Title: Maldonado y sus fortificaciones
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Title: Maldonado y sus fortificaciones
Physical Description: Book
Language: Spanish
Creator: Arredondo, Horacio.
Publisher: El Siglo Ilustrado,
Copyright Date: 1929
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Bibliographic ID: UF00086626
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: 55248770 - OCLC

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MALDONADO Y SUS FORTIFICACIONES

POR
HORACICo ARRFDONDO (HIJO)

Este trabajo ha sido redactado a guisa de informed que elevo
a consideraci6n de la Sociedad "Amigos de la Arqueologia",
provocado por la comunicaci6n que me dirigiera el Director
del Liceo de Maldonado, denunciando el hallazgo de construc-
ciones de caricter colonial, al parecer de guerra, cubiertas por
los medanos de la playa en las inmediaciones del lugar cono-
cido actualmente por Las Delicias; y se circunscribe a la parte
military, evitando deliberadamente el tratar otros aspects de
Maldonado relatives a su arqueologia.
Limitase, por tanto, al examen de los importantes vestigios
relacionados con la arquitectura military, aspects del pasado
fernandino, para el cual dispongo de material copioso y de
primera mano.

Maldonado y la Colonia son los lugares mis ricos en restos
coloniales del pais, y aun cuando la imperdonable desidia de
nuestros viejos museistas permitiera la dispersion casi total
de los elements arqueol6gicos imprescindibles para su studio,
quedan ain porci6n de elements que si bien escapan al ojo
del profano, no sucede lo mismo con los experts del dia. Es-
tudiarlos, relacionarlos, presentarlos en un conjunto organico,
tal es la mission de los miembros de la instituci6n.











294 REVISTA DE LA SOCIIDAD (
Apenas si se ha desbrozado el tema. Tres afiliados a la Socie-
dad, han comenzado la tarea: Atilio Cassinelli public en 1925,
un sustancioso trabajo titulado "Maldonado en el siglo XVIII",
studio publicado en la "Revistr Hist6rica" (1) y que mereci6
el primer premio en el certamen municipal de Estudios Hist6-
ricos de Maldonado, en 1923. Luchando con toda clase de di-
ficultades, escribi6 en el lugar, sin libros ni archives a la
mano, casi un centenar de piginas en las que agrup6, con ha-
bilidad, un coniunto de noticias interesantes.
Francisco Mazzoni trat6 en forma monografica en el tomo
I de esta Revista (2), un aspect interesante de su pasado; y
tiene allegados importantes materials para el studio de una
de las vidas mis fecundas de la Repfiblica: la de Francisco de
Aguilar, poblador de Maldonado. Al historiar la acci6n de este
hombre, por tantos concepts meritorio, Mazzoni descorre, en
buena parte, el velo de la vieja vida fernandina, contribuyendo
a aclarar la cr6nica de la antigua poblaci6n. Y de que la bio-
grafia seri eficaz, es suficiente prueba su "Cerimica de Mal-
donado".
En lo reference a las dos veces centenaria Colonia del Sacra-
mento, Fernando Capurro, en el tomo II de esta publicaci6n,
insert un valioso conjunto grifico, acompafiado de considera-
ciones que servirin de much a los trabajos completes de fu-
turo, que es de esperar algin dia se escriban en forma orgi-
nica. (3)


(1) En apart.do titulado "Maldonado en el siglo XVIII. Estudio hist6-
lico que mereci6 el primer premio en el Certamen Municipal de Estudios
Hist6ricos de Maldonado, celebrado en 1923". Montevideo, 1925. 74 p.
(2) "La Industria de la Cerimica en Maldonado". Revista de la Sociedad
"Amigos de la Arqueologia", T. I, pigs. 63-70. Montevideo, 1927.
(.') "La Colonia del Sacramento". Revista de la Sociedad "Amigos de 11
Arqueologia", T. II, pigs. 64-254. Montevideo, 1928. De este trabajo se
tiraron apartados, obteniendo, con 6l, el primer puesto en el concurs
annual de obras hist6ricas del Ministerio de Instrucci6n Publica, correspon-
diente a! afio 1928.











MALDONADO Y SUS FORTIFICACIONES 295

En cuanto a mi, decidido partidario de las monografias, voy
a aportar una contribuci6n grifica que no por ser incomplete,
debe considerarse despreciable. Abro, pues, las gavetas de la
mapoteca del Museo Municipal de Montevideo, en el que cus-
todio un con junto importantisimo de pianos coloniales, origi-
nales en su mayoria, y que pertenecieron al brigadier de inge-
nieros don Bernardo Lecocq, conjunto que voy aumentando
pacientemente con copias que recabo de lo guardado en el De-
p6sito Hidrografico de Madrid, del Archivo de Indias de Se-
villa, del Museo Britlnico y de archives portugueses, brasilefios
y argentinos. Con lo ya reunido, puedo augurar que el dia en
que todo sea publicado, nuevos horizontes se abririn para el
examen de la historic patria, principalmente en lo que se re-
fiere al pasado de Montevideo.
Pero, para mitigar en algo la aridez de un escueto comen-
tario cartogrifico; para glosar, con un poco mis de interns para
el que leyera, la relaci6n sucinta de los datos sobre fortifica-
ciones, que originales poseo o que han vertido quienes me pre-
cedieran en !a consideraci6n de estas cuestiones, same permi-
tido un pequefio aporte dc noticias ineditas sobre el remote
pasado del lugar, aderezadas con otras mis o menos conocidas,
asi como tambi6n algunas otras que servirin para apreciar
el ambiente en que se proyectaron las fortificaciones y el rol
jugado por estas en acontecimientos de guerra.
Estimo no apartarme de mi labor con estas digresiones, en
obsequio a la finalidad que las promueve.
Y escudado en estas declaraciones, entro en material.












296 REVISTA DE LA SOCIEDAD AMIGOSS DE LA ARQUEOLOGIA>

I

SUMARIO: Primeras noticias del lugar. Puerto de Nuestra Seiiora de
la Candelaria. Primer piano. Descripci6n de Gorriti y sus con-
tornos, por Antonio Fernindez. Proyectos de fortificaciones del Go-
bernador ValdIs de la Vanda. Holandeses y portugueses en Mal-
donado. Piratas. Noticias de fines del siglo XVI y principios del
XVII. Origen de las denominaciones de Maldonado y Gorriti.

Surgi6 Maidonado a la vida civilizada, el dia en que la
armada de Juan Diaz de Solis arrib6 a su amplia bahia, reco-
rriendo el derrotero de exploraci6n y conquista que le indicara
hl audacia de su jefe.
Era ese dia el 2 de febr-ero de 1516, y por ser el de la Virgen
de la Candelaria, recibi6 de su conquistador el nombre de puer-
to de Nuestra Sefiora de la Candelaria. (4)


(4) "Pasaron el Cabo de las Corrientes, y fueron a surgir en una tierra
en 29 gridos, y corrieron dando vista a la isla de San Sebastian de Ci-
diz, adonde estin ctras tres islas, que dijcron de los Lobos, y dentro el
puerto de Nuestra Sefiora de la Candelaria, que hallaron en 35 grados;
y aqui tomaron posesi6n por la Corona de Castilla: fueron a surgir al
rio de los Patos, en 34 grades y un torcio, entraron lucgo en un agua,
qu; por ser tan espaciosa y no salad, Ilamaron Mar Dulc2, que pareci6
despuds ser el rio que hoy lHaman de la Plata, y entonces dijeron de
Solis". ( ntonio de Herrera, "Historia General de las Indias Occiden-
tales", DIcada II, lib. I, cap. VII).
La interpretaci6n de todos esto. nombres del itinerario, por lo confusos
y los graves errors de situaci6n en que incurred Herrera, ha motivado una
serie de opinions larguisimas de enumerar.
Adhiero a la del insigne Medina, de que el cabo Corrientes es el actual
de Santa Maria, en Rocha, y siguiendo costeando, pasaron por Lobos, en-
trando al puerto de la Candelaria, hoy Maldonado. (Jose Toribio Medina,
"Juan Diaz de Solis. Estudio hist6rico", T. I, pig. CCLVIII. Nota 46. San-
tiago de Chile, MDCCCXCVII).
Segun Eduardo Madero ('Historia del puerto de Buenos Aires", T. I.
Buenos Aires, 1892, p. 23), la isla de San Sebastiin de Cidiz seria Lobos.
Pero hay que andar con cautela con este autor y mis en este asunto
del descubrimiento del Plata, tema dificilisimo de abordar sin error pues
Madero cree que el puerto descubierto el 2 de febrero, que nombrara Nues-
tra Sefiora de la Candelaria, no es Maldonado, sino Montevideo. (Op. cit.,
pig. 24). Y siguieron su opinion various autores, y entire ellos el Hermano
Damasceno en su "Ensayo de Historia Patria", p. 56. Montevideo, 1923.











MALDONADO Y SUS FORTIFICACIONES 297

La expedici6n de Sebastian Caboto lleg6 a la altura de Mal-
donado, el 21 de febrero de 1527 (5). Antes, en los primeros
dias de enero de 1520, habia pasado otro navegante, el celebre
Hernando de Magallanes, el descubridor del estrecho que 1leva
st nombre.
La expedici6n de Diego Garcia, que sali6 de Espafia el 15
de enero de 1526, arrib6 a Lobos que denomin6 isla de los
Pargos donde estuvo siete dias esperando un bergantin que
se le habia retrasado, y haciendo acopio de pescado. (Igual cosa
habian hecho los emisarios mandados a Lobos o Maldonado, por
Caboto, antes de volver a Espafia).
Reconoci6 Gorriti, que nombra isla de las Palmas, y agre-
gando que forma "mui buen puerto para algunas naos que
quieran parar". (6)
Estos son los primeros navegantes de que se tiene noticia
cierta de que recalaron o pasaron a la vista de Maldonado, pues
si bien existen vagas referencias a viajes anteriores de armadas
portuguesas, lo positive es que nada adelantan para esta bre-
visima informaci6n.


El primer piano conocido de la bahia de Maldonado, remon-
ta al afio 1600 v es element reciente aportado por el senior
Luis Enrique Azarola Gil, miembro de la Sociedad, quien lo
public hace algun tiempo en la prensa diaria de la capital,
junto con interesantes documents del Gobernador Diego Ro-
driguez Valdes de la Vanda, que por esos afios asumi6 para
Espafia la jefatura de estas tierras en la remota fecha de 1598.


(5) Carta al Rey, de Luis Ramirez, fechada en San Salvador (hoy De-
partamento de Colonia), el 10 de julio de 1528. En el Ap6ndice, p. 337
del T. I -- 6nico publicado de la "Historia del puerto de Buenos
Aires", por Eduardo Madero, Buenos Aires, 1892, ya citada, etc., etc., y
entire ellos Medina en su obra sobre Caboto.
(6) "Memoria de Diego Garcia", en el Apindice de la obra "Historia
del puerto de Buenos Aires", de Eduardo Madero. Buenos Aires, 1892, T. I,
pags. 352-359, cit.











29, REVISTA DE LA SOCIEDAD <(AMIGOS DE LA ARQUEOLOGIA>

El Archivo de Indias, rico venero de informaci6n hist6rica,
guard en originales, piano y documents. (7)
En virtud de estos antecedentes, que en lo fundamental y
en lo que respect a documentaci6n escrita son conocidos an-
tes de que Azarola los mencionara, se puede anticipar en ciento
veinte afios los primeros proyectos espafioles para fortificar el
lugar, pues hasta ahora la mayoria de nuestros historiadores
suponian que la previsi6n espafiola al respect arrancaba de las
6rdenes de Felipe V, al fundador de Montevideo, don Bruno de
Zabala.
En tal virtud podemos informal que Felipe II dictaba el
19 de octubre de 1594 (8), una Real C6dula fechada en San
Lorenzo y dirigida a Zirate, Gobernador del Paraguay y el Pla-
ta, sugiridndole la idea del establecimiento de una poblaci6n
en la isla de Maldonado, hoy Gorriti (9), indicaci6n que no
tuvo efecto hasta asumir la gobernaci6n Diego Rodriguez Val-
des de la Vanda, quien despach6 de Buenos Aires una cara-
bela armada con fines de exploraci6n. De los resultados infor-
m6 al nuevo soberano, que lo era ya Felipe III, siendo de ad-

(7) "Imparcial". Luis Enrique Azarola Gil: "Un precursor de la fun-
daci6n de Maldonado. Revelaciones in6ditas del Archivo de Indias".
(8) "El Rev Mi gouernador de las Prouincias del Rio de la Plata yo
e sido informado que convenia Poblar vn Pueblo en esas Prouincias a
Sla vanda del brasil en la isla de maldonado Porque de ordinario s- pier-
"den alli muchos nauios y lo,; naturales captivan la gente, y aciendose
Salli la dicha Poblaci6n sc re,'ogerian los dichos Nauios y guarecia la
gente v a:biendose platicado sobre ello Por los de mi concejo de las in-
"dias fue acordado de Remitirodlo y ansi os mando que como quien lo
Stiene present lo beais y Proueais como os pareciese convenir fecha en Sant
lorenco a 19 de octubre de mill e quinientos y noventa y quatro. yo El
Rey. Por mandate dl Rey nuestro Sefior Juan de lybarra.
(9) Groussac, en un erudito pr6logo al "Viaje de un buque holand6s
al Rio de la Plata", manifiesta "a poco de repoblarse Buenos Aires, uno
de los gobernadores representaba la conveniencia de crear una poblaci6n
en la isla de Maldonado", y sc remite a un document de octubre de
1594, existente en el Archivo de Indias. Dada su exactitud y la proligidad
con que examinaba las pruebas de sus trabajos, no debe dudarse el atribuir
la diferencia de 1594 a 1598, a un error de imprenta.
("Anales de la Biblioteca", T. IV, p. 304, nota 2 de la p. 303).











MMALDONADO Y SUS FORTIFICACIONES


vertir, para la buena comprensi6n del informed que glosar6 casi
al tenor literal del resume de Azarola, que Espafia por ese
entonces estaba en guerra con Holanda.
La embarcaci6n exploradora era la carabela "Sanvento".
Sali6 de Buenos Aires el 12 de marzo de 1600, comandada por
el piloto Antonio Fernindez Camifia, conduciendo veinte mos-
queteros y arcabuceros capitaneados por su jefe don Francisco
Fernindez, apresto military provocado por el temor de en-
contrar holandeses en la ruta. A los dos dias de camino y ha-
biendo soportado una fuerte borrasca en la travesia del en-
tonces despoblado estuario, arribaron a la isla, comprobando
la bondad de su desembarcadero. "Tendri la isla en redondo
" una legua, poco mis o menos expresa el jefe de la expe-
" dici6n en su relaci6n escrita cercada toda por playas de
" arena y piedras. En los pleamares hay much limo, la mayor
Spare a la banda del este, aue es serial de grades llenas (creci-
das?). Es cercada todo a la redonda de pinos (10) de muchas
Ssuertes y hallamos en una pefia una cruz, y en un brazo de
Sell, una carga de mosquete con una cedula adentro, en lengua
Sflamenca; era de los flamencos de la urca que aqui estuvo,
Savisando a los compaiieros haber Ilegado a la isla con sa-
Slud. Luego alii just hallamos muchos pozos de agua dulce
Sque se resumia de la misma tierra".
A continuaci6n expresa que hallaron una piedra que pesaria
tres quintales, con un escudo grande con las "guinas" (armas?)
de Portugal y encima otro pequefio atravesado por una cruz
que le venia a dividir en cuatro cuarteles.


r10) Los pinos son arboles resinosos y gomosos que jamis han existido
en la flora native del pais.
Aun cuando bastante familiarizado con todo lo referente a arboricultura
forestal national y extranjera, no puedo sospechar la especie de la flora
uruguaya que pueda haber inducido a semejante error al informant. La
familiar de las piniceas no tiene representaci6n en el pais, y por sus ca-
racteristicas externas, no ha existide variedad alguna que pueda haber
echo suponer su existencia con alg6n fundamento; de lo que se infiere
el absolute desconocimiento, en material botinica, de Fernindez.











300 RIVISTA DE LA SOCIEDAD <<'MIGOS DE LA ARQUEOLO(GIA

Al dia siguiente prosigui6 la expldraci6n, encontrando "mu-
cha arboleda y muchas palmeras que dan fruto que se come
y es muy bueno; y hay muy buenos palmitos de los que tra-
jimos algunos (11), y muchas yerbas buenas a modo de Es-


(11) Para quien recorra Gorriti actualmente, le parec-ri impossible que
'a isla haya estado poblada de monte y con numerosas palmeras.
Sin embargo, era asi, comprobaindolo la menci6n de Pero Lopes de Souza,
hecha en su celhbre Diario de la expedici6n portuguesa de Martin Affonso
de Souza, de la que formara parte, expedici6n que visit la isla de! 13 al
21 de octubre de 1"30, y del 27 de diciembre de dicho afio al 1.'. de enero
de 1532, hacienda escalas en ella a la entrada y salida del viaje que rea-
lizaran al Rio de la Plata.
En la primera visit "tomamos agua e lenha", prueba de que habia ve-
getaci6n arb6rea que el enviado por Valdes de la Vanda, creeria for-
mada de piios. En la segunda visit llama por dos veces a la isla, "isla
de las Palmas", bautizo que corrobora la existencia de la palma Yatay (Co-
cus Yatay), o de la palma petiza o Butii (Cocus odorata), o de la alta
tambien conocida vulgarmente por Jariba, Pind6 y Cheribao (Cocus ro-
manzoffiana). Debia estar poblada la isla por alguna de estas palmeras y
quiza tambi6n por alguna de sus variedades -palma del campo o Butia
(Cocus pulposa) palma mestiza (Cocus romanzoffiana pulposa), pues
correspond a su area de dispersi6n. La palma de escoba o CarandA (Tri-
thrinax brasiliensis) existe mis at Norte del pais. Las anteriores se ven en
las quebradas de la Sierra de la Ballena, principalmente entire el monte del
abra de Perdomo; en la Sierra de Jose Ignacio y costas de Garz6n, aun
cuando la palma butii poco se ve ya, cortada por los paisanos que buscan
la miel, la conocida miel de palma.
Las palmeras Romanzoffiana o Arechavaletana o ripia o del monte y tam-
bien palmitos, fu6 objeto de un corte brutal antiguamente, pues se buscaba
para tiranteria. Aun actualmente se corta en la zona de Rocha, emplein-
dose para cercos de corrales y para paredes de galpones de palo a pique. En
las inmediaciones de Castillos, donde abunda, asi como en India Muerta,
San Luis y San Miguel, suman millares anuales los ejemplares que se restan
para siempre a la flora national.
"Segunda feira pela menhia mandou o capitio I ao pilot m6r que fosse
ver hua-ilha, que estava pegada corn o dito cabo, se antre ella e a terra
" havia bom surgidouro: e ao meo dia tornou Vicente Lourznco (el piloto
" mayor referido), e disse que o porto que era bom; senam que cor os
"ventos oessudoeste e suldoeste era desabrigado, e que do vento sulsueste
" tinha baxos ao mar: e a tarde fomos surgir antre a ilha e a-terra em
" fund de 6 bracas e mea de preamar. Aqui nesta ilha tomamos agua e
" lenha e fomnos corn os bateis fazer pescaria: e em hum dia matamos










MAINIDONADO Y SUS FORTIFICACIONI1S


"pafia; hay apio y doradilla (?) y abeuca (?) (abenaria?),
que creo es mastrante (!) (Emastranzo?) filipodio, rosma-
Snino, que entiendo que es tomillo, mejorana y otras yerbas
-. buenas".
"La tierra de la isla es arena menuda negra. Alrededor de
Sla isla hay much pescado. Tiene muy buen surgidero y
Sugar para recogerse muchos navios y reparo de tempesta-
Sdes. Entre las puntas de tierra fire del Este y Oeste, puede
haber legua y media de largo. Desde encima de aquellas lajas
o montes de arena, vieron hacia el Norte una laguna grande,
a modo de rio, que sale de la banda del mar, con much
Sarboleda alrrededor y poblaciones de indios; y otro dia pa-
Sreci6 un indio grande de cuerpo, junto a la playa y por es-
tar muy metido en tierra no se habl6 con 6l".
Al sefialar el lugar mis propicio para fondear, alude al piano
(N." 1) hallado por Azarola en el legajo del informed en el
cikado repositorio documental de Sevilla express: "La entrada
del puerto, de la banda del poniente, es mejor entrada que la
banda del este, por causa del bajio que tiene en el medio. En


Sdsoito mil peix~s antre corvinas c p scadas e euxovas: pescavamos em
fundo de 8 bracas: como lancavamos os anzolos na agua nam havia ahi
vgar de rccolher os peix.s. Nesta ilha estivemos 8 dias esperando po:
"hum bargantim, que de nossa companhia se perdera: como nam veo man-
dou o capitan I p6r hua cruz na ilha e nella atada hia carta embrorilhada
em cera. e nella dizia ao capitan do bargantim o que fizerse vindo
ali ter".
"Domingo 21 outobro pela manhia partimos desta ilha". (F. A. d: Var-
nhagen. "Diario de NavegagFo de Pero Iopes de Souza, 1530-1532", p. 39
del T. IX de la "Revista trimestral de Historia e Geographia ou Jornal do
Institute Hist6rico y Geogriphico Brasileiro", Rio de Janeiro, 1869).
Er la pig. 63:
"Sesta feira 27 de dezembro parti do Rio dos Beguoais, e em se quer:ndi
por o sol cheguei a ilha das Palmas, onde Martin Afonso estava. Est-
ilha das Palmas he muito pequena; della terra ha hum quarto de legua:
faz a entrada da banda do essudoeste: ha de fundo limpo 4, 5, 6 bra-
cas. Aao mar della, hua legua ao Sul, ha huis baxos de pedra muito
perigosos. Aqui estivemos nesta ilha 4 dias fazendo-nos prestes para nos
Sirmos ao rio de Sam Vicente".








302 REVISTA DE LA SOCIEDAD
"ese papel va sacada al natural la bahia, isla, costa, puntas, ba-
jios, sondas y sierras que estin a lo largo del mar". Termi-
nando la relaci6n con indicaciones acerca de los lugares mis
apropiados para el emplazamiento de fortificaciones: "la isla
se acomoda para poder hacerse fuerte en ella. Para mis se-
"guridad, en las dos puntas de la ensenada se pueden hacer
"dos fuertes. Hay much piedra para poder hacer todo lo
que se quisiere; madera hay cantidad, pero es mis para que-
mar que para edificios".
Valdes de la Vanda expone a continuaci6n su opinion sobre
las fortificaciones, relacionindolas con el establecimiento de in-
tercambio maritime entire Espafia y el Plata, plan audaz, pero
de una indudable novedad que aun apartandose en algo del
tema de las fortificaciones al que debe constrefiirse este traba-
jo, interest destacar, por cuanto es desconocido de los histo-
riadores, como resalta Azarola al enunciarlo.
"La navegaci6n de aqui a Espaiia es la mejor del mundo,
"asi a ida como a vuelta; en la dicha isla tienen extremado
Spuerto, aunque sean doscientos navios de todo el porte que
quisieran"
Enumera a rengl6n seguido el dilatado viaje que deben ha-
cer las exportaciones de la producci6n americana que sale por
el Pacifico obligadas a transportes inverosimiles: "Va la plata
"por tierra desde Potosi a Arica, adonde se embarca con el
"riesgo de los enemigos que tan a menudo pasan ya el estre-
"cho; llega a Lima y con la demrs plata va hasta Paita, adon-
" de se recibe la que falta y de alli a Panami, adonde si hay
" enemigos, no pueden dejar de toparlos por estar en el paso
" una isla muy proveida de agua, lefia y pescado, donde los
" enemigos estan muy a su placer y sin poder errar la flota;
" luego de Panami a Portovello se pasa con tan gran trabajo
" como todo el mundo sabe; luego de alli se embarca y va
" a Cartagena con brevedad pero no sin riesgo de enemigos;
" de Cartagena se va a la Habana, navegaci6n de mis de trein-









MALDONADO Y SUS FORTIFICACIONES 303

"ta dias, que va siempre bolineando, rompiendo mistiles, ve-
las y jarcias y por parajes que si hay enemigos es impo-
sible dejar de toparlos. De la Habana se va a Espaiia desem-
bocando aquel canal tan peligroso, y por el pasaje de la Ber-
Smuda, y de los peligros de alli adelante no digo nada, porque
son comunes en todas las navegaciones. Ademas de la plata
que por este camino ha costado, se ocupa infinite tiempo y,
muchas veces es fuerza invernar en la Habana... Estoy es-
pantado de que muchos hombres pricticos no hayan adver-
tido a Vuestra Magestad del tiempo y plata que ahorra por
Sesre Rio de la Plata, porque de Potosi a aqui hay 400 le-
guas, de !as cuales 300 se andan en carretas, sin riesgo alguno,
"y el porte la mitad menos que en el Peru; la plata de Vues-
tra Magestad vendri sin costa alguna, porque de los indios
del Tucuman se pueden tener carretas de 50 y 60 leguas de
SPotosi, y hasta alli recuas de caballos que traen los mismos
Sindios; v llegados aqui, bergantines y navios pequefios lle-
Svarian la plata a la isla de Maldonado, adonde la pueden es-
"perar los galeones o flota que Vuestra Magestad fuera ser-
video. De alli a Espaiia no se tarda de 40 a 45 dias, navega-
Sci6n admirable que, a la ida de aci no hay temor de sed
mis que en la linea, porque arrimados los navios a la costa
del Brasil hacia Pernambuco, las mismas corrientes los Ilevan
aunque vayan sin velas".
Comentando este proyecto fundamental que, de haberse
aceptado, hubiera importado una verdadera revoluci6n econ6-
mica en las entonces miseras provincias rioplatenses, indica las
providencias a tomarse para su ejecuci6n prictica: "Seria de
"grandisima consideraci6n que los 300 soldados que Vuestra
" Magestad tenia ordenado viniesen a este puerto, vengan, y
" la fortaleza se liaga en Maldonado, con dos fuertecillos en las
" dos puntas que estin come ahi se verin dibujadas en la pro-
" pia boca del rio; y que en tierra firme se pueble un pueblo
" en el rio grande, donde hay grandisima cantidad de indios










04 REVISTA DE LA SOCIEDAD <

" que allanarin con facilidad, y quedari aquella laguna y alli
" firme esta navegaci6n tan lisa y estas costas guardadas, y
" esta ciudad y puerto de Buenos Aires se poblarA copiosa-
" mente y se cultivars y aprovechari esta tierra, que seri de
" grandisimo aprovechamiento para la Real Hacienda de Vues-
" tra Magestad, y ocasi6n que se hagan riquisimos descubri-
" mientos de que hay noticia; y asimismo se asegurari el es-
" trecho habiendo aqui navios de fuerza".
Este proyecto trascendental, concebido con pleno dominio
de las rutas absurdas de entonces, acredita la solidez de miras
del gobernante que lo propusiera. Abisma pensar lo que hubie-
ra significado para estos paises el desplazamiento del comercio
del alto Periu para las costas platenses, tan 16gico, tan racional
v ventajoso y perceptible para quien se detenga a pensar un
moment en el esfuerzo que importaba la via de Panami, el
iecargo de gastos, la inusitada duraci6n de un transport one-
rosisimo y los riesgos de todo orden que corrian las formida-
bles riquezas en 61 encaminadas.
Azarola hace a continuaci6n un atinado comentario, que por
compartirlo en absolute. transcribe integralmente: "Pueden
" conjeturarse las perspectives que se habrian presentado ante
" las tierras baiiadas por el Plata, si los planes del colonizador
Sespailol hubieran sido ejecutados en los inicios del siglo XVII.
" La historic no lo quiso asi. Y cuando se constata que hay
" ideas fundamentals, enunciadas hace mis de tres siglos, que
" se hallan ocultas bajo el polvo de los archives, nos vemos obli-
Sgados a confesar que nuestra historic vieja no esti escrita
" ain; que la investigaci6n paciente, tiene much que ahon-
" dar en el subsuelo de la colonia; y que las revelaciones que
" vayan surgiendo entire la polilla de los legajos, acrecerin figu-
" ras casi an6nimas y darn lustre a nombres olvidados por la
" precaria justicia de los hombres".











MALDONADO Y SUS FORTIFICACIONES 305

Se expresa en el transcript informed del piloto Fernindez,
que hallaron en Gorriti sobre una piedra, una cruz y en uno
de los brazos un mensaje en lengua flamenca "que era de los
" flamencos de la urca que aqui estuvo". Y poco mis ade-
lante, relata que encontraron una piedra que pesaria tres quiin-
tales, con un escudo grabado con las armas de Portugal.
Para la mejor comprensi6n de estos pasajes, cabe una pe-
quefia digresi6n ilustrativa,
En 1599 arrib6 al Rio de la Plata el navio holand6s "El
mundo de plata" que con "El mundo de oro", integraba la
expedici6n equipada por Laurens Bicker y Pieter Gerritsz Ruy-
tenbruch, comerciantes de Amsterdam, para visitar la Guinea
y el Rio de la Plata.
Despues de tocar en la isla de Lobos "los holandeses levaron
" anclas y continuaron la navegaci6n, manteniendose a unas
" dos leguas de la costa, siempre precedidos por la lancha que
" sondeaba la profundidad (12). Por la tarde anclaron a dos
" leguas, poco mis o menos, de un arroyo risuefio, de casi un
" cuarto de milla de largo, y a un tiro de piedra de tierra. (13)


(12) Traducci6n del "Corto y veridico relato de la desgraciada nave-
gaci6n de un buque de Amsterdam Ilamado el "Mundo de Plata". el cual,
despu6s de reconocer la costa de Guinea, fue separado de su almirante por
el temporal, y despues de muchos peligros cay6 finalmente en manos de los
portugueses en la Bahia de Todos los Santos, donde fu6 completamente sa-
queado y destruido. Ocurridos desde el afio de 1598 hasta el de -1601",
publicada por Paul Groussic en la pig. 371 de los "Anales de la iiblio-
teca", T. IV. Buenos Aires, 1905.
En la eruditidisima "Introducci6n" con que Groussac prologa la tra-
ducci6n, despues dc afirmar que este rarisimo impreso, valiosisima joya
bibliogrifica, no figure en ninguna de las antiguas colecciones de viajes que
ha tenido ocasi6n de consultar considero innecesario resaltar los profundos
conocimientos bibliogrificos de quien lo afirma), avalora la informaci6n
con copiosas referencias.
(13) Habrise observado que la narraci6n se desarrolla en forma indi-
recta. Proviene de que la traducci6n se ha hecho sobre la impresi6n alemana
de 1604. La edici6n principle, holandesa, de 1601, tomada probablemente
sobre el original de su autor, el capitin Ottsen, lo hacia en primrca, persona.
20











306 REVISTA DE LA SOCIEDAD <
"Transportaron su bote por tierra hasta dicho arroyo y echa-
ron sus redes para pescar; pero no tomaron sino cuatro pes-
cads, por encontrarse alli un fondo de lama que casi lle-
gaba a llenar la red: les fu6 ficil darse cuenta de que no
harian nada mas en ese paraje. Se pusieron, pues, a lavar su
red, y la volvieron a colocar en el bote: pero, habiendose
notado que unos cisnes pequefios estaban nadando en el arro-
yo, los persiguieron, logrando tomar dos que trajeron al
Sbuque.
"La tierra firme, en que hallaron el arroyo de agua dulce,


Groussac lo hace notar, agregando que ademis de exigirlo el caricter del
document, quedan aun rastros materials de esa forma primitive, obser-
vaci6n exacta como podri notarlo quien lea.
El traductor del holandes al alemin fue Gerardo de Arthus. El titulo
de la edici6n principle del que actualmente no se conoce ni un solo
ejemplar apareci6 en la "M6moire bibliographique", de Tule, Amster-
dam, 1867, y difiere de la alemana, a saber:
"Diario del viaje al Rio de la Plata, hecho por un navio Ilamado el
Silveren Werelt, el cual, despues de visitar las costas de Guinea, bajo Lau-
rencio Bicker como almirante y Cornelio Heemskerck como. agent, fue
epar,ido del aimirante, navego6 solo hacia el Rio de la Plata, remont6 el
rio cerca de 60 mills hasta Bonas Aeris, donde su comisario, avisado con
falsia por el Gobernador de la plaza, de que podia traficar libremente, baj6
a tierra con ocho personas mis y fueron retenidos alli por la fuerza:
como el navio dej6 esas comarcas, y habiendo sucumbido la mayor part
de la tripulaci6n, fue a caer con los restantes en manos de los portugueses
en la Bahia de Todos los Santos. Lo que pone Ottsen. Muy digno de ser
leido, etc.".
El exemplar aleman de 1604 d2 que se sirvi6 Groussac, perteneci6 al
bibli6filo ruso Sergio Sobolenski y pas6 a ser propiedad en 1873, del anti-
cuario de Leipzig, Karl Hiersemann, de quien 1o adquiri6 en 1904 la Bi-
blioteca Nacional de Buenos Aires.
Al suministrar estas informaciones, Groussac (ob. y T. cits., pig. 274),
manifiesta: "En adelante, pues, el llamado "ejemplar de Leipzig", llevari
"en bibliografia, la designaci6n de "Buenos Aires". S61o se conocen otros
" dos; por lo menos, no aparecen mis en los catilogos de los establecimien-
" tos publicos; estos "mirlos blancos" bibliogrificos, serian fuera del
nuestro el existente en la Konigliche Bibliothek de Berlin (6ste, sin
liminas), y el del British Museum, de Londres".
Puedo anunciar la existencia d2 un tercero, completisimo, en la biblioteca
del- doctor Buenaventura Caviglia. al que 5podri enunciarse en lo sucesivo
cpmqo exemplarr de Montevideo".











MALDONADO Y SUS FORTIFICACIONES 307

" demora al Noroeste de la isla cerca de la cual estaban an-
" clados. Ocuparon todavia el dia siguiente en hacer provision
Sde agua fresca; y tambien el 14 de julio por la tarde, fue-
Sron nuevamente a tierra para cazar algunos cisnes de dicho
" arroyo, logrando, en efecto, traer cinco al buque. El agua
" del arroyo es fresca y buena; pero encontraron en abundan-
" cia la que necesitaban en la misma isla, que, como hemos
" dicho, no estaba sino a distancia de un tiro de mosquete, en
" tanto que el arroyo les quedaba a double distancia.
"El 15 tuvieron viento del Este, y por esto pusieron todo en
" orden y se prepararon para zarpar. Sin embargo, escribieron
" antes una carta para el almirante Laurencius Bicker (14),
" dindole noticias suyas; ocultaron el aviso en una carga de
" mosquete (15) que colgaron en una cruz de madera plan-
" tada en el suelo. El mismo dia se alejaron de la isla Maldo-
" nadc, dirigiendose al Oeste".
No faltari quien extrafie o censure la inclusion en el texto
de la traducci6n "in totum" del relate del comandante del
"Mundo de Plata". Podra pensar que sobre hacer pesada su
lectura con la inserci6n de pequefios pormenores que no in-
teresan mayormente, la transcripci6n interrumpe quizi algo
bruscamente la exposici6r de antecedentes, significando la


(i4) Como hemos visto, Bicker era uno de los armadores. Groussac
(ob. cit., pig. 287), cita a Wanwermans ("Histoire de 'ecole cartogra-
phique bolge", T. II, pig. 345), donde, refiriendose a las flotillas holan-
desas dice: "el empleo de almirante (o sea de comandante, aclara Groussac),
era temporario y muchas veces desempefiado por un mercader (armador;
aclaraci6n del mismo), que se hacia asistir, para la direcci6n naval, por
un primer piloto, verdadero capitin de los navios". Tambi6n a Ulrico
Schmidel, donde afirma: "Es prictica de la mar que los mariners y pa-
trones elijan entire ellos un capitin general almernando". Y como aci-
pite a este trastrueque, el galo de Groussac, agrega: "En la misma pigina, el
buen bivaro escrib2 almernando, mirando, almirando, m.randi y ,mirald:
ni un? vez, por casualidad, la palabra correcta.
(15. La carga de mosquete era un cartucho metilico (hoja de lata), o
cajita oblonga con tapa movible oue cerraba hermeticamente. Cit. de Grous-
sac, ob. y T. cits., pig. 405, nota 1.










)S .REVISTA DE LA SOCIEDAD
perdida de datos que convenientemente aderezados contribui-
rin a darle amenidad al texto, si se incluyera en las notas.
Pero, sobre no ser mi prop6sito el obtener efectos literarios, -
de los que desconfio generalmente por ser casi implicantes con
la verdad hist6rica, por lo menos, en detalles, es mi deseo
jalonar este retrospective examen de autos fernandinos, con
materials de primera fuente, aclarando en las notas los pasa-
jes confuses, equivocados o de interpretaci6n dudosa que des-
graciadamente abundan en las cr6nicas primaries del pais. El
procedimiento contrario, es decir, la version a su tenor literal
de los embrollados relates en las notas, quizi haria mis pesada
la lectura, aparte de que deseo darles sitio de preferencia para
una series de informaciones sobre distintas cuestiones que ire
planteando e intentando resolver a su turno.
De vuelta de Buenos Aires, a donde llegaran al remon-
tar el estuario y corriendo el mes de octubre, "el 18,
" continuando el buen tiempo, barajaron la costa a me-
" dia legua de tierra hasta cerca de mediodia en que alcan-
" zaron el cabo de Santa Maria (16), anclaron alli, y despu6s
" de haber escrito una carta de aviso al almirante Laurentius
" Bicker, el capitin fu6 a tierra con algunos de sus hombres,
" y habiendo metido esta carta en una carga de mosquete, la
" colgaron en un poste, para que si dicho Laurentius Bicker
" legaba a este punto, fuese avisado y puesto al corriente de
" lo que les habia sucedido, y tomara las precauciones corres-
Spondientes. Tambi6n en dicha carta comunicaba al al-
" mirante, que tenian la intenci6n de navegar hacia la costa
" de America, segin sus instrucciones y encargos; pero primero
" que se dirigirian a Santa Catalina, situada por los 28' Sur
" de la linea, con el fin de abastecerse y descansar alli, pues
" en esta fecha no tenian mis que tres hombres sanos a bordo,
" estando todos los demis enfermos de escorbuto.


(16) Hoy Punta del Este.










MAI.DONADO Y SUS FORTIFICACIONES


"Despu6s de haber colocado su carta en dicho punto, vol-
" vieron a bordo en su canoa y salieron del estuario o rio con
" viento Norte".


La piedra labrada con el escudo portugu6s, encontrada por
Fernindcz, es un misterio explicar su origen, como lo reputa
Eugenio de Castro, el erudito historiador brasilefio.
Es realmente dificil explicar esa procedencia, por cuanto no
existe mis documentaci6n que la de su hallazgo; pero, si los
viejos testimonies son incompletos, pueden formularse hip6te-
sis, algunas de ellas aceptables.
Desde el moment en que conoci la relaci6n del piloto Fer-
nindez, recordando viejas lecturas atribui su colocaci6n a la ex-
pedici6n de Martin Affonso de Souza, a la que me he ve-
nido refiriendo, que visitara el Rio de la Plata en 1531,
en la que se habla de la toma de posesi6n del estuario
platense a nombre del rey portugues. Pero habiendo acu-
dido a la relaci6n del viaje que publicara Varnhagen en la
"Revista del Instituto Hist6rico y Geogrifico del Brasil", me
vi impedido de darla como cierta (17). La lectura de la
quinta edici6n de ese relate, magnificamente editado y comen-
tado por Eugenio de Castro, no hizo mis que confirmar la
impresi6n que me diera su primer editor. (18)
Para enunciar mi hip6tesis debo hacer un breve par6ntesis y
dar noticia de la expedici6n de Souza, salida de Lisboa el 3 de
diciembre de 1530.
Componian la expedici6n cinco naves, estando comandada la
nao que llevaba la insignia del jefe, por su hermano Pero L6-
pez de Souza, el autor del ya c6lebre "Diario de Navegaci6n".


(17) T. IX. Rio de Janeiro, 1869.
(18) "Diario de navegacio de Pero Lopes de Souza (de 1530 a 1532),
commentado por Eugenio de Castro, Capitan de Corveta graduado da Ar-
mada Brasileira e prefacio de Capistrano de Abreu", 2 vols. Rio de Ja-
neiro, 1927.


309










310 RINISTA DE LA SOCIEDAD (

El resto lo integraba la nao "San Miguel", el gale6n "San Vi-
cente" y las carabelas "Rosa" y "Princesa". (19)
.Seguin Eugenio de Castro, esta armada traia como misi6n:
explorer el litoral brasilefio desde el Maraii6n "ate o rio de Sta.
" Maria ou da Prata e, em extenslo neste rio at6 un ponto que
" obrigasse a maior recuo o meridiano divisorio"; y agrega:
" veian a ser esse ponto escolhido o Esfeiro dos Carandises
" onde plantou Pero Lopes padres e cujo meridiano, para os
" cartographos daquelle tempo, deveria ser o que mais tarde
" disse aos portuguezes dominio mais ao Sul ou ate proximi-
" dades do golfo de Sao Mathias". (20)
Tengo por cierto que esta expedici6n tenia por objeto afian-
zar las pretensiones portuguesas a la posesi6n del estuario pla-
tense que pese a su exploraci6n por Solis (1515), Magallanes
(1520), Gaboto (1527), se afirmaba, y aun en el dia, que
habia sido visitado anteriormente por los pilots portugueses
Joao de Lisboa y Vasco Galego de Carvalho seguin Alejan-
dro de GusmAo, Varnhagen y Harrisse y segiin otros, por
Joao Lopes de Carvalho en el viaje efectuado por este nave-
gante en 1514, a bordo del "Gazeta Alemin". (21)
La expedici6n lleg6 al Cabo de Santa Maria (hoy Punta del
Este) (22) el 15 de octubre de 1831 y poni6ndose al abrigo


(19) Tres tipos de embarcaciones: nao, gale6n y carabela. Sobre sus ca-
racteristicas existe copiosa bibliografia, especialmente una descripci6n del
almirante portugu6s JoSo Braz da Oliveira ("Annaes do Club Naval",
Lisboa, 1891), efectuada con conocimientos a fondo y sobre la base del
"Livro das Armadas", de Esmeraldo de Duarte Pacheco, de los dibujos del
vizconde de luromenha y de Benine, del derrotero de Joao de Castro, del
mapa de Juan de la Cosa, etc., transcripts en parte por Eugenio de Cas-
tro en el pr6logo de la quinta edici6n del "Diario de Navegacoo".
(20) E. de Castro, ob. cit. El lugar donde plantaron el padr6n se con-
sidera situado mis o menos en la inmediaciones de la desembocadura del rio
Negro, en el Uruguay.
(21) Idem idem.
(22) Como excepci6n, en el conocido mapa de Maggiolo, se marca en
1527, la antigua punta de Rocha por cabo de Santa Maria, pero a la actual










MALDONADO Y SUS FORTIFICACIONES 311

del puerto de Maldonado, desembarcaron en la isla de las Pal-
mas (hoy Gorriti), donde estuvieron ocho dias esperando a
uno de los dos bergantines que se le habian agregado a la ex-
pedici6n en Rio de Janeiro, pues el nmmero de barcos habiase
aminorado por riaufragios en la larga travesia por la costa del
Brasil. Como no llegaba, continuaron viaje, dejando una carta
atada en un brazo de una cruz que levantaron en la isla; avi-
sando a los del bergantin el rumbo, rio adentro, que tomaban.
El 21 de octubre fu6 la salida de Gorriti, entrando Sousa
en el rio que llamaba de Santa Maria, despues de la Plata y
entonces de Solis, al tenor de las informaciones de los nave-
gantes portugueses Joio de Lisboa, Lopes de Carvalho y de-
mis de la expedici6n de la "Gazeta Alemin", armada por
Crist6bal de Haro y Nufio Manuel. Castro, al comentar ese po-
sible descubrimiento portugu6s anterior a Solis, recuerda que
Gaspar Correa en sus "Lendas" (T. II, p. 628), da a Joio de
Lisboa como descubridor del rio y que Sch6ner, en su "Cos-


Punta del Este, se denomina cabo de Santa Maria "de bon deseho". Mag-
giolo ubica en la boca del actual puerto de La Paloma, una isla, cuando
son dos: La Paloma y la Tuna respectivamente, conocidas antiguamente,
una de ellas, como la isla de la Palma y, el conjunto, antes del mapa
de Maggiolo, por islas de Crist6bal Jacques.
Sobre este asunto del cabo de Santa Maria, que tantos tropezones ha
procurado a historiadores de renombre, entire ellos a Francisco Adolfo de
Varnhagen, vizconde de Porto Seguro, consultar las cartas de Maiollo o
Maggiolo (1515), Reinel (1516?), Turima (1523), Diego Ribeiro (1527-
1529), Gaspar Veigas (1534), Caboto (1544), Jacobo Gastaldi (1554),
Lizaro Luiz (1563), Abraham Ortellius (1570-1584), Thevet (1575).
Guillaume le Testu (Bib. Ministerio de Guerra. Paris), Cornelius de Ju-
doeis (1593), Petrus Plancius (1592-1645), Arnoldus Florentius (1596, 1645
y 1630), loducus Hondius (1597), Mathias Quaden (1598-1608), B. Lau-
guefies (1548), Danckerts (1660), Joao Teixeira (1666), Pierre du Val
(1655-1665), Clement Jonghe (1640), Guillaume Sanson (1697), Jodicus
Hendius (1602), Nicolis Sanson (1650), Clement Jonghe (1640), Gui-
llaume Lisle (1700), Danville (1768), Roberto de Vangoudy (1750), Mi-
Ilan (1768), Louis Stanislao Darcy de la Rochette, Francisco Requena
(1796), Olmedilla, etc.










312 REVISTA DE LA SOCIEDAD <(AMIGOS DE LA ARQUEOLOGIA>

mografia" de 1515 ya se refiere a este rio. Pero no es el caso
ahora de hacer hincapi6 sobre qui6nes fueron los descubridores
del estuario, maxime cuanto que los partidarios del descubri-
miento portugues, s6lo aducen tradiciones y una que otra cita
cartogrifica o bibliogrifica, sin probanza digna de examen.
Martin Affonso entr6 al estuario con la capitana, la nao
"Nuestra Senhora das Candeas", el gale6n, una carabela y un
bergantin, navegando de inmediato al abrigo de Gorriti. A
poco les sorprendi6 un fuertisimo temporal, perdi6ndose un
navio y dejando a los otros muy mal parados. Ese naufragio
debe haber ocurrido, como lo asevera Castro, en oposici6n con
los historiadores brasilefios vizcondes de Santarem y de Porto
Seguro, algo mis alli de la barra de Solis Grande (llamado
por Sousa, rio des Begoais).Por ciertos detalles del Diario,
infiero que en las proximidades de Piriipolis.
La situaci6n de la expedici6n era critical, y despu6s de cele-
brar consejo,, mand6 Martin Affonso a su hermano Pero Lopes
con un bergantin y treihta soldados, a explorer el rio asi como
a tomar posesi6n de 61 a nombre de Portugal, a cuyo efec-
to le orden6 erigiere dos padrese" en serial de posesi6n. El
qued6 en Gorriti con el grueso de la maltrecha armada. (23)


(23) "Terca-feira 6 dias de dito mes (noviembre de 1531), pela man-
" haa se fez o vento sudoeste, e corn elle me fiz a vela no bordo de les-
" sueste: e a tarde fui a surgir defronte da nao: donde o capital I., aos
" bateis, mandou por mim e pela genes, e mandou a carabela que se fosse
" a huia ilha que estava d'ahi 4 leguas aloeste, e ahi esperassem ate ver sur
" recado. Aqui estivemos cor muito trabalho tirando a artelheria e ferro
" da nao. Estando aqui tomou o capitam I conselho corn os pilots e mes-
" tres, e corn todo os que eram para isso; e todos acordarom e assentaram,
" que elle nam devia de ir pelo Rio de Santa Maria (Rio de la Plata),
" arliba, per muitas raz6es: e que a hia -era nam tirem mantimentos, que
" todos se haviam perdido, quando a nao se perdeo: e a outra que as du-
" ras naos que ficaram estavam tam gastadas, que se nam poderiam soster
" 3 mezes: e a terceira era parecer o rio inavegavel pelos grandes tempo-
" ries que cada dia faziam, sendo a forca do verao: e o por estas raz6es
" e outras muitas que diram, fizeram que o capital I desestisse da ida: e










MALDONADO Y SUS FORTIFICACIONES


El 23 de noviembre, saii6 Pero Lopes a cumplir su misi6n.
En adelante, su Diario esti Ileno de noticias interesantisimas
para el investigator uruguayo, no habiendo sido tratado hasta
el dia, con la extension que su rico fil6n de material prima
exige.
Pero Lopes erigi6 el "12 de dezembro a boca deste estuario
dos Carandises puz dous padres das armas d'elrei nosso
senhor, e tornei posse da terra para me tornar d'aqui", vol-
viendo a Gorriti, despues de pasar las mayors penurias, al ano-
checer del 27 de diciembre. Martin Affonso, con toda su flota,
parti6 de Gorriti de regreso al Janeiro, el 1.'I de enero de 1532.
Como se habia observado, del Diario nada se desprende que
pueda hacer suponer la erecci6n de un padr6n de piedra es-
culpida en Gorriti, pero no hay que olvidar que parece muy
possible que Martin Affonso, en su viaje al Plata, cuando se
vi6 cuarenta y seis dias detenido en Cananea, en la costa bra-
silefia, y por causes semejantes a su posterior detenci6n de dos
meses y medio en Gorriti, erigi6 uno o various padrones en la
isla del Buen Abrigo, donde ya existia uno, como lo hace pre-
sumir el mapa de Reinel que llama a una punta de esa isla,
punta del Padrd.
Esta suposici6n la admite Castro al decir que es acceptable,
recordando el antecedente de Reinel, reforzado por cita de
Gaspar da Madre de Dios, de Ayres de Cazal y de Varnhagen
en su "Carta sobre Ethnographia indigena" y en su "Historia
geral do Brasil".
El padr6n citado por fray Gaspar, fu6 descubierto doscientos
aiios despues por el cororel Affonso Botelho de Sampaio e


me mandou cm um bergantim corn 30 homds a por huns padres e
tomar posse do dito rio por el Rei nosso senhor; porque o porto, onde
as naos estavam era mui desabrigado".
("Diario de Navegagio de Pero Lopes de Souza, de 1530 a 1532", pu-
blicado por Varnhagen en el T. IX de la "Revista trimestral de Historia
y Geographia do Journal do Instituto Hist6rico e Geographico Brasileiro".
Rio de Janeiro, 1869, pigs. 44-45.










314 REVISTA DE LA SOCIEDAD >

Sousa, el 16 de enero de 1767, al examiner el paraje con in-
tenci6n de levantar en 1 tn fuerte.
Segin lo afirma el mismo Castro, seria 6ste "seguin opinion
corriente", uno de los padrones plantados por Martin Affon-
so, y recogido mis tarde, en 1866, por el bar6n de Capanema,
en el Museo del Instituto Hist6rico de Rio.
ePor que no aceptar que Martin Affonso, en su larga estada
en Gorriti, mis del double que la que tuvo en la costa brasile-
ria, erigiera alli el padr6n que setenta afios mis tarde encon-
trara el piloto Fernindez?
Nada mis 16gico que suponer esto, dado el objetivo de la ex-
pedici6n, la constant preocupaci6n de dejar bien jalonada la
ruta a los efectos de las expediciones posteriores, mixime
cuando en la cr6nica de Simio de Vasconcellos se habla de
la erecci6n de un marco "quando ainda nio se sabia da exis-
" tencia deste "Diario de Pero Lopes", publicado por 1.' vez
" por Varnhagen em 1839" (24), lo que hace pensar que la
tradici6n conserve la noticia de un hecho que el informed de
Fernindez confirm.
Estos son los antecedentes que puedo exponer de lo encon-
trado por la expedici6n enviada por Vald6s de la Vanda.



El c6lebre aventurero Francis Drake lleg6 al Rio de la Pla-
ta en abril de 1578 (25), estando fondeado en el puerto de la
Colonia, frente a la isla de San Gabriel, donde hizo aguada du-
rante veintid6s dias. (26) Habia salido de Plymouth, el 13 de
diciembre de 1577, al mando de cinco embarcaciones de diver-


(24) Eugenio de Castro ob. cit., T. I, pig. 257.
(25) Eduardo Madero, "Historia del puerto de Buenos Aires", pig. 251,
(26) Carta del Tesorero Montalvo, de 12 de octubre de 1585. Al citarla
Madero enmienda la fecha de la estada de Drake que Montalvo da como
ocurrida en 1582. Ob. y pig. cits. Corroboran la enmienda de Madero, las
referencias de Barros Arana. "Historia Jeneral de Chile".










MALDONADO Y SITS FOa.TIFICkCIONES


so tonelaje (27), pasando frente a Maldonado, el 14 de abril
del afio siguiente. (28)
Esta breve noticia sobre los viejos pirates que tanto asolaron
las costas americanas, principalmnete las del Pacifico y ain las
del Brasil (29), va con el fin de contrariar la opinion de al-
gunas personas que suponen la existencia de correrias de esos
hombres audaces en las costas uruguayas por esos afios.
Por ese entonces no habia aqui mis que campos desiertos,
sin pcblaciones donde captar rico botin, ni existia la riqueza
ganadera que mis tarde, en 1717 y en 1720, tentara a Moreau.
Los verdaderos pirates de Maldonado, son del siglo pasado, en
plena civilizaci6n, y su presa, los lobos, cuya pesca estaba pro-
hibida por leyes nacionales. (30)
La creencia popular de la existencia de corsarios en las cos-
tas de Maldonado, debe haberla provocado la afirmaci6n de
De-Maria. quien al hablar de Cavendish citando err6nea-
mente su Uegada al Plata en 1587 afirma que "hasta 1701,
" diversos corsarios se dirigieron al Rio de la Plata, atraidos
" por el interns que empezaba a ofrecer su trifico, alimentado
" con la extracci6n de algunos products animalss. Agregan-
" do a rengl6n seguido, que "ese corso, hecho ya por holande-
" ses, portugueses y dinamarqueses, como por Osmat y La
SFontaine, di6 lugar a que la Espafia enviase una flota a los
" mares del Sur para perseguirlos". (31)


(27) John Stow, "The Annales or General Chronicle of England", edic.
de 1615, p. 687, cit. de Madero.
(28) R. B., "The English Hero or sir Francis Drake revived", edic. de
1716, cit. de Madero.
(29) Sobre los ataques de pirates ingleses, existed copiosa bibliografia,
entire la que sobresale el historiador ecuatoriano Camilo Destruge, reciente-
mente fallecido ("Invasiones piriticas a Guayaquil", "Boletin de la Biblio-
teca Municipal de Guayaquil", nuim. 13, afio 1914).
(30) El doctor Ernesto Seijo, public en "La Tribuna Popular" del jueves
22 de mayo de 1924, un interesante articulo sobre una tradici6n fernandina
reference a pirates.
(31) "Compendio de la Historia de la Republica Oriental del Uruguay",
T. I, pig. 68.










316 ntEVISTA DE LA SOCIEDAD (

Ignore sobre que bases el veteran historiador ha cimentado
sus diceres. Osmat y La Fontaine nada hicieron en el Plata, y de
los otros pirates holandeses, portugueses y dinamarqueses, tam-
poco s6 de sus hazafias por las aguas del estuario. Ni siquiera
Anson tent6 suerte en estas regions, pues pas6 a enorme dis-
tancia de la desembocadura del rio, tocando en las Malvinas.
Es que todos iban tras las rutas comerciales frecuentadas por los
galeones cargados de cuantiosos tesoros, y las provincias platen-
ses, por esos afios del siglo XVII, poco tenian que pudiera des-
pertar la codicia de los navegantes al margen de la ley.
En las distintas obras de Dionisio de Alsedo y Herrera, que
es una de las mejores fuentes espafiolas para el studio de este
tema, no existe la menor referencia al caso (32), y s6lo en el
siglo XVIII, es que pueden encontrarse referencias mis o me-
nos interesantes.

;- : :i -

Con posterioridad al Gobernador Vald6s, en 1603, el Obis-
po de Chile, Fray Juan de Espinosa, se dirige al soberano ma-
nifestindole lo important que seria abrir al comercio el Rio
de la Plata, para el intercambio con el Brasil, except plata, ha-
ciendo resaltar los beneficios que resultarian del trueque de
la producci6n de ambas regions; y aboga abiertamente para
la fundaci6n de un pueblo con un fuerte en la isla de Mal-
donado. Formula su demand desde Buenos Aires, el 12 de
marzo. (33)
Otra referencia inedita encuentro en la compulsa del for-


(32) "Piraterias y agresiones de los ingleses y de otros pueblos de Eu-
ropa en la America Espaiola, desde el siglo XVI al XVIII, deducidas de
las obras de don Dionisio de Alsedo y Herrera. Publicalas don Justo Za-
ragoza". Madrid, 1883.
(33) "Historia de la Compania de Jesus en la Provincia del Paraguay
(Argentina, Paraguay, Uruguay, Peru, Bolivia y Brasil), segin los docu-
mentos originales del Archivo General de Indias extractados y anotados por
el R. P. Pablo Pastells, S. J.", T. I, pig. 82. Madrid, 1912.










MAIDONADO Y SUS FORTIFICACIONES 317

midable catilogo de documents del Archivo de Indias, reali-
zada por el eminente jesuita Pablo Pastells, y es una carta de
los religiosos del convento de Santo Domingo, de Buenos Aires,
enviada al rey, en aprobaci6n del gobierno de don Francisco
de C6spedes (34), ponderando, particularmente, la reducci6n
de charrias y changes "con bautizo de infinitas almas, a cuyo
Sejemplo los caciques de la Sierra de Maldonado, Montevideo
"y Jaros y los de la provincia remota del Uruguay, movidos
Sde la solicitud y didivas del dicho Gobernador, han venido
" a dar la obediencia a S. M.". Esta comunicaci6n es de 12 de
mayo de 1626. (35)



El 4 de febrero de 1605, ancl6 en Buenos Aires una carabela
con tropa, enviada a Chile, con la novedad de que le seguian
mis de 1,000 hombres con el mismo destino. A la vez eran
portadores de una Real C6dula y un oficio del conde de Lemos,
ordenando se le facilitaran auxilios y el transport por tierra
a su destino.
Convocado el Cabildo bonaerense v con asistencia del capi--
tin Pedro Martinez de Cavala, teniente general y Justicia Ma-
yor, y del tambien capitin Tomis de Garay, Teniente Gober-
nador de Buenos Aires, 6stos propusieron y se acept6 el envio
de una expedici6n a Maldonado, para esperar en su puerto el
grueso de las tropas peninsulares que se enviaban a Chile.
Esta expedici6n fu6 formada por cuatro navios, con gente
armada con arcabuces y mosquetes y confiada al licenciado
Antonio Rosillo, abogado de la Audiencia de Chuquisaca.


(34) Este Cespedes fu6 un precursor de la ocupaci6n military de Monte-
video, pues siendo gobernador de Buenos Aires, refiere al rey, el 9 de mayo
de 1626 con antelaci6n de casi un siglo a la ocupaci6n efectiva dsl
lugar el riesgo de enemigos en que se esti y propone la fundaci6n de
un fuerte en Montevideo. (Ob. y T. cits., pig. 390).
(35) Ob., T. y pig. cits.











318 REVISTA DE LA SOCIEDAD AMIGOS DE LA ARQUEOLOGIA>

Al mismo tiempo se embargaron todas las carretas oue en
la ciudad habia, procedentes de Tucumin, para el transport
de la gente, y se tomaron otras providencias para dotarlas de
los viveres necesarios para tan larga travesia. (36)


-Ha tornado patente de veracidad en la bibliografia hist6rica
national, la afirmaci6n de De-Maria (37), de que el nombre


(36) Archivo Municipal de la Capital, "Acuerdos del extinguido Ca-
bildo de Buenos Aires". Buenos Aires, 1895, pigs. 121-123.
La parte principal del acuerdo es la siguiente:
"El Capitan Pedro Martinez de Cavala Tenyente General y Justicia Ma-
" yor deestas Provincias y el Capitan Tomas de Garay, Tenyente de Go-
" bernador desta ciudad propusieron y dixeron que para lo que Su Mages-
" tad propone en el dicho aviso y el Sefior Presidente del Real Concejo
" Supremo de Indias por su carta y Cabo de la dicha jente da avizo que
" son de un acuerdo y parecer que luego y continent salgan dests Puerto
" quatro navios que estan surtos y ancorados en el para la ysla de Mal-
" donado donde se entiende estari la armada y. jente-para el dicho socorro
" y que a la dicha jente de mat que fuera en dichos navios se les de lo
" necesario para su aviamiento pues van en servicio de Su Magestad en
" lo que toca viscocho, came y algun tosino y algun azvete para las bi-
" ticoras de dichos navios y que vayan preferidos de algunos arcabuzes,
" mosquetes y municion para lo que les pudiere sucedcr y tiyendo conside-
Sraci6n a que el licenciado Antonio Rosillo abogado de la Real Audien-
" cia de La Plata es persona de calidad y parties y sufisiencia y que en el
" concurren todas las demas calidades que en su persona se require par:
" semejante ocasi6n, el dicho Tenyente General y Capitan Tomis de Garay
" Teniente de Gobernador en nombre de Su Magestad le nombraron y
" mandarcn para dicho efecto y que vayan con el seis soldados personas
" que sean de consideraci6n para el dicho efecto y recibymiento y salida
" de los dichos quatro navios donde ansi propusieron el dicho licenciado
" Antonio Rosillo vaya por capitan de la dicha jente y navios con la orden
" que el dicho Teniente General y Teniente de Gobernador le dieron y
" carta del Cabildo y Ayuntamiento de esta Ciudad".
(37) Isidoro De-Maria, "Compendio de la Historia de la Republica O.
del Uruguay". Groussac, err6neaments, atribuye a Orestes Araujo ("Dic-
cionario Geogrifico del Uruguay") la paternidad del bautizo ("Anales de
la Biblioteca", T. IV, pig. 303. Buenos Aires, 1905), y dice que De-Maria
la toma de Araujo, cuando es lo contrario. La obra de De-Maria fu6 pu-
blicada en 1895 y la primera edici6n del Diccionario de Araijo, en 1900,
expresando este, por otra parte, que sigue a De-Maria (cit. 1 de la pag.
440).











MALDONADO Y SUS FORTIFICACIONES


de Maldonado procede de un antiguo faenero de corambre, lla-
mado "Francisco Maldonado, que se estableci6 en aquel paraje
en el siglo XVII o a principios del XVIII".
La simple enunciaci6n de la documentaci6n de fines del siglo
XVI que public al principio de este trabajo. basta para de-
mostrar de un modo concluyente su inconsistencia, desde que
era conocido el punto bajo el nombre de Maldonado, con mu-
cha anterioridad.
Un desconocedor del ambiente de la zona podria argiiir que
la afirmaci6n de De-Maria podri ser exacta v s6lo pasible de
rectificaci6n en lo referente a la fecha de la actuaci6n del
faenero, que podia haber sido muy anterior.
S6lo persona no versada en la situaci6n del territorio a fines
del siglo XVI podria pensar asi, desde que es notorio, y ficil
de probar, que el territorio entonces llamado de Maldonado o
limitrofe al por ese nombre conocido, estaba absolutamente des-
poblado a la saz6n. Es mis: todo el espacio comprendido y
conocido deipubs por Baxnda Oriental (del Plata), era un in-
menso desierto, s61o habitado por indios n6madas. (38)


(38) Los primeros repartimientos de tierra en nuestro territorio, arran-
can del siglo XVII.
Una ligera compulsa de los archives bonaerenses, donde existe gran parte
de esa primer documentaci6n, nos entera de la merced de tierras hecha el
8 de agosto de 1635, a don Manuel Frias Martel, al que se le otorg6 la
fracci6n de campo comprendida con frente al Uruguay, entire la isla de
San Gabriel y el rio San Juan, con una extension de cinco leguas tierra
adentro, etc. Este Manuel Frias Martel era Alcalde ordinario de Bue-
nos Aires e hijo del Gobernador Manuel de Frias, entonces fallecido, a
quienes se lo habian encomendado los charruas "de los cuales hasta hoy no
" he tenido servicio ni ayuda alguna", expresa en su petici6n. Y claro es
que ni su padre, ni el, asi como sus sucesores, no la tuvieron jams, dada
la belicosidad e independencia caracteristicas de la tribu.
El 3 de noviembre de 1636, a Gaspar de Godoy se otorga otra porci6n
de tierra de limits dificiles de precisar en el dia, con frmnte al rio (jde la
Plata?), "desde el riachuelo que linda con los Charruas, yendo al Norte a
" la banda del Les-tc, hasta alindar con otro riachuelo de la Punta Gorda
" (EColonia?), y tierra, adentro dos leguas". Expresaba en su petici6n, que


319











320 REVISTA DE LA SOCIEDAD (

Por otra parte, en los "Acuerdos del extinguido Cabildo de
Buenos Aires", totalmente publicados en la part referente a
esa lejana 6poca, no existe la menor constancia de autorizacio-
nes para faenar a persona de apellido Maldonado, ni constancia
de que se hubieran realizado faenas subrepticias por sujeto por
ese nombre conocido. Tampoco en la numerosa pepeleria co-
lonial de la epoca publicada en los distintos libros editados.
El perspicaz ojo de Paul Groussac fue el primero en sefialar
el error que anoto: "Es casi seguro que uno de estos dias da-
" remos con la prueba de que proviene de algin maestre o
"piloto descubridor" (39) Lo peor es que el maestro se fu6
sin dar con el origen del nombre, y que a nosotros toca po-
nerlo en limpio, tarea impossible de realizar por el moment.

La denominaci6n de Gorriti a la antigua isla de Maldonado,
proviene del comandante Francisco Gorriti, jefe military en


el Gobernador Francisco de Cespedes, "me encarg6 reduciese a los indios
" de la naci6n Charr6a, que estin de la otra banda de este rio, y para
" los poder aquietar y reducir, he asistido entire ellos, pasando muchos tra-
" bajos, a mi costa, dindoles muchas cosas de resgates, de manera que hoy
" deellos estin sirviendo gn la fibrica del fuerte de San Baltazar de Aus-
" tria, desta Ciudad (Buenos Aires)".
Escribania de Gobierno. Buenos Aires. "Rejistro de Mercedes de Tierras
hechas por los gobernadores de esta ciudad a nombre del Rey". Los dos
documents que extract fueron publicados, entire muchos, por Ricardo Tre-
lles en el "Registro Estadistico de Buenos Aires", 1860, pigs. 19 y 3. T. I.
Buenos Aires, 1861.
(39) "Anales de la Biblioteca", T. y pig. cits.
Por otra parte, el resultado de las modernas investigaciones (P. Grous-
sac: "La Argentina. Historia de las provincias del Rio de la Plata, de Ruy
Diaz de Guzmin". Nota 20, T. IX de los "Anales de la Biblioteca", Bue-
nos Aires, 1914, p. 254), hace derivar el nombre de Maldonado, de Fran-
cisco Maldonado, Teniente Alguacil de la nave capitana de Caboto y uno
de los que quedaron en aquellos parajes donde la "Santa Maria del Espinar"
se demor6 haciendo provisions antes de emprender el regreso a Espafia.
(Jos6 Toribio Medina: "El veneciano Sebastiin Caboto al servicio de Espa-
fia, y especialmente de su proyectado viaje a las Molucas por el estrecho de
Magallanes y al reconocimiento de la costa del continent hasta la gober-
naci6n de Pedrarias Divila", Santiago MCMVIII, T. I).










MALDONADO Y SUS FORTIFICACIONES


Montevideo, en la primera mitad del siglo XVIII, siendo el ul-
timo comandante military de la plaza, desempefiando el Gobier-
no provisorio hasta la llegada de Viana, en febrero de 1751, su
primer Gobernador. Como lo supone Groussac, el cambio de
nombre se debe haber producido por infiltraci6n de 1740 a
1800, done ya Gorriti se encuentra incorporada a la nomen-
clatura official, desde que anteriormente, sin discrepancia es
conocida por isla de Maldonado.


Jose Torre Revello, en sus "Documentos referentes a la
Argentina en la Biblioteca Nacional y en el Dep6sito Hidro-
grafico de Madrid" (40), cita un manuscrito inventariado bajo
el N.' 3,039, en la Biblioteca madrilefia, cuya lectura de seguro
aportaria pormenores interesantes sobre Maldonado y sus con-
tornos.
Se titula "The History of a Voyage to their River of Plate &
Buenos Aires from England Anno 1715 by William Toller".
El citado investigator agrega que debajo se lee: "Historie d'un
voyage en La Warnick du Plemue en la Grande Bretagne: au
Buenos Ayres en L'Amerique Meridionale avec les observations
utiles en Langues Angloises & Frangaise par le Sieur P. Toller
D. P. 1715".
Completando su descripci6n, manifiesta que en el folio 3
se dan, en francs, las razones del viaje que emprende en com-
pafiia de su esposa, su hijita y una criada. A la vuelta comienza
el diario fechado en Plymouth, a las 4 de la tarde del 17 de
febrero, arribando al Plata en los primeros dias de junio. El
texto del diario, escrito en ingles, tiene intercalados mapas y
dibujos en colors, relatives a la flora y la fauna de los lugares
que visit.
En el folio 16 comienza el relate de las andanzas de Toller


(40) Buenos Aires, 1929. Publicaci6n N.' XLIII de la Facultad de Fi-
losofia y Letras.
21










322 REVISTA DE LA SOCIEDAD

en el Rio de la Plata, en su totalidad dedicado al studio de
la flora y fauna de las islas de Lobos y Flores. Agrega Torre
que el diario "es muy curioso por los dibujos hechos en esta
" parte del escrito, a pluma y en colorss. Termina fechado
el 3 de setiembre. (41)
Al seguir su prolija enumeraci6n, Torre Revello, a quien
de tantos aportes valiosos le somos deudores los que nos dedi-
camos al studio de la historic colonial de estos paises, sefiala
en el Dep6sito Hidrogrifico la existencia de una series de bo-
rradores de disefos y mvarcaciones en el Rio de la Plata, y, en-
tre ellos, various de Maldonado (Legajo individualizado: Sign:
Borradores de America, leg. 17, 8." document. A. 3.') de un
manuscrito de Felipe Cabafias caratulado: Alginos datos sobre
la Compainia Maritima establecida en Amirica Meridional, con
oficios fechados en Maldo,:ado (Sign: Buenos Aires y Costa
Patag6nica, T. F. 31 D. 2."). Cita various legajos sobre la Com-
pafiia expresada, cuya compulsa puede arrojar datos de im-
portancia para la historic del lugar; y, finalmente, nos
da noticia de un c6dice inidito individualizado: Derrota y
navegacion que de vuelta Jel Rio de la Plata hace el teniente
Atanasio Varanda dedicada al Excmo. semfor Andrds Beggio.
Con carta del Rio de la Plata y plans de los puertos de Ma!-+
donado, Montevideo, ensenada dc Barragdn y vistas de las sie-
rras de Maldonado y del Penedo de San Pedro (en colors, 1761.
Sign: Varanda. Diario. T. I, A. 6.").
En otro trabajo de Torre Revello, "Documentos references a
la Historia Argentina en la Real Academia de la Historia de
Madrid" (42), sitfa documents no menos importantes, cuya
enumeraci6n omito.
Como es natural, los documents grificos ineditos existentes
en los archives espahfoles, de interns para Maldonado, son mu-
cho mis numerosos, asi como tambien los relacionados con la

(41) Ob. cit., pig. 32.
(42) Buenos Aires, 1929 Publicaci6n N.Y XLVII de la Facu'tad d2 Fi-
losofia y Letras.











MALDONADO Y SLTS 1-ORTIFICACIONES


antigua gobernaci6n de Montevideo. Desde hace afios vengo
tratando de reunir la mayor cantidad possible de originales o
de copias de esos elements, de singular importancia para el es-
tudio del pasado, habiendo logrado former un conjunto im-
portantisimo en el Museo Municipal, sirvidndome al efecto de
base el plantel reunido con anterioridad a mi gesti6n por el
senior G6mez Ruano, enormemente aumentado en el dia. Para
dar una idea de la cuantia del material aun desconocido, inserto
en el Apdndice de esta primera parte, una lista incomplete de
parte de lo que debe pedirse a Espafia para el studio de Mal-
donado y costas uruguayas; con la advertencia de que en los
archives portugueses, brasilefios, argentinos, ingleses, existe
dccumentaci6n similar, copiosa e interesantisima. (43)


(43) La siguiente enunciaci6n corresponde a una lista que el se-
fior Melero present hace algunos afios al Consejo Nacional de Admi-
nistraci6n, ofreci6ndose para copiarlos, mediante retribuci6n, afirmando que
le habia sido suministrada por un hermano empleado en "un archivo es-
pafiol".
El Consejo nada resolvi6 y, por lo tanto, la public con la menci6n de la
paternidad correspondiente, por cuanto creo ilustra acerca de la cuantia del
material inedito que aun existe en Espafia.
A ella habria que agregar los pianos no repetidos que se encuentran en
los minuciosos inventarios formados por el ilustrado ex Director del Archi-
ve de Indias don Pedro Torres Lanzas ("Relaci6n descriptive de los mapas,
pianos, etc., del Virreinato de Buenos Aires, existentes en el Archivo Gene-
ral de Indias". Buenos Aires, 1921, p. 171), y la "Adici6n" a esa contribu-
ci6n, que ef:ctuara el investigator argentino Jose Torre Revello. (Buenos
Aires, 1927, 128 p., etc.).
De las investigaciones que he practicado, he logrado averiguar que el her-
mano del senior Melhro era empleado del Dep6sito Hidrogrifico de Madrid,
Pero esa lista, si bien fue de utilidad en la fecha en que fu6 presentada,
abora ya no reviste el mismo interest, raz6n por la qu doy la precedent in-
formaci6n.
El mencionado y conocido Dep6sito ha sido disuelto, pasando el mate-
rial hist6rico al pabell6n Hist6rico de la Marina en Sevilla, y el material
cientifico actual (derroteros, etc.), ha sido trasladado al Departamento de
Marina de San Fernando (Cidiz). Tambien existe en el citado pabll6n de
Sevilla, otra cantidad important de pianos que posiblemente no figuran en
la lista de Melero. Proced2n de distintas reparticiones, y entire ellas del Ar-
chivo de Simancas, del de Indias, del Hist6rico Nacional de Madrid, etc.












324 REVISTA DE LA SOCIEDAD

APENDICE

"Plano de la Babia de Maldonado. Piano de la ensenada de Ba-
rragin, con los pies de agua que tiene en la bajamar. Ensenada
de San Felipe de Montevideo en punto mayor. Piano del Rio de la
Plata nuevamente corregido y enmendado con obs-rvaciones de longitud
y variaci6n de la aguja". -- Dirrensiones: 69 X 72 cms. Escalas. Mal-
donado. 3 mills, igual a 39 mm. Barragin, 150 pies geometricos, igual
a 1441 mm. Montevideo, 1 milla, igual a 49 mm. La carta time
10 minutes de latitud media, igual a 22 mm. (Autor an6nimo).
Alio 1794. Carta Hidrogrdfica en colors. Leyenda: "Carta re-
ducida o esferica del Rio de Plat:, desde la confluencia de los rios Parana
y Uruguay que lo forman. hasta su desaguadero en el mar, con part de
la costa seotentrional hasta el arroyo del Chuy, construida para el uso dc
la navegaci6n por los Oficiales de la segunda partida d2 limits Espafnola
del mando del comisario Y Capitln de Fragata de la Real Armada, don
Diego de Alvear y Ponce, en el pueblo de Sn. Algel de las Misiones de
Uruguay, por Enero del afio 1794". Dim-nsiones: 58 X 91 cms. -
Escala: 15 millas de latitud media, igual a 48.5 mm.
Colonia del Sacramento. Piano Hidrogrifico en colors. Leyenda:
"Plano de la Colonia del Sacramento y del territorio inmediato a ella con
sus fortificaciones, dedicado al Excmo. Sr. D. Juliin de Arriaga, Secretario
de Estado y del Despacho Universal de Marina e Indias". Dimensiones:
60 X 108. Escala 300 Toesas, igual a 135 mm. (Autor an6nimo).
Colonia del Sacramento y piano de la Plaza. Piano Hidrogrifico e-
colores. Levenda: "Plano de la Colonia dsl Sacramento, situada en el
Rio de la Plata y piano de la Plaza de la Colonia del Sacramento, en
el que se manifiestan las obras que se ejecutaron para atacarla por las
armas de S. M. C., desde la noche del 30 de Mayo hasta el 4 de Junio
de 1777, en que se rindi6 a discreci6n". Dimensiones: 44 X 58 cms.
Escala 30 Toesas, igual a 102.5 mm. (Autor an6nimo).
Pucrto y Colonia del Sacramento. Autor: Guindin (Joaquin). Aflo
1791. Piano Hidrogrifico a pluma. Leyenda: "Piano del Puerto de
la Colonia del Sacramento en la costa septentrional del Rio de la Plata,
arreglado a las operaciones del primer Piloto de la Real Armada, Dn. Joaquin
Guindin, comisionado por la Superioridad y verificadas en 1791". Di-
mensiones: 27 X 40 cms. 3 millas igual a 105.5 mm.
Amdrica del Sur. Costa Oriental. Piano en colors. Leymnda: "Pla-
no de la disposici6n en que se colocaron las embarcaciones de S. M. C. parl
el bloqueo y ataque de la Colonia del Sacramento". 3 millas igual a
92 mm. (Autor an6nimo).
Plaza de Sn. Felipe de Montevideo. Autor an6nimo. Aiio 1771. -
Piano topogrifico en colors. Leyenda: "Piano de la plaza de Sn. Fe-
lipe de Montevideo en el Rio de la Plata, en el que se d-muestran sus for-
tificaciones ejecutadas o por ejecutar". Dimensiones: 51 X 90 cms. Es-
cala: 700 varas, igual a 168.2 mm.












'%A 'U )ONADO Y SUS FORTIFICACIONES


Cildad de Montevideo y el fondeadero de la plunta de S. Josd. Autor
an6nimo. Piano Hidrogrifico a pluma. Leyenda: "Configuraci6n de
la Punta de S. Jose y sus fondos inmediatos, hallindose el rio bajo, pues
la piedra de esta punta .... Dimensiones: 32 X 40 cms. Escala: 500
varas, igual a 57.4 mm.
Amedrica del Sur. Costa Orientac. Montevideo. Autor: Pallares (Do-
mingo). Piano Hidrogrifico en colors. Aiio 1781. Leyenda: "Piano
del Puerto de Montevideo y linea de defense que deben former los buques
que se hailan en 1e, en caso de cnemigos, con el nimero de cafones que
hay montados en el Puerto de la Plaza. Dimensiones: 35 X 44 cms. Es-
cala: una milla castellana, igual a 70.5 mm.
Montevideo 1y costas desde la Punta de Yeguas hasta Punta Brava y Pie-
dra de Buen Viaje. Autor: Guindin (Joaquin). Anos 1790 y 1791.
- Piano Hidrogrifico a pluma y aguada. Leyenda: "Piano del Puerto
de Montevideo y costas desde la punta de Yeguas hasta punta Brava y
Piedra de buen Viaje en la costa dcl N. del Rio de la Plata". Dimen-
siones: 27 X 39 cms. Escala: 2 millas marinas, igual a 54.5 mm.
Maldonado. Autor an6nimo. Afio 1769. Piano Hidrogrifico en
colors. Leyenda: "Plano de la ensenada de Maldonado en el Rio de la
Plata, nuevamente levantado y sondeado el afio de 1769,,y situado en la
latitud S. de 34 grades 56 minutes; segun la observaci6n se hizo en la
Punta del Este de dicha ensenada". Dimensiones: 45 X 57 cms. Escala:
2 mills maritimas, igual a 138.5 mm.
Isla de Gorriti. Autor: Oyarvide (Andr6s). Piano Hidrografico a
pluma. Leyenda: "Rio de la Plata Isla de Gorriti, en la Rada de Mal-
donado". Dimensiones: 31 X 43 cms. Escala: 500 pasos, igual a 74.5 mm.
Punta del Este de Maldonado. Autor: Oyarvide (Andr6s). Piano
Hidrogrifico a pluma. Leyenda: "Rio de la Plata, Costa N. Piano de
la Punta del E. de Maldonado". Dimensiones: 31 X 42 cms. Escala:
500 pies de Burgos, igual a 44.5 mm.
Isla de Flores. Autor: Oyarvide (Andres). Piano Hidrogrifico a
pluma. Levenda: "Plano de la Isla de Flores, situada, s-guin las carts
hidrogrificas de los 34 gs. 56 ins. 20 sgs. de latitud y 49 gs. 38 ms. 30
sgs. de latitud desde Cidiz a la entrada del Rio de la Plata". Dimen-
siones: 29 X 82 cms. -- Escala: 800 varas de Burgos, igual a 280 mm.
Costa septenlrional del Rio de la Plata. Autor: Guindin (Joaquin). -
Afios 1790 y 1791. Leyenda: "Plano de la Costa septentrional del Rio
de la Plata, desde !a Colonia del Sacramento hasta el Puerto de Martin
Chico, arreglado a las operaciones que verific6 en 1791 el primer pilot de la
Real Armada, Dn. Joaquin Guindin, comisionado por la superioridad y agre-
gada la sonda desde el canal del Infierno hasta Buenos Aires practicada poste-
liormente. Bosquejo horizontal de la situaci6n de las torres d Buenos
Aires y puntos de las mediaciones de la ciudad que resulten noticias dadas
por los pricticos 3n 1796" Dimensiones: 39 X 56 cms. Escalas: Para
el piano 12 millas, igual a 105.5 mm. y para el bcsquejo, 3 millas, igual
a 69 mm.












32(1 KEVISTA DE LA SOCIEDAD (.

Rio Uruguay al O. de la Colonia del Sacramento. Autor: Oyarvide
(Andris). Plano Hidrogrifico a pluma (bosquejo). Leyenda: "Costa
Patag6nica del Rio de la Plata. Piano de un trozo de costa en la emboca-
dura del Uruguay al O. de la Colonia del Sacramento". Dimensiones:
21 X 31 cms. Sin escala.
Colonia del Sacramento hasta a l punta de Sn. Gregorio. Autor: Guin-
din (Joaquin). Afios 1790 y 91. Piano Hidrografico a pluma. -
Leyenda: "Piano de la Costa septentrional del Rio de la Plata, desde la
Colonia del Sacramento hasta la punta de Sn. Gregorio, arreglado a las ope-
raciones del primer piloto de la Armada, Dn. Joaquin Guindin, Comisio-
nado por la Superioridad y verificadas en 1790 y 91. Colonia del Sacramen-
to. Lat. S. 34"-25-20" Long. o de Cidiz 51'-35'-40". Dimensiones:
28 X 45 cms. Escala: 12 millas maritimas, 105.5 mm.
Rio de Santa Lucia al O. de Montevideo. Autor: Oyarvide (Andres).
Piano hidrografico a pluma. Leyenda: "Costa Patag6nica. Rio de
la Plata. Piano de la embocadura del Rio de Santa Lucia al O. de Mon-
tevideo". Dimensiones: 19 X 30 cms. Sin escala.
Punta del Espinillo a la de Jesfis Maria. Autor: Guindin (Joaquin).
Aiios 1790 y 91. Piano hidrogr;fico a pluma. Leyenda: "Piano
de la costa septentrional del Rio de la Plata, desde la punta de Espinil!o
hasta la de Jesfis Maria, arreglado a las operaciones del piloto de la Real
Armada, Dn. Joaquin Guindin, comisionado por la superioridad y verificadas
cn 1790 y 91". Dimensiones: 28 X 41 cms. Escala: 12 millas, 105.5 mm.
Ccrro dec Montevideo hasta la punta de Ballena. Autor: Guindin (Joa-
quin). Afios 1790 y 91. Piano hidrogrifico a pluma y aguada. Le-
yenda: "Piano de la carta septentrional del Rio de la Plata, desde el Cerro
de Montevideo hasta la punta de la Bahia u Occidental d? la ensenada de
la Bahia de Maldonado. Arreglado a las operaciones del primer piloto de
la Real Armada, Dn. Joaquin Guindin, comisionado por la Superioridad y
verificadas en 1790". -- Dimensiones: 27 X 90 cms. Escala: 10 millas,
89 mm.
Isla de Flores y Costa de Montevideo hasta la Punta del Espinillo. -
Autor: Oyarvide (Andres). Aiio 1819. Piano hidrogrifico a pluma
aguada. Leyenda: "Piano del canal que forman los Bancos Ingles y de
Arquimedes con la Isla de Flores y costa de Montevideo, hasta la Punta de
Espinillo en el Rio de la Plata, por el Teniente de Fragata de la Real
Armada, Dn. Andres de Oyarvide". Dimensiones: 35 X 65 cms. Es-
cala: 3 leguas maritimas, igual a 79.5.
Montevideo al Rio Grande. Autor: Millin (Francisco). Aiio 1770.
- Plano hidrogrifico en colors. Leyenda: "Mapa que comprends el pais
que se extiende por la Costa del mar, entire la Ciudad de Montevideo y el
de Rio Grn.de, con demostraci6n asi de los parajes mis notables. Puertos
que en 1l se encuentran y caminos que se frecuentan, como de los rios que
desaguan en su comedio, su calidad, ventajas y perjuicios que puedan re-
sultar de esa iltima posesi6n". En la part inferior: "Mapa que demues-
tra una part de la provincia del Rio de la Plata, con algunas tierras












MALDONADO Y SUS FO'TIFICACIONES


y pueblos de los indios Guaranys, el terreno que poseen los portugueses con
sus poblaciones de Viam6n, Rio Pardo y Vaqueria y una linea divisoria qu'
separa sus terminos". Dimensiones- 60 X 98 cms. Escala: 10 leguas,
igua! a 97 mm.
Montevideo hasta la costa de Rio Grande. Lat. 31-15 a 35-50. Long.
45- a 50-10 de Cidiz. No tiene leyenda. Dimensiones: 63 X 73 cms.
Escala: 30 millas latitud media, igual a 79 mm.
Nola. Comprende la parte Oriental de la Republica O. del Uruguay
v la costa desde Montevideo haste el Rio Grande.
Montevideo hasta la boca del Rio Grande. Autor an6nimo. Carta
a pluma. Dimensiones: 63 X 73 cms. Escala: 30 millas latitud media,
igual a 79 mm.
Nola. Por el reverse: Piano topogrifico de la parte Oriental del De-
partamento de los Treinta y Tres de la Republica del Uruguay. Borrador
de !ipiz de la Comisi6n de limits.
Rio Uruguay desde Martin Garcia hasta la Calera de Barquin en la Lat.
,1-48 a 34-13 S. Autor an6nimo (Comisi6n de Limites). Aiio,
fines del siglo 18. Dimensiones: 22 X 66 cms. Escala: 3 millas, igual
-. 12 mm.
Comisidn de limites. Rio Urugnay. Autor an6nimo. Plano hi-
drogrAfico en colors. Levenda: "Piano de la march hecha por Dn.
rose de Andansegui, Mariscal de Campo de los Reales ejercitos de Su Ma-
jestad, su Gobernador v Capitan General de la Provincia del Rio de la
Plata, a los siete Pueblos comprendidos en la linea divisoria de la America
Meridional, respect de lo convenido centre ambas Majestades Cat6lica y
Fidelisima. -- Dimensiones: 47 X 67 cms. Escala: 5 leguas de a 2565 y
dos tercios de Toesa, igual a 7 mm.
Rio Uruguay. Autor an6nimo. Aiio 1788. Piano hidrogrifico
a pluma. Levenda: "Puerto de las Canoas de donde salieron para el
Uruguay los ge6grafos de la primer partida, el 28 de Abril la primera
vez, y el 31 de Julio la segunda vez. Afio 1788".-Dimensiones: 31 X 35
cms. Escala: 3 mills, igual a 107 mm.
Comisidn de linites. Rios Uruguay y Parand. Lat. 31-50 a 34-45.
Long. 1-30 a 4-45. Autor: Jos6 Pefia. Afio 1796. Plano hidrogrifico
a pluma. -- Leyenda: "Configuraci6n del desagiie del Rio Parani, qu"
comprende desde Buenos Aires a la poblaci6n de San Pedro y tramo del
Rio Uruguay hasta el arroyo de la China o Villa de la Concepci6n". -
Dimensiones: 51 X 74 cms. Escala: 5 millas de latitud media, igual a 20 mm.











328 REVISTA DE LA SOCIEDAD (

II

SUMARIO: Informaciones conocidas e in6ditas del siglo XVIII referentes
a las fortificaciones. La actuaci6n del ingeniero Howel. La fe-
cha de construcci6n del Cuartel de Maldonado.

En el Archivo de la Naci6n, de Buenos Aires, existe una
copiosa documentaci6n sobre Maldonado, "toda la documen-
" taci6n de ese puerto, con las autoridades desde 1763 a 1809,
" en las que hay piezas que tratan de la fortificaci6n de ese
" puerto", de que me informara hace poco tiempo su Direc-
tor don Augusto Mallie. (44)
En la imposibilidad de trasladarme a dicho repositorio e im-
pedido de destacar alli un copista, solicit del referido funcio-
nario, el envio de algunos antecedentes. Con la proverbial gen-
tileza, resaltante caracteristica del senior Mallie, comenz6 a
remitirme algunos interesantes extractos que su inesperado y
lamentado fallecimiento ha interrumpido. aun cuando su suce-
sor interino, don Eugenio Carbet France, antiguo y meritisimo
funcionario del Archivo y actualmente Vicedirector, me in-
forma que no hay mis de importancia.
De ellos result que el 13 de junio de 1673, don Jos6 Marti-



(44) Carta de 2 de agosto ppdo.
Bien lejos estaba de p-nsar, al recibo de esa carta, a la que siguieronl
otras, que don Augusto Mallid, a los pocos dias emprendiera el viaje sin
retorn.-
No es este el lugar para una nota necrol6gica, pero si. lo es, para dejar
consignados los importantes servicios prestados a los investigadores urugua-
yos, desde su alto cargo de Director del Archivo General de la Naci6n
Argentina, siguiendo la tradici6n instaurada por su antecesor don Jose Juan
Biedma. Todos los que dedicamos parte de nuestras horas al studio del
pasado, quedamos en deuda con aquel funcionario excepcional que se excedia
sin el menor esfuerzo por satisfacer los pedidos de los hombres de studio.
De una bondad sin limits, dadivoso en grado extreme de los conocimientos
documentales del Archivo a cuyo personal habia pertenecido toda la vida,
grande y sincere amigo del Uruguay, su fallecimiento ha despertado en el pais,
en el que tanto se le apreciaba, las mis hondas y vivas manifestaciones
de sentimiento.










MALDONADO Y SUS FORTIFICACIONES


nez de Salazar, gobernador y capitin general de las provincias
del Rio de la Plata, envi6 al rey los antecedentes formados
con motive de las noticias que tuvo, de que el gobernador de
Rio de Janeiro, en ejecuci6n de 6rdenes superiors, tenia el pro-
p6sito de poblar la "isla de Maldonado", dando su opinion
sobre tan delicado asunto.
Pasado el expediente a consideraci6n de la Junta de Gobierno
de Indias, con otras noticias y antecedentes sobre el tema, se
resolvi6 pedir informes al nuevo gobernador, pues a la fecha
de requerir este asesoramiento, corria ya el afio de 1675 que
lo era el maestro de campo don Andrds de Robles, caballero
de la orden de Santiago. Se le pedian detalles respect a su irea,
menci6n de los products que rendia avalorados con la esti-
maci6n de si serian bastantes para sustentar la gente que se
destacara en caso de poblarla y fortificarla. A mis, ubicaci6n
de los lugares mis convenientes para la erecci6n de defenses y
cilculo de la dotaci6n military que para su guarnici6n reque-
riria. (45)
Nada se sabe respect a la informaci6n producida.
En junio de 1730, lleg6 a la Corte un oficio de las autorida-
des bonaerenses, manifestando la imposibilidad de fortificar
Maldonado, expresando seguridades de que no seria ocupado
por los portugueses ni por otra naci6n, debido a la mala situa-
ci6n del lugar, que se permit poner de manifesto en un plano
que anuncia enviar. (46)
A pesar de la falta de documentaci6n existente, el oficio en
cuesti6n pone de relieve que en la Corte seguia latente
el prop6sito de fortificarlo, pues en octubre de 1716, Zabala
habia recibido instrucciones para vigilar lo que se temia fuera
ccupado por los portugueses, advirti6ndole que lo poblase y


(45) Real Cedula refrendada por Francisco G. de Madrigal, en Madrid,
el 30 de diciembre de 1675. (Archivo de la Naci6n. Buenos Aires).
(46) Oficio-contestaci6n de don Jos6 Galinde, en Sevilla, el 18 de inar-
zo de 1731, que terminal: "I quedando el Rey entterado de lo rreferido, me
" manda dezir a Vde. que se espera el Piano que ofreze". (idem idem).










33() REVISTA DE LA SOCIEDAD <>

fortificase con los recursos de que disponia. Como no contase
con lo necesario para llevar a efecto las 6rdenes reales. Zabala
explic6 su situaci6n en el mes de setiembre de 1717.
Apremiado por las 6rdenes reales que le ordenaban la fun-
daci6n de una poblaci6n en Maldonado, Don Bruno Mauricio
de Zabala, en 1730 pas6 a Montevideo que habia fundado
cuatro afios antes, y despues de instituir el Cabildo y de adop-
tar diversas medidas tendientes al acrecimiento del nmcleo ini-
cial, acompaiiado del ingeniero Diego de Petrarca, pas6 a re-
conocer Maldonado.
Funes public, en 1816, algo mutilado, el informed que sobre
el punt elev6 al Virrey de Lima. (47)
"En los dias que me detuve en ese paraje, habiendo visto
Shasta el cabo de Santa Maria sobre la misma costa, pude per-
Ssuadirme ser todo aquel terreno, en much distancia, incapaz
" de poblaci6n alguna, por las montafias de arena de que esta
" cubierto.
"La ensenada la forma una isla del mismo nombre (Maldo-
Sdonado), reducida a menos de media legua de largo y cuatro
"cuadras de ancho, expuesta a inundarse casi toda en los tem-
"porales. Por los dos extremos se entra en dicha ensenada:
por el de la parte del norte dista mis de legua y media la
Sierra firme, y es la comiin entrada, incapaz de poblarla, por-
que en el referido extreme de la isla no se puede former
Sbateria a causa de las inundaciones, y en tierra firme seria
de poca utilidad. Por la parte del sur hay un cuarto de legua
desde el extreme de la isla a tierra firme, y esta distancia
Sla ocupa una punta de piedras, formando un canal, que s6lo
admite con peligro un solo navio. El puerto se halla al corto
abrigo de la isla, y es a la mediania de ella, donde se pone
Suna serial. Cabrin como cinco o seis navios; pues lo demis
de dicha ensenada, aunque es muy dilatada, no tiene reparo


(47) Gregorio Funes. "Ensayo de la Historia Civil del Paraguay, Buenos
Ayre- y Tucumin", T. II, pig. 360. Buenos Aires, 1816.










MALDONADO Y SUTS FOkTIFHICACIONES


Sni agua en muchos parajes, para fondear los navios, por lo
Sque en ningin tiempo parece ser apetecida de ninguna na-
" cin".
En este cuadro poco halagador que pinta al virrey limefio
el ilustre fundador de Montevideo, es indudable que las tintas
sombrias estaban recargadas.
Cierto es que los extensos m6danos de la costa, felizmente
dominados en el dia por el tes6n de luchadores del temple de
Lussich, Burnett y otros, no representaban campo propicio para
asentar la plant de una ciudad en litoral desierto e inh6spito.
Junto a la vera del mar era locura propiciar tal planteamien-
to. Media legua tierra adentro, era decretar de antemano vida
precaria y aun muerte premature al poblado, virtualmente
cortado el acceso a la costa por 3,000 metros de arena viva, de
trinsito penoso, con tales dificultades para el contact con
los barcos, con alrededores plenos de arena en el que la sub-
sistencia seria dificil por la dificultad de arraigar en tierras
tan pobres. una agriculture pr6spera, y por lo oneroso del des-
embarco de las mercaderias llegadas por mar.
Planearlo en Gorriti, de area menguada, expuesta a inunda-
ciones peri6dicas en la mayor parte de su perimetro, no podia
resultar seductor para Zabala y Petrarca que acababan de echar
las base; de Montevideo con una topografia infinitamente su-
perior a la fernandina.
Las observacioncs que formula respect al puerto, eran justas
y para entenderlo asi, no hay mis que recorder que la nave-
gaci6n se hacia a vela, lo que demand un espacio considerable
para las maniobras que resultan tan dificiles y peligroso reali-
zar en pasos profundos pero correntosos y angostos, como la
Boca Chica, sin resguardo alguno para las marejadas, o en bahias
de escaso fondo, plenas de bancos de arena, como la de Mal-
donado.
En tales condiciones, Eque seguridades de vida podia ofrecer
una poblaci6n librada a sus propios recursos, con contornos










332 REVISTA DE LA SOCIEDAD <

despoblados y con la vecindad de un magnifico puerto como
el de Montevideo, circuido en todo su perimetro de tierras
desiertas pero f6rtiles?
No se trataba de radicar en 61 el punto central de trasbordo
de la ruta commercial vislumbrada 130 afios antes por Vald6s
de la Vanda. En tal caso, encauzando para 61 todo el comercio
ultramarino del Alto Peri y las provincias platenses, claro que
Maldonado resultaba puerto ideal, por tratarse de un puerto
abierto a pleno mar, en el cual se obtendrian economies de
fletes verdaderamente extraordinarias que hubiesen justificado
su inmediato mejoramiento. Pero con los precarios elements
circundantes, los reparos de Zabala los estimo fundados.
Por otra parte, la prictica se ha encargado de exponer la
verdad de esos asertos. Pese a la navegaci6n a vapor que por
el solo hecho del cambio ha tornado ficil la entrada, salida y
maniobras en la ensenada de Maldonado, no obstante el au-
mento en la densidad de la poblaci6n de la comarca que geo-
grificamente le es tributaria, Maldonado ha arrastrado una
vida linguida por casi dos siglos. Su poblaci6n es casi la de
hace una centuria atris, y si subsiste con cierto aspect de
lozania, es debido a haber sido siempre la capital del depar-
tamento. No es un misterio para nadie que es un pueblo
de funcionarios sin vida propia. Los ganaderos y agricultores
de su ccmarca se agrupan en San Carlos, el Maldonado Nue-
vo o Chico de otrora, con comercio y vigor local, jamis
igualado por la capital de la region. Pero si Maldonado no
sera en muchos afios puerto commercial o ciudad industrial, en
cambio su porvenir es magnifico. Me refiero a su aspect, este
si que inigualado, de localidad balnearia, sin dispute, sin la
menor duda, la mejor estaci6n del pais, lo que vale decir del
Plata.
Con playas magnificas, con carretera y ferrocarril ripido a
Montevideo, con un clima espl6ndido, con aguas marinas inme-
jorables y con una topografia sin par plena de pinares y de










MAIDONADO Y SUS FORTIFICACIONES


lugares pintorescos con una tradici6n arcaica y con una cam-
pifia extraordinariamente estetica; basta ver su s6lido present,
apreciando en lo que significant las renovadas invasiones de tu-
ristas siempre en aumento promisor, para avizorar con con-
fianza su porvenir que es ya una realidad y, a corto plazo,
la materializaci6n de un suefio de progreso.



La fundaci6n de Maldonado, por el brigadier don Jose Joa-
quin de Viana, en setiembre de 1757, fu6 provocada por el
Tratado de Madrid de 1750, por el que Espafia entreg6 a Por-
tugal las Misiones, desde que al final las autoridades espafiolas
se convencieron de la necesidad de fundar poblaciones en las
inmediaciones de la linea fronteriza para evitar nuevas pene-
traciones lusitanas.
.Los datos primaries de su fundaci6n y primeros tiempos, es-
tin muy bien condensados y expuestos por Cassinelli. (48)


(48) Atilio Cassinelli, "Maldonado en el siglo XVIII", etc., ob. cit.
Otro distinguido miembro de la Sociedad "Amigos de la Arqueologia",
el ingeniero Ernesto Villegas SuArez, consigna en su hermoso libro "Punta
Ballena. El bosque de Lussich" (Montevideo, 1929), unos interesantes an-
tecedentes hist6ricos respect a los preliminares de la fundaci6n, pero no
cita la fuente de donde los tom6, indudablemente porque los incluye no en
una obra de investigaci6n, sino en un libro descriptive de las bellezas de la
posesi6r que administra.
Y al respect se expresa en las pp. 15- : "En 1755 lleg6 a estas costas
S(escribe desde Punta Ballena), un grupo de families espafolas destinadas
"por el gobernador Viana para habitat las inmediaciones de la Ballena,
"fundando una poblaci6n, antes que se formara el antiguo Maldonado.
S levantaron ranchos de terr6n, piedra y paja, y una capilla, todo mo-
"destisimo. La vida de este n6cleo de poblaci6n, fu6 realmente penosa, co-
"mo lo dicen ciertos vecinos en una declaraci6n que hicieron despues en
1799. Benito Briosso, de 18 afios de edad, fu6 de los primeros en llegar y
"avecindarse, y con el otros muchos.
Dice Briosso que en 1755, vino con un hermano suyo y otras families,
"formindose el pueblo "como a una legua de distancia de donde esti si-
"tuado hoy Maldonado", en un lugar que various lustros despu6s estuvieron
las caballadas del Rey, en el rinc6n del Diario, cerca del portezuelo que










334 REVISTA DE LA SOCIEDAD (<'MIGOS DE LA ARQUEOLOGIA'

El lugar fu6 ganando en importancia, poco a poco, habiendo
incrementado con motivo de la prosecuci6n de las obras de
la fortaleza de Santa Teresa que los portugueses habian co-
menzado a edificar en la Angostura de Castillos en 1762.
A contar desde esa fecha, era punto obligado de trinsito para
la fortaleza, asi como a las mis alejadas fortificaciones espafio-
las de Rio Grande. Las distintas expediciones militares que se or
ganizaron a fines del siglo XVIII para resguardar la frontera
virreinal del Este o para reivindicar avances portugueses por el
mismo sitio, tuvieron a Maldonado por base principal, desde
que su situaci6n a mitad del camino terrestre y el hecho de ser
puerto de mar apto para los desembarcos de hombres y mate-
riales de guerra en trimite a las codiciadas fronteras, ponian
a la incipiente poblaci6n en ventajosa situaci6n.
No es, pues, de extrafiar el aumento de su poblaci6n, el in-
tenso intercambio commercial, el fomento de su vega, algo ale-
jada del cord6n est6ril de la costa, que se comenzara a cultivar
en explotaciones agricolas y, en fin, su progress general, en es-
cala ascendente y cimentada en s6lida base.
Don Pedro de Cevallos, el valiente guerrero de 1762 y de
1777, el hombre de mis capacidad que Espafia enviara hasta
entonces a la banda oriental del Uruguay, fu6 el mis decidido
propulsor de Maldonado, y 61 fu6 el que destac6, en 1762,
al teniente coronel Lucas Infante, para dirigir la construction
de las primeras fortificaciones que de su orden se construian.
A principios de 1769, fu6 relevado por el comandante Bar-
tolom6 Ferro, quien lleg6 al frente de un destacamento de 100
hombres v 5 oficiales del regimiento de Mallorca.

" laman de la Ballena, en. cuyo paraje se mantuvieron como dos afios, en
" que, habiendo venido el mismo Viana, les dijo debia majorarse la situa-
" ci6n, poniendo al pueblo en otro terreno y acercandolo al puerto de Mal-
" donado para su resguardo, lo cual se verific6 sin dilaciones, diline6se la
" nueva poblaci6n y se construy6 una capilla con adobe crudo, enviado por
Sun vecino de Pan de Azicar, un poco de tejas, traidas desde Montevideo,
" barro y maderas d las cercanias, y la decidida cooperaci6n de todos los
" pobladores."










MALDONADO Y SUS FORTIFICACIONES


Sustituy6 a Cevallos en el mando del Rio de la Plata, don
Juan de VWrtiz y Salcedo, quien "a poco de recibirse de su
" cargo, di6 6rdenes a Ferro para que reparase las baterias que
" existian en tierra firme, comunicindole que debia procurar
" en Buenos Aires los obreros, herramientas y cal necesaria
" para su cumplimiento, porque era dificil encontrar en Mon-
Stevideo los albafiles competentes para estas obras, iniciindose
" los trabajos con picapedreros que envia el ingeniero military
" Cardozo".
Las relaciones entire Espaiia y Portugal vuelven a un estado
que hace inminente la guerra, y dice Cassinelli: "En los cami-
" nos se repite el mismo especticulo de 1763: jinetes, infants,
" carretas cargadas con artilleria, municiones, vituallas, picos,
' tiendas de campafia, canoas que servirin para hacer el trans-
" porte en los rios y lagos del Brasil; todo llega en pesados y
" prolongados convoyes, hace breve alto para organizarse des-
Spu6s de duras jornadas, y continue su march hasta Maldo-
" nado, done se han establecido importantes dep6sitos. Se
" almacenan los bagajes, se refuerza la guarnici6n de este puer-
" to y pasan los hombres que van a Santa Teresa custodiando
" el convoy de carretas que conduce las canoas, caiiones y
" viveres a R.io Grande. Hay pasos dificiles, donde quedan
" desechos o enterrados no pocos vehiculos: la guerra tiene es-
" tas crueldades, pero hay en los conquistadores un olimpico
" gesto de fortaleza y resignaci6n". (49)
Puede suponerse el movimiento que este trinsito procura al
villorrio. La multitud de gauchos que conducen las caballadas
o que picanea las extensas filas de bueyes de los largos convoys
de alto toldo de cueros, descomunales ruedas y macizos bujes de
madera de "ley"; la agrupaci6n de soldados que llegan con sus
sueldos ajustados a la salida de Buenos Aires y Montevideo y
que en Maldonado hacen las ultimas compras o que a favor
de las horas francas verifican los finales derroches en los co-


(49) Ob. cit.










33(6 REVISTA DE LA SOCIEDAD <
mercios de la poblaci6n, donde se compra, se juega o se bebe
con la despreocupaci6n propia del que pasa al desierto donde
la vida peligra. Los carpinteros del Estado arreglan las carre-
tas deterioradas en la march y aprestan las restantes para las
largas jornadas pr6ximas donde su solidez se pondri a prueba
en los lugares pantanosos de los hermosos palmares de Castillos
o en las inh6spitas arenas de la Angostura de Santa Teresa.
Todo es animaci6n, todo es movimiento y vida fecunda en la
naciente poblaci6n, desde que a la construcci6n de Santa Te-
resa y consolidaci6n de la frontera del Rio Grande, se encauzan
las miximas actividades del Virreinato, con su puerto animado
por las embarcaciones que en un continue ir y venir de Bue-
nos Aires, portan de la ciudad virreinal vestuarios, municiones,
medicines, carpas y viveres para las numerosas tropas de V6r-
tiz campadas en Santa Teresa y San Miguel.
Felizmente la guerra no estall6, pero Maldonado qued6 ro-
bustecida en su propia economic, debido a los aprestos de la
campafia abortada.


El teniente coronel Lucas Infante volvi6 a Maldonado a sus-
tituir a Ferro. Por ese entonces, las fortificaciones estaban vir-
tualmente detenidas, dado que much antes los dineros para
obras de defense se empleaban en Santa Teresa y San Miguel,
parajes inmediatos a la frontera y que por tanto revestian ma-
yor urgencia.
Cassinelli afirma que los pianos del Cuartel de Maldonado,
que por ese entonces-1773-estibase construyendo, se deben
al ingeniero Juan Bartolom6 Howel, el constructor de Santa
Teresa, afirmaci6n que no prueba. (50)


(50) "Si bien durante la comandancia de Lucas Infante, las obras de
" defense se continuaron, iniciindose la construcci6n de los cuarteles de
" Maldonado, de acuerdo con los plans dados por el ingeniero military don
" Juan Bartolomne Howel, se imponia la presencia de este t6cnico en la











MALDONADO Y SUS FORTIFICACIONES


Cassinelli se basa para hacer tal afirmaci6n, en un oficio de
Howel fechado en Santa Teresa el 3 de abril de 1773, dirigido
al Official de Real Hacienda de Montevideo, don Jose Francisco
de Sostoa, cuya correspondencia tantos puntos aclara para
historiar las fortificaciones coloniales de nuestro pais.
En esa comunicaci6n s6lo le participa que al dia siguiente
se propone salir para Maldonado a acudir al reparo de los cuar-
teles que se estdn construyendo, en un todo de acuerdo con
las 6rdenes superiores que para ese traslado tiene. Y nada mis.
En la leyenda del plano del cuartel de Maldonado que con
el nim. 12 public en este trabajo, se dice que 6l ha sido con-
feccionado en Buenos Aires, el 23 de agosto de 1793, sobre la
base de "los borradores, poco conformes, que existen en este
archivo", archivo que, sin ninguna duda, es el del Real Cuerpo
de Ingenieros.
Del studio de las leyendas, salta a primera observaci6n, que
la mayor parte de 6l, si no todo, se refiere a obras a ejecutar.

"plaza, para que diera impulse convenience a los trabajos, de acuerdo con
"los deseos del Capitin General".
"Howel, que se hallaba trabajando desde el afio anterior en Santa Te.
"resa, donde se ejecutaban obras de importancia bajo su direcci6n, dej6
" aquel puesto y se traslad6 a principios de 1773 a Maldonado, en cum-
"plimiento de las 6rdenes que recibiera. La presencia de Howel en las
" obras de fortificaci6n, motiv6 una afluencia important de hibiles ope-
" rarios venidos desde la Fortaleza, donde habian trabajado a 6rdenes del
" Ingeniero: de Montevideo y Buenos Aires". (Ob. cit., pig. 30).
En apoyo de sus anteriores manifestaciones, inserta en nota al pie de
la referida pigina 30, la comunicaci6n siguiente: "Muy S. mio: participo
" a vm. como el Domingo 4, de este mes, marcho para Maid." a acudir
" al reparo de los quarteles que se estin construiendo comformindome i
" la orden que anticipadam.te tengo del S.or Cap.n Gral. lo que espero que
" vm. comunicara al Then.te Coronel D.n Joaquin del Pino, a quien es-
Scriviere llegando en aquel punto".
"Como se necesitara en aquel paraxe dealgun Albaiil mas, y que no pudo
" Ilevar todos de aqui estimara que vm. sesirva embiarme dos experts en
" este oficio, agregando en el num.9 de ellos a Juan de Lorde Bizcaino
" dequien tengo noticia de su abilidad el que se halla en esa plaza y vm.
" le adjudicari el sueldo que allase por combeniente. etc. S.ta Tereza y
" abril 3 de 1773 etc. Juan Bartholomi Howel. A Joseph Fran.co de Sostoa".
(Archivo General Administrativo).










388 RLVISTA 1DE LA SOCIEDAI)

Que lo alli planeado y que se complete con los pianos nims.
13 y 14, desgraciadamente sin fecha fu6 lo que se llev6 a
cabo, no cabe la menor hesitaci6n al afirmarlo. Basta un sim-
ple cotejo con la portada y la plant subsistente, para com-
probarlo. De manera que no s6lo no esti probado que Howel
fu6 el autor de los pianos del cuartel aunque si es mas que
possible su colaboraci6n en los disefios primaries sino que
tambien no lo esti, que haya dirigido la obra hasta su ter-
minacion.
En mi studio sobre "El Fuerte de Santa Teresa", he dejado
plenamente probado con documents del Archivo General Ad-
ministrativo, cuya ubicaci6n precisa dentro del mismo indico,
que Howel estaba en la fortaleza en julio de 1772; y que con-
tinu6 residiendo en 1773 lo justifica la documentaci6n por
mi aportada. Cassinelli, con su ya referida nota a Sostoa, de 3
de abril, corrobora su presencia hasta esa fecha y da como rea-
lizado su prop6sito de salir el dia 4. En mi referido trabajo
cito yo una nota de Howel al mismo Sostoa, de 4 de mayo
de ese afio de 1773, en la que expresa: "Soy obligado a resti-
tuirme con la mayor brevedad, a mi primer destino". (51)
Y agrego textualmente: "Sin embargo de lo dicho, el in-
Sgeniero Howel continue dirigiendo las obras, ya sea por no
Shaberse restituido a su primitive destino, como decia en la
Scomunicaci6n enunciada, ya porque, ausente de Santa Te-
Sresa, se le hubiera ordenado volver al lugar". Y en nota al
pie, expreso: "No esti de mis recorder que por esta fecha, se
" comision6 a Howel, junto con don Jose de la Quintana,
Spara que proyectasen las obras de fortificaci6n de Maldona-
Sdo". Y sigue mi texto: "Y para pensar de tal suerte, me baso
"en que este ingeniero comunicaba el 2 de junio de 1774 (52)
Sdesde la fortaleza a Sostoa, la presentaci6n de un picape-


(51) "Revista del Instituto Hist6rico y Geogrifico".
(52) Archivo General Administrativo. Caja 37. Carpsta 8, document 3.












MAiLD)ON.AI)O Y SUS FOWTIV1CACIONES


(CLUIrtl die l)r],miW n'e. Port('") d" e' tral e(difi tado e1 niodra do
sillcrie'


"drero para ccoperar en los trabajos, dato corroborado por
"otra nota tambien fechada en Santa Teresa un afio despu6s,
Sen la que pedia al citado funcionario de la Real Hacienda











34(0 REVISTA DF LA SOCIEDAD 4,


d I


"el empleo de nuevos obreros para emplearlos en las obras de
Sfortificaci6n. (53) Por 1o tanto, de lo dicho dedicese cla-
Sramente que el ingeniero Howel, durante los afios de 1774
Sy, por lo menos, parte de 1775, residi6 con caraicter per-
"manente en la fortaleza que se levanta en las inmediaciones
" del Chuy".
Cassinelli aporta un document que no destruve mis afirma-
ciones sobre la residencia permanent de Howel en Santa Te-
resa, desde que 61 da por sentado la ida a Maldonado el 4 de


(53) Archivo General Administrativo; Caja 45, carpeta 7; document 6.










MALDONADO Y SUS FORTIFICACIONES


Cartel de Dra.gones. Puerta de jambas y areo de piedra que ponia en comuniicaci6n
cl colrrdor de entrada con el Cuerpo de Guardia

abril y su retorno a la fortaleza en forma accidental, pare-
ciendo desprenderse que en 1776 o con posterioridad a esta
fecha.
El documento referido es un oficio a Sostoa de 28 de di
ciembre de 1773, fechado, al parecer, en Maldonado. Su tenor
es como sigue: "Muy Sr. mio: tengo la sastifacci6n de noticiar
Sa vm. que la calera adonde sea pegado fuego despues demi
Sllegada aqui asalido perfect como vm. lo vera por la mues-
Stra que ]e mandare en la primera ocasi6n. y quedara Vm.
Sinteligenciado queno sea gastado mas que quatro dias de fue-


L
r~fc
''' '










342 RFVJSTA DE LA SOCIEDAD
Sgo ardiente y continuado, gastando alomenos mas de la mitad,
" menos de leiia, que en las antecedentes quemazones, lo que
" nos ha sobrado (?) de este genero, para quemar otras cinco
" ornadas. este buen subceso proviene de la buena inteligencia
Sy armonia que reyna entire mi, y este com." D. Jph. Ignazio
Sde la Quintana, a quien de mi parte dare todos los auxilios
Sposibles para construir otro orno mas bi6n fabricado no so-
" lam.' para dar abasto aqui, a Sta. Thereza, mas tambien a
" Montevideo y a Buenos Aires sies precise al retorno de las
" lanchas que ban bazias, etc.". (54)
Pero lo cierto es que vuelve a Santa Teresa, done no habia
quien lo sustituyera y en donde se ejecutaban obras militares
de much mayor importancia. En Maldonado tenia al coman-
dante de la Quintana.
La explotaci6n de !a calera, de entonces hasta la fecha co-
nocida por Calera del Rey, fue un hallazgo providencial de
fecundos resultados para la ejecuci6n de las obras de la zona
hasta Santa Teresa, donde hoy dia debe Ilevarse la cal desde
largas distancias y por caminos imposibles.
Desatendi6ndome de algunos otros detalles de menor impor-
tancia, que podria puntualizar, debo hacer hincapie en otro
mayor, y es donde dice: "Por various afios, hasta 1776, estuvie-
" ron en construcci6n los cuarteles que ocuparon toda una
" manzana, con cicl6peas paredes de piedra asentada en cal y
" barro, en todo su perimetro". (55) Las leyendas del plano 12
ya citado y lo que llevo dicho, son suficientes para poner en
duda la exactitud de la informaci6n.
Todo lo dicho va sin olvidar que Casinelli, despues de su
ultima afirmaci6n en que da por terminado el cuartel por el
afio de 1776, al referirse a la actuaci6n de Jos6 Ignacio de la
Quintana, comandante de Maldonado en sustituci6n de Lucas
Infante, confirman o mi dato respect a la colaboraci6n de


(14) Ob. cit., pigs. 33-34 notaa).
(55) Ob. cit., pig. 31,









































Restos do alitigpuas cull si PLlcl 1Ime rinte aI t uartel doe Dra&oups. A! foiido, Iv. igiesiv


d (101 (uni-tol (1- DI)11, p ( 1,in tnLdiCi6ui n n itilizdo (onio (napila









344 REVISTA DE LA SOCIEDAD <

.


"T






}lateria cuIbierta por los m danos y abora descubierta. Obs6rvesec el] iovimieklto de arena
efectuado piari ponerla de manifiesto. Al foido, las loss de In explanada

6ste a la obra de aqu6l en Maldonado, dice que tuvo que volver
a Santa Teresa varias veces llamado por el comandante del
fuerte, don Vicente Ximenez. El autor se remite a documents
de la 6poca que existen en el Archivo General Administrativo,
hoy de !a Nacio6n. (56)
Pasando a la resefia de las baterias de la costa, Cassinelli em-

(56) Un caso mis que expongo a la meditaci6n de los incorregibles que
omiten deliberadamente las citas minuciosas en los trabajos de investigaci6n,
por considerarlas innecesarias ...
Nunca me cansard de pregonar, que aun a riesgo di que me tomen por
papelista, dare, con lujo de detalles, las fuentes a que acudo a fin de que
se me pueda contralorear,


war,










MALDONADO Y SIJTS FORTIFICACIONES


Cai~i('fl's de M: ha~tejr1 aterrada .- :10;1 ('11 8 (IeMLilbjerto


pieza: "Hay que agregar a la obra de los cuarteles que se Illev
Scasi a t6rmino" (pig. 32) y tres piginas adelante, "Anun-
ciada la guerra en comunicaciones secrets, llega en los pri-
" meros dias de 177 el Regimiento de Dragones de Buenos
" Aires, fuerte de 600 plazas, al mando del capitin Felipe
" Marim6n, y estrena col este iotivo, el edificio recidn cons-
" truido, y a cuyas ruinas la tradici6n conoce con el nombre
" de Cuartel de Dragones".
Es realmente lamentable que en una monografia del corte
de la que comento, se deslicen estas contradicciones o expresio-
nes que den lugar a suponerlas. Igualmente omite el mencio-
nar la fuente en donde tom6 lo del estreno; por lo que, ra-










316 REVISTA DE LA SOCIEDAD

lRestos (te i:1 haterin del Puerto, en (orriti


cificindome en mi opinion anterior, no dare por construido
el cuartel hasta despues de 1793.
Como datos concurrentes para afirmar mi punto de vista,
basta recorder que ni Alvear, ni Cabrer, que tan minuciosa-
nmete described el Maldcnado de 1784, dicen una palabra del
cuartel, hablando s61o de habitaciones miseras, incluso la iglesia
y la Comandancia. Es impossible que, de haber existido el cuar-
tel en la forma en que despues se levantara y que aun hoy
dia liamaria la atenci6n de los forasteros no lo hubieran
mencionado, y eso que habian de la guarnici6n y temas fines,










MALDONADO Y SIUS I7ORTIFIC\C1ON1ES


Ptiyal et ) de in I 7ler-isa de In B3ca Chica, epi (; l1riti


El carte! de Maldonado siempre, en documents oficiales,
fu6 conocido por tai nombre, y por tanto, dudo que por la
llegada al punto del Regimiento de Dragones de Buenos Aires,
le haya quedado el nombre de Cuartel de Dragones. A mis, no
olvidar que creo que no existia, aludiendo a la afirmaci6n de
Howel de que se estaban contraienldo unos simples galpone.s
prcvisionales, suposici6n que condice hasta con el empleo que
aquel hace del plural. La supervivencia de la expresi6n gene-
rica de cartel de dragone- la supongo motivada por haber
sido sede, durante much tiempo, de los destacamentos de los
"Dragones de la Libertad", cuerpo artiguista comandado por
Otorgues, que guarneci6 a Maldonado hasta 1816, mis o menos,









348 REVISTA DE LA SOCIEDAD <
Cassinelli inserta en una nota de la pig. 34, la siguiente cita
de Bauzi, que contraria fundamentalmente su tesis de la ter-
minaci6n del cuartel en 1776: "Ademis, orden6 el Rey que se
" tasase el piano de grandes fortificaciones para Maldonado
" presuponindolas en mis de 1.000,000 de pesos. Deseoso Ver-
" tiz de conocer el monto de los caudales con que se podia
" contar para acometer la obra, interrog6 a los oficiales de
" Real hacienda sobre el estado de las cajas que administraban,
" y le respondieron hallarse en gran indigencia. Dirigi6se en-
"tonces al Virrey del Peru, haciendole present lo perentorio
" de las 6rdenes de la Corte y la penuria del tesoro, para que
" le auxiliase eficazmente, de sus rentas disponibles. El Virrey
" tard6 un afio en resolver sobre el asunto, hasta que al fin,
" urgido de repetidas instancias, tuvo la mala idea de dar un
" trimite ordinario al expediente, remiti6ndolo al dictamen del
"tribunal de cuentas de Lima. Aquel tribunal pusose a dis-
Scutir el negocio, como acostumbraba a hacerlo con los de
" orden comuin, abri6 opinions que no le incumbian sobre el
" subido precio de la obra y pidi6 los pianos y presupuestos
" para imponerse menudamente de todo y resolver en conse-
" cuencia. Sabido esto por el Rey, reprendi6 severamente al
" tribunal por ingerirse contra su voluntad en cosas que no
" eran de su resort, y comunic6 al Virrey de Buenos Aires, que
"reclamase del Virrey del Per6, los fondos necesarios para el
"comienzo de la obra. Los fondos, empero, no vinieron, y al
" comenzar el afio 1774, todavia se encontraba este asunto en
"el mismo estado que antes. Pero como el Rey volviese a urgir
"por las fortificaciones, y D. Joaquin del Pino, conocedor de
" todo y ahora inmediato responsible de la defense del pais,
"las encareciese tambien, resolvi6 Vertiz acometer algunos
"trabajos en orden a reparar faltas tan sensibles. Promediando
Sel afio 1774, se comenz6 a restaurar en algo las fortificacio-
" nes de Montevideo, y fueron comisionados D. Jose de la
" Quintana y el ingeniero D. Bartolomd Howel, para trasla-











MXIADONADO Y SUS FORTIFICACIONES


1estos e In blaIteria de in Boca Chica. cii (Oorriti


" darse a Maldonado a fin de construir alli una bacteria, conto
" lo hicieron. A esto quedaron reducidos por falta de fondos,
" los proyectos de la Cor/e, que habia concebido la construc-
" coin de dos grades plazas fuertes en Montevideo y Mal-
" donado" (57)
Lamentablemente, la parte subrayada no la transcribe Ca-
sinelli, y a fe que es mortal para su opinion sobre la construc-
ci6n del Cuartel, quedando claramente establecido que lo que
hizo Howel con la colaboraci6n del comandante de la Quin-
tana, fu6 una simple bacteria.



(57) Bauzi, ob. cit., T. II, pigs. 224-225. Montevideo, 1895.











350 REVISTA DE LA SOCIEDAD)
Tambi6n debo aclarar que los fondos pedidos a Lima, eran
un mill6n para Maldonado y 1.546,000 pesos para Montevideo.

S* :*

Pese a la ausencia de informaciones amplias, es lo cierto que
al correr de esos aiios, la fortificaci6n de Maldonado estaba
en pleno auge, por lo menos en la mente de algunos hombres
directors.
De 10 de diciembre de 1777, es una Real Orden mandando
se forme el presupuesto que erogaria la fortificaci6n del puerto.
De 18 de julio de 1778, es otra mandando se promueva el
adelantamiento de las fortificaciones que propusiera don Pe-
dro de Ceballos.
Del 4 de setiembre del mismo aiio, es otra mAs sobre la apro-
baci6n del rey a esas construcciones.
Existen originales, una series de comunicaciones referentes a
Ia anterior orden real de 10 de diciembre de 1777.
De su cotejo se infiere que habia el prop6sito de construir
en Gorriti la fortificaci6n principal complementada con bate-
rias en la misma isla y en tierra firme.
A raiz de esto, don Juan Jose de Vertiz, que se hallaba en
la fortaleza de Santa Teresa, recibi6 orden de reconocr Mal-
donado, llevando el asesoramiento de algin especialista y, a ser
possible, el del ingeniero Miguel Moreno. (58)
A fin de dar cumplimiento a la providencia real, tambi6n
se dispuso, a mediados de marzo de 1778, la formaci6n
de una Junta Militar en Montevideo, a la que debian
concurrir los oficiales generals, los ingenieros y los oficiales
particulares que convocase el general que por su graduaci6n o
antigiiedad debiera presidirla; con recomendaci6n de que los
pareceres se vertieran por escrito y se mandaran a Buenos Aires
para su consideraci6n. A Aylmer se le prevenia que no hiciera


(58) Oficio a Vertiz fechado en Buenos Aires, el 10 de marzo de 1778.












MALDONADO Y SUS FORTIFICACIONES


Bateri;n del Caf6n, en Gorriti

uso del permiso que tenia para regresar a Espafia y que con-
curriera a la Junta como expert conocedor del lugar. (59)
Por crden posterior, la junta debia convocarla V6rtiz (60),



(59) Oficio a don Ricardo Aylmer. Buenos Aires, 13 d: marzo de 1778.
(60) "Por la adjunta copia vendra V. E. en conocimiento de la Real
" Orden que he recibido por el correo ultimo.
"En su consecuencia, escribi a V. E. que a su vuelta de Santa Teresa,
Sse tomase el trabajo de reconocer la situaci6n de la Isla, y la Parte de
" tierra firme que forman el Puerto de Maldonado, a fin de qu2 con este
" conocimiento pueda V. E. dar su parecer en orden a las obras de for-
" tificacion que en una y otra parte debmn construirse para su defense.











;i)2 REVISTA DE LA SOCIEDAD AMIGOS DE IA ARQUEOLOGIA)>

quedando igualmente encargado de informar, don Pedro Cer-
meiio. (61) Todas estas 6rdenes provenian de Ceballos.
El informed de Cermefio es interesante, y por tal causa, va
a continuation.

"Excmo. Seiior:

"Muy Sefior mio: Con fecha de 10 de este mes se sirve V. E
"prevenirme que el Seiior Don Jph. de Galvez le avisa haber
" resuelto el Rey que inmediatamente se forme Piano de las
SObras de fortificaci6n que deven construirse en la Isla de
" Maldonado, y que se remita con el presupuesto de el gasto
Spara la Real aprobaci6n, sin que por esto se suspend la eje-
cuci6n de ellas; y afiade V. E. que con ocasi6n de hallarme
" tan inmediato parece convenient pase a reconocerla y que
"hecho cargo de lo expuesto, para su mis exacto cumplimien-
Sto, exponga cuanto se me ofreciere y pareciere.
"Inmediatamente de recibida la orden de V. E., me traslad,
a la citada Isla, que examine en todas sus parties, como pide
" el asunto, y he conceptuado que la extension en lo largo seri
" como 2000 varas y de el tercio en lo ancho; que es bastante
Sbaja, o rasa y arida, parte de piedra unida, y parts de arena
" con conchuela; Que tiene algunas pequefias Playas interme-


"A este efecto encargo a V. E. que a su llegada a Montevideo, convoque
Suna Junta compuesta de los oficiales Generales y particulares que se ha-
" lien en aquella Plaza, que por haber visto el citado Puerto y por su
" inteligencia puedan dar su dictamen.
"Extendido el de todos los que estuvieren conformes, y fundado parti-
" cularmente el de los que discordaren, me los remitiri V. E. desde lueg
" a Maldonado los Ingenieros que consideras2 mis a prop6sito para levan-
" tar los Pianos y que arreglados a ellos formen el Presupuesto de los ma-
" teriales, y el de gastos, para dar cuenta de todo a S. M. en la primera
Socasi6n que se ofrezca.
"Nro. Sefior gue. a V. E. muchos aijos. Buenos Aires, 13 de Marzo de 1778.

"Excmo. Senior Don Juan Jose de Vertiz".
(61) Al Excmo. Sefior Don Pedro Cermefio: Buenos Aires, 10 de mar-
zo de 1778.










IMALDO)NADO Y SUS FORTIFICACIONES


" diadas por various Arrecifes, que alterado el mar impiden po-
" derse aproximar los pequefios Barcos, pero a tiempo bonan-
" cible, con mas omenos facilidad no es impracticable en la
" mayor parte; y finalmente que es escasa de agua, pues aun-
" que se notan algunos sudaderos de poca consideraci6n, estos
" es creible provengan de filtraciones originadas de las lluvias.
" que se recojen en las ondonadas, y mejor se infiere de que
" faltan en los aiios secos, lo que por ahora se suple con un
" pozo que en 24 horas da 120 pies ciibicos de agua, hasta
" nivelarse con 6 sobre su fondo.
"Las actuales defenses consistent en cinco Baterias, a el abrigo
" de un simple parapeto a barbeta, formado de fajinas, que en
" parte a consumido el tiempo, y hay tambi6n una cuadra o
" crujida de 132 varas de largo, y siete de ancho, que mando
" V. E. trabajar en que podrdn acojerse 200 hombres, para
" acudir a las urgencias de aquel Puerto, siempre que sea ne-
" cesario.
"El todo de estas circunstancias inclinan a persuadirme, que
" la Isla por si es de poquisima consideraci6n y s6lo puedc
" llamar la atenci6n la recomendable, de que con la tierra fir-
" me forma abrigo o puerto para seis navios de Guerra, y para
" muchos mas de transportes: por consiguiente debiendo for-
" tificarse como S. M. lo ha resuelto, entiendo que ha de ser
" con relaci6n a impedir que en el Puerto se abrigue una es-
" cuadra y expedici6n enemiga, o con s61o el objeto de pro-
" tejer, en tiempo de Guerra nuestros buques anclados o que
" perseguidos se refugien al abrigo del cafion.
"Para lo primero es necesario construir una pequefia fortifi-
"caci6n capaz de contener quinientos a seiscientos hombres,
" con buena artilleria, cisternas, almacenes de boca y Guerra
"y cuarteles con pabellones correspondientes, de modo que sea
" suficiente a disputar un desembarco de tropas, sosteniendo
" baterias volantes, y otras providencias que la pericia Mili-
" tar ofrece en tales actualidades, y que despu6s pueda sufrir










3i4 REVISTA DE LA SOCIEDAD
Sun sitio en que haga perder el tiempo a los enemigos, expo-
"nindolos a las fatales consecuencias que ofrece el indispen-
sable consume de los repuestos: siendo en estos Paises sufi-
Sciente al efecto que la obra que se haga sea un cuadrilongo,
capaz de encerrar los edificios citados, sin que haya necesi-
Sdad de que tenga camino cubierto, por que bastari una bue-
Sna contraescarpa que cubra hasta el cord6n de la obra, co-
" locandola en lo mis alto de el terreno, que es donde hoy esti
" el asta de banderas o de sefiales; deponiendo por esta vez la
" comun general opinion de que los tiros al mar han de ser
" rasantes porque asi entiendo que es convenient.
"Para lo segundo, contemplo suficiente que en los Parajes que
"con corta diferencia est.i hoy indicado, se hagan baterias de
Scinco a seis caiiones, cerradas y circuidas de foso, de modo
Sque no se puedan sorprender sin notable descuido, debiendo
"contener alojamiento para las tropas y lo necesario a la sub-
" sistencia de 30 a 40 hombres, en que a lo mas se puede re-
" gular cada una: opinando a que este medio sea el mis con-
Sveniente al servicio de S. M., porque a la verdad el dictado
"anteriormente puede tener varias contras, siendo las que des-
" de luego se presentan, la consideraci6n de que para destacar
" a la Isla de Maldonado 600 hombres, la fuerza de la Pro-
" vincia necesita estar muy reforzada, siendo asi mismo indis-
" pensable que los Fuegos de la Isla tengan correspondencia
Scon los de tierra firme, y que estos se asegurasen con iguales
" o mayores precauciones, porque de otro modo nada se ha-
" bria conseguido, respect lo extendida que es la entrada del
" Puerto: Ultimamente se habria de decidir el Problema, de
" si los enemigos preferirian o no a Montevideo, sin contar con
" Maldonado, hallindose aquella Plaza de present indefensa, y
" porporcionando mas, para las ostilidades que intentasen ha-
cer: no siendo de menos consecuencia la reflexi6n de que
Spara verificar la extension de la primera idea, u otra seme-
" jante se necesitan sin arbitrio en este Pais, muchos afios y










MALDONADO Y SUS FO'RTIFICACIONES


Screcidos caudales como V. E. puede inferir por las obras de
" Santa Teresa que vi6 principiar y aun siguen contraidos
" bastantes dispendios.
"Por lo que corresponde a el presupuesto que ha de acom-
" pafar el proyecto, nada puedo decir con aproximaci6n, por-
" que para esto se require conocimiento y prictica en el Pais,
" pero los Ingenieros de la Provincia y el Coronel Don Joaquin
" de el Pino, que estuvo encargado de sus fortificaciones, podra
Sdesempefiar el particular, que es cuanto entiendo y puedo
Sexponer a V. E.
"Nro. Sefior gue. a V. E. muchos aiios. Maldonado 18 de
" Marzo de 1778.

"Excmo. Sefior: B. L. M. de V. E. su ser.

"Pedro Martin Cermeno.

"Excmo. Sr. Don Pedro Cevallos". (62)

En el precedent informed de Cermeiio ha quedado perfecta-
mente establecido que en 1-778 quedaban en Gorriti cinco ba-
terias, resguardadas con un simple parapeto a barbeta formado
de fajina, en parte destruido por el tiempo y una cuadra de
132 varas de largo por 7 de ancho, capaz para alojar doscien-
tos hombres; y en el Apendice a este capitulo que sigue, existe
una documentaci6n concurrente a robustecer los puntos de
vista que sostengo.


(62) Archivo General de la Naci6n. Buenos Aires.











556 REVISTA DE LA SOCIEDAD

APENDICE


Proyecto que hubo para fortificar la Isla de Gorriti o Maldonado.
Razones que se expusieron para que no tuviese efecto, y resoluci61
de Su Majestad mandando no se verificase.

(De la "Memoria del virrev Juan Jos6 de Vertiz a su sucesor")

"El Capitin General D. Pedro Cevallos, siendo Virrey de estas
Provincias, represent lo litil y precise, que era fortificar esta Isla.
S. M., por real orden de 10 de Diciembre de 1777 mand6 se hiciese
del modo mis convenient para su defense con el presupuesto nece-
sario para la real aprobaci6n, sin que por esta raz6n se suspendiese la
ejecuci6n de ello.
"En orden que me comunic6 el mismo Virrey, en 13 de Marzo de
1778, me previno convocase en Montevideo, donde me hallaba, una
junta compuesta de los oficiales generals y particulares que se ha-
llasen en aquella plaza, que por haber visto el citado puerto y por su
inteligencia pudiesen dar dictamen sobre la clase de obra que debia
adaptarse mejor al terreno y situacion.
"Celebrada la junta que presidi, en 18 del mismo mes, no se trat6
de si era convenient fortificar la Isla, porque el Virrey, por sus al-
tos y reservados motives, lo tenia resuelto, si s61o de la obra de que
mis probablemente fuese adaptable a defender la Isla.
"Meditado y conferenciado el asunto, fuimos de uninime parecer
se construyese un cuadrilongo con cuatro baluartes, foso y camino
cubierto, y en lo interior una cisterna, almacenes de pertrechos y de
viveres para cuatro meses, como asimismo cuarteles para trescientos
hombres, el todo de estos edificios a prueba de bomba: debiendo
quedar a elecci6n del ingeniero director de la obra, no s61o el sitio
donde graduate mis convenient construirla, sino tambien la direc-
ci6n de los fuegos, etc.
"Hecho el presupuesto con todas las economies posibles, ascendia
el costo a mis de seiscientos mil pesos, siendo como evidence que no
obstante este reducido cilculo no bajaria de un mill6n de pesos la
obra por la carestia de jornales, materials, y las pocas o ningunas
proporciones que ofrece aquella situaci6n para empresas de igual na-
turaleza.











MALDONADO Y SUS FORTIFICACIONES 0Oi

"No pudiendo ver con indiferencia que se quisiesen disipar los
caudales del rey en obras initiles, dejando otras indispensables, de-
termine representar al Rey por medio del Ministro de Indias, en 5 de
Febrero de 1779, N." 100, en donde se hallarin los documents que
aqui se citan en estos precisos terminos: "No sastifaria a mi precise
Sobligaci6n si por aquella constant veneraci6n con que debo obe-
Sdecer las 6rdenes del Rey, o lo que es reprensible por alg6n hu-
" mano respeto, excusase representar los inconvenientes de la ejecu-
Sci6n en las que son relatives 4 la fortificaci6n de la Isla de Gorriti
" o Maldonado. Estas son manifiestas y se ilustraran fundadamente
" por todos los oficiales que con arreglo i mi 6rden de 16 de No-
" viembre, y a vista de la misma Isla y de su situaci6n celebraron la
" Junta (N." 1), y por mis que se haya ponderado la importancia
" de esta fortificaci6n, es patente cuando no su inutilidad a lo me-
" nos que no debe preferirse a la de Montevideo, puerto de mejores
" circunstancias y mis necesario para abrigar no solo el comercio y
" su permanencia, sino tambien todos los establecimientos en la Ban-
" da del Norte, y que hasta hoy se halla manifiestamente indefenso
" aun siendo mis repetidas las 6rdenes en que S. M. ha determinado
" la fortificaci6n de esta plaza, mejor informado de la verdad. En
" este dictamen de la Junta coinciden el particular que al Capitin
" General D. Pedro Cevallos produjo el teniente general D. Pedro
" Cermefo, Comandante que ha sido del cuerpo de ingenieros, des-
" de el mismo Maldonado donde subsisti6 nueve meses, y tuvo por
" consiguiente la bastante proporci6n para observer aquella situa-
Sci6n e Isla: y tambien mi respuesta de 17 de Marzo de 77 en que
le manifesto al mismo Capitin General las razones que me indu-
jeron con acuerdo de los Comandantes de ingenieros y artilleria
de la Provincia a dejar en dicha Isla un solo cafi6n de calibre de a
"tres, destinado a dar aviso de las novedades que se reconociesen.
Si se ocurre a los tiempos anteriores, se reconoce por el context de
la real c6dula de 3 de Mayo de 1728, que el Teniente General D.
Bruno Mauricio de Zavala inform contra la fortificaci6n de aque-
lla Isla: y tambien que al mismo Capitin General D. Pedro de Ce-
vallos le es constant que en el consejo de guerra que celebr6, y
presidi6 a este fin, siendo Gobernador de la Provincia, fueron uni-
formemente contests los votos y dictimenes de omitir la fortifi-
Scaci6n de la dicha Isla por perjudicial, y que perturbaria la que
itilmente debia emprenderse de Montevideo: y siempre que se
reflexione la material con este respeto desde que no haya alguno
que no sea del mismo sentir. Ello es cierto que ambas fortificacio-











858 REVISTA DE) LA SOCIEDAD <

Snes no se pueden ejecutar al mismo tiempo por que estas Provincias
"no suponen tan considerable consumes: luego es precise entrar en
"la consideraci6n de cuil es mis urgentemente necesaria; y si el mi-
l6n de pesos que calcula de gastos la misma Junta, que yo no dudo
"ascenderia a much mis, debe aplicarse preferentemente a la Isla
"de Maldonado o a la Plaza de Montevideo. Actualmente se hallan
"en Espafia, entire otros que pueden dar dictamen, el Mariscal de
"Campo D. Miguel Moreno, que sirvi6 el empleo de Cuartel Maes-
"tre General del ejercito de expedici6n, y pas6 determinadamente
de orden del Capitin General D. Pedro Cevallos, a reconocer aque-
lla Isla: el Mariscal de Campo D. Claudio Mace, resident en la
plaza de Alicante; el ingeniero ordinario D. Jose de Borja, em-
"pleado en la Secretaria de Guerra, y algunos mis, que asistidos del
preciseo conocimiento del pais, podrin informar con bastante fun-
damento; y yo puedo decir a V. E. segun mi concept, y por lo
Sque vi a muchos de los concurrentes que, si la Junta de Generales
y Oficiales que presidi en 18 de Marzo se hubiese dirigido a in-
"vestigar o la utilidad de la dicha fortificaci6n de aquella Isla, o la
preferencia a la de Montevideo, se hubiese resuelto (cuando no
"con total uniformidad de votos), por la mayor y mis sana parte,
que aquella era initil y 6sta, en todo acontecimiento, preferente-
Smente necesaria. Pero como no se trat6 si debia fortificarse la
"Isla porque la real orden lo determinaba: y solo se hizo principal
Sobjeto la construcci6n o clase de obra que debia mejor adaptarse
Sal terreno y situaci6n: por eso, prescindiendose de lo primero, se
terminaron los votos y concepts a. designer la fortificaci6n que
parecia mis adecuada en el supuesto de ejecutarse. No por eso se
"ha dejado de trabajar cuanto es possible en aquellas obras que des-
"de luego me parecen uitiles; el almac6n de p6lvora esti a concluir,
y se dari principio a las baterias detalladas por la junta de gene-
Srales para la tierra firme en la punta del Este y aguada, de modo
Sque sin atraso de la misma obra y por el tiempo que precisamente
"ha de pasarse antes de que se Ilegue a la construcci6n del cuadri-
"longo y demls fortificaciones anexas a la Isla de Gorriti, se pro-
porciona el necesario para recibir la iltima resoluci6n de S. M.,
"por lo mismo suplico a V. E. se sirva ponerlo todo en la real noti-
Scia, en el concept que habiendo yo llenado mi obligaci6n con esta
representaci6n que hago asistido unicamente del mejor servicio del
" rey, pondre inmediatamente en ejecuci6n la fortificaci6n de la
SIsla si no obstante se rectifican las anteriores 6rdenes. "











MALDONADO Y SUS FORTIFICACIONES S,)9

"Hecho S. M. cargo de las s6lidas razones expuestas por la Junta
y por mi, se sirvi6 resolver se suspendiese la fortificaci6n de la Isla
de Gorriti hasta nueva orden, y se pusiese inmediatamente la de Mon-
tevideo, trabajando en ella con la possible actividad en la conformi-
dad que se manda en la siguiente Real orden:
Por la representaci6n de Vd. de 2 de Febrero de este afio N."
" 100, y copia del dictamen de la Junta de Guerra que la acompa-
" fia, se dejan ver los fundamentos que hay para no construir la
" fortificaci6n proyectada en la Isla de Maldonado, o a lo menos
"poner con preferencia en prictica la de Montevideo, puerto im-
" portante y inico del Rio de la Plata, centro del comercio y ante-
" mural al de estas vastas provincias, que actualmente se halla inde-
" fenso y desmantelado. Hecho el rey cargo de las s6lidas razones
" que Vd. y la Junta exponen, y considerando que el ingreso de esas
" reales cajas no proporciona fondo para emprender a un mismo
" tiempo dos obras de tanta magnitude, se ha servido resolver que se
" suspend la fortificaci6n de la Isla de Gorriti o Maldonado, hasta
" nueva orden, y se ponga inmediatamente por obra la de Montevi-
" deo, trabajando en ella con la possible actividad. Pero como esta
" plaza no puede ponerse en estado de asegurar la defense de esas
" Provincias, y proteger su comercio con la prontitud que exigen las
" critics circunstancias del dia, quiere S. M. que se levanten en ella
" las obras provisionales de tierra y fagina que se juzgue oportunas
" para ponerla libre de todo insulto, y que si pareciera convenient
" para mayor seguridad de nuestra navegaci6n, se forme una bate-
" ria de la misma especie en Maldonado, del tamafio y figure que sea
" mis adaptada a las circunstancias locales; S. M. confia que en este
" y los demis puntos pertenecientes a la defense de esos importan-
" tes dominios, Vd. seguiri el sistema que asegure mejor su real ser-
Svicio, la tranquilidad de sus pueblos y la gloria de sus armas. Dios
Sguarde a Vd. muchos afios.-Aranjuez, 28 de Mayo de 1779.-
" Sr. Virrey de Buenos Aires. "


("Memoria del Virrey Juan Jos6 de Vertiz y Salcedo", publicada
por don Manuel Ricardo Trelles, en la "Revista del Archivo General
de Buenos Aires", T. III, pp. 404-409, Buenos Aires, 1871).










;)'t) REVISTA DE LA SOCILDAD <


III

SUMARIO: El pirata Moreau levanta la primera fortificaci6n. -Creaci6n
del Cabildo. -Marcos del Tratado de 1750

Seguin De-Maria, (63) fu6 en el aiio 1717 que apareci6 por
las costas del Este el corsario Esteban Moreau con cuatro bu-
ques, "tomando puerto en la costa de Maldonado, donde empe-
z6 a acopiar cueros, favorecido por los indios guenoas".
Noticioso Zabala, Gobernador de Buenos Aires, de este clan-
destino comercio, envi6 a Bias de Lezo, para que con las embar-
caciones de guerra de su mando lo desalojara. Llen6 su cometi-
do el celebre marine en buena forma, pues le oblig6 a abando-
nar el puerto capturindole dos de sus buques.
Este negocio del corambre, riesgoso de por si, debe haber
procurado ganancias apreciables al famoso filibuster galo.
En 1720 volvi6 a anclar en Maldonado.
Disponia de una escuadrilla de cuatro naves, y a favor del
desamparo del puerto desembarc6 v se hizo fuerte, construyen-
do numerosos galpones para dep6sito de los cueros que benefi-
ciaban, en la campaiia desierta, audaces corambreros, indios y
portugueses en su mayoria.
Pasado algin tiempo y al cabo de este desembarco y consi-
guientes onerosas vaquerias, los espaiioles despacharon de Bue-
nos Aires una expedici6n military al mando del capitin Martin
Jos6 de Echauri. Llegado a Maldonado de improvise, los fran-
ceses no se atrevieron a aceptar combat y abandonaron el pe
quefio reducto artillado que habia levantado en defense de la
industrial prohibida, perdiendo las cuatro piezas con que lo do-
taran. (64)


(63) Isidoro De-Maria. "Compendio de la historic de la R-publica Orien-
tal del Uruguay", T. I, p. 68. Montevideo, 1895.
(64) Funes, ob. cit.











MALDONADO Y SUS FORTIFICACIONES


De esta fecha arranca la materialidad de las fortificaciones
fernandinas. (65)
Francesas en sus comienzos modestos, Espafia, Inglaterra,
Portugal y Brasil las irin desarrollando con planes distintos e
identico fin: asegurar la permanencia en lugar tan estrategico,
de porvenir military abortado, por motives que no es del caso
puntualizar.
Atalaya avanzada de las ricas colonies espafiolas, tentadora
cufia que los ingleses trataron de consolidar para resquebrajar
un organismo que tantas ventajas prometia, base naval envi-
diable para las escuadras lusitanas y brasilefias, que en la pri-
mera mitad del siglo pasado pretendian la dominaci6n del es-
tuario, Maldonado fu6 durante dos siglos un punto al que con-
vergieron las miradas de las naciones que pretendieron domi-
nar el Rio de la Plata.
Moreau, pues, inicia una historic military que desarrollare-
mos ripidamente, atentos a una sola de sus faces, cr6nica por
cierto no desprovista de atractivos episodios.





(65) Segfin De-Maria (ob. y t. cits.), torn6 el porfiado Moreau a fijar-
se en las costas del entonces vasto departamento de Maldonado, pero ahora
en Castillos, donde tom6 tierra a los pocos meses de ser desalojado por
Echauri.
Destaca ahora Zabala al capitin Antonio Pando y Patifio, con 50 solda-
dos veterans, algunos milicianos y changes de Soriano. El 25 de mayo, sor-
prendido Moreau en el mencionado lugar de Castillos, muere en el combat,
rindidndose a discreci6n sus compafieros, fugando sus aliados, los guenoas,
que son perseguidos por los changes.
No obstante estas referencias, no creo suficientemente aclarados estos su-
cesos. Ni Funes, ni De-Maria citan los documents en que apoyan sus afir-
maclones, y, ap:nas si este 6ltmho remite las referencias que hace de la par-
ticipaci6n de los changes, a una Exposicidn de Ldpez de los Rios sobre los
servicios de los changes, pero como no indica el sitio donde se encuentra el
manuscrito, pese a la indudable seri.dad de su informaci6n, debe seguirsele
con cierta cautela.











3(2 REVISTA DE LA SOCIEDAD

Hasta 1784 Maldonado no tuvo Cabildo, rigiendo sus desti-
nos hasta ese aiio el Comandante Militar.
Fue una providencia del virrey, marquis de Loreto, la que
dispuso su creaci6n, y Ileva la fecha de 6 de julio de 1784, en
Buenos Aires.
Lo integrarian ocho personas: un Alcalde Ordinario, cuatro
Regidores, un Alguacil, un Mayordomo y un Escribano de
Consejo y Piblico, pero subordinaba sus decisions al Coman-
dante Politico y Militar. (66)
En virtud de esta disposici6n, el 5 de setiembre siguiente, el
capitan del regimiento de Dragones de Buenos Aires, don Ma-
nuel Gutierrez Varona, como jefe politico y military, convoc6 a
los vecinos "en la plaza y junta de esta Comandancia", y les
ley6 el decreto del virrey "con voz clara e ineligiblee, y ente-


(66) Buenos Aires, 6 de julio de 1784.

Visto este expediente y que el estado en que se halla de muchos afios
a esta parte la poblaci6n de S. F. de Maid. y sus vecinos, sin otra jurisdic-
ci6n ni gobierno inmediato politico que el de un Comandante Militar que
alli ha residido, por cuyo solo medio no es ficil que tenga el aumento ',
fomento apetecible en las poblaciones, mayormente cuando Cste depend en
much parte de la direcci6n y providencias econ6micas y gubernativas di-
manadas de un Ayuntamiento de personas de ellas mismas que entiendan y
velen sobre sus adelantamientos, esti exigiendo de nacesidad la erecci6n de
Justicia y Regimiento que se agita por dicha poblaci6n y en su nombre por
D. Luis Estremera (?) para que pueda tener efecto remitasz desde luego
este expediente al Comandante Militar que alli se haya para qu. proceda a
hacer juntar a todos los vecinos, y asi congregados dispondri que nombren
de entire los que sean mis aprop6sito por las circunstancias, un Alcalde or-
dinario, cuatro Regidores, un Aguacil, un Mayordomo y un Escribano de
Consejo y Publico que por ahora la han de gobernar bajo el nombre de la
ciudad de S. F. de Maid., que es el que siempre se le ha conocido, y asi eva-
cuado este acto qu: procurari se verifique con el mejor orden y subordi-
naci6n el dicho Comandante lo resolveri todo para su aprobaci6n y proce-
der a lo demis que convenga en lo sucesivo, sin cuyo perjuicio se debe en-
tender lo que va determinado.

LORETO-Francisco Antonio Basabilbao Mi-
8'uel Sanchys Moscoso.










MALDONADO Y SUS FORTIFICACIONES


rados de lo que en e1 se disponia, procedieron a efectuar la pri-
mera elecci6n fernandina. Resultaron electos don Jose Tarra-
dell, Alcalde; don Antonio Cortes, don Antonio Jos6 M6ndez,
don Domingo Hermida y don Martin Pascual, Regidores; don
Benito Fajardo, Mayordomo, Miguel Antonio Aldaya, Agua-
cil Mayor, y don Tomis Navarro, Escribano. Estas fueron,
pues, las primeras autoridades municipales de Maldonado. (67)
El comandante Guti6rrez Varona di6 cuenta de la elecci6n
al virrey al dia siguiente, pasindolo el marquis de Loreto, el
13 de enero de 1785, al Intendente Gobernador de la Provin-
cia para que aprobase la elecci6n, como era de rigor. Este alto
funcionario, Francisco de Paula Sanz, formula algunas peque-
fias observaciones al acto, por lo que reci6n ellas fueron apro-
badas el 20 de febrero de 1786.
En el correr de marzo de este aiio, se ensancharon las funcio-
nes del nuevo cuerpo, acordindole autorizaci6n para entender
en las causes de policia y de justicia, que antes competian al
Comandante, y las que, celoso de sus funciones, se resistia a
abandonar. (68)
Ficil seria historiar la vida de este cuerpo municipal, exhu-
mando la documentaci6n inedita que sobre su actuaci6n guar-


(67) En la ciudad de S. F. de Maid., a cinco dias del mes de Septiem-
bre de mil setecientos ochenta y cuatro, yo Don Manuel Gutierrez Varona,
Capitin del Regimiento de Dragones de B. As. y Comandante Politico y
Military de ella, habiendo hecho juntar a sus vecinos en la plaza y puerta
de esta Comandancia, les lei el decreto del Excelentisimo Sr. Virrey que
antecede, en voz clara e ineligible, y enterados todos de su tenor, procedie-
ron a hacer la election de los sujetos que han de componer el indicado Ca-
bildo, resultando de ella por pluralidad de votos Don Jose Tarradell, Alcal-
de, Antonio Cortes (?), Antonio Jos6 Mendez, Domingo Hermida y Mar-
tin Pascual, Regidores; Don Benito Fajardo, Mayordomo, Miguel Antonio
Aldaya, Aguacil Mayor y Tomis Navarro, Escribano. Y para que conste,
lo firmo en el referido dia, mes y aiio.

Manuel Gutidrrez,
(68) Archivo General de la Naci6n,









364 RI VISTrA DE LA SOCIEDAD <(AMIGOS DE TA ARQUEOLOGIA)

dan los archives publicos, pero esta labor queda fuera de los li-
mites del present trabajo.
Existen unos interesantes documents, de el emanados, auto-
rizados por el escribano senior Luis Antonio de Miranda, que
desde 1788 habia sucedido a don Tomis Navarro y, entire
ellos, el bando fijado el 30 de marzo de 1788 en los lugares
principles del poblado, corunicando la muerte de Carlos III
y la exaltaci6n al trono de Carlos IV. (69)
Si bien las informac-iones que podria suministrar la compul-
sa del archivo del Municipio de Maldonado en sus primeros
afios, pueden ser s61o consideradas de interns para la cr6nica lo-
cal, su actuaci6n en 1810 debe ser calificada de excepcional y
de grandisimo interns para la historic national.
Maldonado secund6 con el miximo entusiasmo la declara-
ci6n de la Junta de Buenos Aires de 25 de mayo, y persistien-
do en su patri6tica actitud se puso frente a Montevideo, que
continue leal a Espafia.
Intereses econ6micos, lucha de puertos, alimentaron esa disi-
dencia originada, posiblemente, por las ansias de libertad que se
sentian en la banda oriental del Plata y que tuvieron su mis
fiel int6rprete en don Jos6 Gervasio Artigas.
Existen en el Archivo de la Naci6n, dos copiosos e interesan--
tes expedientes que deben ser objeto de investigaci6n por par-
te de nuestros hombres de studio. Es esta una etapa virgen de
todo anilisis, pues nuestros historiadores se han limitado a indi..
carla sin destacar la importancia que en realidad tiene, sefia-
lando las causes y efectos que la originaron.



Alberga la modern plaza de deportes de Maldonado, una
verdadera reliquia hist6rica de gran valor arqueol6gico, a la
que auin el Municipio local no le ha asignado el lugar y cuida-


(69) Ibidem,











MALDONADO Y SUS FORTIFICACIONES


dos preferences que merece. Me refiero a uno de los tres mar-
cos colocados en nuestro territorio, como consecuencia del tra-
zado de limits acordado por el tratado de Madrid de 1750.
Demora la disposici6n municipal que lo restaure de acuer-
do con las hermeticas reglas que sobre esas reconstrucciones ri-
gen, y tarda tambien la disposici6n que decrete formarle am-
biente, ubicindolo como element est6tico primario, subordi-
nindole los elements permanentes o temporales que tiendan a
su realce.
Cuesta decirlo, pero es la verdad: esti ahi tal cual fu6 baja-
do de las carretas que hace 34 afios lo condujeran desde su ubi-
caci6n originaria en la sierra de Carapd. Ni siquiera una reja de
tipo convenient lo circunda para preservarlo del peligroso con-
tacto de la gente, no obstante las reiteradas promesas de hacer-
lo que las autoridades municipales han formulado como res-
puesta a las gestiones iniciadas por instituciones de tanto pres-
tigio en el pais, como el Instituto Hist6rico y Geogrifico y la
Sociedad "Amigos de la Arqueologia". (70)


(70) Saior Jefe de Policia del departamento de Maldonado.
Seiior Jefe:
Ha sido denunciado a esta Sociedad, por persona digna de todo cridito,
que manos criminals o ignorantes se ocupaban dias atris en sacar peque-
fios trozos de mirmol del marco hist6rico existente en la plaza de deportes
de la localidad.
Interesada esta Sociedad en la conservaci6n del referido monument, de
incuestionable valia desde el double punto de vista hist6rico y arqueol6gico,
y en la certidumbre de que la repetici6n de esos hechos determinarin su
destrucci6n, desde que se encuentra ya bastante deteriorado, me permit
llamar la atenci6n del senior Jefe a fin de que adopted las medidas que tien-
dan a prevenir su conservaci6n, y que podrian consistir en una vigilancia
especial del personal policial a sus 6rdenes.
Con este motivo, me es grato saludar al senior Jefe muy atte.
Montevideo, 1.9 de octubre de 1927.
Alejandro Gallinal,
President.
Horacio Arredondo (hijo),
Secretario.











3(i6 REVISTA DE LA SOCIEbAD
Tallado en mirmol lusitano con anterioridad al ya lejano
aiio de 1750, ostenta la sugestiva pitina con que natural enno-


Sefior Presidente del Concejo Departamental d2 Maldonado.

Seiior Presidente:

La Sociedad "Amigos de la Arqueologia" ha recibido, por conduct fid2-
digno, la denuncia de que continia destruydndose, en forma lenta pero
paulatina, el hist6rico moj6n demarcatorio de las antiguas posesiones de
Espafia y Portugal en esta parte de America, trasladado de su sitio de ori-
gen a la plaza piblica donde boy se encuentra.
Ante una denuncia semejante, formulada en el pasado afio, esta Sociedad
y el Instituto Hist6rico y Geogrifico, como resultado de sus gestiones ob-
tuvieron del Municipio fernandino la formal promesa de resguardar el ex-
presado monument con una verja tipo colonial, asi como tambien el esta-
blecimiento de una several vigilancia que evitara la repetici6n de hechos bo-
chornosos para la cultural public.
La nueva denuncia, ampliamente documentada, obliga a esta Sociedad a
reiterar la gesti6n, que entabla con caricter de urgmncia, mostrindose desde
luego partidaria, para el caso de que la autoridad municipal luch con difi-
cultades para llevar a la prictica las medidas que adoptara, de su traslado
a lugar donde se le conserve con el respeto y cuidado que su valor hist6rico
y arqueol6gico exigen.
Aprovecho la oportunidad para saludar al senior Presidente con mi mis
alta consideraci6n.

Montevideo, octubre d2 1928.
Alejandro Gallinal,
President.
Horacio Arredondo (hijo),
Secretario.

Concejo Departamental de Administraci6n.-Maldonado.
Maldonado, 26 de octubre de 1928.
Senior Presidente de la Socibdad "Amigos de la Arqueologia".-Montevideo.

Sefior Presidente:

En respuesta a la nota de esa Honorable Corporaci6n, de fecha 20 de los
corrientes, csimpleme transcribir la resoluci6n recaida en ella, y que fu6
dictada en sesi6n de fecha 25 del present, y cuyo texto dice: "Que se











MALDONADO Y SUS FORTIFICACIONES


blece la obra del hombre; y present sugestivas leyendas escri-
tas con los arcaicos tipos que atraen las miradas y despiertan
el interns de los finos temperamentos.


" haga saber en respuesta, que la dmnuncia es completamente infundada,
Spuesto que el marco de la referencia s2 encuentra en las mismas condicio-
" nes que estaba cuando fue colocado; y qu2 el Concejo desearia conocer
" el origen de las denuncias que tan fuera de lugar se formula ante la
Smencionada corporaci6n, maxime cuando la plaza donde se encuentra la
Smencionada reliquia, esti bajo la vigilancia y contralor del Director de
SEducaci6n Fisica, persona altamente competent y muy culta, que se in-
"teresa en su conservaci6n, adelantando, ademas, que el Concejo esti dis-
" puesto a construir la verja en las condiciones que antes express; y que se
" comunique."
Con tal motivo saluda a usted muy atentamente.
Felix Nideez.
Eustaquio B. Curbelo.

Montevideo, 31 de octubre de 1928.

Seinor Presidente del Concejo D. d2 Administraci6n de Maldonado, don Fe-
lix Nifiiez.-Maldonado.

Sefior Presidente

La lecture de la nota fechada en octubre 26, mediante la cual el Con-
cejo D. de Administraci6n de Maldonado contest a la que, con caricter
de reiteraci6n, le habia dirigido dias antes la Sociedad "Amigos de la Ar-
queologia", ha producido viva complacencia en el seno de 6sta.
En efecto: ella-en cumplimiento de su program de acci6n--s congra-
tula de concurrir al desiderdtum de que las piezas valiosas por su significa-
ci6n hist6rica, alcancen la merecida protecci6n de las autoridades naciona-
les. Tal ocurre con la resoluci6n tomada por la Departamental de Maldo-
nado tendiente a la construcci6n de una verja de amparo en torno del viejo
marco divisionario existente en una de las plazas de esa ciudad; media que
la dicha Sociedad "Amigos de la Arqueologia" se honr6 en inspirar oportu-
namente.
Ahora bien, senior Presidente: en cuanto al deseo de que los autores di-
versos de las repetidas denuncias sean individualizados con sus nombres res-
pectivos, debo decir a ese Honorable Concejo que esta Directiva no halla
ventaja alguna en hacerlo, y, en cambio, ofrece al mismo, garantia sobre la
seriedad y el desinteresado celo de los autores de aquellas, quienes presenta-
ron-a manera de prueba del dafio producido-un fragmento de mirmol
recogido junto al marco, y que, sin duda, habia pertenecido a el.











36i8 REVISTA DE LA SOCIEDAD AMIGOS DE LA ARQUEOLOGIA,

El solo hecho de contemplar su armoniosa masa mutilada,
constitute una feliz evocaci6n del pasado, rememorando cau-
tivantes escenas coloniales desarrolladas en la hostilidad de
nuestros campos desiertos, de mediados de aquel siglo XVIII,
del que arranca nuestra historic, unas veces pastoril y primiti-
va, con las indiadas bravias, las haciendas bagualas y los gau-
chos cerriles, y otras, plena de guerra primitive, poblada de
an6nimos heroes y de episodios sin cronista.
El tratado de Madrid provoc6 en aquellos remotos aiios la
redacci6n de un diario interesantisimo, que Juan Manuel de la
Sota, nuestro primer historiador en orden cronol6gico, tuvo el
acierto de insertar en su hoy rarisima historic, en los documen-
tos de prueba. (71)

Celo patri6tico cntraftaba nuestra gesti6n estimuladora, y no-en mane-
ra alguna-censura para el Municipio ni para el Director de Educaci6n Fi-
sica locales, de quienes no puede exigirse una vigilancia estricta y sin dis-
continuidad sobre los objetos preciosos; vigilancia qu: s6lo la adopci6n de
defenses materiales-como la recien acordada-puede volver completamente
eficaz.
Entretanto, senior Presidente, s6lo me resta ofrecer a la alta corporaci6n
de su digna direcci6n, con los votos de aplauso de esta Sociedad, las segu-
ridades de mi mis distinguida consideraci6n.
A. Lerena Juanic6,
Vicepresidente.

Horacio Arredondo (hijo),
Secretario.

(71) Me refiero al "Extracto del diario, de la expedici6n y demarcaci6n d2
la America Meridional y de las campafias de Misiones del Uruguay, tornado
"por los espafioles en la rendici6n del Rio Grande, correspondiente al tra-
"tado de 1750", que publicara don Juan Manuel de la Sota en su "Historia
del territorio Oriental del Uruguay", Montevideo. Imprenta de la Caridad,
afio 1841. Es el document de prueba num. 14 (pp. 291-312), y que publi-
care s61o en la parte que al caso int.resa.
Inutil mn parece recalcar su valia y los preciosos antecedentes de todo
orden que aporta para el examen de la historic political, military, diplomrti-
ca, para la arqueologia y el conocimiento de las antiguas costumbres del pais.
Empieza con las operaciones de las partidas demarcadoras en las inmedia-
ciones de Castillos, hoy departamento de Rocha.












MALDONADO Y SUS FORTIFICACIONES 369


Vemos alli al Comisario espaiiol, al limeiio marquis de Val-
delirios, desarrollar, al contact de la partida delimitadora lu-


Estracto del diario de la espedicion y demarcacion de la America Meridio-
nal y de las campaias de Misiones del Uruguay, torado por los
espafoles en la rendicion del Rio Grande, correspondiente al tra-
tado de 1750.

El 25 de Agosto de 1752 la una y media de la tarde lleg6 la tropa por-
tuguesa que venia a la demarcacion, al campo opuesto al de los espafioles
en la procsimidad del cerro de Navarro. El marques de Valdelirios aun no
habia llegado, mas ya tenia parte de su tren y barracas al Sud en las inme-
diaciones del arroyo de Castillos con un teniente de Dragones y su guardia.
El dia 29 i las ocho de la noche lleg6 el marques a su campo y luego se
lo particip6 i Gomez Freyre.
El 30, mand6 el general portugues cumplimentar al marques de Valdeli-
rios por medio del coronel Francisco Antonio Cardozo de Meneses Sousa; y
en el siguiente dia 31 mand6 el marques cumplimentar al general Gomez
Freyre por el capitan de fragata D. Manuel Antonio Flores.
El 1.0 de Setiembre sali6 el general portugues de su campamento a la una
de la tarde a avistarse con el Marques el cual tambien sali6 de su campa-
mento, y Ilegando el general portugues al arroyo de Castillos, que dividia los
dos campos, lleg6 un capitan de Dragones i anunciar al jeneral portugues
que el marques pasaba el arroyo a buscarlo y luego entr6 aquel en dicho
arroyo i caballo y en el medio de 1l encontr6 al marques que iba en una
pelota de cuero. Despues de muchos cumplimientos cedi6 el marques vol-
viendo a su campo, con el cual estuvo conversando en pie tres horas en la
orilla del mismo arroyo quedando los oficiales portugueses al lado del Norte
y los espafioles a la parte del Sud hasta que se despidieron.
El 3 visit el Marqu6s a Gomez Freyre en su campo, done fu4 obsequia-
do con esplkndida mesa, misica y descargas de fusileria y salva de 21 ca-
nonazos.
El 5, pag6 la visit Gomez Freyre y fu6 igualmente obsequiado y a su
retirada la compaiiia de Dragones que hacia la guardia al Marqu6s, hizo seis
descargas de fusil.
El 7, fue el Marques a las 9 de la mafiana al campo portugues y despues
de almorzar fueron a ver el sitio de Castillos Grandes, distant del campo
portugues cuatro leguas, y hallando tapada la boca que de la laguna Casti-
llos sale al mar y con much diferencia la ensenada de lo que figuraban los
mapas, convinieron en que el marques mandaria venir por su parte los pric-
ticos del pais y que en el entretanto fuesen los je6grafos configurando el
terreno, ribera y la ensenada para resolver lo mas acertado en la primer
conferencia.
24











37( REVISTA DE LA SOCIEDAD <)

sitana presidida por G6mez Freire de Andrade, el mis tarde
celebre conde de Bobadela, el complicado ceremonial diplomi-
tico de la -6poca.


En este tiempo todos los oficiales de una y otra parte entendian que el
Coronel Miguel Anjel Blasco, era el primer Comisario de la primera partida
de demarcacion y como A tal lo trataban los oficiales castellanos: mas en
este dia al almuerzo se desengafiaron viendo hacer al general portugues un
saludo al coronel Francisco Antonio Cardozo de Meneses y Sousa, como a
primer Comisario de la primera partida, A que contest su compafiero espa-
fiol D. Juan de Echevarria, capitan de navio d& la real armada de S. M. C.
Repiti6se el saludo por el primer Comisario de la segunda partida que fue
hecha al coronel Jos6 Fernandez Pinto Alpoim y a su compafiero D. Fran-
cisco de Argiiedas ultimamente A la salud del primer Comisario de la ter-
cera partida que fue el Sarjento mayor de infanteria con ejercicio de inje-
niero Jose Custodio de Si y Faria y a su compafiero D. Manuel Antonio de
Flores capitan de fragata de la Real armada de S. M. C.
NOTA.-El coronel Blasco qued6 cerca de Gomez Freyre para resolver en
las dudas que se suscitasen en las mismas partidas demarcadoras.
Cada vez que iba el marques al campo portugues, 6 Gomez Freyre al es-
paiiol las tropas les hacian los honors de estar sobre las armas a su lhgada y
salida.
El 9, fu6 el general A visitar al marquis acompafiado de los tres coroneles
Blasco, Alpoin y Meneses.
El 10, pas6 el marques al campo portugues con sus oficiales, y se le di6
un concerto de m6sica, presentandosele una mesa cubierta de dulces.
El 13, pas6 el general Gomez Freyre A visitar al marquis en su birlocho,
sin mas compafiia que una escolta de Dragones.
El 18, correspondi6 el marques i esta visit en su carruaje; hubo music
y se retir6 a su campo cerca de la noche.
El 22, mand6 el marques por el teniente de artilleria D. Bias Gazcon,
que tambien hacia las veces de su secretario y por un criado grave el si-
guiente regalo--

Un espadin de oro hecho en Francia, un baston con castalla de oro, una caja
de oro para tabaco, un palit-iro del mismo metal, un reloj de oro,
unas hebillas de oro para zapatos y cuatro tarros de polvillo sevi-
Ilano.

Di6 el general al Secretario Gazcon un reloj de cro, al criado grave un
anillo de topacios y diamantes y i los criados que tiraban el carruaje en que
fue el regalo 6400 reis A cada uno. El mismo secretario convid5 luego al











MALDONADO Y SUS FORTIFICACIONES


Las actividades de ambos magnates se desenvuelven en el
medio mis primitive e incivil que imaginarse pueda, y a su fa-



jeneral Gomez Freyre de parte del marques, para ir a com2r A su campo al
dia siguiente, en que cumplia aios S. M. C.
El 23, antes de pasar el general portugues al campo del marques, mand6
por el capitan Gaspar de los Reyes y su criado grave el siguiente regalo--

Un escelente sombrero con una rara pluma del ila de un pajaro que hay en
Angola, una precilla y boton de oro para el sombrero, trabajada
con el mayor gusto, toda de ramales sueltos unidos con sutileza v
flecsible la precilla por los gonzes que la unian, dos pares de boto-
nes de camisa por el mismo 6rden trabajados, un reloj de oro de
repeticion con caja bellam2nte trabajada, unas hebillas para zapa-
tos y ligas de gusto especial, un libro de memories guarnecido de
oro, un baston de unicornio con un bellisimo casquillo de oro y
adornos en el ojal, A manera de los de la precilla, un espadin de
oro primoroso, hecho en el Rio Janeyro, un aparejo de tee hecho
en Alemania de madera parda, forradas todas las piezas con plata
dorada y una tetera de plata con 12 cucharas de oro. Todo en un
cajon charolado.

Di6 el marques al capitan Gaspar de los Reyes una caja de oro.
En el mismo dia 23, fue el Sr. General portugues A comer con el mar-
ques, Ilevando en su compafiia a los coroneles Blasco, Meneses y Alpoin. Se
sirvi6 la mesa con grandeza y cerca de la noche fueron los portugueses a
dar un sarao al marques y bailar contradanzas. La primera s; componia de
ocho oficiales militar:s que representaban las cuatro parties del mundo y las
cuatro estaciones del afio, vestidos de los correspondientes colors adornados
los que figuraban de mujer, con diamantes y preparativos propios. La se-
gunda constaba de ocho personas, que eran soldados vestidos de indios orien-
tales, tambien enmascarados. La 3.'. de ocho soldados, cuatro en traje de ti-
gres y cuatro de yacares, con vestidos pintados unidos al cuerpo y muy
apropiados A lo que representaban. La 4.' de nu.ve soldados con los cuerpos
pintados, sus carcaces adornados de plumas de various colors, su arco y
flechas.
Danzaron ocho contradanzas y muchos minutes hasta cerca de media
noche, tocandose muchas sonatas, y cantindose arias lo qu2 hizo la noche
muy lucida y agradable. Mostr6se el marques muy satisfecho de este obse-
quio. Danz6 el mismo marques y el Sr. General y todos los oficiales de una
y otra parts. Presentaronse al marques tres sonetos alusivos al objeto a que
se dedicaba la function, dos de ellos en espafiol y uno en italiano.












372 REVISTA DE LA SOCIEDAD (
vor, escenas coloridas se anotan en el expresado manuscrito.
Para quien, conociendo el ambiente a trav6s de la relaci6n de


En 26 de Setiembre mand6 el marques al Sr. Jeneral, dos caballos con
chaireis y capelladas de terciopolo, el uno era carmesi bordado de oro y el
otro azul bordado de plata y el Sr. Jeneral le hizo oferta de una berlin muy
buena que tenia en la plaza de la Colonia.
El 29, fu6 el marques i visitar al general con el capitan de fragata D.
Manuel Antonio de Flores, hubo m6sica y se retir6 6 la noche.
El 30, vino el Sr. General con los oficiales mayores A ver el terreno alto
por donde se debia tirar la linea de demarcacion. Los practices que habian
ilegado fueron i ecsaminar el terreno de Castillos grandes, y buscar el pa-
raje propio y pr6csimo al morro de Castillos, para que segun el tratado se
formasen los acampamentos, la casa 6 tienda en que se debian tener las con-
ferencias y declarando los mismos practicos no haber en aquel sitio lugar
suficiente por los medanos de arena y anegadizos que habian encontrado,
convinieron los Comisarios principles, se conservasmn los acampamentos en
que se hallaban, y que entire ellos se armase una tienda de campafia para di-
chas conferencias.
El 5 de Octubre de 1752, llegaron las piedras de marco A la playa de
Castillos grandes, las cuales se habian embarcado en Rio Grande en una fa-
lua y por la laguna Merim llegaron al arroyo de San Miguel, que esta pr6c-
simo 6 la fortaleza del mismo nombre y de aqui por tierra en carros hasta
la playa de Castillos. En este mismo dia fue el marques al campo portugues.
El 7, mand6 el Sr. general una barraca grande para en ella tener las con-
ferencias, la cual se situ6 i la parte del Sud del arroyo que hay entire los dos
acampamentos. Era esta barraca forrada de damasco carmssi, con dos ci-
maras a los lados y un estrado todo cubierto de tapices, una mesa redonda
grande con su paiio o sobremesa de damasco, dos sillas de brazos y asientos
para los dos secretaries.
El 18, vino el Sr. General A visitar al marques con el coronel Francisco
Antonio.

Primera Conferencia.

En 9 de Octubre se practice esta, reduciendose A library un termino para
no perjudicar A alguna de las dos naciones, el acto de tener las conferencias
en aquel lugar contra lo ordenado por sus Majestades. Se presentaron en
esta conferencia los plenos poderes y los secretaries conferenciaron las ins-
trucciones y demas 6rdenes. Convinieron ir el dia 12 6 la playa de Castillos
grandes A escojer y sefialar paraje en que debia levantarse el primer marco
y se tuvo esta conferencia por- primera visit.
En este dia.... vino el Sr. General en su carruaje que escoltaba el tenien-











MAI.DONADO Y SUS FORTIFICACIONES


los viajeros de esos dias, logra retrotraer esas escenas de refina-
da cortesia, al medio selvitico que les daba marco, abisma pen-
sar en los contrastes que ofrecia.


te de Dragones Antonio Jos6 de Figueroa con diez Dragones. Dur6 dos ho-
ras la conferencia. El marques sali6 de su campo a recibir al Sr. Jeneral en
la orilla del arroyo y despues de cumplimentarse, se despidi6 el marquis y
entr6 por la puerta de la barraca que miraba i la parte d& su campo y el
Sr. Jeneral por la que miraba al suyo y del mismo modo salieron de ella.
El dia 12, fu6 el marquis por la mafiana al campo portugues, y despues
de almorzar march con el Jeneral y demas oficiales i Castillos grandes, i
determinar el lugar para el primer marco y despues de various pareceres, se
convino fuese entire el morro de Castillos grandes y el arroyo junto al mar
en unas piedras en las cuales se abri6 i cincel un cuadrado en que debia co-
locarse la base del marco y se determine que las armas de Portugal quedasen
mirando para el Norte y las de Espafia para el Sud a lo que asistieron los
dos Comisarios de la primera partida, el coronel Francisco Antonio Cardozo
de Meneses y D. Juan de Echevarria.

Segunda Conferencia.
El 12 tuvo lugar, en la cual convinieron los principles Comisarios en
mandar, tanto el general para la Colonia, como el marquis para Buenos Ai-
res, los oficiales de la 2.* y 3., partida como tambien en pasar a la playa de
Castillos, luego que los Comisarios de la primera partida diesen parte de es-
tar ya levantado el marco.
El 27, sali6'la compaiiia de granaderos del Rejimiento Viejo, y los oficia-
les destinados para la demarcacion en direction a Maldonado para embar-
carse con destino i la Colonia, cuyo mando se confiri6 al Sarjento mayor
Jos6 Custodio de Si y Faria. En el mismo puerto esperaron dos embarcacio-
nes de la Colonia para conducirlos que eran la fragata del Rey y el Diate
San Juan Bautista.
El 30, pas6 el marquis con D. Juan de Echevarria al campo portugues,
y con el general Gomez Freyre, se dirijieron a la ensenada de Castillos y ha-
llaron colocado el primer marco con las armas de Portugal mirando al Nor-
te y las de Espaiia al Sud. De este primer marco se tir6 una linea al monte
de Castillos grandes y i su cumbre subieron los Comisarios principles para
mejor descubrir de 61, el punto adonde se debia dirijir la linea divisoria, lo
que por entonces qued6 indeciso por querer el marques encaminarla al mon-
te de Navarro, que quedaba en la retaguardia del campo portugues y el je-
neral Gomez Freyre, que era mas conforme a la disposicion del tratado, que
mandaba buscar los montes mas altos, tiraba la linea al monte Chafalote
que quedaba en la retaguardia y distance cuatro leguas del acampamento


373












374 RIEVISTA DE LA SOCIEDAD
El cumplimiento de un rigido protocolo en la zona de Vali-
zas, aun hoy totalmente despoblada y ruida, las sucesivas eta-


Castellano, por ser el mas elevado y no conformandose, determinaron que
los je6grafos configurasen nuevamente el terreno para que con la configu-
racion de 1e se decidiese la cu-stion.
El 6 de Noviembre, fue D. Juan de Echevarria, D. Ignacio Mendizabal
teniente de fragata, y D. Alonso Pacheco alferez de navio, para ir con el
coronel Blasco a levantar el piano del sitio de Castillos y fue tambien el
pilot portugues Joaquin Pereyra.
El 8, fue el padre Panigay para la ensenada de Castillos a hacer las ob-
servaciones astron6micas y en este dia se sonde6 la ensenada.
El 11, ajust6 D. Juan de Echevarria con el coronel Blasco que el primer
lancz de linea divisoria principiaria desde el cerro de Castillos dirigidos rec-
tamente al Cerro Chafalote; y hechas las observaciones, se convino estar el
marco colocado en la latitud de 34." 20.' 36."
El 12 fue el Piloto Joaquin Pereira con D. Ignacio a sondear las canales
de las dos Islas, y levantar un croquis de la vista que tienen hacia el mar.
En este dia se retir6 el Coronel Blasco con los pianos.
El 13 el Coronel Blasco di6 cuenta al Marques de lo que habia hecho, y
tuvo por respuesta que el Cerro de Castillos era el que quedaba por detris
del Campamento Portugues que se lamaba de Navarro, y aqui fu6 que se
consideraron perturbadas las negociaciones por no concordar los Comisarios
principles.
Tercera Conferencia.

El 15 se hizo. A las tres y media pas6 el General Poriugues para ella, y
corri6 la noticia que en ella se habian salvado las dudas.
El 16, fue el Secretario del Marques al campo Portugues, y toda la ma-
fiana emple6 en escribir juntamente con el Secretario del General, que tam-
bien estuvo present, y despues de comer se retir6 a su campo. A media tarde
volvi6 a firmar los papeles de lo que se habia ejecutado en la conferencia.
El 17, fueron los Coroneles D. Francisco Antonio y Blasco y D. Juan
Echevarria al Cerro de Chafalote a sefialar el lugar para el segundo marco.
El 18, volvieron los dichos dejando determinado el sitio de la india muer-
ta para el lugar del segundo marco; mas aun se sospecha haber alguna duda.
El 19, fue el Marques a visitar al Sr. General y convinieron y confirma-
ron la election del lugar para la colocacion del segundo marco, que luego se
mand6 conducir para aquel paraje, adonde lleg6 el dia 20. El 21 lleg6 al
campo Portugues el tercer marco que se habia conducido-del Rio Grande.
El 24, fueron los Coroneles i indicar el lugar adonde se habia de abrir
el cimiento del segundo marco, y volvieron el 25 quedando este marco con
el cerro de Chafalote, en el angulo de 86" en el cuadrante de N. 0. verda-
dero descontando 15 grades y 30 minutes.












MALDONADO Y SUS FORTIFICACIONES


pas de un ceremonial riguroso en las quebradas de Rocha, y
las tipicas escenas de palaciego formulismo, observadas en las


El 27, qued6 sentado el segundo marco.
El 28, fu6 Blasco con D. Juan Echevarria para levantar el plan de la La-
guna y el t:niente Manuel Vedigal con doce soldados march con el tercer
marco para el lugar donde se debia poner.
El 1." de diciembre pas6 el general i visitar al marques y ajustaron ser la
falda meridional del cerro de Castillos al alcance de tiro de cafion su termino.

Cuarta Conferencia.

Hubieron en ella sus dudas sobre la extension que debia darse i la falda
meridional del monte de Castillos, queriendo el marques que esta no esce-
dies. del declive del mismo monte hasta acabar en el Ilano, y el general que
se debia dilatar hasta la falda i la distancia de tres cuartos de legua, alcan-
ce de tiro de cation.
El 4, pasaron algunos oficiales i comer con el marques por ser dia del
cumple afios de la Reina Cat6lica y el general pas6 i visitar por la tarde.

Quinta Conferencia.

En ella se decidi6 la question respect i la falda del monte de Castillos,
adhiriendo el marques a la opinion del jen:ral y dandose por extension el
alcance de tiro de caiion.

Sesta Conferencia.

En la cual se dispute aun la direction que debia darse a la linea divisoria
del segundo marco para ad-lante, cuya conferencia dur6 cuatro horas, sin
arribar a resultado, y di6 6rden el general que dentro de tres dias se levan-
tarian los acampamentos.
El 8, fu6 el Secretario del Marquis i anunciar al general que habia reci-
bido cartas de Montevideo en que se le decia iban en march las carretas
con los bastimentos que habia mandado buscar para la primera partida de
demarcacion, y que suplicaba i S. E. quisiera demorar algunos dias mas
hasta su Ilegada.

Siptima Conferencia.

El 9, fue la uiltima de la primer seccion. En ella cedi6 el marques y
convino se retirase la linea divisoria del segundo marco a la cumbre del
cerro de Chafalote. El 11 se trasport6 al campo portugues la barraca de las
conferencias con la noticia de haber llegado parte de las carretas que el
marques esperaba.











37(6 REVISTA DE LA SOCIEDAD <

reuniones de los regios Comisarios en las orillas de un arroyo
vecino de los palmares de Castillos, Ilamado del Sarandi y, des-


El 23, a las 6 y tres cuartos de la mariana mont6 i caballo el general y
demas oficiales y en la vanguardia de los dragones march hasta el campo
de los espaiioles, donde mand6 hacer alto y por el coronel Francisco Anto-
nio mand6 cumplimentar al marques [que ya estaba a caballo] y le mand6
decir esperaba las 6rdenes de S. E. y marchando uno para otro haciendo las
tropas alto, entraron en cumplimientos sobre quien habia de marchar en la
vanguardia; pero el general venci6 en su empeiio de que marchase la tropa
del marques, viniendo el general y demas oficiales adelante sin 6rden o pre-
ferencia alguna, acamp6 la tropa a las 10 y tres cuartos, quedando el mar-
ques al lado izquierdo de la portuguesa y se determine quw marcharian al-
ternadamente los portugueses un dia en la vanguardia y los espaiioles otro,
y que el que en el dia siguiente hubiese de marchar en la vanguardia acam-
paria la vispera i la derecha del otro. El camino de esta march fue muy
montuoso y de 1l se descubria el mar, la playa de Castillos, la Laguna y el
arroyo de Chafalote. Par6se en un sitio al que se di6 el nombre de Isla de
buena agua, y segun el mapa que van formando los je6grafos se marcharon
en este dia 7,750 toesas en linea recta, y 10,500 por las tortuosidades del
camino.
El 24 se puso todo en march i las 7 de la mafiana y se fue a parar en e!
lugar donde se erigi6 el segundo marco llamado India muerta. Esta march
fue mas suave por ser menos montuoso el Pais. Camin6se este dia 8,900 toe-
sas en linea recta y 11,000 por las vueltas del camino. Hillase este segundo
marco colocado Norte Sud. Por la parte del Norte estan las armas de Por-
tugal, por la del Sud las de Espaiia. Bajo las armas de Portugal se halla esta
inscripcion: Sub Joanne V Lusitanorum Rege FI.Il.,iir,. Bajo de las de
Espafia: Sub Ferdinando VI Hispano Rege Catholico. A la parte Oeste esti
grabada una inscripcion que dice: Ex pactis finium Regundorum conventis
Madriti idibus Januari 1750. A la parte del Este dice la inscripci6n: Justi-
tia et paz osculatoe sunt. Cuyas inscripciones son las mismas en todos los
marcos de mirmol. A este tiempo lleg6 el Coronel de milicias Cristoval Pe-
reyra a dar parte al general de haber dejado en el Chuy 120 Paulistas que
habia conducido de San Pablo, y pasaban i la plaza de la Colonia para acom-
pafiar a la segunda y tercera partida de demarcacion.
El 25, se anduvieron 5,900 toesas en linea recta-y 8,500 por las vueltas
del camino, que fu6 muy ispero por las muchas subidas y descensos, con
muchas piedras, mas con alegre vista; y se camp entire las cabeceras del
arroyo de Rocha y de la caiiada de San Luis. En este campo por no haberse
marchado el 26 se tom6 la latitud y se hall ser de 34Q22'.
El 27, fud la march por un camino bastante ispero, y despues sobre lo-
madas entire las vertientes de Rocha y del arroyo de Pedro Pereyra que entra











MALDONADO Y SUS FORTIFICACIONES


de. eintonces, Sarandi del Consejo, constitute uno de los mis
pintorescos capitulos de nuestra historic colonial. (72)


(72) Estas referencias y el deseo de hacsr conocer de los mis el citado
document, me decidieron a transcribirlo en la parte en que hace cr6nica de
las operaciones en nuestro territorio.
Junto con las escenas tipicas a que me he referido en el texto, asi como
a los detalles de la demarcaci6n, tan onerosa por cierto para Espafia, que
perdia importantes territories, su lectura familiarizari a porci6n de antiguos
nombres geogrificos, tiles desde luego para quienes s2 dedican a revelar
nuestro pasado.

en el Aleygui y este en el Rio Saboyati que desagua en la laguna Merim.
Anduvieronse este dia 5,800 toesas en linea recta y 10,500 por las vueltas
del camino y se camp en las asperezas de Pedro Pereyra. Tom6s2 la altura
del Sol y di6 la latitud de 34"24'19".
El 28, se marcharon 4,800 toesas en linea recta y 10,000 por las vueltas
del camino que fu6 de much aspereza, especialmente para las carretas, por
las grandes cuestas y ondonadas; este campo fue junto i las ultimas ver-
tientes del arroyo de Rocha.
El 29, se anduvieron 4,700 toesas en linea recta y 9,000 por las vueltas
del camino y se acamp6 frente a la sierra que principia a verter aguas al
Aleigui. Aqui mand6 el general quemar algunos trastos de madera para ali-
viar las carretas. Observ6se la latitud y di6 34"25'56".
El 30, se continue la march y se anduvieron 6,450 toesas en linea recta
y 9,750 por las vueltas del camino y se acamp6 en un paraje a que se di6
el nombre de campo del Incendio, por haberse quemado mas de cuatro le-
guas de pastos. Aqui se descans6 hasta el 3 de Enero.
El 3 de Enero anduvieron 8,000 toesas en linea recta y 13,250 por las
vueltas del camino. Acamp6se en un paraje que se denomin6 el cerro de las
Turbonadas, por causa de una con bastante lluvia que sobrevino en esta no-
che y fue en las vertientes de Maldonado Chiquito.
El 4, anduvieron 8,100 toesas en linea recta y 10,500 por el camino.
Acamp6se en un paraje que se llam6 el cerro de los Keyes, por causa de co-
locarse el tercer marco en este mismo cerro. Aqui demoraron siete dias, no
solo para la colocacion del mismo marco, sino para separarse los principles
Comisarios de los de la primcra partida que debian continuar. El dia 8 se
coloc6 el marco en la latitud de 34"30'52". La diferencia del bar6metro en
el mismo cerro 26 pulgadas y 4 lines viento SO. Este cerro vierte aguas
por la parte del N. al Rio Aleigui y por la del Sud al de Santa Lucia.
El 11 hubo noticia por cartas que tuvo el Marques, de que tres Misiones
estaban evacuadas y que las otras cuatro no se querian entregar. El tercer
marco qued6 con las armas de Portugal mirando al NO. y las Espafio-
las al SO.












378 RFVISTA DE LA SOCIEDAD (
A fines de agosto de 1752, llegaron a Rocha los comisiona-
dos para burilar sobre el terreno virgen, la ruta international


El 12, salieron los dos Comisarios de esta primera partida Francisco.An-
tonio Cardozo de Meneses y D. Juan de Echevarria con sus astr6nomos y
je6grafos a continuar la misma partida.

REGRESO DEL MARQUES A BUENOS AIRES, Y GOMEZ FREYRE A LA COLONIA

El 13 de Enero de 1753 a las 7 y media de la maiiana salieron del monte
de los reyes los Comisarios principles y llegaron a la sierra llamada del
Campanero, cabecera del Rio de Santa Lucia, adonde acamparon, comi6 el
general portugues con el marques y tuvieron de march dos leguas y tres
cuartos.
El 14, salieron 6 las 6 y 40 minutes y llegaron i las puntas de Santa
Lucia al lugar de las minas del Maestre de Campo D. Domingo Justo con
tr.s leguas de march y por algunos caminos malos; pero el lugar de este
campamento era muy alegre por el rio que lo riega.
El 15, salieron de este lugar a acampar en la cabecera de Solis Grande
junto al arroyo, despues d; haber bajado la sierra anduvibronse dos leguas.
El 16, salieron y llegaron al arroyo de Solis Grande, donde acamparon en
una hermosa planicie con tres leguas de march.
El 17, salieron y fueron hasta Solis chico donde acamparon al poniente de
este arroyo con cuatro leguas de march.
El 18, salieron y legaron al arroyo de Pando junto a la calera, donde se
halla un portugues casado con una Espafiola. Aqui tienen los castellanos
una pizza de calibre de a ocho para hacer serial a los vecinos cuando van los
indios 6 inquietarlos. En este sitio tuvo el marques cartas del padre Altami-
rano con noticia de que tres Misiones estaban prontas evacuarse; pero que
las demas no lo querian hacer. Acamparon i esta parte del arroyo con mar-
cha de tres leguas.
El 19 por la mafiana se despidi6 el Marques del general Gomez Freyre para
seguir su viaje 6 Montevidzo y se empefi6 en darle ocho soldados y un cabo
de escuadra, lo quz reusaba aceptar y despues de despedidos march el jene-
ral para la Colonia.
El 25 de Enero a las 4 dz la tarde lleg6 Gomez Freyre i la Colonia adon-
de el gobernador de ella Coronel D. Francisco Martinez Lobato lo recibi6
con todos los honors que merecia y le obsequi6 con profusion. A la entra-
da de esta plaza pronunci6 su gobernador una difusa arenga en que prodi-
gandole elojios le ofrece por iltimo las leaves de la plaza, el gobierno de ella
y su fiel obediencia, junto con la de todos los vasallos que muy gustosos se
ofrecian fieles ejecutores de sus 6rdenes, pues la esperiencia de sus pruden-










MALDONADO Y SF.TS FO.TIFICAC1ONES


delimitadora de las fronteras ajustadas por el convenio espafiol-
portugu6s de 1750.
Tres marcos primaries jalonarian la linea divisoria. Uno de
ellos es el que nos ocupa. Todos con las leyendas alusivas a la
pragmitica international que les dieran vida. A la cara portu-
guesa: Sub Joanne V Lusitanorum Rege Fidelissimo. A la es-
paiiola: Sub Ferdinando VI Hispano Rege Catholico. A la par-
te Oeste: Ex pactis finium Regundorum conventis Matritis
idibus Januari 1750. Al Este: Justitia et pax osculatce sunt.
El primero fu6 colocado entiree el morro de Castillos gran-
Sdes y el arroyo junto al mar en unas piedras en las cuales se
"abri6 a cincel un cuadrado en que debia colocarse la base del
"marco, y se determine que las armas de Portugal quedasen
Smirando para el Norte y las de Espafia para el Sud."
Este marco se encuentra ain alli, oculto por la arena, segin
he podido comprobarlo en las dos veces que he visitado el sitio,
haciendo itna penosa travesia a caballo por los desiertos y pe-
ligrosos m6danos de la costa, ricos en tembladerales y cangre-
jales existentes en la barra del arroyo Valizas que da precario
desagiie, en la ensenada de Castillos, al considerable volume
de agua de la laguna del mismo nombre.
Para llegar a e1 se sale del pueblo de San Vicente de Castillos,
hasta el rinc6n de los Oliveras en las inmediaciones de Valizas,
desde donde debe seguirse a caballo por la dificultad de los me-
danos.
El marco se halla ubicado en el cerro de Buena Vista, pri-
mero, a contar desde el mar, de la pequefia cordillera que for-
ma talud al arroyo de Valizas, cerro que, con la configuraci6n

tes determinaciones les prometia no solo muchas felicidades, sino tambien
credito a la nacion y aumento al Estado.
La respuesta que di6 Gomez Freyre, fue concisa y grave.
"Si las felicidades del pueblo de esta colonia se hubiesen de regular por
mis deseos, no habria uno mas dichoso."
El 19 de Febrero lleg6 al real de San Carlos, el Marques de Valdelirios.
El 7 de Marzo se retir6 el Marquis para Buenos Aires, para despachar la
segunda y tercera partida de demarcacion.











380 REVISTA DE LA SOCIEDAD <
de la costa atlintica, forma una pequefia punta la punta
del Diablo, --que penetra en el mar, frente a-las islas de Cas-
tillos y limited Sur de la ensenada del mismo nombre.
El segundo en el cerro de India Muerta, (73) que una Co-
misi6n de vecinos de Rocha, por iniciativa del senior Benjamin
Sierra y Sierra, con posterioridad a 1895, traslad6 a una plaza
de la misma ciudad.
El tercero fu6 colocado en el cerro de los Reyes, en la sierra
de Carap6, el 8 de enero de 1753 y llevado a Maldonado en
1895, por iniciativa del entonces coronel Melchor Maurente,
Jefe Politico y de Policia del departamento.
Su traslado ha quedado perfectamente documentado y los
antecedentes, que en nota public, obran en copia en el archive
de la Sociedad "Amigos de la Arqueologia", gentilmente dona-
dos por el senior Americo Pintos Mirquez. (74) El cambio de

(73) Benjamin Sierra y Sierra, en sus "Apuntes para la Geografia dAI
Departamento de Rocha" Rocha, 1895, manifiesta en la p. 79: "El 2.'
" marco, o sea el de India Muerta (hoy en vertientes a Don Carlos), se
" halla aterrado en una zanja donde lo arranc6 el general Zeballos en su
" paseo triunfal de 1777, despues d& haberlo derribado (como quizi derro-
" c6 tambien el 1.' y 2."), con patri6tico despecho y en represalia de los
"avances lusitinicos."
Posteriormente, y a iniciativa del senior Sierra y Sierra, una Comisi6n d2
vecinos de Rocha lo traslad6 a una plaza, donde hoy se encuentra completa-
mentc abandonado.
Al igual del de Maldonado, la Sociedad de Arqueologia se ha interesado
initilmente ante el Concejo Departamental por el cuidado y resguardo de
estos hist6ricos mojones. Vista esta desidia que evidencia la incomprensi6n
o la incultura de estas autoridades, es cuesti6n de pensar si no convendria
plantear al gobierno national la necesidad de transportarlos a Montevideo,
donde serian tratados con el respeto que merecen.
(74) Antecedentes del traslado a Maldonado, aportados a la Sociedad
"Amigos de la Arqueologia", por el senior Amirico Pintos Mdrquez.
(Hay un sello).-COPIA.
Junta E. Administrative.
Maldonado.
Setiembre 24 de 1895.
Con el deseo de que sea conservado en la plaza "Recreo" de esta ciu-












MALDONADO Y SUS FORTIFICACIONES


ubicaci6n de este marco, di6 origen a un reclamo de las auto-
ridades de Minas, por entender que el cerro de los Reyes co-


" dad, uno de los marcos o mojones que fueron destinados para seiialar las
"posesiones de Espaiia y Portugal en 1752, y que desde esa fecha se en-
Scuentra en la Sierra de Carap6, dentro de los limits de este Departamen-
" to, la Junta-que preside, en szsi6n celebrada en el dia de ayer, ha acor-
" dado nombrar a Vd. y a los seiores D ..... D .... D. ..... y D.....,
Spara constituir esa Comisi6n que se encargue de todo lo relative a la
Straslaci6n a esta ciudad del referido marco, siendo por cuenta de esta cor-
poraci6n todos los gastos que esa traslaci6n demand.
Esperando quiera Vd. aceptar el cometido indicado, prestando su con-
" curso en asunto de tanto interns hist6rico, me es grato saludarlo con el
" mayor aprecio.-(Firmados:) Juan de D. Devincenzi, Presidente; Jaime
" H. Pou, Secretario.-A los szfiores coronel don Melchor R. Maurente.-
" Don Antonio Camacho.-Don Juan S. Viera.-Don Lizaro G. Odizzio.
" -Don Saturnino Pintos."
Es copia del original que se halla inserto en el copiador numero 14, de
esta oficina.
Jaime H. Pou,
Secretario.
INFORMED

1. Con el objeto de cumplir con lo dispuesto por la H. Junta E. Adminis-
trativa del departamento, la Comisi6n encargada de trasladar a esta ciudad
el marco hispano-lusitano que se hallaba abandonado cerca de los limits de-
partamentales, s: constituy6 el dia 2 del corriente mes, en la forma si-
guiente:
President: don Saturnino Pintos, Vocal de la Junta y Presidente de la
Comisi6n Departamental de I. Primaria; Tesorero: don Jaime H. Pou, Se-
cretario de la Junta E. Administrative del departamento; Secretario: don
Antonio Camacho, Inspector Departamental de I. Primaria; Vocales: coro-
nel don Melchor R. Maurente, Jefe Politico y de Policia; don Lizaro G.
Odizzio, Vicepresidente de la Junta; y don Juan S. Viera, Secretario de la
Comisi6n Departamental de I. Primaria.
El dia 4 se puso en march la Comisi6n, llegando el mismo dia a la Sie-
rra de Carape.
Ya en el paraje en que el marco se hallaba, su primer ocupaci6n fue la
de hacer las observaciones conducentes para llegar al conocimiento de que
aquel lugar correspondia en realidad al departamento de Maldonado; y con-
vencida de que no habia lugar a dudas sobre el punto, no trepid6 en auto-
rizar a los hombres de trabajo de la comitiva para que dieran comienzo a la
tarea.


381











382 REVISTA DE LA SOCIEDAD
rrespondia a la jurisdicci6n minuana, suposici6n infundada.
Esta incidencia esta plenamente documentada en la nota ante-
cedente.



Como a causa de lo intrincado de la sierra en aquel paraje divisorio pu-
diera, quizi, alguien, career de buena fe que la Comisi6n era victim de un
error, se crey6 prudent consultar de nuevo la obra titulada "Descripci6n
Geogrifica del Territorio de la Republica Oriental del Uruguay", de que
es autor el general de ingenieros don Jose M. Reyes, y se hall que los limi-
tes entire Maldonado y Minas son, por aquella parte, el arroyo del Aigui,
hasta sus vertientes en la Sierra de Carape, continuando por el giro de ella
y de la Cuchilla Grande hasta encontrar la de Solis. El cerro denominado
de los Reyes, corresponde a la linea divisoria. En el se hallan las vertientes
del Aigui, como lo corrobora el "Diario de la expedicidn y demarcaci6n de
la America Meridional y de las campainas de Misiones y del Uruguay, corres-
pondiente al tratado de 1750", en la parte que dice, refiriendoe al de los
Reyes, esle cerro vierte aguas por la parte Norte al rio Aleigud y por la del
Sur al de Santa Lucia. De consiguiente, como el punto donde el marco esta-
ba abandonado dista doscientos metros mis o menos del reftrido cerro, y la
pendisnte tiene direcci6n NE., comparada con .l, y oriental, con relaci6n a
la cumbre inmediata de la cordillera que corre de Norte a Sur, que es el
verdadero limited, no podia aceptarse siquiera la duda de que el terreno en
donde el marco estaba, correspondia, de hecho y de derecho, al departamen-
to de Maldonado, de cuya linea divisoria distaba por lo menos mis de cien
metros. Si se tiene, ademis, en cuenta que la latitud del lugar es de 34",30',
y 52", que segln el mapa del general Reyes es latitud inferior a la que co-
rresponde a los limits con Minas, asi como que otras vertientes mis sep-
tentrionales del arroyo AiguL pertenecen tambien a Maldonado, resultari
que las dudas pueriles que alguien pudiera abrigar respect a que el marco
antes mencionado pudiera hallarse fuera del territorio jurisdiccional de la
Junta E. Administrative del departamento de Maldonado, no podrian tener
mis fundamento que el desconocimiento absolute del terreno o la confusion
que pueda resultar de la configuraci6n de los diferentes ramales que en
distintos sentidos se desprenden de aquella parte de la Sierra de Carape, en
direcci6n todos al departamento de Maldonado.
Siendo las vertientes del arroyo Aigui, en la antedicha sierra, los verda-
deros limits, segin la autorizada opinion del ingeniero Reyes; y habiendo
mis al Norte del punto en que el marco se encontraba, otras vertientes im-
portantes de aquel arroyo, claro esti que no podia la Comisi6n dudar de
que la pendiente oriental de la cordillera dejara de ser territorio correspon-
diente a este departamento, ni tampoco de que los verdaderos limits no se
hallaran a un centenar de metros de la cumbre de la sierra.











MALDONADO Y SUS FORTIFICACIONES


Al cambiar de lugar el marco de India Muerta, no se tuvo la
precauci6n de dejar perfectamente ubicada su situaci6n pri-


Las autoridades seccionales suelen tomar frecuentements como limited, no
la linea que divide a las aguas, sino los caminos que siguen mis o menos la
cumbre de las cuchillas.
En aquel punto hay dos caminos qua corren casi perpendicularmente uno
con otro: el- primero, que va por la cumbre de una cuchilla, limited recono-
cido por todos, se internal en el departamento de Maldonado; y el otro, que
sigue otra cuchilla, corre al Norte primero, para inclinarse al Oeste, a bas-
tante distancia del cerro de los Reyes, para internarse en el de Minas. Basta
tender la vista sobre un mapa de la Republica y darse cuenta de la posici6n
del marco, colocado en el ingulo NE. de las dos cuchillas, para que quede
disipado el error en que pudieran incurrir los vwcinos de aquel paraje o las
autoridades del vecino departamento.

2. Para esta previa investigaci6n y para obviar algunas dificultades, se
hall eficaz cooperaci6n en la voluntad d:l apreciable vecino de aquel dis-
trito don Juan Manuel Lorenzo, quien, con la exquisite afabilidad que lo
distingue, proporcion6 desinteresadamente c6modo alojamiento en su casa a
los miembros d2 la Comisi6n y al personal necesario que le acompafaba.
Desde las primeras horas de la mafiana del dia 5, se comenzaron los tra-
bajos para la extracci6n del marco.
Don Pedro Decaux, auxiliado por don Camilo Walter y demis personal
de la comitiva, procedi6 a armar, en el paraje en que estaba el marco, las
cabrias y guinches, sif los que hubieran resultado inutiles los esfuerzos para
remover de aquel sitio las moles de mirmol de que s2 forma el conjunto.
Mientras esto se hacia por unos, otros tomaron por su cuenta la tarea de
despejar el terreno, arrasando un buen nimero de plants espinosas (Berbe-
ris y Coletias) que lo cubrian.
Terminado este trabajo, pudieron aparecer en la superficie los extremes
de algunas de las piezas que las aguas habian descubierto. Hubo, ademis,
necesidad de ahondar el terreno, vali6ndose de instruments apropiados, para
apartarlas de la gran masa de tierra arcillosa que las cubria, sin cuyo tra-
bajo hubiera resultado esteril la fuerza de las miquinas de que se disponia,
aun reduciendo los prop6sitos de la Comisi6n a las proporciones insignifi-
cantes de cambiarlas en cualquier direcci6n a algunos decimetros de dis-
tancia.
Despues de dos dias de improba labor, en que todo el personal de la co-
mitiva tom6 parte, se pudo terminar la operaci6n de cargar las piedras en
cinco carretas que al efecto se habian contratado, siendo estas despachadas
a media que iban siendo cargadas.












384 REVISTA DE LA SOCIEDAD <

mitiva, lamentable vacio dejado acerca de un lugar hist6rico,
que seri dificil situar actualmente.


3. Pasaremos ahora a dar noticias circunstanciadas respect al estado en
que se halla el marco y cada una de sus parties components. Estas eran:
a) Una base cuadrada de 1 m. 50 de largo y 0 m. 50 de altura, con una
cavidad interior de la misma forma, con 0 m. 50 de lado. Se halla en re-
gular estado de conservaci6n.
b) Una pieza complementaria de la anterior y de la misma forma, qu2
mide por lado 1 m. 40 y de altura 0 m. 75 y mis 0 m. 10 de espiga.
No present grandes rupturas a causa, sin duda, de hallarse completa-
mente aterrada.
c) Dos piezas, que entire ambas forman un prisma de base cuadrada, que
mide por lado 1 m. 10 y de altura 1 m. 50. Ambas se hallan bastante des-
truidas.
d) Una pieza que corresponde a la terminaci6n, en forma de pirimide
truncada, de base cuadrada, que mide por lado 0 m. 50 y 0 m. 60 de altura.
Present una cavidad cuadrada donde necesariamente debi6 ajustar la pie-
za que venia a coronar el marco, la cual, segun informes, fue sacada de alli
por un vecino de aquel lugar.
e) Un gran numero de piezas, aunque muy destruidas en todos senti-
dos, que sin duda alguna corresponden a una parte del capital, que por ha-
Ilarse al airz libre, ha sido la parte que han destruido los visitantes y veci-
nos ignorantes de aquel distrito.
Con much trabajo pudo la Comisi6n, auxiliada por los demis, reunir
millares de fragments de todos tamafios, que se hallaban diseminados por
la superficie los unos y enterrados a bastante profundidad otros.
Con esos fragments se propone la Comisi6n recohstruir parte de la co-
lumna y del capital.
La ruptura de esas parties, es debida a dos causes diferentes que es ficil
determinar, si se tiene en cuenta que en las dos piezas de la column la
destrucci6n corresponde exactamente a la parte de las inscripcions que ha-
cian referencia al tratado de limits de 1750, ajustado en Madrid el 13 de
enero ante las dos naciones peninsulares, y el hecho de hallarse abandonado
el marco en un sitio despoblado y expuesto durante 140 afios a la impru-
dente acci6n de oscuros visitantes. Possible es, sin embargo, que debido a la
previsi6n con que se procedi6 a reunir aquel inmenso nimero de pedazos,
las parties que faltan puedan reconstruirse hasta el punto de que el marco
quede casi complete, o que, por lo menos, puedan integrarse las inscripcio-
nes borradas por la acci6n del marr6n.

4. Esti construido el marco de mirmol blanco con numerosas vetas rosa-
das, semejante al que se encuentra en algunas canteras de aquellas inmedia-












395


IMALDONADO Y SUS FORTIFICACIONES


Seria convenient intentarlo, asi como reconocer si en el ce-
rro de los Reyes existe la column sustitutiva que se erigi6 cuan-
do el traslado del original a Maldonado.


clones de las costas del arroyo Pan de Azuicar y del departamento de Minas.
Su origen, por esta raz6n, podria atribuirsm a algunas de esas- anterass, si
el "Diario de la Expedici6n", tornado por Zeballos en la rendicion de Rio
Grande, no hiciera constar que esos marcos fueron traidos de la referida
ciudad y transportados en una falida por el lago Merin hasta el arroyo San
Miguel llegando a las playas de Castillos Grandes los dos primeros, el dia 5
de octubre de 1752, y el ultimo, que es el de que nos ocupamos, el veinti-
cinco de noviembre del mismo afo.

5. Las inscripciones que el marco tenia, segun el diario antedicho, eran:
bajo las armas espaiiolas: Sub Ferdinando VI Hispane Rege Catholico; bajo
las de Portugal: Sub Joanne V Lusitanorum Rege Fidelissimo; en una de
las caras laterales: Ex pactis finium Regundorum conventis Madriti idibuw
Januari 1750; y en la opuesta: Justitia et Pax osculantoe sunt.
(En la edici6n quw tenemos a la vista dice 1780. Es error tipogrifico,
pues esta fecha, que ha sido reconstruida, es MDCCL).
Estas inscripciones son las mismas que tienen los otros dos marcos que s:
hallan en Castillos e India Muerta (departamento de Rocha), que fueron,
como el del cerro de los Reyes, los unicos que alcanz6 a colocar la Comisi6n
Demarcadora de Limites, que por parte de Espafia dirigia el marques de
Valdelirios, y por el de Portugal el general G6mez Freire de Andrade.

6. El marco a que nos referimos, llamado de los reyes, estuvo colocado,
segun se nota en la ruptura de los pernos de hierro emplomados que tienen
en considerable numero las dos piezas de la base por la parte en que la se-
gunda encaja sobre la primera. Esta presuncion esti corroborada por el dia-
rio citado anteriormente, que dice: "El 21 de noviembre de 1752, lleg6 al
campo portugues el tercer marco que se habia conducido de Rio Grande.
"El 28 el teniente Manuel Vedigal, con doce soldados, march6 con el
tercer marco para el lugar donde se debia poner.
"El 4 de Enero de 1753 acampose en un paraje que se llam6 el cerro de
los Reyes, por causa de colocarse este tercer marco en este mismo cerro,
Aqui demoraron 7 dias, no s6lo para la colocaci6n del marco, sino para se-
pararse los principles Comisarios de los de la primera partida que debian
continuar. El 8 se coloc6 el marco en la latitud de 34'30'52". La diferencia
del bar6metro en el mismo cerro, 26 pulgadas y 4 lineas viento S. O. Ests
cerro vierte aguas por la parte N. al rio Aleigui y por el Sur al de Santa
Lucia. El tercer marco qued6 con la arma de Portugal mirando al NE.
y las de Espafia al SO."
S5












386 REVISTA DE LA SOCIEDAD

Yo hubiera ya formulado estos pedidos a las sociedades cien-
tificas a que pertenezco, maxime cuando para el caso de Ca-


(En la edici6n que tenemos a la vista, dice NO. Debe ser error de im-
prenta, pues el NO. correspondia a Espaiia, lo mismo que el SO., y el mar-
co no podia presentar caras opuestas a esos dos puntos).

Aunque la Comisi6n no conocia estos detalles, presumi6, como se ha di-
cho, que el marco hubiera sido colocado en aquellas cercanias, y trat6 de
reconocer el paraje, a fin de dar con el punto mismo donde hubiera estado
fijado.
Despues de detenidas investigaciones, encontr6 una planicie en la cumbre
del cerro mis alto de los que hay en las cercanias, cuya planicie, formada
de piedras cuidadosam-nte acomodadas, coincidia en extension con la base
del marco.
No le qued6 duda alguna de que aquel sitio fu el que sirvi6 de asiento a
la gran column de mirmol que debia determinar el punto d2 divergencia
de las aguas que van al lago Merin y de las que caen al Rio de la Plata; ni
le qued6 tampoco de que aquel c.rro es el mismo denominado de los Reyes,
a que se refiere el cronista de la Comisi6n Demarcadora de Limites conve-
nidos en 1750, cntr: las dos naciones que habian extendido sus dominios
por esta parte de America.

7. El tratado de 1750 fu6 anulado por convenio celebrado el 12 de fe-
brere de 1761; esta fue la causa.de que se susp:ndieran definitivamente los
trabajos de demarcaci6n, interrumpidos con anterioridad a causa de dificul-
tades opuestas por G6mez Freire, comisionado portugues, originadas por in-
correcciones que atribuy6 a la carta geogrifica que sirvi6 de base para la
celebraci6n de aquel tratado.
Surgida la guerra anglolusitana contra Espafia, que fue declarada en ene-
ro de 1762, el teniente general don Pedro de Zeballos, a cuyo cargo esti
a la saz6n el Virreinato del Rio de la Plata (') tom6 a la Colonia primero,
que era colonia portuguesa, y poco despuds la fortaleza de Santa Teresa y la
ciudad de San Pedro de Rio Grande. En su march triunfal, dentro y fuera
del territorio de su dominaci6n, debi6 ordenar Zeballos que los tres marcos
colocados con arreglo al tratado hispanolusitano de 1750, fueran arrancados
de su lugar, destruidas las inscripciones que ostentaban y enterrados en pa-
rajes ocultos. He aqui explicadas las inscripciones que tuvo la column en
su extremidad superior, y las armas de las naciones se hallan casi completa-
mente borradas; para lo que fue precise que las dos piezas del prisma su-
frieran rupturas de iguales dim:nsiones, y en el mismo sentido que han po-


(i) E kit ,rr. "Poil) ntonll'. i" ll' gIiIllatill.












MNALDONADO Y SUS FORTIIFICACIONES


rape se contaria con el valioso concurso del agrimensor Carlos
Mac-Coll, que sitnia el lugar con exactitud, y por contarse con


dido ser observadas. He ahi tambien, por que se hallaba todo el material
que constituia el marco, except las parties sustraidas, junto y aterrado
en la ladera que da nacimiento al arroyo AiguA, que es la mis escarpada y
cubierta de materials que present en aquel punto la Sierra de Carap6.

8. Cumpliendo lo dispuesto por la H. Junta, en lo relative a la coloca-
ci6n del marco tantas veces nombrado, procedi6 la Comisi6n a fijarlo en el
centro de la plaza de esta ciudad, denominada "Plaza de la Torre del Vigia".
Previamente se hizo construir una base s6lida, de algunos centimetros mis
de extension, formada por piedras de gneis labradas, procedentes de una an-
tigua bacteria, ya algo destruida, que se encontr6 en las cercanias del mue-
lie de hierro, costas del Rio de la Plata, inmediatas a esta ciudad.
Alli podri la H. Junta conservarlo por muchos afios, librando a ese tes-
tigo mudo de hechos hist6ricos de un pasado lejano, de una desaparici6n
complete, que no podria ser cvitada si se le hubiera dejado al arbitrio del
vecindario imprudente y d2 cuanto curioso ignorante quisiera destruirlo,
movido s61o por el deseo de ver los colors del interior de la piedra.
Alli estari siempre a disposici6n del Estado, que es el unico que puede
ipvocar derechos de propiedad sobre los monumentos puiblicos, por cuya
conservaci6n, no obstante, estin obligados a velar, sin las limitaciones que
en el orden administrative se observan, todas las dependencias de ese mismo
Estado.
Es por eso que esta Comisi6n, al dar cuenta de su cometido, se complace
en felicitar muy de veras a la H. Junta E. Administrative por el interns
demostrado en la conservaci6n del marco hispanolusitano que hasta hace
poco se hallaba abandonado cerca de los confines del departamento.

9. No debe dejar olvidado la Comisi6n, de hacer constar en este Inform-,
que inmediatamente de levantar el marco del lugar en que s; hallaba, hizo
construir en el mismo sitio una column formada con gran numero de pie-
dras de las que se hallaban en sus inmediaciones, asi como tambien que el
mismo dia 6 del corriente, en que di6 termino a los trabajos de carga, se
mand6 labrar el acta que se acompaiia original, y que fu6 firmada por los
presents que sabian hacerlo.

10. Antes de terminar este Informe, debemos manifestar nuestro mis vivo
agradecimiento a los sefiores don Pedro Decaux, don Camilo Walter, te-
nientes don Miguel Araijo y don Juan R. Martinez, Comisarios de Policia
y a los vecinos don Juan M. Lorenzo, don Francisco Veira, don Manuel y












388 REVISTA DE LA SOCIEDAD
los importantes antecedentes que corren en tipo menor al pie
de estas piginas; pero, dichas instituciones, si bien podrian



don Ovidio Acosta, que eficazmente coadyuvaron a la realizaci6n de los
prop6sitos de la Junta, representada en aquel acto por la Comisi6n.

Maldonado, 8 de octubre de 1895.


Saturnino Pintos, Presidente. Antonio Cama-
cho, Secretario. M. R. Maurente Ldzaro
G. Odizzio Jaime H. Pou Juan S. Viera.




En la Cuchilla Grande, limited de los departamentos de Maldonado y Mi-
nas, a los seis dias del mes de octubre de mil ochocientos noventa y cinco,
la Comisi6n que suscribz, nombrada por la Junta E. Administrative del
primero de los departamentos citados, procedi6 a trasladar a la ciudad de
San Fernando de Maldonado las piezas que componen el marco divisorio de
las posesiones que en otro tiempo poseyeron, en esta parte de America, los
reyes de Espafia y Portugal; cuyo monument hist6rico conocido general-
mente por "Marco del Rey", se hallaba abandonado en terrenos de la suce-
si6n Techera y en peligro de desaparecer, a causa de la imprudent conduct
de muchos visitantes, que en el afin de Ilevar consigo muestras del mirmol
de que esti hecho, no titubean en destruir las piezas mis bien construidas
de aquella reliquia hist6rica.
En presencia del senior Comisario de Policia de la secci6n, teniente don
Miguel Araujo, del de la policia volante teniente don Juan R. Martinez, don
Juan Manuel Lorenzo, y various otros vecinos del departamento, levant el
referido marco, que se halla compuesto de cinco piezas, en regular estado
de conservaci6n y de una considerable cantidad de fragments de diferentes
tamafios, que en parte correspondent a las mencionadas piezas, siendo los
otros los inicos restos del capital que coronaba la pirimide.
Una de estas piezas, la que corresponde al resto del capital, le fue entre-
gada a la Comisi6n por la sefiora Benita Sinchez de Martinez, quien mani-
fest6 que su finado esposo la habia trasladado a su casa con el prop6sito de
hacer de ella un abrevadero para las aves de corral, sirviendole a aquella sefiora
hasta el moment de ser entregada, para cultivar en ella algunas plants de
jardin.












MAI.DONADO Y SUS FORTIFICACIONES


afrontar con los gastos de una. expedici6n. fijadora del lugar -
por lo menos en el marco de Carap6 no cuentan con los re-


Para constancia acord6 la Comisi6n levantar la present acta en el mis-
mo paraje, firmindola los asistentes al acto.

Saturnino Pintos Lazaro G. Odizzio M.
R. Maurente Juan S. Viera Miguel Arafi-
jo ]aime H. Pol Pedro Decaux ]uan
M. Lorenzo Camilo Walter Juan R.
Martinez Emilio Niiiez Antonio Ca-
macho, Secretario.


Maldonado, 8 de octubre de 1895.
Sefior Presidente de la Junta E. Administrative, don Juan de D. Devin-
cenzi:
A nombre de la Comisi6n nombrada por esa H. Corporaci6n, para trans-
portar a esta ciudad el marco hispanolusitano que se hallaba en la Sierra
de Carap6, remito a usted el Informe correspondiente a los trabajos hechos
en cumplimiento de la misi6n que le fue encomendada.
Aprovecho la oportunidad para saludar a usted con mi consideraci6n mis
distinguida.
Saturnino Pintos,
President.
Antonio Camacho,
Secretario.

Octubre 15 de 1895.
Aciusse recibo, agradeciendo los importantes y patri6ticos esfuerzos de
la Comisi6n expresada, para el mejor desempefio, y archives.
Devincenzi,
President.
Jaine H. Pon,
Secretario.


INFORMED
COPIA. Octubre 15 d2 1895.

Excmo. Seiior Ministro de Gobierno, doctor don Miguel Herrera y Obes.
Excmo. Sefior:

Teniendo conocimiento la Junta que preside, de que en la Sierra d2 Ca-
rape, dentro de los limits de este departamento, se hallaba uno de los mar-


389












300 REVISTA DE LA SOCIEDAD (
cursos necesarios para la erecci6n de los obeliscos de cement
duradero que entiendo deben levantarse en el propio sitio,


cos que debian sefialar la linea divisoria de las posesiones coloniales de Es-
pafia y Portugal en esta parte de America, con arreglo al tratado celebrado
en Madrid el 13 de enero de 1750, y de que ese monument hist6rico, com-
puesto de varias piezas de mirmol, se hallaba expuesto a sor destruido en-
teramente por los imprudentes visitantes de aquel paraje, que a titulo de
llevar un recuerdo, extraian un pedazo mis o menos grande, sin miramien-
to alguno a la conservaci6n debida a esa reliquia del gobierno colonial, dis-
puso, en sesi6n celebrada el dia 23 del pasado, el nombramiento de una Co-
misi6n compuesta por el Jefe Politico y de Policia del departamento coro-
nel don Melchor R. Maurente, Inspector de Escuelas don Antonio Cama-
cho, don Lizaro G. Odizzio y don Saturnino Pintos, Vicepresidente y Vo-
cal de la Junta respectivamente, y don Juan S. Viera, Secretario de la Co-
misi6n de I. Primaria, a efecto de que dispusiera todo lo necesario para la
traslaci6n del referido marco a esta ciudad y su colocaci6n en la Plaza "Re-
creo", en donde se halla la Torre del Vigia, que constitute otro monumen-
to hist6rico de aquella epoca, al adoptar tal resoluci6n esta Junta crey6 in-
necesario llenar otro trimite que disponer directamente la traslaci6n de di-
cho marco al lugar en que debia ser conservado como monument his-
t6rico de propiedad de la naci6n; cumpliendo con ese hecho un deber
patri6tico, sin vacilar en Ilevar a cabo las crecidas erogaciones que esa
traslaci6n le impusiera y ejerciendo las atribuciones que como corpora-
ci6n municipal y delegaci6n del Poder Ejecutivo le estin encomendadas
para la conservaci6n de los edificios y monumentos puiblicos que se hallan
en su jurisdicci6n.
Aun en el caso de que obras de merito hist6rico por el estilo de la que
nos ocupa, se hallaran como 6ste, esparcidas por las sierras y campos, ex-
puestas a desaparecer con el tiempo y el olvido, fuera del limited de la juris-
dicci6n de la Junta que dispusiera su traslado a lugar seguro y aparente,
para su conservaci6n, siempre deberia merecer esa corporaci6n municipal el
beneplicito del Gobierno, porque a ese hecho no puede atribuirse otro m6-
vil que el desco de conservar ese monument que, como propiedad de la
naci6n, a esta s61o pertenece y para cuya conservaci6n puede creerse auto-
rizada cualquiera Junta que, como delegaci6n de una sola autoridad nacio-
nal, s61o ejerce sus funciones en representaci6n de esa sola autoridad.
Por lo expuesto, Excmo. Sefior, creyendo la Junta que preside haber ejer-
cido sus funciones en tal sentido y dentro de los limits de su departamen-
to, por las razones que se expondrin, no ha podido menos de ser sorpren-
dida por la protest elevada a V. E. por la Junta de Minas, al career 6sta de
buena fe, como es precise suponerlo, que el marco precitado se hallaba den-
tro de los limits de su departamento, y que el hecho de trasladarlo a esta











MALDONADO Y SUS FORTIFICACIONES 391

sin variante alguna que ocuparon los marcos primitives, obe-
liscos en los cuales debe incrustarse una placa de piedra con una
leyenda grabada, explicativa del hecho.


ciudad constitute una invasion a su jurisdicci6n y un atropello a sus de-
rechos.
Antes de disponer la traslaci6n del marco indicado, esta corporaci6n, co-
nociendo que aquel se hallaba en la linea divisoria con el departamento de
Minas, tom6 minuciosos informes acerca de su verdadera situaci6n, se con-
sultaron obras de indiscutible autoridad cientifica, como ser la Descrip-
ci6n Geogrifica y cartas de la Republica del general de ingenieros don Jose
Reyes, y se obtuvo el convencimiento complete de que hallindose los mir-
moles que constituian el tercer marco de la demarcaci6n de limits estable-
cida en el tratado de 1750, en la falda oriental y NE. del cerro de los Re-
yes, que por ese lado vierte aguas al arroyo del Aigui, en cuyas nacientes se
encuentra, se hallaba dicho marco, sin duda alguna, dentro de este depar-
tamento.
Las demarcaciones que hacen los comisarios de campafia para el desem-
peiio de sus funciones policiales, con frecuencia no se ajustan al limited ver-
dadero de sus secciones respectivas, y cuando estas limitan con otro depar-
tamento, no es dificil que esos errors produzcan conflicts como el que
ha originado el traslado del marco de los Reyes a esta ciudad y la protest
de la Junta de Minas.
Recientemente ha sido informada esta corporaci6n, de que la policia de
Minas, de la secci6n Campanero, ejerce jurisdicci6n en el campo de dofia
Benita Sinchez de Martinez, en cuyo terreno se hallaba el marco, ejercicio
que es indebido, porque la casa de dicha sefiora, hallandose como a mil me-
tros de distancia al Este del lugar en que estaba el marco y de la falda
oriental del cerro de los Reyes, es, fuera de toda duda, que se halla en este
departamento.
Acerca de la situaci6n del cerro de los Reyes se han hecho publicaciones
en los diaries de Minas, enteramente desprovistas de verdad. Se dice que ese
cerrc se halla en aquel departamento, y que sus aguas, unas corren al rio
Santa Lucia y otras al Cebollati, lo que no es cierto, en part relativamen-
te a este ultimo, porque si bien las aguas de la vertiente oriental de ese ce-
rro van a aquel rio, siguen por el curso del arroyo del Aigua, que es uno de
sus principles afluentes, y cuyo canal, hasta sus vertientes, es el limited de
los departamentos de Maldonado y Minas (Reyes. "Descripci6n Geogrifica
de la Republica", cap. II, pig. 31). Sc ha agregado tambien que el marco
se hallaba en la punta del cerro del Penitente, y esa afirmaci6n es igual-
mente incierta, porque dicho cerro se halla aproximadamente a veinte kil6-
metros de distancia del punto de su extracci6n.












392 REVISTA DE LA SOCIEDAD
Habria interns en apurar la ejecuci6n de estas pequefias
obras, puesto que son pocos ya los pobladores de esos sitios que


Para refutar debidamente esas afiramciones err6neas, originadas las unas
probablemente por el desconocimiento de nuestra geografia y division de-
partamental, y las otras por el apasionamiento con que se ha juzgado en
aquella localidad la disposici6n de esta Junta, a continuaci6n se transcribe
parte del informed producido por la Comisi6n nombrada para el traslado del
marco, cuya lectura llevari al inimo de V. E., el convencimiento pleno d&
que esta corporaci6n ha ejercido sus funciones, en tal asunto, dentro del li-
mite de su jurisdicci6n, como de que la Comisi6n ha llenado bien y de una.
manera que altamente le honra, el patri6tico cometido que le fu6 confiado,
sin los atropellos y abusos que se le atribuyen.
Tambien se acompafia un croquis calcado sobre la carta geogrifica del
general Reyes, en el que se establece la linea divisoria de este departamento
y el de Minas, la situaci6n del cerro de los Reyes, el punto donde se hall
el marco y el lugar en donde se encuentra la casa de la sefiora de Martinez,
que se ha dado en decir que esti dentro del departamento de Minas.
(Se transcribe parte del Informe. Casi todo).
Se evidencia, Excmo. Senior, por el Informe transcript, que el marco de
la referencia se hallaba en este departamento, y que es infundada la protes-
ta elevada a V. E. por la Junta de Minas, a causa de su traslado a esta
ciudad.
Es incierto tambien, por la misma raz6n, que dicho marco sirviera de limited
de secciones policiales, pudiendose, ademis, observer que en los superiores de-
cretos relatives a las divisions seccionales de uno y otro departamento, si
bien se toma como limited los rios y arroyos y sierras, jams se ha visto ci-
tado el marco de los Reyes como punto de division seccional, con mayor
motivo que dicho marco, cuyas piezas hallibanse diseminadas en la ladera
del cerro citado, se encontraba, en parte enterrado y en parte oculto por
los arbustos espinosos que abundan en aquel paraje.
No puede tampoco considerarse seriamente como obsticulo para la no
remoci6n del marco, el hecho de que sirviera de base para la limitaci6n de
varias propiedades, como en el telegrama de la Junta de Minas se asegura,
pues ademis de explicarse ese uso por hallarse enterrado y oculto, como ya
se ha dicho, (con que criterio puede suponerse que un monument pfiblico
de propiedad de la naci6n, como lo es el marco, por el hecho de hallarse
abandonado en aquel lugar, sirviera de moj6n de propiedades particulares,
de punto de orientaci6n de las mensuras que en aquel paraje se hubieran
hecho, y que por esas circunstancias el Estado se viera privado de disponer
de el como de cosa propia, para trasladarlo donde debiera ser conservado?
La Comisi6n encargada del traslado del marco, ignora que 6ste fuera pun-




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