• TABLE OF CONTENTS
HIDE
 Front Cover
 Editorial
 La coyuntura economica
 Nueva dependencia y crisis politica...
 La otra cara de la Moneda
 Las nuevas perspectivas de la clase...
 Los trabajadores callados
 El fascismo hoy
 Back Cover














Group Title: Sociedad y política
Title: Sociedad y política
ALL VOLUMES CITATION THUMBNAILS PAGE IMAGE ZOOMABLE
Full Citation
STANDARD VIEW MARC VIEW
Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00086904/00003
 Material Information
Title: Sociedad y política
Physical Description: v. : ill. ; 29 cm.
Language: Spanish
Publisher: s.n.
Place of Publication: Lima
Frequency: quarterly
 Subjects
Subject: Politics and government -- Periodicals -- Peru   ( lcsh )
Politics and government -- Periodicals -- Latin America   ( lcsh )
Genre: periodical   ( marcgt )
Spatial Coverage: Peru
 Notes
Dates or Sequential Designation: año 1- junio 1972-
 Record Information
Bibliographic ID: UF00086904
Volume ID: VID00003
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 01786166
lccn - 73642777

Table of Contents
    Front Cover
        Front Cover 1
        Front Cover 2
    Editorial
        Page 1
        Page 2
        Page 3
    La coyuntura economica
        Page 4
        Page 5
        Page 6
        Page 7
        Page 8
        Page 9
        Page 10
        Page 11
        Page 12
        Page 13
        Page 14
        Page 15
        Page 16
        Page 17
        Page 18
        Page 19
    Nueva dependencia y crisis politica en Argentina
        Page 20
        Page 21
        Page 22
        Page 23
        Page 24
        Page 25
        Page 26
        Page 27
        Page 28
        Page 29
    La otra cara de la Moneda
        Page 30
        Page 31
        Page 32
        Page 33
        Page 34
        Page 35
    Las nuevas perspectivas de la clase obrera
        Page 36
        Page 37
        Page 38
        Page 39
        Page 40
        Page 41
        Page 42
        Page 43
        Page 44
        Page 45
        Page 46
        Page 47
        Page 48
        Page 49
        Page 50
        Page 51
    Los trabajadores callados
        Page 52
        Page 53
    El fascismo hoy
        Page 54
        Page 55
        Page 56
    Back Cover
        Page 57
        Page 58
Full Text
LA COYUNTURA ECONOMIC: CONCILIACION Y
LUCHA DE CLASES felipe portocarrero
NUEVA DEPENDENCIA Y CRISIS POLITICAL
EN ARGENTINA juan carlos portantiero
LA OTRA CARA DE LA MONEDA paul singer
LAS NUEVAS PERPECTIVAS DE LA
CLASE OBRERA anibal quijano
.LOS TRABAJADORES CALLADOS francisco c. effort
EL FASCISMO HOY rut mauro marine



















AINO 1 REVISTA TRIMESTRAL No. 3-Mayo 1973 LIMA PERU
DIRECCION: Anfbal Quijano

COMITE DE REDACCION: Heraclio Bonilla
Julio Cotler
C6sar German6
Felipe Portocarrero
Ernesto Yepez

COMITE ASESOR INTERNATIONAL: Sergio Bag6 (Argentina)
Fernando Henrique Cardoso (Brasil)
Agustfn Cueva (Ecuador)
Samuel Lichteztejn (Uruguay)
Edilberto Torres Rivas (Guatemala)
Rodolfo Stavenhagen (M6xico)

INDICE

EDITORIAL Pa. 1

PERU
La Coyuntura Econ6mica: Conciliaci6n y lucha
de classes.
Felipe Portocarrero PAg. 4

AMERICA LATINA
Nueva dependencia y crisis polftica en
Argentina. Juan Carlos Portantiero Pag. 20

INTERNATIONAL
La Otra cara de la moneda.
Paul Singer Pag. 30

LA POLITICAL Y EL COMENTARIO P6g.34

COYUNTURA
Las Nuevas perspectives de la clase obrera
An(bal Quijano Pag. 36

CRITICAL
Brasil:
Los trabajadores callados
rabajadores calFrancisco C. Effort PPg. 52
Chile:
El Fascismo Hoy.
Ruy Mauro Marini P4g. 54


La responsabilidad por el contenido de los artfculos corresponde a sus autores. La
Revista s61o es responsible por las notas Editoriales. Toda colaboraci6n que se envie a la
Revista serS bienvenida, pero no se mantendrB correspondencia sobre colaboraciones no
solicitadas debido a la limitaci6n de nuestros recursos.
Publicaci6n y Distribuci6n: Empresa Editora Sociedad y Polftica. Suscripci6n annual:
En el Peri S/. 200.00, en el extranjero US$ Dis. 10.00 Para suscripci6n y corresponden-
cia dirigirse a Sociedad y Polftica. Apartado Postal 11154, Sta. Beatriz. Lima Peru.
Juan Barea Taller de imprenta y Editorial jir6n Ica 820










SDI ORiAL










Descle que apareci6 el segundo numero de Sociedad y Politica, nuestras previsiones sobre la
aceleracion de los aprestos corporativistas y de una escalada represiva contra las demands de los
trabajadores y sus organizaciones han tenido una creciente confirmaci6n.
La ifegalizaci6n en la practice, de la totalidad de las recientes huelgas de diversos sectors de
trabajolores, el desconocimiento administrative de la representatividad de la Federaci6n Nacional
de Trabajadores Mineros y Metaluirgicos, constituyen una abierta amenaza al derecho democrdtico
de los trabajadores de respaldar por medio de huelgas sus reivindicaciones salariales, y de organi-
zarse sindicalnente fuera del control administrative del Estado burguhs.
La creaci6n de la Confederaci6tn de los Trabajadores de la Revoluci6n Peruana (CTRP), por
iniciativa de organisms politico-militares del regimen, como una entidad que proclama abierta-
mente el abandon de las reivindicaciones de los trabajadores, para presentarse como un "sindica-
lismo participacionista y -no reivindicacionista", esto es, como un sustento politico del regimen,
demuestra sobradamente el cardcter corporativista de la political sindical official, que busca el
control estatal de las organizaciones de los trabajadores.
La. CTRP riene, asi a sumarse al SINAMOS, a las Ligas Agrarias, a las Asociaciones Gremiales
Industriales, como parte del sistema de control politico corporativista que el regimen trata de
implantar aceleradamente, para encuadrar las movilizaciones de las masas en las rejas de la
political official, contender las demands reivindicativas-de los trabajadores, y lanzar sobre los
hombros de dstos los efectos de las dificultades econ6micas actuales, para mantener las bases de la
acumulaci6n capitalist.
La disminuci6n relative de la producci6n de los bienes industriales de consume popular,
como la respuesta de la burguesia al agotamiento de la capacidad de compra de las masas por la
baja de sus salaries reales y la disminuci6n de la masa general de salaries por la paralizaci6n de la
pesca y de las actividades conexas, asi como por la disminuci6n de las actividades de construc-
ci6n, son factores objetivos que dentro de la politicacapitalista del regimen military significant la
necesidad de profundizar los acuerdos con la inversion y el financiamiento imperialista, de con-
tener las demands populares, y de controlar las organizaciones populares y todo el aparato de
informaci6n y de comunicaci6n ptiblica en.el pais.
Los trabajadores peruanos ingresan de este modo en una etapa prefiada de, riesgos para la
independencia clasista de sus organizaciones, para la defense de su nivel de vida en franca dismi-
nucion,,para la defense de sus conquistas democrdticas de- huelga, de organizaci6n, de informa-
ci6n.y de participaci6n explicit en el debate national sobre el destiny del pais.
Esta esquina de la historic national se hace atn mds peligrosa para los trabajadores, debido al
debilitamiento. de la Confederaci6n General de Trabajadores del Pert (CGTP), hasta ahora el mds
important product de las luchas del proletariado por su emancipaci6n del dominio ideol6gico y
sindical-aprista y oficialista.
El debilitamiento de.la inica Central clasista del proletariado peruano, se debe al pronun-
ciado y creciente distanciamiento de las bases frente a la actual direcci6n de esta Central, y eso, a
su vez, se debe a la political conciliadora, ambivalente, burocrdtica, que la actual direccio~n, por su
tendencia de reformismo obrero, ha venido practicando en el actual process frente al regimen
military. La desafiliaci6n de la Federaci6n Nacional de Trabajadores Mineros y MetalEtrgicos, la
mas important base de la CGTP, lleva a un punto de crisis la situaci6n de esta Central.
El ahondamiento de la desarticulaci6n sindical y political de los trabajadores peruanos que
esta situaci6n de la CGTP implica, agudiza los riesgos de que la embestida corporativista y
represiva pueda ingresar en su fase mds agresiva, en el precise moment en que los trabajadores
requieren poner en primer plano toda su capacidad de cohesi6n, de firmeza y de movilizaci6n
organizada.

1







'El creciente control que el Estado burgues ejerce sobre los medios de informaci6n y de
comunicaci6n piblica, la norma impuesta de considerar como secrets oficiales las informaciones
bdsicas sobre la march econ6mica del pais, la cada vez mds abierta arbitrariedad en el trato a los
opositores y critics de la political military corporativista, son otros tantos elements que prefigu-
ran un curso. represivo que pone en peligro.el maritenimiento de las libertades democrdticas, tan
costosamente conquistadas por las masas populares, en decenios de lucha contra la represi6n
oligdrquica y el oscurantismo que impide el debate pTblico y abierto sobre la march de esta
sociedad.
Nadie que ho sea la clase trabajadora, tiene derecho a decidir porst y ante st el curso de la
historic peruana. Esa potestad de los trabajadores proviene de su condici6n de productores de
todos los biehes, servicios y riquezas que la sociedad tiene en cada moment; del hecho inoculta-
ble de que sobre las espaldas de los trabajadores se funda la existencia misma de una sociedad
organizada. Quienes los explotan o ayudan a su explotaci6n carecen de toda legitimidad hist6rica
para erigirse en censores y controladores del debate politico puzblico en el pals, y de decisores
acerca de la representatividad de las organizaciones que los propios trabajadores se dan, desde sus
propias bases, con autonomia clasista frente a la burguesia y frente al Estado burguis.
Las libertades pitblicas en el Pert, precariamente establecidas, son el fruto de las luchas de
los trabajadores. Nadie tiene el derecho de conculcarlas, de intentar acallar la voz de los mas
abnegados militants de la causa del proletariado y todavia al margen de las mismas leyes dictadas
por el poder vigente.
Los trabajadores y el pueblo entero, organizadamente, tienen que salir al frente de today
arbitrariedad, de todo intent de control. burocrdtico de sus organizaciones y de represion sobre
sus cuadros de vanguardia. Ninguna conciliaci6n, ninguna ambivalencia caben en esta lucha de
Stodo el pueblo por su propia liberaci6n, pues la conciliaci6n solo sirve para fortalecer la arbitra-
riedad y pavimentar la via de la represi6n. Toda conciliaci6n es una complicidad, como el si-
lencio,
A'los nombres de Hugo Blanco y de Rolando Brefa, se suma ahora el de Ricardo Napurt,
militant revolucionario recientemente exilado de modo tan arbitrario como los anteriores, bajo
el mds perfect silencio de toda la prensa, que no vacil6, sin embargo, en denunciar la misma
prdctica hecha en la persona del Sr. Rey de Castro, periodista de la extrema derecha peruana, en
cuya defense si salieron incluso muchos de los propios simpatizantes del regimen military.
La reciente enfermedad del Jefe del Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada ha dado
ocasi6n para que todos los recursos del poder fueran empleados en producer un important acto
de masas, en apoyo al General Velasco. En esta manifestaci6n, fueron los habitantes de las
barria4as, Pueblos f6venes en la nomenclatura sociol6gica official, ademds de los grupos burocrdti-
cos de, las organizaciones sindicales conducidas por el reformismo obrero del Partido Comunista
PeruarAo,,y las representaciones de la CTRP y de la CNT (Social Cristiana), quienes proporciona-
ron e ontingente principal.
Este acto de masas que confiere una base de "legitimidad" al reformismo corporativista,
tendrd sin duda consecuencias importantes para el rumbo future de las tendencies actuales del
regimen, y para sus relaciones con las masas.
Nunca como ahora, por todos estos factors del scenario politico actual del Peru, fue tan
imperative en nuestra historic, fortalecer y mantener enhiestas toda nuestra capacidad de contri-
buir a la clarificaci6n de la conciencia de clase de los trabajadores, y todo nuestro compromise
con la causa irrenunciable de su liberaci6n de la explotaci6n tapitalista, bajo cualquiera de sus
forms, y bajo cualquiera de sus mdscaras ideol6gicas.
Nunca como ahora fue tan urgente y decisive, la cohesion organizada y consciente de los
trabajadores de la ciudad y del campo, de todos los sectors populares, de todos los sectors
socialists revolucionarios del pats, para resistir y destruir la agresi6n corporativista, las ilusiones
del reformismo pequeflo burgues y obrero entire las masas, la abusiva chdchara socialista liber-
taria" de los "izquierdistas" del corporativismo. Para, en fin, organizer la lucha de las masas por la
destrucci6n de la explotaci6n capitalist imperialista y la construcci6n del poder de los trabajado-
res para la reorganizaci6n socialist revolucionaria de nuestra sociedad.
La fabricaci6n de rumors, de consignas, panfletos, volantes, destinados a destruir la imagen
de los militants revolucionarios y reduicir su audiencia, a introducir torpes insidias entire los
ntccleos socialists revolucionarios adjudicando a unos y a otros la paternidad de esos engendros,
recuerdan much el arsenal de tCcnicas de "guerra psicol6gica" desarrolladas en la lucha contra-
rrevolucionaria por los aparatos de represi6n de la burguesia.
Es necesario agudizar la vigilancia revolucionaria contra los efectos de esas perversas ticnicas.
y pasar a la defense abierta de todos los militants revolucionarios, impedir la arbitrariedad de
todos los actos represivos contra ellos, defenderlos de la calumniosa ofensiva de los escritores
oficialistas.
Los trabajadores clasistas y todos los revolucionarios socialists del pais, deberemos sostener
S. bajo todas las presiones y represiones, nuestra filiaci6n y nuestra fe, cerrar filas en torno de las







organizaciones clasistas de los trabaiadores, resistir la agresi6n del corporativismo y atravesar un
period acaso prolongado, con la capacidad de lucha y la honestidad revolucionarias sin mdcula
ni mella.
Este ntmero de Sociedad y Politica sale a la calle con bastante retraso. La explicaci6n
principal de ello la encontrardn los lectores en el contenido de la revista: Un esfuerzo de organizer
la informaci6n y reflexi6n en funci6n de la coyuntura concrete que estamos denunciando y de
acumular elements que ayuden al desarrollp de la conciencia de clase de los trabafadores. Esa
tarea no es corta ni fdcil, debido, precisamente a todas las argucias de ocultamiento de las
informaciones bdsicas, de una part; de la otra, a ladebilidad de los previous conocimientos sobre
los problems esenciales del pais, product del oscurantismo a que la continuidad de la represi6n
imperialist someti6 a la vida intellectual del Peri y que hoy amenaza regresar.
Los responsables de esta edici6n, creemos que es todavia necesario mantener el esfuerzo de
explicaci6n de las condiciones actuales. Eso no justifica, pero ojald disculpe la longitud y la
densidad de los materials principles. Tenemos, sin embargo, la convicci6n de que esas contribu-
clones son, importantes para la clarificaci6n de los problems. En los ntmeros siguientes, segura-
mente estos materials serdn mas cortos y tambien mds concretos. Nuestra tarea es tambidn un
aprendizaje, y en ese sentido valorizamos con lealtad y con limpieza las criticas provenientes
desde dentro de la militancia socialist revolucionaria,
No tenemos la initil pretension de que la tarea hasta aqui cumplida es plenamente satisfac-
toria. Es bueno sefialar, no obstante, que nada puede resaltar mejor la importancia de este
esfuerzo que el prdctico homenaje rendido a esta revista, por los melanc6licos intentos de refuta-
ci6n oficialista, la groseria de sus insultos y de sus calumnias, y hasta por el hecho de publicitar
Participaci6n la revista de los ide6logos oficiales, con avisos periodisticos que buscaban persuadir
a los lectores de que habia que leer esa revista'porque era una respuesta a'Sociedad y Politica
A pesar de lo cual, los ide6logos oficialistas no se han cansado de repetir que no tenemos
importancia y que no representamos a nadie. gPara qud tanto salto, entonces, si estd tan parefo el
suelo?
Para el movimiento socialist revolucionario peruano, que los crecientes ntcleos detrabafa-
dores conscientes representan y construyen, esta es una etapa de clarificaci6n y la critical es
indispensable entire todds sus corrientes. Pero tambi6n es y sobre todo, una hora de construcci6n
y de resistencia. La solidaridad y la cohesion en el trabajo diario de organizer la lucha de los
trabajadores, es una condici6n que debe ser cultivada y desarrollada. Por eso, con orgullosa
alegria, reconocemos el estimulo y el respaldo que los trabajadores clasistas y la juventud revolu-
cionaria nos entregan de manera cada dia mds amplia y mds firme, junto con el valor de su critical
En eso se funda nuestra mds clara esperanza revolucionaria y nuestra convicci6n de pertenecer a
la propia ruta del'destino revolucionario del proletariado peruano.



















SOCIEDAD

YPOIIC

3






la coyun :tira


ecOlIIOmica:


FELIPE PORTOCARRERO


iciliaciein y


ichia le cases

I.- ACUMULACION Y LUCHA DE CLASSES EN 1960-1968:
LA ECONOMIC SEMICOLONIAL Y SUS TRANSFORMACIONES.


partir de los afios cincuenta la sociedad peruana
ingresa en un period de importantes transformacio-
nes, que se manifiestan por el creciente predominio
que adquiere el polo urbano-industrial de la economic
y por la aparici6n de nuevas modalidades de penetra-
ti6n del imperialismo en las actividades industriales,
comerciales y financieras. En efecto, en el period
anterior a 1950 la estructura productive se caracteri-
zaba' predominantemente por la articulaci6n de los
monopolies imperialistas de los enclaves agro-
mineros, productores de materials primas para la
exportaci6n, con importantes sectors precapitalistas,
tasgos que configuraban la profunda heterogeneidad
structural de la sociedad peruana, otorgandole un
caricter semicolonial. Dentro de esta estructura el
process de acumulaci6n y reproducci6n del capital
era controlado por los enclaves imperialistas y, en for-
ma secundaria, por la burguesia native.
Tanto la ampliaci6n de la base exportadora y la
diversificaci6n de los products exportados, como la
crisis de las estructuras precapitalistas en el agro esti-
mulaban el desarrollo del incipiente mercado urban
en los aflos cincuenta, permitiendo que el mayor volu-
men de acumulaci6n de capital fuese dirigido por la
burguesia native e imperialista al desarrollo de las ac-
tividades industriales y de la construcci6n, utilizando
la abundante oferta de fuerza de trabajo a bajo costo
para satisfacer la creciente demand de los sectors
medios y populares urbanos, que experimentaron una
significativa ampliaci6n a consecuencia de la migra-
ci6n determinada por la ya mencionada crisis del
agro. Es asi como en el interior de esta estructura
semicolonial se fue desarrollando progresivamente
una nueva modalidad de acumulaci6n y reproducci6n
del capital, acelerando la desagregaci6n de las estruc-
turas precapitalistas. La crisis oligArquica de los afos
sesenta es consecuencia de estas transformaciones,
que si bien desarticularon el sistema de dominaci6n
traditional, no provocaron el-establecimiento de la.
hegemonia political de la burguesia urbano-industrial.
Dentro de este context la intervenci6n del Estado.


en la economic era sumamente restringida, limitindo-
se a la construcci6n de uhnainfraestructura y a la con-
cesi6n de facilidades crediticias, tributaries y arancela-
rias, con el fin de estimular la inversion privada, prin-
cipalmente la de los monopolies imperialistas. Asimis-
mo, a travys de la political cambiaria y del gasto phbli-
co el Estado transmitia al resto de la economic las
fluctuaciones del sector externo, optando por una po-
litica expansionista en los periods de auge exporta-
dor y aplicando political de estabilizaci6n y restric-
ci6n de la demand internal en las fases de crisis del
sector externo, manteniendo de esta forma la capaci-
dad de acumulaci6n de la burguesia native e imperia-
lista a costa de las classes dominadas. Aunque a partir
de 1963 se amplia el ambito de las intervenciones del
Estado, pero sin transformarlas cualitativamente, la
diridmica de la economic es determinada fundamen-
talmerite por el "libre juego de las fuerzas del merca-
do", es decir por el desarrollo del process de acumu-
laci6n de la burguesia native e imperialista.
En los afios sesenta, este tipo de desarrollo capita-
lista habia creado una estructura econ6mica caracteri-
zada por tres rasgos fundamentals:
1.- El mantenimiento de una gran heterogeneidad
structural, consecuencia del caricter desigual y com-
binado del desarrollo del capitalism en el Peri, que
se articulaba con importantes sectors pre-capitalistas.
Esta situaci6n se expresa en las grandes diferencias en
el desarrollo de las fuerzas productivas y de la produc-
tividad del trabajo entire las diferentes ramas de la
actividad econ6mica, asi como en la existencia de
abismales diferencias de productividad dentro de cada
rama. Igualmente, este tipo de desarrollo capitalist
conllev6 la aparici6n de una important superpobla-
ci6n relative, manifestada, por la generalizaci6n del
desempleo y el subempleo en la ciudad y el campo,
creando un ej6rcito industrial de reserve que limitaba
el alza de los salaries.
2.- El alto grado de concentraci6n de la produc-
cion dentro de las ramas mAs productivas, como la
agriculture de exportaci6n, la gran mineria y la indus-
tria, que estaban dominadas por un reducido nfmero
de empresas imperialistas que gozaban de una posi-
ci6n de monopolio, permiti6ndoles obtener ganancias
extraordinarias. Es asi que el 88.7 o/o del valor de la
.producci6n minera en 1969,era controlado, direct o















NJ~d'L


indirectamente,
ras: la Cerro de
Mining. (1).


por tres grandes empresas extranje-
Pasco, la Southern Peri y la Marcona


Asimismo, en 1968, 41 grandes empresas extranje-
ras controlaban el 33.15 o/o del valor bruto de la
producci6n industrial. (2).
3.- La fuerte concentraci6n del ingreso como con-
secuencia de la concentraci6n de los medios de pro-
ducci6n. Una important fracci6n del ingreso' nacio-
nal es monopolizada por la burguesia, y por los secto-
res medios asociados a ella, determinando que la es-


tructura prod'uctiva se dirija fundamentalmente hacia
actividades destinadas a satisfacer la demand de estos
sectors sociales, marginando y excluyendo a las cla-
ses dominadas.
Como ya se ha indicado, la economic peruana en el
period 1960-1968 experiment un rapido crecimien-
to determinado por la ampliaci6n de la base exporta-
dora y por el inicio de un tardio process de sustitu-
ci6n de importaciones, logrando la burguesia native e
imperialista desarrollar la acumulaci6n de( capital y la
expansion del aparato productive, como puede apre-
ciarse en el cuadro No. 1.


Cuadro No. 1 : Indicadores macroecon6micos del crecimiento 1960 1968


Var. Anual
PBI (


1960
1961
1962
1963
1964
1965
1966
1967
1968


8.2
8.8
3.9
6.8
4.9
5.7
4.6
1.4


Var. Anual Coeficiente
Pfil per capita ( %) de Inversi6n
0.20


5.3
5.8
0.8
3.7
1.8
2.6
1.5
-1.7


Var. Anual
Consumo


0.21
0.22
0.20
0.19
0.21
0.24
0.25
0.19


Fuente: Ministerio de Economia
139. 140 y, 144.


y Finanzas (MEF) "Plan Econ6mico Anual 1970" Vol. II, pigs.


Este desarrollo del process de acumulaci6n atra-
ves6 por dos fases. La primera, que se extiende de
1960 a 1963, se caracteriz6 por el mantenimiento de
las tendencies que se presentaban desde 1950: un cre-
cimiento estimulado por la expansion de las exporta-
ciones, con el consiguiente dinamismo del mercado
interno, y por una political econ6mica de naturaleza
oligirquica, destinada a favorecer la acumulaci6n de
los enclaves imperialistas y de la burguesia native a
trav6s de la contenci6n de las presiones populares. Sin


embargo, las transformaciones mencionadas, manifes-
tadas por el progresivo dominion del polo urbano-
industrial de la economic, asi como por el aumento



(1) cf. C. Brundenius "The anatomy of Imperialism: The case of Multi-
national Mining Corporations in Peru". Journal of Peace Research, No.
3, 1972, pag. 192.
(2) cf. H. Espinoza y J. Osorio "El poder Econ6mico en la industrial"
Idiciones UNFV, Lima 1972, p. 91.


(%)
Inver.


-5.2
4.5
13.4
22.3
7.0
-21.0


.a r






de las presiones populares, generaron la crisis del mo-:
delo oligirquico y la implantaci6n de un intent re-
formista, que pretendia resolver las contradicciones
que se presentaban entire el desarrollo de la nueva
modalidad de acumulaci6n y reproducci6n del capital
y las bases semicoloniales y precapitalistas de la socie-
dad peruana. Es asi que-se abre una segunda fase en el
desarrollo del process de acumulaci6n entire 1963 y
1968.
II I


EL DESARROLLO DE LAS
TRANSFORMACIONES Y LAS'
CONTRADICCIONES RESULTANTES:
EL ULTIMO PERIOD DEL
MODELO OLIGARQUICO


1 desarrollo del process de acumulaci6n en esta
fase se explica por el aumento y diversificaci6n de las
exportaciones, y por el inicio de un process de susti-
tuei6n de importaciones, estimulado por la Ley de
Promoci6n Industrial.de 1959, que concedia exonera-
ciones tributaries y liberaba las importaciones de ma-
quinaria y equipo para la industrial, al mismo tiempo
que le garantizaba una fuerte protecci6n arancelaria.
La political econ6mica, marcada por la naturaleza ain
oligmrquica del Estado, se dirigia dentro de una orien-
taci6n liberal a trasmitir al resto de la economic la
dinimica del sector externo via el incremento de la
liquidez y del gasto pfiblico, manteniendo a niveles
relativamente moderados los gastos corrientes y lo-
grando un important ahorro en cuenta corriente,
permaneciendo asi el deficit presupuestal dentro de
limits manejables. Se intentaba a trav6s de esta poli-
Stica econ6mica estimular la inversi6n de la burguesia
imperialista y native, gracias al mantenimiento de ba-
jos niveles salariales y de tributaci6n, asegurando la
obtenci6n de altas tasas de ganancia.
La expansion se orientaba a la satisfacci6n de las
exigencias de consume de la burguesia y de los secto-
res medios, dada la concentraci6n del ingreso resul-
tahte del tipo de desarrollo capitalist del Perul; asi-
niismo, se buscaba incorporar segmentariamente a los
beneficios de la expansion a algunos sectors popula-
res, que gracias a su mayor articulaci6n sindical y
political tenfan una mayor capacidad reivindicativa.
En este period las exportaciones experimentaron
un fuerte aumento,. pasando de US$ 315.0 millones
en 1959 a US$ 541.2 en' 1963 (3). debido al desarro-
Ilo de" las exportaciones de harina de pescado, que
aumentaron entire aInbas fechas de US$ 42.5 millones
a US$ 120.2 millones, y a la puesta en explotaci6n de
las minas de Toquepala, en 1960, que permitieron
triplicar la exportaci6n de cobre, de US$ 24.9 millo-
nes en 1959 a US$ 87.3 millones en 1963 (4). Es
important destacar que el crecimiento de la industrial
pesquera estimul6 fuertemente la producci6n indus-
trial, mediante la compra de insumos fabricados en el
pais; corio redes, embarcaciones pesqueras, etc. inte-
grandose en mayor media que las demas actividades
exportadoras a la economic national. El desarrollo de
esta industrial permiti6 a la burguesia native ampliar
su acumulaci6n de capital, ya, que 6sta controlaba en
sus inicios la producci6n pesquera.


La ampliaci6n del polo urbano-industtial de la eco-
nomia se manifest por la expansion del sector indus-t
trial 'que fue estimulada por el comportamiento dini-L
mico de las exportaciones y por la political econ6mica
del Estado, destinada a favorecer la sustituci6n de las
importaciones. La tasa de crecimiento del sector fue
de 8.9 o/o entire 1960 y 1965, aumentando su partici-
paci6n en el PBI del 16.6 o/o en 1960 al 17.6 o/o en
1963 (5). Dado el uso de una tecnologfa intensive en
capital la expansion industrial no gener6 un aumento
correlativo del empleo en el sector fabril. Por otro
lado, el esfuerzo de sustituci6n de importaciones se
dirigi6 esencialmente hacih la producci6n de bienes de
consume destinados principalmente a la demand de
la burguesia y de los sectores medios, dado el alto
grado de concentraci6n del ingreso. La consiguiente
estrechez del mercado y el incipiente desarrollo de la
industrial de bienes de capital determine el desarrollo
de una industrial de "ensamblaje", con un alto indice
de instmos y bienes de capital importados,, incapaz de
dar origen a un aparato industrial integrado, con un
d6bil desarrollo tecnol6gico y una reducida capacidad
de generaci6n de empleo.
El crecimiento econ6mico provoc6 una dinamiza-
ci6n de la construcci6n, tanto por efecto de los pro-
gramas de inversi6n pfiblica en obras de infraestruc-
tura como a consecuencia de la mayor actividad del
sector privado, que se dirigi6 a satisfacer la demand
de la burguesia y: de los sectors medios. Este creci-
miento contribuy6 a la ampliaci6n del empleo urba-
no y por endedel consumo de los sectors populares.
La construcci6n se expandi6 a una tasa del 7.7 o/o
annual entire 1960 y 1965 (6).
La expansion econ6mica condicion6 un fuerte in-
cremento de las importaciones, que aumentaron de
US$ 340.9 millones en 1960 (7) a US$ 517.8 millo-
nes en 1963, debido fundamentalmente alas mayores
compras de alimentos para satisfacer la creciente de-
,manda urbana, asi como de insumos industriales y de
bienes de capital necesarios para mantener la expan-
si6n de la actividad industrial.
Esta political econ6mica de caricter oligirquico lo-
gr6 que el crecimiento econ6mico no fuese acompa-
fado de mayores presiones inflacionarias gracias a la,
contenci6n de las reivindicaciones salariales y de las
demands redistributivas de las classes dominadas, po-
sibilitindose asi el mantenimiento. de una relative es-
tabilidad monetaria dentro de una economic abierta.



EL INTENT REFORMIST
DE BELAUNDE: 1963-1968

Sas transformaciones estructurales de la sociedad
peruana, determinadas por el progresivo predQminio
del polo urban industrial de la economic y por la
aparici6n de una nueva modalidad de acumulaci6n y

(3) cf. CIAP: "El esfuerzo interno y las necesidades de financiamiento
externo para el desarrollo del Peri" Washington, 26 de Mayo de 1972,
vol. II., p. AE-26
(4) cf. CIAP. oop. cit., voL II, p. AE-26
(5) cf. CIAP, op. cit., vol. II, p. AE-10
(6) cf. CIAP, op. cit. vol. II, p. AE-10.
(7) cf. MEF, op. cit., voL II, p. 230 A.









.I.
r. 1 A


I..`

~\c i
\ A.~


de reproducci6n del capital dentro de esta estructura
semicolonial, tuvieron como consecuencia la profun-
dizaci6n de la desagregaci6n de las estructuras de pro-
ducci6n precapitalistas y la movilizaci6n political de
importantes sectors populares, manifestada por el
auge del movimiento campesino y la radicalizaci6n
del movimiento obrero y estudiantil, engendrando las
crisis del modelo de dominaci6n oligirquico.
El aumento y radicalizaci6n political de las movili-
zaciones de los.sectores medios y populares posibilita-,
ron el triunfo del intent reformista de Belafinde, que
pretendia resovier las contradicciones que se presenta-,
ban entire la nueva modalidad de acumulaci6n y re-
producci6n del capital y la base semicplonial y preca-.
pitalista de la sociedad peruana. Se trataba de realizar
las mas urgentes reforms estructurales, como la re-
forma agraria, modernizando las estructuras econ6mi-
co-sociales y satisfaciendo las mas visible reivindica-
ciones populares. Sin embargo, la debilidad de la bur-
guesia industrial-urbana, la ambivalencia de los secto-
res medios y la heterogeneidad de su base social, asi
.como el temor a las movilizaciones populares que
amenazaban con desbordar los cauces del sistema, de-
terminaron que el regimen de Belafinde no fuese ca-
paz de veneer la resistencia de la oligarquia a la reali-
zaci6n de estas reforms y a la redistribuci6n del in-
greso.
El regimen reemplaz6 la implementaci6n de estas
medidas mediante la realizaci6n de un ambicioso pro-
grama de obras pdblicas destinadas a contener las de-
mandas populares sin introducir una redistribuci6n
del ingreso y un cambio en la estructura de la produc-
ci6n, que hubiera implicado la realizaci6n de una
efectiva reform agraria y la reestructuraci6n de las
relaciones con los enclaves imperialistas. Se intentaba
reforzar la base social del regimen a trav6s del creci-
miento econ6mico y del aumento del consume popu-
lar sin introducir reforms estructurales.
Esta situaci6n conllev6 el abandon de la political
econ6mica de caricter oligdrquico, extendiendo el
ambito de la intervenci6n del Estado en la economic,
aunque sin transformarla cualitativamente. En efecto,
la contenci6n de la demand de los sectors medios y
populares implicaba un aumento del gasto pfiblico,
especialmente en los campos de la educaci6n, la salud
y la creaci6n de empleo en el sector pfiblico, dando
origen a un sustantivo incremento de los gastos co-
_.rriehtes. Por otro- lado, el ambicioso program de
obras pfiblicas origiin6' un fuerte incremento de los
gastos de capital del Estado.


Este aumento del gasto piblico no pudo ser com-
pensado por el incremento de los ingresos tributaries
a causa de la oposici6n de los sectors conservadores
y de la debilidad de las fuerzas reformistas, que im-
pidieron la realizaci6n de las reforms redistributivas.
Este hecho determine que aumentase la importancia
relative de los impuestos indirectos frente a los
director, representando los primeros el 61.0 o/o del
total en 1960-1961 y el 65.4 o/o en 1966-1967 (8).
Es decir, se agrav6 la presi6n fiscal que pesaba directa-
mente sobre las classes dominadas. El bloqueo de las
medidas redistributivas determine que aumentase ri-
pidamente el deficit presupuestal, obligando al Estado
a recurrir al financiamiento externo e interno, como
puede apreciarse en el cuadro No. 2.
El intent reformista fue facilitado por una coyun-
tura international especialmente favorable, que se
reflej6 en una subida de los precious de los products
Sexportables del orden del 4.6 o/o annual entire 1965 y
1969 (9), posibilitando el alza de las exportaciones de
US$ 541.2 millones en 1963 a US$'866.1 millones en )
.1968. (10).
El dinamismo de las exportaciones y el aumento
del gasto piblico estimularon el crecimiento del polo
urbano-industrial de la economic, manifestado por la
expansion de la actividad industrial y de la -construc-
ci6n, que experimentaron un aumento del 8.2 o/o y
del 9.4 o/o, respectivamente, entire 1963 y 1967 (11).
Es important destacar que durante este period la
producci6n agricola permaneci6 virtualmente estan-
cada, presentando un crecimiento del 1.0 o/o annual
entire 1963 y 1969 (12). Este hecho signific6-el
deterioro de la producci6n per capita de alimentos,
forzando a incremnentar fuertemente las importacio-
nes. El estancamiento fue el resultado de la rigidez de
,la oferta agricola. condicionada por el predominio de





(8) cf. CEPAL, "Tendencias y Estructurai de la Economia del Peri en
el idtimo Decenio". Mimeo., 11 de Enefbode 1972, p. 14.
19) cf. CEPAL, op. cit., p. 28.
(10) cf. CIAP, op. cit., voL 1I, en p. AE-26
(11) cf. MEF., op. cit, voL II, p. 157.
(12) cf. MEF, op. cit., vol II, p. 157.






los latifundibs inmproductivos en la sierra y por las
limitadas disponibilidadds de tierra, asi como por la
inadecuada infraestructura de transport y almacena-
miento. Fue tambien de especial importancia la poli-


productividad de la agriculture, el aumento del desem-
pleo y el subempleo en el campo y el empeoramiento
de las condiciones de vida de la masa campesina.
El intent de contener las demands de los sectors
medios y populares sin introducir una redistribuci6n
del ingreso y un cambio en la e'structura de la produc-
ci6n implic6 el aumento del gasto pfblico y del d6fi-
cit presupuestario, obligando al regimen a recurrir al
financiamiento externo duroo" y a corto plazo, asi
como al uso creciente del financiamiento interno para
realizar los grandes proyectos de infraestructura y au-
mentar el consume popular a finde mantener la paz
social. El largo period de maduraci6n de inversiones
estatales determine que se estimulase la demand en
el corto plazo sin ocasionar una correlativa amplia-
ci6n de la oferta en-el corto o median plazo.
Por efecto del explosive aumento del deficit presu-
puestario 3 del tipo de inversi6n realizada por el Esta-
do se cre6 una fuerte presi6n de demand, que agrav6
las tensions inflacionarias, originando a su vez la agu-
dizaci6n de las reivindicaciones salariales. Esta situa-
ci6n tuvo como consecuencia el fuerte aumento de las
importaciones, que pasaron de US$ 517.8 millones
en 1963 a US$ 813.4 millonesen 1967 (13), incremen-
to al que tambi6n concurri6 el mantenimiento de una
paridad sobrevaluada del sol desde 1965. Se origin
asi un creciente deficit en la balanza commercial, que
alcanz6 US$ 175.4 millones en 1967, el que unido a
los crecientes pagos por servicios y por las remesas de
utilidades de las inversiones extranjeras,.cuyo monto
en 1967 fue de US$ 118.3 millones (14), produjo una
crisis en la balanza de pagos y una baja en las reserves
internacionales.
Es asi como el regimen de Belafinde ingres6 en un
period de crisis a fines de 1967: resultaba impossible


tica de bajos precious -agricolas que desalentaron la
producci6n internal, favoreciendo el consume urban
y transfiriendo excedentes del campo a la ciudad. Es-
ta situaci6n determine el deterioro de los riveles de


contener la presi6n de los sectors medios y populares
y mantener la base social del regimen sin proceder a
una redistribuci6n del ingreso y sin realizar reforms
estructurales.
Esta situaci6n forz6 al Estado a una devaluaci6n de
mis del 40 o/o en setiembre de 1967, debi6ndose
adoptar una political de estabilizaci6n econ6mica que
inclufa la- congelaci6n de salaries, la compresi6n del
consume popular, el aumento del desempleo y sub-
empleo y la introducci6n de restricciones moneta-
rias, crediticias y fiscales. Esta political suponia el des-
cargar el precio de la superaci6n de la crisis sobre los
sectors populares, abandonindose el intent de con-
tener las presiones populares y deteriorindose grave-
mente la base social del regimen.
La crisis del regimen determine la reformulaci6n de
las principles alianzas political, posibilitando un
acuerdo del APRA con el ala "carlista" de Acci6n
Popular, que permit, el 20 de julio de 1.968, que el
Parlamento conceda poderes especiales al Ejecutivo
para resolver la situaci6n econ6mica y fiscal. Es asi
que el gabinete de Ulloa representaba un intento'po-
pulista, pero tardio, de resolver la crisis, en la media
en que significaba el acuerdo de la burguesia urbano-
industrial, representante de los nuevos intereses
imperialistas, con el APRA, que articulaba a una frac-
ci6n de los sectors medios y populares urbanos.
Ulloa adopt un conjunto de medidas destinadas a
restablecer el equilibrio econ6mico y la capacidad de
acumulaci6n. Estas iltimas inclufan la Reforma Tri-
butaria, el aumento de impuestos, la refii nciaci6n de


S(13) cf. MEF, op. cit., voL II, p. 230- A.
(14) cf. CIAP, op. cit., vol. II, p. AE-23.


Cuadro No. 2: Cuenta del Gobierno Central (en millo-
nes de soles de 1970)

1965 1966 1967 1968
1. Ingresos
corrientes. 33,795 35,576 36,157 36,929
2. Gastos co-
rrientes 34,527 36,461 38,671 38,018
3. Ahorro en
Cta. Cte. -732 -885 -2,514 -1,039
4. Gastos de
capital 8,580 8,788 8,579 7,053
5. Deficit -9,302 -9,673 -11,093 -8,142
6. Financia-
miento externo neto 885 4,159 4,347 2,085
7. Financiamiento
interno neto 8,417 5,514 6,746 6,058

Fuente: CIAI. Op. cit.. Vol. II, p, AE-32






la deuda externa, la restricci6n de las importaciones,
la congelaci6n de los salaries y el retorno a una orto-
doxia fiscal, crediticia y monetaria.
Al mismo -tiempo se initian negociaciones con las
empresas imperialistas para la realizaci6n de nuevas
inversiones en la mineria y el petr61eo, otorgindoseles
condiciones especialmente favorables. Se intentaba
asi ampliar la base exportadora para reducir el estran-
gulamiento externo y posibilitar la expansion indus-
trial. Estas medidas serian complementadas por la
modernizaci6n del Estado y de la economic, y por la
realizaci6n de las mAs urgentes reforms, asi como
por el establecimiento de un acuerdo con la IPC.


En sintesis, la superaci6n de la crisis se obtendria
gracias a la compresi6n del consume popular, resta-'
bleciendo la capacidad de acumulaci6n de la bur-
guesia native e imperialista. Se buscaba la consolida-
ci6n del polo urbano-industrial de la economic y de
una nueva modalidad de acumulaci6n y reproducci6n
del capital, lo que implicaba la penetraci6n creciente
de las empresas imperialistas en todos los sectors
productivos, acentuando su control del process de
acumulaci6n. Este tipo de crecimiento tenderfa a con-
centrar ain mAs'la distribuci6n del ingreso en bene-
ficio de la burguesia y de los sectores medios asocia-
dos a ella.


II.- LA POLITICAL ECONOMIC DEL GOBIERNO
MILITARY EN EL PERIOD 1968-1969.
:, LI -


1 tomar el poder el 3 de octubre de 1968 el Go-
bierno Militar tuvo que enfrentar una situaci6n de
crisis econ6mica y fiscal, consecuencia de las contra-
dicciones econ6micas y political que caracterizaron al
regimen de Belainde.
El Gobierno Militar a partir de la nacionalizaci6n
de la IPC y de la realizaci6n de la reform agraria ird
definiendo progresiyamente un proyecto de transfor-
maciones estructurales de caricter antioligarquico y
nacionalista, que persigue la eliminaci6n de los rasgos
semicoloniales y precapitalistas de la sociedad perua-
na, homogeneizando su estructura y abriendo el paso
a una nueva modalidad de acumulaci6n y reproduc-
ci6n del capital. Se inicia de esta manera la elimina-
ci6n de la fracci6n, oligirquica de la burguesia, al mis-
mo tiempo que comienzan a redefinirse las relaciones
del Estado con los enclaves imperialistas. Estas refor-
mas se realizan dentro de un context de desmoviliza-
ci6n political, sin buscar la organizaci6n y articulaci6n
de las clauses dominadas que amenazai-an con desbor-
dar los cauces del proyecto reformista del regimen.
Inmediatamente despu6s de la toma del poder el
Gobierno Militar reordena y sistematiza las medidas
de estabilizaci6n econ6micas adoptadas en la iltima
fase del regimen de Belainde, emprendiendo una de-
cidida intervenci6n que va a permitir el restableci-
miento del equilibrio econ6mico en 1969.
Es asi que para muchos observadores comienza a
desarrollarse un creciente divorcio entire la political
econ6mica'ortodoxa de corto plazo y la dinimica re-
formista del regimen, es decir, entire medidas coyun-
turales que hacen recaer sobre las classes populares el
precio de la superaci6n de la crisis y las reforms de
caricter nacionalista y antioligdrquico.
Sin embargo, este divorcio es solamente aparente.
En efecto, gracias a la conjugaci6n de ambos tipos de
medidas el Estado puede preparar el terreno para una
unificaci6n posterior entire las political a corto y lar-
go plazo, dentro de un plan de desarrollo basado en la
realizaci6n de reforms estructurales y en la renego-
ciaci6n de las relaciones con la burguesia imperialista,


dentro de un proyecto de acumulaci6n de capital bajo
la ,gida del sector estatal. La realizaci6n de este pro-
yecto exigia el restablecimiento del equilibrio econ6-
mico y de la capacidad de acumulaci6n del sistema, a
fin de poder general los excedentes necesarios para la
materializaci6n de los grandes proyectos de inversi6n
en asociaci6n con las empresas imperialistas.
Dado el context de desmovilizaci6n political de las
classes dominadas y el deseo de no enfrentar frontal-
mente al imperialismo se opera el restablecimiento
econ6mico en base a la compresi6n del consume po-
pular, afectando favorablemente los mirgenes de ga-
nancia de la burguesia native e imperialista con el fin
de crear "un clima de confianza" y facilitar su partici-
paci6n dentro de un nuevo proyecto de acumulaci6n.
La political econ6mica en el corto plazo en
1968-1969 se dirigi6 al restablecimiento del equilibrio
econ6mico y financiero, implementindose una es-
trategia ortodoxa, inspirada en las recomendaciones
del FMI, que implicaba la restricci6n de la demand
de las classes populares, el congelamiento salarial, el
aumento del desempleo y del subempleo, la compre-
si6n del gasto phblico, la limitaci6n de las importacio-
nes y la aplicaci6n de restricciones monetarias y credi-
ticias.
En efecto, el gobierno logr6 gracias a las medidas
de racionalizaci6n y fiscalizaci6n del gasto corriente
obtener un superivit presupuestal en 1969 de S/.429
millones, no obstante haberse programado un deficit
de apertura de mis de S/.5,500 millones, lo que signi-
fic6 que en t6rminos reales los gastos de consume del
gobierno experimentasen una baja del 2.0 o/o (15),
pudi6ndose incrementar el ahorro en cuenta corriente
del gobierno, que pas6 de 2,988 millones en 1968 a
6,003 millones en 1969, reduci6ndose en consecuen-
cia fuertemente el recurso al financiamiento interno
para la realizaci6n de los gastos de capital (16). Estas
medidas implicaron congelar las remuneraciones de
los empleados piublicos, con la consig{iiente erosi6n



(15) cf. BCR, "El Desarrollo Econ6mico y Financiero del Per6 de
1969 a 1972", Lima, set. de 1972, p..14.
(16) cf.BCR,op.cit.p. 155






de su poder de compra. Por otro lado, el gasto piibli-
co experiment un aumento muy leve, pasando de
33,305 millones a 34,305 millones entire 1968 y
1969, contrastando con el dinamismo que lo habia
'caracterizado el period anterior.

La political monetaria se orient6 hacia una expan-
Ssi6n moderada del cr6dito interno al sector privado,
registrando' el cr6dito interno un aumento del
10.6 o/o, menor que el crecimiento promedio de la
d6cada 1960-1970, que alcanz6 la tasa del 15.8 o/o
(17).
La congelaci6n de las remuneraciones, asi como el
aumento del desempleo y el subempleo, implicaron
una fuerte baja de los salaries en t6rminos reales y el
deterioro de las condiciones de vida de los trabajado-
res. Es asi que en t6rminos reales los salaries prome-
dio en Limd bajan de S/.52.66 diaries en 1968 a
S/.45.63 en 1969, mientras que los sueldos promedio
mensuales descendieron entire los mismos afios de
S/.2,950 a S/.2,596 (18).
La reducci6n de los gastos del Estado, el retorno al
equilibrio presupuestal, la moderada expansion credi-
ticia y la compresi6n del consume popular permiten
restablecer el equilibrio econ6mico disminuyendo la
tasa de inflaci6n del 19.1 o/o en 1968 al 6.2 o/o en
1969 (19) y posibilitando el incremento del ahorro en
cuenta corriente del Gobierno. Sin embargo, este res-
tablecimiento se opera sacrificando el crecimiento de
la economic logrindose un aumento del PBI de s6lo
1.7 o/o en 1969 que es insuficiente para compensar el
crecimiento demogrifico, ocasionando por consi-
guiente un descenso del PBI per capita del 1.4 o/o
(20). Asimismo, aumenta el desempleo y el subem-
pleo, y desciende la inversi6n en un 7.1 o/o, reduci6n-
dose la expansion de la industrial y de la construcci6n,
al 1.9 o/o y -3.4 o/o, respectivamente.


En sintesis, la political cconomica en este period
logra superar los efectos mas negatives de la crisis
coyuntural de 1967-1968,. preparando a la economist
para el inicio de un nuevo ciclo ide crecimiento v
acumitilaci6n, gracias a la reducci6nde los salaries, del
.empleo y del consume popular, hacienda recaer sobre
las classes dominadas el peso de la supcraci6n de la
crisis.
Por otro lado, el Estado introduce importantes mo-
dificaciones en el instrumental de la political econ6-
mica, con. el fin de aumentar su control sobre la co-
yuntura y reforzar la eficacia de sus intervenciones.
Es asi que se adopt un Plan Econ6mico Anual, que
sistematiza y coordina la political econbmica, produ-
ciendose igualmente la peruanizaci6n de la banca co-
mercial. Estas medidas, son. complementadas por la
mayor fiscalizaci6n del gasto pfiblico, el perfecciona-
miento del manejo presupuestal y la racionalizaci6n
de la administraci6n p6blica.
El 6xito del program de estabilizaci6n permit al
Estado iniciar la preparaci6n de un plan de desarrollo
a median plazo y sienta las bases para una reactiva-
ci6n de la economic a partir de 1970, posibilitando
asimismo la refinanciaci6n de la deuda externa y la
renegociaci6n de prestamos e inversiones extranjeras,
especialmente en el campo de la gran mineria del co-
bre.
El proyecto reformista del regimen causa un, re-
traimiento de las inversiones- de his empresas imperia-
listas, que el,Gobierno intent superar obligando a las
empresas mineras a presentar sus calendarios de inver-
si6n, so pena de perder sus concesiones. El principal
resultado de esta political fue la firm del contrato de
Cuajone, que contempla la inversi6n de mas de 350
millones de d6lares, otorgando el Estado una series de
concesiones tributaries y arancelarias, garantizando a
la empresa imperialista una alta tasa de ganancia.


III.- EL PLAN DE DESARROLLO DEL GOBIERNO MILITARY


:superados los efectos mas negatives de la crisis de
.1967 y.restablecido el equilibrio econ6mico, el Esta-
do pasa a implementar una political de reactivaci6n
econ6mica e inicia el diseflo de una estrategia de de-
sarrollo a median plazo, defini6ndose asi de manera
progresiva el proyecto de acumulaci6n que intent
realizar el regimen.
SEl primer paso en esta direcci6n fue la elaboraci6n
_del Plan Econ6mico Anual de 1970, que preparaba el
terreno para la implementaci6n del Plan de Desarrollo
a median plazo de 1971-1975 aprobado a comienzos
de 1971. El plan partia de un diagn6stico de la estruc-
tura productive, dentro del cual la tarea del desarrollo
consistia ei el planteamiento y superaci6n de tres
problems fundamentals:
1.- "Existencia de una rigida estructura social ca-
racterizada por agudos contrastes en la distribuci6n
de la riqueza y en las posibilidades de acceso a los


bienes'y servicios que la sociedad como un todo pro-
duce. Las grandes distancias sociales generadas en ilti-
ma instancia por esta apropiaci6n diferencial de la
producci6n social, hacen impossible la creaci6n de una
image national realmente unitaria.
2.- Desarticulaci6n de un aparato econ6mico cuya
capacidad productive es incipiente y cuyos efectos de
propagaci6n son casi nulos. La desarticulaci6n del
aparato econ6mico tiende a reforzar una correspon-
diente desarticulaci6n regional y ambas dificultan
grandemente una efectiva integraci6n del pais y de su ,
economic


(17) cf. CIAP, op. Cit., vol. II, p. AE-30
(18) cf. MEF, op. cit., vol. II, p. 163
(19) cf.BCR, op.cit,p.44
(20) cf. MEF, op. cit., vol. II,p. 139


10







3.- Subordinaci6n de la economic iperuana a cen
tros forincos de decision en los cuales se original
acciones que afectan fundamentalincnte la vida eco-
n6mica del pais c impiden un process aut6nomo de
desarrollo orientado al logro de objetivos nacionales".
(21).
El plan define en base al diagn6stico anterior tres
prop6sitos permanentes del desarrollo national:
A.- "Conformaci6n de una sociedad mis just, sin
privilegios, exenta de marginacion y discrininaci6n
economiica. social, political o cultural, que brinde
crecientes posiblidades para conseguir el pleno e inte-
gral desarrollo de las capacidades humans y el afian-
zamiento de una aut6ntica cultural national.
B.- Desarrollo acelerado y autosostenido, sustenta-
do fundamentalmente en las potencialidades internal
1 del pais, a traves de una estructura productive articu-
lada e integrada -tanto sectorial como regionalmen-
te- y caracterizada por un aumento sustancial del
product interno, un mayor grado de eficiencia en el.


uso de los recursos humans y naturales y una mayor
racionalidad en la ocupaci6n del territorio national./
C.- Afianzamlento de la soberania national, lo que
implica reducir dristicamente las actuales condiciones
de dependencia generalizada y de vulnerabilidad de la
economnia, garantizando el control national de los re-
cursos internos, modificando el esquema traditional
de las relaciones econ6micas internacionales y dinami-
zando la contribuci6n complementaria del sector ex-
terno en concordancia con la political naciohal de de-
sarrollo". (22)

El plan contemplaba la reducci6n del deficit de
empleo productive del 28.5 o/o de la PEA en 1970 al
16.8 o/o en 1975, lo que supone la creaci6n de
I'164,000 nuevos puestos de trabajo (23). Asimismo,
se prevefa un crecimiento del PBI del orden del
7,5 o/o annual, sostenido en el dinamismo de la indus-
tria y la mincrfa, tal como puede apreciarse en el
cyadro siguiente.


Cuadro No. 3

Plan Nacional de Desarrollo 1971-1975: Estructura del PBI por sectors y tasas de crecimiento.


Estructura 1970


Tasa promedio Acumu- Estructura 1975
lativa 1970-1975


Agropecuario
Pesca
Miner-ia
Industria
Otros
Total,o/o

Fuente: (24)


La realizaci6n de estos objetivos supone una inver-
si6n cercana a los 270,000 millones de soles, a precious
de 1970, y una elevaci6n del coeficiente de inversi6n
del 12.8 o/o en 1970 al 21.3 o/o en 1975, incremen-
tindose en el quinquenio la inversion al ritmo del
18.9 o/o annual y el consume al 6.0 annual (25).Para
obtener este volume de acumulaci6n de capital se
preve un aumento de la inversion privada y p6blica del
orden del 9.6 o/o y del 32.0 o/o annual, respectiva-
mente. El crecimiento reposarn sobre el incremento


(21) cf. "Plan Nacional de Desarrollo para 1971-1975", Vol. I: Plan
Global, Lima 1971, p. 12.
(22) of. Ibid.,p. 14
(23) cf. Ibid., p. 15
(24) cf. Ibid., p 17
(25) c. Ibid;, p. 19
(26) cf. Ibid., p. 20
(27) cf. Ibid., p. 125 y i)39


de la inversion pfiblica, que general en los filtimos
afios del plan una mayor expansion de la inversion
privada "gracias al restablecimiento del clima de con-
fianza derivado de la aceptaci6n de las nuevas reglas
de juego establecidas por el Gobiemo Revoluciona-
rio" (26).
Es important destacar que la inversion pfiblica se
dirigiri esencialmente hacia la industrial y la mineria
en contrast con el period anterior donde se orient6
principalmente a la construcci6n de obras de infraes-
tructura.

Cuadro No. 4

Inversiones en la mineria y en la industrial segfin el Plan Nacio-
nal de Desarrollo 1971-1975 (en millones de soles de 1970).


Mineria


Inversi6n total
Sector Piblico
Sector Privado

1 liileI 1277)


Industrial


59,242.0 99,477.1
20,889.3 29,677.1
38,352.7 69,800.0


14.5
2.1
6.8
20.9
55.7
100.0


4.2
4.8
5.7
12.4
6.6
7.5


12.4
1.9
6.3
26.0
53.3
100.0


1 UvMt: i271







En ambos sectors productivos las inversiones pi-
blicas se realizarin implementando nuevas formas de
asociaci6n con la burguesia native e imperialista, espe-
cialmente con las empresas imperialistas para lospro-
yectos de mayor envergadura. La realizaci6n de los
proyectos de inversion generara un aumento de las
importaciones, el que unido al pago de la deuda exter-
ia y a las remesas de utilidades de la inversi6n extran-
jera, producirin una brecha financiera en la balanza
de pagos del orden de los 796 millones de d6lares,
que se espera cubrir a trav6s de nuevos pr6stamos al
sector pfiblico por valor de US$ 564 millones y de
nuevas inversiones extranjeras por US$ 265 millones,
fundamentalmente en proyectos mineros.
.El cumplimiento de las metas proyectadas permiti-
ra incrementar la oferta, evitando las restricciones en
el sector externo y limitando el incremento del nivel
de precious al 7.2 o/o annual en promedio en el quin-
quenio (28).
El proyecto de desarrollo del Gobierno Militar se
dirige esencialmente hacia la eliminaci6n de los rasgos
semi-coloniales y pre-capitalistas que caracterizaban a
la sociedad peruana a fin de establecer como domi-
nante una nueva modalidad de acumulaci6n y repro-
ducci6n del capital, que corresponde a las mas avanza-
das tendencies del capitalism contemporineo
La eliminaci6n de estos rasgos supone, en primera
instancia, la transformaci6n de la agriculture median-
te la reform agraria que modifica lag estructuras de
producci6n pre-capitalistas doninantes en un vasto sec-
tor de la actividad agricola, haciendo possible un au-
mento de la producci6n de alimentos y una amplia-
ci6n del mercado interno, asi como la transferencia
de capitals del agro a la industrial y la mineria via el
pago de la deuda agraria y la mayor recaudaci6n de
impuestos. En segundo lugar, este process implica de-
senclavar y descolonizar el sector exportador, inte-
grindolo a la estructura econ6mica national mediante
la creaci6n de industries de transformaci6n de mate-
rias primas y de producci6n de insumos y de bienes
de capital para dicho sector. Por lltimo, esta modifi-
caci6n hace necesario que el Estado control el apara-
to bancario.y.financiero con el fin de implementar los
planes de inversion, financial las empresas estatales,
mixtas y privadas, asi como de controlar el comercio
exterior.
Este proyecto de desarrollo conlleva una redefini-
ci6n de las relaciones entire la burguesia native e impe-
rialista y el Estado. En efecto, el sector estatal desem-
pefia el rol principal en el proyecto, realizando las
inversiones mIs importantes y reservAndose los secto-
res basicos de la actividad econ6mica, al mismo tiem-
po que canaliza y define las condiciones bajo las cua-
les se desarrollard la inversion privada national y ex-
tranjera.
La burguesia imperialista participara en esta nueva
modalidad de acumulaci6n en asociaci6n con el Esta-
do, y en forma secundaria con el capital native, de-
biendo transferir sus empress a manos nacionales lue-
go de un period en el cual haya podido recuperar su
inversion y haya logrado obtener una tasa "razona-
ble" de ganancia..Sin embargo, la burguesia imperia-
lista mantendria sus inversiones mineras, tanto en los
yacimientos actualmente en explotaci6n como en los
nuevos proyectos en desarrollo.
La burguesia native verfa ampliarse sus oportu-


"nidades de inversi6n, gracias al desarrollo industrial, al
apoyo estatal y a la reserve de ciertas areas, anterior-
mente monopolizadas por las empresas imperialistas.
El proyecto de desarrollo asocia la redefinici6n de
las relaciones entire el Estado y la burguesia native e
imperialista con la realizaci6n de reforms estructura-
tes, de caracter nacionalista y antioligArquico, como la
reform agraria y la creaci6n de las comunidades in-
dustriales, mineras y pesqueras. Se introduced asi
nuevos elements en la estructura de la empresa, con
el fin de conciliar los intereses de los trabajadores y
de los capitalistas.
A nivel econ6mico, este proyecto se traduce por
una reestructuraci6n del aparato productive mediante
la ampliaci6n de la base exportadora y la creaci6n de
una industrial bAsica controlada por el Estado que sir-
va de sustento a un process de industrializaci6n capaz
de articular la economic del pais y de permitir una
expansion dotada de mayor autonomia internal. El
crecimiento de las exportaciones se lograria a trav6s
del desarrollo de las nuevas inversiones mineras, espe-
cialmente en las inversiones imperialistas en los yaci-
mientos cupriferos de Cuajone y en los nuevos cam-
,pos petroliferos de la selva. El dinamismo de las ex-.
portaciones posibilitara efectuar las mayores importa-
ciones derivadas del esfuerzo de industrializaci6n, rea-
lizar el pago de las remesas de utilidades de inversi6n
imperialista y amortizar la deuda externa.
El cumplimiento de las metas propuestas por el
plan present algunos problems:
a) La dependencia frente a la inversion imperialist
para lograr la ampliaci6n de la base exportadora, que
es absolutamente indispensable para la realizaci6n de
los objetivos propuestos, asi como frente al financia-
miento imperialista para cubrir la brecha financiera,
derivada de las mayores importaciones y de las necesi-
dades de capitalizaci6n del sector estatal. Asimismo,
el plan present una alta vulnerabilidad externa, en la
media en que depend de un desarrollo favorable de
la coyuntura del capitalism international, que haga
possible las nuevas inversiones. Esta dependencia crea
multiples oportunidades de presi6n y de negociaci6n
al imperialismo para conducir al Estado a garantizar
condiciones mas favorables de implantaci6n y asegu-
rarse mayores tasas de ganancia, modificando la estra-
tegia prevista por el plan.
b) Las grandes necesidades de capitalizaci6n, deter-
minadas por el plan y por la necesidad de mantener
altas tasas de ganancia para impulsar la acumulaci6n
de la burguesia native e imperialista, tornan impres-
cindible controlar las reivindicaciones salariales, cho-
cando con las metas de redistribuci6n del ingreso pro-
puestas.
c) El tipo de desarrollo contemplado, basado en la
expansion del sector exportador y de la industrial basi-
ca, implica el empleo de tecnologias con una alta den-
sidad de capital, que absorben poca mano de obra, y
por ende hace problematica la meta de absorci6n del
desempleo y del subempleo.
La necesidad de controlar las reivindicaciones sala-
riales, y las restricciones a la redistribuci6n del ingreso


(28) cf. Ibid., p. 24







determinan que el regimen busque encuadrar a las
classes dominadas dentro de un aparato de moviliza-
ci6n social de corte corporativista, destinado a conte-


ner las presiones populares, reemplazando la redistri-
buci6n con el asistencialismo.,


IV.- LA COYUNTURA ACTUAL Y EL PROYECTO


DE ACUMULACION DEL


El 6xito relative de las medidas de estabilizaci6n
permit un cambio de giro de la political econ6mica,
adoptindosce una series de medidas tendentes a reacti-
var la economic en el corto plazo, que jmplican tanto
la recuperaci6n dcl empleo y del consume popular,
deprimidos fuertemente por la crisis de 1967-1969,
como la elevaci6n de la tasa de ganancia de la burgue-
sfa native e imperialista, dado el uso mas intense de la
capacidad instalada. Mediante esta reactivaci6n, de
corte keynesiano, y la realizaci6n de las reforms es-
tructurales se pretend comenzar la implcmentaci6n
del proyecto de acumulaci6n del regimen, que consti-
tuye una tentative de conciliaci6n de classes, en la
media en que se pretenden integrar intereses de cla-
ses antag6nicos construyendo una "democracia social
de participaci6n plena", en la que por efecto doI las
reforms del regimen y de la implantaci6n dc nue- .


Como se puede apreciar en el cuadro No. 5, a partir
de 1970 adquieren gran dinamismo los gastos corrien-
tes del Estado, debido fundamentalmente a la expan-
si6n de la administraci6n .piblica necesaria para im-
plementar las nuevas funciones del Estado, ya que en
gran parte de este period permanecieron congeladas
las remuneraciones de los empleados pfiblicos. Por
otro lado, los gastos de capital experimentaron un
incremento ain mayor, dinamizando la inversi6n pu-
blica, como resultado de una racionalizaci6n del gasto
corriente que permiti6 liberar excedentes para la acu-
mulaci6n del sector pfblico y para dar inicio a los
grande proyectos de inversion estatales.


REGIMEN (1970-1972)


vos mecanismos institucionales se habria suprimido la
explotacion y la contradicci6n entire el capital y el
trabl jo._ L



LA POLITICAL DE 'REACTIVACION
EN EL CORTO PLAZO.

partir de 1970 la political econ6mica se dirige
hacia la reactivaci6n de la economic, adoptindose
una series de medidas de carActer expansionista, que
inician un nuevo ciclo en la economic del pais.
En primer lugar, se aumenta el gasto pitblico, incre-
mentandose fuertemente los gastos de consume e in-
versi6n del Estado, en base a un mayor uso del finan-
ciamiento interno.


El incremento del gasto piblico fue cubierto'en
1970 gracias a la mayor recaudaci6n tributaria y al
uso moderado del financiamiento interno y externo.
Por el contrario, en 1971 los ingresos corrientes expe-
rimentaron un aumento muy leve debido al descenso
de la recaudaci6n determinado por los menores pre-
cios de los products de exportaci6n y a las exonera-
ciones tributaries concedidas para estimular la inver-
si6n de la burguesia native e imperialista. Esta situa-



(29) cf. BCR, op. cit., p. 155


Cuadro No. 5 Resumen de las operaciones del Gobierno Central
en 1969-1971 (en millones de soles) (29)

1969 1970 1971

1.- Ingresos corrientes 33,952 > 38,844 40,128
2.- Gastos corricntes 27,949 32,071 36,343
3.- Ahorro cn cuenta
corriente. 6,003 6,773 3,785
4.- Gastos de capital 6,385 10,005 12,103
5.- Total gastos sin
amortizaciones 34,334 42,076 48,446
6.- D6ficit ccon6mico -382 -3,232 -8,318
7.- Financiamicnto 382 3,232 8,318
a. Externo (neto) 1,623 1,064 -1,204
b. Intcrno -1,241 2,168 9,522


I II la
I I -~LC~ 1II 11






ci6n condiciono el deterioro del ahorro en cuenta co-
riente y la ampliaci6n del deficit presupuestal que
pasa de 3,232 millones en 1970 a 8,318 millones en
1971. Este deficit fue financiado exclusivamente en
base al financiamiento interno, ya que el aumento de
las amortizaciones de la deuda extema determine que
el financiamiento externo neto fuese negative.
En segunda instancia, el dinamismo de la inversi6n
public contribuy6 a la expansion de la construcci6n,
que fue igualmente estimulada por el aumento del
cr6dito al sector privado. Desde 1970 se produce la
reactivaci6n de la construcci6n, cuyos niveles de acti-
vidad habian sido fuertemente deprimidos por la cri-
sis de 1967-1969, logrindose una expansion del orden
del 16.7 o/o annual en 1970 y 1971 (30), que contri-
buye a ampliar el empleo urban y dinamiza la de-
manda intera.
En tercer lugar, esta political econ6mica es comple-
mentada por una expansion monetaria y crediticia
destinada al consume y la inversi6n, elevindose la
liquidez de la economic de 41,906 millones en 1969 a


68,231 millones al final del primer semestre de 1972
(31), gra'cias al aumento del cr6dito al sector piblico
y privado, 'y al incremento de las reserves internacio-
nales, cbndicionado por la repatriaci6n de capitals
derivada de la aplicaci6n de la ley de control de cam-
bios y por la mejoria de la balanza de pagos.
Esta political expansionista es favorecida en 1970
por las altas cotizaciones internacionales del cobre y
de la harina de pescado, que dan origen a un nivel
record de exportaciones del orden de 1,034 millones
de d6lares, y por la expansion de la producci6n agrf-
cola debido a las mejores condiciones climiticas.
La reactivaci6n econ6mica determine un fuerte cre-
cimiento del PBI, que aumenta en un 7.7 o/o en 1970
en un 5.9 o/o en 1971, y en un 6.0 o/o en 1972,
seg6n estimaciones preliminares. Asimismo, se expan-
de la demand internal de bienes y servicios a un ritmo
annual promedio de 8.7 o/o en 1970 y 1971 (32). El
alto nivel de la demand internal condiciona una ex-
pansi6n de la producci6n industrial del 10.1 o/o annual
en el mismo perfodo, especialmente dentro de las in-
dustrias productoras de bienes de consume.


Cuadro No. 6: Producci6n fisica de la.industria fabril (33)


1. Ind. de bienes
de consume (sin ha-
rina de pescado)
2. Ind. de bienes
de capital
3. Ind. de bienes
intermedios
4. Total Manufac-
tura


1969
101.5


101.0


109.6

102.9


(Base 1967 = 100)


1970
113.8


112.1


118.8

116.3


1971
129.8


124.7


129.6

126.9


1969


Var. Media Anual (o/o)
1970-1971 1972
13.1 6.5


11.1 28.0


8.7 2.0


La deperidencia extera y la desarticulaci6n internal
del aparato industrial determinaron que la expansion
de la producci6n provocase un fuerte aumento de la
importaci6n *de insumos industriales, que pasa de US$
277.3 millones de d61ares en 1969 a US$ 385.9 millo-
nes en 1971, ejerciendo una fuerte presi6n sobre las
importaciones (34).
.El crecimiento econ6mico se realize sin ocasionar
graves presiones inflacionarias en 1970 y 1971, au-
mentando los precious en un 5.1 o/o y un 6.8 o/o,
respectivamente (35). La reactivaci6n de !a economic
dentro de una relative estabilidad monetaria fue posi-
ble gracias a tres factors principles. En primer lugar,
a la existencia de un amplio margen de capacidad
ociosaen la industrial, consecuencia de las cuantiosas
inversiones realizadas antes de 1967 y del estanca-
miento de la producci6n industrial en 1968-1969. Enr
segunda instancia, a la disponibilidad de una abundan-
te reserve de mano de obra, determinada por laampli-
tud de la desocupaci6n y'del subempleo agravados
desde 1967, que contribuyeron a frenar el aumento
de los salaries. Y por iltimo, al incremento de la
capacidad de importaci6n derivada del restablecimien-
to de la balanza de pagos.
SSin embargo, las perspectives del comercio exterior.
no son muy favorables en el median plazo. Las
expbrtaciones no experimentarin aumentos significa-
tivos hasta 1975 por lo menos, dado el plazo de ma-
daraci6n de las nuevas inversiones mineras y petrole-'


ras, que constituyen los principles sectors producti-
vos suceptibles de ampliar sus exportaciones. Este pla-
zo supone el estricto cumplimiento de los calendarios
de inversion aprobados. Por otro lado, por efecto de la
expansion econ6mica las importaciones tenderdn a
aumentar a un ritmo acelerado, creando una creciente
tensi6n en la balanza commercial. Esta tension unida a
las fuertes obligaciones derivadas del pago de la deuda
externa, de la remesa de utilidades de la inversi6n
extranjera, que alcanz6 los 100.7 millones de d6lares
en 1970 (36), y del saldo negative en la balanza de
servicios, crearin una important brecha financiera
que deberd ser cubierta mediante la captaci6n de un
volume significativo de pr6stamos e inversiones
extranjeras, que en caso de no alcanzar la magnitude
necesaria originaria un important estrangulamiento
externo, obligando al Estado a reducir o cancelar im-
portantes proyectos de inversi6n y a frenar la expan-
si6n de la economic, ponierido en peligro el proyecto
de acumulaci6n y los niveles de consume popular,
adem~s de general graves tensions inflacionarias.
(30) cf. BCR, op. cit., p. 26
(31) cf. BCR, op. cit., p. 51
(32) cf. BCR, op. cit, p. 14
'(33) cf. BCR, op. cit. p. 31 hasta 1971. Las cifras de 1972 son estimacio-
nes del author.
(34) cf. BCR, op. cit., p. 147.
(35) cf. BCR, op. cit. p. 45
(36) cf. BC-R-op. cit., p. 117.







En sinteesis, la reactivaci6n de la economic en el
period 1970-1972 fue lograda en base a la political
econ6mica expansionista del gobierno, que determine
un aumento del gasto y-la inversion pfiblica, ocasio-
nando el crecimiento del deficit presupuestal, la dina-
mizaci6n de la ocupaci6n y de la demand internal,
factors que repercutieron favorablemente sobre la
producci6n industrial.
Es important destacar, sin embargo, que esta reac-
tivaci6n se ha producido sin alterar de manera signifi-
cativa la estructura del aparato productive y la distri-
buci6n del ingreso, dado el largo period de madura-
ci6n de las nuevas inversiones y de las principles re-
fqrmas, cuyos efectos redistributivos son todavia limi-
tados. Dentro de este context, la reactivaci6n ha fa-
vorecido las ganancias de la burguesia native e impe-
rialista, asegurindoles una utilizaci6n mis con~pleta
de sus instalaciones productivas, asi como el consume
de la burguesia y de los sectors medios asociados a
ella, que ha experimentado un fuerte incremento en
lqs iltimos afos, resultando los principles beneficia-
rios de la expansion.


ACUMULACION Y LUCHA
DE CLASSES EN LA
ACTUALCOYUNTURA:
LAS CONTRADICCIONES
DEL PROYECTO DE
CONCILIACION DE CLASSES
pesar del 6xito relative de la political de reactiva-,
ci6n del Gobierno el process de acumulaci6n de capi-
tal no ha seguido el curso esperado, presentandose
multiples contradicciones cuyo anflisis es de vital im-
portancia paraa desentrafiar las perspectives de la lu-
cha de classes, de la dinAmica econ6mica a median
plazo y las restricciones que debera enfrentar el Go-
bierno. El destiny del proyecto reformista del r6gi-
men, y de su intent de conciliaci6n de classes, va a
estar determinado por la naturaleza de las relaciones
que se establezcan entire el Estado, las classes domina-
das y la burguesia native e imperialista, condicionan-
do el 6xito o el fracaso del process de acumulaci6n.
Las relaciones del Estado con la burguesia native e
imperialista han sido profundamente afectadas por el
conjunto de reforms antioligArquicas y nacionalistas
del regimen, enmarcadas dentro de un proyecto de
conciliaci6n de classes. En efecto, mientras que por un
lado se intent atraer a la inversi6n native e imperialis-
ta otorgdndoseles concesiones econ6micas y tributa-
rias, por el otro, las medidas reformistas implican re-
cortar los margenes de ganancia en beneficio de una
mayor participaci6n del Estado y, en menor media,
de algunas fracciones de las classes dominadas en los
excedentes producidos, introduci6ndose asimismo
elements contradictorios con la 16gica de funciona-
miento del capitalism, reflejo del intent de concilia-
ci6n de classes.
Es asi que mientras por un lado se han otorgado
importantes estimulos a la reinversi6n de utilidades y
a la creaci6n de nuevas empresas, por el otro se han
creado las comunidades laborales, que conllevan a una
redistribuci6n de las ganancias y una participaci6n
progresiva: de los trabajadores en el capital de la em-
ipresa, permitiendo su intervenci6n en la gesti6n, y'
abriendo asf una posibilidad de cuestionamiento y fis-


calizaci6n de la' direcci6n empresarial. Asimismo, la,
renegociaci6n de las relaciones con el capital imperia-.
lista tiende a aumentar la participaci6n del Estado eni
los excedentes producidos, reduciendo por consi-.
guiente los mArgenes de ganancia de las empresas
extranjeras. De igual manera, se han limitado las in-
versiones extranjeras en la industrial, determinando
plazos para su peruanizaci6n, media que dada la pro-
funda penetraci6n imperialista en la industrial nacio-
nal afecta a las firmas mas importantes y productivas,
tornando muy problemAtico el reemplazo de las gran-
des empresas imperialistas por una burguesfa native
de secular debilidad. AdemAs, el Estado se ha reserva-
do la producci6n de la industrial bAsica, determinando
su estatizaci6n bajo modalidades y plazos que no han
sido aun definidos, pero que en todo caso afectan al
capital imperialista dado su control de esas activida-
des industriales. Por otro lado, se ha restringido el
acceso al cr6dito interno de las empresas imperialistas,
implementAndose tambi6n .una mayor fiscalizaci6n
del Estado sobre las actividades del sector privado,
mediante el control del comercio exterior y de las
inversiones.
Dadas las perspectives favorables de ganancia deter-
minadas por la reactivaci6n de la, economfa dentro;
de una relative estabilidad monetaria, acompaflada
por los bajos costs salariales y las exoneraciones tri-
. butarias y facilidades crediticias, el retrdimiento de la
inversi6n privada y los bajos niveles de acumulaci6n
de la economic manifiestan la resistencia de la bur-
guesia native e imperialista frente a la political del
regimen y a su intent de conciliaci6n de classes.
En efecto, la inversi6n privada se contrae hasta
1971, afo en el cual experiment una ligera expan-
si6n, que es insuficiente para permitir un aumento
significativo de la capacidad productive de la eco-
nomia.
El retraimiento de la inversi6n de la burguesia nafi-
va e imperialista no ha podido ser completamente
compensado por el aumento de la inversi6n piblica,
que se ha dirigido esencialmente hacia la realizaci6n
de obras de infraestructura ffsica, como construcci6n
de carreteras, irrigaciones, centrales hidroel6ctricas,
programs de vivienda y otras obras pfiblicas, que si
bieri ejercen un efecto estimulante sobre los niveles de
ocupaci6n e ingreso tienen un period de maduraci6n'
muy prolongaado, no contribuyendo de manera sus-
tancial en el median plazo a la elevaci6n de la capaci-
dad productive de la economfa. Este hecho se ha re-
flejado en el relative estancamiento de las inversiones
en maquinaria y equipo, cuya participaci6t en la IBF
baja del 56.6 o/o en 1968 al 46.5 o/o en 1971 frente
al notable dinamismo de las inversiones en nuevas
construcciones, que incrementan su participaci6n en
la IBF del 43.4 o/o al 53.5 o/o entire los mismos aflos
(38).
Frente a la political del regimen, y a su intent de
conciliaci6n de classes, la burguesfa native e imperialis-
ta ha resistido cancelando o postergando sus proyec-
tos de inversi6n, tratando de esta manera de presionar
al gobierno para asegurarse mayores tasas de ganancia
y obtener la supresi6n o modificaci6n de las disposi-
ciones de mayor caracter nacionalista y reformista.
Estas presiones se han acentuado desde 1971 median-

(38) cf. BCR, op. cit, p. 18







te la negative a refinanciar la deuda externa, la demo-
ra en el desembolso de nuevos pr6stamos contratados,
el insuficiente nivel de financiamiento de las agencies
intemacionales, el retraso de los prbyectos de inver-
si6n minera, forzando al gobierno a recurrir a finan-
ciamientos mas duros y a cr6ditos de proveedores pa-
ra la realizaci6n de sus planes de inversion.
El estancamiento de la inversi6n de la burguesia
native e imperialista amenaza con poner en peligro los
planes de desarrollo del gobierno, sobre todo en sus
puntos neurAlgicos: la industrial y la mineria. v con


Esta situaci6n se manifiesta .en las negociaciones
del Estado con dos compafifas norteamericanas de an-
tigua implantaci6n en los enclaves agromineros del
pafs: laCerro de Pasco y la Grace, que intentan vender
al Gobierno sus instalaciones en el Peru, para transfe-
rir sus capitals a otros pauses donde puedan disfrutar
de una mayor tasa de ganancia. Mientras prosiguen las
negociaciones alrededor del valor de las propiedades a
expropiayse, ambas compafifas tratarian de elevar,al
mriximo sus utilidades inmediatas, aun a riesgo de
comprometer las bases de la producci6n future, tal
como lo realizaron las grandes compafifas minerals en
Chile antes de su nacionalizaci6n.
Por otro lado, los proyectos de inversi6n del Esta-
do experimental dificultades para ajustarse a los pro-
gramas previstos, a causa de los problems implicados
en la concepci6n e implementaci6n de los proyectos,
asi -como de la insuficiencia de la capacidad empre-
sarial del Estado. Esta situaci6n es especialmente mar-
cada en los sectors industrial y minero, que constitu-
yen los pilares del plan, ya que el Estado carecia casi
totalmente de experiencia y de capacidad tecnol6gica
en estos campos, deficiencia cuya superaci6n ha exigi-
do un lapso mayor del previsto.
Tanto el estancamiento de la inversi6n de la bur-
guesia native e imperialista como las dificultades de la
inversi6n p6blica han determinado que no sea possible
contar en un future cercano con una ampliaci6n de la
base productive del pais, originandose estrangula-
mientos debido al uso pleno de la capacidad instalada
y a las presiones sobre las importaciones, apareciendo
asi de manera progresiva una rigidez de la oferta de
products industriales y articulos de consume. Esta


comprometer la balanza de pagos, debido al insufi-
ciente flujo de financiamiento international y de in-
versiones extranjeras. De esta manera, las grandes em-
presas imperialistas, esencialmente las norteameri-
canas, tratan de debilitar la posici6n de negociaci6n
del Gobierno para forzarlo a realizar mayors conce-
siones.' Este Gltimo procura contrarrestar estas presio-
nes haciendo uso de financiamiento y realizando in-
versiones en asociaci6n con las burguesias europea y
japonesa, que se disputan los mercados con la burgue-
sfa norteamericana.


rigidez, unida a la expansion de la liquidez de la eco-
nomia determinada por el aumento del cr6dito priva-
do y pfblico, tenderian a acentuar las presiones infla-
cionarias.
Esta situaci6n ha afectado, igualmente, las relacio-
nes del Estado con las classes dominadas. En un primer
momentt, el regimen obtuvo su neutralidad, o en al-
gunos casos el apoyo de ciertos sectors populares,
gracias a las reforms de caricter nacionalista y anti-
oligirquico que le otorgaban cierta legitimidad. De
esta manera, el Estado pudo arbitrar algunos conflic-
tos sindicales y contener las reivindicaciones salaria-
les, que habian sido deprimidas por el aumento del
desempleo y la subocupaci6n entire 1967 y 1969. Sin
embargo, desde finales de 1971, con las huelgas mine-
ras y del magisterio, habrian comenzado a manifestar-
se con vigor las presiones salariales, por efecto de la
radicalizaci6n de los sectors populares, la mejoria del
mercado de trabajo y por la acumulaci6n de reivindi-
caciones salariales, ya que las remuneraciones en t6r-
minos reales hab fan descendido fuertemente entire
1967 y 1969, experimentando s6lo aumentos mode-
rados desde ese afo. La aplicaci6n misma de las medi-
das reformistas ha abierto nuevos frentes en la lucha
de las classes dominadas, que han utilizado muchas,
veces estas medidas y los pronunciamientos del Go-
bierno para movilizaciones que plantean sus reales in-
tereses de clase, desbordando asi los marcos del inten-
to de conciliaci6n de classes.



(37) cf. BCR, op. cit., p. 21-22


Cuadro No. 7: Inversi6n Bruta Fija 1968-1971 (milloncs de soles de 1970) (37)

1968 1969 1970 1971
Inversion bruta
fija (I B F) 25,637 27,058 29,478 31,856
P'iblica 7,637 9,271 11,508 12,543
Privada 18,000 17,787 17,970 19,313
Var. Mediia Anual (o/o)
lnvcrsi6n bruta
fija 5.5 8.9 8.1
Publica 21.4 24.1 9.0
Privada -1.2 1.0 7.5
IBF/PBI (o/o) 12.9 13.0 12.5 12.6
Inv. Publica/PBI (0/o) 3.8 4.4 4.9 4.9
Inv. Privada/PBI (o/o) 9.1 8.6 7.6 7.7





















Estas tendencies han comenzado a perfilarse con
mayor claridad a fines de 1972. El crecimiento econ6-
mico ha continuado, alcanzando el PBI una expansion.
del 6.0 o/o annual segfin estimaciones preliminares,
gracias a la recuperaci6n de las exportaciones, por
efecto de los mejores precious y mayores volfimenes, y
a la political econ6mica expansionista, especialmente
marcada en los terrenos del gasto pfiblico y del mane-
jo monetario. Sin embargo, han comenzado a mani-
festarse los primeros sfntomas-de desaceleraci6n del
crecimiento.
En efecto, la construcci6n, uno de los sectors mas
dinamicos en los filtimos afos y el que en mayor
medida habia contribuido a la generaci6n de empleo,
no podrd mantener sus niveles de crecimiento, ya que
se ha llegado a una saturaci6n relative del mercado de
la burguesia y de los sectors medios, que disponen
del respaldo financiero necesario para acceder al cr&.
dito del sistema bancario. Esta situaci6n repercute
desfavorablemente sobre los niveles de empleo y de;
consume de los sectors populares urbanos.
Asimismo, ha disminuido la expansion del sector
industrial, cuya tasa de crecimiento ha descendid6 del
11.0 o/o en .1970 y 1971 al 6.7 o/o en 1972, por
efecto de various factors. En primer lugar, debido a la
paralizaci6n de la industrial de harina de pescado de-.
terminada por las condiciones climaticas. En segunda
instancia, dada la menor demand de bienes de consu-
mo no duraderos condicionada por el estancamiento.
de los niveles de empleo en la pesca, la construcci6n y
la industrial, asi como por el reducido efecto redistriP
butivo de las reforms estructurales. Estos hechos de-
terminaron que declinase el crecimiento de la indus-
tria de bienes de consume no duraderos de un prome-
dio del 13.1 o/o en 1970-1971 at 6.5 o/o en 1972.
Es asi que el dinamismo de la producci6n industrial.
estaria dado fundamentalmente por la expansion de
las industries de bienes de capital y de consumno dura-
d ero, cuya tasa de crecimiento pasa del 11.1 o/o en
S1970 y 1971 at 28.0 o/o en 1972. Debe destacarse
que dentro de este sector, dado el incipiente desarro-
Uo de la industrial de bienes de capital, predomina en
el pais la producci6n de bienes de consumo durade-:
ros, como automobiles, artefactos para el hogar, etc.
que correspondent a la demand de la burguesfa y de
los sectors medios. El mantener tan altas tasas de
expansion en esta rama require un process de con-
centraci6n cada vez mayor del ingreso en manos de
estos sectors, que entra en conflict ,anto con las '
presiones salariales y redistributivas de las classes do --


minadas como con las necesidades de acumulacion del
sector estatal. De otra manera la estrechez del merca-I
do determinaria que la demand de los bienes de con-
sumo duradero alcanzase un relative nivel de satura-
ci6n en un future pr6ximo, declinando en consecuen-
cia fuertemente las tasas de expansion de ese sector
industrial.
La coyuntura econ6mica ha sido tambi6n desfavo-
rablemente afectada. por las condiciones climatol6gi-
cas, que han determinado elevadas p6rdidas en la pro-
ducci6n de articulos alimenticios, con la consiguiente
escasez y subida de los precious e importaciones de
alimentos., Asimismo, estas condiciones han ocasiona-
do la paralizaci6n de la pesca, forzando a la desocupa-
ci6n a miles de trabajadores y disminuyendo las ex-
pprtaciones de products pesqueros.
En sintesis, la coyuntura econ6mica a principis de
1973 present las siguientes perspectives:
1.- Estancamiento de las exportaciones por efecto
de la crisis pesquera y del perfodo de maduraci6n de
las inversiones mineras, que entrarAn en explotaci6n
en 1975-1976.
2.- Una desaceleraci6n del crecimiento de la activi-
dad industrial y de la construcci6n en raz6n de la
p6rdida de dinamismo de la demand.
3.- Una disminuci6n en la producci6n de alimen-
tos determinada por la crisis agricola.
4.- Un aumento de las importaciones de alimentos
y de insumos y bienes intermedios para la industrial.
5.- El estancamiento o deterioro de los niveles de
empleo y de consume popular, debido al menor dina-
mismo de la economic y a la falta de una significativa
redistribuci6n del ingreso.
6.-. La agravaci6n de las tensions inflacionarias
determinada por la rigidez de la oferta de products
agricolas, el endurecimiento de las reivindicaciones sa-
lariales, la gran expansion monetaria y el rapido au-
mento del deficit fiscal, que es financiado mediante la
colocaci6f de bonos de inversi6n adquiridos predomi-
nantemente por el sistema financiero mediante el uso
de fondos de encaje, financiaci6n de caracter neta-.
mente inflacionario.
Esta situaci6n econ6mica torna cada vez mas im-
prescindible para la realizaci6n del plan de desarrollo
del 'Gobierno el establecimiento de acuerdos con la
burguesia imperialista, a fin de dinamizar la inversi6n
y ampliar la base prodpctiva y exportadora, y la im-
plementaci6n acelerada de los proyectos de inversi6n
pGblica. Se hace necesario, igualmente, el encuadra-
Smiento de las classes populares, y especialmente del'*






proletariado, dentro de estructuras organizativas de
corte corporativista, para intentar mantener la paz so-
cial y comprimir las presiones salariales. El desarrollo
de las actividades del SINAMOS y la reciente creaci6n
de la CTRP responded a esta necesidad. Asimismo, el
Estado debe incrementar sus ingresos tributaries para
financiar la expansion del sector pfiblico, a trav6s de
la creaci6n de un nuevo sistema impositivo que entra
en vigencia en enero de 1973, agravando las tensions
inflacionarias, que se intentan contener mediante el
control de precious.
Los problems econ6micos que enfrente el Gobier-
no estarian indicando que su intent de conciliaci6n
de classes y la naturaleza de su proyecto de acumula-
ci6n general y agudizan un conjunto de contradiccio-
nes entire el Estado, la burguesia native e imperialista
y las classes dominadas. En efecto las bases del intent
de conciliaci6n de classes, las medidas reformistas y la
political de reactivaci6n econ6mica en el corto plazo,
se han agotado en lo esencial, planteindose actual-
mente la lucha de classes con mayor claridad, por lo
menos en el terreno econ6mico. La naturaleza del
proyecto de acumulaci6n y del intent de concilia-
ci6n de classes revelan el important grado de autono-
mizaci6n del Estado frente a las classes sociales funda-
mentales que caracteriza la primera fase del regimen.
Sin embargo, el desarrollo de la lucha de classes pone
al descubierto sus contradicciones, relegando al terre-
no de la utopia su intent de conciliaci6n y forzando
su reformulaci6n.
Es asf que el desarrollo de la lucha de classes estarfa
reduciendo el margen de autonomia del Estado y de-
cantando una alternative para conjurarla dificil situa-
ci6n econ6mica que se avecina.
Esta alternative contemplaria el logro de acuerdos
mrs globales y orginicos con la burguesia imperia-
lista, redisefiando las principles reforms y medidas
de political econ6mica a fin de favorecer el desarrollo
de la acumulaci6n dentro de las nuevas formas de
asociaci6n entire el Estado y las grandes.empresas im-
perialistas, capaces. de asegurarles altas tasas de ganan-
cia. Al mismo tiempo se irfan abandonando progresi-
vamente las medidas conciliatorias frente a las classes
dominadas.
Jos primeros pasos en este sentido se habrian dado
con la creaci6n de las empresas estrat6gicas, que aso-
cian al capital imperialista con el Estado en la propor-
ci6n del 70 o/o y del 30 o/o respectivamente, supo-
ni6ndose que gracias a esta participaci6n el Gobierno
va a poder controlar la gesti6n empresarial. Este mo-
delo no toma en consideraci6n la dependencia tecno-
16gica y de insumos industriales que general estas ac-
tividades, factors que reducirian considerablemente
el control del Estado. Asimismo, en este 'modelo la
comunidad industrial queda excluida de la participa-
ci6n de capital en el seno de la empresa, reduci6ndose
las posibilidades de intervenci6n de Ids trabajadores
en la gesti6n. La comunidad industrial acumularfa sus
excedentes en bonos de COFIDE. La empresa impe-
rialista Bayer es la primera que se ha acogido a los
beneficios de esle nuevo modelo. Los arreglos con la
burguesia imperialista requeririan una utilizaci6n de
mayor carActer represivo del aparato de movilizaci6n
social corporativista para mantener la paz social y per-
mitir la generaci6n de los excedentes necesarios para
la capitalizaci6n de las erhpiesas imperialistas y-del


sector estatal.
En, la actual coyuntura, que constitute una etapa
crucial para la realizaci6n del proyecto de acumula-
ci6n del regimen, la lucha de classes y los enfrenta-
mientos politicos tienden a plantearse objetivamente
con mayor intensidad a nivel de la generaci6n de ex-
cedentes y del control del process de acumulaci6n.
Dentro de este context cobra cada dia mayor urgen-
cia el fortalecimiento de las organizaciones political y
sindicales de'las classes dominadas, asi como la defense
de su autonomia political, con el fin de desarrollar
elemen'tos de una estrategia alternative de acumula-
ci6n y de political econ6mica que respondan a los
intereses fundamentals de los trabajadores, elevando
el nivel de conciencia, orientando los enfrentamien-
tos, posibilitando el desarrollo de una political de cla-
/se y preparando el terreno para la lucha por el socia-
lismo.


OBSERVACIONES FINALES
p


n las iltimas dos d6cadas se ha iniciado en el Periu
un process de transformaciones.caracterizado por la
progresiva transici6n de una estructura econ6mico-so-
cial de caricter semicolonial y oligarquico, correspon-
diente al primer perfodo de la penetraci6n impe-
rialista en el pais, a una nueva modalidad de acumula-
ci6n y reproducci6n del capital, que implica la pro-
fundizaci6n y diversificaci6n de la penetraci6n capita-
lista, conducida por un nuevo tipo de inversiones im-
perialistas, dentro del context del desarrollo del ca-
pitalismo international posterior a la segunda guerra
mundial.
Este process, que cobra vigor a mediados de la
d6cada de los cincuenta, atravesard por varias etapas
definidas por el caricter y el progresivo desarrollo de
dos contradicciones principles en esta transici6n. Por
un lado, se plantea la contradicci6n entire las estructu-
ras de producci6n precapitalistas y la nueva modali-
dad de acumulaci6n j reproducci6n de capital. En
efecto, la vigencia de estas estructuras, aunque debili-
tadas, en un context donde se habia ya desarrollado
un mercado de trabajo "libre", que solucion6 la esca-
sez de mano de obra prevaleciente hasta 1930, asi
como una agriculture commercial, concentrada en la
costa y algunas regions de la sierra, signific6 una
traba al desarrollo del capitalism en la media en
que implicaba una creciente rigidez en la oferta agro-
pecuaria destinada al mercado interno, el lento advance
de la agriculture commercial, y por consiguiente, la es-
trechez del mercado interno de los products indus-
triales, Por otro lado, se planteaba la contradicci6n
entire la estructura semicolonial que se habia desarro-
llado en una intima articulaci6n con las estructuras
precapitalistas, y la nueva modalidad de acumulaci6n
y reproducci6n del capital. En efecto, esta estructura
semicolonial se hallaba en gran parte desligada del
aparato productive del pafs, limitando el mercado de
los products industriales, y concentraba una elevada
fracci6n del excedente producido, que era remitido a







los paises imperialistas bajo la forma de ganancias de
la inversion privada extranjera, descapitalizando al
pais, limitando y trabando de esta manera'el desarro-
1lo del capitalism.
El desarrollo del process de transici6n, y de sus
contradicciones, conllevard la crisis del modelo de do-
minaci6n oligirquico, generando una important mo-
vilizaci6n political de los movimientos obrero y cam-
pesino, asi como una creciente radicalizaci6n de los
sectors medios y de la pequefla burguesia, entire
1957 y 1964, abriendo de esta forma el paso al inten-
to reformista de Bela6nde.
Este fltimo trata de resolver la primera contradic-
ci6n mediante la realizaci6n de la reform agraria y de
una modernizaci6n y homogeneizaci6n general de les
estructuras socio-econ6micas. Sin embargo, la hetero-
geneidad de las bases sociales del intent reformista y
la ambivalencia de las classes medias, unidas a la fuerza
que afn iantiene la oligarquia y a la amenaza de
desborde del sistema que plantean las movilizaciones
espontdneas de las classes dominadas, determinan el
bloqueo de estas reforms y de la redistribuci6n del
ingreso. Se intent contener las presiones populareS
mediante la ampliaci6n del consume, sin modificar la
estructura de la producci6n y la distribuci6n del in-
greso, origindndose la crisis del intent reformista,
presa de sus contradicciones internal, el deterioro de
sus bases sociales y political, asi como una dependen-
cia cada vez mayor del imperialismo.
Dentro del context de la derrota de los movimien-
tos populares y de la crisis oligirquica, el fracaso del
intent reformista implica que la burguesia urbano-in-
dustrial, dependiente de la nueva modalidad de acu-
mulaci6n y reproducci6n del capital imperialista, no
pueda imponer su hegemonia political. Se gesta asi
una _crisis social y political que va a permitir la auto-
nomizaci6n de las Fuerzas Armadas, que toman el
poder el 3 de octubre de 1968.
El Gobierno Militar va a intentar resolver estas dos
contradicciones para favorecer el desarrollo de esta nue-


va modalidad de acumulaci6n y reproducci6n del ca-
pital, adoptando un conjunto de reforms estructura-
les de caricter nacionalista y antioligirquico dentro
de' un proyecto de conciliaci6n de classes. Es asi que
se iniciard la eliminaci6n de la fracci6n oligirquica de
la burguesia, acelerindose ripidamente a trav6s de la
reform agraria, la transformaci6n de las estructuras
pre-capitalistas de producci6n, al mismo tiempo que
se desarrolla la renegociaciones de las relaciones del
Estado on el capital imperialista, con el fin de desen-
clavar al sector exportador eliminando su caracter se-
micolonial y posibilitando la participaci6n de la bur-
guesia imperialista en el nuevo proyecto de acumula-
ci6n. Sin embargo, en esta renegociaci6n se presentan
multiples contradicciones, que restringer severamente
los alcances de las medidas nacionalistas.
En" efecto, esta renegociaci6n tropieza con el hecho
de que el capital imperialista es indispensable para
impulsar la nueva modalidad de acumulaci6n y repro-
ducci6n del capital, lo que implica lograr un arreglo
global con la burguesia imperialista, cuyos intereses
fundamentals en el pafs,se ubican en los enclaves
exportadores. En consecuencia, el Estado se ve forza-
do a conciliar con los intereses tradicionales del impe-
.rialismo, dejando sin resolver la contradicci6n existen-
te entire esta base semicolonial y la nueva modalidad
de acumulaci6n y reproducci6n del capital.
Las limitaciones que derivan de esta situaci6n de-
terminan que el Gobierno Militar intent encuadrar a
las classes dominadas dentro de estructuras organizati-
vas de caricter corporativista a fin de mantener la paz
social y resistir a las presiones redistributivas, posibili-
tando asi la generaci6n de los excedentes necesarios
para la acumulaci6n tanto de la burguesia imperialis-
ta, y de la native en forma subordinada, como del
sector estatal.
La necesidad de lograr arreglos con la burguesia
imperialista y de mantener la paz social indican la
progresiva reducci6n del margen de autonomia del
Gobierno Militar y el agotamiento de las bases de su
intent de conciliaci6n de classes. "' .


EL PERU Y LA CRISIS DEL DOLAR
En febrero de 1973 se ha producido la segunda devaluaci6n del d6lar, que ha perdido en menos de un afio y medio el
18 o/o de su valor, manifestAndose asi la grave crisis por la que atraviesa el imperialismo americano y la agudizaci6n de la
competencia interimperialista. Segin las declaraciones de los voceros del regimen esta devaluaci6n no afectaria de manera
significativa al Peru.
Sinembargo, la crisis monetaria no es sino una de las manifestaciones de una crisis mis general del capitalism a nivel
mundial cuyos efectos incidirin en forma notable en el pais. En t6rminos mas concretos, la devaluaci6n del d6lar significa,
en primera instancia, una p6rdida de poder adquisitivo de nuestras exportaciones que son cotizadas en d6lares, es decir que
para obtener la misma cantidad de manufactures europeas y japonesas se necesitara una masa mayor de materials primas
producidas en el pais. En segundo lugar, una parte sustancial de la deuda externa del pais ha sido contraida en monedas
europeas y japonesa, cuyo pago absorbe por consiguiente una fraccibn mayor de las exportaciones, contribuyendo a
descapitalizar al pais. Por filtimo, la mayor parte de las reserves de divisas, cuyo monto alcanza actualmente los $400
millones de d6lares, estin integradas por moneda norteamericana, habiendo sufrido en consecuencia una p6rdida notable
en su poder adquisitivo.
Este tonjunto de factors hacen necesaria una compresi6n aun mayor del consume de las classes dominadas, tanto
para permitir las altas tasas de ganancia de la inversion de la burguesia imperialista y native como para enfrentar las
consecuencias de la crisis monetaria. Asimismo, la devaluaci6n del d6lar conllevarf una agudizacion de las tensions
inflac ionarias, deteriorando las condiciones de vida de los trabajadores de la ciudad y el campo. La necesidad de lograr
arreglos mas globales y orginicos con la burguesia imperialista y native hacen que el Gobierno Militar intent descargar
sobre las classes dominadas el peso de la superaci6n de la actual crisis, conteniendo las reivindicaciones salariales mediante el
empleo de su aparato de control de naturaleza corporativista y de la represi6n.








imueva



crisis


SIpiltcic en


NleIitina


JUAN CARLOS PORTANTIERO


1 punto de partida de este andlisis, al que se toma
como dato, es el process de monopolizaci6n operado
en la estructura productive argentina. En efecto, a
partir de la d6cada del 60 culmina un process de
monopolizaci6n en los sectorss fundamentals de la
economfa y de creciente control de las actividades
productivas y financieras por parte del capital extran-
jero. Dicho process instala como fracci6n de clase
predominant en el interior de los grupos propietarios
a la gran burguesfa industrial, financiera y commercial
monopolista, extranjera o asociada al capital extran-
jero, desplazando de su predominio traditional a la
gran burguesfa. agraria. Nuestra intenci6n no es deve-
lar los mecanismos que operan ei el interior de la
estructura econ6mica, a los que damos por supuestos,
sino examiner la forma de inflexi6n de esos datos de
la estructura en los otros niveles de relaciones socia-
les, particularmente el politico.
El predominio de la fracci6n monopolista en el te-
rreno de la economic supone, a ese nivel, la apertura
de una nueva etapa que fija las leyes generals de
movimiento y constituci6n de las fuerzas sociales, en
tanto redefine los campos de interns comfin de las
classes. Una nueva etapa econ6mica supone la defini-
ci6n primaria de nuevos actors sociales, a la vez que
determine rea6#istes en los campos de interns.
En un primer moment los nuevos protagonistas
aparecen definidos como clase,' obietivamente; su re-!
presentaci6n political, sin embargo, se demorard. Du-'


rante todo un period el espacio dela political estarda
. ocupado por nicleos residuales, fuerzas sociales y gru-
pos politicos demorados, cuyas respuestas apuntan a
preguntas planteadas durante la etapa anterior y que
s6lo en ella podfan ser satisfechas. Estos rezagos que
desvfan o amortiguan las nuevas lineas de conflict
social planteadas por los cambios en la economic pie-
den ser, en el corto plazo, factor principal de las deci-
siones politicas: desautorizados hist6ricamente en el
nivel structural suelen manifestarse, -in embargo, co-
mo protagonistas principles en el plano politico.
Nuestra hip6tesis. es que esa situaci6n se da hoy en
la sociedad argentina con un arrastre de casi dos deca-
das: desde mediados de los aflos cincuenta, cuando
eiitra en crisis definitive el ciclo de industrializaci6n
sustitutiva de manufactures al ritmo del cual se ha-
bfan desarrollado, durante veinte afios, las fuerzas
productivas del pafs.
Si desde el punto de vista de la estructura econ6mi-
co-social la Argentina serfa en la actualidad'un ejem-
.plo tfpico de desarrollo capitalist neo dependiente,
con un crecimiento industrial considerable virtual-
mente monopolizado por el capital ex'trAnjero desde
un punto de vista polftico-social definirfamos al pro-
ceso que arranca en 1955 afo del derrocamiento de
Per6n- como--"fase de no correspondencia entire
nueva dominaci6n econ6mica y nueva hegemonia po-
litica'. Esta asincronfa -cuya existencia funda la legi-
timidad de los studios del area political como un
espacio relativamente aut6nomo- es a menudo deja-
da de lado por los analistas que prefieren extrapolar
mecanicamente para el nivel de la political los datos
obtenidos en la estructura econ6mica. El problema
del "retraso politico" en relaci6n a la economic es,
sin embargo, central para todo andlisis de coyuntura,
que se funda no solamente sobre la determinaci6n
objetiva de la contradicci6n principal que recorre una
sociedad, sino sobre el descubrimiento de los aspects
.principal y subordinado de esa contradicci6n, esto es,;


Y






sobre el andlisis de las relaciones de fuerzas political, de una relaci6ji, entire fuerzas, en que el movimiento
en las que "objetividad" y "subjetividad" hist6rica se de unas supone el desplazamiento de otras.
fusionan. Por ello, si una etapa puede ser leida analiticamen-
El camino propuesto por el marxismo, cuando ope- te desde dos 6pticas, en la perspective de las classes
ra como teoria de la historic y. como p.rzj io d.. dominantes y en la de las classes dominadas, siempre
direct. i .n political, implica rea.e.oiar L' ,~ en L realidad una aparece como reverse de la otra,
ireccion poititca, lmplica x-e6elotr efq "-o.-.., mu.tua.mente y _.
mico-social con el nivelp(flifo-soc al, a find esa- ;J. aaresu se dcIc r mutuamente y que
blecer, desde la perspetitv de las lases que liderin arlicicamerte puaen seoT aslados.
los principles bloques antag6nicos cual es el:grado ualid caracterizaios, por ejunplo, a la situacin
de correspondencia etitr.us interse su actual a- ;atgentipia'actual como una situaci6n de asimetria en-
ci6n en el espacio de la dlitticd..Por-ell9, todo anrlisis tre premminio economic y hegemonia political,
de coyuntrura spone integrrt exair~ del sistema estamos.haciendo referencia, en terminos de las classes
de contradiccions --de la icha de cOass-.t cual- dboiiinantes, a la existencia de una situation de "crisis
da en la estructu con I;respecificaciB6 de os aspec- orgnica". Pero una situaci6n,de crisis orginica es
tos principal v subordinad6 de ese stema de contra- siepre, potencialmente. para las classes domiadas,
dicciones. una "situaci6n revolicionaria' En ese sentido, los
Asi, para el caso argentino, bhsrIt oso'to clave. rasgos dae a.de otra e complementan.
para descifrar las leader procespp ,laasn- Para Gramsci,.una crisis organica es aqu6lla en que
para descifrar Ia lineasdei proceso-polit co,, la asmn-
cronia entire nueva domi aci6n econbmica y nueva. ,lo partidos tradiionales con la forma de organiza-
hegemonia political. r ci6n que presenfan, cbn aquellos hombres que los
En esta delinici6n nos ubicamoen t el piano en el constituyen. representan y dirigen ya no son recono-
En esta definici6n nos ubicmoseC su clase o de una
que .a se articulan los niveles econ6mico y politico: cdos como expre.i6n propia cd su clase o de una
el de la determinaci6n del aspect principal de la'con-. fraci6n de ella". La emergencia de este process de
tradicci6n. El sutpuesto es que dich, aspect estj de- "csaranis e s partidados tr que los r uos s lesse
sempefiado en la coytuntura argenfina actual por el separande sus partidos tradicionales" y que refuerza
coni.rnlo dc la! class dominnantes. las cuales. aUnque "'la posici6n relativa del powder de la burocracia (civil y
con dificultldes para resoler dentro de su bloque el military de las altas finanzas, de la Iglesia y en general
problend de la hegernonia, se hallan en una etapa de de todos los organisnos relativamente independientes
ofensi\., en la quc por imomentos aparecen, come de las fluctiuciones de la opinion pfblica" se original,
resuliado de las presiones de lIs classes dominadas de segrtn Gramscd, por dos tcpos de factors bsicos. El
esas contradicciones que operan en el interior del blo- primero. la pnrdida de confianza en el grupo hegemb-
que dominant. situaciones de equilibrio de fuerzas. nco hasta ese momentoa radcido en un retire del
Todo este period, en el que la iniciativa political apo o que le concede ia la racci6n dominant. El e-
pueda encuadrarse dentro de los intentos de la frac- gundo, el crecimiento de la movilizaci6n, es decir, el
ci6n monopolista del capitalism or transformer su ingreso a la actividad political de sectors hasta enton-
predominio econ6mico en hegemonia, se resume en ces pasivos.
los siguientes rasgos caracteristicos: El punto de partida de una "situaci6n revoluciona-
1. Situaci6n de ofensiva general de las classes dominan- ria", segn Lenin, se define por caracterfsticas pareci-
tes; das: "crisis en las alturas" y crecimiento de la movili-
2. Fragmentaciones en el interior de ese bloque, como zaci6n. Pero lo que Lenin enfatiza son las condiciones
resultado de la aparici6n de contradicciones de tipo para que esa crisis de hegemonia, que desde la pers-
secundario entire las cases y fracciones que lo inte- pectiva de las classes dominadas conforma una situa-
gran; ci6n revolucionaria, se transform en crisis revolucio-
3. Proyecci6n de esas fragmentaciones en el piano po- narna.
litico (lucha por la hegemonia) a trav6s de la apari- Nuestro esfuerzo, en este primer tramo del andlisis,
ci6n de proyectos alternatives y de division y re- sera enfocar la situaci6n en t6rminos de "crisis orgini-
parto del control sobre distintos aparatos del siste- ca", es decir en un nivel en el que la presencia de las
ma (Fuerzas Armadas, Partidos Politicos, Burocra- classes dominadas opera s6lo en un segundo piano.
cia Sindical, etc.). En estos t6rminos, una caracterizaci6n particula-
4. Situaci6n de "empate hegembnico" -que en mo- rizada de la coyuntura actual se resumirfa en estos
mentos mas critics parece transformarse en vacan- rasgos:
cia hegemnica- en el interior del bloque, aunque 1. Mantenimiento cr6nico de una situaci6n de crisis
a la larga el process opere en favor de la fracci6n orginica que no se resuelve como nueva hegemonia
econ6micamente dominant -el capital monopolis- por part de la fracci6n capitalist predominante ni
ta-, si bien a un cost mayor que el esperado. como crisis revolucionaria para las classes domina-
ta-, si bien a un costo mayor que el esperado. d
Esta descripci6n de los rasgos mis caracteristicos das
de la etapa, esta concebida a partir de las classes domi- 2. Predominio e soluciones de compromise, en las
nantes, porque su ofensiva marca el aspect principal que "tercera fuerzas" que no representan hist6ri-
de la contrddicci6n. Pareceria, por lo tanto, que las camente los interests de ninguna de las classes pola-
clases dominadas no tienen ninguna presencia political res de la contradicci6n principal ocupan el escena-
y no eje rcen, correlativamente, ninguna influencia en rio de la political como alternatives principles, ain
los desplazamientos que se operan en el poder, en la cuando su constituci6n sea residual, iexpresiva de
incapacidad que manifiesta el sector predominante las nuevas contradicciones generadas por el desarro-
para transformarse en hegembnico. llo del capitalism monopolista dependiente en la
La situaci6n, por supuesto, no es 6sta ni te6rica ni Argentina.
empiricamente. Todo andlisis de coyuntura es andlisis Con estos alcances tendria sentido una definici6n
de la situaci6n de la Argentina de hoy en el piano
21







opolitico-social como de "empate": "Cada uno de los.
grupos tiene suficiente energia como para votar los
proyectos elaborados por losotros, pero ninguno lo-
gra reunir las fuerzas necesarias para dirigir el pais
como le agradaria".
Nuestra hip6tesis es que la raiz de esta situaci6n se
halla en que ninguna de las classes sociales que lideran
los polos de la contradicci6n principal (capital mono-
polista/proletariado) y que son por ello objetivamente
dorninantes en su respective campo de alianzas, ha
Slogrado transformarse en hegemonia de su bloque his-
t6rico.


LOS CONTENIDOS DE LA
REVOLUTIONN ARGENTINA"


1 golpe de Estado del 28.de junio de 1966 signifi-
ca en la historic political argentina algo mAs que un
mero relevo de gobierno por via de la tipica insurrec-
ci6n cuartelera latinoamericana: se trata del intent
mas decidido realizado por la fracci6n dominant en
el nivel econ6mico-social para superar, a su favor, una
situacion de crisis organica y transformar ese predo-
minio en hegemonia. Su punto de partida es, en ese
sentido, similar al del alzamiento military ocurrido en
Brasil en. 1964. Los resultados, sin embargo, han
sido distintos: mientras en Brasil el capital monopolis-
ta-logr6, a trav6s de la consolidaci6n de una oligar-
quia militar-industrial, superar la "crisis de autori-,
dad", en la Argentina la crisis hegem6nica se mantie-
ne en los t6rminos iniciales, aun cuando en el nivel
econ6mico el predominio del capital monopolista se
haya acentuado desde entonces.
Pero esa potencia econ6mica no pudo transformar-
se en potencia political; los nuevos grupos dominantes
en el terreno de la producci6n no fueron capaces de
crear nuevas fuerzas sociales estables que los represen-
taran o de utilizar a su favor las preexistentes. Su
hegemonia s6lo se express en la fase en que, dentro
de la relaci6n permanent violencia-consenso, predo-
min6 abiertamente la primera, es decir, hasta media-
dos de 1969. Pero cuando esa valencia engendr6 su
contrarr6plica, la formula de poder, a diferencia del
caso brasilefio, se desequilibr6. El intent por buscar,
a partir de ese fracaso, menos mecanismos consensua-
les, tampoco tuvo 6xito: hoy, en la escena political,
vuelven a dominar los desalojados en 1966, con lo
que la situaci6n de "crisis organica" que provoc6 el
estallido de la "Revoluci6n Argentina" sigue en pie.
La political argentina actual es un scenario en el que
juegan sus papales classes sociales y fuerzas sociales
que no aciertan, desde el punto de vista de un proyec-
to coherente para el desarrollo del capitalism en la
Argentina, a asumirse con eficacia hist6rica. Los pro-
tagonistas centrales de este movimiento pendular sin
triunfadores politics netos son, en el primer nivel
estructural el capital monopolista, extranjero o aso-
ciado con el imperialismo; *el capital national y una
rama particularmente important de 6ste, la gran bur-
guesia agraria. Politicamente, esto es, en ese nivel que
hemos lamado de las fuerzas sociales, estos gripos se


han expresado predominantemente a trav6s de cuatro
actors: los Partidos Politicos,. las Fuerzas Armadas;
la Burocracia Sindical y una nueva conjqnci6n que
llamaremos el "Establishment", integrada por tecn6-
cratas y por representantes director del capital mono-
polista que, al margen de los partidos, asumen roles
de 61ite political.
La coyuntura arranca con una ofensiva hegem6nica
del capital monopolista que se consolida, en el primer
period de la "Revoluci6n Argentina", durante el lap-
so que podriamos personalizar en la pareja Onganfa-
Krieger Vasena. En esa etapa, efectivamente, el predo-
minio del capital monopolista se transform en hege-
monia dentro del bloque dominant y el capital me-
dio national y la burguesia agraria debieron supeditar-
se politicamente a 61. Ello se logr6 a trav6s del esta-
blecimiento de una nueva formula de poder, que arra-
s6 con-el-r6gimen de los partidos y lo suplant6 con
una coalici6nentre Fuerzas Armadas y el "Establish-
ment", a la que se intent agregar, con un 6xito bas-
tante significativo, a la Burocracia Sindical.
Esta formula aparecia como la respuesta mds cohe-
rente, en el nivel de las fuerzas sociales, para las nece-
sidades que la 16gica del desarrollo capitalist venia
planteando desde tiempos atrAs. Con esto iltimo que-
remos decir que los contenidos del movimiento de
1966 estaban ya larvadamente disefiados cuando en-
contr6 su techo, a mediados de la d6cada del 50, el
modelo de crecimiento capitalist vigente hasta en-
tonces. A partir de ese moment la historic, de las
classes dominantes argentinas es la historic, zigza-
gueante, de la busqueda de ajustes entire las nuevas
condiciones econ6micas y las estructuras political.
Estas nuevas condiciones econ6micas suponen la
necesidad de un proyecto de crecimiento a largo pla-
zo caracterizado por cambios de brientaci6n en la po-
litica frente al capital extranjero, frente a la promo-
ci6n industrial y frente a la political laboral,tendientes
a favorecer un modelo de acumulaci6n adaptado al
crecimiento de los sectors monopolistas. Una orien-
taci6n de ese tipo en los grupos predominantes de la
burguesia es possible comenzar a detectarlo a partir de
la crisis de 1952, como un intent dirigido desde en-
tonces a concluir con la political distribucionista y
con la ineficacia productive de las empresas surgidas
al amparo del protecccionismo y del process inflacio-
nario y a utilizar el pocer del Estado para obtener el
desarrollo de las economies externas requeridas por
su propia dindmica de crecimiento, s6lo posibles a
trav6s de una acci6n piblica que incrementase las in-
versiones en obras de infraestructura y, por lo tanto,
racionalizara el desempeflo del Estado mediante la eli-
minaci6n de gastos improductivos.
Ese process no encontr6, durante afios, sino ecos
adormecidos en el poder politico, siendo que, como
.en todo salto en el desarrollo capitalist, el papel a
cumplir por el Estado resultaba una variable impres-
cindible. Finalmeite, en 1966, como antes de 1930 y
en 1943, fueron las Fuerzas Armadas quienes encara-
mAndose en el process de desarrollo del capitalism,
disolvieron las estructuras political anteriores y se
transformaron en dinamizadoras de la nueva etapa.
Las Fuerzas Armadas completan asi en 1966, un
ciclo politico cuya primera version habia estallado en
1955 con el derrocamiento del nacionalismo popular
peronista, operado cuando tenfan lugar los primeros























sintomas de la crisis. Desde ese momento, es decir,
desde el agotamiento del tramo industrializador susti-
tutivo de products livianos, se planteaban para el
future del capitalism en la Argentina dos alternatives
basicas: una, forzar la march llevada hasta entonces
por el peronismo hacia un modelo de desarrollo de las
fuerzas productivas basado en una s6lida alianza entire
el Estado y la.burguesia media, national, en la que se
estatizaron los centros fundamentals de la acumula-
ci6n. Otra, crear las condiciones para una nueva etapa
del desarrollo capitalist en la Argentina mediante la
implementaci6n de political que, acentuando la de-
pendencia, fueran capaces de garantizarle a los secto-
res mis concentrados el control de la economic. Que-
daba, por supuesto, una tercera alternative, depen-
diente much mis de la necesidad que de la voluntad:
la instrumentaci6n de una political de compromises
constantes entire las classes y fracciones de clase do-
minantes,en la que el Estado se transform en una
suerte de campo neutro donde todas ellas compiten,
obteniendo beneficios inmediatos segfin la fuerza de
su presi6n.
El derrocamiento del nacionalismo popular descar-
t6 la posibilidad de un desarrollo via capitalism de
Estado, pero tampoco condujo al establecimiento de
una nueva hegemonia, mediante la cual el conjunto
de las classes dominantes aceptara la direcci6n sobre
ellas del capital monopolista. En primer lugar, porque
en el nivel econ6mico el process de predominio del
capital monopolista no estaba.afin consolidado y el
poder de las otras fracciones de clase, en especial la
burguesia agraria, era muy grande. En segundo lugar,
porque la formula de ,poder se construy6 alrededor
del consenso que podian otorgar los partidos politi-
cos, ligados en su mayoria con el capital national y la
burguesia agraria.
Esta formula de poder, en la que los partidos poli-
ticos debian jugar un rol protag6nico, fracas: la lla-
mada "Revoluci6n Libertadora" fue, quizis, el filtimo
intent orginico de la burguesia agraria por mantener
un rol hegem6nico en el bloque domipante.
Sobre ese fracaso aparece, en 1952 la alternative
de Frondizi. Basicamente el gobierno de Frondizi es
un capitulo del process de maduraci6n de los inten-
tos hegem6nicos del capital monopolista y de afianza-
miento de su predominio en elterreno econ6mico, por
el aliento dado entonces a la radicaci6n de inversiones
imperialistas. En el piano politico la etapa supone la


emergencia, en la formula de poder que se busca ins-,i
taurar, de nuevas fuerzas sociales: el "Establishment", i
que comienza a asumir roles importantes en el apaia-
to del Estado y la Burocracia SindicaL Entretanto, el
sistema de Partidos Politicos es relegado a un 'segundo
piano, hasta el punto que inclusb se arrastra a una
virtual disoluci6n al propio aparato partidario oficia-
lista: el "frondizismo" es much mas "desarrollismo"
que "radicalismo intransigente".
El intent de estabilizar una nueva formula de po-
der, sin embargo, fracas. En un piano, porque, pese a
permitir el advance del capital monopolista sobre las
otras fracciones, busc6 constituirse en factor unifica-
dor del conjunto de la burguesia. La hegemonfa del
capital monopolista supone el sacrificio de sectors de
las classes dominantes; en la experiencia.de 1952'62 se
trat6, en cambio, de articular una political que mantu-
viera, simultfieamente, los niveles de protecci6n para
el capital national, que siguiera transfiriendo ingresos
a la burguesia agraria y que garantizara altos benefi-
cios para el capital monopolista. Todo ello, en los
hechos, se contrarrestaba y traia como consecuencia
un acentuamiento de la ineficacia del sistema en t6r-
minos de su funcionalidad para la fracci6n predomi-
nante. Como modelo, el propuesto por el "desarrollis-
mo" qued6 asi como un interns pragmitico de com-
promiso entire todos los grupos dominantes locales y
el capital extranjero. A diferencia del ciclo de la "Re-
voluci6n Libertadora", que s61o intent resarcir a la
burguesia agraria y al imperialismo de las p6rdidas
que le infligiera el nacionalismo popular, el frondizis-
mo proyect6 ir mis alli y superar los limits, ya
exhaustos, de la industrializaci6n liviana, mediante el
pasaje a una etapa de desarrollo de ramas industriales
mis estrat6gicas. Pero ese objetivo s61o puede lograr-
se, en el marco de las relaciones capitalistas, entregan-
dole al Estado la responsabilidad mayor en la acumu-
laci6n destinada a financial las grandes inversiones
que demand la construcci6n de la industrial pesada y
la realizaci6n de obras de infraestructura es decir,
nacionalizando las leaves de la economla o poniendo
al Estado al servicio del capital monopolista.
Al fracasar.en sus objetivos econ6micos por su in-
capacidad para consolidar un proyecto consistent, el
frondizismo fracas6 tambi6n en la construcci6n del
esquema.de poder:. no pudo satisfacer las necesidades,
que planteaba la coalici6n con la Burocracia Sindical
ni con las Fuerzas Armadas, no satisfizo totalmente al






"Establishment" y no logr6 construir una altermaiva
frente al sistema de Partidos Politicos que se le opo-
nian desde la tribune parlamentaria. Cuando fue desa-
lojado, su legitimidad era nula y el vacio hegem6nico
se replanteaba. Quedaba como saldo, como soporte
para la nueva etapa, el fortalecimiento de las posicio-
nes econ6micas del capital monopolista. Pese a ello,
los primeros pass. del regimen military postfrondizista
parecieron marcar una resurrecci6n de la gran burgue-
sia agraria. Dur6 poco: elministerio de Federico Pine-
do, en 1962,'fue como el iltimo estallido victorioso
de una ofensiva de la vieja "oligarquia". Tras ese epi-
sodio surge una suerte de "ensayo general", en el que
dos de los protagonistas principles del movimiento
military de 1966 aprontan sus efectivos; la constitu-
ci6n de una nueva l6ite politico-militar, el ascenso a
funciones de gobierno de una burocracia formada por
tecn6cratas y asesores del capital monopolista, esto
"es, la coalici6n entire "Establishment" y/Fuerzas Ar-
madas que caracteriza el primer tramo/de la "Revo-
luci6n Argentina", tiene su anticipo en el gobierno de
Jos6 Maria Guido, entire 1962 y 1963.
Pero esta 61ite no estaba, sin embargo, lo suficiente-
mente fortalecida en 1963 como para otorgarle salida
hegem6nica a un process que en lo econ6mico ya
estaba maduro. Es sobre la base de esta reiteraci6n de
una vacancia, que los Partidos Politicos resurgen de
sus cenizas y forjan el gobierno de Arturo Illa; tras ,
ellos, el capital medio y la burguesia agraria, sus tra-
dicionales soportes hist6ricos, recuperan posiciones-
perdidas y, entire 1963 y 1966, jaquean, a veces con
6xito, al capital monopolista, que carecia de ex-
presi6n political s6lida.
Pero este triunfo de los Partidos Politicos y de las
classes que son expresadas por ellos, debia ser efime-
ro: iba a contramario de la 16gica de desarrollo capita-
lista, suponia un desfasamiento demasiado grande en-
tre economic y political.
Los Partidos Politicos, como categoria, global-
mente considerados, suponen la vigencia de un siste-
ma particular de toma de decisions. Ese sistema in-
cluye, bisicamente, un scenario y determinadas con-
diciones para su constituci6n: el scenario es el Parla-
mento y su condici6n de existencia la consult electo-
ral peri6dica. Ambos rasgos, sumados alas caracteris-
ticas de reclutamiento, de la "clase political" en la
Argentina, convierten a los partidos en la expresi6n
political predominante del capital medio, urban y
rural. El Parlamento es asi una tribune en la que con-
fluyen multiples intereses "particularistas", el finico
recinto en el que las classes y fracciones de case eco-
n6micamente subordinadas en la alianza dominant,
consiguen predominar politicamente. En esta suma de'
intereses "particularistas" expresados en el Parlamen-
to, se incluyen tambi6n los del capital monopolista,
pero la condici6n para su coexistencia es'el estado de
compromise permanent. Un compromise que debe
abarcar ademis, en alguria media a las classes popula-
res, porque las consultas electorales peri6dicas supo-
nen la asunci6n, aunque fuere ret6rica, de intereses
"universalistas". En el Pariamento, el capital monopo-
lista es Ilevado a la mesa a negociaciones y su presen-
cia en ella es subordinada. La elaboraci6n de un
proyecto hegem6nico no pasa por su presencia en ese
scenario: se desplaza hacia otros centros de decision
political; las Fuerzas Armadas, la tecnocracia ubicada


en el aparato del Estado y la Burocracia Sindical, con
la que esta relacionada por el "toma y daca" del con-
flicto econ6mico.
El proceso lleva a los Partidos Politicos y a sus
instituciones a girar en el vacio. Un resultado que en
la Argentina no fue dificil de conseguir, dada, por
afiadidura, la situaci6n de proscripci6n polftica de las
grande masas populares que no se sentian representa-
das a trav6s del sistenrr; de partidos. Este hecho, suma-
do a la carencia de representatividad de los intereses
econ6micamente predominantes, llev6, en 1966, al
complete desgaste institutional.
Cuando en junio de ese afio los militares toman por
asalto el poder y utilizan como una explicaci6n de su
alzamiento el deterioro de los partidos politicos, de-
cian la verdad: su "crisis de representatividad" era
total. La acumulaci6n de capital, el incremento de la
eficiencia del sistema econ6mico, la racionalizaci6n
de las actividades pfiblicas, eran demands que se
asentaban sobre la 16gica del desarrollo capitalist:
ellas imponian nuevas political, contradictorias con
las aspiraciones de las masas populares y con los inte-
reses de las classes econ6micamente subordinadas del
bloque dominant. No estaba en la capacidad del sis-
tema de partidos asumir esas tareas: es a este cuello
de botella politico del desarrollo capitalist, que el
Igolpe de junior viene a poner fin..
-----------


A LA BUSQUEDA DE
UNA NUEVA HEGEMONIA


1 plan monopolista en la economic tiene como
:correlato en la political a un modelo de Estado autori-
tario, que concentre el poder asociando los nfcleos de
decision econ6mica con los de decision political. La
nueva organizaci6n del capitalism, en la que el Esta-
do debe jugar un fuerte papel intervencionista como
dinamizador de la economic, obliga a concentrar el
poder fragmentado. El Parlamento -instituci6n con-
currencial en la que los partidos son portadores de las
presiones de todas las fracciones en que se-divide la
Sclase dominante- pierde asi vigencia: en ese mercado
politico, desfasado con respect al mercado econ6mi-
co, los desplazados suelen ser los vencedores La 16gica
del desarrollo monopolista no tolera ese desericaje en-
tre economic y political; el Parlamento y los partidos
por ello, desaparecen o se subalternizan y en su lugar
emerge la autoridad presidential, y la presencia de los
tecn6cratas y aun de los funcionarios director del ca-
pital en las clspides de la burocracia.
Esta ley se express en cada sociedad segfin caracte-
risticas particulares. En la Argentina de 1966 fueron
las Fuerzas Armadas sus agents desencadenantes, al
tomar el poder para garantizar, de hecho, las condi-
.-ciones political de la dominaci6n monopolista. Al la-
do de las Fuerzas Armadas, la nueva hegemonia quiso
fundarse con el agregado de otras dos fuerzas sociales:
el "Establishment" y la Burocracia Sjndical. En esa
asociaci6n debia encontrarse una formula de poder
que fuera expresiva, en el piano politico, de la etapa
capitalist monopolista dependiente. Pero este alinea-
miento 'nunca pudo estructurarse como una verdade-


























ra coalici6n, con lo que el proyecto hegem6nico ma-
nifest6 siempre extrema vulnerabilidad hasta estallar,
por fin, en 1970: enfrentados a una fusi6n de contra-
dicciones que abarcaba a fracciones desplazadas de las
classes domiriantes y al conjunto de las classes domina-.
das y que se expresaba en lo econ6mico, en lo politi-
co y en lo ideol6gico, los soportes sociopoliticos del
plan monopolista vacilaron, volviendo a crear un va-
cio de autoridad.
En su discurso de'marzo de 1967 anunciando la
nueva political econ6mica, Krieger Vasena, cabeza del
"Establishment" asentado en el poder, habia fijado
los rasgos del proyecto y anticipado sus consecuencias
sociales: "Lo que buscan las autoridades del pais -di-
jo- es evitar la transferencia de ingresos engran esca--
la de unos sectors a otros. Dentro de cada sector se
desea premier a los mis eficientes y que este pre--
sea el resultado de su propio esfuerzo".
El reinado del capital monopolista, entendido
como proyecto racionalizador del sistema, supone -y
6se era el sentido de las palabras de Krieger Vasena
-la eliminaci6n de lo perif6rico, de lo "artificial". Si
la primera etapa de industrializaci6n, a trav6s de la
sustituci6n de importaciones, permiti6 la coexistencia
de distintas fracciones de las classes dominantes gracias
a que, en el marco de un ripido creciniiento de las
fuerzas productivas, todas tuvieron asegurado el
acceso a una porci6n del mismo, la etapa monopolista
supone, en cambio, tensions y rupturas graves en el
interior de los sectors propietarios.
No repetiremos acd un andlisis de la implementa-
ci6n del plan moaopolista en cuanto hace a sus me-
canismos econ6micos, aspect sobre el que existe ya
una important bibliografia: nuestro objeto son sus
consecuencias sociales y por lo tanto la forma en que
se redefinen campos de interns y se desplazan los
puntos de ruptura politicos.
Si desde la perspective de los asalariados el plan
monopolista trae aparejajda una political de "shock'
que desde sus primeros tramos rebaja brutalmente stis-
ingresos reales, en el interior de' las classes dominantes
la hegemonia de la fracci6n monopolista en la Argen-
tina de 1966 supuso una transferencia en la distribu-
ci6n de la plusvalia en detrimento de la burguesia
pequefa y median y de la llamada "oligarqufa agro-
pecuaria roceso al que se superpuso un flujo cons-


tante de ingresos a favor del Litoral en detrimento del
Interior, que actualiz6, a nivel econ6mico una suerte
de "redualizaci6n" de la sociedad.
Una political de tal modo agresiva, que busca que-
brar una situaci6n de "empate", no puede desatarse
Ssino a trav6s del respaldo de la violencia desriuda,
montada sobre una estructura vertical, autoritaria, del
Estado. El supuesto te6rico -en la media en que la
pura violencia no puede sostenerse como situaci6n
"normal" en una sociedad compleja- es que los pri-
meros "sacrificios", tras una etapa de discipline forzo-
sa, pueden superarse a no muy largo plazo y crearse
asi las bases para una ampliaci6n del consenso.
En efecto, es condici6n para la realizaci6n political
del modelo que los reajqstes en el nivel econ6mico
llevep a una racionalizaci6n y "modernizaci6n" del
sistema social, capaz de general una ripida expansion
de las fuerzas productivas, una acumulaci6n de
riqueza con, la que se podri premierr" luego selectiva-
mente a distintos estratos en t6rminos de su compor-
tamiento "eficiente". En los passes imperialistas esa
16gica de la' hegemonia monopolista oper6 eficaz-
mente permitiendo integrar, de manera diferencial, a
sectors de la pequefia burguesfa y a capas del prole-
tariado en la aceptaci6n consensual de las leyes.del
juego.

\Este su puesto es el que le da sentido al esquema de
los "tres tiempos" formulado en 1966 por los te6ri-
cos de la "revoluci6n argentina". En realidad, 'el
"tiempo econ6mico", el "tiempo social" y el "tiempo
politico" pueden ser traducidos como una sucesi6n
ideal de dos etapas: en el modelo monopolista opera-
ria primero un moment de Acumilaci6n (de riqueza
y de poder) que supone el sost6n del autoritarismo
armado a la reestructuraci6n econ6mica en beneficio
de los monopolies y un moment posterior de Distri-
buci6n en el cual, diferencialmente se repartirfan
entire otros sectors porciones de lo acumulado y se
regularian formas controladas de participaci6n de
ellos en las decisions.
El plan monopolista organize asi una carrera contra
el tiempo y su 6xito o st fracaso dependent de la
velocidad de movimiento de dos factors: el rechazo
al proyecto por parte de los perjudicados y la recolec-
lci6p de los frutos del plan,para permitir los ndcesa- J
25-'







rios reajustes consensuales.
En la Argentina el primer factor desbord6 al segun-
do, obligando desde mediados de 1969 a un repliegue
del proyecto hegembnico monopolista. Esto, por una
convergencia de variables actuantes en los niveles eco-
n6mico, social y politico, que determinaron la acele-
raci6ri de "puntos de ruptura". En lo econ6mico,lo
fundamental es la escasa capacidad del sistema.para
general efectivamente un crecimiento sostenido y
veloz de las fuerzas productivas dados los limits
estructurales que plantean las relaciones de depen-
dencia: una cosa es la hegemonia de los monopolies
en las naciones imperialistas y otra en las capitalistas
dependientes como la Argentina. En lo social, la com-
plejidad de la estructura de classes y el grado de parti-
cipaci6n organizada, a todo nivel, logrado hist6rica-
mente por las mismas, que dificulta -en oposici6n al
caso brasilefo, por ejemplo- un manipuleo basado en
el despotismo. En lo politico, y en especial a trav6s de
su expresi6n en el mundo obrero, la presencia, desde
1957, de masas movilizadas que se perciben como
desalojadas de un poder que alguna vez detentaron y
que identifican al peronismo como el simbolo de su
unidad de clase.
Los principles soportes politico-sociales del plan
de los monopolies, que podian acompafar al "Esta-
blishment" en la estructuraci6n del nuevo proyecto
hegembnicd -las Fuerzas Armadas- y la Burocracia
Sindical- vacilaron frente a la marea de contradiccio-
nes cohcentradas: el "Cordobazo" hiri6 de muerte, a
esta primera versi6%de la hegemonia monopolista.




j .LA CRISIS POLITICAL DE 1970


as consecuencias del "Cordobazo" fueron inme-
diatas: Krieger Vasena es obligado a renunciar y el
regimen de Ongania, si bien durari afin un afo, apre-
sura su disoluci6n. Se abre desde entonces un nuevo
period de crisis political que las classes dominantes
aspiran a cerrar ahora con la realizaci6n de elecciones
generals, confesando de alguna manera el fracaso de
la experiencia bautizada como "Revoluci6n Argenti-
na".
Al asumir el poder en 1966, las Fuerzas Armadas
justificaron su intervenci6n en base al planteo de ob-
jetivos trascendentes, en t6rminos de "empresa nacio-
nal". No se evocaron entonces -al menos de manera
principal- necesidades de defense del "Orden" frente
a la "Subversi6n", sino fines positives: "modernizar"
el pais, encauzarlo hacia la "Grandeza" superando la
pardlisis a que lo habrian llevado las pujas facciosas,
intersectoriales, encarnadas en los partidos politicos.
Claro esti que esa ret6rica no podia disolver en
figures literarias los contenidos sociales que inevita-
blemente pugnan tras todo proyecto politico. Mante-
ni6ndose dentro de los limits del sistema, esto es, sin
cuestionar las relaciones de producci6n, la superaci6n
de la crisis organica argentina, la ruptura de la situa-
ci6n de empate entire fracciones de la clase dominant
supone la vigencia de uno de los dos models alterna-
tivos ya sefialados: poner al Estado al servicio de la
burguesia media, haciendo que la inversi6n piblica


reemplace a la inversion privada extranjera en las in-
dustrias dindmicas, lo que significa nacionalizar las
leaves de la acumulaci6n o ponerlo al servicio de la
fracci6n de clase predominante en el nivel econ6mico
a fin de tornar congruentes los dos pianos de la domi-
naci6n. Acorraladas frente a esta alternative de hierro,
las Fuerzas Armadas entregaron en 1966 el sustento
de la "modernizaci6n" y la "grandeza" al capital mo-
nopolista.
Pero este process no se desarroll6 libre de tensio-
nes, tensions que s6lo hubieran podido relegar la pre -
sencia visible y rApida de efectos econ6micos favora-
bles. En el tercer afio de vigencia del plan, las Fuerzas
Armadas se encontraron con que la suma de obstdcu-
los politicos y sociales que imponia la implantaci6n
de la "grandeza" por esa via era tal, que determinaba
costs demasiado elevados.
Los reclamos del capital median y pequefio y de
la burguesia agraria; las explosions regionales que
- abarcaban zonas de desigual desarrollo econ6mico,
politico y social; la situaci6n de exasperaci6n de los
asalariados que desbordaba, en los hechos, los inten-
,tos participacionistas de la Burocracia Sindical y el
descontento generalizado de la pequefia burguesia,
expropiada politicamente y sometida a una creciente
pauperizaci6n, crearon una acumulaci6n de fuerzas
opositoras al proyecto monopolista tan poderosa, que
precipit6 la fracture del monolitismp military: a travis
* de esas grietas se filtr6 el reclamo de las classes domi-
riantes subordinadas desde 1966 por el capital mono-
polista. Habia fracasado la posibilidad de consolidate
una oligarquia militar-industrial que hiciera compati-
bles los intereses de las Fuerzas Armadas con los de
los grupos mas concentrados de la industria.y las fi-
nanzas, verdadera clave del proyecto hegem6nico neo-
dependierite, tal como lo certifica el caso brasileflo.
Y es precisamente en el moment de la crisis politi-
ca de 1970 -cuando Ongania es desplazado y culmil-
na el "milenarismo" de sus planes- cuando parece
m~s relevant para el observador el andlisis comparati-
vo de la experiencia argentina y de la experiencia bra-
silera.
Como hemos sefialado, ambas tienen puntos de
partida similares: el golpe de Estado de 1964 que
lleva al poder a Castello Branco y el de 1966 en el que
las Fuerzas Armadas le entregaron a Ongania la pri-
niera magistratura, se conjugan en la voluntad de esta-
blecer un sistema burocritico autoritario como forma
de instrumentar la hegemonia del capital monopolis-
ta.
Sin embargo, a media que el process se fue desa-
rrollando, las dificultades para viabilizar el proyecto
en la Argentina aumentaron su intensidad, hasta llegar
a hacerlo fracasar. El modelo hegem6nico neo depen-
diente no pudo cristalizar por la resistencia que al
mismo le opusieron'por un lado las classes populares y
por el otro los grupos subordinados de las classes do--
minantes. Nuestro interns, ahora, se centra en esta
iltima variable, aun corriendo el riesgo de sesgar de-
masiado el analisis. En este sentido nos interest mar-
car, como caracteristica diferencial del caso argenti-
no, en el nivel econ6mico-Social, la capacidad de resis-
tencia que el viejo capitalism urban y rural mantie-
ne frente a la vitalidad del proyecto hegem6nico neo
dependiente. Esta capacidad de resistencia que -insisZ
timos- s61o analiticamente puede ser aislada de.las






















\r^ 1"SSSSSFrm
luchas de las classes populares puesto que ellas, en la
realidad, son un mecanismo realimentador incesante,
se pone de manifiesto a partir de la crisis social que el
"Cordobazo" sintetiza en 1969 y de la crisis political
subsecuente que estallard en 1970.
Entre 1967 y 1968, al cumplirse el primer trienio
del golpe de Estado dado por los militares brasileios,
una crisis similar a la Argentina se instala en el sistema
politico de ese pais. El aflo 1968 es, en Brasil un aio
de escalada en la ofensiva popular: grandes moviliza-
ciones estudiantiles, crecimiento de las luchas obreras
y consolidaci6n de la oposici6n civil en el Frente Am-
plio, una coalici6n en la que confluye todo el sistema
de partidos, desde los comunistas hasta Carlos Lacer-
da, para jaquear al poder military. El resultado de ese
process es, sin embargo, el fortalecimiento de la hege-
monia del capital monopolista a trav6s de una oligar-
qufa militar-industrial que barre totalmente a la opo-
sici6n.
La respuesta que las Fuerzas Armadas dieron a la
ofefisiva combinada de los politicos tradicionales y
del movimiento obrero y estudiantil consisti6 en gal-
vanizar afn mis el aparato autoritario y forzar la mar-
cha de los planes econ6micos neo dependientes. En
marzo de 1969, el president del "tercer gobierno de
la Revoluci6n Brasilefia", Garrastazu Medici, sefiala-
ba: "El Estado Revolucionario durara el tiempo indis-
pensable para la implantaci6n de las estructuras poli-
tica, administrative, juridica social y econ6mica capa-
ces de promover la integraci6n de todos los brasilefios
a los niveles minimos de bienestar". La decision de
volcar todo el peso del Estado a favor del modelo de
capitalism monop6lico dependiente, fue lo que per-
miti6 el llamado "milagro": a costa de cada vez mas
marginalidad y diferenciaci6n social y econ6mica, de
concentraci6n de la riqueza.y aumento de la miseria
relative de las grandes masas pqpulares, el sistema pro-
b6 su dinamismo, mostrando que sus limites.principa-
les no se hallan en lo econ6mico sino en lo politico-
-social. Si el capital monopolista posee 'la capacidad
de Poder necesaria como para desbaratar las primeras
resistencias y acelerar su march, puede conseguir 6xi-
tos en sus metas de desarrollo.'
Esta decision es la que no pudo implementarse en
Argentina: la crisis political de 1969/70 arrastrard a su
caida al autoritarismo military de Ongania y planteari,
nuevamente, una situaci6n de vacio de poder, colo-
Scando al problema de la legitimidad en el centro del


debate. Este yacio, a trav6s de un process dificil, zig-
Szagueante, va a intentar ser cubierto finalmente por
un Pacto que las Fuerzas Armadas le ofrecen a la
Burocracia Sindical y a los Partidos Politicos con el.
objeto de poner en march un process de tipo "trans-
formista" que se exprese en una estructura de poder
"conciliacionista", intentando asi dar una salida a la
crisis political planteada, pero sin poder proponer un
modelo ni econ6mico ni politico que le asegure dina-
mismo al sistema. Aunque la direcci6n causal pueda
ser cuestionada, es un hecho que la crisis political de
1970 y el repliegue hegem6nico del capital
monopolista coincide con el inicio de un descenso en
los indicadores de crecimiento econ6mico, que ha-
bian manifestado una alza sostenida durante el bienio
anterior. Retomando el ejemplo brasilefo, este des-
censo no tiene por qu6 probar el agotamiento de las
posibilidades econ6micas del modelo, sino marcar el
problema de sus condiciones de posibilidad socio-po-
litica. Como ha sido sefialado, "el plan de Krieger
Vasena lleva a la economic argentina a un punto en el
que, dadas las situaciones estructurales que condicio-
naron aquella coyuntura, lafinica alternative al desor-
den econ6mico es la continuidad del plan. Sin embar-
go, dicha continuidad implicaba acentuar afn mAs fe-
rozmente la explotaci6n de la clase obrera y la paupe-
rizaci6n de lapequefa burguesia e irritar mis.tambi6n
la situaci6n de parte de los sectors dominantes, espe-
cialmente la oligarquia terrateniente".
Es decir, que en 1970 la opci6n dinimica para el
sistema hubiera sido, desde la 16gica econ6mica, la
continuidad del plan, pero esa 16gica chocaba contra
techos politicos y sociales que no involucraban sola-
mente a las classes populares sino que abarcaban a
sectors de la burguesia, lo suficientemente poderosos
como para frustrar la hegemonia monopolista. Pero
antes de consolidarse la propuesta de retorno a las
condiciones del empate, calificada por los propagan-
distas del gobierno military como "Gran Acuerdo Na-
cional", hecho que reci6n se perfila nitidamente en el
primer cuatrimestre de 1971, tiene lugar un par6ntesis
significativo.
Se trata del breve period presidential del general
Levingston, designado por la Junta Militar en junio de
1970 para reemplazar a Ongania y derrocado por la
misnra Junta en marzo de 1971. El interns de este
lapso interno de la "Revoluci6n Argentina" consiste
en que, durante el mismo, y a trav6s del ministerio de
27






P Economia en manos de Aldo Ferrer, el capital nacio-
nal Ilega al punto mis alto, desde la caida de Per6n en
1955, en sus.intentos por influir sobre las decisions
del Estado.
Aunque finalmente fracasaran, Levingston-Ferrer
buscaron poner en march un proyecto reformista
que, en lo econ6mico-social, aspiraba a asociar al capi-
tal national con el Estado, sin estatizar el sistema
productive y financiero, pero, como sefalara Ferrer,
"argentinizindolo".
La estructura de ese Poder reformista debia basarse
en una coalici6n entire Fuerzas Armadas, Burocracia
Sindical, Organizaciones Corporativas que representan
al capital national (como la Confederaci6n General
Econ6mica, creada en tiempos de Per6n) y t6cnicos y
profesionales ligados a ellas, dejando fuera del proce-
so a los Partidos Politicos.
Las formas del modelo propuesto no diferian radi-
calmente de las asumidas bajo Ongania, en tanto mar-
ginaban al sistema de partidos y tendian a mantener
desmovilizados a los sectors populares. Su conteni-
do, en cambio, era diferente: mientras la burguesia
agraria y el capital national ganaban posiciones, el
capital monopolista debia dar un paso al costado y,
en algunos aspects, sufrir las consecuencias de medi-
das econ6micas oficiales que loperjudicaban. Un mes
antes de ser derrocado el gobierno adopt decisions
que contrariaban concretos intereses de las grandes
compafiias petroleras extranjeras y de empresas como
Bunge y Born y Deltec dedicadas a la exportaci6n de
products primaries. En febrero, a trav6s de un men-
saje a la Naci6n, Levingston sefialaba: "Cuando se
recupera el manejo del cr6dito, se asume el control de
los bancos, se opone a la distorsi6n de las operaciones
de los principles products de exportaci6n, se nacio-
naliza la energia, es dable esperar una enconada resis-
tencia y una creciente ofensiva de quienes ven redu-
cidos sus privilegios. Y esto ocurre asi porque los in-
tereses afectados no han de sucumbir sin antes inten-'
tar revertir el process".
Pero el proyecto no tenia sost6n en las fuerzas so-
ciales, especialmente en aquella que podria dinamizar-
lo efectivamente: el poder military, cuyas cfspides ha-
bian decidido instrumentar otro desemboque para la
"Revoluci6n Argentina", el de la reconciliaci6n con
los Partidos Politicos. El episodio Levingston tiene
similitud con el que protagonizara, en Brasil, el ge-
neral Alburquerque Lima, lider de la corriente llama--
da nacionalista del Ej6rcito, finalmente desalojado de
toda participacibn en el Poder. La diferencia esti en
el process posterior al desenlace infeliz para las co-
rrientes nacionalistas: en Brasil del fracaso de ese in-
tento resurgirA con mis brios el proyecto neo depen-
diente; en la Argentina se iri, trabajosamente, pactan-
do un nuevo empate.
El derrocamiento de Levingston y la subsiguiente
renuncia de Aldo Ferrer inaugura la "Tercera etapa de
la Revoluci6n Argentina", caracterizada por una in-
versi6n de la problemAtica inicial: ya no se planteard
que la soluci6n political habrA de surgir como conse-
cuencia natural, a largo plazo, del 6xito de un model
econ6mico, sea 6ste el del capital monopolista (Onga-
nia-Krieger Vasena) o el de la asociaci6n del Estado
con el capital national (Levingston-Ferrer). El orden
de la secuencia se alterarA: solo la obtenci6n de un
minimo de legitimidad podra, segfin la nueva estrate-


gia aplicada, garantizar una soluci6n econ6mica.
La consecuci6n de ese minimo consensual supone,
como element, indispensable, la articulaci6n de un
acuerdo entire las Fuerzas Armadas, los Partidos Poli-
ticos (en especial el peronismo y la Uni6n Civica Ra-
dical) y la Burocracia Sindical, ligada al peronismo
pero con una alta cuota de poder relative en el inte-
rior de ese movimiento. el contenido de ese acuerdo
determine de hecho un repliegue del capital monopo-
lista, que debe aceptar un Pacto con el capital nacio-
nal en 1 espacio que menos control, dada su caren-
cia de representacion politico-partidaria direct: el de
la escera electoral y parlamentaria.
El Pacto, pues, si no significa la derrota del capital
monopolista, en tanto el desenvolv.imiento de la eco-
nomia sigue un rumbo relativamente aut6nomo que
le permit acentuar su predominio en ese nivel, im-
porta contrario sensu, la mayor victoria que, dadas las
relaciones de fuerza political y el caricter subordina-
do de sus posiciones en el sistema econ6mico, pteden
conseguir los sectors dominantes no monopolistas.
Esto es, reubicarse en el Poder Politico aun cuando
su fuerza real sdlo alcance para restablecer una situa-
ci6n de empate y no para ifistrumentar un proyecto
hegembnico alternativo,.dotado de legitimidad y ca-
paz de potenciar un modelo econ6mico dinimico.
El proyecto, pues, que se pone en march al asumir
el gobierno el general Lanusse a principios de 1971
tiende a reconstruir las bases del poder, debilitadas
por la crisis political que sucede a las conmociones
sociales inauguradas por el "Cordobazo". El model
politico se desvincula del model econ6mico: asi co-
mo la gesti6n de Ongania se asocia directamente con
la political econ6mica de Krieger Vasena y la de Le-
vingston con los planes de Aldo Ferrer, el period
Lanusse no puede identificarse con una orientaci6n
precisa que vaya mis alli de cierto pragmatismo
bAsico, ocupado mais por "administrar" que por "go-
bernar". La political ocupa "el puesto de mando"; el
tema de la legitimidad aparece como central y la "re-
conciliaci6n" al servicio de un proyecto "transfor-
mista" es planfeada como objetivo supremo de la acti-
vidad oficiaL En sucesivos discursos y. declaraciones
Lanusse planted esta alterriativa: "No habri soluci6n






para lo econ6mico -dijo en julio de 1972- si no la
hay antes en 10 politico. De ahi la decision del go-
bierno y de las FFAA de ir a elecciones, de asegurar
su realizaci6n. Mas, para no frustrar nuevamente las
esperanzas populares es necesario concertar previa-
mente lo que se ha de hacer para que mayorias y
minorias, libres y respetadas entire si, constituyan la
gran. fuerza integral que sustente la nueva political de
cambio capaz de Ilevar a la Naci6n al cumplimiento'
de sus grarides destinos".

El acuerdo propuesto por las Fucrzas Armadas a
los Partidos Politicos y a la Burocracia Sindical, inten-
t6 inicialmente girar alrededor de la candidatura presi-
dencial de Lanusse, en la idea de que 6ste podria
concentrar en sus manos el Poder Militar y el Poder
Civil, dos dimensions disociadas en la historic de los
Gltimos afios argentinos. Este objetivo 6ptimo fracas6
pero, pese a las dificultades y tensions generadas por
el process, la esencia del Acuerdo se ha mantenido en
pie, aun cuando su. forma de expresion no sea la ho-
mogeneidad absolute, sino la integraci6n conflictiva
entire "oficialismo" y "oposici6n" en el interior de un
sistema politico unificado.
Desautorizado en el corto plazo el "nmodelo brasile-
fio" de hegemonia neocapitalista a trav6s del autorita-
rismo military, el abanico ahora abierto de posibilida-
des political desgoloca a la burguesia monopolista,
que debe sacrificar su presencia protag6nica a favor
de conseguir una minima consolidaci6n del sistema de
poder, que habia sido virtualmente vaciado desde
1969 en adelante por las embestidas de las classes po-
pulares y del viejo capitalism urban y rural. Incapa-
citado de imponer su modelo, el sistema de concilia-
ci6n propuesto aparece como un mal menor que, de
todos modos, no llega a cuestionarle su predominio
en el sistema econ6mico, aunque deba admitir la com-
petencia con los otros sectors de la burguesia, en el
mercado politico del sistema de partidos.
El espectro de posibilidades que abre la salida elec-
toral y la nueva institucionalizaci6n del pais se extien-
de a trav6s de un continue en uno de cuyos extre-
mos, el de la "derecha", ubicamos el proyecto "trans-
formista" de las Fuerzas Armadas, cuya cuspide ac-
tual seguird actuando como "control" del future go-
bierno y en el otro, el de la 'izquierda",.a una pro-
puesta "reformista" cuyas cabezas son los Partidos
Politicos (en especial el peronismo y el radicalismo),
la Burocracia Sindical y las organizaciones profesiona-
les del capital medio como la Confederaci6n General
Econ6mica.
Definimos al "transformismo" -en la direcci6n
planteada inicialmente por Gramsci- como una for-


ma particular de salida a una situaci6n de crisis orga-
nica en la que una de las fracciones dirigentes propo-
ne un piograma de mantenimiento del Orden que in-
cluye como condici6n la absorci6n de fracciones de
las classes dominadas. Esta absorci6n modifica las for-
mas de la dominaci6n, pero no su sustancia: un cami-
no de cambios que deja, en el fondo, las cosas como
estaban. Un sistema de tipo "transformista" intent la
superaci6n de la crisis a trav6s del rechazo de toda
reform orginica, aunque utilice a cuadros reformis-
tas para sus fines.
El "reformismo" se propone ir mis alla. En la Ar-
gentina actual, su contenido es la maximizaci6n de los
intereses del capital national enfrentados al modelo
de neodependencia: esas metas unifican -mas alli de
diferenciaciones debidas a lo peculiar de su composi-
ci6n interna- al peronismo, el radicalismo, la Confe-
deraci6n General del Trabajo y la Confederaci6n Ge-
neral Econ6mica.
Es altamente probable que esta puja entire reformis-
mo y transformismo se resuelva en el corto plazo a
favor de la primera alternative. Pero la posibilidad de
que este reformismo, transformado en regimen politi-
co, pueda aparecer como alternative hegem6nica es
menos cierta. La debilidad ecpn6mica, frente al capi-
tal monopolista, de los sectors sociales que le dan su
contenido, s6lo podria ser compensada por una efec-
tiva asociaci6n con las Fuerzas Armadas que otorgue
el poder suficiente para impulsar un proyecto de capi-
talismo de Estado, algo que en las actuales condicio-
nes de monopolizaci6n,de la estructura econ6mica
argentina se acercaria peligrosamente a una via no
capitalist de desarrollo.
-Cierto es que la ratio fltima del peronismo, su pos-
trera intenci6n como movimiento nacional-popular,
es volver a recrear las condiciones de una alianza entire
Ej6rcito y Sindicatos que favorezca ese plan de refor-
mas orgAnicas nacionalistas y estatizantes, algo, sin
embargo, que ni los mis optimistas pueden prever
como realizable, con alguna base de certidumbre.
El retorno al empate y la recurrencia de nuevas
crisis sociales y political parece ser el diagn6stico mas
verosimil. Tras la experiencia frustrada de hegemonia
,neodependiente, tras el triunfo politico del viejo capi-
talismo urbano y rural, que sin embargo no tiene la
fuerza en sus manos como para revertir el process en
el nivel de la economic, el future indica la irremedia-
ble vuelta de la Argentina a la crisis orginica qhe en
1966 motiv6 la intervenci6n military, en un marco de
comportamiento mediocre del capitalism, con estan-
camiento relative y desarrollo distorsionado, con ba-
jas tasas de crecimiento y altas tasas de inflaci6n.
Buenos Aires, diciembre de 1972


SOCIEDAD

YPOIIIA









l otm racarl ile



Ia eumeda

OPaii Singer'





Mientras que el d6lar se debilita en los mercados de cambio, los Estados Unidos se benefician a costa de sus competidores
comerciales. iQui es to que hay detris de este misterio?


Las monedas se transforman, pareciendo que tienen voluntad propia. Por detris estAn las
transformaciones de la economic international.


Por mas de una vez el d61ar aparece como persona-
je principal en la dramatica (jo dramatizada? ) crisis
del sistema financiero international. La idea del d6lar
como personaje no es s6lo metaf6rica: la gente, tanto
como los 6rganos de divulgaci6n, tratan del asunto, el
d61ar y las otras monedas parecen dotadas de volun-
tad propia, sufren y reaccionan de manera semejante
que los series humans, en una explosion de fetichis-
mo que encubre la crisis real en una densa atm6sfera
de misterio.
La opinion mas comfin es que el d61ar represent el
poder y el prestigio de los Estados Unidos. Su quiebra
seria por lo tanto, la serial de que los EE.UU. estAn
perdiendo fuerza en el scenario mundial. Pero sin
embargo, son los mayores competidores de los Esta-
dos Unidos -el Jap6n y Alemania Occidental- los
que mas se empeflan en la,"defensa" del d6lar. Los
gobiernos de estos paises han adquirido (mAs de una
vez) billones de d6lares, en un esfuerzo, infructuoso,
por "salvar" la moneda norteamericana. iQu6 extrafia
manifestaci6n de solidaridad (.o 'de masoquismo? )
estaria llevando a los ministros de finanzas del Jap6n,
de Alemania Occidental y de otras potencias euro-
peas, a emperarse a fondo en la defensea" del d61ar,
al mismo tiempo que hacen declaraciones quejosas
sobre la pasividad de los Estados Unidos, que poco o
nada hacen en defensea" de su moneda?
Para llegar a las races reales de la crisis monetaria
international, es precise inicialmente, dejar de lado
los aspects monetarios y examiner las transformacio-
nes que ha venido sufriendo la economic internacio-
nal en los filtimos decenios. Estas transformaciones
tienen por origen: a) la desigualdad entire las tasas de
erecimiento econ6mico, muy elevadas en algunos paf-
.es,'como en Japon, Alemania Occidental, Francia e.
Italia, y much menores en otros, como los Esfados
Unidos e Inglaterra; b) el surgimiento de un grupo de


paises no capitalistas, cuyo peso en la economic mun-
dial y, especificamente, en el comercio international,
ya es bastante expresivo. Como resultado, el peso de
los Estados Uniidos y de Inglaterra en el mercado
mundial ha disminuido cada vez mas. Serfa bueno re-
cordar que, aun en el iltimo perfodo de postguerra
estas dos potencias detentaban la hegemonfa absolute
en el comercio interacionalhCuando las reglas que
regulan las transacciones entire los paises fueron esta-
blecidas, en 1944, en la-ciudad americana de Bretton
Woods, los Estados Unidos y la Gran Bretafla tenian
todas las condiciones para dictarlas al rest del mun-
do capitalist de acuerdo con sus propios intereses.
Ahora el hecho se vuelve contra los hacedores: estas
reglas refuerzan la posici6n de las nuevas potencias
hegem6nicas, basicamente el Jap6n y las ncciones per-
tenecientes al Mercado Comhn Europeo (MCE), en
detriment de las' antiguas. La Gran Bretafa ya lo
reconoci6 y se adhiri6 al MCELos EE.UU. intentan
salir del aislamiento, aproximAndose a la China y pro-
curar penetrar, como inversionistas y exportadores en
el promisor mercado ..sovi6tico.
Las reglas del juego econ6mico international son
bAsicamente liberals. El Acuerdo General de Tarifas
y Comercio (GATT) prev6 la paulatina eliminaci6n de
los obstaculos tarifarios (y eventualmente tambi6n los
no tarifarios) al comercio international, conducido en
cada pafs por compaflias privadas, y teniendo por ob-
jetivo sus intereses particulares. El Fondo Monetario
International (FMI) tiene por base la convertibilidad
de las monedas nacionales. El gobierno de cada pafs
deberia, en principio, asegurar en el mercado cambia-
rio de su pais, que las tasas de conversion de su mone-
da fueran mantenidas dentro de una franja de varia-
ci6n bastante estrecha. Asf por ejemplo, si Brasil "de-
clara" al FMI que el cnizeiro vale 1/6 de d61ar, al
gobierno le corresponde, sin ejercer ningin control





























S"artificial", asegurar que efectivamente en el Brasil,
cualquier cantidad de d6lares pueda ser cambiada por
cruzeiros a esa tasa. Debe hacerlo sin establecer una
Stasa de cambio official y obligatoria, sino finicamente,
interviniendo en el mercado como comprador de cru-
zeiros si la oferta de d6lares fuera insuficiente, y como
vendedor si la oferta de d6lares fuera excesiva. El
antagonismo del FMI a las tasas de cambio 6ficiales
deriva de la misma filosofia liberal que produjo el
GATT: es precise impedir que los gobiernos desvien
el funcionamiento "natural" del mercado, en el cual
s6lo deben prevalecer los intereses particulares (en la
prictica, los de las grandes compafifas).
I I !


:!LIBERTAD DE ACCION


Ss claro que estas reglas s6lo favorecen a las nacio-
nes econ6micamente mas poderosas, o mejor, a las
companies de estas naciones. Se les asegura la maxima
libertad de acci6n, no s61o en lo que se refiere a las
transacciones comerciales sino tambi6n financieras.
La estabilidad cambiaria permit a estas compafifas
invertir con tranquilidad en otros paises y repatriar
sus ganancias sin que el flujo de recursos sea perturba-
do por alteraciones inesperadas en el valor de cada
moneda national.
Gracias a la aplicaci6n de estas reglas, no siempre
perfect por cierto -ya que esti sujeta a contingen-
cias politicas-, pero efectiva en la mayoria de los
casos, las grandes compafiias norteamericanas pudie-
ron penetrar en casi todos los mercados de los pauses
capitalistas (con la notable excepci6n del Jap6n). La
balanza commercial de los EE.UU. tenia entonces enor-
me superdvit, es decir que exportaban much mas de
lo que importaban. Los EE.UU. recibian tambi6n un


gran flujo de recursos financieros del resto del mundo
capitalist, constituidos por firmas de pr6stamos y be-
neficios de'inversiones. AdemAs de esto, muchds paf-
ses mantenfan sus reserves de divisas en d6lares, consi-
derado la moneda mas convertible del mundo, de mo-
do que la mayor parte del oro, que es la reserve
REAL para las transacciones internacionales, era man-
tenido en los cofres del Tesoro amerigano.
Pero, como lo que es un boom no siempre dura,
esta situaci6n cambio. El lap6n y los paises del MCE,
a media que reconstrufan sus economies (muchas
veces con el auxilio de capitals americanos), pasaron
a competir con los EE.UU. en los principles merca-
dos, aprovechando de una cierta superioridad tecnol6-
gica (que proviene del hecho de que sus plants indus-
triales son mas recientes) y, sobre todo, del menor
costo de su fuerza de trabajo. La competencia se agu-
diz6 principalmente en el mayor mercado de todos,
en el mercado americano, que pas6 a ser "invadido"
-por cantidades, creciehteslde autombviles europeos,
maquinas fotogiaficas japonesas, tejidos y ropas de
Hong Kong, etc., etc., sin que los Estados Unidos,
enredados por las reglas que ellos mismos habfan im-
puesto, pudieran defenders. Surgi6 entonces una
contradicci6n muy curiosa; las compafiias norteameri-
canas al "exportar" products de sus subsidiaries en
el exterior para los EE.UU., desequilibraron la balan-
za commercial de su propio pais. Los autombviles de la
Ford ipglesa exportados'a los EE.UU..tenfan el mis-
mo efecto negative sobre su balanza commercial, que
los vehiculos de Vollswagen o de Fiat.
Asi, mientras el superAvit de la balanza commercial
americana se reducfa hasta transformarse en lo contra-
rio, en deficit, no tanto por una paralizaci6n de las
exportaciones sino por el gran crecimiento de las im-
portaciones, la exportaci6n de capital por las compa-
fias americanas aumentaba cada vez mas. Los limits
de este articulo no permiten entrar en las causes de
esta tendencia, perojciertamente que 6stas se despren-
den del menor dinamismo de la economic americana
en comparaci6n con el de otros pauses capitalistas.
Sea como fuere, el crecimiento de las importaciones
de mercaderias en relaci6n con el de las exportaciones


Despujs de sufrir dos devaluaciones en un period de 14 meses -la primera de 7,8 olo y la mds
reciente de 10 olo- el d6lar continue sufriendo, las consecuencias de la crisis monetaria interna-
cional. Inseguros en cuanto al future de la .moneda 'norteamericana, los especuladores europeos
cambiaban el d6lar por la moneda de cualquier otro pais. En Londres y en Paris, los precious del
oro llegaron a un nivel previsto solamente para 1980 alza ocasionada por la compra excesiva del
metal.
.iQu6 es lo que hay detrds de esta crisis monetaria, donde las monedas parecen estar dotadas de
voluntad propia, sin que aparezcan los verdaderos motives de su revalorizaci6n o de su devalua- :
ci6n?
Paul Singer analiza las contradicciones que rovocaron la nueva crisis monetaria, y muestra
c6mo los Estados Unidos parecen ser victims de reglas que ellos mismos, durante dicadas,
impusieron al resto del mundo.







Is61o podia dar como resultado aquello: un grave y
cr6nico desequilibrio en la balanza de pagos de los
Estados Unidos.

El mayor mercado del mundo, el americano,
fu6 invadido por products japoneses y
europeos.
Este deficit es ya antiguo y fue cubierto durantc-"
inucho tiempo mediante emisi6n de.d61ares, o sea, un
endeudamiento creciente de los EE.UU. con el resto
del mundo. Este endeudamiento fue llevado hasta el
punto en que el cr6dito se agot6. Varias naciones.
Francia al frente, pasaron a cobrar la deuda, esto es, a
cambiar sus d6lares por oro. El oro'ps6 asi a fluir, en
cantidades cada vez mayores, de los EE.UU. a los
paises del MCE, hasta que las reserves americanas des-
cendieron a un nivel tan bajo que ya no podian soste-
ner la convertibilidad del d6lar. En estas condiciones
el d6lar fue devaluado, en relaci6n al oro, en 1971 y
nuevamente este afo. Cada devaluaci6n del d6lar sig-
nifica que los acreedores de los EE.UU. -es decir, los
gobiernos y particulares que poseen d6lares- pierden
unaparte del valor real de sus cr6ditos. El Brasil, por
ejemplo, que posee el equivalent a mas de 4 billones
de d6lares de reserves cambiarias, buena parte de ellas
en d6lares, perderia 10 o/o de tste total si deseara usar
estas reserves para adquirir bienes o servicios en los
demis paises (Jap6n, MCE, etc), que no acompafiaran
la devaluaci6n del d6lar. La perdida seria de apenas
3 o/o en relaci6n al cruzeiro, lo que en verdad es s6lo
hipot6tico, ya que nunca se usan reserves cambiarias
para adquirir mercaderias en el mercado interno.
El fondo de la crisis del sistema monetario interna-
cional se encuentra por 10 tanto, en la falla del apara-
to liberal creado en Bretton Woods e implementado
vigorosamente por el GATT y por el FMI. Este apara-
to de reglas de procedimiento, que deberia llevar a la
correcci6n automitica de los desequilibrios en los pa-
gos internacionales, en la practice lleva a su perpetua-
ci6n. Los primeros en sentirlo fueron los pauses sub-
desarrollados, que se vieron obligados a cubrir el d6fi-
cit de sus balanzas de pago con una importaci6n masi-
va de capital extranjero. Cuando la capacidad de en-
deudamiento de estos pauses se agot6, su desarrollo se
estanc6 por el llamado "estrangulamiento externo", o
sea, por la incapacidad de continuar importando bie-
nes de capital esenciales a la economic, puesto que
sus cuotas de divisas estaban excesivamente compro-
metidas con los servicios de la deuda externa, con las
remesas de ganancias y de"royalties' con importacio-
nes sup6rfluas contra las cuales estaba prohibido dis-
criminar, etc. La reacci6n de algunos de estos pauses,
cuyos gobiernos acabaron por intervenir en6rgicamen-
te en las transacciones con el exterior, fue la de impo-
ner controls cambiarios o sistemas de tasas mfiltiples
de cambio (como lo hizo Brasil entire 1953 y 1961),
lo que llev6 a graves cheques politicos con el FMI,
donde predominaba la llamada' "ortodoxia" financiera'
-que expresaba en el fondo, la ideologia de las gran-
des compafifas privadas. La ironia de esta situaci6n es
que ahora los propios Estados Unidos no consiguen
atenerse a los compromises asumidos con el GATT y
el FMI. En 1971, cuando Nixon impuso la sobretasa
del 10 o/o a las importaciones americanas viol6 fron-
Stalmente las reglas de Bretton Woods al levantar de
modo unilateral la barrera tarifaria al comercib.


* LA LUCHA POR EL MERCADO-


os EE.UU. s6lo pueden rescatar su deuda con el
resto del mundo, mediante la venta de mercancias.
Del mismo modo, para impedir que esta deuda crez-
ca, cs precise que exporten menos capital y sobreto-
do, que importen menos mercancias. Pero sucede quc
sus principles acreedores quieren continuar vendien-
do a los EE.UU. mas de lo que ellos compran. Es eir
esta contradicci6n que se encuentra el meollo de la
crisis. Se trata de la lucha por el dominion del mercado
mundial. Los EE.UU. exigen la revaluaci6n de las mo-
nedas de los pafses que tienen superavit en la balanza
de pagos -bdsicamente el marco y el yen- lo que
mejoraria las condiciones competitivas de las mercan-
cias americanas frente a las alemanas y japonesas. Pc-
ro esta mejora no se restringirfa a las mercancias ame-
ricanas, beneficiando tambien a todos los demis com-
petidores cuya moneda no fuese revaluada, pues sola-
mente seria elevado el precio de las mercancias alema-
nas y japonesas, en la proporcion en que hubiera sido
fijada la revaluaci6n de sus monedas. El efecto de la
revaluaci6n del marco y del yen seria asi, reducir las
exportaciones de Alemania Occidental y de Jap6n.
cuyas importaciones aumentarian ya que los precious
de los products importados bajarian en aquella mis-
.ma proporci6n. En suma, los Estados Unidos reequili-
brarian su balanza de pagos, es decir,comenzarfan a
rescatar su deuda vendiendo mas y comprando me-
nos, a Alemaniaiy al Jap6n. Inglaterra, Francia, Italia.
etc.' tendrian posibilidades de hacer lo mismo.
Es claro que esta soluci6n no conviene a Alemania
Occidental ni al Jap6n, que prefieren que los EE.UU.
devalien el d6lar. Esto bajarfa apenas el precio de las
mercancias americanas, suponiendo, que las monedas
de los demais paises no acompafiaran al d6lar, o que
dejara inalterada la posici6n de Alemania y de Jap6n
frente a los demas competidores. Esta soluci6n no
interest a los EE.UU. porque tendrian que arreglar la
situaci6n de su balanza de pagos aumentando sus ven-
tas a todos los otros pauses y disminuyendo sus im-
portaciones de ellos, en lugar de descargar el peso del
arreglo s61o sobre sus principles competidores. Poli-
ticamente, la devaluaci6n del d6lar granjearia mis e-
nemigos para los EE.UU., que tendrian que dejar de
tender a numerosos paises-clientes, cuando, a su mo-
do de ver, el origen del desequilibrio esti en el superi-
vit de las balanzas alemana y japonesa.
Los cambios en las tasas cambiarias son decisions
eminentemente political, y no hay, en las institucio-
nes internacionales, como el FMI, ningun mecanismo
que permit reconciliar tales contradicciones.
De acuerdo con la teoria ortodoxa, ahora err6nea,
corresponderia a los EE.UU. valorizar internamente el
d6lar, provocando una deflaci6n en su economic, lo
que automaticamente reducirfa las importaciones,
que resultarian mas caras que las mercancias america-
nas, y elevaria las exportaciones. Sin embargo, des-
pues de la depresi6n econ6mica provocada por la po-
litica antiinflacionaria de Nixon en 1970-71, que6:






claro que este camino represent un suicidio politico.
.'De ahi la adopci6n de las medidas heterodoxas en
agosto de 1971: tasa adicional sobre las importacio-
nes, congelamiento de precious y salaries, etc.

Uiia situaci6n ir6nica para los EE.UU,: actual-
mente son ellos los consiguen seguir las reglas
liberals que antes defend ian.

Dado el..impase, la crisis en la balanza de pagos
americana prosigue, lo que significa que el volume de .
d6lares poseidos por acreedores extranjeros continuia
aumentando. En intervalos cada vez menores, estos
acreedores, que son muchas veces grandes compafiias,
especulan contra el d61ar aprovechando de la virtual
insolvencia de los EE.UU.
Esta especulaci6n esta dirigida a "favor" del marco
y del yen, cuya revalorizaci6n procuran evitar sus res-
pectivos gobiernos, adquiriendo billones de d61ares.
Pero la resistencia de estos gobiernos tiene limits ya
que estin obligados a expandir la masa circulante de
marcos y de yens; los cuales, si fueran gastos, repre-
sentan grave amenaza inflacionaria. Consecuentemen-
te, los especuladores acaban siempre ganando. En
1971, el marco y el yen fueron revaluados y el d61ar
devaluado. Este afio, hasta el moment, el d61ar vol-
vi6 a ser devaluado. Ademas de eso, el Jap6n esta
tratando de abrir mAs su mercado interno a las expor-
taciones americanas, para apaciguar a los EE.UU., y
tambi6n dejar flotar, el yen, es decir, permitir su reta-.


luaci6n de hecho, al dejar el gobierno de adquirir d6-
lares.
Pero 6sto no es el fin de la crisis. Las alteraciones
cambiarias ocurridas, no eliminan el desequilibrio de
los pagos internacionales, aun cuando puedan evitar
que 6ste se agrave. Y e's que los otros factors del
desequilibrio, no monetarios sino reales, contindan,
actuando.
La economic americana continua sobrecargada por
gastos improductivos, sobre todo de caricter military.
Por otro lado, su comercio con los paises no capitalis-
tas, continia .limitado por una series de restricciones
political, lo que debilita su posici6n en el mercado
mundial. En la conquista del mercado chino, el Jap6n
les tom6 la delantera, lo mismo que hizo Alemania en
cuanto al mercado de la Uni6n Sovidtica. Finalmente,
las grandes compafiias americanas no pueden dejar de
exportar capital, en la media en que ven amenazada
su posici6n hegem6nica en otros paises -como por
ejemplo Brasil- por el advance de las compafiias euro-
peas y japonesas. Los ambiciosos planes de inversi6n
de la Mitsubishi y de la Fiat, en el Brasil, revelados
hace unas semanas, ilustran este advance.
De este modo, la crisis que s61o tendrfa soluci6n. en
el piano politico, deberd continuar, pues es constante-
mente alimentada por la rivalidad entire las grandes
compafifas que se mueven en el marco de la polftica
monetaria y. cambiaria de los Estados Unidos a que
pertenecen. En este sentido, llamarlas multinacionales
es mis falso que nunca.


ARBITRARIA DEPORTACION DE UN DIRIGENTE OBRERO



En prensa este namero, los trabajadores peruanos han sido golpeados por la arbitraria deportaci6n del
c. Herndn Cuentas Ani, Secretario General del Sindicato de Trabajadores Mineros de Cuajone, en las
precisas circunstancias en que trataba de obtener atenci6n de las autoridades de Trabajo para las reivindi-
clones de los trabajadores de construcci6n civil de cuajone, cuyos problems son similares al de los cc.
trabajadores de construcci6n civil de Marcona. Esta deportaci6n del c. Cuentas de la cual el pats no ha
sido oficialmente informado ni explicado, se suma a otros actos del regimen military en contra de las
reivindicaciones de los trabajadores peruanos, a las reiteradas amenazas de limitar el derecho de huelga, a
la suspension de garantias en la ciudad de Moquegua donde una de las exigencias era el regreso de
Cuentas, y alas declaraciones de various Ministros sobre la intenci6n del regimen de ligar los salaries de los
trabajadores al aumento de los beneficios del capital.
Frente a esta escalada represiva contra los trabajadores y contra sus mds combativos dirigentes, es
indispensable fortalecer la cohesion organizada del movimiento obrero y del movimiento popular en
general, exigiendo movilizadamente el regreso de los dirigentes obreros y politicos revolucionarios depor-
tados, la cesaci6n de todos los actos represivos contra los trabajadores y las organizaciones de la izquierda
socialist revolucionaria, asi como de todo intent de recortar las conquistas democrdticas de los traba-
jadores como el derecho de huelga. No son las actitudes burocrdticas y conciliadoras, sino la capacidad de
organizaci6n y de ,:movilizaci6n de'los trabajadores peruanos en defense de sus reivindicaciones propias y
de los demas sectors populares, y en defense de sus dirigentes, lo inico que puede parar la embestida del
corporativismo represivo.
SSociedad y Politica se solidariza con las protests de toda la clase trabajadora contra estos actos
represivos, y con el reclamo del inmediato regreso del c. Cuentas.


























SQUE SIGNIFICA LA CTRP?


menbs de dos meses de hacer su primera aparici6n ptblica y
a menos de 15 d(as de su Congreso Constituyente ("TCpac
Amaru"), la Confederaci6n de Trabajadores de la Revoluci6n
Peruana fue reconocida oficialmente por el Ministerio de Tra-
bajo.
Creada a imagen y semejanza del Gobierno, la organizaci6n'
de la CTRP empalma perfectamente con la organizaci6n buro-
cr6tica del actual Estado burgu6s mediante sus Ministerios asf
como las regions de SINAMOS, las cuales a su vez coinciden
con las regions militares.
Precedida su reconocimiento official por una millonaria cam-
pana publicitaria, este instrument de manipulaci6n de la clase
obrera proclama todos y cada uno de los temas ideol6gicos
fundamentals de este gobierno, cuyo comin denominador es
el "participacionismo"'como alternative explfcita a la acci6n
clasista aut6noma y revolucionaria.
iQu6 papel viene a jugar la CTRP dentro del panorama
actual de la lucha de classes Habi6ndose demostrado plena-
mente la ineptltud del SINAMOS para penetrar al interior del
movimiento sindical el Gobierno no podfa dejar de esforzarse
al maximo por cortar su autonom(a de clase. Por ello crea a
esta Central, sobre la base de la Federaci6n de Pescadores del
Peru (FPP) mas un conjunto heterog6neo y disperse de peque-
ios sindicatos sin mayor existencia organizativa propia. "

Gran parte de estos sindicatos esthn entire el sector comer-
cio, minoristas, ambulantes, vendedores de peri6dicos; y no se
encuentran mas que contados sindicatos pertenecientes a ra-
mas o empresas industriales importantes. Esdecir que la CTRP
esta reclutando sus bases de la parte menos pol fticamente desa-
rrollada de la clase obrera, y de algunos sectors de la pequeia
burguesfa empobrecida. Su fuerza laboral esta centrada en la
FPP, pero su fuerza polftica es la que le trasmite el Gobierno.
Muchos de sus sindicatos han sido legalizados a trav6s de la
CTRP luego de mas de 10 aios y hasta 25 afios de fundados, lo
cual es una clara expresi6n de su inoperancia.Otros han sido
creados ad-hoc o en todo caso muy recientemente y su ingre-
so a la central gobiernista indica su inexperiencia pol tica.
Al respect, la actitud de los dirigentes, expresada en diver-
sas publicaciones, coincide con el Gobierno: los sindicatos de
la CTRP no intervendran en polftica, rechazan determinadas
acciones sindicales por su carActer politicoo" y en contrapo,
'sici6n se declaran nacionalistas y participacionistas en un pro-
ceso en cuya march no "participan". Un rasgo mas: los diri-
gentes de la CTRP no podr6n former parte de partidos polfti-
cos.
Es obvio entonces que la tarea que esta Central deberfa
cumplir serfa la de "despolitizar" al movimiento sindical para
que haga la political del Gobierno.


Estando completamente burocratizada y no poseyendo nin-
guna autonomia el papel de la CTRP no es otro que el de servir
Sde instrument de chantaje a la CGTP en una eventual mesa de,
negociaciones para la formaci6n de una Central Unica. Pero en
esta' mesa la CTRP no sera otra cosa que el Gobierno mismo
disfrazado de clase obrera. No es, pues, un organismo que
compita con la CGTP,sino antes bien un freno al desarrollo y a
la articulaci6n de una Ifnea de lucha clasista y autbnoma.
Pero es necesario remarcar que no es el primer intent del
Gobierno en este aspect, ni tampoco sera el l6timo. iCuando
saldra la ley sindical? .



SLA FEDERATION NATIONAL
DE TRABAJADORES MINEROS
S Y METALURGICOS DEL
PERU Y LA CGTP

a desafiliaci6n de la Federaci6n Nacional de Mineros y
Metalirgicos del Pert (FNTMMP) de la Confederaci6n General
de Trabajadores del Peru (CGTP), adoptada en el Plenario Na-
.cional de Emergencia, realizado en Lima, los dfas 17 y 18 de
febrero, expresa la crisis por la que atraviesa la direcci6n del
movimiento sindical.
Segtn.Victor Cuadros y/Manuel Orrego, secretario general y
de Organizaci6n, respectivamente, de la FNTMMP, dicho
acuerdo se tomb por la Ifnea "conciliadora y entreguista" que
la actual dirigercia ha impuesto a la CGTP.
La FNTMMP agrupa alrededor de 45,000 trabajadores mi-
neros fundamentalmente del sur (Toquepala y Marcona). La
participacibn de los mineros y metal6rgicos del Centro es limi-
tada. Esta Federacibn ha sido el principal soporte de la CGTP.
En este sentido, la desafiliaci6n de la FNTMMP constitute un
duro golpe a la CGTP y a la clase obrera. En primer lugar
acentia la division del movimiento obrero organizado. Esta
fragmentaci6n se expresa en la debilidad de los sindicatos para
luchar por mejores salaries y por condiciones de trabajo ade-
cuadas. En segundo lugar genera el aislamiento de los sectors
mas avanzados del proletariado del resto de las classes explota-
das.
Por esta raz6n los peri6dicos y revistas de la derecha han
dado tanta publicidad a los acuerdos del Iltimo Plenario Na-
cional de la FNTMMP. Dichos peri6dicos que p6lo dedican la
pagina policial para comentar los asuntos sindicales, no han
regateado espacio para difundir las acusaciones de los divisio-
nistas.
Se contribute as( a entregar al movimiento obrero a la dere-
cha. Divididos y aisladas sera'n f6cil presa de los dirigentes
,oportunistas, impidiendose de esta manera el desarrollo de un
sindicalismo con una-aut6ntica orientaci6n clasista, que no sea
ni ap6ndice del gobierno ni de la burguesfa.
Frente a la CTP -que sigue en process de descomposici6n-
a la CNT -que se mantiene sin crecimiento- y a la CTRP
-que reine a todo tipo de oportunistas aventureros-, la CGTP
aglutina a lo mas sano y avanzado del proletariado. Sin embar-
.go, la direcci6n burocritica y entreguista, impide su crecimien-







to y fortalecimiento. Por lo tanto, no se trata de que los secto-
res mis conscientes de la CGTP (como es el caso del proletaria-
do minero) se desafilie de la central, aislindose del movimiento
obrero, sino de luchar por una central sindical que sea capaz de
asumir una orientaci6n clasista, que no este' al servicio del
gobierno ni de la burguesia. Asimismo, se tiene que combatir
por una central en donde exista la mas amplia democracia
internal.
Una direcci6n del movimiento obrero que no este' ligada a
las masas, s6lo puede conducir al fraccionamiento y al aisla-
miento de la clase trabajadora. La actual coyuntura econbmica
y political exige un movimiento obrero organizado, capaz de
defender sus intereses de clase. Esto s6lo se puede conseguir
centralizando las luchas populares alrededor de la CGTP, siem-
pre que los sectors mas avanzados (afiliados y no afiliados a
dicha central) sean capaces de desplazar a la actual dirigencia
revisionista, eliminando el burocratismo y el sectarismo, ligan-
dose a las masas y ofreciendo una Ifnea clasista a las luchas de
los trabajadores. Tareas que son inseparables de la lucha por la
democratizaci6n de la conducci6n internal de la Central.
La desafiliaci6n de la FNTMMP constitute un retroceso en
la lucha de los trabajadores por constituir una central clasista.
La division y el aislamiento s6lo pueden servir a los enemigos
de los trabajadores.


RECORTES AL DERECHO DE HUELGA.


Sesde principios de afio los trabajadores particulares y esta-
tales han exigido a trav6s de las reivindicaciones salariales y de
la realizaci6n de huelgas el aumento de sus remuneraciones y el
logro de mejores condiciones. de trabajo. En el caso de los
trabajadores del Estado estas exigencias se han agudizado poi
el hecho de que sus remuneraciones permanecfan practicamen-
te congeladas desde 1966, habiendo disminuido notoriamente
;su poder de compra, con la consiguiepte degradacibn de sus
condiciones de vida.
Asimismo, la subida de los precious y la carestfa de los ar-
ticulos de primera necesidad han afectado adversamente a los
trabajadores de la ciudad y el campo,,acentuando sus reivindi-


caciones salariales que buscan defender sus niveles de consu-
mo. Los estragos originados por la inflacibn son claramente.
percibidos por los obreros, los empleados. y los campesinos'
aunque el Gobierno intent demostrar, al consumidor, median-
te el (ndice de precious, que 6stos han mantenido una relative
estabilidad, y que por lo tanto, no deben presentarse reivindi-
caciones excesivas. Esto se basa en la consideraci6n de los
precious oficiales, que subestiman fuertemente el alza de los
products de primera necesidad. Es asf que segOn la Oficina
Nacional de Estadfstica y Censos el precio de la care de res
habr(a disminuido de S/. 50.31 en enero de 1972 a S/. 35.16
en octubre del mismo aio (cf. ONEC "Indices de Precios al
Consunmidor, Lima Metropolitana-Callao", Oct. 1972. p. 12).
Ante el endurecimiento de las reivindicaciones de los traba-
jadores, el Estado trata de contener y disminuir las presiones
salariales, ya que una redistribuci6n del ingreso en beneficio de
los sectors populares entra en conflict con la realizaci6n de
sus planes de inversion, con la capitalizaci6n del sector estatal
y con las necesidades de lograr un acuerdo org6nico con la
burguesfa imperialista, que implican el mantenimiento de altas
Stasas de ganancia para el capital.imperialista.
Es asf c6mo a nombre de los objetivos de la "revoluci6n
peruana" el Gobierno intent contener las presiones salariales,
deformando ante la opinion p6blica las legftimas demands de
los trabajadores y fomentando, la division entire sus filas a tra-
v6s de !a intervenci6n corporativista del SINAMOS y de la
CTRP.
Ante la resistencia de los trabajadores,el Gobierno toma una
actitud mhs represiva declarando ilegales a las huelgas (Cons-
truccibn Civil, trabajadores de J.J. Camet de Marcona) y proce-
diendo inclusive a la militarizacibn de las empresas en conflict
(CPV), orden6ndose la reanudaci6n forzosa del trabajo bajo
pena de ser juzgado por el fuero military.
La dif cil situaci6n econ6mica del Gobierno determinarI la
acentuaci6n de esta escalada represiva, que busca recortar el
derecho a la huelga de los trabajadores y controlar sus organi-
zaciones sindicales, propiciando la formaci6n de un sindicalis-
mo "participacionista" (CTRP), que control y contenga las
reivindicaciones populares.
Esta polftica merece el unanime repudio de los trabajadores
y torna cada d(a mas urgente IS tarea de defender y desarrollar.
la autonomfa de sus organizaciones sindicales y polfticas, al
mismo tiempo que exige la defense militant del derecto a la
huelga, como una de las conquistas legftimas e irrenunciables
de los trabajadores.


LA REGLAMENTACION DEL DERECHO DE HUELGA
Las recientes declaraciones del Ministro de Trabajo Pedro Sala Orozco a los socios de ADV y del
Ministro Francisco Morales Bermiidez senalando que el derecho de huelga serd reglamentado y que los
aumentos de salaries deben ceiirse al incremento de la productividad, constitute un paso mas en la
escalada antilaboral del regimen military que trata de someter a los trabajadores a los intereses de aumento
de ganancias de los capitalistas.
El Ministro de Trabajo express que la reglementacion contemplaria las obligaciones de los trabajadores
y, principalmente, de los dirigentes sindicales. "Es indispensable que se determine las responsabilidades
de los dirigentes cuando empujan a los trabajadores a huelgas que carecen de justificaci6n alguna", dijo
Sala Orozco definiendo en estos terminos la political laboral del regimen.
Segtin ell Ministro las huelgas tendrian como causa la "agitacion" de los dirigentes y no el interns de los
trabajadores por conseguir las condiciones materials minimas para poder sobrevivir.
En realidad, lo que se busca es garantizar y aumentar las ganancias de los capitals, impidiendo o
limitando las mejoras salariales de los trabajadores.. Al buscar recortar el derecho de hitelga se persigue
someterlos a una mayor explotaci6n, para que la burguesia pueda ganar mas.
La reglamentaci6n de la huelga, para impedir el aumento de los salaries ha sido exigida insistentemente
por los representantes de la burguesia. Es por eso que sus voceros "El Comercio" y "La Prensa" han
batido palmas ante las declaraciones del Ministro de Trabajo.
Por otro lado, sin embargo, los trabajadores han 'expresado -por ejemplo el Sindicato de Obreros
Cerveceros Backus y Johnston- su repudio a cualquier intent de recortar el derecho de huelga.
El Gobierno y la burguesia convergen plenamente en una political contraria a los intereses delproleta-
riado. Por eso, frente a este intent de limitar el derecho de huelga -derecho ganado con multitud de
luchas y sacrificios por el proletariado- los trabajadores deben movilizarse para defenderlo a travis del
reforzamiento de la autonomia de sus organizaciones sindicales y political. El derecho de huelga libre de
toda reglamentaci6n e intromisiOn, constitute una de las conquist a fundamentals del, Movimiento
Obrero, cuya intransigehte defense es el deber de todos los trabajadores de la ciudad y el campo








nlas mcnvas



Perspectives


de la case blrera


ANIBAL QUIJANO


1 proletariado peruano present hoy dia una situa-.
ci6n contradictoria. Algunos de sus sectors mas im-
portantes y mejor organizados, desarrollan luchas ca-
da vez mAs profundas, y avanzan hacia una politiza-
ci6n socialist revolucionaria. Sin embargo, los esfuer-
zos por ampliar y consolidar este process de autono-
mizaci6n political del proletariado frente a la burgue-
sia, frente al Estado burgu6s y a la pequefia burguesia
reformista, no han teiido hasta ahora un desarrollo
suficiente.
La centralizaci6n sindical y political de la clase bajo
una direcci6n socialist revolucionaria no ha cristali-
zado todavia, a pesar del advance de la influencia de
estas corrientes en el seno de la clase. La CGTP, que
naci6 de prolongadas luchas de las bases obreras, re-
cay6 bajo el control del reformismo obrero.
Las condiciones objetivas para la conquista de esta
autonomia sindical y political de la clase obrera, han
ido madurando en el curso de las lltimas d6cadas, por
la expansion y diversificaci6n de la base capitalist de
la economic, la homogerieizaci6n relativa:de la bur-
guesia y'de sus relaciones con el proletariado, la con-
solidaci6n del caracter burgu6s del Estado y el cambio
de sus funciones. Todo lo cual aparej6 la expansion
num6rica del proletariado, su diversificaci6n internal,
el desplazamiento de sus centros hegembnicos desde
sus nficleos tradicionales hacia los nuevos, la emergen-
cia del proletariado como la clase central dentri del
conjunto de los explotados del pais, y la quiebra del
predominio de las corrientes reformists popullstas,
pequefio burguesas, como el APRA, en el seno del
movimiento obrero.
No obstante, es justamente en el moment en que
estos nuevos condicionamientos comienzan a manifes-
tarse claramente, que surge un regimen military que
reformando las bases del capitalism imperialista y
reajustando la estructura de poder'en el pais, conduce
a 6ste hacia una nueva forma de integraci6n en el
orden capitalist international.
Emergiendo de la bancarrota political de la burgue-
sfa y aprovechando de la derrota coyuntural de las
movilizaciones populares, por las sangrientas represio-
.. nes de toda una d6cada, este regimen confunde a los


Strabajadores con una ideologia de conciliaci6n de cla-
ses, mientras va estableciendo las bases de un sistema
de control politico corporativista del Estado burgu6s
sobre las masas.
Frente a esta situaci6n, las caracteristicas ambiva-
-lencias y vacilaciones de la direcci6n obrera reformis-
ta de la CGTP, frente al actual regimen, han permiti-
do'que se produzca un creciente distanciamiento en-
-tre la direcci6n y las bases mas importantes de esta
central, Ilegando hasta la desafiliaci6n de la mas im-
portante de estas bases, la Federaci6n Nacional de
Trabajadores Mineros y Metalflrgicos.
Asf se Ilega a una situaci6n que amenaza con una
a6n mayor desarticulaci6n sindical y political de la
clase, lo que puede permitir al regimen la consolida-
ci6n de sus intentos corporativistas, y pasar a la ofen-
siva abierta contra el nivel de vida y las conquistas
democrAticas de los trabajadores.
Esto ocurre en el moment mismo en que para
enfrentar las crecientes dificultades econ6micas del
pais, los trabajadores requieren justamente una mayor
cohesion organizativa y una mayor claridad polftica,
para defender su nivel de vida, sus conquistas demo-
craticas, y para desarrollar sus luchas revolucionarias
por el socialismo, Y, por eso mismo, el regimen re-
quiere a su vez acentuar su control sobre los trabaja-
dores, para hacer cargar a 6stos los costs de estas
dificultades econ6micas.
Frente a esta situaci6n, los nficleos revolucionarios
mis esclarecidos del proletariado tienen la tarea de
hacer tomar conciencia a sectors amplios de su clase,
de las posibilidades y de las amenazas political que se
presentan a ella, planteando bases programAticas y or-
ganizativas para el desarrollo de un movimiento sindi-
cal y politico aut6nomo y revolucionario, capaz de
.plantear una alternative socialist al pals.



FIN DEL PREDOMINIO
,PEQUEIO BURGUES EN EL
MOVIMIENTO OBRERO

:uieies hayan asistido a los iltimos mftines del
APRA, habrin podido observer un hecho decisive: el
proletariado no esta mis present. Este hecho tiene
para los trabajadores peruanos una significaci6n hist6-
rica, la del fin del predominio del reformismo peque-
fio burgu6s en el liderazgo del movimiento obrero.




















A pesar de que la ideologfa pequefio burguesa esti
present en numerosos sectors del proletariado, es'
tambi6n notorio que la capacidad orginica del APRA
y de los movimientos equivalentes, pero menores, de
cohtrolar al grueso del movimiento obrero, se .ha re-
ducido hoy dfa a la existencia de una camarilla buro-
cratica. S61o puede ejercer algin control en reducidos
sectors atrasados del proletariado-urbano en algunos
sectors tradicionales, de actividad econ6mica (como
algunas fabricas textiles y de alimentos), en ciertos
sectors del proletariado rural ahora cooperativizado,
y en algunos sectors de capas medias asalariadas.
Es indispensable para el desarrollo de la conciencia
political del,-proletariado, esclarecer las condiciones
hist6ricas que hicieron possible la subordinaci6n ideo-
16gica, political y sindical del proletariado al liderazgo
de la pequefia burguesia reformista populista, asf co-
mo las condiciones que llevaron a la crisis y termina-
ci6n de esta dependencia polftica de la clase obrera.





DE LA FORMACION DE LA
CLASE OBRERA


as relaciones de producci6n capitalistas s6lo se
establecen de manera stable y significativa, con la
introducci6n de las inversiones imperialistas en los
sectors agro-mineros, principalmente, a principios
del siglo. El modelo de acumulaci6n del capitalism
imperialista en este period, requerfa una articulaci6n
orgAnica entire la producci6n de plus-valia en los en-
claves extractivos y la extracci6n de excedentes en el
sector pre-capitalista de la economfa,
Se produce de esta manera una coalici6n de intere-
ses entire la burguesia imperialista, los incipientes nii-
cleos de burguesia capitalist peruana, la burguesfa
mercantilista y los terratenientes sefioriales. El orden
Sde dominaci6n political que emerge de esta alianza de
intereses, es de caracter oligarquico. Dentro de este
orden, el control del Estado se hace de manera mono-
p61ica por los sectors nativos dominantes.
El Estado en esas condiciones cumple una funci6n
bAsica: la de garantizar el mantenimiento de ese mno-
delo de acumulaci6n capitalist imperialista y la
extracci6n de excedentes en la economic agrario-
mercantil precapitalista. Esto es, la explotaci6n del


-proletariado que se va formando en los enclaves agro-
extractivos, en los incipientes nicleos industriales, y
la explotaci6n de la abrumadoramente mayoritaria
masa campesina.
SDe esa manera, el control que los sectors domi-
nantes natives ejercian sobre el Estado, supone nece-
sariamente no s6lo el carActer oligarquico de ese Esta-
do, sino tambi6n su caracter dependiente de los inte-
reses de la dominaci6n imperialista. Pero, en la medi-
da en que los nicleos de burguesfa capitalist peruana
eran todavfa muy incipientes, sobre todo porque los
principles recursos de producci6n que son iicorpora-
dos al Area capitalist estAn desde el comienza bajo el
control del capital imperialista, la distribuci6n de po-
der dentro del Estado se hace en favor del dominio de
los sectors burgueses que ejercen la representaci6n
de los intereses de las empresas imperialistas y de los
sectors de burguesfa mercantilista y de terratenientes
sefioriales, que de ese modo ejercen un poder politico
regional y local, al mismo tiempo autonomizado y
articulado al poder central del Estado-Naci6n.
Este process se establece y se consolida en el curso
de las tres primeras d6cadas de este siglo. El proleta-
riado que se va formando en este process, se ubica en
los enclaves de relaciones de producci6n capitalist
imperialista, en la agriculture y la minerfa, ante todo,
y s6lo de manera muy secundaria e incipiente en las
actividades industrial-urbanas, tambi6n bajo control
del capital imperialista en su parte sustantiva.
En tales condiciones, el proletariado se va forman-
do como clase, con un conjunto de caracterfstica que
correspondent a esas formas de explotaci6n y de domi-
naci6i. En primer t6rmino, es un proletariado bAsica-
mente, agricola y .minero -y.s6lo en muy segundo lu-
gar, industrial-urbano. Esto, es, se trata en la prictica
de un, proletariado de tipq mis bien preindustrial.
Ademns como las relaciones' capitalistas de produc-
ti6n se establecen en forma de enclaves, y en ramas
de producci6n que no estAn entire sf organicamente
articuladas, el proletariado respective aparece tam-
bi6n en sectores sin articulaci6n entire sf. Finalmente,
como en ese..momento la presencia de las relaciones
de producci6n de tipo precapitalista abarca a la ma-
yor parte de los trabajadores, el proletariado queda
colocado en una situaci6n muy claramente minorita-
ria respect del campesinado y de otras capas domina-
das, como el artesanado y la pequeffa burguesia co-
mercial del campo y de la ciudad.
Aparte de estas caracterfsticas estructurales econ6-
micas del proletariado en el period de su formaci6n
la situaci6n de esta nueva clase se define tambi6n por







'las caracteristicas del modelo de dominaci6n oligar-t
.quica que se establece. Mientras que en el terreno
econ6mico, el proletariado estd sujeto a la explota-
ci6n de la burguesia imperialista, ante todo, y de la
burguesia capitalist peruana secundariamente, en
cambio en el terreno pqlitico aparece sujeto a la do-
minaci6n de una coalici6n de poder en que tienen
-presencia dominant sectors de burguesia capitalist
peruana no-industrial, junto con la burguesia mercan-
til y los terratenientes sefioriales: es decir una 'coali-
ci6n no depuradamente capitalist. ,
Esta incongruencia entire la dimension econ6mica y
la dimension political en la situaci6n structural de
clase-del naciente proletariado, junto con sus propias,
caracteristicas internal ya sealadas, hard no viable
una lucha political exclusivamente !antiburguesa, anti-
capitalista.
Paralelamente, emergian capas medias que proce-
dian de la desintegraci6n de importantes sectors de
terratenientes sefioriales, como consecuencia tantp de
los efectos de la guerra con Chile, como de la invasion
imperialista sobre sus recursos productivos. Estos sec-
tores medios estardn asf incapacitados para integrarse
en la coalici6n oligirquica, y por consecuencia tende-
ran a elaborar una ideologfa de modernizaci6n poli-
tica y econ6mica del pais sobre bases capitalistas na-
cionales, enfrentandose de este modo a la coalici6n
oligirquica que dominaba el Estado y al imperialismo
entendido como dominaci6n de extranjeros.
I Sectores artesanales provenientes del mercantilismo
son arrastrados hacia la proletarizaci6n y por eso ten-
derin a similar la influencia ideol6gica de las corrien-
tes anarquistas y anarco-sindicalistas, ejerciendo du-
rante un breve pero intense moment, un liderazgo
decisive en las primeras luchas del proletariado ur-
bano.
La penetraci6n del capitalism imperialista y su ar-
ticulaci6n de intereses con los terratenientes sefio-
riales producirA un process de masiva reconcentraci6n
de la propiedad de la tierra, que signific6 sobre todo,
el despojo de las tierras de las comunidades indigenas
y de los pequefios propietarios individuals. Esta si-
tuaci6n empujaria a estos sectors campesinos a con-
tinuas luchas con los terratenientes-y de este modo
tambi6n contra la-dominaci6n oligarquica, siendo san-
grientamente reprimidos a lo largo de todo este pe-
rfodo.
La amplitud de la invasion imperialista sobre todos
los recursos importantes de producci6n del pafs deter-
minara que la burguesia peruana no pueda desarro-
llarse. Existira de hecho reducida al control de lo que
el imperialismo le ha dejado, en la tierra, en las minas
y en la industrial, y por entero subordinada a los me-
canismos comerciales y financieros del capital impe-
rialista. Esta precariedad de las bases de su poder le
impedira constituirse como una clase efectivamente
national, y por lo' tanto incapaz de regatear con la
burguesia imperialista el dominio national. Es decir
no podrA ser nacionalista y todavia menos anti-
imperialista.
Estas tendencies se afirman en el curso de la tercera
d6cada. En el marco de estas condiciones, el proleta-
riado peruano enfrenta una disyuntiva political preci-
sa. De un lado, la posibilidad de constituirse en una
clase politicamente aut6noma y acaudillar un frente
de clase antioligarquico y antiimperialista, en un pro-'


Sceso que conduzca a una perspective socialist. Implf-
cita en esta opci6n estaba la orientaci6n de las luchas
del campesinado enmarcadas dentro de esta perspecti-
va hacia el socialismo. De otro lado, la posibilidad de
former parte de un frente de classes antioligarquico y
nacionalista, subordinado al liderazgo de los sectors
medios emergentes, en cuyo caso la perspective socia-
lista era dilufda en el populismo reformista.
Estas dos alternatives fueron planteadas en el curso
de esta d6cada por Jos6 Carlos Mariftegui y Haya de
la Torre, respectivamente. Durante un primer momen-
to el proletariado opta por la alternative sefialada por
Jos6 Carlos Mariategui, bajo cuya inspiraci6n se reali-
za el primer esfuerzo de centralizaci6n siridical nacid-
nal del proletariado con una orientaci6n/ revolucio-
naria. Sin embargo, la temprana muerte de Mariategui,
frustr6 la posibilidad de que eso fuera respaldado por
una centralizaci6n po!itica aut6noma de la clase, con
una ideologfa socialist levolucionaria.
En cambio, el movimiento reformista populista en-
cabezado por el APRA logr6, por.la energia ,de sus
luchas a partir de la crisis del treinta, atraer y subordi-
nar al proletariado a su liderazgo. A eso contribuy6 el
hecho de que la direcci6n del Partido Comunista, bajo
la hegemonia de la Tercera Internacional, abandonPari
las tesis centrales de Mariategui sobre el caracter de la
dominaci6n imperialista y de la burguesia peruana,
adoptando finalmente en la prictica las mismas bases
te6ricas del APRA de estos aios.
De esta manera, el Partido Comunista pasa a repre-
sentar una tendencia de reformi~smo obrero que com-
pite con el reformismo pequefio burgues representado
por el APRA,Ique lleva en la prictica a una alternative
political no sustantivamente diferente. En estas condi-
ciones era natural que el Partido Comunista no pudie-
ra ofrecer una alternative propia para el desarrollo
politico aut6nomo de la clase obrera y que 6sta se
orientara mayotitariamente a las filas del APRA, que-
dando el Partido Comunista en una situaci6n total-
mente minoritaria.
Ademms, en lugar de profundizar las luchas anti-
oligdrquicas y nacionalistas del APRA de estos afios,
el Partido Comunista rivaliz6 permanentemente
con 61 incluyendo alianzas con regimenes oligirquicos.
, De este modo el APRA estuvo en mejores condicioncs
de reforzar su liderazgo sobre el grueso del proletaria -
do.


LA CONDUCCION POPULISTA
DEL MOVIMIENTO OBRERO


omo, consecuencia de la crisis del treinta y de la
fuerza del movimiento popular antiolarquico, la coali-
ciri: oligarquica se ve obligada a mantenerse en el
pod&i por medio de regimenes militares y civiles ul-
trarepresivos. Ello va a determinar la disoluci6n en
1932 de la central revolucionaria creada por MariAte-
gui tres afios antes. Al mismo tiempo, la represi6n
sobre el movimiento popular encabezado principal-
mente por el APRA, permitira a este partido mante-
ner su liderazgo en las masas de trabajadores, porque
la situaci6n ponia en primer piano la lucha contra la






represi6n antioligaquica y dejaba en la sombra el pro-
blema de las limitaciones y contradicciones political
del populismo reformista respect de los intereses de
la clase obrera.
Esa situaci6n se mantendri hasta el fin de la segun-
da guerra mundial. Durante este periodo y bajo los
gobiemos de Benavides y de Prado, el Estado se va
fortalecieido y .asurme frente al proletariado una con-
ducta a la vez represiva y.pateralista. Asi, se estable-
ce un conjaunto de leyes-sobre los beneficios sociales
de los trabajadores y mecanismos-legales de arbitraje
esfatal en los conflicts entire la burguesia y los traba-
jadores. De este modo, el movimiento obrero queda
colocado en cierta formdien un tipo de relaci6n clien-
telistica con el Estado burgues oligarquico.
La conducci6n aprista sobre el movimiento obrero
durante este period, consisti6 en una combinaci6n
de la lucha por las reivindicaciones gremiales y de la
lucha populista anti-oligarquica. De esa manera, el
grueso del movimiento obrero fue participate active
en las luchas political del pais y no se restringi6 a sus
luchas reivindicativas' gremiales.
No obstante, sobre todo a partir de 1939, el APRA
habia comenzado un franco viraje politico en relaci6n
al problema del imperialismo, bajo los impacts de la
apertura roosveltiana del New Deal. Y de la misma
manera habia ya agudizado su pendiente anti-
comunista, aprovechando de los errors de la Tercera
International y de la linea del Partido Comunista
Peruano durante la guerra, por su identificaci6n con
el browderismo y su political de unidad national con
las burguesias frente al fascismo
El movimiento obrero peruano, a pesar de carecer
de una central sindical national, pudo mantenerse ac-
tivo tanto sindical como politicamente: en el piano
sindical, alrededor de la Federaci6n textil y en los
frentes de lucha azucareros y mineros; y en el plano
politico bajo las banderas populistas. Es decir el
APRA proporcionaba en la practice las bases de la
centralizaci6n tanto sindical como political de las lu-
chas del movimiento obrero.
En los iltimos afios de la guerra, el movimiento
obrero estd en pleno desarrollo y movilizaci6n, y rea-,
parece en las calls en combativas manifestaciones. En
1944, se organize la Confederaci6n de Trabajadores
del Perui, bajo dominio aprista y con la participaci6n
de dirigentes sindicales comunistas.
Al terminar la guerra, esta reorganizaci6n del movi-
miento obrero, eje del ascenso de masas ,. es la base
del 'xito aprista en la formaci6n del Frente Democrd-
tico Nacional, cuyo triunfo electoral permitird la vuel-
ta del APRA a la legalidad. Desde su nueva posici6n
influyente en el Gobierno, el.APRANpudo fortalecer
la CTP y extender la sindicalizaci6n en el pais, con lo
que el,preddminio aprista sobre el movimiento sindi--
cal qued6 fortalecido.
Sin embargo, el abandon por'la direqci6n aprista
de las posiciones mas radicales de su nacionalismo
inicial, asf como su ahora fortalecido anti-comunismo,
han afectado tambi6n a fondo su inicial vocaci6n an-
ti-oligArquica radical. Por estas razones pronto'se pon-
dran en claro, en la politica-aprista 45-48,-estas limi--
taciones bAsicas, en beneficio de una postura refor-
mista cada vez mas contradictoria y limitada, asi co-
mo dentro de una vertiente cada .vez, mas pro-
Simperialista.


Como consecuencia, en estos afios ya,una parte del
proletariado comienza a mostrar sus primeros signos
de descontento y sospecha frente a la direcci6n apris-
ta, mientras simultaneamente los ntcleos mis radica-
les del partido se distancian de la direccibn central.
Ese process culmina en el intent revolucionario del
3 de octubre de 1948 cuya derrota facility el golpe
military de Odria, que cancel este period.


I


DESARROLLO DEL PROLETARIADO
: Y LA QUIEBRA DEL PREDOMINIO
POPULISTA EN EL
MOVIMIENTO OBRERO.


as incipientes tendencies de tecnificaci6n del capi-
talismo imperialista de base semicolonial y los prime-
ros signos de crisis de los sectors precapitalistas en la
economic peruana, han ido generando el comienzo de
una progresiva liberaci6n de mano de obra que migra
desde el campo hacia las ciudades, formando un mer-
cado de trabajo y de consume urbanos, cada vez mas
important. Estas tendencies se intensificarAn y acele-
rarAn a partir de 1950, por la ampliaci6n de la pene-
traci6n imperialista y la correspondiente ampliaci6n
de la base exportadora del pais, a favor del auge de las
exportaciones minerales durante la guerra de Corea, y
con la.implantaci6n de la industrial de harina de pesca-
do inmediatamente despu6s. Los mayores recursos de
que disponen asi la burguesia y el Estado, permitiran
la iniciaci6n de rApidos cambios en el caracter de la
dominaci6n imperialista, por el establecimiento bajo
su control principal, de un aparato industrial urban
destinado bAsicamente a la producci6n industrial de
sustituci6n de importaciones.
Las consecuencias de este process de diversifi-
caci6n profunda del capitalism imperialista, en la
aceleraci6n de- a -crisis de-los sectors preeapitalistas
de nuestra economia, se expresaran tambi6n en la mo -
dificaci6n de la estructura de classes y de las luchas de
classes, en la modifieaci6n de las bases sociales de Esta-
do, asi como en el cambio de las funciones de este
Estado.
1.- Los cambios en el proletariado
Por lo que toca al proletariado, este process lle-
vara tanto a su expansion num6rica, al cambio de sus
caracteristicas internal, como al cambio de sus rela-
ciones de clase frente a las demas classes y al Estado.
Asf, en primer t6rmino, el establecimiento de nue-
vas empresas industriales, con organizaci6n y tecnolo-
gia modernas, en el cemento, papel, siderurgia, meta-'
lurgia, ensamblaje, quimico-farmac6utica, y la moder-
nizaci6n y expansion de la textileria y de las indus-
trias de alimentos y calzado dan lugar dl surgimiento
de un proletariado industrial numbricamente expandi-
do y en el cual participan niucleos obreros enteramen-
te nuevos.
La ampliaci6n de la actividad minera, significa tam-
bi6n la relative expansion y modernizaci6n del prole-
tariado minero Paralelamente, el auge de la actividad
pesquera y de fabricaci6n de harina de pescado a lo
largo de todo el litoral peruano, determine el surgi-






1 I
i
jl(
1.
i,


S La expansion y diversificaci6n de la economic pe-
ruana, se realiz6 basicamente bajo el'control del capi-
tal imperialista. Por esta raz6n, los nicleos de burgue-
sia peruana no solamente no han podido desarrollarse
como una clase national, sino que por el contrario
.Lhan ido quedando identificados con los intereses de la-


Smiento de un fuerte nicleo de proletariado en este"
sector.
La expansion de estas actividades industriales, mi-
neras y pesqueras, inplicara la rdpida ampliaci6n de
otras actividades econ6micas urbanas y la extension
de la propia red de centros urbanos en el pafs. Como
consecuencia, las actividades de construcci6n, de
transportt, de energfa, de comercio y de servicios de
toda clase, se ampliaran diversificando la base capita-
lista de la economic, y en torno de cada una de estas
actividades surgira un vasto proletariado cuyo merca-
do de trabajo sera inestable, pero que a pesar de eso'
se constitute como uno de los sectors mis importan-
tes de la clase.
Paralelamente, esta expansion, diversificaci6n y
fortalecimiento de la base capitalist de la economic
del pafs, determinarA la aceleraci6n de la crisis y la
desintegraci6n de los sectors agrarios precapitalistas.
Como consecuencia no solamente se producira una
masiva liberaci6n de mano de obra que migra desde el
campo a los principles centros urbanos y a las zonas
rurales capitalistas, corriendo hacia su proletarizaci6n,
sea en su nivel active, de reserve, o marginal. Tam-
bi6n, la expansion de relaciones capitalistas de pro-
ducci6n en el campo, aunque erratica y desigual entire
diferentes zonas geograficas, irA engendrando disper-
sos n(icleos de un nuevo proletariado rural, diferente
del viejo proletariado rural en la agriculture de expor-
taci6n.
De este modo, las caracteristicas internal del prole-
tariado van cambiando rapidamente. En lugar de ser
como antes,-basicamente agrario- miner y s61o re-
ducidamente industrial-urbano, el nuevo proletariado
es ahora ante todo. urbano-industrial y minero. Sus
centros hegem6nicos internos se desplazan por eso
mismo, desde los nficleos textiles y azucareros, hacia:
los nuevos nficleos metaliigicos y mineros.
Como por otro lado el establecimiento del nuevo
polo urbano-industrial, va constituy6ndose en un eje
interior de articulaci6n entire los diversos sectors eco-
n6micos, el proletariado ya no aparece como antes
desarticulado en enclaves semicoloniales, sino crecien-
temente vinculado entire sus diversos n6cleos, siguien-
do las mismas' lneas en que se reordena la estructura
econ6mica del pafs. Esta nueva situaci6n es ademAs
favorecida, por el desarrollo de los medios de comuni-
caci6n y de transport que se van expandiendo, preci-
samente para responder a las necesidades de esta nue-
va estructura econ6mica.
Todo este process ha convertido la base capitalist
imperialista en el centro hegembnico de la economic
Speruana, ya no solamente a nivel tendencial, sino tam-
bi6n a nivel de hecho constituido, para la descripci6n
inmediata. Por eso, el proletariado como clase, con su
base urbano-industrial y minera,.se. ha-convertido en
la clase hegembnica dentro del conjunto de los explo-
tados y dominados del pafs.

2.- Los cambios aeh la burguesia.


burguesia imperialista, porque tienen una posici6n de
socio menor en las mismas empresas que el imperialis-
mo control, y porque los que tienen empresas inde-
pendientes, estan sometidos a los mecanismos finan-
cieros, comerciales y tecnol6gicos de la burguesia im-
perialista.
Por lo tanto, cuando se habla de burguesia en'el
Perit hoy, hay que hablar de esta combinaci6n de
burguesia imperialista dominant y de burguesia pe-
ruana asociada y subordinada.
Esta burguesia asi constituida, se ha diversificado
tambi6n en sus intereses y, al mismo tiempo, las bases
de poder de' ls gruipos de burguesfa agraria asi como -
las bases de los grupos terratenientes sefioriales, han
ido reduci6ndose y deteriorandose, al paso en que las
bases del capitalism imperialist han comenzado a
combinar el modelo semi-colonial de acumulaci6n con
las formas de acumulaci6n urbano-industrial.
La coalici6n dominant, en consecuencia, es cada'
"vez mas burguesa. Pero la persistencia de las bases
semicoloniales, hace que no pueda llevar a cabo bajo
su propio control, la erradicaci6n final de las fraccio-
nes oligarquicas de esta coalici6n.
3.- Las capas medias
Este mismo process de cambio en la estructura eco-
n6mica, ha estimulado la expansion y la modificaci6n
de las capas medias. De un lado, el process de amplia-
ci6n de las actividades estatales abri6 un amplio canal
para la emergencia de capas medias burocratizadas, cu-
yo reclutamiento fue ademas requiriendo mayores exi-
gencias t6cnicas y profesionales. De la misma manerq,.
el establecimiento de numerosas empresas capitalistas,
en todas las actividades urbano-industriales, requiri6
el reclutamiento de una capa creciente de t6cnicos,
profesionales, cuadros directives, y personal adminis-
trativo, que formaron nuevas capas medias asala-
riadas.
Asf mismo,ltcnicos y profesionales independientes,
se multiplicaron en raz6n de las crecientes demands
de sus servicios. Finalmente, la expansion de activida-
des muy diversas de comnercio y de servicio, dieron
cabida al crecimiento de una pequefia burguesia muy
extensa, cuyas capas mAs bajas tienen una base preca-
ria y son permanentemente arrastradas hacia la prole
tarizaci6n o hacia ocupaciones de pequefla burguesfa
marginal.
Estas condicioiies implicaron no solamente un des-
plazamiento de los sectors medios, hacia ocupacio-
nes de -tipo burocratico professional o t6cnico, cada
vez mas ligadas a las necesidades de los cambios de la
estructura econ6mica, sino tambi6n una redefinici6n
sustantiva de sus funciones y orientaci6n political.
En efecto, mientras que en el period anterior no
tenfan cabida stable en las actividades econ6micas
principles, ni podian integrarse sino como clientele
en la coalici6n de poder, en cambio en la nueva situa-
ci6n pasaban a cumplir funciones de mediaci6n buro-
cratica y t6cnica entire la burguesfa y los trabajadores.
Asi mismo su Area de influencia political en el Estado,
fue ensanchandose no solamente por su participaci6n
creciente en la burocracia pfblica, sino tambi6n a tra-
v6s de su participaci6n political en los nuevos partidos
que se fueron formando a partir de 1956, permiti6n-
doles el acceso al Parlamento, a funciones de direc-
ci6n en la administraci6n central del Estado, asocia-i





















dos a proyectos reformistas; junto con algunos de los
nticleos modernizantes de la burguesia.
De esta manera, estas capas medias, principalmente
sus sectors mis burocratizados, fueron perdiendo in-
ter6s en la alianza con el proletariado, buscando mas
bien fortalecer su funci6n de intermediaci6n political,
en el orden de dominaci6n cuya modernizaci6n pro-
curaban. Asi perdieron toda capacidad de atraer y de
mantener bajo su liderazgo al nuevo proletariado.
Estos cambios en la posici6n econ6mico-social y en
la orientaci6n political de las capas medias, fortalecie-
ron las tendencies ya iniciadas en el APRA, hacia el
final del period precedent, de franco abandon de
sus posturas nacionalistas y populistas radicales, muy
particularmente en lo que se refiere a su conducci6n
del movimiento sindical. El APRA entrard en una po-
litica-de convivencia con la coalici6n oligirquica que
sc manifestard con toda claridad a partir de 1956.
En consonancia con esta nueva actitud, el APRA se
esfuerza por la total despolitizaci6n del movimiento
obrero, tratando de restringirlo a un sindicalismo pu-
ramente greinialista, confinado alas negociaciones den-
tro de las empresas, buscando establecer relaciones
de "armonia" entire obreros y patrons.
Para el cumplimiento de tales prop6sitos, el APRA
despleg6 grandes esfuerzos para promover el Ilamado
"sindicalismo libre", propici6 la formaci6n de la 0-
RIT, como mecanismo de integraci6n sindical entire
las organizaciones sindicales pro patronales norteame-
ricanas y las del Perb y de America Latina. La CTP
fue integrada dentro de esta nueva organizaci6n sindi-
cal regional; algunos de sus mis importantes dirigen-
tes lo fueron tambi6n de la ORIT. Cre6 centros espe-
ciales de entrenamiento de dirigentes sindicales den-
tro de esta corriente, cuya principal orientaci6n era y
es de tendencia netamente anticomunista y pro yan-
qui.
Debido a sus alianzas con los sectors oligirquicos
de poder, el APRA trat6 de utilizar su influencia tra-
dicional en el movimiento obrero, su aparato sindical
legalmente reconocido, y el monopolio de esta legali-
dad, para contener el surgimiento de un movimiento
obrero de caricter clasista, anticapitalista y antiimpe-
rialista. En este sentido utiliz6 todos los medios a su
alcance: la provocaci6n a los sectors obreros mas
radicales, manipulaciones burocriticas, el amarillaje,
la bufaleria, el divisionismo sindical. La acci6n del
APRA en las huelgas bancaria y metalirgica en 1964
ilustran estas practices.
.Esta linea political, implementada desde 1956, sig-
nific6 el debilitamiento de las posiciones apristas al


interior del movimiento obrero, asi como la paulatina
p6rdida de su atracci6n sobre los sectors populares
en general.
.Mas afn, tambi6n fue mermando su influencia so-
bre los propios sectors medios nuevos, en especial
sobre nuevas capas reformistas de carActer inoderni-
zante, que si bien tampoco eran antiimperialistas, si
eran netamente antioligirquicas, y en consecuencia
no podian aceptar la convivencia del APRA con la
coalici6n olig~rquica. Es asi que especialmente a par-
tir-de 1956, los nuevos sectors medios alimentaron
partidos politicos que comoa Acci6n Popular y la De-
mocracia Cristiana elaboran banderas modernizantes,
pero ni desean ni son capaces de ligarse con el proleta-
riado, ni tampoco de influirlo o controlarlo orginica-
mente, como pudo hacerlo el APRA en los afios 30.
Incluso los intentos socialcristianos de establecer tina
organizaci6n en 'el movimiento obrero mediante el
MOSICP fueron muy poco significativos. Finalmente,
el Social Progresismo, tambi6n reformista moderni-
zante,pero con rasgos radicales y antiimperialistas, no
tuvo capacidad orgAnica de movilizar a los sectors
obreros.
El estudiantado universitario, que entretanto se ha-
bia ido ampliando ripidamente como consecuencia
de la expansion de los sectors medios, aunque prove-
nientes mayormente de sus capas mas bajas y de algu-
nos nicleos obreros se mantuvo en una linea de radi-
calizaci6n political bajo el impact ideol6gico de la
Revoluci6n Cubana y con el estimulo de las moviliza-
ciones campesinas y las nuevas luchas del proletariado
urban.
La agudizaci6n de la crisis de los sectors agrarios
precapitalistas, la influencia urbana creciente sobre el
mundo rural y el deterioro del poder local de los
terratenientes, lanzaron a vastas masas campesinas
-principalmente a comunidades indigenas y a colo-
nos- a la lucha por la recuperaci6n direct de la tie-
rra, desencadenando asi un process de movilizaci6n
campesina que seria sangrientaamente reprimido.
Dentro de este context, se puede observer que no
solamente se habia producido una transformaci6n de
las caracteristicas internal del proletariado, asi como
de sus relaciones con los demAs sectors explotados,
sino tambi6n de sus relaciones con la burguesia y los
sectors medios. Esta nueva situaci6n consistia en que
el proletariado empezaba a estar objetivamente en
condiciones de rescatar su autonomia de clase, inde-
pendizindose del liderazgode los sectors medios po-
pulistas, mientras a su vez emergia con la posibilidad
de ejercer el liderazgo del conjunto de sectors explo-







tados, articulindolos en una lucha antiimperialista,
entendida como lucha anticapitalista.
Para que estas posibilidades estructurales pudieran
efectivizarse, habria sido necesario que existiera algfin
canal important de educaci6n political del proletaria-
do, que ayudara a 6ste a ganar conciencia de sus nue-
vas perspectives y alternatives de organizaci6n y de
movilizaci6n sindical y political. Sin embargo, las cir-
cunstancias se dieron de otro modo.
El Partido Comunista Peruano que habia adoptado
una linea de reformismo obrero, no habia logrado
antes de 1960 extender su area de influencia en el
'movimiento obrero, ni siquiera dentro de su linea re-
formista, y su capacidad organica precaria en esos
aios, por los efectos de sucesivas crisis internal, no le
permiti6 ejercer un liderazgo significativo en los es-
fuerzos de constituci6n de un nuevo movimiento o-
brero clasista. .
Las corrientes trotskistas que' comenzaron a organi-
zarse politicamente desde 1945, adoptando un len-
guaje socialist radical, pero abstract, no tenfan la
capacidad de incorporar las complejas y contradicto-
rias combinaciones de la sociedad peruana en este
process de cambio, y no podian ofrecer al proletaria-
do ningfin program concrete de desarrollo politico,
que no fuera sino una pr6dica abstract por una orien-
taci6n socialist ultradepurada, que por eso mismo no
podia atraer a sectors importantes del proletariado.
Su influencia, qued6 asi reducida a nficleos restringi-
dos.
Esta debilidad de la izquierda ponia de manifiesto
la inexistencia. de investigaciones marxistas del proce-
so hist6rico peruano, despu6s de la muerte de Maria-
tegui. Esto se debi6, por una parte al oscurantismo
intellectual al que fueron sometidas las Universidades
por la represi6n oligirquica; y por otra parte a la
infecci6n burocrdtica en el pensamiento marxista du-
rante casi cuarenta afios. Todo eso produjo un uso
puramente libresco y talmfidico del pensamiento mar-
xista, o a lo sumo, intentos de aplicaci6n mecinica de
sus hip6tesis especificas, elaboradas para circunstan-
cias hist6ricas diferentes, y una reificaci6n de'sus
concepts fundamentals.
Es tambi6n important sefialar que no s6lo no ha-
bia investigaci6n marxista de nuestra realidad, sino en
el fondo simplemente no habia investigaci6n de nin-
guna orientaci6n. En este sentido, los efectos de la
represi6n oligarquica y military, especialmente de la
dictadura odrifsta, requieren ain ser evaluados en to-
da su amplitud.
Los nuevos grupos politicos con orientaci6n revo-
lucionaria que se constituyen en el pals, bajo los efec-
tos de la revoluci6n cubana, de las grandes moviliza-
ciones campesinas, y de las primeras movilizaciones
obreras independientes, grupos politicos resultantes
de desprendimientos de nficleos radicales del APRA y
del Partido Comunista, asi como de la division del
movimiento trotskista internationall, buscaran en
unos casos la via de la insurrecci6n guerrillera o la
movilizaci6n del campesinado, poniendo muy poco
empefio en la organizaci6n y centralizaci6n del nuevo
movimiento obrero, en una lfnea de clase aut6noma -y
revolucionaria.
A pesar de todas estas carencias y dificultades, y
enfrentados a una represi6n permanent, en los nue-
vos sectors proletarios, especialmente en los metalfr-


gicos y mineros apareceran nficleos revolucionarios
activos, que se emlefian en la conquista de la autono-
mia sindical y polftica del proletariado, frente al po-
pulismo pequefio-burgu6s y frente al paternalismo del
Estado burgu6s, tratando de agrupar a los sectors
obreros mis combativos para establecer las bases de
una nueva linea sindical, frente a la influencia aprista.


LAS LUCHASPOR LA
CONQUISTA DE LA AUTONOMIA


acia el fin de la d6cada, del 50, la economic del
pais ingresa'a una fase de crecimiento, por el desarro-
1lo de las tendencies antes sefialadas. .Y esta fase se
prolonga hasta comienzos de 1966.
Es en el curso de este process que se revitalize el
movimiento obrero, especialmente en sus sectors
nuevos, asi como en algunos nfcleos de capas medias
asalariadas, en especial magisterio y bancarios.
Esta nueva movilizaci6n de los trabajadores, se
orienta a la construcci6n de una Ifnea sindical de au-
tonomia clasista que intent contrarrestar la actitud
crecientemente reaccionaria de la direcci6n sindical
aprista. En' un primer moment, esta nueva linea sin-
dical y political confront el problema de optar entire
transformar desde dentro a la CTP y asumir su direc-
ci6n, o former una nueva organizaci6n sindical inde-
pendiente.
Las corrientes sindicales conducidas por Acci6n Po-
pular, Democracia Cristiana y el Partido Comunista,
que tenian influencia important en bancarios y en el
magisterio principalmente, apoyaron en ese moment
la primera opci6n. Sin embargo, various nuicleos sindi-
cales obreros, bajo liderazgos de izquierda -sobre to-
do trotzkista- abandonaron la CTP, como fue el caso
de los metalfirgicos. Paralelamente entire los mineros,
a pesar de la permanencia del liderazgo aprista, la
influencia de grupos obreros de izquierda sobre las
bases, Ilev6 a la adopci6i de programs clasistas.
Como simult"neamente estaban.en pleno desarrollo
las movilizaciones campesinas por la recuperaci6n de
las tierras, el APRA, vinculado por pactos politicos
explicitos con los sectors mAs oligarquicos de la coa-
lici6n de poder, asumi6 en toda su amplitud la defen-
sa de esos intereses. Esta conduct trajo como conse-
.cuencia que la direcci6n sindical aprista, no solamente
se empefiara en la despolitizaci6n del movimiento
obrero, sino tambien en la contenci6n de sus deman-
das gremiales.
Debido a esa situaci6n, las corrientes sindicales
nuevas optaron finalmente por la construcci6n de una
nueva central sindical independiente.
El surgimiento de este nuevo movimiento obre-
ro, al mismo tiempo que el movimiento campesino,
fue objeto de una represi6n violent. Esta se dio a
comienzos de 1963 y.en 1964, sobre todo en contra
de la Federaci6n de Trabajadores Metalfrgicos y de la
Federaci6n de Empleados Bancarios. La primera de
estas Federaciones encabez6 una masiva huelga de to-
da la rama, con ocupaci6n de fAbricas, toma de rehe-
nes, mitines callejeros. Su represi6n culmin6 con la
expulsionn de casi un centenar de trabajadores dirigen-
tes de sus centros de trabajo y con la creaci6n por el:






APRA de una nueva federaci6n. La segunda sostuvo
una prolongada huelga con apoyo masivo de sus ba-
ses, que fue quebrada incluyendo la expulsi6n de 600
trabajadores, permitiendo al APRA retomar el control
burocratico de esa Federaci6n.
Poco despu6s, culminando una movilizaci6n inicia-
da en los afios anteriores, los trabajadores pesqueros
se declararon en huelga en 1966,consiguieron un rela-
tivo 6xito en sus reivindicaciones y arrasaron a la di-
recci6n aprista coludida con los empresarios pesque-
ros, afirmando una nueva direcci6n mas combative.
Paralelamente, el movimiento de sindicalizaci6n
campesina y de recuperaci6n de las tierras, iniciado
desde 1957, y que habia logrado movilizar a vastos
sectors campesinos, fue tambi6n sarigrientamente re-
primido a partir de 1962, con el ericarcelamiento de
sus principles dirigentes y la massacre de numerosos
grupos, asi como tambi6n fueron aplastados los inten-
tos guerrilleros que pretendieron dar un nuevo impul-
so a esas luchas.
A pesar de la represi6n y del sabotaje aprista, las
luchas proletarias continuaron bajo el regimen belaun-
dista, intensificandose conforme iba agotandose la fa-
se de crecimiento econ6mico hasta encallar en la de-
valuaci6n de 1967. Esas luchas hicieron possible que
en 1966 se estableciera el;Comit6 de Defensa y Unifi-
caci6n Sindical, matriz de donde surgi6 en 1968, poi
cos meses antes del golpe military, la Confederaci6n
General de Trabajadores del Peri.
El hecho de que los nricleos mas combativos del
nuevo movimiento obrero hubieran sido eliminados
bajo la represi6n, permiti6 a las corrientes obreras
reformistas que el PC expresaba, tomar la direcci6n y
el control de la nueva central sindical.
Esta intense movilizaci6n del proletariado, del cam-
pesinado y de los nicleos mas radicales de las capas
medias asalariadas y estudiantiles, no obstante la re-
presi6n, puso en crisis al sistema politico. Como ma-
nifestaci6n de esa crisis, se dividieron los principals
partidos que integraban la coalici6n de poder, se rea-
justaron en el ultimo moment nuevos intentos de
alianzas political que pretendian articular a las frac-
ciones modernizantes de la burguesia financiero-in-
dustrial con el populismo anquilosado del APRA.
Todo este process fue estableciendo las bases para
una autonoriizaci6n political relative de las capas me-
dias burocratizadas, que se habian ido impregnando
de la influencia ideol6gica del reforiismo desarrollis-
ta y nacionalista. El rol de autoridad political interme-
diaria que estos sectors tenian, les permiti6, en el
marco de la bancarrota political del regimen burgu6s,
y de la derrota coyuntural de los movimientos campe-
sinos, asumir la direcci6n del Estado burgfes e inau-
gurar con el golpe de octubre de.1968 el regimen
actual.


I


LOS EFECTOS DE LA POLITICAL
DE LA JUNTA MILITARY
SOBRE EL MOVIMIENTO
OBRERO


as reforms emprendidas por el regimen military
conducen a modificaciones importantes tanto en las
caracteristicas internal, como en las relaciones de cla-.
se del proletariado, afectando por eso mismo la situa-.


ci6n sindical y political del movimiento obrero.
La cooperativizaci6n de los grandes latifundios ca-
pitalistas conlleva la posibilidad de la conversion del
proletariado rural iicorporado en este sector, en una
nueva fracci6n de las capas medias, tanto por el r6gi-
men de propiedad impuesto, como por el sistema de
participaci6n en los excedentes, puesto que en la eco-
nomia national en su conjunto se refuerza la domi-
naci6n capitalist.
En el mismo sentido, el establecimiento del regi-
men de Comunidades Laborales en los sectors bAsi-
cos capitalistas, introduce en el seno delproletariado
tendencies que estimulan los aspects pequefo-bur-
gueses del comportamiento de los trabajadores mas
estables, a trav6s de una participaci6n subordinada de
los trabajadores en la propiedad de la empresa capita-
lista, asi como en la distribuci6n de excedentes.
De esta manera se introduced elements que per-
turban el process de articulaci6n de clase y de cohe-
si6n ideol6gica y political que venia desarrollandose
en el proletariado, y se establecen las-bases de un
nuevo tipo de influencia burguesa y pequefio burgue-
sa, dentro de esta clase. Asi se esta dando pie en la
conducci6n del movimiento obrero, a la aparici6n de
tensions y conflicts entire sectors especificos del
proletariado con las divisions ideol6gico-politicas
que 6stos implican.
.En cuanto a las relactones de clase del proletariado
con la clase dominant, los cambios se procesan en
dos sentidos. En primer lugar,al terminarse definitiva-
mente la ya declinante incongruencia entire los aspec-
tos econ6micos y politicos del sistema de domina-
ci6n. La Reforma Agraria erradica las bases de poder
de las fracciones oligirquicas de la coalici6n dominan-
te, homogeneizando de esta manera el caricter burgu6s
de la dominaci6n political y del Estado. El proletaria-
do, asi, ya no tiene que ser antioligArquico, sino anti-
burgu6s. Esto marca tambi6n el fin de las ya precarias
posibilidades de todo movimiento populista.
En segundo lugar, el Estado cambia sus funciones,
al asumir directamente no s61o la gesti6n capitalist
de algunas areas sustantivas de la economic, sino tam-
bi6n la gesti6n de la asociaci6n con la burguesia im-
perialista. De este mo'do, ademas de su rol de garante
politico del sistema y de su apariencia arbitral en los
conflicts entire las classes, ahora cumple las funciones
y responsabilidades econ6micas del capital, y se con-
vierte en patr6n de los trabajadores. Por esa raz6n el
Estado, tras los infructuosos intentos populistas ante-
riores, tiende a convertirse en un estado corporativis-
ta, aunque sirvi6ndose todavfa de los restos del instru-
mental ideol6gico y de las t6cnicas de manipulaci6n
populistas. El Estado va cobrando ya no solamente la
gesti6n direct de importantes sectors de la econo-
mia, sino tambi6n la capacidad de fiscalizaci6n del
conjunto de ella, asf como de todo el aparato de in-
formaci6n y de elaboraci6n y difusi6n ideologicas. La
consolidaci6n de estas tendencies va requiriendo un
nuevo sistema de dominaci6n politiea, es decir de ar-
ticulaci6n political entire las classes, que consiste en
una segmentaci6n de las classes por Areas funcionales
en organizaciones gremiales comunes, o sea de tipo
corporativo, sobre las cuales se ejerce el control buro-
cratico y autoritario del Estado, y se subordina a los
trabajadores al dominio politico organico de los inte-
reses del capital monopolista. Este es el precise sen-


43






tido de la predica ideol6gica sobre "la democracia so-
cial de participaci6n plena" y de la'necesidad de eli-
minar intermediaciones political entire las masas y el
Estado, para que la relaci6n entire ambos pueda hacer-
se a trav6s de instituciones corporativas.
Es' en esta direcci6n que se constituyen las Asocia-
ciones Gremiales Industriales, las Comunidades Labo-
rales, las Ligas Agrarias, y el aparato central del SINA-
MOS como eje del control estatal sobre las masas en-
cuadradas en aquellos organismos corporativos. En
id6ntico sentido se ubica la creaci6n burocratica de la
CTRP destinada a acentuar en un primer moment la
division sindical del proletariado y a pasar, en un se-
gundo moment a ser el eje de un aparato sindical
total, integramente controlado por el Estado, como
su instrdmento de manipulaci6n de los trabajadores,
para clientilizarlos y contener sus demands gremiales
y political en limits compatibles con las necesidades
de acumulaci6n capitalistas.
El agent polifico de todos estos cambios es el
conjunto de nicleos burocriticos de las capas medias,
que, como las Fuerzas Armadas y la tecnocracia, es-
tin cumpliendo un papel de autoridad political inter-
mediadora en el reajuste del orden de dominaci6n Por
su posici6n de clase y su pretensi6n arbitral, estos
agents politicos segregan y difunden una caracteristi-
ca ideologia. de conciliaci6n de classes, que desorien-
tando a los trabajadores, sirve de base al esta-
blecimiento de un sistema corporativista en el cual,
precisamente, se trata de agrupar a explotadores y
explotados en organizaciones comunes como si tuvie-
ran intereses comunes, y que se apoya en la mitologia
de un interns national comfin a todas las.clases socia-
lqs.
Esa ideologia es tambi6n un terreno comfin de en-
cuentro entire los restos del viejo populismo, que el A-
pra encarna a pesar de su debilitamiento orginico, del
reformismo obrero que el- Partido Comunista repre-
senta, y del corporativismo.. Eso explica el'hecho de
que el Apra, no obstante todas sus reticencias con el
regimen actual, no ha cesado en su insistencia de bus-
car un entendimiento explicit con el gobierno, dada
la bsica coincidencia de sus respectivos programs. A tra-
v6s de la CTP ha declarado una tregua sindical en el
frente de las empresas privadas, sin dejar de presionar
en los gruplos de capas medias asalariadas por el Esta-
do. Eso tambi6n.explica el hecho del piblico y cada
vez menos critico apoyo del PC al regimen military, la
manera conciliatoria de la conduct sindical de la di-
recci6n actual de la CGTP, la moderaci6n de sus que-
jas por la creaci6n burocrntica de la CTRP y la con-
ducta antiobrera del SINAMOS, y la coincidencia de
esa direcci6n del reformismo obrero con la burocracia
corporativista de la CTRP en los recientes actos pibli-
cos.
Asi, las reforms en curso y el papel que en este
process cumplen los niucleos burocriticos de las capas
medias en la conducci6n del gobierno, marcan la cul-
minaci6n del process de- cambios que venia ocurrien-
do en las relaciones de clase del proletariado con la
burguesia,con las capas medias dotadas de funciones
de autoridad political, y con el Estado.
Del mismo modo, tambidn, en este process se pone
de manifiesto el surgimiento y expansion de una capa
de burocracia sindical en el seno del proletariado, bu-
rocracia cuya direcci6n y control es ahora el campo


de dispute al mismo tiempo que de conciliaci6n y de
:entendimientos, entire los restos del populismo, y las
corrientes de reformismo obrero y de corporativismo.
La expansion y las transformaciones del capitalis-
mo imperialista en la econoinia del pais, colocan al
proletariado como clase, en una posici6n hegem6nica
dentro del conjunto de los explotados y los domina-
dos: y pueden estimular una mayor articulaci6n or-
g~nica entire las varias fracciones del proletariado de
los diversos sectors y r'amas de la actividad cconomi-
ca. del mismo modo, la homogeneizaci6n de la bur-
guesia y las nuevas funciones del Estado sit6an a la
clase obrera en condiciones de definirse politicamen-
te, ya no solamente contra las modalidades oligirqui-
cas de dominaci6n political, sino ya decididamente
contra la dominaci6n capitalist imperialista en la
economic y en el Estado.
Sin embargo, es en este precise moment que la
political del regimen military introduce en el seno del
proletariado todos los elements de diferenciaci6n y
de conflict que acabamos de sefialar, impidiendo la
cohesi6n organizativa y political de esta clase; estimti-
la todas las formas de divisionismo sindical y politico,
confunde a los' trabajadores por medio de la difusi6n
de una ideologia de conciliaci6n de clases, y sobre
esas bases se empefia en el encuadramiento de las ma-
sas trabajadoras en el sistema de control politico
corporativista, al servicio de los intereses de un nuevo
modelo de acumulaci6n capitalist imperialista, en el
que el capital monopolista international y el capital
estatal aparecen asociados y hegem6nicos en la eco-
nomia del pais. En esta political, el regimen military
esti recibiendo la colaboraci6n de los restos del popu-
lismo aprista y la del reformismo obrero.



LAS CORRIENTES IDEOLOGICAS
ACTUALES EN EL
MOVIMIENTO OBRERO

omo expresi6n de esa compleja y contradictoria
historic del desarrollo del proletariado y de sus movi-
mientos sindicales y politicos, y de la actual political
del regimen military, el movimiento obrero actual apa-
rece dividido en varias corrientes ideol6gico-politicas
que se manifiestan como direcciones sindicales y poli-
ticas. Estas pueden dividirse en dos campos principa-
les: a) de filiaci6n burguesa; b) de filiaci6n obrera. En
el primer campo, se ubican las corrientes en que se
canaliza la influencia de la burguesia, a trav6s de sus
agents pequefio-burgueses. A ese campo pertenece
actualmente, la CTP de direcci6n aprista, donde pervi-
ven los restos del viejo populismo inicialmente antioli-
garquico y nacionalista y hoy abiertamente pro impe-
rialista. Es evidence que la capacidad real de la CTP
para controlar al movimiento obrero se ha reducido a
fondo, y actualmente no pasa de ser una camarilla
burocritica enquistada en pocos nfcleos de trabajado-
res que pertenecen a ramas tradicionales de la econo-
mia y en ciertos grupos de capas medias profesionales
vinculadas al salario estatal. Sin embargo, en la medi-
da en que la educaci6n socialist revolucionaria del
proletariado esta recientemente en desarrollo, seria
peligroso career que la reducci6n de la presencia popu-
lista como aparato orginico significa igualmente una







reducci6n pareja de la presencia de una mentalidad de
corte populista en muchos sectors de trabajadores
que, sin embargo, ya no responded a la direcci6n sin-
dical o political aprista.
En el mismo campo, se sitfia la recientemente apa-
recida Central de Trabajadores de la Revoluci6n Pe-
ruana (CTRP), nacida de la iniciativa de organisms
politico-militares del actual regimen, y no de las bases
trabajadoras. En lo cual se demuestra la esencia buro-
critica de esta nueva Central, su condici6n evidence
de instrument destinado a la manipulaci6n de los
trabajadores, y de vehiculo de la political corporativis-
ta del regimen actual. Por eso, abandonando el terre-
no de las reivindicaciones de la clase obrera, la CTRP
proclama su calidad "no reivindicacionista sino partici-
pante", y se da un tipo de organizaci6n que corres-
ponde estrechamente a la organizaci6n del aparato
actual de administracibn pfiblica del Estado.
Para su implementaci6n, la CTRP tuvo que movi-
lizar a los elements mis oportunistas de la clase. Y
ello esti en el hecho de que su base principal sea la
Federaci6n de Pescadores, encabezada por una diri-
gencia que, habiendo apartado su Federaci6n de la
GCTP, reforz6 las tendencies gremialistas del sector
pesquero, desmoviliz6 a sus bases y mantuvo el poder
sobre ellas mediante mecanismos burocriticos y auto-
ritarios. Esta situaci6n permiti6 que los esfuerzos
muy pronunciados, por parte del gobierno y especial-
mente del Ministerio de Pesquerfa, para acercarse a
los dirigentes, dieran sus frutos y que ambos coordi-
naran sus acciones para former la CTRP. A esta diri-
gencia pesquera se sumaron ademAs una series de diri-
gentes o ex dirigentes en otros gremios, descalificados
por sus propias bases. Dada la nueva estructura capita-
lista que las reforms actuales van estableciendo y
dentro de ella, particularmente, el desarrollo de las
nuevas funciones del Estado, asi como por la homo-
geinizaci6n de la burguesia por el desplazamiento forza-
do de las fracciones mis atrasadas y declinantes de
ella, desde los sectors agropecuarios hacia los urba-
no-industriales, el populismo aprista, belaundista, etc.
ya es en lo esencial una corriente political que carece
de base real de existencia. Con otras modalidades y
otros agents politicos, lo que quedaba del proyecto
aprista se agota en el actual process, y esti incorpora-
do a 61.
Los intereses del desarrollo modern del capitalis-
mo en el pais, que expresaron las capas medias bajo el
liderazgo del.Apra, hoy dia se expresan mejor a trav6s
de la political corporativista del regimen actual. Por
eso, la CTP y la CTRP existen ahora separadas ydife-
renciadas; pero los intereses basicos que defienden
son los mismos. No es en consecuencia, por casuali-
dad, que los dirigentes apristas reclaman al regimen la
necesidad de un diflogo que los Ileve a acuerdos. Los
tres puntos programAticos enunciados en 'el reciente
mitin del Apra por su Jefe -Estado empresario, inver-
si6n extranjera fiscalizada por el Estado y democracia
funcional- son, en efecto, puntos de clara convergen-
cia entire el Apra y el regimen military. Su "democracia
funcional" es exactamente el corporativismo que el
regimen esta construyendo.
Pero mas alli de esos reclamos, la convergencia se
produce en la prActica, en la ideologia de conciliaci6n
de classes, en la insistencia sobre la bfisqueda de rela-
ciones arm6nicas y constructivas entire los capitalistas


y los trabajadores, en la importancia que se atribuye a
las cooperatives y al regimen de comunidades labo-
rales, como medios para amortiguar la lucha de classes
entire capitalistas y trabajadores, asi como en la per-
manencia de la inversi6n imperialista en el pais.
Resultado de esas evidentes convergencias, entire el
Apra y el regimen ha sido el entendimiento real con
los dirigentes sindicales apristas de las cooperatives
cafieras, -una vez que se les permiti6 ser dirigentes de
la administraci6n de esas cooperativas-; la tregua sin-
dical mantenida por la CTP en los sectors industria-
les; y la alianza entire los dirigentes de comunidades
industriales, de empresas donde el Apra tiene influen-
cia visible, y los representantes del Sinamos, en el
reciente Congreso de las Comunidades Industriales.
Los enemigos de clase del proletariado peruano, la
burguesia imperialista natiVa asociada y el Estado bur-
gu6s, estin ahora representados por la CTP y la CTRP
en la capa burocritica del movimiento obrero. Un
populismo desfalleciente y un corporativismo agresivo
y en plena escalada, se dan la mano en los hechos a
pesar de sus diferencias que son hoy dia, s6lo una
prolongaci6n de las de 6pocas en que el Apra rivaliza-
Sba con los militares y con los populismos del belaun-
dismo, de la democracies cristiana y del social progre-
sismo, todos ellos ahora integrados en el regimen
actual.
Sobre la CNT, representante' del populismo social
cristiano, bastarA aqui sefialar que cumple las mismas
funciones que las anteriores corrientes sindicales, sin
que haya podido obtener ninguna fuerza significativa.
En el otro campo, en el de las corrientes de filia-
ci6n proletaria, se sitflan el reformismo obrero y las
dispersas corrientes socialists revolucionarias.
La corriente obrera reformist, representada actual-
mente por el PC. y la direcci6n de la CGTP es
un fen6meno de double cara. De un lado, es el
resultado de las propias luchas del proletariado pe-
ruano por independizarse de la dor -inaci6n del refor-
mismo pequefio-burgu6s aprista, pero cuyas luchas


*I I '







no fueron llevadas a cabo por una direcci6n political
socialist. consecuentemente revolucionaria, es decir.
anticapitalista en, el lenguaje y en la pr6ctica. Asi, es
la expresi6n de la debilidad de la educaci6n ideol6gica
y political socialist revolucionaria del proletariado
peruano. De otro lado, el reformismo obrero es tam-
biWn una expresi6n de toda una linea political interna-
cional en el movimiento obrero, la cual se caracteriza
por sostener que es nmis convenient para los trabaja-
dores no tratar de destruir por la violencia la explo-
taci6n y la dominaci6n del capitalism. sino en cam-
bio tratar de ampliar por medio de sucesivas reforms
legales y pacificas la presencia de los trabajadores en
el poder econ6mico y politico en la sociedad. Por esta
raz6n, trata permanentemente de establecer alianzas
con los sectors modernizantes, progresistas y refor-
mistas, de la burguesia y de la pequefia burguesia,
colocando1 como furg6n de cola de esos reformismos
al movimiento obrero.
El reformismo obrero, de esa manera, tiende a uti-
lizar metodos burocriticos en la direcci6n del movi-
miento obrero. Eso quiere decir, que lejos de buscar
la profundizaci6n de los conflicts de clase, de clarifi-
car en la conciencia de la clase explotada la necesidad
de organizarse para'la destrucci6n violent del siste-
ma, ya que las reforms tienden normalmente al rea-
juste de 6ste, el reformismo obrero intent todo el
tiempo conciliar las reivindicaciones de los trabajado-
res con el marco politico y legal impuesto por la dic-
tadura de la burguesia. No puede dejar de hacerse
cargo de las presiones y de las reivindicaciones de las
masas trabajadoras, ya que si no lo hiciera perderia sui
influencia y el control de sus organizaciones sindica-
les; pero de otro lado, traia sin cesar de acoiodar la
lucha por los intereses de los trabajadores a lo que Ic
permit el sistema. Por eso es un fen6meno de double
cara, ambivalente, y por eso converge, aunque contra-
dictoria y conflictivamente, con los reformistas bur-
gueses y pequefio burgueses. Por eso, tambien produ-
ce un alejamiento entire la direcci6n y las bases de las
organizaciones sindicales del proletariado, consolidan-
do una capa de burocracia obrera cuyos intereses son
justamente los de hacer ese juego- de intermediaci6n
entire los capitalistas y los trabajadores.
Es necesario recalcar, sin embargo, que no obstante
todas esas caracteristicas, el reformismo.obrero es una
corriente que nace en el seno mismo del proletariado.
-como una etapa o como una forma no avanzada de las
luchas de la clase por independizarse de la predomi-
nancia de corrientes pequeiio-burguesas, y como re-
sultado del hecho de que las corrientes socialists re-
volucionaiias dentro de la clase, no han alcanzado afin
la fuerza necesaria para llevar al movimiento obrero a
un nivel mas avanzado de educaci6n y de organiza-
ci6n sindical y political.
No es, por eso, infitil repetir aquf lo que ya se dej6
indicado antes: que durante el period en que fue
expandidndose y diversificindose el proletariado, al
compis de la ampliaci6n y la diversificaci6n de las
bases del capitalism imperialista en el pais, las agru-
paciones revolucionarias que se formaban fuera del
PC, se dedicaron ante todo a imitar el ejemplo cubano
de la lucha guerrillera en el campo y se desentendie-
ron de la educaci6n y la organizaci6n revolucionarias
del proletariado y los pequefios grupos socialists que
1o intentaron fueron objeto de represiones violentas v


sus dirigentes mas combativos fueron expulsados de .
los centros de trabajo, por el gobierno y los patrons.
En esas condiciones, era sin duda normal que fue-
ran. los dirigentes obreros de tendencies clasistasmo-
deradas y reformistas, que asumieran el comando y el
control de las organizaciones de clase del proletaria-
do,, en su lucha contra la presencia de la influencia
burguesa que el populismo reformista difundia.
La CGTP, que fue el resultado de prolongadas lu-
chas de los nucleos mas combativos y clasistas del
movimiento obrero, en contra del Apra, emergi6 de
ese mqdo bajo el control de una direcci6n obrera re-
formista. Pero, por eso mismo, las direcciones sindi-
cales y political obreras reformists' no pueden ser
consideradas ni tratadas de la misma manera que el
populismo aprista o el corporativismo actual. Estos
son agents del enemigo de clase. El reformismo obre-
ro es una parte de la clase obrera, de orientaci6n no
consecuentemente revolucionaria, aunque puede ser-
vir como aliado de los sectors reformists del enemi-
go de clase.
Ademias del reformismo obrero, existen hoy dia
,corrientes socialists revolucionarias en el seno del
movimiento obrero. Pero esas corrientes estin todavia
dispersas, todavia en una etapa de clarificaci6n y de
construcci6n, todavia en bisqueda de alternatives po-
liticas eficaces en la lucha contra el enemigo de clase.
Sin embargo, a pesar de su condici6n relativamente
reciente, actualmente estin fortaleciendose en diver-
sos sectors del proletariado, luchando contra los res-
tos del populismo aprista y contra la penetraci6n del
corporativismo, y buscando clarificar y hacer avanzar
la conciencia de los propios sectors influidos por el
reformismo obrero.
Estas nuevas corrientes socialists revolucionarias
del proletariado, acttfan todavia en su mayor part
desde dentro de las organizaciones sindicales de base
que se agrupan en la. CGTP; pero; tambi6n estan acti-
vas en todas las bases obreras no afiliadas a ninguna
central. De la maduraci6n de sus luchas, del desarro-
1lo de la educaci6n socialist revolucionaria del prole-
tariado, depend tambi6n que las bases dela concilia-
cion del reformismo obrero con el reformismo bur-
guds y pequefip burgu6s no puedan ser ni fuertes ni
stables,




LAS LUCHAS DEL
PROLETARIADO DURANTE
IEL ACTUAL REGIMEN

1 desconcierto politico resultante de la instaura-
ci6n del regimen reformista y de sus primeras accio-
nes, asi como la ripida disposici6n conciliatoria del
reformismo obrero, aprovechando la rivalidad entire el
Apra y el nuevo regimen, han impedido ciertamente
un mayor advance en las luchas del proletariado, en
una direcci6n socialist revolucionaria.
No obstante, empujados por el deterioro objeti-
vo de su situaci6n econ6mica desde 1967, por el de-
sempleo, y mis adelante para defenders de la mani-
pulaci6n corporativista, los trabajadores no han cesa-
do de enfrentarse a sus enemigos de clase, en cada

















...- ,, I
I- I l
,.".
' *. ** .. i -*


uno de los sectors y ramas de la economic. y en cl
frente ideol6gico y politico general del pais.
La resefa integra y minuciosa de esas luchas en
este period, no cabe en los limits de este articulo.
Subrayaremos aqui las mis importantes y significati-
vas de ellas para el desarrollo politico del proletaria-
do.
Es important, en primer termino, referirse a las
luchas del proletariado agrario, cabeza hoy dia de las
luchas de todos los trabajadores campesinos. La entre-
ga a los trabajadores de las tierras de los grades lati-
fundios capitalistas expropiados en la reform agraria,
ha significado ciertamente el comienzo del fin.del po-
der oligairquico y en ese sentido es important para
todos los trabajadores del pais.
Sin embargo, s6lo el 24 o/o de los trabajadores a-
grarios ha sido beneficiado directamente por esta re-
forma; la transferencia forzada del capital agrario al
capital urbano-industrial, la deben financial los traba-
jadores agrarios; la constant presencia del control bu-
rocritico del Estado burgu6s sobre ese sector de tra-
bajadores, la imposici6n corporativista de las Ligas
Agrarias y del Sinamos, el mantenimiento de relacio-
nes de explotaci6n en la producci6n, en las propias
Cooperativas y SAIS, la diferenciaci6n de poder y de
ingresos entire los bur6cratas y los trabajadores, y el
sometimiento de toda la economic agraria reformada
a las necesidades del nuevo model de acumulaci6n
capitalist imperialista, muestran con claridad que es-
ta reform sirve para iel reajuste de las formas de ex-
plotaci6n y de dominaci6n.
Por todo eso, afin bajo los efectos de la amortigua-
ci6n de las tensions con la burguesia, y bajo la ain
important influencia del populismo aprista, el prole-
tariado cafiero principalmente ha sido capaz de sost-
ner intensas movilizaciones, primero contra la imposi-
ci6n policiaco-burocritico del regimen sobre las coo-
perativas en el moment anterior a mayo de 1972, y
mis tarde han comenzado las presiones acerca del
problema de la deuda agraria y de la autonomia orga-
nizativa de los trabajadores frente a la burocracia ad-
ministrativa, asi como frente al problema de la dife-
renciaci6n de salaries y del mantenimiento del mismo
regimen de distribuci6n del trabajo del latifundio ca-
pitalista privado.
Asimismo, los trabajadores "eventuales" que no


han sido incorporados a las cooperatives, cstin au-
mentando sus movilizaciones por el'derecho a la tierra
y al trabajo stable. Los trabajadores estables de las
SAIS han iniciado una tendencia a la sindicalizaci6n
para defendcrse de la imposici6n de sus administracio-
nes actuales, y para establecer relaciones solidarias
con las reivindicaciones de los trabajadores de las co-
munidades campesinas, frente al problema de la deu-
da agraria.
El campesinado asalariado y colono que no ha sido
incorporado a la reform agraria, esta levantando su
organizaci6n y movilizaci6n por su derecho a la tierra
y al trabajo, en todas parties. Pero, paralelamente, una
nueva reivindicaci6n est6 ingresando al program agra-
rio de los trabajadores: la conquista.del poder popular
local, frente al poder de los mecanismos burocraticos
del Estado burgu6s, como resultado de las necesidades
de defense' frente a la imposici6n corporativista de las
Ligas Agrarias y del Sinamos.
Por su parte, los trabajadores mineros-de las empre-
sas imperialistas que tienen el control de toda la ac-
tual producci6n mineral del pais, han realizado nota-
bles movilizaciones y han sostenido grandes huelgas.
ya no solamente reivindicando mejores salaries y con-
diciones de trabajo, sino tambi6n la nacionalizaci6n
sin pago de las (grandes empress imperialistas de esta
rama. El mihs important centro de esas luchas han
sido los trabajadores de la Cerro de Pasco, cuyas lu-
chas fueron reprimidas sangrientamente, de lo cual la
massacre de Cobriza es un testimonio que el proletaria-
do peruano entero no ha olvidado ni olvidard.
Desde el comienzo mismo del regimen military ac-
tual, la paralizaci6n de la economic en los dos prime-
ros afios lanz6 sobre los hombros de los trabajadores
industrial-urbanos, el peso mayor de esa coyuntura.
Esto llev6 a los trabajadores a numerosas huelgas en
defense sobre todo de la estabilidad en el trabajo,
frente a la quiebra de numerosas empresas y de la
reducci6n de turnos y de personal en las empresas que
se mantuvieron. Pero, recuperado el ritmo de expan-
si6n de la economic en 1970, los trabajadores se lan-
zaron a la lucha por la mejora de su nivel de vida,
contra la baja de sus salaries reales desde 1967, incor-
porando cada vez mas clara y firmemente demands
antimperialistas en sus pliegos reivindicatorios v en


it!






sus comunicados pfblicos. Particularmente en el sec-
tor metalirgico, en el de ensambladoras automotrices,
en el del calzado, estas luchas han conducido a una
clara intensificaci6n de la conciencia socialist revolu-
cionaria entire los trabajadores, y al fortalecimiento de
la influencia de las corrientes sindicales y political de
este caracter.
Al establecerse el regimen de la comunidad laboral
en la industrial, como el mas definido resultado de la
political de conciliaci6n de classes, el regimen military
pudo esperar que las concesiones hechas a los trabaja-
dores para la materializaci6n de los prop6sitos conci--
liadores (distribuci6n de utilidades, participaci6n pro-
gresiva en la propiedad de las acciones y en los direc-
torios de las empresas), serian suficientes para conse-
guir esos prop6sitos.
El hecho es, sin embargo, que la utopia de la conci-
liaci6n de classes se vio precisada a esas concesiones
que, por su caracter y por las condiciones especificas
del capitalism imperialista en el pais, no pueden ser-
vir realmente, sobre todo de manera stable, para afir-
mar la amortiguaci6n de las luchas de clase en este
sector. Lejos de eso, los empresarios capitalistas han
buscado y encontrado numerosas maneras de burlar
los derechos que la legislaci6n concede formalmente a
los trabajadores, tanto en lo que se refiere al reparto
de utilidadbs, como sobre todo a la participaci6n en la
gesti6n empresarial. Eso no se debe solamente a la
novedad de este regimen en el Perf, ni a la "mala
voluntad" de los empresarios. Es que las bases mismas
del capitalism imperialista en el Perui, impiden la ma-
terializaci6n y la estabilizaci6n a la larga de este sueio
reaccionario de la conciliaci6n de intereses de clases..
Por eso los trabajadores de tales "comunidades",
aunque aceptaran por confusion y por debilidad de su
educaci6n political de clase, construir "relaciones ar-
moniosas" entire ellos y los capitalistas, no pueden
sino verse empujados ala lucha contra 6stos. iQu6
puede significar para los obreros de las empresas im-
perialistas o para los de las empresas de capital native
sometidas a la dominaci6n de las reglas financieras y
tecnol6gicas del capital imperialista, eso de "relacio-
nes armoniosas" entire capital y trabajo, sino conciliar
con los intereses del imperialismo? iY qu6 puede
significar para el propio regimen que proclama su na-
cionalismo, el tratar de forzar a los trabajadores a la
conciliaci6n con los intereses del capital imperialist,
sino la manifestaci6n de su esencia de agent politico
del reajuste y reform de las bases de la dominaci6n
capitalist imperialista sobre los trabajadores perua-
nos? iO no es verdad que las empresas mineras actua-
les pertenecen al capital imperialista, y que mas del
80 o/o del capital industrial invertido es igualmente
imperialista, asf como mAs del 60 o/o en las empresas
pesqueras?
Por ello, no debe ser una sorpresa para nadie que
en el reciente Congreso de Comunidades Industriales,
-controlado y manipulado encuentro de trabaja-
dores, ejecutivos, funcionarios de empresas y funcio-
narios estatales-, los trabajadores se hayan pronun-
ciado por una mayor intervenci6n de los obreros so-.
bre los recursos de producci6n de las empresas, por la
socializaci6n total de .esos recursos, por la defense
cerrada de los sindicatos como los principles organis-
mos de clase. Todo ello, a pesar de los esfuerzos de la
alianza entire el Apra y.el Sinamos, representado alli
Spor decenas de funcionarios con derecho a participar


en las discusiones y en la elaboraci6n de las ponencias
y de la actitud conciliatoria de los representantes del
reformismo obrero. Y tampoco debe sorprender, por
eso, que los 6rganos de prensa del regimen hayan co-
mentado con amargura esos resultados.
Debe tambi6n incluirse aquf que junto a las luchas
de.los trabajadores proletarios, los de las capas medias
asalariadas, principalmente los del magisterio, los ban-
carios, los de correos y tel6grafos, los de la marina
mercante, han realizado numerosas huelgas y paros, a
pesar del divisionismo impuesto por el reformismo
obrero entire el magisterio, y de la conduct represiva
del regimen.
Es evidence, en consecuencia, que durante este pro-
ceso ha avanzado la conciencia antiimperialista (por
lo tanto, anticapitalista) de los trabajadores, ha avan-
zado la influencia y la fuerza de las corrientes socialis-
tas revolucionarias en el proletariado, a pesar de su
dispersion y de sus dificultades, ha avanzado la con-
ciencia obrera sobre la necesidad de conquistar la au-
tonomia sindical y political frente a la burguesia, a la
pequefia burguesia y al Estado burgu6s, y se ha pro-
fundizado la lucha contra el caricter conciliatorio y
ambivalente del reformismo obrero, reduciendo las
bases de sus esfuerzos conciliatorios.
En el curso de estas luchas, por todos esos nuevos
elements en la lucha de los trabajadores, se ha dete-
riorado definitivamente la presencia del APRA en el
control del movimiento obrero, se han sentado las
bases para la resistencia contra el corporativismo de la
CTRP, y finalmente se ha puesto en crisis la capaci-
dad del feformismo obrero de la direcci6n actual de la
CGTP, para llevar al proletariado como furg6n de cola
del reformismo del regimen military. La clase obrera
peruana puede estar orgullosa de que sus miembros ya
no participen en los mitines del populismo ahora re-
accionario del APRA, de tener nficleos con el coraje y
la lucidez de quienes fueron capaces de atravesar la
espesa malla manipulatoria en el congress de las co-
munidades industriales, sosteniendo las banderas de la
revoluci6n socialist, y de que s6lo quienes confun-
den a la burocracia sindical reformista con toda la
clase, puedan sostener que en el mayor acto de masas
del reformismo corporativista haya estado present el
proletariado.


LA SITUATION CONUNTURAL
DEL MOVIMIENTO OBRERO
Y SUS ALTERNATIVES


omo puede observarse a esta altura del analisis, el
movimiento obrero present una situaci6n bastante
contradictoria dandose al. interior de 6l: a) una divi-
si6n sindical y political, ahora acentuada por la crisis
del control del reformismo obrero en .la CGTP y la
desafiliaci6n de la Federaci6n Nacional de Trabajado-
res Mineros y Metalirgicos de esa central; b) la ame-
naza del control corporativista de la CTRP sobre el
movimiento sindical, ayudado por la acentuaci6n de
la corriente conciliadora del reformismo obrero con el
regimen reformista, abandonando asf en la prActica,






su linea inicial de apoyo critic; c) el advance ideol6gi-
co y organizativo de los nicleos de trabajadores socia-
listas revolucionarios, y de su influencia sobre el resto
de la clase, especialmente sobre las bases vinculadas al
reformismo obrero.
La intensificaci6n de las luchas de los trabajadores,
y el advance de las corrientes ideol6gicas socialists
revolucionarias en la clase, no solamente han puesto
en crisis la direcci6n obrera reformista en la CGTP,
sino que sobre todo, han Ilevado al regimen military a
endurecer su conduct represiva sobre los sectors
mds combativos del proletariado y de las capas me-
dias asalariadas. Esto aparece con rotunda claridad,,en
el hecho de la ilegalizaci6n de todas las liuelgas obreras y
las de capas medias en el transcurso de este afio, en el
desconocimiento administrative de la representativi--
dad de la Federaci6n Minera, la prisi6n de algunos de
los dirigentes obreros deconstrucci6n civil de Marco-
na, y las reiteradas amenazas gubernamentales de ir
mas lejos afin en esta political.
En otros t&rminos, en el moment mismo en que
las dificultades econ6micas del regimen lo obligan a
tratar por todos los medios de debilitar la capacidad
reivindicativa del proletariado, para mantener las ba-
ses de la acumulaci6n capitalist imperialista, la crisis
de la CGTP profundiza la desarticulaci6n sindical y
political de los trabajadores, abriendo las puertas para
la ofensiva manipuladora del regimen military a trav6s
del Sinamos y de la CTRP, y para su ofensiva repre-
siva por medios administrativos como la ilegalizaci6n
de las huelgas y el desconocimiento de los sindicatos
rebeldes, y por medios policiales.
Y esta situaciOn se present, precisamente, en el
moment en que el proletariado necesita mis de toda
su cohesion y de toda su firmeza de clase, para defen-
derse de los efectos de las dificultades econ6micas
que la political del regimen military acarrea al pals, de
la p6rdida del poder adquisitivo del salario y el dete-
rioro de su nivel de vida, asf como para resisitir a la
presi6n corporativista, y a la represi6n administrative
y policial.
La ilegalizaci6n de todas las huielgas recientes, la
militarizaci6n de los trabajadores de la marina mer-
cante, el desconocimiento de la representatividad de
la Federaci6n Minera, son Sefiales demasiado claras de
una escalada represiva que pone en peligro la perma-
nencia de las conquistas democraticas de los traba-
jadores: el derecho a la huelga y a la organizaci6n
sindical independiente de la burguesia y del Estado
burgu6s.
En estas. condiciones, todo debilitamiento de la
inica organizaci6n centralizadora del movimiento
obrero, que como la CGTP es el primer resultado de
las Juchas de las bases proletarias por conquistar su
independencia political y sindical frente a la pequefia
burguesia y a la burguesia, es un golpe para los intere-
ses no s6lo de largo plazo, sino de los intereses inme-
diatos de los trabajadores.
La responsabilidad principal por la crisis actual de
la CGTP corresponde a la direcci6n obrera reformista
que actualmente control esta central. Es su political
de apoyo cada vez menos critic al regimen military
corporativista, y a los intentos de conciliaci6n de cla-
ses, lo que ha producido un creciente distanciamiento
entire esa direcci6n y las bases mhs importantes de la
central, puesto que esas bases no podfan ni pueden


cejar en su empeflo de desarrollar la educaci6n socia-
lista revolucionaria y la lucha por las reivindicaciones
inmediatas de la clase obrera.
Sin embargo, las corrientes mas combativas que in-
fluyen en las bases mas importantes de la CGTP, no
pueden tampoco ejudir su responsabilidad en esta si-
tuaci6n. En lugar de aglutinar a las bases de la CGTP
para llevar a cabo una lucha a fondo por la modifica-
ci6n de la actual direcci6n, por la eliminaci6n o la
reducci6n del control del reformismo obrero en esa
direcci6n, de organizer un debate politico fundamen-
tal sobre los problems de la clase obrera y de los
demCs explotados del pals, de discutir un program
de clase para la reorientaci6n de todo el movimiento
obrero agrupado en esta central, los dirigentes de la
Federacion Nacional de Trabajadores Mineros y Meta-
lirgicos, decidieron la desafiliaci6n de la mas impor-
tante base de la CGTP, sin program alternative expli-
cito y discutido tn las bases de la central.
De ese modo, no s6lo se contribute al debilita-
miento del movimiento obrero clasista, profundizan-
do la actual division sindical entire cuatro centrales, y
al distanciamiento entire las bases y la direcci6n de la
CGTP, sino tambi6n se deja al reformismo obrero ma-
yor margen de maniobra para controlar al rest de las
bases y conciliar todavia mas con el r6ginien corpora-
tivista, incluyendo la posibilidad de que se constituya
una central inica bajo el control complete del Estado
burgu6s corporativo.
Frente a esta situaci6n, es obligaci6n de los traba-
jadores clasistas y de todos los revolucionarios socia-
listas, inieiar una lucha frontal contra este process de
desarticulaci6n sindical y political de los trabajadores,
desde dentro y desde fuera de la CGTP, una vez pro-
ducida la desafiliaci6n de la Federaci6n Minera, en
busca de conquistar para la clase toda su capacidad de
organizaciOn y de movilizaci6n y de educaci6n politi-
ca socialist revolucionaria, para defender y desarro-
llar su autonomia de clase, sus conquistas democrati-
cas, su nivel.de vida, su derecho al trabajo, y las bases
de su poder politico.
Estas tareas no pueden ser cumplidas simplemente
como defense de la actual CGTP, ni en el piano pura-
mente sindical. Es indispensable ahora, que los traba-
jadores puedan encontrar y desarrollar desde su pro-
pio seno y desde sus propias luchas, una alternative
programatica capaz de articular y de movilizar a las
bases.
1.- En primer termino hay que clarificar dentro del
movimiento obrero la conciencia de todas las posibili-
dades y perspectives que surgeon de su nueva situaci6n
de clase, de sus nuevas caracteristicas internal y de
sus nuevas relaciones de clase. Esta nueva situaci6n
supone para el proletariado, su ubicaci6n como la cla-
se hegem6nica dentro del conjunto de los explotados
y dominados del pais, y en consecuencia con la ca-
pacidad para articular y acaudillar en una perspective
socialist las reivindicaciones y las luchas de todos los
otros sectors de explotados.
La historic de las luchas populares en el Perl,
muestra que a partir'de :1920 hista 1968, se desario-
116 un movimiento popular democritico y nacionalis-
ta sobre la base del proletariado, pero bajo el lideraz-
go de las capas medias, ante todo. El actual process
agota lo que quedaba de esos proyectos populistas y
los sobrepasa en una direcci6n corporativista, mas





apta para servir a los fines de la nueva estructura capi-
talista imperialista y a las nuevas funciones del Estado
dentro de ella.
A partir de aqui, se trata de construir un nuevo
inovimiento popular antiimperialista, esto es contra la
dominaci6n de las relaciones capitalistas de produc-
ci6n de caricter imperialista, en una perspective socia-.
lista revolucionaria capaz de conducir en esa direcci6n *
las luchas de todos los explotados del Peru.

Para que esto sea possible, el nuevo movimiento po-
pular debe estar centrado en la hegemonia del prole-
tariado, que ahora emerge con esa posibilidad ya no
s6lo en la 16gica de una tendencia de largo plazo co-
mo antes, sino en la situaci6n structural conrreta de
la economia y de la sociedad peruana.
El proletariado no puede asumir con plenitud y
con organicidad esa capacidad, si no eleva a su con-
ciencia todas las implicaciones de su nueva situaci6n
cn nuestra sociedad, y todas las trabas y todos los
peligros que frente a esas posibilidades nacen de la
political del regimen corporativista y de la conduct
conciliatoria del reformismo obrero o pequefo bur-
gu6s. Es decir, si no asume politicamente todas las
consecuencias e implicaciones de su actual situaci6n y
de la situaci6n general del pafs.
Otro trabajo sera destinado pronto a tratar especi-
ficamente este problema. Aquf lo que se intent es,
principalmente, sefialar algunas de las mas urgentes
tareas del movimiento sindical clasista.
2.- El advance de la lucha por la autonomizaci6n
sindical y political del proletariado, exige la centraliza-
.ci6n del movimiento sindical bajo la conducci6n de
los nucleos socialists r6volucionarios de trabajadores
y de los grupos mis combativos de la clase que se
orientan hacia esa direcci6n todavia espontdnea-
mente.
3.- Eso significa la necesidad de luchar contra la
influencia y el predominio del reformismo obrero de
la actual direcci6n de la CGTP, y por la erradicaci6n
de los restos del reformismo populista y la guerra sin
cuartel contra la imposici6n corporativista de la
CTRP, del SINAMOS y de las Ligas Agrarias.
4.- La lucha contra el burocratismo de las direccio-
nes sindicales, que supone la lucha por elevar la edu-
caci6n political socialist revolucionaria, y la organiza-
ci6n de las bases de trabajadores, ensanchar y consoli-
dar los canales que permitan a esas bases recibir y
elaborar y discutir informaciones, e ideas sobre la si-
tuaci6n general de la clase, del resto de los explotados
y del pafs en general. De ese modo, las bases de traba-
jadores podrin establecer su presencia y su'influencia
dominant sobre sus direcciories sindicales, defendien-
do a sus'dirigentes de los riesgos de corrupci6n y de
burocratismo.
5.- La lucha por la ampliaci6n de las bases del mo-
vimiento sindical clasista. Actualmente s6lo esti sindi-
calizado alrededor del 20 o/o de los trabajadores, lo
que significa que la mayor parte de la clase esti dis-
persa, desorganizada y fuera de la influencia de los-
n6cleos mis esclarecidos y combativos del proletaria-
do. Eso es, entire otras cosas, lo que permit el buro-
cratismo sindical, la persistencia del populismo en la
ideologia popular, y. puede permitir ahora que la
CTRP base su existencia no s6lo en el poder del Esta-
do, sino tambi6n en los sectors mas atrasados de la'
clase, de mentorr experiencia sindical y political. En ese


sentido, es urgente pasar a la acci6n organizadora del
resto de trabajadores no sindicalizados, a la lucha por
la derogatoria de la legislaci6n burguesa que impide la
sindicalizaci6n de la masa mayor de trabajadores dis-
persos en empresas con menos de 20 obreros.
6.- La necesidad de modificar la actual estructura
de la organizaci6n sindical heredada del predominio
populista, aprista, para enfrentar las modificaciones
en la organizaci6n empresarial y gremial de los capita-
listas.
En efecto, muchos de los sindicatos Ilamados de
empresa, lo son en realidad de una raz6n social. El
regimen de propiedad del capital se ha modificado
profundamente, de modo que un mismo gripo de
capitalistas' (la empresa) tiene la propiedad de nume-
rosas razones sociales en ramas diversas de produc-
ci6n. Asf, por ejemplo, Cerro de Pasco no es solamen-
te propietaria de la empresa minera, sino tambi6n
control alrededor del 80 o/o del capital invertido en
la industrial metalirgica.
SEso quiere decir, que es indispensable combinar la
organizaci6n sindical en federaciones por rama y por
provincias o regions, con las lines de propiedad del
capital. Eso fortalecera la articulaci6n organica del
proletariado y permitira una mayor capacidad de lu-
cha contra el capital.
7.- La necesidad de conquistar los pactos colectivos
por rama y no solamente por empresas o razones so-
ciales, como ocurre hasta ahora, debilitando la capaci-
dad de acci6n colectiva y solidaria de los trabajadores,
y recortando las posibilidades reivindicativas de los
obreros de las empresas medias y pequefias.
8.- La necesidad de utilizar para los fines del prole-
tariado, para el desarrollo de su educaci6n socialist
revolucionaria, las contradicciones que la utopia de la
conciliaci6n de classes estableci6 a trav6s de las Comu-
nidades Laborales. Basicamente, se trata aquf de usar
a fondo el derecho legal de intervenir en el uso de los
recursos de producci6n, para desarrollar en el seno de
la clase la discusi6n y la elaboraci6n de un program
socialist de uso de los recursos de producci6n, como
alternative concrete al program del capitalism impe-
rialista, la necesidad de proletarizar la direcci6n de las
Comunidades Laborales, y de apoyar desde allf la lu-
cha por las reivindicaciones concretas de la clase.
9.- La necesidad de ligar, de articular, las reivindica-
ciones obreras con las reivindicaciones del campesi-
nado colono-y minifundiario, con las reivindicaciones
de las capas medias asalariadas, y de las capas bajas de
la pequefia burguesia, asi como con las reivindicacio-
nes de los grupos estudiantiles, contra el enemigo co-
min: el capitalism imperialista y sus socios perua-
nos, en el campo y en la ciudad.
10.- La lucha por la defense de las conquistas de-
mocraticas de los trabajadores, el derecho a la huelga-
y a la ofganizaci6n sindical clasista, amenazadas hoy,
dia por un regimen de orientaci6n corporativista, cu-
ya naturaleza lo lleva a la destrucci6n de esas conquis-
tas. Esa lucha tiene que vincularse a la defense de las
libertades democrAticas precariamente conquistadas
en este pafs por la permanent lucha de los trabajado-
res: la libertad de informaci6n, de opinion, de prensa ,
de organizaci6n political .
11.- La organizaci6n de comit6s populares, encabe-
zados por los sindicatos, para el control popular de
los precious de las subsistencias y para hacerse cargo de
su distribuci6n.






12.- La organizaci6n de una movilizaci6n national
del proletariado y los asalariados de capas medias,
para obligar a la.burguesia y a su gobierno a aumentar
los salaries y los sueldos y mejorar las condiciones de
trabajo.
13.- La organizaci6n de comites de obreros y de
campesinos, para apoyar la lucha de los campesinos
por su derecho a la tierra, a la organizaci6n colectiva
del trabajo, la autonomia de sus organisms sindic-
cales y comunales contra el Sinamos y las Ligas Agra-
rias, y el rechazo al pago de la deuda agraria a los
terratenientes.
Asimismo, el.apoyo a la lucha campesina por la
consolidaci6n de sus conquistas bajo formas de poder
popular local aut6nomo frente a los poderes de terra-
tenientes gamonales y capitalistas.
14.- La organizaci6n de movilizaci6n national del
proletariado para la defense del derecho de huelga,
ahora amenazado por la practice de ilegalizaci6n de
todas las huelgas y por el art. 46 del D.S. 006 que
obliga a la bianualidad de los pliegos de reclamos.
Aunque actualmente efi suspense,. esa disposici6n es
una amenaza que debe ser derogada.
15.- La lucha por la estatizaci6n sin pago de las
empresas controladas por los monopolies imperialis-
tas y la reorganizaci6n de esas empresas bajo la direc-
ci6n de los trabajadores.
16.- La lucha por la libertad de los press campesi-
nos y obreros por razones sindicales o political, asi
como por la libertad de todos los press politicos y la
repatriaci6n de los dirigentes revolucionarios deste-
rrados por el regimen military.
17.- La organizaci6n de un sistema national de edu-
caci6n proletaria, de investigaciones revolucionarias,


bajo el control de los sindicatos, para que la clase
obrera y el rest del pueblo puedan darse a si mismos
una educaci6n de clase y desarrollar su conciencia
revolucionaria.
,Todas estas tareas, exigen el fortalecimiento de las
organizaciones sindicales de los trabajadores de la ciu-
dad y del campo, tanto obreros como asalariados dc
capas medias (magisterio, bancarios, empleados, etc.),
el fortalecimiento de una central national bajo con-
ducci6n socialist revolucionaria, la defense masiva y
energica de la autonomia de esas organizaciones fren-
te a sus enemigos de clase y sus organisms corporati-
vistas y represivos.
En las actuales circunstancias, frente a la escalada
represiva, ning6n nfcleo de trabajadores revoluciona-
rios socialists, cualesquiera que sea la corriente con-
creta a la que corresponda, puede Ilevar a cabo la
lucha por todas estas'tareas solamente con sus propias
fuerzas. En esta batalla larga, no caben dogmatismos
ni sectarismos inftiles como nocivos: De lo que se
trata, por lo tanto, es contribuir en comfin a la cons-
trucci6n de una plataforma comOn de lucha, capaz de
movilizar a todas las-fuerzas combativas de los traba-
jadores y de organizer la lucha de las masas, y que
puede canalizarse como una tendencia socialist revo-
lucionaria en un Frente Clasista de Trabajadores, a
donde confluyan todos los que se dispongan a la de-
fensa de las conquistas obreras y.populares y al desa-
rrollo de la educaci6n y organizaci6n revolucionarias
de la clase. En torno de la plataforma de ese Frente,
puede orientarse la lucha por el fortalecimiento de las
organizaciones del proletariado, como base para el de-
sarrollo de un movimiento popular revolucionario.


SEIS MESES EN HUELGA

Los trabajadores y todo el pueblo peruano deben saber que despu6s de mis de seis meses de huelga, los obreros de
construcci6n civil de Marcona no han recibido hasta este moment ninguna atenci6n de parte de las autoridades del
Ministerio de Trabajo del Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada. Esos obreros han venido a Lima marchando a pi6
a trav6s de 600 kms durante 32 dias, han estado en huelga de hambre durante 13 dias, y durante todos estos sacrificios han
recibido el apoyo solidario de numerosos sindicatos, organizaciones estudiantiles y de parte algunos sacerdotes que apoyan
las luchas de los trabajadores.
A pesar de todo ello y a pesar tambi6n de algunas promesas invalidas hechas por ciertos prominentes personeros del
Gobierno los intereses de la J.J. Camet, a cuya explotacion direct estfn sometidos los obreros en huelga, y de la Marcona
Mining Co., la empresa imperialist a cuyo servicio opera la J.J. Camet, han prevalecido en las decisions oficiales. En esta
conduct, perfectamente normal en un regimen capitalist, la actitud conciliadora de los dirigentes de la.Federaci6n de
Trabajadores en Construcci6n Civil, miembro de la CGTP, ha contribuido a inflingir una derrota a los sacrificados
compafieros de construcci6n civil de Marcona.
Esos cc. trabajadores no gozan de seguro social, no tienen estabilidad laboral, no tienen beneficios sociales como
vacaciones, etc., a pesar de estar trabajando ininterrumpidamente desde hace diez afios en la misma empresa y en los
mismos trabajos de la empresa imperialista Marcona Mining, y sufren ahora las represalias de Camet y Marcona Mining Co.,
que ha despedido a numerosos trabajadores por ejercer el derecho de organizer su sindicato. 4Alguien puede dudar de la
rigurosa justicia de sus reclamos y de la evidence identificaci6n de la political laboral del regimen y de los intereses de esas
empresas? .
Hay algo mis en esta historic, que los trabajadores del pais deben tener en cuenta. Los seis meses que dura esta
situaci6n de los trabajadores de construcci6n civil de Marcona, a los que ahora se suman en las mismas condiciones los de
Cuajone, han sido tambien los meses en que se ha profundizado la division sindical del movimiento obrero, debido a la
imposici6n de un organismo sindical corporativista como la CTRP, y la conduct cada vez mis conciliadora de los
dirigentes de la CGTP, que correspondent a una tendencia de reformismo obrero, cuyos intereses convergen con los del
reformismo corporativista en curso. Es esa situaci6n del movinmiento obrero, lo que permit a los empresarios capitalistas y
al regimen military enfrentarse juntos a las reclamaciones de los trabajadores del pafs, y en especial a aquellos cuya situaci6n
es mas desamparada por la debilidad de sus organizaciones nacionales, como es el caso de construction civil.
Los trabajadores del Peril no pueden soportar sobre sus sufridos hombros las dificultades econ6micas del regimen, las
necesidades de ganancia mayor de los capitalistas imperialistas y de sus socios privados y piblicos en el pais. Requieren,
por eso, cohesionar sus organizaciones, fortalecer su temple de combat, clarificar su conciencia sobre las caracteristicas
opresivas de la actual situaci6n, cerrar filas en tomo de direcciones clasistas no-conciliadoras, defender a sus dirigentes de la
repression y de la arbitrariedad.









losj ralhajaalkres

, FRANCISCO C. WEFFORTrcallailes


*Este articulo que pone en evidencia los peligros que para el proleta-
riado significa cualquier debilitamiento de la capacidad reivindicati-
va de sus sindicatos, ha sido tomado de "Opiniao", No. 12,22-29 de
enero de 1973. Su autor Francisco C. Weffort es un conocido cienti-
fico social brasileiio.


n una comparaci6n entire Brasil y Jap6n, el senior.
Roberto Campos present la utilizaci6n de "reser-
vas abundantes de mano de obra barata" como una de
las condiciones.de los "milagros econ6micos" en cur-
so, en los dos paises. Hasta alli nada nuevo. El bajo
precio de la fuerza de trabajo en el Brasil es hecho
conocido much antes de las entusiastas comparacio-
nes con el Jap6n. Cuando estaba de moda la compara-
cl6n de Brasil con Egipto o con la India en el espiritu
del modelo de desarrollo capitalist national, los tec-
n6cratas populistas de la 6poca ya sabian de este he-
cho, y no eran pocos los que apoyaban en 61 algunas
de sus esperanzas, en relaci6n con el crecimiento eco-
n6mico del pafs (Lalguien recuerda aun, c6mo se so-
fiaba utilizar las t6cnicas de "labour intensive" para
promover el desarrollo? ).
Pero lo interesante en el articulo del senior Campos
es que 61 va mas alli de la observaci6n general del
_ hecho, y especifica las causes de la abundancia de
mano de obra barata. Y la primera que menciona, es
precisamente la "debilidad de los.sindicatos obreros".
En este tipo de explicaci6n, si el senior Campos no
dice toda la verdad, se aproxima bastante a ella y, de
cualquier modo, va much mas lejos de lo que nunca
fue capaz el romanticismo econ6mico de la tecnocra-
cia populista.
Sobre el mismo punto, el ministry Delfim Netto
fue aun mas extenso en las declaraciones que prest6 al
Financial Times: "Nunca tuvimos sindicatos fuertes
en el pasado. (...) Aun si los trabajadores pudieran
exigir salaries mas altos, es claro que a largo plazo no
es possible permitir aumentos mayores del 4 o/o. Es
obvio que en los filtimos seis afios, los salaries reales
no podrian haber subido mAs que 4 6 5 por ciento al
alio sin aumentar las presiones inflacionarias. Asi que
los trabajadores comprenden esta posici6n". Aun
cuando sea dificil aceptar los porcentajes del minis-
tro, sin discutir la adecuaci6n del afio tomado como
base (por ejemplo, ipor qu6 los filtimos seis afios y no
los filtimos ocho? ), no hay c6mo dejar de reconocer
que, en medio del juego engafloso de las cifras, hay
algo bastante precise en estas declaraciones, que defi-


I II


nen de manera aun mas nitida el sentido de las alusio-
nes del senior Campos a los sindicatos. En rigor, lo quc
el ministry hace, es sefialar de manera cruda y direct
un aspect decisive de este process de acumulaci6n
capitalist que se ha llamado "milagro brasilero": los
sindicatos siempre fueron d6biles y deben continuar
siendo d6biles para que el "milagro" continue. No se
puede pedir mayor claridad a quien esti en las funcio-
nes de administrator de la economic y, por asi decir-
lo, que parece considerarse en la obligaci6n de ser
milagroso. Quien quiera una formulaci6n alternative
puede tomar 6sta del senor Campos:el crecimiento de
los salaries a un ritmo inferior al de la producci6n es
ciertamente un "m6todo socialmente injusto pero efi-
caz, de promover la acumulaci6n del capital". Tal vez
haya en todo esto un leve indicio de cinismo, pero no
hay dudas de que los economists del 'establishment'
revelan una innegable claridad sobre su propio pape.l
tanto como sobre algunos aspects bisicos/del proce-
so capitalist en el pais.
De cualquier modo, hay un punto oscuro en las
declaraciones del ministry. Despu6s de hablar de los
sindicatos y de hacer consideraciones sobre la relaci6n
entire salaries e inflacion, dice que piensa que los tra-
bajadores comprenden su posici6n. 4Estaria el minis-
tro confundiendo los trabajadores con los sindicatos?
Creo que vale la pena examiner de cerca esta cuesti6n.
Cuando se dice que los sindicatos son d6biles, es nece-
sario, antes de poder donclufr cualquier cosa sobre las
actitudes de los trabajadores, especificar de qu6 sindi-
catos se habla. Por lo menos, seria precise definir en
qu6 consiste su debilidad. ,
Todos saben que los sindicatos actuales fueron ins-
tituidos, menos para representar las .reivindicaciones
econ6micas de los'trabajadores, que para fines de sus-
tentaci6n political del regimen populista. De ahi, la
ambigiiedad bisica de la organizaci6n sindical brasile-
ra, que como toda organizaci6n sindical de tipo fascis-
ta deberfa servir, tanto para movilizar como para re-
primir los movimientos de los trabajadores, depen-
diendo de lo que interest a los gobiernos en determi-
nados moments. Asi es como la estructura sindical
creada en 1939 fue eminentemente represiva hasta
comienzos de los afios 50. En este largo period los
sindicatos tuvieron libertad apenas en dos moments,
cuando el gobierno de Vargas enfrentaba graves crisis



() En un reciente articulo "La geisha y la queja", publicado en su co
lumna habitual de 'El Estado de Sao Paulo'.






political que posteriormente deberian dar como re-
sultado su quiebra. Desde el punt de vista de la re-
presentaci6n de los intereses de los trabajadores, los
sindicatos s6lo tuvieron algunia eficacia durante los
aflos 1956-1960. cunndo una expansion econ6mica
propiciada por el gobierno-de Kubitschek. les penni-
ti6 actuar como un mec'nismo de defense del salario
real. Pero este period no sigue la regla anterior: a
pesar de las apariencias de estabilidad political. el pais
se encontraba .a en medio de Ia crisis del regimen
populista. Es cuando se forma el esquema de alianza
de classes para la sustentaci6n del regimen, que debe-
rfa reservar a los sindicatos un papel important en el
gobierno de Goularl. Papel de tipo politico que no
por esto puede garantizar a los trabajadores contra el
process de deteriorai6n de los salaries on cl curso de
aquellos afios. La ambigUedad de los sindicatos es
pues, de estructura, y consiste en el hecho de que,
como ya lo dij6ramos, su libertad nunca fue otra cosa
que la libertad de apoyar a los gobiernos.
Lo mis notable, por ello, es que esta estructura
sindical se haya mantenido durante tanto tiempo, a
pesar de las muchas critics que siempre le han sido
dirigidas. Lo peor es que, en rigor, no se puede men-
cionar ningfln partido o tendencia political en el pals,
que no haya contribuido de alguna forma para preser-
varla. Comenzando por la izquierda del period popu-
lista, que con su habitual oportunismo, no s61o apoy6
sino que acab6 por transformar esta estructura sindi-
cal, copiada del fascismo, en el simulacro de poder
.que fueron los sindicatos en el fin de fiesta del gobier-
no de Goulart. Evidentemente, no se podria esperar
que los gobiernos despreciasen el instrument que te-
nian en las manos: y de hecho todos los gobiernos
constituidos en el'pais desde 1945 utilizaron la es-
tructura sindical, si no para la movilizaci6n, como lo
hicieron despu6s de 1954 los populistas, por lo menos
para la represi6n, como ya lo habia hecho Vargas
durante la dictadura.
Los sindicatos, despu6s de 1964, parecen estar lle-
gando a su punto miximo de deterioraci6n. A pesar
de todas las critics hechas antes de 1964 por los
liberals, especialmente de la antigua UDN, a la utili-
zacibn de los sindicatos como instrument del Esta-
do, el gobierno de Castello Branco no s6lo preserve la
estructura sindical sino que en cierto modo reforz6 su
car~cter represivo. La ley de huelga y la eliminaci6n
de la estabilidad, sin hablar de las muchas interven-
ciones habidas en los sindicatos, son ciertamente las
innovaciones mas importantes hechas en aquellos
afios. Es curioso observer que este gobierno, que mu-
chos consideran como el mas liberal dentro de los que
componen hasta aquf el regimen actual, se condujo
con los trabajadores de manera mis rigida que el go-
bierno espafiol, cuando 6ste tuvo que considerar una
situaci6n semejante a comienzos de los afios sesenta.
En los dos casos, los gobiernos, preocupados con la
elevaci6n de la productividad y la modernizaci6n de
la economic, decidieron eliminar la estabilidad de.los
trabajadores. La diferencia esti en que el gobierno de
Franco, con todo su'conocido autoritarismo, compen-
s6 a los trabajadores con el establecimiento de un
mecanismo efectivo para los contratos colectivos de
trabajo, en tanto que el gobierno brasilero, con todo
su pregonado liberalism, retir6 la estabilidad y no
ofreci6 nada a cambio. De este modo, la disposici6n


de los contratos colectivos, que eviuencemente consta
en las leyes sociales brasileras, continue como siempre
siendo letra muerta. LC6mo hacerla eficaz, con todos
los impediments creados para el ejercicio legal y di-
recto de las huelgas?
Nadie puede tener dudas, por lo tanto, sobre la
debilidad de los sindicatos. Y la verdad es que nunca
fueron tan d&biles como despues de 1964. Lo que es
extrafio es que. las personas olviden tan ficilmente,
dos procesos-histbriios y politicos que produjeron su
debilidad. ,Seria necesario recorder que la elimina-
ci6n de la estabilidad. y la 'le de huelgas vienen del
misino period cuya political econmiicn aconsejaba el
congelamiento de los salarlos? Caso tipico de la men-
talidad dominate en las elites.brasileras.' el sefor
Campos toma hoy como un dato para sus andlisis
aquello que 61 mismo ayud6 a producer. En esta inver-
si6n hay un limited para su objetividad y, de cierto
modo, para su political actual. Ciertamente, los traba-
jadores no pueden (por lo menos a trav6s de los sindi-
catos) ofrecer muchos ejemplos de la 'queja' del con-
sumidor brasilero, que a diferencia del trabajador ja-
pon6s "geisha", paciente y tradicionalista, excitaria la
demand de crecimiento de la economic, Y la political
seguida por el.sefor Campos en 1964-67 tiene much
que vez con esto.
Pero volvamos a las palabras del ministry Delfim
Netto sobre la comprensi6n de los trabajadores. Cier-
tamente habri excepciones, pero el hecho es que la
representatividad de los sindicatos brasileros nunca
habrd alcanzado, desde los afios 50, un nivel tan bajo.
Siempre fueron insuficientes como mecanismo de re-
presentaci6n de los trabajadores, pero de cualquier
modo pudieron, por lo general, garantizar un minimo
de eficacia que precisamente los trapsformaba en un
instrument de alguna utilidad. De' este modo, aun
cuando fueran siempre muy limitados, servian por lo
menos como un canal para las insatisfacciones econ6-
micas de los trabajadores. Y era esto precisamente lo
que permitia su utilizaci6n para fines manipulativos.
Despu6s de 1964, sin embargo, este estado de cosas
parece haber cambiado radicalmente: las dos fnicas
huelgas industriales importantes, ocurridas desde en-
tonces, parecen evidenciar que la estructura sindical
official ya se encuentra enteramente quebrada. Tal'vez
sea afin possible encontrar uno que otro sindicato rela-
tivamente representative, pero las eventuales excep-
ciones no significant ninguna garantia para el funcio-
namiento de la estructura sindical en el pals, ni aun
en el nivel precario en que siempre funcion6 en el
pasado.
En una situaci6n como 6sta, en que los trabajado-
res no cuentan con ningin medio efectivo de expre-
si6n, y estdn sometidos a una rigurosa political de
control salarial, no es ficil encontrar motives para
considerarlos satisfechos. Casi me arriesgaria a decir
que ocurre precisamente lo contrario, particularmente
entire los trabajadores de los sectors mas modernos
de la economic, los mejores pagados, pero tambi6n
los mas pr6ximos a la disposici6n para las 'quejas' de
que hablaba el senior Campos. Ciertamente, los traba-
jadores comprenden la posici6n del, ministry y del
gobierno. Pero parece muy poco probable que la com-
prendan de la misma manera que el ministry, o que
est6n dispuestos a aceptar sus explicaciones y justifi-
caciones.









gI


S104


RUI MAURO MARINI


nte el fracaso de sus aspiraciones electorales, las
classes dominantes se han dedicado a revisar su
estrategia para enfrentar al movimiento popular y
promover el derrocamiento del Gobierno. El nuevo
proyecto estrat6gico que empieza a perfilarse en el
campo de la oposici6n es netamente fascista.
La tentaci6n fascista no.es nueva para la burguesia
chilena. Ella empez6 a abrirse paso desde 1971, al
constituirse "Patria y Libertad" y al iniciarse la
propaganda en favor de las ideas gremialistas. Su
penetraci6n en sectors de los partidos tradicionales,
en particular sus alas juveniles, se evidenci6 cuando
los primeros grupos de choque nacionales y democra-
tacristianos irrumpieron en las calls, durante la
asonada de las ollas vacias. Tras un ascenso sostenido
en los meses de agosto y setiembre de 1972, el
movimiento fascista se planted pasar al asalto del
poder, a trav6s del paro de.octubre.
En relaci6n con los objetiyos que se proponia, el
intent fascista de octubre se sald6 con la humillante
derrota. Aun mas, engendr6 resultados opuestos a los
que persegufa: fortaleci6 la unidad de la clase obrera
y ampli6 su influencia.sobre el pueblo; resquebraj6 a
la Democracia Cristiana, agudizando las contradiccio-
nes entire sus dirigentes y sus bases, y precipit6 el
acercamiento que se venia gestando entire las Fuerzas
Armadas y la Unidad Popular. El error cometido fue
tan grande, que la burguesia se vio forzada a pedir
plazo para pagarlo; la Unidad Popular se lo concedi6,
mediante el cambio ministerial de noviembre, pero se
le present la factura el 4 de marzo.
La realidad, sin embargo, tiene siempre dos colors.
A pesar de su fracaso, el fascismo alcanz6 en octubre
una nueva etapa de su desarrollo, al dar piblicamente
a luz al movimiento gremialista. La relaci6n estrecha
entire los' dirigentes de 6ste y las organizaciones
fascistas no constitute ningfin secret; fue incluso
proclamada por el eritonces Secretario General de
"Patria y Libertad", Roberto Thieme, quien, poco
antes de su desaparici6n, declare a un corresponsal
extranjero que Benjamin Matte y otros dirigentes


I I I I


as'
--~~ 41'
41%1


gremialistas son miembros del consejo politico de esa
organizaci6n (Chile HOY 39). La declaraci6n de
Thieme no fue desmentida.
Las classes dominantes emprenden ahora'la reelabo-
raci6n de su estrategia. Esta comprende, en primer
lugar, la unificaci6n de mando de las huestes burgue-
sas, mas que nunca ame nazadas en virtud'. de la
desmoralizaci6n que las afecta y la exacerbaci6n de
sus divergencias, provocadas por el resultado.electo-
ral. AdemAs de consolidar el bloque parlamentario
opositor, requisite indispensable para que la izquierda
pueda ser combatida a nivel del Estado, mediante la
contraposici6n del Parlamento al Gobierno, el proyec-
to estrat6gico de la burguesfa incluye. otro element:
la integraci6n de la representaci6n gremialista al
comando finico, en igualdad de condiciones con los
partidos tradicionales, los cuales deben abandonar sus
pretensiones de primaryr ciegamente sobre los gre-
mios" y legar con 6stos a un "consorcio explicit o
implicito" ("El Mercurio", 10 de marzo). En sucesi-
vas declaraciones, dirigentes nacionales,.como Sergio
Onofre Jarpa y Juan Luis Ossa, y gremiales, como
Jorge Fontaine, han abogado por lo mismo.
Este punto de vista diverge del que habia expresa-
do Thieme s6lo en el sentido de que, para "Patria y
Libertad", el gremialismo debe primary sobre los
partidos tradicionales. Menos, hiperb6lico que "El
Mercurio", Thieme pon fa esto como condici6n nece-
saria para Ulegar a "un paro o cualquier otra cosa" y
poder "decirle al senior Allende: Seflor, i afuera! A
su modo de ver, el paro o esa cualquier otra cosa no
podria ser programado "desde arriba", sino que
tendria que "nacer desde abajo, de la base". Asi es
como el fascism podria contar con la adhesi6n de las
Fuerzas Armadas (lo que juega tambi6n un papel
destacado en el esquema levantado' hoy por "El
Mercurio"). Por otra parte, las organizaciones fascis-
tas no se limitarian a trabajar en el sentido del paro,
sino que lo apoyarian directamente, "sea defendiendo
una radio democratic (sic), sea defendiendo el
sistema de abastecimiento, sea defendiendo los cen-
tros vitales del pais".
La diferencia sefialada entire el esquema de "Patria
y Libertad" y el de "El Mercurio" demuestra que la
discusi6n entire los centros politicos de la burguesia
en cuanto a los detalles de su estrategia ani no ha
sido agotada. Hay otras diferencias. Aunque un nuevo
paro, bajo condiciones political y organicas mis
favorables que el de octubre, siga polarizando su
Este articulo ha sido tornado de CHILE HOY No.42 del 23 al
29 de marzo






atenci6n, no es seguro que los centros dirigentes de la
'burguesia compartan el apuro de Thieme, cuando
sefialaba, como estrategia "a largo plazo", la prepara-
ci6n del paro para "dentro de los pr6ximos sesenta
dfas de la elecci6n". Es possible que los sectors
burgueses mas Ificidos no s6lo se den, mis tiempo,
sino que relativicen al paro como forma fundamental
de lucha en esta etapa del process.
-Si se trata de dar "una batalla junta por junta (de
vecinos), centro por centro (comunal), manzana por
manzana" ("Qu6 Pasa" No. 99, en comentario politi-
co basado en declaraciones de Guillermo Chadwick,
jefe de la Divisi6n de Organizaciones Comunitarias del
Partido Nacional, y Mario Cisternas, Secretario Gene-
ral del Departamento de Poblaciones de la Democra-
cia Cristiana), los plazos tendrin que ser mas largos. Y
si se consider, como sostiene esa misma revista, que
sera sobre la base de esa batalla que tendra lugar
.!todo enfrentamiento future, sea 6ste ideol6gico o


fisico", las formas de luchas serAn mas variadas,
independientemente de que tengan al paro como
objetivo.
JLo que importa retener de -a discusi6n a que se
asiste actualmente en el camp de la burguesia es que
ella destaca, como rasgo sobresaliente, la afirmaci6n
del proyecto fascista. Es decir, la combinaci6n de la
lucha parlamentaria y extraparlamentaria, centrada en
la constituci6n de un movimiento de masas reacciona-
rio. La izquierda tiene que sacar de esto las debidas
consecuencias, y la mas important es que la caracte-
istica bdsica del period abierto el 4 de marzo reside
Sla agudizaci6n de la lucha entire la burguesia y la
clase obrera por atraer a sus respectivos campos a las
amplias masas del pueblo. En esa lucha, lo principal es
la unidad revolucionaria, una agitaci6n y propaganda
"redobladas y el desarrollo de las organizaciones
populares bajo influencia proletaria.


LAS HUELGAS EN 1973


En los meses de enero a abril se produjeron alrededor de mis de 200 huelgas en los diferentes sectors de la producci6n.
Los motives various de estos conflicts evidencian. el mantenimiento y reforzamiento de una estructura empresarial que no
concilia con los intereses de los trabajadores, y que pone de manifiesto la falsa y tan repetida ideologfa-en-practica de la
conciliacibn de intereses entire el capital y el trabajo. Se produce asf las huelgas por falta de pagos a los trabajadores -haberes,
vidticos, bonificaciones-, por negatives de las empresas ante la solicitud de aumentos salariales, por demands de reposici6n de
dirigentes y trabajadores suspendidos o despedidos arbitrariamente, por cambios de colocaci6n y malos tratos. Y ante esta
situaci6n laboral cada vez mas conflictiva: el gobierno anuncia una 'Reglamentaci6n del derecho de huelga' que significa
evidentemente una de las medidas mas antipopulares y represivas contra los trabajadores. (Ver Nota pAgina 35)
Consignamos aquf una relaci6n de algunas de las huelgas ocurridas en este lapso.


EN EL SECTOR MINERO:
-i---= ..... L_


- FEDERATION DE TRABAJADORES MINERO-
METALURG ICOS.
Nacional. Del 7 al 9 de marzo.
- COMPARIA MINERA JESUS ARIAS DAVILA.
Huancavelica. Del 1 al 13 de marzo. 330 trabajadores en
huelga.
- MINA DE COBRE RIO SECO
Ica. Del 10 al 12 de enero. 540 trabajadores.
COMPARIA MINERA PATIVILCA S.A. BUJAMA
Lima. Del 12 al 19 de enero. 354 trabajadores.
COMPANIES DES MINES DE HUARON.
Pasco. Del 19 de enero al 5 de febrero. 1635 trabajadores
en huelga.
- COMPARIA MINERA CONDESTABLE.
Lima, del 25 al |16 de febrero. 1288 trabajadores en huelga.
- CQMPAfNA MINERA COBRE PAMPA.
Ica. Del 23 al 28 de enero. 180 trabajadores en huelga.


- SOUTHERN PERU COOPER CORPORATION
Tacna, Del 4 al 6 de enero. 738 trabajadores en huelga.
- Del 23 al 30 de enero. 1900 trabajadores en huelga.
- Del 12 al 17 de febrero. 275 trabajadores en huelga.
- Del 20 al 13 de febrero. 2047 trabajadores en huelga.
- Moquegua. Del 22 al 30 de enero. 184 trabajadores en
huelga.

- COMPARIA DE.COBRE RIO SECO.
Ica. Del 30 de enero al 8 de febrero. 300 trabajadores en
huelga.
MARCONA MINING COMPANY
Ica. Del 14 al 16 de febrero. 28 trabajadores en huelga.
Del 23 de febrero al 15 de marzo. 2,200 trabajadores en
huelga.
- SOCIEDAD MINERA YAULI-MOROCOCHA.
Junfn. Del 27 de febrero al 1 de marzo. 568 trabajadores en
huelga


S55 ,/
. .


I lr' I I--- ` ill II CI II Irll'
,, -r L







- FRENTE SINDICAL OBRERO CUAJONE.
Moquegua: Del 8 al 12 de marzo.
- COMPANIA MINERA SAN EXPEDITO.
SPasco. Del 8 al 15 de marzo. 115 trabajadores en huelga.


- COMPANIA MINERA SANTO TOMAS.
Ancash. Del 9 al 15 de marzo. 400 trabajadores en huelga.
- COMPAIIA MINERA CONDOR.
Huancavelica. Del 19 al 20 de marzo. 76 trabajadores en
huelga.


EN EL SECTOR TEXTILE:


- TEXTIL SABAL PERU
Lima. 22 y 23 de febrero. 113 trabajadores en huelga.
- FABRIC DE TEJIDOS UNION LIMITADA
Lima. Del 9 al 12 de marzo. 80 trabajadores en huelga.


- FABRIC NATIONAL TEXTIL AMAZONAS.
Lima. Del 3 al 5 de enero. 200 trabajadores en huelga.
Del 15 al 19 de enero. 420 trabajadores en'huelga.
- FABRIC TEXTIL LUCRE. GARMENIA HNOS.
Cuzco. A partir del 3 de enero 185 trabajadores en huelga.


EN OTROS SECTORS:


- SCALA S.A.
Lima. Sindicato de empleados, 600 afiliados. En huelga del
6 al 19 de enero.
Sindicato de obreros, 380 afiliados. Huelga de solidaridad
del 9 al 19 de enero.
El 31 de marzo, 505 empleados y 234 obreros en huelga.
El 2 de abril 505 empleados y 234 obreros en huelga.
- LAVANDERIAS AMERICAN DRY CLEANERS.
Lima. Del 2 al 16 de enero. 170 trabajadores en huelga.
- EMPRESA EDITOR "EL COMERCIO".
Lima. Del 8 al 14 de enero. 440 trabajadores en huelga.
- SOCIEDAD ELECTRIC AREQUIPA LTDA.
Arequipa. Del 11 al 17 de enero. 250 trabajadores en huelga
- SOCIEDAD PARAMONGA LIMITADA.
Lima.25 y 26 de enero. 400 trabajadores en huelga.
9 y 10 de marzo. 10 trabajadores en huelga (Empresa
ADEPA)
12 y 13 de marzo. 51 trabajadores en huelga.
17 y 18 de marzo. 60 trabajadores en huelga.
- CONSORCIO MANUFACTURER NATIONAL, CONA-
CO.
Lima. Del 31 de enero al 8 de febrero. 80 trabajadores en
huelga.
- MORAVECO S.A.
Lima. Del 18 al 26 de enero. 800 trabajadores en huelga.
- COMPANIA NATIONAL DE METALES S.A. FAMAME-
TALSA.
Lima. Del 18 al 20 de enero. 500 trabajadores en huelga.
- MANUFACTURES DE METALES Y ALUMINIOS RE-
CORD.
Lima. 19 de marzo. 440 trabajadores en huelga.


- COMPANIA CONSTRUCTORA RODRIGUEZ LARRAIN
Lima. 9 y 10 de enero. 420 trabajadores en huelga.
- COMPANIA CONSTRUCTORA SAYVAY. FIGUEROA
S.A.
Lima. 1 y 2 de febrero. 212 tra bajadores en huelga.
- ARCO PUIRAY CIA. CONSTRUCTORA RODRIGUEZ.
Cuzco. 22 y 23 de febrero. 113 trabajadores en huelga.
- EMPRESA PESQUERA MEILAN.
Moquegua. 130 trabajadores en huelga del 22 de enero al 8
de febrero.

Arequipa. 60 trabajadores en huelga del 25 de ehero al 8 de
febrero.
- COMPANIA PESQUERA COISHCO.
Moquegua. El 26 de enero 94 trabajadores en huelga.'
- PESQUERA MATARANI.
Moquegua. 26 y 27 de enero. 56 trabajadores en huelga.
- INDUSTRIAL PESQUERA HUASCAR S.A.
Moquegua. El 26 de enero 52 trabajadores en huelga.
- INDUSTRIAL VIDRIO NEUTRO S.A.
Lima. Del 2 al 4 de febrero. 518 trabajadores en huelga.
- EMPRESAS ELECTRICAL ASOCIADAS
Lima. 10 y 11 de febrero. 180 trabajadores en huelga.
- FABRIC NICOLINI HNOS. MOLINO UNION y
ANEXOS'
Lima. Del 22 de febrero al 2 de marzo. 320 trabajadores.
- FABRIC DE CALZADO DIAMANTEE".
Lima. Del 28 de febrero al 23 de abril. 1,200 trabajadores
en huelga.


A esta numerosa lista habria que agregar otras importantes huelgas producidas en el mes de febrero, en otros sectors
como, el sector M6dico (3-10 de febrero), el sector de Comunicaciones (Trabajadores de Tel6fonos, 9-10 de febrero), el de la
"Marina Mercante (Oficiales, tripulantes y obreros de la CPV, 16-24 de feb.), el de los Trabajadores de las Universidades (Paro
national FENTUP, 27-28 de febrero), el sector bancario (Paros decretados por la FEB).
Y recorder que el Sindicato de Trabajadores de Construcci6n Civil de Marcona, contin6a en huelga desde hace mAs de 6
meses...










































A,,M CILCAR CABRAL~
la espcia de.* la luha En el as coona (e el qu la AC 3N- LASE c
contra s s de r de l6 s del p c 6al
s en .. a, a ua .n 6 a (b n La ncon-I
qust su inepneni y adpa en hibeil srcua crb iaqem
6 *ine El .- cas ne coo ia. (en qu la ISe ta a do s su al d suc nsim lh
Ieret co tr la Iug ei Sm eiait I la cls diie t Iaia no5 se re*e~ p
9n 9ou ii 6 ainlsa exg la detuciI de la esrctr ca iait im lntd por. 9 I ~ U
S 6meiaim en el. tritori naI onl y6 potl ju.tme una souii so6.66
Est disinib reut prnial et de la ..eeni de nie de 9a fL ~ Iera I *
vas-S en lo do caos y de* la cosguet agaacb de la -uh de I. .

5 ~ ~ ~ ~ ~ ~ mla Cabral ~1 .. I

ElArm el era




I- k k L k k k k k k k k k t k k'IL k k 4, 4L t k k t k
11 1 1- I''-'-,",',',-'-.'',-''-,L I 1 4. 1 L L L L L k. k L L 1, L L L k C L L C L k L L L C C C L k k k k L k k k L k k C L L k, k L t L k ( k k C L k k k k k L k k k k ( L OL ( k- k k k k k k
L L 1, L 4, 4 L L L L k L k L k t-L L L L k L k L 4, k 4, L L L L k 4, t 4. k L 4. L ( (. k 1, L k ( k k k ( k k k k k q, IL k k 4L k k k k k k k
L I L L t L L L k. t L L 4- L IL ( k ( k k k k k k k k,
Lt "t'LCLkk C k k t k k k L k L L L k L k 4, k (- k k k 4- k
L,,L'.ILLk.LLLLLL4L L L k L 1. k L IkLkC4.LL L L t L k k k t k k
L I L L L I I I L L L L L L k 1, L L L L k L k k L k C t 4, ( k c ( L ( k ( k k k k k ( (
_L L L', 4- 4- C t L L4LkLCttlt 1- 4, k L k k L k qL t I k k k k k k k, k
L I L L L L I L L I
"L'L"'-" k . . .
L L L I L L L L,,,,,
L I L . . .
Lf' L
L LLk
Lt
Xk k 'k
X'kL ,, k"k,
OXX k Y k
I I I I I L L L L"
L 'L L

L7 L k
Ly, L""",
I IYO(Ylk





k L L
N:
Y YkYk' 'k k
Ln- L, N

I L

,IO Y



-I





------------



---------------- - - -


- - -




























Ahora, ni e I camino es tan largo,




ni estoy solo.




University of Florida Home Page
© 2004 - 2010 University of Florida George A. Smathers Libraries.
All rights reserved.

Acceptable Use, Copyright, and Disclaimer Statement
Last updated October 10, 2010 - - mvs