuera del proletariado, confluyen en
laformacibn de ese movimiento.
Todavfa hoy, estamos ocupados en relroducir models de organizaci6n probados en otras
experiencias revolucionarias, o producidos en experiencias aut6nomas pero parciales Y es aun
debil nuestro esfuerzo por extraer de la prdctica concrete del proletariado y de los otros trabaja-
dores explotados, las lineas que van surgiendo en fa dindmica organizativa de sus luchas. Pero es
descubriendo en esa dindmica concrete, cudles son las tendencies y elements que contienen
vitalmente los intereses del proletariado en el largo plazo, como podrfamos acercarnos a un modo
eficaz de planteamiento de los problems de la organizaci6n polftica de los trabajadores del Peru,
aqufy ahora.
En esa dindmica actual, hay tendencies y elements que provienen del pasado y otros
resuttan de la prdctica present. Es necesario tratar de descubrir c6mo se encabalgan, compiten o
se refuerzan mutuamente. Y es necesario aprender a ver, participando en las luchas concretas,
cudles de esos elements merecen ser alimentados, aun si estdn apenas en embri6n; cudles requie-
ren ser fortalecidos y sistematizados en contra de otros, o uiilizados para dar paso al advance de las
prdcticas y modos que pueden realmente encauzar los intereses hist6ricos de la case.
Hoy dia, en el surgimiento de las primeras bases del movimiento socialist revolucionario del
proletariado, son ya observables algunos elements que serdn decisivos. La lucha de las bases contra
el mangoneo y el burocratismo, sindical y/o politico, y la resistencia contra el sectarismo son,
quizis, loskmds inmediatamente visible.
Sin embargo, mds important a largo plazo, porque de ello dependerd en gran parte la
erradicaci6n de esos vicios, es la lucha por construir en el seno mismo de la clase, y a travis de sus
luchas, las bases de la organizaci6n y unificaci6n political del movimiento socialist revoluciona-
rio, contra la todavfa extendida prdctica de construir aparatos en el seno de grupos de capas
media, que luego reclutan trabajadores para incorporarlos a esos aparatos, a partir de lo cual los
intereses de grupo pasan por ser el interns de la clase.
En la construcci6n de los nucleos de base de la organizaci6n polftica, internal y aut6noma,
del proletariado, estd "planteado tambidn el problema de la construcci6n de las futuras bases del
poder politico de los trabajadores, si lo que se busca no es solamente -bajo los terminos de
conquista del poder- una suerte de copamiento burocrdtico de este Estado (el actual), por una
nueva burocracia "revolucionaria", que luego imponga su dominion sobre las masas en nombre del
socialismo.
Todos estos problems requieren ser ahora urgenetemente investigados y debatidos a fondo,
pero desde dentro de un compromise practicante con las luchas diarias de los trabajadores, contra
la reducci6n del empleo y del salario, contra el decapitamiento de las dirigencias clasistas del
movimiento sindical, contra la intensificaci6n del esfuerzo productive bajo esas condiciones,
contra.la imposici6n de la ideologta y la prdctica del corporativismo, fascista o no,
Ninguno de ndsotros, en la izquierda peruana, puede alegar que estd libre de todas estas
deficiencies, ilusiones y distorsiones. Todos somos, ee medidas diversas, product de una comin
historic y no somos inmunes a sus estragos, asi como no somos ajenos a sus luchas. El esfuerzo
nos abarca y nos obliga a todos.
Es necesario decir, ademds, que es possible observer un claro advance en este sentido, en la
generalidad de las corrientes y agrupaciones que van confluyendo en la construcci6n del movi-
miento socialist revolucionario del proletariado. Las diferencias son aun muy profundas. Pero
tambien, aunque gradual y dificultosamente, estdn apareciendo los elements de una comun
perspective revolucionaria sobre los problems centrales. Existen, pues, las bases para un mds
rdpido desarrollo en esa direcci6n.
Sociedad y Politica vuelve a sumarse a estas areas, al lado de todos los otros revolucionarios
peruanos, en la ruta de una coman alternativa.l,
3











LaO iegundc ftre"


de la "BRevoluci6n


Perumne" Y eI


luche de cle/e/


E 1 29 de agosto, el pais fue informado de un golpe
de las guarniciones militares, para derrocar a Velasco.
Junto con. 6ste, fueron obligados a dejar el gobierno
los mis conspicuous miembros de su camarilla. Unos al
retire y otros a importantes puestos de mando en el
Ej6rcito.
Los nuevos dirigentes del regimen military, aseguran
que no se trata sino de un relevo. Han indicado tam-
bi6n, sin embargo, que se proponen corregir desviacio-
nes personalistas en la conducci6n del gobierno y mo-
dificar los m6todos de.relaci6n political con las masas.
Es decir, a fin de cuentas, no se trata de un simple
relevo.
En realidad, esos cambios suponen toda una recom-
posici6n political del regimen military y de todo el
frente capitalist. O sea, un reajuste en la correlaci6n
de fuerzas entire las principles fracciones de la burgue-
sfa y de sus agents tecnocr;ticos, militares y civiles,
en el control del poder. Sus diferenciaciones y con-
flictos se agudizaron en el fltimo afio, bajo los impac-
tos de la crisis econ6mica y frente a la masiva resisten-
cia de los trabajadores contra la political del "Gobier-
no Revolucionario de la Fuerza Armada" y del con-
junto del frente capitalist.

Se abre asf un nuevo perfodo de reajustes y despla-
zamientos en el frente capitalist y de disputes por la
hegemonfa dentro del regimen military, Sus alternati-
vas seran condicionadas por el comportamiento de la
crisis econ6mica y por el nivel que alcance la lucha de
los trabajadores.

Indagar en las bases de esos cambios y sobre las
alternatives de las luchas de classes en el-pafs, es el
prop6sito principal de este articulo. *


Este articulo fue, escrito antes de los recientes cambios en los
mandos de la Aviaci6n y del Ej6rcito. Estos hechos no alteran
significativamente nuestro anilisis, y serin material de poste-
riores trabajos.


LA DEPURACION DE LAS BASES SOCIALES
DEL ESTADO Y LAS CONTRADICCIONES
DEL REGIMEN MILITAR..
esde fines del afio 72, tres elements principles
emergian dominando el process desencadenado por
este regimen:
1) A trav6s del establecimiento de las bases del
nuevo modelo de explotaci6n capitalist, iba culmi-
nando la erradicaci6n de las bases materials y politi-
cas del poder de la fracci6n oligdrquica de la burgue-
sfa en el Estado. Es decir, de la gran burguesfa terrate-
niente,- as6ciada al capital imperialist de "enclave".
Se depuraba, asf, el contenido concrete de clase del
Estado, sobre la base de la asodiaci6n de intereses
entire el capital estatal en formaci6n y el capital mo-
nopolista" international, principalmente, y con el capi-
tal moriopolista dependiente, o native, secundaria-
mente. Eso significaba, tambi6n, la depuraci6n del
contenido concrete de las luchas de classes de los tra-
bajadores, por la eliminaci6n del component antioli-
garquico que cubrfa parcialmente, la lucha contra el
capital, ahora desprovisto de esa vestidura.
2) Como consecuencia objetivamente necesaria de
la emergencia del capital estatal como el'eje central de
articulaci6n de los intereses capitalistas, el regimen
military estaba organizando diversos aparatos de con-
trol sobre los trabajadores, como las bases para el
establecimiento de un sistema de integraci6n corpora-
tiva de las masas bajo el control del Estado, en reem-
plazo del orden oligarquico desintegrado.
3) Con esos condicionamientos fundamentals,
pero empujadas tambi6n por el. deterioro de su nivel
de vida, precio de laimposici6n de este modelo perua-
no" de explotaci6n, capas crecientes del proletariado
y de otros sectors de explotados, se incorporaban
gradualmente a la lucha contra estas nuevas formas de
explotaci6n econ6mica y de dominaci6n polftica. La
movilizaci6n ,contra el alza del costo de vida -y por la
defense de la autonomfa de clase de sus organizacio-
nes, se convertfan en las consignas centrales de los
trabajadores.
Por todo aquello, como lo sefialabamos en el No. 4


Anibal Quijano






de esta revista (1), el suefio reaccionario de la conci-
liaci6n de classes, se estrellaba cada dia mis contra esa
realidad. Y los representantes tecnocriticos y utopis-
tas de las capas medias, por la bancarrota political de
la propia Iburguesia, cumplian con su propio ambiva-
lente y contradictorio estilo, y ain a contrapelo de su
falsa conciencia de la realidad, las exigencias objetivas
de los intereses del capital en esta nueva etapa, y se
enfrentaban a los trabajadores de modo cada vez mis
rudamente represivo.
Sin duda, no obstante, esos grupos tecnocrdticos,
ahora autoridad political intermediaria entire el gran
capital y los trabajadores, comentaban a ser tironea-
dos entire las diversas opciones concretas, derivadas de
la contradictoria dinamica de los intereses que se arti-
culan en el "modelo peruano", y que se represen-
taban en los various matices de la confusa amalgama
ideol6gica que impregnaba la pr6dica y la obra del
regimen.
Fluctuando ain, muchos de ellos, entire esas opcio-
nes, los miembros del gobierno y de las FFAA comen-
zaban, ya en esa etapa, a diferenciarse a lo largo de
dos corrientes principles. Una bisicamente tecnocri-
tico-desarrolista y otra llamable tecnocrdtico-naciona-
lista, en la media en que su ideologia era matizada
por ciertos elements de inconsecuente nacionalismo.
La primera traducfa mis definidamente los intere-
ses del gran capital, tanto estatal como privado, y se
orientaba consecuentemente a una articulaci6n subor-
dinada del capital estatal con el capital monop61ico
international, con un lugar important del capital mo-
nop6lico native dentro de esa asociaci6n. Y, de otro
lado, a una mayor represi6n contra los trabajadores.
La segunda se fundaba ante todo en el interns del
capital estatal, apoyando tambi6n su asociaci6n con el
capital monop61ico international, pero tratando de
obtener una mayor capacidad de regateo de la plusva-
lfa en favor del primero, y un mas claro dominio de
6ste sobre el capital monop61ico native. En eso con-
sistfa y se agotaba su nacionalismo. Y frente a los
trabajadores, se orientaba a mantener, sin perjuicio de
la represi6n selective los mecanismos estructurales y
la pr6dica necesarios para la conciliaci6n de classes,
como base del corporativismo.
Asi, esa corriente tecnocritico-nacionalista, expre-
saba ciertamente los intereses del gran capital, pero,
aunque con su propia manera castrense y tecnocri-
tica, expresaba tambi6n las expectativas democriti-
co-nacionalistas de algunas capas medias asala-
riadas, de intelectuales, profesionales y tecnicos, den-
tro y fuera de la administraci6n estatal, con el apoyo
de las cfpulas reformistas y burocraticas del movi-
miento obrero, en particular de la CGTP.
Entre ambas corrientes se compartfa, sin embargo,
un terreno de interns coming: el capital estatal, cuyas
implicaciones sobre la dinimica del regimen asumfan
ambas, tanto en la political econ6mica como en la
conduct frente a las masas. En.el primer aspect, eso
suponia ante todo el mantenimiento de la esencial soli-
daridad con el capital monopolista international. En el
segundo, la necesidad de la integraci6n corporativa de
los trabajadores bajo el control del Estado. Pero esos
problems tenfan que ser asumidos de modo relati-

(1) V6ase el articulo "La Actual Coyuntura Politica y las Tareas
de la Clase Obrera", y el Editorial, de Sociedad y Politica, No. 4,
Lima, setiembre 1973.


vamente diferentes, por cada una de las corrientes.
Para la tecnocracia desarrollista, la asociaci6n del
capital estatal con el privado monopolista, con un
lugar importante-.aunque menor del capital monop61i-
co native, implicaba que la distribuci6n de los recur-
sos financieros y polftico-administrativos permit no
solamente el crecmiento del capital estatal sino tam-
bi6n del privado. Lo que dada la escasez de recursos
se traducia en presiones para hacer mis moderado el
ritmo de crecimiento del primero. Y eso, choca con
las necesidades del capital estatal, que en una estruc-
tura capitalist subdesarrollada y dependiente, consti-
tuye la necesaria aunque impotente alterna tiva del
capital para enfrentarse a sus contradicciones.
De otro lado, en la media en que el capital estatal
se convierte en el eje central de articulaci6n del capi-
tal en su conjunto, el control corporativo de los traba-
jadores es una necesidad political imperiosa. El r6gi-
men military, por su carActer tecnocritico y por la
fuerte presencia polftica del utopismo voluntarista de
algunos de sus grupos en los primeros afios, estableci6
la comunidad laboral y la "propiedad social", como
mecanismos de conciliaci6n de classes que hicieran me-
nos indispensable la imposici6n represiva y violent
del corporativismo. La conciliaci6n se revel6 imposi-
ble, pero sus mecanismos perturbaban el funcio-
namiento del capital sin resolver sus problems. Para
la burguesia privada, pues, esas instituciones no eran
aceptables a menos que se castrara p6liticamente a los
trabajadores o se los sometiera por la represi6n. Lo
uno y lo otro eran resistidos sin tregua por aquellos.
La tecnocracia desarrollista estaba atrapada entire la
defense de las bases political del modelo y las presio-
nes de los socios del capital estatal.
Para las corrientes inconsecuentemente nacionalis-
tas, a su vez, la pretensi6n de afirmar la capacidad del
capital estatal para regatear la distribuci6n de plusva-
lfa, exigfa conquistar el apoyo de amplios sectors de
trabajadores a la political de conciliaci6n de classes. En
ese sentido, la pr6dica y los mecanismos establecidos
para ello tenfan que ser mantenidos, ademis tenia
que evitarse porque eso reducia las bases de ese pre-
tendido apoyo politico.
El problema era, sin embargo, que la resistencia de
los trabajadores crecia sin cesar. La represi6n era,
pues, una exigencia que tambi6n comenzaba a atrave-
zar a esos grupos de la tecnocracia. Esta iba siendo, a
su vez, atrapada entire su necesidad de apoyo politico
de los trabajadores al proyecto de conciliaci6n de cla-
ses y la necesidad de someterlos por la represi6n, con
lo cual se alejaba la posibilidad de conquistar su apo-
yo.
La political del regimen en su conjunto, iba apare-
ciendo asf como gestora y prisionera de las nuevas
contradicciones del capitalism peruano.
Del desarrollo de esas contradicciones en la etapa
siguiente, bajo los impacts de la crisis, irA surgiendo
dentro del regimen, una fracci6n nueva, formada con
miembros de ambas corrientes, y que puede calificar-
se de tecnocritico-estatista porque originindose prin-
cipalmente en el seno de la corriente tecnocratico-na-
cionalista (Velasco, Tantaledn), ponia un Wnfasis ma-
yor en la ampliaci6n del capital estatal. Y frente a la
masificaci6n de la resistencia de los trabajadores a la
polftica del regimen, esa fracci6n iri conduciendo el
autoritarismo tenocrftico de 6ste hacia una orienta-
ci6n fascista.








LA CRISIS ECONOMIC Y LA
AGUDIZACION
SDE LAS CONTRADICCIONES
Sa erradicaci6n del component oligarquico en las
bases sociales del Estado, culmina, simb61icamente
con la forzada renuncia de Vargas, Caballero y el des-
cabezamiento de la cfpula mas reaccionaria de la Ma-
rina, para dar paso a uno de los pocos marines velas-
quistas como Ministro de Marina. Estos hechos fueron
realizados por Velasco, con el apoyo de los otros sec-
tores del gobiero y de las FFAA, en mayo de 1974.
Ese moment de remoci6n de los escombros oligir-
quicos del seno del regimen military, coincide con el
agravamiento de los efectos de la crisis international
del capitalism sobre la economfa del pafs, a trav6s
del derrumbe de los precious internacionales de los
principles products de exportaci6n,-lo que refuerza
los impacts de la recesi6n y la inflaci6n international
sobre el capitalism dependiente.
Como lo habiamos sefialado, tambi6n, en la edici6n
confiscada de esta revista (2), la asociaci6n entire el
capital estatal y el capital monopolista international
se ampliaba y profundizaba al mismo tiempo que
avanzaba la crisis del capitalism a escala internacio-
nal. Y eso, por el carActer dependiente de la previa
estructura productive y de los principles proyectos
de acumulaci6n del regimen, significaba que la econo-
mfa peruana y la polftica econ6mica de aquel iban
quedando aprisionados en el pantano de la crisis.
Era previsible, en consecuencia, la agudizaci6n de
las luchas de classes entire capitalistas y trabajadores y
de los conflicts entire las principles fracciones del
frente capitalist, con su secuela de pugnas por la
hegemonia dentro del regimen military.
Al estallar la crisis, para el Gobierno Revolucio-
nario de la Fuerza Armada se planteaban dos proble-
mas bAsicos:
1) C6mo distribuir los decrecientes recursos entire
las contrapuestas exigencias de las principles fraccio-
nes del capital, estatal, privado y asociado; y dentro
de cada una, entire cuales proyectos de acumulaci6n.
No solamente para mantener la ya debilitada capa-
cidad del regimen para administrar los conflicts den-
tro del frente capitalist y entire los apetitos de diver-
sos grupos de la tecnoburocracia civil y military que
usufructuaban de los recursos del poder. Sino tam-
bi6n para impedir el estancamiento de la actividad
econ6mica y los problems sociales y politicos que se
derivarian.
2) C6mo enfrentar la creciente resistencia de los
trabajadores, que ahora ya no solamente debfan pagar
la construcci6n del "modelo peruano", a lo cual se les
habfa estado obligando, sino tambien los costs de la
crisis, para amortiguar la cafda de la tasa media de
ganancia del capital y, sobre todo, del capital mono-
polista international.





(2) V6ase en el ya citado articulo del No. 4o, el texto encabe-
zado por el subtitulo "Las Perspectivas Futuras".


LA EXPROPIACION DE LA PRENSA Y LA
ACELERACION DEL CORPORATIVISMO

D fines de julio, el.r6gimen military decret6 la expro-
piaci6n de los peri6dicos de circulaci6n national que
ain quedaban en manos privadas.
Este acto de vasta resonancia internal e interna-
cional, tenfa en ese context un double significado. El
primero, complementary la eliminaci6n de los restos de
la presencia oligArquica, y eliminar los canales de ex-
presi6n de la ideologia liberal burguesa. Asi, en el
moment de agravaci6n de las dificultades econ6mi-
cas y political del pals, las fracciones mis reacciona-
rias del frente capitalist no podrian influir, publica-
mente, en defense de sus intereses fraccionales, ni
oponerse a la difusi6n de la ideologia corporativista.
El segundo, establecer el complete control corpo-
rativo sobre los medios de comunicaci6n masiva (ra-
dio y television estaban ya bajo control estatal),
como uno de los instruments principles para impul-
sar el encuadramiento ideol6gico de las masas, en apo-
yo de la acci6n de los organismos corporativos ya
establecidos o por establecerse. Se permitiria sola-
mente que se expresaran los principles matices del
proyecto corporativo, que se desprendfan de la amal-
gamada pero contradictoria composici6n de intereses
de grupo y de corrientes ideol6gicas dentro del r6gi-
men.
Caracterfsticamente, la ley respective establece que
el debate ideol6gico s61o puede hacerse dentro de los
"parametros de la revoluci6n peruana". Se dispone la
transferencia posterior de los peri6dicos a los "secto-
res sociales organizados"; pero 6sto son, por supuesto,
organizaciones policlasistas que el propio regimen va
creando administrativamente, atandolas con un cor-
d6n umbilical al aparato de la administraci6n estatal
Y el Estado retiene el control de todos los medios de
comunicaci6n a trav6s del Sistema Nacional de Infor-
maci6n, cuyo jefe es un General con rango de Minis-
tro, que rige ese Sistema desde un organismo central,
la Oficina Central de Informaci6n.
La intenci6n de impulsar .y acelerar el encuadra-
miento ideol6gico y organico de los trabajadores bajo
el control corporativo del Estado, que estas medidas
ponfan de manifiesto, se complementaba con la acele-





raci6n de la organizaci6n de las "ligas agrarias" y de
su Confederaci6n Nacional Agraria (CNA), de la Ju-
ventud Revolucionaria Peruana (JRP), en lo cual esta-
ba empefiado el SINAMOS, ademAs del fortalecimien-
to de la Central de los Trabajadores de la Revoluci6n
Peruana (CTRP) y del Sindicato de Educadores de la
Revoluci6n Peruana (SERP). Y para controlar toda
posibilidad de brotes de autonomfa de algunas bases,
el Ministerio de Industrias, principalmente, estaba ac-
tivamente dedicado a dividir la Confederaci6n Nacio-
nal de Comunidades Industriales, creando la Comisi6n
Reorganizadora (CR-CONACI), sobre cuya base se
unificarfa despu6s la CONACI..
Los trabajadores veian con claridad a qu6 atenerse.
La ofensiva econ6mica del capital en crisis, y la ofen-
siva polftica corporativa del regimen military, surgfan
como una tenaza agresiva para tratar de someter a los
trabajadores a pagar los plates rotos de la crisis y,
ademas, los costs de la consolidaci6n del "modelo
peruano" de explotaci6n, Como luego veremos, esa
ofensiva se estrellarfa pronto frente a la masiva resis-
tencia de los trabajadores.




LA POSITION DE
I LA BURGUESIA
as fracciones privadas del capital, veian tambi6n,
sin duda, que el destino principal de esa media era
someter a los trabajadores. Y aunque por obvias.razo-
nes no podian aceptar la expropiaci6n de los peri6di-
cos, no todos y menos en especial los grupos mis
poderosos, estaban dispuestos a oponerse y luchar
frontalmente contra esa media, sobre todo despu6s
de la derrota de la cupula reaccionaria de la Marina.
Las ruidosas protests de la joven "pituquerfa" de
Miraflores y San Isidro por la expropiaci6n de la pren-
sa, fueron en6rgicamente reprimidas por el gobierno.
Y no solamente no contaron con el apoyo de los
principles grupos de la burguesfa, sino que la propia
CAmara de Comercio de Miraflores, denunci6 airada-
mente el vandalism de los j6venes pitucos que des-
truyeron las vidrieras de las elegantes "boutiques" y
bancos de la burguesfa.
Asi, las fracciones liberals de la burguesfa, radica-
das principalmente en la median y pequefla burgue-
sia industrial y commercial, eran abandonadas a su suer-
te por los grupos monop61icos de la clase. Eso facilita-
rfa, la posterior clausura, con deportaci6n de sus
miembros, de Opini6n Libre, semanario en que se re-
fugiaron los periodistas de "La Prensa", iltimo bas-
ti6n important de la prensa oligArquica, junto con
Caretas y Oiga, 6rganos de la median y pequefla bur-
guesfa liberal y desarrollista, respectivamente, que no
obstante sus discrepancies en material de polftica eco-
n6mica, convergfan en sus crfticas a la expropiaci6n
de la prensa.
En cambio, la linea polftica de los grupos monop6-
licos de la burguesfa privada, de apoyo crftico a la
polftica econ6mica y de masas del regimen military, se
manifest claramente en el congress annual de empre-
sarios, el CADE, en noviembre de 1974, en decla-
raciones de respaldo a las medidas fundamentals del
gobierno, ofrecfan el apoyo del capital monop61ico


privado native a la consolidaci6n del modelo peruano,
siempre que no se ampliara aun mas el capital estatal
y se contuviera mis en6rgicamente la ya exten-
dida resistencia de los trabajadores, desde comienzos
de setiembre.
La ventajosa asociaci6n de esos grupos burgueses
con el capital estatal, siempre que 6ste no se ampliara
a costa de ellos, que habia originado ya un afio antes
su falta de apoyo a las crfticas reaccionarias de la
median y pequefia burguesia industrial y agraria con-
tra el capital estatal, explicaba ahora esa posici6n de
la burguesfA monopolista, ademis de su debilidad eco-
n6mica y polftica frente a los agents tecnoburocrati-
cos que, encabezados por la fuerza military, construfan
las bases del capital estatal con la asociaci6n y la pro-
tecci6n del capital financiero international.
Esa debilidad, empujaba a la burguesfa monop6li-
ca, mientras pudiera sostener sus posiciones de asocia-
ci6n ventajosa con el capital estatal, a ofrecer su reti-
cente apoyo a la polftica del regimen military, constru-
yendo un frente com6n contra la movilizaci6n reivin-
dicativa y political de los trabajadores, bajo la sombri-
lla protectora de la FFAA.
Entre tanto, sin embargo, los estragos de la infla-
ci6n international se abatian sobre los grupos mis
d6biles de la median y pequefia burguesia industrial
y commercial, aquellos colocados en posici6n competi-
tiva con el capital monopblico en los mismos rubros
de producci6n o de comercio. La ya deteriorada situa-
ci6n de esos grupos, por los convergentes efectos de la
concentraci6n de capital y de las presiones reivindica-
tivas de los trabajadores, comenz6 a empujarles a la
bancarrota, con todo lo que eso implica para una ma-
sa inmensa de trabajadores.
El caracterfstico crecimiento del ej6rcito industrial
de reserve de los ciclos de crisis del capitalism, co-
menz6 a engrosar rdpidamente la legi6n de desocupa-
dos y subocupados ya previamente muy numerosa,
vfctimas sin defense de la inflaci6n de precious.
De esa situaci6n se aprovechaban rapidamente to-
dos los otros grupos de la burguesfa, median y mo-
nop6lica, para tratar de reducir directamente, ademis
de los mecanismos inflacionaerios, el nivel promedio
de los salaries reales, y reprimir la protest de los
trabajadores por medio de la expulsion de los grupos
mis combativos de dirigentes y activists sindicales.
Los trabajadores eran sometidos a pagar el manteni-
miento de las altas tasas de ganancia, ahora asediadas
por la inflaci6n international, la cual permitfa a los
grupos mis poderosos de la burguesfa monop61ica in-
temacional, transferir a sus areas la mayor parte de la
plusvalfa generada en las economfas dependientes, co-
mo la del Perf.'




INTENSIFICACION Y MASIFICACION
DE LA RESISTENCIA DE
LOS TRABAJADORES

U esde mediados de afio de 1974, todos estos pro-
blemas se fueron agudizando rdpidamente. Se amplia-
ban las capas de trabajadores afectados por la infla-
ci6n y el desempleo, y la convergencia entire la polfti-
ca empresarial privada y la embestida corporativista






del regimen military, comenzaba a hacerse intolerable
para los grupos mis organizados de trabajadores.
Tras los violentos enfrentamientos de comienzos y
de fines de 1973, cuando la represi6n se abati6 sobre
los trabajadores, sobre todo en los filtimos meses de
ese aflo, contra los trabajadores del sur del pais y en
especial sobre el magisterio clasista, no se habian pro-
ducido grandes movimientos huelguisticos durante va-
rios meses. Pero a traves de aquellas luchas, los traba-
jadores habian aprendido a descubrir la mano brutal
de su enemigo de clase detris de los ropajes verbales
de la conciliaci6n de classes y la amenaza a la autono-
mia de clase de sus organizaciones, detris de la pr6dica
sobre la "democracia social de participaci6n plena".
Con una mis clara conciencia de su situaci6n, con
mayor experiencia de lucha y empujados por el dete-
rioro de su nivel de vida, los trabajadores iniciaron en
setiembre de 1974, un nuevo period de grandes mo-
vilizaciones. Ya no solamente en defense del empleo y
del salario, sino tambi6n contra la imposici6n corpo-
rativa.
Desde entonces, la movilizaci6n reinvidicativa y po-
litica de los trabajadores, contra la political del r6gi-
men military y de todo el frente capitalist, no ha
hecho sino ampliarse y profundizarse, abarcando a ca-
pas cada vez mis grandes, hasta cobrar una escala
masiva particularmente despu6s de febrero de 1975, a\
partir de cuando pricticamente todos los sectors de
trabajadores se incorporan a la resistencia contra la
political econ6mica y corporativa del frente capitalis-
ta.
Por todas parties, las bases sindicales y las dirigen-
cias medias del movimiento obrero, presionaban in-
clusive sobre las cfipulas sindicales de orientaci6n re-
formista y burocr&tica, como la direcci6n de la CGTP
y de la FETIMP, obligindolas a denunciar el "cerco a
la clase obrera" (CGTP) y a declarar la huelga de toda
una rama (FETIMP), despu6s de muchos afios.
Quizis, lo que mejor da cuenta del descontento y
del animo combative de los trabajadores, es el hecho
de que en la huelga general de los trabajadores Are-
quipa, hacia fines de 1974, no solamente la inicial
oposici6n de la direcci6n de la FDTA fue derrotada y
rebasada, sino que la totalidad de las bases de la
CTRP local abandonaron a esa espuria organizaci6n
oficialista y se sumaron a la huelga.
Ciertamente, este ascenso y masificaci6n de la mo-
vilizaci6n proletaria, no alcanzaba ni alcanz6 afin la
profundida necesaria como para llegar a la coordi-
naci6n e integraci6n organizada de las luchas. Esta
debilidad era el pago forzoso de las bases proletarias,
a la polftica de conciliaci6n oportunista de la direc-
ci6n de la CGTP con la political reformista del regi-
men military, principalmente. Pero tambi6n a la debili-
dad polftica de los nfcleos socialists de la clase, que
venfan surgiendo, es verdad, apenas en los iltimos dos
o tres afios.
Esa debilidad, permitfa y permit al regimen mili-
tar un margen auin relativamente amplio para manio-
brar, tratando de mantener divididos a los trabajado-
res, reprimir en unos casos, hacer limitadas concesio-
nes a los nficleos mis fuertes, y dilatar los conflicts
hasta su diluci6n con los mas d6biles y de menores
ingresos.
No obstante, este despl6gue movilizatorio y de re-
sistencia de los trabajadores, impulsaba tambi6n ten-


dencias de coordinaci6n y de articulaci6n organizativa
entire los ndcleos mas organizados y de conciencia
mis avanzada, y ellas tuvieron en noviembre de ese
aflo un primer nivel de cristalizaci6n, al realizarse la
Primera Asamblea Nacional de Sindicatos Clasistas.
Allf asist6ron mis de un centenar de sindicatos impor-
tantes, y las Federaciones de Mineros, de Maestros, de
Aduanas, entire las principles, y la Confederaci6n
Campesina del Peri. De esa Asamblea, a pesar de las
divisions sectarias entire las agrupaciones de izquierda
alif representadas, surgi6 el Comit6 de Coordinaci6n y
Unificaci6n Sindical Clasista (CCUSC).
Ese.resultado inicial de los impulses de articulaci6n
organizada de las corrientes mis combativas de los
trabajadores, no ha logrado ain consolidarse. Pero esa
Asamblea tuvo otra importancia. Fue el primer foro
masivo, con la asistencia de mis de un miller de traba-
jadores de todas parties del pais y de todos los secto-
res econ6micos, en que el proletariado debati6 abier-
tamente la political econ6mica, laboral y de masas del
regimen military. Los representantes de las fracciones
mis avanzadas del proletariado, denunciaron el carnc-
ter capitalist de la political econ6mica, el dominio de
los intereses del capital monop6lico, privado y estatal,
en el "modelo peruano", y el caricter corporativo de
la dominaci6n political que se intentaba imponer a los
trabajadores. Y acordaron mantenerse en la lucha por
construir las bases de la resistencia organizada y con-
junta del proletariado, contra esa political, para
avanzar hacia una future revoluci6n socialist de los
trabajadores.
La conquista de la autonomfa political del proleta-
riado, cuyos primeros pasos sonaban ya en las grandes
luchas del afio anterior, alcanzaba un nuevo nivel. No
se trata de magnificar infitilmente el nivel alcanzado,
ni de desconocer las confusiones y los sectarismos,
engendrados en el largo dominio de'la ideologia de las
capas medias populistas y revolucionarias sobre el
proletariado, y que marcaron esa asamblea. Pero, en
la perspective del largo camino por recorrer hacia la
revoluci6n socialist de los trabajadores peruanos, esa
asamblea constitute un hito cuya importancia, co-
mo eslab6n de una tendencia, no cabe, tampoco,
olvidar.


LAS PUGNAS DENTRO DEL REGIMEN.
LA FORMACION DE UNA
CAMARILLA FASCISTA
adas aquellas condiciones, la political del regimen
military se orient6 a mantener la asodiaci6n de inte-
reses entire el capital estatal y el capital privado mono-
pblico, no tanto cediendo terreno en el problema de
la afirmaci6n del capital estatal, sino haci6ndose cargo
del interns comin inmediato a ambas fracciones del
capital: la represi6n de los trabajadores. Y en funci6n




OCIEDAD

W. OC1IA






de los intereses del propio capital estatal, acelerando
la organizaci6n de las piezas que debian ser ensam-
bladas para construir el orden corporativo.
Asf, de un lado, la political empresarial privada de
expulsar trabajadores, de reducir turnos arbitraria-
mente, de incumplir los pactos colectivos sobre condi-,
ciones de trabajo y de presionar sobre los trabajadores
para el aumento de la productividad sin adecuadas
compensaciones salariales, era claramente respaldada
por la conduct de las autoridades del Ministerio de
Trabajo y del Ministerio del Interior. Las primeras
diluian las reclamaciones de los trabajadores eh la ma-
rala de iriterminables trAmites, fallaban en contra de
ellas festinando las leyes. Las segundas, comenzaron
un sistematico amedrentamiento de los dirigentes sin-
dicales, amenazandolos y llevandolos a prisi6n sin
causa y sin juicio.
De otro lado. se impulsaba la organizaci6n de la
CNA, bajo el control riguroso del Sinamos y de los
servicios de seguridad del Estado, colocando en la di-
recci6n del nuevo organismo a representantes del
campesinado medio. inmediataimente convertidos en
funcionarios rentado. del EsBado. com o I denulcia-
rfa Rendon Willka en una entire\ ilta para Visao.
Como era esperado. las primeras expresiones de los
funcionarios estatales de la CNA. eran una declara-
ci6n de guerra a los campesino> semiproletarno. y co-
lonos que en diversos lugares. como Andahuaylas, in-
vadfan tierras de gamonale,, al magisicrio clasista
agrupado en el SUTEP a las organizaciones obreras
que resistfan la ofensiva econ6mica y polftica del ca-
pital.
La acci6n divisions ta en los sindicatos, cobr6 auge.
Pero aquf apareci6 en escena una organization fascis-
ta, el Movimiento Laboral Revolucionario (M LR). evi-
dentemente dirigido y financiado por algunos sectors
del regimen, con el apoyo igualmenie ostensible del
Ministerio de Trabajo y dcl Ministerio del interior.
como pudo verse cuando Iue asaltado el local del Sin-
dicato de Marcona, con amparo policiil, y en la crea-
ci6n de una directive sindical repudiada por la base de
ese centro minero, pero que fue inmediatamante reco-
nocida como la (inica legal. por el Ministerio de Tra-
bajo.
El Movimiento Laboral Revolucionario (MLR), fue
organizado en una Convenci6n de los trabajadores de
la pesca, en mavo de 1972, y apareci6 por primera
vez actuando como un grupo de choque, formado por
matones a sueldo, que junto con la policia ayud6 a
masacrar a los trabajadores de Chimbote, en mayo de
1973. Desde entonces, no habia tenido actuaci6n pfi-
blica, pero su reaparici6n ahora ponfa al descublerto
que venfa siendo organizado y entrenado (3).
La aparici6n del MLR en esta nueva fase, no se
redujo al asalto de sindicatos y a acciones rompe-
huelgas. Su reingreso como organizaci6n political,
se express tambien en el comienzo de una furiosa
campafa de prensa, acogida sobre todo en ULTIMA
HORA, atacando con el mis sombrio tono macartista
a las organizaciones comunistas, al conjunto del prole-
tariado clasista, y reclamando la depuraci6n de la pro-
pia administraci6n pfiblica (del regimen, pues) y de


(3) V6ase a este respect, la entrevista a un miembro del MLR,
en Marka, No. 9, 10 de octubre de 1975, pp. 12-14.


toda la prensa, en el mismo sentido.
De esa manera, se ponfa al descubierto la existencia
de un active process de diferencia6i6n'polftica en el
seno del regimen y el surgimiento de una tendencia
fascista que iniciaba su movimiento hacia el control
del poder, y, en primer t6rmino, hacia el control de
las organizaciones corporativas ya establecidas.
La gran mayoria le los sindicatos clasistas, y la
CGTP, reaccionaron con una lluvia de comunicados
de protest contra las acciones y la campafia de pren-
sa del MLR. Los propios grupos de capas medias de-
mocritico-nacionalistas, que en ese moment predo-
minaban en various de los peri6dicos, se sumarona la
denuncia contra el MLR, atacando su condici6n
fascista.
Entre tanto, el movimiento huelgufstico de los tra-
bajadores contihuaba y el advance de la conciencia po-
Iftica del proletariado se manifestaba en una constan-
te denuncia del corporativismo y de su engendro fas-
cista recien aparecido.
Enfrentado a la intensificaci6n y a la generalizaci6n
del movimiento reivindicativo y anticorporativo de
los trabajadores, el regimen era atravezado por con-
flictos agudos. Y, ademds, se avecinabala fecha de los
programados actos celebratorios del sesquicentenario
de Ayacucho (9 de diciembre), con la presencia de los
presidents de los pauses bolivarianos y sanmartinia-
nos, y, por lo tanto, de los sarigrientos fascistas del
Cono Sur.
Fuk en esas circunstancias, que sin duda ayudan a
explicarlo. que se produjo el extrafto y hasta ahora
inexplicado incident del atentado contra el Ministro
de Pesquerfa, Tantalean Vanini, el Primer Ministro y
Ministro de Guerra, Mercado Jarrfn, y el General Ar-
bulu. El primero de ellos, era Iconsiderado como la
cabeza principal del MLR.
El gobierno decret6 el estado de sitio, y promulg6
un decreto terrorist: juicio sumario y fusilamiento
en 48 horas, de todos los autores materials e intelec-
tuales de todo atentado que capsara lesiones o muer-
tes, en particular a los miembros de las FFAA.
Simultineamente despleg6 una masiva ofensiva
ideolbgica, destinada a presenter ante el pais la ima-
gen de una conspiraci6n ultraderechista, de la CIA y
la oligarqufa. contra el regimen. Asf, 6ste era.. la
izquierda. Y reclamando, por lo mismo, la necesidad
perentoria de hacer causa comfn con el regimen, por
encima de todas las discrepancies, frente al peligro
ultraderechista.
Uno de los mis conocidos ieriodistas de Expreso,
principal peri6dico donde se expresaban los grupos
mas radicales de la pequeiia burguesfa democriti-
co-nacionalista, dirigi6 a la izquierda una carta pCbli-
ca, llamandola a unirse con el regimen contra el ene-
migo comin: la escalada derechista.
Esta campafia del regimen no dej6 de tener exito.
Se acentuaron las oscilaciones entire la conciliaci6n y
la resistencia, que venfan caracterizando a ciertas or-
ganizaciones de izquierda. Pero, sobre todo, bajo el
estado de sitio, cesaron las huelgas y las protests, de
modo que las fiestas del sesquicentenario de Ayacu-
cho transcurrieron como si fueran en un pafs calmo y
sin luchas de classes.
Entre tanto, sin embargo, los efectos de la crisis
econ6mica se agravaban diariamente. La inflaci6n cre-
cfa y el estancamiento de algunos sectors de la activi-
dad econ6mica era evidence. La ofensiva empresarial






contra los trabajadores, al amparo del estado de sitio,
arreci6.
Los aislados restos oligarquicos y los grupos de la
median burguesfa liberal, que se expresaban en Opi-
ni6n Libre y Caretas, respectivamente, hu6rfanos del
apoyo de la burguesfa monop6lica, trataron de apro-
vechar la situaci6n para critical la political del r6gi-
men. Opini6n Libre, avanz6 hasta proponer la forma-
'ci6n de un frente civil. Fueron prontamente clausura-
dos y deportados. Oiga, de su lado, hasta ese momen-
to semanario oficialista, vocero de las corrientes tec-
nocratico-desarrollistas del regimen, comenz6 una
campafia de crfticas a la political econ6mica del regi-
men, acusdndolo de ocultar los efectos de la crisis.
Fue clausurada y deportado su director. Se cerraban
asf los filtimos resquicios de opinion fuera del propio
regimen, y este ingresaba en una pendiente dictato-
rial. El APRA, como lo sefial6 en setiembre el Minis-
tro de Aviaci6n en una entrevista a Ercilla, durante su
visit a Chile, "dribleaba".
Al t6rmino del afio 74, los trabajadores volvieron a
la carga. Numerosas huelgas estallaban en diversos lu-
gares del pais y principalmente en Lima. Casi todas
fueron ilegalizadas y reprimidas. Pero los despidos y
las quiebras de numerosas empresas se intensificaron,
lanzando a miles de desocupados a la calle.
Simultaneamente, arreci6 la embestida del MLR
contra various sindicatos, particularmente en la indus-
tria automotriz y metalmecanica, y su ofensiva ideo-
16gica en Ultima Hora, convertida ahora en 6rgano de
esa agrupaci6n fascista. Reactualizando los viejos t6-
picos apristas y de los mis reaccionarios grupos social
cristianos, el MLR atacaba a la izquierda socialist y a
la propia corriente democritico-nacionalista de las ca-
pas medias que apoyaban al regimen, acusAndola de
comunista o procomunista.
Los grupos de las capas medias democritico-hacio-
nalistas y social dem6cratas que tenfan lugar en parte
en la prensa, contestaban esos ataques acentuando la
denuncia sobre el character fascista del MLR. Pero,
aterrados de ser llamados comunistas, esos grupos
proclamaban tambien su anticomunismo, insistiendo
sin embargo que lo hacfan desde una posicion huma-
nisfa.
La prensa se dividi6, pues, en el debate entire dos
vertientes anticomunistas: los fascistas y macartistas,
de un lado, y los humanistas, del otro.
No obstante, frente a la embestida del MLR, apo-
yado y dirigido por un sector del regimen, la parte
"humanista" de la prensa era obligada a sostener, con
vacilaciones ciertamente, la lucha de los trabajadores
contra el MLR y contra la ofensiva empresarial apoya-
da por los Ministerios de Trabajo y del Interior.
El advance del MLR en el control de algunos de los
aparatos corporativos, se revel6 con un comunicado
de la direcci6n de la CTRP, en que 6sta declaraba su
constituci6n en Comisi6n Sindical del MLR. Pero, en
los otros organisms, en particular en la CNA y en la
JRP, se mostraba la mayor presencia de las corrientes
democritico-nacionalistas. La JRP atacaba el MLR.
Todas estas eran indicaciones suficientemente cla-
ras de que el control de las organizacibnes corporati-
vas y del propio regimen, era disputado activamente.
De un lado, por el sector que dirigia al MLR. Del
otro, por el sector que se apoyaba en las capas medias
de orientaci6n democrftico-nacionalista y social de-


m6crata. El primero, parecia estar conformado princi-
palemente por el Ministro de Pesca, al Ministro de
Trabajo, el de Interior, el Jefe de Sinamos, con rango
de Ministro, el Ministro de Industrias, el jefe del Sina-
di, con rango de Ministro, El segundo, era identifi-
cado principalmente con el Ministro de Minas y con el
Jefe de la Segunda Regi6n Militar del pais.
Mientras que el primer grupo disponfa de varias de
las principles organismos de control politico del Es-
tado, el segundo tenfa, sin embargo, una posici6n im-
portante de fuerza military.
Por su composici6n, la fracci6n fascista se recluta-
ba al mismo tiempo desde las previas corrientes tec-
nocritica-nacionalistas (Tantalean) y de las tecnocrg-
tico-desarrollistas (el Ministro de Industrias). El grueso
de la corriente tecnocritico-desarrollista, fluctuaba
probablemente entire ambas posiciones.

Como estas pugnas habfan venido desarrollindose
desde mediados del afio anterior, el General Velasco
habia venido ocupando una posici6n arbitral, apoya-
do en la legitimidad de su autoridad dentro del go-
bierno y en las FFAA, asf como sobre las propias
capas democratico-nacionalistas y social detn6cratas
que apoyaban al regimen. Eso permitfa mantener la
articulaci6n y la,cohesi6n del conjunto del gobierno.
Pero las disputes internal habfan llegado a un clima
de agudizaci6n y en su transcurso, las repetidas mues-
tras de arbitrariedad en la conducci6n del regimen y
en la distribuci6n de mandos y de privilegios en las
propias FFAA, hablan ido reduciendo la legitimidad
del velasquismo en el Ejercito y enconado el antivelas-
quismo en la Marina y la Aviaci6n.
En el seno del Ej6rcito venfa creciendo una corrien-
te Ilamada "institucionalista", precisamente, que era
identificada con el General Morales Bermfidez, Jefe
del Estado Mayor, y pr6ximo a ocupar el cargo de
Primer Ministro y Ministro de Guerra, al retire del
General Mercado Jarrfn, en los primeros dfas de fe-
brero.
Todos estos problems sin duda intensification las
disputes y los reacomodos y alianzas dentro del r6gi-
men y en las FFAA. A mediados de enero, Lima era
un pueblo de rumors. Uno de ellos se referfa a un
serio retroceso en la salud de Velasco.
Y, en efecto, el General Velasco dej6 el Palacio
para ir a tomar un descanso de dos semanas, precisa-
mente en la casa de playa del General Tantalein, Mi-
nistro de Pesca. Al final del mes de enero, anunciaba
un mensaje al pafs.
Las tensions internal del regimen debfan haber
llegado a un punto tan alto, que el peri6dico La Pren-
sa, en la vfspera de ese mensaje, public un editorial
de tono dramitico. Nunca como ahora, sostenfa ese
editorial, fue tan delicada la situaci6n internal del r6gi-
men; nunca fue por eso, tan important la palabra del
Jefe de la Revoluci6n. Y, ojalA, diga la palabra just.
Velasco dio la esperada palabra. Pero no era la que
sus seguidores y aduladores en la prensa alimentada
por los grupos "humanistas" de las capas medias, de-
seaban. Aunque oblicuamente, Velasco dej6 estableci-
do su apoyo al MLR. Era claio, desde ese moment;
que la posicibn arbitral de Velasco cedia lugar a su
identificaci6n con los sectors que, dentro de su r6-
gimen, optaban por imponer de modo autoritario y
violent el control corporativo sobre los trabajadores.










DE FEBRERO A SETIEMBRE:
AGUDIZACION
DE LAS LUCHAS DE CLASSES
HEGEMONIA, AISLAMIENTO Y
DESCABEZAMIENTO DE LA
CAMARILLA
I VELASQUISTA-FASCISTA

a ascensi6n del General Morales Bermfidez al car-
go de Primer Ministro y Ministro de Guerra, coincidi6
con el inmediato estallido de la huelga de la policfa y
su secuela de saqueos e incendios del 5 de febrero.
Probablemente, esa huelga se gest6 sobre la base
del descontento de la tropa de la Guardia Civil, por
los salaries bajos y las duras condiciones de trabajo, y
se fue organizando espontaneamente. Pero, los hechos
posteriores a esos indicentes, muestran tambi6n que
de ello se sirvi6 la oficialidad de la policia, de forma-
ci6n anticomunista extremadqmente reaccionaria, pa-
ra hacer valer sus propias reivindicaciones: autonomfa
institutional frente al Ej6rcito, bajo cuyo mando esta-
ban algunos de los cuerpos policiales; equiparaci6n de
rangos, salaries y privilegios con los del Ej6rcito; y,
notablemente, participaci6n en el gobierno a trav6s de
un Ministerio.
Desde el dia siguiente de los saqueos e incendios
del 5 de febrero, la prensa -con excepci6n de El
Comercio,. bajo direcci6n dem6crata cristiana y de Ul-
tima Hora,,vocero del MLR- acusaban al APRA, la
CIA, la oligarqufa y la ultraizquierda, de haber produ-
cido esos incidents, como parte de un plan conspi-
rativo, del cual la huelga de la policia habrfa sido una
pieza clave. Fotograffas numerosas probaban, en efec-
to, la participaci6n de agitadores coordinados en los
saqueos e incendios, y algunos de ellos eran reconoci-
dos como agitadores apristas. Esa prensa, Expreso en
particular, reclamaban la represi6n contra los conspi-
radores. :
Otra vez, como en noviembre, esos sectors de la
prensa, producfan una imagen segun la cual el r6gi-
men en su conjunto era atacado desde fuera por una
conspiraci6n apro-cia-oligirquica.
Pero, c6mo explicar entonces que el gobierno y en
especial los autoridades del Ministerio del Interior,
hubieran dejado que el descontento de la tropa de la
policfa y la agitaci6n de la oficialidad reaccionaria,
llegaran hasta estallar en una huelga? C6mo explicar
que el Ministerio del Interior, guardian especffico del
orden pfiblico, asf como el conjunto del gobierno y
de las FFAA, hubieran permitido que una ciudad de
tres millones y medio de habitantes, cuyo casi 50 o/o
es subocupado, con problems de inflaci6n, desocupa-
ci6n, desabastecimiento popular, olas de huelgas, que-
dara tan totalmente desguarnecida durante tres dfas? .
C6mo explicar por qu6 inclusive el mismo dfa de los
saqueos e incendios, el ej6rcito saliera a controlar la
situaci6n en la calle s6lo cuando los incidents se esta-
ban generalizando en la ciudad, no obstante que esa
misma madrugada los tanques aplastaran el cuartel
policial dirigente de la huelga?


II r


La cobardfa y el oportunisTmo de la pequefia bur-
guesfa "humanista" que predominaba en la prensa, su
servilismo frente a Velasco, determinaron que esos
grupos buscaran refugiar su desesperaci6n, en la mis
c6moda imagen de una conspiraci6r derechista contra
el regimen en su conjunto y desde fuera de 61, en
lugar de reconocer lo que, sin duda, olfateaban: que
esos hechos, como los de noviembre, eran ya signos
inequfvocos de las disputes por la hegemonfa dentro
del regimen. military. Que la CIA estuviera metida-en
estos hechos, sin duda era cierto. Que el APRA, sea
en su conjunto o en fracciones, lo estuviera tambi6n,
lo atestiguaban las fotograffas. Nada de eso implicaba,
sin embargo, que operaran desde fuera del regimen y
en contra del conjunto de 6ste.

Por lo demis, en ese moment todo el mundo sa-
bfa que en el APRA pugnaban dos tendencies. Una,
mayoritaria, que buscaba una conciliaci6n con el r6gi-
men military, sobre la base de una amplia comunidad
de ideas y del origen aprista de muchas de las concep-
ciones puestas en prActica durante el process, tratan-
do de persuadir a los militares de la conveniencia de
esa alianza, practicable a trav6s de un nuevo orden
constitutional que permitiera un juego electoral en
que el partido pudiera participar. La otra, minoritaria,
que exigfan una presi6n mis en6rgica de oposici6n,
para conseguir esa vuelta a las practices electorales.
En esas condiciones, llamar a la defense del r6gi-
men en su conjunto, como lo hacfan esas capas me-
dias "humanistas", equivalfa derechamente a asumir
la defense de la embestida autoritaria y violent del
corporativismo, ya que el propio "jefe indiscutido e
indiscutible de la revoluci6n peruana" -titulo otorga-
do por los "humanistas" a Velasco- habfa ya defini-
do su apoyo a esa fracci6n fascist.
El proletariado y los demas explotados no cayeron
en la trampa, asf como no habfan participado para
nada en las asonada del dia 5. Por el contrario, fud
sobre todo a partir de entonces que, frente a una
brutal ofensiva de los empresarios y de las autoridades
de los Ministerios de Trabajo e Interior, bajo la cober-
tura del estado de sitio y toque de queda impuesto
desde el 5, los trabajadores masificaron .su moviliza-
ci6n deresistencia reivindicativa y anticorporativa.
No obstante, los grupos democrdtico-nacionalistas
y social dem6cratas y las cfpulas sindicales de orien-
taci6n reformista y burocrAtica, intentaron organizer
un frente polftico en apoyo del regimen.
Surgieron asi, de una parte, el Comit6 de Coordina-
ci6n de las Organizaciones Populares, con la participa-
ci6n de la c(ipula de la CGTP, de la CNA, de la CNT,
y otras organizaciones menores. Y paralelnaente, un
grupo de directors de peri6dicos y de altos funciona-
rios administrativos del Estado, publicaron un mani-
fiesto llamando -a la constituci6n de un Movimiento
de la Revoluci6n Peruana (MRP), como la organiza-
ci6n politica'del regimen, y proclamando su filiaci6n
tercermundista. Ambos organismos, eran dirigidos por
gentes conectadas al sector tecnocritico-nacionalista
del gobierno.
SInmediatamente despu6s, el General Velasco dirigi6
un mensaje al pafs. Proclamando que los causantes.de
las asonadas, eran el APRA y la CIA, sostuvo, silr
embargo, que no habrfa represi6n porque el Gobiern
Revolacionario de la Fuerza Armada era humanista y





















porque no tenfa nada en contra de las bases apristas
sino contra sus caducas dirigencias. Cuidadosamente
diferenci6 a los militants del process, de los que
solamente lo apoyaban, Ubic6 entire los filtimos a los
firmantes del llamamiento a la formaci6n del MRP;
les agradeci6 en tono suave ese apoyo, pero les recor-
d6 energicamente que s61o las FFAA tenfan el dere-
cho de dirigir al pafs y promover la organizaci6n polf-
tica del regimen. Finalmente, despejando su posici6n
ideol6gica, hizo tajante su definici6n anticomunista y
anunci6 las pr6ximas medidas de formaci6n del apara-
to politico oficialista.
STras ese discurso, el COCORP y el MRP se eclipsa-
ron sin pena ni gloria. En cambio, el gobierno publica-
ba dos decretos sucesivos, nombrando el Comiti Mili-
tar Coordinador de la Organizaci6n Politica de la
Revoluci6n Peruana (OPRP), y promulgando las Bases
Ideol6gicas de la Revoluci6n Peruana.
El Comit6 Militar Coordinador de la OPRP, estaba
formado por el General Sala Orozco, Jefe del Sina-
nos, que lo presidfa; por el General Tantal6an Vanini,
Ministro de Pesquerfa; por el General Richter Prada,
Ministro del Interior; por el Vice-Almirante Jim6nez
de Lucio, Ministro de Industrias; por el jefe del
COAP, General Graham; y por el General Fernandez
Maldonado, Ministro de Minas y Energfa. Con excep-
ci6n del filtimo, cabeza del sector guberamental al
que apoyaban los grupos democritico-nacionalistas y;
social dem6cratas, todos los otros eran p6blicamente
considerados miembros de la fracci6n fascista.
El document llamado Bases Ideol6gicas de la Re-
voluci6n Peruana, era una habil codificaci6n de las
principles formulaciones que el Sinamos habia veni-
do elaborando y difundiendo a lo largo del process, y
a las cuales adherfa el conjunto del regimen. Dentro
de su vacua generalidad "pluralista", el texto procla-
maba el "humanismo revolucionario" como la ideolo-
gfa del regimen, y cuyas fuentes, se alegaba, son el
socialismo, el libertarismo y el cristianismo. En nom-
bre de las dos primeras, algunas bastas ruedas de moli-
no eran propuestas como las hostias de la comunic6n
ideol6gica de los militants del process.
De ese modo, el "humanismo revolucionario" era
una bandera entire cuyos pliegues avanzaba la escalada
fascista.
El round de febrero dejaba a la fracci6n velasquis-
ta-fascista ganadora por un alto margen de puntos.
Manteniendo su control de piezas claves de la admi-
nistraci6n estatal, avanzaba en el control del aparatp


corporativo que entraba en su fase de ensamblaje, con
el MLR como escal6n de choque. La figure del nuevo
Premier y Ministro de Guerra, el General Morales Ber-
mfdez, se mantenfa en la penumbra.
Desde ese moment, dos process cruzados'domi-
nan el scenario politico del pafs. Uno, la intensi-
ficaci6n de las luchas de classes entire el capital y el
trabajo, otro, la agudizaci6n de la dispute por la hege-
monia dentro del regimen.
Cristalizada y triunfante, la fracci6n velasquista-fas-
cista desencaden6 una double ofensiva. Contra los tra-
bajadores y sus organizaciones'independientes, de un
lado. Y contra los grupos de capas medias democra-
tico-nacionalistas y social dem6cratas, que eran las
principles bases politicas de apoyo de las corrientes
tecnocrAtico-desarrollistas y democritico-nacionalis-
tas que, dentro del regimen, se oponfan a aquella frac-
ci6n. Cada una de esas ofensivas, ha tenido un destiny
diferente.
La ofensiva contra los trabajadores y sus organiza-
ciones sindicales y political, fue una combinaci6n de
la embestida empresarial y de la del MLR, con el
desembozado apoyo del gobierno controlado por la
fracci6n velasquista-fascista. Al amparo del estado de
sitio, arreci6 la expulsion de trabajadores de base y
dirigentes sindicales, ademas de mfiltiples formas de
hostilizaci6n contra ellos. El MLR impuls6 su acci6n
de rompe-huelgas y de division de sindicatos y maltra-
to terrorist a los trabajadores. Y la policfa se dedic6
a apresar sistemiticamente a dirigentes y activists
sindicales, mientras el Ministerio de Trabajo.bloquea-
ba las reclamaciones sindicales. El estado de sitio se
convirti6 en una autentica trampa paralos trabajado-
res, durante various meses.
Los trabajadores, por su parte, enfrentaron esa
ofensiva empresarial y fascista, econ6mica y political,
extendiendo y profundizando sus movilizaciones y ga-
nando en claridad political y capacidad de organiza-
ci6n.
.A lo largo de los meses siguientes y por la primera
vez en decenas de afios, todas las capas de trabajado-
res se fueron incorporando al despliegue movilizato-
rio, reivindicativo y antifascista. Los campesinos con-
tinuaron invadiendo tierras de gamonales; aumenta-
ron las huelgas del proletariado minero, fabril, de cois-
trucci6n, de transportes, servicios; la vasta mayorfa
del magisterio, volvi6 a demostrar en las elecciones a
la cooperative, su unidad y su resistencia a la political
corporativa y econ6mica del regimen; los trabajadores






de las universidades, de los bancos, y de la propia
administraci6n estatal y para estatal, aduanas, seguros,
correos, tel6fonos, tel6grafos, promovieron numerosas
y frecuentes huelgas. En Arequipa, la ciudad era entera-
mente paralizada por una huelga general, sostenida al
mismo tiempo .por las organizaciones obreras y las
organizaciones de las barriadas, el primer hecho de este
tipo en el pafs.
Ya no se trataba ahora solamente de la reivindica-
ci6n salarial, de empleo, de condiciones de trabajo.
Las consignas anticorporativas y antifascistas, la lucha
por la autonomfa de classes de las organizaciones de
los trabajadores, por la defense de sus libertades de-
mocraticas, pasaron a ser patrimonio y bandera de la
gran mayorfa de los trabajadores.
La defecci6n conciliadora de la cipula de la CGTP,
impedfa la coordinaci6n y articulaci6n de estas movi-
lizaciones,y trababa los impulses hacia un program
conjunto, reivindicativo y polftico, de los trabaja-
dores. La debilidad de las organizaciones de la izquier-
da socialist, por el primitive sectarismo y burocratis-
mo de unas y las vacilaciones de otras frente al regi-
men, se manifestaba tambi6n allf. A pesar de todo, las
bases de trabajadores avanzaban enfrentandose a todo
el frente capitalist, estatal y privado, a la embestida
fascista. Maduraba la conciencia anticapitalista y algu-
nas organizaciones sindicales sectoriales surgfan forta-
lecidas: CCP, SUTEP, FETIMP, FEB, CENTROMIN.
La ofensiva empresarial y fascista se mellaba los dientes
frente a la masiva resistencia del proletariado.
En el otro frente, la ofensiva velasquista-fascista
contra las bases polfticas de las corrientes adversas
dentro del gobierno, consisti6 principalmente en el
recrudecimiento de la campafia de prensa del MLR,
contra los grupos democritico-nacionalistas y social
dembcratas de la prensa y de la administraci6n pfbli-
ca, acusandolos de procomunistas, y en la presi6n del
Sinadi para desalojar a algunos de ellos de su lugar en
la prensa, sobre todo en La Cr6nica.
Esos grupos de periodistas, intelectuales, t6cnicos,
sin duda apoyados en la fracci6n tecnocritico-nacio-
nalista del regimen y de las FFAA, contestaron esa
ofensiva denunciando el macartismo y el fascismo; los
mis radicales pasaron a apoyar parcialmente las lu-
chas populares. Ciertos 6rganos como La Jornada, su-
plemento de La Prensa, encabezaron esa corriente,
junto a otras publicaciones independientes nacidas en
esa etapa, como Marka, colocada en una posici6n de
apoyo crftico al regimen.
Probablemente, esa ofensiva velasquista-fascista se
combinaba tambi6n con otros movimientos en el seno
de las propias FFAA. Y parecfa avanzar sin tropiezos.
Pero, la repentina caida de la salud de Velasco, vfcti-
ma de un ataque de hemiplejia en el mes de marzo, lo
oblig6 a abandonar sus funciones duirante mes y me-
dio. La autoridad de Velasco en el gobierno y, aunque
debilitada, tambi6n en las FFAA, era la pieza clave
del poder de la fracci6n fascista en el gobierno. Para
6sta la enfermedad de Velasco era un grave problema.
De su penumbrosa estancia, el Premier y Ministro
de Guerra, Morales Bermfdez, pas6 a ocupar lajefatu-
ra del gobierno y a una fren6tica actividad. Cabeza
visible de las corrientes llamadas institucionalistas en
las FFAA, pronto demostr6 su capacidad para conver-
tirse en el eje de articulaci6n de todas las corrientes
que, por motivaciones diversas, se oponfan a la frac-


ci6n velasquista-fascista dentro del gobierno y de las
FFAA.
Tom6 firmemente en sus manos las riendas del go-
bierno. RApidamente pas6 a proyectar su imagen so-
bre el pafs, acudiendo a ceremonies de diilogo pabli-
co con diversos sectors de poblaci6n y a giras del
mismo caricter en diversos lugares del pals. Simida-
neamente; or g ani6 un equipo de t&cnicos del gobier-
no para diseilar las lines de una political econ6mica
para enfrentar la agravada situaci6n econ6mica, lo
cual desemboc6 en las medidas de reajustes de precious
y salaries del mes de julio.
La ofensiva empresarial y gubernamental contra los
trabajadores no cedi6 un apice. Las propias medidas
de polftica de precios-salarios del Premier,- estaban
claramente encaminadas a descargar afn msn sobre los
trabajadores, el peso principal de la crisis econ6mica.
Sin embargo, los grupos democritico-nacionalistas
y social dem6cratas en la prensa y la administraci6n
p6blica, encontraron que su piso se fortalecia, en la
media en que comenzaba a hacerse visible una alian-
za entire las corrientes tecnocrtico-desarrollistas y
tecnocratico-nacionalistas del gobierno, adversaries a
la fracci6n velasquista-fascista, bajo la conducci6n de
Morales Berm6dez.
Esa situaci6n se acentu6 definitivamente, alprodu-.
cirse una revuelta de la oficialidad de la Marina contra
el Ministro Faura, velasquista que representaba esa
arma en el gobierno. A pesar de que el cambio del
Ministro de Marina era una conquista de las corrientes
mis reaccionarias de las FFAA, su resultado global
objetivo era el definitive aislamiento de la fracci6n
velasquista-fascista en el seno de las FFAA. De ese
modo, esa fracci6n retenia aim piezas claves del apa-
rato polftico y administrative del Estado, pero queda-
ba cada vez mis claramente aislado de las corrientes
mis fuertes de las FFAA.
A partir de ese momentt, la fracci6n velas-
quista-fascista quedaba convertida en una camarilla,-
capaz ain de influir en la vida political del pais por su
lugar en el Estado; pero crecientemente aislada de las
bases de las FFAA y enfrentada a la masiva resistencia
de los trabajadores. Su destiny estaba sellado, a me-
nos que un audaz golpe de mano le permitiera forzar
las circunstancias.
Y fue eso lo que intent esa camarilla. El gobierno
arreci6 a fondo la ofensiva contra los trabajadores y
contra los mis radicales grupos de periodistas que
apoyaban a los adversaries de la camarlla. Tras un
virulentamente anticoiunista discurso de Velasco, en
el anitvrsario de la independencia, se decret6 la de-
portacioa de los principles dirigentes del SUTEP, la
Federaci6h Minera, la CCP, a los periodistas de Marka, a
dirigentes pdliticos de izquierda y, ademais, a diri-
gentes apristas que resistian la conciliaci6n de su par-
tido con el regimen velasquista.
La agitaci6n political en el pals subi6 de punto. Los
trabajadores protestaron por todas parties y dentro de
la propia tecnocracia estatal, decenas de gentes firma-
ron un comunicado de protest junto con cientos de
intelectuales, periodistas, profesionales, dirigentes sin-
dicales -y politicos. Con sus vacilaciones carac-
teristicas, algunos peri6dicos como Expreso, critica-
ron primero y explicaronjustificatoriamente despuis,
esas medidas, lo mismo que el PCP.
Entre tanto, segim parece, la fracci6n velasquis-





ta-fascista puso en march una conspiraci6n destinada
a eliminar del gobierno y de las FFAA, a los principa-
les cabezas de las corrientes mas claramente adversa-
rias de esta camarilla. Fue, en esas circunstancias, que
se dio el golpe del 29 de agosto.


LAS CAUSES DE LA DERROTA
DE LA CAMARILLA FASCISTA Y EL
SIGNIFICADO DEL
GOLPE DE AGOSTO

E obre la base del recuento precedent, podemos
ahora esbozar algunas conclusions principles sobre
los factors basicos que condujeron a la derrota de la
camarilla velasquista-fascista.
1.- Ante todo, es important reconocer que no obs-
tante su gravedad para la inmensa mayorfa de los tra-
bajadores, la crisis econ6mica no ha llegado aCn a
constituir para el capital monop6lico, tanto estatal
como privado, en el Peri, una amenaza inmediata de
destrucci6n. El regimen military y la burguesfa mono-
p6lica mantienen todavfa una capacidad bastante am-
plia de manejo de la situaci6n. Sin duda, la destruc-
ci6n de una parte apreciable del median y pequeflo
capital y el estancamiento relative de la producci6n
del resto, implica una declinaci6n relative de la tasa
de ganancia media del capital en el pais, sobre todo
en el iltimo aflo. Pero eso no ha llegado ain a poner
en riesgo de destrucci6n al capital monop6lico.
2.- La estatizaci6n de una parte important del ca-
pital y el desarrollo de la capacidad administrative del
Estado, han permitido que el regimen military tenga
afn la posibilidad de retener un margen de maniobra
bastante ampio, a pesar de la creciente vulnerabilidad
de sus principles proyectos de acumulaci6n a las pre-
siones comerciales y monetarias de la crisis internacio-
nal. Asf, para el capitalism en el Peru se muestra la
inmensa ventaja de un eje fuerte de capital estatal y
de un regimen politico autoritario y tecnocratico.
3.- A ello han contribuido tres factors decisivos:
a) La protecci6n financiera del capital monop61ico
international, sea invirtiendo directamente, asocian-
dose a los proyectos de inversi6n estatal, u otorgando
pr6stamos y cr&ditos en los moments necesarios. Eso
muestra, de paso, la esencial solidaridad del capital
estatal con el capital monop6lico international, con-
tra las ingenuas especulaciones de ciertos grupos sobre
el caricter burgues nacionalista del regimen actual. b)
La debilidad de la median y pequefla burguesfa, mis
afectada por la crisis, para presionar por sus intereses
fraccionales dentro del regimen. c) La conciliaci6n
oportunista de las cfpulas polfticas y sindicales de
una parte del movimiento obrero, junto con las vacila-
ciones de otros grupos de izquierda, confundiendo la
conciencia de los trabajadores.
4.- A pesar de la masiva extension de sus moviliza-
ciones reivindicativas, y de la maduraci6n de una con-
ciencia anticapitalista en importantes nucleos, el pro-
letariado y los otros explotados no han alcanzado afin
ni la coordinaci6n organizada para sostener sus reivin-
dicaciones con un frente conjunto de clase, ni el pro-
grama y la organizaci6n polfticos necesarios como pa-
ra amenazar a fondo el poder del capital, que el r6gi-
men militai defiende. Dada esta situaci6n de los tra-


bajadores, la represi6n conventional, la masiva mani-
pulaci6n ideol6gica con todos los medios de comuni-
caci6n bajo su control,y la pr6dica de conciliaci6n de
classes, son todavfa los instruments que el capital mo-
nop61ico y su regimen military, pueden usar con efica-
cia para contener las movilizaciones de los trabaja-
dores y tratar de imponer sin violencia extrema la
integraci6n corporativa.
5.- En esas condiciones, para el capital monop61ico
y para su regimen military, el fascismo era asn una
opci6n no indispensable. Pero a eso debe afiadirse el
hecho de que para la mayor parte del frente burgues
privado, asf como para la mayorfa de las corrientes de
base en las FFAA, la legitimidad del liderazgo velas-
quista estaba en cuesti6n.
Para la burguesfa privada,.porque las reforms pre-
vias, el origen social de Velasco (considerado por esas
razones como un "resentido social peligroso"), desle-
gitimaron su conducci6n, y porque, ademas, la cama-
rilla'velasquistafascista tenfa visiblemente una voca-
ci6n estatista,
Para la tecnocracia desarrollista, mayoritaria en las
FFAA, la arbitrariedad creciente de la camarilla per-
turbaba la normal distribuci6n de poder y de privile-
gios y en consecuercia arriesgaba la institucionalidad
de las FFAA. Para la tecnocracia nacionalista, minori-
taria pero con fuerza relative en las FFAA, ademas de
ese riesgo sobre la cohesion institutional, la violencia
fascista deterioraba su potential base political entire
las capas medias "humanistas" y entire las cupulas sin-
dicales y politicas reformistas del proletariado.
6.- Por todo ello, el advance de la hegemonifa de la
camarilla velasquista-fascista en el gobierno, no sola-
mente era una opci6n premature para el capital mo-
nopolista, sino que, ademis, implicaba riesgos de frac-
tura en las FFAA y en el frente capitalist conjunto,
en el precise moment en que se extendfan las movili-
zaciones reivindicativas y politicas de los trabaja-
dores.
7.- De todo ello se desprende el significado esencial
del golpe de agosto: la necesidad imperiosa del capital
monopblico, de asegurar la cohesi6n institutional de
las FFAA y ampliar la base polftica del regimen mili-
tar por la reconstrucci6n political del frente capitalis-
ta, para poder enfrentar con mis fuerza el creciente
desarrollo del movimiento reivindicativo y politico
del proletariado y de las demas capas de explotados
del pals.




LA "SEGUNDA ETAPA DE LA REVOLUTION":
REORGANIZATION DEL
REGIMEN Y DEL FRENTE CAPITALIST

So es necesario detenerse en lo obvio: la continui-
dad del caracter capitalist esencial del regimen mili-
tar; de las bases de la asociaci6n entire el capital esta-
tal, ahora ampliado y fortalecido, con el capital mono-
polista international, principalmente, y con el capital
monopolista dependiente (o native), secunda-
riamente, siendo el capital estatal el eje central de la
organizaci6n del capital en el pals. Y, en la necesaria
continuidad del corporativismo, como instrument de





dominavi6n political sobre los trabajadores, objetiva-
mente necesario cuanto mis se amplia y se consolida
este "modelo peruano" de explotaci6n capitalist.
En cambio, importa descubrir, desocultar, en las
medidas principles y en las formulaciones del r6gi-
men, despu6s de agosto, en qu6 van consistiendo y
c6mo se van disenando las lines centrales de acci6n
con que se intentari, en esta etapa, afirmar, legitimar
e imponer ese modelo econ6mico y politico del capi-.
tal bajo la crisis.
1.-'l.a recomposici6n political del regimen militar.-
Aqui. el hecho central es la climinaci6n de la cupu-
la dirigente de la tendencia fascista dentro del gobier-
no. Mas adelante veremos si eso significa la elimina-
ci6n de las bases del fascismo en el Per.
l.n consecuencia. la composici6n del regimen resul-
tante del golpe de agosto, es la de una alianza entire
las corrientes tecnocratico-desarrollistas y tecnocrati-
co-nacionalistas del frente capitalist. Su eje de articu-
laci6n. son los grupos mds moderados de ambas, bajo
el liderazgo de Morales Berm(idez.
Politicamente, cada una de esas corrientes varfa en
grades diversos de moderacion y de radicalidad, que,
ademis. fluct(an y cambian seg(n la evolucion del
enfrentamiento entire el capital y el trabajo. Pero, am-
bas corrientes se articulan sobre Il based un terreno
die interns comuin, que es cl -capital estalal. El lideraz-
go de Morales Bermirdez irene. en ese sentido. el pa-
pel de articular este frente capitalist. con algunos
elements de bonapartismo.

DIentro.de is IAA. la dilterenci.,a'i(mi. cqueniiti-
c.,amente. parcce scr la ,ilgillcite. La Marina. la mayor
parole idc la Aviacion y di la l'olict'a .mn iJs lendenclas
insi- rcaccionarias tic la, c'trwriien s itcn.'ctir-inco-desat-
t rollislts. im is algunos ii'i Ilk'ls dclt-..iircilo. LI giine'o
de e'ste. con las corricnic' iln.is inoder.ida'. de esa mis-
ma corrienel. Y una iniin'., del FjLrcil,. aunque con
posiciones importanlles d lim ii..ldu. ailadoJs micrni-
hros die las otras arnuas. coil I,' corrientnks iCl%. iflrtii-
co n;acionailistas. Igualinicii. c, pIrobable que rii'cle;Is
die orientacl6n fascista l.i illn Siuld'h. auiquC tlodt.iv('
redlucidailmnlc. en todil lis .irniis. pero principat-
Inenteli en 'el lji rcito.
La prol'undi/aciion dle laI luch., cliire' cl capidla y lI
tra bajo.., airavira ahlora mnis definidamente a la
I I AA.
Is stobre este tel6in dti fondo que convene observer
los cambios en Il posici6n relative de cada una de las
ranias ile las IFAA. dentro del regimen actual.
Amparadas en el institucionalismo que sustituye a
la arbitrariedad velasquista. la Marina. la Aviaci6n y la
IPolicia. tienen ahora una mayor autononmia institu-
clonal y una miay)r graili(icionl sobrc el regimenn, I.io
representantes de la Marina y de la Aviaci6n dentro
del gobierno. son ahora designados fundamentalmen-
te por el comando de cada arma. Pero, quizas, el
ejemplo mas claro de eso, es la presencia de un Gene-
ral de la Policiaen el gobierno como Ministro sin
Cartera, y el cambio de la jefatura de la Guardia Re-
publicana por un official de este cuerpo en lugar de un
miembro del Ejercito, como era antes. De esta mane-
ra. ahora se trata de un Gobierno de las Fuerzas Ar-
madas y Policiales.
Ademis, se han incorporado al gobierno dos civiles.
Uno como Ministro de Economia y Finanzas y otro
como Ministro sin Cartera, a cargo de la presidencia


ide la Comisi6n Nacional de Propiedad Social (CO-
NAPS). Ambos tienen formaci6n y experiencia estric-
tamente burguesa. El nuevo Ministro de Economia y
Finanzas fue antes funcionario del mismo Ministerio,
y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). A
ello se afade el ingreso como Presidente del Banco
Central de Reserva, de un ex-alto funcionario del Ban-
co Mundial que pasa directamente de alli a su nuevo
cargo.
lista ampliaci6n de las responsabilidades de la tec-
nocracia burguesa ein el gobierno. probablemente es
unI inlcnt) dle superar.el aislamiento politico possible
die los militaries y de compensar la debilidad tccnocria-
tica de los militares en el manejo de la economfa y de
las fIinanzas publicas. Adcmas. prepare, acaso, el cami-
no lhacia un gobierno militar-civil mis definido. si las
circunstancias lo exigieran.

2.- la political econ6inica y la reorganizaci6n del fren-
fe capitalist
No se han mnodificado las lines fundamentals de
la po'llli.i 'conlllli r que si' llec~ a cabo desde que el
Gietiral MNor.jlc lIerminiderz aumiera la jefatura del
gubierno por enlcrniedad de Velasco. Pero algunos
clemenlos important han comenzado a cambiar.
I 1 nueo Mmnislro parti6 por Ia franca admisi6n de
Ia graTcdad de la situ.aion econ6mica del pais. que su
dntecesor hal 'an ren %ano iraldo de ocultar durante
la mayor part de su gesio6n. porque ello equivalia a
adnttir el ftracaso de la polflica econ6mica del r6gi-
men. Con ei duro realisno de la tecnocracia burguesa,
el actual Ministro dio paso a una niedida que el volun-
tarisnli miliiar lhabfa con\ertldo en casi un tabi. pero
que r .a era homogeneamentc e\igida por todo el capi-
1al nonopolico privado N esitatl: la devaluation mo-
netaria. en m5j d& un 16 o/o. Por supuesto, el Minis-
tro y sus tiC6flicoi inisistleron en que la incidencia de
esta devaluation sobre el cost de vida de los trabaja-
dores serfa nula. y condenaron rabiosamente las huel-
ga.s
ln segundo lugar. esti profundizlindose una politi-
ca .a iniciada por Morales Berm6dez, antes de agosto:
.ub?.idio% financier, a I median y pequefia empresa
pri\ada. principalniente mineral.
Esta political se acompafia de un cambio ostensible
de actitud del gobierno frente a estos estratos medios
y pcquenos de la burguesfa. Como se recordarA estas
se enfrentaron abicrtamcnte al regimen velasquista y
este contest con la deportaci6n del principal dirigen-
te de esos grupos,.que han sido los mis afectados por
la political econ6mica del regimen y por la crisis. Aho-
ra. en cambio. el nuevo Ministro de Industrias inici6
su gestion llamando a la Sociedadide Induslrias, agru-
pa:ci6n gremial de esas capas burguesas, a dialogar so-
bre sus mutuas conveniencias.
Es, pues, notorio el interns del nuevo equipo de
gobierno, para restablecer la unidad de todo el frente
burgu6s, reajustando para'ello su political frente a ca-
da fracci6n burguesa, tanto procurando reactivar en
algo la actividad econ6mica que en buena parte esti
en manos de la'mediana y pequefia burguesfa, como
tratando de soldar un frente capitalist detrds del r6gi-
men, frente al despliegue de la resistencia masiva de
los trabajadores.
3.- La political laboral
En este campo, lo que el r6gimende Morales esti





haciendo es, principalmente, sistematizar los rasgos
que ya venian caracterizando su political desde antes
de agosto, y que proceden desde 1973.
Primero, una political salarial que lleva a la congela-
cion del nivel promedio de los salaries reales, en re-
fuetzo de los mecanismos inflacionarios y de devalua-
ci6n monetaria. Asi se ha implantado un tope a las
transacciones salariales (70 soles), por debajo de la
tasa annual inflacionaria, mientras suben los precious y
se devalfia la moneda.
Segundo, una political de ilegalizaci6n de las huel-
gas y de no admisi6n de las reclamaciones sindicales
en el Ministerio de Trabajo, resucitando para ese efec-
to leyes vigentes en 1913, antes de la legalizaci6n de
la jornada de las 8 horas y de los sindicatos (1918).
Tercero, la exigencia insistente de Morales Bermfi-
dez y todo su equipo, masivamente machacada por la
prensa, radio, television, de levantar la productividad
y la producci6n, mientras se rechaza las reclamaciones
salariales, amenazando con represi6n, y calificando de
contrarrevolucionarias a esas reclamaciones.
Cuarto, la ruda presi6n sobre los trabajadores para
someterse a la ideologia y al lenguaje corporativo,
exigi6ndoles Iamar "nuestra empresa" a las empresas
capitalistas, "pliegos de participaci6n" a los pliegos de
reivindicaciones, y no hacer huelgas contra el capital
estatal porque sus empresas son "de todos los perua-
nos", ya que el Estado es "de todos los peruanos"
(Ministro de Minas y Energia).
Quinto, un ienovado impulse a las organizaciones
sindicales corporativas, especialmente CTRP, SERP y
CNA. El nuevo jefe del Sinamos, en una reciente reu-
ni6n national de la CIRP, la proclam6 como.la mixi-
ma representante de los trabajadores, a pesar de su
condici6n espuria y minoritaria. La CTRP, el SERP,
la CNA y la JRP publican frecuentes comunicados
conjuntos, amenazando abiertamente a los trabajado-
res que se movilizan por sus reivindicaciones.
Las bandas fascists del MLR no estAn pfblicamen-
te en aici6n. Pero es conocida y visible su presencia
en la CTRP, SERP y CNA.
En esta campania contra los trabajadores, participa
la totalidad de la prensa y los otros medios de comu-
nicaci6n. A pesar de sus ambiguedades, la mayorfa de
los grupos democritico-nacionalistas estin pasindose
abiertamente al campo de la represi6n. Ripidamente
esti agotindose el terreno intermedio en el enfrenta-
miento entire el frente capitalist y los trabajadores.

4.- La urguesia y la "revoluci6n peruana".-
No es, pues, sorprendente que, dadas estas condi-
ciones, se observe un acelerado process de reaglu-
tinaci6n political de todos los estratos de la burguesia
privada, detras del regimen dirigido por el eje Morales
Bermfdez.
Desde el primer moment del cambio, la practice
totalidad de las representaciones gremiales de la bur-
guesia, asf como sus principles agencies polfticas,
han hecho pfblica su satisfacci6n y sus expectativas
por el derrocamiento de Velasco, pero sobre todo por
la asunci6n al mando de Morales Bermidez.
Vale la pena, acerca de esto, citar un texto que
expresa con precision la actual posici6n de la burgue-
sfa privada frente al actual regimen:
"Es ya hoy aceptado en todos los niveles, la irrever-
siilhidad del process de cambios que vive el Periu,
frente al coal les empresarios, ls trabajadores y todos


los peruanos tienen que asumir, con entereza, una
posici6n just que contribute a consolidar este proce-
so, para lo cual, hay que. apuntalar el aspect mis
significativo que esta dado por el desarrollo econ6mi-
co national. Sin desarrollo econ6mico, y sin incre-
mento de la producci6n y de la productividad, no,
puede haber distribuci6n equitativa de la riqueza, no
puede hablarse de hacer justicia a los que menos tie-
nen. De ahf que se haga cada vez m~s necesario, que
todos los trabajadores depongan actitudes egoistas,
actitudes de enfrentamiento con las empresas, y redo-
blen su acci6n acatando la invocaci6n que en dias
pasados hiciera el senior Presidente de la Repfiblica,
General EP. Francisco Morales Bermfdez". Y cita un
trozo del discurso del Presidente, en el cual, efectiva-
mente, se llama a los trabajadores a deponer actitudes
egoistas en aras de la productividad y del desarrollo
national. (SINTESIS SEMANAL, publicaci6n de la
CONACO-Confederaci6n Nacional de Comercian-
tes- No. 986, sibado 13-de setiembre de 1975, pig.
2. El subrayado es mfo).'
El APRA y el belaundismo han publicado, tam7
bi6n, declaraciones en el mismo sentido. En particular
el APRA difundi6 una declaraci6n de su miximo or-
ganismo, su Secretariado Colegiado, reiterando su
acuerdo bisico con las reforms hechas en el process,
su satisfacci6n por la eliminaci6n de los aspects politi-
cos que vulneraban los derechos humans, y afirman-
do su "apoyo responsible" al nuevo Gobierno Revo-
lucionario de la Fuerza Armada. Ain mas, las camari-
Has sindicales que el ARPA control, la CTP, la FEN-
CAP, la Central de Empleados Particulares y la Fede-
raci6n de Choferes, han publicado sendos comunica-
dos no s6lo apoyando al nuevo gobierno, sino llaman-
do a la defense de la "revoluci6n peruana".
Dos notas claves sobresalen en este despliegue de
las posiciones political de la burguesfa. Un apoyo mis
abierto al regimen, y el Ilamado a defender y conso-
lidar esta "revoluci6n peruana". Asi, mientras los tra-
bajadores se enfrentan mis profunda y abiertamente
al regimen, la burguesia se aglutina en torno de 61. La
coincidencia del lenguaje de los portavoces del go-
bierno y de la burguesia, exigiendo a los trabajadores
deponer sus actitudes "egofstas" es, en este clima,
natural.
Para comprender la actual posici6n de la burguesfa,
que consolida una tendencia en curso y manifestada
ya claramerte en el CADE 74, no es suficiente reco-
nocer el character capitalist de la polftica del regimen
military, ni la rudeza de la political laboral, si se recuer-
da que en etapas anteriores fue bastante marcada la
reticencia de los grupos monop61icos de la burguesia
y abierta la oposici6n de la median y pequefia bur-
guesia industrial y agraria. Tampoco es suficiente ape-
lar a las diferencias en el origen y en el estilo personal
de Morales Bermfidez respect de Velasco.
Es indudable que todos y.cada uno de esos elements
hacen parte de la actual definici6n political de la
burguesfa. Pero ellos son evidentes. No lo son igual-
mente, otros dos fundamentals.
SPrimero, que en la media en que el actual capita-
lismo en el Perfu, es el resultado del conjuntp de cam-
bios y de reajustes producidos por este regimen, en las
bases de la acumulacibn, en las formas de organi-
zaci6n de la propiedad y en sus mecanismos de articu-
lacibn, la actual burguesfa en el Peri y en especial sus





















grupos mas beneficiados, es tambi6n, en esa misma
media, hija de este process. Es, pues, hija de la "re-
voluci6n peruana" y, en consecuencia, esta es su "re-
volucin".
Segundo, que al irse agotando definitivamente el
component, oligirquico en la defmici6n de las luchas
de classes en el pais, y enfrentando de modo cada vez
mas depurado el trabajo contra el capital, la burguesfa
es empujada necesariamente, malgrado sus reticencias,
a asumir este process como la trinchera filtima de
defense de sus intereses. Es decir, a asumir la defense
de la "revoluci6n peruana". Y dada su debilidad eco-
n6mica y political, separada de su asociaci6n con el
capital estatal y el regimen que lo sustenta, se ve for-
zada a aglutinarse politicamente 'en torno del actual
gobierno, para poder enfrentarse conjuntamente al
proletariado y los demas explotados del pais, con el
escudo de las FFAA, porque aquellos dan muestras de
madurar su autonomizaci6n polftica de clase, prepa-
rando las bases de un nuevo movimiento socialist
revolucionario.
Sin embargo, de'todo ello no se deriva .que la bur-
guesia est6 dispuesta al apoyo del regimen, sin tratar
de hacer valer sus propias reivindicaciones. Ni que
6stas sean las mismas para todos los estratos y grupos
de la clase. Lejos de eso, en el marco de las profundas
desigualdades y contradicciones de la estructura del
capitalism en el Perui, agudizadas por la crisis presen-
te, los intereses fraccionales dentro de la burguesfa
son diferentes. Unicamente en coyunturas extremes,
"serfa possible para todos ellos subordinarse al interns
general de la clase. Esto es, bajo laamenaza inmediata
de la revoluci6n proletaria y 6sta no es hoy, por lo
menos, inminente.
En su conjunto, y bajo las actuales condiciones, la
burguesfa privada tiene dos reivindicaciones basicas:
a) tratar de moderar los limits del crecimiento del
capital estatal y conseguir que este y la adminis-
traci6n estatal sirvan de apoyo al desarrollo del capi-
tal privado y sean manejados, como hasta hoy, de
modo privatista, como patrimonio colectivo de la cla-
se.
La otra reivindicaci6n fundamental es, evidente-
mente, la contenci6n por todos los medios, de la mo-
vilizaci6n reivindicativa y political de los trabajadores.
En esto esta implicada, tambi6n, la anulaci6n en la
practica de las limitadas posibilidades de fiscalizaci6n
que la comunidad industrial permit a los trabaja-
dores, lo que sl6o puede hacerse por coacci6n polftica
permanent.


Esas reivindicaciones generals no se traducen, en
concrete, del mismo modo para todos los estratos y
grupos de la burguesfa. Asi, por ejemplo, los grupos
monopblicos pueden asociarse ventajosamente al capi-
tal estatal y pueden por lo mismo admitir la amplia-
ci6n de 6ste en aquellas areas de actividad que requie-
ran grandes inversiones o que.sean menos rentables.
En cambio los grupos de median y de pequefia bur-
guesia ocupan, precisamente, gran parte de esa areas
de menor rentabilidad. Por eso, requieren impedir que
el capital estatal o su apendice, la "propiedad social",
avancen allf. Y como el process de concentraci6n de
capital que supone el "modelo peruano", no s61o no
va a detentt rn sino que sera impulsado por la crisis,
los intereses de ambos estratos de la burguesfa no
pueden ser sim6tricos en lo especifico.
Del mismo modo, los grupos monop61icos pueden
todavfa, si la crisis no se agudiza muy rapidamente,
deglutir la comunidad industrial, sobre todo si se pro-
cura castrar polfticamente a los trabajadores, e inclu-
sive hacer moderadas concesiones salariales a 6stos.
En cambio, para la median y pequefla burguesfa, am-
bas cosas son actualmente cada vez mas intolerables.

SDe alli, en consecuencia, que para la median y
pequefia burguesia es urgente la represi6n de los tra-
bajadores, en forma masiva y abierta. En cambio los
grupos monop6licos pueden apoyar afn una combina-
cibn de manipulaci6n y represi6n selective, sin dejar
de presionar por la contenci6n de las movilizaciones
obreras, y la political de divisionismo sindical y de
corporativizaci6n que el regimen implement. Cier-
tamente, esa actitud tenderfa a cambiar rapidamente
segun el nivel de desarrollo de la capacidad polftica
del proletariado y la intensidad de la crisis.
Dada su actual composici6n, el regimen tampoco
puede hacerse cargo homog6neamente de estas reivin-
dicaciones. de la burguesia privada. A pesar de que
para sus principles corrientes, el capital estatal y su
asociaci6n con el capital privado monop6lico es un
terreno de interns comfn, no son id6nticas las.expec-
tativas, de cada una de ellas sobre los resultados de esa
asociaci6n. Ni en el terreno de la distribuci6n de re-
cursos, ni en las modalidades de enfrentamiento a los
trabajadores.
Ademas, no existen hoy dia y si la crisis avanza
existirdn menos, los recursos suficientes para distri-
buir, inclusive inequitativamente, entire las varias frac-
ciones del capital. Y sobre todo, para amortiguar las
demands reivindicativas de los trabajadores, como


Arm 0


Am





base para impedir o disminuir el desarrollo de su capa-
cidad political.
SPor todo ello, continuarin y se agudizaran las pug-
nas por la hegemonia dentro del regimen. El terreno
de compromise que hoy articula a ambas corrientes
principles y que permit la maniobra de sus grupos
mas moderados, esti erosionandose cada vez mas a
prisa y eso ira fortaleciendo a los extremes. Las ten-
dencias volverin a fluctuar y a intercambiar sus miem-
bros como antes de agosto. Los mismps factors de
base que Ilevaron a la reciente depuraci6n, volveran a
actuar, esta vez mas maduros y defmnidos, para pro-
ducir una nueva y decisive depuraci6n del regimen
nacido en el golpe de agosto. Y, probablemente, en el
sentido peor para los trabajadores.



LAS ALTERNATIVES
d DE LAS LUCHAS DE CLASES..

adas las incongruencias entire las corrientes prin-
cipales de las tecnocracias, que hoy se articulan den-
tro del regimen y de las FFAA, y la continuidad de la
masificaci6n de la movilizaci6n de los trabajadores, en
el perfodo que comienza estin esbozandose dos alter-
nativas mayores para la evoluci6n de las luchas de
blases:
1.- La creciente polarizaci6n polftica de las classes
basicas y de sus frentes respectivos, por la agudizaci6n
de sus luchas. En este caso, fascismo y revoluci6n
socialist tenderin a surgir como las opciones necesa-
rias de ambos frentes de clase.
2.- La convergencia entire las fracciones mis mode-
radas del frente capitalist y las fracciones reformistas
del movimiento obrero-popular, en la direcci6n de al-
go equivalent a los frentes populares del ciclo pasado
de crisis en los afios treinta, y cuya expresi6n en Ame-
rica Latina fue el Frente Popular de Chile, en 1938.
La mayor o menor posibilidad de cada una de estas
alternatives principles, dependeri, a su vez, del com-
portamiento de la crisis del capitalism international
y del nivel de cristalizaci6n polftica que el actual mo-
vimiento socialist revolucionario dentro del proleta-
riado, sea capaz de conquistar.
No podemos detenernos, en este ya largo articulo,
a examiner a fondo el possible desarrollo de la crisis y
del movimiento socialist revolucionario. Otros traba-
jos inmediatamente posteriores serin dedicados a esa
finalidad.
Asimismo, quisiera que el lector tuviera en cuenta
claramente, que las alternatives que se sefialan, indi-
can la direcci6n de las tendencies entrafiadas en la
actual situaci6n, mas no los lfmites ni las modalidades
concretas de su desarrollo.
Asi, por ejemplo, el fascismo puede abortar en .un
gorilato ultrarepresivo, con rasgos fascistas, pero sin la
fuerza para imponer a los trabajadores su encua-
dramiento ideol6gico y orgAnico en un Estado Corpo-
rativo. Y, del otro lado, el socialismo puede :abortar
en un regimen con influencia del proletariado, pero
sin su hegemonfa.
Del mismo modo, si las tensions y conflicts den-
tro de las FFAA se agudizan amenazando la cohesi6n
institutional, la burguesia puede presionar hacia una
recomposici6n del gobierno por via electoral. En este
caso, probablemente las tendencies desarrollistas y li-


berales del frente capitalist podrfan reaparecer, a tra-
v6s de sus actuales representaciones political (Apra,
AP, PPC, DC), mientras del otro lado se posibilitarfa
la convergencia entire las capas medias democritico-
nacionalistas y las tendencies burocritico-reformistas
del movimiento obrero, movi6ndose hacia un equiva-
lente de Frente Popular.



PORQUE EL
FASCISMO?

Sos lecciones fundamentals se desprenden de la
ultima etapa de las luchas de classes en el Perd, en que
surgi6 y fue derrotada una camarilla fascista:
1.- Que el fascismo, como el socialismo, no result
de un intent voluntarista de imposici6n de esas opcio-
nes, al margen del nivel de profundidad que en cada
moment van alcanzand6 las luchas de classes. Una y
otra alternative son el resultado del conflict politico
entire las classes bAsicas al maximo nivel, esto es, dispu-
tando abiertamente el poder, y de la derrota violent
de una de ellas.
2.- Pero la otra lecci6n, aun mas important en lo
concrete para los trabajadores peruanos, es que el s6-
lo hecho de que aparezca en el Perf una tentative
fascist, a pesar de su debilidad y su posterior derrota,
demuestra que la profundizaci6n de las luchas del
proletariado y los demis explotados es ya, a pesar de
sus insuficiencias actuales, una amenaza political para
el poder del frente capitalist.
iPor qu6 esto iltimo? :.Porque el capitalism en el
Perd enfrenta en este moment dos problems crucia-
les:
En primer lugar, la necesidad de hacer pagar a los
trabajadores no solamente los plates rotos de la crisis
econ6mica, sino tambi6n y al mismo tiempo, la nece-
sidad de obligar a los trabajadores a costear la imposi-
ci6n del nuevo modelo de explotaci6n capitalist, pre-
cisamente en medio de la crisis.
En segundo lugar, el hecho de que la formaci6n y
ampliaci6n del capital estatal, como el eje de articula-
ci6n de ese modelo, ha obligado a poner en march la
organizaci6n de un sistema politico corporativo, co-
mo un instrument de integraci6n de los trabajadores
bajo el control director del nuevo Estado burgues.
La combinaci6n de ambos factors, empuja a los
trabajadores a una resistencia sin tregua. Porque no
solamente hay que resistir la ofensiva econ6mica re-
doblada. Sino tambt6n porque hay que resistir la des-
trucci6n de la autonomfa de clase de nuestras orga-
nizaciones y la imposici6n del control estatal.
Esa combinaci6n de la lucha econ6mica con la lu-
cha polftica de los trabajadores, que surge contradic-
toriamente de la propia polftica del capital, extiende
el movimiento reivindicativo y madura la conciencia
polftica del proletariado. De eso estin surgiendo aho-
ra las bases iniciales de un movimiento socialist revo-
lucionario en el seno de la clase.
Y aunque este process es todavfa polfticamente
d6bil, para el capital y sus agents politicos tecno-
criticos, dada su actual situaci6n de crisis, surge como
una amenaza potential que hay que frenar y destruir.
La violencia fascist y la ideologia fascista brotan de
allf.





Su primer brote qued6 aislado y fue descabezado,
por los factors que ya hemos sefialado. Ni ideol6gica,
ni orginicamente alcanz6 un desarrollo important,
ni logr6 ampliar sus bases sociales y polfticas. Ideol6-
gicamente no pas6 de la utilizaci6n de los viejos t6pi-
cos apristas y social cristianos tradicionales contra el
comunismo, sin lograr producer una mitologia global
e integrada de un orden totalitario. Orginicamente, a
pesar de los recursos del Estado y del apoyo de n6-
cleos militares no logr6 imponer su hegemonfa sobre
las actuales organizaciones corporativas, ni siquiera en
la CTRP. Sus bases sociales, no pasaron de reducidos
grupos lumpen y ain mis reducidos trabajadores des-
clasados, con la contribuci6n de trAnsfigas miserables
de la antigua izquierda.
Sin embargo, las mismas determinaciones fundamen-
tales que produjeron ese chato brote fascista, estin
vigentes en el actual scenario peruano. Y si la crisis
econbmica se agudiza, como todo parece indicarlo, y
la lucha de los trabajadores avanza y se organize en un
mas alto nivel, la desesperaci6n de la median y peque-
fia burguesfa sera azuzada y utilizada por la burguesfa
monop6lica, ya mas profundamente afectada por la
crisis, y en torno de esas demands represivas serA
arrastrada, como ya lo esta siendo, inclusive una parte
de las capas medias de orientaci6n nacionalista y anti-
comunista "humanista", dentro y fuera de las FFAA.
En esta nueva etapa no serfa, ademas, una camarilla
reducida con legitimidad cuestionada, la direcci6n de
las tendencies fascistas. El entero aparato politico y
military del Estado, bajo un liderazgo plenamente legf-
timo, podrfa ponerse al servicio del fascismo, si las
corrientes contrarias no son capaces de romper el
frente capitalist y pasarse al servicio de los trabajado-
res, bajo el liderazgo del proletariado.
Por todo eso, fascismo y revoluci6n socialist estin
contenidas potential y concretamente en el curso del
desarrollo pr6ximo de las luchas de classes en este
pais.
Empero, como lo hemos sefialado ya, en la atn
insuficiente maduraci6n, polftica del grueso del prole-


tariado, se alimentan las cipulas political y sindicales
burocriticas y reformistas dentro del movimiento
obrero.
Y de otro lado, paralelamente, en la ain manejable
situaci6n econ6mica del capital estatal y del capital
monopblico privado, se alimentan las corrientes mo-
deradas de la tecnoburocracia capitalist hoy en el
poder.
Estas corrientes political, en ambos frentes de cla-
se, han convergido durante este process para tratar de
construir una conciliaci6n de classes. Entre la burocra-
cia reformista del proletariado y la tecnoburocracia
del capital, hay pues un terreno comin de interns,
que pasa por el capitalism de estado.
Ni sus bases sociales, ni su fuerza polftica son des-
deflables. TratarAn, como lo estin tratando ahbra mis-
mo, de mantener su proyecto politico. Y usan a fon-
do, las vacilaciones y el primitive dogmatismo de una
parte de la izquierda organizada, para tratar de per-
suadir al proletariado menos avanzado, de la conve-
niencia de la conciliaci6n de classes.
De esa convergencia entre la burocracia reformista
dentro del movimiento obrero y la tecnocracia desa-
rrollista y reformista de la burguesfa, podrfan desa-
rrollarse tendencies hacia un Frente Popular, con el
pretexto de alejar el fascism, pero tambi6n para ale-
jar la revoluci6n socialist, dejando al proletariado
prisionero politico del capital a traves de un orden
corporativo, en este caso no llevado a su plena crista-
lizaci6n.
Solo si la crisis no se agudiza, y no se desaiTolla el
movimiento socialist revolucionario del proletariado,
aglutinando en torno suyo a todas las capas de traba-
jadores explotados del pafs, esa alternative podrfa
tener alguna factibilidad. Su terreno de maniobra es,
pues, muy estrecho y precario. Sus ilusiones son, por .
eso mismo, peligrosas porque terminarfan abriendo
las puertas al fascismo, bajo la agudizaci6n de la crisis.

Setiembre 1975.


=wo-P






Felipe Portocarrero


Le crisis



y lI



politick econoe mic



del capital


1. LOS ANTECEDENTES DE LA CRISIS ACTUAL:
REFORMS Y CRECIMIENTO ECONOMIC
DESDE 1968
1 fracaso del intent reformista de Belaunde cul-
mina en la crisis econ6mica y social de 1967-68,
abriendo el campo para la instauraci6n del Gobierno
Military. En sus primeros moments, este filtimo se
abocarf a dos tareas principles: la superaci6n de las
dificultades econ6micas y el inicio de un amplio pro-
grama de reforms estructurales.
La crisis de 1967-68 fue enfrentada con energia
por el regimen para restablecer las condiciones de la
acumulaci6n, y aumentar la tasa de ganancia. Por un
lado, se reordenaron las condiciones de la expansion
al generarse una desvalorizaci6n del capital a trav6s de
la quiebra de las empresas medianas y pequefias me-
nos eficientes, de la reducci6n del ambito del capital
ficticio y especulativo en el comercio, la construc-
ci6n, etc. Asimismo, la crisis estimul6 la racionaliza-
ci6n y la bisqueda de incrementos en la productivi-
dad en las empresas, recortindose o postergindose los
planes de inversi6n frente a la cafda de las ganancias.
El regimen implement una polftica econ6mica res-
trictiva dirigida a compromir el gasto pfiblico, limitar
la demand y las importaciones, aplicando igualmente
un conjunto de restricciones monetarias y crediticias.
Se cre6 de esta manera un marco apropiado a la recu-
peraci6n econ6mica, contribuyendo esta political a la
atenuaci6n de las presiones inflacionarias. Por otro
lado, la crisis condujo a una reducci6n de los niveles
de salario y empleo popular, asf como a una mayor
intensificaci6n del trabajo, generandose un incremen-


to en la explotaci6n de los trabajadores. Es asf que en
t6rminos reales los salaries promedio bajan en Lima
de 52.66 soles diaries en 1968 a 45.63 en 1969, ope-
rindose una reducci6n del poder adquisitivo del
15.4 o/o (cf. MEF "Plan Econ6mico Anual de 1970",
vol. 2, p. 163).
De esta manera la political econ6mica descarga las
consecuencias de la crisis sobre los sectors populares,
deteriorindose el nivel de empleo y consume de los
trabajadores, para incrementar las ganancias de la bur-
guesia native e imperialista, y crear un adecuado "cli-
ma de confianza" que facility su integraci6n en el
nuevo proyecto de acumulaci6n. El 6xito de esta poli-
tica se verifica en la evoluci6n de las ganancias de las
empresas: cerrando dos afios de declinaci6n consecu-
tiva las ganancias experimentan en 1969 un incremen-
to de 12.4 o/o en terminos reales (cf. BCR, "Cuentas
Nacionales del Per(i 1960-73", 1974, p. 14).
Al mismo tiempo que promueve la recuperaci6n
econ6mica del r6gimlen inicia la realizaci6n de un am-
gplio program de reforms estructurales de cardcter
anti-oligarquico y "nacionalista". Estas transforma-
ciones conducen a la estatizaci6n de un important
segment de la economfa, reforzando significativa-
mente el peso de las empresas pfiblicas. Se amplia,
asimismo, el control y la intervencibn estatal en la
economfa. El program de reforms. se recubre con
una ideologia de conciliaci6n de classes, cristalizada
por ejemplo en la comunidad laboral, que intent ut6-
picamente cancelar las contradicciones de clase en la
construcci6n de una "democracia social de participa-
ci6n plena".
Las reforms van configurando progresivamente el
establecimiento de un capitalism de Estado asociado
al capital imperialista. Se cristaliza una alianza entire
el capital estatal y el capital imperialista, que se con-






vierte en el eje central de la acumulaci6n, incorporan- llos de botella de la estructura productive. Igualmen-
do de manera subordinada a los sectors mis podero- te, los nuevos requisitos de planificaci6n y control
sos de la burguesia monop61ica native. Al mismo estatal impulsan una modernizaci6n de la gesti6n em-
tiempo, se desarrolla todo un aparato de control polf- presarial, permitiendo general programs de reduc-
tico corporative sobre los trabajadores destinado a ci6n de costs. De esta manera las empresas expandie-
contener sus reivindicaciones, permitiendo asf general ron fuertemente su producci6n y elevaron sus ganan-
los recursos para implementar los grandes proyectos ,cias sin realizar inversiones masivas.
de inversi6n que asocian al capital estatal con el capi- Por otro lado, contribuy6 a la generaci6n de altas
tal imperialista. ganancias la implementaci6n de un muy generoso pro-
grama de exoneraciones tributaries a la reinversi6n de
La recuperaci6n econ6mica, sustentada en la am- capital y la political de precious de las empresas pibli-
pliaci6n de las ganancias, permit desde 1970 un cam- cas. Estas 6ltimas mantuvieron a un bajo nivel los pre-
bio en la orientaci6n de la political econ6mica, que cios agricolas (controlados por la.empresa pfiblica EP-
asume una t6nica expansionist y estimula un nuevo SA), atenuando por esa via las presiones salariales y
ciclo de crecimiento econ6mico. De esta manera se los precious de los insumos basicos de la producci6n
registra una expansion promedio annual del 6.1 o/o en- (importados o fabricados bajo control del Estado que
tre 1970 y 1973 (cf. MEF, "Aspcctos dcl )esarrollo assume el costo del subsidio).
Econ6mico-Financiero del Pais", setiembre de 1973, Esta situaci6n de amplia y significativo aumento de
p. 21), basada en el dinamismo de la industrial y la las ganancias deberfa liaber dado origen a un nuevo e
construcci6n. important ciclo de inversiones. Sin embargo, la tasa
El principal beneficiario de este crecimiento fueron de inversi6n permanecib deprimida sin recuperar ain
las ganancias de las empresas, que se incrementaron en 1972 el nivel alcanzado en 1966. En efecto, la
en un 29.9 o/o en tmrminos reales entire 1%9) y 19 1 'pafrticipaci6n de la inversi6n bruta fija pasa de
pasando de 13875.6 millonec a 18022.2 millones. 16.49 o/o del PBI en 1966 a 12.83 o/o en 1972 (cf.
Igualmente, se levo6 u participacl6n n el ingeso BCR. "Cuentas Nacionales del Peru 1960-73", p. 14).
national de 16.86 o/o a 17.49 olo entire ambas re- De este modo, -l bien se desarroll6 una expansion
chas. (cf. BCR, op. Cit.. p. 14I. I)ebe notarse Iqu este significativa de la production el aparato econ6mico
incremento se produjo a pesar de la fuerle caida de no experiment una modificaci6n sustantiva.
los precious de exporiaci6n en 1971 y 1072, quc redu- Tres serfan las principles razones de este restraso
jo considerablemente las ganancias de las empress de la inversi6n. En primer lugar, el establecimiento de
exportadoras, de gravitaci6n decisive en la economfa la asociaci6n entire el capital estatal y el capital impe-
nacional. Por su part. lo- salaries reales jumenturon rialista, con la mcorporacion subordinada de la bur-
en s61o 18.0 o/o entire 19,9y 1972. en gran medida guesia monop6lica native. se ha materializado a trav6s
como efecto de la recuperaci6n de lo deprimidos ni- de un largo y complejo process de negociaci6n. Por
veles generados por la cnsis de 1967-,9. cf. BCR. "El esta raz6n los proyectos mineros y petroleros han su-
Desarrollo Economico y Financiero del Peri frido demoras por las dificuliades de financiaci6nge-
1968-73", p. 49). neradau por IL esoluci6n de estas negociaciones. Asi-
Como consecuencia de esta situation, se gener6 mismo. el Estado modilic6 las normas de inversion
una muy significatiha ampliaci6n del consume de la extranjera en la industrial. Estos cambios implicaron
burguesta y de los sectors medios.asociados a la ex- una postergacion de las grandes nmversiones imperialis-
pansi6n capitalist. Mientras que la producci6n de tas. que comenzaron a afluir fuertemente reci6n en.
bienes de consume, destinados en lo fundamental a 1973. En segunda Instancia. condicion6 este retraso la
satisfacer la demand de los sectors populares, se lentitud de las empresas piblicas para disefiar e imple-
increment6 en 28.0 o/o entire 1970 y 1973, la pro- mentor proyectos de inversion. fuera de las areas clAsi-
ducci6n de bienes de capital > constimo duradero,, cas de infraestructura. En muchas ocasiones los pro-
orientados basicamente a cubrir la demand de la bur- yectos se Iran materializado con demoras de 3 y mas
guesfa y de ciertos sectors medios, registry en el mis- aflos, frente a los plazos previstos. Estas dificultades
mo perfodo un crecimiento de 69.6 o/o. Un anilisis derivan en gran media de la inexperiencia del Estado
de ciertas ramas industriales muestra con aim mayor en la construcci6n de una base productive, situaci6n
claridad este fen6meno: mientras que la producci6n que se ha procurado solucionar recurriendo a una aso-
de alimentos y textiles se expandi6 en 27.6 o/o y ciaci6n aun mas estrecha con el capital international,
13.21 o/o respectivamente, la fabricaci6n de maqui- que ha tomado a su cargo no s6lo la financiaci6n de
naria y aparatos el6ctricos (integrada en lo fundamen- estos proyectos sino tambien su planeamiento y la
tal por electrodomdsticos) y de material de transport supervision de su ejecuci6n. Por ultimo, ha contribui-
(compuesta esencialmente pqr autom6viles) aument6 do al retraso de la inversion la relativa falta de con-
en 76.4 o/o y 96.8 o/o respectivamente en el perfodo fiarlza del sector privado national er las nuevas reglas
1970-73 (cf. MIT, Boletfn Estadistico Industrial;,No. del juego establecidas por el regimen. La clarificaci6n
13, p. 15). de estas reglas y los estimulos generados por la am-
El incremento de las ganancias fue estimulado por pliaci6n de la inversi6n estatal e imperialis'ta han per-
la racionalizaci6n de la producci6n y e) mayor uso de mitido una posterior recuperaci6n de la acumulaci6n
la enorme capacidad instalada heredada del ciclo ante- privada national.
rior de expansion. Contribuy6 a este resultado la rees- Como se ha sefialado, esta situaci6n determine que
tructuraci6n y estandarizaci6n de la producci6n pro- gran parte del excedente producido no fuera acumula-
movida por el Estado (reducci6n del nfamero de en- do, sino mis bien se destin6 a alimentar un creciente
sambladoras, mayor integraci6n national de autopar- consume parasitario de la burguesia y de algunos sec-
tes, program de medicamentos bisicos, etc.), asf co- tores medios, asf como para sostener a una creciente
mo las inversiones que eliminaban los anterieres cue- burocracia.









EL PROYECTO DE ACUMULACION DEL
GOBIERNO MILITARY
esde 1968 se ha ido perfilando en el Perui con
cada vez mayor claridad el intent de construir un
poderoso sector estatal que, en asociaci6n con el capi-
tal imperialista, acelere la acumulaci6n y permit la
inserci6n dependiente del pafs en un nuevo nivel de la
division international del trabajo del mundo capitalis-
ta.
La estrategia adoptada por el regimen busca desa-
rrollar esta inserci6n concentrando, en un primer mo-
mento, la acumulaci6n en grandes proyectos, con un
alto grado de tecnificaci6n y una reducida capacidad
de absorci6n de mano de obra. Estos proyectos estin
destinados a ampliar el sector exportador -especial-
mente en la minerfa y el petr6leo- y a consolidar una
infraestructura de base a trav6s de las inversiones en
transport, irrigaciones, obras de electrificaci6n, etc.
Las inversiones asumen asf un caracter complementa-
rio a la acumulaci6n del capital monop61ico interna-
cional, generando una mayor producci6n de materials
primas para alimentar la expansion de los centros im-
perialistas y proporcionAndoles un campo de valoriza-
ci6n para sus capitals, que abre la via para una ma-
yor transferencia de excedentes a las metr6polis capi-
talistas.

La materiaizaci6n de estos proyectos de inversi6n
depend de la asociaci6n entire el capital estatal y el
capital imperialista, que asume diferentes forms en
los distintos sectors econ6micos. En la minerfa y el
petrbleo destaca la combinaci6n de importantes inver-
siones extranjeras directs en la extracci6n con la par-
ticipaci6n del Estado en el transport, refinaci6n y
comercializaci6n de la producci6n. Tal es el caso de la
inversion de 650 millones de d6lares en la mina de
Cuajone por la empresa americana Southern Peru
Copper Corp., que es complementada por la construc-
ci6n de ina refinerfa estatal de cobre, financiada por
el capital japonbs, y por la comercializaci6n estatal
del mineral. En la industrial se han desarrollado la f6rmu-
la de las empresas mixtas, en las que participan en
proporciones variables el capital estatal y el capital
imperialista, como en los casos de las empresas funda-
das en asociaci6n con la Bayer, Massey Ferguson, Vol-
vo-Perkins, etc. Por filtimo, debe subrayarse que la
expansion de las empresas pdblicas se realize funda-
mentalmente sobre la base del financiamiento, la tec-
nologia y la supervision del capital international.

El desarrollo de esta asociaci6n ha determinado el
incremento de los months anuales ingresados via la
inversi6n direct extranjera en el pals, que han pasado
de 6 millones de d6lares en 1969 a 316 millones en
1975 (cf. BCR, "El Desarrollo de la Balanza de Pagos
del Per6 1968-72", vol. 2, p. 95, y La Cr6nica, 14 de
febrero de 1975, p. 7-8). Hay que destacar igualmente
el explosive aumento de la deuda pfiblica externa que
sube de 737 millones de d61ares en 1968 a 2165 mi-
llones en 1974 (cf. MEF, op. cit., p. 48, y La Cr6nica,
14 de febrero de 1975, p. 7).
En un segundo moment, la maduraci6n de estos


proyectos de inversi6n abrirfa paso a una acumula-
ci6n acelerada en el sector industrial, destinada a re-
forzar el circuit econ6mico interno.
Las bases de esta acumulaci6n se encuentran en la
capitalizaci6n de la plusvalia extrafda a los trabaja-
dores y de la renta minera generada por la riqueza de
los recursos de materials primas del pafs, que permiten
una produccibn a costs inferiores al promedio inter-
nacional.
La implementaci6n de este proyecto de acumula-
ci6n implica la necesidad de mantener una alta tasa de
plusvalfa, conteniendo las presiones salariales y redis-
tributivas de los trabajadores para generarlos grandes
excedentes necesarios para sustentar el esfuerzo de
capitalizaci6n. Asimismo, la naturaleza y orientaci6n
de estas inversiones provocan la marginaci6n y exclu-
si6n de grandes sectors de la poblaci6n, que no serAn
beneficiados con este crecimiento concentrado en po-
cos proyectos muy tecnificados y dirigidos a la expor-
taci6n, que no impulsan el desarrollo de la agricultu-
ra, especialmente en la sierra, y no conducen a la
atenuaci6n del desempleo y el subempleo, que afec-
tan a cerca del 40 o/o de la poblaci6n trabajadora
segfin las cifras oficiales (cf. La Cr6nica, 14 de febrero
de 1975, p. 6). Del mismo modo, la materializaci6n
de estos planes require una -creciente regulaci6n e
intervenci6n estatal en la economfa para concentrar
los recursos en las areas prioritarias de desarrollo. Se
plantean asf con agudeza los problems de la gesti6n
de esta intervenci6n, generAndose fen6menos de des-
.pilfarro y corrupci6n.
El xito de este proyecto de acumulaci6n depend
en gran media de la ,coyuntura econ6mica interna-
cional que puede poner en peligro su'estrategia de
incorporaci6n subordinada a la division international
del trabajo, integraci6n basada en la ampliaci6n de la
producci6n de materials primas y en la creciente parti-
cipaci6n en el circuit international del capital. Asi-
mismo, el desarrollo de la resistencia de los trabajado-
res y su negative a costear el esfuerzo de capitaliza-
ci6n podrfan trabar la acumulaci6n.
Por otro lado, las tensions internal del bloque en
el powder, estimuladas por los anteriores factors, po-
drian poner en cuesti6n la estabilidad political indis-
pensable para la concretizaci6n de este proyecto. En
efecto, la construcci6n de un area de capitalism de
Estado asociado supone la redefinici6n de las relacio-
nes entire el capital estatal y la burguesia native e
imperialista. Al interior de la asociaci6n se general en
consecuencia tensions sobre la amplitud y velocidad
de consolidaci6n del sector estatal.




LOS INICIOS DE LAS DIFICULTADES
ECONOMICS EN 1973-74.
esde fines de 1972 confluyen una series de facto-
res que tienden a deteriorar el nivel de ganancias del
capital, socavando las bases de la expansion. Por un
lado, se produjo la crisis pesquera, con la casi total
paralizaci6n del sector por efecto de la desaparici6n
de la anchoveta debida a razones climiticas y a las
captures excesivas operadas en afios anteriores. Las
dificultades de esta rama repercutieron en el nivel de
las exportaciones y provocaron un debilitamiento de






la demand industrial tanto por la compresi6n de la
masa salarial de la pesca como por el cese de sus
compras de insumos y bienes.de capital, como redes,
embarcaciones, etc. La recuperaci6n de esta actividad
se desarroll6 en forma muy lenta en 1974-75.
Por otro lado, se agrav6 la crisis agrfcola, disminu-
yendo la producci6n en un 3.6 o/o entire 1970 y 1973
(cf. BCR, "Cuentas Nacionales del Peru 1960-73", p.
24). No han sido superados los factors estructurales
que traban la expansion de la producci6n agrfcola
como la insuficiente dotaci6n de tierras, el bajo grado
de desarrollo de las fuerzas productivas en el agro
traditional y la carencia de una adecuada estructura
de transport y almacenamiento. La political del regi-
men en el sector se ha limitado a repartir la tierra a
una fracci6n minoritaria del campesinado y a/esta-
blecer mecanismos para transferir excedente dl cam-
po a los centros urbanos e industriales para apoyar la
acumulaci6n del capital estatal y el capital imperialis-
ta. Los principles mecanismos empleados son el con-
trol official de los precious agrfcolas, el pago de la deu-
da agraria y el incremento de la presi6n impositiva en
el agro.
Han acrecentado las dificultades del sector agrario
las contradicciones engendradas por la aplicaci6n de
la reform agraria, como la descapitalizaci6n de los
funds por sus antiguos propietarios, la reducida efi-
ciencia de la organizaci6n de la producci6n en las
nuevas unidades agrfcolas y los problems para adqui-
rir ciertos insumos bisic6s, como las semillas y los
fertilizantes.
Desde 1973 comienza a agotarse el margen de ga-
nancias extraordinarias derivadas de la racionalizaci6n
del aparato productive y del uso mas intense de la
capacidad instalada. Por otio lado, avanza la concen-
traci6n de capital en las grandes empresas, diferen-
ciando crecientemente sus condiciones productivas y
su rentabilidad de los medians y pequeflos centros
productivos. Al mismo tiempo, se acentfian las presio-
nes salariales como consecuencia de la mayor capaci-
dad reivindicativa de los trabajadores. Este hecho se
refleja en el aumento del nfimero de huelgas que pa-
san de un promedio de 377 por afo en 1968-72 a 788
en 1973, permaneciendo a un alto nivel en 1974 con
la realizaci6n de 562 huelgas (cf. Denis Sulmont, "El
Desarrollo de la Clase Obrera en el Per(", CISEPA,
cuadro 7.2). Esta situaci6n provoca un deterioro en la
rentabilidad del capital, que asume un caricter mis
marcado en las medianas y pequefias empresas.
De igual manera, desde 1973 se genera una brusca
aceleraci6n de la espiral inflacionaria incrementando-
se los precious en 15.1 o/o frente a un aumento prome-
dio de 6.7 o/o entire 1969 y 1972 (cf. La Cr6nica, 14
de febrero de 1975, p. 6 y BCR "El Desarrollo Eco-
n6mico y Financiero del Peri 1968-73", p. 46). La
intensificaci6n de las presiones inflacionarias deriva
del desarrollo de la acumulaci6n monop6lica, que ge-
nera desequilibrios intersectoriales, como el estanca-
miento del sector agrario, y require una polftica eco-
n6mica expansionista, que incremental el deficit pre-
supuestario y el crecimiento del cr6dito y la liquidez.
Debe mencionarse igualmente el impact de la infla-
ci6n international en la estructura internal de precious,
especialmente en un pais con una economfa altamen-
te vulnerable y dependiente.
La convergencia de los factors mencionados afecta
negativamente la tasa de ganancia, erosionanido lasba-
ses de la expansion y anunciando una fase critica para


la economfa. Sin embargo, la profundizaci6n de las
dificultades econ6micas es temporalmente contrarres-
tada por tres causes principles.
En primer lugar, se produce el auge de los precious
de las materials primas en el mercado mundial entire
1973 y la primera mitad de 1974. Al incrementarse
tan pronunciadamente las cotizaciones se elevan signi-
ficativamente las ganancias del sector exportador, es-
timulando al resto de la economfa. Es asf como las
ganancias del sector minero se elevan en un 246.1 o/o
en t6rminos reales entire 1972 y 1973 (cf. Sociedad
Nacional de Minerfa y Petr61eo, "Peri Minero 1974",
p. 288).
En segunda instancia, los desequilibrios intersecto-
riales son momentaneamente superados gracias al ex-
plosivo aumento del endeudamiento externo, que per-
mite cubrir un considerable deficit en la balanza de
pagos y mantener un alto nivel de importaciones. De-
bido a esta raz6n la deuda p(iblica externa aumenta
en 93.2 o/o entire 1972 y 1974 (cf. La Cr6nica, 14 de
febrero de 1975, p. 7).
Por filtimo, la polftica econ6mica y la vasta inter-
venci6n estatal en la economfa permiten contener
temporalmente dentro de ciertos lfmites a los dese-
quilibrios econ6micos vfa el control'del comercio ex-
terior y del sistema financiero, asf como de la polftica
de regulaci6n estatal de los precious agrfcolas y de los
insumos de base. Al mismo tiempo la implementaci6n
del amplio program de inversiones pfiblicas estimula
la demand, especialmente gracias al desarrollo de la
construcci6n impulsado por las obras pfblicas.
De esta manera, la expansion continfia en 1974 con
un crecimiento del 6.6 o/o del PBI sustentado en la
parcial recuperaci6n de la pesca, asf como en la din-
mica del sector industrial y de la construcci6n (cf. La
Cr6nica, 14 de febrero de 1975, p. 6), estimuladas
por la polftica econ6mica expansionista y por la cons-
tituci6n acelerada de stocks como medio de precaver-
se frente al alza de precious y a la escasez de insumos.
Sin embargo, en 1974 se ampli6 la desigualdad del
desarrollo intersectorial, permaneciendo prictica-
mente estancadas la actividad minera y la agriculture.
El desarrollo de la crisis mundial capitalist, que en
su primera fase permiti6 apuntalar la rentabilidad del
sector exportador peruano, genera desde mediados de
1974 un efecto diametralmente opuesto. En efecto,
las cotizaciones y demand de materials primas experi-
mentan una baja significativa. Al mismo tiempo, se
encarecen notablemente los precious de los insumos y
bienes de capital importados por efecto de la infla-
ci6n international. Como resultado de esta evoluci6n





la balanza commercial sufre su primer deficit desde
1967, arrojando un saldo negative de 426 millones de
dblares que unido a los pagos por servicios y transfe-
rencias, general un deficit en cuenta corriente de 809
millones de dblares. Esta.brecha fue cubierta gracias
al uso masivo del endeudamiento externo y de una
important financiaci6n de corto plazo (cf. Ibid, p.
7).
De ahf que las tendencies internal que apuntaban a
una declinaci6n de las ganancias desde 1973 ya no
sean contrarrestadas por una coyuntura international
favorable. Mis bien, la influencia del mercado mun-
dial agrava y profundiza esta declinaci6n desde el se-
gundo semestre de 1974. Se abre asf un perfodo de
desvalorizaci6n de capital (cierres y quiebras de minas
e industries), intentindose igualmente, reducir perso-
nal y comprimir los salaries (despidos, vacaciones for-
zadas, supresi6n de turnos, endurecimiento en las ne-
gociaciones colectivas, etc.), con el objetivo de con-
trarrestar la cafda de la rentabilidad.





2. LA CRISIS ECONOMIC Y SUS
SMANIFESTACIONES EN 1975

0 1 agravamiento de las dificultades econ6micas,
que se habia comenzado a manifestar en la segunda
mitad de 1974, se perfil6 con contornos mas defini-
dos en el primer semestre de 1975. La tasa de creci-
miento del PBI descendi6 a 2.5 o/o, declinando el
ingreso por habitante. La p6rdida de dinamismo de la
expansion reflej6 claramente la agravaci6n del desa-
rrollo desigual dd los diferentes sectors productivos.


Cuadro No. 1: Evoluci6n del PBI por sectors (variaci6n o/o).
1974 I semestre 1975


Agropecuario
Pesca
Mineria
Industria
Construcci6n
Otros
PBI


2.3
40.9
2.5
8.0
19.5
5.9
6.6


Fuente: La Cr6nica, 27 de setiembre de 1975, p. 3.

La producci6n agrfcola experiment un fuerte des-
censo, profundizindose la crisis del sector. Influyeron
en este resultado el mantenimiento de los precious
agricolas a un bajo nivel por efecto de la regulaci6n
estatal, con el consiguiente deterioro de la renta-
bilidad e imposibilitando en algunos casos afin el cu-
brimiento de los costs de producci6n. Debe sumarse
a este factor las demoras en los pagos a los agriculto-
res de las agencies comercializadoras del Estado
(EPSA y EPCHAP), que los desfinancia y altera sus
programs de siembra. Tuvo tambi6n un impact des-
favorable en la producci6n la escasez de insumos bAsi-
cos (semillas, fertilizantes, etc.) y la insuficiencia de
recursos crediticios otorgados al sector, asf como las
dificultades de la gesti6n dentro de las nuevas estruc-
turas productivas creadas por la reform agraria. De


esta manera, disminuy6 fuertemente la producci6n de
papa y arroz, registrindose decrementos menos graves
en mafz, trigo y cafia de azficar. De ahf que el campe-
sinado, especialmente sus sectors mis pobres, tuvie-
ran que costear una parte apreciable de lasconsecuen-
cias de la crisis econ6mica.
Se manifiesta asf en el deterioro de la agriculture
una de las consecuencias del proyecto de acumulaci6n
adoptado, que concentra los recursos en los grandes
proyectos mineros e industriales, de mayor rentabi-
lidad, materializados en el marco de la asociaci6n en-
tre el capital estatal y el capital imperialista. La actual
orientaci6n de las,invefsiones revela la incapacidad
para desarrollar las fuerzas productivas en el campo y
para transformar las condiciones de vida y empleo de
la mayorfa de los trabajadores del agro.
La catastr6fica cafda de los precious y demand de
minerales por efecto de la crisis mundial ha conlleva-
do una significativa reducci6n de la producci6n mine-
ra. Esta situaci6n ha afectado con especial fuerza a la
median y pequefia minerfa, cuyas condiciones pro-
ductivas y econ6micas son mis precarias. La gravedad
de esta situaci6n puede apreciarse en la comparaci6n
de los costs de producci6n: frente a un precio inter-
nacional que oscila alrededor de los 60 ctvs. de d6lar
por libra de cobre la median y pequefia minerfa tie-
nen costs de 64 ctvs. por libra, mientras que en To-
quepala, propiedad de la empresa americana Southern
Peru Copper Corp., los costs ascienden a s6lo 30
ctvs. (cf. Andean Report, setiembre de 1974, p. 4).
De ahf que un important conjunto de empresas de la
median y pequefia minerfa hayan quebrado o clausu-
rado temporalmente los yacimientos o, en otros ca-
sos, hayan procedido a significativas reducciones de
personal. Como consecuencia de esta.situaci6n se han
deteriorado significativamente los niveles de empleo
en el sector, intentando los empresarios, igualmente,
reducir el nivel de los salaries reales.
La construcci6n experiment en la primera mitad
de 1975 una notable desaceleraci6n en su ritmo de
expansion por efecto del estancamiento de la inver-
sibn public y de las restricciones crediticias, reflejo
de la orientaci6n estabilizadora asumida por la politi-
ca econ6mica en el intent de atenuar los desequi-
librios econ6micos y controlar la inflaci6n. Esta me-
nor expansion gener6 posiblemente un estancamiento
del empleo en el sector, limitando asimismo sus efec-
tos de estimulo al resto de la economfa.





La agudizaci6n de la inflaci6n, las restricciones y
encarecimiento de la importaci6n de insumos y bienes
de capital, el control official de precious y la political de
limitacibn del cr6dito determinaron una caida en la
rentabilidad del sector industrial. Como consecuencia
se extendi6 un conjunto de quiebras, especialmente
en las pequefias y medianas empresas mis afectadas
por esta situaci6n y con menores posibilidades de re-
sistencia. Igualmente, se generalizaron programs de
reducci6n de personal, de racionalizaci6n de la pro-
ducci6n y aumento de la productividad, multiplicin-
dose los ataques a las organizaciones sindicales, como
medio de contrarrestar la caida de las ganancias. Al
mismo tiempo, el deterioro de los niveles de empleo,
la contracci6n de importantes ramas econ6micas y la
erosi6n del poder de compra de los asalariados deter-
minaron un descenso en la tasa de crecimiento del
sector industrial, especialmente marcada en la produc-
cibn de bienes de consume popular.
La agravaci6n de la crisis econ6mica se manifiesta
igualmente en el deterioro de la balanza de pagos, que
registra al final del I semestre de 1975 un deficit en la
balanza commercial de 524 millones de d6lares, que
supera en un 30 o/o al saldo negative obtenido duran-
te 1974. Esta situaci6n es consecuencia de la crisis
international que ha conllevado una reducci6n de los
volfmenes exportados y un deterioro.de los t6rminos
del intercambio, al declinar las cotizaciones de las ma-
terias primas y subir los precious de los products de
importaci6n (cf. La Cr6nica, 27 de setiembre de
1975, p. 4). El desequilibrio fue agravado por una
elevaci6n de las importaciones ocasionado por el so-
breestocamiento de insumos generado por la actividad
especulativa de los empresarios, asf como por la fuga
de capitals por la via de la sobrefacturaci6n de las
importaciones. Como resultado de esta situaci6n se
registry una perdida de reserves del orden de los 200
millones de d6lares, a pesar de la gran masa de cr6di-
tos a largo y corto plazo obtenidos en el mercado
financiero international.
La political de restricci6n al cr6dito y especial-
mente, la perdida de divisas generaron en el primer
semestre de 1975 una aguda falta de liquidez en el
sistema financiero, agravando los problems de tesore-
rfa de las empresas, en particular de los medianos y
pequeflos centros productivos. (cf. Banco Continen-
tal, "La Situaci6n Econ6mica del Peri", II Trimestre
de 1975, p. 3).
La polftica fiscal asumi6 tambi6n un caracter esta-
bilizador al reducir el deficit econ6mico del presu-
puesto a un 2.7 o/o del gasto total por la via de la
prActica congelaci6n de los gastos y el incremento de
los impuestos (cf. Ibid, p. 2). De esta manera, el Es-
tado intent controlar la inflaci6n y restringir el au-
mento de las importaciones.





3. EL REAJUSTE DE PRECIOUS
Y SALARIES Y LA DEVALUACION

Srente al agravamiento de las dificultades econ6-
micas se hizo patente la necesidad de una reorien-


taci6n de la political econ6mica, forzando a una modi-
ficaci6n de la estrategia adoptada a inicios de afio en
el plan bienal 1975-76.
Las grandes lineas de las medidas adoptadas apun-
tan a tres objetivos principals. En primer lugar, a
aliviar el estrangulamiento externo estimulando las
exportaciones, conteniendo el crecimiento de las im-
portaciones y mejorantdo la captaci6n del endeuda-
miento externo. En segunda instancia, se busca asegu-
rar las bases de la expansion en el median plazo,
incrementando la generaci6n de excedentes del sector
p6blico y privado, con el fin de materializar los planes
de inversion afectados por la disminuci6n de las ga-
nancias resultante de la crisis. Al mismo tiempo, se
intent reanimar la demand vfa la ampliaci6n de la
inversi6n pfblica, la recuperaci6n de la producci6n
agricola y del sector exportador con el fin de mante-
ner la utilizaci6n de la capacidad instalada. En tercer
lugar, se procura corregir las deformaciones que se
habian ido creando en la estructura de precious por
efecto de los subsidies y controls, asf como mante-
ner la inflaci6n dentro de limits ipanejables, ya que
los precious se habian incrementado en un 13 o/o en
los primeros 6 meses de 1975.
El 30 dejunio de 1975 se adoptaron las medidas de
reajuste de precious y salaries, que fueron complemen-
tadas por una devaluaci6n el 26 de setiembre. Los
principles aspects de estos dispositivos compren-
den: 1) la eliminaci6n de los subsidies estatales a los
products agricolas importados; 2) la elevaci6n de los
precious de la mayorfa de los alimentos, excluyendo el
arroz y el azficar, aunado a una baja en el costo de los
fertilizantes gracias a un subsidio estatal; 3) el encare-
cimiento de un gran nfmero de bienes de consume,
de servicios bisicos (como el agua y la electricidad) y
de products industriales; 4) el incremento de los pre-
cios de los combustibles, de los pasajes y los fletes; 5)
una devaluaci6n del 16.3 o/o, acompafiada de la unifi-
caci6n del mercado cambiario a la tasa de 45 soles por
d6lar; 6) un aumento del 18 o/o del salario minimo;
7) un reajuste de 1600 soles mensuales a los em-
pleados pfiblicos y de 400 soles para los trabajadores
del sector privado; 8) la fijaci6n de topes salariales en
las negociaciones colectivas, estableci6ndose miximos
de aumento de 1620 soles mensuales, que en casos
excepcionales -dada una muy alta rentabilidad de la
empresa- podrAn elevarse a 2100 soles.
La implementaci6n de estas medidas genera diver-
sos problems. Por un lado, los reajustes de salaries
no compensan el alza del costo de vida, que se incre-
mentarg con ain mayor velocidad como consecuencia
de estas disposiciones. Esta situaci6n es especialmente
grave para los sectors populares, cuyos niveles 'de
vida han sido especialmente afectados por la infla-
ci6n: los grupos de menores ingresos han experimen-
tado un alza del costo de vida del orden de 31.2 o/o
entire enero de 1974 y abril de 1975, mientras que los
sectors de mis altos ingresos sufrieron un incre-
mento de los precious de 22.0 o/o en el mismo perfo-
do. Este fen6meno surge como consecuencia del ma-
yor aumento de los articulos de primera necesidad,
que forman la base de la economfa familiar de los
sectors populares. Al incidir especialmente en los
precious de las subsistencias el reajuste agravara afn
mis esta situaci6n (cf. Marka, 12 dejulio de 1975, p.
13). Asimismo, al calcularse los reajustes de remune-
raciones sobre la base del salario' mfnimo (o salario





base) no se compensa la p6rdida del poder adquisitivo
del asalariado promedio. Debe considerarse tambi6n
el significativo deterioro que experimentaran los nive-
les de vida de los trabajadores independientes (pe-
quefios agricultores, comerciantes, etc.), que estin ex-
cluidos del reajuste de remuneraciones. De igual ma-
nera, es muy probable que el control official de pre-
cios no pueda contener las presiones inflacionarias
dentro de los lfmites previstos; al respect cabe sefia-
lar que la tasa de inflaci6n prevista para todo 1975
(20 o/o) fue superada ya'por el incremento de precious
de los 8 primeros meses, que a-lanz6 a 20.9 o/o (El
Comercio, 2 de octubre de 1975, p. 4). Por otro lado,
la fijaci6n de topes salariales en las negociaciones co-
lectivas torna visible la intenci6n del Estado de en-
cuadrar mas rfgidamente las reivindicaciones sindica-
les.
A nivel mas general, esta reorientaci6n de la political
econ6mica reafirma la tendencia basica del regimen
actual: la construcci6n de un capitalism de Estado
asociado al capital imperialista como eje de la acumu-
laci6n. En efecto, el sector estatal actua como regula-
dor de la economfa, fijando polfticas de precious y
salaries que comprimen al consume y favorecen a las
ganancias estatales y privadas. De esta manera se in-
tenta concentrar los recursos en la implementaci6n de
los grandes proyectos de inversi6n que materializan la
alianza entire el capital estatal y el capital imperialista.
Como se ha sefialado, estas medidas buscan restable-
cer la tasa de ganancia de la empresa privada, afectada
por la crisis, en beneficio especialmente de la burgue-
sfa monop6lica native que se incorpora de modo
subordinado al eje central de la acumulaci6n.
De ahi el creciente endurecimiento del gobierno
frente a las presiones salariales y redistributivas de los
sectors populares, enfrentAndolas con una reacciona-
ria ideologia productivista. Se intent asi descargar las
consecuencias de la crisis sobre los sectors populares,
afectando especialmente a los grupos de reducida ca-
pacidad de organizaci6n y reivindicaci6n como el
campesinado medio y pobre, los trabajadores inde-
pendientes subempleados, asf como a la pequefla bur-
guesfa d6bilmente articulada. Al mismo tiempo, se
preservan reducidos mirgenes de negociaci6n frente a
los sectors con mayor capacidad reivindicativa, como
en el caso de los trabajadores fuertemente organiza-
dos. De esta manera, se busca diferenciar la situaci6n
de los sectors populares e impedir una convergencia
en sus movilizaciones que ponga en peligro la estrate-
gia econ6mica adoptada.
El regimen pretend que con las medidas adoptadas
se generard una fuerte reactivaci6n de la economfa en
el segundo semestre de 1975, alcanzandose una tasa
de expansion del PBI del 8.5 o/o, que permitirA regis-
trar un crecimiento del 5.5 o/o para el conjunto del
afio. Sin embargo, es probable que esta optimista esti-
maci6n no se cumpla. En primera instancia, la grave-
dad de la crisis agrfcola, y su caracter structural,
impedird que los estfmulos concedidos (aumento de
los precious de los alimentos, baja de los-fertilizantes y
mayor apoyo crediticio) se traduzcan en el corto pla-
zo en un significativo aumento de la producci6n, tal
como lo descuenta el gobierno que prevee una tasa de
expansion del sector del 10 o/o en el segundo semes-
tre de 1975.
En seguado lugar, el estrangulamiento externo pue-
de agravarse por el recrudecimiento de la inflaci6n


international (aumentos del petr6leo, de los insumos
y bienes de capital), el estancamiento de las cotiza-
ciones y demanda de la producci6n exportable y las
crecientes dificultades que experiment el pals para
captar la masa de financiamiento international nece-
sario para cerrar la brecha externa, especialmente si se
toma en cuenta el muy alto nivel, y la defectuosa
estructura, del endeudamiento externo del Perd. Asi-
mismo, la estrategia del regimen supone una fuerte
recuperaci6n de la economfa international, que en
caso de operarse mis d6bil y lentamente o de abortar
agravarfa significativamente las dificultades econ6mi-
cas. De ahf que pueda ser necesario controlar ain mis
severamente la evoluci6n de las importaciones, con el
consiguiente efecto negative sobre el nivel de la activi-
dad econ6mica internal.
En tercera instancia, la aceleraci6n de las presiones
inflacionarias debilitard la demand, incrementando
las dificultades de realizaci6n, al erosionar el poder de
compra de los sectors populares. Por iltimo, la recu-
peraci6n prevista en la construcci6n, del orden del
19.5 o/o en el II semestre de 1975 (cf. La Cr6nica, 27
de setiembre de 1975, p. 3), chocarA no s61o con la
lentitud en la implementaci6n de los proyectos de
inversi6n piblica y con los problems derivados del
encuadramiento del credito sino que ademas serd obs-
taculizada por la limitaci6n de la capacidad instalada
en la-industria basica (cemento, acero, etc.), generan-
do escasez y encarecimiento de los insumos de la
construcci6n.
De ahi es probable que tengan que adoptarse nue-
vas medidas de polftica econ6mica frente al deterioro
de la coyuntura, al incremento de las presiones sa-
lariales e inflacionarias y a la profundizaci6n del es-
trangulamiento extero.
En el corto plazo la economfa peruana, enfrenta un
complejo panorama por efecto de la crisis intera e
international. Se hard necesario restringir con mayor
energia el consume y las importaciones en el contex-
to de crecientes reivindicaciones salariales y redistrib-
utivas de los sectors populares, afectados fuerte-
mente por la degradaci6n del empleo y del poder ad-
quisitivo de las remuneraciones.
La acumulaci6n de estas dificultades erosionarfan
notablemente la capacidad de regulaci6n estatal de la
economfa, tornando al regimen ain mis dependiente
de su asociaci6n con el capital imperialista y profun-
dizando la lucha para determinar qu6 classes pagan los
costs de la crisis..





4. PERSPECTIVES


I a superaci6n de la actual crisis esti ligada al res-
tablecimiento de la tasa de ganancia, que require el
reordenamiento de las bases de la expansion, via la
desvalorizaci6n de capital, y el incremento de la tasa
de plusvalfa. Lo primero se lograria vfa la eliminaci6n
de las empresas menos productivas, la reducci6n del
capital ficticio y especulativo y la concentraci6n de
los recursos en las implantaciones mis rentables. Lo
segundo se conseguirfa a trav6s del aumento de la






explotaci6n de los trabajadores, conteniendo sus pre-
siones salariales y redistributivas y elevando la pro-
ductividad gracias a la racionalizaci6n e intensifi-
caci6n del trabajo.
De ahf que la recuperaci6n de la economfa peruana
depend de tres factors, que permitan restablecer la
tasa de ganancia e iniciar un nuevo ciclo de expan-
si6n.
En primera instancia, de la maduraci6n, en
1977-78, de los grandes proyectos mineros, petrole-
ros, industriales y de infraestructura emprendidos en
el marco de la alianza entire el capital estatal y el
capital imperialista. Estos proyectos ampliardn signifi-
cativamente la producci6n de excedente, impulsando
la rentabilidad del capital, al mismo tiempo que eleva-
ran la capacidad de exportaci6n y reforzarin el cir-
cuito econ6mico interno. Sin embargo, la magnitude
de esta ampliaci6n depend de la riqueza de los yaci-
mientos petroleros amaz6nicos que puedan explotar-
se; permitiendo asf la capitalizaci6n de una renta mi-
nera mis o menos important. De hecho, en los filti-
mos meses ha ido disminuyendo el marcado optimis-
mo official al respect.
En segundo lugar, la recuperaci6n de la economfa
peruana estA en gran media condicionada al restable-
cimiento de la economfa mundial capitalist. En el
corto plazo, este restablecimiento permitirfa elevar la
rentabilidad del sector exportador (aumentando el vo-
lumen y las cotizaciones de las materials primas), limi.
tando las transferencias de excedente a las metropolis
capitalistas, al mismo tiempo que aliviarfa el deficit
de la balanza de pagos y facilitaria la captaci6n de un
nuevo endeudamiento externo. De este modo, se po-
drfa mantener la capacidad de importaci6n. A media-
no y largo plazo, la recuperaci6n de la economfa in-
ternacional harfa possible el desarrollo de los planes de
acumulaci6n oficiales que, como se ha sefialado, asu-
men un caracter complementario y subordinado a la
expansion capitalist internmcional. Por estas razo-
nes, un estancamiento o una recuperaci6n frAgil y pa-
sajera de la economfa mundial capitalist agravarfa
significativamente las dificultades econ6micas del r&
gimen a corto y largo plazo, tornando ut6picos sus
planes de desarrollo actuales.
En tercera instancia, el restablecimiento de la eco-
nomfa peruana esta ligado a la evoluci6n de la lucha
de classes internal, que determinard la posibilidad de
contener las presiones salariales y redistributivas de
los sectors populares y de intensificar la explotaci6n
de los trabajadores, para restablecer la tasa de plusva-
Ifa y elevar las ganancias. De ahi el endurecimiento de
la political laboral y salarial del regimen, dirigida a
descargar el peso de la crisis sobre los trabajadores
para defender la rentabilidad del capital privado y
estatal.
Debe agregarse que la expansion future de la eco-
nomfa national se encuentra recortada por el muy
alto nivel del endeudamiento externo, cuyos plazos
de vencimiento se acumulan en los pr6ximos afios,
que generara una masiva transferencia de excedente a
los centros capitalistas, ocasionando al mismo tiempo
un fuerte drenaje en la balanza de pagos.
La profundidad y duraci6n de la crisis, asi como la
intensidad y orientaci6n que vayan asumiendo los en-
frentamientos entire las classes, determinan la aparici6n
de una tension, con mayor o menor intensidad, en el
seno del bloque en el poder sobre la modalidad de


consolidar el capitalism de Estado asociado al capital
imperialista.
En ese sentido se perfilan dos proyectos, que pue-
den combinarse en diversas medidas.
Por un lado, la construcci6n del sector estatal con
una mayor amplitud y velocidad, articulando diferen-
tes formas de empresas (como las cooperatives, las
empresas de propiedad social y las empresas p(iblicas)
bajo el control del Estado. Este proyecto conllevarfa
una negociaci6n mis en6rgica con el capital imperia-
lista para la repartici6n del excedente generado, res-
tringiendo igualmente sus campos de inversionn y las
posibilidades de desarrollo de la burguesia native. El
capital estatal se integrarfa via la tecnologia, el finan-
ciamiento y la internacionalizaci6n de la producci6n
al circuit mundial del capital imperialista, modifican-
do, pero sin cancelar, su situaci6n de dependencia y
subordinaci6n. Al mismo tiempo, se intentarfa inte-
grar a los trabajadores a este proyecto, organizando
una alianza de classes, controlada corporativamente
desde el Estado, sobre la base del apoyo de la peque-
fia burguesfa rural y urbana y de la clase obrera al
advance del capital estatal, que se enmascararfa como
el representante del internss general de la naci6n",
cristalizando la ideologfa de la construcci6n de un
socialismo "participacionista, humanista y cristiano".
Por otro lado, una consolidaci6n mis lenta y pro-
gresiva del sector estatal que desarrolle una asociaci6n
mds organica y amplia con la burguesfa imperialista y
monop6lica native, ampliando sus campos de inver-
si6n.
La autonomfa relative del capital estatal serfa mis
'imitada, elimindndose paulatinamente las expresiones
ideol6gicas ut6picas derivadas de la presencia de la
pequefia burguesfa en las primeras fases de la cons-
trucci6n del sector estatal. Alrededor de la asociaci6n
entire el capital estatal y el capital imperialista se inte-
grarfa subordinadamente al resto de la burguesla, es-
pecialmente a sus estratos monop6licos. Se intentarfa
establecer una base social a este proyecto estructuran-
do el apoyo de los sectors medios y procurando con-
trolar corporativamente a los trabajadores, en la bfis-
queda de asegurar su segmentarizaci6n y desmoviliza-
ci6n.
En todo caso, la crisis actual plantea la urgencia de
defender los intereses inmediatos e hist6ricos de los
trabajadores frente a la polftica del regimen, que esta
dirigida a descargar sobre los sectors populares las
consecuencias de las dificultades econ6micas del capi-
tal privado y estatal y a someterlos a un control polf-
tico corporativo. De ahf la orientaci6n del gobierno
hacia la ilegalizaci6n de las huelgas, el establecimiento
de topes salariales (que hacen avisorar la perspective
de un congelamiento de las remuneraciones), los re-
clamos oficiales para elevar la producci6n y producti-
vidad en beneficio del capital y las trabas impuestas al
desarrollo de la autonomfa sindical y political de los
trabajadores.
Octubre de 1975.






noua








Las Luchas Sectoriales:





El /uLep gla


politsice


educeaivc del


e9gimen


desde 1971 las luchas y movilizaciones del magisterio national, aglutinado en su
maximo organismo sindical el SUTEP, han desempefiado un papel de primera impor-
tancia en el desarrollo del clasismo dentro de los trabajadores del'pais. Estas luchas
no s61o han contribuido al esclarecimiento de la real naturaleza de clase del regimen
y a la resistencia a su ofensiva corporativa, sino que han impulsado decisivamente la
elevaci6n del nivel de conciencia y organizaci6n del magisterio y los sectors popula-
res.
Testimonia este hecho la permanent preocupaci6n del regimen, a trav6s de sus
voceros y de la prensa "socializada", por desnaturalizar estas movilizaciones y neu-
tralizar al SUTEP. Con este fin el gobierno ha utilizado tanto la represi6n sobre las
bases y la dirigencia del magisterio, como el didlogo y la pr6dica ideol6gica.
De ahi la importancia de examiner la lucha de classes en el terreno de la educaci6n,
analizando las orientaciones principles de la political del regimen en el sector y las
luchas de los trabajadores en la educaci6n.


LA POLITICAL EDUCATIVA
B DEL REGIMEN
n 1975 el regimen ha proseguido con la imple-
mentaci6n de la reform de la educaci6n (ver para un
anilisis de esta reform el articulo de C6sar Germanm
"La Politica Educativa del R6gimen Militar", Socie-
dad y Politica, No. 1, p. 42-47), transformando el
contendido de la ensefianza, y modificando la organi-
zaci6n del aparato educativo.
Dentro de esta implementaci6n han asumido la ma-
yor importancia dos orientaciones: la racionalizaci6n
del gasto e n la educaci6n y el intent de establecer un
control politico corporativo sobre el magisterio.


LA RACIONALIZACION DEL GASTO
ESTATAL EN LA.EDUCACION
a crisis econ6mica internal e international, conse-
cuencia de la naturaleza capitalist dependiente de
nuestra sociedad, ha conducido al Gobierno a concen-
trar todos los recursos econ6micos en la implementa-
ci6n de los grandes planes de inversi6n que realize en
asociaci6n con el capital imperialista.
Estos recursos se ha obtenido a trav6s de la com-
presi6n de los salaries, por efecto del incesante alza
del costo de vida, de la reducci6n del empleo y de las
grandes economfas que ha realizado el Estado al limi-
tar dristicamente sus gastos en educaci6n, salud y





'vivienda popular, dejando sin tender las grandes ne-
cesidades de los trabajadores del pais; De esta manera,'
los sectors populares han debido costear las conse-
cuencias de la crisis en beneficio de las ganancias del
capital estatal y privado.
En la educaci6n esta limitaci6n o racionalizaci6n
del gasto estatal se ha manifestado de multiples for-
mas. Por un lado, se ha recortado el presupuesto edu-
cativo, disminuyendo su participaci6n en los gastos
totales del 23.3 o/o en 1968 al 18 o/o en 1975. (ver
BCR "El Desarrollo Econ6mico y Financiero del Per(
1968-73" y El Comercio, 4 de enero de 1975). Asi-
mismo, se han aumentado el tamafio de las classes con
el fin de ahorrar la contratacibn de nuevos docentes,
intentindose igualmente prolongar la jornada de tra-
bajo de los profesores. Al mismo tiempo, no se ha
procedido a la refacci6n de los locales escolares (espe-
cialmente a los daiados por el sismo Altimo) y se han
limitado las construcciones, con el 16gico resultado de
congestionar en 3 y 4 turnos diaries las precarias ins-
talaciones existentes. De la misma manera, se ha in-
tentato ahorrar los fondos publicos estimulando la
participaci6n de la comunidad en el sostenimiento de
las escuelas via la construcci6n de locales, la adquisi-
ci6n de material didictico, etc., sin que el Estado
contribuya con un esfuerzo correspondiente.
Por otro lado, se ha limitado el gasto estatal en la
educaci6n generalizando el empleo de docentes con-
tratados, que hoy suman mis de 30,000 en el pais, y
perciben remuneraciones inferiores a los nombrados
por la. realizaci6n del mismo trabajo, no gozan de
derecho a vacaciones ni cuentan con seguro social y
estin sometidos a una permanent inestabilidad labo-
ral, por la renovaci6n de sus contratos que muchas
veces es utilizada por las autoridades educativas para
neutralizar su participaci6n en el SUTEP y estimular
su incorporaci6n al sindicato oficialista, el SERP. Asi-
mismo, el Estado ha economizado recursos desaten-
diendo las justas reivindicaciones econ6micas, y pro-
fesionales'del magisterio national.
Esta racionalizaci6n del gasto estatal en la educa-
ci6n ha contribuido, en consecuencia, al deterioro de
las condiciones pedagbgicas de los escolares del pafs,
tornando afn mis precarias las condiciones de vida y
trabajo del magisterio. Al mismo tiempo, ha significa-
do que han permanecido sin soluci6n la marginaci6n
de la escuela de grandes grupos de la nifez y juventud
popular, asi como el problema del analfabetismo, ya
que no se han ampliado significativamente las oportu-
nidades educacionales.





LA OFENSIVA CORPORATIVA
DEL REGIMEN
e EN EL MAGISTERIO
1 gobierno intent controlar corporativamente a
los trabajadores en la educaci6n para convertirlos en
agents trasmisores de su ideologfa, contener sus
reivindicaciones econ6micas y profesionales y crearse
una base social de apoyo en el magisterio.
Con el fin de alcanzar el primer objetivo el gobier-
no ha establecido el reentrenamiento docente y una


series de cursillos y seminarios sobre la problemitica
educativa. En estos events se difunde machacona-
mente la ideologfa de la "Revoluci6n Peruana", desfi-
gurando y atacando los planteamientos de los trabaja-
dores, y forzando al magisterio a la asimilaci6n de
esas bases ideol6gicas. Sin embargo, esta tentative de
adoctrinamiento ha generado el descontento y la re-
sistencia de los maestros, que reivindican la libertad
de expresi6n y critical para cuestionar los plantea-
mientos oficiales y proponer sus propias alternatives.
Para contener las reivindicaciones econ6micas y
profesionales del magisterio el regimen ha recurrido a
la ilegalizaci6n de su.legitima organizaci6n sindical, el
SUTEP. Al mismo tiempo, practice una political de
intransigencia frente a los reclamos y exigencias de los
maestros clasistas, soemtiendolos a una series de medi-
das de discipline y represi6n como los juicios, subro-
gaciones, traslados arbitrarios, etc.
Por filtimo, para crearse una base de apoyo en el
magisterio, el gobierno estableci6 un sindicato oficia-
lista, el SERP, a fines de 1973, aprovechando la pri-
si6n y- subrogaci6n de los dirigentes mas comnbativos
del SUTEP. El SERP cuenta 'con todo el apoyo de la
maquinaria official: goza de los favors de la burocra-
cia del Ministerio de Educaci6n y es ampliamente pro-
movido por los medios de comunicaci6n controlados
por el regimen. El SERP intent dotarse de una base
de masas y competir con el SUTEP sobre la base de la
repartici6n de'prebendas como nombramientos, tras-
lados, ascensos, etc.

La ofensiva corporativa del regimen se ha estrellado
con la resistencia de los trabajadores de la educaci6n,
determinando que pese a todos los apoyos y estimu-
los oficiales el SERP solo hay recogido la adhesi6n de
un reducidfsimo sector del magisterio, como se de-
mostr6 en las iltimas elecciones de las cooperatives
magisteriales. La estruendosa derrota de esta organiza-
ci6n hizo inocultable su fracaso, quedando como fni-
ca alternative a los voceros oficiales el tratar de mini-
miizar los resultados del escrutinio.





LAS LUCHAS DEL SUTEP

I rente a la imposibilidad de desplazar al SUTEP a
traves de la represi6n o de la competencia del SERP el
regimen opt6 en 1975 por la neutralizaci6n polftica y
reivindicativa del magisterio. Con este fin otorg6 un
aumento en enero, que favorecia sobre todo a los
docentes de mayor antiguedad y discriminaba a los
mas j6venes, para agrietar asi su cohesion y erosionar
su capacidad demovilizaci6n unitaria. Al mismo tiem-
po, el gobierno desarroll6 toda una campafla en la
prensa "socializada" dirigida a distanciar a la dirigen-





cia del SUTEP de sus bases, acusAndola de responder
a "oscuras consignas polfticas". Cuando por efecto del
alza de precious, causada por la crisis, comenzaban a
intensificarse las reivindicaciones econ6micas del
magisterio el regimen se vio forzado a conceder en
junio un aumento de 1,660 soles, continuando con su
estrategia de neutralizaci6n de las movilizaciones de
los trabajadores en la educaci6n.
Asimismo, como parte de esta polftica se ampli6 la
represi6n administrafiva sobre los dirigentes del SU-
TEP, confiando el gobierno con el 6xito de su intent
de neutralizaci6n de las bases. De esta manera, se mul-
tiplicaron los obstAculos enfrentados por los dirigen-
tes sutistas con el fin de trabar su capacidad de movi-
lizaci6n, Las autoridades recurrieron a las amonesta-
ciones, las subrogaciones, los traslados, las reorganiza-
ciones de plantel, las prohibiciones de reuni6n de
asambleas del magisterio, etc., para implementar este
objetivo. Solo el apoyo y movilizaci6n decididas de
los trabajadores en la educacifi ha permitido proteger
a sus dirigentes de estas arbitrariedades, frenando la
represi6n administrative de las autoridades.





DEL CONGRESS NATIONAL DE
TRUJILLO AL PARO
NATIONAL DEL 28
8 DE AGOSTO
n enero de 1975 se realiz6 en Trujillo el Congre-
so del SUTEP, donde se renov6 la di.igencia, se esta-
bleci6 el pliego de reclamos y se delineo la estrategia
para luchar por las reivindicaciones magisteriales en
1975.
Este congress constituy6 una etapa mas en el desa-
rrollb del nivel de organizaci6n y conciencia de los
trabajadores en la educaci6n. Sin embargo, en ese mis-
mo event se hicieron presents algunos problems
que traban la plena consolidaci6n y fortalecimiento
del SUTEP. Se trata, en lo fundamental, del aCn insu-
ficiente trabajo en las bases, que no promueve su acti-
va participaci6n y fomenta la aparici6n de actitudes
burocraticas por parte de la dirigencia national. La
consecuencia de esta situaci6n es el desarrollo de ten-
dencias sectarias, que traban la incorporaci6n de las
demis corrientes clasistas a las luchas y movilizacio-
nes del SUTEP, impidiendo la materializaci6n eficaz
del frente finico sindical. Por otro lado, el desarrollo
de posiciones diferenciadas al interior mismo de la
dirigencia national torn6 mis diffcil la tarea de deli-
near un program de lucha y un plan de organizacibn
que permitan la consolidaci6n y el fortalecimiento del
SUTEP.
De esta manera, si bien el SUTEP concita la adhe-
si6n de la vasta mayoria de los maestros, comose ha
demostrado' durante tres afios consecutivos en las
elecciones de la cooperative magisterial, su capacidad
de movilizaci6n e iniciativa se ve limitada por los fac-
tores sefialados. Es decir,'se encuentra en dificultades
para traducir plenamente esta adhesi6n en iniciativas
y movilizaciones, que cuenten con un masivo respaldo
de las bases.
Desde fines de marzo las bases del SUTEP enarbo-
laron la lucha por la estabilidad laboral de los docen-


tes contratados, amenazados por la racionalizaci6n
del gasto estatal en la educaci6n. A trav6s de la movi-
lizaci6n y la constituci6n de un Frente de Contrata-
dos se logr6 la renovaci6n de los contratos y la crea-
ci6n de 2000 nombramientos para el siguiente afio
escolar.
Por otra parte, el SUTEP realize una movilizaci6n
national el 15 de mayo para presentar el pliego de
reclamos y exigir soluci6n a los problems mis urgen-
tes que aquejan al magisterio. Las autoridades se nega-
ron a tratar estas reivindicaciones, mostrando una ac-
titud intransigente. Asimismo, el 24 de junior se llev6
a cabo una movilizaci6n national para "rechazar la
demagogia del gobierno a trav6s de la reform agraria y
la CNA". Influy6 negativamente on estas movilizacio-
nes el clima de represi6n imperante con la suspension
de garantfas vigente en esos moments, la ilegaliza-
ci6n y detenci6n de los manifestantes, la negative de
la prensa "socializada" a publicar los comunicados y
su afan de desnaturalizar estas movilizaciones y ame-
drentar a las bases. Al mismo tiempo, los problems
que hemos mencionado (falta de trabajo de bases,
sectarismo, diferenciaci6n intema, etc) tornaron im-
posible contrarrestar eficazmente esta situaci6n lo-
grando la movilizaci6n del magisterio alrededor de sus
reivindicaciones mis sentidas.
Aprovechando la tardanza en establecer las listas de
los candidates del SUTEP a la cooperative magisterial,
consecuencia de la diferenciaci6n internal de la diri-
gencia national, el.SINAMOS posterg6 la fecha de las
elecciones para el 20 de julok, con el fin de ganar
tiempo y postergar las luchas del magisterio por sus
reivindicaciones econ6micas k profesionales. Asimis-
mo, con la clara intenci6n de favorecer al SERP dict6
una disposici6n que otorgaba una representaci6n de-
mesurada a las minorfas en los 6rganos de gobierno de
la cooperative.
En la campafla misma el regimen intent por todos
los medios debilitar la posici6n del SUTEP via una
intense campafia de prensa, negAndose a dar facilida-
des para la realizaci6n de asambleas explicativas de la
cooperative, impidiendo y trabando el trabajo de pro-
paganda y movilizaci6n de las bases del SUTEP. Por
su parte, se otorgaban todo g6nero de facilidades y
propaganda a los candidates promocionados por el
SERP.
SA pesar de toda esta campafia los trabajadores en la
educaci6n reafirmaron su respaldo al SUTEP, que ob-
tuvo el 91 o/o de los votos. La decidida y uninime
actitud de las bases determine el fracaso de los inten-
tos de intervenci6n del SINAMOS en la cooperative,
asf como de la ofensiva corporativa del SERP.

El 6 de agosto el gobierno dispuso la deportaci6n
de un numeroso grupo de dirigentes sindicales y de
luchadores sociales, entire los cuales se encontraban
tres de los miximos dirigentes del SUTEP. El objetivo
de estas medidas era el descabezamiento de las mis
importantes organizaciones clasistas con la finalidad
de quebrar su resistencia frente a la ofensiva corpora-
tiva del regimen y contener las reivindicaciones de los
trabajadores, afectados por el creciente desempleo y
alza de precious.
Esta media provoc6 el uninime repudio de las
bases, que se manifest en la movilizacibn national de
protesta del 15 de agosto, a pesar de la represi6n
official. Asimismo, se program con este mismo fin un






paro rfacional el 28 de agosto. Esta iniciativa dio lugar
a una series de detenciones de maestros, asi como a la
creaci6n de toda una atm6sfera amenazante en las
escuelas. En efecto, las autoridades desarrollaron toda
una campafia de amedrentamiento frente a las bases
sutistas impidiendo la realizaci6nde asambleas de los
docentes, realizando inspectorfas sorpresivas, circu-
lando oficios intimidatorios. Al mismo tiempo, se de-
sat6 una campafia en la prensa "socializada" y se ge-
neraron una series de rumors alarmistas en el magiste-
rio. Estas tareas fueron complementadas por el des-
pliegue de un important dispositivo policial en los
locales escolares el dia del paro.
A pesar de todos estos factors, los maestros expre-
saron su protest mayoritaria el 28 de agosto frente a
la polftica represiva del regimen, confluyendo con las
movilizaciones de otros sectors de trabajadores cla-
sistas coordinadas por el CCUSC.




SNOTAS FINALES
1 SUTEP enfrenta hoy la tarea de consolidar su
organizaci6n y promover el nivel de conciencia del
magisterio, sobre la base de la experiencia y los logros
acumulados en 4 aflos de incesante lucha.
El cumplimiento de esta tarea exige articular el ma-
yoritario respaldo del magisterio al SUTEP en un efi-
caz trabajo de bases, que refuerce a la organizaci6n en
sus diferentes niveles e impulse la educaci6n clasista
de sus miembros, De esta manera se podrAn superar
los rasgos burocrAticos todavia presents en la vida
sindical.
La, materializaci6n de este trabajo de bases podra
operarse solo si se promueve y alienta la participaci6n
de todas las corrientes clasistas, fortaleciendo el fren-
te (nico sindical. De esta manera, se lograrfa la supe-
raci6n del sectarismo y de la diferenciaci6n internal de
la dirigencia national mediante el dialogo y la crftica,
inica via para canalizar la discusi6n en direcci6n de la
meta fundamental: el fortalecimiento del SUTEP.
De este modo se estructurarfa un program y plan
de lucha, que sintetice las reivindicacioqes mAs senti-
das del magisterio national, orientando eficazmente
sus luchas y movilizaciones. Las principles reivindica-
ciones de los trabajadores en la educaci6n se centran
en tres puntos:


1. La lucha por el reconocimiento legal del SUTEP,
mnica organizaci6n representative del magisterio, co-
mo parte del combat mAs amplio por las libertades
democrAticas de los trabajadores y por su defense
frente a la ofensiva corporativa del r6gimen. Es decir,
se conquistari el pleno ejercicio de la libertad de.ex-
presi6n, de reuni6n y de organizaci6n sindical, contra-
restfndose eficazmente la represi6n administrative y
la manipulaci6n de las autoridades (prohibiciones a
las reuniones de Ids maestros sutistas, traslados arbi-
trarios, subrogaciones por pertenecer al SUTEP, etc.).
De esta manera, se enfrentarfa la tActica de neutraliza-
ci6n y desmovilizaci6n implementada por el Gobierno
en el sector educaci6n, desarrollindose mayores movi-
lizaciones para conquistar la materializaci6n de las rei-
vindicaciones econ6micas y profesionales del magiste-
rio.
2. El combat por lograr mejores condiciones mate-
riales y pedag6gicas para la educaci6n popular, enmar-
cado dentro de una critica a las concepciones de la
reform de la educaci6n que permit ir cristalizando
las lines de una alternative que represent los intere-
ses de los trabajadores en el sector educativo. La ra-
cionalizaci6n del gasto estatal en la educaci6n, como
se ha visto, ha deteriorado fuertemente las bases de la
educaci6n popular, agudizando los problems de la
inadecuaci6n y escases de locales escolares, de la falta
de material didictico, de la marginaci6n de gruesos
sectors de la nifiez y juventud de la escuela, etc. Esta
situaci6n ha generado importantes luchas y moviliza-
ciones.
3. La lucha por la estabilidad laboral de los docen-
tes contratados, sometidos a precarias condiciones de
trabajo y salaries que los transforman en vfctimas de
la arbitrariedad de las autoridades educativas e impi-
den su plena participaci6n en la educaci6n popular.
asf' como su calificaci6n y perfeccionamiento profe-
sional. Solo el nombramiento -inmediato de los con-
tratados podra solucionar estos problems '
Por este camino, se lograrfa avanzar hacia la meta
prioritaria, que en la actualidad se resume en la con-
quista de mejores condiciones de lucha, como paso
indispensable para consolidar al SUTEP y permitir el
logro de las reivindicaciones de los trabajadores en la
educaci6n, enmarcadas dentro de las luchas y movili-
zaciones de los sectors populares con la perspective
de la construcci6n de una sociedad socialist, ~nica.
via capaz de asegurar una soluci6n integral a los pro-
blemas de los trabajadores.











LOS TRABAJADORES FRENTE

AL CAPITAL


Sn setiembre de 1973, es decir hace mis de dos afios, en el No. 4 de esta
revista se public una nota de solidaridad con los cc. trabajadores despedidos de
Sider-PerG y Paramonga, en la que deciamos "La movilizaci6n de los trabajadores
en defense de los press y despedidos de Sider y Paramonga no s61o debe hacerse
como un acto de solidaridad clasista, sino tambi6n como una media de auto
defense". Preveniamos asi a los trabajadores contra lo que a primera vista podria
tomarse como una\medida aislada y product de una situaci6n especial en estos
centros de trabajo, pero que en realidad era el primer brote de una polftica
antilaboral que se confirmaria y repetirfa conforme los trabajadores se resistieran
tanto a la conciliaci6n de classes, c6mo a una intensificaci6n de la explotaci6n
capitalist.
De 1973 a 1975 nuevos contingentes de trabajadores han sido despedidos y
encarcelados. Y aun los trabajadores de Sider y Paramonga contindan su lucha por
volver a sus centros de trabajo. Los obreros de Paramonga acaban de terminar una
huelga de hambre de 1 mes de duraci6n que no los ha devuelto a su centro de
trabajo de rigor, sino que han obtenido la promesa de ubicarlos en una nueva
empresa de Propiedad Social.
Que las movilizaciones de los obreros en esos centros de trabajo no eran artifi-
ciales ni product de manipulaciones extra sindicales, lo confirm el hecho termi-
nante de que no hay una sola rama de la producci6n que no se vea afectada por la
ofensiva del capital, que busca obtener un margen cada vez mayor de ganancias a
costa de los trabajadores, y que intent ponerse a cubierto de la crisis capitalist
reduciendo los salaries, haciendo cada vez mis duras las condiciones de trabajo,
despidiendo a los obreros, creando normas y tasas de producci6n imposibles de
cumplir, acosando a la organizaci6n sindical y atacando el derecho de huelga..
Todos estos problems son de conocimiento pfiblico a trav6s de los comunicados
sindicales que en estos dos afios se han logrado publicar y de los paros y huelgas a
que se han visto empujados los trabajadores. Textiles, confecciones, mineros, Baja
Policia, metalfrgicos, etc. han sufrido una y otra vez la ofensiva del capital.
Pero las movilizaciones de los trabajadores no rescatan s6lo sus reivindicaciones
salariales y su derecho a la estabilidad en trabajo. Recuperan tambi6n, y 6ste es Un
hecho que es necesario rescatar, la autonomia polftica de la clase frente al capital
y al intent de incorporarlos a organizaciones bajo control official. La lucha contra
SINAMOS y el M.L.R. son claras muestras de esta resistencia. Resistencia que
hasta hoy ha hecho impossible la regimentaci6n del movimiento laboral peruano.
No es por ultrismo que Jos trabajadores peruanos se movilizan. Es simple y llana-
mente porque el "Modelo Peruano" no expresa los intereses de los trabajadores y
porque el resultado de las reforms permit, como indic6 en CADE 75 el ministry
de Economia que "muchos de los empresarios que hoy objetan las Reformas estruc-
turales y las comunidades laborales, se han visto beneficiados por la ampliaci6n del
mercado" y que a pesar de ello las inversiones que deberian dinamizar la Economfa
no han seguido el mismo ritmo. Segfin el Banco Central de Reserva (Cuentas
Nacionales 1960-1973) las utilidades pasaron de 1968 a 1974 de 33,774 a 85,858
(en millones de soles corrientes) mientras que la inversi6n fue de 16,992 a-s6b10-
33,533 en el mismo periodo. Es, pues, explicable, normal y just la resistencia de
los trabajadores a seguir alimentando esta voracidad capitalist. Exigir en este
marco recortar las reclamaciones para levantar la productividad no significa otra
cosa que plantear a los trabajadores que sostengan y desarrollen los intereses de
clase del capital
La situaci6n descrita en esta Nota se encuentra expuesta y reiterada por los
propios trabajadores en sus denuncias y comunicados, de los cuales presentamos
algunos pirrafos ilustrativos. No son en absolute todos, pero sf los mis impor-
tantes de ellos.






... Los hechos han demostrado que los trabajadores nos hemos oncontrado ante una Empresa que so dice de los trabajadores
pero que bisicamente funciona con criterios capitalists, organizaci6n y control de la producci6n, critarios de rentabilidad, etc. En
sea primer moment el Estado s mostr6 como arbitro parcializado del conflict, apareciendo como mediador entire los trabajadores
y la Empresa, beneficiendo con la dilaci6n on la soluci6n de nuestro Pliego...

.. .El hecho de quo nuestra huelga haya sido suspendida indefinidamente y no levantada como la prensa corporativizada quiere
hacer career, significa que proseguimos con nuestras banderas de lucha en alto. Asf, nuestras condiciones inhumanas a insalubres de
trabajo no han sido ni tocades, estan pendientes nuestras exigencies de cumplimiento de Convenios Colectivos, discusi6n de memoria-
les (inicos; del mismo modo, exigimos el retire de los funcionarios provocadores, los cuales son inclusive premiados con becas al
extranjero. No olvidamos tampoco a nuestros cuatro hermanos miners muertos on el lapso de una semana en Cerro de Pasco, de
cuyos responsables exigimos su retire de la empresa, etc. Nuestro combat continuar6 bajo nuevas formas, por el moment:
movilizaciones, marchas, mftines, la propagandizaci6n de nuestros problems y los de los dem6s sectors, la denuncia y desenmascara-
miento de Is political econ6mica de un regimen qua se declare humanist pero que descarga el peso de la crisis en los trabajadores, en
el mismo moment en que se ponen topes a las reivindicaciones salariales y se ilegalizan en la practice todas las huelgas.
...Todo ello debera apuntar a un cada dia mayor fortalecimiento de nuestra capacidad organizativa. Las pr6ximas luchas no
nos deben encontrar separados do nuestros comppfieros de Toquepala, Cuajone, ni de la pequefia y median minerfa. Debemos dar
pass concretos para qua un Congreso Nacional de la Federaci6n Nacional de Trabajadores Mineros y Metalurgicos del Peru, sancione
nuestra definitive incorporaci6n, as( como la de otras bases clasistas del sector minero...
.Por lo tanto, manifestamos nuestra absolute solidaridad con los sindicatos actualmente en conflict. Estamos por la
reposici6n inmediata de todos los trabajadores despedidos, principalmente, los cc. de Paramonga que se encuentran mas de 25 dlas en
huelga de hambre junto con sus esposas; con los cc. despedidos de Toyota, Nissan y demas; nos solidarizamos con los cc. mineros de
Arcata Bella Uni6n Acari; apoyamos a los trabajadores de Toquepala an sus justas reivindicaciones contra la empress imperialist
Southern Peru Copper Co., que no son escuchados, mientras sf se escucha a los empresarios que piden, en el CADE de Trujillo,
represi6n para los trabajadores en lujosas reunions. Llamamos a todos los sindicatos en conflict a participar en el CCUSC para el
triunfo definitive de nuestras luchas. Asimismo, estamos por el reconocimiento del SUTEP y la CCP., leg(timos representantes de los
maestros y campesinos...
FEDERATION DE TRABAJADORES CENTROMIN PERU COMISION DEL PLIEGO (Comunicado del
24 de octubre de 1975 en el Diario Expreso)


..PLIEGO DE RECLAMOS: INTRANSIGENCIA PATRONAL HACE FRACASAR TRATO DIRECTO.- La Empresa fiel asu
politics de rechazo y de burla a nuestras justas demands se niega a solucionar el PLIEGO DE RECLAMOS,aduciendo descaradamente
"incapacidad econ6mica", ofreciendonos un aumento y condiciones de trabajo inferiores a las logradas en nuestro pliego anterior. Para
esto NATIONAL al igual que todas las empress capitalistas se vale del anti-obrero D.L. No. 21202, que reglamenta y fija un tope
para nuestros aumentos salariales. Esto solo favorece a las empresas a quienes no se les impone ningin control sobre el precio de las
mercancias, encareciendo el costo de vida de las masas populares. Pero sin embargo a nosotros se nos reglamenta cuinto debemos
ganar, no se toman en cuenta las grande utilidades que obtienen las empress debido a su mayor acumulaci6n de plusvalia. Esto nos
recorta el poder adquisitivo sobre los articulos que son imprescindibles para nuestra subsistencia, y se pretend reglamentar nuestras
luchas para elevar nuestro miserable nivel socioecon6mico. iDemandamos la inmediata derogatoria de este Patronal D.L. No.
21202!...
...Esta agresi6n no sblo se da en nuestra base, sino que es part de toda una ofensiva por part del imperialismo, la burguesia
y los sectors mis reaccionarios de nuestro pais. Frente a esto el proletariado debe ir fortaleciendo sus organismos independientes de
clase, como alternative para nuestras luchas mediatas e inmediatas. Es on esta perspective que nuestra base EXIGE A LA DIRECTIVA
DE LA FETIMP, asf como a todes las bases a impulsar el PARO METALURGICO acordado para los dias II 12 de noviembie.
EXIGIMOS EL PRONUNCIAMIENTO DE NUESTRA CENTRAL CGTP.
Rechazamos la Reglamentaci6n que so pretend dar a los plazos de HUELGA, validndose de una "Resoluci6n" del aiio 1913,
cuando ni siquiera existfa la jornada de 8 horas. Esta es una media antiobrera, patronal y leguleya que atenta contra el derecho de
HUELGA, que al igual que la jornada de 8 horas, ha sido ganada con la sangre del proletariado...
SINDICATO OBRERO DE LA FABRIC NATIONAL PERUANA (Comunicado del 13 de octubre de 1975
en el diario Expreso)



.,..FORMEMOS UN PODEROSO "COMITE DE DEFENSE DE LAS LIBERTADES DEMOCRATICAS".

El 9 de los corrientes, el Ministerio de Trabajo public un cavernario comunicado, destruyendo practicamente el derecho de
huelga, lo que tiene qua ponernos on estado de alert y movilizaci6n general. Por otra part, estamos viendo que todes las huelgas son
declaradas ilegales, facultando a la patronal despedir masivamente a los trabajadores que apelan al ajercicio de este derecho. iA d6nde
van las Autoridades per esta pendiente y con esta 16gica? Si todos los trabajadores tienen derecho a recurrir a la huelga y si, a su vez,
todas 6stas son declaradas ilegales con despido masivo, es decir, con despido de todos los trabajadores, Lqui6nes se quedar6n entonces
en las fabricas? iHan reflexionado las Autoridades sobre este absurdo?
Y si a estas medidas, agregamos el hecho de qua todos los qua luchan en defense de los interests y derechos de la dase
trabajadora estan siendo encarcelados, como es el caso del c. Julio Romero y centenares de press mis; y con el agravante de que los
despidos de dirigentes y trabajadores estan siendo legalizados par la Autoridad de Trabajo.
Todas satas medidas que ponen en poligro los derechos mis elementales del pueblo trabajador, tienen que obligarnos a darnos
la organizaci6n mis efectiva pare defender nuestros derechos democriticos. Y no en forma puramente declarative sino verdadera y
efectiva.
Por estas razones planteamos la formaci6n inmediata de un poderoso COMITE DE DEFENSA DE LAS LIBERTADES
DEMOCRATICAS, que tonga per objetivos puntos concretes e indiscutibles:
1.- Per el pleno ejercicio del derecho de huelga, contra las ilegalizaciones.
2) Por la libertad de todos los press sindicales, estudiantiles, politicos de izquierda, etc.
3.- Por Is reposici6n do todos los trabajadores despedidos, sin excepci6n.
4.- Por la legalizaci6n de todas las organizaciones sindicales, estudiantiles y politics de izquierda.
5.- Por el derecho irrestricto de reunion y de prensa.
A este Comite deben integrars todas las organizaciones sindicales, estudiantiles, campesinos, politics d izquierda, culturales,
etc. Este seri el organism amplio y masivo qua sirva para frenar la represi6n contra el pueblo, pars impedir quedesaparazca el
derecho de huelga, para scar a nuestros press do las cArceles y reponer a nuestros despedidos on sus puestos habituales de trabajo...

SINDICATO TEXTIL HILOS CADENA LLAVE, (Comunicado del 14 de octubre de 1975 en el diario Expreso).
































































































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