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HIDE
 Appendix
 Indice del tomo segundo














Group Title: Poesias de Don José María Heredia, ministro de la Audiencia de Méjico
Title: Poesias de Don José María Heredia, ministro de la Audiencia de Méjico
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 Material Information
Title: Poesias de Don José María Heredia, ministro de la Audiencia de Méjico
Series Title: Poesias de Don José María Heredia, ministro de la Audiencia de Méjico.
Uniform Title: Poems
Physical Description: 2 v. in 1 : ; 13 cm.
Language: Spanish
Creator: Heredia, José María, 1803-1839
Vingut, Francisco Javier, b. 1823
Publisher: Roe Lockwood & Son
Place of Publication: Nueva York New York
Publication Date: 1853
Edition: Nueva y completa ed. / -- incluyendo varias poesías inéditas.
 Subjects
Genre: non-fiction   ( marcgt )
Spatial Coverage: Mexico
 Notes
General Note: Edited by F.J. Vingut.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00086501
Volume ID: VID00003
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 23960500
alephbibnum - 003542051
lccn - 21021811

Table of Contents
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Full Text








APENDICE.


L .A IwuiVORTAL.ZDAD.

POEMA

POR EL CIUDADANO
JOS MARIA HEREDIA.


Non omnis moriar.
HORAC,

iOn Dios, cuya inefable Providencia
abarca la creacion y la dirige,
y cuyo ardiente espritu la inflama,
y estiende aun mas all su noble imperio;
t, de la eternidad seor augusto,
oye mi humilde voz Llene mi canto
la celestial inspiration, y pueda
con enrgico tono irresistible
revelar los hombres el tesoro
de su inmortalidad. Glorioso tema,
de infinite importancia, y muy mas grato
al que te ama mejor y mas te adora.


Naturaleza, tu hija misteriosa,
de ti, INMUTABLE, mutacion eterna










recibiera por don, y al hombre instruye
con orculo mudo y elocuente.
Ella en revolution perpetua gira,:
todo cambia sin fin; nada perece.
Sigue la noche al refulgente dia,
y noche oscura nuevo sol : los astros
salen, se ponen, y mostrarse vuelven,
y la tierra tambien, ejemplo suyo,
aspect muda y formas. El Verano,
de verdura brillante revestido
y coronado con risueas flores,
cede al Otoo plido. El Invierno
sigue despues de yelos erizado,
al dulce Otoo y sus ureos frutos
hace desparecer, y reina impo,
hasta que la florida Primavera,
con aliento genial y delicioso,
templa sus iras y restaura el mundo.
Cuanto vegeta y vive se marchita
para reflorecer; y cual en rueda
que gira con violencia, todo baja
para subir. Emblema fiel del hombre,
que se altera, se oculta, y no perece!

Naturaleza en circulo constant
por siempre gira; mas el hombre vuela
en lnea inmensurable. Su alma sube
trmula, ardiente, cual etrea llama:
la humilde fe y el celo fervoroso










sus alas son para subir al cielo.
El mundo material en varias formas
muere y revive, y en perenne giro
lo tienen y tendrn la vida y muerte-;
pues ni siquiera un tomo invisible, '
que una vez existi vuelve la nada,
imprevision mostrando en el Eterno.

Si la material es inmortal, acaso
la esencia inmaterial, el alma pura,
el pensamiento, la razon, podrian
en el inerte polvo aniquilarse ?
Pudiera la sustancia mas impura
la mas noble preferir .? Y el hombre
para quien todo muere y resucita,
ser l nico ser que para siempre
se abisme en el sepulcro tenebroso ?
tSer el solo sembrado en suelo estril,
mnos feliz que el grano y la semilla
por Dios su alimento destinados 1
El solo y noble ser quien el cielo
atribuy la facultad sublime
de amar la vida y de temer la muerte,
i irrevocable fin fu destinado
por severo capricho de la suerte ?

Si de Natura el rden perdurable
favorece mi tema, en voz mas alta
su gradacion universal depone.










Mirad los grados de su inmensa escala
en que un ser intermedio siempre liga
al superior y al inferior. Inerte
la material tal vez, dormida aguarda
celeste aliento que la inspire vida.
El vegetal combine misterioso
la muerte y la existencia: luego un bruto
existe y siente, y otro mas felice
un leve rayo la razon usurpa,
que con pleno fulgor brilla en el hombre.
Pero cmo se alarga la cadena
hasta los reinos de incorprea vida,
que escluyen el dominio de la muerte?
Su postrero eslabon es el human,
que une al visible el invisible mundo.
Medio mortal, medio inmortal,-etreo
por la razon, terrestre en los sentidos,
las bestias los ngeles enlata.

As Natura por do quier public
de la inmortalidad el dogma santo.
Y el incrdulo, sordo sus clamores,
aun osa desmentir su testimonio,
por no violar su alianza con la nmuerte;
y la razon frentico renuncia,
por no apartarse de su polvo amado,
y no esponerse a conquistar el cielo?
lMsera ceguedad! iAtroz insulto
la sublime dignidad del hombre!










Pero el sabio feliz, iluminado
por la luz de la f, con noble tono,
ageno de temor, dice la muerte:
. "Cmplase en m la voluntad divina:
disulvase la tierra, y desquiciados
de sus lejanas rbitas desciendan
los astros graves, y la tornen polvo.
En su inmortalidad mi alma segura
saldr gloriosa del future cos.
Sobre la inmensa universal rina
se asentar como en soberbio trono,
predominando, cual etrea llama,
la pira funeral del universe."

Recorramos la tierra, y con asombro
hallarmos esplndidos prodigios,
que casi eclipsan la beldad del cielo.
Campos inmensos, que do quiera cubrey
opimos frutos, deliciosas flores;
mares hendidos por soberbias naos,
do el hombre truena, 6 generoso vierte
goces, riqueza, en apartados climas.
El fuego, el mar, los vientos y planets,
cual instruments dciles le sirven,
por su profundo genio sojuzgados.
Aun las eternas inflexible rocas
ceden su poder: allana montes,
los precipicios colma, y por do quiera
mil ciudades magnficas erige,
1*










aun en medio del mar, que en vasto espejo
su noble pompa y esplendor retrata.
Soberbios templos lzanse las nubes
con misteriosa majestad: los rios
corren suspensos por el aire vano,
en mares se convierten las llanuras,
6 canales profundos atraviesan
de mar mar, y las remotas aguas
se confunden atnitas. El hombre
desentraa la tierra tenebrosa
6 mide audaz el mbito del cielo,
y nuevos elements, nuevos astros
feliz descubre; la creacion ensancha,
y cede su poder Naturaleza.

Esplndido, glorioso monument
del human saber! Cuadro sublime,
en que Inmortalidad sent su sello!
Pudiera el barro impuro, deleznable
elevarse tan altas concepciones,
6 desplegar tan generoso vuelo?

Mas si los arguments de Natura
aparecieren frvolos y vanos,
aun se hallarn mas fuertes en el hombre.
Ay! si este duerme y cierra los oidos
la enrgica voz del universe,
puede cerrarlos al interno grito
de su agitado corazon? El necio










que la inmortalidad combat insano,
su sentencia fatal lleva consigo,
como nuevo infeliz Belerofonte.
Quien examine cauto el propio seno,
en l encontrar pruebas sensible
de vida eterna; 6 la falaz Natura
despiadada burlndose del hombre,
con la misma verdad quiso engaarle.

Descontento, inquietud, vago deseo
turban por siempre el corazon human,
y de l destierran el sereno gozo.
El rey bajo los ureos artesones,
y el vil pastor en su cabaa humilde,
distintos en la suerte,.en pena iguales,
ansian, anhelan, y la par suspiran.

Ser tal vez porque el visible mundo
satisfacer no puede con sus does?
Mirad esos rebaos inocentes
pastar la yerba, que moj la lluvia,
con un placer pursimo, perfect,
y ved si anhelan mas. Por qu motivo
se niega su seor igual content?
Porque el centro glorioso de las almas
no est en la tierra; y el sediento human,
por frvolos objetos seducido
cuanto disfruta mas, mas apetece.
Menos benigna al hombre que los brutos










fu Natura tal vez? No: de las almas
el alimento mas precioso y puro,
en el empreo, su celeste patria,
el Criador Soberano les reserve.
Por l suspiran con feliz instinto:
bajo el dolor se oculta su grandeza,
y el perdurable afan que los agita
es de inmortalidad segura prenda.

Es progresiva la razon del hombre;
mas el instinto nace con el bruto
en plena perfeccion, y aunque viviera
un siglo y otro siglo, no saldria
del crculo seguro que lo estrecha.
Mas si el hombre del sol contemporneo
hubiera sido, su nimo insaciable
aun que aprender y meditar tuviera.
Por qu, Naturaleza, con el hombre
tan dura fuiste ya? Por qu incomplete
sali la mejor obra de tus manos,
cuando las otras, mnos importantes,
con asombrosa perfeccion puliste?
O si al hombre imperfecto destinabas
premature fin, sin permitirle
que fijase la esfera de su genio,
por qu dar su pecho acongojado
el terror ponzooso de la muerte?
Por qu le diste provision infausta
del future dolor? Por qu le hiciste










vctima de su ciencia lastimosa,
y mas que en rango, superior en penas?
Ah! la Inmortalidad tan sola puede
revelar el enigma inesplicable,
y compensar sus males y dolores.

S; la Inmortalidad tan sola puede
resolver el enigma tenebroso
de la esperanza humana; el mas oscuro,
si al espirar morimos para siempre.
La esperanza frentica y ansiosa,
de nuestro gozo rpido asesina,
todo present bien huella y devora.
Por qu la posesion, ya conseguida,
es siempre mnos pura y deliciosa
que la pintaba en sueos el deseo,
y frvido anhelar el tedio sigue?
Porque distancia inmensa de nosotros
oculta la region de lo future
el nico, inmortal, sublime objeto
digno del hombre, y su Hacedor augusto
all dirige nuestro ardiente anhelo.

Es otro enigma la virtud. Mil veces
la huella fiero el insolente crime;
y si todo se acaba en el sepulcro,
si no hay reparacion en otra vida,
cun necios son sus mrtires! En vano
la formidable voz de la conciencia










manda que la sigamos. Pudo el cielo
inculcar la virtud a sus criaturas,
si es decepcion? O la justicia eterna
quiso burlarse del human triste,
hacindole adorar vano fantasma?
No: la conciencia, y la razon nos mienten,
6 el alma es inmortal, y en otro mundo
glorioso galardon, terrible pena
la virtud y al crime se prepare.

Cuando en sueo balsmico adormida
yace la tierra, y solo me acompaan
en ardiente vigilia centellando
las estrellas sin fin que en torno adoran
de media noche el silencioso trono,
yo en soledad augusta me consagro
conversar con los ilustres muertos.
Cuntos models de virtud sublime
y de patrio valor! De cuntos genios
en las gloriosas pginas alienta
espritu inmortal! Y tales almas,
de la divinidad emanaciones,
dejaron de existir? Tan solo fueron
como fugaz fulgente meteoro,
que arde, luce un moment, y se disipa
en el nocturno espacio tenebroso?

Cuando seguimos al sepulcro triste
los restos de mrrtales afamados











por su ciencia o virtud, por cuanto estima
y alaba el hombre, imaginar podemos
que no existen sus almas generosas,
que en inmunda corruption terminen?
La ciencia, la virtud, son nombres sacros,
que respeta y aplaude y diviniza
universal instinto generoso.
Mas ;ay! si los espritus perecen,
solo son dignas de piedad. El sabio
solo aviva sus ojos penetrantes'
para ver mas miserias y delitos;
y la noble virtud, timbre glorioso
que une la tierra con el cielo puro,
es daosa illusion, delirio vano ....
,Engaar la voz del Universo?

Mintras mas penetramos en el hombre,
se v mas clara la impression profunda
de un sello universal, augusto, eterno.
En el fondo del alma, fire base
de todo lo demas, siempre notamos
de saber y de amar instinto puro,
afectos esenciales al human,
como luz y calor al sol divino.
Y de qu sirven, si las almas mueren?
Con mil y mil afanes alcanzamos
imperfecto saber, y las mas veces
responded nuestro amor desden helado
6 prfida traicion. Por qu Natura










tan anglicos puros apetitos
satisfacer nos veda plenamente,
y los brutos benign satisface?
Es el hombre mejor mas infelice?

No: de saber y amar en el human
la ilimitada facultad y anhelo,
nos demuestran objetos infinitos.
Del Criador la inefable providencia,
por ley universal de la Natura,
proporciona el objeto al apetito
y al poder de gozar. Y el hombre solo
ser triste escepcion de ley tan sbia?
Si no le aguarda eternidad future,
si aqueste asilo burla su esperanza,
el hombre es monstruo, del Criador afrenta,
ominoso lunar, fnebre nube
de la Natura en el brillante aspecto.-
Quien la inmortalidad niega del alma,
al mismo Dios frentico blasfema.

Aun las pasiones, que al human dbil
con su furor funesto descarrian
de la santa virtud, y en su tumulto
la razon y la verdad acallan,
de su inmortalidad son testimonio.

Recorrmoslas, pues, y comencemos
por la ambition, la que siempre agita










fogoso anhelo de brillante fama.
Pero con cunto afan lo disimula!
Si mira sus designios revelados,
aunque al mas noble objeto se dirijan,
repentino rubor cubre su frente,
porque su dueo es inmortal. La sangre
subiendo as con misterioso instinto
reprende al hombre que insensato busca
fugaz reputation, ftil elogio
en este vano y transitorio mundo,
y olvida ciego su inmortal destino.

La insaciabilidad del ambicioso
no es mnos elocuente. Si de fama
la inestinguible sed su alma devora,
la admiration de un siglo menosprecia,
y ansia que los aplausos de su gloria,
por mil generaciones repetidos,
al porvenir lejano se difundan.
Eternizar ansiamos nuestro nombre:
vano delirio, que jamas turbara
del hombre el corazon, si el alma suya
tambien no fuese indestructible, eterna!
As el instinto previsor anuncia
un future interest; mas el human
embrutecido su clamor desoye,
6 vana sombra por sustancia sigue.
2










De la inmortalidad sombra es la fama,
y sombra es en s misma. Preguntadlo
al ambicioso, y os dir que siempre
su estril afan huye impalpable.
"Es todo iaquesto?" preguntaba Csar,
del poder en la cumbre fastidiado,
viendo sus pies el universe y Roma.
As con vano ardor el ambicioso
la tierra inunda en lgrimas y sangre,
y le avergenza al fin su misma gloria;
porque gloria mas alta y perdurable
ser el objeto esplndido sublime,
de su inmortal espritu debiera.

Mas aunque mil peligros y pesares
prfida la ambicion prodigue al hombre,
nadie del corazon puede arrancarla
do firme la plant Naturaleza.
Absurdo fuera el clebre consejo
que Pirro di el filsofo, pues ntes
domar pudiera su valor el mundo,
que la grave razon su alma fogosa.
Una constant actividad internal,
un elstico impulso al hombre agita
por distinction, en tronos y cabaas;
porque el seor y el siervo son iguales
en inmortalidad, y el alma eterna
siempre ambiciona el oropel 6 el oro,
la estimacion mortal, 6 la del cielo.










El insaciable afan del triste avaro
ofrece igual irresistible prueba,
cuando con privaciones prolongadas,
sin escuchar de la razon el eco,
aun en el borde mismo del sepulcro
guard tesoros con errado instinto,
buscando eternidad sobre la tierra.

Mas la sensualidad embrutecida
aunque se burla de futuros goces,
y audaz promote al hombre fascinado
convertir en Eden aqueste mundo,
prueba no mnos mi glorioso tema.
Por qu nuestro deleite mas preciado,
el goce del amor, que tan fogoso
turba, embelesa, exalta los sentidos,
siempre va del rubor acompaado,
busca la grata sombra del misterio
y con el manto del pudor se cubre?
Este rubor, inspiration del cielo,
nos anuncia que el hombre se degrada
aun en el colmo de terrestre dicha;
y aunque dormida la razon callase,
aqueste solo instinto generoso
nuestra inmortalidad revelaria.

S; la Inmortalidad esplica sola
del hombre los misterios, y sin ella
son sus instintos pavoroso enigma,










y sus virtudes miserable sueo.
Aun sus propios errors y delitos
prueban su dignidad. Su sed eterna
de oro, deleites y brillante fama,
dice que para objetos infinitos
fu destinado. Sus pasiones fieras,
para las cuales el visible mundo
es estrecho teatro, le presagian
existencia mejor, vuelo mas noble,
y acreditan sus ttulos al cielo.

Deten aqu tu canto laborioso,
Musa de la verdad! La antorcha pura
de la razon, que tus humildes pasos
ha dirigido, penetrar no puede
el velo de tiniebla misteriosa
que el invisible mundo nos oculta,
ni ensearte sus gozos y dolores.
No al celestial Espritu debiste
inspiration proftica. La muerte,
de lodo impuro desatando el alma,
muy mas all del sol y las estrellas
la har subir sobre las gneas alas
de su inmortalidad, y el grande arcano
revelar de su future suerte.












MEDITACION MATUTINA.

PASE la noche tranquila
en el sueo sepultado,
y por la luz despertado,
saludo el sereno albor.
Como si naciese ahora
siento y gozo la existencia:
mi alma cobra su potencia,
y ti se eleva, SEiOR!

Tu mano sbia me guie
por el arduo laberinto
en cuyo triste recinto
vagar mi incierto pi.
Y protjame tu escudo
del crimen y sus furores,
de los peligros y errors
que dbil arrostrar.

Presto cerrar mis ojos
otro sueo mas profundo;
noche mas larga, del mundo
el cuadro me velar.
Pero siempre mi flaqueza
sostendr tu mano fuerte,
y aun mas all de la muerte
piadosa me salvar.









18
Ese sueno misterioso
debe terminar un dia,
y esa tiniebla sombra
disipar tu esplendor.
Me inundar luz eterna,
rasgado el fnebre velo,
y las delicias del cielo
me dar tu inmenso amor.














COMPOSICIONES INEDITAS.



A LA GRAN PIRMIDE DE EJIPTO.

EscoLLo vencedor del tiempo cano,
isla en el mar oscuro del olvido,
misterio entire misterios distinguido,
de un inmenso arenal gran meridiano!

Montaa artificial, resto tremendo,
estructura sublime y ponderosa,
del desierto atalaya misteriosa,
de la desolacion trono estupendo!

En tu cumbre inmortal se dan la mano
la eternidad que fu con la future:
la voz de lo pasado en t murmura,
de una tierra ya muda, escombro vano!

Qu triunfos! qu desastres! qu mudanzas!
hais presenciado! cunta muchedumbre
siglo tras siglo contempl6 tu cumbre! ..
qu se hicieron sus penas y esperanzas?









20
Cien imperios esplndidos, que fueron
nuevos en tu vejez, se han abismado:
reyes, sabios, guerreros han pasado,
y en el abismo msero se hundieron

De tus autores pereci la historic.
Tal vez su polvo, que arrebata el viento,
empana el esterior del monument
en que pensaban perpetuar su gloria.

Ancha en tu base, un punto reducida
do te acercas al cielo-no figures
el orgulloso error de las criaturas,
y su esperanza en polvo convertida? . .

Cuando tu incierto origen indagamos,
describe en ti, cual en funrea losa,
el irnico Tiempo-"obra gloriosa
de monarca potente-que ignoramos."














AL RETRATO DE MI MADRE.

Es ella, s: la venerada frente
Que ador mi niez, de nuevo miro
Con profunda emotion, aunque las huellas
Del tiempo y del dolor tiene grabadas.
H aqu los ojos que mi dbil cuna
Estticos velaban, y los labios
Que con tierno cario tantas veces
En mi plida frente deponian
El santo beso maternal.... Imjen
De la madre mejor y mas amada,
Ven mis labios, mi ardiente seno,
Y recibe las lgrimas que brotan
Mis ojos mstios; llanto de ternura
Y acaso de fatal remordimiento.
S, madre idolatrada: tus amores
Tu anhelo por mi bien infatigable,
Y tus lecciones de virtud sencilla
Desatend frentico.. . Qu pago
Recibiste de m? Dolor y luto.
Precipit mis pasos imprudentes
Tras el glorioso, esplndido fantasma
De inaccesible libertad. La ira
De celoso poder me hizo blanco,









22

Y fulmin tremenda. I Cuntas noches
Cuando los ojos de llorar cansados
Cerrabas, te mostr la fantasa
Mi sangriento patbulo I Mi fuga,
Y una separacion tal vez eterna,
Calmaron tu terror, no tus pesares.
Qu lgrimas ansiosas, de amargura,
Te habr tu primojnito costado;
Prfugo, errante en estranjeros climas,
Donde sentaron su fatal imperio
Feroces odios, ambicion tirana,
Y fratricida brbara discordia I
Y yo, madre, tambien tu triste ausencia
Lamento inconsolable. Los prestijios
De msero poder ftil gloria
No me embriagaron, ni del pecho ansioso
Borrar pudieron tu sagrada imjen.
De Tmis en el templo venerando,
En la silla curul que fortune
Elevme despues; en el peligro
Y escitacion de blico tumulto;
Entre los brazos de adorada esposa
las tiernas caricias de mis hijos,
Record tus amores, y brotaba
De mis ardientes labios el suspiro.
Tres aos h que por la vez primera
Desde el trono espaol se pronunciaron
Los dulces ecos de la paz y olvido.









23

Oh! cmo palpit!.... La fantasa
En mjica illusion mostrme abiertos
Los campos deliciosos de mi Cuba,
Y entire sus cocoteros y sus palmas,
Al mrjen de los plcidos arroyos,
Con mi familiar cara y mis amigos
Me hizo vagar. Al ajitado pecho
Pens estrechar las hermanas mias,
A mi madre inundar en llanto dulce
De inefable ternura, y en su seno
Deponer mis hijos.... Mas, saudo
Arbitrario poder frustr mis votos:
Que en la opresa, infeliz, hollada Cuba,
De viles siervos abatida sierva,
No es dado el hacer bien ni al mismo trono.
Cuyo querer eluden los caprichos
De strapa insolente!... Se arrastraron
Dos lustros y dos aos dolorosos
De espatriacion, de lgrimas y luto,
Y en los hispanos pechos implacable
Arde vivo el rencor....
Mas, despecho
Del odio suspicaz y la venganza,
Yo, madre, te ver. Cuando benigna
Primavera jenial restaure al mundo,
Las turbulentas olas del ocean
Hendiremos los dos, y venturoso
Del Hudson en las frtiles orillas











Te abrazar. Tu imjen venerada
Ser entretanto mi mayor consuelo.
Mostrndola mis hijos cada dia,
Ensefarles con afan piadoso
A que te amen, respeten y bendigan,
Y oren por ti sus inocentes labios.
Ella en este desierto de la vida
Ser para mis ojos nceilantes
Astro sublime de virtud. Al verla,
Tus augustos consejos recordando,
Fiel les ser, y Dios enardecido
Elevar mis inocentes votos
Porque tus brazos me conduzca. Sea
Bculo tu vejez tu primer hijo,
Y en asilo rural, feliz, oscuro,
Te haga olvidar las anteriores penas
Con amantes cuidados y caricias.
Aquesto y nada mas demand al cielo.



AL OCEANO.
Qu De las ondas el hervor insano
mece por fin mi pecho estremecido!
i Otra vez en el Mar . Dulce mi oido
es tu solemne msica Oceano.
i Oh! cuntas veces en ardientes sueos
gozoso contemplaba










25
tu ondulacion, y de tu fresca brisa
el aliento salubre respiraba!
Elemento vital de mi existencia,
de la vasta creation mstica parte,
;salve! felice torno saludarte
tras once aos de mortal ausencia.


Salve otra vez! A tus volubles ondas
del triste pecho mio
todo el anhelo y esperanza fio.
A las orillas de mi frtil patria
ti me conducirs, donde me esperan,
del campo entire la paz y las delicias,
fraternales caricias,
y de una madre el suspirado seno.


Me oyes, benigno mar! De fuerza lleno
en el triste horizonte nebuloso,
tiende sus alas Aquilon fogoso,
y las bate: la vela estremecida
cede al impulso de su voz sonora,
y cual flecha del arco despedida,
corta las aguas la inflexible prora.
Salta la nave como dbil pluma,
ante el fiero Aquilon que la arrebata,
y en torno, cual rujiente catarata,
hierven montes de espuma.











Espectculo esplndido, sublime
de rumor, de frescura y movimiento;
mi desmayado acento
tu misteriosa inspiration reanimel
Ya cual mjica luz brillar la siento;
y la olvidada lira
nuevos tonos armnicos suspira.
Pues me torna benfico tu encanto
el don divino que el mortal adora,
tuyas, glorioso mar, sern ahora
estas primicias de mi nuevo canto.

;Augusto primognito del Caos!
al brillar ante Dios la luz primer,
en su cristal sereno
la reflejaba tu cerleo seno:
y al empezar el mundo su carrera,
fu su primer vajido,
de tus hirvientes olas ajitadas
el solemn rujido.

Cuando el fin de los tiempos se aproxime,
y al orbe desolado
consume la vejez, t, Mar sagrado,
conservars tu juventud sublime.
Fuertes cual hoy, sonoras y brillantes,
Llenas de vida frvida tus ondas,
abrnzarn las playas resonantes,-











ya sordas tu voz: tu brisa pura
jemir triste sobre el mundo muerto,
y entonars en lgubre concerto
el himno funeral de la Natura.


Divino esposo de la madre tierra!
con tu abrazo fecundo,
los ricos dones despleg que encierra
en su seno profundo.
Sin tu sacro tesoro, inagotable,
de humedad y de vida,
qu fuera?-Yermo estril, pavoroso,
de muerte y aridez solo habitado.
Suben lijeros de tu seno undoso
los vapores que en nubes condensados,
y por el viento aljero llevados,
baan la tierra en lluvias deliciosas,
que al moribundo rostro de Natura
tornando la frescura,
cien su frente de v'erdor y rosas.

Espejo ardiente del sublime cielo!
en t la luna su fulgor de plata
y la noche magnfica retrata
el esplendor glorioso de su velo.
Por ti, frvido Mar, los habitantes
de Vnus, Marte, 6 Jpiter, admiran
coronado con luces mas brillantes










nuestro p.aneta que tus brazos cien;
cuando en tu vasto y refuljente espejo
mira el sol de su hoguera inestinguible
el ureo puro, vvido reflejo.

Quin es, sagrado Mar, quin es el hombre
cuyo pecho estpido y mezquino
tu majestuosa inmensidad no asombre?
Amarte y admirar fue mi destino
desde la edad primer:
de juventud apasionada y fiera
en el ardor inquieto,
casi fuiste mi culto noble objeto.
Ioy tu grata vista, el mal tirano
que me abrumaba, en dichoso olvido
me deja respirar.-Dulce mi oido,
es tu solemne msica, Oceano.
(1836.)



LA MAANA.

YA se va de los astros apagando
el trmulo esplendor. Feliz Aurora
en las aves despierta voz canora
y en Oriente sereno va rayando.
Con purpreos colors anunciando
al ya prximo sol, las nubes dora,










que en roco disueltas, van ahora
las yerbas y las flores arjentando.
Ven, maana jentil: la sombra fria
disipen tus albores, y de Elpino
el triste pecho colma de alegra.
Pues pesar de brbaro destino
mas bello sol darle aqueste dia
de los ojuelos el fulgor divino.



A FLRIDA.

SI es dulce ver en el glorioso esto
ceida el alba de purpreas flores,
y entire blancas arenas y verdores
con manso curso deslizarse el rio;

si es dulce al inocente pecho mio
atisbar de las aves los amores,
cuando tiernas modulan sus ardores
en la plcida paz del bosque umbro;

si es dulce ver cual cobran estos prados
fresco verdor en la estacion florida,
y al cielo y mar profundo serenados,

mas dulce es verte, Flrida querida,
darme en tus negros ojos desmayados
muerte de amor, mas grata que la vida.













LTIMOS VERSOS DE JOS MA
HEREDIA.

OH Dios infinito, oh verbo increado
por quien se crearon la tierra y el cielo
y que hoy entire sombras de mstico velo
ests impasible, mudo en el altar!
Yo te adoro: en vano quieren sublevarse
mi razon rebelde y cuatro sentidos,
de Dios el acento suena en mis oidos
y Dios los hombres no puede engaar.
Mi f te contempla, como si te viese
cuando por la tierra benfico andabas
curando mil males, y al hombre anunciabas
el reino celeste, la vida sin fin;
O en aquel moment que arranc la tumba
al hurfano jven tu palabra fuerte,
cuando abri sus garras la atnita muerte
y jimi de gozo la viuda en Naim.
Redentor divino! Mi alma te confiesa
en el sacramento que nos has dejado,
de pan bajo forms oculto, velado,
vctima perenne de inefable amor.
Cual si te mirase sangriento, desnudo
herido, pendiente de clavos atroces
morir entire angustias insultos feroces
entire convulsiones.de horrendo dolor.










Seior de los cielos! como te ofreciste
tan duras penas y brbaros tratos
por tantos inicuos, por tantos ingratos,
que aun hoy te' blasfeman; oh dulce Jesus!
Yo si bien cargado con culpas enormes,
mi Dios te confieso, mi Seor te llamo,
y humilde jimiendo mi parte reclamo
de la pura sangre que mana tu cruz.
Estiende benigno tu misericordia,
(la misma Dios bueno que usaste conmigo)
tanto infelice que hoy es tu enemigo
y alumbra sus almas triunfante la f!
Ojal pudiera mi pechq afectuoso
por todos servirte, por todos amarte,
de tantas ofensas fiel desagraviarte .....
mas cmo lograrlo, msero! podr?
Permita lo mnos que mi labio impuro
una su voz dbil los sacros cantos
con que te celebran ngeles y santos,
y ellos, Dios piadoso, te alaben por m.
Mis splicas oye: aumenta en mi pecho
tu amor, Jesus mio, la f, la esperanza,
para que en la eterna bienaventuranza,
te adore sin velo, y goce de t.-













INDICE DEL TOMO SEGUNDO.


A la Religion.
Poesa.
Al Arco Iris .
Al Sol
Contra los Impos
A los Griegos en 1821
Al Cometa de 1825
En el Teocalli de Cholula
La Vision
A mi Padre encanecido
Atnas y Palmira .
Carcter de mi Padre
A Sila .
En un Retrato del Autor
En una Tepmestad.
En el Sepulcro de un Nio
Contemplacion
A mi Padre, en sus dias .
Progreso de las Ciencias
Inmortalidad
Roma


Caton
Scrates
Napoleoi


32


7
13
. 18
20
26
28
35
S 37
43
46
47
S 49
. 50
S 52
52
54
55
57
60
S 63
64
65
66
'67









33
A D. Diego Mara Garay 68
Los Sepulcros 69
A la Noche 72
A Washington 77
Calma en el Mar 80
A Napoleon .83
Homero y Hesiodo. 92
Nigara 98
Lord Byron .103
Los Compaeros de Colon 104
Himno al Sol. 106
Misantropa .. 109
Canto del Cosaco 112
Muerte del Toro 115
Oina-Morul 117
A la Luna 124
Morar 125
Al Sol .. 127
En la Apertura del Instituto Mejicano 129
Libertad 133
Proyecto 135
Desengaos .137
Poesas patriticas.-La Estrella de Cuba 140
A Emilia 142
En la muerte de Riego 147
En el Aniversario del 4 de Julio de 1776 150
Vuelta al Sur 153
Himno del Desterrado 156
A Bolvar 160









34

Triunfo de la Patria 167
A los Mejicanos en 1829 171
A un Amigo 176
Al Gnio de Libertad 177
Al C. Andres Quintana Roo 179

APNDICE.

La Inmortalidad 1
Meditacion matutina 17

COMPOSICIONES INEDITAS.

A la Gran Pirmide de Ejipto 19
Al lRetrato de mi madre 21
Al Oceano 24
La Maana 28
A Flrida 29
Ultimos versos de D. Jos Mara Heredia 30


FIN




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